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Ignacio Ramonet: “Al Qaida provocó el furor militar y el agotamiento de EE.UU.”

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DIALOGO CON IGNACIO RAMONET SOBRE CHINA, SUDAMERICA

 

Director de Le Monde Diplomatique en español y doctor en Semiología e Historia de la Cultura, Ramonet acaba de escribir su libro La explosión del periodismo y aceptó discutir el mundo de los últimos diez años.

 Por Martín Granovsky

Tiene el acento de Pontevedra, donde nació en 1943, y el entrenamiento internacional de haberse incorporado en 1973 a Le Monde Diplomatique, cuya edición francesa dirigió entre 1990 y 2008. Promotor, entre otras cosas, del Foro Social de Porto Alegre, Ignacio Ramonet se mueve con facilidad tanto en el análisis de los nuevos desafíos del periodismo como en el examen de las tendencias de la política mundial.

–Ya son diez años desde el 11 de septiembre de 2001.

–Y en el mismo mes, septiembre, tres años de la caída de Lehman Brothers.

–Esa ya es una definición.

–Pues claro.

–Esta entrevista no transcurre el 11 de septiembre de 2002, a un año del atentado. Por lo tanto el mundo que vivimos en 2011 registró ya muchos más cambios que la irrupción de Al Qaida con su ataque en territorio norteamericano.

–En estos diez años cambiaron los Estados Unidos. Poco después del atentado, la administración Bush utilizó el ataque a las Torres Gemelas como si lo hubiera estado esperando, para llevar a cabo una política neoimperial. Utilizar la fuerza del instrumento militar para imponer su voluntad política en particular en Medio Oriente.

–Hablar del atentado contra las Torres y decir “como si Bush lo hubiera estado esperando…” no significa avalar las teorías conspirativas del autoatentado.

–Esas teorías surgieron en Francia. Pero no creo en ellas. Sí creo que, de hecho, Al Qaida le hizo un favor. Pero con un matiz: aparentemente le hizo un favor. Bush salió con el instrumento militar a atacar Afganistán, a atacar Irak, etcétera. ¿Qué ocurrió? Se reveló que el instrumento militar no era suficiente. Es como lo que le pasó a Napoleón. Las guerras napoleónicas buscaban imponer, por la fuerza, la libertad. Y Napoleón fue derrotado. Bush libró sus guerras napoleónicas para imponer la democracia por la violencia. Le ocurrió igual. Se le resistieron desde el oscurantismo. Parte de la resistencia a Napoleón tenía un grito: “¡Vivan las cadenas!”. También: “¡Viva la Inquisición!”. Los islamistas radicales reivindican la ley sagrada y la Jihad. Al cabo de 10 años podemos decir que los Estados Unidos, agotados, no pudieron vencer de manera indiscutible. Irak es una media victoria, Afganistán es una semiderrota y Libia es una intervención extremadamente prudente. El resultado es el agotamiento. Las guerras costaron mucho. Aunque se hayan llevado todo el petróleo de Irak, que no es el caso, con eso no pagan lo que gastaron.

–Y si se mira el índice de desempleo estancado en 9,1 por ciento, las guerras no crearon empleo.

–No, no lo crearon. Al agotamiento del que hablaba se le sumó un endeudamiento colosal, y también la crisis del dólar. Quizás los Estados Unidos padecieron lo mismo que Ronald Reagan impuso a la Unión Soviética, cuando la obligó a seguir una carrera armamentística que agotó a Moscú y provocó la implosión del régimen. Al Qaida provocó, sin quererlo, el furor militar y el agotamiento de los Estados Unidos. Quizás, y subrayo el quizás para ser muy prudente, quizás estemos en el principio del fin del siglo americano. Empezó con la Primera Guerra Mundial. Mientras tanto, una potencia como China fue desarrollándose con una pujanza impresionante. Y el mundo se va haciendo cada vez más multipolar.

–¿Pero Washington no sigue siendo una potencia a gran distancia de cualquier otro país en términos estratégico-militares?

–Con el matiz que señalé sobre el agotamiento y con la realidad de que a los Estados Unidos no les alcanza ya para seguir con la misma fuerza. De hecho muchos estrategas dicen hoy que habría que dejar de gastar en el arma nuclear, que nadie va a utilizar, sobre todo si se levanta la hipoteca nuclear iraní. Efectivamente nadie alcanzó militarmente a los Estados Unidos. Pero, ¿qué uso harán los Estados Unidos de su herramienta militar? Hay que mirar bien el caso de Libia, donde los Estados Unidos pusieron en primera línea a Francia y a Inglaterra, que al cabo de tres meses decían que ya no tenían presupuesto para seguir. O sea que la supremacía militar occidental está muy limitada por la cuestión económica.

–Pero China está calzada con los Estados Unidos. Tiene bonos del Tesoro norteamericano.

–En manos de China está el destino del dólar. Obviamente no le interesa que el dólar se hunda porque perdería todas sus reservas. En ese sentido dependen el uno del otro. Pero últimamente China ha dado una serie de lecciones a los Estados Unidos sobre cómo hay que administrar. En la amonestación que lanzó a los Estados Unidos la acusación fue usar demasiado dinero en gastos sociales. Muy ultraliberal.

–Más Adam Smith que Confucio.

–Algo así. China tiene un rol muy importante. Y es, como Sudamérica sabe bien, el gran consumidor de materias primas, ya sean del agro o de la minería. Es también la gran fábrica del mundo. Sin embargo, al destino irresistible de gran potencia del siglo XXI que muchos teóricos le ven, yo pondría un bemol: China aún no ha pasado por la estabilización interna. Es una aparente potencia estable. Aún tiene pendiente el hecho de que su sociedad, el día menos pensado, pueda despertarse. Pasó en las sociedades árabes, y China tuvo su aviso en 1989 con Tiananmen. No es imposible, con 1400 millones de habitantes, que China también se desintegre. No está blindada contra esa posibilidad. Ninguna sociedad autoritaria sabe exactamente cómo va a reaccionar el día en que su ciudadanía le pida cuentas. Esta mezcla imposible de capitalismo ultrasalvaje y de socialismo ultraautoritario es una experiencia de laboratorio que, como toda experiencia de laboratorio, puede fallar y fracasar. En cambio las sociedades democráticas, desde ese punto de vista, son más flexibles. La rigidez china puede romperse.

–¿Sudamérica reúne hoy características de peso mundial?

–Hasta las revoluciones árabes, América del Sur tenía la especificidad de que era el territorio en que se estaban llevando a cabo en el mundo mayor número de experiencias de izquierda. Por consiguiente, era el punto de referencia para toda la izquierda internacional. Conceptos como democracia participativa, referéndum revocatorio, constituyentes, el ALBA original, voluntad de intervención estatal por sobre el mercado salvaje, eran conceptos vigentes en el debate político solo en Sudamérica. Otro punto es que por primera vez Sudamérica no se vio destruida por una crisis como la de Lehman Brothers. Y tiene autonomía respecto de los Estados Unidos, lo que le da un tono ejemplar frente a Europa, que vive como un padecer la crisis norteamericana. En este territorio, además, está surgiendo uno de los gigantes de mañana, Brasil, integrado en el Brics (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) y llevando a cabo una diplomacia internacional autónoma. Lo estamos viendo en Libia y en Siria. Varios países de la región, entre ellos la Argentina, junto con México y Brasil, están en el G-20, que hoy es el órgano ejecutivo de la política internacional con mayor eficacia que el Consejo de Seguridad de la ONU y sin los inconvenientes del veto. Visto desde afuera, América latina está viviendo una Edad de Oro como la vive tal vez desde la independencia. Globalmente está pacificada, incluso con la necrosis del problema colombiano. La libertad y la democracia rigen, las elecciones tienen lugar con normalidad, los militares están en los cuarteles y nadie sospecha que vayan a salir mañana… Hay elementos negativos, como el narcotráfico, como la inseguridad en algunas sociedades, como el atraso en la organización de algunos Estados, pero en general los países, cada uno con sus singularidades, convergen y se articulan. Hoy las clases desfavorecidas de América latina tienen más esperanza que nunca porque sus gobiernos están llevando a cabo una justa redistribución. Puede ser insuficiente, pero es constante.

–Eric Hobsbawm decía a comienzos de la crisis del 2008 que el capitalismo salvaje no solo era injusto sino que sería inviable.

–En Europa muchos economistas serios, moderados, no los economistas revolucionarios, hablan de la solución argentina de la reestructuración de la deuda para Grecia. El Fondo Monetario Internacional era una referencia muy popular en América latina. Despertaba hostilidad. En Europa no era ni mencionado. Hoy despierta la misma hostilidad que producía aquí.

–Sudamérica vive un debate sobre la relación entre los grandes medios, el poder y los Estados conducidos, en general, por gobiernos de centroizquierda que se revalidan en las urnas. ¿Los grandes medios pueden determinar la política?

–En América latina son virulentos y tienen esa voluntad. Pero los gobiernos que tienen la serenidad de haber sido elegidos democráticamente pueden afrontar esa soberbia. En América latina son los gobiernos los que tienen la voluntad de instalar mayor equilibrio entre medios privados y servicios públicos de información y comunicación. Los propietarios de latifundios de comunicación, que hasta ahora tenían el monopolio, no aceptan un equivalente de lo que fueron las reformas agrarias. Rechazan una reforma mediática y por eso dan la batalla, incluso con mala fe.

–La ley argentina de Servicios de Comunicación Audiovisual se propuso ampliar el sector público y desmonopolizar el privado.

–En Francia existían leyes que prohibían la integración vertical. No podías tener, en el mismo sitio, televisión, radio y prensa. El modelo a evitar era el de Rupert Murdoch, que ya vimos a dónde conduce. Pero claro, los latifundistas de medios piensan que la desmonopolización y la ampliación del sector público se hacen a expensas de ellos. Y en realidad es así, pero porque eran latifundios.

–El último libro se llama La explosión del periodismo. ¿Existe el oficio de periodista, todavía?

–Está en peligro de extinción. Pero eso no quiere decir que seguro vaya a extinguirse. Depende de cómo cada uno reaccione ante la nueva situación. El ecosistema que hacía a la profesión periodística está cambiando de uno a otro. En el ecosistema precedente, en los últimos 50 o 60 de expansión, con la idea de que se sabía exactamente qué era un periodista y qué eran los medios, ha explosionado. Llegó Internet y el desarrollo digital (el teléfono inteligente, las redes) modificó tanto el ecosistema que la pregunta es pertinente. Pero yo no soy pesimista.

–¿De verdad? ¿No está todo terminado?

–No, no lo creo. La historia y la historia de los medios demuestra que no es así. Siempre hubo cambios tecnológicos importantes. Cuando apareció la radio, en los años ’20 o ’30, la prensa escrita no desapareció. Cuando apareció la televisión, la radio no desapareció. Tampoco el cine. Y el cine no había hecho desaparecer al teatro o a la ópera. Pero antes había una profesión de telefonista, de enchufar las clavijas.

–También desaparecieron los tipógrafos.

