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“Marcial Maciel. Historia de un criminal”: nuevo Libro sobre fundador de Legionarios de Cristo…

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Lo conocí en Tijuana; él tenía 56 años y yo 19, relata la esposa mexicana de Maciel

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En imagen de archivo, el fundador de los Legionarios de Cristo con el papa Juan Pablo II

Carmen Aristegui

Periódico La Jornada
Domingo 28 de noviembre de 2010, p. 12

Presentan libro sobre el pederasta

Este domingo, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, será presentado el nuevo libro de Carmen Aristegui: Marcial Maciel. Historia de un criminal. En 296 páginas, documenta la trayectoria oscura del fundador de los Legionarios de Cristo. Con autorización de la editorial Random House Mondadori, que publica este volumen bajo su sello Grijalbo, presentamos, a manera de adelanto, el capítulo 13, de un total de 17, donde la familia González Lara rinde testimonio sobre los abusos de los que fueron víctimas por parte de Marcial Maciel.

FotoUstedes son la familia que construyó Marcial Maciel en México. Hoy han decidido compartir su historia con la sociedad mexicana; tienen sus razones para hacerlo. Una fundamental es que se conozca la verdad. Blanca, ¿cómo conociste a Marcial Maciel? Lo conocí en Tijuana. Es una historia muy larga; siempre te bajan la luna, el sol, las estrellas. Todo. Él tenía 56 años y yo diecinueve. Me dijo que era viudo y que andaba buscando una muchacha para casarse, que quería formar su familia. Lo conocí, no sé si desgraciadamente o afortunadamente. Ya no sé ni cómo decirlo. Pero así surgió todo.

Tú eras una joven de 19 años que acababa de separarse de su pareja; tenías un bebé muy chiquito, Omar, que después él adopta y lo reconoce como parte de esta familia. Así es. No hubo boda, él nunca se quiso casar. Yo era muy inocente, era una niña de 19 años y realmente no tenía la suficiente madurez. Sí adoptó a mi hijo Omar, que es de mi primer matrimonio que había tenido en Sinaloa. Y seguimos adelante y todo. Nunca nos casamos pero vivimos casi 30 años unidos. Por los viajes que él hacía, a veces estábamos juntos; a veces, por su trabajo, estaba fuera del país.

Según él, ¿en qué trabajaba? Siempre mantuvo lo de la Shell Internacional. ¡Puras mentiras! Luego decía que era detective privado, que era de la CIA. Total que puras mentiras; así me llevó todo el tiempo y yo ¡le creí toda la vida! Realmente yo no sabía con quién vivía. Pero pues la verdad llegó.

¿Cómo explicaba el hecho de que él se presentaba como Rivas y tus hijos son González? Decía que se llamaba José Rivas. Cuando llegó el momento en que se tenían que registrar, cuando nació Raúl, me dijo: Voy a buscar un acta de nacimiento que tengo por ahí; voy a buscar bien los apellidos de mi papá. Entonces ya no hubo de otra y me dijo que sus apellidos eran González y Rodríguez. Y el Rivas quedó atrás.

¿Fueron 30 años? Veinticinco. Él venía y se estaba un mes, dos meses; a veces nos íbamos de vacaciones. Iba y venía constantemente, y todos los días, tres, cuatro veces al día, me hablaba por teléfono. Nos escribíamos muchas cartas; me mandaba muchas tarjetas postales. Siempre hubo mucha comunicación.

¿Y cuándo te diste cuenta? En 1997, cuando salió la revista Contenido.

¿Tú viste Contenido, con la portada de Maciel? Sí, fue donde yo me di cuenta y hubo mucha confusión en mí porque realmente yo no sabía ni con quién vivía, y de hecho él estaba en Nueva York cuando salió esta revista. Yo iba a caminar, a hacer mis ejercicios y vi la revista en el puesto del periódico. Me quedé sorprendida. En la noche él me llamó por teléfono y le dije: “¿Qué pasa? Aquí hay una revista así y así, es Contenido, y sales tú. Y dicen estas cosas. Te acusan de abusos sexuales, de muchísimas barbaridades”. No, no, pero cómo puede ser. Él lo negó. Y dijo: Ahorita voy para allá, tomo el primer vuelo que encuentre y voy para México. Fue cuando yo me enteré de la verdadera historia, de su otra cara.

Raúl, tu madre vio la revista y dice: Ese es mi marido. ¿Qué hace ahí? Lo enfrenta. ¿Qué pasó contigo? En esa ocasión nos percatamos de la revista, habla mi papá y mi mamá le expresa: Saliste en una revista, regresa de Nueva York, y él me dice: Raúl, te voy a mandar dinero en un sobre con el señor Antonio para que vayas a todos los puestos de revistas de Cuernavaca y las compres. Y así fue; llegó el señor Antonio con un sobre de dinero, rento un taxi, compro todas las revistas. Las que pude, porque las personas me decían: Oye, ¿por qué quieres tantas? Envía al señor Antonio con maletas, se le llenó con las revistas y se las lleva.

¿Hubo algún tipo de confrontación, de reclamo, de pregunta de ti a tu padre? Jamás.

¿Por qué? Mira, era una persona… en primer lugar, mayor; era nuestro padre, nuestra figura paterna. Le teníamos un gran afecto; reconocemos: Es nuestro papá; como adolescente, como niño, lo ves en lo alto, como cualquier niño, y nunca cuestionamos nada. Ahora caemos en la cuenta de por qué le decían padre. Cuando estábamos en lugares públicos teníamos la indicación de retirarnos cuando llegaran personas a saludarlo.

Escuchábamos que le decían: Hola, padre. Pero mi mamá nos decía: Ha de ser padre de muchos hijos. Era un cuestionamiento que nos hacíamos, y en ese momento nos dimos cuenta.

Omar, ¿cómo viviste ese momento? En ese momento lo veíamos como una figura paterna, como nuestro ídolo, como nuestro patriarca en la familia. Nosotros nunca nos íbamos a imaginar que él fuese así. Lo quisimos mucho; él sabía cómo manejar los asuntos. Tenía una gran facilidad para expresarse, para inducir a las personas, para lavar el coco. Él siempre era muy afectuoso con todo el mundo. Me acuerdo que cuando llegaba a la casa, los vecinos le decían: Oiga, usted debe ser un santo.

Y siempre nos decía a nosotros que hiciéramos el bien. No mientas, ten una novia hasta los 25 años, no fumes, no tomes. A mí me mandó a Denver en 1997; en ese momento fue cuando surgió lo de la revista Contenido. Yo le digo: Oye, papá, a mí me interesaría ser sacerdote, ser padre. Y me dice: ¿De cuántos hijos? Y entonces le dice mi mamá: ¿Pero de cuántos hijos tú eres padre? Él se empezó a reír; una risita burloncita.

¿Cómo recuerdas esta escena, Blanca? Estábamos en la hora de la comida. Le dice a Omar: Conque quieres ser sacerdote, y se ríe. Pero de pura burla. ¿De cuántos hijos quieres ser padre, Omar? ¿Pues de cuántos hijos eres padre tú?, le contesté yo a él. No le gustó que yo saliera a defender a Omar. Y dijo: Bueno, ya, vamos a seguir comiendo; no hay que amargarnos el momento.

Christian, eres el hijo menor. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando oyes todo esto de tu padre? Es muy confuso; la verdad realmente no sabía quién era. Toda la vida viví con mentiras hasta que me di cuenta de quién era mi padre en realidad.

Dejaste de verlo en una edad temprana. Sí, como a los seis años.

¿Cuando ustedes se separaron finalmente? Más o menos. Él tendría unos ocho años cuando nos separamos.

Y a partir de entonces ya no lo volviste a ver.

–Ya no lo volví a ver.

–Raúl y Omar, ustedes afirman que su padre abusó de ustedes. Me han dicho que se lo han contado a los legionarios. Esta historia ya la saben el obispo Ricardo Watty Urquidi, el padre [Rodolfo] Mayagoitia, director territorial, y Carlos Skertchly, el supuesto procurador de los Legionarios de Cristo ante la Santa Sede.

¿Por qué supuesto? Ricardo Watty Urquidi me comenta que Álvaro Corcuera no me puede recibir en enero pero que envía al subprocurador de los Legionarios de Cristo ante la Santa Sede. Y cuál fue la sorpresa, que no era ningún procurador, sino un padre que tuvo un cargo en una escuela de Brasil; y, bueno, no sabemos si engañaron al obispo Watty.

¿Todos ellos han escuchado tus narraciones y las de Omar? No, nada más las mías, pero yo les he hecho mención de los abusos a mi hermano.

¿Qué sucedió? A Mayagoitia solamente le comenté que había abusos, que había cosas muy fuertes; que si estaba preparado para escuchar. Le dije que habíamos sido abusados durante ocho años mi hermano Omar y yo. Mi primer abuso sucedió cuando yo tenía siete años de edad, en Colombia. Yo estaba acostado con él, como cualquier niño con su padre; baja mi calzoncillo e intenta violarme. Por instinto humano reacciono y me muevo. Se da cuenta y no me fuerza. Ese fue el primer abuso y de ahí ya empezaron todos los demás. Hacía que lo masturbáramos, que le sacáramos fotos masturbándolo; él se quedaba con las fotografías, se hacía el dormido y nos decía que su tío le hacía lo mismo; que ensayáramos con él.

¿Y tú, Omar? Mi primer abuso fue cuando fuimos a Madrid, en el Holiday Inn, me acuerdo. Se hacía el dormido y empezamos a masturbarlo; siempre nos decía que a él le dolía mucho la pierna, que al menos uno de los dos durmiéramos siempre con él. Caliéntenme la pierna porque me duele mucho. Y entonces… bueno, éramos niños, sin malicia, y él era nuestro padre.

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Lo quisimos mucho, pero creo que esto no se vale; definitivamente no tiene explicación alguna lo que hemos vivido, y no únicamente nosotros.

