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Honduras: abierta represión contra estudiantes y académicos de sociología y ciencias sociales…

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Reproducimos aquí esta denuncia, y expresamos nuestra total solidaridad con los estudiantes, docentes y trabajadores constantemente perseguidos y reprimidos por militares y policías al servicio del gobierno conservador impuesto después del golpe de estado perpetrado en el año 2009 en ese país hermano. Ahora la represión cae sobre los sociólogos reunidos en su Congreso Nacional, del mismo modo que golpea de manera permanente a todas las fuerzas democráticas del país.  Nuestro deber es mantener esta denuncia de manera constante y sin concesiones. E. Aquevedo

Adjunto esta denuncia del Dr Juan Almendarez, ex Rector  de la UNAH, contra  el ataque  Militar policial  que ocurrió el 6 de mayo, en el momento en que estabamos en la Asamblea de Clausura del II Congreso Nacional de Sociologia.
Saludos.
R. Briceño J

SUBASTA SANGRIENTA
(Honduras abierta a los Negocios)

Juan Almendares

Bajo el principio del placer (hedónico, individualista y corporativo) se ha iniciado de la forma más cínica la “Venta Abierta de Honduras” bajo el principio de aumentar la tasa de ganancia de la acumulación histórica del capital oligárquico  articulado  con las multinacionales.

Se trata de un proceso experimental destructor de la vida, biodiversidad y cultura. Es concesionario  de privilegios para las empresas mineras, madereras, camaroneras y represas.

Promotor de la dominación cultural y de la perdida de la soberanía alimentaria. Responsable directo de las condiciones paupérrimas: hambre miseria y sufrimiento de las comunidades originarias, garifunas, misquitas , campesinas y de la clase obrera

Dos instrumentos pretenden garantizar la Venta de Honduras: la guerra mediática multimillonaria y el aparato represivo integrado por  militares, policías, seguridad privada y sicarios. Ambos instrumentos   condicionan el pensamiento único y dominante de la oligarquía que aniquila la libertad de expresión y reprime la movilización de los sectores de oposición y resistencia.

El seis de mayo 2011  en horas de la mañana, se desarrolló una manifestación de 300 estudiantes del CURN de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en la ciudad de San Pedro Sula; lugar donde ocurrió el inicio de la operación “Honduras Abierta a los negocios” (Honduras Open For Business).

Inmediatamente hicieron presencia los cuerpos represivos del Estado, quienes  dispararon contra los manifestantes. Utilizaron  tanquetas y lanzaron varias decenas de bombas lacrimógenas.

El camarógrafo de Globo TV, Uriel Gudiel Rodríguez, fue hospitalizado a raíz de ser golpeado por una bomba lacrimógena,  arrastrado  por los cuerpos represivos  con el objeto de atenazar  la libertad de expresión

Condenamos la Venta de la Patria y la violación de los derechos humanos por  los cuerpos represivos del Estado y el atentado contra el camarógrafo de TV Globo.

En igual forma señalamos  que la invasión de los cuerpos militares y policiales a la UNAH y a la Universidad Pedagógica han ocurrido con frecuencia después del golpe militar del 28 de junio del 2009; a vista y paciencia  y en algunos casos a petición de las autoridades universitarias.

Sin embargo a pesar de la persecución, trauma , terror  y tortura de docentes y estudiantes comprometidos con la justicia social y los derechos humanos no ha sido posible castrar la conciencia de la resistencia docente estudiantil.

Repudiamos todo proceso de invasión militar , policial y de seguridad  privada  al  Alma Mater y a la Universidad Pedagógica Francisco Morazán y  la cacería de las ideas patrióticas  que defienden la vida, dignidad histórica y la autodeterminación de los pueblos

La unidad docente estudiantil y de toda la comunidad universitaria con el pueblo en resistencia es esencial para que nuestra Patria no sea una vulgar mercancía.   ¡Total rechazo a la subasta sangrienta!¡Alta es la noche y Morazán vigila!

Tegucigalpa 6 de mayo 2011

Ecuador: “En el país todos los cuadros de inteligencia trabajaban para la CIA”. Entrevista a R. Correa

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  • Hay grupos con vinculación política a los que no les interesa la democracia, sino mantener sus conductas represivas, afirma
  • No podemos claudicar ante balas asesinas; sería traicionar a los que murieron el día de la intentona golpista, señala

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El presidente Rafael Correa habla con el pueblo ecuatoriano tras la conspiración en su contra, el 30 de septiembre pasadoFoto Reuters

Blanche Petrich, Periódico La Jornada
Lunes 25 de octubre de 2010, p. 2

Quito, 24 de octubre. El presidente Rafael Correa llega con un poco de atraso a su oficina en el Palacio de Carondelet, donde ha citado a La Jornada, porque antes ha ido a visitar en el hospital infantil a un niño de 11 años que el 30 de septiembre, entre el caos y la violencia desatada, recibió un disparo de bala expansiva en la pierna. El chico sufrió dos paros cardiacos pero por fin, casi al mes de los sucesos, se restablece satisfactoriamente.

Durante la entrevista Correa se expresa a ratos con una franqueza poco común en jefes de Estado: Estamos ciegos, en ceros, en materia de inteligencia para la seguridad interna. Indignado con los sectores que participaron en la conspiración, incluidas las organizaciones indígenas que ahora hacen política en alianza con la oposición de derecha. Cauteloso antes de avalar la lealtad de las fuerza armadas a su gobierno: se portaron muy profesionales. No todos, pero en general. Ahí también hay infiltración.

Basta con ponerle el tema de las horas de peligro que vivió el 30 de septiembre sobre la mesa para que reviva con vehemencia y evidente tensión los tres o cuatro momentos en los que sintió que podía morir, sobre todo durante el tiempo que estuvo retenido en el Hospital de la Policía: “Hubo un momento en el que lo único que hice fue rezar un padrenuestro y acostarme en el piso de la habitación. Más que miedo sentía indignación por la traición de esa gente. Y tristeza. Si me tocaba morir dejaba este proceso a medias, dejaba a mi familia, mis hijos.

En una sociedad civilizada, con gente como los golpistas no se conversa: se aplica la ley. Desencantado: Yo me siento como un perdedor; todos perdimos. Y retado: No vamos a claudicar, vamos a radicalizar este proceso. Es una deuda con la ciudadanía heroica que salió a la calle a defender la democracia.

Pero lo que de verdad lo enoja es la estrategia de sectores conservadores, repetida por medios de peso como CNN y The Washington Post, de negar que lo de hace un mes fue un complot: “Niegan el intento de asesinato del presidente, niegan que estuve secuestrado, dicen que esto es un show. ¿Quién se puede tragar esa piedra de molino? Ahí están las pruebas, ahí están los muertos, ¡por Dios!”

Es un dolor personal. Y se le nota. Alguien cercano al presidente nos contaría que en las primeras horas del conflicto, cuando se presentó al regimiento Quito para atender la protesta de los policías y se vio acosado y gaseado por éstos, uno de los sublevados llevaba un bate y le lanzó un golpe que iba directo a su rodilla lesionada, que lo tiene ya desde hace meses entrando y saliendo del quirófano, usando muletas y hasta silla de ruedas. Un escolta se interpuso. Le fracturaron el tobillo.

Más tarde otro guardia, uno de sus más cercanos, se quitó el chaleco antibalas para colocárselo al presidente. Le tocó una bala en la espalda y se teme que quede parapléjico. Finalmente, otro más, joven del Grupo de Operaciones Especiales, cayó abatido en el momento del rescate cuando cubría con su cuerpo la ventanilla de la camioneta sin blindaje en la que sacaban al presidente en medio de un intenso tiroteo.

Después de Zelaya, el siguiente soy yo

–Después del golpe a Manuel Zelaya, en Honduras (28 de junio 2009), usted declaró: yo soy el que sigue. ¿Qué señales veía usted entonces?

–Desde el primer día de mi gobierno vivimos una conspiración permanente, como todos los gobiernos del cambio en América Latina. Qué casualidad que somos nosotros –2002 Venezuela, 2008 Bolivia, 2009 Honduras, 2010 Ecuador– los que hemos sufrido intentos de golpe. La posibilidad de que esto sea casualidad es nula. ¿Por qué? Porque estamos cambiando las cosas.

–Sorprende la forma en que usted reconoce que las estructuras de inteligencia han sido penetradas por la CIA.

–Es que es así. Cuando yo llego al gobierno, sinceramente, por mi origen académico, ese tema ni siquiera era una prioridad. Fue mi gran error. ¿Qué es lo que me devuelve a la realidad? El primero de marzo de 2008, cuando tuvimos evidencia de que las instancias de seguridad del Estado ecuatoriano conocieron con anticipación del ataque colombiano a Angostura y no nos informaron. Le avisaron a la embajada de Estados Unidos.

“Ahí nos damos cuenta de que esas unidades recibían presupuesto de EU. Se forma una comisión que se pone a investigar y entre sus recomendaciones está desmantelarlas. Tenemos evidencias de que su jefe, el coronel Mario Pazmiño, era empleado de la CIA.

Cuando lo despido y decidimos que somos nosotros los que vamos a nombrar a la directiva de la unidad, la embajada de Estados Unidos decide llevarse el equipo que había dado. Pero los directores no sólo les dan los equipos, sus camionetas, las computadoras, sino ¡la información de las computadoras! Imagínese el servilismo de esta gente.

–¿Qué tan grande fue el boquete que se le hizo a la seguridad interna?

–Quedamos en cero. Todos los cuadros de inteligencia trabajaban para la CIA. Hemos tenido que buscar cuadros alternativos, algo que no se forma de la noche a la mañana. Recién en 2009 logramos aprobar la ley del sistema nacional de inteligencia.

–¿Esta debilidad es lo que se manifestó el 30 de septiembre?

–Por supuesto. Hubo traición en ciertos sectores de inteligencia de la policía.

–¿Y de las fuerzas armadas?

–También. El partido Sociedad Patriótica estuvo involucrado. Su origen es militar. Hay núcleos duros que, según consta en el informe de la Comisión de la Verdad, atentaron contra los derechos humanos y se sienten identificados con estos partidos.

–¿A esta hora usted puede confiar en la lealtad de las fuerzas armadas?

–Bueno, se portaron profesionalmente. No todos. Y en general tienen un agradecimiento con este gobierno, ya que les hemos duplicado el salario, los hemos equipado. Cuando llegamos los encontramos en un estado de indefensión. Sólo 7 mil, de 42 mil policías, tenían armas. Los dotamos con patrullas, municiones, equipos de telecomunicaciones. Lo mismo en la Fuerza Aérea. Al principio no teníamos prácticamente nada, ni helicópteros. Ahora tenemos ya 14 Super Tucanos.

Pero hay grupos duros con vinculaciones políticas a quienes no les interesa ni la Fuerza Aérea ni la democracia, sino mantener sus privilegios y sus conductas represivas.

–¿Que mecanismos tiene la ciudadanía para defenderse de conspiraciones de este tipo?

–En esto Hugo Chávez y Evo Morales nos llevan ventaja. Chávez viene de una formación militar, conoce de esto y ha transformado el inmenso capital político que tiene en estructuras organizadas. Evo viene de los movimientos sociales, de una larga lucha, y tiene el apoyo de todas esas bases. En Ecuador el proyecto de Alianza PAIS es una reacción de la ciudadanía ante tanto desastre, tanto saqueo. Y sinceramente no soy experto en cuestiones militares o policiacas. El desafío de la revolución ciudadana es transformar el apoyo popular que tenemos en estructuras movilizadas como la mejor manera de disuadir estas intentonas.

Desencuentros

–Usted viene de la academia, pero de la mano de un movimiento popular. Ecuador en los 90 fue pionero en la participación del movimiento indígena. ¿Ésa ya no es la base de su gobierno?

–Tenemos el apoyo de muchos movimientos sociales, pero cuidado: se ha manoseado mucho el nombre de movimiento social. Ahora cualquier cosa es movimiento social, cuando muchos de sus dirigentes son en realidad políticos fracasados que perdieron en las elecciones y hacen política desde sus estructuras para imponer su agenda.

“Hay un movimiento social e indígena que está con el status quo, con la derecha. Hay que separar la miel de la cizaña. Tiene razón en que el despertar del movimiento indígena de Ecuador en los 90 fue el movimiento social más importante de América Latina. Y nosotros estamos con ellos.

Pero se ha distorsionado mucho esa pureza inicial. Ese movimiento hizo un partido político, Pachakutik. Su directiva está tomada por ciertos líderes que votan con la derecha, y el 30 de septiembre pedían la renuncia del presidente. Es una pena enorme. La CONAIE y Pachakutik han perdido totalmente la brújula.

–El primer pronunciamiento de la CONAIE fue de rechazo al golpe.

–Después se desdijeron. Los asambleístas de Pachakutik estuvieron y están con los golpistas. Tibán hace unos días usó expresiones muy groseras. Dijo que si el presidente hubiera muerto no era por valiente, sino por cojudo. Su hermano, dicho sea de paso, es policía y está preso.

–¿Descarta usted un rencuentro con estos sectores?

–No. Yo estoy abierto. Pero ojo: movimiento indígena como proceso histórico de emancipación, ahí estamos totalmente de acuerdo. Nuestro gobierno es de los indígenas. En las elecciones pasadas donde sacamos mayor votación fue en la provincia de Embaburo, con mayor población indígena del país. Con los dirigentes de la CONAIE, con su miopía, con las barbaridades que han dicho –me han llamado genocida, xenófobo, etnocida–, con ellos va a ser muy difícil.

Obama, de confianza

–Habla de la penetración de la CIA, pero no del gobierno estadunidense. ¿Cual fue su papel en este episodio?

–Como gobierno, yo creo que Estados Unidos aquí no intervino. No excluimos la participación de ciertos sectores que actúan incluso contra el presidente Barack Obama. De ellos no tengo ninguna prueba, pero no excluyo que hayan intervenido de algún modo. Lo que sí excluyo, por la confianza que les tengo, es a Hillary Clinton y al presidente Obama.

–¿Dice que es de confianza su relación con Obama?

–Él me llamó un par de veces después del 30, muy cortés, preocupado por lo que se decía en ciertas publicaciones. Me aseguró que no tuvo nada que ver. Le respondí que no tenía que darme explicaciones. Es buena persona, pero no ha podido cambiar la inercia de gran parte del aparato político de Estados Unidos.

–La versión de que el 30 de septiembre no hubo un intento golpista ha encontrado mucho eco. La duda ha calado. ¿Qué se pretende negando las evidencias?

–La ignorancia de la derecha y de ciertos medios de comunicación es tal, que ni siquiera conocen que una de las categorías básicas de sociología política latinoamericana es que cualquier levantamiento de fuerza pública ya se considera un golpe de Estado. Lo que hubo fue una agenda política que se puso en marcha desde el momento en que yo llego al Regimiento Quito y cercan la caravana presidencial. Ahí estaba el lugarteniente del coronel Lucio Gutiérrez (ex presidente golpista y derrocado a la vez, fundador del partido opositor Sociedad Patriótica), Fidel Araujo, con chaleco antibalas dirigiendo la operación. (Araujo fue detenido sin derecho a fianza el 5 de octubre). En sus declaraciones ha dicho que estaba ahí porque había ido a visitar a su mamacita que estaba cerca.

–¿Por qué esta estrategia?

–Porque nos tratan de desacreditar. Niegan el intento de asesinato, que estuve secuestrado. Ahí están las pruebas, ahí están los muertos, los registros de las telecomunicaciones de las radiopatrullas con la orden maten a Correa. ¿En una protesta policial por mejoras salariales tratas de tomarte las antenas de televisión, la televisora oficial, cierras el aeropuerto? Creo que con estas mentiras están cayendo en ridículo. En buena hora.

De La hoguera bárbara y la cercanía de la muerte

–Estos días, a propósito del plan B, el del magnicidio, hay quienes han recordado el libro La hoguera bárbara, sobre el brutal asesinato, hace un siglo, de Eloy Alfaro.

–El relato de Alfredo Pareja sobre cómo arrastraron hasta la muerte a nuestro líder liberal. No, no me voy a comparar con Eloy Alfaro, el único que ha hecho una verdadera revolución en este país y que para nosotros es una inspiración. Pero esto que pasó el 30 sí tuvo mucho de bárbaro. Vengo de visitar a un niño que a tres cuadras de aquí fue herido ese día. Estos desalmados le dieron 17 balazos a una ambulancia, hirieron al conductor y al asistente y en esa balacera una bala le atraviesa la pierna al menor.

–¿Qué pasó por su cabeza, pensó que de verdad podía morir?

–Sí, claro, no en uno, sino en varios momentos. Ahora sé que cuando a mí me llevaban al hospital, entre los gases y los sublevados que me golpeaban, el director del Hospital de la Policía (César Carrión) mandó poner candados para que no pudiéramos entrar. La seguridad mía tuvo que rastrear el área, penetró por otro lado, quitaron los candados y abrieron. Luego declaró a CNN que yo no estuve secuestrado, sino que estuve perfectamente atendido.

“¿Cual es la verdad? Que cuando nos llevan a emergencias no nos dejan salir, tuvimos que refugiarnos en el tercer piso con la poca seguridad que tenía en ese momento y cerramos la puerta. La quisieron tumbar. Siempre estuvimos acorralados, hasta que llegó una unidad de elite a darnos resguardo.

Hubo tres o cuatro momentos en que sí sentí la muerte muy cerca. Uno, cuando golpeaban la puerta del tercer piso estos salvajes para buscarnos. No nos venían a saludar, ¿verdad? Y después…

Correa se detiene unos segundos, da un gran suspiro. Es notorio que está reviviendo momentos de gran intensidad. Se repone instantáneamente y sigue:

“Después viene mi seguridad y me dice que interceptó comunicaciones con la orden de matarme, que ya vienen, están subiendo francotiradores. Se oía la balacera. Yo lo único que hice fue rezar un padrenuestro y acostarme en el piso de la habitación.

“Otro momento fue durante el rescate. Balas por todos lados. Llegaron a rescatarme en una silla de ruedas, tengo 25 puntos en la rodilla de la última operación. No se podía salir por la puerta principal. Tuvieron que esconderme unos 10 minutos en un cuartito de limpieza, oscuro. Dieron la orden de salir por atrás y ahí también nos balearon. Con todo mi equipo sentíamos la muerte muy cerca, pero hubo mucha serenidad.

–Perdón por la pregunta, pero ¿qué sintió?

–Más que miedo, una indignación enorme por la traición. Y tristeza. Si me tocaba morir dejaba este proceso a medias, dejaba a mi familia, mis hijos. (sacude la cabeza casi imperceptiblemente.)

Hubo cinco muertes y decenas de heridos entre mi gente. Es un verdadero milagro que esté vivo, porque ¡cómo nos dieron bala!

–Políticamente, ¿cómo se siente ahora? ¿Cuales son las perspectivas de su proyecto?

–Dicen que el 30 de septiembre hubo una victoria porque aumentó nuestro índice de popularidad. Pero yo me siento un perdedor. Renunciaría a esos puntos de popularidad si pudiera volver a la vida a estos jóvenes que murieron ese aciago día. Tengo a mi escolta en un hospital en Estados Unidos. Dios quiera que no quede parapléjico. Todos perdimos.

–¿Es hora de cambiar, de frenar la revolución o, por el contrario, de radicalizar algunas medidas?

–Por supuesto, radicalizar. ¿Cambiar qué, por qué? Si tenemos más apoyo que nunca. No podemos claudicar ante balas asesinas. Sería traicionar a los que murieron ese día, a esa ciudadanía heroica que salió desarmada a defender la democracia. Reconciliar con criminales es imposible, eso sería permitir la impunidad. Vamos a continuar. Aún más: radicalizaremos la revolución.

Escrito por Eduardo Aquevedo

25 octubre, 2010 a 20:48

Honduras: un partido de ajedrez cercano a un desenlace (¿tablas o mate?)…

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  • Seguimos en Honduras

  • Negocia el embajador estadunidense una solución a la crisis hondureña

Por Santiago O’Donnell

HONDURAS-MILIT3 Seguimos en Honduras. Metidos en la embajada brasileña junto al presidente legítimo Manuel Zelaya. Con Doris García Paredes, ministra de la Mujer del gobierno zelayista, al teléfono, haciéndonos sentir que estamos ahí. Cercados. Con militares en la vereda, con militares ocupando todas las casas que nos rodean. Pero sintiendo la hospitalidad de Brasil, el apoyo de Estados Unidos, el apoyo del mundo, sintiendo la resistencia en las calles de Honduras, esa resistencia que crece día a día a pesar de y por causa de la represión. Con esperanza, pero también con miedo. Miedo a lo que pueda pasar porque al señor dictador no se le mueve un pelo y no parece entender lo que está haciendo. Todo eso nos transmite García Paredes, una de las siete mujeres y cincuenta y tres hombres que viven en la embajada desde el lunes de la semana pasada. Veinte minutos que dura la comunicación. Hasta que se corta.

“Estamos a la expectativa, como siempre que hay avances en el diálogo en el marco de las relaciones internacionales, aunque a algunos sectores nacionales que quisieran estar no se les ha permitido participar”, dice la ministra, horas después de recibir la visita de una delegación de legisladores brasileños, mientras aguarda la llegada de una comisión de la OEA. “Esperamos que pronto se resuelva esta crisis, que el régimen de facto recapacite.”

Dice que la vida en la embajada es llevadera. Que está llena de actividades, que se festejaron varios cumpleaños con mucha alegría, incluyendo el de Zelaya, que celebran misas en el patio y que están llenos de actividades políticas que empiezan temprano a la mañana con las reuniones de los distintos equipos de crisis, y que sigue con las actividades del presidente, las de la primera dama Xiomara Castro, la atención a la prensa internacional, que siempre hay algo para hacer.

“También hay momentos tristes. Los ataques de los gases se sienten en muchos cuerpos todavía hoy. Sufrimos una invasión electrónica. Tenemos las comunicaciones interceptadas, muchas veces interrumpidas. Tenemos un cerco militar. Las casas de los frentes y los laterales fueron desocupadas y los militares tienen el control. Cada día es incierto, cada noche también. A partir de las seis de la tarde nos apuntan con un faro y nos encandilan toda la noche. Hay una tensión latente. Nos amenazan con mensajes que nos llegan por celular.”

Dice que está optimista porque el presidente Zelaya se muestra dispuesto al diálogo, recibe a la gente que lo viene a visitar, busca acuerdos, habla con el obispo, habla con todos.

Pero ése nunca fue el problema, contestamos. Desde que lo sacaron de su casa en pijamas, Zelaya siempre se mostró predispuesto al diálogo. El que no cede es el dictador.

“El siempre ha dicho que no va a renunciar, lo ha dicho reiteradas veces, Pero tiene que reconocer el entorno internacional. Si nos llevamos por lo que dicen los medios que apoyan a la dictadura y que nos llaman para darnos noticias, la verdad es que ellos van a continuar en su posición, cerrados, a pesar de lo que dice la comunidad internacional y de la resistencia que lleva 97 días en la calle, manifestándose de forma pacífica. Nos dicen que se están colocando bombas en el exterior de la embajada, en puntos estratégicos, preparándose para un día desalojar la embajada. Pero no les damos entero crédito a las versiones, ya que la Convención de Viena dice que las embajadas deben ser respetadas por las autoridades.”

¿Pero se siente segura?

“No, segura no, porque la fuerza militar es muy dura. Nos tiraron bombas lacrimógenas. Atacaron a los manifestantes que estaban frente a la embajada. Pero el pueblo ha despertado y ha reaccionado firme contra este golpe.”

¿Y en la embajada de Brasil se siente más segura que en otras embajadas?

“Claro, es la sexta potencia en el mundo y para nosotros es fundamental. Yo siento empatía por el pueblo brasileño. En mi caso estoy muy contenta de conocerlos y de compartir las actividades cotidianas, desde el aseo a la mañana hasta las conversaciones tarde en la noche. La visita de los congresistas brasileños ha sido muy provechosa, muy importante, han reiterado el apoyo de Brasil al sistema democrático en America latina. Nos contaron que han tenido encuentros con otros sectores del régimen de facto y que les expresaron su compromiso con la defensa plena del sistema democrático, después vinieron acá y nos dijeron que querían conocer las condiciones en que vivíamos en la embajada. Fueron muy cordiales. Tener esa relación estrecha nos animó mucho, para el pueblo hondureño que lucha es muy importante Brasil.”

¿Y Estados Unidos los apoya?

“Claro. Entiendo que hay un vínculo directo del señor presidente (Zelaya) con ese país y con todo el concierto de naciones. Están muy comunicados. Estados Unidos tiene una influencia muy grande y ha estado apoyando en un nivel muy importante.”

Dejamos la embajada por un momento. La semana pasada un diplomático que participa en las negociaciones había advertido: “Ahora se le va a hablar a Micheletti de otra manera”. El caso hondureño había llegado al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la amenaza del uso de fuerza estaba implícita en el texto leído por la embajadora estadounidense ante la ONU, Susan Rice. Estados Unidos no se va a meter ni loco, menos una administración demócrata, menos Obama, menos con un frente abierto en Afganistán.

Pero Brasil asoma como potencia. Brasil mundialista, Brasil olímpico, Brasil dueño de grandes reservas petroleras, Brasil pilar del BRIC. Brasil quiere hace mucho un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Brasil acaba de hacer una megacompra de armamento francés que incluye tanques y cazas de última generación y varios submarinos, entre ellos uno de propulsión nuclear. Lula tuvo que salir a decir el mes pasado que no estaba entrando en una carrera armamentista. Micheletti dijo la semana pasada que si invadía el país “una fuerza latinoamericana” le ordenaría a su ejército que no disparara ni un tiro contra sus “hermanos”. Casi una invitación para intervenir. Folha de Sao Paulo informó que ya hay planes trazados. El canciller Celso Amorim tuvo que salir el martes a desmentir que Brasil fuera a invadir. Pero esto es como en el fútbol: cuando un presidente sale a ratificar a su entrenador, quiere decir que el entrenador está en la cuerda floja.

Si Micheletti aborta o estira indefinidamente la negociación mientras fuerza las elecciones, quedará demostrado que las amenazas no sirvieron de nada. Ni hablar si asalta la embajada para detener a Zelaya. Ahí sí se pudre todo. No suena razonable, pero Micheletti ya dijo que está jugado, que está como Galtieri con las Malvinas.

Entonces Lula podría justificar su gasto militar. Más allá de las vagas amenazas que se ciernen sobre Amazonia y la bases militares que su aliado Estados Unidos ha instalado en la vecina Colombia. Y Brasil se convertiría en el gendarme de la democracia en América latina. Y la Carta Democrática de la OEA por fin tendría dientes. Y la región pasaría a tener una potencia dominante, algo muy parecido a lo que en el siglo pasado se llamaba “imperio”.

Pero falta. Podría no ocurrir en Honduras, pero sí en la próxima crisis. La realidad es que Brasil sólo intervendría bajo mandato del Consejo de Seguridad y no está ni cerca de conseguir los votos necesarios. Pero bueno, la situación es fluida y no se puede descartar nada.

Volvemos a la embajada. La ministra es consciente del peligro. No quiere sangre. No quiere más muertos.

“Hay un marco de referencia que es el acuerdo de San José. Ahora hay que firmarlo y acordar los medios de ejecución y las garantías. El presidente está aquí, vino con un plan pacífico y de apertura plena al diálogo. Si no hubiera regresado al país, otra hubiera sido la referencia y otras las condiciones. Pero él ha llamado al diálogo. Ha mostrado su filosofía en contra de la violencia y se ha mostrado totalmente a favor de una política de Estado de mantener una actitud pacífica. Las determinaciones las dará el tiempo. En agosto fue un tiempo, en septiembre fue otro y ahora que estamos casi a las puertas de las elecciones el tiempo es otro. Este es un tiempo positivo. El pueblo hondureño ha demostrado que está vivo y que está unido. Mientras el presidente esté aquí en actitud pacífica y el acuerdo esté sobre la mesa, seguiremos insistiendo con el diálogo. Cuando no esté, o si pasamos las elecciones y todo sigue igual, entonces otro será el análisis. Reconocemos que la comunidad internacional ha reaccionado y sigue reaccionando, y que el hilo conductor diplomático-jurídico no se puede interrumpir, se tiene que respetar, y Zelaya siempre ha sido respetuoso del orden internacional.”

Queda picando lo del pueblo hondureño, que la ministra menciona a cada rato. ¿Por qué dice que el pueblo ha reaccionado?

“Porque ahora está organizado en cada uno de los municipios de los dieciocho departamentos que tiene el país. La resistencia se ha reorganizado y tiene una estructura organizativa a nivel nacional. En julio y agosto no se tenía ese nivel de coordinación. Recién en el mes pasado empezamos a tenerla. Ha habido una maduración de la situación a medida que el pueblo tomó conocimiento de lo que estaba pasando.”

Entonces seguimos en Honduras, metidos en la embajada de Brasil, con el presidente legítimo, cercados, esperanzados, con un pueblo que reacciona, respetando los tiempos del orden internacional.

sodonnell@pagina12.com.ar

La jefatura del ejército participó en la reunión OEA-Micheletti, revela la resistencia

Negocia el embajador estadunidense una solución a la crisis hondureña

Es imposible la vuelta a la democracia bajo el estado de sitio, dice editorial del diario Tiempo

Divididos, los partidarios del régimen dictatorial; empresarios, por el retorno con condiciones

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Zelaya, su mamá y seguidores cantan y bailan en la embajada de Brasil en Tegucigalpa.Foto Reuters

Arturo Cano, Enviado de La Jornada

Tegucigalpa, 3 de octubre. Los golpistas se dividen, en medio de una maraña de versiones sobre el desenlace que el diálogo, auspiciado por la Organización de Estados Americanos (OEA), tendrá la semana próxima. Hay un montón de propuestas y contrapropuestas luego de que la mediación de Óscar Arias fracasó y todo apunta a que la solución resultará de una combinación entre mecanismos internacionales y lo que se ha llamado el diálogo hondureño, resume el diputado Marvin Ponce, del Partido Unificación Democrática. A eso hay que añadir la negociación subterránea que encabeza el embajador estadunidense Hugo Llorens.

La salida negociada tuvo un momento clave la noche del martes 29 de septiembre, en la base aérea de Palmerola, a 70 kilómetros de esta ciudad, donde se reunieron el presidente de facto, Roberto Micheletti, y José Miguel Insulza, secretario general de la OEA.

Según fuentes de la resistencia al golpe, en la reunión participó también el comando conjunto de las fuerzas armadas hondureñas y la cita fue auspiciada por Estados Unidos, lo cual no es ningún secreto, pues ese país mantiene en el lugar una fuerza de 400 soldados que releva cada tres meses.

En dicha reunión se establecieron las bases de un diálogo que sería convocado por el gobierno de facto y aceptado por el presidente Manuel Zelaya Rosales, según han dicho funcionarios de la OEA.

La negociación ha dividido a las fuerzas que organizaron y apoyan el golpe de Estado, pues no se ponen de acuerdo sobre los términos del acuerdo, comenzando, claro, con la restitución de Zelaya en el poder político del país.

Mientras poderosos empresarios aceptan el retorno del presidente con poderes limitados, el régimen golpista de Micheletti ha abandonado el no definitivo para sustituirlo por la siguiente fórmula: no puede darse ningún acuerdo al margen de la Constitución. Empresarios y líderes políticos que hasta hace poco apoyaban el golpe han mostrado sus diferencias la semana que termina.

“Sólo un ex presidente y uno de los candidatos no se quieren convencer y siguen fuerceando por el regreso de Zelaya”, dice una de las columnas institucionales de El Heraldo. El ex presidente es, según la resistencia, Carlos Flores Facussé, dueño además de La Tribuna, competencia del primer periódico citado. Y el candidato Porfirio Lobo, aspirante a la presidencia por el Partido Nacional.

Cambiar de golpista

La Cámara de Comercio e Industrias del departamento de Cortés pide, en planas enteras de los periódicos, derogar el decreto que restringe los derechos humanos básicos y el proceso electoral actual. El dato destacable es que la capital de Cortés es San Pedro Sula, la única ciudad del país donde realmente hay industria.

Los empresarios del norte están con un acuerdo que implique el retorno de Zelaya, mientras que los del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (el organismo cúpula empresarial) están en contra, dice Ponce.

Entre los políticos hay quienes no sólo quieren dejar fuera a Zelaya, sino también a Micheletti. Hace días, el candidato a la presidencia del Partido Liberal, Elvin Santos, envió a su representante, Mauricio Villeda, a Alemania. Un día se publicó que andaba por allá y al siguiente, el presidente de la Fundación Friedrich Naumann, de corte liberal, envió una carta a Micheletti y Zelaya.

En la misiva, firmada por Wolfgang Gerhardt, se propone que un tercero asuma la presidencia, que la mediación no sea latinoamericana y que los dos se comprometan a no realizar actividades políticas durante cinco años: Una relección de Micheletti o Zelaya no debería ser negociable.

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Un payaso antigolpista se manifiestaFoto Reuters

La propuesta es leída aquí como la postura de Elvin Santos quien, sin aprender la lección mexicana, se presenta en campaña como el presidente del empleo.

La propuesta alemana es sólo cambiar de golpista, dice Ponce. Claro, también deja ver el temor del sector dominante liberal de un retorno de Zelaya a la política activa con un tercer partido que dispute el poder a los dos tradicionales.

El enjambre de Facussé

Hace un mes no quería saber nada de Zelaya, pero hoy el empresario Miguel Facussé –tío de Adolfo Facussé y fundador del clan que lleva su apellido– se pone negociador: “Dentro de este enjambre hay que poner a Micheletti y a Mel Zelaya a hablar, de ahí va a salir algo, creo que positivo”. Algo ha cambiado para que Miguel Facussé hable así, después de haber prestado el avión, dicen aquí, para sacar a la canciller Patricia Rodas del país.

El que no ha variado su posición es el también poderoso empresario Jaime Rosenthal, quizá el único, en la lista de los más ricos de Honduras, que está con Zelaya.

Hoy dice a través del editorial del diario Tiempo, de su propiedad: ¿Cómo es posible entablar un diálogo para solucionar la crisis política si la nación está bajo total estado de sitio, con todas las libertades y las garantías individuales suspendidas y todos los poderes del Estado confabulados con los militares para mantener a sangre y fuego el régimen dictatorial?

Según Tiempo, no puede haber elecciones en un escenario en el que todos los poderes son partícipes de la conspiración contra la democracia que pretende perpetuarse en el poder público, aumentando sus privilegios e impunidad y asegurándole a los militares el control absoluto de nuestro país.

El gobierno de facto habla a través del octogenario ministro de la presidencia Rafael Pineda Ponce, quien deja ver las objeciones de Micheletti y algunos de los sectores golpistas: “Se habla de armonía y de paz, de entendimiento… pero hay una tendencia marcada a obviar la vía de la legalidad, se camina por la vía de un arreglo que deje a un lado la Constitución y eso naturalmente no podemos admitirlo. Cualquier arreglo debe estar enmarcado necesariamente en lo que establece la Constitución”.

Pineda Ponce dice también que Honduras está a pocos días de una solución, sólo para después afirmar que la salida real, constitucional, sería la que se puede disputar dentro de 57 días que faltan para las elecciones.

En una entrevista mañanera con la televisión, el ministro Pineda se porta generoso sobre el decreto que estableció el estado de sitio: “Los sectores de la sociedad han comprendido que es mejor el respeto y la tolerancia que la confrontación y el tumulto… el decreto será derogado en el consejo de ministros el próximo lunes”.

El decreto se ha traducido en el cierre de Radio Globo y el Canal 36, en la disolución de varias marchas de la resistencia, en detenciones arbitrarias y el desalojo de las instalaciones del Instituto Nacional Agrario. Los 38 campesinos presos están en huelga de hambre desde el jueves por la tarde.

El conductor del noticiero más visto de la televisión, Jorge Zelaya, se deshace en halagos a la larga carrera política del ministro, quien agradece: Gracias, Jorgito, por sus expresiones tan cordiales y tan finas, las valoro y las interiorizo en lo profundo de mi corazón.

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Escrito por Eduardo Aquevedo

4 octubre, 2009 a 21:23

México, Tlatelolco 1968: la colusión del PRI con militares contra el movimiento estudiantil…

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Corona del Rosal, entre quienes pagaron a francotiradores que dispararon al Ejército en Tlatelolco

Probada, la colusión de militares y líderes priístas en matanza del 68

Según documento recién obtenido en el AGN, el grupo De la Lux surgió en 1960; también atacó en 1971

Foto

Imagen del 3 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas. Foto Armando Lenin Salgado

Gustavo Castillo García

Desde 1960, el entonces dirigente de la priísta Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), Alfonso Corona del Rosal, y Alfonso Martínez Domínguez, con apoyo de los militares –que luego se convertirían en generales– Manuel Díaz Escobar y Humberto Bermúdez Dávila crearon el grupo de choque que inicialmente se conoció como De la Lux, cuyos integrantes actuarían como francotiradores el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, afirma la historiadora María de Los Ángeles Magdaleno Cárdenas.

Para el 10 de junio de 1971, ese mismo grupo, entonces ya identificado como Halcones, participó en la represión contra maestros y estudiantes en la ciudad de México.

Con base en documentos obtenidos apenas el pasado viernes en el Archivo General de la Nación (AGN), la historiadora señala que para 1969, Corona del Rosal controlaba la zona de la Cuchilla del Tesoro, donde habitaban al menos 500 miembros de De la Lux, integrado por luchadores, boxeadores y locatarios de La Merced. “Los mismos que en 1971 entrenaban allí como halcones.

“Corona del Rosal mantuvo el comportamiento mostrado desde que fungió como líder del PRI en los años 50; constituyó lo que se conocería como la policía priísta, un cuerpo que vigilaba y espiaba a los militantes destacados y los dirigentes rivales.

“En su natal Hidalgo, desde 1952 creó un servicio de información para conocer las fallas del entonces gobernador Quintín Rueda Villagrán, a quien sucedió en el cargo. Para 1953, siendo gerente del Banco Nacional del Ejército, Fuerza Aérea y la Armada, comenzó a reclutar agentes a los que meses después comandaría desde la policía que operó dentro de las oficinas del PRI, partido que en 1956 lo postuló para ocupar el cargo de Ejecutivo local.

Financiaba a francotiradores

“El general, quien en 1968 se desempeñó como jefe del entonces Departamento del Distrito Federal, y uno de los aspirantes a suceder a Gustavo Díaz Ordaz en la Presidencia en 1970, financiaba a los francotiradores que dispararon contra el Ejército en la Plaza de las Tres Culturas, lo que desencadenó la matanza de estudiantes. Los documentos encontrados en el AGN demuestran la complicidad que tuvieron en el financiamiento de ese grupo personajes como Martínez Domínguez, ya que supo que desde la CNOP se pagaba a un grupo que se dice estaba conformado por 20 mil personas.

“La organización De la Lux surgió desde 1960, como señala un documento de la Secretaría de Gobernación clasificado como confidencial, el cual fue elaborado el 5 de julio de 1969. Otros oficios obtenidos también en el AGN refieren que el 4 de febrero de 1960, El Zorro Plateado, Manuel Díaz Escobar, jefe operativo de De la Lux, los francotiradores del 2 de octubre y los halcones en 1971, adquirió 40 pistolas y 25 revólveres Ruby Extra, calibres 22 al 38, según las relaciones de las armas importadas con permisos del Departamento de la Industria Militar, y certificados expedidos por el consulado general de México en Nueva York”, explicó Magdaleno Cárdenas, quien en su momento fue encargada del área documental de la ex fiscalía para movimientos políticos del pasado.

Señala que los documentos encontrados establecen “que en la conformación y actividad del grupo que de manera sistemática reprimió los movimientos sociales de 1960 a 1971, principalmente en la capital mexicana, estuvieron involucrados Alfonso Corona del Rosal, Alfonso Martínez Domínguez, Manuel Díaz Escobar, Humberto Bermúdez Dávila (jefe del Estado Mayor Presidencial, EMP, durante el gobierno de José López Portillo); Eliud Ángel Casiano Bello (general brigadier y subjefe administrativo del EMP en 1984, Luis Gutiérrez Oropeza (jefe del EMP durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y quien otorgaba las licencias para que Díaz Escobar se desempeñara como secretario general de la CNOP –oficialmente desde 1961– y quien también daba autorización para que Bermúdez Dávila fuera secretario particular de Corona del Rosal)”.

El documento confidencial de julio de 1969 señala: “estaba un grupo de 14 personas platicando que pertenecen al grupo De la Lux que sostiene el señor Lic. Alfonso Corona del Rosal, y que agrupa aproximadamente a 20 mil gentes, de las cuales 5 mil tienen un sueldo de 70 pesos diarios trabajando en la campaña política (…) a favor de Corona del Rosal; este grupo viene actuando desde hace 9 años, y su última actuación fue en la campaña del señor Lic. Díaz Ordaz; en el grupo De la Lux se encuentran adheridos y controlados por el licenciado Alfonso Carrillo, empleado de mucha confianza de Corona del Rosal, locatarios de La Merced principalmente, así como de la Unión libre de Boxeadores, luchadores y gimnastas, tranviarios, empleados subalternos del Depto. del DF; en las pasadas orgías (sic) estudiantiles, este grupo se dedicó a contraatacar a los estudiantes de leyes y otras escuelas, y para identificarse entre ellos usaban un guante blanco en la mano derecha”.

Se debe recordar que en 1968 (un año antes de que escribiera el oficio de referencia) en México se gestó un movimiento estudiantil, y que el 2 de octubre, en la Plaza de las Tres Culturas, hubo una matanza generada por francotiradores que dispararon a los soldados allí apostados; se identificaban igual que el Batallón Olimpia y un grupo de empleados de la Secretaría de Gobernación: con un guante blanco en la mano derecha.

LA JORNADA

Escrito por Eduardo Aquevedo

4 octubre, 2009 a 8:27

Zelaya, Presidente de Honduras: “Nunca voy a renunciar a mi vuelta”…

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DIALOGO EXCLUSIVO CON MANUEL ZELAYA, PRESIDENTE LEGITIMO DEPUESTO DE HONDURAS

Moderando sus palabras a pedido de los negociadores estadounidenses, sostiene que “los usurpadores se van a ir por las buenas o por las buenas”, y llama a aumentar la presión local e internacional contra el régimen golpista.

HONDURAS-PRESID1 Por María Laura Carpineta

Eran casi las 22, acababa de cenar y estaba cansado; había empezado su día en Washington y lo terminaba en Guatemala. Al día siguiente partiría a Managua, la ciudad que eligió para su exilio forzado. Manuel Zelaya está cansado de tanto viajar. Pide disculpas por su voz gastada y por el tono serio que no puede terminar de sacudir. Después de dos meses de recorrer el continente en busca de apoyo para recuperar la presidencia de Honduras, el estanciero de 56 años que hizo de su sonrisa y su buen humor una marca registrada parece estar perdiendo el optimismo.

Siempre correcto y amable, Zelaya atendió por teléfono el viernes por la noche a Página/12 y habló hasta que el cansancio lo venció. Ya no lanza amenazas y advertencias como en su última aventura en la frontera entre Nicaragua y Honduras, cuando por segunda vez intentó, sin éxito, volver a pisar su tierra.

Casi un mes después, Mel, como lo bautizó su familia y el pueblo hondureño, moderó sus palabras, sus formas y sus demandas. Según confió a este diario una fuente de su entorno, lo hizo por pedido de los negociadores estadounidenses que lideran el diálogo con los golpistas. “Los usurpadores se van a ir por las buenas o por las buenas”, aseguró el mandatario, que hace apenas un mes amenazaba con entrenar una guerrilla para enfrentar al régimen de facto.

Zelaya acaba de recibir de Washington el espaldarazo que buscaba y no hará nada que pueda incomodar a su más importante aliado en esta cruzada por recuperar el poder. Pero aunque consiguió que Hillary Clinton rechazara las próximas elecciones hondureñas, prometiera suspender todas las visas y cortar los fondos a la dictadura, no suena emocionado. Su cautela y su negativa a imponer nuevos plazos o ultimátums son la mejor prueba de que los golpistas no cederán rápido, y él lo sabe.

–¿Lo desilusionó no conseguir la declaratoria de golpe del gobierno norteamericano?

–La declaración que se dio va más allá que una simple clasificación de la crisis de Honduras. El documento que la secretaria de Estado emitió fue aún más fuerte. Dice que en Honduras, además de haber habido un golpe de Estado, hubo una alianza entre los poderes fácticos, el congreso, la Justicia y los militares. Eso era más de lo que nosotros esperábamos, porque significa que Estados Unidos comprende que lo que hubo fue una conspiración contra mi gobierno, contra la democracia hondureña. Para nosotros la declaración de Washington fue sin dudas satisfactoria.

–¿Cuál es el próximo paso?

–A nivel internacional se está haciendo bastante. Hay declaraciones muy contundentes. Brasil, Estados Unidos, la Unión Europea, el Banco Mundial, el BID y el FMI están tomando acciones específicas. Se han parado préstamos, levantado las visas, retirado embajadores. El régimen de facto está bloqueado, rodeado y con fuertes problemas internos. Dentro del país, además, las manifestaciones son continuas y de a poco se ven señales de una creciente crisis económica.

–Pero aun así los golpistas no dan ni un paso atrás. ¿Lo sorprendió este nivel de intransigencia?

–Entiendo que estas actitudes sean nuevas para la comunidad internacional, pero yo he sufrido esa intransigencia y esa soberbia de la elite económica que monopoliza todas las actividades económicas de mi país –petróleo, alimentos, los bancos, el comercio, los medios– durante los tres años y medio que estuve en el gobierno. Estamos lidiando con una elite que no permite el libre mercado ni la competencia, que desde siempre estuvo protegida por leyes para no pagar impuestos y para ser intocable. Esa intransigencia cultivada durante décadas hoy se manifiesta a través de las armas. Las elites buscaron ayuda en un reducto de la época de los ’80 para poder reprimir, asesinar e instalar un gobierno de terror sin limitaciones ni cuestionamientos.

–Entonces, ¿cuál es el próximo paso para ustedes, ahora que cuentan con un apoyo contundente de todo el continente?

–Nosotros continuaremos presionando a los que usurparon el poder hasta que lo devuelvan. Necesitamos un bloqueo internacional, político y económico total y, también, aumentar la presión de la resistencia en Honduras. Al mismo tiempo estamos impulsando métodos alternativos.

–¿Qué son métodos alternativos?

–Son estrategias de resistencia efectivas con el fin de desalojar a los usurpadores del poder. Pueden ser estrategias políticas, sociales, una forma de trabajo del pueblo, el boicot al sistema del Estado. En otras palabras, acciones contundentes que van a hacer que los usurpadores se vayan por las buenas o por las buenas.

–¿Eso incluye también un nuevo intento de volver al país por la frontera o por avión?

–Por supuesto. Nunca voy a renunciar a mi aspiración a volver a mi país a recuperar la misión que me encomendó en las urnas el pueblo hondureño por cuatro años, ni un día más ni un día menos.

–¿Qué sanciones deberían tomar los países de la región para garantizar ese bloqueo total que usted reclama?

–Aún quedan medidas por tomar, especialmente sanciones contra el comercio y la economía. Tanto Europa como Estados Unidos podrían asestarle un fuerte golpe a la dictadura allí.

–¿No teme las consecuencias que ello podría producir en un país tan pobre como Honduras?

–Sé que hay un peligro, de hecho hay bastante riesgo. Pero estoy decidido a hacerlo aunque tenga que pagar los costos. Está en juego la democracia y el futuro de mi país.

–Si los golpistas accedieran al Plan Arias y usted volviera al poder, ¿aceptaría las elecciones de noviembre, a pesar de que la campaña ya comenzó bajo censura y represión?

–Mi país está viviendo en la ilegalidad. Un régimen ilegal no puede garantizar la libertad de elección, mucho menos cuando hay represión contra el pueblo y persecución política contra los candidatos. La sucesión presidencial está ahora seriamente cuestionada tanto en Honduras como en el exterior. Pero mi retorno garantizaría la reconstrucción del pacto social y el proceso electoral revitalizaría la confianza en el país y sus líderes.

–Y en ese proceso electoral, ¿apoyaría a algún candidato?

–Tengo muchos candidatos. Soy un dirigente político con 30 años de lucha. Apoyo a candidatos a alcaldes, diputados y corporaciones regionales, en varios partidos, no sólo en uno.

–¿Tiene un candidato presidencial? Tanto el de su partido como el favorito apoyaron abiertamente el golpe desde el primer día…

–Ningún ciudadano que haya colaborado o participado en el golpe va a gozar alguna vez de mi apoyo o mi amistad. El que estuvo con el golpe es también responsable de los asesinatos, torturas y violaciones a los derechos humanos. Estoy convencido de que esos candidatos serán condenados por el pueblo y humillados en las urnas.

–Pero son los dos candidatos con posibilidades reales de ganar, antes y después del golpe.

–Piensa unos segundos antes de responder. Si el próximo gobierno colaboró, participó o simpatizó con el golpe le aseguro que será un gobierno débil, totalmente vulnerable. De todas formas, no quiero hacer pronósticos. El pueblo será el juez de los golpistas.

–¿Cree que fue un error no juzgar durante su gobierno a los represores de la guerra sucia de los ‘80, que hoy sostienen y asesoran a la dictadura?

–Por lo menos puedo decir que lo intentamos. Precisamente ésas son las raíces del odio de la elite más reaccionaria. Vieron un peligro para su impunidad y nos sacaron de la escena. Mi gobierno siempre sostuvo que no debe haber olvido para que no repitan los vergonzosos y cavernarios hechos que ahora lamentablemente están reviviendo los hondureños. Pero es importante destacar que es mucho más que Honduras. Los grupos más reaccionarios del continente, desde Washington hasta América del Sur, se han reactivado y creen que pueden detener a los movimientos sociales y los cambios progresistas con un golpe de Estado. Estamos en una nueva época y éste no es un golpe fundamentado en una ideología, sino el intento desesperado de un grupo de poder que solamente quiere recuperar sus beneficios, y para ello se esconde detrás de las armas y de un grupo de políticos corruptos.

–El Plan Arias, que usted aceptó, incluye una amnistía general. ¿Eso no favorecería nuevamente la impunidad?

–Hay algo que quiero aclarar. En Honduras el presidente no tiene inmunidad, y aun así nunca fui procesado, demandado. Fueron todas mentiras, falsedades que se inventaron después del golpe para ensuciar mi nombre y la gestión de mi gobierno. Los otros dos poderes, el Congreso y la Justicia, siempre estuvieron en mi contra. Pero aun así nunca me llevaron a juicio. La amnistía que se incluyó en el Plan Arias fue solicitada por los golpistas, no por mí.

–Exactamente. Volverán a quedar libres los responsables de las violaciones a los derechos humanos…

–La verdad que ustedes, en Argentina, saben de esto mejor que nosotros. Menem dio un indulto y muchos años después la Corte lo anuló. No hay que tener miedo de ese tipo de amnistía; es una amnistía para crímenes conexos con el golpe y con una situación política particular, pero nunca, repito, nunca se puede amnistiar crímenes de lesa humanidad, como son las violaciones de los derechos humanos que está cometiendo esta dictadura. Eso jamás.

Página/12

Honduras: el Opus Dei a favor del golpe militar…

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23 August, 2009, Crónica Digital

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Escribir sobre el Opus Dei es una tarea urgente para dar a conocer quienes son miembros activos del Gobierno golpista de Roberto Micheletti. Por esta razón nos piden publicar este documentado artículo y cada lector, en conciencia, sacará sus propias conclusiones.

El Opus Dei (Obra de Dios) formalmente es una Prelatura Personal (dirigida por una persona a la que se le denomina “Prelado”) aprobada por la Iglesia Católica en 1950 siendo Papa Pío XII y reconocida oficialmente en 1982 con Juan Pablo II. Fue fundada en Madrid, España, desde 1928 por su primer prelado Josemaría Escrivá de Balaguer quién fue canonizado también por Juan Pablo II en el 2002, haciéndolo Santo oficial de la Iglesia Católica.

El Opus Dei es solamente una parte, una agrupación que tiene sus propios estatutos y su propio escalafón de miembros: Prelados, Vicarios Regionales, Consejos (Para los hombres), Asesoras (Para las mujeres), Supernumerarios, Numerarios, Numerarios Auxiliares, Agregados, Cooperadores y Aspirantes.

El objetivo formal del Opus Dei (descrito en sus documentos internos) es el de la búsqueda de la “santidad” a través del apostolado del trabajo y la caridad. Actualmente cuenta con unos 85,000 miembros y se encuentra oficialmente en unos 65 países. Se ha convertido desde su fundación en una de las ramas de mayor crecimiento e influencia dentro de la Iglesia Católica.

Su funcionamiento como organización religiosa está definida por la filosofía contenida en las 999 Máximas del libro: “El Camino”, redactado y revisado a través de varias décadas por su fundador Escrivá de Balaguer. Aún cuando otros escritos tales cómo las disposiciones, edictos y decretos de sus Prelados se han convirtiendo en documentos regulatorios de obligatorio cumplimiento para sus miembros.

Administrativamente el Opus Dei funciona como una sociedad informal. Técnicamente la organización no aparece en escrituras públicas y no tiene bienes, sino que invierte a través de personas naturales o jurídicas que forman parte de sus estructuras. Todos los miembros del Opus Dei entregan a la congregación diezmos y parte de sus ingresos, dependiendo de sus compromisos con la organización. Dichos compromisos son secretos y manejados algunos de ellos como contratos privados. El nivel de compromisos corresponde con el nivel de jerarquía de las personas con la institución. Sus colaboradores más importantes alrededor del mundo trabajan en lo que la Prelatura considera estratégico: Educación, Medios de Comunicación, Sistemas de Información o de Comunicaciones, Banca y Finanzas y Actividades Políticas.

El Opus Dei en España creció, después de la guerra civil y bajo la protección del régimen del Generalísimo Franco, quién les confió la relación con el Vaticano y gran parte del control del sistema educativo en sus diferentes niveles, (después del asesinato, exilio y expulsión del sistema educativo de muchos de los intelectuales Españoles contrarios al régimen).

