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Wallerstein: ¿Tiene futuro la socialdemocracia?

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Immanuel Wallerstein, La Jornada.com

KLEE1 El mes pasado, dos importantes sucesos marcaron el mundo de los partidos socialdemócratas. El 19 de septiembre, el partido sueco perdió duramente las elecciones. Recibió 30.9% del voto, su peor desempeño desde 1914. Desde 1932, ha gobernado el país 80% del tiempo, y ésta es la primera vez que un partido de centroderecha gana la reelección. Y para complicar el mal desempeño, un partido antiinmigrante, de extrema derecha, entró al Parlamento sueco por primera vez.

¿Por qué es esto tan dramático? En 1936, Marquis Childs escribió un libro famoso, titulado Sweden: The Middle Way. Childs presentaba Suecia bajo el régimen socialdemócrata como una virtuosa vía intermedia entre dos extremos representados por Estados Unidos y la Unión Soviética. Suecia era un país que efectivamente combinaba la redistribución igualitaria con la política interna democrática. Suecia ha sido, por lo menos desde los años 30, el modelo mundial de la socialdemocracia, su verdadera historia de éxito. Y así parecía mantenerse hasta hace poco. Ya no es el modelo mundial.

Entretanto, el 25 de septiembre en Gran Bretaña Ed Miliband vino desde atrás para ganar el liderazgo del Partido Laborista. Con Tony Blair el Partido Laborista se había involucrado en la remodelación radical del partido con la consigna de “the New Labour” [el nuevo partido laborista]. Blair había argumentado que el partido también debía ser una vía intermedia –no una entre capitalismo y comunismo, sino entre lo que solía ser el programa socialdemócrata de nacionalización de los sectores clave de la economía y la dominación sin rienda del mercado. Ésta era una vía intermedia bastante diferente de aquélla de Suecia en los años 30 y después.

Que el Partido Laborista eligiera a Ed Miliband por encima de su hermano mayor David Miliband, un socio clave de Tony Blair, se interpretó en Gran Bretaña y otras partes como un repudio a Blair y un retorno a un Partido Laborista más socialdemócrata (¿más sueco?). No obstante, pocos días más tarde, en su primer discurso en la conferencia laborista, Ed Miliban reafirmó una posición centrista. Y pese a que enlazó sus aseveraciones con alusiones a la importancia de lo equitativo y la solidaridad, dijo: Debemos deshojar nuestro viejo pensamiento y erguirnos por quienes creen que hay algo más en la vida que lo que es rentable.

¿Qué nos dicen estas dos elecciones del futuro de la socialdemocracia? Convencionalmente (y lo más probable es que correctamente) a la socialdemocracia –como movimiento y como ideología– se le vincula con el revisionismo de Eduard Bernstein, en la Alemania de finales del siglo XIX. Bernstein argumentaba en esencia que, una vez obtenido el sufragio universal (que para él era el voto masculino), los obreros podían usar las elecciones para ganar cargos para su partido, el Social Demócrata (SPD), hasta lograr el gobierno. Una vez que ganaran poder parlamentario, el SPD podría entonces promulgar el socialismo. Y como tal, concluía, hablar de insurrección como vía al poder era innecesario y de hecho una tontería.

Lo que Bernstein definía como socialismo era poco claro en muchos aspectos, pero no obstante en el momento parecía incluir la nacionalización de los sectores clave de la economía. Desde entonces, la historia de la socialdemocracia como movimiento ha sido una de alejamientos lentos pero continuos de la política radical hacia una orientación más centrista.

Durante la Primera Guerra Mundial, los partidos repudiaron su internacionalismo teórico al alinearse en respaldo de sus gobiernos en 1914. Tras la Segunda Guerra Mundial, los partidos se aliaron con Estados Unidos en la guerra fría contra la Unión Soviética. Y en 1959, en su conferencia en Bad Godesburg, el SPD alemán repudió el marxismo por completo y oficialmente. Y declaró que habiendo comenzado como un partido de clase obrera, el Partido Socialdemócrata se ha convertido en un partido del pueblo.

En ese entonces, lo que el SPD alemán y otros partidos socialdemócratas llegaron a reivindicar fue el compromiso social conocido como Estado de bienestar. La socialdemocracia tuvo bastante éxito en este objetivo en el periodo de la gran expansión de la economía-mundo en los años 50 y 60. Y en ese tiempo se mantuvo como movimiento en el sentido de que estos partidos impulsaban el respaldo activo y la lealtad de muchas personas en su país.

Sin embargo, cuando la economía-mundo entró en su largo estancamiento a partir de los años 70, los partidos socialdemócratas comenzaron a ir más allá. Dejaron de lado el énfasis en el Estado de bienestar para volverse meros promotores de una versión más suave de la primacía del mercado. La ideología del nuevo partido, de Blair, no era sino esto. El partido sueco resistió el viraje más tiempo que los otros pero finalmente sucumbió.

La consecuencia de esto, sin embargo, fue que la socialdemocracia dejó de ser un movimiento que podía convocar la lealtad y el respaldo de grandes número de personas. Se tornó una maquinaria electoral a la que le faltaba la pasión de antaño.

Aunque la socialdemocracia no sea ya un movimiento, sigue siendo aún una preferencia cultural. Los votantes siguen queriendo los desvanecientes beneficios del Estado de bienestar. Protestan regularmente cuando pierden otro más de estos beneficios, lo cual ocurre con alguna periodicidad ahora.

Finalmente, hay que decir algo de la entrada del partido antiinmigrante de extrema derecha al Parlamento sueco. Los socialdemócratas nunca han sido muy fuertes en lo relacionado con los derechos de las minorías étnicas u otras–mucho menos acerca de los derechos de los inmigrantes. Los partidos socialdemócratas han tendido a ser partidos de la mayoría étnica de cada país, defendiendo su territorio contra otros trabajadores a los que veían como grupos que provocarían la reducción de salarios y empleos. La solidaridad y el internacionalismo eran consignas útiles cuando no había competencia a la vista. Suecia no enfrentó este asunto seriamente sino hasta hace poco. Y cuando lo hizo, un segmento de votantes socialdemócratas simplemente se corrió a la extrema derecha.

¿Tiene futuro la socialdemocracia? Como preferencia cultural, sí; como movimiento, no.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

Written by Eduardo Aquevedo

11 octubre, 2010 at 1:06

Venezuela: el chavismo en su cortocircuito…, por E. Lander

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Foro Social Mundial: El chavismo en su cortocircuito

Edgardo Lander/ Inter Press Service, Enero 2010

Entrevistador, Antonio Martins

El chavismo repite errores de gobiernos anteriores al no enfrentar la enorme dependencia petrolera de Venezuela.

PORTO ALEGRE, Brasil, 27 ene (IPS/TerraViva) – La "esquizofrenia" del proceso bolivariano está en el origen de las turbulencias que vive Venezuela, según el sociólogo Edgardo Lander, que analiza para TerraViva las causas de la nueva crisis que vive ese país sudamericano.

Los próximos seis meses pueden redefinir el futuro político de la nación sudamericana, dijo el venezolano Lander en Porto Alegre, en el mismo palco donde poco antes participó de un seminario que evaluó los primeros 10 años del Foro Social Mundial (FSM), cuya edición 2010 se inició el lunes en esta ciudad del sur de Brasil.

Ante la primera pregunta, se inquieta el cuerpo de Lander, que sostiene un rostro tenso, de cabeza alargada y cabellos grises.

El sociólogo se remueve en la silla, emite un suspiro y empieza a describir con detalle lo que casi nunca aparece en los medios de comunicación masivos, que ven en el presidente Hugo Chávez un demonio a exorcizar, ni en los de cierta izquierda, que suelen tratar al mandatario casi como a un ángel redentor.

"El proceso político venezolano sigue marcado por una profunda esquizofrenia", sostiene el profesor de la Universidad Central de Venezuela y miembro del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).

"La movilización social desencadenada desde la asunción de Chávez (en 1999) despertó a las mayorías de su apatía. Ellas se sienten dueñas del país. Millones de personas, antes sumisas, quieren opinar. Y lo hacen en los Consejos Comunales, los comités de agua, los espacios abiertos para debatir políticas de salud y educación", dice Lander.

Pero "la movilización fue desencadenada por el Estado y depende fuertemente de él", continúa Lander, uno de los articuladores destacados de los Foros Sociales de las Américas.

Por ejemplo, explica, "los Consejos Comunales, piedra de toque del nuevo proceso político, acostumbraban a tomarse en serio todas las propuestas de debate lanzadas por el presidente".

"Pero, ¿qué hacer si, en medio de una intensa polémica, los miembros del Consejo prenden la televisión y ven al mandatario anunciar que ya decidió la cuestión en la que estaban inmersos? ¿No es natural que se sientan como meros figurantes?", cuestiona.

Según Lander, las varias crisis que se entrecruzan en la Venezuela actual están relacionadas, para bien o para mal, con el carácter particular del chavismo.

Éste apela a la iniciativa de los de abajo para enfrentar el conservadurismo de las elites. Pero no quiso, o no fue capaz –al menos por ahora— de liberar a las mayorías incluso de su propio gran líder… Por eso produce ineficiencia, conformismo y personalismo, argumenta el sociólogo.

La crisis eléctrica, arguye, es uno de los síntomas. La falta de electricidad se está volviendo cada vez más severa, no tiene solución a corto plazo y causará un apagón que podría desbaratar la economía, advierte Lander.

Se esperan medidas en breve: se habla de cortes de suministro de cuatro horas diarias, cinco días por semana, tanto para los hogares como para el sector productivo. Existe una causa natural: la prolongada sequía, devastadora para un país donde 70 por ciento de la electricidad depende de la energía hidroeléctrica.

El embalse del Guri –situado sobre el río Caroní, en el sudeste del país y responsable de más de la mitad de la energía generada– pierde 11 centímetros por día.

A inicios de esta semana, Chávez lanzó un pedido de emergencia a su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, solicitándole que envíe especialistas para ayudar a encontrar salidas.

Pero en un país con fuentes hídricas abundantes no se puede culpar sólo al clima. Como le ocurrió a Brasil a fines del siglo XX, las razones del apagón se encuentran también en la ineficacia, la incapacidad de planeamiento y la pobreza administrativa.

"Una de las manifestaciones de la cultura personalista es juzgar que, para dirigir bien una empresa o un sector de la economía, basta con el compromiso político", sostiene Lander.

En el terreno económico, el segundo gran problema venezolano es el riesgo de inflación y desabastecimiento, causados por una gran caída de la moneda frente al dólar.

El 8 de este mes, el gobierno se vio obligado a abandonar la política de cambio fijo que mantenía desde 2003, y una cotización de 2,15 bolívares por dólar, establecida en 2005. En el mercado negro, la divisa estadounidense costaba el doble, y un volumen cada vez mayor de transacciones se celebraban fuera de los canales legales.

La depreciación de la moneda fue de 100 por ciento, pues el dólar pasó a valer 4,30 bolívares para la mayoría de las operaciones económicas, con excepción de una pequeña canasta de productos de primera necesidad (como alimentos y medicamentos) y de las compras gubernamentales, que se benefician de una cotización de 2,60 bolívares por divisa.

Para una economía que importa casi todo, la tendencia es una inflación en disparada. La clase media salió de compras, causando desabastecimiento.

Para Lander, el chavismo repite errores de gobiernos anteriores al no enfrentar la enorme dependencia petrolera del país. En los años en que el precio del combustible se disparó en el mercado internacional, ingresaron tantos dólares a Venezuela que el país se daba el lujo de comprar todo en el exterior.

Pero, ¿cómo enfrentar ahora un escenario en el que se combinan racionamiento de energía, desorganización económica e inflación acelerada?

Lander ve el eje de la crisis venezolana dislocado para las elecciones parlamentarias que se celebrarán en septiembre.

La oposición, asevera, ya no comete los errores infantiles en los que incurría en el pasado, cuando llegó a abandonar la contienda y quedó fuera del parlamento.

Ahora piensa a mediano y largo plazo, según el sociólogo. No intentará transformar las protestas callejeras de las últimas semanas en un golpe de Estado, como hizo en abril de 2002. En los próximos meses permanecerá unida y articulada.

Según cuán profunda sea la crisis económica, no debe descartarse que la oposición se alce con la mayoría en el Congreso, en cuyo caso el presidente estaría privado del control que ejerce del Estado en un momento crucial para su proyecto político, argumenta Lander.

¿Cómo reaccionaría el chavismo si esa posibilidad se concreta?, preguntó TerraViva. He aquí la incógnita, y en cierto modo la esperanza, responde Lander. Por un lado, habrá sectores dispuestos a desconocer el resultado de las urnas y argumentar que el "proceso revolucionario" debe avanzar a cualquier precio.

Pero, por otra parte, hay espacio para rectificar, sostiene. No se trata de abandonar todos los avances alcanzados. Implicaría, por tanto, un poder menos personalista, más abierto a las divergencias y a la necesidad de tejer alianzas sociales y políticas.

En la mejor hipótesis, el chavismo reconocería que, para continuar apoyándose en las masas, necesita reconocer de hecho que éstas deben ser autónomas, alega.

¿El proceso bolivariano será capaz de este paso adelante? "De esta gran cuestión, aún sin respuesta, depende el futuro inmediato de Venezuela", concluye Lander. (FIN/2010)

Copyright © 2010 Inter Press Service

Edgardo Lander

Profesor titular de Ciencias Sociales de la Universidad Central de Venezuela

Edgardo Lander es uno de los más destacados pensadores y autores sobre la izquierda en Venezuela. Participa activamente en los movimientos sociales del continente americano que derrotaron el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCAN).

Es miembro del grupo de investigación sobre Hegemonías y Emancipaciones del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y de la junta editorial de la Revista
Venezolana de Economía y Ciencias Sociales. Actualmente, forma también parte del comité ejecutivo del Consejo Hemisférico del Foro Social de las Américas.

