El francés Le Clézio gana el Nobel de Literatura 2008 Entradas etiquetadas ‘FRANCIA’
I. Ramonet: Elecciones en Francia…
La elección presidencial es, en Francia, “la madre de todas las votaciones” y el punto incandescente del debate político. Tiene lugar cada cinco años. Es un sufragio universal directo a dos vueltas. En principio, cualquier ciudadano francés se puede presentar a la primera vuelta, que tiene lugar esta vez el 22 de abril. Aunque debe cumplir una serie de requisitos. Entre ellos, contar con el apoyo de 500 cargos electos de al menos 30 departamentos (provincias) distintos (1). Si ningún candidato obtiene mayoría absoluta (más del 50% de los votos), se impone una segunda vuelta dos semanas después. Desde la instauración de la Quinta República en 1958, siempre ha habido una segunda vuelta. A ella acceden tan sólo los dos candidados que encabezan el primer turno. O sea, habrá que esperar hasta el próximo 6 de mayo para conocer el resultado. Entre tanto, toda la vida política gira en torno a ese acontecimiento central.
Por el momento, nadie tiene la partida ganada, aunque –según todas las encuestas– la final parece que se jugará entre dos candidatos: el presidente conservador saliente Nicolas Sarkozy, y el líder socialista, François Hollande. Pero quedan todavía varias semanas de campaña en las que muchas cosas pueden ocurrir (2). Y además, un tercio de los electores no ha decidido aún por quién votará…
Los debates se desarrollan en un contexto marcado por dos fenómenos principales: 1) la mayor crisis económica y social que Francia ha conocido en los últimos decenios (3); 2) una creciente desconfianza hacia el funcionamiento de la democracia representativa.
La Constitución sólo autoriza dos mandatos consecutivos. El presidente Sarkozy se declaró oficialmente el 15 de febrero pasado candidato a su propia sucesión. Desde entonces la poderosa maquinaria de su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), se ha puesto briosamente en marcha. Y ha conseguido que todos los demás candidatos de la derecha (excepto el soberanista Nicolas Dupont-Aignan) se retiren de la contienda para dejarle como único representante de la corriente conservadora (4). La batalla sin embargo no será fácil. Todas las encuestas lo dan por derrotado en la segunda vuelta frente al candidato socialdemócrata François Hollande.
Sarkozy se ha vuelto muy impopular. En el extranjero, muchas personas no lo conciben porque únicamente perciben su imagen de líder internacional enérgico dirigiendo, junto con Angela Merkel, las Cumbres europeas o las del G-20. Además, en 2011, asumió también una postura de jefe militar y consiguió ganar dos guerras, en Costa de Marfil y en Libia. Por otra parte, en el aspecto del “glamour”, su matrimonio con la célebre ex modelo Carla Bruni, con quien acaba de tener una niña, contribuye a hacer de él un actor permanente de la prensa del corazón. De ahí la perplejidad de la opinión pública extranjera ante su eventual derrota electoral.
Pero hay que tener en cuenta, en primer lugar, un principio político casi universal: no se ganan unas elecciones gracias a un buen balance de política exterior, por excelente que sea. El ejemplo histórico más conocido es el de Winston Churchill, el “viejo león” británico vencedor de la Segunda Guerra Mundial y derrotado en las elecciones de 1945… O el de Richard Nixon, el presidente estadounidense que puso fin a la guerra de Vietnam y reconoció a China popular, pero se vio obligado a dimitir para no ser destituido… Hay que añadir que otra ley parece haberse establecido en Europa estos últimos años en el contexto de la crisis: ningún gobierno saliente ha sido reelegido.
En segundo lugar, está el balance de su mandato, que es execrable. Además de los numerosos escándalos en los que se ha visto envuelto, Sarkozy ha sido el “presidente de los ricos” a quienes ha hecho regalos fiscales inauditos, mientras sacrificaba a las clases medias y desmantelaba el Estado del bienestar. Esa actitud ha alimentado las críticas de los ciudadanos que, poco a poco, se han visto engullidos por las dificultades: pérdida de empleo, reducción del número de funcionarios, retraso de la edad de jubilación, aumento del coste de la vida… No cumplió sus promesas. Y la decepción de los franceses se amplificó.
Sarkozy cometió también garrafales errores de comunicación. La noche misma de su elección en 2007 se exhibió en un célebre restaurante parisino de los Campos Elíseos festejándolo sin complejos en compañía de un puñado de multimillonarios. Aquella interminable juerga en el Fouquet’s quedó como el símbolo de la vulgaridad y la ostentación de su mandato. Los franceses no lo han olvidado y muchos de sus propios electores modestos jamás se lo perdonaron.
Con su hiperactivismo, su voluntad de estar presente en todas partes y de decidirlo todo, Sarkozy ha olvidado una regla fundamental de la Quinta República: el Presidente –que posee más poder que cualquier otro jefe de Ejecutivo de las grandes democracias mundiales– debe saber guardar las distancias. Dosificar con prudencia sus intervenciones públicas. Ser el señor de la penumbra. No quemarse por exceso de sobreexposición. Y es lo que le ha pasado. Su hipervisibilidad desgastó pronto su autoridad, y lo ha convertido en su propia caricatura, la de un dirigente permanentemente acalorado, impetuoso, excitado…
Ni una sola encuesta, hasta ahora, lo da como vencedor de estas elecciones. Pero Sarkozy es un guerrero dispuesto a todo. Y también, a veces, un golfo sin escrúpulos, capaz de actuar como un auténtico aventurero. De tal modo que, desde que se lanzó a la campaña el mes pasado, con un descaro monumental no ha dudado en presentarse –él, que ha sido el “presidente de los ricos”– como “el candidato del pueblo” esgrimiendo argumentos próximos a la xenofobia para robarle votos a la extrema derecha. No sin eficacia electoral. Y en las intenciones de voto, inmediatamente ganó varios puntos hasta conseguir situarse por encima del candidato socialista…
Éste, François Hollande, es por el momento, el claro favorito de los sondeos. Todos, sin excepción, lo dan vencedor el 6 de mayo próximo. Poco conocido en el extranjero, Hollande es considerado por sus propios electores como un burócrata por haber sido durante más de once años (1997-2008) Primer secretario del Partido socialista (5). Contrariamente a su ex compañera Ségolène Royal, nunca fue ministro. Y su nombramiento como candidato de los socialistas no resultó evidente. Sólo fue designado después de unas durísimas elecciones primarias en el seno de su partido (a las que, por razones harto conocidas (6), Dominique Strauss-Kahn, el preferido de los electores socialistas, no pudo competir).
François Hollande es un social-liberal de centro, conocido por sus habilidades de negociador y su dificultad para tomar decisiones. Se le reprocha ser demasiado blando y mantener en permanencia la confusión. Su programa económico no se distingue netamente, en el fondo, del de los conservadores. Después de haber afirmado en un discurso electoral que “el enemigo principal” eran las finanzas, se apresuró a ir a Londres a tranquilizar a los mercados recordándoles que nadie había privatizado más y liberalizado más que los socialistas franceses (7). En lo que respecta al euro, a la deuda soberana o a los déficits presupuestarios, Hollande –que afirma ahora querer renegociar el Pacto fiscal (8)– está en la misma línea que otros dirigentes socialdemócratas, como Yorgos Papandreu (Grecia), José Sócrates (Portugal) y José Luis Rodríguez Zapatero (España), quienes, después de haber abjurado de sus principios y aceptado las horcas caudinas de Bruselas, fueron electoralmente expulsados del poder.
La flacidez política de François Hollande aparece aún más flagrante cuando se le compara con el candidato del Frente de Izquierda, Jean-Luc Mélenchon. Con el 14% de las intenciones de voto, éste está resultando la gran revelación de estas elecciones. Sus mítines son los que reúnen al mayor número de personas, y sus discursos, verdaderos modelos de educación popular, los que levantan el mayor entusiasmo. El domingo 18 de marzo, aniversario de la revolución de la Comuna de París, consiguió movilizar a unas 120.000 personas en la plaza de la Bastilla, cosa jamás vista en los últimos cincuenta años. Todo ello debería favorecer cierto giro a la izquierda de los socialistas y de François Hollande. Aunque las diferencias de líneas son abismales.
El programa de Jean-Luc Mélenchon, resumido en un librito titulado L’Humain d’abord! (9) (¡Primero lo humano!) del que ya se han vendido centenares de miles de ejemplares, propone, entre otras medidas: repartir la riqueza y abolir la inseguridad social; arrebatarle el poder a los bancos y a los mercados financieros; una planificación ecológica; convocar una Asamblea Constituyente para una nueva República; liberarse del Tratado de Lisboa y construir otra Europa; iniciar la desmundialización…
El entusiasmo popular que está levantando Jean-Luc Mélenchon da una nueva esperanza a las clases trabajadoras, a los militantes veteranos y a la multitud de los jóvenes indignados. Es también una respuesta a una democracia en crisis donde muchos ciudadanos ya no creen en la política ni en el ritual de las elecciones.
Mientras se desinfla la extrema derecha y fracasa la tentativa de revivirla mediante el experimento de Marine Le Pen, estas elecciones presidenciales francesas podrían demostrar que, en una Europa desorientada y en crisis, sigue viva la esperanza de construir un mundo mejor.
Notas:
(1) Esta exigencia se reveló insuperable para por lo menos dos pretendientes importantes: Dominique de Villepin, gaulista, ex primer ministro, y Corinne Lepage, ecologista, ex ministra, excluidos de la competición.#
(2) Por ejemplo, el asesinato de tres militares en el sur de Francia y la odiosa matanza de niños judíos en Toulouse el 19 de marzo pasado, cometidos por un joven yihadista relacionado con Al Qaeda, impactaron con fuerza en la campaña, dándole naturalmente un protagonismo particular al presidente saliente Nicolas Sarkozy.
(3) Tasa de desempleo: 9,8%. Desempleo de los jóvenes de menos de 25 años: 24%. Número total de desempleados: 4,5 millones.
(4) En favor de Sarkozy, se retiraron de la competición: Christine Boutin (Partido cristiano-demócrata), Hervé Morin (Nuevo Centro) y Frédéric Nihous (Caza, Pesca, Naturaleza y Tradiciones). Por idéntico motivo, el centrista Jean-Louis Borloo no presentó su candidatura. Y la eliminación de Dominique de Villepin y de Corinne Lepage tendrá también como consecuencia que la mayoría de sus electores apoyarán al presidente saliente.
(5) En las encuestas, los dos tercios de los votantes de Hollande declaran que lo hacen por “rechazo a Sarkozy”; únicamente un tercio dice que se adhiere a las ideas de Hollande.
(6) Léase, Ignacio Ramonet, “Una izquierda descarriada”, Le Monde diplomatique en español, junio de 2011.
(7) The Guardian, Londres, 14 de febrero de 2012.
(8) Léase, Ignacio Ramonet, “Nuevos protectorados”, Le Monde diplomatique en español, marzo de 2012.
(9) http://www.lhumaindabord2012.fr
Fuente original: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=e50f8d39-0ffc-41e7-9b6d-e64185587269
P. Krugman: en Europa, la Gran Depresión fue mala, pero esta es peor…
Algo que todo el mundo dice siempre es que, aunque esta Depresión Menor puede ser mala, no es nada comparada con la Gran Depresión.
