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Orgasmo, represión sexual y civilización: sobre el libro "El orgasmo y Occidente"…
El memorable ensayo busca demostrar cómo la represión sexual es capaz de construir una civilización. La tradición del placer, en manos de la energía sexual, esa máquina ardiente, que nunca descansa.
La Nacion.cl
Robert Muchembled es historiador francés y autor de "El orgasmo y Occidente", libro donde la guerra, la religión y el comercio tienen estrecha relación con la carne, con el sexo.
Para él, "numerosos seres sometidos, voluntariamente o no, a las tiranías del rigor moral generan una estructura de comportamiento que los empuja literalmente hacia adelante; contribuyendo a llevar sus talentos personales a la incandescencia, en múltiples sectores de actividad, tales como el proselitismo religioso, la guerra y la conquista del resto del globo, las actividades artísticas o intelectuales, el comercio internacional…".
El libro "El orgasmo y Occidente" se hermana con "Sexo solitario" (ambos títulos editados este año por el Fondo de Cultura Económica), la monumental historia de la masturbación de Thomas W. Laquear. Ambos se aventuran por terrenos pantanosos y más propios de la sicología.
Mientras este último busca demostrar como el placer solitario se relaciona con las libertades civiles logradas en los últimos siglos, el ensayo de Muchembled intenta relacionar los períodos de represión y libertad sexual con las revoluciones o descubrimientos que han cambiado la historia.
"PACTO SEXUAL"
Según Muchembled, sólo cuando la humanidad sufre períodos de represión puede sublimar la sexualidad hacia otras áreas. Sin dejar de reconocer el aporte de la "Historia de la sexualidad", de Michel Foucault, el autor señala que recién en los años sesenta el sexo comenzó a liberarse tras un largo período de tabúes y censuras que comenzó a mediados del siglo XVI.
Al igual que al adolescente cuyos padres inscriben en un gimnasio para evitar que se encierre en la pieza, la humanidad no ha tenido más remedio que convertir la energía sexual en guerra, negocios o invenciones. Después vendrían, claro, ciclos de liberación fundamentales en el dinamismo cultural de Europa, según el autor. Como el libertinaje que antecedió al período Victoriano hacia el 1800.
La tensión entre libido personal e ideales colectivos "ha generado constantemente un poderoso esfuerzo de sublimación durante este largo período, al abrigo cultural sucesivo de la religión -católica o protestante- del ideal de la moderación", explica el autor en la introducción.
"El orgasmo y occidente" se centra en el concepto de placer. En la primera parte, "Ese placer que llaman carnal", analiza el origen y las nociones tanto masculinas como femeninas.
La segunda parte se titula "El placer en el dolor", y se centra entre los siglos XVI y XVII comparando la evolución de Inglaterra y Francia, culturas representativas según el autor.
Acá entra la idea de pecado y lo prohibido oponiéndose al goce. Más adelante, en el capítulo tercero, "Ciclos", se expone la contradicción entre la oleada pornográfica del "Siglo de las luces" y la sexualidad vista como enfermedad vergonzosa por la moral "victoriana".
A su vez, lo más interesante viene al final ("La herencia de los sixties"), donde el autor se arriesga en señalar los años sesenta del siglo XX como un año definitivo. Acá son básicas las consecuencias del célebre "Informe Kinsey" (1948), un estudio científico sobre la conducta sexual que sorprendió en la época al abordar la iniciación adolescente o las conductas homosexuales. También el descubrimiento del clítoris y el orgasmo femenino, un tema que antes no se hablaba.
Muchembled destaca el narcisismo de nuestra época -a pesar de lo contradictorio de la búsqueda del orgasmo simultáneo-, y la necesidad de un nuevo "pacto sexual". El placer, dice, es un derecho y un motor de los cambios de nuestra civilización. Y el libro es una buena oportunidad para enterarse.
Escrito por Eduardo Aquevedo
29 diciembre, 2008 a 21:06
Escrito en ACTUALIDAD, CIENCIAS SOCIALES, CLASE DOMINANTE, CULTURA, EUROPA, FILOSOFIA, HUMANIDADES, MUNDO, PODER, POLITICA, RELIGION, SEXO, SOCIEDAD, SOCIOLOGIA
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¿Por que los sacerdotes católicos reiteran "pecados" de sexo y pedofilia? Dossier…
Derechito al infierno: abusos de poder con sotana
Por Beatriz Michell y Alejandra Carmona / La Nación Domingo
El caso del sacerdote salesiano Marcelo Morales es el último de una lista que ha golpeado a la opinión pública. En vez de ser juzgados, en muchas ocasiones han sido ocultados o trasladados, hasta que una nueva acusación los deja en evidencia. Víctimas, expertos y sacerdotes hablan de prácticas que ponen en cuestión actuaciones de la Iglesia.
Cuando Raúl Lorca lo vio por televisión, nada de lo que decían los conductores del noticiario le sorprendió.
Diciembre de 2000 se vino a su mente en dos minutos. Lorca, ahora concejal de Torres del Paine, era profesor de Educación Física en el Colegio Salesiano Monseñor Fagnano de Puerto Natales, cuando reparó en las extrañas conductas del director del colegio, el sacerdote Marcelo Morales.
“Se rodeaba siempre de jóvenes, en su oficina siempre había algo que atraía a los adolescentes: videos, notebook, juegos. Era un colegio mixto, pero jamás vi entrar una niña a su oficina asegura Lorca . A los niños les tomaba la cara o les metía la mano por debajo de la polera. Recuerdo que en un acto público él estaba de pie y lanzó su mano por encima de su hombro para tomarle la mano a un chico. Entrelazó sus dedos con los de él a vista y paciencia de todos. Era demasiado evidente”.
Lorca esperó que el entonces inspector de la congregación salesiana en Chile y ahora obispo de Magallanes, Bernardo Bastres, visitara el colegio para lanzar sus denuncias a comienzos de diciembre.
Después de Navidad lo despidieron y fue el propio Morales quien le dio la noticia. “Se escudó en una pelea que tuvimos, pero yo sé que era en venganza por las cosas que yo había contado. Ese día le dije todo lo que pensaba de él y se quedó llorando”.
Marcelo Morales (48) fue imputado el jueves por la Fiscalía de Osorno por producir y almacenar pornografía infantil y Lorca se enteró igual que todo Chile, a través de la prensa, del error que llevó al sacerdote a la cárcel. Mientras se encontraba a cargo de la gira de estudios del tercero medio del Instituto Salesiano de Valdivia en Bariloche, el sacerdote les prestó su notebook a unos alumnos para que vieran las fotos del paseo.
Uno de ellos se reconoció en las imágenes. El sacerdote había fotografiado desnudos a algunos estudiantes mientras dormían. La justicia fijó un plazo de 60 días para investigar la denuncia de los jóvenes y los apoderados que participaban en la gira.
Una sensación amarga quedó en la boca de Lorca cuando se enteró de la noticia. Él ya había advertido de los hechos. “Por lo menos se pudo investigar, pero Morales fue sacado del colegio de Puerto Natales y trasladado; nunca se tomaron medidas”.
“Hay una grave responsabilidad ética en los casos en que trasladan a los sacerdotes en vez de sancionarlos, porque se pone en riesgo a muchas otras víctimas y favorece la impunidad en hechos que son de máxima gravedad”, asegura el abogado Hernán Fernández, experto en derechos del niño.
El caso de Morales no es el primero de este tipo que golpea a la Iglesia chilena. En el camino hay denuncias, procesados y absoluciones. Pero lo que queda en la memoria de los afectados es la protección con que siempre contaron sus agresores y la impunidad en que, según dicen, sienten que quedaron sus casos.
LOS PECADOS DE PUNTA ARENAS
Carmen Castro ya no va a la iglesia. Antes era muy católica, iba a misa, tenía a sus hijas en el Colegio María Auxiliadora de Porvenir y en catequesis. Hasta que, según asegura, descubrió que su hija, de entonces nueve años, era abusada por el director del colegio, el sacerdote Antonio Larraín Pérez-Cotapos.
“Empezó a abusar de ella a los siete años, en su oficina. Siempre fue con juegos, por ejemplo, decía que tenía un bolsillo roto para que ella le metiera la mano. Verónica no me lo contó porque tenía mucho miedo, yo me fui dando cuenta de a poco de lo que estaba pasando y después los exámenes siquiátricos me fueron dando la razón. Este tipo la había amenazado incluso con matarme”, dice Carmen, una de las primeras en denunciar a Larraín a fines de 1999 frente al Juzgado de Porvenir.
En 2001 la Corte de Apelaciones de Punta Arenas declaró responsable de los abusos al sacerdote. Sin embargo, en 2002 fue absuelto por la Corte Suprema. “Es un abuso de poder. Se esconden y se escudan para hacer todas estas barbaridades”, dispara Carmen Castro, que al hacer la denuncia se encontró con la férrea oposición del entonces obispo de Punta Arenas, Tomás González salesiano , que defendió a brazo partido a Larraín.
La Iglesia tiene procedimientos claros para enfrentar el abuso sexual, que según sus leyes es uno de los delitos más graves. Si las pruebas contra un sacerdote son contundentes, es sometido a un juicio canónico y generalmente se le suspende el ejercicio del sacerdocio o se le separa de la obra que está cumpliendo.
Desde el escándalo de sacerdotes pedófilos que remeció a Estados Unidos, el Vaticano se puso más estricto [ver recuadro]. “La Santa Sede ha dicho que no hay espacio en el sacerdocio para personas que cometen abusos a menores, pero puede haber negligencias, errores individuales, no de la Iglesia”, asegura un clérigo cercano al Vaticano.
La abogada experta en derecho canónico Ana María Celis es enfática en ese mismo punto: “Los sacerdotes dependen de sus propias congregaciones. Podría haber negligencia de parte de los superiores”, asegura.
Uno de los sublevados frente a la dureza con que la Iglesia ha intentado tratar estos temas es el obispo emérito de Punta Arenas, que no sólo defendió a Larraín, sino también a su secretario personal, el sacerdote Víctor Hugo Carrera.
En 2001, el padre de un niño de 12 años lo enfrentó por haber abusado de su hijo. Carrera se limitó a pedir perdón entre lágrimas, sin hacer ningún ademán para defenderse, y acto seguido se fue a México y luego a Europa, por lo que cuando los papás pusieron la demanda en tribunales, Carrera ya estaba lejos de Chile.
Esto le costó una demanda que no prosperó a González, que fue acusado de conocer los delitos de Carrera y facilitar su huida al extranjero. Un sacerdote de la zona reconoce que en ese tiempo el paradero de Carrera, a esas alturas prófugo de la justicia, era un secreto a voces dentro de la Iglesia.
Con orden de extradición sobre los hombros, el 2004 un programa de televisión encontró al sacerdote haciendo misa en Bolivia, por lo que tuvo que regresar a Chile. Fue detenido al poner un pie en el aeropuerto. En 2005 fue condenado a 541 días de pena remitida y a pagar los costos del juicio. Hoy vive con su mamá en el extremo austral y no ejerce el sacerdocio. Su víctima logró superar el problema y hoy estudia derecho.
