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Chile: Vaticano condena a Karadima por abuso a menores y víctimas evalúan pedir ministro en visita

con un comentario

Por Juan Andrés Guzmán, Gustavo Villarrubia y Marcela Ramos, CIPER. | 18 de Febrero de 2011

IGLESIA-KARAD2Por considerar que es culpable de abuso de un número indeterminado de menores y que cometió “abuso de ministerio”, la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano condenó al sacerdote Fernando Karadima a “una vida de oración y penitencia” en reparación a las víctimas de sus abusos. No podrá tener contacto con los feligreses de la iglesia El Bosque, los miembros de la Unión Sacerdotal o con quienes haya dirigido espiritualmente.

Tal como informó CIPER ayer, Karadima se encuentra recluido en un convento de calle Bustamante. La defensa de los denunciantes del sacerdote evalúa pedir un ministro en visita ante la gravedad de los antecedentes de la iglesia, que recibió denuncias de abusos de menores de edad. El fallo eclesiástico le pone presión a la Corte de Apelaciones, que la próxima semana debe decidir si ordena la reapertura de la causa penal.

El 16 de enero pasado, sólo un día después de asumir en la Arquidiócesis de Santiago, el cardenal Ricardo Ezzati recibió desde el Vaticano la resolución de la Congregación para la Doctrina de la Fe respecto al escándalo que remeció a la iglesia chilena durante el 2010: el sacerdote Fernando Karadima era condenado por “abuso de menores en contra de más víctimas” y “abuso de ministerio”. Un día más tarde, Ezzati notificó al ex párroco de El Bosque de la sanción penal administrativa en su contra y comenzó las gestiones para reunirse con las víctimas de sus abusos.

La resolución permaneció más de un mes en secreto hasta que este viernes 18 de febrero el arzobispo citó a una conferencia de prensa, donde detalló los resultados de la investigación hecha por el Vaticano. Ante los nuevos antecedentes, los acusadores de Karadima estudian solicitar un ministro en visita dada la relevancia que ha asumido el caso y las innumerables diligencias que quedaron pendientes en la investigación que interrumpió a fines del año pasado el juez Leonardo Valdivieso. Así lo confirmó a CIPER el abogado Juan Pablo Hermosilla, quien señaló que para sus defendidos el fallo eclesiástico “produjo la sensación de que se abre una ventana y que entra aire fresco”.

“Estamos muy contentos de que se haya actuado con energía y claridad, pues esa es la forma de que estas situaciones no vuelvan a ocurrir. Lo peor que podía pasar es que las víctimas sientan que el costo que han pagado al hacer pública su situación no sirviera de nada. Este fallo hace sentir a la gente que ha sido abusada que vale la pena hablar porque va a ser escuchada”, añadió.

A Hermosilla le parece que hay un punto en el fallo del Vaticano que puede tener fuertes consecuencias para la investigación de la justicia penal chilena, donde el caso contra Karadima fue cerrado sin procesados. Esto porque la justicia chilena sólo conoció el testimonio de un denunciante que dijo haber sido abusado por Karadima siendo menor de edad: el abogado Fernando Batlle. Sin embargo, en el texto leído por Ezatti se dice que Karadima es declarado culpable del delito “de abuso de menor en contra de más víctimas”.

Consultado respecto a si hay más víctimas, Ezzatti señaló lo siguiente: “Si se me pregunta a mí sobre antecedentes, puedo decir que no tengo ningún antecedente. Pero precedentemente el decreto dice que en base a indicaciones que han llegado a la Santa Sede desde el arzobispo de Santiago, desde el procurador de justicia y desde la otra parte, le han llegado otras noticias también”.

Para Hermosilla, esta afirmación debe ser contemplada por al justicia chilena, y “pedirle a la iglesia los antecedentes que ha reunido y que dan sustento a su fallo, como lo planteó la fiscal de la Corte de Apelaciones a comienzos de febrero cuando solicitó que se reabriera la causa”, explica el abogado.

Durante la conferencia de prensa en que anunció la resolución, se le preguntó a Ezzati si la iglesia pondría estos antecedentes a disposición de la justicia civil. El arzobispo fue tajande: “Absolutamente no, porque son dos cosas totalmente diferentes. Le corresponderá al juicio civil buscar y encontrar la motivación de una posible absolución o una posible condena”.

Se espera que la próxima semana la Corte de Apelaciones resuelva si ordena o no la reapertura de la arista penal. El fallo del Vaticano pone presión a que se acoja la recomendación de la fiscal judicial, que consideró que aún quedan muchas diligencias pendientes.
EZZATI PIDIÓ DISCULPAS

Tal como lo informó CIPER en un reportaje publicado un día antes de que se conociera el fallo eclesiástico (ver artículo: Iglesia da golpe de timón en caso Karadima ), desde la llegada de Ezzati la actitud de la iglesia cambió en relación a Karadima y a los denunciantes. Estos últimos recibieron una señal de los nuevos aires el sábado 29 de enero, cuando el arzobispo recibió en su casa de Simón Bolívar al médico James Hamilton, uno de los principales acusadores del ex párroco de El Bosque. En la reunión que duró cerca de una hora, Ezzati le pidió perdón a él y a los otros denunciantes -que no pudieron asistir por estar de vacaciones- por la actitud que tuvo la iglesia en estos años en que han llevado adelante sus acusaciones.

Fiel a la línea que han tenido los denunciantes, en esa reunión Hamilton le planteó a Ezzati que estaban preocupados porque Karadima aún se mantenía en contacto con jóvenes y con muchos dirigidos sobre los cuales tenía poder absoluto y que podían seguir siendo víctimas suyas.

Similar preocupación le habían manifestado a Ezzati sacerdotes que se habían formado con Karadima y que fueron rompiendo con él a lo largo de estos años, especialmente después de la investigación del programa Informe Especial. El tema inquietaba al cardenal y por eso, cuando Hamilton le mencionó ese punto, Ezzati lo interrumpió y le dijo que se le había prohibido a Karadima tener contacto con jóvenes.

Según fuentes eclesiásticas, cuando ayer el arzobispo leyó en CIPER que a la casa donde se hospedaba Karadima llegó uno de los jóvenes que se había formado con él (Jorge Andrés Álvarez, de 26 años), montó en cólera, pues se estaba vulnerando una prohibición. Decidió entonces adelantar la conferencia de prensa para anunciar el fallo que desde mediados de enero tenía en su poder.

El joven es uno de los parroquianos de El Bosque y por lo tanto Karadima sabe que no puede reunirse con él. Por ello, se le preguntó a Ezzatti respecto a cómo podría garantizar la iglesia que el sacerdote cumpliera con las restricciones impuestas en el fallo. Concretamente se le dijo que a CIPER le constaba que habían ido jóvenes a visitarlo, como se informó ayer. “¿Quién va a controlar eso?”, se le consultó a Ezzatti. El arzobispo respondió lo siguiente: “Lo que establece el decreto es que el padre no podrá reunirse con miembros de su parroquia, no podrá reunirse con sacerdotes de la Unión Sacerdotal y con personas que haya dirigido espiritualmente. No quiere decir que el padre esté en una cárcel y que no tenga posibilidad de juntarse con otras personas”.

Pero contra lo planteado en la resolución de la Iglesia, Karadima también ha seguido reuniendo con algunos de los sacerdotes de la Unión Sacerdotal, como Juan Esteban Morales y el obispo Andrés Arteaga. Ambos concurrieron este lunes 14 de febrero al convento de las Siervas de Jesús de la Caridad, ubicado en General Bustamante 586, donde se refugia Karadima.

Respecto a Morales, Ezzatti explicó que él lo había autorizado, por razones humanitarias. “Yo mismo he permitido que cumpliera un gesto humanitario. Los derechos humanos son derechos también de las personas que están juzgadas y que están en la cárcel. Y por consiguiente, y por situación humanitaria, yo he concedido ese permiso”.

En cuanto a Arteaga -uno de los obispos que conforman el círculo más cercano a Karadima y quien ostenta uno de los más altos cargos de la Iglesia Católica como obispo auxiliar y vice gran canciller de la UC -, Ezzati evitó un pronunciamiento. “Yo no juzgo las intenciones de mis hermanos obispos. Estoy convencido que estarán actuando con rectitud de conciencia y por consiguiente la iglesia, que ha hecho conocer este decreto, ciertamente encontrará en ellos también la adhesión y la obediencia que corresponde”.

En el último punto de la declaración dada a conocer por Ezzatti se aborda la situación del centro de poder construido por Karadima: la Unión Sacerdotal.

“Junto a la entrega de presente documento, este colegio sugiere que el arzobispo de Santiago disponga, en común acuerdo con esta Congregación, una visita canónica a la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón, con la finalidad de verificar la eclesialidad de los procesos formativos y la transparencia de la administración económica”. Este último punto es clave, pues tal como informó CIPER el año pasado , la organización religiosa ha construido un imperio económico cuyo origen y gestión no están claros.
El DURO FALLO ECLESIÁSTICO

La resolución del Vaticano es un duro revés para Karadima, pues no sólo se reconoce la veracidad de los delitos denunciados sino que se plantea que habría más menores abusados. Además se le impone una vida de retiro lejos de quienes fueron parte de su círculo de influencia y se le prohíbe “asumir cualquier encargo en la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón”, el centro neurálgico de la influencia del sacerdote conformado por sacerdotes y obispos formados a su alero.

“Sobre la base de las pruebas adquiridas, el reverendo Fernando Karadima Fariña es declarado culpable de los delitos declarados en precedencia y en modo particular del delito de abuso de menor en contra de más víctimas; del delito contra el sexto precepto del decálogo cometido con violencia; y de abuso del ministerio a norma del canon 1389 del Código de Derecho Canónico”, dice el punto 1 de la declaración dada a conocer ayer por el arzobispo.

Luego se explicita con claridad que el sacerdote tendrá que recluirse en un lugar donde las visitas tendrán restricciones. Esto se plantea en los puntos 2, 3 y 4:

“En consideración a la edad y al estado de salud del reverendo Fernando Karadima Fariña, se considera oportuno imponer al inculpado de retirarse a una vida de oración y de penitencia. También en reparación de las víctimas de sus abusos, será preocupación del Arzobispo de Santiago, de acuerdo con la Congregación para la Doctrina de la Fe, evaluar el lugar de residencia, dentro o fuera de la Diócesis, de tal modo de evitar absolutamente el contacto con sus ex parroquianos o con miembros de la Unión Sacerdotal o con personas que se hayan dirigido espiritualmente con él”

“Se impone también (…) la pena expiatoria de prohibición perpetua de ejercicio público de cualquier acto de ministerio, en particular de la confesión y de la dirección espiritual de todas las categorías de personas”

“Además, se impone la prohibición de asumir cualquier encargo en la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón”

Si el sacerdote no cumple con las prohibiciones estipuladas en los puntos anteriores, arriesgaría incluso perder su condición de sacerdote, se afirma en el punto 5 de la declaración. “En caso de no observar las medidas indicadas, el inculpado podrá recibir penas más graves, no excluida la dimisión del estado clerical”. Al respecto, Ezzatti aclaró que confiaba en que Karadima cumpliría con las restricciones establecidas en la resolución. “Yo estoy convencido que tanto el padre como los miembros de la sociedad sacerdotal que lo acompañan son personas fieles a Jesucristo y a la Iglesia y van a cumplir sin duda alguna lo que esta acta dice. Sin embargo, la Santa Sede pone esta advertencia”.

De acuerdo al relato del arzobispo, el 17 de enero se reunió con el sacerdote Karadima para notificarlo, entregarle el fallo completo y fijar un lugar de residencia.: “La reacción del padre fue una reacción de mucha sorpresa frente a esto, y de meditación muy profunda. Él iba a leer con calma todo el decreto, que es muy largo y de autoría de la Santa Sede. El emprendió la tarea de preparar su defensa ante la Santa Sede”.

¿Le reconoció alguna de las acusaciones?, le preguntaron los periodistas presentes. “(…) él (dijo que ) era inocente y la iglesia juzga hechos externos y no tiene derecho a juzgar la conciencia de las personas”, respondió Ezzati.

Desde la notificación corre un plazo de 60 días hábiles, donde se le da la posibilidad de presentar un recurso frente a esta decisión, se plantea en el punto 6 de la declaración. Según contó Ezzatti, Karadima estaría trabajando en la redacción de un recurso de apelación a la resolución del Vaticano, lo que fue confirmado luego por su defensa.
ERRÁZURIZ EN CAPILLA

El fallo vaticano implica un duro cuestionamiento a la actitud y las decisiones tomadas por el anterior arzobispo de Santiago Francisco Javier Errázuriz. Pese a que en la conferencia de prensa de ayer Ezzati agradeció a éste la investigación realizada, a medida que los testimonios se han ido acumulando, ha quedado claro que hubo varios momentos en los que pudo haberse detenido los abusos de Karadima.

Francisco Javier Errázuriz recibió la primera denuncia en contra de Karadima en 2003 cuando el filósofo José Murillo le hizo llegar una carta relatando lo que le había ocurrido. La carta se la llevó el sacerdote jesuita Juan Díaz, vicario de la Educación del Arzobispo de Santiago quien relató a CIPER que personalmente le contó el caso y le entregó la misiva.

“Los vicarios nos reuníamos semanalmente con Errázuriz y después de esa reunión le pedí unos minutos en privado. Ahí le conté que una persona que yo conocía y estimaba, José Murillo, me había relatado una serie de acusaciones que afectaban al padre Karadima. Le dije que lo que me decía Murillo me parecía creíble y después de eso le entregué la carta. Él la leyó con atención delante de mí. Se mostró sorprendido. Tuve la impresión de que tomaba con seriedad la denuncia. No reacciono en defensa de Karadima; por el contrario, dijo que iba a estudiar esta carta con seriedad”, dijo a CIPER el sacerdote.

Agregó que después de esa conversación Errázuriz “nunca me tocó el tema de nuevo. Yo fui vicario hasta 2005 y nunca me dijo nada”. Cuando CIPER le preguntó a Díaz qué explicación encontraba para la actitud del cardenal, el sacerdote contestó: “Sinceramente prefiero reservar en mi fuero interno mi explicación”.

Similares dudas deja en el aire el testimonio del primer investigador del caso, el sacerdote español Fermín Escudero, quien en una impactante entrevista concedida a CIPER declaro que el caso Karadima le daba asco. Allí el sacerdote explicó que “si en este caso hubo negligencia u omisión no será por mi culpa, ya que cumplí paso a paso con cada punto de lo que se me había encomendado. Desde mi primera diligencia hasta la última que hice, justo en la víspera de dejar mi cargo, tomé el caso con toda la seriedad que se merecía. Y todas las veces hice mi informe incluyendo algo que ni siquiera estaba en mis atribuciones: explicitar mi parecer”.

El sacerdote relató que fue nombrado por Errázuriz para investigar el caso en mayo de 2004. A partir de ese momento recibió los testimonios de la esposa de James Hamilton, una nueva carta de José Murillo, -esta vez enviada a través de Ezzati- y los desgarradores relatos de James Hamilton y de Juan Carlos Cruz.

Escudero dijo a CIPER que todos esos testimonios le parecían coincidentes y verosímiles: “Hamilton contaba todo lo vivido con tantos detalles que era imposible no creerle. Y su testimonio concordaba con los otros testimonios… Es uno de los relatos más crudos que me ha tocado escuchar. Hice un nuevo informe. Le agregué mi parecer, como lo había hecho en el informe anterior. Hasta ahí era todo lo que yo podía y debía hacer, excediendo mi función al agregar mi parecer. Poco tiempo después, tres días antes de que mi cargo como promotor expirara, fui a hablar con el cardenal y le dije que en unos días más expiraba mi cargo como promotor de justicia y que me perdonara pero yo no estaba disponible para continuar en el cargo. Y fue en la víspera de dejar el cargo, cuando llegó a mí el tercer testimonio directo: Juan Carlos Cruz“.

Escudero relató que tras esa última entrevista no supo más del caso. Luego se enteró de que Karadima había sido removido de la parroquia y reemplazado por Juan Esteban Morales. Pensó que eso se debía a las acusaciones, pero no era así. “Mi sorpresa vino después, cuando me enteré por una persona muy ligada a Karadima, que el cardenal no mencionó en ningún momento las acusaciones que había en su contra. Solo le dijo que le pedía que renunciara a El Bosque porque él ya había hecho mucho y debía cuidarse.”, dijo Escudero a CIPER.

Lo cierto es que en 2006 Errázuriz decidió cerrar la investigación, la que se reabrió recién en 2009. Y durante esos años Karadima pudo seguir manteniendo su conducta y el control total sobre la comunidad de El Bosque sin que nadie lo perturbara. La razón que esgrimió Errázuriz el año pasado para justificar su comportamiento fue que no creyó en las acusaciones. Así consta en las declaraciones que el arzobispo de Santiago hizo a The New York Times cuando expresó que las denuncias “lamentablemente no las juzgué creíbles”.

En 2010, cuando se emitió el programa Informe Especial, con las impactantes declaraciones de los denunciantes, Escudero tuvo un colapso. El sacerdote relató a CIPER: “Yo quedé muy mal con ese programa, incluso tuve un accidente vascular. Ver a James Hamilton, quien tenía tanto pudor de dar a conocer esto, exponerse así en televisión, me dio muchísima pena y dolor. Yo había hecho todo lo que estaba en mi poder para que no se llegara a esto, pero quienes debían hacer el resto no lo hicieron. Hubo mucha omisión en este caso… Así que fui a hablar con el cardenal y le conté lo de mi accidente vascular y le dije: yo soy una víctima más de Karadima. Y en esa ocasión le pregunté por qué él no se había acercado a las víctimas. El respondió que él era juez en esta causa y por lo tanto no podía acercarse porque debía tomar distancia. Y que él tenía sus razones para no recibir a James Hamilton. Evidentemente esa respuesta no me pareció, ya que él es el pastor y si de su rebaño se le acerca una oveja herida, él tiene el deber de acogerla”.

Ante todos estos antecedentes no parece casualidad que el Vaticano haya esperado que Ezzati reemplazara a Errázuriz y, cuando sólo llevaba un día en el cargo, le entregara los resultados de una investigación que remece a la Iglesia Católica chilena.

CIPER CHILE

Escrito por Eduardo Aquevedo

19 febrero, 2011 a 16:57

“Marcial Maciel. Historia de un criminal”: nuevo Libro sobre fundador de Legionarios de Cristo…

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Lo conocí en Tijuana; él tenía 56 años y yo 19, relata la esposa mexicana de Maciel

Foto

En imagen de archivo, el fundador de los Legionarios de Cristo con el papa Juan Pablo II

Carmen Aristegui

Periódico La Jornada
Domingo 28 de noviembre de 2010, p. 12

Presentan libro sobre el pederasta

Este domingo, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, será presentado el nuevo libro de Carmen Aristegui: Marcial Maciel. Historia de un criminal. En 296 páginas, documenta la trayectoria oscura del fundador de los Legionarios de Cristo. Con autorización de la editorial Random House Mondadori, que publica este volumen bajo su sello Grijalbo, presentamos, a manera de adelanto, el capítulo 13, de un total de 17, donde la familia González Lara rinde testimonio sobre los abusos de los que fueron víctimas por parte de Marcial Maciel.

FotoUstedes son la familia que construyó Marcial Maciel en México. Hoy han decidido compartir su historia con la sociedad mexicana; tienen sus razones para hacerlo. Una fundamental es que se conozca la verdad. Blanca, ¿cómo conociste a Marcial Maciel? Lo conocí en Tijuana. Es una historia muy larga; siempre te bajan la luna, el sol, las estrellas. Todo. Él tenía 56 años y yo diecinueve. Me dijo que era viudo y que andaba buscando una muchacha para casarse, que quería formar su familia. Lo conocí, no sé si desgraciadamente o afortunadamente. Ya no sé ni cómo decirlo. Pero así surgió todo.

Tú eras una joven de 19 años que acababa de separarse de su pareja; tenías un bebé muy chiquito, Omar, que después él adopta y lo reconoce como parte de esta familia. Así es. No hubo boda, él nunca se quiso casar. Yo era muy inocente, era una niña de 19 años y realmente no tenía la suficiente madurez. Sí adoptó a mi hijo Omar, que es de mi primer matrimonio que había tenido en Sinaloa. Y seguimos adelante y todo. Nunca nos casamos pero vivimos casi 30 años unidos. Por los viajes que él hacía, a veces estábamos juntos; a veces, por su trabajo, estaba fuera del país.

Según él, ¿en qué trabajaba? Siempre mantuvo lo de la Shell Internacional. ¡Puras mentiras! Luego decía que era detective privado, que era de la CIA. Total que puras mentiras; así me llevó todo el tiempo y yo ¡le creí toda la vida! Realmente yo no sabía con quién vivía. Pero pues la verdad llegó.

¿Cómo explicaba el hecho de que él se presentaba como Rivas y tus hijos son González? Decía que se llamaba José Rivas. Cuando llegó el momento en que se tenían que registrar, cuando nació Raúl, me dijo: Voy a buscar un acta de nacimiento que tengo por ahí; voy a buscar bien los apellidos de mi papá. Entonces ya no hubo de otra y me dijo que sus apellidos eran González y Rodríguez. Y el Rivas quedó atrás.

¿Fueron 30 años? Veinticinco. Él venía y se estaba un mes, dos meses; a veces nos íbamos de vacaciones. Iba y venía constantemente, y todos los días, tres, cuatro veces al día, me hablaba por teléfono. Nos escribíamos muchas cartas; me mandaba muchas tarjetas postales. Siempre hubo mucha comunicación.

¿Y cuándo te diste cuenta? En 1997, cuando salió la revista Contenido.

¿Tú viste Contenido, con la portada de Maciel? Sí, fue donde yo me di cuenta y hubo mucha confusión en mí porque realmente yo no sabía ni con quién vivía, y de hecho él estaba en Nueva York cuando salió esta revista. Yo iba a caminar, a hacer mis ejercicios y vi la revista en el puesto del periódico. Me quedé sorprendida. En la noche él me llamó por teléfono y le dije: “¿Qué pasa? Aquí hay una revista así y así, es Contenido, y sales tú. Y dicen estas cosas. Te acusan de abusos sexuales, de muchísimas barbaridades”. No, no, pero cómo puede ser. Él lo negó. Y dijo: Ahorita voy para allá, tomo el primer vuelo que encuentre y voy para México. Fue cuando yo me enteré de la verdadera historia, de su otra cara.

Raúl, tu madre vio la revista y dice: Ese es mi marido. ¿Qué hace ahí? Lo enfrenta. ¿Qué pasó contigo? En esa ocasión nos percatamos de la revista, habla mi papá y mi mamá le expresa: Saliste en una revista, regresa de Nueva York, y él me dice: Raúl, te voy a mandar dinero en un sobre con el señor Antonio para que vayas a todos los puestos de revistas de Cuernavaca y las compres. Y así fue; llegó el señor Antonio con un sobre de dinero, rento un taxi, compro todas las revistas. Las que pude, porque las personas me decían: Oye, ¿por qué quieres tantas? Envía al señor Antonio con maletas, se le llenó con las revistas y se las lleva.

¿Hubo algún tipo de confrontación, de reclamo, de pregunta de ti a tu padre? Jamás.

¿Por qué? Mira, era una persona… en primer lugar, mayor; era nuestro padre, nuestra figura paterna. Le teníamos un gran afecto; reconocemos: Es nuestro papá; como adolescente, como niño, lo ves en lo alto, como cualquier niño, y nunca cuestionamos nada. Ahora caemos en la cuenta de por qué le decían padre. Cuando estábamos en lugares públicos teníamos la indicación de retirarnos cuando llegaran personas a saludarlo.

Escuchábamos que le decían: Hola, padre. Pero mi mamá nos decía: Ha de ser padre de muchos hijos. Era un cuestionamiento que nos hacíamos, y en ese momento nos dimos cuenta.

Omar, ¿cómo viviste ese momento? En ese momento lo veíamos como una figura paterna, como nuestro ídolo, como nuestro patriarca en la familia. Nosotros nunca nos íbamos a imaginar que él fuese así. Lo quisimos mucho; él sabía cómo manejar los asuntos. Tenía una gran facilidad para expresarse, para inducir a las personas, para lavar el coco. Él siempre era muy afectuoso con todo el mundo. Me acuerdo que cuando llegaba a la casa, los vecinos le decían: Oiga, usted debe ser un santo.

Y siempre nos decía a nosotros que hiciéramos el bien. No mientas, ten una novia hasta los 25 años, no fumes, no tomes. A mí me mandó a Denver en 1997; en ese momento fue cuando surgió lo de la revista Contenido. Yo le digo: Oye, papá, a mí me interesaría ser sacerdote, ser padre. Y me dice: ¿De cuántos hijos? Y entonces le dice mi mamá: ¿Pero de cuántos hijos tú eres padre? Él se empezó a reír; una risita burloncita.

¿Cómo recuerdas esta escena, Blanca? Estábamos en la hora de la comida. Le dice a Omar: Conque quieres ser sacerdote, y se ríe. Pero de pura burla. ¿De cuántos hijos quieres ser padre, Omar? ¿Pues de cuántos hijos eres padre tú?, le contesté yo a él. No le gustó que yo saliera a defender a Omar. Y dijo: Bueno, ya, vamos a seguir comiendo; no hay que amargarnos el momento.

Christian, eres el hijo menor. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando oyes todo esto de tu padre? Es muy confuso; la verdad realmente no sabía quién era. Toda la vida viví con mentiras hasta que me di cuenta de quién era mi padre en realidad.

Dejaste de verlo en una edad temprana. Sí, como a los seis años.

¿Cuando ustedes se separaron finalmente? Más o menos. Él tendría unos ocho años cuando nos separamos.

Y a partir de entonces ya no lo volviste a ver.

–Ya no lo volví a ver.

–Raúl y Omar, ustedes afirman que su padre abusó de ustedes. Me han dicho que se lo han contado a los legionarios. Esta historia ya la saben el obispo Ricardo Watty Urquidi, el padre [Rodolfo] Mayagoitia, director territorial, y Carlos Skertchly, el supuesto procurador de los Legionarios de Cristo ante la Santa Sede.

¿Por qué supuesto? Ricardo Watty Urquidi me comenta que Álvaro Corcuera no me puede recibir en enero pero que envía al subprocurador de los Legionarios de Cristo ante la Santa Sede. Y cuál fue la sorpresa, que no era ningún procurador, sino un padre que tuvo un cargo en una escuela de Brasil; y, bueno, no sabemos si engañaron al obispo Watty.

¿Todos ellos han escuchado tus narraciones y las de Omar? No, nada más las mías, pero yo les he hecho mención de los abusos a mi hermano.

¿Qué sucedió? A Mayagoitia solamente le comenté que había abusos, que había cosas muy fuertes; que si estaba preparado para escuchar. Le dije que habíamos sido abusados durante ocho años mi hermano Omar y yo. Mi primer abuso sucedió cuando yo tenía siete años de edad, en Colombia. Yo estaba acostado con él, como cualquier niño con su padre; baja mi calzoncillo e intenta violarme. Por instinto humano reacciono y me muevo. Se da cuenta y no me fuerza. Ese fue el primer abuso y de ahí ya empezaron todos los demás. Hacía que lo masturbáramos, que le sacáramos fotos masturbándolo; él se quedaba con las fotografías, se hacía el dormido y nos decía que su tío le hacía lo mismo; que ensayáramos con él.

¿Y tú, Omar? Mi primer abuso fue cuando fuimos a Madrid, en el Holiday Inn, me acuerdo. Se hacía el dormido y empezamos a masturbarlo; siempre nos decía que a él le dolía mucho la pierna, que al menos uno de los dos durmiéramos siempre con él. Caliéntenme la pierna porque me duele mucho. Y entonces… bueno, éramos niños, sin malicia, y él era nuestro padre.

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Lo quisimos mucho, pero creo que esto no se vale; definitivamente no tiene explicación alguna lo que hemos vivido, y no únicamente nosotros.

Blanca, ¿nunca te diste cuenta de nada? Yo no me di cuenta porque, como te decía, yo no sabía ni con quién vivía. Nunca sospeché; ni por acá me pasó que este tipo fuera así o sus mañas. Igual, como dicen ellos, ¡uf!, yo lo idolatraba, ¡lo adoraba! De hecho un día le dije: Tú eres como un dios para mí.

A ver, si nomás hay un dios en el mundo cómo voy a decirle a un señor que también es como un dios para mí. Yo lo quería muchísimo, ¡muchísimo! ¡Estaba ciega! Totalmente. Hasta que me di cuenta, en 1997, cuando vi la revista Contenido. Y no estaba segura de lo que pasaba, porque él todavía me decía:

No, ya sabes cómo es la gente, ya no hallan qué hacer; lo que pasa es que me quieren sacar del Vaticano. Pídele a la Virgen de Guadalupe por el Papa que va a entrar ahora, para que no me saque. ¡Y yo todavía pidiéndole a la Virgen!

¿Cuánto tiempo mantuvieron su relación después de que viste la portada de Contenido? Yo les creí a mis hijos en 1999, que habían sufrido un abuso sexual por parte de su padre.

¿Raúl, en 1999 se lo contaste a tu mamá? Sí; yo cursaba el tercer grado de preparatoria y me empecé a sentir muy mal; tenía una sensación muy rara, de terror. Yo no sabía ni qué me estaba pasando. Rompí con mi novia y dije: Ahora sí no sé qué me pasa. Le comenté a mi papá: Me siento muy mal.

¿Emocionalmente te sentías mal? Estaba muy confundido. Llegué a pensar que algo pasaba en mi sexualidad. Experimentaba una sensación muy rara, que no se la deseo a nadie. Le dije a mi papá: Voy a ver a una psicóloga en Cuernavaca, porque ya no aguanto. Me dice: No, si vas a ver un psicólogo te pueden destrozar la vida. Yo te voy a mandar con un psiquiatra en Madrid. Entonces me manda con el doctor Francisco López Ibor a una clínica muy prestigiosa en Madrid. En ese tiempo yo me quedaba por tiempos en casa de Norma y luego en un hotel.

Norma Hilda Bolaños es la otra mujer de Marcial Maciel. Así es. Ella estaba en Madrid. Y ustedes tenían relación familiar, por lo que veo. Sí, desde niños viajábamos con Norma, Omar y yo solos. Nos dijo: Les presento a su tía Norma. De niño eso nunca lo cuestionas. Entonces voy a Madrid a tratamiento con el doctor Francisco López Ibor. Si me permites, voy a mostrarte una carta. Éste es el diagnóstico del doctor; esta carta es muy interesante porque yo acudo con él por primera vez en 1999, y cuando me llega el diagnóstico, cinco años después, me comentan que yo tenía… Si me permites la voy a leer: Paciente de 19 años de edad que acude por primera vez a esta clínica el día 1° de julio de 1999. Presentaba desde dos meses atrás sintomatología delirante con ideas de referencia; presentaba rasgos acusados previos de tipo obsesivo, humor subdepresivo. Desde el año 1994 siguió tratamiento ambulatorio a base de neurolépticos, Olanzapina, Risperidona, ansiolítico, Pinazepam y ocasionalmente Sertralina. Experimentó notoria mejoría.

¿Durante cuánto tiempo tomaste esas sustancias? Como año y medio. Cuando llego a esta clínica, el doctor me dice: Te vamos a atender muy bien y más si vienes recomendado por el padre.

¿Y qué pasó, Blanca, con tu hijo Raúl? Mi hijo siempre estaba acostado, dormido, tomando ese medicamento que le había recetado el doctor. No se podía voltear, ni se podía levantar; estaba dopado totalmente. No podía hablar, siempre estaba echando saliva por un lado, quejándose. Pasaron como dos días y yo lo tenía que llevar al baño. Digo: No, esto no es normal. ¿Cómo voy a tener a este muchacho así? Habla el señor este, su papá, y le comento: Mi hijo está así, ¿qué hago? ¿Lo llevo a un médico o qué? Él me dijo: No, no, no, sigue dándole el medicamento, lo va a componer; eso lo relaja. No pasa nada.

Por supuesto que Maciel no quería que su hijo tuviera un tratamiento psicológico en el que hablara. Yo creo que este señor lo quería tener atontado. Así lo voy a volver loco; va a haber un momento en que este muchacho no pueda hablar.

¿Ustedes confrontaron a su padre, Omar? No, por lo regular era su facilidad de palabra… dulce, amable. Yo estaba por cumplir 21 años. Vamos a Nueva York y nos presenta al hermano de Norma; se llama Luis y me dice que si me gustaría ir a Denver a trabajar. Podemos imaginarnos el porqué. Cuando en ese entonces mi hermano le comenta a mi mamá de los abusos sexuales, creo que ahí él nos está desvinculando como familia, separándonos.

A ti, Omar, te manda a Denver, y a ti, Raúl, con un psiquiatra y te dopa. ¿Y tú Blanca? ¿Qué te puedo decir? Llegué a pensar en ponerle una demanda, pedir ayuda, defender a estos muchachos, porque realmente es algo tan duro que… ellos crecen con el corazón vacío, lleno de traumas y problemas psicológicos. Todo el tiempo fui mamá y papá para ellos. Entonces gracias a Dios toda esta situación me ha dado la fortaleza de irlos sacando adelante.