Blanca, ¿nunca te diste cuenta de nada? Yo no me di cuenta porque, como te decía, yo no sabía ni con quién vivía. Nunca sospeché; ni por acá me pasó que este tipo fuera así o sus mañas. Igual, como dicen ellos, ¡uf!, yo lo idolatraba, ¡lo adoraba! De hecho un día le dije: Tú eres como un dios para mí.

A ver, si nomás hay un dios en el mundo cómo voy a decirle a un señor que también es como un dios para mí. Yo lo quería muchísimo, ¡muchísimo! ¡Estaba ciega! Totalmente. Hasta que me di cuenta, en 1997, cuando vi la revista Contenido. Y no estaba segura de lo que pasaba, porque él todavía me decía:

No, ya sabes cómo es la gente, ya no hallan qué hacer; lo que pasa es que me quieren sacar del Vaticano. Pídele a la Virgen de Guadalupe por el Papa que va a entrar ahora, para que no me saque. ¡Y yo todavía pidiéndole a la Virgen!

¿Cuánto tiempo mantuvieron su relación después de que viste la portada de Contenido? Yo les creí a mis hijos en 1999, que habían sufrido un abuso sexual por parte de su padre.

¿Raúl, en 1999 se lo contaste a tu mamá? Sí; yo cursaba el tercer grado de preparatoria y me empecé a sentir muy mal; tenía una sensación muy rara, de terror. Yo no sabía ni qué me estaba pasando. Rompí con mi novia y dije: Ahora sí no sé qué me pasa. Le comenté a mi papá: Me siento muy mal.

¿Emocionalmente te sentías mal? Estaba muy confundido. Llegué a pensar que algo pasaba en mi sexualidad. Experimentaba una sensación muy rara, que no se la deseo a nadie. Le dije a mi papá: Voy a ver a una psicóloga en Cuernavaca, porque ya no aguanto. Me dice: No, si vas a ver un psicólogo te pueden destrozar la vida. Yo te voy a mandar con un psiquiatra en Madrid. Entonces me manda con el doctor Francisco López Ibor a una clínica muy prestigiosa en Madrid. En ese tiempo yo me quedaba por tiempos en casa de Norma y luego en un hotel.

Norma Hilda Bolaños es la otra mujer de Marcial Maciel. Así es. Ella estaba en Madrid. Y ustedes tenían relación familiar, por lo que veo. Sí, desde niños viajábamos con Norma, Omar y yo solos. Nos dijo: Les presento a su tía Norma. De niño eso nunca lo cuestionas. Entonces voy a Madrid a tratamiento con el doctor Francisco López Ibor. Si me permites, voy a mostrarte una carta. Éste es el diagnóstico del doctor; esta carta es muy interesante porque yo acudo con él por primera vez en 1999, y cuando me llega el diagnóstico, cinco años después, me comentan que yo tenía… Si me permites la voy a leer: Paciente de 19 años de edad que acude por primera vez a esta clínica el día 1° de julio de 1999. Presentaba desde dos meses atrás sintomatología delirante con ideas de referencia; presentaba rasgos acusados previos de tipo obsesivo, humor subdepresivo. Desde el año 1994 siguió tratamiento ambulatorio a base de neurolépticos, Olanzapina, Risperidona, ansiolítico, Pinazepam y ocasionalmente Sertralina. Experimentó notoria mejoría.

¿Durante cuánto tiempo tomaste esas sustancias? Como año y medio. Cuando llego a esta clínica, el doctor me dice: Te vamos a atender muy bien y más si vienes recomendado por el padre.

¿Y qué pasó, Blanca, con tu hijo Raúl? Mi hijo siempre estaba acostado, dormido, tomando ese medicamento que le había recetado el doctor. No se podía voltear, ni se podía levantar; estaba dopado totalmente. No podía hablar, siempre estaba echando saliva por un lado, quejándose. Pasaron como dos días y yo lo tenía que llevar al baño. Digo: No, esto no es normal. ¿Cómo voy a tener a este muchacho así? Habla el señor este, su papá, y le comento: Mi hijo está así, ¿qué hago? ¿Lo llevo a un médico o qué? Él me dijo: No, no, no, sigue dándole el medicamento, lo va a componer; eso lo relaja. No pasa nada.

Por supuesto que Maciel no quería que su hijo tuviera un tratamiento psicológico en el que hablara. Yo creo que este señor lo quería tener atontado. Así lo voy a volver loco; va a haber un momento en que este muchacho no pueda hablar.

¿Ustedes confrontaron a su padre, Omar? No, por lo regular era su facilidad de palabra… dulce, amable. Yo estaba por cumplir 21 años. Vamos a Nueva York y nos presenta al hermano de Norma; se llama Luis y me dice que si me gustaría ir a Denver a trabajar. Podemos imaginarnos el porqué. Cuando en ese entonces mi hermano le comenta a mi mamá de los abusos sexuales, creo que ahí él nos está desvinculando como familia, separándonos.

A ti, Omar, te manda a Denver, y a ti, Raúl, con un psiquiatra y te dopa. ¿Y tú Blanca? ¿Qué te puedo decir? Llegué a pensar en ponerle una demanda, pedir ayuda, defender a estos muchachos, porque realmente es algo tan duro que… ellos crecen con el corazón vacío, lleno de traumas y problemas psicológicos. Todo el tiempo fui mamá y papá para ellos. Entonces gracias a Dios toda esta situación me ha dado la fortaleza de irlos sacando adelante.

Christian, debe ser muy duro oír a tus hermanos narrar lo que acabamos de escuchar. No tenemos noticia de que tu padre haya abusado de ti. No, no. Gracias a Dios. Aunque fuera del aire, Blanca, dijiste: Me lo pidió prestado. ¿En algún punto te dijo: Préstame a Christian? Me dijo: Nena, a ver si cuando Christian tenga unos ocho añitos me lo prestas para que me lo lleve a Irlanda, para que también se prepare como Raúl. Y yo le contesté: Sí, no te preocupes, te lo voy a prestar, con todo lo que le hiciste a mis hijos. ¿Todavía quieres que te preste a Christian? ¿Qué les hice? Tú sabes qué les hiciste, ¿cómo crees que te voy a dar a mi hijo? A Raúl se lo llevó a Irlanda sin mi consentimiento.

¿Cómo fue eso? Fueron a España Omar y él, con su papá, y de regreso me mandó nada más a Omar; me habló por teléfono y me dijo: ¿Qué crees, nenita, fíjate que mandé a Raúl a Irlanda con una familia; va a estar muy bien, no te preocupes, se va a preparar ahí para que sepa muy bien el inglés para su futuro, cosas así. Me quedé sorprendida otra vez, porque dije: ¿Cómo, por qué se lleva al niño? ¿Y cuánto tiempo se fue a Irlanda? Dos años. ¿Un día te dijo: Me lo llevo y regresó al niño dos años después? No me dijo sino cuando ya lo había mandado. Me mandó a Omar solo para México y de ahí se llevó a Raúl a Irlanda. Tienen cartas, postales, tarjetas navideñas que les enviaba su padre. Está, por ejemplo, esta carta, en la que hace mención de lo que habíamos platicado, donde se espanta cuando le digo que voy a un sicólogo: Querido hijo: me dijo tu mamá que gracias a Dios y a la santísima Virgen tú ya estabas y te sentías bien; no te imaginas la alegría que me da. También me dijo que te recomendaron un psicólogo de Cuernavaca. Mira, Raúl, yo te recomiendo que no vayas con esos psicólogos porque pueden arruinar tu mente para toda la vida y hacer que no puedas vivir sin estar tomando pastillas. Se me hace muy raro que no encuentres a la doctora que recomienda el doctor López Ibor, que es el que te conoce y sabe bien tu situación. Además, recuerda que esa doctora trabajó 10 años en Madrid con López Ibor. Yo ya he hablado con esa doctora y te he recomendado.

¿Supieron qué contenían esas pastillas que tomaba Raúl por prescripción del psiquiatra recomendado por Maciel? Bueno, yo investigué más o menos para qué tipo de personas eran prescritas. Eran para personas que tenían esquizofrenia, que eran muy hiperactivas, que no podían dormir. Cuando éramos adolescentes él nos daba unas pastillas rojas, Darvoset de 100 miligramos; nos daba la mitad de esa pastilla cuando nos dolía la cabeza. Es un derivado de la morfina.

Blanca, a lo largo de esos años, ¿tuviste algún indicio de que él consumiera y que diera a tus hijos algún tipo de sustancias? ¡Nunca en la vida! Lo único que sé es que él traía siempre un maletín como de médico; sacaba un montón de pastillas después de los alimentos, o antes, y decía que eran vitaminas. Pero nunca supe qué tomaba, menos qué les diera a mis hijos.

Los Legionarios de Cristo, una empresa transnacional…

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El modelo empresarial de los legionarios de Cristo

Bernardo Barranco V.

LEGIONARIOS4 La semana pasada escuchamos las inquietantes revelaciones de Luis Garza Medina, vicario general de los legionarios, presentadas por Carmen Aristegui en MVS, que ponen al descubierto diversas anomalías. Destaco sólo dos. Primero lo que todos ya sabíamos: Marcial Maciel no actuó solo, pues contó con la complacencia y complicidad sistémica de su estructura religiosa, además, pone en evidencia que la cúpula directiva de la congregación ha venido mintiendo sistemáticamente, no sólo a la sociedad, sino a los propios integrantes de la legión. La segunda es de sobra grave: desorden en el manejo de los recursos económicos que permite, entre otras cosas, el abuso y discrecionalidad con que Maciel utilizaba los dineros.

Sin embargo, el asunto no queda ahí, Garza Medina reconoce que hasta 2006 la contabilidad y el manejo financiero de los legionarios no estaba consolidado. En una ambigua respuesta, el propio Garza Medina intenta matizar las categóricas grabaciones, aduciendo que ninguno de los superiores actuales tenía constancia de los comportamientos ahora conocidos del fundador de la congregación; el sutil matiz entre saber y tener constancia de la conducta aberrante del fundador abona a la opacidad con que se ha manejado la cúpula legionaria frente a las contundentes revelaciones. Aquí dejamos por ahora el asunto.

