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“Marcial Maciel. Historia de un criminal”: nuevo Libro sobre fundador de Legionarios de Cristo…

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Lo conocí en Tijuana; él tenía 56 años y yo 19, relata la esposa mexicana de Maciel

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En imagen de archivo, el fundador de los Legionarios de Cristo con el papa Juan Pablo II

Carmen Aristegui

Periódico La Jornada
Domingo 28 de noviembre de 2010, p. 12

Presentan libro sobre el pederasta

Este domingo, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, será presentado el nuevo libro de Carmen Aristegui: Marcial Maciel. Historia de un criminal. En 296 páginas, documenta la trayectoria oscura del fundador de los Legionarios de Cristo. Con autorización de la editorial Random House Mondadori, que publica este volumen bajo su sello Grijalbo, presentamos, a manera de adelanto, el capítulo 13, de un total de 17, donde la familia González Lara rinde testimonio sobre los abusos de los que fueron víctimas por parte de Marcial Maciel.

FotoUstedes son la familia que construyó Marcial Maciel en México. Hoy han decidido compartir su historia con la sociedad mexicana; tienen sus razones para hacerlo. Una fundamental es que se conozca la verdad. Blanca, ¿cómo conociste a Marcial Maciel? Lo conocí en Tijuana. Es una historia muy larga; siempre te bajan la luna, el sol, las estrellas. Todo. Él tenía 56 años y yo diecinueve. Me dijo que era viudo y que andaba buscando una muchacha para casarse, que quería formar su familia. Lo conocí, no sé si desgraciadamente o afortunadamente. Ya no sé ni cómo decirlo. Pero así surgió todo.

Tú eras una joven de 19 años que acababa de separarse de su pareja; tenías un bebé muy chiquito, Omar, que después él adopta y lo reconoce como parte de esta familia. Así es. No hubo boda, él nunca se quiso casar. Yo era muy inocente, era una niña de 19 años y realmente no tenía la suficiente madurez. Sí adoptó a mi hijo Omar, que es de mi primer matrimonio que había tenido en Sinaloa. Y seguimos adelante y todo. Nunca nos casamos pero vivimos casi 30 años unidos. Por los viajes que él hacía, a veces estábamos juntos; a veces, por su trabajo, estaba fuera del país.

Según él, ¿en qué trabajaba? Siempre mantuvo lo de la Shell Internacional. ¡Puras mentiras! Luego decía que era detective privado, que era de la CIA. Total que puras mentiras; así me llevó todo el tiempo y yo ¡le creí toda la vida! Realmente yo no sabía con quién vivía. Pero pues la verdad llegó.

¿Cómo explicaba el hecho de que él se presentaba como Rivas y tus hijos son González? Decía que se llamaba José Rivas. Cuando llegó el momento en que se tenían que registrar, cuando nació Raúl, me dijo: Voy a buscar un acta de nacimiento que tengo por ahí; voy a buscar bien los apellidos de mi papá. Entonces ya no hubo de otra y me dijo que sus apellidos eran González y Rodríguez. Y el Rivas quedó atrás.

¿Fueron 30 años? Veinticinco. Él venía y se estaba un mes, dos meses; a veces nos íbamos de vacaciones. Iba y venía constantemente, y todos los días, tres, cuatro veces al día, me hablaba por teléfono. Nos escribíamos muchas cartas; me mandaba muchas tarjetas postales. Siempre hubo mucha comunicación.

¿Y cuándo te diste cuenta? En 1997, cuando salió la revista Contenido.

¿Tú viste Contenido, con la portada de Maciel? Sí, fue donde yo me di cuenta y hubo mucha confusión en mí porque realmente yo no sabía ni con quién vivía, y de hecho él estaba en Nueva York cuando salió esta revista. Yo iba a caminar, a hacer mis ejercicios y vi la revista en el puesto del periódico. Me quedé sorprendida. En la noche él me llamó por teléfono y le dije: “¿Qué pasa? Aquí hay una revista así y así, es Contenido, y sales tú. Y dicen estas cosas. Te acusan de abusos sexuales, de muchísimas barbaridades”. No, no, pero cómo puede ser. Él lo negó. Y dijo: Ahorita voy para allá, tomo el primer vuelo que encuentre y voy para México. Fue cuando yo me enteré de la verdadera historia, de su otra cara.

Raúl, tu madre vio la revista y dice: Ese es mi marido. ¿Qué hace ahí? Lo enfrenta. ¿Qué pasó contigo? En esa ocasión nos percatamos de la revista, habla mi papá y mi mamá le expresa: Saliste en una revista, regresa de Nueva York, y él me dice: Raúl, te voy a mandar dinero en un sobre con el señor Antonio para que vayas a todos los puestos de revistas de Cuernavaca y las compres. Y así fue; llegó el señor Antonio con un sobre de dinero, rento un taxi, compro todas las revistas. Las que pude, porque las personas me decían: Oye, ¿por qué quieres tantas? Envía al señor Antonio con maletas, se le llenó con las revistas y se las lleva.

¿Hubo algún tipo de confrontación, de reclamo, de pregunta de ti a tu padre? Jamás.

¿Por qué? Mira, era una persona… en primer lugar, mayor; era nuestro padre, nuestra figura paterna. Le teníamos un gran afecto; reconocemos: Es nuestro papá; como adolescente, como niño, lo ves en lo alto, como cualquier niño, y nunca cuestionamos nada. Ahora caemos en la cuenta de por qué le decían padre. Cuando estábamos en lugares públicos teníamos la indicación de retirarnos cuando llegaran personas a saludarlo.

Escuchábamos que le decían: Hola, padre. Pero mi mamá nos decía: Ha de ser padre de muchos hijos. Era un cuestionamiento que nos hacíamos, y en ese momento nos dimos cuenta.

Omar, ¿cómo viviste ese momento? En ese momento lo veíamos como una figura paterna, como nuestro ídolo, como nuestro patriarca en la familia. Nosotros nunca nos íbamos a imaginar que él fuese así. Lo quisimos mucho; él sabía cómo manejar los asuntos. Tenía una gran facilidad para expresarse, para inducir a las personas, para lavar el coco. Él siempre era muy afectuoso con todo el mundo. Me acuerdo que cuando llegaba a la casa, los vecinos le decían: Oiga, usted debe ser un santo.

Y siempre nos decía a nosotros que hiciéramos el bien. No mientas, ten una novia hasta los 25 años, no fumes, no tomes. A mí me mandó a Denver en 1997; en ese momento fue cuando surgió lo de la revista Contenido. Yo le digo: Oye, papá, a mí me interesaría ser sacerdote, ser padre. Y me dice: ¿De cuántos hijos? Y entonces le dice mi mamá: ¿Pero de cuántos hijos tú eres padre? Él se empezó a reír; una risita burloncita.

¿Cómo recuerdas esta escena, Blanca? Estábamos en la hora de la comida. Le dice a Omar: Conque quieres ser sacerdote, y se ríe. Pero de pura burla. ¿De cuántos hijos quieres ser padre, Omar? ¿Pues de cuántos hijos eres padre tú?, le contesté yo a él. No le gustó que yo saliera a defender a Omar. Y dijo: Bueno, ya, vamos a seguir comiendo; no hay que amargarnos el momento.

Christian, eres el hijo menor. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando oyes todo esto de tu padre? Es muy confuso; la verdad realmente no sabía quién era. Toda la vida viví con mentiras hasta que me di cuenta de quién era mi padre en realidad.

Dejaste de verlo en una edad temprana. Sí, como a los seis años.

¿Cuando ustedes se separaron finalmente? Más o menos. Él tendría unos ocho años cuando nos separamos.

Y a partir de entonces ya no lo volviste a ver.

–Ya no lo volví a ver.

–Raúl y Omar, ustedes afirman que su padre abusó de ustedes. Me han dicho que se lo han contado a los legionarios. Esta historia ya la saben el obispo Ricardo Watty Urquidi, el padre [Rodolfo] Mayagoitia, director territorial, y Carlos Skertchly, el supuesto procurador de los Legionarios de Cristo ante la Santa Sede.

¿Por qué supuesto? Ricardo Watty Urquidi me comenta que Álvaro Corcuera no me puede recibir en enero pero que envía al subprocurador de los Legionarios de Cristo ante la Santa Sede. Y cuál fue la sorpresa, que no era ningún procurador, sino un padre que tuvo un cargo en una escuela de Brasil; y, bueno, no sabemos si engañaron al obispo Watty.

¿Todos ellos han escuchado tus narraciones y las de Omar? No, nada más las mías, pero yo les he hecho mención de los abusos a mi hermano.

