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Conversación inédita entre Chávez y Fidel tras golpe de abril en 2002. Transcripción completa

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El líder cubano Fidel Castro divulgó este viernes una conversación que sostuvo en 2002 con el entonces presidente venezolano Hugo Chávez tras el golpe de Estado que lo apartó 72 horas del poder, en la que le propuso hacer una película sobre ese episodio. ”Hay que hacer una película de eso”, le dijo Castro a Chávez en una extensa charla telefónica el 14 de abril de 2002, después de que el mandatario venezolano retomara el poder, cuya transcripción fue publicada este viernes en CUba, en un folleto de ocho páginas.

En la conversación Castro calificó de “impresionantes” las imágenes del regreso de Chávez al palacio de Miraflores en Caracas, donde lo aguardaba una multitud. ”Unas imágenes impresionantes, las caras de la gente, la alegría, ¡algo nunca visto, Chávez! Es como para hacer cuadros, pinturas (…). Hay que hacer una película de eso”, le dijo Castro al líder venezolano, fallecido el 5 de marzo de 2013.

Asimismo, le propuso “investigar qué idea tenían” los golpistas, a los que calificó como “fascistas” e “hijos de puta”, así como lo que planeaban hacer con Chávez. ”Sí, ya yo mandé a investigar eso”, le respondió Chávez, quien también prometió a Castro hacer “todo lo que pueda para no darte otro susto y otra tristeza”.

Chávez, quien convirtió a Venezuela en el principal aliado de Cuba, relató en detalle los momentos de amargura y confusión que vivió las 72 horas en que estuvo aislado bajo el golpe que, según dijo, pudo haber desatado “una guerra civil” y la alegría que sintió al saber que había fracasado. ”¡Qué día, Fidel! Estoy que… ¡es una cosa increíble, increíble! Yo todavía estoy procesando cosas”, dijo Chávez.

“Oye, parece que una mano divina te lleva a ti”, le dijo Castro, a lo que Chávez respondió: “Bueno, el pueblo, chico, Dios y el pueblo”.
Castro, de 87 años y alejado del poder desde 2006, escribió una introducción al folleto, en la que rinde tributo a Chávez, pero no se refiere a la crisis actual en Venezuela.

CONVERSACIÓN TELEFÓNICA SOSTENIDA POR EL COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO RUZ CON EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA, HUGO CHÁVEZ FRÍAS. 14/04/2002 – 07:01 h

PDTE. CHÁVEZ.-…Heroína María, Fidel. (al parecer yo lo había llamado a él héroe un segundo antes)

FIDEL CASTRO.- ¡Ah, esa es la campeona, caramba! ¡Qué historia! ¡Qué historia!

PDTE. CHÁVEZ.- (Se ríe) ¡Esto no tiene nombre, Fidel!

FIDEL CASTRO.- Yo ahora estaba meditando, no me podía dormir. Me iba a dormir y no me podía dormir, cuando me suena un timbrecito ahí, y ya… ¡Qué cosa!

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Qué día, Fidel! Estoy que… ¡es una cosa increíble, increíble! Yo todavía estoy procesando cosas. Y los muchachos… Porque yo estaba aislado; me llevaron, cuando salí de aquí, esa madrugada, como dos horas después que hablamos. Pues, entonces, por fin, como lo hablamos, yo dije: “No, yo no voy a renunciar. Voy preso, pues.” Entonces, me voy, voluntariamente. Hablé con los muchachos, que son —como tú sabes— unos guerreros, y les dije: “No se pongan a cometer locuras. Bueno, vamos a prisión y esto no ha terminado.” Porque no tenía yo ya cartas que jugar. Otras unidades leales, pero estaban lejos, ¿ve? Las que estaban sólidas, sobre todo la Brigada de Pa­racaidistas en Maracay. Baduel me llamó.

FIDEL CASTRO.- No, y no podían moverla, Hugo, porque se arma una batalla, ni siquiera una guerra civil.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, sí, exactamente. Yo le dije…

FIDEL CASTRO.- Yo he oído decir que ya querían venir y tú les dijiste que no.

PDTE. CHÁVEZ.- No, yo le dije: “Mantén tu posición.” Y me llamaron unos muchachos de Maracaibo, allá en Occidente, de Tanques, y me dijo Alcalá: “Aquí está mi batallón de tanques listo en columnas, y todos mis oficiales y tropas. ¡Patria o Muerte! Me voy a tomar Maracaibo.” Le dije: “No. Mantén tu posición. Me basta que mantengas la posición moral, de combate, pero mantén tu posición física también. Eso sí, artillado y listo, por si acaso te ataca la fuerza aérea, o alguna cosa.”

Y eso se fue multiplicando a nivel de los Comandantes de los Batallones de Tanques, de Infantería, un Batallón de Selva por allá en la selva. Empezaron a decir que no reconocían al supuesto gobierno este nuevo, ilegítimo. Y Baduel se convirtió en el eje, y otros generales leales se fueron para allá. Muchos de los muchachos míos que se quedaron sueltos por ahí, se concentraron en Maracay.

Yo estaba haciendo un plan después que hablé contigo. La única alternativa que me quedaba era irme a Maracay. Pero tú sabes que esas son como casi dos horas por tierra. Y entonces, bueno, no teníamos la seguridad de que pudiéramos llegar allá.

FIDEL CASTRO.- Era imposible, era imposible.

PDTE. CHÁVEZ.- No, no. Nos hubieran parado en la carretera, y a lo mejor se arma una batalla ahí, ¡quién sabe qué hubiera pasado! Así que, por eso, decidí entregarme.

Me llevaron a cinco sitios. Me movieron de un lado para otro. Me presionaron para que firmara la renuncia. Yo dije: “No, yo no renuncio. Yo soy preso. Soy preso, y listo. Y enjuícienme.”

Me llevaron a medianoche por allá, a un apostadero naval, y resulta que a las dos horas ya tenía ganados a casi todos los sargentos, porque son comandos de estos, paracaidistas y todo, ¿no?

FIDEL CASTRO.- Eso fue aquel día, eso fue el viernes.

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Eh?

FIDEL CASTRO.- ¿El viernes?

PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue antier, el jueves por la noche.

FIDEL CASTRO.- El jueves. ¡Ah, eso fue…!

Pero tú estabas en Palacio.

PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue el viernes, perdón.

FIDEL CASTRO.- Sí, a las 03:50 fue que tú saliste, del viernes, antes del amanecer.

PDTE. CHÁVEZ.- Correcto.

Entonces, ahí me movieron por tres lugares ese mismo día. Y por fin decidieron —como ya la gente se estaba agolpando… Yo estaba por allá en el Regimiento de Policía Militar, preso, y la celda donde yo estaba queda como a un kilómetro de la salida del Fuerte Tiuna, y ya se oían los gritos de la gente. Porque la gente sabía que yo estaba ahí, ¿no? Yo llamé de allí, hablé con María, hablé con María Isabel y con la familia: “Díganles que estoy aquí en Fuerte Tiuna.” Y la gente empezó a irse para allá, a aglomerarse. Pero miles de personas, a gritar consignas, sin miedo…

FIDEL CASTRO.- ¿A qué hora del viernes?

PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue ya en la tarde del viernes.

FIDEL CASTRO.- Claro. ¿Y cómo pudiste hablar con María y con el Ministro de Educación y de Trabajo?

PDTE. CHÁVEZ.- Los militares… Un militar me prestó un teléfono celular.

FIDEL CASTRO.- ¿En dónde? ¿En ese momento? ¿Allí en el Fuerte Tiuna?

PDTE. CHÁVEZ.- En el Fuerte Tiuna me prestaron un teléfono y empecé a hacer algunas llamadas: a mis hijos, a María Isabel… Y les pedí que hablaran con el mundo; que yo no había renunciado. Ahí fue cuando María te llama…

FIDEL CASTRO.- A las 10 y dos minutos me llama María. El viernes.

PDTE. CHÁVEZ.- En la noche.

FIDEL CASTRO.- No, por la mañana.

PDTE. CHÁVEZ.- iAh!

FIDEL CASTRO.- A las 10 y dos minutos me llama. Y es cuando yo le propongo que si ella estaba dispuesta a hablar ella misma. Dice: “Sí, ¡qué no haría yo por mi padre!”

Entonces le preparé inmediatamente para que hablara con Randy el periodista, y a las 12:40 lo disparamos al aire. Cuando lo disparamos al aire, se lo entregamos a las agencias y también a la CNN. Entonces la CNN empezó a darlo y cada media hora sacaba la noticia.

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Y cuánto tiempo habló María?

FIDEL CASTRO.- Bueno, puede ser que ella habló… Fueron seis minutos. Hizo una historia muy bien, en seis minutos.

PDTE. CHÁVEZ.- iAh, no, pero esa es la heroína!

FIDEL CASTRO.- No, no, pero sí. Pero fue fenomenal, porque esta gente…

PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue muy, muy importante.

FIDEL CASTRO.- Entonces ya Felipe fue como a las 4 de la tarde, en que estaba asediada la Embajada nuestra. Pero allí ha sido… La querían asaltar. Hubo un momento… Bueno, la orden tenía que ser, primero, disparos… Tenían que defenderse, porque los mataban a todos, y había 5 mujeres y un niño, y 17 compañeros allí. Fue muy tensa…

PDTE. CHÁVEZ.- Dicen que les quitaron hasta la luz y el agua.

FIDEL CASTRO.- Fue muy tensa. Les quitaron la luz, les quitaron el agua, no se podían mover, y hasta, bueno, estuvieron a punto de asaltarla. Ese fue el momento más crítico. Habría perturbado eso terriblemente. Porque de abrir una balacera…

PDTE. CHÁVEZ.- Germán estaba ahí, ¿no?

FIDEL CASTRO.- Germán se portó… ¡Y toda la gente se portó… pero como unos héroes de verdad! Allí. Porque estaban cercados. Una multitud. Romaní y toda la gusanera aquella. ¡Si tú ves qué discurso pronunciaba! Porque a aquellos los transmitían. Las cadenas esas transmitían todo.

PDTE. CHÁVEZ.- Claro, lo transmi-tían todo.

FIDEL CASTRO.- Y se pasaron todo el día calumniando y calumniando, y hablando de la renuncia, la renuncia y la renuncia.

Entonces, ellos edificaron todo su andamiaje sobre la base de la renuncia. Ahí fue donde se embarcaron p’al diablo.

PDTE. CHÁVEZ.- (Se ríe) Sí, porque empezaron a difundir un texto que yo no quise firmar, cuando me reuní allá en el Fuerte Tiuna con los generales traidores estos, que estaban comprados por la oligarquía de acá y otros sectores más.

Entonces, bueno, me llevaron. Cuando empieza la gente a aglomerarse en Fuerte Tiuna, ya en la tarde…

FIDEL CASTRO.- ¿A qué hora hubo unos disparos allí? Porque hubo unos disparos. Ya anocheciendo, o de noche ya.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí. Hubo unos disparos. Parece que fue al aire.

FIDEL CASTRO.- Sí, porque la gente estaba acumulándose y estaba bajando de las lomas.

PDTE. CHÁVEZ.- Anjá.

FIDEL CASTRO.- Sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, ahí me llevan, en helicóptero, ya de noche, ha­cia un apostadero naval que queda co­mo a hora y media de Caracas en helicóptero.

Yo no sabía para dónde me llevaban. Entonces, bueno, me monté en el helicóptero, y me llevan a un apostadero naval, donde estaba un grupo de comandos de la Marina.

FIDEL CASTRO.- Sí, Riuma…

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Eh?

FIDEL CASTRO.- Tiene un nombre… Yo lo vi ayer por la mañana, porque un amigo, una gente de ustedes se lo dice a la AFP. Me refiero al viernes, ¿no? No, al sábado por la mañana. Se lo dice a la AFP, que a ti te han llevado para un lugar, y da el nombre allí; dice: a 100 km de Caracas, en dirección a Miranda más o menos. Y da el nombre del lugar donde estás.

PDTE. CHÁVEZ.- Turiamo.

FIDEL CASTRO.- Turiamo, exactamente. De eso yo me entero cuando termino un acto por la mañana, en que metimos duro, ¿no? Entonces, ya yo iba saliendo del acto, y me informan que ha salido un cable que indica el lugar donde tú estás. Allá.

Entonces, llamé allá. Tus padres habían oído a María. Por la noche, por la CNN, vieron todo. Entonces, tu mamá manda un recado. Nos llama, quiere hablar conmigo, porque quiere hacer una declaración ella también.

Entonces, yo la llamé primero a la Gobernación, pero me dejaron tres teléfonos y estaban en la residencia, allí donde estuvimos comiendo el pescado aquel.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí. (Se ríe)

FIDEL CASTRO.- Entonces, estaba ella con muy buen ánimo. Pero allí me doy cuenta —porque hablé también con tu padre, y le pregunté cómo estaban las cosas. La relación con la jefatura militar estaba muy bien; se había reunido. Y entonces allí, el de Sabaneta también, muy activo. Ya ellos habían hecho contacto allá también con la gente de los paracaidistas, y tenían el control allí de la situación, y se organizó muy bien.

Entonces, ya empiezan las primeras noticias.

Yo, cuando terminé de hablar con ellos ya, llamé a María —era alrededor de las 10, 10 y tanto—, a ver qué noticias tenía, y yo le doy la información de que te habían llevado para esa base.

PDTE. CHÁVEZ.- Correcto. Ahí estuve esa noche. Ahí, bueno, descansé un rato; hablé con los muchachos, los comandos… Porque ellos son muchachos de comandos paracaidistas, aunque son de la Marina, y entonces resulta que me los voy ganando, me los voy ganando, van cogiendo confianza. Y en la mañana resulta que uno me propone salir de ahí, es decir, tomar la base esa y rescatarme, y salir de ahí hacia Maracay por tierra —porque el helicóptero no lo teníamos cerca, estaba en el apostadero, donde sí ellos lo tenían bajo control. Entonces, a mí me pusieron en una bahía con una unidad de comandos de unos 100 hombres; pero ellos me dijeron —un grupo de oficiales y sargentos—, me dijeron: “Mire, mi Comandante, estamos dispuestos a irnos de aquí con usted. Detenemos aquí a algunos oficiales que no están con nosotros, y nos vamos a Maracay, porque está mi general Baduel haciéndose fuerte allá, la gente en la calle, en Caracas la gente está en la calle. Así que, vámonos de aquí.”

Bueno, estaban haciendo el plan ya, y al rato llegan…

FIDEL CASTRO.- ¿Y por dónde hubieran llegado a Maracay ustedes?

PDTE. CHÁVEZ.- Por carretera, porque esa zona queda cerca de Maracay, queda como a dos horas de Maracay por tierra.

FIDEL CASTRO.- Pero, ¿Maracay está al este o al oeste de Caracas?

PDTE. CHÁVEZ.- Maracay está al suroeste de Caracas, y forma —con el lugar donde yo estaba— como un triángulo casi que equilátero entre…

FIDEL CASTRO.- Sí. Pero entonces la base esa, ¿está en la zona de Miranda, o al oeste de Maiquetía?

PDTE. CHÁVEZ.- No, al oeste de Maiquetía, en el estado de Carabobo, yendo hacia…

CMDTE. EN JEFE.- ¿La base esa?

PDTE. CHÁVEZ.- Turiamo, sí.

FIDEL CASTRO.- Claro, ahora entiendo, ahora entiendo.

PDTE. CHÁVEZ.- Y es del estado de Aragua, Turiamo está en Aragua, cuya capital es Maracay. Ellos cometieron un error allí, porque me llevaron al estado de Aragua.

FIDEL CASTRO.- Te llevaron cerca de donde estaban los paracaidistas.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Cerca! No se dieron cuenta de eso. Entonces yo ahí me sentía más sólido, y los muchachos listos.

Ahora, ¿qué pasa? En Maracay no sólo fue Baduel. Otro general que estaba conmigo aquí en el Palacio, García Mon­to­ya, resulta que él fue el que también me recomendó entregarme. Me dice: “No, usted tiene que preservar la vida. No­sotros nos encargamos aquí de la resistencia. Así que entréguese, pida garantías, y bueno, nosotros pendientes de exigir que le respeten la vida”.

Por una parte me estaban sacando a mí preso, y por la otra él se fue a Maracay, porque él es muy amigo de Baduel, y allá él, que es General de División, organiza el Comando de la Resistencia y la Dignidad. Y empieza ese comando, y los muchachitos míos de aquí, los jovencitos que tú conoces, se fueron para allá también, para Maracay, que queda como a hora y media de Caracas. Se fueron, se les escaparon a los jefes aquí, a los que asumieron.

Aquí tenían un plan ya. Unos se quedaron en el sótano escondidos.

FIDEL CASTRO.- Creo que Martínez estaba por allí también, ¿no?

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, Martínez estaba. Todos estaban allí. Martínez…

FIDEL CASTRO.- Yo hablé con el general ese que tú dices.

PDTE. CHÁVEZ.- ¿García Montoya?

FIDEL CASTRO.- Sí, yo hablé primero con Baduel —porque todo eso me comunicó María. Me comunicó primero con el que estaba de Jefe de Comando, el que estaba de Comandante de la Fuerza Armada, Lucas.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah, Lucas, Lucas! ¿Hablaste con él?

FIDEL CASTRO.- Sí. Ella me comunica con él.

Era el período en que tú estabas en Orchila, ya a esa hora.

Eso fue por la tarde, a primera hora de la tarde más o menos. Yo le comuniqué.

Entonces, después María me dice que Baduel quiere hablar también, y me dio los teléfonos. Era muy difícil se cortó dos veces la comunicación— con Lucas, y entonces, a través de María, pude… Ella me dijo que Baduel quería hablar conmigo. Entonces, hablé con Baduel un rato, y estábamos en la enorme preocupación de dónde tú estabas y de presionarlos no fuera a ser que en la desesperación hicieran cualquier cosa, ¿tú entiendes?

Entonces, él me pone con ese general, este que estaba allí.

PDTE. CHÁVEZ.- García Montoya.

FIDEL CASTRO.- Montoya. Y entonces él pide también que ellos querían hacer una declaración pública.

Entonces, hablando conmigo ahí, yo le puse para grabarle la conversación, y le dije que la hiciera: ¡pam! Y entonces hizo un discurso dirigido a la opinión pública mundial y todo.

Inmediatamente la pasamos a la televisión y se la entregamos también a todas las estaciones aquí, un discurso que él hizo.

¡Figúrate!, tú no sabías lo que estaba pasando por acá, ¿no?

PDTE. CHÁVEZ.- No, yo no sabía nada de eso.

Claro, yo intuía la reacción popular y militar, pero me preocupaba, porque eso pudiera haber generado hasta una guerra civil. Pero resulta que…

FIDEL CASTRO.- No, Baduel y el otro tenían una posición muy clara —yo se la elogié—; estaban indecisos de si salir o no. Y entonces, yo decía: no, no conviene que haya combate. Les di mi opinión, pero ya ellos tenían pensado precisamente eso.

Entonces, sí yo hablé…

PDTE. CHÁVEZ.- Creo que dieron un ultimátum a esta gente de aquí de Caracas para que yo apareciera, si no, iban a venir sobre Caracas los paracaidistas.

FIDEL CASTRO.- Sí, pero el problema es que lo que hizo el general y lo que hizo Baduel —los dos— fue la táctica de no moverse, y apelaron a todas las unidades. Entonces, hablaron en ese mensaje que hicieron, que nosotros transmitimos a todas partes.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, eso se convirtió… Ellos convirtieron el Comando de los Paracaidistas en el Comando de la Resistencia. Entonces, fueron llamando a las unidades, a generales, a comandantes, y me dicen que tenían un cuadro en la pared. Y entonces, uno de los muchachos, de los míos acá, de los tenientes, tomando notas, y el general llamando y llamando: “Miren, ustedes con quién están, defínanse.” Entonces: “No, que estamos indecisos.” Entonces empezaban a hablarles, a decirles, y se fueron ganando poco a poco a toda la oficialidad otra vez, explicándoles que yo no había renunciado, que eso era una gran mentira, que esa era una traición, que estaban entregándole el país otra vez a FEDECÁMARAS, a los empresarios, a los Adecos, a los Copeianos —por­­que esos hicieron una fiesta aquí ayer.

FIDEL CASTRO.- Sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Vinieron aquí al Palacio e hicieron unas fiestas.

FIDEL CASTRO.- Sí, sí, si los pescaron ahí. (Riéndose) Los pescaron ahí adentro a los ministros.

PDTE. CHÁVEZ.- Aquí tienen a unos presos, pero al fulano presidente este, y a todo el…

El negro Churio… ¿Te acuerdas de Churio?

FIDEL CASTRO.- Sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Churio, el Mayor, ese muchacho es el jefe de los comandos míos. Ellos estaban en el sótano, y entonces… ¡Menos mal que no lo hicieron! Porque ellos, cuando estaban juramentando al supuesto presidente este, querían tomarlos de rehenes, hacer una toma de rehenes allí en el salón grande.

FIDEL CASTRO.- (Se ríe)

PDTE. CHÁVEZ.- Es que aquí es para escribir un libro, Fidel.

FIDEL CASTRO.- No, no, se puede hacer un libro.

PDTE. CHÁVEZ.- Un libro para la historia, mira, porque… Tú que tienes muchos más años que yo en esto; yo no recuerdo un ejemplo parecido…

FIDEL CASTRO.- No, no hay nada parecido, no hay nada, nada, nada parecido.

PDTE. CHÁVEZ.- Yo no quería creerlo.

Mira, Fidel, yo anoche estaba allá, estaba por allá con los muchachos de la bahía de Turiamo —porque allá hace mucho calor—, y entonces les dije: “Bueno, déjenme salir un rato para allá, yo no me voy a escaparme de aquí.” Y me puse a hablar con ellos.

¡Ah!, esa es otra cosa que me sirvió mucho, Fidel: hablar con los soldados, oírles sus quejas, los sargentos. Entonces, se quejan mucho de los jefes que han tenido en estos años con mi gobierno; que los han olvidado, ¡coño!, que ellos tienen problemas económicos, tienen allá las instalaciones muy viejas, les faltan recursos para el entrenamiento, para el mantenimiento de las armas. Entonces, me empezaban a contar todas esas cosas, ¿no? Y eso es una lección. Yo no puedo olvidarme de esos muchachos y contar sólo con los altos mandos y lo que a uno le dicen. Hay que meterse hasta abajo, y oírlos a ellos, sus problemas. Fue una noche muy bonita, que yo incluso les dije: “Miren, si a mí llegan a condenarme y a degradarme, les voy a pedir a los que me condenen y me degraden que me pongan de soldado raso a servir aquí en esta unidad; me quedo con ustedes aquí de soldado raso —porque yo lo estaba disfrutando mucho—, yo lo que soy es un soldado en verdad como tú” —un tipo que anda por ahí.

Vienen estos muchachos, y entonces ellos me hicieron un café allá, y me dejaron solo; se fueron allá y se pusieron un poco más lejos. Me quedé yo pensativo ahí, y me puse a mirar al cielo, y entonces yo digo: “No, yo estoy seguro de que esa siembra de tantos años en el pueblo, esas organizaciones populares que hemos estado empujando, organizando, impulsando —los Círculos Bolivarianos; los partidos, el MBR, el PPT, el MAS, el PCV, toda esa gente—, esa gente no se puede quedar quieta, porque si esa gen­te no hace nada, ¡coño!, es que no merecen esta vaina, no merecen una revolución todavía.

FIDEL CASTRO.- Sí, pero estaban engañados, confundidos p’al diablo, des­concertados con la campaña que hicieron.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, sí. Claro. Y además, a mí me cortaron la señal del canal del Estado, y unos traidores militares entonces tomaron el canal mío allá en la estación, y yo no tenía cómo comunicarme con el pueblo.

FIDEL CASTRO.- No, te dejaron incomunicado.

PDTE. CHÁVEZ.- Eso me indica que yo debo instalar en el Palacio un equipo de transmisión de una planta aquí mismo, aquí mismo en el Palacio. Son cosas de las que ahora yo estoy sacando conclusiones, voy a…

Claro, estoy aquí todavía —como te dije— estupefacto, que todavía estoy evaluando esta cosa, este huracán y este contrahuracán así. Fue todo tan rápido, que yo no creía creer. Todavía estoy aquí…

FIDEL CASTRO.- Es que ya, ayer viernes, desde por la mañana, era un río de gente para allá, hacia Palacio. Y rodearon el Fuerte Tiuna también. Había más de 100 mil gente.

PDTE. CHÁVEZ.- Todo, todo eso. Hicieron cadenas humanas y trancaron las carreteras en casi todo el país. Trancaron las carreteras. Pero sin violencia. Esta noche fue que se desataron unos saqueos aquí en Caracas, pero ya…

FIDEL CASTRO.- ¿Fue mucho o no? Porque todo el mundo estaba hablando… Quiero decir, la misma gente tuya, por la televisión, estaban hablando y hablando contra eso. Y después tú ha­blaste, que fue muy bueno el discurso tuyo, ¡excelente!

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Tú lo oíste?

FIDEL CASTRO.- Sí, ¡cómo no!

PDTE. CHÁVEZ.- Ahí estuve…

FIDEL CASTRO.- Estabas tú ecuánime, bien, reflexivo. Me pareció excelente. A todos los que estábamos ahí. Estuviste hablando una hora aproximadamente.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, más o menos. Correcto.

Entonces, luego que terminé esa cadena, salí al balcón del pueblo. Estaba la gente concentrada afuera, y no se querían ir hasta que yo no saliera, pues.

FIDEL CASTRO.- ¡Ah!, ¿lograste saludar?

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Claro!, yo salí al balcón del pueblo, después de la alocución, y ahí estuve con ellos.

FIDEL CASTRO.- ¡Ah!, pues yo creía que se había acabado todo, y en­tonces…

PDTE. CHÁVEZ.- No, no. Yo salí al balcón. Lo que pasa es que…

FIDEL CASTRO.- ¿Y eso salió por televisión también?

PDTE. CHÁVEZ.- No estoy seguro, Fidel. A lo mejor sí. No estoy seguro. Vi unas cámaras allá abajo, pero no sé si estaban transmitiendo. Fue muy rápido en verdad, fue muy rápido. Yo me pasé ahí unos minutos, porque…

FIDEL CASTRO.- No, si esa gente llevaban ahí… ¡desde por la mañana estaba esa gente ahí!

PDTE. CHÁVEZ.- Todo el día. Yo les hacía señas de que se fueran a dormir, y no…

FIDEL CASTRO.- Oye, pero cercaron el Fuerte Tiuna ese, ¡una multitud enorme!

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, allí fue un cura, un cura que vino por ahí ahora, que es cura militar. Me dijo que había como unas 50 mil personas trancando, que no podían salir los militares del Fuerte Tiuna.

Entonces ahí es cuando comienzan —fí­­jate en la cosa—, es cuando llega un helicóptero allá a Turiamo. Ya los muchachos estaban preparando la operación, pero yo tenía dudas, ¿no?, porque yo les dije: — “Pero aquí no hay un teléfono por allí, que yo pueda hablar con Baduel?”. —”No, allí no hay señal de teléfono— me dijeron.

—”Entonces así no podemos salir ahí, sin una planificación con él, es difícil, porque puede haber un encuentro en el camino, y entonces se arma una batalla y un combate”.

Pero estábamos pensándolo. Yo estaba pensándolo en serio, porque está más cerca de Maracay —Y yo como conozco tanto Maracay y los paracaidistas, yo conozco… y ellos también, pues.

FIDEL CASTRO.- Ahora, esos dos, Montoya y Baduel, actuaron con mucha inteligencia. Fueron inteligentes. Mucha inteligencia política.

PDTE. CHÁVEZ.- Ellos son muy inteligentes, de los más brillantes amigos, y hombres de aplomo, de inteligencia… Y ahora, bueno, han despuntado como líderes militares y políticos también, con esa acción, porque ellos convirtieron a Maracay en la segunda… Pero tú sabes que esa es la principal plaza del país, porque, además el General de la base aérea donde están los aviones de combate F-16, todos, tomó la base y se puso leal a la Revolución.

FIDEL CASTRO.- Sí, ya tenían aviación, lo tenían todo ya, tanques, aviones, y la infantería.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah!, y los tanques de Valencia, donde está el General Rangel, que fue aquí jefe de la Casa Militar, y yo los visité hace apenas como 10 días, estuve con ellos allá.

Mira, pero me contaban ahorita los muchachos —¡una cosa impresionante, Fidel!—…

(Se dirige a su hijo: “Hugo, consígueme…”

Aquí está Huguito, te manda saludos, pronto va para allá.

FIDEL CASTRO.- Sí, sí, ya hablé con él.

PDTE. CHÁVEZ.- Va a estudiar. Hablaste con él ya.

FIDEL CASTRO.- Sí, sí le pregunté cuándo venía.

PDTE. CHÁVEZ.- Parece que va a ser ingeniero.

FIDEL CASTRO.- (Se ríe) Yo hablé con él y con Rosa.

PDTE. CHÁVEZ.- Mira, aquí está Rosita, te manda un beso. Y Hugo dice que el plan sigue en pie. Así me dijo.

FIDEL CASTRO.- Sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Él hace muchos planes, lo que pasa es que casi ninguno funciona. (Se ríen)

FIDEL CASTRO.- Pero parecía embullado. Con este último parecía embullado.

PDTE. CHÁVEZ.- Este parece que sí va a funcionar.

Entonces, fíjate… Pero es que han pasado detalles de los muchachos aquí…

FIDEL CASTRO.- ¡Cuéntame! Yo estoy desesperado por que tú me cuentes. ¡Cuéntame!

PDTE. CHÁVEZ.- Pero es que son cuentos para escribir no sé cuántos libros.

Mira, me dijo uno de los muchachos ahorita, que ellos fueron a la Academia Militar, ¿no? Ellos andaban moviéndose por ahí. Los cadetes… Resulta que yo hace como dos semanas fui a darle una conferencia al Quinto Año, el último año ya para graduarse de Subtenientes, ¿no? Y, bueno, yo con ellos hablo mucho y les cuento cosas; bueno, a esos muchachitos uno los va formando. Y llegaron allá, y los cadetes estaban tomando la Escuela Militar, chico, y el Alférez Mayor tenía la llave de todos los parques y dijo: “No entrego nada.”

FIDEL CASTRO.- No tenían armas. (Se ríe) Estaban sin armas.

PDTE. CHÁVEZ.- No, las tenían en el parque, pero él tenía todas las llaves, listo por si acaso había que sacar.

Entonces, toman la Escuela Militar, toman el edificio del Comando del Ejército, y aquellos generales entonces —me imagino— dando carreras, no encontraban dónde meterse. ¡Los muchachos buscándolos, chico! Todos están presos. Los pusieron presos los militares subalternos, ¡a todos esos traidores! ¡Una lección de honor, chico, que a mí me…!

FIDEL CASTRO.- ¿Cuándo fue eso?

PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue hoy, después del mediodía.

FIDEL CASTRO.- ¡Ah!, hoy al mediodía. ¡Ah, sí!

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, y se llevaron allá —allá lo tienen— al fulano presidente de transición, preso allá en el Fuerte Tiuna. ¡Los muchachos! Junto con ese poco de generales.

FIDEL CASTRO.- ¿Y esa escuela está cerca del Fuerte Tiuna?

PDTE. CHÁVEZ.- Está dentro de la Escuela. Allá adonde fuimos el día de la toma de posesión, allá en el patio grande aquel. Esa es la Escuela Militar. Ahí tienen presos ahí al lado, cerca de ahí, en el Fuerte, al fulano presidente este y sus ministros.

FIDEL CASTRO.- A Mussolini, un Mussolini. (Se ríen) Porque cuando ha­bló —yo lo vi cuando tomó posesión—, se parecía a Mussolini.

PDTE. CHÁVEZ.- Lanzaron un decreto eliminando la Asamblea, eliminando el Ministerio de Justicia, eliminando los…

FIDEL CASTRO.- ¡Oye, pero, qué barbaridad! Ellos ayudaron, ¿sabes? Ellos ayudaron también, porque hicieron unos disparates del cará.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, no, ellos pusieron la cómica. Y además, teniéndome a mí preso sin renunciar. ¡Imagínate tú! Rompiendo con todo. ¿Cuál democracia? Decían que por rescatar la democracia. De esa manera, ¿quién les va a creer? Hasta los Estados Unidos tuvieron que rectificar hoy. Hoy en la tarde emitieron un comunicado rectificando la vaina.

Pero, fíjate, para terminar de contarte. Me llegan a buscar a Turiamo, un helicóptero. “Mire —me dijo un Al­mirante—, mire, Presidente…” Cuando me dijo “Presidente”, yo dije: ¡Ay, papaíto!”

—”Mire, Presidente, que me mandaron a custodiarlo, y además, que vayamos a la Orchila, para que esté…” —la Orchila es al norte, tú has ido a la Orchila; te la pasabas allá…

FIDEL CASTRO.- Sí, yo he ido ahí. ¿A cuántos kilómetros está?

PDTE. CHÁVEZ.- De Turiamo está…

FIDEL CASTRO.- No, de la costa, de la costa.

PDTE. CHÁVEZ.- Está como a 100 kilómetros.

Entonces, yo le digo: “Pero, bueno, Almirante, ¿para qué me viene usted a buscar aquí? Ya yo estoy aquí acostumbrándome con estos soldados aquí, estoy preso aquí, no se preocupe por mí.”

—”No, que allá está mejor, para que esté en la casa presidencial”.

Le dije: “No, chico, no me hace falta, yo me siento bien aquí.”

—”No, pero, mire, es que quieren hablar con usted”.

Yo, tanteando, porque eso era signo de debilidad, pues. Pero yo tanteándolo, ¿no?, a ver hasta dónde.

Entonces, yo le digo: “Pero, ¿qué quieren hablar conmigo? Si ya, cuando teníamos que hablar, no quisieron hablar, les hice una serie de condiciones, propuestas.”

—”No, no, pero es que ya ellos quieren… ahora sí, porque ya la cosa está más clara, quieren que usted se vaya para Cuba”.

Entonces yo le digo: “Mira…”

FIDEL CASTRO.- Sí, no quisieron aceptarlo aquella noche, ¿eh?

PDTE. CHÁVEZ.- Anjá, eso le dije yo: Le digo: “Mira, yo, incomunicado como estoy, no sé nada de lo que está pasando, tengo un poco de compañeros presos” —porque ya yo sabía que sacaron al Ministro del Interior, a Rodríguez Chacín, lo sacaron esposado de su casa, al gobernador Blanco de la Cruz lo sacaron de la Gobernación, al diputado Tareck, se lo llevaron siendo diputado, preso y todo—; entonces yo le digo: “Mira, no hay condiciones para que yo tome una decisión. Yo no puedo salir del país, de ninguna manera, dejando gente mía presa. Yo no tengo comunicación con nadie…”

FIDEL CASTRO.- ¿Y a qué hora fue eso?

PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue hoy, o sea, ayer sábado, ya como a las 2 de la tarde.

FIDEL CASTRO.- Sigue.

PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, de todos modos yo le dije: “Mira, yo puedo ir, pero llama allá y dile a quien te mandó —un Almirante que había sido nombrado Ministro de Defensa, que está preso ahorita—, dile al Almirante que yo voy sin condiciones. Yo no…”

—”No, porque quieren que usted fir­me la renuncia, y al firmarla usted, lo mandamos para Cuba”.

Le dije: “No, yo así no puedo firmar renuncia ni puedo salir del país, pero entiendo que allá tenemos un teléfono y podemos comunicarnos, así que me interesa que vayamos allá para tener alguna información. Y diles que se muevan ellos para allá, y allá conversamos, para ver qué es lo que ellos plantean.”

Y así lo hicimos.

Entonces, otro detalle bonito: cuando yo estoy vistiéndome ya, entra un soldado, chico, un cabo, entra al cuartico donde yo estaba. Y yo lo veo y me dice: “Mire, mi Comandante, yo soy el cabo Rodríguez, yo soy de Sabaneta.” Un muchacho de Sabaneta que estaba por ahí, de allá de mi pueblo. Y le digo: “Muchacho, ¿y qué haces tú aquí?”

—”Yo soy de la familia Rodríguez, pariente de su tío Antonio Chávez” —que él era Rodríguez también—.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Carajo! ¿Y qué haces tú aquí, muchacho?

Yo tenía años que no lo veía, y él llegó ahí escondido, porque él no tenía permiso para entrar a mi celda, ¿no? Aprovechó que yo pedí café, y se metió con el que llevó el café, el cocinero.

Entonces, me dice: “Mire, mi Comandante, ¿usted renunció?”

Yo le dije: “No, ni voy a renunciar” —le dije—.

Entonces, se para firme y saluda, y me dice: “Entonces, ¡usted es mi Presidente! ¡No vaya a renunciar! —me dice—, que lo vamos a sacar a usted de esa vaina.”

Entonces, yo le digo: “Bueno, okey, me quedan dos minutos aquí. Te voy a pedir un favor.”

—”Lo que usted me diga.”

—”Te voy a hacer un papel, una nota, para que tú…

(Se dirige a otra persona: “Buenas, Pedro, saludos. Saluda a tus viejos, Pe­dro. Okey.”)

Estoy aquí con Pedro, el novio de mi hija Rosa.

(De nuevo se dirige a Pedro: “Vaya, vaya a descansar, Pedro.”)

FIDEL CASTRO.- ¡Ah, sí, sí! (Se ríe)

PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, él se llevó a los muchachos y los dejó por ahí…

FIDEL CASTRO.- Sí, estaban allá en su casa.

PDTE. CHÁVEZ.- Estaban por allá protegidos.

FIDEL CASTRO.- El jueves por la noche, y después se fueron para allá para donde está Reyes.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, estaban allá.

Entonces, el muchacho… Yo escribo rápidamente allí, y él me dijo: “Mire, yo no puedo estar aquí un minuto más. Escriba lo que va a escribir, y me deja el papelito en el basurero —en una cesta de papeles, una papelera—, meta el papelito allá abajo, que yo lo busco.” (El Comandante se ríe).

¡Fíjate la faena!

Entonces, yo escribo un comunicado a mano, corto: “Al pueblo venezolano y a quien pueda interesar.”

FIDEL CASTRO.- Sí, ese salió por la televisión.

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, chico, entonces yo dejo…

FIDEL CASTRO.- Que no he renunciado, y para siempre…

PDTE. CHÁVEZ.- “No he renunciado, ¡para siempre!”

Y firmé la página.

Entonces, yo dejo esa vaina en la papelera, y llegan a buscarme, agarro mis cosas, y me voy. Y, bueno, yo no supe más de ese papel. Yo dije: “Bueno, ese muchacho, ojalá que pueda hacer algo, pero ahí no hay ni fax…” Eso es una zona inhóspita, chico; eso es un comando allá de Marina, lejos, de comandos que entrenan y se tiran en paracaídas. Ahí no hay ni teléfono, ni llega la televisión ni hay fax ni eso. Unos galpones ahí —tú sabes—, de esas unidades de combate que están por ahí metidas en la montaña; una montaña, una bahía montañosa.

Resulta que, cuando yo llego aquí, ¡eso recorrió el mundo, chico! Ese papel, el muchacho lo agarró, yo no sé cómo hizo para salir de aquella montaña, y dos horas después estaba mandando fax a diestra y siniestra (Se ríen), como una ametralladora. Y aquí todo el mundo carga ese fax en la mano como… Ahí lo cargan, y tuve que firmar no sé cuántos ahí. Además de que tiene la firma, le metí otra firma a la gente que pidió le firmara.

FIDEL CASTRO.- ¡Qué cosa!

PDTE. CHÁVEZ.- Y ese fax, me dicen que recorrió el mundo.

Pero, fíjate tú qué capacidad de respuesta, ¡vale!

FIDEL CASTRO.- Sí, sí.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Una cosa impresionante!

Ahora, llego a la Orchila, Fidel, un vuelo en helicóptero como de una hora, y al rato llega la Comisión.

FIDEL CASTRO.- ¿Quiénes fueron allí? ¿Quiénes fueron?

PDTE. CHÁVEZ.- El Cardenal de la Iglesia Católica, uno, que fue uno de los firmantes del decreto napoleónico-mussoliniano ese ridículo que firmaron. Ellos pretendían que con ese decreto írrito iban a borrar de plano una lucha de años, sobre todo la Constituyente, y querían eliminar las 48 leyes habilitantes de un solo plumazo, y que la República no se llamara más Bolivariana, y que no le vendieran más petróleo a Cuba.

FIDEL CASTRO.- Eso tiene su historia a contar.

PDTE. CHÁVEZ.- Una vaina… ¡Eso es para la historia, chico!

Esta oligarquía insensata, imbécil e ignorante, no se da cuenta. Ellos se creen su propia mentira, de tanto repetirla, y terminan despreciando la realidad.

Entonces, vienen…

FIDEL CASTRO.- ¿Y quién más fue con el Obispo?

PDTE. CHÁVEZ.- Llegó el Cardenal este; un general, pero que es un Fiscal militar, que no tiene ninguna autoridad ni mando…

FIDEL CASTRO.- ¿Del Fuerte Tiuna?

PDTE. CHÁVEZ.- Del Ejército, sí, del Fuerte Tiuna.

Y un coronel, que es uno de los que impulsó esta conspiración, que es abogado, enviado, porque es muy amigo de los generales, compañero de ellos.

Bueno, nos sentamos a conversar, pues. Llevaban la renuncia lista.

FIDEL CASTRO.- ¿Y qué propusieron?

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, que yo firmara la renuncia —imagínate— con fecha atrasada, con un membrete y como un decreto presidencial.

Bueno, “en el día de hoy…”

FIDEL CASTRO.- Aunque ya ni eso los salvaba ya. Ellos estaban derrotados a esa hora ya.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, no, ya estaban haciendo un esfuerzo supremo. Pero me estaban montando una trampa para sacarme del país. Porque me dijeron: “No, ahí está el avión listo. Y, bueno, te vas a Cuba, pues.”

Yo les dije: “No, yo así no puedo, sin información fidedigna de lo que está pasando en el país, yo ni voy a firmar la renuncia —no tengo previsto renunciar—, y mucho menos voy a salir del país. Búsquenme un teléfono para hablar con el Presidente Castro, para coordinar con la familia. ¿Cómo ustedes creen que yo voy a salir del país y dejar a mis hijos, mi mujer, por ahí regados, mis compañeros en prisión?”

—”No, no, que ya los soltamos a todos, no hay ningún preso.”

—”Yo quiero hablar con ellos, yo quiero hablar con Diosdado, quiero hablar por teléfono con Bernal, quiero hablar con Rodríguez Chacín. Sólo si ustedes me permiten un teléfono para hablar con ellos, que me digan, me den información fidedigna, yo pudiera pensar en alguna actividad. Mientras tanto, no me muevo de aquí. Y si me van a dejar preso, me llevan otra vez a Turiamo. Yo no quiero estar preso en esta casa lujosa. No, me llevan a mi prisión…”

FIDEL CASTRO.- Pero ellos tenían un avión ahí, creo que tenían un avión ya.

PDTE. CHÁVEZ.- Allí ya tenían un avión, Fidel.

Incluso, yo mandé a investigar lo siguiente, porque José Vicente me dijo ahorita que había un avión norteamericano en la Orchila.

FIDEL CASTRO.- Creo que hasta hablaron, tuvieron que hablar con Shapiro ahí. Investiga bien hasta donde puedas, porque había hasta la idea de llevarte a Estados Unidos. Corrió ese rumor también.

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, y entonces, allá en la pista, yo vi el avión, de siglas… Claro, un avión privado, pero de siglas norteamericanas.

FIDEL CASTRO.- Era norteamericano.

PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, fíjate todo lo que estaban planeando ahí, ¡quién sabe si hasta llevarme a Estados Unidos, o quién sabe a dónde!

FIDEL CASTRO.- Ese rumor corrió con fuerza. El rumor. Y a nosotros no llegó nada, nada. Y lo que me pidieron de allí de Palacio —que ya estaba tomado— es que hiciéramos una declaración allí. Hicimos una declaración de inmediato y la divulgamos, de que eso era una mentira más, y que si te llevaban por la fuerza a Cuba, en el avión más rápido que tuviera nuestra línea aérea regresarías de inmediato a Caracas, que te estaba esperando el pueblo. (Se ríen) Hicimos esa declaración.

PDTE. CHÁVEZ.- Pues yo, sin saber nada de eso, les dije algo parecido: “Miren, si ustedes me llevan a Cuba y me están mintiendo, y yo allá me entero entonces de que sí hay gente presa, o de que el pueblo está en las calles, y que la…” Porque entonces me estaban engañando: “No, no, la situación militar está totalmente controlada.”

Les digo: “¿Seguro?”

FIDEL CASTRO.- ¿Controlada por ellos, decían?

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, decían ellos para engañarme.

Entonces, les pregunté: “¿Y qué pasa con el General Baduel?”

—”No, no, no, ya él aceptó, él está en su cuartel tranquilo.”

FIDEL CASTRO.- ¡Qué hijos de puta son!

PDTE. CHÁVEZ.- Sí. “No estoy tan seguro, ponme un teléfono para yo ha­blar con Baduel. Sólo después que me ex­pliquen, yo pudiera considerar.”

Y entonces, ganando tiempo, les hice otro texto…

FIDEL CASTRO.- Eso es discutiendo con la Comisión.

PDTE. CHÁVEZ.- Discutiendo con la Comisión.

Entonces, les dije: “Miren, no, yo no voy a firmar nada.”

Entonces después estaban nerviosos, porque parece que Baduel amenazó con irse con unos comandos de paracaidistas en helicópteros que tenía allá, a la Orchila, a rescatarme, si yo no aparecía.

FIDEL CASTRO.- Tenía un plan ya, lo tenía.

PDTE. CHÁVEZ.- Ah, sí.

FIDEL CASTRO.- Tenía el plan de tomar aquello, sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, me dijo el Almirante…

Desplegaron posiciones de combate allá en la Orchila. Había un grupo pequeño, en verdad, pero, bueno, son comandos también, muchachos muy bien entrenados.

Entonces, el Almirante se me acerca y me dice: “Mire, no vaya a firmar nada. Lo más seguro es que venga Baduel a rescatarlo. Si él viene, aquí no va a haber resistencia, aquí nos iremos con él, y parece que vamos a Miraflores” —me dijo el Almirante, el que estaba conmigo desde Turiamo.

FIDEL CASTRO.- Sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, entonces, aquella gente… La situación cambió totalmente. Me ponen a José Vicente por teléfono —ahí sí apareció el teléfono—, llaman a José Vicente y, bueno, entonces, ¡lo increíble! Yo no quería creer: “¿Dónde estás tú, José Vicente?”

—”No, aquí en el Ministerio de la Defensa, que ya lo rescatamos. (Se ríen)

FIDEL CASTRO.- Es la primera noticia que tú tienes de toda la situación.

PDTE. CHÁVEZ.- Es la primera noticia que yo tengo, la de José Vicente. Lo demás eran puras informaciones, contrainformaciones, muchas dudas. No, ¡coño!, pero yo decía: “No puede ser que tan rápido hayan retomado…” Bueno, y le pregunto: “¿Y dónde está el supuesto presidente?”

Me dice: “No, está preso, aquí lo tenemos preso, y un poco de generales presos.” (El Comandante se ríe)

—”Pero, ¿es que acaso hubo muertos, hubo batalla?”

—”No, no, ni un tiro, chico, ni un tiro. Una reacción fulminante del pueblo, de la juventud militar, y esta gente corrió como gaticos a esconderse. Los agarramos y ahí están presos la mayoría.”

FIDEL CASTRO.- Y ellos… ¿Con qué pretexto lograste que te dejaran hablar con Rangel?

PDTE. CHÁVEZ.- No, porque ya a esas alturas… Ya la Comisión que fue a buscarme cambió totalmente de actitud, y se sentaron allá calladitos los tres, y el Almirante es el que me informa, el Almirante que me estaba cuidando, que me trajo… Él es el Jefe de la Aviación Militar de la Marina. Me llamó aparte y me dijo: “Mire, Presidente, no vaya a firmar nada, no caiga en la trampa. Parece que usted va para Miraflores otra vez esta noche.”

Entonces el hombre empezó a pasarme información, pues, que él estaba obteniendo de su comando. Así que entonces yo me puse fuerte otra vez y empecé a hablar como Presidente, y ellos de una vez: Presidente p’acá, Presidente p’allá.

FIDEL CASTRO.- ¿Y cuándo te dieron el teléfono?

PDTE. CHÁVEZ.- Ese teléfono me lo dieron como a la medianoche más o menos, cuando hablé con José Vicente, y después hablé con el Gobernador Blanco de la Cruz, y me pasaron a otro Gobernador: “¡No, jodas, aquí está el pueblo en la calle!” Blanco de la Cruz retomó la Gobernación, él estaba enconchado; se declaró en resistencia en el Táchira y llamó al pueblo a la calle. Y aquel pueblo en la calle… acordonaron la Gobernación de donde lo habían sacado a él a empujones, la Policía, la parte de la Policía que se pasó, entonces, bueno, me dijo… (cambio de cara)

…Caracas.

Bueno, al ratico nos vinimos. Hablé también con Baduel, hablé con García Montoya, hablé con otros generales que estaban con Rangel allí, y entonces, bueno, llegaron cuatro o cinco helicópteros. Los de Baduel llegaron, llegaron los de Baduel llenos de paracaidistas de allá de Maracay.

FIDEL CASTRO.- ¡No me digas! (Se ríe)

PDTE. CHÁVEZ.- Y los Carajos. Los Carajos tienen un lema ahora, que es “Lealtad hasta la muerte”.

¡No, jodas, chico! Entonces, se unieron los comandos de la Marina, los comandos de la Fuerza Aérea, los comandos de los Paracaidistas, y nos vinimos en el vuelo triunfal de retorno, y aterrizamos aquí en Miraflores, donde estaba aquel pueblo en la calle…

FIDEL CASTRO.- ¿Tú no pasaste por Maracay?

PDTE. CHÁVEZ.- No, pero salgo mañana para allá.

FIDEL CASTRO.- ¿Vinieron directo de Orchila para…?

PDTE. CHÁVEZ.- Yo tenía que llegar a Palacio, porque tú sabes que es el símbolo del poder.

FIDEL CASTRO.- Sí, sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Y había mucha gente.

FIDEL CASTRO.- No, pero por una noticia que le dieron a Germán, desde allí de Palacio… Porque hubo mucha confusión, incluso en un momento se dijo que tú estabas herido, y hasta la teoría de que te habían ido a rescatar y habías sido herido. También se habló mucho —eso sí— de que tu habías sido golpeado. Se regó mucho, sí.

PDTE. CHÁVEZ.- Había mucho temor, porque también… No, que le desprendieron el hígado, que no sé qué cosa…

FIDEL CASTRO.- ¡Eso también! Que el golpe era en el hígado. Pero tu propia gente por allí estaba con todas esas confusiones. Esas bolas se regaron. Y María se puso terriblemente afectada por el mediodía por la noticia esa.

PDTE. CHÁVEZ.- Pero, ¿tú sabes? Ahora me estoy enterando de que esas noticias eran echadas a rodar por los muchachos míos, que estaban haciendo entonces por teléfono una campaña psicológica, ¿no?, para que la gente, bueno, como que se enardeciera más, ¿no? Que está herido, que lo golpearon, y entonces: “¡Qué aparezca, qué aparezca, qué aparezca!” Entonces, aquella presión del pueblo: “¡Qué aparezca, qué aparezca Chávez!” No sé qué más.

Y, bueno, eso hace que cambien las cosas.

Bueno, llegué aquí y aquí estoy.

FIDEL CASTRO.- Sí, esa parte la vi yo por la televisión, cuando tú llegaste. Y unas imágenes impresionantes, las caras de la gente, la alegría, ¡algo nunca visto, Chávez! Es como para hacer cuadros, pinturas, cuando allí las cámaras sacaban a la gente detrás de una reja. ¡Unas fotos impresionantes! Hay que hacer una película de eso, algo, porque es…

Bueno, ¿y cuándo regresaron la Comisión de los tres?

PDTE. CHÁVEZ.- No, esos vinieron junto conmigo.

FIDEL CASTRO.- ¡Ah, vinieron contigo!

Es increíble lo que tú cuentas, ¡es increíble!

Ahora, tienes que investigar qué idea tenían. Pon a alguien que averigüe para dónde te querían llevar. Hay un momento en que hablaron de Santo Domingo, pero ahí había algo en eso, en lo del avión.

PDTE. CHÁVEZ.- No, ahí había algo extraño, sin duda, porque entonces, es una vaina muy extraña…

FIDEL CASTRO.- Porque con Cuba no habló nadie, que yo sepa, ni pidió permiso para ningún avión. Tienes que averiguar. Pon a alguien que te investigue qué plan tenían, para dónde te querían llevar.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí. Ya yo mandé a investigar eso, pero mañana voy a seguirlo para tener claro eso, a ver hasta dónde es cierto el plan de llevarme a los Estados Unidos.

FIDEL CASTRO.- Sí, porque eso es degradante. Hay una perfidia en el engaño que te hicieron, ¡del carajo!

PDTE. CHÁVEZ.- Sí.

FIDEL CASTRO.- ¡Fue tremendo!

PDTE. CHÁVEZ.- Utilizando al Cardenal, tú sabes: “No, que yo soy el que va a garantizar la cosa, y que se cumpla…”

FIDEL CASTRO.- ¡No me digas!

PDTE. CHÁVEZ.- Le digo: “Tengo razones para dudar de usted también, si yo lo vi a usted ayer firmando el acta esa de Mussolini. ¡Qué vergüenza —le dije— para la Iglesia, Monseñor, usted, que aparenta que habla de democracia, firmando un decreto eliminando Con­greso, Asamblea, Gobernadores, Poder Judicial, Fiscal…”

Por cierto, que unas declaraciones que dio el Fiscal Isaías Rodríguez fueron…

FIDEL CASTRO.- Fueron decisivas. Pero como a las cinco de la tarde, las cuatro… Antes, antes, alrededor de las tres.

PDTE. CHÁVEZ.- Fue un rayo de luz.

FIDEL CASTRO.- Sí, sí, ese hombre fue valiente, oye, y utilizó una argumentación excelente, p’al diablo. Y muy sereno.

PDTE. CHÁVEZ.- Valiente.

FIDEL CASTRO.- ¡Ah!, pero no lo dejaron terminar. Lo engañó seguramente la televisión, porque empezó a hablar pero no lo dejaron terminar tampoco, ni a Lara lo dejaron terminar.

PDTE. CHÁVEZ.- Pero dijo lo que tenía que decir ahí en el momentico. Él dijo: “¿Dónde está la renuncia del Presidente? Yo quiero verla firmada. Y si acaso existiera…

FIDEL CASTRO.- Tiene que ser el otro. Y la renuncia tiene que ser ante la Cámara —dijo él—. Argumentos muy sólidos.

PDTE. CHÁVEZ.- Anjá. Entonces, el Vicepresidente es el que tiene que asumir la Presidencia. Pero yo quiero ver la renuncia del Presidente. Me parece que él no ha renunciado.

¡Oiga, aquello dio la vuelta al mundo! Eso fue el primer día. Eso fue un rayo de luz.

FIDEL CASTRO.- Sí, eso fue el viernes, alrededor de…

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, yo me voy a Maracay. Voy a Maracay mañana. No vamos a hacer Aló Presidente, porque aquí se perdieron hasta los equipos. Esta gente llegan robando. Se llevaron las cámaras, se llevaron unos equipos, saquearon esto aquí, la parte de telecomunicaciones. Se robaron un poco de cables, saquearon aquí…

¿Cómo sería? En un día saquearon aquí cosas…

FIDEL CASTRO.- ¿Qué pasaría si están un mes ahí? (Se ríen)

PDTE. CHÁVEZ.- Acaban con todo esto. En un día se perdieron equipos.

Entonces, vamos a hacer allá, en el comando de los Paracaidistas, donde está Baduel, una rueda de prensa. Estoy invitando a toda la prensa, porque hoy no quise responder preguntas por el tiempo, y porque tenía que salir a hablarle al pueblo al balcón. Entonces les dije que mañana, al mediodía, allá en el comando de Paracaidistas, porque ahora eso se convierte en un símbolo de la contra… Yo le llamo a esto la contra-contrarrevolución.

FIDEL CASTRO.- ¡Y de la lealtad y de la audacia, de la inteligencia, de todo ahí!

Ellos estaban perdidos desde que una sola unidad se levantara, porque no tenían fuerzas, porque no hubieran obedecido para atacar a sus compañeros allí. Ellos engañaron… Yo me di cuenta desde el momento en que estaba una unidad, y más una unidad como esa, que no tenían fuerza ya para reprimirla. Estaban perdidos ya desde ese momento.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, es lo que llaman el país virtual. Ellos creían que de esa manera, con una campaña mediática y de manera virtual, iban a desconocer a un país real, combativo —que tú sabes cómo está este pueblo…

FIDEL CASTRO.- Sí. Y que los soldados iban a combatir entre sí para defender al tipejo ridículo ese que habían puesto ahí en la Presidencia.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí.

FIDEL CASTRO.- Creían que iban a morir los soldados e iban a atacar a sus compañeros para esa cosa.

PDTE. CHÁVEZ.- Pero fue una cosa, Fidel, bueno, para hacer historia. Ya yo te mandaré…

FIDEL CASTRO.- Hay que reunir todos los datos.

Nosotros vamos a reunir todo lo que tenemos, y reúne tú por allá lo que tú tengas.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, y ahora eso, bueno, hay que leerlo con atención, y darle un impulso nuevo al proceso revolucionario.

Tú sabes que yo decía… el día que salí, por supuesto muy triste, ¿no? ¡Carajo! Allá encerrado solo.

FIDEL CASTRO.- Oye, la amargura que nosotros teníamos aquí no era menor que la tuya allá. ¡Era terrible la amargura!

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Sabes qué? Yo como… a lo mejor, si al final —yo decía: “Bueno, si tengo que salir al final de Venezuela, pues, me tengo que ir a Cuba. No hay…”

FIDEL CASTRO.- Yo pensaba —co­mo te hablaba— que esto sería para más tarde, ¿sabes?

PDTE. CHÁVEZ.- Sí.

FIDEL CASTRO.- No podía pensar en una cosa tan fulminante.

PDTE. CHÁVEZ.- No, yo también.

FIDEL CASTRO.- Yo dije: “Tienes que preservarte, y tienes que preservar hasta esa gente que son los más leales.”

PDTE. CHÁVEZ.- Claro, si yo pensaba también que, bueno, a lo mejor unos meses, a finales de año… uno tenía tiempo de organizar —tú sabes— una reacción de los patriotas. Pero esta gente…

Yo les dije hoy: “¡Coño!, pero no me dieron tiempo ni de descansar un día encerrado en una celda. Me sacaron muy rápido.” (Se ríe) ¡Qué cosa tan impresionante, vale!