La delicada falta de control en el ámbito financiero es un tema que se empieza a asomar y que seguramente develará acciones graves. El modelo se está agrietando, ya algunos legionarios y ex legionarios empiezan a descubrir secretos y prácticas subterráneas. Si Maciel carecía de todo principio ético con un comportamiento patológico múltiple, no sólo en el terrero sexual, mentía sistemáticamente, fue un agente corrupto y corruptor, con dobles personalidades y diversas identidades falsas, pues existen sospechas fundadas para suponer manejos turbios en el ámbito financiero que tanto le atraía y que era uno de sus ejes centrales de actuación. Ahora entendemos el perfil del arzobispo y actual delegado pontifical, designado por Benedicto XVI, Velasio de Paolis, para poner orden en la legión. Además de ser un experto de derecho canónico y de toda la normatividad eclesiástica, es ni más ni menos que el auditor de la Santa Sede. Ahora entendemos por qué al hacerse cargo de los legionarios no dejará su actual cargo como presidente de la Prefectura para los Asuntos Económicos del Vaticano, porque utilizará dicha infraestructura para adentrarse y comprender origen, destino y aplicación de los dineros de la legión. Tarea nada sencilla, la estructura es laberíntica y compleja, pues abarca varias decenas de fundaciones, obras de caridad, iniciativas sociales, como Mano Amiga, Un Kilo de Ayuda, Teletón; redes sociales como Gente Nueva, escuelas técnicas, colegios, seminarios, universidades, etcétera. Además de la enorme infraestructura mobiliaria y de acciones; todo esto desagregado en diversos países como Estados Unidos, Irlanda, Italia, España, Chile, Brasil, Argentina y, por supuesto, en México. De Paolis tendrá todo un reto para desentrañar y transparentar los recursos legionarios que ya se han convertido en leyenda negra contemporánea. Unos hablan de cuentas en paraísos fiscales, nexos poco sanos con grupos económicos de Monterrey; otros especulan en montos, que ascienden entre 25 mil millones de euros y otros calculan más de 40 mil millones.

Sin duda, el tema de los manejos de los dineros legionarios será un expediente candente cargado de sorpresas. Hasta cierto punto, son comprensibles las negaciones y deslindes recién nombrado secretario de Economía, Bruno Ferrari, de sus vínculos con los legionarios. Mientras organizaciones de feministas y de derechos humanos de Monterrey e investigaciones periodísticas, como la elaborada por Proceso, lo señalan no sólo como entusiasta colaborador, sino como enlace operativo entre Maciel y sectores empresariales regiomontanos, Ferrari se empeña en maquillar hasta las motivaciones de su maestría en derecho canónico en Roma. En la entrevista con Aristegui, sus respuestas fueron ambiguas. Habló con la textura educada de Garza Medina, como si fueran de la misma familia. Aquí el presidente de la República, Felipe Calderón, fue insensible e irresponsable al colocar en la secretaría a Ferrari en un contexto tan delicado, al vincularse a un personaje tan desprestigiado como Maciel y estar expuesto a escándalos que pueden revertir sus iniciativas.

El asunto del dinero toca la esencia del modelo religioso de los legionarios. Usted se preguntará si el carisma de la legión es ¿el educativo, o el de las obras caritativas, incentivar vocaciones o la evangelización de las clases altas? No, el modelo de los legionarios es la procuración y movilización de recursos de las católicas elites económicas y políticas de los países donde están. A través de sus colegios y obras sociales hace estudios de prospectos. Sus jóvenes sacerdotes se acercan a las familias hasta casi hacerse parte de ellas. Elegir, pedir y agradecer, reza el método contundente que Maciel pregonaba. El problema de fondo es romper la articulación estructural entre la perversión sexual de una parte del clero y la perversión económica y política que compromete a la Iglesia a los grandes poderes fácticos de la sociedad. Lo que está de fondo, pues, es qué tan evangélico es el modelo de los legionarios que ofrecen a los ricos y poderosos la total salvación sin cuestionar la forma de acumulación de riquezas ni los valores éticos de cómo muchos políticos acceden al poder. La existencia de la Iglesia está en riesgo si se sujeta un sistema de poder sacralizado y clerical. El tema de los legionarios apenas asoma e irá mucho más allá de la Iglesia, tocará fibras y redes sociales de las elites de México y de muchos países.

La Jornada.com

Written by Eduardo Aquevedo

22 julio, 2010 at 1:19

Legionarios de Cristo: entre la crisis y la “resistencia”…

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La orfandad de los Legionarios de Cristo

Por Pamela Gutiérrez y Mariela Vallejos / LND

La orfandad de los Legionarios de Cristo

Una congregación que basaba su quehacer en el carisma de su creador, ¿podría sobrevivir sin él? ¿Qué responsabilidad le cabe a la jerarquía de una organización que ocultó por años estos delitos? LND trató de responder esta inquietud con analistas que intentan ver si los Legionarios de Cristo tienen futuro después de la revelación de la doble vida de Marcial Maciel, marcada por los abusos sexuales e hijos ocultos y violentados.

Domingo 11 de abril de 2010 | | LND Reportajes

“Tenemos la convicción de que la Legión es obra de Dios y que ha tenido una historia especial. Tenemos la esperanza de que, con las indicaciones del Vaticano, hoy y siempre, El Señor irá mostrando el camino. Le veo una larga vida a la congregación, pese a que los instrumentos, como el fundador u otras personas, no hayan sido siempre fieles”, responde John O’Reilly, la cara visible de los Legionarios de Cristo en Chile, cuando le consultamos sobre el futuro de la congregación.

Como él, los integrantes de esta institución, repartida en 22 países, están a la espera de los resultados de la investigación que realiza el Vaticano sobre la escandalosa doble vida que llevaba su fundador, Marcial Maciel. Según anunció el subdirector de la sala de prensa del Vaticano, Ciro Benedetti, el texto será entregado a la Secretaría de Estado a fines de este mes. En su realización están participando cinco obispos, entre ellos la cabeza de la diócesis de Concepción, monseñor Ricardo Ezzati.

El pasado 26 de marzo, la congregación envió un comunicado que terminó por hacer pedazos la imagen del fundador, quien ya no es “un modelo de vida cristiana”. La misma congregación finalmente reconoció que Marcial Maciel, fallecido a principios del 2008, había abusado de seminaristas y que había tenido al menos tres hijos con dos mujeres distintas, de los cuales también abusó. Otro dato no menor: la congregación pidió perdón.

Este mea culpa, sin embargo, no fue bien recibido. En una áspera carta enviada a El Mercurio, Genaro Arriagada, ex ministro secretario de la presidencia de Eduardo Frei, reclamó contra la jerarquía de la congregación sosteniendo que “es imposible que no hubieran escuchado las denuncias e inaceptable que no las hubiera investigado y aclarado”. El ahora analista internacional argumentó que “las acusaciones en su contra no son del 2002, sino de hace medio siglo. En 1956 se supo de la primera investigación en el Vaticano -en la que participó Pilidoro van Vlieberghe, que después sería obispo emérito de Illapel- y no hubo década donde el asunto no volviera a ser planteado”.

Quien tampoco se ha librado de contestar los cuestionamientos en torno a los abusos sexuales, que no solamente han afectado a los legionarios, sino que también han estallado en otras diócesis en Alemania y Estados Unidos, ha sido el secretario de Estado Vaticano, Tarcisio Bertone, que se encuentra de visita en Chile hasta este miércoles 14. A su llegada al país el cardenal desmintió que la Santa Sede hubiera encubierto a los religiosos que perpetraron abusos sexuales. “No es verdad. Al contrario, no hablamos de ese tema, sino estamos en ese tema todo el día”, dijo y luego, en Punta Arenas, insistió en que el Papa sentía “un gran dolor” por estos abusos.

Bertone fue quien le anunció el año pasado al director general de los Legionarios, Álvaro Corcuera, el inicio de las pesquisas que tienen en ascuas a los integrantes de la congregación en el mundo. Y lo hizo en una fecha paradójica: 10 de marzo, el día de cumpleaños de Maciel.

Monseñor Bertone será uno de los que tendrá acceso al informe que prepara el Vaticano y, según ha trascendido, la recomendación sería nombrar a un comisario plenipotenciario para decidir el futuro y la sobrevivencia de la congregación.

Trazando líneas

En vísperas de la culminación de la investigación, la figura de Marcial Maciel no es del todo renegada por los legionarios. En la página web legionariesofchrist.com, en su versión en español y en la síntesis de la historia de la Legión de Cristo, aún aparece un retrato del sacerdote en sus años de gloria, cuando se acercaba al medio siglo de edad.

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El arzobispo de Concepción, Ricardo Ezzati, fue uno de los encargados de la investigación. A su lado, el secretario del Estado Vaticano, Tarcisio Bertone, será quien recibirá el informe.

La cronología parte con su nacimiento, su vida sacerdotal, la fundación y expansión de la congregación y rama de los laicos, el movimiento Regnum Christi. De su retiro, que causó conmoción mundial, apenas hay cinco líneas del año 2006, donde dice que “después de una seria investigación sobre diversas acusaciones contra el P. Maciel, la Congregación para la Doctrina de la Fe lo invitó a “una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a todo ministerio público”. No precisa de qué índole son las denuncias. Tampoco está actualizada sobre los últimos acontecimientos.

Según el analista mexicano Raymundo Riva Palacio, director del portal Eje Central y columnista del diario El País (España), los legionarios “se dicen sorprendidos por lo que encontró la investigación vaticana sobre Maciel, pero sus directores sabían por lo menos hace un año que no era la persona que la mayoría creía y callaron, porque esperaban que el silencio los salvaría”. México es el país de origen de Maciel y donde nació la congregación.

