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Archive for agosto 27th, 2008

Los intelectuales de américa latina, una historia. Entrevista a C. Altamirano

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Pienso, luego existo

Esta semana, Carlos Altamirano presentó, junto a Ricardo Piglia, el proyecto que encabeza: la Historia de los intelectuales en América latina (Katz). Una historia que no pretende delinear lo que deberían haber hecho ni construir la historia de una elite, sino indagar efectivamente en lo que hicieron, qué relación tuvieron con los hechos históricos y cuáles fueron las diferentes condiciones que permitieron la aparición de los intelectuales a lo largo y ancho de nuestro continente: el rol del eje París-Madrid, la guerra hispano-norteamericana, el surgimiento del periodismo, las figuras de Darío, Bello y Borges, la relación de las mujeres con la masonería y el socialismo, la revolución cubana. A continuación, el mismo Altamirano y algunos de los intelectuales involucrados en este primer tomo hablan de este mapa que permite entender mejor la historia de este continente en un momento fundamental para su historia.

Por Angel Berlanga

¡Cómo suena! Historia de los intelectuales en América latina. ¡Uah! Un título que, en principio, y cada cual con sus gustos por las épicas, quiere sintetizar una gesta que parece tan compleja como un viaje a las estrellas, o la suma de universos imposibles de ordenar. Pero no: enseguida, páginas adentro de este libro recién publicado, el primero de dos volúmenes del proyecto que dirige Carlos Altamirano y edita Katz, se aclara la escala, la pretensión, las búsquedas, las limitaciones. “Si no todos los países y tampoco todas las figuras descollantes han hallado albergue en sus páginas –anota el historiador Jorge Myers, a cargo de la edición de esta primera parte–, se debe al hecho de que ésta es una obra que ha buscado abrir un campo, indicar interrogantes, plantear hipótesis que sirvan para orientar investigaciones futuras.” Luego, ya ensayos y artículos adelante, queda a la vista el enorme trabajo que componen los 23 académicos de diversas nacionalidades para abordar el período que va desde la conquista al modernismo. Es que no había historias de este tipo: ésta es la primera. Establecer, entonces, puntos de contacto o divergencias entre lo ocurrido con las ideas y los ideólogos en los distintos países y/o regiones del continente, sus imposiciones y sus fracasos, sus relaciones de consolidación o de ruptura con respecto a los grupos de poder, configura un panorama sobre la identidad y los roles de los intelectuales latinoamericanos.

Dice Altamirano, en su estudio del barrio de Palermo, que una de las ideas que rigió al proyecto fue esquivarles a las historias de las elites culturales “regidas por una narrativa edificante”. No caer, dice, en el trazado de una galería de héroes culturales, ni en “aquella otra que invierte el ejercicio para practicar el procesamiento a los intelectuales”. Ese sería el paradigma normativo, plantea este investigador del Conicet, por estos días director del Programa de Historia Intelectual Latinoamericana de la Universidad Nacional de Quilmes. “Tratamos de poner el foco no sobre qué deberían hacer, no considerarlo sobre una clase ética cuyo papel es guiar a la humanidad o traicionarla, sino examinar qué hacen efectivamente, qué papel han tenido, cuáles han sido sus relaciones con las luchas y el ordenamiento político, con la estructura social, pero también con los espacios culturales que los propios intelectuales generan como parte de su propia dinámica.” El recorrido arranca desde “el letrado colonial” en el siglo XVI, se detiene en los contextos de las independencias y los primeros años de las naciones, enfoca en los relatos de esos orígenes y en la prensa como vehículo fundamental de difusión y puesta en público, explora espacios de reunión y formación, cuenta de exilios y de damas pioneras, muestra a Rubén Darío como arquetipo de artista modernista y desemboca en París, meca para unos cuantos escritores hispanoamericanos a comienzos del siglo XX.

Carlos Altamirano
Foto: Xavier Martín

¿En qué momentos interactúan con mayor intensidad los intelectuales latinoamericanos, con una visión más integradora?

–En el siglo XIX, en general, cada zona está aplicada a sí misma, a tratar de ver qué orden se va a generar a partir del derrumbe colonial, qué configuración política se puede elaborar. Poco a poco, a medida que se pacifican estas repúblicas, hacia el último tercio del siglo, comienza a haber cierta comunicación, pero no demasiada, porque las metas a lograr, los modelos a seguir, están afuera: Estados Unidos, Francia. En 1898, a raíz de la guerra hispano-norteamericana por la cuestión cubana, hay un sacudimiento extendido, porque el país que aparecía como referencia ejemplar se transforma en un Estado amenazador, expansivo, a costa de estos otros países. Este es un momento de intensa comunicación: uno cita el texto “Ariel”, de José Enrique Rodó, que tiene eco en todo el subcontinente. Luego, en 1918, la reforma universitaria, que tiene su génesis en Córdoba, es un movimiento que ayuda a producir una red de conexión con enorme resonancia: ahí va a parecer una tentativa de establecimiento de comunidad hispanoamericana. Algo antes, algunas figuras, como Manuel Ugarte, ejercen como una suerte de embajadores que conectan a miembros de las elites intelectuales de distintos países.

Más acá en el tiempo, Altamirano destaca los años ’60 como otro momento significativo de contactos en torno de las problemáticas de la modernización, el desarrollo, la dependencia, con una alta participación de sociólogos y economistas, de intelectuales que practican disciplinas del mundo social. “Bueno, y obviamente Cuba”, dice. “Fue un gran acontecimiento, muy importante en las posibilidades de la comunidad latinoamericana. Por el efecto general, por la creación de instituciones de reconocimiento y sociabilidad intelectual: la revista Casa de las Américas, los premios literarios, las visitas, Cuba como una meca. Una meca política, pero también cultural, la idea de que allí se había abierto el primer territorio libre de América latina, Cuba como faro y ejemplo. Eso va a ser otro factor que va a precipitar la comunicación entre miembros de las elites intelectuales de diferentes países. Y sin poder disociar mucho de esto, el momento del boom de la narrativa latinoamericana, que tiene mucha intensidad. Es significativo el hecho, práctico, de que la novela que va a instalar a García Márquez en el mundo se lance en Buenos Aires. Una revista, Primera Plana, y una editorial, Sudamericana, ambas argentinas, juegan un papel muy importante.”

Pero de esto ya tratará el segundo tomo, cuya publicación se prevé para marzo próximo. La edición de ese volumen, que contendrá otra treintena de ensayos, estará a cargo de Altamirano. En lo cronológico, esta historia llegará hasta fines de la década de 1980. “Los cambios que ha experimentado la sociedad argentina en los últimos años, y también la latinoamericana, por supuesto, redefinen los roles y la inserción del trabajo intelectual en la configuración social”, dice. En la introducción general, este estudioso consigna entre esos cambios el derrumbe soviético, la mediatización (frenética), el proceso globalizador. “Me parece que hoy es más fuerte la idea de América latina como espacio intercultural que como sujeto de una identidad sustancial que debe ser indagada o protegida”, dice.