Vamos a recoger evidencias y cosas, imágenes…

FIDEL CASTRO.- Yo voy a reunir todo, todo, todo. Porque hice amigos allí, bueno, con toda esa gente a los que…

PDTE. CHÁVEZ.- Claro que tenemos ahora que estar mucho más pendientes… La Inteligencia nuestra, por ejemplo, es muy mala, vale, ¡muy mala! Y los altos mandos militares se portaron muy mal, ¡muy mal! Me taparon cosas. Yo di unas órdenes ahí que, o no se cumplieron, o se cumplieron a medias, o como ellos más o menos las evaluaban. Los tenían presionados estos fascistas. Y entonces, bueno, la tendencia esa era a no tomar decisiones.

FIDEL CASTRO.- Te pusieron a la defensiva. Más con el truco de poner militares. Todo fue muy bien pensado por parte de ellos, poner a los militares a hacer declaraciones, a hacer declaraciones. Y fíjate que a favor tuyo, de ustedes, que ni uno solo de esos fue preso.

PDTE. CHÁVEZ.- ¿Quién?

FIDEL CASTRO.- De los que hicieron declaraciones. Algo que está a favor de ustedes como argumento es que ninguno de aquellos que hicieron declaraciones, que eran actos subversivos, conspirativos, ninguno de ellos fue preso. Es decir, a diferencia de lo que ellos hicieron en las 48 horas o menos, en 24 horas, la paciencia que han tenido ustedes, como argumento, como prueba de la diferencia que hay entre la humanidad y la generosidad de la Revolución Boliva­riana y lo que los fascistas hicieron en 24 horas.

PDTE. CHÁVEZ.- Así es.

FIDEL CASTRO.- ¡Es increíble! Disolvieron el Poder Judicial, el Par­la­mento, se apoderaron de todos los go­biernos, de casi todas las alcaldías.

PDTE. CHÁVEZ.- Yo dije: “¡Pobrecito este hombre! Si a mí me cuesta tanto gobernar, con tantos problemas, teniendo nada más que el Poder Ejecutivo, ¿cómo se hará este pobre hombre echándose encima todos esos poderes?” Pero, en verdad, ellos fueron muy torpes, ¡torpes! Ansias de poder…

FIDEL CASTRO.- Y se habrían fajado entre ellos inmediatamente. A los tres días estaban fajados entre sí todos ellos.

PDTE. CHÁVEZ.- No, ya estaban, ya estaban fajados unos contra otros, Generales… Que si el cargo… Entonces, unos que aspiraban a ser jefes y no los pusieron, se pusieron bravos y se fueron, no vinieron al acto. La gente de la CTV tampoco vino, porque quería ser este señor Ortega no sé si Vicepresidente o algo así, y no quisieron. Entonces, empezaron ellos a pelear y a desmoronarse muy rápido.

Pero de verdad que es una jornada para la historia, ¡vale!

FIDEL CASTRO.- No, ¡inolvidable! Mira, yo he vivido…

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Increíble, inolvidable! Una cosa que hay que ahora darle el tratamiento que se debe, y sobre todo, proyectar ese caso al mundo para que se vea… Porque se ha demostrado, Fidel… Lo que te decía: que yo anoche, el día que salí, el día que salí —un poco triste, por supuesto—, allá en la celda decía: “¡coño!, parece que es verdad que una revolución pacífica es casi imposible, ¿no?, porque ¡cuántos esfuerzos!” Estaba en ese tipo de reflexiones, como dudando, ¿no?, dudando. Y dije: “Bueno, pero yo estoy seguro de que ese pueblo no se va a quedar así, ni esos militares jóvenes, sobre todo.” ¡Pero reaccionaron de inmediato! Yo saliendo preso, y ya ellos estaban conspirando contra lo que quedó por aquí. (Se ríe)

Se metieron en el Palacio y se escondieron por allí en pasillos, en sótanos, hicieron grupos, se comunicaban entre ellos con los cuarteles. Y, bueno, aquello reventó y tomó cuerpo en todo el país.

FIDEL CASTRO.- ¡Como hormiguitas trabajaron ellos! Se movieron por todas partes.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Y con un coraje! Bueno, pensaron hacer, incluso… Me dijo uno de los muchachos de la Marina que está aquí conmigo: “Mire, estábamos haciendo un plan, cuatro de nosotros por ahí, para agarrar al viejo este, a Mussolini, y llevárselo para allá para Catia, la zona populosa donde hay como tres millones de personas, las zonas más pobres, y entonces decir: “bueno, vamos a cambiarlo. Hasta que no nos traigan a Chávez no soltamos a este viejito de aquí.”

Gracias a Dios que no hizo falta eso, ¿no? Y todo terminó como ya tú sabes. Lo que pasa es que ahora hay que comenzar a reestructurar muchas cosas, a revisar muchas cosas, ¿no? Correctivos.

FIDEL CASTRO.- Muy bien, pues. ¡Me alegro, caramba, que pases un día…! Me alegro que hayas suspendido también eso, porque pienso que tú debías descansar, ¿no? Yo no sé cómo te la ibas a arreglar, pero por suerte se llevaron los equipos esos. (Se ríe)

PDTE. CHÁVEZ.- No, pero voy a ir a Maracay. Tengo que ir allá, y después voy a visitar algunas guarniciones que se mantuvieron leales, algunos pueblos.

FIDEL CASTRO.- Oye, tú no sabes qué conmoción produjo eso aquí en el pueblo. Es cuando yo he podido ver hasta qué grado te quiere la gente aquí. ¡Una verdadera conmoción!

PDTE. CHÁVEZ.- Me imagino la tristeza que sentirían.

FIDEL CASTRO.- Oye, ¡tú no sabes! Yo pocas veces en mi vida he estado tan amargado como al otro día. Yo quería… Tú sabes que yo siempre he sido optimista y todo, y seguimos en la pelea, porque apenas me levanté al poco rato, me llamó al otro día… Yo estoy durmiendo dos o tres horas, y ese día me acosté también como a las seis; a las nueve me despierto y me pongo a hacer cosas, y a las 10 y dos minutos me llamó María. Así fue.

PDTE. CHÁVEZ.- No, incluso, ¿sabes qué? Yo estaba pensando: “¡Cónchale!, si yo tengo que llegar a Cuba, con qué cara llego yo allá.”

FIDEL CASTRO.- Sí, sí.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Oye!

FIDEL CASTRO.- Bueno, tú sabes que tú llegabas y un avión a toda velocidad iba para allá. (Chávez se ríe) Claro, en el avión, pero fueron… Hay que investigar bien por qué hicieron toda esa porquería. Porque para mandarte a ti… Sí, por qué hicieron esa porquería, porque hay que pensar cosas peores, intenciones peores.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí, yo estoy seguro. Había unas intenciones oscuras, porque yo estoy seguro de que para Cuba no me iban a llevar, estoy seguro. Lo que pasa es que el plan no les dio tiempo, porque fue tan rápido el plan de reacción patriótica, bolivariana… Y yo fui ganando tiempo, ganando tiempo, el documento, que sí, que no, que búsquenme el teléfono. Ganando tiempo, porque yo los veía a ellos en condiciones de debilidad, ¿tú sabes? Por los ojos, ¿no?, en los ojos, se consultaban cosas. Y apurados, estaban muy apurados porque yo firmara un documento. Y yo dándoles larga, dándoles larga, hasta que el Almirante me di­ce: “No vaya a firmar nada, que por ahí como que viene Baduel al rescate.” Y entonces, ahí me dieron a mí, pues, los aires de la victoria.

Pero, claro, esto no es victoria. Yo pienso que esto más bien es una lección, una lección, porque hay que ajustar cosas, hay que tomar unas decisiones que no se han tomado y que…

FIDEL CASTRO.- ¿Y dónde está el General que estaba allí en el Fuerte, el que estaba de Jefe del Ejército?

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah!, ese está preso allá en el Fuerte.

FIDEL CASTRO.- Él debe saber el plan.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Claro!

FIDEL CASTRO.- Hay que tratar de que se franqueen. Y el otro… Los que te visitaron allá deben saberlo también.

PDTE. CHÁVEZ.- Sí. Ahora yo mañana, pues, comienzo a enterarme, a buscar más detalles y a tomar decisiones.

FIDEL CASTRO.- Okey.

PDTE. CHÁVEZ.- Bien, hermano.

FIDEL CASTRO.- ¿Y tú crees que te puedas dormir ahora, con la excitación que has vivido hoy?

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Oye! Tengo que dormir un rato. Pero es una excitación maravillosa, como que embriaga.

FIDEL CASTRO.- Sí, sí. ¡Es increíble!

PDTE. CHÁVEZ.- Es una cosa como un… Ando embriagado, bueno, de amor de ese pueblo, pero sobre todo, Fidel, este es un mensaje de compromiso, es un compromiso con ese pueblo que salió a la calle, sin armas ni nada. Claro, apoyados por los patriotas militares…

FIDEL CASTRO.- Pero ellos empezaron por la mañana, desde temprano iba un río para allá de gente, y rodearon el Fuerte. Porque ya había mucha gente.

Bueno, ¡un millón de felicidades! ¡Te lo mereces!

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, hermano, ¡qué gusto haberte oído!

FIDEL CASTRO.- Oye, parece que una mano divina te lleva a ti.

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, el pueblo, chico. Dios y el pueblo y, ¿cómo es que tú dices?, ¡Ave María Purísima! (El Co­mandante se ríe) ¡Ave María Purísima, cómo pasó esto!

FIDEL CASTRO.- ¡Tremendo!

PDTE. CHÁVEZ.- Pero ahora tenemos que fortalecernos.

Saludos te mandan Rosita y Hugo, que está aquí, ya se durmió la nieta. Estamos todos aquí.

FIDEL CASTRO.- ¡Qué bien! ¡Qué sean muy felices!

PDTE. CHÁVEZ.- Dale un saludo a Felipe y a todos.

FIDEL CASTRO.- Ellos han estado todos, todos, todos, en esto.

PDTE. CHÁVEZ.- No, yo me imagino qué sufrimiento. Te prometo…

Ahorita me llamó Khadafi por ahí, muy alegre también.

Te prometo que haré todo lo que pueda para no darte otro susto y otra tristeza.

FIDEL CASTRO.- ¡Bien! Junto con la tristeza hemos tenido el privilegio de ser testigos de la cosa más extraordinaria que podía imaginarse.

PDTE. CHÁVEZ.- Bien. Y yo de vivirla.

Espero verte pronto, ¿eh?

FIDEL CASTRO.- Sí. Tenemos que vernos. ¡Bien!

PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, Fidel.

FIDEL CASTRO.- Para hablar de todo este tema. Es lo más importante, es lo que nos interesa.

PDTE. CHÁVEZ.- Así es.

FIDEL CASTRO.- Okey

PDTE. CHÁVEZ.- Recibe un abrazo, hermano, un abrazo.

FIDEL CASTRO.- Un abrazo.

PDTE. CHÁVEZ.- ¡Hasta la victoria siempre!

FIDEL CASTRO.- ¡Hasta la victoria siempre!

PDTE. CHÁVEZ.- Un abrazo, hermano.

Bolívar cumplió. Más de cien años después, reencarnado en Chávez, fue fiel al compromiso de volver cuando despierta, esta vez más que nunca, la conciencia del pueblo venezolano.

Por mi parte, no deseaba ocupar un milímetro de las páginas del Granma. Por ello solicité se publicara un tabloide para acompañar al Órgano Oficial de nuestro Partido.

Fidel Castro Ruz

Marzo 27 2014

4 y 40 p.m.

Fuente:

http://albaciudad.org/wp/index.php/2014/03/conozca-la-inedita-conversacion-que-fidel-castro-sostuvo-con-el-comandante-hugo-chavez-tras-golpe-de-abril-en-2002/

 

Written by Eduardo Aquevedo

31 marzo, 2014 at 22:24

Honduras: abierta represión contra estudiantes y académicos de sociología y ciencias sociales…

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Reproducimos aquí esta denuncia, y expresamos nuestra total solidaridad con los estudiantes, docentes y trabajadores constantemente perseguidos y reprimidos por militares y policías al servicio del gobierno conservador impuesto después del golpe de estado perpetrado en el año 2009 en ese país hermano. Ahora la represión cae sobre los sociólogos reunidos en su Congreso Nacional, del mismo modo que golpea de manera permanente a todas las fuerzas democráticas del país.  Nuestro deber es mantener esta denuncia de manera constante y sin concesiones. E. Aquevedo

Adjunto esta denuncia del Dr Juan Almendarez, ex Rector  de la UNAH, contra  el ataque  Militar policial  que ocurrió el 6 de mayo, en el momento en que estabamos en la Asamblea de Clausura del II Congreso Nacional de Sociologia.
Saludos.
R. Briceño J

SUBASTA SANGRIENTA
(Honduras abierta a los Negocios)

Juan Almendares

Bajo el principio del placer (hedónico, individualista y corporativo) se ha iniciado de la forma más cínica la “Venta Abierta de Honduras” bajo el principio de aumentar la tasa de ganancia de la acumulación histórica del capital oligárquico  articulado  con las multinacionales.

Se trata de un proceso experimental destructor de la vida, biodiversidad y cultura. Es concesionario  de privilegios para las empresas mineras, madereras, camaroneras y represas.

Promotor de la dominación cultural y de la perdida de la soberanía alimentaria. Responsable directo de las condiciones paupérrimas: hambre miseria y sufrimiento de las comunidades originarias, garifunas, misquitas , campesinas y de la clase obrera

Dos instrumentos pretenden garantizar la Venta de Honduras: la guerra mediática multimillonaria y el aparato represivo integrado por  militares, policías, seguridad privada y sicarios. Ambos instrumentos   condicionan el pensamiento único y dominante de la oligarquía que aniquila la libertad de expresión y reprime la movilización de los sectores de oposición y resistencia.

El seis de mayo 2011  en horas de la mañana, se desarrolló una manifestación de 300 estudiantes del CURN de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en la ciudad de San Pedro Sula; lugar donde ocurrió el inicio de la operación “Honduras Abierta a los negocios” (Honduras Open For Business).

Inmediatamente hicieron presencia los cuerpos represivos del Estado, quienes  dispararon contra los manifestantes. Utilizaron  tanquetas y lanzaron varias decenas de bombas lacrimógenas.

El camarógrafo de Globo TV, Uriel Gudiel Rodríguez, fue hospitalizado a raíz de ser golpeado por una bomba lacrimógena,  arrastrado  por los cuerpos represivos  con el objeto de atenazar  la libertad de expresión

Condenamos la Venta de la Patria y la violación de los derechos humanos por  los cuerpos represivos del Estado y el atentado contra el camarógrafo de TV Globo.

En igual forma señalamos  que la invasión de los cuerpos militares y policiales a la UNAH y a la Universidad Pedagógica han ocurrido con frecuencia después del golpe militar del 28 de junio del 2009; a vista y paciencia  y en algunos casos a petición de las autoridades universitarias.

Sin embargo a pesar de la persecución, trauma , terror  y tortura de docentes y estudiantes comprometidos con la justicia social y los derechos humanos no ha sido posible castrar la conciencia de la resistencia docente estudiantil.

Repudiamos todo proceso de invasión militar , policial y de seguridad  privada  al  Alma Mater y a la Universidad Pedagógica Francisco Morazán y  la cacería de las ideas patrióticas  que defienden la vida, dignidad histórica y la autodeterminación de los pueblos

La unidad docente estudiantil y de toda la comunidad universitaria con el pueblo en resistencia es esencial para que nuestra Patria no sea una vulgar mercancía.   ¡Total rechazo a la subasta sangrienta!¡Alta es la noche y Morazán vigila!

Tegucigalpa 6 de mayo 2011

EE.UU en Honduras: la forma de blanquear el regreso del golpismo…

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honduras_militares226 Por Eduardo Febbro

Desde París

Nadie puede dudar de que Estados Unidos sea un irreductible promotor de la democracia en el mundo. En los últimos ocho años la impuso con bombas y una ocupación en Irak, la forzó con más bombas y otra invasión en Afganistán y acaba de recomponerla con camisa de fuerza y a su medida en Honduras mediante el inédito y payasesco blanqueo de un golpe de Estado que dejó al país con tres presidentes simultáneos: el depuesto Manuel Zelaya, el de facto Roberto Micheletti y el electo Porfirio Lobo. El imperio ha cambiado de dirigentes, pero sigue guardando en su corazón la iconografía de los santos redentores de la democracia y el bien, cuyos principios devastaron las democracias latinoamericanas a lo largo del siglo XX: no importa quién venga después, ni cuántas personas mueran, ni cuánto se degrade la institucionalidad o la dignidad, el derecho y la constitución.

Barack Obama le ha ofrecido a América latina el peor perfil de las administraciones norteamericanas: el apoyo al golpismo, el respaldo a la violación de todos los derechos. “No vine a discutir del pasado, vine a pensar en el futuro”, dijo Obama en la Cumbre de las Américas de abril en Trinidad y Tobago. Hoy podemos constatar que esa alianza es un pacto con el futuro apoyado en la reiteración obsesiva del pasado. Washington no ha cambiado. Durante los juicios a los represores latinoamericanos, en las entrevistas concedidas por los ex generales, a la pregunta “¿por qué tanto horror?” la respuesta fue invariable: “Porque eran comunistas, porque eran terroristas”. En los argumentos de los halcones de Bush la misma frase se repitió a lo largo de años. ¿Cómo una democracia como la norteamericana podía secuestrar, trasladar en secreto, encarcelar y torturar a miles de individuos en el mundo? “Porque eran terroristas islámicos.” La guerra contra el terror siguió los mismos pasos que la guerra contra el socialismo, el comunismo y los movimientos insurgentes en América latina.

El reconocimiento del proceso electoral hondureño responde a la misma abyección. La amenaza de un brazo de contornos chavistas en América Central justificó la invención de un golpe de Estado de nuevo tipo y su posterior legitimización: el golpe horizontal. Violencia presente pero gradual, asfixia paulatina de los actores políticos, desgaste de las discusiones, tenaza en cámara lenta sobre los pulmones de la sociedad. La debilidad del sistema multilateral latinoamericano contrasta con las valientes posiciones tomadas en los años ‘80 por los países que, en plena confrontación entre Estados Unidos y la Unión Soviética, osaron levantarse para frenar un conflicto armado generalizado en América Central. En enero de 1983, cuando los países de América Central estaban estrangulados por sus conflictos armados internos y se encaminaban al abismo de la guerra externa, los cancilleres de Colombia, México, Panamá y Venezuela se reunieron en la isla de Contadora con la meta de proponer una iniciativa de paz al conflicto centroamericano.

Así nació el grupo de Contadora. Dos años más tarde, con la legitimidad de las urnas, Argentina, Uruguay, Brasil y Perú se unieron a Contadora para conformar el Grupo de Apoyo. Esos ocho países no sólo consiguieron evitar una guerra sino que pusieron en marcha uno de los procesos de pacificación regional más ambiciosos y complejos que hay en la historia, mientras Washington y Moscú dirimían sus diferendos y sus conquistas con la sangre derramada por inocentes de la periferia, entre ellas América Central. El actual presidente de Costa Rica, Oscar Arias, es un heredero del grupo de Contadora. Los acuerdos de Esquipulas I y Esquipulas II –por los cuales Arias recibió el Nobel de la Paz en 1987– no habrían nunca existido sin la fuerza concentrada de Contadora. Veinticinco años después no se puede sino constatar la ausencia de un multilateralismo eficaz y, más triste aún, la paradoja hiriente de ver a quienes fueron actores destacados de Contadora, a imagen y semejanza de Perú, Colombia, Panamá, Costa Rica y El Salvador, convertidos en obedientes reconocedores de las elecciones hondureñas.

Alan García era presidente de Perú cuando, con acentos de una combatividad juvenil, su país se sumó al grupo de Contadora. Oscar Arias fue el portador del montaje que salió del corazón de Contadora para pacificar América Central. El actual presidente de El Salvador, Mauricio Funes, pertenece al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, el FMLN, el partido que, en los años de Contadora, era una guerrilla proscrita. Washington, estos tres actores y Colombia fueron ahora los primeros en darles un sello de legitimidad a las urnas hondureñas. ¡Qué oprobio para los demócratas y los descendientes de las decenas y decenas de miles de víctimas que dejaron los conflictos armados en Centroamérica! Un pozo negro nos acecha, y no sólo porque Washington no ha cambiado.

Los adversarios de Washington también son prisioneros de lógicas del pasado. Cuando Hugo Chávez trata de “gladiador del antiimperialismo” al presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, o cuando elogia en público a un dictador con las manos y la sombra llenas de sangre como el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, incurre en la misma tentación. Ahmadinejad fue reelecto con un fraude tan masivo como la improbable tasa de participación de las elecciones hondureñas. Robert Mugabe, el héroe de la independencia de Zimbabwe, transformó su mandato liberador en una vertiginosa autocracia que dejó decenas de miles de muertos. Las mismas conductas prevalecen en uno y otro lado de la frontera. No todos los enemigos del imperio son amigos nuestros, ni todos los adversarios de mis enemigos son aliados en el juego tramposo de una democracia renovada al compás de botas y fusiles.

Página/12

Written by Eduardo Aquevedo

1 diciembre, 2009 at 22:42

Obama, Bush y los golpes de Estado latinoamericanos…

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Immanuel Wallerstein

La Jornada

OBAMAAA01 Algo extraño está ocurriendo en América Latina. Las fuerzas de derecha en la región están emplazadas de tal modo que pueden desempeñarse mejor durante la presidencia estadunidense de Barack Obama que durante los ocho años de George W. Bush. Éste encabezaba un régimen de extrema derecha que no tenía ninguna simpatía para las fuerzas populares en América Latina. Por el contrario, Obama encabeza un régimen centrista que intenta replicar la política del buen vecino que proclamara Franklin Roosevelt como forma de anunciar el fin de la intervención militar directa de Estados Unidos en América Latina.

Durante la presidencia de Bush, el único intento serio de golpe de Estado con respaldo de Estados Unidos ocurrió en 2002 contra Hugo Chávez en Venezuela y tal asonada falló. Fue seguida de una serie de elecciones por toda América Latina y el Caribe, donde los candidatos de centro-izquierda ganaron en casi todos los casos. La culminación fue una reunión en 2008 en Brasil –a la que Estados Unidos no fue invitado y donde el presidente de Cuba, Raúl Castro, recibió trato de héroe virtual.

Desde que Obama asumió la presidencia, se ha logrado perpetrar un golpe de Estado: en Honduras. Pese a la condena que expresó el mandatario, la política estadunidense ha sido ambigua y los líderes del golpe están ganando su apuesta de mantenerse en el poder hasta las próximas elecciones para presidente. Hace apenas muy poco, en Paraguay, el presidente católico de izquierda Fernando Lugo pudo evitar un golpe militar. Pero su vicepresidente, Federico Franco, de derecha, está maniobrando para obtener de un Parlamento nacional hostil a Lugo un golpe de Estado que asume la forma de un enjuiciamiento. Y los dientes militares se afilan en una serie de otros países.

Para entender esta aparente anomalía debemos mirar la política interna de Estados Unidos, y cómo afecta la política exterior estadunidense. De vez en cuando, y no hace tanto tiempo, los dos partidos principales representaban a coaliciones de fuerzas sociales que se traslapaban, y en los que el balance interno de cada uno iba de una derecha, corrida del centro, en el caso del Partido Republicano, a una cierta izquierda, corrida del centro, para el Partido Demócrata.

Debido a que los dos partidos se traslapaban, las elecciones tendían a forzar a los candidatos presidenciales de ambos partidos más o menos hacia el centro, de modo de ganaban sobre la fracción relativamente pequeña de votantes que eran los independientes, situados en el centro.

Éste ya no es el caso. El Partido Demócrata es la misma coalición amplia que siempre ha sido, pero el Partido Republicano se ha desplazado más a la derecha. Esto significa que los republicanos tienen una base menor. Lo lógico es que esto significara bastantes problemas electorales. Pero, como estamos viendo, no funciona exactamente de ese modo.

Las fuerzas de la extrema derecha que dominan el Partido Republicano están muy motivadas y son bastante agresivas. Buscan purgar a todos y cada uno de los políticos republicanos a quienes consideren demasiado moderados e intentan forzar a los republicanos en el Congreso a una actitud negativa uniforme hacia todas y cada una de las cosas que proponga el Partido Demócrata y en particular el presidente Obama. Los arreglos políticos de compromiso ya no se ven como políticamente deseables. Por el contrario. A los republicanos se les presiona para marchar al ritmo de un solo tamborilero.

Entretanto, el Partido Demócrata opera como siempre ha operado. Su amplia coalición va de la izquierda a una cierta derecha del centro. Los demócratas en el Congreso invierten casi toda su energía política en negociar unos con otros. Esto implica que es muy difícil aprobar legislaciones significativas, como vemos actualmente con el intento de reformar las estructuras de salud estadunidenses.

Entonces, ¿qué significa esto para América Latina (y de hecho para otras partes del mundo)? Bush podía conseguir casi todo lo que quería de los republicanos en el Congreso, en el cual tuvo una clara mayoría durante los primeros seis años de su régimen. Los debates reales ocurrían en el círculo ejecutivo interno de Bush, dominado básicamente por el vicepresidente Cheney durante los primeros seis años. Cuando Bush perdió las votaciones para elegir congresistas en 2006, la influencia de Cheney declinó y las políticas públicas cambiaron ligeramente.

La era de Bush estuvo marcada por una obsesión con Iraq y en menor medida con el resto de Medio Oriente. Algo de energía quedaba para lidiar con China y Europa occidental. Desde la perspectiva del régimen de Bush, Latinoamérica se desvanecía poco a poco hacia el fondo. Para su frustración, la derecha latinoamericana no obtuvo el tipo común de involucramiento en su favor que esperaban y deseaban por parte del gobierno estadunidense.

Obama se enfrenta a una situación totalmente diferente. Tiene una base diversa y una agenda ambigua. Su postura pública se bambolea entre una firme posición centrista y unos moderados gestos de centroizquierda. Esto vuelve su posición política esencialmente débil. Obama desilusiona a los votantes de izquierda que movilizó durante las elecciones, y que en muchos caso se retiran de lo político. La realidad de una depresión mundial hace que algunos de sus votantes centristas se aparten de él por miedo a una deuda nacional creciente.

Para Obama, igual que para Bush, América Latina no está en la cúspide de sus prioridades. Sin embargo, Obama (a diferencia de Bush) está luchando duro por mantener la cabeza arriba del agua política. Está muy preocupado por las elecciones de 2010 y 2012. Y esto no es algo insensato. Entonces su política exterior está influida considerablemente por el impacto potencial que tenga ésta en dichas elecciones.

Lo que la derecha latinoamericana hace es sacarle ventaja a las dificultades políticas internas de Obama para forzarle la mano. Se percatan de que no cuenta con la energía política disponible para atajarlos. Además, la situación económica mundial tiende a redundar en contra de los regímenes en el cargo. Y en la América Latina de hoy son los partidos de centroizquierda los que están en el cargo. Si Obama lograra triunfos políticos importantes en los próximos dos años (una ley de salud decente, una auténtica retirada de Iraq, una reducción del desempleo), esto mellaría, de hecho, el retorno de la derecha latinoamericana. ¿Pero logrará tales triunfos?

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/11/28/index.php?section=opinion&article=018a1mun

EE.UU reitera apoyo a dictadura en Honduras…

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En más de 30 años como diputado, Micheletti aprendió el autoritarismo que exhibe: analista

Reitera el Departamento de Estado respaldo a las elecciones en Honduras

Foto

Arturo Cano

Enviado, Periódico La Jornada

Tegucigalpa, 18 de noviembre. Estados Unidos manda a su hombre no para sacar a José Manuel Zelaya de la mitad del río, sino para alejarlo más de cualquier orilla. Parte importante de la solución para avanzar hacia el futuro son las elecciones hondureñas, dice el subsecretario de Estado adjunto para América Latina, Craig Kelly, ya asiduo visitante de este país.

Con la declaración se cierra toda posibilidad, si quedaba alguna, de que Honduras vaya a elecciones con su presidente legítimo. Kelly no necesita los cinco minutos que según Zelaya le tomaría a Estados Unidos reinstalarlo, sino menos de uno, para afirmar que nadie tiene derecho de quitar al pueblo hondureño el derecho de votar y de elegir a sus líderes.

Da igual. El Congreso hondureño ya había anunciado que la sesión en que decidirá sobre la restitución del presidente Zelaya se realizará después de los comicios, y entonces Honduras tendrá tres presidentes: uno electo, otro de facto y uno más refugiado en la embajada de Brasil, país que, con Argentina, hace saber que no reconocerá al gobierno surgido de los comicios del 29 de noviembre, ya declarados fraudulentos por Zelaya y la resistencia que le acompaña.

Richard Lugar, el republicano más pesado en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadunidense, elogia la decisión del Congreso hondureño y pide que su país reconozca la elección si reúne las normas internacionales de justicia y transparencia.

¿Cuáles observadores y con cuáles credenciales técnicas y democráticas calificarán si se cumplen las normas? A saber, porque hasta ahora, los únicos que han anunciado que vendrán son los amigos de ultraderecha y derecha simple del régimen golpista. Ni los legisladores republicanos de Estados Unidos pueden venir porque no hay demócrata que los acompañe.

Igual, Lugar pide a los países de la región, y especialmente a Brasil, que admitan que la única vía para superar la crisis es el reconocimiento de los comicios.

Y como eso es lo más importante, los diputados que buscan la relección podrán terminar sus campañas sin distracciones y luego concentrarse en el silencio electoral de cinco días que la ley impone.

El Congreso hondureño, escuela de dictadores

El 2 de diciembre, ya confirmados en sus cargos, retornarán a sus curules, en un espantoso edificio en el centro de esta ciudad, donde el patio ha sido utilizado como prisión temporal para los zelayistas rijosos, quienes han rebautizado la plaza frente a la sede del congreso como plaza de los diputíteres.

Ahí, lo más probable es que buena parte de los 128 diputados cumplan, una vez más, con una de las reglas de oro del sistema político hondureño: Que cualquier reforma sea seguida de inmediato por una contrarreforma, como frasea el analista Manuel Torres. En este caso, la reforma es el acuerdo de Tegucigalpa-San José, tan celebrado e inmediatamente cachado por el Congreso hondureño para hacerlo trizas a fuerza de demoras.

El Congreso hondureño tiene, de verdad, sus peculiaridades. Torres, periodista de larga experiencia y acucioso observador de la realidad de su país, sostiene que una de las claves de la crisis estructural que atraviesa Honduras es el enorme peso que tiene el Poder Legislativo.

Roberto Micheletti, afirma, no aprendió el autoritarismo que exhibe en los cinco meses que lleva en el poder, sino en sus más de 30 años como diputado en el Congreso Nacional, una escuela de dictadores.

La clave es el reglamento interior del órgano legislativo, aprobado en la Constituyente de 1982 que dio fin a los regímenes militares, y hace de este congreso el más antidemocrático de toda América Latina.

Tal reglamento otorga al presidente del Congreso un control absoluto de las decisiones y los dineros, y tal fue el cargo que tuvo Micheletti durante los últimos años.

El enorme poder del Legislativo ha llegado a extremos patéticos. En 2004, por ejemplo, el Congreso se arrogó la facultad de interpretar la Constitución. El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos declaró inconstitucional la medida y más tarde la Suprema Corte hizo lo propio, en virtud de que según la propia Constitución, sólo el Poder Judicial puede interpretar la ley suprema. El decreto nunca llegó a publicarse, de tal manera que, desde entonces, el Congreso tiene la facultad de ajustar a su conveniencia la carta máxima del país.

Dictadura perfecta a lo catracho

Los dos partidos tradicionales tienen 117 de los 128 miembros del Congreso unicamaral. El Partido Liberal (PL) cuenta con 62 diputados y el Nacional (PN) 55. El resto se reparte entre tres pequeñas formaciones políticas, dos de las cuales se inclinan siempre hacia el mejor postor.

Gracias a su enorme peso en el escenario nacional, el presidente del Congreso, José Alfredo Saavedra, no se ha cansado de repetir acerca de la sesión para decidir el futuro de Zelaya: Nadie nos puede imponer plazos.

El alarde de autonomía no es compartido por buena parte de los hondureños, que desde hace mucho sabe que los diputados llegan a sus cargos no por el apoyo de sus electores, sino por el respaldo de las diez o 15 familias más poderosas del país.

¿Cuántos de los 128 diputados tienen dueño? Quizá con excepción de los seis de Unificación Democrática, todos, dice un veterano reportero de temas legislativos.

“Los industriales tienen a sus propios representantes de facto en el Congreso, de igual forma que los tienen los banqueros, los comerciantes importadores, los empresarios del turismo, la construcción o las telecomunicaciones… Es el sistema de lobby estilo Honduras, la red de influencias con la impronta nativa, el estilo criollo, la picardía aborigen”, describe Víctor Meza, ministro de Gobernación de Zelaya, en su texto Los grupos fácticos y la transición a la democracia, escrito antes de que ocupara su cargo.

El Congreso decide los nombramientos de los magistrados electorales, de las cabezas del Tribunal Superior de Cuentas y muchos otros órganos del Estado. Aunque el proceso es relativamente más transparente en el caso de la Suprema Corte de Justicia, puesto que hay nominaciones, a final de cuentas el pastel se reparte así: ocho magistrados para los liberales y siete para los nacionalistas. Cada cuatro años, la ecuación se invierte.

Ese congreso donde liberales (ahora divididos) y nacionalistas se reparten el queso, decidirá después de las elecciones, con la bendición de Estados Unidos: Celebrar la votación el 2 de diciembre no es necesariamente incoherente con el acuerdo, afirma Ian Kelly, vocero del Departamento de Estado, desde Washington.

Kelly dice que Zelaya debe ser restituido antes de que termine su mandato, y nada más.

¿Le parecería bien al Departamento de Estado el 26 de enero?

Espero que con la llegada de Arturo Valenzuela (como nuevo subsecretario para asuntos de la región) haya algún cambio, pero tal vez ya sea demasiado tarde, dice Vicki Gass, analista de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), cuyas palabras resumen el desencanto de quienes están contra la legalización del golpe de Estado por la vía electoral.

Micheletti sonríe con el enviado de Washington, que se regresa hoy mismo, mientras en las calles crece el rumor de que si Zelaya sale de la embajada será rumbo al exilio.

Manuel Torres, con Zelaya en el rechazo a un proceso electoral en estas condiciones, lo ve como una posibilidad: Sí, creo que él está buscando proteger a su familia y a su círculo cercano, y después podría irse exiliado.

Sería la confirmación de una frase que a Torres le gusta repetir: La dictadura perfecta no era la del PRI, es la del bipartidismo hondureño.

Written by Eduardo Aquevedo

19 noviembre, 2009 at 14:19

Carta del presidente Zelaya a Barack Obama

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José Manuel Zelaya Rosales

Tribuna Popular

PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA
Tegucigalpa, 14 de Noviembre de 2009
S. E.
BARACK OBAMA
PRESIDENTE EEUU
Washington D. C.
Estimado Presidente Obama:

Cuando nos reunimos por primera vez el 8 de julio con la Secretaria de Estado Clinton después del Golpe de Estado se dejo claro ante mi y ante el mundo la posición de la administración Obama de condenar el Golpe de Estado, desconocer sus autoridades y exigir el retorno del estado de derecho con la restitución, al cargo de Presidente electo por el pueblo .

La posición oficial de su gobierno y sus representantes que patrocinaron y firmaron las resoluciones de la ONU, OEA. En el que el tercer punto exige mi restitución inmediata y segura.

A partir del 28 de junio de 2009 mi secuestro por los militares y destierro a Costa Rica.

El Congreso de la República emitió un decreto ilegal donde ordena "Separar al ciudadano José Manuel Zelaya del cargo de Presidente Constitucional de la República" sin facultades constitucionales para hacerlo, y sin el debido procesos sin ser citado a ningún juicio.

Desde la primera reunión con la secretaria Hillary Clinton me propusieron la mediación del Presidente de Costa Rica Óscar Arias a pesar de que considero que es contraproducente dialogar con personas que tienen un arma en sus manos, acepté considerando el auspicio de EE.UU y de la comunidad internacional.

En un comunicado de fecha 04 de septiembre del presente año la Secretaria de Estado Hillary Clinton expresaba a lo siguiente: ”La conclusión positiva del proceso iniciado por Arias sería la base adecuada para proceder con una elección legítima”

De todos es conocido que el Régimen de Facto sin la visita a Honduras del sub. Secretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, Daniel Restrepo y Craig Kelly no hubieran firmado el Acuerdo. Todos sabemos por qué se rompió el acuerdo, Tegucigalpa – San José.

El propio Presidente Óscar Arias en aras de la verdad declaró que:

"Micheletti nunca tuvo voluntad de colaborar y que por el contrario se estaba burlando de la comunidad internacional y sólo buscaba dilatar el tiempo para nunca entregar el poder a quien corresponde" .

El Ex Presidente Ricardo Lagos, miembro prominente de la Comisión Internacional de Verificación en sus declaraciones confirmó esto, al manifestar: "El Señor Micheletti lo rompió", ” Micheletti hizo cosas que no debía haber hecho como decir ‘yo formaré un gobierno de unidad sin Zelaya" lo que hizo fracasar este acuerdo negociado.

El propio día en que se instalaba en Tegucigalpa la Comisión de Verificación del acuerdo, sorprendieron las declaraciones de funcionarios del Departamento de Estado donde modifican su posición e interpretan el acuerdo unilateralmente con las declaraciones siguientes "… las elecciones serían reconocidas por Estados Unidos con o sin restitución …"; El régimen de facto celebró este cambio y utilizaron estas declaraciones para sus objetivos, e inmediatamente terminaron por incumplir y violar el Acuerdo

Por lo anteriormente expuesto nos manifestamos de la siguiente manera :

Que el Acuerdo Tegucigalpa-San José queda sin valor ni efecto por incumplimiento unilateral del gobierno de facto. Este fue concebido para implementarse en forma integral y simultánea; pues no se contemplaron como doce acuerdos separados, fue un solo acuerdo con doce puntos el cual tenía un solo propósito, restaurar el orden democrático y la paz social, y con esto se revirtiera el golpe de estado, lo que implica el seguro retorno del Presidente de República elegido legítimamente por voto popular. Y con esto, propiciar un clima de reconciliación nacional y un siguiente proceso electoral constitucional, limpio, con garantías de participación igualitaria y libre para todos los ciudadanos de Honduras

Que las próximas elecciones se debían desarrollar en un marco de legalidad y respaldo internacional especialmente de la OEA y NNUU, y que fuera de esas condiciones políticas y de derechos ciudadanos mínimos para garantizar un resultado apegado a la libertad y a la transparencia.

En esto, quiero anotar que la nueva posición de los funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos esquiva el objetivo inicial del diálogo de San José, relegando un acuerdo con el Gobierno legítimamente reconocido hacia un segundo plano, y tratando de trasladar este acuerdo hacia un nuevo proceso electoral sin importar las condiciones en que se desarrolle. Entre otras, con recursos públicos están siendo autorizados por funcionarios públicos no reconocidos legalmente e imputados a un documento de Presupuesto que no ha sido autorizado por Presidente legítimamente reconocido.

En estas condiciones, este proceso, y por lo tanto sus resultados serán sujetos de impugnación y no reconocimiento; lo cual pone en grave riesgo la estabilidad futura de las relaciones entre Honduras y el resto de naciones que reconozcan sus resultados.

Como lo ha señalado el Secretario General de la OEA José Miguel Insulza, no existe un ambiente político, para elecciones, como lo ha observado y apuntado la Congresista Norteamericana Jane Sharkorky en su visita a Honduras, se observa un ambiente comprobado de violación a los derechos humanos en Honduras.

El 6 de noviembre pasado, hemos comunicado nuestra negativa a continuar con el dialogo falso, y por lo tanto al expirarse el plazo el texto constituye letra muerta que pierde vigencia, porque un acuerdo se cumple en tiempo y forma, la violación de este por el régimen de facto es para nosotros la condición que determina que el acuerdo dejo de existir.

Indudablemente se perdió tiempo precioso en este intento fallido.

La elección presidencial esta actualmente prevista para la última semana de noviembre. En este caso, como Presidente Constitucional de Honduras, y como ciudadano que representa y fue elegido por voto democrático del pueblo de Honduras, me veo en la obligación de informar que bajo estas condiciones no podemos respaldarla y procederemos a impugnarlo legalmente en nombre de millares de hondureños y de cientos de candidatos que sienten que esta competencia es desigual y no se presentan las condiciones de participación en libertad.

En Honduras por la represión a que hoy está sometido el pueblo Hondureño, donde no se respeta ni la mas alta autoridad el Presidente de la república donde no se ha considerado que en tres años logré los mejores indicadores económicos y la más grande reducción de la pobreza de los 28 años de vida democrática, donde fui derrocado por la fuerza de las armas, nunca fui sometido a un juicio ni al proceso debido y tengo hoy 24 acusaciones y órdenes de captura por narcotráfico corrupción y terrorismo, entre otros, y donde la mayor parte de los Ministros de mi gabinete son objeto de persecución política y se encuentran huyendo del régimen en diferentes partes de América.

3500 personas detenidas en cien días, mas de 600 personas heridas y golpeadas en los hospitales, más de un centenar de asesinatos y una incontable cantidad de personas sometidas a torturas cometidas contra ciudadanos que se atreven a oponerse y manifestar sus ideas de libertad y justicia, en manifestaciones pacíficas, todo esto convierten las elecciones de noviembre en un ejercicio anti-democrático, por estado de ilegitimidad, por la incertidumbre y la intimidación militar, para grandes sectores de nuestro pueblo.

Realizar elecciones, en las que el Presidente electo por el pueblo de Honduras, a quien reconoce su Gobierno y la Comunidad Internacional, está prisionero, rodeado por militares en la sede diplomática de Brasil, y un Presidente de Facto, que impusieron los militares, rodeado por los poderosos en el palacio de gobierno, será una vergüenza histórica para Honduras y una infamia para los pueblos Democráticos de América.

Este proceso electoral es ilegal porque oculta el golpe de estado militar, y el estado de facto en que vive Honduras no brinda garantías de igualdad y libertad en la participación ciudadana, a todos los Hondureños, es una maniobra electoral antidemocrática repudiada por grandes sectores del pueblo para encubrir los autores materiales e intelectuales del Golpe de Estado.

Las Elecciones son un proceso no son sólo un día donde se va elegir, es un debate, es exposición de ideas es igualdad de oportunidades.

En mi condición de Presidente electo por el pueblo Hondureño, reafirmo mi decisión que a partir de esta fecha cualquiera que fuera el caso, YO NO ACEPTO, ningún acuerdo de retorno a la presidencia, para encubrir el golpe de estado, que sabemos que tiene un impacto directo por la represión militar sobre los derechos humanos de las habitantes de nuestro país.

Sr. Presidente.

En la Cumbre de Países del Continente Americano celebrada en Trinidad y Tobago a principios de este año, donde estuve presente Usted manifestó

"Que dejáramos de acusar a Estados Unidos por lo que hizo en el pasado en el continente y que viéramos hacia el futuro". El futuro que hoy nos muestran al alterar su posición en el caso de Honduras y favorecer así la intervención abusiva de las castas militares en la vida cívica de nuestro Estado, (causa histórica del atraso y estancamiento de nuestros países en el siglo XX) no es más que el ocaso de la libertad y un desprecio a la dignidad humana, es una nueva guerra contra los procesos de reformas sociales y democráticas tan necesarios en Honduras.

Presidente Obama.

Cada vez que se derroca un Gobierno legítimamente electo en América la violencia y el terrorismo nos gana una batalla y la Democracia sufre una derrota.

Todavía nos resistimos a creer que este golpe de estado militar en ejecución en Honduras, es ya el nuevo terrorismo de estado del siglo XXI. Y será el futuro para América Latina que nos habló en Trinidad y Tobag.

Estamos firmes decididos a luchar por nuestra democracia sin ocultar la verdad y cuando un pueblo se decide a luchar pacíficamente por sus ideas, no hay arma, no hay ejército ni maniobra capaz de detenerlo.

En espera de su pronta respuesta, le reitero mi más alta consideración,

JOSE MANUEL ZELAYA ROSALES

Presidente de Honduras


Fuente: http://www.pcv-venezuela.org/index.php?option=com_content&task=view&id=6007&Itemid=1

Written by Eduardo Aquevedo

17 noviembre, 2009 at 21:48

Honduras: las maniobras que arruinaron el crédito de Obama en América Latina… Entrevista a M. Zelaya

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EU fortaleció la dictadura en Honduras al cambiar de postura: Manuel Zelaya

HONDURAS-MILIT3 No acepto acuerdos para legitimar el golpe, sostiene el mandatario en entrevista con La Jornada

Arturo Cano, Enviado Periódico La Jornada

Tegucigalpa, 16 de noviembre. ¿Cuánto tiempo le da usted al próximo presidente de Honduras? ¿No le parece una burla que llamen a elecciones para que las fuerzas armadas lo quiten cuando quieran, como hicieron con el anterior? Habla así el presidente José Manuel Zelaya, en entrevista con La Jornada, en su día número 57 como huésped de la embajada de Brasil.

Desde ahí pide que le sean leídos los comentarios de Ian Kelly, vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos, quien poco antes ha afirmado, en Washington: No hemos cambiado nuestra política.

Se ríe Zelaya y pregunta: ¿Fue todo lo que dijo de Honduras?

“Tenemos a altos responsables aún involucrados, intentando, no que ambas partes se pongan de acuerdo, sino que implementen lo que ya se acordó.

Aún se pueden hacer cosas, se completa la lectura del despacho con las declaraciones de Kelly, respuesta provisional a la carta que el sábado Zelaya envió al presidente Barack Obama para reprochar a Estados Unidos haberlo dejado a mitad del río.

–¿Dijo no hemos cambiado nuestra política?

–Eso dijo.

La risa de Zelaya es un asomo de humor luego de la lúgubre respuesta que sigue a ¿Cómo está, presidente? No tan bien como usted, que está en libertad.

Nos dejaron a la mitad del camino

Y le responde a Kelly: Qué contesta a la realidad entonces, porque habíamos hecho un acuerdo de que las elecciones se iban a dar en forma pacífica, en forma concertada, con un acuerdo político, que se implementara y que se ejecutara. No se ha implementado el acuerdo, que venció el 5 de noviembre, que se venció porque ellos cambiaron su posición; ellos empezaron a expresar que se podían hacer elecciones sin mi restitución.

–La multicitada declaración del subsecretario Thomas Shannon.

–El senador (James) De Mint (republicano) dijo que habían hecho un trato, republicanos y demócratas, para reconocer las elecciones, con o sin mi restitución. Después la administración Obama repitió lo mismo. Nos dejaron a la mitad del camino, en medio de la corriente, han debilitado, han dividido la opinión pública internacional. Además, desacataron las resoluciones de la Organización de Estados Americanos (OEA)y la Organización de Naciones Unidas (ONU), y desconocieron el espíritu del acuerdo que se firmó.

El acuerdo, sigue Zelaya, tiene “12 puntos, pero es uno solo, integral y global: si uno de los puntos no se cumple el acuerdo no tiene validez, porque no hemos firmado 12 acuerdos.

Ellos (Estados Unidos) cambiaron la política y además tienen que responder ante el derecho internacional, porque yo soy el presidente de los hondureños que ellos reconocen y estoy expresando que apoyar una actividad (las elecciones del 29 de noviembre) de un gobierno ilegal, como ellos lo tratan; apoyar una actividad de un gobierno ilícito que dio un golpe de Estado, es violentar el acuerdo.

–Muchos medios interpretaron la parte sustancial de su carta al presidente Obama como una renuncia a toda posibilidad de restitución. ¿Es así?

–Las personas que saben leer no pueden expresarse así. Fui totalmente claro y enfático: yo no acepto acuerdos para legitimar golpes de Estado. El acuerdo que me están proponiendo es que (Roberto) Micheletti dirija el gobierno de unidad; eso es un golpe de Estado más. Y es lo que he dicho en la carta. Ahí nadie habla de renuncia, nadie habla de restitución, sino lo que dije fue que no acepto el acuerdo de retorno a la Presidencia para legitimar un golpe de Estado.

–Líderes de la resistencia se preguntan en voz alta: ¿por qué se firmó un acuerdo que permitió tantas escapatorias al gobierno de facto? ¿Había un compromiso no escrito de que usted sería restituido y por eso firmó?

–El que diga eso no entiende la conflictividad en que estábamos negociando. Si yo en ese documento pusiera todo lo que quiero decir del gobierno de facto, de los golpistas, o ellos todo lo que tienen que decir, el documento no se firma. Es un documento que habla de propósitos, de objetivos, y sólo para introducir un párrafo vino Thomas Shannon, sólo para introducir un párrafo que dice dentro del espíritu del plan Arias. Y el espíritu era el restablecimiento del orden democrático, es decir, mi restitución.

Zelaya se refiere a la letra del acuerdo firmado por sus representantes y los de Roberto Micheletti el 30 de octubre, específicamente al punto cinco, donde se establece dejar la decisión al Congreso nacional para que resuelva en el espíritu del acuerdo de San José, el cual, efectivamente, preveía su restitución. El texto plantea que el Congreso “resuelva en lo procedente respecto ‘a retrotraer la titularidad del Poder Ejecutivo a su estado previo al 28 de junio’” y también que su decisión deberá sentar las bases para alcanzar la paz social, la tranquilidad política y gobernabilidad democrática.

Sigue Zelaya: “(el acuerdo dice que) el Congreso debe resolver, no dice que debe complicar, atrasar o confundir. Entonces a quién le caben dudas. La maquinaria de los que apoyan a Micheletti a nivel internacional empezó a decir que el documento no decía que había que restituirme, y eso es falso: el documento dice que hay que solucionar con la restitución y el espíritu del plan Arias. Es un documento para la reconciliación. ¿Podrá haber reconciliación si sólo una de las partes ejerce su voluntad? El documento está bien hecho, totalmente, eso es claro. Como es claro que Estados Unidos cambió su postura a la mitad del camino y fortaleció la dictadura.

–¿Espera todavía un cambio de postura de Estados Unidos?

–Reclamo el incumplimiento de la palabra y el desacato a todas las resoluciones que ellos mismos habían firmado en la OEA y en la ONU, igual que la violación al derecho internacional al venir a reconocer una actividad de un gobierno que ellos mismos llaman ilegítimo.

Foto

El presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, captado hace unos días en la embajada brasileña en Tegucigalpa, donde se encuentra en calidad de huésped desde el 21 de septiembreFoto Ap

He expresado claramente que se han alejado del discurso del presidente Obama en Trinidad y Tobago, cuando dijo que en Estados Unidos iba a venir una nueva época. Pensé que era una época de paz y de democracia, no que era una época de golpes de Estado, ni de triquiñuelas. Se han alejado de los principios de la democracia estadunidense. Abraham Lincoln detuvo la guerra cuatro meses y firmó un acuerdo de paz para hacer elecciones. Y éstos quieren hacer elecciones tipo Afganistán, sin acuerdo político. No son herederos de Lincoln si aquí promueven unas elecciones con represión, con persecuciones, con censura mediática, con intimidación de los militares para los grupos de la resistencia, los grupos que me apoyan a mí. La intromisión de los militares en la vida política del país es un atentado en contra de la paz, y lo que está fomentando es el terrorismo de Estado. Ése es mi reclamo.

Desde el diálogo de San José, dice Zelaya, aceptó sentarse a negociar con los golpistas porque Estados Unidos estaba detrás. Pensé que iban a mantenerse firmes hasta el final, y a mitad del camino me dejaron en la corriente.

Micheletti va al cine y se asusta

–¿Tiene espacio para dar la batalla dentro del Partido Liberal (PL) o se plantea una tercera fuerza política para romper el bipartidismo?

–El liberalismo hondureño tiene 117 años y siempre nos hemos opuesto a la intervención de las fuerzas militares en la vida cívica. Nunca hemos tenido un acto tan vergonzoso como el que protagonizaron Micheletti y Elvin Santos (candidato a la presidencia del PL), de promover un golpe de Estado, derrocando un presidente legítimamente electo por el pueblo. Es una vergüenza internacional y lógicamente no habla bien de los dirigentes de ahora. La historia tendrá que juzgar los actos.

–¿Seguirá en el Partido Liberal?

–Yo soy liberal porque creo en su historia, creo en la doctrina. El partido me llevó a la Presidencia de la República y sigo respetando su idiosincrasia. Quien se ha alejado del liberalismo es el señor Micheletti, que de liberal no tiene absolutamente nada, más que los recuerdos tristes que le deja a este país.

Esta mañana, Roberto Micheletti celebra todavía su nombramiento como vicepresidente de la Internacional Liberal, dado a conocer el fin de semana por el holandés Hans Van Baalen, quien vino a tirarle golpes al presidente nicaragüense Daniel Ortega y a llamar al presidente de facto libertador de las Américas.

En un programa de televisión habla Christian Luth, director para Centroamérica de la fundación Naumann, órgano de los liberales alemanes que asesora al candidato Elvin Santos. Lo hace al lado de la viceministra de Relaciones Exteriores de Micheletti, Martha Lorena Alvarado, quien celebra cuando Luth dice que un día que Zelaya regrese al poder basta para que convierta a Honduras en una nueva Cuba.

Micheletti llama para agradecer las flores que le echan en el programa y aprovecha para contar su día domingo. Estuvo en Intibucá, que se supone que es reducto de la izquierda, pero donde le ofrendaron un recibimiento apoteósico. Luego fue a su tierra, Yoro, donde se reunió con sus socios de una empresa de transportes. Por la noche, con su esposa, “fuimos al mall, a ver (la película) 2012, que nos asusta mucho pero ojalá no pase nada”. Gran día para el libertador de las Américas.

Palo, plomo y plata

–¿Va a insistir en que los candidatos que han estado contra el golpe se retiren del proceso electoral? –se pregunta a Zelaya.

–He instado a impugnar este proceso por ilegal, y por el futuro de nuestros hijos. Cuando aceptan un yugo, simplemente por el uso de la fuerza o por intereses materiales, están alejándose de los principios democráticos.

–¿Llamará a César Ham, de Unificación Democrática, a retirar su candidatura presidencial?

–Estoy tratando de que la conciencia del pueblo no se preste a legitimar un golpe de Estado. Las elecciones son para elegir presidente. ¿Los elige el pueblo o las fuerzas armadas? ¿Para qué quieren elegir un presidente para que lo quiten las fuerzas armadas? ¿Cuánto tiempo le da usted al próximo presidente? ¿No le parece una burla? Llamar a elecciones para que lo quiten las fuerzas armadas, si al anterior lo quitaron cuando se les ocurrió. Claro, las fuerzas armadas fueron el instrumento, no planificaron ni financiaron el golpe. Revertir el golpe antes de las elecciones era para garantizar el respeto a la soberanía popular. ¿Qué sentido tiene llamar al pueblo para que decida si ellos son los que deciden? Es una burla. El que participe en una farsa como esta, significa que es un instrumento, para prestarse a que este país siga siendo manoseado por quien quiera. Y yo no participo en farsas ni en fraudes de esta naturaleza.

Insiste Zelaya en que quería su retorno al poder para llegar a elecciones en democracia, libertad, con igualdad de participación. Y remata: “Pero aquí se aplica la política de las ‘tres pes’, que es muy conocida en la historia de los golpes de Estado: palo y plomo para los enemigos y plata para los amigos”.

Este viernes, Zelaya cumple dos meses en la embajada de Brasil. Hoy lo deja el sacerdote Andrés Tamayo, de origen salvadoreño, a quien el gobierno de facto ha amenazado un día sí y otro también por sus declaraciones contra el fraude electoral. Tamayo sale bajo la protección del cónsul de El Salvador, para abandonar también el país donde ha encabezado luchas en defensa de los bosques durante veinte años. El domingo Zelaya ya no tendrá quien le diga misa.

Written by Eduardo Aquevedo

17 noviembre, 2009 at 16:14

Honduras: conclusiones sobre la crisis actual y lo que sigue…

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Por Santiago O’Donnell

honduras-militares Aunque la crisis hondureña está lejos de resolverse, no es demasiado pronto para sacar algunas conclusiones.La situación es más o menos así: el martes pasado los representantes de la OEA habían tirado la toalla porque no conseguían que el dictador Micheletti diera un paso al costado. Al día siguiente llegó una comitiva estadounidense encabezada por el subsecretario de Estado Thomas Shannon y en menos de un día logró un acuerdo casi milagroso que todo el mundo festejó. Según el acuerdo, el Congreso debía “decidir” la restitución del presidente legítimo, Manuel Zelaya, que sigue exiliado en la embajada brasileña en Tegucigalpa. Claro, ningún acuerdo puede ordenarle a un Congreso soberano lo que tiene que votar. Por eso, en lo formal, la decisión quedaba en manos del Congreso. Era obvio que si el Congreso no votaba la restitución, el acuerdo se caía. Eso fue lo que pasó. Zelaya no consiguió los votos necesarios, algo previsible, dado que ese mismo Congreso había avalado el golpe hace menos de cuatro meses.

En lo formal, en el cuidado lenguaje diplomático que se había utilizado para no ofender a los usurpadores, el acuerdo sólo exigía la formación de un gobierno de “unidad nacional”. Entonces el dictador Roberto Micheletti se agrandó y anteayer anunció su nuevo gabinete de “unidad nacional” sin la participación de los zelayistas. Mientras tanto, el presidente daba por muerto el diálogo, Brasil movilizaba la enésima condena regional al golpe y llamada a la restitución de Zelaya, esta vez en el ámbito del Grupo Río, y Estados Unidos daba señales de “hasta acá llegué” y se mostraba dispuesto a aceptar el resultado de las elecciones programadas para dentro de tres semanas, con lo cual terminaría de legitimar el golpe. Descartada la ingenuidad de Shannon, es dable pensar que Clinton engañó a Zelaya, no tanto porque quisiera perjudicarlo, sino porque quería terminar la crisis de la manera más rápida y menos costosa.

¿Qué sacamos en limpio de todo esto? Primero resulta evidente que durante la presidencia de Bush se ha producido una notoria pérdida de poder e influencia de Estados Unidos en Latinoamérica. Está claro que el gobierno de Obama no promovió ni apoyó el golpe. Por el contrario, desconoció y sancionó al gobierno golpista y acompañó todas las condenas y pedidos de restitución que surgieron de los foros internacionales. Es la primera vez que Washington no apoya un golpe de la derecha en la región, y más allá de cierta tibieza y ambigüedad en su respuesta, es difícil negar que hubo un cambio de actitud.

Durante más de 30 años la política de Estados Unidos hacia la región estuvo signada por la lógica de la Guerra Fría y centrada en el enfrentamiento con Cuba y los conflictos en Centroamérica, lo cual dio lugar a la generación de una burocracia reaccionaria y conservadora en las oficinas regionales del Pentágono y el Departamento de Estado, ni hablar de la CIA y otras bellezas. Entonces por más que Obama piense diferente, la región está llena de esos burócratas siempre dispuestos a alentar y cobijar golpistas como Micheletti. Pasado el primer año de gobierno de Obama, esos sectores conservadores no exentos de racismo están haciendo sentir su presión en varios frentes.

