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Legionarios de Cristo: una multinacional ultraconservadora en plena descomposición…

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Los Legionarios se tambalean

image Los 80.000 miembros de la orden esperan divididos la actuación del Vaticano – El Papa afronta la renovación tras destapar los "gravísimos delitos" de Maciel

MIGUEL MORA - Roma – 09/05/2010

"Antes creíamos que el padre Maciel era un santo. Ahora muchos sabemos que era solo un delincuente que utilizó esa imagen de santidad para embaucar y delinquir impunemente toda la vida. Pero lo peor es que la actual cúpula del movimiento lo sabía. Lo ha dicho el Papa, y más claro no lo podía decir". La reflexión, pronunciada con una sonrisa de amargura, la hace en Roma un ex miembro español de los Legionarios de Cristo.

Este laico abandonó hace unos años la congregación fundada por Marcial Maciel en 1941. Conoció personalmente al santo embaucador, y todavía mantiene amigos en la Legión. Aunque pide mantener el anonimato por miedo a "las represalias", ha conocido las entrañas del monstruo y las resume: "Terror, mística, disciplina, engaño, explotación".

image El golpe asestado a la reaccionaria multinacional de élite por el Papa el 1 de mayo pasado, cuando censuró sin ambages la vida y el carisma del padre Marcial Maciel Degollado (México, 1920-Estados Unidos, 2008) por "sus gravísimos delitos" y "su vida carente de escrúpulos y sentimiento religioso", ha despertado del sueño de los justos a los cerca de 80.000 miembros que la Legión y el Regnum Christi (el ala laica) tienen hoy en 38 países de cuatro continentes.

El movimiento se mueve hoy entre la esperanza de muchos ante la toma de control del Papa Benedicto XVI y el pavor de otros a perder una impunidad que duró décadas. "El clima es de profunda división, miedo y desconfianza", explica Juan (nombre supuesto). "El cisma de algunos iluminados parece posible; la disolución, si fracasa la refundación, no es improbable. Algunos curas no se fían de sus superiores y han rogado al Vaticano que los echen; muchos otros siguen agarrados al fanatismo y al carisma de Maciel. Los laicos darán problemas bestiales porque no reconocen el sistema jurídico de la Iglesia. El comisario del Papa ordenará una auditoría y probablemente una comisión interna para depurar responsabilidades. Puede pasar de todo".

Como otros hermanos de "Nuestro Padre", Juan creyó ciegamente en Maciel. Ahora se siente estafado, timado. Y traumatizado. "Era un pirata como una casa, un vendebiblias con pretensiones globales, un estafador portentoso", espeta, a medio camino entre el rencor y el aturdimiento, mientras glosa la meteórica carrera de Maciel, "su empuje para abrir las primeras casas en España y Roma antes de haber cumplido 30 años, los vídeos en los que aparecía con Juan Pablo II y se notaba que Wojtyla alucinaba con él".

El Vaticano ha decidido no hacer públicos los detalles de la investigación realizada por los cinco obispos visitadores en los últimos diez meses. Pero poco a poco van saliendo detalles. Los arrepentidos tienen ganas de hablar y de ser escuchados. Pero gracias a la pervivencia de la férrea disciplina (pleitesía, castigos, delaciones, silencio) que impuso Maciel, miles de legionarios de base siguen en la ignorancia más completa sobre sus atrocidades.

En las casas donde viven las esclavas consagradas por Maciel a espaldas del Vaticano, las noticias sobre las fechorías del fundador ni se conocen, como ha explicado esta semana una mujer mexicana que abandonó el Regnum Christi: "Si alguna se enteró en el exterior, se le prohibió hablar. Las directoras se limitaban a decir que era una campaña contra los Legionarios. Viven en una negación constante de lo que escuchan en los medios", ha dicho al diario mexicano Milenio.

"Cuando en 2008 me dijeron que Maciel tenía al menos una mujer y una hija, no podía creérmelo", afirma Juan. "Luego supe que Luis Garza, el vicario general, lo supo tiempo atrás porque arrancó un pelo a la muchacha para hacerle la prueba del ADN. Ahí entendí que la cúpula también está impregnada de la doble personalidad del líder".

En Roma se espera que el Papa dé a conocer en unos días el nombre del comisario que renovará la orden. "Le costará porque no hay voluntarios", bromea el vaticanista Sandro Magister, del sitio digital Chiesa. "Pero la idea del Papa es clara: la cúpula dirigente conocía los secretos de Maciel, y pagará por ello".

Las culpas atribuidas al actual grupo dirigente, en su mayoría mexicanos y españoles, forman un sabroso surtido. En México no han pedido siquiera perdón a las víctimas de los abusos sexuales. Además, han purgado a los críticos, mentido a sabiendas y colaborado necesariamente en algunas de las múltiples barbaridades de Maciel: morfina, amantes, sexo, pederastia, gastos de hasta 50.000 euros diarios, viajes en Concorde a Nueva York para hacerse limpiezas de boca, pasaportes falsos, sobres a la curia, campañas contra los jesuitas y la Teología de la Liberación en alianza con el PRI…

"El sistema de poder está basado en la obediencia ciega. Si no cumples las órdenes, te expulsan. Los actuales dirigentes han concebido ese sistema y lo siguen aplicando", afirma Juan. Esta misma semana, los altos directivos han enviado a sus 850 curas y 2.600 seminaristas una nota interna en la que afirman: hay un solo culpable, el fundador. Para salvarse, el grupo liderado por Álvaro Corcuera (director general) y Luis Garza (vicario general y gerente) no ha dudado en manipular incluso a Ratzinger. Afirman que los periodistas han engañado a la gente, que el Papa no desea refundar el movimiento, que ellos jamás conocieron esos crímenes.

El mecanismo recuerda al que empleaba el fundador con sus primeras víctimas: les convencía de que al masturbarle estaban haciendo una buena obra porque él tenía "permiso especial de Pío XII". Pero la gota va calando. De los 850 sacerdotes de la Legión son solo unos 100 los que creen en el camino de profunda revisión, opina Magister: "Los jerarcas, nombrados en el capítulo general de 1992, siguen fidelísimos al fundador, a Garza y a Corcuera. Mientras la nomenclatura no desaparezca, la renovación será imposible. En estos meses de interregno, están haciendo de todo para consolidar su poder y conquistar apoyos internos".

El Papa, de 83 años, no es precisamente un revolucionario. Pero sabe que se juega su credibilidad en este envite. Renovar la milicia diseñada por Maciel, nacido en Cotija (Michoacán, México) y protegido por cuatro papas distintos y sobre todo por su antecesor, será todo menos fácil. Según ha trascendido, los abusos confirmados por la inspección son de todo tipo: sexuales, religiosos, económicos, sociales… "El Vaticano no sabe ni por dónde empezar. Hay trabajo para 20 obispos y 20 años", resume el ex legionario.

Los Legionarios son un imperio, y el emperador actual es el padre Luis Garza, 53 años, economista de prestigio, miembro de una familia de rancio abolengo mexicano. El vicario general es además jefe de la Legión en Italia, y sobre todo máximo ejecutivo de Integer, caja fuerte de las obras de la Legión en el mundo: paga nóminas a 22.000 personas y su patrimonio estimado es de 25.000 millones de euros.

A través de Integer, Garza domina a su antojo un señorío global: 15 universidades, 50 institutos de educación superior, 176 colegios, 132.300 alumnos, 75.000 miembros del Regnum Christi, 1.064 laicos consagrados, casas en 22 países.

Solo en España, un tesoro. Maciel llegó a Comillas en 1946 con 32 adolescentes dispuesto a iniciar su expansión internacional, que acabaría llegando hasta Nueva Zelanda, Filipinas, Líbano, Israel. Hoy, la Legión española tiene siete colegios (en Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia), una universidad, tres seminarios y varios clubes juveniles y casas laicas.

La arrogancia y la sensación de impunidad de la Legión están justificadas. En la sección española de la organización religiosa pululan algunos de los más ricos y poderosos personajes del país. Maciel siempre apuntó muy arriba: de ahí venían las donaciones sabrosas y el glamour. Koplowitz, Oriol, Ruiz-Mateos, las hermanas de Ana Botella, Ángel Acebes, Gustavo Villapalos… Todos pertenecen o han pertenecido al Regnum Christi. Quizá algunos de ellos renieguen ahora.

Ratzinger ha enviado a la Legión un mensaje inequívoco: vuestro amado líder era un delincuente, y la impunidad en la que os habéis movido se acabó. Lo decía un legionario en un blog religioso el 1 de mayo: "Interpretando lo que dice el comunicado: nos han pillado. Se nos cayó el teatrito. Game over".

Pero el futuro presenta más dudas que certezas. El filósofo Paolo Flores D’Arcais se pregunta: "¿Podrá la jerarquía que ha tapado y tolerado durante décadas los crímenes de Maciel limpiar esta orden multimillonaria y hermética? ¿Podrá hacerlo sin herirse a sí misma en el camino?". Y se responde: "La única forma de demostrar que el Papa va de verdad en serio es abrir los archivos y poner a disposición de la justicia civil los delitos e indicios que ha descubierto su investigación".

El proceso de purificación parece inexorable. Pero, en el fondo, suena a misión imposible. Porque, como dice Flores D’Arcais, "no se trata tanto de refundar una orden como de reescribir entera la historia del catolicismo del siglo XX".

Written by Eduardo Aquevedo

9 mayo, 2010 at 3:10

Críticas al Papa y crisis por abusos sexuales, producto de fuertes luchas internas de la Iglesia?

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Los sufrimientos de Benedicto XVI

iglesia-irlan2 Bernardo Barranco V.

Desde hace más de un año hemos venido advirtiendo, en nuestras colaboraciones,  un creciente deterioro en la conducción pontifical y hemos narrado críticos episodios sucesivos que han venido erosionando la potestad del Papa.

La gestión de Benedicto XVI, justo a cinco años de su asunción, atraviesa su peor momento, uno de los más delicados jamás vividos en la historia moderna del Vaticano. El aluvión de duras acusaciones parece no cesar. El aumento de las denuncias por violencia sexual se ha convertido en un tsunami mediático que pone en cuestión todo el andamiaje y discurso crítico de la Iglesia sobre los valores y prácticas de la sociedad contemporánea, especialmente los sexuales.

Algunas argumentaciones defensivas sobre las agresiones sexuales del clero que tratan de minimizar el daño causado desde el punto de vista cuantitativo y comparativo, sin duda muestran una estrategia errónea que ha provocado mayor indignación, especialmente entre las víctimas. También se ha recurrido al desgastado argumento del complot y las conspiraciones internacionales de judíos neoyorquinos y de masones washingtonianos, que resultan poco convincentes como explicaciones centrales para entender la extensión y alcance mundial de las altas traiciones causadas por depredadores sexuales del clero.

Igualmente, ha provocado indignación la patológica protección sistemática que la estructura eclesiástica ofreció a su clero transgresor hasta tan sólo unos años atrás. Sobre todo esa desesperante actitud a minimizar, acallar, silenciar y amedrentar a las víctimas. Las recriminaciones han llegado a tocar la puerta del propio pontífice.

Los documentos publicados por el New York Times muestran que la Congregación para la Doctrina de la Fe, el poderoso dicasterio que Ratzinger dirigió antes de ser electo Papa, no reaccionó en 1996 con la rapidez ni con la fuerza que ameritaba para iniciar un juicio eclesiástico contra un sacerdote flagrantemente delictivo.

En nuestro medio, por los testimonios directos de Alberto Athié y del fallecido monseñor Carlos Talavera sabemos que desde los años 90 del siglo pasado Joseph Ratzinger contuvo la denuncia contra el fundador de los legionarios de Cristo, argumentando que “lamentablemente el caso de Marcial Maciel no se puede abrir –dijo luego de leer la carta de Athié–, porque es una persona muy querida del papa Juan Pablo II y además ha hecho mucho bien a la Iglesia. Lo lamento, no es posible” (La Jornada, 9/10/97).

A Benedicto XVI le imputan también en su etapa de obispo, y posteriormente como cardenal, haber conocido denuncias de abusos y haber hecho muy poco; sin embargo, en su defensa, el cardenal de Austria, Christoph Schöenborn, declaró a la BBC que fue el propio Juan Pablo II quien frenó una investigación de Ratzinger en los años 90, para evitar escándalos en los casos de abuso de menores dentro de la Iglesia católica y que ponían en evidencia al entonces cardenal de Viena, Hans Hermann Groer. Como sea, sin duda alguna una persona con la trayectoria y cargos ocupados por Ratzinger, lo sitúan con indiscutibles cuotas de responsabilidad; independientemente del conocimiento y rango de autoridad que haya tenido, no queda exento de la cadena siniestra de procedimientos encubridores con que la Iglesia ha manejado estos casos.

Las denuncias contra Benedicto XVI sacuden fuertemente su pontificado porque llegan en un momento de fragilidad particular y después de haber redactado un posicionamiento fuerte y crítico, aunque insuficiente, sobre el tema en el caso de Irlanda. La pregunta se condensa dramáticamente en la siguiente: ¿Siendo parte del problema, Ratzinger podrá ser la solución del mismo? Contra quienes piensan que los adversarios están afuera y son los que manipulan los grandes medios de comunicación, me parece que los enemigos más peligrosos de Benedicto XVI están adentro, en la propia Iglesia.

En estos cinco años, Benedicto XVI ha abierto varios frentes de confrontación y ha recibido fuertes presiones de los sectores fundamentalistas del Vaticano para apurar movimientos que sigan relativizando los alcances obtenidos en el Concilio Vaticano II y seguir alentando las acciones y asociaciones de agrupaciones católicas ultraconservadoras.

No obstante, en el perdón a los lefebvrianos debió enfrentar la oposición y malestar de poderosos episcopados, como el alemán, el austriaco y el francés. El caso Boffo, el distanciamiento del pontífice tras las locas aventuras sexuales del primer ministro italiano, evidenció un preocupante distanciamiento de la Secretaría de Estado con influyentes sectores de obispos italianos, encabezados por el cardenal Ruin, quienes afines al proyecto político conservador de Silvio Berlusconi, han tensado su relación con el pontífice alemán.

Hace un año, el 10 de marzo de 2009, en una inusitada carta dirigida a los obispos de la Iglesia sobre la remisión de la excomunión de obispos lefebvrianos, que desató posturas encontradas y una crisis interna, Benedicto XVI reconoció que la Iglesia vive tiempos turbulentos donde los cristianos “muerden y se devoran (…) Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento”.

Víctor Messori, uno de los especialistas consentidos del Vaticano, señala que frente a la pederastia el  dedo acusador de Benedicto XVI no apunta hacia afuera de la Iglesia, sino sólo hacia sus hijos que la han traicionado, lo que lleva a molestias y pone como ejemplo el caso de los legionarios, sentenciando al final resentimientos: Tanto es así que entre los legionarios hay quienes sospechan que el papa Ratzinger está mal aconsejado, o incluso que forma parte de un complot contra la poderosa congregación.

Pareciera que el Papa podría estar en el centro de luchas palaciegas, vendettas y guerras de posicionamiento, como si el pacto intraeclesial que lo llevó al trono se haya fracturado o se esté restructurando. Benedicto XVI ha señalado que se va a mantener, a pesar de las habladurías e intrigas que rodean al Vaticano; sin embargo, la pregunta es: ¿cuánta presión podrá seguir soportando la Iglesia?

http://www.jornada.unam.mx/2010/03/31/index.php?section=opinion&article=016a1pol

Written by Eduardo Aquevedo

31 marzo, 2010 at 20:44

El Papa y el sexo: ¿qué es lo que Ratzinger llama “habladurías”?

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“yo me meto en el sexo de Uds., pero ustedes no se metan en el mío”

THE CLINIC PRESS
Iglesia en Belfast, Irlanda del Norte

Esta Semana Santa una profunda crisis política (ética, si prefiere) atraviesa los salones de El Vaticano. Los principales periódicos y medios de comunicación del mundo apuntan sus dardos a Joseph Ratzinger, el papa católico, ante las montañas de evidencia que lo involucran en históricos casos de encubrimiento de la pedofilia. La prensa internacional aporta las instrucciones que dio a los obispos norteamericanos. El New York Times, los traslados que ordenó siendo él mismo arzobispo de Münich, que alejaron a un culpable de su responsabilidad y los pusieron de nuevo en situación de reincidir en los abusos, como efectivamente ocurrió.

Los titulares son elocuentes: “El guardián del Vaticano en problemas”, dice la BBC; “Los abusos cercan al Vaticano”, señala El País; “El Papa paralizó el proceso contra un cura que abusó de 200 niños”, informa El Periódico de Catalunya.

