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Legionarios de Cristo: una multinacional ultraconservadora en plena descomposición…

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Los Legionarios se tambalean

image Los 80.000 miembros de la orden esperan divididos la actuación del Vaticano – El Papa afronta la renovación tras destapar los "gravísimos delitos" de Maciel

MIGUEL MORA - Roma – 09/05/2010

"Antes creíamos que el padre Maciel era un santo. Ahora muchos sabemos que era solo un delincuente que utilizó esa imagen de santidad para embaucar y delinquir impunemente toda la vida. Pero lo peor es que la actual cúpula del movimiento lo sabía. Lo ha dicho el Papa, y más claro no lo podía decir". La reflexión, pronunciada con una sonrisa de amargura, la hace en Roma un ex miembro español de los Legionarios de Cristo.

Este laico abandonó hace unos años la congregación fundada por Marcial Maciel en 1941. Conoció personalmente al santo embaucador, y todavía mantiene amigos en la Legión. Aunque pide mantener el anonimato por miedo a "las represalias", ha conocido las entrañas del monstruo y las resume: "Terror, mística, disciplina, engaño, explotación".

image El golpe asestado a la reaccionaria multinacional de élite por el Papa el 1 de mayo pasado, cuando censuró sin ambages la vida y el carisma del padre Marcial Maciel Degollado (México, 1920-Estados Unidos, 2008) por "sus gravísimos delitos" y "su vida carente de escrúpulos y sentimiento religioso", ha despertado del sueño de los justos a los cerca de 80.000 miembros que la Legión y el Regnum Christi (el ala laica) tienen hoy en 38 países de cuatro continentes.

El movimiento se mueve hoy entre la esperanza de muchos ante la toma de control del Papa Benedicto XVI y el pavor de otros a perder una impunidad que duró décadas. "El clima es de profunda división, miedo y desconfianza", explica Juan (nombre supuesto). "El cisma de algunos iluminados parece posible; la disolución, si fracasa la refundación, no es improbable. Algunos curas no se fían de sus superiores y han rogado al Vaticano que los echen; muchos otros siguen agarrados al fanatismo y al carisma de Maciel. Los laicos darán problemas bestiales porque no reconocen el sistema jurídico de la Iglesia. El comisario del Papa ordenará una auditoría y probablemente una comisión interna para depurar responsabilidades. Puede pasar de todo".

Como otros hermanos de "Nuestro Padre", Juan creyó ciegamente en Maciel. Ahora se siente estafado, timado. Y traumatizado. "Era un pirata como una casa, un vendebiblias con pretensiones globales, un estafador portentoso", espeta, a medio camino entre el rencor y el aturdimiento, mientras glosa la meteórica carrera de Maciel, "su empuje para abrir las primeras casas en España y Roma antes de haber cumplido 30 años, los vídeos en los que aparecía con Juan Pablo II y se notaba que Wojtyla alucinaba con él".

El Vaticano ha decidido no hacer públicos los detalles de la investigación realizada por los cinco obispos visitadores en los últimos diez meses. Pero poco a poco van saliendo detalles. Los arrepentidos tienen ganas de hablar y de ser escuchados. Pero gracias a la pervivencia de la férrea disciplina (pleitesía, castigos, delaciones, silencio) que impuso Maciel, miles de legionarios de base siguen en la ignorancia más completa sobre sus atrocidades.

En las casas donde viven las esclavas consagradas por Maciel a espaldas del Vaticano, las noticias sobre las fechorías del fundador ni se conocen, como ha explicado esta semana una mujer mexicana que abandonó el Regnum Christi: "Si alguna se enteró en el exterior, se le prohibió hablar. Las directoras se limitaban a decir que era una campaña contra los Legionarios. Viven en una negación constante de lo que escuchan en los medios", ha dicho al diario mexicano Milenio.

"Cuando en 2008 me dijeron que Maciel tenía al menos una mujer y una hija, no podía creérmelo", afirma Juan. "Luego supe que Luis Garza, el vicario general, lo supo tiempo atrás porque arrancó un pelo a la muchacha para hacerle la prueba del ADN. Ahí entendí que la cúpula también está impregnada de la doble personalidad del líder".

En Roma se espera que el Papa dé a conocer en unos días el nombre del comisario que renovará la orden. "Le costará porque no hay voluntarios", bromea el vaticanista Sandro Magister, del sitio digital Chiesa. "Pero la idea del Papa es clara: la cúpula dirigente conocía los secretos de Maciel, y pagará por ello".

Las culpas atribuidas al actual grupo dirigente, en su mayoría mexicanos y españoles, forman un sabroso surtido. En México no han pedido siquiera perdón a las víctimas de los abusos sexuales. Además, han purgado a los críticos, mentido a sabiendas y colaborado necesariamente en algunas de las múltiples barbaridades de Maciel: morfina, amantes, sexo, pederastia, gastos de hasta 50.000 euros diarios, viajes en Concorde a Nueva York para hacerse limpiezas de boca, pasaportes falsos, sobres a la curia, campañas contra los jesuitas y la Teología de la Liberación en alianza con el PRI…

"El sistema de poder está basado en la obediencia ciega. Si no cumples las órdenes, te expulsan. Los actuales dirigentes han concebido ese sistema y lo siguen aplicando", afirma Juan. Esta misma semana, los altos directivos han enviado a sus 850 curas y 2.600 seminaristas una nota interna en la que afirman: hay un solo culpable, el fundador. Para salvarse, el grupo liderado por Álvaro Corcuera (director general) y Luis Garza (vicario general y gerente) no ha dudado en manipular incluso a Ratzinger. Afirman que los periodistas han engañado a la gente, que el Papa no desea refundar el movimiento, que ellos jamás conocieron esos crímenes.

El mecanismo recuerda al que empleaba el fundador con sus primeras víctimas: les convencía de que al masturbarle estaban haciendo una buena obra porque él tenía "permiso especial de Pío XII". Pero la gota va calando. De los 850 sacerdotes de la Legión son solo unos 100 los que creen en el camino de profunda revisión, opina Magister: "Los jerarcas, nombrados en el capítulo general de 1992, siguen fidelísimos al fundador, a Garza y a Corcuera. Mientras la nomenclatura no desaparezca, la renovación será imposible. En estos meses de interregno, están haciendo de todo para consolidar su poder y conquistar apoyos internos".

El Papa, de 83 años, no es precisamente un revolucionario. Pero sabe que se juega su credibilidad en este envite. Renovar la milicia diseñada por Maciel, nacido en Cotija (Michoacán, México) y protegido por cuatro papas distintos y sobre todo por su antecesor, será todo menos fácil. Según ha trascendido, los abusos confirmados por la inspección son de todo tipo: sexuales, religiosos, económicos, sociales… "El Vaticano no sabe ni por dónde empezar. Hay trabajo para 20 obispos y 20 años", resume el ex legionario.

Los Legionarios son un imperio, y el emperador actual es el padre Luis Garza, 53 años, economista de prestigio, miembro de una familia de rancio abolengo mexicano. El vicario general es además jefe de la Legión en Italia, y sobre todo máximo ejecutivo de Integer, caja fuerte de las obras de la Legión en el mundo: paga nóminas a 22.000 personas y su patrimonio estimado es de 25.000 millones de euros.