Entre sus publicaciones, como autor o editor, cabe destacar Contribución a la crítica del marxismo realmente existente: Verdad, ciencia y tecnología; La ciencia y la tecnología como asuntos políticos; Límites de la democracia en la sociedad tecnológica; Neoliberalismo, sociedad civil y democracia.

http://www.tni.org/es/interview/foro-social-mundial-el-chavismo-en-su-cortocircuito

Hugo Chávez, la rebelión de los desheredados…

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Manuel M. Navarrete, Rebelión

Introducción

chavez003 En una ocasión leí un artículo sobre el hambre y la escasez de combustible en Nigeria, uno de los mayores exportadores de petróleo del mundo. Luego visité una gasolinera y pensé: ¿cuáles son los yacimientos petrolíferos del Estado español? ¿Y de Europa? Esta paradoja, por sí sola, hace evidente una verdad que, además, es la más tozudamente ocultada por nuestros sistemas políticos y sus medios “de comunicación”: la explotación del Primer Mundo al Tercero.

Nuestra realidad política misma se asienta sobre la premisa de que las pocas veces que debatamos o discutamos modelos sociales, haremos como si este determinante hecho no existiera. Así, es habitual, como argumento en favor de los modelos políticos y económicos europeos y norteamericanos, la alusión al nivel de vida que se disfruta en estos territorios (sin entrar tampoco en la existencia de atroces bolsas de pobreza). En la siguiente dirección, http://www.footprintnetwork.org/newsletters/gfn_blast_0610.html, puede descargarse en lengua castellana un estudio del Global Footprint Network (California). Este estudio analiza la Huella Ecológica del ser humano, concluyendo que el nivel de consumo por habitante promedio de Estados Unidos y Europa es imposible de generalizar a toda la población del planeta, porque serían necesarios, respectivamente, 5’3 (EE UU) y 3 (UE) planetas Tierra para ello.

Por tanto, dado que sólo disponemos de un planeta Tierra, el nivel de vida del Primer Mundo es un privilegio, atendiendo a la definición misma de la palabra privilegio. Esta afirmación, además, tiene la característica de no ser ninguna “opinión”. Lo que expresa es un hecho objetivo, demostrado matemáticamente, de igual modo que el profesor que escribe que 2 más 2 son 4 no está diciendo que su opinión sea que 2 más 2 son 4, sino que, independientemente de su manera de ver las cosas, lo son. Los datos no pueden refutarse; sólo se pueden ocultar. Por lo tanto, el debate político, al aludir a este nivel de vida privilegiado, está dando la razón a quienes, a lo largo y ancho del mundo, subrayan (subrayamos) la imperiosa necesidad una organización de la economía diametralmente opuesta a la actual, que desde nuestra tradición política llamamos socialismo. Asimismo, tal vez el verdadero debate no sea si el sistema vigente, en abstracto, es mejor o peor. Sino si en la praxis real tenemos o no derecho (¿tal vez divino o racial?) a vivir indefinidamente muy por encima del resto del mundo, y si tiene, a su vez, la clase dominante derecho a explotar la fuerza de trabajo, también en el propio Primer Mundo, para apropiarse de un beneficio generando una desigualdad cada vez mayor.

El capitalismo, como todo sistema, tiende a reproducirse ideológicamente y a presentarse como exitoso. Pero mientras tanto, 1.500 millones de seres humanos sufren hambre y desnutrición. 24.000 (y en su inmensa mayoría niños) mueren cada día de hambre o causas relacionadas con el hambre: uno cada 3’6 segundos. Sin embargo, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el planeta tiene recursos de sobra para abastecer a toda su población. Así pues, ¿cuáles son los logros del modelo capitalista? Con estos molestos datos en la mano, la voluntad de establecer otra organización económica, basada en el reparto y en la titularidad colectiva de los medios fundamentales de producción, no es ya una cuestión ideológica, sino un fenómeno de conciencia elemental, y sólo un cómplice del genocidio económico podría defender otra cosa.

Los orígenes de la supremacía del Primer Mundo

El catedrático norteamericano Jared Diamond ganó en 1998 el premio Pulitzer por su obra Armas, Gérmenes y Acero. En este libro, en el que materializó decenios de investigación, Diamond contesta a una sencilla pregunta: ¿por qué Castilla conquistó a América y no América a Castilla? Hace unos 14.000 años, la humanidad, proveniente del centro de África, penetró en América a través del Estrecho de Bering, que, debido a la glaciación, era transitable a pie. Al derretirse los glaciares, subió el nivel del mar y América y su masa de población quedaron aislados de Eurasia. El reencuentro se produciría 14.000 años después, en 1492. Pero entonces, la población de Eurasia contaba con una superioridad tecnológica (y, como veremos, también viral) que le permitió aniquilar a los americanos, someterlos y robarles todas sus riquezas, abriendo, como diría Eduardo Galeano, las venas de América Latina (mientras la Iglesia, como es habitual en ella, se saltaba el quinto mandamiento… y el séptimo y el décimo).

¿Por qué? Según Diamond, todo se debe a una determinación geográfico-climática. Eurasia, con su mayor extensión, contenía la mayor proporción de especies vegetales y animales susceptibles de ser domesticadas. En Eurasia, además, existen pocas barreras geográficas como montañas o desiertos, lo que permitió una rápida expansión de la agricultura. Esto dio una ventaja inicial a sus pobladores. Además, esta enorme masa de tierra pudo socializar sus hallazgos científicos (sin ir más lejos, la pólvora con la que los europeos arrasaron América provenía de China), mientras que la civilización americana se hallaba aislada de los progresos de otros pueblos. No contaba con el acero, ni tenía caballos, ni disponía de la rueda. Al ser cazadores-recolectores, no domesticaron animales; al no convivir con animales, sus cuerpos no se inmunizaron contra virus como la viruela, el sarampión o la gripe, por lo que a partir de 1492 murieron en masa, sin saber por qué, mientras veían impotentes que a los europeos eso no les afectaba.

A partir de aquí, todos sabemos el resto. Consta en el Archivo de Indias: sólo entre 1503 y 1660 llegaron a Sanlúcar de Barrameda 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. Como se puede consultar en cualquier libro de historia, los barcos europeos iban a África vacíos, secuestraban y cazaban negros y los llevaban a trabajar como esclavos a América. Hacinados en las oscuras bodegas, las condiciones del viaje eran tan deplorables que muchos se lanzaban al mar para morir ahogados. Según Howard Zinn, un tercio de estos hombres moría antes de llegar a América; el hecho de que sólo sobrevivieran y procrearan los más fuertes explica la enorme fortaleza corporal de los negros americanos hoy día. Entre los esclavizados y los asesinados, África pudo perder unos 50 millones de seres humanos en esos siglos tan determinantes. La situación actual es heredera de este marco, y además con idénticos actores.

Mecanismos actuales de explotación al Tercer Mundo

El imperialismo, en la acepción moderna de la palabra, desarrollada por Lenin y actualizada por Samir Amin o Arrighi Emmanuel, es el mecanismo actual de dominación y explotación del Tercer Mundo por parte de las élites del Primero.

La configuración actual del imperialismo está determinada por el hecho de que el Primer Mundo, para seguir siéndolo, necesita controlar el petróleo, el gas, el carbón y otros minerales estratégicos que, en su inmensa mayoría, se encuentran en el Tercer Mundo. Además, busca mano de obra intensiva y barata para sus maquiladoras y, por último, nuevos consumidores. La batalla por el petróleo no se debe sólo al deseo de combustible, sino a los innumerables compuestos derivados de esta sustancia, como el plástico, el caucho o el detergente. Asimismo, el 15% más privilegiado de la población mundial consume la inmensa mayoría de los metales. Algunos, como el coltán, sólo se hallan en África (un 80% en el Congo). La mitad de los diamantes del mundo están en África. Mientras tanto, Reino Unido importa el 95% de la fruta y la mitad de los vegetales que consume.

En este contexto, se produce un intercambio desigual, cuyos términos empeoran progresivamente para los países del sur, que exportan cada vez más barato e importan cada vez más caro. Esto se debe a la asimetría de poder entre las regiones o, mejor dicho, entre las distintas burguesías nacionales. Para concretar, describiremos una serie de mecanismos de explotación del Tercer Mundo:

  1. La fuga de capitales y los depósitos en bancos extranjeros. Para empezar, buena parte de la industria de los países ricos se está “deslocalizando” (los capitalistas cierran las fábricas de los países del norte para trasladarlas al Tercer Mundo, donde pueden pagar salarios de miseria, al no existir legislación sindical ni respeto alguno por los derechos humanos, como ha documentado Naomi Klein). Esto da una idea de la cantidad de dinero que se esquilma a la clase trabajadora de estos países empobrecidos. Las multinacionales se extienden al Tercer Mundo y luego repatrían los beneficios de sus negocios. Además, existen inmensas concentraciones de tierra en manos de grandes familias o compañías extranjeras, como Fruit Company o Dole. Por último, las élites de estos países también suelen colocar su dinero en bancos europeos, que pueden así reinvertir esos capitales y extraer más beneficios. David Llistar, catedrático de la Universitat Politècnica de Catalunya, estima que estas élites tienen en Europa suficiente dinero para pagar la deuda externa.

  1. La deuda externa como aspiradora de capital. Por ejemplo, en el año 2000, la Ayuda Oficial al Desarrollo (en realidad préstamos con intereses y frecuentemente condicionados a que el dinero se invierta en productos del norte, en muchas ocasiones fabricados por las multinacionales) fue de 53.000 millones de dólares, mientras que el cobro de la deuda ascendió a… 330.000 millones. Así, no es de extrañar que la deuda externa haya pasado de 62.000 millones de dólares en 1970 a 2 billones de dólares, en el año 2000. Si el Tercer Mundo da seis veces más de lo que recibe, ¿cómo saldrá de su subdesarrollo? Si la mitad de su dinero público se volatiliza hacia el exterior, ¿cómo vivirá su población?

  1. La deuda externa como extorsión geopolítica. Los países pobres se ven obligados a negociar préstamos del FMI. Aparte de los brutales tipos de interés, el FMI condiciona su dinero a la aceptación por parte del país receptor de un PAE (Plan de Ajuste Estructural). Éste consiste en liberalizar la economía (en la práctica, privatizar los servicios públicos y entregárselos a las multinacionales extranjeras, como hizo catastróficamente la Argentina de Menem) y reducir la inflación (lo cual sólo puede hacerse reduciendo a su vez los salarios y las pensiones) y el déficit presupuestario (lo cual sólo puede hacerse disminuyendo las prestaciones sociales). Esto no es de extrañar si tenemos en cuenta la composición del FMI y el BM, que pese a autodenominarse “internacionales” y “mundial” están sometidos a unos cuantos países imperialistas, hasta el punto de que existe una cuota de votos mediante la cual los siete países más poderosos (G-7) cuentan con más votos que los 170 países restantes juntos. Idénticos objetivos y condiciones tienen los Tratados de Libre Comercio (TLC), como el ALCA, la NAFTA o el MERCOSUR.

  1. Las patentes y los derechos de propiedad intelectual, que pueden durar entre 15 y 20 años. Una invención no puede ser utilizada sin pagar el debido impuesto al titular de la patente. Entre 1990 y 1995 se otorgaron 25.000 patentes biotecnológicas, y el 93% de ellas estaban domiciliadas en EE UU, Japón y la UE. Por tanto, que el sur acepte los derechos de propiedad intelectual equivale a establecer un impuesto general que ha de pagarle al norte. Es conocido el caso de las patentes de productos farmacéuticos. Por ejemplo, el tratamiento antirretroviral, que como genérico costaría 136 dólares al año por paciente, pasa a costar 10 .000 dólares al año por paciente, gracias a las leyes de propiedad intelectual. Pero más determinantes aún son las patentes de la maquinaria y las nuevas tecnologías, que impiden la consolidación de una industria propia en estos países, los cuales, sin estos avances, no pueden ser competitivos a nivel internacional.

Como dice el economista Diego Guerrero, un sistema basado en la libre competencia y en la empresa privada no puede resolver la creciente desigualdad mundial. Al contrario: la crea y recrea permanentemente, y además cada vez con más fuerza”. Según los cálculos de Emilio José Chaves, cada año la periferia pierde un 22% de su producto bruto, que va a parar directamente a los países ricos del Norte (es decir, al 15% de la población mundial). Y la continuación de semejante negocio global depende de que las antiguas colonias no efectúen una segunda independencia (económica). Esto es algo que los países imperialistas han comprendido a la perfección: a lo largo y ancho del mundo, han financiado y organizado todo tipo de invasiones o golpes de Estado cada vez que un gobierno amenazaba con acometer un auténtico plan de desarrollo endógeno, tratando de construir una industria propia para no depender de las multinacionales y del capital extranjero. Desde Chile hasta Venezuela, desde España hasta Argentina, desde Indonesia hasta Guatemala, desde Irán hasta Haití, desde Nicaragua hasta Colombia, podría seguir enumerando casos de lo que Santiago Alba Rico denomina “la pedagogía del millón de muertos”. Hasta el punto de que no existe un solo caso en la historia en el que un gobierno haya actuado de manera lesiva para los intereses de las multinacionales, los banqueros y los oligarcas y no haya sido víctima de un golpe de Estado. Eso por no hablar de cuando invaden un país, como Iraq o Afganistán, para sencilla y llanamente robarle el petróleo o el gas.

¿Somos cómplices del saqueo?

Franz Fanon llegó a decir que el Tercer Mundo era el nuevo proletariado global y el Primer Mundo la nueva burguesía. Como metáfora, la frase tiene validez. Pero no se puede olvidar que en el Tercer Mundo hay gente muy rica y en el Primero gente muy pobre. La explotación es una cuestión de clase, pero la clase social es un fenómeno complejo que no atañe únicamente a esferas económicas, como bien han comprendido el feminismo socialista o los movimientos de liberación nacional. Me gustaría recordar las palabras del Che Guevara, en un breve paréntesis de su fenomenal artículo El socialismo y el hombre en Cuba: “Cabría aquí la disquisición sobre cómo en los países imperialistas los obreros van perdiendo su espíritu internacional de clase al influjo de una cierta complicidad en la explotación de los países dependientes y cómo este hecho, al mismo tiempo, lima el espíritu de lucha de las masas en el propio país, pero ese es un tema que sale de la intención de estas notas”.