En conversación telefónica con LND, Riva Palacio afirmó que “el Vaticano fue laxo, no resolvió el problema de tajo y le dio una resolución cosmética al conflicto de los legionarios”. Pero hoy, las condiciones son diferentes. Medios de comunicación globales y redes sociales instantáneas en internet no permiten guardar secretos y el escándalo de Maciel se suma a los demás. La situación se vuelve aún más crítica para Roma: “Por su resistencia a evolucionar al ritmo de la sociedad, (la Iglesia Católica) está atrapada en sus propias contradicciones, omisiones y culpabilidades”, asegura el analista mexicano.

En cuanto a la situación de la congregación en ese país, Riva Palacio afirma que hay un capítulo pendiente: “Hay cosas que aún no se ven, pero que se están dando al interior del movimiento. Hay mucha molestia de los legionarios contra el Vicario General y contra quienes manejaban las finanzas. Se plantea que es imposible que ellos no supieran lo que hacía Maciel y siguieran financiándolo. Les están pidiendo cuentas internas por haber sido engañados”. Agrega que “entre los legionarios hay cinismo frente a lo ocurrido, pero muchos no terminan de procesar lo que están viviendo”.

“Conozco de casos particulares donde hay enorme sorpresa y arrepentimiento frente a aquéllos que cuestionaron a la organización. Hay vergüenza en esas familias con respecto de su entorno. Están atrapados entre lo que sucedió y cómo van a actuar. Hay una enorme molestia y preocupación ante la pedofilia”, ejemplifica.

Respecto del financiamiento de la orden, Riva asegura que “parece natural, en el caso de los legionarios, que el dinero ocupe buena parte de la discusión interna. Hay mucho dinero involucrado. Es, por mucho, la orden más rica que hay en México”. El analista añade que las élites vinculadas a los legionarios manejan los medios de comunicación, lo que ha servido en parte al blindaje a la congregación.

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En Chile, los legionarios tienen 11 colegios y la Universidad Finis Terrae. Educan a cerca de 15.000 alumnos.

Por su parte, el sociólogo mexicano experto en religiones y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, Roberto Blancarte, prevé que “el reconocimiento de los crímenes del padre Marcial Maciel tendría que dar paso a otras medidas efectivas para que esto no vuelva a suceder y para reestructurar toda una orden religiosa que es responsable junto con el individuo que cometió los crímenes, o con quienes encubrieron a quien cometió las violaciones”.

Agregó que “hay quienes dicen que lo sucedido no es un problema que se le puede atribuir a una sola persona. Eso sucedió no sólo porque había un delincuente como Marcial Maciel, sino porque hubo una red de complicidad, de encubrimiento, que lo hizo posible. Sobre todo sucedió porque la estructura institucional de la orden, si no es que de la Iglesia, permitió precisamente que se cometieran esos crímenes”.

Consultado sobre la intención del gobierno de Suiza de crear una lista nacional de sacerdotes pedófilos para llevarlos ante la justicia, opinó que la propuesta podría aplicarse en México, aunque el problema sería “que el sistema de justicia funciona mal y la gente no está tan entusiasta en denunciar, porque sabe que hay encubrimiento”.

Adiós a Maciel

Borrar la figura del fundador es tremendamente complicado. Como lo explicaba al sitio católico religion web blog el editor de la revista jesuita de Estados Unidos, James Martin, “es como decirle a los franciscanos que tienen que enseñar sin hablar de San Francisco”.

“Creo que la orden sobrevivirá, pero para ellos serán muy difíciles los años que vienen”, agrega Martin.

En Chile, por ejemplo, se han tomado medidas que a ojos de los legionarios más fieles dan nota de la estrepitosa caída del fundador: desde el 2009, nunca más se ha recordado el cumpleaños de Maciel, que se celebraba el 10 de marzo. Además, el sacerdote norteamericano diocesano y ex legionario Thomas Berg recomendaba el año pasado eliminar todo rastro de Maciel de la congregación, ya fueran sus retratos dentro de las casas de formación, como también toda mención hacia Maciel como “nuestro padre”.

La desaparición del fundador no implica, necesariamente, la muerte de la congregación. Así al menos lo estima el ex director del seminario y autor del libro “Cambiando la cara del sacerdocio”, Donald Cozzens, quien cree que esto debiera sacudir hasta los cimientos de los legionarios, pero anticipa que no sucederá. Su análisis es que los católicos conservadores tienen un temor aún mayor, y es que la cultura laica penetre aún más al cristianismo. “Para aquellos católicos que temen y desconfían del mundo, los movimientos religiosos y congregaciones como los legionarios y otros grupos conservadores tienen una fuerte atracción. Por lo tanto, creo que continuarán conservando dicha atracción”, fundamenta.

Este pensamiento es traducido, de cierta forma, por Patricia Matte, presidenta de la Sociedad de Instrucción Primaria, cuyos hijos y nietos se han educado en los colegios de la orden en el barrio alto y ha tenido al padre O’Reilly como su confesor: “El fundador era un ser humano, como lo ha demostrado con creces. Un ser humano pecador, como la mayoría de nosotros, pero aparte de eso, es tal la potencia que tiene el movimiento, que creo que va a salir adelante y fortalecido con todo esto y que la intervención del Vaticano va a ser muy importante. Ojalá que pongan a una persona que logre reorientar todo el proceso interno”, dijo a LND.

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El sacerdote John O´Reilly asegura que tras el estallido de la crisis, las donaciones de los benefactores no han disminuido y que ha conversado con las grandes familias acerca de la situación del fundador.

Consultada sobre la reacción de los apoderados, entre los cuales se encuentran directores de empresas y la banca, parlamentarios y miembros del gobierno, aseguró que “están todos bien tranquilos. De hecho, no se ha ido ningún alumno”.

Por su parte, O’Reilly asegura que las donaciones de los benefactores no han disminuido. “Lo que lo hemos encontrado es que ellos han confiado en la obra, en lo que se ha hecho, lamentando lo que ha sido la vida del fundador. Por supuesto que se han quedado sorprendidos y dolidos”, contó.

Al consultarle si había conversado con las grandes familias aportantes sobre este punto, sostuvo que “así es, al igual que lo he hecho con otras personas. Cuando alguien tiene una desgracia, uno habla con los amigos y la familia”

Los cambios

Algunos sostienen que para la sobrevivencia de la congregación ante tamaña crisis, es necesario introducir cambios. A juicio del sacerdote y ex legionario norteamericano Thomas Berg, en entrevista al medio Chiesa Esspreso, uno de los elementos que permitieron que Maciel llevara esta doble vida por décadas y que, tras las denuncias, fueran desechadas por las autoridades de la congregación, “es la interpretación errónea del principio teológico -que en sí mismo es válido- de que la voluntad de Dios se manifiesta a los religiosos a través de su superior”.

“Los seminaristas legionarios fueron llevados erróneamente a una “dependencia extrema hacia el superior en la ejecución de prácticamente todos los actos. Esto no sólo no va en armonía con la tradición de la vida religiosa en la Iglesia, sino que no es ni teológica ni sicológicamente sano. Es más bien una enfermiza supresión de la libertad personal”, explica.

El año pasado, Berg fue uno de los que pidió perdón a nivel mundial por haber desoído las críticas hacia Maciel. Hoy, el sacerdote diocesano de Nueva York asegura que la investigación vaticana no será en sí misma la tabla de salvación de la congregación: “Los legionarios deben recordar que no es tarea de la Santa Sede reformar la legión. La congregación sólo podrá ser genuinamente reformada cuando se reforme desde sí misma. Pero eso podrá ocurrir con un examen que venga desde los propios legionarios que los lleve a reconocer sus propios errores”.

Por otra parte, quien sí cree que la investigación es precisamente el paso necesario para la sobrevivencia de los legionarios es el sacerdote legionario norteamericano Thomas Williams. Según lo expresaba el año pasado, “creo que es absolutamente necesaria una reconfirmación de la Iglesia que los legionarios son algo bueno, que es obra de Dios que esto va a continuar y no al revés”.

¿Vivir sin Maciel? Ya el año pasado el sacerdote Berg esbozaba una respuesta: “Dios puede hacer todas las cosas. El Espíritu Santo podría elevar a un grupo de legionarios, quienes se haya disociado interiormente de la figura de Maciel, quienes podrían entregar nuevos modelos para futuros miembros y dirigir las nuevas generaciones de legionarios”.

A fines de este mes habrá que ver si las palabras de Berg tienen asidero.

EL ENVIADO PAPAL

Tarcisio Bertone llegó a Santiago el martes pasado con una “misión continental”, definida en la última reunión de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), efectuada en Aparecida, Brasil.

Bertone se encontró el martes en La Moneda con el Presidente Sebastián Piñera y, por la tarde, se trasladó a Punta Arenas. El viernes, ofició una misa al aire libre en Concepción. En esta ciudad debía reunirse con el arzobispo Ricardo Ezzatti, delegado papal para la investigación sobre Marcial Maciel, comisionado como “visitador” con responsabilidad sobre Chile, Argentina, Colombia, Brasil y Venezuela, donde los legionarios tienen 20 casas, 122 sacerdotes y 120 religiosos y aspirantes al sacerdocio.

El sábado, el cardenal debía visitar los santuarios de Santa Teresa de Los Andes y de San Alberto Hurtado, en Estación Central. Hoy domingo participará en una de las tradicionales celebraciones de Cuasimodo y presidirá la eucaristía en la Catedral de Santiago. En el marco de la celebración, el cardenal entregará una imagen de la Virgen del Carmen Misionera que el Papa Benedicto XVI bendijo y obsequió a Chile la semana pasada en Roma.

La agenda del secretario de Estado del Vaticano contempla, además, una conferencia en la Universidad Católica Silva Henríquez, este martes, sobre “La Iglesia y el Estado a 200 años de la Independencia nacional. Historia y perspectivas”. Por último, sostendrá un encuentro con comunidades salesianas y oficiará una misa en el Santuario Nacional de Maipú, por el centenario del Obispado Castrense de Chile.