¿Qué sucedió? A Mayagoitia solamente le comenté que había abusos, que había cosas muy fuertes; que si estaba preparado para escuchar. Le dije que habíamos sido abusados durante ocho años mi hermano Omar y yo. Mi primer abuso sucedió cuando yo tenía siete años de edad, en Colombia. Yo estaba acostado con él, como cualquier niño con su padre; baja mi calzoncillo e intenta violarme. Por instinto humano reacciono y me muevo. Se da cuenta y no me fuerza. Ese fue el primer abuso y de ahí ya empezaron todos los demás. Hacía que lo masturbáramos, que le sacáramos fotos masturbándolo; él se quedaba con las fotografías, se hacía el dormido y nos decía que su tío le hacía lo mismo; que ensayáramos con él.

¿Y tú, Omar? Mi primer abuso fue cuando fuimos a Madrid, en el Holiday Inn, me acuerdo. Se hacía el dormido y empezamos a masturbarlo; siempre nos decía que a él le dolía mucho la pierna, que al menos uno de los dos durmiéramos siempre con él. Caliéntenme la pierna porque me duele mucho. Y entonces… bueno, éramos niños, sin malicia, y él era nuestro padre.

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Lo quisimos mucho, pero creo que esto no se vale; definitivamente no tiene explicación alguna lo que hemos vivido, y no únicamente nosotros.

Blanca, ¿nunca te diste cuenta de nada? Yo no me di cuenta porque, como te decía, yo no sabía ni con quién vivía. Nunca sospeché; ni por acá me pasó que este tipo fuera así o sus mañas. Igual, como dicen ellos, ¡uf!, yo lo idolatraba, ¡lo adoraba! De hecho un día le dije: Tú eres como un dios para mí.

A ver, si nomás hay un dios en el mundo cómo voy a decirle a un señor que también es como un dios para mí. Yo lo quería muchísimo, ¡muchísimo! ¡Estaba ciega! Totalmente. Hasta que me di cuenta, en 1997, cuando vi la revista Contenido. Y no estaba segura de lo que pasaba, porque él todavía me decía:

No, ya sabes cómo es la gente, ya no hallan qué hacer; lo que pasa es que me quieren sacar del Vaticano. Pídele a la Virgen de Guadalupe por el Papa que va a entrar ahora, para que no me saque. ¡Y yo todavía pidiéndole a la Virgen!

¿Cuánto tiempo mantuvieron su relación después de que viste la portada de Contenido? Yo les creí a mis hijos en 1999, que habían sufrido un abuso sexual por parte de su padre.

¿Raúl, en 1999 se lo contaste a tu mamá? Sí; yo cursaba el tercer grado de preparatoria y me empecé a sentir muy mal; tenía una sensación muy rara, de terror. Yo no sabía ni qué me estaba pasando. Rompí con mi novia y dije: Ahora sí no sé qué me pasa. Le comenté a mi papá: Me siento muy mal.

¿Emocionalmente te sentías mal? Estaba muy confundido. Llegué a pensar que algo pasaba en mi sexualidad. Experimentaba una sensación muy rara, que no se la deseo a nadie. Le dije a mi papá: Voy a ver a una psicóloga en Cuernavaca, porque ya no aguanto. Me dice: No, si vas a ver un psicólogo te pueden destrozar la vida. Yo te voy a mandar con un psiquiatra en Madrid. Entonces me manda con el doctor Francisco López Ibor a una clínica muy prestigiosa en Madrid. En ese tiempo yo me quedaba por tiempos en casa de Norma y luego en un hotel.

Norma Hilda Bolaños es la otra mujer de Marcial Maciel. Así es. Ella estaba en Madrid. Y ustedes tenían relación familiar, por lo que veo. Sí, desde niños viajábamos con Norma, Omar y yo solos. Nos dijo: Les presento a su tía Norma. De niño eso nunca lo cuestionas. Entonces voy a Madrid a tratamiento con el doctor Francisco López Ibor. Si me permites, voy a mostrarte una carta. Éste es el diagnóstico del doctor; esta carta es muy interesante porque yo acudo con él por primera vez en 1999, y cuando me llega el diagnóstico, cinco años después, me comentan que yo tenía… Si me permites la voy a leer: Paciente de 19 años de edad que acude por primera vez a esta clínica el día 1° de julio de 1999. Presentaba desde dos meses atrás sintomatología delirante con ideas de referencia; presentaba rasgos acusados previos de tipo obsesivo, humor subdepresivo. Desde el año 1994 siguió tratamiento ambulatorio a base de neurolépticos, Olanzapina, Risperidona, ansiolítico, Pinazepam y ocasionalmente Sertralina. Experimentó notoria mejoría.

¿Durante cuánto tiempo tomaste esas sustancias? Como año y medio. Cuando llego a esta clínica, el doctor me dice: Te vamos a atender muy bien y más si vienes recomendado por el padre.

¿Y qué pasó, Blanca, con tu hijo Raúl? Mi hijo siempre estaba acostado, dormido, tomando ese medicamento que le había recetado el doctor. No se podía voltear, ni se podía levantar; estaba dopado totalmente. No podía hablar, siempre estaba echando saliva por un lado, quejándose. Pasaron como dos días y yo lo tenía que llevar al baño. Digo: No, esto no es normal. ¿Cómo voy a tener a este muchacho así? Habla el señor este, su papá, y le comento: Mi hijo está así, ¿qué hago? ¿Lo llevo a un médico o qué? Él me dijo: No, no, no, sigue dándole el medicamento, lo va a componer; eso lo relaja. No pasa nada.

Por supuesto que Maciel no quería que su hijo tuviera un tratamiento psicológico en el que hablara. Yo creo que este señor lo quería tener atontado. Así lo voy a volver loco; va a haber un momento en que este muchacho no pueda hablar.

¿Ustedes confrontaron a su padre, Omar? No, por lo regular era su facilidad de palabra… dulce, amable. Yo estaba por cumplir 21 años. Vamos a Nueva York y nos presenta al hermano de Norma; se llama Luis y me dice que si me gustaría ir a Denver a trabajar. Podemos imaginarnos el porqué. Cuando en ese entonces mi hermano le comenta a mi mamá de los abusos sexuales, creo que ahí él nos está desvinculando como familia, separándonos.

A ti, Omar, te manda a Denver, y a ti, Raúl, con un psiquiatra y te dopa. ¿Y tú Blanca? ¿Qué te puedo decir? Llegué a pensar en ponerle una demanda, pedir ayuda, defender a estos muchachos, porque realmente es algo tan duro que… ellos crecen con el corazón vacío, lleno de traumas y problemas psicológicos. Todo el tiempo fui mamá y papá para ellos. Entonces gracias a Dios toda esta situación me ha dado la fortaleza de irlos sacando adelante.

Christian, debe ser muy duro oír a tus hermanos narrar lo que acabamos de escuchar. No tenemos noticia de que tu padre haya abusado de ti. No, no. Gracias a Dios. Aunque fuera del aire, Blanca, dijiste: Me lo pidió prestado. ¿En algún punto te dijo: Préstame a Christian? Me dijo: Nena, a ver si cuando Christian tenga unos ocho añitos me lo prestas para que me lo lleve a Irlanda, para que también se prepare como Raúl. Y yo le contesté: Sí, no te preocupes, te lo voy a prestar, con todo lo que le hiciste a mis hijos. ¿Todavía quieres que te preste a Christian? ¿Qué les hice? Tú sabes qué les hiciste, ¿cómo crees que te voy a dar a mi hijo? A Raúl se lo llevó a Irlanda sin mi consentimiento.

¿Cómo fue eso? Fueron a España Omar y él, con su papá, y de regreso me mandó nada más a Omar; me habló por teléfono y me dijo: ¿Qué crees, nenita, fíjate que mandé a Raúl a Irlanda con una familia; va a estar muy bien, no te preocupes, se va a preparar ahí para que sepa muy bien el inglés para su futuro, cosas así. Me quedé sorprendida otra vez, porque dije: ¿Cómo, por qué se lleva al niño? ¿Y cuánto tiempo se fue a Irlanda? Dos años. ¿Un día te dijo: Me lo llevo y regresó al niño dos años después? No me dijo sino cuando ya lo había mandado. Me mandó a Omar solo para México y de ahí se llevó a Raúl a Irlanda. Tienen cartas, postales, tarjetas navideñas que les enviaba su padre. Está, por ejemplo, esta carta, en la que hace mención de lo que habíamos platicado, donde se espanta cuando le digo que voy a un sicólogo: Querido hijo: me dijo tu mamá que gracias a Dios y a la santísima Virgen tú ya estabas y te sentías bien; no te imaginas la alegría que me da. También me dijo que te recomendaron un psicólogo de Cuernavaca. Mira, Raúl, yo te recomiendo que no vayas con esos psicólogos porque pueden arruinar tu mente para toda la vida y hacer que no puedas vivir sin estar tomando pastillas. Se me hace muy raro que no encuentres a la doctora que recomienda el doctor López Ibor, que es el que te conoce y sabe bien tu situación. Además, recuerda que esa doctora trabajó 10 años en Madrid con López Ibor. Yo ya he hablado con esa doctora y te he recomendado.