A través de Integer, Garza domina a su antojo un señorío global: 15 universidades, 50 institutos de educación superior, 176 colegios, 132.300 alumnos, 75.000 miembros del Regnum Christi, 1.064 laicos consagrados, casas en 22 países.

Solo en España, un tesoro. Maciel llegó a Comillas en 1946 con 32 adolescentes dispuesto a iniciar su expansión internacional, que acabaría llegando hasta Nueva Zelanda, Filipinas, Líbano, Israel. Hoy, la Legión española tiene siete colegios (en Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia), una universidad, tres seminarios y varios clubes juveniles y casas laicas.

La arrogancia y la sensación de impunidad de la Legión están justificadas. En la sección española de la organización religiosa pululan algunos de los más ricos y poderosos personajes del país. Maciel siempre apuntó muy arriba: de ahí venían las donaciones sabrosas y el glamour. Koplowitz, Oriol, Ruiz-Mateos, las hermanas de Ana Botella, Ángel Acebes, Gustavo Villapalos… Todos pertenecen o han pertenecido al Regnum Christi. Quizá algunos de ellos renieguen ahora.

Ratzinger ha enviado a la Legión un mensaje inequívoco: vuestro amado líder era un delincuente, y la impunidad en la que os habéis movido se acabó. Lo decía un legionario en un blog religioso el 1 de mayo: "Interpretando lo que dice el comunicado: nos han pillado. Se nos cayó el teatrito. Game over".

Pero el futuro presenta más dudas que certezas. El filósofo Paolo Flores D’Arcais se pregunta: "¿Podrá la jerarquía que ha tapado y tolerado durante décadas los crímenes de Maciel limpiar esta orden multimillonaria y hermética? ¿Podrá hacerlo sin herirse a sí misma en el camino?". Y se responde: "La única forma de demostrar que el Papa va de verdad en serio es abrir los archivos y poner a disposición de la justicia civil los delitos e indicios que ha descubierto su investigación".

El proceso de purificación parece inexorable. Pero, en el fondo, suena a misión imposible. Porque, como dice Flores D’Arcais, "no se trata tanto de refundar una orden como de reescribir entera la historia del catolicismo del siglo XX".

Written by Eduardo Aquevedo

9 mayo, 2010 at 3:10

Críticas al Papa y crisis por abusos sexuales, producto de fuertes luchas internas de la Iglesia?

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Los sufrimientos de Benedicto XVI

iglesia-irlan2 Bernardo Barranco V.

Desde hace más de un año hemos venido advirtiendo, en nuestras colaboraciones,  un creciente deterioro en la conducción pontifical y hemos narrado críticos episodios sucesivos que han venido erosionando la potestad del Papa.

La gestión de Benedicto XVI, justo a cinco años de su asunción, atraviesa su peor momento, uno de los más delicados jamás vividos en la historia moderna del Vaticano. El aluvión de duras acusaciones parece no cesar. El aumento de las denuncias por violencia sexual se ha convertido en un tsunami mediático que pone en cuestión todo el andamiaje y discurso crítico de la Iglesia sobre los valores y prácticas de la sociedad contemporánea, especialmente los sexuales.

Algunas argumentaciones defensivas sobre las agresiones sexuales del clero que tratan de minimizar el daño causado desde el punto de vista cuantitativo y comparativo, sin duda muestran una estrategia errónea que ha provocado mayor indignación, especialmente entre las víctimas. También se ha recurrido al desgastado argumento del complot y las conspiraciones internacionales de judíos neoyorquinos y de masones washingtonianos, que resultan poco convincentes como explicaciones centrales para entender la extensión y alcance mundial de las altas traiciones causadas por depredadores sexuales del clero.

Igualmente, ha provocado indignación la patológica protección sistemática que la estructura eclesiástica ofreció a su clero transgresor hasta tan sólo unos años atrás. Sobre todo esa desesperante actitud a minimizar, acallar, silenciar y amedrentar a las víctimas. Las recriminaciones han llegado a tocar la puerta del propio pontífice.

Los documentos publicados por el New York Times muestran que la Congregación para la Doctrina de la Fe, el poderoso dicasterio que Ratzinger dirigió antes de ser electo Papa, no reaccionó en 1996 con la rapidez ni con la fuerza que ameritaba para iniciar un juicio eclesiástico contra un sacerdote flagrantemente delictivo.

En nuestro medio, por los testimonios directos de Alberto Athié y del fallecido monseñor Carlos Talavera sabemos que desde los años 90 del siglo pasado Joseph Ratzinger contuvo la denuncia contra el fundador de los legionarios de Cristo, argumentando que “lamentablemente el caso de Marcial Maciel no se puede abrir –dijo luego de leer la carta de Athié–, porque es una persona muy querida del papa Juan Pablo II y además ha hecho mucho bien a la Iglesia. Lo lamento, no es posible” (La Jornada, 9/10/97).

A Benedicto XVI le imputan también en su etapa de obispo, y posteriormente como cardenal, haber conocido denuncias de abusos y haber hecho muy poco; sin embargo, en su defensa, el cardenal de Austria, Christoph Schöenborn, declaró a la BBC que fue el propio Juan Pablo II quien frenó una investigación de Ratzinger en los años 90, para evitar escándalos en los casos de abuso de menores dentro de la Iglesia católica y que ponían en evidencia al entonces cardenal de Viena, Hans Hermann Groer. Como sea, sin duda alguna una persona con la trayectoria y cargos ocupados por Ratzinger, lo sitúan con indiscutibles cuotas de responsabilidad; independientemente del conocimiento y rango de autoridad que haya tenido, no queda exento de la cadena siniestra de procedimientos encubridores con que la Iglesia ha manejado estos casos.

Las denuncias contra Benedicto XVI sacuden fuertemente su pontificado porque llegan en un momento de fragilidad particular y después de haber redactado un posicionamiento fuerte y crítico, aunque insuficiente, sobre el tema en el caso de Irlanda. La pregunta se condensa dramáticamente en la siguiente: ¿Siendo parte del problema, Ratzinger podrá ser la solución del mismo? Contra quienes piensan que los adversarios están afuera y son los que manipulan los grandes medios de comunicación, me parece que los enemigos más peligrosos de Benedicto XVI están adentro, en la propia Iglesia.

En estos cinco años, Benedicto XVI ha abierto varios frentes de confrontación y ha recibido fuertes presiones de los sectores fundamentalistas del Vaticano para apurar movimientos que sigan relativizando los alcances obtenidos en el Concilio Vaticano II y seguir alentando las acciones y asociaciones de agrupaciones católicas ultraconservadoras.

No obstante, en el perdón a los lefebvrianos debió enfrentar la oposición y malestar de poderosos episcopados, como el alemán, el austriaco y el francés. El caso Boffo, el distanciamiento del pontífice tras las locas aventuras sexuales del primer ministro italiano, evidenció un preocupante distanciamiento de la Secretaría de Estado con influyentes sectores de obispos italianos, encabezados por el cardenal Ruin, quienes afines al proyecto político conservador de Silvio Berlusconi, han tensado su relación con el pontífice alemán.