Hay que recordar que, según un estudio realizado por la Fundación de Estudios Sociológicos en 2005, en el Estado español existen nueve millones de habitantes que tienen una parte de sus ahorros invertidos en bolsa, por ejemplo en acciones Repsol o en fondos de inversión. Además, una nacionalización del petróleo controlado por esta multinacional en algún remoto país latinoamericano conllevaría un aumento de la inflación aquí en la metrópoli.

Hace unos años, el historiador alemán Götz Aly desmintió la imagen rutinaria de un pueblo alemán dormido, ignorante de los crímenes monstruosos de los nazis, o cautivado ideológicamente por las proclamas racistas de sus líderes. Demostró que, muy al contrario, hubo una gran complicidad entre los alemanes, que se beneficiaban económicamente de la mano de obra esclava, de las riquezas saqueadas en los países conquistados y hasta de pequeñas ventajas estéticas (como muebles de casas francesas u holandesas bombardeadas y repartidos entre soldados y civiles alemanes). Algo similar sucede en el Primer Mundo actual. Por eso la gente apoya las leyes de extranjería o los asesinatos en las fronteras de Ceuta y Melilla. Como escribió el filósofo Carlos Fernández Liria, los ministros de economía europeos proponen que nos encerremos en fortalezas, protegidos por vallas cada vez más altas, donde poder literalmente devorar el planeta sin que nadie nos moleste ni nos imite. Es nuestra solución final, un nuevo Auschwitz invertido en el que en lugar de encerrar a las víctimas, nos encerramos nosotros a salvo del arma de destrucción masiva más potente de la historia: el sistema económico internacional”.

Sin embargo, en este planeta existe esperanza. Volviendo a los datos del Global Footprint Network, observamos una gráfica donde se establecen dos ejes, uno de los cuales sería la Huella Ecológica y el otro el Índice de Desarrollo Humano, según los estándares de la ONU. Los países norteamericanos o europeos tienen un Índice de Desarrollo Humano aceptable, pero su Huella Ecológica es insostenible. Los países africanos y latinoamericanos, en cambio, consumen una cantidad sostenible de recursos, pero suspenden en desarrollo. Siguiendo los parámetros de Naciones Unidas, existe un solo país en el mundo sostenible y desarrollado. Y es Cuba. Así pues, el único modelo económico que cabe defender sin estar defendiendo privilegios es el socialismo cubano. Se piense lo que se piense de su modelo político, lo que acabo de decir es irrefutable, por un motivo bastante sencillo: no es una opinión. Y no lo será hasta el día en que encontremos otro planeta con recursos similares a los de la Tierra, transportemos esos recursos a nuestro planeta y, más improbable todavía, los repartamos entre los pobres del mundo, en lugar de permitir que sean monopolizados por los más poderosos.

Hay, no obstante, al menos otro país que pugna por su soberanía, por desembarazarse de la opresión de estos mecanismos de explotación internacional. Un país que ha roto con el FMI y ha pagado completamente su deuda, por lo que es libre al fin para diseñar sus propias políticas económicas. Hablamos, naturalmente, de Venezuela.

Breve historia del proceso popular en Venezuela

El proceso revolucionario que sacude Venezuela tuvo su origen en el Caracazo de 1989. Miles de personas fueron asesinadas por la policía, después de echarse a la calle a saquear los supermercados a causa del hambre, tras el plan de ajuste neoliberal firmado entre Carlos Andrés Pérez y el FMI. En este contexto se produjo, en 1992, una insurrección de jóvenes militares bolivarianos, entre los que se encontraba Hugo Chávez. Esta rebelión le dio una popularidad que le permitió ganar las elecciones en 1998.

Siguiendo a Marta Harnecker, este proceso ha tenido cuatro etapas fundamentales:

  1. La primera sería la de crear las condiciones institucionales para la transformación socioeconómica. La prioridad del gobierno fue lanzar el proceso constituyente. Más tarde, se cambió la correlación de fuerzas en las instituciones, obteniendo electoralmente una mayoría abrumadora de diputados. Por último se elaboró una legislación revolucionaria, con leyes como la Ley de Tierras o la Ley de hidrocarburos. Se lanzó, por último, la iniciativa de los Círculos Bolivarianos: grupos de 7 a 11 personas para difundir la nueva Constitución, formar cooperativas, responder a las necesidades del barrio, etc.

  1. La segunda etapa sería una gran ofensiva opositora y los esfuerzos de supervivencia por parte del gobierno. La oligarquía se lanzó al ataque con el golpe de Estado militar de abril de 2002, que suspendió la Constitución, disolvió el Parlamento, secuestró al presidente elegido y colocó de presidente del gobierno golpista a Pedro Carmona, presidente de la patronal venezolana. Pero el pueblo se lanzó a la calle para que no se repitiera la derrota de Allende, y el golpe fracasó. Más tarde vino el paro petrolero, que duró dos meses y afectó duramente al país. Pero el pueblo resistió y, además, estas dos acciones ilegales dieron la posibilidad de depurar el ejército y de establecer un control definitivo de la industria petrolera por parte del Estado, desenmascarando a los actores del proceso (se visualizó con quién se podía contar y con quién no, tanto en el ejército como en la administración pública).

  1. La tercera etapa sería el arduo proceso refrendatario. En 2003 se lanzaron las Misiones, que analizaremos más adelante, con una calurosa acogida por parte de la población. En 2004, la oposición convocó un referéndum revocatorio del presidente (la legislación revolucionaria incluía la posibilidad de revocar todos los cargos públicos en cualquier momento, caso inédito en el mundo) y, por enésima vez, volvió a perder, quedando patente que el pueblo venezolano estaba realmente comprometido con el proceso.

  1. Por último, vendría una etapa de consolidación y profundización de la revolución. En esta etapa, el carácter socialista, nacionalista y de izquierdas del proceso se va enfatizando. También su carácter de masas: si en 1998 Chávez ganó las elecciones con 3,6 millones de votos, en 2006 las ganó con 7,3 millones, imponiéndose en el 92% de los municipios. En 2008, el gobierno revolucionario nacionaliza el Banco de Venezuela, filial del Banco Santander y tercer banco más importante del país. Se nacionalizan los enormes campos petrolíferos de la franja del Orinoco. Se expulsa a los embajadores de EEUU e Israel. Habría que hablar asimismo de la creación de los Consejos Comunales y de un partido de masas con millones de afiliados: el PSUV (Partido Socialista Unificado de Venezuela). También debemos incluir en esta etapa la derrota del gobierno en el referéndum para reformar la Constitución bolivariana, propuesto quizá sin el suficiente y necesario debate colectivo por parte de las masas.

Los logros del proceso bolivariano

La pobreza extrema pasó en Venezuela de un 70% en 1996 a un 23% en 2009. El país exhibe el índice de Gini, que mide la desigualdad, más bajo (0,39) de América Latina si exceptuamos a Cuba. La mortalidad infantil ha disminuido en al menos un 27% desde 1998. Venezuela tiene el salario mínimo más alto de América Latina, con 686 dólares mensuales, nada menos que el doble que el segundo más alto (Argentina, con 310 dólares). En 1998 era de menos de 50 dólares.

Antes del gobierno revolucionario, sólo 252.000 niños recibían alimentación en sus recintos escolares, mientras que en la actualidad más de 4 millones de niños reciben dos comidas diarias más merienda en las escuelas. La inversión social de Chávez ha alcanzado los 330.000 millones de dólares (de un 8% del PIB en 1998 a un 20% en la actualidad), aproximadamente el 60% de los ingresos fiscales obtenidos por el país. Se han creado cientos y cientos de escuelas.

Más de tres millones de hectáreas propiedad de la oligarquía han sido nacionalizadas y repartidas entre cientos de miles de familias y cooperativas campesinas (en contraste, la II República Española sólo pudo nacionalizar 150.000 hectáreas).

No es una opinión, sino un dato, que Chávez ha hecho disminuir la pobreza e incrementado los niveles de sanidad y educación de las masas populares. Una opinión, en todo caso, sería creer que, debido a ese dato, vale la pena defender a este revolucionario, aunque la contrapartida suponga un descenso en los astronómicos ingresos de determinado magnate.

Venezuela, además, ha sido la promotora del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), como alternativa al ALCA (Acuerdo de Libre Comercio para las Américas) que apadrinaban los EE UU. El ALCA impone que todas las transacciones se efectúen en términos monetarios y en dólares, lo que otorga a EE UU el control sobre el comercio de la región y obliga a esos países a tener sus reservas en esa divisa, asegurándose un flujo constante de capitales hacia EE UU. El ALBA, sin embargo, se basa en intercambios bilaterales que no tienen por qué ser en términos monetarios (por ejemplo, se están cambiando con Brasil pollos por petróleo). El ALBA supone un paso importantísimo hacia la soberanía alimentaria de Latinoamérica, y ya se han sumado la Bolivia de Evo Morales, el Ecuador de Rafael Correa y la Nicaragua de Daniel Ortega.

Con el dinero obtenido por el petróleo constitucionalmente re-nacionalizado y gracias a los precios competitivos obtenidos mediante el esfuerzo de Venezuela en el seno de la OPEP, el gobierno revolucionario lanzó sus Misiones Bolivarianas, de las que citaremos sólo las más relevantes:

  • Misión Barrio Adentro: creación de consultorios y clínicas populares en todos los barrios, con la ayuda de los médicos cubanos, para garantizar el acceso a la sanidad de los sectores hasta ahora excluidos.

  • Misión Hábitat: programa para la construcción de viviendas sociales.

  • Misión Mercal: creación de supermercados estatales con los productos básicos a precios protegidos y de comedores populares en los que se aseguran dos comidas diarias gratuitas a las familias con menos recursos.

  • Misión Miranda: entrenamiento de reservistas populares que podrían ser movilizados en caso de invasión o de un nuevo golpe de Estado. Esta revolución se caracteriza por serpacífica pero armada.

  • Misión Robinson I y II: su finalidad era convertir Venezuela en territorio libre de analfabetismo, enseñando a leer y escribir a más de un millón de venezolanos. Lo consiguió.

  • Misión Sucre: para becar y garantizar el acceso a la universidad de los sectores populares.

  • Misión Vuelvan Caras: apoyo a la creación de cooperativas.

Por último, debe subrayarse la importancia que este proceso da a los conceptos del Poder Popular y la Democracia Protagónica y Participativa. Ya el Programa de la Unidad Popular de Salvador Allende (conformada por los partidos Comunista, Socialista, Radical y Socialdemócrata) hablaba del Poder Popular, anticipando “una nueva concepción en la que el pueblo adquiere una intervención real eficaz en los asuntos del Estado”, de modo que “las organizaciones sociales y sindicales (…) serán llamadas a intervenir en el rango que les corresponda en las decisiones de los órganos de poder”.

En Venezuela se está yendo más lejos, al revitalizar e impulsar el concepto de Poder Popular. El Ministerio del Poder Popular para las Comunicaciones y la Información ha distribuida cientos de miles de copias de un folleto que afirma: “Nosotros, el actual poder existente, debemos transferir progresivamente todo el poder, el poder político, social, económico y administrativo al Poder Comunal (…) de forma tal que apartemos las viejas estructuras del Estado burgués capitalista, que sólo sirve para detener el impulso revolucionario de las masas”.

Se multiplican, paulatinamente, las empresas de producción social dirigidas por los trabajadores. Existen ya más de 300 en régimen de propiedad estatal, mixta o colectiva. Además, el gobierno ha estimulado los Consejos Comunales, empeñados en promover la participación popular de cada vecino. No pueden coexistir dos Consejos Comunales en una misma área. Están formados por entre 200 y 400 familias en zonas urbanas y por entre 10 y 20 en zonas rurales. Suponen una nueva geometría del poder: la planificación y ejecución de las políticas públicas desde las comunidades en beneficio de las propias comunidades, en una experiencia inédita de presupuestos participativos a gran escala.

Lo más interesante de Venezuela, pues, no es que se esté creando una infraestructura de servicios sociales básicos, sino el fenómeno del empoderamiento. A través de la movilización y de los recursos políticos estatales y regionales, se está generando un Poder Popular efectivo, que los desposeídos y los explotados sienten como suyo y del que se han apropiado, teniendo ahora un papel activo en los procesos sociales. Con ello se ha producido un enorme cambio en las relaciones de poder y de hegemonía política.

Los límites del proceso bolivariano

Sin embargo, este proceso también tiene unos límites muy claros. La deuda se pagó. Se han efectuado las nacionalizaciones comprando las empresas y pagando el monto correspondiente a las multinacionales, en lugar de expropiarlas sin compensación. La banca privada sigue controlando la economía venezolana. El capitalismo sigue siendo el modo de producción predominante dentro de la complejísima formación social de Venezuela; de hecho el capitalismo venezolano se ha consolidado. Ni siquiera ha podido alcanzarse la independencia económica. En 2009, se halló en Venezuela una de las mayores reservas gasísticas mundiales; las autoridades llegaron a un trato con Repsol, que explotaría el recurso a cambio de un 50% del yacimiento. Y es que, a pesar de sus esfuerzos, Venezuela sigue sin contar con la capacidad tecnológica necesaria para explotar determinadas reservas (en buena medida por culpa de las Leyes de Patente) y, sobre todo, no dispone de la suficiente capacidad de inversión (es lo que la economía burguesa llama un "mercado imperfecto"; hace falta tal cantidad de dinero que sólo una multinacional es capaz de aportarla).

Quizá por ello, este proceso nacionalista, de izquierdas y antiimperialista no ha sido bien entendido por determinados sectores de la izquierda. El exguerrillero venezolano Douglas Bravo ha afirmado que “el de Chávez es un régimen neoliberal y militarista”, ya que “Chávez no tiene ni un pelo de socialista”. Determinadas ortodoxias, en un alarde de surrealismo, llegan a calificar el régimen de Chávez como “bonapartismo sui generis” y piden el voto en contra de la Constitución.