En América Latina el Opus Dei se consolidó bajo la protección de Pinochet en Chile, Videla en Argentina y Fujimori en Perú. En este último país ha tenido fundamental importancia la participación del Cardenal Juan Luis Cipriani, miembro del Opus Dei, directamente implicado por la justicia Peruana en los negocios sucios de Fujimori y su lugarteniente Vladimiro Montesinos ambos hoy condenados y reos por delitos de corrupción y otros en el país.

El Opus Dei es considerado por sus detractores y estudiosos (algunos de los cuales son exmiembros) como una “sociedad secreta” o una “logia” con fines oscuros. Lo cierto y comprobado es que muchos de sus miembros han estado ligados directamente escándalos internacionales de corrupción, tales como el vivido por el Banco Ambrosiano en Roma, operación en la que según informes de diversas fuentes el Opus Dei obtuvo el control de las finanzas del Vaticano a cambio de pagar un “hueco financiero de cercas de mil doscientos millones de dólares, causado por corrupción y pésimas inversiones hechas desde este Banco Vaticano. Esta situación dejó al Opus Dei en una posición que seguramente tuvo mucha influencia para el reconocimiento por parte del Vaticano de el Opus Dei como Prelatura Personal y la posterior canonización del Rev. Escrivá de Balaguer y obtener otras las prebendas que han fortalecido a la organización desde el Vaticano.

Debemos indicar que el escándalo del Banco Ambrosiano fue relacionado en su momento con la muerte “sospechosa” de Juan Pablo I y la misma elección de Juan Pablo II. Otros actos importantes de conocer del Opus Dei es el que la organización ha sido ligada por la policía alemana y francesa con el grupo juvenil neo fascista “Joven Europa”.

Pero sin duda alguna, son las mismas “máximas” y pensamientos del Rev. Escrivá de Balaguer y sus sucesores, lo que permite explicar la verdadera naturaleza de la organización y el porqué de sus actuaciones a nivel mundial. Acá señalo y comento algunos ejemplos:

Escrivá: “La Obra siempre triunfa y sale airosa porque Dios así lo quiere”. Esta es una muestra de su creencia firme y ciega de que todo lo que ellos hacen (sin importar que sea), está bendecido por Dios y es por lo tanto el camino a la salvación y la santidad. Escrivá: “Irse de su Obra es romper con Dios”. De manera que no hay nada fuera del Opus Dei que sea obra de Dios o que pueda llevar a una persona a Dios. Ellos son la verdad y el instrumento de Dios para alcanzar la salvación y la santidad.

Escrivá: “Dios se dignó en iluminarme, tuve una visión mística sobre el Opus Dei y lo que el señor quería con la obra”. Por supuesto todo lo que hace el Opus Dei es obra de iluminación divina y está destinado a la Salvación. El pensar que se está iluminado o predestinado ha sido una característica típica de socio patas y otras enfermedades mentales. Escrivá: “Mujeres; deberían ser como alfombras donde la gente pueda pisar”. El menosprecio de la mujer no sólo es un asunto de derechos humanos, sino también es una desviación de la personalidad.

Escrivá: “Ellas no hace falta que sean sabias: Basta con que sean discretas.” Refuerzo a la discriminación de género. Escrivá: La oración para los Hombres después de cada reunión es: “Santa María, esperanza nuestra, asiento de la sabiduría, ruega por nosotros.”; la oración para las mujeres es “Santa María, esperanza nuestra, esclava del señor, ruega por nosotras.” Una sustancial diferencia en la concepción teológica. Echavarría (Sucesor inmediato de Escrivá): “Ellos nacen discapacitados debido a prácticas sexuales pecaminosas de los padres”. Un claro ejemplo del desprecio por la ciencia y menosprecio por las personas discapacitadas mentales y físicas.

Doctrinariamente el Opus Dei fue diseñado para “Crear un movimiento capaz de lograr el dominio mundial para alcanzar a través de él la salvación y la santidad”. Para ello sus miembros establecen la necesidad de convertirse en una organización financieramente poderosa, con muchos adeptos, con control e influencia en los medios de comunicación y participando en los más altos cargos y puestos públicos.

Sus reglas morales están muy bien definidas en las máximas de Escrivá 166, 181 y 188 en las que el fundador ordena superar “los sentimientos” y actuar según la voluntad de Dios.

Para lograr los objetivos y las metas finales (Salvación y Santidad) los miembros del Opus Dei tienen la posibilidad de recurrir a CUALQUIER acción. Esto significa en términos prácticos para ellos que al final de todo proceso originado desde la organización: “La Obra siempre triunfa” por lo que todos los actos realizados “de cualquier naturaleza” serán parte del proceso de salvación y santificación. Lo importante es mantener la disciplina en el trabajo continuo, cumplir las reglas de la organización y hacer lo que se necesite hacer, porque el fin justifica los medios.

El Opus Dei, según algunos de sus estudiosos, se ha alejado de la Biblia, de la Iglesia Católica y de la moral cristiana. Esta organización No cree en el pecado, porque está dispuesta ha hacer cualquier cosa para lograr sus resultados, de manera que todo acto será perdonado debido a que se alcanza la obra de Dios. No les importa mentir, ser corruptos o corromper con tal de lograr lo que se ha establecido como la meta de la organización. Ellos creen en algo que llaman la “Santa Coacción”, de manera que están perdonados de extorsionar, chantajear, ocultar y falsear, con tal de lograr lo que se han propuesto.

Como un detalle final debo mencionar que el Rev. Escrivá de Balaguer, estuvo, durante su juventud recluido en un Hospital psiquiátrico durante más de cinco meses. Los miembros de la organización dicen que refugiado de la persecución de los republicanos anti franquistas. Sus detractores señalan que fue como paciente y que su cuadro clínico estaba relacionado con sus “alucinaciones y visiones” del más allá.

En Honduras el Opus Dei está encabezado por el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, quién a pesar de haber sido sacramentado dentro de la congregación Salesiana, desde hace dos década es cooperante y miembro activo de la organización.

La influencia en el Estado hondureño ha estado encabezada por el Cardenal, Elvin Santos; Marta Lorena Alvarado de Casco (actual Vice-Canciller golpista y diputada al Congreso Nacional); la familia Villeda Bermúdez: Mauricio Villeda, Leonardo Villeda, Ramón Villeda; La Familia Villeda Toledo (Emisoras Unidas y Televicentro), Antonio Tavel Otero (Tigo); Ricardo Álvarez (Alcalde de Tegucigalpa), Carlos López Contreras (Canciller Golpista) y su esposa Armida de López Contreras (Organizadora de la Camisas Blancas) entre otros.

La oposición constante de Manuel Zelaya y parte de su equipo de trabajo a la injerencia de esta rama fundamentalista de la Iglesia Católica, hizo que este grupo se convirtiera en parte de los golpistas, después de que Zelaya los había considerado como parte de su fórmula política. Recordemos que Marta Lorena Alvarado entró al congreso como parte de la planilla de diputados propuesta por Mel y que Leonardo Villeda fue colocado como parte del ejecutivo en el Foro Nacional de Convergencia FONAC. Por cierto que la intromisión del Opus Dei dentro del Gobierno de Zelaya fue algo que denunciaron algunas organizaciones de la sociedad civil cómo una muestra del debilitamiento del Estado laico en Honduras, que debe entenderse como la intromisión de la Iglesia y principalmente este grupo en la toma de decisiones del gobierno.

Un ejemplo importante para entender porqué el Opus Dei entró en choque con la política del Gobierno de Zelaya fue sin duda alguna el veto presidencial hecho por el ejecutivo al decreto legislativo que proponía la prohibición de la píldora del “día después”. Medicamento que la Organización mundial de la Salud califica de anticonceptiva (evita o previene la concepción) y que el Opus Dei califica (en una posición anti-científica) como abortiva.

Otro ejemplo es la enorme cantidad de obstáculos que el Ministerio de Educación ha enfrentado para impulsar programas de educación sexual. En un país dónde miles de adolescentes y niñas son violadas y abusadas sexualmente diariamente. Tema que para el Opus Dei debe ser tratado no de manera científica, sino desde el punto de vista de su moral. Este enfrentamiento se ha hecho desde el propio Congreso de la República, fuertemente influenciado por la visión fundamentalista de Marta Lorena Alvarado y su grupo de apoyo y por un grupo de Católicos y Protestantes que se han convertido en un grupo de choque contra la educación sexual en Honduras, demostrando una vez más un alejamiento total con la realidad del país.

De manera directa el Cardenal Rodríguez Maradiaga y Marta Lorena Alvarado como parte de una comisión del Opus Dei han sido los instigadores para evitar que una Agencia de Cooperación de la Iglesia Católica Irlandesa en Honduras siga apoyando programas de educación y efectiva igualdad de la mujer en el país. Sus lastimosas intervenciones ante el Vaticano y ante la jerarquía de la Iglesia irlandesa han afectado varios programas que son promovidos por organizaciones de las Naciones Unidas y apoyados por esta agencia, en un nuevo y claro ejemplo de la intervención de la Iglesia en el Gobierno. Las acciones del Cardenal y del Opus Dei en Honduras, están perfectamente documentadas.

Adicionalmente no puedo dejar de indicar que las escuelas MACRIS (María y Cristo) y ALDEBARAN (En Árabe, estrella más luminosa la de la constelación de Tauro), son los centro dentro de los cuales ellos forman a sus futuros y más comprometidos miembros de la obra.

Por lo que podemos concluir asegurando que el Opus Dei aspira a anular “el estado laico” y crear en Honduras un Estado regido por su propia moral y fundamentalista visión del mundo. Una visión anti-científica, fuera de la razón, alejada de la realidad y sólo parecida a los ideales formados en sus propias y atrofiadas imaginaciones perversas, y que para lograrlo tiene a su disposición los recursos económicos de muchos de las empresas privadas en las que trabajan sus principales colaboradores, tiene una estrategia definida que incluye su participación dentro de la política nacional y el apoyo del Cardenal Rodríguez Maradiaga (también presidente de Caritas Internacional con sede en Roma) y parte de sus seguidores y lo más importante de señalar es que están dispuesto a apoyar “todas las formas y acciones” para lograr sus oscuros objetivo.

Para “Crónica Digital” y “Reflexión y Liberación” / Chile.

Por Marco Burgos.
Ciudad de Guatemala, Agosto 2009.

Escrito por Eduardo Aquevedo

29 agosto, 2009 a 1:48

Honduras: autopsia (de una democracia asesinada)…

con un comentario

Por Santiago O’Donnell

honduras_militares226 Primero vino la muerte, después el entierro y después el olvido. Y después, un mes y medio después, llegaron los especialistas para desenterrar el cadáver y hacer la autopsia. Los especialistas, en este caso, son cuatro de los siete integrantes de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la relatora especial para la Libertad de Expresión de ese organismo.

Esta semana estuvieron en Honduras para auscultar el cuerpo social y preparar un informe sobre la muerte de su democracia. No fue un trabajo difícil para veteranos acostumbrados a escuchar a familiares de desaparecidos argentinos, a indígenas bolivianos en condición de servidumbre y a sobrevivientes de las masacres de los paramilitares colombianos.

La causa de muerte de la democracia hondureña estaba cantada: golpe de Estado. Hace un mes y medio militares hondureños secuestraron al presidente electo y lo echaron del país. Así, fulminante, como un ataque al corazón.

La comisión lo explica en términos clínicos:

“Los órganos del sistema interamericano de derechos humanos han sostenido en reiteradas oportunidades que el sistema democrático es la garantía principal para la vigencia de los derechos humanos. En ese sentido, la Comisión considera que únicamente el retorno a la institucionalidad democrática en Honduras permitirá que se den las condiciones para el efectivo cumplimiento de los derechos humanos de todos los habitantes de Honduras”.

Después de un golpe, lo demás es casi automático. El gobierno de facto nace sin legitimidad y sin posibilidades de legitimarse por la vía natural de las urnas. Entonces debe hacerlo a través de la represión, suprimiendo los anticuerpos democráticos. A medida que la resistencia va muriendo, la represión afloja un poco y entonces es posible acercarse al cadáver, que luce desgarrado y deformado, y que huele a putrefacción.

Después de cuatro días de viajes y reuniones por todo el país, en combi y helicóptero, después de abrir una oficina para recabar denuncias en el Hotel Intercontinental, después de hablar con golpistas y golpeados, represores y reprimidos, los especialistas informaron lo que vieron con la asepsia propia del lenguaje diplomático:

“La Comisión confirmó la existencia de un patrón de uso desproporcionado de la fuerza pública, detenciones arbitrarias y control de la información dirigido a limitar la participación política de un sector de la ciudadanía. La Comisión constató la represión ejercida contra las manifestaciones a través de la colocación de retenes militares, la aplicación arbitraria de toques de queda, detenciones de miles de personas, tratos crueles, inhumanos y degradantes, y malas condiciones de detención. De particular gravedad es la muerte de cuatro personas (foto) y varios heridos de arma de fuego… La Comisión recibió información que podría vincular estas muertes con el accionar de agentes del Estado”.

Jamás lo pondrá en sus informes, pero hasta el forense más curtido se conmueve ante un cuerpo tan mutilado. Este cronista habló con dos miembros de la delegación antes de que partiera de Tegucigalpa. ¿Quieren saber lo que vieron? Vieron a una mujer de 25 años que fue detenida el 14 de agosto en medio de una manifestación en San Pedro Sula y llevada a un baldío, donde fue violada consecutivamente por cuatro policías.

Vieron que los policías golpeaban a los manifestantes hombres pero manoseaban a las manifestantes mujeres, mientras les gritaban qué estaban haciendo ahí, en vez de estar cocinando o cuidando a sus hijos.

Vieron a un hombre con la cara deformada que dijo que se había arrodillado con las manos en la nuca en señal de rendición en una marcha en El Paraíso, y que en esa posición lo molieron a culatazos.

Pudieron comprobar la militarización de la sociedad hondureña, especialmente de las alcaldías y las escuelas de los pueblos del interior, donde el gremio docente encabezó la resistencia. Vieron los retenes militares donde fueron fusiladas tres de las cuatro víctimas fatales del golpe. Vieron a jueces cobardes que avalaron lo actuado y a jueces valientes que intentaron, hablar con los prisioneros de los militares, pero fracasaron en el intento.

Vieron a decenas de personas que fueron golpeadas y torturadas en el sótano del Congreso, y que luego fueron juzgadas por “terrorismo”. Vieron que los militares prestaron apoyo a las fuerzas policiales en tareas represivas, y que las de elite Cobra fueron la fuerza de choque utilizada para romper las manifestaciones.

Vieron a periodistas amenazados por el régimen, que contaron cómo los militares tomaron una antena de televisión y cortaron el cable para censurar las transmisiones de Telesur y CNN en las horas cruciales que siguieron al golpe.

Vieron que miles de personas fueron detenidas arbitrariamente con la excusa del toque de queda, que ya no rige en la capital porque ya no hace falta. Vieron aparecer a un desaparecido, de apellido Armendáriz, que no había sido visto desde que la policía se lo llevó después del golpe.

Vieron que la presión económica y diplomática funciona pero no alcanza, y vieron que la restitución del presidente legítimo Manuel Zelaya para lo que queda de su mandato es casi una utopía. Vieron que en dos semanas empieza la campaña electoral y que la participación popular en esa campaña servirá para legitimar al régimen que la promueve.

“La Comisión considera fundamental que el gobierno de facto adopte medidas urgentes para garantizar el derecho a la vida, integridad personal y libertad personal de todas las personas”, advierten los comisionados.

¿Tiene sentido pedirle a un asesino que no siga matando? ¿Vale la pena hacer la autopsia, si la autopsia no lleva a la cárcel a los culpables de esa muerte?

El comisionado argentino Víctor Abramovich dice que sí. Además de los liberados, del aparecido, de los retenes que se levantaron para no empañar la visita, de las manifestaciones que no fueron reprimidas por la misma razón, además de los que hicieron fila en el hotel para que finalmente alguien los escuche, el especialista citó otra razón. “Acá todos los medios dicen que no hubo golpe, sino una sucesión constitucional. Que vengamos nosotros y digamos que hubo un golpe es muy importante”, señaló.

La muerte de una democracia es una muerte contagiosa. Primero infecta a los organismos multilaterales que no pudieron impedirla ni revertirla, después el virus suele prender en el vecindario.

Primero la muerte, después el olvido, después el lamento tardío. Hay gente dentro y fuera de Honduras que sigue luchando para mantener vivos la memoria del fallecido y el sueño de su resurrección. Otros apenas cumplen con el ritual de masajear el corazón del muerto, sabiendo que no servirá de nada. Otros dan vuelta la cara para no espantarse.

La semana que viene llega a Honduras una delegación de seis cancilleres en representación de la OEA. Su objetivo de máxima parece ser la remoción del dictador Goriletti y su reemplazo con un títere del régimen, lo que ellos llaman “la solución intermedia” al Plan Arias. El Plan Arias, vale recordar, se había vendido como “la solución intermedia” a la vuelta de Zelaya. Pero la restitución del presidente legítimo es la única cura posible, la única medicina que receta ese vademécum de la OEA que se llama Carta Democrática.

Por eso, por más que lleguen llenos de bríos y cargados de buenas intenciones, los cancilleres ya lo saben, o lo deberían saber. El muerto está frío, la autopsia está hecha y sólo les queda cumplir con el trámite de firmar el certificado de defunción.

sodonnell@pagina12.com.ar

Escrito por Eduardo Aquevedo

23 agosto, 2009 a 22:48

Honduras: se cocina en Washington una negociación al margen de Óscar Arias…?

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Altos mandos militares pueden ser los primeros sacrificados: Meza

Arturo Cano, Enviado/La Jornada.mx

HONDURAS-MILIT3 Tegucigalpa, 6 de agosto. Hay una negociación paralela, al margen de Óscar Arias, dice Víctor Orlando Meza, ministro de Gobernación y Justicia del presidente en el exilio Manuel Zelaya. Esa negociación se cocina en Washington y no precisamente en la sede de la Organización de Estados Americanos.

Dos coroneles hondureños permanecieron 12 días en Washington, enviados por los generales, claro, aunque los cuatro integrantes del estado mayor conjunto de las fuerzas armadas hondureñas podrían ser los primeros sacrificados en uno de los escenarios que prevé Meza como desenlace de la crisis: Que sean los coroneles los que echen a sus superiores y traigan al presidente Zelaya de vuelta. Ese es el escenario ideal para Estados Unidos, que no quería allá a los generales.

El segundo escenario es que los actuales jefes militares den un contragolpe, retirando su respaldo al gobierno del presidente de facto Roberto Micheletti y a la vuelta de Zelaya ellos se pongan bajo las órdenes del Tribunal Superior Electoral dada la proximidad de los comicios.

La salida internacional es el tercer escenario que dibuja Meza, un prestigiado académico que no había tenido cargos públicos antes de ser llamado al gabinete a la mitad del mandato de Zelaya. Es el escenario del Acuerdo de San José, que todavía puede funcionar. En este último, México podría desempeñar un papel crucial que tendría un momento cumbre este fin de semana, dado que Zelaya le pidió al presidente Felipe Calderón que solicitara a Barack Obama una declaración explícita contra el golpe de Estado.

HOND-ZELAYAPara empujar la salida internacional, una delegación de alto nivel de la OEA visitará Honduras la próxima semana. Según el ministro de Zelaya, podría estar integrada por los cancilleres de Costa Rica, Chile, Brasil y Perú o Panamá.Espero que venga también la canciller mexicana, porque el peso de México es muy grande, en tanto puente con Centroamérica y dado su carácter de socio especial de Estados Unidos.

El gobierno de facto dice que la misión, por muy de alto nivel que sea, sólo podrá hacer sugerencias, al mismo tiempo que rechaza que los cancilleres de los países miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) formen parte del grupo visitante.

Meza, quien hace dos días fue anfitrión de una reunión de secretarios y subsecretarios del gobierno constitucional de Zelaya, donde acordaron declarar en sesión permanente, tampoco piensa que la intervención directa de la Venezuela de Hugo Chávez sea lo mejor para Zelaya:Un tanto para neutralizar esa influencia Meza pidió al mediador Óscar Arias invitar a España a ejercer un papel más activo en la solución de la crisis. Meza contrasta la actitud de Venezuela con la posición absolutamente moderada de Cuba, que ha desempeñado su papel sin estridencias.

Al margen de ese jaloneo en los terrenos de la diplomacia, los militares han intervenido en la negociación paralela: Los coroneles participaron en la redacción del comunicado en que las fuerzas armadas dan su respaldo al Acuerdo de San José.

Entre los mandos militares, dice Meza, se impone la idea de que los políticos y los empresarios los metieron en este lío y ahora no los acompañan.

Meza se refiere a recientes declaraciones de empresarios que hablan de que los militares que sacaron al país deben ser castigados. Uno de los negociadores de Micheletti en Costa Rica, Arturo Corrales, también ha asegurado que echar a Zelaya del país fue ilegal.

Entre converso y pragmático

–¿Zelaya es un converso o simplemente un pragmático?

–Una combinación. Cuando toma el poder, cree que puede gobernar con los dos partidos tradicionales. Dos años más tarde se convence de que para cambiar Honduras es necesario romper el bipartidismo tradicional. Su cambio de opinión tiene que ver, por un lado, con su contacto con la gente, que es intenso; y, por otro, con los obstáculos que las cúpulas partidistas y los intereses económicos ponen a las reformas que propone. Convencido de que son imposibles las reformas, así sean mínimas, con los partidos tradicionales, le apuesta a crear otro partido.

–¿Hacia allá iba la famosa cuarta urna?

–Yo se lo pregunté una vez: Presidente, ¿la cuarta urna es el tercer partido? Y me respondió que sí. Entonces yo y otros le dijimos que primero era preciso crear un movimiento político y social, sobre la base de las organizaciones de la sociedad civil que crecieron como hongos después del huracán Mitch, que mostró la vulnerabilidad ambiental y social de Honduras, puso de relieve la pobreza (el país está, con Nicaragua y Haití en el piso de la pobreza latinoamericana), y exhibió la fragilidad de las instituciones del Estado.

Cumplidos los dos años de Zelaya en el poder, “esa sociedad organizada después de Mitch, encuentra un espacio de sintonía con el presidente Zelaya”.

Ya para entonces, sigue Meza, Zelaya es un convencido de que si quiere que su propia ruta prospere, necesita romper, abrir el sistema.

Zelaya comienza entonces a darle a su gobierno, para decirlo esquemáticamente, un giro populista, de más contacto con la gente al margen de su militancia política, de si son liberales o nacionalistas. Y descubre que tiene una conexión natural.

Ese giro de Zelaya es anterior a su relación con Hugo Chávez, y coincide con el agravamiento de la oposición de los medios de comunicación, que se tornan cada día más hostiles.

Así que es falso, como dice el régimen de facto, que todo obedece a la influencia de Chávez, porque el conflicto había comenzado antes de la aparición del venezolano en el escenario.

En el primer año del gobierno de Zelaya, Meza coordina, todavía desde la academia, el libro Honduras, poderes fácticos y sistema político, una sugerente radiografía de las relaciones entre los grupos económicos y los políticos tradicionales hondureños, que no pocas veces son los mismos.

Para ilustrar la guerra de las diez familias dueñas de Honduras, Meza relata las penurias económicas del gobierno de Zelaya y cuenta que a mitad del mandato su ministra de Finanzas, Rebeca Santos, acude a Washington a negociar posibles ayudas. Una de las opciones que baraja es la emisión de bonos gubernamentales por unos 50 millones de dólares para sortear las urgencias del gobierno.

“En el avión de Miami a Tegucigalpa se encuentra a un banquero poderoso que le suelta: ‘Decíle a tu jefe que no le vamos a comprar ni un bono’”.

Entonces Zelaya acude a Chávez y Chávez le pone 100 millones de dólares.

En ese escenario, sigue Meza, el ingreso de Honduras a la Alternativa Bolivariana de las Américas fue casi natural.

Antes, el Congreso Nacional le había puesto un candado legal a Zelaya, obligándolo a crear fideicomisos para hacer transparente el manejo de los recursos de Petrocaribe.

Al momento del golpe de Estado, dice Meza, había en el Banco Central137 millones de dólares ahorrados y esta semana sacaron 44 millones para el Congreso Nacional, lo que debe tener doblemente arrecho (enojado) a Chávez.

Tras la firma de la Alba, el gobierno hondureño recibió 50 millones de dólares más para el financiamiento de diversos proyectos; 30 millones para relanzar un programa de producción agropecuaria; 10 millones para un programa dirigido a pequeñas empresas y dos millones para atender la emergencia de un huracán. En suma, 292 millones de dólares que están en las arcas del Banco Central, porque la misma burocracia había frenado la transferencia.

A partir de la firma de Petrocaribe Zelaya se va radicalizando, y endurece su lenguaje de condena contra los grupos económicos a los que acusa de egoístas. Es un lenguaje donde mezcla ese discurso con una visión clerical.

–Como Chávez.

–Pero más auténtico, porque Zelaya ha sido discípulo de los salesianos. El caso es que sus referencias a la solidaridad de Chávez son cada vez mayores, por lo que ahora se magnifica esa supuesta resistencia de los grupos económicos a la intervención del venezolano en Honduras.

No quería continuar, sino volver

–¿Zelaya quería seguir en el poder, para eso era la cuarta urna?

–No, Zelaya quería volver. (Los golpistas) hablan de un supuesto decreto de disolución de los poderes y convocatoria de la Constituyente que estaba listo, pero yo dirigía la gaceta oficial, donde debería haberse publicado, y puedo decir que nunca existió.

Con la encuesta, que en realidad era una consulta popular, Zelaya pretendía decir a los partidos tradicionales aquí está un millón de votos, aquí está el tercer partido, no pueden hacer caso omiso de esto y tienen que aprobar la cuarta urna.

Es decir, Zelaya pretendía que el gobierno que resultara electo el próximo 29 de noviembre estuviera obligado a convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para reformar la Constitución y abrir el paso a la reelección cuatro años después. Ese era el plan, aunque quién sabe si en la Constituyente hubiéramos tenido mayoría.

No es la primera vez que los políticos hondureños que ahora se desgarran las vestiduras en defensa de los intocables artículos pétreos de la Constitución, han soñado con reformarla para permitir la reelección. En 1985, Roberto Micheletti, ahora presidente de facto, y otros diputados, intentaron presentar una iniciativa para abrirle paso a un nuevo mandato de Roberto Suazo Córdova. Las pistolas que sacaron otros legisladores en la sesión del Congreso los pararon en seco.

El ex presidente Carlos Flores Facussé, también cabeza de un fuerte grupo económico, ha soñado con reelegirse. El problema es que se le atravesó Zelaya, con mucha más popularidad, así que Flores dijo: si no soy yo, no es nadie, dice Meza. Esa postura de Flores acelera el golpe. La otra es el orgullo herido de los militares, y no por las ofensas de Hugo Chávez, sino porque acompañado de algunos seguidores, Zelaya irrumpe en la sede de la Fuerza Aérea para sacar el material destinado a la consulta de la cuarta urna.

Luego, anuncia la destitución del general Romeo Vásquez en un acto público, con sus huestes más radicales que corean su alegría.

El golpe de los empresarios

–¿Quién decide dar el golpe de Estado?

El plan del golpe lo arrancan los empresarios, los financieros y los mediáticos, suman a los políticos a medio camino y al último a los militares.

Primero, el golpe iba a ser parlamentario, es decir, el Congreso iba a destituir al presidente, aunque no tenga facultades para ello.

Pero ese plan se cae por una disputa intrapartidista ramplona. Roberto Micheletti quiere que su sucesor al frente del Legislativo sea José Saavedra, mientras el ex presidente Carlos Flores Facussé promueve a su hija. Flores se lleva a sus 20 diputados y acaba con el quórum.

El viernes 26 de junio los militares se incorporan a una acción ya planificada, aunque ninguno de los autores había calculado el aislamiento internacional.

Dos días antes, por la noche, Víctor Meza había sacado sus papeles de su oficina de ministro.

Escrito por Eduardo Aquevedo

8 agosto, 2009 a 2:55

Honduras: razones del golpe…

con 3 comentarios

Ignacio Ramonet, Le Monde Diplomatique

HONDURAS-GOLPEEE1 Con inmenso gozo (1) recibieron la noticia del golpe de Estado en Honduras, los grupos conservadores del mundo y sus propagandistas habituales (2). Aunque éstos criticaron retóricamente el golpe, avalaron y justificaron los argumentos de los golpistas, repitiendo que "el Presidente Manuel Zelaya había incurrido en múltiples violaciones de la Constitución al querer organizar un referéndum para mantenerse en el poder" (3).

Tales afirmaciones son falsas. El Presidente Zelaya no vulneró un sólo artículo de la Constitución (4). Ni organizó ningún referéndum. Ni deseaba prolongar su mandato que termina el 27 de enero de 2010. Su intención era organizar una consulta, no vinculante (es decir un simple sondeo o una encuesta de opinión), preguntándoles a los ciudadanos: "¿Está usted de acuerdo que, en las elecciones generales de noviembre de 2009, se instale una cuarta urna (5) para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que emita una nueva Constitución de la República?". O sea, se trataba de una pregunta sobre la eventualidad de hacer otra pregunta. Ningún artículo de la Constitución de Honduras le prohíbe al Presidente la posibilidad de consultar al pueblo soberano.

Es más, suponiendo que una mayoría de hondureños hubiese contestado positivamente a esa demanda, la "cuarta urna" sólo se hubiese instalado el 29 de noviembre de 2009, día de la elección presidencial, a la cual -en virtud de la Constitución vigente- Manuel Zelaya no puede de ningún modo presentarse.

Entonces, ¿por qué se dio el golpe? Porque Honduras sigue siendo la "propiedad" de una quincena de familias acaudaladas que lo controlan todo: poderes ejecutivo, legislativo y judicial, principales recursos económicos, jerarquía de la Iglesia católica, medios de comunicación de masas y fuerzas armadas. La mayoría de sus gobiernos han sido tan corruptos y tan sumisos a los intereses de las empresas extranjeras que, para designar a Honduras, el humorista estadounidense O. Henry acuñó el término "República bananera" (6). En 1929, queriendo explicar lo fácil que era comprar a un congresista, Samuel Zamurray, alias "Banana Sam", presidente de la Cuyamel Fruit, empresa rival de la United Fruit, afirmó: "Un diputado en Honduras cuesta menos que una mula". Al final de los años 1980, el Presidente José Azcona del Hoyo admitió el sometimiento de Honduras a la estrategia de Estados Unidos confesando: "Un país tan pequeño como Honduras no puede permitirse el lujo de tener dignidad". Y un grupo de empresarios llegó a proponer que pasara a convertirse en un Estado Libre Asociado de Estados Unidos, como Puerto Rico…

La relación económica con la gran potencia norteamericana es de dependencia casi absoluta; hacia allí va el 70% de sus exportaciones (plátanos, café y azúcar); y de allí llegan unos 3.000 millones de dólares que envían a sus familias 800.000 hondureños emigrados. Y el capital principal (40%) de las fábricas maquiladoras (de mano de obra barata) en zonas francas es estadounidense.

Hace 30 años, al vencer la revolución sandinista en Nicaragua, Washington decidió convertir Honduras en una suerte de portaaviones para combatir militarmente a las guerrillas revolucionarias en Guatemala y El Salvador, y apoyar a la "Contra" antisandinista. Una de las primeras medidas consistió en implantar una "democracia controlada" en Tegucigalpa. En 1980, hubo por primera vez "elecciones libres"; un año después fue elegido Roberto Suazo Córdova quien dio paso a una era siniestra de terror, "escuadrones de la muerte", "desapariciones" y eliminación de activistas de izquierdas. En tales circunstancias se promulgó la Constitución de 1982, actualmente vigente.

Una Constitución redactada por los principales grupos económicos que desean mantener para siempre a su favor uno de los repartos de riqueza más inequitativos del mundo, con el 60% de los habitantes por debajo de la línea de pobreza y más de un tercio por debajo de la línea de pobreza extrema. Un país empobrecido, en el que la tasa de desempleo se sitúa en torno al 30%.

Eso es lo que ha querido transformar el Presidente Manuel Zelaya. Perteneciente a una de las grandes familias latifundistas de Honduras y miembro del Partido Liberal, el mandatario trató de reducir las desigualdades. Aumentó el salario mínimo un 50%; detuvo la privatización de empresas públicas (energía eléctrica, puertos, sistema de salud) y se pronunció a favor de una mayor participación ciudadana en las políticas públicas. Y esto, aun antes de acudir a Petrocaribe en 2007 y de integrar el ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) en 2008.

La poderosa oligarquía se escandalizó y trató a Zelaya de "traidor a su clase". Aunque él afirma: "Yo pensé hacer los cambios desde dentro del esquema neoliberal. Pero los ricos no ceden un penique. (…) Todo lo quieren para ellos. Entonces, lógicamente, para hacer cambios hay que incorporar al pueblo" (7).

El itinerario intelectual de Manuel Zelaya y su "conversión" a una concepción progresista de la sociedad son ejemplares. En el ejercicio del poder, constata que "el Estado burgués lo componen las elites económicas. Están en las cúpulas de los ejércitos, de los partidos, de los jueces; y ese Estado burgués se siente vulnerado cuando yo empiezo a proponer que el pueblo tenga voz y voto" (8). Y viene a descubrir esta idea revolucionaria: "La pobreza no se acabará hasta que las leyes no las hagan los pobres" (9).

Es mucho más de lo que pueden soportar los "dueños" de Honduras. Con el apoyo de viejos "halcones" estadounidenses -John Negroponte, Otto Reich- traman entonces el golpe del 28 de junio que ejecutan las Fuerzas Armadas. Todas las cancillerías del mundo lo han condenado. Porque la época de los "gorilas" ya ha acabado. Y ha llegado la hora de los pueblos.

Notas:
(1) "Con inmenso gozo" se titulaba el mensaje de Pío XII, el 16 de abril de 1939, en el que se congratulaba por la victoria de Franco en la Guerra Civil.
(2) Mario Vargas Llosa, "El golpe de las burlas", El País , 12 de julio de 2009; y Álvaro Vargas Llosa, "Zelaya, el gran responsable del golpe", CNN en español , 1 de julio de 2009.
(3) El País , 1 y 5 de julio de 2009.
(4) Francisco Palacios Romeo, "Argumentos de derecho constitucional primario para una oligarquía golpista primaria", Rebelión , 3 de julio de 2009.
(5) En las elecciones generales se colocan tres urnas: la primera para designar al Presidente, la segunda a los diputados y la tercera a los alcaldes.
(6) En su novela Cabbages and Kings , 1904.
(7) El País , 28 de junio de 2009.
(8) Ibídem .
(9) Ibídem .

Cual es la causa del golpe hondureño

Vicenç Navarro

El Plural

Varios medios de información en España han reproducido los argumentos dados por los propios golpistas hondureños para explicar el golpe de estado en aquel país. Tales medios han señalado que el Presidente Zelaya había violado la Constitución, convocando ilegalmente un referéndum para “perpetuarse” en el poder. Se acepta así, la explicación dada por los golpistas, que señalan que la expulsión del Presidente Zelaya ocurrió para impedir que éste convocara un referéndum a fin de alargar su mandato. Un ejemplo de ello es el reportaje del corresponsal de El País en Tegucigalpa, que indicaba que “Zelaya fue derrotado y expulsado el 28 se junio pasado, después de intentar organizar un referéndum para abrir la vía a la reelección, que había sido declarada ilegal por las instancias judiciales” (04.08.09). Según tal reportaje, el golpe tenía por objetivo, pues, evitar que Zelaya se perpetuara en el poder.

Esta explicación ha aparecido en los cinco diarios de mayor tiraje del país. De todos ellos, La Vanguardia ha sido el periódico que ha promovido con más intensidad esta explicación. Su corresponsal en América Latina ha entrevistado nada menos que a Romeo Vásquez, General que realizó el golpe militar, el cual niega en la entrevista que lo que ocurrió en Honduras hubiera sido un golpe militar pues la detención y expulsión del Presidente respondía a principios constitucionales. El entrevistador, el Sr. Ibarz, de cuyos reportajes hablé ya en otro artículo (“Las falsedades sobre Honduras”, Público, 23.07.09) también entrevistó al Cardenal de Honduras, el Sr. Rodríguez Maradiaga, que alegó los mismos argumentos. Por cierto, ninguno de los dirigentes del movimiento en defensa del Presidente Zelaya ha sido entrevistado por La Vanguardia.

La causa principal del golpe, sin embargo, no fue impedir que Zelaya se perpetuara en el poder. El mal llamado referéndum (en realidad fue una encuesta popular gestionada por el Instituto Nacional de Estadística) no hablaba de la reelección del Presidente. En tal encuesta se consultaba a la población si ésta creía aconsejable que se eligiera a una Asamblea Constituyente que permitiera cambiar la Constitución. Y ahí está el meollo de la cuestión. Lo que motivo el golpe fue el deseo de la oligarquía hondureña de mantener intacta la Constitución instaurada por la última dictadura militar. Tal Constitución otorga gran número de privilegios a la oligarquía del país, incluyendo a las fuerzas armadas y a sus aliados en EE.UU. Eran estos privilegios los que la oligarquía y sus fuerzas armadas querían mantener a toda costa. Existía el temor, entre la oligarquía, de que una nueva Constitución pudiese, por ejemplo, pedir la eliminación de bases militares extranjeras en territorio hondureño. Hoy, el Pentágono de EE.UU. tiene una base militar en Honduras, la única existente en Centroamérica, una región de gran importancia estratégica para las fuerzas armadas de EE.UU. Éstas y las fuerzas armadas hondureñas eran conscientes del intento de los progresistas hondureños de cerrar la base, una base que ha sido el centro de actividades militares y represivas llevadas a cabo por las fuerzas militares estadounidenses en toda la región. Las fuerzas armadas hondureñas y sus aliados estadounidenses no desean cambios en la situación actual. De ahí que una de las primeras condiciones que puso el nuevo gobierno golpista al Presidente de Costa Rica (Sr. Óscar Arias) en su mediación fue precisamente que no se cambiara la Constitución.

Las fuerzas progresistas hondureñas querían, también, el enjuiciamiento de los militares que aterrorizaron a la población durante la horrible dictadura que se estableció con el apoyo del Gobierno Federal de EE.UU. También pedían que (como en España) se encontraran a los desaparecidos durante la dictadura y periodos posteriores, en actos de represión política, cuando miles de hondureños y ciudadanos de otros países de Centroamérica fueron asesinados debido a su defensa de la libertad y de los derechos civiles y sindicales de las clases populares. El Presidente Zelaya había aprobado el inicio de tal investigación.

La respuesta de EE.UU.

En EE.UU. la administración Obama está dividida sobre como responder a esta situación. El Partido Republicano apoya a los golpistas y sus argumentos son semejantes a los propuestos por el corresponsal de La Vanguardia, el Sr. Ibarz. El Sr. Zelaya –según ellos- no es ya el Presidente de Honduras, pues, ha sido sustituido por un nuevo gobierno que es el legal. Es interesante señalar que hace setenta años, La Vanguardia (llamada entonces La Vanguardia Española), propiedad de la familia Godó (que apoyó el golpe militar del General Franco en 1936 y la enormemente represiva dictadura que estableció), promovió argumentos legitimadores del golpe militar español, utilizando argumentos casi idénticos a los que su corresponsal utiliza ahora para apoyar a los golpistas hondureños. En España, el gobierno del Frente Popular, en 1936, había violado -según los golpistas- la Constitución española. Se sublevaban –según ellos- para defender la legalidad.

Este apoyo al nuevo gobierno golpista hondureño aparece también entre sectores conservadores del Partido Demócrata. La Administración Obama, sin embargo, considera al Presidente Zelaya como el Presidente legal de Honduras. Este reconocimiento es un paso positivo y marca una distancia con administraciones anteriores. Ni que decir tiene que adoptar una postura distinta habría significado enfrentarse a la gran mayoría de gobiernos de América Latina, así como a la opinión mundial. Ahora bien, la vía de la mediación, propuesta por la Administración Obama y por la OEA, y dirigida por el Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, ha abierto la posibilidad de que el Presidente Zelaya vuelva a Honduras como Presidente y a la vez se cancele el intento de cambio de la Constitución. El proceso de mediación, al reconocer a los golpistas, sentándolos en la mesa de mediación al mismo nivel que al gobierno legítimo de Honduras, dio gran poder de veto a los golpistas con lo cual, si se elimina cualquier intento de cambio de la Constitución, se habrá conseguido lo que los golpistas deseaban, es decir que no se cambie la Constitución. De ahí el gran riesgo que supone el proceso de mediación, promovido por la Administración Obama, y liderado por el Presidente de Costa Rica. Tal proceso puede conseguir lo que los golpistas deseaban. De ser así, el proceso habrá alentado a que se produzcan otros golpes de estado en América Latina, pues mostrará que dar golpes de estado es rentable, al conseguirse a través del golpe lo que no se puede obtener a través de las urnas.

Una última observación. El argumento de evitar que dirigentes políticos de América Latina “se perpetúen en el poder” se utiliza constantemente para intentar parar los intentos de aquellos presidentes latinoamericanos, democráticamente elegidos, de cambiar el sistema electoral permitiéndoles presentarse de nuevo, convirtiendo sus sistemas electorales en sistemas semejantes a los sistemas europeos. En la mayoría de países europeos no existen límites en el mandato del Presidente. En Cataluña, el Presidente Pujol gobernó durante 23 años y el Presidente Erlander en Suecia, también, 23 años, sin que los sistemas electorales catalán o sueco pudieran considerarse dictatoriales, pues siguieron las reglas del proceso democrático. El hecho de que los candidatos puedan ser elegidos tantas veces como el electorado desee, no convierte el proceso en dictatorial.

Que un proceso sea democrático o no depende del proceso electoral en si y sobre todo de la pluralidad de partidos y opiniones existentes en el proceso electoral sin limitaciones en la presentación de alternativas. Y es ahí donde el centro del análisis debiera fijarse y no en que sea o no el mismo candidato el que se presente. El sistema electoral bipartidista, no proporcional, que existe en muchos países de América Latina, limita enormemente las posibilidades democráticas de aquellos países, lo cual se debe, no al número de veces que los Presidentes pueden presentarse de nuevo a las elecciones, sino a la escasa representatividad proporcional de sus sistemas electorales y limitada posibilidad de participación popular en sus sistema político. Fijarse en lo primero (la posibilidad de repetir mandato), ignorando lo segundo (la escasa diversidad de sensibilidades políticas y limitada participación ciudadana), es el punto flaco de la mayoría de críticas a la mal llamada “perpetuación en el poder”, argumentación que se hace en nombre de la defensa del sistema democrático.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University

La crisis de Honduras: el doble juego de EE.UU. y Arias…

con un comentario

  • La defección de Óscar Arias, La Jornada

  • EEUU aprieta a Gobierno de facto de Honduras un mes después del golpe (Reuter)

honduras_militares226 Editorial de La Jornada

A casi un mes del golpe de Estado perpetrado en Honduras, resulta clara la existencia de una fractura en el entorno democrático internacional: mientras que, por una parte, diversos gobiernos latinoamericanos han exigido el retorno al cargo del presidente constitucional de ese país centroamericano, Manuel Zelaya, la secretaria de Estado estadunidense, Hillary Clinton, y el presidente costarricense, Óscar Arias, por la otra, han tenido diversas expresiones de complacencia hacia los golpistas y el régimen espurio que encabeza Roberto Micheletti.

Son de sobra conocidas las contradicciones en materia de política exterior del nuevo gobierno estadunidense y las discordancias entre el presidente Barack Obama y diversos estamentos del poder, en particular las agencias de inteligencia, sectores del Departamento de Defensa y, por supuesto, la propia Clinton. Es sabido, también, que ésta mantiene añejos vínculos políticos con individuos afines al cuartelazo que hace un mes interrumpió el orden democrático hondureño e implantó una dictadura cada vez más desembozada y abiertamente represiva. Por ello, es claro –aunque resulte exasperante– que una de las pistas fundamentales por las que transcurre la crisis del país centroamericano se encuentra en Washington, y de lo que se negocie en las oficinas ejecutivas y legislativas estadunidenses dependerá, en buena medida, la posibilidad de restituir la institucionalidad y la legalidad quebrantadas en Honduras.

A estas alturas se ha hecho evidente, también, el papel de Óscar Arias como parapeto diplomático del régimen de facto implantado en esa nación, ya que cuando las diplomacias latinoamericanas confiaron al mandatario costarricense una tarea de gestión para negociar los términos del retorno de Zelaya a la presidencia hondureña, éste fue mucho más allá de sus atribuciones y formuló un plan –al que denominó Declaración de San José– que otorgaba beneficios políticos injustificados e inmerecidos a quienes son, de acuerdo con el derecho internacional y el hondureño, delincuentes: su participación en un gobierno de unidad nacional y la suspensión definitiva de la consulta que el mandatario constitucional pretendía realizar en torno a la reelección, lo cual fue una bocanada de oxígeno al entonces cercado régimen espurio, cuyos cabecillas se envalentonaron y rechazaron la propuesta.

Debe considerarse, a este respecto, que más allá de la inadmisible perpetuación del gobierno espurio hondureño, el que se otorgue cualquier clase de premio político e institucional a los golpistas sentaría un precedente nefasto para el futuro de las democracias en el hemisferio; es indispensable, por tanto, impedir que proliferen sectores políticos tentados a usar la fuerza militar institucional para la obtención de cuotas de poder.

Ayer, Arias cometió el grave dislate de descalificar a Zelaya por su reciente –y breve– incursión en suelo hondureño y por su decisión de apostarse en un punto de la frontera entre Nicaragua y su país, medidas que, dijo, no ayudan a la reconciliación. Por añadidura, el político costarricense criticó a su homólogo depuesto por haber incorporado a Honduras a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), decisión soberana sobre la que no le corresponde pronunciarse.

En contraste con las inconsecuencias y extravíos de Arias, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, quien no se ha caracterizado en su gestión por posturas radicales, señaló que la determinación de Zelaya de retornar a Honduras es absolutamente legítima.

Con estos hechos, sumados al rechazo de los golpistas a su propuesta, Arias ha dejado en claro que busca otorgar márgenes de acción a quienes quebrantaron el orden constitucional y la democracia en Honduras y que no es capaz de ostentar la necesaria imparcialidad para gestionar una solución a la crisis política de ese país. De esa forma ha reducido las posibilidades de la diplomacia latinoamericana para buscar una salida al conflicto y ha firmado su propia defección del bando democrático.

En esa circunstancia, con una gestión internacional debilitada por la defección de Arias y por las soterradas disputas en la administración de Obama, cabe esperar que tenga éxito la lucha de los propios hondureños por restituir su sistema democrático y reponer en el cargo a su presidente constitucional.

http://www.jornada.unam.mx/2009/07/27/index.php?section=edito

EEUU aprieta a Gobierno facto Honduras un mes después del golpe

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Por Sue Pleming y Marco Aquino

WASHINGTON/TEGUCIGALPA (Reuters) – Estados Unidos aumentó el martes su presión sobre el Gobierno de facto de Honduras un mes después del golpe que sacó del poder a Manuel Zelaya, quien sigue instalado en la frontera reclamando su retorno mientras las autoridades interinas hacen oídos sordos.

Washington anunció el martes que revocó cuatro visas diplomáticas a miembros del Gobierno de facto de Honduras y estudia cancelar más, un gesto de apoyo a Zelaya luego de que el derrocado mandatario pidiera medidas más firmes del presidente Barack Obama contra los "golpistas".

"Estos son contragolpes, estamos recibiendo victorias de Dios y del pueblo frente a ellos que están recibiendo derrotas todos los días", dijo Zelaya tras el anuncio de Washington.

"A los 30 días del golpe debemos de agarrar más fuerzas hasta seguir luchando hasta obtener la victoria total", acotó en declaraciones transmitidas por una radio hondureña.

Estados Unidos había apoyado la suspensión de Honduras de la Organización de Estados Americanos (OEA) tras el golpe de Estado, pero no ha retirado a su embajador en Tegucigalpa.

"Esto es parte de nuestra política general hacia el régimen de facto", dijo el portavoz del Departamento de Estado norteamericano Ian Kelly al anunciar la revocación de visas, que se sumó a la suspensión de ayuda militar estadounidense por 16,5 millones de dólares.

La crisis política en Honduras, la peor en dos décadas en Centroamérica, representa un desafío para el Gobierno de Obama, que protagoniza una pulseada por la influencia regional con el mandatario venezolano, Hugo Chávez, uno de sus mayores críticos y el más cercano aliado de Zelaya.

España anunció que pedirá a la Unión Europea que tome medidas como la de Estados Unidos y revoque las visas a miembros del Gobierno de facto de Honduras.

"Como España vamos a instar a la Unión Europea a que se tomen medidas similares", dijo el canciller español, Miguel Angel Moratinos, luego de una reunión con su par venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas.

Desde que Zelaya fue sacado de su residencia a punta de fusil el 28 de junio y expulsado a Costa Rica -lo que desató la condena de la comunidad internacional-, tres infructuosas rondas de negociaciones con el presidente costarricense, Oscar Arias, como mediador llevaron a un aparente callejón sin salida.

Mientras el Gobierno interino de Roberto Micheletti, que también sufre algunas sanciones de organismos multilaterales, se niega a reinstaurar a Zelaya en el poder, el derrocado presidente ha sentado base en la frontera de Nicaragua con Honduras para reclamar su restitución.

MANIFESTANTES NO SE RINDEN

Simpatizantes de Zelaya llegaron a la zona fronteriza del lado de Nicaragua, pero muchos otros no pudieron avanzar por los retenes militares luego de que el mandatario depuesto cruzara el viernes la frontera unos pasos dentro de territorio hondureño y volviera a tierra nicaragüense.

Su jugada -un gesto visto como simbólico- despertó las críticas de Estados Unidos, que calificó su presencia en la frontera de irresponsable por temores de que eso avive la violencia en la dividida Honduras.

Las protestas en Tegucigalpa, que hasta ahora han causado un muerto, continuaban el martes con algunos bloqueos en carreteras y partidarios del depuesto mandatario preparaban un paro de actividades para el jueves y viernes.

"A un mes del golpe no nos rendimos, seguiremos adelante con las movilizaciones en contra de los golpistas", dijo a Reuters Juan Barahona, uno de los líderes del Frente Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado.

Mientras tanto, Zelaya convocó a una reunión cerca de la localidad fronteriza nicaragüense de Ocotal -donde desde hace cinco días hizo base- para reunir más simpatizantes.

"No es sostenible el apoyo de la gente en la frontera y creo que esos factores contribuirán al debilitamiento de esto", opinó Vicki Gass, analista de Washington Office on Latin America. "Nuestra preocupación es que (Zelaya) está perdiendo impulso", agregó.

La frontera entre Honduras y Nicaragua se encuentra reforzada por soldados y policías, que esperan que Zelaya vuelva a intentar cruzar para llevarlo detenido.

Sobre Zelaya pende una orden de arresto en Honduras impulsada por el Gobierno interino bajo cargos de supuestamente violar la Constitución por intentar hacer un referendo que abriría camino a la reelección, un argumento utilizado por sus opositores para justificar el golpe de Estado.

Pero también Zelaya se había ganado enemistades en la tradicional Honduras cuando dio un giro en sus políticas conservadoras y se alió al izquierdista Chávez.

El Congreso de Honduras -que respaldó el golpe junto a la Corte Suprema- pospuso hasta el jueves su decisión sobre la propuesta del mediador Arias de que vuelva Zelaya para cumplir con los seis meses de mandato que le quedan y de otorgarle una amnistía.

De todas maneras, todo indica que el acuerdo propuesto por Arias, premio Nobel de la Paz, sería rechazado.

(Con reporte adicional de Gustavo Palencia, Claudia Parsons y Esteban Israel; Iván Castro en Ocotal; Tim Gaynor en Washington y Fabián Cambero en Caracas; escrito por Pablo Garibian. Editado por Silene Ramírez)

La crisis de Honduras: todo se decide en Washington…?

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LA CRISIS HONDUREÑA ENTRA EN TIEMPO DE DESCUENTO

Made in Washington

HONDURAS-INSULZA Más allá del alto drama que se vive en Honduras y de la cuidada puesta en escena que lució San José de Costa Rica, la suerte de Honduras se decide en Washington. Lo dijo el canciller de Lula, lo dijo Fidel, lo dice cualquiera que siga con atención los acontecimientos. Y por cómo se viene jugando el partido en ese escenario, no es difícil aventurar que el gobierno de facto de Roberto Micheletti tiene los días contados y que el presidente legítimo, Mel Zelaya, volverá al poder pero a plazo fijo y condicionado.

¿Por qué? Porque Honduras es lo más cercano a lo que puede ser una colonia de los Estados Unidos en el siglo XXI.

Allí tiene la base militar de Soto Cano, plataforma para sus operaciones antiinsurgentes en todo Centroamérica durante la Guerra Fría, a través de la cual ha tejido sólidos vínculos con las fuerzas armadas hondureñas, cuyos jefes son instruidos en instituciones estadounidenses.

Allí tiene a una oligarquía sumisa y trasnacionalizada con casa de verano en Miami, que defiende los intereses de las empresas y gobiernos estadounidenses como propios.

Allí tiene en vigencia un Tratado de Libre Comercio que garantiza el libre acceso a bienes estadounidenses y relega al empobrecido país centroamericano al rol de proveedor de bienes primarios en la periferia del capitalismo global. Hasta allí llegan las remesas de Florida y New York que mantienen viva a la economía local.

Allí tiene la Constitución y el sistema electoral más conservador de la región, prácticamente a prueba de experimentos populistas y/o progresistas, como el que súbitamente decidió encarnar Zelaya durante la segunda mitad de su mandato.

Por todo eso, el Departamento de Estado sabía que se venía gestando un golpe. Se lo venía contando su embajador. Pero el burocratizado Departamento de Estado había cometido un error que terminaría pagando muy caro. Tegucigalpa no es lo que se dice un destino diplomático apetecible. Antes de la conversión de Zelaya, parecía un lugar lo suficientemente inofensivo como para cumplir con la cuota de embajadores republicanos. Entonces había mandado a Hugo Llorens, un clásico ejemplo del diplomático-empresario que usa sus destinos para asegurarse trabajos bien pagos para su retiro, mimetizándose con los sectores más prebendarios de la oligarquía local, donde sus servicios son más útiles.