Hace un año, el 10 de marzo de 2009, en una inusitada carta dirigida a los obispos de la Iglesia sobre la remisión de la excomunión de obispos lefebvrianos, que desató posturas encontradas y una crisis interna, Benedicto XVI reconoció que la Iglesia vive tiempos turbulentos donde los cristianos “muerden y se devoran (…) Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento”.

Víctor Messori, uno de los especialistas consentidos del Vaticano, señala que frente a la pederastia el  dedo acusador de Benedicto XVI no apunta hacia afuera de la Iglesia, sino sólo hacia sus hijos que la han traicionado, lo que lleva a molestias y pone como ejemplo el caso de los legionarios, sentenciando al final resentimientos: Tanto es así que entre los legionarios hay quienes sospechan que el papa Ratzinger está mal aconsejado, o incluso que forma parte de un complot contra la poderosa congregación.

Pareciera que el Papa podría estar en el centro de luchas palaciegas, vendettas y guerras de posicionamiento, como si el pacto intraeclesial que lo llevó al trono se haya fracturado o se esté restructurando. Benedicto XVI ha señalado que se va a mantener, a pesar de las habladurías e intrigas que rodean al Vaticano; sin embargo, la pregunta es: ¿cuánta presión podrá seguir soportando la Iglesia?

http://www.jornada.unam.mx/2010/03/31/index.php?section=opinion&article=016a1pol

Written by Eduardo Aquevedo

31 marzo, 2010 at 20:44

El Papa y el sexo: ¿qué es lo que Ratzinger llama “habladurías”?

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“yo me meto en el sexo de Uds., pero ustedes no se metan en el mío”

THE CLINIC PRESS
Iglesia en Belfast, Irlanda del Norte

Esta Semana Santa una profunda crisis política (ética, si prefiere) atraviesa los salones de El Vaticano. Los principales periódicos y medios de comunicación del mundo apuntan sus dardos a Joseph Ratzinger, el papa católico, ante las montañas de evidencia que lo involucran en históricos casos de encubrimiento de la pedofilia. La prensa internacional aporta las instrucciones que dio a los obispos norteamericanos. El New York Times, los traslados que ordenó siendo él mismo arzobispo de Münich, que alejaron a un culpable de su responsabilidad y los pusieron de nuevo en situación de reincidir en los abusos, como efectivamente ocurrió.

Los titulares son elocuentes: “El guardián del Vaticano en problemas”, dice la BBC; “Los abusos cercan al Vaticano”, señala El País; “El Papa paralizó el proceso contra un cura que abusó de 200 niños”, informa El Periódico de Catalunya.

Esta Semana Santa se exige que el dignatario, que declara ser infalible, asuma de una vez su propia responsabilidad. Y el mismo papa acusa el golpe, haciendo algo que es en extremo poco habitual en el boato vaticano: Se defiende en público de los ataques. Al papa se le critica desde siempre, pero rara vez da señales de enterarse. Pero ahora rezonga y le echa la culpa a prensa. Dice que no lo afectarán las “habladurías”, y repite condenas y lamentos por la pedofilia reiterada de sus sacerdotes.

Las voces que se alzan exigiendo que Ratzinger deje de ampararse en su fuero, son especialmente escuchadas en Europa. El 86% de los alemanes opina que la jerarquía católica no ha hecho lo suficiente por aclarar los graves sucesos. Y diversas fuentes ya hacen notar una notoria merma en las antiguas multitudes que antaño llegaban a la plaza de San Pedro, en tiempos de Juan Pablo II.

A manera de ejemplo del tono de las críticas, una breve cita de un escrito del teólogo Hans Küng, publicado por El País de España:

“¿No debería sobre todo el Papa Benedicto XVI asumir su responsabilidad en lugar de quejarse de una campaña contra su persona? Nunca nadie perteneciente a la Iglesia tuvo tantos casos de abuso sobre su escritorio como él. Como recordatorio:
- Ocho años como catedrático de Teología en Regensburgo: debido a su estrecho vínculo con el director de la orquesta de la catedral, su hermano Georg, estaba perfectamente informado sobre los sucesos en el Regensburger Domspatzen (el coro de la catedral de Regensburgo). No se trata en estos momentos de las, lamentablemente, habituales bofetadas de aquella época, sino posiblemente de delitos sexuales.
- Cinco años como arzobispo de Múnich: acaban de conocerse nuevos abusos por parte de un sacerdote y delincuente sexual trasladado durante el obispado de Ratzinger. Su leal vicario general de entonces, mi compañero de estudios Gerhard Gruber, asumió toda la responsabilidad, pero no consiguió apenas exonerar al arzobispo, también administrativamente responsable.
- Veinticuatro años como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: es aquí donde bajo absoluto secreto (Secretum pontificium) todos los delitos sexuales de clérigos fueron y son registrados e investigados. En su carta del 18 de mayo del 2001 sobre los “graves delitos” dirigida a todos los obispos, Ratzinger volvió a ligar los casos de abuso al secreto papal cuya vulneración se pena con el castigo eclesiástico.
- Cinco años como Papa sin hacer nada respecto a esta siniestra práctica.
Una respuesta seria reclamaría que el hombre que desde hace décadas tiene la responsabilidad del encubrimiento mundial, justamente Joseph Ratzinger, pronunciara su propio mea culpa. Tal y como lo exigió el 14 de marzo de 2010 el obispo de Limburgo Tebartz-van Elst en un discurso por radio a todos los creyentes: ‘Porque una indignante injusticia no puede ser encubierta ni aceptada necesitamos una inversión que dé lugar a la verdad. Inversión y penitencia tienen su comienzo en el pronunciamiento de la culpa, el ejercicio y la apreciación del arrepentimiento, la asunción de la responsabilidad y la oportunidad de un nuevo comienzo‘ “.

Vaticano: curas no son pedófilos sino homosexuales que tienen relaciones con varones de 7 a 17 años

THE CLINIC

Tras la serie de dichos desafortunados del Vaticano, que incluyó hace algunos meses un estudio que decía que la lavadora había revolucionado a las mujeres porque las había liberado de la carga de lavar la ropa, hoy vuelve a sorprender. Esta vez les tocó a los curas pedófilos.

Tras una reunión del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el observador permanente del Vaticano ante la ONU, Silvano Tomasi, señaló que no es correcto decir que los “curas son pedófilos”, porque cerca del 90% de los curas acusados practica la “efebofilia”, que es tener relaciones con varones de entre 7 y 17 años.

No contento con eso Tomasi también desvió la atención sobre otras iglesias, diciendo que las iglesias de Estados Unidos más afectadas por los abusos son las protestantes y que en las comunidades judías también eran hechos frecuentes.

 

http://www.theclinic.cl/2009/10/02/vaticano-curas-no-son-pedofilos-sino-homosexuales-que-tienen-relaciones-con-varones-de-7-a-17-anos/

El Vaticano "encubrió" abusos sexuales en EE.UU.

Redacción, BBC Mundo

Altos funcionarios del Vaticano -incluyendo el prelado que luego se convertiría en el papa Benedicto XVI- no tomaron medidas contra un sacerdote de Wisconsin que abusó de al menos 200 niños sordos en Estados Unidos, según documentos eclesiásticos publicados por el diario The New York Times.