Pero se trata en parte de una opinión propia de Estados Unidos: nosotros tuvimos una Gran Depresión muy mala y esta vez nos ha ido mejor que a muchos otros países. Como señala Jonathan Portes, el director del Instituto Nacional de Investigación Económica y Social (NIESR, por sus siglas en inglés), en su blog Not the Treasury view (No es la opinión del Tesoro), la depresión actual en Reino Unido es ahora más larga y más profunda que la depresión en la década de 1930 (un gráfico publicado en notthetreasuryview.blogspot.com el 25 de enero muestra lo realmente por debajo que está el producto interior bruto respecto a su máximo anterior en distintas recesiones británicas).
Francia y Alemania tienen mejores resultados que a principios de la década de 1930, pero por aquel entonces, Francia y Alemania sufrieron unas políticas deflacionistas terribles a principios de la década de 1930 (fue la deflación de Brüning, y no la inflación de Weimar, la que llevó al poder a quien ya saben ustedes). Cuando dos de las cuatro grandes economías europeas tienen peores resultados que en la Gran Depresión, al menos en lo que se refiere al PIB, y son tres de cinco si cuentan a España, ¿no creen que los defensores de la austeridad deberían plantearse que, posiblemente, van por mal camino?
© 2012 New York Times.
Traducción de News Clips.
La austeridad, arraigada en la política, empeora la tragedia griega
Por: Paul Krugman | 02 de febrero de 2012
The Washington Post publicaba no hace mucho una desgarradora historia sobre el sufrimiento que se está infligiendo a los griegos de a pie. Adiós a la doctrina de la austeridad expansionista.
Sin embargo, hay algo que no me cuadra. En el artículo, publicado el 10 enero y titulado “En Grecia, temores a que la austeridad esté matando la economía“, se debaten las razones por las que se está imponiendo una austeridad tan cruel. “Las potencias europeas, lideradas por Alemania, conservadora en temas fiscales, han estado insistiendo en que Grecia corrija años de mala gestión aprobando rápidamente oleadas de recortes y otras reformas económicas de calado para recuperar la confianza de los inversores y garantizar la integridad del euro. Sostienen que reducir rápidamente el déficit es el preludio esencial para un futuro sostenible y el consiguiente dolor social es necesario para meterles en la cabeza a los políticos y a la sociedad griegos que esos excesos no deben repetirse jamás”.
La mayor parte de eso es correcto, pero no lo de recuperar la confianza de los inversores o, en todo caso, esa no es la cuestión en estos días. Porque está bastante claro que a estas alturas la confianza del inversor es irrecuperable. Los costes de financiación griegos no van a bajar a niveles asequibles hasta dentro de mucho tiempo.
De modo que ahora la austeridad no está impulsada por el mercado, sino que es política, la prenda que las entidades crediticias oficiales están exigiendo por mantener el goteo de efectivo. Y la verdad es que en buena parte se trata de un castigo; ya hemos visto una demostración bastante impresionante de que los grandes recortes presupuestarios en una economía deprimida apenas reducen el déficit, porque hunden la economía y con ella la recaudación fiscal.
Verdaderamente no veo cómo puede continuar esto. Pero, dirán ustedes, la alternativa es la suspensión de pagos y un abandono del euro. Bueno, es una hipótesis terrible, pero ¿cómo puede ser peor que lo que está pasando ahora?
Comerciar con alienígenas
The New York Times publicaba un artículo el 9 de enero sobre la fe de Alemania en la austeridad como la respuesta a la depresión: “España, Italia y Grecia están recortando el gasto público porque no tienen otra alternativa. Pero Alemania sigue estando suficientemente sana y podría hacer un favor a sus socios comerciales en apuros y centrarse más en fomentar la demanda y menos en reducir la deuda”, escribía el periodista Jack Ewing. “Podría, pero casi con toda certeza no lo hará. Incluso si los legisladores alemanes no hubieran convertido el equilibrio presupuestario en una obligación constitucional hace dos años, el consenso tácito entre los responsables políticos y los economistas es que la austeridad y el crecimiento no son enemigos. Son camaradas”.
Es una triste lectura para cualquiera que espere que Europa pueda arreglárselas; es especialmente irritante que los alemanes sigan estando tan comprometidos con la fe en la austeridad expansionista, pese a la exhaustiva desautorización empírica que ha experimentado la idea a lo largo del último año y medio.
Pero los alemanes creen que su propia experiencia demuestra que la austeridad funciona: atravesaron tiempos difíciles hace una década, pero se apretaron el cinturón, y al final todo fue bien.
Aunque no sirva de nada, vale la pena señalar que la experiencia de Alemania solo puede generalizarse a otros países si encontramos, y rápido, algunos alienígenas en el espacio con quien comerciar.
¿Por qué? Porque la clave para los asuntos económicos alemanes esta última década ha sido un cambio verdaderamente radical desde un déficit por cuenta corriente a un superávit. Ahora bien, otros países de Europa podrían emular el pasado de Alemania si la propia Alemania estuviera dispuesta a permitir que se esfume su actual superávit por cuenta corriente. Pero, lógicamente, no lo está. De modo que lo que piden los alemanes es que todo el mundo alcance un superávit por cuenta corriente, igual que ellos, algo que solo será posible si podemos encontrar a alguien o algo que compre nuestras exportaciones.
Sigue siendo increíble comprobar con qué poca sabiduría se gobierna el mundo.
Traducción de News Clips.
EL PAIS.COM
Francia: el devastador efecto (político) del escándalo Strauss-Kahn…
Por Eduardo Febbro
Desde París
Entre la indecencia de algunos juicios precipitados, la tesis de un complot y la sensación de que un bloque de hielo se cayó sobre la cabeza de los socialistas, las reacciones a que dieron lugar el arresto y la inculpación de Dominique Strauss-Kahn abarcan todo el abanico que va de la incredulidad hasta la desesperanza. El director gerente del FMI era la carta ganadora del PS para las elecciones presidenciales de 2012. Desde hace ya mucho tiempo, sondeo tras sondeo, Strauss-Kahn figura como el candidato a quien ningún adversario de la derecha podía derrotar, menos aún el actual presidente, Nicolas Sarkozy.
Las encuestas de opinión publicadas un día antes del escándalo de Nueva York lo ubicaban no sólo como el candidato preferido de los socialistas sino también de los franceses. Pero su detención deja huérfanos al partido y los electores. El plazo para la presentación de las candidaturas se vence dentro de un mes y es poco probable que en un lapso tan corto un caso tan escabroso pueda resolverse favorablemente.
La agresión sexual contra una mucama del hotel Sofitel de Nueva York completa un cuadro negro para el socialismo francés con la figura de Dominique Strauss-Kahn en el centro. Unas fotos publicadas hace unos días donde se veía al jefe del FMI en un lujoso Porsche de 100.000 euros empezaron a empañar la imagen del candidato virtual a quien se le reprochó su elevado nivel de vida: un departamento en París –Place de Vosges– de varios millones de euros, mansiones en Marruecos, es decir, posesiones y estilo de vida muy alejados de un socialista. Su detención en Estados Unidos abre el juego dentro del PS al tiempo que despeja el terreno de la derecha, en lo concreto el camino hacia la reelección de Sarkozy. El gobierno francés mantuvo ayer un perfil bajo. En un breve comunicado, el Ejecutivo llamó a que se respetara “el proceso judicial” y puso por delante el derecho “a la presunción de inocencia”. Menos prudente, la jefa de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, estimó que Dominique Strauss-Kahn estaba “desacreditado para siempre”. Un diputado del partido de Sarkozy, la UMP, Bernard Debré, se despachó con un “ha humillado al FMI y también a Francia”. En cambio, Henri de Raincourt, ministro de Cooperación, fue uno de los primeros en evocar la posibilidad de que Dominique Strauss-Kahn hubiese caído “en una trampa”.
Pero todo se desplaza hoy al PS francés. Su actual primera secretaria, Martine Aubry, no ocultó que el escándalo era como un terremoto pero llamó a todos a permanecer “unidos y responsables”. La ex candidata del PS a las elecciones de 2007, Ségolène Royal, declaró que todas las acusaciones “estaban por verificarse”. El rival más serio de Strauss-Kahn en la interna socialista, François Hollande, también pidió “retención”. La mayoría de los amigos o aliados de Strauss-Kahn argumentaban que los cargos contra el director gerente del FMI no coinciden con el hombre que ellos conocen. Sin embargo, el caso vino a romper en mil pedazos la estrategia presidencial del PS. De alguna manera, la sombra del escándalo envuelve a los socialistas, tanto a sus enemigos internos, es el caso de François Hollande, como a quienes estaban unidos por un pacto con él, en este punto concreto Martine Aubry. Jacques Attali, el ex consejero del difunto presidente socialista François Mitterrand, evocó abiertamente la existencia de un “complot” contra Strauss-Kahn pero también una realidad: “Strauss-Kahn no podrá estar presente en las primarias socialistas”.
La probable desaparición de Dominique Strauss-Kahn de la trayectoria presidencial abre una caja de Pandora dentro del PS. Su favoritismo en los sondeos había terminado por federar a un movimiento que no gana una elección presidencial desde 1995. Pero si el rey de los sondeos queda afuera, las ambiciones personales volverán al primer plano. Hay por lo menos media docena de candidatos para la candidatura y uno que, después de Strauss-Kahn, viene ganando adeptos semana tras semana. Se trata del ex primer secretario del PS, François Hollande. Con primaria complicada o sin ella, la ecuación de la victoria socialista se tornó enredada. Habrá que hacer una campaña interna primero y luego frente a un país con el espectro del escándalo Strauss-Kahn detrás de cada puerta. El descrédito global restará puntos a quien defienda las ideas de la rosa. La derecha, hoy prudente, no dudará en abrir el placard de los recuerdos escondidos.
Página/12
Poder, dinero y muchas mujeres
El director del FMI, el mayor rival de Sarkozy, sufría críticas por su comportamiento sexual y sus hábitos de millonario
A. JIMÉNEZ BARCA - París – 16/05/2011
El dirigente socialista con más posibilidades de derrotar a Nicolas Sarkozy en las elecciones presidenciales de 2012, Dominique Strauss-Kahn (DSK), arrastraba desde hacía varios años dos puntos débiles y peligrosos: una vida sentimental explosiva producto de su fama de mujeriego y un tren de vida de millonario de catálogo poco acorde con el de un líder que aspira a reunir a su alrededor a la izquierda francesa.
Dominique Strauss-Kahn
El mismo Sarkozy le recordó a DSK la primera de sus debilidades cuando se disponía a dejar París en dirección a Washington a fin de hacerse con las riendas del Fondo Monetario Internacional (FMI). La escena se cuenta en el libro Les secrets d’un présidentiable, publicado el año pasado y escrito por una ex colaboradora de Strauss-Kahn que firma como Cassandra. En septiembre de 2007, en El Elíseo, el presidente de la República le advirtió: “Ten cuidado: ahí en EE UU no se bromea. Evita coger el ascensor tú solo con una becaria, ya sabes a lo que me refiero. Francia no puede permitirse un escándalo”.
Un año después del consejo, en octubre de 2008, saltaba el escándalo: la prensa estadounidense se hacía eco de una relación sentimental entre Strauss-Kahn y una economista húngara empleada del FMI que acusaba a su superior de haber abusado de su cargo para aprovecharse de ella. “No puede trabajar con mujeres a sus órdenes”, aseguraba entonces la economista por carta. DSK sufrió una investigación por parte del FMI de la que salió exculpado aunque noqueado. Días después pedía disculpas por esa “aventura de una noche” y su mujer le perdonaba públicamente en las páginas de su blog.