Como reveló Ernesto Semán en estas páginas, cuando Llorens estuvo destinado acá en Argentina fue lobbista de Ciccone Calcográfica. O sea, trabajó para una empresa especializada en colonizar distintos estamentos del Estado, ya sea aliada con Yabrán, ya sea aliada con Cavallo, siempre cerca de los sectores más retrógrados de la Iglesia que se referencian en políticos como Cacho Caselli, para copar los mejores negocios de impresión de dinero, cuasidinero, billetes de lotería, patentes de autos, pasaportes, cédulas y documentos de los últimos años.

Según fuentes de la diplomacia y de los organismos multilaterales, en Honduras las fuerzas golpistas tenían bastante persuadido a Llorens de que un golpe más o menos prolijo podía funcionar. Que era la mejor manera de prevenir que Zelaya forzara su reelección y Honduras cayera bajo la órbita chavista.

O sea, un disparate: por más que lo intentara, y probablemente lo intentaría, Zelaya no tenía ni los votos ni el poder legal ni el poder institucional ni el poder militar para forzar su reelección, y debía entregar el mando sí o sí en seis meses. La Corte Suprema, la Corte Electoral, el Congreso, los generales, la embajada norteamericana, la Iglesia Católica y las protestantes, dos de las tres principales cámaras empresariales, los diarios nacionales, las cadenas de televisión y hasta su propio partido, el Liberal, se habían manifestado en contra de la reelección y la Carta Magna vigente consideraba un delito siquiera intentarlo. Encima, en las encuestas Zelaya ni siquiera alcanzaba a arañar el cincuenta por ciento de la intención de voto.

Pero Llorens no hacía esa cuenta por afinidad ideológica sino por intereses compartidos. Llorens compraba el análisis paranoico-revanchista de los golpistas y en sus comunicaciones con Washington advertía que Zelaya era un peligro. Mientras tanto, en sus conversaciones con los golpistas a Llorens le costaba bajar la línea trazada por Obama en la última Cumbre interamericana: no más golpes, no más intervencionismo, todos somos socios.

Tom Shannon, subsecretario para la región, tuvo que viajar a Tegucigalpa para transmitir el mensaje a Micheletti y al general golpista Romeo Vázquez con el énfasis que a Llorens tanto le costaba encontrar. Pero en algo coincidieron los norteamericanos y los golpistas: Mel Zelaya no podía seguir más allá de su mandato. Sí o sí había que pararlo. Llorens, Shannon, los militares norteamericanos de la base hondureña, los militares hondureños, los civiles golpistas, todos estaban de acuerdo.

Había que contener la expansión chavista que supuestamente representaba la reelección de Zelaya. Una peligrosa expansión, no sólo a nivel territorial hacia el corazón del poder militar estadounidense en la región sino también a nivel ideológico: si a los aliados de Chávez se les permitía reformar sus constituciones a su antojo para perpetuarse en el poder, el equilibrio regional se perdía y los intereses de Washington quedaban desprotegidos.

Entonces pasó lo que pasó y antes de que Obama pudiera reaccionar, los cancilleres del hemisferio se habían reunido en Washington en el marco de la OEA para pedir el retorno “inmediato e incondicional” de Zelaya, resolución que Estados Unidos no tuvo más remedio que acompañar, atento a los compromisos que Obama había asumido con los demás presidentes de la región. Pero había una palabra que incomodaba a los norteamericanos, “incondicional”. Foggy Bottom, como le dicen allá al Departamento de Estado, no quería un retorno “incondicional”. Aceptaba que vuelva, pero no que se quede.

Shannon seguramente recomendó hacer lo que se viene haciendo en la región en cada crisis desde que él se hizo cargo en el tramo final del gobierno de George W. Bush: bajarle los decibeles a la pelea con Chávez y negociar con Brasil una posición común que contenga a los demás países de la región. Como Lula quería que Zelaya volviera y Obama quería que no se quedara, consensuaron en Moscú que Zelaya volvería pero no se quedaría.

Para pasar de “vuelve sin condiciones” a “vuelve pero se va”, Shannon, Hillary o algún cráneo de Foggy Bottom tuvo la idea de convocar al presidente de Costa Rica, Oscar Arias, para que haga valer el acuerdo entre Obama y Lula.

El anuncio de la mediación fue un baldazo de agua fría para la OEA. “Veníamos invictos y de repente nos dejaron afuera”, graficó una fuente del organismo. Ni lerdo ni perezoso, Arias puso en la mesa su versión light de “vuelta incondicional”: amnistía para todos, gobierno de “unidad nacional”, adelanto de las elecciones, fuerzas armadas bajo las órdenes de la Corte electoral, promesa pública de Zelaya de irse sin tocar la Constitución. Así la OEA quedó rehén de Costa Rica: si había acuerdo, tendría un rol estelar en la puesta en marcha y verificación de los acuerdos; si fracasaba el acuerdo quedaba pintada, a merced de su creciente coro de críticos.

Los países del ALBA tampoco quedaron muy contentos y a través de Fidel Castro acusaron a Arias de querer perpetuar el golpe. En cambio Chávez hizo saber sus reparos, pero después acompañó con sonoros silencios los editoriales rabiosos del comandante cubano. Había decidido bajar el perfil en Costa Rica para jugar fuerte en Washington.

Zelaya aceptó la propuesta de Arias enseguida, Micheletti no. Pensaba que podía dar vuelta a los norteamericanos. Pasaban los días y Arias se mostraba nervioso porque los golpistas no se bajaban del caballo. Cuando el plazo se acabó, el Premio Nobel costarricense reiteró su oferta más algunos chupetines que venían pidiendo los golpistas: elogios para el “profesionalismo” de los militares hondureños, “Comisión de la Verdad”, moratoria por seis meses de cualquier juicio político. Micheletti volvió a decir que no.

¿Y qué estaba pasando en Washington? Pasaba que el lobby anticastrista, con epicentro en Miami, había recobrado los bríos de antaño y había hecho del golpe de Honduras su nueva causa patriótica. Bajo la batuta de los dinosaurios Otto Reich y Roger Noriega, los referentes de Llorens, este pequeño y marginal grupo de presión, que alguna vez fue influyente pero cuya imagen ante la opinión pública norteamericana quedó por el piso tras el caso del balserito Elián González, este lobby invadió despachos y redacciones de los diarios con publicistas y asesores caros que venían a presentar “el caso hondureño” ante los decision-makers de la capital norteamericana. “Si vas al Congreso está lleno de hondureños y gente paga por los hondureños haciendo lobby a favor del golpe”, cuenta Héctor Timerman, el embajador argentino en Washington.

Al mismo tiempo, la atención de Obama estaba en otro lado. El presidente buscaba desesperadamente los votos moderados que necesitaba para el pasaje de su reforma del sistema de salud, un tema decisivo en su pulseada con los republicanos. Lo último que quería era perder votos por una discusión sobre si hubo o no hubo golpe en Honduras. Por eso había un bando muy marginal que hacía mucho ruido contra otro bando con todo el poder que no contestaba, generando un microclima que algún analista confundió con “interna feroz” en el seno del gobierno norteamericano.

Así las cosas, fueron los diplomáticos argentinos y venezolanos quienes llevaron el peso de la campaña a favor de Zelaya, combatiendo en inferioridad de condiciones al lobby anticastrista en las horas decisivas que sucedieron al golpe, armando la agenda de la delegación zelayista cuando ésta finalmente llegó, una semana más tarde.

Esa gestión habría producido el mayor acercamiento diplomático entre Venezuela y Estados Unidos que se haya conocido hasta el momento, según confió una fuente que presenció el trabajo conjunto, acercamiento que ambos gobiernos prefieren ocultar por razones obvias de política doméstica: Chávez es mala palabra en Estados Unidos y Estados Unidos es mala palabra en la Venezuela chavista.

Más allá del ruido que generaron, a la hora de contar los porotos, la cosecha de los golpistas fue más bien exigua: dieciocho votos de los más de 400 congresistas norteamericanos para condenar los intentos reeleccionistas de Zelaya, algún editorial favorable en los diarios influyentes y la demora por un par de semanas de las confirmaciones de Arturo Valenzuela (subsecretario para América latina) y Shannon (embajador en Brasil). No mucho más.

Brasil jugó como venía jugando en la región, ya con el tema de las FARC, ya con el intento de golpe en Bolivia: sereno, confiado, sin correr detrás de la pelota, sabiendo que tarde o temprano le iba a llegar. Dejó hacer a Arias como antes había acompañado en la OEA y recién se puso en movimiento el lunes pasado, dos días antes de que venza el plazo de la mediación. Entonces el canciller Celso Amorin llamó a Hillary Clinton y le dijo que era tiempo de apretar a Micheletti para que agarre viaje. Washington tiene juego. Su as de espadas es la facultad de cancelar las visas de los golpistas. Según pudieron constatar una variedad de negociadores, ésa es la pena más temida. De concretarse, los golpistas no podrían visitar por un largo tiempo sus condominios en Miami.

Al día siguiente de hablar con Amorim, Hillary apretó por teléfono a Micheletti. Pero el dictador le juró a la prensa hondureña que el tema de las visas ni siquiera se mencionó. Si Micheletti no miente, Hillary se guardó la carta.

Los tiempos se estiraban y el lobby anticastrista enrarecía el ambiente en Washington. Uribe, el presidente colombiano, envalentonado por las dos bases militares que los norteamericanos le acababan de enchufar, se animaba a tirarleS una soga a los golpistas, rompiendo el consenso en la OEA. Entonces Zelaya decidió que había llegado la hora de presionar a Washington para que acelere el desenlace, y se trasladó a la frontera. Lula le deseó suerte. La Unión Europea pidió “serenidad”. Mercosur apoyó a Zelaya con una fuerte declaración, pero como no había querido invitarlo a la cumbre, Chávez faltó a la cita.

La movida obligó a Washington a usar toda su influencia para evitar que los militares hondureños cumplieran con la orden de Micheletti de meter preso a Zelaya no bien pisara suelo hondureño. Cuando lo pisó, un coronel lo mandó de vuelta a Nicaragua. En sintonía con el coronel, los norteamericanos usaron todo su poder de seducción para lograr que Zelaya retrocediera. Lo invitaron a Washington, le prometieron reuniones top, le juraron que esto se resuelve sin sangre y en cuestión de días. Si lograba entrar sin Arias y sin la OEA, ya no lo podrían controlar.

Y Zelaya quedó ahí, en la frontera, a la espera de que los militares hondureños lo dejen volver. Y los muy profesionales militares hondureños, que antes desobedecieron a Zelaya y ahora desobedecen a Micheletti, también quedaron ahí, mudos y acuartelados. A la espera de que sus verdaderos patrones, los comanders de Soto Cano, les digan lo que tienen que hacer. Al cierre de esta edición, los militares norteamericanos esperaban órdenes de Washington, donde el partido entraba en tiempo de descuento.

sodonnell@pagina12.com.ar  Página/12

Los halcones sobrevuelan a Hillary

Los golpistas cuentan con influyentes representantes en Washington con vínculos con la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton. La mediación de Arias ha sustituido a la OEA como el canal de Washington para abordar la crisis.

Por David Brooks *

Desde Nueva York

HONDURAS-GOLPEEE1 El gobierno de Barack Obama apostó todo, en público, al proceso de mediación de Arias. Pero hay críticos que señalan que esta apuesta no incluyó pasos más firmes del propio mandatario, como imponer una suspensión del comercio o congelar las cuentas en Estados Unidos de golpistas. Además, los golpistas cuentan con influyentes representantes en Washington con vínculos con la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton.

Lanny Davis, ex consejero legal del presidente Bill Clinton y cercano asesor de la campaña proselitista de Hillary Clinton, ha sido contratado para representar en Washington a una asociación de empresarios hondureños que apoyan el golpe contra Zelaya y ha argumentado su caso ante el Congreso en público y en privado. Otro cabildero influyente en la capital, Bennett Ratcliff, también con una relación cercana con Clinton, ha sido un asesor clave de los golpistas durante el proceso de mediación, reportó The New York Times.

A su vez, políticos estadounidenses conservadores continúan proyectando el golpe como un rescate de Honduras de las garras de Hugo Chávez y Fidel Castro. Esta semana el senador republicano Jim DeMint empleó una maniobra parlamentaria para posponer la ratificación de Arturo Valenzuela como próximo secretario asistente de Estado y de Thomas Shannon como embajador a Brasil, y así expresar su desacuerdo con la política del gobierno de Obama frente a Honduras.

DeMint es uno de los diecisiete senadores que enviaron una carta a Clinton para solicitarle que revaluara la política de Estados Unidos hacia Honduras.

Varios legisladores conservadores en ambas cámaras han rechazado que lo sucedido en Honduras sea un golpe, al argumentar que fue una acción legal contra las maniobras políticas de Zelaya para lograr su reelección, inspirado y apoyado por Chávez.

En repetidas ocasiones, legisladores como Ileana Ros-Lehtinen y Dan Burton, entre otros, han criticado que el gobierno de Obama ahora esté alineado con Chávez y Castro en torno de la crisis en Honduras.

“El presidente Obama se apresuró al ponerse del lado de Chávez y Castro antes de tener los hechos. Ahora queda claro que el pueblo de Honduras estaba defendiendo el imperio de la ley”, afirmó DeMint en una declaración esta semana.

A la vez, el gobierno de Obama reiteró su posición de buscar una “restauración del orden constitucional” a través de la mediación de Arias, proceso que, todo indica, ha sustituido a la Organización de los Estados Americanos como el canal favorecido por Washington para abordar la crisis hondureña.

* De La Jornada de México. Especial para Página/12.

El golpe en Honduras: las derechas que apoyan a Micheletti…

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RESPALDO DE URIBE, CARMONA Y LUCIA PINOCHET

 

honduras_militares226 Disfrazada en fundaciones, escondida detrás de bancas parlamentarias o refugiada en apenas un puñado de gobiernos nacionales, la derecha latinoamericana acompaña a la dictadura hondureña. Desde reconocidos golpistas como la hija de Augusto Pinochet, la concejal chilena Lucía Pinochet, y Pedro Carmona, el empresario venezolano que sacó del poder a Hugo Chávez durante 48 horas, hasta funcionarios como el canciller panameño, Juan Carlos Varela, y uno de los líderes apristas del Congreso peruano, Jorge del Castillo, apoyaron o justificaron públicamente el golpe del 28 de junio contra el presidente hondureño Manuel Zelaya. Esta semana la dictadura liderada por Roberto Micheletti anunció triunfante un nuevo aliado: el presidente colombiano Alvaro Uribe. Bogotá lo matizó, pero reconoció que se encontró en secreto con una delegación golpista.

Son los voceros del régimen de facto en la región y en el mundo; su voz para sortear el cerco de la comunidad internacional. Los ayudan aliados extrarregionales como el ex subsecretario del Departamento de Estado para América latina, Otto Reich, o el paladín del liberalismo, el ex presidente español José María Aznar. Este último echó mano de su fundación FAES para dar un aire de academia a los argumentos golpistas. “Lo que se ha puesto en juego en Honduras en particular, y en América latina en general, no es el regreso de los golpes militares, sino el futuro de la democracia y la libertad. El verdadero peligro para la región es el proyecto totalitario del socialismo del siglo XXI”, escribió la fundación en un artículo que difundió por los medios internacionales.

Ese es el mensaje que repiten una y otra vez. El peruano Del Castillo lo explicó sin medias tintas. “Más que un golpe fue un contragolpe para evitar el golpe que preparaba Zelaya”, sentenció uno de los hombres fuertes del APRA, el partido del presidente Alan García. El gobierno peruano condenó el golpe el mismo día en que los militares expulsaron del país a Zelaya, pero nunca exigió formalmente su restitución, ni sancionó en manera alguna al régimen de facto hondureño.

Colombia y Panamá comparten esa posición ambigua. El vecino centroamericano tampoco retiró a su embajador en Tegucigalpa y fue aún más lejos, felicitó a las fuerzas armadas hondureñas. “En Honduras he visto un ejército responsable acatar decisiones de la Corte Suprema de Justicia y estar metidos en la mitad de una crisis que ellos no formaron”, dijo el canciller, dando por cierta una orden judicial que nunca se hizo pública.

Panamá es la prueba viviente de que las ideologías no murieron, como muchos gobiernos aseguraban en los ’90. El día del golpe, el gobierno pañameno de Martín Torrijos, el hijo del mítico general Omar Torrijos, fue uno de los primeros en condenarlo. Unos días después entregó el poder al magnate textil Ricardo Martinelli, un cruzado neoliberal que en su ceremonia de asunción, con Zelaya presente, prometió “desafiar el péndulo ideológico” en la región.

Uribe, en cambio, siempre mantuvo un perfil bajo frente al golpe de Honduras. Retiró a su embajador, pero esquivó las condenas contundentes. Los hombres de Micheletti entendieron eso como una señal y la semana pasada decidieron visitar al mandatario. “Acudimos al gobierno colombiano porque ambas naciones son víctimas de agresores externos comunes, como Hugo Chávez”, contó hace unos días el canciller de facto Carlos López.

Acostumbrado a las denuncias y los escándalos, el presidente colombiano conservó el perfil bajo y contestó con un breve comunicado de la Cancillería. La reunión existió, fue secreta, pero se dio en el marco de la mediación del presidente Oscar Arias. El texto dejó afuera el supuesto apoyo, anunciado con bombos y platillos en Tegucigalpa.

El golpe de estado en Honduras: el contexto crítico de la democracia…

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11 de julio de 2009[1]

Leticia Salomón[2]

HONDURAS-GOLPE2 Mientras la sociedad hondureña se debate entre los que están a favor y los que están en contra del retorno del presidente constitucional de la República, se escuchan voces diferentes y hasta contradictorias, a nivel nacional e internacional, que claman por el respeto a la Constitución de la República y el restablecimiento de la paz y la democracia en nuestro país, luego del golpe de Estado que sacudiera la vida nacional y el contexto internacional en los últimos días; inclusive, han llegado a plantear que la solución de la crisis política de Honduras se soluciona adelantando las elecciones o, en último caso, haciendo que el gobierno de facto se mantenga hasta el día de las elecciones generales programadas para el último domingo de noviembre del presente año. El anterior es un cuadro confuso porque mientras todos hablan de los mismos términos, le otorgan significados diferentes: No es lo mismo que un empresario, un jerarca de las iglesias del país o un Comisionado Nacional de los Derechos Humanos hable de democracia y respeto a la constitución, a que lo haga un sindicalista, un académico, un campesino o un defensor de los derechos humanos. Cada quien utiliza los términos y los significados de manera distinta y con propósitos distintos, incluidos los que creen que la democracia es simplemente un asunto electoral.

La crisis política asociada al golpe de Estado del domingo 28 de junio ha puesto en evidencia profundas grietas en el sistema político hondureño, una enmarañada red de relaciones cercanas y cuestionables entre políticos, cúpulas religiosas, militares y empresarios, un sinnúmero de debilidades institucionales y una red de intereses personales disfrazados de intereses nacionales. También se han dado a conocer detalles que explican de mejor manera esa extraña asociación entre personas y grupos vinculados a la política, la religión, los medios de comunicación y la empresa privada, y comienzan a aflorar los síntomas evidentes de una democracia deteriorada y amenazada por un Estado de Derecho en crisis, unos partidos políticos cada vez más deslegitimados y unos cuerpos represivos que han demostrado sus renovadas habilidades para enfrentar viejos fantasmas y sacar provecho de las crisis provocadas por los civiles.

Un cuadro lleno de informaciones y reacciones, difundido por diversos medios de comunicación, nos presenta el siguiente escenario: una erogación presupuestaria de cien mil lempiras mensuales (un poco más de cinco mil dólares) otorgada al máximo jerarca de la iglesia católica por el ex presidente liberal Carlos Flores (2002-2006), una de las figuras señaladas detrás del golpe de Estado, para atender necesidades del cardenalato en un Estado que supuestamente es laico desde fines del siglo XIX; rescate histórico de las declaraciones de un sacerdote obligado a salir de Honduras por la represión de los años ochenta, en las que señalaba al obispo de ese entonces y actual jerarca de la iglesia católica, de parecer “más un coronel que un pastor”; una iniciativa de ley presentada y frustrada en 1985 en el Congreso Nacional, en la que se proponía convertir ese Congreso en una Asamblea Nacional Constituyente para prorrogar el gobierno del ex presidente liberal Roberto Suazo Córdova (1982-1986), firmada, entre otros, por el actual presidente de facto Roberto Micheletti Bain; difusión de la reforma constitucional del año 2003 (Decreto legislativo 175-2003 de fecha 28 de octubre del 2003 y publicado en el Diario Oficial La Gaceta No. 30,269 de fecha 19 de diciembre del 2003) con la cual se elimina la atribución del Congreso Nacional de declarar “si ha lugar o no a formación de causa contra el presidente”, misma que fue aprobada durante el gobierno del Presidente nacionalista Ricardo Maduro (2002-2006), cuando fungía como presidente del Congreso Nacional el Sr. Porfirio “Pepe” Lobo, actual candidato presidencial por el opositor Partido Nacional; conocimiento de una circular de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa, con fecha 25 de junio (fecha del primer intento de golpe de Estado), en la que pide a sus afiliados donaciones de mil, dos mil y tres mil dólares, que serían deducibles del impuesto sobre la renta, las cuales se destinarían a la defensa de la democracia y la paz en Honduras.

La prolongación de la situación de crisis derivada del golpe de Estado permite la estabilización precaria del gobierno del presidente de facto, aspecto que favorece a los golpistas, pero también permite que afloren las contradicciones y debilidades de los mismos, que crezca el rechazo interno y que se sumen personas y sectores que observan preocupados este peligroso retroceso en el avance del desarrollo democrático del país. Varios  elementos clave se están posicionando en el escenario político- social del país, lo que debe llamar a la reflexión sobre las consecuencias del golpe de Estado en la vida nacional:

a. Publicación y participación ciudadana activa en el señalamiento de los diputados golpistas por departamento y por partido al que pertenecen, con el respectivo llamado a no votar por su reelección en las elecciones de noviembre próximo y la reacción de algunos de ellos denunciando que no fueron convocados a la sesión del Congreso en la que se consumó el golpe de Estado, porque sabían de su oposición al mismo;

b. Creciente fastidio ciudadano con la política, lo que vaticina desde ahora el abstencionismo más grande en los 28 años de democracia electoral, situación que no parece preocupar a los políticos del país, porque están acostumbrados a manipular los resultados electorales e inflar los resultados de uno y otro partido, previo acuerdo entre los mismos partidos políticos tradicionales, a los cuales se ha sumado siempre el partido Demócrata Cristiano de Honduras, para controlar y manejar a su antojo el Tribunal Supremo Electoral;

c. Identificación creciente de los personajes que fraguaron el golpe de Estado y su señalamiento directo en las paredes de la capital y de las principales ciudades del país, y en la comunicación electrónica que no ha podido ser controlada por la alianza golpista;

d. Señalamiento mutuo de periodistas a favor y en contra del golpe de Estado, precisando que la investigación a unos debe extenderse a la investigación de otros, para ver de donde provienen sus grandes fortunas;

e. Demanda creciente de investigar actos de corrupción y cuantiosas fortunas a todos los ex presidentes del país, dueños de medios de comunicación, empresarios y ex funcionarios de gobiernos anteriores, como respuesta a la investigación y persecución política del presidente constitucional y sus allegados.

f. Creciente expresión de las diferencias existentes entre la cúpula de la iglesia católica, las diócesis y los sacerdotes, en virtud de las cuales, los más atrevidos sacan pronunciamientos y participan en las marchas que condenan el golpe de Estado.

g. Cuestionamiento cada vez más generalizado sobre la necesidad de mantener la existencia de las Fuerzas Armadas hondureñas, en particular de la fuerza ejército, señalando que para lo único que han servido en toda su historia institucional es para defender los más fuertes intereses políticos y económicos, y para reprimir a la sociedad.

h. Creciente señalamiento nacional e internacional al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos por su posición pública a favor de los golpistas y por su defensa de los militares cuando dispararon contra los manifestantes desarmados.

i. Marginamiento y auto marginamiento de los candidatos presidenciales de los dos partidos tradicionales que apoyan el golpe de Estado, con relación al escenario político nacional; un discurso ligero a favor de la democracia, la paz, el orden y el diálogo, y un alejamiento cada vez mayor de quienes decidirán su triunfo o fracaso en las elecciones de noviembre.

j. Síntomas de quiebre de la férrea articulación de la alianza política, económica, militar, mediática y eclesiástica, por presiones internas de los más afectados por la crisis económica y financiera derivada del golpe de Estado, entre los que se encuentran sectores vinculados al comercio, servicios turísticos (bares, restaurantes, agencias de viajes, hoteles) y bancos (crecen los rumores de retiros cuantiosos vinculados al congelamiento de cuentas por parte del actual gobierno). Todo ello a pesar del intento de impedir que las diferencias partidarias, religiosas o sociales produzcan el quiebre de una alianza que es mantenida de forma cada vez más precaria.

Todo este cuadro político social, muchas veces confuso, incoherente e improvisado, anuncia una situación de peligro y crisis del contexto de la democracia hondureña. En el plano internacional continúan los debates acerca de la responsabilidad estadounidense en el golpe de Estado, dividiendo opiniones entre los que creen que fue una participación premeditada, sin aportar elementos de juicio que trasciendan la vieja polarización ideológica, muchas veces anquilosada y ahistórica, y los que la posicionan en la etapa posterior al golpe, entre los que perfilan al Presidente de los Estados Unidos y su Secretaria de Estado, por un lado, y, por otro, a la derecha republicana salpicada de personajes conservadores con raíces cubanas y venezolanas. Estos nuevos actores de la coyuntura golpista, mantienen una clara identificación con los conservadores hondureños, particularmente con el partido Nacional de Honduras, cómplice del partido Liberal en su aventura golpista; plantean que la situación de la crisis hondureña se resuelve adelantando las elecciones, en una salida oportunista que pretende capitalizar el golpe a favor del partido Nacional, cuyo candidato sería el seguro triunfador en esos comicios. El partido Liberal, fuertemente fraccionado en sus adhesiones políticas y tratando de ignorar el rechazo del voto ciudadano que le dio el triunfo al presidente Zelaya en las elecciones de 2005, se expone a una derrota electoral que no podrá revertir su candidato en los pocos meses que faltan para las elecciones, pues su perfil golpista y profundamente conservador mantendrá alejando al voto independiente que es el que ha definido los triunfos electorales en los últimos años. La apuesta oportunista del partido Nacional por el adelanto de las elecciones generales, pone en peligro la aceptación ciudadana de su candidato, obtenida desde los meses anteriores al golpe, y se expone a una identificación negativa con los sectores más conservadores de su partido y los sectores conservadores de los Estados Unidos.

La crisis política de Honduras, expresada en el golpe de Estado del 28 de junio, no se resuelve adelantando las elecciones ni proclamando vencedor al candidato de uno u otro de los partidos golpistas, porque seguirían manteniéndose las amenazas a la estabilidad política que se abrieron con el golpe y que no se cerrarán con un proceso electoral que desde ya se vislumbra deslucido, cuestionado y rechazado por un fuerte sector de la ciudadanía. Lo que parecen ignorar los partidos tradicionales y sus respectivos candidatos, es que para superar la legitimidad precaria derivada de un proceso electoral inserto en un golpe de Estado, es que el candidato ganador tendrá que hacer concesiones a la alianza golpista y esto significa el otorgamiento de cuotas de poder a los militares, los diputados, la empresa privada y las cúpulas religiosas, para evitar un posible veto al desempeño presidencial y ahuyentar la posibilidad de un nuevo golpe de Estado.

La solución a la crisis política derivada del golpe de Estado pasa y debe pasar por la restitución del presidente constitucional de la república y esto es necesario para la democracia hondureña, para la gobernabilidad política y social del país e, inclusive, para los mismos sectores de la alianza golpista que se resisten a valorar en su justa dimensión el contexto crítico de la democracia que dicen defender y que se expresa en los siguientes hechos:

1. Presidentes sin seguridad de terminar su gobierno

Los que hoy se juntan para aplaudir la salida del presidente constitucional de la república, minimizando el hecho de que ningún poder del Estado puede atribuirse esa función que no está incluida en la Constitución de la República, mañana lamentarán que otro presidente de su simpatía se encuentre en la misma situación porque el golpe rompió los límites de contención de las emociones e intereses personales, grupales o partidarios, imperando la ley de la selva y no los preceptos de un auténtico Estado de Derecho. A partir de ahora, cuando un presidente sea juramentado en su cargo para un período de cuatro años, comenzarán las apuestas sobre el tiempo que durará en sus funciones, repitiendo la vieja historia golpista de nuestro país cuando llegamos a tener hasta dos presidentes en un solo año.

2. Fuerzas Armadas con poder arbitral

Al restablecer el viejo poder arbitral de las Fuerzas Armadas, se abrió la puerta de su politización y de su poder de veto sobre cualquier desempeño político y social que se salga de su concepción del orden, la seguridad y la democracia. A partir de ahora cobrarán fuerza los viejos fantasmas que tanto ayudaron a las Fuerzas Armadas hondureñas a convertirse en centro del sistema político del país durante los casi diecinueve años que transcurrieron de 1963 a 1982, y de nuevo volverán a militarse el Estado, la sociedad y la cultura política del país. La persecución ideológica, la intolerancia, el irrespeto de los militares al poder civil y la intromisión del Estado en la vida privada afectando los derechos y garantías individuales, serán apenas un indicio de lo que nos espera en el futuro cercano a todos los ciudadanos y ciudadanas de este país, incluidos los que desconocen la historia cercana y que hoy marchan de blanco clamando por la democracia y declarando héroe nacional a un militar.

3. El Congreso Nacional  como  amenaza a la estabilidad política

El Congreso Nacional se ha caracterizado por su escasa transparencia en el uso de los recursos públicos, por un reglamento interno que concentra un poder autoritario en su presidente, una ausencia de rendición de cuentas sobre su desempeño y por ser un poder paralelo que se origina en el lanzamiento de sus presidentes a la competencia electoral por la presidencia de la república, a pesar de una reforma constitucional que les prohíbe hacerlo mientras ostenten el cargo. La manipulación partidaria del sistema de justicia ha hecho que dos protagonistas de la actual coyuntura golpista hayan lanzado sus candidaturas presidenciales en ese contexto: a) el Sr. Porfirio “Pepe” Lobo Sosa, actual candidato presidencial por el partido Nacional, quien logró ganar las elecciones primarias de su partido en el 2004 y perdió las generales ante el candidato liberal José Manuel Zelaya Rosales en el 2005, y b) el Sr. Roberto Micheletti Bain, quien no pudo ganar las elecciones primarias de su partido en el 2008. El año más crítico de la confrontación de los poderes Legislativo y Ejecutivo es siempre el último de cada gobierno, debido a que en él se definen las adhesiones de los diputados a los candidatos de sus partidos y a la utilización electoral de los recursos que maneja ese poder del Estado, sujeto a la discrecionalidad de su presidente. A partir de ahora, presidente de la república que se atreva a pelear el presupuesto del poder Ejecutivo en su último año y evitar la adjudicación de presupuesto nacional para el financiamiento de campañas electorales desde el poder legislativo, puede irse preparando para enfrentar otro golpe de Estado similar al que se produjo el 28 de junio: El Congreso Nacional se ha convertido desde esa fecha en una verdadera amenaza a la estabilidad política del país.

4. Institucionalidad  débil y con escasa credibilidad

Una característica central de las instituciones estatales hondureñas, incluidas las del sistema de justicia, es el fuerte control que ejercen las cúpulas partidarias sobre su desempeño. Lo que en otros países más desarrollados se asume con una gran naturalidad (la independencia institucional para tomar decisiones con estricto apego a la ley), en nuestro país constituye la excepción y se pierde la majestuosidad de la ley en los oscuros laberintos de la componenda política. De ahí la importancia partidaria que se da en el Congreso Nacional al nombramiento de las personas que dirigirán estas instancias clave, distribuyéndose las cuotas correspondientes, como en el caso de la Corte Suprema de Justicia cuyos magistrados se reparten 8 a 7 los dos partidos tradicionales y cuyo presidente corresponde al partido de gobierno, todo ello como producto de los acuerdos políticos que conduce el presidente del poder legislativo. Una situación similar se produce con el Tribunal Supremo Electoral, la Procuraduría General de la República, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos y el Tribunal Superior de Cuentas: todos ellos son nombrados por acuerdos políticos negociados directamente por el presidente de ese poder del Estado y los nombrados guardan una subordinación extrema a la cúpula de su partido, a su bancada en el Congreso y al presidente del mismo, a quien guardan lealtad hasta que llega su reemplazo. De ahí la indefensión ciudadana (y en este caso del presidente constitucional) ante una justicia que es manipulada por los dirigentes políticos y ante instituciones como esas, cuyos máximos representantes atienden velozmente los requerimientos políticos de quienes los favorecieron con tales cargos, aunque estos contraríen los más elementales preceptos de un Estado de Derecho.

5. Sistema político desacreditado

Honduras presenta un cuadro de deslegitimación creciente de los partidos políticos, instancias electorales e instituciones del Estado. A la clásica incapacidad de éste para responder a las más elementales demandas sociales, se suman los vicios de la corrupción y la manipulación partidaria de las instituciones estatales, característica general de los partidos Liberal y Nacional, y de los partidos minoritarios que aprendieron rápidamente de los vicios y deformaciones de aquellos. Los partidos políticos del país se han ido desdibujando ideológicamente y hoy se presentan sin mayores diferencias entre sí, al grado que, en momento de crisis como la golpista, tienden a identificarse y aparecer ante la ciudadanía como un solo partido conservador. El más afectado con este proceso ha sido el partido Liberal, otrora líder de reformas sustanciales y protagonista de los mejores avances en la subordinación de los militares al poder civil. Sus más connotados representantes dieron rienda suelta a sus intereses personales y grupales, se asociaron al partido Nacional para derrocar a un presidente constitucional, de un solo golpe hicieron retroceder al país a la oscura década de los ochenta y tiraron por la borda importantes avances realizados en estos veintisiete años de transición y construcción democrática. Actualmente existe en sectores crecientes de la ciudadanía un fuerte desencanto político que todavía no llega a convertirse en desencanto democrático, pero hay que reconocer que los partidos políticos, particularmente los tradicionales, realizan su mejor esfuerzo para lograrlo.

6. La empresa privada con poder de veto sobre el Poder Ejecutivo

Por todos es conocido el cuestionamiento creciente de los empresarios a los políticos de oficio, a quienes acusan de incapaces de enfrentar los retos que plantea el desarrollo económico, particularmente el apoyo que el Estado debe proporcionar a los grupos empresariales que siempre han vivido bajo su tutela y protección. Su visión instrumental de los gobiernos les ha llevado a financiar campañas electorales de candidatos presidenciales, diputados y alcaldes liberales y nacionalistas, con el propósito de contar con ellos para obtener contratos del Estado, introducir leyes, reformarlas o suprimirlas, de acuerdo a sus intereses particulares. La situación ha ido evolucionando hasta negociar la colocación de sus hombres de confianza en puestos clave del Estado e inclusive, a lanzar sus propias candidaturas y las de sus familiares, para superar la barrera de las intermediaciones y llegar a controlar directamente el rumbo del Estado. Los empresarios hondureños se disputan los favores oficiales para obtener beneficios directos e indirectos, negocian apoyos electorales a cambio de una mayor cuota de poder para intervenir en las grandes decisiones públicas y cuando sienten que no logran controlar todo lo que han controlado en los anteriores gobiernos, arman complots, propician alianzas intersectoriales, financian manifestaciones y acuden a los viejos fantasmas y sus viejos instrumentos (las Fuerzas Armadas) para romper un orden constitucional que sólo es bueno cuando beneficia sus intereses corporativos. En relación a la crisis que degeneró en golpe de Estado, sectores incómodos con el gobierno, como los vinculados a los combustibles, corte y comercialización de madera, y productores de harina y pan, sumaron su descontento por los controles crecientes que limitaban sus ingresos y obstaculizaban su impunidad para afectar los intereses nacionales, y se unieron a los señores de la industria que, con excepción de las maquilas, se vieron afectados por el incremento al salario mínimo, decretado por el gobierno ante la incapacidad empresarial de negociarlo con los sindicalistas y la Secretaría del Trabajo. Los empresarios hondureños aparecen en el escenario político como golpistas y se evidencian ante la sociedad con un poder de veto sobre los presidentes que se atrevan a señalarlos, limitarlos y contrariarlos. Para conseguir sus propósitos acudirán a todos los fantasmas que puedan capitalizar apoyos, movilizar creyentes y destituir presidentes, aún sabiendo que son sólo eso: fantasmas cuya sombra asusta, aglutina y radicaliza a una ciudadanía desinformada, sin cultura política democrática y sumamente vulnerable ante quienes controlan y manipulan organizaciones socializadoras clave como las iglesias y los medios de comunicación.

7. Comisionado de los Derechos Humanos golpista

Uno de los avances más notables de este período de construcción democrática fue la creación de la figura del Ombudsman hondureño, conocida con el nombre de Comisionado Nacional de los Derechos Humanos. Durante muchos años llenó el vacío institucional de una instancia estatal que se encargara de velar por la protección de los derechos humanos y complementara los esfuerzos que desde la sociedad civil realizaban organismos defensores de los derechos humanos como CODEH, COFADEH, CPTRT y CIPRODEH. El primer período del actual Comisionado estuvo lleno de autoritarismo, confrontación y deformación del papel del Ombudsman en relación al tratamiento de las violaciones a los derechos humanos, situación que empeoró con su reelección legislativa, producto de cabildeos y negociaciones con los diversos partidos políticos, en particular con el entonces presidente del Congreso Nacional Roberto Micheletti Bain, a quien el Comisionado le debe su reelección. Su confrontación con el poder Ejecutivo fue evidente desde el inicio, al grado que no extrañó a nadie su posicionamiento al lado de la alianza golpista. Esta situación, inusual en la vida política del país, y de cualquier otro, deja a la ciudadanía hondureña en una total indefensión por la anulación de esta instancia estatal llamada a ser la garante de la defensa de los derechos humanos de cualquier persona en nuestro país. De nuevo la politización partidaria de las instancias estatales las utiliza, manipula y neutraliza, en perjuicio de la ciudadanía.

8. Cúpula religiosa abiertamente politizada

Desde hace varios años se observa un involucramiento creciente de las iglesias en la vida pública del país, que va desde el aparecimiento de pastores evangélicos como candidatos a diputados, hasta insólitas pretensiones legislativas de dedicar unos minutos de la jornada escolar pública a la lectura y discusión de la biblia, pasando por las conocidas invocaciones a Dios en los actos oficiales, prácticas religiosas en instituciones del Estado y construcción de capillas e iglesias en las Secretarías de Defensa y de Seguridad. La presencia de los jerarcas de la iglesia católica ha sido menos evidente pero más persistente, evidenciando una articulación estrecha entre el poder político y la cúpula religiosa. A su principal iglesia acuden los recién nombrados presidentes constitucionales de la república, a rendir honores a la virgen de Suyapa, oficialmente nombrada capitana de Honduras, como un rezago de la histórica vinculación entre los militares y la iglesia. Los pastores evangélicos han intentado manipular a sus feligreses en las preferencias electorales, convirtiendo sus centros de reunión, canales y radios, en lugares de presentaciones de programas de gobierno, con las respectivas invocaciones a Dios y la consecuente clericalización del discurso político. En la coyuntura golpista, el papel de las iglesias católica y evangélica ha estado claramente definido en contra del presidente constitucional, para lo cual se han valido de la utilización maniquea del bien y el mal, Dios y el diablo, comunismo y democracia. La influencia de los pastores y de la jerarquía católica en sus feligreses ha alimentado la polarización social, la confrontación entre ricos y pobres, y ha llevado al límite la idea de paz, democracia, orden y seguridad, atribuyéndose el monopolio de la verdad y la capacidad para juzgar como enemigos a los que piensan diferente. La intromisión de las iglesias en el ámbito público representa una amenaza directa a la democracia y una peligrosa manipulación de la fe religiosa para apoyar a los candidatos de su preferencia, cuestionar a los otros e ir construyendo una base de legitimidad para lanzar sus propias candidaturas políticas, en el caso de los evangélicos, y, en el caso de la jerarquía católica, para ganar privilegios, beneficios económicos y fortalecer su poder arbitral ante los partidos políticos. Estos, a su vez, desconocen las raíces históricas que separaron a la iglesia del Estado a fines del siglo XIX, ignoran los límites que les impone un Estado laico y tratan de capitalizar las preferencias políticas de pastores y sacerdotes para obtener la legitimidad que tanto necesitan. La polarización social estimulada desde las iglesias ha impregnado de intolerancia la vida cotidiana y saturado los espacios religiosos de mensajes políticos que acercan peligrosamente las iglesias a un mundo de conflictos, confrontación y luchas que pertenecen al ámbito público y no al ámbito privado de la religión.

9. Polarización y manipulación de los medios de comunicación

El periodismo hondureño ha dejado de lado el profesionalismo que clama la objetividad de la noticia y la consecuente separación de intereses entre el que informa y el que es sujeto de información, entre el periodista y el Estado, y, al igual que las iglesias, se van acercando tanto que se convierten en voceros de quien les paga y detractores de los opositores del que les paga. La situación se vuelve compleja desde el momento en que reciben un beneficio económico para que defiendan al gobierno o una orden de los dueños de medios para que lo ataquen. No se trata de evadir el tema diciendo que los medios no regalan la publicidad, el punto crítico es que se deja de pagar la información y se paga al periodista para que hable a favor o en contra del pagador. La polarización de los medios de comunicación entre los que defendían y defienden al gobierno del presidente constitucional y aquellos que apoyaron y apoyan el golpe de Estado, puso en evidencia la crisis en que se encuentran los medios de comunicación para informar objetivamente sobre lo que ocurre en el país y atender el derecho ciudadano a ser informado con responsabilidad, objetividad y respeto. De lo anterior se salvan unos pocos periodistas que se mantienen fieles a la verdad, la objetividad y el profesionalismo, pero hasta ellos sucumben a la polarización del país y les cuesta diferenciar entre lo que es defender a una persona y defender la institucionalidad. El derecho de los periodistas a informar, oscurecido por su derecho particular a opinar, debe complementarse con el derecho de la ciudadanía a ser informada con la verdad, aunque ésta incomode a los que se encuentran en el poder.

10. Una sociedad fuertemente dividida

Uno de los saldos más negativos del golpe de Estado del 28 de junio es la polarización extrema de la sociedad entre los que están a favor y los que están en contra del mismo. La polarización partidaria, mediática y religiosa ha impregnado la vida cotidiana y obligado a los más cautelosos a guardar silencio y posicionarse en uno u otro extremo, cuando no les queda otra alternativa. La polarización se expresa también en los sectores que apoyan el golpe (los perfumados, según el criterio popular) y los que lo cuestionan (la chusma, según los otros) y va dando lugar a una nueva polarización (ricos y pobres) que desplaza a las polarizaciones más conocidas y mejor manejadas por la sociedad (liberales y nacionalistas, católicos y evangélicos, nacionales y extranjeros, jóvenes y mayores, motaguas y olimpistas). La polarización social, fuertemente estimulada desde los medios de comunicación y las iglesias, constituye una profunda grieta en la vida democrática porque ha socavado valores esenciales de la democracia como el pluralismo, la tolerancia, la solidaridad y el respeto a la diversidad. Reconstruir la cohesión social es una tarea urgente para el país que pasa por la exigencia de cuentas a los que propiciaron esta situación, el rechazo al autoritarismo manifiesto en los golpistas y la reflexión sobre el papel negativo que han jugado en este proceso todos los que provocaron, propiciaron y estimularon la confrontación, para construir colectivamente la memoria histórica y sacar las lecciones que nos ha dejado a todos esta experiencia golpista.

Reflexión final

Si después de evaluar el contexto crítico en que se debate nuestra democracia con los aspectos que han sido señalados, alguien se atreve a decir -y otros a escuchar- que la crisis golpista se solucionará anticipando las elecciones generales, podemos irnos preparando, como país y como sociedad, para enfrentar una de las etapas más oscuras de nuestro proceso político y podemos sentarnos a esperar en la puerta de nuestra casa, nuevos, frecuentes e intensos pasos militares anunciando que la irracionalidad, el fanatismo, la represión y la manipulación llegaron para quedarse.


[1] Este artículo es el tercero de una serie que se difundió en días anteriores: “Honduras: Políticos, empresarios y militares: protagonistas de un golpe anunciado”, del 29 de junio y “El golpe de Estado en Honduras: Caracterización, evolución y perspectivas”, del 3 de julio de 2009.

[2] Socióloga y economista hondureña, investigadora asociada del Centro de Documentación de Honduras (CEDOH), profesora y Directora de Investigación Científica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), especialista en temas de gobernabilidad, defensa y seguridad.

La Embajada de EE.UU. en Honduras: su rol en el golpe de Estado…

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HUGO LLORENS, EMBAJADOR DE EE.UU. EN HONDURAS

  • El rol de La Embajada

  • Desestabilización, Honduras y Cía.

  • Washington y el golpe de Estado en Honduras: aquí están las pruebas

Desde hace casi un año, un diplomático que fogoneó el golpe contra Chávez e hizo lobby en Buenos Aires se sienta en la principal delegación en Tegucigalpa. Y cómo se está notando.

honduras-militares Por Ernesto Semán, Desde Nueva York

Una de las primeras cosas que podría hacer Barack Obama para mejorar su capacidad de maniobra en Honduras es prescindir de los servicios de su embajador en Tegucigalpa, Hugo Llorens. Aliado interno de Otto Reich y Roger Noriega en el Departamento de Estado, Llorens fue el director de Asuntos Andinos en el Consejo de Seguridad Nacional durante el golpe contra Hugo Chávez en el 2002, intentona en la que recién ahora Estados Unidos acepta haber colaborado. El actual embajador en Honduras salió de ese cargo para ocupar un sillón en la embajada norteamericana en Buenos Aires, desde donde hizo lobby sobre el gobierno argentino a favor de la empresa Ciccone Calcográfica, que a esa altura acumulaba un verdadero record de problemas con el Estado argentino.

Si, como es probable y razonable, el gobierno de Obama espera que su política permee de a poco las capas geológicas de golpismo acumuladas en la burocracia del Departamento de Estado, los sucesos de Honduras deberán cargarse a la cuenta del aprendizaje de Llorens. A primera vista, su reacción inmediata ante el golpe contra el presidente Manuel Zelaya fue sorprendente, haciendo un enérgico repudio y un pedido por la restitución inmediata del “presidente legítimo”. El líder golpista Roberto Micheletti hizo saber por todos lados que estaba sorprendido por la reacción mundial en su contra, pero en particular por la de Estados Unidos. En verdad, razones no le faltaron para la sorpresa; el subtexto obvio de su comentario era que creía contar con algún guiño de parte del gobierno norteamericano. Punto en el que queda claro que Llorens la pifió fiero en algo y lo dejó a Micheletti en ascuas: o sobreestimó su propia capacidad de maniobra dentro del Departamento de Estado para motorizar una acción contra un aliado de Chávez, o subestimó el cambio de rumbo de la actual administración.

Las analogías con el golpe contra Chávez del 2002 son múltiples. Los militares venezolanos junto con los hombres de negocio que participaron del golpe recibieron asesoramiento y empuje de Estados Unidos. Cuando el golpista Pedro Carmona anunció que era el nuevo presidente, el subsecretario para América latina, Otto Reich, reunió en Washington a todos los embajadores de la región para afirmar que Estados Unidos apoyaba el derrocamiento de Chávez. Con Llorens al frente de la dirección de Asuntos Andinos del Consejo de Seguridad Nacional, Reich había enfatizado ante el Congreso de su país que en la remoción de Chávez se jugaba mucho más que la democracia en ese país. Estados Unidos no condenó el golpe hasta varios días después, cuando las fuerzas armadas venezolanas se realinearon detrás de Chávez y éste reasumió el cargo.

Meses después, Llorens dejó el Consejo de Seguridad Nacional para ser el segundo en la embajada en Buenos Aires, debajo de Lino Gutiérrez. Desde allí fue la cara visible de un lobby en favor de la empresa norteamericana Cogent que, en sociedad con Ciccone, aspiraba a un negocio de la digitalización de huellas dactilares y la seguridad informática. Para entonces, Ciccone tenía una extensa ristra de deudas con el Estado, con el que empezó a trabajar durante la última dictadura, cuando imprimió las entradas para el Mundial de 1978.

En Tegucigalpa, Llorens está desde hace menos de un año. Si el embajador les hizo un guiño de antemano a los golpistas (al menos, seguro que no se desesperó por evitar el golpe), la reacción de su propio gobierno lo obligó a rectificar el rumbo (quizá la mayor diferencia con el caso venezolano es que las fuerzas armadas hondureñas son mucho menos permeables a la opinión pública, interna o externa). Pero aun así, muestra la resilencia de la burocracia pública y los formidables obstáculos que cualquier gobierno puede tener para imponerle una nueva dirección. Para una camada de funcionarios formados en la cruzada de combatir a Chávez y cualquiera de sus aliados en la región bajo el escudo de la amenaza a la seguridad nacional, los gestos del gobierno de Obama son leídos con el escepticismo de quien se reconoce como parte de un poder permanente.

Y en eso, el Departamento de Estado es un gran ejemplo. Los estados son lentos para cambiar, pero a la vanguardia de la pereza están los ministerios de Relaciones Exteriores. Regla de la que no está exenta la Argentina, por ejemplo, donde seis años de kirchnerismo no impidieron la supervivencia de especímenes fosilizados en la estructura de la Cancillería. Incluso algunos lograron avances inesperados, como el embajador Juan Carlos Kreckler. Acorde con el modesto poder de un embajador argentino en Viena, Kreckler no tuvo chances de promover un golpe de Estado como Llorens, así que se conformó con calificar en el 2000 al líder neonazi austríaco Joerg Haider como “un demócrata”. Este año, fue premiado con la misma dirección de ceremonial que supo ocupar durante la gestión de Carlos Menem. Si en la dimensión casera de la Cancillería argentina el sistema de premios y castigos es tan esquivo, la burocracia del Departamento de Estado le opone toda la resistencia imaginable de la materia a la penetración de nuevos elementos.

Es probable que los hechos de estos últimos días hubieran sido distintos si otro hubiera sido el embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa. Lo cierto es que, nombrado por George Bush, Llorens estaba haciendo sus primeros palotes como jefe de misión en un lugar menor dentro de la estructura de la cancillería norteamericana comparado con casi cualquier otro país en la región. El tipo de cargo frente al cual un secretario de Estado, si lo recuerda, puede pensar que tendrá más problemas promoviendo un cambio que absorbiendo la herencia. Una verdad irrefutable, hasta que deja de serlo.

PAGINA/12

 

Otto Reich y el Instituto Internacional Republicano

Desestabilización, Honduras y Cía.

Nikolas Kozloff, CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Cuando se trata de maquinaciones e intervencionismo de EE.UU. en Latinoamérica, no soy ingenuo: durante los últimos cinco años he escrito dos libros sobre el funcionamiento interno de la política exterior estadounidense al sur de la frontera, así como docenas y docenas de artículos publicados en Internet y en mi blog. Como resultado, el que el gobierno de Obama afirme que sabía que se preparaba una tormenta política en Honduras pero que se sorprendió cuando efectivamente tuvo lugar un golpe militar, va más allá de mi credibilidad.

Sin embargo, a falta de hechos innegables y objetivos, todavía no puedo dar una opinión sobre si Obama se ha convertido en un imperialista que se propone blandir el Gran Garrote en Centroamérica. Además, el hecho de que Hugo Chávez de Venezuela diga que el imperialismo norteamericano está detrás del golpe en Tegucigalpa no significa que sea así. Típicamente, Chávez no ha presentado una pizca de evidencia para apoyar sus provocativas afirmaciones.

Instituto Internacional Republicano

Hay, sin embargo, una serie de pistas desconcertantes que apuntan a una participación de EE.UU. – no en un golpe per se sino en una desestabilización indirecta. Eva Golinger, autora de “El código Chávez”, acaba de publicar un artículo interesante en su blog sobre los vínculos entre el Instituto Internacional Republicano (IRI) y los grupos conservadores en la sociedad hondureña. Golinger ha dado seguimiento a mis amplios escritos que documentan las actividades del IRI, un grupo presidido por el senador John McCain (republicano por Arizona). Aunque McCain habla poco del tema, ha obtenido gran parte de su experiencia en política exterior en su trabajo en dicha operación, financiada por el gobierno de EE.UU. y dinero privado. El grupo, que recibe decenas de millones de dólares de dineros públicos cada año, afirma que promueve la democracia en todo el mundo.

Golinger revela que el IRI ha entregado cientos de miles de dólares a think tanks en Honduras para tratar de influenciar a partidos políticos. Lo que es más, da a conocer que la Agencia de Desarrollo Internacional de EE.UU. (USAID) ha suministrado decenas de millones de dólares para “promover la democracia” en Honduras. Fue particularmente interesante saber que uno de los receptores de la ayuda fue el Consejo Hondureño de la Empresa Privada, conocido por su acrónimo COHEP, un antiguo adversario del gobierno de Zelaya.

Otto Reich

Otro dato interesante proviene de Bill Weinberg, un periodista cabal y tenaz, fundador del sitio en Internet World War 4 Report y presentador del inteligente programa Moorish Orthodox Radio Crusade en Nueva York. El domingo, Weinberg publicó un fascinante artículo en su sitio en Internet intitulado “¿Otto Reich tras el golpe en Honduras?” En el texto, Weinberg revela que la Organización Fraternal Negra Hondureña, OFRANEH, ha afirmado que el ex diplomático estadounidense Otto Reich, y la Fundación Arcadia, basada en Washington, estuvieron involucrados en el golpe.

En mi primer libro, documenté en cierto detalle las hazañas de Otto Reich en América Latina. Nativo de Cuba, Reich abandonó la isla en 1960. En 1973, mientras estudiaba en Georgetown, encontró a un sujeto llamado Frank Calzon. Según La Prensa de Honduras, Calzon era un experto “en desinformación de la CIA” quien reclutó a Reich. Más adelante, cuando Reich sirvió como Embajador de EE.UU. en Venezuela bajo Ronald Reagan, hizo contacto con Gustavo Cisneros, magnate de los medios, multimillonario y destacado personaje futuro en la oposición a Chávez.