Esta Semana Santa se exige que el dignatario, que declara ser infalible, asuma de una vez su propia responsabilidad. Y el mismo papa acusa el golpe, haciendo algo que es en extremo poco habitual en el boato vaticano: Se defiende en público de los ataques. Al papa se le critica desde siempre, pero rara vez da señales de enterarse. Pero ahora rezonga y le echa la culpa a prensa. Dice que no lo afectarán las “habladurías”, y repite condenas y lamentos por la pedofilia reiterada de sus sacerdotes.

Las voces que se alzan exigiendo que Ratzinger deje de ampararse en su fuero, son especialmente escuchadas en Europa. El 86% de los alemanes opina que la jerarquía católica no ha hecho lo suficiente por aclarar los graves sucesos. Y diversas fuentes ya hacen notar una notoria merma en las antiguas multitudes que antaño llegaban a la plaza de San Pedro, en tiempos de Juan Pablo II.

A manera de ejemplo del tono de las críticas, una breve cita de un escrito del teólogo Hans Küng, publicado por El País de España:

“¿No debería sobre todo el Papa Benedicto XVI asumir su responsabilidad en lugar de quejarse de una campaña contra su persona? Nunca nadie perteneciente a la Iglesia tuvo tantos casos de abuso sobre su escritorio como él. Como recordatorio:
- Ocho años como catedrático de Teología en Regensburgo: debido a su estrecho vínculo con el director de la orquesta de la catedral, su hermano Georg, estaba perfectamente informado sobre los sucesos en el Regensburger Domspatzen (el coro de la catedral de Regensburgo). No se trata en estos momentos de las, lamentablemente, habituales bofetadas de aquella época, sino posiblemente de delitos sexuales.
- Cinco años como arzobispo de Múnich: acaban de conocerse nuevos abusos por parte de un sacerdote y delincuente sexual trasladado durante el obispado de Ratzinger. Su leal vicario general de entonces, mi compañero de estudios Gerhard Gruber, asumió toda la responsabilidad, pero no consiguió apenas exonerar al arzobispo, también administrativamente responsable.
- Veinticuatro años como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: es aquí donde bajo absoluto secreto (Secretum pontificium) todos los delitos sexuales de clérigos fueron y son registrados e investigados. En su carta del 18 de mayo del 2001 sobre los “graves delitos” dirigida a todos los obispos, Ratzinger volvió a ligar los casos de abuso al secreto papal cuya vulneración se pena con el castigo eclesiástico.
- Cinco años como Papa sin hacer nada respecto a esta siniestra práctica.
Una respuesta seria reclamaría que el hombre que desde hace décadas tiene la responsabilidad del encubrimiento mundial, justamente Joseph Ratzinger, pronunciara su propio mea culpa. Tal y como lo exigió el 14 de marzo de 2010 el obispo de Limburgo Tebartz-van Elst en un discurso por radio a todos los creyentes: ‘Porque una indignante injusticia no puede ser encubierta ni aceptada necesitamos una inversión que dé lugar a la verdad. Inversión y penitencia tienen su comienzo en el pronunciamiento de la culpa, el ejercicio y la apreciación del arrepentimiento, la asunción de la responsabilidad y la oportunidad de un nuevo comienzo‘ “.

Vaticano: curas no son pedófilos sino homosexuales que tienen relaciones con varones de 7 a 17 años

THE CLINIC

Tras la serie de dichos desafortunados del Vaticano, que incluyó hace algunos meses un estudio que decía que la lavadora había revolucionado a las mujeres porque las había liberado de la carga de lavar la ropa, hoy vuelve a sorprender. Esta vez les tocó a los curas pedófilos.

Tras una reunión del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el observador permanente del Vaticano ante la ONU, Silvano Tomasi, señaló que no es correcto decir que los “curas son pedófilos”, porque cerca del 90% de los curas acusados practica la “efebofilia”, que es tener relaciones con varones de entre 7 y 17 años.

No contento con eso Tomasi también desvió la atención sobre otras iglesias, diciendo que las iglesias de Estados Unidos más afectadas por los abusos son las protestantes y que en las comunidades judías también eran hechos frecuentes.

 

http://www.theclinic.cl/2009/10/02/vaticano-curas-no-son-pedofilos-sino-homosexuales-que-tienen-relaciones-con-varones-de-7-a-17-anos/

El Vaticano "encubrió" abusos sexuales en EE.UU.

Redacción, BBC Mundo

Altos funcionarios del Vaticano -incluyendo el prelado que luego se convertiría en el papa Benedicto XVI- no tomaron medidas contra un sacerdote de Wisconsin que abusó de al menos 200 niños sordos en Estados Unidos, según documentos eclesiásticos publicados por el diario The New York Times.

La correspondencia interna aparentemente muestra que el actual pontífice, por entonces el cardenal Joseph Ratzinger, no respondió a dos cartas enviadas por el arzobispo de Milwaukee sobre el caso.

En ellas se señalaba como autor de los abusos al cura estadounidense Lawrence C. Murphy, quien trabajó en una reconocida escuela para niños sordos de 1950 hasta 1974.

El diario obtuvo los documentos de los abogados de cinco supuestas víctimas en la querella presentada contra la arquidiócesis de Milwaukee y alega que "la Iglesia (Católica) intentó mantenerlos en secreto".

En un comunicado oficial, el portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, reconoció la gravedad del caso y dijo que Murphy había violado a niños "particularmente vulnerables", además de la ley.

El papa Benedicto XVI

El papa Benedicto XVI pidió perdón hace pocos días a las víctimas de abusos sexuales en Irlanda.

Si bien no se refirió al rol de Ratzinger en este asunto, afirmó que las reglas de la Santa Sede no prohíben denunciar abusos ante la justicia civil.

Aun así, observadores afirman que estas denuncias representan otro golpe para el Vaticano, salpicado por varios escándalos de abusos sexuales de menores cometidos por sacerdotes.

Hace algunos días, el propio Benedicto XVI pidió disculpas a las víctimas de estos abusos por parte de religiosos irlandeses, un paso considerado como insuficiente por muchos de los denunciantes.

clic Lea: el Papa pide disculpas por abusos en Irlanda

Correspondencia

Las cartas fueron dirigidas a Ratzinger, porque era él quien entre 1981 y 2005 dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe, que decide sobre expulsiones y canonizaciones.

Ocho meses después de recibirlas, el segundo a cargo de esa oficina y actual secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, habría ordenado a los obispos de Wisconsin llevar a cabo un juicio canónico secreto contra Murphy, según The New York Times.

Sin embargo, añade el diario, Bertone frenó el proceso después de que Murphy le escribiera personalmente a Ratzinger diciendo que no debería ser enjuiciado porque ya se había arrepentido y su salud era débil.

Solamente quiero vivir el tiempo que me queda en la dignidad del sacerdocio

Lawrence C. Murphy, sacerdote acusado

"Solamente quiero vivir el tiempo que me queda en la dignidad del sacerdocio", afirmó Murphy en la misiva.

Según los documentos, hasta tres arzobispos de Wisconsin sabían que Murphy abusaba de menores pero ninguno de ellos lo denunció a la policía.

Según Robert Mickens, corresponsal en el Vaticano del semanario católico británico The Tablet, este caso es especialmente grave, ya que involucra directamente a las dos figuras más importantes del Vaticano: el Papa y Bertone.

"Si surgen más denuncias de este tipo, y creo que así será, no sé cómo podrá defenderse el Vaticano. Lo único que podrá hacer es admitir que cometió errores, algo que no ha hecho hasta ahora", afirmó Mickens a la BBC.

Y recordó que este caso, al diferencia de los otros, llegó al escritorio de Ratzinger y a la Congregación para la Doctrina de la Fe que éste dirigía por tratarse de pecados muy graves, como la presunta solicitud de sexo con menores en el confesionario.

¿Podría esto provocar la renuncia del Papa? Mickens responde que no, al menos por ahora.

"Algunos lo han pedido, pero no sé si el Vaticano lo está tomando en serio, ya que (esas voces) no provienen de las más altas esferas de la Iglesia (…), generalmente en estos casos se establece un muro de protección: o cierran la boca o alaban al Papa", añadió el experto.

Según el especialista en temas religiosos de la BBC, Christopher Landau, las víctimas del abuso sexual denunciaron que la Iglesia Católica está más preocupada por proteger su reputación que por impartir justicia.

clic Lea: el Vaticano a la defensiva

Exilio

 

Los casos de pederastia cometidos por sacerdotes afectan a varios países como Irlanda y Alemania.

En vez de ser castigado, Murphy fue trasladado en 1974 del arzobispado William E. Cousins de Milwaukee a la Diócesis Superior en el norte de ese estado, donde trabajó 24 años con niños en parroquias, escuelas y centros de detención juveniles, según figura en la querella.

Murphy falleció en 1998 todavía siendo sacerdote y fue enterrado vestido con su sotana.

En un comunicado publicado en el sitio web del Vaticano, su portavoz, el padre Federico Lombardi, afirmó que se trataba de un "caso trágico".

"En los años 70 algunas de víctimas del padre Murphy denunciaron los abusos a las autoridades civiles que investigaron el asunto. Sin embargo, según informes de prensa, la investigación fue abandonada", dijo Lombardi.

Recordó, además, que la Congregación para la Doctrina de la Fe sólo supo del caso mucho más tarde, en 1996, dos años antes de la muerte del religioso.

Sin embargo, Lombardi justificó que el Vaticano incluso entonces no reprendiera ni denunciara a Murphy porque "era muy mayor y tenía muy mala salud, vivía en reclusión y no se había informado sobre ningún abusos en 20 años".

Destacó asimismo que los códigos vaticanos que regulan las investigaciones canónicas y los juicios secretos no prohíben que representantes eclesiásticos lleven los casos a las autoridades civiles.

Mientras tanto, en la página web del Arquidiócesis de Milwaukee, el actual obispo, Jerome E. Listecki, escribió una carta dirigida a los fieles detallando el sistema para informar sobre abusos, en un esfuerzo para calmar a los feligreses, haciendo un ruego para que se cicatricen las heridas.

clic Lea: iglesia irlandesa y Estado "ocultaron abusos"

Written by Eduardo Aquevedo

30 marzo, 2010 at 21:46

Legión de Cristo admite los abusos sexuales de Maciel…

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La cleropederastia

  • Piden perdón a las personas que denunciaron y no se les supo escuchar
  • El fundador no es ejemplo de una vida cristiana, señala la congregación

Foto

El fundador de los legionarios de Cristo, Marcial Maciel, junto con el papa Juan Pablo II. Tras las revelaciones de los casos de pederastia en 1997, la Congregación de la Doctrina de la Fe emprendió una investigación hasta 2004, un año antes de la muerte de Karol Wojtyla. Foto Notimex

Carolina Gómez Mena

Periódico La Jornada
Sábado 27 de marzo de 2010

Por primera vez, la Legión de Cristo reconoció que su fundador, Marcial Maciel, cometió actos de pederastia contra seminaristas y procreó hijos durante su vida sacerdotal. Aceptó también que desde 2006 hubo certeza moral suficiente de que las acusaciones tenían base. Aseguró que dada la gravedad de las faltas, la congregación no puede mirar su persona (Maciel) como modelo de vida cristiana y sacerdotal.

Casi 13 años después de que salieran a la luz las primeras denuncias sobre abusos sexuales de Maciel, y al cumplirse un año de la orden del Vaticano para realizar una auditoría a la Legión de Cristo, ayer se difundió un texto dirigido a sus integrantes y cercanos, así como a todos aquellos que han sido afectados, heridos o escandalizados por las acciones reprobables de nuestro fundador.

Establece que tras esperar a que las acusaciones fuesen falsas e infundadas, las conclusiones de la investigación difundidas en 2006, a las cuales se llegó con suficiente certeza moral para imponerle sanciones canónicas graves por actos que incluían el abuso sexual a seminaristas menores, hacen admitir a unos profundamente consternados legionarios de Cristo que estos hechos sucedieron.

Tras reiterar su petición de perdón a las víctimas de Marcial Maciel por no haberles creído lo que denunciaban, anticipan que acogeremos con obediencia filial las indicaciones y recomendaciones del papa Benedicto XVI, derivadas de la visita apostólica (auditoría) ordenada por el pontífice.

Queremos pedir perdón a todas las personas que lo acusaron en el pasado y a quienes no se dio crédito o no se supo escuchar, pues en su momento no podíamos imaginarnos estos comportamientos. Si resultase que ha habido alguna colaboración culpable, actuaremos según los principios de la justicia y caridad cristianas responsabilizando de sus hechos a estas personas.

El documento, firmado por Álvaro Corcuera, director general, y 15 consejeros y directores territoriales de países donde la congregación tiene presencia, se emitió en el Vaticano. Admiten que les ha llevado tiempo asimilar los hechos por los cuales fue acusado Maciel Degollado. “Para muchos –sobre todo para las víctimas– este tiempo ha sido demasiado largo y doloroso”.

Justifica su escepticismo sobre la veracidad de los señalamientos contra Maciel, argumentando que aquellos no correspondían a la experiencia que teníamos de su persona y de su obra.

Refieren que en 2006 –Maciel murió dos años después–, la Congregación para la Doctrina de la Fe decidió renunciar a un proceso canónico e invitó al sacerdote a una vida reservada de oración y de penitencia. Posteriormente supimos que había tenido una hija en el contexto de una relación prolongada y estable con una mujer y otras conductas graves. Más adelante aparecieron otras dos personas, hermanos entre sí, que afirman ser hijos suyos, fruto de la relación con otra mujer.

Ayer mismo, fuentes legionarias reconocieron que esta aceptación de sus superiores es tardía. Insistieron empero que reconocer algo así no es fácil, más aún cuando las acusaciones de encubrimiento de pederastia han tocado hasta al papa Benedicto XVI.

La legión anunció nueve acciones que tomará, tras revisar con humildad y sencillez diversos aspectos de nuestra vida institucional, entre ellas: continuar ofreciendo seguridad, sobre todo a menores de edad en nuestras instituciones y actividades, tanto en ambientes como en procedimientos; seguir velando por la aplicación de los controles y procedimientos administrativos a todos los niveles, y seguir buscando la reconciliación y el encuentro con quienes han sufrido, así como hacer la verdad sobre nuestra historia.

Iglesia Católica y abusos sexuales: la carta del Papa, una nueva cortina de humo…

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El Papa abrirá una investigación en las diócesis irlandesas con casos de pederastia

IGLESIA-IRLANDA "Es lógico que encontréis difícil perdonar o reconciliaros con la Iglesia y en su nombre expreso abiertamente la vergüenza y el remordimiento que todos sentimos", dice a las víctimas

MÓNICA ANDRADE - Roma – 20/03/2010

Benedicto XVI ha anunciado que va a iniciar una inspección en "algunas diócesis de Irlanda, así como en los seminarios y congregaciones religiosas" donde se han producido casos de pederastia con objeto de "ayudar a la Iglesia local en su camino de renovación". En su carta pastoral dirigida a la Iglesia irlandesa, y dada hoy a conocer, el Papa acusa a los sacerdotes y religiosos que han cometido abusos de "traicionar la confianza" depositada por "jóvenes inocentes" y advierte de que deberán responder por ello "ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos".

Carta pastoral del Papa a los católicos de Irlanda
DOCUMENTO (PDF – 59Kb) – 20-03-2010

Texto íntegro de la Carta enviada por Benedicto XVI a los católicos irlandeses sobre los casos de abusos a menores

En su carta, el Papa comparte la "desazón y el sentimiento de traición" que muchos han experimentado al enterarse de esos "actos pecaminosos y criminales y del modo en que fueron afrontados por las autoridades de la Iglesia en Irlanda" y explica que decidió escribirla por la "gravedad de estos delitos y la respuesta a menudo inadecuada" que han recibido por parte de las autoridades eclesiásticas irlandesas y para expresar su "cercanía" y proponer un camino de "curación, renovación y reparación".

La carta es un llamamiento para frenar la crisis abierta no sólo en Irlanda sino en toda Europa a raíz de los acontecimientos que día tras día se van conociendo en Holanda, Suiza, Alemania, Austria, Italia y ahora también en España. En ella, Benedicto XVI se dirige tanto a obispos, sacerdotes y religiosos como a los jóvenes que han sufrido los abusos, a sus padres y a todos los feligreses en general. A cada uno de estos grupos, les dedica un punto de los 14 que la componen.

El Papa se muestra especialmente duro con los obispos al decirles que algunos "han fracasado, a veces lamentablemente, a la hora de aplicar las normas del derecho canónico sobre los delitos de abusos de niños" y de haber cometido "graves errores en respuesta a las acusaciones". Ahora, les exhorta a cooperar con las autoridades y alienta a los laicos para que desempeñen el papel que le corresponde dentro de la Iglesia.