En el frío del extremo de Chile, un tercer caso salió a la luz. Un joven de 15 años que fue seducido por el sacerdote Jaime Low Cabezas y fue víctima de estupro durante tres meses a fines del 2007. La tutora del adolescente, su tía abuela, interpuso la denuncia en enero de este año después de hacer sus propias investigaciones, ya que su sobrino nunca le dijo ni una palabra de la relación que mantenía con el sacerdote.
En la fiscalía, el menor admitió que nunca le contó a nadie “por temor a que me pase lo mismo que a Harex”, refiriéndose a Ricardo Harex, un alumno del Colegio San José de Punta Arenas, desaparecido en octubre de 2001. Low Cabezas está en prisión preventiva desde abril mientras se desarrolla el juicio y arriesga una pena de 15 años.
A pesar de las graves acusaciones en contra del clero, la Iglesia se defiende. “Hay mayor consciencia que años atrás ya se han ido dando pasos. Uno quiere cuidar a las víctimas y cuidar a las personas”, asegura un superior eclesiástico. Uno de los que han estado cerca de la implementación de estos cambios es el cardenal Jorge Medina, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Consultado por LND, no quiso referirse al tema argumentando que él no habla con este medio “porque publica cosas realmente pornográficas tanto por internet como por separatas. Han hecho una verdadera demolición moral”.
TRASLADO DIVINO
Al principio, Paihuano se sorprendió. Era septiembre de 2004. En el pueblo de cuatro mil habitantes y ubicado al interior del Valle de Elqui, no se hablaba de otra cosa cuando el sacerdote René Peña Benítez llegó a hacerse cargo de la parroquia.
“Todo el mundo lo comentaba; hay algunos a los que no le pareció una buena idea, pero finalmente todos se fueron acostumbrando”, comenta Sergio Pérez, director de la Escuela Básica Cielo Claro de Paihuano.
Quien había sido párroco del pueblo por varios años, volvía al lugar que lo había visto nacer como sacerdote. Pero no porque quisiera, sino que por una orden del Arzobispado de La Serena, después de que fuera condenado por la Corte Suprema por “efectuar tocaciones” a un enfermo inconsciente en la UTI del Hospital de Coquimbo mientras le daba la unción de los enfermos.
Después de la condena: 541 días de pena remitida y firmar en el Patronato de Reos de La Serena, Peña Benítez era trasladado, pero no sancionado por la Iglesia.
“Casi me caí de espalda cuando lo vi haciendo misa hace unos meses”, dice un fiscal de la región que siguió de cerca el caso y que prefiere mantener su anonimato.
“Era un delito grave y totalmente acreditado. Me impresionó cómo se movió la Iglesia; durante los alegatos siempre hubo un superior acompañándolo. No sólo eso, a pesar de que el tribunal oral lo declaró culpable, la Corte de Apelaciones lo absolvió esgrimiendo que no era abuso porque el afectado no se había percatado de ello. Después, la Corte Suprema no sólo lo condenó, sino que además envió una queja por la actuación del tribunal de alzada”.
Marcelo Gallardo, vicario general de la Arquidiócesis de La Serena, defiende la actuación de la Iglesia en el caso del cura Peña: “Él fue juzgado por tocaciones, pero la Iglesia paralelamente hizo un juicio canónico y no hubo tanta claridad como al parecer lo habría en el tema civil; lamentablemente la persona involucrada en el tema falleció y no pudo decir qué pasó en ese momento”, dice el vicario.
El sacerdote condenado recibió todo el apoyo de su institución y en agosto fue fotografiado por los fieles junto al arzobispo de La Serena, Manuel Donoso, mientras oficiaba una misa en Paihuano.
Pese a la aparente tranquilidad con que lo ha tomado la Iglesia, Gallardo dice que hubo sanción para Peña: “Para un cura no es simple que le digan que dejará su parroquia para ir a una comunidad más pequeña donde trabaja con religiosas y un sacerdote que lo acompaña. El arzobispo ha ido muchas veces a la comunidad, está muy atento. Claramente Peña está en observación”.
LA CRUZ DEL CELIBATO
Uno de los casos más escandalosos que ha involucrado a un religioso chileno, en relación a sus inclinaciones sexuales, es el de Francisco José Cox Huneeus, arzobispo emérito de La Serena, quien en noviembre de 2002 renunció al cargo a causa de sus “irrefrenables impulsos homosexuales hacia jóvenes”, según las autoridades eclesiásticas de la época.
Cox está tranquilo. Vive en Alemania, específicamente en el santuario de Schöenstatt de Renania, desde que se retiró el 2002 de toda actividad pastoral, motivado por los fuertes y repetitivos rumores sobre conductas impropias con menores de edad. Nunca se ha presentado una denuncia formal en su contra, por lo que nadie lo puede obligar a volver a Chile para enfrentar a los tribunales.
A pesar de la distancia, él sigue conectado con sus familiares y amigos chilenos. Hace un año y medio recibió la visita de monseñor Bernardino Piñera tío de Sebastián Piñera , que asegura que Cox hoy está muy concentrado en recopilar antecedentes para el proceso de beatificación del fundador de Schöensttat, José Kentenich. Piñera también lo llama de vez en cuando para saber de él.
-¿Cómo está Cox? ¿Cómo está su conciencia?
-Yo no me meto en la conciencia de nadie y no hablo sobre las conductas de otras personas. Él ha hecho una obra gigantesca en Chile, sobre todo cuando vino el Santo Padre. Yo no hablo de un hermano.
Cada vez que se acusa a un sacerdote de abuso sexual, se pone en cuestión la regla del celibato que la Iglesia defiende con tanto ahínco. A pesar de la lluvia de críticos, Rafael Sepúlveda, jefe del servicio de siquiatría del Hospital Barros Luco, asegura que es un error apuntar al celibato como responsable de la pedofilia, ya que las personas que cometen abuso sexual es porque tienen alteraciones en su desarrollo sicosexual y muchos fueron víctimas de abuso en algún momento de su infancia. Sin embargo, aclara que en las instituciones donde el celibato es una imposición “es probable que existan más personas que tienen conflictos con su sexualidad, ya que buscan que esta normativa sea un elemento que los proteja para no incurrir en estas conductas, sabiendo que tienen vivencias de riesgo y eso constituye un conflicto”, explica el médico.
Desde el punto de vista del niño, el daño no se puede borrar. “En general el abuso es una situación de violencia y la violencia, en particular en la infancia, tiene efectos muy devastadores en el desarrollo sicológico de la persona. Además el abuso sexual muchas veces no es pesquisado, se detecta tardíamente, o son situaciones prolongadas, por lo que tiene agravantes. Es uno de los elementos más devastadores sobre la persona”, agrega el siquiatra.
Carmen Castro sabe bien esto por lo que vivió con su hija hace más de 10 años. “Yo todos los días le tengo que decir a mi hija que la quiero, que hay un Dios que nos ampara, que nos quiere, para que me de seguridad de que no va a hacer nada contra su vida. Ella era alegre y ahora se siente sucia, le corrompieron su niñez. ¿Cómo pueden hacer estos tremendos crímenes y quedar impunes?”, se pregunta Carmen Castro.
El caso que destapó el escándalo
John Geoghan. Abusó de más de 130 niños en 30 años de sacerdocio en EEUU. Fue condenado el 2002 por uno de los casos y murió estrangulado por otro recluso.
En 2002 el caso se destapó a partir de una publicación en un periódico estadounidense y abrió una olla de delitos sexuales. La Iglesia de ese país tuvo que pagar más de 570 millones de dólares en indemnizaciones, terapias para las víctimas y sacerdotes.
Con la impunidad dada por su sotana, John Geoghan vivió treinta años abusando de menores estadounidenses. Más de 130 niños y jóvenes pasaron por sus manos, mientras la Arquidiócesis de Boston hacía oídos sordos ante las denuncias de los padres.
Recién en 1998 lo expulsaron ante el cúmulo de acusaciones en su contra, después de haberlo trasladado de parroquia en parroquia para evitar los escándalos.
En 2002 el caso se destapó a partir de una publicación en un periódico estadounidense y abrió una olla de delitos sexuales.
Aparecieron 789 víctimas sólo en la Arquidiócesis de Massachussets y más de cuatro mil en el resto de Estados Unidos, lo que obligó a la Iglesia de Boston a entregar un sinnúmero de documentos internos en los que se detallaba la estrategia para evitar escándalos y proteger la reputación institucional a toda costa.
La Iglesia de ese país tuvo que pagar más de 570 millones de dólares en indemnizaciones, terapias para las víctimas y sacerdotes.
El escándalo sexual y monetario alarmó al Vaticano, por lo que el Papa Juan Pablo II y la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida entonces por el cardenal Ratzinger, dispuso nuevos procedimientos para tratar los casos de abuso sexual.
“Se ampliaron los términos de prescripción y se tipificaron más los delitos. Ese tipo de delitos son los más graves dentro de la Iglesia, pero antes se aplicaba territorialmente y por eso hubo desconocimiento por parte de la autoridad eclesiástica de la gravedad de la situación. La Santa Sede, al ver la dimensión, dijo: ‘estos delitos háganmelos saber a mí’”, explica Ana María Celis, abogada del Tribunal Eclesiástico y experta en derecho canónico.
Desde entonces, cuando se reciben acusaciones de abuso sexual, las iglesias locales deben hacer una investigación previa para determinar la verosimilitud de las denuncias y luego enviar los antecedentes inmediatamente al Vaticano.
Esto no ocurrió en el caso de Geoghan y en el de los 4.392 sacerdotes que abusaron de niños en Estados Unidos entre 1950 y 2002, según el informe que el Colegio de Justicia Criminal John Jay de Nueva York presentó el 2004.
No hubo investigaciones, ni sanciones a tiempo. Recién en 2002 Geoghan fue condenado a permanecer en la cárcel entre 9 y 10 años por abusar de un niño de 10 años en una piscina en 1991.
Sólo alcanzó a cumplir un año preso, porque en agosto de 2003 un prisionero lo extranguló en su celda.
| La Nación Domingo | |
Un ex sacerdote dispara contra la Iglesia
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A pesar de ser sacerdote, Héctor Berenguela fue uno de los pocos que apoyaron públicamente a las madres que presentaron la denuncia. Después de ser trasladado a Santiago, él renunció a la congregación en octubre de 2004.
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Héctor Berenguela (65) era párroco de Porvenir en 2001 cuando se desataron las acusaciones por abuso sexual contra el sacerdote salesiano Antonio Larraín Pérez-Cotapos.
A pesar de ser sacerdote, fue uno de los pocos que apoyaron públicamente a las madres que presentaron la denuncia. Después de ser trasladado a Santiago, él renunció a la congregación en octubre de 2004.
Hoy, dedicado a la sanación y con la aparición de un nuevo caso que enloda la imagen de un sacerdote, insiste en sus acusaciones contra la institución que alguna vez lo acogió.
-¿Qué le parece el caso de Marcelo Morales?