Después de su primer período como embajador, Reich pasó a ser un lobista corporativo para Bacardi y Lockheed Martin, una compañía que quería suministrar aviones caza F-16 a Chile. En 2002, llegó a ser secretario adjunto de estado para Asuntos del Hemisferio Occidental bajo Bush mediante un nombramiento durante un receso del Senado. Aunque Reich ha desmentido que EE.UU. haya jugado algún papel en el breve golpe de Estado contra el presidente venezolano Hugo Chávez en abril de 2002, se ha informado que el veterano diplomático se reunió regularmente en la Casa Blanca con el presunto conspirador del golpe Pedro Carmona. En el apogeo del golpe en Venezuela, Reich llamó dos veces a su antiguo amigo Cisneros. Según el magnate mediático, Reich llamó “como amigo” porque partidarios de Chávez protestaban contra los medios noticiosos de Caracas.

Reich también ha servido en el consejo de visitantes de WHINSEC, conocida anteriormente como Escuela de las Américas, una institución del ejército de EE.UU. que adiestró a los militares latinoamericanos en las técnicas de tortura. Como miembro del consejo, la tarea de Reich era revisar y asesorar “áreas como currículo, instrucción académicas, y asuntos fiscales del instituto.” Después de abandonar el gobierno de Bush en 2004, Reich fundó Otto Reich Associates en Washington, D.C. En el sitio del grupo en Internet, se puede ver una foto de Reich y John McCain dándose la mano. Una leyenda de McCain dice: “El embajador Reich ha servido a EE.UU. con distinción representando nuestros valores fundamentales de libertad y democracia en todo el mundo, y le agradezco su apoyo.”

El negocio de Reich suministra servicios en “Relaciones gubernamentales Internacionales/Anti-corrupción,” y “Inteligencia empresarial/pronósticos políticos.” Específicamente el grupo se propone “diseñar e implementar estrategias diplomáticas políticas y de negocios para compañías de EE.UU. y multinacionales para competir sobre una base de actuación igualada en países con complejos desafíos éticos y legales,” así como “asesorar a grandes y medianas corporaciones de EE.UU. en relaciones gubernamentales para apoyar objetivos comerciales y de inversiones en países sur y centroamericanos y del Caribe,” aparte de identificar y procurar inversiones extranjeras y “oportunidades de privatización” en Latinoamérica.

Otto Reich y el caso ardiente de Hondutel

En la campaña de 2008, Reich sirvió como asesor en política exterior para el republicano John McCain. En una entrevista con La Prensa de Honduras, Reich atacó al presidente hondureño Zelaya por cultivar lazos con Hugo Chávez. Reich mostró un desdén particular por la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA, un pacto contrario al libre comercio que incluye a Venezuela, Honduras, Cuba, y Bolivia. “Honduras," señaló Reich, “debiera tener mucho cuidado porque el problema del petróleo y de Chávez es muy similar al de los que venden drogas. Primera regalan drogas para que las víctimas se conviertan en adictos y luego tengan que comprar esa droga al precio que exige el vendedor.”

Reich pasó a decir que estaba muy “desilusionado” con Zelaya porque el presidente hondureño era “enormemente corrupto desde un punto de vista financiero y moral.” En otra entrevista con los medios hondureños, Reich fue más lejos, diciendo descaradamente que “si el presidente Zelaya quiere ser aliado de nuestros enemigos, déjenlo pensar en lo que podrían ser las consecuencias de sus acciones y palabras.”

Al hablar de corruptas trasgresiones de Zelaya, Reich acostumbra citar el caso de la compañía hondureña de telecomunicaciones de propiedad estatal, Hondutel. En un explosivo artículo, el periódico de Miami El Nuevo Herald informó que una compañía llamada Latin Node sobornó a tres funcionarios de Hondutel para obtener contratos preferenciales y tasas reducidas. Zelaya, señaló Reich a El Nuevo Herald, “ha permitido o alentado ese tipo de prácticas y pronto veremos quién está detrás de eso.”

Reich no suministró detalles pero recordó a los lectores que el sobrino de Zelaya, Marcelo Chimirri, fue un alto funcionario en Hondutel y había sido acusado por una serie de prácticas ilícitas respecto a contratos de Hondutel. “Después de una protesta clamorosa en Honduras,” escribe Bill Weinberg de World War Four Report, " Reich dijo que estaba dispuesto a hacer una declaración jurada sobre el asunto ante las autoridades hondureñas – pero dijo que no viajaría a Honduras para hacerlo, porque su seguridad personal estaría en peligro en ese país.” Los pronunciamientos de Reich al periódico de Miami enfurecieron a Zelaya quien habló en la radio y la televisión nacional para anunciar que demandaría a Reich por difamación. “Procederemos con una acción judicial por calumnia contra ese individuo, Otto Reich, quien ha estado conduciendo una campaña de dos años contra Honduras,” anunció el presidente.

Aumentando la presión contra Chimirri, la embajada de EE.UU. en Tegucigalpa negó una visa de ingreso a EE.UU. al funcionario de Hondutel, citando “serios casos de corrupción.” Zelaya debe haber tomado a pecho la prohibición de EE.UU. contra su sobrino. Zelaya se quejó a Washington recién en diciembre sobre el tema de la visa, instando a funcionarios de EE.UU. a “revisar el procedimiento mediante el cual se anulan o niegan visas a ciudadanos de diferentes partes del mundo como medio de presión contra aquellos que tienen diferentes creencias o ideologías que no posan una amenaza para EE.UU.”

El embajador de EE.UU., Charles Ford, nombrado por Bush, también presionó a Zelaya. Hablando con el periódico hondureño La Tribuna, Ford dijo que el gobierno de EE.UU. estaba investigando a compañías de telecomunicaciones estadounidenses por haber supuestamente pagado sobornos a funcionarios hondureños para involucrarse en el así llamado “tráfico gris” o evasión ilícita de canales legales de telecomunicaciones. La mejor manera de combatir el tráfico gris, dijo Ford, es mediante mayor competencia que por su parte reduciría las tarifas de llamados a larga distancia.

Tal vez el gobierno de EE.UU. estaba utilizando las acusaciones de corrupción como munición contra Hondutel, una compañía estatal que Reich probablemente preferiría ver privatizada. La elite hondureña había querido hace tiempo fraccionar la compañía. A fines de los años noventa, ningún otro que Roberto Micheletti, el actual presidente golpista de Honduras, era gerente de Hondutel. Entonces, Micheletti estaba a favor de privatizar la firma. Después Micheletti pasó a ser presidente del Congreso Nacional de Honduras. En esa capacidad, tuvo problemas con el régimen de Zelaya que se opuso a la así llamada “reforma telecom” que abriría la puerta a una privatización total.

El misterioso caso de Arcadia y de Robert-Carmona Borjas

El caso contra Hondutel y Chimirri fue estructurado por ninguna otra que la Fundación Arcadia, un organismo de control sin fines de lucro contra la corrupción que promueve “el buen gobierno y las instituciones democráticas.” Para ser una organización que supuestamente defiende la transparencia, no suministra mucha información sobre sí misma en su sitio en Internet. Los dos fundadores son Betty Bigombe, mediadora por la paz ugandesa e investigadora del Banco Mundial, y Robert-Carmona Borjas, experto venezolano en asuntos militares, seguridad nacional, corrupción, y buen gobierno. El sitio en Internet no menciona a otros miembros del personal en su filial en Washington. Fuera de EE.UU., la organización tiene oficinas en España, México, República Dominicana, Argentina, y Guatemala.

En sus artículos publicados en el periódico conservador venezolano El Universal, Borjas ha pasado a atacar a Chávez. En los últimos meses, había expresado escepticismo sobre la apertura en la política exterior de Obama, particularmente si significaba tratar con personalidades “totalitarias” como el presidente venezolano. Según su biografía, Borjas se fue de Venezuela después del golpe de 2002 contra Chávez y buscó asilo político en EE.UU.

¿Le interesa saber de dónde proviene el financiamiento de Arcadia? El sitio en Internet no le dirá gran cosa. Sin embargo, haga clic en "In The Media" y encontrará una interminable lista de artículos de Borjas y vínculos con noticias relacionadas con Hondutel (y digo interminables: vi unos 70 artículos antes de cansarme y dejar de contar). No hay otra investigación publicada en el sitio de Arcadia, lo que lleva a preguntarse si el único objetivo de la organización es ir en pos del caso Hondutel. No hay evidencia de que Borjas conozca a Reich, aunque considerando su interés común (o más bien obsesión) por el affaire Hondutel parece que los dos podrían haber cruzado sus caminos.

En los últimos meses, Borjas puso su campaña contra Zelaya a todo lo que da. Como dice Weinberg: “Los periódicos hondureños El Heraldo (Tegucigalpa) y La Prensa (San Pedro Sula) señalaron el 11 de junio que Carmona-Borjas había iniciado acciones legales contra Zelaya y otras personalidades en su gobierno por desafiar un dictamen judicial que prohibía los preparativos para el referendo constitucional programado para el día en el que expulsaron a Zelaya. Un vídeo en YouTube de fecha 3 de julio muestra secuencias de Carmona-Borjas, transmitidas por el Canal 8 TV de Honduras, dirigiéndose a un mitin contra Zelaya en la Plaza la Democracia de Tegucigalpa recibiendo aplausos entusiastas. En sus comentarios, acusa a Zelaya de colaboración con narcotraficantes.”

Ahí lo tenemos: el Instituto Republicano Internacional, una enigmática organización basada en Washington, D.C. decidida a rechazar a Hugo Chávez, un inflamatorio ex político con conexiones empresariales y un esfuerzo de alto perfil por desacreditar a Zelaya y a la compañía estatal de telecomunicaciones hondureña. ¿Qué significa? No hay una prueba concreta que demuestre la participación de EE.UU. en el golpe. Pero, si se consideran en conjunto, estas historias sugieren esfuerzos de desestabilización de ciertos elementos en EE.UU. – no el gobierno de EE.UU., pero la extrema derecha más aliada a Bush y McCain. Tal vez si los medios dominantes pudieran apartase de Michael Jackson y Sarah Palin, podríamos obtener una visión más completa de las tensiones políticas entre Washington y el gobierno de Zelaya.

Nikolas Kozloff es autor de “Revolution! South America and the Rise of the New Left” (Palgrave-Macmillan, 2008)

http://www.counterpunch.org/kozloff07092009.html

Washington y el golpe de Estado en Honduras: aquí están las pruebas

Eva Golinger, Rebelión

Revisado por Caty R.

  • El Departamento de Estado tenía conocimiento previo del golpe.

  • El Departamento de Estado y el Congreso de EEUU financiaron y asesoraron a los actores y organizaciones hondureñas que participaron en el golpe.

  • El Pentágono entrenó, capacitó, financió y armó al ejército hondureño que perpetró el golpe y sigue reprimiendo al pueblo de Honduras.

  • La presencia militar estadounidense en Honduras, que ocupa la base militar de Soto Cano (Palmerola), autorizó el golpe de Estado con su complicidad tácita y la negativa a retirar su apoyo a los militares hondureños.

  • El embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, coordinó la expulsión del poder del presidente Manuel Zelaya, junto con el subsecretario de Estado Thomas Shannon y John Negroponte, quien trabaja actualmente como asesor de la Secretaria de Estado Hillary Clinton.

  • Desde el primer día del golpe, el gobierno de Washington ha hablado de las “dos partes” involucradas y la necesidad de un “diálogo” para restituir el orden constitucional, legitimando de esta forma a los golpistas.

  • El Departamento de Estado se ha negado a calificar legalmente los sucesos de Honduras como un “golpe de Estado”, no ha suspendido ni congelado su apoyo financiero y el comercio con el país, ni ha tomado medidas para presionar eficazmente al gobierno de facto.

  • Washington manipuló a la Organización de Estados Americanos para alargar el tiempo de debate sobre lo que había que hacer y así no apoyar el regreso inmediato del presidente Zelaya al poder, como parte de una estrategia que sigue en pie y simplemente busca legitimar al gobierno de facto y desgastar al pueblo hondureño que todavía se resiste al golpe.

  • La Secretaria de Estado Clinton y sus voceros dejaron de hablar del regreso del presidente Zelaya al poder luego de la designación de Oscar Arias, presidente de Costa Rica, como “mediador”, y ahora califican al dictador que asumió el poder ilegalmente durante el golpe, Roberto Micheletti, como “presidente interino”.

  • La estrategia de “negociar” con los golpistas fue impuesta por el gobierno de Obama como una manera de desacreditar al presidente Zelaya –culpándolo por los hechos que provocaron el golpe– y legitimando a los golpistas.

  • Congresistas estadounidenses –demócratas y republicanos– organizaron una visita de unos representantes de los golpistas de Honduras a Washington, a los que recibieron con honores en diferentes instituciones de la capital estadounidense.

  • A pesar de que fue el senador republicano John McCain quien coordinó la visita de los golpistas a Washington a través de un bufete de lobby, The Cormac Group, actualmente es el abogado de Bill Clinton y amigo cercano de Hillary, Lanny Davis, a quien se ha contratado como “lobbista” para lograr la aceptación pública de Washington del gobierno de facto en Honduras.

  • Otto Reich y el venezolano Robert Carmona-Borjas, quien fue abogado del dictador Pedro Carmona durante el golpe de Estado de Venezuela en Abril de 2002, ayudaron desde Washington a preparar el escenario para el golpe contra el presidente Zelaya en Honduras.

  • El equipo de diseño del golpe de Estado en Honduras designado por Washington también incluía a un grupo de embajadores de Estados Unidos recientemente nombrados en Centroamérica, expertos en la desestabilización de la revolución cubana, y a Adolfo Franco, ex encargado del programa de Cuba de la USAID.

Nadie duda de la implicación de Washington en el golpe de Estado de Honduras contra el presidente Manuel Zelaya que comenzó el pasado 28 de junio. Muchos analistas, dirigentes, e incluso presidentes, lo han denunciado. Sin embargo, la mayoría coinciden en disculpar a la administración de Barack Obama de algún papel en el golpe hondureño, haciendo responsables en su lugar a los rasgos del gobierno de George W. Bush y a los halcones que todavía andan por los pasillos de la Casa Blanca. La evidencia demuestra que sí, que es cierto que los halcones y los protagonistas de siempre de los golpes y sabotajes en América Latina también han participado esta vez, y además existen amplias pruebas que señalan el papel del gobierno de Obama.

[PARA QUIENES QUIERAN LEER MÁS SOBRE LOS DETALLES DE LA PARTICIPACIÓN DE WASHINGTON EN EL GOLPE, SIGUE ABAJO]

El Departamento de Estado

La nueva diplomacia estadounidense, denominada “smart power” (poder inteligente) ha jugado un papel principal antes, durante y después del golpe de Estado en Honduras. Los voceros del Departamento de Estado, admitieron en una rueda de prensa el 1 de julio, que tenían conocimiento previo del golpe y habían estado trabajando con los sectores que lo planificaban para buscar “otra solución”.i También admitieron que dos altos funcionarios del Departamento de Estado, el subsecretario de Estado para América Latina Thomas Shannon y el subsecretario de Estado James Steinberg, estuvieron en Honduras la semana anterior al golpe para mantener reuniones con los grupos civiles y militares que lo llevaron a cabo.

 

Dicen que su propósito era “frenar” el golpe, sin embargo su presión verbal no concuerda con su respaldo a los sectores golpistas. Después del golpe, la Secretaria de Estado Hillary Clinton publicó una declaración, el domingo 28 de junio, que no reconocía los sucesos como un “golpe” y tampoco exigía la restitución del presidente Zelaya en el poder. Adicionalmente, siempre hacía referencia a “las dos partes” del conflicto, legitimando a los golpistas y haciendo responsable públicamente al presidente Zelaya desde el primer día: “La acción contra el presidente hondureño Mel Zelaya viola los principios de la Carta Democrática de la OEA y debe ser condenado. Llamamos a todas las partes en Honduras a que respeten el orden constitucional y el Estado de derecho, que reafirmen su vocación democrática y se comprometan a resolver las disputas políticas de manera pacífica a través del diálogo. Honduras debe abrazar a los mismos principios de la democracia que ratificamos hace un mes en la reunión de la OEA celebrada en ese país.”ii

 

Y desde entonces, a pesar de diversas referencias al “golpe” de Honduras, el Departamento de Estado se negaba a calificarlo de golpe de Estado, lo que le obligaría a suspender toda clase de apoyo económico, diplomático y militar al país. El 1 de julio, los voceros del Departamento de Estado lo explicaron de esta manera: “En referencia al propio golpe, lo mejor sería decir que fue un esfuerzo coordinado entre los militares y algunos actores civiles. Obviamente, los militares fueron quienes condujeron la remoción forzada del presidente y han actuado para asegurar el orden público durante este proceso. Pero para que el golpe sea más que una insurrección o una rebelión, hay que ver una transferencia del poder a los militares. Y en ese sentido el Congreso –la decisión del Congreso de juramentar a su presidente Micheletti, como presidente de Honduras, indica que el Congreso y miembros claves de éste han desempeñado un papel importante en esta situación.”iii

Esta posición ambigua, que condena los sucesos de Honduras como una ruptura del orden constitucional pero no llega a calificarlo como golpe de Estado ni exige la restitución del presidente Zelaya, se ratificó luego de la reunión que sostuvo la Secretaria de Estado Hillary Clinton con el presidente Zelaya el 7 de julio: “Acabo de celebrar una reunión productiva con el presidente Zelaya. Discutimos los sucesos de los últimos nueve días y el camino a seguir. Le reiteré que Estados unidos apoya la restitución del orden constitucional en Honduras. Seguimos apoyando los esfuerzos regionales a través de la OEA para lograr una resolución pacífica según las normas de la Carta Democrática. Llamamos a todas las partes a no cometer actos de violencia y a buscar una solución pacífica, constitucional y estable a las serias divisiones en Honduras, por medio del diálogo. Para ese fin, hemos trabajado con nuestros socios en el hemisferio para establecer una negociación, un diálogo que podría desembocar en una resolución pacífica de esta situación.”iv

Ya estaba claro, después de esa reunión, que Washington no iba a seguir abogando por el regreso del presidente Zelaya al poder, sino que buscaba “una negociación” con los golpistas que, al final, favoreciera los intereses estadounidenses. Fuentes cercanas a la Organización de Estados Americanos (OEA) afirman que una alta delegación estadounidense presente en la reunión del 4 de julio en la sede del organismo multilateral intensificó la presión hacia otros Estados para que aceptaran una salida “negociada” que no implicase necesariamente la restitución de Zelaya como presidente de Honduras.

Esta manera de desviar el tema, manipular el asunto y aparecer asumiendo una posición cuando en realidad las actuaciones demuestran lo contrario, forma parte de la nueva doctrina de Obama denominada “smart power” (poder inteligente), que pretende lograr los objetivos imperiales sin satanizar al gobierno de Washington. “Smart Power” es “la capacidad de combinar el ‘poder duro’ con el ‘poder suave’ para lograr una estrategia victoriosa. El ‘Smart Power’ utiliza estratégicamente la diplomacia, la persuasión, la construcción de capacidades, la proyección del poder militar, económico y político y la influencia imperial, de manera efectiva, con una legitimidad política y social.” Esencialmente, es una mezcla de la fuerza militar con todas las formas de la diplomacia, con énfasis en el uso de la “promoción de la democracia” como táctica para influir en el destino de los pueblos, en vez de perpetrar una invasión militar.

El embajador

El periodista Jean-Guy Allard ha revelado los orígenes del actual embajador de Estados Unidos en Honduras, Hugo Llorensv. Según Allard, Hugo Llorens, un cubano de nacimiento que llegó a Estados Unidos como parte de la Operación Peter Pan, es “especialista en terrorismo… La Casa Blanca de George W. Bush captó al astuto Llorens en 2002, nada menos que como Director de asuntos andinos del Consejo Nacional de Seguridad de Washington D.C., lo que lo convirtió en el principal asesor del presidente sobre Venezuela. El golpe de Estado de 2002 contra el presidente Hugo Chávez se produjo mientras Llorens se encontraba bajo la autoridad del subsecretario de Estado para Asuntos hemisféricos, Otto Reich, y del muy controvertido Elliot Abrams. En julio de 2008, Llorens fue nombrado embajador en Honduras.”
El pasado 4 de junio, el embajador Llorens declaró a la prensa hondureña que “…Uno no puede violar la Constitución para crear una Constitución, porque si uno no tiene Constitución vive la ley de la jungla.”vi Esas declaraciones se emitieron en referencia a la encuesta popular sobre la convocatoria de una posible asamblea constituyente, que debería haber tenido lugar el 28 de junio si no hubiera ocurrido el golpe de Estado contra el presidente Zelaya. Los comentarios de Llorens no sólo ponen en evidencia su posición contra la encuesta, sino, además, su total injerencia en los asuntos internos de Honduras.

Pero Llorens no estaba solo en la región. Luego de su nombramiento como embajador en Honduras –cargo que obviamente se le asignó debido a la necesidad de neutralizar la creciente presencia de gobiernos izquierdistas en la región y la potencia regional del ALBA–, se nombraron varios embajadores más de Washington en los países vecinos, todos expertos en la desestabilización de la revolución cubana y operaciones psicológicas.

Primero llegó el diplomático Robert Blau a la embajada de Estados Unidos de El Salvador, el 2 de julio de 2008, como el segundo de la diplomacia estadounidense. En enero de este año, Blau asumió la embajada como encargado de negocios. Antes de su envío a El Salvador, Blau fue subdirector de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado, luego de haber estado dos años en la Sección de Intereses de Washington en La Habana como asesor político. Fue tan eficiente en su trabajo en Cuba con la disidencia, que el Departamento de Estado le concedió el Premio James Clement Dunn a la Excelencia, debido a su labor con la oposición contrarrevolucionaria en Cuba. Llorens y Blau eran viejos amigos, luego de trabajar juntos en el equipo de Otto Reich en el Departamento de Estado.

Después fue nombrado Stephen McFarland como embajador de Estados Unidos en Guatemala, el 5 de agosto de 2008. McFarland, graduado de la Universidad de Guerra de Estados Unidos y ex miembro del equipo de combate número dos de los marines en Iraq, era el segundo en la Embajada de Estados Unidos en Venezuela bajo William Brownfield, quien incrementó de manera alarmante el apoyo financiero y político a la oposición contra Chávez. Luego, McFarland estuvo en la embajada de Estados Unidos en Paraguay, apoyando la construcción de la base militar del Pentágono en ese país. McFarland también fue director de Asuntos Cubanos en el Departamento de Estado y su perfil lo destaca como un experto “en transiciones democráticas, derechos humanos y seguridad.”

El embajador Robert Callahan llegó a Managua, Nicaragua, también a principios de agosto. Ha trabajado en las embajadas en La Paz, Bolivia, y San José, Costa Rica, y ha sido profesor en la Universidad Nacional de Guerra de Estados Unidos. En 2004 fue enviado a Iraq como agregado de prensa de la embajada en Bagdad. A su regreso, estableció la oficina de prensa y propaganda de la recién creada Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) de Washington, que en la actualidad es el órgano más poderoso de la inteligencia estadounidense.

Juntos, estos embajadores –expertos en golpes de Estado, desestabilización y propaganda– han preparado el terreno para el golpe contra el presidente Zelaya en Honduras.

Financiamiento a los golpistas

Justo en el mes anterior del golpe contra el presidente Zelaya se formó una coalición entre diferentes organizaciones no gubernamentales, empresarios, partidos políticos, la iglesia católica y los medios de comunicación, denominada “la unión cívica democrática”. Su único propósito era derrocar al presidente Zelaya para impedir que abriera el camino a una asamblea constituyente que permitiría al pueblo alzar su voz y participar en su proceso político.

La “unión cívica democrática” de Honduras esta compuesta por organizaciones como el Consejo Nacional Anticorrupción, el Arzobispado de Tegucigalpa, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), el Consejo de Rectores de Universidades, la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), el Foro Nacional de Convergencia, la Federación Nacional de Comercio e Industrias de Honduras (FEDECAMARA), la Asociación de Medios de Comunicación (AMC), el Grupo Paz y Democracia y el grupo estudiantil Generación X Cambio.

La mayoría de estas organizaciones han sido beneficiarias de los más de 50 millones de dólares que anualmente invierten la USAID y la NED en el “desarrollo democrático” en Honduras. De hecho, un informe de la USAID sobre su financiamiento y trabajo con COHEP, destaca que “el perfil bajo de la USAID en este proyecto ayudó a asegurar la credibilidad de COHEP como una organización hondureña y no un brazo de la USAID.”

Los voceros de la unión cívica democrática de Honduras en representación, según ellos, de la “sociedad civil”, declararon a la prensa hondureña el 23 de junio –cinco días antes del golpe contra el presidente Zelaya– que “confían en que las fuerzas armadas cumplirán con su deber de defender la Constitución, el Estado de Derecho, la paz y la democracia.” Cuando sucedió el golpe, el día 28 de junio, fueron los primeros que salieron a decir que no hubo un golpe de Estado, sino que habían “rescatado su democracia” de las manos del presidente Zelaya, cuyo crimen fue querer dar al pueblo voz, visibilidad y participación. También en representación de los sectores de clase media y alta, la unión cívica democrática ha calificado a los sectores que apoyan al presidente Zelaya de “turbas”.

El Instituto Republicano Internacional, que recibe fondos de la National Endowment for Democracy (NED), obtuvo más de 1,2 millones de dólares en 2009 para trabajar con los sectores políticos en Honduras. Su trabajo se ha dedicado a apoyar los “centros de pensamiento” y “grupos de presión” en Honduras, para influir en los partidos políticos y “apoyará iniciativas para implementar posiciones políticas durante las campañas de 2009.” Ésta es una clara intervención en la política interna de Honduras y evidencia del financiamiento de la NED a los sectores golpistas del país.

El lobby de Washington

El senador republicano John McCain, ex candidato a la presidencia de Estados Unidos, ayudó coordinar la visita de la delegación golpista de Honduras a Washington durante la semana pasada. McCain es conocido por su dura postura contra Venezuela, Bolivia y otros países de la región considerados “anti imperialistas” y por sus estrechos vínculos con la mafia cubana en Miami. McCain también es jefe del Instituto Republicano Internacional (IRI), ente financiero de los golpistas de Honduras. McCain ofreció los servicios de su empresa de lobby, The Cormac Group, que organizó una rueda de prensa de los golpistas en el National Press Club el 7 de junio.

Pero más allá de la conexión republicana con los golpistas hondureños, hay un vínculo más comprometedor con la actual administración demócrata de Barack Obama. El abogado Lanny Davis fue contratado por la sede hondureña del Consejo de Empresarios de América Latina (CEAL) para hacer lobby a favor de los golpistas y convencer a los poderes de Washington de que deben aceptar y reconocer al gobierno de facto de Honduras. Lanny Davis fue abogado del ex presidente Bill Clinton cuando estaba en la Casa Blanca, y es un conocido amigo y asesor de la actual Secretaria de Estado Hillary Clinton. Davis está organizando una ofensiva diplomática y mediática a favor de los golpistas, incluida la compra de publicidad en periódicos estadounidenses, y organizando reuniones entre los representantes golpistas y diferentes congresistas, senadores y funcionarios del gobierno de EEUU. CEAL esta compuesto por los empresarios latinoamericanos que más han promovido atentados contra los movimientos populares en la región. Por ejemplo, el actual representante de Venezuela en el CEAL es Marcel Granier, presidente de RCTV, la cadena de televisión que promovió e intentó legitimar el golpe de Estado contra el presidente Chávez.

Como parte de este esfuerzo, lograron una audiencia especial ante el Comité de Relaciones Exteriores del Congreso de Estados Unidos, con la participación de congresistas demócratas y republicanos, y los testimonios de personajes promotores del golpe, como Michael Shifter del Diálogo Interamericano de Washington, Guillermo Pérez-Cadalso, ex Canciller y Magistrado de la Corte Suprema de Honduras, y el famoso Otto Reich, cubano-americano conocido por su papel en la mayoría de las actividades de desestabilización contra gobiernos izquierdistas en América Latina desde los años ochenta. Como resultado de este encuentro, el Congreso de Estados Unidos está promoviendo una resolución que reconozca como legítimo al gobierno de facto de Honduras.

Otro resultado del lobby de Lanny Davis fue la reunión convocada en el Consejo de las Américas el 9 de junio, en donde participó Jim Swigert, director de los programas de América Latina y el Caribe para el Instituto Demócrata Nacional (NDI), que recibe su financiamiento de la NED, Cris Arcos, antiguo embajador de EEUU en Honduras y Adolfo Franco, ex administrador de la USAID para América Latina y el Caribe y encargado del programa de “transición” en Cuba. Estos tres personajes han trabajado como asesores del gobierno de Obama frente a la crisis en Honduras. Franco, quien también fue asesor de política exterior para el senador John McCain durante su campaña presidencial en 2008, ha sido acusado de corrupción por su mal manejo de los fondos de la USAID para el programa de “promoción de la democracia” en Cuba, gran parte de los cuales se dieron a grupos de Miami, como el Comité para una Cuba Libre y el Instituto para Estudios Cubanos en Miami, sin pasar por ningún proceso transparente de revisión.

Negroponte y Reich, de nuevo

Muchos han especulado sobre el papel del antiguo embajador de Estados Unidos en Honduras, John Negroponte, quien dirigió la fuerza paramilitar denominada “la contra” y los escuadrones de muerte contra los movimientos izquierdistas en Centroamérica durante los años ochenta. Negroponte tuvo varios cargos durante la administración de George W. Bush: embajador de EEUU en Iraq, embajador ante las Naciones Unidas, director nacional de Inteligencia y, por último, subsecretario de Estado bajo Condoleezza Rice. A su salida del Departamento de Estado, Negroponte pasó al sector privado. Le ofrecieron un trabajo como vicepresidente de la firma consultora más influyente de Washington, McLarty Associates. Negroponte aceptó. McLarty Associates fue fundada por Thomas “Mack” McLarty, ex jefe de gabinete del presidente Bill Clinton y enviado especial a América Latina durante su presidencia. Actualmente, McLarty maneja la consultora más poderosa de Washington. Hasta el año 2008, McLarty Associates se llamaba Kissinger-McLarty Associates debido a la unión entre Thomas McLarty y Henry Kissinger, que evidencia la unión política entre los sectores demócratas y republicanos en Washington.

En su nuevo cargo, John Negroponte trabaja como asesor sobre política exterior del Departamento de Estado bajo Hillary Clinton. Recordemos que el embajador estadounidense en Honduras, Hugo Llorens, trabajaba bajo el comando de Negroponte durante la mayoría de su gestión.

Otto Reich lleva unos años trabajando en una campaña contra el presidente Zelaya. Fue demandado por Zelaya en abril 2009 por haberlo acusado públicamente de robar 100 millones de dólares de la empresa estatal de telecomunicaciones, Hondutel. Resulta que Reich hacía lobby para una empresa privada de telecomunicaciones que quería privatizar Hondutel. Ahora, con Zelaya destituido y un empresario en el poder, lo más probable es que Reich consiga su negocio multimillonario.

Reich fundó una organización en Washington, llamada Arcadia Foundationvii junto a un venezolano, Robert
Carmona-Borjas, abogado especialista en temas militares, vinculado al golpe de abril de 2002 en Venezuela, según su propio perfil. Robert Carmona-Borjas supuestamente estuvo en Miraflores con Pedro Carmona durante el golpe de abril de 2002 y escapó, junto a Carmona, del palacio cuando fue tomado por la guardia de honor presidencial. Desde entonces vive en Washington, DC. Desde el año pasado, Reich y Carmona-Borjas han llevado una campaña contra Zelaya por asuntos de corrupción, con una serie de micros que hablan de corrupción, libertad de expresión y cambio en Honduras.viii
Carmona-Borjas ha viajado con frecuencia a Honduras durante los últimos meses, incluso hablando de golpe de Estado “técnico” junto con otros actores, como el defensor del pueblo hondureño, Ramón Custodia, quien declaró a comienzos de junio que “Los golpes son una posibilidad que puede ocurrir en cualquier escenario político”. Luego del golpe, el 3 de julio, Robert Carmona-Borjas apareció en Honduras en la concentración de los golpistas en Tegucigalpa, y fue reconocido como un actor importante que hizo posible la salida de Zelaya y la llegada al poder de Micheletti.ix

El poder militar

Estados Unidos mantiene una presencia militar muy grande en la base de Soto Cano (Palmerola), ubicada a 97 kilómetros de la capital, que ha estado operativa constantemente desde el año 1981, cuando fue activada por el gobierno de Estados Unidos durante la administración de Ronald Reagan.

En los años ochenta, Soto Cano se utilizó por el coronel estadounidense Oliver North, como una base de operaciones para la “Contra”, las fuerzas paramilitares entrenadas y financiadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), encargadas de ejecutar la guerra contra los movimientos izquierdistas en Centroamérica, y particularmente contra el gobierno sandinista de Nicaragua. Desde Soto Cano, la “Contra” lanzaba sus ataques terroristas, escuadrones de muerte y misiones especiales que dieron como resultado miles de asesinatos, desaparecidos, torturados, lisiados y aterrorizados en Centroamérica.

John Negroponte, entonces embajador de EEUU en Honduras, junto a Oliver North y Otto Reich, dirigían estas operaciones sucias.

La base de Soto Cano es la sede de la Fuerza de Tarea Conjunta “Bravo” (JTF-B) de Estados Unidos, compuesta por efectivos del ejército, las fuerzas aéreas, fuerzas de seguridad conjuntas y el primer batallón-regimiento Número 228 de la aviación estadounidense. Son 600 personas en total y 18 aviones de combate, incluidos helicópteros UH-60 BlackHawk y CH-47 Chinook. Soto Cano también es la sede de la Academia de la Aviación de Honduras. Más de 650 ciudadanos hondureños y estadounidenses viven en las instalaciones de la base.

La Constitución de Honduras no permite legalmente la presencia militar extranjera en el país. Un acuerdo “de mano” entre Washington y Honduras autoriza la importante y estratégica presencia de los cientos de militares estadounidenses en la base, en un acuerdo “semipermanente”. El acuerdo se realizó en 1954 como parte de la ayuda militar que Estados Unidos ofrecía a Honduras. La base primero fue utilizada por la CIA para lanzar el golpe contra Jacobo Arbenz en Guatemala.

Cada año, Washington autoriza cientos de millones de dólares en ayuda militar y económica a Honduras, que es el tercer país más pobre del hemisferio. Este acuerdo que permite la presencia militar de Estados Unidos en el país centroamericano puede retirarse sin aviso.

El 31 de mayo de 2008, el presidente Manuel Zelaya anunció que Soto Cano (Palmerola) se utilizará para vuelos comerciales internacionales. La construcción del terminal civil se financió con un fondo del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas).

Los dos generales con mayor participación en el golpe contra Zelaya son graduados de la Escuela de las Américas y mantienen lazos estrechos con los militares estadounidenses en Honduras. El comandante de la Aviación de Honduras, general Luis Javier Prince Suazo, estudió en la famosa Escuela de las Américas de Estados Unidos en 1996. El jefe del estado mayor conjunto, general Romeo Vásquez, destituido por el presidente Zelaya el 24 de junio por desobedecer sus órdenes, y luego actor principal en el golpe militar sólo días después, también es graduado de la Escuela de las Américas. Los dos altos oficiales hondureños mantienen relaciones muy estrechas con el Pentágono y las fuerzas militares estadounidenses en Soto Cano.

El embajador de Estados Unidos en Honduras que cambió en septiembre 2008, Charles Ford, fue transferido al Comando Sur en Miami para encargarse de la asesoría para el Pentágono sobre América Latina.

Los militares hondureños están financiados, entrenados, adoctrinados y comandados por el ejército estadounidense sobre la base de la doctrina anti izquierdista y anti socialista. Por eso era tan fácil actuar contra el presidente Zelaya, su comandante en jefe, porque lo veían como parte de la “amenaza izquierdista”, contra la que llevan combatiendo desde hace decenios.x

De todas estas evidencias –y habrá más en el futuro– se comprueba el inconfundible papel de Washington en el golpe de Estado en Honduras contra el presidente Zelaya.

i http://www.state.gov/r/pa/prs/ps/2009/july/125564.htm

ii http://www.state.gov/secretary/rm/2009a/06/125452.htm

iii Ver nota 1.

iv http://www.state.gov/secretary/rm/2009a/july/125753.htm

v http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?28366

vi http://www.elheraldo.hn/País/Ediciones/2009/06/05/Noticias/Lo-que-se-haga-debe-ser-legal-y-constitucional

vii www.arcadiafoundation.org

viii http://www.arcadiafoundation.org/videos.html

ix http://www.youtube.com/watch?v=ukacM-77lXs.

x http://www.aporrea.org/actualidad/n138264.html

Muere el golpe o mueren las constituciones, por Fidel Castro R.

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Los países de América Latina luchaban contra la peor crisis financiera de la historia dentro de un relativo orden institucional.

honduras_militares226 Cuando el Presidente de Estados Unidos Barack Obama, de viaje en Moscú para abordar temas vitales en materia de armas nucleares, declaraba que el único presidente constitucional de Honduras era Manuel Zelaya, en Washington la extrema derecha y los halcones maniobraban para que éste negociara el humillante perdón por las ilegalidades que le atribuyen los golpistas.

Era obvio que tal acto significaría ante los suyos y ante el mundo su desaparición de la escena política.

Está probado que cuando Zelaya anunció que regresaría el 5 de julio, estaba decidido a cumplir su promesa de compartir con su pueblo la brutal represión golpista.

Con el Presidente viajaban Miguel d´Escoto, presidente pro témpore de la Asamblea General de la ONU, y Patricia Rodas, la canciller de Honduras, así como un periodista de Telesur y otros, hasta 9 personas. Zelaya mantuvo su decisión de aterrizar. Me consta que en pleno vuelo, cuando se aproximaba a Tegucigalpa, se le informó desde tierra sobre las imágenes de Telesur, en el instante que la enorme masa que lo esperaba en el exterior del aeropuerto, estaba siendo atacada por los militares con gases lacrimógenos y fuego de fusiles automáticos.

Su reacción inmediata fue pedir altura para denunciar los hechos por Telesur y demandar a los jefes de aquella tropa que cesara la represión. Después les informó que procedería al aterrizaje. El alto mando ordenó entonces obstruir la pista. En cuestión de segundos vehículos de transporte motorizados la obstruyeron.

Tres veces pasó el Jet Falcon, a baja altura, por encima del aeropuerto. Los especialistas explican que el momento más tenso y peligroso para los pilotos es cuando naves rápidas y de poco porte, como la que conducía al Presidente, reducen la velocidad para hacer contacto con la pista. Por eso pienso que fue audaz y valiente aquel intento de regresar a Honduras.

Si deseaban juzgarlo por supuestos delitos constitucionales, ¿por qué no le permitieron aterrizar?

Zelaya sabe que estaba en juego no solo la Constitución de Honduras, sino también el derecho de los pueblos de América Latina a elegir a sus gobernantes.

Honduras es hoy no solo un país ocupado por los golpistas, sino además un país ocupado por las fuerzas armadas de Estados Unidos.

La base militar de Soto Cano, conocida también por su nombre de Palmerola, ubicada a menos de 100 kilómetros de Tegucigalpa, reactivada en 1981 bajo la administración de Ronald Reagan, fue la utilizada por el coronel Oliver North cuando dirigió la guerra sucia contra Nicaragua, y el Gobierno de Estados Unidos dirigió desde ese punto los ataques contra los revolucionarios salvadoreños y guatemaltecos que costaron decenas de miles de vidas.

Allí se encuentra la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo de Estados Unidos, compuesta por elementos de las tres armas, que ocupa el 85 por ciento del área de la base. Eva Golinger divulga su papel en un artículo publicado en el sitio digital Rebelión el 2 de julio de 2009, titulado La base militar de Estados Unidos en Honduras en el centro del golpe. Ella explica que “la Constitución de Honduras no permite legalmente la presencia militar extranjera en el país. Un acuerdo ‘de mano’ entre Washington y Honduras autoriza la importante y estratégica presencia de los cientos de militares estadounidenses en la base, por un acuerdo ‘semi-permanente’. El acuerdo se efectuó en 1954 como parte de la ayuda militar que Estados Unidos ofrecía a Honduras… el tercer país más pobre del hemisferio.” Ella añade que “…el acuerdo que permite la presencia militar de Estados Unidos en el país centroamericano puede ser retirado sin aviso”.

Soto Cano es igualmente sede de la Academia de la Aviación de Honduras. Parte de los componentes de la fuerza de tarea militar de Estados Unidos está integrada por soldados hondureños.

¿Cuál es el objetivo de la base militar, los aviones, los helicópteros y la fuerza de tarea de Estados Unidos en Honduras? Sin duda que sirve únicamente para emplearla en Centroamérica. La lucha contra el narcotráfico no requiere de esas armas.

Si el presidente Manuel Zelaya no es reintegrado a su cargo, una ola de golpes de Estado amenaza con barrer a muchos gobiernos de América Latina, o quedarán éstos a merced de los militares de extrema derecha, educados en la doctrina de seguridad de la Escuela de las Américas, experta en torturas, la guerra psicológica y el terror. La autoridad de muchos gobiernos civiles en Centro y Suramérica quedaría debilitada. No están muy distantes aquellos tiempos tenebrosos. Los militares golpistas ni siquiera le prestarían atención a la administración civil de Estados Unidos. Puede ser muy negativo para un presidente que, como Barack Obama, desea mejorar la imagen de ese país. El Pentágono obedece formalmente al poder civil. Todavía las legiones, como en Roma, no han asumido el mando del imperio.

No sería comprensible que Zelaya admita ahora maniobras dilatorias que desgastarían las considerables fuerzas sociales que lo apoyan y solo conducen a un irreparable desgaste.

El Presidente ilegalmente derrocado no busca el poder, pero defiende un principio, y como dijo Martí: Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército.

Julio 10 de 2009

El golpe militar en Honduras: las implicaciones de EEUU…

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Honduras en clave de capital

José Steinsleger, en La Jornada

honduras_militares226 El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, otorgó legitimidad a un gobierno latinoamericano derrocado por un golpe de Estado, y contrario a sus intereses. El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, líder máximo de este gobierno, fue recibido por el Departamento de Estado en Washington. Y una organización desacreditada por su rancia tradición golpista, la Organización de Estados Americanos (OEA), condenó el cuartelazo, pronunciándose a favor de Zelaya.

Algo no cierra. ¿A cuento de qué tanto frenesí democrático? Leer para creer: en Moscú, frente a un grupo de universitarios, Obama afirmó que su gobierno no señala a otros países quiénes deben ser sus gobernantes, y que no apoya a Zelaya por estar de acuerdo con él. “Lo hacemos –dijo– porque respetamos el principio universal de que los pueblos deben elegir sus propios líderes, coincidamos con ellos o no.” ¡Ay!…

Con argumentos muy bien documentados, varios comentaristas centraron sus análisis en el ethos por antonomasia: Estados Unidos urdió el golpe del 28 de junio en Tegucigalpa. La lectura simultánea de las luchas políticas internas de Washington, y las de Honduras, permiten concluir que, en efecto, los gringos sabían.

El economista hondureño Miguel Cáceres Rivera da cuenta de una reunión en la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa, celebrada la noche del 21 de junio, y auspiciada por el anfitrión Hugo Llorens (La Prensa, Tegucigalpa, 22/6/09).

¿Quién es el embajador Llorens? Nombrado por el gobierno de George W. Bush (abril de 2008), fue consejero para asuntos económicos en Honduras y Bolivia, agregado comercial en Paraguay, coordinador de asuntos para el narcotráfico en El Salvador y funcionario consular en Filipinas.

Cáceres apunta: De 2002 a 2003, años del golpe de estado y golpe petrolero en Venezuela, el embajador Llorens ostentó el cargo de Asuntos Andinos del Consejo Nacional de Seguridad, siendo el principal asistente del presidente Bush y del director del Consejo sobre asuntos relacionados con Colombia, Venezuela, Bolivia, Perú y Ecuador.

En la reunión de marras participaron el presidente Zelaya, el actual monigote golpista Roberto Micheletti, el liberal Elvin Santos, el ex candidato presidencial Porfirio Lobo Sosa (conservador) y el general Romeo Vásquez Velásquez, jefe del Estado Mayor Conjunto.

Punto único de la agenda: que Zelaya desistiera de la encuesta destinada a indagar entre los hondureños la modificación de algunas leyes constitucionales calificadas de pétreas. Zelaya se negó. Como es sabido, el general Vásquez secuestró las urnas, y el jueves 25 el presidente convocó al pueblo y recuperó el material electoral de una base militar.

Abortado el golpe técnico, el diario El Tiempo de Honduras publicó la noticia con un titular maravilloso: “Militares y hasta Hillary Clinton habrían evitado el golpe a Mel” (apodo popular de Zelaya). Es decir, que el golpe se iba a efectuar el jueves 25, no el domingo 28. Un golpe que, al parecer, habría sido causa de agrias disputas en Washington.

¿Qué sectores intervinieron en el golpe? Desde su conversión en enclave de la United Fruit Company (UFC, 1899-1970), Honduras y las naciones de América Central merecieron el despectivo mote de repúblicas bananeras, expresión acuñada por O. Henry (seudónimo del popular escritor William Sydney Porter, 1862-1910) en el libro de relatos Cabbages and Kings, ambientados en el puerto hondureño de Trujillo.

La primera importación de banano hondureño a Estados Unidos (1902) se dio en un marco jurídico semicolonial, administrado por una suerte de burguesía consular, ligada al sector terrateniente. El sociólogo brasileño Helio Jaguaribe diferenciaba esta burguesía de la nacional (empresarial, industrial, urbana).

En la segunda mitad del siglo pasado, la economía hondureña dejó de ser meramente bananera, y la minería cobró cierto auge. La UFC fue comprada en 1969 por Zapata Corporation (empresa petrolera de los Bush) y en 1984 cambió su desprestigiado nombre por United Brands, conocida hoy como Chiquita Brands.

Sin una burguesía propiamente dicha, Honduras apenas consigue sostenerse con el sector de maquila y el agroindustrial, las remesas de los inmigrantes, la cooperación externa, la ayuda financiera, y el arrendamiento del territorio para bases militares del Pentágono. Mas poco y nada se habla del lavado de dinero, así como de los empresarios, políticos y militares coludidos con el narcotráfico.

¿Qué otro sector de una nación paupérrima podría tener un poder económico y político capaz de desafiar a Wahington, las Naciones Unidas, el Vaticano, la Unión Europea, y el conjunto de los países de la OEA? ¿Un régimen narcomilitar como el de Myanmar en América Central?

Es una hipótesis. Aunque sin ella, el súbito desgarre de vestiduras made in USA por la democracia hondureña, a más de la tenaz obcecación de los golpistas ofendidos por laincomprensión internacional, se tornan inexplicables.

http://www.jornada.unam.mx/2009/07/08/index.php?section=opinion&article=017a2pol">http://www.jornada.unam.mx/2009/07/08/index.php?section=opinion&article=017a2pol

Las lecciones de Honduras, por Th. Dos Santos

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Theotonio Dos Santos

Alai-amlatina

HONDURAS002 Se cuenta un revelador chiste entre los presidentes latinoamericanos:

"- ¿Sabes por qué no hay golpes de Estado en Estados Unidos?

- ¡No!

- Porque en EE.UU. no hay embajada de EE.UU."

Además, sabemos que los golpes en Estados Unidos se dan a través del asesinato, puro y simple de sus presidentes (como en el caso de John Kennedy) o con la ayuda de la Suprema Corte para impedir el recuento de los votos (como en el caso de Bush).

A pesar de estos y muchos otros precedentes, vemos ahora a los líderes del Partido Demócrata indignarse con la negativa a recontar los votos en Irán, acusado de ser una tremenda dictadura.

¿Pero cual es la lección de Honduras? Por primera vez en la historia, los Estados Unidos apoyan la condena de un golpe de Estado en América Latina permitiendo que se realice una condena unánime de un acto de fuerza militar en todas organizaciones internacionales.

¿Esto quiere decir que de esta vez la embajada americana no participó del acto de fuerza? Desgraciadamente no. De manera indiscreta, un diputado de la derecha hondureña reveló públicamente la conspiración que mantenían los golpistas con la embajada de EE.UU.

Él lo hizo en la memorable sección de primitivo disfraz democrático en la cual se realizó la “elección” del “sucesor” del presidente Zelaya, que había renunciado según la carta falsa leída por este bisoño “sucesor”, que se olvidó de forjar una carta de renuncia del vice-presidente, a quien cabría suceder al presidente secuestrado. Esta sesión fue transmitida por la Radio Globo de Honduras, última en ser silenciada por los “demócratas” del “gobierno provisorio”.

Según este diputado, el embajador de Estados Unidos, que aprobaba la movilización golpista, había estado en contra de realizar el golpe antes de la consulta popular no vinculante, llamada “referéndum” por la Corte Suprema hondureña y por la gran prensa internacional que busca desesperadamente justificar el golpe.

Sería muy difícil creer que el gobierno de Estados Unidos estuviera ausente de la conspiración en un país que sirvió de base a sus organizaciones militares mercenarias que desestabilizaron al gobierno legítimo de los sandinistas. En este mundo de contra información en el cual vivimos, escuché al locutor de la TV Globo News en Brasil decir que las organizaciones militares de los “contras” hondureños luchaban contra los “guerrilleros” nicaragüenses.

Sabemos todos los altos costos de estas operaciones de guerra de baja intensidad, las cuales pueden servir de modelo de corrupción para las organizaciones de defensa de los derechos humanos y transparencia. El Congreso de Estados Unidos se ocupó de revelarnos los detalles tenebrosos de la operación triangular en contra del gobierno sandinista, comandada por el entonces vice-presidente de Estados Unidos, George Bush: El gobierno de Estados Unidos expandió las operaciones del narcotráfico a partir de Colombia a través de los “contras” asentados de Honduras, Costa Rica y El Salvador. Sus ganancias servían para financiar sus operaciones y, al mismo tiempo, para comprar armas para el eterno “enemigo” público de EE.UU.: el gobierno del Irán.

A pesar de sus diferencias, los líderes religiosos iraníes habían acordado con el entonces candidato George Bush prolongar el secuestro de los norteamericanos prisioneros en su embajada en Teherán para desmoralizar a Carter y permitir la victoria electoral de Reagan a cambio de esta ayuda militar secreta.

Inmediatamente surgen las acusaciones de que este tipo de información hace parte de teorías “conspirativas”. Sin embargo, nos estamos refiriendo a los hechos revelados por las investigaciones del Congreso de Estados Unidos, el que, todo indica, sí cree en las conspiraciones, exitosas o fracasadas.

Estas conclusiones se refuerzan con los planteamientos de Ramsey Clark y el Obispo Filipe Teixeira de la Diócesis de San Francisco de Asís, en su mensaje urgente al Presidente de Estados Unidos:

“Tomando en consideración:

“1. La cercana colaboración de los militares de Estados Unidos con el ejército hondureño manifestado por el entrenamiento y los ejercicios comunes;

“2. El papel de la base militar Soto Cano, ahora bajo el comando del coronel Richard A. Juergens, quien era Director de Operaciones Especiales durante el secuestro en febrero del 2004 del Presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide;

“3. Que el jefe del Estado Mayor del ejército hondureño, general Romeo Vásquez, fue entrenado en la Escuela de las Américas de los EE.UU.;

“4. Que el Secretario Adjunto de Estado Thomas A. Shannon Jr. y el Embajador de los EE.UU. en Honduras, Hugo Llorens estaban plenamente enterados de los conflictos que conducían al golpe militar,

“Concluimos que el gobierno de Estados Unidos tiene responsabilidad del golpe y está obligado a exigir que el ejército hondureño regrese al orden constitucional y evite acciones criminales contra el pueblo hondureño.

“Por lo tanto insistimos, por de la paz en la región, que el presidente Barack Obama corte inmediatamente toda la ayuda y las relaciones con el ejército de Honduras y suspenda todas las relaciones con el gobierno de Honduras hasta que el Presidente constitucional regrese a su puesto”.

En resumen, el currículo estadounidense en Honduras muestra la dificultad de confiar en sus designios democráticos en la región. Quizás la vuelta de los sandinistas y de los revolucionarios salvadoreños al gobierno después de años de brutal represión en sus países haya enseñado algo a la diplomacia estadounidense, aún vacilante en condenar definitivamente el golpe de Estado hondureño.

La prensa internacional expresa estas vacilaciones al llamar a Zelaya Presidente “depuesto” y al golpista Roberto Micheletti Presidente “interino”; al llamar a la consulta no vinculante, propuesta por Zelaya para crear una Constituyente, “referéndum” para perpetuarse en el poder. Cosas que no se ha podido escuchar sobre el presidente asesino de Colombia que busca el tercer período presidencial, ni se escuchaba sobre las pretensiones reeleccionistas de Fujimori, Menen o Fernando Henrique Cardoso.

Es también revelador entre sus motivaciones la ausencia de referencia en la prensa a la falsa carta de renuncia del presidente Zelaya leída en el parlamento para justificar la elección de su sucesor. Es cómico que se afirme que este señor fue elegido por unanimidad cuando no comparecieron a esa sesión los diputados gobiernistas amenazados con prisión. Por fin, entre otras insidiosas tergiversaciones, se pretende que hay una confrontación más o menos igual entre los defensores armados del golpe y los desarmados manifestantes en contra del mismo.

Todo esto y las declaraciones de la secretaria Hilary Clinton sobre el necesario respecto de las instituciones hondureñas que tienen acuerdos con EE.UU. nos muestran que hay divergencias dentro del gobierno de EE.UU. Con el fantástico apoyo internacional con el cual cuenta el presidente Zelaya, se está buscando obligarlo a una negociación espuria con los golpistas. Hasta hoy la justicia venezolana no acepta definir como un golpe de Estado lo que realizaron sus gorilas locales en 2002. Imagínese lo que van a proponer en Honduras…

Zelaya y el pueblo hondureño tienen muchas dificultades por delante pero no deben acobardarse frente a ellas. No tiene por qué bajar la cabeza frente a los mercenarios y sus jefes, ni frente a los golpistas que son despreciados por toda la humanidad, a pesar de los apoyos abiertos o incluso disfrazados de los grandes medios de comunicación.