A los sacerdotes y religiosos que han abusado de menores, les responsabiliza de haber causado un "inmenso daño a las víctimas, a la Iglesia y a la percepción pública del sacerdocio y de la vida religiosa" y de de arrojar "vergüenza y deshonor" sobre sus semejantes. Les pide que examinen su conciencia, asuman su responsabilidad y expresen su pesar con humildad.

Antes, el Pontífice dirige palabras de afecto para las víctimas que nunca podrán borrar el mal que han sufrido. "Habéis sufrido inmensamente y me apesadumbra tanto", escribe. "Vuestra confianza ha sido traicionada y violada vuestra dignidad", añade al mismo tiempo que confía en que no pierdan la esperanza y que recuerden a Jesucristo, víctima también de "la injusticia y el pecado".

La carta traza un recorrido histórico de la Iglesia irlandesa, en el que reconoce su importancia, y en la que detecta una crisis en las últimas décadas debida a la transformación y secularización que ha sufrido la sociedad. Un cambio demasiado veloz que ha llevado incluso a "sacerdotes y religiosos a adoptar formas de pensamiento y de juicio de la realidad secular sin referencia suficiente al Evangelio" y en algunas ocasiones a "entender mal el programa de renovación propuesto por el Concilio Vaticano II". El Papa se refiere en concreto a la tendencia de "evitar los enfoques penales de las situaciones canónicamente irregulares".

Además señala los factores negativos que han conducido a esa crisis. Entre ellos, los procedimientos inadecuados para determinar la idoneidad de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa, la insuficiente formación humana, moral, intelectual y espiritual en los seminarios y noviciados, la tendencia de la sociedad a favorecer al clero y otras figuras de autoridad y una preocupación fuera de lugar por el buen nombre de la Iglesia y por evitar escándalos cuyo resultado fue la falta de aplicación de las penas canónicas en vigor y de la salvaguardia de la dignidad de cada persona.

Poco después de hacerse pública la pastoral, One in Four, una de las asociaciones que agrupa a jóvenes que han sufrido abusos emitía un comunicado donde dice sentirse "profundamente decepcionada" porque creen que la carta "está muy lejos de responder a las preocupaciones" de las víctimas. Se lamentan de que esté excesivamente centrada en los sacerdotes irlandeses y olvide "la responsabilidad del Vaticano".

Asociaciones irlandesas de víctimas se sienten "decepcionadas" por la misiva del Papa

Se quejan de que obvia la responsabilidad del Vaticano en los abusos sexuales a menores

AGENCIAS - Dublín – 20/03/2010

Los grupos de víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes pederastas en Irlanda se han declarado decepcionados por el contenido de la Carta pastoral en la que el Papa Benedicto XVI abordó hoy este asunto. "Sentimos que la carta se queda corta a la hora de tratar las preocupaciones de la víctimas", ha dicho Maeve Lewis, de la asociación One in Four.

En opinión de Lewis, el Papa dirige sus críticas principalmente hacia los curas irlandeses de bajo rango, al tiempo que se olvida de la responsabilidad del Vaticano en los abusos sexuales de menores, no sólo en Irlanda, sino en todo el mundo. Así mismo, se queja de que la misiva del Papa no pida la dimisión del primado de la Iglesia Católica irlandesa, el cardenal Séan Brady, como han pedido las víctimas.

Otra víctima de los abusos sexuales, Andrew Madden, ha publicado hoy un comunicado en el que dice que la misiva "no aborda este asunto con total seriedad". "El contexto es, por supuesto, inapropiado, ya que por definición, una Carta pastoral está dirigida sólo a los católicos practicantes y, por tanto, hace caso omiso de mucha otra gente que se ha visto afectada por esta cuestión".

Los escándalos sexuales de la Iglesia: Papa acusado de complicidad…

Cerco a Ratzinger en Alemania

LAURA LUCCHINI - Berlín – 21/03/2010

La pastoral del Pontífice no hace mención alguna a los escándalos en el seno de la Iglesia alemana, mientras el país está que arde. Las últimas informaciones en la prensa nacional disparan directamente contra el propio Ratzinger. El semanario Der Spiegel publicaba ayer nuevos detalles sobre el sacerdote pedófilo Peter Hullermann, que fue ocultado en Baviera, cuando Joseph Ratzinger era obispo en Múnich, en 1980. Según la citada investigación periodística, el Papa era "más consciente de lo que se ha contado hasta ahora" de que aquel sacerdote de Essen era un abusador.

    Joseph Ratzinger Benedicto XVI

    En una carta enviada entonces desde Essen se informaba a la diócesis de Múnich de los abusos que Hullermann había cometido. Asimosmo, en una entrevista en la cabecera alemanaTagesspiegel, el psiquiatra Werner Huth, quien asistió a Hullermann entre 1980 y 1992, confirma que alertó a los colegas de que este hombre "no debía volver a trabajar con niños". Según su descripción, el sacerdote era un pederasta y además "no manifestaba intención de cambiar". La Iglesia católica, sin embargo, no escuchó estos avisos.

    En consecuencia, Joseph Ratzinger, cuando era obispo en Múnich y responsable de asignar las misiones y ordenar los traslados de los curas, habría ocultado "conscientemente" al pederasta, lo que le permitió volver a delinquir y por lo que después fue condenado. Hullermann fue trasladado a Baviera con la directa aprobación del actual Papa.

    Hullermann debería haber hecho en Múnich una "psicoterapia" y, sin embargo, volvió a trabajar en seguida, también con niños. Cuando el sacerdote volvió a abusar de un menor, en 1986, Ratzinger ya estaba en Roma. Según argumentó el Obispado de Múnich, el actual Papa no había sido informado de que el sacerdote volvió a trabajar sin interrupciones.

    Las constantes informaciones sobre la corrupción sexual en la Iglesia alemana tienen conmocionado al país. El último caso ha salpicado también al presidente de la Conferencia Episcopal, Robert Zollitsch, quien supuestamente habría encubierto a un pederasta en 1991, sin denunciar los hechos a la fiscalía. Zollitsch era responsable de recursos humanos en la diócesis de Friburgo, desde donde ordenó la jubilación anticipada del párroco Franz B., que entre 1968 y 1991 había abusado de, al menos, 17 niños y adolescentes. La historia ha sido recopilada por la televisión ARD, y el diario Badische Zeitung.

    En el programa de televisión citado una víctima relató los abusos que sufrió desde los 11 hasta los 17 años. Al principio fueron besos y caricias pero, con el paso del tiempo, se convirtieron, en ocasiones, en "sexo duro", dijo.

    En 1991, Zollitsch interrogó al párroco Franz B. sobre el caso, pero éste lo negó todo. Pese a ello, ordenó su jubilación anticipada con la orden explícita de que se mantuviera alejado de niños y adolescentes. Durante cuatro años más, el caso se mantuvo oculto dentro de la comunidad en la que trabajaba el párroco hasta que, en 1995, a raíz de una nueva denuncia, el sacerdote se suicidó, y la comunidad se enteró de la historia.

    Según la reconstrucción de Zollitsch, publicada en un comunicado en la web del obispado de Friburgo, en 1991 las acusaciones no tenían "nombres de víctimas o testigos", por lo se decidió por la jubilación. Los casos concretos salieron a la luz después del suicidio, y entonces la jerarquía católica informó a la fiscalía.

    Frente a estos nuevos detalles, algunos de los principales diarios alemanes denunciaron ayer "el silencio" del Papa con respecto a los casos de Alemania, su país natal, aunque el mismo Zollitsch, en otro comunicado, leyó la carta pastoral de ayer como "una advertencia para Alemania".

    EL PAIS.COM

    Written by Eduardo Aquevedo

    20 marzo, 2010 at 22:20

    Iglesia Católica: curas pedófilos en América latina…

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    SE AGRANDA LA OLA DE ESCANDALOS SEXUALES EN LA IGLESIA CATOLICA

    IGLESIA-SEX3 Mientras nuevas denuncias de abuso sexual a menores contra clérigos de la institución provocaron la suspensión de tres sacerdotes en Brasil, un cura español fue detenido en Chile acusado de posesión de pornografía infantil.

    La reciente ola de escándalos por pedofilia que afecta a la Iglesia Católica se extendió a Latinoamérica. Nuevas denuncias de abuso sexual a menores contra clérigos de la institución provocaron la suspensión de tres sacerdotes en Brasil, al tiempo que un sacerdote español fue detenido en Chile acusado de posesión de pornografía infantil y del abuso de por lo menos 15 menores. El Vaticano, en tanto, reconoció ayer las denuncias de índole sexual contra los clérigos brasileños, al tiempo que desmintió que se trate de obispos, según había trascendido en la prensa en las últimas horas.

    “Los acusados son tres sacerdotes”, precisó ayer el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, tras darse a conocer un informe del programa de televisión brasileño Conexao Reporter en el que varios alumnos relataban casos de abusos por parte de los clérigos. “Se confirmó que ninguno de los tres involucrados es un obispo. Uno de ellos fue retirado de la parroquia y va a ser juzgado por la Justicia civil”, precisó Lombardi. “Los otros dos fueron suspendidos de sus tareas eclesiásticas y están siendo sometidos a un proceso canónico por sospecha de pedofilia, pero hasta ahora niegan todo”, agregó el portavoz del Vaticano.

    Las acusaciones que recaen sobre los párrocos Luiz Marques Barbosa, Edílson Duarte y Raimundo Gomes llegan en un momento delicado para la Iglesia Católica azotada por los escándalos de pedofilia extendidos a lo largo de Irlanda, Holanda, Suiza, Austria y Alemania, el país natal del papa Benedicto XVI.

    El programa Conexao Reporter del canal brasileño SBT, emitido la semana pasada, mostró imágenes de una cámara oculta en las que aparece el padre Luiz Marques Barbosa, de 82 años, manteniendo relaciones sexuales con un joven en el estado nordestino de Alagoas en enero de 2009. En la reveladora investigación periodística se emitieron también las declaraciones correspondientes a tres antiguos monaguillos de la parroquia, los cuales sumaron sus denuncias de abusos por parte de los párrocos.

    “Marques comenzó a tocarme, a besarme, intentando besarme en la boca, yo giraba pero él insistía. Me daba muchas ganas de vomitar. Comenzó a sacarme la ropa, a sacarme la camisa, el pantalón y también comenzó a desvestirse”, narraba en el informe uno de los jóvenes denunciantes, identificado como Fabiano. “Incontables veces, te seguro que fueron muchas veces”, sostuvo ante la cámara el muchacho de 20 años.

    La filmación, que conmocionó a la opinión pública en Brasil, finalizaba con la confrontación hecha por los periodistas al sacerdote Marques, el cual desmintió cualquier tipo de abuso, terminando abruptamente con la ronda de preguntas.

    Por su parte, la noticia del arresto del religioso español José Angel Arregui, detenido en Chile por posesión de pornografía infantil y por haber abusado de por lo menos 15 menores en colegios españoles, echó más leña al fuego. El clérigo, integrante de la congregación de San Viator, dictaba clases desde enero de 2008 en la universidad Santo Tomás de Santiago de Chile, al tiempo que trabajó como profesor de educación física y religión en siete instituciones en España entre 1992 y 2005 correspondientes a la congregación eclesiástica.

    Arregui, que cayó bajo detención preventiva en agosto de 2009, enfrenta una situación judicial más que complicada. Según trascendió, la Justicia española ahora encontró videos donde el sacerdote habría filmado los múltiples abusos a alumnos de distintos colegios religiosos en Madrid y en el País Vasco, de acuerdo con lo revelado por el diario El País de España.

    La ola de denuncias que afectan a la Iglesia Católica parece no tener fin. La semana pasada el papa Benedicto XVI fue cuestionado por la prensa alemana tras haber hospedado a un cura sospechoso de pedofilia cuando dirigía la diócesis de Munich, mientras que el hermano del Sumo Pontífice, el obispo Georg Ratzinger, también fue manchado por las serias denuncias de abuso en el coro que dirigió por 30 años.

    Los observadores de asuntos del Vaticano temen que los recientes sucesos desencadenen lo que ocurrió en Estados Unidos a principios del año 2000, cuando un escándalo que involucró a más de 4000 sacerdotes católicos obligó a las diócesis a pagar jugosas indemnizaciones.

    Entretanto, el desconcierto reina en algunos sectores católicos que esperan para estos días la divulgación de la Carta Pastoral del Papa a los católicos irlandeses, tras el escándalo por sacerdotes pedófilos que estalló a inicios del año en ese país. Se espera que el documento papal adopte una política de tolerancia cero contra los crímenes sexuales buscando soluciones concretas destinadas a recuperar la confianza de los fieles católicos.

    Página/12

    El sexo, la Iglesia y el Vaticano después de Irlanda…

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    El sexo pierde al Vaticano

    Las violaciones y sevicias descubiertas en Irlanda se han producido en otros muchos países – La jerarquía católica practica una política de secretismo y ocultación

    JUAN G. BEDOYA 31/05/2009

    IGLESIA-SEX3 "Si no podemos ser castos, al menos seamos cautos". Esta ironía, que el pensador George Bernanos pone en boca de su simpático cura rural, define el espíritu con que la Iglesia romana se enfrenta a los comportamientos sexuales de sus clérigos. Lo malo es cuando la hipocresía o el ocultamiento alcanzan a actividades delictivas, como la pederastia y otros abusos de poder.

    Es esa política de secretismo, avalada por el Vaticano, la que ahora tiene sumida a la jerarquía católica en un escándalo de colosales proporciones. Afecta a la muy católica Irlanda. Los hechos son devastadores, con testimonios de 1.000 alumnos en 216 escuelas, reformatorios u orfanatos, y relatos estremecedores de violaciones, abusos y sevicias a niños y niñas, habitualmente de hogares humildes.

    Lo sucedido en Irlanda se ha producido en otros muchos países. En España hay numerosas denuncias, con media docena de condenas judiciales contra sacerdotes pederastas. Pero es difícil conocer la magnitud del problema, dada la tendencia de la jerarquía a ignorar, e incluso tapar, los escándalos. Las instrucciones del Vaticano son sintomáticas. Ante cualquier denuncia, hay que asegurar la reserva total, dice una instrucción de 1962.

    Cuando Dante Alighieri describió en la Divina Comedia el sufrimiento, en lo más hondo del Infierno, de numerosos sodomitas, se detuvo sobre todo en un grupo de sacerdotes libertinos. También encuentra allí a un obispo de Florencia. El poeta se cansa pronto de ajustar cuentas "ante pecado tan notorio". "Saber de alguno es bueno / de los demás será mejor que calle / que a tantos como son el tiempo es corto", se disculpa (Canto XV).

    Por entonces, se castigaba severamente a los eclesiásticos de vida depravada. Un decreto papal de 1568, titulado Horrendum, ordenó que "los sacerdotes que abusen serán privados de todos los oficios y beneficios, y entregados a los tribunales seculares para su castigo". Se ha incumplido con escandalosa frecuencia.

    El caso más notorio es la protección de Juan Pablo II al fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. Durante décadas, Maciel y algunos de sus lugartenientes sometieron a abominables abusos a cientos de muchachos, especialmente en el seminario de Ontaneda (Cantabria). Sólo tras la muerte del Papa polaco, en 2005, el famoso pederasta fue apeado de su enorme poder, con la orden tajante de alejarse de Roma. Se recluyó en México. Fue su único castigo en vida. Falleció ahora hace un año.

    El primer escándalo por ese comportamiento encubridor se produjo en Italia en una de las escuelas pías del aragonés José de Calasanz. Fundador de la Orden de Clérigos Regulares Pobres, conocidos ahora como escolapios, Calasanz reprimió la divulgación del abuso sexual de niños por sus sacerdotes. Pagó por ello. Uno de los pedófilos, el padre Stefano Cherubini, tuvo tanto éxito en el encubrimiento de sus delitos que incluso llegó a ser superior de la orden, arrinconando al fundador. La orden fue clausurada por Inocencio X. Calasanz murió a los 91 años en Roma, todavía en desgracia. Ocho años después, Alejandro VII lo rehabilitó. Fue hecho santo en 1767.

    El sexo fue un asunto desprovisto de importancia para los primeros cristianos y es prácticamente ignorado por san Pablo (el temperamental apóstol llegó a decir que "es mejor casarse que abrasarse"). Pero pronto se impuso la idea de que el celibato era superior, el matrimonio inferior, y el sexo, en consecuencia, un acto perverso. Fue el obispo Ambrosio de Milán (373-397) quien desbrozó el camino. Hombre "imponente", según san Agustín (por su sabiduría y porque "leía sin hablar", un hábito desconocido en el mundo clásico), Ambrosio impuso el criterio de que la vida conyugal era incompatible con una carrera en la Iglesia. "Incluso un buen matrimonio es la esclavitud", dijo. De ahí al celibato obligatorio de los eclesiásticos quedaba un paso, entre agrias disputas.