Ahora, años después de ese episodio, tras gestionar con brillantez el FMI en los periodos turbulentos de la crisis planetaria, haberlo hecho crecer en influencia y haberse forjado, de paso, una estatura política internacional capaz de hacer sombra (mucha sombra) a ese mismo Sarkozy que le dio una recomendación algo maligna el día de la despedida, Dominique Strauss-Kahn se encuentra de nuevo en la cuerda floja por un escándalo sexual, eso sí, de otra naturaleza y, de confirmarse la acusación, muchísimo más grave que el de la economista húngara. Siempre ha soportado cierta fama de obseso sexual, desde sus tiempos de ministro. “Es un seductor, le gustan las mujeres, pero no es un violador. No es alguien que esté frustrado”, replicaba ayer Michel Taubmann, autor de una biografía de Strauss-Kahn, titulada La verdadera novela de DSK, publicada la semana pasada y, visto lo visto, ya antigua.
DSK, de 62 años, apasionado de la tecnología y del ajedrez, políglota y diletante, de espaldas anchas y de porte cuadrado, nació en Neully-sur-Seine, en el seno de una familia de origen judío. Su currículum asombra: es diplomado en Comercio, Ciencias Políticas, Derecho y profesor de Economía. Fue diputado con 37 años y ministro de Industria y Comercio con 42, en 1991, con Pierre Beregovoy. En 1997, Lionel Jospin, su mentor en el Partido Socialista francés (PS), le confió el puesto clave de ministro de Economía y Finanzas, desde donde peleó contra el déficit público —un problema endémico en Francia—, privatizó varias empresas claves, como Air France y France Télécom y batalló por la entrada de Francia en el euro. Siempre se ha confesado socialdemócrata, seguidor a cierta distancia del intervencionismo económico de Keynes.
Se ha casado tres veces: su actual esposa, Anne Sinclair, es una famosa periodista de televisión, antigua estrella de TF1, y nieta heredera de la inmensa fortuna del conocido marchante de arte neoyorquino Paul Rosenberg.
En 2007 aspiró a ser el líder del socialismo francés. Pero perdió en las primarias de entonces frente a Ségolène Royal. Ahora cabalgaba en todos los sondeos aunque en las últimas semanas se habían hecho públicas ciertas informaciones sobre su tren de vida de millonario que debilitaban su imagen: paseos por París en el Porche Panamera de 100.000 euros de un amigo, trajes de modistos exclusivos de 30.000 euros, cocinas de 100.000 incrustadas en palacetes del siglo XIX en Marraquech…
El mismo Sarkozy, al que se le han criticado siempre sus maneras de nuevo rico, se había reído también de este segundo punto débil de su enemigo más poderoso: en una conversación con diputados de su grupo comentó: “A su lado, yo soy un monje trapense”.
El País.com
Movimiento estudiantil de Mayo del 68: conversación entre J.P. Sartre y D. Cohn Bendit.
Jean-Paul Sartre:
En pocos días (en Mayo de 1968), sin que ninguna orden de huelga general fuera lanzada, Francia se encontró paralizada por los paros y las ocupaciones de fábricas. Todo a consecuencia de que los estudiantes se hicieron dueños de la calle en el Barrio Latino. ¿Qué impresión tienen ustedes del movimiento que han desencadenado? ¿Hasta dónde puede llegar?
Daniel Cohn-Bendit:
Ha alcanzado una extensión que nosotros no podíamos prever al comienzo. En este momento, el objetivo es derribar el régimen. Pero no depende de nosotros que este objetivo llegue o no a lograrse. Si fuera realmente el del partido comunista, el de la CGT y de las otras centrales sindicales, no habría problema: el régimen caería en quince días, pues no hay modo de oponerse a una manifestación de fuerza que comprometa a todo el movimiento obrero.
JPS:
Por ahora hay una evidente desproporción entre el carácter masivo del movimiento de huelga, que permite, en efecto, un enfrentamiento directo al régimen, y las reivindicaciones, con todo limitadas (salarios, organización del trabajo, jubilaciones, etc.), presentadas por los sindicatos.
DC-B:
Hubo siempre un desnivel, en las luchas obreras, entre el vigor de la acción y las reivindicaciones iniciales. Pero puede suceder que el éxito de la acción, el dinamismo del movimiento, llegue a modificar en la marcha la naturaleza de las reivindicaciones. Una huelga desencadenada para lograr conquistas parciales puede transformarse en un movimiento insurreccional.
Sentado esto, algunas reivindicaciones presentadas en estos momentos por los trabajadores, van muy lejos: la semana de 40 horas reales, por ejemplo, y, en la fábrica Renault, el salario mínimo de 1.000 francos por mes. El poder “degaullista” no puede aceptarlas sin quedar en una posición totalmente desairada, y si se mantiene firme va al enfrentamiento. Supongamos que los obreros también se mantengan firmes, y que el régimen caiga. ¿Qué sucede? La izquierda toma el poder. Todo dependerá entonces de lo que haga. Si realmente cambia el sistema –confieso que lo dudo- tendrá aceptación y todo marchará bien. Pero si tenemos –con los comunistas o sin ellos- un gobierno tipo Wilson, que proponga sólo reformas y reajustes menores, la extrema izquierda se verá reforzada y habrá que continuar presentando los verdaderos problemas de organización de la sociedad, de poder obrero, etc.
Pero no estamos todavía en eso, ni siquiera es seguro que el régimen caiga.
JPS:
Hay casos, cuando la situación es revolucionaria, en que un movimiento como el vuestro no se detiene, pero también suele suceder que el impulso declina. En este caso, es preciso tratar de ir lo más lejos posible antes de su detención. ¿Cuál es en su opinión la parte irreversible en el movimiento actual, suponiendo que acabe enseguida?
DC-B:
Los obreros lograrán el cumplimiento de cierto número de reivindicaciones materiales, al mismo tiempo que importantes reformas tendrán lugar en la Universidad por obrar de las tendencias moderadas del movimiento estudiantil y de los profesores. No serán reformas radicales a las que aspiramos, pero de todos modos tendremos cierto peso: presentaremos propuestas precisas, y sin duda algunas serán aceptadas porque no se atreverán a negarnos todo. De seguro será un progreso, pero nada fundamental habrá cambiado, por lo que continuaremos a cuestionar el sistema en su conjunto.
De 1848 a 1968
De todas maneras no creo que la revolución sea posible de un día para otro. Creo que sólo será posible obtener mejoras sucesivas, más o menos importantes, pero estas mejoras no podrán ser impuestas sino por acciones revolucionarias. Por esta razón, el movimiento estudiantil, que habrá alcanzado, pese a todo, una reforma importante en la Universidad , aunque transitoriamente pierda energía, toma un valor de ejemplo para muchos jóvenes trabajadores. Utilizando los medios de acción tradicionales del movimiento obrero –la huelga, la ocupación de la calle y de los lugares de trabajo-, hemos derribado el primer obstáculo: el mito por el cual “nada puede hacerse contra el régimen”. Hemos probado que eso no era verdad. Y los obreros se han lanzado por la brecha. Puede ser que esta vez no sigan hasta el final. Pero habrá otras explosiones más tarde. Lo importante es que se ha demostrado la eficacia de los métodos revolucionarios.
La unión de estudiantes y obreros sólo puede hacerse en la dinámica de la acción si el movimiento de los estudiantes y el delos obreros conservan cada uno su impulso y convergen hacia un mismo objetivo. Por el momento existe una desconfianza natural y comprensible de los obreros.
JPS:
Esta desconfianza no es natural sino adquirida. No existía a comienzos del siglo XIX y sólo apareció después de las masacres de junio de 1848. Antes, los republicanos –que eran intelectuales y pequeños burgueses- y los obreros marchaban juntos. Después, no hubo ya perspectivas de unión, ni siquiera en el partido comunista, que siempre ha separado cuidadosamente a los obreros de los intelectuales.
DC-B:
De todos modos algo ha sucedido en el curso de esta crisis. En Billancourt, los obreros no han dejado entrar en la fábrica a los estudiantes. Pero el hecho mismo de que los estudiantes hayan ido a Billancourt constituye algo nuevo e importante. Ha habido, en realidad, tres etapas. Primero la desconfianza franca, no sólo de la prensa obrera sino del medio obrero. Decían: “¿Qué quieren esos nenes de papá que vienen a fastidiarnos?” Y más tarde, después de los combates en la calle, después de la lucha de los estudiantes contra los policías, ese sentimiento ha desaparecido y la solidaridad se vuelve efectiva.
En este momento estamos en un tercer estadio: los obreros y los campesinos han entrado a su vez en lucha pero nos dicen: “Esperen un poco, queremos manejar nosotros mismos nuestro combate”. Es normal. La unión sólo podrá realizarse más tarde si los dos movimientos, el de los estudiantes y el de los obreros, conservan su impulso. Después de cincuenta años de desconfianza, no creo que lo que se denomina “diálogo” sea posible. No se trata solamente de hablar. Es natural que los obreros no nos reciban con los brazos abiertos. El contacto sólo se establecerá si combatimos juntos. Se puede, por ejemplo, crear grupos conjuntos de acción revolucionaria, en los que obreros y estudiantes planteen juntos los problemas y actúen juntos. Habrá lugares en los que eso funcione y otros en los que no funcione.
JPS:
El problema sigue siendo el mismo: mejoras o revolución. Como usted dice, todo lo que ustedes hacen a través de la violencia es recuperado por los reformistas de una manera positiva. La Universidad , gracias a lo que ustedes han hecho, se verá mejorada, pero siempre dentro del marco de la sociedad burguesa.
DC-B:
Es evidente; pero creo que no hay otro modo de avanzar. Tomemos el ejemplo de los exámenes. No se discute que se seguirá con ellos. Pero seguramente no se desarrollarán como antes. Se encontrará una fórmula nueva. Y si una sola vez se efectúan de un modo desacostumbrado, un proceso de reforma se pondrá en marcha de modo irreversible. No sé hasta qué punto llegará, lo que sé es que se hará lentamente; pero es la única estrategia posible.
Para mí, no se trata de hacer metafísica, ni de indagar cómo habrá que realizar la revolución. Ya he dicho que creo que vamos más bien hacia un cambio perpetuo de la sociedad, provocado, en cada etapa, por acciones revolucionarias. El cambio radical de las estructuras de nuestra sociedad sólo sería posible si se produjera de golpe la coincidencia de una crisis económica grave, con la acción de un potente movimiento obrero y de un fuerte movimiento estudiantil. Hoy estas condiciones no están reunidas. Como máximo puede pretenderse la caída del gobierno. Pero no puede soñarse en hacer estallar la sociedad burguesa. Lo que no quiere decir que no haya que hacer nada: todo lo contrario, es necesario luchar paso a paso a partir de un cuestionamiento global.
La cuestión de saber si puede haber todavía revoluciones en las sociedades capitalistas evolucionadas y de lo que hay que hacer para provocarlas realmente no me interesa.
Cada cual con su teoría; unos dicen: las revoluciones del tercer mundo son las que provocarán el derrumbe del mundo capitalista. Otros: sólo gracias a la revolución en el mundo capitalista podrá haber desarrollo del tercer mundo. Todos los análisis están más o menos fundados, pero en mi opinión, eso no tiene mayor importancia.
Observemos lo que acaba de pasar. Desde hace mucho tiempo hay gente que busca el mejor modo de provocar una explosión en el medio estudiantil. Nadie lo ha encontrado y finalmente ha sido una situación objetiva la que ha provocado la explosión. Influyó sin duda el manotón del poder –la ocupación de la Sorbona por la policía-, pero es evidente que esta “gaffe” monumental no es el único origen del movimiento. La policía ya había entrado en Nanterre, algunos meses atrás, y eso no había despertado ninguna reacción en cadena. Esta vez se despertó una que no fue posible detener, lo que permite examinar el papel que puede desempeñar una minoría activa.