Altamirano sostiene que lo novedoso de esta historia es que “no pretende constituirse en un paradigma total”. Que no busca reemplazar historiografías vecinas, la económica o la social, y que, más aún, quiere “aprender de ellas”. “Pero encuentra insatisfactorias las respuestas que puedan dar a una serie de preguntas: ¿por qué ciertas crisis en determinados lugares producen revoluciones, y en otros no? No hay una respuesta económica a eso. Quiere decir que hay una dimensión de la política que tiene una dinámica, una lógica, que no puede ser reducida al espacio que emplea el lenguaje marxista, la superestructura. También tiene que ver con el crecimiento de la historia cultural, que es también uno de los rasgos de este tiempo; pero aunque a los ojos de algunas personas la historia cultural encarna la vanguardia del saber historiográfico, no todos los que la practican tienen esta idea, como decirlo, mesiánica o profética de este enfoque. Lo que uno encuentra, entonces, es un panorama más híbrido de enfoques y metodologías.”

Y por eso en el libro hay abordajes que provienen de la antropología, la historia política, la sociología de las elites, la crítica literaria. Un surtido, “una conversación”, que le dicen. Altamirano destaca que uno de los puntos de partida fue adoptar como hipótesis una afirmación de Tulio Halperin Donghi: que el intelectual, en América latina, proviene del letrado colonial. Esa “evolución” implicaría, a grandes rasgos, un tránsito desde la fuerte dependencia del letrado de los poderes públicos hacia la “independencia” como término de propaganda del intelectual y supuesta “garantía de idoneidad”. “Un rasgo de modernidad es afirmar su autonomía respecto de los imperativos del poder político, religioso y económico, lo que parece un esquema ideal, pero después uno encuentra que las cosas están un poco más mezcladas”, dice Altamirano. “Porque aquellos escritores, filósofos, pensadores y antropólogos que en México tuvieron un papel muy relevante después de la revolución de 1910, por ejemplo, estaban en dependencia del Estado, que patrocinaba sus actividades, y no por eso uno va a dejar de considerarlos intelectuales. Los roles varían por países, regiones, épocas. Hay otro elemento a tener en cuenta: los diferentes tipos de intelectuales. Hay figuras más próximas a aquellos que ejercen un saber técnico, expertos por lo general ligados a órganos públicos o privados, los que a veces se llaman tecnócratas; en otro polo, podría decir uno, ya el escritor, que aparece, si uno quisiera hablar con un lenguaje marxista, como un productor simple de mercancías, que tiene que vender eso a un empresario. Y el periodista.”

Porque desde el comienzo, dice Altamirano, desde que la palabra “intelectual” empieza a usarse, a hacerse moneda corriente, los periodistas constituyen una de las fracciones de ese universo. “Generalmente en las historias se recuerdan los grandes nombres de escritores, o científicos”, explica. “Pero los periodistas están ya entre quienes suscribieron esa brevísima declaración, solicitando una revisión del juicio en el que se había condenado al oficial judío Dreyfus, algo que por lo tanto los enfrentaba con la derecha autoritaria militar y civil. No se puede hacer una historia de los intelectuales sin una historia paralela, o auxiliar, de la prensa.” Es que la aparición de esta figura tiene mucho que ver con revistas y diarios. “Es gente que escribe para la opinión pública”, señala. “Y el nombre con el que Sarmiento designa a la figura que él mismo encarna es ‘escritor público’. Uno podría decir que Sarmiento estaba ahí, entre el escritor y el periodista. Y esto no era un hecho raro, era algo corriente.”

–Ojo, yo con esto no quiero granjearme la simpatía de los periodistas –aclara Altamirano.

Claro, una maniobra para que vengan de todos los medios.

–‘‘Vamos con Altamirano, que habla bien de nosotros.”

Ya imagino el título de la nota: “Altamirano ahora quiere ser periodista”.

Le da risa.

Como otras sociedades periféricas –Europa Oriental, e incluso Norteamérica–, lo latinoamericano estuvo marcado por las metrópolis culturales centrales, como París. Londres y Berlín, también. Las sedes de tejedurías de “grandes ideas”, de “grandes corrientes estéticas”. “Esto confirió una dinámica por la cual el reconocimiento de las figuras centrales muchas veces remitía al exterior”, explica Altamirano. “Sartre, por nombrar uno, era un modelo intelectual a los ojos de los franceses, pero también era un ejemplo para muchos intelectuales en América latina. Esto hace a una comunidad descentrada, en el sentido de que los centros de prestigio estaban en el exterior. Por tomar el caso de la Argentina, diría que es con Borges, y no con el de los años ’20 o ’30, sino el de la segunda mitad de los ’50, cuando aparece claramente un ejemplo de literatura para los argentinos: ya no se trata de escribir como alguien de alguna otra comunidad literaria sino de hacerlo como el que pertenece a una propia.”

Los vaivenes y las incertidumbres de los procesos sociopolíticos del continente también dan rasgo: “El intelectual no ha dejado de estar envuelto en todas las peripecias e historias que han sido muy brutales, por momentos muy crueles”, dice. “Y eso implicó un riesgo permanente para la vida en estas sociedades.” Europa, sin embargo, no fue siempre centro: las guerras mundiales le ensangrentaron el brillo. “Dejó de representar por un tiempo aquella civilización ejemplar a la que había que acercarse”, dice. “Y entonces se activa la idea de que América latina puede ser la tierra de la esperanza, de la utopía, allí donde Europa realiza sus sueños. Después de 1939, intelectuales como Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes ven para estas tierras la ocasión de retomar la empresa de la construcción liberal. En este marco es donde madura la idea de cómo tiene que comportarse el intelectual. Borges lo formula muy bien respecto del escritor: es el que considera toda la herencia europea como propia, el que puede moverse aún más libremente que los europeos, que están sometidos a las restricciones y rivalidades nacionales. Las guerras trastornaron la visión de Europa como ejemplo de los altos logros de la civilización. Y luego aparecieron como referencias Estados Unidos y, para muchos otros, los soviéticos, sobre todo desde el punto de vista socioeconómico, la idea del plan, la planificación.”

Pensé que iba a tener más presencia Martí.

–Es que los estudios no se ordenan en torno de figuras.

Es cierto; hay muchísima presencia de Sarmiento, sin embargo.

–Sí, pero no hay un capítulo dedicado a Sarmiento. No creo que atraviese todo el volumen, pero su figura ilustra todo el capítulo de la historia del “escritor público”, que no es únicamente argentino.

El único que tiene un capítulo dedicado es Rubén Darío.

