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Archive for agosto 29th, 2008

El objetivo oculto y lo que está en juego en la guerra del Cáucaso

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por Manuel Freytas*

El conflicto militar entre Rusia y Georgia en el Cáucaso es uno de los frentes de operaciones de la guerra (por ahora “fría”) por áreas de influencia que mantiene la alianza EEUU-UE-OTAN contra el eje Rusia-China en Eurasia y los ex enclaves soviéticos. En el centro de la disputa se encuentran (a modo de objetivos disimulados) las estratégicas reservas petroleras del Caspio y el control geopolítico-militar de la región.

En este frente, Georgia juega de punta de lanza del eje EEUU-UE y es apuntalada militarmente para contrarrestar a Rusia, Irán, y su aliado Armenia. Georgia ocupa una posición estratégica respecto al control y protección de los corredores de oleoductos que salen de la cuenca del Mar Caspio. También constituye una cuña entre Rusia, Armenia e Irán. Azerbaiján sirve sobre todo como fuente de petróleo en la cuenca del Mar Caspio al comienzo del oleoducto Baku-Tbilisi-Ceyhan.

En cuanto a los intereses que están en juego en el conflicto militar del Cáucaso se encuentran en primer término el petróleo y la influencia geopolítica y militar en la región. Algunos especialistas estiman la existencia de aproximadamente 17 mil millones de barriles de petróleo crudo en el Mar Caspio. Estos cálculos indican que, además de los vastos depósitos de gas natural, la cuenca del Caspio también alberga la producción de 200 mil millones de barriles de petróleo. Otros proyectan que la totalidad de reservas de petróleo existentes en el litoral caspiano de los países de Irán, Kazajstán, Azerbaiján, Turkmenistán y Rusia, es de 25 mil millones de toneladas métricas, es decir, casi el 15% del total de las reservas petroleras del mundo (y un 50 por ciento de las reservas de gas natural).

Este potencial energético explica la revalorización geoestratégica de la región y la guerra (todavía “fría”) por controlar los enclaves energéticos y los oleoductos del Cáucaso donde Georgia ocupa un lugar clave. Esto impulsa la estrategia USA-europea de utilizar a Georgia como cuña de acceso a esos recursos, y a su vez, alimenta las ambiciones rusas de recobrar el control sobre el Cáucaso como un objetivo estratégico-económico-político-militar de altísima prioridad.

En noviembre pasado, en Tayikistán, en el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), se estableció un convenio para la puesta en marcha de un bloque político-militar que ya se presenta como un reto a la Alianza Atlántica (OTAN) no sólo en Asia Central sino en todo el continente eurasiático. Detrás de ese desafío a la hegemonía del poder de EEUU y Europa se encuentran Rusia y China, las dos naciones que emergen como protagonistas centrales en el nuevo orden del poder mundial.

Además de sus acuerdos militares estratégicos con China y la consolidación de un bloque común en Asia en abierto desafío a la OTAN, Rusia multiplicó en el 2007 sus anuncios de fabricación de nuevos armamentos estratégicos y convencionales, e incrementó en grados notables sus exhibiciones de fuerza militar, nuclear y convencional ante Occidente, para mostrar la voluntad de mantener sus ambiciones de superpotencia.

Una de las mayores prioridades de la política exterior rusa son las antiguas repúblicas ex soviéticas del Cáucaso y la zona del Mar Caspio. Georgia es esencial para ganar el control de este área desde el norte. La región del Cáucaso es también un frente interrelacionado con Oriente Próximo y Asia Central que se activará a medida que el mapa de ruta militar anglo-usamericano se desarrolle. Afganistán en el este, el Cáucaso en el norte y el Levante (costa oriental del mar Mediterráneo) al oeste, forman un triángulo estratégico, con Irak e Irán ubicados aproximadamente en su centro.

El balance en las relaciones entre Rusia y Georgia se ha alterado desde la firma de acuerdos entre Georgia y EEUU, en vistas al eventual ingreso de la República caucásica a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Las negociaciones comenzaron el 18 de noviembre de 1999 en la Cumbre de la OSCE en Estambul y en relación a ello, Eduard Shevarnadze, por entonces presidente, afirmó que Georgia “podría ingresar a la OTAN en el año 2005”, lo que no sucedió hasta el presente. Durante el año 2003 se produjo en Georgia la “Revolución de las Rosas”, en la cual el pueblo pacíficamente salió a protestar en contra de la presuntamente fraudulenta reelección de Shevarnadze, lo cual desembocó en un nuevo proceso electoral donde fue electo Mikhail Saakashvili, el actual presidente, un apéndice del eje EEUU-UE.

Desde el fin de la Guerra Fría, la estructura militar de la OTAN controlada por EEUU y la UE primero, incorporó a Polonia, Hungría y la República Checa, y ahora se extiende a Rumania y Bulgaria. Además, con las tres repúblicas bálticas de Lituania, Letonia y Estonia, llega casi hasta Finlandia. El caos y la desestabilización planificada con las “revoluciones de terciopelo” en el Asia Central forman parte del mismo proyecto estratégico, cuyo objetivo central apunta a desestabilizar las fronteras y áreas de influencia de Rusia con el propósito de establecer control militar y geopolítico sobre las ex repúblicas soviéticas.