    La pertinaz decisión de ocultar o proteger las desviaciones sexuales de los clérigos disolutos, incluso cuando son delictivas, tiene que ver con el concepto heroico que los eclesiásticos tienen de sí mismos. "La Iglesia es una preciosa élite de superhombres porque el espíritu actúa en ellos. Hay que defenderla de la contaminación, venga de donde venga", predica Tertuliano.

    Julio Pérez Pinillos, ex presidente de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados (FISCC), cree que el escándalo de los abusos sexuales por sacerdotes "remite a la inconveniencia de mantener esa ley eclesiástica medieval y no evangélica". "El celibato obligatorio favorece relaciones clandestinas, y da pie a abusos que sufren sobre todo los menores, las mujeres y la descendencia cuando se da. Qué buen servicio haría a la claridad evangélica y al merecido buen nombre de muchos sacerdotes y religiosos y religiosas entregados a las comunidades cristianas la revisión de esa ley del celibato, formulada a mediados del siglo XII".

    Emilia Robles Bohórquez, de la organización Proconcil, subraya, por su parte, que "no es toda la Iglesia quien delinque", pero que compete a toda la Iglesia, "con valor, transparencia y energía, afrontar el hecho". Añade: "Dada la gravedad de las situaciones, hay que revisar la manera de afrontar la sexualidad, pero antes urge limpiar y desinfectar los sótanos de algunas instituciones que, lejos de lo que dicen ser, son, con demasiada frecuencia, nidos de bichos". Robles cree que en ese empeño de limpieza, la jerarquía necesita "colaborar con las instituciones civiles y alejarse de complicidades y victimismos".

    Pese a que fue entre los esclavos, los humildes y las mujeres entre quienes primero se propagó el cristianismo, la agresiva tradición antifeminista avanza pronto en la nueva organización eclesiástica. Es ese desprecio a la mujer, incluso el aborrecimiento, por donde se ha colado el afán de dominación y todo tipo de abusos, sobre todo sexuales. No es posible comprender esos comportamientos prepotentes sin escuchar a los padres de la Iglesia proclamando la abyección de la mujer y el sexo. Así se explica, también, que las principales víctimas, por millares, de la Santa Inquisición fuesen mujeres, arrastradas a la hoguera por brujas o portadoras de pecado.

    Había dicho, por ejemplo, san Juan Damasceno: "La mujer es una burra tozuda, un gusano terrible en el corazón del hombre, hija de la mentira, centinela del infierno". Y santo Tomás de Aquino: "La mujer es un hombre malogrado. Un ser ocasional: sólo el hombre ha sido creado a imagen de Dios". O Alberto Magno: "La mujer es un hombre ilegítimo y tiene la naturaleza incorrecta y defectuosa". Incluso el gran Agustín, obispo de Hipona, sostuvo que "el marido ama a la mujer porque es su esposa, pero la odia porque es mujer", y que "nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer". ¿Hablaba por experiencia? Padre de un chico al que llamó Deodato (dado por Dios), repudió a la madre sin contemplaciones para hacer carrera eclesiástica.

    Otro cantar es la homosexualidad entre el clero cuando se convierte en signo de poder o antesala de abusos pedófilos. Sostiene Ramón Teja, presidente de la Sociedad de Ciencias de las Religiones y catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria: "Era lugar común en la literatura ascética de la antigüedad que la decadencia del monacato se produjo por la presencia de jóvenes en los cenobios. Lo advertían los padres del desierto con dichos como éstos: ‘Un diablo fue a golpear a la puerta de un cenobio y vino un joven a abrirle. El demonio, al verle, dijo: Si estás tú aquí no hay necesidad de mí’. Para los monjes, los jóvenes, más que las mujeres, son un lazo del diablo". Otro dicho de época: "Donde hay vino y jóvenes no se necesita a Satanás".

    Teja ve en los casos de abuso un hilo conductor común: la idea de que el sexo no cuadra bien con lo sagrado. "No he encontrado textos que reflejen mayor tolerancia hacia la fornicación homosexual que hacia la heterosexual, pero es reveladora esta sentencia que parece reflejar una cierta graduación de pecados: ‘El monje no debe cultivar la amistad con un joven, ni el trato con una mujer, ni tener amistad con un hereje".

    Las cosas no han mejorado en la actualidad. Todavía en 2001 el teólogo redentorista Marciano Vidal fue castigado por la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio de la Inquisición) por considerar la sexualidad humana como "un lujo de la naturaleza" (la persona, un ser sexuado, un modo de percibir al otro, etcétera), y por entender las relaciones prematrimoniales, la homosexualidad o la masturbación. La severa notificación inquisitorial contra el gran moralista español lleva la firma del cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI.

    El libro de Marciano Vidal Moral de actitudes es una referencia imprescindible para comprender las agitadas relaciones del cristianismo con el sexo y la mujer. Vidal recuerda en Moral del amor y de la sexualidad que "castidad" procede de "castigo" ("que la razón impone a la concupiscencia domándole como a un niño", escribe santo Tomás de Aquino).

    Marciano Vidal, por cierto, subraya la indulgencia con que el buen san Alfonso contempla un escote (ubera) de mujer. "Pectus non est pars vehementer provocans ad lasciviam" ("El pecho no es parte que provoque vehementemente la lascivia"), escribe el fundador de los redentoristas. Hay una simpática anécdota del papa Juan XXIII ante la exuberante Sofía Loren. Cuando era nuncio en París, el carismático Papa del Concilio Vaticano II se encontró en un acto oficial con la actriz italiana, que lucía generoso escote. "¡Benedetto, quel Calvario!", suspiró con sonrisa desarmante, para regocijo de los presentes. Fue beatificado por Juan Pablo II en el año 2000.

    El argumento libidinoso se sostiene muchas veces para expulsar del sacerdocio a la mujer. Se lo recuerda Umberto Eco al cardenal Carlo Maria Martini en el diálogo publicado con el título ¿En qué creen los que no creen?  Eco dice al cardenal que Tomás de Aquino usa el argumento propter libidinem (a causa de la lujuria) porque si el sacerdote fuese mujer, los fieles (varones) se excitarían al verla. Rebate Eco: "Dado que los fieles son también mujeres, ¿qué ocurre entonces con las muchachitas que podrían excitarse ante un cura guapo?". El autor de El nombre de la rosa recuerda al prelado las páginas de Stendhal en La Cartuja de Parma sobre los fenómenos de incontinencia pasional suscitados por los sermones de Fabrizio del Dongo.

    EL PAIS.COM

    Iglesia Católica de Irlanda: curas y monjas violaron y apalearon a miles de menores…

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    IGLESIA-IRLANDA La Iglesia de Irlanda conocía el abuso "endémico" en sus escuelas

    W. OPPENHEIMER - Londres – 21/05/2009

    Tras nueve años de pesquisas y más de 2.000 testimonios, una investigación ha concluido que la cúpula de la Iglesia católica irlandesa conocía el abuso "endémico" al que eran sometidos los 35.000 niños que entre los años cincuenta y 1os ochenta se acogieron a sus instituciones.

    El actual líder eclesiástico, el cardenal Sean Brady, expresó ayer se declaró ayer "profundamente apenado y avergonzado por el hecho de que estos niños sufrieran de manera tan horrorosa en nuestras instituciones". El informe "documenta un vergonzoso catálogo de crueldad; el abandono, el abuso físico, sexual y emocional perpetrado contra niños", admitió.

    El informe, elaborado por la Comisión Investigadora de los Abusos de Niños, puesta en marcha en 2000 tras un aluvión de denuncias de abusos cometidos por los religiosos de la Iglesia católica irlandesa en el pasado, concluye que funcionarios eclesiásticos alentaron palizas rituales y protegieron de forma sistemática a sus miembros pedófilos para que no fueran detenidos, todo ello rodeados de "una cultura al servicio del secretismo".

    Los cinco tomos del informe documentan un rosario de abusos físicos y emocionales. Los abusos sexuales en muchas de las instituciones eclesiásticas, una red de reformatorios, escuelas industriales y casas de trabajo, sobre todo en las de chicos.

    Las escuelas estaban gestionadas de manera severa, con un régimen de disciplina irracional y opresivo que afectaba a los niños, pero también incluso a los empleados que trabajaban en ellas.

    Más pecados

    Los niños pasaban hambre y en muchas escuelas la alimentación era inadecuada, incomestible y mal preparada. Muchos testigos hablan de que estaban constantemente aterrorizados por las palizas, en las que se les intentaba causar el mayor daño posible.

    El recuerdo de la película Las hermanas de la Magdalena, de Peter Mullan, es inevitable. En ese filme de 2002 se recogían los castigos físicos, humillaciones, el hambre y la miseria a que eran sometidas cientos de muchachas en los conventos irlandeses de la Magdalena. La historia tenía una base verdadera. La película levantó ampollas en la Iglesia que, sin embargo, ayer reconoció pecados incluso más horrorosos.

    EL PAIS.COM

     

    INFORME SACA A LUZ EN IRLANDA MILES DE ABUSOS DE RELIGIOSOS A MENORES

    EFE | DUBLÍN

    Actualizado Miércoles, 20-05-09 a las 22:08

    Miles de menores fueron objeto de abusos sexuales y torturas físicas y psíquicas en instituciones estatales regentadas por religiosos católicos en Irlanda durante casi 70 años, según un informe elaborado por una comisión gubernamental del país que no incluye nombres de los supuestos pederastas.

    Los abusos, una situación que el documento calificó de "endémica" en este país, provocaron que varias generaciones de niños y niñas entregados al cuidado del Estado viviesen "a diario el terror" de los castigos corporales.

    La Comisión sobre Abusos a Menores fue establecida en 2000 para aclarar numerosas denuncias de abusos sexuales ocurridos desde 1940 hasta mediados de la pasada década de los 80 en escuelas públicas, orfanatos, centros para enfermos mentales y en otras instituciones estatales, que, en su mayoría, estaban administradas por sacerdotes y monjas de la Iglesia católica irlandesa.

    No obstante, la investigación documentó casos que se remontan hasta 1914 y otros, más cercanos, denunciados en 2000.

    El informe, de unas 2.500 páginas, es un catálogo de "abusos sexuales crónicos" y de maltratos físicos y emocionales infligidos "sobre miles de menores desfavorecidos, abandonados y olvidados" tanto por religiosos como por personal laico.

    El texto también lanza duras críticas contra la jerarquía católica irlandesa, a la que acusa de pasividad ante los abusos cometidos por individuos reincidentes.

    Entre las órdenes religiosas investigadas figuran las Hermanas de la Misericordia -a cargo del mayor número de instituciones para menores-, los Hermanos Cristianos -el principal gestor de instituciones para chicos de entre 10 y 16 años de edad- y las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad y Refugio.

    Estas últimas administraban las infames Lavanderías de la Magdalena, popularizadas por la película "Las hermanas de la Magdalena" (2002), donde se recluía a jóvenes de supuesta vida disoluta bajo un régimen de esclavitud y continuas humillaciones.

    Para la Comisión, las congregaciones religiosas no tuvieron en cuenta las consecuencias que tendrían sus acciones sobre el desarrollo de los menores. Al contrario, el informe denuncia que la principal preocupación de las órdenes era "la mala publicidad y los potenciales escándalos" que se generarían si se llegaba a conocer el verdadero alcance de los abusos.

    El presidente de la Comisión, el magistrado Sean Ryan, aseguró que las autoridades eclesiásticas abordaban las denuncias de abusos sexuales trasladando a los agresores a otro lugar, donde, "en muchos casos", volvían a delinquir. "El bienestar general de los niños no se tomaba en consideración", recalca el documento.

    Ningún pederasta será denunciadoDurante la presentación hoy del informe, celebrada en un céntrico hotel de Dublín, se registraron tensas escenas entre miembros de la Comisión y víctimas de los abusos, a los que no se permitió entrar en la sala.

    El grupo de apoyo a las víctimas "One in Four" ("Uno de cada cuatro"), consideró que "la jornada de hoy es un día de vergüenza para Irlanda".

    Los perjudicados lamentan también que, como resultado de la investigación, que le ha costado al Estado más de 70 millones de euros, ningún supuesto pederasta será llevado ante la Justicia. El informe sólo nombra a los individuos que ya han sido condenados por cometer abusos sexuales, a pesar de que la Comisión descubrió "casos específicos" en 216 instituciones.

    "El abuso sexuales de chicos era endémico en las escuelas, mientras que en las de chicas, las menores eran objeto de actitudes depredadoras por parte de trabajadores varones, visitantes o cuando salían al exterior para realizar alguna tarea", indicó el texto.

    Según la Comisión, los maltratos no se denunciaban normalmente, pero en una ocasión en que el Ministerio de Educación fue alertado al respecto, sus responsables actuaron en connivencia con los religiosos para mantener la cultura del silencio imperante.

    Por lo general, abundó la investigación, la autoridades educativas irlandesas optaban por ignorar las acusaciones de abusos sexuales y nunca presentaron estas quejas ante la Garda (la policía irlandesa).

    "Como mucho, los abusadores era trasladados, pero nada se hacía para tratar el daño infligido sobre el menor. En el peor de los casos, se culpaba al niño y se consideraba que estaba corrompido por la actividad sexual y era castigado con severidad".

    Y si las condiciones de habitabilidad eran "frías, húmedas y básicas", los castigos corporales eran "perversos, severos, arbitrarios e impredecibles" en las instituciones donde los menores "vivían con el terror diario de no saber por dónde iba a llegar la siguiente paliza", concluye el informe.

    http://www.abc.es

    Abusos de religiosos a niños sacuden a Irlanda

    Orfanatorios, escuelas y reformatorios católicos instauraron un clima de miedo

    Sarah Lyall The New York Times
    El Universal
    Jueves 21 de mayo de 2009

    LONDRES.— Durante décadas, decenas de miles de niños irlandeses fueron abusados sexual y físicamente por monjas, sacerdotes y otras personas, en cientos de instituciones como reformatorios, escuelas y orfanatos que albergaban a los pobres, los vulnerables y los que nadie quería, según un reporte difundido ayer en Dublín.

    “Un clima de miedo, creado por castigos fuertes, excesivos y arbitrarios, se apoderó de la mayoría de las instituciones”, indicó el reporte elaborado por la Comisión de Investigación del Abuso Infantil (formada en el 2000), que añadió que el abuso sexual era “endémico” en las instituciones para varones”.

    El informe no nombra a los acusados, cuyo número ronda los 800, debido a la causa presentada por los Hermanos Cristianos, la orden religiosa que dirigió muchos de los reformatorios. Como resultado, ninguno de los hallazgos puede usarse para abrir un proceso criminal, lo que lamentan las víctimas que denunciaron los casos.

    La Comisión también se vio obstaculizada por la postura del Departamento de Educación, que soslayó la responsabilidad de las instituciones.

    Ya no resulta tan impactante escuchar que tales instituciones estaban plagadas de violencia y abuso; pero el reporte expone por vez primera la magnitud del problema y muestra cómo todo un sistema, en un país abrumadoramente católico, parece estar coludido para perpetuar un modelo cruel y sádico.

    El informe tiene 2 mil 600 páginas y su elaboración llevó nueve años, a fin de preparar y reflejar el testimonio anónimo de mil 60 ex estudiantes de 216 instituciones, que incluyen reformatorios, orfanatos y hospitales, en un periodo que va de 1930 a 1990. La mayoría de los ex estudiantes tiene ahora entre 50 y 80 años.

    Las escuelas para varones eran dirgidas básicamente por la orden de sacerdotes Hermanos Cristianos. Muchas de las escuelas para niñas las dirigían órdenes de monjas, como las Hermanas de la Caridad y las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad y Refugio, administraban las infames “Lavanderías de la Magdalena”.

    Los cerca de 30 mil estudiantes enviados a esas instituciones, dirigidas más como prisiones o casas de trabajo que como escuelas, provenían de segmentos vulnerables de la sociedad. Algunas familias llevaban a sus niños porque ya no podían mantenerlos; otros llegaban luego de ser atrapados robando y las niñas si quedaban embarazadas, incluso como resultado de abuso. La última de estas instituciones cerró sus puertas en la década de los 90.

    Algunos líderes de las órdenes religiosas descartaron el reporte y dijeron que es una colección de mentiras y exageraciones. Pero los abogados de las víctimas dicen que finalmente se culpa a quien es culpable.

    El primado de la Iglesia católica irlandesa, el cardenal Sean Brady, ofreció ayer disculpas y dijo sentirse “avergonzado” por los miles de casos de abusos cometidos por religiosos en instituciones estatales durante casi 70 años.