La correspondencia interna aparentemente muestra que el actual pontífice, por entonces el cardenal Joseph Ratzinger, no respondió a dos cartas enviadas por el arzobispo de Milwaukee sobre el caso.

En ellas se señalaba como autor de los abusos al cura estadounidense Lawrence C. Murphy, quien trabajó en una reconocida escuela para niños sordos de 1950 hasta 1974.

El diario obtuvo los documentos de los abogados de cinco supuestas víctimas en la querella presentada contra la arquidiócesis de Milwaukee y alega que "la Iglesia (Católica) intentó mantenerlos en secreto".

En un comunicado oficial, el portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, reconoció la gravedad del caso y dijo que Murphy había violado a niños "particularmente vulnerables", además de la ley.

El papa Benedicto XVI

El papa Benedicto XVI pidió perdón hace pocos días a las víctimas de abusos sexuales en Irlanda.

Si bien no se refirió al rol de Ratzinger en este asunto, afirmó que las reglas de la Santa Sede no prohíben denunciar abusos ante la justicia civil.

Aun así, observadores afirman que estas denuncias representan otro golpe para el Vaticano, salpicado por varios escándalos de abusos sexuales de menores cometidos por sacerdotes.

Hace algunos días, el propio Benedicto XVI pidió disculpas a las víctimas de estos abusos por parte de religiosos irlandeses, un paso considerado como insuficiente por muchos de los denunciantes.

clic Lea: el Papa pide disculpas por abusos en Irlanda

Correspondencia

Las cartas fueron dirigidas a Ratzinger, porque era él quien entre 1981 y 2005 dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe, que decide sobre expulsiones y canonizaciones.

Ocho meses después de recibirlas, el segundo a cargo de esa oficina y actual secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, habría ordenado a los obispos de Wisconsin llevar a cabo un juicio canónico secreto contra Murphy, según The New York Times.

Sin embargo, añade el diario, Bertone frenó el proceso después de que Murphy le escribiera personalmente a Ratzinger diciendo que no debería ser enjuiciado porque ya se había arrepentido y su salud era débil.

Solamente quiero vivir el tiempo que me queda en la dignidad del sacerdocio

Lawrence C. Murphy, sacerdote acusado

"Solamente quiero vivir el tiempo que me queda en la dignidad del sacerdocio", afirmó Murphy en la misiva.

Según los documentos, hasta tres arzobispos de Wisconsin sabían que Murphy abusaba de menores pero ninguno de ellos lo denunció a la policía.

Según Robert Mickens, corresponsal en el Vaticano del semanario católico británico The Tablet, este caso es especialmente grave, ya que involucra directamente a las dos figuras más importantes del Vaticano: el Papa y Bertone.

"Si surgen más denuncias de este tipo, y creo que así será, no sé cómo podrá defenderse el Vaticano. Lo único que podrá hacer es admitir que cometió errores, algo que no ha hecho hasta ahora", afirmó Mickens a la BBC.

Y recordó que este caso, al diferencia de los otros, llegó al escritorio de Ratzinger y a la Congregación para la Doctrina de la Fe que éste dirigía por tratarse de pecados muy graves, como la presunta solicitud de sexo con menores en el confesionario.

¿Podría esto provocar la renuncia del Papa? Mickens responde que no, al menos por ahora.

"Algunos lo han pedido, pero no sé si el Vaticano lo está tomando en serio, ya que (esas voces) no provienen de las más altas esferas de la Iglesia (…), generalmente en estos casos se establece un muro de protección: o cierran la boca o alaban al Papa", añadió el experto.

Según el especialista en temas religiosos de la BBC, Christopher Landau, las víctimas del abuso sexual denunciaron que la Iglesia Católica está más preocupada por proteger su reputación que por impartir justicia.

clic Lea: el Vaticano a la defensiva

Exilio

 

Los casos de pederastia cometidos por sacerdotes afectan a varios países como Irlanda y Alemania.

En vez de ser castigado, Murphy fue trasladado en 1974 del arzobispado William E. Cousins de Milwaukee a la Diócesis Superior en el norte de ese estado, donde trabajó 24 años con niños en parroquias, escuelas y centros de detención juveniles, según figura en la querella.

Murphy falleció en 1998 todavía siendo sacerdote y fue enterrado vestido con su sotana.

En un comunicado publicado en el sitio web del Vaticano, su portavoz, el padre Federico Lombardi, afirmó que se trataba de un "caso trágico".

"En los años 70 algunas de víctimas del padre Murphy denunciaron los abusos a las autoridades civiles que investigaron el asunto. Sin embargo, según informes de prensa, la investigación fue abandonada", dijo Lombardi.

Recordó, además, que la Congregación para la Doctrina de la Fe sólo supo del caso mucho más tarde, en 1996, dos años antes de la muerte del religioso.

Sin embargo, Lombardi justificó que el Vaticano incluso entonces no reprendiera ni denunciara a Murphy porque "era muy mayor y tenía muy mala salud, vivía en reclusión y no se había informado sobre ningún abusos en 20 años".

Destacó asimismo que los códigos vaticanos que regulan las investigaciones canónicas y los juicios secretos no prohíben que representantes eclesiásticos lleven los casos a las autoridades civiles.

Mientras tanto, en la página web del Arquidiócesis de Milwaukee, el actual obispo, Jerome E. Listecki, escribió una carta dirigida a los fieles detallando el sistema para informar sobre abusos, en un esfuerzo para calmar a los feligreses, haciendo un ruego para que se cicatricen las heridas.

clic Lea: iglesia irlandesa y Estado "ocultaron abusos"

Written by Eduardo Aquevedo

30 marzo, 2010 at 21:46

Legión de Cristo admite los abusos sexuales de Maciel…

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La cleropederastia

  • Piden perdón a las personas que denunciaron y no se les supo escuchar
  • El fundador no es ejemplo de una vida cristiana, señala la congregación

Foto

El fundador de los legionarios de Cristo, Marcial Maciel, junto con el papa Juan Pablo II. Tras las revelaciones de los casos de pederastia en 1997, la Congregación de la Doctrina de la Fe emprendió una investigación hasta 2004, un año antes de la muerte de Karol Wojtyla. Foto Notimex

Carolina Gómez Mena

Periódico La Jornada
Sábado 27 de marzo de 2010

Por primera vez, la Legión de Cristo reconoció que su fundador, Marcial Maciel, cometió actos de pederastia contra seminaristas y procreó hijos durante su vida sacerdotal. Aceptó también que desde 2006 hubo certeza moral suficiente de que las acusaciones tenían base. Aseguró que dada la gravedad de las faltas, la congregación no puede mirar su persona (Maciel) como modelo de vida cristiana y sacerdotal.

Casi 13 años después de que salieran a la luz las primeras denuncias sobre abusos sexuales de Maciel, y al cumplirse un año de la orden del Vaticano para realizar una auditoría a la Legión de Cristo, ayer se difundió un texto dirigido a sus integrantes y cercanos, así como a todos aquellos que han sido afectados, heridos o escandalizados por las acciones reprobables de nuestro fundador.