-Me parece terrible, pero no me sorprende. El problema está en los superiores que siempre saben lo que ocurre con las personas, pero aún sabiendo no los sacan. A mí me tocó ver cosas similares. El problema está en los formadores que a veces están desviados. El joven se acerca a ellos y si tienen su cabeza limpia va a saber separarse a tiempo, pero si no, no. Estos sacerdotes no se dan cuenta, pero arruinan la vida de esos pobres niños.
-¿Qué recuerdos le quedan del caso del sacerdote Antonio Larraín?
-Lo único que hizo la Iglesia con ese caso fue demostrar poder, pero sé que ahora proceden mal, son sucios. Yo mismo escuché a la gente que denunció; eran cinco familias. Un papá no se atrevió a denunciar porque era militar; otro, porque era funcionario de la gobernación. Sólo dos mamás lo hicieron. La hija de Carmen Castro una de estas mujeres está muy mal. Ella va a necesitar sicólogo de por vida.
-¿Qué es la Iglesia para usted ahora?
-La Iglesia dejó de ser una institución de fe y de respeto.
Escrito por Eduardo Aquevedo
14 diciembre, 2008 a 19:56
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Madonna, el cardenal Medina y la virginidad (perdida) de los chilenos…
¿El Cardenal Medina fantasea con la lujuriosa Madonna…? (ver nota al final)
Medina y la bestia… (ver nota…)
Madonna dejó pegajoso el Nacional
Por Marcos Moraga Lovera / La Nación
La cantante celebró su primer e histórico concierto en Chile
Al filo de la hora, la rubia aterrizó en Chile proveniente desde Argentina arriba de su jet privado. A las 17:00 horas ya estaba en el estadio, y a esa misma hora, los más de 70 mil fanáticos entraron, aguantando el llanto, el calor y los pontificados del Cardenal Medina.
En la frontera de los espectáculo que alcanza un concierto pop, al límite de sus 50 años, forzando el arsenal de luces y videos que soporta un escenario.
Por ahí transita Madonna, la cantante estadounidense que ayer se desvirgó con su público chileno: casi 75 mil asistentes, que entre fanáticos del saco de dormir, transformistas-imitadores y ochenteros de billete fácil, no daban crédito -llantos, gritos- a lo que veían: las dos letras “M” gigantes que enmarcaban la estructura se prendieron, y apareció “la reina del pop”.
A las 21:30 horas Madonna se asomó tras el escenario y las 21:36 emergió desde un cubo su trono, avisando que la reina estaba en casa.
La primera parte de su show tenía como estética el art déco y la moda de los años 20. Así dio inicio al libreto de las fechas chilenas de su “Sticky & Sweet Tour”: una introducción musical que de a poco se transformó en la canción “Candy shop” de su último disco “Hard Candy” (Warner Music, 2008).
Tras el primer tema, el publico estallo con el “Hola Santiago” que prodigó la diva como bienvenida. Luego saltó a Human Nature, canción en la que cambió la letra por un populachero “I`m not sorry Santiago”, que volvió a encandilar a sus fanáticos.
Tema aparte entre los seguidores de la cantante lo marcó, a las 21:15 horas, el empresario Leonardo Farkas, cuando hizo su entrada al Nacional.
El melenudo hombre de negocios provocó la primera explosión del público: apenas fue divisado, la masa comenzó a corear “Farkas presidente”.
UNA RELIGIÓN
El Nacional abrió sus puertas a las 17:00 horas. La vigilia había terminado para las cientos de personas que se trasladaron con sacos y frazadas fuera del Nacional, soportando los más de 33 grados que ayer cayeron sobre la capital. Y resistiendo también a las penas del infierno: durante un acto litúrgico que recordó dos años desde la muerte de Augusto Pinochet, el cardenal Jorge Medina lamentó “la desfachatez increíble” y la “locura increíble” que genera la ex de Guy Ritchie.
“Los pensamientos de lujuria, los pensamientos de impureza, los actos de impureza, son una ofensa a Dios y una mancha, una suciedad en nuestro corazón”, pontificó el cura.
Si en 1992, las palabras de Medina provocaron que Iron Maiden no pudiese ingresar a Chile, ayer los fanáticos reían, mientras las cruces católicas colgaban de sus orejas recreando la moda que inauguró Madonna en los años ochenta.
El Dj Paul Oakenfold comenzó el calentamiento de los asistentes a las 20 horas, cumpliendo a medias con un show que sólo tenía una estrella: Madonna.
La cantante llegó a Chile ayer, minutos antes de las 15 horas, y al filo del horario en que estaba programada la prueba de sonido que tenía programada en el Estadio Nacional.
La rubia cruzó la cordillera a bordo de su jet privado, tocó tierra chilena en el aeropuerto Arturo Merino Benítez y de inmediato -a lo hip hopero gansta- subió a un auto privado que la trasladó hasta el lugar del evento. Diez minutos antes de las 17 horas, ya estaba en el coliseo ñuñoíno para los últimos ajustes.
Hoy, a la misma hora, “la diva” hará su segundo concierto, parte de su “Sticky & Sweet tour”.
Medina y la bestia
Por Rodrigo Quiroz Castro / La Nación
Ayer los fans de Madonna celebraron cardenal Medina. Se tocaron, tuvieron sexo con ropa y vacaciones de una noche, mientras usted oraba por el alma del dictador Augusto Pinochet y reparaba en el “entusiasmo, lujuria e impureza” de la artista más popular del planeta.
Somos calientes, Medina, y no lo lamentamos. Como Madonna, que frente a 75 mil personas dijo anoche: “no soy tu perra” ( I am not your bitch), frotó sus nalgas duras contra un caño, besó a una mujer en la boca (oh, pecado), sobajeó a sus bailarines y hechizó a una audiencia con un rito pagano y laico donde se mezclan culturas, y religiones en las que no creo.
Pero que respeto. A diferencia de usted señor Medina que cree en la iglesia y pisotea a los que no comulgan con su fe.
Ayer en la tele, un muchacho con voz de pito que probablemente fuere homosexual dijo: Yo creo en Madonna, no en Dios.
Y lo celebro porque si hay algo sagrado en este mundo de plástico, guerra y deudas, es el momento previo a un concierto cuando se apagan las luces.
Esos minutos donde pasa algo en las pupilas que buscan en la oscuridad esperando que estalle el sonido. Y ayer la gente gritó bajo la bóveda de la noche cuando se encendió la M de Madonna en el escenario del Estadio Nacional.
La M de masturbación, de mandinga, de Medina y de Madonna, la chica material que trajo sus movimientos de culo al culo del mundo.
Y sus fans celebraron cardenal. Se tocaron, tuvieron sexo con ropa y vacaciones de una noche, mientras usted oraba por el alma del dictador Augusto Pinochet y reparaba en el “entusiasmo, lujuria e impureza” de la artista más popular del planeta.
“Son una ofensa a Dios, entregan suciedad a nuestro corazón”, parece que fueron sus palabras.
El ‘92 sus influencias que siempre encuentran oídos en circuitos conservadores de esta tierra, impidieron que la banda de heavy metal Iron Maiden tocara en Chile porque el poder los consideró una banda satánica.
Afortunadamente ha pasado agua bajo el puente y ahora nos reímos de su perorata pechoña y fascista, porque mientras usted rezaba, nosotros vivíamos el rito de Madonna en Chile. Un rito bestial, desenfrenado, libre, homosexual, heterosexual, de pobres, clase media, pendejos, viejos y ricos.
La fiesta es como una bestia indomable que no sabe de riendas ni bozales.
Y Madonna es la bestia del pop. Y anoche rugió diciendo: “Soy caliente” llevando su dedo índice a su entre pierna pegajosa y sudada.
CANTEN “LIKE A VIRGIN”, CHIQUILLOS
Seguidores alucinados la esperan con libros de Neruda y figuritas de cobre. Ayer el Servicio de Aduanas trabajó toda la noche ingresando los tres aviones de la artista. A las 21:30 horas el Estadio Nacional recibe a la reina del pop en un concierto histórico.
“¿Cómo estamos para cantarle a la cámara ‘Like a virgin’, chiquillos?”, pregunta una notera de CNN Chile. Hay cerca de 30 grados pegando afuera del Estadio Nacional, un árbol famélico tirando sombra y unos 50 fanáticos que han pasado, al menos, seis horas sobre el asfalto. Nada de “Like a virgin”, ni posar para la cámara, ni nada. Hay frazadas en el suelo y un par de baldes de motes de huesillos llegan para calmar las cabezas caldeadas. “Y esta muñeca”, dice Eduardo Espinoza, presidente y fundador del fan club de Madonna en Chile, levantando una miniatura vudú de la diva, “es para pincharla por si no llega” (ver nota aparte).
La vigilia empezó el día lunes a las 8:00 horas. Los fanáticos llegaron a un acuerdo con los uniformados, que permitirá a 300 “madoneros” acampar entre el estadio y los accesos. “Y estamos bien preocupados, porque todavía no llegan ni los baños químicos”, explica el presidente del séquito, acerca de las instalaciones que prometió la Intendencia.
Con baños o no, Madonna comienza a cantar hoy a las 21:30 horas en el Estadio Nacional, repitiendo mañana. Jorge, ariqueño, espera que pase la hora y espanta los grados con un jockey que tiene la “M” estampada en la frente. “Me gusta desde los 10 años ya me estaba programando para ir a verla a Estados Unidos o Europa”.
El viernes, Madonna queda libre. “Podría ir a alguna casa de Neruda, o seguramente a La Moneda”, dicen en el fan club. En la productora Time For Fun (T4F), aseguraron que no hay ninguna actividad extra solicitada por la rubia.
“Hay una parte que Madonna pide una canción, hicimos una encuesta y salió ‘Holiday’. Todos vamos a levantar un cartel con el nombre de la canción”, dice el presidente de los fans, Eduardo Espinoza. “Tuvimos la exclusiva mundial para escuchar ‘Hard Candy’, grabé fragmentos del disco, la adelanté por Youtube. Me querían demandar de Warner International”, recuerda Espinoza. Ahora tienen regalos: un libro en inglés y español de Neruda, unas figuritas de cobre y una bandera chilena firmada por todos los miembros.
Tuvieron años para juguetear con juntar a “la chica material” y Chile, recuerda Espinoza. Vieron a la nana chilena de Madonna que estuvo algún año con Carcuro en “De pé a pá”. O cuando, durante la anterior gira, Pinochet aparecía en el collage de dictadores que “la reina” desplegaba en pantalla. Y se comieron las uñas cuando en 1998, le preguntaron quién era el futbolista más sexy del mundial francés, y Madonna cantó: “Iván Zamorano”. El capitán -visión no le falta- se quedó con Daniella.
ADUANAS SE DESVELA POR LA REINA
“Nos toca trabajar duro”, dicen en Aduanas. Y es que Madonna perturba todas las agendas latinoamericanas por donde pasa, y la del organismo público no escapó a ello. Tres aviones de carga Hércules debían llegar desde Argentina con los equipos de la diva para el concierto de hoy en el Estadio Nacional. Aduanas aseguró que trabajarían durante toda la noche para fiscalizar la pesada carga que consta de estructuras, pantallas led, luces y sonido. La llegada del primer avión estaba programada para alrededor de las 18:30 horas de ayer y el último tendría que hacer ingreso pasado la media noche.