–Claro. Desaparecen profesiones, o el revelado fotográfico. Pero además los cambios tecnológicos fueron muy importantes pero eran relativamente pequeños respecto de lo que representa Internet. Internet no solo es un cambio en uno de los aspectos de la comunicación, por ejemplo en la escritura, sino en los tres grandes sistemas de signos: la escritura misma, el sonido y la imagen. Se ha dicho a veces que Internet es tan importante como la invención de Guttenberg, que la imprenta. Pero es más importante que la imprenta.

–¿Por qué Internet sería más importante que la imprenta?

–Porque la imprenta solo tocaba al libro, a lo escrito. No al dibujo o a las representaciones gráficas que cambiaron en Occidente cuando en los siglos XIV y XV Filippo Brunelleschi inventó la perspectiva. La imprenta fue clave, sí. No solo cambió la manera de fabricar textos sino el número de universidades. En 1440 había cuatro o cinco. Con la extensión del libro se multiplicó su número y surgieron el humanismo, el Renacimiento…

–La edición de la Biblia en lenguas que no fueran el latín.

–Exacto. Que fue un soporte del protestantismo. Cada uno podía tener su libro, que antes valía lo mismo que un coche de carreras hoy día. Desaparecen, de paso, los copiadores. Lo que quiero decir es que hay transformaciones en la política, en la sociedad, en la geopolítica… La guerra de los Treinta Años, de protestantes contra católicos es una consecuencia, en ese sentido, de la imprenta. Hoy Internet y las redes sociales no generan por sí solas algunos fenómenos pero los aceleran enormemente.

–¿El uso masivo de los BlackBerry en las recientes protestas de Londres?

–Por ejemplo. Esas protestas, en buena medida, son hijas de Internet.

–Internet y las redes sociales, ¿producen el fenómeno o son herramientas de cada fenómeno?

–Las redes no son una causa sino un acelerador. Las causas son siempre las condiciones sociales, económicas, políticas… Pero la aceleración es importante. La globalización solo adquiere la intensidad actual cuando se crean las que llamamos autopistas de la información, por donde circulan 24 horas sobre 24 las órdenes de compra y venta en las bolsas que circulan velozmente gracias a lo que la era digital ha permitido. Internet es por una parte un actor de lo que ocurre y un vector de lo que pasa, y en ambos casos más allá del campo de la comunicación. Si volvemos a centrarnos con el microscopio en un aspecto particular y pensamos otra vez en la profesión periodística, evidentemente es una profesión sometida a muchos impactos que la transforman. El periodista tenía hasta ahora el monopolio de la información. La sociedad recibía la información a través de los periodistas.

–¿Y no sería más así?

–Es un trabajo compartido. Los ciudadanos con sus blogs y la información que ellos mismos difunden, con los sitios de información en línea, con la información que se difunde por Twitter.

–No está mal esa nueva situación. ¿O sí? Inclusive no está nada mal para los periodistas: por un lado hay más fuentes de información a mano y por otro lado cualquiera puede corregir lo que hacemos.

–Seguro.

–Y si el periodista es bueno, además conservaría su capacidad de edición, aunque ya no sea monopólica.

–Claro. Yo diría que es el momento para los periodistas de demostrar que los periodistas son necesarios para la sociedad. La sociedad, en teoría, por la extensión de los instrumentos como Internet, podría autoinformarse. Naturalmente es un sueño que no se puede realizar. Como dice el psicoanálisis, no basta con que uno tenga conocimientos para autoanalizarse. Por definición, el autoanálisis no existe. La sociedad no puede “autoinformarse” pero al menos en teoría sería posible. De ahí que los periodistas sean más exigidos que antes. Antes tenían ese monopolio, cierto prestigio social, ejercían cierto “terrorismo” intelectual en la sociedad… Ese estatuto un poco privilegiado está perturbado por todo esto que está llegando, donde surgen voces nuevas y periódicos nuevos. Basta ver el éxito de The Huffington Post en los Estados Unidos.

–Hasta llegó a venderse en pocos años, revaluado, por el éxito que alcanzó. ¿Cómo se reconoce hoy y cómo se reconocía antes a un buen periodista? ¿Cambió de veras el oficio?

–¿Qué le pide uno a la información hoy? Que sea fiable. Mucha información que recibimos no es fiable, no es creíble y a veces incluso se revela falsa. Ni siquiera hablo de mala intención ni de manipulación voluntaria, que existen. Solo me refiero a que un programa de radio o un canal de televisión no le puedan garantizar al ciudadano que la información que le transmiten sea verdadera. El uso del condicional y de “al parecer”, el “según ciertas fuentes…”, se hizo abusivo. Hace que si los periodistas se limitan a transmitir una información lo más rápidamente posible, porque saben que en la rapidez está en parte la captación de la audiencia, no pueden verificar la realidad de la información que están transmitiendo. Entonces el ciudadano quiere fiabilidad. ¿Qué medios pueden garantizarlo? Indiscutiblemente no son los canales de información urgente, inmediata, constante.

–El mundo que escucha, ve y lee multimediáticamente, no tiene todavía una palabra que lo designe, ¿no es cierto?

–No, aún no.

–Esa persona para la cual no tenemos definición, ¿espera aún que de alguna manera alguien le explique lo que sucede?

–Tú lo has dicho: de alguna manera. La cuestión es que hoy la información ya se da con su modo de empleo. Los medios dan la información y dicen cómo interpretarla. Muy rápidamente. Demasiado sumariamente. Quizás el ciudadano está esperando que le pongan la información en contexto. Eso lo impide la urgencia, lo perturba la inmediatez.

–La audiencia recibe fragmentos.

–Efectivamente. Así funciona la información. Hoy un fragmento, mañana otro… Pero el ciudadano no va a poder hacer el trabajo de reunir el mosaico. Tiene que haber especialistas de lo general. Son llamados generalistas.

–Los podemos llamar “todólogos”.

–Está bien. Pero cada día es más difícil encontrarlos. El mundo se ha hecho muy complejo. No todo el mundo sabe, si el tema es Fukushima, qué es la radiactividad, cómo funciona, qué es un terremoto y qué consecuencias trae.

–Bueno, el que no sabe y es periodista puede preguntar.

–Sí, pero cuando un canal de televisión envía a un equipo porque se produjo el accidente de Fukushima y eso asusta al mundo entero, y el equipo llega a Japón, no todo el mundo habla japonés, no todos los japoneses forzosamente hablan inglés, se enteran de algunas cosas, como la energía nuclear en Japón, recién al llegar, averiguan qué autoridad la pilotea. Antes, en los años ’20 o ’30, un periodista era enviado a un lugar en barco. En el tiempo de llegar ya había leído varios libros y sabía algo de lo que le esperaba. Hoy día en unas cuantas horas estás al otro lado del mundo y ni has tenido tiempo de reunir a la gente que te puede explicar, ni de leer todo lo que debías haber leído. Por eso el propio oficio no se hace con las garantías necesarias. Si a eso añades que estás escribiendo y estás siendo “vigilado” en lo que escribes por una multitud de personas que tienen a disposición la posibilidad de intervenir en lo que tú escribes, a veces desde la autoridad de ser doctores en sismología o japonología, tu trabajo ya no será juzgado solo por los lectores habituales o los colegas sino por toda una serie de especialistas.

–Y eso es bueno.

–¡Claro que es bueno! Algunos periodistas, como dije, ven su estatuto puesto en cuestión. Pero para la colectividad en su conjunto es muy bueno. Antes, en la era industrial, las cosas se ofrecían totalmente terminadas. La información también: salía y no se volvía a tocar. Era autónoma. Hoy no. Sale la información y en la mayoría de los medios, on line, ya hay comentarios. La información se irá puliendo y al final habría casi que volver a redactar el artículo en función de los aportes positivos, que obviamente hay que verificar, que fueron apareciendo en el camino. Hoy la información es un acto colectivo, más democrático. Evidentemente también hay rumores, falsa información, complotismo, prejuicios. Pero el avance es importante porque el periodista no está solo. Antes tenías dos actores, uno activo y otro pasivo. El emisor y el receptor. Hoy el receptor es tan activo como el emisor. Yo lo llamo webactor. Tiene su propio sistema de comunicación. Bien. Primero hay que aceptar ese diálogo porque forma parte de la realidad de hoy y tiene muchas cosas buenas por recoger. El resultado puede ser mucho más interesante aún. Pero claro, el estatuto del periodista y los periodistas se ha modificado. Hay muchas universidades y mucha gente que sabe mucho. No les puedes contar cuentos. Y no les puedes contar cuentos a todos permanentemente.

–O sea que no todo está perdido.

–Al contrario.

–Salvo para los que quieran perderse.

–Para los que se queden inmóviles. Para una nueva generación de periodistas, en cambio, quizás no haya habido en mucho tiempo tantas posibilidades como las que presenta hoy el sistema comunicacional. Un grupo de periodistas recientemente egresado puede crear un medio de alcance nacional, continental o planetario, con pocos recursos financieros, cosa que no fue posible para generaciones anteriores. Es decir que no solo tengo cero pesimismo sino que miro las cosas con una visión muy optimista.

martin.granovsky@gmail.com

 

¿Qué pasó en Ecuador?

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CORREA EXPLICO EL INTENTO DE GOLPE Y LLAMO A MOVILIZARSE

“Me tendieron una emboscada”

 

image El presidente de Ecuador retomó su actividad normal ayer y habló en su habitual programa. Explicó que hubo un plan para derrocarlo que, al fallar, se transformó en uno para asesinarlo. Planes políticos y justicia.

Como todos los sábados, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, hizo su informe de gestión por radio. El de ayer fue especialmente dramático, porque denunció que la sublevación del jueves tenía un “Plan B” que consistía en asesinarlo. Lo que ocurrió, dijo Correa, “fue parte de un plan de desestabilización democrática que contemplaba un magnicidio”. Correa estuvo muy activo ayer y desde otros niveles del gobierno y del partido oficialista se llamó a la movilización para evitar que se repitiera el intento de golpe. Tres coroneles fueron formalmente acusados por intento de homicidio.

El programa de radio y televisión de Correa se emitió esta vez desde el palacio presidencial, y no desde los estudios nacionales, y comenzó con un minuto de silencio por los muertos y heridos del jueves. El presidente claramente usó su espacio para dar una explicación de los eventos y fue claro: hubo un intento de golpe que, al fallar, degeneró en un simple intento de asesinato en su contra. Esto contradice tajantemente la versión de que se trató de un reclamo salarial y de derogación de una ley de servicio público que se fue de cauce.

Correa explicó que fue en realidad una emboscada para dar un golpe y que a su salida del hospital, en un auto blindado, resultó el auto con cuatro impactos de bala porque “lo balearon”. El presidente agregó que en el intenso tiroteo de las fuerzas leales contra los golpistas hubo cuatro muertos, mientras que un quinto está en estado de muerte cerebral y un sexto quedó parapléjico.

Por la mañana, el presidente había asistido al funeral de Juan Pablo Bolaños, el estudiante de economía muerto en la movilización civil de apoyo durante su secuestro, y también visitó a los heridos.