Con la ampliación de la OTAN con “socios confiables” de las ex repúblicas soviéticas de Europa del Este, el eje EEUU-UE consiguió la consolidación de su poder geopolítico y militar estratégico en la región, en desmedro de Rusia, y China que ven afectadas y desestabilizadas sus fronteras y áreas de influencia. Las república bálticas fueron parte de la Unión Soviética -y del Pacto de Varsovia-, ahora son miembros de la OTAN., la fuerza militar liderada por Estados Unidos que nació para combatir la expansión militar del ex Imperio Soviético del que formaban estos flamantes miembros de la alianza atlántica. La OTAN se ha ido expandiendo en dirección al este, y ahora está buscando introducirse en Georgia, la República de Azerbaiyán, Ucrania y otros cuantos países.

En abril de este año el presidente de EEUU, George W. Bush, sufrió una derrota inesperada en la “guerra fría” con Rusia por áreas de influencia en el espacio post-soviético cuando en la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, que se realizó en Bucarest, capital de Rumania, fue rechazada su petición de ingreso a la alianza de dos ex repúblicas soviéticas, Ucrania y Georgia. El Parlamento georgiano ratificó el 21 de marzo de 2003 un acuerdo de cooperación con EEUU en el área de Defensa, en el cual se le otorgan a oficiales estadounidenses prerrogativas y privilegios sin precedentes en el territorio georgiano. Como ejemplo de ello, aparece el derecho de entrar a Georgia sin visa.

Esto fue tomado en Moscú como una clara provocación, dado el sistema de visado que rige entre ambos países en la actualidad y la situación de las tropas rusas a las que comenzó a exigírsele este requisito. Además, los oficiales americanos pueden circular armados y gozan de inmunidad diplomática. Los aviones y vehículos de EEUU pueden atravesar el territorio y el espacio aéreo georgiano sin ningún tipo de inspección.

El fracaso de la operación Osetia

Según los expertos, el rechazo de la inclusión de Georgia en la OTAN (que la convertiría en cuña de la Alianza en el Caúcaso) precipitó la invasión de Georgia a Osetia del Sur que detonó una respuesta militar de los aviones y tanques rusos situados en esa provincia secesionista. Rusia apoya a los movimientos de independencia abjaziano y sur-osetio como estrategia para contrarrestar la influencia georgiana y europea-norteamericana en el Cáucaso.

El ataque de Georgia a Osetia del Sur (salvo el objetivo de provocación que conlleva) no se justifica ya que Rusia detenta una superioridad abrumante en el plano militar. Además, Georgia está rodeada, ya que limita al norte con Rusia y la otra república aliada a Moscú (Abjasia), y por el este con el Mar Negro, donde la superioridad naval de la flota rusa le garantiza todo el control. Esto indica claramente que Georgia no puede desarrollar un conflicto armado con Rusia con otra perspectiva que no sea la derrota y la ocupación de su territorio por los tanques de Moscú.

¿Entonces porqué Georgia lanzó el viernes pasado una ofensiva contra Osetia protegida por las bases rusas? El objetivo de este ataque -según expertos rusos- es conseguir una intervención internacional que consiga reducir la presencia de Rusia de ese territorio, donde tiene desplegados “una fuerza de paz”. En el teatro de operaciones con el conflicto EEUU y la UE buscan una intervención internacional para sacar a Rusia de escena y darle protagonismo a la ONU y a la OTAN en el Cáucaso.

No bien atacó Osetia para provocar la reacción de Rusia, Georgia pidió “auxilio internacional” a la ONU que debido a sus divisiones y la presencia de Rusia y China en el Consejo de Seguridad no pudo emitir una resolución de intervención en el conflicto armado del Cáucaso. Los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU intentaron acordar una solicitud de cese al fuego y de ingerencia del organismo en conflicto, pero las negociaciones fracasaron ante la falta de consenso. Ante el fracaso del “cese el fuego” por parte de la ONU (primer escalón hacia la intervención extranjera) Georgia decidió el domingo retirar sus tropas de Osetia del Sur apabullada por el poderío del fuego ruso.

Las tropas georgianas se han retirado de la capital suroseta, Tsjinvali, y se han replegado a posiciones en torno a la ciudad, reconocieron las autoridades de Georgia, “dado el incremento de la agresión por parte de Rusia”, dijo Aleksandr Lomaya, secretario del Consejo Nacional de Seguridad, en alocución por la radio y televisión nacionales. Durante la noche, explicó, “Rusia ha trasladado (a Osetia del Sur) decenas de carros de combate, artillería y hasta cohetes tácticos, gran cantidad de infantería”, y es de todos sabido que la diferencia en el potencial militar entre ambos países es tremenda”.

Además, según la agencia rusa Interfax, varios barcos de guerra rusos llegaron hoy a las costas georgianas del Mar Negro con el fin de impedir que entren armas en Georgia. Una fuente de la Marina rusa citada por la agencia de noticias RIA Novosti afirmó que “el crucero de misiles Moscú, el barco de guerra Smetlivy y varios barcos de apoyo llegaron esta mañana a su destino”. Por su parte la agencia Interfax citó a otra fuente de la Marina rusa que precisó que la misión de estos barcos es impedir que entren armas en Georgia. “Se ha ordenado a la Marina que no permita que lleguen por mar suministros de armas y equipo pesado militar a Georgia”, dijo.