¿Supieron qué contenían esas pastillas que tomaba Raúl por prescripción del psiquiatra recomendado por Maciel? Bueno, yo investigué más o menos para qué tipo de personas eran prescritas. Eran para personas que tenían esquizofrenia, que eran muy hiperactivas, que no podían dormir. Cuando éramos adolescentes él nos daba unas pastillas rojas, Darvoset de 100 miligramos; nos daba la mitad de esa pastilla cuando nos dolía la cabeza. Es un derivado de la morfina.

Blanca, a lo largo de esos años, ¿tuviste algún indicio de que él consumiera y que diera a tus hijos algún tipo de sustancias? ¡Nunca en la vida! Lo único que sé es que él traía siempre un maletín como de médico; sacaba un montón de pastillas después de los alimentos, o antes, y decía que eran vitaminas. Pero nunca supe qué tomaba, menos qué les diera a mis hijos.

Los Legionarios de Cristo, una empresa transnacional…

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El modelo empresarial de los legionarios de Cristo

Bernardo Barranco V.

LEGIONARIOS4 La semana pasada escuchamos las inquietantes revelaciones de Luis Garza Medina, vicario general de los legionarios, presentadas por Carmen Aristegui en MVS, que ponen al descubierto diversas anomalías. Destaco sólo dos. Primero lo que todos ya sabíamos: Marcial Maciel no actuó solo, pues contó con la complacencia y complicidad sistémica de su estructura religiosa, además, pone en evidencia que la cúpula directiva de la congregación ha venido mintiendo sistemáticamente, no sólo a la sociedad, sino a los propios integrantes de la legión. La segunda es de sobra grave: desorden en el manejo de los recursos económicos que permite, entre otras cosas, el abuso y discrecionalidad con que Maciel utilizaba los dineros.

Sin embargo, el asunto no queda ahí, Garza Medina reconoce que hasta 2006 la contabilidad y el manejo financiero de los legionarios no estaba consolidado. En una ambigua respuesta, el propio Garza Medina intenta matizar las categóricas grabaciones, aduciendo que ninguno de los superiores actuales tenía constancia de los comportamientos ahora conocidos del fundador de la congregación; el sutil matiz entre saber y tener constancia de la conducta aberrante del fundador abona a la opacidad con que se ha manejado la cúpula legionaria frente a las contundentes revelaciones. Aquí dejamos por ahora el asunto.

La delicada falta de control en el ámbito financiero es un tema que se empieza a asomar y que seguramente develará acciones graves. El modelo se está agrietando, ya algunos legionarios y ex legionarios empiezan a descubrir secretos y prácticas subterráneas. Si Maciel carecía de todo principio ético con un comportamiento patológico múltiple, no sólo en el terrero sexual, mentía sistemáticamente, fue un agente corrupto y corruptor, con dobles personalidades y diversas identidades falsas, pues existen sospechas fundadas para suponer manejos turbios en el ámbito financiero que tanto le atraía y que era uno de sus ejes centrales de actuación. Ahora entendemos el perfil del arzobispo y actual delegado pontifical, designado por Benedicto XVI, Velasio de Paolis, para poner orden en la legión. Además de ser un experto de derecho canónico y de toda la normatividad eclesiástica, es ni más ni menos que el auditor de la Santa Sede. Ahora entendemos por qué al hacerse cargo de los legionarios no dejará su actual cargo como presidente de la Prefectura para los Asuntos Económicos del Vaticano, porque utilizará dicha infraestructura para adentrarse y comprender origen, destino y aplicación de los dineros de la legión. Tarea nada sencilla, la estructura es laberíntica y compleja, pues abarca varias decenas de fundaciones, obras de caridad, iniciativas sociales, como Mano Amiga, Un Kilo de Ayuda, Teletón; redes sociales como Gente Nueva, escuelas técnicas, colegios, seminarios, universidades, etcétera. Además de la enorme infraestructura mobiliaria y de acciones; todo esto desagregado en diversos países como Estados Unidos, Irlanda, Italia, España, Chile, Brasil, Argentina y, por supuesto, en México. De Paolis tendrá todo un reto para desentrañar y transparentar los recursos legionarios que ya se han convertido en leyenda negra contemporánea. Unos hablan de cuentas en paraísos fiscales, nexos poco sanos con grupos económicos de Monterrey; otros especulan en montos, que ascienden entre 25 mil millones de euros y otros calculan más de 40 mil millones.

Sin duda, el tema de los manejos de los dineros legionarios será un expediente candente cargado de sorpresas. Hasta cierto punto, son comprensibles las negaciones y deslindes recién nombrado secretario de Economía, Bruno Ferrari, de sus vínculos con los legionarios. Mientras organizaciones de feministas y de derechos humanos de Monterrey e investigaciones periodísticas, como la elaborada por Proceso, lo señalan no sólo como entusiasta colaborador, sino como enlace operativo entre Maciel y sectores empresariales regiomontanos, Ferrari se empeña en maquillar hasta las motivaciones de su maestría en derecho canónico en Roma. En la entrevista con Aristegui, sus respuestas fueron ambiguas. Habló con la textura educada de Garza Medina, como si fueran de la misma familia. Aquí el presidente de la República, Felipe Calderón, fue insensible e irresponsable al colocar en la secretaría a Ferrari en un contexto tan delicado, al vincularse a un personaje tan desprestigiado como Maciel y estar expuesto a escándalos que pueden revertir sus iniciativas.

El asunto del dinero toca la esencia del modelo religioso de los legionarios. Usted se preguntará si el carisma de la legión es ¿el educativo, o el de las obras caritativas, incentivar vocaciones o la evangelización de las clases altas? No, el modelo de los legionarios es la procuración y movilización de recursos de las católicas elites económicas y políticas de los países donde están. A través de sus colegios y obras sociales hace estudios de prospectos. Sus jóvenes sacerdotes se acercan a las familias hasta casi hacerse parte de ellas. Elegir, pedir y agradecer, reza el método contundente que Maciel pregonaba. El problema de fondo es romper la articulación estructural entre la perversión sexual de una parte del clero y la perversión económica y política que compromete a la Iglesia a los grandes poderes fácticos de la sociedad. Lo que está de fondo, pues, es qué tan evangélico es el modelo de los legionarios que ofrecen a los ricos y poderosos la total salvación sin cuestionar la forma de acumulación de riquezas ni los valores éticos de cómo muchos políticos acceden al poder. La existencia de la Iglesia está en riesgo si se sujeta un sistema de poder sacralizado y clerical. El tema de los legionarios apenas asoma e irá mucho más allá de la Iglesia, tocará fibras y redes sociales de las elites de México y de muchos países.

La Jornada.com

Written by Eduardo Aquevedo

22 julio, 2010 at 1:19

Legionarios de Cristo: divisiones y rebelión dentro de la congregación…

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Pederastia de clérigos… ¿Rebelión de legionarios?

Difunden grabaciones que confirman malestar existente en esa orden católica

Equiparan a Marcial Maciel con Jack El Destripador

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Celebración eucarística en la Basílica antes de la salida de legionarios de Cristo a tareas de evangelización, el 31 de marzo de 2007Foto La Jornada

Sanjuana Martínez, Especial para La Jornada

Periódico La Jornada
Sábado 22 de mayo de 2010, p. 2

El malestar que la Legión de Cristo está experimentando por los crímenes sexuales y la impostura que su fundador, Marcial Maciel, llevó en vida se ha manifestado entre integrantes de esa orden que han sostenido reuniones privadas con el vicario general Luis Garza Medina y el director territorial en España, Jesús María Delgado, cuyo contenido ha sido filtrado mediante grabaciones clandestinas entregadas a medios del país ibérico.

“No hay verdad ni transparencia. Me siento traicionado. Hay superiores que todavía tienen fotos del fundador en sus despachos. Es como si yo tuviera una foto de Jack El Destripador”, señala un legionario durante una reunión que sostuvo Garza Medina en Roma con 250 miembros de la orden católica próxima a refundarse por instrucciones del papa Benedicto XVI.

El legionario no identificado expone que todavía hay hermanos, sobre todo de los más pequeños, que siguen leyendo cartas y escritos de Maciel y conservan sus fotos, a pesar de que el Vaticano ha ordenado limpiar y renovar la Legión de Cristo luego de una investigación de ocho meses, en la cual se imputa al fundador verdaderos delitos.