Lo que ha sucedido desde hace dos semanas constituye, a mi entender, una refutación de la famosa teoría de “las vanguardias revolucionarias” consideradas como las fuerzas dirigentes de un movimiento popular. En Nanterre y París ha habido simplemente una situación objetiva, derivada de lo que se llama de un modo vago “el malestar estudiantil” y de la voluntad de acción de una parte de la juventud, decepcionada por la inacción de las clases que ejercen el poder. La minoría activa pudo, por el hecho de ser teóricamente más consciente y estar mejor preparada, encender el detonador y penetrar por la brecha. Pero eso es todo. Los otros podían seguir o no seguir. Sucede que han seguido. Pero después, ninguna vanguardia, sea la UEC , la JCR o los “marxistas-leninistas”, ha podido tomar la dirección del movimiento. Sus militantes pudieron participar en las acciones de un modo decidido pero desaparecieron absorbidos por el movimiento. Se los encuentra en los comités de coordinación, donde su papel es importante, pero en ningún momento hubo oportunidad de que estas vanguardias desempeñaran un papel directivo.
No más vanguardias
Es el punto esencial. Sirve para destacar que es necesario abandonar la teoría de “la vanguardia dirigente” para adoptar aquella –más simple y más honrada- de “la minoría activa” que desempeña el papel de un fermento permanente, impulsando a la acción sin pretender la dirección. En efecto, aunque nadie quiera admitirlo, el partido bolchevique no dirigió la revolución rusa. Fue empujado por las masas. Pudo elaborar su teoría en la marcha, dar ciertos impulsos hacia un lado o hacia otro, pero no desencadenó, solo, un movimiento que fue en su mayor parte espontáneo. En determinadas situaciones objetivas –con la ayuda de una minoría activa- la espontaneidad retoma su lugar en el movimiento social. Es ella la que promueve el avance, y no las órdenes de un grupo dirigente.
JPS:
Lo que mucha gente no comprende, es que ustedes no buscan elaborar un programa, ni dar una estructura al movimiento. Les reprochan querer “destruirlo todo” sin saber –en todo caso sin decir- lo que ustedes quieren colocar en lugar de lo que derrumban.
DC-B:
¡Claro! Todo el mundo se tranquilizaría –Pompidou en primer lugar- si fundáramos un partido anunciando: “Toda esta gente está con nosotros. Aquí están nuestros objetivos y el modo cómo pensamos lograrlos…” Se sabría a que atenerse y por lo tanto la forma de anularnos. Ya no se estaría frente a “la anarquía”, el “desorden”, la “efervescencia incontrolable”.
La fuerza de nuestro movimiento reside precisamente en que se apoya en una espontaneidad “incontrolable”, que da el impulso sin pretender canalizar o sacar provecho de la acción que ha desencadenado. Para nosotros existen hoy dos soluciones evidentes. La primera consiste en reunir cinco personas de buena formación política y pedirles que redacten un programa, que formulen reivindicaciones inmediatas de aspecto sólido y digan: “Esta es la posición del movimiento estudiantil, hagan según eso lo que quieran”. Es la mala solución. La segunda consiste en tratar de hacer comprender la situación, no a la totalidad de los estudiantes ni siquiera a la totalidad de los manifestantes, pero a un gran número de entre ellos. Para eso, es preciso evitar la creación inmediata de una organización o definir un programa que serían inevitablemente paralizantes. La única oportunidad del movimiento es justamente ese desorden que permite a las gentes hablar libremente y que puede desembocar, por fin, en cierta forma de autoorganización. Por ejemplo, es necesario ahora renunciar a las reuniones de gran espectáculo y llegar a formar grupos de trabajo y de acción. Fue lo que tratamos de hacer en Nanterre.
Ante la repentina libertad de palabra en París, se hace preciso que en primer término la gente se exprese. Dicen cosas confusas, vagas, a menudo sin interés, porque se las han dicho cien veces, pero eso les permite, después de haber dicho todo eso, de plantearse la siguiente pregunta: “¿Y ahora?” Eso es lo más importante, y lo que la mayor parte de los estudiantes se preguntan: “¿Y ahora?” Sólo después podrá hablarse de programa o de estructuración. Si nos planteáramos desde el comienzo el tema: “¿Qué harán con los exámenes?” Significaría asfixiar las posibilidades, sabotear el movimiento, interrumpir la dinámica. Los exámenes tendrán lugar y nosotros presentaremos propuestas, pero que nos den tiempo. Primero hay que hablar, reflexionar, buscar fórmulas nuevas. Las encontraremos. Pero no hoy.
Una reiniciación de clases catastrófica
JPS:
El movimiento estudiantil como usted ha dicho, está ahora en la cresta de la ola. Pero están por llegar las vacaciones, una pausa, seguramente un retroceso. El gobierno aprovechará para realizar reformas. Invitará a estudiantes a participar en ellas, y muchos aceptarán diciendo: “Nosotros sólo pretendemos reformas”, o si no: “Son sólo reformas, pero es mejor que nada y las hemos obtenido por la fuerza”. Tendrán una Universidad transformada, pero los cambios pueden muy bien ser sólo superficiales, limitarse al progreso de los equipos materiales, de los locales, de los restaurantes universitarios. Todo eso no cambiará la esencia del sistema. Son reivindicaciones que el poder puede satisfacer sin que sea cuestionado el régimen. ¿Creen ustedes poder obtener “mejoras” que introduzcan realmente elementos revolucionarios en la Universidad burguesa; que hagan, por ejemplo, que la enseñanza impartida en la Universidad esté en contradicción con la función principal de la Universidad en el régimen actual: formar cuadros bien integrados en el sistema?
DC-B:
En primer término, las reivindicaciones puramente materiales pueden tener un contenido revolucionario. Con respecto a los restaurantes universitarios tenemos una reivindicación de fondo. Pedimos su supresión en cuanto a su carácter de restaurantes “universitarios”. Es necesario que se transformen en restaurantes “de la juventud”, en los que todos los jóvenes, estudiantes o no, puedan comer por 1,40 francos. Y nadie puede estar en contra: si los trabajadores jóvenes trabajan todo el día, no se justifica el que de noche no puedan comer por 1.40 F . Igual cosa en lo que respecta a las ciudades universitarias: pedimos que se conviertan en ciudades para la juventud. Hay muchos obreros jóvenes, muchos aprendices que desean independizarse de sus padres pero que no pueden arrendar un cuarto porque cuesta 30.000 francos viejos por mes; queremos que se los acoja en las ciudades donde el alquiler es de 9.000 o 10.000 francos viejos. Los hijos de familias acomodadas que estudian derecho o ciencias políticas pueden ir a otra parte.
En el fondo, no pienso que las reformas que podrá hacer el gobierno sean las suficientes para desmovilizar a los estudiantes. Las vacaciones señalarán indudablemente un retroceso, pero no quebrarán el movimiento. Algunos dirán: “Nuestro golpe ha fracasado”, sin tratar de explicarse lo que sucedió. Otros dirán: “La situación no estaba madura”. Pero muchos militantes comprenderán que hay que capitalizar lo que acaba de pasar, analizarlo teóricamente y prepararse para una nueva acción en la reapertura. Porque la reapertura de cursos será catastrófica, sean las que fueren las reformas gubernamentales. Y la experiencia de la acción desordenada, imprevista, provocada por el poder, que acabamos de conducir, nos permitirá volver más eficaz la acción que podría desencadenarse en otoño. Las vacaciones permitirán a los estudiantes esclarecer su propio desconcierto, que se manifestó en estos quince días de crisis, y a reflexionar sobre lo que quieren y pueden hacer.
En cuanto a la posibilidad de lograr que la enseñanza impartida en la Universidad se vulva una “contra-enseñanza” que forme, no cuadros bien integrados sino revolucionarios, es una esperanza que me parece un poco idealista. La enseñanza burguesa, aún reformada, producirá cuadros burgueses. La gente será aprisionada en el engranaje del sistema. En el mejor de los casos, se volverán miembros de una izquierda benévola pero seguirán siendo, objetivamente, engranajes que aseguren el funcionamiento de la sociedad.
Nuestro objetivo es lograr poner en marcha una “enseñanza paralela” tanto técnica como ideológica. Se trata de que nosotros mismos volvamos a poner en marcha la Universidad sobre bases completamente nuevas, aunque esto no dure más que unas pocas semanas. Acudiremos a los profesores de izquierda y de extrema izquierda que estén dispuestos a trabajar con nosotros en los seminarios y a apoyarnos con sus conocimientos –renunciando a su condición de profesores- en la experiencia que emprenderíamos.
Podríamos inaugurar seminarios en todas las facultades –por supuesto nada de clases magistrales- sobre los problemas del movimiento obrero, sobre la utilización de la técnica al servicio del hombre, sobre las posibilidades que ofrece la automación. Y todo esto no simplemente desde un punto de vista teórico (no hay un solo libro de sociología que no comience con la frase: “Hay que poner la técnica al servicio del hombre”) sino planteando problemas concretos. Esta enseñanza tendría inevitablemente una orientación contraria a la del sistema en uso, por lo que la experiencia no podría durar mucho tiempo: el sistema reaccionaría inmediatamente y el movimiento sucumbiría. Pero lo importante no es elaborar una reforma de la sociedad capitalista sino lanzar una experiencia de ruptura completa con esta sociedad; una experiencia que no dure pero que deje entrever una posibilidad: se percibe algo, fugitivamente, que luego se extingue. Pero basta para probar que ese algo puede existir.
No esperamos construir una universidad de tipo socialista en nuestra sociedad, porque sabemos que la función de la Universidad seguirá siendo la misma en tanto que no cambie la totalidad del sistema. Pero creemos que puede haber momentos de ruptura en la cohesión del sistema y que se puede aprovecharlos para abrir brechas.
JPS:
Eso supone la existencia permanente de un movimiento “anti-institucional” que impida a las fuerzas estudiantiles estancarse. Lo que ustedes pueden reprochar a UNEF, en efecto, es de ser un sindicato, es decir una institución forzosamente esclerosada.
DC-B:
Le reprochamos ser, sobre todo en sus formas de organización, incapaz de lanzar una reivindicación. La defensa de los intereses de los estudiantes resulta, de todos modos, una cosa problemática. ¿Cuáles son esos intereses? Los estudiantes no constituyen una clase. Los trabajadores, los campesinos, forman una clase social y tienen intereses objetivos. Sus reivindicaciones son claras y van dirigidas a los patrones, a los representantes de la burguesía. ¿Pero los estudiantes? ¿Quiénes son sus opresores, salvo el sistema?
Nuevos medios
JPS:
En efecto, los estudiantes no constituyen una clase. Ellos se definen por la edad y por una relación con el conocimiento. El estudiante es alguien que, por definición, un día dejará de ser estudiante, en no importa cuál sociedad, incluso en aquella en la que soñamos.
DC-B:
Eso es lo que justamente hay que cambiar. En el sistema actual se dice: existen los que trabajan y los que estudian. Y todo queda en una división, aunque sea sensata, del trabajo social. Pero es posible imaginar otro sistema en el cual todo el mundo toma parte en las tareas de producción –reducidas al máximo gracias a los progresos de la técnica- y en el cual todos tengan la posibilidad de proseguir paralelamente estudios continuos. Es el sistema del trabajo productivo y del estudio concomitante.