En un primer momento se especuló con que el trámite aduanero podría hacerse en el mismo Estadio Nacional. Desmontar y fiscalizar los equipos ocuparía largos tiempos y un posible retraso del concierto, por lo que la productora habría solicitado un permiso especial. Sin embargo, y aunque en Aduanas dijeron que ese tipo de procedimiento no era descabellado, en el estamento explicaron que la acción se llevaría a cabo en el aeropuerto. “Se trabajará toda la noche, y no debería haber problemas con el tiempo”, dijeron.
La productora Live Nation, en tanto, solicitó una “admisión temporal”, que permite no tener que realizar todos los trámites que implica una importación. Aduanas deberá revisar los equipos con una guía aérea que facilitará las cosas, aunque algunas estructuras ya llegaron hace unas semanas en barco, vía Valparaíso.
Por su parte el ejecutivo Francisco Goñi de la empresa Time For Fun, especificó que el montaje se está desarrollando “dentro de los tiempos” y que no se ha previsto ningún retraso por el momento.
Finalmente las estructura se desmontarán el mismo día 11, luego del segundo concierto de la diva, y en esa oportunidad sí que Aduanas podrá revisar en el Estadio Nacional si el contenido es el mismo que ingresó al país.
Cardenal Medina acusa a Madonna de provocar una “lujuria loca”
Luego de recordar a Pinochet durante la misa efectuada en la catedral castrense, el sacerdote -famoso por oponerse a la agenda valórica de la Concertación-, las emprendió contra la reina del pop, a quien cuestionó por “su desfachatez increible”.
Cumpliendo con su costumbre de ir a los actos conmemorativos del ex dictador Augusto Pinochet, el cardenal Jorge Medina asistió esta mañana a la misa por el segundo aniversario de la muerte del otrora gobernante de facto. Pero su vocación por la polémica, que ya puso a prueba las relaciones del gobierno de Ricardo Lagos con la Iglesia, se trasladó esta vez al lado de la farándula, y criticó a Madonna por “despertar la lujuria” y provocar “una suciedad en nuestro corazón”.
Mientras Medina encabezaba esa misa de Pinochet, no resistió la tentación de referirse a los conciertos que Madonna ofrecerá hoy y mañana en el Estadio Nacional, y dijo desde el púlpito que “estos días, mis queridos hermanos, está bastante agitado el ambiente en nuestra ciudad, porque viene de visita esa mujer que con una desfachatez increíble provoca un entusiasmo loco, que es un entusiasmo de lujuria, los pensamientos de lujuria, pensamientos de impureza; (y) los actos de impureza son una ofensa a Dios y una mancha, una suciedad en nuestro corazón”, fustigó.
Su enojo, probablemente se debe a que la reina del pop tiene su propia historia con la iglesia. De hecho, en septiembre pasado dedicó su famosa canción ‘Like a virgen’ (Como una Virgen) al Papa en una multitudinaria presentación en el estadio Olímpico de Roma. Y sigue vivo en la memoria el osado videoclip de ‘Like a prayer’ (Como una Plegaria), de 1989, en que seducía a un santo negro y lo llenaba de lujuria, en imágenes que incluso diversos canales de televisión en el mundo censuraron y se negaron a transmitir.
Pero Medina también tiene su historial de declaraciones molestas. Ya el 14 de octubre de 2004, cuando Pinochet seguía con vida y una serie de procesos por violaciones a los derechos humanos se acumulaban en su contra, el cardenal indicó que el ex dictador ya había sido perdonado por sus actos.
Luego, Medina desestimó la viabilidad de admitir curas gays bajo el argumento de que “la ordenación sacerdotal de personas homosexuales es totalmente desaconsejable, imprudente y peligrosa”.
La tensión con el gobierno chileno llegó a su clímax durante la administración del ex Presidente Ricardo Lagos, a quien confrontó permanentemente por su agenda valórica. “Cualquier persona bien informada sabe que las decisiones del gobierno del señor Lagos no son gratas para la Iglesia, no sólo para sus autoridades, sino para los fieles católicos que quieren ser consecuentes con sus principios y la doctrina de la Iglesia”, afirmó en ese entonces.
Pero el hito más conflictivo se produjo el 16 de mayo de 2002, cuando el Presidente Lagos tuvo una audiencia de 20 minutos con el Papa Juan Pablo II. Entonces, el cardenal Medina irrumpió ante la prensa para sostener que “el Gobierno ha promovido las esterilizaciones gratuitas, la píldora del día después y la Ley de Divorcio”.
Escrito por Eduardo Aquevedo
10 diciembre, 2008 a 17:02
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Los amores del Cardenal inglés John Newman
Activistas gays blanden una carta del famoso prelado inglés sobre un “amado” compañero para frenar su exhumación y beatificación
JUAN G. BEDOYA 20/09/2008, El País.com
La orden de Benedicto XVI de remover la tumba del cardenal inglés John Henry Newman, uno de sus guías intelectuales, para agilizar la beatificación del famoso prelado, ha levantado gran escándalo en el orbe católico por el lado que menos se esperaba: el sexo. “El cardenal Newman era homosexual”, proclaman los activistas gays británicos. Usan para ello la oración fúnebre que dedicó a su colaborador, el padre Ambrose St. John, 15 años más joven que él, fallecido en 1875. Vivieron juntos 30 años. El cardenal le sobrevivió otros 15 y pidió ser enterrado en la misma tumba que Ambrose, al que “había amado con un amor tan fuerte como el de un hombre por una mujer”. Son sus propias palabras.
Peter Thatchell, activista de los derechos de los homosexuales británicos, interpreta ese pasaje como una “salida del armario”. Ve la misma intención en la inscripción que hay sobre la tumba del cardenal y su amigo en Rednall, un pueblo del centro de Inglaterra. “Ex umbris et imaginibus in Veritatem” (“De las sombras y de las imágenes hacia la Verdad”, dice el epitafio).
Los activistas gays pretenden que los miembros del clero y los políticos reconozcan sus tendencias sexuales. La bandera del cardenal Newman es imponente para ese empeño, por el impacto universal de su figura. Si Benedicto XVI culmina el proceso canónico, John Henry Newman, el más ilustre de los conversos ingleses, será el primer santo católico de ese país procedente del anglicanismo. Pero los pasos previos están siendo procelosos. Roma necesita la autorización del Gobierno británico para trasladar la famosa sepultura desde Rednall hasta la basílica de Birmingham. La intención es que los peregrinos veneren al beato en un lugar apropiado. La vieja ciudad industrial ya sueña con masivas incursiones turísticas, como un Lourdes a la inglesa.
“Esta profanación viola la voluntad expresa del cardenal de ser enterrado al lado de su amante. La Iglesia católica, que odia a los homosexuales, quiere ocultar el hecho de que su futuro santo fuera homosexual. No sé si tuvieron relaciones sexuales, pero vivieron juntos y se amaron”, protesta Thatchell. La polémica es espinosa, pero vieja. El afeminamiento de Newman y sus amistades íntimas fueron comidilla de maledicentes en su época. Tampoco es la primera vez que se escribe sobre el asunto.
El diario católico Church Times ha preguntado a sus lectores, agobiado por el miedo al lobby gay, implacable en este tipo de batallas. Sólo el 20% de los que respondieron aprueba la decisión del episcopado. El Times califica la campaña de Thatchell de “violación póstuma de un alma sensible por otra salvaje”. Otros periódicos condenan la tendencia de la comunidad gay a apropiarse de los héroes de la historia británica: ayer, el general Bernard Law Montgomery o Benjamin Disraeli, primer ministro de la reina Victoria; hoy, Newman. La polémica ha saltado el canal de la Mancha, con igual virulencia. “Mgr. Newman était-il gay? Shocking!” (“¿Era monseñor Newman gay? ¡Muy fuerte!”), titulaba su crónica el corresponsal en Londres de Le Monde, Marc Roche.
¿Por qué tanto revuelo en torno a un sermón, supuestamente equívoco, de un cardenal que murió hace 110 años a los 89 de edad? La respuesta está en la imponente personalidad de Newman, una de las grandes figuras del pensamiento anglicano y católico. Algunas de sus ideas sobre la libertad de pensamiento dentro de las Iglesias, o sobre la relación de fe y razón, se plasmaron en el Concilio Vaticano II (1962-1965).
Cuando Tony Blair, el ex primer ministro británico, acudió el año pasado a visitar al Papa para publicitar su sonada conversión al catolicismo, el líder laborista, anglicano de nacimiento, llevaba en su cartera tres retratos del cardenal Newman. Era su regalo a Benedicto XVI porque, como declaró Blair, el más celebre predicador inglés era “pensador y escritor preferido” del pontífice y teólogo Ratzinger.
Se acaba de documentar esa comunión intelectual en un libro en inglés titulado Benedict XVI and cardinal Newman, de Peter Jennings, con una selección de escritos del cardenal Ratzinger y del cardenal Newman. Éste publicó una treintena de libros, la mayoría traducidos al español. Su única novela, Calista, de 1855, apareció en castellano en 1949. También se han publicado en España los principales estudios sobre el prolífico eclesiástico, el último con el título La espiritualidad personal a la luz de J. H. Newman. Sanar la herida de la humanidad, del profesor de Teología en la Universidad de Oxford Ian Ker.
Oxford es, precisamente, el lugar desde el que el cardenal Newman irradió su magisterio durante décadas. Nacido en Londres en 1801, hijo de banqueros, estudió en esa selecta universidad, de la que fue también profesor. Allí se estrenó en 1825 como pastor de la Iglesia anglicana.
Sus primeros escritos y sermones, todavía como anglicano -la Iglesia nacional de Inglaterra tras la ruptura del rey Enrique VIII con Roma-, no anticipaban su conversión al catolicismo, que causó gran sensación en la época. Newman había liderado el llamado Movimiento de Oxford, creado con la intención de restituir a la Iglesia anglicana el derecho a considerarse parte de la Iglesia universal, como la católica y las ortodoxas, sin “romanizarla”, pero remontándola a la tradición de los grandes padres y teólogos cristianos. El cardenal escribió en esa época algunas de sus grandes obras.
Pero sus propuestas reformistas, ya en plena fama, chocaban con las jerarquías de su confesión y en la Universidad de Oxford. En 1842 se retiró a estudiar y a meditar. El 9 de octubre de 1845 abrazó el catolicismo. Ese año publica su célebre Essay on development of Christian Doctrine, publicado en España en 1909 con el título Desenvolvimiento del dogma. También fundó la Universidad Católica de Dublín. En 1879 fue creado cardenal por León XIII. Juan Pablo II lo proclamo venerable (primer peldaño hacia la canonización) en 1991, previo reconocimiento de la “heroicidad de sus virtudes”.