En mi opinión, el principal problema de Latinoamérica es el hambre (consecuencia directa, como vimos, del capitalismo) y, de entrada, cualquier iniciativa progresista que (sin explotar a terceros) ayude a paliarla debe ser apoyada. Es muy importante que desde la izquierda, tan dada a la discusión escolástica, sepamos apreciar las mejoras en la vida real de tanta gente, mejoras de las que hemos aportado datos abrumadores: reducción del hambre, incremento de los salarios, erradicación del analfabetismo, sanidad pública para todos, nacionalización de tierras, del petróleo (la quinta reserva mundial, nada menos), de las siderúrgicas y de los sectores energéticos claves, e incluso ahora de una porción de la banca…

Una cosa es mantener una actitud crítica hacia y desde el proceso, participando desde dentro e impulsándolo hacia la izquierda, y otra muy distinta afirmar que Chávez es neoliberal o compararlo con Napoleón Bonaparte. Porque decir que Chávez y su gobierno apoyan a la gran burguesía y están frenando la revolución popular es, sencillamente, falsear todos los datos de los que disponemos. A diferencia de lo que hizo Nelson Mandela al salir de la cárcel, Chávez no llama a la conciliación entre las clases, sino a la rebelión de los pobres contra los ricos, poniendo al servicio de los primeros todos los instrumentos con los que cuenta su gobierno, como hemos visto al hablar del Poder Popular y de las Misiones.

Otro de los límites del proceso estaría marcado por su necesidad de alianzas estratégicas internacionales, que se establecen con los antiguos países socialistas, reconducidos ahora al capitalismo por sus propias nomenclaturas revisionistas (Rusia, China), o con un régimen tan dudoso como el de los Ayatolás iraníes, o con un gobierno que, como el indio, ilegaliza a las fuerzas revolucionarias. La mayor objeción es que algunos de estos países, aunque conformen un polo alternativo al imperialismo de EE UU, la UE y Japón, aspiran a la generación un nuevo polo imperialista.

Por último, hay que mencionar la burocracia corrupta y arribista que, al calor del proceso, ha ido surgiendo en Venezuela, como ha denunciado el antiguo viceministro de Planificación, Roland Denis.

Separar la paja del grano

En otro orden de cosas, no debemos simplificar, como suele hacerse, hablando de “Latinoamérica” como de un conjunto homogéneo. Debemos establecer una neta separación entre gobiernos de colaboración con el imperialismo (como los de Colombia, Brasil o Chile) y gobiernos de ruptura, aunque tímida en algunos casos (como los de Venezuela, Bolivia o Ecuador).

Mientras Lula aceptó desde antes de asumir la presidencia un préstamo de 30.000 millones de dólares del FMI, Chávez puso fin a la dependencia (si bien pagando la deuda) de dicha institución imperialista. Mientras que Lula se ha llenado la boca hablando de “Hambre Cero” sin acompañar con hechos sus palabras, en Venezuela se ha reducido a la mitad la mortalidad infantil, se ha erradicado el analfabetismo y se ha disparado el presupuesto educativo.

Mientras el Estado brasileño reprime y judicializa las protestas de los “Sin Tierra” y otras fuerzas populares, el gobierno bolivariano de Venezuela apoya política y materialmente la creación de comités de autodefensa de base (Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora, Frente Francisco de Miranda, etc.) y reconoce a las FARC colombianas como fuerza beligerante. Mientras Lula blinda la propiedad de la tierra, Chávez lleva colectivizadas millones de hectáreas.

Analizando el proceso desde las bases, las fuerzas revolucionarias encuentran en la actual coyuntura venezolana un espacio importante donde crecer, desarrollarse, acumular fuerzas y a la vez presionar “hacia arriba”. Y las masas están yendo más allá de la inicial línea programática del Movimiento V República, condicionando la agenda política del ejecutivo.

Por lo demás, golpes de Estado como el vivido en Venezuela (o recientes movilizaciones fascistas de la oligarquía cruceña y sus grupos de choque en Bolivia) son indicadores de que no todo en Venezuela y Bolivia es moderación y conciliación de clases.

La extrema manipulación mediática-empresarial

Estas posiciones ultraortodoxas pueden, sin embargo, ser enormemente cómodas. Estar siempre en contra de todo es una cosa muy fácil. Lo difícil es enfrentarse a la apabullante -y en algunos casos obsesiva- manipulación mediática. El diario El País, particularmente, ha llegado a la ridiculez de dar a entender a sus lectores que Chávez iba a suprimir las elecciones para “perpetuarse en el poder”, cuando lo único que se sometió a referéndum fue la posibilidad de que, en eso, Venezuela fuera como el Estado español, donde un candidato puede presentarse a la reelección cuantas veces desee, hasta morir de viejo si es necesario.

Ni corta ni perezosa, y como si España fuera el centro del universo, la prensa ha llegado a vincular a Chávez con ETA. Pero el más flagrante caso de manipulación mediática se dio en el caso de RCTV. Se dijo que Chávez había cerrado dicho canal de televisión, por criticarle. Nada más lejos de la realidad. RCTV debió ser cerrada en 2002, por apoyar el golpe de Estado (como también hizo, por cierto, El País en su editorial del 12/4/02, día después del golpe, que puede consultarse en cualquier hemeroteca). Sin embargo, el gobierno no cerró RCTV. Ya entonces acusaban a Chávez de dictador, pese a haber ganado más elecciones en menos tiempo que cualquier otro dirigente de la historia. También se hablaba del Aló Presidente y se acusaba a Chávez de dictadura mediática, desde la más profunda ignorancia, cuando todos los canales excepto el canal estatal estaban, en aquella época, en contra del gobierno chavista. El gobierno, simplemente, esperó a que se terminara la licencia contratada con RCTV y, después, no la renovó. Ningún gobierno tiene obligación de renovar sus compromisos con una empresa privada. Sobre todo, RCTV no fue cerrada; de hecho, siguió emitiendo por cable y en Internet, libremente. Simplemente, no se le concedió el espacio radioelectrónico público, que es un derecho de todo gobierno del mundo (y máxime si el canal incita al magnicidio o pide incluso una invasión extranjera).

Tanta y tan ridícula falsedad es, sin embargo, perfectamente lógica desde la perspectiva de que El País no es en realidad un medio de comunicación, sino una empresa, perteneciente al Grupo Prisa, que, a su vez, tiene estrechos vínculos empresariales con la familia Cisneros, quizá los mayores empresarios de Venezuela. ¿Por qué hablan sólo de los medios privados de la oligarquía, y en cambio no dicen nada acerca de los medios comunitarios fomentados en Venezuela, mediante los cuales los sectores obreros y populares tienen más posibilidades de expresión que nunca hasta ahora?

Entonces, ¿qué es Venezuela?

En 1897, el marxista e independentista irlandés James Conolly escribió: Si mañana echáis al ejército inglés e izáis la bandera verde sobre el Castillo de Dublín, a menos que emprendáis la organización de una república socialista todos vuestros esfuerzos habrán sido en vano. Inglaterra todavía os dominará. Lo hará a través de sus capitalistas, sus terratenientes, a través de todo el conjunto de instituciones comerciales e individuales que ha implantado en este país y que están regadas con las lágrimas de nuestras madres y la sangre de nuestros mártires. Inglaterra os dominará hasta llevaros a la ruina, incluso mientras vuestros labios ofrezcan un homenaje hipócrita al santuario de esa Libertad cuya causa traicionasteis. Nacionalismo sin socialismo – sin una reorganización de la sociedad bajo una base de una forma más amplia y desarrollada de esa propiedad común que fue la base de la estructura social de la Antigua Erin- no es más que cobardía nacional”.

Comprendiendo que la primera independencia de América fue simplemente formal, Hugo Chávez proclamó en 2008:Nuevas campañas vienen, soldados. Preparemos el bastimento. El del alma, primero que nada, para seguir en marchas forzadas construyendo la patria que le dejaremos a nuestros hijos, construyendo la Revolución Socialista. Porque la patria o es socialista o no es patria. En el capitalismo no hay patria para nosotros: sólo colonia, lo que fuimos durante mucho tiempo. ¡Ya basta! Queremos ser independientes, y eso sólo se logra a través de una Revolución Socialista".

El hecho de que el movimiento nacional y popular venezolano haya comprendido esta premisa es un avance importantísimo. Sin embargo, no hay que olvidar una cosa: el objetivo de un socialista es el socialismo, pero el hecho de que en un país gobierne un Partido Socialista no implica el socialismo. Implica, si el partido es auténtico, una lucha por el socialismo, pero no que el socialismo se haya alcanzado ya.

Con todo, Venezuela es decididamente más que una simple democracia burguesa. En mi opinión el capitalismo se asienta sobre una premisa fundamental, que constituye su clave de bóveda: la existencia de una mayoría de la población que no tenga garantizada su propia subsistencia y que, para sobrevivir, se vea por tanto obligada a recurrir a un puesto de trabajo asalariado, en el cual todo el resultado de la producción será propiedad de la parte contratante. Este modo de producción necesita lo que los economistas neoclásicos llamaban una “tasa natural de desempleo”, dada la cual siempre habrá alguien dispuesto a trabajar por menos dinero todavía, para que el contratante tienda a obtener beneficios en lugar de pérdidas.

Sin embargo, este mecanismo ha quedado gravemente dañado en Venezuela, porque se garantiza la subsistencia desde los poderes del Estado (Misión Mercal) y se lucha exitosamente contra el paro (Misión Vuelvan Caras). Por tanto, en función del grado de desarrollo que en Venezuela alcancen estos proyectos (lo cual vendrá determinado por la fuerza que alcance y la presión que ejerza el Poder Popular), el capitalismo podría recibir un golpe en su línea de flotación en Venezuela, aunque a día de hoy siga vigente y en pie. Esto no excluye, sin embargo, la posibilidad futura de una lucha violenta por el poder, que tantas veces en la historia se torna inevitable, eventualidad que también ha sido prevista por el gobierno revolucionario (Misión Miranda).

Conclusión

Cada país tiene su propia vía al socialismo y, por tanto, el proceso bolivariano no puede ni debe ser “modelo” a calcar o copiar en ninguna parte del mundo (ni siquiera en Latinoamérica, como demuestra el caso de Colombia, donde las posibilidades de militancia civil o sindical son muy reducidas, dada la situación, no admitida, de guerra civil).

Sin embargo, sí podemos analizar las tácticas empleadas en Venezuela por este exitoso proceso e intentar aprender de ellas; de una revolución que, como hemos visto, se inició por medio de un proceso constituyente, rompiendo con la constitución anterior y generando otra nueva, de carácter revolucionario.

En el Estado español, las fuerzas anticapitalistas, además de pequeñas, se hallan (nos hallamos) extraordinariamente dispersas. Hacer, por ejemplo, un frente contra la Constitución Española del 78 podría ser una consigna aglutinante que agrupara al fin a los pequeños grupos de la izquierda, facilitando asimismo, si no la unidad orgánica, sí al menos la coordinación con las fuerzas soberanistas e independentistas, enemigas juradas de una constitución que otorga al ejército el estatuto de “garante de la unidad de España”.

Este frente supondría un importantísimo e ilusionante paso adelante, cada vez más demandado entre las gentes de izquierda por una cuestión mínima de sentido común. Ofrecería, asimismo, una alternativa política razonable a tantos militantes de base de la izquierda oficial que son conscientes de que su dirección ha sido cooptada por el sistema y no es recuperable. Cada grupo podría aportar su matiz, pero no para imponerlo sobre otros matices, sino viéndolos como complementarios, con el propósito de coexistir y construir algo distinto, nuevo y mejor.

Además, estoy convencido de que la Revolución Bolivariana es una de las causas más nobles de nuestro tiempo, y de que la izquierda debe apoyar los movimientos antiimperialistas que, en cualquier rincón del mundo, luchan por zafarse de la explotación de las élites de los países del norte. Fracasada la retórica tradicional y decimonónica, en esta tierra favorecida por un saqueo globalizado y a gran escala, el argumento moral se nos antoja la única opción para movilizar a una población cómplice, insensibilizada e hipnotizada por los grandes medios, para caminar en una perspectiva diferente, porque, como Miguel Hernández, no podemos entender la vida como un botín sangriento y, como Silvio Rodríguez, iremos matando canallas con nuestro cañón de futuro.

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Puente Llaguno, clave de una masacre (documental), http://video.google.es/videoplay?docid=-7579731842748892532&ei=4rOkS8qHPM7W-AbqnYyVDQ&q=puente+llagunos&hl=es&view=3&dur=3#

Venezuela bolivariana: Pueblo y lucha en la IV guerra mundial (documental), http://video.google.es/videoplay?docid=-6906568683329004156&ei=hJ2jS_eZDZTt-Qbs4omjDQ&q=iv+guerra+mundial&hl=es&view=3&dur=3#


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Written by Eduardo Aquevedo

25 marzo, 2010 at 19:23

Vietnam: segunda economía más dinámica de Asia…

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Vietnam, a su aire

GIAP1

El país del sureste asiático devalúa la moneda para mejorar su competitividad en el mercado internacional

FERNANDO CANO

Vietnam ha revolucionado el panorama económico asiático. La autoridad económica del país ha devaluado un 5,16% su moneda, el dong, con relación al dólar casi al mismo tiempo que ha elevado sus tasas de interés en un punto, hasta el 8%. Esta doble jugada, que busca potenciar el alicaído sector exportador y controlar una creciente inflación, no ha sido bien vista en el vecindario, ya que es considerada como una competencia no del todo justa con el resto de economías de la zona, que todavía no logran dejar atrás la crisis económica.

      Si hablamos en términos macroeconómicos, Vietnam ha sorteado impecablemente el temporal financiero con un crecimiento del PIB del 6,2% en 2008 y probablemente del 5,5% para este año, según el pronóstico del Banco Mundial. Durante estos dos cursos, el Gobierno ha logrado mantener el nivel del consumo y de la producción interna, en parte gracias a una inyección de 16.000 millones de dólares a la economía, pero también por la ordenada disciplina fiscal y por las reformas liberalizadoras emprendidas en esta década.