    El reverendo Vincent Nichols, líder la Iglesia católica de Inglaterra y Gales, calificó las revelaciones como “angustiosas y preocupantes”.

    El informe también indica que cuando se reportaban los abusos oficialmente, las autoridades miraban para otra parte. En lo tocante al abuso sexual, el reporte señala que algunas veces los abusadores eran trasladados a otras instalaciones donde podrían rezar por otros niños. “Lo peor era que se culpaba al niño y era visto como corrompido por la actividad sexual, y luego era castigado”.

    Las niñas padecían menos abusos sexuales, pero sí golpes y humillaciones con el objeto de hacerlas sentir despreciables.

    “En algunas escuelas se aplicaban rutinariamente golpizas rituales… Se golpeaba a las niñas en todas partes del cuerpo con artefactos diseñados para provocar el máximo dolor”, dice el informe. “Se les denigraba personalmente y a sus familias”.

    Durante la presentación del informe se registraron tensas escenas entre miembros de la Comisión y víctimas de los abusos, a los que no se permitió entrar en la sala. El grupo de apoyo a las víctimas “Uno de cada cuatro” consideró que “la jornada de hoy es un día de vergüenza para Irlanda”. (Con información de Agencias)

    www.eluniversal.com.mx

    Los abusos sexuales eran un mal "endémico".

    BEGOÑA ARCE
    LONDRES

    Tortura, violaciones, palizas. Irlanda conoció ayer la escala masiva de los abusos cometidos por el clero católico, delitos por los que nadie será procesado. Miles de niños y niñas en la isla sufrieron décadas de agresiones e intimidación a manos de curas, frailes y monjas. Durante 60 años, desde mediados de la década de los 30 a la de los 90 del siglo pasado, varias órdenes religiosas "aterrorizaron" a los menores, que estaban a su cuidado, en reformatorios, internados y orfanatos.

    Los abusos sexuales eran un mal "endémico". La jerarquía eclesiástica supo de esos delitos, pero protegió a los pederastas e impidió que fueran detenidos. Estas y otras gravísimas conclusiones figuran en el informe dado a conocer ayer en Dublín por la Comisión de Investigación de Abuso de Niños, establecida en el año 2000 por el Gobierno, tras las denuncias aparecidas en una serie de reportajes en televisión.

    MÁS DE 2.000 ENTREVISTAS

    El trabajo, de 2.600 páginas, realizado a lo largo de nueve años después de haber entrevistado a más de 2.000 víctimas, ofrece por primera vez una visión completa de la manera sistemática en que las órdenes religiosas maltrataron a los menores más vulnerables.

    El enorme número de agresiones constatadas en un país de apenas 3,5 millones de habitantes es de un volumen sin precedentes. "Abusos físicos y emocionales y abandono fueron la norma de estas instituciones", concluye el informe presentado por el juez y presidente de la comisión, Sean Ryan.

    "Hubo abusos sexuales en muchas de ellas, particularmente en las instituciones para chicos", relata el dictamen. "Las escuelas se dirigían imponiendo una impensable y opresiva disciplina a los niños e incluso a los empleados. Los que se fugaban recibían enormes palizas, públicas a veces. A algunos les rapaban la cabeza y les humillaban".

    Golpes, insultos y menosprecio traumatizaron para siempre a huérfanos, niños abandonados o pequeños delincuentes. Algunos de ellos apenas tenían 3 años cuando ingresaron. Su culpa era haber nacido fuera del matrimonio. Las madres solteras acababan junto con prostitutas en instituciones donde trabajaban como esclavas, como las Magdalene Laundries (Lavanderías de la Magdalena), cuyas miserias relató con cruda verosimilitud el director Peter Mullan en la película Las hermanas de la Magdalena (2002).

    Había además pobreza y abandono. "Los niños tenían hambre a menudo y la comida que recibían era inadecuada, incomible y mal preparada". El Departamento de Educación del Gobierno de Irlanda respaldaba a las órdenes religiosas y no hizo nada para detener los abusos. Los inspectores, que ocasionalmente visitaban los centros, rara vez hablaban con los menores.

    El informe no da nombres, ni de los agresores, ni de las víctimas. Una de las órdenes religiosas que más crueldades cometió en Irlanda y en otros lugares del mundo, los Christian Brothers, ha logrado que los jueces impidan la identificación de los agresores. Muchos de los que sufrieron vejaciones emigraron, otros han muerto, algunos han recibido indemnizaciones económicas, pero exigen justicia.

    DEMANDA DE IDENTIFICACIÓN

    "Lo que necesitamos es ver a los que cometieron los abusos procesados. Necesitamos ver a los que estaban en la jerarquía de la Iglesia y de las ordenes religiosas en los tribunales", afirma John Kelly, portavoz de las víctimas. El nuevo arzobispo de Westminster, máximo responsable de la Iglesia católica en Inglaterra y Gales, condenó anoche a los responsables de los abusos.

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    Marcial Maciel, cuestionado fundador de Los Legionarios de Cristo…

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    legionarios10 por Gianni Proiettis*

    Murió (a comienzos de este año) el fundador de los Legionarios de Cristo, la orden católica de extrema derecha que mantiene un tenso pulso con el Opus Dei por hacerse con el favor de los poderosos de este mundo. Los Legionarios de Cristo cuentan en España y en América Latina con “gente que cuenta”. Ana Botella, la esposa del expresidente Aznar, acaba de negar en la revista Vogue su pertenencia a Regnum Christi, el brazo seglar de la orden, pero sus simpatías hacia la organización que fundó el padre Maciel son de dominio público. Como las de Ángel Acebes, ex ministro del interior con Aznar.

    Como José María Michavila, extitular de justicia (y como tal, responsable de las relaciones con la Iglesia católica) con Aznar. Y como el actual presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps. También la mujer del expresidente mexicano Fox, Marta Saahún, tiene un faible por los Legionarios. Lo mismo que el mexicano Carlos Slim Helù, el hombre más rico del planeta (con permiso de Bill Gates) y actual protector del expresidente español Felipe González. Lo mismo que la mexicana Viviana Corchera, del grupo mediático Televisa. En Colombia, los Legionarios cuentan con Julio Santo Domingo, magnate cervecero. Y en Venezuela, con el magnate Gustavo Cisneros, antiguo protector –y protegido— del expresidente español Felipe González, e involucrado en el golpe de Estado frustrado contra el presidente electo Hugo Chávez en 2002. El corresponsal en México de Il Manifesto cuenta la poco edificante historia del padre Maciel, cuya inquietante carrera político-eclesiástica empezó en la España franquista.

    El sacerdote mexicano Marcial Maciel, fundador de la orden de los Legionarios de Cristo, falleció el pasado 30 de enero en Houston, Texas, a la edad de 87 años. La última vez que el alto prelado había sido noticia, fue en mayo de 2006 por la suspensión a divinis que le impuso el papa Ratzinger. Se cerraba así un proceso iniciado en 1956 de medio siglo de duración, por el que el religioso era acusado de haber cometido durante treinta años abusos sexuales con niños y adolescentes confiados a su tutela.

    La resolución papal, que recomendaba al padre Maciel el retiro a la oración, se comentó en su momento, ya porque constituía una señal de las futuras políticas revisionistas de Benedicto XVI, ya en mérito a la cuestión misma –la práctica clerical de la pederastia—, de creciente y rabiosa actualidad en la Iglesia católica.

    La popularidad de Marcial Maciel Degollado en los ambientes de la extrema derecha católica, en el poder actualmente en México, es tal, que la información filogubernamental mexicana –es decir, la práctica totalidad— oculta pudorosamente estos días la historia de la pederastia y de la sanción pontificia, prodigándose, en cambio, en florituras necrológicas.

    Pero la personalidad del padre Maciel, un prelado de gran relieve desde los primeros años de Pío XII, y el peso económico y político de los Legionarios de Cristo, la congregación por él fundada en 1941, reclaman atención.

    Los Legionarios de Cristo están presentes en una veintena de países, entre los cuales, México, Chile, Brasil, Argentina, EEUU, Canadá, Suiza, Irlanda, Austria, Colombia, España y Venezuela. Poseen 615 centros educativos, de los cuales una docena son universidades privadas, y han fundado y controlan varios movimientos seglares –el más antiguo y famoso, el Regnum Christi— y gestionan una agencia de prensa, la Zénit, que difunde en seis lenguas la voz del Vaticano en el mundo.

    Auténtico imperio transnacional, que en México se ha ganado el apodo de Millonarios de Cristo, la congregación se jacta de tener cerca de 600 sacerdotes, 2.500 seminaristas y 65 mil miembros seglares. ¿Su misión? Nada menos que evangelizar el orbe entero, conquistando a las futuras clases dirigentes y a los decision makers para los ideales de la última –y definitiva—cruzada católica.

    Dejad que los niños vengan a mí

    Oriundo del estado mexicano de Michoacán, el octagenario Marcial Maciel Degollado, a quien sus secuaces llamaban afectuosamente Mon Père, parecía salido de una novela negra. Pederasta, morfinómano y hombre de negocios de éxito, logró fascinar a dos papas que marcaron época como Pacelli y Wojtyla, que le aseguraron protección ilimitada.

    Y hay que decir que sus comienzos no fueron precisamente prometedores. Expulsado cuando joven de dos seminarios –por razones jamás hechas públicas—, Marcial Maciel, que se jactaba de contar con varios obispos en su familia, se convirtió en sacerdote a los 24 años, en 1944. Pero, extraordinariamente, tres años antes, en 1941, había ya logrado fundar una orden religiosa: los Legionarios de Cristo, precisamente, que no han dejado de crecer y expandirse desde entonces. Hoy tiene 600 sacerdotes y 2.500 seminaristas presentes en cuatro continentes, como recuerda con cierto orgullo su sitio web (www.legionariesofchrist.org).

    Aun a pesar de sus viciosillas costumbres, ampliamente documentadas en decenas de denuncias, el prelado mexicano reunía consensos y simpatías gracias a un programa deslumbrantemente simple: extender el Reino –con mayúscula— de Cristo. Un mensaje destinado a entusiasmar también a los defensores laicos del Occidente –también con mayúscula— cristiano.

    Ello es, en efecto, que en 1946 el padre Maciel recala en España por invitación de importantes sostenedores, como el industrial Iñigo de Oriol y Alberto Martín Artajo, ministro de asuntos exteriores de Franco. Allí, aun logrando echar “raíces” entre los ultras católicos “que cuentan”, los planes expansionistas del padre Maciel experimentan un revés cuando, en 1956, llegan al Vaticano las primeras denuncias de sus prácticas sexuales y de su adicción a la morfina, provocando una primera suspensión a divinis. Una cautela que no durará más de dos años, porque el padre Maciel tiene altísimos protectores, como el cardenal Angelo Sodano, secretario de estado de la Santa Sede.1

    Para disculparse del consumo de Dolantin –la morfina en ampollas, que llevaba siempre consigo en una elegante petaca de piel de cocodrilo—, el padre Maciel exhibía un certificado médico firmado, sin fecha, por el doctor Galeazzi Lisi, el arquiatra del papa Pacelli. En lo que hace a sus pasiones homosexuales por los jóvenes seminaristas –se gozaba en que le masturbaran—, se justificaba con ellos diciendo que le servía para “aliviar sus intensos dolores” y que esas prácticas le habían sido autorizados, según él, por el mismísimo Pío XII en persona. Luego, de todos modos, absolvía a sus víctimas en confesión, recomendando el silencio.

    Recuperado de éste y de otros escándalos menores, reducidos inmediatamente al silencio –como cuando fue arrestado en España mientras compraba varias dosis de morfina—, Marcial Maciel volvió a tomar las riendas de los Legionarios y prosiguió su obra de conquista de las almas de poderosos y millonarios. Educación paramilitar, obediencia ciega, obligación de secreto y “discreción”, unidos al culto a la personalidad del fundador, han sido siempre los valores centrales de la orden. Además de una visión teocrática de la sociedad a imponer, si preciso era, con la fuerza y, huelga decirlo, de un anticomunismo feroz.

    Quien crea que los integristas agresivos anidan sólo en campo musulmán, tendría que documentarse un poquito sobre los Legionarios de Cristo, que están cabildeando en favor de la santificación futura de su fundador, inspirados en el ejemplo de José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.

    El diablo da palos de ciego

    Pero en noviembre de 1997 la lápida que cubre los pecados del padre Maciel se levanta de nuevo: ocho exlegionarios que habían sufrido las prácticas del religioso en su adolescencia, cansados de que les dieran largas, lo denuncian directamente al papa Juan Pablo II. No se trata de pesos pluma: son todos abogados, médicos e ingenieros de sólido prestigio y óptima reputación. Uno de ellos, Juan Manuel Fernández Amenábar, que había sido rector de la Universidad de Anáhuac fundada en México por Maciel, hace, encima, su denuncia en ellecho de muerte, en febrero de 1995, suplicando que se hiciera pública. Uno de los denunciantes, el doctor José Barba Martín, catedrático del prestigioso Instituto Tecnológico Autónomo de México, declaró: “Al revelar todo esto, cumplo con una obligación de conciencia, porque quiero una Iglesia coherente”.

    Parecía que esta vez la Santa Sede, puesta ante testimonios coincidentes tan numerosos, no podía seguir adoptando la política del avestruz. Sin embargo, el cardenal Ratzinger, entonces responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe, hizo dormir por años la práctica de instrucciones, y en 1999, confió al obispo mexicano Carlos Talavera, que venía insistiendo para abrir el proceso, lo siguiente: “Lo siento mucho, Monseñor; el caso del padre Maciel no se puede abrir, porque es una persona muy amada por el Santo Padre (Juan Pablo II) y ha hecho mucho bien a la Iglesia. No es prudente, lo siento”. Tuvieron que pasar otros siete años, para que el mismo Ratzinger, ya papa Benedicto XVI, se resolviera a tomar una decisión, juzgada por muchos vaga e insuficiente, también porque, al final de la misma, prodgaba un elogio a la obra de los Legionarios.

    En particular, los denunciantes del potentísimo padre Maciel, que estaba protegido también por el cardenal primado de México, Norberto Rivera, y por el exnuncio apostólico Girolamo Prigione, al conocer en 2006 que el proceso quedaba definitivamente postergado, se declararon “escandalizados por el evidente pacto entre el Vaticano y un criminal”. En aquella ocasión, anunciaron que tenían intención de llevar el caso ante algún organismo internacional de derechos humanos.

    En declaraciones al cotidiano mexicano La Jornada, las antiguas víctimas de Marcial Maciel han puesto de relieve el contraste entre la gran clemencia mostrada con el fundador de los Legionarios y la severa condena con que se castigó en 2005 al sacerdote italiano Gino Burresi, fundador de los Siervos del Corazón Inmaculado de María, un paidófilo pleno de estigmas.

    Al padre Maciel, en cambio, se le ahorró el proceso “en consideración a su edad y a su estado de salud”, invitándolo a dedicarse a “una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a cualquier ministerio público”. Ni una palabra para las víctimas de los abusos, como si no existieran. ¿Y los traumas existenciales provocados por aquellas violencias infantiles? ¿Y el valor cívico de aquellas denuncias, mantenidas durante años en la esperanza de impedir nuevos abusos?

    Pequeñas molestias, que es mejor ignorar por parte del Vaticano. Lo importante es seguir a buenas con los Legionarios de Cristo, gente seria que desarrolla un trabajo óptimo. Y de todas maneras, desde 2005 la congregación la dirigía ya el sacerdote cincuentón Álvaro Corcuera.

    1 Angelo Sodano (Italia, 1927), actualmente Decano del Colegio Cardenalicio del Vaticano, fue entre 1978 y 1988 Nuncio Apostólico en el Chile de Pinochet, y nunca recató sus simpatías por el dictador.

    Gianni Proiettis es corresponsal en México del cotidiano comunista italiano Il Manifesto. Publicado en Sin Permiso.

    Legionarios de Cristo protegen a M. Maciel, su fundador pederasta…

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    legionarios10 Por Alejandra Carmona / La Nación

    Alejandro Espinosa, sobrino del líder de la cuestionada congregación religiosa:

    “Los legionarios hablan de la amante de Maciel para ocultar su pederastia”

    Fue reclutado para formar parte de los Legionarios de Cristo en 1950 y vivió de cerca los excesos del fundador de la orden. Ha escrito y reescrito su experiencia. Aquí recuerda los abusos, las jornadas de masturbación a las que lo sometía Marcial Maciel y lanza sus teorías respecto a la confirmación de la existencia de una amante y una hija del sacerdote: “Su paternidad puede redimir en algo al monstruo que era”.