En los combates en Osetia del Sur participan fuerzas del 58 Ejército ruso, destacado en el Cáucaso Norte y entrenado para combatir en zonas montañosas, así como el cuerpo de elite de los paracaidistas rusos: la División 76, los regimientos de Pskov, Ivánovo y de la región de Moscú, reforzados con blindados y artillería. El fracaso del llamado al “cese el fuego” por el Consejo de Seguridad de la ONU dejó a las fuerzas georgianas expuestas a la superioridad del aparato militar ruso y sin el “auxilio” de sus protectores del eje EEUU-Unión Europea que ahora intenta que Moscú no extienda su ofensiva hasta la toma de la capital de Georgia.

En ese estadio, se encuentran las piezas del tablero de la guerra hasta ahora.

*Manuel Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más referenciados de la red.

Fuente: IAR/Noticias – 11.08.2008

Written by Eduardo Aquevedo

29 agosto, 2008 at 19:34

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Preocupación por Cuba frente a huracán Gustav

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Gustav hacia Caimán Grande, aumenta peligro para Cuba

El Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología dio a conocer el aviso de Ciclón Tropical Número 19

En toda la mitad occidental de Cuba debe continuarse prestando la mayor atención a la evolución y futura trayectoria de la Tormenta Tropical Gustav. En esta zona de peligro potencial se encuentran las provincias desde Pinar del Río hasta Villa Clara y Cienfuegos, incluyendo a la Isla de la Juventud. Gustav puede ser un gran huracán en las cercanías de Cuba, su área de influencia será muy grande, por lo que no puede enfocarse la atención en un punto determinado, sino en un área grande. En su movimiento actual el azote a Cuba será de mañana sábado a las primeras horas del domingo.

Continuarán ocurriendo chubascos y lluvias sobre las provincias de la región oriental,  principalmente en zonas de la costa Sur y montañosas, donde pueden llegar a ser fuertes y localmente intensas. En las últimas horas se han registrado vientos sostenidos de 60 kilómetros por hora y con rachas de hasta 96 kilómetros por hora en Cabo Cruz, Granma. También continuarán las marejadas e inundaciones costeras en las zonas bajas de la costa Sur de Santiago de Cuba y Granma durante el día de hoy viernes. Se iniciarán marejadas en la costa sur de Las Tunas y Camagüey esta tarde, con inundaciones costeras en zonas bajas de este litoral. Las mismas se irán extendiendo a la costa sur de Ciego de Avila y Sancti-Spíritus desde la noche de hoy viernes.

La Tormenta Tropical Gustav mantiene vientos máximos sostenidos de 100 kilómetros por hora, con rachas superiores. Su presión central ha descendido hasta 988 hectoPascal. Continúa desplazándose con rumbo próximo al Oestenoroeste  a razón de  13 kilómetros por hora.

A mediodía de hoy viernes, el centro de la Tormenta Tropical Gustav fue estimado en los  18.6  grados latitud Norte y los 78.9 grados de longitud Oeste,  posición que lo sitúa a unos 275 kilómetros al Estesudeste de  la isla  Caimán Grande y a unos 430 kilómetros al Sudeste de Cayo Largo del Sur, Isla de la Juventud.

Gustav continuará desplazándose en un rumbo próximo al  Oestenoroeste y posteriormente al Noroeste durante las próximas 12 a 24 horas. Se intensificará rápidamente y alcanzará la categoría de huracán en el Mar Caribe occidental, al sur de Cuba, hoy viernes. Antes de llegar a Cuba alcanzará mayor intensidad y una gran área de influencia que abarcará a varias provincias del país.

En el momento actual el área de vientos con fuerza de Tormenta Tropical (64 a 117 kilómetros por hora) abarca ya 450 kilómetros de diámetro, pero puede aumentar durante el período de pronóstico.

El movimiento y la intensificación pronosticados hacen que las provincias desde Pinar del Río hasta Villa Clara y Cienfuegos, incluyendo a la Isla de la Juventud, deban mantenerse muy atentas a la trayectoria y evolución de este peligroso sistema tropical.

Posible trayectoria de Gustav

Posible trayectoria de Gustav

Al abandonar el territorio de Jamaica , Gustav se intensificará y alcanzará este viernes la categoría de huracán en el mar Caribe occidental, al sur de Cuba, en la continuación de su desplazamiento rumbo próximo al Oeste, y posteriormente al oestenoroeste, con incremento en la velocidad de traslación.

El movimiento y la intensificación pronosticados hacen que las provincias de Pinar del Río, La Habana, Ciudad de La Habana y el Municipio Especial de la Isla de la Juventud, deban mantenerse muy bien informadas sobre la trayectoria y evolución del peligroso sistema tropical, subrayó el Instituto de Meteorología de Cuba.

Agrega que debe continuarse prestando la mayor atención a la evolución de Gustav, durante las próximas horas en las provincias cubanas de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, y de manera particular durante los próximos días en la región occidental del país.