Establece que tras esperar a que las acusaciones fuesen falsas e infundadas, las conclusiones de la investigación difundidas en 2006, a las cuales se llegó con suficiente certeza moral para imponerle sanciones canónicas graves por actos que incluían el abuso sexual a seminaristas menores, hacen admitir a unos profundamente consternados legionarios de Cristo que estos hechos sucedieron.

Tras reiterar su petición de perdón a las víctimas de Marcial Maciel por no haberles creído lo que denunciaban, anticipan que acogeremos con obediencia filial las indicaciones y recomendaciones del papa Benedicto XVI, derivadas de la visita apostólica (auditoría) ordenada por el pontífice.

Queremos pedir perdón a todas las personas que lo acusaron en el pasado y a quienes no se dio crédito o no se supo escuchar, pues en su momento no podíamos imaginarnos estos comportamientos. Si resultase que ha habido alguna colaboración culpable, actuaremos según los principios de la justicia y caridad cristianas responsabilizando de sus hechos a estas personas.

El documento, firmado por Álvaro Corcuera, director general, y 15 consejeros y directores territoriales de países donde la congregación tiene presencia, se emitió en el Vaticano. Admiten que les ha llevado tiempo asimilar los hechos por los cuales fue acusado Maciel Degollado. “Para muchos –sobre todo para las víctimas– este tiempo ha sido demasiado largo y doloroso”.

Justifica su escepticismo sobre la veracidad de los señalamientos contra Maciel, argumentando que aquellos no correspondían a la experiencia que teníamos de su persona y de su obra.

Refieren que en 2006 –Maciel murió dos años después–, la Congregación para la Doctrina de la Fe decidió renunciar a un proceso canónico e invitó al sacerdote a una vida reservada de oración y de penitencia. Posteriormente supimos que había tenido una hija en el contexto de una relación prolongada y estable con una mujer y otras conductas graves. Más adelante aparecieron otras dos personas, hermanos entre sí, que afirman ser hijos suyos, fruto de la relación con otra mujer.

Ayer mismo, fuentes legionarias reconocieron que esta aceptación de sus superiores es tardía. Insistieron empero que reconocer algo así no es fácil, más aún cuando las acusaciones de encubrimiento de pederastia han tocado hasta al papa Benedicto XVI.

La legión anunció nueve acciones que tomará, tras revisar con humildad y sencillez diversos aspectos de nuestra vida institucional, entre ellas: continuar ofreciendo seguridad, sobre todo a menores de edad en nuestras instituciones y actividades, tanto en ambientes como en procedimientos; seguir velando por la aplicación de los controles y procedimientos administrativos a todos los niveles, y seguir buscando la reconciliación y el encuentro con quienes han sufrido, así como hacer la verdad sobre nuestra historia.

Iglesia Católica y abusos sexuales: la carta del Papa, una nueva cortina de humo…

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El Papa abrirá una investigación en las diócesis irlandesas con casos de pederastia

IGLESIA-IRLANDA "Es lógico que encontréis difícil perdonar o reconciliaros con la Iglesia y en su nombre expreso abiertamente la vergüenza y el remordimiento que todos sentimos", dice a las víctimas

MÓNICA ANDRADE - Roma – 20/03/2010

Benedicto XVI ha anunciado que va a iniciar una inspección en "algunas diócesis de Irlanda, así como en los seminarios y congregaciones religiosas" donde se han producido casos de pederastia con objeto de "ayudar a la Iglesia local en su camino de renovación". En su carta pastoral dirigida a la Iglesia irlandesa, y dada hoy a conocer, el Papa acusa a los sacerdotes y religiosos que han cometido abusos de "traicionar la confianza" depositada por "jóvenes inocentes" y advierte de que deberán responder por ello "ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos".

Carta pastoral del Papa a los católicos de Irlanda
DOCUMENTO (PDF – 59Kb) – 20-03-2010

Texto íntegro de la Carta enviada por Benedicto XVI a los católicos irlandeses sobre los casos de abusos a menores

En su carta, el Papa comparte la "desazón y el sentimiento de traición" que muchos han experimentado al enterarse de esos "actos pecaminosos y criminales y del modo en que fueron afrontados por las autoridades de la Iglesia en Irlanda" y explica que decidió escribirla por la "gravedad de estos delitos y la respuesta a menudo inadecuada" que han recibido por parte de las autoridades eclesiásticas irlandesas y para expresar su "cercanía" y proponer un camino de "curación, renovación y reparación".

La carta es un llamamiento para frenar la crisis abierta no sólo en Irlanda sino en toda Europa a raíz de los acontecimientos que día tras día se van conociendo en Holanda, Suiza, Alemania, Austria, Italia y ahora también en España. En ella, Benedicto XVI se dirige tanto a obispos, sacerdotes y religiosos como a los jóvenes que han sufrido los abusos, a sus padres y a todos los feligreses en general. A cada uno de estos grupos, les dedica un punto de los 14 que la componen.

El Papa se muestra especialmente duro con los obispos al decirles que algunos "han fracasado, a veces lamentablemente, a la hora de aplicar las normas del derecho canónico sobre los delitos de abusos de niños" y de haber cometido "graves errores en respuesta a las acusaciones". Ahora, les exhorta a cooperar con las autoridades y alienta a los laicos para que desempeñen el papel que le corresponde dentro de la Iglesia.

A los sacerdotes y religiosos que han abusado de menores, les responsabiliza de haber causado un "inmenso daño a las víctimas, a la Iglesia y a la percepción pública del sacerdocio y de la vida religiosa" y de de arrojar "vergüenza y deshonor" sobre sus semejantes. Les pide que examinen su conciencia, asuman su responsabilidad y expresen su pesar con humildad.

Antes, el Pontífice dirige palabras de afecto para las víctimas que nunca podrán borrar el mal que han sufrido. "Habéis sufrido inmensamente y me apesadumbra tanto", escribe. "Vuestra confianza ha sido traicionada y violada vuestra dignidad", añade al mismo tiempo que confía en que no pierdan la esperanza y que recuerden a Jesucristo, víctima también de "la injusticia y el pecado".

La carta traza un recorrido histórico de la Iglesia irlandesa, en el que reconoce su importancia, y en la que detecta una crisis en las últimas décadas debida a la transformación y secularización que ha sufrido la sociedad. Un cambio demasiado veloz que ha llevado incluso a "sacerdotes y religiosos a adoptar formas de pensamiento y de juicio de la realidad secular sin referencia suficiente al Evangelio" y en algunas ocasiones a "entender mal el programa de renovación propuesto por el Concilio Vaticano II". El Papa se refiere en concreto a la tendencia de "evitar los enfoques penales de las situaciones canónicamente irregulares".

Además señala los factores negativos que han conducido a esa crisis. Entre ellos, los procedimientos inadecuados para determinar la idoneidad de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa, la insuficiente formación humana, moral, intelectual y espiritual en los seminarios y noviciados, la tendencia de la sociedad a favorecer al clero y otras figuras de autoridad y una preocupación fuera de lugar por el buen nombre de la Iglesia y por evitar escándalos cuyo resultado fue la falta de aplicación de las penas canónicas en vigor y de la salvaguardia de la dignidad de cada persona.