    En Tamaulipas, uno de los estados de México, todo es contradictorio. Es la cuna y dominio de Los Zetas, antiguos militares de elite que desertaron y se transformaron en los temidos sicarios del Cartel del Golfo; pero en los últimos años en ese lugar han disminuido las muertes y los asesinatos por encargo. La zona es tan católica como el resto del país, pero según los lugareños, los mandamientos son un mito. Si una mujer encuentra a su hombre con otra, simplemente se busca un amante en venganza. De los tres millones de habitantes, cerca de dos millones conviven con la pobreza, pero los tamaulipecos no paran de cantar: al igual que casi en todo México, ellos también tienen festival internacional.

    “En Aldama ciudad del estado de Tamaulipas hay sólo tres temas de conversación: las vacas, el vino y las prostitutas”, dice Alejandro Espinosa, quien vive en este lugar desde abril de 1980. Tiene 71 años, pero suena mucho más joven al teléfono. “Este es un lugar perdido en la república, lleno de contradicciones. Esta es una simbiosis entre lo primitivo y lo católico y aquí sacan lo que les conviene”, dice.

    Son las cinco de la tarde en México y Espinosa está desocupado. Vive “de milagro” como dice él, de la caridad de familiares. Trabaja en lo que venga. Algún día llegó a tener 800 cabezas de ganado, pero, según dice, fue despojado de su rancho por funcionarios de la Secretaría de la Reforma Agraria y fue perdiendo sus animales. Aunque se casó en 1964 y tuvo un hijo, vive como ermitaño. Pero ni la soledad ni esto que para él es lo mismo que el destierro, le quitan las ganas de denunciar. No ha dejado de disparar contra su tío Marcial Maciel, “creador de la secta”, como la llama él y a la que también perteneció desde que publicó el libro “El Legionario” (2003), donde contaba los abusos del religioso que casi se convirtió en santo.

    Ahora que saltó al mundo la noticia de la existencia de una hija de Maciel, reviven las contradicciones del cuestionado sacerdote que tanto se parecen al lugar que eligió para vivir. Espinosa habla de las mujeres y hombres de su tío y asegura que con el reconocimiento de su paternidad, la Iglesia realmente busca borrar las perversiones de Maciel.

    -¿Cree que exista una hija de Marcial Maciel?

    -Sí lo creo, y no me sorprendió para nada conocer la noticia. Él tenía amantes desde 1944 la congregación se fundó en 1941 .

    -¿Hablaba mucho de esas amantes?

    -Decía que todas las mujeres se enamoraban de él y que le lloraban por un hijo. Se jactaba de sus conquistas femeninas; de su piel clara, de sus ojos azules. Ingenuamente, presumía de su parecido con el príncipe de Gales.

    -¡Y eso era bueno!

    -A él le encantaba repetirlo. Decía que alguna vez en Nueva York lo habían confundido con él. Era un vanidoso egocéntrico, sin formación alguna.

    -¿Qué más decía de sus amantes?

    -Él decía que las mujeres eran el trasero del diablo, que eran sucias y olían mal. A él realmente nunca le gustaron; sólo galanteaba a las que veía con posibilidades de sacarles dinero. Hizo del sexo un instrumento multifuncional para lograr sus fines, placer y dinero mediante el que obtendría poder. Dijo una vez que si el demonio le ofreciera dinero, se lo arrebataría. Un subconsciente que revela hasta qué punto estaba dispuesto Maciel a buscar dinero, porque en ese tiempo ya recibía dinero del narco. Con los hombres también usó sus encantos.

    -¿Qué tipo de hombres?

    -Aparte de amantes de poca monta, se habló de un industrial muy rico, dueño de la impresora más grande de México. Pero eso era muy privado.

    -¿Y cómo explicaba él, un cura, su vida sexual?

    -Él decía que las relaciones con mujeres le estaban permitidas por el Papa Pío XII porque sufría una rara enfermedad consistente en la retención de semen, lo que le cerraba el conducto urinario y le provocaba muchos dolores de próstata. Necesitaba el sexo como una cura.

    -¿Y usted creía en eso?

    -Todos creíamos en él. Para nosotros era nuestro padre y la enfermedad que sufría era un verdadero calvario. [Risas] Después fui sabiendo yo con quién trataba, pero me costó darme cuenta, no crea que no.

    -¿Qué le parece que la existencia de una hija haya sido confirmada por la propia congregación?

    -Me impresionó la forma en que se conoció la noticia porque salió de dentro de la secta. Llevan 12 años aferrándose a la mentira de que Maciel nunca tuvo una conducta impropia y ni mucho menos cometió delitos de pederastia. Es sorprendente que aceptaran el aspecto de su doble vida. Creen que poniéndolo de mujeriego van a quitar el estigma de pederasta, de hombre frívolo que no hizo nada en su vida. Tener una hija es lo único que podría redimirlo en algo el monstruo que era, lo poco humano; sin desdeñar la violación de la jovencita de 15 años, apenas una niña. Los legionarios hablan de la “amante” de Maciel para ocultar su pederastia.

    Dejad que los niños vengan

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    El golpe.- El libro “El Legionario”, publicado el año 2003 por Alejandro Espinosa, sembró dudas profundas acerca de quién era verdaderamente el sacerdote. En el texto, Espinosa cuenta la vida disipada y llena de excesos del religioso.

    Alejandro Espinosa conoció a Marcial Maciel en noviembre de 1950 en Ciudad de México, en la Colonia Tlalpan, cuatro años después de haber sido reclutado para pertenecer a su grupo religioso, igual que tantos otros adolescentes, valiéndose de mentiras y exageraciones sobre las canchas de juegos, albercas [piscinas], viajes, etc. Entonces no sabía que era su tío. Se enteró al poco tiempo de abandonar la congregación. Nunca se salvó de la mirada libidinosa del religioso ni de su acoso sexual, lo que finalmente lo obligó a buscar otro camino.

    -¿Qué fue lo primero que le llamó la atención de él?

    -Era un señor con rasgos muy femeninos, era muy afectado en su forma de ser, muy atildado en la forma en que movía las manos. En ese entonces yo no podía hacer juicios.

    -¿Cómo se comportaba con los otros adolescentes que también se preparaban para el sacerdocio?

    -Buscaba para su servicio sólo a los bonitos. Era un maniaco sexual. Siendo niño de 12 ó 13 años me llamó a dirección espiritual en Tlalpan, me hizo bajar los pantalones para poder dirigirme espiritualmente, tenía que ver cómo tenía el pene.

    -¿Lo tocó en ese momento?

    -No, pero después se hicieron frecuentes los encuentros obligándome a que lo masturbara. Me sentía terrible por mi tendencia hacia las mujeres. Era muy repulsivo y degradante masturbarlo. Él los llamaba “masajes necesarios para redimir su enfermedad” y decía que el Papa le autorizaba a tener sexo con mujeres, pero amaba a tal grado la virtud de la pureza que prefería morir antes que mancharla. Yo tenía tan sólo 15 años. Fue en Ontaneda, España, donde comenzó con esos abusos. Después pasé al Noviciado en Roma; él sólo venía de visita de vez en cuando.

    -¿Y en Roma siguió con sus perversiones?

    -Siempre tuvo un harem y en él participaba sólo la gente de su extrema confianza. Cuando estuve en Roma llegué a contabilizar cerca de 30 hombres de su intimidad. Si éramos 90 en toda la comunidad, eso suponía el 30 por ciento de los seminaristas. En el mismo seminario llegó a meter mujeres, dispuso de un cuarto, pese a que está prohibido por el Derecho Canónico introducir mujeres en estos conventos para hombres de votos religiosos.

    -¿Cada cuánto llegaba al colegio en Roma?

    -Esporádicamente, él nunca estaba en los conventos. Nos visitaba muy de vez en cuando. Él se levantaba cerca de las once de la mañana y a veces nos acompañaba al desayuno y luego en la tarde, cerca de las cinco, nos invitaba una meriendita con galletas y helado de cóctel. Pero él nunca convivía en la casa. Era una persona muy incongruente, nosotros pensábamos que se partía el alma buscando medios de subsistencia. Eso era mentira; él sólo vivía para sus excesos fuera del convento.

    -¿Una vida que también implicaba el uso de drogas?

    -Usaba dolantina, una forma de morfina, era un hombre hipersexual. Nunca dejaba la droga y las inyecciones se las ponía donde fuera, le daba lo mismo. Era una constante, para camuflarla siempre se hablaba de la enfermedad de “nuestro padre” y el calvario que tenía que sufrir porque el demonio bien sabía que le iba a ganar la batalla, una bola de estupideces que se hace enojoso recordar. Varias veces lo sorprendimos sufriendo la abstinencia de la droga que no se conseguía libremente. Cuando venía la necesidad, comenzaba su desesperación; una vez mandó a un sacerdote en avión desde Roma a España nada más para conseguir la morfina.

    La despedida

    En agosto de 1962, Alejandro Espinosa dejó de creer en las seudoenfermedades de Maciel y reparó en su cara menos santa. Para liberarse de las amargas situaciones vividas tomó un nuevo ejercicio: escribir todos los días para no olvidar detalle. Después de estar 13 años en la congregación optó por una vida laica. “La primera vez que había sabido de esta gente tenía 12 años, cuando tuve el primer contacto con Carlos Mora, un estudiante dedicado a captar niños. Había vivido muchos años dentro de este sistema”, dice Espinosa.

    -¿Cuándo se dio cuenta que ya no quería seguir?

    -Yo había hecho votos renovables de tres años. Alcancé a estar dos períodos y ya no aguanté más el acoso de Maciel. Una vez me llevó al lago de Tequesquitengo a pasear, era todo muy romántico. Otra vez me llevó a Acapulco, donde estuvimos solos en una residencia lujosísima, con alberca profesional, espectacular, iluminada dentro del agua. Él me dijo que nadara, para lo que me puse el bañador; él no se metió al agua. [Risas] ¡Es que era demasiado! Para entonces ya me estaba dando cuenta de su atracción, pero creía que me sacrificaba por amor a Cristo. Me salí en agosto de 1962.

    -¿Crees que sus superiores supieron de todas estas cosas?

    -Sí. A Maciel le abrieron un proceso el año 56 en Roma y fue desterrado por esta vida de drogas y sexo. Se fue a vivir a España. Los superiores siempre supieron todo, es más, fue en Europa cuando su red de protección se hizo más patente.

    -¿Pero usted logró salir de esto, incluso se casó?

    -Claro, yo nunca fui homosexual. Me casé en septiembre de 1964. Maciel me obligó porque todavía tenía poder sobre mis decisiones, me obligó moralmente a cometer esa burrada. Yo todavía veía a Maciel con ese halo de santidad, de guía. Él pretendía desplumar a la mamá de mi mujer con quien duré seis meses porque siempre le deslumbró el dinero. Ella es la única mujer que usó a Maciel sin que él le haya sacado ni un solo centavo. Maciel toda su vida se dedicó a buscar lo único que le interesó: el placer y el poder del dinero. //LND

    Marcial Maciel: simulador y fariseo…

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    marcial_maciel_fundador_movimiento_catolico_legionarios_cristoCarlos Martínez García, La Jornada

    Desde adentro se reconfirmó la hipocresía del fundador de los Legionarios de Cristo. Sus férreos encubridores y defensores ya no pueden argüir conspiraciones externas, lideradas por enemigos de la religión católica, y movidos, como suelen decir, por “motivaciones inconfesables”.

    El asunto ya es bien conocido, gracias a que Jim Fair, vocero de los Legionarios en Estados Unidos, deslizara que en la vida de Marcial Maciel hubo “algunos aspectos que no eran apropiados para un sacerdote católico”. Entre esas impropiedades ahora se contabiliza que mantuvo relaciones sexuales con al menos una mujer y juntos procrearon una hija. Otras fuentes dicen que es hijo. Como la explosiva información estaba a punto de salir por canales lejanos al control de los superiores de la orden religiosa, el sucesor de Maciel, el sacerdote Álvaro Corcuera, emprendió un sigiloso tour para informar a directivos de las principales instituciones ligadas a los Legionarios en Estados Unidos sobre los aspectos incómodos en la conducta del fundador.

    Marcial Maciel Degollado exigía a otros cumplir lo que él transgredía reiteradamente en su larga carrera de clérigo, ya que fue ordenado al sacerdocio católico en noviembre de 1944 y murió en enero de 2008. Cuando hace más de una década un grupo de quienes en su niñez y adolescencia, en los años 50 del siglo pasado, formaron parte de los Legionarios denunciaron haber sido abusados sexualmente por Maciel, los apologistas de quien llamaban Mon père atacaron verbalmente a los denunciantes e hicieron escarnio de ellos. Para los escuderos de Marcial Maciel las acusaciones eran resultado de mentes enfermas, movidas por el afán de empañar la prístina imagen de un hombre bueno y que prefería guardar silencio ante los perversos embates de unos desquiciados.

    Entonces, en 1997, cuando hicieron públicas las vejaciones sexuales de que fueron objeto –José Barba Martín, Arturo Jurado y Juan José Vaca, entre otros–, inefables personajes como los cardenales Norberto Rivera Carrera y Juan Sandoval Íñiguez, así como el obispo Onésimo Cepeda no vacilaron en reclamar a los acusadores. Los tres estuvieron dispuestos a tender sus fastuosos mantos clericales para proteger a Maciel Degollado de quienes, con un bien preparado cúmulo de pruebas, exigían el reconocimiento de las atrocidades perpetradas por el legionario mayor. Ahora los tres conspicuos clérigos guardan conveniente silencio, se niegan rotundamente a decir algo sobre el caso.

    Por décadas, Maciel fue un simulador. No se trata, en su caso, de caídas ocasionales en acciones contrarias a la vocación sacerdotal. Muy bien sabía que sus actos de abusos sexuales y adicción a la morfina y algunos de su derivados, así como sostener relaciones que derivaron en el embarazo de, repetimos, al menos una mujer, eran absolutamente contrarios a la disciplina que juró guardar como sacerdote católico. Pero eso sí, lo que él vulneraba reiteradamente exigía que fuese cumplido al pie de la letra por los sacerdotes emanados de los múltiples seminarios de los Legionarios.

    La doble vida de Marcial Maciel Degollado puede ser tomada como un ejemplo del hipócrita. Recordemos que el vocablo procede del griego, y originalmente se refería a quienes participaban en actos teatrales, y que deliberadamente representaban personajes muy distintos a quienes ellos eran en la vida cotidiana. La hipocresía es definida por el Diccionario de la Real Academia Española como “fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan”.

    Como sacerdote católico conoció bien a unos personajes que dedicaron buena parte de su tiempo, conocimientos y energías a hostigar nada menos que al mismo Jesús. Nos referimos a los fariseos, legalistas intérpretes de la ley judía y muy estrictos guardianes de la conducta de los demás.

    No deja de llamar la atención que es únicamente en los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) donde aparece el empleo del término hipócrita para señalar la doble cara de autoproclamados impolutos personajes. Lo usa Jesús para describir a los orgullosos fariseos. Por ejemplo, en el pasaje de Lucas 11:37-54, Jesús reclama su orgulloso protagonismo y señala que “abruman a los demás con cargas que apenas se pueden soportar, pero ustedes mismos no levantan ni un dedo para ayudarlos”. En el extenso capítulo 23 del Evangelio de Mateo, lo afirmado por Jesús acerca de los fariseos es demoledor: “¡Guías ciegos! Cuelan el mosquito pero se tragan el camello… ¡Hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos pero por dentro están llenos de huesos muertos y de podredumbre… por fuera dan la impresión de ser justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad”.

    Sin duda que de los excesos depredadores de Maciel Degollado él es el principal responsable. Pero que haya podido abusar como lo hizo conlleva un círculo de protección. Y ese círculo incluye a las distintas altas autoridades de la Iglesia católica.

    ¿Cómo soslayar que el papa Juan Pablo II llamara a Maciel “modelo de la juventud”? ¿Qué decir de la condena light que el Vaticano dispensó al legionario mayor en mayo de 2006, cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe acordara “invitar al padre [Maciel] a una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a todo ministerio público?”

    Maciel contó con protección para efectuar sus continuas fechorías. Es una simulación que ahora se escandalicen, al menos para consumo publicitario, altos integrantes de los Legionarios que en su momento conocieron de cerca las debilidades del personaje.

    ¿Por que los sacerdotes católicos reiteran "pecados" de sexo y pedofilia? Dossier…

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    iglesia-sexoDerechito al infierno: abusos de poder con sotana

    Por Beatriz Michell y Alejandra Carmona / La Nación Domingo

    El caso del sacerdote salesiano Marcelo Morales es el último de una lista que ha golpeado a la opinión pública. En vez de ser juzgados, en muchas ocasiones han sido ocultados o trasladados, hasta que una nueva acusación los deja en evidencia. Víctimas, expertos y sacerdotes hablan de prácticas que ponen en cuestión actuaciones de la Iglesia.