–Claro, pero, ¿por qué? Aparece como un tipo, encarna el momento en que aparece una clase a la que uno podría referir como el escritor como dandy, la estetización de la definición del escritor como artista. Tampoco se dedica un capítulo a Andrés Bello, que tiene un papel muy importante en los años 1840 en Chile, el primer país que en Hispanoamérica logró estabilizar el orden político y organizarse más o menos legalmente, lo que dio lugar a que se generara una esfera pública con una prensa que dará espacio a muchos intelectuales: Sarmiento se ejercita como polemista en Chile.

Altamirano plantea que, en la actualidad, la función del ideólogo, “en el sentido de aquel que ofrece una visión sintética de la marcha del mundo social, económico y político”, es ejercida más por los periodistas que por personas ligadas al saber académico o a la práctica literaria. El “todólogo” se contrapondría al portador de un saber profundo y específico, que “interviene de manera más focalizada”, y Altamirano parece ubicar, hoy día, a “los periodistas” en un paquete y a “los académicos” en otro. En fin… No parece, además, muy conmovido por los cruces de ideas en el conflicto de los últimos meses, porque ve, en la acción de los intelectuales –y subraya que busca reconocer la situación y no censurarla–, búsquedas de producción de consenso en torno de la política oficial, de un lado, o críticas al oficialismo, del otro. “Discursos –concluye– más próximos a la propaganda que a la reflexión.”

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Written by Eduardo Aquevedo

27 agosto, 2008 at 19:17

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Divagaciones sobre los Juegos Olímpicos, por F. Bustelo

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Francisco Bustelo, El País
 
 

En estas páginas, con motivo de unos Juegos anteriores, se publicó un artículo de Rafael Sánchez Ferlosio del que recuerdo su final poco encomiástico: “¡Y una mierda para las olimpiadas!”. Éstas, desde luego, aunque nos hayan entretenido este verano, se prestan a la crítica. Fomentan el chovinismo, pues lo importante no es participar sino ganar, pese a que el llamado espíritu olímpico presuma de lo contrario. Subir al podio, además, requiere gastar millones en la preparación de los atletas, por lo que suele haber correlación entre número de medallas y poder económico. España en esto no hace muy buen papel, ya que en el medallero no ocupamos el lugar que nos correspondería por el peso de nuestro producto nacional. Hay así al menos media docena de países que, habida cuenta de sus recursos, se desempeñan deportivamente mejor que nosotros.

Tampoco destaca España por su televisión pública, que es la que ha retransmitido los Juegos. Más de una vez, TVE no sabía decirnos de antemano la programación, y hasta algún locutor tenía dificultades para pasar de la hora de Pekín a la de España. Además, nos freían a los telespectadores con publicidad, esa pesadilla de la economía de mercado. ¿Por qué hemos de financiar con nuestros impuestos una televisión pública que, sin razón alguna, compite con las televisiones privadas en todo, incluidos los anuncios y la telebasura? ¿Por qué no podemos tener una TVE más pequeña, menos dispendiosa y de mayor nivel cultural? Claro que ello es pedir peras al olmo, pues nunca se ha sabido que un organismo público acepte gastar menos, tener menos burocracia y sacrificar la cantidad a la calidad.

En todo caso, China ha demostrado con los Juegos que es una gran potencia en todos los planos. Las cuestiones que ello suscita son muchas. ¿Por qué fracasó el comunismo soviético y está triunfando el chino? Si no se produce un improbable parón en ese espectacular avance, ¿no será el panorama mundial dentro de 25 ó 50 años muy distinto del actual? ¿No ocurrirá que el tan denostado comunismo, al menos en su versión china, encierra valores que han logrado algo desconocido hasta ahora en la historia: impulsar hacia delante con enorme fuerza a una nación de millardo y medio de personas, hasta hace poco sumida en un atraso que sigue atenazando a decenas de países?

Claro que ese progreso se hace con notorias deficiencias en materia de derechos humanos. Claro que hay que desear que se corrijan esas deficiencias cuanto antes. Pero es difícil dar consejos de cómo debe hacerse, tanto más cuanto que otros países, con Estados Unidos a la cabeza, han infringido esos derechos en los últimos años so pretexto de buscar la eficacia en la lucha contra el terrorismo. Una de las cosas que cambiarán con lo que está ocurriendo en China es que tendrá que acabarse la arrogancia de Occidente, derivada de haber ejercido la hegemonía mundial durante 500 años y que había vuelto a resurgir después del colapso de la Unión Soviética.

Por cierto, Rusia es otra potencia mundial en auge. Lo ha demostrado en los Juegos Olímpicos, pero también en el penoso asunto de Osetia del Sur, donde el poco recomendable presidente de Georgia, alentado por Estados Unidos, pretendió imponer su voluntad nada democrática con la fuerza de las armas. La respuesta rusa ha sido brutal, pero con la razón de su parte.

Otro asunto relacionado, aunque de lejos, con los Juegos es el de que, poco antes de su celebración, un juez español decidiera abrir diligencias contra unos dirigentes chinos por las infracciones de los derechos humanos cometidas en el Tíbet.

Ese afán de nuestros jueces de perseguir esas infracciones a lo largo y lo ancho del universo mundo estaría más justificada si no fuera España un país donde hace relativamente poco y durante casi 40 años hubo una vulneración continua de los derechos humanos, con el hecho tan peculiar de que nunca se ha procesado a nadie, ni a una sola persona, por tal motivo.

¿Por qué unos ministros chinos tendrían que responder ante la justicia española y el señor Fraga, para poner un ejemplo, nunca tuvo que hacerlo, a pesar de haber ordenado una represión con víctimas mortales contra unos pacíficos huelguistas, haber avalado el cumplimiento de penas capitales y haber sido un decidido partidario de la dictadura? Sí, ya sé que Fraga apoyó la transición, defendió luego la democracia y hoy es incluso partidario de que la derecha se centre y prescinda de cualquier extremismo. Pero, entonces, ¿por qué no dejar tranquilos a los Fragas chinos para que hagan su propia transición?

En definitiva, los Juegos Olímpicos y, en general, lo que sucede en el mundo podrían servirnos para curarnos de un defecto patrio y ser todos, televisión, políticos, jueces y ciudadanos, más humildes y autocríticos. No parece, en definitiva, visto el pasado y el presente, que este nuestro país esté capacitado para dar lecciones en deporte ni en otras esferas. Ni siquiera en economía, donde además de que cualquier comparación con las tasas de crecimiento chinas nos dejaría en ridículo, los achaques recientes han mostrado lo inoportuno de vanagloriarse.

Francisco Bustelo es catedrático jubilado de Historia Económica y rector honorario de la Universidad Complutense.