Poco después de hacerse pública la pastoral, One in Four, una de las asociaciones que agrupa a jóvenes que han sufrido abusos emitía un comunicado donde dice sentirse "profundamente decepcionada" porque creen que la carta "está muy lejos de responder a las preocupaciones" de las víctimas. Se lamentan de que esté excesivamente centrada en los sacerdotes irlandeses y olvide "la responsabilidad del Vaticano".

Asociaciones irlandesas de víctimas se sienten "decepcionadas" por la misiva del Papa

Se quejan de que obvia la responsabilidad del Vaticano en los abusos sexuales a menores

AGENCIAS - Dublín – 20/03/2010

Los grupos de víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes pederastas en Irlanda se han declarado decepcionados por el contenido de la Carta pastoral en la que el Papa Benedicto XVI abordó hoy este asunto. "Sentimos que la carta se queda corta a la hora de tratar las preocupaciones de la víctimas", ha dicho Maeve Lewis, de la asociación One in Four.

En opinión de Lewis, el Papa dirige sus críticas principalmente hacia los curas irlandeses de bajo rango, al tiempo que se olvida de la responsabilidad del Vaticano en los abusos sexuales de menores, no sólo en Irlanda, sino en todo el mundo. Así mismo, se queja de que la misiva del Papa no pida la dimisión del primado de la Iglesia Católica irlandesa, el cardenal Séan Brady, como han pedido las víctimas.

Otra víctima de los abusos sexuales, Andrew Madden, ha publicado hoy un comunicado en el que dice que la misiva "no aborda este asunto con total seriedad". "El contexto es, por supuesto, inapropiado, ya que por definición, una Carta pastoral está dirigida sólo a los católicos practicantes y, por tanto, hace caso omiso de mucha otra gente que se ha visto afectada por esta cuestión".

Los escándalos sexuales de la Iglesia: Papa acusado de complicidad…

Cerco a Ratzinger en Alemania

LAURA LUCCHINI - Berlín – 21/03/2010

La pastoral del Pontífice no hace mención alguna a los escándalos en el seno de la Iglesia alemana, mientras el país está que arde. Las últimas informaciones en la prensa nacional disparan directamente contra el propio Ratzinger. El semanario Der Spiegel publicaba ayer nuevos detalles sobre el sacerdote pedófilo Peter Hullermann, que fue ocultado en Baviera, cuando Joseph Ratzinger era obispo en Múnich, en 1980. Según la citada investigación periodística, el Papa era "más consciente de lo que se ha contado hasta ahora" de que aquel sacerdote de Essen era un abusador.

    Joseph Ratzinger Benedicto XVI

    En una carta enviada entonces desde Essen se informaba a la diócesis de Múnich de los abusos que Hullermann había cometido. Asimosmo, en una entrevista en la cabecera alemanaTagesspiegel, el psiquiatra Werner Huth, quien asistió a Hullermann entre 1980 y 1992, confirma que alertó a los colegas de que este hombre "no debía volver a trabajar con niños". Según su descripción, el sacerdote era un pederasta y además "no manifestaba intención de cambiar". La Iglesia católica, sin embargo, no escuchó estos avisos.

    En consecuencia, Joseph Ratzinger, cuando era obispo en Múnich y responsable de asignar las misiones y ordenar los traslados de los curas, habría ocultado "conscientemente" al pederasta, lo que le permitió volver a delinquir y por lo que después fue condenado. Hullermann fue trasladado a Baviera con la directa aprobación del actual Papa.

    Hullermann debería haber hecho en Múnich una "psicoterapia" y, sin embargo, volvió a trabajar en seguida, también con niños. Cuando el sacerdote volvió a abusar de un menor, en 1986, Ratzinger ya estaba en Roma. Según argumentó el Obispado de Múnich, el actual Papa no había sido informado de que el sacerdote volvió a trabajar sin interrupciones.

    Las constantes informaciones sobre la corrupción sexual en la Iglesia alemana tienen conmocionado al país. El último caso ha salpicado también al presidente de la Conferencia Episcopal, Robert Zollitsch, quien supuestamente habría encubierto a un pederasta en 1991, sin denunciar los hechos a la fiscalía. Zollitsch era responsable de recursos humanos en la diócesis de Friburgo, desde donde ordenó la jubilación anticipada del párroco Franz B., que entre 1968 y 1991 había abusado de, al menos, 17 niños y adolescentes. La historia ha sido recopilada por la televisión ARD, y el diario Badische Zeitung.

    En el programa de televisión citado una víctima relató los abusos que sufrió desde los 11 hasta los 17 años. Al principio fueron besos y caricias pero, con el paso del tiempo, se convirtieron, en ocasiones, en "sexo duro", dijo.

    En 1991, Zollitsch interrogó al párroco Franz B. sobre el caso, pero éste lo negó todo. Pese a ello, ordenó su jubilación anticipada con la orden explícita de que se mantuviera alejado de niños y adolescentes. Durante cuatro años más, el caso se mantuvo oculto dentro de la comunidad en la que trabajaba el párroco hasta que, en 1995, a raíz de una nueva denuncia, el sacerdote se suicidó, y la comunidad se enteró de la historia.

    Según la reconstrucción de Zollitsch, publicada en un comunicado en la web del obispado de Friburgo, en 1991 las acusaciones no tenían "nombres de víctimas o testigos", por lo se decidió por la jubilación. Los casos concretos salieron a la luz después del suicidio, y entonces la jerarquía católica informó a la fiscalía.

    Frente a estos nuevos detalles, algunos de los principales diarios alemanes denunciaron ayer "el silencio" del Papa con respecto a los casos de Alemania, su país natal, aunque el mismo Zollitsch, en otro comunicado, leyó la carta pastoral de ayer como "una advertencia para Alemania".

    EL PAIS.COM

    Written by Eduardo Aquevedo

    20 marzo, 2010 at 22:20

    Iglesia Católica: curas pedófilos en América latina…

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    SE AGRANDA LA OLA DE ESCANDALOS SEXUALES EN LA IGLESIA CATOLICA

    IGLESIA-SEX3 Mientras nuevas denuncias de abuso sexual a menores contra clérigos de la institución provocaron la suspensión de tres sacerdotes en Brasil, un cura español fue detenido en Chile acusado de posesión de pornografía infantil.

    La reciente ola de escándalos por pedofilia que afecta a la Iglesia Católica se extendió a Latinoamérica. Nuevas denuncias de abuso sexual a menores contra clérigos de la institución provocaron la suspensión de tres sacerdotes en Brasil, al tiempo que un sacerdote español fue detenido en Chile acusado de posesión de pornografía infantil y del abuso de por lo menos 15 menores. El Vaticano, en tanto, reconoció ayer las denuncias de índole sexual contra los clérigos brasileños, al tiempo que desmintió que se trate de obispos, según había trascendido en la prensa en las últimas horas.

    “Los acusados son tres sacerdotes”, precisó ayer el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, tras darse a conocer un informe del programa de televisión brasileño Conexao Reporter en el que varios alumnos relataban casos de abusos por parte de los clérigos. “Se confirmó que ninguno de los tres involucrados es un obispo. Uno de ellos fue retirado de la parroquia y va a ser juzgado por la Justicia civil”, precisó Lombardi. “Los otros dos fueron suspendidos de sus tareas eclesiásticas y están siendo sometidos a un proceso canónico por sospecha de pedofilia, pero hasta ahora niegan todo”, agregó el portavoz del Vaticano.