En ese contexto, Honduras se ha convertido en un dolor de cabeza para el presidente norteamericano, que no obstante apostó fuerte al mandar a la gremialista combativa Hilda Solis, el miembro más progresista de su gabinete, a hacer cumplir el acuerdo de Tegucigalpa. Pero el acuerdo se cayó igual por la intransigencia del dictador, la complicidad tácita del Departamento de Estado y la falta de apoyo en el Congreso para la restitución de presidente legítimo.

Dada la pérdida de poder de Washington y el surgimiento de nuevos actores, como el bloque Unasur, la OEA de Insulza o el mismo Brasil, potencia emergente, Obama decidió que ahora son los latinoamericanos quienes deben resolver sus propios problemas y apoyó la política de Clinton de lavarse las manos.

Entonces, una primera conclusión podría ser que así como el apoyo de una potencia hegemónica es fundamental para el éxito de un golpe de Estado, en la ausencia de una potencia hegemónica es muy difícil revertir un golpe, por más que suceda en un país supuestamente débil. El gobierno de Obama podrá estar a favor de la vuelta de Zelaya más allá de la desconfianza que le genere su alineamiento con el chavismo –de hecho, el viernes el Departamento de Estado emitió un comunicado que dice “creemos que Zelaya debe ser restituido”–, pero Washington ya no tiene ni el poder ni la voluntad de imponer sus políticas unilateralmente en la región.

Otra conclusión podría ser que, a la hora de la verdad, organismos multilaterales como la OEA, el Grupo Río y la Unasur parecen estar dibujados. Así como existe un organismo con poder coercitivo para tratar problemas de seguridad, que es el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, no existe un organismo semejante para la defensa de la democracia. Lo más parecido es la Carta Democrática de la OEA, que como máxima sanción sugiere un rompimiento de relaciones diplomáticas, instrumento que ha demostrado ser insuficiente aun en el caso de un país pequeño y dependiente como es Honduras.

Una tercera conclusión podría ser que en Honduras se ha estrenado con éxito evidente una nueva modalidad de golpe de Estado, la del golpe correctivo. Esto es, un golpe a plazo fijo para encarrilar un proceso político que derive en elecciones. O sea, el dictador ya no aspira a entronizarse en el poder, sino simplemente a despojar de sus atributos al enemigo político que ocupa la presidencia y a dictar las reglas de juego para una salida a través de un proceso electoral, con el nivel de exclusión necesario para evitar el retorno del presidente derrocado. Se trata de un modalidad peligrosa por la pátina de “continuidad constitucional” con que lo disfraza y porque los tiempos juegan en contra del presidente derrocado, haciendo más difícil su vuelta. Así, a medida que avanza el proceso, los potenciales participantes en las elecciones, movidos por sus ambiciones políticas, terminan sirviendo de agentes legitimadores de lo actuado por la dictadura.

Una cuarta conclusión podría ser que Brasil ha emergido de esta crisis como una actor regional de indudable peso, pero sus movimientos tácticos han sido confusos, por lo que nadie sabe bien a qué juega. Desde hace un tiempo a esta parte, y especialmente desde la asunción de Obama, la actitud de Brasilia es oscilante. Hay momentos en que se constituye en polo alternativo a Washington, en otros se constituye en polo complementario para ayudar a gestionar los intereses de Estados Unidos en la región. Un día apoya a Estados Unidos en la Organización Mundial de Comercio, rompiendo el bloque de países desarrollados, otro día recibe al presidente iraní con todos los honores. Un día les compra armas a los franceses para defender la Amazonia de la presencia militar norteamericana en Colombia, otro día se reparte con Washington el mercado mundial de biocombustibles. “No queda claro si son autonomistas o complementarios”, apunta un veterano diplomático latinoamericano con asiento en Washington.

Una quinta conclusión podría ser que, en la coyuntura actual, los principales actores del conflicto han llegado a la conclusión de que convalidar el golpe es el mal menor. Estados Unidos parece haber decidido que no le conviene que el conflicto se estire indefinidamente, desnudando su debilidad. Los países latinoamericanos parecen haber decidido que no les conviene romper lanzas con Obama para salvar a Honduras porque estarían fortaleciendo a los sectores de derecha que hoy acosan al presidente negro. Esto incluye a los gobiernos moderados, pero también al denominado bloque bolivariano. La clase política hondureña parece haber decidido que no le conviene que Honduras sea el campo de batalla de un conflicto internacional y también apuesta a una salida rápida por la vía de las elecciones. Y Zelaya parece haber decidido que no le conviene asumir el rol de líder revolucionario que no siente y se muestra dispuesto a aceptar todos los condicionamientos que le imponen con tal de recuperar parte del poder que le usurparon, aunque éste se haya reducido a un reconocimiento simbólico de la comunidad internacional.

Una última conclusión, quizá la más preocupante, podría ser que los efectos del golpe hondureño ya se hacen sentir en la región. La situación en Paraguay es por lo menos preocupante. El gobierno de Fernando Lugo se ha visto jaqueado en los últimos días por una confabulación de militares desleales, guerrilleros truchos, un vice que imita a Cobos y una constelación de corporaciones económicas y mediáticas que se salen de la vaina por frenar en seco la expansión del modelo populista-progresista en la región. Con un vice traidor como Yoyo Franco, que garantizaría la “continuidad constitucional” con un pronto llamado a elecciones ante la eventual remoción de Lugo, el modelo de golpe correctivo made in Honduras encaja a la perfección con las aspiraciones de la derecha golpista, que ya no se esconde, sino que recorre la región con simposios y seminarios, en busca de nuevas oportunidades.

sodonnell@pagina12.com.ar

PAGINA/12

Alfredo Jocelyn-Holt: “Chile no está a la altura de sus ideales”…

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Por Rodrigo Alvarado / La Nación Domingo

Alfredo Jocelyn-Holt:“Chile no está a la altura de sus ideales”

Hace unos meses se reeditó su libro “La independencia de Chile: transición, modernización y mito”, el último sobre un período histórico que, según el académico, explica casi todo el desarrollo del Chile republicano. Aquí exige una comparación entre los ideales liberales que establecimos como autogobierno y su continuidad histórica autoritaria.

El reloj empieza a correr hacia atrás. A un año del bicentenario la cuenta regresiva anuncia mega celebraciones desde La Moneda y menudencias en los medios sobre el mejor lugar para comer empanadas.

El ambiente se llena de “chilenidad”. En la carrera electoral se le enrostra una antigua entrevista a Marco Enríquez-Ominami donde dice que preferiría ser italiano a chileno y responde que es chileno por convicción porque otros, como Piñera y sus amigos de la dictadura, no le permitieron serlo por derecho. Y el candidato de la derecha hace un “18 chico” el mismo 11 de septiembre, que nos pertenece a todos e invita a olvidarlo, aunque ambas fechas mucho tienen que ver.

Entre todo ese barullo, el abogado e historiador Alfredo Jocelyn-Holt accede a regañadientes a dar una entrevista. Dice que no le interesa ser parte de este ceremonial, porque eso no es hacerse cargo de la historia.

“Siempre aparece el tema de la identidad y es adolescente preguntarse ‘to be not to be’ cuando este país, contando 300 años bajo la égida europea, tiene 500 años”.

Pero el profesor de Historia Institucional de Chile en la Universidad de Chile y declarado derechista liberal, reeditó hace unos meses “La independencia de Chile: transición, modernización y mito” (Editorial Debolsillo), su tesis doctoral de Historia en Oxford escrita en 1992 y que se convirtió -desde “Ideas and politics of Chilean independence” (1967) del inglés Simon Collier- en el único libro de magnitud sobre el período que hoy celebramos.

Un camino iniciado por escrito con la Primera Junta de Gobierno y continuado por la dictadura de O’Higgins, que a tientas y sin dejar las armas, configuraron los primeros pasos de la República que, según el historiador, se acaba en 1973: “Allende terminó siendo, si no el último republicano, uno de los mejores exponentes del ideario liberal reformista que se venía barajando hace 160 años”, anota en su nuevo prólogo, mientras los F-16 de la FACh surcan los cielos preparando la Parada Militar que celebra la gesta épica inicial, pero cuyo significado parece estar mucho más enraizado con el devenir de Chile.

-Partamos por lo que celebramos, en tu libro aseguras que la independencia es un quiebre político, no económico-social.

-El tema político es fundamental. El grupo dirigente tenía enorme poder antes de 1810 y lo va a seguir teniendo e incluso lo va a acrecentar hasta llegar a principios del siglo XX, a una República oligárquica bastante extraordinaria, en ningún caso reaccionaria. Nunca hubo en Chile una derecha reaccionaria hasta la dictadura militar y eso permitió que no hubiera revolución en Chile por 150 años. Los sectores tradicionales asumen el lenguaje revolucionario del republicanismo y le quitan la carga revolucionaria aunque mantienen sus postulados. Eso sin perjuicio que Allende va a llegar a La Moneda con ese mismo ideario y en ese contexto va a producir efectos de orden revolucionario de hecho. Hay una continuidad que uno puede datarla desde este primer momento y se puede hablar de casi toda la historia del Chile republicano a partir de ahí.

-¿Aprobamos?

-Doscientos años atrás este país decidió salir de una estructura imperial y autogobernarse. Asumió la soberanía popular; elecciones periódicas, igualdad ante la ley, separación de poderes, Constitución escrita, etc. A la luz de los hechos mi impresión, sin ser demasiado duro, es que no estamos a la altura de nuestros propios ideales. Si los principios fundamentales republicanos son la justicia, la igualdad y la fraternidad, hagamos el test y veamos si Chile pasa o no lo pasa. Dependemos de bloques económicos mundiales -estamos en la órbita de EEUU-, hay individuos más iguales que otros, tenemos una segregación social extraordinaria y un retraso socioeconómico que no se compadece con los ideales establecidos. Desde el 1980 y bajo signos muy distintos, tenemos gente que cree que no se puede cambiar la Constitución. Hay señores que se mueren y sus últimas palabras para la posteridad son que no se cambie ni una coma. Y lo santifican a menos de 24 horas de que lo entierren. Eso le parecería delirante a Manuel de Salas, Andrés Bello, Francisco Bilbao y hasta a Juan Egaña, que era bastante conservador.

-¿Cuál es la pregunta esencial de estos 200 años?

-¿Este país es más propenso al republicanismo en clave autoritaria o liberal? Esa es la pregunta dura a la luz de la historia y a veinte años del supuesto fin de la dictadura. El período de la independencia tira hacia una posible solución de orden revolucionaria, liberal, militar, autoritaria, en todas sus combinaciones. Eso queda abierto, porque la independencia es una oferta de cómo gobernarnos, modernizarnos y estar a la altura de los principios fundamentales. Éste es un país muy militar y eso se remonta a la independencia.

ADÓNDE VAMOS

-Haciendo ficción, ¿podríamos haber tenido un republicanismo dentro de una mancomunidad con centro en España?

-Perfectamente posible. Además el republicanismo con las monarquías no son incompatibles. Eso se barajó en Francia y España a principios del siglo XIX y hoy tenemos en España una monarquía constitucional. El Río de la Plata y Chile podrían ser equivalentes a Australia o Canadá. Me queda claro que el continente americano tiene que ser pensado en funciones imperiales, creo que Carlos V tenía toda la razón. La pregunta es qué imperio queremos y hay buenas razones para preferir un imperio español a un norteamericano. Los 300 años de dominio en Chile fueron muy laxos y eso es bueno, nos incorporó a la cultura europea y hablamos este prodigioso idioma.

-Ya que no lo tuvimos, ¿para dónde vamos?

-No vaticino nada. Creo en las instituciones republicanas, que tienen un gran sentido con características utópicas y crecederas. Tenemos que ser consecuentes con esos ideales. Independiente de cuán autoritarias sean las constituciones presidencialistas, la tendencia siempre apunta hacia un régimen parlamentario. Lo único que puedo predecir son focos de conflictos que pueden ser muy costosos. Los historiadores proporcionamos esos criterios, lo aconsejable es mirar la historia no porque se repita, sino porque podemos encontrarnos con sorpresas que se podrían haber evitado.

-¿El golpe de Estado podría haberse evitado? Hemos estado hablando todo el rato de lo autoritario y militarizado que es este país.

-Eduardo Frei Montalva, que era presidente del Senado, pensaba que en 90 días llamarían a elecciones. Lo mismo Patricio Aylwin, un golpista que creyó lo mismo y se equivocó. Que este país recurra a Aylwin para presidir el gobierno me parece una insensatez mayúscula desde el punto de vista histórico. Habríamos tenido una transición distinta.

MALAS NOTICIAS

-Cerremos la transición. ¿Bastaría con una nueva Constitución?

-Una Constitución que abriera las garantías individuales de las personas nos movería hacia una sociedad más compleja que se reconocería como tal. Entonces, tomaríamos en cuenta las reivindicaciones de pueblos originarios, la postergación de la mujer y de grupos minoritarios económicos, sociales y sexuales. No podemos tener la Constitución pétrea que no ha sido reformada en su elemento básico, un fuerte autoritarismo con deficiencia en la separación de los poderes del Estado. Debe ser cambiada y lo piden personas que son moderadas. Hay que tener cuidado, porque eso significa que quieren anticiparse a que la solución venga en un conflicto mayor donde van a tener la palabra los sectores más ultra. El único de los actuales candidatos que ha manifestado que no debe haber ningún cambio es Sebastián Piñera. Y en el escenario de que llegue a La Moneda, la demanda por un cambio constitucional, con uno de los hombres más ricos del mundo y con una Constitución que le da enormes poderes al Presidente, créeme que va a existir.

-Podría existir también una radicalización de las demandas.

-La agudización de las contradicciones es posible, y entonces tendría que recurrir a un autoritarismo fuerte que la Constitución permite. No estoy por radicalizar nada y a Piñera lo veo muy pinochetista, infinitamente más que Lavín.

-¿Cómo ves el camino de Chile entre sus pares latinoamericanos?

-Siempre hay que estar atento, no existe profilaxis para evitar contagio de influencias, así como en los sesenta no estuvimos libres de la influencia estadounidense ni del castrismo. Hay que estar atento al chavismo, al peronismo y al populismo reivindicatorio de Evo Morales. No estamos exentos de conflictos limítrofes. Chile es un país complicado e infinitamente más pobre que antes, porque hay progreso pero no hay un reparto equitativo que nos permita tener un colchón. Hay una mala distribución, segregación, centralismo, conflictos sociales, un aumento del aparato de seguridad, chicos con bombas en las mochilas, y el conflicto mapuche que, a esta altura del juego, es militar. Carabineros no es una fuerza militar común, es paramilitar desde su creación, entonces hay una fuerza paramilitar en la Araucanía. Todas son variables de posibles conflictos. Ojo, que en el Ministerio del Interior hacen estos análisis, pero a puertas cerradas. Yo creo que hay que abrirlos, tomar conciencia y no aceptar tutelas de Interior, de militares o expertos. Son temas que nos corresponden a todos.

-¿A qué momento histórico se parece el actual?

-No quiero ser dramático ni apocalíptico. A veces se producen ciertas regresiones. Desde los últimos años del gobierno de Lagos veo un autoritarismo fuerte, que tiene cierta analogía con escenarios de 86-87, con la diferencia enorme de no estar en dictadura, pero sí en su proyección. También creo que había más pluralismo comunicacional en ese tiempo que ahora. Los mensajeros de las malas noticias siempre suenan fuerte, pero ese es mi diagnóstico.

Written by Eduardo Aquevedo

20 septiembre, 2009 at 22:59

Honduras: el Opus Dei a favor del golpe militar…

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23 August, 2009, Crónica Digital

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Escribir sobre el Opus Dei es una tarea urgente para dar a conocer quienes son miembros activos del Gobierno golpista de Roberto Micheletti. Por esta razón nos piden publicar este documentado artículo y cada lector, en conciencia, sacará sus propias conclusiones.

El Opus Dei (Obra de Dios) formalmente es una Prelatura Personal (dirigida por una persona a la que se le denomina “Prelado”) aprobada por la Iglesia Católica en 1950 siendo Papa Pío XII y reconocida oficialmente en 1982 con Juan Pablo II. Fue fundada en Madrid, España, desde 1928 por su primer prelado Josemaría Escrivá de Balaguer quién fue canonizado también por Juan Pablo II en el 2002, haciéndolo Santo oficial de la Iglesia Católica.

El Opus Dei es solamente una parte, una agrupación que tiene sus propios estatutos y su propio escalafón de miembros: Prelados, Vicarios Regionales, Consejos (Para los hombres), Asesoras (Para las mujeres), Supernumerarios, Numerarios, Numerarios Auxiliares, Agregados, Cooperadores y Aspirantes.

El objetivo formal del Opus Dei (descrito en sus documentos internos) es el de la búsqueda de la “santidad” a través del apostolado del trabajo y la caridad. Actualmente cuenta con unos 85,000 miembros y se encuentra oficialmente en unos 65 países. Se ha convertido desde su fundación en una de las ramas de mayor crecimiento e influencia dentro de la Iglesia Católica.

Su funcionamiento como organización religiosa está definida por la filosofía contenida en las 999 Máximas del libro: “El Camino”, redactado y revisado a través de varias décadas por su fundador Escrivá de Balaguer. Aún cuando otros escritos tales cómo las disposiciones, edictos y decretos de sus Prelados se han convirtiendo en documentos regulatorios de obligatorio cumplimiento para sus miembros.

Administrativamente el Opus Dei funciona como una sociedad informal. Técnicamente la organización no aparece en escrituras públicas y no tiene bienes, sino que invierte a través de personas naturales o jurídicas que forman parte de sus estructuras. Todos los miembros del Opus Dei entregan a la congregación diezmos y parte de sus ingresos, dependiendo de sus compromisos con la organización. Dichos compromisos son secretos y manejados algunos de ellos como contratos privados. El nivel de compromisos corresponde con el nivel de jerarquía de las personas con la institución. Sus colaboradores más importantes alrededor del mundo trabajan en lo que la Prelatura considera estratégico: Educación, Medios de Comunicación, Sistemas de Información o de Comunicaciones, Banca y Finanzas y Actividades Políticas.

El Opus Dei en España creció, después de la guerra civil y bajo la protección del régimen del Generalísimo Franco, quién les confió la relación con el Vaticano y gran parte del control del sistema educativo en sus diferentes niveles, (después del asesinato, exilio y expulsión del sistema educativo de muchos de los intelectuales Españoles contrarios al régimen).

En América Latina el Opus Dei se consolidó bajo la protección de Pinochet en Chile, Videla en Argentina y Fujimori en Perú. En este último país ha tenido fundamental importancia la participación del Cardenal Juan Luis Cipriani, miembro del Opus Dei, directamente implicado por la justicia Peruana en los negocios sucios de Fujimori y su lugarteniente Vladimiro Montesinos ambos hoy condenados y reos por delitos de corrupción y otros en el país.

El Opus Dei es considerado por sus detractores y estudiosos (algunos de los cuales son exmiembros) como una “sociedad secreta” o una “logia” con fines oscuros. Lo cierto y comprobado es que muchos de sus miembros han estado ligados directamente escándalos internacionales de corrupción, tales como el vivido por el Banco Ambrosiano en Roma, operación en la que según informes de diversas fuentes el Opus Dei obtuvo el control de las finanzas del Vaticano a cambio de pagar un “hueco financiero de cercas de mil doscientos millones de dólares, causado por corrupción y pésimas inversiones hechas desde este Banco Vaticano. Esta situación dejó al Opus Dei en una posición que seguramente tuvo mucha influencia para el reconocimiento por parte del Vaticano de el Opus Dei como Prelatura Personal y la posterior canonización del Rev. Escrivá de Balaguer y obtener otras las prebendas que han fortalecido a la organización desde el Vaticano.

Debemos indicar que el escándalo del Banco Ambrosiano fue relacionado en su momento con la muerte “sospechosa” de Juan Pablo I y la misma elección de Juan Pablo II. Otros actos importantes de conocer del Opus Dei es el que la organización ha sido ligada por la policía alemana y francesa con el grupo juvenil neo fascista “Joven Europa”.

Pero sin duda alguna, son las mismas “máximas” y pensamientos del Rev. Escrivá de Balaguer y sus sucesores, lo que permite explicar la verdadera naturaleza de la organización y el porqué de sus actuaciones a nivel mundial. Acá señalo y comento algunos ejemplos:

Escrivá: “La Obra siempre triunfa y sale airosa porque Dios así lo quiere”. Esta es una muestra de su creencia firme y ciega de que todo lo que ellos hacen (sin importar que sea), está bendecido por Dios y es por lo tanto el camino a la salvación y la santidad. Escrivá: “Irse de su Obra es romper con Dios”. De manera que no hay nada fuera del Opus Dei que sea obra de Dios o que pueda llevar a una persona a Dios. Ellos son la verdad y el instrumento de Dios para alcanzar la salvación y la santidad.

Escrivá: “Dios se dignó en iluminarme, tuve una visión mística sobre el Opus Dei y lo que el señor quería con la obra”. Por supuesto todo lo que hace el Opus Dei es obra de iluminación divina y está destinado a la Salvación. El pensar que se está iluminado o predestinado ha sido una característica típica de socio patas y otras enfermedades mentales. Escrivá: “Mujeres; deberían ser como alfombras donde la gente pueda pisar”. El menosprecio de la mujer no sólo es un asunto de derechos humanos, sino también es una desviación de la personalidad.

Escrivá: “Ellas no hace falta que sean sabias: Basta con que sean discretas.” Refuerzo a la discriminación de género. Escrivá: La oración para los Hombres después de cada reunión es: “Santa María, esperanza nuestra, asiento de la sabiduría, ruega por nosotros.”; la oración para las mujeres es “Santa María, esperanza nuestra, esclava del señor, ruega por nosotras.” Una sustancial diferencia en la concepción teológica. Echavarría (Sucesor inmediato de Escrivá): “Ellos nacen discapacitados debido a prácticas sexuales pecaminosas de los padres”. Un claro ejemplo del desprecio por la ciencia y menosprecio por las personas discapacitadas mentales y físicas.

Doctrinariamente el Opus Dei fue diseñado para “Crear un movimiento capaz de lograr el dominio mundial para alcanzar a través de él la salvación y la santidad”. Para ello sus miembros establecen la necesidad de convertirse en una organización financieramente poderosa, con muchos adeptos, con control e influencia en los medios de comunicación y participando en los más altos cargos y puestos públicos.

Sus reglas morales están muy bien definidas en las máximas de Escrivá 166, 181 y 188 en las que el fundador ordena superar “los sentimientos” y actuar según la voluntad de Dios.

Para lograr los objetivos y las metas finales (Salvación y Santidad) los miembros del Opus Dei tienen la posibilidad de recurrir a CUALQUIER acción. Esto significa en términos prácticos para ellos que al final de todo proceso originado desde la organización: “La Obra siempre triunfa” por lo que todos los actos realizados “de cualquier naturaleza” serán parte del proceso de salvación y santificación. Lo importante es mantener la disciplina en el trabajo continuo, cumplir las reglas de la organización y hacer lo que se necesite hacer, porque el fin justifica los medios.

El Opus Dei, según algunos de sus estudiosos, se ha alejado de la Biblia, de la Iglesia Católica y de la moral cristiana. Esta organización No cree en el pecado, porque está dispuesta ha hacer cualquier cosa para lograr sus resultados, de manera que todo acto será perdonado debido a que se alcanza la obra de Dios. No les importa mentir, ser corruptos o corromper con tal de lograr lo que se ha establecido como la meta de la organización. Ellos creen en algo que llaman la “Santa Coacción”, de manera que están perdonados de extorsionar, chantajear, ocultar y falsear, con tal de lograr lo que se han propuesto.

Como un detalle final debo mencionar que el Rev. Escrivá de Balaguer, estuvo, durante su juventud recluido en un Hospital psiquiátrico durante más de cinco meses. Los miembros de la organización dicen que refugiado de la persecución de los republicanos anti franquistas. Sus detractores señalan que fue como paciente y que su cuadro clínico estaba relacionado con sus “alucinaciones y visiones” del más allá.

En Honduras el Opus Dei está encabezado por el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, quién a pesar de haber sido sacramentado dentro de la congregación Salesiana, desde hace dos década es cooperante y miembro activo de la organización.

La influencia en el Estado hondureño ha estado encabezada por el Cardenal, Elvin Santos; Marta Lorena Alvarado de Casco (actual Vice-Canciller golpista y diputada al Congreso Nacional); la familia Villeda Bermúdez: Mauricio Villeda, Leonardo Villeda, Ramón Villeda; La Familia Villeda Toledo (Emisoras Unidas y Televicentro), Antonio Tavel Otero (Tigo); Ricardo Álvarez (Alcalde de Tegucigalpa), Carlos López Contreras (Canciller Golpista) y su esposa Armida de López Contreras (Organizadora de la Camisas Blancas) entre otros.

La oposición constante de Manuel Zelaya y parte de su equipo de trabajo a la injerencia de esta rama fundamentalista de la Iglesia Católica, hizo que este grupo se convirtiera en parte de los golpistas, después de que Zelaya los había considerado como parte de su fórmula política. Recordemos que Marta Lorena Alvarado entró al congreso como parte de la planilla de diputados propuesta por Mel y que Leonardo Villeda fue colocado como parte del ejecutivo en el Foro Nacional de Convergencia FONAC. Por cierto que la intromisión del Opus Dei dentro del Gobierno de Zelaya fue algo que denunciaron algunas organizaciones de la sociedad civil cómo una muestra del debilitamiento del Estado laico en Honduras, que debe entenderse como la intromisión de la Iglesia y principalmente este grupo en la toma de decisiones del gobierno.

Un ejemplo importante para entender porqué el Opus Dei entró en choque con la política del Gobierno de Zelaya fue sin duda alguna el veto presidencial hecho por el ejecutivo al decreto legislativo que proponía la prohibición de la píldora del “día después”. Medicamento que la Organización mundial de la Salud califica de anticonceptiva (evita o previene la concepción) y que el Opus Dei califica (en una posición anti-científica) como abortiva.

Otro ejemplo es la enorme cantidad de obstáculos que el Ministerio de Educación ha enfrentado para impulsar programas de educación sexual. En un país dónde miles de adolescentes y niñas son violadas y abusadas sexualmente diariamente. Tema que para el Opus Dei debe ser tratado no de manera científica, sino desde el punto de vista de su moral. Este enfrentamiento se ha hecho desde el propio Congreso de la República, fuertemente influenciado por la visión fundamentalista de Marta Lorena Alvarado y su grupo de apoyo y por un grupo de Católicos y Protestantes que se han convertido en un grupo de choque contra la educación sexual en Honduras, demostrando una vez más un alejamiento total con la realidad del país.

De manera directa el Cardenal Rodríguez Maradiaga y Marta Lorena Alvarado como parte de una comisión del Opus Dei han sido los instigadores para evitar que una Agencia de Cooperación de la Iglesia Católica Irlandesa en Honduras siga apoyando programas de educación y efectiva igualdad de la mujer en el país. Sus lastimosas intervenciones ante el Vaticano y ante la jerarquía de la Iglesia irlandesa han afectado varios programas que son promovidos por organizaciones de las Naciones Unidas y apoyados por esta agencia, en un nuevo y claro ejemplo de la intervención de la Iglesia en el Gobierno. Las acciones del Cardenal y del Opus Dei en Honduras, están perfectamente documentadas.

Adicionalmente no puedo dejar de indicar que las escuelas MACRIS (María y Cristo) y ALDEBARAN (En Árabe, estrella más luminosa la de la constelación de Tauro), son los centro dentro de los cuales ellos forman a sus futuros y más comprometidos miembros de la obra.

Por lo que podemos concluir asegurando que el Opus Dei aspira a anular “el estado laico” y crear en Honduras un Estado regido por su propia moral y fundamentalista visión del mundo. Una visión anti-científica, fuera de la razón, alejada de la realidad y sólo parecida a los ideales formados en sus propias y atrofiadas imaginaciones perversas, y que para lograrlo tiene a su disposición los recursos económicos de muchos de las empresas privadas en las que trabajan sus principales colaboradores, tiene una estrategia definida que incluye su participación dentro de la política nacional y el apoyo del Cardenal Rodríguez Maradiaga (también presidente de Caritas Internacional con sede en Roma) y parte de sus seguidores y lo más importante de señalar es que están dispuesto a apoyar “todas las formas y acciones” para lograr sus oscuros objetivo.

Para “Crónica Digital” y “Reflexión y Liberación” / Chile.

Por Marco Burgos.
Ciudad de Guatemala, Agosto 2009.

Written by Eduardo Aquevedo

29 agosto, 2009 at 1:48

Honduras: autopsia (de una democracia asesinada)…

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Por Santiago O’Donnell

honduras_militares226 Primero vino la muerte, después el entierro y después el olvido. Y después, un mes y medio después, llegaron los especialistas para desenterrar el cadáver y hacer la autopsia. Los especialistas, en este caso, son cuatro de los siete integrantes de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la relatora especial para la Libertad de Expresión de ese organismo.

Esta semana estuvieron en Honduras para auscultar el cuerpo social y preparar un informe sobre la muerte de su democracia. No fue un trabajo difícil para veteranos acostumbrados a escuchar a familiares de desaparecidos argentinos, a indígenas bolivianos en condición de servidumbre y a sobrevivientes de las masacres de los paramilitares colombianos.

La causa de muerte de la democracia hondureña estaba cantada: golpe de Estado. Hace un mes y medio militares hondureños secuestraron al presidente electo y lo echaron del país. Así, fulminante, como un ataque al corazón.

La comisión lo explica en términos clínicos:

“Los órganos del sistema interamericano de derechos humanos han sostenido en reiteradas oportunidades que el sistema democrático es la garantía principal para la vigencia de los derechos humanos. En ese sentido, la Comisión considera que únicamente el retorno a la institucionalidad democrática en Honduras permitirá que se den las condiciones para el efectivo cumplimiento de los derechos humanos de todos los habitantes de Honduras”.

Después de un golpe, lo demás es casi automático. El gobierno de facto nace sin legitimidad y sin posibilidades de legitimarse por la vía natural de las urnas. Entonces debe hacerlo a través de la represión, suprimiendo los anticuerpos democráticos. A medida que la resistencia va muriendo, la represión afloja un poco y entonces es posible acercarse al cadáver, que luce desgarrado y deformado, y que huele a putrefacción.

Después de cuatro días de viajes y reuniones por todo el país, en combi y helicóptero, después de abrir una oficina para recabar denuncias en el Hotel Intercontinental, después de hablar con golpistas y golpeados, represores y reprimidos, los especialistas informaron lo que vieron con la asepsia propia del lenguaje diplomático:

“La Comisión confirmó la existencia de un patrón de uso desproporcionado de la fuerza pública, detenciones arbitrarias y control de la información dirigido a limitar la participación política de un sector de la ciudadanía. La Comisión constató la represión ejercida contra las manifestaciones a través de la colocación de retenes militares, la aplicación arbitraria de toques de queda, detenciones de miles de personas, tratos crueles, inhumanos y degradantes, y malas condiciones de detención. De particular gravedad es la muerte de cuatro personas (foto) y varios heridos de arma de fuego… La Comisión recibió información que podría vincular estas muertes con el accionar de agentes del Estado”.

Jamás lo pondrá en sus informes, pero hasta el forense más curtido se conmueve ante un cuerpo tan mutilado. Este cronista habló con dos miembros de la delegación antes de que partiera de Tegucigalpa. ¿Quieren saber lo que vieron? Vieron a una mujer de 25 años que fue detenida el 14 de agosto en medio de una manifestación en San Pedro Sula y llevada a un baldío, donde fue violada consecutivamente por cuatro policías.

Vieron que los policías golpeaban a los manifestantes hombres pero manoseaban a las manifestantes mujeres, mientras les gritaban qué estaban haciendo ahí, en vez de estar cocinando o cuidando a sus hijos.

Vieron a un hombre con la cara deformada que dijo que se había arrodillado con las manos en la nuca en señal de rendición en una marcha en El Paraíso, y que en esa posición lo molieron a culatazos.

Pudieron comprobar la militarización de la sociedad hondureña, especialmente de las alcaldías y las escuelas de los pueblos del interior, donde el gremio docente encabezó la resistencia. Vieron los retenes militares donde fueron fusiladas tres de las cuatro víctimas fatales del golpe. Vieron a jueces cobardes que avalaron lo actuado y a jueces valientes que intentaron, hablar con los prisioneros de los militares, pero fracasaron en el intento.

Vieron a decenas de personas que fueron golpeadas y torturadas en el sótano del Congreso, y que luego fueron juzgadas por “terrorismo”. Vieron que los militares prestaron apoyo a las fuerzas policiales en tareas represivas, y que las de elite Cobra fueron la fuerza de choque utilizada para romper las manifestaciones.

Vieron a periodistas amenazados por el régimen, que contaron cómo los militares tomaron una antena de televisión y cortaron el cable para censurar las transmisiones de Telesur y CNN en las horas cruciales que siguieron al golpe.

Vieron que miles de personas fueron detenidas arbitrariamente con la excusa del toque de queda, que ya no rige en la capital porque ya no hace falta. Vieron aparecer a un desaparecido, de apellido Armendáriz, que no había sido visto desde que la policía se lo llevó después del golpe.

Vieron que la presión económica y diplomática funciona pero no alcanza, y vieron que la restitución del presidente legítimo Manuel Zelaya para lo que queda de su mandato es casi una utopía. Vieron que en dos semanas empieza la campaña electoral y que la participación popular en esa campaña servirá para legitimar al régimen que la promueve.

“La Comisión considera fundamental que el gobierno de facto adopte medidas urgentes para garantizar el derecho a la vida, integridad personal y libertad personal de todas las personas”, advierten los comisionados.

¿Tiene sentido pedirle a un asesino que no siga matando? ¿Vale la pena hacer la autopsia, si la autopsia no lleva a la cárcel a los culpables de esa muerte?

El comisionado argentino Víctor Abramovich dice que sí. Además de los liberados, del aparecido, de los retenes que se levantaron para no empañar la visita, de las manifestaciones que no fueron reprimidas por la misma razón, además de los que hicieron fila en el hotel para que finalmente alguien los escuche, el especialista citó otra razón. “Acá todos los medios dicen que no hubo golpe, sino una sucesión constitucional. Que vengamos nosotros y digamos que hubo un golpe es muy importante”, señaló.

La muerte de una democracia es una muerte contagiosa. Primero infecta a los organismos multilaterales que no pudieron impedirla ni revertirla, después el virus suele prender en el vecindario.

Primero la muerte, después el olvido, después el lamento tardío. Hay gente dentro y fuera de Honduras que sigue luchando para mantener vivos la memoria del fallecido y el sueño de su resurrección. Otros apenas cumplen con el ritual de masajear el corazón del muerto, sabiendo que no servirá de nada. Otros dan vuelta la cara para no espantarse.

La semana que viene llega a Honduras una delegación de seis cancilleres en representación de la OEA. Su objetivo de máxima parece ser la remoción del dictador Goriletti y su reemplazo con un títere del régimen, lo que ellos llaman “la solución intermedia” al Plan Arias. El Plan Arias, vale recordar, se había vendido como “la solución intermedia” a la vuelta de Zelaya. Pero la restitución del presidente legítimo es la única cura posible, la única medicina que receta ese vademécum de la OEA que se llama Carta Democrática.

Por eso, por más que lleguen llenos de bríos y cargados de buenas intenciones, los cancilleres ya lo saben, o lo deberían saber. El muerto está frío, la autopsia está hecha y sólo les queda cumplir con el trámite de firmar el certificado de defunción.

sodonnell@pagina12.com.ar

Written by Eduardo Aquevedo

23 agosto, 2009 at 22:48

Otto Reich y el golpe de Estado en Honduras: el provocador, su discípulo y el presidente derrocado…

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Machetera

Traducido por Manuel Talens y Paloma Valverde. Edición de Atenea Acevedo.

honduras_militares226 El mismo día en que se inició el golpe de Estado en Honduras, Roy Chaderton, el embajador venezolano ante la Organización de Estados Americanos (OEA) habló con ira contenida durante una sesión extraordinaria mientras miraba directamente a Héctor Morales, el también embajador usamericano ante la OEA.

“Hay una persona que ha sido muy importante dentro de la diplomacia usamericana; una persona que ha restablecido sus contactos con antiguos amigos y colegas para ayudar y animar a quienes han perpetrado el golpe”, dijo. “El nombre del caballero es Otto Reich, ex asesor del Secretario de Estado para Asuntos de Occidente durante el gobierno de George [W] Bush. Nosotros sufrimos a este hombre cuando fue embajador en Venezuela, como intervencionista; luego lo hemos padecido desde su puesto de asesor del Secretario de Estado… Hemos tenido el Primer Reich, después el Segundo Reich y ahora, por desgracia, nos enfrentamos al Tercer Reich que se mueve en el ámbito latinoamericano gracias a una ONG para avivar las llamas del golpe”.

Tras la furibunda denuncia de Chaderton, Reich entonó un extraño non mea culpa en un artículo de opinión que servicialmente le publicó el Miami Herald, y que terminaba con la deliberada confusión de Reich al deletrear el nombre de Chaderton. Dijo que él no era el “arquitecto” del golpe, lo que dista bastante de ser una negativa tajante.

Poco después, empezaron a circular nuevas informaciones sobre un inusual turista que andaba por Tegucigalpa haciendo visitas; se alojó en el Hotel Plaza Libertador bajo el seudónimo de Armando Valladares y se le vio ir con frecuencia al palacio presidencial y al Congreso nacional. Armando Valladares es el prisionero cubano que fingió una parálisis para ganar el apoyo del mundo y conseguir su puesta en libertad, y no paró hasta convertirse en presidente de una organización tapadera sin ánimo de lucro relacionada con la CIA en Nueva York, la Human Rights Foundation[Fundación por los Derechos Humanos], hasta que dimitió el pasado mes de julio, irritado porque la Fundación no había apoyado el golpe. El hombre que viajaba bajo ese nombre era en realidad Roberto Carmona Borjas, un discípulo de Reich y figura notoria en otro grupo tapadera “sin ánimo de lucro”: la Fundación Arcadia, que es la ONG a que se refirió Chaderton. Hasta ahora, fuera de Latinoamérica, no se ha publicado una información detallada sobre las actividades de Arcadia en Honduras.

La historia que se ha dado a conocer fuera de Honduras sobre la insistencia de Zelaya en realizar una encuesta de opinión como motivo del golpe de Estado es solo parcial, porque el esfuerzo para debilitar a Zelaya se inició en diversos frentes a lo largo de varios años, hasta desembocar en el golpe. Uno de ellos fue una campaña de rumores soterrados sobre corrupción. Favorecida por los contactos de Reich en las más altas instancias del gobierno usamericano, la Fundación Arcadia coordinó una absurda y tendenciosa campaña mediática contra Hondutel, la compañía telefónica estatal hondureña, campaña que pretendía crear la percepción pública —similar a las acusaciones que varios años antes se habían lanzado contra Jean-Bertrand Aristide, el depuesto presidente de Haití— de que el gobierno de Zelaya era completamente corrupto desde el primero hasta el último de sus miembros y Zelaya un hombre inadecuado para la presidencia.

La historia de Reich en las relaciones de Usamérica con Latinoamérica es repulsiva. Trabajó sin descanso en apoyo del bloqueo económico contra Cuba; ayudó a Orlando Bosch, el terrorista anticubano, a encontrar refugio en el imperio y creó propaganda nacional antisandinista para la Casa Blanca conOtto Reich y George W. Bush Reagan desde la Oficina de Diplomacia para Latinoamérica del Departamento de Estado. En aquel puesto, trabajó con un grupo sin ánimo de lucro denominado Citizens for America (Ciudadanos por Usamérica) para divulgar esta propaganda a través de la prensa imperial. A su último puesto de trabajo en el Departamento de Estado llegó con tal cantidad de polémicas, debido a esas actividades y a otras muchas por el estilo, que Bush hijo se vio obligado a retrasar un año su nombramiento, hasta 2001, para evitar el proceso de ratificación del Congreso que probablemente iba a ser contrario, por no mencionar que se pudieran sacar a relucir hechos desagradables. Una vez instalado, Reich se entretuvo en apoyar el fracasado golpe de Estado de 2002 contra Hugo Chávez en Venezuela, así como el golpe que sí tuvo éxito en Haití contra Jean-Bertrand Aristide en 2004.

Carmona Borjas es un abogado venezolano que redactó el decreto Carmona, así llamado no por él, sino por Pedro Carmona, con quien el primero no tiene relación familiar alguna. Pedro Carmona tomó el poder en Venezuela durante los dos días del fracasado golpe de Estado de 2002 contra Hugo Chávez. El decreto Carmona fue el documento que, durante aquellos dos días, abolió la Constitución, el Congreso y el resto de las instituciones democráticas en Venezuela. Tras su implicación en el fallido golpe, Carmona Borjas buscó y obtuvo con facilidad asilo político en Usamérica.

Al igual que hubo extraordinarias similitudes en los secuestros del presidente Aristide en 2004 en Haití y del presidente Zelaya en Honduras —ambos fueron metidos en aviones con las persianas bajadas y volaron hacia destinos desconocidos—, también hubo similitudes en el uso de las telecomunicaciones como una herramienta propagandística para poner en contra de ambos a la opinión pública y crear las condiciones para eliminarlos de sus puestos antes de tiempo y, una vez fuera, mantenerlos alejados.

Breve historia de las relaciones de Washington con las compañías de telecomunicaciones

Desde un punto de vista neoliberal, una propaganda ofensiva centrada en la corrupción de las compañías de telecomunicaciones tiene dos ventajas. La primera es evidente: si se puede establecer una relación directa entre la corrupción de las compañías de telecomunicaciones y el dirigente que no sigue los dictámenes de Washington, se provoca el apoyo público al derrocamiento de dicho dirigente. La segunda es menos obvia, pero igualmente importante, ya que sostiene el argumento de que las compañías de telecomunicaciones no deben estar bajo control del Estado, sobre todo en los países en vías de desarrollo, y de que estarían mejor privatizadas.

Para llegar a este razonamiento se deben ignorar, desde luego, las abundantes pruebas sobre la corrupción en las compañías de telecomunicaciones en Usamérica, donde hombres como Bernie Ebbers y Joseph Nacchio, que se convirtieron en magnates de las telecomunicaciones gracias a la privatización (allí denominada “desregulación”), cumplen condena en prisiones federales por fraude y operaciones realizadas con información privilegiada. El hecho es que las telecomunicaciones, como servicio esencial en el mundo moderno, siempre han sido una especie de máquina de fabricar dinero y la lucha entre el control estatal y el control privado es la lucha por quién controlará la máquina y lo que se hará con las ganancias.

ITT, que pertenecía a la compañía telefónica cubana en el momento de la revolución, en 1959, fue la primera propiedad extranjera que se nacionalizó en Cuba, en 1961. En 1973, ITT tenía tanto miedo de que se repitiera la experiencia en Chile que John McCone, un miembro de la directiva y antiguo hombre de la CIA, prometió a Henry Kissinger un millón de dólares para evitar la elección de Salvador Allende. Según Edward Korry, embajador de Usamérica en Chile en aquel momento, ITT pagó 500.000 dólaresa un miembro del comité de compensación por propiedades expropiadas en Chile, hasta que Allende averiguó el asunto de los pagos y prohibió terminantemente las compensaciones.

En 2007, la privatización en Venezuela también fue revertida y Verizon recibió 572 millones de dólares por sus acciones en Cantv, la compañía telefónica venezolana. Esto heló la sangre de todos los políticos y ejecutivos de las telecomunicaciones o asesores usamericanos (como Reich), que habían invertido en expandir la privatización de las telecomunicaciones fuera del territorio nacional. Y el terror se extendió a los dos partidos. Tanto demócratas como republicanos se habían beneficiado por igual de la privatización global de la “fábrica de moneda” de las telecomunicaciones.

Como alguien que contaba con AT&T y Bell Atlantic (Verizon) entre sus antiguos (y reconocidos) clientes y una demostrada antipatía por los gobiernos de izquierdas, Reich tenía muchos motivos. Un grupo tapadera encubierto como fundación le daría la oportunidad.

Breve historia de los grupos tapadera en Washington

Los grupos políticos que sirven de tapadera son un fenómeno relativamente nuevo en Washington, al menos de forma abierta. La CIA, por supuesto, ha estado mezclada en asuntos de este tipo desde sus inicios. Sin embargo, durante los años de Reagan empezaron a florecer grupos públicos de esta índole, con bonitos nombres y sin ánimo de lucro. The National Endowment for Democracy (Fondo Nacional para la Democracia o NED por sus siglas en inglés), el mayor de los grupos tapadera sin ánimo de lucro de ámbito nacional, se estableció para insuflar enormes cantidades de dinero al International Republican Institute (Instituto Internacional Republicano o IRI por sus siglas en inglés) y al National Democratic Institute (Instituto Nacional Democrático o NDI por sus siglas en inglés). Allan Weinstein, uno de los fundadores del NED, afirmó una vez: “Mucho de lo que hoy hacemos [en el NED] lo hizo la CIA hace 25 años de forma encubierta”. El NED se creó en 1983, el mismo año que la organización sin ánimo de lucro Citizens for America (Ciudadanos por Usamérica), la cual recibió donaciones de Northrup, Shell Oil, Chase Manhattan y de una variedad de magnates de derecha para llevar a cabo sus proyectos anticomunistas.

El IRI y el NDI aportaron dinero y recursos a los grupos tapadera extranjeros que apoyaban la política exterior de Usamérica, lo cual significa básicamente que en países no capitalistas o en aquellos que no tienen tendencias capitalistas, financian a cualquiera que esté en la oposición. Por otro lado, el colectivo apoyado por el grupo tapadera normalmente tiene planes nacionales y es, por encima de todo, una herramienta de propaganda, utilizada para facilitar la cobertura de la prensa favorable, que a su vez dirige la política. Relativamente liberados de los requisitos gubernamentales sobre la información, estos grupos son bastante más ágiles y pueden ser comparativamente opacos, cualidades ambas muy útiles en el negocio de la propaganda. En Latinoamérica, donde la prensa se concentra fundamentalmente en manos de una pequeña oligarquía, el grupo tapadera presenta una oportunidad única. Cuando un oligarca desea derrocar a un presidente izquierdista, un grupo tapadera puede ser tanto la tercera fuente de útiles acusaciones —que se pueden reproducir sin cuestionamientos— como una fuente independiente, aunque falsa, de comentarios distanciados sobre la reacción a tales acusaciones, y todo ello para echar más leña al fuego. Ésa es la única razón de ser que justifica la existencia de Arcadia, y ese es exactamente el papel que Arcadia ha desempeñado en Honduras.

Lo único que este tipo de grupo tiene que hacer es tener un estatuto de organización no lucrativa en Usamérica. Por otra parte, deben hacer por lo menos un intento para formar un equipo de dirección aceptable y una declaración de principios creíble, así como cumplir con los impuestos y otros requisitos de divulgación pública. La Fundación Arcadia tiene una declaración de principios —un enmarañado tratado sobre democracia y sociedad civil—, pero poco más. Carmona Borjas comparte importancia en el grupo con Betty Bigombe, una asesora del World Bank ugandés que, según parece, sólo ha prestado a Arcadia su nombre. A pesar de que Carmona Borjas ha insistido en que las actividades del grupo son completamente legales, ha ocultado los documentos que deben estar a disposición del público y se dice que es hostil a quienes solicitan verlos.

Tanto Reich como Carmona Borjas han negado la relación de Reich con el grupo, ya que una relación laboral podría ser tanto innecesaria como inconveniente. Reich podría haber trabajado con Arcadia del mismo modo que trabajó con Ciudadanos por Usamérica, sin una relación contractual con el grupo y, basándonos en las pruebas disponibles, parece que eso es exactamente lo que ha hecho.

El lanzamiento

En el otoño de 2007, el diario El Universal de México publicó una historia basada en un informe que había recibido de la Fundación Arcadia. Curiosamente, el informe no está disponible en el sitio web de Arcadia, pero hay claves sobre su contenido y objetivos en los artículos subsiguientes que publicó el periódico.

Obviamente, el informe contiene acusaciones sobre la corrupción en la compañía telefónica de Honduras, salpicadas de insinuaciones, lo cual constituye la marca de Reich. En él se afirma que los beneficios de Hondutel, la compañía telefónica hondureña, disminuyeron entre 2005 y 2006 cerca de un 50 por ciento. De las docenas, si no de las cientos de compañías implicadas en las telecomunicaciones en Honduras, Arcadia sólo se centra en una: Cable Color —propiedad de los Rosenthal, una rica e influyente familia hondureña—, por desviar llamadas de Hondutel, privando así a la compañía telefónica de beneficios.

Se trata de una vieja patraña que ya se utilizó antes en Haití contra Aristide.

La interconexión y el caso de Haití

Todo el tráfico internacional de las telecomunicaciones está sujeto a tarifas de interconexión con la compañía telefónica en el país en que finaliza la llamada. Estas tarifas de interconexión se dividen al 50 por ciento entre la compañía que hace la llamada y la compañía que la recibe, de forma que sólo se paga si hay un exceso de tráfico en una dirección o en otra.

En países subdesarrollados, como Honduras o Haití, existe un extraordinario exceso de tráfico en un sentido debido a los emigrantes en Usamérica o en otros países occidentales que llaman a sus familias. Es precisamente en esos países extremadamente pobres, en los que las compañías telefónicas no han sido privatizadas, donde esos establecimientos de interconexión suponen una fuente de ingresos vital para el Estado. Hasta hace poco, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés) intervino en nombre de múltiples compañías que habían aparecido como resultado de la privatización (desregularización) en Usamérica, para negociar las tarifas de interconexión con otros países que se podrían aplicar igualmente a todas las compañías telefónicas. En 2004, la intervención de la Comisión Federal de Comunicaciones empezó a desaparecer progresivamente y desde 2006 ha desaparecido por completo salvo en el caso de una pequeña lista de países, que no incluye a Haití ni a Honduras.

Durante los años en que las tarifas eran fijas, algunas compañías usamericanas todavía intentaron llegar a un mejor acuerdo extraoficial, y mientras compañías estatales como la Teleco de Haití o la Hondutel de Honduras eran libres para ofrecer tarifas más bajas de interconexión que las que había establecido la Comisión Federal, se suponía que estaban ofreciendo las mismas a todas las compañías, no sólo a unas cuantas privilegiadas, para no burlarse del sistema de la Comisión Federal. Si los pagos hechos por las compañías usamericanas tenían asegurados unos descuentos, eso también podría suponer una infracción de la Ley usamericana de prácticas corruptas extranjeras (U.S. Foreign Corrupt Practices Act, FCPA por sus siglas en inglés).

Esto parece ser lo que ocurrió con IDT, una compañía de telecomunicaciones de Nueva Jersey, que negoció una tarifa especial para interconectarse con Teleco de Haití. En aquel momento, la tarifa de la Comisión Federal se suponía que era de 23 centavos por minuto para las conexiones con Haití, pero IDT negoció y recibió un contrato de 9 centavos por minuto. Cuando un ex trabajador de IDT afirmó que parte de esas tarifas eran un soborno para Aristide, el grupo de presión contra Aristide enloqueció.

Mary Anastasia O’Grady, del Wall Street Journal, y después Lucy Komisar, que escribía para otro grupo tapadera sin ánimo de lucro financiado por un oligarca haitiano, el Haiti Democracy Project, afirmó que Aristide lo sabía y que se había beneficiado personalmente del soborno. Antes, las acusaciones de corrupción contra Aristide se habían ido desvaneciendo, al igual que las insinuaciones nunca demostradas de tráfico de drogas, como las que Reich contó a O’Grady cuando se reunió con ella para una entrevista en 2002.

Ninguna de las acusaciones difamatorias sobre la implicación de Aristide en cualquiera de esos asuntos se pudo demostrar y un juicio —muy publicitado— que organizó contra Aristide el gobierno títere haitiano (usamericano) fue discretamente archivado. Pero demostrar la imputación era secundario al hecho de extender las acusaciones como una táctica de propaganda contra Aristide y de intimidación política contra quienes lo apoyaban en el Congreso usamericano.

Tráfico gris

En Honduras, Arcadia carecía de “soplón interno” en quien confiar, como Michael Jewett, el antiguo empleado de IDT, que había calumniado a Aristide y cuyo caso por despido improcedente aportó gran parte del material para las disparatadas acusaciones de O’Grady y Komisar. Carmona Borjas se vio obligado a ser un poco más creativo. La información con la que azuzó a El Universal afirmaba que Cable Color, la compañía de los Rosenthal, había desviado los beneficios de las llamadas internacionales y las había convertido en un “tráfico gris”.

Tráfico gris significa que una llamada se desvía a una red de Internet (red IP) en lugar de a la de intercambio correspondiente. Las llamadas de voz en IP (VoIP), que son esencialmente telecomunicaciones mediante conexión de banda ancha, funcionan así. Tanto Skype como Vonage son variantes de este tipo de servicio.

Teóricamente, un proveedor de servicios de Internet puede comprar líneas [de Internet] a una compañía telefónica estándar, como Hondutel. Sin embargo, después utiliza esas líneas para vender más baratas las llamadas internacionales a sus propios clientes [de Internet], ofreciendo un servicio telefónico internacional a unos precios muchísimo más baratos. Se dice que es una práctica que arrasa en África. El único problema con esta práctica es que para un proveedor de servicios de Internet es ilegal ofrecer tal servicio. Cuando esto sucede, el Estado o la compañía telefónica titular, lógicamente, prefieren llegar a un acuerdo de interconexión con la compañía que le compra las líneas para ofrecer servicios de voz, de forma que la pérdida de las ganancias no sea absoluta.

Carmona Borjas no sostuvo que Cable Color iba a acabar con las tarifas sobre las llamadas recibidas, puesto que eso habría sido imposible. Él, sencillamente, mencionó que el tráfico de Hondutel disminuyó, señaló a Cable Color, dijo “tráfico gris” y dejó el resto a la imaginación del lector. Y añadió unos cuantos detalles extra.

“Según el informe”, afirmó El Universal, “la compañía Cable Color pertenece a la prominente familia Rosenthal, que posee fuertes intereses políticos y económicos y, según el documento, está dirigida actualmente por Jaime Rosenthal, propietario del periódico El Tiempo, el Canal 11 de televisión y padre de Yani Rosenthal, ministro de la presidencia y alguien considerado en Honduras como posible candidato presidencial”.

Probablemente, la información fue proporcionada en primer lugar al periódico mexicano en vez de a los diarios hondureños porque, con excepción de El Tiempo, todos son propiedad de férreos oponentes a Zelaya: la familia Canahuati Larach (Roberto Micheletti, el presidente del Congreso Nacional hondureño, que más tarde se convertiría en el dictador con el golpe de 2009, es propietario de La Tribuna) y su interés en publicar tal información era demasiado evidente. Una vez que la historia se divulgó en México, El Heraldo, La Prensa y La Tribuna estuvieron encantados de continuarla y, durante los dos años siguientes siguieron publicando las acusaciones de Carmona Borjas cada vez que (con frecuencia) se producían y siempre lo describían como el “vicepresidente de una ONG con sede en Washington”, sin sacar a la luz su financiación u otros proyectos “anticorrupción”.

Jaime Rosenthal envió una carta a El Universal en la que afirmó que el informe Arcadia había sido “fabricado” por alguien “interesado en divulgar en Honduras lo que no podía o no era conveniente publicar directamente [en Honduras]”. Rosenthal señaló que la caída de los beneficios de Hondutel entre 2005 y 2006 estaba directamente relacionada con el fin del monopolio de la [tarifa de] recepción de llamadas internacionales, que desapareció el 31 de diciembre de 2005, cuando Hondutel firmó contratos con dos proveedores internacionales de servicios de telefonía móvil. Las llamadas internacionales costaban 16 centavos de dólar el minuto, afirmó, “pero los proveedores inalámbricos no pagan nada a Hondutel”.

En un debate radiofónico posterior entre Carmona Borjas y los Rosenthal, éstos explicaron además que Cable Color vendía líneas telefónicas a los proveedores de Internet y que cada vez que se enteraba de que el proveedor de Internet estaba vendiendo ilegalmente el servicio como telefónico en lugar de como un servicio de Internet, sin un acuerdo previo de interconexión, notificaba a Hondutel, que tenía obligación de tomar medidas.

Arcadia contra Rosenthal

En ese debate radiofónico del 12 de septiembre de 2007, Yani Rosenthal preguntó por qué, si Otto Reich no tenía relación alguna con la Fundación Arcadia, su nombre había aparecido en la página web de la fundación hasta el 10 de septiembre y despareció el 11 de septiembre. En un principio, Carmona Borjas evitó responder a la pregunta, insistió en que la fundación estaba legalmente establecida en Usamérica y en que no tenía nada contra Yani personalmente —“¡Caramba! Lo felicitamos [por su campaña] y le deseamos lo mejor”—, tras lo cual retomó su acusación de que las 340 líneas que Cable Color tenía conectadas a Hondutel estaban causando grandes pérdidas a la compañía telefónica debido a que se utilizaban para tráfico gris.

Yani respondió: “Ayer, cuando Roberto Carmona habló en Canal 5, afirmó inequívocamente que el honorable Otto Reich, a quien respeta y admira profundamente por ser un luchador por los principios democráticos en la región, no tenía nada que ver con la Fundación Arcadia. Ésas fueron sus palabras. Aquí se puede ver lo que dijo anoche en el Canal 5 y ahora voy a mostrarle lo que figuraba en la web de Arcadia hasta el 10 de septiembre, donde aparece Otto Reich. Y ahora voy a mostrarle que aquí, el 11 de septiembre, empieza el borrado de la lista de miembros de la Fundación Arcadia, así como del informe que el propio Roberto Carmona firmó y envió a Hondutel el 14 de julio de 2006, con copia al embajador Otto Reich. Por lo tanto, si el Sr. Carmona miente tan descarada y obviamente sobre algo tan sencillo como esto, que fácilmente se puede ver que miente, ¿sobre qué más mentirá? Además, puedo enseñar las comunicaciones entre Cable Color y Hondutel y demostrar que Cable Color cooperó con Hondutel, así como que se castigó a los clientes de Cable Color que se dedicaron a estas operaciones [de tráfico gris ilegal]. Hondutel incluso lo sabe, porque hubo dos compañías a las que se les confiscaron los números y los equipos.”

Carmona Borjas insistió una vez más en que Arcadia no tenía absolutamente nada que ver con Reich y calificó su afirmación al añadir “desde un punto de vista legal”, y dijo que cualquier columna que aparezca en el sitio web de Arcadia no tenía por qué estar relacionada necesariamente con Arcadia, que más o menos eran un equipo abierto en el que incluso Rosenthal podría expresar sus ideas si así lo deseaba. (Las únicas informaciones en el sitio web de Arcadia desde entonces, y hasta ahora, son las generadas por Carmona Borjas).