Texto tomado de Reggio’ Weblog,   http://reggio.wordpress.com/

Written by Eduardo Aquevedo

27 agosto, 2008 at 16:45

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El Chile de hoy: los que faltan, los que sobran y los que deciden, por V. Maldonado

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POLÍTICA NACIONAL


Falta un relevo que devuelva el empuje que tanto se ve a nivel intermedio y tan poco a nivel de cúpulas. Hay que tenerlo claro: las que se cansan son las personas, no las alternativas políticas.

 

Víctor Maldonado

 

La precondición para vencer

EL TEMA DE LA campaña presidencial concertacionista es la recuperación del estado de ánimo. Antes de correr, hay que pararse y recuperar la confianza en las propias capacidades y en el valor de la alternativa política que se encarna.

Lo que cuenta es la recuperación de las ganas de ganar ante una derecha que muestra el mismo deseo de siempre de ocupar La Moneda, pero a la cual no se le sale a hacer frente como ha sido siempre, y como tiene que ser.

Todos los candidatos presidenciales entienden que ésta es la clave y quieren demostrar que son ellos los que hacen la diferencia. Hay también circunstancias privilegiadas para este tipo de apariciones y la participación en la campaña municipal resulta pródiga en momentos adecuados para entrar en escena. No es que antes hubieran estado ausentes, es que ahora lo que se hace cuenta de un modo especial.

Sin ninguna inocencia, los medios siguen y promueven a la vez este tipo de despliegue. No es un resultado inocente, porque un clima de mayor expectación crea noticia y la noticia vende periódicos y aumenta el seguimiento de los noticiarios y los programas de televisión. Como sea, los propósitos de unos y otros son distintos, pero a la postre resultan convergentes.

El cuadro de actores de primera línea está por completarse. La aparición de Ricardo Lagos con entrevistas de fondo el fin de semana pasado tienen por misión el posicionarlo en un puesto privilegiado entre quienes pueden dar respuesta a un anhelo de recuperación de la seguridad en las propios méritos, que ha caracterizado a la Concertación desde su origen.

En realidad, esta característica la ha acompañado casi siempre, porque hay un tipo de crítica que llega a fondo en el alma de la centro izquierda, consiguiendo un claro titubeo público. En el pasado, ese punto débil se encontró en las denuncias sobre corrupción. Es posible que, en la actualidad, el punto débil se refiera a la seguridad de haber hecho un buen trabajo.

Este estado de ánimo es el que predomina desde la implementación del Transantiago. En ninguna parte quedó más claro lo que era, lo que significaba y lo que iba a constar que entre las filas del oficialismo.

Desde allí todos los errores que se cometen se encasillan en el tema de “lo mal hecho”, tal como si fuera una característica de la apuesta política que se representa, más que errores específicos del tamaño que sean.

Pero, sin quitar un ápice de lo que implican las cuentas al debe de la Concertación, hace falta recuperar el equilibrio en la mirada.

Cuentas con el pasado, preparación del futuro

Algunos pueden creer que lo determinante es la responsabilidad que se tenga en la implementación de proyectos importantes que hoy resultan cuestionados.

No es así. En la suma y resta de cada Gobierno de la Concertación es más la cuenta positiva. El juicio ciudadano puede ser enfrentado. Puede ser duro, pero no será decisivo.

Lo que definirá la situación no se relaciona con el cómo se saldará una deuda con el pasado, sino con el cómo se resolverán los nudos del futuro. Tampoco el asunto se limita a un problema de proyectos concretos a implementar, sino con la capacidad renovada de llevarlos a la práctica. Eso nos lleva al tema del mejoramiento de la política que se practica, del orden interno y la renovación de los liderazgos.

Si hay algo en qué mejorar desde ya para competir, de verdad, en las presidenciales del año que viene es recuperar la calidad de la política que se hace. La buena política trabaja para ampliar los acuerdos de un conglomerado más que cultivar las diferencias. No se está logrando: quiere decir que algo está fallando en los partidos, y otro tanto en el Gobierno, siempre el centro aglutinador, en última instancia.

Lo ha dicho la presidenta del PDC, Soledad Alvear, al encarar el momento actual diciendo que “si en 1988 nos hubiéramos permitido las licencias de hoy, nunca hubiéramos derrotado a Pinochet”. Lo mismo han dicho Lagos e Insulza, cada uno con sus palabras.

De modo que se trata de un diagnóstico compartido y bien autocrítico. Ello obliga a presentaciones, discursos y acciones igualmente drásticos a la hora de implementar soluciones. Alguien tiene que poner en discusión las medidas rectificatorias, partiendo por las más urgentes, para volver a trabajar en un sentido convergente. A decir verdad, esto todavía no ocurre. Razón de más para que la expectación aumente. Pero quiero llamar la atención que, como sea, la respuesta provendrá de la vinculación que se tenga con los partidos.

La recreación de la unidad de la Concertación implica el reforzamiento de su disciplina. En otras palabras, ¿quién ordena a los díscolos?

La respuesta tiene cierto desglose. Primero, no es posible ordenarlos a todos, porque un margen de disidencia interna es algo natural. La extrema unidad que caracterizó la salida de la dictadura sólo se consigue en períodos cortos y de excepción. Lo que es posible conseguir siempre son mayorías partidarias afiatadas y con dirección política clara.

Se trata de conformar un respaldo suficiente de líderes reconocidos para establecer mayorías estables que hagan la diferencia entre un compartimiento reconocible de partido y una horda de individualidades. Se trata de recuperar la gobernabilidad interna para seguir siendo garantía de buen gobierno. Esto es una tarea de primera importancia y, de nuevo, quiero llamar la atención en que las respuestas rectificadoras provendrán de los partidos y los parlamentarios. No pueden provenir de fuera, porque no serán aceptadas como válidas.

Los que se cansan son las personas, no las alternativas políticas

Tal parece que el camino para conseguir la unidad básica se realiza al interior de los partidos. No se la puede dar un líder presidencial, a menos que éste tenga un partido que le haga caso. Si no es así, lo que hace es aportar una buena prédica, pero no una buena práctica.

Lo otro sería un orden suprapartidario. Es decir, que todos hagan confianza en un abanderado único, que pusiera como condición para presentarse el que se eligieran personas que representen a la Concertación en su estilo unitario.

Pero esto sería lo mismo que poner la carreta delante de los bueyes. Lo que ocurre es que el orden es exactamente el inverso.

Esto puede explicar un par de cosas que sucederá en el futuro con los posibles postulantes de hoy.

Lo que sí creo que no tienen suficiente espacio y no ayudan son las actuaciones de esa clase de dirigente que se dedica a cultivar el descontento interno, como base de una campaña. Los que ya lo han intentado han terminado fuera, por lo cual este es un camino conocido de colisión segura, del que ya están todos prevenidos.

Para algunos podrá ser una sorpresa, pero a la hora de resolver liderazgos, contar con el apoyo orgánico de un partido hace la diferencia entre lograrlo y no lograrlo.