Christian, debe ser muy duro oír a tus hermanos narrar lo que acabamos de escuchar. No tenemos noticia de que tu padre haya abusado de ti. No, no. Gracias a Dios. Aunque fuera del aire, Blanca, dijiste: Me lo pidió prestado. ¿En algún punto te dijo: Préstame a Christian? Me dijo: Nena, a ver si cuando Christian tenga unos ocho añitos me lo prestas para que me lo lleve a Irlanda, para que también se prepare como Raúl. Y yo le contesté: Sí, no te preocupes, te lo voy a prestar, con todo lo que le hiciste a mis hijos. ¿Todavía quieres que te preste a Christian? ¿Qué les hice? Tú sabes qué les hiciste, ¿cómo crees que te voy a dar a mi hijo? A Raúl se lo llevó a Irlanda sin mi consentimiento.

¿Cómo fue eso? Fueron a España Omar y él, con su papá, y de regreso me mandó nada más a Omar; me habló por teléfono y me dijo: ¿Qué crees, nenita, fíjate que mandé a Raúl a Irlanda con una familia; va a estar muy bien, no te preocupes, se va a preparar ahí para que sepa muy bien el inglés para su futuro, cosas así. Me quedé sorprendida otra vez, porque dije: ¿Cómo, por qué se lleva al niño? ¿Y cuánto tiempo se fue a Irlanda? Dos años. ¿Un día te dijo: Me lo llevo y regresó al niño dos años después? No me dijo sino cuando ya lo había mandado. Me mandó a Omar solo para México y de ahí se llevó a Raúl a Irlanda. Tienen cartas, postales, tarjetas navideñas que les enviaba su padre. Está, por ejemplo, esta carta, en la que hace mención de lo que habíamos platicado, donde se espanta cuando le digo que voy a un sicólogo: Querido hijo: me dijo tu mamá que gracias a Dios y a la santísima Virgen tú ya estabas y te sentías bien; no te imaginas la alegría que me da. También me dijo que te recomendaron un psicólogo de Cuernavaca. Mira, Raúl, yo te recomiendo que no vayas con esos psicólogos porque pueden arruinar tu mente para toda la vida y hacer que no puedas vivir sin estar tomando pastillas. Se me hace muy raro que no encuentres a la doctora que recomienda el doctor López Ibor, que es el que te conoce y sabe bien tu situación. Además, recuerda que esa doctora trabajó 10 años en Madrid con López Ibor. Yo ya he hablado con esa doctora y te he recomendado.

¿Supieron qué contenían esas pastillas que tomaba Raúl por prescripción del psiquiatra recomendado por Maciel? Bueno, yo investigué más o menos para qué tipo de personas eran prescritas. Eran para personas que tenían esquizofrenia, que eran muy hiperactivas, que no podían dormir. Cuando éramos adolescentes él nos daba unas pastillas rojas, Darvoset de 100 miligramos; nos daba la mitad de esa pastilla cuando nos dolía la cabeza. Es un derivado de la morfina.

Blanca, a lo largo de esos años, ¿tuviste algún indicio de que él consumiera y que diera a tus hijos algún tipo de sustancias? ¡Nunca en la vida! Lo único que sé es que él traía siempre un maletín como de médico; sacaba un montón de pastillas después de los alimentos, o antes, y decía que eran vitaminas. Pero nunca supe qué tomaba, menos qué les diera a mis hijos.

Matrimonio para gays y lesbianas en Argentina, un gran avance de la igualdad de derechos…

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Discursos de la época del medievo en debate sobre uniones gays en Argentina

Stella Calloni, Corresponsal

image Periódico La Jornada
Jueves 15 de julio de 2010, p. 37

Buenos Aires, 14 de julio. El Senado de Argentina debatía esta noche el proyecto de ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, que ya fue aprobado por la Cámara de Diputados, en un enfrentamiento en el que algunos discursos parecían surgir del medievo, mientras en las calles se cruzaban las manifestaciones de uno y otro lado.

Algunas mujeres permanecían rezando ante el Congreso de la nación, convencidas de que se trata de una guerra de Dios contra el demonio y en defensa de la familia, y otros haciendo sonar vuvuzelas –un nuevo elemento que se introdujo en las manifestaciones locales después del Mundial de Futbol en Sudáfrica– manifestaban su apoyo en defensa de los derechos de las minorías.

Al cierre de esta edición continuaba el intenso debate y se esperaba una reñida votación en las próximas horas.

Anoche en una de las manifestaciones en contra de la ley de matrimonios gays, se escucharon incluso voces que pedían el retorno del 76, es decir, de una dictadura militar, ante la amenaza a la integridad de la familia y otros conceptos tan conocidos para los que vivieron los regímenes autoritarios que padeció el país.

Aunque este proyecto de ley fue introducido por legisladores no oficialistas, la oposición más dura es contra el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, alentada por la cúpula eclesiástica, lo que ha transformado esta situación en un nuevo esquema de enfrentamiento.

En esta cruzada hay una particularidad, y es que el tema dividió las aguas en todos los bloques del Congreso.

Una comisión senatorial intentó cambiar lo aprobado en la Cámara de Diputados por otra propuesta de unión civil, lo que fue considerado anticonstitucional, porque ya no era un debate sobre lo consensuado en la cámara baja, y porque tenía graves contenidos que fueron calificados como discriminatorios, lo que provocó una oleada de protestas de los promotores de esta legislación.

El bloque oficialista sostenía que se había violado la Constitución, en su artículo 81, al cambiar intencionalmente los giros a comisión y violentar el reglamento y la historia.

El dictamen de minoría que avala el proyecto sancionado por los diputados cuenta con el apoyo del oficialismo y de parte de la opositora Unión Cívica Radical.

FotoEn las calles, con el frío inclemente, las discusiones tienen otro tono. Militantes de organizaciones sociales, estudiantes, legisladores, sindicalistas, siguen los debates y corean consignas. Y hay algunos encontronazos discursivos con los remanentes de los que ayer marcharon convocados por la cúpula de la Iglesia en la guerra de Dios.

El ministro de Economía Amado Boudou, citado por la agencia oficial Télam, sostuvo por su parte que la ley es un avance de la sociedad que tiene que ver con el acceso a derechos civiles y que las distintas marchas no tienen demasiada importancia: lo importante es ver a una sociedad que avanza en la igualdad de derechos.

Por otra parte, César Cigliutti, de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), destacó que esta organización logró dar un debate esencial en la sociedad alrededor de la familia, porque nuestra campaña afirma que somos familias, y agradeció la respuesta de la sociedad que acompaña esta demanda y a los medios de comunicación.

También mencionó con emoción los discursos hermosos de senadores heterosexuales y padres de familia, en favor de nuestros derechos, y sostuvo que respetaban las posiciones contrarias, pero a lo que nos oponemos es a la imposición de ese dogma a toda la nación, porque estamos hablando de leyes civiles en una sociedad diversa.

Otro tema que salió a luz en estos días es el apoyo de autoridades de la Iglesia a la pasada dictadura militar y a la participación de sacerdotes junto con represores en crímenes de lesa humanidad, dejando solos a los religiosos que se enfrentaban a estos crímenes. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, cuestionó a la Iglesia, porque nunca se pronunció por los 500 niños que nos robó la dictadura y tampoco ha condenado este delito probado del padre Jullio Grassi, que fue encontrado por la justicia responsable de abusos hacia menores.

"Argentina es referente"

El secretario de Movimientos Sociales del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Zerolo, felicitó "al pueblo y los legisladores" argentinos por la aprobación en el Senado de la Ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, que, aseguró, convierte a Argentina en un ejemplo para América Latina. El dirigente asistió al debate de la norma en Buenos Aires, de cuya elaboración participó como experto.

"Argentina se convierte hoy en un referente para América latina al reconocer la igualdad legal para lesbianas y gays", señaló Zerolo tras abandonar Buenos Aires hacia donde viajó para asistir al debate de la Ley que, según opinó, tiene como modelo la legislación española al respecto.

"Al cumplirse cinco años de la aprobación de nuestra ley, volvemos a vivir un día histórico para América latina que pone de manifiesto que el camino hacia la igualdad que iniciamos en España es imparable, a pesar de los de siempre", opinó.

Zerolo, que participó como experto en la elaboración de esta Ley en el Congreso argentino, reconoció la labor de las organizaciones argentinas que llevan "muchos años trabajando de forma incansable para concienciar a la sociedad y a los partidos políticos argentinos de la necesidad de reconocer la igualdad jurídica para las parejas de lesbianas y gays".

El responsable de Movimientos Sociales del PSOE calificó, asimismo, de "valiente" la actitud y el compromiso del Gobierno argentino y de su presidenta, Cristina Fernandez, con la aprobación de este texto legislativo.

CHA: "Se trata de igualdad y de igualdad ante la ley”

César Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina manifestó sentir “mucha emoción” por la reciente aprobación de la ley que habilita el matrimonio homosexual y cuestionó nuevamente las declaraciones del Obispo Bergoglio: “Fue muy violento para nuestra comunidad y para sus propios feligreses", subrayó.

“Si de algo se trata es de igualdad y de igualdad ante la ley", manifestó Cigliutti en declaraciones radiales horas después de que el Senado haya convertido en ley la iniciativa que ya contaba con media sanción de la Cámara de Diputados.

“Con respecto a este concepto en los discursos que hubo en contra del proyecto, hubo muchas apreciaciones tan denigratorias en cuanto a la diferencia, que nos parece lamentable que en un Senado se confundan los conceptos y se cambie por fundamentalismos y dogmas religiosos”, explicó el representante de la CHA.

“De los argumentos en contra, lo que para nosotros fue el peor discurso sostenido fue el de la senadora Liliana Negre de Alonso por lo que viene diciendo en todos los medios”, indicó.

En cuanto a las declaraciones del Cardenal Bergoglio, Cigliutti dijo que le parecieron “dolorosas”. “No puedo creer que un obispo esté hablando de guerra, del demonio, puede estar en la injusticia pero no referido a la modificación de una ley civil. Creo que fue muy violento para nuestra comunidad y para sus propios feligreses”, advirtió.

“A muchos no les gustó lo que dijo porque fue muy violento y, con respecto a este resultado, se ve que fue una mala estrategia”, agregó.

Al ser consultado sobre si hubo incidentes en la Plaza de los Dos Congresos, dijo que había mucha gente en apoyo a la ley y 20 personas que estaban rezando frente al Congreso con un cartel en una reja donde nadie puede colgar un cartel. “Hubo una discusión entre 20 personas y otras 15 del otro lado. Fue un incidente menor”, concluyó.

Página/12

Escrito por Eduardo Aquevedo

15 julio, 2010 a 18:55

Cuba, disidencia y presos políticos…

con un comentario

Por Santiago O’Donnell

CUBA-FC2 El anuncio de que el gobierno cubano liberará a 52 presos políticos en los próximos cuatro meses, tan festejado por la derecha como silenciado por la izquierda, es sin dudas un hecho importante, quizás el más importante de las últimas décadas de vida de la revolución.

Por eso es también muy importante cómo se entiende, cómo se interpreta. Hasta ahora sólo se conocen el comunicado de la Iglesia cubana y las declaraciones del canciller cubano, o sea la voz de los mediadores. El gobierno cubano aún no se ha pronunciado a través de sus medios o sus voceros, y los intelectuales que apoyan a la revolución tampoco han dicho demasiado. Queda entonces el relato de los grandes medios, que como todo relato cuenta una parte de la verdad, o la verdad tal como se ve desde determinada perspectiva.

Cuentan que los 52 futuros liberados fueron arrestados en la llamada Primavera Negra del 2003 y condenados en juicios sumarísimos a penas de entre 6 y 28 años. Al principio eran 75, pero una veintena se fue liberando con el correr de los años por problemas de salud, casi siempre en el marco de un gesto hacia algún dignatario de visita. Muchos de ellos eran periodistas que trabajaban para medios internacionales y fueron condenados por delitos de traición a causa de los artículos críticos que mandaban por teléfono o fax.

Mientras el gobierno cubano sostenía que esos periodistas y esos artículos habían sido comprados por potencias extranjeras, los medios que habían publicado esos artículos empezaron a denunciar las detenciones, generando una ola mundial de protesta. El interés sobre la suerte de esos presos se reavivó en febrero, cuando el disidente Orlando Zapata murió en una cárcel cubana tras dos meses y medio en huelga de hambre. Aunque Zapata estaba en las listas de prisioneros políticos de las organizaciones internacionales de derechos humanos, el gobierno dijo que se trataba de un delincuente común y publicó su prontuario de delitos menores. Pero poco importó, porque al día siguiente de la muerte de Zapata entró en huelga de hambre Guillermo Fariñas (foto), un opositor preso más reconocido. Cuatro meses más tarde dieron la vuelta al mundo unas fotos en las que Fariñas parecía un faquir.

Mientras tanto Cuba vive una de sus peores crisis económicas. En los últimos meses se ha visto forzada a implementar una suerte de período especial y recortar el gasto estatal, incluyendo algunos rubros muy caros al régimen, como los subsidios para comedores escolares. Venezuela, el principal socio y benefactor de Cuba, no puede ayudar mucho porque está inmerso, en su propia crisis debido a la caída del precio del petróleo.

Así las cosas, el gobierno cubano parece haber decidido que necesita inversión extranjera para salir del pozo. Pero al bloqueo estadounidense se suma la llamada “posición común” de la Unión Europea, que desde 1996 condiciona contactos con la isla a la mejora en la situación de los derechos humanos.

Aprovechando que el gobierno socialista español asumió este año la presidencia de la UE, el gobierno cubano buscó un acercamiento a través de la Iglesia cubana. Con el canciller español Moratinos en La Habana, el arzobispo cubano anunció que los presos de la Primavera Negra serían liberados y enviados a España en un plazo de cuatro meses. Moratinos felicitó al gobierno cubano y declaró que la “posición común” ya no tenía razón de ser. Fariñas anunció que levantaba su huelga de hambre.

Esto es más o menos lo que aparece publicado en los diarios y se muestra en la televisión y se transmite por Internet desde los medios masivos. La conclusión que sacan los opinadores a partir de este relato se cae de madura: se trató de un acto tardío y desesperado de un régimen forzado a negociar por su incapacidad para generar riqueza.

Entonces piden más. Dicen que hay todavía hay más de cien presos políticos en Cuba y que no hay libertad de expresión. Lo cual suena muy bien, pero no es tan simple.

Cualquier crítico razonable del régimen cubano debe al menos reconocer que se trata de un gobierno legítimo, apoyado por la inmensa mayoría de los cubanos, por lo menos de los que viven en Cuba. Y que es legítima la decisión de los cubanos de apoyar a un régimen que prioriza el bien común por sobre la libertad individual. Los logros alcanzados en materia de salud y educación, especialmente cuando se los compara con sus vecinos del Caribe y Centroamérica, le da sentido a esta decisión.

Como es de rigor en un país gobernado por un régimen comunista, la Constitución cubana limita la libertad de expresión: “Ninguna de las libertades reconocidas para los ciudadanos puede ejercerse contra lo que se establece en la Constitución y la ley, o contra la existencia y objetivos del Estado socialista, o contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo”.

Hasta ahora Cuba nunca había aceptado la existencia de prisioneros políticos. Los presos estaban bien presos porque eran agentes desestabilizadores al servicio de las potencias extranjeras. Y las leyes cubanas, esas leyes que sirvieron para defender a la revolución del terrorismo made in Miami, le daban la razón. “Las leyes (vigentes en Cuba) son tan vagas que casi cualquier acto de oposición puede criminalizarse de alguna manera, por lo que es muy difícil que los activistas hablen contra el gobierno”, dijo Kerrie Howard, directora adjunta para las Américas de Amnistía Internacional.

“El Código Penal establece un rango de vagos cargos criminales que pueden utilizarse para acallar la disidencia, tales como ‘peligrosidad social’, ‘propaganda enemiga’, ‘desprecio a la autoridad’, ‘resistencia’, ‘difamación de las instituciones nacionales’ e ‘impresión clandestina’”, señala el último informe sobre Cuba de AI.

Por eso el anuncio de las liberaciones esta semana equivale ni más ni menos que al reconocimiento tácito por parte del gobierno cubano de la existencia de prisioneros políticos en su país. Porque habrán sido detenidos bajo cargos criminales, pero serán liberados como fruto de una negociación política.

No debe haber sido una decisión fácil, sobre todo porque era previsible que los grandes medios pondrían el acento en el supuesto oportunismo y la supuesta debilidad del régimen. Con un gigante como Estados Unidos al acecho, listo para transformar la experiencia cubana en un gigantesco shopping. Con el triste recuerdo de la revolución blanda derrotada en Nicaragua. Con Fidel enfermo y Raúl cerca de la jubilación.

En eso pensaba cuando por casualidad me topé con un pequeño recuadrito de una página perdida de la revista Time, a propósito de nada. El recuadrito citaba el informe anual 2010 de Amnesty. Decía que el treinta por ciento de los 153 países incluidos en su informe mantiene prisioneros de conciencia. O sea, prisioneros políticos. Más llamativo aún, decía que el cuarenta y dos por ciento de los países del G-20 (los más importantes) mantienen prisioneros de conciencia. Está bien: mal de muchos consuelo de tontos. Pero por alguna razón sólo los presos cubanos tienen buena prensa.

Leyendo el informe AI, en su sección dedicada a Cuba, aparece otro dato interesante que saltearon las crónicas: según Amnesty, en mayo del 2010 Cuba tenía “al menos 53 prisioneros de conciencia.” El número coincide exactamente con las liberaciones anunciadas desde entonces, si se toma en cuenta la liberación de un disidente el mes pasado por razones de salud.

A diferencia de otras organizaciones citadas en los grandes medios, que no dudan en poner la cifra de detenidos políticos en Cuba por encima de 170, Amnesty, explica el informe, se toma el trabajo de revisar cuidadosamente los expedientes judiciales de los presos antes de declararlos prisioneros de conciencia.

En otras palabras, si no se identifican nuevos casos, Cuba debería salir de la lista de Amnesty el año que viene, mientras un grupo importante de países, incluyendo algunos de los más poderosos, permanecerán en ella.

Mirada desde esta perspectiva, la decisión del gobierno cubano, más que una muestra de debilidad, parece una muestra de fortaleza. Una señal de que un gobierno que se ha encargado como ningún otro de los derechos sociales de su pueblo ahora se permite también elevar los derechos humanos de sus ciudadanos a la norma internacional, inaugurando una nueva etapa, más abierta, más confiada y más tolerante, de la revolución.

Entonces la reacción lógica sería celebrar la iniciativa cubana e instar a otros países violadores a seguir su camino. Pero cuesta imaginar el mismo revuelo que se armó con Cuba para que Indonesia, China o Israel liberen a sus prisioneros políticos. O lanzar un bloqueo internacional de Estados Unidos hasta que Obama cumpla con su promesa de cerrar la cárcel de Guantánamo y llevar a la Justicia a los asesinos, torturadores y secuestradores surgidos de la política de “guerra al terrorismo”. Pero no, el foco mediático no está puesto en los prisioneros políticos, está puesto en los pecados de Cuba.

Sería necio negar que en la revolución, entre todo lo bueno, algunas cosas, muchas, pocas, grandes, chicas, se hicieron mal. O salieron mal, o no salieron, o fracasaron. Pero los Castro no necesitan prodigarse demasiado en busca de argumentos para acusar de hipócrita al coro mediático que siempre repite la misma canción.

sodonnell@pagina12.com.ar

Escrito por Eduardo Aquevedo

11 julio, 2010 a 22:09

El Vaticano y su odio teológico contra Saramago: sobre un insuperado espíritu inquisitorial…

con 2 comentarios

El artículo de ‘L’Osservatore Romano’ contra el fallecido Nobel portugués no despide más que una ira furiosa y vulgaridad. Lo único que consigue es delinear un proceso exactamente al estilo del Santo Oficio

PAOLO FLORES D’ARCAIS 22/06/2010

José 
Saramago José Saramago ha dejado la isla de Lanzarote. Sus restos mortales han ido a Portugal, donde serán incinerados después de la capilla ardiente. Una parte de sus cenizas regresará a la isla para ser sepultada al pie de un olivo". Las agencias de noticias que transmitían estas informaciones añadían otra más: el gran escritor desaparecido era objeto de un reconocimiento extraordinario, el ataque furioso del diario de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, tan dominado por la pulsión del anatema que daba salida a una prosa desquiciada y torcida. Pero ya se sabe que la caridad cristiana, en manos de la Iglesia jerárquica, puede hacer milagros.

Es evidente que las inolvidables novelas del Nobel portugués tienen la capacidad de absorber al lector "en cuerpo y alma", despiertan su espíritu crítico y, al mismo tiempo, las emociones y la fantasía, incluso ante temas sobre los que la Iglesia jerárquica pretende ejercer un monopolio vigilante, si el órgano oficial del presunto Vicario de Cristo en la Tierra ha sentido la necesidad irrefrenable de vomitar a tambor batiente un vade retro! de injurias incoherentes, con el cuerpo aún caliente, en vez del requiescat in pacem canónico.

Comienza con que "aunque haya fallecido a la respetable edad de 87 años, no podrá decirse de José Saramago que el destino le mantuvo con vida a toda costa", una expresión que tal vez pretende ser una utilización irónica de una frase de su novela Todos los nombres pero que, por el contrario, no despide más que odio y vulgaridad.

A continuación inicia el rosario de acusaciones contra sus novelas, su contenido, su estilo, todo: "La Historia con mayúscula en filigrana con la del pueblo" (solo faltaría, en alguien que era novelista y no historiador), "una estructura autoritaria totalmente sometida al autor, más que a la voz narradora" (a la "pluma" del Papa se le escapa que, independientemente de que el relato lo conduzca la voz narradora o el autor, "Madame Bovary c’est moi", como explicaba Flaubert y como sucede con cualquier escritor), "una técnica de diálogo completamente deudora de la oralidad" (no se sabe cuál es el problema, porque la fusión entre narración y oralidad es uno de los elementos estilísticos que hacen que las obras de Saramago sean memorables), "un intento imaginativo que no se molesta en encubrir con la fantasía la impronta ideológica de eterno marxista"; ya está, aquí estamos, eso es lo que saca de quicio al periódico del Papa. Y sobre todo, "un tono de inevitable apocalipsis con un presagio perturbador que pretende celebrar el fracaso de un Creador y su creación".

En resumen, la grandeza literaria es lo de menos. L’Osservatore Romano resulta patético cuando trata de reevaluar bajo el perfil de la creatividad una obra que hizo de José Saramago el mayor escritor vivo y lo único que consigue es delinear un proceso exactamente al estilo del Santo Oficio. Primera imputación: "respecto a la religión, dado que siempre tuvo la mente enganchada en una banalización desestabilizadora de lo sagrado (…), Saramago no dejó nunca de apoyar un descorazonador simplismo teológico". En italiano, lo primero que evoca siempre la palabra uncinata (enganchada) es la croce uncinata, la cruz gamada, una asonancia hitleriana, un lapsus con el que se perjudican a sí mismos, porque es un adjetivo que más valdría haber evitado en el periódico de un Papa que en su juventud lució la enseña de las Hitlerjugend. Pero cuando se es esclavo furioso del odio teológico ya no se controla lo que se dice.

Por otra parte, dado que la otra imagen que evoca uncinato es la de los ganchos en los que cuelgan los cuartos de la res los carniceros, las palabras "una mente uncinata da una banalizzazione", "una mente enganchada en una banalización", o las ha escrito un genio de la ficción barata, o las han firmado con tinta azul en cualquier gimnasio. Y ahora viene la pregunta: ¿el autor de la necrológica cristiana quiere decir que el cerebro de Saramago estaba desestabilizado por la banalización de lo sagrado (es decir, que estaba loco o era un gilipollas), o que dicha banalización, unida a su materialismo libertario, desestabilizaba la fe de los lectores? Porque, si se trata de este último caso, eso sería un elogio.

¿Y en qué consistiría el "descorazonador simplismo teológico" de que le acusa Claudio Toscani? En haber sostenido (la síntesis es de Carneade) que, "si Dios está en el origen de todo, Él es la causa de todo efecto y el efecto de toda causa" y, por consiguiente, por haberse enojado con "un Dios en el que nunca había creído, por Su omnipotencia, Su omnisciencia, Su omnividencia". Es decir, por haber ilustrado con un talento narrativo espectacular las antinomias de la teodicea, que los doctores de la Iglesia no han sabido nunca resolver pese a siglos de sutilezas teológicas y de agarrarse a clavos ardiendo. Además, Toscani, en su papel de filósofo improvisado, olvida que la característica de Dios que es incompatible con la omnipotencia no es la omnisciencia, sino la bondad y la justicia infinitas, vistos los horrores de los que está llena "Su" creación.

Pero la obra que hizo que las jerarquías de la Iglesia vertieran auténtica bilis, una bilis que aún perdura 20 años después, fue, por supuesto, El Evangelio según Jesucristo, "un desafío a las memorias del cristianismo del que no se sabe qué salvar". No lo sabe el amanuense del Papa, porque sí lo saben muy bien los millones de lectores apasionados y los historiadores del cristianismo primitivo, que dan por sentado que el profeta judío itinerante de Galilea llamado Jesús no se consideró jamás el Mesías (para una minoría, como mucho, "Cristo no sabe nada de Sí hasta cuando está a un paso de la cruz", precisamente lo que Toscani reprocha a Saramago), y que, en efecto, "María fue para él una madre ocasional", hasta el punto de que no sabemos nada de ella aparte de que opinaba que su hijo estaba "fuera de sí" (Marcos, 3:21). Cuando el paladín del Evangelio según Ratzinger concluye, con la lanza en ristre pero la prosa un poco retorcida, que "la esterilidad lógica, antes que teológica, de esos asuntos narrativos, no produce la deconstrucción ontológica buscada, sino que se enrosca en una parcialidad dialéctica tan evidente que es preciso negarle toda credibilidad", solo se puede decir: "de te fabula narratur".

Por otra parte, el odio teológico impide el respeto a la lógica e incluso a los hechos: como golpe final, L’Osservatore Romano reprocha al gran escritor que "un populista extremista como él, que se había hecho cargo del porqué de los males del mundo, debería haber vinculado el problema a las estructuras humanas pervertidas, desde las histórico-políticas hasta las histórico-económicas", exactamente lo que hizo Saramago, con su empeño inagotable "en nombre de los últimos", de los pobres, los marginados, que debería recordar algo a quien pretende predicar el Evangelio todos los domingos. El escritor llamaba a todo esto "comunismo", pero, como ha recordado Luis Sepúlveda, para Saramago, "ser comunista en el confuso siglo XXI" era sencillamente "una cuestión de ética frente a la historia", no era ideología sino entender "la solidaridad como algo unido al hecho de vivir. Nadie se había sacrificado tanto por tantas causas justas y en tan poco tiempo".

Paolo Flores d’Arcais es filósofo y editor de la revista Micromega. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

EL PAIS.COM

Escrito por Eduardo Aquevedo

22 junio, 2010 a 20:16

El Vaticano critica y denigra a Saramago, evidenciando permanente intolerancia de la Iglesia…

con 4 comentarios

El Vaticano condena otra vez a Saramago tras su muerte

iglesia-irlan2 Le acusa de "populismo extremista" y le define como "ideólogo antirreligioso"

MIGUEL MORA | Roma 19/06/2010

Ni elogio fúnebre ni nota necrológica neutra. Fiel a su historia, el Vaticano ha dedicado hoy a José Saramago, fallecido el viernes a los 87 años en Lanzarote, un ataque denigratorio, una condena de un tono casi sarcástico, que suena casi a celebración por la muerte de uno de los intelectuales que más lúcidamente ha condenado los abusos cometidos en nombre de la religión y la hipocresía y contradicciones de la Iglesia de Roma.

El artículo dedicado al autor de ‘Memorial del convento’ por el diario oficial de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, se titula La omnipotencia (relativa) del narrador, está firmado por Claudio Toscani y mezcla reflexiones sobre su tarea de intelectual de izquierdas con descalificaciones del tipo "populista extremista".

La pieza subraya la "ideología antirreligiosa" de Saramago, a quien define como "un hombre y un intelectual de ninguna capacidad metafísica, (y que vivió) agarrado hasta el final a su pertinaz fe en el materialismo histórico, alias marxismo". Para añadir: "Colocándose lúcidamente de la parte de la cizaña en el evangélico campo de trigo, (Saramago) se declaraba insomne por las cruzadas, o por la inquisición, olvidando el recuerdo de los ‘gulag’, de las purgas, de los genocidios, de los ‘samizdat’ (panfletos de la Rusia soviética) culturales y religiosos".

Por lo que respecta a la religión, continúa la nota, "uncida como estuvo siempre su mente por una desestabilizadora banalización de lo sagrado y por un materialismo libertario que cuanto más avanzaba en los años más se radicalizaba, Saramago no dejó nunca de sostener una simplificación teológica inquietante: si Dios está en el origen de todo, él es la causa de todo efecto y el efecto de toda causa".

La estocada posterior es durísima. "Un populista extremista como él, que se hacía cargo del porqué de los males del mundo, habría debido antes que nada aplicar el problema a todas las estructuras humanas erróneas, desde las histórico-políticas a las socioeconómicas, en vez de saltar al detestado plano metafísico y culpar, de manera demasiado cómoda y carente de cualquier otra consideración, a un Dios en el que nunca creyó debido a su omnipotencia, a su omnisciencia, a su omnipresencia".

El artículo critica de modo especial la novela ‘El Evangelio según Jesucristo’, con la cual, dice L’Osservatore Romano, el Premio Nobel de Literatura lanzó "un reto a la memoria del cristianismo de la cual no se sabe qué se puede salvar si, entre otras cosas, Cristo es hijo de un padre imperturbable que lo manda al sacrificio, que parece entenderse mejor con Satanás que con los hombres, y que domina el Universo con poder pero sin misericordia".

"Irreverencias aparte", concluye la pieza, "la esterilidad lógica, antes que teológica, de tales asuntos narrativos no produce la buscada deconstrucción ontológica, sino que se retuerce en una parcialidad dialéctica tan evidente como para impedirle alcanzar cualquier objetivo creíble".

El País.com

Escrito por Eduardo Aquevedo

19 junio, 2010 a 20:18

Legionarios de Cristo: divisiones y rebelión dentro de la congregación…

con 4 comentarios

Pederastia de clérigos… ¿Rebelión de legionarios?

Difunden grabaciones que confirman malestar existente en esa orden católica

Equiparan a Marcial Maciel con Jack El Destripador

Foto

Celebración eucarística en la Basílica antes de la salida de legionarios de Cristo a tareas de evangelización, el 31 de marzo de 2007Foto La Jornada

Sanjuana Martínez, Especial para La Jornada

Periódico La Jornada
Sábado 22 de mayo de 2010, p. 2

El malestar que la Legión de Cristo está experimentando por los crímenes sexuales y la impostura que su fundador, Marcial Maciel, llevó en vida se ha manifestado entre integrantes de esa orden que han sostenido reuniones privadas con el vicario general Luis Garza Medina y el director territorial en España, Jesús María Delgado, cuyo contenido ha sido filtrado mediante grabaciones clandestinas entregadas a medios del país ibérico.

“No hay verdad ni transparencia. Me siento traicionado. Hay superiores que todavía tienen fotos del fundador en sus despachos. Es como si yo tuviera una foto de Jack El Destripador”, señala un legionario durante una reunión que sostuvo Garza Medina en Roma con 250 miembros de la orden católica próxima a refundarse por instrucciones del papa Benedicto XVI.

El legionario no identificado expone que todavía hay hermanos, sobre todo de los más pequeños, que siguen leyendo cartas y escritos de Maciel y conservan sus fotos, a pesar de que el Vaticano ha ordenado limpiar y renovar la Legión de Cristo luego de una investigación de ocho meses, en la cual se imputa al fundador verdaderos delitos.

La grabación clandestina de la reunión fue difundida por El Periódico de Cataluña: “Tuve una cena con diversos superiores que estuvieron con David Murray (coautor del libro Fundación, historia y actualidad de la Legión de Cristo, la historia oficial de la congregación) y él estrictamente dijo que en unas conferencias que había grabado con el padre Evaristo Sada, en Tlalpan, una de las preguntas a nuestro padre fue si él se sentía siempre fundador o si había veces que tenía una disociación. Y nuestro padre dijo que tenía una disociación y que él distinguía una especie de vida privada y una especie de vida pública. Pero después el padre Evaristo mandó editar eso. Entonces, por un lado se nos va presentando cierto lado de la manzana, pero no se nos presenta el otro”.

El legionario reclama a Garza Medina que en esa orden no exista actualmente un espíritu de verdad y que se les siga engañando u ocultando cosas importantes: “A veces tengo la impresión de que es un poco de ‘a ver, hermano, usted que quiere saber, que conforme a lo que quiera saber yo le voy diciendo’”.