Los Rosenthal dijeron que se vieron obligados a ir a la embajada de Usamérica en Tegucigalpa para explicar la situación, puesto que Carmona Borjas, un ciudadano venezolano-usamericano, había ido allí amablemente en primer lugar para entregar en la embajada una copia de su informe Arcadia.

Rasel Tomé, el presidente de CONATEL, la autoridad hondureña reguladora de las telecomunicaciones, intervino y añadió que en CONATEL no había ningún registro de quejas presentadas contra Hondutel o Cable Color por tráfico gris, a lo que Carmona Borjas repitió que el tráfico gris era la única explicación posible para una caída tan grave de los beneficios, e insinuó que la postura de Tomé se debía al hecho de que había sido el abogado de los Rosenthal durante muchos años.

Más tarde, el propio Tomé averiguó el origen de los exclusivos contactos de Carmona Borjas dentro del sistema judicial hondureño cuando poco antes del golpe de Estado, el 28 de junio de 2009, se le ordenó que no saliera del país debido a una investigación promovida por Carmona Borjas y un hombre de negocios llamado Eldi, que se había quejado de que Tomé, junto con otros dos comisionados, había concedido ilegalmente licencias para el Canal 12 de televisión a los Rosenthal en lugar de a Eldi.

Además, a fines del año anterior, Carmona Borjas presentó una queja ante el ministerio fiscal contra Tomé por enriquecimiento ilegal, sobre la base de que él [Carmona Borjas] creía que la campaña publicitaria de Tomé para un escaño en el Congreso nacional era tan desproporcionada que Tomé no hubiera podido permitírsela.

En otro debate radiofónico, Tomé definió a Carmona Borjas como “un extorsionador internacional, un mercenario que había sido investigado por lavado de dinero y a sueldo de poderosos grupos”. Tomé se presentaba al Congreso por el grupo de Micheletti en el Partido Liberal.

Tiburones al acecho

    “¿Qué va a ocurrir en este país si el gobierno deja de percibir los importantes ingresos que se van a generar a través de Hondutel? Hemos venido a esta compañía con una misión del presidente Manuel Zelaya Rosales: tenemos que defender esta compañía, porque quieren comérsela como tiburones, y lo que estamos haciendo es defenderla con uñas y dientes y sólo con la ayuda de unos cuantos amigos que nos están abriendo este espacio.”

    Marcelo Chimirri, director de Hondutel, 13 de septiembre de 2007 (durante una entrevista concedida cinco días después de que se publicasen por primera vez las acusaciones de corrupción de Arcadia)

Arcadia ha librado su cruzada de “tráfico gris” en Honduras desde septiembre de 2007 hasta la actualidad. Carmona Borjas se centró primeramente en la familia Rosenthal, propietaria de medios de comunicación, pero pronto pasó a ocuparse con pasión del fértil territorio que le ofrecía el director de Hondutel, Marcelo Chimirri Castro.

Si hubiera que buscar la representación pintoresca de un personaje de telenovela latinoamericana, sería difícil encontrar a un candidato mejor que Marcelo Chimirri. Nacido en Sicilia de padre italiano y madre hondureña, que regresó a Honduras después, tiene un cierto parecido con Antonio Banderas y adora los caballos de pura sangre, los coches de lujo, las Harley Davidson y las mujeres hermosas. El informe original de Arcadia lo mencionó de manera profundamente difamatoria: “A pesar de haber sido declarado inocente, [Chimirri] sigue estando en la mira del Fiscal General de Honduras por la muerte de su ex novia, Yadira Miguel Mejía, y por sus amenazas y comportamiento agresivo contra periodistas”. Otro hombre fue condenado por ese crimen y no existe indicio alguno de que haya nuevas pruebas, pero Arcadia no tuvo reparo alguno en tratar de vincularlo a un homicidio brutal. Chimirri es también sobrino de la esposa de Zelaya, Xiomara Castro.

Al igual que Zelaya, habla claro y parece tener sentido del humor. Tras muchos meses de acoso por parte de Carmona Borjas, Chimirri declaró a El Heraldoque, en el fondo, la razón de la insistencia de Carmona Borjas es que está perdidamente enamorado de él.

Es posible que los contactos de Arcadia en el sistema judicial hondureño fuesen anormales, pero eso no era nada en comparación con sus conexiones en el Departamento de Justicia, Inmigración y Aduanas de Usamérica. Carmona Borjas declaró a La Prensa que dos pequeñas compañías usamericanas de telecomunicaciones que tenían contratos de interconexión con Hondutel habían transferido 70.000 dólares a la cuenta bancaria de una compañía propiedad de Chimirri, Inversiones Chicas o Inverchicas, y oportunamente proporcionó las fechas de las trasferencias y el número de cuenta bancaria. El periódico no hizo ninguna pregunta a Carmona Borjas sobre cómo pudo obtener una información tan específica, que Chimirri negó, añadiendo que Inverchicas había dejado de existir mucho antes de la fecha de las supuestas transferencias de dinero.

Carmona Borjas insistió en que Chimirri no solamente había supervisado el desvío del tráfico gris, lo que supuso un robo de unos 48 millones dólares a Hondutel, sino que también los pagos a Inverchicas eran la prueba de algún tipo de soborno.

Micheletti, que en aquel momento era el presidente del Congreso hondureño y había ocupado el importante puesto de Chimirri como director de Hondutel a finales de los noventa, no tardó en insistir en las acusaciones de Carmona Borjas: “Los responsables del tráfico gris, sean funcionarios públicos o empresarios del sector privado, se merecen la cárcel como cualquier otro delincuente”, dijo.

Los allanamientos de los Cobra y las escuchas telefónicas

La campaña de insinuaciones de Arcadia no tardó en dar fruto y, a principios de noviembre de 2007, los Cobra, grupos paramilitares auspiciados por el Estado, perpetraron espectaculares y salvajes allanamientos de morada en las oficinas de Hondutel y en el domicilio de Chimirri. Éste declaró que a sus hijos les habían apuntado con armas de fuego en la cabeza. Año y medio después, Andrés Izarra, el presidente de TeleSUR, identificó al escuadrón Cobra como la fuerza responsable de las escuchas y las amenazas contra periodistas de la televisora de Caracas tras el golpe de Estado, es decir, antes de su expulsión del país.

La justificación de los allanamientos fue que Chimirri estaba acusado de “abuso de poder, tenencia ilegal de armas y revelación de secretos”. Zelaya se enfureció y los calificó de agresión brutal, digna de una película de terror, contra la familia de Chimirri y añadió que habría bastado con una simple citación judicial de los funcionarios de Hondutel.

Un par de semanas antes, el 22 de octubre, el presidente Zelaya había presentado una denuncia por espionaje telefónico cuando su teléfono fue intervenido ilegalmente sin su conocimiento, lo cual permitió la grabación de sus conversaciones con sus subordinados, entre ellos Chimirri, sobre las estrategias para controlar la cobertura de la prensa hostil y los problemas iniciales con Micheletti. Otros dos empleados de Hondutel fueron acusados de la intervención de los teléfonos: Óscar Danilo Santos y Luis Alejandro Arriaga.

Arcadia colgó oportunamente en YouTube las grabaciones obtenidas de manera ilegal.

Se intensifican las acusaciones

La embajada usamericana en Tegucigalpa no esperó que el caso contra Chimirri hiciera su camino en el sistema judicial hondureño. Hacia el 24 de enero de 2008 anunció que Chimirri tenía prohibida la entrada en Usamérica debido a sus vínculos con “casos graves de corrupción pública”. Con pasaporte italiano, Chimirri nunca había necesitado una visa, pero ahora ni siquiera eso le ayudaría a atravesar las aduanas del imperio. Las visas han sido siempre una de las especialidades de Reich.

Fue entonces cuando aparecieron los cadáveres. El viernes, 8 de febrero, cuatro personas fueron encontradas muertas en el interior de un camión con placas guatemaltecas, bajo un puente. Habían sido tiroteadas y luego quemadas.

De nuevo, Carmona Borjas propuso una explicación. Dos de los cuerpos eran de guatemaltecos, un tercero era imposible de identificar y el último sería el de un técnico en computación llamado Alejandro Laprade Rodríguez. Según Carmona Borjas, Laprade había ido a Washington hacia el 27 de marzo de 2007 para entregar una grabación magnetofónica de 49 minutos como prueba de un intento de extorsión por parte de empleados de Hondutel. Laprade afirmaba que habían allanado su compañía sin razón alguna y le habían exigido 100.000 dólares si no quería ir a la cárcel. Arcadia también colgó esto en YouTube.

Para Carmona Borjas, el hecho de que la escena del crimen se pareciese mucho a una venta de drogas que terminó mal era la prueba de lo contrario e insistió en que se trataba de un montaje. Dado que el fiscal a cargo del supuesto caso de extorsión no podía obligar a Carmona Borjas a que viniese a Honduras y que éste (al igual que su mentor) se negó a ir a causa de lo que calificó de “imperante clima de inseguridad en el país”, comunicó su intención de viajar a Washington para entrevistarse con Carmona Borjas.

A finales de marzo, La Prensa publicó un informe, según el cual médicos forenses habían identificado sin la menor duda uno de los cuerpos quemados como Laprade, con 21 comparaciones entre los dientes de uno de los cadáveres y un molde que el dentista de Laprade tenía a mano. Pero varios días después, el jefe de la Dirección General de Investigación Criminal (DGIC) de Honduras, Francisco Murillo López, dijo que tenía sus reservas. “Un dictamen odontológico es creíble cuando se coincide en 75 puntos, no 21”, dijo, “y que es realizado por un odontólogo forense… Yo como investigador respeto la posición del Ministerio Público, pero creo que hay que profundizar un poco más sobre este caso y como investigador policial tengo mis reservas”, añadió. Asimismo, solicitó ver los resultados preliminares del ADN de los cuatro cadáveres.

Carmona Borjas volvió a la carga desestimando los comentarios de Murillo y añadiendo más información. Afirmó que apenas unos días antes de que Laprade fuese asesinado, había llamado de nuevo a Carmona Borjas para decirle que tenía una cinta en la que Marcelo Chimirri confesaba su implicación en el tráfico gris. Por desgracia, las capacidades informáticas de Laprade no parecían suficientes para ocuparse de las descargas en YouTube y Carmona Borjas no tenía una copia de la cinta porque, según él, Laprade estaba buscando la manera de hacérsela llegar sin levantar sospechas cuando desapareció.

Con su apego por el plural mayestático combinado con la insinuación estratégica, Carmona Borjas declaró: “Le dijimos que tuviese mucho cuidado porque… entre 1997 y 1998 Marcelo Chimirri estuvo vinculado al crimen de la joven Yadira Mejía. Después ya no tuvimos más noticias de Laprade”. La existencia de la cinta nunca ha sido probada.

Durante la segunda mitad de 2008, Carmona Borjas siguió acechando a Chimirri, pero también empezó a ocuparse del auténtico objetivo de Arcadia. A finales de julio presentó una denuncia formal contra el presidente Zelaya en la embajada hondureña en Washington, acusándolo de actuar contra el orden legal de Honduras y contra los principios democráticos. Fue una muestra de que iba en serio.

A Arcadia no le interesa la corrupción

De repente, a principios de abril de 2008 la tensión entre la Fiscalía hondureña y el Congreso nacional estalló de manera extraordinaria. Cuatro fiscales iniciaron una huelga de hambre el 6 de abril en la planta baja del edificio del Congreso. La huelga se debió a 14 casos de supuesta corrupción que implicaban a “figuras conocidas e influyentes de la política y la economía del país” y que habían permanecido archivados durante años sin ningún seguimiento ni investigación ni revelación pública de sus nombres.

Conforme avanzaba, la huelga de hambre fue ganando simpatizantes y en menos de un mes 22 huelguistas adicionales, procedentes de una gran variedad de organizaciones, se habían unido a los cuatro fiscales iniciales, entre ellos dos sacerdotes y el pastor evangélico Evelio Reyes.

Tras la intervención del pastor Reyes, el Congreso hondureño nombró una comisión mediadora, constituida por Ramón Custodio, comisionado para los derechos humanos y Juan Ferrera, secretario ejecutivo del Consejo Nacional Contra la Corrupción. Los fiscales en huelga de hambre rechazaron la idea de la mediación. Un año después, tanto Ferrera como Custodio apoyaron el ilegal golpe de Estado de Roberto Micheletti.

La proposición de Micheletti para resolver el enfrentamiento suponía llevar la queja a la Organización de Estados Americanos (OAS), propuesta que también fue rechazada por los fiscales, los cuales insistieron en que el problema debía solventarse en Honduras. Los fiscales también exigieron que el Fiscal General, Leónidas Rosa Bautista, y el Ayudante del Procurador General, Omar Cerna, renunciasen por haber participado en actividades ilegales.

El presidente Zelaya apoyó al grupo y fue a visitarlos al Congreso nacional; también pidió la renuncia de Cerna tras afirmar que “el verdadero problema en Honduras es que la ley no se aplica a quienes la infringen”.

La prensa hondureña y los aliados del Fiscal General describieron la huelga como un intento del presidente para reemplazar al fiscal y a su ayudante con personas de su propio Partido Liberal, en vez del Partido Nacional, al que ambos pertenecían. Los fiscales rechazaron estas acusaciones e insistieron en que sólo buscaban que se investigasen las razones de la debilidad del Ministerio Público y se revisasen los casos impunes de crimen organizado, la corrupción y los abusos medioambientales y de derechos humanos.

Cerna se negó a dimitir con el pretexto de que sería un precedente terrible y, con argumentos que los golpistas repetirían un año después, añadió que su decisión de rechazar la petición del presidente buscaba realmente “fortalecer las instituciones y la democracia [en Honduras]”.

Por su parte, el asombrosamente altanero Rosa Bautista negó haber cometido falta alguna y añadió que, de todos modos, de haberla cometido habría sido en su práctica privada de abogado defensor, no como administrador, por lo cual el Decreto 49-2008, aprobado por el Congreso un año antes para castigar las faltas administrativas, no se le podía aplicar. Además, dijo que se estaba enmarañando el asunto, ya que en realidad él era una especie de juez, no un administrador ordinario y, por lo tanto, dependía de la Corte Suprema, no del Congreso nacional. Amenazó con pedir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que tomase medidas preventivas para garantizar sus libertades y las del Ministerio Público.

A pesar de tales declaraciones, estaba claro que las manifestaciones públicas a favor de los huelguistas empezaban a poner nervioso a Rosa Bautista, que comenzó a desplazarse en automóviles proporcionados por el Secretario de Defensa. “Si las protestas con fines mediáticos hubieran tenido lugar dentro de la Constitución, hace mucho tiempo que se habría hecho algo”, dijo. “Pero estas amenazas a la paz, a la libertad de prensa, las manifestaciones, las acusaciones irresponsables de todos… debemos regresar a paz y a tranquilidad”.

Fue sin duda una magnífica oportunidad para que el luchador anticorrupción de Washington interviniese y Carmona Borjas terminó por hacerlo. Estaba convencido de que la huelga de hambre no era más que teatro y acusó a los huelguistas de holgazanear sobre cómodos colchones Coleman, de mantenerse con bebidas y barras energéticas y agua Evian. ¿Por qué tanto escándalo por unos casos de corrupción si había tráfico gris del que ocuparse y Chimirri andaba suelto?

Carmona Borjas dirigió su ira contra el pastor Reyes, un objetivo interesante si se considera que éste apoyaría el golpe de Estado un año después, pero es bien sabido que, en Honduras, la relación de los evangelistas y de otros muchos sectores con la política es algo complicado y no puede analizarse en términos de derecha-izquierda. Incluso si él mismo ha sucumbido al encanto de los trajes costosos, Carmona Borjas arremetió contra el pastor en un “debate” radiofónico por sus lujosos atuendos de “cientos de miles de dólares” [sic] y sus Rolex de oro.

La respuesta de Reyes a Carmona Borjas fue un insulto mucho más mordaz: dijo que nunca había oído hablar de él.

La huelga de hambre concluyó mes y medio después de su inicio, cuando se nombró una comisión de representantes del Congreso para que investigase a Rosa Bautista y Cerna. Pero sus conclusiones no llevaron a ninguna parte. Jari Dixon Herrera, uno de los cuatro huelguistas, dijo que el informe de la comisión “no nos llena de sorpresa, esto es lo que iban a hacer, no iban a permitir nunca que se revisaran esos casos”. Sobre Rosa Bautista y Cerna añadió: “No iban a permitir nunca exponer a sus dos mejores trabajadores dentro del Ministerio Público, como son los fiscales generales que han protegido a muchos”.

Latinode

En abril de 2009, las acusaciones de Arcadia contra Hondutel terminaron por dar fruto cuando la Corte Federal Usamericana del distrito sur de Florida impuso una multa de 2 millones de dólares a Latinode, una compañía de telecomunicaciones, por haber infringido la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA) al pagar más de un millón dólares en sobornos a “terceros”, los cuales debían entregar “una parte o la totalidad de tales fondos” a empleados de Hondutel con vistas a obtener un descuento en sus porcentajes de interconexión. (Por otra parte, IDT fue sancionada por la FCC en el caso de las telecomunicaciones de Haití, pero nunca se la ha acusado de infringir la FCPA).

Latinode había sido investigada por el FBI y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Miami (ICE). Según el comunicado de prensadel Ministerio de Justicia (DOJ), Latinode también sobornó a funcionarios en Yemen para obtener descuentos de interconexión. Fuentes del Ministerio de Justicia comunicaron que Latinode recibió descuentos de interconexión entre 2004 y 2007, y que los pagos estaban destinados a cinco empleados de Hondutel. Los nombres de los “beneficiarios” de tales pagos no se publicaron, pero el “subgerente general (que luego pasó a ser gerente general)” no podía ser otro que Chimirri.

Hondutel lo negó y dijo que una auditoría interna llevada a cabo entre el 1 de enero de 2005 y el 31 de diciembre de 2007 había revelado discrepancias en el tráfico de Latinode, que adeudaba 4,6 millones de dólares a Hondutel. Pagar una multa de 2 millones en Miami (durante un período tres años, según el DOJ) y cerrar Latinode era lo obvio, sobre todo para eLandia, la compañía de telecomunicaciones de Coral Gables, que había pagado 25 millones para comprar Latinode en 2007.

Pero el comunicado de prensa del DOJ incluía otra nota curiosa: “La investigación penal de Latinode refleja, en gran medida, las acciones de la compañía propietaria de Latinode, eLandia International Inc. (ELandia), pues para el Ministerio de Justicia pone de manifiesto las potenciales infracciones de la ley FCPA tras la adquisición de Latinode y el descubrimiento de pagos ilegales de eLandia después de su clausura”.

Al igual que el caso de Arcadia, que se originó en Washington, el de Latinode parece haberse originado en Miami. A pesar del comunicado de prensa en inglés del DOJ, ni Arcadia ni Latinode tienen relevancia informativa alguna en Usamérica, pero sí son políticamente importantes en Honduras. Incluso si el dictamen del DOJ con respecto a Latinode no demuestra la culpabilidad de ningún empleado de Hondutel, tanto Arcadia como el gobierno golpista así lo han interpretado y difundido a través de los medios. Cuando Chimirri y otros funcionarios del gobierno de Zelaya fueron detenidos el 2 de julio de 2009, las únicas pruebas citadas por la prensa favorable al golpe de Estado se basan en las acusaciones contra Latinode publicadas por la corte usamericana, la misma corte federal de Miami que juzgó a los cinco héroes cubanos y el reciente “escándalo de la maleta”, lo cual demuestra que el DOJ no está por encima de la política y sí al servicio de los objetivos de la derecha pura y dura en Latinoamérica.

El nuevo Tercer Reich

    “[Esta] inmensa red va buscando las comunicaciones, no solo en Honduras sino en Centroamérica. Son los mismos que lograron su objetivo en Guatemala, El Salvador y Nicaragua, donde se las arreglaron para desnacionalizar totalmente el sector de telecomunicaciones sin ningún beneficio para el pueblo… Así que ya tienen un plan perfectamente planeado para quedarse con toda la telecomunicación en América Central.”

Saliendo de las sombras, Reich no pudo resistir la oportunidad de comentar el caso de Miami: “El presidente Zelaya ha permitido o apoyado este tipo de prácticas y ahora veremos que también está detrás de esto”, declaró a El Nuevo Herald. También mencionó a Chimirri por primera vez en la prensa usamericana, aludiendo de pasada a su relación familiar con los Zelaya y al hecho de que había sido acusado en Honduras de una serie de ilegalidades en la gestión de Hondutel. Pero no mencionó al denunciante de Chimirri.

Para Zelaya esto fue la gota que colmó el vaso. Envió a dos miembros de su gabinete y su secretario personal a Usamérica para contratar a un abogado que demandase a Reich por difamación. El secretario, Enrique Reina, dijo que Reich estaba disgustado porque Hondutel había cancelado el contrato de interconexión de una compañía que él representaba.

Carmona Borjas intervino de nuevo, acusando a Zelaya en los medios hondureños de haber actuado “inconstitucionalmente”.

Pero Zelaya dispuso de poco tiempo para llevar el caso adelante. Dos meses después fue despertado por la fuerza por los paramilitares del escuadrón Cobra, que entraron a tiros en su casa y lo trasladaron por aire a Costa Rica en piyama.

En su extraña declaración al Miami Herald, Reich se burló de Zelaya y afirmó que una insignificancia como un golpe de Estado no era razón suficiente para no proseguir con su demanda judicial por difamación y, continuando con las acusaciones contra Chimirri, exageró la cantidad de fondos faltantes de Hondutel, de 48 a 100 millones de dólares.

El vínculo con el ALCA

El vínculo con el ALCALa explicación de esta exageración de las cifras puede que tenga menos que ver con la tendencia de Reich a la hipérbole que con el ALCA, el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas. Las presiones para desnacionalizar a Hondutel no se materializaron hasta que se puso en marcha el ALCA. Se trata de una pieza clave del puzzle neoliberal, que incrementa los derechos de las compañías multinacionales en Centroamérica y les permite poner pleitos por “pérdidas” o ausencia de “futuros beneficios” mediante una cláusula que las protege de “medidas equivalentes a la expropiación”. (ALCA, artículo 10.7)

El ALCA establece claramente que medidas estatales legítimas tales como las leyes de protección medioambiental o del consumidor podrían contravenir el artículo 10.7 y permitir que sociedades anónimas usamericanas demandasen a los países signatarios por el dinero quepodrían haber ganado sin ellas. Actos gubernamentales ilegítimos como la corrupción quedan así cubiertos y basta con simples acusaciones de corrupción para poder presionar a los gobiernos y que éstos lleguen a un arreglo con los tribunales secretos de arbitraje del CIADI(Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones), del Banco Mundial. Pero eso no sería necesario, ya que Reich es un experto en el manejo de “actividades anticorrupción, en el análisis de riesgo político y en acuerdos extrajudiciales” para multinacionales usamericanas en Latinoamérica. Su capacidad para actuar bajo cuerda puede lograr que las multinacionales nunca tengan que exponerse públicamente a estas disputas que tanto perjudican su reputación.

Lanny DavisTeniendo en cuenta los vínculos de Reich con la industria de las telecomunicaciones, por no mencionar los del Cormac Group y los de Lanny Davis, el amigo de Hillary Clinton, que arregló para los golpistas hondureños una campaña de prensa y una visita de cabildeo al Congreso en Washington, la posibilidad de una futura demanda judicial de este tipo no puede descartarse. Los reglamentos del ALCA con respecto a tales demandas judiciales van más allá del infausto Capítulo 11 del TLC (Tratado de Libre Comercio) y tales amenazas ya están siendo utilizadas por algunas multinacionales para presionar a los gobiernos de El Salvador y Guatemala, agobiados por la falta de liquidez, para obtener millones.

Las consecuencias

Reich confesó haber participado en “señalar a Zelaya como el impulsor de la corrupción en Honduras” y añadió: “Si yo hubiese sido el ‘arquitecto’ de la destitución de Zelaya, habría aconsejado que se lo acusara de los casi 20 delitos de los que la judicatura hondureña lo ha acusado ahora y que las autoridades civiles lo detuviesen. Habría instado a que persistiese el proceso constitucional con el acceso a la presidencia del siguiente en el orden de la lista, el presidente del Congreso, Roberto Micheletti, y la continuación del proceso electoral, que culminaría en las elecciones de noviembre”.

Excepto por la omisión del traslado forzoso del presidente a Costa Rica, así fue como se desarrolló el golpe de Estado, punto por punto, aunque Reich esquivamente insistió en que tales acontecimientos se desarrollaron “sin mi participación”.

En La Prensa de Honduras, Reich negó de nuevo cualquier relación legal con Arcadia. “No soy miembro de la Fundación Arcadia. Conozco muy bien la Fundación Arcadia y el trabajo que ha hecho”. Era exactamente la clase de declaración que podía haber hecho hace 25 años con respecto a Ciudadanos por Usamérica.

Por su parte, Carmona Borjas despotricó en lo que aún queda de la prensa hondureña sobre cómo la expulsión de TeleSUR fuera de Honduras no limita la libertad de expresión y criticó aCNN en Español por no haber censurado completamente las manifestaciones favorables a Zelaya y, por supuesto, a Chimirri.

En Honduras, una vez desplazado Zelaya, los nuevos dirigentes golpistas iniciaron la cacería de brujas, deteniendo a Chimirri y a otros funcionarios de Zelaya y enviándolos directamente a la penitenciaría nacional, pero no sin presentar personalmente a Carmona Borjas durante una manifestación a favor del golpe, elogiándolo por haber sido el primero en incriminar a Hondutel y agradeciéndole la detención de Chimirri.

Se emitió una orden a través de Interpol para la búsqueda y captura de los empleados de Hondutel implicados en el caso de Latinode: Jorge Alberto Rosa, Julio Daniel Flores y Oscar Danilo Santos. Se inventaron cargos contra Rixi Moncada, una de las personas que Zelaya había enviado a Miami para contratar a un abogado que demandase a Reich y que representaría un papel muy visible en las conversaciones de mediación con Óscar Arias, organizado por Hillary Clinton. Rebeca Santos y Arístides Mejía, antes relacionados con la compañía eléctrica estatal, también fueron objeto de persecución.

A pesar de que el papel de Arcadia no ha sido denunciado y, por lo tanto, se desconoce fuera de Honduras, los venezolanos y los hondureños lo comprendieron de inmediato. El embajador Chaderton prometió enviar un informe sobre el caso a la misión usamericana en la OAS y en una entrevista con La Jornada tras sus comentarios, dijo que “no les cabe la menor duda sobre eso”.

En América Latina hay muchas compañías estatales más importantes ya escogidas para su privatización y, si no, muchos más dirigentes izquierdistas a los que convencer o derrocar. Mientras tanto, en Washington, la fundación de Arcadia todavía existe, como una célula durmiente, a la espera de recibir órdenes de la voz de su amo.

* Con información adicional de Revolter.
Fuente: http://machetera.wordpress.com/2009/07/30/otto-reich-and-the-honduran-coup-detat-the-provocateur-his-protege-and-the-toppling-of-a-president-part-one/,

http://machetera.wordpress.com/2009/08/02/otto-reich-and-the-honduran-coup-d%E2%80%99etat-the-provocateur-his-protege-and-the-toppling-of-a-president-%E2%80%93-part-two/

y http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=8275&amplg=en

La autora, Machetera, es editora del blog http://machetera.wordpress.com y miembra de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. La caricatura de Otto Reich es del dibujante hondureño Allan McDonald. Atenea Acevedo, Allan McDonald, Manuel Talens y Paloma Valverde son miembros de Rebelión y Tlaxcala.

http://machetera.wordpress.com y Tlaxcala

REBELION.ORG

Honduras: razones del golpe…

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Ignacio Ramonet, Le Monde Diplomatique

HONDURAS-GOLPEEE1 Con inmenso gozo (1) recibieron la noticia del golpe de Estado en Honduras, los grupos conservadores del mundo y sus propagandistas habituales (2). Aunque éstos criticaron retóricamente el golpe, avalaron y justificaron los argumentos de los golpistas, repitiendo que "el Presidente Manuel Zelaya había incurrido en múltiples violaciones de la Constitución al querer organizar un referéndum para mantenerse en el poder" (3).

Tales afirmaciones son falsas. El Presidente Zelaya no vulneró un sólo artículo de la Constitución (4). Ni organizó ningún referéndum. Ni deseaba prolongar su mandato que termina el 27 de enero de 2010. Su intención era organizar una consulta, no vinculante (es decir un simple sondeo o una encuesta de opinión), preguntándoles a los ciudadanos: "¿Está usted de acuerdo que, en las elecciones generales de noviembre de 2009, se instale una cuarta urna (5) para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que emita una nueva Constitución de la República?". O sea, se trataba de una pregunta sobre la eventualidad de hacer otra pregunta. Ningún artículo de la Constitución de Honduras le prohíbe al Presidente la posibilidad de consultar al pueblo soberano.

Es más, suponiendo que una mayoría de hondureños hubiese contestado positivamente a esa demanda, la "cuarta urna" sólo se hubiese instalado el 29 de noviembre de 2009, día de la elección presidencial, a la cual -en virtud de la Constitución vigente- Manuel Zelaya no puede de ningún modo presentarse.

Entonces, ¿por qué se dio el golpe? Porque Honduras sigue siendo la "propiedad" de una quincena de familias acaudaladas que lo controlan todo: poderes ejecutivo, legislativo y judicial, principales recursos económicos, jerarquía de la Iglesia católica, medios de comunicación de masas y fuerzas armadas. La mayoría de sus gobiernos han sido tan corruptos y tan sumisos a los intereses de las empresas extranjeras que, para designar a Honduras, el humorista estadounidense O. Henry acuñó el término "República bananera" (6). En 1929, queriendo explicar lo fácil que era comprar a un congresista, Samuel Zamurray, alias "Banana Sam", presidente de la Cuyamel Fruit, empresa rival de la United Fruit, afirmó: "Un diputado en Honduras cuesta menos que una mula". Al final de los años 1980, el Presidente José Azcona del Hoyo admitió el sometimiento de Honduras a la estrategia de Estados Unidos confesando: "Un país tan pequeño como Honduras no puede permitirse el lujo de tener dignidad". Y un grupo de empresarios llegó a proponer que pasara a convertirse en un Estado Libre Asociado de Estados Unidos, como Puerto Rico…

La relación económica con la gran potencia norteamericana es de dependencia casi absoluta; hacia allí va el 70% de sus exportaciones (plátanos, café y azúcar); y de allí llegan unos 3.000 millones de dólares que envían a sus familias 800.000 hondureños emigrados. Y el capital principal (40%) de las fábricas maquiladoras (de mano de obra barata) en zonas francas es estadounidense.

Hace 30 años, al vencer la revolución sandinista en Nicaragua, Washington decidió convertir Honduras en una suerte de portaaviones para combatir militarmente a las guerrillas revolucionarias en Guatemala y El Salvador, y apoyar a la "Contra" antisandinista. Una de las primeras medidas consistió en implantar una "democracia controlada" en Tegucigalpa. En 1980, hubo por primera vez "elecciones libres"; un año después fue elegido Roberto Suazo Córdova quien dio paso a una era siniestra de terror, "escuadrones de la muerte", "desapariciones" y eliminación de activistas de izquierdas. En tales circunstancias se promulgó la Constitución de 1982, actualmente vigente.

Una Constitución redactada por los principales grupos económicos que desean mantener para siempre a su favor uno de los repartos de riqueza más inequitativos del mundo, con el 60% de los habitantes por debajo de la línea de pobreza y más de un tercio por debajo de la línea de pobreza extrema. Un país empobrecido, en el que la tasa de desempleo se sitúa en torno al 30%.

Eso es lo que ha querido transformar el Presidente Manuel Zelaya. Perteneciente a una de las grandes familias latifundistas de Honduras y miembro del Partido Liberal, el mandatario trató de reducir las desigualdades. Aumentó el salario mínimo un 50%; detuvo la privatización de empresas públicas (energía eléctrica, puertos, sistema de salud) y se pronunció a favor de una mayor participación ciudadana en las políticas públicas. Y esto, aun antes de acudir a Petrocaribe en 2007 y de integrar el ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) en 2008.

La poderosa oligarquía se escandalizó y trató a Zelaya de "traidor a su clase". Aunque él afirma: "Yo pensé hacer los cambios desde dentro del esquema neoliberal. Pero los ricos no ceden un penique. (…) Todo lo quieren para ellos. Entonces, lógicamente, para hacer cambios hay que incorporar al pueblo" (7).

El itinerario intelectual de Manuel Zelaya y su "conversión" a una concepción progresista de la sociedad son ejemplares. En el ejercicio del poder, constata que "el Estado burgués lo componen las elites económicas. Están en las cúpulas de los ejércitos, de los partidos, de los jueces; y ese Estado burgués se siente vulnerado cuando yo empiezo a proponer que el pueblo tenga voz y voto" (8). Y viene a descubrir esta idea revolucionaria: "La pobreza no se acabará hasta que las leyes no las hagan los pobres" (9).

Es mucho más de lo que pueden soportar los "dueños" de Honduras. Con el apoyo de viejos "halcones" estadounidenses -John Negroponte, Otto Reich- traman entonces el golpe del 28 de junio que ejecutan las Fuerzas Armadas. Todas las cancillerías del mundo lo han condenado. Porque la época de los "gorilas" ya ha acabado. Y ha llegado la hora de los pueblos.

Notas:
(1) "Con inmenso gozo" se titulaba el mensaje de Pío XII, el 16 de abril de 1939, en el que se congratulaba por la victoria de Franco en la Guerra Civil.
(2) Mario Vargas Llosa, "El golpe de las burlas", El País , 12 de julio de 2009; y Álvaro Vargas Llosa, "Zelaya, el gran responsable del golpe", CNN en español , 1 de julio de 2009.
(3) El País , 1 y 5 de julio de 2009.
(4) Francisco Palacios Romeo, "Argumentos de derecho constitucional primario para una oligarquía golpista primaria", Rebelión , 3 de julio de 2009.
(5) En las elecciones generales se colocan tres urnas: la primera para designar al Presidente, la segunda a los diputados y la tercera a los alcaldes.
(6) En su novela Cabbages and Kings , 1904.
(7) El País , 28 de junio de 2009.
(8) Ibídem .
(9) Ibídem .

Cual es la causa del golpe hondureño

Vicenç Navarro

El Plural

Varios medios de información en España han reproducido los argumentos dados por los propios golpistas hondureños para explicar el golpe de estado en aquel país. Tales medios han señalado que el Presidente Zelaya había violado la Constitución, convocando ilegalmente un referéndum para “perpetuarse” en el poder. Se acepta así, la explicación dada por los golpistas, que señalan que la expulsión del Presidente Zelaya ocurrió para impedir que éste convocara un referéndum a fin de alargar su mandato. Un ejemplo de ello es el reportaje del corresponsal de El País en Tegucigalpa, que indicaba que “Zelaya fue derrotado y expulsado el 28 se junio pasado, después de intentar organizar un referéndum para abrir la vía a la reelección, que había sido declarada ilegal por las instancias judiciales” (04.08.09). Según tal reportaje, el golpe tenía por objetivo, pues, evitar que Zelaya se perpetuara en el poder.

Esta explicación ha aparecido en los cinco diarios de mayor tiraje del país. De todos ellos, La Vanguardia ha sido el periódico que ha promovido con más intensidad esta explicación. Su corresponsal en América Latina ha entrevistado nada menos que a Romeo Vásquez, General que realizó el golpe militar, el cual niega en la entrevista que lo que ocurrió en Honduras hubiera sido un golpe militar pues la detención y expulsión del Presidente respondía a principios constitucionales. El entrevistador, el Sr. Ibarz, de cuyos reportajes hablé ya en otro artículo (“Las falsedades sobre Honduras”, Público, 23.07.09) también entrevistó al Cardenal de Honduras, el Sr. Rodríguez Maradiaga, que alegó los mismos argumentos. Por cierto, ninguno de los dirigentes del movimiento en defensa del Presidente Zelaya ha sido entrevistado por La Vanguardia.

La causa principal del golpe, sin embargo, no fue impedir que Zelaya se perpetuara en el poder. El mal llamado referéndum (en realidad fue una encuesta popular gestionada por el Instituto Nacional de Estadística) no hablaba de la reelección del Presidente. En tal encuesta se consultaba a la población si ésta creía aconsejable que se eligiera a una Asamblea Constituyente que permitiera cambiar la Constitución. Y ahí está el meollo de la cuestión. Lo que motivo el golpe fue el deseo de la oligarquía hondureña de mantener intacta la Constitución instaurada por la última dictadura militar. Tal Constitución otorga gran número de privilegios a la oligarquía del país, incluyendo a las fuerzas armadas y a sus aliados en EE.UU. Eran estos privilegios los que la oligarquía y sus fuerzas armadas querían mantener a toda costa. Existía el temor, entre la oligarquía, de que una nueva Constitución pudiese, por ejemplo, pedir la eliminación de bases militares extranjeras en territorio hondureño. Hoy, el Pentágono de EE.UU. tiene una base militar en Honduras, la única existente en Centroamérica, una región de gran importancia estratégica para las fuerzas armadas de EE.UU. Éstas y las fuerzas armadas hondureñas eran conscientes del intento de los progresistas hondureños de cerrar la base, una base que ha sido el centro de actividades militares y represivas llevadas a cabo por las fuerzas militares estadounidenses en toda la región. Las fuerzas armadas hondureñas y sus aliados estadounidenses no desean cambios en la situación actual. De ahí que una de las primeras condiciones que puso el nuevo gobierno golpista al Presidente de Costa Rica (Sr. Óscar Arias) en su mediación fue precisamente que no se cambiara la Constitución.

Las fuerzas progresistas hondureñas querían, también, el enjuiciamiento de los militares que aterrorizaron a la población durante la horrible dictadura que se estableció con el apoyo del Gobierno Federal de EE.UU. También pedían que (como en España) se encontraran a los desaparecidos durante la dictadura y periodos posteriores, en actos de represión política, cuando miles de hondureños y ciudadanos de otros países de Centroamérica fueron asesinados debido a su defensa de la libertad y de los derechos civiles y sindicales de las clases populares. El Presidente Zelaya había aprobado el inicio de tal investigación.

La respuesta de EE.UU.

En EE.UU. la administración Obama está dividida sobre como responder a esta situación. El Partido Republicano apoya a los golpistas y sus argumentos son semejantes a los propuestos por el corresponsal de La Vanguardia, el Sr. Ibarz. El Sr. Zelaya –según ellos- no es ya el Presidente de Honduras, pues, ha sido sustituido por un nuevo gobierno que es el legal. Es interesante señalar que hace setenta años, La Vanguardia (llamada entonces La Vanguardia Española), propiedad de la familia Godó (que apoyó el golpe militar del General Franco en 1936 y la enormemente represiva dictadura que estableció), promovió argumentos legitimadores del golpe militar español, utilizando argumentos casi idénticos a los que su corresponsal utiliza ahora para apoyar a los golpistas hondureños. En España, el gobierno del Frente Popular, en 1936, había violado -según los golpistas- la Constitución española. Se sublevaban –según ellos- para defender la legalidad.

Este apoyo al nuevo gobierno golpista hondureño aparece también entre sectores conservadores del Partido Demócrata. La Administración Obama, sin embargo, considera al Presidente Zelaya como el Presidente legal de Honduras. Este reconocimiento es un paso positivo y marca una distancia con administraciones anteriores. Ni que decir tiene que adoptar una postura distinta habría significado enfrentarse a la gran mayoría de gobiernos de América Latina, así como a la opinión mundial. Ahora bien, la vía de la mediación, propuesta por la Administración Obama y por la OEA, y dirigida por el Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, ha abierto la posibilidad de que el Presidente Zelaya vuelva a Honduras como Presidente y a la vez se cancele el intento de cambio de la Constitución. El proceso de mediación, al reconocer a los golpistas, sentándolos en la mesa de mediación al mismo nivel que al gobierno legítimo de Honduras, dio gran poder de veto a los golpistas con lo cual, si se elimina cualquier intento de cambio de la Constitución, se habrá conseguido lo que los golpistas deseaban, es decir que no se cambie la Constitución. De ahí el gran riesgo que supone el proceso de mediación, promovido por la Administración Obama, y liderado por el Presidente de Costa Rica. Tal proceso puede conseguir lo que los golpistas deseaban. De ser así, el proceso habrá alentado a que se produzcan otros golpes de estado en América Latina, pues mostrará que dar golpes de estado es rentable, al conseguirse a través del golpe lo que no se puede obtener a través de las urnas.

Una última observación. El argumento de evitar que dirigentes políticos de América Latina “se perpetúen en el poder” se utiliza constantemente para intentar parar los intentos de aquellos presidentes latinoamericanos, democráticamente elegidos, de cambiar el sistema electoral permitiéndoles presentarse de nuevo, convirtiendo sus sistemas electorales en sistemas semejantes a los sistemas europeos. En la mayoría de países europeos no existen límites en el mandato del Presidente. En Cataluña, el Presidente Pujol gobernó durante 23 años y el Presidente Erlander en Suecia, también, 23 años, sin que los sistemas electorales catalán o sueco pudieran considerarse dictatoriales, pues siguieron las reglas del proceso democrático. El hecho de que los candidatos puedan ser elegidos tantas veces como el electorado desee, no convierte el proceso en dictatorial.

Que un proceso sea democrático o no depende del proceso electoral en si y sobre todo de la pluralidad de partidos y opiniones existentes en el proceso electoral sin limitaciones en la presentación de alternativas. Y es ahí donde el centro del análisis debiera fijarse y no en que sea o no el mismo candidato el que se presente. El sistema electoral bipartidista, no proporcional, que existe en muchos países de América Latina, limita enormemente las posibilidades democráticas de aquellos países, lo cual se debe, no al número de veces que los Presidentes pueden presentarse de nuevo a las elecciones, sino a la escasa representatividad proporcional de sus sistemas electorales y limitada posibilidad de participación popular en sus sistema político. Fijarse en lo primero (la posibilidad de repetir mandato), ignorando lo segundo (la escasa diversidad de sensibilidades políticas y limitada participación ciudadana), es el punto flaco de la mayoría de críticas a la mal llamada “perpetuación en el poder”, argumentación que se hace en nombre de la defensa del sistema democrático.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University

La crisis de Honduras: el doble juego de EE.UU. y Arias…

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  • La defección de Óscar Arias, La Jornada

  • EEUU aprieta a Gobierno de facto de Honduras un mes después del golpe (Reuter)

honduras_militares226 Editorial de La Jornada

A casi un mes del golpe de Estado perpetrado en Honduras, resulta clara la existencia de una fractura en el entorno democrático internacional: mientras que, por una parte, diversos gobiernos latinoamericanos han exigido el retorno al cargo del presidente constitucional de ese país centroamericano, Manuel Zelaya, la secretaria de Estado estadunidense, Hillary Clinton, y el presidente costarricense, Óscar Arias, por la otra, han tenido diversas expresiones de complacencia hacia los golpistas y el régimen espurio que encabeza Roberto Micheletti.

Son de sobra conocidas las contradicciones en materia de política exterior del nuevo gobierno estadunidense y las discordancias entre el presidente Barack Obama y diversos estamentos del poder, en particular las agencias de inteligencia, sectores del Departamento de Defensa y, por supuesto, la propia Clinton. Es sabido, también, que ésta mantiene añejos vínculos políticos con individuos afines al cuartelazo que hace un mes interrumpió el orden democrático hondureño e implantó una dictadura cada vez más desembozada y abiertamente represiva. Por ello, es claro –aunque resulte exasperante– que una de las pistas fundamentales por las que transcurre la crisis del país centroamericano se encuentra en Washington, y de lo que se negocie en las oficinas ejecutivas y legislativas estadunidenses dependerá, en buena medida, la posibilidad de restituir la institucionalidad y la legalidad quebrantadas en Honduras.

A estas alturas se ha hecho evidente, también, el papel de Óscar Arias como parapeto diplomático del régimen de facto implantado en esa nación, ya que cuando las diplomacias latinoamericanas confiaron al mandatario costarricense una tarea de gestión para negociar los términos del retorno de Zelaya a la presidencia hondureña, éste fue mucho más allá de sus atribuciones y formuló un plan –al que denominó Declaración de San José– que otorgaba beneficios políticos injustificados e inmerecidos a quienes son, de acuerdo con el derecho internacional y el hondureño, delincuentes: su participación en un gobierno de unidad nacional y la suspensión definitiva de la consulta que el mandatario constitucional pretendía realizar en torno a la reelección, lo cual fue una bocanada de oxígeno al entonces cercado régimen espurio, cuyos cabecillas se envalentonaron y rechazaron la propuesta.

Debe considerarse, a este respecto, que más allá de la inadmisible perpetuación del gobierno espurio hondureño, el que se otorgue cualquier clase de premio político e institucional a los golpistas sentaría un precedente nefasto para el futuro de las democracias en el hemisferio; es indispensable, por tanto, impedir que proliferen sectores políticos tentados a usar la fuerza militar institucional para la obtención de cuotas de poder.

Ayer, Arias cometió el grave dislate de descalificar a Zelaya por su reciente –y breve– incursión en suelo hondureño y por su decisión de apostarse en un punto de la frontera entre Nicaragua y su país, medidas que, dijo, no ayudan a la reconciliación. Por añadidura, el político costarricense criticó a su homólogo depuesto por haber incorporado a Honduras a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), decisión soberana sobre la que no le corresponde pronunciarse.

En contraste con las inconsecuencias y extravíos de Arias, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, quien no se ha caracterizado en su gestión por posturas radicales, señaló que la determinación de Zelaya de retornar a Honduras es absolutamente legítima.

Con estos hechos, sumados al rechazo de los golpistas a su propuesta, Arias ha dejado en claro que busca otorgar márgenes de acción a quienes quebrantaron el orden constitucional y la democracia en Honduras y que no es capaz de ostentar la necesaria imparcialidad para gestionar una solución a la crisis política de ese país. De esa forma ha reducido las posibilidades de la diplomacia latinoamericana para buscar una salida al conflicto y ha firmado su propia defección del bando democrático.

En esa circunstancia, con una gestión internacional debilitada por la defección de Arias y por las soterradas disputas en la administración de Obama, cabe esperar que tenga éxito la lucha de los propios hondureños por restituir su sistema democrático y reponer en el cargo a su presidente constitucional.

http://www.jornada.unam.mx/2009/07/27/index.php?section=edito

EEUU aprieta a Gobierno facto Honduras un mes después del golpe

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Por Sue Pleming y Marco Aquino

WASHINGTON/TEGUCIGALPA (Reuters) – Estados Unidos aumentó el martes su presión sobre el Gobierno de facto de Honduras un mes después del golpe que sacó del poder a Manuel Zelaya, quien sigue instalado en la frontera reclamando su retorno mientras las autoridades interinas hacen oídos sordos.

Washington anunció el martes que revocó cuatro visas diplomáticas a miembros del Gobierno de facto de Honduras y estudia cancelar más, un gesto de apoyo a Zelaya luego de que el derrocado mandatario pidiera medidas más firmes del presidente Barack Obama contra los "golpistas".

"Estos son contragolpes, estamos recibiendo victorias de Dios y del pueblo frente a ellos que están recibiendo derrotas todos los días", dijo Zelaya tras el anuncio de Washington.

"A los 30 días del golpe debemos de agarrar más fuerzas hasta seguir luchando hasta obtener la victoria total", acotó en declaraciones transmitidas por una radio hondureña.

Estados Unidos había apoyado la suspensión de Honduras de la Organización de Estados Americanos (OEA) tras el golpe de Estado, pero no ha retirado a su embajador en Tegucigalpa.

"Esto es parte de nuestra política general hacia el régimen de facto", dijo el portavoz del Departamento de Estado norteamericano Ian Kelly al anunciar la revocación de visas, que se sumó a la suspensión de ayuda militar estadounidense por 16,5 millones de dólares.

La crisis política en Honduras, la peor en dos décadas en Centroamérica, representa un desafío para el Gobierno de Obama, que protagoniza una pulseada por la influencia regional con el mandatario venezolano, Hugo Chávez, uno de sus mayores críticos y el más cercano aliado de Zelaya.

España anunció que pedirá a la Unión Europea que tome medidas como la de Estados Unidos y revoque las visas a miembros del Gobierno de facto de Honduras.

"Como España vamos a instar a la Unión Europea a que se tomen medidas similares", dijo el canciller español, Miguel Angel Moratinos, luego de una reunión con su par venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas.

Desde que Zelaya fue sacado de su residencia a punta de fusil el 28 de junio y expulsado a Costa Rica -lo que desató la condena de la comunidad internacional-, tres infructuosas rondas de negociaciones con el presidente costarricense, Oscar Arias, como mediador llevaron a un aparente callejón sin salida.

Mientras el Gobierno interino de Roberto Micheletti, que también sufre algunas sanciones de organismos multilaterales, se niega a reinstaurar a Zelaya en el poder, el derrocado presidente ha sentado base en la frontera de Nicaragua con Honduras para reclamar su restitución.

MANIFESTANTES NO SE RINDEN

Simpatizantes de Zelaya llegaron a la zona fronteriza del lado de Nicaragua, pero muchos otros no pudieron avanzar por los retenes militares luego de que el mandatario depuesto cruzara el viernes la frontera unos pasos dentro de territorio hondureño y volviera a tierra nicaragüense.

Su jugada -un gesto visto como simbólico- despertó las críticas de Estados Unidos, que calificó su presencia en la frontera de irresponsable por temores de que eso avive la violencia en la dividida Honduras.

Las protestas en Tegucigalpa, que hasta ahora han causado un muerto, continuaban el martes con algunos bloqueos en carreteras y partidarios del depuesto mandatario preparaban un paro de actividades para el jueves y viernes.

"A un mes del golpe no nos rendimos, seguiremos adelante con las movilizaciones en contra de los golpistas", dijo a Reuters Juan Barahona, uno de los líderes del Frente Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado.

Mientras tanto, Zelaya convocó a una reunión cerca de la localidad fronteriza nicaragüense de Ocotal -donde desde hace cinco días hizo base- para reunir más simpatizantes.

"No es sostenible el apoyo de la gente en la frontera y creo que esos factores contribuirán al debilitamiento de esto", opinó Vicki Gass, analista de Washington Office on Latin America. "Nuestra preocupación es que (Zelaya) está perdiendo impulso", agregó.

La frontera entre Honduras y Nicaragua se encuentra reforzada por soldados y policías, que esperan que Zelaya vuelva a intentar cruzar para llevarlo detenido.

Sobre Zelaya pende una orden de arresto en Honduras impulsada por el Gobierno interino bajo cargos de supuestamente violar la Constitución por intentar hacer un referendo que abriría camino a la reelección, un argumento utilizado por sus opositores para justificar el golpe de Estado.

Pero también Zelaya se había ganado enemistades en la tradicional Honduras cuando dio un giro en sus políticas conservadoras y se alió al izquierdista Chávez.

El Congreso de Honduras -que respaldó el golpe junto a la Corte Suprema- pospuso hasta el jueves su decisión sobre la propuesta del mediador Arias de que vuelva Zelaya para cumplir con los seis meses de mandato que le quedan y de otorgarle una amnistía.

De todas maneras, todo indica que el acuerdo propuesto por Arias, premio Nobel de la Paz, sería rechazado.

(Con reporte adicional de Gustavo Palencia, Claudia Parsons y Esteban Israel; Iván Castro en Ocotal; Tim Gaynor en Washington y Fabián Cambero en Caracas; escrito por Pablo Garibian. Editado por Silene Ramírez)

El golpe en Honduras: las derechas que apoyan a Micheletti…

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RESPALDO DE URIBE, CARMONA Y LUCIA PINOCHET

 

honduras_militares226 Disfrazada en fundaciones, escondida detrás de bancas parlamentarias o refugiada en apenas un puñado de gobiernos nacionales, la derecha latinoamericana acompaña a la dictadura hondureña. Desde reconocidos golpistas como la hija de Augusto Pinochet, la concejal chilena Lucía Pinochet, y Pedro Carmona, el empresario venezolano que sacó del poder a Hugo Chávez durante 48 horas, hasta funcionarios como el canciller panameño, Juan Carlos Varela, y uno de los líderes apristas del Congreso peruano, Jorge del Castillo, apoyaron o justificaron públicamente el golpe del 28 de junio contra el presidente hondureño Manuel Zelaya. Esta semana la dictadura liderada por Roberto Micheletti anunció triunfante un nuevo aliado: el presidente colombiano Alvaro Uribe. Bogotá lo matizó, pero reconoció que se encontró en secreto con una delegación golpista.

Son los voceros del régimen de facto en la región y en el mundo; su voz para sortear el cerco de la comunidad internacional. Los ayudan aliados extrarregionales como el ex subsecretario del Departamento de Estado para América latina, Otto Reich, o el paladín del liberalismo, el ex presidente español José María Aznar. Este último echó mano de su fundación FAES para dar un aire de academia a los argumentos golpistas. “Lo que se ha puesto en juego en Honduras en particular, y en América latina en general, no es el regreso de los golpes militares, sino el futuro de la democracia y la libertad. El verdadero peligro para la región es el proyecto totalitario del socialismo del siglo XXI”, escribió la fundación en un artículo que difundió por los medios internacionales.

Ese es el mensaje que repiten una y otra vez. El peruano Del Castillo lo explicó sin medias tintas. “Más que un golpe fue un contragolpe para evitar el golpe que preparaba Zelaya”, sentenció uno de los hombres fuertes del APRA, el partido del presidente Alan García. El gobierno peruano condenó el golpe el mismo día en que los militares expulsaron del país a Zelaya, pero nunca exigió formalmente su restitución, ni sancionó en manera alguna al régimen de facto hondureño.

Colombia y Panamá comparten esa posición ambigua. El vecino centroamericano tampoco retiró a su embajador en Tegucigalpa y fue aún más lejos, felicitó a las fuerzas armadas hondureñas. “En Honduras he visto un ejército responsable acatar decisiones de la Corte Suprema de Justicia y estar metidos en la mitad de una crisis que ellos no formaron”, dijo el canciller, dando por cierta una orden judicial que nunca se hizo pública.

Panamá es la prueba viviente de que las ideologías no murieron, como muchos gobiernos aseguraban en los ’90. El día del golpe, el gobierno pañameno de Martín Torrijos, el hijo del mítico general Omar Torrijos, fue uno de los primeros en condenarlo. Unos días después entregó el poder al magnate textil Ricardo Martinelli, un cruzado neoliberal que en su ceremonia de asunción, con Zelaya presente, prometió “desafiar el péndulo ideológico” en la región.

Uribe, en cambio, siempre mantuvo un perfil bajo frente al golpe de Honduras. Retiró a su embajador, pero esquivó las condenas contundentes. Los hombres de Micheletti entendieron eso como una señal y la semana pasada decidieron visitar al mandatario. “Acudimos al gobierno colombiano porque ambas naciones son víctimas de agresores externos comunes, como Hugo Chávez”, contó hace unos días el canciller de facto Carlos López.

Acostumbrado a las denuncias y los escándalos, el presidente colombiano conservó el perfil bajo y contestó con un breve comunicado de la Cancillería. La reunión existió, fue secreta, pero se dio en el marco de la mediación del presidente Oscar Arias. El texto dejó afuera el supuesto apoyo, anunciado con bombos y platillos en Tegucigalpa.

Según Washington, “No hubo un golpe de Estado en Honduras”… ?

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Washington: “No hubo un golpe de Estado en Honduras”, pero espero que el “episodio” sirva de “lección” a Zelaya y otros que siguen el modelo venezolano

Eva Golinger, Rebelión

Revisado por Caty R.

HONDURAS-GOLPEEE1 Después de tres semanas de un discurso ambiguo por parte de Washington sobre el golpe de Estado en Honduras, finalmente la diplomacia estadounidense ha declarado que no considera lo ocurrido en Honduras como un golpe. Así lo confirmó ayer el vocero del Departamento de Estado, Phillip Crowley, en una rueda de prensa en Washington. Un periodista le preguntó si el gobierno estadounidense ha calificado los sucesos de Honduras como un “golpe de Estado” y el vocero del Departamento de Estado respondió con un rotundo “No”.

A lo largo de estas semanas, desde que ocurrió el nefasto golpe de Estado del pasado 28 de junio, el Departamento de Estado se ha negado a responder con claridad sobre su determinación interna de los hechos. Desde el primer día, la Secretaria de Estado Hillary Clinton no ha reconocido los hechos como un “golpe” y tampoco ha exigido claramente la restitución del presidente Zelaya en el poder. Adicionalmente, en todas sus declaraciones, siempre se ha referido a “las dos partes” del conflicto, legitimando así a los golpistas y haciendo responsable públicamente al presidente Zelaya.

Y desde entonces, a pesar de diversas referencias al “golpe” de Honduras, el Departamento de Estado se negaba a calificarlo de golpe de Estado, lo que le obligaría a suspender toda clase de apoyo económico, diplomático y militar al país. El 1 de julio, los voceros del Departamento de Estado lo explicaron de esta manera: “En referencia al propio golpe, lo mejor sería decir que fue un esfuerzo coordinado entre los militares y algunos actores civiles.”

Al principio, los voceros del Departamento de Estado decían que sus abogados estaban “analizando” los hechos para llegar a una determinación sobre si realmente había ocurrido un golpe en Honduras. Pero después de la reunión entre la Secretaria de Estado Clinton y el presidente Manuel Zelaya, el pasado 7 de julio, la diplomacia estadounidense se negaba a opinar sobre el asunto para no “influir” en el proceso de “negociación” puesto en marcha por Washington.

Sin embargo, el lunes 20 de julio fue un día de claridad. Admitieron ante el mundo que Washington no consideraba que había ocurrido un golpe de Estado en Honduras. Si asume esta postura, el gobierno de Estados Unidos se une solamente al régimen golpista de Honduras y sus aliados, la mayoría de los cuales son antiguos golpistas o agentes de la inteligencia estadounidense. La Unión Europea, las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y todos los países de América Latina han rechazado los acontecimientos de Honduras como un golpe de Estado. Pero la administración de Obama se queda sola con los golpistas al insistir en que no hubo un golpe y legitimando de esta forma la remoción del poder del presidente Zelaya.

Que sirva de lección para Zelaya y los demás

Durante la misma rueda de prensa en el Departamento de Estado, el 20 de julio, el vocero Phillip Crowley dijo algo todavía más revelador sobre la posición de Washington frente a los sucesos de Honduras. Al preguntarle sobre una supuesta ruptura entre el gobierno venezolano y el presidente Zelaya debido al proceso de negociación en Costa Rica, Crowley dijo lo siguiente: “ Nosotros creemos que si tuviéramos que elegir un gobierno modelo y un líder modelo en la región para que los demás países lo siguieran, el actual liderazgo de Venezuela no sería ese modelo. Si esa es la lección que ha aprendido el Presidente Zelaya de este episodio, bueno, entonces sería una buena lección .”

