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P. Krugman: el problema de EE UU no es la “crisis fiscal” sino la crisis de empleo…

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Los millones olvidados

DIC 2012 – 00:00
Un grupo de parados espera ante una feria de empleo en Nueva York. / L. K.  (Reuters)

Vamos a dejar clara una cosa: Estados Unidos no se enfrenta a una crisis fiscal. Sin embargo, sigue sufriendo en gran medida una crisis de empleo.

Resulta fácil confundirse con la cuestión fiscal, ya que todo el mundo habla del “precipicio fiscal”. De hecho, una encuesta reciente indica que una gran mayoría de los ciudadanos cree que el déficit presupuestario aumentará si caemos por ese precipicio.

En la práctica, cómo no, es justo lo contrario: el peligro es que el déficit se reduzca en exceso y demasiado deprisa. Y los motivos por los que podría suceder eso son puramente políticos; podríamos estar a punto de recortar drásticamente el gasto y subir los impuestos no porque los mercados lo exijan, sino porque los republicanos han estado usando el chantaje como estrategia de negociación, y el presidente parece dispuesto a ponerles en evidencia.

Es más, a pesar de años de advertencias por parte de los sospechosos habituales acerca de los peligros de los déficits y de la deuda, nuestro Gobierno puede adquirir préstamos a unos tipos de interés increíblemente bajos (los tipos de interés sobre los bonos de EE UU protegidos contra la inflación son de hecho negativos, de modo que los inversores pagan al Gobierno para que haga uso de su dinero). Y no me digan que los mercados podrían volverse contra nosotros de repente. Recuerden que el Gobierno de EE UU no puede quedarse sin efectivo (él imprime los billetes), de modo que lo peor que podría pasar sería que cayese el dólar, lo cual no sería tan terrible y de hecho podría ayudar a la economía.

No obstante, hay todo un sector construido en torno al fomento del pánico al déficit. Hay grupos empresariales espléndidamente financiados que no paran de exagerar el peligro de la deuda gubernamental y la urgencia de reducir el déficit ya, ya mismo; solo que, de repente, esos mismos grupos nos advierten de los peligros de una reducción excesiva del déficit. No es de extrañar que los ciudadanos estén confusos. Por otro lado, no hay prácticamente ninguna presión organizada que se ocupe de algo terrible que de hecho está ocurriendo ahora mismo, concretamente, el paro a gran escala. Sí, hemos hecho algunos avances durante el último año. Pero el desempleo a largo plazo sigue a unos niveles que no se habían visto desde la Gran Depresión: en octubre, 4,9 millones de estadounidenses llevaban más de seis meses en paro y 3,6 millones llevaban más de un año sin trabajar.

Cuando vean cifras como esas, tengan presente que estamos contemplando millones de tragedias humanas: a individuos y familias cuyas vidas están quedando destrozadas porque no pueden encontrar trabajo, ahorros agotados, casas perdidas y sueños destruidos. Y cuanto más se prolongue esto, mayor será la tragedia.

Nuestra crisis de empleo aún no superada también tiene un coste económico enorme. Cuando los ciudadanos dispuestos a trabajar tienen que soportar una inactividad impuesta, la sociedad en su conjunto sufre la pérdida de su esfuerzo y de su talento. La Oficina Presupuestaria del Congreso calcula que lo que realmente estamos produciendo está por debajo de lo que podríamos y deberíamos producir, con una diferencia de alrededor del 6% del PIB, o 900.000 millones de dólares al año.

Y lo que es aún peor, hay buenos motivos para creer que el paro elevado está socavando también nuestro crecimiento futuro, a medida que los parados de larga duración pasan a ser considerados imposibles de emplear, ya que la inversión se reduce como consecuencia de la escasez de ventas.

¿Qué se puede hacer? El pánico en relación con el precipicio fiscal ha sido revelador. Pone de manifiesto que incluso los gruñones del déficit son keynesianos encubiertos. Es decir, creen que en estos momentos los recortes del gasto y las subidas de impuestos destruirán puestos de trabajo; es imposible afirmar eso a la vez que se niega que los aumentos del gasto y las bajadas de impuestos temporales crearían empleo. Sí, nuestra economía todavía deprimida necesita más estímulo fiscal.

Y, dicho sea en su favor, el presidente Obama ha incluido una pequeña cantidad de estímulo económico en su oferta presupuestaria inicial; la Casa Blanca, al menos, no se ha olvidado por completo de los parados. Desgraciadamente, casi nadie espera que esos planes de estímulo se incluyan en el acuerdo que finalmente se alcance, sea cual sea.

De modo que ¿por qué no estamos ayudando a los parados? No es porque no podamos permitírnoslo. Dados los costes tan bajos que tienen los préstamos y el daño que el paro está haciendo a nuestra economía y, por tanto, a la base tributaria, resulta bastante fácil defender el argumento de que gastar más para crear empleo ahora realmente mejoraría nuestra situación fiscal a largo plazo.

Tampoco es, creo yo, un problema realmente ideológico. Hasta los republicanos, cuando se oponen a los recortes en el presupuesto de defensa, empiezan a hablar inmediatamente de cómo esos recortes destruirían puestos de trabajo (y lo siento, pero el keynesianismo armamentístico, la afirmación de que el gasto público crea empleo, pero solo si se destina al Ejército, no tiene sentido).

No, al final resulta difícil no llegar a la conclusión de que es un problema de clases. A la gente influyente de Washington no le preocupa perder su empleo; la gran mayoría ni siquiera conoce a alguien que esté en paro. La difícil situación de los parados simplemente no ocupa un lugar predominante en sus pensamientos y, por supuesto, los desempleados no contratan grupos de presión ni hacen grandes contribuciones a las campañas electorales.

Así que la crisis del paro se prolonga más y más, a pesar de que tenemos tanto los conocimientos como los medios para resolverla. Es una inmensa tragedia, y también es un escándalo.

Paul Krugman es profesor de Economía en Princeton y premio Nobel de 2008.

© New York Times Service 2012.

Traducción de News Clips.

Escrito por Eduardo Aquevedo

31 diciembre, 2012 a 10:40

La crisis mundial del empleo (y la pobreza en México…)

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Juan Somavía*

El panorama mundial del empleo es terrible. El desempleo afecta a más de 200 millones de personas, y continúa aumentando. La tasa actual del crecimiento del empleo, a uno por ciento o menos anual, no permitirá que se restablezcan los 30 millones puestos de trabajo perdidos desde que comenzó la crisis, en 2008.

Sin embargo, los números del desempleo son sólo parte de la historia. Millones de trabajadores tienen trabajos sólo de tiempo parcial porque carecen de una alternativa mejor. Aun antes de la crisis, la mitad del empleo fuera de la agricultura estaba en la economía informal, y dos de cada cinco trabajadores en el mundo vivían por debajo del umbral de la pobreza de dos dólares al día por persona.

El desempleo juvenil afecta a casi 80 millones de personas, con una tasa dos o tres veces superior a la de los adultos.

El desempleo y la desigualdad de los ingresos son denominador común de protestas que se multiplican en diferentes partes del mundo. Además, millones de personas tienen trabajo, pero carecen de elementos básicos: derechos, protección social y voz. En 25 países se han realizado protestas relacionadas con el empleo.

La situación podría empeorar. Con la desaceleración de la economía, desde mediados de 2011 estamos al borde de una recesión mundial del empleo que podría durar una década. Las consecuencias sociales y políticas podrían ser catastróficas.

Cuando los líderes del G-20 se reúnan esta semana en Cannes, su mayor desafío será mantenerse en contacto con sus ciudadanos y responder al creciente descontento mundial. Ellos se esforzarán por calmar los mercados financieros y asegurar que primero la zona euro, luego Estados Unidos y finalmente Japón resolverán su crisis de deuda soberana. Es urgente apagar los incendios financieros. Sin embargo, para conservar la legitimidad política el G-20 deberá enfrentar con el mismo vigor la tragedia de los millones de desempleados y de trabajadores precarios que están pagando el precio de una crisis de la cual no son responsables.

Los líderes del G-20 pueden dirigir sus esfuerzos de recuperación económica mundial hacia el camino del trabajo decente basándose en sólidas asociaciones público/privadas. Esto se traduce en cuatro medidas concretas que han demostrado su eficacia.

En primer lugar, aumentar las inversiones en infraestructura generadoras de empleo desde el actual 5-6 por ciento del PIB a 8-10 por ciento en los próximos cinco años. China e Indonesia han demostrado que esas inversiones son cruciales para mantener el empleo durante una desaceleración.

En segundo lugar, garantizar que pequeñas y medianas empresas, la principal fuente de creación de empleo, tengan acceso al financiamiento bancario y a sistemas de apoyo a la gestión, y que los créditos otorgados a las Pymes crezcan. Eso han hecho Brasil y México.

En tercer lugar, concentrarse en el empleo para los jóvenes, a través de pasantías, y servicios de orientación y formación empresarial, a fin de facilitar la transición de la escuela al trabajo. Los países que han seguido esta ruta, como Alemania, Australia y Singapur, tienen tasas de desempleo juvenil más bajas.

Finalmente, establecer pisos de protección social en los países con baja cobertura. Puede realizarse con un costo de entre uno y dos por ciento del PIB, dependiendo del país. Los esquemas de protección social financiados con dinero público en Argentina, Brasil, India, México y Sudáfrica están ayudando a millones de personas a salir de la pobreza.

Si los países se concentran en estas prioridades al mismo tiempo que elaboran planes creíbles y socialmente responsables para financiar la deuda soberana y consolidar las finanzas públicas, la recuperación será más sólida. La meta es impulsar la tasa mundial de crecimiento del empleo a 1.3 por ciento, recuperando así para 2015 la tasa de empleo de la población en edad de trabajar de antes de la crisis.

El mundo enfrenta un urgente desafío de igualdad. La percepción de que algunos bancos son demasiado grandes para fracasar y algunas personas son demasiado pequeñas para ser tomadas en cuenta, y que los intereses financieros predominan sobre la cohesión social, socavan la confianza de las personas.

La OIT apremia a los líderes del G-20 en Cannes a colocar la economía real al mando de la economía mundial; a orientar el sector financiero hacia inversiones productivas a largo plazo en empresas sostenibles; a ratificar y aplicar las ocho normas fundamentales del trabajo, y a promover el empleo, la protección social y los derechos básicos en el trabajo con la misma diligencia aplicada para controlar la inflación y equilibrar las finanzas públicas.

Esto permitirá sentar las bases de una nueva era de justicia social.

*Director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). en La Jornada, Mex.

 

El nivel de la pobreza en México es uno de los mayores del mundo

  • Miles de jóvenes quedan en la exclusión social, sin educación ni trabajo, alerta el PNUD
  • Científicamente comprobado que la base social de apoyo del narco está en los expulsados del sistema, dice experto
  • Al decir ninis se oculta que no se dan oportunidades a ese sector, afirma

Foto

Alumnos y padres de familia en una escuela de Milpa Alta. No es que los llamados ninis ni estudien ni trabajen, es que no los dejan hacer ni una cosa ni la otra, afirma especialistaFoto Jesús Villaseca

Juan Carlos Miranda

Enviado

Periódico La Jornada
Lunes 31 de octubre de 2011, p. 24

Oaxaca, Oax., 30 de octubre. Los índices de pobreza en México están muy por encima del promedio de América Latina, lo que provoca la exclusión social de miles de jóvenes que no tienen acceso a la educación ni al trabajo y son presa fácil del crimen organizado, advirtió el asesor especial de la Dirección de Políticas de Desarrollo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Bernardo Kliksberg.

Al participar en el Encuentro Empresarial 2011, organizado por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), el funcionario dijo que entre los pobres de América Latina sólo uno de cada cinco termina la secundaria, requisito sin el cual no son aceptados para trabajar en casi ningún lado.

Está comprobado científicamente que la base social de apoyo del narcotráfico está en los jóvenes expulsados del sistema. En cuanto cortemos realmente la exclusión social del sistema estaremos debilitando la posibilidad del narcotráfico de reclutar jóvenes, destacó.

El especialista argentino sostuvo que la pelea contra el narcotráfico se debe dar en todas las áreas al mismo tiempo: jurídica, legal, policial, etcétera, pero siempre con miras a profundizar la inclusión social.

Cuanto más se democratice México, cuanto más participe la gente, más las políticas van a responder a las verdaderas necesidades.

En una ponencia titulada Valores a cuidar y fortalecer en la construcción de la ciudadanía, destacó que mientras los niveles de pobreza en la región alcanzan en promedio a 30 por ciento de la población, en México llegan a 50 por ciento, uno de los mayores niveles del mundo.

Kliksberg, considerado uno de los principales expertos del mundo en materia de lucha contra la pobreza, criticó que se utilice el término nini para referirse a los jóvenes que ni estudian ni trabajan, pues dijo que esos conceptos sirven únicamente para ocultar que no se ha brindado a ese sector social la oportunidad de acceder a cuestiones básicas para su desarrollo.

“No son ninis; son los excluidos del sistema, y con la terminología nini estamos ocultando que han sido expulsados y excluidos. Nosotros decimos: ni trabaja ni estudia, pero no, no es que ni trabaje ni estudie, es que no lo dejaron hacer ni una cosa ni la otra”, lamentó.

Destacó que las personas en situación de pobreza tienen muchas menores posibilidades de éxito social que quienes no están en esa condición, lo que genera un circulo vicioso que impide la movilidad social.

Un chico pobre no tiene padres que lo estimulen; en muchos casos trabajan. En México hay trabajo infantil a gran escala, y no trabajan porque no terminaron la secundaria. Nadie toma hoy, ni siquiera para puestos de línea en las empresas, a gente que no tenga secundaria completa, expuso.

Agregó que muchos jóvenes indignados en el mundo, como los que han protagonizado manifestaciones en ciudades como Nueva York, Barcelona o Madrid, protestan contra una desigualdad que ha llegado a puntos desorbitantes.

Recordó que el lema de las protestas es: Somos el 99 por ciento, en referencia a que, según cifras oficiales, en Estados Unidos el uno por ciento de la población percibe la cuarta parte del ingreso de ese país, y alrededor de 400 personas poseen una fortuna superior al conjunto de la que tienen 150 millones de estadunidenses, detalló.

CEPAL: Argentina, Brasil, Bolivia y Venezuela, los que más redujeron desigualdad y pobreza…

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“Argentina…”

 

Por Tomás Lukin, Página/12

america-latina001La secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) recibió a Cash en una improvisada oficina donde está trabajando desde que el terremoto golpeó al emblemático edificio del organismo en Santiago de Chile. Alicia Bárcena no es economista, es bióloga pero recurre sin problemas a economistas latinoamericanos como Raúl Prebisch y Celso Furtado para proponer políticas de desarrollo diseñadas desde la región, cuestionar la apreciación cambiaria y defender los controles de capitales.

Bárcena desembarcó en el organismo a mediados de 2008 y se convirtió en la primera mujer en asumir la conducción de Cepal. Previamente la mexicana se desempeñaba como secretaria general Adjunta de Gestión en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, donde manejaba el gigantesco presupuesto de la ONU.

“América latina es hoy una región progresista. En Argentina se ha dado un cambio de modelo desde 2003. Es uno de los países de la región que más redujeron la desigualdad”, afirma Bárcena quien, lentamente, está revitalizando el discurso político y económico de la Cepal.

La agenda de desarrollo que presenta en sus intervenciones por la región reconoce la necesidad de “disciplinar” a los empresarios a través de distintos impuestos como pueden ser las retenciones, recupera las propuestas vinculadas con la inversión pública en ciencia y tecnología con desarrollos locales, y enfatiza la relevancia de preservar un tipo de cambio que responda a vectores productivos y no sea determinado por flujos especulativos.

–¿Qué evaluación hace la Cepal de la última década en América latina?

–Los gobiernos progresistas, desde 2002 y 2003, nos dejan un legado muy positivo donde no hay marcha atrás en las políticas sociales. Hemos aprendido que hay que igualar para crecer, que no alcanza crecer para igualar. El gasto social no se pierde, sino que es el motor de la economía.

–¿La región aprendió de los fracasos de las décadas del ’80 y ’90?

–Sin duda. La región ha aprendido lecciones muy importantes del pasado. Hoy somos una región que ha entendido la importancia de la macroeconomía: mantener bajos niveles de déficit de cuenta corriente, o superávit, bajos niveles de deuda, controlar la inflación y promover la acumulación de reservas. Después de la década del ’80 la región demoró 14 años para recuperar los niveles del PIB per cápita, pero para recuperar los niveles sociales nos tomamos 25 años.

–¿Qué cambió con los gobiernos progresistas en Latinoamérica?

–Como herencia de estos gobiernos progresistas la región invirtió activamente sus políticas sociales con distintas medidas de protección de empleo, el salario y otros programas. Apoyando incluso a los empresarios. Los estímulos fiscales durante la crisis fueron muy efectivos para estimular la demanda. Así nos recuperamos mucho más rápido de la crisis que el resto del mundo. El PIB había caído 1,9 por ciento en 2009. Este año la región recupera y crece 6 por ciento.

–¿Cómo continúa este nuevo esquema regional a la salida de la crisis económica global?

–Uno de los aspectos centrales de nuestra región es sobreponernos a la heterogeneidad estructural. En la Cepal creemos que el camino hacia el desarrollo está en la convergencia productiva. Rearticular los sectores productivos, dinamizarlos y reindustrializar. La región debe aprovechar sus mercados internos. Países con grandes mercados internos como Argentina, Brasil, Colombia y México deberían convertirse en los grandes motores del crecimiento regional. Si crece Brasil, crecen las economías que están a su alrededor. Eso es una buena noticia.

–¿Qué es lo que tienen que hacer los gobiernos?

–Hay que diversificar la estructura productiva e incentivar la inversión. Es muy importante porque la estructura de las exportaciones está muy concentrada en materias primas y precios que son volátiles y generan vulnerabilidad externa. La única forma para salir de la desigualdad es el empleo con derechos y protección.

–¿Qué significa diversificar la estructura productiva?

–Significa no sólo depender de enclaves de materias primas, sino también desarrollar servicios como puede ser la industria de software.

–Algo similar hizo Irlanda y hoy atraviesa una fuerte crisis económica.

–En Irlanda el manejo financiero es lo que fracasó; la diversificación productiva funcionó bien. Lo mismo en Finlandia y Nueva Zelanda. Cómo buscar nuevos nichos industriales es uno de los grandes temas. En el área de energía, biocombustibles, biotecnología, nanotecnología, comunicaciones, incluso con la soja. Es necesario profundizar el agregado de valor, la innovación y la articulación regional.

–¿Cómo pueden lograr Bolivia, Argentina o Ecuador impulsar este tipo de procesos?

–Definitivamente el gasto público debe cumplir un rol central. La inversión en investigación y desarrollo debe incrementarse. Hoy en la región es 0,6 por ciento mientras que en Corea del Sur alcanza al 4 por ciento. Nuestro continente tiene enorme espacio para crear localmente sus propios desarrollos tecnológicos sin que se importen de Japón o Alemania. Raúl Prebisch o Celso Furtado plantearon una agenda muy profunda para América latina que parte de la base de que el desarrollo arranca de nosotros mismos. Nadie nos va a desarrollar desde afuera. Hay que tener un planteamiento de pensamiento propio, con densidad nacional.

–La Cepal retoma así sus postulados históricos, que gestiones anteriores habían olvidado influenciados por la ola neoliberal.

–En la Cepal sabemos que el crecimiento y el desarrollo no son sinónimos. No alcanza con crecer: el desarrollo es igualar para crecer. Todavía nos falta gestión de la innovación que se hace en nuestras universidades y los jóvenes empresarios emprendedores. La región debe aprovechar la mejora en los términos de intercambio y crear fondos para ciencia y tecnología.

–Existe una importante oposición de algunos sectores económicos para que el Estado se apropie de esas ganancias y las utilice.

–Uno de los temas más importantes es la convergencia entre trabajadores, empresarios y el Estado. Nos hacen falta pactos sociales profundos. Disciplinar a los empresarios significa alcanzar un camino conjunto. El modelo donde el mercado lo podía todo no funciona y tampoco el Estado solo puede hacer todo.

–¿Propone un pacto social, como se quiere impulsar en estos momentos en Argentina?

–Necesitamos nuevos pactos para que las ganancias de productividad se queden en la región y no se concentren en muy pocos. El factor redistributivo debe ser el Estado y eso se logra con diálogo. Los empresarios deben ver que la desigualdad conspira contra ellos. Los empresarios también necesitan reglas de juego que las pone el Estado.

–¿Qué papel juega el tipo de cambio en este escenario que plantea?

–El tipo de cambio es un instrumento muy importante que manda señales muy potentes hacia el sector productivo. El tipo de cambio debe responder a los vectores productivos. Nada sería peor que las señales fueran a la concentración exclusiva de materias primas abandonando al resto de las actividades. Tenemos que evitar la apreciación.

–Esto implica aplicar controles al ingreso de capitales especulativos.

–Somos partidarios de los controles de capitales financieros especulativos. Esa medida es muy importante para apuntalar nuestras economías. Hay que desdramatizar algunos temas. La solvencia fiscal es importante, pero no se puede descuidar al sector productivo. La variable de ajuste no puede ser el sector productivo ni los trabajadores. Algunos países tienen más espacio que otros, pero sin duda no se puede perder el dinamismo en materia laboral.

–¿Cómo interpreta Cepal el desempeño argentino durante la última década?

–A partir de 2003, Argentina inició un cambio muy positivo. Hubo una acción muy valiente del Estado para transformar profundamente el modelo. Hay un quiebre cuando uno compara con la década de los ’90. Argentina, junto con Brasil, Bolivia y Venezuela, son los países de la región que más redujeron la desigualdad y la pobreza. Eso es sin contemplar la Asignación Universal por Hijo; midiendo eso, los resultados son todavía mejores.

También ha mejorado considerablemente el balance de pagos y la cuenta corriente. La deuda pública tiene un muy buen comportamiento y aumentan las reservas internacionales. El Estado ha tomado decisiones correctas para la sociedad argentina.

–¿Qué desafíos piensa que enfrenta?

–Es un proyecto de país que se ha ido construyendo desde 2003. Es un cambio de modelo que no está exento de problemas y desafíos pero por lo menos se plantea un proyecto social, productivo y de articulación política social de diálogo. Es un muy buen momento para la convocatoria de un pacto social. Hay un alto nivel de convergencia. Eso lo observé en Mar del Plata. En Argentina se está dando algo que para nosotros en Cepal es muy importante: un proyecto donde se está buscando la convergencia productiva y territorial, apoyando a las familias pobres, reduciendo la desigualdad, aprovechando el buen contexto externo a favor de la economía nacional

Escrito por Eduardo Aquevedo

24 diciembre, 2010 a 3:43

I. Wallerstein: ¿nos ponemos a discutir la pobreza?

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Immanuel Wallerstein

MIRO001Durante los 15 o 20 años en que el Consenso de Washington dominó el discurso del sistema-mundo (circa 1975-1995), la pobreza fue una palabra tabú, aun cuando se incrementaba a saltos y zancadas. Se nos dijo que lo único que importaba era el crecimiento económico, y que el único camino al crecimiento económico era dejar que el mercado prevaleciera sin interferencia estatista alguna –excepto, por supuesto, aquella del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Tesoro estadunidense.

La señora Thatcher de Gran Bretaña nos legó su famosa consigna TINA There Is No Alternative [no hay alternativa], con la que quería decirnos que no había alternativa para ningún Estado que no fuera Estados Unidos y, supongo, el Reino Unido. Los países del sur, sumidos en tinieblas, únicamente tenían que abandonar sus ingenuas pretensiones de controlar su propio destino. Si lo hacían, entonces podrían algún día (pero quién podría decir cuándo) ser recompensados con crecimiento. Si no lo hacían, estarían condenados a –¿me atrevo a decirlo?– la pobreza.

Hace mucho que terminaron los días de gloria del Consenso de Washington. Las cosas no mejoraron para la mayoría de la gente del Sur global –muy por el contrario– y la rebelión estaba en el aire. Los neozapatistas se levantaron en Chiapas en 1994. Los movimientos sociales le pusieron un alto a la reunión de la Organización Mundial de Comercio en Seattle, en 1999 (de la cual nunca se ha recuperado). Y el Foro Social Mundial comenzó su vida expansiva en Porto Alegre en 2001.

Cuando la así llamada crisis financiera asiática estalló en 1997, ocasionando vastos daños económicos en el este y el sudeste asiático, que se expandieron a Rusia, Brasil y Argentina, el FMI se sacó del bolsillo una serie de trilladas demandas para estos países, si querían alguna ayuda. Malasia tuvo el valor de decir no gracias, y Malasia fue la más pronta en recuperarse. Argentina fue aún más audaz y ofreció pagar sus deudas a más o menos 30 centavos por dólar (o nada).

Indonesia, sin embargo, se volvió a enganchar y pronto lo que parecía una muy estable y duradera dictadura de Suharto llegó a su fin debido a un levantamiento popular. En el momento, nadie excepto Henry Kissinger, ni más ni menos, le rugió al FMI, diciendo, en efecto ¿qué tan estúpido se puede ser? Era más importante para el capitalismo mundial y Estados Unidos mantener a un dictador amistoso en el poder en Indonesia que hacer que un país siguiera las reglas del Consenso de Washington. En un famoso editorial abierto, Kissinger dijo que el FMI actuaba como un doctor especialista en sarampión que intenta curar todas las enfermedades con un solo remedio.

Primero el Banco Mundial y luego el FMI aprendieron su lección. Forzar a los gobiernos a aceptar como política sus fórmulas neoliberales (y como precio por la asistencia financiera cuando sus presupuestos estatales están en desbalance) puede tener nefastas consecuencias políticas. Resulta que después de todo hay alternativas: el pueblo puede rebelarse.

Cuando la siguiente burbuja reventó y el mundo entró en lo que hoy se refiere como la crisis financiera de 2007 o 2008, el FMI se sintonizó más con las desagradables masas que no conocen su sitio. Y alabado sea, el FMI descubrió la pobreza. No sólo descubrieron la pobreza, sino que decidieron proporcionar programas para reducir el monto de pobreza en el Sur global. Vale la pena entender su lógica.

El FMI publica una elegante revista trimestral llamada Finance & Development. No está escrita para economistas profesionales sino para el público más amplio de diseñadores de políticas, periodistas y empresarios. El número de septiembre de 2010 incluye un artículo de Rodney Ramcharan cuyo título lo dice todo: La desigualdad es insostenible.

Rodney Ramcharan es un economista de alto rango en el departamento africano del FMI. Nos dice –la nueva línea del FMI– que las políticas económicas que simplemente se enfocan en las tasas de crecimiento promedio pueden ser peligrosamente ingenuas. En el Sur global una alta desigualdad puede limitar las inversiones en capital humano y físico que impulsen crecimiento, incrementando los llamados en favor de una retribución posiblemente ineficiente. Pero lo peor es que una gran desigualdad le da a los ricos mayor voz que a la mayoría, menos homogénea. Esto a su vez puede sesgar aún más la distribución del ingreso y osificar el sistema político, lo que conduce en el largo plazo a consecuencias políticas y económicas todavía más graves.

Parece que el FMI finalmente escuchó a Kissinger. Tienen que preocuparse tanto por las masas sin lavar en los países de gran desigualdad, como por sus elites, que también retrasan el progreso porque quieren mantener su control sobre la mano de obra no calificada.

¿Se ha vuelto el FMI repentinamente la voz de la izquierda mundial? No seamos tontos. Lo que quiere el FMI, al igual que los capitalistas más sofisticados del mundo, es un sistema más estable donde sus intereses de mercado prevalezcan. Esto requiere torcerle el brazo a las elites del Sur global (y aun del Norte global) para que renuncien a unas pocas de sus mal habidas ganancias en aras de programas de pobreza que apaciguarán lo suficiente a los pobres, siempre en expansión, y calmarán sus pensamientos de rebelión.

Puede ser demasiado tarde para que esta nueva estrategia funcione. Las caóticas fluctuaciones son muy grandes. Y la insostenible desigualdad crece diario. Pero el FMI y aquéllos cuyos intereses representa no van a dejar de intentarlo.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

Escrito por Eduardo Aquevedo

12 diciembre, 2010 a 1:29

La vergüenza del vil centenario, por P. Lemebel

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de Pedro Lemebel,

mapuches_manifestación Son tantos días que llevan mis hermanos mapuches en huelga de hambre, y este país glotón saciándose con sus asados de fiestas patrias, con sus banquetes por el vil centenario, por las reuniones de mantel largo que se les dará a las visitas imperiales que vienen a degustar el salmón al pil pil , el guachalomo frufrú o las papayas con albaca que les ofrecerá la presidencia de la derecha.

La vergüenza es un manjar amargo que se masca y cuesta tragar, más aun cuando se sabe que un grupo de mapuches en el sur del país se niegan a probar bocado en señal de repulsa frente a la injusticia. En señal de protesta por la maldita ley antiterrorista que los tiene encarcelados y se les aplicó por defender sus derechos ancestrales. Una vez mas el pueblo mapuche es agredido en su propia tierra. Y digo “propia” porque estoy hablando de sus praderas verde olivar, de sus lomajes azules, amarillos, rosados que pinta el tornasol de las flores que en esta época acuarelan el paisaje sureño donde antaño la raza indómita miraba los amaneceres sin lentes de sol.

Resulta vergonzoso saber que este grupo de personas permanece encarcelado solo por manifestarse contra el yugo cultural impuesto. Y que hacer con esta rabia cuando vemos que los medios de comunicación casi no informan de esta protesta que puede terminar con algún comunero muerto por inanición.  Algunos de ellos tienen mareos y casi no se sostienen en pie. Nadie se preocupa tanto, y las autoridades y ministros faranduleros se hartan de comistrajos finos en los banquetes de palacio, cual obesos budas de la verborragia. Ojala les de colitis, una diarrea putrefacta que los arrastre por el water hasta el mismísimo mar. Y ni aun así se les borra la sonrisa hipócrita que lucen para las cámaras. Ni aun así dejan de masticar sus discursos entre canapé y canapé. Comen y comen y se comen a si mismos en la degustación mezquina de sus manjares y exquisiteces. Comer y cagar es su dieta para no saber que el grupo mapuche se niega a probar bocado, como si este gesto fuera un negarse a negociar, como si este gesto de mudez se negara a asumir el lenguaje del conquistador. “La porfía silencio es el estandarte de un pueblo que no le dio entrevistas a la historia”. No es el que calla otorga, aquí no hay nada que otorgar ni tranzar.

Viene el 18 de septiembre, y todos se preparan para la gran cena del bicentenario. Con empanadas de pavo o faisán, con asado de filete, mejor pescado, dice la ministra cuica tocándose la cintura de mosca, mordiendo apenas una aceituna rellena de anchoas. Mientras allá en el lluvioso sur las bocas cerradas de la tierra agonizan en su huelga de hambre. El invierno se termina, cae la ultima llovizna en la capital, también ruedan opacos lagrimones por la mejilla rugosa de una abuela machi. Llego de improviso la primavera, millones en fuegos artificiales para el vil centenario, vemos jirones de luces a lo Hollywood desde La Moneda. A los comuneros mapuches les enrejaron el cielo. Un estremecimiento de tripas marcará este dieciocho. La carne se quema en la parrilla, el vino blanco con chirimoya se entibia por el calor. El vahído de una nausea ancestral distorsiona el himno patrio que se escucha en casi todos los hogares chilenos.

Chile Hoy, neoliberalismo, “izquierda” y pobreza, por G. Salazar

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"El pobre de hoy es el flaite"

Por: Paulo Ramírez

Gabriel Salazar es el historiador de izquierda más reconocido por la intelectualidad chilena. Hoy escribe un libro sobre Carlos Altamirano, descree del progresismo criollo y considera que la pobreza -que es su campo de estudio- cambió drásticamente: "Ya no es material, es cívica".

Fotografía: Juan Pablo Sierra

Durante los últimos meses, el historiador Gabriel Salazar ha estado metido en un trabajo de enanos, según dice: grabar una serie de conversaciones con Carlos Altamirano para la publicación, en octubre próximo, de unas "memorias críticas" que le ha encargado la editorial Random House. Recibe en una sala de reuniones de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, donde dirige el Programa de Doctorado en Historia.

Sirve el café él mismo, en jarros prestados, y alaba el nuevo sabor del Nescafé instantáneo, mientras se echa hacia atrás y espera la primera pregunta con atención y amabilidad. Pese a los recientes, varios de sus libros ya son clásicos, indispensables para explorar nuestra historia "desde abajo": Labradores, Peones y Proletarios (1985), Violencia Política Popular en las Grandes Alamedas (1990), Historia Contemporánea de Chile (1999, en colaboración con Julio Pinto), Ser Niño "Huacho" en la Historia de Chile (2006), Mercaderes, Empresarios y Capitalistas (2009).

-¿Está preparado para la polémica que surgirá con el libro de Altamirano? Cada vez que abre la boca hace mucho ruido… Sobre todo cuando analiza a la UP, el golpe y la renovación de la izquierda…

-Altamirano es un intelectual. Así lo descubrí. Es el más intelectual de los políticos chilenos. En relación con la UP, su visión tiene que ver más que nada con la ingenuidad de lanzar un proyecto revolucionario a fondo a través de un Estado que no daba el ancho, y de promover un proceso de ese tipo cuando el mundo se dividía entre Estados Unidos y la Unión Soviética, estando nosotros en el corazón del "patio trasero" de los norteamericanos, que no querían una segunda Cuba. Eso era de una ingenuidad enorme. Dice también que, sabiendo de que eso era así – ingenuo, riesgoso-, no procuramos organizar la defensa de ese proyecto, o sea, fue una revolución desarmada. Y eso, dice él, condujo al desastre.

-¿Y qué visión le plantea sobre Salvador Allende?

-Altamirano dice que todos, incluido él mismo, procuraron ser leales al programa de la Unidad Popular. Allende también. Pero Allende, en el fondo, quería morir más que organizar la defensa. Más que atacar al enemigo que lo atacaba, él optó por pensar: "Me van a derrotar… ¡pum!, me suicido…".

-¿Como opción desesperada de último momento o esa idea le venía de antes?

-Según Altamirano, Allende tenía una concepción fatalista del final del proyecto. Por eso admiraba a Balmaceda. Y cuando apareció la posibilidad del golpe, él se dijo "de La Moneda me sacan con los pies para adelante". Fue como si en la revolución bolchevique, Lenin se hubiera suicidado en el momento clave.

-¿Y cuánto se reconoce Altamirano en lo que más tarde hicieron algunos de sus discípulos en la Concertación?

-Dice que él inició la renovación, pero no pensó que la renovación que él propuso se convertiría en un proyecto neoliberal. Porque hoy eso es el Partido Socialista para él: un partido neoliberal. Y eso es traición.

"El flaite, que no estudia, es una especie de vago, tiene blue jeans de marca, zapatillas de marca, polerón de marca, celular, peinado con estilo que necesita de una serie de cuestiones para dejar el pelo parado. Y, por lo tanto, no se siente pobre".

-¿Y usted coincide con esa mirada?

-En general sí. Es evidente que el PS actual y la DC actual olvidaron los fundamentos sobre los cuales se constituyeron como partidos. El PS con toda la trayectoria del Frente de Trabajadores, la revolución latinoamericana distinta de la moscovita… Y la DC, que surge también con esto de la opción preferencial por los pobres, Jacques Maritain, Juan XXIII, Pacem in Terris, todo un pensamiento humanista cristiano en pro de la justicia social. Todo ese discurso, que caracterizó al primer gobierno de la DC, hoy nadie lo menciona. Ninguno de esos discursos se menciona… hoy son todos neoliberales.

-¿Los socialistas se olvidaron de los trabajadores y los democratacristianos se olvidaron de los pobres?

-Claro, todos administraron el modelo neoliberal de Pinochet, y en su misma lógica. Y eso explica el descontento de las bases, porque son partidos de cúpulas.

La pobreza hoy

 

-En los 20 años de la Concertación aparecen cifras objetivas que avalan su proyecto. Un ejemplo claro es la reducción de la pobreza. ¿Usted no reconoce esos avances?

-Las cifras avalan eso si mantenemos las mismas definiciones de pobreza. La pobreza siempre se definió, en el mundo en que yo crecí, como carencias materiales. Yo vivía en una población obrera, la Manuel Montt, en el barrio Independencia, rodeada por poblaciones callampa y por conventillos. Allá llegaban los pobres a pedir "un pedacito de pan, por el amor de Dios". Y les dábamos pan duro. Yo eso lo vi, pues. ¿Quiénes eran los niños? "Cabros patipelaos", o sea, sin zapatos, con los mocos colgando, desarrapados… tú les dabas una camisita y quedaban felices. O mujeres pobres, piñinientas, todas sucias, hediondas, con un saco al hombro donde metían las cosas. Ésa era la pobreza por la cual luchamos y por la cual cantábamos La Internacional y todo eso.

-Una pobreza que hoy difícilmente se ve…

-Sí, pues. Hoy el pobre tiene una posibilidad que no tuvo en los años 40 y 50: el crédito. Tú ves a cualquier señora y tiene cuatro o cinco tarjetas de crédito de casas comerciales. ¿Cuál es el pobre típico hoy? Ya no es el cabro harapiento y sin zapatos, no es la vieja con el saco pidiendo lechuga: el pobre de hoy es el flaite. Y el flaite, que no estudia, es una especie de vago, tiene blue jeans de marca, zapatillas de marca, polerón de marca, celular, peinado con estilo que necesita de una serie de cuestiones para dejar el pelo parado. Y, por lo tanto, no se siente pobre.

Fotografía: Juan Pablo Sierra

-¿Hay que hacer una redefinición completa de la pobreza?

-Claro, porque la pobreza es relativa al contexto. Hoy, la pobreza no tiene que ver con esos bienes materiales, y por eso cae en las estadísticas. Hoy no se define por materialidad. Se define, por ejemplo, a partir del endeudamiento. Se mide por la capacidad de responder a una serie de exigencias: si te casas debes pagar por una vivienda, si tienes hijos debes pagar por su educación, si se te enferman tienes que pagar por la salud… y no estás en condiciones con 170 lucas mensuales, ni aunque te endeudes, para mantener una familia. Entonces, no me caso; y si me caso, me separo. La tasa de nupcialidad cayó 68% en los últimos 10 años. Los niños huachos alcanzan hoy el doble de lo que existía en el siglo XIX, que ya era récord mundial: está más alta que en Suecia, que es el país donde hay más cabros huachos. La tasa de divorcios supera a la de matrimonios.

El madresolterismo sobrepasa el 30%. En ese contexto, el padre de una familia popular, o no tiene trabajo o tiene puro trabajo temporal. Como no puede mantener a su familia y hay violencia intrafamiliar -¡vamos matando mujeres!-, se separa y termina dedicándose a la droga. Si te fijas la mayor concentración del consumo de drogas no está en el tramo de etario 15 a 20, sino entre 25 y 45, que es la etapa en que el hombre puede trabajar, casarse y tener familia. ¿Cuál es el modelo para el cabro chico? El papá no está, se fue y es un desastre; madre sola, trabaja todo el día. ¿Qué hace el cabro? Se va a la calle, y tenemos enormes cantidades de pandillas juveniles, cabros chicos en la calle y ahí van construyendo su identidad. ¿Y quién es su modelo? El papá no sirve, el profesor está sometido al autoritarismo dictatorial del sostenedor y por lo mismo vale hongo: su modelo es el choro de la población. Porque el choro es audaz, valiente, tiene plata, maneja armas, se agarra a balazos con los pacos, tiene seguidores, le compra camisetas al club del barrio…

-Es una descripción desoladora…

- ¡Pero eso es pobreza! No la llamo pobreza material, porque no es material. El choro tiene harta plata: por la vía del endeudamiento, del tráfico o del delito. Esto es pobreza ciudadana, cívica.

-¿Y se puede romper ese círculo?

-Es una red muy profunda… Se ve, por ejemplo, en la explosión de saqueos en el sur: cualquier desorden como el que produjo el terremoto provocará saqueos aquí y en la quebrada del ají…

-¿No fueron sorpresa para usted?

-Para nada. Eso está latente, es obvio. Estos cabros que consiguen recursos por las vías del endeudamiento o el robo están centrando su actividad simbólica en objetos como la electrónica; por eso roban puros aparatos electrónicos. En Concepción, robaron sobre todo artículos electrónicos.

"El PS, el PPD y la DC son neoliberales. Incluso en el discurso: no recuerdan para nada su pasado socialistón. Ni se acuerdan de los mapuches, de los pingüinos ni de los subcontratados. El PC luchó para estar en el Parlamento. Y ahora lo logró: está ahí. Entró a la misma lógica del Estado pinochetista".