‘Los amores del cardenal Newman’ es un reportaje del suplemento ‘Domingo’
Escrito por Eduardo Aquevedo
20 septiembre, 2008 a 22:15
Etiquetado con HOMOSEXUALIDAD, IGLESIA
Lesbianismo y homosexualidad masculina: para romper esquemas y tabúes…
Recopilación: Jorge Horacio Raices Montero*
I. LESBIANISMO.
“Un acto de resistencia” por Cheryl Clarke. La afronorteamericana Cheryl Clarke ha sido una editora de Conditions, una revista feminista de Nueva York. Autora de dos libros de poesía: Narratives y Poems in the Tradition of Black Women (Narrativas, Poemas en la tradición de las negras; New York: Kitchen Talbe/Women of Color Press, 1983) y Livian as a Lesbian (Viviendo como lesbiana, Ithaca, NY: Firebrand Books, 1986). Recientemente ha terminado un libro de poemas narrativos titulado, Scarred Rocks (Rocas cicatrizadas). Actualmente es profesora en la Universidad de Rutgers, New Jersey.
(Cuando implique la autora: “estar encerrado en el closet” se refiere a todas aquellas personas que no hacen explícita su conducta en tanto orientación sexual. Es un: “estar encerrado a la vista de todos”. Lo he traducido, creo mejor, como “ropero” más que “placard”, porque atiende a una connotación más antigua y obsoleta. N. de JHRM).
Ser lesbiana en una cultura tan supremacista-machista-capitalista- misógina-racista-homofóbica e imperialista, es un acto de resistencia, una resistencia que debe ser acogida a través del mundo por todas las fuerzas progresistas. No importa como una mujer viva su lesbianismo: en el “ropero”, en la legislatura del estado, o en la recámara. Ella se ha rebelado contra su prostitución al amo esclavista, ésta corresponde a la hembra heterosexual que depende del hombre.
Esta rebelión es un negocio peligroso en el patriarcado. Los varones de todos los niveles privilegiados, de todas clases y colores poseen el poder de actuar legal, moral, y/o violentamente cuando no pueden colonizar a las mujeres, cuando no pueden limitar nuestras prerrogativas sexuales, productivas, reproductivas, y nuestras energías. La lesbiana, esa mujer “que ha tomado a otra mujer como amante” ha logrado resistir el imperialismo del amo en esa esfera de su vida. La lesbiana ha descolonizado su cuerpo. Ella ha rechazado una vida de servidumbre que es implícita en las relaciones heterosexistas/heterosexuales occidentales y ha aceptado el potencial de la mutualidad en una relación lésbica, no obstante los papeles. (Se refiere a los papeles masculino/femenino o “butch”-”femme” que las lesbianas a veces toman y que parecen reflejar los papeles tradicionales de hombre/mujer en la relación heterosexual. Editora.)
Históricamente, la cultura occidental ha llegado a identificar a las lesbianas como mujeres que, a través del tiempo, tienen una serie y variedad de relaciones sexuales/sentimentales con mujeres. Yo mismo identifico a una mujer como lesbiana cuando ella dice que es lesbiana. El lesbianismo es un reconocimiento, un despertar, un redespertar de la pasión de las mujeres por las mujeres. Las mujeres, a través de las épocas, han peleado y han muerto antes que negar esa pasión. La síntesis reciente que se desarrolla del lesbianismo y el feminismo (dos ideologías centradas e impulsadas por mujeres), intenta acabar con el misterio y silencio que rodea al lesbianismo. El análisis que sigue se ofrece como una incisión pequeña contra esa piedra de silencio y secretos. Dedico esta obra a todas las mujeres ocultadas por la historia cuyo sufrimiento y triunfo han hecho posible que yo pueda decir mi nombre en voz alta. En particular, quiero darle mi agradecimiento a la “Declaración de la Colectiva Río Combahee”. Este documento se ha convertido en un manifiesto del pensamiento, acción y práctica radical feminista al adoptar “la lucha contra la opresión racial, sexual, heterosexual y clasista”.
No existe un solo tipo de lesbiana, no hay un solo tipo de comportamiento lésbico, y no hay solo un tipo de relación lésbica. Igualmente, no hay sólo un tipo de respuesta a las presiones que las mujeres sufren para vivir como lesbianas. Una visibilidad lésbica más grande en la sociedad no quiere decir que todas las mujeres que están envueltas con mujeres en relaciones sexuales-sentimentales se llamen lesbianas, ni que se identifiquen con una comunidad lésbica específica. El predominio de la homofobia causa a muchas mujeres a que se relacionen con una comunidad específica como lesbianas y que “pasen” de heterosexuales mientras anden entre los “enemigos”, (Esconderse en el “ropero” de la pretensión o privilegio heterosexual, sin embargo, no evita el descubrimiento). Otras pueden ser políticamente activas como lesbianas, pero aun temen expresar abiertamente su lesbianismo mientras atraviesan territorio heterosexual. Después, hay las mujeres que concientemente se comprometen con relaciones sexuales-sentimentales con mujeres y se ponen la etiqueta de “bisexual”. Bi-sexual es un término más seguro que el de lesbiana porque sugiere la posibilidad de una relación con un hombre. Finalmente, existe la mujer que es lesbiana donde sea y dondequiera, que está en directa y constante confrontación con la pretensión, privilegio, y opresión heterosexual.
Donde sea que nosotras como lesbianas nos encontremos a lo largo de este muy generalizado continuo político/social, tenemos que saber que la institución de la heterosexualidad es una costumbre que difícilmente muere y que a través de ella las instituciones de varones supremacistas aseguran su propia perpetuidad y control sobre nosotras. A las mujeres se les mantiene y contiene por medio del terror, la violencia y la rociada de semen. Es provechoso para nuestros colonizadores confinar a nuestros cuerpos y alienarnos de nuestros propios procesos vitales, así como fue provechoso para los europeos esclavizar al africano y destruir toda memoria de una previa libertad y autodeterminación, Margaret Walker y Alex Haley, no obstante. (Margaret Walker, autora de Jubilee, Nueva York, Bantam, 1960 y Alex Haley, autor de Roots, 1976, son dos escritores afronorteamericanos, cuyas novelas históricas intentan reconstruir el pasado).
Así como la fundación del capitalismo occidental dependió del tráfico del esclavos en el Atlántico Norte, el sistema de la dominación patriarcal se sostiene por la sujeción de las mujeres a través de una heterosexualidad obligada. Así es que los patriarcas tienen que alabar la pareja del muchacho-muchacha como algo “natural” para mantener a las mujeres (y a los varones) heterosexuales y obedientes de la misma manera que el europeo tuvo que alabar la superioridad caucásica para justificar la esclavitud de los africanos. Frente a ese trasfondo, la mujer que elige ser lesbiana vive peligrosamente.
El análisis de un pensador y escritor socialista, Manning Marable refleja una postura de cambio. En una discusión sobre la violencia, Marable les propone este reto a los varones:
“Para que haya posibilidad de que ocurran cambios fundamentales, la lucha contra la violencia se tiene que hacer dentro de todos los movimientos progresistas sociales. Las personas que no ponen la lucha por los derechos democráticos y humanos de las mujeres en el centro de sus postulados sociotransformativos, están simplemente duplicando las prácticas y los pensamientos predominantes de la antigua sociedad civil, racista. A través de un proceso de autocrítica y una reeducación extensa, los varones tienen que romper con la lógica de lo que ha significado ser hombre, para así redefinirse a sí mismos y sus relaciones con las mujeres.”
Para mí, personalmente el acondicionamiento para ser autosuficiente y la predominancia de mujeres ejemplares en mi vida, son las raíces de mi lesbianismo. Antes de hacerme lesbiana, frecuentemente me preguntaba por qué se me exigía no dar importancia o evitar y hacer trivial el reconocimiento y el apoyo que sentía hacia las mujeres, a fin de perseguir el asunto tenue de la heterosexualidad. Y no soy única. Como lesbianas políticas, es decir, lesbianas que resisten los intentos de la cultura predominante de mantenernos invisibles y sin poder, tenemos que hacernos más visibles a nuestras hermanas escondidas en sus “roperos” varios, encerradas en las prisiones del autoodio y la ambigüedad, temerosas de tomar ese paso de mujeres que se unen más allá de lo sexual, lo privado, lo personal.
No estoy tratando de cosificar ni al lesbianismo ni al feminismo. Trato de mostrar que el lesbianismo-feminismo tiene el potencial de trastrocar y transformar un componente mayor del sistema de la opresión de las mujeres, es decir, la heterosexualidad rapaz. Si el feminismo-lesbianismo radical pretende una visión antiracista, anticlasista, y antiodio de la mujer que forma una unión mutua, recíproca, e infinitamente negociable; una unión libre de las antiguas prescripciones y proscripciones de la sexualidad, entonces toda la gente que batalla para transformar el carácter de las relaciones en esta cultura tiene algo que aprender de las lesbianas.
Hablando heterosexualmente, las leyes y los tabús fueron un reflejo del intento del amo esclavista patriarcal de controlar su propiedad al controlar su linaje a través de la institución de la monogamia (sólo para las mujeres), y al justificar los tabús y las leyes con el argumento de que la pureza de la raza caucásica tenía que preservarse (tanto como su supremacía).
Sin embargo sabemos que sus leyes y tabús racistas tanto como raciales no se aplicaban a él con respecto a su relación con la esclava negra, así como sus leyes clasistas y tabús con respecto a la relación entre la clase predominante y los sirvientes obligados por contrato, no se aplicaban a él cuando decidía violar sexualmente a su sirvienta. Los descendientes de cualquiera de las uniones entre el amo y la sirvienta no podían legalmente heredar la propiedad ni el apellido de su progenitor o de la clase predominante, solamente heredaban lo servil de sus madres.
Debido a la presencia, trabajo y tenacidad de las lesbianas-feministas (tanto como el análisis de intereses múltiples y el activismo), muchas lesbianas-feministas blancas han empezado a cuestionar y cambiar sus actitudes racistas y a extender su perspectiva del feminismo. Por cierto la lucha de las lesbianas-feministas no-blancas para obtener visibilidad ha catalizado a otras lesbianas-feministas a identificar formas relacionadas con el racismo, como prejuicios culturales y el antisemitismo en el movimiento de las mujeres. Todas juntas hemos trabajado para borrar el estereotipo del movimiento feminista como exclusivamente blanco, de clase medica, heterosexual y dominado por mujeres entre 25 y 35 años, porque hemos reclamado nuestro territorio en él. En su ensayo comprensivo y fundamental, “Hard Ground: Jewish Identity, Racism and Anti-Semitism” (”Tierra dura: La identidad judía, el racismo y el antisemitismo”), Elly Bulkin reflexiona sobre su decisión de efectuar cambios en sus creencias antiracistas, las que llegaron a ser una lección y un modelo para su activismo sobre antisemitismo.