- Theotonio Dos Santos es Presidente de la Cátedra y Red sobre Economía Mundial y Desarrollo Sostenible de la UNESCO y la UNU. Profesor emérito de la Universidad Federal Fluminense (UFF) de Río de Janeiro. http://theotoniodossantos.blogspot.com

Honduras: “EE.UU. apoya la restitución de Zelaya”

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HILLARY CLINTON RECIBIO A ZELAYA Y OBAMA RECLAMO SU RESTAURACION

La intervención de Washington en favor del derrocado presidente derivó en una mediación que se iniciará mañana cuando en Costa Rica se vean la cara Zelaya y Micheletti. El anfitrión será Oscar Arias.

HONDURAS-MANIF. El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y el legislador que lo derrocó, Roberto Micheletti, se verán las caras mañana por primera vez desde el golpe de Estado. La cita será en Costa Rica y Oscar Arias, presidente de ese país y Premio Nobel de la Paz, será el anfitrión. Figura reconocida en la región tanto por los sectores progresistas como por el establishment liberal, Arias aceptó poner en juego su prestigio y anunció que recibirá a ambos en su propia casa. “Es muy honroso para mí en lo personal y para Costa Rica como nación poder ayudar a solventar el conflicto que se ha dado en Honduras”, aseguró ayer el mandatario en conferencia de prensa desde San José. “Costa Rica será el mejor lugar para el diálogo. Es un oasis de paz y ese clima perfecto es lo que el país puede ofrecer”, agregó.

A su vez, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, volvió ayer a pronunciarse sobre la situación en el país centroamericano y respaldó a fondo la restitución de Zelaya, a pesar de que, según él, tenga diferencias con el derrocado mandatario. “Estados Unidos apoya ahora la restauración del presidente democráticamente electo de Honduras, incluso aunque él se haya opuesto firmemente a políticas norteamericanas”, aclaró Obama en un discurso desde la Nueva Escuela de Economía de Moscú, en el marco de su visita a Rusia.

Y es que según el mandatario norteamericano, Estados Unidos defiende la restitución de Zelaya en su cargo ya que, hoy en día, la Casa Blanca acepta la democracia en otros países. “No lo apoyamos porque estemos de acuerdo con él. Lo hacemos porque respetamos el principio universal de que los pueblos deberían poder elegir a sus propios líderes, estemos nosotros de acuerdo o no con éstos. Dejémoslo claro: no siempre hemos hecho lo correcto sobre este punto, pero Estados Unidos no debería intentar imponer ningún sistema de gobierno a ningún país”, admitió Obama.

Las negociaciones que desembocaron en el nombramiento de Arias como mediador se desarrollaron durante buena parte de la jornada de ayer y la capital estadounidense, precisamente, sirvió como punto de apoyo.

Zelaya estuvo allí y, por primera vez desde que fue enviado en pijamas a Costa Rica –donde fue el mismo Arias quien lo recibió–, Hillary Clinton, la secretaria de Estado, le concedió una reunión. El encuentro duró más de dos horas y al terminar, Clinton sólo declaró en un primer momento que la charla había sido productiva y que ella, como jefa de la diplomacia estadounidense, le había reiterado a Zelaya que su país respaldaba la restauración democrática en Honduras.

Sin embargo, luego de algunos minutos en que las partes involucradas estaban dando el sí tras bambalinas, la mediación se anunció y, según precisó el propio Arias, la movida habría sido iniciativa del dictador Micheletti. “Efectivamente, esta mañana (por ayer) recibí una llamada de don Roberto Micheletti para pedir la mediación”, reveló el costarricense, aunque después aclaró que ambas partes lo habían invitado a ser el facilitador. Cada uno de los actores coincidió en elogiar al Premio Nobel. “Por supuesto que acepto la mediación del presidente Arias”, se apuró a decir Zelaya. “Queremos que se nos escuche y el señor Arias, presidente de la hermana república de Costa Rica, es la persona indicada”, expresó a su turno Micheletti.

Pero el cara a cara no será fácil. Más allá de que el régimen de facto comenzó a barajar algunas opciones para encontrar una salida institucional a la crisis desatada tras el golpe (ver aparte), Micheletti subrayó ayer que negociar no significa que las nuevas autoridades hondureñas vayan a permitir el regreso de Zelaya al poder. “De ninguna manera, él cometió delitos y tiene que pagar”, lanzó el golpista.

Por eso, consciente del desafío, Arias buscó ayer comenzar a transmitir confianza. “Hasta el día de hoy la OEA no ha podido sentar a las partes; tampoco el gobierno de facto en Honduras ha aceptado el retorno del presidente Zelaya, así que a mí me parece que, al igual que hace veinte años, sólo sentándose alrededor de una mesa, creando la confianza necesaria, mirándose a los ojos, podrán las diferentes partes llegar a un acuerdo satisfactorio para todos”, expresó.

Arias es reconocido como el artífice de la paz en Centroamérica por impulsar, en la década de los ‘80, un proceso de negociaciones que culminó con la firma de los acuerdos para poner fin a los conflictos armados en El Salvador, Nicaragua y Guatemala, lo que le valió el Premio Nobel de la Paz en 1987. De este modo, será la segunda ocasión en que el mandatario costarricense intente ofrecer sus buenos oficios para solucionar conflictos en la región. (PAGINA/12)

Honduras: restituir la legalidad

Editorial de La Jornada

El presidente de la Corte Suprema de Justicia de Honduras, Jorge Rivera, dejó entrever ayer, en el décimo día transcurrido desde la asonada militar contra el orden democrático en ese país, una posibilidad de que el presidente constitucional, Manuel Zelaya Rosales, pueda regresar sin temor a ser detenido: que el Congreso –el mismo que el pasado 28 de junio avaló el cuartelazo en Honduras, presentó una apócrifa carta de renuncia de Zelaya e invistió como presidente interino a Roberto Micheletti– otorgue, si lo considera oportuno, una amnistía política al mandatario destituido.

La declaración se produjo poco antes de que la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, anunciara desde Washington que el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, se desempeñaría como mediador en el diálogo entre el gobierno constitucional de Zelaya y el régimen de facto encabezado por Micheletti. Más tarde, tras una reunión con Clinton, el propio Zelaya dijo que lo acordado con la canciller estadunidense y con el mandatario costarricense no es una negociación, sino la planificación de la salida de los golpistas.

La postura del funcionario del Poder Judicial hondureño es improcedente por partida doble: por un lado, porque omite señalar que la instancia que él encabeza es partícipe, junto con otros sectores políticos, empresariales y clericales reaccionarios de Honduras, de una conjura delictiva que ha subvertido la institucionalidad democrática y el estado de derecho en el país centroamericano; por el otro, porque soslaya que, al día de hoy, la única salida para la crisis política por la que atraviesa esa nación pasa por el fin de la aventura golpista de la oligarquía hondureña y la restitución inmediata del orden constitucional.

Más que una muestra de voluntad política para resolver el conflicto, lo dicho por Rivera constituye un signo de debilidad del régimen espurio ante la profundización de las medidas de aislamiento político y económico en el plano internacional, y ante el recrudecimiento mundial de las condenas en su contra: significativamente ayer, desde Moscú, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reiteró su rechazo al golpe hondureño y su apoyo a la presidencia de Zelaya, al tiempo que defendió el principio universal de que los pueblos deben elegir a sus líderes, estemos nosotros de acuerdo o no con éstos.

A lo anterior debe añadirse, como muestra de la inviabilidad del proyecto golpista, la admirable resistencia popular que sigue desarrollándose en las calles de Honduras, a pesar de la brutalidad represiva puesta en práctica por el ejército y la policía –que hasta el momento arroja un saldo de al menos un muerto, decenas de heridos de bala y centenares de detenidos–, no obstante la brutal desigualdad de fuerzas entre éstos y los manifestantes.

Los elementos que se comentan, en suma, pueden ser indicios de agotamiento en el régimen espurio de Honduras, y deben ser aprovechados por la comunidad internacional para incrementar presiones diplomáticas, económicas e institucionales, para terminar, de ese modo, con un episodio que ha significado un retroceso histórico lamentable para la nación centroamericana, para América Latina y para el mundo. Más que negociar, el gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti tiene que fijar, cuanto antes, las condiciones y la fecha del retorno de Manuel Zelaya al cargo presidencial.

http://www.jornada.unam.mx/2009/07/08/index.php?section=edito

Honduras, EEUU y la mediación de O. Arias: ¿qué salida a la crisis?

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EE UU apoya la mediación de Óscar Arias en la crisis de Honduras

Las conversaciones para solucionar el conflicto comienzan mañana en San José

YOLANDA MONGE / PABLO ORDAZ - Washington / Tegucigalpa – 08/07/2009

honduras_militares226 EE UU se convirtió ayer en el epicentro de los esfuerzos diplomáticos para zanjar la crisis hondureña. El destituido presidente Manuel Zelaya se reunió con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, en el encuentro de mayor nivel hasta el momento con la Administración Obama. A la salida de la reunión, Clinton declaró que existía un entendimiento entre todas las partes para "evitar la violencia" y dijo haber recomendado a Zelaya hacer todo lo posible para evitar una situación como la del domingo, cuando el mandatario sobrevoló el país. Los disturbios causaron un muerto.

"Tiene que haber un mejor camino", manifestó Clinton a las puertas del Departamento de Estado en Washington. "Instamos a todas las partes a evitar actos de violencia y a buscar una solución constitucional pacífica y duradera a las serias divisiones de Honduras a través del diálogo", declaró Clinton.

Insistió en que había llegado la hora de iniciar "el diálogo" y manifestó su apoyo a que el presidente costarricense y premio Nobel de la Paz, Óscar Arias, sea el mediador. El arbitraje de Arias fue aceptado tanto por el Gobierno de hecho de Roberto Micheletti como por Zelaya, que viajó a Costa Rica desde Washington. [Como mediador, el presidente costarricense anunció anoche que las conversaciones para solucionar el conflicto hondureño comenzarán mañana en San José con la presencia de Zelaya y de Roberto Micheletti, informa Efe].

HONDURAS-MANIF. Horas antes de la entrevista, un alto funcionario de la Administración Obama declaró que una opción era tratar de forjar un compromiso entre Zelaya, el presidente de hecho Micheletti y las Fuerzas Armadas para que el depuesto mandatario pudiera retornar y terminar los seis meses de Gobierno que le quedan con poderes limitados y claramente definidos. A cambio, Zelaya abandonaría sus aspiraciones de reformar la Constitución con el fin de lograr la reelección. Ayer, tras la reunión con Clinton, Zelaya dijo que no descartaba un adelanto de las elecciones como posible solución a la crisis, aunque dejó claro que el actual Gobierno de hecho "no está legitimado para convocarlas".

Mientras tanto, en Tegucigalpa, Xiomara Castro, la esposa del presidente Zelaya, que permanecía escondida desde que los militares secuestraron a su marido y lo expulsaron del país, se puso ayer al frente de una gran manifestación de condena al golpe de Estado. En un momento de la marcha, los manifestantes se toparon con una barrera de policías que había recibido la orden de no dejarlos pasar. La multitud los dejó a un lado sin que se produjeran enfrentamientos y la primera dama se acercó a ellos para abrazarlos y agradecerles su actitud pacífica.

No fue la única manifestación que ayer recorrió las calles de Tegucigalpa. Los partidarios del Gobierno de facto también hicieron notar su fuerza y volvieron a ocupar el Parque Central. La noticia más comentada tanto en una como en otra marcha fue la propuesta formulada ayer mismo por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Rivera: "El Congreso podría conceder una amnistía a Manuel Zelaya por los delitos de que se le acusa y así él podría volver al país sin temor a ser detenido".

EL PAIS.COM

Reunión con presidente de facto es para "planificar salida de los golpistas": Zelaya

"Hay cosas que no se van a negociar de ninguna manera: el restablecimiento del orden democrático y del presidente depuesto", enfatizó el presidente depuesto de Honduras.

AFP
Publicado: 07/07/2009 19:44

Washington. El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, aseguró este martes en Washington que cuando se reúna en San José con el gobernante de facto Roberto Micheletti no será para negociar, sino para planificar "la salida de los golpistas".

"No se trata de una negociación, se trata de la planificación de la salida de los golpistas del país", dijo Zelaya en rueda de prensa.

El derrocado gobernante, que al igual que Micheletti aceptó una invitación el jueves a la casa del presidente costarricense, Óscar Arias, para intentar resolver y superar la crisis política en Honduras, descartó negociar su reintegro al poder.

"Hay cosas que no se van a negociar de ninguna manera: el restablecimiento del orden democrático y del presidente depuesto", enfatizó.

En ese sentido, Zelaya deploró el operativo que lo arrancó del poder el 28 de junio, tras lo cual el Congreso hondureño nombró a Micheletti para sustituirlo en la presidencia.

"Si a los presidentes los van a poner los militares, estaríamos retrocediendo cien años (…) No podemos volver a ese tiempo en que los presidentes debían dormir vestidos y con las maletas hechas", afirmó.

LA JORNADA.COM

Escrito por Eduardo Aquevedo

7 julio, 2009 a 21:32

La lección hondureña: América Latina, militares e Iglesia Católica…

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Por Mercedes López San Miguel

HONDURAS-PRESID1 El devenir de los acontecimientos en Honduras tendrá un efecto indudable en las democracias latinoamericanas. El golpe de Estado ocurre en tiempos en que la región vive una etapa política caracterizada por la instalación de gobiernos de nuevo signo respecto a la década del ‘90. En muchos países existe una fuerte tensión a la que le cuesta resolverse. Por dar un ejemplo, la pulseada entre Oriente y Occidente en Bolivia. La Media Luna secesionista eligió vías poco democráticas al llevar adelante referéndum autonómicos sin el aval del gobierno central. Sin embargo, el presidente Evo Morales recibió sendos espaldarazos en las urnas.

El golpe en Honduras puede leerse como un aviso para otra empobrecida nación, El Salvador, en donde recientemente ganó el candidato Mauricio Funes, del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. El mensaje para los gobiernos que adscriben a ideas y programas políticos que buscan recomponer algunos de los más agudos efectos del neoliberalismo sería el siguiente: “hay cosas que no se tocan”. El presidente Manuel Zelaya quiso tocar una constitución refractaria al cambio y eso desató el vendaval. A los ojos de la oligarquía hondureña, Zelaya se tornó un líder peligroso. Esperaban de él que acentuara las relaciones amistosas que tan bien había fomentado su predecesor (Ricardo Maduro) con Estados Unidos, pero se incorporó al ALBA y acentuó sus vínculos con Venezuela.

El caso de Hugo Chávez fue paradigmático. Luego del efímero golpe que lo apartó del poder en abril de 2002, el presidente bolivariano salió fortalecido y logró darles impulso a las reformas de las instituciones políticas. Esa fue la ola a la que se subieron Bolivia y Ecuador para poner en marcha sus propias reformas constitucionales.

Sigue sonando muy llamativo que estos gobiernos, a los que se cuestiona por las aspiraciones “reeleccionistas” de sus líderes, tengan enfrente gente dispuesta a llevar adelante golpes de estado, censurar a los medios, imponer el estado de sitio y reprimir. Que Chávez no le haya prorrogado la licencia al canal RCTV resulta un hecho nimio frente al accionar de los opositores. En Honduras, los principales medios, la Iglesia, las Fuerzas Armadas, la Corte Suprema y el Congreso continúan, más que nunca, empecinados en tirar la institucionalidad por la borda.

El desenlace del capítulo hondureño sentará un precedente para los gobiernos que aspiran a profundizar sus proyectos políticos.

mercelopez@pagina12.com.ar

La Iglesia y el golpe

Por Rubén Dri *

La Iglesia Católica hondureña, a través de su órgano superior, la Conferencia Episcopal, ha dado su pleno apoyo al golpe militar que destituyó a la autoridad constitucional y militarizó el país, en acciones que nosotros demasiado conocemos. En el comunicado en el que da su aprobación al golpe cita la orden de captura de la Suprema Corte en la cual se acusa al gobierno constitucional de “traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones en perjuicio de la Administración Pública y del Estado de Honduras”. Ello quiere decir que en Honduras todo se ha hecho de acuerdo con las normas constitucionales.

Después de esta clara aprobación del golpe, la máxima jerarquía eclesiástica reproduce en lenguaje meloso e hipócrita los llamados al “diálogo, el consenso y la reconciliación” que harían posible la paz de acuerdo con la recomendación de Jesús, según la cita del evangelio de Juan con la que termina el documento eclesiástico: “Les dejo mi paz, les doy mi paz; la paz que yo les doy no es como la que les da el mundo. Que no hay entre ustedes angustia ni miedo”.

Ahora bien, ¿cuál es la paz que da el mundo? ¿Qué se entiende aquí por “mundo”? “Mi reino no proviene de este mundo”, dice Jesús, traducido normalmente por “mi reino no es de este mundo”. “Este mundo” es el que está en manos de Satanás, o sea, del imperio romano. De él, de sus valores, de sus principios, no proviene el reino de Jesús. Proviene de otros principios, con otro concepto del poder, el poder que es servicio, que fue simbolizado en la escena del lavatorio de los pies que Jesús realiza con sus discípulos.

Ese nuevo mundo, el de Jesús, da la verdadera paz, no como la da el mundo. Claro y contundente el enfrentamiento entre dos concepciones de la paz. La que da el mundo, es decir, el imperio, la paz del cementerio, la que propone la Jerarquía eclesiástica hondureña, y la que propone Jesús, la paz que se construye entre hermanos, enfrentando al imperio. Frente a la pax romana basada en la aniquilación de los que no se someten, la paz que se construye entre pueblos hermanos.

La tergiversación de la paz que propone Jesús, interpretándola como la paz que propone el poder de dominación, tiene la misma larga historia de los poderes dominadores. Ya en el siglo IV Eusebio de Cesarea sintetizaba la visión teológica de la Iglesia en tres principios, un solo Dios, una sola Iglesia, un solo Imperio, que dio pie a la afirmación de Pablo Orosio, según la cual “la paz de Cristo es la paz del imperio”, la célebre “pax romana”.

La jerarquía eclesiástica es coherente. Siempre está en contra de los movimientos populares y de los gobiernos que los expresan cuando éstos plantean determinadas reformas a las que las grandes corporaciones se oponen. Así sucede en Venezuela, en Bolivia y en Ecuador, por citar los casos más significativos. Así es también en nuestro país.

* Filósofo. Profesor de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

EN HONDURAS, EL REGIMEN DE FACTO FRUSTRO EL RETORNO DEL MANDATARIO Y REPRIMIO

A Zelaya no le dieron pista para volver

Una gran manifestación esperaba recibir al presidente derrocado en las cercanías del aeropuerto. El gobierno militar mató al menos a dos personas. La nave terminó desviándose a El Salvador, donde están los mandatarios que lo apoyan.

A pesar de la marea humana de más de 50 mil hondureños que se agolpó ayer en el aeropuerto de Tegucigalpa para recibir a su presidente legítimo, el operativo retorno de Manuel Zelaya no pudo terminar su misión con éxito. Antes bien, el asunto concluyó con el avión desviado hacia El Salvador, los golpistas firmes en tierra y un pueblo con sangre derramada. “Le pido que detenga una masacre”, le dijo Zelaya por radio desde la nave al comandante golpista Romeo Vázquez al enterarse de que, en tierra, la gente se enfrentaba con las fuerzas de seguridad que habían cercado las instalaciones y bloqueado con vehículos militares las pistas de aterrizaje. Sin embargo, los soldados y sus fusiles no se contuvieron y, al cierre de esta edición, al menos dos personas habían perdido la vida en el aeropuerto internacional del país centroamericano.

Zelaya había partido desde Washington, a bordo de un jet venezolano y acompañado por el presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel D’Escoto, con el objetivo de aterrizar en Tegucigalpa y retomar el mandato constitucional que el pueblo le otorgó y que los militares interrumpieron hace una semana. “Nadie puede impedirme regresar. Yo soy el presidente constitucional y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Les pido a los generales que cumplan con su deber, despejen la pista y nos permitan aterrizar. Voy a reunirme con mi pueblo”, había declarado el depuesto mandatario todavía dentro de la aeronave.

Pero la escena fue como en las películas. El avión, luego de algunas horas de vuelo, entró en el espacio aéreo hondureño y, a partir de ese momento, tuvo que dar vueltas por el aire mientras desde la cabina de mando se negociaba con las torres de control un visto bueno que nunca llegó. Al mismo tiempo, en vivo y en directo, Zelaya hacía declaraciones a la cadena venezolana Telesur, condenando a los golpistas y llamando al pueblo a resistir pacíficamente. “Si tenía un paracaídas, me lanzaba del avión”, llegó a decir el hondureño cuando ya se había decidido el desvío rumbo a Managua para cargar combustible, discutir con su homólogo Daniel Ortega y luego retomar el vuelo hacia El Salvador, donde lo esperaban los mandatarios de Ecuador, Rafael Correa; de Paraguay, Fernando Lugo, y de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quienes junto al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se habían desplazado hasta ese lugar como eventual misión de apoyo en caso de aterrizaje (ver aparte).

Horas antes, el gobierno de facto había exhibido sus cartas. Por un lado, el presidente de facto Roberto Micheletti, junto a la vicenciller Marta Alvarado, buscaron mostrar una voluntad de diálogo con la comunidad internacional tan sólo 24 horas después de ser expulsados de la OEA y, para ello, se sentaron a una mesa, sonrieron, y, rodeados de dos helechos a ambos extremos, le propusieron al mismo organismo interamericano comenzar un diálogo “de buena fe”. “La clase de diálogo que queremos implicaría la participación de funcionarios del Estado de Honduras y una delegación de representantes de los Estados miembros de la OEA. Confiamos en que de ese modo podremos hallar una solución a la situación desatada tras la destitución del presidente Zelaya”, explicó la vicecanciller Alvarado, precisando que la iniciativa ya había sido comunicada por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Rivera, al representante de la entidad interamericana en Tegucigalpa, Jorge Miranda.

Y, por el otro, luego de denunciar supuestas maniobras militares de Nicaragua en la frontera –desmentidas por el mandatario Ortega de inmediato– e instar tanto a este país como a Venezuela a cesar con sus “indebidas” interferencias en los asuntos internos hondureños, se dejó en claro que no pensaban de ningún modo dejar aterrizar el avión que transportaba a Zelaya. “Lo hacemos para evitar un derramamiento de sangre completamente innecesario. La orden de captura sigue vigente, por lo que esperaremos a que el presidente Zelaya se entregue de forma correcta. Pero no queremos disturbios internos”, precisó Micheletti.

Más allá de los deseos del legislador que ocupa el puesto de presidente, el país centroamericano vivió ayer la jornada de protestas más importante desde que se consumara el golpe de Estado. Desde muy temprano, la marcha se había convocado con el doble propósito de repudiar la dictadura y movilizar a la mayor cantidad de gente posible hasta el aeropuerto de Toncontín para recibir al depuesto Zelaya y brindarle apoyo popular. La gente respondió de forma masiva y, de a pie, acudió a la cita. Según sus organizadores, lo que finalmente sucedió superó todas las expectativas. “Esto es impresionante. En Honduras nunca se vio algo así. Aquí hay por lo menos 200 mil personas”, le dijo a este diario vía telefónica Angel Alvarado, dirigente de los Círculos Bolivarianos Morazánicos, al tiempo que explicaba que las principales avenidas estaban colapsadas por gente que recorría pacíficamente los 10 kilómetros desde el centro hasta el aeropuerto. “Esta es la resistencia pacífica del pueblo. Los medios pasan conciertos de música y no dicen nada. Pero Honduras está en la calle”, agregó.

El interior del país, a su turno, no se quedó atrás y, según contó el dirigente del Bloque Popular Erasto Reyes desde San Pedro Sula, la gente también está comenzando a manifestarse allí donde antes no lo hacía. “Aquí en el Parque Central hay unas 20 mil personas, lo que significa mucho en un lugar donde no existe la costumbre de salir a protestar. La resistencia no afloja, esto es un éxito”, aseguró. Por lo pronto, el aislamiento internacional contra los golpistas, si bien aumenta, no los detiene.

Informe: Martín Suaya.

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Honduras: régimen militar anuncia retiro de la OEA, y ésta decidirá su exclusión…

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Honduras anuncia retiro de la OEA

Cecilia Barría, Enviada especial a Tegucigalpa

Roberto Micheletti habla a sus seguidores

Este sábado la asamblea general de la OEA debe decidir sobre la suspensión de Honduras. El gobierno interino de Honduras anunció este viernes su intención de retirarse de la Organización de los Estados Americanos (OEA), poco después de que el secretario general de la organización, José Miguel Insulza, concluyera sin éxito una visita a la nación centroamericana que tenía como objetivo la restauración en el poder al depuesto presidente Manuel Zelaya.

Adelantándose a una posible suspensión de la organización, que debe ser discutida este sábado en Washington, la vicecanciller interina, Martha Alvarado, acompañada por el presidente interino, Roberto Micheletti -designado por el congreso después del golpe de Estado contra Zelaya- anunció que "(Honduras) denuncia la Carta de la Organizacion de los Estados Americanos de conformidad con lo previsto en el artículo 143 de la misma, con eficacia inmediata".

Sin embargo, en declaraciones a Radio Cooperativa de Chile este sábado, Insulza dijo que esta renuncia "no tiene efecto jurídico" pues se trata de una decisión emitida por un gobierno no reconocido.

En cualquier caso, el 143 de la Carta de la OEA artículo establece que la denuncia de la Carta no será efectiva hasta que transcurran dos años a partir de su notificación a la Secretaría General del organismo.

Alvarado dijo en una intervención televisada que la decisión se debe a que "la OEA cree que en su seno ya no existe espacio para Honduras, para los estados que aman su libertad y defienden su soberanía", pese a que "Honduras ha participado en el sistema interamericano desde sus primeros pasos, en 1889".

La funcionaria afirmó que "el Gobierno de Honduras repudia las pretensiones de imponerles medidas unilaterales, reafirma la plenitud de su soberanía y el ejercicio de sus competencias internas de acuerdo a su constitución".

La declaración de Alvarado se produjo pocas horas antes antes de que se cumpla el plazo de 72 horas otorgado por la OEA al gobierno interino hondureño para la restitución de Zelaya.

clic Lea: Supremo hondureño dice no a la OEA

Insulza dijo este viernes al finalizar su visita a Tegucigalpa que no existe disposición por parte del gobierno de facto de ceder el poder al presidente elegido democráticamente.

"No tienen ninguna intención de revertir esta situación", señaló Insulza.

Este sábado, en Washington, la asamblea general de la OEA debe decidir sobre la suspensión de Honduras por haber violado el orden institucional.

Está previsto que, desde la 13:00 GMT los mandatarios y cancilleres de los 34 países miembros de la OEA escuchen un informe sobre las gestiones realizadas por José Miguel Insulza y luego tomen una decisión.

Suspensión inminente

José Miguel Insulza

“No intervenimos en los países. No podemos decirles qué hacer”, advirtió Insulza.

Insulza explicó este viernes en rueda de prensa que se reunió con representantes de la Corte Suprema, dirigentes políticos, autoridades eclesiásticas y líderes sociales para recibir información respecto a la crisis política que vive el país desde que el domingo pasado fuerzas militares removieron de su cargo a Zelaya.

"No hay indicios de que la situación puede cambiar", señaló Insulza, dejando en claro que la suspensión de Honduras de la OEA es inminente.

Uno de los efectos más fuertes que puede tener la suspensión de un país del organismo es el congelamiento de créditos, algo que podría afectar gravemente a Honduras, el tercer país más pobre de América Latina.

Insulza hizo un llamado a la prudencia porque, a su juicio, en los próximos días podrían registrarse enfrentamientos debido a la inestabilidad y la polarización del país.

Al ser consultado sobre qué otras medidas de presión podría ejercer la OEA, dijo que entre las atribuciones del organismo no está actuar contra gobiernos de facto.

"No intervenimos en los países. No podemos decirles qué hacer", advirtió.

"Mal ejemplo"

Según el jefe de la OEA, la situación que se vive en Honduras rompe con la tradición democrática de los últimos años en América Latina. "Es un muy mal ejemplo para la región", le dijo a BBC Mundo.

"Esto tiene que ver con un golpe militar en una región donde pensábamos que nunca más iba a haber un golpe militar. Ese golpe en realidad es muy lamentable".

Respecto a una eventual solución a la crisis que vive el país, el representante de la OEA fue enfático en decir que para entablar un diálogo político es necesario restablecer la institucionalidad.

Insulza declinó referirse a lo que hará el presidente derrocado Manuel Zelaya en los próximos días y se limitó a decir que "si Zelaya me pregunta la opinión, yo se la daré, pero no es algo que voy a comentar aquí".

La incógnita, por lo pronto, es saber qué hará Zelaya. Muchos se preguntan si volverá a Tegucigalpa este fin de semana, como lo había anunciado, o si cambiará de estrategia luego que el ultimátum de la OEA no lograra su objetivo.

Precisamente este viernes medios de Ecuador informaron que el presidente Rafael Correa planea viajar a Honduras desde Washington para acompañar en su retorno a Zelaya, junto a la presidenta de Argentina, Cristina Fernandez, y José Miguel Insulza.

Negativa de la Corte

Partidarios de Zelaya en Honduras

A Insulza le preocupa la polarización que se vive en Honduras.

El viaje de Insulza este viernes a la capital hondureña respondía al cumplimiento del mandato de la resolución emitida por la OEA esta semana en la que se le instruía para que, "junto a representantes de varios países, realice las gestiones diplomáticas dirigidas a restaurar la democracia y el Estado de derecho, y la restitución del Presidente José Manuel Zelaya Rosales".

Pero la Corte Suprema de Justicia de Honduras rechazó este viernes el pedido de Insulza de permitir el retorno al poder del depuesto presidente.

El vocero de la presidencia de la Corte, José Danilo Izaguirre, relató a BBC Mundo que el presidente de la Corte hondureña, Jorge Alberto Rivera, le dijo al representante de la OEA: "Hagan lo que quieran. La decisión está tomada. Nuestras leyes no se manosean, ni se regresan, ni se devuelven".

Honduras sin la intención de revertir el golpe: Insulza

“Lamento decir que en mis gestiones no se vio la disposición para revertir esta situación”, expuso el secretario general de la OEA al informar lo abordado con diferentes sectores hondureños en la visita que realizó hoy al país.

honduras_militares226 Agencias
Publicado: 03/07/2009 08:02

Tegucigalpa. El secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, informó este viernes desde Honduras que luego de reunirse con diferentes sectores del país no halló disposición para revertir la situación del golpe de Estado ejecutado contra el presidente Manuel Zelaya Rosales.

“Lamento decir que en mis gestiones no se vio la disposición para revertir esta situación”, dijo Insulza durante una rueda de prensa en Tegucigalpa.

“Al contrario recibí una cantidad de documentos demostrando de qué manera habría cargos pendientes en contra del Presidente de la República y que justificarían la medida tomada”, informó.

Subrayó que el resultado claro es que la ruptura del orden constitucional persiste y que “los que hicieron esto no tienen ninguna intención de revertir esta situación”.

Señaló que informará con mayores detalles a la Asamblea General que ésta adoptará las decisiones que estime convenientes.

Reiteró que "la OEA quiere que (la medida de fuerza) sea revertida", aunque admitió que el nuevo gobierno "por el momento" no tiene la intención de reinstalar en su cargo a Zelaya Rosales.

Previamente, Insulza habría asegurado que el organismo se encamina hacia la suspensión de Honduras, según fuentes coincidentes que asistieron a una reunión del secretario general con diplomáticos.

El secretario  de la OEA llegó  al aeropuerto de Tegucigalpa, a bordo de un avión de la Fuerza Aérea Brasileña,  Manuel Zelaya.

Insulza viajó este viernes a Honduras para tratar de restituir en el poder a Manuel Zelaya y anunció que su papel no sería el de negociar, sino el de reclamar la restitución del depuesto presidente, quien fue expulsado del país por militares el domingo pasado.

"No vamos a Honduras para negociar. Vamos a pedir que se deje de hacer lo que se ha estado haciendo hasta ahora", dijo el secretario de la OEA desde Georgetown, capital de Guyana.

Sin embargo, el anuncio que realizó la Corte Suprema de Honduras la tarde de este mismo viernes a Insulza, al informarle que es "irreversible" el regreso de Zelaya al poder, llevaría a la OEA a aplicar el ultimátum, que expira el sábado, y consiste en expulsar al país del organismo interamericano.

Su agenda en Tegucigalpa incluía una reunión con la Corte Suprema de Justicia y con la Fiscalía General de Honduras, pero no tenía previsto un encuentro con Micheletti, cuyo gobierno no es reconocido por el organismo regional.

La tarde del jueves, Micheletti aseguró que no tendría reparos en adelantar la fecha de los comicios, inicialmente previstos para el 29 de noviembre.

"Siempre y cuando el Tribunal (Supremo de Elecciones) haya hecho algún arreglo con el Congreso Nacional, enmarcado dentro de la ley, cualquier día es bueno para nosotros", declaró.

La entrega del poder al mandatario electo en dichos comicios está fijada para el 27 de enero, pero Micheletti no precisó si estaría dispuesto a adelantar también esa fecha.

Horas antes Zelaya, quien estuvo el jueves en Panamá y este viernes el El Salvador para reunirse con el presidente Mauricio Funes, anunció su intención de retornar a su país el domingo y desde allí hizo un llamado a sus compatriotas para que "no se amilanen" y que marchen a Tegucigalpa para protestar "pacíficamente" contra el golpe de Estado.

El presidente derrocado anunció que será acompañado en su regreso por los presidentes de Argentina, Cristina Kirchner, y de Ecuador, Rafael Correa, además de premios Nobel de la Paz como la guatemalteca Rigoberta Menchú.

Este viernes se realizaron nuevas manifestaciones en Honduras por parte de sus partidarios, pero también de las organizaciones que respaldan al gobierno surgido tras el golpe de Estado.

Mientras tanto, organismos de derechos humanos han denunciado una ola de represión con decenas de detenciones por parte del gobierno de Micheletti, que ha suspendido garantías constitucionales y que mantiene un toque de queda vigente hasta este viernes.

 

Insulza pedirá la suspensión de Honduras en la OEA

El secretario general de la OEA no logra desbloquear la crisis en su viaje a Tegucigalpa para restituir al presidente Zelaya.- Este sábado concluye el plazo del ultimátum lanzado por el organismo al nuevo Gobierno de Micheletti

AGENCIAS - Tegucigalpa – 04/07/2009 /EL PAIS.COM

Las gestiones del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Honduras no ha logrado desbloquear la crisis política que atraviesa el país. José Miguel Insulza, que viajó este viernes a Tegucigalpa para pedir la restitución del presidente Manuel Zelaya, derrocado el pasado domingo por los militares, ha asegurado que quienes rompieron el orden constitucional "no tienen intención de revertir esa situación".

"Informaré de esto con bastantes más detalles a la Asamblea General (…) y la Asamblea General adoptará la decisión que estime pertinente", declaró Insulza en conferencia de prensa tras mantener varias reuniones en la capital hondureña, recordando que la decisión que corresponde es la que faculta a la OEA "para suspender a un Estado en el cual se mantenga la rotura del orden constitucional".

La OEA dio el miércoles por la noche un ultimátum de 72 horas al nuevo Gobierno de Honduras para que se restablezca el orden constitucional bajo la amenaza de que, de no hacerlo, el país podría ser suspendido como miembro del organismo, una decisión que en toda su historia sólo ha tomado una vez, en 1962 en contra de Cuba, que aún no ha regresado. Este sábado, justo cuando concluye el plazo del ultimátum, el organismo ha convocado en Washington la segunda parte de una Asamblea General extraordinaria para escuchar el informe sobre las gestiones diplomáticas realizadas por Insulza.

El secretario general de la OEA, que aterrizó en la capital hondureña entre fuertes medidas de seguridad, en una jornada en la que los seguidores y detractores de Zelaya protagonizaron las manifestaciones más numerosas desde el comienzo de la crisis, se entrevistó nada más llegar con el presidente de la Corte Suprema de Justicia del país, Jorge Rivera, quien le advirtió de que la salida del poder del mandatario depuesto "es irreversible". Después Insulza se reunió también con el cardenal Oscar Andrés Rodríguez, dirigentes sindicales y agrupaciones sociales, candidatos a la presidencia y representantes diplomáticos, pero no con el presidente nombrado el domingo, Roberto Micheletti, a pesar de que éste había mostrado su disposición a mantener un encuentro. Micheletti está completamente aislado internacionalmente, pero es respaldado por los poderes judicial y legislativo, por las Fuerzas Armadas y un sector de la población.

Insulza evitó pronunciarse sobre los planes del depuesto presidente de viajar a Honduras. "El presidente Zelaya decidirá él lo que va a hacer", dijo. Mientras, el presidente depuesto, que partió este viernes de El Salvador con rumbo desconocido, se propone regresar a Honduras una vez que concluya el plazo de la OEA, aunque no ha concretado la fecha. Su secretario privado, Eduardo Enrique Reina, afirmó por teléfono desde "un lugar seguro" que el depuesto presidente volverá a Honduras independientemente del resultado de la visita del secretario general de la OEA.

Según han informado fuentes del Gobierno argentino, Zelaya regresará este mismo domingo acompañado de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, y el presidente de la Asamblea General de la ONU, el nicaragüense Miguel D’Escoto.

Crisis en Honduras: Micheletti, dispuesto a adelantar comicios…

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  • Micheletti dispuesto a adelantar comicios
  • Jefe OEA viaja a Honduras, presionará vuelta Zelaya

Cecilia Barría, Enviada especial a Tegucigalpa/BBC

Manuel Zelaya

Por primera vez Roberto Michelitti, presidente interino de Honduras designado por el Congreso después del golpe de Estado contra Manuel Zelaya, habla de la posibilidad de una salida política a la crisis que vive el país.

Al ser consultado sobre si estaría dispuesto a adelantar los comicios presidenciales previstos para el próximo 29 de noviembre, su respuesta fue tan sorpresiva como enfática.

"Totalmente de acuerdo, siempre dentro de la ley, no tengo ninguna objeción si acaso esa es una manera de solucionar estos problemas", dijo Micheletti.

Incluso más. El gobernante interino se mostró a favor de un referendo para preguntarle a los hondureños si están de acuerdo con el regreso del depuesto presidente Manuel Zelaya al poder, aunque precisó que no lo haría en este momento.

La nueva postura significa un cambio en 360 grados respecto a su postura inicial. De hecho, este miércoles contestando a una pregunta de BBC Mundo, dijo que no consideraba la posibilidad de adelantar los comicios.

Un día después, la respuesta es exactamente la opuesta.

¿Qué se está fraguando tras bambalinas?

El próximo sábado se cumple el ultimátum establecido por la OEA para que el gobierno de Micheletti restituya al mandatario depuesto.

¿Qué pasó en estas 24 horas? Se preguntan muchos aquí en Tegucigalpa. ¿Fue la presión de los organismos multilaterales, el congelamiento del crédito, la falta de unidad dentro de los propios partidarios del golpe?

Todavía es un misterio que posiblemente comenzará a ser develado en las próximas horas, cuando llegue a Honduras José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Insulza viajará a Tegucigalpa este viernes para insistir en que Zelaya sea restaurado en el sillón presidencial, al cual llegó elegido democráticamente hace cuatro años.

El próximo sábado se cumple el ultimátum establecido por la OEA para que el gobierno de Micheletti restituya al mandatario depuesto. Por eso las negociaciones van a contrarreloj.

El "regreso" de Zelaya

Roberto Micheletti

Fuentes consultadas por BBC Mundo dicen que hay varios escenarios sobre la mesa de negociación y que uno de ellos apunta a la posible instauración de una especie de gobierno de transición de algunas semanas a la espera de que se realice un proceso eleccionario adelantado.

Mientras Micheletti hacía estas declaraciones, Zelaya viajaba desde Nicaragua a El Salvador, preparando su regreso al país para este próximo fin de semana.

Poco a poco Zelaya se va acercando a su país. Eso no quiere decir que retornará al poder, pero al menos está cada vez más próximo a las fronteras territoriales.

En El Salvador fue recibido en el aeropuerto internacional por el canciller Hugo Martínez y en su traslado a la capital fue saludado por manifestantes que le expresaron su apoyo con consignas como "Mel, amigo, el pueblo está contigo".

Sahumerio y bombas lacrimógenas

Mientras, en Honduras se realizaron marchas a favor y en contra del gobierno interino y del depuesto presidente Manuel Zelaya.

Selvin López, de la comunidad indígena Garífuna, viajó casi 12 horas desde la costa norte del país para participar en una marcha por las calles de Tegucigalpa a favor del regreso de Zelaya.

Iba adelante, frente a todos, esparciendo el humo de un sahumerio en un balde de metal con el objetivo de "limpiar las energías" para que la calma retorne al país.

"Estamos haciendo un saneamiento. Este humo es un símbolo de paz", le dijo a BBC Mundo.

Sea porque sus gestiones tuvieron algún efecto, o por razones completamente distintas, el punto es que no hubo mayores incidentes en la marcha, salvo por unas bombas lacrimógenas lanzadas al inicio de la manifestación.

Las paredes de la capital quedaron marcadas por consignas como "Abajo Pinochetti", una comparación entre Micheletti y el ex gobernante de facto chileno, Augusto Pinochet.

“No a Chávez”

Manifestación en San Pedro Sula

Manifestantes con camisetas blancas compararon a Zelaya con el presidente venezolano Hugo Chávez.

En otros puntos del país, como San Pedro Sula, también se registraron manifestaciones a favor y en contra del depuesto presidente.

En esa ciudad, el mayor polo industrial del país, manifestantes con camisetas blancas compararon a Zelaya con el presidente venezolano Hugo Chávez.

Denunciaron que su objetivo era perpetuarse en el poder abriendo la puerta a la reelección a través de un referendo convocado para el domingo pasado que finalmente no se llevó a cabo.

Algunos de los carteles decían "Queremos democracia, no a Chávez".

Mientras, este jueves el fiscal general adjunto del Ministerio Público, Roy Urtecho, informóque el organismo cursó una orden de captura internacional contra Zelaya por traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones.

En total la fiscalía presentó 18 cargos contra el presidente derrocado.

 

Jefe OEA viaja a Honduras, presionará vuelta Zelaya

jueves 2 de julio de 2009 21:09 GYT

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Por Gustavo Palencia y Anahí Rama

TEGUCIGALPA (Reuters) – El secretario general de la OEA llegará a Honduras el viernes para presionar por la vuelta al poder del derrocado mandatario Manuel Zelaya, mientras el presidente interino aceptaba la posibilidad de adelantar las elecciones para resolver la crisis política.

La Organización de Estados Americanos (OEA) dio de plazo hasta el sábado para que el Gobierno que encabeza el ex presidente del Congreso, Roberto Micheletti, reconozca a Zelaya como presidente o suspenderá al país del organismo.

"Esperamos que los líderes del golpe reconozcan el daño que le están haciendo al país y al mundo y permitan el regreso del presidente Zelaya", dijo a Reuters en Guyana el jefe del organismo, José Miguel Insulza.

Poco después, Micheletti dijo estar dispuesto a adelantar las elecciones previstas para el 29 noviembre.

"Totalmente de acuerdo, siempre dentro de la ley. No tengo ninguna objeción si acaso esa es una manera de solucionar estos problemas", dijo el mandatario en una rueda de prensa respondiendo a una pregunta expresa sobre el tema.

Micheletti dijo que su Gobierno quiere presentar a Insulza una cronología de todo lo acontecido en las últimas semanas para probar que el derrocamiento de Zelaya fue legal.

Más tarde, la recién nombrada viceministra de Relaciones Exteriores, Martha Alvarado, aclaró que el diálogo con la OEA no implica para nada negociar el retorno de Zelaya al poder y que si el organismo suspende a Honduras "aguantaremos aislados del mundo hasta que haya elecciones generales".

El presidente interino insiste en que su gobierno es legítimo pese al repudio mundial ante lo acontecido el domingo, cuando un grupo de militares allanó la residencia de Zelaya y lo sacó del país a punta de rifle.

Zelaya reiteró en Panamá que planea regresar, aunque evitó abundar en detalles para no dar "armas al enemigo".

"Hay toda una estrategia y un plan, además apoyado por la comunidad internacional, no para violencia (…) Lo que pretendemos es que el pueblo se manifieste y que el pueblo haga que estos dictadores, estos aprendices de tiranos rectifiquen lo más pronto posible", dijo en conferencia de prensa.

Una solución negociada en aún parece lejana, luego de que varios de los funcionarios rechazaran de plano la posibilidad de que regrese Zelaya, cuyo viraje a la izquierda y su alianza con el venezolano Hugo Chávez irritó a las elites conservadoras y al sector privado.

Mientras tanto, la presión internacional crecía y el jueves la Unión Europea informó que retirará a los 27 embajadores de los países miembro del bloque, un nuevo paso que aísla aún más al Gobierno interino.

SIGUEN PROTESTAS

En Honduras, los ánimos estaban lejos de calmarse, entre manifestantes que exigen el retorno del "presidente legítimo" y los que aprueban el golpe de Estado como la única solución para que el país se salvara de una "dictadura socialista". Algunas protestas terminaron en enfrentamientos con la policía.

Miles de personas marcharon hasta la sede de Naciones Unidas en Tegucigalpa, para aplaudir la resolución del organismo esta semana para que ninguno de sus 192 miembros reconozca al Gobierno de Micheletti.

"Le pedimos a las Naciones Unidas que sigan en la misma posición porque aquí está el pueblo en las calles. La gente que sale por los medios en esas marchas (las pro Micheletti) son pagados", expresó Rina García, una empleada del sector salud de 44 años que participaba en la manifestación.

En San Pedro Sula, ciudad industrial en el norte del país, miles de manifestantes usando camisetas blancas y ondeando banderas de Honduras apoyaron al actual Gobierno interino, portando carteles caricaturescos de Zelaya y su aliado Chávez.

"Estamos defendiendo nuestra Constitución", "OEA, queremos democracia, no a Chávez", decían carteles de los manifestantes.

Partidarios de Zelaya se enfrentaron en esa ciudad con las fuerzas de seguridad, que utilizaron gases lacrimógenos para dispersarlos, aunque no había reportes de muertos o heridos.

Un portavoz de la policía de San Pedro Sula dijo que se detuvo a unos 70 manifestantes que habrían causado destrozos en tiendas y saqueado al menos dos comercios.

Muchos hondureños acusan a Zelaya de seguir los pasos del mandatario venezolano para permanecer en el poder, luego de que insistiera en realizar una consulta popular que abriera el camino a la reelección pese a la oposición de los tribunales y las fuerzas políticas, incluyendo su propio partido.

Apoyado por el Congreso, el Poder Judicial, las Fuerzas Armadas y los empresarios, el Gobierno interino continúa tomando juramento a funcionarios y tratando de consolidar el control del país pese a la presión diplomática y el impacto de la crisis política en la economía.

Las golpeadas finanzas del empobrecido país productor de café y textiles ha comenzado sentir los efectos del bloqueo comercial centroamericano, mientras organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) suspendieron vitales préstamos.

Santiago Ruiz, un empresario de la asociación de ganaderos, dijo que su sector está perdiendo cerca de 30 millones de dólares al día por el cierre de fronteras al comercio decretada por países vecinos de Centroamérica.

No obstante, el Gobierno izquierdista de El Salvador anunció el jueves el levantamiento de las sanciones.

(Con reporte de Sharief Khan en Georgetown, Sean Mattson en Ciudad de Panamá, y Enrique Andrés Pretel, Mica Rosenberg y Patrick Markey en Tegucigalpa; Editado por Silene Ramírez)

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La crisis de Honduras: la OEA da 72 horas para restituir a Zelaya…

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El documento condena el golpe militar del domingo pasado y advierte que si no tiene en cuenta su opinión Honduras se arriesga a la expulsión del organismo Washington.

honduras-militares (EFE).- La Asamblea General de la OEA exigió hoy al nuevo Gobierno hondureño la restitución del depuesto presidente Manuel Zelaya en un plazo de 72 horas, y advirtió de que si no lo hace Honduras se arriesga a la expulsión del organismo regional.

La Asamblea aprobó una resolución de cinco puntos, por aclamación y ante la presencia de Zelaya, tras una intensa y prolongada jornada de negociaciones entre los cancilleres y embajadores que participaron en el 37 periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

El documento condena el golpe militar del domingo pasado, exige la restitución de Zelaya y el restablecimiento del orden democrático y rechaza al Gobierno del nuevo presidente, Roberto Micheletti, producto de la "ruptura inconstitucional".

También insta al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, a que realice junto con representantes de otros países las gestiones para restaurar la democracia y lograr la restitución "inmediata, segura e incondicional" de Zelaya. La resolución reitera la postura del organismo regional de que Zelaya es "el presidente constitucional de Honduras".

Zelaya defendió la encuesta no vinculante que pretendía llevar a cabo en su país sobre un referendo para una reforma constitucional que le hubiese permitido la reelección y que presumiblemente motivó el golpe. "Todo es parte de una conspiración y de un complot", dijo Zelaya, al detallar las condiciones en las que fue sacado, a punta de pistola, de su casa el domingo por militares fuertemente armados.

El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, afirmó hoy que el golpe de Estado sufrido en su país "es un retroceso para América". Zelaya elogió la resolución adoptada durante el 37 período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA que condenó el golpe y exige su restitución porque, a su juicio, exigirá que esos actos "no queden impunes".

Zelaya afirmó que regresará a su país tras el ultimátum de 72 horas impuesto por la OEA para su restitución y dijo que si los militares "quieren ejecutarme o asesinarme, pues que el pueblo los juzgue". "Voy a regresar a Honduras, yo soy el presidente", dijo Zelaya al concluir una rueda de prensa organizada tras el 37 período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Zelaya explicó que esperará a que venza el ultimátum de 72 horas para "continuar con este proceso" y para no entorpecer los esfuerzos diplomáticos para resolver la crisis, aunque no precisó fecha. Horas antes, el depuesto presidente había indicado que regresaría a Honduras en compañía del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y de los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner.

Zelaya tiene previsto viajar a la toma de posesión hoy del presidente electo de Panamá, Ricardo Martinelli, y continuar apoyando las gestiones de la OEA. Tras casi doce horas de reunión entre los embajadores y cancilleres, la Asamblea General adoptó una resolución de cinco puntos que condena "enérgicamente" el golpe del domingo pasado, exige la restitución "inmediata, segura e incondicional" de Zelaya -que reconoce como único presidente constitucional – y rechaza al Gobierno formado por el nuevo presidente, Roberto Micheletti.

Además, fija un plazo de 72 horas para que el Gobierno de Micheletti acate la resolución o, de lo contrario, la OEA procederá a aplicar el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana para suspender a Honduras del foro regional. Esa suspensión, que sería la primera desde la de Cuba en 1962, supondría el aislamiento diplomático del nuevo Gobierno, que además no tendría acceso a créditos de las instituciones financieras internacionales.

Por su parte, el Gobierno español ha decidido llamar a consultas a su embajador en la República en Honduras en la esperanza de que ello contribuya, en el marco de los esfuerzos internacionales en curso, "al restablecimiento de la institucionalidad democrática" en el país.

La decisión, hecha pública a través de un comunicado de la dirección general de Comunicación Exterior del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, se produce un día después de que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, pidiera a los países de la UE que llamen a consultas a sus embajadores en Honduras de forma "urgente".

Con esta medida se pretende, según señaló ayer Moratinos, mostrar la "firmeza" en la condena del golpe militar que ha forzado la salida del país del presidente, Manuel Zelaya.

Golpe en Honduras: militares reprimen y Zelaya prepara retorno al poder…

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El mandatario destituido por un golpe cívico-militar anunció que luego de hablar ante la ONU tiene pensado regresar a su país. Le pedirá al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, que lo acompañe. Espaldarazo de los países del ALBA.
  • Operativo retorno de Zelaya
  • ONU pide restaurar gobierno legítimo en Honduras
  • Aislado, el régimen de Honduras reprimió a población

HONDURAS-PRESID1

VIAJARA MAÑANA A TEGUCIGALPA JUNTO AL REPRESENTANTE DE LA OEA Y LA PRESIDENTA ARGENTINA

Zelaya vuelve acompañado a pesar de la amenaza

El presidente destituido denunció a los golpistas ante Naciones Unidas. En Honduras tiene pedido de captura. José Miguel Insulza (OEA), Miguel D’Escoto (ONU) y Cristina Fernández participarán de la operación retorno. Rafael Correa se sumaría.

El cerco internacional contra el gobierno de facto instalado en Honduras que derrocó al presidente electo Manuel Zelaya se cerró ayer aún más luego de que el depuesto mandatario denunciara a los golpistas ante la ONU. Acto seguido, la Asamblea General del organismo adoptó una resolución por la que exigió la restitución inmediata de Zelaya en tanto presidente legítimo, el Banco Mundial (BM) anunció la suspensión de un crédito de 270 millones de dólares y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó enviar una misión para verificar la vigencia de los derechos humanos. Además, la iniciativa de Zelaya de volver a su país para retomar su cargo prevista para mañana sigue en pie y todo está listo para el desembarco, a pesar de la amenaza de detención. “La dictadura de Honduras tiene las horas contadas”, vaticinó desde Quito el presidente ecuatoriano Rafael Correa, que al cierre de esta edición evaluaba sumarse al vuelo que llevará a Zelaya de vuelta a Tegucigalpa y para el cual ya se alistaron José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Miguel D’Escoto, presidente de la Asamblea General de la ONU, y la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner.

Anoche seguían afinando los detalles de la operación retorno de Zelaya, quiénes irán, por dónde entrarán, qué garantías de seguridad podían conseguir del gobierno de facto hondureño. A última hora, el gobierno venezolano de Hugo Chávez difundió un comunicado en el que advertía que el operativo podía terminar mal. “Ya hay que considerar que una agresión contra la delegación que va a Honduras abriría otro tipo de puerta. Entonces habría que plantear, por ejemplo, la intervención militar de Naciones Unidas”, adelantó el mandatario venezolano.