-¿El problema tiene que ver con políticas sociales equivocadas?

-Tiene que ver con que no estamos leyendo en profundidad lo que está pasando en el mundo y en Chile. Seguimos mirando los grandes parámetros macroeconómicos. Y los vemos todos sanos. ¡Pero veamos los indicadores de desarrollo humano del PNUD! ¡Ahí la cosa cambia! Se ve que existe a nivel de la población chilena una enorme sensación de inseguridad, un malestar interior: no sé si podré asegurar mi salud cuando esté viejo, no sé si podré educar a mis hijos, no sé si puedo estar en mi casa tranquilo sin que me asalten… Pura inseguridad.

-El conflicto ya no está en la calle…

-¡No pues, está adentro de la casa! Y el régimen, feliz: estamos todos bien, vean las cifras, ¡pero nadie ve el enmierdamiento de las personas por dentro!

-Bonita manera de llegar a celebrar el Bicentenario…

-O bien celebramos un cumpleaños o bien hacemos un balance de vida. Son dos cosas distintas. Podemos celebrar el cumpleaños 200 de la Independencia, que es probablemente lo que predominará. Pero otra cosa es un balance de lo que hemos hecho o dejado de hacer y que nos tiene con este malestar interior. Esa evaluación no se está haciendo.

-¿Cómo ve la efeméride, entonces?

-Existirá un contraste muy fuerte entre el pan y circo que hará el gobierno -algo que la Concertación también habría hecho- y este otro pensamiento profundo que va por abajo y que es muy crítico.

-¿Quiénes se hacen cargo de esto?

-Nadie. Ése es el problema. La Concertación administró exitosamente el régimen de Pinochet, sin cambiarlo. Ni siquiera la Bachelet fue más radical: no hizo ningún cambio de fondo. ¿Qué hizo con los pobres? Les tiró bonos. ¿Y qué son los bonos? ¡Limosna!

-Es llamativo que la primera ley que mandó el presidente Piñera al Congreso haya sido el bono marzo…

-Y ahora, como gran cosa, alarga el posnatal… ¡Son medidas populistas de parche!

 

Los mineros de Copiapó

-Estas últimas semanas han estado tomadas por el caso de los 33 mineros atrapados en Copiapó. Usted ha estudiado la minería chilena desde el mundo del trabajo. ¿Ve antecedentes históricos en este caso?

- En Chile, la minería la desarrollaron los pobres: los buscones, pirquineros. Chile se convirtió en una potencia minera sobre la base de una tecnología pirquinera que era baratísima. La fase extractiva de la minería estuvo en manos de los pobres; el tratamiento lo hacían los capitalistas, como Edwards y todos esos campeones, que tenían fundiciones; y el transporte lo hacían los ingleses. Y los grandes explotados fueron los pirquineros… ¡los reventaron! Ellos asumían el costo del aumento del transporte y de las ganancias de los intermediarios. Esta explotación hacia abajo llevó a que se redujera la seguridad en las minas: pasó en el carbón y también en el cobre y el oro. ¿Esto que pasa hoy en la mina San José? ¡Historia del siglo XIX!

-¿Y por qué se ha producido esta atención enorme de parte de la gente y esta dedicación tan intensa de parte del gobierno?

-Bueno, está la solidaridad que siempre han tenido las clases populares de manera horizontal. Eso es normal, no me extraña. De parte del gobierno, responde al populismo, propio tanto de los gobiernos de la Concertación como de éste, más exacerbado en este caso. Porque en estricto rigor éste es el gobierno de los empresarios, pero no puede ser sólo el gobierno de los empresarios: tiene que mostrar una cara populista.Piñera no puede gobernar exitosamente con lógica neoliberal, porque el modelo tocó techo. Para mantenerse en el gobierno tiene que ser populista, no tiene otra, porque la mayoría de Chile está con este "malestar interior". Y como no hay izquierda, el voto popular se puso mutante…

-¿Con ese voto ganó Piñera? ¿No era voto de derecha, entonces?

-No, pues. Ese voto mutante crece y crece, porque son todos neoliberales.

-Usted dice que no hay izquierda, ¿qué pasó con ellos?

-El PS, el PPD y la DC son de hecho neoliberales. Incluso en el discurso: no recuerdan para nada su pasado socialistón. Ni se acuerdan de los mapuches, de los pingüinos ni de los subcontratados. El Partido Comunista luchó para estar en el Parlamento. Y ahora lo logró: está ahí. Entró a la misma lógica del Estado pinochetista, igual que la Concertación. ¡Y ahora están planeando hasta un candidato único el 2014! No hay ninguna alternativa…

-¿Y Marco Enríquez-Ominami?

-Lo escuché mucho en la campaña y me pareció un tipo que no tenía claras sus ideas, que tenía una confusión total. Lo que pasa es que es joven, hijo de Miguel Enríquez, un poco patudo, un poco farandulero… de todo un poco. Encarnó la expectativa del voto mutante, porque la política se expresa a través de la imagen: la imagen de simpatía de la Bachelet, la imagen del cambio de este otro… él era la imagen de la juventud, de la gente nueva, pero ME-O en sí no tiene peso: no sabe dónde está parado.

Qué piensan los cabros

-¿Tiene algo de esperanza para Chile?

-Para tener esperanza hay que partir de sus bases históricas. En los años 60, las esperanzas que uno tenía las agarraba de las teorías, de las ideologías, del Che Guevara, de la Unión Soviética, del Partido Comunista, del MIR, de Miguel Enríquez, de Juan XXIII… Hoy no estamos en condiciones de construir esperanza a partir de nada de eso. La única posibilidad es lo que veo entre mis propios alumnos: que los cabros se piensen a sí mismos sobre bases enteramente distintas y construyan sobre esas bases una expectativa de futuro que no pasa por tomarse el poder -este poder-, sino por construir sociedad, por construir cultura, por construir poder localmente. Ahí establecen bases de solidaridad, identidad, creatividad… rock de nuevo tipo, rap de nuevo tipo… todo de nuevo tipo.

-¿Y le ve viabilidad a un proyecto así?

-La pregunta es: ¿se le debe exigir a esta realidad nueva viabilidad?

-La sola pregunta es ilegítima, entonces…

-Sí, no tiene validez, porque no son proyectos que se planteen objetivos a largo plazo: son proyectos que buscan construir aquí y ahora. Si llegan a conquistar o a construir el Estado será por su expansión natural, no tienen apuro.

-Si entran en la lógica de los partidos tradicionales fracasarán, dice usted…

-No lo quieren simplemente: por eso hay 4 millones de cabros que no están inscritos. No están ni ahí con eso. Y si votan les da lo mismo, porque el voto no los identifica, no tiene importancia. El tipo de política que realizan es distinto: es política de red, de asamblea -como los pingüinos-, sin dirigentes, sólo con voceros. Y ahora en los colegios les prohíben las asambleas, así que ¿qué hacen los cabros? Sacan el celular, arman el blog y se comunican. No es la cultura de la toma ni de la revolución, ni siquiera la utopía: es puro pragmatismo.

REVISTA QUE PASA

Escrito por Eduardo Aquevedo

3 septiembre, 2010 a 20:14

Paul Krugman: EE.UU se sume en la oscuridad…

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Atacar a la Seguridad Social, P. Krugman (ver más abajo)

Las luces se apagan en todo EE UU, literalmente. La ciudad de Colorado Springs ha copado los titulares con su intento desesperado por ahorrar dinero apagando un tercio de sus farolas, pero están ocurriendo o barajándose cosas similares en todo el país, desde Filadelfia hasta Fresno. Entretanto, un país que en su día asombró al mundo con sus visionarias inversiones en transportes, desde el canal de Erie hasta el sistema de autopistas interestatales, ahora se halla en un proceso de despavimentado: en varios Estados, los Gobiernos locales están destruyendo carreteras que ya no pueden permitirse mantener y reduciéndolas a grava.

Y una nación que antaño valoraba la educación, que fue una de las primeras en ofrecer escolarización básica a todos sus niños, ahora está haciendo recortes. Los profesores están siendo despedidos, y los programas, cancelados. En Hawai, hasta el curso escolar se está acortando de manera drástica. Y todo apunta a que en el futuro se producirán todavía más ajustes.

Nos dicen que no tenemos elección, que las funciones gubernamentales básicas -servicios esenciales que se han proporcionado durante generaciones- ya no son viables. Y es cierto que los Gobiernos estatales y locales, duramente azotados por la recesión, están faltos de fondos. Pero no lo estarían tanto si sus políticos estuvieran dispuestos a considerar al menos algunas subidas de impuestos.

Y en el Gobierno federal, que puede vender bonos a largo plazo protegidos contra la inflación con un tipo de interés de solo el 1,04%, no escasea el dinero en absoluto. Podría y debería ofrecer ayuda a los Gobiernos locales y proteger el futuro de nuestras infraestructuras y de nuestros hijos.

Pero Washington está prestando ayuda con cuentagotas, y hasta eso lo hace a regañadientes. Debemos dar prioridad a la reducción del déficit, dicen los republicanos y los demócratas centristas. Y luego, casi a renglón seguido, afirman que debemos mantener las subvenciones fiscales para los muy adinerados, lo cual tendrá un coste presupuestario de 700.000 millones de dólares durante la próxima década.

En la práctica, buena parte de nuestra clase política está demostrando cuáles son sus prioridades: cuando se les da a elegir entre pedir que el 2% de los estadounidenses más acaudalados vuelvan a pagar los mismos impuestos que durante la expansión de la era Clinton o permitir que se derrumben los cimientos de la nación -de manera literal en el caso de las carreteras y figurada en el de la educación-, se decantan por esto último.

Es una decisión desastrosa tanto a corto como a largo plazo. A corto plazo, esos recortes estatales y locales suponen un pesado lastre para la economía y perpetúan el desempleo, que es devastadoramente elevado.

Es crucial tener en mente a los Gobiernos estatal y local cuando oímos a la gente despotricar sobre el desbocado gasto público durante la presidencia de Obama. Sí, el Gobierno federal estadounidense gasta más, aunque no tanto como cabría pensar. Pero los Gobiernos estatales y locales están haciendo recortes. Y si los sumamos, resulta que los únicos incrementos relevantes en el gasto público han sido en programas de protección social, como el seguro por desempleo, cuyos costes se han disparado por culpa de la gravedad de la crisis económica.

Es decir que, a pesar de lo que dicen sobre el fracaso del estímulo, si observamos el gasto gubernamental en su conjunto, apenas vemos estímulo alguno. Y ahora que el gasto federal se reduce, a la vez que continúan los grandes recortes de gastos estatales y locales, vamos marcha atrás.

Pero ¿no es también una forma de estímulo el mantener bajos los impuestos para los ricos? No como para notarlo. Cuando salvamos el puesto de trabajo de un profesor, eso ayuda al empleo sin lugar a dudas; cuando, por el contrario, damos más dinero a los multimillonarios, es muy posible que la mayor parte de ese dinero quede inmovilizado.

¿Y qué hay del futuro de la economía? Todo lo que sabemos acerca del crecimiento económico dice que una población culta y una infraestructura de alta calidad son cruciales para el crecimiento. Las naciones emergentes están realizando enormes esfuerzos por mejorar sus carreteras, puertos y colegios. Sin embargo, en Estados Unidos estamos reculando.

¿Cómo hemos llegado a este punto? Es la consecuencia lógica de tres décadas de retórica antigubernamental, una retórica que ha convencido a numerosos votantes de que un dólar recaudado en concepto de impuestos es siempre un dólar malgastado, que el sector público es incapaz de hacer algo bien.

La campaña contra el Gobierno siempre se ha planteado como una oposición al despilfarro y el fraude, a los cheques enviados a reinas de la Seguridad Social que conducen lujosos Cadillac y a grandes ejércitos de burócratas que mueven inútilmente documentos de un lado a otro. Pero eso, cómo no, son mitos; nunca ha habido ni de lejos tanto despilfarro y fraude como aseguraba la derecha. Y ahora que la campaña empieza a dar frutos, vemos lo que había realmente en la línea de fuego: servicios que todo el mundo, excepto los muy ricos, necesita, unos servicios que debe proporcionar el Gobierno o nadie lo hará, como el alumbrado de las calles, unas carreteras transitables y una escolarización decente para toda la ciudadanía.

Por tanto, el resultado final de la prolongada campaña contra el Gobierno es que hemos dado un giro desastrosamente equivocado. Ahora, EE UU transita por una carretera a oscuras y sin asfaltar que no conduce a ninguna parte.

Atacar a la Seguridad Social

PAUL KRUGMAN 22/08/2010

La Seguridad Social cumplió 75 años la semana pasada. Debería haber sido una ocasión alegre, una fecha para celebrar un programa que ha aportado dignidad y decencia a la vida de los estadounidenses de más edad. Pero el programa está siendo atacado, y al asalto se han unido algunos demócratas y casi todos los republicanos. Cuentan los rumores que la comisión antidéficit del presidente Obama podría solicitar un profundo recorte de las prestaciones y, más concretamente, un fuerte aumento de la edad de jubilación.

Los que atacan a la Seguridad Social (SS) afirman que les preocupa el futuro financiero del programa. Pero sus números no cuadran y en realidad su hostilidad no tiene nada que ver con dólares y céntimos, sino más bien con ideología y posicionamientos. Y lo que hay bajo todo ello es ignorancia o indiferencia hacia la realidad de la vida para muchos estadounidenses.

Respecto a los números: legalmente, la SS tiene su propia financiación específica, a través del impuesto único. Pero también forma parte del presupuesto general federal. Esta doble contabilidad significa que hay dos formas en las que la SS podría enfrentarse a problemas financieros. La primera es que la financiación específica resulte insuficiente, lo que obligaría al programa bien a recortar las prestaciones o bien a acudir al Congreso en busca de ayuda. La segunda es que los costes de la Seguridad Social acaben siendo insoportables para el presupuesto federal en su conjunto.

Pero ninguno de estos dos problemas en potencia supone un peligro claro y actual. La Seguridad Social ha registrado superávits durante los últimos 25 años, acumulando esos beneficios en una cuenta especial denominada fondo de fideicomiso. El programa no tendrá que solicitar ayuda al Congreso ni reducir las prestaciones hasta que, o a menos que, el fondo se haya agotado, cosa que los actuarios del programa no prevén que suceda hasta 2037, y, según sus cálculos, hay muchas probabilidades de que ese día no llegue nunca.

Entretanto, una población envejecida acabará induciendo -a lo largo de los próximos 20 años- una subida del coste de pagar las prestaciones de la SS desde el actual 4,8% del PIB hasta cerca de un 6%. Para que se hagan una idea, esta subida es significativamente menor que el aumento en el gasto de defensa desde 2001, algo que Washington no consideró ni mucho menos una crisis, y ni siquiera una razón para replantearse algunas de las rebajas fiscales de Bush.

Entonces, ¿a qué se deben esas aseveraciones de crisis? Se basan en gran medida en una contabilidad de mala fe. En concreto, se basan en un juego del trilero en el que los superávits que la SS ha estado registrando durante un cuarto de siglo no cuentan (porque, en fin, el programa no tiene una existencia independiente; no es más que una parte del presupuesto general federal), mientras que los futuros déficits de la Seguridad Social son inaceptables porque, bueno, el programa tiene que sostenerse por sí solo.

Sería fácil descartar este timo de la estampita como un completo disparate, excepto por una cosa: muchas personas influyentes, entre ellas Alan Simpson, copresidente de la comisión antidéficit del presidente, están vendiendo este disparate. Y después de haberse inventado una crisis, ¿qué quieren hacer los asaltantes de la SS? No proponen recortar las prestaciones a los jubilados actuales; en lugar de eso, el plan es invariablemente recortar las prestaciones que se pagarán dentro de muchos años. Así que plantéenselo de esta manera: para evitar la posibilidad de que se produzcan futuros recortes de las prestaciones debemos recortar las prestaciones futuras. Estupendo.

¿Qué es lo que realmente está pasando aquí? Los conservadores odian la Seguridad Social por razones ideológicas: su éxito menoscaba su afirmación de que el Gobierno es siempre el problema, nunca la solución. Pero reciben un apoyo crucial de los enterados de Washington, para quienes una voluntad declarada de recortar la SS ha servido durante mucho tiempo como insignia de la seriedad fiscal, independientemente de la aritmética. Y ningún ala de la coalición anti-Seguridad Social parece conocer o preocuparse por las penalidades que sus propuestas favoritas causarían.

Esta idea tan de moda de aumentar la edad de jubilación aún más de lo que aumentará conforme a la ley vigente -ya ha pasado de los 65 a los 66, está previsto que suba hasta los 67 y algunos proponen ahora que llegue hasta los 70- suele justificarse con afirmaciones de que la esperanza de vida ha aumentado, de modo que la gente puede fácilmente trabajar más años de su vida. Pero eso solo es cierto en el caso de los administrativos, la gente que menos necesita la Seguridad Social. No me refiero únicamente al hecho de que es mucho más fácil verse trabajando hasta los 70 años si se tiene un cómodo puesto de oficina que si uno se dedica a un trabajo físico. EE UU se está convirtiendo en una sociedad cada vez más desigual, y las crecientes disparidades se extienden a cuestiones de vida y muerte. La esperanza de vida a la edad de 65 años ha aumentado mucho en los escalafones más altos del reparto de la renta, pero mucho menos para los trabajadores con rentas más bajas. Y recuerden, la actual legislación ya prevé un aumento de la edad de jubilación.

De modo que repelamos este injusto y -para qué andarnos con rodeos- cruel ataque contra los trabajadores estadounidenses. Los grandes recortes de la Seguridad Social no deben estar sobre el tapete.

Paul Krugman es profesor de Economía en Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © 2010 New York Times News Service. Traducción de News Clips. Diario El País

Escrito por Eduardo Aquevedo

23 agosto, 2010 a 18:54

Chile: CASEN, errores y aciertos para no seguir contando pobres…

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Por Francisca Skoknic, CIPER. | 12 de Agosto de 2010

La última encuesta CASEN confirmó que la desigualdad sigue siendo un problema agudo en Chile. Una realidad mucho más cruda que la imagen país instalada. Mientras unos discuten cuántos son los pobres y el impacto de los programas sociales de los gobiernos de la Concertación, las cifras siguen mostrando el mapa de los logros y también el fracaso de la promesa de terminar con la miseria.

El debate no es sólo para economistas. Entre expertos y autoridades CIPER buscó las dos caras del diseño y control de la red de protección social. Y entrega una reseña de los errores de diagnóstico e implementación que atentaron contra la eficiencia del Chile Solidario, el programa estrella para combatir la pobreza que sigue siendo una pieza clave de las políticas sociales para enfrentar el urgente desafío de los que no pueden esperar.

Erradicar la indigencia es una de las promesas de campaña que Sebastián Piñera renovó a la luz de los resultados de última encuesta CASEN. Terminar con la miseria fue también uno de los compromisos de Ricardo Lagos casi una década antes. Aunque hubo importantes avances, algo falló en el camino y el debate sobre el combate a la pobreza extrema ha vuelto a posicionarse como un tema central de la agenda política.

El desafío de Lagos se inició en un ciclo de sesiones bautizadas como “Seminarios Académicos Presidenciales”. Fuera del horario de oficina y sin figurar en la agenda pública del Primer Mandatario, éste invitaba a expertos a debatir distintos temas. Eran su joyita y exigía total confidencialidad a cada uno de los asistentes. Nunca se filtró ni su existencia ni lo que se habló en los nueve seminarios que organizó durante su sexenio.

Lo que sí trascendió fue uno de sus resultados: el programa Chile Solidario. Corría abril de 2002 y en la Dirección de Presupuestos le daban vuelta al perfeccionamiento del sistema de protección social. Bajo la coordinación del asesor presidencial Víctor Tokman, ministros y una decena de funcionarios de gobierno, además de expertos de distintos centros de estudios y ONGs ligadas al tema de la pobreza participaron en el debate.

-Lo primero era decidir en qué concentrarnos, ¿pobreza, indigencia o equidad? Hubo partidarios de todo, pero naturalmente surgió que empezáramos con la indigencia. Había claridad en que era una tarea posible de atacar. El presidente le dio vueltas, insistió mucho en ese punto y estaba en la disyuntiva de cómo hacerlo -recuerda Tokman.

Harald Beyer, coordinador académico del Centro de Estudios Públicos (CEP), a quien se le ubica en el sector más a la derecha del grupo, saltó entonces con una respuesta liberal: “Les mandamos un cheque, la gente sabe qué hacer con su plata, no se trata de imponerlo”.

La idea no era del gusto de algunos expertos que llevaban tiempo trabajando en el tema de la pobreza desde un mundo más de izquierda, orientando los esfuerzos hacía proyectos colectivos. Algunos sentían que el bono transformaría la relación con el Estado en un vínculo más clientelista: condicionaría el acceso a los beneficios sociales a un canje monetario individual. Pero Lagos enganchó con la idea de Beyer, consciente de que aunque modesto, un bono de $10.500 podía ser suficiente para sacar a un buen número de familias de la línea de la indigencia.

–Siento que no gané esa pelea– se lamenta hoy Beyer–. Soy partidario de una transferencia más generosa. Yo le dije al Presidente que se podía calcular cuánto faltaba para poner a las personas sobre la línea de la pobreza extrema, pero los otros insistieron en que eso iba a generar dependencia. Creo que si uno lo diseña bien, puede superar esa crítica.

Lagos también acogió la propuesta que traían Mideplan y el Fosis, donde ya se estaba ejecutando un plan piloto del programa Puente. Su símbolo era un tablero de juegos en que los participantes debían cumplir ciertos requisitos que los ayudarían a cruzar el puente para salir de la extrema pobreza.

La conclusión final fue que no bastaba con repartir dinero, sino que la política debía ir acompañada de un fuerte apoyo psicosocial que tomaría como base lo avanzado por el Fosis. Un profesional (“apoyo familiar”), visitaría periódicamente los hogares para fomentar la convivencia armónica y las competencias para obtener ingresos, junto con vincularos con las redes del Estado, donde recibirían asistencia prioritaria en salud, educación y acceso a mejor alimentación infantil, becas, subsidios y pensiones. A sugerencia de Beyer, El Puente iría acompañado de un bono, condicionado a aquellas familias que cumplieran con los pasos exigidos, como enviar a los niños al colegio o cumplir con los controles médicos.

Se formaron grupos de trabajo para diseñar el programa mixto y las decisiones se tomaron contra el tiempo. Faltaba cerca de un mes para el 21 de mayo, ocasión en que Lagos anunciaría la creación del Chile Solidario como eje de la política de protección social: “Es decisión de mi gobierno, que al término de mi mandato, en Chile ya no exista más el drama social de la indigencia y la miseria”.

A fines de ese año ya se estaba ejecutando y se transformaba en uno de los programas estrella de Lagos. No sólo prometía erradicar la indigencia, sino que era elogiado en distintos países por la innovadora forma con que combinaba apoyos familiares, acceso a los beneficios estatales y subsidios condicionados.

CASEN: Dos lecturas para el impacto del gasto social

La encuesta CASEN realizada en 2006 fue la primera que midió la pobreza después de un tiempo prolongado de funcionamiento del Chile Solidario. Si bien quedó claro que tras el fin del gobierno de Lagos no se había cumplido la meta de eliminar la indigencia, ésta seguía su trayectoria descendente: en un trienio bajó de 4,7% a 3,2%. En cuanto a la pobreza no indigente, entre 2003 y 2006 ésta había caído de 14% a 10,5%. En total, 13,7% de los chilenos todavía era considerado pobre y vivía bajo la línea artificial trazada por la CASEN. Aunque la forma de medición es criticada por los expertos, aún constituye la única medición oficial.

Pese a que durante la administración de Michelle Bachelet el foco estuvo precisamente en profundizar la red de protección social, la tendencia a la baja se interrumpió en la segunda medición realizada durante su mandato. El 13 de julio pasado, el Presidente Piñera dio a conocer las cifras de la CASEN 2009: 15,1% de la población es considerada pobre. El porcentaje se descompone en 3,7% de personas que viven en la indigencia y 11,4% de pobres no indigentes. El Primer Mandatario culpó a la burocracia, el despilfarro y la corrupción. Su ministro de Mideplan, Felipe Kast, apuntó a los altos costos administrativos y cuestionó la falta de evaluación de los programas existentes.

La interpretación del gobierno desató el vendaval. Implicaba una dura crítica a la política social de los gobiernos de la Concertación. Se cuestionó la lectura de los datos al obviar el efecto de la crisis económica internacional en los resultados.

-La encuesta se hizo exactamente en el nudo de la crisis, cuando el desempleo era 2,6% más alto que cuando se encuestó en 2006. La inflación del precio de los alimentos hizo que la canasta con que se mide la pobreza subiera 36%, mientras el IPC lo hizo en un 14%. Ése es el tema de fondo -explica el economista de la Universidad de Chile Alejandro Micco, ex jefe de asesores del Ministerio de Hacienda en el gobierno de Bachelet.

A su juicio, las políticas sociales atenuaron el impacto de la crisis: “No aumentó la deserción escolar, punto muy importante para el desarrollo futuro. Durante la crisis de 1982 veías las calles llenas de niños pidiendo plata. Un cambio sustantivo porque no estás hipotecando a las futuras generaciones por una crisis. Eso es protección social. Chile Solidario condiciona la entrega de dinero a la escolaridad”.

Este diseño permitió que, pese a la crisis y la pérdida de empleo, los más pobres contaran con un “paraguas” básico de programas sociales que les permitió enfrentar de mejor forma la tormenta.

A fines de julio, cuando aún no amainaba la discusión sobre el aumento de la pobreza, la segunda entrega de la encuesta CASEN, esta vez referida a la distribución del ingreso, reavivó la polémica. Kast puso el acento en el aumento de la desigualdad. Las cifras exhibidas eran dramáticas: si en 2006 los ingresos del 10% más rico representaba 31,3 veces el ingreso del 10% más pobre, en 2009 la brecha había subido a 42,3 veces. La brecha más alta desde 1990. Lo que no se destacó es que si a los ingresos propios de las familias (autónomos) se sumaban todas las transferencias hechas por el Estado a través de distintos subsidios, el aumento era más leve: de 23,9 a 25,9 veces.

Esta vez Micco salió públicamente a rebatir la información. En una columna en La Tercera escrita junto al ex ministro de Hacienda Andrés Velasco, argumentaron que la cifra entregada por Kast se refería sólo al ingreso familiar, y lo que correspondía era mirar el ingreso per cápita (cuánto recibe cada miembro de la familia) e incluir los subsidios y otros beneficios entregados por el Estado (ingreso monetario). Así, la interpretación cambiaba: si en 2006 el 10% más rico recibía 34,4 veces más que el 10% más pobre, en 2009 la brecha había caído a 32,5 veces.

Si bien esta lectura pudo ser vista como un intento de defender las políticas de Bachelet, pues muestran el impacto positivo de los programas sociales, Micco y Velasco contaron con el sorpresivo respaldo de Harald Beyer desde el CEP. En carta enviada a El Mercurio, el economista argumentó que desde el punto de vista del bienestar de los hogares, lo importante es analizar el ingreso monetario per cápita, y visto así la brecha se había reducido. “Es oportuno recordar que a pesar de la crisis económica que afectó al país, la desigualdad no parece haber aumentado”, sentenció Beyer.

En entrevista con CIPER, el ministro Kast atribuyó dichos análisis a un error de interpretación de los datos. Y explicó que se debe a que el cuadro publicado por Mideplan no pondera la cantidad de integrantes de cada familia, sino que toma el ingreso promedio de uno solo de sus miembros, sin importar si la familia está compuesta por dos o diez personas. La tabla –señaló- fue incluida en la presentación sólo para mantener la misma forma de exhibir los resultados que usaron los gobiernos anteriores y así evitar suspicacias.

“Hablé con Harald para explicarle que él no había entendido la lámina”, dice Kast. Aunque Beyer le concede al ministro que habría sido mejor un indicador que ponderara a los integrantes de cada familia, no le convence su explicación. Insiste en que el cálculo per cápita exhibido en los resultados de la CASEN es correcto para evaluar la distribución del ingreso. Afirma que si bien disminuyó el número de integrantes por familia en los deciles más bajos, la caída no fue dramática, y debiera ser más o menos proporcional en los distintos grupos familiares. Por lo tanto, tampoco debería cambiar radicalmente la conclusión.

Si lo que se quiere es evaluar los programas sociales, lo anterior no es una mera discusión técnica entre economistas. De acuerdo a los datos de la discordia, el ingreso autónomo (sin subsidios) per cápita del 10% más pobre, cayó de $19.255 a $14.595 entre 2006 y 2009. Sin embargo, cuando se le suman los beneficios entregados por el Estado (ingreso monetario), el monto sube de $29.439 en 2006 a $35.373 en 2009. Esa diferencia avalaría el impacto de las políticas sociales al revertir la caída de los ingresos autónomos.

Otro dato que respalda el efecto de los programas estatales es el coeficiente de Gini, un indicador utilizado internacionalmente para medir y comparar la distribución del ingreso. Oscila entre 1 y 0: de una distribución completamente desigual (1) a una igualitaria (0). De acuerdo a los datos de la CASEN, si se toman los ingresos autónomos de las personas, dicho coeficiente aumenta de 0,54 a 0,55, reflejando una mayor desigualdad. En cambio, si se contabilizan los ingresos monetarios, los aportes estatales mantuvieron el indicador estable en 0,53 en ambas mediciones, contrarrestando el aumento de la mayor desigualdad pese a la crisis económica. Aún así, el índice sigue siendo alto, lo que refleja la pésima distribución del ingreso en Chile.

Si el debate gira en torno al real impacto del gasto social, éste podría ser aún más importante si se contabilizaran las transferencias no monetarias en salud y en educación. Estos datos no han sido calculados para la CASEN 2009, pero en la encuesta de 2006 arrojaron que la brecha entre los más ricos y los más pobres disminuía a un tercio (de 31 veces a 11,6 veces) cuando se sumaban estos ítems, pues con ellos el decil menos favorecido triplicaba sus ingresos.

SUPUESTOS ERRADOS

Aún considerando que la última CASEN fue hecha en un contexto de crisis económica y que los programas sociales atenuaron su efecto, incluso aquellos que defienden la red de protección social creen que podrían funcionar mejor. El actual gobierno afirma que no existen evaluaciones de calidad y por lo tanto no se puede medir bien su efectividad. Si se toma Chile Solidario, el proyecto estrella de la Concertación y que integra a distintos programas sociales, esto es cierto a medias. La mayor parte de los expertos consultados coincide en que lo ideal habría sido que junto con la política se hubiera diseñado un sistema de evaluación que incluyera grupos de control. Esto suponía, por ejemplo, ejecutar el programa de manera escalonada de modo de poder comparar la evolución de distintos grupos. Pero la idea de Lagos era erradicar la miseria en los cuatro años que le restaban de gobierno por lo que intentó incluir de una vez a todos los indigentes.

Sin embargo, sí existen evaluaciones del Chile Solidario realizadas por el Banco Mundial (2006 y 2008), Mideplan (2007) y el PNUD (2009). Esta última utilizó como grupos de control a familias que por una u otra razón habían quedado fuera del programa.

El economista Dante Contreras realizó, junto a Osvaldo Larrañaga, la evaluación del PNUD. Afirma que se trata de un programa bien diseñado, pero que puede mejorar su implementación. Sobre la focalización de los programas sociales, su opinión es clara: “En Chile se focaliza bien. No excelente ni mal, sino bien. Los cuadros de distribución de ingresos demuestran que la plata llega a los más pobres. La gente que dice que la focalización es mala está dando una opinión política, no técnica, pues no hay papers que lo avalen”.

La evaluación hecha para el PNUD dejó en evidencia uno de los problemas iniciales del Chile Solidario: partió de un supuesto errado. Cuando en 2002 Lagos reunió a su comisión de académicos existía el convencimiento de que había un núcleo duro de pobreza extrema en torno al 5% de la población. Un grupo que no se beneficiaba del crecimiento económico y estaba al margen de los programas sociales a los que tenía derecho. Según le dijeron los expertos, cada una de esas personas estaba plenamente identificada. Sin embargo, esto no era así. Las familias entraban y salían de la pobreza constantemente y no existía tal núcleo duro.

Las encuestas panel CASEN, que hacen un seguimiento a las familias en el tiempo, ya habían dado luces al respecto. El ministro Kast fue uno de los que reparó, en 2004, en ello al concluir que el 47% de los indigentes en 2001 ni siquiera calificaba como pobre en 1996. Análisis posteriores de los panel hasta 2006 hablan de una cifra menor, pero refuerzan la tesis de la alta movilidad de la pobreza y de cómo los grupos vulnerables cruzan una y otra vez la línea: 34,1% de los chilenos calificó alguna vez como pobre entre 1996 y 2006.

Las evaluaciones arrojan otros datos preocupantes: si bien se ve un impacto positivo en vivienda y empleo de los participantes, así como de otras importantes variables ligadas al bienestar, no se percibe una mejoría en los ingresos autónomos de quienes han sido beneficiarios del Chile Solidario con respecto a quienes no han participado.

-Uno de los temas débiles que nunca se terminó de analizar en serio es cuál era la posibilidad que tenía la gente para conseguir trabajo una vez que salía del programa. Y el Banco Mundial hace el hallazgo de que la gente que estaba fuera del Chile Solidario tenía una mayor disponibilidad a buscar ingresos autónomos. Es la eterna discusión entre protección social y oportunidades, en la que hoy estamos de nuevo -dice el director ejecutivo de la Fundación Superación de la Pobreza, Leonardo Moreno.

Por las mismas razones, Francisca Márquez, decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Alberto Hurtado y cabeza del equipo que aplicó la última CASEN, cree que hay que cambiar el eje del debate: “La discusión sobre la desfocalización no lleva a ninguna parte. El Estado focalizó, pero el problema es que ello permitió que egresaran del programa y se pensó que iban a poder mantenerse en el mercado del trabajo. Un gran error”.

Francisca Márquez se pregunta si ese error pudo haber contribuido al aumento de la pobreza en la última CASEN, la primera medición que se hace con familias egresadas del Chile Solidario. Familias que en la encuesta anterior tenían un subsidio monetario y apoyo especializado y que ahora perdieron.

Como apunta Dagmar Raszcinsky, de Asesorías para el Desarrollo, cuando se mide la pobreza por ingresos y se tiene un programa diseñado para eliminar la indigencia, el factor empleo y capacitación es clave. A su juicio, no basta con entregar aportes monetarios, pues los graves problemas psicosociales de muchas familias hacen que sin apoyo se transformen en dependientes del Estado.

Harald Beyer discrepa. E insiste en que los efectos no previstos apoyan su propuesta de 2002 de aumentar las transferencias directas y sacar a la gente de la pobreza a punta de subsidios monetarios. “Si te convences de que es un buen instrumento, reasignas o puedes mantener el impuesto a las empresas en 18,5%”, propone, a pesar de los costos que ello implica y que podrían oscilar entre el 1% y el 3% del PIB. Hasta ahora el gobierno ha anunciado un plan más modesto: costaría menos del 1% del PIB y busca asegurar un ingreso ético familiar de $250 mil.

Con un sueldo mínimo que condena a miles de familias a vivir en la pobreza, el ex ministro del Trabajo Osvaldo Andrade puso el foco en los datos sobre la calidad del empleo que arroja la última CASEN: “Más de dos tercios de los pobres sí tienen empleo, pero con una remuneración tan precaria que los mantiene en la pobreza a pesar del trabajo”. Con bajos salarios, es el Estado el que termina subsidiando a familias que tienen ingresos insuficientes para vivir.

El ministro Kast rechaza ese diagnóstico. Afirma que está errado ya que la CASEN arroja también que entre las familias del decil más pobre el promedio de personas que trabaja es de sólo 0,51; cifra que prácticamente se dobla en el segundo decil y llega hasta 1,72 personas por hogar en el decil ocho. Lo relevante –dice- es la cantidad de empleo. Es por eso que se estudian fórmulas para facilitar la inserción laboral de quienes participan en los programas sociales (ver entrevista).

Chile: los pobres que la encuesta Casen se niega a contar…

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Pedro Ramírez y Matías Fouillioux, CIPER. | 9 de Agosto de 2010

La Casen 2009 dice que la pobreza alcanzó al 15,1% de los chilenos. La cifra provocó críticas oficialistas contra el sistema de protección social impulsado por Lagos y Bachelet. Más allá de la guerrilla política, los expertos -incluido el ministro de Hacienda y los mismos encargados de aplicar la encuesta- saben que la Casen enmascara una realidad mucho más cruda: a un tercio de los chilenos no les alcanza para vivir bien, aunque las estadísticas oficiales no quieran reconocerlo. CIPER recorrió seis municipios capitalinos para trazar el perfil de los “vulnerables”, verdaderos equilibristas que viven bajo la amenaza permanente de caer al foso con sus finanzas tumbadas por una enfermedad, un familiar allegado, un nacimiento, el ingreso de un hijo a la universidad o una hija separada que vuelve a la casa paterna con los nietos.

Maribel tiene 22 años y dos niños: Krishna (2) y Tomás (1). Si le hubiesen aplicado la encuesta Casen hace un año, no habría sido considerada pobre. Si la hubiese contestado hace sólo seis meses, habría calificado como tal. Y si le tocara responderla ahora, ya habría salido de la pobreza. Se podría pensar que en el último año Maribel ha sido protagonista de cambios dramáticos en su calidad vida, montada en una suerte de carrusel económico. Pero en todo este tiempo las condiciones de vida de esta dueña de casa (o más bien “dueña de pieza”, porque vive con sus enseres amontonados en un cuarto y compartiendo baño con otras 17 personas), no han variado mayormente.

Una cazuela en la mesa de Maribel es una fiesta. Siempre ha vivido de trabajos precarios. Pero aún así se las ha arreglado para destinar, sagradamente, cinco mil pesos para la compra de verduras en la feria: “Antes, con las cinco lucas traía de todo”. Pero en el último año cada vez vuelve con las bolsas más escuálidas. El 80% de sus ingresos se va en comida, pañales y leche para sus hijos. ¿Gastos extras? Una tarjeta con lo mínimo en el celular, “para algún llamado de emergencia”.

El relato de Maribel resulta emblemático para demostrar que la medición de la pobreza en Chile es un ejercicio retórico. La última encuesta Casen indicó que la pobreza había subido de 13,7% a 15,1% desde la anterior aplicación del sondeo, en 2006. El pasado martes 13 de julio, el Presidente Sebastián Piñera reunió a la prensa en La Moneda para entregar los resultados de la encuesta. Con tono sombrío anunció que en el último trienio se sumaron más de 355 mil nuevos pobres. En total, de acuerdo a las estadísticas de Casen, en el país habría más de 2.600.000 pobres. El Presidente aprovechó la tribuna para fustigar al gobierno anterior:

-Desgraciadamente, muchas veces (los recursos) no llegan a quienes realmente los necesitan, porque quedan entrampados en la burocracia o porque se despilfarran en gastos innecesarios o sencillamente porque se quedan en las garras de la corrupción.

Más allá de la guerrilla entre oficialismo y oposición que desató la Casen, lo cierto es que la cifra que provocó el lamento presidencial no apunta, ni de cerca, al verdadero número de chilenos que no logra satisfacer sus necesidades. En Chile hay cientos de miles de personas que, como Maribel, no califican como pobres a ojos de la Casen, pero que viven con menos de lo justo. Los expertos en pobreza -incluyendo a los que aplicaron la encuesta- saben y reconocen que la cifra que arroja el sondeo oficial enmascara una realidad mucho más dura.

Canasta desfondada

La Casen determina la línea bajo la cual una persona es considerada pobre a partir del costo de una canasta de alimentos que fue fijada en 1987. Y los especialistas indican que, 23 años después, ya no refleja el consumo de la población. Para la Casen 2009, la cifra que determinó la línea de pobreza fue $64 mil para las zonas urbanas y $47 mil para las rurales. Si usted cuenta con menos de eso al mes, es oficialmente pobre.

Pese al revuelo que causó en el gobierno la entrega de los últimos resultados, hace sólo dos años el actual ministro de Hacienda, Felipe Larraín, escribió un artículo en El Mercurio que virtualmente arrojó la Casen del 2006 al basurero, cuestionando su canasta, y sostuvo que a esa fecha los pobres correspondían en verdad al 29% de los chilenos -unos cuatro millones- y no al 13,7% del sondeo oficial.