Evidentemente habrá casos especiales: no se puede dedicarse a las matemáticas avanzadas, o a la medicina y ejercer otra actividad al mismo tiempo. No se trata de instituir reglas uniformes. Pero es el principio de base el que ha de ser cambiado. Es preciso rechazar, desde un comienzo, la distinción entre estudiante y trabajador.
Por supuesto, nada de esto tendrá lugar mañana mismo, pero algo hay que se ha puesto en marcha y que proseguirá ineludiblemente.
JPS:
Lo interesante de la acción que ustedes desarrollan es que lleva a la imaginación al poder. Ustedes poseen una imaginación limitada como todo el mundo, pero tienen muchas más ideas que sus mayores. Nosotros estamos formados de un modo tal que tenemos ideas precisas sobre lo que es posible y lo que no lo es. Un profesor dirá: “¿Suprimir los exámenes? Jamás. Se puede perfeccionarlos, pero no suprimirlos”. ¿Por qué esto? Porque ha pasado por los exámenes durante la mitad de su vida.
La clase obrera ha imaginado a menudo nuevos métodos de lucha, pero siempre en función de la situación precisa en la que se encontraba. En 1936 inventó la ocupación de las fábricas, porque era la única arma que tenía para consolidar y sacar provecho de una victoria electoral. Ustedes tienen una imaginación mucho más rica y las frases que se leen en los muros de la Sorbona lo prueban. Hay algo que ha surgido de ustedes que asombra, que trastorna, que reniega de todo lo que ha hecho de nuestra sociedad lo que ella es. Se trata de lo que yo llamaría la expansión del campo de lo posible . No renuncien a eso.
Francia: la izquierda unida gana ampliamente las elecciones regionales…
ELECCIONES REGIONALES EN FRANCIA
La izquierda se hace con el control de casi todas las regiones francesas
Severa derrota del partido de Nicolas Sarkozy en las elecciones de este domingo a dos años de las presidenciales
ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - París – 22/03/2010
La izquierda francesa, que acudía ayer unida y envuelta en una ola de optimismo a la segunda vuelta de las elecciones regionales, confirmó el triunfo apuntado en la primera ronda y se alza con una victoria indiscutida. Todas las regiones de la Francia metropolitana, excepto Alsacia, tendrán un presidente de izquierda. El Partido Socialista francés (PS), Europa Ecología y el Frente de Izquierda consiguen en torno al 54% de los votos y el centro-derecha de Sarkozy, el 36%, según el ministro del Interior, Brice Hortefeux. El Frente Nacional, la formación de extrema derecha de Jean-Marie Le Pen que parecía moribunda hace meses, reafirma también su recuperación alcanzando un sorprendente 10% de los sufragios, teniendo en cuenta que sólo presentaba candidaturas en 12 regiones, donde, de hecho, ha rozado, de media, el 17%. La abstención fue alta, el 48,12%, aunque menor que en la primera vuelta (53,6%).
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Media hora después de que se cerraran las urnas, el primer ministro, François Fillon compareció para certificar "la decepción" de su grupo político. "No hemos sabido convencer. Asumo mi parte de responsabilidad y así se lo diré al presidente de la República mañana [por hoy]". Después, el cariacontecido primer ministro francés, que participó mucho en la campaña para tratar de animar a un electorado poco motivado y que no piensa dimitir por ahora, recordó la virulencia de la crisis económica mundial en un intento de justificar el descontento de los franceses con el Gobierno.
Poco después habló la primera secretaria del Partido Socialista, Martine Aubry. Satisfecha, pero no exultante ni triunfalista. Hizo pública la victoria de la izquierda y añadió: "Los franceses han rechazado la política injusta de Sarkozy, que ha hecho regalos fiscales a los que más tienen, que ha protegido a los bancos y a los banqueros, pero que está poniendo en peligro la sanidad y la educación públicas". Después concluyó: "Hemos de consolidar esta izquierda solidaria que se ha reencontrado con los franceses".
Mirando a las presidenciales
Ésta es la última elección antes de las presidenciales de 2012, en las que Sarkozy se jugará el cargo. La izquierda, de este modo, se coloca en una posición aceptable para el asalto al Elíseo dentro de dos años. No será fácil. Ya en 2004 ganó las elecciones regionales con claridad (consiguió 20 de las 22 regiones) y luego perdió las presidenciales en 2007, al derrotar a Nicolas Sarkozy a Ségolène Royal. Daniel Cohn-Bendit, eurodiputado, líder del Mayo del 68 y dirigente de Europa Ecología, lo recordó ayer y añadió que la izquierda francesa debe ya empezar a trabajar en un proyecto victorioso de cara a esa crucial cita electoral.
Para eso, primeramente, el Partido Socialista francés (PS) deberá elegir un líder en un proceso de primarias que se antoja tormentoso. Tras la victoria de ayer Martine Aubry ha mostrado que le sobra legitimidad para presentarse como candidata. También su oponente en el último congreso socialista, Ségolène Royal, ex candidata presidencial y reelegida ayer presidenta de la región de Poitou-Charentes con un resultado apabullante: 61,1% de los votos contra 38,9% del centro-derecha. De este modo, Royal también se postula para convertirse, antes de 2012, en la líder de la izquierda. Ayer no olvidó leer los resultados en clave nacional y aseguró que se deben traducir como una clara derrota de Sarkozy.
En la región de Languedoc-Rousillon, el presidente Georges Frêche, expulsado del PS en 2008 por declaraciones racistas, ha sido reelegido con más del 53% de los votos.
La cabeza de lista del Frente Nacional en Nord-Pas-de-Calais, Marine Le Pen, hija del presidente del partido ultraderechista, Jean-Marie Le Pen, y, casi con toda seguridad, su heredera a la cabeza de la formación cuando éste, de 81 años, se jubile en 2011, aparecía sonriente dispuesta a dar su versión sobre lo ocurrido: "Hemos obtenido una victoria incontestable. Hemos mejorado los resultados de la primera vuelta, lo que no nos ocurría desde hacía tiempo".
Ahora, falta saber qué hará Sarkozy, que hoy se reúne con su plana mayor en el Palacio del Elíseo para estudiar los resultados, con una derrota tan clara encima de la mesa. Pronto se verá si se traduce en un cambio de Gobierno o de estrategia. Por lo pronto, ya se adivinan enemigos: Dominique de Villepin, rival de Sarkozy en el centro-derecha, actualmente en China, dará el jueves una rueda de prensa para dar a conocer, previsiblemente, su propia formación política.
EL PAIS.COM
Murió Jean Ferrat, el último de los grandes de la canción francesa…
Prolífico y discreto, Jean Ferrat, de 79 años, compuso e interpretó unas 200 canciones, en las que mezclaba textos comprometidos, homenajes al poeta y novelista Louis Aragon y declaraciones de amor a Ardèche, su región adoptiva, donde vivía desde hacía muchos años.
Nacido el 26 de diciembre de 1930 en Vaucresson (suburbios de París) y registrado con el nombre de Jean Tenenbaum, perdió a la edad de 11 años a su padre, quien era un judío emigrado de Rusia y deportado a Auschwitz. Ferrat fue salvado gracias a militantes comunistas, algo que nunca olvidó.
Después de la Segunda Guerra mundial abandonó los estudios de bachillerato para ayudar a su familia y consiguió trabajo como asistente en un laboratorio de química hasta 1954, fecha en la cual comenzó a cantar en los cabarets parisienses.
Rápidamente, Jean Ferrat decidió interpretar textos comprometidos, como "Nuit et Brouillard" (Noche y niebla, 1963), que habla de los horrores de la deportación durante la guerra –una canción que no fue difundida por las emisoras– y luego "Potemkin" (1965), a la gloria de los marineros del acorazado del Mar Negro cuyo amotinamiento fue el preludio de la Revolución rusa de 1905, también prohibida.
Simpatizante del Partido Comunista sin haber sido nunca miembro, Ferrat tomó cierta distancia en su momento con el régimen soviético.
De esta forma en su canción "Camarada" denunció la invasión rusa a Praga en 1968, y en "Bilan" (Balance) criticó el "balance globalmente positivo" hecho por el Partido Comunista francés sobre los países del Este.
"Era un hombre como cualquier otro. El quería vivir la misma vida de la gente del pueblo, y no una vida de estrella. Y sin embargo, si la población de Antraigues es conocida, se lo debemos a él", recalcó el alcalde, Michel Desanti, vecino y amigo del cantante desde "hace 18 años".
"Para nosotros, era el último de los grandes de la canción francesa con Brel, Ferré y Brassens, pero era ante todo un hombre como cualquier otro", insistió.
El artista llegó a Antraigues en 1964, instalándose definitivamente en 1973 en este pueblo de 600 habitantes, en una casa ligeramente aislada.
En 1974, dos años después de haber cesado de presentarse en escenarios, y luego en 1995, consagró con éxito dos discos a Louis Aragon.
En una de las raras entrevistas que concedió a la televisión francesa, en 2003, Ferrat criticó la gran industria discográfica, estimándola peligrosa para la libertad creativa.
Jean Ferrat se casó con la cantante Christine Sèvre, fallecida en 1981.
Mucha gente llegaba a Antraigues para conocerlo y saludarlo y verlo jugar con sus amigos a la petanca en la plaza del pueblo.
Desde hacía varios años, no obstante, Jean Ferrat tenía problemas de salud y ya casi no salía a la calle.
El cantante, que fue concejal de Antraigues, había dado al hotel del pueblo el nombre de "La montagne", una de sus más célebres canciones, "pero no quiso jamás que se bautizara con su nombre una de las escuelas", recordó el presidente del Concejo de Ardeche, el socialista Pascal Terrasse.
Francia, elecciones: victoria de la izquierda, derrota de la centro-derecha del Presidente Sarkozy…
Dura derrota para la derecha francesa
La primera vuelta de las elecciones regionales tuvo un inobjetable perdedor, el presidente Nicolas Sarkozy –a tal punto de que se habla del fin del sarkozysmo–, y un ganador, el Partido Socialista y las listas de la izquierda en general.
Por Eduardo Febbro
Desde París
La izquierda francesa renació de las cenizas después de varios años en el patíbulo, mientras que la derecha gobernante y el sistema democrático recibieron un rotundo cachetazo. La primera vuelta de las elecciones regionales de este domingo tuvo dos perdedores, el presidente Nicolas Sarkozy y la representatividad democrática, y un ganador inobjetable, el Partido Socialista y las listas de la izquierda en general. Con más de 53 por ciento de abstención, esta consulta batió records de ausentismo electoral al tiempo que restauró a los socialistas en una dinámica de poder. El PS dominó copiosamente al partido presidencial UMP con alrededor del 30 por ciento contra algo más del 26 por ciento para el partido de Sarkozy. Las predicciones de los sondeos se cumplieron casi al pie de la letra pero con la excepción de la ultraderecha del Frente Nacional. El partido de Jean Marie Le Pen volvió a coquetear con sus resultados históricos y salió este domingo reforzado con poco más del 12 por ciento de los votos, cuando las encuestadoras habían fijado un techo de 10 por ciento. Los otros dos triunfadores son los ecologistas y el frente de izquierda.
El movimiento Europa Ecología, conducido por el ex líder de las revueltas estudiantiles de mayo del ‘68, Daniel Cohn-Bendit, obtuvo un poco más de 12 por ciento de los sufragios, mientras que el Frente de Izquierda –lista de socialistas disidentes y otras corrientes de la gauche francesa– se sitúa en un abanico que va del 8 al 11 por ciento según las encuestadoras.