Esa declaración de Washington confirma que el golpe de Honduras es un esfuerzo para atentar contra el ALBA y el bolivarianismo que crece y se expande por toda la región. También afirma que el golpe contra Zelaya es un mensaje a otros gobernantes de América Latina que están estrechando sus relaciones con Venezuela. Es como decirles: “si se acercan a Venezuela, podrían ser derrocados por un golpe u otra agresión”, que sería respaldada por Washington y justificada como una medida para liberar a la región de la “amenaza chavista”.

Un periodista insistió en el asunto y le preguntó al vocero del Departamento de Estado: “Cuando dice que el gobierno venezolano no debe ser un ejemplo de gobierno para otros líderes…” Y Phillip Crowley respondió cínicamente, “Creo que he dicho las cosas con claridad…”

Debido a las implicaciones de estas declaraciones, insistió el periodista, “¿Puede repetirlo? (se ríe) es como justificar el golpe de Estado, porque está diciendo que si algún gobierno intenta seguir el modelo socialista del gobierno de Venezuela, sería justo derrocar a ese gobierno. ¿Puede explicar su declaración sobre Venezuela?”

Crowley respondió a la pregunta del periodista con un silencio de complicidad. Y luego aprovechó el momento para agredir a Venezuela, “Tenemos preocupaciones sobre el gobierno del presidente Chávez, no solamente sobre lo que ha hecho en su propio país –el acoso a la prensa, por ejemplo-, y los pasos que ha dado para limitar la participación y el debate dentro de su propio país. También estamos preocupados por los pasos que ha dado con algunos de sus vecinos… y la intervención que hemos visto por parte de Venezuela con respecto a las relaciones con otros países, Honduras por un lado o Colombia por el otro. Y cuando tenemos diferencias con el presidente Chávez, siempre lo decimos de manera muy clara.”

Sin duda, estas últimas declaraciones de Washington confirman su apoyo al golpe de Estado de Honduras y su motivación detrás de los sucesos. La lección que está dando Washington con este golpe es una declaración de guerra contra el ALBA y en especial contra Venezuela.

Sus ataques se intensifican, tanto contra Venezuela como contra Ecuador y Bolivia. Con el acuerdo entre el presidente Obama y el presidente Uribe de Colombia para aumentar, de forma masiva, la presencia militar estadounidense en América Latina, la nueva administración de Washington reafirma que la batalla entre la paz y la guerra continúa, y la lucha por la liberación de los pueblos latinoamericanos de la bestial mano imperial, apenas ha comenzado.

Honduras: Presidente Zelaya acepta plan Arias, golpistas los rechazan y crisis alcanza punto crítico…

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 Manuel Zelaya.(Foto: Archivo teleSUR).

Arias pide 72 horas para reconducir el diálogo en torno a Honduras

La delegación del gobierno de facto rechazó su hoja de ruta y le entregó una contrapropuesta en la que acepta el regreso del depuesto mandatario Manuel Zelaya, pero para que se someta a la justicia.

AFP
Publicado: 19/07/2009 12:02

Tegucigalpa. El mediador de la crisis de Honduras, el presidente costarricense, Oscar Arias, pidió este domingo 72 horas más a los protagonistas de la crisis política para reconducir la negociación, tras la negativa de la delegación del gobierno de facto de Roberto Micheletti de aceptar su hoja de ruta.

La delegación del gobierno de facto hondureño presentó este domingo al mediador de la crisis, Oscar Arias, una contrapuesta en la que acepta el regreso del depuesto mandatario Manuel Zelaya, pero para que se someta a la justicia, según una copia difundida a los medios.

"El retorno del peticionario señor José Manuel Zelaya Rosales con las garantías necesarias para que pueda ejercer su derecho debido al proceso ante los órganos jurisdiccionales competentes del Poder Judicial", dice la propuesta del jefe de la delegación, Carlos López, en respuesta a la hoja de ruta de siete puntos que presentó el mandatario costarricense Arias el sábado.

En Tegucigalpa, la vicecanciller del gobierno de facto, Martha Lorena Alvarado, declaró este domingo que "el señor Zelaya puede regresar (a Honduras) pero para ser entregado a los tribunales de justicia, para proceder a un juicio" en su contra.

El punto innegociable de Arias para salir de la crisis es la restitución de Zelaya en el poder del que fue derrocado por un golpe de Estado el 28 de junio.

La delegación de Micheletti sí acepta la conformación de un gobierno de "unidad y reconciliación nacional, compuesto por los partidos políticos y sectores sociales", tal y como propuso Arias, pero también la de una "comisión de la verdad" para que se "identifiquen los actos, hechos evidentes y notorios que condujeron a la actual situación".

López, en su carta dirigida al mediador y fechada en San José este domingo, pide que se "devuelvan" los fondos públicos que "hubiesen sido sustraídos y utilizados ilegalmente", en referencia a una supuesta sustracción de 70 millones de lempiras (unos 3,7 millones de dólares) del Banco Central por el secretario de la Presidencia, Enrique Flores Lanza.

Según López, también están de acuerdo en adelantar las elecciones generales si así se decidiera, fijadas para el 29 de noviembre, y poner desde ahora a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional bajo el mando del Tribunal Supremo Electoral para asegurar su transparencia.

Por último, propone la creación de una comisión de verificación compuesta por hondureños notables que vigile el cumplimiento de estos acuerdos.

Dichos acuerdos deberán ser "sometidos a la consideración" de los poderes Judicial, Legislativo, el Tribunal Supremo Electoral y otras instancias públicas competentes.

La vicecanciller Alvarado reconoció en Tegucigalpa que las conversaciones de San José enfrentan momentos difíciles, pero dijo que el mediador Oscar Arias "no puede permitir que esto se rompa".

"El señor Arias tendrá que jugar un papel equilibrado (…) tomar una decision o de prolongar las negociaciones (…) en fin, él tendrá que usar otros recursos (…), como mediador no puede permitir que esto se rompa", dijo Alvarado a la televisión hondureña.

NEGOCIACIONES EN PUNTO MUERTO

”Estamos de acuerdo, pero siempre y cuando todos los poderes del Estado estén integrados en el nuevo Gobierno”, dijo Zelaya en declaraciones a Radio Globo, al tiempo que añadió que su regreso a Honduras es cuestión de horas y podría tener lugar este mismo lunes.

TeleSUR

El presidente constitucional hondureño, Manuel Zelaya, aceptó este sábado los puntos acordados en la mesa de diálogo instalada en Costa Rica, de acuerdo con lo declarado a la emisora Radio Globo, mientras que el gobierno de facto liderado por Roberto Micheletti rechazó este documento propuesto por el mandatario Óscar Arias.

Zelaya, en declaraciones a la estación, dijo estar de acuerdo con los puntos propuestos por Arias, que contemplan la formación de un Gobierno de conciliación nacional encabezado precisamente por él hasta 2010, cuando se culmina el mandato para el que fue elegido democráticamente en las urnas.

"Estamos de acuerdo, pero siempre y cuando todos los poderes del Estado estén integrados en el nuevo Gobierno", dijo Zelaya, al tiempo que añadió que su regreso a Honduras es cuestión de horas y podría tener lugar este mismo lunes.

El primer punto de este texto, divulgado este sábado, es precisamente el de la legitimación de Zelaya en el poder hasta la realización de las elecciones pautadas el próximo 29 de noviembre.

Otra de las propuestas es "la conformación de un gobierno de unidad y reconciliación nacional compuesto por representantes de los principales partidos políticos".

También la "renuncia expresa" de Zelaya a instalar una cuarta urna en las elecciones del próximo noviembre.

Arias también propuso anticipar las elecciones hondureñas del 29 de noviembre al último domingo de octubre, así como adelantar la campaña electoral un mes.

El traslado del comando de las Fuerzas Armadas hondureñas del Poder Ejecutivo al Tribunal Supremo Electoral un mes antes de las elecciones "para garantizar la transparencia y la normalidad" de los comicios, es el sexto punto expuesto por el mediador.

La última idea de Arias es la conformación de "una comisión de verificación compuesta por hondureños notables y miembros de organismos internacionales, en especial de la OEA, que vigile el cumplimiento de estos acuerdos y supervise el correcto retorno al orden constitucional" en el país.

Gobierno de facto rechaza acuerdo

Por su parte, el gobierno de facto de Honduras, encabezado por Roberto Micheletti, rechazó un acuerdo inmediato para la restitución del presidente legítimo, Manuel Zelaya, propuesta por el mandatario de Costa Rica, Óscar Arias, en el marco de la segunda jornada de diálogo que se lleva a cabo este sábado.

"No vamos, por ningún punto, a realizar ningún acuerdo sin respeto a nuestras instituciones y sin respeto a la Constitución de la República", afirmó Vilma Morales, ex presidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) e integrante de la comisión de Micheletti en el diálogo que se celebra en Costa Rica.

Morales señaló que hay que "ir discutiendo punto por punto" y "hay que analizar" todo lo que significa la propuesta de Arias.

"Hay diversos temas que son parte de este diálogo, desde el adelanto a las elecciones, desde el retorno del presidente Zelaya, desde lo que corresponde a que las Fuerzas Armadas pasen bajo la dependencia absoluta del TSE", refirió la ex magistrada.

Defendió que algunos planteamientos implican a instituciones del Estado hondureño y por tanto se requiere la consulta con ellas.

Morales aclaró que sigue "en curso el diálogo" y que "no hay ningún acuerdo sobre ninguno de los puntos", al referir que, tras un receso, la reunión con Arias y los representantes de Zelaya se reanuda este mismo sábado.

Puntos del documento

  • Legitimar restitución de José Manuel Zelaya Rosales en la Presidencia de la República hasta el fin del período del que fue electo.
  • Conformación de un Gobierno de unidad y reconciliación nacional compuesto por representantes de los principales partidos políticos.
  • Declaración de una amnistía general, exclusivamente para todos los conflictos del golpe de Estado.
  • Renuncia del presidente José Manuel Zelaya Rosales y de su gobierno a la pretensión de colocar una cuarta urna en el proceso electoral.
  • Adelantamiento de las elecciones nacionales del 29 de noviembre al último domingo de octubre.
  • Traslado del comando de las Fuerzas Armadas del poder ejecutivo al Tribunal Supremo Electoral un mes antes de las elecciones para garantizar la transparencia y normalidad del sufragio
  • Integración de una comisión de verificación compuesta por hondureños notables y miembros de organismos internacionales especialmente de la Organización de Estados Americanos, que vigile el cumplimiento de estos acuerdos y supervise el correcto retorno al orden constitucional.

El golpe de estado en Honduras: el contexto crítico de la democracia…

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11 de julio de 2009[1]

Leticia Salomón[2]

HONDURAS-GOLPE2 Mientras la sociedad hondureña se debate entre los que están a favor y los que están en contra del retorno del presidente constitucional de la República, se escuchan voces diferentes y hasta contradictorias, a nivel nacional e internacional, que claman por el respeto a la Constitución de la República y el restablecimiento de la paz y la democracia en nuestro país, luego del golpe de Estado que sacudiera la vida nacional y el contexto internacional en los últimos días; inclusive, han llegado a plantear que la solución de la crisis política de Honduras se soluciona adelantando las elecciones o, en último caso, haciendo que el gobierno de facto se mantenga hasta el día de las elecciones generales programadas para el último domingo de noviembre del presente año. El anterior es un cuadro confuso porque mientras todos hablan de los mismos términos, le otorgan significados diferentes: No es lo mismo que un empresario, un jerarca de las iglesias del país o un Comisionado Nacional de los Derechos Humanos hable de democracia y respeto a la constitución, a que lo haga un sindicalista, un académico, un campesino o un defensor de los derechos humanos. Cada quien utiliza los términos y los significados de manera distinta y con propósitos distintos, incluidos los que creen que la democracia es simplemente un asunto electoral.

La crisis política asociada al golpe de Estado del domingo 28 de junio ha puesto en evidencia profundas grietas en el sistema político hondureño, una enmarañada red de relaciones cercanas y cuestionables entre políticos, cúpulas religiosas, militares y empresarios, un sinnúmero de debilidades institucionales y una red de intereses personales disfrazados de intereses nacionales. También se han dado a conocer detalles que explican de mejor manera esa extraña asociación entre personas y grupos vinculados a la política, la religión, los medios de comunicación y la empresa privada, y comienzan a aflorar los síntomas evidentes de una democracia deteriorada y amenazada por un Estado de Derecho en crisis, unos partidos políticos cada vez más deslegitimados y unos cuerpos represivos que han demostrado sus renovadas habilidades para enfrentar viejos fantasmas y sacar provecho de las crisis provocadas por los civiles.

Un cuadro lleno de informaciones y reacciones, difundido por diversos medios de comunicación, nos presenta el siguiente escenario: una erogación presupuestaria de cien mil lempiras mensuales (un poco más de cinco mil dólares) otorgada al máximo jerarca de la iglesia católica por el ex presidente liberal Carlos Flores (2002-2006), una de las figuras señaladas detrás del golpe de Estado, para atender necesidades del cardenalato en un Estado que supuestamente es laico desde fines del siglo XIX; rescate histórico de las declaraciones de un sacerdote obligado a salir de Honduras por la represión de los años ochenta, en las que señalaba al obispo de ese entonces y actual jerarca de la iglesia católica, de parecer “más un coronel que un pastor”; una iniciativa de ley presentada y frustrada en 1985 en el Congreso Nacional, en la que se proponía convertir ese Congreso en una Asamblea Nacional Constituyente para prorrogar el gobierno del ex presidente liberal Roberto Suazo Córdova (1982-1986), firmada, entre otros, por el actual presidente de facto Roberto Micheletti Bain; difusión de la reforma constitucional del año 2003 (Decreto legislativo 175-2003 de fecha 28 de octubre del 2003 y publicado en el Diario Oficial La Gaceta No. 30,269 de fecha 19 de diciembre del 2003) con la cual se elimina la atribución del Congreso Nacional de declarar “si ha lugar o no a formación de causa contra el presidente”, misma que fue aprobada durante el gobierno del Presidente nacionalista Ricardo Maduro (2002-2006), cuando fungía como presidente del Congreso Nacional el Sr. Porfirio “Pepe” Lobo, actual candidato presidencial por el opositor Partido Nacional; conocimiento de una circular de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa, con fecha 25 de junio (fecha del primer intento de golpe de Estado), en la que pide a sus afiliados donaciones de mil, dos mil y tres mil dólares, que serían deducibles del impuesto sobre la renta, las cuales se destinarían a la defensa de la democracia y la paz en Honduras.

La prolongación de la situación de crisis derivada del golpe de Estado permite la estabilización precaria del gobierno del presidente de facto, aspecto que favorece a los golpistas, pero también permite que afloren las contradicciones y debilidades de los mismos, que crezca el rechazo interno y que se sumen personas y sectores que observan preocupados este peligroso retroceso en el avance del desarrollo democrático del país. Varios  elementos clave se están posicionando en el escenario político- social del país, lo que debe llamar a la reflexión sobre las consecuencias del golpe de Estado en la vida nacional:

a. Publicación y participación ciudadana activa en el señalamiento de los diputados golpistas por departamento y por partido al que pertenecen, con el respectivo llamado a no votar por su reelección en las elecciones de noviembre próximo y la reacción de algunos de ellos denunciando que no fueron convocados a la sesión del Congreso en la que se consumó el golpe de Estado, porque sabían de su oposición al mismo;

b. Creciente fastidio ciudadano con la política, lo que vaticina desde ahora el abstencionismo más grande en los 28 años de democracia electoral, situación que no parece preocupar a los políticos del país, porque están acostumbrados a manipular los resultados electorales e inflar los resultados de uno y otro partido, previo acuerdo entre los mismos partidos políticos tradicionales, a los cuales se ha sumado siempre el partido Demócrata Cristiano de Honduras, para controlar y manejar a su antojo el Tribunal Supremo Electoral;

c. Identificación creciente de los personajes que fraguaron el golpe de Estado y su señalamiento directo en las paredes de la capital y de las principales ciudades del país, y en la comunicación electrónica que no ha podido ser controlada por la alianza golpista;

d. Señalamiento mutuo de periodistas a favor y en contra del golpe de Estado, precisando que la investigación a unos debe extenderse a la investigación de otros, para ver de donde provienen sus grandes fortunas;

e. Demanda creciente de investigar actos de corrupción y cuantiosas fortunas a todos los ex presidentes del país, dueños de medios de comunicación, empresarios y ex funcionarios de gobiernos anteriores, como respuesta a la investigación y persecución política del presidente constitucional y sus allegados.

f. Creciente expresión de las diferencias existentes entre la cúpula de la iglesia católica, las diócesis y los sacerdotes, en virtud de las cuales, los más atrevidos sacan pronunciamientos y participan en las marchas que condenan el golpe de Estado.

g. Cuestionamiento cada vez más generalizado sobre la necesidad de mantener la existencia de las Fuerzas Armadas hondureñas, en particular de la fuerza ejército, señalando que para lo único que han servido en toda su historia institucional es para defender los más fuertes intereses políticos y económicos, y para reprimir a la sociedad.

h. Creciente señalamiento nacional e internacional al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos por su posición pública a favor de los golpistas y por su defensa de los militares cuando dispararon contra los manifestantes desarmados.

i. Marginamiento y auto marginamiento de los candidatos presidenciales de los dos partidos tradicionales que apoyan el golpe de Estado, con relación al escenario político nacional; un discurso ligero a favor de la democracia, la paz, el orden y el diálogo, y un alejamiento cada vez mayor de quienes decidirán su triunfo o fracaso en las elecciones de noviembre.

j. Síntomas de quiebre de la férrea articulación de la alianza política, económica, militar, mediática y eclesiástica, por presiones internas de los más afectados por la crisis económica y financiera derivada del golpe de Estado, entre los que se encuentran sectores vinculados al comercio, servicios turísticos (bares, restaurantes, agencias de viajes, hoteles) y bancos (crecen los rumores de retiros cuantiosos vinculados al congelamiento de cuentas por parte del actual gobierno). Todo ello a pesar del intento de impedir que las diferencias partidarias, religiosas o sociales produzcan el quiebre de una alianza que es mantenida de forma cada vez más precaria.

Todo este cuadro político social, muchas veces confuso, incoherente e improvisado, anuncia una situación de peligro y crisis del contexto de la democracia hondureña. En el plano internacional continúan los debates acerca de la responsabilidad estadounidense en el golpe de Estado, dividiendo opiniones entre los que creen que fue una participación premeditada, sin aportar elementos de juicio que trasciendan la vieja polarización ideológica, muchas veces anquilosada y ahistórica, y los que la posicionan en la etapa posterior al golpe, entre los que perfilan al Presidente de los Estados Unidos y su Secretaria de Estado, por un lado, y, por otro, a la derecha republicana salpicada de personajes conservadores con raíces cubanas y venezolanas. Estos nuevos actores de la coyuntura golpista, mantienen una clara identificación con los conservadores hondureños, particularmente con el partido Nacional de Honduras, cómplice del partido Liberal en su aventura golpista; plantean que la situación de la crisis hondureña se resuelve adelantando las elecciones, en una salida oportunista que pretende capitalizar el golpe a favor del partido Nacional, cuyo candidato sería el seguro triunfador en esos comicios. El partido Liberal, fuertemente fraccionado en sus adhesiones políticas y tratando de ignorar el rechazo del voto ciudadano que le dio el triunfo al presidente Zelaya en las elecciones de 2005, se expone a una derrota electoral que no podrá revertir su candidato en los pocos meses que faltan para las elecciones, pues su perfil golpista y profundamente conservador mantendrá alejando al voto independiente que es el que ha definido los triunfos electorales en los últimos años. La apuesta oportunista del partido Nacional por el adelanto de las elecciones generales, pone en peligro la aceptación ciudadana de su candidato, obtenida desde los meses anteriores al golpe, y se expone a una identificación negativa con los sectores más conservadores de su partido y los sectores conservadores de los Estados Unidos.

La crisis política de Honduras, expresada en el golpe de Estado del 28 de junio, no se resuelve adelantando las elecciones ni proclamando vencedor al candidato de uno u otro de los partidos golpistas, porque seguirían manteniéndose las amenazas a la estabilidad política que se abrieron con el golpe y que no se cerrarán con un proceso electoral que desde ya se vislumbra deslucido, cuestionado y rechazado por un fuerte sector de la ciudadanía. Lo que parecen ignorar los partidos tradicionales y sus respectivos candidatos, es que para superar la legitimidad precaria derivada de un proceso electoral inserto en un golpe de Estado, es que el candidato ganador tendrá que hacer concesiones a la alianza golpista y esto significa el otorgamiento de cuotas de poder a los militares, los diputados, la empresa privada y las cúpulas religiosas, para evitar un posible veto al desempeño presidencial y ahuyentar la posibilidad de un nuevo golpe de Estado.

La solución a la crisis política derivada del golpe de Estado pasa y debe pasar por la restitución del presidente constitucional de la república y esto es necesario para la democracia hondureña, para la gobernabilidad política y social del país e, inclusive, para los mismos sectores de la alianza golpista que se resisten a valorar en su justa dimensión el contexto crítico de la democracia que dicen defender y que se expresa en los siguientes hechos:

1. Presidentes sin seguridad de terminar su gobierno

Los que hoy se juntan para aplaudir la salida del presidente constitucional de la república, minimizando el hecho de que ningún poder del Estado puede atribuirse esa función que no está incluida en la Constitución de la República, mañana lamentarán que otro presidente de su simpatía se encuentre en la misma situación porque el golpe rompió los límites de contención de las emociones e intereses personales, grupales o partidarios, imperando la ley de la selva y no los preceptos de un auténtico Estado de Derecho. A partir de ahora, cuando un presidente sea juramentado en su cargo para un período de cuatro años, comenzarán las apuestas sobre el tiempo que durará en sus funciones, repitiendo la vieja historia golpista de nuestro país cuando llegamos a tener hasta dos presidentes en un solo año.

2. Fuerzas Armadas con poder arbitral

Al restablecer el viejo poder arbitral de las Fuerzas Armadas, se abrió la puerta de su politización y de su poder de veto sobre cualquier desempeño político y social que se salga de su concepción del orden, la seguridad y la democracia. A partir de ahora cobrarán fuerza los viejos fantasmas que tanto ayudaron a las Fuerzas Armadas hondureñas a convertirse en centro del sistema político del país durante los casi diecinueve años que transcurrieron de 1963 a 1982, y de nuevo volverán a militarse el Estado, la sociedad y la cultura política del país. La persecución ideológica, la intolerancia, el irrespeto de los militares al poder civil y la intromisión del Estado en la vida privada afectando los derechos y garantías individuales, serán apenas un indicio de lo que nos espera en el futuro cercano a todos los ciudadanos y ciudadanas de este país, incluidos los que desconocen la historia cercana y que hoy marchan de blanco clamando por la democracia y declarando héroe nacional a un militar.

3. El Congreso Nacional  como  amenaza a la estabilidad política

El Congreso Nacional se ha caracterizado por su escasa transparencia en el uso de los recursos públicos, por un reglamento interno que concentra un poder autoritario en su presidente, una ausencia de rendición de cuentas sobre su desempeño y por ser un poder paralelo que se origina en el lanzamiento de sus presidentes a la competencia electoral por la presidencia de la república, a pesar de una reforma constitucional que les prohíbe hacerlo mientras ostenten el cargo. La manipulación partidaria del sistema de justicia ha hecho que dos protagonistas de la actual coyuntura golpista hayan lanzado sus candidaturas presidenciales en ese contexto: a) el Sr. Porfirio “Pepe” Lobo Sosa, actual candidato presidencial por el partido Nacional, quien logró ganar las elecciones primarias de su partido en el 2004 y perdió las generales ante el candidato liberal José Manuel Zelaya Rosales en el 2005, y b) el Sr. Roberto Micheletti Bain, quien no pudo ganar las elecciones primarias de su partido en el 2008. El año más crítico de la confrontación de los poderes Legislativo y Ejecutivo es siempre el último de cada gobierno, debido a que en él se definen las adhesiones de los diputados a los candidatos de sus partidos y a la utilización electoral de los recursos que maneja ese poder del Estado, sujeto a la discrecionalidad de su presidente. A partir de ahora, presidente de la república que se atreva a pelear el presupuesto del poder Ejecutivo en su último año y evitar la adjudicación de presupuesto nacional para el financiamiento de campañas electorales desde el poder legislativo, puede irse preparando para enfrentar otro golpe de Estado similar al que se produjo el 28 de junio: El Congreso Nacional se ha convertido desde esa fecha en una verdadera amenaza a la estabilidad política del país.

4. Institucionalidad  débil y con escasa credibilidad

Una característica central de las instituciones estatales hondureñas, incluidas las del sistema de justicia, es el fuerte control que ejercen las cúpulas partidarias sobre su desempeño. Lo que en otros países más desarrollados se asume con una gran naturalidad (la independencia institucional para tomar decisiones con estricto apego a la ley), en nuestro país constituye la excepción y se pierde la majestuosidad de la ley en los oscuros laberintos de la componenda política. De ahí la importancia partidaria que se da en el Congreso Nacional al nombramiento de las personas que dirigirán estas instancias clave, distribuyéndose las cuotas correspondientes, como en el caso de la Corte Suprema de Justicia cuyos magistrados se reparten 8 a 7 los dos partidos tradicionales y cuyo presidente corresponde al partido de gobierno, todo ello como producto de los acuerdos políticos que conduce el presidente del poder legislativo. Una situación similar se produce con el Tribunal Supremo Electoral, la Procuraduría General de la República, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos y el Tribunal Superior de Cuentas: todos ellos son nombrados por acuerdos políticos negociados directamente por el presidente de ese poder del Estado y los nombrados guardan una subordinación extrema a la cúpula de su partido, a su bancada en el Congreso y al presidente del mismo, a quien guardan lealtad hasta que llega su reemplazo. De ahí la indefensión ciudadana (y en este caso del presidente constitucional) ante una justicia que es manipulada por los dirigentes políticos y ante instituciones como esas, cuyos máximos representantes atienden velozmente los requerimientos políticos de quienes los favorecieron con tales cargos, aunque estos contraríen los más elementales preceptos de un Estado de Derecho.

5. Sistema político desacreditado

Honduras presenta un cuadro de deslegitimación creciente de los partidos políticos, instancias electorales e instituciones del Estado. A la clásica incapacidad de éste para responder a las más elementales demandas sociales, se suman los vicios de la corrupción y la manipulación partidaria de las instituciones estatales, característica general de los partidos Liberal y Nacional, y de los partidos minoritarios que aprendieron rápidamente de los vicios y deformaciones de aquellos. Los partidos políticos del país se han ido desdibujando ideológicamente y hoy se presentan sin mayores diferencias entre sí, al grado que, en momento de crisis como la golpista, tienden a identificarse y aparecer ante la ciudadanía como un solo partido conservador. El más afectado con este proceso ha sido el partido Liberal, otrora líder de reformas sustanciales y protagonista de los mejores avances en la subordinación de los militares al poder civil. Sus más connotados representantes dieron rienda suelta a sus intereses personales y grupales, se asociaron al partido Nacional para derrocar a un presidente constitucional, de un solo golpe hicieron retroceder al país a la oscura década de los ochenta y tiraron por la borda importantes avances realizados en estos veintisiete años de transición y construcción democrática. Actualmente existe en sectores crecientes de la ciudadanía un fuerte desencanto político que todavía no llega a convertirse en desencanto democrático, pero hay que reconocer que los partidos políticos, particularmente los tradicionales, realizan su mejor esfuerzo para lograrlo.

6. La empresa privada con poder de veto sobre el Poder Ejecutivo

Por todos es conocido el cuestionamiento creciente de los empresarios a los políticos de oficio, a quienes acusan de incapaces de enfrentar los retos que plantea el desarrollo económico, particularmente el apoyo que el Estado debe proporcionar a los grupos empresariales que siempre han vivido bajo su tutela y protección. Su visión instrumental de los gobiernos les ha llevado a financiar campañas electorales de candidatos presidenciales, diputados y alcaldes liberales y nacionalistas, con el propósito de contar con ellos para obtener contratos del Estado, introducir leyes, reformarlas o suprimirlas, de acuerdo a sus intereses particulares. La situación ha ido evolucionando hasta negociar la colocación de sus hombres de confianza en puestos clave del Estado e inclusive, a lanzar sus propias candidaturas y las de sus familiares, para superar la barrera de las intermediaciones y llegar a controlar directamente el rumbo del Estado. Los empresarios hondureños se disputan los favores oficiales para obtener beneficios directos e indirectos, negocian apoyos electorales a cambio de una mayor cuota de poder para intervenir en las grandes decisiones públicas y cuando sienten que no logran controlar todo lo que han controlado en los anteriores gobiernos, arman complots, propician alianzas intersectoriales, financian manifestaciones y acuden a los viejos fantasmas y sus viejos instrumentos (las Fuerzas Armadas) para romper un orden constitucional que sólo es bueno cuando beneficia sus intereses corporativos. En relación a la crisis que degeneró en golpe de Estado, sectores incómodos con el gobierno, como los vinculados a los combustibles, corte y comercialización de madera, y productores de harina y pan, sumaron su descontento por los controles crecientes que limitaban sus ingresos y obstaculizaban su impunidad para afectar los intereses nacionales, y se unieron a los señores de la industria que, con excepción de las maquilas, se vieron afectados por el incremento al salario mínimo, decretado por el gobierno ante la incapacidad empresarial de negociarlo con los sindicalistas y la Secretaría del Trabajo. Los empresarios hondureños aparecen en el escenario político como golpistas y se evidencian ante la sociedad con un poder de veto sobre los presidentes que se atrevan a señalarlos, limitarlos y contrariarlos. Para conseguir sus propósitos acudirán a todos los fantasmas que puedan capitalizar apoyos, movilizar creyentes y destituir presidentes, aún sabiendo que son sólo eso: fantasmas cuya sombra asusta, aglutina y radicaliza a una ciudadanía desinformada, sin cultura política democrática y sumamente vulnerable ante quienes controlan y manipulan organizaciones socializadoras clave como las iglesias y los medios de comunicación.

7. Comisionado de los Derechos Humanos golpista

Uno de los avances más notables de este período de construcción democrática fue la creación de la figura del Ombudsman hondureño, conocida con el nombre de Comisionado Nacional de los Derechos Humanos. Durante muchos años llenó el vacío institucional de una instancia estatal que se encargara de velar por la protección de los derechos humanos y complementara los esfuerzos que desde la sociedad civil realizaban organismos defensores de los derechos humanos como CODEH, COFADEH, CPTRT y CIPRODEH. El primer período del actual Comisionado estuvo lleno de autoritarismo, confrontación y deformación del papel del Ombudsman en relación al tratamiento de las violaciones a los derechos humanos, situación que empeoró con su reelección legislativa, producto de cabildeos y negociaciones con los diversos partidos políticos, en particular con el entonces presidente del Congreso Nacional Roberto Micheletti Bain, a quien el Comisionado le debe su reelección. Su confrontación con el poder Ejecutivo fue evidente desde el inicio, al grado que no extrañó a nadie su posicionamiento al lado de la alianza golpista. Esta situación, inusual en la vida política del país, y de cualquier otro, deja a la ciudadanía hondureña en una total indefensión por la anulación de esta instancia estatal llamada a ser la garante de la defensa de los derechos humanos de cualquier persona en nuestro país. De nuevo la politización partidaria de las instancias estatales las utiliza, manipula y neutraliza, en perjuicio de la ciudadanía.

8. Cúpula religiosa abiertamente politizada

Desde hace varios años se observa un involucramiento creciente de las iglesias en la vida pública del país, que va desde el aparecimiento de pastores evangélicos como candidatos a diputados, hasta insólitas pretensiones legislativas de dedicar unos minutos de la jornada escolar pública a la lectura y discusión de la biblia, pasando por las conocidas invocaciones a Dios en los actos oficiales, prácticas religiosas en instituciones del Estado y construcción de capillas e iglesias en las Secretarías de Defensa y de Seguridad. La presencia de los jerarcas de la iglesia católica ha sido menos evidente pero más persistente, evidenciando una articulación estrecha entre el poder político y la cúpula religiosa. A su principal iglesia acuden los recién nombrados presidentes constitucionales de la república, a rendir honores a la virgen de Suyapa, oficialmente nombrada capitana de Honduras, como un rezago de la histórica vinculación entre los militares y la iglesia. Los pastores evangélicos han intentado manipular a sus feligreses en las preferencias electorales, convirtiendo sus centros de reunión, canales y radios, en lugares de presentaciones de programas de gobierno, con las respectivas invocaciones a Dios y la consecuente clericalización del discurso político. En la coyuntura golpista, el papel de las iglesias católica y evangélica ha estado claramente definido en contra del presidente constitucional, para lo cual se han valido de la utilización maniquea del bien y el mal, Dios y el diablo, comunismo y democracia. La influencia de los pastores y de la jerarquía católica en sus feligreses ha alimentado la polarización social, la confrontación entre ricos y pobres, y ha llevado al límite la idea de paz, democracia, orden y seguridad, atribuyéndose el monopolio de la verdad y la capacidad para juzgar como enemigos a los que piensan diferente. La intromisión de las iglesias en el ámbito público representa una amenaza directa a la democracia y una peligrosa manipulación de la fe religiosa para apoyar a los candidatos de su preferencia, cuestionar a los otros e ir construyendo una base de legitimidad para lanzar sus propias candidaturas políticas, en el caso de los evangélicos, y, en el caso de la jerarquía católica, para ganar privilegios, beneficios económicos y fortalecer su poder arbitral ante los partidos políticos. Estos, a su vez, desconocen las raíces históricas que separaron a la iglesia del Estado a fines del siglo XIX, ignoran los límites que les impone un Estado laico y tratan de capitalizar las preferencias políticas de pastores y sacerdotes para obtener la legitimidad que tanto necesitan. La polarización social estimulada desde las iglesias ha impregnado de intolerancia la vida cotidiana y saturado los espacios religiosos de mensajes políticos que acercan peligrosamente las iglesias a un mundo de conflictos, confrontación y luchas que pertenecen al ámbito público y no al ámbito privado de la religión.

9. Polarización y manipulación de los medios de comunicación

El periodismo hondureño ha dejado de lado el profesionalismo que clama la objetividad de la noticia y la consecuente separación de intereses entre el que informa y el que es sujeto de información, entre el periodista y el Estado, y, al igual que las iglesias, se van acercando tanto que se convierten en voceros de quien les paga y detractores de los opositores del que les paga. La situación se vuelve compleja desde el momento en que reciben un beneficio económico para que defiendan al gobierno o una orden de los dueños de medios para que lo ataquen. No se trata de evadir el tema diciendo que los medios no regalan la publicidad, el punto crítico es que se deja de pagar la información y se paga al periodista para que hable a favor o en contra del pagador. La polarización de los medios de comunicación entre los que defendían y defienden al gobierno del presidente constitucional y aquellos que apoyaron y apoyan el golpe de Estado, puso en evidencia la crisis en que se encuentran los medios de comunicación para informar objetivamente sobre lo que ocurre en el país y atender el derecho ciudadano a ser informado con responsabilidad, objetividad y respeto. De lo anterior se salvan unos pocos periodistas que se mantienen fieles a la verdad, la objetividad y el profesionalismo, pero hasta ellos sucumben a la polarización del país y les cuesta diferenciar entre lo que es defender a una persona y defender la institucionalidad. El derecho de los periodistas a informar, oscurecido por su derecho particular a opinar, debe complementarse con el derecho de la ciudadanía a ser informada con la verdad, aunque ésta incomode a los que se encuentran en el poder.

10. Una sociedad fuertemente dividida

Uno de los saldos más negativos del golpe de Estado del 28 de junio es la polarización extrema de la sociedad entre los que están a favor y los que están en contra del mismo. La polarización partidaria, mediática y religiosa ha impregnado la vida cotidiana y obligado a los más cautelosos a guardar silencio y posicionarse en uno u otro extremo, cuando no les queda otra alternativa. La polarización se expresa también en los sectores que apoyan el golpe (los perfumados, según el criterio popular) y los que lo cuestionan (la chusma, según los otros) y va dando lugar a una nueva polarización (ricos y pobres) que desplaza a las polarizaciones más conocidas y mejor manejadas por la sociedad (liberales y nacionalistas, católicos y evangélicos, nacionales y extranjeros, jóvenes y mayores, motaguas y olimpistas). La polarización social, fuertemente estimulada desde los medios de comunicación y las iglesias, constituye una profunda grieta en la vida democrática porque ha socavado valores esenciales de la democracia como el pluralismo, la tolerancia, la solidaridad y el respeto a la diversidad. Reconstruir la cohesión social es una tarea urgente para el país que pasa por la exigencia de cuentas a los que propiciaron esta situación, el rechazo al autoritarismo manifiesto en los golpistas y la reflexión sobre el papel negativo que han jugado en este proceso todos los que provocaron, propiciaron y estimularon la confrontación, para construir colectivamente la memoria histórica y sacar las lecciones que nos ha dejado a todos esta experiencia golpista.

Reflexión final

Si después de evaluar el contexto crítico en que se debate nuestra democracia con los aspectos que han sido señalados, alguien se atreve a decir -y otros a escuchar- que la crisis golpista se solucionará anticipando las elecciones generales, podemos irnos preparando, como país y como sociedad, para enfrentar una de las etapas más oscuras de nuestro proceso político y podemos sentarnos a esperar en la puerta de nuestra casa, nuevos, frecuentes e intensos pasos militares anunciando que la irracionalidad, el fanatismo, la represión y la manipulación llegaron para quedarse.


[1] Este artículo es el tercero de una serie que se difundió en días anteriores: “Honduras: Políticos, empresarios y militares: protagonistas de un golpe anunciado”, del 29 de junio y “El golpe de Estado en Honduras: Caracterización, evolución y perspectivas”, del 3 de julio de 2009.

[2] Socióloga y economista hondureña, investigadora asociada del Centro de Documentación de Honduras (CEDOH), profesora y Directora de Investigación Científica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), especialista en temas de gobernabilidad, defensa y seguridad.

A propósito de Honduras: neogolpismo en América Latina…

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Por Juan Gabriel Tokatlian *

honduras_militares226 El golpe de Estado convencional –la usurpación ilegal, violenta, preconcebida y repentina del poder por parte de un grupo liderado por los militares y compuesto por las fuerzas armadas y sectores sociales de apoyo– fue una nota central de la política latinoamericana y del Tercer Mundo durante el siglo XX. El fin de la Guerra Fría, la ola democratizadora de los años noventa, el avance de la globalización, la gradual reducción de las disputas fronterizas entre países, la creciente interdependencia mundial y las promesas de la integración económica regional parecieron presagiar el ocaso del golpismo en la periferia. Sin embargo, el espectro golpista sigue intacto. Desde 2000 a la fecha se han llevado a cabo 24 golpes de Estado, unos exitosos y otros fallidos, en Africa, Asia y América latina y el Caribe. Los dos últimos, en 2009, se han producido en Madagascar y Honduras.

Con el tiempo, se fue gestando un neogolpismo: a diferencia del golpe de Estado tradicional, el “nuevo golpismo” está encabezado más abiertamente por civiles y cuenta con el apoyo tácito (pasivo) o la complicidad explícita (activa) de las Fuerzas Armadas, pretende violar la constitución del Estado con una violencia menos ostensible, intenta preservar una semblanza institucional mínima (por ejemplo, con el Congreso en funcionamiento y/o la Corte Suprema temporalmente intacta), no siempre involucra a una gran potencia (por ejemplo, Estados Unidos) y aspira más a resolver un impasse social o político potencialmente ruinoso que a fundar un orden novedoso.

En Latinoamérica ha existido una suerte de “aprendizaje” en materia de golpismo. Por ejemplo, los que se efectuaron en Ecuador –contra Abdalá Bucaram en 1997 y Jamil Mahuad en 2000– fueron ganando en efectividad y sofisticación, al punto de que los “putchs” cívico-militares fueron, a regañadientes, tolerados y aceptados en la región. No existió una virulencia desproporcionada y las sucesiones presidenciales se encargaron de darles visos de cuasi constitucionalidad. Washington y Brasilia (en especial, en el caso de Mahuad) no cuestionaron seriamente lo ocurrido y el Grupo de Río y la Organización de Estados Americanos se desentendieron.

Tiempo después, en 2002, se produjo la fracasada remoción forzada de Hugo Chávez en Venezuela. La región –particularmente Argentina, Brasil y Chile– reaccionó de inmediato, repudiando lo ocurrido y definiendo lo sucedido con el calificativo de golpe de Estado. La Casa Blanca no deploró el golpe; más aún lo justificó (lo mismo hicieron España, Colombia y el Fondo Monetario Internacional). La administración del presidente George W. Bush actuó como si se tratase de un “golpe benévolo”; es decir, le dio la bienvenida al intento de derrocamiento de un gobierno electo democráticamente, ya que los golpistas actuaban en consonancia con las preferencias ideológicas de Estados Unidos. La coalición cívico-militar venezolana terminó consumando un golpe ortodoxo y autoritario que, no obstante, resultó fallido: el detenido Hugo Chávez retornó a la presidencia.

Dos años más tarde, en 2004, se produjo la salida forzada de Jean-Bertrand Aristide en Haití. Tal como en Venezuela, en el ejemplo haitiano los golpistas insistieron en que Aristide fue el que provocó, con su comportamiento, la crisis institucional que lo llevó a su remoción del gobierno: de ese modo se justificó la destitución del presidente. De hecho, se producía –al igual que en el caso de Chávez pero esta vez con éxito– una inversión de valores, pues se terminó responsabilizando a la víctima en lugar del victimario. La coalición golpista y Washington aprendieron de un error previo en el caso venezolano: en vez de detener temporalmente a Aristide, el embajador de Estados Unidos puso al depuesto mandatario haitiano en un avión y lo envío a República Centroafricana; donde se había producido un golpe de Estado exitoso en 2002 y el golpista François Bozizé hizo redactar una nueva Constitución y resultó electo presidente en 2003.

Así llegamos al primer golpe de Estado exitoso en Centroamérica en el siglo XXI: el 28 de junio fue derrocado el presidente de Honduras, Manuel Zelaya. El presidente del Congreso, Roberto Micheletti, asumió como mandatario de facto. Los militares irrumpieron en la residencia oficial de Zelaya, lo detuvieron y lo trasladaron a Costa Rica. Los golpistas de la poderosa coalición cívico-militar aprendieron las lecciones de Venezuela y Haití: preservando el funcionamiento del Legislativo y del Judicial, expulsaron del país al mandatario constitucional. Sin embargo, en esta oportunidad el rechazo y repudio general fueron elocuentes. Todo el hemisferio, sus organizaciones políticas, las Naciones Unidas, la Unión Europea, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, ONG de derechos humanos y gobiernos de diversa orientación ideológica se manifestaron masiva y unánimemente contra el golpe de Estado.

La coincidencia de voces fuertemente críticas es muy alentadora. Sin embargo, si el golpe resulta victorioso –y esto significa que Zelaya no es restituido siquiera temporalmente en la presidencia– entonces la tentación del neogolpismo regional crecerá. Los golpistas entonces habrán aprendido una nueva lección: deponer y ejecutar el mandatario en el gobierno, simular que la crisis era de tal envergadura que no había otra opción que remover al Ejecutivo, mantener formalmente las instituciones y esperar hasta que las políticas antigolpe de la comunidad internacional resulten improductivas.

El caso de Honduras es muy trascendental: el futuro de la democracia en América latina está en juego. Y eso lo saben todos, en Washington, en Caracas y en Buenos Aires.

* Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Di Tella y miembro del Club Político Argentino.

Página/12

La Embajada de EE.UU. en Honduras: su rol en el golpe de Estado…

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HUGO LLORENS, EMBAJADOR DE EE.UU. EN HONDURAS

  • El rol de La Embajada

  • Desestabilización, Honduras y Cía.

  • Washington y el golpe de Estado en Honduras: aquí están las pruebas

Desde hace casi un año, un diplomático que fogoneó el golpe contra Chávez e hizo lobby en Buenos Aires se sienta en la principal delegación en Tegucigalpa. Y cómo se está notando.

honduras-militares Por Ernesto Semán, Desde Nueva York

Una de las primeras cosas que podría hacer Barack Obama para mejorar su capacidad de maniobra en Honduras es prescindir de los servicios de su embajador en Tegucigalpa, Hugo Llorens. Aliado interno de Otto Reich y Roger Noriega en el Departamento de Estado, Llorens fue el director de Asuntos Andinos en el Consejo de Seguridad Nacional durante el golpe contra Hugo Chávez en el 2002, intentona en la que recién ahora Estados Unidos acepta haber colaborado. El actual embajador en Honduras salió de ese cargo para ocupar un sillón en la embajada norteamericana en Buenos Aires, desde donde hizo lobby sobre el gobierno argentino a favor de la empresa Ciccone Calcográfica, que a esa altura acumulaba un verdadero record de problemas con el Estado argentino.

Si, como es probable y razonable, el gobierno de Obama espera que su política permee de a poco las capas geológicas de golpismo acumuladas en la burocracia del Departamento de Estado, los sucesos de Honduras deberán cargarse a la cuenta del aprendizaje de Llorens. A primera vista, su reacción inmediata ante el golpe contra el presidente Manuel Zelaya fue sorprendente, haciendo un enérgico repudio y un pedido por la restitución inmediata del “presidente legítimo”. El líder golpista Roberto Micheletti hizo saber por todos lados que estaba sorprendido por la reacción mundial en su contra, pero en particular por la de Estados Unidos. En verdad, razones no le faltaron para la sorpresa; el subtexto obvio de su comentario era que creía contar con algún guiño de parte del gobierno norteamericano. Punto en el que queda claro que Llorens la pifió fiero en algo y lo dejó a Micheletti en ascuas: o sobreestimó su propia capacidad de maniobra dentro del Departamento de Estado para motorizar una acción contra un aliado de Chávez, o subestimó el cambio de rumbo de la actual administración.

Las analogías con el golpe contra Chávez del 2002 son múltiples. Los militares venezolanos junto con los hombres de negocio que participaron del golpe recibieron asesoramiento y empuje de Estados Unidos. Cuando el golpista Pedro Carmona anunció que era el nuevo presidente, el subsecretario para América latina, Otto Reich, reunió en Washington a todos los embajadores de la región para afirmar que Estados Unidos apoyaba el derrocamiento de Chávez. Con Llorens al frente de la dirección de Asuntos Andinos del Consejo de Seguridad Nacional, Reich había enfatizado ante el Congreso de su país que en la remoción de Chávez se jugaba mucho más que la democracia en ese país. Estados Unidos no condenó el golpe hasta varios días después, cuando las fuerzas armadas venezolanas se realinearon detrás de Chávez y éste reasumió el cargo.

Meses después, Llorens dejó el Consejo de Seguridad Nacional para ser el segundo en la embajada en Buenos Aires, debajo de Lino Gutiérrez. Desde allí fue la cara visible de un lobby en favor de la empresa norteamericana Cogent que, en sociedad con Ciccone, aspiraba a un negocio de la digitalización de huellas dactilares y la seguridad informática. Para entonces, Ciccone tenía una extensa ristra de deudas con el Estado, con el que empezó a trabajar durante la última dictadura, cuando imprimió las entradas para el Mundial de 1978.

En Tegucigalpa, Llorens está desde hace menos de un año. Si el embajador les hizo un guiño de antemano a los golpistas (al menos, seguro que no se desesperó por evitar el golpe), la reacción de su propio gobierno lo obligó a rectificar el rumbo (quizá la mayor diferencia con el caso venezolano es que las fuerzas armadas hondureñas son mucho menos permeables a la opinión pública, interna o externa). Pero aun así, muestra la resilencia de la burocracia pública y los formidables obstáculos que cualquier gobierno puede tener para imponerle una nueva dirección. Para una camada de funcionarios formados en la cruzada de combatir a Chávez y cualquiera de sus aliados en la región bajo el escudo de la amenaza a la seguridad nacional, los gestos del gobierno de Obama son leídos con el escepticismo de quien se reconoce como parte de un poder permanente.

Y en eso, el Departamento de Estado es un gran ejemplo. Los estados son lentos para cambiar, pero a la vanguardia de la pereza están los ministerios de Relaciones Exteriores. Regla de la que no está exenta la Argentina, por ejemplo, donde seis años de kirchnerismo no impidieron la supervivencia de especímenes fosilizados en la estructura de la Cancillería. Incluso algunos lograron avances inesperados, como el embajador Juan Carlos Kreckler. Acorde con el modesto poder de un embajador argentino en Viena, Kreckler no tuvo chances de promover un golpe de Estado como Llorens, así que se conformó con calificar en el 2000 al líder neonazi austríaco Joerg Haider como “un demócrata”. Este año, fue premiado con la misma dirección de ceremonial que supo ocupar durante la gestión de Carlos Menem. Si en la dimensión casera de la Cancillería argentina el sistema de premios y castigos es tan esquivo, la burocracia del Departamento de Estado le opone toda la resistencia imaginable de la materia a la penetración de nuevos elementos.

Es probable que los hechos de estos últimos días hubieran sido distintos si otro hubiera sido el embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa. Lo cierto es que, nombrado por George Bush, Llorens estaba haciendo sus primeros palotes como jefe de misión en un lugar menor dentro de la estructura de la cancillería norteamericana comparado con casi cualquier otro país en la región. El tipo de cargo frente al cual un secretario de Estado, si lo recuerda, puede pensar que tendrá más problemas promoviendo un cambio que absorbiendo la herencia. Una verdad irrefutable, hasta que deja de serlo.

PAGINA/12

 

Otto Reich y el Instituto Internacional Republicano

Desestabilización, Honduras y Cía.

Nikolas Kozloff, CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Cuando se trata de maquinaciones e intervencionismo de EE.UU. en Latinoamérica, no soy ingenuo: durante los últimos cinco años he escrito dos libros sobre el funcionamiento interno de la política exterior estadounidense al sur de la frontera, así como docenas y docenas de artículos publicados en Internet y en mi blog. Como resultado, el que el gobierno de Obama afirme que sabía que se preparaba una tormenta política en Honduras pero que se sorprendió cuando efectivamente tuvo lugar un golpe militar, va más allá de mi credibilidad.

Sin embargo, a falta de hechos innegables y objetivos, todavía no puedo dar una opinión sobre si Obama se ha convertido en un imperialista que se propone blandir el Gran Garrote en Centroamérica. Además, el hecho de que Hugo Chávez de Venezuela diga que el imperialismo norteamericano está detrás del golpe en Tegucigalpa no significa que sea así. Típicamente, Chávez no ha presentado una pizca de evidencia para apoyar sus provocativas afirmaciones.

Instituto Internacional Republicano

Hay, sin embargo, una serie de pistas desconcertantes que apuntan a una participación de EE.UU. – no en un golpe per se sino en una desestabilización indirecta. Eva Golinger, autora de “El código Chávez”, acaba de publicar un artículo interesante en su blog sobre los vínculos entre el Instituto Internacional Republicano (IRI) y los grupos conservadores en la sociedad hondureña. Golinger ha dado seguimiento a mis amplios escritos que documentan las actividades del IRI, un grupo presidido por el senador John McCain (republicano por Arizona). Aunque McCain habla poco del tema, ha obtenido gran parte de su experiencia en política exterior en su trabajo en dicha operación, financiada por el gobierno de EE.UU. y dinero privado. El grupo, que recibe decenas de millones de dólares de dineros públicos cada año, afirma que promueve la democracia en todo el mundo.

Golinger revela que el IRI ha entregado cientos de miles de dólares a think tanks en Honduras para tratar de influenciar a partidos políticos. Lo que es más, da a conocer que la Agencia de Desarrollo Internacional de EE.UU. (USAID) ha suministrado decenas de millones de dólares para “promover la democracia” en Honduras. Fue particularmente interesante saber que uno de los receptores de la ayuda fue el Consejo Hondureño de la Empresa Privada, conocido por su acrónimo COHEP, un antiguo adversario del gobierno de Zelaya.

Otto Reich

Otro dato interesante proviene de Bill Weinberg, un periodista cabal y tenaz, fundador del sitio en Internet World War 4 Report y presentador del inteligente programa Moorish Orthodox Radio Crusade en Nueva York. El domingo, Weinberg publicó un fascinante artículo en su sitio en Internet intitulado “¿Otto Reich tras el golpe en Honduras?” En el texto, Weinberg revela que la Organización Fraternal Negra Hondureña, OFRANEH, ha afirmado que el ex diplomático estadounidense Otto Reich, y la Fundación Arcadia, basada en Washington, estuvieron involucrados en el golpe.

En mi primer libro, documenté en cierto detalle las hazañas de Otto Reich en América Latina. Nativo de Cuba, Reich abandonó la isla en 1960. En 1973, mientras estudiaba en Georgetown, encontró a un sujeto llamado Frank Calzon. Según La Prensa de Honduras, Calzon era un experto “en desinformación de la CIA” quien reclutó a Reich. Más adelante, cuando Reich sirvió como Embajador de EE.UU. en Venezuela bajo Ronald Reagan, hizo contacto con Gustavo Cisneros, magnate de los medios, multimillonario y destacado personaje futuro en la oposición a Chávez.

Después de su primer período como embajador, Reich pasó a ser un lobista corporativo para Bacardi y Lockheed Martin, una compañía que quería suministrar aviones caza F-16 a Chile. En 2002, llegó a ser secretario adjunto de estado para Asuntos del Hemisferio Occidental bajo Bush mediante un nombramiento durante un receso del Senado. Aunque Reich ha desmentido que EE.UU. haya jugado algún papel en el breve golpe de Estado contra el presidente venezolano Hugo Chávez en abril de 2002, se ha informado que el veterano diplomático se reunió regularmente en la Casa Blanca con el presunto conspirador del golpe Pedro Carmona. En el apogeo del golpe en Venezuela, Reich llamó dos veces a su antiguo amigo Cisneros. Según el magnate mediático, Reich llamó “como amigo” porque partidarios de Chávez protestaban contra los medios noticiosos de Caracas.

Reich también ha servido en el consejo de visitantes de WHINSEC, conocida anteriormente como Escuela de las Américas, una institución del ejército de EE.UU. que adiestró a los militares latinoamericanos en las técnicas de tortura. Como miembro del consejo, la tarea de Reich era revisar y asesorar “áreas como currículo, instrucción académicas, y asuntos fiscales del instituto.” Después de abandonar el gobierno de Bush en 2004, Reich fundó Otto Reich Associates en Washington, D.C. En el sitio del grupo en Internet, se puede ver una foto de Reich y John McCain dándose la mano. Una leyenda de McCain dice: “El embajador Reich ha servido a EE.UU. con distinción representando nuestros valores fundamentales de libertad y democracia en todo el mundo, y le agradezco su apoyo.”

El negocio de Reich suministra servicios en “Relaciones gubernamentales Internacionales/Anti-corrupción,” y “Inteligencia empresarial/pronósticos políticos.” Específicamente el grupo se propone “diseñar e implementar estrategias diplomáticas políticas y de negocios para compañías de EE.UU. y multinacionales para competir sobre una base de actuación igualada en países con complejos desafíos éticos y legales,” así como “asesorar a grandes y medianas corporaciones de EE.UU. en relaciones gubernamentales para apoyar objetivos comerciales y de inversiones en países sur y centroamericanos y del Caribe,” aparte de identificar y procurar inversiones extranjeras y “oportunidades de privatización” en Latinoamérica.

Otto Reich y el caso ardiente de Hondutel

En la campaña de 2008, Reich sirvió como asesor en política exterior para el republicano John McCain. En una entrevista con La Prensa de Honduras, Reich atacó al presidente hondureño Zelaya por cultivar lazos con Hugo Chávez. Reich mostró un desdén particular por la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA, un pacto contrario al libre comercio que incluye a Venezuela, Honduras, Cuba, y Bolivia. “Honduras," señaló Reich, “debiera tener mucho cuidado porque el problema del petróleo y de Chávez es muy similar al de los que venden drogas. Primera regalan drogas para que las víctimas se conviertan en adictos y luego tengan que comprar esa droga al precio que exige el vendedor.”

Reich pasó a decir que estaba muy “desilusionado” con Zelaya porque el presidente hondureño era “enormemente corrupto desde un punto de vista financiero y moral.” En otra entrevista con los medios hondureños, Reich fue más lejos, diciendo descaradamente que “si el presidente Zelaya quiere ser aliado de nuestros enemigos, déjenlo pensar en lo que podrían ser las consecuencias de sus acciones y palabras.”

Al hablar de corruptas trasgresiones de Zelaya, Reich acostumbra citar el caso de la compañía hondureña de telecomunicaciones de propiedad estatal, Hondutel. En un explosivo artículo, el periódico de Miami El Nuevo Herald informó que una compañía llamada Latin Node sobornó a tres funcionarios de Hondutel para obtener contratos preferenciales y tasas reducidas. Zelaya, señaló Reich a El Nuevo Herald, “ha permitido o alentado ese tipo de prácticas y pronto veremos quién está detrás de eso.”

Reich no suministró detalles pero recordó a los lectores que el sobrino de Zelaya, Marcelo Chimirri, fue un alto funcionario en Hondutel y había sido acusado por una serie de prácticas ilícitas respecto a contratos de Hondutel. “Después de una protesta clamorosa en Honduras,” escribe Bill Weinberg de World War Four Report, " Reich dijo que estaba dispuesto a hacer una declaración jurada sobre el asunto ante las autoridades hondureñas – pero dijo que no viajaría a Honduras para hacerlo, porque su seguridad personal estaría en peligro en ese país.” Los pronunciamientos de Reich al periódico de Miami enfurecieron a Zelaya quien habló en la radio y la televisión nacional para anunciar que demandaría a Reich por difamación. “Procederemos con una acción judicial por calumnia contra ese individuo, Otto Reich, quien ha estado conduciendo una campaña de dos años contra Honduras,” anunció el presidente.

Aumentando la presión contra Chimirri, la embajada de EE.UU. en Tegucigalpa negó una visa de ingreso a EE.UU. al funcionario de Hondutel, citando “serios casos de corrupción.” Zelaya debe haber tomado a pecho la prohibición de EE.UU. contra su sobrino. Zelaya se quejó a Washington recién en diciembre sobre el tema de la visa, instando a funcionarios de EE.UU. a “revisar el procedimiento mediante el cual se anulan o niegan visas a ciudadanos de diferentes partes del mundo como medio de presión contra aquellos que tienen diferentes creencias o ideologías que no posan una amenaza para EE.UU.”

El embajador de EE.UU., Charles Ford, nombrado por Bush, también presionó a Zelaya. Hablando con el periódico hondureño La Tribuna, Ford dijo que el gobierno de EE.UU. estaba investigando a compañías de telecomunicaciones estadounidenses por haber supuestamente pagado sobornos a funcionarios hondureños para involucrarse en el así llamado “tráfico gris” o evasión ilícita de canales legales de telecomunicaciones. La mejor manera de combatir el tráfico gris, dijo Ford, es mediante mayor competencia que por su parte reduciría las tarifas de llamados a larga distancia.