Durante todo el día el frente diplomático avanzó en la presión contra la dictadura hondureña. La principal estrategia fue la de retirar los embajadores de la capital. Los primeros en hacerlo habían sido los países que integran la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) el lunes, pero ayer se sumaron México, Chile, El Salvador y Brasil. El pequeño país centroamericano incluso suspendió todo el comercio bilateral durante, en principio, 48 horas. Por su parte, Miguel Angel Moratinos, canciller español, hizo lo propio desde Madrid e instó a todos sus pares de la Unión Europea (UE) a que llamaran de vuelta a sus embajadores de forma urgente como gesto de firmeza.

Washington, sin embargo, marcó la diferencia y anunció que por ahora mantendrá a su representante. “Creemos que es importante tener un representante sobre el terreno en la búsqueda de una solución a la crisis desatada”, justificó Robert Gibbs, vocero de la Casa Blanca. A pesar de esta negativa, Estados Unidos se convirtió ayer en el epicentro de la movida internacional contra los golpistas.

Y es que fue justamente desde la ciudad de Nueva York desde donde Zelaya ratificó ante el pleno de la Asamblea General de la ONU su determinación de volver mañana a Honduras para retomar su cargo y negociar con aquellos que lo subieron en pijama a un avión y lo enviaron a Costa Rica.

Para cumplir con su objetivo, según el mandatario, no sólo contará con el acompañamiento de Insulza, D’Escoto y Fernández de Kirchner, sino que además tendría el apoyo de Washington. “Regresaré para dialogar. Estados Unidos está ofreciendo apoyo para mi retorno y por eso, creo que al verme llegar, las fuerzas armadas se van a rectificar y van a decir: ¡estamos a sus órdenes, señor presidente constitucional!”, señaló el hondureño.

Asimismo, y a pesar de precisar que no piensa buscar una reelección luego de la finalización de su mandato el próximo 27 de enero, Zelaya remarcó que insistirá con la consulta electoral que tenía prevista el pasado domingo con vistas a una posible reforma electoral, hecho que finalmente determinó su derrocamiento. “Con la participación ciudadana no se negocia. Voy a insistir, no pueden negarle al pueblo el lugar que éste merece”, explicó, e insistió con su mensaje de conciliación. “Soy un hombre de fe y no tengan dudas de que yo puedo perdonar. Pero la historia, las naciones y los pueblos no olvidarán esto”, advirtió.

Pero además de Nueva York, Washington también sirvió ayer de plataforma antigolpista. Allí, al cierre de esta edición, la OEA sesionaba de forma extraordinaria, con la presencia de Zelaya, para decidir qué medidas tomará el organismo contra el régimen de facto hondureño. Insulza insistió con la estrategia de aislamiento. “Sin reconocimiento legal, sin recursos, sin ser admitido en ningún organismo internacional, la dictadura no es capaz de sostenerse”, razonó el chileno.

Operativo retorno de Zelaya

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, anunció anoche al cierre de esta edición que pasará a la acción para recuperar su cargo. “Voy a cumplir con mis cuatro años, les guste o no a los golpistas”, anunció. Según informó el depuesto mandatario, a su regreso de la sede de las Naciones Unidas –donde hoy dará un discurso– retornará a su país y para ello le pedirá al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, que lo acompañe, así como a todos aquellos presidentes de la región que quieran acompañarlo.

“El presidente de los hondureños regresa para cumplir su mandato y cuenta con el apoyo de todos ustedes”, anunció ayer Zelaya desde Nicaragua, donde debatió junto a sus pares del ALBA y del SICA la situación interna de su país. “Regresaré por voluntad propia con la protección de Cristo y el pueblo. Regresaré y para ello le pido a la OEA que me acompañe. Además, acepto el ofrecimiento de quienes quieran venir conmigo: será por invitación del jefe de Estado y no por injerencia en nuestros asuntos internos”, afirmó. “Si nosotros no nos movilizamos por nosotros mismo, ¿quién lo hará?”, se preguntó Zelaya.

Asimismo, el legítimo presidente de Honduras señaló que aquellos que lo derrocaron el último domingo lo hicieron para negarle al pueblo “la posibilidad de un futuro mejor”, y que, en caso de rendirse, la fuerza de las armas se estaría imponiendo por encima del estado de derecho. “No podemos permitir que la fuerza bruta vuelva a imperar sobre la razón. Tenemos que volver a empezar o simplemente nos volveremos a humillar y sucumbir ante la fuerza”, explicó Zelaya.

Ayer, Managua fue la sede de discusiones y debates que se prolongaron durante toda la jornada entre los diferentes mandatarios allí presentes para decidir qué medidas adoptar en pos de lograr un mayor aislamiento de los golpistas.

A primera hora de la mañana, los países que integran el ALBA (Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda, a los que se sumó Bolivia) dieron el puntapié inicial y anunciaron que retiraban a sus diplomáticos de Tegucigalpa. “Los países miembros del ALBA hemos decidido retirar a nuestros embajadores y dejar la mínima expresión diplomática en este país hasta que el gobierno de Manuel Zelaya sea restablecido plenamente en sus funciones”, leyó el canciller ecuatoriano, Fander Falconí. “A los golpistas no les queda más que deponer su actitud y entregarse”, agregó el ecuatoriano.

Más tarde, el mandatario venezolano, Hugo Chávez, anunció que planea suspender el envío de petróleo a Honduras en el marco del acuerdo PetroCaribe y que, además, pospondrá el desembolso de los fondos que ya habían sido aprobados por el Banco del ALBA a menos que retorne el orden constitucional. “Por dignidad no podemos aceptar ni un día más a este gobierno usurpador”, gritó Chávez.

A última hora de la tarde, Zelaya recibió otro apoyo clave: desde Brasilia, el presidente de ese país, Luiz Inácio Lula da Silva, lo llamó por teléfono y le dijo que la presión internacional dará resultados a través de la táctica del aislamiento.   PAGINA/12

ONU pide restaurar gobierno legítimo en Honduras

La Asamblea General de Naciones Unidas condenó "el golpe de Estado, que ha interrumpido el orden democrático y constitucional" y llamó a "la inmediata e incondicional" reinstalación de Manuel Zelaya.

AFP
Publicado: 30/06/2009 12:24

Nueva York. La Asamblea general de la ONU pidió este martes la restauración en el poder "inmediata e incondicional" del presidente de Honduras Manuel Zelaya, depuesto por un golpe de Estado.

En una resolución adoptada por aclamación en presencia de Zelaya, la Asamblea general condenó "el golpe de Estado en la república de Honduras, que ha interrumpido el orden democrático y constitucional".

El órgano mundial pidió "la inmediata e incondicional restauración del gobierno legítimo del presidente de la república Manuel Zelaya y la autoridad legalmente establecida en Honduras".

La Asamblea, donde están representados los 192 Estados miembros de la ONU, hizo además un llamado a todos ellos a "no reconocer a ningún otro Gobierno que no sea el del presidente Constitucional Manuel Zelaya".

El proyecto de resolución había sido presentado por Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Antigua y Barbuda, Guatemala y República Dominicana.

Se sumaron luego Estados Unidos, Canadá y Colombia, luego de que se aceptara una serie de enmiendas, incluyendo una que expresa un "decidido respaldo" a los esfuerzos regionales de organismos como la OEA para resolver la crisis.

 

LA OEA, EL GRUPO RIO, EL ALBA, LA UNION EUROPEA Y EL MERCOSUR DESLEGITIMARON AL NUEVO GOBIERNO

Aislado, el régimen de Honduras reprimió

La policía cargó contra los seguidores de Zelaya, agolpados en torno de la casa de gobierno para exigir la restitución del presidente. Hubo al menos un muerto y decenas de heridos. Obama remarcó que ceder ante los golpistas era retroceder en la historia.

Tan sólo 24 horas después de usurpar el poder mediante un golpe de Estado, el gobierno de facto en Honduras, encabezado por el legislador Roberto Micheletti, comenzó ayer a reprimir a manifestantes que se agolpaban en torno de la casa de gobierno para exigir la restitución del depuesto mandatario, Manuel Zelaya. Según testigos citados por la cadena Telesur, las fuerzas policiales golpearon y lanzaron gases lacrimógenos contra varios cientos de hondureños, al tiempo que otras unidades policiales reprimían a miles de personas en distintos puntos de la capital y otras ciudades del país, con un saldo de 60 heridos. Ayer, la negativa de la comunidad internacional a reconocer al régimen se acrecentó aún más, pero los golpistas insisten en buscar legitimidad.

La represión duró toda la jornada de ayer y los medios de comunicación locales no transmitieron nada. Un directivo del gremio docente denunció que los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad dejaron un muerto y decenas de heridos. La víctima es un trabajador de una empresa de telecomunicaciones que fue atropellado por un militar, según dijo ayer Eugelio Chávez, presidente del Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras. Existen versiones todavía no confirmadas que señalaban la muerte de un estudiante en las manifestaciones en el centro de Tegucigalpa.

Roberto Micheletti, juramentado como nuevo presidente de facto, explicó que en su país no hubo ningún golpe de Estado. “Lo que sucedió aquí es una sucesión constitucional. Creo que nadie, ni Obama, ni mucho menos Hugo Chávez, tiene derecho a amenazar a este país”, señaló. Asimismo, y ante la pregunta de si había tenido contacto con mandatarios de otras naciones, quienes no hicieron más que repudiar los hechos ocurridos en el país centroamericano, Micheletti reconoció que por el momento el aislamiento es intenso, pero adelantó una campaña diplomática para intentar convencer al resto de la comunidad internacional de que secuestrar al presidente y enviarlo en avión a otro país fue un acto legal. “No hemos tenido comunicación con los mandatarios de América latina y América Central, pero esperaremos a que nuestros embajadores acudan a ellos para explicarles lo que ha pasado en el país”, precisó, tras lo cual, y antes de partir, quiso dejar una sensación de tranquilidad. “Hoy es un día normal para Honduras”, aclaró, sin hacer referencia al toque de queda vigente, los miles de hondureños en las calles y el estado de paro general en el que se encontraban cientos de empleados del sector público en rechazo al golpe de Estado.

Por eso, para el mandatario estadounidense, Barack Obama, la situación está lejos de ser normal en el tercer país más pobre del hemisferio americano. Ayer, desde Washington, el líder demócrata volvió a condenar el golpe cívico-militar y ratificó su apoyo al depuesto jefe de Estado. “La maniobra que condujo al derrocamiento de Manuel Zelaya es ilegal. El fue elegido democráticamente, no había terminado aún su mandato y es el único presidente que nosotros reconocemos”, precisó.

A su vez, Obama remarcó que ceder ante los golpistas retrotraería a la región a la época en que los militares acostumbraban a dar golpes de Estado de manera frecuente. “Sería un grave precedente si comenzamos a retroceder a la época en que veíamos golpes militares como una forma de transición política, en lugar de elecciones democráticas”, razonó.

Pero más allá de la condena del estadounidense, el círculo internacional de presión y rechazo a los golpistas se cerró ayer aún más cuando los comunicados de repudio y condena llovieron desde la Unión Europea (UE), el Mercosur y el presidente mexicano, Felipe Calderón, en representación de todo el Grupo de Río.

A su turno, José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), se trasladó ayer de urgencia a Managua (ver aparte) y reforzó una vez más la postura del organismo interamericano, al señalar que el organismo no reconocerá dictaduras en ningún Estado y, por ello, el único camino es aislar a los golpistas hondureños hasta que se rindan. “Hay que mantener la presión. Si la comunidad internacional mantiene su unidad como hasta ahora, va a obtener resultados. No debemos aceptar a ese gobierno por ningún motivo y no dar muestras de disposición”, aseguró el chileno.

Manuel Zelaya fue derrocado de la presidencia de Honduras el domingo por la madrugada luego de que unidades del Ejército de ese país procedieran a secuestrarlo de la residencia oficial tras recibir el aval de la Corte Suprema y el Congreso. Ese día, Zelaya intentaba llevar adelante una consulta popular con la intención de reformar la Constitución e incluir, entre otras cosas, la posibilidad de una reelección presidencial.

Ayer, según le contó a este diario por email una argentina residente en Honduras, miles de personas se agolparon durante toda la jornada frente a la residencia presidencial para repudiar a los golpistas y reclamar el restablecimiento inmediato del presidente democrático Manuel Zelaya.

Con ese telón de fondo, el derrocado mandatario se dirigirá hoy a la Asamblea General de la ONU en Nueva York para exponer lo sucedido en su país y buscar una mayor condena internacional al golpe de Estado. El apoyo del conjunto de los países americanos ya está asegurado. Los golpistas están cada vez más encerrados.

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Una sola voz en la región

Por Andrés Fontana *

Estados Unidos, Brasil, la OEA, el Mercosur, el Grupo de Río, cada uno de los presidentes de los países de nuestra región, todos condenaron la destitución del presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya. Todos llamaron golpe de Estado a esa acción ordenada políticamente y ejecutada con uso de la fuerza militar. ¿Había otra forma de llamarla? Seguramente, si los objetivos políticos del orador lo requieren.

Así fue tantas veces en nuestra historia. Pero esta vez no hubo matices ni consideraciones ad hoc. El presidente Obama reclamó el restablecimiento del Estado de Derecho y el respeto de los principios de la Carta Democrática Interamericana. Señaló, además, que la resolución del conflicto debía alcanzarse sin interferencias ni presiones externas.

El presidente Chávez reaccionó precipitadamente en su condena del golpe e involucró al “imperialismo” –probablemente recordando la intentona de golpe que sufrió él mismo hace siete años–. Pero cuando habló no contaba aún con la información sobre Obama y se corrigió rápida y caballerescamente. Reconoció además como “importante” (sic) la postura adoptada por el presidente norteamericano.

Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil y hoy uno de los líderes más importantes de la región, aseguró que no reconocerá ningún gobierno de Honduras que no esté encabezado por Zelaya. Hizo alusión al voto popular y las reglas democráticas y advirtió que Honduras quedará aislada de la región si el presidente constitucional no es repuesto en su cargo. Lula comentó además que había consultado con sus pares, los presidentes de Paraguay, Fernando Lugo, y de Chile, Michelle Bachelet –esta última, presidenta pro témpore de Unasur, la Unión de Naciones Sudamericanas–.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, se manifestó de igual manera, en consonancia con los mandatarios de México, Uruguay y otros países de la región. La Unión Europea, la ONU y líderes de diversas latitudes se manifestaron de manera similar.

No deja de llamar la atención una condena tan rápida y unánime en un escenario internacional heterogéneo y convulsionado. Pero lo que más llama la atención, muy positivamente, es la homogeneidad de la condena hemisférica. Si hubo diferencias, se vieron en el comentario siguiente a la condena, donde predominan la mesura o la extravagancia. Pero eso es secundario. Se trata de estilos y de audiencias, pero no de matices acerca de la acción, caracterizada como golpe, y de sus consecuencias, aislamiento y presión regional e internacional.

Esto nos habla bien de nuestra región y su evolución a lo largo de estos años. Sólo cabe agregar que la acción política de quienes derrocaron al presidente Zelaya, lo encerraron en un avión y lo enviaron a un país cercano, empleando a personal de las Fuerzas Armadas de Honduras, no sólo atenta contra la institucionalidad democrática de ese hermoso y querido país, que sin duda es lo más grave, atenta también contra el proceso de recuperación y profesionalización de las fuerzas armadas en nuestra región. Un proceso lento y sinuoso, pero de suma importancia para la estabilidad regional y las vinculaciones internacionales de nuestros países.

* Decano de Estudios de Posgrado de la Universidad de Belgrano.

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PRESIONES INTERNACIONALES PARA RESTABLECER A ZELAYA EN EL PODER

Por Enrique Andrés Pretel

TEGUCIGALPA (Reuters) – El Gobierno interino de Honduras desafiaba el martes la creciente presión internacional y las protestas callejeras que exigen la restitución del derrocado presidente Manuel Zelaya, quien anunció que retornará al país centroamericano esta misma semana.

Estados Unidos, la Unión Europea y países latinoamericanos han cerrado filas en torno a Zelaya -un cercano aliado del presidente venezolano, Hugo Chávez- luego de que fuera depuesto el domingo y partiera exiliado a Costa Rica.

El golpe militar en Honduras es el primero en Centroamérica desde la Guerra Fría y ha sido condenado mundialmente. Para potencias como Estados Unidos, si no es revertido, sentaría un "terrible precedente".

La capital hondureña permaneció en calma el lunes por la noche tras un toque de queda, luego de que policías y militares repelieran con golpes y gases lacrimógenos a cientos de manifestantes que pedían el regreso inmediato de Zelaya, dejando decenas de heridos y detenidos.

"Voy para Tegucigalpa el jueves, llega el presidente electo por el pueblo", dijo Zelaya en Nicaragua, donde recibió el respaldo incondicional del bloque de países izquierdistas ALBA que lidera Chávez. Los miembros del grupo retiraron a sus embajadores en el país cafetalero como señal de protesta.

Zelaya dijo que retornará acompañado por el presidente de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, luego de dar el martes un discurso en Naciones Unidas para reforzar su reclamo de ser el "presidente legítimo" de Honduras.

ZELAYA DEBE PEDIR PERMISO

Mientras, el presidente interino nombrado por el Congreso, Roberto Micheletti, ignoró el cerco internacional y nombró el lunes un gobierno de transición, con el que planea conducir al empobrecido país hasta las elecciones de noviembre.

Su recién nombrado canciller Enrique Ortez dijo que Zelaya no podrá entrar tranquilamente al país en tanto reclame ser el mandatario legítimo.

"Tiene que pedir un permiso para entrar. (Su regreso) Podría ser legal si él no se considera presidente", afirmó Ortez a periodistas.

El mandatario, cuyo respaldo popular había caído a niveles del 30 por ciento en medio de la crisis económica, fue depuesto cuando promovía una consulta no vinculante sobre la reelección presidencial a la que se oponían la justicia, los militares y sectores empresariales, políticos y de la Iglesia Católica.

"El presidente Zelaya estaba llevando el país hacia el ‘chavismo’, estaba siguiendo ese modelo que no es aceptado por los hondureños", dijo Micheletti en una entrevista con Reuters en el palacio de Gobierno, donde se ha instalado pese a que las manifestaciones se concentran en esa zona.

El presidente Barack Obama reiteró que Estados Unidos sólo reconocerá a Zelaya como presidente y Chávez aseguró que dejará de mandar petróleo a la nación de 7 millones de habitantes mientras gobiernen "los usurpadores".

Magnate maderero de tendencia liberal, el giro de Zelaya hacia la izquierda y su creciente alianza con Chávez irritaron a las elites conservadoras y a buena parte de la población del país más pobre de América detrás de Haití y la vecina Nicaragua.

(Reporte de Enrique Andrés Pretel y Gustavo Palencia; editado por Hernán García y Silene Ramírez)

Zelaya: de vuelta a casa con Insulza

El mensaje de Honduras al mundo es urgente: si no se repone a su legítimo gobernante, América Latina habrá vuelto atrás y organismos como la OEA no tendrán más razón de ser. Obama y sus aliados enfrentan al Alba en este crucial episodio, que debiera resolverse el jueves con el Presidente  retornando a Tegucigalpa junto al secretario general hemisférico.

El retroceso de siete años en la historia de Latinoamérica que significó el golpe de Estado del domingo en Honduras tiene una sola forma de revertirse: la restitución plena del Presidente Manuel Zelaya y de su equipo de ministros en la conducción política de ese país. Si eso no ocurre, se desvanecerá el enorme progreso registrado a raíz de ese trasnochado episodio: que toda la comunidad internacional organizada expresase su repudio, desde la OEA a la Unión Europea –las primeras en reaccionar- hasta la ONU y los grupos de integración de Centro y Suramérica y los de cooperación como el de Río y el Alba.

Este último fue quien señaló más nítidamente el camino a seguir: el desconocimiento de las proclamadas nuevas autoridades, mediante el retiro de los representantes diplomáticos de los países que integran la Alianza Bolivariana para las Américas y la negativa a tratar con aquellas. Otras  naciones latinoamericanas, como Chile y Brasil, llamaron también a sus embajadores y varias hicieron gestos elocuentes: Costa Rica acogió al Presidente Zelaya, compareciendo públicamente junto a él su colega Oscar Arias; el Primer Mandatario de México, Felipe Calderón, no sólo recibió en su territorio a la canciller Patricia Roda, sino que viajó con ella a Nicaragua, donde se reunieron la Sica y el Grupo de Río con las legítimas autoridades hondureñas.

El secretario general José Miguel Insulza declaró que la Organización de Estados Americanos trabaja en tal dirección y ofreció acompañar a Zelaya en su viaje de retorno anunciado para el jueves. Rubricando esta actitud, la Asamblea General de Naciones Unidas invitó a Zelaya a participar en su sesión de hoy.

¿Cuál será la reacción de los ocupantes del poder en Tegucigalpa? Para intentar contrarrestar el aislamiento internacional en que se encuentran, preparan una batería de argumentos en su descargo. Ya la derecha del continente está dando, como razón del golpe, el intento del Presidente de buscar su reelección mediante una consulta que posibilitara la convocatoria a una asamblea constituyente, la que fue desautorizada por los poderes Judicial y  Legislativo.

José Miguel Insulza declaró que cualesquiera fuesen las diferencias entre el gobierno y la oposición ellas debían resolverse institucionalmente y no acudiendo a la fuerza. Habría que puntualizar que las negociaciones –que fueron alentadas por Washington la semana pasada- no pueden hacerse ahora desde la postura de fuerza asumida por los golpistas del Congreso apoyados por tropas militares. Pero las cuentas pendientes se saldarán internamente. La comunidad internacional no interviene en esa disputa cuando exige que se reponga al Presidente democráticamente instalado en 2006 para gobernar hasta el próximo año.

En el actual contexto latinoamericano, no resultan extemporáneos los intentos de reelección consecutiva, como lo están haciendo casi todos los gobernantes, ni los afanes de ungir asambleas para elaborar una nueva Carta Fundamental. En todo caso, Zelaya no alcanza a repostularse si lo que está pidiendo es que los ciudadanos se pronuncien si se instala o no en las elecciones de noviembre próximo una cuarta urna para elegir la Constituyente.

Lo que sí debiera considerarse una etapa superada es el llamado de los opositores a los cuarteles para terminar con situaciones y gobernantes que no les gustan. La última asonada triunfante se dio en Ecuador en 2001, a la que siguió una intentona fallida al año siguiente en Venezuela. Desde entonces ha habido una oleada de gobiernos progresistas y de izquierda en la región. Lo que tal vez solivianta a la oligarquía hondureña es que uno de los suyos haya mirado en la dirección opuesta. En efecto, Manuel Zelaya, terrateniente y empresario, fue elegido en representación del conservador partido Liberal, como un hombre de negocios que venía a poner orden. Pero progresivamente se fue alineando con Chávez, Correa, Morales, Ortega y los mismísimos hermanos Castro, hasta jugar un papel destacado en el fin de la exclusión de Cuba en la OEA.

Ya lo dijo Barack Obama, al rendir el más difícil de sus exámenes ante América Latina: se cometió un acto ilegal contra el único Presidente legítimo y “si no se da marcha atrás en Honduras, se creará un terrible precedente”. Si se estimó débil la primera reacción estadounidense, con el correr de las horas se ha decantado la estrategia de la Casa Blanca y el Departamento de Estado: apoyar las iniciativas de la OEA desde  adentro, como un miembro más de un organismo que arriesga un cisma prohijado por el Alba si esta vez no actúa con eficacia y no aplica en todo su rigor la cláusula democrática incorporada a la Carta hemisférica al iniciarse el nuevo siglo.

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Golpe en Honduras: rechazo mundial e intervenciones en favor de Zelaya…

con un comentario

  • ALBA ofrece escudo a Manuel Zelaya

  • Rechazo mundial a golpe de estado

  • Insulza y la OEA: tolerancia cero con golpe militar en Honduras

Redacción BBC Mundo

HONDURAS-GOLPE1Jefes de Estado de países miembros de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) se reúnen desde anoche en Nicaragua para dar su apoyo al depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, quien también llegó a este país centroamericano.

El mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, llamó a maestros, soldados y otros sectores de la población hondureña a manifestarse de manera pacífica. Su homólogo venezolano, Hugo Chávez, pidió ir más allá de las declaraciones y "darles una lección" a los golpistas de Honduras.

Se ha producido una alteración del orden institucional que afecta gravemente al orden democrático de la República de Honduras.

José Miguel Insulza, OEA

Según Yolanda Valery, corresponsal de BBC Mundo en Venezuela, Hugo Chávez advirtió que si algo le ocurría al embajador venezolano en Honduras, eso equivaldría a un "acto de guerra".

Este lunes, se suma a la cumbre del ALBA el presidente de Bolivia, Evo Morales.

Zelaya llegó ayer por la noche a Nicaragua, para participar en la reunión. En la madrugada del domingo, horas antes de que se iniciara una polémica consulta popular, el mandatario fue forzado por el ejército a dejar el país y llevado a Costa Rica.

La consulta, que el mismo mandatario había promovido pese a haber sido declarada ilegal por el congreso y la Corte Suprema, apuntaba a legitimar una reforma a la Constitución del país.

Según la oposición, eso abriría las puertas de la reelección presidencial.

El apoyo irrestricto de los países del ALBA a Zelaya puede reafirmar la posición de sectores hondureños que consideran -como señaló enviado de BBC Mundo a Tegucigalpa, Arturo Wallace- que el modelo propuesto por el depuesto mandatario "seguía demasiado cerca el modelo de los países del ALBA", un temor manifestado repetidamente por otros poderes en Honduras, como el Congreso y la Corte Suprema.

"El presidente había venido estrechando lazos (con el ALBA) durante la segunda mitad de su mandato: La vecina Nicaragua, Bolivia y, sobre todo, la Venezuela de Hugo Chávez.

"Eso parece haber sido demasiado para buena parte de la sociedad hondureña, y en particular la clase política tradicional".

La Alternativa está integrada por Nicaragua; Ecuador, Venezuela, Honduras, Antigua y Barbuda, Cuba, Dominica, San Vicente y Las Granadinas.

Condena internacional

Entretanto, la condena internacional al golpe de Estado parece ser unánime: Estados Unidos y la Unión Europea, y otros países latinoamericanos, como México, Brasil y Chile, pidieron el inmediato retorno de la democracia en el país.

El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) se reunió con carácter de urgencia este domingo y emitió una resolución de "condena al golpe de Estado en Honduras y en apoyo del gobierno del presidente, José Manuel Zelaya, y la continuidad democrática en el país centroamericano".

El secretario general del organismo, José Miguel Insulza, mencionó incluso la posibilidad de viajar de inmediato a Tegucigalpa y destacó que "se ha producido una alteración del orden institucional que afecta gravemente al orden democrático de la República de Honduras".

Simpatizante del presidente Manuel Zelaya se para frente a soldados que resguardan el palacio presidencial.

Está por verse cuán fuerte es el apoyo popular que tiene Zelaya en Honduras.

Durante la tarde del domingo, el Consejo Permanente acordó además convocar a una asamblea general extraordinaria para este martes.

Por otro lado, el presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel D’Escoto, condenó lo que calificó como "la acción criminal del Ejército golpista de la República de Honduras que ha quebrantado el orden constitucional al estar fraguando un golpe de estado contra el Presidente Manuel Zelaya".

D’Escoto convocó con carácter de urgencia a su gabinete de crisis para analizar la situación en la nación centroamericana. Además, convocó para este lunes a una sesión plenaria de la ONU para abordar la crisis.

Zelaya parece gozar de mucho apoyo a nivel internacional. ¿Y a nivel interno? Durante el fin de semana se dieron algunas protestas, pero la verdadera respuesta vendrá este lunes, cuando sectores sindicales y del magisterio llamaron a una huelga general en demanda del regreso de Zelaya.

Entretanto, Roberto Micheletti, presidente interino designado por el congreso después del golpe de Estado contra Manuel Zelaya, ordenó un toque de queda de dos días. Según la agencia de noticias AFP, Micheletti -quien, como Zelaya, pertenece al Partido Liberal- ya ha empezado a anunciar a los primeros miembros de su equipo de gobierno y pidió a todos los funcionarios del ejecutivo de Zelaya que se presenten a trabajar normalmente este lunes.

Sin embargo, si algo no esta garantizado este lunes en Honduras es la normalidad.

RECHAZO MUNDIAL A GOLPE MILITAR

 Varios gobiernos del mundo y organizaciones internacionales han pronunciado su condena al golpe militar dado en Honduras que ha sacado del poder y del país al presidente Manuel Zelaya.

La Organización de Estados Americanos convocó a una reunión extraordinaria. El presidente de Taiwán, Ma Ying-jeou, suspendió una visita al país, que formaba parte de una gira por Centroamérica, por motivos de seguridad, informó una agencia de noticias taiwanesa.

BBC Mundo le presenta las reacciones:

Organización de Estados Americanos

El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) se reunió con carácter de urgencia este domingo y emitió una resolución de "condena al golpe de Estado en Honduras y en apoyo del gobierno del presidente, José Manuel Zelaya, y la continuidad democrática en el país centroamericano".

El secretario general del organismo, José Miguel Insulza, mencionó incluso la posibilidad de viajar de inmediato a Tegucigalpa y destacó que "se ha producido una alteración del orden institucional que afecta gravemente al orden democrático de la República de Honduras".

En un comunicado difundido por la OEA, Insulza afirmó que "estamos ante una situación extremadamente grave".

Durante la tarde del domingo, el Consejo Permanente acordó además convocar a una asamblea general extraordinaria para este martes.

Barack Obama, presidente de Estados Unidos

"Como lo hizo la Organización de Estados Americanos el viernes, insto a todos los actores políticos y sociales a respetar las normas democráticas, el estado de derecho y los principios de la Carta Democrática Interamericana", dijo Obama en un comunicado.

"Cualquier tensión y disputa existente debe ser resuelta pacíficamente a través del diálogo, libre de cualquier interferencia externa", señaló el presidente estadounidense.

Venezuela

"Este es un golpe de Estado contra todos nosotros, contra el pueblo de Honduras y contra el pueblo venezolano y no podemos permitirlo. Haremos todo lo que tengamos que hacer", dijo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

"Ese alto mando militar hondureño, subordinado a la burguesía, a las corrientes más reaccionarias de la historia de este continente, a ese imperio norteamericano, hoy le vamos a dar otra lección como la que le dimos aquí los días 12 y 13 de abril (de 2002)".

ALBA

Los mandatarios de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) se reunieron de urgencia este domingo en Managua, Nicaragua. "No podemos estar satisfechos hasta no ver más temprano que tarde nuevamente en su patria al presidente de Honduras y decida lo que el pueblo le encomendó a través del voto", dijo el anfitrión de la reunión, el presidente Nicaragüense Daniel Ortega, según informó la agencia de noticias AFP.

México, Ministerio de Relaciones Exteriores

"El Gobierno de México expresa su profunda preocupación por los acontecimientos que se han registrado este domingo 28 en la República de Honduras. En particular, expresa su condena por la detención del presidente Manuel Zelaya y su traslado por la fuerza a Costa Rica", señala en un documento.

Además, la cancillería de México solicita que se garantice la integridad de los funcionarios del gobierno y representantes diplomáticos en Honduras.

Evo Morales, presidente de Bolivia

Morales fue el primer mandatario en pronunciarse sobre lo acaecido en Honduras. En palabras pronunciadas en horas de la mañana, le pidió a los organismos internacionales y a los presidentes de los otros países condenar "el golpe de Estado militar" en Honduras.

"Lo que está pasando en Honduras es una aventura de un grupo de militares que atenta contra la democracia y contra el pueblo", opinó Morales.

Human Rights Watch

La organización defensora de los Derechos Humanos instó a la OEA a aplicar urgentemente la Carta Democrática Interamericana a la situación en Honduras.

"La OEA tiene una responsabilidad fundamental en estos momentos. Debe rápidamente encontrar una solución multilateral a este quebrantamiento de la democracia en Honduras", dijo José Miguel Vivanco, director para las Américas.

Y agregó: "Permitir que este golpe de Estado se consolide sería un gran retroceso con respecto al avance hacia la democracia en la región de las últimas décadas".

Brasil

El mandatario brasileño pidió la inmediata restitución en su cargo del presidente Manuel Zelaya en la presidencia de Honduras.

"El Gobierno brasileño condena de forma vehemente la acción militar que resultó en la salida del presidente de Honduras", dijo en un comunicado el Ministerio de las Relaciones Exteriores de Brasil, según reportó la agencia de noticias Reuters.

"Acciones militares de este tipo configuran un atentado a la democracia", señaló el documento.

Argentina

De acuerdo con la agencia de noticias oficial de Argentina, Telam, la presidenta Cristina Fernández se manifestó "muy preocupada por la situación” en Honduras y consideró que la detención de Zelaya “es un hecho que nos remonta a la peor barbarie" de la región.

Óscar Arias, presidente de Costa Rica

El gobierno de Costa Rica condenó el golpe de Estado y el secuestro del presidente de Honduras.

"Las autoridades costarricenses instaron con vehemencia a las Fuerzas Armadas de esa nación restablecer el orden constitucional en Honduras", dijo el mandatario costarricense.

Organización de las Naciones Unidas

El presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel D’Escoto, condenó lo que calificó como "la acción criminal del Ejército golpista de la República de Honduras que ha quebrantado el orden constitucional al estar fraguando un golpe de estado contra el Presidente Manuel Zelaya".

D’Escoto convocó con carácter de urgencia a su gabinete de crisis para analizar la situación en la nación centroamericana.

El funcionario indicó que "la única solución a la actual crisis pasa por la restitución inmediata del Presidente Zelaya al cargo y las funciones que la soberanía popular han otorgado a éste a través de las urnas y que ninguna otra alternativa será aceptable por la comunidad internacional".

Colombia, comunicado de la Cancillería

En cuatro puntos el gobierno de Colombia manifestó una "profunda consternación por la ruptura del orden constitucional en la hermana República de Honduras".

Además, rechazó "que se haya separado del poder por la fuerza al señor Presidente constitucional y democráticamente elegido, Manuel Zelaya Rosales".

E indicó que respalda las acciones adoptadas por la OEA.

Unión Europea

La Unión Europea "condenó enérgicamente" la detención de Zelaya y exigió su liberación "inmediata" y el rápido restablecimiento de la normalidad constitucional, informó la presidencia checa del bloque.

Mercosur

Los gobiernos de los miembros del Mercosur y sus estados asociados expresaron su respaldo a Zelaya a través de un comunicado. En su declaración, esta organización, cuya Presidencia ostenta el paraguayo Fernando Lugo, pidió "un inmediato proceso de diálogo y concertación que permita preservar la institucionalidad democrática" del país.

Insulza y la OEA: tolerancia cero con golpe militar en Honduras

Insulza: Si no tenemos tolerancia cero con los golpes militares es un gran retroceso

El secretario general de la OEA sostuvo que lo ocurrido hoy en Honduras responde a "la tradición negra de las dictaduras militares en América Latina"

SANTIAGO.- El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, insistió esta noche en el categórico rechazo manifestado por los países miembros del organismo frente al golpe de estado en Honduras, que destituyó al Presidente Manuel Zelaya, y aseguró que si no se tiene "tolerancia cero" con este tipo de hechos, América Latina vivirá un "gran retroceso".

"Es un proceso grave, en la medida que hace siete años que no había un intento de golpe de Estado en América Latina y resulta que esta gente ha dado un golpe de Estado para sacar al Presidente de la peor manera. Lo ha sacado de su casa, y casi lo ha botado fuera del país. Eso es la tradición negra de las dictaduras militares en América Latina", dijo Insulza en entrevista con el programa de CHV Tolerancia Cero.

Consultado respecto a si existe algún matiz en este derrocamiento del Presidente, en la medida que Manuel Zelaya intentó imponer una reforma par asegurar su reelección que fue condenada por la Corte Suprema hondureña, Insulza sostuvo que, a su juicio, el derrocado Mandatario no buscaba un segundo periodo consecutivo.

"No creo que haya querido reelegirse ahora. Seguramente quiso reformar la Constitución, ahora si el Congreso no está de acuerdo y la Corte Suprema no está de acuerdo, tal vez impidan que este recurso llegue a puerto, pero se debe hacer mediante el debate", dijo Insulza.

En ese sentido, recalcó que el rechazo de la OEA al golpe "no significa que se esté a favor de una postura o de otra" respecto a las diferencias entre el Presidente Zelaya y el Congreso.

Agregó que "si no tenemos tolerancia cero a los golpes militares, creo que América Latina va en un gran retroceso", indicando que esta vez no hay diferencias de opinión al interior de los países que componen la OEA, aunque destacó que hay estados que "pueden tener una visión más crítica de cómo se han ido desarrollando las cosas, pero en ningún caso hay disenso en cuanto a condenar de manera no ambigua el golpe de estado".

Frente a la diferencia de la postura de Estados Unidos con respecto al intento de golpe de estado que sufrió el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en 2002, cuando el líder de la Fedecámara, Pedro Carmona, intentó reemplazar en la Presidencia, Insulza precisó que esta ocasión se vislumbró con anterioridad la intención de los opositores de Zelaya de tomarse el poder

"Por cierto que cambiado (la postura de EE.UU.) y a lo largo del día la posición se fue endureciendo, porque finalmente se fue verificando que esta gente tenía la intención de establecerse como Gobierno y que el presidente del Congreso (Roberto Micheletti) tenía la intención de instalarse como Presidente y por lo tanto, las cosas se fueron endureciendo cada vez más y las exigencias se fueron haciendo cada vez más claras", afirmó el secretario general de la OEA.

Honduras: Bachelet llamó a Zelaya para darle apoyo de Chile

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Mandataria condenó el golpe de Estado en Honduras y coordinó respuesta regional en contacto con mandatarios como Lula Da Silva, Felipe Calderón y Hugo Chávez.

BACHELET0O02 A través de una llamada telefónica, la Presidenta Michelle Bachelet le comunicó al Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, la condena de Chile al golpe de Estado en que fue secuestrado y expulsado del país a Costa Rica.

La mandataria, que se refirió durante la tarde a la crisis luego de una primera reacción expresada por el Canciller, Mariano Fernández, destacó que además le representó al gobernante el respaldo de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que preside.

"Durante el día de hoy yo he conversado telefónicamente con el Presidente Zelaya, a quien le transmití el apoyo decidido y enérgico, tanto del Gobierno de Chile como de todos los gobiernos de Unasur", dijo en el Palacio de La Moneda.

Bachelet señaló que condena "enérgicamente" la acción militar, afirmando que Chile y la comunidad internacional "no apoyamos ninguna ruptura con el orden institucional del Estado de Derecho que comprometa la estabilidad de esa república".

HONDURAS-PRESID1Consideró que "lo ocurrido en Honduras representa, a nuestro juicio, un gravísimo retroceso hacia prácticas que en la región habíamos logrado desterrar, afortunadamente".

"Estamos haciendo un llamado a la reinstalación del presidente Zelaya, democráticamente electo, como presidente de la República de Honduras. Esa es la postura de los gobiernos de Unasur y del Gobierno de Chile", complementó.

"Por eso -agregó- queremos reiterar nuestro llamado al diálogo y a que se resuelvan los conflictos internos dentro de los procedimientos democráticos, mediante el uso de la institucionalidad democrática y del Estado de Derecho".

Dijo haber conversado con varios mandatarios de Unasur, con el presidente del grupo de Río, el presidente de México, Felipe Calderón; su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Colombia, Alvaro Uribe; Paraguay, Fernando Lugo, y Venezuela, Hugo Chávez.

Todos, apuntó, "consideramos necesario el restablecimiento de la democracia y la reinstalación inmediata del presidente Zelaya (…) La comunidad internacional seguirá haciendo todo lo que corresponda".

De acuerdo "a la evolución de los hechos", advirtió, "se tomarán nuevas medidas según lo que establece la carta democrática de la OEA como principio".

En ese sentido, anunció una reunión de emergencia de los cancilleres de la región, "probablemente para el día martes en Washington", Estados Unidos,  "para tener una respuesta enérgica, clara, decidida y contundente frente a un hecho que nos parece inaceptable".

Golpe militar en Honduras: detienen y deportan a Presidente Zelaya… y condena internacional de generaliza…

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Efectivos del ejército de Honduras arrestaron al presidente, Manuel Zelaya, y lo deportaron a Costa Rica.

Redacción BBC Mundo

Militares apostados frente a la residencia de Manuel Zelaya

"He sido víctima de un secuestro…la Fuerza Armada me ha traicionado", dijo Zelaya, desde San José, la capital costarricense, en declaraciones telefónicas al canal Telesur, citadas en su sitio en internet.

Zelaya había convocado a un polémico referendo no vinculante para este domingo, que preguntaba sobre una posible reforma a la cantidad de períodos que un mandatario puede gobernar.

La consulta había sido calificada de "farsa" por el Congreso y el poder judicial, quienes acusaban al presidente de querer perpetuarse en su cargo, algo que él negó.

El enviado especial de BBC Mundo a Tegucigalpa, Arturo Wallace, dijo que la versión oficial que se maneja es que el arresto de Zelaya se llevó a cabo en cumplimiento de una orden judicial.

Wallace señaló que, según medios de prensa local, también fueron detenidos la ministra de Relaciones Exteriores, Patricia Rodes, y el ministro de la Presidencia, Enrique Flores.

"Aquí todo el mundo parece sorprendido y mucha gente está preocupada por lo que pueda pasar", dijo nuestro enviado.

"Aviones y helicópteros del ejército han estado sobrevolando la capital hondureña, pero la presencia militar en las calles parece confinada principalmente a la custodia de edificios públicos".

"En estos momentos, no hay electricidad en Tegucigalpa pero, antes de que la cortaran, se podía ver en la televisión a efectivos militares procediendo a confiscar las urnas y los materiales que se iban a emplear para la consulta".

Wallace añadió que hay un grupo creciente de personas que están protestando frente a la casa presidencial, pero que el resto de la ciudad permanece en una tensa calma.

Reacciones

La reacción de la comunidad internacional no se hizo esperar.

Varios gobiernos han condenado lo que denominaron un "golpe de estado", entre ellos el de Venezuela y el de Bolivia.

La Unión Europea lo calificó de "golpe militar" y pidió que se reinstaure el orden constitucional.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, convocó una reunión urgente del Consejo Permanente para analizar la crisis y "defender la estabilidad democrática" en ese país.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, expresó su "profunda preocupación" por los acontecimientos e instó a todas las partes a respetar "las normas democráticas".

CHILE CONDENA EL GOLPE EN HONDURAS

Lanacion.cl

Chile exige restitución de Manuel Zelaya en Honduras

"Reestablecimiento de la democracia" y "reinstalación inmediata de presidente de la Republica", reclamó el canciller Fernández.

El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Mariano Fernández, expresó en nombre de la Presidenta Michelle Bachelet la condena del Gobierno de Chile al golpe militar en Honduras que destituyó al Presidenta Manuel Zelaya.

"El gobierno de Chile exige el reestablecimiento de la democracia en Honduras y la reinstalación inmediata de presidente de la Republica, José Manuel Zelaya, legítimamente elegido por el pueblo hondureño", señaló la autoridad.

La declaración del canciller se registró poco después de la emisión desde esa cartera de un comunicado en que La Moneda dijo condenar "enérgicamente el intento de golpe de Estado en Honduras".

En el texto se señaló que la acción, en que Zelaya fue expulsado a Costa Rica, "violenta el orden constitucional de esa república" y "adicionalmente contraviene de manera flagrante las disposiciones de la carta de la OEA y sus instituciones fundamentales"

Lula pide restitución en cargo pte. Honduras y repudia golpe

28 Jun 2009 13:08

BRASILIA, jun 28 (Reuters) – El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió el domingo la inmediata restitución del depuesto mandatario Manuel Zelaya en la presidencia de Honduras.

"El Gobierno brasileño condena de forma vehemente la acción militar que resultó en la salida del presidente de Honduras", dijo en un comunicado el Ministerio de las Relaciones Exteriores de Brasil.

"Acciones militares de este tipo configuran un atentado a la democracia", agregó la nota, en la que Brasil exigió la restitución de Zelaya en sus funciones "en forma inmediata y sin condiciones".

REUTERS GN

Secretario general de la OEA condenó "golpe" en Honduras

Elpais.com.co – AFP

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, condenó en un comunicado "el golpe que un grupo de militares" realizó este domingo contra el presidente de Honduras, Manuel Zelaya.

Insulza "condenó severamente el golpe que un grupo de militares llevan a cabo contra el gobierno del presidente José Manuel Zelaya", dijo el comunicado de la OEA.

El secretario de la OEA "exigió a los golpistas que den a conocer el paradero del presidente Zelaya y llamó al pueblo hondureño, a los países de las Américas y a la comunidad internacional a unirse contra esta grave alteración del proceso democrático que vive el continente", agregó.

Zelaya fue detenido este domingo en su residencia por militares hondureños, cuando impulsaba una consulta buscando lograr cambiar la Constitución para permitir la reelección. La consulta fue considerada ilegal por la Justicia hondureña.

Inicia la OEA reunión de emergencia sobre Honduras

  • El objetivo, analizar la detención y deportación del presidente hondureño
  • Insulza exige a los golpistas que den a conocer el paradero del Manuel Zelaya

El Financiero en línea

Washington, 28 de junio.- El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) inició hoy una reunión de emergencia para analizar la detención y deportación del presidente Manuel Zelaya.

El representante de Honduras, Carlos Sosa, detalló las circunstancias de lo que calificó de "secuestro" del presidente hondureño, cometido por miembros de las fuerzas armadas de Honduras.

Zelaya fue detenido por tropas hondureñas y expulsado a Costa Rica.

Antes de la reunión, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, condenó severamente "el golpe que un grupo de militares" llevan a cabo contra el Gobierno del Presidente Zelaya.

"Insulza exigió a los golpistas que den a conocer el paradero del Presidente Zelaya y llamó al pueblo hondureño, a los países de las Américas y a la comunidad internacional a unirse contra esta grave alteración del proceso democrático", señaló un comunicado de la OEA.

El secretario de la OEA tiene planeado viajar a Tegucigalpa este lunes. Poco antes, desde Costa Rica, el presidente Zelaya urgió a Insulza a realizar su viaje a pesar de las circunstancias. (Con información de Notimex/TPC).

Militares deponen a presidente de Honduras

domingo 28 de junio de 2009 13:24 GYT

Por Mica Rosenberg y Gustavo Palencia

TEGUCIGALPA (Reuters) – El Ejercito hondureño derrocó el domingo al presidente Manuel Zelaya por sus intentos para lograr su reelección y lo llevó por la fuerza a Costa Rica, mientras que líderes de América Latina y Europa exigieron el reestablecimiento del mandatario en el poder.

Soldados sacaron a Zelaya, un aliado del presidente venezolano Hugo Chávez, a primera hora de la mañana de la residencia presidencial para ponerlo en un avión que lo dejó San José, la capital costarricense.

El golpe de Estado, el primero en América Central desde la Guerra Fría, despertó la preocupación en el mundo.

El mandatario estadounidense, Barack Obama, llamó a respetar la democracia en Honduras, la Unión Europea exhortó a que se restituya a Zelaya y el presidente Chávez dijo que con sus aliados latinoamericanos el "golpe troglodita" sería abortado.

"A mí me despertaron los balazos, yo salí prácticamente en ropa de dormir", dijo Zelaya por la cadena televisiva Telesur, asegurando que los militares lo llevaron a amenazado de muerte y semidesnudo a Costa Rica.

El mandatario acusó a "seis o siete personas" de la elite económica de estar detrás de la destitución.

El Ejército derrocó a Zelaya luego de que éste despidiera la semana pasada al jefe del Estado Mayor porque se negó a ayudarle a organizar una consulta popular -declarada ilegal por la Justicia- sobre la posibilidad de extender el mandato presidencial de cuatro años.

Los intentos de hacer la consulta hicieron pedazos la estabilidad política que el empobrecido país mantenía desde fines de la dictadura militar a principios de 1980 y dividieron a las instituciones de Honduras.

La Corte Suprema ordenó la semana pasada a Zelaya la restitución del jefe del Estado Mayor, general Romeo Vásquez, algo que el presidente consideró era un intento de "golpe" en su contra.

Un legislador opositor dijo que el Congreso hondureño podría votar al titular del Congreso, Roberto Micheletti, como presidente interino.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió la inmediata restitución de Zelaya, en tanto que su par argentino, Cristina Fernández, dijo que exigirá el cumplimiento de la Carta Democrática de la OEA.

"El Gobierno brasileño condena de forma vehemente la acción militar que resultó en la salida del presidente de Honduras", dijo en un comunicado el Ministerio de las Relaciones Exteriores de Brasil.

El mandatario hondureño, que según las encuestas vio una caída en su apoyo hasta un nivel del 30 por ciento, convocó desde Costa Rica a sus partidarios a realizar una resistencia pacífica a los "agresores de la democracia".

En Tegucigalpa, la policía lanzó gases lacrimógenos contra simpatizantes de Zelaya que se manifestaban en el centro de ciudad, según una radio local, y el canal de televisión oficialista dejó de transmitir.

Dos aviones de guerra zurcaron los cielos de la capital el domingo y militares con equipamiento de combate rodeaban la residencia del mandatario, mientras no había servicio de electricidad en algunas partes de la ciudad.

La Organización de Estados Americanos (OEA) comenzó este domingo una sesión extraordinaria para tratar el tema de Honduras.

La nación, de 7 millones de habitantes, es uno de los países más pobres del continente y su economía -dependiente de las remesas, las exportaciones de café y los textiles- ha sido duramente castigada por la crisis económica.

(Con reporte adicional de Enrique Andrés Pretel en Caracas, Armando Tovar en Ciudad de México, Guido Nejamkis en Buenos Aires)

Honduras: consuman golpe de Estado…

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Inicia la OEA reunión de emergencia sobre Honduras

  • El objetivo, analizar la detención y deportación del presidente hondureño
  • Insulza exige a los golpistas que den a conocer el paradero del Manuel Zelaya

El Financiero en línea

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Washington, 28 de junio.- El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) inició hoy una reunión de emergencia para analizar la detención y deportación del presidente Manuel Zelaya. El representante de Honduras, Carlos Sosa, detalló las circunstancias de lo que calificó de "secuestro" del presidente hondureño, cometido por miembros de las fuerzas armadas de Honduras.

Zelaya fue detenido por tropas hondureñas y expulsado a Costa Rica.

Antes de la reunión, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, condenó severamente "el golpe que un grupo de militares" llevan a cabo contra el Gobierno del Presidente Zelaya.

"Insulza exigió a los golpistas que den a conocer el paradero del Presidente Zelaya y llamó al pueblo hondureño, a los países de las Américas y a la comunidad internacional a unirse contra esta grave alteración del proceso democrático", señaló un comunicado de la OEA.

El secretario de la OEA tiene planeado viajar a Tegucigalpa este lunes. Poco antes, desde Costa Rica, el presidente Zelaya urgió a Insulza a realizar su viaje a pesar de las circunstancias. (Con información de Notimex/TPC)

Ruido de sables en Honduras MANUEL ZELAYA ROSALES Presidente de Honduras

"El jefe del Ejército desobedeció a su comandante, que soy yo"

PABLO ORDAZ (ENVIADO ESPECIAL) - Tegucigalpa – 28/06/2009

Populista surgido de las clases altas del país centroamericano, se ha quedado solo frente al Parlamento, los jueces y el Ejército. Hoy se juega su futuro en un referéndum informal

Más que un palacio presidencial, la residencia oficial de Manuel Zelaya parece un patio de vecinos. Hay tipos con sombrero tocando el guitarrón, madres que dan de mamar a sus hijos sentadas en las escaleras, parejas que se buscan y se encuentran entre los pliegues de las cortinas. La madrugada del viernes 26 de junio, el presidente de Honduras llegó a temer que los militares golpistas entraran para matarlo, y como no se podía fiar de la policía ni de los jueces ni tampoco de los políticos, llamó a los ciudadanos. Ellos serían su guardia de corps. Y aquí siguen, repartidos por las estancias, hundiéndose en las alfombras… Manuel Zelaya Rosales, de 56 años, casado y padre de cuatro hijos, se acerca a saludarlos de vez en cuando, les regala un abrazo con su porte de gigante y vuelve a refugiarse en la inmensidad vacía de su despacho. Zelaya sigue adelante con su proyecto de consultar a los hondureños hoy domingo si están de acuerdo con que en el futuro los presidentes puedan ser reelegidos.

Pregunta. ¿Tiene usted el control del país?

Respuesta. Sí. Sí… Yo creo que de una buena parte sí. Ya distribuimos el material de la encuesta en 15.000 comunidades. Y eso es lo que se trataba de evitar, que distribuyéramos el material. Se usó todo el poder del Estado burgués para impedirlo. Se usaron los jueces, se usaron los militares, los grupos mediáticos. No lo pudieron impedir. Lo distribuimos.

P. ¿Y controla al Ejército?

R. En este momento sí… Lo tengo… mientras no dé órdenes que afecten a los ricos.

P. Usted pidió hace unas horas que los militares se fueran a los cuarteles. ¿Le han hecho caso?

R. Vamos a verlo mañana. Mañana yo espero que no esté ninguno en la calle.

P. ¿Cómo calificaría la situación del país en estos momentos?

R. Bajó la presión. Había una presión del 90% y bajó a un 10%.

P. ¿Y cómo se mide eso?

R. Hay calma. Pero los peligros siempre son latentes en una democracia. Especialmente ahora que se insubordinaron las Fuerzas Armadas.

P. ¿Cómo se le puede llamar a lo que está pasando aquí?

R. Una conspiración para impedir que el pueblo se organice y demande derechos.

P. ¿Lo que desencadenó la crisis fue realmente la destitución del jefe de las Fuerzas Armadas o eso sólo fue lo que se vio?

R. Efectivamente, esa es sólo una parte del proceso conspirativo. La Corte confeccionó tres resoluciones para declarar ilegal la consulta del domingo. El Congreso intentó declararme incompetente para gobernar. Me declaró trastornado, que estaba fuera de mi juicio. Eso lo hicieron para poder pedir después a las Fuerzas Armadas que dieran un golpe.