Para los socialistas y su primera secretaria, la ex ministra de Trabajo Martine Aubry, los resultados son una resurrección exitosa. Nueve meses después del oprobio sufrido en las elecciones europeas (16,48 por ciento), el PS regresa al primer plano electoral y se vuelve a convertir en el primer partido de Francia, por delante de la máquina electoral diseñada por el presidente francés.
Sarkozy pagó ayer un triple tributo: el de su política y su estilo, el de su estrategia de partido que consistió a fagocitar a los demás partidos de la derecha para englutirlos en uno sólo –ello lo priva de una reserva de votos para la segunda vuelta del 21 de marzo– y el tributo de sus devaneos con la extrema derecha a través de un insólito debate sobre la identidad nacional –había que responder a la pregunta “¿qué es ser francés?”– promovido por el no menos insólito ministro de la Inmigración y la Identidad Nacional, el ex socialista Eric Besson. Las listas con los colores de la UMP retrocedieron en todo el territorio. Sarkozy había ideado un modelo unitario llamado “bala de cañón” copiado del esquema de las presidenciales de 2007, con el objetivo de obtener 30 por ciento en la primera vuelta y removilizar a la derecha en la segunda. La idea cayó al vacío. Peor aún, el 12 por ciento de la extrema derecha autoriza a este partido a mantenerse en la segunda y con ello provocará duelos triangulares que serán nocivos para la derecha.
La izquierda se encamina hacia la segunda vuelta con sólidas perspectivas de conservar las 24 de las 26 regiones que controla y hasta puede darse el lujo de quedarse con una más. El partido de Martine Aubry cuenta con un consistente resguardo de votos gracias a los porcentajes de sus aliados naturales, Europa Ecología y el Frente de Izquierda. Con todo, la tasa de abstención deja en suspenso una incógnita que los analistas y las encuestadoras no lograron definir. Para algunos, la abstención se debe a la desmovilización de los electores de la derecha y al despertar cívico de los de la izquierda. Otros, en cambio, desarrollan el argumento contrario. Por lo pronto, para Jean Luc Melanchon, uno de los dirigentes del Frente de Izquierda, la abstención se asemeja a “una insurrección cívica”. Los medios habían puesto esta elección bajo la bandera del test nacional de la política del ejecutivo de Nicolas Sarkozy. Anoche, el primer ministro francés, François Fillon, restó valor a este análisis y dijo que la elevadísima abstención no permitía darle a esta primera vuelta un valor de juicio nacional. El equipo presidencial salió a destilar su defensa. Varios allegados a Sarkozy dijeron en los medios que la abstención “destruye” el argumento de la izquierda en su pretensión de hacer de este voto regional un referéndum anti Sarkozy. Manuel Vals, diputado e intendente socialista de la localidad de Evry, juzgó en cambio que Nicolas Sarkozy es responsable de la abstención: “Por su actitud, por los resultados de su política y por su política, el presidente de la República tiene una responsabilidad evidentemente importante”.
Aunque no comparten la interpretación del resultado, izquierda y derecha corren ahora detrás del mismo desafío: movilizar a los electores en la segunda vuelta a fin de confirmar la victoria –PS– y limitar la profundidad del abismo de la derrota –UMP–. La primera secretaria del Partido Socialista, Martine Aubry, leyó los resultados con otro sentido y dijo que “los franceses enviaron un mensaje claro y fuerte. Hoy expresaron el rechazo a una Francia dividida, angustiada y debilitada y, sobre todo, quisieron expresar su deseo de una Francia más justa y más fuerte”. El PS vivió de hecho dos elecciones en una: la de las regionales y otra más subterránea por la candidatura presidencial para las elecciones de 2012. Sus protagonistas son la misma Martine Aubry y la ex candidata presidencial de los socialistas en 2007, Ségolène Royal, que competía para conservar la presidencia de la región Poitou Charentes. Con 40 por ciento de los votos, Royal tiene todas las cartas en la mano para renovar su mandato el próximo domingo. Con ello se mantiene también intacta su gravitación en la opinión pública, lo que no hará más que azuzar el costoso antagonismo en el corazón del PS entre Ségolène Royal y la línea de Martine Aubry. Fue precisamente esa guerra sin cuartel, vulgar, con golpes bajos y denuncias de toda índole la que hipotecó en gran parte la credibilidad del PS.
Además de los socialistas, la confirmación de la ecología como corriente influyente y la legitimidad de las listas de la izquierda disidente, estas elecciones marcaron el retorno de los halcones de la extrema derecha. El ultraderechista Jean Marie Le Pen apareció anoche triunfante ante las cámaras de la televisión sobre un pupitre donde había colocado el polémico afiche de campaña del Frente Nacional que decía “no al islamismo” cubierto por una banda donde se leía “censurado”. El carácter racista y agresivo de ese afiche, que presentaba el mapa francés con los colores de Argelia cubierto de misiles, fue prohibido por la Justicia a raíz de una querella presentada por varias asociaciones. Le Pen dijo lo esencial: “El Frente Nacional ha vuelto al juego”. Las elecciones de 2007 parecían haberlo enterrado, pero las urnas regionales lo resucitaron. Ello parece confirmar la pertinencia de los análisis de quienes criticaron las escaramuzas de la derecha en el poder en los territorios de la extrema derecha de la mano del debate sobre la identidad nacional y otros deslices menos decentes hacia la ultraderecha. En vez de servir a las listas presidenciales, esa “invasión” benefició al discurso original. Estas elecciones cristalizaron el hartazgo de los franceses hacia la manera en que los políticos los representan. A nivel nacional, los primeros análisis sugerían anoche que las urnas dominicales “marcan el fin del sarkozysmo” (Liberación) y expresan al mismo tiempo la aspiración a otra cosa distinta, el deseo de que se ponga en marcha otra dinámica política. Los electores, al sacar a la izquierda del pozo, han esbozado los primeros trazos de esa dinámica.
Página/12
El Partido Socialista resucita en las elecciones regionales francesas
El partido de Martine Aubry se impone como primera fuerza frente al de Sarkozy.- El Gobierno se escuda en la elevada abstención para minimizar el revés electoral
ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - París – 15/03/2010
Tras perder las elecciones presidenciales en 2007 y sufrir un batacazo en las últimas europeas, en junio de 2009, con un mísero 16,4%, los socialistas franceses resurgen y, con un 30% de votos, según varios sondeos, se imponen como la primera fuerza política del país, alzándose con la victoria de la primera vuelta de las elecciones regionales celebradas este domingo en Francia.
La Unión por un Movimiento Popular (UMP), la formación de centro-derecha de Nicolas Sarkozy, queda en segundo lugar, con un 25-26% de los votos, y sufre el esperado castigo que le pronosticaban todos los sondeos. Hubo un voto de rechazo a Sarkozy y a su política anticrisis, pero también un apoyo explícito a los gobernantes socialistas que, en su gran mayoría, dirigen las distintas regiones en Francia.
Europa Ecología, la formación verde comandada por el eurodiputado y ex líder del Mayo del 68 Daniel Cohn Bendit, se confirma como tercera fuerza política del país, al haber logrado el 13% de los votos. Su alianza con el PS en la segunda vuelta, que se celebrará el próximo domingo, será clave a la hora de que la izquierda se alce con la mayor parte -si no la totalidad- de las regiones francesas. Las listas deben estar elaboradas el martes.
Escasa participación
Una abstención elevadísima, el 52,7%, marcó la jornada. Como se preveía, la mitad de los franceses convocados a las urnas dieron la espalda a la votación. A los veinte minutos de que se supieran los primeros datos de los sondeos, el primer ministro francés, François Fillon, compareció en la televisión. Serio, cariacontecido, lo primero que certificó es la ínfima participación -"una abstención récord en todas las elecciones regionales"- para luego asegurar, apoyándose en esa escasísima participación, que nada está aún escrito de cara a la segunda vuelta. También se escudó en la abstención a la hora de traducir el resultado de esta primera vuelta de "unas elecciones regionales" en un plebiscito nacional.
Poco después, la primera secretaria del Partido Socialista francés, Martine Aubry, aparecía ante las cámaras para refrendar la victoria. Seria, contenida, manifestó que el resultado de los socialistas franceses era histórico y que la victoria de ayer les carga de responsabilidad. Después recordó a los jóvenes, a las personas mayores y a todos aquellos "que han perdido nivel de vida con la crisis económica". "Os esperamos el domingo que viene", concluyó, algo más sonriente, saludando.
Con este resultado, Aubry se legitima como líder del PS francés, después de haber sido elegida en noviembre de 2008 en un congreso tormentoso y fracasado. Desde entonces -y hasta ahora probablemente- ha estado cuestionada, más si cabe cuando en las pasadas elecciones europeas obtuvo un raquítico 16,4% de los votos, a un paso de los ecologistas. En una palabra, Aubry se perfila ya como uno de los dirigentes socialistas que pueden aspirar a disputar a Sarkozy las elecciones presidenciales de 2012.
No estará sola en esa carrera. Ségolène Royal, su oponente en el citado congreso y su más directa rival en las filas socialistas, se ha alzado con la victoria, con un 39,8% de los votos, de la región de Poitou-Charentes. Una anécdota sintomática: mientras Martine Aubry se dirigía a los franceses en una alocución desde la sede del PS, en París, al mismo tiempo Ségolène Royal lo hacía desde su feudo de Poitou-Charentes, de la que es presidente. Una anécdota sintomática: mientras Martine Aubry se dirigía a los franceses en una alocución desde la sede del PS, en París, Ségolène Royal hacía lo mismo desde su feudo de Poitou-Charentes. "El resultado de esta votación tiene dos lecturas: el de la adhesión de los electores a sus presidentes regionales y el del voto de castigo severo a la derecha", explicó Royal, en un discurso medido. No comentó en ningún momento sus aspiraciones para convertirse de nuevo en la candidata del PS, pero su posición, sin duda, también se refuerza.
La ultra-izquierda pierde impulso: el Frente de Izquierda se aúpa hasta el 6%. Pero el Nuevo Partido Anticapitalista, la reciente formación de Olivier Besancenot, se hunde con un raquítico 2%, lo que supone un retroceso de tres puntos en relación con las últimas elecciones europeas. Entre otros factores, la polémica que siguió a la presentación de una candidata anticapitalista, musulmana, proabortista y con velo confundió a sus electores.
Otra formación que cosecha un sonoro fracaso es el partido de centro MoDem, del ex ministro François Bayrou. Con un 4%, Bayrou y sus seguidores se despeñan, transformándose en algo casi residual. Su líder ve cómo desaparecen muchas de sus posibilidades de presentarse con ciertas garantías de no hacer el ridículo a las próximas elecciones presidenciales de 2012. Dio la cara anoche en un discurso elocuente: "Ha sido un día inquietante para el país: una abstención elevadísima, el ascenso de la extrema derecha… Francia está emitiendo señales de alarma. También tengo que decir, claro, que nuestro resultado es malo".
El debate se centra en determinar si de unas elecciones regionales con una tasa tan alta de abstención se debe extraer una lección general para Sarkozy. En la izquierda no tenían ninguna duda. En la derecha sí. Fillon así lo aseguró este domingo. El mismo Sarkozy, que se las venía venir, ya avisó el viernes: "Las elecciones regionales tienen consecuencias regionales". Así, no habrá baile de ministros ni cambio de rumbo, aunque, eso sí, avisó de que impondrá un régimen de reformas estructurales y económicas más lento.