Garza Medina no cuestionó el símil entre Jack El Destripador y Marcial Maciel que el legionario hizo durante la reunión; por el contrario, consideró al fundador de la orden un demente, y se justificó ante todos diciendo que los subordinados nunca tuvieron conocimiento de sus fechorías y su doble vida.

El futuro de la Legión está en renunciar a su fundador y refundarse con otra persona, dice en entrevista con La Jornada Emilio Bartolomé, director de la Asociación de Víctimas de los Legionarios de Cristo. “Pero se ve que a los legionarios les está costando mucho, porque han estado muy apegados a la espiritualidad que supuestamente él les ha legado y a la persona de Maciel, a quien siguen llamando ‘nuestro padre’. Les va a costar mucho recomenzar de cero”.

Según las estimaciones de la asociación que dirige, Bartolomé considera que en el mundo puede haber alrededor de 200 víctimas de abusos sexuales de Marcial Maciel y su entorno, ya que los sacerdotes de su círculo íntimo que fueron víctimas de abusos del fundador, después abusaron de otros internos, convirtiendo la Legión en una cadena que repite el patrón de los abusos sexuales.

¿Carisma de Maciel o de la Legión?

El legionario que durante la reunión con Garza Medina aprovechó para externar sus quejas se refirió también al futuro carisma y la espiritualidad tanto del fundador como de la Legión: “Mi reflexión es que tal vez es el punto central de todo, pero tal vez el punto menos importante, en el sentido de que nos estamos ahogando. Es un poco como el chiste: ‘Mamá, mamá, no quiero ir a América’, dice el hijo. ‘Pues cállate, niño, y sigue nadando’, contesta la madre”.

Durante la conversación señala la necesidad de definir la espiritualidad y el carisma: “En la Legión, si ahora mismo nos preguntaran ‘dígame con tres palabras que es lo que hacemos’. Al inicio era formación de líderes, después la eficacia y ahora es el amor. Pero para mí todo queda en una especie de nebulosa sin definir”.

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Misa en la Universidad Anáhuac en memoria de Marcial Maciel, el 2 de febrero de 2008, tres días después de su fallecimientoFoto José Carlo González

Respecto de la espiritualidad, comentó que tienen cartas, pero con diversos estilos y manos, como lo demuestra el concepto que los legionarios tienen del salterio: Yo me siento como a quien le han quitado el andamio y solamente le queda una brocha en la mano… ¿Qué hago?

Garza Medina intenta contestar a los cuestionamientos del legionario, a quien llama padre, pero apenas ofrece explicaciones satisfactorias: Mire padre, no es que yo tenga soluciones a este tema que es complicado y complejo.

Reconoció frente a todos que definir el concepto de carisma era sumamente difícil, pero dijo que significa el sino de vivir el cristianismo y el apostolado que una congregación tiene: “Creo que la Legión necesita hacer una evaluación para poder definir con más claridad y menos ambigüedad nuestro carisma… y conviene decirlo porque los hombres no nos quedamos con 25 páginas en la cabeza, sino con algunos lemas de acción… Los textos del fundador son textos de él, no son de espiritualidad de la Legión de Cristo. Nosotros hemos utilizado el término de ‘nuestra espiritualidad’ para referirnos a las cartas de nuestro padre”.

El vicario de los legionarios de Cristo reconoce que ahora tienen que sacar la espiritualidad definiéndola a partir de miles de fuentes, incluidas las cartas de Maciel: No hay que olvidar que el carisma es también un camino de santidad y que en ese sentido nosotros, con la aprobación de las constituciones, tenemos una cierta definición de ese carisma. Si el Vaticano no cambia esa definición, o tal vez sólo purificando algunas cosas, pues allí hay un camino espiritual.

Garza Medina reconoce en la reunión que viven una situación en la que se les exige tener un estudio sobre su espiritualidad y ofrecer propuesta sistemática: Está claro que ante el mundo hay una barrera sicológica y emocional de conciencia, incluso de los escritos del fundador, pero no debe haber una barrera ante la espiritualidad de la Legión. Para el Vaticano en realidad no está en duda el todo de la Legión de Cristo, no están reflexionando si la Legión sí o la Legión no.

El impacto de la doble vida de Marcial Maciel también se dejó sentir en una reunión celebrada en un seminario de Salamanca, el pasado 28 de abril, entre legionarios y Jesús María Delgado, según se demuestra en una grabación clandestina dada a conocer por la cadena radiofónica Ser.

Uno de los asistentes señala que a los legionarios les importa un pimiento las relaciones de Marcial Maciel con mujeres con quienes procreó un número indeterminado de hijos, porque lo que realmente les parece inaceptable fueron los abusos sexuales y el ocultamiento que la Legión hizo de los mismos.

Entre los legionarios asistentes hubo quejas por la política seguida por la Legión como respuesta a las víctimas de Maciel, ya que consideran que el perdón de la congregación debería ser más claro y público, pero no sólo con base en comunicados, sino mediante reuniones privadas con los afectados por el fundador.

En la reunión celebrada en el seminario de Salamanca se abordó el tema de las finanzas y las repercusiones de los escándalos desvelados del fundador que han provocado la suspensión de unos 200 créditos destinados para obras. Hubo ejemplos concretos, como la experiencia de un miembro de la orden que acudió con un importante empresario francés y éste le recriminó formar parte de una congregación moralmente corrupta.

Para Emilio Bartolomé, la refundación de la Legión de Cristo tendrá un camino muy complicado: Porque nosotros hemos acusado a Marcial Maciel de cuatro cosas: abusar de menores, despilfarro de dinero, morfinómano, excesivo control de sus religiosos. Las víctimas con las que he hablado que eran sus secretarios dan testimonio de cómo este hombre derrochó siempre dinero. Maciel se daba lujos que ni siquiera los más ricos de este mundo se han podido dar. La Legión de Cristo fue su pantalla para ganar dinero y vivir bien.

Escrito por Eduardo Aquevedo

23 mayo, 2010 a 1:35

Ahora la Iglesia Chilena: el escándalo del sacerdote Karadima…

con un comentario

Los silencios y omisiones que comprometen a la cúpula eclesial en el caso Karadima

Por Andrea Insunza y Javier Ortega, investigadores de la Escuela de Periodismo de la UDP. | 30 de Abril de 2010

En 2003, el cardenal Francisco Javier Errázuriz recibió el primer testimonio de un denunciante que afirmaba, con nombre y en detalle, haber sido acosado sexualmente por el padre Fernando Karadima. Dos años después, el entonces obispo auxiliar de Santiago y actual arzobispo de Concepción, Ricardo Ezzati, recibió antecedentes similares.

Aunque para entonces las normas del Vaticano obligaban a abrir inmediatamente una investigación, no lo hicieron, y ésta se inició por otros canales, tras la aparición de un nuevo denunciante. En este artículo, los autores del libro Legionarios de Cristo en Chile. Dios, Dinero y Poder, describen las fallas y dilaciones en que incurrió el Arzobispado de Santiago en la tardía canalización de tales denuncias al interior de la Iglesia. Las mismas denuncias que ahora están en manos de la justicia ordinaria y que amenazan con transformarse en una de las peores crisis en la historia de la Iglesia chilena.

Una sustancial omisión cometió el cardenal Francisco Javier Errázuriz en la carta pastoral que publicitó el pasado domingo 25 de abril, para referirse al caso Karadima. En la misiva, la cabeza visible de la Iglesia Católica chilena asegura que las tres primeras denuncias formales contra el cuestionado sacerdote comenzaron a llegar al Arzobispado de Santiago a partir de mayo de 2005.

Dos años antes, sin embargo, el propio cardenal Errázuriz recibió en sus manos la primera denuncia contra el ex párroco de El Bosque, a través de una carta firmada por el ex novicio jesuita Juan Andrés Murillo. En el programa Informe Especial, transmitido el lunes 26, el denunciante afirma que fue víctima de acoso e intentos de abuso sexual por parte de Fernando Karadima, entre 1994 y 1996, cuando el acusador tenía entre 18 y 20 años.

En los años en que Murillo se integró a su círculo, Karadima era uno de los párrocos con más influencia en la elite económica y social santiaguina. Dueño de un innegable carisma, en El Bosque había logrado articular un cerrado núcleo de jóvenes, en su gran mayoría provenientes de familias tradicionales, reunidos bajo el movimiento “Acción Católica”. Cerca de 50 actuales sacerdotes descubrieron su vocación bajo su guía, entre ellos cinco obispos hoy en funciones.

Errázuriz recibió la misiva de Murillo a través del entonces vicario para la Educación, el jesuita Juan Díaz, quien le había aconsejado a Murillo formalizar su acusación a través de ese canal.

-Recibí la denuncia y se la entregué al señor cardenal, quien se mostró interesado en su contenido -asegura Díaz a Ciper.

Según el Código de Derecho Canónico, las normas especiales dictadas por El Vaticano en 2001 y el procedimiento que fijó la Conferencia Episcopal Chilena en 2003 –el mismo año en que Errázuriz recibió las denuncias de Murillo-, lo que procedía era abrir, sin dilaciones y obligatoriamente, lo que se denomina en términos canónicos una “investigación previa”. Se trata del primer paso establecido por la Iglesia, un sumario rápido que busca establecer si la denuncia es “plausible”, antes de derivarla a la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), el poderoso dicasterio vaticano que tiene potestad para afrontar los abusos sexuales cometidos por sacerdotes.

¿Por qué el cardenal no inició la investigación previa en ese momento y lo hizo en 2005, es decir, dos años después? Es la pregunta que se hacen ahora muchos sacerdotes, fieles y entendidos en el tema.

No son pocos en la Iglesia los que creen que el mandato de Errázuriz quedará marcado por la serie de errores, omisiones y titubeos que han mostrado él y algunos de sus obispos auxiliares desde que las primeras denuncias se canalizaron al interior de la Iglesia, hasta que la justicia ordinaria abrió una investigación por el caso, el miércoles 21 de abril pasado.

A ojos de algunos eclesiásticos consultados, a Errázuriz le ha jugado en contra su estilo prudente, ya que desde que comenzaron a circular las primeras versiones que inculpaban a Karadima, hace ya siete años, ha tenido que enfrentar el enconado lobby de los defensores del ex párroco de El Bosque, entre los cuales se cuentan cinco obispos. Uno de ellos es Andrés Arteaga, obispo auxiliar de Santiago desde 2001 y, por ende, colaborador directo de Errázuriz.

“El cardenal se ha visto sobrepasado por esta crisis”, se lamenta un sacerdote ligado al Arzobispado capitalino. “Está muy solo”, piensa otro miembro del clero, quien ha hablado con él en estos días.

“Estamos rezando por usted”

El lunes 26 de esta semana, horas antes de la emisión del programa Informe Especial, la madre del denunciante Juan Andrés Murillo hizo circular un sentido correo electrónico entre sus amistades, en el que explicó qué motivó a su hijo a denunciar al ex párroco de El Bosque. “Él consideró que Karadima estaba haciendo un tremendo daño a otros muchachos de la comunidad con sus desvíos sexuales, y siendo estos muchachos de familias bien constituidas, familias tradicionales, de colegios tradicionales, todos cercanos a la iglesia, no eran capaces de hacer denuncia alguna. Por lo tanto, decidió hacer él la denuncia, acercándose al arzobispado”.

A mediados de los 90, Murillo se integró a la parroquia de El Bosque cuando estudiaba Filosofía y se sentía atraído por la carrera sacerdotal. Según el testimonio que entregó a TVN, en 1996, a los 20 años, Karadima intentó masturbarlo y él se negó. Luego de confrontarlo, abandonó la parroquia para siempre.

Posteriormente, Murillo ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús, donde permaneció dos años, hasta que descubrió que el sacerdocio no era lo suyo. Gracias a que mantuvo buenos contactos con los jesuitas, a principios de 2000 le contó su traumática experiencia con Karadima a un miembro de esa orden, quien a su vez lo derivó al vicario Juan Díaz. Entonces Murillo escribió la carta que Díaz le entregó en sus manos a Errázuriz y que, según la madre del denunciante, “la iglesia guardó en un cajón”.

Dos años después, Murillo volvió a la carga. En 2005 le hizo llegar al cardenal Errázuriz una declaración notarial, efectuada en París, el 25 de mayo de ese año. Ahí relata su versión de los hechos. Pero, adicionalmente, le envió una nueva misiva al entonces obispo auxiliar de Santiago, Ricardo Ezzati. En la actualidad, Ezzati encabeza la arquidiócesis de Concepción, e integra la terna de candidatos para suceder a Errázuriz a la cabeza de la iglesia chilena. Algunos pronósticos lo ubican como el que tiene más probabilidades de ser nombrado, pues pertenece a la orden de los Salesianos, la misma del secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone. De hecho, en 2009 fue escogido como uno de los cinco visitadores vaticanos para investigar a los Legionarios de Cristo, tras el reconocimiento de la doble vida de su fundador, Marcial Maciel.

Hasta ahora, el caso Karadima no lo ha salpicado.

En su carta de 2005 a Ezzati, Murillo se lamenta por no haber obtenido ninguna respuesta acerca de la denuncia que dos años antes le envió a Errázuriz, a pesar de que puso a disposición todos sus datos para reunirse personalmente con él. Y agrega que sólo le dijeron “estamos rezando por usted”.

En la misiva, de una página y media, el denunciante también relata que mientras permaneció en la parroquia de El Bosque, comentó el acoso que sufría de parte de Karadima a uno de los sacerdotes más cercanos al párroco. Se trataba de Andrés Arteaga, a quien Murillo consideraba una figura muy respetada e inteligente. En la carta a Ezzati, el joven afirma que Arteaga desdeñó su revelación: le respondió que en vez de estudiar filosofía debía dedicarse a escribir obras de teatro, y que había cosas de la iglesia que él no entendía.

Tal como ocurrió con la misiva que le envió al cardenal, Murillo tampoco obtuvo ninguna respuesta de Ezzati acerca de su denuncia. El pasado martes 25, no obstante, el arzobispo Ezzati dijo a Canal 13 que no ha habido demora en hacer justicia y que “el tema es si después las personas se han quedado un poco o no han sido suficientemente cuidadosas para llevar los casos”.

Retrasos “bajo ninguna circunstancia”

Al momento de recibir el testimonio del ex novicio Murillo, tanto Errázuriz como Ezzati tenían que haber iniciado la investigación de una denuncia de esa naturaleza, tal como lo dispusieron las modificaciones al Código de Derecho Canónico, efectuadas el 30 de abril de 2001, a través de una ley especial comunicada por medio del motu propio “Sacramentorum Sanctitatis Tutela”, del Papa Juan Pablo II.

El sacerdote jesuita y experto en Derecho Canónico, Marcelo Gidi, explica que este cambio “restringe la discrecionalidad de la autoridad eclesiástica local. Ahora el obispo tiene que investigar, el superior religioso tiene que investigar. Una vez que recibe la acusación, lo que dice la Congregación para la Doctrina de la Fe, es que toda denuncia debe ser investigada, siempre y cuando no sea anónima”.

Las dos cartas de Murillo iban consignadas con su nombre y datos. En el caso de la primera misiva, que recibió Errázuriz, iba además respaldada por un religioso.

A raíz de esta nueva política vaticana, en 2003 la Conferencia Episcopal Chilena estableció su propio procedimiento. El documento “Sobre la actitud de la Iglesia Católica en Chile ante los abusos contra menores cometidos por un clérigo o un religioso”, señala en su letra c que “las denuncias podrán hacerse a través de la estructura normal de la iglesia presente en todo Chile, es decir, párrocos, vicarios y decanos episcopales, quienes la harán llegar a la autoridad eclesiástica competente (…) sin retrasar bajo ninguna circunstancia la comunicación de las mismas”.

A pesar de esto, recién en 2005 se abrió la investigación previa sobre el caso Karadima, no gracias a los esfuerzos de Juan Andrés Murillo, sino que a raíz de la aparición de un nuevo denunciante: el cirujano digestivo James Hamilton, ex presidente de “Acción Católica” de la parroquia de El Bosque.

La causa queda “en suspenso”

En el Arzobispado de Santiago afirman que en mayo de 2005, Verónica Miranda, esposa de James Hamilton y también ex miembro de Acción Católica, se acercó al obispo auxiliar Cristián Contreras, a quien le relató que su marido le había confesado que Karadima abusó sexualmente de él por 20 años. El obispo Contreras le señaló, entonces, que él no tenía facultades para iniciar una investigación, pero que si ella consideraba que los antecedentes lo ameritaban, correspondía prestar testimonio ante el promotor de justicia, como se llama al fiscal eclesiástico a cargo de recibir e investigar este tipo de acusaciones en cada diócesis, según las nuevas normas vaticanas para hacer frente a los abusos sexuales.

Adicionalmente, Contreras ofreció reunirse con Hamilton para escuchar su versión.

El cirujano Hamilton visitó al prelado en una casa parroquial de Américo Vespucio, en la Reina. A raíz de este encuentro, Contreras contactó a Hamilton y su señora con el sacerdote Eliseo Escudero, quien había sido designado promotor de justicia de la Arquidiócesis de Santiago.

Tiempo después, Hamilton y su esposa prestaron declaración ante Escudero y un notario eclesiástico del Opus Dei. Lo hicieron por separado y en días distintos, en la parroquia Veracruz, ubicada en calle Lastarria, a pasos de la casa central de la Universidad Católica. En lo medular, Hamilton dijo haber sido abusado durante dos décadas, a partir de los 17 años, por Karadima, cuando el párroco era su guía espiritual y confesor.

Ambos testimonios habrían marcado el inicio formal de la investigación previa que realizó la Iglesia para conocer los antecedentes contra Karadima, según se desprende de la carta pastoral del cardenal Errázuriz.

Sobre lo que vino en adelante las versiones son imprecisas. Según una fuente de la Iglesia Católica que prefirió guardar reserva de su nombre, una vez iniciada la investigación, el cardenal Errázuriz se habría contactado con los cinco obispos que Karadima había formado: el obispo auxiliar de Santiago, Andrés Arteaga; el obispo castrense Juan Barros; Horacio Valenzuela (Talca); Tomislav Koljatic (Linares) y Felipe Bacarezza (entonces obispo auxiliar de Concepción, hoy titular de Los Ángeles). El propósito del cardenal habría sido preguntarles si sabían de hechos como los que denunciaba Hamilton. Según la misma versión, esto habría provocado una fuerte reacción en favor del párroco de El Bosque.

Quizás a esto se refiere Errázuriz en un pasaje de su carta pastoral del domingo 25 de abril pasado, cuando afirma que, una vez iniciada la investigación, “existían innumerables y contundentes testimonios a favor del padre Fernando Karadima”. Y a reglón seguido, explica que “dejé en suspenso la causa, esperando nuevos antecedentes”.

Los escuderos de Karadima

Lo paradójico es que cuando la investigación se encontraba “en suspenso”, en septiembre de 2006, Errázuriz apartó al padre Fernando Karadima de la cabeza de la parroquia de El Bosque, luego de 23 años de labor. La despedida fue en grande. Estuvieron cuatro de los cinco obispos formados por él: Horacio Valenzuela, Juan Barros, Tomislav Koljatic y Andrés Arteaga, quien concelebró la misa de despedida. A nombre de los laicos lo homenajeó el presidente del consejo parroquial, Juan Pablo Bulnes, quien en marzo pasado asumió su defensa como abogado ante la justicia eclesiástica.

Si bien el sacerdote había cumplido 75 años, los párrocos no tienen la obligación de presentar su renuncia a esa edad, como sí ocurre con los obispos. Por lo mismo, la decisión constituyó un golpe para la comunidad, al punto que en el clero de Santiago circula la versión de que, luego, un grupo de seminaristas discípulos del retirado padre se negó ser ordenados sacerdotes por el cardenal.

“El arzobispo (Errázuriz) está con un cuarto del clero de Santiago en contra, por lo que ha tenido que moverse con extraordinario tacto. Pero ha ido dando pasos”, señala un sacerdote ligado al Arzobispado capitalino.

Lo concreto es que Karadima tuvo el privilegio de elegir como sucesor a un sacerdote de su círculo, el padre Juan Esteban Morales. Además, siguió viviendo en la parroquia, donde continuó celebrando misas y encabezando los retiros espirituales de Semana Santa, los más importantes del calendario litúrgico anual.

A esas alturas, en el clero de Santiago ya circulaba con fuerza el rumor de una investigación previa contra el ex párroco. Por lo mismo, las regalías que mantuvo Karadima tras su retiro fueron interpretadas por otros sacerdotes como que las indagaciones habían sido frenadas.

La negativa del obispo Arteaga

Otros indicios reafirman que la investigación previa había quedado efectivamente “suspendida”, tal como lo reconoce el cardenal Errázuriz. Un año después de prestar testimonio ante el promotor Escudero, el denunciante James Hamilton se comunicó con él para conocer los avances de la investigación. El sacerdote le habría dicho que no podía referirse al contenido de las indagaciones, pero que seguían su curso. Lo mismo le habría señalado el obispo auxiliar Cristián Contreras.

En cuanto al otro denunciante, el ex seminarista Juan Andrés Murillo, nunca fue llamado a declarar ante el promotor de justicia. “Él me transmitió que se le cerraban las puertas”, señaló el jesuita Antonio Delfau a Informe Especial en el programa del lunes 26 de abril.

No obstante eso, hubo hombres de iglesia que siguieron consultando sobre el tema. Hace un par de años, uno de ellos le preguntó al obispo auxiliar Andrés Arteaga sobre si había una investigación en curso contra el ex párroco de El Bosque. La negativa fue rotunda.

Así las cosas, parecía que el caso Karadima había quedado enterrado, lo que contravenía la nueva política vaticana de proceder con diligencia.

-No hay plazo establecido por la ley para realizar la investigación previa, pero la Congregación para la Doctrina de la Fe solicita celeridad, rapidez. La investigación previa no debería durar más de siete meses, porque no es un proceso propiamente tal -explica el sacerdote y experto en Derecho Canónico Marcelo Gidi.

El caso no prescribe

En marzo de 2009 el denunciante James Hamilton y su cónyuge, Verónica Miranda, iniciaron un proceso para anular su matrimonio religioso, ante el Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Santiago. Como suele solicitarse en este tipo de procesos, a Hamilton se le pidió escribir una biografía sobre su vida. En ella incluyó los abusos que dice haber sufrido de parte de Karadima.

Aunque el proceso de nulidad matrimonial está regido por el secreto eclesial, el contenido de su testimonio se filtró: llegó a manos del obispo Arteaga y del párroco sucesor de Karadima en El Bosque, Juan Esteban Morales. Este último se contactó entonces con Hamilton y lo visitó en la consulta que el médico tenía entonces en el Centro Médico San Cristóbal, en Vitacura.

Sobre ese encuentro hay dos versiones. Hamilton aseguró en Informe Especial que el padre Morales le dijo que le creía, pero que le pidió “por misericordia” que no hiciera público su testimonio. En La Segunda del miércoles 28 de abril, el padre Morales reconoció que efectivamente lo visitó, aunque sostuvo que “jamás” le pidió que se desistiera de sus cargos. “Tuvimos una conversación y le dije que estaba en su derecho de hacer una denuncia, pero no a divulgarla mientras se investigara formalmente”, aseguró el párroco al vespertino.

En el invierno de 2009, el Tribunal Eclesiástico de Santiago acogió a trámite la causa de nulidad matrimonial del doctor Hamilton. Por el mismo período, el cardenal Errázuriz ordenó reactivar la investigación previa sobre el caso Karadima, relevando al promotor de Justicia Eliseo Escudero y reemplazándolo por el sacerdote Fermín Donoso.

En su reciente carta pastoral, el cardenal Errázuriz explicó que la tardanza en la reapertura se debió a que en un principio “sobre los presuntos hechos echaba su sombra la prescripción que establece el Derecho Canónico”. Esta expresión revela un desconocimiento de los procedimientos de la Iglesia, ya que desde hace ocho años cualquier obispo puede solicitar a la CDF la imprescriptibilidad de un caso específico. Así lo aclaró en una entrevista de marzo de 2010 el padre Charles Scicluna, promotor de justicia de ese dicasterio, hombre de la absoluta confianza de Benedicto XVI y quien fue nada menos que el encargado de investigar a Marcial Maciel antes de que fuera sancionado. “El 7 de noviembre de 2002, el venerable siervo de Dios Juan Pablo II concedió a este dicasterio la facultad de derogar la prescripción caso por caso ante una petición motivada por parte del obispo, y la derogación normalmente se concede”, dijo.

Con la causa reactivada, a fines de 2009 Hamilton insistió con sus denuncias contra Karadima. Esta vez, entregó su testimonio ante el canciller del Arzobispado de Santiago, el sacerdote Hans Kast. Ambos se conocían desde hacía décadas, cuando coincidieron en la parroquia de El Bosque. Kast y su familia tenían una estrecha relación con Karadima, al punto de que este último solía veranear en un terreno de la familia en Puerto Varas. Pero hace algunos años el canciller del Arzobispado se alejó de la parroquia.

Aunque prestó testimonio en dos ocasiones, en 2005 ante Eliseo Escudero y el 2009 ante Kast, Hamilton no ha declarado hasta ahora ante el nuevo promotor, Fermín Donoso. Quizás por eso, hace pocas semanas le pidió a Kast reunirse con el cardenal Errázuriz. La misma petición le hizo al obispo auxiliar Cristián Contreras. Hasta ahora, el encuentro no se ha concretado.

Acompañando en el dolor

A pesar de las dilaciones y falta de respuesta, tanto Hamilton como Murillo insistían en canalizar sus antecedentes por la vía eclesiástica. Lo mismo hizo un tercer denunciante, el ex seminarista diocesano Juan Carlos Cruz, actualmente radicado en Estados Unidos, también ex miembro de la comunidad de la parroquia El Bosque y quien entregó un testimonio de cerca de 20 páginas al Arzobispado. Cruz acusaba a Karadima de besarlo y practicarle tocaciones durante la confesión, cuando era un adolescente en los ‘80.

Hace sólo algunas semanas, un cuarto denunciante se presentó ante el canciller del Arzobispado Hans Kast. Se trata del abogado Fernando Batlle, ex seminarista de Schoensttat. Al igual que Juan Andrés Murillo, Batlle estudió en el Verbo Divino y coincidió con él en la parroquia de El Bosque. Cuando se reencontraron en 2009, los dos se confesaron que había sufrido tocaciones y acoso por parte de Karadima.

Alentado por Murillo, en abril Batlle se presentó ante el padre Kast en el Arzobispado, donde entregó un testimonio que coincidía con el de Murillo, aunque con una diferencia: exigió que Karadima fuera suspendido de sus funciones y alejado inmediatamente del contacto con niños y adolescentes, y que esa medida le fuera notificada. Advirtió de manera explícita que si no recibía respuesta en una semana de parte de la Iglesia, recurriría a otros mecanismos para hacer justicia.

Además, en cuestión de días Batlle le escribió un correo electrónico al cardenal Errázuriz, de entre tres y cuatro carillas, donde se extendió en los detalles de su testimonio.

En los días posteriores, recibió llamados de Kast y el nuevo promotor de justicia Fermín Donoso, para que prestara declaración ante este último. Batlle, sin embargo, se negó a concurrir nuevamente a las dependencias de Erasmo Escala, pues consideró que ya había dicho lo que tenía que decir y estaba siendo sometido a una burocracia innecesaria.

La única respuesta que obtuvo de su misiva a Errázuriz, fue un correo electrónico de Kast. Este le señalaba que lo acompañaba en su dolor, pero que no entendía cómo después de 15 años de silencio, pedía soluciones con plazos y exigencias perentorias.

Esa respuesta motivó a Batlle para tomar contacto con el abogado penalista Juan Pablo Hermosilla. El mismo que también representa ahora a Murillo, Hamilton y Cruz. Con su presentación ante la justicia ordinaria, el miércoles 21 de abril, el grupo abrió una de las peores crisis en la iglesia chilena durante los últimos años.

http://ciperchile.cl/2010/04/30/los-silencios-y-omisiones-que-comprometen-a-la-cupula-eclesial-en-el-caso-karadima/

Escrito por Eduardo Aquevedo

7 mayo, 2010 a 0:59

Una respuesta al Papa: “una versión brutal del catolicismo”, por Sinead O’Connor…

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El Vaticano actúa como si no creyera en un Dios que todo lo ve

image Sinead O´Connor
Para LA NACION

Martes 13 de abril de 2010

DUBLIN.- Cuando era niña, Irlanda era una teocracia católica. Si se acercaba un obispo por la calle, la gente se apartaba para dejarle paso. Si asistía a un acontecimiento deportivo, el equipo se aproximaba a arrodillarse y besarle el anillo. Si alguien cometía un error, en vez de decir "nadie es perfecto", decíamos: "Podría pasarle hasta a un obispo".

Esta última frase era más certera de lo que imaginábamos. Hace unos días, el papa Benedicto XVI escribió una carta personal en la que pedía perdón -por decir algo- a Irlanda por los decenios de abusos sexuales a menores que cometieron unos sacerdotes en los que se suponía que debían confiar esos niños. Para muchos irlandeses, esa carta del Papa es un insulto no sólo a nuestra inteligencia, sino a nuestra fe y a nuestro país. Para entender por qué, hay que tener en cuenta que los irlandeses hemos sufrido una variante brutal del catolicismo, basada en la humillación de los niños.

imageYo lo viví en persona. Cuando era niña, mi madre -una madre maltratadora y todo lo contrario de lo que debe ser una buena madre- me animaba a que robara en las tiendas. En una ocasión me atraparon y pasé 18 meses en el Centro de Formación An Grianan, una institución para niñas con problemas de conducta en Dublín, por recomendación de una trabajadora social. An Grianan era una de las hoy tristemente famosas "lavanderías de las Magdalenas", patrocinadas por la Iglesia, que albergaban a adolescentes embarazadas y a jóvenes poco dóciles. Trabajábamos en el sótano, lavando la ropa de los curas en fregaderos con agua fría y pastillas de jabón. Estudiábamos matemáticas y mecanografía. Teníamos poco contacto con nuestras familias. No cobrábamos ningún sueldo. En mi caso, por lo menos, una de las monjas fue buena conmigo y me regaló mi primera guitarra.

An Grianan era un producto de la relación del gobierno irlandés con el Vaticano; la Iglesia gozó de una posición especial, reconocida en nuestra Constitución hasta 1972. Todavía en 2007, el 98% de los colegios irlandeses estaba en manos de la Iglesia Católica. Pero los colegios para niños difíciles han estado siempre plagados de castigos corporales salvajes, maltratos psicológicos y abusos sexuales. En octubre de 2005, un informe encargado por el Gobierno identificó más de cien acusaciones de abusos sexuales cometidos por sacerdotes entre 1962 y 2002 en Ferns, un pueblo a unos cien kilómetros al sur de Dublín. La policía no investigó a los sacerdotes acusados; se dijo que padecían un "problema moral". En 2009, un informe similar involucró a los arzobispos de Dublín en la ocultación de varios escándalos de abusos sexuales entre 1975 y 2004.

¿Por qué se toleraba esa conducta criminal? Según el informe de 2009, el "importantísimo papel que ha desempeñado la Iglesia en la vida irlandesa es el motivo por el que se consintió que no se pusiera fin a los abusos cometidos por una minoría de sus miembros".

A pesar de la larga relación de la Iglesia con el gobierno irlandés, la carta en la que el papa Benedicto pide, teóricamente, perdón no asume ninguna responsabilidad por las infracciones de los curas irlandeses. Dice que "antes, la Iglesia en Irlanda debe reconocer ante el Señor y ante los otros los graves pecados cometidos contra unos niños indefensos". ¿Qué hay de la complicidad del Vaticano en esos pecados?

En su texto, Benedicto da la impresión de que se ha enterado hace poco de los abusos. Se presenta como una víctima más: "No tengo más remedio que compartir la desolación y la sensación de traición que habéis experimentado tantos de vosotros al saber de estos actos pecaminosos y criminales y de cómo se ocuparon de ellos las autoridades eclesiásticas en Irlanda". Sin embargo, la carta de infausta memoria que envió Benedicto en 2001 a los obispos de todo el mundo les ordenaba guardar secreto sobre las acusaciones de abusos sexuales so pena de excomunión. Es decir: actualizaba una perniciosa política de la Iglesia, expresada en un documento de 1962, que establecía que tanto los sacerdotes acusados de delitos sexuales como sus víctimas debían "observar el más estricto secreto" y "atenerse a un silencio eterno".

Benedicto, entonces Joseph Ratzinger, era cardenal cuando escribió esa carta. Hoy, cuando ocupa el sillón de San Pedro, ¿vamos a creer que su opinión ha cambiado? ¿Y vamos a conformarnos ante las recientes revelaciones de que en 1996 se negó a destituir a un sacerdote acusado de haber abusado de hasta 200 niños sordos en el Estado norteamericano de Wisconsin?