En correspondencia con esta situación los Consejos de Defensa territoriales, y las autoridades  en cada región están prestos a afrontar las consecuencias del paso del meteoro, con medidas de evacuación, sanitarias y de aseguramiento de transporte, distribución de alimentos y otros recursos, en función de la preservación de las vidas de los ciudadanos y la protección de enclaves económicos.

Las autoridades haitianas informaron este jueves que por lo menos 51 personas fallecieron a consecuencia de la ahora tormenta tropical Gustav. Marie Alta Jean-Baptiste, directora del departamento de protección civil, dijo que la cifra de muertos se quintuplicó hoy, a medida que se recibían noticias provenientes de áreas remotas.

Al menos 25 personas perdieron la vida cerca de Jacmel, en la península sur del país, donde Gustav tocó tierra el martes como un huracán categoría 1, reportó AP, que cita datos oficiales.

Jean-Michel Sabbat, funcionario de protección civil, dijo que la mayoría de esas personas murieron a consecuencia de deslaves y árboles que se derrumbaron en las montañas en un país donde la deforestación alcanza cotas alarmantes. (AIN, PL)

http://yohandry.wordpress.com

Written by Eduardo Aquevedo

29 agosto, 2008 at 18:49

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El regreso de Rusia

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Le Monde Diplomatique
Traducido por Caty R.

 

La cuestión de la responsabilidad en el conflicto del Cáucaso no nos ha preocupado mucho tiempo. Menos de una semana después del ataque georgiano, dos comentaristas franceses, especialistas en todo, lo han considerado «obsoleto». Un neoconservador estadounidense influyente marcó la pauta. Saber quién empezó «importa poco», zanjó Robert Kagan ya que, «si Mikheil Saakachvili no hubiera caído en la trampa de Vladimir Putin esta vez, el conflicto habría estallado de otra forma» (1). Una hipótesis llama a otra: Si el día de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos, la iniciativa de una operación armada hubiera sido emprendida por otra persona que no fuese el joven políglota Saakachvili, licenciado por la «Columbia Law School» de Nueva York, ¿los gobiernos occidentales y sus medios de comunicación habrían contenido su indignación ante un acto también altamente simbólico?

Pero cuando los buenos y los malos de la película se conocen de antemano, es más fácil seguir la historia. Los buenos, como Georgia, tienen la obligación de preservar su integridad territorial frente a las maniobras separatistas urdidas por sus vecinos; los malvados, como Serbia, deben aceptar la autodeterminación de su minoría «albanófona» (Kosovo) y sufrir, si se le ocurre rechazarla, los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La moraleja es más edificante todavía cuando, para defender su territorio, el simpático presidente pro estadounidense de Georgia repatría a un grupo de soldados enviados… a invadir Iraq.

Precisamente el pasado 16 de agosto, el presidente George W. Bush invocó gravemente las «Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas», así como «la independencia, la soberanía y la integridad territorial» de Georgia, «cuyas fronteras tienen derecho al mismo respeto que las de las demás naciones». Por lo tanto, sólo Estados Unidos tendría derecho a actuar unilateralmente cuando considera (o se imagina) que se amenaza su seguridad. En realidad, la secuencia de los acontecimientos obedece a una lógica más sencilla: Washington utiliza a Georgia (y a la recíproca) contra Rusia; Moscú utiliza a Osetia del Sur, y también a Abjasia, «para castigar» a Georgia.

Desde 1992, dos informes del Pentágono han pretendido prevenir contra el eventual resurgimiento de la potencia rusa, entonces hecha añicos. Para establecer permanentemente la hegemonía estadounidense que surgió de la victoria de Estados Unidos en la guerra del Golfo y de la desmembración del bloque soviético era importante, indicaban dichos informes, «convencer a los posibles rivales de que no necesitan aspirar a desempeñar un papel más importante». Y si no pudiera convencerlos, Washington sabría «disuadirlos» ¿Quién era el objetivo principal de estas atenciones?: Rusia, «La única potencia del mundo que puede destruir a Estados Unidos» (2).

Por lo tanto, ¿se puede acusar a los dirigentes rusos de haber contemplado la contribución occidental a las «revoluciones de colores» en Ucrania y Georgia, la adhesión a la OTAN de ex aliados del Pacto de Varsovia y la instalación de misiles estadounidenses en terreno polaco como otros tantos elementos de esa vieja estrategia destinada a debilitar su país, cualquiera que sea su régimen? «Rusia se ha convertido en una superpotencia y eso es preocupante» admitió, por otra parte, Bernard Kouchner, el ministro francés de Asuntos Exteriores (3).

El creador, en 1980, de la arriesgadísima estrategia de Washington en Afganistán (apoyar militarmente a los islamistas para vencer a los comunistas…), Zbigniew Brzezinski, señaló el otro aspecto de las intenciones estadounidenses: «Georgia nos abre el acceso al petróleo y dentro de poco al gas de Azerbaiyán, del mar Caspio y de Asia Central. Por lo tanto, para nosotros, es una ventaja estratégica fundamental» (4). Brzezinski no es nada sospechoso de frivolidad: aunque Rusia estaba agonizando, en la época de Boris Yeltsin, quería expulsarla del Cáucaso y Asia Central para asegurar el suministro energético de Occidente (5). Desde entonces Rusia va mejor, Estados Unidos menos bien y el petróleo es más caro. Víctima de las provocaciones de su presidente, Georgia acaba de sufrir el choque de estas tres dinámicas.