La grabación clandestina de la reunión fue difundida por El Periódico de Cataluña: “Tuve una cena con diversos superiores que estuvieron con David Murray (coautor del libro Fundación, historia y actualidad de la Legión de Cristo, la historia oficial de la congregación) y él estrictamente dijo que en unas conferencias que había grabado con el padre Evaristo Sada, en Tlalpan, una de las preguntas a nuestro padre fue si él se sentía siempre fundador o si había veces que tenía una disociación. Y nuestro padre dijo que tenía una disociación y que él distinguía una especie de vida privada y una especie de vida pública. Pero después el padre Evaristo mandó editar eso. Entonces, por un lado se nos va presentando cierto lado de la manzana, pero no se nos presenta el otro”.

El legionario reclama a Garza Medina que en esa orden no exista actualmente un espíritu de verdad y que se les siga engañando u ocultando cosas importantes: “A veces tengo la impresión de que es un poco de ‘a ver, hermano, usted que quiere saber, que conforme a lo que quiera saber yo le voy diciendo’”.

Garza Medina no cuestionó el símil entre Jack El Destripador y Marcial Maciel que el legionario hizo durante la reunión; por el contrario, consideró al fundador de la orden un demente, y se justificó ante todos diciendo que los subordinados nunca tuvieron conocimiento de sus fechorías y su doble vida.

El futuro de la Legión está en renunciar a su fundador y refundarse con otra persona, dice en entrevista con La Jornada Emilio Bartolomé, director de la Asociación de Víctimas de los Legionarios de Cristo. “Pero se ve que a los legionarios les está costando mucho, porque han estado muy apegados a la espiritualidad que supuestamente él les ha legado y a la persona de Maciel, a quien siguen llamando ‘nuestro padre’. Les va a costar mucho recomenzar de cero”.

Según las estimaciones de la asociación que dirige, Bartolomé considera que en el mundo puede haber alrededor de 200 víctimas de abusos sexuales de Marcial Maciel y su entorno, ya que los sacerdotes de su círculo íntimo que fueron víctimas de abusos del fundador, después abusaron de otros internos, convirtiendo la Legión en una cadena que repite el patrón de los abusos sexuales.

¿Carisma de Maciel o de la Legión?

El legionario que durante la reunión con Garza Medina aprovechó para externar sus quejas se refirió también al futuro carisma y la espiritualidad tanto del fundador como de la Legión: “Mi reflexión es que tal vez es el punto central de todo, pero tal vez el punto menos importante, en el sentido de que nos estamos ahogando. Es un poco como el chiste: ‘Mamá, mamá, no quiero ir a América’, dice el hijo. ‘Pues cállate, niño, y sigue nadando’, contesta la madre”.

Durante la conversación señala la necesidad de definir la espiritualidad y el carisma: “En la Legión, si ahora mismo nos preguntaran ‘dígame con tres palabras que es lo que hacemos’. Al inicio era formación de líderes, después la eficacia y ahora es el amor. Pero para mí todo queda en una especie de nebulosa sin definir”.

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Misa en la Universidad Anáhuac en memoria de Marcial Maciel, el 2 de febrero de 2008, tres días después de su fallecimientoFoto José Carlo González

Respecto de la espiritualidad, comentó que tienen cartas, pero con diversos estilos y manos, como lo demuestra el concepto que los legionarios tienen del salterio: Yo me siento como a quien le han quitado el andamio y solamente le queda una brocha en la mano… ¿Qué hago?

Garza Medina intenta contestar a los cuestionamientos del legionario, a quien llama padre, pero apenas ofrece explicaciones satisfactorias: Mire padre, no es que yo tenga soluciones a este tema que es complicado y complejo.

Reconoció frente a todos que definir el concepto de carisma era sumamente difícil, pero dijo que significa el sino de vivir el cristianismo y el apostolado que una congregación tiene: “Creo que la Legión necesita hacer una evaluación para poder definir con más claridad y menos ambigüedad nuestro carisma… y conviene decirlo porque los hombres no nos quedamos con 25 páginas en la cabeza, sino con algunos lemas de acción… Los textos del fundador son textos de él, no son de espiritualidad de la Legión de Cristo. Nosotros hemos utilizado el término de ‘nuestra espiritualidad’ para referirnos a las cartas de nuestro padre”.

El vicario de los legionarios de Cristo reconoce que ahora tienen que sacar la espiritualidad definiéndola a partir de miles de fuentes, incluidas las cartas de Maciel: No hay que olvidar que el carisma es también un camino de santidad y que en ese sentido nosotros, con la aprobación de las constituciones, tenemos una cierta definición de ese carisma. Si el Vaticano no cambia esa definición, o tal vez sólo purificando algunas cosas, pues allí hay un camino espiritual.

Garza Medina reconoce en la reunión que viven una situación en la que se les exige tener un estudio sobre su espiritualidad y ofrecer propuesta sistemática: Está claro que ante el mundo hay una barrera sicológica y emocional de conciencia, incluso de los escritos del fundador, pero no debe haber una barrera ante la espiritualidad de la Legión. Para el Vaticano en realidad no está en duda el todo de la Legión de Cristo, no están reflexionando si la Legión sí o la Legión no.

El impacto de la doble vida de Marcial Maciel también se dejó sentir en una reunión celebrada en un seminario de Salamanca, el pasado 28 de abril, entre legionarios y Jesús María Delgado, según se demuestra en una grabación clandestina dada a conocer por la cadena radiofónica Ser.

Uno de los asistentes señala que a los legionarios les importa un pimiento las relaciones de Marcial Maciel con mujeres con quienes procreó un número indeterminado de hijos, porque lo que realmente les parece inaceptable fueron los abusos sexuales y el ocultamiento que la Legión hizo de los mismos.

Entre los legionarios asistentes hubo quejas por la política seguida por la Legión como respuesta a las víctimas de Maciel, ya que consideran que el perdón de la congregación debería ser más claro y público, pero no sólo con base en comunicados, sino mediante reuniones privadas con los afectados por el fundador.

En la reunión celebrada en el seminario de Salamanca se abordó el tema de las finanzas y las repercusiones de los escándalos desvelados del fundador que han provocado la suspensión de unos 200 créditos destinados para obras. Hubo ejemplos concretos, como la experiencia de un miembro de la orden que acudió con un importante empresario francés y éste le recriminó formar parte de una congregación moralmente corrupta.

Para Emilio Bartolomé, la refundación de la Legión de Cristo tendrá un camino muy complicado: Porque nosotros hemos acusado a Marcial Maciel de cuatro cosas: abusar de menores, despilfarro de dinero, morfinómano, excesivo control de sus religiosos. Las víctimas con las que he hablado que eran sus secretarios dan testimonio de cómo este hombre derrochó siempre dinero. Maciel se daba lujos que ni siquiera los más ricos de este mundo se han podido dar. La Legión de Cristo fue su pantalla para ganar dinero y vivir bien.

Written by Eduardo Aquevedo

23 mayo, 2010 at 1:35

Legionarios de Cristo: una multinacional ultraconservadora en plena descomposición…

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Los Legionarios se tambalean

image Los 80.000 miembros de la orden esperan divididos la actuación del Vaticano – El Papa afronta la renovación tras destapar los "gravísimos delitos" de Maciel

MIGUEL MORA - Roma – 09/05/2010

"Antes creíamos que el padre Maciel era un santo. Ahora muchos sabemos que era solo un delincuente que utilizó esa imagen de santidad para embaucar y delinquir impunemente toda la vida. Pero lo peor es que la actual cúpula del movimiento lo sabía. Lo ha dicho el Papa, y más claro no lo podía decir". La reflexión, pronunciada con una sonrisa de amargura, la hace en Roma un ex miembro español de los Legionarios de Cristo.

Este laico abandonó hace unos años la congregación fundada por Marcial Maciel en 1941. Conoció personalmente al santo embaucador, y todavía mantiene amigos en la Legión. Aunque pide mantener el anonimato por miedo a "las represalias", ha conocido las entrañas del monstruo y las resume: "Terror, mística, disciplina, engaño, explotación".

image El golpe asestado a la reaccionaria multinacional de élite por el Papa el 1 de mayo pasado, cuando censuró sin ambages la vida y el carisma del padre Marcial Maciel Degollado (México, 1920-Estados Unidos, 2008) por "sus gravísimos delitos" y "su vida carente de escrúpulos y sentimiento religioso", ha despertado del sueño de los justos a los cerca de 80.000 miembros que la Legión y el Regnum Christi (el ala laica) tienen hoy en 38 países de cuatro continentes.