La carta de Benedicto afirma que su preocupación es "sobre todo, ayudar a sanar a las víctimas". Sin embargo, les niega lo que podría sanarlas: una confesión inequívoca del Vaticano de que ocultó los abusos y de que ahora está tratando de ocultar el ocultamiento. Asombrosamente, el Papa invita a los católicos a "ofrecer vuestro ayuno, vuestras oraciones, vuestra lectura de las Escrituras y vuestras obras de misericordia para obtener la gracia de la curación y la renovación de la Iglesia de Irlanda". Y sugiere, cosa aún más asombrosa, que las víctimas irlandesas pueden sanar acercándose más a la Iglesia, la misma Iglesia que exigía votos de silencio a los niños víctimas de los abusos, como ocurrió en 1975, en el caso del padre Brendan Smyth, un sacerdote irlandés que más tarde acabó en la cárcel por delitos sexuales repetidos. Muchos irlandeses, cuando se nos pasó la risa, nos dijimos que la idea de que necesitamos la Iglesia para aproximarnos a Jesús es una blasfemia.

Para los católicos irlandeses, lo que insinúa Benedicto -que los abusos sexuales en Irlanda son un problema irlandés- es arrogante y blasfemo. El Vaticano está actuando como si no creyera en un Dios que todo lo ve. Quienes dicen ser los guardianes del Espíritu Santo se dedican a aplastar todo lo que el Espíritu Santo representa. Benedicto es culpable de dar una imagen falsa del Dios al que adoramos. Todos sabemos, en el fondo de nuestro corazón, que el Espíritu Santo es la verdad. Por eso sabemos que Cristo no está con esos que lo invocan con tanta frecuencia.

Los católicos irlandeses tienen una relación disfuncional con una organización que comete abusos. El Papa debe hacerse responsable de las acciones de sus subordinados. Si hay sacerdotes católicos que abusan de los niños, es Roma, y no Dublín, la que debe responder por ello, con una confesión inequívoca y sometiéndose a una investigación criminal. Mientras no lo haga, todos los buenos católicos -incluidas las ancianitas que van a misa todos los domingos, no sólo los cantantes de protesta como yo, a quienes el Vaticano puede ignorar sin problema- deberían dejar de acudir al templo. Ha llegado la hora de que en Irlanda separemos a nuestro Dios de nuestra religión y nuestra fe de sus supuestos dirigentes.

Hace casi 18 años, rompí una fotografía del papa Juan Pablo II en un episodio de Saturday Night Live . Muchos no entendieron la protesta. La semana siguiente, el presentador invitado del programa, el actor Joe Pesci, dijo que, si hubiera estado presente, me hubiera dado una bofetada. Yo sabía que mi acción iba a causar problemas, pero quería provocar un debate necesario; ése es uno de los ingredientes de ser artista. Lo único que lamenté fue que la gente pensara que no creía en Dios. No es verdad, en absoluto. Soy católica de nacimiento y cultura, y sería la primera en presentarme a la puerta de la iglesia si el Vaticano ofreciera una reconciliación sincera.

Mientras Irlanda soporta la ofensiva carta con la que Roma pide perdón y un obispo irlandés dimite, pido a los estadounidenses que comprendan por qué una mujer católica irlandesa que sobrevivió a los malos tratos de niña pudo querer romper la foto del Papa. Y que piensen si a los católicos irlandeses, por no atrevernos a decir que nos merecemos algo mejor, se nos debe tratar como si mereciéramos algo peor.

© Sinead O´Connor y LA NACION.AR

Papa Benedicto XVI acusado directamente de encubrir pederastas…

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Ratzinger evitó expulsar a un cura abusador por "el bien de la Iglesia"

IGLESIA-PAPAOO1 Una carta del actual Papa cuando era prefecto de la antigua Inquisición revela que frenó varios años la secularización tras la denuncia del obispo de Oakland

EL PAÍS - Madrid – 09/04/2010

El goteo de noticias sobre abusos sexuales que achacan a la Iglesia católica ya es una lluvia y amenaza con transformarse en un ciclón. Mientras el Vaticano reiteraba la disponibilidad de papa Benedicto XVI de entrevistarse con las víctimas de los curas pederastas, nuevas revelaciones volvieron este viernes a implicar directamente al jefe de la Iglesia en las tentativas de las altas esferas vaticanas para parar los escándalos. La agencia Associated Press publicó nuevos documentos que apuntan a la resistencia a la destitución de curas implicados en abusos por parte del entonces cardenal Ratzinger.

Una carta, datada en 1985 y firmada por el mismo Ratzinger, demuestra cómo el futuro Papa, en sus funciones de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se opuso a la destitución del cura Stephen Keisle "por el bien de la Iglesia Universal", según aparece en el texto. El documento, escrito en latín, forma parte de la amplia correspondencia entre la diócesis de Oakland (California) y el Vaticano sobre el caso Kiesle. La diócesis había recomendado la destitución del cura acusado de abusos sexuales en 1981, el año en el que Ratzinger fue nombrado jefe del organismo de la Iglesia al que compete la disciplina de los religiosos.

Fue sólo cuatro años más tarde cuando, según AP, el futuro Papa escribió al obispo de Oakland, John Cummins, que había sometido el caso. Y fue para decirle que, a pesar de la importancia de las argumentaciones en favor de la destitución de Kiesle, hacía falta tener en cuenta "el perjuicio que puede causar en la comunidad de los fieles de Cristo, sobre todo considerando su joven edad". Kiesle tenía entonces 38 años. Ratzinger también instó al obispo a ofrecer a Kiesle "todo el cuidado paternal posible", mientras esperaban una decisión. En 1978, Kiesle había sido sentenciado a tres años de libertad condicional por abusos contra dos jóvenes. Cuando acabó la condena pidió la destitución y fue cuando la diócesis remitió el caso a Roma.

Un portavoz del Vaticano confirmó la autoría de la carta, pero no quiso hacer comentarios sobre las revelaciones. "La oficina de prensa no considera necesario contestar a cada documento sacado fuera de contexto que se refiere a una situación legal particular", dijo Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede. "No es extraño que haya documentos con la firma de Ratzinger".

Cummins incluso acudió en persona a Roma para mover el caso de Kiesle, pero no le hicieron caso. Por fin, la secularización del sacerdote fue en 1987, seis años después de que se iniciara el proceso. El ex sacerdote vive en Walnut Creek (California) donde está incluido en la lista de delincuentes sexuales.

Este no es el primer caso que involucra al Papa como encubridor -o, por lo menos, como reacio a actuar- de sacerdotes implicados en abusos a menores. El pasado 22 de marzo, The New York Times desveló un comportamiento similar con Lawrence Murphy, quien abusó durante años de unos 200 niños sordos en Wisconsin. En aquel momento, Ratzinger alegó para no castigarlo que era muy anciano.

Nuevos casos en Holanda y Noruega

Por otro lado, tres sacerdotes católicos han sido apartados de sus funciones en Holanda, mientras que en Noruega se han desvelado la existencia de cuatro nuevos casos de posibles abusos sexuales a menores.

En el caso de Holanda, donde algo más de una cuarta parte de sus 16 millones de habitantes están registrados como católicos, se trata de las primeras suspensiones que vive la institución en ese país. Las primeras denuncias por abusos se hicieron públicas hace aproximadamente un mes. El religioso salesiano Herman Spronck ha señalado que, tras consultar con los superiores de la congregación en Bruselas, se pedirá a los tres curas acusados que cesen en sus actividades.

Escrito por Eduardo Aquevedo

10 abril, 2010 a 2:18

Iglesia Católica: el oculto caso de violaciones de monjas por sacerdotes en más de 20 países…

con 9 comentarios

IGLESIA-SEX3 El Vaticano confirma la existencia de violaciones
de monjas por sacerdotes

Navarro Valls asegura que "se está examinando el problema", que podría extenderse a veintitrés países.

El Vaticano confirmó ayer la existencia de abusos sexuales sufridos por religiosas por parte de sacerdotes y misioneros, un problema que se está "examinando".

El diario estadounidense National Catholic Reporter destapó un escándalo que podría darse en veintitrés países, en su mayoría africanos, y que supone las violaciones masivas e indiscriminadas de monjas por parte de sacerdotes y misioneros.

Se han dado casos de que en una congregación todas las mujeres, unas veinte, quedaron embarazadas.

EFE – CIUDAD DEL VATICANO

El portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, confirmó que "el problema es conocido y restringido a una zona geográfica determinada", aunque no precisó dónde. Sí aseguró que "se está tratando el problema en colaboración con los obispos, con la Unión de Superiores Generales y con la Unión Internacional de Superiores generales".

El "problema", como se denomina en Roma, se dio a conocer por el informe de una monja estadounidense, María O’Donohue, que fue presentado en 1995 al Vaticano, concretamente ante el español Eduardo Martínez Somalo, prefecto de la Congregación para la Vida Consagrada y Camarlengo de la Sacra Iglesia Romana.

Martínez Somalo creó un grupo de trabajo para estudiar los casos denunciados.

Estos son tan variados como increíbles: desde aspirantes a monjas violadas por los curas a los que presentaron la documentación hasta abortos realizados en hospitales de confianza de los sacerdotes, pasando por casos de comunidades en donde todas las monjas, unas veinte, quedaron embarazadas.

Incluso se denunció a un sacerdote que dejó embarazada a una monja, le preparó un aborto en tales condiciones que la misionera murió y el propio cura ofició su funeral.

La Voz de Galicia – Miércoles, 21 de Marzo de 2001


Sexo "seguro" ante el SIDA

En África muchos ojos se volvieron a las monjas por considerarlas seguras ante el avance imparable del SIDA. Según el informe de María O’Donohue, sacerdotes y misioneros cambiaron a las prostitutas por monjas.

A eso hay que sumar la presión social y económica que soportan las monjas y que es, en parte, el motivo de que esta escandalosa situación se mantenga en secreto.

María McDonald, superiora de una congregación misionera en África, denunció que los curas que se aprovechan de religiosas suelen financiar las congregaciones.

Otras veces es la presión social lo que impide la denuncia. En África, tener muchas mujeres e hijos es un signo de importancia y es muy difícil para una mujer decir "no" a las peticiones de un hombre.

El País – Miércoles, 21 de marzo de 2001 – SOCIEDAD

El Vaticano reconoce que cientos de monjas
han sido violadas por misioneros

El Vaticano admite el problema, comprobado en veintitrés países, y anuncia que se está afrontando

LOLA GALÁN.- Roma

Centenares de monjas en veintitrés países, la mayoría en África, han denunciado haber sufrido abusos sexuales, a veces sistemáticos, por parte de sacerdotes y misioneros.

Los datos figuran en varios informes de la religiosa Maria O’Donohue y en otro de Maura McDonald, publicados por la revista norteamericana National Catholic Reporter.

El portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, reconoció ayer que el problema es ‘conocido’ y que ‘se está afrontando’, pero lo circunscribió a ‘un área geográfica limitada’ refiriéndose a África, aunque sin mencionar el continente.

Los abusos sexuales dentro de las congregaciones religiosas comenzaron a denunciarse en los años noventa. El 18 de febrero de 1995 la religiosa Maura O’Donohue, coordinadora del programa sobre el SIDA de Caritas Internacional y del CAFOD (Fondo Católico de Ayuda al Desarrollo), presentó un informe sobrecogedor al presidente de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, el cardenal español Eduardo Martínez Somalo.

El cardenal, sorprendido por las dimensiones del problema, encargó investigar la situación a un grupo de trabajo presidido por O’Donohue.

La nueva investigación dibujó un panorama aún más inquietante. La lista de abusos es variada y descorazonadora: el informe incluye casos de novicias violadas por los sacerdotes a quienes tienen que solicitar los certificados oportunos, habla de médicos de hospitales católicos que se ven asediados por sacerdotes que les llevan ‘a monjas y otras jóvenes para abortar’.

O’Donohue cita un caso extremo, el de ‘un sacerdote que obliga a abortar a una monja, ella muere y él oficia la misa de difuntos’ por la joven fallecida.

Peso de las culturas

Aunque el informe, recogido ayer por el diario italiano La Repubblica, recoge denuncias de abusos en veintitrés países, de Burundi a Filipinas, de India a Colombia, de Irlanda a Italia y a Estados Unidos, lo cierto es que el grueso de los casos se produce en África.

Los progresos de la Iglesia en ese continente, donde el aumento de las vocaciones y el incremento de fieles son incesantes, podrían ser tan grandes como superficiales a tenor de estos datos que reflejan el peso enorme de las culturas propias, incluso en los hombres y mujeres que han optado por la vida religiosa.

Sin especificar el nombre del país, el informe reconoce que determinadas culturas representan un serio inconveniente para el mantenimiento de los principios de la vida religiosa. En el continente africano, explica el texto, es ‘imposible para una mujer rechazar a un hombre, sobre todo si es anciano y en especial si es un sacerdote’, y la cultura está lejos de favorecer el celibato.

Son situaciones agravadas por la extensión del SIDA, como viene a demostrar otro informe redactado por la misma religiosa y entregado a las autoridades eclesiásticas en 1994. O’Donohue comprobó que el fenómeno del SIDA había convertido a las religiosas en un grupo ‘seguro’ desde el punto de vista sanitario, lo que aumentaba el interés de los sacerdotes por ellas.

A este respecto se cita el caso de la superiora de un convento que fue contactada por unos sacerdotes interesados en mantener relaciones sexuales seguras con las religiosas.

En el informe de O’Donohue se habla de religiosos que piden a las monjas que recurran a la píldora y, en concreto, se alude a una comunidad religiosa femenina en la que la superiora solicitó la intervención del obispo tras comprobar que una serie de sacerdotes de la diócesis habían dejado embarazadas a veintinueve monjas. La reacción del obispo fue fulminante: la superiora ‘fue suspendida’ y sustituida por otra religiosa.

Estos datos han sido avalados por otro informe presentado en 1998 por Marie McDonald, superiora de las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de África, en el que se pasa revista a las diferentes estrategias de acoso.

Unas veces son sacerdotes que reclaman una especie de contraprestación sexual a cambio de la confesión. Otras el abuso se produce a partir de ‘una dependencia financiera de las monjas de sacerdotes que pueden pedir a cambio favores sexuales’.

McDonald está convencida de que hay que actuar con rapidez para atajar un problema que aumenta, y no parece satisfecha de la línea de actuación más bien tímida iniciada por el Vaticano.

Una línea que Navarro Valls resumió ayer así: ‘La Santa Sede está tratando la cuestión en colaboración con los obispos, con la Unión Superior de Generales y con la Unión Internacional de Superiores generales. Se trabaja en la doble vertiente de la formación de las personas y de la solución de cada caso particular’.

En su comunicado el portavoz vaticano recuerda, no obstante: ‘Unas cuantas situaciones negativas no pueden hacer olvidar la fidelidad con frecuencia heroica de la gran mayoría de los religiosos, religiosas y sacerdotes’.


Dos semanas de retiro por violar a la novicia

EL PAÍS – Madrid

Algunas de las denuncias del informe de O’Donohue, publicadas en la revista National Catholic Reporter, son:

- En ciertos niveles, las candidatas a la vida religiosa tienen que prestar favores sexuales a los sacerdotes para acceder a los certificados necesarios y/o recomendaciones para trabajar en una diócesis.

- En algunos países, las monjas tienen que afrontar las dificultades que implica el verse obligadas a abandonar la congregación si se quedan embarazadas; en cambio, el sacerdote implicado puede seguir desempeñando su ministerio. Más allá de la rectitud, se plantea una cuestión de justicia social, ya que la monja tiene entonces que cuidar al niño como madre soltera, a menudo estigmatizada y en circunstancias socioeconómicas de suma pobreza. Como han perdido su estatus en la cultura local, algunas se ven forzadas a convertirse en la segunda o tercera esposa en una familia. La alternativa es prostituirse.

- Algunos sacerdotes engañaban a las monjas haciéndolas creer que la píldora anticonceptiva evita el contagio del SIDA.

- En varios países, los miembros de los consejos de las parroquias están poniendo en entredicho a sus pastores por sus relaciones sexuales con mujeres y muchachas. Algunas de ellas son esposas de feligreses que están furiosos por la situación, pero se hallan desconcertados a la hora de denunciar al sacerdote.

Una parroquia llegó a ser atacada por feligreses con armas de fuego, muy exaltados por el abuso de poder y las traiciones de los sacerdotes.

- Se sabe que algunos curas se relacionan con varias mujeres y tienen hijos de más de una de ellas. Muchos testimonios citados por el informe manifiestan que los feligreses esperan la oportunidad de presentarse voluntarios para hablar en una homilía dialogada y denunciar públicamente a algunos curas por su doble rasero entre lo que predican y lo que hacen.

- Una mujer recién convertida del islam al cristianismo fue aceptada como novicia en una congregación local. Cuando fue a solicitar al párroco los certificados correspondientes, éste la violó como requisito previo. Como ella había sido repudiada por su familia por abandonar el islam, no podía volver a casa, por lo que se unió a la congregación. Poco después supo que estaba embarazada. No le quedó más remedio que huir y pasó diez días deambulando por la selva. Por fin decidió ir a ver al obispo, que llamó al cura. Éste aceptó la acusación y fue castigado con un retiro de dos semanas.

- Desde los años ochenta, en varios países, las monjas se niegan a viajar solas en coche en compañía de un sacerdote por miedo a sufrir abusos.

http://www.cesarsalgado.net/200103/010321.htm

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=56838

Escrito por Eduardo Aquevedo

3 abril, 2010 a 15:52

Escándalos sexuales y los destinos del catolicismo actual…

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Bernardo Barranco V.

IGLESIA-SEX3 Los numerosos escándalos de pederastia que acosan a la Iglesia católica en diferentes lugares del mundo, como Estados Unidos, Irlanda, Suiza, Holanda, México y Argentina, amenazan su autoridad institucional e incomodan sus inflexibles discursos sobre la moral, las buenas costumbres y el disciplinamiento que el católico debe guardar en materia sexual. El escándalo alemán amenaza no sólo al hermano del Papa, sino que está tocando, al parecer, al propio Benedicto XVI al haber sido permisivo, voluntaria o involuntariamente, en 1977 cuando era arzobispo de Munich. Tenemos en México el caso cercano de Marcial Maciel, cuya patología no sólo alcanza a la orden de los legionarios, sino que también contamina y empaña la imagen del conjunto de la Iglesia mexicana. Lamentablemente las respuestas eclesiásticas no son, socialmente, satisfactorias y pareciera que la Iglesia protege ante todo su casta religiosa; surge entonces el fantasma del naufragio como amenaza, se ensombrece la proclama de salvación que, de manera desafiante, Benedicto XVI extiende a la civilización actual tan globalizada como relativista.

Pareciera que los signos explícitos apuntan a que la Iglesia a escala mundial se ha alejado ya del espíritu del concilio, que en los años sesenta del siglo pasado reivindicaba aggiornare su diálogo con el mundo moderno y, por tanto, ha venido cancelando irremediablemente las rutas reformadoras en la Iglesia. Diferentes vaticanistas diagnostican los síntomas de una Iglesia en fase de atrincheramiento dogmático, envenenada por su propio narcisismo eclesiocéntrico y temerosa de abrirse a la complejidad de la historia y de reconocer en ella valores espirituales (Giancarlo Zízola, Vientos de restauración, 2007). Dicha prescripción sitúa  un prejuicio cada vez más extendido de que Ratzinger padece un conservadurismo crónico e incurable. Sin embargo, ¿podemos afirmar que esta tendencia sólo se da en la Iglesia católica?, como respuesta a una modernidad globalizada que exalta la diversidad cultural y matiza, por tanto, los discursos y doctrinas totalizantes. Lo cierto es que resurge como fuerte tentación la reafirmación tradicionalista, es decir, una notoria inclinación por proclamar la identidad católica tradicional y, al mismo tiempo, exaltar esta identidad a nivel político en el ámbito público. Las posturas opuestas se podrían estar debatiendo el futuro cercano, entre un catolicismo relativista o light frente a un catolicismo talibán. Precisamente, el texto de Oliver Roy, La sainte ignorance. Le temps de la religion sans culture (Editions du Seuil, 2008) argumenta que no sólo los católicos pasan por una fase de tradicionalismo, a escala global, Roy destaca el crecimiento explosivo del pentecostalismo, el éxito del salafismo, Tablighi Jamaat y el neosufismo dentro del Islam; el retorno del movimiento Lubavich dentro del judaísmo, así como el surgimiento del Partido Bharatiya Janata en India, el budismo Theravada. En suma, diversas religiones proclaman su identidad tradicional en la esfera de lo público como una característica distintiva de la religión en el siglo XXI. Reconociendo diversidades y diferencias, Roy compara rasgos comunes en estas tendencias; sobresale el malestar y rechazo a la cultura contemporánea; el énfasis en la salvación personal e individualización de la fe, así como ardorosas actitudes antintelectuales.

Hace unas semanas acaba de aparecer un libro de John Allen, destacado vaticanista católico estadunidense, titulado: The Future Church (Random House, 2010), donde afronta aquellas  tendencias que están cambiando la vida de la Iglesia. Por ejemplo, al abordar la geopolítica de la Santa Sede, cuya doctrina se forjó en los tiempos de la revolución industrial frente a enemigos ideológicos como el liberalismo y el socialismo, el autor señala que la Iglesia debe afrontar desde la cultura el mundo globalizado y multipolar del siglo XXI, en el cual la mayoría de los polos importantes no son católicos, ni siquiera cristianos. Frente al concilio, el autor opina que la Iglesia está reafirmando oficialmente todo lo que la distingue de la modernidad; sus tradicionales características católicas de pensamiento, discurso y prácticas. Esta política de la identidad es en parte una reacción contra una cultura cada vez más secular e indiferente a la autoridad e institución. Además del envejecimiento de la enseñanza social de la Iglesia, siguiendo a Allen, existe una nueva geografía de la fe, es decir, la dramática disminución numérica de los católicos europeos y la creciente gravitación de los católicos del llamado tercer mundo que asciende a escala global a dos tercios. Esta cifra desproporcionada contrasta con una curia romana que, si bien es cada vez más internacionalizada, sigue siendo dominada por los propios europeos.

Otro libro sobre prospectiva católica. A fines del año pasado, el periodista José Catalán Deus publicó: Después de Ratzinger, ¿qué? Balance de cuatro años de pontificado y los desafíos de su sucesión (Península, 2009). Ahí el autor español afirma que el futuro del catolicismo actual se antoja incierto. Los primeros años de Benedicto XVI, dice,  dejan una sensación de crisis creciente en la Iglesia católica. Quizá porque se fracturó el consenso que llevó a Ratzinger al trono de San Pedro. Nunca antes los desacuerdos y disensiones fueron tan sonoros dentro y fuera del Vaticano. Un análisis crítico del pontificado dibuja cómo la Iglesia católica ha pasado de ejercer una posición dominante a estar amenazada y hasta sojuzgada culturalmente, y casi perseguida mediáticamente por su ideología. Este cambio histórico trascendental se ha manifestado con absoluta claridad en los primeros cuatro años del pontificado de Benedicto XVI, aunque venía incubándose durante todo el pontificado anterior. Conclusión sencilla: todos estos textos y reflexiones indican arteriosclerosis múltiple y la necesidad de una nueva gran síntesis cultural entre religión y cultura.

La Jornada.mx

Escrito por Eduardo Aquevedo

1 abril, 2010 a 16:14

Críticas al Papa y crisis por abusos sexuales, producto de fuertes luchas internas de la Iglesia?

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Los sufrimientos de Benedicto XVI

iglesia-irlan2 Bernardo Barranco V.

Desde hace más de un año hemos venido advirtiendo, en nuestras colaboraciones,  un creciente deterioro en la conducción pontifical y hemos narrado críticos episodios sucesivos que han venido erosionando la potestad del Papa.

La gestión de Benedicto XVI, justo a cinco años de su asunción, atraviesa su peor momento, uno de los más delicados jamás vividos en la historia moderna del Vaticano. El aluvión de duras acusaciones parece no cesar. El aumento de las denuncias por violencia sexual se ha convertido en un tsunami mediático que pone en cuestión todo el andamiaje y discurso crítico de la Iglesia sobre los valores y prácticas de la sociedad contemporánea, especialmente los sexuales.

Algunas argumentaciones defensivas sobre las agresiones sexuales del clero que tratan de minimizar el daño causado desde el punto de vista cuantitativo y comparativo, sin duda muestran una estrategia errónea que ha provocado mayor indignación, especialmente entre las víctimas. También se ha recurrido al desgastado argumento del complot y las conspiraciones internacionales de judíos neoyorquinos y de masones washingtonianos, que resultan poco convincentes como explicaciones centrales para entender la extensión y alcance mundial de las altas traiciones causadas por depredadores sexuales del clero.

Igualmente, ha provocado indignación la patológica protección sistemática que la estructura eclesiástica ofreció a su clero transgresor hasta tan sólo unos años atrás. Sobre todo esa desesperante actitud a minimizar, acallar, silenciar y amedrentar a las víctimas. Las recriminaciones han llegado a tocar la puerta del propio pontífice.

Los documentos publicados por el New York Times muestran que la Congregación para la Doctrina de la Fe, el poderoso dicasterio que Ratzinger dirigió antes de ser electo Papa, no reaccionó en 1996 con la rapidez ni con la fuerza que ameritaba para iniciar un juicio eclesiástico contra un sacerdote flagrantemente delictivo.

En nuestro medio, por los testimonios directos de Alberto Athié y del fallecido monseñor Carlos Talavera sabemos que desde los años 90 del siglo pasado Joseph Ratzinger contuvo la denuncia contra el fundador de los legionarios de Cristo, argumentando que “lamentablemente el caso de Marcial Maciel no se puede abrir –dijo luego de leer la carta de Athié–, porque es una persona muy querida del papa Juan Pablo II y además ha hecho mucho bien a la Iglesia. Lo lamento, no es posible” (La Jornada, 9/10/97).

A Benedicto XVI le imputan también en su etapa de obispo, y posteriormente como cardenal, haber conocido denuncias de abusos y haber hecho muy poco; sin embargo, en su defensa, el cardenal de Austria, Christoph Schöenborn, declaró a la BBC que fue el propio Juan Pablo II quien frenó una investigación de Ratzinger en los años 90, para evitar escándalos en los casos de abuso de menores dentro de la Iglesia católica y que ponían en evidencia al entonces cardenal de Viena, Hans Hermann Groer. Como sea, sin duda alguna una persona con la trayectoria y cargos ocupados por Ratzinger, lo sitúan con indiscutibles cuotas de responsabilidad; independientemente del conocimiento y rango de autoridad que haya tenido, no queda exento de la cadena siniestra de procedimientos encubridores con que la Iglesia ha manejado estos casos.

Las denuncias contra Benedicto XVI sacuden fuertemente su pontificado porque llegan en un momento de fragilidad particular y después de haber redactado un posicionamiento fuerte y crítico, aunque insuficiente, sobre el tema en el caso de Irlanda. La pregunta se condensa dramáticamente en la siguiente: ¿Siendo parte del problema, Ratzinger podrá ser la solución del mismo? Contra quienes piensan que los adversarios están afuera y son los que manipulan los grandes medios de comunicación, me parece que los enemigos más peligrosos de Benedicto XVI están adentro, en la propia Iglesia.

En estos cinco años, Benedicto XVI ha abierto varios frentes de confrontación y ha recibido fuertes presiones de los sectores fundamentalistas del Vaticano para apurar movimientos que sigan relativizando los alcances obtenidos en el Concilio Vaticano II y seguir alentando las acciones y asociaciones de agrupaciones católicas ultraconservadoras.

No obstante, en el perdón a los lefebvrianos debió enfrentar la oposición y malestar de poderosos episcopados, como el alemán, el austriaco y el francés. El caso Boffo, el distanciamiento del pontífice tras las locas aventuras sexuales del primer ministro italiano, evidenció un preocupante distanciamiento de la Secretaría de Estado con influyentes sectores de obispos italianos, encabezados por el cardenal Ruin, quienes afines al proyecto político conservador de Silvio Berlusconi, han tensado su relación con el pontífice alemán.

Hace un año, el 10 de marzo de 2009, en una inusitada carta dirigida a los obispos de la Iglesia sobre la remisión de la excomunión de obispos lefebvrianos, que desató posturas encontradas y una crisis interna, Benedicto XVI reconoció que la Iglesia vive tiempos turbulentos donde los cristianos “muerden y se devoran (…) Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento”.

Víctor Messori, uno de los especialistas consentidos del Vaticano, señala que frente a la pederastia el  dedo acusador de Benedicto XVI no apunta hacia afuera de la Iglesia, sino sólo hacia sus hijos que la han traicionado, lo que lleva a molestias y pone como ejemplo el caso de los legionarios, sentenciando al final resentimientos: Tanto es así que entre los legionarios hay quienes sospechan que el papa Ratzinger está mal aconsejado, o incluso que forma parte de un complot contra la poderosa congregación.

Pareciera que el Papa podría estar en el centro de luchas palaciegas, vendettas y guerras de posicionamiento, como si el pacto intraeclesial que lo llevó al trono se haya fracturado o se esté restructurando. Benedicto XVI ha señalado que se va a mantener, a pesar de las habladurías e intrigas que rodean al Vaticano; sin embargo, la pregunta es: ¿cuánta presión podrá seguir soportando la Iglesia?

http://www.jornada.unam.mx/2010/03/31/index.php?section=opinion&article=016a1pol

Escrito por Eduardo Aquevedo

31 marzo, 2010 a 20:44

Iglesia Católica: múltiples abusos sexuales desencadenan grave crisis y comprometen al Papa…

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El escándalo de los abusos

Benedicto XVI: "No nos amedrentemos por las murmuraciones de las opiniones dominantes"

image El Papa inicia la Semana Santa haciendo una velada referencia a los escándalos de pederastia en la Iglesia

AGENCIAS - Ciudad del Vaticano – 28/03/2010

Durante las últimas semanas se han intensificado las informaciones sobre escándalos de pederastia en la Iglesia Católica (Alemania, Irlanda, Estados Unidos…). "Una campaña radical y demencial", según el número dos del Vaticano y secretario de Estado de la Santa Sede. En una velada referencia a estas informaciones, hoy, Domingo de Ramos, el papa Benedicto XVI ha dicho durante su homilía que Dios da la valentía que permite al hombre no dejarse intimidar por las "murmuraciones de las opiniones dominantes".

Carta pastoral del Papa a los católicos de Irlanda
DOCUMENTO (PDF – 59Kb) – 20-03-2010

Texto íntegro de la Carta enviada por Benedicto XVI a los católicos irlandeses sobre los casos de abusos a menores

El Pontífice, que ha presidido en la plaza de San Pedro el rito que abre la Semana Santa, ha manifestado que el hombre puede elegir seguir a Jesús hundirse en la ciénaga de la mentira y de la indecencia. "Jesús nos conduce hacia lo que es grande, puro. Nos lleva hacia el aire salubre de las alturas, hacia la valentía que no nos deja amedrentarnos de las murmuraciones de las opiniones dominantes, hacia la paciencia que soporta y sostiene al otro", ha afirmado, con voz fuerte, ante varias decenas de miles de fieles que han asistido al acto en El Vaticano.

Aunque los casos de pederastia destapados en las últimas semanas ocurrieron hace mucho tiempo, "incluso hace décadas, reconocerlos y resarcir a las víctimas es el precio para restablecer la justicia y mirar hacia el futuro con renovado vigor, humildad y confianza", ha dicho el portavoz vaticano Federico Lombardi.

Benedicto XVI ha pedido la paz para Tierra Santa, para que el lugar donde nació, vivió, murió y resucitó Cristo sea "verdaderamente un lugar de paz" y exhortado a los cristianos a permanecer en esa tierra. "Estoy profundamente afligido por los recientes contrastes y por las tensiones verificadas una vez más en Jerusalén, que es la patria espiritual de cristianos, judíos y musulmanes, profecía y promesa de la reconciliación universal que Dios desea para toda la familia humana", ha afirmado el Obispo de Roma.

En Papamóvil

Por primera vez en sus casi cinco años de Pontificado, Benedicto XVI, que el 16 de abril cumplirá 83 años, ha encabezado hoy en el papamóvil descubierto la procesión de las Palmas del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro del Vaticano. En los años anteriores, Benedicto XVI siempre entró en la plaza de San Pedro a pie y realizó el trayecto desde el obelisco que se levanta en medio del recinto hasta el altar mayor instalado en el atrio del templo de la misma manera.

Lombardi ha explicado que el Papa ha decidido usar el papamóvil para que así lo pudieran ver mejor todos los fieles que llenan la plaza de San Pedro, más de 60.000. Si hubiera ido a pie -ha precisado Lombardi-sólo lo hubieran visto los presentes en las primeras filas del recorrido procesional.