(1) Respectivamente, Bernard Henri Lévy y André Glucksmann en Libération del 14 de agosto de 2008 y Robert Kagan en el Washington Post del 11 de agosto de 2008.

(2) Paul-Marie de La Gorce, «Washington et la maîtrise du monde», Le Monde diplomatique, abril de 1992.

(3) Entrevista en el Journal du dimanche, París, 17 de agosto de 2008.

(4) Bloomberg News, 12 de agosto de 2008, www.bloomberg.com

(5) Zbigniew Brzezinski, Le Grand Echiquier, Bayard, Paris, 1997.

Original en francés: http://www.monde-diplomatique.fr/2008/09/HALIMI/16245

REBELION.ORG

Written by Eduardo Aquevedo

29 agosto, 2008 at 18:12

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Obama en el redil: ¿del “cambio” al continuismo?

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Obama en el redil

Editorial de La Jornada

Ayer, durante el cónclave del Partido Demócrata, que se desarrolla en Denver, Colorado, el senador por Illinois, Barack Obama, fue ungido como aspirante oficial de ese instituto político a la Casa Blanca. La sesión, precedida por constantes llamados a la unidad, alcanzó un punto culminante cuando la senadora por Nueva York, Hillary Clinton –principal contendiente del afroestadunidense en la precampaña–, interrumpió abruptamente el conteo de votos de los delegados y dejó libre el camino para formalizar, por aclamación, la nominación de Obama.

Contrario a lo que se esperaba a principios de año, la convención demócrata no tuvo un peso definitorio en la contienda por la candidatura de ese instituto político y acabó por ser un mero formalismo: por lo menos desde junio, con la conclusión de las elecciones primarias estadunidenses, se tenía certeza de que el aspirante demócrata sería el senador por Illinois. En cambio, el acto de ayer en Denver constituyó la escenificación de un libreto de recomposición en el seno de ese partido, tras una ardua contienda que parecía haber configurado una ruptura insalvable entre los seguidores del político afroestadunidense y la ex primera dama. Al respecto, son significativos los resultados de sondeos recientes que sugieren que un tercio de los ciudadanos que apoyaron la candidatura de Clinton no votarían o bien lo harían por el aspirante republicano, John McCain. En ese sentido, era necesario un cierre de filas en torno a la figura del actual candidato presidencial demócrata.

Por otra parte, detrás del cónclave demócrata que concluye hoy, se puede vislumbrar un proceso de negociaciones orientadas a domesticar los aspectos más avanzados de la plataforma política del senador por Illinois, cuyo discurso se había caracterizado por asumir el “cambio” como bandera, por centrarse en las necesidades de desarrollo social, en las demandas de minorías tradicionalmente excluidas y por poner un acento moderado con relación a los afanes hegemónicos de Washington a escala internacional. Algunos elementos de esta agenda, sin embargo, resultaban inaceptables para ciertos sectores del establishment estadunidense, particularmente para los beneficiarios de la industria militar y armamentista, y para los operadores de Wall Street. La misma dinámica de la contienda ha llevado a Obama a bajar de tono su postura inicial, a fin de que no parezca riesgosa para los intereses empresariales, militares, políticos y mediáticos, hegemónicos en Estados Unidos; a pactar con los viejos sectores de la maquinaria electoral demócrata –sin la cual no tendría la menor posibilidad de disputar la Casa Blanca– y a realizar importantes concesiones a los estratos industriales y financieros que en buena medida mueven los hilos de la política en Washington.

Esta circunstancia no deja de ser paradójica, si se toma en cuenta que el principal atractivo electoral de Obama ha sido, precisamente, el cariz progresista de su oferta política, pues lo dotaba de frescura ante la opinión pública estadunidense y mundial, y le permitía presentarse, sin llegar a ser un personaje antisistema, como una figura ajena a la forma tradicional de hacer política en la nación vecina.

Mientras ayer se salvó, al menos en las apariencias, la unidad interna del Partido Demócrata, se consagró una ruptura en lo que se refiere a las propuestas de gobierno del senador por Illinois: una parte fue asumida como propia por el Partido Demócrata en el seno de la convención; la otra fue expresada en las calles por manifestantes a los cuales no se les permitió ni siquiera acercarse al cónclave partidista.

Hasta donde puede verse, los efectos de esta situación han resultado contraproducentes para la causa demócrata, y explican en parte que la ventaja de Obama sobre McCain se haya reducido significativamente en las semanas recientes, al extremo de que algunos sondeos colocan al aspirante republicano a la cabeza de las preferencias electorales.

En suma, y no obstante haber obtenido la nominación demócrata de una manera mucho más holgada de lo que hasta hace unos meses se hubiese previsto, el arribo de Barack Obama a la Casa Blanca no está asegurado, y si lo logra, habrá dejado en el camino –o en las mesas de negociaciones con los poderes fácticos– buena parte de los postulados sociales con los que inició su campaña.