      En este periodo, Vietnam se ha convertido en la segunda economía de más rápido crecimiento de Asia después de China, con una media del 6,9% de alza en el último quinquenio. Gracias a la masiva llegada de inversión extranjera -atraída por unas favorables condiciones fiscales y una flexible legislación laboral-, Vietnam se ha convertido en líder en exportación de materias primas como el arroz y el café, pero también ha construido un capital humano con una de las tasas más altas de alfabetización en Asia. El próximo año, el PIB per cápita puede llegar a los 1.200 dólares anuales.

      No obstante, este positivo panorama comienza a dar síntomas de agotamiento, especialmente en los dos puntales de la economía: la inversión extranjera y las exportaciones. En los primeros 11 meses del año, Vietnam sólo atrajo 19.700 millones de dólares en capital extranjero, una cuarta parte de lo registrado el mismo periodo del año pasado. Paralelamente, las exportaciones llegaron a los 51.300 millones de dólares en este mismo periodo, un 18% menos con relación al año pasado. Con estos números, el déficit comercial se disparó a 10.200 millones de dólares hasta noviembre.

      Para intentar detener esta sangría, la autoridad económica ha decidido devaluar el dong, hacer más fuertes sus exportaciones y sacar mayor rendimiento comercial con menor producción. No obstante, los analistas creen que esta medida no será suficiente si las condiciones del comercio mundial no mejoran y los pedidos de sus principales socios comerciales -entre los que destaca China- no aumentan. Lo que sí puede generar es un aumento de su cuota de mercado con relación a sus vecinos.

      Esta medida ha venido acompañada por un alza en las tasas de interés que, en teoría, frenaría nuevas devaluaciones, pero además ayuda a contener la inflación crónica que ha afectado al país durante esta década. La masiva llegada de inversores extranjeros sobrecalentó la economía y disparó los precios que llegaron a un pico del 20% de crecimiento mensual el año pasado. Un crecimiento que posteriormente fue frenado por la actual crisis económica, pero que podría volver con la mejora en los números macroeconómicos. El último dato señala que este año la inflación vietnamita podría cerrar en el 6%.

      EL PAIS.COM

      La nueva gran batalla de Vo Nguyen Giap

      Iván Restrepo, La Jornada

      Ahora no es en el campo militar donde libra batallas el general Vo Nguyen Giap, el héroe vivo más respetado de Vietnam. Tras luchar durante 70 años contra las potencias que quisieron hacer de su país una colonia; después de propinar a las tropas francesas la derrota definitiva que las obligó a capitular en mayo de 1954, luego de la batalla de Dien Bien Phu, y de pelear contra la mayor potencia militar de los tiempos modernos (Estados Unidos), el estratega de la guerra de guerrillas encabeza ahora otra gran campaña. Esta vez  contra un país que él bien conoce y que expande sus intereses por todo el mundo: China.

      Y es que la nueva potencia busca afanosamente materias primas de todo tipo para sostener su acelerado crecimiento industrial. Con ese propósito concede ayudas e invierte en África, Asia y América Latina. Quiere hacerlo en Vietnam, que tiene yacimientos de bauxita, mineral utilizado para producir aluminio. El gobierno vietnamita tiene la intención de entregar la explotación de esos yacimientos a compañías externas, una de ellas china.

      El general Giap se ha unido a los especialistas en los temas del medio ambiente, economía, trabajo y salud, intelectuales, monjes budistas, veteranos de guerra y grupos sociales diversos para rechazar esa entrega y advertir al gobierno de los peligros que conlleva. No se trata solamente de garantizar la soberanía y la seguridad nacionales, alegan los inconformes, sino también de evitar la contaminación y los daños a la salud de los trabajadores de las minas y sitios cercanos. Y es que el saldo que tiene China en minería es muy negativo: es uno de los países con más víctimas entre los trabajadores; además de los daños que ocasiona a la salud de la gente, provoca alteraciones graves al medio ambiente.

      Pero en Vietnam igualmente hay grupos sociales y de especialistas que exigen que se impida que, en aras de un falso desarrollo, el país destruya sus recursos naturales, contamine sus corrientes de agua y desaparezca su rica flora y fauna. Luego de los enormes daños que dejó la intervención estadunidense, Vietnam comenzó a resarcir y a diversificar su economía. Entre otras medidas, abrió su territorio a empresas maquiladoras, poco cuidadosas del medio. Ahora se conocen datos que muestran cómo esta industria no controla sus desechos, muchos de los cuales van a dar a la cuenca del río Mekong, compartida con Camboya y Laos.

      Organizaciones internacionales advierten que, por la alta contaminación con mercurio y otras sustancias tóxicas que registra la cuenca, los delfines están en peligro de desaparecer. Ayer los vietnamitas derrotaron las fuerzas de guerra imperialistas; hoy deben poner en su lugar a las trasnacionales, no menos peligrosas.

      Mientras tanto, en África se gana una batalla significativa contra una de las trasnacionales más poderosas: Shell. Hace 14 años Nigeria fue escenario de concurridas protestas para denunciar los daños que la actividad petrolera ocasionaba a la gente y al delta del río Níger. Las petroleras, todas extranjeras, tuvieron que abandonar dicha región. En represalia, el gobierno militar arrestó a los líderes del movimiento, entre ellos al poeta Ken-Saro-Wiwa. A finales de 1995 ejecutó a nueve de ellos, acusados de asesinato. Otros fueron torturados y encarcelados. No se hizo esperar la protesta internacional, que desde entonces exige justicia. Se culpa a la Shell del asesinato de los activistas y de alentar la represión militar. La trasnacional niega todo y busca limpiar su imagen. Anuncia que desea trabajar en armonía con el pueblo nigeriano y aprovechar los yacimientos de hidrocarburos.

      Pero un tribunal de Nueva York puede condenarla por la muerte de Ken-Saro-Wiwa y sus compañeros, así como obligarla a pagar a sus familias y a los encarcelados injustamente. Es frecuente que las trasnacionales ganen los juicios entablados en su contra, pero son exhibidas por sus perversas políticas de corrupción e intervención. Ojalá no ocurra así ahora que un movimiento rebelde  exige la autonomía del delta del Níger y se opone a la presencia de las trasnacionales petroleras. Ayer miles manifestaron pacíficamente su oposición y fueron reprimidos.

      La última batalla del general Giap

      El héroe de Vietnam lidera la protesta contra la inversión minera de China

      JOSE REINOSO – Pekín – 23/05/2009

      Si hay un veterano de guerra y héroe nacional respetado en Vietnam es Vo Nguyen Giap. Este antiguo general fue el cerebro de la victoria en la dramática batalla de Dien Bien Phu, el 7 de mayo de 1954, que puso fin a la presencia colonial francesa en Indochina.

      Hoy, a sus 97 años, Giap está embarcado en otro combate, no tan cruento pero quizás más difícil, ya que se enfrenta a su propio Gobierno. El antiguo militar se ha unido a intelectuales, activistas, compañeros de guerra y religiosos budistas y católicos contra el proyecto estatal de extraer bauxita y obtener alúmina en las tierras altas del centro del país. Según denuncian, tendrá un gran impacto ecológico y social, y plantea riesgos para la seguridad y la soberanía nacionales porque una de las compañías adjudicatarias de la obra es de China, uno de los mercados previstos para la exportación del mineral obtenido.

      El famoso militar ha pedido en persona al primer ministro, Nguyen Tan Dung, que acudió a visitarle hace unos días con ocasión del 55º aniversario de la victoria sobre el Ejército francés, que cancele el proyecto. "Ésta es una zona estratégica de nuestro país, muy importante para la defensa y la seguridad no sólo de Vietnam sino de Indochina", le dijo. Giap ha advertido del peligro que suponen las minas para el medio ambiente y las minorías étnicas. Los científicos temen la potencial destrucción de suelo fértil, en el que ahora existen bosques y plantaciones de café y cacao; la contaminación del agua, y la pérdida de tierra de personas que no tienen cualificación para trabajar en las fábricas.

      Los críticos dicen, además, que los dos complejos mineros -situados en las provincias de Lam Dong y Dak Nong- traerán miles de obreros chinos a la región -algo que Hanoi ha negado-, y que ya hay cientos de ellos en Lam Dong, donde han comenzado las obras para despejar el suelo.

      "China ha sido notoria en la historia reciente como país que ha causado las mayores contaminaciones y otros problemas", han escrito 135 intelectuales en una petición conjunta a la Asamblea Nacional. El Gobierno asegura que el proyecto impulsará la economía de la zona. La extracción de bauxita se efectúa en minas a cielo abierto, lo que tiene un gran impacto sobre el terreno; mientras que el procesado de la alúmina -materia prima para la obtención de aluminio- produce una gran cantidad de residuos tóxicos, conocidos como barro rojo.

      El Gobierno aprobó en 2007 el plan para desarrollar los dos complejos de extracción y tratamiento de bauxita, gestionados por el grupo público vietnamita Vinacomin. La empresa china Chalieco ha logrado el contrato por valor de 427 millones de dólares para construir una fábrica capaz de procesar 650.000 toneladas de alúmina al año. Pero en un país que recuerda con amargura los 1.000 años de ocupación china, y más recientemente la guerra fronteriza de 1979, cualquier presencia del vecino del norte es vista como una amenaza.

      Vietnam cuenta con unas reservas estimadas de bauxita de 5.500 millones de toneladas, las terceras mayores del mundo. Hanoi calcula que necesitará invertir unos 15.600 millones de dólares hasta 2025 para aprovecharlas.

      El País.com

      Written by Eduardo Aquevedo

      25 diciembre, 2009 at 21:50

      Raúl Castro: reforma económica será más lenta de lo que anhelan los cubanos…

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      • El mandatario admite que la población aún espera los cambios que prometió en 2007
      • No puede haber espacio a los riesgos de la improvisación y el apresuramiento, afirma el presidente

       CUBA-CASTRO-RAULFIDELGerardo Arreola, Corresponsal Periódico La Jornada

      La Habana, 22 de diciembre. El presidente Raúl Castro reconoció que la población está esperando los cambios económicos anunciados por él hace dos años, pero confirmó que la eventual reforma será más lenta de lo que parecía.

      En la actualización del modelo económico cubano, cuestión en la que se avanza con un enfoque integral, no puede haber espacio a los riesgos de la improvisación y el apresuramiento, dijo el mandatario a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento).

      Castro cerró el domingo pasado la plenaria, dedicando apenas tres párrafos a la reforma, aunque admitiendo expectativas y honestas preocupaciones en la población por la velocidad y profundidad de los cambios.

      El mensaje contrasta con el que Castro lanzó en la ciudad oriental de Camagüey el 26 de julio de 2007, cuando repitió en la tribuna la expresión más ordinaria de la calle: El salario es claramente insuficiente.

      Aún era interino, tras asumir el máximo liderazgo por la crisis de salud de su hermano mayor.

      Dijo entonces que trabajaba en la cuestión del nivel de vida, con premura pero sin desesperos, anunció cambios estructurales y de conceptos para detonar el campo y llamó a una profunda revisión del sistema, exceptuando su base socialista.

      Ese año el punto de mira de los cubanos se alzó con fuerza. En mayo, el comandante de la revolución Ramiro Valdés expuso que debía fortalecerse el nivel de vida de la población, si queremos que la revolución y el socialismo cubano sean realmente irreversibles.

      En el segundo trimestre, el Partido Comunista de Cuba (PCC) debatió la eficiencia económica. Un reporte final, según fuentes enteradas, aconsejó facilitar la autonomía operativa de las empresas. Públicamente se conocieron propuestas de reformas en el campo

      Con el empujón de Camagüey, Raúl Castro abrió una ronda nacional de foros populares, en los que invitó a la gente a exponer cualquier tema con valentía. Su discurso se leyó íntegramente y se comentó en centros laborales, escuelas y barrios.

      En octubre, Valdés dijo que en Camagüey estaban las claves de lo que podemos y debemos hacer. Estimó que el país ya era un hervidero de ideas y la dirigencia esperaba que así se ayudase a liberar donde estén trabadas las fuerzas productivas y a lograr que nos acostumbremos a revisar y actualizar críticamente las fórmulas que aplicamos en la economía.

      Anunció en diciembre la eliminación del exceso de prohibiciones, que empezó a ejecutar al año siguiente. En febrero de 2008 fue electo formalmente presidente de Cuba y al tomar posesión prolongó los conceptos motores de sus anuncios: aliento a la discusión, sin temor a la discrepancia y recuperación del salario como objetivo estratégico.

      En un mensaje al Parlamento en julio matizó el proyecto: Todos quisiéramos ir más rápido, pero es necesario actuar con realismo. En diciembre el punto focal era el impacto de los tres huracanes que azotaron la isla y la crisis económica mundial recién estallada. No se ha engavetado ninguno de los temas de los que he hablado en los últimos tiempos, dijo entonces el presidente.

      Y añadió: Se avanzará, sin apresuramientos ni excesos de idealismo, según se disponga de los recursos y concluyan los estudios necesarios.

      Medidas de envergadura

      El gobierno estableció para el sector productivo una escala móvil de salarios anclada a los resultados y comenzó el reparto de tierras ociosas en usufructo, quizá las dos reformas de mayor envergadura hasta ahora, pero que todavía no llegan a mostrar su impacto en la vida diaria.

      El primero de enero de 2009, el mandatario recordó el cincuentenario de la revolución con un discurso sombrío, en el que puso en duda que la nueva generación de líderes garantizara la continuidad del sistema, cuyo riesgo de derrumbe ya había advertido Fidel Castro en 2005.

      Los códigos del mensaje presidencial se pudieron descifrar mejor en marzo, cuando fueron destituidos el vicepresidente Carlos Lage y otros dirigentes. El ajuste virtualmente dejó a la cúpula concentrada entre los veteranos de la guerrilla de hace medio siglo y sin un relevo visible.

      Pero 2009 ha sido también el año en el que la economía cubana aceleró la caída que ya registraba en los dos periodos anteriores y estalló una crisis de liquidez, que se convirtió en el factor recesivo interno más influyente.