En la Casa de Gobierno, Correo admitió que “es seguramente la semana más triste de todo mi gobierno y una de las más tristes de toda mi vida”. Ante ministros e invitados dijo que “estoy destrozado, se podría decir que fue una gran victoria política para el gobierno porque fracasaron los planes desestabilizadores y el pueblo salió a las calles, pero se perdieron vidas, hay decenas de heridos, ecuatorianos contra ecuatorianos… ¿Cómo pudo pasar? ¿Qué pasaba por la mente de estos desquiciados?”.

Con enojo, el presidente reiteró que “aquí no puede haber perdón ni olvido, jamás impunidad”. Al contrario, prometió que “se investigará a esos pocos malos elementos de la policía manipulados por dirigentes cercanos al ex presidente Lucio Gutiérrez”, un coronel en retiro del Ejército y ex presidente derrocado en 2005.

Al final del mensaje televisivo, Correa comenzó a movilizar a sus partidarios. “Todas las organizaciones sociales y políticas tienen que estar listas y preparadas para enfrentar estos procesos contrarrevolucionarios: todo el mundo al frente a defender al presidente y este proyecto de cambio”, dijo. “El cambio de este país es irreversible.”

En la misma tónica, Manuel Quijo, dirigente del oficialismo, llamó a fortalecer los Comités de la Revolución Ciudadana para “vigilar el proceso democrático”. Quijo, que coordina uno de los Comités, dijo que estos grupos “jugarán un papel más protagónico en la defensa de las autoridades legítimamente electas”. Los Comités fueron creados hace un año en imitación de los Comités de Defensa Revolucionarios de Cuba. Correa los inauguró al lado de Raúl Castro. El ministro de Relaciones Exteriores Ricardo Patiño siguió la misma línea, diciendo que “no se puede permitir que se repita la sublevación policial que puso en riesgo la democracia”. Patiño llamó a las bases del movimiento oficial Alianza País a organizarse más para enfrentar “procesos contra la revolución” y dijo que el peligro de un golpe “sigue latente”.

Correa, sin embargo, puso un límite y llamó a no atacar a la policía, diciendo que “hay que confiar” y que la amplia mayoría de los 42.000 miembros de la fuerza “no participaron”.

Mientras Estados Unidos contestaba oblicuamente las acusaciones de haber apoyado el golpe (ver aparte), el canciller venezolano las reiteraba con mucha dureza. Nicolás Maduro dijo que “siempre se dijo que (el golpe de) Honduras abría las puertas al gorilismo del continente, porque dejaba la jaula abierta para que los sectores de ultraderecha, alentados sin lugar a dudas por el Pentágono y la CIA, tomaran nuevamente el camino de intentar someter a nuestro continente por la fuerza”.

“Ya vimos en Bolivia el intento de golpe contra el presidente Evo Morales, que buscó generar una guerra civil en 2008, y que también fue derrotado con el apoyo de la Unasur, que permitió estabilizar y fortalecer la democracia boliviana”, señaló el canciller. “La reacción de nuestros pueblos ha sido unánime en toda América latina y la reacción de este gobierno (ecuatoriano) ha sido realmente excepcional. No-sotros le hemos ratificado todo el respaldo y apoyo para garantizar la estabilidad democrática.”

Tres coroneles de la policía ecuatoriana fueron liberados bajo caución ayer, después de un día de arresto. Edwin Echeverría, Julio Cueva y Jorge Rivadeneira, que tenían cargos de dirección policial en la provincia de Pichincha, son investigados por “atentado contra la seguridad del Estado y tentativa de asesinato”. Los policías negaron su responsabilidad y aceptaron tener que presentarse regularmente ante la Justicia a cambio de prisión domiciliaria.

¿Qué pasó en Ecuador?

Por Atilio A. Boron

Hubo una tentativa de golpe de Estado. No fue, como dijeron varios medios en América latina, una “crisis institucional”, como si lo ocurrido hubiera sido un conflicto de jurisdicciones entre el Ejecutivo y el Legislativo, sino una abierta insurrección de una rama del primero, la Policía Nacional, cuyos efectivos constituyen un pequeño ejército de 40.000 hombres, en contra del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas del Ecuador, que no es otro que su presidente legítimamente electo. Tampoco fue lo que dijo Arturo Valenzuela, subsecretario de Estado de Asuntos Interamericanos, “un acto de indisciplina policial”. ¿Caracterizaría de ese modo lo ocurrido si el equivalente de la Policía Nacional del Ecuador en EE.UU. hubiera vapuleado y agredido físicamente a Barack Obama, lesionándolo, lo hubiera secuestrado y mantenido en reclusión durante 12 horas en un hospital policial hasta que un comando especial del Ejército lo liberara luego de un intenso tiroteo? Seguramente que no, pero como se trata de un mandatario latinoamericano lo que allá suena como intolerable aberración aquí aparece como una travesura de escolares.

En general los oligopolios mediáticos ofrecieron una versión distorsionada de lo ocurrido, evitando cuidadosamente hablar de tentativa de golpe. Se referían a una “sublevación policial” lo cual, a todas luces, convierte los acontecimientos en una anécdota relativamente insignificante. Es un viejo ardid de la derecha, siempre interesada en restar importancia a las tropelías que cometen sus partidarios y a magnificar los errores o problemas de sus adversarios. Por eso viene bien recordar las palabras pronunciadas este viernes, en horas de la mañana, por el presidente Rafael Correa cuando caracterizó lo ocurrido como “conspiración” para perpetrar un “golpe de Estado”.

Conspiración porque hubo otros actores que manifestaron su apoyo al golpe en gestación: ¿no fueron acaso efectivos de la Fuerza Aérea Ecuatoriana –y no de la Policía Nacional– los que paralizaron el aeropuerto de Quito y el pequeño aeródromo utilizado para vuelos provinciales? ¿Y no hubo grupos políticos que salieron a apoyar a los golpistas en calles y plazas? ¿No fue el propio abogado del ex presidente Lucio Gutiérrez uno de los energúmenos que trató de entrar por la fuerza a las instalaciones de la Televisión Nacional? ¿No dijo acaso el alcalde de Guayaquil, gran rival del presidente Correa, Jaime Nebot, que se trataba de un conflicto de poderes entre un personaje autoritario y despótico y un sector de la policía, equivocado en su metodología pero a quien le asistía la razón en sus reclamos? Esta falsa equidistancia entre las partes en conflicto era una indirecta confesión de su complacencia ante los acontecimientos en curso y de su íntimo deseo de librarse de su inexpugnable enemigo político. Ni hablar de la lamentable involución del movimiento “indígena” Pachakutik, que en medio de la crisis hizo pública su convocatoria al “movimiento indígena, movimientos sociales, organizaciones políticas democráticas, a constituir un solo frente nacional para exigir la salida del presidente Correa”. ¡Sorpresas te da la vida!, decía Pedro Navaja. Pero no hay tal sorpresa cuando uno toma nota de los generosos aportes que la Usaid y el National Endowment for Democracy han venido haciendo en los últimos años para “empoderar” a la ciudadanía ecuatoriana a través de sus partidos y movimientos sociales.

Conclusión: no fue un pequeño grupo aislado dentro de la policía que intentó dar el golpe sino un conjunto de actores sociales y políticos al servicio de la oligarquía local y el imperialismo, que jamás le va a perdonar a Correa haber ordenado el desalojo de la base que Estados Unidos tenía en Manta, la auditoría de la deuda externa del Ecuador y su incorporación al ALBA, entre muchas otras causas. Incidentalmente, la policía ecuatoriana hace ya muchos años que, como otras de la región, viene siendo instruida y adiestrada por su contraparte estadounidense. ¿Habrán incluido alguna clase de educación cívica, o sobre la necesaria subordinación de las fuerzas armadas y policiales al poder civil? No parece. Más bien, actualiza la necesidad de poner fin, sin más dilaciones, a la “cooperación” entre las fuerzas de seguridad de la mayoría de los países latinoamericanos y las de Estados Unidos. Ya se sabe qué es lo que enseñan en esos cursos.

¿Por qué fracasó el golpe?

Básicamente por tres razones: por la rápida y efectiva movilización de amplios sectores de la población ecuatoriana que, pese al peligro que existía, salió a ocupar calles y plazas para manifestar su apoyo al presidente Correa. Ocurrió lo que siempre debe ocurrir en casos como estos: la defensa del orden constitucional es efectiva en la medida en que es asumida directamente por el pueblo, actuando como protagonista y no como simple espectador de las luchas políticas de su tiempo. Sin esa presencia del pueblo en calles y plazas, cosa que había advertido Maquiavelo hace quinientos años, no hay república que resista los embates de los personeros del viejo orden. El entramado institucional por sí solo es incapaz de garantizar la estabilidad del régimen democrático. Las fuerzas de la derecha son demasiado poderosas y dominan ese entramado desde hace siglos. Sólo la presencia activa, militante, del pueblo en las calles puede desbaratar los planes golpistas.

En segundo lugar, porque la movilización popular fue acompañada por una rápida y contundente solidaridad internacional que se comenzó a efectivizar no bien se tuvieron las primeras noticias del golpe y que, entre otras cosas, precipitó la muy oportuna convocatoria a una reunión urgente y extraordinaria de la Unasur en Buenos Aires. El claro respaldo obtenido por Correa de los gobiernos sudamericanos y de varios europeos surtió efecto porque puso en evidencia que el futuro de los golpistas, en caso de que sus planes finalmente culminaran exitosamente, sería el ostracismo y el aislamiento político, económico e internacional. Se demostró, una vez más, que la Unasur funciona y es eficaz, y la crisis pudo resolverse, como la de Bolivia en 2008, sin la intervención de intereses ajenos a América del Sur.

Tercero, por la valentía demostrada por el presidente Correa, que no dio el brazo a torcer y resistió a pie firme el acoso y la reclusión pese a que era más que evidente que su vida corría peligro: cuando se retiraba del hospital, su automóvil fue baleado con claras intenciones de poner fin a su vida. Correa demostró poseer el valor que se requiere para acometer con perspectivas de éxito las grandes empresas políticas. Si hubiese flaqueado, si se hubiera acobardado, o dejado entrever una voluntad de someterse al designio de sus captores otro habría sido el resultado.

La combinación de estos tres factores terminó por producir el aislamiento de los sediciosos, debilitando su fuerza y facilitando la operación de rescate efectuada por el ejército ecuatoriano.

¿Puede volver a ocurrir?

Sí, porque los fundamentos del golpismo tienen profundas raíces en las sociedades latinoamericanas y en la política exterior de Estados Unidos hacia esta parte del mundo. Si se repasa la historia reciente de nuestros países se comprueba que las tentativas golpistas tuvieron lugar en Venezuela (2002), Bolivia (2008), Honduras (2009) y Ecuador (2010), es decir, en cuatro países caracterizados por ser el hogar de significativos procesos de transformación económica y social, y por estar integrados a la ALBA. Ningún gobierno de derecha fue perturbado por el golpismo, cuyo signo político oligárquico e imperialista es inocultable. Por eso el campeón mundial de la violación a los derechos humanos –Alvaro Uribe, con sus miles de desaparecidos, sus fosas comunes, sus “falsos positivos”– jamás tuvo que preocuparse por insurrecciones militares en los ocho años de su mandato. Y es poco probable que los otros gobiernos de derecha que hay en la región vayan a ser víctimas de una tentativa golpista en los próximos años.