LOS HIJOS DEL LÍDER

En el lado oculto de su vida, Marcial Maciel tuvo tres hijos con distintas mujeres. El diario Mexicano La Jornada entrevistó a algunos de ellos. En un artículo reciente, Omar y José Raúl González Lara, de quienes abusó durante ocho años, hablaron de los abusos que sufrieron a manos de su padre. “Mi primer abuso sucedió en Colombia, cuando yo tenía 7 años de edad. Yo estaba acostado con él, como cualquier niño, como cualquier hijo de familia con su padre a esa edad. Me baja el calzoncillo y me intenta violar”, contó José Raúl.

“Hubo abusos sexuales en Madrid, hacía que le masturbáramos, que le sacáramos fotos masturbándolo”, añadió este hijo biológico del sacerdote y de Blanca Estela Lara, la mujer mexicana con la que tuvo relaciones durante más de 20 años.

Su hermano Omar, hijo adoptivo y reconocido por Maciel, también acusó haber sido abusado. “Siempre nos decía que a él le dolía mucho la pierna, que durmiéramos uno de los dos siempre con él”, relató.

Por su parte, Christian González, el hijo más pequeño (17 años), exigió al Papa Benedicto XVI que pida perdón a todas las víctimas de abuso sexual y sicológico del sacerdote.

ImagenAnalista internacional John Allen:

“Si no es reformado, el movimiento se encogerá hasta desaparecer”

-¿Qué cree usted que decidirá el Papa respecto de la orden de los legionarios?
-Hay varias teorías. Desde las que sostienen que todo seguirá igual, hasta las que señalan que el Papa terminará con el movimiento. También se especula que Benedicto XVI suspenderá a las actuales autoridades, instalando un delegado que lidere un proceso de reforma. Pero, recordemos que este Papa fue quien decidió juzgar a Maciel. Creo que toma seriamente el problema. En qué acción se traducirá, no lo sé. Personalmente, creo que la decisión del Papa será intermedia. No creo que el Papa suprimirá la organización. Pero si no es reformado, el movimiento se encogerá hasta desaparecer. Si es reformado, podrían salir buenas cosas del movimiento. Creo que ahí está el asunto de fondo.

-¿Eliminará el Papa la regla que impide a los legionarios denunciar delitos cometidos por superiores?
-Los legionarios dicen que esta norma era para evitar chismes, no para impedir denuncias. Pero, desde otro punto de vista, parece casi imposible creer que nadie más al interior de la organización supiera lo que hacía Maciel. ¿Por qué ellos no hicieron algo? ¿Por qué no llevaron la información al Papa y al Vaticano? Gente razonable con la que he hablado señala que hay un problema en la organización que impide denunciar. Creo que todos estarán de acuerdo en que un proceso de reforma debería hacerse cargo de este problema.

-¿Puede divorciarse a Maciel de la obra de Maciel, como pretenden los legionarios?
-Ahora sabemos que Maciel era corrupto. Lo que los legionarios sostienen es que algunas cosas que Maciel promovió fueron buenas.

-¿Es eso posible?
-Hablaré de mi experiencia. Conozco a legionarios, personas buenas, decentes y trabajadoras.

-¿Pero de quién es el mérito? ¿De ellos o de Maciel?
-Creo que hay cosas rescatables en el movimiento. Por otro lado, no se debería usar ese argumento, de que hay cosas buenas en los legionarios, como cortina de humo. Maciel no sólo cometió delitos, sino que fue negativo para su propia gente (al interior del movimiento). Problemas que deben ser resueltos.

-¿Se mantendrá el número y magnitud de las donaciones a los legionarios?
-No puedo hablar por los legionarios, pero le puedo decir, en general, cómo funciona la Iglesia Católica. Cuando hay una crisis en un grupo determinado, la gente tiende a dejar de donar dinero. Pero siempre hay fieles y leales miembros que, al percibir que el grupo está siendo atacado, tienden a aumentar sus donaciones. No me sorprendería saber que muchos han dejado de hacer donaciones, pero que hay unos pocos que han aumentado su aporte. Yo he conocido gente que está decepcionada.

En México, los Legionarios resisten…

Creará la Legión de Cristo un comité de seguridad que opere en sus escuelas

  • Cuidará de manera preventiva que no haya abusos sexuales contra los alumnos
  • Si algún miembro de la congregación encubrió a Maciel, que afronte las consecuencias

Carolina Gómez Mena

Periódico La Jornada
Domingo 11 de abril de 2010, p. 17

En la Legión de Cristo no se prevé una depuración de filas, aseguró el sacerdote Cipriano Sánchez, titular de la Comisión de Pastoral Familiar de la arquidiócesis de México, quien, no obstante, precisó que si algún legionario encubrió los abusos sexuales cometidos por Marcial Maciel, la instrucción es que afronte las consecuencias.

“Todas las congregaciones debemos tener un camino interno, no tanto de purificación o de limpieza, sino de cuidado para que no haya excesos ni abusos (…) el padre Álvaro Corcuera (superior de la Legión de Cristo) habla de que en el caso de que se llegue a la conclusión veraz y cierta de que algunas personas tienen algún tipo de responsabilidad, éstas tendrán que afrontar las consecuencias. Dependiendo de lo que se concluya se tendrán que aplicar las medidas oportunas”, precisó.

Entrevistado en la conmemoración del primer aniversario del sexto Encuentro Mundial de Familias y el lanzamiento de una cruzada a favor de ésta, el sacerdote legionario también resaltó que una de las medidas tomadas por la congregación es la conformación de un comité de seguridad para las instituciones educativas de la organización.

“La única medida nueva es el establecimiento de un comité de seguridad para tener más cuidado en el ámbito, sobre todo de las escuelas, para prevenir que por ningún motivo vaya a haber una situación de este estilo.

No olvidemos que la Iglesia católica no es la única que tiene ese tipo de problemas. En Alemania hubo en los últimos 20 años 200 mil denuncias de abuso, sólo 90 son de sacerdotes, sería un error que nos quedemos con la impresión de que el problema de la pederastia es sólo de la Iglesia o de una congregación, esto es algo grave en la sociedad. Es un llamado que hay que hacer a la sociedad a que reflexionemos sobre qué nos está pasando para que sucedan estas cosas.

En cuanto al futuro de la Legión de Cristo luego de la auditoría a la que fue sometida por el Vaticano, y las acciones que se deriven de ésta, Sánchez, remarcó que la congregación está en un momento de esperanza en el futuro, porque es una obra de Dios, y vamos para adelante, estamos en espera de las indicaciones que la Santa Sede vaya a disponer sobre el camino de la legión.

Legionarios de Cristo protegen a M. Maciel, su fundador pederasta…

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legionarios10 Por Alejandra Carmona / La Nación

Alejandro Espinosa, sobrino del líder de la cuestionada congregación religiosa:

“Los legionarios hablan de la amante de Maciel para ocultar su pederastia”

Fue reclutado para formar parte de los Legionarios de Cristo en 1950 y vivió de cerca los excesos del fundador de la orden. Ha escrito y reescrito su experiencia. Aquí recuerda los abusos, las jornadas de masturbación a las que lo sometía Marcial Maciel y lanza sus teorías respecto a la confirmación de la existencia de una amante y una hija del sacerdote: “Su paternidad puede redimir en algo al monstruo que era”.

En Tamaulipas, uno de los estados de México, todo es contradictorio. Es la cuna y dominio de Los Zetas, antiguos militares de elite que desertaron y se transformaron en los temidos sicarios del Cartel del Golfo; pero en los últimos años en ese lugar han disminuido las muertes y los asesinatos por encargo. La zona es tan católica como el resto del país, pero según los lugareños, los mandamientos son un mito. Si una mujer encuentra a su hombre con otra, simplemente se busca un amante en venganza. De los tres millones de habitantes, cerca de dos millones conviven con la pobreza, pero los tamaulipecos no paran de cantar: al igual que casi en todo México, ellos también tienen festival internacional.

“En Aldama ciudad del estado de Tamaulipas hay sólo tres temas de conversación: las vacas, el vino y las prostitutas”, dice Alejandro Espinosa, quien vive en este lugar desde abril de 1980. Tiene 71 años, pero suena mucho más joven al teléfono. “Este es un lugar perdido en la república, lleno de contradicciones. Esta es una simbiosis entre lo primitivo y lo católico y aquí sacan lo que les conviene”, dice.

Son las cinco de la tarde en México y Espinosa está desocupado. Vive “de milagro” como dice él, de la caridad de familiares. Trabaja en lo que venga. Algún día llegó a tener 800 cabezas de ganado, pero, según dice, fue despojado de su rancho por funcionarios de la Secretaría de la Reforma Agraria y fue perdiendo sus animales. Aunque se casó en 1964 y tuvo un hijo, vive como ermitaño. Pero ni la soledad ni esto que para él es lo mismo que el destierro, le quitan las ganas de denunciar. No ha dejado de disparar contra su tío Marcial Maciel, “creador de la secta”, como la llama él y a la que también perteneció desde que publicó el libro “El Legionario” (2003), donde contaba los abusos del religioso que casi se convirtió en santo.

Ahora que saltó al mundo la noticia de la existencia de una hija de Maciel, reviven las contradicciones del cuestionado sacerdote que tanto se parecen al lugar que eligió para vivir. Espinosa habla de las mujeres y hombres de su tío y asegura que con el reconocimiento de su paternidad, la Iglesia realmente busca borrar las perversiones de Maciel.

-¿Cree que exista una hija de Marcial Maciel?

-Sí lo creo, y no me sorprendió para nada conocer la noticia. Él tenía amantes desde 1944 la congregación se fundó en 1941 .

-¿Hablaba mucho de esas amantes?