En sintonía con las cuentas que sacó Larraín, las encuestas Panel, que analizaron los resultados de las Casen desde 1996 a 2006, determinaron que en esos diez años el 34,1% de los chilenos, más de un tercio de la población, calificó como pobre por lo menos una vez.

Los cálculos de Larraín -apoyados en trabajos del Departamento de Nutrición de la U. de Chile, el INE y la Fundación Superación de la Pobreza- y las encuestas Panel demostraron que el combate a la pobreza no puede remitirse al 15,1% “oficialmente” pobre, sino a la población “vulnerable”. Es decir, ese tercio de compatriotas que viven como “equilibristas” a punto de caer al foso. Se trata de grupos familiares que naufragan ante cualquier evento catastrófico (pérdida de empleo, alzas de alimentos o de servicios básicos, enfermedad o accidente) e, incluso, ante un nacimiento o el ingreso de un hijo a la educación superior.

Puente: Diez “lucas” salvadoras

CIPER salió en busca de esta población de “equilibristas” y durante 15 días desplegó un trabajo de campo en seis comunas (Conchalí, Independencia, Huechuraba, San Ramón, San Bernardo y Puente Alto). Profesionales que operan en terreno, asistentes sociales de los municipios, funcionarios de las direcciones de Desarrollo Comunitario, familias que postulan a programas sociales y otras que ya egresaron, ayudaron a trazar el perfil de los chilenos que cayeron “oficialmente” en la pobreza en el último trienio y de aquellos que viven en ella aunque las estadísticas no lo reconozcan.

Aunque el ministro de Mideplan, Felipe Kast, apuntó a fallas en los programas sociales por el aumento de la pobreza -por desfocalización, excesivos gastos administrativos y falta de evaluación-, en los municipios discrepan. De hecho, fue un influyente alcalde oficialista el primero en criticar la postura de Kast. Manuel José Ossandón (RN), edil de Puente Alto, golpeó la mesa el 20 de julio a través de La Tercera:

-Me preocupa la visión economicista de Kast sobre la pobreza. Mucho tecnicismo, mucho número (…). La definición de pobreza es mucho más integral. No implica ganar 60 y tantos mil pesos ni tampoco se supera con el ingreso ético. Hay que conocer la realidad de la gente. La superación de este problema no viene desde el Olimpo.

Las críticas a los programas sociales que han hecho las autoridades de gobierno generan incertidumbre entre los beneficiarios, que temen que se vengan cambios que los perjudiquen.

“La gente nos pregunta y está preocupada, porque durante la campaña electoral los dirigentes de la Concertación les decían que si llegaba Piñera iba a terminar con los subsidios y las pensiones que entregó Bachelet”, indica un profesional de un municipio manejado por la UDI.

En las municipalidades aseguran que el origen del masivo empobrecimiento no está en la desfocalización y los gastos administrativos de los programas de protección social, sino en las consecuencias de la crisis económica que vivió el país. Y zanjan el debate con su mejor barómetro: las razones que esgrimen las personas que en el último año llegaron hasta los escritorios de sus asistentes sociales a pedir ayuda.

Magdalena Veloso, a cargo del Departamento Social de San Bernardo, no lo piensa dos veces cuando responde qué factores han empujado a la pobreza a familias de su comuna: “El desempleo y los alimentos más caros. En segundo lugar el empleo inestable, que al mezclarse con situaciones como nacimientos, accidentes o enfermedades, hacen que la gente llegue a la municipalidad a pedir ayuda”.

Mary Díaz, asistente social de San Ramón, complementa:

-Recibimos diariamente 20 a 30 personas. La mayoría de hogares donde alguien quedó cesante. Pero también hay un número importante que, teniendo empleo, ya no les alcanza, porque los alimentos han subido, porque un hijo entró a la universidad, porque les llega un allegado o una hija se separa y vuelve con los nietos. Poner una línea y decir “de aquí para abajo son pobres” es una ilusión, porque en estas comunas la gente está permanentemente cruzándola por las razones más diversas.

Es el caso de Maribel. Ella ocupaba la pieza que da a la calle en la casona familiar heredada de sus abuelos, en Independencia. Allí, por la ventana, se amanecía vendiendo cigarrillos, completos y sopaipillas. Juntaba lo suficiente como para, a ojos de las estadísticas, no calificar como pobre. Pero un tío -otro chileno empobrecido en el último trienio- pidió vivir en la propiedad. Le dieron la pieza de adelante y el negocio de Maribel capotó. Decidió hacer chocolates. Los vendía a la salida de los colegios, mientras cargaba a Tomás en un morral. Si hubiese respondido la Casen en ese momento, fijo que quedaba como pobre. Fue entonces cuando se acercó a la municipalidad. Le aplicaron la Ficha de Protección Social (FPS), que otorga puntaje para optar a los planes asistenciales, y fue enrolada en el Programa Puente.

Ahora volvió a juntarse con su marido, quien recién encontró trabajo como guardia. Con su sueldo de $260 mil la familia pasará raspando la medida de la Casen -le sobran unos tres mil pesos- y ya no calificaría como pobre en esa encuesta. A pesar de eso, Maribel sigue en el Programa Puente.

El Puente es la estrella del sistema de protección social. Creado en 2002 por el gobierno de Ricardo Lagos, se trata de un plan de acompañamiento a la familia. Un profesional visita el hogar durante dos años. En ese lapso fortalece dos aspectos: el psicosocial (autoestima, convivencia armónica y competencias para obtener ingresos) y vincula a la familia con redes de asistencia (para que sean atendidas de manera prioritaria en los consultorios y obtengan beneficios tales como cupos en jardines infantiles, una tercera ración alimenticia en las escuelas, becas, subsidios y pensiones, entre otros).

Pero a Maribel lo que la entusiasma no son los aspectos psicosociales ni que la atiendan prioritariamente. A ella la seduce el bono mensual de $10 mil que se otorga a las familias Puente: “Nos cayeron del cielo”.

La directora de Desarrollo Comunal de San Ramón, Ximena Bustos, cuenta que su comuna fue parte del piloto del programa Puente en 2002, cuando se aplicó sin el bono: “Fue cuando tuvimos el más alto nivel de cumplimiento de metas. Cuando se activó el bono, el éxito bajó, porque mucha gente viene por los $10 mil pesos y nada más”.

Jeanette Leguas, encargada de la Unidad de Protección Social de Huechuraba, postula que las familias Puente no reciban el bono sólo por incorporarse al sistema. “Por ejemplo, ahora se les pide que los hijos estén estudiando. Pero hay casos en que los matriculan y se da por cumplida la condición, pero el niño no fue más al colegio. Hay que hacer un seguimiento y después entregar el bono”.

Equilibrista de verdad

Ana Quiroz (51) es una “equilibrista” de verdad: trabajaba como trapecista en el circo de su papá. Pero cuando nació su hija debió abandonar la vida nómade de las carpas. De eso ya han pasado 22 años, lapso en el que trabajó para un abogado, como garzona en una fuente de soda y camarera en un hotel de turismo. El hotel quebró hace seis años y decidió instalar un carrito para vender empanadas en la feria. Las ventas le generaban unos $300 mil mensuales, con lo que costeaba el arriendo de un departamento al interior de una casa en San Ramón y pagaba una mensualidad de $70 mil en el Instituto Los Leones, donde su hija estudia contabilidad. Pero la crisis económica de los dos últimos años la tumbó:

-Las ventas se fueron para abajo. Empecé a sacar como $150 mil y a veces $100 mil. Pero mi hija empezó a trabajar en un local de artículos ortopédicos. Llevaba la contabilidad y era vendedora. Le pagaban $200 mil. Pero quedó cesante y tuvo que congelar el instituto. Ahora me vence el arriendo y me falta la mitad. Tenemos que irnos. Por eso fui a la municipalidad, a pedir una mediagua, porque una amiga de la otra cuadra me ofreció que la instalara en su patio y que le pagara $30 mil mensuales.

Ana Quiroz no se considera pobre, sino parte de una clase media baja, trabajadora, de barrio popular, pero digno. Le duele ir a la municipalidad a pedir ayuda: “Toda mi vida he luchado”. La asistente social de su comuna, Mary Díaz, relata que en los dos últimos años, con la crisis económica, aumentaron las personas con este perfil que solicitan asistencia. Esos son los chilenos que han caído en la pobreza.

Como Ximena (58), que la semana pasada se armó de valor y partió a la municipalidad. Tres de sus cuatro hijos tienen estudios superiores, educados con los ingresos del negocio de abarrotes que su marido levantó hace 40 años. Pero la crisis económica llevó las ventas del almacén cuesta abajo.

-Ahora nos deja como $150 mil mensuales y casi no nos queda mercadería. Nos salvamos con unas máquinas tragamonedas que dejan unos $75 mil -cuenta.

Los ingresos son insuficientes, pues el matrimonio vive con tres hijos y tres nietos. La hija mayor -que se separó y volvió a la casa con dos niños- recién quedó cesante. El jefe de hogar este año sufrió una trombosis ocular y perdió un ojo. Dos de los hijos sufren de ulceraciones en el colon y el medicamento les significa $100 mil mensuales: “Fui a la municipalidad a pedir ayuda por lo menos para los remedios, porque no nos alcanza”, dice la madre. Su esperanza es que el menor, recién titulado de ingeniero comercial, encuentre trabajo pronto.

Francisca Márquez, decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Alberto Hurtado y cabeza del equipo que aplicó la encuesta Casen, asegura que los programas deben comenzar a centrarse en estas familias con hábitos laborales:

-La encuesta Panel dice que entre 1996 y 2006 hubo un 4,4% que siempre fue pobre y no pudo salir de ahí. Serán los “clientes” del Estado, a los que habrá que asistir de manera permanente y centrarse en que sus hijos rompan el círculo. Pero el Estado debe focalizar más sus programas en el resto del 34% de población vulnerable que vive dolorosamente la entrada al municipio a pedir ayuda. Los programas actuales son profundamente infantilizadores, casi para semianalfabetos, porque el Estado no sabe vincularse con esta clase media baja, o que al menos se desea clase media, que educa con esfuerzo a sus hijos y tiene experiencia de trabajo.

Municipios piden más autonomía

Los profesionales del Programa Puente en San Bernardo, indican que mucha gente miente sobre sus condiciones socioeconómicas al responder la Ficha de Protección Social (FPS). La manipulación de los datos tomó fuerza desde 2007 no sólo por el cambio de la ficha CAS a la FPS, sino porque ese año comenzó a verse más nítidamente el sistema de protección de Bachelet, con pensiones para dueñas de casa, pensiones complementarias, capacitación laboral para jefas de hogar y subsidios preferentes, entre otros beneficios. La gente veía que algunos de sus vecinos los obtenían y se pasaban el dato para responder la FPS.

Con la antigua ficha CAS, lo que pesaba en el puntaje familiar era el equipamiento del hogar. Hoy, con la FPS, aspectos como jefatura de hogar femenina o enfermedades crónicas, son más importantes.

-Antes, cuando uno iba a visitar las casas, las señoras escondían el refrigerador. Ahora esconden al marido -dice Isabel Gálvez, encargada del programa Puente en San Bernardo.

Virginia Garrigó, directora de Desarrollo Comunal de Puente Alto, cree que se podría focalizar mejor si Mideplan y Fosis dieran más autonomía a los municipios para crear planes sociales y hacer un seguimiento a las familias antes de seleccionarlas: “Conocemos mejor que nadie la realidad territorial”.

El gobierno estudia implementar cambios en la FPS, aunque el principal problema que ven los profesionales de los municipios no es la desfocalización, porque es tan amplia la franja de hogares vulnerables que son marginales los casos en que se beneficia gente que no los necesita:

- En Puente Alto tenemos dividida la comuna en seis sectores. En el sector donde están las poblaciones El Volcán, tenemos 4.600 familias que cumplen con puntaje para ingresar al Puente, pero en toda la comuna contamos con 800 cupos -explica Virginia Garrigó.

Empleo: la falla del sistema

El director ejecutivo de la Fundación Superación de la Pobreza, Leonardo Moreno, más allá de que considera anacrónica la canasta de la Casen, señala que es injusto adjudicar el aumento de la pobreza que arrojó ese sondeo a fallas en los programas sociales, al menos mientras no se analice la base de la encuesta, que recién se liberó la semana pasada:

- Si mides pobreza por ingresos, que es lo que hace la Casen, el que tengas una gran cantidad de gente desempleada por una crisis internacional claramente es un factor. En ese caso uno podría preguntarse si las medidas económicas (para evitar el desempleo) se tomaron bien, más que preguntarse por las medidas de política social.

Aunque hay políticas sociales que buscan incorporar a la gente al mundo del trabajo, los profesionales de los municipios reconocen que en general no tienen éxito porque apuntan a capacitación, pero no aseguran el acceso de la persona al empleo, y a entregar capital semilla para desarrollar microempresas, aunque la mayoría de las personas no tiene pasta para los negocios. Los programas más directos en este ámbito son los de bonificación a la contratación, pero las primeras experiencias fueron mal evaluadas por la Dirección de Presupuesto.

Jenny Miranda, asistente social del Puente en Independencia, indica que mientras el sistema apunta a que el beneficiario desarrolle un emprendimiento al egresar, la mayoría sólo quiere un empleo estable.

La señora Mireya (50) es una veterana de estos programas. Hace 11 años se separó y, con cuatro hijos, fue a la municipalidad de San Ramón a pedir ayuda. La becaron, con otras 14 mujeres, para hacer un curso de pastelería. Cuando egresaron a todas les dieron un pequeño horno a gas, equivalente a $50 mil pesos.

-La única que siguió trabajando fui yo. Las otras vendieron los hornos. Algunas los vendieron en la feria. Una me lo vino a ofrecer a mí, pero le dije que esa no era la idea. No se creyeron el cuento. Yo postulé otras tres veces a proyectos Fosis y pude comprar un horno semi-industrial, una revolvedora y una sobadora.

Hoy vende pasteles y empanadas, hace tortas por encargo y dicta clases de pastelería en juntas de vecinos y “casas particulares”. Tres de sus hijos estudian, becados, en la UC: Medicina, Ingeniería Civil y Odontología. Pero cree que el Estado debe comprender que “no toda la gente sirve para los emprendimientos, hay personas que prefieren un contrato y un trabajo, no más”.

- La gente que no ha estado contactada con el mundo laboral, es difícil que salga de la pobreza -dice la asistente social de Independencia, Jenny Miranda, quien cree que hay que privilegiar la capacitación e inserción laboral de los que ya tienen experiencia de trabajo.

En ese grupo que espera otra oportunidad laboral se encuentra Ana Quiroz, quien ya teje planes si el municipio le da su mediagua:

- Lo que ahorremos en arriendo es para partir, porque yo en septiembre, cuando empiece la temporada, vuelvo al circo. Voy a vender empanadas en la feria durante el día y en la tarde me voy al circo. Ahí me pagarían $50 mil semanales más las ventas de los cintillos luminosos.

Claro que, a su edad, ya no podrá subir al trapecio: “Tengo un número cómico que lo probé en el verano en el circo, en Pichilemu. Incluso me lo grabaron en video para mandarlo a la tele, al Kike Morandé. ¿Quiere verlo?”.

Chile: Casen 2009 evidencia grave aumento de la brecha entre ricos y pobres…

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La desigualdad aumenta en Chile, de acuerdo a la encuesta Casen 2009, que da cuenta de un incremento de 9% en los ingresos del 10% de hogares de mayores recursos, y sólo de 1% en el 10% de familias de más escasos recursos.

Lunes 26 de julio de 2010, La Nación.com

klee6El 10% de familias de mayores ingresos recibe en promedio poco menos de 3 millones de pesos, mientras que en el 10% de los hogares más pobres se las arreglan con 114 mil pesos, de acuerdo a los datos arrojados por la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (Casen) medida en 2009.

Los números dan cuenta de un incremento de 9% en los ingresos de los más ricos, que en el anterior estudio ganaban en promedio $2.205.000, lo que aumentó a $2.953.920 el año pasado.

Ello aumentó la brecha con los más pobres, en tanto este último grupo aumentó ingresos en apenas 1%, equivalente a $990, pues antes recibían $113.010 y hoy la cifra es de $114.000.

Los antecedentes los dio a conocer el titular de Mideplan, Felipe Kast, quien sostuvo que “los datos de pobreza nos ponen un tremendo desafío por delante y el gobierno reafirma su compromiso para terminar la extrema pobreza, para que tengamos una verdadera sociedad de seguridades”.

Apuntó que, “al mismo tiempo, estos datos nos invitan a preguntarnos por nuestro sistema de educación y si es que podemos tener o no una sociedad más justa en el sentido que el origen no determine el destino”.

Según el ministro de Planificación, los aspectos que más influyen en este resultado, que ubica a los pobres en su misma posición y a los más ricos en una notoria mejor situación, son la disminución de creación de nuevos empleos y la desaceleración de la economía a partir del año 2.000.

La Casen fue aplicada entre noviembre y diciembre de 2009 a 71.460 hogares del país, contando con representatividad nacional, por zona urbana y rural, para las 15 regiones del país y para un total de 334 comunas. La muestra tiene un error muestral de 0,36 a nivel de hogares.

Chile: la CASEN 2010 y las causas del aumento de la pobreza…

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CASEN, pobreza y rigor

Por Daniel Hojman, académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard  15 de Julio de 2010, Ciper Chile

El aumento de la pobreza que mostró la última encuesta CASEN ha sido atribuido por el Presidente a la dilapidación de recursos públicos, programas sociales ineficientes y la corrupción. Los datos conocidos hasta ahora no entregan argumentos para sustentar esa tesis, sino que más bien apuntan al impacto del alza del valor de los alimentos y la crisis internacional. Lo que parece una estrategia para desprestigiar a la administración de Bachelet demuestra falta de rigor del mandatario y pone en riesgo su credibilidad.

A juzgar por la cobertura de prensa, los comentarios en las redes sociales y la cadena televisiva del Presidente Sebastián Piñera, el aumento de la fracción de pobres de un 13,7% de la población en diciembre del 2006 a un 15,1% en diciembre del 2009 tuvo un impacto comunicacional significativo. Para los entendidos, no hubo sorpresa alguna. Quizás la única sorpresa del anuncio del Presidente el día martes 13 de julio fue su falta de rigor.

Esta última afirmación requiere fundamento. Tras anunciar la mala noticia del aumento de la pobreza, el mandatario se refirió a la dilapidación de recursos mal focalizados y declaró que el gasto social “desgraciadamente muchas veces no llega a quienes realmente lo necesitan porque los recursos se quedan entrampados en la burocracia o porque se despilfarran en gastos innecesarios o sencillamente porque se quedan en las garras de la corrupción.” Haciendo eco, la vocera de gobierno señaló que “si las políticas sociales se estuviesen haciendo bien no tendríamos un aumento en la pobreza”. Ni el Presidente ni la vocera hicieron mención a la crisis económica u otros factores como el alza del precio de los alimentos a raíz de una crisis alimentaria mundial como posibles explicaciones.

Si hubiese que guiarse por la autoridad que le confiere a Sebastián Piñera no solo el cargo presidencial, sino también el conocimiento técnico de un empresario exitoso con un doctorado en economía de Universidad de Harvard, un observador ingenuo se vería obligado a aceptar dos hipótesis. Primero, el aumento en la pobreza se debió fundamentalmente al fracaso de las políticas sociales del gobierno anterior. Segundo, las prácticas administrativas de ese gobierno fueron menos que aceptables.

La primera hipótesis es cuestionable por a lo menos tres razones independientes. La condición de pobreza se determina en base a un ingreso de corte –algo más de $64,000 por persona en zonas urbanas, la línea de pobreza. Ese monto corresponde a dos veces el valor de una canasta de bienes que busca representar el consumo básico de un hogar de bajos ingresos. Debido a que los pobres destinan más de la mitad de su ingreso al consumo de alimentos, la canasta es más intensiva en alimentos que la canasta usada para determinar el IPC y la inflación. Entre el 2006 y el 2009 el mundo enfrentó una crisis alimenticia que se reflejó en un aumento desproporcionado del precio de los alimentos como los vegetales y el pan. El valor real de la canasta usada para fijar la línea de la pobreza subió 18% (es decir, creció 18% “por encima” de la inflación de la economía). Una estimación conservadora, es que una línea de pobreza 18% más alta puede explicar 4 puntos de la pobreza medida para el 2009. En consecuencia, el alza desproporcionada del precio de los alimentos por sí sola puede explicar el aumento de la pobreza (y tal vez más), algo que podrá confirmarse cuando todos los datos de la CASEN estén disponibles (hasta ahora sólo se han dado a conocer resultados generales). Esta alza es pobreza nueva, pero se origina en los mercados internacionales y la crisis alimentaria mundial. No puede achacarse a políticas sociales.

El segundo factor es la crisis financiera internacional cuyo impacto en Chile fue más moderado que en otras economías pero que igualmente estuvo asociado a un alza del desempleo y posiblemente caídas en el ingreso. No es obvio cuán importante es la contribución de la crisis financiera a la pobreza, pero sin duda aportó.

La tercera razón no dice relación con las posibles causas del aumento. El índice de pobreza se basa en mediciones de ingreso. Sin embargo, muchos de los programas sociales de la administración de Bachelet (y de cualquier gobierno) no afectan directamente el ingreso autónomo. Ejemplos incluyen la expansión de prestaciones de salud y el AUGE, el acceso a jardines infantiles, políticas de vivienda. Esto no es una crítica al índice de pobreza como un indicador válido. Es una crítica del uso de ese indicador para enjuiciar políticas sociales que, por definición, no se verán reflejadas en ingresos, a lo menos en el corto plazo. Un juicio sobre esas políticas requiere ya sea de una evaluación específica o bien complementar los datos de ingreso autónomo de la encuesta CASEN con otros datos de la misma u otras encuestas.

Por último, aunque los argumentos anteriores fueran desmentidos, eso sólo podría hacerse sobre la base de un análisis cuidadoso de la evidencia. El perfeccionamiento de las políticas públicas exige que se evalúen en su mérito. Si una evaluación seria de los programas sociales, una que apunte no solo a cuantificar el impacto en los ingresos de un programa sino también en otras variables de bienestar –incluyendo los efectos para las comunidades– demuestra que hay programas ineficientes o que sería mejor refocalizar el gasto en programas de mayor impacto, bienvenido.

Aunque en comparaciones internacionales Chile aparece consistentemente en la última década entre los 25 países menos corruptos del mundo y con índices comparables a los de Francia o Japón, hay consenso sobre la necesidad de una política de tolerancia cero contra la corrupción. Lo inaceptable es saltarse el más mínimo rigor en un tema tan delicado, hacerlo en forma deliberada y con la intención principal de golpear a los gobiernos anteriores. Para la galería. Es más, en lo sustantivo, la propia propuesta del gobierno sugiere la necesidad de profundizar la red de protección social instalada en los gobiernos de la Concertación. En concreto, el Ingreso Ético Familiar que se propone es bastante continuista y sus fundamentos se hallan en conclusiones y propuestas del Consejo Presidencial Trabajo y Equidad encargado por la administración anterior (Ver capítulo 1 del informe de la llamada Comisión Meller). Esto sugiere que más que demoler lo anterior, se trata de perfeccionarlo. ¿Por qué no plantearlo así? ¿No es esa una forma más constructiva de apelar a la unidad necesaria para erradicar la pobreza? ¿Por qué estimular la retaliación y exponerse a la pérdida de credibilidad?

En suma, los dichos del Presidente y su vocera no gozan de soporte técnico. Es plenamente factible que al analizar la evidencia y controlar por el efecto del alza del precio de los alimentos y el ciclo económico descubramos que el impacto de las políticas sociales del gobierno anterior sobre la pobreza fue positivo en lo grueso y que no hubo un cambio “estructural” en la tendencia. O tal vez sí, lo dirá el análisis. También es factible que refocalizar el gasto conduzca a mejoras. La opción del Presidente por enlodar la gestión anterior puede surtir el deseado efecto de reducir la popularidad de Michelle Bachelet. Al mismo tiempo siembra más dudas sobre su credibilidad. Esta vez, no se trata del incumplimiento de una promesa de campaña y, aunque no es el primer argumento falaz y populista que hemos escuchado, se ha ido un paso más allá. La desprolijidad del Presidente en este episodio es un pasivo para la credibilidad de sus técnicos, muchos de los cuales admiro tanto profesional como humanamente. Si el Presidente sugiere que el alza en pobreza se debe a la dilapidación y las “garras de la corrupción”, sus ministros pueden matizar sus dichos pero no contradecirlo.

Es de esperar que un tema tan serio como la pobreza y la distribución del ingreso, donde entender los determinantes y evaluar las políticas es de primer orden, el gobierno piense y hable con todo el rigor de quienes aspiran a la excelencia. La popularidad Bachelet, Lavín o Piñera, la mezquindad política, no afectan la realidad de la pobreza. Más allá de las legítimas diferencias que existan sobre la visión de sociedad que queremos, erradicar la pobreza es un anhelo compartido. Todos deben estar a la altura de esa tarea.

Escrito por Eduardo Aquevedo

16 julio, 2010 a 17:15

CEPAL: necesidad de intervención del Estado para combatir pobreza y desigualdad…

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  • Plantea la Cepal que el Estado retome papel protagónico en AL
  • El dispar reparto de la riqueza, por el aumento al pago de deuda y disminución del gasto social

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Roberto González Amador, Periódico La Jornada
Domingo 30 de mayo de 2010, p. 24

La crisis financiera echó por tierra el progreso social de los últimos años en América Latina. La región se consolidó como la más desigual del mundo: el ingreso promedio por persona en el estrato más acaudalado supera 17 veces al que percibe 40 por ciento de personas en los hogares más pobres. Ese es el problema y la solución, según la Comisión Económica para América Latina (Cepal), pasa por replantear la forma en que el Estado fue relegado de las decisiones económicas en las pasadas tres décadas.

El informe que a partir de este domingo será discutido en el periodo anual de sesiones de la Cepal, en Brasilia, la capital brasileña, resalta la necesidad de un fuerte papel del Estado, al que confiere la calidad de principal actor en la conciliación de políticas de estabilidad y crecimiento económico, de desarrollo productivo, promoción de empleo y de mayor igualdad social.

Las reformas de los años 80 del siglo pasado, de reducción del papel del Estado en la economía y liberalización económica y financiera, y el impacto de la crisis de la deuda aumentaron las brechas de ingresos en la región, apuntó la Cepal en su informe La hora de la igualdad. Brechas por cerrar, caminos por abrir, que será entregado a los gobiernos de la región en el marco del 33 periodo de sesiones del organismo.

La Cepal apuntó que la disparidad distributiva que caracteriza a los países de América Latina y el Caribe puede observarse al comparar la relación de ingresos entre el decil (10 por ciento del total de la población) más rico y los cuatro deciles más pobres. El ingreso medio por persona de los hogares ubicados en el decil más alto supera 17 veces al del 40 por ciento ciento de los más pobres. El efecto inmediato de este nivel de desigualdad es que se inhíbe el traslado de los frutos del crecimiento a los sectores más pobres, añadió.

Entre 1990 y 2002 la región mostró una marcada rigidez en la distribución del ingreso, que había alcanzado valores históricos en la década de 1980. La Cepal añadió que el periodo de 2003 a 2008 se caracterizó por un crecimiento económico sostenido en Latinoamérica y el Caribe, así como por una tendencia, leve pero evidente, hacia una menor concentración del ingreso.

Si bien las mejoras distributivas de inicios de siglo son positivas, la evidencia parece indicar la persistencia de cuatro aspectos centrales que limitan los futuros avances en materia de igualdad: la distribución del ingreso, la distribución de la educación y el conocimiento, la muy desigual capacidad para aprovechar esa educación y conocimientos en el mercado laboral y la reproducción intergeneracional de la desigualdad, señala el informe.

El origen

La Cepal recuerda en el informe que la crisis de la deuda externa a principio de los 80 (los presupuestos públicos de varios países de la región se consumían en el pago de intereses a acreedores externos) provocó fuertes restricciones financieras en el gasto público. Para cubrir los déficits fiscales se impuso como criterio de política reducir el gasto público, sobre todo el social.

El Estado contrajo su rol social, regulatorio y empresarial. Se privatizó parte de la provisión del bienestar, se redujo el gasto público social y se promovió la descentralización. Diversos regímenes de seguridad social, salud y hasta educación fueron transformados de sistemas de reparto (los trabajadores en activo financiaban con sus aportaciones las pensiones de los que estaban jubilados), centralizados, con redistribución de ingresos y riesgos, a sistemas que debían ajustar en la mayor medida posible las prestaciones de las personas a sus capacidades en el mercado, e incentivar el aseguramiento individual y el acceso por los propios medios, recuerda el reporte.

En el terreno laboral, la política social se caracterizó por la implementación de políticas de desregulación y flexibilización contractual con tendencias a la reducción de los costos salariales y la precarización contractual, lo que fomentó el trabajo por cuenta propia y el trabajo informal, en condiciones de elevadas tasas de desempleo, indicó la Cepal.

El informe no refiere casos específicos, pero el tipo de política laboral impuesta en algunos países de la región en los años 80 retrata rasgos de la propuesta de reforma impulsada por el gobierno mexicano y su partido en la Cámara de Diputados, con el apoyo de sectores empresariales y la prensa pro empresarial.

En el área de los servicios sociales, continúa el informe, a partir de la década de los años 80 se tendió a descentralizar los sistemas educativos y de salud pública, con los consiguientes problemas de financiamiento a nivel de las entidades federativas o provincias. Se privatizaron parte de estos servicios, así como la infraestructura social básica. En el ámbito asistencial, mientras tanto, el esfuerzo se centralizó en el desarrollo de políticas de combate a la pobreza, con la consiguiente masificación y multiplicación de programas sociales focalizados, abundó.

El documento de la Cepal planteó:

“En América Latina y el Caribe el comienzo de la década de 1980 estuvo marcado por la crisis de la deuda, que coincidió con la reorientación de la política y la economía, el nuevo patrón de globalización y el predominio del proyecto de sociedad basado en los mecanismos de mercado autorregulado y el predominio de los agentes privados.

En el diagnóstico que se hizo en ese entonces de la crisis latinoamericana, se atribuyó especial relevancia al excesivo crecimiento del Estado en décadas precedentes y a la incapacidad de controlar el déficit público y las demandas salariales de los sectores público y privado. Esta crítica coincidió con la globalización económica, una onda de apertura, el sesgo a la desregulación de los intercambios globales tanto financieros como comerciales y la deslocalización productiva en función de los costos de los factores de producción.

Fue en ese marco que en la región se impulsaron dos tipos de medidas: unas, encaminadas a promover la estabilidad mediante la aplicación de políticas públicas orientadas por los mecanismos de mercado y otras que apuntaban a reducir el tamaño del Estado y su grado de intervención económica, agregó la Cepal. En ese camino se desmantelaron instituciones fundamentales para el desarrollo de sectores como el agrícola o el industrial, que, indicó, tenían un papel importante en la formulación de políticas de largo plazo y en el desarrollo productivo.

Nuevo papel del Estado

La Cepal destacó la necesidad de posicionar al Estado en el lugar que le corresponde en la conducción de estrategias de desarrollo en los países de la región. Es preciso sortear supuestos que la evidencia histórica actualmente cuestiona y que en su momento contribuyeron a demonizar ora al mercado, ora al Estado. La calidad y eficiencia de los mercados en la región dependerán de la calidad y probidad de los Estados para regularlos por medio de mecanismos apropiados de control, incentivos y orientación. Asimismo, está claro que hay funciones cuya responsabilidad atañe al Estado para velar por el bien común y la cohesión social, indicó.

Aseguró que el mercado por sí solo no produce igualdad ni bienes públicos y tampoco se ocupa de la situación a largo plazo. Esto, dijo, no significa negar la utilidad de los mecanismos de mercado o de las adecuadas combinaciones público-privadas para la asignación de recursos y la provisión de servicios.

El documento de la Cepal resaltó la necesidad de un fuerte papel del Estado. El Estado es el principal actor en la conciliación de políticas de estabilidad, crecimiento económico, desarrollo productivo, promoción del empleo y la igualdad, aseguró.

Cepal pide a América Latina atender tormenta de inequidad

Por Milagros Salazar, enviada especial

BRASILIA, 31 may (IPS) – Los nueve países de América Latina con mayores niveles de desigualdad tendrían que invertir entre seis y nueve por ciento del producto interno bruto (PIB) para mejorar la situación de sus poblaciones más vulnerables, diagnosticó la Cepal, reunida en la capital brasileña.

La Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) alertó durante su 33 periodo de sesiones en Brasilia que en la región se profundizan las inequidades de la productividad entre grandes y pequeños empresarios, y entre territorios dentro de los países, en el documento "La Hora de la Igualdad: brechas por cerrar, caminos por abrir".

La reunión regional de tres días, que comenzó el domingo, se realiza con signos positivos para el subcontinente, cuyo PIB va a crecer en 4,1 por ciento este año, según las últimas revisiones del organismo. Pero la Cepal dijo que se requiere lanzar una "agenda para la igualdad" a fin de corregir las muchas versiones de la inequidad en la región.

La capital anfitriona, por ejemplo, es nueve veces más rica que el nordestino estado de Piauí, o en Perú la andina región de Huancavelica es siete veces más pobre que la parte costera de la sureña Moquegua, puntualiza el estudio que pretende ser una hoja de ruta para transformar a la igualdad en el eje rector del desarrollo latinoamericano.

Hay "territorios ganadores y perdedores", señaló la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, en la presentación del informe. El reto es "crecer para igualar" y el Estado debe cumplir un papel más activo en ese objetivo y no dejar la tarea al mercado, planteó la máxima funcionaria de la comisión dependiente de la Organización las Naciones Unidas.

El estudio estableció que dentro de las ciudades y regiones más desarrolladas en cada país se observan bolsones de pobreza, en un problema que afecta a casi todos los países, incluso a una potencia mundial emergente como Brasil, con mayor gasto social.

Los países con mayores brechas de bienestar, dice el estudio, son Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú y República Dominicana. Estos países sólo invirtieron en promedio 181 dólares por persona en gasto social durante el bienio 2007-2008.

En contraste, Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Panamá y Uruguay invirtieron en promedio 1.029 dólares en gasto social por habitante en ese mismo período. Es el grupo que ostenta, además, el mayor PIB por persona en América Latina.

En medio se encuentran Colombia, México y Venezuela con una inversión promedio de 619 dólares.

En el acceso a la educación también existen diferencias. Entre el 20 por ciento más pobre de los jóvenes, solo uno de cada cinco concluye la secundaria, mientras que entre el 20 por ciento con más recursos, cuatro de cada cinco la terminan.

Con este panorama, la Cepal realiza algunos cálculos de transferencias que se requieren para reducir la brecha de inequidad.

Así, los países con menor gasto social tendrían que invertir entre seis y nueve por ciento del PIB para aportar el costo total del valor de una canasta básica mensual a su población infantil menor a cinco años, al grupo con edad superior a 65 años y a los desempleados. En el caso de los niños entre cinco y 14 años, el cálculo se basa en la mitad de la canasta.

El costo para los países con mayor gasto social oscilaría entre 1 y 1,5 por ciento del PIB y entre los países intermedios entre 2 y 4 por ciento.

Pese a estos desafíos pendientes, la Cepal reconoce un neto incremento del gasto social global en América Latina, que entre 1990 y 2008 pasó de 12 a 18 por ciento. También destaca una caída de la pobreza regional entre 2002 y 2008, cuando bajó de 44 a 33 por ciento.

Pero califica esos avances como insuficientes y destaca que el gasto social debe impulsarse aún más, después que el impacto de la crisis mundial provocó una pérdida del poder adquisitivo de las familias y arrastró a nueve millones de personas a la pobreza.

"La crisis nos lleva a una nueva forma de pensar el desarrollo", señaló a IPS Martin Hopenhayn, coordinador general del informe y director de la División de Desarrollo Social de la Cepal.

La Comisión plantea que los Estados trabajen en una convergencia productiva y territorial que acelere la igualdad social. En el primer caso, enfatiza que los pequeños y medianos empresarios (Pymes) deben conectarse con el mundo globalizado para mejorar sus condiciones, y no quedar esta herramienta restringida a las elites empresariales.

"La estructura productiva es tan heterogénea y fragmentada que vemos empresas de algunos sectores que producen como si se encontraran en países del primer mundo y pequeños empresarios que trabajan como si estuvieran en naciones del cuarto mundo. Esto se convierte en una máquina que reproduce la desigualdad", explicó Hopenhayn.

Para el experto, mejorar la situación de las Pymes significa mejorar las condiciones de sus trabajadores.

En el segundo aspecto, el de la convergencia territorial, se resalta la necesidad de recortar las brechas entre las diferentes divisiones administrativas dentro de los países. Para ello, la Cepal propone que el Estado tenga un papel central en la mejora de la infraestructura, los servicios básicos y el desarrollo tecnológico, entre otros sectores.

El documento también propone mejorar las políticas laborales y reformar los sistemas tributarios, para incrementar la inversión social.

El director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, Nicolás Eyzaguirre, aseguró, sin embargo, que no existe "ninguna evidencia" de que más Estado equivalga a más oportunidades.

Para Eyzaguire la desigualdad tiene que ver con que haya un Estado en manos de "un grupo capturado por grupos organizados o un Estado democrático al servicio de los ciudadanos".

Maurice Odle, asesor económico del secretario general de la Comunidad del Caribe (Caricom) pidió a la Cepal prestar más atención a los países pobres caribeños, golpeados por desastres naturales y las características específicas de cómo viven la inequidad.

Odle enfatizó que entre los países caribeños también hay grandes desigualdades y citó que el PIB de Las Bahamas es 29 veces superior al de Haití. Estas diferencias, dijo, pueden generar corrientes migratorias y tensiones entre los vecinos.

Además, indicó que el alto nivel de desempleo, la migración, el tráfico de drogas y el armamentismo hace que "la desigualdad también esté asociada a la seguridad" en los países caribeños.

La pobreza y sus explicaciones…

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"DEPENDE: POBREZA"
por Bernardo Kliksberg.

TRABAJO1 Publicado por FP. Febrero-marzo 2010.

El crecimiento económico reduce la miseria

Ojalá. La realidad ha demostrado ser mucho más compleja. El crecimiento económico es condición imprescindible, pero no suficiente. Hay muchos obstáculos en el camino a la hora de transformarlo en mejoras importantes en la existencia humana. El crecimiento viaja de forma macro y la vida de la gente transcurre en lo micro.

En primer lugar, hay distintos tipos de crecimiento. Puede ser polarizado, focalizado en algunos sectores económicos, circunscrito geográficamente, producir “islas de crecimiento” o no llegar a la gran mayoría. A ello se suma que, si la sociedad es muy desigual, se reduce la posibilidad de que penetre en los estratos más bajos. Eso es lo que ocurre en el mundo actual, cuyos grados de desigualdad han sido calificados de “groseros” en los informes de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y tildados de “disparidades hirientes” en la última encíclica de la Iglesia católica. El 20% más rico de la población mundial tiene más del 80% del producto bruto, el comercio, las exportaciones, las inversiones, y más del 90% del crédito. El 20% más pobre, menos del 1%. La desigualdad en la distribución de los ingresos pasó de 30 a 1 en 1960 a 74 a 1 en 1997, y ha seguido aumentando. La del capital acumulado que midió la Universidad de la ONU en 2006 es aún mayor. El 10% más rico tiene el 85% del capital mundial, el 50% inferior sólo el 1%.

Las grandes desigualdades bloquean el desarrollo económico, pero además impiden que se propague entre los más desfavorecidos. Hay sociedades con el mismo grado de riqueza, pero en unas a la gente le va mucho mejor que en otras, porque hay mayor igualdad entre las clases.

La cuestión central es cómo alcanzar un crecimiento inclusivo, en el que quepan todos. Porque ése es, además, el único camino para obtener un desarrollo sostenible. La movilidad social no es una consecuencia del crecimiento, sino el motor fundamental del mismo. Las economías más exitosas de años recientes como las nórdicas, y algunas del sureste asiático, han apostado muy fuerte por sus ciudadanos. Han invertido en educación y en salud. Encabezan las mediciones de rendimiento educativo del informe PISA y las tablas de esperanza de vida.

Los pobres son responsables de su situación

Un mito. Yo lo llamo “la gran coartada”. Para justificar la pobreza, nada mejor que echarle la culpa a las víctimas. El argumento es que los pobres carecen de ambiciones, no se esfuerzan, no estudian, actúan de forma irracional. La pobreza sería un tema de responsabilidad individual. Sería entonces una decisión personal integrarse en el bando de los exitosos o quedarse estancando. La tesis viene acompañada de una formulación semántica: hay “perdedores” y “ganadores”. Los últimos presentan cualidades opuestas. Si la responsabilidad es individual, deja de ser colectiva.