De las cuatro que hubo desde 2002 tres fracasaron y sólo la perpetrada en Honduras en contra de Mel Zelaya fue exitosa. El dato significativo es que su ejecución fue sorpresiva, en el medio de la noche, lo cual impidió que la noticia fuese conocida hasta la mañana siguiente y el pueblo tuviera tiempo de salir a ganar calles y plazas. Cuando lo hizo ya era tarde porque Zelaya había sido desterrado. Además, en este caso la respuesta internacional fue lenta y tibia, careciendo de la necesaria rapidez y contundencia que se puso de manifiesto en el caso ecuatoriano. Lección a extraer: la rapidez de la reacción democrática y popular es esencial para desactivar la secuencia de acciones y procesos del golpismo, que rara vez es otra cosa que un entrelazamiento de iniciativas que, a falta de obstáculos, se refuerzan recíprocamente. Si la respuesta popular no surge de inmediato el proceso se retroalimenta, y cuando se lo quiere parar ya es demasiado tarde. Y lo mismo cabe decir de la solidaridad internacional, que para ser efectiva tiene que ser inmediata e intransigente en su defensa del orden político imperante. Afortunadamente estas condiciones se dieron en el caso ecuatoriano, y por eso la tentativa golpista fracasó. Pero no hay que hacerse ilusiones: la oligarquía y el imperialismo volverán a intentar, tal vez por otras vías, derribar a los gobiernos que no se doblegan ante sus intereses.

* PLED/Centro Cultural de la Cooperación.

Pagina/12

Written by Eduardo Aquevedo

3 octubre, 2010 at 22:43

La agresion de Israel se agrava: guerra urbana en Gaza y al menos 535 palestinos muertos… (decimo dia…)

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Los combates llegan a las calles de la ciudad de Gaza

El Ejército israelí y miembros de Hamás sostienen cruentos enfrentamientos en la capital de la franja.- El ministro de Defensa israelí asegura que la ciudad palestina está “parcialmente cercada”.- Bush insiste en que Israel está en su derecho a defenderse

AGENCIAS - Jerusalén – 05/01/2009

Israel se ha lanzado a la guerra urbana en Gaza. Los combates entre el Ejército israelí y los miembros de Hamás han llegado a las calles de la ciudad de Gaza, parcialmente destruida tras diez días de bombardeos por parte de las fuerzas israelíes. Tras la incursión del domingo, que partió en dos la franja, el Ejército israelí emprendió este lunes una nueva fase en su invasión terrestre que consiste en la búsqueda y destrucción de la “infraestructura terrorista”, tal y como han informado fuentes militares.

Mientras tanto, la aviación israelí ha proseguido con sus bombardeos en su décimo día consecutivo y ha matado al menos 50 palestinos, entre ellos varios niños. Según el último balance del Gobierno hebreo, el número de víctimas de la operación Plomo sólido, lanzada el pasado día 27 y apuntalada desde el sábado con la invasión de Gaza, es de 500 palestinos muertos y más de 2.200 heridos. El ministro de Defensa israelí ha asegurado que la mayoría son de Hamás.

Las cifras son similares a las dadas por fuentes médicas palestinas, que señalan que ya hay 535 palestinos fallecidos y más de 2.300 heridos en diez días de guerra. Según fuentes de la ONU, un tercio de las víctimas son civiles. Este lunes, fuentes del hospital de A Shifa, en la ciudad de Gaza, han informado de que un matrimonio y sus cinco hijos han muerto como consecuencia de un ataque naval contra su casa en la zona de Al Mashtal, al norte del campo de refugiados de A Shati. Médicos palestinos también han confirmado que otras seis personas pertenecientes a la familia Samudi, entre ellas tres niños, han fallecido por el impacto de un proyectil sobre su casa en el barrio de Zeitoun.

En el lado israelí, según el balance oficial de Tel Aviv, un soldado ha fallecido y otros 12 han resultado heridos, cuatro de ellos en estado grave. A ello habría que sumar los últimos datos de los combates de este lunes, que han causado la muerte de al menos tres militares israelíes y una treintena de heridos, según las cadenas de televisión árabes Al Yazira y Al Arabiya.

Prosigue el lanzamiento de cohetes

Como respuesta a la ofensiva israelí, miembros de Hamás han reiterado que seguirán lanzando cohetes hacia territorio hebreo. “Ellos (los israelíes) han bombardeado a todo el mundo en Gaza… han bombardeado niños y hospitales y mezquitas y, al hacerlo, nos han dado la legitimidad de golpearles de la misma manera”, ha dicho Mahmud Zahhar, uno de los líderes de Hamás y cofundador de la organización, en una transmisión de televisión desde una ubicación desconocida en Gaza.

“Nuestras demandas son claras: el problema no son los cohetes Qassam. El problema está en la agresión y las tropas y el cerco que nos han impuesto”, dijo Zahhar, que agregó que los cohetes de fabricación casera palestinos han “tirado por tierra” la pretensión de Israel de que su territorio está seguro.

Las Brigadas Al Kasam, brazo armado de Hamás, la Yihad Islámica y otras milicias más pequeñas han reivindicado a lo largo de este lunes en diversos comunicados el lanzamiento de varios proyectiles e intercambios de fuego con las fuerzas israelíes. Según el diario israelí Haaretz, los militantes han lanzado una andanada de cohetes al sur de Israel y uno de ellos ha caído en un jardín de infancia en Ashdod, que estaba vacío en el momento del ataque, por lo que no se han registrado víctimas, sólo daños en el edificio.

“Un golpe durísimo”

El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, ha confirmado que las fuerzas israelíes pretenden dar el golpe más fuerte hasta la fecha a las milicias de Hamás en su propio territorio. En declaraciones realizadas al inicio del Comité de Defensa del Parlamento de este lunes, horas después de la nueva fase militar, Barak afirmó que “la ciudad de Gaza está parcialmente cercada” y que las fuerzas israelíes “han alcanzado los objetivos terrestres” que les había marcado.

El responsable de Defensa ha asegurado que Hamás “ha sufrido un durísimo golpe”, pero aún queda “alcanzar las metas marcadas”, es decir, “crear una nueva realidad” en Gaza. Barak ha explicado que Israel “está haciendo todo lo que cualquier país que quiera sobrevivir debe a sus ciudadanos: protección”.

En la misma línea se ha expresado la ministra de Exteriores y presidenta del partido gobernante Kadima, Tzipi Livni, que ha afirmado que “la batalla será larga” y no se parará “hasta que Hamás no acepte los requisitos fundamentales de la legalidad internacional”. Como ha hecho en anteriores ocasiones desde el comienzo de la ofensiva, Livni ha recurrido al derecho de Israel a defenderse de los ataques palestinos. “Entiendo la intranquilidad de la comunidad internacional, pero Hamás es una organización terrorista que coopera con Irán, se suministra de armas de Irán y tiene su sede en Damasco”, ha sentenciado.

Nueva fase militar

Este lunes Israel ha puesto en marcha otro tipo de ofensiva. El Ejército hebreo ha cortado virtualmente en tres partes Gaza. Es el inicio de una nueva etapa militar, denominada Arrancar de raíz, que se basa en la búsqueda de escondrijos de armas y milicianos. En la invasión participan miles de soldados de infantería, ingenieros, artillería y carros de combate apoyados por la aviación, la marina y varias agencias de Inteligencia.

Los máximos jefes de las Brigadas Ezedín el Kassam han calculado esta partición. Un miliciano explicaba hace un par de meses que Gaza había sido dividida en tres sectores, y que cada uno de ellos debería contar con armamento y material similar para afrontar ataques israelíes sin contar con sus colegas en otras zonas,informa Juan Miguel Muñoz. Tanto los bombardeos como la guerra urbana, con soldados que se enfrentan cuerpo a cuerpo, se centran en las zonas de la ciudad de Gaza donde se esconden más milicianos, como los campos de refugiados de Yabalia y Beit Lahia.

Según las fuerzas israelíes, el objetivo de la incursión es “asestar un duro golpe” al movimiento islamista Hamás y las otras milicias que actúan en Gaza para minimizar los ataques con cohetes lanzados desde ese territorio palestino contra el Estado judío. Tel Aviv asegura que cientos de cohetes se hallan escondidos en búnkeres construidos desde junio de 2007, cuando Hamás tomó el control absoluto de la franja. La destrucción de los arsenales de los milicianos es el principal propósito pero será difícil conseguir una victoria total que suponga una tregua con las condiciones de Israel.

Notimex / La Jornada On Line
Publicado: 04/01/2009 09:39

Gaza. Tropas y tanques israelíes separaron la franja de Gaza y rodearon su principal ciudad en una ofensiva contra Hamas que ya ha causado la muerte a más de 500 palestinos, muchos de ellos civiles de un total de 500 mil habitantes… (ver información más abajo…)

Gaza: frenar la masacre

Editorial de La Jornada

A una semana de haber iniciado la ofensiva militar en la franja de Gaza –que ha dejado un saldo de 460 muertos y más de dos mil heridos–, y pese a las condenas expresadas por la comunidad internacional y las decenas de manifestaciones que se han producido en distintas ciudades europeas y del mundo árabe, el gobierno israelí –en lo que constituye un nuevo peldaño en las acciones bélicas– ordenó ayer una invasión terrestre en territorio palestino.

La decisión del régimen de Tel Aviv originó nuevas reacciones de rechazo internacional: Francia condenó el ataque y afirmó que éste “complica los esfuerzos hechos por la comunidad internacional” con miras a la obtención de un cese al fuego; el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki Moon, pidió un alto inmediato a la ofensiva y se manifestó “decepcionado” de Israel. Por su parte, la organización islámica Hamas afirmó que la franja de Gaza será “un cementerio” para el ejército israelí.

La devastación humana y material que ha sufrido Gaza en la semana reciente hace urgente detener la ofensiva que realiza Israel en el infortunado enclave palestino. En la circunstancia actual, sin embargo, es claro que tal decisión no vendrá del Estado israelí, cuya clase política, como muestra de la profunda descomposición moral que enfrenta, se ha volcado en apoyo a la agresión a Gaza e incluso lucra políticamente con ella: es significativo al respecto que los dos candidatos punteros de cara a las elecciones parlamentarias del próximo 10 de febrero –Tzipi Livni, del gobernante partido Kadima, y Benjamin Netanyahu, del ultraderechista Likud– se hayan manifestado recientemente a favor de la necesidad de eliminar a Hamas y despojarla del control de la franja, así como el hecho de que la incursión ha favorecido la imagen del ministro de Defensa y jefe del Partido Laborista, Ehud Barak.