-Decía que todas las mujeres se enamoraban de él y que le lloraban por un hijo. Se jactaba de sus conquistas femeninas; de su piel clara, de sus ojos azules. Ingenuamente, presumía de su parecido con el príncipe de Gales.

-¡Y eso era bueno!

-A él le encantaba repetirlo. Decía que alguna vez en Nueva York lo habían confundido con él. Era un vanidoso egocéntrico, sin formación alguna.

-¿Qué más decía de sus amantes?

-Él decía que las mujeres eran el trasero del diablo, que eran sucias y olían mal. A él realmente nunca le gustaron; sólo galanteaba a las que veía con posibilidades de sacarles dinero. Hizo del sexo un instrumento multifuncional para lograr sus fines, placer y dinero mediante el que obtendría poder. Dijo una vez que si el demonio le ofreciera dinero, se lo arrebataría. Un subconsciente que revela hasta qué punto estaba dispuesto Maciel a buscar dinero, porque en ese tiempo ya recibía dinero del narco. Con los hombres también usó sus encantos.

-¿Qué tipo de hombres?

-Aparte de amantes de poca monta, se habló de un industrial muy rico, dueño de la impresora más grande de México. Pero eso era muy privado.

-¿Y cómo explicaba él, un cura, su vida sexual?

-Él decía que las relaciones con mujeres le estaban permitidas por el Papa Pío XII porque sufría una rara enfermedad consistente en la retención de semen, lo que le cerraba el conducto urinario y le provocaba muchos dolores de próstata. Necesitaba el sexo como una cura.

-¿Y usted creía en eso?

-Todos creíamos en él. Para nosotros era nuestro padre y la enfermedad que sufría era un verdadero calvario. [Risas] Después fui sabiendo yo con quién trataba, pero me costó darme cuenta, no crea que no.

-¿Qué le parece que la existencia de una hija haya sido confirmada por la propia congregación?

-Me impresionó la forma en que se conoció la noticia porque salió de dentro de la secta. Llevan 12 años aferrándose a la mentira de que Maciel nunca tuvo una conducta impropia y ni mucho menos cometió delitos de pederastia. Es sorprendente que aceptaran el aspecto de su doble vida. Creen que poniéndolo de mujeriego van a quitar el estigma de pederasta, de hombre frívolo que no hizo nada en su vida. Tener una hija es lo único que podría redimirlo en algo el monstruo que era, lo poco humano; sin desdeñar la violación de la jovencita de 15 años, apenas una niña. Los legionarios hablan de la “amante” de Maciel para ocultar su pederastia.

Dejad que los niños vengan

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El golpe.- El libro “El Legionario”, publicado el año 2003 por Alejandro Espinosa, sembró dudas profundas acerca de quién era verdaderamente el sacerdote. En el texto, Espinosa cuenta la vida disipada y llena de excesos del religioso.

Alejandro Espinosa conoció a Marcial Maciel en noviembre de 1950 en Ciudad de México, en la Colonia Tlalpan, cuatro años después de haber sido reclutado para pertenecer a su grupo religioso, igual que tantos otros adolescentes, valiéndose de mentiras y exageraciones sobre las canchas de juegos, albercas [piscinas], viajes, etc. Entonces no sabía que era su tío. Se enteró al poco tiempo de abandonar la congregación. Nunca se salvó de la mirada libidinosa del religioso ni de su acoso sexual, lo que finalmente lo obligó a buscar otro camino.

-¿Qué fue lo primero que le llamó la atención de él?

-Era un señor con rasgos muy femeninos, era muy afectado en su forma de ser, muy atildado en la forma en que movía las manos. En ese entonces yo no podía hacer juicios.

-¿Cómo se comportaba con los otros adolescentes que también se preparaban para el sacerdocio?

-Buscaba para su servicio sólo a los bonitos. Era un maniaco sexual. Siendo niño de 12 ó 13 años me llamó a dirección espiritual en Tlalpan, me hizo bajar los pantalones para poder dirigirme espiritualmente, tenía que ver cómo tenía el pene.

-¿Lo tocó en ese momento?

-No, pero después se hicieron frecuentes los encuentros obligándome a que lo masturbara. Me sentía terrible por mi tendencia hacia las mujeres. Era muy repulsivo y degradante masturbarlo. Él los llamaba “masajes necesarios para redimir su enfermedad” y decía que el Papa le autorizaba a tener sexo con mujeres, pero amaba a tal grado la virtud de la pureza que prefería morir antes que mancharla. Yo tenía tan sólo 15 años. Fue en Ontaneda, España, donde comenzó con esos abusos. Después pasé al Noviciado en Roma; él sólo venía de visita de vez en cuando.

-¿Y en Roma siguió con sus perversiones?

-Siempre tuvo un harem y en él participaba sólo la gente de su extrema confianza. Cuando estuve en Roma llegué a contabilizar cerca de 30 hombres de su intimidad. Si éramos 90 en toda la comunidad, eso suponía el 30 por ciento de los seminaristas. En el mismo seminario llegó a meter mujeres, dispuso de un cuarto, pese a que está prohibido por el Derecho Canónico introducir mujeres en estos conventos para hombres de votos religiosos.

-¿Cada cuánto llegaba al colegio en Roma?

-Esporádicamente, él nunca estaba en los conventos. Nos visitaba muy de vez en cuando. Él se levantaba cerca de las once de la mañana y a veces nos acompañaba al desayuno y luego en la tarde, cerca de las cinco, nos invitaba una meriendita con galletas y helado de cóctel. Pero él nunca convivía en la casa. Era una persona muy incongruente, nosotros pensábamos que se partía el alma buscando medios de subsistencia. Eso era mentira; él sólo vivía para sus excesos fuera del convento.

-¿Una vida que también implicaba el uso de drogas?

-Usaba dolantina, una forma de morfina, era un hombre hipersexual. Nunca dejaba la droga y las inyecciones se las ponía donde fuera, le daba lo mismo. Era una constante, para camuflarla siempre se hablaba de la enfermedad de “nuestro padre” y el calvario que tenía que sufrir porque el demonio bien sabía que le iba a ganar la batalla, una bola de estupideces que se hace enojoso recordar. Varias veces lo sorprendimos sufriendo la abstinencia de la droga que no se conseguía libremente. Cuando venía la necesidad, comenzaba su desesperación; una vez mandó a un sacerdote en avión desde Roma a España nada más para conseguir la morfina.

La despedida

En agosto de 1962, Alejandro Espinosa dejó de creer en las seudoenfermedades de Maciel y reparó en su cara menos santa. Para liberarse de las amargas situaciones vividas tomó un nuevo ejercicio: escribir todos los días para no olvidar detalle. Después de estar 13 años en la congregación optó por una vida laica. “La primera vez que había sabido de esta gente tenía 12 años, cuando tuve el primer contacto con Carlos Mora, un estudiante dedicado a captar niños. Había vivido muchos años dentro de este sistema”, dice Espinosa.

-¿Cuándo se dio cuenta que ya no quería seguir?

-Yo había hecho votos renovables de tres años. Alcancé a estar dos períodos y ya no aguanté más el acoso de Maciel. Una vez me llevó al lago de Tequesquitengo a pasear, era todo muy romántico. Otra vez me llevó a Acapulco, donde estuvimos solos en una residencia lujosísima, con alberca profesional, espectacular, iluminada dentro del agua. Él me dijo que nadara, para lo que me puse el bañador; él no se metió al agua. [Risas] ¡Es que era demasiado! Para entonces ya me estaba dando cuenta de su atracción, pero creía que me sacrificaba por amor a Cristo. Me salí en agosto de 1962.

-¿Crees que sus superiores supieron de todas estas cosas?

-Sí. A Maciel le abrieron un proceso el año 56 en Roma y fue desterrado por esta vida de drogas y sexo. Se fue a vivir a España. Los superiores siempre supieron todo, es más, fue en Europa cuando su red de protección se hizo más patente.

-¿Pero usted logró salir de esto, incluso se casó?

-Claro, yo nunca fui homosexual. Me casé en septiembre de 1964. Maciel me obligó porque todavía tenía poder sobre mis decisiones, me obligó moralmente a cometer esa burrada. Yo todavía veía a Maciel con ese halo de santidad, de guía. Él pretendía desplumar a la mamá de mi mujer con quien duré seis meses porque siempre le deslumbró el dinero. Ella es la única mujer que usó a Maciel sin que él le haya sacado ni un solo centavo. Maciel toda su vida se dedicó a buscar lo único que le interesó: el placer y el poder del dinero. //LND

Legionarios de Cristo en Chile: ¿Dios, dinero, poder y abusos?

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El Cardenal Silva Henríquez (Chile) y los Legionarios de Cristo

(ver texto siguiente a  la entrevista a P. Cerda)

Patricio Cerda, el ex legionario que desnuda lo más turbio de la congregación. Entrevista.

Por Beatriz Michell, La Nación.cl


 

Censuran la correspondencia de sus sacerdotes, mantienen impunes a los agresores sexuales y trabajan sólo con los ricos. Bajo el alero de la Iglesia Católica se encuentran los Legionarios de Cristo, uno de los grupos más conservadores y controvertidos, que incluso se ha ganado la sospecha del Papa Benedicto XVI y el cardenal Medina. En el libro “Legionarios de Cristo en Chile. Dios, dinero y poder”, este ex sacerdote chileno cuenta su experiencia en la Legión.

(ver también “Legionarios de Cristo: poder e influencia en la Educación Superior”…)

A los 19 años dejó a su familia para unirse a la congregación fundada por Marcial Maciel. A los 25 ya había visto cómo un sacerdote abusaba de un niño. Era 1991 y Patricio Cerda se desempeñaba como prefecto de disciplina del seminario menor de Avellaneda, en España. Una noche, llegó un niño a despertarlo para advertirle lo que ocurría en el baño. Entonces vio a Gustavo Ramos, el prefecto general de la escuela, abusando de un alumno. Luego se enteró de que esta era una práctica habitual de Ramos. “Ahí yo tuve la primera crisis vocacional. No entendía cómo podía ocurrir eso. Cuando lo denuncié me dijeron que estuviera tranquilo, que no pasaba nada, que son cosas de Dios”.