    Cuando Raúl Lorca lo vio por televisión, nada de lo que decían los conductores del noticiario le sorprendió.

    Diciembre de 2000 se vino a su mente en dos minutos. Lorca, ahora concejal de Torres del Paine, era profesor de Educación Física en el Colegio Salesiano Monseñor Fagnano de Puerto Natales, cuando reparó en las extrañas conductas del director del colegio, el sacerdote Marcelo Morales.

    “Se rodeaba siempre de jóvenes, en su oficina siempre había algo que atraía a los adolescentes: videos, notebook, juegos. Era un colegio mixto, pero jamás vi entrar una niña a su oficina asegura Lorca . A los niños les tomaba la cara o les metía la mano por debajo de la polera. Recuerdo que en un acto público él estaba de pie y lanzó su mano por encima de su hombro para tomarle la mano a un chico. Entrelazó sus dedos con los de él a vista y paciencia de todos. Era demasiado evidente”.

    Lorca esperó que el entonces inspector de la congregación salesiana en Chile y ahora obispo de Magallanes, Bernardo Bastres, visitara el colegio para lanzar sus denuncias a comienzos de diciembre.

    Después de Navidad lo despidieron y fue el propio Morales quien le dio la noticia. “Se escudó en una pelea que tuvimos, pero yo sé que era en venganza por las cosas que yo había contado. Ese día le dije todo lo que pensaba de él y se quedó llorando”.

    293 10 kbMarcelo Morales (48) fue imputado el jueves por la Fiscalía de Osorno por producir y almacenar pornografía infantil y Lorca se enteró igual que todo Chile, a través de la prensa, del error que llevó al sacerdote a la cárcel. Mientras se encontraba a cargo de la gira de estudios del tercero medio del Instituto Salesiano de Valdivia en Bariloche, el sacerdote les prestó su notebook a unos alumnos para que vieran las fotos del paseo.

    Uno de ellos se reconoció en las imágenes. El sacerdote había fotografiado desnudos a algunos estudiantes mientras dormían. La justicia fijó un plazo de 60 días para investigar la denuncia de los jóvenes y los apoderados que participaban en la gira.

    Una sensación amarga quedó en la boca de Lorca cuando se enteró de la noticia. Él ya había advertido de los hechos. “Por lo menos se pudo investigar, pero Morales fue sacado del colegio de Puerto Natales y trasladado; nunca se tomaron medidas”.

    “Hay una grave responsabilidad ética en los casos en que trasladan a los sacerdotes en vez de sancionarlos, porque se pone en riesgo a muchas otras víctimas y favorece la impunidad en hechos que son de máxima gravedad”, asegura el abogado Hernán Fernández, experto en derechos del niño.

    El caso de Morales no es el primero de este tipo que golpea a la Iglesia chilena. En el camino hay denuncias, procesados y absoluciones. Pero lo que queda en la memoria de los afectados es la protección con que siempre contaron sus agresores y la impunidad en que, según dicen, sienten que quedaron sus casos.

    LOS PECADOS DE PUNTA ARENAS

    Carmen Castro ya no va a la iglesia. Antes era muy católica, iba a misa, tenía a sus hijas en el Colegio María Auxiliadora de Porvenir y en catequesis. Hasta que, según asegura, descubrió que su hija, de entonces nueve años, era abusada por el director del colegio, el sacerdote Antonio Larraín Pérez-Cotapos.

    “Empezó a abusar de ella a los siete años, en su oficina. Siempre fue con juegos, por ejemplo, decía que tenía un bolsillo roto para que ella le metiera la mano. Verónica no me lo contó porque tenía mucho miedo, yo me fui dando cuenta de a poco de lo que estaba pasando y después los exámenes siquiátricos me fueron dando la razón. Este tipo la había amenazado incluso con matarme”, dice Carmen, una de las primeras en denunciar a Larraín a fines de 1999 frente al Juzgado de Porvenir.

    En 2001 la Corte de Apelaciones de Punta Arenas declaró responsable de los abusos al sacerdote. Sin embargo, en 2002 fue absuelto por la Corte Suprema. “Es un abuso de poder. Se esconden y se escudan para hacer todas estas barbaridades”, dispara Carmen Castro, que al hacer la denuncia se encontró con la férrea oposición del entonces obispo de Punta Arenas, Tomás González salesiano , que defendió a brazo partido a Larraín.

    La Iglesia tiene procedimientos claros para enfrentar el abuso sexual, que según sus leyes es uno de los delitos más graves. Si las pruebas contra un sacerdote son contundentes, es sometido a un juicio canónico y generalmente se le suspende el ejercicio del sacerdocio o se le separa de la obra que está cumpliendo.

    Desde el escándalo de sacerdotes pedófilos que remeció a Estados Unidos, el Vaticano se puso más estricto [ver recuadro]. “La Santa Sede ha dicho que no hay espacio en el sacerdocio para personas que cometen abusos a menores, pero puede haber negligencias, errores individuales, no de la Iglesia”, asegura un clérigo cercano al Vaticano.

    La abogada experta en derecho canónico Ana María Celis es enfática en ese mismo punto: “Los sacerdotes dependen de sus propias congregaciones. Podría haber negligencia de parte de los superiores”, asegura.

    Uno de los sublevados frente a la dureza con que la Iglesia ha intentado tratar estos temas es el obispo emérito de Punta Arenas, que no sólo defendió a Larraín, sino también a su secretario personal, el sacerdote Víctor Hugo Carrera.

    En 2001, el padre de un niño de 12 años lo enfrentó por haber abusado de su hijo. Carrera se limitó a pedir perdón entre lágrimas, sin hacer ningún ademán para defenderse, y acto seguido se fue a México y luego a Europa, por lo que cuando los papás pusieron la demanda en tribunales, Carrera ya estaba lejos de Chile.

    Esto le costó una demanda que no prosperó a González, que fue acusado de conocer los delitos de Carrera y facilitar su huida al extranjero. Un sacerdote de la zona reconoce que en ese tiempo el paradero de Carrera, a esas alturas prófugo de la justicia, era un secreto a voces dentro de la Iglesia.

    Con orden de extradición sobre los hombros, el 2004 un programa de televisión encontró al sacerdote haciendo misa en Bolivia, por lo que tuvo que regresar a Chile. Fue detenido al poner un pie en el aeropuerto. En 2005 fue condenado a 541 días de pena remitida y a pagar los costos del juicio. Hoy vive con su mamá en el extremo austral y no ejerce el sacerdocio. Su víctima logró superar el problema y hoy estudia derecho.

    En el frío del extremo de Chile, un tercer caso salió a la luz. Un joven de 15 años que fue seducido por el sacerdote Jaime Low Cabezas y fue víctima de estupro durante tres meses a fines del 2007. La tutora del adolescente, su tía abuela, interpuso la denuncia en enero de este año después de hacer sus propias investigaciones, ya que su sobrino nunca le dijo ni una palabra de la relación que mantenía con el sacerdote.

    En la fiscalía, el menor admitió que nunca le contó a nadie “por temor a que me pase lo mismo que a Harex”, refiriéndose a Ricardo Harex, un alumno del Colegio San José de Punta Arenas, desaparecido en octubre de 2001. Low Cabezas está en prisión preventiva desde abril mientras se desarrolla el juicio y arriesga una pena de 15 años.

    A pesar de las graves acusaciones en contra del clero, la Iglesia se defiende. “Hay mayor consciencia que años atrás ya se han ido dando pasos. Uno quiere cuidar a las víctimas y cuidar a las personas”, asegura un superior eclesiástico. Uno de los que han estado cerca de la implementación de estos cambios es el cardenal Jorge Medina, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Consultado por LND, no quiso referirse al tema argumentando que él no habla con este medio “porque publica cosas realmente pornográficas tanto por internet como por separatas. Han hecho una verdadera demolición moral”.

    TRASLADO DIVINO

    Al principio, Paihuano se sorprendió. Era septiembre de 2004. En el pueblo de cuatro mil habitantes y ubicado al interior del Valle de Elqui, no se hablaba de otra cosa cuando el sacerdote René Peña Benítez llegó a hacerse cargo de la parroquia.

    “Todo el mundo lo comentaba; hay algunos a los que no le pareció una buena idea, pero finalmente todos se fueron acostumbrando”, comenta Sergio Pérez, director de la Escuela Básica Cielo Claro de Paihuano.

    Quien había sido párroco del pueblo por varios años, volvía al lugar que lo había visto nacer como sacerdote. Pero no porque quisiera, sino que por una orden del Arzobispado de La Serena, después de que fuera condenado por la Corte Suprema por “efectuar tocaciones” a un enfermo inconsciente en la UTI del Hospital de Coquimbo mientras le daba la unción de los enfermos.

    Después de la condena: 541 días de pena remitida y firmar en el Patronato de Reos de La Serena, Peña Benítez era trasladado, pero no sancionado por la Iglesia.

    “Casi me caí de espalda cuando lo vi haciendo misa hace unos meses”, dice un fiscal de la región que siguió de cerca el caso y que prefiere mantener su anonimato.

    “Era un delito grave y totalmente acreditado. Me impresionó cómo se movió la Iglesia; durante los alegatos siempre hubo un superior acompañándolo. No sólo eso, a pesar de que el tribunal oral lo declaró culpable, la Corte de Apelaciones lo absolvió esgrimiendo que no era abuso porque el afectado no se había percatado de ello. Después, la Corte Suprema no sólo lo condenó, sino que además envió una queja por la actuación del tribunal de alzada”.

    Marcelo Gallardo, vicario general de la Arquidiócesis de La Serena, defiende la actuación de la Iglesia en el caso del cura Peña: “Él fue juzgado por tocaciones, pero la Iglesia paralelamente hizo un juicio canónico y no hubo tanta claridad como al parecer lo habría en el tema civil; lamentablemente la persona involucrada en el tema falleció y no pudo decir qué pasó en ese momento”, dice el vicario.

    El sacerdote condenado recibió todo el apoyo de su institución y en agosto fue fotografiado por los fieles junto al arzobispo de La Serena, Manuel Donoso, mientras oficiaba una misa en Paihuano.

    Pese a la aparente tranquilidad con que lo ha tomado la Iglesia, Gallardo dice que hubo sanción para Peña: “Para un cura no es simple que le digan que dejará su parroquia para ir a una comunidad más pequeña donde trabaja con religiosas y un sacerdote que lo acompaña. El arzobispo ha ido muchas veces a la comunidad, está muy atento. Claramente Peña está en observación”.

    LA CRUZ DEL CELIBATO

    Uno de los casos más escandalosos que ha involucrado a un religioso chileno, en relación a sus inclinaciones sexuales, es el de Francisco José Cox Huneeus, arzobispo emérito de La Serena, quien en noviembre de 2002 renunció al cargo a causa de sus “irrefrenables impulsos homosexuales hacia jóvenes”, según las autoridades eclesiásticas de la época.

    Cox está tranquilo. Vive en Alemania, específicamente en el santuario de Schöenstatt de Renania, desde que se retiró el 2002 de toda actividad pastoral, motivado por los fuertes y repetitivos rumores sobre conductas impropias con menores de edad. Nunca se ha presentado una denuncia formal en su contra, por lo que nadie lo puede obligar a volver a Chile para enfrentar a los tribunales.

    A pesar de la distancia, él sigue conectado con sus familiares y amigos chilenos. Hace un año y medio recibió la visita de monseñor Bernardino Piñera tío de Sebastián Piñera , que asegura que Cox hoy está muy concentrado en recopilar antecedentes para el proceso de beatificación del fundador de Schöensttat, José Kentenich. Piñera también lo llama de vez en cuando para saber de él.

    -¿Cómo está Cox? ¿Cómo está su conciencia?

    -Yo no me meto en la conciencia de nadie y no hablo sobre las conductas de otras personas. Él ha hecho una obra gigantesca en Chile, sobre todo cuando vino el Santo Padre. Yo no hablo de un hermano.

    Cada vez que se acusa a un sacerdote de abuso sexual, se pone en cuestión la regla del celibato que la Iglesia defiende con tanto ahínco. A pesar de la lluvia de críticos, Rafael Sepúlveda, jefe del servicio de siquiatría del Hospital Barros Luco, asegura que es un error apuntar al celibato como responsable de la pedofilia, ya que las personas que cometen abuso sexual es porque tienen alteraciones en su desarrollo sicosexual y muchos fueron víctimas de abuso en algún momento de su infancia. Sin embargo, aclara que en las instituciones donde el celibato es una imposición “es probable que existan más personas que tienen conflictos con su sexualidad, ya que buscan que esta normativa sea un elemento que los proteja para no incurrir en estas conductas, sabiendo que tienen vivencias de riesgo y eso constituye un conflicto”, explica el médico.

    Desde el punto de vista del niño, el daño no se puede borrar. “En general el abuso es una situación de violencia y la violencia, en particular en la infancia, tiene efectos muy devastadores en el desarrollo sicológico de la persona. Además el abuso sexual muchas veces no es pesquisado, se detecta tardíamente, o son situaciones prolongadas, por lo que tiene agravantes. Es uno de los elementos más devastadores sobre la persona”, agrega el siquiatra.

    Carmen Castro sabe bien esto por lo que vivió con su hija hace más de 10 años. “Yo todos los días le tengo que decir a mi hija que la quiero, que hay un Dios que nos ampara, que nos quiere, para que me de seguridad de que no va a hacer nada contra su vida. Ella era alegre y ahora se siente sucia, le corrompieron su niñez. ¿Cómo pueden hacer estos tremendos crímenes y quedar impunes?”, se pregunta Carmen Castro.

    El caso que destapó el escándalo

    John Geoghan. Abusó de más de 130 niños en 30 años de sacerdocio en EEUU. Fue condenado el 2002 por uno de los casos y murió estrangulado por otro recluso.

    En 2002 el caso se destapó a partir de una publicación en un periódico estadounidense y abrió una olla de delitos sexuales. La Iglesia de ese país tuvo que pagar más de 570 millones de dólares en indemnizaciones, terapias para las víctimas y sacerdotes.

    Con la impunidad dada por su sotana, John Geoghan vivió treinta años abusando de menores estadounidenses. Más de 130 niños y jóvenes pasaron por sus manos, mientras la Arquidiócesis de Boston hacía oídos sordos ante las denuncias de los padres.

    Recién en 1998 lo expulsaron ante el cúmulo de acusaciones en su contra, después de haberlo trasladado de parroquia en parroquia para evitar los escándalos.

    En 2002 el caso se destapó a partir de una publicación en un periódico estadounidense y abrió una olla de delitos sexuales.

    Aparecieron 789 víctimas sólo en la Arquidiócesis de Massachussets y más de cuatro mil en el resto de Estados Unidos, lo que obligó a la Iglesia de Boston a entregar un sinnúmero de documentos internos en los que se detallaba la estrategia para evitar escándalos y proteger la reputación institucional a toda costa.

    La Iglesia de ese país tuvo que pagar más de 570 millones de dólares en indemnizaciones, terapias para las víctimas y sacerdotes.

    El escándalo sexual y monetario alarmó al Vaticano, por lo que el Papa Juan Pablo II y la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida entonces por el cardenal Ratzinger, dispuso nuevos procedimientos para tratar los casos de abuso sexual.

    “Se ampliaron los términos de prescripción y se tipificaron más los delitos. Ese tipo de delitos son los más graves dentro de la Iglesia, pero antes se aplicaba territorialmente y por eso hubo desconocimiento por parte de la autoridad eclesiástica de la gravedad de la situación. La Santa Sede, al ver la dimensión, dijo: ‘estos delitos háganmelos saber a mí’”, explica Ana María Celis, abogada del Tribunal Eclesiástico y experta en derecho canónico.

    Desde entonces, cuando se reciben acusaciones de abuso sexual, las iglesias locales deben hacer una investigación previa para determinar la verosimilitud de las denuncias y luego enviar los antecedentes inmediatamente al Vaticano.

    Esto no ocurrió en el caso de Geoghan y en el de los 4.392 sacerdotes que abusaron de niños en Estados Unidos entre 1950 y 2002, según el informe que el Colegio de Justicia Criminal John Jay de Nueva York presentó el 2004.

    No hubo investigaciones, ni sanciones a tiempo. Recién en 2002 Geoghan fue condenado a permanecer en la cárcel entre 9 y 10 años por abusar de un niño de 10 años en una piscina en 1991.

    Sólo alcanzó a cumplir un año preso, porque en agosto de 2003 un prisionero lo extranguló en su celda.