Es de suponer, por tanto, que una solución viable y efectiva tendría que producirse necesariamente en el ámbito internacional y, en concreto, en los centros de poder de Washington y Bruselas. No obstante, hasta ahora ese escenario tampoco se antoja viable: las condenas emitidas por las potencias occidentales y sus exhortos a un alto al fuego de nada han servido para disuadir a Tel Aviv de avanzar en la ofensiva militar. Más aún, algunos de esos asertos rayan en la obsecuencia para con ese gobierno: las autoridades de Estados Unidos se empeñan en justificar a Israel y en señalar a Hamas como la responsable de la ofensiva israelí en Gaza, y otro tanto puede decirse de las declaraciones vertidas ayer por el gobierno de la República Checa –nación que ocupa la presidencia de la Unión Europea– en el sentido que la acción de Tel Aviv es “defensiva, no ofensiva”. Afirmaciones de este tipo ponen de manifiesto, por lo demás, el doble rasero de Occidente ante acciones injustificables cometidas por uno de sus aliados estratégicos; es de suponer que, en otras circunstancias, Estados Unidos y la Unión Europea habrían aplicado sanciones económicas e incluso habrían calificado de “terrorista” al régimen del país agresor.

En el momento presente, y ante la gravedad de la crisis en Gaza, resultan inútiles las condenas y la consternación manifestada por los gobiernos occidentales: es obligado, en cambio, que éstos, así sea por razones de imagen, presionen enérgicamente a Israel para que ordene la salida de sus tropas del territorio palestino y permita el acceso de ayuda humanitaria en la región. Cabe esperar, por último, que el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, quien habrá de tomar posesión el 20 de enero próximo, funja como factor de distensión en Medio Oriente, contribuya a avanzar en la reconfiguración geoestratégica de Israel en la región y en el cumplimiento por Tel Aviv de las resoluciones 242 y 338 de la ONU, que ordenan el retiro inmediato de la totalidad de los territorios ocupados en la guerra de 1967 –Cisjordania, Gaza y la Jerusalén oriental– y el reconocimiento del derecho de los palestinos a instaurar un Estado pleno, soberano e independiente.

Israel rodea Gaza; hay más de 500 palestinos muertos

Los principales accesos a la ciudad están bloqueados por las tropas israelíes; las calles lucen sin habitantes.

Notimex / La Jornada On Line
Publicado: 04/01/2009 09:39

Gaza. Tropas y tanques israelíes separaron la franja de Gaza y rodearon su principal ciudad en una ofensiva contra Hamas que ya ha causado la muerte a más de 500 palestinos, muchos de ellos civiles de un total de 500 mil habitantes.

Las tropas israelíes han cortado los principales accesos a la ciudad de Gaza dejando aislada la mayor localidad del territorio palestino que luce sin habitantes.

Tanques israelíes dispararon proyectiles y fuego de ametralladora contra supuestas posiciones militantes y aviones de guerra mientras combatientes de Hamas contestaron con morteros y cohetes.

Militantes de Hamas siguieron lanzando cohetes al sur de Israel, desafiando los esfuerzos del Ejército israelí, el mas poderoso de Oriente Medio, para eliminar la amenaza que se había dispuesto a superar.

Jefes de política exterior de la Unión Europea lanzaron una misión para lograr un alto al fuego en la franja de Gaza, pero reconocieron que la tarea de convencer a las partes para que abandonen la lucha era muy difícil.

Según fuentes médicas, al menos 42 palestinos, la mayoría de ellos civiles, murieron el domingo por proyectiles israelíes que impactaron en casas y en el principal distrito comercial de Gaza.

La invasión el sábado a la noche de la Franja de Gaza, controlada por Hamas, se produjo luego de una semana de bombardeos israelíes por tierra, mar y aire, en los combates israelíes-palestinos mas violentos en décadas.

La cifra de muertos palestinos contabilizada por autoridades médicas en Gaza en los nueve días de la Operación Cast Lead” ascendió a 512. Una agencia de Naciones Unidas dijo que al menos un cuarto de los muertos eran civiles. Un grupo de derechos humanos palestino dijo que la proporción de civiles era del 40 por ciento.

Un soldado israelí murió y 32 resultaron heridos en la ofensiva terrestre, informo Israel. Cuatro israelíes perdieron la vida por cohetes lanzados por Hamas desde el 27 de diciembre.

Los pedidos de un alto al fuego de Estados Unidos – principal aliado de Israel-, otros gobiernos y la ONU no lograron avanzar en la discusión de quien debería cesar las hostilidades primero.

Autoridades del Gobierno israelí dijeron que el Estado judío se había propuesto varios objetivos. Dos de ellos son debilitar a Hamas asesinando a sus militantes y destruyendo su arsenal de cohetes y establecer una disuasión para que el grupo esté menos dispuesto a lanzar cohetes a través de la frontera.

El Ejercito israelí dijo que sus aviones atacaron decenas de objetivos, entre ellos túneles de contrabando, arsenales de armas y escuadrones de morteros.

Entre las víctimas palestinas había cinco civiles muertos y 40 heridos por tanques que dispararon proyectiles en la principal zona comercial de Ciudad de Gaza. Dos niños quedaron desmembrados por otro disparo de tanque, dijeron trabajadores médicos.

La gran cantidad de víctimas en el territorio densamente poblado por 1,5 millones de personas podría generar mas presión internacional sobre Israel para que detenga su mayor operación en cuatro décadas.

Pero el conflicto armado también implica grandes riesgos políticos para el liderazgo israelí, que se someterá a elecciones el 10 de febrero, sobre todo si sus fuerzas sufren fuertes pérdidas en combates callejeros.

Olmert anuncia una ofensiva larga

“La operación no concluirá hasta que se hayan logrado los objetivos”, asegura el primer ministro – Israel rechaza una lluvia de peticiones de tregua en Gaza

JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén – 31/12/2008

Los llamamientos a Israel para que detenga el cruento ataque contra la franja de Gaza se prodigan. Insisten desde Naciones Unidas, Egipto, la Unión Europea, Estados Unidos, Alemania, los Estados del golfo Pérsico, Turquía… Intelectuales israelíes del prestigio de Amos Oz, Abraham B. Yehoshua y David Grossman se suman a la petición de un alto el fuego inmediato. Pero no parece que el Gobierno presidido por Ehud Olmert vaya a acceder a la iniciativa planteada por el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner, para trasladar al territorio palestino la imprescindible ayuda humanitaria y paliar el desastre sanitario provocado por los 1.700 heridos en los bombardeos.

“La ofensiva de Gaza ha comenzado y no concluirá hasta que se hayan logrado los objetivos. Seguiremos de acuerdo con nuestro plan”, declaró anoche el primer ministro israelí.

Mientras, las propuestas diplomáticas comenzaban a aflorar, el bombardeo de Gaza prosiguió ayer por cuarta jornada. A un ritmo menos frenético que en días anteriores. Al menos 12 personas, entre ellas dos niñas de 4 y 11 años, perecieron bajo los asaltos de los cazas F-16 y los helicópteros de ataque Apache, ambos de fabricación estadounidense, a los edificios vinculados al Gobierno islamista, sean o no instalaciones militares.

Son ya 380 las víctimas mortales en Gaza y cuatro en Israel, alcanzadas por cohetes de las milicias palestinas. Sin apenas medicamentos ni material para operaciones quirúrgicas, los médicos ven morir pacientes salvables en Gaza. Aliviar esta coyuntura es lo que pretendía un barco que anunció su llegada desde Chipre a la franja con tres toneladas y media de medicinas. La Marina israelí impidió el atraque, hubo incluso contacto entre los buques, y los activistas desembarcaron el cargamento horas después en Tiro (Líbano). Desde el Mediterráneo, las naves israelíes también dispararon contra Gaza. Y desde el aire, por la noche, los aviones lanzaron un bombardeo masivo sobre los túneles de Rafah, en la frontera con Egipto, un canal de suministro vital para los milicianos y en menor medida para el avituallamiento del territorio.

No cede todavía un ápice el Gobierno de Olmert. El lenguaje belicista se adueñó del Gabinete tras las iniciativas internacionales para forjar una breve tregua. “Hamás no ha sufrido suficiente daño en los ataques recientes”, apuntó Benjamín Ben Eliezer, ministro de Infraestructuras, aunque los servicios de espionaje militar israelíes señalaran que se habían destruido 1.000 de los 3.000 cohetes del arsenal de Hamás. “Nadie sabe lo que puede durar esto”, apostilló el presidente, Simón Peres. “La operación militar está avanzando y, de momento, el Ejército está ejecutando la primera de varias fases”, agregó Olmert.

Se mostraban más belicosos después de que empezaran a surgir titubeos. En la prensa hebrea en Internet aparecía por la tarde una información en la que se apuntaba que el Estado Mayor recomendaría una tregua de 48 horas para comprobar la actitud de Hamás, antes de emprender la ofensiva terrestre. Fue desmentida tajantemente poco después por el Ejército y el Shin Bet (servicio de seguridad interior).

Para que los objetivos fijados por el Gobierno israelí se cumplan, las operaciones en tierra parecen un requisito ineludible. No acompaña el tiempo, bastante nublado. Lo que hace aconsejable aguardar a cielos despejados para que la maquinaria militar pueda rendir a su máximo y reducir los riesgos.

La orden para el asalto es una decisión repleta de riesgos políticos. Olmert ya anunció metas irrenunciables para la guerra de Líbano, en julio de 2006, y fracasó. Recuperar los cadáveres de los dos soldados capturados por Hezbolá exigió un costoso canje y la milicia chií libanesa nunca se desarmó; al contrario. Estos conflictos se complican y a menudo provocan a posteriori numerosas incógnitas.

Olmert -un primer ministro que por primera vez en la historia de Israel no se presenta a la reelección- asegura que pretende derrocar al Gobierno de Hamás y propinarle un golpe de tal calado a su brazo armado que suponga el punto final al lanzamiento de cohetes desde Gaza. Muchos expertos observan que ambas metas son muy difíciles, si no imposibles, de cumplir.

Nada apunta a que la destrucción de Gaza y los disparos de cohetes contra Israel vayan a amainar en breve plazo. Hamás, pese al severísimo castigo que está encajando, tampoco da su brazo a torcer. “No estamos pidiendo tregua. No hay espacio para hablar mientras continúe la agresión y el asedio”, advirtió Mushir al Masri, un joven diputado islamista. Ezedín el Kassam, la milicia islamista, catapultó ayer 50 cohetes -uno cayó en la región de Beer Sheva, a 42 kilómetros- que alcanzaron distancias nunca vistas hasta ahora.

La impotencia y la ira recorren Cisjordania

Los palestinos acusan al Gobierno de Abbas de tibieza frente a Israel

JUAN MIGUEL MUÑOZ - Belén – 31/12/2008

El destructor ataque a Gaza de la aviación israelí desata consternación e indignación en los palestinos y en todo el orbe musulmán. Las capitales de los países árabes son escenario de iracundas manifestaciones, a veces multitudinarias. Pero en las ciudades de Cisjordania, la afluencia a las protestas es escasa. Han brotado en Hebrón, Nablus, Ramala, donde murieron dos jóvenes por disparos de soldados israelíes el lunes, y en varios pueblos más. Pero son más bien altercados de jóvenes que lanzan piedras, sabedores de que el daño que causarán es nulo. Cunde la frustración. Los palestinos están exhaustos y decepcionados con la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que gobierna Cisjordania, y con la tibia reacción ante la masacre de su presidente, Mahmud Abbas.