Written by Eduardo Aquevedo

29 agosto, 2008 at 17:56

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El Cáucaso: polvorín geoestratégico

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por John Saxe-Fernández

La Jornada.com

El ataque contra Osetia del Sur ordenado por Mijail Saakashvili, presidente de Georgia, fue atroz: mató a mil 500 civiles, destruyó la capital Tsjinvali, demolió barrios residenciales, la universidad, los hospitales y provocó 100 mil refugiados en la zona. La respuesta rusa no se hizo esperar, por lo que el aliento de la Casa Blanca a esa agresión concita la atención de las cancillerías de Europa y su liderato militar, en especial el francés, inglés y alemán. Ello por las graves amenazas a la paz en una región de fuerte gravitación geoestratégica, las cuales confirman cuán mortal sería aceptar a Georgia en la OTAN. Fue un golpe al equilibrio euroasiático, producto de un complicado cálculo georgiano. Porque, además de una homicida provocación, fue un operativo comicial: al calor de la reacción rusa provocada por Tiflis, John McCain repuntó en las encuestas cuatro puntos sobre Obama.

Según Pat Buchanan, ex consejero de Nixon, Ford y Reagan, el manejo tras bambalinas lo hizo Randy Scheunemann, principal consejero de política exterior de McCain, que cabildea por el ingreso de Georgia a la OTAN. Buchanan revela que Randy recibe jugosos pagos de Saakashvili, quien dice estar en contacto de “hasta dos veces al día” con el candidato republicano. Esa ventaja electoral bajó al empate cuando, al interrogársele en público, McCain no pudo enumerar las muchas casas que posee: desliz electoral que es pecado mortal en tiempos de grave crisis hipotecaria.

Lo que queda es la conflictividad entre Europa y Rusia, instigada por Bush desde Tiflis en un escenario que incluye operativos antirrusos, encabezados por Sarkozy, el penoso sucesor de Blair en estas tareas. Permanece también una estridente campaña de propaganda impregnada de una rusofobia que evoca atmósferas y episodios infames de la guerra fría: Rusia es la agresora y Occidente debe defender a la caperucita georgiana desde una OTAN que, a decir de Robert Gates, jefe del Pentágono, está “en grave riesgo de implosión en Afganistán”.

Desde la caída soviética, la OTAN sufre la ausencia de un enemigo estratégico, cemento de la Alianza. Pero ya la Casa Blanca fabricó una nueva guerra fría por medio de una peligrosa y multifacética instigación estratégica que puede costar cientos de millones de vidas. Por ejemplo, después de oponerse, la opinión pública polaca azuzada por el operativo en Osetia, presentado como agresión rusa contra Georgia, apoya el Sistema Nacional Antibalísitico de Estados Unidos (SNA) en su territorio. El SNA fue acordado por Estados Unidos y Polonia en medio del rugir de los cañones, en las narices de una Rusia que, usando sus recursos humanos y naturales, flexiona su poderío económico, militar y energético como potencia mundial: ya advirtió a Washington que si usa armamento convencional de alta precisión, responderá con armas nucleares tácticas. Es un ascenso que Estados Unidos trata de frenar y, como antaño, incita las precondiciones de guerra general en Eurasia de cara a su atasco militar en Irak. Por lo que, junto al provocador despliegue del SNA, Estados Unidos incita la desactivación geoestratégica de Rusia. Como recuerda Michael T. Klare en su lúcido Blood and Oil (Metropolitan, NY, 2006; hay versión española), se concretó en el endoso de Clinton y luego de Bush, al oleoducto que va desde Bakú, en Azerbayán, a Cyhan en Turquía, atravesando Georgia. ¿Objetivo?: romper “… el actual monopolio ruso sobre el flujo energético del Caspio y facilitar futuros envíos –de crudo– hacia Estados Unidos” (p. 119). ¿Existe una nueva ecuación de poder en esa región? Moscú contesta con ironía diplomilitar (y Kosovo en mente), reconociendo la independencia de Osetia del Sur y Abjasia, y por los diputados de la Duma, Boris Gryzlov sintetizó: “El Cáucaso siempre ha sido y será la zona de los intereses estratégicos de Rusia”.

El riesgo de guerra es serio: esto ocurre en medio de las aventuras diplomilitares de líderes poco cautelosos en Washington y París. Y el Cáucaso es un polvorín geoestratégico.

Written by Eduardo Aquevedo

29 agosto, 2008 at 17:28

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”Lo más probable es que gane Piñera”, según M. Lagos

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Marta Lagos y las cifras de la encuesta Ipsos entregadas ayer

Desde Boston, la directora de Mori, cercana a la DC, comenta las cifras del estudio Ipsos realizada durante el mes de agosto. Sobre el episodio de las dos listas de la Concertación, donde los encuestados aseguran que se trató de un quiebre, Lagos asegura que ‘’marca el inicio de su descomposición’’. Respecto a las cifras de desaprobación del gobierno explica que aún así, se mantiene un piso que convierte a la coalición en un ‘’mono porfiado’’ y que el candidato de RN podría sufrir un desgaste como el de Lavín.

Por Pablo Basadre G.