Tal vez el gobierno de EE.UU. estaba utilizando las acusaciones de corrupción como munición contra Hondutel, una compañía estatal que Reich probablemente preferiría ver privatizada. La elite hondureña había querido hace tiempo fraccionar la compañía. A fines de los años noventa, ningún otro que Roberto Micheletti, el actual presidente golpista de Honduras, era gerente de Hondutel. Entonces, Micheletti estaba a favor de privatizar la firma. Después Micheletti pasó a ser presidente del Congreso Nacional de Honduras. En esa capacidad, tuvo problemas con el régimen de Zelaya que se opuso a la así llamada “reforma telecom” que abriría la puerta a una privatización total.

El misterioso caso de Arcadia y de Robert-Carmona Borjas

El caso contra Hondutel y Chimirri fue estructurado por ninguna otra que la Fundación Arcadia, un organismo de control sin fines de lucro contra la corrupción que promueve “el buen gobierno y las instituciones democráticas.” Para ser una organización que supuestamente defiende la transparencia, no suministra mucha información sobre sí misma en su sitio en Internet. Los dos fundadores son Betty Bigombe, mediadora por la paz ugandesa e investigadora del Banco Mundial, y Robert-Carmona Borjas, experto venezolano en asuntos militares, seguridad nacional, corrupción, y buen gobierno. El sitio en Internet no menciona a otros miembros del personal en su filial en Washington. Fuera de EE.UU., la organización tiene oficinas en España, México, República Dominicana, Argentina, y Guatemala.

En sus artículos publicados en el periódico conservador venezolano El Universal, Borjas ha pasado a atacar a Chávez. En los últimos meses, había expresado escepticismo sobre la apertura en la política exterior de Obama, particularmente si significaba tratar con personalidades “totalitarias” como el presidente venezolano. Según su biografía, Borjas se fue de Venezuela después del golpe de 2002 contra Chávez y buscó asilo político en EE.UU.

¿Le interesa saber de dónde proviene el financiamiento de Arcadia? El sitio en Internet no le dirá gran cosa. Sin embargo, haga clic en "In The Media" y encontrará una interminable lista de artículos de Borjas y vínculos con noticias relacionadas con Hondutel (y digo interminables: vi unos 70 artículos antes de cansarme y dejar de contar). No hay otra investigación publicada en el sitio de Arcadia, lo que lleva a preguntarse si el único objetivo de la organización es ir en pos del caso Hondutel. No hay evidencia de que Borjas conozca a Reich, aunque considerando su interés común (o más bien obsesión) por el affaire Hondutel parece que los dos podrían haber cruzado sus caminos.

En los últimos meses, Borjas puso su campaña contra Zelaya a todo lo que da. Como dice Weinberg: “Los periódicos hondureños El Heraldo (Tegucigalpa) y La Prensa (San Pedro Sula) señalaron el 11 de junio que Carmona-Borjas había iniciado acciones legales contra Zelaya y otras personalidades en su gobierno por desafiar un dictamen judicial que prohibía los preparativos para el referendo constitucional programado para el día en el que expulsaron a Zelaya. Un vídeo en YouTube de fecha 3 de julio muestra secuencias de Carmona-Borjas, transmitidas por el Canal 8 TV de Honduras, dirigiéndose a un mitin contra Zelaya en la Plaza la Democracia de Tegucigalpa recibiendo aplausos entusiastas. En sus comentarios, acusa a Zelaya de colaboración con narcotraficantes.”

Ahí lo tenemos: el Instituto Republicano Internacional, una enigmática organización basada en Washington, D.C. decidida a rechazar a Hugo Chávez, un inflamatorio ex político con conexiones empresariales y un esfuerzo de alto perfil por desacreditar a Zelaya y a la compañía estatal de telecomunicaciones hondureña. ¿Qué significa? No hay una prueba concreta que demuestre la participación de EE.UU. en el golpe. Pero, si se consideran en conjunto, estas historias sugieren esfuerzos de desestabilización de ciertos elementos en EE.UU. – no el gobierno de EE.UU., pero la extrema derecha más aliada a Bush y McCain. Tal vez si los medios dominantes pudieran apartase de Michael Jackson y Sarah Palin, podríamos obtener una visión más completa de las tensiones políticas entre Washington y el gobierno de Zelaya.

Nikolas Kozloff es autor de “Revolution! South America and the Rise of the New Left” (Palgrave-Macmillan, 2008)

http://www.counterpunch.org/kozloff07092009.html

Washington y el golpe de Estado en Honduras: aquí están las pruebas

Eva Golinger, Rebelión

Revisado por Caty R.

  • El Departamento de Estado tenía conocimiento previo del golpe.

  • El Departamento de Estado y el Congreso de EEUU financiaron y asesoraron a los actores y organizaciones hondureñas que participaron en el golpe.

  • El Pentágono entrenó, capacitó, financió y armó al ejército hondureño que perpetró el golpe y sigue reprimiendo al pueblo de Honduras.

  • La presencia militar estadounidense en Honduras, que ocupa la base militar de Soto Cano (Palmerola), autorizó el golpe de Estado con su complicidad tácita y la negativa a retirar su apoyo a los militares hondureños.

  • El embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, coordinó la expulsión del poder del presidente Manuel Zelaya, junto con el subsecretario de Estado Thomas Shannon y John Negroponte, quien trabaja actualmente como asesor de la Secretaria de Estado Hillary Clinton.

  • Desde el primer día del golpe, el gobierno de Washington ha hablado de las “dos partes” involucradas y la necesidad de un “diálogo” para restituir el orden constitucional, legitimando de esta forma a los golpistas.

  • El Departamento de Estado se ha negado a calificar legalmente los sucesos de Honduras como un “golpe de Estado”, no ha suspendido ni congelado su apoyo financiero y el comercio con el país, ni ha tomado medidas para presionar eficazmente al gobierno de facto.

  • Washington manipuló a la Organización de Estados Americanos para alargar el tiempo de debate sobre lo que había que hacer y así no apoyar el regreso inmediato del presidente Zelaya al poder, como parte de una estrategia que sigue en pie y simplemente busca legitimar al gobierno de facto y desgastar al pueblo hondureño que todavía se resiste al golpe.

  • La Secretaria de Estado Clinton y sus voceros dejaron de hablar del regreso del presidente Zelaya al poder luego de la designación de Oscar Arias, presidente de Costa Rica, como “mediador”, y ahora califican al dictador que asumió el poder ilegalmente durante el golpe, Roberto Micheletti, como “presidente interino”.

  • La estrategia de “negociar” con los golpistas fue impuesta por el gobierno de Obama como una manera de desacreditar al presidente Zelaya –culpándolo por los hechos que provocaron el golpe– y legitimando a los golpistas.

  • Congresistas estadounidenses –demócratas y republicanos– organizaron una visita de unos representantes de los golpistas de Honduras a Washington, a los que recibieron con honores en diferentes instituciones de la capital estadounidense.

  • A pesar de que fue el senador republicano John McCain quien coordinó la visita de los golpistas a Washington a través de un bufete de lobby, The Cormac Group, actualmente es el abogado de Bill Clinton y amigo cercano de Hillary, Lanny Davis, a quien se ha contratado como “lobbista” para lograr la aceptación pública de Washington del gobierno de facto en Honduras.

  • Otto Reich y el venezolano Robert Carmona-Borjas, quien fue abogado del dictador Pedro Carmona durante el golpe de Estado de Venezuela en Abril de 2002, ayudaron desde Washington a preparar el escenario para el golpe contra el presidente Zelaya en Honduras.

  • El equipo de diseño del golpe de Estado en Honduras designado por Washington también incluía a un grupo de embajadores de Estados Unidos recientemente nombrados en Centroamérica, expertos en la desestabilización de la revolución cubana, y a Adolfo Franco, ex encargado del programa de Cuba de la USAID.

Nadie duda de la implicación de Washington en el golpe de Estado de Honduras contra el presidente Manuel Zelaya que comenzó el pasado 28 de junio. Muchos analistas, dirigentes, e incluso presidentes, lo han denunciado. Sin embargo, la mayoría coinciden en disculpar a la administración de Barack Obama de algún papel en el golpe hondureño, haciendo responsables en su lugar a los rasgos del gobierno de George W. Bush y a los halcones que todavía andan por los pasillos de la Casa Blanca. La evidencia demuestra que sí, que es cierto que los halcones y los protagonistas de siempre de los golpes y sabotajes en América Latina también han participado esta vez, y además existen amplias pruebas que señalan el papel del gobierno de Obama.

[PARA QUIENES QUIERAN LEER MÁS SOBRE LOS DETALLES DE LA PARTICIPACIÓN DE WASHINGTON EN EL GOLPE, SIGUE ABAJO]

El Departamento de Estado

La nueva diplomacia estadounidense, denominada “smart power” (poder inteligente) ha jugado un papel principal antes, durante y después del golpe de Estado en Honduras. Los voceros del Departamento de Estado, admitieron en una rueda de prensa el 1 de julio, que tenían conocimiento previo del golpe y habían estado trabajando con los sectores que lo planificaban para buscar “otra solución”.i También admitieron que dos altos funcionarios del Departamento de Estado, el subsecretario de Estado para América Latina Thomas Shannon y el subsecretario de Estado James Steinberg, estuvieron en Honduras la semana anterior al golpe para mantener reuniones con los grupos civiles y militares que lo llevaron a cabo.

 

Dicen que su propósito era “frenar” el golpe, sin embargo su presión verbal no concuerda con su respaldo a los sectores golpistas. Después del golpe, la Secretaria de Estado Hillary Clinton publicó una declaración, el domingo 28 de junio, que no reconocía los sucesos como un “golpe” y tampoco exigía la restitución del presidente Zelaya en el poder. Adicionalmente, siempre hacía referencia a “las dos partes” del conflicto, legitimando a los golpistas y haciendo responsable públicamente al presidente Zelaya desde el primer día: “La acción contra el presidente hondureño Mel Zelaya viola los principios de la Carta Democrática de la OEA y debe ser condenado. Llamamos a todas las partes en Honduras a que respeten el orden constitucional y el Estado de derecho, que reafirmen su vocación democrática y se comprometan a resolver las disputas políticas de manera pacífica a través del diálogo. Honduras debe abrazar a los mismos principios de la democracia que ratificamos hace un mes en la reunión de la OEA celebrada en ese país.”ii

 

Y desde entonces, a pesar de diversas referencias al “golpe” de Honduras, el Departamento de Estado se negaba a calificarlo de golpe de Estado, lo que le obligaría a suspender toda clase de apoyo económico, diplomático y militar al país. El 1 de julio, los voceros del Departamento de Estado lo explicaron de esta manera: “En referencia al propio golpe, lo mejor sería decir que fue un esfuerzo coordinado entre los militares y algunos actores civiles. Obviamente, los militares fueron quienes condujeron la remoción forzada del presidente y han actuado para asegurar el orden público durante este proceso. Pero para que el golpe sea más que una insurrección o una rebelión, hay que ver una transferencia del poder a los militares. Y en ese sentido el Congreso –la decisión del Congreso de juramentar a su presidente Micheletti, como presidente de Honduras, indica que el Congreso y miembros claves de éste han desempeñado un papel importante en esta situación.”iii

Esta posición ambigua, que condena los sucesos de Honduras como una ruptura del orden constitucional pero no llega a calificarlo como golpe de Estado ni exige la restitución del presidente Zelaya, se ratificó luego de la reunión que sostuvo la Secretaria de Estado Hillary Clinton con el presidente Zelaya el 7 de julio: “Acabo de celebrar una reunión productiva con el presidente Zelaya. Discutimos los sucesos de los últimos nueve días y el camino a seguir. Le reiteré que Estados unidos apoya la restitución del orden constitucional en Honduras. Seguimos apoyando los esfuerzos regionales a través de la OEA para lograr una resolución pacífica según las normas de la Carta Democrática. Llamamos a todas las partes a no cometer actos de violencia y a buscar una solución pacífica, constitucional y estable a las serias divisiones en Honduras, por medio del diálogo. Para ese fin, hemos trabajado con nuestros socios en el hemisferio para establecer una negociación, un diálogo que podría desembocar en una resolución pacífica de esta situación.”iv

Ya estaba claro, después de esa reunión, que Washington no iba a seguir abogando por el regreso del presidente Zelaya al poder, sino que buscaba “una negociación” con los golpistas que, al final, favoreciera los intereses estadounidenses. Fuentes cercanas a la Organización de Estados Americanos (OEA) afirman que una alta delegación estadounidense presente en la reunión del 4 de julio en la sede del organismo multilateral intensificó la presión hacia otros Estados para que aceptaran una salida “negociada” que no implicase necesariamente la restitución de Zelaya como presidente de Honduras.

Esta manera de desviar el tema, manipular el asunto y aparecer asumiendo una posición cuando en realidad las actuaciones demuestran lo contrario, forma parte de la nueva doctrina de Obama denominada “smart power” (poder inteligente), que pretende lograr los objetivos imperiales sin satanizar al gobierno de Washington. “Smart Power” es “la capacidad de combinar el ‘poder duro’ con el ‘poder suave’ para lograr una estrategia victoriosa. El ‘Smart Power’ utiliza estratégicamente la diplomacia, la persuasión, la construcción de capacidades, la proyección del poder militar, económico y político y la influencia imperial, de manera efectiva, con una legitimidad política y social.” Esencialmente, es una mezcla de la fuerza militar con todas las formas de la diplomacia, con énfasis en el uso de la “promoción de la democracia” como táctica para influir en el destino de los pueblos, en vez de perpetrar una invasión militar.

El embajador

El periodista Jean-Guy Allard ha revelado los orígenes del actual embajador de Estados Unidos en Honduras, Hugo Llorensv. Según Allard, Hugo Llorens, un cubano de nacimiento que llegó a Estados Unidos como parte de la Operación Peter Pan, es “especialista en terrorismo… La Casa Blanca de George W. Bush captó al astuto Llorens en 2002, nada menos que como Director de asuntos andinos del Consejo Nacional de Seguridad de Washington D.C., lo que lo convirtió en el principal asesor del presidente sobre Venezuela. El golpe de Estado de 2002 contra el presidente Hugo Chávez se produjo mientras Llorens se encontraba bajo la autoridad del subsecretario de Estado para Asuntos hemisféricos, Otto Reich, y del muy controvertido Elliot Abrams. En julio de 2008, Llorens fue nombrado embajador en Honduras.”
El pasado 4 de junio, el embajador Llorens declaró a la prensa hondureña que “…Uno no puede violar la Constitución para crear una Constitución, porque si uno no tiene Constitución vive la ley de la jungla.”vi Esas declaraciones se emitieron en referencia a la encuesta popular sobre la convocatoria de una posible asamblea constituyente, que debería haber tenido lugar el 28 de junio si no hubiera ocurrido el golpe de Estado contra el presidente Zelaya. Los comentarios de Llorens no sólo ponen en evidencia su posición contra la encuesta, sino, además, su total injerencia en los asuntos internos de Honduras.

Pero Llorens no estaba solo en la región. Luego de su nombramiento como embajador en Honduras –cargo que obviamente se le asignó debido a la necesidad de neutralizar la creciente presencia de gobiernos izquierdistas en la región y la potencia regional del ALBA–, se nombraron varios embajadores más de Washington en los países vecinos, todos expertos en la desestabilización de la revolución cubana y operaciones psicológicas.

Primero llegó el diplomático Robert Blau a la embajada de Estados Unidos de El Salvador, el 2 de julio de 2008, como el segundo de la diplomacia estadounidense. En enero de este año, Blau asumió la embajada como encargado de negocios. Antes de su envío a El Salvador, Blau fue subdirector de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado, luego de haber estado dos años en la Sección de Intereses de Washington en La Habana como asesor político. Fue tan eficiente en su trabajo en Cuba con la disidencia, que el Departamento de Estado le concedió el Premio James Clement Dunn a la Excelencia, debido a su labor con la oposición contrarrevolucionaria en Cuba. Llorens y Blau eran viejos amigos, luego de trabajar juntos en el equipo de Otto Reich en el Departamento de Estado.

Después fue nombrado Stephen McFarland como embajador de Estados Unidos en Guatemala, el 5 de agosto de 2008. McFarland, graduado de la Universidad de Guerra de Estados Unidos y ex miembro del equipo de combate número dos de los marines en Iraq, era el segundo en la Embajada de Estados Unidos en Venezuela bajo William Brownfield, quien incrementó de manera alarmante el apoyo financiero y político a la oposición contra Chávez. Luego, McFarland estuvo en la embajada de Estados Unidos en Paraguay, apoyando la construcción de la base militar del Pentágono en ese país. McFarland también fue director de Asuntos Cubanos en el Departamento de Estado y su perfil lo destaca como un experto “en transiciones democráticas, derechos humanos y seguridad.”

El embajador Robert Callahan llegó a Managua, Nicaragua, también a principios de agosto. Ha trabajado en las embajadas en La Paz, Bolivia, y San José, Costa Rica, y ha sido profesor en la Universidad Nacional de Guerra de Estados Unidos. En 2004 fue enviado a Iraq como agregado de prensa de la embajada en Bagdad. A su regreso, estableció la oficina de prensa y propaganda de la recién creada Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) de Washington, que en la actualidad es el órgano más poderoso de la inteligencia estadounidense.

Juntos, estos embajadores –expertos en golpes de Estado, desestabilización y propaganda– han preparado el terreno para el golpe contra el presidente Zelaya en Honduras.

Financiamiento a los golpistas

Justo en el mes anterior del golpe contra el presidente Zelaya se formó una coalición entre diferentes organizaciones no gubernamentales, empresarios, partidos políticos, la iglesia católica y los medios de comunicación, denominada “la unión cívica democrática”. Su único propósito era derrocar al presidente Zelaya para impedir que abriera el camino a una asamblea constituyente que permitiría al pueblo alzar su voz y participar en su proceso político.

La “unión cívica democrática” de Honduras esta compuesta por organizaciones como el Consejo Nacional Anticorrupción, el Arzobispado de Tegucigalpa, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), el Consejo de Rectores de Universidades, la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), el Foro Nacional de Convergencia, la Federación Nacional de Comercio e Industrias de Honduras (FEDECAMARA), la Asociación de Medios de Comunicación (AMC), el Grupo Paz y Democracia y el grupo estudiantil Generación X Cambio.

La mayoría de estas organizaciones han sido beneficiarias de los más de 50 millones de dólares que anualmente invierten la USAID y la NED en el “desarrollo democrático” en Honduras. De hecho, un informe de la USAID sobre su financiamiento y trabajo con COHEP, destaca que “el perfil bajo de la USAID en este proyecto ayudó a asegurar la credibilidad de COHEP como una organización hondureña y no un brazo de la USAID.”

Los voceros de la unión cívica democrática de Honduras en representación, según ellos, de la “sociedad civil”, declararon a la prensa hondureña el 23 de junio –cinco días antes del golpe contra el presidente Zelaya– que “confían en que las fuerzas armadas cumplirán con su deber de defender la Constitución, el Estado de Derecho, la paz y la democracia.” Cuando sucedió el golpe, el día 28 de junio, fueron los primeros que salieron a decir que no hubo un golpe de Estado, sino que habían “rescatado su democracia” de las manos del presidente Zelaya, cuyo crimen fue querer dar al pueblo voz, visibilidad y participación. También en representación de los sectores de clase media y alta, la unión cívica democrática ha calificado a los sectores que apoyan al presidente Zelaya de “turbas”.

El Instituto Republicano Internacional, que recibe fondos de la National Endowment for Democracy (NED), obtuvo más de 1,2 millones de dólares en 2009 para trabajar con los sectores políticos en Honduras. Su trabajo se ha dedicado a apoyar los “centros de pensamiento” y “grupos de presión” en Honduras, para influir en los partidos políticos y “apoyará iniciativas para implementar posiciones políticas durante las campañas de 2009.” Ésta es una clara intervención en la política interna de Honduras y evidencia del financiamiento de la NED a los sectores golpistas del país.

El lobby de Washington

El senador republicano John McCain, ex candidato a la presidencia de Estados Unidos, ayudó coordinar la visita de la delegación golpista de Honduras a Washington durante la semana pasada. McCain es conocido por su dura postura contra Venezuela, Bolivia y otros países de la región considerados “anti imperialistas” y por sus estrechos vínculos con la mafia cubana en Miami. McCain también es jefe del Instituto Republicano Internacional (IRI), ente financiero de los golpistas de Honduras. McCain ofreció los servicios de su empresa de lobby, The Cormac Group, que organizó una rueda de prensa de los golpistas en el National Press Club el 7 de junio.

Pero más allá de la conexión republicana con los golpistas hondureños, hay un vínculo más comprometedor con la actual administración demócrata de Barack Obama. El abogado Lanny Davis fue contratado por la sede hondureña del Consejo de Empresarios de América Latina (CEAL) para hacer lobby a favor de los golpistas y convencer a los poderes de Washington de que deben aceptar y reconocer al gobierno de facto de Honduras. Lanny Davis fue abogado del ex presidente Bill Clinton cuando estaba en la Casa Blanca, y es un conocido amigo y asesor de la actual Secretaria de Estado Hillary Clinton. Davis está organizando una ofensiva diplomática y mediática a favor de los golpistas, incluida la compra de publicidad en periódicos estadounidenses, y organizando reuniones entre los representantes golpistas y diferentes congresistas, senadores y funcionarios del gobierno de EEUU. CEAL esta compuesto por los empresarios latinoamericanos que más han promovido atentados contra los movimientos populares en la región. Por ejemplo, el actual representante de Venezuela en el CEAL es Marcel Granier, presidente de RCTV, la cadena de televisión que promovió e intentó legitimar el golpe de Estado contra el presidente Chávez.

Como parte de este esfuerzo, lograron una audiencia especial ante el Comité de Relaciones Exteriores del Congreso de Estados Unidos, con la participación de congresistas demócratas y republicanos, y los testimonios de personajes promotores del golpe, como Michael Shifter del Diálogo Interamericano de Washington, Guillermo Pérez-Cadalso, ex Canciller y Magistrado de la Corte Suprema de Honduras, y el famoso Otto Reich, cubano-americano conocido por su papel en la mayoría de las actividades de desestabilización contra gobiernos izquierdistas en América Latina desde los años ochenta. Como resultado de este encuentro, el Congreso de Estados Unidos está promoviendo una resolución que reconozca como legítimo al gobierno de facto de Honduras.

Otro resultado del lobby de Lanny Davis fue la reunión convocada en el Consejo de las Américas el 9 de junio, en donde participó Jim Swigert, director de los programas de América Latina y el Caribe para el Instituto Demócrata Nacional (NDI), que recibe su financiamiento de la NED, Cris Arcos, antiguo embajador de EEUU en Honduras y Adolfo Franco, ex administrador de la USAID para América Latina y el Caribe y encargado del programa de “transición” en Cuba. Estos tres personajes han trabajado como asesores del gobierno de Obama frente a la crisis en Honduras. Franco, quien también fue asesor de política exterior para el senador John McCain durante su campaña presidencial en 2008, ha sido acusado de corrupción por su mal manejo de los fondos de la USAID para el programa de “promoción de la democracia” en Cuba, gran parte de los cuales se dieron a grupos de Miami, como el Comité para una Cuba Libre y el Instituto para Estudios Cubanos en Miami, sin pasar por ningún proceso transparente de revisión.

Negroponte y Reich, de nuevo

Muchos han especulado sobre el papel del antiguo embajador de Estados Unidos en Honduras, John Negroponte, quien dirigió la fuerza paramilitar denominada “la contra” y los escuadrones de muerte contra los movimientos izquierdistas en Centroamérica durante los años ochenta. Negroponte tuvo varios cargos durante la administración de George W. Bush: embajador de EEUU en Iraq, embajador ante las Naciones Unidas, director nacional de Inteligencia y, por último, subsecretario de Estado bajo Condoleezza Rice. A su salida del Departamento de Estado, Negroponte pasó al sector privado. Le ofrecieron un trabajo como vicepresidente de la firma consultora más influyente de Washington, McLarty Associates. Negroponte aceptó. McLarty Associates fue fundada por Thomas “Mack” McLarty, ex jefe de gabinete del presidente Bill Clinton y enviado especial a América Latina durante su presidencia. Actualmente, McLarty maneja la consultora más poderosa de Washington. Hasta el año 2008, McLarty Associates se llamaba Kissinger-McLarty Associates debido a la unión entre Thomas McLarty y Henry Kissinger, que evidencia la unión política entre los sectores demócratas y republicanos en Washington.

En su nuevo cargo, John Negroponte trabaja como asesor sobre política exterior del Departamento de Estado bajo Hillary Clinton. Recordemos que el embajador estadounidense en Honduras, Hugo Llorens, trabajaba bajo el comando de Negroponte durante la mayoría de su gestión.

Otto Reich lleva unos años trabajando en una campaña contra el presidente Zelaya. Fue demandado por Zelaya en abril 2009 por haberlo acusado públicamente de robar 100 millones de dólares de la empresa estatal de telecomunicaciones, Hondutel. Resulta que Reich hacía lobby para una empresa privada de telecomunicaciones que quería privatizar Hondutel. Ahora, con Zelaya destituido y un empresario en el poder, lo más probable es que Reich consiga su negocio multimillonario.

Reich fundó una organización en Washington, llamada Arcadia Foundationvii junto a un venezolano, Robert
Carmona-Borjas, abogado especialista en temas militares, vinculado al golpe de abril de 2002 en Venezuela, según su propio perfil. Robert Carmona-Borjas supuestamente estuvo en Miraflores con Pedro Carmona durante el golpe de abril de 2002 y escapó, junto a Carmona, del palacio cuando fue tomado por la guardia de honor presidencial. Desde entonces vive en Washington, DC. Desde el año pasado, Reich y Carmona-Borjas han llevado una campaña contra Zelaya por asuntos de corrupción, con una serie de micros que hablan de corrupción, libertad de expresión y cambio en Honduras.viii
Carmona-Borjas ha viajado con frecuencia a Honduras durante los últimos meses, incluso hablando de golpe de Estado “técnico” junto con otros actores, como el defensor del pueblo hondureño, Ramón Custodia, quien declaró a comienzos de junio que “Los golpes son una posibilidad que puede ocurrir en cualquier escenario político”. Luego del golpe, el 3 de julio, Robert Carmona-Borjas apareció en Honduras en la concentración de los golpistas en Tegucigalpa, y fue reconocido como un actor importante que hizo posible la salida de Zelaya y la llegada al poder de Micheletti.ix

El poder militar

Estados Unidos mantiene una presencia militar muy grande en la base de Soto Cano (Palmerola), ubicada a 97 kilómetros de la capital, que ha estado operativa constantemente desde el año 1981, cuando fue activada por el gobierno de Estados Unidos durante la administración de Ronald Reagan.

En los años ochenta, Soto Cano se utilizó por el coronel estadounidense Oliver North, como una base de operaciones para la “Contra”, las fuerzas paramilitares entrenadas y financiadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), encargadas de ejecutar la guerra contra los movimientos izquierdistas en Centroamérica, y particularmente contra el gobierno sandinista de Nicaragua. Desde Soto Cano, la “Contra” lanzaba sus ataques terroristas, escuadrones de muerte y misiones especiales que dieron como resultado miles de asesinatos, desaparecidos, torturados, lisiados y aterrorizados en Centroamérica.

John Negroponte, entonces embajador de EEUU en Honduras, junto a Oliver North y Otto Reich, dirigían estas operaciones sucias.

La base de Soto Cano es la sede de la Fuerza de Tarea Conjunta “Bravo” (JTF-B) de Estados Unidos, compuesta por efectivos del ejército, las fuerzas aéreas, fuerzas de seguridad conjuntas y el primer batallón-regimiento Número 228 de la aviación estadounidense. Son 600 personas en total y 18 aviones de combate, incluidos helicópteros UH-60 BlackHawk y CH-47 Chinook. Soto Cano también es la sede de la Academia de la Aviación de Honduras. Más de 650 ciudadanos hondureños y estadounidenses viven en las instalaciones de la base.

La Constitución de Honduras no permite legalmente la presencia militar extranjera en el país. Un acuerdo “de mano” entre Washington y Honduras autoriza la importante y estratégica presencia de los cientos de militares estadounidenses en la base, en un acuerdo “semipermanente”. El acuerdo se realizó en 1954 como parte de la ayuda militar que Estados Unidos ofrecía a Honduras. La base primero fue utilizada por la CIA para lanzar el golpe contra Jacobo Arbenz en Guatemala.

Cada año, Washington autoriza cientos de millones de dólares en ayuda militar y económica a Honduras, que es el tercer país más pobre del hemisferio. Este acuerdo que permite la presencia militar de Estados Unidos en el país centroamericano puede retirarse sin aviso.

El 31 de mayo de 2008, el presidente Manuel Zelaya anunció que Soto Cano (Palmerola) se utilizará para vuelos comerciales internacionales. La construcción del terminal civil se financió con un fondo del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas).

Los dos generales con mayor participación en el golpe contra Zelaya son graduados de la Escuela de las Américas y mantienen lazos estrechos con los militares estadounidenses en Honduras. El comandante de la Aviación de Honduras, general Luis Javier Prince Suazo, estudió en la famosa Escuela de las Américas de Estados Unidos en 1996. El jefe del estado mayor conjunto, general Romeo Vásquez, destituido por el presidente Zelaya el 24 de junio por desobedecer sus órdenes, y luego actor principal en el golpe militar sólo días después, también es graduado de la Escuela de las Américas. Los dos altos oficiales hondureños mantienen relaciones muy estrechas con el Pentágono y las fuerzas militares estadounidenses en Soto Cano.

El embajador de Estados Unidos en Honduras que cambió en septiembre 2008, Charles Ford, fue transferido al Comando Sur en Miami para encargarse de la asesoría para el Pentágono sobre América Latina.

Los militares hondureños están financiados, entrenados, adoctrinados y comandados por el ejército estadounidense sobre la base de la doctrina anti izquierdista y anti socialista. Por eso era tan fácil actuar contra el presidente Zelaya, su comandante en jefe, porque lo veían como parte de la “amenaza izquierdista”, contra la que llevan combatiendo desde hace decenios.x

De todas estas evidencias –y habrá más en el futuro– se comprueba el inconfundible papel de Washington en el golpe de Estado en Honduras contra el presidente Zelaya.

i http://www.state.gov/r/pa/prs/ps/2009/july/125564.htm

ii http://www.state.gov/secretary/rm/2009a/06/125452.htm

iii Ver nota 1.

iv http://www.state.gov/secretary/rm/2009a/july/125753.htm

v http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?28366

vi http://www.elheraldo.hn/País/Ediciones/2009/06/05/Noticias/Lo-que-se-haga-debe-ser-legal-y-constitucional

vii www.arcadiafoundation.org

viii http://www.arcadiafoundation.org/videos.html

ix http://www.youtube.com/watch?v=ukacM-77lXs.

x http://www.aporrea.org/actualidad/n138264.html

Muere el golpe o mueren las constituciones, por Fidel Castro R.

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Los países de América Latina luchaban contra la peor crisis financiera de la historia dentro de un relativo orden institucional.

honduras_militares226 Cuando el Presidente de Estados Unidos Barack Obama, de viaje en Moscú para abordar temas vitales en materia de armas nucleares, declaraba que el único presidente constitucional de Honduras era Manuel Zelaya, en Washington la extrema derecha y los halcones maniobraban para que éste negociara el humillante perdón por las ilegalidades que le atribuyen los golpistas.

Era obvio que tal acto significaría ante los suyos y ante el mundo su desaparición de la escena política.

Está probado que cuando Zelaya anunció que regresaría el 5 de julio, estaba decidido a cumplir su promesa de compartir con su pueblo la brutal represión golpista.

Con el Presidente viajaban Miguel d´Escoto, presidente pro témpore de la Asamblea General de la ONU, y Patricia Rodas, la canciller de Honduras, así como un periodista de Telesur y otros, hasta 9 personas. Zelaya mantuvo su decisión de aterrizar. Me consta que en pleno vuelo, cuando se aproximaba a Tegucigalpa, se le informó desde tierra sobre las imágenes de Telesur, en el instante que la enorme masa que lo esperaba en el exterior del aeropuerto, estaba siendo atacada por los militares con gases lacrimógenos y fuego de fusiles automáticos.

Su reacción inmediata fue pedir altura para denunciar los hechos por Telesur y demandar a los jefes de aquella tropa que cesara la represión. Después les informó que procedería al aterrizaje. El alto mando ordenó entonces obstruir la pista. En cuestión de segundos vehículos de transporte motorizados la obstruyeron.

Tres veces pasó el Jet Falcon, a baja altura, por encima del aeropuerto. Los especialistas explican que el momento más tenso y peligroso para los pilotos es cuando naves rápidas y de poco porte, como la que conducía al Presidente, reducen la velocidad para hacer contacto con la pista. Por eso pienso que fue audaz y valiente aquel intento de regresar a Honduras.

Si deseaban juzgarlo por supuestos delitos constitucionales, ¿por qué no le permitieron aterrizar?

Zelaya sabe que estaba en juego no solo la Constitución de Honduras, sino también el derecho de los pueblos de América Latina a elegir a sus gobernantes.

Honduras es hoy no solo un país ocupado por los golpistas, sino además un país ocupado por las fuerzas armadas de Estados Unidos.

La base militar de Soto Cano, conocida también por su nombre de Palmerola, ubicada a menos de 100 kilómetros de Tegucigalpa, reactivada en 1981 bajo la administración de Ronald Reagan, fue la utilizada por el coronel Oliver North cuando dirigió la guerra sucia contra Nicaragua, y el Gobierno de Estados Unidos dirigió desde ese punto los ataques contra los revolucionarios salvadoreños y guatemaltecos que costaron decenas de miles de vidas.

Allí se encuentra la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo de Estados Unidos, compuesta por elementos de las tres armas, que ocupa el 85 por ciento del área de la base. Eva Golinger divulga su papel en un artículo publicado en el sitio digital Rebelión el 2 de julio de 2009, titulado La base militar de Estados Unidos en Honduras en el centro del golpe. Ella explica que “la Constitución de Honduras no permite legalmente la presencia militar extranjera en el país. Un acuerdo ‘de mano’ entre Washington y Honduras autoriza la importante y estratégica presencia de los cientos de militares estadounidenses en la base, por un acuerdo ‘semi-permanente’. El acuerdo se efectuó en 1954 como parte de la ayuda militar que Estados Unidos ofrecía a Honduras… el tercer país más pobre del hemisferio.” Ella añade que “…el acuerdo que permite la presencia militar de Estados Unidos en el país centroamericano puede ser retirado sin aviso”.

Soto Cano es igualmente sede de la Academia de la Aviación de Honduras. Parte de los componentes de la fuerza de tarea militar de Estados Unidos está integrada por soldados hondureños.

¿Cuál es el objetivo de la base militar, los aviones, los helicópteros y la fuerza de tarea de Estados Unidos en Honduras? Sin duda que sirve únicamente para emplearla en Centroamérica. La lucha contra el narcotráfico no requiere de esas armas.

Si el presidente Manuel Zelaya no es reintegrado a su cargo, una ola de golpes de Estado amenaza con barrer a muchos gobiernos de América Latina, o quedarán éstos a merced de los militares de extrema derecha, educados en la doctrina de seguridad de la Escuela de las Américas, experta en torturas, la guerra psicológica y el terror. La autoridad de muchos gobiernos civiles en Centro y Suramérica quedaría debilitada. No están muy distantes aquellos tiempos tenebrosos. Los militares golpistas ni siquiera le prestarían atención a la administración civil de Estados Unidos. Puede ser muy negativo para un presidente que, como Barack Obama, desea mejorar la imagen de ese país. El Pentágono obedece formalmente al poder civil. Todavía las legiones, como en Roma, no han asumido el mando del imperio.

No sería comprensible que Zelaya admita ahora maniobras dilatorias que desgastarían las considerables fuerzas sociales que lo apoyan y solo conducen a un irreparable desgaste.

El Presidente ilegalmente derrocado no busca el poder, pero defiende un principio, y como dijo Martí: Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército.

Julio 10 de 2009

El golpe militar en Honduras: las implicaciones de EEUU…

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Honduras en clave de capital

José Steinsleger, en La Jornada

honduras_militares226 El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, otorgó legitimidad a un gobierno latinoamericano derrocado por un golpe de Estado, y contrario a sus intereses. El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, líder máximo de este gobierno, fue recibido por el Departamento de Estado en Washington. Y una organización desacreditada por su rancia tradición golpista, la Organización de Estados Americanos (OEA), condenó el cuartelazo, pronunciándose a favor de Zelaya.

Algo no cierra. ¿A cuento de qué tanto frenesí democrático? Leer para creer: en Moscú, frente a un grupo de universitarios, Obama afirmó que su gobierno no señala a otros países quiénes deben ser sus gobernantes, y que no apoya a Zelaya por estar de acuerdo con él. “Lo hacemos –dijo– porque respetamos el principio universal de que los pueblos deben elegir sus propios líderes, coincidamos con ellos o no.” ¡Ay!…

Con argumentos muy bien documentados, varios comentaristas centraron sus análisis en el ethos por antonomasia: Estados Unidos urdió el golpe del 28 de junio en Tegucigalpa. La lectura simultánea de las luchas políticas internas de Washington, y las de Honduras, permiten concluir que, en efecto, los gringos sabían.

El economista hondureño Miguel Cáceres Rivera da cuenta de una reunión en la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa, celebrada la noche del 21 de junio, y auspiciada por el anfitrión Hugo Llorens (La Prensa, Tegucigalpa, 22/6/09).

¿Quién es el embajador Llorens? Nombrado por el gobierno de George W. Bush (abril de 2008), fue consejero para asuntos económicos en Honduras y Bolivia, agregado comercial en Paraguay, coordinador de asuntos para el narcotráfico en El Salvador y funcionario consular en Filipinas.

Cáceres apunta: De 2002 a 2003, años del golpe de estado y golpe petrolero en Venezuela, el embajador Llorens ostentó el cargo de Asuntos Andinos del Consejo Nacional de Seguridad, siendo el principal asistente del presidente Bush y del director del Consejo sobre asuntos relacionados con Colombia, Venezuela, Bolivia, Perú y Ecuador.

En la reunión de marras participaron el presidente Zelaya, el actual monigote golpista Roberto Micheletti, el liberal Elvin Santos, el ex candidato presidencial Porfirio Lobo Sosa (conservador) y el general Romeo Vásquez Velásquez, jefe del Estado Mayor Conjunto.

Punto único de la agenda: que Zelaya desistiera de la encuesta destinada a indagar entre los hondureños la modificación de algunas leyes constitucionales calificadas de pétreas. Zelaya se negó. Como es sabido, el general Vásquez secuestró las urnas, y el jueves 25 el presidente convocó al pueblo y recuperó el material electoral de una base militar.

Abortado el golpe técnico, el diario El Tiempo de Honduras publicó la noticia con un titular maravilloso: “Militares y hasta Hillary Clinton habrían evitado el golpe a Mel” (apodo popular de Zelaya). Es decir, que el golpe se iba a efectuar el jueves 25, no el domingo 28. Un golpe que, al parecer, habría sido causa de agrias disputas en Washington.

¿Qué sectores intervinieron en el golpe? Desde su conversión en enclave de la United Fruit Company (UFC, 1899-1970), Honduras y las naciones de América Central merecieron el despectivo mote de repúblicas bananeras, expresión acuñada por O. Henry (seudónimo del popular escritor William Sydney Porter, 1862-1910) en el libro de relatos Cabbages and Kings, ambientados en el puerto hondureño de Trujillo.

La primera importación de banano hondureño a Estados Unidos (1902) se dio en un marco jurídico semicolonial, administrado por una suerte de burguesía consular, ligada al sector terrateniente. El sociólogo brasileño Helio Jaguaribe diferenciaba esta burguesía de la nacional (empresarial, industrial, urbana).

En la segunda mitad del siglo pasado, la economía hondureña dejó de ser meramente bananera, y la minería cobró cierto auge. La UFC fue comprada en 1969 por Zapata Corporation (empresa petrolera de los Bush) y en 1984 cambió su desprestigiado nombre por United Brands, conocida hoy como Chiquita Brands.

Sin una burguesía propiamente dicha, Honduras apenas consigue sostenerse con el sector de maquila y el agroindustrial, las remesas de los inmigrantes, la cooperación externa, la ayuda financiera, y el arrendamiento del territorio para bases militares del Pentágono. Mas poco y nada se habla del lavado de dinero, así como de los empresarios, políticos y militares coludidos con el narcotráfico.

¿Qué otro sector de una nación paupérrima podría tener un poder económico y político capaz de desafiar a Wahington, las Naciones Unidas, el Vaticano, la Unión Europea, y el conjunto de los países de la OEA? ¿Un régimen narcomilitar como el de Myanmar en América Central?

Es una hipótesis. Aunque sin ella, el súbito desgarre de vestiduras made in USA por la democracia hondureña, a más de la tenaz obcecación de los golpistas ofendidos por laincomprensión internacional, se tornan inexplicables.

http://www.jornada.unam.mx/2009/07/08/index.php?section=opinion&article=017a2pol">http://www.jornada.unam.mx/2009/07/08/index.php?section=opinion&article=017a2pol

Honduras: “EE.UU. apoya la restitución de Zelaya”

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HILLARY CLINTON RECIBIO A ZELAYA Y OBAMA RECLAMO SU RESTAURACION

La intervención de Washington en favor del derrocado presidente derivó en una mediación que se iniciará mañana cuando en Costa Rica se vean la cara Zelaya y Micheletti. El anfitrión será Oscar Arias.

HONDURAS-MANIF. El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y el legislador que lo derrocó, Roberto Micheletti, se verán las caras mañana por primera vez desde el golpe de Estado. La cita será en Costa Rica y Oscar Arias, presidente de ese país y Premio Nobel de la Paz, será el anfitrión. Figura reconocida en la región tanto por los sectores progresistas como por el establishment liberal, Arias aceptó poner en juego su prestigio y anunció que recibirá a ambos en su propia casa. “Es muy honroso para mí en lo personal y para Costa Rica como nación poder ayudar a solventar el conflicto que se ha dado en Honduras”, aseguró ayer el mandatario en conferencia de prensa desde San José. “Costa Rica será el mejor lugar para el diálogo. Es un oasis de paz y ese clima perfecto es lo que el país puede ofrecer”, agregó.

A su vez, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, volvió ayer a pronunciarse sobre la situación en el país centroamericano y respaldó a fondo la restitución de Zelaya, a pesar de que, según él, tenga diferencias con el derrocado mandatario. “Estados Unidos apoya ahora la restauración del presidente democráticamente electo de Honduras, incluso aunque él se haya opuesto firmemente a políticas norteamericanas”, aclaró Obama en un discurso desde la Nueva Escuela de Economía de Moscú, en el marco de su visita a Rusia.

Y es que según el mandatario norteamericano, Estados Unidos defiende la restitución de Zelaya en su cargo ya que, hoy en día, la Casa Blanca acepta la democracia en otros países. “No lo apoyamos porque estemos de acuerdo con él. Lo hacemos porque respetamos el principio universal de que los pueblos deberían poder elegir a sus propios líderes, estemos nosotros de acuerdo o no con éstos. Dejémoslo claro: no siempre hemos hecho lo correcto sobre este punto, pero Estados Unidos no debería intentar imponer ningún sistema de gobierno a ningún país”, admitió Obama.

Las negociaciones que desembocaron en el nombramiento de Arias como mediador se desarrollaron durante buena parte de la jornada de ayer y la capital estadounidense, precisamente, sirvió como punto de apoyo.

Zelaya estuvo allí y, por primera vez desde que fue enviado en pijamas a Costa Rica –donde fue el mismo Arias quien lo recibió–, Hillary Clinton, la secretaria de Estado, le concedió una reunión. El encuentro duró más de dos horas y al terminar, Clinton sólo declaró en un primer momento que la charla había sido productiva y que ella, como jefa de la diplomacia estadounidense, le había reiterado a Zelaya que su país respaldaba la restauración democrática en Honduras.

Sin embargo, luego de algunos minutos en que las partes involucradas estaban dando el sí tras bambalinas, la mediación se anunció y, según precisó el propio Arias, la movida habría sido iniciativa del dictador Micheletti. “Efectivamente, esta mañana (por ayer) recibí una llamada de don Roberto Micheletti para pedir la mediación”, reveló el costarricense, aunque después aclaró que ambas partes lo habían invitado a ser el facilitador. Cada uno de los actores coincidió en elogiar al Premio Nobel. “Por supuesto que acepto la mediación del presidente Arias”, se apuró a decir Zelaya. “Queremos que se nos escuche y el señor Arias, presidente de la hermana república de Costa Rica, es la persona indicada”, expresó a su turno Micheletti.

Pero el cara a cara no será fácil. Más allá de que el régimen de facto comenzó a barajar algunas opciones para encontrar una salida institucional a la crisis desatada tras el golpe (ver aparte), Micheletti subrayó ayer que negociar no significa que las nuevas autoridades hondureñas vayan a permitir el regreso de Zelaya al poder. “De ninguna manera, él cometió delitos y tiene que pagar”, lanzó el golpista.

Por eso, consciente del desafío, Arias buscó ayer comenzar a transmitir confianza. “Hasta el día de hoy la OEA no ha podido sentar a las partes; tampoco el gobierno de facto en Honduras ha aceptado el retorno del presidente Zelaya, así que a mí me parece que, al igual que hace veinte años, sólo sentándose alrededor de una mesa, creando la confianza necesaria, mirándose a los ojos, podrán las diferentes partes llegar a un acuerdo satisfactorio para todos”, expresó.

Arias es reconocido como el artífice de la paz en Centroamérica por impulsar, en la década de los ‘80, un proceso de negociaciones que culminó con la firma de los acuerdos para poner fin a los conflictos armados en El Salvador, Nicaragua y Guatemala, lo que le valió el Premio Nobel de la Paz en 1987. De este modo, será la segunda ocasión en que el mandatario costarricense intente ofrecer sus buenos oficios para solucionar conflictos en la región. (PAGINA/12)

Honduras: restituir la legalidad

Editorial de La Jornada

El presidente de la Corte Suprema de Justicia de Honduras, Jorge Rivera, dejó entrever ayer, en el décimo día transcurrido desde la asonada militar contra el orden democrático en ese país, una posibilidad de que el presidente constitucional, Manuel Zelaya Rosales, pueda regresar sin temor a ser detenido: que el Congreso –el mismo que el pasado 28 de junio avaló el cuartelazo en Honduras, presentó una apócrifa carta de renuncia de Zelaya e invistió como presidente interino a Roberto Micheletti– otorgue, si lo considera oportuno, una amnistía política al mandatario destituido.

La declaración se produjo poco antes de que la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, anunciara desde Washington que el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, se desempeñaría como mediador en el diálogo entre el gobierno constitucional de Zelaya y el régimen de facto encabezado por Micheletti. Más tarde, tras una reunión con Clinton, el propio Zelaya dijo que lo acordado con la canciller estadunidense y con el mandatario costarricense no es una negociación, sino la planificación de la salida de los golpistas.

La postura del funcionario del Poder Judicial hondureño es improcedente por partida doble: por un lado, porque omite señalar que la instancia que él encabeza es partícipe, junto con otros sectores políticos, empresariales y clericales reaccionarios de Honduras, de una conjura delictiva que ha subvertido la institucionalidad democrática y el estado de derecho en el país centroamericano; por el otro, porque soslaya que, al día de hoy, la única salida para la crisis política por la que atraviesa esa nación pasa por el fin de la aventura golpista de la oligarquía hondureña y la restitución inmediata del orden constitucional.

Más que una muestra de voluntad política para resolver el conflicto, lo dicho por Rivera constituye un signo de debilidad del régimen espurio ante la profundización de las medidas de aislamiento político y económico en el plano internacional, y ante el recrudecimiento mundial de las condenas en su contra: significativamente ayer, desde Moscú, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reiteró su rechazo al golpe hondureño y su apoyo a la presidencia de Zelaya, al tiempo que defendió el principio universal de que los pueblos deben elegir a sus líderes, estemos nosotros de acuerdo o no con éstos.

A lo anterior debe añadirse, como muestra de la inviabilidad del proyecto golpista, la admirable resistencia popular que sigue desarrollándose en las calles de Honduras, a pesar de la brutalidad represiva puesta en práctica por el ejército y la policía –que hasta el momento arroja un saldo de al menos un muerto, decenas de heridos de bala y centenares de detenidos–, no obstante la brutal desigualdad de fuerzas entre éstos y los manifestantes.

Los elementos que se comentan, en suma, pueden ser indicios de agotamiento en el régimen espurio de Honduras, y deben ser aprovechados por la comunidad internacional para incrementar presiones diplomáticas, económicas e institucionales, para terminar, de ese modo, con un episodio que ha significado un retroceso histórico lamentable para la nación centroamericana, para América Latina y para el mundo. Más que negociar, el gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti tiene que fijar, cuanto antes, las condiciones y la fecha del retorno de Manuel Zelaya al cargo presidencial.

http://www.jornada.unam.mx/2009/07/08/index.php?section=edito

Honduras, EEUU y la mediación de O. Arias: ¿qué salida a la crisis?

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EE UU apoya la mediación de Óscar Arias en la crisis de Honduras

Las conversaciones para solucionar el conflicto comienzan mañana en San José

YOLANDA MONGE / PABLO ORDAZ - Washington / Tegucigalpa – 08/07/2009

honduras_militares226 EE UU se convirtió ayer en el epicentro de los esfuerzos diplomáticos para zanjar la crisis hondureña. El destituido presidente Manuel Zelaya se reunió con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, en el encuentro de mayor nivel hasta el momento con la Administración Obama. A la salida de la reunión, Clinton declaró que existía un entendimiento entre todas las partes para "evitar la violencia" y dijo haber recomendado a Zelaya hacer todo lo posible para evitar una situación como la del domingo, cuando el mandatario sobrevoló el país. Los disturbios causaron un muerto.

"Tiene que haber un mejor camino", manifestó Clinton a las puertas del Departamento de Estado en Washington. "Instamos a todas las partes a evitar actos de violencia y a buscar una solución constitucional pacífica y duradera a las serias divisiones de Honduras a través del diálogo", declaró Clinton.

Insistió en que había llegado la hora de iniciar "el diálogo" y manifestó su apoyo a que el presidente costarricense y premio Nobel de la Paz, Óscar Arias, sea el mediador. El arbitraje de Arias fue aceptado tanto por el Gobierno de hecho de Roberto Micheletti como por Zelaya, que viajó a Costa Rica desde Washington. [Como mediador, el presidente costarricense anunció anoche que las conversaciones para solucionar el conflicto hondureño comenzarán mañana en San José con la presencia de Zelaya y de Roberto Micheletti, informa Efe].

HONDURAS-MANIF. Horas antes de la entrevista, un alto funcionario de la Administración Obama declaró que una opción era tratar de forjar un compromiso entre Zelaya, el presidente de hecho Micheletti y las Fuerzas Armadas para que el depuesto mandatario pudiera retornar y terminar los seis meses de Gobierno que le quedan con poderes limitados y claramente definidos. A cambio, Zelaya abandonaría sus aspiraciones de reformar la Constitución con el fin de lograr la reelección. Ayer, tras la reunión con Clinton, Zelaya dijo que no descartaba un adelanto de las elecciones como posible solución a la crisis, aunque dejó claro que el actual Gobierno de hecho "no está legitimado para convocarlas".

Mientras tanto, en Tegucigalpa, Xiomara Castro, la esposa del presidente Zelaya, que permanecía escondida desde que los militares secuestraron a su marido y lo expulsaron del país, se puso ayer al frente de una gran manifestación de condena al golpe de Estado. En un momento de la marcha, los manifestantes se toparon con una barrera de policías que había recibido la orden de no dejarlos pasar. La multitud los dejó a un lado sin que se produjeran enfrentamientos y la primera dama se acercó a ellos para abrazarlos y agradecerles su actitud pacífica.

No fue la única manifestación que ayer recorrió las calles de Tegucigalpa. Los partidarios del Gobierno de facto también hicieron notar su fuerza y volvieron a ocupar el Parque Central. La noticia más comentada tanto en una como en otra marcha fue la propuesta formulada ayer mismo por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Rivera: "El Congreso podría conceder una amnistía a Manuel Zelaya por los delitos de que se le acusa y así él podría volver al país sin temor a ser detenido".

EL PAIS.COM

Reunión con presidente de facto es para "planificar salida de los golpistas": Zelaya

"Hay cosas que no se van a negociar de ninguna manera: el restablecimiento del orden democrático y del presidente depuesto", enfatizó el presidente depuesto de Honduras.

AFP
Publicado: 07/07/2009 19:44

Washington. El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, aseguró este martes en Washington que cuando se reúna en San José con el gobernante de facto Roberto Micheletti no será para negociar, sino para planificar "la salida de los golpistas".

"No se trata de una negociación, se trata de la planificación de la salida de los golpistas del país", dijo Zelaya en rueda de prensa.

El derrocado gobernante, que al igual que Micheletti aceptó una invitación el jueves a la casa del presidente costarricense, Óscar Arias, para intentar resolver y superar la crisis política en Honduras, descartó negociar su reintegro al poder.

"Hay cosas que no se van a negociar de ninguna manera: el restablecimiento del orden democrático y del presidente depuesto", enfatizó.

En ese sentido, Zelaya deploró el operativo que lo arrancó del poder el 28 de junio, tras lo cual el Congreso hondureño nombró a Micheletti para sustituirlo en la presidencia.

"Si a los presidentes los van a poner los militares, estaríamos retrocediendo cien años (…) No podemos volver a ese tiempo en que los presidentes debían dormir vestidos y con las maletas hechas", afirmó.

LA JORNADA.COM

Honduras: golpistas atrincherados y lucha por restauración democrática continúa… gestión clave en Washington…

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  • Golpistas atrincherados
  • Zelaya regresa a Washington
  • Dispersa el ejército marcha de apoyo al presidente Zelaya; dos muertos

Mientras la barbarie represiva de los golpistas cobraba las primeras vidas de opositores en Tegucigalpa, el presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, vio frustrado su intento de volver a su país y hubo de aterrizar en El Salvador, luego que las autoridades espurias hondureñas negaron a su avión permiso para aterrizar en el aeropuerto de Tocontín.

FotoTras la expulsión de Honduras de la Organización de Estados Americanos (OEA), las gestiones internacionales para restablecer el orden constitucional en la nación centroamericana parecen haber llegado a un punto muerto. El intento de Zelaya por volver a su país reflejó, por añadidura, malas decisiones políticas: el secretario general de la OEA y los tres mandatarios latinoamericanos que habrían de acompañar al presidente legal (Cristina Fernández, de Argentina; Rafael Correa, de Ecuador, y Fernando Lugo, de Paraguay) en realidad viajaban en otra aeronave, lo que facilitó al régimen cuartelario denegar la autorización de aterrizaje al avión del solitario Zelaya. Por añadidura, éste aceptó viajar en un aparato facilitado por el gobierno venezolano, lo que da argumentos –así sean falsos e improcedentes– a sus detractores hondureños en el sentido de que el presidente constitucional es un peón de Hugo Chávez.

Es posible que esos signos de descoordinación e impotencia de la comunidad internacional, y en especial de la latinoamericana, ante el golpe de Estado del pasado 29 de junio, hayan alentado la decisión de los gobernantes de facto de pasar a una nueva fase de la violencia policial y militar contra las expresiones de resistencia al cuartelazo. El hecho es que ayer, en las inmediaciones del aeropuerto de Tocontín, dos manifestantes, opositores al régimen espurio fueron asesinados a balazos y un número indeterminado resultaron lesionados.

En resumen, el régimen golpista no sólo está dispuesto a resistir el aislamiento internacional, sino que ha decidido cruzar, en el ámbito interno, la línea de la violencia represiva letal. Es claro que la apuesta de los gobernantes cuartelarios consiste en realizar, a finales de este año, unas elecciones que, de antemano, carecen de toda legitimidad y credibilidad, y que de ninguna manera significarían el restablecimiento de la normalidad democrática aplastada por la fuerza bruta.

Sin duda lo deseable sería que los sectores populares hondureños que rechazan a las autoridades impuestas lograran, por medio de movilizaciones nacionales masivas y pacíficas, imposibilitarles la permanencia en el poder. Desgraciadamente tal perspectiva parece poco probable, dado el abrumador desequilibrio de fuerzas –mediáticas, institucionales y no se diga militares– que obra en favor del régimen oligárquico instaurado manu militari.

En tales circunstancias, la acción de los organismos y gobiernos del hemisferio se enfrenta a una disyuntiva del todo indeseable: emprender un férreo embargo económico que pudiera disuadir a los golpistas de su idea de permanecer en el poder, pero que resultaría enormemente doloroso para la población hondureña, dos tercios de la cual viven en una situación de pobreza agravada por la actual crisis mundial; enviar una fuerza militar internacional que desaloje a las autoridades ilegítimas, lo cual resulta groseramente incongruente con los principios de no intervención y de resolución pacífica de los conflictos, o bien aceptar, a regañadientes, la persistencia de un gobierno surgido de una asonada militar, lo que sentaría un precedente nefasto para el conjunto de los débiles e incipientes regímenes democráticos en América Latina.

EDITORIAL DE LA JORNADA, MEXICO.

Zelaya regresa a Washington

Redacción, BBC Mundo

Tropas en el aeropuerto de Tegucigalpa

El aeropuerto de Tegucigalpa fue cerrado después de los incidentes del domingo.

El Departamento de Estado de EE.UU. confirmó que espera reunirse esta semana con el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, quien podría llegar a esa capital en las próximas horas.

El portavoz Ian Kelly señaló que aún esperan saber cuál es la agenda de Zelaya en Washington, aunque indicó que se producirá una reunión de "alto nivel".

En todo caso aún no se ha confirmado si el encuentro será con la propia secretaria de Estado, Hillary Clinton.

El corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, asegura que "altos funcionarios" del gobierno de Barack Obama han expresado la conveniencia de centrar en Washington la ofensiva diplomática encabezada por la Organización de Estados Americanos (OEA) que permita el regreso del depuesto presidente.

Nuestro corresponsal destaca que aunque la Casa Blanca reconoce a Zelaya como el presidente legítimo de Honduras, hasta ahora no ha organizado una entrevista con el presidente Obama en la Oficina Oval, el despacho presidencial.

Sin embargo, Chirinos aclara que esa distancia podría empezar a reducirse si Zelaya se entrevista en Washington con la Secretaria de Estado, Hillary Clinton.

En la Casa Blanca no ha habido reacción todavía a la sugerencia que hizo el presidente depuesto la víspera de que EE.UU. debería usar "todo su poder" para garantizar su regreso a Tegucigalpa.

¿Delegación de Micheletti?