Lombardi también ha resaltado que Benedicto XVI tiene por delante una semana en la que presidirá todos los ritos de la Pascua, además de la audiencia pública del miércoles

EL ESCÁNDALO DE LA IGLESIA CATÓLICA

"Ratzinger escondió mi caso"

Tras abusar de cuatro niños en Essen (Alemania), un sacerdote fue trasladado discretamente a la diócesis regida por el actual Papa, donde continuó ejerciendo sin limitaciones. El escándalo ha sido destapado por una de sus víctimas, que ahora lo cuenta a EL PAÍS

LAURA LUCCHINI 28/03/2010

Ataques de pánico. Problemas en el trabajo. Pesadillas. Dificultades para dormir. Cuando tenía 38 años, Wilfried Fesselmann decidió consultar a un psiquiatra. El médico le dijo que su problema se debía a un trauma de infancia. Fue entonces cuando Fesselmann sacó de algún lugar escondido en su cerebro el nombre del sacerdote Peter Hullermann, quien había abusado de él cuando tenía tan sólo 11 años. Con la particularidad de que el sacerdote denunciado como pederasta, entonces un cura de 31 años, fue apartado de su diócesis, en Essen, y enviado al obispado de Múnich cuando el cardenal Joseph Ratzinger, el actual papa Benedicto XVI, era el arzobispo de la diócesis bávara.

Probablemente su caso habría pasado inadvertido si no hubiera sido por el escándalo que sacude a Alemania desde hace dos meses. Concretamente, desde que el pasado 27 de enero el padre Klaus Mertes, rector del colegio jesuita Canisius de Berlín, enviara cientos de cartas a antiguos alumnos en las que pedía su colaboración para desentrañar los casos de abusos sexuales que hubieran podido cometer tres profesores. Ese chispazo desató las lenguas, y Alemania asiste conmocionada a un goteo diario de denuncias de abusos y vejaciones consumadas dentro de estructuras educativas católicas de todo el país. Unas 300 personas han contado ya sus respectivos casos en las 27 diócesis alemanas.

Essen, una ciudad de la zona industrial del Ruhr, también sufrió casos de pederastia. Hasta ahora, cuatro personas han denunciado a un mismo abusador: se trata de Peter Hullermann, quien ejerció como sacerdote en la ciudad a finales de los años setenta. "Todos confiaban en él y era el típico cura que se hacía amigo de los niños", asegura ahora una de sus víctimas, Wilfried Fesselmann, en una entrevista telefónica con este periódico. Fue en el curso de un viaje educativo, en el verano de 1979 a las colinas de Eifel, cuando empezó a tener una actitud ambigua. "Una noche de agosto de 1979 me hizo dormir con él", relata. "Entonces me di cuenta de lo que sucedía".

"Hablé con un compañero: le dije que el sacerdote obligaba a los niños a tener sexo con él. ‘Ten cuidado que no te pase a ti también’, le advertí. Él fue a hablar con sus padres, quienes en septiembre decidieron discutir el tema con otros padres. En esa ocasión salieron a la luz otros tres casos. En el obispado de Essen existía entonces un protocolo de actuación para estas situaciones. Dijeron que, para proteger a los niños, no hacía falta que los padres presentaran una denuncia: el sacerdote iba a ser trasladado a Múnich y no volvería a trabajar con jóvenes".

Los padres de Fesselmann ni siquiera participaron en esa discusión porque eran "católicos intransigentes"; y a pesar de que su propio hijo señalara al sacerdote y dijera que le había obligado a practicarle sexo oral, los padres consideraron inadmisible denunciar a un cura. "Esto simplemente no se hacía", asegura ahora la víctima.

En conversación con este diario, el portavoz del obispado de Essen, Ulrich Lota, ha reconstruido los acontecimientos de aquellos meses. "Entonces las cosas eran distintas de ahora", explica. "Se pensaba que se podía tratar eficazmente a los pederastas con una terapia, y por esto se decidió trasladar al cura a Múnich, donde se contaba con el psicólogo Werner Huth, experto en este tipo de casos". El responsable del personal del obispado de Essen avisó a los colegas de Múnich de que el sacerdote Peter Hullermann había abusado de menores en su diócesis y de que esta era precisamente la causa de su petición de traslado.

Joseph Ratzinger, arzobispo de Múnich entre 1977 y 1982, puso su firma en el documento que aceptaba el traslado de ese cura a su diócesis en 1980. El texto imponía al sacerdote una psicoterapia y señalaba que no debía volver a trabajar con niños. Sin embargo, en una decisión cuya responsabilidad se atribuyó el entonces vicario general Gerard Gruber (de 81 años en la actualidad), el cura abusador fue puesto a trabajar enseguida como "guía espiritual" en una parroquia de Múnich. "No queríamos que estuviera inactivo, aparte de la hora diaria de terapia", declaró el ex vicario a la prensa cuando se destapó el caso. "Esta decisión habría sido tomada por una iniciativa personal del vicario y sin que Joseph Ratzinger se enterara", afirma el obispado de Múnich en un comunicado difundido hace dos semanas.

Según el psiquiatra Huth, el obispado de Múnich ignoró repetidas advertencias suyas, escritas y orales, en las que aseguraba que el sacerdote en cuestión era peligroso para los niños. Huth, quien ahora tiene 80 años, era consultor del obispado para casos de pederastia. Asegura públicamente que Hullermann, quien al empezar el tratamiento tenía 32 años, no debería haber trabajado con menores, porque era muy narcisista, un rasgo típico de los pedófilos, y tampoco reconocía sus errores ni se tomaba en serio la terapia. En varias ocasiones, el psicólogo aconsejó directamente al sacerdote que no tomara alcohol y que se buscara un supervisor. Los abusos, siempre según el terapeuta, de los que estaba acusado habían sido cometidos bajo los efectos del alcohol.

Cuando Ratzinger se encontraba ya en Roma, en 1985, el cura Hullermann volvió a agredir a un menor y fue condenado por un tribunal de la Alta Baviera a 18 meses de cárcel -que no cumplió porque quedó en libertad provisional, aunque durante ese periodo fue suspendido como sacerdote- y a una multa de 4.000 marcos (unos 2.000 euros de hoy). Al año siguiente volvió a trabajar en una casa para ancianos. Posteriormente fue trasladado a la comunidad bávara de Garching, de 15.000 habitantes, donde ejerció durante 21 años. En 2008 se mudó de nuevo, en este caso a Bad Tölz, siempre en Baviera, donde trabajó hasta que fue suspendido hace dos semanas.

Después de la condena de 1986, antes citada, no se le habían vuelto a atribuir abusos, Sin embargo, esta misma semana se ha interpuesto otra denuncia contra Hullermann, a quien los padres de un joven acusan ante la fiscalía de Garching de haber abusado sexualmente de su hijo en 1998. Este nuevo asunto puede ser decisivo porque, a diferencia de la mayoría de los delitos denunciados hasta ahora, todavía no ha prescrito. En Alemania, el delito de abuso de menores no prescribe hasta pasados 10 años de la mayoría de edad de la víctima.

Durante los 30 años en los que el obispado de Múnich ha ocultado el pasado del sacerdote pederasta, las víctimas fueron abandonadas a su suerte. Wilfried Fesselmann guardaba, oculto, su trauma. Ni siquiera sus padres le habían creído. Fueron años terribles y siguieron otros muy duros.

"Mi situación personal fue ignorada", afirma. "Obviamente, esto me causó problemas porque tuve que callar. No lograba salir de la situación a la que me habían llevado. Esto explica que, años después, sufriera ataques de pánico. Y todavía tengo problemas a la hora de conducir. Tuve que recibir terapia, primero con un neurólogo y después con un psiquiatra. Este especialista me dijo que todo podía deberse a un acontecimiento traumático en mi niñez. Y esta es la única experiencia traumática grave que tuve. Indiqué el nombre de Hullermann, conté la historia y logré entender el porqué de todo".

A continuación, se le ocurrió buscar al sacerdote a través de Google. "Me di cuenta de que todavía ejercía y que todavía se iba de vacaciones con niños. Todo seguía igual. Por eso le escribí dos correos electrónicos donde le preguntaba si no tenía mala conciencia por lo que había hecho. También le pregunté si se acordaba de mí. No recibí respuesta". Eso fue en 2006. "Dos años más tarde, en 2008, le mandé otro correo. Me contestó entonces una persona llamada Sigfried Kneissel. Me explicó que era el encargado de ocuparse de los casos de abusos en el obispado de Múnich y me preguntó qué tipo de denuncia quería hacer. Dije que se trataba de un caso de abuso del sacerdote Hullermann".

En abril de 2008, la policía llamó a la puerta de la víctima. Eran los agentes de la ciudad de Essen acompañados por dos oficiales de Baviera. Quisieron inspeccionar su ordenador para comprobar si había mandado los correos electrónicos ("estaba claro que los había enviado", comenta ahora Wilfried Fesselmann). En esta ocasión, la víctima volvió a repetir su historia, y la policía le confirmó que su versión coincidía con la de las otras tres víctimas de entonces. El nombre de Fesselmann no aparecía en ningún informe, ya que sus padres no habían denunciado el caso al obispado. "En esta ocasión tuve una confirmación de que conocían el caso".

Todo coincide también con la reconstrucción del obispado de Essen. "Nos enteramos del cuarto caso a través de la prensa", explica Lota, su portavoz. "Estamos convencidos de que a partir de ahora podrían aparecer más denuncias".

No obstante, Fesselmann fue citado a juicio por supuesto intento de chantaje al cura. "Es cierto que en uno de los correos electrónicos hablé de una remuneración", admite, "pero nunca chantajeé a nadie". El juicio, que la víctima interpreta como una intimidación y un intento de callarle, se cerró con la absolución de Wilfried Fesselmann. En agosto de 2008, el sacerdote pederasta fue trasladado al que sería su último destino, la comunidad de Bad Tölz, en Baviera, en la que fue encargado de ejercer como guía espiritual para turistas, con la indicación explícita de que no trabajara con niños.

Desde que se destaparon en Alemania los primeros casos de abusos, la ministra de Justicia federal, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, del partido liberal FDP, invitó a las víctimas a que denunciaran sus casos. Wilfried Fessemann le escribió una nota con su historia. Hasta ese momento, la víctima no era consciente de que el actual papa Benedicto XVI pudiera ser responsable de la ocultación del abusador.

Lo cierto es que la fecha del traslado coincide con la etapa en que Joseph Ratzinger era cardenal arzobispo de Múnich (1977-1982). Una coincidencia que asocia por primera vez al Papa, de forma directa, con uno de los cientos de casos escalofriantes que conmocionan actualmente a Alemania.

Desde entonces han caído, bajo el efecto dominó, algunas instituciones prestigiosas de la Iglesia alemana, como el Coro de las Voces Blancas de Ratisbona, los Domspatzen. Aquí los abusos denunciados se cometieron a lo largo de quince años, desde 1958 hasta 1973. Georg Ratzinger, el hermano del actual Pontífice, fue el director de ese coro entre 1964 y 1993. A pesar de que las acusaciones involucran a tres educadores y al entonces director del internado donde el coro se alojaba, el hermano del Papa aseguró no tener conocimiento ni haber intentado ocultar caso alguno de pederastia. Su función de director artístico le mantenía al margen de la gestión directa del internado.

Después de que el caso de Fesselmann saltara a la prensa hace dos semanas, Hullermann fue suspendido. Otro párroco que ofició la misa el domingo siguiente en Bad Tölz fue interrumpido en su sermón por un hombre que pidió explicaciones sobre las verdaderas razones del cese del sacerdote pederasta. Varios fieles abandonaron la iglesia. La imagen parece resumir la de la Iglesia mundial, comprometida por los casos de abusos y sorda frente a las víctimas, que antes eran fieles.

Benedicto XVI, en la carta pastoral enviada el pasado domingo a los católicos irlandeses, no mencionó en ningún momento el drama que está afectando a su país natal. No fue suficiente su rotunda denuncia de la pederastia clerical y tampoco sus palabras de "vergüenza y remordimiento": la omisión fue duramente criticada en Alemania por numerosas asociaciones católicas, entre ellas Wir Sind Kirche [Somos Iglesia]. Y no sirvió de nada que la canciller Angela Merkel defendiera "el significado universal" de su mensaje. El país está que arde.

"Ratzinger escondió el caso. Él lo sabía", repite ahora Wilfried Fesselmann. También dice que se siente mejor tras haber contado su historia. Cree que su gesto puede convencer a otros para saldar cuentas con el pasado. Espera también una indemnización económica que le compense por los problemas sufridos en su vida personal y laboral. Sin embargo, asegura: "Lo que necesitamos las víctimas ante todo es que se reconozca lo que ha pasado. Que se sepa. Porque, de lo contrario, van a seguir ocultándolo".

Los abusos cercan al Vaticano

La jerarquía católica considera que sufre una "campaña radical y demencial" – Las víctimas exigen que se acabe con la política de ocultamiento y reclaman justicia

MIGUEL MORA - Roma – 28/03/2010

El cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de la Santa Sede y número dos del Vaticano, ha dicho esta semana que un "anticristianismo radical y demencial se está difundiendo por Europa de una forma rastrera". El grito desesperado ante las informaciones de los escándalos de pederastia que la Iglesia ha ocultado en el pasado (Alemania, Austria, Estados Unidos) revela la angustia de la Curia ante la crisis de credibilidad generada por la plaga de la pederastia.

La consigna de tolerancia cero, transparencia y justicia para las víctimas lanzada por el Papa en la carta a los católicos de Irlanda ha topado con la testaruda realidad. La cúpula de la Iglesia católica, según muestran los últimos casos, ha sido tolerante con los abusos. El Vaticano no ha reaccionado lo suficiente, mientras un infierno arruinaba la vida a miles de niños. Y tanto el compromiso de Ratzinger con las víctimas como su astucia política para liderar el cambio que la Iglesia necesita están siendo erosionados.

¿Podrá el Papa cambiar la línea de silencio que ha marcado históricamente la actitud de la Iglesia hacia los abusos clericales en particular? ¿Podrán los obispos y cardenales habituados a lavar durante décadas los trapos sucios en casa, con una simple firma del traslado del culpable a otra diócesis, llevar los casos a los tribunales?

La semana trágica de Ratzinger parece demostrar que la cultura del silencio marca todavía la actitud de la Iglesia hacia los abusos. Bertone, que en 2001 reivindicaba el secreto profesional frente a las denuncias a la justicia, elige una vez más el victimismo. En plena batalla por la verdad, el Papa deja caer que se condena el pecado pero no el pecador.

La pederastia clerical es antigua. De hecho, el Concilio de Elvira ya la censuró en una época, años 300 a 324, en que la gente se casaba adolescente y moría a los 40. Pese a ello, el miedo al escándalo y las enormes garantías que ofrece a los acusados el Código Canónico han impedido que la Iglesia frenara o castigara eficazmente la pederastia.

El fiscal del ex Santo Oficio, Charles J. Scicluna, encargado de procesar a los pederastas y hombre afable al que algunos curas y víctimas conocen por su pasividad, arguye en su defensa que el sistema legal y la costumbre dificultan su trabajo. "La cultura del silencio, sobre todo en Italia, está muy extendida", explica. "El derecho canónico nos obliga a ser muy cautos y garantistas, porque protege al máximo los derechos y la intimidad de los acusados. Aunque eso no significa que hayamos evitado que en los casos más graves actuara la justicia civil, no es justo decir eso".

Pero la asociación italiana de víctimas de la pederastia Caramelo Bueno asegura que el fiscal falsea la realidad. Su presidente, Roberto Mirabile, un tipo templado que se declara creyente y trabaja desde hace 13 años en Reggio Emilia con jóvenes objeto de abusos, ha señalado cómo, en 2007, Scicluna y otros jerarcas vaticanos toleraron sin mover un dedo que un cura de Roma, Ruggero Conti, acusado por siete testigos y hoy arrestado y bajo proceso por prostituir y abusar de menores, continuara violentando a sus víctimas. Un caso gravísimo y lleno de implicaciones ideológicas, amenazas y violencia, que se ha sumado al del difunto padre Lawrence Murphy, de Wisconsin, que murió perdonado por el silencio de Ratzinger y Bertone en 1998 tras abusar de 200 niños sordos.

Sería injusto negar al Vaticano algunas tímidas señales de apertura. El viejo Santo Oficio, en un gesto insólito de transparencia que intentaba minimizar la sensación general de que el fenómeno es masivo, ha hecho públicas las cifras de casos que ha manejado desde 2001: de los 3.000 acusados de abusos analizados (14 de ellos procedían de España, explica el fiscal), solo hubo 600 procesados, 300 expulsados del clero, y otros 300 pidieron la dispensa del sacerdocio.

Algunos vaticanistas expertos, como Marco Politi, han dicho que Ratzinger solo tiene una forma de recuperar credibilidad: abrir de verdad los archivos de los abusos que la congregación guarda bajo llave y explicar a quiénes absolvieron y a cuáles condenaron. Será difícil si no imposible, porque Ratzinger ordenó en 2001 que, para los casos de pederastia e insinuaciones turbias bajo confesión, los participantes en el proceso canónico destruyeran las actas y guardaran silencio perpetuo, so pena de excomunión fulminante.

El sigilo es ley en el Vaticano. Quizá por eso, las explicaciones de los jerarcas suenan en estos días entre tibias y balbucientes. Se detecta una mezcla de pavor ante la posible aparición de nuevos casos, angustia por los cadáveres en el armario que algunos guardan e inquietud por el futuro de la institución.

El Vaticano se asemeja a un fortín asediado. La suciedad de la que habló Ratzinger antes de ser nombrado Papa ha desbordado las previsiones y el fango emerge libre por todas partes: Alemania, Holanda, Austria, Suiza y, para colmo, la catoliquísima Italia…

Era un secreto a voces, pero esta vez los medios se están entregando a fondo al filón y los cardenales y obispos sufren, revisan su memoria y temen las posibles consecuencias, penales y económicas. La complicidad es un delito. La denegación de socorro, otro. Filippo di Giacomo, sacerdote, experto en derecho canónico y colaborador de EL PAÍS, hace este análisis: "La desvergüenza y la corrupción religiosa, moral y sexual de muchos miembros de la Curia ha alentado en Roma, sobre todo desde la época del papa Wojtyla, Stanislaw Dziwisz y Camillo Ruini, un clima de oposición contra quienes intentan denunciarlo, incluido Ratzinger".

Las promesas de Ratzinger de colaborar con la justicia chocan con la piedad corporativa, que siempre ha preocupado mucho en Roma.

Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, dijo ayer que los ataques mediáticos de las últimas semanas han provocado sin duda daños, pero no han tocado la autoridad del Papa, que sale reforzada. "La reciente carta a la Iglesia de Irlanda es un testimonio intenso que contribuye a preparar el futuro a través de un camino de curación, renovación y reparación". Lombardi ve numerosas señales positivas en las conferencias episcopales.

EL PAIS.COM

Escrito por Eduardo Aquevedo

28 marzo, 2010 a 15:05

Nobel J. Saramago: la Biblia es un manual de malas costumbres y de crueldad…

con un comentario

El episcopado portugués critica el nuevo libro de José Saramago ‘Caín’

"La Biblia es un manual de malas costumbres y de crueldad", dice el Nobel de Literatura en su texto.

José Saramago Lisboa. Caín, el último libro del escritor portugués José Saramago, levantó polémica apenas puesto este lunes en venta, cuando el episcopado consideró que se trataba de una mera "operación publicitaria" del Premio Nobel de Literatura 1998.

El libro, que narra con tono irónico la historia bíblica de Caín, el hijo de Adán y Eva que mató a su hermano Abel, fue presentado el domingo en Penafiel por su autor.

"La Biblia es un manual de malas costumbres, un catálogo de crueldad y de lo peor de la naturaleza humana", dijo Saramago, para quien sin la Biblia, "un libro que tuvo mucha influencia en nuestra cultura y hasta en nuestra manera de ser", los seres humanos serían "probablemente mejores".

El novelista denunció "un Dios cruel, envidioso e insoportable", que "solamente existe en nuestras mentes", y aseguró que su obra no causará problemas con la Iglesia católica, "porque los católicos no leen la Biblia… Admito que el libro pueda molestar a los judíos, pero poco me importa", agregó.

El portavoz de la Conferencia Episcopal Portuguesa, Manuel Marujao, calificó el libro de "operación publicitaria".

"Un escritor de la dimensión de José Saramago debería tomar un camino más serio". "Podrá hacer críticas, pero entrar en un género de ofensas no le sienta bien a nadie, y menos a un Premio Nobel", afirmó.

El rabino Elieze du Martino, representante de la comunidad judía de Lisboa, aseguró que "el mundo judío no se va a escandalizar por los escritos de Saramago ni de nadie". "Saramago desconoce la Biblia y su exégesis", y hace "lecturas superficiales de la Biblia", agregó.

Saramago había levantado olas en 1992 con su Evangelio según Jesucristo, en el cual mostraba a un Jesús que perdió su virginidad con María Magdalena y que era utilizado por Dios para extender su poder en el mundo. El escritor se marchó luego de su país, y se instaló en Lanzarote, en el archipiélago español de las Canarias.

La Jornada.com

Saramago pide cuentas a Dios: “CAIN”…

Babelia adelanta a nivel mundial el primer capítulo de la nueva novela del Nobel portugués: ‘Caín’

WINSTON MANRIQUE SABOGAL - Madrid – 13/10/2009

"Cuando el señor, también conocido como dios, se dio cuenta de que a adán y eva, perfectos en todo lo que se mostraba a la vista, no les salía ni una palabra de la boca ni emitían un simple sonido, por primario que fuera, no tuvo otro remedio que irritarse consigo mismo, ya que no había nadie más en el jardín del edén a quien responsabilizar de la gravísima falta…". Con esta escena empieza José Saramago su nueva novela en la que hace una nueva incursión en la Biblia y que ha titulado Caín (Alfaguara). Una obra en la cual el Nobel portugués hace una revisión del Antiguo Testamento y que Babelia adelanta, en ELPAÍS.com, en exclusiva a nivel mundial, ya que la novela llegará a las librerías de España y Portugal este jueves 15 de octubre.

      Foto

      Primer capítulo de ‘Caín’, nueva novela de José Saramago
      DOCUMENTO (PDF – 443,97Kb) – 13-10-2009

      Tras su mirada al nuevo testamento en El evangelio según Jesucristo en 1991, y que aumentó su popularidad en todo el mundo, Saramago va más atrás en el tiempo y a las raíces de la historia del cristianismo al ofrecer una mirada heterodoxa y enfrentar a Dios y sus criaturas.

      "Dios, el demonio, el bien, el mal, todo está en nuestra cabeza, no en el Cielo o en el infierno, que también inventamos. No nos damos cuenta de que, habiendo inventado a Dios, inmediatamente nos esclavizamos a él". Esta es una de las reflexiones que ha hecho el escritor sobre su nuevo libro en el que de alguna manera pide cuentas a Dios. Esta reinvención literaria-histórica está cargada de la sutil y elegante ironía y humor de Saramago, con una historia que va más allá del mero hecho narrado y conocido de Dios, Caín y Abel al abordar un tema eterno y ahora muy candente: sobre creer o no creer en un ser supremo y que deriva en cuestiones como la religiosidad, el poder y la tiranía, la existencia o no del destino y su sentido y muchas otras preguntas que asoman en esta mirada heterodoxa de José Saramago.

      EL PAIS.COM

      Escrito por Eduardo Aquevedo

      20 octubre, 2009 a 2:03

      La lección hondureña: América Latina, militares e Iglesia Católica…

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      Por Mercedes López San Miguel

      HONDURAS-PRESID1 El devenir de los acontecimientos en Honduras tendrá un efecto indudable en las democracias latinoamericanas. El golpe de Estado ocurre en tiempos en que la región vive una etapa política caracterizada por la instalación de gobiernos de nuevo signo respecto a la década del ‘90. En muchos países existe una fuerte tensión a la que le cuesta resolverse. Por dar un ejemplo, la pulseada entre Oriente y Occidente en Bolivia. La Media Luna secesionista eligió vías poco democráticas al llevar adelante referéndum autonómicos sin el aval del gobierno central. Sin embargo, el presidente Evo Morales recibió sendos espaldarazos en las urnas.

      El golpe en Honduras puede leerse como un aviso para otra empobrecida nación, El Salvador, en donde recientemente ganó el candidato Mauricio Funes, del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. El mensaje para los gobiernos que adscriben a ideas y programas políticos que buscan recomponer algunos de los más agudos efectos del neoliberalismo sería el siguiente: “hay cosas que no se tocan”. El presidente Manuel Zelaya quiso tocar una constitución refractaria al cambio y eso desató el vendaval. A los ojos de la oligarquía hondureña, Zelaya se tornó un líder peligroso. Esperaban de él que acentuara las relaciones amistosas que tan bien había fomentado su predecesor (Ricardo Maduro) con Estados Unidos, pero se incorporó al ALBA y acentuó sus vínculos con Venezuela.

      El caso de Hugo Chávez fue paradigmático. Luego del efímero golpe que lo apartó del poder en abril de 2002, el presidente bolivariano salió fortalecido y logró darles impulso a las reformas de las instituciones políticas. Esa fue la ola a la que se subieron Bolivia y Ecuador para poner en marcha sus propias reformas constitucionales.

      Sigue sonando muy llamativo que estos gobiernos, a los que se cuestiona por las aspiraciones “reeleccionistas” de sus líderes, tengan enfrente gente dispuesta a llevar adelante golpes de estado, censurar a los medios, imponer el estado de sitio y reprimir. Que Chávez no le haya prorrogado la licencia al canal RCTV resulta un hecho nimio frente al accionar de los opositores. En Honduras, los principales medios, la Iglesia, las Fuerzas Armadas, la Corte Suprema y el Congreso continúan, más que nunca, empecinados en tirar la institucionalidad por la borda.

      El desenlace del capítulo hondureño sentará un precedente para los gobiernos que aspiran a profundizar sus proyectos políticos.

      mercelopez@pagina12.com.ar

      La Iglesia y el golpe

      Por Rubén Dri *

      La Iglesia Católica hondureña, a través de su órgano superior, la Conferencia Episcopal, ha dado su pleno apoyo al golpe militar que destituyó a la autoridad constitucional y militarizó el país, en acciones que nosotros demasiado conocemos. En el comunicado en el que da su aprobación al golpe cita la orden de captura de la Suprema Corte en la cual se acusa al gobierno constitucional de “traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones en perjuicio de la Administración Pública y del Estado de Honduras”. Ello quiere decir que en Honduras todo se ha hecho de acuerdo con las normas constitucionales.

      Después de esta clara aprobación del golpe, la máxima jerarquía eclesiástica reproduce en lenguaje meloso e hipócrita los llamados al “diálogo, el consenso y la reconciliación” que harían posible la paz de acuerdo con la recomendación de Jesús, según la cita del evangelio de Juan con la que termina el documento eclesiástico: “Les dejo mi paz, les doy mi paz; la paz que yo les doy no es como la que les da el mundo. Que no hay entre ustedes angustia ni miedo”.

      Ahora bien, ¿cuál es la paz que da el mundo? ¿Qué se entiende aquí por “mundo”? “Mi reino no proviene de este mundo”, dice Jesús, traducido normalmente por “mi reino no es de este mundo”. “Este mundo” es el que está en manos de Satanás, o sea, del imperio romano. De él, de sus valores, de sus principios, no proviene el reino de Jesús. Proviene de otros principios, con otro concepto del poder, el poder que es servicio, que fue simbolizado en la escena del lavatorio de los pies que Jesús realiza con sus discípulos.

      Ese nuevo mundo, el de Jesús, da la verdadera paz, no como la da el mundo. Claro y contundente el enfrentamiento entre dos concepciones de la paz. La que da el mundo, es decir, el imperio, la paz del cementerio, la que propone la Jerarquía eclesiástica hondureña, y la que propone Jesús, la paz que se construye entre hermanos, enfrentando al imperio. Frente a la pax romana basada en la aniquilación de los que no se someten, la paz que se construye entre pueblos hermanos.

      La tergiversación de la paz que propone Jesús, interpretándola como la paz que propone el poder de dominación, tiene la misma larga historia de los poderes dominadores. Ya en el siglo IV Eusebio de Cesarea sintetizaba la visión teológica de la Iglesia en tres principios, un solo Dios, una sola Iglesia, un solo Imperio, que dio pie a la afirmación de Pablo Orosio, según la cual “la paz de Cristo es la paz del imperio”, la célebre “pax romana”.

      La jerarquía eclesiástica es coherente. Siempre está en contra de los movimientos populares y de los gobiernos que los expresan cuando éstos plantean determinadas reformas a las que las grandes corporaciones se oponen. Así sucede en Venezuela, en Bolivia y en Ecuador, por citar los casos más significativos. Así es también en nuestro país.

      * Filósofo. Profesor de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

      EN HONDURAS, EL REGIMEN DE FACTO FRUSTRO EL RETORNO DEL MANDATARIO Y REPRIMIO

      A Zelaya no le dieron pista para volver

      Una gran manifestación esperaba recibir al presidente derrocado en las cercanías del aeropuerto. El gobierno militar mató al menos a dos personas. La nave terminó desviándose a El Salvador, donde están los mandatarios que lo apoyan.

      A pesar de la marea humana de más de 50 mil hondureños que se agolpó ayer en el aeropuerto de Tegucigalpa para recibir a su presidente legítimo, el operativo retorno de Manuel Zelaya no pudo terminar su misión con éxito. Antes bien, el asunto concluyó con el avión desviado hacia El Salvador, los golpistas firmes en tierra y un pueblo con sangre derramada. “Le pido que detenga una masacre”, le dijo Zelaya por radio desde la nave al comandante golpista Romeo Vázquez al enterarse de que, en tierra, la gente se enfrentaba con las fuerzas de seguridad que habían cercado las instalaciones y bloqueado con vehículos militares las pistas de aterrizaje. Sin embargo, los soldados y sus fusiles no se contuvieron y, al cierre de esta edición, al menos dos personas habían perdido la vida en el aeropuerto internacional del país centroamericano.

      Zelaya había partido desde Washington, a bordo de un jet venezolano y acompañado por el presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel D’Escoto, con el objetivo de aterrizar en Tegucigalpa y retomar el mandato constitucional que el pueblo le otorgó y que los militares interrumpieron hace una semana. “Nadie puede impedirme regresar. Yo soy el presidente constitucional y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Les pido a los generales que cumplan con su deber, despejen la pista y nos permitan aterrizar. Voy a reunirme con mi pueblo”, había declarado el depuesto mandatario todavía dentro de la aeronave.

      Pero la escena fue como en las películas. El avión, luego de algunas horas de vuelo, entró en el espacio aéreo hondureño y, a partir de ese momento, tuvo que dar vueltas por el aire mientras desde la cabina de mando se negociaba con las torres de control un visto bueno que nunca llegó. Al mismo tiempo, en vivo y en directo, Zelaya hacía declaraciones a la cadena venezolana Telesur, condenando a los golpistas y llamando al pueblo a resistir pacíficamente. “Si tenía un paracaídas, me lanzaba del avión”, llegó a decir el hondureño cuando ya se había decidido el desvío rumbo a Managua para cargar combustible, discutir con su homólogo Daniel Ortega y luego retomar el vuelo hacia El Salvador, donde lo esperaban los mandatarios de Ecuador, Rafael Correa; de Paraguay, Fernando Lugo, y de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quienes junto al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se habían desplazado hasta ese lugar como eventual misión de apoyo en caso de aterrizaje (ver aparte).

      Horas antes, el gobierno de facto había exhibido sus cartas. Por un lado, el presidente de facto Roberto Micheletti, junto a la vicenciller Marta Alvarado, buscaron mostrar una voluntad de diálogo con la comunidad internacional tan sólo 24 horas después de ser expulsados de la OEA y, para ello, se sentaron a una mesa, sonrieron, y, rodeados de dos helechos a ambos extremos, le propusieron al mismo organismo interamericano comenzar un diálogo “de buena fe”. “La clase de diálogo que queremos implicaría la participación de funcionarios del Estado de Honduras y una delegación de representantes de los Estados miembros de la OEA. Confiamos en que de ese modo podremos hallar una solución a la situación desatada tras la destitución del presidente Zelaya”, explicó la vicecanciller Alvarado, precisando que la iniciativa ya había sido comunicada por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Rivera, al representante de la entidad interamericana en Tegucigalpa, Jorge Miranda.

      Y, por el otro, luego de denunciar supuestas maniobras militares de Nicaragua en la frontera –desmentidas por el mandatario Ortega de inmediato– e instar tanto a este país como a Venezuela a cesar con sus “indebidas” interferencias en los asuntos internos hondureños, se dejó en claro que no pensaban de ningún modo dejar aterrizar el avión que transportaba a Zelaya. “Lo hacemos para evitar un derramamiento de sangre completamente innecesario. La orden de captura sigue vigente, por lo que esperaremos a que el presidente Zelaya se entregue de forma correcta. Pero no queremos disturbios internos”, precisó Micheletti.