No falta el que piensa que el apoyo ciudadano será el que termine por imponer un candidato a la Concertación. Se trataría más de un reconocimiento que de una designación. Pero no será así. Nadie tendrá tanto apoyo mientras la diáspora se mantenga. No hay piso suficiente para que alguien se yerga naturalmente sobre los demás.

Si no hay más alternativa que ponerse de acuerdo y ordenar a los partidos desde dentro, ¿qué falta para que ocurra? En realidad, el problema no es lo que falta, sino lo que sobra.

Un cierto cansancio se ha hecho presente. Por eso, lo que falta es un relevo que devuelva el empuje que tanto se ve a nivel intermedio y tan poco se expresa a nivel de las cúpulas políticas.

Porque hay que tenerlo claro: las que se cansan son las personas, no las alternativas políticas. A veces no nos damos cuenta de qué pasa, porque seguimos viendo los mismos rostros y, sin embargo, ya no se actúa como antes.

Es lo evidente lo que no vemos: es precisamente que han sido los mismos los que se han mantenido más allá de la vigencia de su aporte. Por eso quien encabece la Concertación ha de ir de la mano de quienes comparten una característica: cuando piensan en el futuro sienten optimismo y ganas de luchar. Éstos faltan en la primera línea y los otros sobran.

Texto enviado por mi amigo Tito Gutierrez

Written by Eduardo Aquevedo

27 agosto, 2008 at 16:20

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Rusia, EE.UU. y las causas de la crisis internacional

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El corredor eurasiático: La geopolítica de los oleo y gasoductos y la Nueva Guerra Fría
 
Global Research

 

 

La actual crisis en el Cáucaso está íntimamente relacionada con el control estratégico sobre los oleo y gasoductos y los corredores de transporte.  Existe evidencia de que el ataque georgiano contra Osetia del Sur del 7 de agosto fue cuidadosamente planificado. Se realizaron consultas a alto nivel con responsables de EE.UU. y de la OTAN en los meses anteriores a los ataques. Los ataques contra Osetia del Sur fueron realizados una semana después de la terminación de amplios simulacros de combate entre EE.UU. y Georgia (15 al 31 de julio de 2008). También fueron precedidos por reuniones en la cumbre realizadas bajo los auspicios de GUAM, una alianza militar regional patrocinada por EE.UU. y la OTAN.

 

Línea de tiempo de la guerra en Georgia

1-2 de julio de 2008 reunión en la cumbre de GUAM en Batumi, Georgia.

1 de julio – “Cumbre EE.UU.-GUAM” al margen de la reunión de GUAM.

5 al 12 de julio, – Ministerio de Defensa ruso realiza simulacros de combate en la región del Norte del Cáucaso con el código “Frontera Cáucaso 2008”.

9 de julio de 2008 – China y Kazajstán anuncian el comienzo de la construcción del gasoducto Kazajstán-China (KCP)

15 al 31 de julio – EE.UU. y Georgia realizan simulacros de combate con el código “Reacción Inmediata”. Mil soldados de EE.UU. participan en la maniobra militar.

7 de agosto – Fuerzas terrestres y la Fuerza Aérea de Georgia atacan Osetia del Sur.

8 de agosto – Fuerzas rusas intervienen en Osetia del Sur.

14 de agosto de 2008 – Firma del Acuerdo EE.UU.-Polonia sobre el estacionamiento de “Misiles interceptores de EE.UU.” en territorio polaco.

 

Introducción: La reunión en la cumbre de GUAM

A principios de julio de 2008, se realizó una cumbre regional en la ciudad georgiana de Batumi bajo los auspicios de GUAM.

GUAM es un acuerdo militar entre Georgia, Ucrania, Azerbaiyán y Moldavia, establecido en 1997. Desde 2006, después de la retirada de Uzbekistán, GUAM cambió de nombre a: Organización por la Democracia y el Desarrollo Económico – GUAM.

GUAM tiene poco que ver con “Democracia y Desarrollo Económico.” Es un apéndice de facto de la OTAN. Ha sido utilizada por EE.UU. y la Alianza Atlántica para extender su zona de influencia al corazón de la antigua Unión Soviética.

La principal arremetida de GUAM como alianza militar es “proteger” los corredores energéticos y de transporte, por cuenta de los gigantes petroleros anglo-estadounidenses. Los países de la GUAM también reciben ayuda militar y entrenamiento de EE.UU. y la OTAN.

La militarización de esos corredores es una característica central de la planificación de EE.UU. y la OTAN. La membresía de Georgia y de Ucrania en la OTAN forma parte de la agenda de control de los corredores energéticos y de transporte de la cuenca del Mar Caspio a Europa Occidental.

El 1 y 2 de julio de 2008, reuniones en la cumbre de la GUAM en Batumi, bajo la presidencia del presidente Saakashvili, se concentraron en el tema central de los corredores de oleo y gasoductos y de transporte. El tema de la cumbre fue “GUAM – Integración del Este de Europa”, desde un punto de vista económico y estratégico-militar, esencialmente a fin de aislar a Rusia.

Asistieron los presidentes de Azerbaiyán, Georgia y Ucrania (respectivamente Ilham Aliyev, Mikheil Saakashvili y Viktor Yushchenko) junto con los presidentes de Polonia, Lech Kaczynski, y Lituania, Valdas Adamkus. El jefe de Estado de Moldavia se negó rotundamente a asistir a esta cumbre.

 

Debilitar a Rusia

La agenda de la cumbre de la GUAM se concentró en debilitar la influencia de Moscú en el Cáucaso y en Europa Oriental. El presidente polaco participó en la reunión.

Instalaciones de EE.UU. y de la OTAN en Europa Oriental, incluyendo el Escudo de Defensa de Misiles están directamente relacionadas con la evolución de la situación geopolítica en el Cáucaso. Apenas una semana después del bombardeo de Osetia del Sur por fuerzas georgianas, EE.UU. y Polonia firmaron un acuerdo (14 de agosto) que permite a la Fuerza Aérea de EE.UU. el despliegue de “misiles interceptores” de EE.UU. en suelo polaco:

“… Como han señalado estrategas militares, los misiles de EE.UU. en Polonia plantean una total amenaza existencial para la existencia futura de la nación rusa. El gobierno ruso ha advertido repetidamente al respecto desde que los planes de EE.UU. fueron revelados a principios de 2007. Ahora, a pesar de repetidos intentos diplomáticos de llegar a un acuerdo con Washington, el gobierno de Bush, después de una humillante derrota de EE.UU. en Georgia, ha presionado al gobierno de Polonia para que finalmente firme el pacto. Las consecuencias podrían ser inimaginables para Europa y el planeta.” (William Engdahl, Missile Defense: Washington and Poland just moved the World closer to War, Global Research, 15 de agosto de 2008)

La cumbre EE.UU.-GUAM

En la mencionada cumbre, que apenas fue mencionada por los medios, el Vice-Secretario Adjunto de Estado de EE.UU., David Merkel, se reunió tras puertas cerradas con delegaciones de la GUAM y no pertenecientes a ella. Se realizaron varias reuniones bilaterales incluyendo una reunión Polonia-GUAM (durante la cual es muy probable que haya sido considerado el tema del escudo de misiles de EE.UU. en territorio polaco). También tuvieron lugar reuniones privadas el 1 y 2 de julio en la residencia del presidente georgiano.