La respuesta de Abbas y de los mandamases de Fatah a la matanza de Gaza ha causado malestar. Munther Amira es el líder de las juventudes de Fatah en Belén. Y tras hacer notar su rivalidad con los islamistas, se explaya: “La gente está muy enfadada con la ANP. No podemos hacer nada. Hamás está ganando popularidad en Gaza y también en Cisjordania, y la división entre los dos territorios se acentúa”. Amira admite que su partido podría haber optado por un camino más contundente. “Hay que detener las negociaciones con Israel y recomponer nuestra unidad. Negociando, no hemos conseguido nada para la gente”.

Nader Abu Amsha, vicealcalde de Beit Yala, pueblo lindante con Belén, también se siente amargado. Seguidor del izquierdista Frente Popular, esperaba una actitud acorde con la gravedad del asalto israelí. “La población tiene la impresión de que la Autoridad colabora con Israel. Al menos podrían haber presionado a Egipto para que abriera la frontera, pero no hacen nada”, comenta junto al campo de refugiados de Aida, adyacente a Belén. Cerca, los agentes no pierden ripio.

No queda ni el recurso al pataleo. Los uniformados se esmeran para abortar conatos de violencia en las inmediaciones de los soldados israelíes. En el muro de hormigón y a los pies de la torreta del Ejército israelí, a las puertas de Belén, los restos de algún cóctel molotov y el montón de piedras son reflejo de la ira inocua de los chavales. “En Belén la policía impedía que saliera gente de sus casas para protestar. No nos dejan manifestarnos contra la ocupación”, dice airada la joven Rana. Fawaz, otro veinteañero natural de Hebrón, se enfada: “La policía nos controla totalmente”.

La actitud de los cuerpos de seguridad palestinos es de las que agradan a sus homólogos israelíes. Cuando el jefe del Comando Central del Ejército israelí, Gadi Shamni, dice estar satisfecho con el desempeño de las fuerzas policiales de la Autoridad Nacional Palestina, la lectura en las calles palestinas es bien diferente: los agentes de la ANP hacen el trabajo sucio a Israel. Lo piensan incluso muchos policías que ejecutan la misión de reprimir a los grupos armados y clausurar docenas de instituciones vinculadas a Hamás: orfanatos, clínicas, centros comerciales, casas de cambio, escuelas.

Es paradójico. No se habla de otra cosa que de la división entre Hamás y Fatah, pero resulta casi imposible hallar a un partidario del movimiento islamista. “No se atreven a hablar, tienen miedo”, precisa Abu Amsha. Aunque tampoco el presidente recaba simpatías. “No creo que Abbas desee la muerte de palestinos en Gaza, pero sí pretende derrocar al Gobierno de Hamás. Indirectamente apoya el mismo objetivo del asedio israelí”, explica el vicealcalde.

En la plaza de la Iglesia de la Natividad, donde una docena de abogados protesta por los “crímenes contra la humanidad” perpetrados en la franja, Rana y Fawaz sentencian: “Fuera, fuera todos”, en alusión a los líderes de la Autoridad.

El Gobierno israelí califica la ofensiva en Gaza como “guerra hasta el final” contra Hamás

Ehud Barak dice en el parlamento que los bombardeos no van contra los civiles y responsabiliza a los islamistas palestinos de todo lo que ocurra.- Siguen los ataques aéreos.- Más de 300 muertos, 57 de ellos civiles

AGENCIAS / ELPAÍS.com - Gaza / Madrid – 30/12/2008

Cientos de tanques israelíes cercan los límites de Gaza a la espera de la orden de invadir la franja palestina, cuyo entorno geográfico ha sido declarado “zona restringida” por Tel Aviv. Sólo las carreteras asfaltadas y los principales núcleos urbanos están abiertos al tránsito civil en el área, donde unidades de vehículos acorazados y carros de combate se han apostado y permanecen alineados entre bosques, lomas y cañadas.

La invasión por tierra parece el siguiente paso de la campaña militar contra Hamás emprendida el pasado sábado por Israel, sin precedentes en los últimos años, que ha causado ya 345 muertos y alrededor de 1.600 heridos. El Gobierno de Ehud Olmert ha lamentado las víctimas civiles, pero asegura seguirá con su ofensiva hasta do

nde sea necesario.

La “zona restringida” alrededor de Gaza ocupa entre dos y cuatro kilómetros y no se permite la presencia de civiles que no residan en la zona, ni siquiera periodistas. Los militares dicen que es para evitar el riesgo de que algún civil sea alcanzado por los cohetes lanzados desde Gaza, pero también permite a los soldados maniobrar sin estorbos y mantener el elemento sorpresa por si deciden operaciones por tierra. También, por si fuera necesario, el Gobierno de Ehud Olmert aprobó el domingo la movilización de 6.000 reservistas.

israel-palestina

La pasada madrugada, varios aviones israelíes bombardearon el Ministerio de Interior de Hamás y la Universidad Islámica, así como todo tipo de objetivos relacionados con la organización integrista palestina mezquitas, almacenes, casas, oficinas.

Mientras, siguen cayendo las bombas sobre Gaza, sobre cualquier objetivo que tenga que ver con Hamás. Con la caída ayer del sol, los bombardeos se intensificaron y durante la madrugada, aviones israelíes atacaron la sede del Ministerio del Interior, la oficina del primer ministro de Hamás, Ismail Haniye, su casa particular, o dependencias de la Universidad Islámica, un importante símbolo cultural de Hamás. Otro de los bombardeos ha tenido lugar en el campo de refugiados de Jabalia. En uno de los edificios alcanzados han muerto cinco hermanas palestinas de entre 4 y 17 años. Nada se sabe, entre tanto, de los máximos dirigentes de Hamás.

Hasta el final

El Gobierno israelí insiste en que su objetivo no son los civiles, sino Hamás, y que llevará la ofensiva hasta donde sea necesario. El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, ha comparecido en una tormentosa sesión en la Knesset (Parlamento israelí) en la que ha informado de las operaciones en Gaza. Ante las protestas de los diputados árabes, que acusan al Gobierno de haber desencadenado los ataques por motivos electorales, Barak ha dicho que la ofensiva “se ampliará y profundizará tanto como sea necesario”, dado que Israel ha emprendido una “guerra hasta el final” contra Hamás. Los bombardeos, ha dicho, no van dirigidos contra los civiles, sino contra sus gobernantes de Hamás, para detener sus acciones hostiles contra Israel. Ha recordado incluso unas declaraciones del presidente electo de EE UU, Barack Obama, que este verano visitó Sderot: “Dijo que si cayeran cohetes en su casa, donde están durmiendo sus hijas, también él haría lo que fuera por impedirlo”.

Barak ha responsabilizado a Hamás de todo lo que ocurre en Gaza, puesto que Israel abandonó el territorio en 2005 “para dar una oportunidad a una nueva realidad en el territorio”, pero que Hamás ha aprovechado para convertirlo en un refugio terrorista.

300 muertos

La cifra de muertos por la ofensiva, la más sangrienta lanzada por Israel sobre Gaza desde la guerra de 1967, se ha cobrado ya la vida de más de 300 personas y ha causado heridas a un millar. De los muertos, al menos 51 son civiles, según ha denunciado la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA, en sus siglas en inglés). “Es casi seguro que [esa cifra] aumente”, ha declarado el portavoz de la UNRWA, Christopher Gunness, añadiendo que basa sus cuentas en visitas a hospitales y centros médicos de Gaza. Según informa desde Jerusalén Ana Carbajosa, unos 120 heridos están en estado crítico ingresados en hospitales en los que falta casi de todo. De los líderes de Hamás no queda ni rastro; se refugian en sus escondites temerosos de que Israel emprenda una nueva campaña de asesinatos selectivos como hiciera en el pasado.

Mientras, los islamistas palestinos siguen lanzando cohetes sobre territorio israelí, la razón que esgrime Israel para justificar su ofensiva. Hoy, uno de ellos ha matado a un colono israelí en la ciudad de Ashkelon. Desde el sábado, unos 150 proyectiles -cohetes artesanales Qassam y piezas de mortero- han caído sobre territorio israelí, matando a dos personas -la de hoy en Ashkelon y otra el sábado en Netivot.

Cuarta jornada de bombardeos sobre Gaza mientras los tanques cercan la franja

Nuevos ataques aéreos de Israel dejan 10 muertos más, que elevan la cifra total a más de 350.- Cientos de soldados esperan la orden de invasión terrestre a las puertas de la ciudad

AGENCIAS / ELPAÍS.com - Gaza / Madrid – 30/12/2008

Al menos diez palestinos han muerto esta madrugada y otros 40 resultaron heridos como consecuencia de un nuevo ataque de la fuerza aérea israelí contra varios edificios de Hamás en la franja de Gaza en el cuarto día consecutivo de la ofensiva militar en la zona, mientras cientos de tanques israelíes esperan la orden de invasión en las puertas de la ciudad.

Todo el entorno geográfico de Gaza ha sido declarado “zona restringida” por Tel Aviv. Sólo las carreteras asfaltadas y los principales núcleos urbanos están abiertos al tránsito civil en el área, donde unidades de vehículos acorazados y carros de combate se han apostado y permanecen alineados entre bosques, lomas y cañadas.

La invasión por tierra parece el siguiente paso de la campaña militar contra Hamás emprendida el pasado sábado por Israel, sin precedentes en los últimos años, que ha causado ya en torno a 350 muertos y 1.500 heridos. El Gobierno de Ehud Olmert ha lamentado las víctimas civiles, pero asegura que seguirá con su ofensiva hasta donde sea necesario.

La “zona restringida” alrededor de Gaza ocupa entre dos y cuatro kilómetros y no se permite la presencia de civiles que no residan en la zona, ni siquiera periodistas. Los militares dicen que es para evitar el riesgo de que algún civil sea alcanzado por los cohetes lanzados desde Gaza, pero también permite a los soldados maniobrar sin estorbos y mantener el elemento sorpresa por si deciden operaciones por tierra. También, por si fuera necesario, el Gobierno de Ehud Olmert aprobó el domingo la movilización de 6.000 reservistas.

Siguen los bombardeos

Mientras, siguen cayendo las bombas sobre Gaza, sobre cualquier objetivo que tenga que ver con Hamás. Esta madrugada, los misiles israelíes atacaron cinco edificios ministeriales y una construcción perteneciente a la Universidad Islámica de Gaza, según informaron fuentes médicas y varios testigos, que explicaron que entre los diez fallecidos se encuentran varios guardas de seguridad y civiles. Los equipos de rescate trabajaban horas después del ataque para encontrar a más víctimas que se habían quedado atrapadas entre los escombros.

Además, un centro deportivo y dos campos de entrenamiento pertenecientes a Hamás quedaron destruidos, mientras no dejan de registrarse explosiones en toda la ciudad de Gaza.

Durante la jornada del lunes, aviones israelíes atacaron la sede del Ministerio del Interior, la oficina del primer ministro de Hamás, Ismail Haniye, su casa particular, y dependencias de la Universidad Islámica, un importante símbolo cultural de Hamás. Otro de los bombardeos se produjo sobre el campo de refugiados de Jabalia. En uno de los edificios alcanzados murieron cinco hermanas palestinas de entre 4 y 17 años. Nada se sabe, entre tanto, de los máximos dirigentes de Hamás.