Algunos medios locales en Tegucigalpa estuvieron informando este lunes que representantes del gobierno interino de Roberto Micheletti habrían viajado este lunes a Washington para iniciar un

diálogo con los países miembros de laOEA, después de que la nación centroamericana fuera suspendida del bloque regional.

Los miembros de la OEA adoptaron esta medida en la madrugada del domingo al entender que el gobierno interino encabezado por Roberto Micheletti ha violado la institucionalidad a través de un golpe de Estado.

Según informan medios locales, fuentes del gobierno de Micheletti confirmaron el viaje de la comisión de diálogo, aunque no dieron detalles sobre quienes la integran ni las actividades que llevarán a cabo en la capital de EE.UU.

La comisión habría viajado en avión privado desde el aeropuerto de Tegucigalpa, pese al cierre de 48 horas del aeródromo decretado después de los incidentes de este domingo protagonizados por seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya y las fuerzas de seguridad, que dejaron al menos dos muertos y una decena de heridos.

El domingo el propio Micheletti dijo que su gobierno está dispuesto a dialogar con representantes de la OEA, aunque no explicó los términos de la negociación. Sin embargo, su canciller señaló que el regreso de Zelaya "no es negociable".

Proteger la vida humana

Mientras, este lunes el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki- moon, dijo al ser preguntado sobre los incidentes en el aeropuerto de Tegucigalpa, que los hondureños "deben poder expresar su voluntad libremente, sin intimidación ni ser amenazados con el uso excesivo de la fuerza".

Ban señaló que es responsabilidad del gobierno interino hondureño "proteger la vida humana y la seguridad de todos sus ciudadanos".

Manuel Zelaya en El Salvador

Desde el Departamento de Estado de EE.UU. confirmaron que se entrevistarán con Zelaya.

El secretario general afirmó que "ningún cambio inconstitucional de gobierno es aceptable".

Por otro lado, en entrevista exclusiva con la BBC, el presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, dijo estar preocupado por la posibilidad de que la crisis política en Honduras se torne más violenta.

El mandatario afirmó que "no se puede aceptar" que el gobierno interino de Honduras se valga de la violencia para reprimir a los simpatizantes del presidente depuesto Manuel Zelaya.

"Los golpistas tienen que entenderlo: no es posible que aceptemos más golpes en América Latina", dijo.

"Bajen sus rifles"

Este domingo, el gobierno interino hondureño negó autorización para aterrizar en el aeropuerto de Tegucigalpa al avión en el que viajaba de regreso Manuel Zelaya.

clic Lea: Honduras: Lula teme que violencia se dispare

Cientos de personas esperaban al depuesto mandatario en las inmediaciones del aeródromo. Enfrentamientos entre seguidores de Zelaya y las fuerzas de seguridad habrían causado al menos dos muertos y una decena de heridos.

Ante la imposibilidad de aterrizar, el depuesto presidente se dirigió a El Salvador, donde se reunió con los presidentes de Ecuador, Argentina y Paraguay, además del secretario general de la OEA y el presidente de la Asamblea General de la ONU.

"Yo llamo a las fuerzas armadas de Honduras a que bajen sus rifles", señaló Zelaya en rueda de prensa.

"En nombre de Dios soldados de la patria hondureña les pido, les suplico y les ordeno que no repriman más al pueblo hondureño".

 

Zelaya busca apoyo Washington para volver a Honduras

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Por Enrique Andrés Pretel y Anahí Rama

TEGUCIGALPA (Reuters) – El derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, buscará apoyo en Washington para intentar retornar al poder en su país, donde el domingo el Gobierno interino le prohibió aterrizar en medio de violentas protestas que dejaron al menos un muerto.

Zelaya, que el 28 de junio fue sacado de su casa a punta de rifle por militares y llevado a Costa Rica, se entrevistará el martes con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, mientras el Gobierno interino trata de iniciar un diálogo con la OEA para exponer sus planteamientos.

En las calles de Tegucigalpa, unos dos mil manifestantes marcharon indignados después de que al menos una persona muriera en el aeropuerto el domingo cuando grupos de simpatizantes de Zelaya trataron de ingresar a la pista y militares que la custodiaban abrieron fuego.

No había detalles disponibles sobre el encuentro entre Zelaya y Clinton, que sería un gesto significativo de apoyo por parte del Gobierno de Barack Obama.

Washington ha dicho que el golpe de Estado "no fue legal", en contraste con las épocas de la Guerra Fría, cuando el país apoyó este tipo de acciones en Centroamérica.

"Nuestro objetivo continúa siendo la restauración de (…) el orden democrático en Honduras, renovamos nuestro llamado a todos los actores políticos en Honduras para hallar una solución pacífica a esta crisis", dijo el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly.

Estados Unidos no suspendió aún la ayuda a Honduras y ha dicho que prefería esperar al desarrollo de los acontecimientos. El Departamento de Estado tiene programados 68.2 millones de dólares en ayuda para este año, frente a los 43.2 del año fiscal previo.

Pero el Gobierno interino encabezado por el ex jefe del Congreso, Roberto Micheletti, ha dicho que el retorno de Zelaya no es materia de discusión.

"Eso es innegociable", dijo el domingo el canciller interino, Enrique Ortez, reiterando una posición que deja la crisis política en la pequeña nación exportadora de café y textiles en un callejón sin salida.

Ortez dijo a una radio de Chile que dos personas habían muerto en la protesta, aunque la Cruz Roja, la morgue y el principal hospital de Tegucigalpa sólo registraba uno.

Los simpatizantes de Zelaya marcharon el lunes por la mañana con un maniquí cubierto por la bandera azul y blanca de Honduras gritando "¡Asesinos, asesinos!" a militares y policías que vigilaban los alrededores de la casa presidencial.

"Llamo a las Fuerzas Armadas de Honduras a que bajen sus rifles", dijo la noche del domingo el depuesto líder hondureño desde El Salvador, adonde regresó luego de que las autoridades provisionales le prohibieran aterrizar en el aeropuerto de Toncontín, en Tegucigalpa.

TENSIONES Y EL FACTOR CHAVEZ

Zelaya estuvo acompañado en El Salvador por los presidentes de Argentina, Cristina Fernández; de Ecuador, Rafael Correa; de Paraguay, Fernando Lugo, así como del presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel D’Escoto y del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

"Lo que queremos es paz y que vuelva nuestro presidente", dijo durante la marcha Gerson Aranda, un estudiante de 25 años quien aseguró que no podía asistir a clases debido al toque de queda, que fue endurecido el domingo.

El golpe de Estado fue el punto culminante de días de tensión en el empobrecido país de casi 8 millones de habitantes, donde Zelaya intentaba realizar una consulta popular que abriría el camino a la reelección presidencial, a pesar de que había sido prohibida por un juez.

Zelaya irritó a grandes empresarios, líderes políticos incluso de su propio partido y a buena parte de la población con la consulta, en la que muchos veían la mano oculta de su aliado venezolano, Hugo Chávez.

El Gobierno interino insiste en que no se trató de un golpe, pero mientras tanto el país empieza a quedar aislado internacionalmente, después de que préstamos vitales quedaron suspendidos y la Organización de Estados Americanos (OEA) dejó a Honduras fuera del organismo en castigo por romper el sistema democrático.

El lunes, el embajador hondureño en Washington -designado por Zelaya pero que luego siguió con el nuevo Gobierno interino pese a que no es reconocido por Estados Unidos- dijo que se estaba integrando una misión para dialogar con la OEA sobre la crisis política en el país.

"Hay una expresión de voluntad política (de la OEA) de que a través de la apertura de un diálogo podamos avanzar para encontrar soluciones a esta situación", dijo el embajador, Roberto Flores, a la radioemisora local HRN.

El Gobierno de Chile, que ocupa la presidencia temporal de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), dijo el lunes que estaba haciendo contactos con mandatarios de la región para colaborar en la solución de la crisis, ahora que se veían algunos indicios de diálogo por parte del Gobierno de facto.

(Reporte adicional de Gustavo Palencia y Mica Rosenberg en Tegucigalpa, Arshad Mohammed en Washington y Conrado Hornos en Montevideo; Editado por Hernán García/Juana Casas)

Dispersa el ejército marcha de apoyo al presidente Zelaya; dos muertos

  • Un contingente vitorea a la policía mientras grita ¡asesinos! a los militares
  • El gobierno de facto adelanta el toque de queda
  • La televisión oficial difunde programas en contra de Chávez

Arturo Cano, Enviado

Tegucigalpa, 5 de julio. El anciano tiene las manos tintas de sangre, rabia en los ojos y cuatro dientes. Hace cinco minutos un muchachito cayó a su lado, herido de muerte. Yo lo levanté, yo lo levanté y está muerto, repite a todos Juan Angel Antúnez Antúnez, cuya ropa toda es una mancha de sangre. Y lo dice ahí, detrás de la malla ciclónica de la base de la fuerza aérea Hondureña, con los soldados que acaban de disparar a unos pasos: ¡Tengo 73 años, pero los güevos bien puestos!

Quince minutos antes de las cuatro de la tarde, hora anunciada para el arribo del presidente José Manuel Zelaya Rosales, varias decenas de miles de sus partidarios lo esperan, repartidos en todo el perímetro del aeropuerto internacional de Toncontín, concentrados sobre todo en las entradas.

Cae un jovencito

La policía nacional les ha permitido llegar hasta ahí. Una parte de los manifestantes se pega a la malla ciclónica y comienza a zarandearla. De pronto, un tiro. Y comienzan a volar latas de gas lacrimógeno que los zelayistas devuelven, acompañadas de piedras y botellas. Más tiros, primero espaciados y luego continuos, de fusiles M-16. La gente corre para alejarse de la valla, con excepción de jóvenes osados que se parapetan en la barda del mirador para seguir lanzando piedras a los soldados. Juan Ángel Antúnez está en un mirador donde, en días normales, los hondureños miran despegar y aterrizar las aeronaves. Ahí cae el jovencito a su lado, con un tiro en la cabeza. Varios testigos al lado del anciano dicen que francotiradores dispararon desde los edificios aledaños, especialmente de uno de oficinas de la fuerza aérea. Por eso le dieron el tiro por atrás, porque él estaba de frente a los soldados, dice un muchacho.

Apenas hace una hora, grupos de manifestantes refugiados en los restaurantes aledaños han visto al presidente de facto, Roberto Micheletti, decir en cadena nacional de radio y televisión que su gobierno ofrece al mundo un diálogo de buena fe, además de denunciar movimientos de tropas de Nicaragua hacia su país. “No quiero que se derrame una sola gota de sangre del pueblo hondureño… hay soldados en las calles para evitar esas confrontaciones.”

A los primeros tiros, en medio de la corretiza, algunos gritan: ¡Son salvas, son salvas, no corran! La gente trata de ocultarse detrás de los autos estacionados frente a un restaurante de comida rápida. Ahí comienzan a llegar los heridos, las ambulancias, los gritos de desesperación. Con un joven desvanecido a sus pies, una mujer clama con la mirada al cielo: Padre santísimo, ten misericordia de este pueblo que está en una lucha justa.

Andrés Pavón, defensor de los derechos humanos, trata de reanimar a un jovencito desmayado, cuando llega hasta él un hombre bañado en lágrimas: ¡Le pegaron un tiro, un tiro en la cabeza a un cipotillo que yo traía!

El hombre de las lágrimas y Pavón intercambian datos: el joven muerto era de Catacamas, en el departamento de Olancho, de donde es originario Zelaya, y tenía 17 años. Terror, lo que quieren es crear terror, dice Pavón.

Se habla de dos, tres muertos, aunque más tarde la Cruz Roja confirma un fallecido, el cipotillo, y una decena de heridos. Un oficial de la policía nacional, de apellido Mendoza, quien ha negociado con los manifestantes desde el sábado, confirma dos muertos y dos heridos y también que la policía no ha disparado, han sido los militares.

En el asfalto quedan la sangre y restos de masa encefálica, pero los jóvenes zelayistas no se van del lugar. Van de un lado a otro mostrando casquillos y mentando madres a los soldados que los miran a unos 20 metros de distancia.

José Antonio Reyes muestra el esqueleto calcinado de su motocicleta. Siete impactos de bala la hicieron arder. A su alrededor los jóvenes se reagrupan y comienzan un nuevo coro dirigido a los militares: ¡Asesinos, asesinos!

En medio de la confusión, de los gritos y el olor a gas lacrimógeno, un contingente de la policía se acerca desde el fondo de la calle. La gente se abre y comienzan los gritos: ¡La policía está con nosotros! ¡Vayan a poner orden! Por difícil que sea de creer, los policías son héroes para los zelayistas. Hay una lluvia de aplausos. Y más gritos: ¡Tenemos muertos, tenemos muertos! ¡La policía está con el pueblo! Es de suponerse a qué escenas se refería el Wall Strert Journal cuando calificó de extrañamente democrático el golpe de Estado hondureño.

Miles de personas marcharon por segundo día consecutivo al aeropuerto Toncontín de la capital hondureña para apoyar el regreso del presidente constitucional Manuel Zelaya, pero soldados dispersaron la concentración por la fuerza.

Hace menos de dos horas Roberto Micheletti había presumido: No hemos reprimido absolutamente a nadie. Y ha vuelto a congratularse de su gran logro con el toque de queda: Nos ha alegrado mucho que la violencia ha disminuido en las calles.

Después de la balacera, de los muertos y heridos, los medios del país son encadenados otra vez: sólo para repetir la rueda de prensa del presidente de facto y sus funcionarios, y también el mensaje del cardenal Andrés Rodríguez, quien pidió el sábado a su amigo José Manuel Zelaya no regresar a Honduras.

Repartidos en todo el perímetro del aeropuerto, muchos de los miles de manifestantes no se percatan del tiroteo. Se enteran por radio Bemba o Radio Globo, la única estación que transmite, cuando no la sacan del aire, la versión de los zelayistas.

Entonces, andar por la manifestación es escuchar por todos lados rezos y gritos de indignación, pero también de rabia: ¡Qué movimiento pacífico ni que mierda, así nos van a matar a todos!, se desgañita un hombre montado en una motocicleta.

La señal de cable, donde los hondureños pueden ver los canales internacionales que difunden información e imágenes que los locales ocultan, desaparece intermitentemente mientras dura el episodio del aeropuerto.

Lo que resulta imposible de ocultar es el avión que sobrevuela durante largos minutos, en círculos, el cielo de Tegucigalpa. En la aeronave, de matrícula venezolana, viaja el presidente Zelaya. Al ver el avión, los miles de simpatizantes del presidente que permanecen en las inmediaciones del aeropuerto estallan en júbilo. ¡Viene Mel, viva Mel!, gritan.

Para entonces, sin embargo, la pista de aterrizaje ha sido ocupada por camiones militares.

No volverá, pase lo que pase

He ordenado que no se le permita regresar, pase lo que pase. No podemos permitir esta temeridad, que muera un presidente de la república, que resulte herido un presidente de la república, que muera cualquier persona, había dicho, desde temprana hora, el canciller del gobierno de facto, Enrique Ortez.

Desde el aire y antes de llegar al espacio aéreo hondureño, José Manuel Zelaya habla con la cadena Telesur: Están impidiendo al aterrizaje, están amenazando con enviar aviones de la fuerza aérea.

El avión, donde también viaja el presidente de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, Miguel D’Escoto, se va rumbo a Managua. “Si tuviera un paracaídas…”, dice Zelaya antes de despedirse en la entrevista desde el aire.

Acto seguido, el gobierno de Micheletti encadena nuevamente radio y televisión, primero con imágenes bucólicas de Honduras, acompañadas de música garífuna. Luego, con la bandera de fondo, una voz grave informa que el gobierno ha decidido adelantar el toque de queda para las seis y media de la tarde. La cadena ocurre al filo de las seis, lo cual deja escasa media hora a los manifestantes para abandonar las inmediaciones del aeropuerto y encerrase en sus casas.

No nos vamos, el hombre tiene que regresar en las próximas 48 horas, dice uno de los dirigentes de la resistencia quien define a los zelayistas, como expertos en la toma de carreteras y afirma que no les dejan otra salida que intensificar sus acciones.

Las televisoras y las radios encadenadas repiten la rueda de prensa del gobierno de facto, y también la ofrecida ayer por los obispos hondureños, en apoyo a los golpistas.

Terminada la repetición, en el 8 de televisión, gubernamental, se da paso a un programa de una organización venezolana llamada Fuerza Solidaria, que no sólo destroza a Hugo Chávez, sino también a su oposición, a la que acusa de hacerle el juego electorero al presidente venezolano: “No ha habido ni habrá salida electoral mientras Chávez siga en el poder… ¡El comunismo jamás triunfará en Venezuela!”

Hacia las ocho de la noche, cuando la ciudad se vacía y la cadena CNN informa en vivo desde esta ciudad, su señal se esfuma nuevamente. Se da paso a una nueva cadena, esta vez a cargo de Héctor Iván Mejía, vocero de la policía nacional: dice que las manifestaciones de apoyo a Zelaya se volvieron agresivas y derivaron en un enfrentamiento con resultados no constatados. También hace un enérgico llamado, a nacionales y extranjeros, de abstenerse de promover el desorden. Finaliza el comisionado de policía: Dios bendiga a Honduras.

La lección hondureña: América Latina, militares e Iglesia Católica…

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Por Mercedes López San Miguel

HONDURAS-PRESID1 El devenir de los acontecimientos en Honduras tendrá un efecto indudable en las democracias latinoamericanas. El golpe de Estado ocurre en tiempos en que la región vive una etapa política caracterizada por la instalación de gobiernos de nuevo signo respecto a la década del ‘90. En muchos países existe una fuerte tensión a la que le cuesta resolverse. Por dar un ejemplo, la pulseada entre Oriente y Occidente en Bolivia. La Media Luna secesionista eligió vías poco democráticas al llevar adelante referéndum autonómicos sin el aval del gobierno central. Sin embargo, el presidente Evo Morales recibió sendos espaldarazos en las urnas.

El golpe en Honduras puede leerse como un aviso para otra empobrecida nación, El Salvador, en donde recientemente ganó el candidato Mauricio Funes, del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. El mensaje para los gobiernos que adscriben a ideas y programas políticos que buscan recomponer algunos de los más agudos efectos del neoliberalismo sería el siguiente: “hay cosas que no se tocan”. El presidente Manuel Zelaya quiso tocar una constitución refractaria al cambio y eso desató el vendaval. A los ojos de la oligarquía hondureña, Zelaya se tornó un líder peligroso. Esperaban de él que acentuara las relaciones amistosas que tan bien había fomentado su predecesor (Ricardo Maduro) con Estados Unidos, pero se incorporó al ALBA y acentuó sus vínculos con Venezuela.

El caso de Hugo Chávez fue paradigmático. Luego del efímero golpe que lo apartó del poder en abril de 2002, el presidente bolivariano salió fortalecido y logró darles impulso a las reformas de las instituciones políticas. Esa fue la ola a la que se subieron Bolivia y Ecuador para poner en marcha sus propias reformas constitucionales.

Sigue sonando muy llamativo que estos gobiernos, a los que se cuestiona por las aspiraciones “reeleccionistas” de sus líderes, tengan enfrente gente dispuesta a llevar adelante golpes de estado, censurar a los medios, imponer el estado de sitio y reprimir. Que Chávez no le haya prorrogado la licencia al canal RCTV resulta un hecho nimio frente al accionar de los opositores. En Honduras, los principales medios, la Iglesia, las Fuerzas Armadas, la Corte Suprema y el Congreso continúan, más que nunca, empecinados en tirar la institucionalidad por la borda.

El desenlace del capítulo hondureño sentará un precedente para los gobiernos que aspiran a profundizar sus proyectos políticos.

mercelopez@pagina12.com.ar

La Iglesia y el golpe

Por Rubén Dri *

La Iglesia Católica hondureña, a través de su órgano superior, la Conferencia Episcopal, ha dado su pleno apoyo al golpe militar que destituyó a la autoridad constitucional y militarizó el país, en acciones que nosotros demasiado conocemos. En el comunicado en el que da su aprobación al golpe cita la orden de captura de la Suprema Corte en la cual se acusa al gobierno constitucional de “traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones en perjuicio de la Administración Pública y del Estado de Honduras”. Ello quiere decir que en Honduras todo se ha hecho de acuerdo con las normas constitucionales.

Después de esta clara aprobación del golpe, la máxima jerarquía eclesiástica reproduce en lenguaje meloso e hipócrita los llamados al “diálogo, el consenso y la reconciliación” que harían posible la paz de acuerdo con la recomendación de Jesús, según la cita del evangelio de Juan con la que termina el documento eclesiástico: “Les dejo mi paz, les doy mi paz; la paz que yo les doy no es como la que les da el mundo. Que no hay entre ustedes angustia ni miedo”.

Ahora bien, ¿cuál es la paz que da el mundo? ¿Qué se entiende aquí por “mundo”? “Mi reino no proviene de este mundo”, dice Jesús, traducido normalmente por “mi reino no es de este mundo”. “Este mundo” es el que está en manos de Satanás, o sea, del imperio romano. De él, de sus valores, de sus principios, no proviene el reino de Jesús. Proviene de otros principios, con otro concepto del poder, el poder que es servicio, que fue simbolizado en la escena del lavatorio de los pies que Jesús realiza con sus discípulos.

Ese nuevo mundo, el de Jesús, da la verdadera paz, no como la da el mundo. Claro y contundente el enfrentamiento entre dos concepciones de la paz. La que da el mundo, es decir, el imperio, la paz del cementerio, la que propone la Jerarquía eclesiástica hondureña, y la que propone Jesús, la paz que se construye entre hermanos, enfrentando al imperio. Frente a la pax romana basada en la aniquilación de los que no se someten, la paz que se construye entre pueblos hermanos.

La tergiversación de la paz que propone Jesús, interpretándola como la paz que propone el poder de dominación, tiene la misma larga historia de los poderes dominadores. Ya en el siglo IV Eusebio de Cesarea sintetizaba la visión teológica de la Iglesia en tres principios, un solo Dios, una sola Iglesia, un solo Imperio, que dio pie a la afirmación de Pablo Orosio, según la cual “la paz de Cristo es la paz del imperio”, la célebre “pax romana”.

La jerarquía eclesiástica es coherente. Siempre está en contra de los movimientos populares y de los gobiernos que los expresan cuando éstos plantean determinadas reformas a las que las grandes corporaciones se oponen. Así sucede en Venezuela, en Bolivia y en Ecuador, por citar los casos más significativos. Así es también en nuestro país.

* Filósofo. Profesor de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

EN HONDURAS, EL REGIMEN DE FACTO FRUSTRO EL RETORNO DEL MANDATARIO Y REPRIMIO

A Zelaya no le dieron pista para volver

Una gran manifestación esperaba recibir al presidente derrocado en las cercanías del aeropuerto. El gobierno militar mató al menos a dos personas. La nave terminó desviándose a El Salvador, donde están los mandatarios que lo apoyan.

A pesar de la marea humana de más de 50 mil hondureños que se agolpó ayer en el aeropuerto de Tegucigalpa para recibir a su presidente legítimo, el operativo retorno de Manuel Zelaya no pudo terminar su misión con éxito. Antes bien, el asunto concluyó con el avión desviado hacia El Salvador, los golpistas firmes en tierra y un pueblo con sangre derramada. “Le pido que detenga una masacre”, le dijo Zelaya por radio desde la nave al comandante golpista Romeo Vázquez al enterarse de que, en tierra, la gente se enfrentaba con las fuerzas de seguridad que habían cercado las instalaciones y bloqueado con vehículos militares las pistas de aterrizaje. Sin embargo, los soldados y sus fusiles no se contuvieron y, al cierre de esta edición, al menos dos personas habían perdido la vida en el aeropuerto internacional del país centroamericano.

Zelaya había partido desde Washington, a bordo de un jet venezolano y acompañado por el presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel D’Escoto, con el objetivo de aterrizar en Tegucigalpa y retomar el mandato constitucional que el pueblo le otorgó y que los militares interrumpieron hace una semana. “Nadie puede impedirme regresar. Yo soy el presidente constitucional y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Les pido a los generales que cumplan con su deber, despejen la pista y nos permitan aterrizar. Voy a reunirme con mi pueblo”, había declarado el depuesto mandatario todavía dentro de la aeronave.

Pero la escena fue como en las películas. El avión, luego de algunas horas de vuelo, entró en el espacio aéreo hondureño y, a partir de ese momento, tuvo que dar vueltas por el aire mientras desde la cabina de mando se negociaba con las torres de control un visto bueno que nunca llegó. Al mismo tiempo, en vivo y en directo, Zelaya hacía declaraciones a la cadena venezolana Telesur, condenando a los golpistas y llamando al pueblo a resistir pacíficamente. “Si tenía un paracaídas, me lanzaba del avión”, llegó a decir el hondureño cuando ya se había decidido el desvío rumbo a Managua para cargar combustible, discutir con su homólogo Daniel Ortega y luego retomar el vuelo hacia El Salvador, donde lo esperaban los mandatarios de Ecuador, Rafael Correa; de Paraguay, Fernando Lugo, y de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quienes junto al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se habían desplazado hasta ese lugar como eventual misión de apoyo en caso de aterrizaje (ver aparte).

Horas antes, el gobierno de facto había exhibido sus cartas. Por un lado, el presidente de facto Roberto Micheletti, junto a la vicenciller Marta Alvarado, buscaron mostrar una voluntad de diálogo con la comunidad internacional tan sólo 24 horas después de ser expulsados de la OEA y, para ello, se sentaron a una mesa, sonrieron, y, rodeados de dos helechos a ambos extremos, le propusieron al mismo organismo interamericano comenzar un diálogo “de buena fe”. “La clase de diálogo que queremos implicaría la participación de funcionarios del Estado de Honduras y una delegación de representantes de los Estados miembros de la OEA. Confiamos en que de ese modo podremos hallar una solución a la situación desatada tras la destitución del presidente Zelaya”, explicó la vicecanciller Alvarado, precisando que la iniciativa ya había sido comunicada por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Rivera, al representante de la entidad interamericana en Tegucigalpa, Jorge Miranda.

Y, por el otro, luego de denunciar supuestas maniobras militares de Nicaragua en la frontera –desmentidas por el mandatario Ortega de inmediato– e instar tanto a este país como a Venezuela a cesar con sus “indebidas” interferencias en los asuntos internos hondureños, se dejó en claro que no pensaban de ningún modo dejar aterrizar el avión que transportaba a Zelaya. “Lo hacemos para evitar un derramamiento de sangre completamente innecesario. La orden de captura sigue vigente, por lo que esperaremos a que el presidente Zelaya se entregue de forma correcta. Pero no queremos disturbios internos”, precisó Micheletti.

Más allá de los deseos del legislador que ocupa el puesto de presidente, el país centroamericano vivió ayer la jornada de protestas más importante desde que se consumara el golpe de Estado. Desde muy temprano, la marcha se había convocado con el doble propósito de repudiar la dictadura y movilizar a la mayor cantidad de gente posible hasta el aeropuerto de Toncontín para recibir al depuesto Zelaya y brindarle apoyo popular. La gente respondió de forma masiva y, de a pie, acudió a la cita. Según sus organizadores, lo que finalmente sucedió superó todas las expectativas. “Esto es impresionante. En Honduras nunca se vio algo así. Aquí hay por lo menos 200 mil personas”, le dijo a este diario vía telefónica Angel Alvarado, dirigente de los Círculos Bolivarianos Morazánicos, al tiempo que explicaba que las principales avenidas estaban colapsadas por gente que recorría pacíficamente los 10 kilómetros desde el centro hasta el aeropuerto. “Esta es la resistencia pacífica del pueblo. Los medios pasan conciertos de música y no dicen nada. Pero Honduras está en la calle”, agregó.

El interior del país, a su turno, no se quedó atrás y, según contó el dirigente del Bloque Popular Erasto Reyes desde San Pedro Sula, la gente también está comenzando a manifestarse allí donde antes no lo hacía. “Aquí en el Parque Central hay unas 20 mil personas, lo que significa mucho en un lugar donde no existe la costumbre de salir a protestar. La resistencia no afloja, esto es un éxito”, aseguró. Por lo pronto, el aislamiento internacional contra los golpistas, si bien aumenta, no los detiene.

Informe: Martín Suaya.

PAGINA/12

Honduras: régimen golpista excluido de la OEA y Zelaya confirma que regresa este domingo…

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La OEA suspendió a Honduras

Redacción, BBC Mundo

Asamblea General Extraordinaria de la OEA.

Los miembros de la OEA tomaron la decisión, tras escuhar el informe de su secretario general. La Organización de Estados Americanos (OEA) suspendió este sábado a Honduras del organismo, en respuesta al golpe que el pasado domingo depuso al mandatario Manuel Zelaya.

La decisión, con 33 votos a favor de los miembros del organismo, se tomó ante la negativa del "régimen de facto" encabezado por el presidente interino, Roberto de Micheletti, de restituir a Zelaya.

La suspensión tendrá efecto inmediatamente.

En sesión extraordinaria celebrada en Washington, la Asamblea General del organismo resolvió aplicar el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana que establece la suspensión de un Estado miembro cuando se "constate que se ha producido la ruptura del orden democrático".

La mencionada carta establece además que "el Estado miembro que hubiera sido objeto de suspensión deberá continuar observando el cumplimiento de sus obligaciones como miembro de la organización, en particular en materia de Derechos Humanos".

El corresponsal de BBC Mundo en Washington Carlos Chirinos, quien siguió las deliberaciones de la Asamblea de la OEA, explicó que la decisión se produjo horas después de que el Secretario General, José Miguel Insulza presentara el informe de su viaje a Honduras en el que no logró un compromiso del gobierno interino para permitir el regreso de Zelaya al poder.

Según explicó Chirinos, mientras se negociaba la resolución algunos embajadores han estado haciendo gestiones ante el depuesto presidente Zelaya para que suspenda su planificado viaje a Honduras este domingo.

Fuentes diplomáticas que participan en la Asamblea Extraodrinaria aseguraron a BBC Mundo que hasta ahora esas gestiones han fracasado.

Honduras es la segunda nación en ser excluida de la OEA (la primera fue Cuba en 1962), pero es la primera vez que se recurre a la Carta Democrática firmada en 2001 en Perú.

Paradójicamente fue en la ciudad hondureña de San Pedro Sula, en junio pasado, donde se dejó sin efecto la sanción contra La Habana, recordó nuestro corresponsal.

Informe de situación

Previamente, el plenario de la OEA escuchó el informe presentado por el secretario general del organismo, quien expuso los detalles de las gestiones que realizó este viernes en Tegucigalpa.

Al hablar ente presidentes y representantes de los países miembros del organismo, Insulza dijo que tanto el gobierno interino como la Corte Suprema de Justicia del país centroamericano "no tienen ninguna disposición a modificar su conducta" y restituir a Zelaya.

Insulza dijo que en Tegucigalpa se evidencian signos de que la presión internacional ha tenido algunos efectos.

A juicio de Insulza, en Tegucigalpa se evidencian signos de que la presión internacional ha tenido algunos efectos.

"Ellos (el gobierno interino) entienden el riesgo de las eventuales sanciones, especialmente en el plano económico", relató Insulza.

En ese sentido, agregó que "el régimen de facto no lo declara pero existen indicios que la falta de reconocimiento por nadie en el mundo provoca preocupación".

El secretario general de la OEA indicó también que en la reunión que mantuvo con el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Honduras, Jorge Rivera, recibió documentación sobre los actos ilegales atribuidos al mandatario depuesto.

Antes de la sesión en Washington, la vicecanciller interina, Martha Alvarado, anunció desde Tegucigalpa que "(Honduras) denuncia la Carta de la OEA de conformidad con lo previsto en el artículo 143 de la misma, con eficacia inmediata".

Alvarado dijo que la decisión se debe a que el organismo "cree que en su seno ya no existe espacio para Honduras, para los Estados que aman su libertad y defienden su soberanía", pese a que "Honduras ha participado en el sistema interamericano desde sus primeros pasos, en 1889".

Tras el anuncio, el propio Insulza dijo que esta renuncia "no tiene efecto jurídico" pues se trata de una decisión emitida por un gobierno no reconocido.

clic Lea: Honduras anuncia retiro de la OEA

Denuncia nicaragüense

En la asamblea de la OEA, el representante de Nicaragua, Denis Moncada, denunció “planes macabros de los sectores golpistas de Honduras” que pueden tener "efectos altamente delicados y peligrosos y que pueden poner en una situación muy difícil la seguridad y estabilidad de la región centroamericana y más allá”

Moncada añadió en que los "golpistas están preparando planes encaminados a responsabilizar y acusar a los gobiernos de Managua, La Habana y Caracas de promover una agresión armada a Honduras desde Nicaragua".

El embajador nicaragüense indicó que "son los golpistas los que suministrarán armas a las fuerzas tenebrosas de Micheletti, los que, haciéndose pasar por simpatizantes del presidente Zelaya, dispararán contra las fuerzas policiales, militares y simpatizantes del mismo Micheletti para responsabilizar del baño de sangre al mandatario Zelaya al momento de su llegada".

Peligro del regreso

Mientras, el secretario general de la OEA advirtió que un retorno del depuesto presidentehondureño a su país lo pondría en peligro.

"Existen riesgos, desde luego. Si me pregunta si es un regreso seguro, por supuesto que no lo es", señaló el titular de la OEA.

Insulza indicó, no obstante, que la Constitución de Honduras es explícita al respecto, al establecer que "ningún hondureño puede ser extraditado" y por ello, agregó, Zelaya "tiene el derecho de volver" a su país cuando lo vea conveniente y lo decida.

Sin embargo, afirmó que no puede recomendar al depuesto presidente hondureño que regrese o no regrese a Honduras.

"Es una decisión de él", agregó el diplomático.

Zelaya confirmó que volverá este domingo a Honduras. Poco después, la Iglesia Católica del país centroamericano pidió al depuesto presidente que recapacite en su decisión, pues teme que su regreso desate un derramamiento de sangre.

Miles de seguidores de Zelaya marcharon en Tegucigalpa hacia el aeropuerto Toncontín para esperar el regreso del depuesto presidente.

El gobierno interino dijo que si regresaba sería arrestado.

Nicaragua advierte en la OEA sobre ”planes macabros” de golpistas en Honduras

 Denis Ronaldo Moncada, embajador de Nicaragua ante la OEA.(Foto: teleSUR)

Denis Ronaldo Moncada, embajador de Nicaragua ante la OEA.(Foto: teleSUR)

Moncada alertó que los golpistas que sacaron del poder al presidente constitucional Manuel Zelaya ”están planificando y organizando hacer uso de los medios de comunicación controlados por los golpistas para generar estados en la opinión pública que tiendan a culpar de antemano a los seguidores de Manuel Zelaya por los hechos sangrientos que piensan realizar”.

El representante de Nicaragua ante la Organización de Estados Américanos (OEA), Denis Ronaldo Moncado, informó este sabado desde la sede del organismo de la existencia de "situaciones particulares que se están gestando y que son altamente delicadas y peligrosas" en Honduras.

"Nuestro gobierno denuncia que hay planes macabros de los sectores golpistas de Honduras que están encaminados hacia aspectos delicados y peligrosos y que pueden poner en una situación difícil la seguridad y estabilidad en la region centroamericana y mas allá", alertó Moncada.

Detalló que "los golpistas están preparando planes encaminados a responsabilizar y acusar a los gobiernos de Nicaragua, Cuba y Venezuela de promover una agresión armada a Honduras desde Nicaragua".

Alertó que los golpistas que sacaron del poder al presidente constitucional Manuel Zelaya "están planificando y organizando hacer uso de los medios de comunicación  controlados por los golpistas para generar estados en la opinión pública que tiendan a culpar de antemano a los seguidores de Manuel Zelaya por los hechos sangrientos que piensan realizar".

"Nicaragua denuncia que parte de este plan que orquestan es precisamente acusar a nuestro gobierno del suministro de armas a simpatizantes del presidente Zelaya con las que se atacarían a las fuerzas de Micheletti tanto policiales como militares. Nicaragua quiere desmentirlo. No es cierto, es falso que nuestro país, Cuba y Venezuela estén  suministrando  armas a ningún grupo irregular de cualquier tipo que sea", agregó.

Moncada dijo ante la OEA que "son los golpistas los que suministrarán armas a fuerzas tenebrosas de Roberto Micheletti y haciéndose pasar por simpatizantes de Zelaya. Dispararán contra los simpatizantes de Micheletti para responsabilizar a Manuel Zelaya al momento de su llegada".

"Los hechos sangrientos planificados por los golpistas pueden ser ejecutados el día de hoy o mañana antes de la llegada de Manuel Zelaya, durante su arribo o en las horas inemediatas a su llegada", cometó.

Reiteramos que no queremos conflictos, dijo Moncada. Agregó que "somos hermanos del pueblo hondureños y hemos apoyado a Zelaya para restituir el orden constitucional en Honduras y al Gobierno legítimo de Zelaya. Nos preocupa el reintegro de la institucionalidad en Honduras".

El 37 período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) se reanudó este sábado tras vencerse el plazo de 72 horas dado por el organismo al gobierno de facto liderado por Roberto Micheletti para que suelte el poder en Honduras, y dé paso a la  restitución del presidente constitucional Manuel Zelaya.

El Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, informó al comienzo de la sesión sobre sus gestiones en Honduras tras las reuniones sostenidas el viernes con los sectores golpistas en el país. Detalló en el informe que presentó ante el organismo que "queda claro que no existe de parte del gobierno de facto ninguna disposición a modificar la conducta asumida".

Agregó que en las reuniones sostenidas con miembros del gobierno de facto "se les comunicó claramente la decisión de la OEA de no reconocer a las autoridades surgidas tras el golpe y solidificar la restauración del orden democrático, así como el retorno de Zelaya el ejercicio de su cargo".

"En Tegucigalpa se vive una situación de extrema tensión que se evidencia en la presencia militar (…) no hay normalidad pero tampoco hay violencia en la calle", dijo.

Agregó que "existe un riesgo de que se deriven hechos violentos. Hay temor e incertidumbre en lo que podría ocurrir con el retorno de Zelaya".

Honduras se aísla tras romper con la OEA

sábado 4 de julio de 2009 13:24 CEST

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TEGUCIGALPA (Reuters) – La Organización de Estados Americanos se preparaba el sábado para suspender a Honduras, después de que el Gobierno interino se negara a restituir al derrocado presidente Manuel Zelaya y anunciara su decisión de romper con el organismo, desafiando la presión internacional.

El movimiento profundiza el aislamiento diplomático de la empobrecida nación centroamericana, sumida en una crisis política que parece no tener salida tras los infructuosos intentos del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, para que las autoridades devuelvan el poder a Zelaya.

"La ruptura del orden constitucional persiste y los que hicieron esto no tienen por el momento ninguna intención de revertir esta situación", dijo el viernes Insulza a periodistas, tras entrevistarse con representantes de la justicia, la iglesia y organizaciones civiles.

El Gobierno interino, secundado por la Corte Suprema de Justicia, reiteró que la salida del mandatario es irreversible pese al amplio rechazo externo generado por el golpe de Estado contra Zelaya, secuestrado por militares en su casa el domingo pasado y expulsado del país a punta de rifle.

Honduras, un pequeño país exportador de café y textiles, se convertiría en el segundo país sancionado por el principal organismo diplomático regional desde que la Cuba comunista fuera suspendida en 1962 por incumplir la carta democrática.

"Es mejor pagar ese caro precio a vivir en la ignominia y en la indignidad y haber agachado nuestra cabeza frente a exigencias foráneas que de momento nos están mal interpretando", dijo el presidente interino, Roberto Micheletti, poco después de la visita de Insulza.

La peor crisis en Centroamérica desde la invasión de Panamá por Estados Unidos en 1989 estalló por la insistencia de Zelaya en realizar una consulta que abriera el camino a la reelección presidencial, pese a que fue declarada ilegal por un juez y rechazada por la mayoría del Congreso.

DECIDIDO A REGRESAR

El líder hondureño – cuya creciente alianza con el presidente socialista de Venezuela, Hugo Chávez, atemorizó a empresarios y políticos de la vieja guardia – ha asegurado que retornará al país el domingo como "presidente legítimo" pese a la amenaza de que será encarcelado por traición a la patria.

"El está decidido a regresar a Honduras, (…) el día domingo a mas tardar, el estaría ingresando a territorio hondureño", dijo el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

Sin embargo, el punto muerto en las negociaciones políticas y la eventual llegada de Zelaya podrían aumentar la tensión en una población dividida que ha protagonizando multitudinarias protestas a favor y en contra del derrocado mandatario durante toda la semana.

"No ha habido en este, como en muchos golpes militares, víctimas fatales que lamentar. Pero yo no puedo descartar que pueda existir enfrentamiento (militar)", respondió Insulza cuando se le preguntó sobre si la OEA contempla la posibilidad de una confrontación armada.

Algunos de los líderes izquierdistas en la región podrían acompañar a Zelaya en su regreso a Honduras, aunque no está claro que esto ocurra tras el fracaso de la OEA.

Mientras, el congelamiento de los créditos del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la decisión de Chávez de no mandar más petróleo podrían poner en jaque a la golpeada economía hondureña, que depende de la ayuda exterior y las remesas de los emigrantes.

Estados Unidos, que ha rechazado el golpe, decidirá la próxima semana si suspende la ayuda económica al país más pobre de la región tras Haití y Nicaragua, donde más del 70 por ciento de sus casi 8 millones de habitantes vive en la pobreza y sufre de una alta tasa de desempleo.

Respaldado por el Congreso, el Poder Judicial y los empresarios, el Gobierno de Micheletti insiste en que la sucesión fue forzosa pero legal y asevera que prefiere la condena internacional a permitir que Zelaya regrese al poder para seguir los pasos de Chávez.

Crisis en Honduras: Micheletti, dispuesto a adelantar comicios…

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  • Micheletti dispuesto a adelantar comicios
  • Jefe OEA viaja a Honduras, presionará vuelta Zelaya

Cecilia Barría, Enviada especial a Tegucigalpa/BBC

Manuel Zelaya

Por primera vez Roberto Michelitti, presidente interino de Honduras designado por el Congreso después del golpe de Estado contra Manuel Zelaya, habla de la posibilidad de una salida política a la crisis que vive el país.

Al ser consultado sobre si estaría dispuesto a adelantar los comicios presidenciales previstos para el próximo 29 de noviembre, su respuesta fue tan sorpresiva como enfática.

"Totalmente de acuerdo, siempre dentro de la ley, no tengo ninguna objeción si acaso esa es una manera de solucionar estos problemas", dijo Micheletti.

Incluso más. El gobernante interino se mostró a favor de un referendo para preguntarle a los hondureños si están de acuerdo con el regreso del depuesto presidente Manuel Zelaya al poder, aunque precisó que no lo haría en este momento.

La nueva postura significa un cambio en 360 grados respecto a su postura inicial. De hecho, este miércoles contestando a una pregunta de BBC Mundo, dijo que no consideraba la posibilidad de adelantar los comicios.

Un día después, la respuesta es exactamente la opuesta.

¿Qué se está fraguando tras bambalinas?

El próximo sábado se cumple el ultimátum establecido por la OEA para que el gobierno de Micheletti restituya al mandatario depuesto.

¿Qué pasó en estas 24 horas? Se preguntan muchos aquí en Tegucigalpa. ¿Fue la presión de los organismos multilaterales, el congelamiento del crédito, la falta de unidad dentro de los propios partidarios del golpe?

Todavía es un misterio que posiblemente comenzará a ser develado en las próximas horas, cuando llegue a Honduras José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Insulza viajará a Tegucigalpa este viernes para insistir en que Zelaya sea restaurado en el sillón presidencial, al cual llegó elegido democráticamente hace cuatro años.

El próximo sábado se cumple el ultimátum establecido por la OEA para que el gobierno de Micheletti restituya al mandatario depuesto. Por eso las negociaciones van a contrarreloj.

El "regreso" de Zelaya

Roberto Micheletti

Fuentes consultadas por BBC Mundo dicen que hay varios escenarios sobre la mesa de negociación y que uno de ellos apunta a la posible instauración de una especie de gobierno de transición de algunas semanas a la espera de que se realice un proceso eleccionario adelantado.

Mientras Micheletti hacía estas declaraciones, Zelaya viajaba desde Nicaragua a El Salvador, preparando su regreso al país para este próximo fin de semana.

Poco a poco Zelaya se va acercando a su país. Eso no quiere decir que retornará al poder, pero al menos está cada vez más próximo a las fronteras territoriales.

En El Salvador fue recibido en el aeropuerto internacional por el canciller Hugo Martínez y en su traslado a la capital fue saludado por manifestantes que le expresaron su apoyo con consignas como "Mel, amigo, el pueblo está contigo".

Sahumerio y bombas lacrimógenas

Mientras, en Honduras se realizaron marchas a favor y en contra del gobierno interino y del depuesto presidente Manuel Zelaya.

Selvin López, de la comunidad indígena Garífuna, viajó casi 12 horas desde la costa norte del país para participar en una marcha por las calles de Tegucigalpa a favor del regreso de Zelaya.

Iba adelante, frente a todos, esparciendo el humo de un sahumerio en un balde de metal con el objetivo de "limpiar las energías" para que la calma retorne al país.

"Estamos haciendo un saneamiento. Este humo es un símbolo de paz", le dijo a BBC Mundo.

Sea porque sus gestiones tuvieron algún efecto, o por razones completamente distintas, el punto es que no hubo mayores incidentes en la marcha, salvo por unas bombas lacrimógenas lanzadas al inicio de la manifestación.

Las paredes de la capital quedaron marcadas por consignas como "Abajo Pinochetti", una comparación entre Micheletti y el ex gobernante de facto chileno, Augusto Pinochet.

“No a Chávez”

Manifestación en San Pedro Sula

Manifestantes con camisetas blancas compararon a Zelaya con el presidente venezolano Hugo Chávez.

En otros puntos del país, como San Pedro Sula, también se registraron manifestaciones a favor y en contra del depuesto presidente.

En esa ciudad, el mayor polo industrial del país, manifestantes con camisetas blancas compararon a Zelaya con el presidente venezolano Hugo Chávez.

Denunciaron que su objetivo era perpetuarse en el poder abriendo la puerta a la reelección a través de un referendo convocado para el domingo pasado que finalmente no se llevó a cabo.

Algunos de los carteles decían "Queremos democracia, no a Chávez".

Mientras, este jueves el fiscal general adjunto del Ministerio Público, Roy Urtecho, informóque el organismo cursó una orden de captura internacional contra Zelaya por traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones.

En total la fiscalía presentó 18 cargos contra el presidente derrocado.

 

Jefe OEA viaja a Honduras, presionará vuelta Zelaya

jueves 2 de julio de 2009 21:09 GYT

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Por Gustavo Palencia y Anahí Rama

TEGUCIGALPA (Reuters) – El secretario general de la OEA llegará a Honduras el viernes para presionar por la vuelta al poder del derrocado mandatario Manuel Zelaya, mientras el presidente interino aceptaba la posibilidad de adelantar las elecciones para resolver la crisis política.

La Organización de Estados Americanos (OEA) dio de plazo hasta el sábado para que el Gobierno que encabeza el ex presidente del Congreso, Roberto Micheletti, reconozca a Zelaya como presidente o suspenderá al país del organismo.

"Esperamos que los líderes del golpe reconozcan el daño que le están haciendo al país y al mundo y permitan el regreso del presidente Zelaya", dijo a Reuters en Guyana el jefe del organismo, José Miguel Insulza.

Poco después, Micheletti dijo estar dispuesto a adelantar las elecciones previstas para el 29 noviembre.

"Totalmente de acuerdo, siempre dentro de la ley. No tengo ninguna objeción si acaso esa es una manera de solucionar estos problemas", dijo el mandatario en una rueda de prensa respondiendo a una pregunta expresa sobre el tema.

Micheletti dijo que su Gobierno quiere presentar a Insulza una cronología de todo lo acontecido en las últimas semanas para probar que el derrocamiento de Zelaya fue legal.

Más tarde, la recién nombrada viceministra de Relaciones Exteriores, Martha Alvarado, aclaró que el diálogo con la OEA no implica para nada negociar el retorno de Zelaya al poder y que si el organismo suspende a Honduras "aguantaremos aislados del mundo hasta que haya elecciones generales".

El presidente interino insiste en que su gobierno es legítimo pese al repudio mundial ante lo acontecido el domingo, cuando un grupo de militares allanó la residencia de Zelaya y lo sacó del país a punta de rifle.

Zelaya reiteró en Panamá que planea regresar, aunque evitó abundar en detalles para no dar "armas al enemigo".

"Hay toda una estrategia y un plan, además apoyado por la comunidad internacional, no para violencia (…) Lo que pretendemos es que el pueblo se manifieste y que el pueblo haga que estos dictadores, estos aprendices de tiranos rectifiquen lo más pronto posible", dijo en conferencia de prensa.

Una solución negociada en aún parece lejana, luego de que varios de los funcionarios rechazaran de plano la posibilidad de que regrese Zelaya, cuyo viraje a la izquierda y su alianza con el venezolano Hugo Chávez irritó a las elites conservadoras y al sector privado.

Mientras tanto, la presión internacional crecía y el jueves la Unión Europea informó que retirará a los 27 embajadores de los países miembro del bloque, un nuevo paso que aísla aún más al Gobierno interino.

SIGUEN PROTESTAS

En Honduras, los ánimos estaban lejos de calmarse, entre manifestantes que exigen el retorno del "presidente legítimo" y los que aprueban el golpe de Estado como la única solución para que el país se salvara de una "dictadura socialista". Algunas protestas terminaron en enfrentamientos con la policía.

Miles de personas marcharon hasta la sede de Naciones Unidas en Tegucigalpa, para aplaudir la resolución del organismo esta semana para que ninguno de sus 192 miembros reconozca al Gobierno de Micheletti.

"Le pedimos a las Naciones Unidas que sigan en la misma posición porque aquí está el pueblo en las calles. La gente que sale por los medios en esas marchas (las pro Micheletti) son pagados", expresó Rina García, una empleada del sector salud de 44 años que participaba en la manifestación.

En San Pedro Sula, ciudad industrial en el norte del país, miles de manifestantes usando camisetas blancas y ondeando banderas de Honduras apoyaron al actual Gobierno interino, portando carteles caricaturescos de Zelaya y su aliado Chávez.

"Estamos defendiendo nuestra Constitución", "OEA, queremos democracia, no a Chávez", decían carteles de los manifestantes.

Partidarios de Zelaya se enfrentaron en esa ciudad con las fuerzas de seguridad, que utilizaron gases lacrimógenos para dispersarlos, aunque no había reportes de muertos o heridos.

Un portavoz de la policía de San Pedro Sula dijo que se detuvo a unos 70 manifestantes que habrían causado destrozos en tiendas y saqueado al menos dos comercios.

Muchos hondureños acusan a Zelaya de seguir los pasos del mandatario venezolano para permanecer en el poder, luego de que insistiera en realizar una consulta popular que abriera el camino a la reelección pese a la oposición de los tribunales y las fuerzas políticas, incluyendo su propio partido.

Apoyado por el Congreso, el Poder Judicial, las Fuerzas Armadas y los empresarios, el Gobierno interino continúa tomando juramento a funcionarios y tratando de consolidar el control del país pese a la presión diplomática y el impacto de la crisis política en la economía.

Las golpeadas finanzas del empobrecido país productor de café y textiles ha comenzado sentir los efectos del bloqueo comercial centroamericano, mientras organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) suspendieron vitales préstamos.

Santiago Ruiz, un empresario de la asociación de ganaderos, dijo que su sector está perdiendo cerca de 30 millones de dólares al día por el cierre de fronteras al comercio decretada por países vecinos de Centroamérica.

No obstante, el Gobierno izquierdista de El Salvador anunció el jueves el levantamiento de las sanciones.

(Con reporte de Sharief Khan en Georgetown, Sean Mattson en Ciudad de Panamá, y Enrique Andrés Pretel, Mica Rosenberg y Patrick Markey en Tegucigalpa; Editado por Silene Ramírez)

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Golpe en Honduras: la OEA pospone tres días la vuelta de Zelaya

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"No vamos a Honduras a negociar"

Redacción, BBC Mundo

Jose Miguel Insulza

Insulza reconoció que es poco optimista frente al retorno de Zelaya a corto plazo. El secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, dijo en una rueda de prensa en la capital de Guyana que viaja este viernes a Honduras con el fin de hablar con miembros del gobierno interino de Roberto Micheletti tras el golpe de Estado del pasado domingo.

La decisión de Insulza forma parte de la resolución emitida por el organismo esta semana donde lo instruyó para que, "junto a representantes de varios países, realice las gestiones diplomáticas

dirigidas a restaurar la democracia y el Estado de derecho, y la restitución del Presidente José Manuel Zelaya Rosales".

En todo caso, el secretario general del organismo hemisférico no se mostró muy optimista con la posibilidad de que Zelaya retorne al país pronto.

"Haré todo lo que pueda. Pero creo que será muy difícil cambiar las cosas en un par de días", aseveró Insulza en una cumbre de la Comunidad Caribeña en Georgetown, Guyana.

"No vamos a Honduras a negociar. Vamos a Honduras para pedirles que cambien lo que han estado haciendo".

Jose Miguel Insulza, Jorge Taiana y Manuel Zelaya

La iniciativa de Insulza forma parte de la resolución de la OEA que le dio autoridad para actuar.

Se estima que la OEA imponga sanciones y suspenda al país como miembro del organismo si se cumple el palzo de 72 horas y el gobierno de Micheletti no premite el retorno de Zelaya.

Zelaya agradece

Por su parte, en Panamá el depuesto presidente Zelaya confirmó el viaje.

"El va a informar del ultimátum, no va a negociar absoltamente nada. No va a plantear ningún proceso que no sea informar el ultimátum", dijo Zelaya, en rueda de prensa.

Zelaya de nuevo agradeció las gestiones de la OEA y su posición unánime al respecto.

"Por primera vez en su historia la OEA (…) condena un golpe de Estado" reiterando que eso no tiene precedentes por el hecho de que fue un rechazo unánime.
"Es una conquista histórica".

En todo caso, el presidente designado por el Congreso de Honduras, Roberto Micheletti, ha insistido en que no cederán a presiones a nivel internacionales y "pidió a Dios" que no queden aislados del resto del mundo.

LA DICTADURA DE HONDURAS SE NIEGA A RESTITUIR AL MANDATARIO Y CADA VEZ ESTA MAS AISLADA

Los países del hemisferio y el propio presidente depuesto decidieron darle 72 horas al gobierno de facto para normalizar la situación política de Honduras. Si no lo hace, podrían suspenderlo de la OEA y cortarle toda la ayuda multilateral.

Por María Laura Carpineta

honduras_militares226 La OEA puso a la dictadura hondureña contra las cuerdas: entregan el poder al presidente legítimo Manuel Zelaya en 72 horas o se convierten en un paria en la región. “El plazo se cumple el sábado, ni un día más”, advirtió ayer el secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, tras una maratónica sesión en Washington. Después de discutir y negociar durante toda la madrugada, los países del hemisferio y el propio Zelaya decidieron postergar su vuelta a Tegucigalpa y darle tres días al gobierno de facto para normalizar la situación política del país. Si no lo hace, podrían suspender al país de la OEA y cortarle toda la ayuda multilateral.

A pesar del tono del ultimátum, la respuesta llegó rápido. “No estamos dispuestos a restituirlo porque Zelaya cometió delitos. La Corte Suprema de Justicia ya tiene la orden de captura y en el momento en que ingrese al país será trasladado a las cárceles”, aseguró el presidente de facto, Roberto Micheletti.

Enfundada en una actitud optimista, la cara visible de la dictadura hondureña le restó importancia al creciente aislamiento internacional. “Tenemos la fortaleza y la fe en Dios de que, poco a poco, vamos a ir logrando el objetivo de que el mundo entero reconozca que teníamos que tomar esta decisión por la legalidad”, señaló el hombre de traje y corbata, secundado por un paredón de generales. Convencido de ello, envió ayer a su canciller de facto a Washington, pero la OEA no lo quiso recibir. Insulza había sido muy claro, la organización no reconoce al gobierno de facto y, por lo tanto, no va a negociar con él.

El revés se sintió como un cachetazo en el palacio presidencial hondureño, por estos días rodeado de militares y vallas. Al caer la tarde, Micheletti le devolvió la gentileza al secretario general. “No podemos negociar nada con la OEA. Las cosas se van arreglando”, aseguró, ya no tan sonriente.

Pero las cosas no se están arreglando para los zelayistas. Juan Barahona, un dirigente de Bloque Popular, una federación de organizaciones sociales que acompañó hasta el último día al gobierno legítimo, denunció en conversación telefónica con este diario que el Congreso estaba por declarar el estado de sitio. “Si lo aprueban, nuestra situación será mucho más difícil: nos perseguirán, reprimirán y encarcelarán con mucha más fuerza”, advirtió Barahona, sin disimular su temor. Según relató, ayer a las ocho de la mañana comenzaron la resistencia pacífica, como había pedido Zelaya desde Nueva York. “Miles de personas recorrimos casi todo el centro de Tegucigalpa, evitando chocar con los policías, que están por todos lados. Fuimos a la Casa de Gobierno, a la sede de la OEA y al centro comercial”, relató. Antes de desmovilizarse, convocaron una nueva movilización para las 8 de hoy frente al Congreso Nacional. Horas más tarde el régimen efectivamente declaró el estado de sitio.

Barahona y el resto de los organizadores apostaban ayer a que miles de campesinos, indígenas, mineros y pescadores llegarán esta madrugada desde las distintas regiones del país. “Los militares tienen retenes en las rutas, pero muchos lograron evadirlos a pie, metiéndose en el monte”, señaló el dirigente social. Lo cierto es que, a pesar de sus esfuerzos, la oposición democrática está acéfala. El gabinete de Zelaya y sus principales aliados están sumergidos en la clandestinidad. De la mayoría no se sabe nada desde el domingo, cuando un comando militar secuestró al presidente Zelaya y lo sacó del país. Página/12 habló por teléfono con el ministro de Turismo, Ricardo Martínez, quien decidió quedarse en el país para darle la bienvenida a Zelaya cuando vuelva. “Toda mi familia se fue a Costa Rica, pero hay momentos en que uno tiene que demostrar su lealtad y poner el cuerpo”, aseguró el ministro. Desde el domingo no sabe nada de sus compañeros de gabinete y por eso publicó un video en YouTube para contactarlos.

Ayer a la tarde Zelaya intentó dar un mensaje a través de una radio local, pero la dictadura cortó la señal. “Lo que sucede en el interior del país es un misterio, pero sabemos que los militares están reprimiendo protestas y bloqueos de rutas”, contó. “Aún no vivimos una represión desenfrenada como vivió la Argentina en los setenta, pero el clima de miedo y de censura ya está instalado”, agregó Martínez. Para él, el país volvió a los oscuros y violentos años ’80. “Independientemente de lo que pase en los próximos días, los militares volvieron a ser los poderosos. Retrocedimos a la época en que gobernaban los militares a través de testaferros políticos”, advirtió el ministro.  PAGINA/12

HABLA UN FUNCIONARIO DE ZELAYA REFUGIADO EN LA EMBAJADA ARGENTINA

“Estos tipos son cavernícolas”

Según Armando Sarmiento, los golpistas planearon la toma del poder con mucha anticipación, pero no planearon bien el frente externo. Dice que hay muertos y desaparecidos y detenciones arbitrarias y que el pueblo apoya a Zelaya.