El movimiento se mueve hoy entre la esperanza de muchos ante la toma de control del Papa Benedicto XVI y el pavor de otros a perder una impunidad que duró décadas. "El clima es de profunda división, miedo y desconfianza", explica Juan (nombre supuesto). "El cisma de algunos iluminados parece posible; la disolución, si fracasa la refundación, no es improbable. Algunos curas no se fían de sus superiores y han rogado al Vaticano que los echen; muchos otros siguen agarrados al fanatismo y al carisma de Maciel. Los laicos darán problemas bestiales porque no reconocen el sistema jurídico de la Iglesia. El comisario del Papa ordenará una auditoría y probablemente una comisión interna para depurar responsabilidades. Puede pasar de todo".

Como otros hermanos de "Nuestro Padre", Juan creyó ciegamente en Maciel. Ahora se siente estafado, timado. Y traumatizado. "Era un pirata como una casa, un vendebiblias con pretensiones globales, un estafador portentoso", espeta, a medio camino entre el rencor y el aturdimiento, mientras glosa la meteórica carrera de Maciel, "su empuje para abrir las primeras casas en España y Roma antes de haber cumplido 30 años, los vídeos en los que aparecía con Juan Pablo II y se notaba que Wojtyla alucinaba con él".

El Vaticano ha decidido no hacer públicos los detalles de la investigación realizada por los cinco obispos visitadores en los últimos diez meses. Pero poco a poco van saliendo detalles. Los arrepentidos tienen ganas de hablar y de ser escuchados. Pero gracias a la pervivencia de la férrea disciplina (pleitesía, castigos, delaciones, silencio) que impuso Maciel, miles de legionarios de base siguen en la ignorancia más completa sobre sus atrocidades.

En las casas donde viven las esclavas consagradas por Maciel a espaldas del Vaticano, las noticias sobre las fechorías del fundador ni se conocen, como ha explicado esta semana una mujer mexicana que abandonó el Regnum Christi: "Si alguna se enteró en el exterior, se le prohibió hablar. Las directoras se limitaban a decir que era una campaña contra los Legionarios. Viven en una negación constante de lo que escuchan en los medios", ha dicho al diario mexicano Milenio.

"Cuando en 2008 me dijeron que Maciel tenía al menos una mujer y una hija, no podía creérmelo", afirma Juan. "Luego supe que Luis Garza, el vicario general, lo supo tiempo atrás porque arrancó un pelo a la muchacha para hacerle la prueba del ADN. Ahí entendí que la cúpula también está impregnada de la doble personalidad del líder".

En Roma se espera que el Papa dé a conocer en unos días el nombre del comisario que renovará la orden. "Le costará porque no hay voluntarios", bromea el vaticanista Sandro Magister, del sitio digital Chiesa. "Pero la idea del Papa es clara: la cúpula dirigente conocía los secretos de Maciel, y pagará por ello".

Las culpas atribuidas al actual grupo dirigente, en su mayoría mexicanos y españoles, forman un sabroso surtido. En México no han pedido siquiera perdón a las víctimas de los abusos sexuales. Además, han purgado a los críticos, mentido a sabiendas y colaborado necesariamente en algunas de las múltiples barbaridades de Maciel: morfina, amantes, sexo, pederastia, gastos de hasta 50.000 euros diarios, viajes en Concorde a Nueva York para hacerse limpiezas de boca, pasaportes falsos, sobres a la curia, campañas contra los jesuitas y la Teología de la Liberación en alianza con el PRI…

"El sistema de poder está basado en la obediencia ciega. Si no cumples las órdenes, te expulsan. Los actuales dirigentes han concebido ese sistema y lo siguen aplicando", afirma Juan. Esta misma semana, los altos directivos han enviado a sus 850 curas y 2.600 seminaristas una nota interna en la que afirman: hay un solo culpable, el fundador. Para salvarse, el grupo liderado por Álvaro Corcuera (director general) y Luis Garza (vicario general y gerente) no ha dudado en manipular incluso a Ratzinger. Afirman que los periodistas han engañado a la gente, que el Papa no desea refundar el movimiento, que ellos jamás conocieron esos crímenes.

El mecanismo recuerda al que empleaba el fundador con sus primeras víctimas: les convencía de que al masturbarle estaban haciendo una buena obra porque él tenía "permiso especial de Pío XII". Pero la gota va calando. De los 850 sacerdotes de la Legión son solo unos 100 los que creen en el camino de profunda revisión, opina Magister: "Los jerarcas, nombrados en el capítulo general de 1992, siguen fidelísimos al fundador, a Garza y a Corcuera. Mientras la nomenclatura no desaparezca, la renovación será imposible. En estos meses de interregno, están haciendo de todo para consolidar su poder y conquistar apoyos internos".

El Papa, de 83 años, no es precisamente un revolucionario. Pero sabe que se juega su credibilidad en este envite. Renovar la milicia diseñada por Maciel, nacido en Cotija (Michoacán, México) y protegido por cuatro papas distintos y sobre todo por su antecesor, será todo menos fácil. Según ha trascendido, los abusos confirmados por la inspección son de todo tipo: sexuales, religiosos, económicos, sociales… "El Vaticano no sabe ni por dónde empezar. Hay trabajo para 20 obispos y 20 años", resume el ex legionario.

Los Legionarios son un imperio, y el emperador actual es el padre Luis Garza, 53 años, economista de prestigio, miembro de una familia de rancio abolengo mexicano. El vicario general es además jefe de la Legión en Italia, y sobre todo máximo ejecutivo de Integer, caja fuerte de las obras de la Legión en el mundo: paga nóminas a 22.000 personas y su patrimonio estimado es de 25.000 millones de euros.

A través de Integer, Garza domina a su antojo un señorío global: 15 universidades, 50 institutos de educación superior, 176 colegios, 132.300 alumnos, 75.000 miembros del Regnum Christi, 1.064 laicos consagrados, casas en 22 países.

Solo en España, un tesoro. Maciel llegó a Comillas en 1946 con 32 adolescentes dispuesto a iniciar su expansión internacional, que acabaría llegando hasta Nueva Zelanda, Filipinas, Líbano, Israel. Hoy, la Legión española tiene siete colegios (en Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia), una universidad, tres seminarios y varios clubes juveniles y casas laicas.

La arrogancia y la sensación de impunidad de la Legión están justificadas. En la sección española de la organización religiosa pululan algunos de los más ricos y poderosos personajes del país. Maciel siempre apuntó muy arriba: de ahí venían las donaciones sabrosas y el glamour. Koplowitz, Oriol, Ruiz-Mateos, las hermanas de Ana Botella, Ángel Acebes, Gustavo Villapalos… Todos pertenecen o han pertenecido al Regnum Christi. Quizá algunos de ellos renieguen ahora.

Ratzinger ha enviado a la Legión un mensaje inequívoco: vuestro amado líder era un delincuente, y la impunidad en la que os habéis movido se acabó. Lo decía un legionario en un blog religioso el 1 de mayo: "Interpretando lo que dice el comunicado: nos han pillado. Se nos cayó el teatrito. Game over".

Pero el futuro presenta más dudas que certezas. El filósofo Paolo Flores D’Arcais se pregunta: "¿Podrá la jerarquía que ha tapado y tolerado durante décadas los crímenes de Maciel limpiar esta orden multimillonaria y hermética? ¿Podrá hacerlo sin herirse a sí misma en el camino?". Y se responde: "La única forma de demostrar que el Papa va de verdad en serio es abrir los archivos y poner a disposición de la justicia civil los delitos e indicios que ha descubierto su investigación".

El proceso de purificación parece inexorable. Pero, en el fondo, suena a misión imposible. Porque, como dice Flores D’Arcais, "no se trata tanto de refundar una orden como de reescribir entera la historia del catolicismo del siglo XX".

Written by Eduardo Aquevedo

9 mayo, 2010 at 3:10

Legión de Cristo admite los abusos sexuales de Maciel…

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La cleropederastia

  • Piden perdón a las personas que denunciaron y no se les supo escuchar
  • El fundador no es ejemplo de una vida cristiana, señala la congregación

Foto

El fundador de los legionarios de Cristo, Marcial Maciel, junto con el papa Juan Pablo II. Tras las revelaciones de los casos de pederastia en 1997, la Congregación de la Doctrina de la Fe emprendió una investigación hasta 2004, un año antes de la muerte de Karol Wojtyla. Foto Notimex

Carolina Gómez Mena

Periódico La Jornada
Sábado 27 de marzo de 2010

Por primera vez, la Legión de Cristo reconoció que su fundador, Marcial Maciel, cometió actos de pederastia contra seminaristas y procreó hijos durante su vida sacerdotal. Aceptó también que desde 2006 hubo certeza moral suficiente de que las acusaciones tenían base. Aseguró que dada la gravedad de las faltas, la congregación no puede mirar su persona (Maciel) como modelo de vida cristiana y sacerdotal.