La realidad derrumba a diario ese mito. Hay 1.400 millones de personas en el mundo que viven en la pobreza extrema (menos de 1,25 dólar diario). Casi la mitad del género humano (3.000 millones) son pobres (menos de dos dólares diarios). Resulta inconcebible no ver que no son malas decisiones individuales, sino graves insuficiencias estructurales las que llevan a esos resultados.

En un mundo con una ola de revoluciones tecnológicas que han multiplicado la capacidad de producción de bienes y servicios, 1.200 millones de personas no tienen agua potable y 2.000 millones carecen de electricidad. ¿Acaso es su responsabilidad personal?

La FAO informó de que en 2008 se produjo la segunda mayor cosecha de la historia. Ese mismo año y según Acción Internacional, cinco millones de niños murieron de hambre. Está demostrado que el planeta puede producir alimentos para una población mayor que la actual. Sin embargo, 1.020 millones sufren hambruna (1 de cada 6,5) y el año pasado se incorporaron cien millones más.

Los pobres no son los responsables de vidas con hambre, sin agua y sin electricidad. Hay desigualdades abismales y deficiencias fundamentales de organización social. El problema del hambre no es sólo una cuestión de producción de alimentos (cuanto mayor, mejor), también de acceso a los mismos y de equidad. En realidad, no hay ganadores y perdedores. Con estos grados de exclusión somos todos perdedores. Se debilita la cohesión social y se crean situaciones conflictivas, que generan violencia, y sociedades enfermas.

La ayuda humanitaria no soluciona nada

Otro mito. Se opone “asistencialismo” a “ayudar” y a “dar trabajo”. Se descalifican y se debilitan las políticas sociales. En realidad, se trata de un falso dilema. La extensión y la profundidad de la pobreza requiere respuestas inmediatas.

La miseria mata a diario a mujeres y a niños. Unas 500.000 madres mueren durante el embarazo o el parto, el 99% de ellas en países en desarrollo. La cifra es escalofriante: una por minuto. A pesar de los avances médicos, la tasa de mortalidad materna no ha mejorado desde 1990. Entre las causas, las hemorragias y las anemias, dos problemas que pueden evitarse consumiendo a diario cápsulas de hierro que apenas cuestan unos centavos que las madres pobres no tienen. Las cesáreas, que son necesarias en uno de cada 10 partos y que cuestan menos de 100 euros, tampoco están a su alcance.

Más de nueve millones de niños mueren al año antes de cumplir los cinco. Entre un 33% y un 50% por culpa de la desnutrición. La causa de la muerte suele ser la diarrea, pero tras ella se esconden déficits agudos de micronutrientes básicos. Unos 2 millones de niños fallecen por neumonía. Los antibióticos para tratarla cuestan 27 centavos de dólar. Sus familias carecen de ellos. En total, 18 millones de personas mueren al año por causas vinculadas a la pobreza. Son muertes evitables que la crisis está agravando. Jugar al casino financiero no sale gratis. El Banco Mundial estimó que 22 niños más morirían por hora en 2009 (uno cada tres segundos) por motivos prevenibles.

Se necesitan respuestas inmediatas. La mayor característica de la pobreza es que genera con frecuencia daños irreversibles. Según Unicef, si un niño no se alimenta bien en los primeros años tendrá las conexiones interneuronales de su cerebro incompletas y un retraso severo para toda la vida. La pobreza no puede esperar. Es urgente incrementar las inversiones en salud y educación, y montar mayores redes de protección. No hay contradicción en proteger a los vulnerables y hacerlo a través de programas que, al mismo tiempo, favorezcan la articulación y la organización de la comunidad, inviertan en el desarrollo de sus líderes y potencien su capital social. Los programas más efectivos de reducción de mortalidad materna en poblaciones indígenas han sido los que se han apoyaron en el fortalecimiento de la misma comunidad y la conminaron a cogestionar el proyecto.

La pobreza no es sólo cuestión de dinero

Es mucho más. Cuando a los pobres se les pregunta en las encuestas qué es lo que más les duele de su situación, la respuesta suele sorprender a los investigadores. Se quejan de las carencias, de la falta de ingresos y de que sus hijos no pueden terminar la escuela primaria, pero lo que en verdad les genera más dolor es “la mirada de desprecio”. Sienten que amplios sectores de la población les observan como a una especie inferior, seres de baja categoría, subhombres y submujeres o que, en el mejor de los casos, les tratan con compasión.

La devaluación del pobre como persona prepara el terreno para su discriminación y, en última instancia, para su demonización. Es un sospechoso en potencia. Uno de los grupos más discriminados es el de los jóvenes en situación precaria. Un estudio de la prestigiosa ONG Periodismo Social, en el que se analizan 120.000 noticias sobre niños y adolescentes en 22 diarios argentinos, extrae conclusiones que pueden aplicarse a otras latitudes: “Pocas fuentes, pocas estadísticas, muchos términos peyorativos… las palabras para referirse a los chicos y chicas que supuestamente cometen delitos son estigmatizantes y discriminatorias… son títulos que condenan antes que lo haga la justicia”. Los pobres son seres humanos iguales a todos. Perciben la mirada degradante. Por algo, cuando se les interroga sobre las organizaciones que más valoran, sitúan en primer lugar a las que crean ellos mismos como las organizaciones indígenas, de campesinos pobres o de habitantes de zonas marginales urbanas. En esas agrupaciones el trato es horizontal y ellos son los actores, recuperan su imagen humana. Es lo que sucedió por ejemplo con Villa El Salvador en Perú, municipio autogestionado de pobres que obtuvo por sus logros algunos de los mayores reconocimientos internacionales, entre ellos el Príncipe de Asturias.

La pobreza es un complejo de ataques a la dignidad humana. Los economistas convencionales se equivocan por completo cuando abordan temas como el paro o el desempleo como una mera pérdida o merma de ingresos. La falta de trabajo vulnera las aspiraciones más básicas del ser humano. Un reciente estudio de la Universidad de Rutgers, en Estados Unidos, centrado en ciudadanos desempleados, mostró que el 68% estaban deprimidos, el 61% se sentían inútiles y el 55% estaban muy enojados. En el 58% de ellos, el paro estaba afectando a sus relaciones familiares y un 52% evitaban encontrarse con amigos o conocidos. La causa principal: sentían vergüenza por su situación.

América Latina nunca saldrá de la miseria

Es un caso paradigmático. Como experto en el tema y a pesar de que la primera palabra que viene a la mente cuando uno piensa en pobreza es África, puedo argumentar esta afirmación: el continente latinoamericano tiene un tercio de las aguas limpias del planeta, algunas de las mayores reservas de materias primas estratégicas en su subsuelo, fuentes de energía barata, excepcionales posibilidades de producción agropecuaria y una inserción agroeconómica privilegiada. Sin embargo, más de un tercio de su población está por debajo de la línea de la pobreza (189 millones), mueren 30 niños de cada 1.000 antes de los 5 años frente a 3 en Suecia o en Noruega, perecen 90 madres por cada 100.000 nacimientos frente a 6 en Canadá. La pregunta es: ¿por qué tanta pobreza en un lugar potencialmente tan rico?

La razón principal es que es la más desigual de todas las regiones. El 10% más rico tiene más de 40 veces lo que el 10% más pobre, frente a 10 en España, y 6 en Noruega. Hay fuertes desigualdades en ingresos, acceso a la tierra, a la salud, a la educación y al crédito, y ahora, a las nuevas tecnologías. La región produce alimentos para tres veces su población. Sin embargo, el 16% de los niños padecen desnutrición crónica. En el 20% más pobre sólo uno de cada 3 jóvenes termina la secundaria y sólo uno de cada 100 accede a la Universidad.

La desigualdad genera “las trampas de pobreza”. Si un joven nace en una villa miseria, un caserío indígena, una zona rural pobre, tendrá problemas nutricionales, trabajará desde pequeño (el 11% de los niños menores de 14 años lo hacen), no podrá finalizar la escuela primaria o la secundaria, y, sin ella, no conseguirá trabajo en la economía formal. Un 25% de los jóvenes están fuera del mercado de trabajo y del sistema educativo.

De las “trampas de pobreza” se sale con políticas públicas activas que intenten universalizar los derechos reales a la alimentación, a la salud y a la educación, que democraticen el crédito, fortalezcan las posibilidades de generar microemprendimientos y pymes y que abran oportunidades para todos. En los últimos años, la participación creciente de la sociedad civil, y su presión para que se adoptaran políticas incluyentes, generaron cambios importantes que muestran que sí es posible combatir la pobreza y que lograrlo pasa por mejorar la equidad.

Entre ellas, el gigantesco programa social Bolsa Familia, montado por Lula da Silva en Brasil y que cubrió las necesidades básicas de 45 millones de pobres entre los pobres; los programas del Gobierno uruguayo que reformaron la salud y permitieron que todos los niños de las escuelas públicas tengan un ordenador; los programas de protección a toda la población adulta en Chile y Argentina; el subsidio universal a los niños pobres en este último país; la reducción a tasas mínimas de la mortalidad materna y la infantil aumentando la inversión en salud en medio de la crisis en Costa Rica, y otras similares en otros países.

La acción de políticas públicas enfocadas hacia las prioridades reales de la población, y el apoyo a las mismas por parte de empresas socialmente responsables y una sociedad civil movilizada por la solidaridad, pueden mejorar la difícil vida de gran parte de la población de América Latina. Pero todavía queda un largo camino por recorrer.

Siempre ha habido y habrá pobres

Coartadas. Muchas élites adjudican a la pobreza una suerte de maldición ancestral. Por ejemplo, cuando los periodistas acosaban al ex presidente argentino Carlos Menem por el aumento de la pobreza en la Argentina de los 90, consecuencia directa del modelo ortodoxo liberal que él aplicó, solía argumentar: “Pobres hubo siempre”.

Las cifras difieren y son tozudas. En ese país, la pobreza era inferior al 10% a principios de los 60 y después de Menem alcanzó el 58% a finales de 2002. En Noruega, líder mundial en Desarrollo Humano, hay cero pobreza. En España, los indicadores actuales no tienen nada que ver con los de la época de Franco.

Los profetas, creadores de la idea de justicia social, dicen en la Biblia: “No habrá pobres entre vosotros”. Se refieren a que los recursos potenciales están en todas las sociedades, y dependiendo del modelo de organización, la pobreza puede erradicarse.

Con la manida visión de la “maldición ancestral” se borra la relación entre pobreza y desigualdad y se evita hacer los cambios imprescindibles. Asimismo, se aprovecha al máximo la falta de capacidad de lobby de los pobres, los pobres no cuentan. Como señaló el premio Pulizter, Nicholas Kristoff, en The New York Times, refiriéndose a las elevadas tasas de mortalidad femenina en el Tercer Mundo en una era de avances médicos espectaculares, estas cifras no despiertan interés porque “sus víctimas son pobres, rurales, no educadas, y mujeres”. La lucha contra la pobreza pasa, en primer lugar, por romper la falta de sensibilidad actual. Ante tantas víctimas de las políticas neoliberales de las ultimas décadas, la opinión pública comenzó a percibir a los niños de la calle, a los ancianos mendigos, a las madres que piden con sus bebes, a los sin techo como si fueran parte de la naturaleza de las ciudades, como “si lloviera”.

No se conmueven ante el sufrimiento. Es necesario recuperar la capacidad del ser humano para rebelarse contra las injusticias. Y eso es la pobreza: una injusticia éticamente inadmisible.

Los pobres son culpables del cambio climático

Al contrario. El cambio climático avanza con mucha más rapidez de lo que se creía. El dióxido de carbono retenido en la atmósfera es de 385 partes por millón frente a 339 en 1980. El aumento de las temperaturas está fundiendo los glaciares y produciendo un aumento de 3 milímetros por año en el nivel del mar, el doble que en el siglo XX.

El aumento de las temperaturas y de las lluvias genera un ambiente propicio para la transmisión de enfermedades infecciosas. Aumentan las inundaciones y se expanden enfermedades como el dengue, la malaria, el cólera y la fiebre amarilla. Los más afectados son los más vulnerables: los que viven al borde de zonas inundables, en viviendas precarias; los pequeños agricultores afectados por las sequías; los relegados del planeta a sus sitios más hostiles.

Se estima que el cambio climático está produciendo 300.000 muertes por año. Crecen los refugiados climáticos, que se acercan a los 50 millones. Han debido irse de sus lugares de origen y ni siquiera el Derecho Internacional tiene ninguna figura para amparar a este tipo de exiliados.

Los informes estiman que los habitantes de los países pobres tienen 78 veces más posibilidades de resultar afectados por el cambio climático que los de las naciones ricas. Se trata de una de las mayores desigualdades, la vulnerabilidad totalmente disímil.

Además, está claro que ellos no son los generadores del envenenamiento del ambiente, en el que tienen una participación marginal. Los datos no mienten, pero también en este apartado la élites del planeta culpan a los más desfavorecidos, mostrando la capacidad infinita del género humano para fabricar pretextos y no enfrentarse los desafíos morales que tienen por delante. Resulta imprescindible superar ésta y todas las otras coartadas, pretextos e insensibilidades frente a la pobreza, la gran violación de los derechos humanos del siglo XXI, para avanzar en la construcción del mundo mejor que reclaman los ciudadanos. Gandhi, como buen visionario, lanzó una advertencia que sigue en plena vigencia: “La diferencia entre lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer bastaría para solucionar la mayoría de los problemas del mundo”.

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El autor de este artículo, Bernardo Kliksberg, ha escrito en colaboración con el indio Amartya Sen, premio Nobel de Economía, el libro Primero la gente. Una mirada desde la ética del desarrollo a los principales problemas del mundo globalizado (6ª edición actualizada, Editorial Temas, Buenos Aires, 2009). También destacan sus obras Más ética, más desarrollo, Bernardo Kliksberg (Editorial Temas, Buenos Aires, 2009) y Es difícil ser joven en América Latina. Los desafíos abiertos, del que es compilador, junto a Joseph Stiglitz, Rebeca Grynspan y otros (Editorial Sudamericana, Random House Mondadori, 2010).

Otras obras imprescindibles para analizar las causas y el impacto de la pobreza son: The Life you Can Save: Acting Now to End the World Poverty, Peter Singer (Editorial Random House, Nueva York, 2009); ‘Impact in Latin America: Economies are Better Prepared to Face the Global Crisis, People are Not’, Rebeca Grynspan, Foreign Policy (Latin America Social Forum, 2009), www.foreignpolicy.com/LASF_2009.pdf; ‘Corporate Social Responsibility in Latin America: not a Waste of Time or Money’, Rebeca Grynspan y Bernardo Kliksberg, Foreign Policy (Latin America Social Forum, 2008), www.foreignpolicy.com/promotions/lasf2008.pdf.

Venezuela, Chávez y la realidad política actual…

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Entrevista al sociólogo Juan Agulló

CHAVEZ002 "Se habla mucho de Chávez pero poco de Venezuela"

Manola Romalo, Rebelión

Juan Agulló (Madrid, 1971), licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid (1995). Se doctoró en Sociología por la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales, París (EHESS, 2003). Actualmente es Académico a Tiempo Completo de la Universidad Iberoamericana de México. Está preparando un postdoctorado sobre movilización social y cambio político en la Venezuela contemporánea.

Con la periodista Manola Romalo (Frankfurt) habló sobre algunos desafíos y logros del gobierno bolivarianos en los últimos 12 años.

Manola Romalo: Desde su elección en 1998, los medios de comunicación neoliberales suelen calificar al Presidente Hugo Chávez de “dictador” ¿Por qué?

Juan Agulló: Atacar a Chávez, decir que se “informa” sobre lo que ocurre en Venezuela cuando en realidad se desinforma, es una forma de ocultar la realidad. Hasta 1998, Venezuela era uno de los países latinoamericanos sobre los que menos se hablaba en la prensa internacional. Actualmente sigue siendo así: se habla mucho de Chávez, pero poco de Venezuela. Cuando se habla de Chávez “se olvida”, por ejemplo, que en 11 años ha ganado 15 elecciones y ha perdido una. ¿A cuántos dictadores conoce usted que ganen elecciones internacionalmente vigiladas pero, sobre todo, que también las pierdan?

Lo que por otro lado se oculta en la prensa internacional al hablar poco de Venezuela, es que una agenda política y económica heterodoxa, contrapuesta a las recetas monetaristas habituales, no solo es viable sino que –como en el caso de Venezuela- puede transformar positivamente la realidad. Venezuela demuestra que la única alternativa para salir de situaciones económicamente desastrosas, no son planes de ajuste, como el que se le está imponiendo, en la actualidad, a Grecia…

MR: En 1996, en Venezuela, el índice de pobreza era de 70%; en 2009 había disminuido hasta un 23 %, cifras reconocidas por el Banco Mundial. ¿Cuáles son los principales logros?

JA : El principal logro del actual Gobierno venezolano es haber desarticulado una forma de segregación mucho más grave, típica de América Latina: la exclusión.

El caso de Venezuela es peculiar por el petróleo: en los años 70 su PIB llegó a ser similar al de Italia. La pobreza disminuyó. Pero en sólo 20 años, como consecuencia del descenso en los precios del petróleo, de la crisis de la deuda externa y de la aplicación de planes de ajuste estructural , su PIB se emparejó con el de Colombia. La pobreza volvió a dispararse precisamente porque estaba asociada a la exclusión.

De hecho, ése es el auténtico reto: no sólo se trata de luchar contra la pobreza, sino contra la exclusión. ¿Cómo se hace? Pues, en el caso de la Venezuela actual, institucionalizando derechos; llevando las políticas de bienestar hasta zonas a las que antes sólo llegaba la represión; pasando de lo policial a lo político. De gente que no podía acudir a hospitales o a Universidades excluyentes, a módulos sanitarios y misiones educativas en zonas periféricas (a las que los periodistas extranjeros, con la excusa de la “seguridad”, no suelen ir). El Gobierno bolivariano trata de integrar, de incorporar a todo el mundo: el número de estudiantes, en estos años, ha pasado ¡de medio millón a dos millones! Integrar, para el actual Gobierno venezolano es una opción de desarrollo: no se trata de seguir perpetuando un Apartheid sino de que 26 millones de personas piensen, intercambien, consuman, produzcan en un mismo circuito. Fuera de Venezuela poca gente entiende la verdadera filosofía de este proyecto político.

MR: Usted ha investigado en zonas rurales de Venezuela, ¿qué cambió la Revolución bolivariana para los campesinos?

JA: El principal logro del actual Gobierno venezolano en las zonas rurales es tan sencillo que abruma: se ha puesto a producir al campo que, desde el boom petrolero de los años 1960, no estaba produciendo. Prácticamente se importaba todo, ¡a precio de oro!

En la década de los 60 hubo una reforma agraria. Pero corrupción mediante y violando la legalidad, muchas tierras regresaron a sus antiguos propietarios, o a otros nuevos, ligados a la estructura clientelista. ¿Qué hacían los propietarios con esas tierras? Como mucho, dedicarlas a cultivos altamente rentables pero erosivos, como la caña de azúcar. Venezuela tiene uno de los mejores rones del mundo, pero al precio de erosionar tierras muy productivas. Muchos de esos propietarios estaban ligados a mafias importadoras.

Suena increíble pero cuando uno pisa el terreno se da cuenta de que, en ocasiones, poseer tierras era una forma de excluir, de condicionar, de dominar… Cuando dominas el estómago de la gente dominas su cabeza. De hecho es curioso pero, por una parte, La Ley de Tierras de 2001 fue uno de los detonantes del golpe contra Chávez y por la otra, precisamente los Estados más agrícolas, fueron los que más tardaron en apoyar políticamente a Chávez, aunque ahora son los más chavistas.

¿Qué ha ocurrido? Más allá de la reforma agraria, grandes procesos de empoderamiento colectivo. La concentración de tierras en el campo había propiciado grandes flujos migratorios hacia las ciudades. Pero el olvido, todavía, no había sido total: el campo seguía presente en la memoria colectiva, sobre todo de ciudades de provincia en las que vivían muchos de los “nuevos” campesinos (hijos y nietos de viejos agricultores, que en las ciudades se ganaban la vida como taxistas, electricistas, fontaneros, etc.). Ahora, no sólo han tenido que volver a aprender técnicas productivas, por demás orgánicas, sino que están retomando el control de sus propias vidas lejos de un salario, de un patrón, de un horario, de una computadora, etc.

Algo parecido está ocurriendo en las costas con la pesca artesanal. Además, lo mejor es que la reforma no se ha limitado al campo sino que se ha pensado globalmente. En la Venezuela actual, el Estado está haciéndose cargo de la distribución. Hay una cadena estatal de supermercados a precios muy accesibles para la población de productos básicos que, más que eliminar el hambre, lo que está eliminando es la posibilidad de limitar la capacidad de pensar de la gente mediante el control de sus canastas básicas y por ende, de sus estómagos…

MR: El 26 de septiembre se celebrarán elecciones parlamentarias. La misma oposición que promovió un golpe militar entre el 11 y el 13 de abril 2002 llama en sus medios de comunicación, -como en el canal tv Globovisión- a “una solución militar” contra el presidente Chávez. ¿Qué proyecto politico tiene la derecha?

Hay una complejidad ideológica muy grande en la oposición venezolana: gente que viene de la socialdemocracia, de la democracia cristiana, del liberalismo, del conservadurismo e incluso del propio chavismo. La falta de identad política es uno de sus mayores problemas. Además hay otro obstáculo: los proyectos políticos abiertamente neoliberales tienen muy mala fama en el país. Por esa razón, el discurso anti-Chávez, tan fuerte, es lo único que amalgama el universo opositor.

Por otro lado está la cuestión del liderazgo opositor, que en estos 12 años nunca ha sido el mismo. Al principio estuvo formado por la vieja clase política, socialmente "odiadísima". Su fracaso, después de la aprobación de la nueva Constitución (¡por un 71% de los votos!) propició el ascenso del empresariado que había sostenido a la vieja clase política. El empresariado demostró su impericia haciendo gala de un radicalismo muy torpe: promovió el golpe de Estado, el paro petrolero, el sabotaje. No hay que olvidar que el líder golpista, Pedro Carmona Estanga, era presidente de la Fedecamara, la organización patronal. Para los empresarios había que sacar a Chávez del poder como fuera, casi a cualquier precio. Por eso la oposición perdió el favor del pueblo y poco a poco el de sus propias bases. Eso propició la aparición de un tercer liderazgo, que es el actual. Está conformado, sobre todo, por antiguas clases medias: estudiantes, médicos, profesores, comerciantes, etc. Conoce mucho mejor el país y a su gente y por eso, en teoría, es menos radical. Pero tiene un problema: financieramente depende del empresariado y sobre todo del “exilio” de Miami e incluso de agencias extranjeras, con agendas propias, prisas e intereses radicales. Hasta ahora eso ha limitado mucho su independencia y ha lastrado su crecimiento.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Escrito por Eduardo Aquevedo

6 abril, 2010 a 19:17

La cuestión social, en Europa y más allá…

con un comentario

Ignacio Ramonet, Le Monde Diplomatique

TRABAJO1 Bajo el lema "¡Alto a la miseria!", la Unión Europea (UE) ha declarado 2010 "Año de la pobreza y de la exclusión social". Y es que ya hay, en la Europa de los Veintisiete, unos 85 millones de pobres (1)… Un europeo de cada seis sobrevive en la penuria (2). Y la situación se sigue degradando a medida que se extiende la onda expansiva de la crisis. La cuestión social vuelve a colocarse en el corazón del debate. La ira popular se manifiesta contra los Planes de austeridad en Grecia, Portugal, España, Irlanda, etc. Las huelgas y las protestas violentas se multiplican. Muchos ciudadanos expresan también un rechazo a la oferta política (crece la abstención y el voto en blanco) o una adhesión a diversos fanatismos (sube la extrema derecha y la xenofobia). Porque la pobreza y la desesperación social ponen en crisis al propio sistema democrático. ¿Asisteremos a una explosiva primavera del descontento europeo?

En España, el 20% de la población, o sea unos diez millones de personas, se hallan ya en la pobreza (3). Con casos particularmente indignantes como el de los hijos de extracomunitarios (más de la mitad de ellos viven en la indigencia), y el de las "personas sin hogar", nivel máximo de exclusión social (4). Hay más de 30.000 personas sin hogar (en Europa, cerca de medio millón). Centenares de ellas, cada invierno, mueren en la calle… ¿Quiénes son esos pobres de hoy? Campesinos explotados por las grandes distribuidoras, jubilados aislados, mujeres solas con hijos, jóvenes con empleos basura, parejas con hijos viviendo con un único sueldo, y obviamente la gran cohorte de activos que la crisis acaba de dejar sin empleo. Jamás hubo en la UE tantos parados: 23 millones (cinco más que hace un año). Lo peor es que la violencia del desempleo golpea sobre todo a los menores de 25 años. En materia de paro juvenil, España ostenta la tasa más catastrófica de Europa: 44,5% (la media europea: 20%).

Si la cuestión social se plantea hoy de modo tan espinoso es porque coincide con la crisis del Estado de bienestar. Desde los años 1970, con el auge de la globalización económica, salimos del capitalismo industrial para adentrarnos en una era de capitalismo salvaje cuya dinámica profunda es la desocialización, la destrucción del contrato social. Por eso se están respetando tan poco los conceptos de solidaridad y de justicia social.

La transformación principal se ha producido en el ámbito de la organización del trabajo. El estatuto profesional de los asalariados se ha degradado. En un contexto caracterizado por el desempleo masivo, la precariedad deja de ser un "mal momento transitorio" mientras se encuentra un empleo fijo, y se convierte en un estado permanente. Lo que el sociólogo francés Robert Castel llama: el "precariado" (5), una nueva condición infrasalarial que se ha extendido por toda Europa. En Portugal, por ejemplo, un asalariado de cada cinco tiene ya un contrato llamado "recibo verde". Aunque trabaje desde hace años en la misma oficina o la misma fábrica, con horarios fijos, su patrón es un simple cliente al que factura un servicio y quien puede, de la noche a la mañana, sin ninguna indemnización, romper el contrato.

Semejante degradación del estatuto de asalariado agrava las desigualdades porque excluye de hecho a un número cada vez mayor de personas (sobre todo jóvenes) del sistema de proteccion del Estado de bienestar. Las aísla, las margina, las rompe. ¿Cuántos suicidios de trabajadores en su lugar mismo de trabajo? Abandonados a sí mismos, en feroz competencia de todos contra todos, los individuos viven en una especie de jungla. Lo cual desconcierta a muchos sindicatos, otrora poderosos, y tentados hoy de colaborar con las patronales.

La eficacia económica se ha convertido en la preocupación central de las empresas, que descargan sobre el Estado sus obligaciones de solidaridad. A su vez, el Estado desvía estos imperativos hacia las Organizaciones no gubernamentales (ONG) o las redes humanitarias privadas. De ese modo, lo económico y lo social se van alejando permanentemente el uno del otro. Y el contraste entre los dos resulta cada vez más escandaloso.

Por ejemplo, en España, mientras el número de parados alcanzaba en 2009 la cifra de 4,5 millones (3,1 millones en 2008), las empresas cotizadas en Bolsa repartían 32.300 millones de euros a sus accionistas (19% más que en 2008). El año pasado, los beneficios de los diez principales bancos europeos superaron los 50.000 millones de euros… En un continente castigado por la peor recesión desde 1929… ¿Cómo es posible? Porque a partir de la crisis del otoño de 2008, los Bancos centrales prestaron masivamente, con tipos de interés minimos, a la banca privada. Ésta utilizó ese dinero barato para prestar a su vez, con tipos más elevados, a las famlias, a las empresas… y a los propios Estados. Así ganó esas millonadas. Ahora, la deuda soberana alcanza niveles excepcionales en varios países -Grecia, Irlanda, Portugal, España…- cuyos gobiernos han tenido que imponer drásticos Planes de austeridad a sus ciudadanos para satisfacer las exigencias de los actores financieros… causantes de la crisis del 2008. Una desvergüenza que exaspera y enfurece a millones de asalariados europeos.

Los ricos siguen enriqueciéndose mientras crece el número de personas sin empleo o en la precaridad, con un poder adquisitivo más reducido, en condiciones de trabajo degradadas, soportando la violencia física y simbólica de unas relaciones sociales endurecidas en una sociedad cada vez menos cohesionada. ¿Cuánto aguantará el hastío popular? ¿Acaso no advirtió el propio Fondo Monetario Internacional (FMI), el pasado 17 de marzo, que si no se reforma el sistema financiero "habrá revuelta social"?

Notas:
(1) Es "pobre" la personas que vive con menos del 50% de la Renta media disponible neta (Rdn) del país correspondiente. En España, el ingreso medio mensual se sitúa en torno a los mil euros.
(2) Cf. The Social Situation in the European Union 2007, Bruselas, 2008 (http://ec.europa.eu/ employment_social/spsi/reports_social_situation_fr.htm).
(3) Léase Informe de la Inclusion social en España, Fundació Un sol mon, Caixa Catalunya, Barcelona, 2008.
(4) Consúltese: http://www.enredpsh.org
(5) Robert Castel, La Metamorfosis de la cuestión social, Paidós, Barcelona, 1997.
Fuente: http://www.mondiplo.com/isum/Main?ISUM_ID=Content&ISUM_SCR=serviceScr&ISUM_CIPH=FgYyqvgMyMfqWff0de3sHw__

México, con el mayor aumento de pobreza y desigualdad en AL

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  • La crisis generó 9 millones de nuevos pobres en la región y más de la mitad son mexicanos
  • En el país los pobres representarán 38.8% de la población, o sea, más de 41 millones de personas
  • Los indigentes sumarán más de 15 millones, según los cálculos de Cepal

DR1 Roberto González Amador, Periódico La Jornada

México se convirtió en el país latinoamericano con el mayor crecimiento de la pobreza, indigencia y desigualdad en la distribución del ingreso en 2009, año en que la crisis financiera interrumpió un sexenio de avances sociales en la región, aseguró este jueves la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

La crisis financiera internacional elevó este año el número de pobres en Latinoamérica y el Caribe hasta 189 millones de personas, 9 millones más que al cierre de 2008. La mitad de esos nuevos pobres son mexicanos, de acuerdo con el organismo regional.

México mejoró los niveles de desigualdad y pobreza entre 2002 y 2006, pero la verdad es que a partir de 2006 empiezan otra vez a deteriorarse las cosas, aseguró ayer a La Jornada Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal.

El organismo regional de Naciones Unidas hizo público este jueves el Panorama social de América Latina, en el que asegura que la actual crisis financiera y económica provocó ‘un cambio de tendencia” en la reducción de pobreza que venía mostrando la región.

La crisis financiera que afecta al mundo provocará que 9 millones de personas caigan en la pobreza en la región, indicó el informe.

Así, el número de pobres en Latinoamérica subirá de 180 millones en 2008 a 189 millones de personas en 2009, que representan 34.1 por ciento de la población total. Mientras, el universo de personas en indigencia aumentará de 71 a 76 millones, 13.7 por ciento de la población.

En una conversación telefónica con este diario desde su oficina en Santiago de Chile, Alicia Bárcena explicó que, para el caso de México, el número de pobres al final de 2008 se situó en 37 millones de personas, equivalentes a 34.8 por ciento de la población total. Al mismo periodo, los mexicanos indigentes sumaban 12 millones, 11.2 por ciento de la población.

A consecuencia de la crisis de este año, que ha convertido a México en el país con la mayor contracción económica de la región latinoamericana, el porcentaje de mexicanos en situación de pobreza crecerá a 38.8 por ciento de la población total, es decir, afectará a 41 millones 252 mil 873 personas, estimó ayer Alicia Bárcena. Esto representa un crecimiento en el año de 4 millones 252 mil 873 personas, prácticamente la mitad de los 9 millones de toda la región.

En cuanto a los mexicanos en indigencia, el porcentaje pasará de 11.2 por ciento de la población total en 2008 a 14.2 por ciento en 2009, esto es, de 11.9 a 15.1 millones de personas, de acuerdo con los cálculos expuestos por la secretaria ejecutiva de la Cepal.

Antes que la crisis que estalló el año pasado provocara un aumento de la pobreza en la región, México ya era el único país latinoamericano donde este indicador acusaba un deterioro, de acuerdo con el reporte.

Las nuevas cifras disponibles para 2008 reflejan una evolución positiva de la pobreza en la región respecto de 2007, indica el informe. En Brasil, Perú y Uruguay la incidencia se redujo en tres puntos porcentuales y en Costa Rica y Paraguay en dos puntos porcentuales, en tanto que en Panamá y Venezuela lo hizo en un punto. Ecuador y República Dominicana no mostraron variaciones significativas.

El único país en el que se registró un empeoramiento en la situación de la pobreza fue México, cuyo incremento de 3.1 puntos porcentuales entre 2006 y 2008 refleja los primeros efectos de la crisis económica que se empezó a manifestar hacia fines del año, dice el informe. Un punto de incremento en la pobreza, para el caso mexicano, equivale a alrededor de 1.1 millones de personas.

Lo mismo ocurrió respecto de la distribución del ingreso. El informe publicado ayer indica que siete de 10 países de la región mostraron entre 2007 y 2008 una tendencia a la reducción de las disparidades entre los grupos extremos de la distribución del ingreso. México, añade, fue el único país que presentó una clara tendencia al deterioro distributivo, respecto de 2006.

Necesario, mejorar los sistemas de protección social

En conversación con este diario, Alicia Bárcena plantea que el incremento de la pobreza en la región este año ha sido de magnitud menor a la observada en crisis anteriores. En términos generales, añadió, en Latinoamérica no se dio en 2009 un colapso fiscal de los estados, ni hubo procesos inflacionarios o hiper inflacionarios, ni un colapso de los sistemas financieros.

Sin embargo, planteó la necesidad de mejorar los sistemas de protección social, incluso a partir de programas como Oportunidades –que ha sido imitado en otros países– o el de pensiones a adultos mayores, iniciado en la ciudad de México durante la gestión del ex jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador.

Hay cuatro aliados del descenso de la pobreza, expuso Bárcena. Definitivamente, uno es el crecimiento económico; en segundo lugar, las mejoras distributivas. En América Latina se dieron sólo entre 2002 y 2008. México hizo progresos muy importantes hasta 2006, la verdad es que a partir de 2006 es cuando se deteriora un poco la situación en el caso mexicano, porque la crisis misma se empieza a sentir a partir de 2007.

En tercer lugar citó la fuerte expansión del gasto social; en el caso mexicano, y en toda la región, el gasto social se empieza a incrementar a partir de los 90 y se consolida entre 2002 y 2008, al grado de que aumenta en forma muy importante. En el caso de México, el gasto público social pasa de 390 dólares per cápita en 1990 a 810 dólares actuales, que está en el promedio de la región. En cuarto lugar, México, y la región en conjunto, tienen una estructura demográfica que abre la posibilidad de que durante varias décadas todavía haya un número menor de personas dependientes respecto de aquellas que están económicamente activas.

La Cepal recomienda que los países no bajen la guardia en relación con el gasto público social; que siga el esfuerzo de mantener las transferencias públicas que no entran en la lógica del mercado para mejorar el ingreso de los sectores más pobres, apuntó. La variable de ajuste no pueden ser los pobres.

–Usted mencionó que a diferencia de otras crisis, el ajuste no se hizo en reducir gasto en programas sociales, y ahora menciona que no se debe hacer a costa de los pobres. En el caso de México, el Congreso votó una reducción del programa Oportunidades. ¿Qué consecuencias ve por este tipo de medidas?

–Tendría que entender cuál es la lógica de la discusión. Hay quienes piensan que los programas pueden ser muy asistencialistas y que no hay una estrategia de salida, digamos. Pero para nosotros los programas de transferencias condicionadas son los que mayor progresividad han mostrado en relación con el combate a la pobreza. Por lo menos en épocas de crisis, sentimos que es muy importante no bajar la guardia.

Escrito por Eduardo Aquevedo

20 noviembre, 2009 a 21:27

El conflicto del Estado chileno con el pueblo mapuche…

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Por Mariela Vallejos / La Araucanía / La Nación Domingo

chile-mapuches1 La araucanía tras el homicidio de Mendoza Collío

La mil caras del conflicto mapuche

Mapuches con palos en alto en actitudes amenazadoras. Numeroso contingente policial en tenida de combate. Agricultores que lamentan la pérdida de sus bienes. Autoridades que llaman a la calma y acotan el conflicto a menos de una decena de comunidades de un total de más de 1.800. Dirigentes que afirman que el 80% de su pueblo está detrás de ellos. La Nación Domingo estuvo esta semana en la Araucanía. Pase, lea y medite.

Hace frío en Temuco, pero los muchachos no lo sienten. Transpiran empujándose y corriendo en el patio del campus, mientras sus compañeros y profesores los observan sorprendidos.

Nos es habitual que los alumnos de la Universidad Católica practiquen el ancestral juego mapuche del palín. Menos sobre pavimento, en horas de clase y bloqueando una vereda concurrida.

A través de la ventana de su oficina, el padre Fernando Díaz, coordinador de la Pastoral Mapuche de la Zona Sur, observa atentamente: "Esto no es un juego- advierte con una sonrisa algo tensa-. Es una provocación". ¿Y a quién quieren provocar los estudiantes? El sacerdote no tiene dudas. "A toda la comunidad, a Chile", responde.

CHILE-MAPUCHES3 Tras el homicidio a manos de Carabineros del comunero mapuche Jaime Mendoza Collío, hay indignación en el campus de la Católica.

En la Universidad de La Frontera la situación es parecida. Hay asambleas, consignas y letreros y, prácticamente, no se habla de otra cosa.

Por otra parte, los medios muestran una Araucanía en creciente conflicto, con imágenes de policías que se enfrentan a pandillas de jóvenes que arrojan piedras y huyen a campo traviesa.

Organismos internacionales denuncian exceso de violencia policial, militarización del conflicto, aplicación de la Ley Antiterrorista y de justicia militar y planes de restitución de tierras que no se cumplen.

La Presidenta envía una comisión especial de alto nivel a la región, y el gobierno dice que en un total de mil 851 comunidades, siete están en conflicto.

Sin embargo, lonkos de la Alianza Territorial afirman desde Ercilla que su movimiento representa al 80 por ciento de las comunidades de la zona.

¿Cuál es la real magnitud del conflicto? En opinión del dirigente PPD y consejero de Conadi, Hilario Huirilef, "es difícil saber, pues no se pueden verificar las distintas versiones".

Agrega que lo que sí se nota es frustración y decepción. "Vemos que el Estado no tiene ninguna intención de cambiar nada. Que el reconocimiento constitucional (promulgación del Convenio 169 de la OIT que reconoce la existencia de los pueblos originarios en la legislación chilena) es una especie de blanqueamiento de imagen del Estado de Chile ante los organismos internacionales", explica. Y recomienda que "para reanudar el diálogo, lo primero que debe hacer el Estado de Chile es reconocer su violencia, pedir perdón y desarrollar una política especial para nuestro pueblo".

El dirigente afirma que mientras el gobierno destina 3 mil quinientos millones de pesos a mejorar el acceso a Temuco, en zonas rurales no se asigna fondos para mejorar rutas al interior de comunidades, pues se las considera propiedad privada.

"El comunero tiene que gastar 5 mil pesos para salir de su casa por un camino de barro a hacer un simple trámite a Temuco", se queja.

"La restitución de tierras se atrasa, tenemos gente esperando desde 2001, faltan becas, hogares, oportunidades de desarrollo, créditos. Y cuando los comuneros protestan con piedras, les disparan por la espalda, y el gobierno no hace nada".

La intendenta Nora Barrientos sale al paso de las acusaciones: "Gran parte de la presencia de Carabineros en la zona tiene que ver con mandato del Ministerio Público y no del gobierno regional. Estamos conmocionados con la muerte del joven Mendoza y rechazamos la violencia. La fiscalía está investigando y se aplicarán las sanciones que la justicia determine", subraya.

Tras reunirse con la comisión especial enviada por la Presidenta, Barrientos descarta que la Araucanía esté "en llamas", insistiendo en que los hechos de violencia, aunque graves, son aislados: "Hay unas 2 mil 800 comunidades indígenas entre Biobío y Arauco.

Y en este momento tenemos siete, todas en Ercilla, con las cuales no es posible el diálogo", asegura. Según la autoridad, es importante mantener la perspectiva: "Seguimos avanzando en el pacto Re-Conocer, impulsado por el gobierno, que está funcionando bien y muestra que gran parte de las comunidades mapuches se desarrollan en paz.