P. Sabiendo eso, ¿por qué destituyó al general?

R. Porque desobedeció la orden de dejar el material electoral en los colegios.

P. ¿Sólo por eso?

R. Es que eso es muy grave. Él desobedeció una orden del comandante de las Fuerzas Armadas, que soy yo. Y un militar no puede desobedecer una orden. El Ejército tiene que ser un organismo apolítico, no deliberante y obediente. Y ahora se ha metido a crear un Estado aparte del Estado civil. Nos costó tres décadas someter a las Fuerzas Armadas al Estado civil y, al desobedecerme, volvieron a convertirse en un Estado atrincherado en los cuarteles.

P. La oposición dice que lo que en realidad hay detrás de la consulta del domingo es su intento de perpetuarse en el poder.

R. Mire… Honestamente. No tengo ninguna opción de quedarme en el poder. La única sería romper el orden constitucional y no lo voy a hacer.

P. ¿Es su palabra?

R. Sí, yo voy a terminar mi gobierno el 27 de enero del 2010. Eso es lo que voy a hacer. Pero sí voy a dejar un proceso para abrir la democracia, abrir la economía abrir la posibilidad de que un presidente pueda ser reelegido en el futuro. Aunque no sé si para entonces voy a estar disponible.

P. ¿Cuál es su modelo?

R. Mire. Yo me he ubicado en un centro-izquierda como Gobierno, porque practico ideas liberales, pero con una tendencia socialista, social, muy acercada a integrar al ciudadano a sus derechos.

P. Pero usted no es un hombre que procedía de la izquierda…

R. Así es, yo vengo más bien de sectores muy conservadores.

P. Y en qué momento se cae del caballo…

R. Ja, ja… No, más bien, en qué momento me subo al caballo… Mire, yo pensé hacer los cambios desde dentro del esquema neoliberal. Pero los ricos no ceden un penique. Los ricos no ceden nada de su plata. Todo lo quieren para ellos. Entonces, lógicamente, para hacer cambios hay que incorporar al pueblo.

P. ¿No cree que el apoyo de Hugo Chávez a su Gobierno puede significar el abrazo del oso?

R. Chávez me ha ayudado en la crisis. Ése apoyo lo busqué yo. No me buscaron ellos a mí. Al principio hubo países que se opusieron, no sé por qué. Chávez es un demócrata. Hace elecciones todos los días. Ahora ya se ha aceptado mi cercanía con Fidel Castro, con Hugo Chávez.

P. Un 10% de los hondureños trabaja en EE UU, ¿no se pueden ver perjudicados por su alineación con la izquierda?

R. No creo. Porque la relación con EE UU es muy buena. Y Barack Obama, además, es hijo de un emigrante, es sensible al tema.

P. ¿Qué papel ha jugado EE UU en la intentona de golpe?

R. Pues mire, hay que ser justos. Aquí estaba todo listo para dar un golpe y si la Embajada de EE UU lo hubiera aprobado, hubieran dado el golpe. Pero la Embajada de EE UU no aprobó el golpe. Y fíjese lo que le voy a decir: si ahora mismo estoy aquí sentado, en la Casa Presidencial, hablando con usted, es gracias a Estados Unidos.

P. Explique eso, presidente…

R. Esta madrugada pasada [del viernes], a la una o las dos, el Congreso estaba pasando un decreto para inhabilitarme y las Fuerzas Armadas estaban reunidas. Pero hubo llamadas -no le puedo referir exactamente de qué personas, de dónde a dónde-, y esas llamadas desarticularon el golpe.

P. Lo puede explicar un poquito más…

R. Sí. Todo estaba listo para el golpe y empezaron a llegar llamadas de fuera del país, de la OEA, del Alba, de Centroamérica, de todo el Caribe…

P. Y de Estados Unidos…

R. Sí, y fue una llamada clave. EE UU se puso muy claramente de parte del Gobierno, no de los golpistas.

P. ¿Temió perder algo más que el poder?

R. Sí, la verdad es que sí. Se me avisó de que a las tres de la mañana me iban a venir a capturar, me iban a sacar de aquí amarrado y Dios sabe qué iban a hacer conmigo. Yo di la alerta y mil o dos mil partidarios rodearon la casa presidencial. Para poder capturarme hubieran tenido que hacer una masacre, porque de todo Honduras vino gente. Mi guardia personal estaba también en alerta. Les hubiera costado hacerme algo. Y, si lo hubieran logrado, el pueblo ya estaba con una estrategia para responder.

P. ¿Por qué se ha quedado usted tan solo, presidente?

R. Es que estamos hablando del Estado burgués. El Estado burgués lo componen las élites económicas. Están en las cúpulas de los ejércitos, de los partidos, de los jueces, y ese Estado burgués se siente vulnerado cuando yo empiezo a proponer que el pueblo tenga voz y voto.

P. ¿Cómo le va a cambiar en lo político, pero también en lo personal, los momentos de crisis, vividos en las últimas horas?

R. …[Manuel Zelaya se queda callado] ¿Qué me va a cambiar? Si salgo fortalecido [en las urnas] este domingo… Quizás tendré que acercarme más a los grupos de poder. Tendré que acercarme más a ellos y convencerles. Decirles que no estoy contra ellos, que esto es un proceso histórico, que tienen que cooperar… Tienen que comprender que la pobreza no se acabará hasta que las leyes no las hagan los pobres.

Concluyó la crisis de gobierno en Honduras; habrá encuesta: Zelaya

Entregaré el mandato en enero de 2010, pero de un país con reformas, afirma a Telesur
Destaca el apoyo del pueblo y de la comunidad internacional para frenar el golpe de Estado

 

Afp, Pl, Reuters y Dpa

Tegucigalpa, 26 de junio. Voy a cumplir mi mandato hasta el 27 de enero de 2010. Voy a entregar el mandato a un nuevo presidente, pero de un país y una democracia con reformas, con un proceso de participación activa, afirmó el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, tras un fallido golpe de Estado, en una entrevista exclusiva con Telesur, en respuesta a opositores que lo acusan de querer reelegirse. Añadió que fue el apoyo de la comunidad internacional a su gobierno, así como del pueblo hondureño, lo que logró contrarrestar la amenaza. Aseveró que el material para la que él llama encuesta popular, que se llevará a cabo este domingo, ya está siendo repartido y ésta transcurrirá tal como se había planeado.

Pese a que el Congreso intentó la noche del jueves declararlo incompetente para gobernar y no obstante que cientos de reservistas y militares activos y retirados manifestaron en el centro de esta capital su apoyo al destituido jefe del estado mayor conjunto de las fuerzas armadas, Romeo Vásquez Velásquez, el mandatario consideró que la crisis de gobierno ya concluyó.

Zelaya narró para Telesur la forma en que Vásquez se negó a cumplir la orden de que las fuerzas armadas repartieran el material electoral para celebrar la encuesta de opinión ciudadana. El jefe del estado mayor argumentó que la consulta era ilegal, pues un juez así lo había considerado.

¿Cómo va a ser anticonstitucional una encuesta que no tiene carácter vinculante? Es un ejercicio democrático, pero un juez influenciado por grupos de poder declaró que era ilegal, aseguró el mandatario.

Agregó que el material para la consulta está siendo protegido por la policía nacional y repartido por civiles agrupados en sindicatos, organizaciones y de manera independiente. Resaltó que no quiere que los soldados estén en las calles, pues la intentona tuvo como efecto que los ciudadanos teman a los uniformados, lo que, según él, es un retroceso, un recordatorio de la guerra fría y la dictadura.

Pese a la decisión del Congreso (dominado por la derecha, con militantes del Partido Nacional y del conservador Partido Liberal), seguirá adelante la iniciativa presidencial de preguntar a los ciudadanos si aprueban la llamada cuarta urna para convocar a una asamblea constituyente en las elecciones generales. El resultado de la votación no es vinculante y se enmarca en la Ley de Participación Ciudadana, aprobada el 27 de enero de 2006, abundó.

La campaña del mandatario en favor de la encuesta ha contado con el apoyo de organizaciones sindicales, campesinas, indígenas y estudiantiles –tradicionalmente críticas a los gobiernos anteriores de Zelaya–, así como del izquierdista Partido Unificación Democrática, que tiene una representación minoritaria en el Poder Legislativo.

Por su parte, la candidata independiente a la presidencia de la república y dirigente nacional de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, Bertha Cázares, en declaraciones a La Jornada, aseguró que ella y su grupo estuvieron este viernes en la capital respaldando al presidente, pues las fuerzas armadas y la oligarquía han querido dar un golpe de Estado. Atemoriza que el pueblo decida, por eso recuperamos de la fuerza aérea el material electoral que había sido secuestrado para impedir la encuesta.

Bertha Cázares enfatizó que la del domingo es una encuesta de opinión que el pueblo ha solicitado por escrito al presidente, y ésta fue convocada por conducto del Instituto Nacional de Estadística.

Al preguntarle a Zelaya si se sintió fuera del poder, dijo: El pueblo me rodeó. Y narró la forma en que arrebató a los militares las urnas para la consulta. “Hubo más de mil personas con nosotros. La gente empujó los portones, aunque nos encañonaron. Temí que hubiera una tragedia. Me metí enfrente y dije: ‘yo soy el presidente’. De inmediato bajaron los rifles y la gente entró tras de mí. El general se me cuadró y expresó: ‘usted sigue siendo el comandante en jefe’. ‘¿Van a entregar el material?’ ‘Sí, lo vamos a entregar’. Le pregunté si estaba consciente de que al entregármelo desobedecía lo dicho por la fiscalía, y me contestó: ‘Si usted ordena, le entrego todo el material’”.

LA JORNADA.COM

Honduras: la OEA da su apoyo a Gobierno de Zelaya, pero maniobras golpistas continúan…

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  • OEA da su apoyo a Gobierno de Zelaya

  • El Congreso de Honduras estudia inhabilitar al presidente


  • Tegucigalpa, bajo la amenaza de golpe de Estado

Redacción, BBC Mundo

La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó este viernes una resolución en la que da su apoyo a Honduras para preservar y fortalecer sus instituciones democráticas y acuerda el envío de una comisión especial para analizar la situación y contribuir al diálogo.

Manuel Zelaya.

Los gobiernos de Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela han expresado su apoyo a Zelaya. El Consejo Permanente de la OEA ratificó por aclamación la resolución, en la que expresa su "preocupación por que los recientes acontecimientos en Honduras puedan poner en riesgo su proceso político institucional democrático y el ejercicio legítimo del poder".

La OEA se hizo eco de la inquietud del embajador de Honduras ante el organismo durante una sesión extraordinaria, en la que había dicho que la institucionalidad democrática del país está en peligro y pedía "asistencia" para afrontar la crisis.

El Gobierno tiene "motivos para creer que la institucionalidad democrática y el ejercicio legítimo del poder están en riesgo, están siendo amenazados", dijo Carlos Sosa ante la OEA.

La campaña del presidente Manuel Zelaya para realizar una consulta popular este domingo sobre la futura convocatoria de una Asamblea Constituyente que pudiera reformar la Constitución hondureña, sumió al país en una crisis que enfrenta a la Presidencia con el ejército, el Congreso y los tribunales del país.

La consulta popular fue declarada ilegal por el Congreso y el Tribunal Supremo Electoral, y los mandos militares también rechazaron prestar apoyo logístico a la misma.

Mientras tanto, el Congreso, mediante una comisión especial, ha abierto una investigación sobre la conducta del presidente.

Material electoral

No obstante, este viernes, el presidente Zelaya se mantenía firme en su intención de realizar la consulta y anunció que empezaba la distribución del material para llevarla a cabo.

Seguidores del presidente de Honduras, Manuel Zelaya, recoger cajas en una base de la fuerza aérea en Tegucigalpa. Foto: 25 de junio.

El secretario privado del mandatario, Eduardo Enrique Reina, le dijo a la agencia de noticias EFE que la distribución del material, incluidas las 15.000 urnas, comenzó este viernes con la participación de voluntarios, entre los que figuran "campesinos, trabajadores y otros sectores del pueblo hondureño".

Mientras, más de 10.000 personas, según observadores y medios locales, se manifestaban en contra de la consulta con marchas y plantones en Tegucigalpa y San Pedro Sula, las dos ciudades más importantes del país.

El jueves, el presidente había dirigido a decenas de sus seguidores rumbo a una base de la Fuerza Aérea, de donde recogieron cajas y papelería con la que se piensa realizar la polémica consulta del domingo.

De acuerdo con la prensa local, el material electoral estaba bajo resguardo de la Fuerza Aérea a petición del Ministerio Público y el Tribunal Supremo Electoral.

Por su parte, el Ejército mantiene desde el jueves una numerosa presencia de soldados en sitios estratégicos de la capital porque la situación en el país sigue siendo "difícil, pero superable", según el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez.

Confrontación

Los críticos de la consulta, impulsada por Zelaya, afirman que la intención del presidente es buscar su continuidad en el poder, al promover un cambio constitucional que permitiría la reelección.

Soldados en la entrada de un cuartel militar en Tegucigalpa

El presidente Zelaya ha ignorado hasta ahora la orden judicial para restituir al Jefe del Comando Conjunto.

El choque entre poderes en Honduras se agudizó el jueves con la confrontación entre la Presidencia y la Corte Suprema de Justicia en torno a la destitución del jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Romeo Vásquez.

Zelaya destituyó a Vásquez, medida que luego fue revocada por el alto tribunal. La Corte Suprema ordenó el jueves que se le restituyera en su cargo.

El general Vásquez se negó a apoyar la iniciativa presidencial, después de que el Congreso hondureño aprobó el martes una ley que quitaba la base legal a la consulta.

En declaraciones a la agencia EFE, el general indicó que el jueves la situación "pudo desembocar en violencia, con heridos o muertos", pero que "la prudencia de las Fuerzas Armadas se impuso".

Posiciones

Los gobiernos de Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela han expresado apoyo a Zelaya.

Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, urgió este viernes a la calma en Honduras.

En un comunicado señaló que "es importante para los líderes del país que actúen con total respeto al estado de derecho y a las instituciones democráticas, y a buscar el consenso en torno a los urgente temas políticos mediante un diálogo pacífico e incluyente".

Pero aclaró que la ONU no tiene intención de enviar observadores a la consulta del domingo.

El Congreso de Honduras estudia inhabilitar al presidente

viernes 26 de junio de 2009 20:06 CEST

Photo

Por Gustavo Palencia

TEGUCIGALPA (Reuters) – Legisladores de Honduras estudian quitar del cargo al presidente Manuel Zelaya, en medio de la crisis derivada de la intención del mandatario de realizar una consulta popular que abra el camino a la reelección, resistida por distintos sectores.

La crisis estalló cuando Zelaya destituyó el miércoles al jefe del Estado Mayor Conjunto, general Romeo Vásquez, ante la negativa de las fuerzas armadas a movilizar las urnas para la consulta del domingo, que fue declarada ilegal por un juez.

La Corte Suprema de Justicia ordenó el jueves restituir a Vásquez y Zelaya acudió con simpatizantes a una base militar a retirar las urnas para la consulta, tras denunciar un intento de golpe de Estado desde el Congreso y la Corte Suprema.

Pero el viernes por la madrugada dijo que el riesgo de un golpe de Estado ya había pasado. "El golpe se ha conjurado, el país está en tranquilidad", dijo el mandatario a periodistas.

Legisladores del opositor Partido Nacional dijeron a Reuters que una comisión multipartidaria nombrada por el Congreso para investigar al presidente concluyó que ha violado las leyes, por lo que pedirían al parlamento de 128 miembros declararlo incompetente e iniciarle un proceso legal.

"En lo que coincidimos es en declararlo incompetente para seguir gobernando el país", dijo el diputado del Partido Nacional Wilfredo Bustillo, integrante de la comisión en donde también está presente el gobernante Partido Liberal.

"Eso es lo que se va pedir ante el pleno del Congreso" unicameral, agregó.

El Congreso unicameral está formado por 55 legisladores del Partido Nacional, 62 liberales -pero algunos de ellos no apoyan la consulta- y 11 de partidos opositores más pequeños.

DECISIÓN LA PRÓXIMA SEMANA

Los legisladores esperarían para celebrar la sesión hasta la semana próxima, cuando pase la consulta para la cual continuaban el viernes los preparativos, a fin de tener más argumentos para sancionar a Zelaya.

Frente al Congreso hondureño, unas 3.000 personas se manifestaban con camisetas blancas que decían "Defendemos la Constitución", respaldando a los legisladores.

"Hay en una parte del Congreso legisladores que piensan que se debe ir por la vía de la declaratoria de incompetencia y otros por el de abrir un antejuicio", es decir quitar inmunidad para luego pasar al juicio, dijo otro legislador del Partido Nacional que pidió el anonimato.

En ausencia del mandatario, según la constitución asumiría el poder el vicepresidente, Elvin Santos, pero éste renunció hace poco para ser candidato presidencial por el partido de Zelaya a las elecciones del 29 de noviembre. En su lugar asumiría el presidente del Congreso, Roberto Micheletti.

Zelaya defiende su derecho a realizar la consulta, a pesar de que la justicia la ha declarado ilegal bajo el argumento de que sólo la autoridad electoral puede convocarla y de que la mayoría del Congreso la rechaza.

Los opositores a la consulta acusan a Zelaya de querer perpetuarse en el poder siguiendo los pasos de su aliado, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Los Gobiernos de Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela han expresado apoyo a Zelaya, mientras que la Organización de Estados Americanos (OEA) trataba la crisis de Honduras en Washington.

El ex presidente cubano Fidel Castro dijo, en un artículo publicado el viernes en la prensa oficial de su país, que Zelaya no ha cometido ninguna violación y apuntó en contra de la OEA y el Gobierno de Estados Unidos por la crisis política de Honduras.

"Zelaya no ha cometido la menor violación de la ley. No realizó un acto de fuerza (…) Lo que allí ocurra será una prueba para la OEA y para la actual administración de Estados Unidos", afirmó.

Castro se solidarizó con el mandatario hondureño y dijo que "la conducta valiente de Zelaya pasará a la historia".

Crisis política en Honduras: el presidente recibió apoyo internacional

22:01

La OEA enviará una misión para preservar la institucionalidad y Estados Unidos salió a pedir que se respete la Constitución. Es por las denuncias de un intento de golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya.

Tras la crisis institucional que se vivió en Honduras en los últimos días, el presidente, Manuel Zelaya, agradeció hoy el apoyo a su gobierno por parte de la comunidad internacional y al pueblo hondureño que "frenó el intento coordinado de varios poderes públicos, alentados por la oligarquía, de derrocarlo".

A pesar de la movilización militar y del pedido del Congreso de investigar la capacidad mental del mandatario con el fin de inhabilitarlo en el cargo, el presidente dijo que finalmente no hay "peligro de un golpe".

En Washington, se reunió de urgencia la OEA para tratar la crisis institucional, como lo había solicitado Zelaya y otros líderes como Fidel Castro. "Hubo una intervención saludable de los organismos internacionales", añadió el mandatario durante una entrevista exclusiva con la cadena multiestatal Telesur, retransmitida en directo por la televisión estatal de Venezuela VTV.

El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó hoy en Washington una resolución en la que da su apoyo a Honduras para preservar y fortalecer las instituciones democráticas de ese país y acuerda el envío de una comisión especial que analice la situación y contribuya al diálogo.

Por su parte, los cancilleres de los 34 países miembros de la OEA también ratificaron por aclamación la resolución en la que expresaron su "preocupación respecto a que los recientes acontecimientos en Honduras puedan poner en riesgo su proceso político institucional democrático y el ejercicio legítimo del poder".

"Se puede decir que ya se superó, en un 90 por ciento, el desequilibrio que hubo en las últimas 48 horas", aseveró Zelaya durante una conversación con el presidente venezolano, Hugo Chávez, transmitida por televisión.

A su vez, Zelaya agradeció a Hugo Chávez sus "manifestaciones de apoyo", lo mismo que a los países caribeños y europeos, así como a Estados Unidos, que no respaldó la conspiración.

"No fue apoyada (la intentona) por Estados Unidos… si Estados Unidos lo hubiera apoyado yo estaría" fuera del Gobierno "o asesinado", declaró el gobernante hondureño.

El mandatario señaló que su país vivió un "proceso de golpe de Estado muy coordinado entre el Congreso y la Fuerza Armada y las manifestaciones callejeras" en contra del Gobierno, convocadas por los jefes militares de ese país.

Por tal riesgo, responsabilizó a la "oligarquía mediática y económica que controla Honduras desde hace 30 ó 40 años" y que ha "presionado sumamente" a los militares del país para que propicien su derrocamiento.

http://www.clarin.com

 

Breve cronología de los últimos hechos

Tegucigalpa, bajo la amenaza de golpe de Estado

Guido Eguigure

Rebelión

El presidente Manuel Zelaya (Mel) constituyó un gobierno en 2006 que desde su primer día tomó distancia de los grupos de poder y sus más fieles representantes manteniendo un poder muy precario con respecto a los sectores de poder económico y político. En el Congreso Nacional se quedó desde el primer momento sin una bancada de diputados que respaldaran los proyectos de ley que enviaba al mismo.

El presidente Mel se ha venido distanciando de esos grupos al ir haciendo cosas que los ha irritado: les ha cerrado negocios que siempre fueron usufructuados a través del estado. Se ha perseguido la evasión fiscal, una forma de enriquecimiento muy practicada por la gran empresa del país. Eliminó el monopolio de la importación de combustibles que dejaba ganancias millonarias a una empresa. Elimino los negocios de importación de armas y medicinas que el dueño de dos grandes medios escritos había realizado por décadas con el estado. Cancelo partidas millonarias mensuales asignadas desde casa presidencial a los grandes medios.

A nivel internacional ha desarrollado una política exterior distinta acercándose a los gobiernos de izquierda de América Latina.

Se ha abierto la casa de gobierno a los sectores populares, haciendo una forma de auditoria social, confrontando a funcionarios del mas alto nivel, con los pobladores y sectores populares que exigen sus derechos.

En 2008 se enfrentó directamente a los diputados del Congreso Nacional en varias ocasiones, en contra de su acuerdo para reformar la ley electoral pretendiendo financiar de manera permanente los partidos políticos del presupuesto nacional, propuesta que se gano el rechazo unánime de la población y del ejecutivo. También se distanció del congreso nacional por la elección de la nueva corte suprema de justicia y finalmente, por la elección del Fiscal General. Estos hechos marcaron una ruptura evidente en el sistema político nacional. Se borro la línea divisoria entre los dos partidos tradicionales. Ambos se ubicaron nítidamente en contra del interés nacional y en contra del ejecutivo que se quedo casi sin representantes en el Congreso Nacional.

Mel decreto un incremento importante al salario mínimo, bastante precarizado debido a las constantes devaluaciones y el consecuente incremento al precio de la canasta básica.

El ultimo año de su gobierno (2009), año electoral, se ha profundizado esta división. Mel ha compensado su falta de apoyo en el Congreso con la profundización de una amplia alianza con los sectores populares. Esto le ha agravado su confrontación con los grupos de poder. Los grandes medios no han cesado un solo día de atacar a su gobierno.

Mel se ha planteado este año basado en su plan, hacer una especie de plebiscito o referéndum nacional, para preguntarle a la población si quiere establecer una cuarta urna durante las elecciones nacionales de noviembre. Es decir, que además de la urna presidencial, de diputados y de alcaldes, Mel quiere consultar al pueblo si se pone una cuarta urna para preguntarle al pueblo si quiere establecer una Asamblea Nacional Constituyente para hacer una nueva constitución. Esta propuesta ha generado un maremoto político. Se han aliado los sectores más conservadores para oponerse férreamente a la misma. Se ha montado una campaña mediática millonaria para declarar ilegal la campaña por el si que se ha programado para el 28 de junio. Se han utilizado desde argumentos legales hasta las mas bajos ataques mediáticos para desprestigiar usando argumentos obsoletos y de atemorización masiva para evitar que la población sea consultada. Se han usado argumentos de “se van a llevar tus niños” o “te van quitar tus propiedades” fantasmas de la guerra fría que se creían olvidadas para evitar que la gente sea consultada. En el fondo existe un temor, ante la creciente deslegitimación que ha sufrido el sistema de partidos políticos y que surja un nuevo modelo basado mas en la participación real y no en la representación que ha probado con creces que no funciona.

En la historia reciente del país, la población nunca ha sido consultada sobre ningún asunto de interés nacional.

El presidente Zelaya no envió el proyecto de presupuesto de 2009 al Congreso Nacional, de manera que sigue funcionando el del año pasado. Como una forma de presionar al Congreso no ha hecho transferencias al mismo. Esto ha incrementado el malestar de los diputados que le adversan. La mayor dificultad para ellos es que este año necesitan los recursos públicos para pagar sus campañas (esto es una constatación dado que a esta altura del año, estaríamos inundados de propaganda política. Hasta hoy no hay casi anuncios de ningún candidato ni a presidente ni alcaldes ni diputados). Como conclusión, es seguro que las costosas campañas a las que nos tienen acostumbrados los políticos tradicionales son pagadas por nuestros impuestos, desde los mas de mil millones de Lempiras en el fondo discrecional que maneja el presidente del Congreso Nacional. Contrario a esto (del informe de CIPRODEH sobre el desempeño del congreso) las alcaldías tienen más de 70 pasos que llenar para obtener los pequeños fondos asignados para la Estrategia Para la Reducción de la pobreza.

El día de anteayer (23-6) por la tarde, el candidato a Alcalde de Tocoa (zona norte del país, donde DCA tiene el proyecto DIPECHO VI) por el partido de izquierda Unificación Democrática sufrió un grave atentado: 4 sicarios dispararon casi 30 balas de AK 47 contra su automóvil. 4 de ellos impactaron en su cuerpo. Ayer mismo fue trasladado en helicóptero a Tegucigalpa en estado crítico. En esa misma ciudad fue asesinado Carlos Escaleras (ex candidato a alcalde por el mismo partido) hace ya mas de diez años, caso emblemático de uno de los tres que el ERIC litiga ante el Sistema Interamericano de DDHH.

El día de hoy, 25 de junio, el Presidente Zelaya convocó a los sectores populares a la Casa de Gobierno y también al Estado Mayor de las Fuerzas Armadas para reafirmar su compromiso con la consulta. Los militares han estado en el centro de la polémica en los últimos días porque desde los sectores de poder les dicen que no deben obedecer a su comandante general para dar el apoyo logístico a la consulta. Mel les llamó para asegurarse que a partir de mañana se deberán empezar a distribuir las 15 mil urnas en todo el país.

Hoy por la tarde han circulado muy fuertes rumores de que se prepara un Golpe de Estado. Las fuentes han sido variadas pero coincidentes.

Mel se reunió esta noche con el Estado Mayor General y el Jefe de este en la casa de gobierno. Al final de la reunión, en una conferencia de prensa acompañado por representantes de variados sectores populares, en un comunicado bastante escueto Mel anunció que había aceptado la renuncia del Jefe del Estado Mayor Conjunto y también del Ministro de Defensa.

A continuación Mel llamo a los sectores populares a una gran asamblea popular en la casa de Gobierno para defender el derecho a consulta del pueblo y para tomar decisiones importantes para el país. Se asegura que ya están viajando a la capital los sectores populares para respaldar al presidente.

Este episodio agrava la situación política y pone en el tapete el siguiente movimiento de los grupos de poder.

Fuentes confiables aseguran que la Junta de Comandantes y El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas han decidido renunciar en solidaridad con su jefe destituido.

También se afirma que el RECABLIN (Regimiento de Caballería Blindada, cuerpo de elite del ejercito) esta listo para tomar los puntos principales de la ciudad, casa de gobierno, radio y canal nacional, entradas y salidas, incluido el aeropuerto, etc.

Esta tarde, el Congreso Nacional se declaró en sesión permanente. Un estado poco usado, solo en momentos de crisis. El siguiente movimiento será aquí. Bajo una serie de argumentos seudo legales, destituirán al presidente, nombrando una junta cívico militar para “restablecer” la constitución que estaba en peligro.

El ejército saldrá a las calles a reprimir cualquier manifestación en apoyo al presidente. Se iniciará una cacería de brujas facilitada por la debilidad de la organización de los sectores populares. La violación de los más elementales derechos estará a la orden del día.

La única forma de evitar el derramamiento de sangre será con una contundencia de la gente en las calles apoyando al presidente. Mi pronóstico es que ganará el miedo a la represión y esto lamentablemente la propiciará.

Como colofón, el embajador de Estados Unidos salio del país ayer. De forma muy conveniente, NO estará presente en el desenlace de esta crisis.

Honduras deberá seguir jugando el papel que ya jugó en los 80´s: contención para los gobiernos progresistas que vienen del sur y que se acercan peligrosamente al muro del patio trasero.

REBELION.ORG

Honduras: pese a intervención de OEA y ONU, maniobras golpistas continúan…

con un comentario

Simpatizantes del presidente hondureño Manuel Zelaya frente a la casa presidencial

Se agrava conflicto de poderes en Honduras

Por Noé Leiva

TEGUCIGALPA (AFP) — El presidente hondureño Manuel Zelaya inició este viernes la distribución de material para realizar una consulta el domingo que aspira a abrir el camino a su reelección, pese a la oposición del legislativo, que durante la madrugada incluso evaluó destituirlo.

Zelaya sigue firme en su decisión de realizar la encuesta el domingo. Este viernes dijo en cadena de radio y televisión que comenzaba la distribución del material para desarrollar la encuesta -foco del conflicto- a pesar de la resistencia de los militares.

El Congreso Nacional -con respaldo de las cuatro bancadas- aprobó la noche del jueves crear una comisión especial para investigar la actuación del presidente, por ignorar los fallos de las instancias jurisdiccionales y violentar el Estado de Derecho.

Varias fuentes confirmaron que en la sesión extraordinaria se barajó la posibilidad de inhabilitar a Zelaya y que el presidente del Congreso, Roberto Micheletti, asumiera la presidencia. "Hemos hecho los esfuerzos para no romper el orden constitucional y evitar un golpe de Estado", reconoció después Micheletti.

"Las dos bancadas de los partidos Liberal (oficialista) y Nacional (opositor) estaban decididas a declarar inhabilitado al presidente, pero recibieron llamadas no sé de quién y desistieron. Pero ese era el plan", afirmó la diputada del izquierdista partido Unificación Democrática (UD), Doris Gutiérrez, a la AFP.

"El plan era que, al declararse inhabilitado a Zelaya, Micheletti iba a asumir la presidencia y ya estaban repartiendo otros cargos", agregó.

En el hemiciclo legislativo circularon varias versiones respecto a la frustración de los planes, "como llamadas de la OEA, de la misma secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, del presidente del Partido Nacional, Porfirio Lobo. Ya uno no hallaba qué creer", dijo.

Zelaya busca modificar la Constitución para permitir la reelección presidencial, pero la iniciativa fue declarada "ilegal" por el Tribunal Supremo de Elecciones, el Congreso y la Fiscalía. Además, es rechazada por la mayoría de las organizaciones sociales.

El jueves, tras conocer la decisión del resto de los poderes del Estado, Zelaya -en abierto desafío- forzó junto a centenares de seguidores los portones de la base aérea. Posteriormente cargó las urnas -llegadas en un avión procedente de Venezuela- para trasladarlas a la Casa Presidencial, único lugar, según él, donde iban a estar seguras.

El Consejo Permanente de la OEA convocó este viernes a una sesión extraordinaria sobre la crisis hondureña.

"No quisiera juzgar, hay un problema… cuando hay un conflicto entre poderes hay que tratar primero de dirimirlo con el diálogo y consenso", dijo el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

El miércoles el mandatario destituyó al jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez, por negarse a distribuir las urnas para la encuesta. Pero la Corte Suprema de Justicia ordenó su restitución porque la negativa del militar está amparada en un fallo judicial.

Zelaya quiere saber si cuenta con la luz verde de los ciudadanos para instalar una cuarta urna en las elecciones del 29 de noviembre, en la que se consultaría establecer una asamblea que redacte una nueva Constitución en la que se permita la reelección presidencial o se amplíe el periodo de gobierno.

Este viernes la calma regresaba a las calles hondureñas, en particular las de la capital, que el jueves fueron tomadas por unas horas por militares descontentos con la destitución del general Vásquez.

La Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias (AHIBA) y las organizaciones empresariales, así como la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) anunciaron que reaundarán las actividades este viernes, tras la suspensión anunciada el jueves.

Zelaya, un terrateniente y empresario amante de los caballos y los aviones, llegó al poder el 27 de enero de 2006 con el conservador Partido Liberal (PL), tras lo cual dio un espectacular giro a la izquierda, sumando a Honduras a la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA)

Ahora que termina su presidencia de cuatro años el 27 de enero, argumenta que los cambios constitucionales que busca son para que "la democracia no esté en manos de unos pocos", aunque no menciona el tema de la reelección, a lo que se oponen las fuerzas políticas.

Estos días ha recibido el respaldo de la mayoría de los miembros del ALBA, con el presidente venezolano Hugo Chávez a la cabeza, y también del líder cubano Fidel Castro.

Copyright © 2009 AFP. Todos los derechos reservados

GOLPE DE ESTADO ESTARIA CONJURADO…

Reuters
Publicado: 26/06/2009 08:19

Tegucigalpa. El presidente de Honduras dijo este viernes por la madrugada que fue "conjurado" el golpe de Estado en su contra que denunció el día previo, en medio de una crisis causada por su intención de realizar una consulta popular para abrirse camino a la reelección.

Manuel Zelaya sostuvo la existencia de un proceso de golpe de Estado, luego de destituir el miércoles al jefe del Estado Mayor Conjunto, general Romeo Vásquez, y aceptar la renuncia del ministro de Defensa, Edmundo Orellana, ante la negativa de las fuerzas armadas a movilizar las urnas para la consulta del domingo.

"Yo creo que ya se conjuró. Ya, sí, el golpe de Estado se ha conjurado, el país está en tranquilidad", dijo el mandatario a periodistas al salir de la casa de gobierno en la que permaneció hasta la madrugada acompañado por simpatizantes.

Zelaya defiende su derecho a realizar la consulta, a pesar de que la justicia la ha declarado ilegal bajo el argumento de que sólo la autoridad electoral puede convocarla y de que la mayoría de los legisladores en el Congreso la rechazan.

Los opositores a la consulta acusan a Zelaya de querer perpetuarse en el poder siguiendo los pasos de su aliado, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Los gobiernos de Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela han expresado apoyo a Zelaya.

El ex presidente cubano Fidel Castro dijo, en un artículo publicado este viernes en la prensa oficial de su país, que Zelaya no ha cometido ninguna violación y apuntó en contra de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el gobierno de Estados Unidos por la crisis política de Honduras.

"Zelaya no ha cometido la menor violación de la ley. No realizó un acto de fuerza (…) Lo que allí ocurra será una prueba para la OEA y para la actual administración de Estados Unidos", afirmó.

Castro se solidarizó con el mandatario hondureño y dijo que "la conducta valiente de Zelaya pasará a la historia".

Zelaya, por la tarde del jueves y acompañado por simpatizantes, entró a la base aérea Hernán Acosta Mejía, al sur de la capital, donde retiró las urnas y material electoral para la consulta.

Las declaraciones del gobernante coincidieron con la suspensión de una sesión en el Congreso, que tenía previsto presentar un informe de una comisión legislativa sobre las acciones del mandatario en busca de aprobar una censura administrativa de su gestión.

El presidente del Congreso, Roberto Micheletti, dijo: "No vamos a discutir el informe de la comisión porque los miembros necesitan más tiempo para recopilar la información".

Insulza y Honduras: FF.AA. deben obedecer a la autoridad constituida

Insulza y Honduras: FF.AA. deben obedecer a la autoridad constituida

No obstante, respecto a la consulta popular convocada por el presidente Manuel Zelaya para el próximo domingo con el objetivo de convocar un referendo para reformar la Constitución, y que ha sido considerada ilegal por los tribunales, aseguró que es un "tema delicado".

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, afirmó respecto al conflicto que vive Honduras que las Fuerzas Armadas deben obedecer a "la autoridad constituida".

"Las Fuerzas Armadas están para obedecer al mandamiento constitucional y para obedecer a la autoridad constituida", dijo Insulza durante la clausura en la capital mexicana del seminario internacional "La nueva presidencia de Obama, los desafíos de las Américas", organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El diplomático dijo que Honduras, donde los militares han salido a la calle tras la destitución de su jefe, el general Romeo Vásquez, y la Corte Suprema ha dejado sin efecto este despido, experimenta un "conflicto de poderes" que debe dirimirse mediante el diálogo y de "un mecanismo civil de solución de controversias".

"Si hay un conflicto por una sentencia judicial por una parte y una orden presidencial por otra, tiene que haber en el país algún mecanismo para dirimir (…) las controversias", sostuvo.

No obstante, respecto a la consulta popular convocada por Zelaya para el próximo domingo con el objetivo de convocar un referendo para reformar la Constitución, y que ha sido considerada ilegal por los tribunales, aseguró que es un "tema delicado".

El mandatario hondureño destituyó el jueves al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Romeo Vásquez, porque se negó a cumplir sus instrucciones para que los militares den apoyo logístico a dicha consulta alegando que una resolución judicial se lo impedía.

"Desgraciadamente, el problema de Honduras ha terminado en una discusión de si el comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas está cumpliendo o no su deber y eso me parece negativo", consideró Insulza.

El Consejo Permanente de la OEA sostendrá hoy una sesión extraordinaria para discutir la situación en el país centroamericano a solicitud del Gobierno de Zelaya, recordó Insulza.

Por otra parte, sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela, el secretario de la OEA consideró que son oportunas y benéficas las "muestras de voluntad" de ambas naciones.

"Es una buena noticia y me parece bien la muestra de disposición tanto de Venezuela como de Estados Unidos", indicó.

Finalmente agradeció el apoyo de la presidenta Michelle Bachelet que al concluir una visita a México defendió el trabajo de la OEA y su eventual reelección al frente de este órgano internacional.

EFE

Sacude a Honduras crisis político-militar

El presidente rechaza acatar orden de la Corte para restituir a cesado jefe militar

EL UNIVERSAL
VIERNES 26 DE JUNIO DE 2009
TEGUCIGALPA (Agencias).— Honduras afrontaba una grave crisis política, luego que el presidente Manuel Zelaya se negara a acatar un decisión de la Suprema Corte para restituir en su cargo a un alto jefe militar al despidió por negarse a apoyarlo en una consulta popular para reformar la Constitución del país.

Tras la destitución de su jefe, general Romeo Vásquez Velásquez, y de la renuncia del ministro de Defensa, Ángel Edmundo Orellana, las Fuerzas Armadas de Honduras movilizaron a centenares de militares para evitar eventuales disturbios de parte de grupos que respaldan la iniciativa del presidente Zelaya para reformar la Constitución.

La movilización de los militares en Tegucigalpa ha sido hacia edificios como el Aeropuerto Internacional de Toncontín, la sede del Parlamento, los alrededores de la Corte Suprema de Justicia, la Casa Presidencial y algunos puentes de la ciudad, entre otros sitios.Algunos militares van provistos de escudos metálicos, bastones de madera y bombas lacrimógenas.

Zelaya acudió ayer a la sede de la Fuerza Aérea, en Tegucigalpa, a “recoger” el material para llevar a cabo el domingo una “consulta popular” que él mismo impulsa con el fin de reformar la Constitución, que ha sido declarada ilegal por varios órganos del Estado.

Acompañado de seguidores, el mandatario acudió a la base aérea "Hernán Acosta Mejía" a recuperar urnas y material para la consulta. Los militares evitaron los choques y permitieron que Zelaya se llevara el material que había sido decomisado por la Fiscalía general.

Acusa a ricos

Zelaya, dijo que “los militares no se gobiernan solos”. Dijo que Honduras “ha sido un estado burgués” y que quienes se oponen a que él impulse una reforma de la Carta Magna “son los ricos, los grupos de poder”, que durante muchos años “han estado violando las leyes del país”.

La consulta del domingo tiene como fin que los hondureños se pronuncien sobre el establecimiento de una urna adicional en las elecciones generales del 29 de noviembre, para decir si quieren una Asamblea Constituyente y la reforma de la Carta Magna a partir de 2010. La Corte Suprema de Justicia, el Parlamento, el Ministerio Público y el Tribunal Superior de Cuentas, entre otros organismos, han declarado “ilegal” la consulta impulsada por Zelaya.

Aunque el detonante de la crisis misma es la destitución del jefe del estado mayor de las Fuerzas Armadas, en el fondo de la trama está la decisión de Zelaya de impulsar un proyecto político de carácter izquierdista, lo que es resistido por el Congreso Nacional (parlamento unicameral), la Corte Suprema de Justicia, cuatro de los cinco partidos políticos, cámaras empresariales, las iglesias católica y evangélica, así como otros gremios.

Vásquez fue destituido por negarse a poner a disposición de Zelaya la capacidad logística del Ejército para ayudar a la celebración de la consulta que el mandatario quiere llevar a cabo el próximo domingo. La Corte Suprema anuló el jueves la disposición de Zelaya de despedir al jefe del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas.

OEA se reúne hoy de emergencia

La Organización de Estados Americanos (OEA) convocó para hoy, a petición del Gobierno de Honduras, una sesión extraordinaria de su Consejo Permanente para evaluar la difícil situación política en el país centroamericano.

El embajador hondureño ante la OEA, Carlos Sosa, confirmó que el objetivo de la reunión es, lograr que el Consejo Permanente de la OEA emita una resolución de pleno apoyo a las instituciones democráticas del país.

El Gobierno de Honduras quiere que la OEA envíe una misión de apoyo al país centroamericano, que facilite un acercamiento de las partes en conflicto y ayude a fortalecer la normalidad institucional y democrática.

En tanto, el presidente venezolano, Hugo Chávez, denunció que “en Honduras está en marcha un golpe de Estado” impulsado por la “burguesía retrógrada” de ese país, e hizo un llamado a los “soldados” hondureños “a que sigan a su presidente y al pueblo”.

“Quieren destituir al presidente (Zelaya) eso es lo que se está cocinando ahora (en el) Congreso, la Corte Suprema (hondureños)" , afirmó Chávez. Los países miembros de la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba) también condenaron el intento de golpe.

Diversos sectores rechazan las pretensiones de Zelaya porque consideran que busca el continuismo, argumento que niega el presidente, aunque sin descartar esa posibilidad “si eso fuera una voluntad popular” .

Centroamérica condena intento de golpe de estado en Honduras

25 de Junio de 2009, 08:57pm ET
MANAGUA, 25 Jun 2009 (AFP) –

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, condenó este jueves, en su calidad de presidente pro tempore del bloque de países centroamericanos, el "intento de golpe de Estado técnico" que vivió su homólogo hondureño Manuel Zelaya de parte de sectores de la oposición.

"La presidencia pro tempore del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) se solidariza plenamente con el hermano presidente de Honduras, Manuel Zelaya, frente al proceso desestabilizador de la gobernabilidad democrática", señaló Ortega, en un comunicado leído por la primera dama, Rosario Murillo.

En la nota, el mandatario "rechaza el proceso de golpe de estado técnico denunciado por el presidente Zelaya" y "deplora la inseguridad generada por quienes niegan al presidente Manuel Zelaya su legitimo y constitucional mandando en la conducción de la democracia hondureña".

El presidente de Honduras volvió a desafiar este jueves a la justicia y al Congreso hondureños, que han tildado de "ilegal" una consulta convocada para el domingo para pedir a la población si quiere una reforma de la Constitución.

A primeras horas del jueves, cientos de militares fueron desplegados por unas horas por varios puntos de la capital, cuyas principales instituciones estaban vigiladas por soldados fuertemente armados, mientras la capital recuperaba la calma al final de la tarde.

Zelaya había destituido el miércoles por la noche al jefe del Estado Mayor Conjunto, general Romeo Vásquez, al negarse a acatar la orden de repartir las urnas y el material electoral para el domingo.

MAPU, Historia: Gobierno UP y quiebres 1971-1973… (Cuarta Parte)

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AMBROSIO1 por Cristina Moyano, Dra. en Historia

Capitulo 4:

Gobierno y quiebres 1971-1973. MAPU: el partido “que nació a caballo”

La formación de la izquierda cristiana y la primera fractura del MAPU: la oportunidad para definir la identidad marxista.

Ampliamente cubierto por El Mercurio, el conflicto desatado en la mitad de 1971 mostraba, según el periódico, las tensiones insalvables e irreconciliables, en el largo plazo, de la compleja convivencia entre marxismo y cristianismo.

La idea de que el marxismo y el cristianismo podían convivir de manera armónica y potenciarse mutuamente se termina abruptamente con la creación de la IC y la salida de los parlamentarios del MAPU, principales líderes en los primeros meses de actuación del partido, cuestión que será sobredimensionada por la prensa de derecha. Sin embargo, cabe mencionar que la formación de la Izquierda Cristiana no se debe a dichos parlamentarios, sino que a un conflicto que cruza a la DC y el sector tercerista que decide quebrar con dicho partido ante el fracaso de reformar por dentro la colectividad de la flecha roja y avanzar en un proceso de profundización de las reformas sociales y económicas prometidas bajo el lema de la “Revolución en Libertad”.

El conflicto por la definición ideológica al interior del MAPU comienza a hacerse más agudo en el mes de agosto de 1971, días previos a la inscripción formal de la colectividad en el registro electoral. Dada la importancia que tenía el hecho de convertir al MAPU en un partido, con todas las de la ley, las pugnas internas se hicieron cada vez más visibles. La nueva colectividad debía tener una ideología clara y definida y en ese ámbito parece que la opción de Rodrigo Ambrosio, Secretario General por esos años, de definirse como partido marxista, excluía la posibilidad de mantener el ideal cristiano.

Así lo expresaba una carta enviada por Jerez, Gumucio, Silva Solar y Chonchol a Ambrosio el 25 de mayo de 1971, en donde conminan al Secretario General a “abordar y resolver seriamente el problema de su ideología”. En dicha carta los viejos fundadores del MAPU enfatizaban que “para algunos, entre los que nos encontramos, somos una fuerza dentro de la izquierda, destinada fundamentalmente a ser cauce para aquellos que siendo de formación o tradición cristiana, se sienten comprometidos en un frente político y con un programa común para la fuerzas populares, fundamentalmente de formación marxista, para impulsar juntos el cambio revolucionario de la sociedad y construir en Chile una sociedad socialista… para otros, por ejemplo para muchos jóvenes del MAPU y para usted mismo, compañero Ambrosio, somos un partido leninista. Con ello deja atrás lo planteado en el principal documento teórico del movimiento que al formarse el MAPU señaló que éste hacía suyos “los valores revolucionarios que el cristianismo como fuerza cultural incorporó al mundo”.[1]

Se planteaba en esta carta que el MAPU se encontraba perdiendo la fuerza potencial, que los viejos fundadores creían tenía la nueva colectividad de izquierda. Ese elemento de identidad y que según ellos ampliaba las bases de la UP al incluir el elemento cristiano al ideario popular y revolucionario, que en nuestro país estaba articulado básicamente en torno a los partidos que se habían declarado marxistas, se abandonaba para constituirse en un partido más de la izquierda ya existente. Según los mismos parlamentarios “respetamos plenamente al cristiano que milita en un partido marxista. Nos parece una opción legítima. Pero creemos que la incorporación masiva de los sectores populares cristianos a la lucha por la construcción socialista requiere de un cauce político que les sea más accesible, y eso es a nuestro juicio, una izquierda de inspiración cristiana… que tome su puesto en la tarea de transformación revolucionaria de la sociedad junto a los comunistas, socialistas, radicales y toda la izquierda.”[2]

Sin embargo, la misiva junto con enfatizar que la opción por el marxismo leninismo dejaría fuera a un importante contingente de personas cuya identidad popular no estaba afianzada en esa ideología, también dejaba ver, entrelíneas, que la definición teórico-ideológica estaba cruzada por un conflicto generacional. Los parlamentarios señalan que son los más jóvenes los que mayoritariamente abogaron por esta definición ideológica y entre ellos se encontraba Ambrosio y la gran cantidad de militantes que provenientes de la tradición cristiana necesitaban definirse como marxistas, quebrando sus lazos con el pasado, construyendo una nueva identidad.

Finalmente la apuesta de los jóvenes no estará en aportar a la izquierda una ideología distinta, sino que una forma de poner en práctica esa ideología, una nueva forma de hacer política, que requería precisamente de cortes y rupturas con aquellos sectores tradicionales y que en el MAPU representaban los más viejos, aquellos para quienes el peso de la cultura política adquirida en la Democracia Cristiana no podía ser arrancada de raíz.

De esta forma la constitución de la Izquierda Cristiana, aún cuando se propusiera básicamente herir a la Democracia Cristiana, terminaría también hiriendo al MAPU, toda vez que la base militante y el ideario eran bastante comunes. Es por eso que los intentos públicos de Ambrosio se encuentran abocados a construir una imagen del MAPU como partido tolerante donde todos tienen espacio para hacer política, tratando con ello de mantener esa duplicidad que le daba la importancia política a la colectividad. Ambrosio señalaba que en el MAPU tenían un espacio de participación todos los que quisieren adherir a su propuesta, ya que esta colectividad era “pluripartidista no sólo como actitud, sino que como una forma de vivir y actuar”[3].

Mientras Ambrosio intentaba mantener esta imagen del MAPU para evitar que otros militantes salieran de la colectividad, la Izquierda Cristiana en sus declaraciones públicas enfatizaba la imposibilidad de que convivieran en la misma colectividad marxistas y cristianos. Las palabras de Luis Maira, líder fundador de la IC, eran bastante claras cuando argumentaba que “no polemizará con el MAPU, por cuanto los diferencia la matriz ideológica, los primeros son cristianos y los segundo de inspiración marxista”[4]. Con ello Maira zanjaba la discusión al afirmar que los cristianos revolucionarios están en la IC, los marxistas en las otras colectividades.

Para la prensa de ese entonces, el conflicto desatado con la formación de la IC viene a poner en juego la base de apoyo a la Unidad Popular. Para el Mercurio por ejemplo, la formación de esta nueva colectividad no aumenta el apoyo al gobierno de Allende, sino que divide el ya existente. Según este periódico la IC permite simplemente que los cristianos del MAPU formen su propia colectividad, dejando de convivir con los marxistas. Eran los mismos, no aumentaron, solo se dividieron, era la conclusión del periódico.

Al mismo tiempo, El Mercurio señalaba que el MAPU “al perder su identidad inicial cristiana, socialista y revolucionaria deja(ba) de ser atractiva, para convertirse en un partido leninista más que no le aporta(ba) pluralismo a la U.P[5]. Resaltaba también el periódico, para fundamentar esta idea, las palabras con que Narciso Irureta, militante de la DC analizaba el conflicto, esgrimiendo que la formación de la IC y la aparente crisis que generaría en la DC era simplemente una “estrategia para tapar la crisis de la UP”[6].

De esta forma tanto el periódico El Mercurio como la Tercera, enfatizaron la creación de la Izquierda Cristiana como un conflicto que si bien se inicia en la DC, termina afectando también al MAPU y las bases de apoyo de la Unidad Popular. Dicho enfoque, sin embargo, quedaba matizado con la forma en que se cubrió el nacimiento de la nueva colectividad política por los periódicos El Siglo y El Clarín. En estos últimos periódicos, el conflicto parecía solo rozar al MAPU, planteandose como clave el problema del debilitamiento estructural de las fuerzas demócrata –cristianas, causado por un descontento militante ante el comportamiento de las cúpulas partidarias, bastante alejado de las promesas de cambio social y de construcción de una sociedad comunitaria, que hicieron atractivo a dicho partido formado hacia fines de los años 50.

Dentro de este conflicto político, el 12 de agosto de 1971 el MAPU se inscribió como partido formal ante el registro electoral. Avalan su inscripción 34.000 firmas, de las cuales ya habían renunciado el 6 de agosto, los líderes más visibles en los primeros meses de existencia del Movimiento de Acción Popular Unitaria. No estarían en el “MAPU partido” ni Chonchol, ni Jerez, ni Gumucio, ni Silva Solar.

Sólo dos días después de la inscripción de la colectividad, Ambrosio aceptó la renuncia de los antiguos militantes y en una declaración pública afirmó que “la declaración de los renunciados envolvía una paradoja, porque mientras por un lado se integraban a un nuevo cauce revolucionario, desvalorizaban al mismo tiempo la multiplicidad de caminos que tienen los cristianos para trabajar por la revolución[7]. En forma similar, en una carta de la comisión política del MAPU hecha pública el 17 de agosto del año 1971 se argumentaba que el MAPU aceptaba la renuncia de dichos militantes, pero sin comprender la estrechez de visión de los parlamentarios, que no les permitía entender la posibilidad de que un cristiano milite en un partido sin ideología cristiana y de izquierda[8].

La “estrechez de visión” que los miembros de la comisión política del MAPU destacaron como argumento a la renuncia de estos militantes ex rebeldes de la DC, estaba referida también a otro elemento que sobresaltaron en la misma carta, referida a la profunda crítica sobre la forma tradicional de entender y practicar la política, tal como estos lo habían hecho en su partido originario. Los jóvenes del MAPU enfatizaron así, que el problema no era sólo ideológico-doctrinario, sino que contraponía dos formas de pensar y actuar la política, antagónicas tanto en el sentido ideológico así como en el sentido generacional.

La prensa de la época destacó esos elementos y contrapuso de manera más evidente la aparente incongruencia entre marxismo y cristianismo. De hecho una tira cómica que aparece en el Mercurio muestra al MAPU como un partido atropellador e intolerante, tratando con ello de estigmatizar un dogmatismo exacerbado del marxismo, que no se condice con los postulados expresos en los documentos políticos de la colectividad, donde ellos argumentaban que el marxismo era simplemente una herramienta de análisis de la realidad social y no un dogma incuestionable. En la tira cómica, aparece el sacerdote jesuita Gonzalo Arroyo, destacado militante del MAPU, pescando con un anzuelo dos peces que tienen escritos en sus vientres marxistas y cristianos, bajo los pies del sacerdote aparece escrito: ¡ Se desbordó el arroyo!.