-¿Cómo “cosas de Dios”?
-Que Dios permite ciertas cosas a veces para ayudarnos a nosotros. Por lo menos así me lo trataron de explicar a mí y a otro compañero que fue testigo de lo que presenciamos ahí, un español que se llamaba Marcos Hurtado de Mendoza y que sigue siendo legionario.

-¿Antes no había tenido indicios de abusos sexuales?
-No, yo nunca había visto ni percibido nada. A mí me parecía que se vivía una vida religiosa y que los que estaban ahí estaban siguiendo a Dios. Jamás se me pasó por la cabeza que eso podría haber ocurrido. Me resultó bastante chocante. Después de que ocurrió eso yo hablé con el superior de la orden en España, Héctor Guerra, y le dije que yo no quería seguir ahí, que si no me quitaba de ahí yo me iba para mi casa. Entonces me mandaron a Roma.

-¿Y no siguió denunciando?
-La verdad es que no fui consciente de nada, yo seguía la voluntad de Dios manifestada en los superiores, como se nos enseñaba a nosotros. Yo pensé que estaba haciendo todo bien. En Roma conocí a un chico italiano que se llamaba Stefano y una tarde me dijo que Xavier Legorreta, un consagrado de los legionarios, le había hecho tocamientos, le había bajado los pantalones y otras cosas muy chocantes. Yo lo comuniqué inmediatamente a los superiores, como era la norma en la congregación, y me dijeron que no hablara con nadie. El actual segundo de abordo, que es Luis Garza Medina, me llamó por teléfono y me dijo que cómo era posible esto. No me creían.

-Entonces Luis Garza lo emplazó por denunciar los abusos.
-Bueno, me pidió que hablara con el papá del chico [un general del ejército italiano] para que no hicieran nada y que le dijera que Xavier era un secular, que no tenía nada que ver con los legionarios y que lo iban a echar. Como el señor era un buen católico, accedió. Pero el 98 me mandaron a trabajar a España como refundador vocacional y me encontré a Xavier Legorreta todavía trabajando para la Legión. Ahora está en Alemania en una cosa que se llama “Ayuda a la Iglesia necesitada”. Nunca lo apartaron. El 2002 yo decidí dejar la congregación.

-Antes de que usted se fuera de la congregación, ¿se rumoreaba entre los legionarios que había abusos?
-No, dentro de la Legión era muy difícil que se comentara cualquier cosa porque existía una norma, que el Papa Benedicto XVI quitó, que eran los votos privados. La Legión era una especie de CNI en la cual tú tenías que decirle al superior si te enterabas de cualquier cosa, había que informarle todo. Había un control tan grande que nosotros jamás nos enteramos de nada. Cuando el 97 salió todo lo de Maciel nosotros no sabíamos nada. Dentro de la congregación se mantenía todo en secreto, pero yo tuve suerte. Pude tener acceso a internet y por curiosidad un día me puse a investigar y así fue como supe todo lo que se decía de Maciel. Até cabos y di credibilidad a las víctimas.

Como la CNI

Patricio Cerda cuenta que casi no tenía privacidad. Un superior leía su correspondencia y él interpretaba si era bueno o no para su vocación. Por eso, cuando se fue de la Legión había perdido a la mayoría de sus amigos. “Menos a mi madre, que me escribía de cuando en cuando. No teníamos acceso a la radio, ni a la televisión, ni a internet. Yo conozco personas de adentro que nunca se enteraron de que el Vaticano condenó a Maciel. Hay abusos que son tan fuertes como los abusos sexuales: el abuso sicológico, el aislamiento de la familia natural, de todas las cosas, de la sociedad”.

-Por lo que usted cuenta, es como una secta
-Efectivamente, hay una serie de estudiosos que consideran la Legión como una secta dentro de la Iglesia Católica. Las prácticas son totalmente sectarias. Los legionarios dicen que en la Legión sólo se trabaja con los líderes, que es la gente rica. Por ejemplo, John O Reilly en Chile capellán del Colegio Cumbres dice que trabajan con los ricos para ayudar a los pobres, pero eso es mentira. Que digan en qué población pobre trabaja un cura legionario o qué promociones sociales importantes ha hecho la Legión en La Victoria, en la José María Caro o en poblaciones marginales. Los legionarios utilizan a los pobres porque saben que es algo que vende mucho.

-Deme ejemplos
-Yo tengo testimonios escritos de legionarios que trabajan en la zona de Misiones en México. Los superiores los mandan a sacarse fotos con los niños pobres para después mostrárselas a los ricos y sacarles dinero. Ellos viven anclados en los mejores barrios, en las mejores casas y usan los mejores coches. Todo al estilo del fundador. Maciel utilizó el Concorde con la excusa de que tenía que ir rápidamente a Estados Unidos, y en vez de usar un coche pequeño usaba un Mercedes último modelo porque decía que tenía un dolor de espalda. Esas cosas a uno le chocan mucho.

-Ustedes han recibido apoyo de Ratzinger y del cardenal Medina. Asimismo ¿han recibido ataques?
-De personas del Vaticano, no. Solamente de la Legión y gente a favor de la Legión. Tenemos una página web (www.exlcesp.com) que los legionarios han intentado cerrar. Incluso han enviado amenazas con abogados. Nos llegan muchos e-mails insultando y diciendo que somos enemigos de la Iglesia, lo cual es mentira. Yo fui sacerdote, me considero católico y creyente, pero eso no me priva de poder hablar con la libertad que Dios me da. Al fin y al cabo, yo tengo muy claro que todo esto lo hago en conciencia. Yo sé que a los legionarios esto les molesta mucho y a mí me han hecho la vida bastante difícil.

-¿Qué le han hecho?
-Me salí de la Legión y de un día para otro pasé de tener todo a tener nada. Los legionarios tienen una red de contactos muy extensa, por lo que te van cerrando puertas. Por ejemplo, yo escribía a una gente y ellos les escribían diciendo que no me ayudasen porque yo era un disoluto, un vividor, que andaba borracho y no sé qué.

 

01 de Diciembre de 2008

Adelanto de “Legionarios de Cristo en Chile: Dios, dinero y poder”, El Mostrador.cl

La decisión que le pesó para siempre al Cardenal Silva Henríquez

La decisión que le pesó para siempre al Cardenal Silva Henriquez

Más de dos años invirtieron los periodistas Javier Ortega y Andrea Insunza de la Universidad Diego Portales para materializar este libro que, a partir de documentos inéditos y un centenar de testimonios, reconstruye el vertiginoso posicionamiento de esta orden religiosa en el sector más influyente de Chile. Aquí, algunos extractos sobre la oposición de los vicarios para que ingresaran al país, su predilección por el lujo y cómo el Cardenal creyó que podrían contrapesar al Opus Dei. 

Por Felipe Saleh

“El nuevo ejército del Papa”, ese fue el estatus que durante el mandato de Juan Pablo II se ganaron los Legionarios de Cristo, la congregación fundada en 1941, en México, cuando la Iglesia aún era objeto de persecución en ese  país y del que era originario su fundador, el sacerdote Marcial Maciel Degollado.

Inmediatamente el grupo se perfiló como un bastión conservador, preocupado de asociarse especialmente con las clases altas y el poder empresarial. En los 40′ la congregación recibió en España apoyo del franquismo al que debe gran parte de su vertiginoso crecimiento posterior.

Este es uno de los primeros datos consignados en Legionarios de Cristo en Chile. Dios, dinero y poder, de Andrea Insunza y Javier Ortega, periodistas e investigadores de la Universidad Diego Portales. El libro, que supera las 400 páginas, parte contando la historia que rodeó el aterrizaje de los Legionarios en Chile.

En 1980, durante la habitual reunión del entonces cardenal Raúl Silva Henríquez con unas 20 personas que conformaban el Consejo de Vicarios, fue discutido el ingreso de la orden. Los asistentes creyeron que “el cura rojo”, como lo bautizó el régimen de Pinochet, iba a rechazar la entrada de la congregación teniendo en cuenta que en los círculos eclesiásticos se conocía de primera fuente el estilo de la Legión. Pero no fue así. Preocupado por la falta progresiva de sacerdotes y el declive en la cobertura educacional de la Iglesia, Silva Henríquez decidió darles luz verde. Algo que, para los que conocían el carácter del carismático prelado, sería imposible de revertir. Aún así la oposición del resto de los obispos fue potente, según lo narra el libro:

-He recibido a dos sacerdotes legionarios de Cristo. Ellos han solicitado, a nombre de la congregación, mi permiso para instalarse en el país. Y he resuelto autorizar su ingreso.

La idea es recibida con sorpresa y oposición. Uno a uno los miembros del Consejo de Vicarios intentan convencer a Silva Henríquez de dar pie atrás.

-Cardenal, perdóneme, pero usted sabe que a ellos les dicen los “Millonarios de Cristo”. ¡Sólo se dedicarán a atender a los ricos!-, reclama uno.

El encargado de la Pastoral Obrera, Alfonso Baeza; el Vicario de la Zona Oriente, Cristián Precht, y otros influyentes sacerdotes, como el Obispo Auxiliar de Santiago, Jorge Hourton, comparten esa postura. Quien manifiesta una opinión discrepante es el Vicario para la Educación, Víctor Gambino.

En una cruzada solitaria, Gambino -miembro de la orden de los Salesianos, la misma del cardenal- argumenta que los Legionarios de Cristo podrían ayudar a resolver la crisis que enfrentan varios de los establecimientos educacionales dependientes del Arzobispado, que no cuentan con suficientes sacerdotes y religiosos para asegurar su continuidad.

Los vicarios han escuchado varias veces las quejas del cardenal por la falta de sacerdotes. Y aunque saben de esto, insisten.