Simulacros de combate EE.UU.-Georgia

Apenas dos semanas después de la Cumbre de la GUAM del 1 y 2 de julio de 2008, simulacros de combate de EE.UU. y Georgia fueron realizados en la base militar de Vaziani, en las afueras de Tbilisi.

Mil soldados estadounidenses y seiscientos georgianos comenzaron un ejercicio de entrenamiento militar en la Operación “Reacción Inmediata.” Los soldados de EE.UU. contaron con la participación de la Fuerza Aérea, los Marines y la Guardia Nacional de EE.UU. Aunque se había previsto un escenario de la guerra de Iraq, los ejercicios militares fueron un ensayo general para una próxima operación militar. Los simulacros de combate fueron completados el 31 de julio, una semana antes del comienzo de los ataques georgianos del 7 de agosto contra Osetia del Sur.

Soldados de Ucrania y Azerbaiyán, que son miembros de GUAM, también participaron en la Operación “Reacción Inmediata.” Inesperadamente, Armenia que es aliada de Rusia y un inquebrantable oponente de Azerbaiyán, participó en estos simulacros, que también sirvieron para crear un entorno, “entrenar y trabajar en conjunto,” entre fuerzas azeríes y armenias (dirigido en última instancia contra Rusia).

El brigadier general William B. Garrett, comandante de la Fuerza de Tareas Sur-europea de los militares de EE.UU., fue responsable de la coordinación de los simulacros de combate entre EE.UU. y Georgia.

Simulacros de combate rusos en el Norte del Cáucaso.

Rusia inició el 5 de julio ejercicios militares en gran escala que involucraron a unos 8.000 militares, unas 700 unidades blindadas y más de 30 aviones (en las repúblicas del Norte del Cáucaso de la Federación Rusa. (Georgian Times, 28 de julio de 2008)

Los simulacros de combate rusos fueron realizados explícitamente como reacción ante el desarrollo de la situación de la seguridad en Abjazia y Osetia del Sur. El ejercicio, llamado “Frontera del Cáucaso 2008”, involucró a unidades del 58 Ejército y del 4º Ejército de la Fuerza Aérea, estacionado en el Distrito Militar del Norte del Cáucaso.

Un portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia reconoció que los ejercicios militares realizados en el Distrito Federal del Sur fueron realizados como reacción ante “una escalada de la tensión en las zonas en conflicto Georgia-Abjazia y Georgia-Osetia del Sur… [y] que el Distrito Militar del Norte del Cáucaso de Rusia estaba listo para suministrar ayuda a los mantenedores de la paz rusos en Abjazia y Osetia del Sur si fuera necesario.” (Georgian Times, 28 de julio de 2008, RIA-Novosti, 5 de julio de 2008)

Esas unidades del Distrito Militar del Norte del Cáucaso (Ejército y Fuerza Aérea) fueron posteriormente utilizadas para encabezar el contraataque ruso dirigido contra fuerzas georgianas en Osetia del Sur el 8 de agosto.

Geopolítica de los oleo y gasoductos

Un tema central en el tablero de GUAM y OTAN en la cumbre de julio de la GUAM en Batumi, fue la ruta del oleoducto Odessa-Brody-Plotsk (OBP), (vea mapas), que lleva petróleo centroasiático vía Odessa al Norte de Europa, evitando territorio ruso. También se prevé una extensión del OBP al puerto polaco de Gdansk en el Mar Báltico.

Hay que señalar que el OBP también se conecta con el Oleoducto de la Amistad de Rusia, por un acuerdo con dicho país.

El objetivo de Washington es en última instancia un debilitamiento y desestabilización de la red de oleoductos de Rusia – incluyendo el Oleoducto de la Amistad y el Sistema de Oleoductos del Báltico (BPS) – y sus varias conexiones por corredores hacia el mercado de energía europeo occidental.

Hay que señalar que Rusia ha establecido, como parte de la red del Oleoducto de la Amistad, un corredor de oleoductos que pasa por Belarus, evitando Ucrania. (Vea mapas)

El Sistema de Oleoductos del Báltico (BPS), operado también por la rusa Transneft, une Samara con la terminal de buques tanque petroleros en Primorsk en el Golfo de Finlandia. (vea mapa) Lleva petróleo ruso de la región de Siberia Occidental de Rusia a mercados del norte y del oeste de Europa.

Otro sistema estratégico de oleoductos, es el Consorcio de Oleoductos del Caspio (CPC). El CPC es una sociedad conjunta entre Rusia y Kazajstán, con participación de accionistas de una serie de compañías petroleras de Oriente Próximo.

El Sistema de Oleoductos del Báltico (BPS) está conectado al oleoducto Atyrau-Samara (AS) que es un una sociedad conjunta entre Transneft de Rusia y el operador nacional de oleoductos de Kazajstán, KazTransOil. El oleoducto AS por su parte se conecta con el Caspian Petroleum Consortium (CPC), de Rusia y Kazajstán que bombea petróleo crudo de Tengiz desde Atyrau (Kazajstán Occidental) a la terminal de buques tanque rusa de CPC cerca de Novorossiysk en el Mar Negro.

El 10 de julio de 2008, apenas una semana después de la Cumbre de la GUAM, Transneft y KazTransOil anunciaron que estaban en conversaciones para expandir la capacidad del oleoducto Atyrau-Samara de 16 a 26 millones de toneladas de petróleo por año. (RBC Daily, 10 de julio de 2008).

El corredor de transporte de GUAM

Los gobiernos de la GUAM representados en la Cumbre de Batumi de la GUAM también aprobaron el ulterior desarrollo del Corredor de Transporte de la GUAM (GTC), que complementa el controvertido oleoducto Baku Tblisi Ceyan (BTC). Este último conecta la cuenca del Mar Caspio con el Mediterráneo Oriental, vía Georgia y Turquía, evitando totalmente territorio ruso. El oleoducto BTC es controlado por un consorcio petrolero dirigido por British Petroleum.

Tanto el corredor GTC como el BTC cuentan con protección militar de la GUAM y la OTAN.

El corredor GTC conectaría la capital azerí de Bakú en el mar Caspio con los puertos georgianos de Poti/Batumi en el Mar Negro, que entonces se conectaría con Odessa, puerto ucraniano del Mar Negro. (Y desde Odessa, mediante rutas marítimas y terrestres con el oeste y el norte de Europa).