Casi 13 años después de que salieran a la luz las primeras denuncias sobre abusos sexuales de Maciel, y al cumplirse un año de la orden del Vaticano para realizar una auditoría a la Legión de Cristo, ayer se difundió un texto dirigido a sus integrantes y cercanos, así como a todos aquellos que han sido afectados, heridos o escandalizados por las acciones reprobables de nuestro fundador.

Establece que tras esperar a que las acusaciones fuesen falsas e infundadas, las conclusiones de la investigación difundidas en 2006, a las cuales se llegó con suficiente certeza moral para imponerle sanciones canónicas graves por actos que incluían el abuso sexual a seminaristas menores, hacen admitir a unos profundamente consternados legionarios de Cristo que estos hechos sucedieron.

Tras reiterar su petición de perdón a las víctimas de Marcial Maciel por no haberles creído lo que denunciaban, anticipan que acogeremos con obediencia filial las indicaciones y recomendaciones del papa Benedicto XVI, derivadas de la visita apostólica (auditoría) ordenada por el pontífice.

Queremos pedir perdón a todas las personas que lo acusaron en el pasado y a quienes no se dio crédito o no se supo escuchar, pues en su momento no podíamos imaginarnos estos comportamientos. Si resultase que ha habido alguna colaboración culpable, actuaremos según los principios de la justicia y caridad cristianas responsabilizando de sus hechos a estas personas.

El documento, firmado por Álvaro Corcuera, director general, y 15 consejeros y directores territoriales de países donde la congregación tiene presencia, se emitió en el Vaticano. Admiten que les ha llevado tiempo asimilar los hechos por los cuales fue acusado Maciel Degollado. “Para muchos –sobre todo para las víctimas– este tiempo ha sido demasiado largo y doloroso”.

Justifica su escepticismo sobre la veracidad de los señalamientos contra Maciel, argumentando que aquellos no correspondían a la experiencia que teníamos de su persona y de su obra.

Refieren que en 2006 –Maciel murió dos años después–, la Congregación para la Doctrina de la Fe decidió renunciar a un proceso canónico e invitó al sacerdote a una vida reservada de oración y de penitencia. Posteriormente supimos que había tenido una hija en el contexto de una relación prolongada y estable con una mujer y otras conductas graves. Más adelante aparecieron otras dos personas, hermanos entre sí, que afirman ser hijos suyos, fruto de la relación con otra mujer.

Ayer mismo, fuentes legionarias reconocieron que esta aceptación de sus superiores es tardía. Insistieron empero que reconocer algo así no es fácil, más aún cuando las acusaciones de encubrimiento de pederastia han tocado hasta al papa Benedicto XVI.

La legión anunció nueve acciones que tomará, tras revisar con humildad y sencillez diversos aspectos de nuestra vida institucional, entre ellas: continuar ofreciendo seguridad, sobre todo a menores de edad en nuestras instituciones y actividades, tanto en ambientes como en procedimientos; seguir velando por la aplicación de los controles y procedimientos administrativos a todos los niveles, y seguir buscando la reconciliación y el encuentro con quienes han sufrido, así como hacer la verdad sobre nuestra historia.

Paraguay: Lugo, la iglesia y la hipocresía conservadora…

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A Fernando Lugo, Presidente progresista de Paraguay, le están "apareciendo" hijos de un periodo en que era prelado de la Iglesia hace varios años atrás… ya van uno o dos, podrían incluso ser tres o más. ¿Es sorprendente que un hombre, incluso un sacerdote, tenga varios hijos ya cerca de los 60 años? Obvio que no, con la salvedad de que en la iglesia ello se oculta sistemáticamente, porque por mandatos anacrónicos y contra-natura de la iglesia ni los sacerdotes ni las monjas pueden acercarse al sexo…

Todos sabemos que esta es una orientación fracasada, que incluso provoca desviaciones como las prácticas pedofílicas que han afectado a innumerables sacerdotes de diferente rango, siendo el caso de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo uno de los más conocidos.  Lugo sin embargo, como hombre, no ha cometido faltas de esa naturaleza, y además ha asumido la decisión de reconocer públicamente los hijos que pudieran ser de su autoría.

Sin embargo, el escándalo es mayúsculo en Paraguay e incluso se repercute en la prensa internacional.  ¿Por qué?  Por puro moralismo?  Evidentemente que no. Las razones son eminentemente políticas, porque por fin descubren un flanco hipócrita que puede ser utilizado para debilitar la orientación progresista de su gobierno, quitarle apoyo social y político, y por esa vía frenar o impedir las transformaciones sociales prometidas por Lugo y que tanto preocupan a la oligarquía dominante por siglos en ese país…  Es de esperar que las fuerzas sociales y políticas que lo sostienen no caigan en la trampa implicada en esta operación conservadora…

Eduardo Aquevedo

Legionarios de Cristo en Chile: ¿Dios, dinero, poder y abusos?

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El Cardenal Silva Henríquez (Chile) y los Legionarios de Cristo

(ver texto siguiente a  la entrevista a P. Cerda)

Patricio Cerda, el ex legionario que desnuda lo más turbio de la congregación. Entrevista.

Por Beatriz Michell, La Nación.cl


 

Censuran la correspondencia de sus sacerdotes, mantienen impunes a los agresores sexuales y trabajan sólo con los ricos. Bajo el alero de la Iglesia Católica se encuentran los Legionarios de Cristo, uno de los grupos más conservadores y controvertidos, que incluso se ha ganado la sospecha del Papa Benedicto XVI y el cardenal Medina. En el libro “Legionarios de Cristo en Chile. Dios, dinero y poder”, este ex sacerdote chileno cuenta su experiencia en la Legión.

(ver también “Legionarios de Cristo: poder e influencia en la Educación Superior”…)

A los 19 años dejó a su familia para unirse a la congregación fundada por Marcial Maciel. A los 25 ya había visto cómo un sacerdote abusaba de un niño. Era 1991 y Patricio Cerda se desempeñaba como prefecto de disciplina del seminario menor de Avellaneda, en España. Una noche, llegó un niño a despertarlo para advertirle lo que ocurría en el baño. Entonces vio a Gustavo Ramos, el prefecto general de la escuela, abusando de un alumno. Luego se enteró de que esta era una práctica habitual de Ramos. “Ahí yo tuve la primera crisis vocacional. No entendía cómo podía ocurrir eso. Cuando lo denuncié me dijeron que estuviera tranquilo, que no pasaba nada, que son cosas de Dios”.

-¿Cómo “cosas de Dios”?
-Que Dios permite ciertas cosas a veces para ayudarnos a nosotros. Por lo menos así me lo trataron de explicar a mí y a otro compañero que fue testigo de lo que presenciamos ahí, un español que se llamaba Marcos Hurtado de Mendoza y que sigue siendo legionario.

-¿Antes no había tenido indicios de abusos sexuales?
-No, yo nunca había visto ni percibido nada. A mí me parecía que se vivía una vida religiosa y que los que estaban ahí estaban siguiendo a Dios. Jamás se me pasó por la cabeza que eso podría haber ocurrido. Me resultó bastante chocante. Después de que ocurrió eso yo hablé con el superior de la orden en España, Héctor Guerra, y le dije que yo no quería seguir ahí, que si no me quitaba de ahí yo me iba para mi casa. Entonces me mandaron a Roma.

-¿Y no siguió denunciando?
-La verdad es que no fui consciente de nada, yo seguía la voluntad de Dios manifestada en los superiores, como se nos enseñaba a nosotros. Yo pensé que estaba haciendo todo bien. En Roma conocí a un chico italiano que se llamaba Stefano y una tarde me dijo que Xavier Legorreta, un consagrado de los legionarios, le había hecho tocamientos, le había bajado los pantalones y otras cosas muy chocantes. Yo lo comuniqué inmediatamente a los superiores, como era la norma en la congregación, y me dijeron que no hablara con nadie. El actual segundo de abordo, que es Luis Garza Medina, me llamó por teléfono y me dijo que cómo era posible esto. No me creían.

-Entonces Luis Garza lo emplazó por denunciar los abusos.
-Bueno, me pidió que hablara con el papá del chico [un general del ejército italiano] para que no hicieran nada y que le dijera que Xavier era un secular, que no tenía nada que ver con los legionarios y que lo iban a echar. Como el señor era un buen católico, accedió. Pero el 98 me mandaron a trabajar a España como refundador vocacional y me encontré a Xavier Legorreta todavía trabajando para la Legión. Ahora está en Alemania en una cosa que se llama “Ayuda a la Iglesia necesitada”. Nunca lo apartaron. El 2002 yo decidí dejar la congregación.