Los temas más importantes para mí en este período de mi vida son las relaciones con las mujeres y mi trabajo. Y en esta época del atrincheramiento de la derecha radical, me preocupo de las amenazas a estos derechos. (La Corte Suprema de EEUU decidió que la Constitución no da protección a las relaciones homosexuales entre adultos conformes, aún en la privacía de sus hogares. La decisión mantiene que la Ley del estado de Georgia que prohibe a todos a entrar en actos sexuales orales y anales se puede usar para procesar tal conducta. La corte se negó a decidir si la Constitución incluye a parejas heterosexuales a que sean procesados bajo la misma ley o no.) Uso la palabra “derechos” conscientemente y aun considero la facilidad relativa con que yo puedo ser una lesbiana en los Estados Unidos como una libertad tenue. También estoy consciente de las que no tienen las mismas alternativas que yo tengo o que tienen que vivir esas alternativas en el “ropero”. Es una de mis esperanzas como lesbiana-feminista que más mujeres ahora y en el futuro, debido a nuestra visibilidad, trabajo y energía, pongan más valor a sus relaciones con mujeres y elijan abiertamente al lesbianismo, como una política, como un modo de vida, como una filosofía y como un plan vital.
II. LA CUESTION HOMOSEXUAL: (Propedéutica a la Obra de C.A.Tripp)
El Doctor C. A. Tripp, colaboró durante nueve años con el doctor Alfred Kinsey y el Institute For Sex Research. Psicólogo, psicoterapeuta. Publicado EDAF, Ediciones de Madrid.
Introducción.
Desde el momento en que un sujeto se ve estimulado sexualmente por otro individuo del mismo sexo, es que al menos parte de los atributos de ese sexo han sido erotizados y que la experiencia es plenamente homosexual, independientemente de que realice o no cualquier tipo de acción abierta, o que comience a actuar en dicho sentido, que en ello exista mucho o poco afecto, o que se impliquen problemas de carácter económico.
1. Concepciones populares e históricas acerca de la sexualidad
Las filosofías religiosas que infravaloran las costumbres sexuales de nuestra sociedad han sido estructuradas y elaboradas por varones que creían que una vida pasada en el celibato, la abstinencia y el ascetismo era moralmente superior a otra en la que se manifestara cualquier tipo de expresión sexual. La excitación sexual no reproductiva y fuera del matrimonio estaba siempre asociada con el pecado, incluso durante el sueño o en la imaginación, llegando hasta la noción que el que miraba con complacencia ya cometía adulterio con la mente. La invención de la tradición judeocristiana postexilio fue establecer la norma que la sexualidad era solamente para la reproducción, y calificar de perversiones al resto de los usos sexuales.
Así, el finalismo se convirtió en el motivo fundamental de la limitación de la actividad sexual y el fortalecimiento del ascetismo. También en el campo de la ciencia esta intencionalidad ha sido muy perjudicial. Ya Aristóteles utilizaba una filosofía finalista en su descripción de las funciones y estructuras. Incluso a través de la adaptación darwiniana, y en la primera parte del siglo veinte, los biólogos continuaron buscándole una intencionalidad a los fenómenos naturales. Muchos clínicos, y el público en general, continúan considerando la mayor parte de las variaciones de la conducta sexual, como lo hicieron los antiguos sacerdotes y rabinos. Las interpretaciones de la homosexualidad de elevado carácter derogatorio, deben su consistencia al mutuo refuerzo que se prestan la moral, la ley y los puntos de vista psiquiátricos.
2. Consideraciones Biológicas
Un gran número de profesionales, a lo largo de los años, se han dedicado a la realización de experiencias mediante la administración de testosterona, tanto a sujetos afeminados como a homosexuales. Los resultados han sido categóricos: cuando se produce alguna alteración en el comportamiento, los sujetos se muestran idénticos a como eran antes, con su mismo patrón, pero más intenso. Partiendo de estos experimentos, formales o informales, resulta perfectamente claro que las hormonas sexuales, juegan un papel importante en la potenciación de la sexualidad humana, pero no controlan la dirección de la misma. La selección de una persona como pareja, cuyos más insignificantes detalles pueden estar tan investidos de significado, que son capaces de proporcionar una respuesta sexual de la totalidad de la persona hasta un grado febril, representa mucho más que la culminación del desarrollo individual. Puede también considerarse como la culminación de una etapa de la evolución.
3. Inversión y homosexualidad
Sólo dentro del contexto de la ideología popular se consideran sinónimos los términos de inversión y homosexualidad. Desde hace varias décadas, tanto los psicólogos como los biólogos han reconocido que se trata de fenómenos completamente diferentes, aunque existe la posibilidad y el hecho que se den juntos. La homosexualidad se refiere a cualquier actividad sexual entre sujetos que pertenecen al mismo sexo; la inversión por otra parte, nada implica en relación al sexo de la pareja, refiriéndose únicamente a una reinversión del rol del género que podría esperarse del individuo. Existen también muchos varones afeminados y mujeres masculinas, que son originariamente, cuando no de forma plena, heterosexuales. Además, hay muchos varones y mujeres completamente homosexuales que nunca invierten el papel de género, tanto en sus relaciones sexuales como sociales.
De forma que resulta eventualmente necesario reconocer la inversión como una entidad establecida por derecho propio, como una conducta que se encuentra en todas las especies de mamíferos y que puede observarse con tanta frecuencia coincidiendo con relaciones tanto homosexuales como heterosexuales. Muchos varones se sentirían inferiores si se arriesgaran, ante sus ojos o los de los demás, a invertir su papel dominante, aunque solo fuera por un momento. Las mujeres con frecuencia tienen sentimientos equivalentes, por lo que respecta al mantenimiento de su femineidad. La creencia subyacente parece consistir en que la identidad sexual de una persona es menos estable y menos genuina si oscila, y en que la virilidad de un hombre, en especial, se pone en duda si abandona su papel dominante en un momento de inversión. Tales ideas se encuentran ampliamente en contradicción con las pruebas que hoy se poseen.
4. Los orígenes de la heterosexualidad
Las sociedades que deciden suprimir de forma activa la homosexualidad, suelen hacerlo mediante dogmas basados en la moralidad que, al mismo tiempo, dificultan las actividades heterosexuales en un grado mucho mayor.
En nuestra sociedad, existe una correlación muy desigual entre lo que la gente hace en sus experiencias sexuales y lo que acabará prefiriendo. Tampoco las experiencias traumáticas o los fracasos de los primeros años parecen causar muchas desviaciones de los modelos hétero y homosexuales. Muchos de los que fueron homosexuales desde una edad temprana recuerdan haber tenido esa motivación con mucha antelación a la posibilidad de realizarla. Otros han acumulado una experiencia heterosexual considerable antes de descubrir su capacidad de respuesta homosexual.
5. Los orígenes de la homosexualidad
Con los años, las nociones psiquiátricas y psicoanalíticas se han visto suavizadas por la inyección que han recibido de motivaciones humanísticas de apariencia más razonable. Se ha puesto especial énfasis en los diversos tipos de sentimientos de inadecuación; aunque con estos tipos de revisiones las ideas básicas han persistido y se han filtrado más que nunca en el pensamiento popular, donde continúan satisfaciendo la curiosidad de los ingenuos. Se sigue creyendo, por ejemplo, que la homosexualidad deriva de “problemas de identidad”, de un miedo al sexo opuesto, de diversas “fijaciones infantiles”, y lo más palpable de todo, de las influencias de los padres. En ocasiones se culpa a un padre débil, pero es mucho más frecuente que el malo de la película sea una madre dominante, molestosa o excesivamente restrictiva. Aún cuando hubieran sido formuladas cuidadosamente, ninguna de estas teorías se sostendría actualmente. Todas estaban condenadas desde el principio por suposiciones subyacentes, como al considerar la homosexualidad como resultado de una heterosexualidad bloqueada o dañada, una especie de elección por carencia.
La madre dominante ha tenido tal prominencia que merece una acotación especial. Por diversas y válidas razones, los sexólogos no hemos aceptado la noción, pero ésta ha funcionado muy bien en el diván y en la sociología popular. Quizás esto último se haya visto ayudado por la tendencia muy en boga a atribuir cualquier aprieto del individuo, en lugar de factores internos, a algún opresor autoritario del exterior. La madre dominante vino como anillo al dedo. Con o sin un padre débil a su lado, fue acusada de ser el primer causante de la homosexualidad masculina. Posteriormente también se vio implicada en los orígenes de la esquizofrenia. Después se la consideró como gran culpable del alcoholismo y posteriormente del hábito a las drogas. Más tarde se descubrió que sus modos estentóreos interferían en el apetito de sus hijos, por lo que eran culpables de la falta de peso, y también que tendían a forzar la alimentación de sus hijos, por lo que eran responsables del exceso de peso. De hecho, no ha estado ausente ni ha sido considerada inocente en ningún estudio de una sola conducta considerada negativa.
Ciertamente, la intimidad madre-hijo, que a veces se da en la homosexualidad, se interpreta mucho mejor como el producto que como la causa de la disposición que la apoya. Ningún elemento aislado de la homosexualidad, ni ninguna influencia original, son por sí mismos definitivos. La existencia final de cualquier orientación sexual, depende del grado en que sus diversas partes se han reforzado unas a otras en la producción de una estructura, un sistema de valores y un modelo de respuestas. La direccionalidad de todo el sistema y una gran parte de su fuerza, dependen de la efectividad con que aquél purifica sus objetivos y evita las otras alternativas.
Para el hombre o la mujer homosexual, las actitudes y movimientos masculinos o femeninos, algunos rasgos corporales particulares, e incluso cosas como un timbre particular de voz, comienzan a integrarse con frecuencia en su imagen de lo que es erótico.
En éste sentido, son muchos los elementos relacionados con el sexo, tanto por el número de atributos como por el significado que se les concede. Pero junto con este refinamiento, también suele ampliarse la aversión por los elementos no elegidos, de forma que cada vez son menos los compañeros que pueden calificarse de deseables. En consecuencia, las adversiones en la sexualidad llegan a incluir no sólo los rasgos “contradictorios” del sexo opuesto, sino muchos rasgos que se consideran indeseables en el propio sexo, lo excesivamente grueso o delgado, lo demasiado viejo o joven, lo demasiado agresivo o tímido , de forma que muchas mujeres y muchos varones quedan fuera de juego.
El esfuerzo persistente por atribuir la homosexualidad exclusiva a diversos miedos y fijaciones está tan lejos de la verdad como decir que los heterosexuales exclusivos lo son así porque tienen miedo a las personas de su propio sexo. El homosexual, como todos los demás, consigue generalmente desarrollar sus propios valores hasta el punto en que se encuentra razonablemente satisfecho con ellos; lo que desea importar son las cualidades diferentes que han hecho atractivo al otro. La idea que el homosexual está buscando algún reflejo “narcisista” de sí mismo es tan mítica como el mismo Narciso. La homosexualidad, en todas sus variaciones, significa siempre que los atributos del mismo sexo se han erotizado, han tomado un significado erótico. En todo lo esencial, las recompensas buscadas en la complementación del homosexual y en la del heterosexual son idénticas: la posesión simbólica de los atributos de un compañero, que al ser añadidas, a las propias cumplen la ilusión de completud.