Me reúno casi todos los días con algún representante de comunidades con las cuales trabajamos. Ellos dialogan con nosotros porque reconocen los avances de las políticas del gobierno", asegura.

Barrientos sostiene que, pese a los incidentes de violencia, las políticas públicas en Ercilla siguen el plan trazado, y destacó la edificación de escuelas mapuches y la construcción de más de 3 mil kilómetros de camino en el sector.

"Estamos asignando unos 4 mil 500 millones de pesos de aquí al 2010 para la concreción de proyectos", subraya.

Sin embargo, los líderes mapuches difieren. Carlos Curinao, lonko de la comunidad Guañaco Millao, perteneciente a la Alianza Territorial (AT), es terminante: las comunidades mapuches alzadas "no son una minoría", y asegura: "Hace unos días éramos treinta comunidades, y después de la muerte de nuestro hermano (Mendoza Collío) nuestro movimiento ya incluye al 80 por ciento de las comunidades. La CAM y los universitarios nos apoyan".

José Naín, también de la AT, anuncia que mañana el movimiento hará una manifestación en Temuco para exigir que el gobierno pida perdón a la familia de Mendoza Collío y se comprometa a compensarla por su pérdida.

Desde el 23 de julio, la AT está promoviendo tomas. Los enfrentamientos con la policía, enviada a desalojar los recintos, han terminado con comuneros y efectivos heridos.

Un autobús interprovincial y dos camiones fueron atacados por encapuchados cerca de Temuco, por la CAM. En respuesta, el gobierno presentó una querella invocando la Ley de Seguridad del Estado.

Funcionarios del gobierno regional admiten un aumento de las demandas mapuches previo a la muerte de Mendoza Collío y lo atribuyen al período electoral.

Hablan de "tomas mediáticas", para forzar nuevas compras de tierra antes de un eventual cambio de gobierno, e incluso llaman la atención sobre colusiones entre comuneros y propietarios, una de ellas detectada por el diario Las Noticias de Victoria.

Éste publicó una entrevista con el comunero Victor Huenchupán, quien admite haberse puesto de acuerdo con un propietario de tierras para tomar un predio y lograr así que la Conadi lo comprara: "La Conadi no compraba, indicando para ello que no contaba con fondos. Por eso- y de común acuerdo con Paulsen hijo (dueño de la tierra)- procedimos a tomarnos los terrenos y, de esa manera, luego de 14 años, la Conadi nos compró 130 hectáreas", reconoce el comunero, hijo de un lonko de la zona.

Mediáticas o no, las tomas dan cuenta de un proceso que exige atención. El antropólogo socialista Eugenio Alcamán propone "acelerar la respuesta del Estado a las legítimas demandas de tierra basadas en títulos legales o ancestrales" y valora la pronta promulgación del Convenio 169 de la OIT.

"Establece la consulta a las comunidades para aprobar nuevos proyectos de inversión. Permite exigir indemnizaciones, mitigación de daños y participación en los beneficios a las comunidades afectadas o involucradas", enumera.

ONG regionales afirman que muchos predios ocupados en las últimas semanas por los mapuches llevan años estancados en el proceso de adquisición a través del Fondo de Tierras y Aguas de Conadi.

El presupuesto asignado para ello en los últimos 15 años es algo más de US$150 millones de dólares. Parece mucho. Pero en la ONG Observatorio Ciudadano contrastan esta cifra con "el presupuesto asignado por el gobierno a otras políticas públicas, el cual es muchísimo mayor".

Uno de sus directores, el abogado José Aylwin, puntualiza que "sólo este año, el gobierno de Chile adquirirá armamentos en EEUU por US$275 millones".

Los fondos destinados a tierras se vuelven insuficientes para cubrir las necesidades, acota Aylwin. "Como lo denunció la Presidenta, el Estado termina pagando tres veces más de lo presupuestado porque hay gente que está lucrando a costa del conflicto", añade.

Según el abogado, de las 115 comunidades priorizadas por el gobierno, a la fecha sólo 36 han recibido solución debido al alza de precios de la tierra.

Aunque la ministra Carolina Tohá dijo que el gobierno analiza hacer una compra masiva de predios para bajar los valores, Aylwin es más drástico y propone que el Estado recurra a la expropiación: "Se trata no sólo de un mecanismo cuya validez jurídica es inobjetable, sino además, de uno que utiliza el Estado con frecuencia en territorios indígenas para materializar proyectos de inversión carreteros o hidroeléctricos. Su utilización en favor de los mapuches daría cuenta de una nueva actitud del Estado para responder a las legítimas demandas de sus comunidades", sostiene.

Pero el gobierno señaló que no está considerando esta opción por ahora.

En Temuco, la intendenta Nora Barrientos insiste en que el gobierno busca activamente soluciones, pero no negociará con quienes recurran a la violencia para presionar a la autoridad.

Aseguró que se mantendrá el cronograma ordenado por la Presidenta Bachelet, para que la Conadi adquiera otros 91 fundos, que se sumarán a los 31 ya adquiridos, de acuerdo a un mecanismo técnico que es necesario respetar".

Por su parte los dirigentes de la Sociedad de Fomento Agrícola (SOFO), de Temuco, llamaron al gobierno a aplicar la Ley de Seguridad del Estado, con el objeto de "imponer el orden".

Respecto de las denuncias del gobierno, Gastón Caminondo, presidente de esta entidad, dijo que "no es responsable" intentar atribuir las alzas de precios a los agricultores. Hay gente que no quiere vender y que por causa del conflicto se ven obligados".

Agrega que en la zona "no hay interés de los privados en comprar tierras donde hay problemas, por lo que el único que puede comprar es el gobierno", y llamó a la autoridad a enfocar su atención en las negociaciones que hace la Conadi en la región.

Cae la tarde y comienza a llover en el campus de la Universidad Católica. Los estudiantes recogen sus palos de chueca y se van a una asamblea. Las discusiones sobre qué hacer están recién comenzando.

¿Hora de agudizar las contradicciones? "Si no nos hacemos cargo del giro que están tomando las cosas, el conflicto se mantendrá y crecerá", mueve la cabeza el padre Díaz.

"¿Sabe que en los allanamientos a los mapuches les quitan los zapatos para comprobar las marcas que pudieran dejar sus suelas. Les revuelven todas las cosas, les quitan cuchillos de cocina. No les devuelven nada. Es humillante. ¿Quién va a defender a esas personas?", pregunta. Y se responde: "Los mapuches de hoy ya no son como antes. Hoy ya no se dejan humillar. Están recomponiendo su tejido social".

Ex ministros Mideplan

Clarisa Hardy: “La temática indígena no puede ser abordada, ni resuelta, con la actual institucionalidad. Por una parte, la Conadi es un servicio que ya no responde a la lógica de la compleja problemática indígena y, por otra, hay una deuda del Estado chileno (no del gobierno) con la demanda de reconocimiento de los pueblos indígenas”.

Andrés Palma: “Hay gente que quiere agudizar el conflicto, porque políticamente es rentable y hay gente también que quiere resolver los problemas de fondo. Yo creo que vamos a ganar los que queremos resolver el problema de fondo. La Presidenta Bachelet desarrolló el Programa Re-Conocer, que es la implementación del nuevo trato con los pueblos indígenas. El reconocimiento constitucional está pendiente y se avanzó con el Convenio 169, que se aprobó con el actual gobierno”.

Alejandra Krauss: “Esto no tiene que ver, única y exclusivamente, con políticas de gobierno. Si uno circunscribe el conflicto mapuche a un tema de un programa de gobierno, este país va a seguir teniendo estos conflictos y muchos otros. Éste no es un problema en el que haya fallado el gobierno. Es la sociedad, y Chile entero, quien tiene una deuda con el pueblo mapuche. Debemos reconocer que somos un pueblo multicultural, multiétnico”.

Roberto Pizarro: “Los gobiernos de la Concertación han fracasado sistemáticamente en relación al tema mapuche. No han respetado los derechos ancestrales u originales del pueblo mapuche. Todos esos resentimientos se convierten en rabia y eso, a su vez, en movilización y protesta. Por otra parte, los gobiernos reaccionan en contra de la protesta, militarizando la Araucanía, reprimiendo y por eso es que tenemos conflicto. El tema no solamente es una cuestión de tierra, sino que hay una problemática cultural”.

Inclusividad: “Tenemos la convicción de que avanzar en los derechos indígenas tiene que ver con fortalecer nuestra democracia, y esto es hacernos corresponsables de cómo construimos una sociedad más inclusiva. Me siento interpretada por las palabras del obispo (Vial) cuando convoca a toda la sociedad. Vivo hace 20 años aquí y me llama la atención el contraste evidente, y la actitud muy frecuente de discriminación en la relación entre los ciudadanos de la Araucanía. Hay barrios segmentados, espacios donde hay solamente mapuches. Hay una sociedad construida desde la fuerza que no reconoce todavía la identidad que la constituye. Cambiar nuestra cultura tomará tiempo. Una demanda muy sentida del pueblo mapuche es que se fortalezca el Fondo de Tierras, pero se tiene que complementar con otras políticas de inclusión. Esto no significa que los habitantes de la Araucanía que no tienen ascendencia mapuche tengan que irse de esta región o que sus inversiones corran riesgos. Todos podemos vivir en esta sociedad multicultural”.

Intendenta Nora Barrientos.

“Queremos eliminar la discriminación en paz”: A través del programa Orígenes, la comunidad Antonio Curapil (10 kilómetros hacia la costa de Temuco) acaba de construir un centro comunitario. A la fiesta de inauguración asisten dirigentes de otras comunidades cercanas, autoridades regionales y el alcalde de Temuco. Dos machis inician una rogativa, que culmina con cánticos. Ocho niños bailan danzas ancestrales y los visitantes se reúnen a almorzar al interior de la sede. “Estamos muy orgullosos de servir a nuestra comunidad”, afirma el lonko Armando Catrileo con una copa en la mano. “Todos sabemos que no ha sido fácil llegar hasta aquí. Nos peleamos muchas veces con las autoridades -ríe-, pero aquí estamos. Logramos construir la sede. Todavía hay discriminación en esta zona, pero queremos trabajar juntos en paz para eliminarla”.

Criminalidad

“El Estado chileno está criminalizando la demanda indígena sin darse cuenta de que es una demanda legítima y creciente. No pueden seguir cabiendo en la sociedad como mano de obra barata; empleada doméstica y para el cuoteo político en que se les reparte migajas. ¿Se construye Ralco? Migajas. ¿Un aeropuerto? Migajas. ¿Un bypass? Migajas. El Estado construye macro proyectos que enriquecen a grupos conocidos y a la comunidad indígena le queda contaminación y marginalidad, asentamientos irregulares y propiedad fragmentada en que se les ahorca espacialmente. Uno se pregunta por qué la buena vida se la pueden dar sólo los que tienen una parcela a orillas del lago Caburgua. Y las comunidades que han vivido siempre así no tienen derecho a una vida decente y limpia”.

Sacerdote Fernando Díaz, coordinador de la Pastoral Mapuche de la Zona Sur.

Nicaragua: triunfos y dificultades de la revolución sandinista. Entrevista a T. Borge…

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Por Javiera Olivares M. / La Nación

Tomás Borge, fundador del FSLN, evalúa triunfos y dificultades de la revolución

Fundador del FSLN: “Este 19 de julio proclamaremos a Nicaragua libre de analfabetismo”

image Más seguro que nunca de que el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se mantendrá en el poder, el histórico comandante de la lucha contra la dictadura de los Somoza, viste otra vez de verde olivo. En Managua está celebrando los treinta años de la revolución, pero se hizo un tiempo para conversar con LND. Aquí la entrevista al comandante que Michelle Bachelet calificó como “un pedazo de la historia de América Latina”.

A sus casi 79 años, uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Tomás Borge, dice estar satisfecho. Treinta años después del triunfo de la Revolución Sandinista, el 19 de julio de 1979, el hoy vicepresidente del Frente y embajador en Perú, recorre Nicaragua y participa de cada una de las ceremonias de aniversario. Admirador furibundo de Fidel Castro, Borge luchó desde muy joven para terminar con la dictadura familiar de los Somoza. Encarcelado en 1956 y 1959 por "actividades guerrilleras" y un supuesto intento de asesinato a Anastasio Somoza García, en 1961 fundó el FSLN junto a Carlos Fonseca y Silvio Mayorga para luchar contra la cruenta dictadura. Fue uno de los liberados cuando Edén Pastora -o Comandante Cero- logró tomar el Congreso Nacional en agosto de 1978. Treinta años después, desde Managua, el histórico comandante conversa con LND y hace un recorrido por la tradición revolucionaria nicaragüense. Aunque reconoce errores, el comandante rojinegro asegura que el Frente se mantendrá en el poder.

-Treinta años después de la revolución ¿cómo evalúa el primer gobierno de Daniel Ortega y su derrota electoral?

-Después de derrocar al ejército del dictador Anastacio Somoza con la participación de todo el pueblo, asumimos el gobierno revolucionario que logró conquistar la soberanía nacional de Nicaragua. Hicimos una serie de reformas fundamentales como la cruzada de alfabetización, que eliminó prácticamente el analfabetismo; cambios agrarios y al mismo tiempo establecimos relaciones con países como Cuba y la Unión Soviética. No obstante, cometimos muchos errores, caímos en el pecado de la arrogancia, de considerarnos dueños de una verdad absoluta. Llevamos un género de vida un poco ostentoso que nos alejó de los sentimientos populares y nos hizo perder respeto de parte del pueblo de Nicaragua. Pero a la vez, tuvimos que enfrentar una guerra contrarrevolucionaria, con un ejército que tenía más recursos y mejores armas que nosotros. Este esfuerzo debilitó todos los programas sociales de la revolución, aquella fue la causa fundamental por la cual perdimos las elecciones. Agregándole otros elementos como la arrogancia, la ostentación y algunos abusos que se cometieron contra la población nicaragüense de parte de nuestras fuerzas, los que lamentablemente no logramos controlar.

-¿A qué abusos se refiere?

-Los abusos no fueron fundamentales, ni correspondían a la voluntad política de los dirigentes de la revolución. Pero se produjeron en algunos sectores, sobre todo en el área rural campesina. Al mismo tiempo se cometieron errores en la política económica, por ejemplo, la nacionalización del comercio interior. Eso provocó que muchos sectores campesinos se resintieran con nosotros porque les quitábamos sus productos para vendérselos a un precio que nosotros creíamos más adecuado para la población, todo lo cual implicó malestar e insatisfacción de los anhelos alimenticios del pueblo de Nicaragua.

-Usted es el único sobreviviente de los fundadores del FSLN ¿cómo fue para usted asumir en el año 90 el fracaso electoral?

-Ganamos tres o dos elecciones seguidas y en la tercera fuimos derrotados. Esas eran las únicas elecciones verdaderamente limpias que se habían producido hasta ese momento, porque todas las anteriores (a la revolución) habían sido fraudulentas. Pero, pese a que el resultado no nos fue favorable, asumimos al fracaso con toda honradez y entregamos el gobierno.

-Más allá de ese fracaso ¿cuál es el legado que deja el Frente del primer gobierno, treinta años después?

-Bueno, existe una raíz profunda que no se ha borrado y eso explica el por qué nosotros regresamos al gobierno, aunque sea en otras circunstancias históricas. En este nuevo gobierno hemos procurado no volver a cometer los errores del pasado, sí los aciertos. Se ha hecho de nuevo la cruzada de alfabetización, acceso equitativo a la salud y educación general. De hecho, Nicaragua es un país libre de analfabetismo y eso va a ser proclamado este 19 de julio justo en el treinta aniversario de la Revolución Popular Sandinista.

-Además del analfabetismo, otro problema que azota a Nicaragua es la pobreza, ¿qué medidas ha tomado el gobierno para enfrentarla?

-Bueno, se ha hecho un programa llamado Hambre Cero, que es la distribución de recursos a los sectores más pobres de la población, con el fin de que ellos puedan resolver sus problemas fundamentales de alimentación. Además se están desarrollando diversos programas sociales, pero desde luego hay dificultades debido a la crisis económica internacional. Además, la derecha internacional trata de castigar al Frente Sandinista, nos ha quitado algunos programas de colaboración desde Europa y Estados Unidos, lo que ha significado más dificultades económicas para el pueblo. Van haciendo lo mismo que en Honduras pero de otra manera, porque en Nicaragua no es posible un golpe de Estado, pues el ejército tiene un origen sandinista. Pero sigue habiendo extrema pobreza en Nicaragua, estamos precisamente en esa lucha. De todas maneras, en medio de grandes problemas, ha habido grandes avances en materia social en este gobierno.

-¿Y cuáles son los desafíos pendientes?

-Además de superar la pobreza, disminuir la ausencia de viviendas para el pueblo y mantener el poder, ya que en estas circunstancias perder el poder sería trágico para este país, para el Frente Sandinista y para su perspectiva histórica. Aunque el gobierno no ha tenido la habilidad suficiente para divulgar sus logros, la verdad es que se han conseguido cosas importantes en el área de la salud, de la educación, el empleo, la vivienda y el enfrentamiento del hambre.

-Me decía que hay una raíz histórica común en el Frente de ayer y el de hoy ¿cuál es la diferencia entre sus dos gobiernos?

-Bueno la diferencia principal es que estamos en otras circunstancias históricas. Primero, hay una oleada de la izquierda mundial, especialmente en América Latina, que hace que nosotros ya no estemos tan solos como la vez pasada. Podemos enfrentarnos con dificultades y, al mismo tiempo, con el aliento y la compañía de otros gobiernos progresistas. Ya no estamos en la soledad política de entonces. En aquel tiempo solo nos acompañaba Cuba, ahora está Venezuela, Ecuador, Bolivia, etc.

El FSLN hoy

-Desde mediados de los ‘90, el FSLN ha sufrido diversas escisiones. Importantes comandantes y verdaderos símbolos revolucionarios como Dora María Téllez o Ernesto Cardenal ya no están con ustedes, ¿cómo se explica esta situación?

-No es lo mismo ser gobierno que dejar de serlo. Los que disfrutaban de las mieles del poder, pues siempre hay privilegios y ventajas, ya no les gustó cuando se terminó el gobierno. Se fueron poco a poco a la oposición, adoptando posiciones de derecha. Imagínate que los llamados Movimiento Renovador Sandinista (MRS), que es el sector donde está Sergio Ramírez, Ernesto Cardenal y otros, mandó una representación con Dora María Téllez a El Salvador a pedirle a la gente que no votara por el FMLN porque eran aliados del Frente Sandinista. Han llegado a esos extremos kafkianos estos señores sandinistas reformistas. Los verdaderos sandinistas seguimos en el Frente Sandinista y hay gente que ha tenido problemas con nosotros, pero que se ha ido acercando como Carlos Mejía, por ejemplo.

-Pero los disidentes dicen que en el Frente Sandinista hay más orteguismo que sandinismo.

-Es lo mismo que dicen los contrarrevolucionarios cubanos que hay fidelismo, lo mismo que dicen los contrarrevolucionarios venezolanos que hay chavismo. Hay Frente Sandinista esté o no esté Daniel Ortega, mañana él puede desaparecer y el Frente no va a desaparecer. Yo me voy a morir, soy una figura histórica, ya estoy viejo y no voy a vivir demasiados años, pero el Frente no. Tras la muerte de Carlos Fonseca, fundador principal y figura más alta de nuestra organización, el Frente Sandinista siguió viviendo igual.

-¿Y cómo responde a los que dicen que ustedes han hecho pactos con la derecha, específicamente con el ex Presidente Arnoldo Alemán, acusado de corrupción?

-Todos los partidos políticos tienen que hacer alianzas con sus adversarios, no me digas que en Chile no se ha producido eso, se hace alianzas con diferentes partidos para ganar las elecciones. Nosotros hemos hecho algunas alianzas que no han prosperado y otras que han prosperado. Hay mucha gente que es liberal y que apoya el Frente, otros que son conservadores y lo apoyan. Por ejemplo, nos acusaron de haber matado a los misquitos. Bueno, hoy sus principales dirigentes, Edwin Rivera y Esteban Fago, son sandinistas. Eso indica que en algunos casos los enemigos de ayer, son amigos y compañeros ahora. Así, como en todos los países del mundo, nosotros simplemente tenemos conversaciones y alianzas parciales o transitorias con la derecha, dependiendo las circunstancias políticas de cada instancia, pero no nos aliamos a ella.

-¿Cree que el Frente tiene la posibilidad de ser reelecto en 2010?

-Estoy seguro de que vamos a triunfar, es inadmisible que vuelva la ultraderecha a Nicaragua, sería como si volviera la sarna al país, como que de repente no hubiera sida y lo trajéramos de vuelta. Eso no va a ocurrir, ni lo vamos a permitir.

Nuestra perspectiva es la victoria. Dale a los lectores de tu periódico la plena seguridad de que hay Frente Sandinista para largo rato, que la bandera roja y negra será siempre la centinela que va a proteger a la bandera azul y blanca de la patria.

Chile y los ideales sandinistas

-Usted es un dirigente histórico en América Latina, ¿hay algo de lo que se arrepienta a estas alturas de su vida?

-Cuando fui ministro del Interior fui un poco arrogante, como otros dirigentes. Me arrepiento de no haber sido lo suficientemente humilde y de no haber hecho más de lo que hice por la revolución. Aunque procuro ser honesto y tener una posición autocrítica, he ido madurando con el tiempo. No siempre fui así. En algún momento nosotros creíamos que éramos más infalibles que el Papa, que teníamos la razón y la experiencia demostró que no era así. Me arrepiento de algunos de mis pecados, porque el que no se arrepiente de sus errores no es revolucionario.

-Muchos dicen que el FSLN no mantiene los ideales de su fundador, Carlos Fonseca. Si él estuviera vivo, ¿estaría en el frente sandinista con ustedes?

-Ah, bueno, no se sabe, pero Carlos Fonseca era de una rectitud increíble, yo no sé cómo definirlo, era como una especie de santo. Nosotros no somos santos, hemos cometido pecados mortales. Pero Carlos Fonseca era alguien que tenía un respeto profundo por la ética y la verdad. Es una lástima que ese amigo tan querido ya no esté con nosotros.

-Pero ¿usted cree que los ideales de Fonseca todavía están vigentes?

-En lo fundamental sí, aunque hemos cometido errores, lo que es inevitable. Carlos no los cometió y lamentablemente no pudo ver el triunfo. Yo dije alguna vez, cuando me avisaron que lo habían matado, que Carlos es de los muertos que nunca muere. En efecto, nunca murió. De alguna manera sigue influyendo en nosotros.

-Chile mantiene importantes vínculos con Nicaragua, muchos chilenos fueron a combatir allá.

-Ay, no tienen idea de la gratitud que sentimos por Chile. Yo estuve en algún momento con la hija de Allende, en la tumba de Salvador y después fuimos a visitar las tumbas de los combatientes chilenos en Nicaragua, fue muy emocionante. De hecho, aquí estoy junto a la esposa de uno de los caídos, de José Joaquín Valenzuela, que cayó en Chile en la matanza de Corpus Cristi, pero estuvo también en Nicaragua. Ahorita que yo estoy soltero la estoy pretendiendo, ya que ella es viuda pues, ¿tengo o no tengo derecho? (risas).

-O sea que los vínculos con Chile siguen, ¿pese a las diferencias actuales?

-Claro. Hace poco, me encontré con la Presidenta Michelle Bachelet en Perú. Esa vez me abrazó y me dijo, "con este abrazo, abrazo un pedazo de la historia de América Latina". No olvido esa frase tan bonita. De todas maneras, un saludo al pueblo chileno, que es uno de los más valientes, más sufrido y más talentoso. Yo diría, el más progresista de este continente. //LND

30 AÑOS REVOLUCIÓN SANDINISTA

…”Hoy no me duermo si no cae Chinandega”

Así comenzaba un poema del grupo Polifemo, leído en los patios del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile en julio de 1979. Arreciaban en Chile los peores años de la dictadura de Pinochet y quienes se le oponían seguían paso a paso las alternativas de la ofensiva sandinista que recorría las ciudades del país centroamericano.

Lo que no se sabía en esos años es que un puñado de chilenos fue decisivo para el triunfo de la revolución y para construir posteriormente un nuevo Estado en ese país. Esta edición especial recoge algunos de sus testimonios.

En Nicaragua, los desafíos de la revolución sandinista siguen presentes. La historia ha dado a los hombres del Presidente Daniel Ortega una segunda oportunidad. Así lo relata en la siguiente entrevista con que abrimos este megareportaje el fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Tomás Borge.

Gripe A/H1N1 en México: ¿De qué se mueren los que mueren? …

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DIEGO PETERSEN FARAH * 18/05/2009

GRIPE5 La pregunta sigue ahí: ¿por qué sólo en México hay tantos muertos por el virus de la influenza A/H1N1? La buena noticia para el mundo es que el virus resultó ser mucho menos letal de lo esperado; la mala noticia para México es que en este país el virus de la influenza humana ha cobrado 64 vidas (quizás más) lo que ha encuerado al sistema de salud y dejado al descubierto las carencias e ineficiencias de un aparato anquilosado y burocratizado.

La víctimas de influenza humana se mueren por no recibir a tiempo el tratamiento antiviral, eso lo sabemos todos, la pregunta entonces es por qué no reciben el tratamiento. En el discurso gubernamental pareciera que la culpa es de los pacientes, hoy muertos, que "no acudieron a tiempo" a recibir atención médica. Pero no todos los muerto mueren de lo mismo: unos mueren por no atención, otros por falta de atención y otros más por mala atención médica.

Los que mueren por no atención son aquellos que por causas culturales, educativas o de marginación no acuden a los sistemas de salud. Hay quienes simplemente no creen en el sistema de salud. En un extraordinario trabajo sobre la cosmovisión de los hiucholes la doctora Sara Corona Berkin nos muestra cómo en la cultura wixarrica el hospital y el médico son un recurso "esotérico". "El mara?akame te dice cómo curarte -habla Apolonia Cruz- si no te curas, vas con otro y si nunca te curas, pruebas con otras religiones o si no, vas al hospital". (Entre Voces, fragmentos de educación entrecultural, UdeG, 2007). Aunque los huicholes tienen claro que hay "enfermedades de la ciudad" que hay que atender con medicinas de la ciudad, esta cita muestra con claridad la distancia que un grupo importante de la población tiene con respecto a al sistema de salud. Aún hay en México un porcentaje muy alto de población para quienes los servicios de salud les son lejanos en términos culturales y territoriales.

Otro elemento que juega un papel fundamental en la no atención es el costo de la salud. Enfermarse sigue siendo una catástrofe económica para muchas familias mexicanas. Enfermarse cuesta, y cuesta mucho: cuesta el traslado, cuesta la medicina, cuesta acompañar al pacientes, cuesta la ignorancia. La pobreza, económica, educativa y la ruptura de redes sociales son factores que están detrás en la no atención médica.

Un causa distinta es la falta de atención. Estos son los que sí acudieron a recibir atención médica pero no la obtuvieron. Dos de los tres casos de muertes sospechosas por el virus de la influenza humana en Jalisco fallecieron por falta de atención de los servicios de salud. Para uno de ellos, vecino de la zona metropolitana de Guadalajara, su muerte fue un viacrucis. R. acudió en dos ocasiones al Instituto Mexicanos del Seguro Social (IMSS) y las dos veces lo regresaron porque no tenía nada. Fue entonces al Hospital Civil, manejado por la Universidad de Guadalajara. Ahí se enfrentó con una fila de 70 personas. No aguantó y se fue a un hospital del sistema estatal de salud donde fue admitido pero con una deficiente atención. R. sí buscó atención médica, pero no la obtuvo porque el sistema de salud no fue capaz de dársela.

Otros son los que mueren por mala atención médica. Están adscritos alguno de los sistemas de salud, sea el IMSS, el ISSSTE o el seguro popular, pero reciben una atención deficiente, burocratizada y poco profesional. En México se calcula que hay cien mil médicos generales, es decir que no tienen especialización, que ejercen la profesión. La mayoría de estos médicos nunca vuelven a recibir, no digamos educación, ni siquiera información más allá de lo que les mandan los laboratorios o vendedores de medicinas. Otros son jóvenes inexpertos que están haciendo prácticas. Volvamos al caso de R. Cuando finalmente llegó a un hospital donde fue admitido tuvo la mala suerte de que era "fin de semana largo", puente decimos en México. En las primeras 48 horas solo lo vieron enfermeras, pasantes y residentes, nunca un médico especialista adscrito al hospital. Cuando se puso grave una enfermera le dio somníferos para que no molestara durante la noche. Solo hasta que sus labios y uñas se pusieron negros por falta de oxígeno un batallón de médicos acudió a tratar de salvarlo; no lo lograron. Imposible saber si cuando llegó al hospital ya era demasiado tarde, pero a la falta de atención se le sumó la mala atención.

La epidemia de influenza ha dejado al descubierto que nuestro sistema de salud está enfermo y requiere terapia intensiva. Lo mejor y lo peor del sistema de salud ha salido a relucir en estos días de crisis. Al estresar al sistema le han salido bondades insospechadas, como la calidad de algunos médicos, la solidaridad de los trabajadores, y la presencia nacional, pero también relució el cobre durante esta crisis, dejando al descubierto dos problemas graves.

El primero es la burocratización. La cantidad de burócratas que no tiene idea de lo que están haciendo, pero están ahí por méritos partidistas, es enorme. Es un tema que se repite en todo el país, en la secretaría federal y en todas las secretarías estatales. Los méritos no se hicieron en las campañas de vacunación sino en las campañas electorales. Hay médicos y enfermeras que tratan a los pacientes igual o peor que a quien va a pagar una multa de tránsito, como si enfermarse fuera una falta administrativa, o peor, como si el servicio de salud fuera una favor que las instituciones le hacen a los mexicanos. Los servicios de salud en este país no son gratuitos (ese fue un falso concepto que se nos vendió durante 70 años de Estado paternalista) están prepagados, que es distinto. Los derechos existentes del IMSS o del ISSSTE prepagamos los servicios, de forma diferenciada y subsidiaria, pero religiosa y puntual. Los servicios de la Secretaría de Salud o del Seguro Popular los prepagamos con cuotas o con impuestos, pero tampoco son gratuitos. La burocratización y la falta de un servicio civil de carrera en Salud nos pone en riesgo a todos.

Pero lo más grave del aparato de salud es la falta de información. El sistema de información es a la salud pública lo que el sistema linfático al cuerpo humano. Si la información no fluye la capacidad para contener una epidemia se reduce sustancialmente. Y no estamos hablando de información de prensa o mediática, esa sirve solo para aumentar o reducir el sentimiento de inseguridad de los ciudadanos, estamos hablando de información clínica precisa y en tiempo real de lo que sucede en el país. Es más fácil para un médico mexicano darle seguimiento a la influenza en Estados Unidos o Canadá que en México. La información no solo es deficiente, es inexacta.

Hay que aprovechar esta crisis para replantearnos en serio los problemas operativos del sector salud. Por principio reconocer que fallamos: 56 muertos (al cerrar este artículo más los que se confirmen en las siguientes horas o días porque hay retraso en la información) son demasiados para una enfermedad curable. Las explicaciones son necesarias para saber qué paso, pero sólo tienen sentido si las usamos para evitar que vuelva a pasar y esto implica transformar de raíz el sistema de salud: ¿un sistema universal y centralizado o verdade-ros sistemas estatales?, ¿tiene sentido mantener al ISSSTE y al IMSS como sistemas cerrados y separados; la atención debe ser por adscripción laboral o por cercanía geográfica? Que lo decidan los expertos, pero lo primero es curar a nuestro sistema de salud del virus burocrático que lo tiene postrado.

*Diego Petersen Farah, es director del periódico Público en la ciudad de Guadalajara y analista en los diarios del Grupo Milenio.

El capitalismo actual y el fin de la postmodernidad. Entrevista a Toni Negri

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Entrevista a TONI NEGRI, por Mariana Canavese y Bruno Fornillo

publicado en Clarín, diciembre 2007

El ensayista italiano anuncia el fin de la posmodernidad, al menos en su rasgo político de indiferencia ante el bien común. Dice que recomienza la narración de un proceso de liberación. En esta charla analiza la situación actual del capitalismo y sus derivaciones en el trabajo. Sus posturas han conocido las objeciones de Laclau, Dri y Borón, entre otros, que lo acusan de un exceso de utopismo y de no tener en cuenta las dimensiones nacionales de la lucha política

Suele decirse que la Italia de fines de los años 60 y gran parte de los 70 estuvo inmersa en un grado de movilización colectiva que operó como una suerte de laboratorio de las políticas de emancipación. En Argentina, tras visitar Bolivia y Venezuela, el filósofo Antonio Negri -uno de los animadores de aquel ciclo y de la renovación de ese discurso-, enuncia el tiempo de una nueva narración de las prácticas políticas. Sujeto a múltiples lecturas, interpreta que la recepción local de su obra ha sido "negativa y limitada" respecto de las discusiones que detonó en otras regiones del continente.

-Hay un grado de vitalismo que usted expresa fuertemente y que contrasta con quienes subrayan la discontinuidad de la política. ¿En qué se funda ese optimismo?

-No tengo optimismo como tampoco vitalismo. Si usted dice que en la filosofía contemporánea hay posiciones mortuorias en vez de vitalistas, diría que son las fundamentales. Basta pensar en Heidegger, que es la filosofía de la muerte. La actitud represiva sólo puede organizarse sobre la muerte y el miedo. Por otra parte, es lo que siempre han enseñado los curas: la muerte como fin de la vida y el pecado como organización de la vida. Veamos, en cambio, cuál es la pasión fundamental que está en la base… Yo considero que el ser, esta cuestión de la que tanto la filosofía como la política deben ocuparse, es un ser productivo. Es una posición que tiene una historicidad, de Maquiavelo, a Spinoza, Marx y el posestructuralismo. Es una línea respecto de la cual apostamos como apostamos siempre en la vida. Pienso que la vida es una cosa malditamente pesada, dura, pero que es construida. Pensemos en un bebé que nace, si no fuéramos un poco optimistas y no lo amáramos, moriría de inmediato, y, en general, debemos tomar ese ejemplo para todo lo que sucede en la vida. Es sólo el amor, la solidaridad, la reciprocidad, lo que permite que la vida se reproduzca y pasar de las fases más elementales -la asistencia a un bebé- a lo que está hecho de ayudarse, de enseñarse el lenguaje, de trabajar -cosa que nunca hacemos solos-, y así sucesivamente. Es este amor, en sentido ontológico -no tiene nada que ver con Freud ni con la pornografía-, amor verdadero, sólido, el que construye la vida. ¿A eso lo quiere llamar optimismo? Llámelo optimismo. Ciertamente, si no existiera este optimismo -que no es optimismo sino simple realismo-, la vida no existiría.

-Respecto de las pasiones, ¿cuál ha sido la influencia de Spinoza en su pensamiento?

-Perdón si hago un poco de cronología de mi vida. Nací bajo el fascismo y viví mis primeros años durante la guerra, hasta los 12 o 13 años. Y la guerra me marcó muchísimo, la guerra, la miseria, el esfuerzo de vivir. Fui comunista antes de ser marxista. Cuando tenía 20 años, trabajé en un kibutz en Israel, y allí me hice comunista, sobre la exigencia de una vida en común,Experimenté esa fase de Israel que fue muy bella. Después me puse a trabajar en política y me volví marxista. Me inserté sobre todo en un proceso de lucha, entre los años 60 y 70, que fue creativo, realmente formidable, y que permitió desarrollar una crítica extremadamente fuerte. En Italia, el 68 no fue un mayo, no fue un mes, fueron 10 años que nos permitieron, a mí, a miles, a millones de compañeros, desplegar una crítica del capitalismo como crítica, justamente, del modo en que el capitalismo maneja las pasiones.

Luego de lo cual fui a la cárcel, y ahí releí a Spinoza interpretando, criticando, mi viejo marxismo, pero recuperando al mismo tiempo esa capacidad spinoziana de fundar sobre el mecanismo conatus vivente, el conatus de vida, el conatus sensible, el amor o la cupiditas, como el momento de asociación constructiva y constituyente. Y después, el amor racional, ontológicamente constructivo, que me permitió reconquistar no sólo el sentido del trabajo, de la actividad, que el marxismo me había enseñado, sino ese sentido de la pasión que debe cubrir los conceptos y permitirles desarrollarse. Cuando, por otros motivos, me encontraba frente a un análisis constitucional positivo, aprendí de esa manera, por ejemplo, a evaluar si detrás de cada fórmula jurídica existía un conjunto de pasiones que era cultivado. Y cuando, posteriormente, en la etapa que siguió a la prisión, me encontré con la temática de la crítica de las instituciones, del globalismo, del desarrollo de la biopolítica, el desarrollo foucaultiano, esas cosas se unieron y se dio esa síntesis que fue más o menos correcta. No creo que la historia de la filosofía nos enseñe mucho, al contrario. Deleuze decía: "Espero ser el primero que no fue castrado por la historia de la filosofía".

-¿Por qué decidió que su vida esté trazada por la política?

-La política, o sea, la elección de los conocimientos y las actividades que llevamos sobre la cosa común, sobre el Commonwealth, sobre la riqueza común, es fundamental. En general, la política, es decir, este conocimiento, esta experiencia ampliada del saber común para la reproducción del común, de la libertad, está en la base de todo saber.

-Recientemente dio en la Argentina una charla sobre "Commonwealth"…

-"Commonwealth" es el tercer volumen, escrito junto con Michael Hardt, de la serie que iniciamos con "Imperio" y que continuó con "Multitud". Es un texto probablemente más filosófico y, por ende, más político, en el sentido de que nos hacemos preguntas absolutamente esenciales: ¿Qué es lo político? ¿Qué es el bien y el mal? ¿Qué es el odio o la guerra? El libro empieza con una reivindicación de la pobreza como elemento fundamental de caracterización de la multitud: encontramos que alrededor del 1600, con la Revolución inglesa, el término "multitud" desaparece del vocabulario político y es sustituido por el término "pueblo". Este se distingue de la multitud en tanto es propietario. Tenemos, entonces, la exclusión de los pobres del pueblo, la multitud excluida del pueblo, la pobreza excluida de la construcción de lo político. La pobreza es un elemento oscuro fundamental que no puede ser recuperado dentro de las categorías de lo político moderno; queda siempre afuera, y queda como resistente. A menudo nos han acusado de eurocentristas y de haber dejado de lado, por ejemplo, lo colonial. Aquí hicimos un esfuerzo enorme por recuperar ese tipo de literatura dentro de la problemática actual bajo la categoría de pobreza. Nos interesaban los aspectos de antagonismo indígena que organizaban y mantenían la autonomía. Luego, un tercer capítulo enfrenta el problema de qué es hoy el capitalismo.

Una hipótesis central es que asistimos a una ruptura del proceso capitalista: la acumulación de esas resistencias -la pobreza, el anticolonialismo- unida a la transformación de la fuerza de trabajo en los países centrales, que se presenta en términos cada vez más cognitivos, inmateriales, socialmente conectados y cooperantes, llevan a una ruptura en la historia del capital. Este quiebre produce una forma cada vez más parasitaria, más abstractamente dominante del desarrollo capitalista, tornando vacía la relación capitalista. El obrero ya no se encuentra frente al capitalista como organizador de la fuerza de trabajo sino que esa organización se transforma cada vez más en un proceso autónomo que el trabajador conduce. Este, sin embargo, se encuentra frente a mecanismos de renta (inmobiliaria, financiera, de acumulación), fenómenos que remiten a un elemento barbárico de la organización capitalista del trabajo. Y, por otra parte, está el éxodo de la fuerza de trabajo, que significa la capacidad de desarrollar contracultura pero sobre todo nuevas institucionalidades. La relación de gobierno es cada vez más una relación que ya no es para nada algo gerencial sino una relación de fuerzas; es gobierno sobre una red viva. Existe, además, una tentativa de empezar a narrar, a describir, ese éxodo. Estoy convencido de que hay que salir de lo posmoderno y del miedo de hacer una gran narración. Hoy recomienza el tiempo de una narración del proceso de liberación, porque todos estos elementos construyen ese mosaico sobre cuya base se puede volver a contar una historia de liberación que es absolutamente necesaria.

-Tanto en Génova como en la Argentina de 2001 hubo una irrupción de masas que, en principio, no llegó a plasmarse en una nueva institucionalidad. En Bolivia hay un grado mayor de potencialidad, pero así y todo la Asamblea Constituyente está debilitada. ¿Qué obstáculos identifica?