      En julio el Comité Central del PCC decidió posponer el sexto congreso de la organización, la instancia que marca la política por periodos de cinco años. No se ha celebrado desde 1997, pero Raúl Castro ya había anticipado que se citaría para finales de este año.

      En agosto pasado, el presidente informó que también se había convocado en un plazo relativamente breve a una conferencia nacional –un foro de menor jerarquía– para renovar la dirección y preparar el congreso.

      El domingo último el vicepresidente y ministro de Economía, Marino Murillo, mencionó en el Parlamento la futura celebración del congreso, pero hasta hoy no hay nuevas señales de esa reunión, ni de la conferencia ni de otra discusión como la de hace dos años.

      Salir del modelo de desarrollo extractivista primario-exportador…

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      Salir de un modelo de desarrollo basado en las industrias extractivas y acelerar el proceso de la integración suramericana

      KLEE17 Éric Toussaint, CADTM

      Los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador no abandonaron el modelo productivista y extractivo, [2] aunque, regularmente, tienen cuidado en su discurso de distanciarse del mismo. Alberto Acosta lo explica muy bien en una entrevista reciente:

      «Los gobiernos de la llamada corriente progresista de América Latina no han discutido ni han puesto en cuestionamiento el modelo extractivista. Ecuador, Venezuela y Bolivia, para citar a los países que están de más avanzada en Suramérica, no han puesto todavía en tela de juicio la validez de un modelo extractivista, siguen creyendo que mediante la extracción de los recursos naturales vamos a encontrar el camino del desarrollo. Eso sabemos que será imposible. No sólo se trata de usar adecuadamente los recursos, sino de cambiar esa modalidad primario exportadora, que nos ha subordinado en el contexto internacional. […] Es que el IIRSA [3] responde a la lógica del modelo extractivista atado a las demandas de acumulación del capital transnacional. Estos canales interoceánicos no buscan la integración de los pueblos, sino la integración de nuestras economías al mercado mundial. En tanto que suministradores de recursos naturales como petróleo y minería, por ejemplo, también de productos agrícolas, el control de la biodiversidad y las fuentes de agua (son) para el capital transnacional. Y todo esto en el marco de la ampliación de mercados, de la conformación de espacios donde se puedan crear mayores consumidores y no la conformación de la ciudadanía regional y menos de la ciudadanía global. El IIRSA todavía está vigente porque los gobernantes de América Latina de la tendencia progresista como Chávez, Lula, Evo, Correa y Fernández, no están cuestionando el modelo extractivista ni la forma de inserción sumisa en el mercado mundial. » [4]

      De hecho, en un gran número de países en desarrollo se asiste a una reafirmación del modelo «desarrollista extractivo productivista». Este fenómeno se debe a la coyuntura internacional excepcionalmente favorable entre los años 2004 y 2008, que se prolongó en el 2009 a pesar de la caída vertical del precio del crudo en el segundo semestre del 2008.

      Esto hace recordar el precedente de los años 70 y su brusco final a comienzos de los años 80, cuando se hundieron los precios de las materias primas. Fue entonces cuando explotó el coste de la refinanciación de las deudas contraídas, especialmente para sostener las enormes inversiones en las industrias extractivas, provocando la crisis de la deuda del Tercer Mundo y su secuela de nefastos planes de ajuste estructural.

      No es razonable que un gobierno de izquierda se alimente de las falsas esperanzas de unas repercusiones positivas y duraderas de un boom de los bienes primarios. Sobre todo cuando actualmente se tiene en cuenta mucho más que en los años 70 los efectos extremadamente negativos de la sobreexplotación de los recursos no renovables sobre los ecosistemas, y sobre el modo y la calidad de vida de la población (en especial, los pueblos originarios) e incluso, para los que estos argumentos dejan fríos, sobre el equilibrio presupuestario del Estado. En efecto, un período de altos precios en las materias primas genera una gran dependencia en relación con los ingresos que origina su explotación. Con mucha frecuencia, los poderes públicos se endeudan masivamente para invertir en actividades extractivas o para sostener un tren de vida ligado a la euforia de elevados ingresos provenientes de la exportación de bienes primarios. Cuando el precio de éstos baja, el peso del reembolso de la deuda obliga a los gobiernos a comprimir los gastos, con dramáticas consecuencias para los presupuestos sociales.

      Por lo tanto, en lugar de recaer en el mito «desarrollista extractivo-productivista», es mejor tener un programa a largo plazo cuyo objetivo sea disminuir la dependencia de las exportaciones y mejor aún, repartir la producción de la riqueza nacional en un círculo virtuoso basado en la satisfacción y la promoción de la demanda interior, lo que implica dar prioridad y garantizar los derechos económicos, sociales y culturales de toda la población (en detrimento del frenético consumo de lujo de las clases sociales más ricas).

      Lo importante es priorizar la integración regional entre los países cuyos gobiernos comparten una misma visión de los cambios estructurales necesarios (en el ámbito de la propiedad, de los derechos sociales, de los derechos de las mujeres, de los derechos de los pueblos originarios, de los derechos culturales, civiles y políticos…), rechazando la lógica capitalista y productivista.

      En la parte positiva vemos que Venezuela, Bolivia y Ecuador tienen, junto a Cuba, un papel de aguijón en el ámbito del conjunto de Latinoamérica para favorecer, en diferentes niveles, una mejor integración: ALBA, UNASUR, Banco del Sur, la puesta en marcha de una nueva unidad de cuenta monetaria, el SUCRE, con el fin de reducir la preponderancia del dólar en los intercambios entre los países de la región. [5] Sin embargo, a pesar de los esfuerzos positivos de los tres países, se está perdiendo un tiempo precioso y el significado dado al proyecto del Banco del Sur no marca ninguna profunda ruptura con las instituciones multilaterales, como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, y el FMI. Y es otra ocasión que puede perderse.

      Retraso en el lanzamiento del Banco del Sur

      En el momento en que se escriben estas líneas, ya han pasado 22 meses desde la firma en Buenos Aires, el 9 de diciembre de 2007, del acta fundacional del Banco del Sur por los jefes de Estado de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Algunas divergencias entre los gobiernos retardaron el comienzo de las actividades de la nueva institución, que se cree que reforzará la integración latinoamericana. Al ritmo en que van las cosas, y a pesar de las declaraciones de buenas intenciones y la firma a finales de septiembre del 2009 del acta constitutiva por los 7 presidentes respectivos, el Banco del Sur no entrará en actividad antes del 2012 ya que se debe esperar a que los parlamentos de los países miembros ratifiquen el acta constitutiva que lo pondrá en marcha. Los acuerdos firmados en el acta fundacional designan a Caracas como la sede principal del Banco. Los países se pusieron de acuerdo sobre el principio de «un país = un voto» (mientras que en el Banco Mundial y en el FMI, los derechos de voto están ligados al poder económico y a la influencia política), y sobre el monto del capital inicial (7.000 millones de dólares [6] , que podrían llegar a 20.000 millones si otros países se adhieren a la nueva institución).

      Dicho esto, se debe señalar que se concretó una evolución negativa durante los largos meses de negociaciones que siguieron a la firma de la creación del Banco: Brasil consiguió edulcorar el principio de un país un voto, al limitar su aplicación sólo a algunas decisiones. En realidad, Brasil no tiene una verdadera necesidad de un nuevo banco multilateral para América Latina, puesto que dispone de un banco público de desarrollo muy importante el BNDES, que controla totalmente y que tiene una cartera de préstamos muy superior a la del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y del futuro Banco del Sur. Este gran banco financia una gran cantidad de proyectos en toda Latinoamérica y en otros lados, con la condición de que los países receptores compren «brasileño». Esto ha permitido a las empresas brasileñas exportar sus mercaderías y sus servicios o realizar grandes trabajos de infraestructuras. En consecuencia, el gobierno brasileño se adhirió con desgana a este proyecto de Banco del Sur, y tanto más que esta nueva institución fue iniciada por Hugo Chávez, con una línea política más radical que Lula, en particular, con respecto a Washington y Bruselas.

      Más allá de los términos en los que se expresan las divergencias entre los negociadores, existen dos opciones a escoger. [7] O bien, se pone en marcha un banco que sostenga un proyecto neodesarrollista extractivo-productivista, que es el que desean las grandes empresas privadas o mixtas, principalmente brasileñas y argentinas, y que es apoyado por Brasilia y Buenos Aires, sobre el modelo de la Unión Europea donde dominan los intereses del gran capital. O bien, Latinoamérica se dota de un instrumento de financiación de políticas económicas, sociales y culturales que se aleje de la lógica del beneficio y que dé prioridad a la integración al aplicar los pactos que garantizan los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. En concreto, el Banco del Sur debería financiar una política latinoamericana de soberanía alimentaria y de reforma agraria. En el ámbito de la sanidad, sería necesario dotar a la región de una industria farmacéutica pública para la producción de medicamentos genéricos de alta calidad. Sería necesario revitalizar y conectar las redes ferroviarias. También, estos países deberían dotarse de una política común en diferentes sectores como la investigación y desarrollo, la educación, el ambiente. Priorizar el retorno del control público sobre los recursos naturales. Financiar la reducción de las asimetrías existentes entre, por un lado, países como Bolivia, Paraguay y Ecuador, con ingresos netamente inferiores, con países como Brasil, Argentina o Venezuela. En resumen, una política cuyo objetivo sea nivelar por arriba los derechos sociales.

      La negociación sobre el Banco del Sur no debe, por lo tanto, quedar estancada en el nivel gubernamental. Por otra parte, en cuatro veces por lo menos, los movimientos sociales de los países miembros dirigieron cartas a los jefes de Estado correspondientes, con toda una serie de propuestas. [8] Por ejemplo, los movimientos sociales firmantes de la carta se oponen a que los funcionarios de la nueva institución gocen de los privilegios y la impunidad de la que gozan los funcionarios del FMI, del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y de otras instituciones internacionales (pero el último proyecto de constitución adoptado por los ministros en junio de 2009, prevé la inmunidad de los funcionarios. Véase más adelante). Los movimientos sociales quieren garantías de transparencia y control.

      El último acuerdo ministerial respecto al Banco del Sur

      De acuerdo con las informaciones más recientes que hemos podido obtener, [9] los gobiernos de los siete países comprometidos en la creación del Banco del Sur se pusieron de acuerdo sobre los puntos siguientes:

      - El banco podrá financiar empresas privadas o empresas públicas, mixtas, cooperativas, etc., para proyectos de desarrollo en los sectores económicos y sociales clave, fundamentalmente con el fin de mejorar la infraestructura regional y de reducir las asimetrías regionales. El acuerdo habla de soberanía en materia alimentaria y energética, sobre los recursos naturales, el saber y la salud (los proyectos financiados deben realizarse en estos sectores) lo que es muy positivo. Por el contrario, el acuerdo habla de mejorar la competitividad, que permanece dentro de un modelo influenciado por la continuidad socioliberal.

      - El país beneficiado por un proyecto financiado por el Banco debe dar su conformidad sobre la elegibilidad de los proyectos.

      - El Banco puede emitir bonos y financiarse por cualquier medio.

      - Podrán ser accionistas los países de la UNASUR (accionistas de clase A), de otros países (clase B), de los Bancos Centrales, de entidades financieras públicas o mixtas (con un mínimo del 50 % de propiedad estatal) y por los organismos multilaterales de crédito (clase C).

      - Si los países aumentan su participación, ello no afectará los derechos de voto ya convenidos en el acuerdo.

      - Los diferentes Órganos de dirección del Banco Mundial son los siguientes:

      • El Consejo de Ministros: Responsable de las políticas generales a medio y largo término. Se reúne anualmente y entre otras funciones tiene la de nombrar los miembros del Directorio y del Consejo de Administración, y la de admitir los nuevos accionistas. Está compuesto por los ministros de los países miembros. Las decisiones son tomadas por una mayoría de tres cuartos, según la regla de «un país=un voto».

      • El Consejo de Administración: Se reúne trimestralmente y garantiza el seguimiento de la gestión económica, financiera y de crédito. Los administradores (dos por cada país miembro) serán nombrados por 3 años. Se aplica también la regla de «un país=un voto». Para que las decisiones sean válidas, es necesario un quórum de ¾ de los miembros, y deben ser aprobadas por mayoría absoluta de los miembros presentes.

      • El Directorio Ejecutivo: Se reúne todas las semanas y está constituido por un director por cada uno de los países de UNASUR, miembros del Banco (accionistas de clase A), un director para el conjunto de accionistas de clase B y uno para el conjunto de accionistas de clase C. Los que tienen más peso son los accionistas de clase A. Los directores son nombrados por tres años.

      • El Comité Ejecutivo, integrado por el presidente del Directorio y tres directores.

      • El Consejo de Auditoría.

      - Brasil, Venezuela y Argentina ( los tres «grandes» entre los siete) podrán pedir préstamos de hasta 4 veces el capital aportado, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Uruguay (los cuatro pequeños entre los siete) hasta ocho veces. Para el resto de los países de UNASUR, el monto será determinado más adelante.

      - En caso de litigio, la jurisdicción competente será la jurisdicción de un país miembro, u otra jurisdicción, conforme a la dirección del Directorio Ejecutivo.

      - El personal del Banco goza de inmunidad y de exenciones fiscales (como los del Banco Mundial, FMI BID, etc.)

      El Banco del Sur es una reacción a la hegemonía de los países del Norte. Su creación fue posible y necesaria gracias a la conjunción de muchos factores:

      1.- El Banco Mundial y el FMI están en crisis en diferentes niveles, y es el resultado de las consecuencias catastróficas para los pueblos del Consenso de Washington. Brasil y Argentina reembolsaron en forma anticipada al FMI, Venezuela hizo lo mismo con el Banco Mundial. Ecuador expulsó en abril de 2007 al representante permanente del Banco Mundial en Quito y creó una comisión de auditoría de todas las deudas públicas, comprendidas las multilaterales. Bolivia se retiró en mayo de 2007 del CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones), una especie de tribunal de justicia del Banco Mundial. Ecuador también anunció en julio de 2009 su salida del CIADI.