Marta Lagos, socióloga, experta en opinión pública y directora de la consultora Mori, en entrevista con El Mostrador.cl desde Boston, donde se encuentra participando en la preparación de un congreso internacional que tratará el malestar global que, dice, existe en la política, comenta las cifras entregadas ayer por la encuesta de la firma francesa Ipsos que, dentro de los resultados, ubica al inversionista Sebastián Piñera con un 58,9 por ciento en la pregunta sobre quién creen los chilenos que será el próximo Presidente de Chile.

Lagos desestima algunas cifras, sobre todo la que habla del pesimista panorama que devela el estudio, realizado en el mes de agosto, respecto al mal rumbo por el que avanza el país: 59,3% de los chilenos creen que las cosas en el país van por el “mal camino”. “Tenemos datos históricos de alrededor de 15 años en esa pregunta específica y te puedo decir con propiedad que los chilenos nunca han considerado que van por buen camino. Nos han catalogado de ‘exitosos frustrados’. Por tanto, no conozco ningún momento de la historia de este país en que los chilenos se hayan calificado que van por buen camino. Ni siquiera en los momentos de mayor bonanza de la economía”, explica.

El mono porfiado

-Usted dijo hace un tiempo que el problema de Bachelet era la resistencia que genera entre las elites y señaló que ella aceleraría la democratización en Chile aunque eso significara la derrota de la Concertación en las próximas presidenciales. ¿Las cifras de ahora acompañan su tesis?

-Creo que efectivamente la Presidenta Bachelet está mucho más preocupada de los problemas sociales, de la democracia, que de la política. El fuerte de ella nunca ha sido el manejo del poder, porque creo que tampoco le interesa. La articulación del poder no es su meta en la vida, ella no llegó a la política por eso, sino por la capacidad de interpretar los sueños de la gente. Eso es lo que ha definido a este mandato y creo que por eso es tan notoria la debilidad política que tiene este gobierno.

-Pero hay un porcentaje que se mantiene firme

-Si, la Concertación se mantiene como un mono porfiado. Lo notable es que la Concertación tiene un piso extremadamente alto, porque a todas luces Chile está pasando por un pésimo momento político. La política parece estar en franca descomposición. Pero el ítem presidencia sigue teniendo arriba de un 40 por ciento de aprobación, lo que es un hecho absolutamente notable. Hemos visto cómo se han desplomado presidentes en América Latina, que han llegado al 4 por ciento de aprobación.

-¿Cómo explica a este “mono porfiado”, como lo llama usted?

-Lo que se ve aquí es que la Concertación tiene un voto cautivo extremadamente duro. Y que a la luz de todos los errores cometidos, sigue siendo leal. Un punto más o uno menos, no me resulta interesante. Lo que me resulta interesante es que incluso en una medición como la Ipsos, que es telefónica, es decir, que no mide a los más pobres, que son los más propensos a la Concertación, mantiene un número tan alto. Eso es un predictor muy importante para el voto municipal y presidencial futuro

La “piñerización” de las encuestas

-¿Qué lectura tiene de la tendencia de Piñera en las últimas encuestas y su consolidación? -Respecto a la Ipso, la pregunta sobre el eventual triunfo de Piñera no es predictor de voto. Lo de Piñera no me resulta demasiado exitoso, porque debería tener hoy una cifra por sobre el 70 por ciento. No olvidemos que Lavín llegó a tener en su época ese indicador con una imagen de triunfo arriba del 70 por ciento. Y en ese tiempo, había mucha gente que creía que Lavín podía ganar.

-¿La pregunta para usted no tiene una lectura exacta o está forzada?

-Se trata de un tema de especialidad analítica, porque la gente ve un número y lee el nombre Piñera asociado a una cifra como, por ejemplo, del 58 por ciento y creen que ya ganó. Pero la situación es un poquito más compleja. Porque el hecho de que se pregunte quién cree que va ganar, no significa que toda esa gente que cree que va a ganar Piñera, votará automáticamente por él.

-En la última encuesta CEP hubo críticas que apuntaban a una “piñerización” de la encuesta y usted deslizó críticas hacia Adimark

-Creo que, en general, las encuestas telefónicas en Chile están en una situación metodológica compleja, porque ha disminuido la cantidad de gente que tiene líneas de teléfonos. Ya sabemos que los de línea fija, por ejemplo, por lo menos en el mundo privado disminuyen cada vez más. Y eso jibariza la tecnología telefónica para efectos de predecir una elección con ella. Un instrumento es válido para decir lo que va a suceder en política en la medida que es capaz de anticipar o de medir cercanamente el voto en el momento de la elección. Para mí, un instrumento, mientras no haya medido una elección, no lo puedo mirar como válido y no creo que Adimark se tire a la piscina. Ellos se introducen en la agenda con la variable de aceptación del gobierno, pero te aseguro que no van a entrar a predecir la elección. No es su expertice. Pastelero a tus pasteles.

-Más allá del detalle técnico, ¿cree usted que a pesar de la distancia hasta ahora de Piñera y a pesar de que falta mucho, la derecha tiene opción?