6. Técnicas sexuales
Con frecuencia, la actitud de una persona hacia una actividad sexual particular y su libertad para utilizarla dependen del contexto. Muchas personas se sienten libres para utilizar técnicas en sus contactos homosexuales que no se atreverían a poner en práctica con miembros del sexo opuesto, y viceversa. Por ejemplo: un hombre puede reprimir cualquier muestra de afecto en sus contactos homosexuales, porque el afecto entre los varones le resulta embarazoso o porque se vería a sí mismo más implicado en la homosexualidad de lo que podría admitir. Pero hay que tener también en cuenta que los tabús y las restricciones personalmente mantenidas no siempre inhiben el sexo, sino que de hecho pueden intensificarlo en gran manera. El mismo tabú que consigue limitar la actividad de muchas personas, actúa como una incitación especial para muchas otras. Es importante recordar que la transgresión de las barreras es en sí misma un elemento en la promoción de la estimulación sexual. Si existe una condición que acompañe al sexo en todas sus formas, es la de que siempre está presente una cierta resistencia. En toda la biología, el interés sexual es estimulado por la tensión y las barreras que ha de superar, barreras que pueden tomar la forma de la desgana del compañero, el dolor que ambos han de sostener, de una interferencia exterior, la fácil accesibilidad, o de una combinación de todas ellas.
7. Aspectos sociales de la homosexualidad
El conflicto que muchos sienten ante la homosexualidad deriva tanto del juicio sobre uno mismo como de la desaprobación social. Relativamente, son pocos los individuos, incluso heterosexuales, capaces de hacer lo que desean sin una racionalización protectora. Y ciertamente, también hay individuos capaces de aceptar las variaciones sexuales sin tener que excusarlas.
1) La defensa del rol de género: muchos varones se sienten libres para responder a otros varones sólo si pueden mantener un rol “masculino” ante sí mismo.
2) La defensa de la inocencia personal: En ocasiones algunos varones o mujeres se convierten en expertos en el arte de seducir a los otros para que se adelanten; o más accidentalmente, pueden tener el tipo de personalidad que comunica una fácil accesibilidad. Otra racionalización instalada en el mito, sostiene que la culpa es del que inicia las cosas, teniendo una larga tradición social. Los antiguos teólogos sostenían que las mujeres eran más responsables que los varones respecto a los pecados sexuales, porque ellas eran las tentadoras; las iniciadoras y premeditadas capaces de excitar a los varones inocentes.
3) La defensa del “sólo ahora”: Para muchas personas la naturaleza transitoria de casi cualquier actividad, o simplemente pensar en ella como temporal, es motivo suficiente para no sentirse culpable por ella. En materias sexuales, donde las normas de aprobación o desaprobación son muy rígidas, a muchas personas les es necesario atribuir su conducta criticable a influencias externas; si no al compañero o a la situación en que se encontraron, al escaso lapso de tiempo.
4) La defensa de la amistad especial: Muchos jóvenes que tienen una intensa primera experiencia homosexual quizá piensen que ello no indica nada. Conciben la homosexualidad, si es que llegan a pensar en ella, como algo profundamente ajeno realizado por personas extrañas o afeminadas, como algo que no puede provocar la emoción que ellos sienten. Como la defensa de la amistad especial está relacionada únicamente con poderosas preocupaciones morales, no es extraño que ocasionalmente se presente un modo opuesto: los contactos homosexuales o extramaritales son totalmente permisibles siempre que sean promiscuos, oportunistas o carezcan por otras causas de emoción, porque entonces “no significan nada”. Algunos niegan la homosexualidad como una preferencia, afirmándola en un sentido oportunista o relegándola a los estrechos confines de una situación particular. Todas llevan al menos la afirmación implícita que la heterosexualidad de la persona es primaria. (nuevamente se vuelve a confundir deseo con reproducción).
Muchos creen que la mayoría (heterosexual.??) implicaría el derecho de establecer normas y conductas para todos los demás (heterosexismo). Las estadísticas Master y Jhonson han dado claras muestras de revertir esta tendencia por cuanto afirman que la mayoría sería bi-sexual, se exprese o no en conductas manifiestas. Pero el común de las gentes acusan su propia sexualidad como la única válida y verdadera, pero como un dogma, todas suelen ser autoengañosas en cuanto a que son socialmente defensivas. En cada uno de estos sistemas de negación la persona encuentra el modo de comprometerse en la homosexualidad mientras sigue definiéndose a sí mismo como un miembro regular de la sociedad que no está apartado de ella por nada esencial.
Lo que no resultan raras son las breves ocasiones en que el homosexual, especialmente cuando todavía es joven, ha de enfrentarse a preguntas directas o insinuaciones verbales que ponen a prueba o calumnian su vida privada. Tales desafíos varían desde un juego curioso a una situación explícitamente hostil. La forma en que son manejados esos momentos afecta en gran manera la visión que una persona tiene de sí misma y su imagen ante los otros. El precio del fracaso puede ser muy alto, y muchos homosexuales fracasan. Una persona que maneje mal los desafíos personales y por tanto se sienta muy incómoda con ellos, es posible que se apoye en uno de los estilos de vida más aislados y “seguros”. Su incomodidad suele ser inversamente proporcional a su capacidad para enfrentarse a los desafíos.
8. Encuentros breves y relaciones continuas
Las relación múltiple tiene muchas facetas y no es una entidad límpidamente definida. La antiguamente llamada promiscuidad es mantenida a menudo por barreras convencionales: las inhibiciones morales de una persona o la mera comprensión del contexto social de su vida limitan las oportunidades. No son pocos los que estarían abiertos a una gran variedad de contactos si se dieran cuenta de las oportunidades existentes. No hay prueba alguna que la relación múltiple en una persona homosexual sea mayor de lo que es el equivalente heterosexual. La búsqueda del compañero adecuado y de una relación significativa es con frecuencia una importantísima motivación de la relación múltiple. Una de las razones por las que muchas relaciones homosexuales no sobreviven a la primera pelea seria, es que uno o ambos encuentran mucho más fácil el cambio que la solución del conflicto.
A veces la relación múltiple incluye sorprendentes elementos afectivos. Incluso los contactos pasajeros que se encuentran en los baños o en otras situaciones impersonales contienen elementos emocionales que están más allá del “sexo puro”, particularmente en las situaciones en que el compañero es utilizado como una especie de sustituto fantástico del compañero ideal. Pero en circunstancias menos especiales, el afecto se desarrolla también como un subproducto de la actividad sexual. Este afecto no siempre es bien recibido, pues muchos sienten a posteriori la necesidad de negar el afecto que sintieron durante un breve encuentro.
Más de la mitad de las relaciones continuadas examinadas en el curso del presente estudio, se iniciaron con contactos que en un principio no fueron sino breves encuentros. Los atractivos de un encuentro breve incluyen generalmente un elemento de fantasía y proyección. Algo del compañero/a, su porte, su expresión facial, puede sobresalir a causa de las cualidades que una persona quizás haya deseado o gozado en el pasado, precisamente porque las proyecciones de la fantasía se extraen de la reserva de experiencias pasadas. En otros casos, un contacto especialmente rápido e impersonal puede estar totalmente polarizado alrededor de un tema sexual, y con todo, su estrechez puede estar dirigida a igualar un desequilibrio existente en la vida de una persona, y quizás utilice ese contacto para volver a experimentar algo del interés y desafío que han comenzado a escasear en una relación continuada que sigue manteniendo y desea mantener. El deseo de una persona de preservar una fidelidad emocional a un compañero permanente es a menudo su mayor motivo para que otro compañero permanezca en el anonimato.
Se comprenderá que ningún sistema general de clasificación podrá mantenerse. El contacto más pasajero e impersonal puede ser profundamente superficial o constituir un aspecto ricamente motivado de la vida de una persona, nadie sino él o ella puede determinar su valor y su significado.
9. Psicología del afeminamiento
Se considera afeminado cualquier estilo de conducta masculina que recuerde los gestos, movimientos o maneras generalmente asociados con las mujeres. Aunque es más frecuente entre los homosexuales que entre los heterosexuales, el afeminamiento no precisaría tanta atención si no fuera porque para mucha gente es algo que se aplica a todo el grupo de homosexuales. Cuanto mayor sea el tabú sobre la homosexualidad, mayor es la ilusión de la universalidad heterosexual. El varón afeminado no tiene a veces conciencia de lo que hay de afeminado en su propia conducta. Incluso cuando sabe que es afeminado, es generalmente por la información que ha recibido más que por una observación de sí mismo.
10. Aspectos políticos de la homosexualidad
De especial significación son las formas en que las emociones despertadas por la homosexualidad patrocinan maniobras políticas, maniobras que con mucha frecuencia burlan las obligaciones de la ley, de la ciencia y de los medios académicos. En un deseo de ganar y mantener el apoyo público, incluso políticos que no acostumbran a recurrir al sensacionalismo caen a veces en la tentación y se suben al vagón de la reforma moral. Los políticos menos respetables se unen a toda prisa a la preocupación por la sempiternas cuestiones sexuales. Un intendente, un jefe de policía o un fiscal pueden buscar las recompensas políticas que da la publicidad, una imagen dinámica o el favor especial de sus representados, castigando severamente el “vicio”.
La persona homosexual es un blanco tentador, especialmente en los primeros estadios de la campaña de “limpieza”, antes que los riesgos que conlleva el perseguirla se hayan hecho evidentes. De hecho, las campañas de represión de la homosexualidad están llenas de peligros políticos. En las redadas de determinados clubes nocturnos, por ejemplo, pueden ser detenidos los amigos o parientes de gente con poder, incluso ellos mismos. Hasta la recogida de información preparatoria es posible que acarree problemas. Resulta bastante sencillo mantener bajo vigilancia a alguno sin importancia, pero éste puede llevar a la policía directamente hasta el hijo del juez o hasta el juez mismo. Los oficiales atrapados en la embarazosa posición de haber movilizado al personal sin un adversario posible, tratan, con frecuencia, de buscar, por diversos métodos, los delitos que necesitan.
Ello supone, generalmente, el uso de señuelos policiales cuidadosamente escogidos que inciten a delitos susceptibles de arresto, pero tales medidas permiten que las víctimas elegidas comprometan los procesos legales. Usualmente, de ello resulta una serie de arrestos que no podrán mantenerse en un tribunal. Homosexuales que han llegado a ser conscientes de las estrechas relaciones que hay entre periodistas, policías, abogados y jueces, a veces con la ayuda de psiquiatras y clérigos, han sentido a menudo que hay una especie de conspiración contra ellos. Una estrecha cooperación no implica necesariamente confabulación. Las acciones autoritarias de varios tipos se unifican por una serie de suposiciones morales compartidas; sistema que es más cierto cuando están en el candelero asuntos de poder e influencia.
La psicología antihomosexual del homosexual de las altas esferas, puede ser muy compleja. Es frecuente que se construya una complicada moralidad, según la cual justifique sus preferencias mediante una cierta “honestidad”. El sacerdote que ha mantenido desde hace mucho tiempo una única y continuada relación homosexual, puede unirse a un comité para perseguir las formas promiscuas de la homosexualidad; o un político que sólo se sienta atraído por varones adultos, puede perseguir con energía a los homosexuales que “contribuyan a la delincuencia de los menores”.