      2. Los países adheridos al Banco del Sur poseen unas reservas de cambio de más de 300.000 millones de dólares. Pueden poner parte de esa suma en común en lugar de continuar prestando al gobierno de Estados Unidos mediante la compra de los bonos del Tesoro estadounidense, que se remuneran con un interés muy bajo.

      3. Los gobiernos de estos siete países son de izquierda o centro izquierda.

      El Banco del Sur debería constituir una auténtica alternativa al Banco Mundial. Los países que se adhieran deberían retirarse de él. Por otra parte, debería crearse un Fondo Monetario del Sur (éste también como alternativa al FMI) y, si fuera posible, caminar hacia una moneda única del Sur. Otras regiones del Sur podrían dotarse de un instrumento comparable, y los diferentes Bancos del Sur podrían desarrollar una colaboración Sur-Sur.

      Es evidente que las instituciones de Bretton Woods están muy inquietas con esta situación y desearían ser invitadas a participar del Banco del Sur, o conseguir, por lo menos, un estatuto de observador.

      El Banco del Sur suscita muchas esperanzas, ya que los ciudadanos latinoamericanos quieren que los gobiernos que eligieron aprovechen la oportunidad histórica favorable para poner en práctica una política de integración alternativa al modelo neoliberal. Recordemos que en la Declaración Ministerial de Quito del 3 de mayo de 2007 se indica que: «Los pueblos dieron a sus Gobiernos los mandatos de dotar a la región de nuevos instrumentos de integración para el desarrollo, que deben basarse en esquemas democráticos, transparentes, participativos y responsables ante sus mandantes».

      Además, algunos de los siete gobiernos tienen la voluntad de crear un fondo monetario de estabilización. [10] Ya existe un Fondo Latinoamericano de Reserva (FLAR), del que forman parte cinco países andinos (Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela) y un país de América Central, Costa rica. Este fondo podría transformarse y, si esto se viera imposible, tendría que crearse un nuevo fondo. Su finalidad sería hacer frente a los ataques especulativos y a otros choques externos poniendo en común una parte de las reservas de cambio de los países miembro.

      La lentitud en el lanzamiento del Banco del Sur está provocando algunas veleidades en los gobiernos venezolano, brasileño y ecuatoriano de dejar de lado a Brasil. Se han hecho declaraciones en ese sentido en la primera quincena de septiembre de 2009. El diario financiero ecuatoriano El Comercio titulaba el 15 de septiembre de 2009: «Gobierno: el Banco del Sur funcionará con o sin Brasil» [11] La agencia oficial venezolana, ABN, retomaba el 17 de septiembre de 2009 las palabras siguientes de Hugo Chávez: «El Banco del Sur puede comenzar sus actividades con dos o tres países», [12] en clara alusión a la posibilidad de comenzar las actividades del Banco con Venezuela, Bolivia y Ecuador, sin esperar a Brasil. Dicho esto, parece poco probable que Rafael Correa, Hugo Chávez y Evo Morales avancen en ese sentido. Se trata más bien de ejercer presión sobre Brasil con el fin de que se defina con respecto al Banco del Sur. El futuro dirá si el acta constitutiva firmada por los siete presidentes a fines de septiembre del 2009 en Isla Margarita (Venezuela) será más efectiva que el acta fundacional firmada en diciembre de 2007.

      Es evidente que el lanzamiento del Banco del Sur está muy retrasado. Las discusiones no tocaron los problemas de fondo. Se debe salir de la confusión y dar un contenido claramente progresista a esta nueva institución. Lo más importante, en el comienzo, es tener criterios políticos coherentes respecto a un proyecto de integración favorable a los pueblos.

      Por una integración regional en ruptura parcial con el mercado mundial capitalista

      En este comienzo del siglo, el proyecto bolivariano [13] de integración de los pueblos de la región ha tenido un nuevo impulso. Si se quiere llevar más lejos este nuevo ciclo ascendente es necesario aprender las lecciones del pasado. Lo que le faltó, en particular, a Latinoamérica durante las décadas de 1940 a 1970 fue un auténtico proyecto de integración de las economías y de los pueblos, combinado con una verdadera redistribución de la riqueza en favor de las clases trabajadoras. [14] Ahora bien, es vital tener conciencia de que hoy en Latinoamérica existe una disputa entre dos proyectos de integración, que tienen un contenido de clase antagónico y que reflejan perfectamente las opciones a las que se debe enfrentar el Banco del Sur.

      Como ya se ha mencionado, las clases capitalistas brasileña y argentina (las dos principales economías de América del Sur) son partidarias de una integración que favorezca su dominación económica sobre el resto de la región. Los intereses de las empresas brasileñas, sobre todo, así como de las argentinas, son muy importantes: petróleo y gas, grandes obras de infraestructuras, minería, metalurgia, agronegocios, industrias alimentarias, etc. Para ellas, la construcción europea, que terminó en un mercado único dominado por el gran capital, es el modelo a seguir. Las clases capitalistas brasileña y argentina quieren que los trabajadores de los diferentes países de la región compitan entre sí, para conseguir el máximo beneficio y ser competitivas en el mercado mundial. Desde el punto de vista de la izquierda, sería un trágico error apoyar una integración latinoamericana según el modelo europeo dominado por el gran capital, con la ilusoria esperanza de darle más tarde un contenido socialmente emancipador. Tal apoyo implica ponerse al servicio de los intereses capitalistas. No hay que entrar en su juego, intentando ser el más astuto mientras se deja que éstos dicten las reglas.

      La segunda opción, que se inscribe en el pensamiento bolivariano, quiere dar un contenido de justicia social a la integración continental. Esto implica la recuperación del control público sobre los recursos naturales de la región y sobre los grandes medios de producción, de crédito y de comercialización. Se debe nivelar por arriba las conquistas sociales de los trabajadores y de los pequeños productores, reduciendo al mismo tiempo las asimetrías entre las economías de la región. Hay que mejorar sustancialmente las vías de comunicación entre los países de la región, respetando rigurosamente el ambiente (por ejemplo, desarrollando el ferrocarril y otros medios de transporte colectivos antes que las autopistas). Es necesario dotar, mediante un vasto plan público, al conjunto de la población de viviendas de calidad gracias a la renovación de los barrios existentes y a la construcción de otros nuevos. Hay que apoyar a los pequeños productores privados en numerosas actividades: agricultura, artesanado, comercio, servicios. El proceso de emancipación social que persigue el proyecto bolivariano del siglo XXI pretende liberar la sociedad de la dominación capitalista, apoyando las formas de propiedad que tienen una función social positiva. Como se ha señalado en el punto 4 de la parte I, se trata de poner fin a la propiedad capitalista de los grandes medios de producción, de servicio, de comercio y de comunicación, transfiriéndolos hacia el sector público y desarrollando o reforzando otras formas de propiedad con función social: la pequeña propiedad privada (especialmente en agricultura, pequeña industria, comercio y servicios), la propiedad cooperativa, la propiedad colectiva y las formas de propiedad tradicional de los pueblos originarios (que tienen generalmente un alto grado de propiedad colectiva). Es una condición sine qua non del socialismo del siglo XXI. Por supuesto, los ritmos de avance pueden diferir en función de la relación de fuerzas y de madurez, tanto de las condiciones objetivas como de las subjetivas.

      Entre las prioridades figuran las auditorías y el control estricto de los bancos privados, con el objetivo de evitar que el Estado se vea constreñido a nacionalizar las pérdidas de las instituciones bancarias, como ha pasado tantas veces (Chile bajo Pinochet, México en 1995, Ecuador en 1999-2000, etc.) Es necesario nacionalizar los bancos sin indemnizaciones y ejercer un derecho de reparación sobre el patrimonio de sus propietarios.

      Por otra parte, se debe romper con el modelo productivista y extractivista y reemplazarlo por una dinámica ecosocialista.

      Es fundamental:

      - Apoyar los colectivos de trabajadores que quieran ejercer un control obrero sobre la gestión de las empresas capitalistas.

      - Poner en marcha mecanismos para evitar dos grandes escollos: 1) La monopolización de las decisiones por la burocracia del Estado. 2) La emergencia de una nueva burguesía desde el seno del nuevo régimen. [15] El mecanismo indispensable, y ciertamente el más eficaz, es la aplicación, allí también, de una política de control obrero y de control ciudadano sobre la contabilidad y la gestión de las empresas y de las instituciones públicas. Es necesario también, por supuesto, mejorar la formación de gestores de las empresas públicas.

      - Establecer una relación interactiva entre los gobiernos de izquierda y el pueblo, que debe reforzar su nivel de autogestión y construir desde abajo las estructuras de poder popular.

      - El respeto y la promoción de las culturas y de los derechos de los pueblos originarios debe constituir una prioridad. La realización efectiva de la igualdad hombre/mujer debe ser otra.

      No se construirá el socialismo del siglo xxi en un solo país. La integración latinoamericana implica dotarse de una arquitectura financiera, jurídica y política común.

      Numerosos litigios surgieron en estos últimos años entre los Estados de la región y las multinacionales, ya sean del Norte o del Sur. En lugar de remitirse al CIADI, dominado por un puñado de países industrializados, los países de la región deberían crear un organismo regional de resolución de litigios en materia de inversiones. En materia jurídica, los Estados latinoamericanos deberían aplicar la doctrina Calvo [16] , y rechazar la renuncia a su propia jurisdicción en caso de litigio con otros Estados o con empresas privadas. ¿Cómo puede ser que todavía se firmen contratos de préstamos o contratos comerciales que prevén que, en caso de litigio, sólo sean competentes las jurisdicciones de Estados Unidos, Gran Bretaña u otros países del Norte?

      Dimensión política de la integración

      Está claro que es necesaria una dimensión política a la integración y por lo tanto la instauración de un Parlamento latinoamericano elegido por sufragio universal en cada uno de los países miembro, y provisto de verdaderos poderes legislativos. En el marco de la construcción política, se debe evitar la reproducción del mal ejemplo europeo donde la Comisión Europea (es decir, el gobierno europeo) dispone de poderes exagerados en relación al Parlamento. Es necesario caminar hacia un proceso constituyente democrático, con el fin de adoptar una Constitución política común. En eso también, hay que evitar la reproducción del proceso antidemocrático utilizado por la Comisión Europea para intentar imponer un tratado constitucional sin la participación activa de los ciudadanos y sin siquiera someter el proyecto a un referéndum en cada país miembro. Por el contrario, es necesario seguir el ejemplo de Venezuela (1999), Bolivia (2007) y Ecuador (2007-2008). Los avances democráticos importantes que fueron conquistados durante estos tres procesos deberían ser integrados en un proceso constituyente bolivariano. Si se tiene que comenzar por Venezuela, Ecuador y Bolivia.¿No se estaría reviviendo el Parlamento Andino? O darle la prioridad al ALBA, que corresponde a un conjunto de países más grande —tres países andinos y varios de América Central y Caribe—.

      También se necesita reforzar las competencias de la Corte Interamericana de Justicia, especialmente en materia de garantía del respeto a los derechos humanos que son indivisibles.

      Hasta ahora coexisten diversos procesos de integración: Comunidad Andina de Naciones, MERCOSUR, UNASUR, CARICOM, ALBA… Es importante evitar la dispersión y adoptar un proceso integrador con una definición política y social basada en la justicia social. El proceso bolivariano debería reunir los países de América Latina (América del Sur, América Central y Caribe) que se adhirieran a esta orientación. Es mejor comenzar una construcción común con un núcleo restringido pero coherente que con un conjunto heterogéneo de Estados cuyos gobiernos aplican políticas sociales y políticas económicas contradictorias, incluso antagónicas.

      La integración bolivariana debe ir acompañada de una desconexión parcial del mercado capitalista mundial

      Las fronteras que separan los Estados que participan en este proyecto se deberían ir suprimiendo, al mismo tiempo que se reducen las asimetrías entre los países miembro, gracias a un mecanismo de transferencia de riquezas de los Estados más «ricos» a los Estados más «pobres». Eso permitiría ampliar considerablemente el mercado interior y favorecer el desarrollo de los productores locales bajo diferentes formas de propiedad. Se reforzaría el proceso de desarrollo (no sólo el de industrialización) por sustitución de importaciones. Por supuesto, esto implica, por ejemplo, desarrollar una política de soberanía alimentaria. Al mismo tiempo, los países miembros que constituyen el conjunto bolivariano deberán desconectarse parcialmente del mercado capitalista mundial. Y ello conlleva la abrogación de los tratados bilaterales en materia de inversiones y de comercio. También deberían retirarse de instituciones como el Banco Mundial, el FMI, y la OMC, promoviendo simultáneamente la creación de nuevas instancias mundiales democráticas y respetuosas de los derechos humanos indivisibles.

      Como se indicó más arriba, los Estados miembros del nuevo conjunto bolivariano deben dotarse de nuevas instituciones regionales (como el Banco del Sur) que desarrollen las relaciones de colaboración con otras instituciones similares que reúnen a Estados en otras regiones del mundo.

      También se debería declarar en el ámbito de la nueva entidad constituida que en el territorio común no puede haber ninguna base extranjera, tal como ya lo prevén las nuevas Constituciones boliviana y ecuatoriana.

      Los Estados miembros del nuevo conjunto bolivariano actuarán junto al máximo posible de terceros Estados en la consecución de una reforma radical del sistema de Naciones Unidas, con el fin de que se ponga finalmente en práctica la Carta de la ONU y los numerosos instrumentos internacionales favorables a la aplicación de los derechos humanos, como el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966, la Carta de los Derechos y Deberes de los Estados de 1974, la Declaración sobre el derecho al Desarrollo de 1986, la Resolución sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007. Así mismo, colaborarán en la acción del Tribunal Penal Internacional y en el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. También favorecerán el entendimiento entre los Estados y los pueblos para poder actuar en la máxima reducción del cambio climático, ya que éste representa un terrible peligro para la humanidad.

      La tarea es ardua, pero las perspectivas están trazadas —y son particularmente esperanzadoras— hacia un mundo basado en el respeto absoluto de lo humano y de la Tierra. Y se debe hacer sin pérdida de tiempo.