-El éxodo significa capacidad constituyente. El gran problema pasa a ser la difracción de los poderes constituyentes. Dentro de las teorías jurídicas, el poder constituyente siempre ha sido considerado como un poder extra-legal; actúa de una sola vez, erige el ordenamiento y no existe más. Debemos empezar a imaginar el poder constituyente como un poder que se despliega en esa relación dual. Este año en Bolivia, por ejemplo, las discusiones que tuvimos estaban referidas, justamente, a nuevas formas constitucionales que no necesariamente ven el poder constituido como negación del poder constituyente, sino como estructuras de nuevos ordenamientos totalmente abiertas a un poder constituyente. Es decir, un nuevo modelo de constitución. Respecto de la Argentina , es claro que aquellos movimientos específicos se acabaron, pero la acumulación de estos procesos es algo que se debe tener muy en cuenta. Y estos son fenómenos completamente irreversibles. Estoy convencido de que cuando se habla de constitución -la relación entre constitución material y formal, entendiendo por constitución material el conjunto de las relaciones de fuerza que constituyen la sociedad- se debe tener presente esa composición política latente. Por otra parte, las corrientes actuales más vivas del derecho, post-Luhmann, hablan incluso de constitución sin Estado. También lo posmoderno en toda la fase de aleatoriedad y de matiz está terminando. Entramos en una nueva época donde lo contemporáneo vuelve a mostrar su solidez.

-En cierta ocasión mencionó que el movimiento de resistencia global está en crisis. ¿Cómo piensa la organización política post-partido?

-Cuando se habla de la crisis de la forma partido se habla de la crisis de la representación política, de todo un sistema de formación y transmisión de la voluntad política que, justamente, caracteriza actualmente a la democracia. Por lo tanto, plantearse el problema más allá de los partidos significa plantearse también si existe otra forma de democracia. ¿Qué es, cómo puede concretarse el ideal de democracia absoluta? Creo que todavía se trata de moverse en el terreno de la investigación. Es evidente que la definición de partido -cuando era una definición seria y no puramente ideológica- se organizaba sobre la relación que existía entre composición técnica y social de la fuerza de trabajo, la composición política en general, y la forma política, ligada a una tentativa de reapropiarse del ciclo productivo, en la expresión de los consejos obreros, por ejemplo. Hoy todo eso es muy difícil de determinar: dentro de la composición técnica del trabajo está esa composición social, cognitiva, abstracta, móvil, precaria. Por eso tenemos un auténtico tejido en el cual la institucionalidad debe, muy probablemente, plantearse como problema no de representación sino de presentación. Siempre consideré que no son los intelectuales los que inventan las formas en las que se organizan las masas o las multitudes; son ellas las que proponen a la reflexión las formas bajo las cuales actuar. Creo que el gran paso que viene a través del capitalismo es el hecho de que, lejos de profundizarse lo individual, se profundiza la singularidad y la participación de cada individuo en el común. Es la inmanencia de la singularidad en el común. Esta inmanencia y esa autonomía común se dan como base tanto más institucional cuanto que si hay algo anárquico en este momento es el individualismo. Nunca he sido anarquista.

-¿Cuáles serían las características del trabajo precario?

-Obrero precario es una definición sociológica o económica para referir, ante todo, a una forma de salario. Se trata de un trabajador esencialmente móvil, flexible, que ya no está ligado a un espacio determinado como tampoco a una estructura temporal específica, la jornada laboral de ocho horas. Mientras, desde el punto de vista salarial, al trabajador-masa lo llamábamos fordista, a este trabajador flexible lo llamamos precario. Estamos, en términos macroeconómicos, en una situación global, ya no nacional. El inmigrante, por ejemplo, es fundamental dentro de esta figura del precario. Saben que cuando hacemos las manifestaciones por San Precario, este santo reúne a centenares de miles de personas en Milán el 1ø de mayo. Es un proceso muy bello, se hacen santos que se llevan en procesión, hay música y coros… "San Precario: ayúdanos". La imagen es la de un joven, una persona cualquiera, no con cara de santo sino una más astuta, porque ésa es su cualidad fundamental: ser vivo, hábil… Ahora, por un lado, el trabajador precario está mal pago y en una situación inestable, pero, por otro, alguien puede preferir trabajar así. La figura del precario es sobre todo la del trabajo femenino: hoy, ir a trabajar a la fábrica o a la oficina puede significar no tener hijos, porque si tenés un hijo te echan. Entonces, el trabajador precario es, por ejemplo, una mujer que prefiere quedarse en su casa y trabajar allí según sus tiempos.

-Han mencionado, con Hardt, la idea de guerra global permanente, que podría pensarse concatenada, al menos en América latina, a un proceso cada vez más intenso de militarización, de criminalización y judicialización de la protesta social, de miedo y fuerte presencia de un discurso que reclama seguridad…

-En cuanto al discurso sobre la guerra permanente, como en general sobre el estado de excepción -son estados de excepción permanentes-, vale tanto más hoy cuando la centralización de ese proceso termina. Estados Unidos intentó el golpe de Estado sobre la mundialización, ser el poder soberano que dominaba el campo. En la medida en que ese poder soberano unilateral cesa, en que se afirman ámbitos multilaterales de regulación, toda una serie de instrumentos pasan a ser de criminalización interna, de excepcionalidad difusa. Todo eso se relaciona con la separación del comando capitalista de la organización del trabajo: en la medida en que el capital se despega de la organización del trabajo asume ese recurso a la fuerza; la violencia se convierte en la clave del mando.


Toni Negri

Padua, 1933. Filosofo

Fue profesor en las universidades de Paris VIII y de Padua, donde dictó Teoría del Estado. En los años 60, entre la universidad y el activismo, participó en la revista Quaderni Rossi y luego en el grupo Potere Operaio. En 1979 fue detenido bajo la acusación de ser el jefe de las Brigadas Rojas y de haber asesinado al presidente Aldo Moro y a otras 17 personas. Aunque los cargos no fueron probados, fue condenado a 30 años. Permaneció en la cárcel hasta que, en 1983, fue elegido diputado. Al negársele la inmunidad parlamentaria, se exilió en Francia durante 14 años, donde fue invitado al Collège International de Philosophie. En 1997 regresó a Italia -y a la cárcel hasta 2003- con la expectativa de instar a un debate sobre la situación de cientos de exiliados o condenados por hechos ocurridos en los llamados "años de plomo". Es autor, entre otros, de "La anomalía salvaje", "El poder constituyente", "El tren de Finlandia", "Marx más allá de Marx", y también de tres piezas teatrales que, los domingos de enero, se emitirán por France Culture.

Perú: la larga marcha del neoliberalismo y sus graves impactos sociales. Dos miradas críticas…

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Hedelberto López Blanch
Rebelión


Las políticas neoliberales instauradas en Perú durante varias décadas y que se han visto reforzadas en los dos últimos gobiernos de Alejandro Toledo y de Alan García, han llevado al pueblo andino a un nivel desbordante de desesperación económica y social.

Los efectos de la pobreza, miseria, inestabilidad social y la desigualdad distribución de riquezas impulsaron a los diferentes sectores del país a lanzarse a las calles para reclamar sus derechos cercenados y protestar contra la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.

Las manifestaciones y huelgas– realizadas a lo largo y ancho del territorio nacional para exigir al gobierno una distribución equitativa de las riquezas y la aplicación de políticas sociales y económicas que promuevan disminuir los altos índices de pobreza– han estado encabezadas por el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación Peruana (SUTEP), la Confederación Nacional de Trabajadores del Perú (CGTP), la Federación Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú (FNTMMSP). A la extensa lista se unen la Federación Nacional de Trabajadores Universitarios (FENTUP), la Federación de Trabajadores del Sector Salud (FERSALUD), el Sindicato de Docentes de Educación Superior (SIDESP), la Confederación Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minería (COCAMI) y la Corporación Peruana de Aeropuertos y Aviación Comercial por solo citar algunos.

Pero lo más llamativo es que mientras la aprobación popular del presidente Alan García cae en las encuestas a solo 35 %, el mandatario tildó a los miles de manifestantes de "radicales de izquierda, suicidas y locos". Para no quedarse atrás, el presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, expresó que solo se trata de “pequeñas y focalizadas protestas” a la par que se ordenó la represión masiva contra las demostraciones que ocasionaron varios muertos y numerosos heridos. Las huelgas se iniciaron con los maestros, los cuales protestan por la promulgación de la ley sobre la carrera pública magisterial, que entre otros puntos, plantea el despido de los educadores que desaprueben las evaluaciones. Los profesores afirman que la prueba se traducirá en cientos de despidos arbitrarios.

Todo esta efusión reivindicadora en Perú sucede cuando se cumple el primer año del gobierno de Alan García y antes de entrar en vigor el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos en el que el presidente andino ha puesto todo su empeño. Con ese fin ha viajado en dos ocasiones a Washington para reunirse con su homólogo George W. Bush y para solicitar a los congresistas estadounidenses que lo aprueben. El gobierno ha incumplido todas sus promesas preelectorales, entre las que se destacan la disminución de la pobreza y la revisión del documento base del TLC que ofrece innumerables prebendas a los inversionistas extranjeros.

Según el oficial Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en 2006, la pobreza afectaba a 13,7 millones de personas, que equivalían a 50,4 % de los 27,2 millones de peruanos, mientras otro documento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) revela que el 25 % de los niños en Perú sufren este flagelo. En contraposición, la nación andina aparece con uno de los mejores promedios de crecimiento del Producto Interno Bruto en los últimos años en la región, que alcanza al 7 %. Esa contradicción ocurre, entre otras causas, porque las ganancias extraordinarias por los precios internacionales de los productos que exporta Perú, son sacadas del país por los beneficios que reciben las transnacionales (exoneración de impuestos) o quedan en manos de los empresarios privados nacionales, mientras los salarios están congelados, lo cual aumenta la desigualdad en la distribución de ingresos.

No existe una política social a favor de la mayoría de la población pues, como afirman las federaciones sindicales, “mantienen presupuestos de hambre en educación, salud, Fuerzas Armadas, y se argumenta que no hay recursos para aumentar los salarios, mientras se pre-paga la deuda externa”. Con la entrada en vigor del TLC que se prevé para el próximo mes de octubre, todas las empresas de producción y servicios, así como toda la tierra, minería, bosques, fuentes fluviales, flora y fauna pasarán a la categoría de venta libre al mejor postor. En el campo, los que sobreviven de la agricultura familiar no podrán competir con los productos subsidiados por el gobierno de Estados Unidos que entrarán libremente en Perú, y los campesinos tendrán que emigrar a las ciudades para venderse como mano de obra barata a cualquier negocio o empresa privada.

Las prerrogativas sindicales a favor de programas sociales desaparecerán pues los convenios del TLC prohíben la creación de federaciones obreras dentro de sus negocios. Las riquezas nacionales fluirán con más fuerza hacia la metrópolis norteamericana por intermedio de sus transnacionales mientras la pueblo peruano le quedará solo las migajas. De estas realidades se han dado cuenta una gran parte de los maestros, estudiantes, mineros, campesinos, y portuarios peruanos que demandan un cambio de rumbo en la política económica neoliberal y pronorteamericana del régimen de Alan García.

Rebelión.org

A dos años de gestión Alan García

El nuevo modelo neoliberal en la región

Ricardo Daher

Viernes 6 de junio de 2008, puesto en línea por Ricardo Daher

A casi dos años de la asunción de Alan García a la presidencia de Perú (será el 28 de julio), el país se presenta como el nuevo modelo neoliberal en la región, y recibe las alabanzas de Washington. Al mismo tiempo que el país presenta tasas de crecimiento del producto bruto interno (PBI) superior al 7% en los últimos 7 años, el 42% de la población continúa viviendo en la pobreza.

Loe elogios del mundo empresarial y desde los organismos internacionales al presidente Alan García, y sus antecesores, pretenden presentar al “modelo” peruano como el nuevo éxito del neoliberalismo en la región y anteponer sus resultados a los gobiernos progresistas que dominan en los demás países.

En la reciente cumbre UE-América Latina, que tuvo lugar en Lima a principios de mayo, el presidente, Alan García, lanzó como desafío “superar a Chile” -el modelo neoliberal por excelencia- en crecimiento económico. En busca de este objetivo, el presidente Alan García ha profundizado el modelo entreguista al capital internacional, y para compensar, ha emprendido algunas acciones para reducir la pobreza con escasos resultados.

Perú ha abierto todo su territorio a la explotación minera por lo que el gobierno espera inversiones por 20.000 millones de dólares hasta el 2011, y un nuevo decreto presidencial le permite al gobierno disolver las comunidades indígenas y hasta disponer de sus tierras, de forma tal de habilitar a las empresas extranjeras a acceder a esas áreas hasta ahora vetadas para sus proyectos.

A sanción del decreto 1015 es rechazado por las organizaciones indígenas que preparan una serie de movilizaciones. Estas movilizaciones se coordinan con las demandas de los trabajadores y todas concluirá con un paro agrario para el 8 y 9 de julio, que enlazará con el paro amazónico del 8, 9 y 10 de julio, y con el paro cívico y popular del 9 de julio.

En un comunicado reciente, las organizaciones indígenas y campesinas sostienen que el decreto 1015 es una herramienta para el despojo de sus territorios “y arrasar con las formas tradicionales de trabajo, economía y organización”. Explican que el decreto modifica la ley 26505 (ley de la inversión privada en el desarrollo de las actividades económicas en las tierras del territorio nacional y de las comunidades campesinas y nativas), la cual exigía como requisito para la venta de tierras comunales el voto aprobatorio de las dos terceras partes de los miembros de la Comunidad. La norma modificatoria reduce este requisito al voto aprobatorio del 50 por ciento más uno de los asistentes a la Asamblea Comunal.

En la práctica, el decreto 1015 desconoce el requisito del quórum reglamentario que exigen todas las normas legales. Por ejemplo, si una comunidad de mil miembros hace una "asamblea" con cien personas, bastará el voto de 51 de ellas para disponer de los territorios comunales.

A ello se añade que quienes no son miembros de la Comunidad, podrán pedir la titulación de tierras con el mismo requisito: el 50% más 1 de los asistentes a la Asamblea. Esto implica un grave riesgo, porque las empresas extractivas que invaden territorio comunal pueden apropiarse "legalmente" de esas tierras amañando "asambleas".

El boom de la minería

De hecho en los últimos años Perú ha captado más de 400 millones de dólares por año en inversiones mineras y su producción en este rubro se ha multiplicado. Sin embargo ha sido poca la nueva mano de obra ocupada, y las inversiones han castigado comunidades indígenas, han destrozado el medio ambiente y están provocando daños irreparables al ecosistema.

En un reciente VIII Simposio Internacional del Oro que se celebró en Lima, el presidente de la Sociedad Nacional de Minería de Perú, Ysaac Cruz, afirmó que hay 15.000 millones de dólares previstos en inversión extranjera para el periodo 2008-2015 en el sector minero.

Cruz expuso durante el simposio, en el que participaron más de mil representantes de las principales empresas mineras del mundo, que actualmente existen más de "200 proyectos de exploración, 30 más en fase de exploración avanzada y seis minas que van a ampliar sus actividades".

Por su parte, el gerente de la Sociedad Nacional de Minería y miembro del comité organizador del Simposio, Guillermo Albareda, declaró que la existencia de "unos Andes prácticamente vírgenes" en cuanto a exploración, unidos al "sostenido crecimiento económico del país" y un gobierno que "emite buenas señales para la inversión", convierten al Perú en un destino ejemplar para las empresas.

Los especialistas destacaron que el precio del oro continuará en ascenso, y superará la barrera de los 1.000 dólares la onza, gracias a fenómenos como la depreciación del dólar, el alza del petróleo, la inflación, y la demanda de materias prima de China, también interesada en invertir en el país andino.

Perú es el primer productor mundial de plata, el tercero de zinc y cobre, así como el quinto de oro. En los últimos quince años, este sector ha concentrado el 62 por ciento de las exportaciones totales del país y sólo en 2006 las ventas al exterior de minerales se calcularon en 14.000 millones de dólares. Pero estos beneficios no se vuelcan en las comunidades ni en los trabajadores mineros.

Los departamentos, donde prevalece la minería, ostentan los más altos niveles de pobreza del país. Cajamarca, donde está ubicada la Minera Yanacocha -51.35% de cuyas acciones las posee la transnacional estadunidense Newmont Mining Corporation, 43.65% el grupo nacional Benavides y el 5% la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial-, que aporta alrededor del 10% de las exportaciones del país, es el quinto departamento más pobre del país con 77.4% de su población viviendo en la pobreza y 50.8% en la extrema pobreza.

Los mineros de Perú, donde casi el 50 de la población vive en la pobreza, denuncian que más de 90.000 trabajadores son contratados o subcontratados con sueldos de unos diez dólares diarios y que su esperanza de vida no supera los 50 años.

En este afán minero, el gobierno insiste en que el 90% de su territorio está aun sin explorar para esa producción y prepara proyectos para desforestar la selva del Amazonas, parcelar terrenos, desplazar comunidades indígenas y convocar a las empresas mineras a que participen en su exploración y protección. Los proyectos mineros destructores del medio ambiente han sido rechazados por las comunidades locales ante la indiferencia o complicidad del gobierno con las empresas.

Amnistía Internacional ha manifestado su preocupación por las amenazas de muerte contra activistas ecológicos. El representante de A.I. en Perú, Jorge Trefogli denunció que Javier Jahncke Benavente, defensor ecologista, fue amenazado de muerte por colaborar con la ONG Muqui en la provincia de Piura (norte), que trabajaba para que las comunidades campesinas tengan acceso a la información sobre los planes mineros en la zona. "A.I. también está preocupada porque hasta el momento no atiende la solicitud de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para proteger a 65 personas de La Oroya, región Junín (centro andino), una de las ciudades más contaminadas por plomo del Perú, que tienen alto índice de contaminación", reveló Trefogli.

Gobierno anuncia reducción de la pobreza y nadie le cree

Alan García está recogiendo la política económica aplicada por Alberto Fujimori desde principios de los 90. Daniel Córdova, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, defensor del modelo, explica el crecimiento del Perú como “la maduración de una serie de fenómenos que se empezaron a gestar a comienzos de los noventa. El cambio de reglas de juego, las privatizaciones, la estabilidad macroeconómica, la apertura a la economía mundial… todo está dando sus frutos", subrayó.

Frutos que no alcanzan a todos. El gobierno anunció con bombos y platillos que la pobreza había disminuido un 5,2 por ciento durante 2007. El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), anunció que el índice de pobreza bajó de 44,5 a 39,3 por ciento. El jefe del INEI, Renán Quispe, agregó que la mayor merma de la pobreza se registró en el área urbana, con una caída de 31,2 por ciento en 2006, a 25,7 por ciento en 2007, mientras en el área rural la reducción fue de 69,3 a 64,6 por ciento. El primer ministro, Jorge del Castillo, celebró las cifras reportadas por el INEI y sostuvo que el país avanza con un “ritmo estupendo” a lograr la meta de reducción de la pobreza a 30 por ciento en 2011, cuando terminará el mandato del presidente Alan García. Agregó que el índice de extrema pobreza, pasó de más de 20 a 13 por ciento. Del Castillo atribuyó el logro a las inversiones propiciadas por el gobierno, que han generado fuentes de trabajo.

Pero la euforia del gobierno no es compartida por los trabajadores. La Confederación General de Trabajadores (CGTP) cuestionó las cifras oficiales. Según la central, los datos del INEI no condicen con la realidad, pues las grandes mayorías son afectadas por el impacto del constante incremento de precios de los productos de primera necesidad, la perdida del poder adquisitivo de las remuneraciones y el empleo precario. Sostiene que la reducción de la pobreza ha sido materia de “un anuncio mediático que trata de ocultar la injusticia social cimentada por el continuismo neoliberal” que el presidente Alan García prometió cambiar como candidato.

La central sindical reclama una verdadera redistribución de la bonanza económica para erradicar con eficiencia la pobreza, lo que implica una serie de reformas, y acusa al gobierno de estar aliado a los grupos de poder. La declaración de la central sindical afirma que el gobierno exacerba las expectativas de la población y busca instaurar un régimen mediático alejado de la realidad, en alusión a anuncios de éxitos y discursos triunfalistas del presidente Alan García. El objetivo de esas acciones es “mantener el continuismo neoliberal revestido de un discurso de optimismo que oculta la exclusión y discriminación de millones de peruanos”, ajenos a los beneficios del crecimiento económico y a los discursos del presidente Alan García, añade. Reitera su convocatoria a un paro nacional, el 9 de julio próximo, “para enfrentar la fantasía presidencial y evitar que siga destruyendo al país, impidiendo una justa redistribución de la riqueza expresada en bienestar y trabajo con derechos para todos”.

En tanto, para el ex jefe del INEI Farid Matouk las cifras oficiales no son creíbles porque nunca antes la pobreza se redujo tan aceleradamente y porque el gobierno no ha hecho pública la fundamentación estadística de la mejoría. Dijo además tener información de que la metodología fue manipulada para aparentar la reducción.

En el mismo sentido se manifestó el ex presidente Alejandro Toledo. ”Lo felicito siempre y cuando las cifras sean reales", dijo el ex presidente Alejandro Toledo a Alan García refiriéndose a las cifras de reducción de la pobreza. Toledo calificó el índice de 5.2% brindado por el gobierno una cifra "exagerada y poco creíble". "Si en un año se disminuye la pobreza en cinco puntos quiere decir que en el 2011 se habrá eliminado totalmente", expresó irónicamente Toledo. El líder de Perú Posible cuestionó la metodología empleada para obtener las cifras y las críticas que ha generado entre especialistas nacionales.

El economista Carlos Parodi agregó que no hace falta ser experto para darse cuenta que la pobreza no se redujo como señala el INEI, pues la realidad cotidiana evidencia la ausencia de cambios tan significativos. Refirió que el INEI hizo un juego aritmético para aparentar la reducción y que una verdadera medición debe contar con más variables y verificar si realmente la calidad de vida de los peruanos mejoró.

Yankees come home

Junto al modelo de abrir todo su territorio a las multinacionales, especialmente las mineras que exploran en busca de oro y otros minerales preciosos, el gobierno también ha abierto las fronteras para el ingreso de tropas norteamericanas a través de ejercicios militares casi permanentes.

A mediados del pasado mes de mayo, el Congreso autorizó el ingreso de tropas norteamericanas para realizar ejercicios “humanitarios hasta por lo menos el mes de septiembre. En la discusión parlamentaria salió a la luz la presencia ya de soldados norteamericanos en la región centro andina de Ayacucho. Según presidente de esa región (gobernador), Ernesto Molina, hace más de un año que soldados norteamericanos están en su jurisdicción y aseguró desconocer a que se dedican. Esto aparte de funcionarios de la DEA que trabajan en el país, y responsables hace un par de años del derribo de una avioneta civil que confundieron con narcotraficantes. La decisión de la mayoría aprista del Congreso fue fuertemente cuestionada por la oposición y despertó las sospechas internacionales de que Estados Unidos pretende trasladar a Perú la base de Manta de Ecuador al vencer el convenio el próximo año. La oposición también cuestionó el supuesto carácter ”humanista” de los ejercicios de las tropas norteamericanas en el país.

La parlamentaria Juana Huancahuari, del Partido Nacionalista (PNP) que representa a Ayacucho, dijo que las tropas extranjeras se proponen operar en el Valle de los ríos Apurímac y Ene, donde hay actividad de remanentes del grupo armado Sendero Luminoso y del narcotráfico. Van a realizar operaciones de erradicación de plantaciones de hoja de coca e involucrarse en acciones contra los grupos armados y el tráfico de drogas, bajo la cobertura de brindar ayuda humanitaria. Huancahuari señaló la responsabilidad del gobierno y el ministro de Defensa, Antero Flores, por no haber evaluado las graves implicancias de la presencia de militares norteamericanos armados, paseando por las calles y pueblos de Ayacucho.

Preguntó por qué tienen que venir militares de Estados Unidos a perforar algunos pozos de agua, construir unas pocas aulas escolares y tres centros médicos, si hay personal peruano capacitado para ello.

”Si vienen en misión humanitaria, para qué traen cuatro helicópteros de combate Chinook”, inquirió la legisladora, al señalar que las tropas extranjeras han sido autorizadas con el fin de infundir temor en la población y aprovechar su sensibilidad respecto al tema de la violencia.

Por su parte, el legislador José Urquizo, también del PNP, reveló que el Congreso, manejado por el gobernante Partido Aprista y grupos conservadores, se apresta a extender otro permiso para la entrada de más soldados norteamericanos. Agregó que el ingreso de las tropas extranjeras a Ayacucho es un acto de provocación contra las fuerzas sociales, que preparan medidas de rechazo a los militares estadounidenses y dijo que su bancada exige que el ministro Flores dé explicaciones al Congreso.

El congresista opositor Víctor Mayorga manifestó preocupación por la constante presencia de militares norteamericanos en el país y dijo sospechar que la misma está relacionada con planes de Washington para establecer una base militar, en reemplazo de la de Manta, Ecuador, próxima a desmantelarse. Indicó que el gobierno tramitó unas 30 autorizaciones para la entrada de fuerzas del ejército, la armada y la fuerza aérea de Estados Unidos.

Al anunciarse el ingreso del último contingente, para Ayacucho, el líder opositor Ollanta Humala planteó que, si es cierto que los militares extranjeros vienen a colaborar en tareas civiles, por qué traen armas, incluyendo helicópteros.

Por otra parte, el periodista venezolano José Vicente Rangel, ex vicepresidente del país, denunció que Perú instaló hace tres meses un centro de entrenamiento militar multinacional, situado en la población de Iquitos, en la Amazonía, autorizado por el presidente Alan García y controlado por personal de Estados Unidos e Israel. Rangel señaló que su función es entrenar a grupos procedentes de países de la región con gobiernos progresistas, a los cuales le hacen oposición.

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Bombay: claves de la masacre… Ejército indio pone fin a terror, con 195 víctimas …

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Bombay: claves de la masacre

Editorial

Los ataques terroristas perpetrados hace dos días en Bombay, y atribuidos por el gobierno indio a militantes procedentes del vecino Pakistán, son sin duda un hecho bárbaro que ha causado más de un centenar de muertos y más de 300 heridos entre civiles inocentes y que, sea cual fuere la causa política, religiosa o nacional a la que se afilien los agresores, ha generado el justificado repudio mundial.

Más allá de la condena es preciso, sin embargo, analizar los contextos en los que tuvo lugar el cruento ataque. Es necesario recordar que las fuentes de la actividad terrorista en India se ubican, principalmente, en los conflictos étnicos, religiosos y territoriales que dejó sembrados el colonialismo inglés en la frontera indo-paquistaní: el de Cachemira, poblada en su mayoría por musulmanes, y el del Punjab, cuya población, en la que predomina la etnia sij, se encuentra dividida de manera artificial entre ambos países.

Esa herencia nefasta no sólo ha provocado cuatro guerras entre India y Pakistán y una peligrosa carrera armamentista –en el contexto de la cual ambos países desarrollaron armas atómicas–: ha sido, además, el telón de fondo de los asesinatos de Mahatma Gandhi y de Indira Gandhi, y se ha traducido en una enconada violencia cíclica en el país. El antecedente más próximo es el de julio de 2006, cuando los trenes suburbanos de la propia Bombay fueron atacados con bombas, lo que dejó unos 190 muertos.

Desde otro punto de vista, resulta significativo que la carnicería perpetrada en Bombay ocurra tras siete años de lo que el gobierno de Estados Unidos aún denomina “guerra contra el terrorismo internacional”, empeño cuyo signo verdadero es el pillaje neocolonial y que, en materia de seguridad, no se ha traducido en un resultado apreciable.

Cierto, los grupos que recurren al terrorismo en India no necesariamente están vinculados con los sectores del fundamentalismo islámico que organizaron los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, pero no deja de ser paradójico que una operación terrorista en gran escala sacuda al mundo justo en los días finales de la presidencia de George W. Bush, quien se presentó como el gran cruzado contra el terrorismo en el mundo, y que en esa caracterización ordenó la invasión, la devastación y la ocupación de dos países –Afganistán e Irak–, atropelló los derechos humanos en Estados Unidos y en el extranjero, erigió centros de tortura y redes de desaparición forzada de personas, y alentó, de esa forma, una severa regresión de los avances civilizatorios en todo el mundo.

A despecho de todo eso, el fenómeno que se pretendía combatir sigue vivo y presente, en Irak, en Afganistán, en India y en muchos otras naciones, con o sin tropas invasoras estadunidenses, y es claro que no podrá ser resuelto a punta de bombardeos.

 

Bombay: el fin pero no el final

Soutik Biswas
BBC, Bombay

Comandos en uno de los jardines

Este sábado no fueron turistas los que se pasearon por los jardines del hotel.

En el patio delantero del hotel Taj Mahal Palace, las ambulancias esperaban su turno para llevar a los muertos a la morgue, horas después de que el sitio de 60 horas finalizara, en la mañana del sábado.

ÚLTIMAS NOTICIAS

Las autoridades indias advierten que el saldo de muertos podría aumentar, ahora que retiran los cuerpos de los hoteles.  Al menos 195 personas perdieron la vida. En India ya empezaron los funerales de algunas de las víctimas. La mayoría de los muertos fueron indios. Al menos 15 miembros de las fuerzas de seguridad india perdieron la vida.

Entre los extranjeros muertos había israelíes, chinos, australianos, tailandeses, alemanes, japoneses, británicos, franceses, estadounidenses, italianos, canadienses, singapurenses y mauricianos.

Cajas de guantes quirúrgicos de látex se apilaban en una esquina y el personal sanitario entraban con baldes y botellas de desinfectante. Los comandos indios seguían revisando cada habitación en busca de sobrevivientes, cadáveres o municiones, pues hasta terminar no podían declarar que el lugar era seguro. Y afuera, los empleados del Taj Mahal corrían de un lado a otro con lo que parecían listas de huéspedes, tratando de averiguar quiénes no habían sido encontrados aún.

No se sabe todavía cuántos huéspedes estaban en el hotel de 565 habitaciones, una de las más famosos de Bombay, cuando los atacantes irrumpieron el miércoles por la noche.

Daños adentro del hotel

Mucho se arruinó.

Tampoco se sabe aún cuántos perdieron la vida en los restaurantes y el lobby, que estaban llenos cuando el ataque empezó.

“Hay mucha gente muerta adentro. Es un desastre”, susurró un socorrista. “La operación aún no termina; seguimos muy perturbados”.

 

“Inimaginable”

Los comandos indios iniciaron un nuevo asalto en el hotel en la madrugada del sábado. Nuevamente se vieron llamas salir de algunas partes del hotel, así como disparos intermitentes.

Algunas horas más tarde, el jefe de la policía de la ciudad declaró que el sitio había llegado a su fin y que los últimos tres hombres armados habían sido dados de baja.

Llamas saliendo de una ventana del hotel.

Parte del hotel volvió a arder durante la operación de la mañana. El jefe de los comandos, JK Dutt, le pidió a los huéspedes que estaban en sus habitaciones que abrieran las cortinas, para poderlos ver desde afuera.  Yo vi sólo a un hombre, con el uniforme del hotel, saliendo, cojeando, con al ayuda de otros dos.

Un poco más tarde, se escucharon dos explosiones controladas desde adentro del hotel y la policía explicó que estaban destruyendo municiones que encontraron. Al mediodía, otra explosión, más fuerte.  El bombero que entró a apagar las llamas tomó una fotografía con su celular de uno de los atacantes muertos. Al salir dijo que el olor adentro era “inimaginable”.

El gigante silencioso

Esto no terminará hasta que inspeccionemos hasta el último rincón y saquemos a todos los huéspedes, vivos o muertos

Empleado del Taj Mahal Palace

El hotel, uno de los más grandiosos de India, está ahora en silencio, tras tres noches de disparos y explosiones constantes de los atacantes y los comandos.

Parte de la majestuosa ala antigua del hotel fue destruida. Una capa de hollín oscuro cubre las paredes de ladrillo marrón y piedra. Hasta las ventanas de una sección del segundo piso están carbonizadas.

Nadie sabe cuánto de la elaborada decoración del hotel -cielo rasos de alabastro, tapices de seda tejidos a mano, una colección de arte excepcional- sobrevivió.

Interior hotel antes de los ataques.

Pasará algún tiempo antes de que el hotel recupere su grandiosidad.

“Pasará algún tiempo antes de que podamos aceptar la pérdida”, dijo un empleado.

“Esto no terminará hasta que inspeccionemos hasta el último rincón y saquemos a todos los huéspedes, vivos o muertos”.

El sitio del hotel Taj Mahal puede haber terminado, pero el conteo de los muertos y el cálculo de las pérdidas materiales apenas empieza.

Podrían pasar varios meses, hasta un año, antes de que el hotel más famoso de Bombay vuelva a la vida.

 

El Ejército indio pone fin a tres días de terror

 

Las autoridades señalan que un comando de élite mata a los tres últimos terroristas atrincherados en el interior del hotel Taj Mahal.-  Las víctimas ascienden a 195

ELPAÍS.com / AGENCIAS - Madrid / Bombay – 29/11/2008

Las tropas de élite del Ejército indio están registrando, habitación por habitación, el lujoso hotel Taj Mahal de Bombay, en busca de más terroristas que puedan permanecer escondidos, tres días después de los ataques terroristas coordinados que han dejado casi dos centenares de muertos.

Las fuerzas especiales han abatido a tiros esta madrugada (hora española) a los tres últimos terroristas que se encontraban atrincherados en el Taj. Los atentados realizados con explosivos, tiroteos y secuestro de rehenes en el Taj Mahal y el hotel Trident/Oberoi, además de un centro judío, han dejado 195 muertos y otros 295 heridos, según cifras oficiales. Entre los muertos hay 22 extranjeros, ninguno de ellos español.

Una vez controlada la situación, han comenzado las investigaciones, internas y externas, acerca de éstos, uno de los peores ataques que se han registrado en India. El presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, ha afirmado hoy que actuará “rápidamente” si existen evidencias de la participación de grupos o individuos de su país en los atentados de Bombai.

Asimismo, el gobierno de Londres investiga la existencia de una “conexión británica” a través de un equipo de la policía antiterrorista que fue enviado al día siguiente de los ataques. Los expertos certificarán las versiones según las cuales varios de los hombres que sembraron el terror en esa ciudad son ciudadanos de Reino Unido nacidos en Pakistán, o incluso nacidos en Reino Unido pero de ascendencia paquistaní.

Fuentes diplomáticas indias han dicho a la BBC que no hay evidencias de una “conexión británica” en la matanza, pero Londres colaborará en las indagaciones.

Días de Terror

“El Taj está controlado”, ha asegurado el jefe de policía Hasan Gafoor en declaraciones emitidas por la televisión india. En el asalto final ha fallecido un soldado. Ahora las fuerzas de seguridad lideradas por Jyoti Krishna Dutt, se encuentran revisando las instalaciones del hotel habitación por habitación.

Los empresarios españoles Alvaro Rengifo y Alejandro de la Joya han llegado esta mañana a Madrid tras el “horror” vivido por ambos en el hotel Trident, del que fueron rescatados este viernes. “Estoy muy bien, estoy con toda mi familia”, ha explicado desde su domicilio Rengifo. Este empresario y el consejero delegado de Ferrovial-Agromán, Alejandro de la Joya, han aterrizado en la base aérea de Torrejón de Ardoz en un avión privado fletado expresamente para su repatriación.

Mientras el hotel Trident (antiguo Oberoi) ha quedado este viernes “completamente bajo control” y “libre de terroristas”, así como el centro judío Nariman House, por la noche (sobre las 23.30 hora peninsular española) se han registrado unas cinco explosiones en el Taj. Esta madrugada, el Ejército ha comenzado un intenso tiroteo con los islamistas atrincherados en el establecimiento y las imágenes de televisión mostraban un incendio declarado en la planta baja.

En el cruento episodio han fallecido, según las autoridades, 18 extranjeros. Entre ellos un ciudadano británico, cuatro australianos, un italiano y un japonés. Además, el Gobierno de Estados Unidos ha confirmado la muerte de cinco ciudadanos estadounidenses.

Entre los heridos hay un matrimonio español, formado por Rafael Deaux y María Rosa Romero. Ambos continúan hospitalizados con pronóstico leve y su salud no corre peligro. Se prevé que permanezcan en la ciudad aún unos días.

Asalto al centro judío

Este viernes, un comando de élite asaltó el centro judío Nariman House, donde murieron cinco rehenes y dos secuestradores. Cientos de personas fueron testigos de los esfuerzos del Ejército por controlar la situación mediante una dura batalla en la que se registraron tiroteos y el lanzamiento de granadas.

La operación finalizó sobre las 14.00 hora española peninsular. Según J. K. Dutt, director general de la Guardia Nacional de Seguridad, sus hombres volaron un muro exterior del centro e irrumpieron en él, “neutralizando” a dos terroristas. Sin embargo, no pudieron evitar la muerte de cinco rehenes israelíes, entre ellos un rabino y su esposa, residentes en Brooklyn (Nueva York). El hijo de la pareja ha sido salvado por la niñera y se encuentra a salvo, informa Georgina Higueras.

Los autores

Este sábado se han conocido más detalles sobre los terroristas. Algunos de los islamistas atacantes visitaron Bombay meses antes y han vivido allí durante todo este tiempo fingiendo ser estudiantes, recoge el Times of India. El grupo habría visitado en varias ocasiones los dos hoteles asaltados. Los terroristas procederían la mayoría de Pakistán, pero durante estas visitas de reconocimiento se habrían hecho pasar por malasios. A pesar de que la pista paquistaní cobra fuerza, el primer ministro, Yusaf Raza Gilani, ha señalado que “Pakistán no tiene nada que ver con esto”.

El primer ministro indio, Manmonah Singh, en una comparecencia ante la nación, condenó los ataques y manifestó que su Gobierno tomará “las medidas necesarias para defender la seguridad” de los ciudadanos. Además, señaló a terroristas llegados de fuera del país como responsables de la matanza.

En un principio, la autoría de los atentados se atribuyó a la organización islamista Deccan Muyahidiny, que había reivindicado las acciones. Sin embargo, tres de los terroristas detenidos en el transcurso de la contraofensiva del ejército indio han confesado ser miembros de la célula rebelde con base en Pakistán, Lashkar-e-Taiba (Ejército de los Puros), según el diario Hindu. Lashkar-e-Taiba, uno de los grupos de milicianos islamistas más influyentes en Asia, había negado este jueves su implicación en los atentados.

Chile: ¿engaño en las cifras de pobreza?, por F. Larraín

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Felipe Larraín, El Mercurio

La polémica sobre la pobreza en Chile toma fuerza. Connotadas personalidades, entre ellas los ex Presidentes Ricardo Lagos y Patricio Aylwin, se han congratulado recientemente por la gran disminución de la pobreza en nuestro país. El vocero Francisco Vidal y la ministra del Mideplan, Paula Quintana, hacen otro tanto. Todos ellos usan las cifras oficiales, que están fuertemente cuestionadas. Es cierto que la pobreza ha disminuido en Chile, pero no lo que dice la información oficial. Y existe un creciente consenso entre los especialistas sobre la necesidad de actualizar las cifras oficiales, pero éste es resistido, y en algún caso descalificado, por las autoridades. El tema va mucho más allá de contar los pobres y tiene profundas implicancias sobre las políticas públicas, especialmente en momentos en que Chile enfrenta los coletazos de la crisis externa y un aumento significativo del desempleo. Revisemos este debate.

La ministra Quintana se refirió al tema en carta al director de “El Mercurio” del sábado 15 pasado, en respuesta a planteamientos realizados por el diputado Julio Dittborn, quien, a su vez, reaccionó a otra misiva del ministro Vidal. El centro de la discusión está en si la cifra oficial de 2,2 millones de pobres (13,7% de la población) para 2006 es o no correcta. Ella ha sido cuestionada por un estudio del suscrito, “Cuatro Millones de Pobres: Actualizando la Línea de Pobreza”, publicado en la revista Estudios Públicos y disponible para todos en http://www.cepchile.cl. Basándose en trabajos realizados por la Fundación para la Superación de la Pobreza, el estudio determina que había más de 4 millones de pobres (29% de la población) en 2006. En una reacción anterior a este estudio, la ministra Quintana me calificó de intencionalidad política, irresponsabilidad y errores metodológicos. Hoy se refiere al estudio como “académico y muy respetable”, lo que es, desde mi modesta perspectiva, un innegable progreso.