Hasta el final

El Gobierno israelí insiste en que su objetivo no son los civiles, sino Hamás, y que llevará la ofensiva hasta donde sea necesario. El ministro de Defensa, Ehud Barak, compareció este lunes en una tormentosa sesión en la Knesset (Parlamento israelí) para informar de las operaciones en Gaza. Ante las protestas de los diputados árabes, que acusan al Gobierno de haber desencadenado los ataques por motivos electorales, Barak avanzó que la ofensiva “se ampliará y profundizará tanto como sea necesario”, dado que Israel ha emprendido una “guerra hasta el final” contra Hamás.

Sobre los bombardeos, Barak aseguró que no van dirigidos contra los civiles, sino contra sus gobernantes de Hamás, para detener sus acciones hostiles contra Israel. Recordó incluso unas declaraciones del presidente electo de EE UU, Barack Obama, que este verano visitó Sderot: “Dijo que si cayeran cohetes en su casa, donde están durmiendo sus hijas, también él haría lo que fuera por impedirlo”.

El ministro israelí responsabilizó a Hamás de todo lo que ocurre en Gaza, puesto que Israel abandonó el territorio en 2005 “para dar una oportunidad a una nueva realidad en el territorio”, pero que Hamás ha aprovechado para convertirlo en un refugio terrorista.

Más de 350 muertos

El número de muertos por la ofensiva, la más sangrienta lanzada por Israel sobre Gaza desde la guerra de 1967, se acerca a la cifra de 350, y hay además alrededor de 1.500 heridos. Según el coordinador de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, John Holmes, al menos 62 de los fallecidos son mujeres y niños. De los líderes de Hamás no queda ni rastro; se refugian en sus escondites temerosos de que Israel emprenda una nueva campaña de asesinatos selectivos como hiciera en el pasado.

Mientras, los islamistas palestinos siguen lanzando cohetes sobre territorio israelí, la razón que esgrime Israel para justificar su ofensiva. Dos israelíes murieron y varios resultaron heridos en la noche del lunes tras varios de estos ataques. Previamente, un colono israelí falleció en la ciudad de Ashkelon y un cuarto el sábado en Netivot. Se calcula que unos 200 proyectiles -cohetes artesanales Qassam y piezas de mortero- han caído sobre territorio israelí desde el comienzo de la ofensiva.

Medio Oriente: poner fin a la barbarie

A poco más de una semana de que concluyó la tregua de seis meses entre el gobierno de Israel y la organización palestina Hamas, un bombardeo ordenado por Tel Aviv sobre la franja de Gaza dejó más de 230 muertos y centenares de heridos, entre los que se cuenta un número indeterminado de civiles. El ataque, uno de los más cruentos perpetrados por Israel en Gaza desde la Guerra de los Seis Días, en 1967, fue objeto de condena por parte de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), encabezada por Al Fatah, rival de Hamas; por la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Unión Europea (UE), que demandaron el cese del fuego.

En tanto, Estados Unidos culpó a Hamas por los ataques y se limitó a convocar al gobierno de Israel –su aliado regional y su punta de lanza ante el mundo árabe– a evitar la muerte de civiles, como si esto fuera posible cuando se lanzan misiles en uno de los territorios más densamente poblados del mundo.

La acción emprendida por Israel en territorio palestino, de suyo repudiable, resulta particularmente artera en el momento actual, cuando el gobierno de Egipto se ha enrolado como mediador para un posible diálogo entre israelíes y palestinos, y cuando las propias autoridades de Tel Aviv habían permitido la apertura de algunos pasos fronterizos al flujo de víveres y ayuda humanitaria en la franja de Gaza.

Adicionalmente, los bombardeos tienen como telón de fondo las advertencias lanzadas en días recientes a Hamas por el todavía primer ministro israelí Ehud Olmert, que hicieron eco entre los candidatos punteros de cara a las elecciones parlamentarias que habrán de realizarse en febrero próximo: tanto Tzipi Livni, ministra de Relaciones Exteriores y aspirante de Kadima –partido en el poder–, como Benjamin Netanyahu, del ultraderechista opositor Likud, se manifestaron por derrocar al gobierno de Hamas en Gaza –emanado de elecciones ejemplares, libres y democráticas– y dieron su apoyo a la posibilidad de una incursión militar israelí en territorio palestino, como finalmente ocurrió ayer.

La fuerte presencia de Hamas en los escenarios electoral e institucional palestinos, en particular en la franja de Gaza, se explica principalmente por las bases de apoyo creadas en torno a esa organización en los territorios ocupados, producto de la exasperación de la ciudadanía ante el fracaso de los procesos de paz impulsados por Al Fatah y la corrupción y descomposición de las autoridades de la ANP, pero sobre todo por el descontento generado por la violencia y la crueldad de Israel.

Las autoridades israelíes, con respaldo de Washington, han erigido a su país en potencia ocupante en la región, han mostrado desprecio profundo por las consideraciones humanitarias más elementales –así lo confirma la reciente expulsión de Richard Falk, relator de derechos humanos de la ONU– y se han vuelto practicantes sistemáticos del terrorismo de Estado.

En la actual circunstancia, no basta la condena mundial a los ataques perpetrados ayer. La comunidad internacional debe exigir a Tel Aviv y a la clase política israelí terminar con el saqueo y la ocupación de los territorios palestinos y la devolución de éstos a sus legítimos dueños; el cese de la aplicación, en la porción oriental de Jerusalén (Al Qods) y en Cisjordania, de prácticas de limpieza étnica que rozan el genocidio; el cumplimiento de las resoluciones 242 y 338 de la ONU; el reconocimiento pleno del derecho de los palestinos a conformar un Estado nacional, libre y soberano, y la entrega de tierras o de indemnizaciones a los palestinos condenados al éxodo a partir de 1948, cuando se fundó el Estado de Israel.

Es imprescindible que Occidente, con Washington y Bruselas a la cabeza, presione a las autoridades de Israel para que redimensionen el papel geoestratégico de ese país en la región; de lo contrario, difícilmente podrán darse condiciones para la paz en Medio Oriente.

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Israel acecha Gaza después del brutal bombardeo que ya ha matado a 300 personas

El Gobierno de Israel aprobó la llamada a filas de unos 6.500 reservistas en preparación de una eventual incursión militar terrestre

Jerusalén. (EFE).- El Gobierno de Israel aprobó hoy en consejo de ministros la llamada a filas de unos 6.500 reservistas en preparación de una eventual incursión militar terrestre en Gaza, para apoyar los masivos bombardeos aéreos que han causado casi 300 muertos en filas palestinas, mientras la Fuerza Aérea israelí reanudaba los ataques aéreos sobre la Franja a primera hora de hoy con al menos 20 nuevos bombardeos.

Según medios locales, esos miles de reservistas serán preparados para el combate con vistas a una invasión terrestre de la franja, como hizo Israel en junio de 2006, tras la captura del soldado Guilad Shalit por tres milicias palestinas. El Ejército ha desplegado en torno a Gaza a cientos de soldados de infantería y cuerpos acorazados ante una eventual operación terrestre a gran escala.

El titular israelí de Defensa israelí, Ehud Barak, ha advertido hoy de que el Ejército “profundizará y ampliará su operación lo que sea necesario”. “Si hacen falta botas sobre el terreno, las habrá”, pues el objetivo de esta operación es “cambiar completamente las reglas del juego”, dijo ayer en una entrevista.

Por su parte, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, aseguró a empezar el consejo de ministros que su Gobierno manejará “con sensatez, paciencia y firmeza” hasta “alcanzar los resultados deseados” el ataque que empezó ayer contra Gaza y que continuó esta madrugada.

En respuesta, las milicias palestinas han disparado más de sesenta proyectiles, uno de los cuales ha caído en el lugar más lejano hasta la fecha, cerca de Ashdod, a unos 37 kilómetros de la franja y el puerto más importante de Israel.

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) ha convocado una jornada de luto y huelga en Cisjordania y Jerusalén Este.

Mientras, en Nueva York, el Consejo de Seguridad de la ONU, reunido de urgencia esta madrugada, pidió unánimemente el “cese inmediato” de la violencia en la zona y que se permita el suministro de ayuda humanitaria a la franja palestina.

Una jornada mortífera
Los bombardeos comenzaron poco después del mediodía. En un par de minutos, medio centenar de aviones y helicópteros de la Fuerza Aérea israelí destruyeron una treintena de edificios, en su mayoría sedes de las fuerzas de seguridad de Hamás -grupo que controla Gaza desde junio de 2007-, muchas de ellas situadas en zonas residenciales.

En el ataque masivo murieron varios cargos de Hamas, como el responsable de la Policía en Gaza, Taufiq Yaber; el jefe de la seguridad, Ismail El Yabary; y el gobernador de la circunscripción de Gaza Central, Abu Ashun. “No hay registrada una jornada mas mortífera desde la guerra de 1967. Israel no había matado desde entonces tanta gente en un solo día“, según Moawiya Hasanie, jefe de los servicios sanitarios de Gaza y quien coordina la asistencia a las víctimas.

Egipto envío hoy alimentos y medicinas a los palestinos a través de los paso fronterizos de Rafah y de Kerem Shalom, según la agencia oficial de noticias egipcia MENA.

El Primer Ministro de Israel, Ehud Olmert, ya advirtió ayer que los ataques aéreos se podrían intensificar en los próximos días en una rueda de prensa en Tel Aviv.

Olmert transmitió su pésame a la familia de la mujer fallecida como consecuencia de un nuevo lanzamiento de cohetes desde Gaza y lanzó un mensaje a los heridos por esta acción, prometiéndoles que el Gobierno israelí hará todo lo posible con tal de garantizar la seguridad de sus ciudadanos.

Subrayó que que sus enemigos no son los habitantes de Gaza pero sí Hamás y las organizaciones afines a esta, por lo que continuará la ofensiva procurando no perjudicar a la población civil.

Por su parte, Hamas, en boca de su máximo líder Jaled Meshaal, convocó a sus partidarios para una nueva Intifada contra Israel.

Respuesta al lanzamiento de cohetes
El bombardeo se produce dos días después de que el Gobierno israelí adoptara la decisión de emprender una operación militar a gran escala en Gaza, si los grupos armados palestinos proseguían con el lanzamiento de cohetes contra el territorio de Israel.

Todo esto sucede después de que el lanzamiento de cohetes desde la localidad fronteriza se intensificara después de que concluyera la tregua entre ambos países el pasado día 19.

Según la prensa israelí, la ejecución de esa intervención militar se llevaría a cabo a partir del domingo para dar tiempo a que las autoridades egipcias realizaran un último intento de mediación entre Israel y Hamás.

La mediación egipcia tenía el objetivo de renovar la tregua que ambas partes suscribieron en junio y concluyó el pasado día 19 sin que tuviera solución de continuidad. Tras el ataque, portavoces de Hamas anunciaron que el movimiento islamista proseguiría la resistencia “hasta la ultima gota de sangre”. Poco después de la advertencia, los grupos armados palestinos de Gaza lanzaron una veintena de cohetes artesanales sobre las poblaciones israelíes aledañas a la franja.