Una rama de la censura, sigue siendo impuesta sin que el público se de cuenta de ello. El observador casual tiene la impresión que puede encontrar impreso cualquier tema, y que puede escuchar discusiones abiertas sobre temas heterosexuales y homosexuales en documentales y programas.
Sin embargo, se sigue ejerciendo un control sobre el flujo de información sexual, tan represivo como lo fue en su tiempo la gazmoñería declarada. Dicho control tiende a “proteger” y a justificar las costumbres de tipo medio, no mediante la negación de las variaciones ni condenándolas, sino situándolas aparte, de tal manera que se mantenga a una distancia protectora y confortable. Los editores creen determinar lo que será o no digerible por sus lectores, y lo que es político publicar. Pero entonces no es sorprendente que el cuadro total de los medios de comunicación continúen reflejando lo que los investigadores del sexo vemos como una pálida y convencional versión de las realidades sexuales. De hecho, el cuadro es mucho peor, pues a pesar de la amplia difusión de información popularizada sobre el sexo, la disparidad entre lo que saben los profesionales y lo que conoce el público, nunca ha sido tan grande como en el momento actual.
De las numerosas traducciones de Platón al inglés, todas han sido censuradas de gran parte de su contenido sexual. Como los griegos entretejían las relaciones personales y las sexuales en la trama del gobierno, tales expurgaciones han alterado considerablemente las ideas políticas y filosóficas de Platón. Sus obras poéticas y éticas todavía han sido más distorsionadas. En la prestigiosa traducción de Jowett, por ejemplo, tanto el Simposium como Lysis han sido mutilados hasta un punto en que es imposible reconocerlos.
E-mail: raices_montero@ciudad.com.ar
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El Licenciado Jorge Horacio Raíces Montero estudió Antropología en Perú y México. Licenciatura en Psicología en la Universidad de Belgrano de Argentina. Se especializó en Estadística Aplicada a la Psicología, Metodología de Investigación, Epistemología, Sexología y Psicología Clínica. Desde su elección psicoanalítica incurrió en el atrevimiento de investigar en todas las disciplinas que en ese momento de denominaban “alternativas”.
Escrito por Eduardo Aquevedo
16 septiembre, 2008 a 16:56
Escrito en CIENCIAS SOCIALES, CULTURA, Educación, General, SOCIEDAD, SOCIOLOGIA
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La sexualidad de los chilenos. Resultados de una encuesta.
CHILE HOT. Los secretos que guardamos bajo las sábanas
UNA ENCUESTA DE LA NACION.CL
Si hace una década menos de un 5% usaba condón, hoy esta cifra se ha disparado y se sitúa a la par de la píldora y por sobre el dispositivo intrauterinio. Una encuesta de LND y Ekhos escarbó en la cama de los chilenos y se encontró con cifras ilustrativas.
Es miércoles y Francisca desenfunda una panty negra calada. Se desordena el pelo, se cubre con una falda y una camiseta y se esconde tras sus labios delgados, adornados con un rouge suave. Su departamento de Ñuñoa queda vacío a las cinco de la tarde porque su hermana se lleva a su hijo de seis años donde “los tatas”. “Son nuestros miércoles”, confiesa Francisca, antes de contestar una llamada de Julio.
Cuando llegan los miércoles, ella y su marido se meten en el dormitorio a las seis de la tarde y no salen hasta las nueve. Su hijo llega a las diez.
Según una encuesta que LND encargó a la empresa EKHOS, el 23,2% de los entrevistados declaró sentirse muy satisfecho respecto a su vida sexual. El 52% dijo estar satisfecho y el 14% reconoció estar medianamente satisfecho. “Yo lo noto, con poco sexo me pongo más irritable, ando más pesada, incluso me despierto como enojada”, exterioriza Francisca.
Según el sondeo, el tema es la frecuencia. El 31,4% dice tener relaciones sexuales más de dos veces por semana y están dentro del grupo de los felices . El 32,1% tiene sexo sólo una o dos veces a la semana.
En el grupo de los insatisfechos, el 33% asegura que nunca tiene relaciones, el 12,5% menos de dos veces por semana, y otro 12,5% entre una y tres veces al mes.
La satisfacción es distinta por género. “Esto, por sentido común, no tiene que ver sólo con la frecuencia, la relación puede ser dos veces por semana, ¿pero si dura 30 segundos y todos quedan mirando el techo? No puede ser la única valoración para encontrar satisfactoria una relación sexual”, advierte el sexólogo Roberto Rosenzvaig. Una reflexión que también se ve reflejada en la encuesta de LND. Del grupo que contestó sentirse muy satisfecho con su vida sexual, el 28,4% son hombres y sólo el 19,1%, mujeres. En los medianamente satisfechos, un 17,8% son mujeres y sólo el 9,4 son hombres.
El sondeo también revela que un 86,1% de los chilenos estima positivo que en el país se hable públicamente más de sexualidad que antes, y sólo un 7,5% lo considera negativo. Las personas de mayor edad (66 años y más) son principalmente las que no están de acuerdo con el destape nacional y los grupos de menores recursos (D, E, C3).
EL AVANCE DEL CONDÓN
Lo que sí ha cambiado, de acuerdo al sondeo, son los métodos anticonceptivos que usan los chilenos. Según la Encuesta de Calidad de Vida y Salud del año 2000, elaborada por el Ministerio de Salud, la mayoría de la población se concentraba en el uso del dispositivo intrauterino (DIU) (16%) y de la píldora (15,5%). Entonces, sólo el 4,6% de la población decía usar preservativo.
Las nuevas cifras muestran un cambio radical del escenario. El sondeo de LND-EKHOS refleja las nuevas tendencias: DIU (12%), píldora (22%) y preservativo (24%).
“En países desarrollados se espera que no menos del 75% de la población use métodos de prevención. Sería deseable que los métodos como DIU o píldora se usaran aún más, pero es muy destacable el uso del condón, que es el único capaz de proteger contra las enfermedades de transmisión sexual”, dice el doctor Guillermo Galán, presidente de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Chile.
Los chilenos, según el sondeo, tienen en general una pareja al año. Así al menos lo señaló el 70,8% de los encuestados. El 17,2% ha tenido más de una compañera sexual. Si se trata de infidelidad, ésta se manifiesta más o menos en la misma proporción entre los solteros y casados. En los primeros, en un 16,3%, y en los segundos, en un 14,7%. Mientras un 21,5% de los hombres ha sido infiel, el porcentaje entre las mujeres sólo alcanza al 9,2%.
Si hace ocho años las encuestas de salud decían que la edad de iniciación sexual promedio había bajado de 20 a 18 años, las cifras muestran que la tendencia seguirá a la baja. En promedio, los hombres de entre 18 y 29 años se inician sexualmente a los 17,4 años. Mientras que las mujeres lo hacen a los 18,27 años. No hay variaciones mayores entre los encuestados de 30 a 45 años: los hombres perdieron la castidad a los 17,6 y las mujeres a los 18,27. La mayor diferencia se produce entre las encuestadas cuya edad fluctúa entre 45 y 65 años. El inicio promedio es 21 años.
PORNOGRAFÍA Y JUEGOS SEXUALES
Para los chilenos, el sexo no es un tema menor. Y no sólo entre parejas establecidas, ya que el 47% de los encuestados está muy de acuerdo o medianamente de acuerdo con que la búsqueda del placer es razón suficiente para tener sexo, en contraposición al 52,4% que está en desacuerdo.
Todo es sexo. Las vitrinas de todo tipo, especialmente virtuales, se encargan de refregarlo en la cara. Los juguetes eróticos como consoladores, vibradores y similares están irrumpiendo silenciosamente en la sociedad. Aunque aún las cifras son bajas, demuestran que quienes tienen mayor acceso económico son más asiduos a este tipo de prácticas. Sólo el 6,9% de los entrevistados admite usar este tipo de juego, pero la diferencia se manifiesta según estrato económico. En el ABC1 lo utiliza el 13,8%, mientras que en el D y E sólo el 0,8% ha tenido acceso.
“Esto recién está comenzando, hace cinco años muy poca gente consultaba por estos aparatos. Ahora, por lo menos me preguntan dos veces a la semana. Eso es harto en comparación con antes. Eso sí, la gente todavía es súper mentirosa. Dicen que es para un regalo, para una amiga que no se atreve o para una broma”, cuenta Ivone Estay, administradora de la tienda Honey Love, del Paseo Las Palmas.
La cosa es parecida cuando se habla de pornografía. El 90,9% de los encuestados dice no ser consumidor de pornografía. ¿Una mentira? “Yo creo que las cifras no mienten tanto, pero más que nada porque a la gente se le hizo habitual ver pornografía por internet”, señala José Montero, de Orgasmikchile.cl. Y suma datos: “Hay una baja de la industria del porno, en cuanto a revistas o venta de películas, que se viene dando hace dos años. Ahora todo está por internet al alcance de la mano, y quizás no se mira como un producto de consumo como antes”.
En VTR entregan cifras que también hablan de esta tendencia y admiten que sólo el 10% de los abonados a la televisión digital compra contenido adulto.
El uso de pornografía se concentra en el grupo de los hombres (14,4%), mientras que sólo llega a un 3,4% en las mujeres.
Fiorella Vivanco, dueña de la agencia de escorts Fiorella, arruga la nariz frente a las cifras. Pero cuando se enfrenta a nuevas estadísticas, tilda a todos de “mentirosos” cuando hablan de recurrir a trabajadoras sexuales. La encuesta dice que el 92,8% no ha utilizado estos servicios. Entre quienes respondieron que sí, sólo el 6% son mujeres y el 14%, hombres.
Aunque Fiorella no tiene datos científicos para plantear su tesis, se basa en lo que ha visto en su empresa desde hace 12 años en la oferta de prostitutas VIP. “Incluso se han puesto más exigentes con el rubro. Antes había mujeres que se negaban a sexo anal, por ejemplo. Hoy, si una niña no lo hace se muere de hambre. Los hombres piden cada vez más cosas. Nosotras cobramos 115 mil pesos por una hora y media y las niñas quedan muertas. Además, los hombres no quieren pagar porque en la calle hay un montón de extranjeras ofreciéndose por cinco mil pesos”, dice Fiorella, y da ejemplos que hablan de la rudeza de los chilenos: “Antes, meterse con un travesti era impensable. Ahora no. Pechugas y penetración les encantan”. Una realidad que contrasta con las afirmaciones de los chilenos: el 96% asegura que no ha tenido una experiencia homosexual. Sólo un 3,6% lo admite. ¿Está usted entre ese porcentaje?.


Escrito por Eduardo Aquevedo
30 agosto, 2008 a 3:34
Escrito en ACTUALIDAD, CHILE, CIENCIAS SOCIALES, CULTURA, Educación, ENCUESTA, General, PODER, SOCIEDAD, SOCIOLOGIA, TEORIA SOCIAL
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