      Notas:

      [1] Eric Toussaint, Doctor en Ciencias Políticas (Universidad de Liège –Bélgica- y Universidad Paris VIII –Francia-), presidente del Comité para la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo – Bélgica (CADTM, www.cadtm.org ), miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial, miembro de la CAIC-Ecuador en 2007-2008 (Comisión de Auditoria Integral del Crédito publico). Es autor de Banco del Sur y Nueva Crisis internacional (editorial Viejo Topo, Barcelona, Enero 2008; editorial Abya-Yala, Quito, Junio 2008; Observatorio DESC, La Paz, Octubre 2008), Banco mundial, el golpe de estado permanente (El Viejo Topo, Barcelona, Enero 2007; Editorial Abya-Yala, Quito, Julio 2007; CIM, Caracas, Agosto 2007; Observatorio DESC, La Paz, Noviembre 2007). eric.toussaint4@gmail.com

      [2] Se refiere en este caso a un modelo de desarrollo basado en las industrias extractivas.

      [3] Lanzada con ocasión de la primera cumbre de presidentes sudamericanos, en el año 2000, la Iniciativa de integración de la infraestructura regional de América del Sur (IIRSA) es un vasto programa de construcción o de modernización de infraestructuras, tales como carreteras, puentes, vías fluviales, aeropuertos, gasoductos, oleoductos, líneas de alta tensión. Su financiación está asegurada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación andina de desarrollo (CAF), el Fondo financiero de la cuenca del Plata (FONPLATA) y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil. Su objetivo es, en particular, asegurar la comunicación entre las zonas andinas y tropicales. Brasil, como primera potencia regional, desempeña en esto un papel preponderante.

      [4] «Los Gobiernos Progresistas en Surámerica, no han puesto en tela de juicio la validez del modelo extractivista» / Entrevista a Alberto Acosta de FLACSO por Yásser Gómez / Revista Mariátegui, 06/09/2009, http://mariategui.blogspot.com/2009/09/los-gobiernos-progresistas-en.html

      [5] La decisión de principio de crear una nueva moneda, el «Sucre» —acrónimo de Sistema Unificado de Compensación Regional— fue ratificada el 16 de abril de 2009, en Cumaná, Venezuela, por los principales dirigentes del ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas. Este bloque fue creado en 2004 por el venezolano Hugo Chávez y el cubano Fidel Castro, para contrarrestar un proyecto, actualmente en punto muerto, de una zona de libre cambio para toda América, el ALCA, promovida por Estados Unidos. Otros cinco países se unieron a este bloque económico: Bolivia, Nicaragua, Honduras, Dominica y recientemente San Vicente y las Granadinas. El Sucre servirá esencialmente de unidad de cuenta para pagar los intercambios comerciales entre los países que lo hayan suscrito. Podría prefigurar una verdadera moneda común.

      [6] Se trata de un monto muy pequeño si se compara con las reservas de cambio disponibles que se destinará a las necesidades de los Estados para financiar el desarrollo y también a otros bancos (el BNDES solo dispone de un capital mayor).

      [7] Para una presentación de las etapas de la construcción del Banco del Sur y de los debates sobre esta cuestión, véase Eric Toussaint, El Banco del Sur y la nueva crisis internacional, El Viejo Topo, 2008. Capítulo 1 al 4.

      [8] La primera carta data de junio de 2007, http://www.cadtm.org/Carta-abierta-a-los-Senores , hay otra de octubre de 2007: http://www.cadtm.org/Movimientos-y-organizaciones ; la segunda es de diciembre de 2007: http://www.cadtm.org/Segunda-carta-abierta-a-los ; la tercera es de octubre de 2008 y la cuarta carta es de agosto de 2009, www.cadtm.org/Declaración-de-Quito-sobre-el

      [9] El resumen de los puntos de acuerdo es relativo a un documento interministerial no público que data del 19 de junio de 2009, y que parece haber sido confirmado durante la reunión presidencial llevada a cabo en Isla Margarita (Venezuela), el 27 de septiembre de 2009

      [10] La adhesión de Venezuela a esta propuesta no está asegurada ya que, en un principio, Hugo Chávez desearía que el Banco del Sur reuniera la función de banco de desarrollo y de fondo monetario de estabilización .

      [11] «Banco del Sur con o sin Brasil: Gobierno», http://ww1.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=304404&id_seccion=6

      [12] «El Banco del Sur puede activarse con dos o tres países» «El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, insistió en la activación del Banco del Sur: si no pueden todos los países comencemos dos o tres países» Véase: www.abn.info.ve/noticia.php?articulo=198668&lee=4

      [13] Simón Bolívar (1783-1830), considerado como un verdadero héroe de la independencia latinoamericana y cuyo nombre encontramos por todo el continente, fue uno de los primeros en intentar unificar los países liberados, para formar una única y sola nación.

      [14] A partir de 1959, la revolución cubana intentó dar un contenido socialista al proyecto bolivariano de integración latinoamericana. La brutal intervención de Estados Unidos, respaldada por las clases dominantes y las fuerzas armadas locales, puso fin al ciclo ascendente de emancipación social de este período en escala continental (bloqueo de Cuba a partir de 1962, junta militar a partir de 1964 en Brasil, intervención estadounidense en santo Domingo en 1965, dictadura de Banzer en Bolivia en 1971, golpe de Estado de Pinochet en Chile en 1973, instalación de dictaduras en Uruguay y Argentina).

      [15] Véanse las recomendaciones expresadas anteriormente en «Algunas pistas para avanzar hacia una transición al socialismo del siglo XXI en Venezuela».

      [16] Esta doctrina de derecho internacional, establecida en 1863 por el jurista y diplomático argentino Carlos Calvo, prevé que las personas físicas o morales extranjeras deben someterse a la jurisdicción de los tribunales locales, con el objetivo de impedir el recurso a las presiones diplomáticas de sus Estados o de sus gobiernos. Esta doctrina se materializó en el derecho positivo, por ejemplo en la resolución 1803, del año 1962, de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los recursos naturales (soberanía permanente sobre los recursos naturales) o incluso en la Carta de los Derechos y deberes Económicos de los Estados, de 1974. Según esta doctrina, todos los bienes, corporales e incorporales, materiales e inmateriales, están sometidos a la ley del Estado soberano y en caso de diferendos, son los tribunales nacionales los que tienen la competencia.

      Traducido por Griselda Pinero y Raul Quiroz

      Fuente: http://www.cadtm.org/Salir-de-un-modelo-de-desarrollo#nb3

      Crisis económica y la crítica al desarrollo extractivista…

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      Eduardo Gudynas

      E. Gudynas es analista de información en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social) y D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina).

      AMERICADELSUR La crisis económica iniciada en Estados Unidos ha alcanzado a Latinoamérica y se expresa tanto en el plano financiero como en el productivo. En los últimos meses se repiten noticias similares en casi todas las capitales. Las exportaciones comienzan a caer por la reducción de las compras en los países industrializados, simultáneamente con un descenso del precio de los principales productos exportados por América Latina. El crédito disponible es escaso y las capacidades de maniobra de los gobiernos se estrechan.

      Un examen de esta situación indica que esta debacle global también representa una crisis del modelo extractivista de desarrollo. No es sólo una cuestión del acceso al crédito internacional o los problemas para colocar exportaciones, sino que se tambalean los mecanismos esenciales que sostenían un desarrollo enfocado en extraer recursos naturales y venderlos a los mercados globales.

      Muchos gobiernos, desde Néstor Kirchner de Argentina a Alan García en Perú, disfrutaron en el pasado de un excelente escenario económico, con un alto crecimiento económico sustentado por sus elevadas exportaciones. Pero en realidad ese cambio se debía en buena medida a factores externos (alta demanda internacional y elevados precios), y estos gobiernos no aprovecharon esa coyuntura para generar un estilo de desarrollo propio y autónomo. Casi todos los países apostaron por profundizar todavía más la estrategia económica extractivista, donde las estrellas fueron el agronegocio, el petróleo y gas natural, y metales como aluminio o hierro a medio procesar. Incluso Brasil, que se presenta a sí mismo como una economía industrializada, mantiene un perfil exportador donde casi la mitad de los productos que vende son materias primas.

      Un buen ejemplo es la situación de la producción de soja, el principal producto de exportación de países como Brasil, Argentina y Paraguay. Su precio había alcanzado picos en el orden de los US$ 600/ton, para caer a casi la mitad, y con proyecciones para los próximos meses de US$ 300/ton. También ha caído el precio del maíz, trigo y otros productos agroalimentarios, mientras que el mercado de biocombustibles se ha contraído.

      Las implicaciones sociales y ambientales de este tipo de caídas son muy claros. Por ejemplo, siguiendo en el caso de la agropecuaria, seguramente se endentecerá la agricultura intensiva en capital (como por ejemplo el recambio de tractores o cosechadoras, uso intensivo de agroquímicos, etc.). La salida para este problema es apostar a las formas de producción allí donde los costos son menores (especialmente el valor de la tierra), y hasta donde lo permita la red de infraestructura actualmente existente. Consecuentemente se podrían esperar avances de la frontera agropecuaria sobre áreas silvestres en la Amazonia central (por ejemplo en Rondonia y Acre y otros estados del “arco de deforestación amazónica” en Brasil), pero también en las zonas adyacentes de Perú (carretera Interoceánica Sur), en el oriente de Bolivia, oriente de Paraguay, y norte de Argentina. La crisis generaré un mayor impacto ambiental. Paralelamente, la agricultura familiar y campesina será muy golpeada.

      El comercio internacional agropecuario se encamina a mayores complicaciones. El sistema de apoyos cambiará, y por ejemplo la crisis económica hace que en la Unión Europea los sistemas de apoyo basados en el pago de subsidios se vuelvan cada vez más dificultoso, y se juegue con la idea de imponer trabas arancelarias clásicas. Entretanto, a los agricultores de EE.UU. también se les hace cada vez más difícil acceder al crédito. Finalmente, no es un tema menor que en China (un de los principales destinos de nuestras exportaciones) el Comité Central del Partido Comunista resolvió el pasado octubre permitir la compra o alquiler de tierras, tanto con personas, cooperativas o incluso empresas. Esto tendrá enormes efectos en el medio rural chino, y habrá que ver si en 2009 este nuevo capitalismo rural permite mejorar la producción (con la cual caerán las importaciones desde América Latina).

      Entretanto, también se observa un desplome en el precio de los hidrocarburos con lo cual en 2009 se complica la situación en Venezuela, Bolivia, Ecuador (y en parte Perú y Brasil). Como se reducen las exportaciones y ha caído el precio, los ingresos de esos países se verán muy recortados. Además, a lo largo de 2009 seguramente se enlentecerá la exploración, prospección y explotación de los nuevos yacimientos (especialmente en Perú y Ecuador). Bolivia mantiene estancada su producción de hidrocarburos, incluso por debajo de sus propias metas, y ahora enfrenta el problema de una reducción de la demanda desde Brasil. Asimismo, las enormes inversiones que necesitará la explotación de los yacimientos oceánicos de Brasil también quedarán en suspenso. Un claro ejemplo de este nuevo escenario es que la empresa noruega que construye las plataformas petroleras marinas (Sevan Marine), prácticamente ha suspendido su montaje debido a la falta de crédito, poniendo en suspenso todos los encargos de Petrobrás.

      Finalmente, los precios de los minerales también se han desplomado. Esto afecta a casi todos los países andinos (y una vez más, en parte a Brasil y Argentina). Por ejemplo el cobre ha regresado al precio observado a fines de 2005. Las consecuencias ya se están observando, y se profundizarán en 2009: nuevos proyectos de inversión suspendidos, la pequeña minería andina muy afectada (como ya sucede en Perú), acentuando los problemas de pobreza y con peores performances ambientales.

      Tanto en el caso de los hidrocarburos como los minerales, hay ejemplos históricos donde la caída de los precios internacionales desembocó en un intento de compensación por medio de un aumento mayúsculo en los volúmenes extraídos. Las consecuencias sociales y ambientales de ese camino han sido muy negativas.

      A medida que avanzan los problemas económicos en América Latina, aumenta la competencia por las exportaciones y la atracción de capitales internacionales. Consecuentemente los gobiernos recrudecerán sus resistencias a elevar las exigencias y la fiscalización ambiental, en tanto es concebida como una traba a las inversiones. Hay varios ejemplos en marcha: en Brasil se intenta reducir las exigencias de protección en la Amazonia, mientras que en Argentina la presidenta Cristina Fernández de Kirchner acaba de vetar una ley que impediría la minería en los glaciares de los Andes.

      Los gobiernos, y muchos académicos, no parecen tomar conciencia que estamos frente a una crisis del modelo extractivista. Esa idea del desarrollo como crecimiento económico alimentado por las exportaciones de bienes primarios encuentra ahora límites externos, los que se suman a sus límites internos, expresados por conflictos sociales locales y sus impactos ambientales. De todas maneras se insiste en el mismo camino, y no son pocos los gobiernos donde sus planes para superar la crisis se basan en apoyar y subsidiar esos sectores. Un ejemplo notable son los sucesivos paquetes de créditos para las exportaciones agroindustriales en Brasil, y otro es la reciente aprobación de la Ley Minera en Ecuador, la que alienta la producción transnacionalizada, y vuelve a apostar a la idea del extractivismo exportador como motor del desarrollo.

      Esta cuestión se convierte en uno de los temas urgentes para 2009: la estrategia extractivista, basada en explotar la Naturaleza para exportar materias primas hacia mercados globales, es insostenible en los planos económicos, sociales y ambientales. Por lo tanto, los gobiernos y también los movimientos sociales, deben comprender que sigue siendo necesario generar estilos de desarrollo estructurados de otra manera, y en lugar de exportar materias primeras pasar a utilizarlos en cadenas productivas propias, compartidas, donde se genere empleo genuino y se pueda reducir el impacto social y ambiental.

      Publicado por ALAI (Agencia Latino Americana de Información), el 14 de enero de 2009. Reproducido en el semanario Peripecias Nº 129 el 14 de enero de 2009. Se permite la reproducción del artículo siempre que se cite la fuente.

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