      Más allá de los deseos del legislador que ocupa el puesto de presidente, el país centroamericano vivió ayer la jornada de protestas más importante desde que se consumara el golpe de Estado. Desde muy temprano, la marcha se había convocado con el doble propósito de repudiar la dictadura y movilizar a la mayor cantidad de gente posible hasta el aeropuerto de Toncontín para recibir al depuesto Zelaya y brindarle apoyo popular. La gente respondió de forma masiva y, de a pie, acudió a la cita. Según sus organizadores, lo que finalmente sucedió superó todas las expectativas. “Esto es impresionante. En Honduras nunca se vio algo así. Aquí hay por lo menos 200 mil personas”, le dijo a este diario vía telefónica Angel Alvarado, dirigente de los Círculos Bolivarianos Morazánicos, al tiempo que explicaba que las principales avenidas estaban colapsadas por gente que recorría pacíficamente los 10 kilómetros desde el centro hasta el aeropuerto. “Esta es la resistencia pacífica del pueblo. Los medios pasan conciertos de música y no dicen nada. Pero Honduras está en la calle”, agregó.

      El interior del país, a su turno, no se quedó atrás y, según contó el dirigente del Bloque Popular Erasto Reyes desde San Pedro Sula, la gente también está comenzando a manifestarse allí donde antes no lo hacía. “Aquí en el Parque Central hay unas 20 mil personas, lo que significa mucho en un lugar donde no existe la costumbre de salir a protestar. La resistencia no afloja, esto es un éxito”, aseguró. Por lo pronto, el aislamiento internacional contra los golpistas, si bien aumenta, no los detiene.

      Informe: Martín Suaya.

      PAGINA/12

      La píldora del día después, Piñera y el integrismo conservador chileno…

      con 14 comentarios

      Por Verónica Muñoz Lathrop / La Nación Domingo

      Una salida de libreto que le podría costar su candidatura

      chile-pildora2 La píldora en el zapato de Piñera

      En la UDI están indignados. No les gusta que Piñera haya entrado al debate de temas valóricos, cuando le han dicho hasta el cansancio que debe centrarse en “los problemas de la gente”, como hizo Lavín. Longueira ya lo pauteó por la prensa y Kast le adivirtió que “todos los días” evalúan el apoyo a su candidatura. Piñera está asustado. El proyecto entra esta semana al Congreso y amenaza con moverle el piso.

      El anuncio de que esta semana se enviará al Parlamento una iniciativa legal para establecer el derecho a los métodos anticonceptivos de emergencia y la obligación del Estado de facilitar su acceso, y la rápida respuesta del candidato presidencial de la Alianza, Sebastián Piñera, a favor de la distribución de la píldora del día después dejaron al descubierto la brecha que divide al abanderado y a buena parte de la coalición que lo sustenta. Se espera que el proyecto ingrese este martes con suma urgencia, y Piñera aún no logra ordenar su casa.

      Al mostrar una disposición favorable a liberar el fármaco, el presidenciable de la derecha apostó por atraer votos liberales, pero se agenció un menudo problema. Su intervención causó sorpresa, inquietud y hasta molestia en la UDI, y también entre algunos parlamentarios RN.

      Luego de un prolongado silencio, tras su salida del comando de Piñera, el senador Pablo Longueira volvió a la primera plana para encabezar la oposición interna al presidenciable. En entrevista a La Segunda, este viernes, lo reprendió como a un mal alumno. "Lo que siempre he sostenido, y me da la impresión que también lo sostiene toda la gente que ha estado trabajando con él, es que hay que construir un mensaje en aquellos temas que importan: pobreza, empleo, delincuencia, etc.", dijo. A su juicio, lo que hizo Piñera fue sumarse a la estrategia del gobierno, dañando seriamente sus posibilidades de ser elegido. Incluso habló de "error estratégico".

      "Le dije a Piñera que la UDI le regaló una carta de navegación de temas ciudadanos que hicimos en el congreso programático, que también se ha desaprovechado. Si hace bien las cosas, es el próximo Presidente. Pero si no construye un mensaje, pone en riesgo su triunfo", advirtió Longueira, al tiempo que se quejó porque sus recomendaciones no han sido tomadas en cuenta por el candidato.

      Pero Longueira no está solo en esta cruzada. Al emblemático "coronel" de la UDI, en esto lo secunda la carta generacional del gremialismo, José Antonio Kast, que protagonizó este año una ardua pelea por la presidencia partidaria.

      "Me sorprendí de las declaraciones de mi candidato presidencial. En este tema discrepamos y no creo que lleguemos a acuerdo", dijo a LND el diputado Kast, agregando que a Piñera le "faltó consultar con los parlamentarios, interiorizarse más de lo que decía el fallo del TC, de lo que interpretó la Contraloría y no hacerle el juego al gobierno". Kast advirtió que votará en contra "a todo evento" cualquier iniciativa para distribuir la píldora de emergencia.

      Consultado ayer por Terra sobre el apoyo al candidato, Kast deslizó que "la política es una actividad súper dinámica y hay que analizar todos los días las situaciones".

      En el gremialismo el panorama no se ve auspicioso y aunque la directiva del partido ha tratado de "bajarle el perfil" a la discusión en torno a la píldora -señalando que se trata de un tema que cada uno debe votar de acuerdo a sus convicciones-, persiste la idea de que si el abanderado presidencial aliancista sigue metiéndose en "temas valóricos", terminará por "comprarse problemas gratuitos".

      En la línea dura también está el diputado Gonzalo Arenas quien aseguró a LND que no ha cambiado la postura que lo llevó a firmar el recurso ante el TC y adelanta que votará "en contra de cualquier proyecto que pueda legalizar la entrega de la píldora del día después, y si se aprueba, voy a recurrir nuevamente al TC", sea o no el que redacte su propio candidato.

      "Sebastián Piñera se equivoca. En temas tan importantes como éste uno habría esperado una conversación más de fondo con todos los que forman la Alianza por Chile para tener una postura como corresponde. Esa discusión no se dio y creo que reaccionamos mal", recalca.

      Alejandro García-Huidobro, también diputado gremialista, admite que puede haber discrepancias en estos temas, pero afirma que quienes decidirán finalmente serán los parlamentarios y no el abanderado. "Sebastián Piñera tiene una posición distinta a la que tengo yo, y a la que tiene la mayoría de los parlamentarios de la Alianza, y en ese sentido tengo que respetar su decisión. Pero aquí los que votamos sobre un proyecto de ley que a mi entender es inconstitucional somos los parlamentarios", dijo a LND.

      García-Huidobro incluso fue más allá. "Tendremos que conversar los temas cuando sea elegido Presidente de la República y, en ese momento podrá mandar algún proyecto como éste pero en ese caso haríamos exactamente lo mismo que en cualquier otro gobierno: rechazarlo". En la misma dirección están también María Angélica Cristi y Claudio Alvarado.

      Pero no sólo en la UDI se reflexiona así. El diputado RN Rosauro Martínez señaló que se trata de una materia "que ya está zanjada por el TC y no entiendo qué argumentos podrían haber cambiado", aunque se mostró cauto mientras no conozca en detalle el proyecto de ley que el Ejecutivo enviará al Congreso. Martínez no ve contradicción entre la postura de su candidato presidencial y la de los parlamentarios de la Alianza "porque en temas valóricos cada uno puede tener una posición".

      En tanto, el abogado Jorge Reyes, que representa a sectores ultraconservadores agrupados en la red Pro-Vida y que patrocinó el recurso ante el TC el año pasado, acusa una suerte de "populismo que abarca a todos los candidatos presidenciales" en esta materia.

      Desde la Concertación

      "Piñera no está en condiciones de sostener sus dichos. Este es el tercer caso en que dice una cosa y sus parlamentarios hacen otra", señala el vocero de la Concertación y presidente del PS, Camilo Escalona, mientras se pregunta sobre la capacidad de gobernabilidad que puede dar al país un candidato que enfrenta estas condiciones.

      El problema de fondo, aseguran en el conglomerado oficialista, es la "contradicción vital" que caracteriza al empresario y que se evidencia en la falta de apoyo que ha recibido ya anteriormente de parte de los parlamentarios de la Alianza en otras materias como el cambio al sistema binominal, el voto a los chilenos en el exterior y, ahora, la píldora del día después.

      El viernes, el gobierno informó los pormenores del proyecto a representantes de los comandos de Eduardo Frei -quien pidió que se mantenga la suma urgencia- y de Sebastián Piñera. Por el Grupo Tantauco concurrió María Luisa Brahms, quien aprovechó la instancia para presentarle al ministro secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, los detalles de un proyecto alternativo de acceso al fármaco de emergencia que el equipo progrático del inversionista de Lan prepara contra reloj. A la salida de la cita, Brahms dijo que el ministro formuló "algunos reparos".

      El documento que elabora el Ejecutivo considera la facultad tanto de consultorios como de hospitales de la Red de Salud Pública para entregar el fármaco y la obligatoriedad del Estado de entregar información y orientación sobre los métodos de regulación de fertilidad.

      Respecto de su tramitación, el texto no contemplaría más de cuatro artículos con el fin de lograr una rápida discusión y aprobación en el Parlamento. En tanto, la ministra del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Laura Albornoz, hizo un llamado a los parlamentarios, en especial de la Alianza, a aprobar la norma. Falta ver cómo resolverá Piñera este problema.

      LOS 36 REQUIRENTES ANTE EL TC

      Claudio Alvarado Andrade
      Gonzalo Arenas Hödar
      Ramón Barros Montero
      Eugenio Bauer Jouanne
      Sergio Bobadilla Muñoz
      Alberto Cardemil Herrera
      Sergio Correa de la Cerda
      María Angélica Cristi Marfil
      Francisco Chahuán Chahuán
      Roberto Delmastro Naso
      Andrés Egaña Respaldiza
      Enrique Estay Peñaloza
      Marcelo Forni Lobos
      Pablo Galilea Carrillo
      René Manuel García García
      Alejandro García-Huidobro Sanfuentes
      Javier Hernández Hernández
      Amelia Herrera Silva
      José Antonio Kast Rist
      Juan Lobos Krause
      Rosauro Martínez Labbé
      Juan Masferrer Pellizzari
      Patricio Melero Abaroa
      Cristián Monckeberg Bruner
      Nicolás Monckeberg Díaz
      Iván Norambuena Farías
      Carlos Recondo Lavanderos
      Roberto Sepúlveda Hermosilla
      Marisol Turres Figueroa
      Jorge Ulloa Aguillón
      Gonzalo Uriarte Herrera
      Ignacio Urrutia Bonilla
      Alfonso Vargas Lyng
      Germán Verdugo Soto
      Gastón Von Mühlenbrock Zamora
      Felipe Ward Edwards

      DERECHISTAS

      No sólo su intervención en el tema de la píldora del día después molestó a Longueira. El senador gremialista aprovechó su entrevista en La Segunda para corregir otras salidas de libreto del abanderado opositor y le pidió mayor empeño en concentrar su mensaje. 

      "Por ejemplo, no seguir con esos planteamientos derechistas de eliminar la Segegob. Eso deja feliz a los pocos que saben lo que es la vocería y se enfrasca en una pelea, pero al 50 por ciento que necesitamos para ganar le da lo mismo. ¡No sé a quién se le ocurrió eso!… Es la mejor demostración de que están poniendo temas que no le importan a nadie y que, desde el punto de vista electoral, son estériles", dijo Longueira.

      CAMINO ACCIDENTADO

      La píldora del día después ha sido materia de polémica en el país desde el primer año de gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, cuando decidió impulsar su libre distribución. Mientras una proporción mayoritaria de la población sigue estando a favor del medicamento, el acceso a éste ha pasado por todo tipo de obstáculos.

      En enero de 2007, el Tribunal Constitucional consideró que la norma de fertilidad dictada por el gobierno para establecer la libre disponibilidad de la píldora debió hacerse mediante un decreto firmado por la Presidenta de la República, y no por la vía de una resolución exenta. Algunas semanas más tarde, la Mandataria firma un decreto supremo que debía permitir la entrega del anticonceptivo de emergencia a todas las mujeres a partir de los 14 años.

      En medio de una campaña alentada por la posición contraria de la jerarquía eclesiástica y los medios de comunicación afines al sector más conservador, el sacerdote jesuita Felipe Berríos alertó en ese momento sobre la existencia de “ciertos talibanes, ciertos fanáticos dentro de la Iglesia Católica” que en esta materia “rasgan vestiduras”, causando sorpresa entre los católicos.

      Meses después y mientras se presentan todo tipo de recursos ante los tribunales, se empieza a hablar de desabastecimiento, de presiones a las farmacias para que no vendan el Postinor-2 y al menos tres cadenas son multadas por no tenerla disponible. En paralelo las encuestas mostraban que el 59% de las personas daría la pastilla a su hija para evitar un embarazo.

      Así se llegó a abril de 2008 cuando el Tribunal Constitucional, en medio de una ola de protestas de diversos sectores de la ciudadanía, acogió el requerimiento de 36 parlamentarios de la UDI y RN que solicitaron prohibir el reparto de la píldora y otros métodos anticonceptivos, entre ellos el dispositivo intrauterino conocido como la “T” de cobre que usan miles de mujeres desde hace 40 años en Chile. El TC declaró inconstitucional la entrega del fármaco en el sistema público de salud, pero no se refirió a su comercialización en farmacias, y así se llegó a la insólita situación de que tienen acceso a la pastilla las mujeres que tienen dinero para pagarlo y se dejó al margen a las que carecen de recursos, sistema vigente hasta el día de hoy.

      PROCLAMACIÓN POSTERGADA

      Tal como está el cronograma, Piñera debiera ser ratificado como candidato presidencial de la UDI en su consejo general, que inicialmente estaba programado para junio. Mañana termina el mes y el megaencuentro partidario aún no tiene fecha.

      En la UDI advierten que en cuando llegue la ocasión, evaluarán si el inversionista de Lan ha usado las cartas de navegación que le proporcionaron en la UDI. Dos serán las preguntas clave: ¿Recogió las propuestas programáticas del partido? ¿Está haciendo campaña en terreno de cara a la gente? De estas respuestas dependerá su ratificación.

      “En el consejo directivo ampliado hicimos dos solicitudes: una, que se sentaran los hitos programáticos de la campaña, que se hizo y, lo otro, es que echábamos de menos las actividades”, recordó Kast.

      Factor relevante será también la confección de la lista parlamentaria, que hasta ahora ha estado bastante accidentada por la dura competencia que está ofreciendo Joaquín Lavín a Francisco Chahuán en la senaduría de la Quinta Costa y el impasse en el distrito 21 (Providencia, Ñuñoa) que terminó con la bajada del RN Nicolás Monckeberg para dejarle la vía libre al UDI Rodrigo Álvarez.

      En la UDI estiman que la proclamación final de Piñera podría ocurrir en agosto, pero el tema nuevamente está condicionado porque RN haga lo mismo con anterioridad. “Nunca (antes del consejo nacional) de RN, porque él es militante de Renovación Nacional y lo obvio es que primero lo proclame Renovación y acto seguido nosotros”, explica Kast.

      La Píldora y el poder conservador en Chile, E. Aquevedo

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      La lucha por la pastilla se reanuda y divide ahora más que en 2008 a las fuerzas de derecha y DC, por los urgentes intereses electorales de Piñera y de Frei

      chile-pildora Al poner fuera de la ley la pastilla anticonceptiva en 2008, el Tribunal Constitucional (TC) puso en evidencia lo que ya se ha dicho muchísimas veces: Chile no solo es aún extremadamente conservador en el plano político y socio-económico, a juzgar por el modelo de desarrollo administrado por la Concertación que concentra riquezas, que impone desigualdad social y precariza el trabajo; al mismo tiempo — como correlato decisivo de ello -– Chile es también uno de los más conservadores de A. Latina en el plano valórico y cultural en general.

      Poner la pastilla del día después al alcance de los sectores medios y populares del país ha sido, en efecto, una de las batallas sanitarias y valóricas más difíciles libradas por el gobierno contra la derecha más conservadora del país, sostenida en especial por el catolicismo integrista. Ello contrasta abruptamente con la situación de la mayoría de los países de la región.

      Esto es sin duda mirado con extrema simpatía por el Vaticano, quien desde hace varias décadas promueve y construye esa hegemonía conservadora en las clases dominantes locales, apoyando sin ambages a sus organizaciones de "vanguardia" en la formación ideológica de la élite dirigente del país, tales como el Opus Dei, los Legionarios de Cristo y otros núcleos afines… En este aspecto se sabe que la Jerarquía de la Iglesia Católica chilena ha realizado una activa campaña contra “la pastilla del día después”, y se ha denunciado al Opus Dei de seguir presionando a empresas farmacéuticas para impedir su fabricación y distribución. Numerosos estudios dan cuenta, en fin, de la creciente influencia del conservadurismo católico en las fuerzas políticas de centro-derecha del país (incluidos segmentos de la DC), en el poder judicial, en la educación primaria, secundaria y universitaria, en los medios de comunicación, en el empresariado y en las fuerzas armadas obviamente… ¿debe extrañar entonces que el TC haya decidido lo que decidió?

      El Tribunal Constitucional (TC) es una herencia de la dictadura de Pinochet, con una composición mayoritariamente católica integrista, y es parte del amplio dispositivo ("enclaves autoritarios") construido para preservar tanto la institucionalidad impuesta en ese período como el modelo económico y los "valores" que le sirven de sustrato. Acotemos que uno de los componentes más influyentes del sector dominante del TC es el cuestionado Raúl Bertelsen, ex Rector de La Universidad de los Andes, la que se ha convertido en la institución estrella del Opus Dei en el sistema educacional chileno. Ello habla claro de la importancia de este personaje.

      El Poder Judicial en su conjunto, cuyo rol en el episodio de la pastilla ha sido decisivo, sigue dominado por un núcleo fuertemente conservador y es parte también de ese dispositivo. Todo ello, en todo caso, expresa una relación de fuerzas a escala nacional que no se mide sólo por el número de jueces o componentes de dichas instituciones comprometidos con esa orientación, sino principalmente por el peso enorme de los ya conocidos "poderes fácticos" (empresariado, poder militar, grupos religiosos, medios de comunicación predominantes, etc.) sobre la organización formal del Estado, incluidos los Gobiernos de turno, y de sus orientaciones estratégicas.

      Pero en esta ocasión la situación parece diferente a la del año anterior, en la medida que la coyuntura y la relación de fuerzas ha cambiado por la irrupción en extremo competitiva de la batalla presidencial. Frei, desde luego, no puede dar la espalda a la Presidente Bachelet, principal sostenedora de esta iniciativa y reforzada por el gran apoyo ciudadano que ahora concita. Frei seguramente aglutinara a la gran mayoría de la DC en favor de la defensa de la pastilla para desbloquear su distribución nacional con alguna iniciativa legislativa. Piñera, igualmente, presionado por una fuerte mayoría social y política que defiende la distribución de la pastilla, deberá movilizar todas sus redes de sustento político para dar también apoyo a píldora, para no enajenarse el apoyo femenino en la contienda electoral. Es decir, en este momento la situación parece más favorable que en el 2008, en que el factor político-electoral juega un rol que en ese instante no estaba presente. Los “poderes fácticos” pueden ahora quedar relegados a un segundo plano y por consiguiente no lograr sus objetivos. Veremos que ocurre en las semanas que vienen.

      (este texto es una versión actualizada de una nota publicada ya en 2008)

      Berlusconi, Presidente conservador de Italia denunciado por prostitutas TOP…

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      La fiscalía afirma que las ‘velinas’ entraban sin control a casa de Berlusconi

      BERLUSCONI2

      La investigación se extiende a cinco fiestas y 30 chicas.- Los diarios publican fotos tomadas en un baño del palacio Grazioli

      MIGUEL MORA | Roma 22/06/2009

      Tras escuchar los testimonios de cuatro velinas que asistieron a fiestas de Silvio Berlusconi a cambio de dinero, los fiscales de Bari han llegado a la conclusión de que las prostitutas y modelos tenían "acceso incontrolado" a las residencias del primer ministro tanto en Roma (palacio Grazioli) como en Cerdeña (Villa Certosa).

      Las primeras pruebas empiezan a exhibirse hoy en los diarios italianos, que publican las fotos de dos mujeres vestidas de negro (Barbara Montereale y Lucia Rossini) tomadas en un baño de palacio Grazioli el 4 de noviembre, la noche del triunfo electoral de Obama en Estados Unidos.

      La prostituta de lujo Patrizia D’Addario y las modelos Montereale y Rossini han declarado que para abrir las puertas de la casa romana de Berlusconi al coche donde llegaban las tres chicas bastó una llamada de móvil del empresario Gianpaolo Tarantini, el hombre que las reclutó.

      D’Addario hizo grabaciones de audio y vídeo, y Montereale y Rossini tomaron fotos dentro de la casa de Berlusconi, que según la ley es asimilable a una residencia de Estado. Barbara cuenta que tampoco había ningún control en Villa Certosa, donde según afirma "había chicas extranjeras no reclutadas por Tarantini".

      BERLUSCONI--002FOTOS La investigación por inducción a la prostitución de la fiscalía de Bari, que solo afectaría al primer ministro como "usuario final" (en palabras de su abogado Niccolò Ghedini), se ha extendido a cinco fiestas distintas, en Roma y Cerdeña.

      Hasta 30 mujeres

      Según los magistrados, Tarantini, de 34 años, y principal imputado en la investigación, trasladó a numerosas mujeres de pago para agasajar a Berlusconi. Las filtraciones hablan de chicas alistadas en Milán, Padua, Bolonia, Lecce y Barletta (Puglia). La Guardia di Finanza, que se ocupa de los interrogatorios, maneja al menos 30 nombres de mujeres. Todas serán oídas en los próximos días, dice La Repubblica.

      Una segunda reclutadora, asegura el Corriere della Sera, está siendo indagada junto a Tarantini. Se trata de Terri De Nicolò, natural de Bari, de 40 años, residente en Milán.

      Barbara Montereale, la modelo que ha declarado que Berlusconi le dio 10.000 euros después de pasar por Certosa, cuenta hoy que en una fiesta celebrada a mediados de enero en la residencia sarda del primer ministro había un grupo de chicas del Este de Europa disfrazadas de papa Noel. "Tenían una gran confianza con el presidente, y de hecho todas le llamaban ‘Papi’. Estaban envidiosas las unas de las otras, en competición unas con otras. Competían por estar más cerca de él. Me dijeron que llevaban allí muchos días. Eran las mismas chicas filmadas en un vídeo que vi en aquella ocasión, grabado durante las fiestas. Ahí estaban disfrazadas de papá Noel".

      Los investigadores están peinando también los ambientes de la prostitución de Bari en los que se mueve Tarantini. Bajo la lupa de la fiscalía está el papel de la transexual Manila Gorio, amiga íntima de Patrizia D’Addario y presentadora de un reality show en una televisión local en el que ha participado Montereale.

      El último filón de la investigación es el de la cocaína. Hay un indagado por posesión de estupefacientes, llamado Alessandro Mannarini, y la fiscalía maneja la hipótesis de un tráfico Bari-Civitavecchia-Olbia. Las escuchas telefónicas, afirma La Repubblica, indican que algunos participantes en las fiestas sardas de Berlusconi y varios colaboradores de Tarantini hacían uso habitual del polvo blanco.

      EL PAIS.COM

      El sexo, la Iglesia y el Vaticano después de Irlanda…

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      El sexo pierde al Vaticano

      Las violaciones y sevicias descubiertas en Irlanda se han producido en otros muchos países – La jerarquía católica practica una política de secretismo y ocultación

      JUAN G. BEDOYA 31/05/2009

      IGLESIA-SEX3 "Si no podemos ser castos, al menos seamos cautos". Esta ironía, que el pensador George Bernanos pone en boca de su simpático cura rural, define el espíritu con que la Iglesia romana se enfrenta a los comportamientos sexuales de sus clérigos. Lo malo es cuando la hipocresía o el ocultamiento alcanzan a actividades delictivas, como la pederastia y otros abusos de poder.

      Es esa política de secretismo, avalada por el Vaticano, la que ahora tiene sumida a la jerarquía católica en un escándalo de colosales proporciones. Afecta a la muy católica Irlanda. Los hechos son devastadores, con testimonios de 1.000 alumnos en 216 escuelas, reformatorios u orfanatos, y relatos estremecedores de violaciones, abusos y sevicias a niños y niñas, habitualmente de hogares humildes.

      Lo sucedido en Irlanda se ha producido en otros muchos países. En España hay numerosas denuncias, con media docena de condenas judiciales contra sacerdotes pederastas. Pero es difícil conocer la magnitud del problema, dada la tendencia de la jerarquía a ignorar, e incluso tapar, los escándalos. Las instrucciones del Vaticano son sintomáticas. Ante cualquier denuncia, hay que asegurar la reserva total, dice una instrucción de 1962.

      Cuando Dante Alighieri describió en la Divina Comedia el sufrimiento, en lo más hondo del Infierno, de numerosos sodomitas, se detuvo sobre todo en un grupo de sacerdotes libertinos. También encuentra allí a un obispo de Florencia. El poeta se cansa pronto de ajustar cuentas "ante pecado tan notorio". "Saber de alguno es bueno / de los demás será mejor que calle / que a tantos como son el tiempo es corto", se disculpa (Canto XV).

      Por entonces, se castigaba severamente a los eclesiásticos de vida depravada. Un decreto papal de 1568, titulado Horrendum, ordenó que "los sacerdotes que abusen serán privados de todos los oficios y beneficios, y entregados a los tribunales seculares para su castigo". Se ha incumplido con escandalosa frecuencia.

      El caso más notorio es la protección de Juan Pablo II al fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. Durante décadas, Maciel y algunos de sus lugartenientes sometieron a abominables abusos a cientos de muchachos, especialmente en el seminario de Ontaneda (Cantabria). Sólo tras la muerte del Papa polaco, en 2005, el famoso pederasta fue apeado de su enorme poder, con la orden tajante de alejarse de Roma. Se recluyó en México. Fue su único castigo en vida. Falleció ahora hace un año.

      El primer escándalo por ese comportamiento encubridor se produjo en Italia en una de las escuelas pías del aragonés José de Calasanz. Fundador de la Orden de Clérigos Regulares Pobres, conocidos ahora como escolapios, Calasanz reprimió la divulgación del abuso sexual de niños por sus sacerdotes. Pagó por ello. Uno de los pedófilos, el padre Stefano Cherubini, tuvo tanto éxito en el encubrimiento de sus delitos que incluso llegó a ser superior de la orden, arrinconando al fundador. La orden fue clausurada por Inocencio X. Calasanz murió a los 91 años en Roma, todavía en desgracia. Ocho años después, Alejandro VII lo rehabilitó. Fue hecho santo en 1767.

      El sexo fue un asunto desprovisto de importancia para los primeros cristianos y es prácticamente ignorado por san Pablo (el temperamental apóstol llegó a decir que "es mejor casarse que abrasarse"). Pero pronto se impuso la idea de que el celibato era superior, el matrimonio inferior, y el sexo, en consecuencia, un acto perverso. Fue el obispo Ambrosio de Milán (373-397) quien desbrozó el camino. Hombre "imponente", según san Agustín (por su sabiduría y porque "leía sin hablar", un hábito desconocido en el mundo clásico), Ambrosio impuso el criterio de que la vida conyugal era incompatible con una carrera en la Iglesia. "Incluso un buen matrimonio es la esclavitud", dijo. De ahí al celibato obligatorio de los eclesiásticos quedaba un paso, entre agrias disputas.

      La pertinaz decisión de ocultar o proteger las desviaciones sexuales de los clérigos disolutos, incluso cuando son delictivas, tiene que ver con el concepto heroico que los eclesiásticos tienen de sí mismos. "La Iglesia es una preciosa élite de superhombres porque el espíritu actúa en ellos. Hay que defenderla de la contaminación, venga de donde venga", predica Tertuliano.

      Julio Pérez Pinillos, ex presidente de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados (FISCC), cree que el escándalo de los abusos sexuales por sacerdotes "remite a la inconveniencia de mantener esa ley eclesiástica medieval y no evangélica". "El celibato obligatorio favorece relaciones clandestinas, y da pie a abusos que sufren sobre todo los menores, las mujeres y la descendencia cuando se da. Qué buen servicio haría a la claridad evangélica y al merecido buen nombre de muchos sacerdotes y religiosos y religiosas entregados a las comunidades cristianas la revisión de esa ley del celibato, formulada a mediados del siglo XII".

      Emilia Robles Bohórquez, de la organización Proconcil, subraya, por su parte, que "no es toda la Iglesia quien delinque", pero que compete a toda la Iglesia, "con valor, transparencia y energía, afrontar el hecho". Añade: "Dada la gravedad de las situaciones, hay que revisar la manera de afrontar la sexualidad, pero antes urge limpiar y desinfectar los sótanos de algunas instituciones que, lejos de lo que dicen ser, son, con demasiada frecuencia, nidos de bichos". Robles cree que en ese empeño de limpieza, la jerarquía necesita "colaborar con las instituciones civiles y alejarse de complicidades y victimismos".

      Pese a que fue entre los esclavos, los humildes y las mujeres entre quienes primero se propagó el cristianismo, la agresiva tradición antifeminista avanza pronto en la nueva organización eclesiástica. Es ese desprecio a la mujer, incluso el aborrecimiento, por donde se ha colado el afán de dominación y todo tipo de abusos, sobre todo sexuales. No es posible comprender esos comportamientos prepotentes sin escuchar a los padres de la Iglesia proclamando la abyección de la mujer y el sexo. Así se explica, también, que las principales víctimas, por millares, de la Santa Inquisición fuesen mujeres, arrastradas a la hoguera por brujas o portadoras de pecado.

      Había dicho, por ejemplo, san Juan Damasceno: "La mujer es una burra tozuda, un gusano terrible en el corazón del hombre, hija de la mentira, centinela del infierno". Y santo Tomás de Aquino: "La mujer es un hombre malogrado. Un ser ocasional: sólo el hombre ha sido creado a imagen de Dios". O Alberto Magno: "La mujer es un hombre ilegítimo y tiene la naturaleza incorrecta y defectuosa". Incluso el gran Agustín, obispo de Hipona, sostuvo que "el marido ama a la mujer porque es su esposa, pero la odia porque es mujer", y que "nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer". ¿Hablaba por experiencia? Padre de un chico al que llamó Deodato (dado por Dios), repudió a la madre sin contemplaciones para hacer carrera eclesiástica.

      Otro cantar es la homosexualidad entre el clero cuando se convierte en signo de poder o antesala de abusos pedófilos. Sostiene Ramón Teja, presidente de la Sociedad de Ciencias de las Religiones y catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria: "Era lugar común en la literatura ascética de la antigüedad que la decadencia del monacato se produjo por la presencia de jóvenes en los cenobios. Lo advertían los padres del desierto con dichos como éstos: ‘Un diablo fue a golpear a la puerta de un cenobio y vino un joven a abrirle. El demonio, al verle, dijo: Si estás tú aquí no hay necesidad de mí’. Para los monjes, los jóvenes, más que las mujeres, son un lazo del diablo". Otro dicho de época: "Donde hay vino y jóvenes no se necesita a Satanás".

      Teja ve en los casos de abuso un hilo conductor común: la idea de que el sexo no cuadra bien con lo sagrado. "No he encontrado textos que reflejen mayor tolerancia hacia la fornicación homosexual que hacia la heterosexual, pero es reveladora esta sentencia que parece reflejar una cierta graduación de pecados: ‘El monje no debe cultivar la amistad con un joven, ni el trato con una mujer, ni tener amistad con un hereje".

      Las cosas no han mejorado en la actualidad. Todavía en 2001 el teólogo redentorista Marciano Vidal fue castigado por la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio de la Inquisición) por considerar la sexualidad humana como "un lujo de la naturaleza" (la persona, un ser sexuado, un modo de percibir al otro, etcétera), y por entender las relaciones prematrimoniales, la homosexualidad o la masturbación. La severa notificación inquisitorial contra el gran moralista español lleva la firma del cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI.

      El libro de Marciano Vidal Moral de actitudes es una referencia imprescindible para comprender las agitadas relaciones del cristianismo con el sexo y la mujer. Vidal recuerda en Moral del amor y de la sexualidad que "castidad" procede de "castigo" ("que la razón impone a la concupiscencia domándole como a un niño", escribe santo Tomás de Aquino).

      Marciano Vidal, por cierto, subraya la indulgencia con que el buen san Alfonso contempla un escote (ubera) de mujer. "Pectus non est pars vehementer provocans ad lasciviam" ("El pecho no es parte que provoque vehementemente la lascivia"), escribe el fundador de los redentoristas. Hay una simpática anécdota del papa Juan XXIII ante la exuberante Sofía Loren. Cuando era nuncio en París, el carismático Papa del Concilio Vaticano II se encontró en un acto oficial con la actriz italiana, que lucía generoso escote. "¡Benedetto, quel Calvario!", suspiró con sonrisa desarmante, para regocijo de los presentes. Fue beatificado por Juan Pablo II en el año 2000.

      El argumento libidinoso se sostiene muchas veces para expulsar del sacerdocio a la mujer. Se lo recuerda Umberto Eco al cardenal Carlo Maria Martini en el diálogo publicado con el título ¿En qué creen los que no creen?  Eco dice al cardenal que Tomás de Aquino usa el argumento propter libidinem (a causa de la lujuria) porque si el sacerdote fuese mujer, los fieles (varones) se excitarían al verla. Rebate Eco: "Dado que los fieles son también mujeres, ¿qué ocurre entonces con las muchachitas que podrían excitarse ante un cura guapo?". El autor de El nombre de la rosa recuerda al prelado las páginas de Stendhal en La Cartuja de Parma sobre los fenómenos de incontinencia pasional suscitados por los sermones de Fabrizio del Dongo.