    Las acusaciones que recaen sobre los párrocos Luiz Marques Barbosa, Edílson Duarte y Raimundo Gomes llegan en un momento delicado para la Iglesia Católica azotada por los escándalos de pedofilia extendidos a lo largo de Irlanda, Holanda, Suiza, Austria y Alemania, el país natal del papa Benedicto XVI.

    El programa Conexao Reporter del canal brasileño SBT, emitido la semana pasada, mostró imágenes de una cámara oculta en las que aparece el padre Luiz Marques Barbosa, de 82 años, manteniendo relaciones sexuales con un joven en el estado nordestino de Alagoas en enero de 2009. En la reveladora investigación periodística se emitieron también las declaraciones correspondientes a tres antiguos monaguillos de la parroquia, los cuales sumaron sus denuncias de abusos por parte de los párrocos.

    “Marques comenzó a tocarme, a besarme, intentando besarme en la boca, yo giraba pero él insistía. Me daba muchas ganas de vomitar. Comenzó a sacarme la ropa, a sacarme la camisa, el pantalón y también comenzó a desvestirse”, narraba en el informe uno de los jóvenes denunciantes, identificado como Fabiano. “Incontables veces, te seguro que fueron muchas veces”, sostuvo ante la cámara el muchacho de 20 años.

    La filmación, que conmocionó a la opinión pública en Brasil, finalizaba con la confrontación hecha por los periodistas al sacerdote Marques, el cual desmintió cualquier tipo de abuso, terminando abruptamente con la ronda de preguntas.

    Por su parte, la noticia del arresto del religioso español José Angel Arregui, detenido en Chile por posesión de pornografía infantil y por haber abusado de por lo menos 15 menores en colegios españoles, echó más leña al fuego. El clérigo, integrante de la congregación de San Viator, dictaba clases desde enero de 2008 en la universidad Santo Tomás de Santiago de Chile, al tiempo que trabajó como profesor de educación física y religión en siete instituciones en España entre 1992 y 2005 correspondientes a la congregación eclesiástica.

    Arregui, que cayó bajo detención preventiva en agosto de 2009, enfrenta una situación judicial más que complicada. Según trascendió, la Justicia española ahora encontró videos donde el sacerdote habría filmado los múltiples abusos a alumnos de distintos colegios religiosos en Madrid y en el País Vasco, de acuerdo con lo revelado por el diario El País de España.

    La ola de denuncias que afectan a la Iglesia Católica parece no tener fin. La semana pasada el papa Benedicto XVI fue cuestionado por la prensa alemana tras haber hospedado a un cura sospechoso de pedofilia cuando dirigía la diócesis de Munich, mientras que el hermano del Sumo Pontífice, el obispo Georg Ratzinger, también fue manchado por las serias denuncias de abuso en el coro que dirigió por 30 años.

    Los observadores de asuntos del Vaticano temen que los recientes sucesos desencadenen lo que ocurrió en Estados Unidos a principios del año 2000, cuando un escándalo que involucró a más de 4000 sacerdotes católicos obligó a las diócesis a pagar jugosas indemnizaciones.

    Entretanto, el desconcierto reina en algunos sectores católicos que esperan para estos días la divulgación de la Carta Pastoral del Papa a los católicos irlandeses, tras el escándalo por sacerdotes pedófilos que estalló a inicios del año en ese país. Se espera que el documento papal adopte una política de tolerancia cero contra los crímenes sexuales buscando soluciones concretas destinadas a recuperar la confianza de los fieles católicos.

    Página/12

    El sexo, la Iglesia y el Vaticano después de Irlanda…

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    El sexo pierde al Vaticano

    Las violaciones y sevicias descubiertas en Irlanda se han producido en otros muchos países – La jerarquía católica practica una política de secretismo y ocultación

    JUAN G. BEDOYA 31/05/2009

    IGLESIA-SEX3 "Si no podemos ser castos, al menos seamos cautos". Esta ironía, que el pensador George Bernanos pone en boca de su simpático cura rural, define el espíritu con que la Iglesia romana se enfrenta a los comportamientos sexuales de sus clérigos. Lo malo es cuando la hipocresía o el ocultamiento alcanzan a actividades delictivas, como la pederastia y otros abusos de poder.

    Es esa política de secretismo, avalada por el Vaticano, la que ahora tiene sumida a la jerarquía católica en un escándalo de colosales proporciones. Afecta a la muy católica Irlanda. Los hechos son devastadores, con testimonios de 1.000 alumnos en 216 escuelas, reformatorios u orfanatos, y relatos estremecedores de violaciones, abusos y sevicias a niños y niñas, habitualmente de hogares humildes.

    Lo sucedido en Irlanda se ha producido en otros muchos países. En España hay numerosas denuncias, con media docena de condenas judiciales contra sacerdotes pederastas. Pero es difícil conocer la magnitud del problema, dada la tendencia de la jerarquía a ignorar, e incluso tapar, los escándalos. Las instrucciones del Vaticano son sintomáticas. Ante cualquier denuncia, hay que asegurar la reserva total, dice una instrucción de 1962.

    Cuando Dante Alighieri describió en la Divina Comedia el sufrimiento, en lo más hondo del Infierno, de numerosos sodomitas, se detuvo sobre todo en un grupo de sacerdotes libertinos. También encuentra allí a un obispo de Florencia. El poeta se cansa pronto de ajustar cuentas "ante pecado tan notorio". "Saber de alguno es bueno / de los demás será mejor que calle / que a tantos como son el tiempo es corto", se disculpa (Canto XV).

    Por entonces, se castigaba severamente a los eclesiásticos de vida depravada. Un decreto papal de 1568, titulado Horrendum, ordenó que "los sacerdotes que abusen serán privados de todos los oficios y beneficios, y entregados a los tribunales seculares para su castigo". Se ha incumplido con escandalosa frecuencia.

    El caso más notorio es la protección de Juan Pablo II al fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. Durante décadas, Maciel y algunos de sus lugartenientes sometieron a abominables abusos a cientos de muchachos, especialmente en el seminario de Ontaneda (Cantabria). Sólo tras la muerte del Papa polaco, en 2005, el famoso pederasta fue apeado de su enorme poder, con la orden tajante de alejarse de Roma. Se recluyó en México. Fue su único castigo en vida. Falleció ahora hace un año.

    El primer escándalo por ese comportamiento encubridor se produjo en Italia en una de las escuelas pías del aragonés José de Calasanz. Fundador de la Orden de Clérigos Regulares Pobres, conocidos ahora como escolapios, Calasanz reprimió la divulgación del abuso sexual de niños por sus sacerdotes. Pagó por ello. Uno de los pedófilos, el padre Stefano Cherubini, tuvo tanto éxito en el encubrimiento de sus delitos que incluso llegó a ser superior de la orden, arrinconando al fundador. La orden fue clausurada por Inocencio X. Calasanz murió a los 91 años en Roma, todavía en desgracia. Ocho años después, Alejandro VII lo rehabilitó. Fue hecho santo en 1767.