 

El oleoducto Bakú Tbilisi Ceyan (BTC)

El oleoducto BTC dominado por British Petroleum e inaugurado en 2006 en plena guerra del Líbano, ha cambiado dramáticamente la geopolítica del Mediterráneo Oriental, que ahora está vinculado, mediante un corredor energético, con la cuenca del Mar Caspio:

“[El oleoducto BTC] cambia considerable la condición de los países de la región y cementa una nueva alianza pro-occidental. Después de llevar el oleoducto al Mediterráneo, Washington ha establecido en la práctica un nuevo bloque con Azerbaiyán, Georgia, Turquía e Israel,” (Komerzant, Moscú, 14 de julio de 2006)

 

La geopolítica de los oleoductos y el papel de Israel

Israel forma parte ahora del eje militar anglo-estadounidense, que sirve los intereses de los gigantes occidentales del petróleo en Oriente Próximo y Asia Central. No es de sorprender que Israel tenga acuerdos de cooperación militar con Georgia y Azerbaiyán.

Aunque los informes oficiales señalan que el oleoducto BTC “canalizará petróleo a mercados occidentales,” lo que se reconoce pocas veces es que parte del petróleo del mar Caspio será canalizado directamente hacia Israel. Al respecto, un proyecto de oleoducto submarino israelí-turco ha sido estudiado que vincularía Ceyan con el puerto israelí de Ashkelón y de ahí, por el principal sistema de oleoductos de Israel, al Mar Rojo.

El objetivo de Israel no es solo adquirir petróleo del mar Caspio para su propio consumo sino también jugar un rol esencial en la reexportación de petróleo del mar Caspio de vuelta a los mercados asiáticos a través del puerto de Eilat en el Mar Rojo. Las implicaciones estratégicas de esta redireccionamiento de petróleo del mar Caspio son de largo alcance.

La idea es vincular el oleoducto BTC con el oleoducto Trans-Israel Eilat-Ashkelón, también conocido como Tipline de Israel, de Ceyan al puerto israelí de Ashkelón. (Para más detalles, vea – Michel Chossudovsky, La guerra del Líbano y la batalla por el Petróleo, Grupo MORENO – http://www.rodolfowalsh.org/spip.php?article2195 )

 

La estrategia de la Ruta de la Seda de EE.UU.: el Sistema de Seguridad Trans-Eurasiático.

La Estrategia de la Ruta de la Seda (SRS) constituye una piedra de base esencial de la política exterior de EE.UU. en la era posterior a la Guerra Fría.

La SRS fue formulada en una ley presentada al Congreso de EE.UU. en 1999. Requería la creación de un corredor energético y de transporte que uniera a Europa Occidental con Asia Central y en última instancia con Lejano Oriente.

La SRS es definida como un “sistema de seguridad trans-eurasiático”. La SRS demanda la “militarización del corredor eurasiático” como parte integral del “Gran Juego”. El objetivo declarado, tal como lo formula la Ley de Estrategia de la Ruta de la Seda, propuesta en marzo de 1999, es desarrollar el imperio de negocios de EE.UU. a lo largo de un extenso corredor geográfico.

Aunque la legislación de la SRS de 1999 (HR 3196) fue adoptada por la Cámara de Representantes, nunca llegó a convertirse en ley. A pesar de este revés legislativo, la Estrategia de la Ruta de la Seda se convirtió, bajo el gobierno de Bush, en la base de facto del intervencionismo de EE.UU. y la OTAN, especialmente para integrar a las antiguas repúblicas soviéticas del Sur del Cáucaso y de Asia Central en la esfera de influencia de EE.UU.

La implementación exitosa de la SRS exigió la “militarización” concomitante de todo el corredor eurasiático desde el Mediterráneo Oriental a la frontera occidental de China llegando hasta Afganistán, como medio de asegurar el control sobre amplias reservas de petróleo y gas, así como para “proteger” rutas de oleo y gasoductos y corredores comerciales. La invasión de Afganistán en octubre de 2001 sirvió para apoyar los objetivos estratégicos de EE.UU. en Asia Central, incluyendo el control de corredores de oleo y gasoductos. Afganistán limita con la frontera occidental de China. También es un istmo estratégico que une la amplia riqueza de la cuenca del Mar Caspio con el Mar Arábigo.

El proceso de militarización bajo la SRS es dirigido en gran parte contra China, Rusia e Irán. La SRS, exigía:

“El desarrollo de fuertes lazos políticos, económicos y de seguridad entre país el Sur del Cáucaso y Asia Central con Occidente [que] promuevan la estabilidad en esta región, que es vulnerable a presiones políticas y económicas desde el sur, norte, y este. [Queriendo decir Rusia al norte, Iraq, Irán y Oriente Próximo al sur y China al este] [106 Congreso, Ley de Estrategia de la Ruta de la Seda de 1999)

La adopción de una agenda política neoliberal aconsejada por el FMI y el Banco Mundial es parte integral de la SRS, que busca la promoción de “economías de mercado abierto… [que] suministren incentivos positivos para la inversión privada internacional, el aumento del comercio, y otras formas de interacciones comerciales”. (Ibíd.).

 

El acceso estratégico al petróleo y al gas del sur del Cáucaso y de Asia Central es un rasgo central de la Estrategia de la Ruta de la Seda:

“La región del sur del Cáucaso y de Asia Central podría producir petróleo y gas en cantidades suficientes como para reducir la dependencia de EE.UU. de energía de la volátil región del Golfo Pérsico.” (Ibíd.)

La SRS también se propone impedir que las antiguas repúblicas soviéticas desarrollen sus propios vínculos de cooperación económica, política y militar así como que establezcan amplios vínculos con China, Rusia e Irán. (Vea Michel Chossudovsky: America’s “War on Terrorism”, Global Research, Montreal, 2005).

Al respecto, la formación de la GUAM, que fue lanzada en 1997, tenía el propósito de integrar las antiguas repúblicas soviéticas en acuerdos de cooperación militar con EE.UU. y la OTAN, que impedirían que reestablecieran sus lazos con la Federación Rusa.

Bajo la Ley SRS de 1999, el término “países del sur del Cáucaso y de Asia Central” significa Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Kazajstán, Kirghizistán, Tajikistan, Turkmenistán, y Uzbekistán. (106 Congreso, Ley de Estrategia de la Ruta de la Seda de 1999).

A este respecto la estrategia de EE.UU. no ha logrado su objetivo declarado: Mientras Ucrania, Azerbaiyán y Georgia se han convertido de facto en protectorados de EE.UU., Kirghizistán, Kazajstán, Tajikistán, Armenia y Belarus están, desde un punto de vista geopolítico, alineadas con Moscú.