Le Pen, el cuarto más votado
Los sondeos auguran al Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen un 12% de los votos, aproximadamente, lo que le convertiría en la cuarta fuerza política del país, detrás de los ecologistas. Es decir, casi el doble de lo que consiguió en las últimas elecciones europeas, cuando su formación alcanzó sólo el 6,8% y algunos pronosticaron la paulatina desaparición de la ultraderecha francesa, subsumida en el centro-derecha de Sarkozy. No ha sido así. Su líder, Jean-Marie Le Pen, de 81 años, que se presenta por última vez a una elección, lo recordó en la televisión: "El presidente de la República nos dio por muertos y enterrados, pero todavía somos una fuerza nacional, y cada vez con más fuerza gracias a los patriotas".
En la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, donde Le Pen se presenta como candidato a consejero regional, el Frente Nacional obtiene más del 20% de los votos. Al norte de Francia, en la región de Nord-Pas-de Calais, la hija de Le Pen, Marine Le Pen, candidata también, logra un porcentaje similar al de su padre y se convertía, de paso, en la dirigente del partido con más posibilidades de suceder al líder al frente de la formación, dentro de como máximo un año.
La campaña del Frente Nacional se desarrolló con polémica: el partido presentó un cartel electoral que rezaba "No al islamismo" y mostraba a una mujer con burka ante una silueta del mapa de Francia pintada con los tres colores (blanco, verde y rojo) de la bandera argelina. Fue prohibido. Este domingo, un Le Pen crecido lo pegó, con la leyenda "censurado", en la tribuna desde la que pronunció su discurso.
El País.com
La gauche (53,46%) distance la droite de 14 points (38,93%)
Résultats nationaux
Au niveau national, le PS rassemble 29,48% des voix, l’UMP 26,18%, Europe Ecologie 12,47%, et le FN 11,74%.
Le Parti socialiste est devenu dimanche la première force politique en devançant l’UMP au premier tour des élections régionales, marqué par un regain du Front national et une forte abstention, plus d’un électeur sur deux ayant boudé les urnes.
Selon les calculs effectués par l’AFP à partir des résultats définitifs dans chacune des 22 régions de métropole, le PS devance l’UMP et ses alliés de 3,3 points (29,48% contre 26,18%). Les socialistes n’avaient pas obtenu un score aussi élevé depuis les européennes de 2004.
Le PS est arrivé premier dans 13 régions, devançant parfois l’UMP de plus de 10 points, voire 19 points en Midi-Pyrénées. Le parti présidentiel vire en tête dans les 9 autres (mais dans 5 régions, il est au coude à coude avec le PS).
Le bloc gauche (53,46%) distance de 14 points le bloc droite (38,93%) selon les chiffres définitifs du ministère de l’Intérieur (métropole + La Réunion), le MoDem divisant par deux son score des européennes de juin 2009 avec 4,24%. Le parti de François Bayrou, le troisième homme de la présidentielle de 2007, ne peut se maintenir au second tour qu’en Aquitaine avec Jean Lassalle.
Europe Ecologie (EE) devient la troisième force politique du pays avec 12,47%. EE est talonnée par le FN (11,74%). Le Parti de Gauche réunit 5,9% des voix et le NPA 3,41%.
Selon les chiffres définitifs, l’abstention a atteint 53,65%, soit 14 points de plus qu’au premier tour des régionales de 2004. Elle demeure cependant moins élevée qu’aux européennes de 2009 (59,37%).
(source AFP)
Francia: prevén repunte de la izquierda y alta abstención…
Los sondeos marcan dos tendencias para el domingo: la supremacía de las listas de izquierda frente al oficialista UMP y la existencia de una mayoría abstencionista. El debate se contaminó con temas como la inmigración.
Por Eduardo Febbro
Desde París
El desencanto y su consecuencia inmediata, la abstención, amenazan la primera vuelta de las elecciones regionales que se celebran el próximo domingo en Francia. Los sondeos de opinión marcan dos tendencias fuertes: la supremacía de las listas de izquierda frente al partido presidencial UMP y la existencia de una mayoría abstencionista que podría convertir estas elecciones en las menos votadas del último cuarto de siglo. Las encuestas coinciden en apuntar el ascenso del Partido Socialista en las intenciones de voto. El PS podría obtener 31 por ciento de los sufragios frente al 27 por ciento de la UMP. En tercer lugar vienen las listas de Europa Ecología, movimiento encabezado por el ex líder de Mayo del ’68 Daniel Cohn-Bendit, 14 por ciento; la extrema derecha del Frente Nacional, 9 por ciento; el Frente de Izquierda, 6 por ciento, y el partido centrista Modem, 5 por ciento.
En términos globales, las listas de izquierda obtendrían 48 por ciento, mientras que la derecha se quedaría con 32 por ciento del electorado. El contexto muestra que pese a su desunión, su falta de línea clara y sus innumerables tropezones, la izquierda socialista no ha perdido el apoyo de su electorado regional. Sin embargo, en términos de lectura de la calidad de la democracia, lo más inquietante son los altos índices de abstención que se prevén, el desinterés de los electores por las plataformas políticas, la alucinante distancia entre los políticos y las necesidades de la población y la contaminación del debate electoral con los temas ligados a la identidad nacional, las discriminaciones y los inmigrados. Este último capítulo ha sido notablemente fructuoso en groserías de todo tipo en contra de los extranjeros. Sus protagonistas salieron de todos los sectores del arco político francés y con ello rompieron la hegemonía que la ultraderecha francesa mantenía no sólo sobre el tema, sino también con el tono vulgar y agresivo. Un miembro de la mayoría gubernamental habló de “invasión”, un ministro en ejercicio evocó que el problema era cuando había “demasiados” –gente de origen árabe– y un dirigente socialista declaró que no votaría por el ex primer ministro socialista Laurent Fabius, de origen judío, porque éste no tenía “una jeta demasiado católica”.
A este ramito de cortesías también le caben las ya abusivas vulgaridades de la extrema derecha y sus afiches electorales que hacen de los extranjeros una suerte de plaga invasora. Eso sí, todo esto sin que jamás un juez u otra autoridad se pregunte sobre los límites que ya es hora de trazar en un Estado que hizo de los derechos humanos un eje de la construcción de su identidad. En la región de la Costa Azul, Jean-Marie Le Pen tuvo que acudir ante la Justicia luego de una querella presentada por la Liga contra el Racismo debido a un sucio afiche electoral que mostraba a una mujer con velo, un mapa de Francia cubierto con la bandera de Argelia lleno de misiles y el eslogan “No al islamismo”.
La iniciativa de Eric Besson, ministro de Inmigración e Identidad Nacional, contribuyó en mucho a crear un remolino que fue arrastrando todo a su paso. Besson lanzó hace unos meses un debate sobre la “identidad nacional” mediante una consulta que consistía en responder a la pregunta “¿Qué es ser francés?”. Esa idea respondía a una estrategia electoral cara a las elecciones regionales, pero suscitó tantos debates y excesos que el primer ministro francés, François Fillon, tuvo que dejar a un costado esta propuesta para contrarrestar los efectos nefastos que estaba acarreando para la mayoría.
La crisis internacional, sus consecuencias sobre el tejido social y el desempleo, así como la incapacidad del sistema político para aliviar su impacto terminaron cerrando a los electores en el desencanto. En enero pasado, un estudio del Centro de Investigaciones Políticas de la Universidad de Ciencias Políticas (Cevipof) constató que el 67 por ciento de los franceses no tenía confianza ni en la izquierda ni en la derecha para resolver los problemas del país. Brice Teinturier, miembro de la encuestadora TNT-Sofrés, explicó al diario Le Monde que “la abstención tiene una razón mayor: la supuesta impotencia de los políticos para resolver los problemas de la sociedad francesa, en especial el desempleo”. Los medios de comunicación no son ajenos a esta distancia: privilegiaron los temas colaterales, los antagonismos de conventillo, redujeron la pertinencia de los debates en una suerte de concurso sobre quién era el más ligero, el más superficial, el más espectacular y vacío. Señoritas de llamativa belleza y jóvenes de corbatas luminosas entrevistan con la misma regla de la ignorancia a un candidato o a un cantante de moda.
El abismo entre electores y gobernantes podría llevar a la abstención a superar la barrera del 50 por ciento. En las precedentes elecciones regionales de 2004, la abstención alcanzó el 39,2 por ciento de los electores. Luego, en las presidenciales de 2007, la densa confrontación izquierda-derecha entre el actual presidente, Nicolas Sarkozy, y la candidata socialista, Ségolène Royal, movilizó al electorado. Tres años después, la abulia, el desaliento y la incomprensión están edificando un muro entre el electorado y las urnas.
Página/12
Un escándalo francés: el turismo sexual es cultura?
UN MINISTRO DE SARKOZY, BAJO FUEGO POR CONTAR SUS AVENTURAS
El turismo sexual de un ministro sacude a Francia
El titular de Cultura, sobrino de Mitterrand, protagoniza escándalo político-sexual
ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - París – 09/10/2009
Una amarga polémica ahoga a Frédéric Mitterrand, el ministro que personalizó la última recomposición del Gobierno de Nicolás Sarkozy en junio. El titular francés de Cultura, símbolo de la apertura de Sarkozy hacia la izquierda y sobrino del antiguo presidente François Mitterrand, se encuentra en el ojo del huracán, atacado desde un lado y desde el otro, debido a un libro parcialmente autobiográfico y lleno de confesiones, titulado La mala vida, publicado en 2005 y en el que describe, entre otras cosas, sus experiencias de turista sexual y sus visitas a prostíbulos de Bangkok en busca de chicos jóvenes.
"Cometí un error, pero no un crimen. Ni siquiera una falta. Tal vez una falta contra la idea de la dignidad humana. No pienso dimitir ni lo he pensado nunca. El presidente Nicolás Sarkozy y el primer ministro François Fillon me han mostrado su confianza", proclamó ayer el ministro de la Cultura.
La polémica, que creció ayer como una bola de nieve, declaración tras declaración, se originó el lunes, en un programa de televisión en el que varios políticos debatían sobre las medidas legales que se deben poner en marcha contra los violadores reincidentes. La vicepresidenta del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, arremetió contra Mitterrand por su encendida defensa a favor del cineasta acusado de violar a una menor, Roman Polanski. Después añadió que no le extrañaba la actitud del ministro de Cultura, dado lo que relata en un libro que se apresuró a citar y del que leyó algunos extractos escogidos.
En su capítulo más polémico del volumen, que vendió 180.000 ejemplares, el ministro, de 62 años, relata en primera persona su visita a un prostíbulo de Patpong, el barrio rojo de Bangkok, y su encuentro con un muchacho tailandés. Uno de los pasajes reza así: "He cogido la costumbre de pagar chicos [...] Evidentemente, he leído lo que se ha escrito a propósito de esos chicos de Tailandia, he visto muchos reportajes [...] sé lo que hay de inconsciencia cuando no de avaricia en la mayor parte de las familias, las montañas de dinero que esto genera cuando los muchachos no se quedan más que las migajas, los detalles sórdidos de todo este tráfico [...] no dejo de pensar en eso, lo que no me impide volver. Todo ese ritual de feria de efebos, de mercado de esclavos, me excita enormemente".
Un día después, Mitterrand, preguntado por el comentario de Le Pen, aseguró, tranquilo: "Que la ultraderecha me arroje por el barro es un honor". Pero la bola de nieve acababa de empezar a rodar cuesta abajo.
El miércoles, el portavoz del Partido Socialista francés (PS), Benoit Hamon, tomó parte en el asunto y relanzó la polémica, convirtiéndola ya en una cuestión de Estado: "Cuando Francia se está comprometiendo con Tailandia para luchar contra esa lacra del turismo sexual, tenemos un ministro de Cultura que es un consumidor". Y añadió: "Ahora se trata de saber si el presidente de la República juzga este hecho grave como para que el ministro de Cultura deje de serlo o no. Yo lo juzgo grave".