-Esta será una elección competitiva, aunque lo más probable es que gane Piñera. Sin embargo, como lo decía antes, a pesar del estado desastroso de la política, el piso de la Concertación no baja. Esto no es una ladera descendente que va a llegar a cero, sino que de alguna manera se topa y se estanca, como vemos que está ocurriendo ahora.

-¿Cuánto puede ganar la Concertación definiendo su candidato pronto?

-Creo que la definición del candidato es irrelevante. Piñera se puede desgastar mucho solo, que fue lo que le pasó a Lavín. Es muy difícil mantenerse durante tanto tiempo arriba, es mucho más fácil estar en segundo lugar. Cada día que pasa, Piñera se desgasta más. Mientras que la Concertación puede elegir su candidato en marzo si es que quiere.

-Un alto porcentaje de los encuestados, 71 por ciento, cree que el episodio de las dos listas en la Concertación representa un quiebre. ¿Qué piensa usted?

-Creo que es un síntoma de la descomposición de la política, cuando es sólo electorera, sin programas ni tampoco ideas, no hay sustancia, se autodestruye. No cabe la menor duda que las dos listas marcan el inicio de su descomposición. No existe una coalición de gobierno cuando hay competencias internas. En ninguna parte del mundo es así.

Written by Eduardo Aquevedo

29 agosto, 2008 at 11:53

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Crisis internacional y regreso a la guerra fría

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El “regreso de la guerra fría” es el dictamen de muchos analistas ante el peligrosísimo contencioso que toma cuerpo entre Rusia y Estados Unidos, que intenta arrastrar consigo a sus aliados europeos. Evidenciado crudamente con la enérgica respuesta rusa al aventurerismo estadunidense en la explosiva región del Cáucaso, su origen se remonta a los años posteriores a la desaparición de la Unión Soviética. Es parcialmente válido compararlo a la guerra fría en tanto reinstala un escenario de colisión entre las dos grandes potencias nucleares y el ominoso peligro de un enfrentamiento entre ellas con ese tipo de armas, que muchos creyeron erradicado con el colapso de la Unión Soviética.

Sin embargo, cabe recordar que nunca antes se produjeron más conflictos locales que después del fin de la Segunda Guerra Mundial, casi siempre como consecuencia de la política de saqueo de las potencias imperialistas contra los pueblos del mundo colonial y semicolonial. Este periodo es el que dio origen al término guerra fría en alusión a que la Unión Soviética y Estados Unidos decidieron tácitamente no recurrir al empleo del arma atómica ya que conduciría a la “destrucción mutua asegurada”, conocida por el acrónimo en inglés MAD. En cambio, los movimientos de liberación y países del tercer mundo que alcanzaban o veían amenazada su independencia podían contar en muchos casos con el apoyo económico, político y militar de Moscú y sus aliados frente a las amenazas imperialistas, con todo y la insuficiencia o vacilación con que casi siempre se otorgaba y los condicionamientos políticos que con frecuencia llevaba aparejados. Pese a ello, la propia existencia de un rival tan formidable contenía en gran medida las apetencias imperialistas y su ayuda contribuyó al triunfo de numerosos pueblos frente a las agresiones externas y a su desarrollo independiente, sin olvidar el decisivo concurso soviético a la derrota del nazi-fascismo.

Al desaparecer la Unión Soviética desapareció también aquel sostén a las luchas antimperialistas y se incrementaron las guerras instigadas por las potencias capitalistas en los países dependientes, en busca principalmente de recursos naturales y mercados, sobre todo en África. La hegemonía mundial estadunidense llegó a su apogeo y creó una situación sin precedente de saqueo de recursos y superexplotación del trabajo que ya ha recibido alentadoras respuestas, sobre todo en América Latina. Con Afganistán e Irak inició un nuevo ciclo de guerras coloniales y también el empantanamiento del agresor.

A la vez se extraían cuantiosos recursos del territorio ocupado por la antigua URSS, donde se implantó el capitalismo más salvaje, y lo ex países socialistas devinieron protectorados de Washington. Este, en complicidad con Europa desmembró criminalmente a Yugoslavia y aprovechando el pretexto de la “guerra contra el terrorismo” rodeó a Rusia de bases militares, mientras en nombre de la democracia colocó gobiernos títeres en estados ex soviéticos a través de las revoluciones “naranja”. No conforme con esto, estimuló la independencia de Kosovo en flagrante violación del derecho internacional e instaló allí un régimen gansteril, nuevamente con la complicidad europea. Por último, armó y preparó con Israel el ataque de Georgia contra las fuerzas rusas de paz y la mayoritaria población prorusa en Osetia del Sur y firmó con Polonia el despliegue del “escudo” misilístico apuntado contra Rusia.

Moscú venía advirtiendo que no toleraría la continuación de esta escalada y que la independencia de Kosovo traería consecuencias pero continuó hasta última hora proponiendo salidas negociadas al conflicto desatado este mes en Georgia, que fueron echadas al cesto de la basura por “Occidente” al tiempo que aumentaba la retórica antirusa en la prensa occidental. Washington juega alegremente a la guerra nuclear justo cuando se hunde en una crisis inédita y la insensatez parece gobernar su conducta.

aguerra_123@yahoo.com.mx

Written by Eduardo Aquevedo

29 agosto, 2008 at 1:14

Publicado en General