Esta amplia red eurasiática de corredores de transporte y energía ha sido definida por Washington como parte de una esfera de influencia estadounidense:

En la región del Caspio-Mar Negro, la Unión Europea y EE.UU. se han concentrado en establecer una cadena logística fiable para conectar Asia Central con la Unión Europea a través del Cáucaso central y Turquía/Ucrania. Las rutas forman el eje de los proyectos INOGATE (un sistema integrado de comunicación a lo largo de las rutas que llevan recursos de hidrocarburos a Europa) y TRACECA (el corredor multicanal Europa-Cáucaso-Asia).

Las rutas TRACECA de transportes y comunicación surgieron de la idea de la Gran Ruta de la Seda (el tradicional canal de comunicación eurasiático de la antigüedad). Incluía los puertos georgianos y turcos del Mar Negro (Poti, Batumi, y Ceyan), ferrocarriles de Georgia y Azerbaiyán, el oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyan, líneas de ferry que conectan Turkmenistán y Kazajstán con Azerbaiyán a través del Mar/lago Caspio (Turkmenbashi-Bakú; Aktau-Bakú), ferrocarriles y carreteras actualmente en construcción en Turkmenistán, Uzbekistán, Kirghizistán, Kazajstán, y China, así como terminales chinas en el Pacífico como partes estratégica y sistemáticamente importantes del mega-corredor.” (Vea “GUAM and the Trans-Caspian Gas Transportation Corridor: Is it about Politics or Economics?”)

El gasoducto Kazajstán-China (KCP)

Apenas unos pocos días después de la Cumbre de la GUAM en Batumi, China y Kazajstán anunciaron (9 de julio de 2008) el comienzo del trabajo de construcción de un gasoducto de 1.300 kilómetros. La ceremonia inaugural fue realizada cerca de la capital de Kazajstán, Almaty.

Se espera que el oleoducto, que será construido en varias etapas, comience a bombear gas en 2010. ((Vea silkroadintelligencer.com, 9 de julio de 2008)

“La nueva ruta de tránsito forma parte de un proyecto más amplio de construir dos gasoductos que conecten a China con las vastas reservas de gas natural de Asia Central. Las tuberías cubrirán más de 7.000 kilómetros desde Turkmenistán, a través de Uzbekistán y Kazajstán, y entrarán a la región Xinjiang en el noroeste de China. Uzbekistán inició este mes la construcción de su parte mientras que Turkmenistán comenzó su segmento el año pasado.” (Ibíd.)

La Corporación Nacional del Petróleo de China (CNPC) que es el principal operador del consorcio, “ha firmado acuerdos con firmas estatales del petróleo y del gas de Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajstán dándoles participaciones de un 50% en sus partes respectivas del gasoducto.”

El proyecto de gasoducto KPC invade intereses estratégicos de EE.UU. en Eurasia. Afecta la lógica de la Estrategia de la Ruta de la Seda de EE.UU. El KPC forma parte de una estrategia competidora de transporte y energía eurasiática, dominada en gran parte por Rusia, Irán y China.

Estrategia eurasiática competidora protegida por la alianza militar SCO-CSTO

Los corredores competidores basados en Eurasia están protegidos (contra la intromisión de EE.UU. y la OTAN) por dos alianzas militares regionales: La Organización de Cooperación de Shangai (SCO), y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO).

La SCO es una alianza militar entre Rusia y China y varias repúblicas de Asia Central, ex repúblicas soviéticas, incluidas Kazajstán, Kirghizistán, Tajikistán y Uzbekistán. Irán tiene estatus de observador en la SCO.

La Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO), que juega un papel geopolítico crucial en relación con los corredores de transporte y energía, opera en estrecha relación con la SCO. La CSTO reagrupa a los siguientes Estados miembro: Armenia, Belarus, Kazajstán, Kirghizistán, Rusia, Tajikistán y Uzbekistán.

Es importante que, desde 2006, países miembro de la SCO y de la CSTO hayan realizado maniobras de combate conjuntas y que colaboren activamente con Irán.

En octubre de 2007, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO) y la Organización de Cooperación de Shangai (SCO) firmaron un Memorando de Acuerdo, fijando los fundamentos para la cooperación militar entre ambas organizaciones. Este acuerdo SCO-CSTO, que es apenas mencionado por los medios de información occidentales, involucra la creación de una alianza militar hecha y derecha entre China, Rusia y los Estados miembros de SCO/CSTO. Vale la pena señalar que la SCTO y la SCO realizaron ejercicios militares conjuntos en 2006, que coincidieron con los realizados por Irán. (Para más detalles vea Michel Chossudovsky: “Rusia y sus aliados centroasiáticos realizan simulacros de combate en respuesta a las amenazas usamericanas”)

Aunque siguen siendo distintas desde un punto de vista organizativo, en la práctica, estas dos alianzas militares regionales (SCO y CSTO) constituyen un solo bloque militar, que enfrenta el expansionismo de EE.UU y la OTAN en Asia Central y el Cáucaso.

Vuelta al principio

Los corredores eurasiáticos de transporte y energía protegidos por EE.UU. y la OTAN, están destinados a conectar Asia Central con el Lejano Oriente, como lo define la Estrategia de la Ruta de la Seda. Actualmente, los corredores en dirección hacia el este, que vinculan Asia Central con China están protegidos desde el punto de vista militar por SCO-CSTO.

En términos de la agenda militar y estratégica global de EE.UU., los corredores eurasiáticos contemplados bajo la SRS afectarían inevitablemente la soberanía territorial china. Los corredores de oleo y gasoductos y de transporte propuestos por EE.UU./OTAN/GUAM tienen el propósito de conectar, en alguna fecha futura, con los corredores de transporte y energía propuestos en el hemisferio occidental, incluyendo los concebidos bajo la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN).

La Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN) es para Norteamérica lo que la Estrategia de la Ruta de la Seda (SRS) es para el Cáucaso y Asia Central. Son elucubraciones estratégicas regionales del imperio de los negocios de EE.UU. Son las piedras de base del Nuevo Orden Mundial.

ASPAN es el resultado de un proceso similar de planificación estratégica, militarización e integración económica de libre mercado, basados en gran parte en el control de recursos estratégicos, incluyendo la energía y el agua, así como la “protección” de corredores de energía y transporte (rutas terrestres y marítimas) de Alaska y el Ártico de Canadá a Centroamérica y la cuenca del Caribe.

Nota del autor: Este artículo se ha concentrado selectivamente en corredores de oleo y gasoductos cruciales para analizar amplios temas geopolíticos y estratégicos.

Un examen de la red general de corredores de oleo y gasoductos eurasiáticos requeriría una presentación mucho más detallada y exhaustiva.

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=9907

rebelion.org

Written by Eduardo Aquevedo

27 agosto, 2008 at 5:31

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