    El sexo fue un asunto desprovisto de importancia para los primeros cristianos y es prácticamente ignorado por san Pablo (el temperamental apóstol llegó a decir que "es mejor casarse que abrasarse"). Pero pronto se impuso la idea de que el celibato era superior, el matrimonio inferior, y el sexo, en consecuencia, un acto perverso. Fue el obispo Ambrosio de Milán (373-397) quien desbrozó el camino. Hombre "imponente", según san Agustín (por su sabiduría y porque "leía sin hablar", un hábito desconocido en el mundo clásico), Ambrosio impuso el criterio de que la vida conyugal era incompatible con una carrera en la Iglesia. "Incluso un buen matrimonio es la esclavitud", dijo. De ahí al celibato obligatorio de los eclesiásticos quedaba un paso, entre agrias disputas.

    La pertinaz decisión de ocultar o proteger las desviaciones sexuales de los clérigos disolutos, incluso cuando son delictivas, tiene que ver con el concepto heroico que los eclesiásticos tienen de sí mismos. "La Iglesia es una preciosa élite de superhombres porque el espíritu actúa en ellos. Hay que defenderla de la contaminación, venga de donde venga", predica Tertuliano.

    Julio Pérez Pinillos, ex presidente de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados (FISCC), cree que el escándalo de los abusos sexuales por sacerdotes "remite a la inconveniencia de mantener esa ley eclesiástica medieval y no evangélica". "El celibato obligatorio favorece relaciones clandestinas, y da pie a abusos que sufren sobre todo los menores, las mujeres y la descendencia cuando se da. Qué buen servicio haría a la claridad evangélica y al merecido buen nombre de muchos sacerdotes y religiosos y religiosas entregados a las comunidades cristianas la revisión de esa ley del celibato, formulada a mediados del siglo XII".

    Emilia Robles Bohórquez, de la organización Proconcil, subraya, por su parte, que "no es toda la Iglesia quien delinque", pero que compete a toda la Iglesia, "con valor, transparencia y energía, afrontar el hecho". Añade: "Dada la gravedad de las situaciones, hay que revisar la manera de afrontar la sexualidad, pero antes urge limpiar y desinfectar los sótanos de algunas instituciones que, lejos de lo que dicen ser, son, con demasiada frecuencia, nidos de bichos". Robles cree que en ese empeño de limpieza, la jerarquía necesita "colaborar con las instituciones civiles y alejarse de complicidades y victimismos".

    Pese a que fue entre los esclavos, los humildes y las mujeres entre quienes primero se propagó el cristianismo, la agresiva tradición antifeminista avanza pronto en la nueva organización eclesiástica. Es ese desprecio a la mujer, incluso el aborrecimiento, por donde se ha colado el afán de dominación y todo tipo de abusos, sobre todo sexuales. No es posible comprender esos comportamientos prepotentes sin escuchar a los padres de la Iglesia proclamando la abyección de la mujer y el sexo. Así se explica, también, que las principales víctimas, por millares, de la Santa Inquisición fuesen mujeres, arrastradas a la hoguera por brujas o portadoras de pecado.

    Había dicho, por ejemplo, san Juan Damasceno: "La mujer es una burra tozuda, un gusano terrible en el corazón del hombre, hija de la mentira, centinela del infierno". Y santo Tomás de Aquino: "La mujer es un hombre malogrado. Un ser ocasional: sólo el hombre ha sido creado a imagen de Dios". O Alberto Magno: "La mujer es un hombre ilegítimo y tiene la naturaleza incorrecta y defectuosa". Incluso el gran Agustín, obispo de Hipona, sostuvo que "el marido ama a la mujer porque es su esposa, pero la odia porque es mujer", y que "nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer". ¿Hablaba por experiencia? Padre de un chico al que llamó Deodato (dado por Dios), repudió a la madre sin contemplaciones para hacer carrera eclesiástica.

    Otro cantar es la homosexualidad entre el clero cuando se convierte en signo de poder o antesala de abusos pedófilos. Sostiene Ramón Teja, presidente de la Sociedad de Ciencias de las Religiones y catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria: "Era lugar común en la literatura ascética de la antigüedad que la decadencia del monacato se produjo por la presencia de jóvenes en los cenobios. Lo advertían los padres del desierto con dichos como éstos: ‘Un diablo fue a golpear a la puerta de un cenobio y vino un joven a abrirle. El demonio, al verle, dijo: Si estás tú aquí no hay necesidad de mí’. Para los monjes, los jóvenes, más que las mujeres, son un lazo del diablo". Otro dicho de época: "Donde hay vino y jóvenes no se necesita a Satanás".

    Teja ve en los casos de abuso un hilo conductor común: la idea de que el sexo no cuadra bien con lo sagrado. "No he encontrado textos que reflejen mayor tolerancia hacia la fornicación homosexual que hacia la heterosexual, pero es reveladora esta sentencia que parece reflejar una cierta graduación de pecados: ‘El monje no debe cultivar la amistad con un joven, ni el trato con una mujer, ni tener amistad con un hereje".

    Las cosas no han mejorado en la actualidad. Todavía en 2001 el teólogo redentorista Marciano Vidal fue castigado por la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio de la Inquisición) por considerar la sexualidad humana como "un lujo de la naturaleza" (la persona, un ser sexuado, un modo de percibir al otro, etcétera), y por entender las relaciones prematrimoniales, la homosexualidad o la masturbación. La severa notificación inquisitorial contra el gran moralista español lleva la firma del cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI.

    El libro de Marciano Vidal Moral de actitudes es una referencia imprescindible para comprender las agitadas relaciones del cristianismo con el sexo y la mujer. Vidal recuerda en Moral del amor y de la sexualidad que "castidad" procede de "castigo" ("que la razón impone a la concupiscencia domándole como a un niño", escribe santo Tomás de Aquino).

    Marciano Vidal, por cierto, subraya la indulgencia con que el buen san Alfonso contempla un escote (ubera) de mujer. "Pectus non est pars vehementer provocans ad lasciviam" ("El pecho no es parte que provoque vehementemente la lascivia"), escribe el fundador de los redentoristas. Hay una simpática anécdota del papa Juan XXIII ante la exuberante Sofía Loren. Cuando era nuncio en París, el carismático Papa del Concilio Vaticano II se encontró en un acto oficial con la actriz italiana, que lucía generoso escote. "¡Benedetto, quel Calvario!", suspiró con sonrisa desarmante, para regocijo de los presentes. Fue beatificado por Juan Pablo II en el año 2000.

    El argumento libidinoso se sostiene muchas veces para expulsar del sacerdocio a la mujer. Se lo recuerda Umberto Eco al cardenal Carlo Maria Martini en el diálogo publicado con el título ¿En qué creen los que no creen?  Eco dice al cardenal que Tomás de Aquino usa el argumento propter libidinem (a causa de la lujuria) porque si el sacerdote fuese mujer, los fieles (varones) se excitarían al verla. Rebate Eco: "Dado que los fieles son también mujeres, ¿qué ocurre entonces con las muchachitas que podrían excitarse ante un cura guapo?". El autor de El nombre de la rosa recuerda al prelado las páginas de Stendhal en La Cartuja de Parma sobre los fenómenos de incontinencia pasional suscitados por los sermones de Fabrizio del Dongo.

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