    La Nación Domingo

    Un ex sacerdote dispara contra la Iglesia


    A pesar de ser sacerdote, Héctor Berenguela fue uno de los pocos que apoyaron públicamente a las madres que presentaron la denuncia. Después de ser trasladado a Santiago, él renunció a la congregación en octubre de 2004.

    Héctor Berenguela (65) era párroco de Porvenir en 2001 cuando se desataron las acusaciones por abuso sexual contra el sacerdote salesiano Antonio Larraín Pérez-Cotapos.

    A pesar de ser sacerdote, fue uno de los pocos que apoyaron públicamente a las madres que presentaron la denuncia. Después de ser trasladado a Santiago, él renunció a la congregación en octubre de 2004.

    Hoy, dedicado a la sanación y con la aparición de un nuevo caso que enloda la imagen de un sacerdote, insiste en sus acusaciones contra la institución que alguna vez lo acogió.

    -¿Qué le parece el caso de Marcelo Morales?

    -Me parece terrible, pero no me sorprende. El problema está en los superiores que siempre saben lo que ocurre con las personas, pero aún sabiendo no los sacan. A mí me tocó ver cosas similares. El problema está en los formadores que a veces están desviados. El joven se acerca a ellos y si tienen su cabeza limpia va a saber separarse a tiempo, pero si no, no. Estos sacerdotes no se dan cuenta, pero arruinan la vida de esos pobres niños.

    -¿Qué recuerdos le quedan del caso del sacerdote Antonio Larraín?

    -Lo único que hizo la Iglesia con ese caso fue demostrar poder, pero sé que ahora proceden mal, son sucios. Yo mismo escuché a la gente que denunció; eran cinco familias. Un papá no se atrevió a denunciar porque era militar; otro, porque era funcionario de la gobernación. Sólo dos mamás lo hicieron. La hija de Carmen Castro una de estas mujeres está muy mal. Ella va a necesitar sicólogo de por vida.

    -¿Qué es la Iglesia para usted ahora?

    -La Iglesia dejó de ser una institución de fe y de respeto.

    Madonna, el cardenal Medina y la virginidad (perdida) de los chilenos…

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    madona¿El Cardenal Medina fantasea con la lujuriosa Madonna…? (ver nota al final)

    Medina y la bestia… (ver nota…)

    Madonna dejó pegajoso el Nacional

    Por Marcos Moraga Lovera / La Nación

    La cantante celebró su primer e histórico concierto en Chile

    Al filo de la hora, la rubia aterrizó en Chile proveniente desde Argentina arriba de su jet privado. A las 17:00 horas ya estaba en el estadio, y a esa misma hora, los más de 70 mil fanáticos entraron, aguantando el llanto, el calor y los pontificados del Cardenal Medina.

    En la frontera de los espectáculo que alcanza un concierto pop, al límite de sus 50 años, forzando el arsenal de luces y videos que soporta un escenario.

    Por ahí transita Madonna, la cantante estadounidense que ayer se desvirgó con su público chileno: casi 75 mil asistentes, que entre fanáticos del saco de dormir, transformistas-imitadores y ochenteros de billete fácil, no daban crédito -llantos, gritos- a lo que veían: las dos letras “M” gigantes que enmarcaban la estructura se prendieron, y apareció “la reina del pop”.

    A las 21:30 horas Madonna se asomó tras el escenario y las 21:36 emergió desde un cubo su trono, avisando que la reina estaba en casa.

    La primera parte de su show tenía como estética el art déco y la moda de los años 20. Así dio inicio al libreto de las fechas chilenas de su “Sticky & Sweet Tour”: una introducción musical que de a poco se transformó en la canción “Candy shop” de su último disco “Hard Candy” (Warner Music, 2008).

    Tras el primer tema, el publico estallo con el “Hola Santiago” que prodigó la diva como bienvenida. Luego saltó a Human Nature, canción en la que cambió la letra por un populachero “I`m not sorry Santiago”, que volvió a encandilar a sus fanáticos.

    150 10 kbTema aparte entre los seguidores de la cantante lo marcó, a las 21:15 horas, el empresario Leonardo Farkas, cuando hizo su entrada al Nacional.

    El melenudo hombre de negocios provocó la primera explosión del público: apenas fue divisado, la masa comenzó a corear “Farkas presidente”.

    UNA RELIGIÓN

    El Nacional abrió sus puertas a las 17:00 horas. La vigilia había terminado para las cientos de personas que se trasladaron con sacos y frazadas fuera del Nacional, soportando los más de 33 grados que ayer cayeron sobre la capital. Y resistiendo también a las penas del infierno: durante un acto litúrgico que recordó dos años desde la muerte de Augusto Pinochet, el cardenal Jorge Medina lamentó “la desfachatez increíble” y la “locura increíble” que genera la ex de Guy Ritchie.

    150 12 kb“Los pensamientos de lujuria, los pensamientos de impureza, los actos de impureza, son una ofensa a Dios y una mancha, una suciedad en nuestro corazón”, pontificó el cura.

    Si en 1992, las palabras de Medina provocaron que Iron Maiden no pudiese ingresar a Chile, ayer los fanáticos reían, mientras las cruces católicas colgaban de sus orejas recreando la moda que inauguró Madonna en los años ochenta.

    El Dj Paul Oakenfold comenzó el calentamiento de los asistentes a las 20 horas, cumpliendo a medias con un show que sólo tenía una estrella: Madonna.

    La cantante llegó a Chile ayer, minutos antes de las 15 horas, y al filo del horario en que estaba programada la prueba de sonido que tenía programada en el Estadio Nacional.

    La rubia cruzó la cordillera a bordo de su jet privado, tocó tierra chilena en el aeropuerto Arturo Merino Benítez y de inmediato -a lo hip hopero gansta- subió a un auto privado que la trasladó hasta el lugar del evento. Diez minutos antes de las 17 horas, ya estaba en el coliseo ñuñoíno para los últimos ajustes.

    Hoy, a la misma hora, “la diva” hará su segundo concierto, parte de su “Sticky & Sweet tour”.

     

    Medina y la bestia

    Por Rodrigo Quiroz Castro / La Nación

    Ayer los fans de Madonna celebraron cardenal Medina. Se tocaron, tuvieron sexo con ropa y vacaciones de una noche, mientras usted oraba por el alma del dictador Augusto Pinochet y reparaba en el “entusiasmo, lujuria e impureza” de la artista más popular del planeta.

    Somos calientes, Medina, y no lo lamentamos. Como Madonna, que frente a 75 mil personas dijo anoche: “no soy tu perra” ( I am not your bitch), frotó sus nalgas duras contra un caño, besó a una mujer en la boca (oh, pecado), sobajeó a sus bailarines y hechizó a una audiencia con un rito pagano y laico donde se mezclan culturas, y religiones en las que no creo.

    Pero que respeto. A diferencia de usted señor Medina que cree en la iglesia y pisotea a los que no comulgan con su fe.

    Ayer en la tele, un muchacho con voz de pito que probablemente fuere homosexual dijo: Yo creo en Madonna, no en Dios.

    Y lo celebro porque si hay algo sagrado en este mundo de plástico, guerra y deudas, es el momento previo a un concierto cuando se apagan las luces.

    Esos minutos donde pasa algo en las pupilas que buscan en la oscuridad esperando que estalle el sonido. Y ayer la gente gritó bajo la bóveda de la noche cuando se encendió la M de Madonna en el escenario del Estadio Nacional.

    La M de masturbación, de mandinga, de Medina y de Madonna, la chica material que trajo sus movimientos de culo al culo del mundo.

    Y sus fans celebraron cardenal. Se tocaron, tuvieron sexo con ropa y vacaciones de una noche, mientras usted oraba por el alma del dictador Augusto Pinochet y reparaba en el “entusiasmo, lujuria e impureza” de la artista más popular del planeta.

    “Son una ofensa a Dios, entregan suciedad a nuestro corazón”, parece que fueron sus palabras.

    El ‘92 sus influencias que siempre encuentran oídos en circuitos conservadores de esta tierra, impidieron que la banda de heavy metal Iron Maiden tocara en Chile porque el poder los consideró una banda satánica.

    Afortunadamente ha pasado agua bajo el puente y ahora nos reímos de su perorata pechoña y fascista, porque mientras usted rezaba, nosotros vivíamos el rito de Madonna en Chile. Un rito bestial, desenfrenado, libre, homosexual, heterosexual, de pobres, clase media, pendejos, viejos y ricos.

    La fiesta es como una bestia indomable que no sabe de riendas ni bozales.

    Y Madonna es la bestia del pop. Y anoche rugió diciendo: “Soy caliente” llevando su dedo índice a su entre pierna pegajosa y sudada.

     

    CANTEN “LIKE A VIRGIN”, CHIQUILLOS

     

    Seguidores alucinados la esperan con libros de Neruda y figuritas de cobre. Ayer el Servicio de Aduanas trabajó toda la noche ingresando los tres aviones de la artista. A las 21:30 horas el Estadio Nacional recibe a la reina del pop en un concierto histórico.

    “¿Cómo estamos para cantarle a la cámara ‘Like a virgin’, chiquillos?”, pregunta una notera de CNN Chile. Hay cerca de 30 grados pegando afuera del Estadio Nacional, un árbol famélico tirando sombra y unos 50 fanáticos que han pasado, al menos, seis horas sobre el asfalto. Nada de “Like a virgin”, ni posar para la cámara, ni nada. Hay frazadas en el suelo y un par de baldes de motes de huesillos llegan para calmar las cabezas caldeadas. “Y esta muñeca”, dice Eduardo Espinoza, presidente y fundador del fan club de Madonna en Chile, levantando una miniatura vudú de la diva, “es para pincharla por si no llega” (ver nota aparte).

    La vigilia empezó el día lunes a las 8:00 horas. Los fanáticos llegaron a un acuerdo con los uniformados, que permitirá a 300 “madoneros” acampar entre el estadio y los accesos. “Y estamos bien preocupados, porque todavía no llegan ni los baños químicos”, explica el presidente del séquito, acerca de las instalaciones que prometió la Intendencia.

    Con baños o no, Madonna comienza a cantar hoy a las 21:30 horas en el Estadio Nacional, repitiendo mañana. Jorge, ariqueño, espera que pase la hora y espanta los grados con un jockey que tiene la “M” estampada en la frente. “Me gusta desde los 10 años ya me estaba programando para ir a verla a Estados Unidos o Europa”.

    El viernes, Madonna queda libre. “Podría ir a alguna casa de Neruda, o seguramente a La Moneda”, dicen en el fan club. En la productora Time For Fun (T4F), aseguraron que no hay ninguna actividad extra solicitada por la rubia.

    “Hay una parte que Madonna pide una canción, hicimos una encuesta y salió ‘Holiday’. Todos vamos a levantar un cartel con el nombre de la canción”, dice el presidente de los fans, Eduardo Espinoza. “Tuvimos la exclusiva mundial para escuchar ‘Hard Candy’, grabé fragmentos del disco, la adelanté por Youtube. Me querían demandar de Warner International”, recuerda Espinoza. Ahora tienen regalos: un libro en inglés y español de Neruda, unas figuritas de cobre y una bandera chilena firmada por todos los miembros.

    Tuvieron años para juguetear con juntar a “la chica material” y Chile, recuerda Espinoza. Vieron a la nana chilena de Madonna que estuvo algún año con Carcuro en “De pé a pá”. O cuando, durante la anterior gira, Pinochet aparecía en el collage de dictadores que “la reina” desplegaba en pantalla. Y se comieron las uñas cuando en 1998, le preguntaron quién era el futbolista más sexy del mundial francés, y Madonna cantó: “Iván Zamorano”. El capitán -visión no le falta- se quedó con Daniella.

    ADUANAS SE DESVELA POR LA REINA

    “Nos toca trabajar duro”, dicen en Aduanas. Y es que Madonna perturba todas las agendas latinoamericanas por donde pasa, y la del organismo público no escapó a ello. Tres aviones de carga Hércules debían llegar desde Argentina con los equipos de la diva para el concierto de hoy en el Estadio Nacional. Aduanas aseguró que trabajarían durante toda la noche para fiscalizar la pesada carga que consta de estructuras, pantallas led, luces y sonido. La llegada del primer avión estaba programada para alrededor de las 18:30 horas de ayer y el último tendría que hacer ingreso pasado la media noche.

    En un primer momento se especuló con que el trámite aduanero podría hacerse en el mismo Estadio Nacional. Desmontar y fiscalizar los equipos ocuparía largos tiempos y un posible retraso del concierto, por lo que la productora habría solicitado un permiso especial. Sin embargo, y aunque en Aduanas dijeron que ese tipo de procedimiento no era descabellado, en el estamento explicaron que la acción se llevaría a cabo en el aeropuerto. “Se trabajará toda la noche, y no debería haber problemas con el tiempo”, dijeron.

    La productora Live Nation, en tanto, solicitó una “admisión temporal”, que permite no tener que realizar todos los trámites que implica una importación. Aduanas deberá revisar los equipos con una guía aérea que facilitará las cosas, aunque algunas estructuras ya llegaron hace unas semanas en barco, vía Valparaíso.

    Por su parte el ejecutivo Francisco Goñi de la empresa Time For Fun, especificó que el montaje se está desarrollando “dentro de los tiempos” y que no se ha previsto ningún retraso por el momento.

    Finalmente las estructura se desmontarán el mismo día 11, luego del segundo concierto de la diva, y en esa oportunidad sí que Aduanas podrá revisar en el Estadio Nacional si el contenido es el mismo que ingresó al país.

    Cardenal Medina acusa a Madonna de provocar una “lujuria loca”

    Luego de recordar a Pinochet durante la misa efectuada en la catedral castrense, el sacerdote -famoso por oponerse a la agenda valórica de la Concertación-, las emprendió contra la reina del pop, a quien cuestionó por “su desfachatez increible”.

    Cumpliendo con su costumbre de ir a los actos conmemorativos del ex dictador Augusto Pinochet, el cardenal Jorge Medina asistió esta mañana a la misa por el segundo aniversario de la muerte del otrora gobernante de facto. Pero su vocación por la polémica, que ya puso a prueba las relaciones del gobierno de Ricardo Lagos con la Iglesia, se trasladó esta vez al lado de la farándula, y criticó a Madonna por “despertar la lujuria” y provocar “una suciedad en nuestro corazón”.

    Mientras Medina encabezaba esa misa de Pinochet, no resistió la tentación de referirse a los conciertos que Madonna ofrecerá hoy y mañana en el Estadio Nacional, y dijo desde el púlpito que “estos días, mis queridos hermanos, está bastante agitado el ambiente en nuestra ciudad, porque viene de visita esa mujer que con una desfachatez increíble provoca un entusiasmo loco, que es un entusiasmo de lujuria, los pensamientos de lujuria, pensamientos de impureza; (y) los actos de impureza son una ofensa a Dios y una mancha, una suciedad en nuestro corazón”, fustigó.

    Su enojo, probablemente se debe a que la reina del pop tiene su propia historia con la iglesia. De hecho, en septiembre pasado dedicó su famosa canción ‘Like a virgen’ (Como una Virgen) al Papa en una multitudinaria presentación en el estadio Olímpico de Roma. Y sigue vivo en la memoria el osado videoclip de ‘Like a prayer’ (Como una Plegaria), de 1989, en que seducía a un santo negro y lo llenaba de lujuria, en imágenes que incluso diversos canales de televisión en el mundo censuraron y se negaron a transmitir.

    Pero Medina también tiene su historial de declaraciones molestas. Ya el 14 de octubre de 2004, cuando Pinochet seguía con vida y una serie de procesos por violaciones a los derechos humanos se acumulaban en su contra, el cardenal indicó que el ex dictador ya había sido perdonado por sus actos.

    Luego, Medina desestimó la viabilidad de admitir curas gays bajo el argumento de que “la ordenación sacerdotal de personas homosexuales es totalmente desaconsejable, imprudente y peligrosa”.

    La tensión con el gobierno chileno llegó a su clímax durante la administración del ex Presidente Ricardo Lagos, a quien confrontó permanentemente por su agenda valórica. “Cualquier persona bien informada sabe que las decisiones del gobierno del señor Lagos no son gratas para la Iglesia, no sólo para sus autoridades, sino para los fieles católicos que quieren ser consecuentes con sus principios y la doctrina de la Iglesia”, afirmó en ese entonces.

    Pero el hito más conflictivo se produjo el 16 de mayo de 2002, cuando el Presidente Lagos tuvo una audiencia de 20 minutos con el Papa Juan Pablo II. Entonces, el cardenal Medina irrumpió ante la prensa para sostener que “el Gobierno ha promovido las esterilizaciones gratuitas, la píldora del día después y la Ley de Divorcio”.

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