      EL PAIS.COM

      Iglesia Católica de Irlanda: testimonio de M. Waters, una de las víctimas de abusos sexuales…

      con un comentario

      iglesia-irlan2 WALTER OPPENHEIMER - Coventry – 24/05/2009

      Las palabras de Mick Waters puedan parecer duras leídas negro sobre blanco, pero su voz es como su mirada: un flujo constante de pena, rabia y misericordia. Ésta es la historia de este sexagenario, contada por él mismo en la terraza de una modesta cafetería de Coventry, en el centro de Inglaterra.

      "Yo tenía 10 años cuando me llevaron a la escuela industrial de la congregación de los Hermanos Cristianos en Artane. Era en los primeros años 50. El Gobierno le había adjudicado a mi familia una casa nueva en Dublín pero era demasiado pequeña y yo me quedé a vivir con mi abuela y seguí yendo a la escuela de siempre. Al cabo de dos años me convocaron en los tribunales por algo relacionado con la escuela. Yo no sabía qué podía ser. Fui con mi padre y dijeron que llevaba dos años sin ir a la escuela. Yo era un niño y no entendía de qué hablaban. El problema es que mi familia me había registrado en la nueva escuela pero yo seguí yendo a la vieja. No me hicieron caso y me encerraron en Artane".

      "Para mí fue como si me llevaran a la cárcel. Era una injusticia tan grande… Pero a nadie le importaba. Luego supe que todo se debía a que las órdenes religiosas que regentaban las escuelas industriales iban cada lunes a los tribunales para conseguir nuevos niños porque el Estado les pagaba según el número de alumnos".

      "Hoy puede parecer extraño que me hicieran eso. Pero el poder de las órdenes religiosas era tan grande que el Gobierno no se atrevía a intervenir. Si un niño moría en un instituto no estaban obligados a informar a la policía para que investigara. Como dentro había una Iglesia, se consideraba tierra consagrada que no se podía corromper. Yo estaba traumatizado en Artane. No estaba acostumbrado a una escuela con 850 niños, enorme, un viejo castillo oscuro y muy frío, un lugar muy hostil. Sentía un vacío absoluto. Nunca te veían como a un niño pequeño. Te enfrentabas a todo tipo de castigos corporales. Te golpeaban en las manos o en el trasero, te retorcían el cuello, había todo tipo de castigos. Te pegaban con cualquier cosa. Lo hacían para que te conformaras".

      "Aquellos enormes dormitorios con 250 niños tenían una habitación de castigo y se oían los gritos de los niños llorando de horror y dolor. Los gritos se extendían por todo el dormitorio y eran otra forma de meternos el miedo en el cuerpo. Y abusaban sexualmente de los niños, les degradaban sexualmente enfrente de los otros niños. De mí también abusaron sexualmente. Oh, sí. Yo era una persona fuerte. Aún lo soy. Y a la gente con carácter siempre la llevaban a la habitación de castigo y ahí dos o tres hermanos hacían lo que querían contigo, para satisfacer sus costumbres más sucias. Cuando eres un niño no comprendes los abusos sexuales. No sabes lo que es el sexo. Pero en el fondo del corazón sabías que era algo malo. Hay cosas que no comprendes pero sabes que son algo terrible".

      "Muchos niños estaban como muertos. En realidad nunca tuvieron vida. Fueron, fuimos todos, destruidos allí. Sin nadie que les cuidara, que les enseñara qué hacer, cómo coger un autobús, pagar un alquiler o preparar la comida. Cómo vivir".

      "Nunca hablabas con los demás de lo que te pasaba. Tenías miedo de que viniera el hermano y tú fueras el siguiente. Una vez se lo mencioné a un sacerdote muy joven que estaba en su primer destino. Se quedó sorprendido y en su inocencia les preguntó qué pasaba. Le trasladaron y ese día me pegaron hasta dejarme inconsciente. Estuve seis semanas en el hospital".

      "Yo dejé la escuela con 15 años. Traté de volver con mis padres pero no pude. La conexión se había roto. Me fui al Ejército pero se dieron cuenta de que era menor y trabajé repartiendo periódicos. No podía encontrar nada mejor porque en cuanto decía de qué escuela venía me veían como una mala persona. Era un estigma. No había nada para mí y en cuanto pude me vine a Inglaterra. Hice todo tipo de trabajos. E intenté educarme. Sabía que necesitaba educación porque es la clave para todo. Iba a la escuela nocturna. Estudiaba inglés, y matemáticas. Más tarde hice un curso de cinco años de psicología. Quería trabajar en algo que me permitiera ayudar a otra gente. Dio sentido a mi vida. Trabajé en un instituto con víctimas de malos tratos. Ahora trabajo con gente que ha sufrido abusos en Jersey, en las islas del Canal. Llevo 25 años trabajando en el mundo de la educación, aquí en Coventry. Es muy gratificante. Hay niños que no saben leer ni escribir con propiedad pero tienen un cerebro preparado para el conocimiento".

      Y prosigue su relato: "Me casé joven. Pero no podía explicarle a mi esposa lo que me había ocurrido. Simplemente no podía. Lo intenté muchas veces, pero tenía miedo de que me dejara. Con el paso del tiempo se lo acabé explicando. Y ella me dijo: ‘Sabía que había algo, lo sabía, pero no podía preguntártelo; tenía que esperar a que tú me lo dijeras a mí’. Y todo salió bien".

      "Durante mucho tiempo intentamos que se reconociera lo que pasó en las escuelas. Por fin, el 11 de mayo de 1999, Bertie Ahern [entonces primer ministro de Irlanda] se disculpó. Fue fantástico, algo grande. Era el final de un viaje y el principio de otro. El momento de dejar trabajar a la comisión de investigación y ver qué ocurría. Ahora, de alguna manera me siento vindicado por el trabajo de la comisión. En líneas generales damos la bienvenida al informe porque refleja lo que creemos que nos pasó. Por supuesto, en opinión de mucha gente los religiosos que cometieron los abusos tenían que haber sido identificados pero las órdenes eran muy reacias a admitir lo que ocurrió; para ellos no había pasado nada y tendríamos que estar agradecidos de que se hubieran ocupado de nosotros. Han estado obstruyendo mucho. No querían entregar ningún documento porque sabían que había muy mala gente, sabían lo que habían estado haciendo, y que muchos habrían acabado en la cárcel. Para ser sincero, se llegó a un acuerdo con esas órdenes, que aceptaron entregar esa información con la condición de que no saliera de la comisión y no se publicara".

      "Las órdenes habían entregado a algunos seglares que cometían abusos para hacer ver que afrontaban el problema. Pero nunca entregaron a los mayores perpetradores. Los trasladaban de escuela a escuela y les cambiaban el nombre".

      "La gente me pregunta si tengo alguna foto de cuando estaba en el instituto, pero no: no había cámaras allí, no se tomaban fotografías. Hace cuatro o cinco años, viendo una vieja película de un festival de Corpus Christi me identifiqué a mí mismo, cuando tenía 11 años. Fue la primera vez que me vi de niño en aquel lugar. Porque tampoco había espejos, nunca veías tu propio reflejo".

      "No puedo creer en las enseñanzas de la iglesia católica. Creo en Dios, tengo temor de Dios, pero no creo en una iglesia que se esconde en la ley canónica para esconder sus abusos. Creo que ahora en Irlanda está pasando con los niños inmigrantes lo que nos pasó a nosotros. Hay demasiados menores inmigrantes que son llevados a refugios y desaparecen. Y a nadie parece importarle. Una vez le dije al arzobispo de Dublín: ‘por favor, no me diga que los abusos de niños en el seno de la Iglesia son cosa del pasado. La gente sabe que personas de muy alta posición en la jerarquía esclasiástica estaban al tanto de lo que ocurría’. ¿Y qué están haciendo? Ahora puede suceder lo mismo. A tus hijos o a tus nietos. ¿Cómo sabes que no? Todos tenemos que hacer lo posible por acabar con esto. Tenemos que proteger a los niños hasta que pueden protegerse a sí mismos".

      "Cuando empezó este movimiento, hace más de 10 años, muchos conocidos católicos dejaron de hablarnos a mí y a mi mujer por lo que decíamos de la Iglesia. Fue triste pero es un precio que hubo que pagar. En el último año y pico se han percatado de que estaban equivocados. Pero si lo hubieran hecho hace 10 años a lo mejor se podría haber ayudado a aquel niño o aquella niña de la calle. Pero así es la vida. Así es la naturaleza humana. Ojalá la gente se de cuenta de que este informe explica lo que pasa en Irlanda, pero en realidad se refiere a algo que pasa en el mundo entero".

      EL PAIS.COM

      Iglesia Católica de Irlanda: curas y monjas violaron y apalearon a miles de menores…

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      IGLESIA-IRLANDA La Iglesia de Irlanda conocía el abuso "endémico" en sus escuelas

      W. OPPENHEIMER - Londres – 21/05/2009

      Tras nueve años de pesquisas y más de 2.000 testimonios, una investigación ha concluido que la cúpula de la Iglesia católica irlandesa conocía el abuso "endémico" al que eran sometidos los 35.000 niños que entre los años cincuenta y 1os ochenta se acogieron a sus instituciones.

      El actual líder eclesiástico, el cardenal Sean Brady, expresó ayer se declaró ayer "profundamente apenado y avergonzado por el hecho de que estos niños sufrieran de manera tan horrorosa en nuestras instituciones". El informe "documenta un vergonzoso catálogo de crueldad; el abandono, el abuso físico, sexual y emocional perpetrado contra niños", admitió.

      El informe, elaborado por la Comisión Investigadora de los Abusos de Niños, puesta en marcha en 2000 tras un aluvión de denuncias de abusos cometidos por los religiosos de la Iglesia católica irlandesa en el pasado, concluye que funcionarios eclesiásticos alentaron palizas rituales y protegieron de forma sistemática a sus miembros pedófilos para que no fueran detenidos, todo ello rodeados de "una cultura al servicio del secretismo".

      Los cinco tomos del informe documentan un rosario de abusos físicos y emocionales. Los abusos sexuales en muchas de las instituciones eclesiásticas, una red de reformatorios, escuelas industriales y casas de trabajo, sobre todo en las de chicos.

      Las escuelas estaban gestionadas de manera severa, con un régimen de disciplina irracional y opresivo que afectaba a los niños, pero también incluso a los empleados que trabajaban en ellas.

      Más pecados

      Los niños pasaban hambre y en muchas escuelas la alimentación era inadecuada, incomestible y mal preparada. Muchos testigos hablan de que estaban constantemente aterrorizados por las palizas, en las que se les intentaba causar el mayor daño posible.

      El recuerdo de la película Las hermanas de la Magdalena, de Peter Mullan, es inevitable. En ese filme de 2002 se recogían los castigos físicos, humillaciones, el hambre y la miseria a que eran sometidas cientos de muchachas en los conventos irlandeses de la Magdalena. La historia tenía una base verdadera. La película levantó ampollas en la Iglesia que, sin embargo, ayer reconoció pecados incluso más horrorosos.

      EL PAIS.COM

       

      INFORME SACA A LUZ EN IRLANDA MILES DE ABUSOS DE RELIGIOSOS A MENORES

      EFE | DUBLÍN

      Actualizado Miércoles, 20-05-09 a las 22:08

      Miles de menores fueron objeto de abusos sexuales y torturas físicas y psíquicas en instituciones estatales regentadas por religiosos católicos en Irlanda durante casi 70 años, según un informe elaborado por una comisión gubernamental del país que no incluye nombres de los supuestos pederastas.

      Los abusos, una situación que el documento calificó de "endémica" en este país, provocaron que varias generaciones de niños y niñas entregados al cuidado del Estado viviesen "a diario el terror" de los castigos corporales.

      La Comisión sobre Abusos a Menores fue establecida en 2000 para aclarar numerosas denuncias de abusos sexuales ocurridos desde 1940 hasta mediados de la pasada década de los 80 en escuelas públicas, orfanatos, centros para enfermos mentales y en otras instituciones estatales, que, en su mayoría, estaban administradas por sacerdotes y monjas de la Iglesia católica irlandesa.

      No obstante, la investigación documentó casos que se remontan hasta 1914 y otros, más cercanos, denunciados en 2000.

      El informe, de unas 2.500 páginas, es un catálogo de "abusos sexuales crónicos" y de maltratos físicos y emocionales infligidos "sobre miles de menores desfavorecidos, abandonados y olvidados" tanto por religiosos como por personal laico.

      El texto también lanza duras críticas contra la jerarquía católica irlandesa, a la que acusa de pasividad ante los abusos cometidos por individuos reincidentes.

      Entre las órdenes religiosas investigadas figuran las Hermanas de la Misericordia -a cargo del mayor número de instituciones para menores-, los Hermanos Cristianos -el principal gestor de instituciones para chicos de entre 10 y 16 años de edad- y las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad y Refugio.

      Estas últimas administraban las infames Lavanderías de la Magdalena, popularizadas por la película "Las hermanas de la Magdalena" (2002), donde se recluía a jóvenes de supuesta vida disoluta bajo un régimen de esclavitud y continuas humillaciones.

      Para la Comisión, las congregaciones religiosas no tuvieron en cuenta las consecuencias que tendrían sus acciones sobre el desarrollo de los menores. Al contrario, el informe denuncia que la principal preocupación de las órdenes era "la mala publicidad y los potenciales escándalos" que se generarían si se llegaba a conocer el verdadero alcance de los abusos.

      El presidente de la Comisión, el magistrado Sean Ryan, aseguró que las autoridades eclesiásticas abordaban las denuncias de abusos sexuales trasladando a los agresores a otro lugar, donde, "en muchos casos", volvían a delinquir. "El bienestar general de los niños no se tomaba en consideración", recalca el documento.

      Ningún pederasta será denunciadoDurante la presentación hoy del informe, celebrada en un céntrico hotel de Dublín, se registraron tensas escenas entre miembros de la Comisión y víctimas de los abusos, a los que no se permitió entrar en la sala.

      El grupo de apoyo a las víctimas "One in Four" ("Uno de cada cuatro"), consideró que "la jornada de hoy es un día de vergüenza para Irlanda".

      Los perjudicados lamentan también que, como resultado de la investigación, que le ha costado al Estado más de 70 millones de euros, ningún supuesto pederasta será llevado ante la Justicia. El informe sólo nombra a los individuos que ya han sido condenados por cometer abusos sexuales, a pesar de que la Comisión descubrió "casos específicos" en 216 instituciones.

      "El abuso sexuales de chicos era endémico en las escuelas, mientras que en las de chicas, las menores eran objeto de actitudes depredadoras por parte de trabajadores varones, visitantes o cuando salían al exterior para realizar alguna tarea", indicó el texto.

      Según la Comisión, los maltratos no se denunciaban normalmente, pero en una ocasión en que el Ministerio de Educación fue alertado al respecto, sus responsables actuaron en connivencia con los religiosos para mantener la cultura del silencio imperante.

      Por lo general, abundó la investigación, la autoridades educativas irlandesas optaban por ignorar las acusaciones de abusos sexuales y nunca presentaron estas quejas ante la Garda (la policía irlandesa).

      "Como mucho, los abusadores era trasladados, pero nada se hacía para tratar el daño infligido sobre el menor. En el peor de los casos, se culpaba al niño y se consideraba que estaba corrompido por la actividad sexual y era castigado con severidad".

      Y si las condiciones de habitabilidad eran "frías, húmedas y básicas", los castigos corporales eran "perversos, severos, arbitrarios e impredecibles" en las instituciones donde los menores "vivían con el terror diario de no saber por dónde iba a llegar la siguiente paliza", concluye el informe.

      http://www.abc.es

      Abusos de religiosos a niños sacuden a Irlanda

      Orfanatorios, escuelas y reformatorios católicos instauraron un clima de miedo

      Sarah Lyall The New York Times
      El Universal
      Jueves 21 de mayo de 2009

      LONDRES.— Durante décadas, decenas de miles de niños irlandeses fueron abusados sexual y físicamente por monjas, sacerdotes y otras personas, en cientos de instituciones como reformatorios, escuelas y orfanatos que albergaban a los pobres, los vulnerables y los que nadie quería, según un reporte difundido ayer en Dublín.

      “Un clima de miedo, creado por castigos fuertes, excesivos y arbitrarios, se apoderó de la mayoría de las instituciones”, indicó el reporte elaborado por la Comisión de Investigación del Abuso Infantil (formada en el 2000), que añadió que el abuso sexual era “endémico” en las instituciones para varones”.

      El informe no nombra a los acusados, cuyo número ronda los 800, debido a la causa presentada por los Hermanos Cristianos, la orden religiosa que dirigió muchos de los reformatorios. Como resultado, ninguno de los hallazgos puede usarse para abrir un proceso criminal, lo que lamentan las víctimas que denunciaron los casos.

      La Comisión también se vio obstaculizada por la postura del Departamento de Educación, que soslayó la responsabilidad de las instituciones.

      Ya no resulta tan impactante escuchar que tales instituciones estaban plagadas de violencia y abuso; pero el reporte expone por vez primera la magnitud del problema y muestra cómo todo un sistema, en un país abrumadoramente católico, parece estar coludido para perpetuar un modelo cruel y sádico.

      El informe tiene 2 mil 600 páginas y su elaboración llevó nueve años, a fin de preparar y reflejar el testimonio anónimo de mil 60 ex estudiantes de 216 instituciones, que incluyen reformatorios, orfanatos y hospitales, en un periodo que va de 1930 a 1990. La mayoría de los ex estudiantes tiene ahora entre 50 y 80 años.

      Las escuelas para varones eran dirgidas básicamente por la orden de sacerdotes Hermanos Cristianos. Muchas de las escuelas para niñas las dirigían órdenes de monjas, como las Hermanas de la Caridad y las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad y Refugio, administraban las infames “Lavanderías de la Magdalena”.

      Los cerca de 30 mil estudiantes enviados a esas instituciones, dirigidas más como prisiones o casas de trabajo que como escuelas, provenían de segmentos vulnerables de la sociedad. Algunas familias llevaban a sus niños porque ya no podían mantenerlos; otros llegaban luego de ser atrapados robando y las niñas si quedaban embarazadas, incluso como resultado de abuso. La última de estas instituciones cerró sus puertas en la década de los 90.

      Algunos líderes de las órdenes religiosas descartaron el reporte y dijeron que es una colección de mentiras y exageraciones. Pero los abogados de las víctimas dicen que finalmente se culpa a quien es culpable.

      El primado de la Iglesia católica irlandesa, el cardenal Sean Brady, ofreció ayer disculpas y dijo sentirse “avergonzado” por los miles de casos de abusos cometidos por religiosos en instituciones estatales durante casi 70 años.

      El reverendo Vincent Nichols, líder la Iglesia católica de Inglaterra y Gales, calificó las revelaciones como “angustiosas y preocupantes”.

      El informe también indica que cuando se reportaban los abusos oficialmente, las autoridades miraban para otra parte. En lo tocante al abuso sexual, el reporte señala que algunas veces los abusadores eran trasladados a otras instalaciones donde podrían rezar por otros niños. “Lo peor era que se culpaba al niño y era visto como corrompido por la actividad sexual, y luego era castigado”.

      Las niñas padecían menos abusos sexuales, pero sí golpes y humillaciones con el objeto de hacerlas sentir despreciables.

      “En algunas escuelas se aplicaban rutinariamente golpizas rituales… Se golpeaba a las niñas en todas partes del cuerpo con artefactos diseñados para provocar el máximo dolor”, dice el informe. “Se les denigraba personalmente y a sus familias”.

      Durante la presentación del informe se registraron tensas escenas entre miembros de la Comisión y víctimas de los abusos, a los que no se permitió entrar en la sala. El grupo de apoyo a las víctimas “Uno de cada cuatro” consideró que “la jornada de hoy es un día de vergüenza para Irlanda”. (Con información de Agencias)

      www.eluniversal.com.mx

      Los abusos sexuales eran un mal "endémico".

      BEGOÑA ARCE
      LONDRES

      Tortura, violaciones, palizas. Irlanda conoció ayer la escala masiva de los abusos cometidos por el clero católico, delitos por los que nadie será procesado. Miles de niños y niñas en la isla sufrieron décadas de agresiones e intimidación a manos de curas, frailes y monjas. Durante 60 años, desde mediados de la década de los 30 a la de los 90 del siglo pasado, varias órdenes religiosas "aterrorizaron" a los menores, que estaban a su cuidado, en reformatorios, internados y orfanatos.

      Los abusos sexuales eran un mal "endémico". La jerarquía eclesiástica supo de esos delitos, pero protegió a los pederastas e impidió que fueran detenidos. Estas y otras gravísimas conclusiones figuran en el informe dado a conocer ayer en Dublín por la Comisión de Investigación de Abuso de Niños, establecida en el año 2000 por el Gobierno, tras las denuncias aparecidas en una serie de reportajes en televisión.

      MÁS DE 2.000 ENTREVISTAS

      El trabajo, de 2.600 páginas, realizado a lo largo de nueve años después de haber entrevistado a más de 2.000 víctimas, ofrece por primera vez una visión completa de la manera sistemática en que las órdenes religiosas maltrataron a los menores más vulnerables.

      El enorme número de agresiones constatadas en un país de apenas 3,5 millones de habitantes es de un volumen sin precedentes. "Abusos físicos y emocionales y abandono fueron la norma de estas instituciones", concluye el informe presentado por el juez y presidente de la comisión, Sean Ryan.

      "Hubo abusos sexuales en muchas de ellas, particularmente en las instituciones para chicos", relata el dictamen. "Las escuelas se dirigían imponiendo una impensable y opresiva disciplina a los niños e incluso a los empleados. Los que se fugaban recibían enormes palizas, públicas a veces. A algunos les rapaban la cabeza y les humillaban".

      Golpes, insultos y menosprecio traumatizaron para siempre a huérfanos, niños abandonados o pequeños delincuentes. Algunos de ellos apenas tenían 3 años cuando ingresaron. Su culpa era haber nacido fuera del matrimonio. Las madres solteras acababan junto con prostitutas en instituciones donde trabajaban como esclavas, como las Magdalene Laundries (Lavanderías de la Magdalena), cuyas miserias relató con cruda verosimilitud el director Peter Mullan en la película Las hermanas de la Magdalena (2002).

      Había además pobreza y abandono. "Los niños tenían hambre a menudo y la comida que recibían era inadecuada, incomible y mal preparada". El Departamento de Educación del Gobierno de Irlanda respaldaba a las órdenes religiosas y no hizo nada para detener los abusos. Los inspectores, que ocasionalmente visitaban los centros, rara vez hablaban con los menores.

      El informe no da nombres, ni de los agresores, ni de las víctimas. Una de las órdenes religiosas que más crueldades cometió en Irlanda y en otros lugares del mundo, los Christian Brothers, ha logrado que los jueces impidan la identificación de los agresores. Muchos de los que sufrieron vejaciones emigraron, otros han muerto, algunos han recibido indemnizaciones económicas, pero exigen justicia.

      DEMANDA DE IDENTIFICACIÓN

      "Lo que necesitamos es ver a los que cometieron los abusos procesados. Necesitamos ver a los que estaban en la jerarquía de la Iglesia y de las ordenes religiosas en los tribunales", afirma John Kelly, portavoz de las víctimas. El nuevo arzobispo de Westminster, máximo responsable de la Iglesia católica en Inglaterra y Gales, condenó anoche a los responsables de los abusos.

      http://www.elperiodico.com

      Paraguay: Lugo, la iglesia y la hipocresía conservadora…

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      A Fernando Lugo, Presidente progresista de Paraguay, le están "apareciendo" hijos de un periodo en que era prelado de la Iglesia hace varios años atrás… ya van uno o dos, podrían incluso ser tres o más. ¿Es sorprendente que un hombre, incluso un sacerdote, tenga varios hijos ya cerca de los 60 años? Obvio que no, con la salvedad de que en la iglesia ello se oculta sistemáticamente, porque por mandatos anacrónicos y contra-natura de la iglesia ni los sacerdotes ni las monjas pueden acercarse al sexo…

      Todos sabemos que esta es una orientación fracasada, que incluso provoca desviaciones como las prácticas pedofílicas que han afectado a innumerables sacerdotes de diferente rango, siendo el caso de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo uno de los más conocidos.  Lugo sin embargo, como hombre, no ha cometido faltas de esa naturaleza, y además ha asumido la decisión de reconocer públicamente los hijos que pudieran ser de su autoría.

      Sin embargo, el escándalo es mayúsculo en Paraguay e incluso se repercute en la prensa internacional.  ¿Por qué?  Por puro moralismo?  Evidentemente que no. Las razones son eminentemente políticas, porque por fin descubren un flanco hipócrita que puede ser utilizado para debilitar la orientación progresista de su gobierno, quitarle apoyo social y político, y por esa vía frenar o impedir las transformaciones sociales prometidas por Lugo y que tanto preocupan a la oligarquía dominante por siglos en ese país…  Es de esperar que las fuerzas sociales y políticas que lo sostienen no caigan en la trampa implicada en esta operación conservadora…

      Eduardo Aquevedo

      Caso Eluana: el padre que ganó al Papa y a Berlusconi…

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      eluana-velatorio_movimiento_pro_vida_clinica_udineGobierno y Vaticano se aliaron por el ‘caso Eluana’ – Su progenitor, héroe de los laicos, es tachado de “asesino”

      MIGUEL MORA - Roma – 11/02/2009

      Para el Vaticano y el Gobierno de Silvio Berlusconi, Beppino Englaro es un “verdugo” y un “asesino”. Lo reiteraron ayer en sus primeras páginas el periódico de la Santa Sede, Avvenire, y el de la familia de Berlusconi, Il Giornale. Si creemos a los que le conocen, y a muchos ciudadanos, compatriotas o no, Englaro es el verdadero Cavaliere, un referente laico, un ejemplo cívico, el padre que cualquier hijo desearía tener.

      ¿Cómo se explica esa divergencia de opiniones?

      La historia empieza el 18 de enero de 1992. Eluana Englaro tiene 21 años y sale con unos amigos. Sus padres le han dejado su BMW. Al volver a casa, encuentra hielo en la carretera. El coche hace un trompo. Se parte el cráneo y la segunda vértebra cervical. Queda paralizada, su cerebro se desprende de la corteza. No siente dolor, no se mueve. Pero respira. Le hacen una traqueotomía antes de que sus padres lleguen al hospital. Vive, o al menos es un simulacro de vida. El padre ruega que la dejen morir. Los médicos, que no pueden.

      Un año después, diagnóstico definitivo: estado vegetativo permanente, deberá ser alimentada con sonda. En 1994, las monjas misericordinas le dan una habitación en el hospital Beato Luigi Talamoni. Eluana había nacido allí. Y allí iba a permanecer, inconsciente, hasta este 6 de febrero.

      Beppino Englaro es un tipo cabal y determinado, alto y enjuto, de perfil afilado. Cuando Eluana vivía, dirigía una pequeña empresa de moquetas y suelos de linóleo. Desde hace 11 años, ha dedicado su vida a defender la dignidad de su hija. Su derecho a morir. El precio ha sido altísimo. El lunes, mientras hablaba con este periódico por móvil, sonó el fijo de su casa. Englaro respondió “grazie, grazie” y colgó. Era una de las varias llamadas diarias que le tachan de asesino.

      Ayer, Englaro viajó hasta Udine con escolta policial para ver por última vez a su hija. Eluana será incinerada y enterrada en Paluzza, provincia de Udine, el pueblo natal de Beppino, junto a su abuelo paterno. Sin funeral.

      Mientras la campaña de desinformación sigue lanzando basura contra los médicos y la familia, el fiscal de Trieste dijo que no ve “el menor indicio de delito en la muerte de Englaro”. Una periodista de la RAI, Marinella Chirico, que entró en la habitación de Eluana el domingo con permiso del padre, contó que verla fue una “experiencia devastadora”. El padre habría podido enseñar una foto actual de su hija para callar bocas. No lo ha hecho.

      Italia, entretanto, se ha fracturado en dos y se ha convertido en escenario de odio y manipulación. “Con la instrumentalización de una tragedia nacional y familiar”, escribió ayer Ezio Mauro, director de La Repubblica, “y los ecos oscuros de quien intenta transformar la muerte en política, empieza la fase más peligrosa de nuestra historia reciente”.

      Los Englaro han ganado su batalla legal. Pero ellos y el país han sufrido un coste enorme. La aspiración de civilización, su fe en el Estado laico, su espíritu de libertad han sido ultrajados, en lo que Anna Finocchiaro, la senadora del PD, ha llamado “los chacales de la política”. Italia ha tardado 11 años en hablar sobre el fin de la muerte. Fue en 1998, ante el abandono en que se encontraba, cuando Englaro pidió ayuda por primera vez al Estado. Tras las primeras sentencias contrarias, 1999 y 2003, se remitió a los políticos. Hasta ahora, doce gobiernos distintos habían mirado a otro lado, negándose a legislar.

      ¿La razón? El Vaticano se oponía, el centro izquierda era incapaz de llegar a una posición común, la derecha prefería resolver el asunto por debajo de la mesa.

      Mientras eso sucedía, los jueces hacían el trabajo de la política. En julio de 2008, Apelación dice que se puede suspender la alimentación de un paciente si su estado es irreversible y se constata su voluntad. Derecho a morir. La avanzada Constitución italiana es la base de la sentencia. La Iglesia tiembla. Hay 2.000 personas alimentadas así en Italia.

      En enero de 2008 ha caído el Gobierno Prodi. Claro, que eso tampoco garantiza nada: Berlusconi es un divorciado, poco de fiar, ni siquiera puede comulgar, su mujer confesó un aborto terapéutico en el extranjero. La Iglesia coloca en la secretaría de Estado de Sanidad a uno de los suyos, Eugenia Roccella, integrista provida. Ella moverá los hilos bajo la mirada del ministro, Maurizio Sacconi, ex socialista, laico en su juventud, ahora gente de orden.

      El Parlamento se moviliza por fin el verano pasado. Plantea un conflicto de competencias al Constitucional, y éste determina que la magistratura, y no el legislativo, debe solucionar el caso. La fiscalía recurre. Las “togas rojas” siguen dando la razón a la familia. En Italia y en Estrasburgo. El 13 de noviembre de 2008, el Supremo confirma que Eluana puede morir. El 22 de diciembre, la Corte Europea rechaza el recurso de las asociaciones católicas. “Por fin será libre”, dice su padre.

      Arde Troya. El Papa lanza a sus mejores hombres a la arena. Porta a Porta, el programa de la RAI, abre sus salones a los cardenales. Hace reportajes sobre comas reversibles. Dice que Englaro mata a su hija basándose en una voluntad presunta. El 68% que apoyaba a la familia en 1999 baja al 55% en un mes.

      La propaganda es fácil: dejar de alimentar a Eluana es un asesinato, todos los que estén a favor militan en la cultura de la muerte. Juego sucio, censura, insultos, demagogia, invocaciones desde el palacio de San Pedro… Vale todo.

      Llega el momento. En el Senado se votan las enmiendas a la Ley de Seguridad de Roberto Maroni, ministro de la Liga Norte, socio clave de la mayoría. La Iglesia ha dicho que es una ley xenófoba. Buen momento para mostrar las uñas. Siete diputados católicos de la derecha votan con la oposición y tumban la enmienda. No es decisivo, porque la ley debe ir todavía a la cámara. Es una oferta.

      En dos días, Berlusconi aprueba la ofensiva final. El cardenal Tarcisio Bertone, recién llegado de su periplo por la España socialista, se pone al mando. Roccella lanza el decreto salva Eluana. Berlusconi aprueba el texto pese a que el presidente napolitano sostiene que es inconstitucional. La Curia transmite su “desilusión” con el jefe del Estado… italiano.

      Un simple vendedor de moquetas ha puesto en jaque con su laicismo y su fe en la legalidad a los poderes fuertes. “No comprenden la legalidad a la luz del sol”, dice a este diario el domingo. “La Iglesia no puede imponerme sus valores”. Casi todos los medios silencian el titular: “Una condena a vivir sin límites es peor que una condena a muerte”.

      El lunes, alcanza su trágico objetivo. Su única hija, su “esplendor”, como la llamaba, se apaga a las 19.35, en pleno debate del proyecto de ley que prepara el Senado para intentar salvarla. Su médico, Amato de Monte, da a Englaro la noticia: “Tua bambina”, le dice.

      Su bambina tenía once años cuando sus padres le reprendieron. Ella se encaró y les dijo: “¿Y vosotros qué tenéis que ver con mi vida?”. Durante 6.233 días, esa rebelde nata vivió atada a una sonda. Hace hoy 80 años justos, Italia y el Vaticano se separaron en dos Estados. Ahora, los chacales han unido otra vez sus destinos. La pobre Eluana ha escapado a tiempo. La pobre Italia deberá convivir con ellos.