Una mujer de la localidad de Netivot murió por el impacto de uno de los proyectiles, que según los servicios de asistencia israelíes causó heridas a otras cuatro personas.

El ejército israelí mata a tiros a un manifestante palestino
Soldados israelíes mataron a un joven palestino que se manifestaba cerca de Ramala en contra la operación militar. Las fuentes identificaron a la víctima como Arafat Khawaja, de veinte años y que fue alcanzado en el cuello por los disparos.

Rice culpa a Hamas y Sarkozy pide el cese de la violencia
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, dijo hoy que su gobierno “condena los repetidos ataques con misiles y morteros contra Israel” y sostuvo que Hamas es “responsable por la ruptura del alto el fuego” en Gaza.

Por su parte, el jefe del Estado francés y presidente de turno de la Unión Europea (UE), Nicolas Sarkozy, solicitó hoy la “interrupción inmediata de los lanzamientos de cohetes contra Israel y de los bombardeos israelíes sobre Gaza”.

En el mismo sentido, el ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, manifestó su condena ante la respuesta “desproporcionada” del Ejército israelí.

La Vanguardia.com

Segunda jornada de ofensiva israelí en la franja

La cifra de muertos supera los 280.- Muere un policía fronterizo egipcio en un incidente con Hamás.- Israel llama a 6.500 reservistas ante una eventual operación terrestre

AGENCIAS / ELPAÍS.com - Gaza / Madrid – 28/12/2008

La Fuerza Aérea israelí ha vuelto a bombardear hoy Gaza, apuntando a infraestructuras del movimiento islamista Hamás, así como lanzaderas de cohetes y carreteras, en la segunda jornada de ofensiva sobre la franja que vivió este sábado uno de los días más sangrientos de los 60 años del conflicto israelí-palestino. El bombardeo masivo ha dejado más de 280 muertos y unos 900 heridos, principalmente en la ciudad de Gaza, aún en estado de shock por un ataque condenado por el mundo árabe y que algunos países occidentales han considerado “desproporcionado”.

Esta tarde, aviones israelíes han bombardeado más de 40 túneles que comunican el territorio palestino con el desierto del Sinaí, en Egipto, según fuentes militares israelíes, que han explicado que el ataque ha tenido como objetivo la Ruta Philadelphi, en la región de Rafah, donde cientos de subterráneos son utilizados para introducir en la franja suministros y armas. Por el momento se desconoce si hay víctimas por esta nueva ofensiva.

También en Egipto, un policía ha fallecido por los disparos procedentes de combatientes de Hamás en el paso fronterizo con la Franja de Gaza. El incidente ha tenido lugar en el momento en que grupos de palestinos intentaban saltar el muro fronterizo. La muerte de este policía puede agravar aún más las relaciones entre Hamás y El Cairo.

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, ha asegurado hoy que su Gobierno manejará la situación “con sensatez, paciencia y firmeza” hasta “alcanzar los resultados deseados”, aunque ha advertido de que la ofensiva “puede prolongarse durante mucho tiempo”. Por su parte, el ministro de Defensa, Ehud Barak, ha dicho que el Ejército ha desplegado en torno a Gaza a cientos de soldados de infantería y cuerpos acorazados ante una invasión terrestre, pues Israel “profundizará y ampliará su operación lo que sea necesario”. Barak ya dijo ayer que la ofensiva “no será fácil y no será breve”.

Es por ello, que el consejo de ministros israelí de hoy ha aprobado la llamada a filas de unos 6.500 reservistas en preparación a una eventual incursión militar terrestre en la franja de Gaza.

Ataque destructivo

El ataque israelí destruyó ayer varias sedes policiales y centros de entrenamiento de Hamás, ubicadas en zonas residenciales, así como la estación de televisión del movimiento islamista, que ha continuado sus transmisiones desde un sitio desconocido. Además, una mezquita ha sido bombardeada en las últimas horas por acoger “actividades terroristas”, ha dicho un portavoz militar israelí.

A primeras horas de la pasada noche, la aviación militar israelí destruyó la carretera Saladino, y durante la madrugada, los F-16 israelíes han bombardeado 23 objetivos, entre ellos edificios donde se reúne el Gobierno de Hamás en consejo de ministros, un almacén en Rafah y lanzaderas de cohetes, según fuentes de la seguridad palestina. Sin embargo, las bombas no discriminan y algunas han caído en viviendas civiles y hospitales de la sobrepoblada y emprobrecida franja, ya agobiada por un bloqueo israelí. Algunos medios occidentales califican el ataque del sábado como el más sangriento ocurrido en un sólo día desde la Guerra de los Seis Días en 1967.

El Consejo de Seguridad de la ONU, en una reunión de emergencia, ha pedido esta madrugada emprender las medidas necesarias para permitir la entrada de ayuda humanitaria en Gaza.

En una rueda de prensa, Olmert ha asegurado que “la operación en la franja de Gaza está destinada, ante todo, a mejorar la realidad de seguridad para los residentes del sur del país”, en referencia a las localidades israelíes blanco de los proyectiles lanados por las milicias palestinas. “Esto llevará tiempo y cada uno de nosotros debe ser paciente de forma que podamos completar la misión”, indicó el jefe del Ejecutivo.

Resistencia

El movimiento islamista Hamás, que gobierna la franja de Gaza, se ha apresurado a clamar venganza, informa desde Jerusalén Ana Carbajosa. “Hamás continuará la resistencia hasta la última gota de sangre”, ha sentenciado su portavoz, Fawzi Barhoum, en declaraciones a la prensa en Gaza. “Todos los combatientes están llamados a responder a esta carnicería israelí”, aseguró por su parte la Yihad islámica.

El máximo líder del grupo palestino en el exilio, Jaled Meshaal, convocó este sábado a sus partidarios para una nueva Intifada contra Israel tras los ataques en Gaza.

Previamente, el líder del Gobierno de Hamás, Ismael Haniyeh, aseguró que los palestinos nunca se rendirán a Israel. “No abandonaremos nuestra tierra, no levantaremos banderas blancas y no nos arrodillaremos excepto frente a Dios”, ha declarado Haniyeh. “Puede haber más mártires y puede haber más heridos pero Gaza jamás se romperán y nunca se rendirá”.

Poco después del ataque israelí, militantes de Hamás han lanzado cohetes hacia territorio judío, y según fuentes médicas israelíes, uno de ellos casuó ayer la muerte de una mujer en la población de Netivot, y cuatro heridos. El Ejército israelí ya había declarado la alerta en las comunidades cercanas a la frontera con Gaza.

En tanto, hoy ha caído el proyectil más lejano lanzado hasta la fecha por las milicias desde Gaza, cerca de Ashadod, a unos 37 kilómetros de la franja y el puerto más importante de Israel, sin causar víctimas, según fuentes israelíes.

Por su parte, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha afirmado hoy que el responsable de la actual situación que vive Gaza es Hamás, al negarse a prorrogar el alto el fuego pactado con Israel hace seis meses. “Hablamos con ellos y les dijimos: ‘por favor, os pedimos que no terminéis la tregua, que siga en vigor y no acabe’. Podríamos haber evitado lo que ha ocurrido”, ha dicho Abbas desde El Cairo. Hamás, sin embargo, acusa a Israel de haber violado la tregua después de su finalización oficial el pasado 19 de diciembre.

La ofensiva supone un desafío a la próxima Administración de EE UU – El bombardeo se produce en vísperas electorales en Israel

A. C. - Jerusalén – 28/12/2008

Israel se prepara para una larga campaña militar que podría resultar en una larga lista de víctimas civiles dentro y fuera de la franja de Gaza. “No será fácil y no será breve”, anunció ayer el titular de Defensa israelí, Ehud Barak. “Hay un tiempo para la calma y un tiempo para el combate y ahora ha llegado el momento del combate”, añadió. Con esta campaña Israel pretende acabar con el poderío en Gaza de Hamás, el movimiento islamista que en junio de 2007 se hizo con el control de la franja de Gaza. Esta misma semana, la ministra de Exteriores israelí, Tzipi Livni dejo claro que el objetivo último es derrocar a Hamás. “Israel debe derribar a Hamás, y un Gobierno bajo mi dirección lo hará”, sentenció Livni, líder de Kadima y aspirante al cargo de primer ministro.

La enemistad de Israel con Hamás no es nueva. El movimiento islamista, a diferencia de Fatah, al frente de la Autoridad palestina en Cisjordania, combate la ocupación israelí por la fuerza, y no participa de las conversaciones de paz que palestinos e israelíes han mantenido en el último año auspiciadas por Estados Unidos. Pero sí es nuevo el fin de la tregua, que hace una semana acabó con seis meses de relativa calma. Desde entonces no han dejado de llover los cohetes palestinos sobre territorio israelí, mientras el Ejército ha llevado a cabo operaciones puntuales. Pero sobre todo es nueva la presencia de una cita electoral en el horizonte político israelí. Los ciudadanos israelíes deberán acudir a las urnas el próximo 10 de febrero para elegir a un nuevo primer ministro, que reemplace a Ehud Olmert, derribado por una ristra de escándalos de corrupción.

Los sondeos de opinión publicados esta misma semana hablan casi de un empate entre Livni, la candidata de Kadima y el derechista de Likud, Benjamín Netanyahu en la oposición. En medio de un ambiente de precampaña a cara de perro han ido cayendo los cohetes palestinos. Y a medida que los artefactos impactaban en las poblaciones del sur de Israel, los políticos han competido por ver quién lanzaba amenazas más duras, ávidos de ganarse el apoyo de un electorado que en los últimos días se ha escorado en favor de los partidos de la ultraderecha.

La escalada verbal terminó ayer con el mayor bombardeo a la franja de los últimos años. Y lanzó de paso un claro mensaje a la Casa Blanca, preparada para recibir a su nuevo inquilino, Barak Obama. Un mensaje de hechos consumados procedente de un país que durante la campaña electoral estadounidense dijo preferir al candidato republicano y que teme que Obama muestre una mayor comprensión hacia los palestinos que sus predecesores.

Tensa además la ofensiva de ayer la cuerda que une a Israel con Egipto; un país con el que firmó la paz en 1979, pero cuya población presiona para que el estado hebreo levante el cerco a la franja. El Cairo teme que un nuevo ciclo de violencia incremente la presión sobre sus fronteras como ya sucediera a principios de año. Pero teme sobre todo, que el cuanto peor mejor refuerce la popularidad de los todopoderosos Hermanos Musulmanes egipcios, en los que se inspira Hamás. Por eso, Egipto se ha declarado de nuevo dispuesto a mediar entre Israel y Hamás. “Egipto continuará sus contactos para preparar una atmósfera que conduzca al reestablecimiento de un periodo de calma”, dijo ayer el presidente egipcio Hosni Mubarak. Sus deseos de mediación tienen de momento pocos visos de prosperar. Anoche, proseguían los bombardeos en Gaza.

El País.com

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