-Antes de que usted se fuera de la congregación, ¿se rumoreaba entre los legionarios que había abusos?
-No, dentro de la Legión era muy difícil que se comentara cualquier cosa porque existía una norma, que el Papa Benedicto XVI quitó, que eran los votos privados. La Legión era una especie de CNI en la cual tú tenías que decirle al superior si te enterabas de cualquier cosa, había que informarle todo. Había un control tan grande que nosotros jamás nos enteramos de nada. Cuando el 97 salió todo lo de Maciel nosotros no sabíamos nada. Dentro de la congregación se mantenía todo en secreto, pero yo tuve suerte. Pude tener acceso a internet y por curiosidad un día me puse a investigar y así fue como supe todo lo que se decía de Maciel. Até cabos y di credibilidad a las víctimas.

Como la CNI

Patricio Cerda cuenta que casi no tenía privacidad. Un superior leía su correspondencia y él interpretaba si era bueno o no para su vocación. Por eso, cuando se fue de la Legión había perdido a la mayoría de sus amigos. “Menos a mi madre, que me escribía de cuando en cuando. No teníamos acceso a la radio, ni a la televisión, ni a internet. Yo conozco personas de adentro que nunca se enteraron de que el Vaticano condenó a Maciel. Hay abusos que son tan fuertes como los abusos sexuales: el abuso sicológico, el aislamiento de la familia natural, de todas las cosas, de la sociedad”.

-Por lo que usted cuenta, es como una secta
-Efectivamente, hay una serie de estudiosos que consideran la Legión como una secta dentro de la Iglesia Católica. Las prácticas son totalmente sectarias. Los legionarios dicen que en la Legión sólo se trabaja con los líderes, que es la gente rica. Por ejemplo, John O Reilly en Chile capellán del Colegio Cumbres dice que trabajan con los ricos para ayudar a los pobres, pero eso es mentira. Que digan en qué población pobre trabaja un cura legionario o qué promociones sociales importantes ha hecho la Legión en La Victoria, en la José María Caro o en poblaciones marginales. Los legionarios utilizan a los pobres porque saben que es algo que vende mucho.

-Deme ejemplos
-Yo tengo testimonios escritos de legionarios que trabajan en la zona de Misiones en México. Los superiores los mandan a sacarse fotos con los niños pobres para después mostrárselas a los ricos y sacarles dinero. Ellos viven anclados en los mejores barrios, en las mejores casas y usan los mejores coches. Todo al estilo del fundador. Maciel utilizó el Concorde con la excusa de que tenía que ir rápidamente a Estados Unidos, y en vez de usar un coche pequeño usaba un Mercedes último modelo porque decía que tenía un dolor de espalda. Esas cosas a uno le chocan mucho.

-Ustedes han recibido apoyo de Ratzinger y del cardenal Medina. Asimismo ¿han recibido ataques?
-De personas del Vaticano, no. Solamente de la Legión y gente a favor de la Legión. Tenemos una página web (www.exlcesp.com) que los legionarios han intentado cerrar. Incluso han enviado amenazas con abogados. Nos llegan muchos e-mails insultando y diciendo que somos enemigos de la Iglesia, lo cual es mentira. Yo fui sacerdote, me considero católico y creyente, pero eso no me priva de poder hablar con la libertad que Dios me da. Al fin y al cabo, yo tengo muy claro que todo esto lo hago en conciencia. Yo sé que a los legionarios esto les molesta mucho y a mí me han hecho la vida bastante difícil.

-¿Qué le han hecho?
-Me salí de la Legión y de un día para otro pasé de tener todo a tener nada. Los legionarios tienen una red de contactos muy extensa, por lo que te van cerrando puertas. Por ejemplo, yo escribía a una gente y ellos les escribían diciendo que no me ayudasen porque yo era un disoluto, un vividor, que andaba borracho y no sé qué.

 

01 de Diciembre de 2008

Adelanto de “Legionarios de Cristo en Chile: Dios, dinero y poder”, El Mostrador.cl

La decisión que le pesó para siempre al Cardenal Silva Henríquez

La decisión que le pesó para siempre al Cardenal Silva Henriquez

Más de dos años invirtieron los periodistas Javier Ortega y Andrea Insunza de la Universidad Diego Portales para materializar este libro que, a partir de documentos inéditos y un centenar de testimonios, reconstruye el vertiginoso posicionamiento de esta orden religiosa en el sector más influyente de Chile. Aquí, algunos extractos sobre la oposición de los vicarios para que ingresaran al país, su predilección por el lujo y cómo el Cardenal creyó que podrían contrapesar al Opus Dei. 

Por Felipe Saleh

“El nuevo ejército del Papa”, ese fue el estatus que durante el mandato de Juan Pablo II se ganaron los Legionarios de Cristo, la congregación fundada en 1941, en México, cuando la Iglesia aún era objeto de persecución en ese  país y del que era originario su fundador, el sacerdote Marcial Maciel Degollado.

Inmediatamente el grupo se perfiló como un bastión conservador, preocupado de asociarse especialmente con las clases altas y el poder empresarial. En los 40′ la congregación recibió en España apoyo del franquismo al que debe gran parte de su vertiginoso crecimiento posterior.

Este es uno de los primeros datos consignados en Legionarios de Cristo en Chile. Dios, dinero y poder, de Andrea Insunza y Javier Ortega, periodistas e investigadores de la Universidad Diego Portales. El libro, que supera las 400 páginas, parte contando la historia que rodeó el aterrizaje de los Legionarios en Chile.

En 1980, durante la habitual reunión del entonces cardenal Raúl Silva Henríquez con unas 20 personas que conformaban el Consejo de Vicarios, fue discutido el ingreso de la orden. Los asistentes creyeron que “el cura rojo”, como lo bautizó el régimen de Pinochet, iba a rechazar la entrada de la congregación teniendo en cuenta que en los círculos eclesiásticos se conocía de primera fuente el estilo de la Legión. Pero no fue así. Preocupado por la falta progresiva de sacerdotes y el declive en la cobertura educacional de la Iglesia, Silva Henríquez decidió darles luz verde. Algo que, para los que conocían el carácter del carismático prelado, sería imposible de revertir. Aún así la oposición del resto de los obispos fue potente, según lo narra el libro:

-He recibido a dos sacerdotes legionarios de Cristo. Ellos han solicitado, a nombre de la congregación, mi permiso para instalarse en el país. Y he resuelto autorizar su ingreso.

La idea es recibida con sorpresa y oposición. Uno a uno los miembros del Consejo de Vicarios intentan convencer a Silva Henríquez de dar pie atrás.

-Cardenal, perdóneme, pero usted sabe que a ellos les dicen los “Millonarios de Cristo”. ¡Sólo se dedicarán a atender a los ricos!-, reclama uno.

El encargado de la Pastoral Obrera, Alfonso Baeza; el Vicario de la Zona Oriente, Cristián Precht, y otros influyentes sacerdotes, como el Obispo Auxiliar de Santiago, Jorge Hourton, comparten esa postura. Quien manifiesta una opinión discrepante es el Vicario para la Educación, Víctor Gambino.

En una cruzada solitaria, Gambino -miembro de la orden de los Salesianos, la misma del cardenal- argumenta que los Legionarios de Cristo podrían ayudar a resolver la crisis que enfrentan varios de los establecimientos educacionales dependientes del Arzobispado, que no cuentan con suficientes sacerdotes y religiosos para asegurar su continuidad.

Los vicarios han escuchado varias veces las quejas del cardenal por la falta de sacerdotes. Y aunque saben de esto, insisten.

-Ellos no solucionarán el problema, cardenal. Usted verá cómo pronto los tendremos en el barrio alto-, alega uno de los presentes.

-Sé muy bien la fama que tiene la Legión… -retruca el cardenal, pero, como en otras ocasiones, es notorio que no dará pie atrás.

-Al menos oblíguelos a hacerse cargo del Zambrano-, propone otro de los presentes. La moción despierta apoyo. El sacerdote alude al Instituto Zambrano, un colegio administrado por el Arzobispado de Santiago, emplazado en Estación Central, que originalmente estuvo a cargo de la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, y que en los ‘80 educa a niños y jóvenes de clase media baja.

Al cardenal le parece una sugerencia atendible. En los días posteriores vuelve a tratar el tema con otro sacerdote, Jorge Medina, en su casa de Simón Bolívar. Medina, al igual que Gambino, emite una opinión favorable. “En ese tiempo, no sé por qué motivo, yo estaba bastante cerca del cardenal Silva Henríquez. Recuerdo que yo estaba en el despacho del cardenal y él me preguntó. Yo le di una opinión favorable, y recuerdo que le fascinó la idea del Zambrano”, recuerda Medina.