      EL PAIS.COM

      Legionarios de Cristo en Chile: ¿Dios, dinero, poder y abusos?

      con 17 comentarios

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      El Cardenal Silva Henríquez (Chile) y los Legionarios de Cristo

      (ver texto siguiente a  la entrevista a P. Cerda)

      Patricio Cerda, el ex legionario que desnuda lo más turbio de la congregación. Entrevista.

      Por Beatriz Michell, La Nación.cl


       

      Censuran la correspondencia de sus sacerdotes, mantienen impunes a los agresores sexuales y trabajan sólo con los ricos. Bajo el alero de la Iglesia Católica se encuentran los Legionarios de Cristo, uno de los grupos más conservadores y controvertidos, que incluso se ha ganado la sospecha del Papa Benedicto XVI y el cardenal Medina. En el libro “Legionarios de Cristo en Chile. Dios, dinero y poder”, este ex sacerdote chileno cuenta su experiencia en la Legión.

      (ver también “Legionarios de Cristo: poder e influencia en la Educación Superior”…)

      A los 19 años dejó a su familia para unirse a la congregación fundada por Marcial Maciel. A los 25 ya había visto cómo un sacerdote abusaba de un niño. Era 1991 y Patricio Cerda se desempeñaba como prefecto de disciplina del seminario menor de Avellaneda, en España. Una noche, llegó un niño a despertarlo para advertirle lo que ocurría en el baño. Entonces vio a Gustavo Ramos, el prefecto general de la escuela, abusando de un alumno. Luego se enteró de que esta era una práctica habitual de Ramos. “Ahí yo tuve la primera crisis vocacional. No entendía cómo podía ocurrir eso. Cuando lo denuncié me dijeron que estuviera tranquilo, que no pasaba nada, que son cosas de Dios”.

      -¿Cómo “cosas de Dios”?
      -Que Dios permite ciertas cosas a veces para ayudarnos a nosotros. Por lo menos así me lo trataron de explicar a mí y a otro compañero que fue testigo de lo que presenciamos ahí, un español que se llamaba Marcos Hurtado de Mendoza y que sigue siendo legionario.

      -¿Antes no había tenido indicios de abusos sexuales?
      -No, yo nunca había visto ni percibido nada. A mí me parecía que se vivía una vida religiosa y que los que estaban ahí estaban siguiendo a Dios. Jamás se me pasó por la cabeza que eso podría haber ocurrido. Me resultó bastante chocante. Después de que ocurrió eso yo hablé con el superior de la orden en España, Héctor Guerra, y le dije que yo no quería seguir ahí, que si no me quitaba de ahí yo me iba para mi casa. Entonces me mandaron a Roma.

      -¿Y no siguió denunciando?
      -La verdad es que no fui consciente de nada, yo seguía la voluntad de Dios manifestada en los superiores, como se nos enseñaba a nosotros. Yo pensé que estaba haciendo todo bien. En Roma conocí a un chico italiano que se llamaba Stefano y una tarde me dijo que Xavier Legorreta, un consagrado de los legionarios, le había hecho tocamientos, le había bajado los pantalones y otras cosas muy chocantes. Yo lo comuniqué inmediatamente a los superiores, como era la norma en la congregación, y me dijeron que no hablara con nadie. El actual segundo de abordo, que es Luis Garza Medina, me llamó por teléfono y me dijo que cómo era posible esto. No me creían.

      -Entonces Luis Garza lo emplazó por denunciar los abusos.
      -Bueno, me pidió que hablara con el papá del chico [un general del ejército italiano] para que no hicieran nada y que le dijera que Xavier era un secular, que no tenía nada que ver con los legionarios y que lo iban a echar. Como el señor era un buen católico, accedió. Pero el 98 me mandaron a trabajar a España como refundador vocacional y me encontré a Xavier Legorreta todavía trabajando para la Legión. Ahora está en Alemania en una cosa que se llama “Ayuda a la Iglesia necesitada”. Nunca lo apartaron. El 2002 yo decidí dejar la congregación.

      -Antes de que usted se fuera de la congregación, ¿se rumoreaba entre los legionarios que había abusos?
      -No, dentro de la Legión era muy difícil que se comentara cualquier cosa porque existía una norma, que el Papa Benedicto XVI quitó, que eran los votos privados. La Legión era una especie de CNI en la cual tú tenías que decirle al superior si te enterabas de cualquier cosa, había que informarle todo. Había un control tan grande que nosotros jamás nos enteramos de nada. Cuando el 97 salió todo lo de Maciel nosotros no sabíamos nada. Dentro de la congregación se mantenía todo en secreto, pero yo tuve suerte. Pude tener acceso a internet y por curiosidad un día me puse a investigar y así fue como supe todo lo que se decía de Maciel. Até cabos y di credibilidad a las víctimas.

      Como la CNI

      Patricio Cerda cuenta que casi no tenía privacidad. Un superior leía su correspondencia y él interpretaba si era bueno o no para su vocación. Por eso, cuando se fue de la Legión había perdido a la mayoría de sus amigos. “Menos a mi madre, que me escribía de cuando en cuando. No teníamos acceso a la radio, ni a la televisión, ni a internet. Yo conozco personas de adentro que nunca se enteraron de que el Vaticano condenó a Maciel. Hay abusos que son tan fuertes como los abusos sexuales: el abuso sicológico, el aislamiento de la familia natural, de todas las cosas, de la sociedad”.

      -Por lo que usted cuenta, es como una secta
      -Efectivamente, hay una serie de estudiosos que consideran la Legión como una secta dentro de la Iglesia Católica. Las prácticas son totalmente sectarias. Los legionarios dicen que en la Legión sólo se trabaja con los líderes, que es la gente rica. Por ejemplo, John O Reilly en Chile capellán del Colegio Cumbres dice que trabajan con los ricos para ayudar a los pobres, pero eso es mentira. Que digan en qué población pobre trabaja un cura legionario o qué promociones sociales importantes ha hecho la Legión en La Victoria, en la José María Caro o en poblaciones marginales. Los legionarios utilizan a los pobres porque saben que es algo que vende mucho.

      -Deme ejemplos
      -Yo tengo testimonios escritos de legionarios que trabajan en la zona de Misiones en México. Los superiores los mandan a sacarse fotos con los niños pobres para después mostrárselas a los ricos y sacarles dinero. Ellos viven anclados en los mejores barrios, en las mejores casas y usan los mejores coches. Todo al estilo del fundador. Maciel utilizó el Concorde con la excusa de que tenía que ir rápidamente a Estados Unidos, y en vez de usar un coche pequeño usaba un Mercedes último modelo porque decía que tenía un dolor de espalda. Esas cosas a uno le chocan mucho.

      -Ustedes han recibido apoyo de Ratzinger y del cardenal Medina. Asimismo ¿han recibido ataques?
      -De personas del Vaticano, no. Solamente de la Legión y gente a favor de la Legión. Tenemos una página web (www.exlcesp.com) que los legionarios han intentado cerrar. Incluso han enviado amenazas con abogados. Nos llegan muchos e-mails insultando y diciendo que somos enemigos de la Iglesia, lo cual es mentira. Yo fui sacerdote, me considero católico y creyente, pero eso no me priva de poder hablar con la libertad que Dios me da. Al fin y al cabo, yo tengo muy claro que todo esto lo hago en conciencia. Yo sé que a los legionarios esto les molesta mucho y a mí me han hecho la vida bastante difícil.

      -¿Qué le han hecho?
      -Me salí de la Legión y de un día para otro pasé de tener todo a tener nada. Los legionarios tienen una red de contactos muy extensa, por lo que te van cerrando puertas. Por ejemplo, yo escribía a una gente y ellos les escribían diciendo que no me ayudasen porque yo era un disoluto, un vividor, que andaba borracho y no sé qué.

       

      01 de Diciembre de 2008

      Adelanto de “Legionarios de Cristo en Chile: Dios, dinero y poder”, El Mostrador.cl

      La decisión que le pesó para siempre al Cardenal Silva Henríquez

      La decisión que le pesó para siempre al Cardenal Silva Henriquez

      Más de dos años invirtieron los periodistas Javier Ortega y Andrea Insunza de la Universidad Diego Portales para materializar este libro que, a partir de documentos inéditos y un centenar de testimonios, reconstruye el vertiginoso posicionamiento de esta orden religiosa en el sector más influyente de Chile. Aquí, algunos extractos sobre la oposición de los vicarios para que ingresaran al país, su predilección por el lujo y cómo el Cardenal creyó que podrían contrapesar al Opus Dei. 

      Por Felipe Saleh

      “El nuevo ejército del Papa”, ese fue el estatus que durante el mandato de Juan Pablo II se ganaron los Legionarios de Cristo, la congregación fundada en 1941, en México, cuando la Iglesia aún era objeto de persecución en ese  país y del que era originario su fundador, el sacerdote Marcial Maciel Degollado.

      Inmediatamente el grupo se perfiló como un bastión conservador, preocupado de asociarse especialmente con las clases altas y el poder empresarial. En los 40′ la congregación recibió en España apoyo del franquismo al que debe gran parte de su vertiginoso crecimiento posterior.

      Este es uno de los primeros datos consignados en Legionarios de Cristo en Chile. Dios, dinero y poder, de Andrea Insunza y Javier Ortega, periodistas e investigadores de la Universidad Diego Portales. El libro, que supera las 400 páginas, parte contando la historia que rodeó el aterrizaje de los Legionarios en Chile.

      En 1980, durante la habitual reunión del entonces cardenal Raúl Silva Henríquez con unas 20 personas que conformaban el Consejo de Vicarios, fue discutido el ingreso de la orden. Los asistentes creyeron que “el cura rojo”, como lo bautizó el régimen de Pinochet, iba a rechazar la entrada de la congregación teniendo en cuenta que en los círculos eclesiásticos se conocía de primera fuente el estilo de la Legión. Pero no fue así. Preocupado por la falta progresiva de sacerdotes y el declive en la cobertura educacional de la Iglesia, Silva Henríquez decidió darles luz verde. Algo que, para los que conocían el carácter del carismático prelado, sería imposible de revertir. Aún así la oposición del resto de los obispos fue potente, según lo narra el libro:

      -He recibido a dos sacerdotes legionarios de Cristo. Ellos han solicitado, a nombre de la congregación, mi permiso para instalarse en el país. Y he resuelto autorizar su ingreso.

      La idea es recibida con sorpresa y oposición. Uno a uno los miembros del Consejo de Vicarios intentan convencer a Silva Henríquez de dar pie atrás.

      -Cardenal, perdóneme, pero usted sabe que a ellos les dicen los “Millonarios de Cristo”. ¡Sólo se dedicarán a atender a los ricos!-, reclama uno.

      El encargado de la Pastoral Obrera, Alfonso Baeza; el Vicario de la Zona Oriente, Cristián Precht, y otros influyentes sacerdotes, como el Obispo Auxiliar de Santiago, Jorge Hourton, comparten esa postura. Quien manifiesta una opinión discrepante es el Vicario para la Educación, Víctor Gambino.

      En una cruzada solitaria, Gambino -miembro de la orden de los Salesianos, la misma del cardenal- argumenta que los Legionarios de Cristo podrían ayudar a resolver la crisis que enfrentan varios de los establecimientos educacionales dependientes del Arzobispado, que no cuentan con suficientes sacerdotes y religiosos para asegurar su continuidad.

      Los vicarios han escuchado varias veces las quejas del cardenal por la falta de sacerdotes. Y aunque saben de esto, insisten.

      -Ellos no solucionarán el problema, cardenal. Usted verá cómo pronto los tendremos en el barrio alto-, alega uno de los presentes.

      -Sé muy bien la fama que tiene la Legión… -retruca el cardenal, pero, como en otras ocasiones, es notorio que no dará pie atrás.

      -Al menos oblíguelos a hacerse cargo del Zambrano-, propone otro de los presentes. La moción despierta apoyo. El sacerdote alude al Instituto Zambrano, un colegio administrado por el Arzobispado de Santiago, emplazado en Estación Central, que originalmente estuvo a cargo de la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, y que en los ‘80 educa a niños y jóvenes de clase media baja.

      Al cardenal le parece una sugerencia atendible. En los días posteriores vuelve a tratar el tema con otro sacerdote, Jorge Medina, en su casa de Simón Bolívar. Medina, al igual que Gambino, emite una opinión favorable. “En ese tiempo, no sé por qué motivo, yo estaba bastante cerca del cardenal Silva Henríquez. Recuerdo que yo estaba en el despacho del cardenal y él me preguntó. Yo le di una opinión favorable, y recuerdo que le fascinó la idea del Zambrano”, recuerda Medina.

      De este modo, Silva Henríquez abre formalmente las puertas para el ingreso de los Legionarios de Cristo a Chile. Desde entonces, y en tan sólo tres décadas, el grupo experimenta un explosivo crecimiento, penetrando la elite chilena gracias al selectivo proselitismo que desplegarán tanto sus sacerdotes como los miembros del Regnum Christi, el paraguas que agrupa también a los integrantes laicos del movimiento, mucho más numeroso que el brazo eclesial de la Legión y que resultará esencial para su expansión.

      Aunque silencioso, el crecimiento de los Legionarios de Cristo en Chile estará marcado de hitos relevantes en los que, aparte de las críticas y los enemigos, habrán ganado influencia y aliados muy poderosos.

      Los sacerdotes de Pierre Cardin

      El rechazo que generaban los Legionarios de Cristo entre los obispos chilenos venía de la experiencia que un grupo de profesores chilenos tuvieron en México, a mediados de los 70′, donde fueron reclutados por la orden para trabajar en los colegios y la universidad que tenían en su país de origen.

      Poco a poco los chilenos van reparando en detalles propios del estilo de vida de los estudiantes que acuden a los establecimientos de la Legión.

      -¿Quién tiene un jet privado aquí?-, pregunta en una ocasión un profesor. La mitad de los alumnos levanta la mano.

      A varios de los invitados les llama la atención la elegancia de los sacerdotes, que visten ternos o trajes oscuros de marca Pierre Cardin, un lujo por ese entonces, y que a diferencia de los religiosos chilenos, se relacionan muy naturalmente con aspectos más mundanos de la vida social mexicana.

      El choque cultural es fuerte. En el Instituto Cumbres, a mediados de la década del ’70, todavía se utilizan métodos como el “azote” para reprender a los alumnos, incluso con el consentimiento de los padres. Además, los sacerdotes fomentan el secretismo, para que los estudiantes concurran a actividades del Regnum Christi, sin revelárselas a sus padres, de modo de generar mayor mística y compromiso con el brazo laico del movimiento. Esta práctica está ligada a la experiencia de la Iglesia Católica mexicana en la primera mitad del siglo XX, cuando fue perseguida. Algo que influirá especialmente en el carisma que Maciel infunde a la Legión.

      Cuando lleva sólo tres meses en ese país, uno de los chilenos decide renunciar. Es el primero. No comparte el método de enseñanza, ni el modus operandi de los legionarios: cada vez que presenta un proyecto en su rol de asesor del Cumbres, un superior -que permanece en el anonimato- adopta una decisión que le es comunicada por otro sacerdote, de modo que no puede debatir ni defender sus planteamientos.

      -Tenga paciencia, profesor. Esto va a cambiar, para eso los trajimos-, le prometen.

      Un año más tarde, las condiciones son las mismas. Esta vez, su renuncia es indeclinable.

      Desde entonces, el profesor sostiene tres encuentros en los que relata su experiencia a sacerdotes o autoridades eclesiásticas. El primero es con un miembro de la Compañía de Jesús, en México. “No haga nada en contra de ellos… Usted no tiene una congregación detrás que lo apoye”, le recomienda el sacerdote.

      El segundo ocurre un par de años después, en Chile. El profesor visita al sacerdote Jorge Hourton, en la oficina de este último en Recoleta, donde se desempeña como Vicario de la Zona Norte de Santiago. Es 1978 y Hourton es el primer integrante de la Conferencia Episcopal chilena en tener noticias de primera mano sobre la congregación fundada por Maciel. Dos años después, en 1980, Hourton integrará, en su calidad de obispo auxiliar de Santiago, el Consejo de Vicarios que se opondrá infructuosamente a la llegada de la Legión a Chile.

      Precisamente en 1980 se concreta el tercer revelador encuentro, esta vez con Raúl Silva Henríquez, quien vuelve a representar sus preocupaciones. Tras enterarse de la petición de los Legionarios de Cristo para instalarse en el país, un sacerdote jesuita cercano al prelado, se contacta con el profesor, quien ha retomado su labor docente en Santiago, para invitarlo a una reunión con el cardenal.

      La conversación se realiza a puertas cerradas en Simón Bolívar. Allí el docente relata otra vez su experiencia en México. Entonces interviene el jesuita:

      -Don Raúl, no haga tal de traerlos a Chile. No son un grupo que esté en la línea de la Iglesia chilena, no defienden el Concilio Vaticano II. ¡Son el momiaje mismo, cardenal!

      -No, no, no creo. A mí me han dicho que hacen buenas obras.

      -Oiga, padre -insiste el docente-, no deje entrar a estos tipos.

      -Lo que ocurre es que estamos necesitados de sacerdotes. ¡Estamos atravesando una crisis de vocaciones!-, argumenta el cardenal. Y ante la insistencia, endurece sus palabras, aludiendo a cómo la Compañía de Jesús descuidó en los años anteriores sus vínculos con la elite chilena.

      -¿Qué quieren? Ustedes son los que han dejado de lado a la clase alta. Yo soy pastor de todo Chile, y si ellos vienen a trabajar con las clases altas, bienvenido sea.

      La elite santiaguina se identifica, entonces, con dos grupos religiosos. Uno es el Movimiento Apostólico de Schoenstatt, fundado en Alemania en 1941 por el padre José Kentenich, quien crea personalmente el movimiento en Chile en 1949. Exactamente diez años después se instala en el país el segundo grupo, el Opus Dei, formado en España, en 1928, por Josemaría Escrivá de Balaguer.

      Algunos sacerdotes que conversan en privado con Silva Henríquez sobre la llegada de los Legionarios a Chile, afirman que el cardenal autoriza el ingreso de la congregación justamente para contrapesar a este último grupo.

      “No me hable de eso por favor”

      En casi 30 años funcionando, los Legionarios han conseguido plenamente el objetivo que los trajo a Chile. Distante por cierto de las esperanzas que tenía Silva Henríquez. Sus colegios educan a cerca de 10 mil alumnos provenientes del sector social más influyente. El año pasado además tomaron el control de la Universidad Finis Terrae.

      En enero de 2008 murió el fundador Marcial Maciel, retirado a su pueblo natal luego que un año antes el Vaticano lo sancionara al descubrirse su oscuro y largo historial de abusos sexuales. Mucho antes, en 1986, el cardenal Raúl Silva Henríquez ya estaba arrepentido de haberlos dejado entrar:

      En junio 1983, el cardenal Raúl Silva Henríquez presenta su renuncia al cargo de Arzobispo de Santiago ante el Papa Juan Pablo II, meses antes de cumplir 75 años de edad. En su reemplazo es designado el obispo de La Serena, Juan Francisco Fresno -con un perfil más moderado que su antecesor-, quien en 1985 es designado cardenal.

      Tres años después de la dimisión de Silva Henríquez, en 1986, los Legionarios de Cristo fundan en Santiago su primer colegio: el Cumbres. Se trata todavía de un establecimiento pequeño, ubicado en Manquehue 146, en Las Condes, pleno barrio alto. El objetivo declarado de la Legión es conquistar a la elite de Santiago, por lo que concentran en este establecimiento los recursos captados entre sus “bienhechores”. El Instituto Zambrano, en cambio, permanece en las mismas instalaciones de Estación Central, pertenecientes al Arzobispado, sin que la congregación destine más fondos que los estrictamente necesarios. Lo que sí hará la orden, desde 1989, será inaugurar los colegios Mano Amiga, destinados a niños pobres, y que tres décadas después representarán el 25% de su red educacional escolar.

      El Instituto Zambrano, en todo caso, se mantendrá siempre en un segundo plano. En los ’80, varios sacerdotes legionarios apenas visitarán el establecimiento y, en cambio, ofrecerán sus servicios como guías espirituales en colegios de mujeres y hombres del sector oriente de la capital, como el Villa María Academy, De La Salle, The Grange, y Apoquindo.

      Enterado de esto, un sacerdote jesuita visita al cardenal Silva Henríquez, en su residencia particular. Toca el tema, y alude a los nuevos pasos de la Legión para ganarse a la elite chilena.

      -¿Oiga, cardenal, y en qué minuto se le ocurrió a usted dejar entrar a los legionarios?-, le pregunta.

      Silva Henríquez levanta su mano derecha, la mueve de un lado a otro, cierra un poco los ojos y hace un gesto de reprobación, como barriendo el aire.

      -No me hable de eso, por favor, no me hable de eso-, responde.

      EL LIBRO
      El libroTítulo: Legionarios de Cristo en Chile. Dios, dinero y poder.

      Autores: Andrea Insunza y Javier Ortega, periodistas investigadores de la Universidad Diego Portales.

      Editores: Escuela de Periodismo UDP y Editorial La Copa Rota.

      El libro, que en más de 400 páginas recoge más de 100 testimonios y documentos inéditos, se lanzó el jueves recién pasado en la UDP.

      Edgar Morin: “Viviremos otros mayos del 68″. Entrevista

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      edgar_morinJAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid – 15/11/2008

      “Por la ciencia, como por el arte, se va al mismo sitio: a la verdad”. Un enorme azulejo con esta cita de Gregorio Marañón preside la estación madrileña de metro que lleva su nombre. A unos metros de allí, en la Residencia de Estudiantes, un hombre, más irónico y menos optimista, piensa algo parecido. Es el filósofo francés Edgar Morin, que el jueves pasó por Madrid para cerrar la Semana Marañón con una conferencia sobre la ética y los valores en el siglo XXI.

      Nacido en 1921, este parisiense de origen sefardí llamado realmente Edgar Nahum, ha estado en las suficientes batallas -la liberación de París, su expulsión del Partido Comunista, mayo del 68- como para saber si esos valores han cambiado con el milenio. “Lo que cambia es la propia idea del bien y del mal. El siglo XX ha dado todo el sentido a la frase de que el infierno está empedrado de buenas intenciones”. Morin ha acuñado el concepto “ecología de la acción” para subrayar la distancia entre teoría y práctica. La política es, dice, uno de los grandes caladeros de esa contradicción: “La invasión de Irak pretendía combatir el terrorismo y ha provocado una escalada terrorista. Y el comunismo: millones de militantes convencidos de trabajar por la emancipación de la humanidad sin saber que lo hacían por una nueva forma de esclavitud”, apunta el autor de títulos como Introducción al pensamiento complejo (Gedisa) y de los cuatro volúmenes de El método (Cátedra).

      Morin propone introducir en la moral la idea de contradicción: “Puede haber dos imperativos morales con la misma fuerza pero antagónicos. En algunos pueblos árabes conviven la moral de la hospitalidad y la de la venganza. Ambas son sagradas. Uno de mis maestros contaba la historia de un hombre asesinado por un rival. Al anochecer, el asesino pidió hospitalidad en casa de la viuda. Ésta lo acogió, pero por la mañana lo mató”. Respecto a la superioridad de los valores occidentales, el pensador advierte contra el eurocentrismo y pone el ejemplo de la medicina tradicional china. Para Morin, la aportación de Occidente es incontestable por dos vías: la ciencia y la crítica, es decir, las vacunas y los disidentes. “El rechazo a Europa”, explica, “se entiende porque colonizó el mundo. Pero Occidente no sólo generó la colonización, también generó sus antídotos. Produjo a Hernán Cortés, pero también a Bartolomé de las Casas. Los derechos de la mujer son buenos para las musulmanas. Eso sí, no podemos imponerlos”.

      El problema es legislar sobre cuestiones morales. La idea de contradicción que él propone casa mal con una ley igual para todos: “No podemos deducir un bien colectivo a partir de uno individual”. Temas como el aborto encarnan esos dilemas: “Ahí entran en juego tres derechos: el de la mujer a su autonomía, el de la sociedad a controlar su demografía y el del embrión. ¿A partir de qué momento somos humanos? No hay respuesta clara. ¿Qué hacer? En Francia se privilegió, y estoy de acuerdo, el derecho de la mujer. En China, el de la sociedad, y de forma negativa. Finalmente, el embrión tiene ya existencia. No estoy de acuerdo con la Iglesia, pero lo que eliminamos no es un objeto, es un ser vivo. Es una elección que apoyo, pero hay que ser consciente de lo que supone”.

      En la Semana Marañón, dedicada al humanismo en la medicina, se impone una pregunta: ¿debe la ciencia hacer todo lo que puede hacer? Para Morin, hay que distinguir entre curar y “perfeccionar”. No es lo mismo querer un hijo para salvar a su hermano que quererlo con ojos azules. Con todo, matiza, “estamos en un periodo muy primitivo de la genética”. ¿La filosofía está a la altura de esa revolución? ¿Es la ciencia la filosofía de hoy? “Rotundamente, no. Nos preguntamos por qué el progreso ha producido las armas de destrucción masiva. Pues porque la ciencia moderna se desarrolló a partir de la separación entre los hechos objetivos, de los que se ocupa ella, y los valores, que quedan para la religión y la filosofía. Fue el precio que hubo que pagar para que la ciencia sea autónoma. Pero los científicos no tienen ningún medio para controlar su propia obra”. Hasta ahora, esa laguna la ha llenado la vieja moral: con seres humanos no se experimenta. “Son derechos que habría incluso que ampliar a los animales torturados en laboratorios y granjas”.

      ¿Y qué hay de la filosofía? “Es víctima de la separación entre la cultura científica y la humanista. Son escasos los filósofos al día en cuestiones científicas. Prefieren comentar a Platón. Cuando se interesan por la vida no tienen conocimientos para juzgar. Ahí está Sartre, que se equivocó sobre el estalinismo. O Foucault, que dijo que la revolución de Jomeini era progresista”.

      A los 40 años de una revolución más efímera, la de mayo del 68, Edgard Morin, uno de sus grandes cronistas, defiende las dos primeras semanas de revuelta: “Expresaron una aspiración que recorre la historia de la humanidad desde el anarquismo (libertad), el socialismo (justicia) y el comunismo (igualdad). Además de una explosión adolescente, hubo algo especial: la gente se hablaba en las calles de París, cosa que nunca hace, y las consultas de los psiquiatras se vaciaron. Todos curados. Luego la revuelta degeneró y la gente volvió al psiquiatra. Pero la aspiración sigue. Viviremos otros mayos del 68″. Lo dice con una sonrisa, sorprendido casi por el optimismo de un hombre que, a sus 87 años, todavía hace planes de futuro.

      Los amores del Cardenal inglés John Newman

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      Activistas gays blanden una carta del famoso prelado inglés sobre un “amado” compañero para frenar su exhumación y beatificación

      JUAN G. BEDOYA 20/09/2008, El País.com

      La orden de Benedicto XVI de remover la tumba del cardenal inglés John Henry Newman, uno de sus guías intelectuales, para agilizar la beatificación del famoso prelado, ha levantado gran escándalo en el orbe católico por el lado que menos se esperaba: el sexo. “El cardenal Newman era homosexual”, proclaman los activistas gays británicos. Usan para ello la oración fúnebre que dedicó a su colaborador, el padre Ambrose St. John, 15 años más joven que él, fallecido en 1875. Vivieron juntos 30 años. El cardenal le sobrevivió otros 15 y pidió ser enterrado en la misma tumba que Ambrose, al que “había amado con un amor tan fuerte como el de un hombre por una mujer”. Son sus propias palabras.

      Peter Thatchell, activista de los derechos de los homosexuales británicos, interpreta ese pasaje como una “salida del armario”. Ve la misma intención en la inscripción que hay sobre la tumba del cardenal y su amigo en Rednall, un pueblo del centro de Inglaterra. “Ex umbris et imaginibus in Veritatem” (“De las sombras y de las imágenes hacia la Verdad”, dice el epitafio).

      Los activistas gays pretenden que los miembros del clero y los políticos reconozcan sus tendencias sexuales. La bandera del cardenal Newman es imponente para ese empeño, por el impacto universal de su figura. Si Benedicto XVI culmina el proceso canónico, John Henry Newman, el más ilustre de los conversos ingleses, será el primer santo católico de ese país procedente del anglicanismo. Pero los pasos previos están siendo procelosos. Roma necesita la autorización del Gobierno británico para trasladar la famosa sepultura desde Rednall hasta la basílica de Birmingham. La intención es que los peregrinos veneren al beato en un lugar apropiado. La vieja ciudad industrial ya sueña con masivas incursiones turísticas, como un Lourdes a la inglesa.

      “Esta profanación viola la voluntad expresa del cardenal de ser enterrado al lado de su amante. La Iglesia católica, que odia a los homosexuales, quiere ocultar el hecho de que su futuro santo fuera homosexual. No sé si tuvieron relaciones sexuales, pero vivieron juntos y se amaron”, protesta Thatchell. La polémica es espinosa, pero vieja. El afeminamiento de Newman y sus amistades íntimas fueron comidilla de maledicentes en su época. Tampoco es la primera vez que se escribe sobre el asunto.

      El diario católico Church Times ha preguntado a sus lectores, agobiado por el miedo al lobby gay, implacable en este tipo de batallas. Sólo el 20% de los que respondieron aprueba la decisión del episcopado. El Times califica la campaña de Thatchell de “violación póstuma de un alma sensible por otra salvaje”. Otros periódicos condenan la tendencia de la comunidad gay a apropiarse de los héroes de la historia británica: ayer, el general Bernard Law Montgomery o Benjamin Disraeli, primer ministro de la reina Victoria; hoy, Newman. La polémica ha saltado el canal de la Mancha, con igual virulencia. “Mgr. Newman était-il gay? Shocking!” (“¿Era monseñor Newman gay? ¡Muy fuerte!”), titulaba su crónica el corresponsal en Londres de Le Monde, Marc Roche.

      ¿Por qué tanto revuelo en torno a un sermón, supuestamente equívoco, de un cardenal que murió hace 110 años a los 89 de edad? La respuesta está en la imponente personalidad de Newman, una de las grandes figuras del pensamiento anglicano y católico. Algunas de sus ideas sobre la libertad de pensamiento dentro de las Iglesias, o sobre la relación de fe y razón, se plasmaron en el Concilio Vaticano II (1962-1965).

      Cuando Tony Blair, el ex primer ministro británico, acudió el año pasado a visitar al Papa para publicitar su sonada conversión al catolicismo, el líder laborista, anglicano de nacimiento, llevaba en su cartera tres retratos del cardenal Newman. Era su regalo a Benedicto XVI porque, como declaró Blair, el más celebre predicador inglés era “pensador y escritor preferido” del pontífice y teólogo Ratzinger.

      Se acaba de documentar esa comunión intelectual en un libro en inglés titulado Benedict XVI and cardinal Newman, de Peter Jennings, con una selección de escritos del cardenal Ratzinger y del cardenal Newman. Éste publicó una treintena de libros, la mayoría traducidos al español. Su única novela, Calista, de 1855, apareció en castellano en 1949. También se han publicado en España los principales estudios sobre el prolífico eclesiástico, el último con el título La espiritualidad personal a la luz de J. H. Newman. Sanar la herida de la humanidad, del profesor de Teología en la Universidad de Oxford Ian Ker.

      Oxford es, precisamente, el lugar desde el que el cardenal Newman irradió su magisterio durante décadas. Nacido en Londres en 1801, hijo de banqueros, estudió en esa selecta universidad, de la que fue también profesor. Allí se estrenó en 1825 como pastor de la Iglesia anglicana.

      Sus primeros escritos y sermones, todavía como anglicano -la Iglesia nacional de Inglaterra tras la ruptura del rey Enrique VIII con Roma-, no anticipaban su conversión al catolicismo, que causó gran sensación en la época. Newman había liderado el llamado Movimiento de Oxford, creado con la intención de restituir a la Iglesia anglicana el derecho a considerarse parte de la Iglesia universal, como la católica y las ortodoxas, sin “romanizarla”, pero remontándola a la tradición de los grandes padres y teólogos cristianos. El cardenal escribió en esa época algunas de sus grandes obras.

      Pero sus propuestas reformistas, ya en plena fama, chocaban con las jerarquías de su confesión y en la Universidad de Oxford. En 1842 se retiró a estudiar y a meditar. El 9 de octubre de 1845 abrazó el catolicismo. Ese año publica su célebre Essay on development of Christian Doctrine, publicado en España en 1909 con el título Desenvolvimiento del dogma. También fundó la Universidad Católica de Dublín. En 1879 fue creado cardenal por León XIII. Juan Pablo II lo proclamo venerable (primer peldaño hacia la canonización) en 1991, previo reconocimiento de la “heroicidad de sus virtudes”.

      ‘Los amores del cardenal Newman’ es un reportaje del suplemento ‘Domingo’

      Escrito por Eduardo Aquevedo

      20 septiembre, 2008 a 22:15

      Escrito en RELIGION, SOCIEDAD

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