HONDURAS-GOLPE2 Horas después de que los militares derrocaran al presidente hondureño Manuel Zelaya, la caza de funcionarios se desató por las calles de Tegucigalpa y los arrestos se multiplicaron. Armando Sarmiento, que hasta ese momento era el encargado de recaudar los ingresos públicos, fue detenido e interrogado por un comando. Una vez liberado, no lo dudó y se refugió en la embajada argentina en ese país. Mientras tanto, su mujer, argentina, asesora de la primera dama, sigue refugiada en algún lugar de las montañas. Según le dijo Sarmiento a Página/12 por teléfono, el consenso entre los golpistas ya empezó a disolverse. “Sé que está empezando a haber algunos resquebrajamientos. Hay conversaciones telefónicas, están negociando.” Sin embargo, advirtió: “Estos tipos son cavernícolas. Nadie sabe qué puede pasar”.

–¿Cuál es el nivel actual de represión en Honduras?

–Hay detenciones arbitrarias por todos lados. Es más, en estos momentos hay gente desaparecida, como el candidato presidencial del partido de izquierda, Germán Ham, de Unificación Democrática, de quien no se conoce paradero desde el domingo. Además, desde el interior del país, decenas de micros repletos de campesinos e indígenas están intentando llegar a la capital para mostrar su apoyo al presidente Zelaya y, por lo que sabemos, los puestos militares en las rutas los están tiroteando. Por ahora no tenemos información acerca de la cantidad de muertos, pero supongo que eso solo se sabrá en los próximos días.

–¿Qué apoyo tiene Zelaya entre la población?

–Las posturas en la sociedad hondureña son muy clásicas. La mayoría de las clases medias urbanas y la totalidad de la clase alta odian a Zelaya. Simplemente lo detestan. La base de apoyo del presidente son los sectores populares urbanos y los campesinos, debido a las políticas de redistribución de la riqueza de los últimos años.

–¿La consulta electoral fue el verdadero motivo del golpe?

–La consulta fue solamente un elemento más en una cadena de mitos que la propia elite construyó y se terminó creyendo; si le digo que aquí se habla del robo de niños por parte del Estado, que se hace referencia al comunismo, quizá me entienda mejor con respecto a de qué clase de gente estamos hablando. Estos tipos son del neolítico, son cavernícolas. Pero el golpe no fue improvisado y ejecutado de un día para el otro. Lo planearon con tiempo, y eso pudo verse no solo en la forma en que en pocos minutos habían tomado los puntos estratégicos de la ciudad, sino en la actitud de los principales medios y cómo éstos ya tenían toda una cobertura armada para legitimar a los golpistas de manera inmediata. Desde hace tiempo que se venía diciendo que luego del referéndum Zelaya iba a disolver el Congreso, reformar la Constitución y hacerse reelegir. Puras mentiras. Era solo una consulta y los resultados iban a ser remitidos al Congreso para que éste los evaluara. Ellos iban a tener la última palabra, nunca se previó usurpar esa facultad. Es más, el golpe estaba originalmente planeado para el jueves 25, y eso puede verse en un error muy burdo de parte de los golpistas: la carta falsa de renuncia de Zelaya está fechada ese día. Ni siquiera la cambiaron.

–¿No contaban con un rechazo internacional tan firme?

–Creo que el frente interno estuvo bien planeado, pero que el externo se descuidó. O se supuso mal, creyeron otra cosa.

–¿La Iglesia Católica apoyó el golpe?

–Hay muchos obispos y curas católicos que respaldan la democracia. Ahí la cosa está dividida. Los que sí jugaron a fondo con el golpismo fueron los evangelistas.

–¿Cuál es el nivel de consenso actual entre la clase política y el ejército para seguir sosteniendo el gobierno de facto?

–Sé que está empezando a haber algunos resquebrajamientos hacia el interior de la clase política y ya hay varios que comienzan a pensar en una salida negociada. Hay conversaciones telefónicas, están en eso. Pero no es claro.

–¿Qué cree que pasará cuando el sábado vuelva Zelaya acompañado por Insulza, Cristina Fernández, Rafael Correa y Miguel D’Escoto?

–No lo sé. Como le dije, estos tipos son del Medioevo. Me da un poco de miedo que venga la presidenta argentina, nadie sabe qué puede pasar. Temo una carnicería.

Entrevista: Martín Suaya.

PAGINA/12

IRAN: "El régimen ha triunfado con su golpe de Estado" …

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GEORGINA HIGUERAS (ENVIADA ESPECIAL) - París – 02/07/2009

Tiene 60 años, pero hace ya muchos que Olivier Roy es considerado uno de los mayores especialistas europeos en el islam. Con ocasión de un seminario en París sobre política transatlántica hacia Pakistán, al que estaba invitado EL PAÍS, el director del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS, según sus siglas francesas) aceptó ser entrevistado.

IRAN0O91 Pregunta. ¿Cómo va a evolucionar la crisis de Irán?

Respuesta. El régimen ha triunfado con su golpe de Estado de hecho, pero lo grave es la ruptura del consenso dentro de éste. Tras la muerte de Jomeini, hace 20 años, los ayatolás -que pertenecen al núcleo del régimen- mantenían un consenso que permitía facciones con opciones muy distintas. Una especie de juego político, con una suerte de alternancia entre conservadores y reformistas, con diversidad en el Parlamento y diversidad de prensa. Ese consenso se ha roto al arrebatar el régimen el poder interior.

P. ¿Se ha hecho monolítico?

R. Las facciones siguen existiendo, pero se les ha prohibido aparecer como tales. El problema actual del régimen no es la calle sino Qom . Es evidente que nadie esperaba un golpe de Estado tan claro, por eso no hay una respuesta determinada, aunque hay signos. Ningún gran ayatolá ha salido de Qom para felicitar a Mahmud Ahmadineyad. Es decir, no sólo los liberales están en la oposición, sino también muchos conservadores.

P. ¿Hubo un fraude masivo?

R. Sí. El fraude ha sido importante porque los resultados son aberrantes. Que Karrubí, un personaje clave en la revolución, haya sacado tan pocos votos, incluso en su región natal, es aberrante, como también lo es que Musaví haya obtenido la mitad de votos que Ahmadineyad. Querían una elección triunfante en primera vuelta y eso es un grave error.

P. Más de la mitad de la población iraní tiene menos de 30 años. ¿Aceptarán un retroceso?

R. La población no es revolucionaria. Occidente ha cometido un grave error al comparar lo que pasó en 1979 con lo sucedido estos días. Ahora son reformistas y para nada revolucionarios.

P. ¿Se acabaron las protestas?

R. El movimiento de la calle está roto, pero no se puede excluir otra explosión popular.

P. ¿Qué relaciones exteriores mantendrá Ahmadineyad?

R. El régimen se va a cerrar, porque ése es el carácter de Ahmadineyad y porque así podrá jugar la carta nacionalista. La cuestión es saber cuánto va a durar esa cerrazón interna y si la radicalización se trasladará a la política exterior hasta el límite de insinuar un ataque israelí contra las centrales nucleares. Aunque no me lo creo, también puede que adopte una posición exterior más responsable.

P. Ante una radicalización, ¿puede Israel atacar Irán?

R. Ahmadineyad y Alí Jamenei están convencidos de que no habrá ataque porque la situación es muy desfavorable tanto para los estadounidenses como para los israelíes. El objetivo israelí no serán las bases nucleares, sino crear una situación de guerra en la que EE UU se vería obligado a involucrarse, y Ahmadineyad podría jugar deliberadamente a esto.

P. Sería una catástrofe…

R. Sí, por eso Ahmadineyad piensa que no habrá ataque.

EL PAIS.COM

¿Qué espera Chile para condenar golpe en Honduras?

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Qué diplomacia más negligente u oportunista es la chilena muchas veces. Ya la OEA esta movilizada contra el golpismo conservador Hondureño, y Venezuela, Cuba, Bolivia, México, Argentina e incluso el gobierno de Obama se han pronunciado contra los militares golpistas, y la cancillería de Chile permanece en silencio.

 

¿Después se dirá que gestiones más silenciosas son más eficaces, y que, por ejemplo, el lugar para expresarse es la propia reunión de la OEA convocada para hoy?

 

Eso evidencia cálculo político cuando lo único importante es ahora dejar en evidencia con urgencia principios democráticos, y repudiar sin ambigüedad el atropello al estado de derecho y a las libertades democráticas en ese país. Chile tiene en ese sentido una obligación más perentoria en la medida que su pueblo y sus dirigentes ya conocen por experiencia el golpismo y el terrorismo de Estado… EA

 

POR FIN! YA HABIAMOS PUBLICADO NUESTRO POST CUANDO LA CANCILLERIA DE CHILE EMITIO SU COMUNICADO DE CONDENA DEL GOLPE. NOS PARECE CLARO Y CATEGORICO. SOLO QUE PODRIA HABER SIDO PUBLICADO CON MAYOR RAPIDEZ. PERO MAS VALE TARDE QUE NUNCA….

CHILE CONDENA EL GOLPE EN HONDURAS

SANTIAGO DE CHILE, 28 (ANSA)- El gobierno chileno condenó enérgicamente el golpe de estado en Honduras y exigió "la reinstalación inmediata del presidente José Manuel Zelaya, legítimamente elegido por el pueblo".

En una nota oficial, la cancillería afirmó que "el intento de golpe de estado en Honduras violenta el orden constitucional en esa República y adicionalmente contraviene de manera flagrante la disposiciones de la Carta de la OEA y sus instituciones fundamentales".

El gobierno de Chile -añadió- exige el restablecimiento de la democracia en Honduras y la reinstalación inmediata del presidente Zelaya, "legítimamente elegido por el pueblo hondureño". GAT

Golpe militar en Honduras: detienen y deportan a Presidente Zelaya… y condena internacional de generaliza…

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Efectivos del ejército de Honduras arrestaron al presidente, Manuel Zelaya, y lo deportaron a Costa Rica.

Redacción BBC Mundo

Militares apostados frente a la residencia de Manuel Zelaya

"He sido víctima de un secuestro…la Fuerza Armada me ha traicionado", dijo Zelaya, desde San José, la capital costarricense, en declaraciones telefónicas al canal Telesur, citadas en su sitio en internet.

Zelaya había convocado a un polémico referendo no vinculante para este domingo, que preguntaba sobre una posible reforma a la cantidad de períodos que un mandatario puede gobernar.

La consulta había sido calificada de "farsa" por el Congreso y el poder judicial, quienes acusaban al presidente de querer perpetuarse en su cargo, algo que él negó.

El enviado especial de BBC Mundo a Tegucigalpa, Arturo Wallace, dijo que la versión oficial que se maneja es que el arresto de Zelaya se llevó a cabo en cumplimiento de una orden judicial.

Wallace señaló que, según medios de prensa local, también fueron detenidos la ministra de Relaciones Exteriores, Patricia Rodes, y el ministro de la Presidencia, Enrique Flores.

"Aquí todo el mundo parece sorprendido y mucha gente está preocupada por lo que pueda pasar", dijo nuestro enviado.

"Aviones y helicópteros del ejército han estado sobrevolando la capital hondureña, pero la presencia militar en las calles parece confinada principalmente a la custodia de edificios públicos".

"En estos momentos, no hay electricidad en Tegucigalpa pero, antes de que la cortaran, se podía ver en la televisión a efectivos militares procediendo a confiscar las urnas y los materiales que se iban a emplear para la consulta".

Wallace añadió que hay un grupo creciente de personas que están protestando frente a la casa presidencial, pero que el resto de la ciudad permanece en una tensa calma.

Reacciones

La reacción de la comunidad internacional no se hizo esperar.

Varios gobiernos han condenado lo que denominaron un "golpe de estado", entre ellos el de Venezuela y el de Bolivia.

La Unión Europea lo calificó de "golpe militar" y pidió que se reinstaure el orden constitucional.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, convocó una reunión urgente del Consejo Permanente para analizar la crisis y "defender la estabilidad democrática" en ese país.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, expresó su "profunda preocupación" por los acontecimientos e instó a todas las partes a respetar "las normas democráticas".

CHILE CONDENA EL GOLPE EN HONDURAS

Lanacion.cl

Chile exige restitución de Manuel Zelaya en Honduras

"Reestablecimiento de la democracia" y "reinstalación inmediata de presidente de la Republica", reclamó el canciller Fernández.

El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Mariano Fernández, expresó en nombre de la Presidenta Michelle Bachelet la condena del Gobierno de Chile al golpe militar en Honduras que destituyó al Presidenta Manuel Zelaya.

"El gobierno de Chile exige el reestablecimiento de la democracia en Honduras y la reinstalación inmediata de presidente de la Republica, José Manuel Zelaya, legítimamente elegido por el pueblo hondureño", señaló la autoridad.

La declaración del canciller se registró poco después de la emisión desde esa cartera de un comunicado en que La Moneda dijo condenar "enérgicamente el intento de golpe de Estado en Honduras".

En el texto se señaló que la acción, en que Zelaya fue expulsado a Costa Rica, "violenta el orden constitucional de esa república" y "adicionalmente contraviene de manera flagrante las disposiciones de la carta de la OEA y sus instituciones fundamentales"

Lula pide restitución en cargo pte. Honduras y repudia golpe

28 Jun 2009 13:08

BRASILIA, jun 28 (Reuters) – El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió el domingo la inmediata restitución del depuesto mandatario Manuel Zelaya en la presidencia de Honduras.

"El Gobierno brasileño condena de forma vehemente la acción militar que resultó en la salida del presidente de Honduras", dijo en un comunicado el Ministerio de las Relaciones Exteriores de Brasil.

"Acciones militares de este tipo configuran un atentado a la democracia", agregó la nota, en la que Brasil exigió la restitución de Zelaya en sus funciones "en forma inmediata y sin condiciones".

REUTERS GN

Secretario general de la OEA condenó "golpe" en Honduras

Elpais.com.co – AFP

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, condenó en un comunicado "el golpe que un grupo de militares" realizó este domingo contra el presidente de Honduras, Manuel Zelaya.

Insulza "condenó severamente el golpe que un grupo de militares llevan a cabo contra el gobierno del presidente José Manuel Zelaya", dijo el comunicado de la OEA.

El secretario de la OEA "exigió a los golpistas que den a conocer el paradero del presidente Zelaya y llamó al pueblo hondureño, a los países de las Américas y a la comunidad internacional a unirse contra esta grave alteración del proceso democrático que vive el continente", agregó.

Zelaya fue detenido este domingo en su residencia por militares hondureños, cuando impulsaba una consulta buscando lograr cambiar la Constitución para permitir la reelección. La consulta fue considerada ilegal por la Justicia hondureña.

Inicia la OEA reunión de emergencia sobre Honduras

  • El objetivo, analizar la detención y deportación del presidente hondureño
  • Insulza exige a los golpistas que den a conocer el paradero del Manuel Zelaya

El Financiero en línea

Washington, 28 de junio.- El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) inició hoy una reunión de emergencia para analizar la detención y deportación del presidente Manuel Zelaya.

El representante de Honduras, Carlos Sosa, detalló las circunstancias de lo que calificó de "secuestro" del presidente hondureño, cometido por miembros de las fuerzas armadas de Honduras.

Zelaya fue detenido por tropas hondureñas y expulsado a Costa Rica.

Antes de la reunión, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, condenó severamente "el golpe que un grupo de militares" llevan a cabo contra el Gobierno del Presidente Zelaya.

"Insulza exigió a los golpistas que den a conocer el paradero del Presidente Zelaya y llamó al pueblo hondureño, a los países de las Américas y a la comunidad internacional a unirse contra esta grave alteración del proceso democrático", señaló un comunicado de la OEA.

El secretario de la OEA tiene planeado viajar a Tegucigalpa este lunes. Poco antes, desde Costa Rica, el presidente Zelaya urgió a Insulza a realizar su viaje a pesar de las circunstancias. (Con información de Notimex/TPC).

Militares deponen a presidente de Honduras

domingo 28 de junio de 2009 13:24 GYT

Por Mica Rosenberg y Gustavo Palencia

TEGUCIGALPA (Reuters) – El Ejercito hondureño derrocó el domingo al presidente Manuel Zelaya por sus intentos para lograr su reelección y lo llevó por la fuerza a Costa Rica, mientras que líderes de América Latina y Europa exigieron el reestablecimiento del mandatario en el poder.

Soldados sacaron a Zelaya, un aliado del presidente venezolano Hugo Chávez, a primera hora de la mañana de la residencia presidencial para ponerlo en un avión que lo dejó San José, la capital costarricense.

El golpe de Estado, el primero en América Central desde la Guerra Fría, despertó la preocupación en el mundo.

El mandatario estadounidense, Barack Obama, llamó a respetar la democracia en Honduras, la Unión Europea exhortó a que se restituya a Zelaya y el presidente Chávez dijo que con sus aliados latinoamericanos el "golpe troglodita" sería abortado.

"A mí me despertaron los balazos, yo salí prácticamente en ropa de dormir", dijo Zelaya por la cadena televisiva Telesur, asegurando que los militares lo llevaron a amenazado de muerte y semidesnudo a Costa Rica.

El mandatario acusó a "seis o siete personas" de la elite económica de estar detrás de la destitución.

El Ejército derrocó a Zelaya luego de que éste despidiera la semana pasada al jefe del Estado Mayor porque se negó a ayudarle a organizar una consulta popular -declarada ilegal por la Justicia- sobre la posibilidad de extender el mandato presidencial de cuatro años.

Los intentos de hacer la consulta hicieron pedazos la estabilidad política que el empobrecido país mantenía desde fines de la dictadura militar a principios de 1980 y dividieron a las instituciones de Honduras.

La Corte Suprema ordenó la semana pasada a Zelaya la restitución del jefe del Estado Mayor, general Romeo Vásquez, algo que el presidente consideró era un intento de "golpe" en su contra.

Un legislador opositor dijo que el Congreso hondureño podría votar al titular del Congreso, Roberto Micheletti, como presidente interino.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió la inmediata restitución de Zelaya, en tanto que su par argentino, Cristina Fernández, dijo que exigirá el cumplimiento de la Carta Democrática de la OEA.

"El Gobierno brasileño condena de forma vehemente la acción militar que resultó en la salida del presidente de Honduras", dijo en un comunicado el Ministerio de las Relaciones Exteriores de Brasil.

El mandatario hondureño, que según las encuestas vio una caída en su apoyo hasta un nivel del 30 por ciento, convocó desde Costa Rica a sus partidarios a realizar una resistencia pacífica a los "agresores de la democracia".

En Tegucigalpa, la policía lanzó gases lacrimógenos contra simpatizantes de Zelaya que se manifestaban en el centro de ciudad, según una radio local, y el canal de televisión oficialista dejó de transmitir.

Dos aviones de guerra zurcaron los cielos de la capital el domingo y militares con equipamiento de combate rodeaban la residencia del mandatario, mientras no había servicio de electricidad en algunas partes de la ciudad.

La Organización de Estados Americanos (OEA) comenzó este domingo una sesión extraordinaria para tratar el tema de Honduras.

La nación, de 7 millones de habitantes, es uno de los países más pobres del continente y su economía -dependiente de las remesas, las exportaciones de café y los textiles- ha sido duramente castigada por la crisis económica.

(Con reporte adicional de Enrique Andrés Pretel en Caracas, Armando Tovar en Ciudad de México, Guido Nejamkis en Buenos Aires)

Fallece viuda de Salvador Allende: todavía viendo a Tencha, por A. Dorfman…

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Todavía viendo a Tencha

El escritor chileno glosa la vida de la viuda de Salvador Allende

ARIEL DORFMAN 19/06/2009

ALLENDE-Velatorio_Hortensia_Bussi La primera vez que vi a Tencha Bussi de Allende -la primera vez de veras, de veras la vi, verdaderamente comprendí quién era ella- fue en Roma, un día incierto de marzo de 1974. Por cierto, que mis ojos la habían divisado antes, en múltiples ocasiones: en su casa en Santiago, ya que era amigo de juventud de sus hijas Isabel y Taty; en la Moneda, cuando trabajaba yo con Allende y ella llevaba a cabo las funciones oficiales de primera dama; y durante las marchas y los mítines y las luchas de la revolución chilena. Pero esa era otra Tencha, la de Chile en democracia, la de un Chile pacífico, la de un Chile donde su marido estaba vivo y su país avanzaba hacia la justicia y la libertad.

La Tencha que conocí en Roma, en el Tribunal Russell que había organizado Lelio Basso seis meses después del golpe de septiembre de 1973, era una persona enteramente diferente. El dolor y la pérdida, lejos de haberla destruido, la habían agigantado. No sé en qué momento ocurrió la transformación. Tal vez fue el instante en que tuvo que enterrar a su esposo sin que la dejaran ver su rostro. Tal vez fue el instante en que se subió a un avión enviado por el presidente de México, partiendo a un exilio del que no volvería en muchos años y juró que no retornaría derrotada. Tal vez fue cuando se dio cuenta de que, ante la ausencia de Allende, era ella la que encarnaría para tantos la esperanza de un Chile ultrajado por Pinochet, era ella la que iba a tener que constituirse en el sitio de la unidad de la dispersa resistencia chilena, era ella la que iba a tener que representar ante el mundo un pueblo violado.

Estaba por cumplir ella los sesenta y se le podría haber perdonado que quisiera dedicar las próximas décadas de su existencia a los nietos, que optara por alguna tranquilidad ante tanta muerte y tanta noticia trágica y tanta vesania. Pero digamos las cosas como son, como fueron: el país se encontraba huérfano, el país estaba de duelo, el país podía desaparecer como si fuera un secuestrado en la noche. Y ella no lo iba a permitir.

Habló esa tarde en Roma con una voz que casi no reconocí. No era tan solo la sencillez, el pragmatismo, la clarividencia. Era sobre todo su enorme dignidad la que me llamo la atención, la certeza de que adentro de su garganta y desde adentro de sus labios eran millones los que hablaban, como serían millones quienes la escucharían.

Nos hicimos amigos

Me atrevo a decir que nos hicimos amigos. La volví a ver y a trabajar con ella en Ciudad de México, en París, en Ámsterdam, en Londres, una y otra vez, y nunca la vi cejar, y nunca la vi vacilar, y nunca la vi olvidar, y nunca la vi dejar de buscar la justicia para los más necesitados, y finalmente llegó ese día en 1988, cuando pudimos darle la bienvenida a un Chile donde se llevaba a cabo el plebiscito y ella retornó para integrarse a la campaña por el No a Pinochet que iba a terminar eventualmente con la dictadura, y de nuevo estaba la Tencha ahí, una y otra vez, en la lenta búsqueda de la democracia y llegó el día en que pudo ella, con el pueblo resurrecto, por fin enterrar a Salvador Allende, y ahí estaba Tencha cuando hacía falta una voz de cordura y hacía falta una voz de paciencia y hacia falta también una voz de absoluta convicción de que era posible un mundo diferente, siempre, siempre estaba nuestra Tencha durante estos años tan difíciles y complicados de nuestra transición eterna.

¿Con qué quedarme, entonces, de los múltiples recuerdos y sonrisas y epopeyas y lágrimas y viajes, con qué quedarme, ahora que me cuenta Julio Scherer desde México que Tencha ha fallecido? Con esto: cada vez que nos encontramos, lo primero que hacía Tencha -fuera cual fuera la ocasión, aunque el mundo se venía abajo y había que preparar un discurso o enfrentar alguna emergencia impostergable-, en cada oportunidad, lo primero que hacía era preguntarme por Angélica y mis hijos. No era tan sólo, creo yo, porque le importaba de veras, no sólo porque había visto a mi Rodrigo ir creciendo en cada visita a cada ciudad, no sólo porque estuvo con Angélica cuando mi mujer hizo huelga de hambre por los desaparecidos, no sólo porque Tencha conoció a nuestro pequeño Joaquín a los dos meses de haber nacido en una noche fría en el destierro de Holanda. Detrás de esa pregunta había, creo yo, algo más profundo. Ella que había perdido a su esposo y su patria y hasta la paz de su vejez, estaba, creo yo, enviando un mensaje secreto, detrás de esa pregunta se me ocurre que me estaba contando, como se lo fue susurrando a todos los otros exiliados y todos los que sufrían y luchaban en Chile, nos estaba asegurando de que éramos todos una sola gran familia, es lo que quiero recordar ahora que se ha ido esa mujer prodigiosa, ella nos estaba contando que en este mundo desolado, tan lleno de distancias y pérdidas, siempre tendríamos a la Tencha, la madre y hermana y abuela de un Chile que no ha muerto.

El País.com

Chile: el MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitaria), hace 40 años…

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DR1 Movimiento de Acción Popular Unitaria, a 40 años de su fundación…

De Wikipedia, la enciclopedia libre

MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitaria), partido político de izquierda chileno que se formó de la escisión de un sector rebelde de la Democracia Cristiana. Una razon que desencadenó la división fue la Junta Nacional de la DC, mayo 1969, cuyo voto político no satisfizo a dicho sector, formando el 19 de mayo de 1969 el MAPU. La formación del sector rebelde y de otros nucleos críticos dentro de la DC tiene su origen ya desde los inicios del gobierno de Frei, cuya orientación pro-norteamericana provocó creciente descontento en la juventud DC en especial.

En este grupo se encontraban, principalmente jóvenes militantes democratacristianos, Rodrigo Ambrosio, Rafael Agustín Gumucio, Oscar Guillermo Garretón, Eduardo Rojas, Alberto Jerez, Julio Silva Solar, Vicente Sota, Carlos Montes, Jacques Chonchol, José Miguel Insulza, Eduardo Aquevedo, Jaime Estévez, Tomás Moulian, Gonzalo Ojeda, Samuel Bello, Juan Ruz y Enrique Correa, entre otros.

Ingresa a la Unidad Popular en 1970. Participó directamente en el gobierno de Salvador Allende encabezado por Rodrigo Ambrosio, quien fallece en un accidente en mayo de 1972. Durante 1971 Allende y otros sectores presionaron a la dirección del MAPU para no definirse como marxistas, al punto que para el 26 de Julio de ese año una delegación del MAPU encabezada por Jaime Gazmuri y Eduardo Aquevedo es invitada a Cuba, donde tiene lugar una conversación de varias horas, en el Hotel Habana Libre, con el Comandante Fidel Castro. Junto con Eduardo Aquevedo y Jaime Gazmuri estuvo presente también Juan Enrique Vega, entonces Embajador de Chile en Cuba. En un ambiente muy positivo y coloquial, Fidel Castro intentó convencer a dichos dirigentes del Mapu de no adoptar una definición marxista, sino cristiana de izquierda, con el argumento de que ya el marxismo estaba representado por varios partidos en Chile, pero no asi el cristianismo revolucionario o de izquierda (no obstante la existencia de la Izquierda Cristiana, considerada muy débil aún). Esta propuesta del máximo dirigente cubano fue rechazada por los dirigentes del Mapu, especialmente por Eduardo Aquevedo, cuya posición crítica frente al modelo soviético era conocida.

En Octubre del año siguiente (1972) se realiza el Segundo Congreso del MAPU, donde triunfa ampliamente el sector encabezado por Eduardo Aquevedo y Kalki Glauser, sector representativo de una línea marxista independiente de los bloques internacionales y muy crítico de la URSS. Esto le valió fuertes cuestionamientos del PC y de sectores del PS. En este Congreso de elige a O. Guillermo Garretón, a propuesta de Eduardo Aquevedo, y éste último quedó de Primer Subsecretario General. Al final del gobierno de Allende (marzo de 1973) el Mapu se divide en 2 corrientes: el MAPU propiamente tal, que se declaró marxista-leninista y más radicalizado liderado por Óscar Guillermo Garretón y Eduardo Aquevedo y el MAPU Obrero Campesino (MAPU OC o MOC), de tendencias más moderado y afines al Partido Comunista, liderado por Jaime Gazmuri y Enrique Correa. Ambos sectores siguen participando de la UP y en las elecciones parlamentarias de 1973, hasta el golpe de septiembre de 1973.

Con el gobierno de Augusto Pinochet, el Mapu es proscrito al igual que todos los partidos de la UP y hay una persecución de los militantes de este partido. Entre 1975 y 1976, la UP aún es el punto central de la política de sus partidos. Son años de remezones partidarios que van reacomodando paulatinamente las fuerzas en el interior de cada organización. Por ejemplo, a Europa llega, desde el interior, Eugenio Tironi, entonces miembro del grupo de dirección interior del Mapu que ha sucedido a O. Garretón luego de su asilo en la embajada de Colombia, y que encabeza Carlos Montes e integran, entre otros, Carlos Ortúzar, Guillermo Del Valle, Víctor Barrueto y Fernando Echeverría. Tironi lleva la misión de expulsar del partido a una mal denominada “fracción” izquierdista encabezada por Eduardo Aquevedo (Primer Subsecretario del MAPU) y Gonzalo Ojeda, que representaban a la mayoría de los militantes del MAPU en el exilio y a sectores importantes de la militancia del interior, cuya política supuestamente dificultaba los esfuerzos de reconstrucción de la UP porque planteaban la conformación de un frente amplio opositor que agrupara la izquierda chilena desde la UP hasta el MIR. Es el comienzo de un importante viraje del Mapu.

Desde el interior, y a raíz de una fuerte autocrítica de su participación en el gobierno de Allende, los nuevos dirigentes que asumen en la clandestinidad, tales como Carlos Montes (Cristián), Víctor Jeame Barrueto (Tito), Guillermo del Valle (Zuñiga), Rodrigo González (Javier), Guillermo Ossandón (Pizarro), Ricardo Brodsky (Mica), y Jaime Manuschevich (Ismael). En 1980, al no lograrse la unidad de los socialistas y al existir fuertes indicios que el PC se propone iniciar la lucha armada, optan por participar junto a otros sectores moderados del socialismo chileno, tales como Ricardo Lagos Escobar o Ricardo Núñez, en la renovación del ideario socialista chileno, influyendo de manera significativa en la conformación de la Convergencia Socialista y posteriormente del Bloque Socialista, lo que facilitó el entendimiento con el centro político y la creación de un vasto movimiento social democrático antidictatorial.

Dentro del MAPU, un grupo minoritario, encabezado por Guillermo Ossandón, se opuso a esta orientación y se marginaron de la nueva política, conformando un grupo que fue llamado MAPU Lautaro, que realizaron acciones violentas en contra de la dictadura militar, por lo que son considerados terroristas. Este sector de habia formado en Cuba, siguiendo orientaciones de G. Garretón desde inicios de los 80. Con el retorno a la democracia, este grupo siguió realizando acciones violentas, hasta ser desarticulado por los servicios de investigaciones.

En 1985, en el llamado Congreso de Unidad, realizado en forma clandestina en Punta de Tralca, los sectores encabezados por Garretón y Gazmuri, se reunifican, y asume como nuevo Secretario General Víctor Barrueto.

En 1988, la mayor parte de sus militantes contribuyen a la formación del Partido por la Democracia (PPD), y luego un sector importante ingresa al Partido Socialista de Chile. La militancia y cuadros del MAPU en realidad se distribuyen por partes casi iguales entre ambos Partidos (PPD y PS). Hasta la actualidad, 2008, la presencia del ex MAPU sigue vigente en la política y en el debate chileno, a través de diversos dirigentes en instancias de gobierno, del parlamento y en el mundo académico.


http://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_de_Acci%C3%B3n_Popular_Unitaria

"Allende en persona", por M. Labarca

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Adelanto de “Allende en persona”, el libro póstumo de Miguel Labarca

ciperchile.cl


Carrera

Por Miguel Labarca Labarca

Nueve meses después de que el libro “Salvador Allende, Biografía Sentimental” , de Eduardo Labarca, sorprendiera a seguidores y detractores del ex Presidente –no sin que más de alguno de los primeros se escandalizara-, el escritor y sus hermanos anuncian el rescate de la obra perdida de su padre, Miguel. Quien fuera estrecho colaborador del Jefe de Estado dejó tras su muerte la maqueta de una “rica descripción de la personalidad de Salvador Allende, su forma de ver la vida y la experiencia del trabajo con él”. La familia Labarca ha autorizado a CIPER para publicar como adelanto uno de los capítulos del libro, que cuenta dos desconocidas anécdotas del ex Mandatario.

“Hace algunos meses, al ordenar algunos efectos que habían pertenecido a nuestra madre, apareció una caja negra de cartón que no habíamos abierto. Estaba repleta de hojas de papel cebolla ajadas y amarillentas. Era el libro. En realidad se trataba de copias bastante borrosas sacadas con papel carbón. Entre los renglones, en los márgenes y al dorso, abundaban las correcciones y agregados hechos por el autor con lápiz de grafito. Ordenar ese cuerpo fue tarea compleja”.

Así relatan los hermanos Eduardo, Miguel y Margarita Labarca Goddard cómo descubrieron una joya que habían estado buscando desde la muerte de su padre, Miguel Labarca, ocurrida en 1989. La historia de cómo los tres hijos del ex colaborador de Allende y de Lillian Goddard Álamos es interesante por sí sola. Por ello reproducimos acá dicho relato –que además incluye una reseña del autor-, que es a la vez la introducción del libro.

“Allende en persona” será publicado próximamente por la editorial Fondo de Cultura Económica, y en esta ocasión CIPER ofrece como adelanto el capítulo 29, titulado, “Dos guayaberas y una capa castellana”, que relata dos desconocidas anécdotas –ambas en el marco de la actividad política de esos años- protagonizadas por el ex Mandatario.

Dos guayaberas y una capa castellana

A alguna distancia, Allende daba físicamente la impresión de ser más pequeño que su real estatura, que superaba a la mediana. Hombros anchos y vigorosos, cuello fuerte y brazos recios y una caja torácica dilatada, imponían a su estampa el aire de un deportista eficiente, siempre en forma y sin exceso de kilogramos. Su actitud alerta y vivaz, no obstante una silueta un tanto cuadrada, aparecía subrayada por su modo de andar, en que la mano derecha hundida, por lo general en el bolsillo del pantalón, imprimía a sus desplazamientos, por la ligera inclinación del hombro, un leve balanceo casi provocativo que llamaría a meditar a cualquiera antes de osar hacerle objeto de una actitud agresiva.

La nota dura de su apariencia se esfumaba al observarle de cerca. Su rostro de piel clara, cuyos matices de cambiante colorido no disimulaban sus impresiones, se veía humanizado por la abundante cabellera ensortijada y obscura, con algunos visos rojizos al trasluz, insertada en una amplia frente de líneas correctas. Una mandíbula cuadrada, rubricada por una barbilla notoriamente breve y aguda, ocupaba el centro del trazo general de ese rostro. Sus anteojos de cristal grueso encajaban en una nariz aguileña atenuada, sobre una boca de línea cordial y predispuesta a la sonrisa, en la que un bigote breve y cano acentuaba su benevolencia.

Según alguien, que lo juzgaba devotamente desde una íntima adhesión femenina, Allende resultaba casi conmovedor desprovisto de sus anteojos. La cortedad de vista tan seria imprimía a su mirada el erratismo doloroso de quien tiene que vencer el desamparo para desenvolverse con normalidad. Deportista múltiple y conductor de automóviles con el placer de la velocidad, desarrolló una asombrosa precisión de reflejos, seguramente por una imposición del subconsciente, que compensaba la inferioridad visual de la que era víctima y que muy pocos observadores descubrían.

Antes de ser Presidente, por lo general prefería conducir personalmente su automóvil en las rutas, dirigiéndose con urgencia de un punto a otro del territorio a altas velocidades. Cuando tenía verdadera confianza con quien se sentaba a su lado, le advertía: “No te descuides. Fíjate bien en al camino: tú, pones los ojos; yo, las muñecas…”, con lo cual aludía a la habilidad que se le atribuía en política, de ser “la mejor muñeca del maquineo parlamentario”. El sistema de colaboración automovilística arrojó siempre excelentes resultados. Después de años y años de recorrer incesantemente miles de kilómetros en todo tipo de circunstancias, jamás tuvo un accidente mientras hacía de chofer.

Al iniciarse el viaje, sus pasajeros se inquietaban cuando escuchaban las recomendaciones que daba al improvisado oficial de ruta. Pero una vez que apreciaban su manera de desenvolverse tras el manubrio, se creaba una atmósfera de tranquilidad. Además, solía rubricar su actitud afirmando: “¿Ven ustedes…? Para mala suerte de mis adversarios, soy inmortal…”

En el orden físico, como en todos los demás aspectos, personificaba el esfuerzo y la constancia. La madurez de la edad ennobleció sus rasgos y modales, dotando sus gestos de serenidad y atenuando las reacciones agresivas o desafiantes. Vestía cuidadosamente, pero deslizando un sello juvenil y aun de alegría de colores. No podía menos que reconocerse que, en las circunstancias y actos que lo requerían, hacía gala de una corrección hasta solemne en su presentación y comportamiento. En una ceremonia, se presentaba con la genuina dignidad cívica de la autoridad republicana.

Después de visitar reiteradamente Cuba, cobró devoción por la guayabera, ya que por naturaleza era sensible al calor. La adoptó sin reticencias para el verano. Su convencimiento de que se trataba de algo esencialmente lógico si la temperatura era ardiente, le hizo presidir algunas sesiones del Senado, cuando el aire acondicionado aún no se instalaba, en guayabera tropical. Salvo el secretario de la corporación, funcionario permanente que identificaba la respetabilidad parlamentaria con la gravedad vacua, nadie se indignó.

En general, en la vida diaria, usaba chaquetas de tipo deportivo, así como abrigos de cuero o chaquetones de paño grueso o jerseys amplios y cómodos. En muchos casos, una camisa de color, sin corbata, acentuaba su despreocupación aparente. Al principio, se consideró su falta de formalismo en la vestimenta como una afectación. Con el correr de los años, esta circunstancia pasó a ser connatural a su imagen, tanto más cuanto sabía distinguir con claridad las diferenciaciones impuestas por los convencionalismos razonables.

Después de visitar reiteradamente Cuba, cobró devoción por la guayabera, ya que por naturaleza era sensible al calor. La adoptó sin reticencias para el verano. Su convencimiento de que se trataba de algo esencialmente lógico si la temperatura era ardiente, le hizo presidir algunas sesiones del Senado, cuando el aire acondicionado aún no se instalaba, en guayabera tropical. Salvo el secretario de la corporación, funcionario permanente que identificaba la respetabilidad parlamentaria con la gravedad vacua, nadie se indignó.

La guayabera se difundió y el dueño de una gran tienda de artículos para hombre que mantenía excelentes relaciones con Allende, le pidió prestada una de las suyas para copiarla y producirla comercialmente. Al devolvérsela, el amigo le hizo llegar dos ejemplares de los producidos en sus talleres. El comerciante anunció que pondría la marca “Chicho” a sus guayaberas. Allende –que difícilmente perdía el buen humor– tomó el teléfono y manifestó al fabricante: “Temo que te vaya a ir mal con la venta de las guayaberas. Tu tienda es de lujo y sólo para ricos. La epidermis de tus clientes se va a erizar cuando se den cuenta del significado de la marca… Si quieres ganar dinero, fabrica un tipo popular y véndelas barato en las poblaciones. No te cobraré participación alguna”.

No se supo más de las guayaberas de la gran tienda, que al parecer no se llegaron a fabricar. Allende me regaló las dos muestras. Al poco tiempo llegó una factura con un precio sumamente alto por las guayaberas. El pago se hizo de inmediato.

Si el episodio de la guayabera amarga un poco la boca, otro, el de la capa española, demostró que los hombres abiertos de alma pueden desempeñar un papel positivo en las relaciones entre los Estados.

Una noche, cerca de las doce, concurrí a Tomás Moro a hablar con el Presidente acerca de un serio problema causado por la Corfo que me parecía urgente resolver. España había abierto sus fronteras desde antiguo al nitrato de Chile, nuestro abono natural, cuya empresa productora yo dirigía. El Presidente estaba ya enterado a grandes rasgos de ciertos tropiezos que habían surgido en las transacciones y ni siquiera interrumpió su partida de ajedrez. Me dijo: “Te encuentro toda la razón. España es un gran cliente para nosotros en materia de salitre. Nos otorga facilidades excepcionales, a pesar de contar con una buena industria para producir salitre sintético. Tenemos que cumplir el compromiso contraído y que yo he patrocinado. Hay que realizar la operación de la que me hablas, la cual, además de ser adecuada para Chile, implica reciprocidad hacia un país que nos trata bien, no obstante su posición política tan distinta. Por lo que me explicas, veo que en los obstáculos que han puesto a última hora algunos servicios chilenos hay un prejuicio político explicable, pero que yo no acepto”.

“Resulta –respondí– que ya se ha comunicado la negativa a la Embajada de España y creo que se originará un problema personal para el embajador, quien se ha esmerado en buscar una solución conveniente, y una tirantez de fondo con el gobierno español”. “No te preocupes… yo arreglaré en el acto las cosas. El embajador, como buen español, debe acostarse tarde y me parece un hombre llano y muy cordial. Voy a telefonearle de inmediato”, dijo Allende.

Ante el insólito requerimiento, el telefonista de guardia de la casa presidencial le debe haber dicho algo sobre la hora, porque el Presidente insistió: “Échele, échele para adelante, no más…” La respuesta fue muy rápida. El señor embajador aún no se había retirado a sus habitaciones. El diálogo telefónico resultó cordial, pero breve. Se resolvió celebrar una entrevista de inmediato, aceptándose la proposición del Presidente de que yo fuera a buscar al diplomático a su residencia. Así se hizo. Durante el breve trayecto, nos abstuvimos de cambiar impresiones. Al llegar a la residencia de Tomás Moro nos aguardaba el Presidente en los jardines, arrebujado en su capa azul de médico chileno.

El desarrollo de la entrevista no tuvo complicaciones. Allende repitió más o menos lo mismo que antes me manifestara. El diplomático reaccionó con firmeza y claridad, lo que puso en evidencia que, por desgracia, no me había equivocado al apreciar las proyecciones adversas del cambio de frente chileno. La negativa de la Corfo, que acababa de comunicársele, significaba desentenderse de un convenio que se había logrado tras vencer obstáculos administrativos en Madrid y hacer frente a intereses españoles atendibles. Pero, en fin, todo se dio por superado, comprometiéndose el Presidente a impartir las órdenes de rigor en la mañana, y yo experimenté el tremendo alivio de saber que las 80 mil toneladas de salitre que España recibía, tendrían acceso al mercado.

La conversación se prolongó en un terreno de extrema simpatía y derivó hacia el tema de la capa que lucía Allende. El embajador aseveró que, sin ánimo de herir al Presidente, debía decirle que su capa no era digna de alguien de su categoría. En seguida, al apreciar el entusiasmo auténtico de Allende por el tema, el diplomático, buen psicólogo, explicó las características, preciosismos y secretos para iniciados que han de reunir las capas castellanas de prosapia.

El Presidente arguyó, algo desolado, que en la época de juventud de nuestra generación sólo vestían capa los poetas, entre ellos Neruda, que lo hacía en la bohemia santiaguina con especial autoridad. Allende explicó que posteriormente, en sus viajes por España, no había osado comprarse una por temor a parecer figurante de cine. El embajador replicó: “Presidente, permítame darme una satisfacción muy sincera. Tengo yo dos capas auténticas. Esta misma noche, cuando me mande a dejar, le haré llegar una”. En el clima de cordialidad que se había creado, habría sido impertinente rechazar. Una importante negociación había alcanzado una solución caballeresca que superaba los convencionalismos de la razón de Estado.

 

Introducción a “Allende en persona”

Miguel Labarca Labarca
Allende en persona
Testimonio de una intensa amistad y colaboración

Historia de este libro

Miguel Labarca Labarca, nuestro padre, nació en Chillán el 21 de febrero de 1909 en el seno de una familia acomodada que no tardó en emigrar a Santiago. Estudió en el Instituto Nacional y luego en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Se incorporó a las luchas juveniles siguiendo la estela de su hermano mayor, Santiago Labarca, que en 1920 había sido presidente de la Federación de Estudiantes de Chile, FECH.

Conoció a Salvador Allende durante las acciones estudiantiles de comienzos de los años 30 contra la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo. Trabajó en la Cámara de Diputados donde, pese a su juventud, redactaba los discursos del diputado “termal” Gabriel González Videla. Aunque elegido sobre la base de una componenda con el dictador efectuada en las Termas de Chillán, este parlamentario, futuro Presidente de la República, había adoptado una actitud de abierta oposición a Ibáñez. Involucrado en la llamada Conspiración del Avión Rojo, nuestro padre estuvo preso y fue deportado a Ecuador. Regresó a Chile en 1931 a la caída del tirano y fue secretario de la comisión que investigó los actos de la dictadura. Aunque alumno brillante, nunca se recibió de abogado. En 1933 se casó con nuestra madre, Lillian Goddard Álamos, belleza chillaneja también de antigua familia, y fuimos naciendo los tres hijos. Restablecida la legalidad, fue secretario de su hermano Santiago Labarca, que desempeñó la cartera de Educación durante el gobierno de Juan Esteban Montero. Tuvo un puesto destacado en la Municipalidad de Santiago junto al alcalde Guillermo Labarca Húbertson, con quien colaboraba en todos los aspectos. Aunque don Guillermo era un escritor eminente, solía redactarle los discursos, como el que pronunció para dar la bienvenida al Presidente de Ecuador José María Velasco Ibarra. Cuando se advirtió que Velasco Ibarra no traía un discurso de respuesta, nuestro padre escribió a marcha forzada la alocución de agradecimiento del visitante. Participante activo en el Frente Popular, pasó a ser el colaborador más íntimo de la alcaldesa de Santiago Graciela Schnake. Siempre fue vehementemente de izquierda, individualista, sin militancia en partidos, miembro –aunque a menudo “en sueño”– de la masonería.

A comienzos de los 40 partimos a Buenos Aires, donde representó a la editorial Zig-Zag. En Argentina se independizó y creó su propio negocio: Ediciones Labarca. Estando allí asumió un puesto diplomático en la embajada de Chile, donde no tardó en convertirse en brazo derecho del embajador Alfonso Quintana Burgos. Juan Domingo Perón surgía en el horizonte y en la elección de presidente y vicepresidente la embajada chilena cometió el error de abanderizarse con la fórmula Tamborini y Mosca, contra la dupla de Perón y Quijano. Se corrió la voz de que las declaraciones y discursos antiperonistas del embajador Quintana las redactaba Miguel Labarca y que en una tenida masónica había criticado los arrestos dictatoriales de Perón. Cuando éste triunfó con votación arrolladora, nuestro padre tuvo que ser trasladado a París, a un puesto en el Consulado de Chile. Era el año 1946 y allá nos fuimos. En la Embajada en Francia se convirtió en consejero del embajador Joaquín Fernández y Fernández, pese a no ser titular de esa función. Cuando el embajador Fernández estuvo a punto de ser nombrado gobernador de Trieste, que se hallaba bajo fideicomiso internacional, puso como condición que lo acompañara Miguel Labarca. En Chile el presidente González Videla iniciaba la persecución contra los comunistas y nuestro padre se negó a seguir representando a su gobierno. Renunció y permaneció en París dedicado a los negocios. Ganó muchísimo dinero vendiendo productos agrícolas chilenos a la Europa devastada por la guerra.

En 1950 regresamos a Chile y volvió a encontrarse con Salvador Allende. Ese encuentro y la curiosa relación que se desarrolló entre ambos forman la sustancia de este libro. La situación económica de la familia tenía altos y bajos al ritmo de los negocios en que nuestro padre participaba. Hubo períodos de pobreza en nuestra casa, pues la cooperación con Allende era absorbente y tuvo carácter estrictamente voluntario hasta el momento en que fue contratado como secretario de Salvador Allende en el Senado. A lo largo de 22 años, cuatro campañas presidenciales y el trienio del gobierno de la Unidad Popular, volcó todas sus energías y capacidades, que eran muchas, a una estrecha y multifacética colaboración personal con Allende. Entretanto, nuestra madre, comprometida también políticamente, se desempeñaba como dirigenta de la Unión de Mujeres de Chile y de la rama femenina del Frente de Acción Popular, FRAP.

“Hace algunos meses, al ordenar algunos efectos que habían pertenecido a nuestra madre, apareció una caja negra de cartón que no habíamos abierto. Estaba repleta de hojas de papel cebolla ajadas y amarillentas. Era el libro. En realidad se trataba de copias bastante borrosas sacadas con papel carbón. Entre los renglones, en los márgenes y al dorso, abundaban las correcciones y agregados hechos por el autor con lápiz de grafito. Ordenar ese cuerpo fue tarea compleja. Había hojas sueltas sin continuidad aparente, capítulos que parecían inconclusos, versiones diferentes de algunos fragmentos. En total eran unas 650 páginas”.

Nuestro padre era un hombre de mente bullente, original, irascible, y su relación con Salvador Allende no estaba exenta de conflictos. Hasta la llegada de Allende al gobierno actuó siempre entre bambalinas, pues prefería el perfil bajo. Pero una vez en la Presidencia, Allende lo nombró Presidente del Consejo de Administración y Gerente General de la Sociedad Química y Minera de Chile, Soquimich. Desde ese puesto negoció la nacionalización del salitre y el yodo, cuya explotación y comercialización pasó a dirigir. Diez meses antes del golpe militar, en un gesto típico de su carácter, renunció al cargo por desacuerdos con algunos funcionarios impuestos por los partidos.

La mañana del golpe la diputada Laura Allende, hermana del Presidente, lo recogió en su citroneta. Rodaron en dirección al palacio de La Moneda, pero las barreras militares ya estaban tendidas y no consiguieron llegar. Más tarde se asiló en la Embajada de Francia y llegó a París, donde él y nuestra madre vivieron muy modestamente. Trabajó hasta jubilarse en una biblioteca municipal de las afueras. En el exilio siempre usó corbata negra en memoria de Allende y siguió los acontecimientos de Chile con angustia y pasión. Durante años escribía largas horas a mano o a máquina en una mesita instalada en uno de los dos cuartos diminutos del departamento parisino. Así nació el presente libro.

En 1987 padeció un infarto cerebral que lo dejó muy limitado hasta su muerte, acaecida en 1989. Esparcimos sus cenizas en el cementerio parisino del Père Lachaise, donde fue despedido con el rito masónico. Buscamos el original del libro que escribía y no lo pudimos encontrar. Averiguamos en las editoriales de Francia, donde quería publicarlo, y también en Chile, adonde había hecho un viaje cuando los militares le levantaron la prohibición de regresar. Nadie sabía nada. En 2000 falleció nuestra madre y dejamos también sus cenizas en el Père Lachaise. Del libro perdido no se volvió a hablar.

Hace algunos meses, al ordenar algunos efectos que habían pertenecido a nuestra madre, apareció una caja negra de cartón que no habíamos abierto. Estaba repleta de hojas de papel cebolla ajadas y amarillentas. Era el libro. En realidad se trataba de copias bastante borrosas sacadas con papel carbón. Entre los renglones, en los márgenes y al dorso, abundaban las correcciones y agregados hechos por el autor con lápiz de grafito. Ordenar ese cuerpo fue tarea compleja. Había hojas sueltas sin continuidad aparente, capítulos que parecían inconclusos, versiones diferentes de algunos fragmentos. En total eran unas 650 páginas. Comenzamos por fotocopiarlas, trabajo que hubo que realizar manualmente hoja por hoja. Luego ordenamos los temas y secuencias, y las páginas aisladas fueron encontrando su lugar.

El libro constaba de dos partes muy distintas. La primera era la rica descripción de la personalidad de Salvador Allende, su forma de ver la vida y la experiencia del trabajo con él. La segunda, un ensayo histórico, político y económico sobre la evolución de la sociedad chilena hasta el período de la dictadura. Esta parte abordaba algunos temas relacionados con el golpe militar que en el momento de la escritura eran novedosos, pero que en las dos décadas transcurridas han sido aclarados y documentados con más amplitud: intervención norteamericana contra el gobierno de Allende, violación de los derechos humanos, política económica de la dictadura militar… Leyendo y releyendo el texto llegamos a la conclusión de que a comienzos del siglo XXI, la parte que conservaba interés era la primera.

Ése es el libro que hoy entregamos. El autor lo había titulado Veintidós años con Salvador Allende – Ensayo biográfico-político. La similitud de la primera frase con el título del libro de otro colaborador de Allende y la decisión de excluir el ensayo nos han llevado a dar a la obra otro nombre, que a nuestro juicio refleja su contenido. Sólo hemos corregido las erratas y hecho algunos retoques, convencidos de que se trata de ajustes que nuestro padre no alcanzó a realizar.

Margarita Labarca Goddard, México D.F.
Miguel Labarca Goddard, París
Eduardo Labarca Goddard, Viena – Las Cruces
Junio de 2008

El modelo económico chileno y la Doctrina del Shock, por Naomi Klein

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Naomi Klein viene al ‘’laboratorio Chile’’

El capitalismo 2.0 no garantiza sino que limita la libertad de las personas. Esa es la consigna del último libro de la canadiense superventas y que sitúa como kilómetro cero de la globalización neoliberal la instauración del modelo económico bajo la bota de Pinochet en nuestro país. La próxima semana Klein estará de visita acá, donde comenzó todo.

Ana Rodríguez Silva, El Mostrador.

La culpa de todo la tiene el “Doctor Shock”, dice Klein. Milton Friedman, un hombre carismático y ambicioso, perteneciente a la Escuela de Economía de la Universidad de Chicago, es posiblemente el único economista que pudo poner en práctica sus reformadores planteamientos, experimentando directamente con un país del Cono Sur.

Y ese país es Chile. Una nación que de recóndita y desconocida no tiene nada, pues ha estado bajo la mira de la potencia estadounidense desde 1965, año en que comenzó el denominado “Proyecto Chile”, un plan consistente en educar estudiantes cuidadosamente seleccionados de la Universidad Católica, en la Universidad de Chicago. Un concepto de “intercambio” mal entendido, destinado a resistir las ideas del desarrollismo latinoamericano que comenzaban a surgir en la época.

Naomi Klein sintetiza estas ideas en su libro “La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre”, diciendo: “Friedman soñaba con eliminar los patrones de las sociedades y devolverlas a un estado de capitalismo puro, purificado de toda interrupción como pudieran ser las regulaciones del gobierno, las barreras arancelarias o los intereses de ciertos grupos (…) Friedman creía que cuando la economía estaba muy distorsionada, la única manera de alcanzar el estado previo era infligir deliberadamente dolorosos shocks: sólo una ‘medicina amarga’ podía borrar todas esas distorsiones y pautas perjudiciales”.

Fue precisamente a través de un shock que se “corrigió” el modelo con que el Chile de Allende funcionaba. Un golpe eléctrico –a veces, literal- que instauró una dictadura militar, con un cabecilla que posaba para la foto de lentes oscuros, que nada sabía de economía y que escogió precisamente a los “Chicago Boys” para su asesoría en estas materias.

Cuando se examina en el aula la economía setentera chilena con microscopio y se desprecian los intentos del Estado por aliviar la pobreza, diseñar programas de nuevas estrategias económicas y trabajar en conjunto con los militares para mantener a la población aterrorizada y preparar el shock no resulta tan descabellado. El plan de Friedman iba sobre ruedas.

Al poco tiempo del Golpe, Friedman visitó Chile y fue recibido, según Klein, como un rock star. “A lo largo de toda su visita, Friedman machacó con un solo tema: la Junta había empezado bien, pero necesitaba abrazar el libre mercado sin ninguna reserva. En discursos y entrevistas utilizó un término que hasta entonces jamás se había aplicado a una crisis económica del mundo real: pidió un ‘tratamiento de choque’.

Afirmó que era ‘la única cura. Con certeza. No hay otra forma de hacerlo. No hay otra solución a largo plazo’”, cita la canadiense.

“La doctrina del shock requiere condiciones sociales en que haya un extendido temor, pánico e incertidumbre en la población. En esas condiciones es que dejan de operar las estructuras de las fuerzas sindicales, gremiales y otro tipo de asociaciones”, dice el director ejecutivo de la Asociación Chilena pro Naciones Unidas (ACHNU), Osvaldo Torres. ¿Es necesario recordar cómo se mantuvo el clima de temor?

Los resultados

“Una de las manifestaciones más puras del sistema económico imperante que indica Klein es justamente el modelo nacional, donde las variables de desarrollo solamente son medidas en función del crecimiento”, dice el académico del departamento de Sociología de la Universidad de Chile, Rodrigo Figueroa.

Para Osvaldo Torres, los argumentos de Naomi Klein van desnudando “el carácter ideológico de la ‘ciencia económica de la Escuela de Chicago’, quedando desenmascarado como un discurso que tiene tras de sí un proyecto político de carácter neoliberal, que no puso ninguna cortapisa para imponerse, aplastando las democracias formales que se daban tanto en América Latina como en otros lugares del mundo.

Desde esa perspectiva creo que ella muestra un panorama en que la globalización podría haber avanzado con otro rostro y otros caminos y no el del shock y la brutalidad”. “En Chile aún vivimos las secuelas de lo que fue esta doctrina, que lentamente se ha intentado reponer con un giro en la política económica, que no ha sido un giro muy radical, y con una lentísima recuperación del protagonismo de las instituciones y la participación democrática”, asegura Torres.

Según Figueroa, la nuestra es una sociedad en la que el modelo de desarrollo se aplica “a rajatabla en función de tener algunos parámetros que va a exigir el mercado como mecanismo de regulación social en distintas materias”. Esto es salud, educación, fondos de pensiones, acceso a protección social.

Para el académico de la Universidad de Chile, en el país ha predominado una visión fundamentalmente pensada en el mercado, en que el Estado asume un rol corporativista, en el sentido de cautelar el correcto desarrollo del modelo.

“No me cabe la menor duda de que el Estado y la forma en que se ha ejercido la voluntad general a partir de él supone una protección de la propiedad privada, y por lo tanto de las dimensiones sociales o de la sociedad civil son entendidas como situaciones que deben ser controladas, que es lo que hace el Estado en los últimos quince años en Chile”.

Además, y al igual que en muchos otros aspectos, el modelo neoliberal ha construido un sistema de relaciones laborales “donde se tiende a la individualización y a desvalorizar los elementos colectivos del mundo del trabajo. Esto significa reducir el trabajo a una pura y simple mercancía, sustentando relaciones laborales individualizadas como si se estuviera concurriendo a un mercado de bienes cualquiera.

Por eso nuestra legislación le da escaso valor a la negociación colectiva, tal como estamos viendo ahora con trabajadores que no pueden negociar colectivamente ni tampoco organizarse, como los subcontratados”, dice Figueroa.

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