Los errores de la ministra

Sin embargo, la secretaria de Estado incurre en tres errores significativos, que creo importante aclarar. Primero, ella insiste en que el estudio aludido ocupa una metodología distinta a la oficial, y por tanto, sus resultados no resultan comparables. Esto es incorrecto. El estudio aplica básicamente la misma metodología de Mideplan para calcular la línea de pobreza oficial, y se basa en la misma Encuesta Casen 2006, la que no cuestiona. Tanto el estudio como la línea oficial siguen la metodología de la Cepal, cuya base es estimar el costo de una canasta mínima de alimentación, que contrasta con el ingreso de las personas (incluyendo ingreso autónomo, subsidios monetarios y alquiler imputado a la vivienda propia).

La gran diferencia es que, inexplicablemente, Mideplan sigue calculando la línea de pobreza con información de la IV Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) elaborada por el INE y que data de 1988. Sin embargo, hace casi una década está disponible la V EPF de 1996-97, que es la que utiliza el estudio. (Y hace pocos días incluso está disponible la VI EPF de 2007.) En una década hay numerosos cambios en los patrones de consumo; las necesidades no cambian, pero sí la forma de satisfacerlas. Para pasar de la V EPF al valor de la canasta mínima, el estudio utiliza el detallado trabajo liderado por la Fundación para la Superación de la Pobreza, ya publicado en Umbrales Sociales 2006. En base a este análisis se llega a determinar que los pobres eran el 29% de la población en 2006, y no 13,7% como indican las cifras oficiales; y que los indigentes son el 6,2% en vez del 3,2% oficial. Es decir, en nuestro país hay unos cuatro millones quinientos mil pobres, y no poco más de dos millones.

En segundo lugar, la ministra dice que si se aplicara la línea propuesta en el estudio al período 1990-2006 se concluiría que en 1990 la pobreza abarcaba al 56% de la población. Esto es confuso, o simplemente imposible. No resulta factible aplicar una línea que se basa en la Encuesta de Presupuestos Familiares de 1996-97 a la situación de 1990. Es por ello que el estudio aludido sólo puede calcular las cifras de pobreza para los años 2000, 2003 y 2006.

Finalmente, la ministra dice que “quienes tienen la esperanza de convencer a la ciudadanía (de que la pobreza no se ha reducido drásticamente) a partir de obtener cifras mayores con líneas más exigentes, están simplemente engañando al país”. Esta información incurre en un error y en una descalificación gratuita. Nadie discute que la pobreza ha disminuído en el tiempo, lo que es un importante logro del país; simplemente, los niveles de pobreza son más del doble de los que aparecen en las estadísticas públicas. Y el punto no es usar una línea más o menos exigente, sino reflejar la verdadera realidad de la pobreza con cifras actualizadas. Esto no es engañar, sino todo lo contrario.

El tema de fondo

Hacer aparecer la pobreza artificialmente menor a la realidad tiene dos serios problemas. Primero, si se cree en el número del 13,7%, parece que estuviéramos ganando la lucha contra la pobreza y el tema pierde prioridad en la discusión pública, cuando aún quedan más de cuatro millones de chilenos en esta condición. Segundo, si el diseño de las políticas públicas se focaliza en ese 13,7%, vamos a dejar muchos pobres sin atender adecuadamente.

Por último, es interesante constatar que en junio de 1999 el entonces subsecretario de Mideplan, Antonio Lara, se comprometió a actualizar la línea de pobreza en base a la V EPF, lo que aún no se ha cumplido; que el Consejo Asesor Presidencial Trabajo y Equidad (la Comisión Meller) también incluyó entre sus propuestas actualizar la línea de pobreza; y que una encuesta reciente realizada por Ipsos y la Alianza Comunicación y Pobreza (integrada por el Hogar de Cristo, la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales y la Fundación para la Superación de la Pobreza) revela que el 80% de los chilenos cree que los pobres son más del 25% de la población. ¿Querrán todos ellos engañar al país?

Venezuela y Chávez: elecciones decisivas el domingo próximo…

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chavez2A una semana de las elecciones regionales
El 23N, punto de inflexión en el proceso venezolano

José Vicente Rangel

El próximo domingo diecisiete millones de venezolanas y venezolanos decidirán en las urnas a los futuros gobernadores de estados y más de 300 alcaldes, incluidos los de la capital, Caracas, entre otros cargos. Estas elecciones son un punto de inflexión para el proceso encabezado por Hugo Chávez desde hace casi una década. Lo que está en juego es mucho más que el mapa electoral del país.

Pocas veces el proceso de construcción de lo que el presidente Chávez llama el “socialismo del siglo XXI” tuvo una parada tan determinante como la que se vive por estas horas en Venezuela, cuando se cierran las campañas electorales hacia el “23N”: las elecciones que deberán decidir 24 gobernadores de estados, 327 alcaldes y una multitud de legisladores y consejeros comunales.

Las encuestas más serias coinciden en presentar ganador al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en la mayoría del mapa electoral, aunque prevalecen dudas en algunos estados. Sin embargo, qué gobernador gana qué estado o cuál pierde es sólo un aspecto que se definirá el domingo. Hay otros. El primero, es saber sí el oficialismo se recuperará de la derrota del año pasado.

Repasemos. En diciembre de 2007, el NO a la reforma constitucional impulsada por el presidente Hugo Chávez se impuso por muy ajustado margen a nivel nacional, y más holgadamente en 8 estados considerados claves en el esquema electoral venezolano. Esa derrota inédita (Chávez jamás había perdido ningún tipo de elección desde que ganó las presidenciales de 1998) tuvo una razón central: 3 millones de ciudadanos que avalaron al presidente en la reelección de 2006 no concurrieron a las urnas al año siguiente. ¿Volverán ahora? Varios factores indican que sí.

Por un lado, el mismo presidente Chávez se puso al frente de la campaña electoral del PSUV, en su calidad de titular del partido y líder de lo que él mismo y muchos en Venezuela, en América Latina y el mundo gustan llamar “Revolución Bolivariana”. Diferencia central con la campaña de 2007, cuando la convocatoria a las urnas fue tibia. Los gobernadores chavistas hicieron pobres esfuerzos, cuando los hicieron, y el embrionario PSUV no estaba en condiciones de caminar solo, sin maquinara electoral. La del Movimiento Quinta República, la primigenia estructura partidaria del bolivarianismo estaba paralizada desde el reférendum confirmatorio de 2004.

Esta campaña fue bien distinta. Ahora fue el mismo Chávez quien se montó no sólo en las tarimas sino también tras la estructura de base en la lucha por convencer a los chavistas en el regreso masivo a las urnas: los “patrulleros” del padrón electoral de cada centro de votación en todo el país. Los desvelados pudieron ver por el canal estatal algunas de estas últimas noches al presidente y los referentes principales del PSUV llamando a “patrulleros” a la una de la mañana, para conocer el avance del trabajo de contactar, convencer y garantizar la presencia ante las máquinas de votación el próximo domingo de todos los adherentes del PSUV y de los indecisos sin bandería. Se puso así en marcha una maquinaria de convocatoria popular con el presidente Chávez como principal impulsor.

“Los patrulleros deben estar bien entrenados, esa es la garantía de la victoria, es la batalla práctica. Debemos convencer a los que están dudando y buscarlos estén donde estén, para garantizar ese voto que nos ayudará en la victoria”, dijo Chávez en un acto en el estado Barinas.

Así, es mucho lo que está en juego. Si esta estructura falla y no logra su objetivo de mantener “rojo rojito” la mayor parte del territorio nacional, será leído -interesadamente y no- como una derrota casi personal del presidente.

Justo antes que por disposición del Consejo Nacional Electoral de Venezuela quedara suspendida la difusión de encuestas electoral, varios medios estatales difundieron una encuesta de la estadounidense North American Opinion Research, que da como ganador a los candidatos del PSUV en 21 de los 24 estados de Venezuela. El respetado periodista local Eleazar Díaz Rangel en su columna del domingo pasado en el diario Ultimas Noticias coincidió en general con estos datos, citando otras fuentes.

Por otro lado, tampoco cambiaría el mapa en la capital, Caracas, donde el nuevo alcalde mayor sería el candidato de PSUV, Aristóbulo Istúriz. También se impondría el candidato del oficialismo en el municipio Sucre, una de las zonas populares de los aledaños a Caracas, central para el triunfo tanto en la capital como el estado Miranda, que seguiría en manos de Diosdado Cabello.

Los resultados favorables a Chávez en Caracas servirán también para aplacar el incipiente intento de algunos dirigentes estudiantiles de oposición reciclados en candidatos capitalinos antichavistas.

En suma, aunque tras el recuento de votos del 23N el oficialismo no obtenga la misma cantidad de estados que en las elecciones del 2004 (aquella vez fueron 22 sobre 24) tampoco la oposición capitalizará en el terreno la derrota del referéndum del 2007. Por el contrario, todo indica que lo que viene será la ratificación del liderazgo de Hugo Chávez, que perdura más allá de los vaivenes, las campañas de prensa, las dificultades y los errores propios del proceso político más auscultado, vilipendiado y ensalzado desde la revolución cubana para acá.

 

¡Fraude! Recurso del derrotado

Últimas Noticias

La oposición no habló durante un tiempo de la posibilidad de fraude en las elecciones del próximo domingo. Mientras mantuvo la ilusión -por cierto, funesta ilusión- de que había obtenido una gran victoria en el referendo del 2D, y que ese resultado era extrapolable, se mantuvo en el plano cívico.

Pero cuando debido a sus propias fallas, divisiones internas, falta de liderazgo y de discurso, constató -a través de encuestas y otras formas de medición- que la situación no la favorecería en las urnas y que sus cálculos en cuanto al número de gobernadores y alcaldes se evaporaban, cobró fuerza el recurso clásico, ritual, repetitivo del derrotado: denunciar fraude. ¿De qué manera? Comenzando, primero, a disparar contra el árbitro, el CNE, catalogándolo de instrumento de Chávez; y, luego, esparciendo la especie del ventajismo oficial -¿cuál, se pregunta cualquiera observador, es la realidad? La del gobernador Rosales y otros mandatarios regionales opositores y alcaldes de la misma tendencia política-, sembrando sospechas sobre el resultado de los comicios. Pero hay algo más de fondo respecto al planteamiento de fraude.

Acaban de realizarse elecciones municipales en Nicaragua y el Frente Sandinista se impuso abrumadoramente -de 87 alcaldes pasó a 96-, incluso en la capital, Managua. Enseguida el candidato derrotado, el banquero Montealegre, denunció fraude sin siquiera concluir el escrutinio. Y lo que es aún más grave: esa misma noche, con pasmosa sincronización, un vocero del Departamento de Estado secundó la denuncia de la oposición y cuestionó al máximo organismo electoral nicaragüense, afirmando que el resultado no era confiable porque no había suficientes observadores internacionales. Para mí se trata del “efecto Managua”, es decir, del cuestionamiento orquestado, no sólo de la elección en el municipio de un pequeño país centroamericano que, curiosamente, atrae la atención de una nación como EEUU con colosales problemas. Algo verdaderamente insólito, que trasciende el hecho puntual, como es la fijación de una política para la región. A mi juicio lo ocurrido con Nicaragua hay que conectarlo a la realización de las elecciones el próximo domingo, y a otros comicios que se celebrarán en la región.

En concreto: es la descalificación del sistema electoral regional debido al avance de las fuerzas progresistas que optaron por asumir la institución del sufragio. De ahí que los que aquí gritan ¡fraude! están en algo más…

El ciudadano Chávez

La intención es clara: hay que despojar a Hugo Chávez de todos sus derechos, y, por supuesto, de su vida. Lo del magnicidio no es cuento. Como tampoco el propósito de derrocarlo. Ambas fórmulas ya fueron ensayadas sin éxito. Pero estuvieron a punto de lograrlo.

El 11A y el golpe petrolero, acciones en las que estuvieron comprometidos, sin excepción, todos los partidos políticos de la oposición, al igual que la Iglesia católica, Fedecámaras, los medios y gremios profesionales, tenían como objetivo abolir la Constitución de 1999 y acabar con el Estado de derecho. También con la vida del Presidente, quien se salvó de milagro mientras estuvo prisionero.

Esos mismos factores han tratado de montar ahora una aventura similar que por razones obvias niegan. Mientras esos sectores hacen lo que les viene en gana y no disimulan su aviesa intención, avanza una campaña de deslegitimación del Gobierno constitucional y de cuestionamiento de la legalidad que representa el Presidente. No hay antecedentes en el mundo de ataques más feroces, de campañas más despiadadas y descalificadoras contra un Jefe de Estado, que los que se producen en Venezuela.

Aprovechando la permisividad legal existente, las garantías consagradas en la Constitución -hecha para preservar la libertad y no para reprimirla-, y el talante democrático de quienes gobiernan, se dan increíbles manifestaciones de irresponsabilidad y desprecio a la ley. Al extremo que la oposición traspasa todos los límites calificando como de facto al Gobierno e involucrándose en una confabulación antipatria con factores internacionales.

En este insólito contexto la oposición tiene plenos derechos, incluso el de conspirar y atentar contra la vida de Chávez, mientras que a éste se le niega todo. La oposición puede injuriar, agraviar, mentir, ofender, implicarse en aventuras desestabilizadoras y desprestigiar al país en el exterior, en tanto que al Presidente se le quiere negar lo más elemental: el derecho a defenderse; a responder los ataques despiadados de que es víctima y a difundir su obra de gobernante.

No pasa un día sin que alguien se querelle contra Chávez. Que se invoque cualquier motivo para promover acciones ante el Tribunal Supremo, el CNE, la Contraloría y la Fiscalía, al igual que ante la Cidh y cualquier otro organismo desde el cual sea posible escandalizar.

Si Chávez intenta defenderse como ciudadano, sin siquiera recurrir a los órganos jurisdiccionales competentes; si reclama el injusto tratamiento de que es objeto en los medios, enseguida se le acusa de autócrata. Si en una campaña electoral como la actual ejerce el derecho cívico de irse a la calle a debatir, a exponer planes, a polemizar y a llamar a votar por los candidatos de su partido -al igual que lo hacen gobernadores y alcaldes de la oposición- es acusado de ventajista. O sea, que Chávez no tiene derechos. Todos los confiscó la oposición. El ciudadano Chávez no existe.

Pero esta grotesca forma de hacer política y tan descarada manifestación de irracionalidad con la que se quiere confundir al pueblo, revierte negativamente contra la oposición como hasta ahora ha ocurrido. Lo veremos el próximo domingo. Eso sí, votando y, sobre todo, aceptando los resultados, como Chávez lo dijo mientras la oposición guarda sospechoso silencio. Y algunos de su voceros ya hablan de fraude.

 
 
Algunos indicadores del “populismo chavista”
 

Chávez: diez victorias y media

 

 

Con libérrimas garantías para la oposición (cosa que cualquier observador desprejuiciado calificaría de “insólitas”), el pueblo de Venezuela concurrirá a las urnas el domingo venidero. Esta vez, para elegir gobernadores y alcaldes.

Si los pronósticos aciertan, la revolución bolivariana volverá a imponerse en las urnas. Algunas firmas de encuestas pronostican que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) conseguirá 21 de 23 gobernaciones y 329 alcaldías del país (67 por ciento).

Tres comicios presidenciales (1998, 2000, 2006); tres referendos constitucionales (dos en 1999, uno en 2004); dos elecciones parlamentarias (1999, 2005); dos municipales y parroquiales (2000, 2005), y una más, regional (2004). Hugo Chávez sólo perdió el referendo para la reforma constitucional (diciembre de 2007).

Diez años de democracia real, y 11 victorias electorales consecutivas, incluyendo la que perdió por la mínima diferencia. Total y efectivo: diez y media victorias. ¿Qué “misterios” subyacen en el masivo apoyo que reciben Chávez y el gobierno que conduce?

Revisemos algunos indicadores de lo que algunos sabios llaman “metapolítica populista chavista” (periodo 1998-2007, datos oficiales).

• Pobreza extrema: bajó de 20.3 a 9.4 por ciento.

• Pobreza general: de 50.4 a 33.07.

• Brecha riqueza-pobreza: de 28.1 a 18.

• Mortalidad infantil: de 21.4 a 13.9 por cada mil nacidos vivos.

• Desocupación: de 16.06 a 6.3.

• Salario mínimo: de 100 mil bolívares, a 614 mil 790 (154 a 286 dólares –el más alto de América Latina–, sin incluir el “cesta-ticket”, y otros beneficios que reciben 2 millones 58 mil 373 trabajadores y trabajadoras de los sectores público y privado).

• Aumento del poder adquisitivo: 400 por ciento.

• Inflación promedio: gobierno de Jaime Lusinchi (1984-88) 22.7 por ciento; Carlos Andrés Pérez (1989-93) 45.3; Rafael Caldera (1994-98) 59.4; Hugo Chávez (1999-2007) 18.4 por ciento.

• Educación: de 3.38 a 5.43 por ciento (inversión social respecto del PIB).

• Educación prescolar: de 44.7 a 60.6.

• Educación básica: de 89.7 a 99.5

• Educación media y diversificada: de 27.3 a 41.

• Educación superior: de 21.8 a 30.2.

• Alimentación escolar: de 252 mil 284 a un millón 815 mil 977 beneficiarios.

• Acceso a Internet: de 680 mil a 4 millones 142 mil 68 usuarios.

• Salud: de 1.36 a 2.25 por ciento.

• Acceso al agua potable: de 80 a 92 por ciento

• Recolección de aguas servidas: de 62 a 82.

• Situación económica futura del país (“mucho mejor”, “un poco mejor”): 50 por ciento de los consultados por Latinbarómetro respondió “mucho mejor”, en tanto el promedio de los países latinoamericanos dijo “poco mejor” (31 por ciento).

• Situación económica actual (“muy buena”, “más buena”): 52 por ciento de los venezolanos respondieron “muy buena”, en tanto el promedio continental fue “buena” para 21 por ciento.

La encuestadora chilena Latinbarómetro, nada “chavista” por cierto, realizó un par de mediciones en torno al “grado de satisfacción con la democracia”. En 1998, Venezuela figuraba con 35 puntos, por debajo del promedio general. En 2007, la confianza creció a 59 por ciento.

En cuanto a desempeño del Estado y políticas públicas, 67 por ciento de los venezolanos piensan que el Estado puede resolver todos sus problemas, contra un promedio de 38 por ciento que en América Latina piensa igual.

Aprobación o desaprobación de la gestión del gobierno encabezada por Chávez: 61 por ciento respondió a Latinbarómetro positivamente, por debajo de 75 alcanzado en abril de 2002, cuando el fallido golpe de Estado respaldado por Washington y Madrid.

En 2007, la confianza depositada en Chávez fue de 60 por ciento, contra un promedio de 43 puntos respecto de otros gobernantes de América Latina.

Otra encuestadora, la famosa Gallup, preguntó a más de 50 mil personas del mundo: “en lo que a usted concierne, ¿cree que 2008 será mejor o peor que 2007?” Entre 54 países, Venezuela ocupó el quinto lugar: 53 por ciento de optimistas.

Tales son los datos que ocultan la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el grupo español Prisa, y los medios electrónicos de embrutecimiento colectivo (CNN, Fox, Televisa, Tv Azteca, Venevisión, Tv Globo, Multimedios Clarín, etcétera).

Y ahora, una de tres, vote usted:

a) Chávez es un “Mussolini tropical”, como dijo un escritor viejito, con vuelo propio;

b) Chávez es un “caudillo tele-evangélico”, como dijo un escritor menos viejito, sin vuelo propio;

c) Chávez es un hombre querido y respetado por su pueblo, y está dispuesto a defender las grandes transformaciones habidas en el decenio pasado.

Rebelion.org

La crisis empieza a afectar a América Latina

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El País.com, 25/10/2008

Hasta hace un par de semanas, la retórica latinoamericana a propósito de la magna crisis financiera que azota a Occidente (ya cada vez más a Oriente también) se caracterizaba por una mezcla muy peculiar de jactancia y prepotencia. Por un lado, líderes como Cristina Fernández, de Argentina, y Hugo Chávez, de Venezuela, proclamaban el fin del neoliberalismo, el bien merecido castigo a Estados Unidos por los incontables e innegables pecados de Bush, y la plena justificación de políticas diferentes: por fin parecía que otro mundo fuera posible. Por otro lado, mandatarios como Lula y Calderón, de Brasil y México, respectivamente, aseguraban que la crisis no afectaría a sus países, por distintos motivos: el presidente brasileño decidió que “ésta es una crisis de Bush”, y los colaboradores del mexicano aseveraban que la economía de México estaba “blindada” contra los estragos de la crisis. Por último, se alegaba que en el pasado (crisis de la deuda de 1982, efecto tequila de 1995, devaluación brasileña de 1999), las hecatombes se originaban en América Latina y se extendían hacia el norte. Ahora no es el caso, y por tanto no hay razón para suponer que el contagio se produzca. Todas estas tesis se antojan cada día más falsas.

Se han quedado en el camino, por equivocadas e irresponsables, y sobre todo porque la realidad se ha encargado de desmentirlas. Para empezar, las principales monedas latinoamericanas (el peso mexicano, el real brasileño, el bolívar venezolano, el peso argentino) han sufrido devaluaciones de hecho importantes en las últimas semanas, al extenderse el nerviosismo de Wall Street y de los mercados europeos a nuestros países. Estos movimientos, a su vez, han comenzado a generar dos tipos de fenómenos: brotes inflacionarios o alzas en las tasas de interés para retener capitales, que posteriormente se transfieren al conjunto de la sociedad (hipotecas, automóviles, tarjetas de crédito).

El segundo impacto, más importante sin duda, consiste en la caída de los precios de los principales productos de exportación latinoamericanos -los commodities- en los últimos tiempos. La soja, el petróleo, el cobre, el hierro, el carbón, en buena medida las locomotoras de la expansión económica reciente de América Latina, han sufrido derrumbes, y los consiguientes ingresos gubernamentales, también. El Gobierno argentino percibe una importante proporción de sus ingresos fiscales de impuestos a la exportación sobre la soja; el fisco mexicano depende en más del 30% de las exportaciones de petróleo. Se caen los ingresos, aumentan los déficit, o se enfrían las economías.

El tercer impacto, complementario del primero, consiste en un hecho generalmentedesconocido por el gran público, aunque muy pertinente para los analistas e inversionistas. Hoy en día, 38 empresas brasileñas, 20 mexicanas, 15 chilenas, 11 argentinas y varias peruanas y colombianas se cotizan en la Bolsa de Valores de Nueva York. El sistema mediante el cual esto sucede lleva el acrónimo de ADRs -American Depository Receipts-, que le permite al inversionista norteamericano comprar y vender, indirectamente, acciones en estos países. Huelga decir que un gran número de empresas europeas hacen lo mismo. La diferencia estriba en que la proporción de la capitalización de mercado controlado por estas empresas latinoamericanas en las Bolsas locales es muy superior al de las europeas. El mejor ejemplo es el Grupo Carso, el holding de Teléfonos de México y América Móvil, que representa casi el 50% de las transacciones de la Bolsa Mexicana de Valores.

Cuando el Índice Dow Jones cae en Nueva York, arrastra a la baja a los ADRs de América Latina, que a su vez afectan a las Bolsas en cada país. Los inversionistas se salen de la Bolsa, y se van donde siempre se han ido los ricos latinoamericanos cuando se ponen nerviosos: a dólares. Esto genera presiones adicionales sobre el tipo de cambio, con las consecuencias que ya vimos.

En otras palabras, en una economía globalizada, la mera idea de que algún país -sobre todo con economías tan abiertas como la mexicana, la chilena, la peruana e incluso la brasileña y la argentina- pueda permanecer al margen de la crisis es ilusa en el mejor de los casos, si no es que francamente peregrina. Pero incluso más ingenua resulta la esperanza de que, por un lado, la crisis financiera no azote a la llamada “economía real” de los países ricos, y que dicho impacto no surta efectos en la “economía real” de los países de ingreso medio, principalmente de América Latina. De nuevo, ambas tesis son falsas.

Al empezar a despejarse la incertidumbre financiera, y al iniciarse, por fin, una respuesta ordenada del G-7, comienza a entreverse lo que dejó el tsunami al tiempo de la resaca. Queda una vasta zona de desastre, ante todo en Estados Unidos (y quizás España), pero de alguna manera en todo el mundo industrializado. George Bush, en lugar de pedirle “sangre, sudor y lágrimas” a sus compatriotas después del 11 de septiembre, les aconsejó que se fueran de compras. Le tomaron la palabra: vivienda, automóviles, yates pequeños, televisores de plasma, vacaciones a granel, etc. Pero el consumidor estadounidense, locomotora tradicional de la economía de su país, se endeudó hasta el cogote. Hoy, para salir de la crisis de la economía real, va a tener que desendeudarse, y para ello va a tener que ahorrar, y por tanto, recortar su consumo. De todo, y por un plazo indefinido: nadie conoce exactamente el tamaño de la burbuja que reventó.

Y este recorte, o el receso económico consiguiente, no podrá dejar de generar consecuencias en el resto de las economías del mundo. Primero en China y Asia oriental: su dinamismo ha provenido de muchos factores, pero entre otros del hambre insaciable del consumidor norteamericano por la infinita cantidad de gadgets que los asiáticos producen. Al caerse la demanda por sus bienes, caerá también su demanda por los bienes de otros, y en particular por los commodities procedentes de América Latina. De allí el desplome del precio del petróleo, pero también de las demás materias primas. Y de allí, también, el contagio de economía real a economía real.

Esto será aún más cierto en el caso de países como México, que dependen mucho menos que otros de las ventas de commodities, pero mucho más que otros del mercado norteamericano. El país azteca exporta principalmente manufacturas, y alimentos de elevado valor agregado como hortalizas; pero dirige el 90% de sus ventas a Estados Unidos. No se requiere un premio Nobel de Economía para entender lo que le va a suceder a la economía mexicana.

América Latina va a sufrir los estragos de la crisis. Es cierto que se encuentra mejor preparada que nunca para enfrentar este reto, y que algunos países emergerán del drama mejor que otros. Justamente México, Chile, Brasil, Uruguay, Colombia, por la prudencia y ortodoxia de sus políticas macroeconómicas, y la calidad de sus liderazgos, deben de salir adelante sin mucho más que raspones y moretones. Otros, como Argentina, Perú, Paraguay, los centroamericanos y la República Dominicana, se verán más golpeadas, pero al final del día, podrán sortear la adversidad. A los demás -Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba-, Dios los coja confesados.

Jorge Castañeda, ex secretario de Relaciones Exteriores de México, es profesor de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Nueva York.

Perú y la violencia: ¿vuelve Sendero Luminoso?

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MATO A DOCE MILITARES EN UNA EMBOSCADA A 600 KILOMETROS DE LA CAPITAL

El mayor ataque de la guerrilla maoísta en una década se produjo en su último reducto selvático, una zona cocalera enclavada en la selva. Los guerrilleros abrieron fuego contra un convoy con armas automáticas. También murieron siete civiles.

Por Carlos Noriega, Página/12

Desde Lima

En momentos que el gobierno de Alan García atraviesa su peor crisis política a raíz de un escándalo de corrupción que precipitó la renuncia de su gabinete, el grupo maoísta Sendero Luminoso reapareció en escena emboscando a una patrulla militar en una agreste zona montañosa ubicada a unos 600 kilómetros sudeste de Lima. En el ataque, que se produjo en la noche del jueves, murieron doce militares y siete civiles. Otros tres civiles, entre ellos un niño, quedaron gravemente heridos. Este es el mayor ataque de Sendero Luminoso en la última década. La emboscada se produjo en el valle de los ríos Apurímac y Ene, zona conocida como el VRAE, donde Sendero tiene su último reducto y también domina el narcotráfico. Esta es considerada como la región más violenta del país.

Ya oscurecía cuando la patrulla militar de cuatro vehículos portatropas, que venía de una celebración por el aniversario del poblado de Tintaypuco, en la región de Huancavelica, tomó una curva en el estrecho camino rodeado de bosques y una carga explosiva estalló a su paso. Desde ambos lados del camino, los senderistas dispararon con armas automáticas contra los ocupantes de los vehículos. En el convoy militar también viajaban civiles. Según un comunicado oficial de las fuerzas armadas, los soldados respondieron el ataque y se produjo un enfrentamiento que “duró varias horas”. Terminado el enfrentamiento quedaron en el piso 19 cadáveres y varios heridos, al menos tres de ellos graves. Las autoridades no reportaron bajas entre los senderistas.

Desde el 30 de agosto, las fuerzas armadas han lanzado una ofensiva militar en el VRAE, que con más de 15 mil hectáreas de hoja de coca vive de este producto y es el mayor abastecedor de materia prima de las mafias del narcotráfico que elaboran cocaína. Los narcos y Sendero marcan la pauta en el lugar. Fuerte en esa remota región, pero aislado del resto del país, Sendero tiene en el VRAE unos 300 hombres. La ofensiva militar lanzada el 30 de agosto tiene como objetivo tomar el último refugio senderista en el VRAE, que tiene su centro en el poblado de Vizcatán, ubicado en una región montañosa de muy difícil acceso, entre los Andes y la selva amazónica. Los militares atacaron con rockets desde helicópteros antes de ingresar a la zona. Más de un centenar de campesinos que viven en el lugar huyeron de sus casas y se ha denunciado la desaparición de once personas como consecuencia de la ofensiva militar.

El gobierno niega las desapariciones y solamente admite la muerte de cinco “delincuentes narcoterroristas”. Sin embargo, el hallazgo de fosas con cuatro cadáveres de campesinos y las versiones de pobladores de la zona confirmarían las denuncias de la existencia de víctimas entre la población civil como consecuencia de los ataques militares. Marcelino Pichardo, un campesino de 52 años, aseguró que cuatro cadáveres que fueron exhumados por las autoridades judiciales son de familiares suyos que no tenían relación con Sendero. Todos ellos presentan heridas de bala. Uno de los muertos es una mujer que tenía cinco meses de embarazo.

“En esa zona todos son narcoterroristas o colaboradores”, señaló el ministro de Defensa, Antero Flores Aráoz, justificando la muerte de estos cuatro pobladores a mano de los militares. Con esas palabras, puso a toda la población civil de la zona como blanco de la ofensiva militar. Y sobre los siete campesinos que siguen desaparecidos, el ministro dijo que “no existen” porque sus nombres no figuran en el registro nacional de identidad, desconociendo que es común entre los campesinos de las zonas alejadas no registrarse. “Físicamente sí existen y ahora ya no están”, le respondió Paola Ca-ccha, abogada de los familiares de los desaparecidos.

Estas denuncias de ejecuciones y desapariciones de militantes de Sendero Luminoso se producen en momentos que el presidente García ha exigido que se ponga fin a los juicios contra los militares acusados por violaciones a los derechos humanos.

Escrito por Eduardo Aquevedo

11 octubre, 2008 a 3:56

Desigualdad del ingreso en el mundo por países (Informe PNUD).

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La lista de países por igualdad de ingreso está basada en el coeficiente Gini, de acuerdo al informe de desarrollo humano realizado por la ONU en 2005. Este coeficiente representa el nivel de distribución de ingresos, donde el 0 es que los ingresos y el consumo están exactamente dividos, mientras el 1 representaría que sólo una persona posee toda la riqueza.

La lista adjunta incluye una comparación entre el ingreso del quintil y decil más rico con respecto al quintil y decil más pobre (20% y 10%, respectivamente).

Lista

↓ Territorio ↓ Índice Gini ↓ Deciles ↓ Quintiles ↓ Año ↓
1 Bandera de Dinamarca Dinamarca 0,247 8,1 4,3 1997
2 Bandera de Japón Japón 0,249 4,5 3,4 1993
3 Suecia 0,250 6,2 4,0 2000
4 Bélgica 0,250 7,8 4,5 1996
5 Bandera de la República Checa República Checa 0,254 5,2 3,5 1996
6 Bandera de Noruega Noruega 0,258 6,1 3,9 2000
7 Eslovaquia 0,258 6,7 4,0 1996
8 Bosnia y Herzegovina 0,262 5,4 3,8 2001
9 Uzbekistán 0,268 6,1 4,0 2000
10 Bandera de Finlandia Finlandia 0,269 5,6 3,8 2000
11 Bandera de Hungria Hungría 0,269 5,5 3,8 2002
12 ARY Macedonia 0,282 6,8 4,4 1998
13 Albania 0,282 5,9 4,1 2002
14 Alemania 0,283 6,9 4,3 2000
15 Eslovenia 0,284 5,9 3,9 1998
16 Bandera de Ruanda Ruanda 0,289 5,8 4,0 1983
17 Bandera de Croacia Croacia 0,290 7,3 4,8 2001
18 Ucrania 0,290 6,4 4,3 1999
19 Bandera de Austria Austria 0,300 7,6 4,7 1997
20 Etiopía 0,300 6,6 4,3 1999
21 Bandera de Rumania Rumania 0,303 8,1 5,2 2002
22 Mongolia 0,303 17,8 9,1 1998
23 Bielorrusia 0,304 6,9 4,6 2000
24 Bandera de los Paises Bajos Países Bajos 0,309 9,2 5,1 1999
25 Bandera de Rusia Rusia 0,310 0,7 4,8 2002
26 Bandera de Corea del Sur Corea del Sur 0,316 7,8 4,7 1998
27 Bangladesh 0,318 6,8 4,6 2000
28 Lituania 0,319 7,9 5,1 2000
28 Bulgaria 0,319 9,9 5,8 2001
29 Bandera de Kazajistán Kazajistán 0,323 7,5 5,1 2003
30 Bandera de India India 0,325 7,3 4,9 1999
31 Tayikistán 0,326 7,8 5,2 2003
32 Bandera de Francia Francia 0,327 9,1 5,6 1995
33 Pakistán 0,330 7,6 4,8 1998
34 Bandera de Canadá Canadá 0,331 10,1 5,8 1998
35 Suiza 0,331 9,9 5,8 1992
36 Sri Lanka 0,332 8,1 5,1 1999
37 Burkina Faso 0,333 19,3 9,5 1998
38 Yemen 0,334 8,6 5,6 1998
39 Letonia 0,336 9,2 5,6 1998
40 Bandera de Polonia Polonia 0,341 8,6 5,5 2002
41 Indonesia 0,343 7,8 5,2 2002
42 Bandera de Egipto Egipto 0,344 8,0 5,1 1999
43 Bandera de España España 0,347 10,3 6,0 2006
44 Kirguistán 0,348 8,6 5,5 2002
46 Bandera de Australia Australia 0,352 12,5 7,0 1994
47 Bandera de Argelia Argelia 0,353 9,6 6,1 1995
48 Grecia 0,354 10 6,2 1998
49 Israel 0,355 11,7 6,4 1997
50 Bandera de Irlanda Irlanda 0,359 9,7 6,1 1996
51 Bandera del Reino Unido Reino Unido 0,360 13,8 7,2 1999
52 Bandera de Italia Italia 0,360 11,6 6,5 2000
53 Bandera de Nueva Zelanda Nueva Zelanda 0,362 12,5 6,8 1997
54 Jordania 0,364 9,1 5,9 1997
55 Azerbaiyán 0,365 9,7 6,0 2001
56 Bandera de Nepal Nepal 0,367 9,3 5,9 1995
57 Bandera de Georgia Georgia 0,369 12 6,8 2001
58 Maldivas 0,369 10,3 6,5 2002
59 Vietnam 0,370 9,4 6,0 2002
60 Laos 0,370 9,7 6,0 1997
61 Estonia 0,372 14,9 7,2 2000
62 Armenia 0,379 11,5 6,8 1998
63 Jamaica 0,379 11,4 6,9 2000
64 Tanzania 0,382 10,8 6,7 1993
65 Bandera de Portugal Portugal 0,385 15 8,0 1997
66 Mauritania 0,390 12 7,4 2000
67 Bandera de Marruecos Marruecos 0,395 11,7 7,2 1998
68 Mozambique 0,396 12,5 7,2 1996
69 Bandera de Túnez Túnez 0,398 13,4 7,9 2000
70 Turquía 0,400 13,3 7,7 2000
71 Bandera de Trinidad y Tobago Trinidad y Tobago 0,403 14,4 8,3 1992
72 Bandera de Guinea Guinea 0,403 12,3 7,3 1994
73 Camboya 0,404 11,6 6,9 1997
74 Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos 0,408 15,9 8,4 2000
75 Turkmenistán 0,408 12,3 7,7 1998
76 Bandera de Ghana Ghana 0,408 14,1 8,4 1998
77 Bandera de Senegal Senegal 0,413 12,8 7,5 1995
78 Singapur 0,425 17,7 9,7 1998
79 Kenia 0,425 13,6 8,2 1997
80 Bandera de Irán Irán 0,430 17,2 9,7 1998
81 Bandera de Uganda Uganda 0,430 14,9 8,4 1999
82 Nicaragua 0,431 15,5 8,8 2001
83 Tailandia 0,432 13,4 8,3 2000
84 Hong Kong 0,434 17,8 9,7 1996
85 Bandera de Ecuador Ecuador 0,437 44,9 17,3 1998
86 Bandera de Uruguay Uruguay 0,446 18,9 10,4 2000
87 Camboya 0,446 15,7 9,1 2001
88 Costa de Marfil 0,446 16,6 9,7 2002
89 Bandera de la República Popular China China 0,447 18,4 10,7 2001
90 Bandera de Bolivia Bolivia 0,447 24,6 12,3 1999
91 Bandera de México México 0,485 45 19,3 2002
92 Filipinas 0,461 16,5 9,7 2000
93 Bandera de Costa Rica Costa Rica 0,465 25,1 12,3 2000
94 Guinea-Bissau 0,47 19 10,3 1993
95 República Dominicana 0,474 17,7 10,5 1998
96 Madagascar 0,475 19,2 11,0 2001
97 Gambia 0,475 20,2 11,2 1998
98 Burkina Faso 0,482 26,2 13,6 1998
99 Bandera de Venezuela Venezuela 0,491 62,9 17,9 1998
100 Bandera de Malasia Malasia 0,492 22,1 12,4 1997
101 Bandera del Perú Perú 0,498 49,9 18,4 2000
102 Malawi 0,503 22,7 11,6 1997
103 Bandera de Mali Malí 0,505 23,1 12,2 1994
104 Níger 0,505 46 20,7 1995
105 Bandera de Nigeria Nigeria 0,506 24,9 12,8 1996
106 Papúa Nueva Guinea 0,509 23,8 12,6 1996
107 Bandera de Argentina Argentina 0,513 [1] 39,1 18,1 2006
108 Zambia 0,526 41,8 17,2 1998
109 El Salvador 0,532 47,4 19,8 2000
110 Bandera de Chile Chile 0,538 [2] 31,3 13,1 2006
111 Bandera de Honduras Honduras 0,550 49,1 21,5 1999
112 Bandera de Panamá Panamá 0,564 62,3 24,7 2000
113 Bandera de Zimbabue Zimbabue 0,568 22,0 12,0 1995
114 Bandera de Colombia Colombia 0,576 57,8 22,9 1999
115 Bandera de Paraguay Paraguay 0,578 73,4 27,8 2002
116 Bandera de Sudáfrica Sudáfrica 0,578 33,1 17,9 2000
117 Bandera de Brasil Brasil 0,593 68,0 26,4 2001
118 Bandera de Guatemala Guatemala 0,599 55,1 24,4 2000
119 Suazilandia 0,609 49,7 23,8 1994
120 República Centroafricana 0,613 69,2 32,7 1993
121 Bandera de Sierra Leona Sierra Leona 0,629 87,2 57,6 1989
122 Botsuana 0,630 77,6 31,5 1993
123 Lesoto 0,632 105,0 44,2 1995
124 Namibia 0,707 128,8 56,1 1993

México: datos básicos sobre distribución del ingreso

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Héctor Ruiz Ramírez, Observatorio de Coyuntura Economica Internacional (OCEI) Toluca, México. 28 de noviembre de 2006

Datos Claves:

• El decil más pobre concentra tan sólo el 1.6% del total de los ingresos, mientras que el más rico, registra el 36.4% del total.
• Casi la mitad de la población en situación de pobreza (47%), aproximadamente 49 millones
de mexicanos y 17.3% en condiciones de pobreza extrema, aproximadamente 19 millones.

El cuadro anterior permite afirmar que el 10% de los hogares más ricos percibe 2.7 veces más que el 40% más pobre. En los últimos dos deciles, los más ricos, se concentra un poco más de la mitad de los ingresos generados en el país (52.5%). En el decil más pobre se observa una significativa mejoría del año 2000 al 2002, al pasar de 1.52% a 1.65%, nivel que se mantiene prácticamente sin cambio hasta 2005. Ello significa que en la población más pobre del país continúa concentrándose la misma participación que hace 5 años.