-Ellos no solucionarán el problema, cardenal. Usted verá cómo pronto los tendremos en el barrio alto-, alega uno de los presentes.

-Sé muy bien la fama que tiene la Legión… -retruca el cardenal, pero, como en otras ocasiones, es notorio que no dará pie atrás.

-Al menos oblíguelos a hacerse cargo del Zambrano-, propone otro de los presentes. La moción despierta apoyo. El sacerdote alude al Instituto Zambrano, un colegio administrado por el Arzobispado de Santiago, emplazado en Estación Central, que originalmente estuvo a cargo de la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, y que en los ‘80 educa a niños y jóvenes de clase media baja.

Al cardenal le parece una sugerencia atendible. En los días posteriores vuelve a tratar el tema con otro sacerdote, Jorge Medina, en su casa de Simón Bolívar. Medina, al igual que Gambino, emite una opinión favorable. “En ese tiempo, no sé por qué motivo, yo estaba bastante cerca del cardenal Silva Henríquez. Recuerdo que yo estaba en el despacho del cardenal y él me preguntó. Yo le di una opinión favorable, y recuerdo que le fascinó la idea del Zambrano”, recuerda Medina.

De este modo, Silva Henríquez abre formalmente las puertas para el ingreso de los Legionarios de Cristo a Chile. Desde entonces, y en tan sólo tres décadas, el grupo experimenta un explosivo crecimiento, penetrando la elite chilena gracias al selectivo proselitismo que desplegarán tanto sus sacerdotes como los miembros del Regnum Christi, el paraguas que agrupa también a los integrantes laicos del movimiento, mucho más numeroso que el brazo eclesial de la Legión y que resultará esencial para su expansión.

Aunque silencioso, el crecimiento de los Legionarios de Cristo en Chile estará marcado de hitos relevantes en los que, aparte de las críticas y los enemigos, habrán ganado influencia y aliados muy poderosos.

Los sacerdotes de Pierre Cardin

El rechazo que generaban los Legionarios de Cristo entre los obispos chilenos venía de la experiencia que un grupo de profesores chilenos tuvieron en México, a mediados de los 70′, donde fueron reclutados por la orden para trabajar en los colegios y la universidad que tenían en su país de origen.

Poco a poco los chilenos van reparando en detalles propios del estilo de vida de los estudiantes que acuden a los establecimientos de la Legión.

-¿Quién tiene un jet privado aquí?-, pregunta en una ocasión un profesor. La mitad de los alumnos levanta la mano.

A varios de los invitados les llama la atención la elegancia de los sacerdotes, que visten ternos o trajes oscuros de marca Pierre Cardin, un lujo por ese entonces, y que a diferencia de los religiosos chilenos, se relacionan muy naturalmente con aspectos más mundanos de la vida social mexicana.

El choque cultural es fuerte. En el Instituto Cumbres, a mediados de la década del ’70, todavía se utilizan métodos como el “azote” para reprender a los alumnos, incluso con el consentimiento de los padres. Además, los sacerdotes fomentan el secretismo, para que los estudiantes concurran a actividades del Regnum Christi, sin revelárselas a sus padres, de modo de generar mayor mística y compromiso con el brazo laico del movimiento. Esta práctica está ligada a la experiencia de la Iglesia Católica mexicana en la primera mitad del siglo XX, cuando fue perseguida. Algo que influirá especialmente en el carisma que Maciel infunde a la Legión.

Cuando lleva sólo tres meses en ese país, uno de los chilenos decide renunciar. Es el primero. No comparte el método de enseñanza, ni el modus operandi de los legionarios: cada vez que presenta un proyecto en su rol de asesor del Cumbres, un superior -que permanece en el anonimato- adopta una decisión que le es comunicada por otro sacerdote, de modo que no puede debatir ni defender sus planteamientos.

-Tenga paciencia, profesor. Esto va a cambiar, para eso los trajimos-, le prometen.

Un año más tarde, las condiciones son las mismas. Esta vez, su renuncia es indeclinable.

Desde entonces, el profesor sostiene tres encuentros en los que relata su experiencia a sacerdotes o autoridades eclesiásticas. El primero es con un miembro de la Compañía de Jesús, en México. “No haga nada en contra de ellos… Usted no tiene una congregación detrás que lo apoye”, le recomienda el sacerdote.

El segundo ocurre un par de años después, en Chile. El profesor visita al sacerdote Jorge Hourton, en la oficina de este último en Recoleta, donde se desempeña como Vicario de la Zona Norte de Santiago. Es 1978 y Hourton es el primer integrante de la Conferencia Episcopal chilena en tener noticias de primera mano sobre la congregación fundada por Maciel. Dos años después, en 1980, Hourton integrará, en su calidad de obispo auxiliar de Santiago, el Consejo de Vicarios que se opondrá infructuosamente a la llegada de la Legión a Chile.

Precisamente en 1980 se concreta el tercer revelador encuentro, esta vez con Raúl Silva Henríquez, quien vuelve a representar sus preocupaciones. Tras enterarse de la petición de los Legionarios de Cristo para instalarse en el país, un sacerdote jesuita cercano al prelado, se contacta con el profesor, quien ha retomado su labor docente en Santiago, para invitarlo a una reunión con el cardenal.

La conversación se realiza a puertas cerradas en Simón Bolívar. Allí el docente relata otra vez su experiencia en México. Entonces interviene el jesuita:

-Don Raúl, no haga tal de traerlos a Chile. No son un grupo que esté en la línea de la Iglesia chilena, no defienden el Concilio Vaticano II. ¡Son el momiaje mismo, cardenal!

-No, no, no creo. A mí me han dicho que hacen buenas obras.

-Oiga, padre -insiste el docente-, no deje entrar a estos tipos.

-Lo que ocurre es que estamos necesitados de sacerdotes. ¡Estamos atravesando una crisis de vocaciones!-, argumenta el cardenal. Y ante la insistencia, endurece sus palabras, aludiendo a cómo la Compañía de Jesús descuidó en los años anteriores sus vínculos con la elite chilena.

-¿Qué quieren? Ustedes son los que han dejado de lado a la clase alta. Yo soy pastor de todo Chile, y si ellos vienen a trabajar con las clases altas, bienvenido sea.

La elite santiaguina se identifica, entonces, con dos grupos religiosos. Uno es el Movimiento Apostólico de Schoenstatt, fundado en Alemania en 1941 por el padre José Kentenich, quien crea personalmente el movimiento en Chile en 1949. Exactamente diez años después se instala en el país el segundo grupo, el Opus Dei, formado en España, en 1928, por Josemaría Escrivá de Balaguer.

Algunos sacerdotes que conversan en privado con Silva Henríquez sobre la llegada de los Legionarios a Chile, afirman que el cardenal autoriza el ingreso de la congregación justamente para contrapesar a este último grupo.

“No me hable de eso por favor”

En casi 30 años funcionando, los Legionarios han conseguido plenamente el objetivo que los trajo a Chile. Distante por cierto de las esperanzas que tenía Silva Henríquez. Sus colegios educan a cerca de 10 mil alumnos provenientes del sector social más influyente. El año pasado además tomaron el control de la Universidad Finis Terrae.

En enero de 2008 murió el fundador Marcial Maciel, retirado a su pueblo natal luego que un año antes el Vaticano lo sancionara al descubrirse su oscuro y largo historial de abusos sexuales. Mucho antes, en 1986, el cardenal Raúl Silva Henríquez ya estaba arrepentido de haberlos dejado entrar:

En junio 1983, el cardenal Raúl Silva Henríquez presenta su renuncia al cargo de Arzobispo de Santiago ante el Papa Juan Pablo II, meses antes de cumplir 75 años de edad. En su reemplazo es designado el obispo de La Serena, Juan Francisco Fresno -con un perfil más moderado que su antecesor-, quien en 1985 es designado cardenal.

Tres años después de la dimisión de Silva Henríquez, en 1986, los Legionarios de Cristo fundan en Santiago su primer colegio: el Cumbres. Se trata todavía de un establecimiento pequeño, ubicado en Manquehue 146, en Las Condes, pleno barrio alto. El objetivo declarado de la Legión es conquistar a la elite de Santiago, por lo que concentran en este establecimiento los recursos captados entre sus “bienhechores”. El Instituto Zambrano, en cambio, permanece en las mismas instalaciones de Estación Central, pertenecientes al Arzobispado, sin que la congregación destine más fondos que los estrictamente necesarios. Lo que sí hará la orden, desde 1989, será inaugurar los colegios Mano Amiga, destinados a niños pobres, y que tres décadas después representarán el 25% de su red educacional escolar.

El Instituto Zambrano, en todo caso, se mantendrá siempre en un segundo plano. En los ’80, varios sacerdotes legionarios apenas visitarán el establecimiento y, en cambio, ofrecerán sus servicios como guías espirituales en colegios de mujeres y hombres del sector oriente de la capital, como el Villa María Academy, De La Salle, The Grange, y Apoquindo.

Enterado de esto, un sacerdote jesuita visita al cardenal Silva Henríquez, en su residencia particular. Toca el tema, y alude a los nuevos pasos de la Legión para ganarse a la elite chilena.

-¿Oiga, cardenal, y en qué minuto se le ocurrió a usted dejar entrar a los legionarios?-, le pregunta.

Silva Henríquez levanta su mano derecha, la mueve de un lado a otro, cierra un poco los ojos y hace un gesto de reprobación, como barriendo el aire.

-No me hable de eso, por favor, no me hable de eso-, responde.

EL LIBRO
El libroTítulo: Legionarios de Cristo en Chile. Dios, dinero y poder.

Autores: Andrea Insunza y Javier Ortega, periodistas investigadores de la Universidad Diego Portales.

Editores: Escuela de Periodismo UDP y Editorial La Copa Rota.

El libro, que en más de 400 páginas recoge más de 100 testimonios y documentos inéditos, se lanzó el jueves recién pasado en la UDP.

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