De esta forma, la primera ruptura del MAPU comenzó a configurar de manera más expresa elementos de su propia cultura política. La intensidad puesta en la definición doctrinal inicial era interesante porque llevaba a la colectividad a expresar de manera pública cuál sería su manera de relacionarse con el marxismo. Aquí aparece, por lo tanto, un elemento que será importante no sólo en esos momentos, sino que más tarde dentro del proceso de renovación socialista. El MAPU entenderá el marxismo como un instrumento de análisis de la realidad social, sin dejar de lado otros elementos que permitieran adentrarse en una comprensión más profunda de lo social. Lo importante para ellos era generar una nueva forma de ver la política, donde el análisis coyuntural y estructural de la realidad chilena se volviera clave para definir la acción de los militantes. El estudio y por lo tanto una construcción más “profesional” de la política fueron elementos que van configurando la novedosa cultura política del MAPU.

Junto a lo anterior, otro elemento que va demostrando este quiebre, era una forma de militancia política que va poniendo en jaque la diversidad dentro del partido. Si bien Ambrosio en forma permanente tratará de postular que un elemento importante que aporta el MAPU a la izquierda es la posibilidad de que coexistan y convivan dentro del partido distintos actores y distintas posturas sobre lo que se entiende por socialismo y marxismo; en la práctica la militancia cotidiana, tan mezclada con el compromiso personal, la ética y la moral del militante, va imposibilitando que permanezcan en la colectividad grupos demasiado diversos. De allí que la historia de este período fundacional tenga dos quiebres importantes en un corto período de tiempo: el que acabamos de relatar y el que se irá produciendo hacia el año 1972 y que terminará por quebrar públicamente al MAPU en marzo de 1973. Esto quedará graficado de manera metafórica en un dicho atribuido a Ambrosio y recordado en la prensa por Oscar Garretón, a raíz del quiebre del año 1973: “El partido nació a caballo… de allí que no temamos a los corcoveos”[9], haciendo referencia a las turbulencias en las cuales nació y se desarrolló el MAPU en sus cortos años de existencia.

El MAPU y “la colaboración crítica” con el gobierno de la Unidad Popular.

Tal como expresamos en el capítulo anterior, el MAPU nació como colectividad para posibilitar la unión de la izquierda con miras a la elecciones de 1970. Así, una vez que Allende triunfó, el MAPU debió articular un nuevo discurso que justificara su existencia en la arena política, cuando ya se había alcanzado el objetivo fundacional.

La participación en el gobierno de la Unidad Popular conllevó al MAPU a una definición doctrinal importante que fundamentó el primer quiebre antes relatado. En forma paralela, puso a los jóvenes militantes a diseñar una estrategia de participación en el recién formado gobierno, participación que podemos definir de “colaboración crítica”.

Dicha colaboración crítica se caracterizará por el aporte de importantes cuadros técnicos en la administración del Estado. Es en esa esfera donde comenzarán a aparecer en la prensa los nombres de los militantes que hasta nuestros días son asociados al MAPU. Importantes cuadros del MAPU fueron las figuras de Oscar Guillermo Garretón[10] en la subsecretaría de Economía, quien más tarde será reemplazado por Fernando Flores[11]; José Antonio Viera Gallo[12] en la subsecretaría de Justicia, otras figuras en la CORFO como el mismo Flores o Francisco Gonzalez[13]; interventores de empresas pasadas al área de propiedad social[14], o dentro de la misma área económica y financiera, personas como Jaime Estévez, por ejemplo.

De esta forma el MAPU entregó a la gestión administrativa del gobierno de Salvador Allende importantes cuadros técnicos[15] compuestos por militantes jóvenes, con preparación universitaria y que a temprana edad se encontraban ejerciendo importantes cargos en la administración del Estado[16]. Sin embargo, esta participación en la administración no estuvo exenta de críticas a la gestión del gobierno. Así mientras algunos cuadros participaban de la construcción de la sociedad socialista desde el Estado, también coexistieron en el MAPU cuadros militantes[17] que articularon duras críticas a dicho proceso, referidas tanto a la rapidez como a la profundidad de las transformaciones.

Junto a este cuestionamiento coexiste otro referido al lugar desde es necesario construir el poder para llegar a la sociedad socialista. Un grupo importante de militantes del MAPU básicamente agrupados en el Regional de Concepción, Valparaíso y el Regional Sur de Santiago comenzaron a adherir a la propuesta de que era necesario “crear poder popular” y que por lo tanto, la participación en el Estado era una cuestión menor, razón por lo cual el partido debería concentrarse en el trabajo con las masas y desde las masas.

De esta forma parte importante de la crítica que un sector del MAPU hizo al gobierno de Allende, se realizó desde el lugar que cada militante ocupa en la sociedad. En otras palabras, el MAPU durante ese período reúne en su critica elementos visibles de la práctica política – administrativa, generadas a raíz de lo que sus propios militantes realizan. Esto es importante, por cuanto la crítica del MAPU no es solo doctrinaria, sino que también práctica, derivada de su propia participación y experiencia, cuestión que lo diferenciaba del MIR, por ejemplo.

Los cuadros técnicos de MAPU que ocuparon puestos estratégicos, fueron generando una particular forma de entender el proceso de construcción del socialismo. Su aporte crítico o de colaboración se hizo desde la perspectiva profesional administrativa donde actuaban, haciéndose cada vez más partidarios de fortalecer el poder del Estado, desde donde entendían debía dirigirse el proyecto de construcción de una sociedad socialista. De allí que el MAPU apareciera como un actor importante en el proceso económico, tanto en el sector industrial – empresarial como en el sector agrícola, ya que fue a través de su acción en la subsecretaría de economía, en la CORFO o en INDAP desde donde hablaron sus cuadros a la prensa de la época. Es por eso que una primera forma de aparición del MAPU en la prensa tuviera un corte asociado al trabajo programático, profesional y administrativo; es decir, sus actuaciones públicas estaban en estricta relación con su actuación en el gobierno.

De la acción gubernamental por lo tanto, el MAPU aprovechó los espacios para comunicar su propia idea de socialismo y de nación chilena, quedando claro que la opción del proyecto socialista debía partir de una acción práctica que evidenciara un real conocimiento de nuestra sociedad. Este elemento era válido tanto para quienes eran más partidarios de fortalecer el movimiento popular, como para quienes eran más cercanos a la idea de fortalecer el poder del Estado y potenciar el proyecto de la UP dentro del marco institucional.

Entre 1970 y fines de 1971, el MAPU planteó la línea de colaboración crítica hacia el gobierno de la UP, cuestión que en la práctica se tradujo en una militancia ordenada y disciplinada de apoyo a la gestión gubernamental con sus cuadros técnicos, dirigiendo sus principales críticas a la Democracia Cristiana, al imperialismo y a la oligarquía patronal chilena. Estos últimos focos de ataque fueron recurrentes en casi todos los partidos de la U.P, aunque el conflicto con la DC fuera más patente en el MAPU, en su afán permanente por diferenciarse de su partido original. Las tensiones internas entre los dos grandes grupos que hemos destacado, sólo asomaron en la prensa y no lograron constituir un elemento distintivo de la colectividad.

En ese período y bajo la conducción de Rodrigo Ambrosio, el MAPU se dedicó en conjunto con las labores administrativas y ejecutivas, a crecer como colectividad. Para esta última tarea, situó como elementos centrales de su trabajo el frente de masas, donde la colectividad tuvo importante participación sindical (CUT)[18], así como en las Federaciones Universitarias de Estudiantes, donde el MAPU logró bastante presencia, y en el sector campesino cuyas bases populares fueron efectivamente la gran base social de apoyo al partido junto a los estudiantes y algunos dirigentes del movimiento de pobladores. El sector campesino de apoyo del MAPU, se le debe al trabajo proveniente de la Democracia Cristiana, con figuras importantes como Jacques Chonchol y que continuaron militantes destacados como Jaime Gazmuri, por ejemplo. Las conexiones de la DC en el sector campesino a través de la creación de INDAP y la CORA en el contexto de la Reforma Agraria del gobierno de Frei Montalva, fueron generando condiciones positivas para que una vez producido el quiebre, el MAPU mantuviera dichas conexiones, que de modo general era un espacio poco visitado por la izquierda tradicional.

El trabajo de base y de proselitismo que se realizó en el contexto de la Reforma Agraria, por figuras del aparato DC del departamento campesino y que más tarde migraron de manera masiva al MAPU, posibilitó a esta colectividad heredar un espacio de influencia nuevo y que se encontraba tradicionalmente en disputa por el centro político y la derecha.

Las influencias del MAPU en otros sectores sociales, como el movimiento obrero más clásico (industrial o minero, por ejemplo) fueron más reducidas. Se puede inferir por tanto, que su capacidad de disputa de los viejos nichos fue bastante escasa, ya que el MAPU no concitó mayor atractivo para los viejos dirigentes sociales que se sentían mucho más identificados con los postulados y los estilos políticos de comunistas y socialistas.

Sin embargo, donde el MAPU logró importantes apoyos fue en aquellos sectores sociales y económicos más nuevos y que emergieron en el proceso de modernización iniciado con los radicales. La ampliación importante del sector servicios en la economía proporcionó un nicho no explorado por los partidos tradicionales, compuesto por personas jóvenes, sin militancia previa reconocida, con algunos grados mayores de preparación educacional, para quienes el MAPU aparecía como una fuerza novedosa y atractiva.

De allí que una de las labores importantes de esta colectividad, junto al trabajo tradicional en el frente de masas, se concentró en buscar “los mejores” cuadros técnicos, para ocupar lugares del aparato gubernamental y aumentar en conjunto, su dotación parlamentaria. Esto último se debía realizar con suma urgencia, por cuanto si bien el MAPU nació como colectividad teniendo cinco parlamentarios, al momento de la fundación de la I.C se quedó sin ninguno. De esta forma, el registro de la prensa nacional va mostrando cómo esta colectividad que si bien era un grupo “minúsculo” o diminuto como lo definía el Mercurio[19], fue haciéndose cada vez más importante en la gestión gubernamental, así como en lugares visibles del movimiento estudiantil, de trabajadores y campesinos.

La concentración en estos dos frentes de trabajo permite graficar su concepción del poder y la política. De acuerdo con la prensa, el MAPU concentró su trabajo partidario en aumentar sus bases sociales de apoyo así como en aumentar sus cargos en el Estado. De allí que los MAPUS aparecieran en la prensa de la época enfatizando el objetivo de ayudar a construir un puente entre el movimiento social y el político, de manera que el primero pudiera efectivamente convertirse en un actor con capacidad autónoma de participación en la construcción de la sociedad socialista. Sin embargo, los grados de preparación que el MAPU privilegiaba para participar de la administración, terminaban generando una exclusión efectiva de todo aquel militante que no pudiera colaborar técnicamente en dichas tareas. Por ello, que la configuración pública de esta colectividad esté concentrada en figuras provenientes del ámbito profesional universitario y no existen militantes conocidos (o al menos recordados por la prensa) que pertenecieran a otros ámbitos de la vida social o económica de nuestro país.

Esto último se hizo más visible en el período de la dirección de Ambrosio, quién terminó por sistematizar esta conexión entre lo social y lo político, en su teoría de los “dos filos”. En dicha “teoría” se esbozaba que era necesario que los MAPUS estuvieran presentes tanto en el aparato del Estado como en los movimientos sociales, porque el partido debía ser entendido como el vehículo que permitiera conectar estos dos espacios, que según su crítica a los partidos tradicionales, permanecían desconectados. De allí que mientras se pretendía crecer en la esfera social, participando en la CUT o ganando federaciones de estudiantes (secundarias y universitarias), también se abocaran a decidir racionalmente en qué ámbitos del Estado les parecía adecuado participar para seguir creciendo orgánicamente y ganando influencia en las bases sociales. Sólo en este sentido, el MAPU suponía se podía construir hegemónicamente un proyecto socialista. Sin ambos frentes ocupados y conectados, la disociación entre lo político y lo social se mantendría.

Para muchos esta teoría y este espíritu que nutrió la forma de participación del MAPU en la UP, era una simple forma de ocultar “artificiosamente” una intensa vocación de poder de quienes participaban en dicho movimiento. Críticos del MAPU veían en esos años, que esta colectividad era usada como trampolín social y económico para hombres y mujeres que aspiraban a participar de las labores del Estado y tener un trabajo estable y remunerado[20].

Sin embargo, esta crítica no era una prerrogativa exclusiva de los partidos opositores a la UP, sino que también generó conflictos al interior del MAPU. El 18 de diciembre de 1971, se realizaba en Santiago el 4° pleno de la Directiva Nacional del MAPU, cuyo objetivo central era “realizar un balance realista, crítico y autocrítico del primer año de gobierno; diseñar las grandes tareas de gobierno y del partido para el año 1972 y hacer una revisión autocrítica del funcionamiento del MAPU, su desarrollo en las masas y su funcionamiento en el gobierno”.

En la recurrente y permanente autocrítica que realiza el MAPU de su actuación[21], se van delineando claramente dos corrientes internas que comenzarán a tensionar la militancia interna. Por un lado, la corriente partidaria de acentuar el trabajo en las masas y en los movimientos sociales y que proponía una proletarización del partido y de sus militantes, criticando la preocupación dirigencial de nutrir con cuadros técnicos al aparato de gobierno. Dicho sector planteaba como tarea urgente la necesidad de articular los Comités de Unidad Popular, concebidos como “el mejor vehículo de comunicación entre el gobierno y las masas”[22], evitando la desmovilización que según ellos se estaba generando con la excesiva burocratización en la que había caído el gobierno de la UP. Ante ello, este sector era también partidario de unirse con el MIR y con el PS para aumentar la movilización y tensionar la estructura oficial (régimen político constitucional), permitiendo así acelerar el proceso de transición hacia el socialismo, configurando además lo que más tarde se conocería con el nombre del Polo Revolucionario.

Por otro lado, se delineaba el sector partidario de mantener puestos importantes en el aparato del Estado y en el Parlamento, por cuanto entendían que no sólo era importante contar con apoyo de masas sino que también contar con las herramientas que el poder institucional establecía como válidas para realizar las transformaciones hacia el socialismo. Aunque ambas corrientes terminaban en el mismo objetivo, las tensiones y las críticas que ambos sectores comenzaban a hacerse se volvieron cada vez más fuertes.

Sin embargo, las resoluciones del 4° Pleno del MAPU estipulaban que las tareas para el año 1972 serían las siguientes: “lucha antiimperialista, expropiación de todos los monopolios, acelerar la Reforma Agraria, ganar la batalla de la producción, ganar a los medianos y pequeños empresarios, organizar el abastecimiento, incorporar a las masas a las instancias de poder, recuperar la iniciativa en el terreno ideológico, preparar la batalla por el Parlamento y mejorar los métodos de dirección en la UP y el gobierno”[23]. Estas tareas trataban de unir ambas posturas dentro de la colectividad, estableciéndose bajo la dirección de Ambrosio que no había una incongruencia en ellas, y que el MAPU debía dirigir sus acciones tanto a la esfera social como a la esfera estatal y administrativa. Para Ambrosio tensionar ambas acciones, terminaría disolviendo la potencialidad del MAPU dentro de la UP y por lo tanto, haciendo a este partido inoperante y prescindible dentro de coalición de gobierno.

Mientras el MAPU se concentraba en estas labores de construcción de una identidad ideológica, el resto de la Unidad Popular, sobre todo el PC y un sector del Partido Socialista (sector moderado, liderado por Clodomiro Almeyda), encabezados por la figura del Presidente Salvador Allende, veían que el MAPU gastaba demasiado tiempo en discusiones fútiles, por cuanto su potencialidad como colectividad había sido zanjada en el momento de su creación.

Según la carta que Allende le envío a Rodrigo Ambrosio, disculpándose por no estar presente en la clausura del 4° Pleno, el Presidente enfatizaba que la incorporación del MAPU a la UP era una muestra “de pluralismo ideológico y verdadera democracia, cristianos, laicos y marxistas hemos volcado en un programa de gobierno, cuyas primera etapas ya hemos cumplido y seguiremos cumpliendo inflexiblemente. Así estamos haciendo la Historia.” Continúa más adelante Allende, diciendo que “tenemos que demostrarle a estos chilenos que están equivocados y que aquellos que son cristianos se convenzan que nadie que considere al cristianismo como eje central de su existencia puede ser adversario nuestro. No hay nada de lo que el gobierno popular construya que no pueda contar con la adhesión y participación de los discípulos del carpintero. Aún por sobre los errores que podamos cometer, porque es ese también uno de los riesgos de la revolución chilena, que no se sujeta a ningún modelo extraño a nuestra nacionalidad. Para un auténtico cristiano tales riesgos no deben constituir una valla, sino un estímulo para una sociedad sin explotadores ni explotados.”[24]

Allende termina dicha carta, diciéndole a Ambrosio que el MAPU ha ocupado, en el sentido antes descrito, un lugar de vanguardia, como incentivo para zanjar la discusión que se volvía cada vez más visible dentro de la colectividad y se decidieran de manera definitiva por una colaboración “inrrestricta” (y no crítica) al gobierno, dada la tenaz oposición que tenía en su contra.

De esta forma, mientras Ambrosio y sus correligionarios gastaban horas tratando de construir una identidad y un estilo político propio, Allende les reforzaba la imagen cristiana. El gran aporte del MAPU, según el sector de la izquierda que el Presidente representaba, estaba puesto en la integración de un sector social e ideológico que antes escapaba a la izquierda tradicional. Sin embargo, el cristianismo no era para el MAPU carta de nada, ni señal de identidad y menos de una cultura política en particular. A los hijos de Ambrosio esto ya les parecía un “karma”, que les recordaba permanentemente el pecado original y se esforzaron en construir un tipo de partido distinto en la izquierda, donde elementos no asociados al cristianismo les permitieran mostrar una identidad también distinta a su origen demócrata cristiano. Sin embargo, en ese esfuerzo se entienden los dos quiebres. El primero antes relatado y el segundo, que se gesta en la decisión definitoria sobre el MAPU, su carácter y objetivo político en la lucha por el poder y el socialismo.

Los signos públicos, que auguraron el segundo y gran quiebre del MAPU, se comienzan a visibilizar en los primeros días del año 1972 y se agudizan de manera profunda después del paro de Octubre del mismo año, mismo período en el que se realiza el II Congreso de la colectividad. La primera luz la daría la renuncia al partido hecha por entonces Intendente de Ñuble, Alejandro Bell. En su carta de renuncia este militante aduce como motivo de su accionar la disconformidad “en lo que se refiere a la relación entre el partido y el aparato de gobierno[25]. Bell, manifiesta que el Partido ha abandonado su quehacer social y que la actual directiva sólo está preocupada de la burocracia administrativa, ante lo cual aduce que el colectivo en el que milita ha perdido su norte y su sentido.

Otros de los puntos que hicieron pública la tensión al interior de la colectividad fue la discusión de la propuesta del MAPU de crear un “Partido Federado” que permitiera enfrentar de mejor forma las elecciones de mayo de 1973. Dicho partido pretendía concentrar las fuerzas de la UP, en un gran organismo disciplinado que permitiera por un lado contener las fuerzas que tendían a la dispersión y por otro lado, articular un discurso hegemónico y coherente que le diera una base de apoyo más sólida al gobierno de la UP. Sin embargo, si bien esta propuesta estaba liderada por la Dirección oficial del MAPU, existían algunos militantes del sector más radical que advertían que esta era una preocupación menor, ya que la gran tarea era hegemonizar el movimiento social, labor que permitiera constituir bases poderosas para oponerse con fuerza a la acción sediciosa de la oposición.

Las tensiones de este período estuvieron contenidas por la figura de Ambrosio, que constituía un liderazgo indiscutido dentro de la colectividad. Su gran preparación intelectual era reconocida por todos los sectores políticos, cuestión que generaba un respeto y admiración que permitía unificar cualquier disidencia en torno a su figura. Nadie dentro de la colectividad parecía querer ir en su contra[26]. Sin embargo, un suceso fortuito posibilitó que se dieran las condiciones para que las tensiones dentro del MAPU generaran el quiebre inminente.

El 19 de mayo de 1972, Rodrigo Ambrosio muere en un accidente de tránsito en Panamericana Norte, cuando el vehículo donde viajaba trató se sobrepasar a un camión que transportaba cemento. Le acompañaban ese día el más tarde electo vicepresidente de la CUT Eduardo Rojas.

La muerte de Ambrosio genera un descalabro interno, no hay un liderazgo claro que asuma su conducción. De manera interina, ocupará la Secretaría General del Partido el hombre de confianza de Ambrosio, Jaime Gazmuri. Sin embargo, las posiciones de éste último más distanciadas de los sectores radicales de la colectividad, condujeron a acelerar el conflicto, ante lo cuál el 24 de junio de 1972, el MAPU convoca al 5° Pleno, que presenta como objetivo examinar la situación política interna de la colectividad y del país.

Dicho Pleno tiene también como objetivo encubierto, parar la serie de renuncias masivas que a contar de mayo del año 72 se estaban produciendo en el partido, que enfatizaban que dicha colectividad “no había cumplido las aspiraciones de los trabajadores[27]. Según el periodico El Siglo, estos militantes habían migrado hacia el MIR[28]. Se comienza articular de forma cada vez más clara una vinculación fraccional entre un sector del MAPU y el MIR, así como con el sector del PS dirigido por Carlos Altamirano. El polo revolucionario que nunca se constituye de manera oficial, comenzaba a funcionar en la práctica desde mediados del año 72.

Bajo la conducción de Gazmuri, el MAPU va delineando sus posturas políticas y en las resoluciones del pleno antes mencionado, queda de manifiesto el gran apoyo que tenían las posturas más críticas al gobierno de la UP. Según las conclusiones plenarias, el MAPU enfatiza que el gobierno debe apresurar la constitución del área social de la economía, “la cuál deberá ser organizada como centro de dirección de la economía en conjunto, con plena participación de las masas en la política de distribución”[29].

En agosto de ese mismo año, Gazmuri debe enviar una carta al Presidente Allende donde se plantea “la existencia de serios problemas en la dirección de la UP especialmente en lo que se refiere a la movilización y participación de las masas”[30]. Así mientras Gazmuri es presionado por un sector del MAPU a plantear posturas cada vez más críticas al gobierno, por otra parte, el sector operativo interno manejado por los cercanos a dicho Secretario General eliminan del partido a los grupos más radicales. El quiebre por lo tanto se hacía inminente.

El violento quiebre: Se delinea una cultura política.

El 25 de mayo de 1972 Gazmuri es confirmado como cabeza del MAPU en su cargo de Secretario General y el 29 de ese mismo mes esta colectividad llamaba a acentuar el proceso revolucionario chileno. Sin embargo, cinco días antes de esta declaración “4 interventores del MAPU renuncian a sus cargos por no hacerse efectiva la participación de los trabajadores en la administración de esas empresas… Raimundo Baeza (uno de los interventores) argumentó que la UP no se había pronunciado sobre el traspaso de esas empresas al área social y dijo que la dirección del MAPU les había obligado a perseguir a los trabajadores adictos al Frente de Trabajadores Revolucionarios”[31].

Se va configurando así, a través de los escritos de prensa, un partido que aparecía divido en la práctica. Mientras por un lado la dirección aparecía liderando una crítica formal pero responsable al gobierno, los líderes intermedios y otros más visibles actuaban en otros frentes más radicales y para algunos de ellos, la colectividad ya no tenía razón de existir. Es necesario recalcar aquí que esta imagen de un partido fracturado, inorgánico y poco disciplinado era resaltada por la prensa de oposición a la UP. Así mientras el Mercurio y La Tercera enfatizaban las tensiones, El Siglo y El Clarín trataban al sector disidente a la dirección como grupúsculo que sufre de infatilismo político[32] y que sólo entorpece la conducción gubernamental.

Lo que queda claro a pesar de estas diferencias es que el conflicto al interior del MAPU adquirirá ribetes cada vez más violentos, caracterizando un estilo de hacer política donde la intransigencia y el desprecio por la colectividad y su orgánica van delineando un nuevo estilo político.

En la segunda mitad del año 1972 el MAPU continúa actuando en el frente social y en el gobierno. Así el 13 de julio de 1972, gana la segunda vicepresidencia de la CUT con Eduardo Rojas[33] y el 27 de julio manifiesta su acuerdo con la constitución de una Asamblea Popular en Concepción, cuestión que desata la ira del Presidente y del Partido Comunista.

El 4 de agosto del mismo año la dirección del MAPU es obligada, por el Presidente Allende a retractarse del apoyo a dicha Asamblea. Es así como una nueva declaración de la dirección consignó el “rechazo de las acciones espontaneístas y el intento de implantar el paralelismo en los poderes públicos[34]. José Antonio Viera Gallo, subsecretario de Justicia y militante del MAPU, acusa a los partidarios de dicha Asamblea de sufrir de infantilismo político, declarando que el MAPU no está por respaldar iniciativas que debiliten los poderes del Estado legítimamente consagrados por la Constitución[35].

Se va configurando así un estilo confrontacional de hacer política, donde la estructura partidaria parece más un espacio de ubicación y reconocimiento para el resto de los conglomerados políticos, que un espacio de actuación para los mismos miembros. La facilidad para que las posturas divergentes lleguen a la prensa y sean destacadas por ella, no manifiesta sólo el interés de la oposición por resaltar los conflictos, sino que la debilidad de la estructura orgánica del MAPU y los grandes márgenes de libertad dados para que cada militantes apareciera como voz valida del colectivo. También puede dar cuenta de las redes y contactos que los militantes utilizaban para hacer públicas sus divergencias. Así el partido parecía significar bastante poco cuando la disputa por el poder se hacía inminente.

Ante esta situación la colectividad podía fracturarse, tomar otro nombre o integrarse a otro colectivo, por cuanto eran sus militantes con sus particulares experiencias de vida los que hacían al partido, configurando un estilo personalista de hacer política, donde si bien se aceptaba al partido como institución legítima para alcanzar el poder político, también se demostraba que en la práctica podían existir otras formas igualmente válidas. Todo dependería del momento histórico y sus características.

El 2 de diciembre de 1972 se inició el II Congreso Nacional del MAPU que culminó el 7 del mismo mes. Dicho Congreso se realiza después de ocurrido el paro de Octubre, que deja a Allende y sus partidarios muy debilitados frente a la oposición. Desde sus inicios las voces que auguraban la división se hacían más fuertes. En este pleno el MAPU asume una identidad marxista leninista, renegando de cualquier otra influencia en la composición de su ideología. Se reniega por tanto del cristianismo o de la forma en que Ambrosio entendía el marxismo, es decir, esta filosofía pasaba de ser una herramienta válida para el análisis social a convertirse en un dogma.

Hacia el día 6 de ese mes, y en pleno desarrollo del Congreso las críticas a la directiva de Jaime Gazmuri eran cada vez más violentas. Dicho dirigente ya no podía jugar el rol conductor y ante ello se elige una nueva directiva que estaría compuesta por Oscar Guillermo Garretón como Secretario General, y como subsecretarios Eduardo Aquevedo (líder de la fracción más radical del MAPU) y Juan Enrique Vega (más cercano a las posturas de Gazmuri). Con dicha directiva a la cabeza, el MAPU da a conocer que en “el pleno general se aprobó la estrategia política en orden a aumentar la base proletaria de la UP y del propio MAPU, convirtiéndolo en un partido revolucionario”.

Con lo anterior se desliza la crítica interna tanto a la conducción del gobierno así como a la dirección de Ambrosio y Gazmuri, quienes no habían logrado aumentar considerablemente las bases del MAPU en los sectores proletarios del país. De hecho, los grandes apoyos provenían de estudiantes secundarios y universitarios, profesionales jóvenes, técnicos, campesinos y trabajadores del sector servicios y obreros de áreas de la industria más “moderna” (ej. Area metalúrgica). Sin embargo, en el mundo poblacional y en los obreros de la industria más clásica el MAPU tenía poca influencia real. Su estilo político no les era atractivo.

De esta forma con Garretón a la cabeza, el MAPU va articulando una línea de crítica pública al gobierno que va perdiendo la idea de colaboración manifestada en los inicios de la UP. Por ejemplo el 28 de enero de 1973, el MAPU plantea abiertamente una postura contraria a la propuesta del comunista Orlando Millas sobre el área de propiedad social y la posibilidad de coadministrar las empresas. Según la colectividad de la bandera verde “la creación y desarrollo multiplicado de organismos de base tales como las JAP y los Comandos Comunales, es decir, del control y poder revolucionarios de las masas, es el fundamento y la condición de la nueva política. Pues bien, el impulso de esta política por parte de la UP y del gobierno ha sido hasta hoy demasiado débil, casi inexistente”[36].

Sin embargo, pese a que esta era la declaración oficial de la colectividad, el 4 de febrero del mismo año aparecía Jaime Estévez apoyando la tesis comunista, avalada por Fernando Flores (como subsecretario de Economía, en reemplazo de O. Garretón quien era candidato a diputado por la zona de Concepción). Según Estévez “la única solución es el control del pueblo y del gobierno sobre la producción y la distribución[37]. Así nuevamente las opiniones de la directiva de turno eran desafiadas y desautorizadas por las voces disidentes.

La pugna anterior se da en el marco de la campaña electoral del año 73, que en marzo debía renovar el parlamento. De manera, los militantes del MAPU tuvieron que participar en una campaña electoral divididos de facto a partir de diciembre del año 72. Los resultados de dicha elección son bastante magros para la colectividad, obteniendo un 2,79%[38] de la votación, que correspondían a 101.987 votos. Ninguno de sus candidatos por la zona de Santiago, Carmen Gloria Aguayo (candidata a Senadora), José Antonio Viera Gallo (candidato a diputado por el primer distrito – Santiago) y José Miguel Inzulza (candidato a diputado por el tercer distrito – Santiago) resultaron electos.

Es más, si comparamos electoralmente el porcentaje de votación que había obtenido la DC en la elección de 1969, correspondiente a un 30,98% de la votación nacional, con el resultado obtenido por la misma colectividad en el año 1973, correspondiente a un 28,32 %; podemos decir que la DC sólo había disminuido un 2,66%, es decir, muy similar a los resultados de la cifra electoral obtenida por el MAPU cuatro años después. En la práctica, si sólo consideramos los resultados electorales, el MAPU era en 1973 lo mismo que pareció ser en el momento de su fundación: el grupo rebelde escindido de la DC. Sin embargo, dicha interpretación puede prestarse a errores, por cuanto el MAPU efectivamente había concitado nuevas adhesiones distintas del grupo original. ¿Dónde estaban esos votos entonces? Pareciera, que muchos miembros del MAPU votaron ya divididamente, manifestando la clara tensión entre las fuerzas más radicales y rupturistas de la UP y aquellas más gradualistas y cercanas al Presidente Allende.

En marzo de ese mismo año, Allende desesperadamente hace un llamado de atención a la dirección enfatizando que “El MAPU habla como si estuviera fuera de la UP”[39]. Con ello pretendía enderezar las torcidas filas, pero no lo consigue.

La mecha ya estaba encendida, solo cabía esperar el tiempo que demorara en tocar el explosivo para estallar definitivamente. Ese tiempo se acortó, ya que el 2 de marzo del año 1973, el Mercurio filtra un documento en donde militantes del MAPU afirman que el gobierno de Allende sólo tiene recursos económicos para mantenerse a flote hasta fines de abril. Este informe lapidario sobre el manejo económico, desató la ira del gobierno quien desconoció la validez del mismo. Se le calificó de falso y de errado. Los autores del documento del conflicto fueron Eduardo Aquevedo, Rodrigo González, Enrique Olivares, Kalki Glauser y Carlos Montes.

Mientras las críticas del grupo partidario de la tesis moderada, que a estas alturas funcionaba como aliado de las posturas del Partido Comunista, se volvían contra el Secretario General y su incapacidad de mantener la disciplina interna así como a la irresponsabilidad de los autores del documento, el Mercurio resaltaba la capacidad analítica de los cuadros del MAPU a quienes se les atribuía la autoría del mismo.

Según este periódico “en primer término hay que reconocer que el menos significativo numéricamente de los movimientos agrupados en la UP, es el que da muestras de abarcar con mayor conciencia la incapacidad con que actúan los organismos de la actual administración y de precisar las causas de su inefectividad. Esto podría explicarse por actuar en el seno del MAPU elementos capaces de tomar en sus manos los instrumentos de la teoría marxista y aplicarlos a la realidad política con mucha más conciencia revolucionara que las directivas de los partidos que aparecen como propietarios del programa socialista”[40].

Más allá de lo que expresa El Mercurio de los jóvenes autores del documento, que considerado en el contexto de fuerte oposición que este periódico realizaba al gobierno de Allende puede ser leído como un intento de enardecer los ánimos de la coalición gobernante, también es posible detectar la “valoración” que hace el mismo diario sobre los militantes del MAPU. En otras palabras, si le extraemos la intención política coyuntural al escrito periodístico, es posible encontrar una mirada importante desde la derecha hacia los militantes del MAPU.

Así, cuando el periódico enfatiza la idea de que en dicha colectividad es posible encontrar “elementos capaces de tomar en sus manos los instrumentos de la teoría marxista y aplicarlos a la realidad política”, da cuenta de la percepción que existía sobre los cuadros altamente preparados del MAPU. De esta forma, si bien El Mercurio afirma que este partido es el “menos significativamente numérico”, era a su vez y dada, sus condiciones profesionales, y por qué no decirlo también (aunque no lo exprese abiertamente el periódico), de clase, la colectividad más “certeramente” crítica de la UP. Esto permitiría esbozar que para la opinión de Derecha que representa el Mercurio, el MAPU aparecía como un partido altamente intelectualizado y crítico, dado el grado de preparación académica y profesional que tenía la mayoría (sobre todo la dirigente) de sus militantes. Lo anterior quedaría expresado, cuando el periódico afirma que esta colectividad es vista así en comparación con “las directivas de los otros partidos que aparecen como propietarios del programa revolucionario”.

De allí por lo tanto que para el sector de derecha que representa la opinión de El Mercurio, los MAPUS fueran visibilizados, identificados como un grupo o partido distinto de los que tradicionalmente habían existido en la izquierda. Uno de los elementos que los hacía aparecer atractivo para la época, era el alto grado de preparación con que contaban sus cuadros dirigentes. Jóvenes profesionales que ponían al servicio de la política y la conquista del poder, sus formaciones intelectuales y académicas. Representaban por lo tanto la combinación justa de idealismo revolucionario con el tecnócrata profesional que aporta desde su práctica.

Ante el lapidario documento que vaticinaba el fracaso de la política económica de la Unidad Popular, el gobierno exigió tomar sanciones contra los autores del mismo. Ante ello, la directiva encabezada por Garretón se negó aduciendo la libertad de expresión interna así como al carácter del documento. Según el Secretario General lo que había que juzgar era el por qué se había filtrado un documento que no tenía para nada un carácter público, y por ende, sus autores no habían cometido ninguna falta.

Sin embargo, el sector encabezado por Gazmuri, presionado por el Partido Comunista y Allende, pedían la cabeza de los autores. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, el día 7 de marzo del año 1973 el MAPU se divide. La división de esta colectividad cobra ribetes de excesiva violencia, que no sólo debe ser entendida en el contexto de polarización social que se vivía seis meses antes del golpe, sino que también debido a la forma y el estilo propio de la colectividad al momento de resolver conflictos.

En un acto que fue calificado por el Secretario General O. Garretón como un intento de autogolpe, Jaime Gazmuri y Fernando Flores, que mantenían el control de la Secretaria de Asuntos Especiales del MAPU [41](SAE) expulsaron a quince miembros de la colectividad entre los que se encontraban los miembros de la directiva E. Aquevedo y el mismo Garretón, entre otros[42]

Jaime Gazmuri se autonomina Secretario General subrogante, conformando una nueva directiva en conjunto con Fernando Flores, José Miguel Inzulza, José Antonio Viera Gallo, y Carmen Gloria Aguayo. Dicha directiva acusa a los expulsados de “realizar labores obstruccionistas debido a su carácter pequeño burgués” y califica la escritura y filtración del documento como “no sólo un atentado contra la disciplina del partido, sino además el hecho político más grave creado por grupos divisionistas desde que el partido fue formado por Ambrosio[43].

De esta forma, la división quedaba manifiesta con la constitución de dos directivas que se autoarrogaban tanto el nombre de la colectividad como la herencia de Rodrigo Ambrosio. En represalia a la expulsión hecha por la directiva de Gazmuri, el 9 de marzo Oscar Guillermo Garretón expulsa al sector conducido por Flores y Gazmuri, declarándolos fuera del partido y enfatizando que el MAPU es “un partido que nació a caballo, de allí que no temamos a los corcoveos”[44].

Así mientras el sector que decía mantenerse fiel al gobierno y a la vía institucional, dirigido por Gazmuri, afirmaba que “era necesario eliminar a los ultraizquierdistas del MAPU[45] y lanzaba proclamas varias por medio de la prensa, el grupo de Garretón buscaba apoyo en las otras colectividades de la izquierda para que reconocieran su dirección como la única legítima. El 15 de marzo tanto el Partido Socialista como el MIR afirman que el verdadero MAPU es el que conduce O. Garretón[46].

Así los registros de prensa que cubren el período desde la división hasta el día que el registro electoral dictamina que el único MAPU que existe legalmente es el que se quedó con la mayor parte de la directiva, es decir, el grupo encabezado por Garretón[47], van dando cuenta de la violencia que adquiere el conflicto entre los camaradas militantes.

El día 19 de mayo, fecha en que esta colectividad celebraba su fundación y conmemoraba la muerte de Ambrosio, se realizaron dos actos paralelos del MAPU. Dichos actos intentan apropiarse de la figura de Ambrosio como símbolo de identidad, de manera de dar continuidad con su pasado inicial. De allí que la figura de este personaje, reconocido como el fundador de la colectividad, fuera tan peleada por ambos bandos. Quién se apropiara de él pretendía erigirse como el grupo legítimo ante el resto de las colectividades políticas, así como ante el resto de los militantes disidentes.

Sin embargo, los grupos disidentes no sólo se pelearon la figura de Ambrosio, sino que la prensa de la época registró también violentos incidentes entre los militantes que se disputaban los bienes materiales de la colectividad, como los autos y las sedes del partido. El conflicto tomó ribetes de suma seriedad cuando detuvieron a dos individuos por homicidio frustrado en San Fernando[48], en una espiral de violencia, golpizas callejeras, intentos de incendio y acusaciones públicas varias.

Otra acusación que cayó sobre los militantes del MAPU, y que fue hecha por opositores a la UP, tuvo relación con el usufructo del estanco de autos, para la compra de dichas especies que tenían como destino la campaña electoral de marzo de ese mismo año. Sin embargo, a los autos se les suma la adquisición de camiones y de artículos de línea blanca, que poco tenían que ver con la campaña misma. Las acusaciones de corrupción recayeron sobre Gazmuri, quién terminó reconociendo el hecho. Sin embargo, el episodio fue rápidamente empañado por la espiral confrontacional que hacia fines de junio de 1973, auguraba la antesala del golpe de Estado.

Paralelamente a los conflictos internos que terminaron con el quiebre público de la colectividad, la tensión expresaba también un conflicto que cruzaba a toda la U.P. La existencia práctica del famoso polo revolucionario, compuesto por el MAPU, el MIR y el PS (dirigido por Altamirano), también se hizo pública con la famosa acusación por intento de sedición a la Armada. Dicha acusación recayó sobre Garretón (Secretario General del MAPU y diputado por la zona de Concepción) y sobre Carlos Altamirano en ese entonces senador y Secretario General del Partido Socialista, a quienes se les atribuye un ejercicio de inteligencia para tratar de configurar un grupo dentro de la marinería que estuviera dispuesto a realizar una especie de autogolpe interno, para desbancar cualquier intento de golpe al gobierno de Allende, así como de generar un compromiso directo de esta rama con el proyecto revolucionario más radical.

Paralelamente a lo anterior el 8 de agosto del año 73, El Mercurio publica “MAPU DE VALPARAISO CONTRA LAS FFAA”. Según el registro de prensa,”diez estudiantes universitarios y obreros, pertenecientes al MIR y al MAPU, fueron detenidos luego de ser sorprendidos repartiendo propaganda subversiva para las FFAA en los blocks de Carabineros”[49]. De esta forma al intento de infiltrar la Armada, se le acusa también a la colectividad de intervenir en Carabineros.

Estas acusaciones generarán la petición de desafuero parlamentario de Garretón y Altamirano el primero de septiembre de 1973, cuestión que es formalizada por la Corte Suprema el 3 de septiembre del mismo año. Según El Mercurio el desafuero es pertinente para investigar las numerosas “menciones en diversas declaraciones como “autores intelectuales” del intento de sublevación en la Armada por varios de los detenidos”[50].

La resolución definitiva quedó en suspenso… ocho días después acaeció el golpe de Estado y en la práctica tanto los cercanos a la conducción de Allende, como los sectores del “polo revolucionario” fueron los culpables de la crisis “social, política, económica y moral” por la que pasaba nuestro país, según los dichos de la Junta Militar que asumió el poder ese día 11 de septiembre. La historia final del MAPU quedaba trunca.

De esta forma, seis meses después de la división del MAPU, que condujo a sus militantes a un enfrentamiento interno desgarrador, acaeció el golpe de Estado del 11 de septiembre. Poco tiempo habían tenido ambas fracciones, la que mantuvo el nombre legítimo de MAPU y el grupo de Gazmuri y Flores que tomó el nombre de MAPU – Obrero y Campesino (MAPU-OC), para rearmarse como colectividad. Las disputas, la violencia interna, la ruptura de amistades y de vínculos internos, sumados al clima político nacional, terminó destruyendo la colectividad que había nacido en el año 1969 y que se había planteado como objetivo ser el puente conector para que los partidos de izquierda se unieran en una sola fuerza. De su objetivo inicial y fundador: “la unidad”, quedaban en septiembre de 1973 dos fracciones que simbolizaban una cultura política particular: la de los jóvenes de los años 60.

Los jóvenes militantes que aspiraban a la unidad de las fuerzas de izquierda terminaron fracturando su propia colectividad. El fuerte compromiso y la radicalidad de una cultura política que hizo de la militancia el aspecto más significativo de sus vidas, estructuró un tipo de militante donde la experiencia compartida y el poder terminaron siendo los elementos identitarios más fuertes.

Cuando el partido se fractura, ya no quedan más que los recuerdos y los símbolos. Cuando la violencia del golpe recae sobre los partidos políticos y la sociedad entera, no queda más que la lucha de resistencia atomizada. Sin embargo, para militantes que entendían que la política se podía hacer fuera del partido o de la institucionalidad partidaria, la desaparición del colectivo por la fuerza de los hechos represivos no era un golpe tan desastrosamente duro. La identidad MAPU podía permanecer en cada uno de sus militantes quienes eran en suma el partido, más allá de la estructura oficial que los cobijaba.

¿Cómo lo lograron? Creemos que aquí es necesario abordar las historias de vida y los relatos que cada uno de sus militantes puedan hacer de ese pasado fundacional y para ello ahondaremos en las memorias que de este momento histórico tienen algunos militantes políticos.



[1] La Tercera 7/08/1971.

[2] El Siglo, 7/08/1971.

[3] La Tercera 19/08/1971.

[4] La Tercera 19/08/1971.

[5] El Mercurio 5/8/1971.

[6] El Mercurio 15/08/1971.

[7] El Mercurio 14/08/1971.

[8] El Mercurio 17/08/1971.

[9] La Tercera. 9/03/1973.

[10] Ex gerente general de IANSA, y ex gerente del METRO y de Teléfonica, después del retorno a la democracia en Chile. Actual militante del Partido Socialista de Chile.

[11] También formó parte de los cuadros dirigenciales de la CORFO y actualmente es Senador de la República por la Región de Tarapacá.

[12] Actual Senador de la República, militante del Partido Socialista

[13] Ex director del INIA (Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas) y candidato a senador por La Serena, durante la UP.

[14] Es el caso de Juan Francisco Sanchez interventor de la fábrica Textil Yarur.

[15] Al respecto cuenta Ismael Llona en sus memorias: “Al gobierno van los buenos cuadros técnicos-políticos como Fernando Flores, el Dr. Juan Carlos Concha, Carlos Bau, José Antonio Viera-Gallo, Oscar Guillermo Garretón, Rodrigo Egaña, Eugenio Ruiz Tagle. También Nelson Avila, intendente de Aconcagua hace más de treinta años. Santiago Bell, Pancho Gonzalez, el Coco Echenique. Pepe Olavaria los coordina, desde el partido.

En la dirección del partido quedan los mejores “para la dirección de la revolución”: Ambrosio, Gazmuri, Correa, el chico Avila, políticos-técnicos, y sus acompañantes en la copol, la comisión política: Eduardo Rojas, Alejandro Bell, Pancho Geisse, Maria Antonieta Saa, Cesáreo Flores, Luchín Toro, Vicente Sota, Fránex Vera, Jorge Setz y el MC que serviría como MC y en agitprop.

Los compañeros de la Cono, comisión nacional de organización, el negro Santander, el chico Riveros, el gordo Perelló, que sufrió un ataque al corazón, y Pete el Negro, que se les murió de un ataque al corazón.” En Los Santos están marchando. Ediciones Off The Record, Santiago, 2006. Pág. 68-69.

[16] Por ejemplo Oscar Guillermo Garretón tenía 27 años al momento de asumir como Subsecretario.

[17] Es importante resaltar que las voces criticas también provenían de esos cuadros que participaban de la administración.

[18] Obtuvo la 2ª vicepresidencia en 1972 y ya la tenía desde 1970.

[19] El Mercurio 17/2/1972

[20] El Mercurio, 15 de agosto de 1971.

[21] Nos sorprende que en los pocos años de existencia de dicha colectividad, se hayan realizado 5 plenos y 2 Congresos orgánicos e ideológicos, que mantenían al MAPU en una actividad partidaria interna bastante intensa.

[22] La Tercera, 9 de Enero de 1971.

[23] El Mercurio, 19 de diciembre de 1971.

[24] Carta publicada en el Siglo, 20 de diciembre de 1971.

[25] El Mercurio, 21 de Enero de 1972.

[26] Ismael Llona recuerda en sus memorias sobre la figura de Ambrosio: ““El joven Lenin, que ya se había autodesignado, fue el designado. Su figura agradable, con cuidados bigotes debray, jockey escocés, pálido, manta gruesa y clara de mediano propietario agrícola; un discurso autodictado y leído en el aire o en el viento, atrayente por lo racional y lo verdadero: su pasión por la política como arte de dirigir para dirigir en el bien de los que estaban mal; su carácter aparentemente duro en el bien de los que estaban mal; su carácter aparentemente duro y aparentemente afable; su decisión de ordenar nacer, como diría Pablito, se impusieron entre sus pares.

Entre 1967 y 1970 trabajó sin descanso para construir partido, partido revolucionario; construir alianzas; construir ideas; construir programa; construir estrategias y tácticas.

Leía mucho pero tenía también quien le leyera y le formateara las fichas correspondientes; en Concepción, Eduardo Aquevedo; en Santiago, Tomás Moulián.

Escribía y para ello se apoyaba en Kalky Glausser. Corregía y corregía” “Con Ambrosio, el Mediocampista entendió que el cambio revolucionario en el que había soñado desde adolescente sólo se podía hacer desde el poder – que era bastante más que el gobierno – y que el poder había que conquistarlo – con el gobierno y desde el gobierno- con una revolución”. Llona, Ismael. Op. Cit. P. 64 y 65.

[27] El Mercurio, 24 de mayo de 1972.

[28] El Siglo, 25 de mayo de 1972. “Dirigentes del MAPU se pasaron al MIR: Seis dirigentes del MAPU, entre ellos el interventor de la industria SUMAR, Jaime Gre (sic) Zegers, fueron expulsados por la dirección nacional de esa colectividad. El informe emitido por ese organismo señala que la Comisión Nacional de Control y Cuadros de Infiltración y actividades fraccionales de dicho partido, los expulsó por oportunismo político, traición al partido, a la clase obrera y al pueblo”

[29] El Mercurio, 24 de junio de 1972.

[30] El Mercurio, 14 de agosto de 1972.

[31] La Tercera, 24 de mayo de 1972.

[32] El Siglo marzo de 1973.

[33] Este militante acompañaba a Ambrosio en el auto el día del accidente y pertenecía al sector más cercano a Jaime Gazmuri.

[34] Palabras de Jaime Suarez quien reemplaza como ministro del Interior al Socialista Hernan del Canto. EL siglo, 4 de agosto de 1972.

[35] La Tercera, 2 de agosto de 1972.

[36] El Mercurio 28 de enero de 1973.

[37] El Mercurio, 2 de abril de 1973.

[38] Base de Datos Políticos de las Américas. Universidad de Georgetown. http://www.georgetown.edu/pdba/spanish.html.

[39] La Tercera, 31 de marzo de 1973.

[40] El Mercurio, 2 de marzo de 1973.

[41] Dirigida en esos años por Gabriel Gaspar, actual Subsecretario de Guerra.

[42] Otros expulsados fueron Rodrigo Gonzalez, René Plaza, Gonzalo Ojeda, René Roman, Kalki Glauser, Francisco Ureta, Rodrigo Rivas, Fernando Robles, Luis Magallón, Alejandro Bahamondes, Carlos Pulgar, Leopoldo Vega, Alfonso Néspolo y Carlos Lagos. La Tercera, 8 de marzo de 1973.

[43] La Tercera, 8 de marzo de 1973.

[44] La Tecera, 9 de marzo de 1973.

[45] Palabras de Mario Montanari, en La Tercera 10 de marzo de 1973.

[46] La Tercera, 15 de marzo de 1973.

[47] Dictamen que tiene como fecha 2 de junio de 1973. Esto nutrió uno de los gritos de batalla del MAPU, y que se siguió usando en los años de dictadura: “EL MAPU es un solo y está con GARRETON”.

[48] El Mercurio 18 de mayo de 1973.

[49] El Mercurio, 1 de septiembre de 1973.

[50] El Mercurio, 3 de septiembre de 1973.

Perú y la violencia: ¿vuelve Sendero Luminoso?

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MATO A DOCE MILITARES EN UNA EMBOSCADA A 600 KILOMETROS DE LA CAPITAL

El mayor ataque de la guerrilla maoísta en una década se produjo en su último reducto selvático, una zona cocalera enclavada en la selva. Los guerrilleros abrieron fuego contra un convoy con armas automáticas. También murieron siete civiles.

Por Carlos Noriega, Página/12

Desde Lima

En momentos que el gobierno de Alan García atraviesa su peor crisis política a raíz de un escándalo de corrupción que precipitó la renuncia de su gabinete, el grupo maoísta Sendero Luminoso reapareció en escena emboscando a una patrulla militar en una agreste zona montañosa ubicada a unos 600 kilómetros sudeste de Lima. En el ataque, que se produjo en la noche del jueves, murieron doce militares y siete civiles. Otros tres civiles, entre ellos un niño, quedaron gravemente heridos. Este es el mayor ataque de Sendero Luminoso en la última década. La emboscada se produjo en el valle de los ríos Apurímac y Ene, zona conocida como el VRAE, donde Sendero tiene su último reducto y también domina el narcotráfico. Esta es considerada como la región más violenta del país.

Ya oscurecía cuando la patrulla militar de cuatro vehículos portatropas, que venía de una celebración por el aniversario del poblado de Tintaypuco, en la región de Huancavelica, tomó una curva en el estrecho camino rodeado de bosques y una carga explosiva estalló a su paso. Desde ambos lados del camino, los senderistas dispararon con armas automáticas contra los ocupantes de los vehículos. En el convoy militar también viajaban civiles. Según un comunicado oficial de las fuerzas armadas, los soldados respondieron el ataque y se produjo un enfrentamiento que “duró varias horas”. Terminado el enfrentamiento quedaron en el piso 19 cadáveres y varios heridos, al menos tres de ellos graves. Las autoridades no reportaron bajas entre los senderistas.

Desde el 30 de agosto, las fuerzas armadas han lanzado una ofensiva militar en el VRAE, que con más de 15 mil hectáreas de hoja de coca vive de este producto y es el mayor abastecedor de materia prima de las mafias del narcotráfico que elaboran cocaína. Los narcos y Sendero marcan la pauta en el lugar. Fuerte en esa remota región, pero aislado del resto del país, Sendero tiene en el VRAE unos 300 hombres. La ofensiva militar lanzada el 30 de agosto tiene como objetivo tomar el último refugio senderista en el VRAE, que tiene su centro en el poblado de Vizcatán, ubicado en una región montañosa de muy difícil acceso, entre los Andes y la selva amazónica. Los militares atacaron con rockets desde helicópteros antes de ingresar a la zona. Más de un centenar de campesinos que viven en el lugar huyeron de sus casas y se ha denunciado la desaparición de once personas como consecuencia de la ofensiva militar.

El gobierno niega las desapariciones y solamente admite la muerte de cinco “delincuentes narcoterroristas”. Sin embargo, el hallazgo de fosas con cuatro cadáveres de campesinos y las versiones de pobladores de la zona confirmarían las denuncias de la existencia de víctimas entre la población civil como consecuencia de los ataques militares. Marcelino Pichardo, un campesino de 52 años, aseguró que cuatro cadáveres que fueron exhumados por las autoridades judiciales son de familiares suyos que no tenían relación con Sendero. Todos ellos presentan heridas de bala. Uno de los muertos es una mujer que tenía cinco meses de embarazo.

“En esa zona todos son narcoterroristas o colaboradores”, señaló el ministro de Defensa, Antero Flores Aráoz, justificando la muerte de estos cuatro pobladores a mano de los militares. Con esas palabras, puso a toda la población civil de la zona como blanco de la ofensiva militar. Y sobre los siete campesinos que siguen desaparecidos, el ministro dijo que “no existen” porque sus nombres no figuran en el registro nacional de identidad, desconociendo que es común entre los campesinos de las zonas alejadas no registrarse. “Físicamente sí existen y ahora ya no están”, le respondió Paola Ca-ccha, abogada de los familiares de los desaparecidos.

Estas denuncias de ejecuciones y desapariciones de militantes de Sendero Luminoso se producen en momentos que el presidente García ha exigido que se ponga fin a los juicios contra los militares acusados por violaciones a los derechos humanos.

Escrito por Eduardo Aquevedo

11 octubre, 2008 a 3:56

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