Por su parte el decil con ingresos más altos, pierde un poco su participación al pasar del año 2000 de 38.6%, al 36.5%. En esta décima parte de los hogares mexicanos se concentra más de una tercera parte del ingreso total. Las fuertes y marcadas disparidades en el ingreso prácticamente han permanecido sin modificaciones significativas a lo largo del tiempo. La diferencia entre el decil más rico con relación al más pobre es de cerca de 23 veces.

Coeficiente de Gini

Como es sabido, este coeficiente trata de medir la concentración del ingreso y toma valores entre cero y la unidad. Entre más cercano se encuentre a la unidad, significa un mayor grado de desigualdad. O visto de la forma contraria, mientras más se acerca a cero, existe un menor grado de desigualdad.

Las cifras de la tabla anterior muestran un importante descenso para el lapso de dos años, al pasar el Coeficiente de Gini de 0.480 en el año 2000, a 0.453 dos años después. Sin embargo, a partir de 2002 se muestra una tendencia moderada de ascenso hacia una mayor concentración
del ingreso, al evolucionar el coeficiente mencionado de 0.453 en 2002 a 0.458 en 2005.

http://www.ocei.es/docs/MX/informes/MX1106.pdf

Huelga general en Perú contra política económica neoliberal

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Huelga general paralizó Perú

Alan García reconoce que 60% de la población está descontenta
Miles de trabajadores de la construcción marchan hacia la plaza Dos de Mayo durante la huelga contra Alan. (AFP)
Víctor Juárez, LATINO / Lima
Un paro nacional en protesta por el alza del costo de vida y la privatización y concesión de tierras, aguas y bosques en la Amazonía paralizó parte del Perú este miércoles 9 de julio, e incluso se registraron brotes de violencia en varios departamentos del sur, la sierra y la selva del país.

Convocado por organizaciones indígenas y sociales, y la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP), en todos los departamentos del país se realizaron inmensas marchas para protestar contra el Gobierno. Ante ello, el Presidente Alan García dijo que entiende que las protestas son producto del descontento de un 60% de la población, pero remarcó que no es a través de agresiones como se logrará una mejora en la situación económica.

En Madre de Dios miles de manifestantes, entre nativos, campesinos, mineros y pobladores, incendiaron la sede del Gobierno Regional de Puerto Maldonado, capital del departamento selvático más alejado de la capital. La protesta, que se desarrollaba de forma pacífica, se tornó violenta cuando los policías lanzaron bombas lacrimógenas contra los huelguistas.

En Huancavelica manifestantes incendiaron también el local del Programa Estatal Juntos, ente de apoyo social que funciona en el centro de la ciudad. En Ayacucho, Arequipa, Cerro de Pasco, Junín y Huánuco, las marchas también se tornaron violentas. En el Cusco se suspendió el servicio turístico de trenes hacia Machu Picchu, para evitar desmanes o atentados contra los turistas. En Ica la Carretera Panamericana Sur fue tomada por manifestantes por varias horas; y en Pisco fue tomada la vía Libertadores de Wari, que conecta a Lima con Ayacucho.

Aunque en Lima la paralización no fue total, quienes sí interrumpieron de forma unánime sus actividades fueron los maestros afiliados al Sindicado Único de Trabajadores de la Educación (SUTEP), pues los colegios lucieron casi vacíos. Durante uno de los principales mítines de la CGTP en la Plaza Dos de Mayo (Lima), el secretario general, Mario Huamán, calificó el paro de exitoso; no obstante, por la tarde el ministro del Interior, Luis Alva Castro, informó al país que éste fue un fracaso, pero reconoció que hay problemas por la desigualdad y la pobreza, “los cuales hay que resolver con el diálogo”. El resultado de la jornada fue de 220 detenidos por causar disturbios o daños a la propiedad pública.

Cambios en el gabinete peruano luego de la huelga

Luis Valdivieso, un economista de la Universidad de Boston, asumió hoy como nuevo ministro de economía de Perú, en reemplazo de Luis Carranza, quien renunció luego de un paro nacional

Valdivieso, de 57 años y quien ha vivido muy poco en Perú en las últimas décadas, juró el cargo ante el presidente Alan García, en una ceremonia cumplida en Palacio de Gobierno.

Los analistas dan por descontado que el relevo no implicará ningún cambio de fondo en el manejo económico del gobierno de García. El nuevo ministro, al igual que antecesor, es considerado un liberal “ortodoxo” y se pronostica que cerrará la caja fiscal con el mismo vigor con que lo hizo su antecesor.

Por otro lado, el anterior titular de la cartera, Luis Carranza, de 41 años, no explicó las razones que lo llevaron a dimitir, pero negó que haya sido por discrepancias con varios de sus colegas, quienes, según versiones periodísticas, le reprochaban su rigidez para no proveer de fondos a iniciativas sociales.

Justamente, su dimisión se da luego de la huelga nacional y movilización convocada la semana pasada por la Central General de Trabajadores de Perú (CGTP) que reunión a miles de trabajadores y campesinos, quienes exigieron una mayor redistribución de la riqueza.

La desigualdad en América Latina, según el Banco Mundial

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Mariana Martinez.
Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo

América Latina es una de las regiones con mayor desigualdad en el mundo, dice un informe recientemente publicado por el Banco Mundial (BM).

El 10% de las personas más ricas recibe entre el 40% y el 47% de los ingresos totales generados por la región, mientras que al 20% más pobre sólo le toca entre el 2% y el 4%. Es decir, la riqueza está concentrada en muy pocas manos.

Calle de Sao Paulo
Otros países en donde la desigualdad llama la atención son Guatemala, Colombia, México, Argentina y República Dominicana
Banco Mundial.

Seguramente si usted vive en Latinoamérica este dato no le sorprenderá. No necesita ser economista para darse cuenta de la famosa brecha de la que tanto se habla. Con simplemente mirar un poco a su alrededor y sin hacer mucho esfuerzo descubrirá que la diferencia entre los que tienen mucho y los que no tienen nada es grande. En algunos países con más fuerza, en otros países con menos, pero en todos existe una desigualdad pronunciada.

Aunque esta desigualdad pueda resultar evidente, es interesante analizar las cifras calculadas por el organismo internacional y estudiar la viabilidad de sus propuestas para reducir esta brecha en la región.

Los más y los menos

Según el estudio “Desigualdad en América Latina y el Caribe: ¿ruptura con la historia?”, la desigualdad en la región es “enorme y extrema”, sólo comparable con lo que ocurre en algunos países de África y algunos estados de la ex Unión Soviética.

Para que tenga una idea, la desigualdad en la región está en promedio 15 puntos porcentuales por encima de los países de Asia y 20 puntos sobre las naciones desarrolladas.

La lista de los más desiguales está encabezada por Brasil, Chile y Guatemala, mientras que la de los más equitativos está liderada por Uruguay y Costa Rica. Brasil es el país latinoamericano con mayor desigualdad. El 10% de la población más rica recibe el 47,2% del ingreso total. Cifra que no extraña si pensamos nada más en el contraste de los edificios de Río de Janeiro y las “favelas” donde viven millones de personas en condiciones infrahumanas.

Pobreza en Haiti

La desigualdad divide a los ricos de los más pobres.

El caso de Chile, segundo en la lista de los más desiguales, puede llegar a sorprender. Aunque la economía chilena es tomada como modelo en la región, no ha jugado bien el papel de redistribución de la riqueza. La décima parte de la población se queda con el 47% de los ingresos.

Según el informe, otros países en donde la desigualdad llama la atención son Guatemala, donde el 10% de la población concentra el 46,8% de los ingresos, Colombia (46,5%), México (43,1%), Argentina (38,9%) y República Dominicana (38,6%).

En la lista de los más equitativos está Uruguay (33,5%) y Costa Rica (34,8%), aunque el informe destaca que aún están muy por encima de los niveles de los países desarrollados como Estados Unidos, donde el 10% de la población concentra el 31% del ingreso total, e Italia, donde la diferencia se reduce al 27%.

El origen de la desigualdad

El informe del BM señala que la desigualdad en América Latina tiene orígenes históricos y se remonta al pasado colonial de la región, donde la relación entre los colonos europeos y la población subordinada dejó sus huellas. La creación de instituciones antes y después de la independencia -más que nada aquellas relacionadas con la administración del trabajo, el uso de la tierra y el control político- consolidaron y perpetuaron la influencia y la riqueza hasta nuestros días, dice el informe.

Aunque en los últimos años se han registrado muchos cambios en la región, tanto políticos como económicos, las bases de esas instituciones han quedado entre nosotros. Los países con mayor población indígena y/o descendiente de africanos, son hoy en día los más desiguales. De igual forma lo son aquellas naciones que alguna vez fueron formadas por grandes latifundios, como es el caso de Brasil.

¿Cómo recortar la brecha?

El organismo internacional propone aplicar medidas correctivas para reducir la desigualdad en la región. Entre ellas está el facilitar el acceso a la educación a las personas con menos recursos, así como también una distribución más equitativa de las tierras y de los derechos de propiedad. El organismo propone también reformular los mercados financieros y de productos, una mayor apretura del mercado laboral (que proteja a los trabajadores y sea más flexible) y mejorar el sistema de recaudación de impuestos.

Sin embargo, estas medidas correctivas encontrarán grandes obstáculos en su camino y, si es que los gobiernos en Latinoamérica deciden seguir los consejos del BM, seguramente pasarán varios años hasta que se empiecen a notar los cambios. Los dos principales obstáculos están en el área tributaria y en la redistribución de la tierra. El sector informal en América Latina es muy grande, lo que favorece la evasión fiscal y el trabajo en “negro”, lo que hace muy difícil una mejora en la recaudación de impuestos. En este punto habría más que nada preguntarse por qué la gente no paga impuestos (cuáles son las verdaderas causas) o por qué el sector informal es tan grande.

Países latifundistas como Brasil, donde la tierra está en manos de unos pocos, tampoco son factibles de producir cambios de la noche a la mañana. Hace falta un gobierno fuerte que imponga altos impuestos a los más ricos y redistribuya las tierras. Pero, hasta el momento, los intereses de los más fuertes prevalecen.

Favelas de Rio de Janeiro.

Miles de personas pobres viven en las favelas de Río de Janeiro.

Si bien la redistribución de las riquezas puede contribuir a disminuir la desigualdad en la región, lo que debería realmente importar no es cuántos puntos porcentuales se redujo la brecha, sino cuántas personas más pueden cubrir sus necesidades básicas y estar listas para contribuir con su desarrollo personal al desarrollo del país en su conjunto.

Reducir la desigualdad no es garantía suficiente para eliminar la pobreza. Para lograr que el recorte de la desigualdad también contribuya a reducir la pobreza hacen falta gobiernos más comprometidos, capaces de poner en práctica planes de acción y desarrollo, enfocados en el bienestar de la gente y no en el bolsillo de unos pocos. Hasta que esto no ocurra, la desigualdad y, más que nada, la pobreza seguirán marcando el camino de nuestra América Latina.

Perú: la pobreza, eje de las protestas actuales

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Marcelo Justo
Marcelo Justo
BBC Mundo

En Perú la pobreza está otra vez en el centro del debate político.

Alan Garcia

Alan García: quiere reducir la pobreza a un 30%.

Las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas e Información (INEI), que muestran una caída de la pobreza del 5% en 2007, despertaron gran polémica. En medio de esta controversia, la poderosa Asamblea Nacional de Gobiernos regionales acordó un plan integral de lucha contra la pobreza que le presentará al presidente Alan García.

La economía está creciendo a un 9%, pero sus índices de desigualdad figuran entre los más altos del planeta. Por eso las cifras del INEI presentados a fin de mayo despertaron esperanza.

Cuestionamientos

Según el Instituto la pobreza había caído un 5% en 2007 y un 10% desde 2006. Pero tanto la oposición como sectores independientes cuestionaron la fiabilidad de las mediciones. El ex director del Instituto, Farid Matuk, dijo que el descenso estadístico se había conseguido con un cambio de metodología. Otros críticos señalaron que el Instituto no había tomado en cuenta el aumento de la inflación y el precio de los alimentos, de mayor incidencia en zonas rurales que urbanas.

El ex candidato a presidente y dirigente opositor Ollanta Humala indicó que las estadísticas habían cambiado, pero nadie se había enterado en las calles.

Los fantasmas de la estadística

En medio de la polémica, el instituto admitió que había insertado los datos de más de 700 familias que no habían contestado el cuestionario, pero reiteró que los resultados eran genuinos.

Familia peruana

Según el informe del INEI, en la sierra y la selva peruanas siete de cada diez pobladores son pobres.

Lo mismo dijo el Banco Mundial que participó en la medición.

En ese contexto, la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales (ANGR) presentará al gobierno de Alan García un plan a nivel local, regional y central para que la lucha contra la pobreza prioridad a las zonas rurales. “Sólo así podrá lograrse bajar la pobreza extrema en las zonas más alejadas del país”, señaló al diario peruano “La República” el presidente regional de Ayacucho Ernesto Molina.

Según el informe del INEI, en la sierra y la selva peruanas siete de cada diez pobladores son pobres. En la zona urbana de Ayacucho, por ejemplo, la pobreza cayó en 10 puntos entre 2006 y 2007, pero en la sierra rural sólo disminuyó 3,2 puntos en el mismo período.

A fines de los ’90, más del 50% de los peruanos vivían debajo de la línea de la pobreza. Alan García indicó que quiere reducir este porcentaje a un 30% al final de su mandato en 2011. Si las estadísticas siguen siendo tan favorables, muy probablemente lo logre. Habrá que ver si la realidad reflejará el optimismo de las mediciones.

Neoliberalismo y exclusión social…

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Entrevista a Loic Wacquant.

Se presenta como un “sociólogo urbano”, estudia la transformación de las ciudades y la marginalidad social y es considerado el principal discípulo de Pierre Bourdieu, el célebre sociólogo francés con quien escribió uno de sus numerosos libros. Su mundo es el de las fronteras entre “el adentro” y “el afuera”, los guetos de Chicago, las periferias de París, los barrios suburbanos de las metrópolis latinoamericanas, el de cómo se trazan las fronteras internas de una sociedad cuando ella queda dominada por la pura lógica del mercado.

Para Loic Wacquant, es un error observar las formas actuales de la marginalidad afuera o detrás nuestro, en el pasado, o en el “atraso”: “ellas están dentro de los espacios y relaciones sociales, delante nuestro, y si no empezamos por reconocerlo no podremos cambiarlo”, dice. Hiperactivo, 47 años, llegó a Buenos Aires, visitó las cárceles, donde asistió a los cursos universitarios que se dictan allí, dio una conferencia y se fue al día siguiente. Vino invitado por la UBA en el marco del 50 aniversario de la Carrera de Sociología, con el auspicio de la Fundación OSDE , Clacso y el Ministerio de Educación.

Se utilizan muchas metáforas y eufemismos para hablar de la marginalidad social: “excluidos del reparto de la torta”, “castigados del modelo”, “bomba de tiempo”, “sectores en problemas”, “condenados de las ciudades”, “parias urbanos” ¿cómo se establece hoy esta relación entre pobreza, exclusión e inseguridad en las grandes metrópolis y sus periferias?

Es cierto, cuando se mira desde lejos o desde arriba, se apela a un discurso exotizante, un discurso del miedo, para el cual los barrios pobres se caracterizan por todo lo que falta. Pero cuando uno mira de cerca se observa que hay una similitud, sí, es el sub-proletariado que vive en los barrios en la parte más baja de la jerarquía de la ciudad; pero esa marginalidad urbana no está configurada de la misma manera en todos lados.

Hay situaciones de exclusión social que son comunes

Sí, claro, se da la experiencia del sentimiento de ser rechazado, el desprecio colectivo, la estigmatización de esos barrios es la misma en Estados Unidos con el gueto y los negros; en Francia, con los suburbios obreros y los inmigrantes; en Brasil, con las favelas, en Argentina con las villas miserias, etc.. Pero, yendo al interior, uno puede descubrir que allí viven personas como tú y yo, que tratan de construir una vida, de sostener una familia, pero que enfrentan limitaciones materiales que son extremas y que sobre todo se ven marcadas por la inestabilidad de vida. Es la imposibilidad, justamente, de asentarse en el mundo del trabajo y de proyectarse hacia el futuro.

Los estallidos de violencia en los suburbios de Francia reflejan una “americanización” de estas formas de exclusión social?

Lo que vemos, sobre todo, es que en Estados Unidos el discurso sobre el gueto y en Francia sobre “las banlieues” esconden la aparición de nuevos regímenes de marginalidad cuya característica principal es la inestabilidad de la condición asalariada. Esa inestabilidad no es una característica de los pobres, sino de los empleos y de la nueva relación salarial que se establece. Se atribuye erróneamente a los pobres rasgos que no se deben a ellos sino a la posición socio-económica en la que están y a la degradación de sus condiciones de vida.

¿En qué se diferencia la marginalidad actual de la de otras épocas no tan lejanas?

Básicamente, en que vivimos una transición del “Welfare” como un derecho a estar protegido de la sanción del mercado, a un “Workfare”, a una obligación de trabajar, de seguir una formación, de dar a la comunidad como contrapartida de la ayuda social que se recibe. De modo que el trabajo deja de ser un derecho para convertirse en un deber del ciudadano, que empuja a los pobres hacia un mercado laboral precario e inestable. Y entonces, se funden y confunden los barrios obreros estables con la economía callejera informal, dominada por actividades ilícitas o criminales, y la violencia y el miedo que estas generan, con gran circulación de armas de fuego y de drogas, más los enclaves marginales, definidos por la experiencia de un estigma de grupo y una decadencia colectiva.

¿Qué papel juega el Estado en estos cambios?

Es fundamental. Tenemos una política estatal que por dos lados aumenta y difunde la inseguridad social. Por el lado de la desregulación económica y por el lado de la restricción de los programas de protección social. Esa turbulencia y esos desórdenes sociales que son creados por la desregulación económica y el retiro de la ayuda social, hay que contenerlos de alguna manera particular.

¿Se los contiene desplegando el Estado penal?

La paradoja es que el despliegue de la policía, de la justicia criminal y las cárceles, es una respuesta que da el Estado a la inseguridad social que las políticas públicas crearon al des-regular la economía y reducir la protección social. Por eso es algo que se ve en el mundo entero. Como escribió Marx, un fantasma recorre el mundo, sí, pero no es el proletariado; es el fantasma del neoliberalismo y sus resultados.

La marginalidad y la exclusión social ¿serían un “logro” del neoliberalismo?

Es el producto necesario del neoliberalismo. En el caso de los ideólogos del neoliberalismo, se lo presenta de dos formas. Una, como un residuo del pasado: “hay mucha gente pobre, hay que esperar hasta que dejen de serlo y seguir ‘neo-liberalizando’ para que dejen de serlo. Y si realmente se des-regula, desaparecerán la desocupación y la pobreza”. La segunda es que se trata de un fenómeno transitorio. Habría una transición entre las sociedades reguladas keynesiana y fordista, y el Estado futuro del neoliberalismo. O sea que habría un período en el que “sí, es cierto, hay muchos daños, hay muchos costos, hay mucha pobreza, pero hay que esperar” .

¿Qué respuesta da a esos argumentos?

Lo que sostengo es que esta marginalidad no es un residuo del pasado, y tampoco es un fenómeno transitorio o efímero. Es un fenómeno que está ligado al desarrollo mismo de los sectores más avanzados de la economía. Y por lo tanto está delante de nosotros, no detrás. Y está aquí para durar. Y mientras se insista en apostar a lo que se llama el camino de la economía avanzada, sin contemplar el cuadro social completo, se seguirá reproduciendo marginalidad avanzada.

¿Cuál sería la respuesta alternativa en el modo de encarar el problema ?

En América Latina se observa desde hace quince años un aumento de la violencia, de la criminalidad, del miedo en las ciudades y, por lo tanto, en reacción a ese aumento de la inseguridad y el miedo el Estado reacciona diciendo: “vamos a activar la policía, la justicia, la prisión”. “Mano dura”. “Tolerancia cero”. Y esa reacción de utilizar el Estado penal para tratar de contener la violencia fracasa porque no toca la causa que es la inseguridad social y económica. Si se deja que la inseguridad económica siga ahí, forzosamente habrá inseguridad criminal Y se puede aumentar la policía, la justicia y las cárceles, se pueden multiplicar por dos, por tres, por cinco y poco se logrará.

Pero Usted mismo señala que el regreso del pleno empleo y el viejo Estado asistencial no es posible ni deseable.

Hacen falta políticas de largo plazo, a cinco, diez, veinte años. (Los políticos deben tener una mirada a largo plazo. Y pensar no sólo en esta generación sino en la generación que viene). Hay que tener el valor, aunque no haya una caída inmediata de la criminalidad, en sostener el crecimiento económico y el mejoramiento de empleo. Aunque es verdad, las nuevas formas de la marginalidad no se resuelven sólo con crecimiento y empleo.

¿Entonces?

Creo que hay que inventar un nuevo Estado social o prepararse para enfrentar desórdenes e inseguridad crónica. Un componente, por ejemplo, es el principio de una renta universal del ciudadano. Que cada familia tenga acceso a un ingreso mínimo independientemente del trabajo. Que los bienes públicos esenciales, la educación, la salud, la seguridad, la vivienda y el transporte sean provistos en una cuota mínima a todo el mundo. Hay que inventar nuevos programas que permitan distribuir de la manera más igualitaria posible esos bienes fundamentales para tener una sociedad democrática. Se puede empezar con un ingreso universal ciudadano o por el acceso a la educación y la formación profesional para toda la vida. Tener políticas de salud pública y de educación muy activas es la mejor lucha contra la criminalidad.

(ddooss.org)

Clases medias y estratos socio-economicos en Chile, por R. Mendez (Adimarx)

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En los últimos 20 años, Chile ha vivido una serie de cambios que han marcado la nueva identidad nacional. En este nuevo chile, cuatro segmentos de población emergen con particular fuerza. Los ancianos, las mujeres activas, los jóvenes y la nueva clase media son quienes determinarán el futuro de nuestro país.


COMO SON LOS NUEVOS CHILENOS.

Cuando se analiza la realidad económica de Chile se da cuenta de que en algún momento nuestro país empezó a hacer las cosas mejor que el resto de sus vecinos en América Latina y a despegarse de ellos en materia de ingreso y desarrollo económico. Parafraseando a Vargas Llosa cuando se pregunta, en Conversaciones en la Catedral, en qué momento Perú se chingó, en algún momento deberíamos ser capaces nosotros también de identificar en qué momento Chile atinó a hacer las cosas bien, empezó a crecer y a separarse del resto.

Si se compara el ingreso per cápita chileno relativo al ingreso per capita de Estados Unidos, se aprecia que en la década que siguió a 1975 Chile se movía en los mismos rangos que el resto de América Latina y que en 1985 vivió un año de quiebre. Entre 1985 y 2005, es fácil observar cómo la curva chilena se va separando del resto. Mientras los principales países de América Latina ­México, Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela­ hoy día están entre 0, 5 y 0, 8 del ingreso per capita relativo al de Estados Unidos, Chile es el único que ha despegado hasta niveles de 1, 3. Por eso, podríamos decir que en ese período Chile “atinó”. Han pasado muchas cosas en estos 20 años y existen cinco hitos clave para entender el nuevo Chile que emergió.

CINCO HITOS

Cinco hitos fundamentales para entender lo que está pasando en el marketing, en la política, con la religión y con la población.En primer lugar, la pobreza que representaba casi el 50 por ciento de los chilenos, bajó, según las cifras de 2003, a un 18 por ciento. En segundo lugar, esta gran masa de pobreza cambió naturalmente su situación económica y cultural y entró a la clase media y media-baja. Este traslado del peso de la pobreza a la clase media ha marcado el desarrollo económico de los últimos años. El tercer hito es un asunto cultural: la población chilena de buena o de mala gana ha asimilado culturalmente la economía de mercado. En Chile la gente trabaja, se educa, se esfuerza pensando que el sistema de mercado, en el cual el progreso depende básicamente del esfuerzo personal, está aquí para quedarse. El cuarto corresponde a una nueva visión empresarial, pues está claro que queremos empresas globales que se comparen a nivel mundial. Esas mismas empresas están compitiendo de una manera absolutamente nueva. Por ejemplo, hay un empresario chileno que para exportar un producto alimenticio a Estados Unidos decidió que lo más conveniente era comprar terrenos para los cultivos en Polonia. Eso es parte de unas visiones nuevas que están emergiendo y que llevan a cuestionarse qué es el mundo y qué son los negocios de hoy. Estos cuatro elementos se acompañan de un quinto hito: el acelerado proceso de cambios valóricos. La sociedad se está tensionando entorno a temas que nos dividen ­como el divorcio y la píldora del día después­ debido a todo un cambio cultural.Estas cinco claves marcan la nueva realidad de Chile.

Son cambios de las últimas dos décadas que, de alguna manera, van a seguir marcando los próximos años. A estos hitos se suma otro fenómeno nuevo: la movilidad intergeneracional. En un novedoso trabajo, Javier Núñez y Cristina Risco, dos investigadores de la Universidad de Chile, comparan el quintil de ingreso en que estaban los padres cuando sus hijos nacieron y el quintil de ingreso actual de esos hijos. En el caso de los padres que estaban en el quintil más bajo, o sea, en la pobreza, el 31 por ciento de sus hijos se ubica en el mismo quintil. Pero un 21 por ciento sube un quintil, otro 21 por ciento sube dos, un 19 por ciento sube tres y un 7 por ciento, cuatro.

Eso significa que el 26 por ciento de los hijos de los más pobres logran, en definitiva, subir a los dos quintiles más altos. Entre la gente del ABC1 y el C2, destaca a su vez la mayor capacidad de los padres para traspasarles a los hijos su bienestar, puesto que el 50 por ciento de los hijos de los más ricos permanecen en el quintil más alto. Otro 50 por ciento, sin embargo, baja en la escala social: en un quintil, el 26 por ciento, en dos, el 6 por ciento y un 19 por ciento va ir a parar a los dos quintiles más bajos.Esto refleja que sí hay movilidad. En los últimos años, el determinismo social con el cual los hijos enfrentan la vida ha sido más flexible.En este contexto, los ganadores de este período de 20 años han sido las empresas que previeron estos cambios. Muchos de ellos se van a mantener.

También van a surgir otras. Así es como en el futuro nos encontraremos con cuatro nuevos segmentos emergentes: los mayores “mayoritarios” que recién están apareciendo; los jóvenes cada vez más minoritarios; las mujeres económicamente activas cada vez más numerosas y la nueva clase media.

LOS MAYORES GANAN EN 2020.

La nueva mayoría es, valga la redundancia, mayor. Por eso, es importante referirse a un error que cometió el INE (Instituto Nacional de Estadísticas) sobre el cual éste nunca se ha querido pronunciar.A mediados de los noventa, el INE hizo una estimación de la población de 2000 en adelante que preveía que en esa fecha los chilenos iban a ser 15 millones 211 mil. Sin embargo, cuando apareció el censo de 2002 resultó que eran 15 millones 116 mil. Equivocarse en cien mil personas podría parecer como poco relevante, pero al observar la estructura de edad queda en evidencia la importancia del error. Las estadísticas muestran que, a diferencia de lo que pensaba el INE, los niños de 0 a 14 años no fueron 4 millones 300 mil a la llegada del nuevo milenio, sino que 3 millones 890 mil, es decir 400 mil menos de lo previsto. A su vez, las personas de 60 años y más eran un millón 717 mil y no un millón 550 mil.

En breve había menos niños y más ancianos. Se había producido en la segunda parte de los noventa un profundo cambio en la tasa de natalidad y en la esperanza de vida, que hizo que la estimación poblacional del INE fuera groseramente errónea respecto de la realidad que nos mostró el censo de 2002. Se dejan entrever dos consecuencias de lo que nos dicen esas cifras: si se mantiene esta tendencia, entorno a 2020 los mayores de 60 años superarán a los menores de 14 y se dará un hecho histórico inédito llamado “el triunfo de la conspiración de Matusalén”. El término lo acuñó un demógrafo alemán. La conspiración de Matusalén corresponde a lo siguiente: por primera vez en la historia de la humanidad los viejos superarán a los niños. La mayoría de la sociedad será un grupo que no se puede reproducir y que ya ha sobrepasado su utilidad biológica. Esto es algo que la evolución de la humanidad trata de evitar, pero que apareció como una nueva realidad: la sociedad estará dominada culturalmente y económicamente por los viejos.

En base a estos datos, si a las tasas actuales de natalidad se les resta solamente los nacimientos no deseados de mujeres de menos de 19 años (madres adolescentes) y suponiendo que no aumentará significativamente la longitud de la vida en los próximos 50 años, es muy probable que se produzca una declinación de la población que llevará a Chile a no contar más de 11 millones de habitantes en 2050. Todo indica que la población nacional se mantendrá relativamente estable hasta 2010 para después de esa fecha empezar a disminuir. Ese proceso se acelerará de 2020 en adelante hasta llegar al resultado conocido. Esto es un fenómeno que ya está ocurriendo en Europa, pero del cual aquí nadie se ha preocupado. No existe ninguna política al respecto. Siguiendo con las proyecciones, para enfrentar este hecho, sería necesario crear incentivos para que los jóvenes se dediquen a tener más hijos y estimular la inmigración. Se necesitarían 50 mil inmigrantes o el nacimiento de 50 mil niños más cada año para apenas lograr mantener la población actual el año 2050.

APOGEO DE LA MUJER TRABAJADORA.

Las mujeres representaron, según el censo, un 36 por ciento de la fuerza laboral de Chile. Si cruzamos ese dato con el nivel socioeconómico nos encontramos con que el 52,5 por ciento de las mujeres mayores de 15 años en el ABC1 son económicamente activas, mientras en el nivel más bajo éstas son un 21,9 por ciento. Existe una clara asociación: mayor el nivel socioeconómico, mayor la proporción de mujeres que trabajan. Eso induce a pensar que en el futuro la tasa de mujeres activas aumentará aun más, como ya ha sucedido en otros países de América Latina. Este fenómeno ha constituido un mecanismo que les ha permitido a muchas familias del sector E surgir y a través de los ingresos de la mujer entrar al grupo D.

Un estudio sobre las mujeres de todo el país, hecho por Adimark en 2004, mostró que las mujeres que trabajan y las que no lo hacen presentan diferencias culturales profundas. Por ejemplo, la mujer que trabaja paga más en efectivo que la mujer que está en su casa. A la pregunta ¿se sentiría perdida y sola en el extranjero? Dos tercios de las mujeres que no trabajan responden que sí, mientras el 56 por ciento de las otras aseguran que no. Al 79 por ciento de las mujeres que no trabajan les gusta cocinar, pero esa cifra baja al 66 por ciento cuando se trata de las mujeres activas. Asimismo, mientras un 33 por ciento de las dueñas de casa siente que sus opiniones no cuentan mucho, las trabajadoras tienen la autoestima más alta: sólo un 21 por ciento de ellas cree que lo que piensan no tiene peso.Hay una diferencia de independencia, de comunicación, de preferencia, de gusto y de comunicación. Casi la mitad de las que trabajan caen en este pecado mortal de no saber qué le dará de comer a su familia hasta el último minuto.

Entre las que no trabajan, en cambio, las pecadoras son solamente un tercio. La diferencia cultural también se siente en el uso de internet: la mayoría de las mujeres activas encuentra que internet es más importante que la televisión. Las dueñas de casas que opinan así son menos de la mitad. De la misma manera, un 71 por ciento de las mujeres que trabajan cree que internet es el mejor lugar para conseguir información de productos y servicio, versus un 58% de las dueñas de casa. También es interesante ver lo que piensan las mujeres activas de la repartición de las cargas en el hogar. El 80% de los caballeros, muy objetivos, consideran que la carga de trabajo repartida es equitativa. Sólo un 59% de las mujeres concuerdan. Hay un grupo muy agobiado de hombres, el 8.1%, que confiesa llevarse el mayor peso del trabajo en el hogar. En cambio, el 35% de las mujeres dice que son ellas las que se llevan esta mayor carga.

Para el futuro no cabe menor duda de que la proporción de mujeres trabajando va a aumentar. Ya se sabe que desde el censo de 2002, la cifra aumentó pasando de 36 a 37 por ciento. Por eso, es de esperar que de aquí a unos 5 o 10 años más Chile esté en el mismo nivel que España o Portugal hoy, con un 40 a 50 por ciento de las mujeres económicamente activas.La conclusión: Tendremos menos hijos. Tendremos más conflictos.Y, está claro, ¡¡comeremos peor!!

JÓVENES MARQUEROS

Los jóvenes son una especie en extinción. Están en los números demográficos, pero su presencia en la sociedad, en las decisiones, tiende a ser nula.Los jóvenes de 18 a 24 años, según el censo, son aproximadamente el 21% de los mayores de 18 años y, por lo tanto, si todo fuera bien deberían representar el 21 por ciento del universo electoral. En el plebiscito de 1998, ellos efectivamente lo representaban, pero en las sucesivas elecciones, su participación fue decayendo.

En las parlamentarias de 1993 eran 14 por ciento los jóvenes inscritos en el registro electoral; para las presidenciales de 1999 no superaban el 5, 5 por ciento y en las últimas municipales fueron apenas un 3, 3 por ciento. ¡Nada!¿Cuántos minutos de su esfuerzo programático les van a dedicar los candidatos a la presidencia a los jóvenes? Con suerte, el 3 por ciento del esfuerzo. Los jóvenes son políticamente irrelevantes. Están abiertas las inscripciones a los registros electorales, pero es poco probable que el número de inscritos suba significativamente.Esta generación, sin embargo, tiene desafíos terribles por delante. Hoy, terminar la universidad no es suficiente. El mundo laboral actual tiene muchos otros requisitos. Por ejemplo, en McKinsey, una de las consultoras más prestigiosas, uno de los primeros ítemes en la lista de criterios de selección de postulantes es la “internacionalidad”. Es decir que buscan a jóvenes que hablen idiomas, que hayan viajado, que hayan pasado tiempo fuera del país de origen. Es algo que las generaciones anteriores jamás habrían pensado. Hoy día, a McKinsey más que los títulos, le importan las calificaciones internacionales del postulante porque es una compañía global y le interesa que sus ejecutivos también lo sean. Es duro para los jóvenes.

Otro elemento distintivo de los jóvenes de hoy es su relación con las marcas. Ha habido mucha discusión en marketing en torno a eso. Testimonios de adolescentes y encuestas indican que los jóvenes dicen que las marcas no les importan. En el discurso formal dicen que no les interesa, que compran lo que les gusta sin fijarse en la marca del producto. Sin embargo, este discurso formal contrasta con su visión de la realidad en la que están inmersos que es tremendamente marquera. Los jóvenes creen que para ser alguien en la vida, tienen que usar marcas. Aseguran que si andan sin marcas, los molestan en el colegio. Y hablan del tema en su propio lenguaje. En una sala de chat por internet, uno de ellos dice, por ejemplo: “Ah bueno yo ponte iba en un colegio q puta los wnes si no andaban con nike, adidas o weas caras, erai flaite”.La conclusión a la cual se llega es que las marcas son vitales para los jóvenes, les comunican estatus y una visión de la vida. Son una forma de traducir su ideología. Ellos viven sumergidos en las marcas porque éstas son un significado y la adolescencia es la etapa en la que ellos dan a conocer su identidad.

También expresan su identidad a través del consumo. Y consumen mucho. Un estudio reciente de Adimark respecto a lo consumido la última semana, muestra que los productos de mayor uso entre los jóvenes de 18 a 30 años son los dulces bañados en chocolate, la cerveza y el chocolate en barra. Los jóvenes también son mucho más consumidores de galletas de picoteo, aliños de ensalada preparados y ketchup, para citar solo algunos productos, que los mayores de 40 años.Y basta con analizar lo que más compra la gente de 40 años y más para entender que efectivamente el consumo dice mucho de la identidad de un grupo. Entre los cuarentones, los productos de mayor consumo son tristemente las medicinas para el resfriado, el remedio contra la tos, los analgésicos y antiácidos o, en otro registro, los bizcochuelos, el agua embotellada sin gas, la fruta en lata y el café descafeinado…

Quizás esa diferencia en el consumo se deba a las distintas cargas de trabajo de cada uno de esos dos grupos. Solo el 54 por ciento de los jóvenes de 18 a 25 años considera que “trabaja mucho la mayor parte del tiempo”, versus un 81% entre la gente de 41 a 50 años.Los jóvenes están aislados, son tratados de manera agresiva. El recorte de la campaña publicitaria del Instituto Nacional de la Juventud para la inscripción en los registros electorales muestra el rechazo, aún al interior del propio gobierno, del lenguaje y el estilo de los jóvenes.

LA NUEVA CLASE MEDIA

Es el grupo D. Es el nuevo consumidor, el desconocido. Los D son el 35 por ciento de las familias; tienen un ingreso promedio de 300 mil pesos; representan más del 20 por ciento del gasto total de los hogares chilenos y en algunas categorías como alimentos básicos más del 30 por ciento. El 41 por ciento de ellos posee teléfono celular. El 13 por ciento está conectado a TV-Cable y más del 14 por ciento posee automóvil. Es un grupo que está ascendiendo y mejorando su calidad de vida de manera impresionante. Es el grupo más poderoso del momento.El nivel D es un grupo que ha ido de-sarrollando una cultura propia. Por ejemplo: les gusta la televisión. La crítica a la televisión abierta que ha ido cayendo en la evaluación del público es fuerte en el ABC1 y el C2, pero en el grupo D el 60 por ciento de las personas dice estar bastante o muy satisfecho con ella.El nivel D también se preocupa de problemas muy diferentes al resto de la población. El tema de la inmigración, por ejemplo, que a pocos mueve, parece importarles.

Un estudio del CEP muestra que en el grupo C3D, el 40 por ciento de la gente está de acuerdo con que los inmigrantes elevan los índices de criminalidad. Es decir que predomina una visión xenofóbica y agresiva hacia la inmigración. En cambio, en el ABC1 no tienen esta visión tan crítica y eso hace que el tema no esté en la agenda pública con la fuerza que estos grupos quisieran. El nivel D es incomprendido y comercialmente desatendido. Lo demuestra, entre otras cosas, el subdesarrollo de la banca chilena en el área de las personas. Sólo un 26 por ciento de los préstamos totales del banco van a personas. En países como Inglaterra, Corea, Singapur o España, la cifra alcanza un 50 por ciento aproximadamente. ¿Por qué la banca en Chile tiene tan pocas personas? Porque no ha sabido incorporar bien el segmento C3D a su cartera de clientes. Las colocaciones a personas como porcentaje del PIB en Chile es del 20-22 por ciento aproximadamente, cuando en Alemania o Portugal es de 90 por ciento y en Holanda alcanza más del 100 por ciento del PIB. Tenemos un sistema bancario conectado a las personas totalmente subdesarrollado, que no tiene nada que ver con lo que está ocurriendo en el resto del país. De todos los créditos de consumo a personas, los bancos se llevan el 62 por ciento y el resto se lo llevan las casas comerciales, las cajas de compensación, las entidades de financiamiento automotriz y los supermercados, entre otros.

Los bancos han dejado el 40 por ciento de su mercado a otros y todo indica que esa tendencia va a seguir aumentando. Los supermercados también han desatendido todo un sector de la población. Si bien en el sector nororiente de la capital el 96 por ciento de la gente hizo su última compra de carne en el supermercado, ese porcentaje no supera el 67 por ciento en los otros sectores Santiago. De la misma manera, mientras en el nororiente el 77 por ciento de las personas asegura haber hecho su última compra de pan en un supermercado, en el suroriente y el surponiente esa cifra alcanza sólo el 25 por ciento y en el norponiente, el 30 por ciento. Los supermercados son predominantes en el nororiente de Santiago, pero no han penetrado todavía con todo su potencial en el grupo C3D.

Los últimos 20 años han modificado profundamente la realidad de los consumidores chilenos. Los más viejos están empezando a ser el grupo dominante; la incorporación de la mujer en el mundo del trabajo continuará en ascenso modificando los roles familiares y la dinámica demográfica; los jóvenes amenazan con ser un tema de conflictos porque es un grupo crecientemente aislado y hostilizado. El grupo socioeconómico bajo se incorporará al consumo y a los mercados plenamente. Las empresas chilenas no han todavía asimilado totalmente estos cambios y por lo tanto hay grandes oportunidades y desafíos por delante.

Exposición de Roberto Méndez, director de Adimark, en la XIV Congreso chileno de Marketing de Icare, el martes 10 de mayo. Publicación  en Revista de Sábado El Mercurio, Sábado 14 de Mayo 2005

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