De este modo, Silva Henríquez abre formalmente las puertas para el ingreso de los Legionarios de Cristo a Chile. Desde entonces, y en tan sólo tres décadas, el grupo experimenta un explosivo crecimiento, penetrando la elite chilena gracias al selectivo proselitismo que desplegarán tanto sus sacerdotes como los miembros del Regnum Christi, el paraguas que agrupa también a los integrantes laicos del movimiento, mucho más numeroso que el brazo eclesial de la Legión y que resultará esencial para su expansión.

Aunque silencioso, el crecimiento de los Legionarios de Cristo en Chile estará marcado de hitos relevantes en los que, aparte de las críticas y los enemigos, habrán ganado influencia y aliados muy poderosos.

Los sacerdotes de Pierre Cardin

El rechazo que generaban los Legionarios de Cristo entre los obispos chilenos venía de la experiencia que un grupo de profesores chilenos tuvieron en México, a mediados de los 70′, donde fueron reclutados por la orden para trabajar en los colegios y la universidad que tenían en su país de origen.

Poco a poco los chilenos van reparando en detalles propios del estilo de vida de los estudiantes que acuden a los establecimientos de la Legión.

-¿Quién tiene un jet privado aquí?-, pregunta en una ocasión un profesor. La mitad de los alumnos levanta la mano.

A varios de los invitados les llama la atención la elegancia de los sacerdotes, que visten ternos o trajes oscuros de marca Pierre Cardin, un lujo por ese entonces, y que a diferencia de los religiosos chilenos, se relacionan muy naturalmente con aspectos más mundanos de la vida social mexicana.

El choque cultural es fuerte. En el Instituto Cumbres, a mediados de la década del ’70, todavía se utilizan métodos como el “azote” para reprender a los alumnos, incluso con el consentimiento de los padres. Además, los sacerdotes fomentan el secretismo, para que los estudiantes concurran a actividades del Regnum Christi, sin revelárselas a sus padres, de modo de generar mayor mística y compromiso con el brazo laico del movimiento. Esta práctica está ligada a la experiencia de la Iglesia Católica mexicana en la primera mitad del siglo XX, cuando fue perseguida. Algo que influirá especialmente en el carisma que Maciel infunde a la Legión.

Cuando lleva sólo tres meses en ese país, uno de los chilenos decide renunciar. Es el primero. No comparte el método de enseñanza, ni el modus operandi de los legionarios: cada vez que presenta un proyecto en su rol de asesor del Cumbres, un superior -que permanece en el anonimato- adopta una decisión que le es comunicada por otro sacerdote, de modo que no puede debatir ni defender sus planteamientos.

-Tenga paciencia, profesor. Esto va a cambiar, para eso los trajimos-, le prometen.

Un año más tarde, las condiciones son las mismas. Esta vez, su renuncia es indeclinable.

Desde entonces, el profesor sostiene tres encuentros en los que relata su experiencia a sacerdotes o autoridades eclesiásticas. El primero es con un miembro de la Compañía de Jesús, en México. “No haga nada en contra de ellos… Usted no tiene una congregación detrás que lo apoye”, le recomienda el sacerdote.

El segundo ocurre un par de años después, en Chile. El profesor visita al sacerdote Jorge Hourton, en la oficina de este último en Recoleta, donde se desempeña como Vicario de la Zona Norte de Santiago. Es 1978 y Hourton es el primer integrante de la Conferencia Episcopal chilena en tener noticias de primera mano sobre la congregación fundada por Maciel. Dos años después, en 1980, Hourton integrará, en su calidad de obispo auxiliar de Santiago, el Consejo de Vicarios que se opondrá infructuosamente a la llegada de la Legión a Chile.

Precisamente en 1980 se concreta el tercer revelador encuentro, esta vez con Raúl Silva Henríquez, quien vuelve a representar sus preocupaciones. Tras enterarse de la petición de los Legionarios de Cristo para instalarse en el país, un sacerdote jesuita cercano al prelado, se contacta con el profesor, quien ha retomado su labor docente en Santiago, para invitarlo a una reunión con el cardenal.

La conversación se realiza a puertas cerradas en Simón Bolívar. Allí el docente relata otra vez su experiencia en México. Entonces interviene el jesuita:

-Don Raúl, no haga tal de traerlos a Chile. No son un grupo que esté en la línea de la Iglesia chilena, no defienden el Concilio Vaticano II. ¡Son el momiaje mismo, cardenal!

-No, no, no creo. A mí me han dicho que hacen buenas obras.

-Oiga, padre -insiste el docente-, no deje entrar a estos tipos.

-Lo que ocurre es que estamos necesitados de sacerdotes. ¡Estamos atravesando una crisis de vocaciones!-, argumenta el cardenal. Y ante la insistencia, endurece sus palabras, aludiendo a cómo la Compañía de Jesús descuidó en los años anteriores sus vínculos con la elite chilena.

-¿Qué quieren? Ustedes son los que han dejado de lado a la clase alta. Yo soy pastor de todo Chile, y si ellos vienen a trabajar con las clases altas, bienvenido sea.

La elite santiaguina se identifica, entonces, con dos grupos religiosos. Uno es el Movimiento Apostólico de Schoenstatt, fundado en Alemania en 1941 por el padre José Kentenich, quien crea personalmente el movimiento en Chile en 1949. Exactamente diez años después se instala en el país el segundo grupo, el Opus Dei, formado en España, en 1928, por Josemaría Escrivá de Balaguer.

Algunos sacerdotes que conversan en privado con Silva Henríquez sobre la llegada de los Legionarios a Chile, afirman que el cardenal autoriza el ingreso de la congregación justamente para contrapesar a este último grupo.

“No me hable de eso por favor”

En casi 30 años funcionando, los Legionarios han conseguido plenamente el objetivo que los trajo a Chile. Distante por cierto de las esperanzas que tenía Silva Henríquez. Sus colegios educan a cerca de 10 mil alumnos provenientes del sector social más influyente. El año pasado además tomaron el control de la Universidad Finis Terrae.

En enero de 2008 murió el fundador Marcial Maciel, retirado a su pueblo natal luego que un año antes el Vaticano lo sancionara al descubrirse su oscuro y largo historial de abusos sexuales. Mucho antes, en 1986, el cardenal Raúl Silva Henríquez ya estaba arrepentido de haberlos dejado entrar:

En junio 1983, el cardenal Raúl Silva Henríquez presenta su renuncia al cargo de Arzobispo de Santiago ante el Papa Juan Pablo II, meses antes de cumplir 75 años de edad. En su reemplazo es designado el obispo de La Serena, Juan Francisco Fresno -con un perfil más moderado que su antecesor-, quien en 1985 es designado cardenal.

Tres años después de la dimisión de Silva Henríquez, en 1986, los Legionarios de Cristo fundan en Santiago su primer colegio: el Cumbres. Se trata todavía de un establecimiento pequeño, ubicado en Manquehue 146, en Las Condes, pleno barrio alto. El objetivo declarado de la Legión es conquistar a la elite de Santiago, por lo que concentran en este establecimiento los recursos captados entre sus “bienhechores”. El Instituto Zambrano, en cambio, permanece en las mismas instalaciones de Estación Central, pertenecientes al Arzobispado, sin que la congregación destine más fondos que los estrictamente necesarios. Lo que sí hará la orden, desde 1989, será inaugurar los colegios Mano Amiga, destinados a niños pobres, y que tres décadas después representarán el 25% de su red educacional escolar.

El Instituto Zambrano, en todo caso, se mantendrá siempre en un segundo plano. En los ’80, varios sacerdotes legionarios apenas visitarán el establecimiento y, en cambio, ofrecerán sus servicios como guías espirituales en colegios de mujeres y hombres del sector oriente de la capital, como el Villa María Academy, De La Salle, The Grange, y Apoquindo.

Enterado de esto, un sacerdote jesuita visita al cardenal Silva Henríquez, en su residencia particular. Toca el tema, y alude a los nuevos pasos de la Legión para ganarse a la elite chilena.

-¿Oiga, cardenal, y en qué minuto se le ocurrió a usted dejar entrar a los legionarios?-, le pregunta.

Silva Henríquez levanta su mano derecha, la mueve de un lado a otro, cierra un poco los ojos y hace un gesto de reprobación, como barriendo el aire.

-No me hable de eso, por favor, no me hable de eso-, responde.

EL LIBRO
El libroTítulo: Legionarios de Cristo en Chile. Dios, dinero y poder.

Autores: Andrea Insunza y Javier Ortega, periodistas investigadores de la Universidad Diego Portales.

Editores: Escuela de Periodismo UDP y Editorial La Copa Rota.

El libro, que en más de 400 páginas recoge más de 100 testimonios y documentos inéditos, se lanzó el jueves recién pasado en la UDP.

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