Ayer varios políticos de izquierda se sumaron a la crítica de Hamon. El diputado y alcalde de Herví, Manuel Valls, consideró "insoportables" los párrafos citados y añadió: "Tiene que explicarse. ¿Se imaginan lo que hubiera dicho la derecha si ese ministro que confiesa haber hecho turismo sexual fuera un ministro de izquierdas en un Gobierno de izquierdas?".
Varios miembros del Gobierno salieron en defensa de Mitterrand, calificando la acusación de "nauseabunda" y aseguraron que el PS "está siguiendo el juego a la extrema derecha de Le Pen".
Como ocurre con frecuencia en Francia, políticos de uno y otro bando se colocaron a un lado u otro de la barrera. Por ejemplo, el alcalde de París, Bertrand Delanoë, socialista, defendió al ministro de Cultura, denunció la "ofensiva populista contra él" y pidió a todos que leyesen entero el libro. Y hubo diputados de la UMP, el partido de Sarkozy, como Jacques Mirad, que reclamaron a Mitterrand explicaciones.
Sarkozy conocía el libro-bomba. El hoy ministro de Cultura le alertó de su existencia antes de aceptar el cargo. En una entrevista concedida a Le Nouvel Observateur un mes después, en julio, el presidente de la República, juzgó el volumen "valiente y hecho con talento". Ayer, de todas maneras, Sarkozy guardó silencio sobre el asunto.
Con la burbuja de la polémica engordando a cada rato y empujado por ciertas presiones del Elíseo, el que habló fue el protagonista, que a las ocho de la tarde compareció en el telediario de mayor audiencia de Francia. "El libro es casi autobiográfico, y reconozco que tuve encuentros con jóvenes. Pero debo hacer dos precisiones. Una: no es una apología del turismo sexual, es una suerte de fascinación ante el infierno. Y dos: nunca he hecho daño a nadie", explicó Mitterrand en una tensa entrevista con la presentadora. A la pregunta de si sabía si los jóvenes eran menores o no el ministro no supo responder pero aseguró que no hay que confundir "la homosexualidad con la pedofilia".
EL PAIS.COM
TURISMO SEXUAL ES CULTURA
En un libro, Frédéric Mitterrand reconoce que siempre se sintió atraído por el turismo sexual y describe escenas alucinantes en Tailandia e Indonesia, esos lugares donde el sexo con jóvenes atractivos se vende al mejor postor.
Por Eduardo Febbro
Desde París
El ministro de uno de los portafolios más emblemáticos de la identidad francesa, el de Cultura, atraviesa una tormentosa zona con dos sectores políticos dispares, los socialistas y la extrema derecha, que piden su renuncia a raíz de las confesiones que el ministro en cuestión, Frédéric Mitterrand, publicó en un libro autobiográfico en el que admite haber recurrido al “turismo sexual”. La obra, La mala vida, fue publicada hace unos años y ahora su contenido, por demás explícito, vuelve al presente de Frédéric Mitterrand tres meses después de haber asumido su cargo. En La mala vida, el sobrino del ex presidente socialista François Mitterrand habla de su infancia herida, de su homosexualidad, reconoce que siempre se sintió atraído por el turismo sexual y describe escenas alucinantes en Tailandia e Indonesia, esos lugares donde el sexo con jóvenes atractivos se vende al mejor postor.
“La profusión de muchachos jóvenes muy atractivos e inmediatamente disponibles me pone en un estado de deseo que no me hace falta frenar ni ocultar. El dinero, el sexo, estoy en el corazón de mi sistema, ese que funciona, al fin, porque sé que no me van a rechazar”, escribe Mitterrand antes de admitir que tiene el hábito de “pagar por jóvenes” y que todo “ese ritual de mercado de efebos, de mercado de la esclavitud, me excita enormemente”. Cuando el libro apareció en 2005 –se vendieron casi 200 mil ejemplares–, pocos objetaron su contenido comprometedor. El escándalo se destapó con la denuncia que hizo el lunes pasado la vicepresidenta del partido de extrema derecha Frente Nacional, Marine Le Pen, quien leyó extractos del libro ante las cámaras de televisión y pidió luego la renuncia del ministro. A los reclamos de la extrema derecha se sumaron el miércoles los socialistas por medio de su portavoz, Benoît Hamon, quien exigió también el alejamiento de la cartera de Cultura de Frédéric Mitterrand.
El escándalo es más embarazoso porque, primero, Francia es uno de los países líderes en la lucha contra el turismo sexual. En segundo lugar porque esta historia se mezcla con otra más reciente y de dudosa calificación. El ministro francés de Cultura fue uno de los primeros integrantes de esa jauría internacional de intelectuales y artistas bien pensantes que, bajo el pretexto de que el cineasta franco-polaco Roman Polanski era un artista, salieron en defensa del director inmediatamente después de que éste fue detenido en Suiza a pedido de la Justicia norteamericana, que reactivó un pedido de captura por un caso de relación sexual con una menor de 13 años que remontaba a los años ’70. La defensa a ultranza de Roman Polanski que hizo el ministro de Cultura –Mitterrand juzgó que su arresto era “absolutamente espantoso”– desató la primera polémica. La segunda la dispararon los afilados dientes de la extrema derecha y todo terminó formando un torbellino de indecencias e intenciones políticas evidentes.
Por un lado Suiza, que deja entrar a su territorio a cuanto corrupto, ladrón, dictador o traficante de armas con mandato de arresto internacional llega a la frontera, pero que termina usando a Polanski para lavar sus cuantiosas deudas con la moral internacional. Por el otro, un ministro de Cultura que se une a la coalición internacional de excitados en defensa de un cineasta acusado de pedofilia como si la genialidad como artista supusiera una inocencia innata. Luego está el oportunismo de la ultraderecha, que lee en la televisión pasajes de un libro que, en el momento de su publicación, nadie juzgó inmoral o escandaloso, a pesar de que describe sin rodeos el submundo del turismo sexual en Tailandia.
Anoche, el ministro de Cultura se explicó en la televisión. Frédéric Mitterrand aseguró que no iba a renunciar a su cargo y negó que su libro fuera “una apología del turismo sexual o de la pedofilia”. El titular de la cartera agregó que condenaba “absolutamente el turismo sexual, que es una vergüenza, y la pedofilia, que jamás he practicado”. Mitterrand aclaró que siempre estuvo con gente de su edad y admitió que había “cometido un error, sin dudas, un crimen no, una falta, ni siquiera”. El responsable de la cartera de Cultura terminó denunciando la confusión entre los géneros: “Sí, tuve relaciones con muchachos; pero no hay que confundir homosexualidad y pedofilia”, dijo. El Ejecutivo francés salió en defensa de Frédéric Mitterrand. Henri Guaino, consejero especial de Nicolas Sarkozy, estimó que la polémica desatada en torno del libro era “indigna”.
Página/12
Francia: escándalo por el libro de turismo sexual que escribió un ministro
Frederic Mitterrand, ministro de Cultura francés, lo publicó en 2005. Ahora la extrema derecha y el Partido Socialista lo acusan de promover esas prácticas y hasta la pedofilia. Y le piden a Sarkozy su cabeza.
PORTADA La tapa de libro. "Siempre estuve con gente de mi edad y que consintió", se defendió Mitterrand.
Frederic Mitterrand, ministro de Cultura de Nicolas Sarkozy, no imaginaba que cuatro años después de publicar un libro en el cual relata en primera persona experiencias de turismo sexual tendría que enfrentar semejante escándalo.
"No es una apología del turismo sexual ni de la pedofilia", ha dicho este intelectual de renombre, cineasta y escritor en defensa de su novela "La mauvaise vie" (La mala vida), publicada en 2005. Entonces, el propio Mitterrand, de 62 años, reconoció que había vivido experiencias de esa índole, y el libro, que fue un éxito de ventas, no provocó ninguna polémica comparable a la que estalló ahora.
Cuatro años después, Marine Le Pen, vicepresidenta del Frente Nacional (FN, extrema derecha) ha puesto contra las cuerdas a Mitterrand. "¿Qué se les puede decir a los delincuentes sexuales cuando Frederic Mitterrand todavía es ministro de Cultura?", lanzó la hija de Jean Marie Le Pen el lunes en un programa de televisión dedicado al reciente asesinato de una mujer por un delincuente sexual reincidente. A semejante pregunta, le siguió el escándalo.
En el libro "no hay apología del turismo sexual y de ninguna forma de pedofilia" sostuvo Mitterrand el jueves al hablar en el noticiero central del canal de televisión privado TF1. "Condeno absolutamente el turismo sexual que es una verg ü enza. Condeno la pedofilia en la que nunca participé de ninguna manera y todas las personas que me acusan de hechos de esa índole, deberían tener verg ü enza", sostuvo Mitterrand. Pero el asunto ya se volvió político.
Al ataque lanzado por la extrema derecha contra el sobrino del difunto presidente francés Francois Mitterrand, se sumó el Partido Socialista francés. "Es escandaloso que un hombre pueda justificar el turismo sexual amparándose en una novela", afirmó el portavoz socialista, Benoit Hamon.
"Ahora el asunto es saber si el señor Frederic Mitterrand debe renunciar o no", sostuvo el vocero del PS, en cuyas filas la entrada en el gobierno de derecha en junio pasado de un apellido tan significativo para la izquierda francesa dejó a más de uno boquiabierto.
Frederic Mitterrand, que por otra parte nunca ocultó su homosexualidad, negó haber pensado en renunciar al cargo y dijo haber hablado ya con el presidente francés Nicolas Sarkozy, quien "me confirmó su confianza".
"Nunca he hecho daño a nadie", afirmó Mitterrand. "Siempre estuve con gente de mi edad y que consintió" las relaciones, agregó. "La mauvaise vie’" fue una manera de contar una vida que se parece mucho a la mía pero también a la de mucha otra gente", aseguró.
Sin embargo, en el momento de la aparición del libro, Frederic Mitterrand admitió en una entrevista por televisión que había tenido experiencias de turismo sexual. "Me ha ocurrido a menudo y he hablado de ello", afirmaba por entonces. El ministro francés de Trabajo, Xavier Darcos, consideró que Mitterrand "debe responder de otra forma y no simplemente mediante la indignación" y Henri Guaino, influyente consejero de Sarkozy calificó de indigna" y "patética" la polémica generada por el FN.
"No hay que confundir la homosexualidad con la pedofilia", sentenció por televisión un emocionado Frederic Mitterrand tras asegurar que estaba ante las cámaras "defendiendo mi honor".
Gabriela Calotti, para AFP.
Chile derrota a Francia 1-0 y gana Torneo de Toulon, Francia…
La "Rojita" ganó 1-0 gracias al tanto de Gerson Martínez, que a su vez se alzó como goleador del torneo.
El delantero de San Luis anotó a los 73′ el 1-0 que le da el título a la "Rojta". Argentina queda en tercer lugar al derrotar a Holanda.
12/06/2009 – 16:07

Una histórica presentación consiguió coronar hoy la selección chilena Sub 21 en el Torneo Esperanzas de Toulon, al vencer a Francia en la final por 1-0 y consagrarse campeón invicto del certamen.
El partido fue muy sufrido desde el comienzo, dejando el protagonismo al conjunto local que acaparó las llegadas más claras, convirtiendo al portero Cristopher Toselli en la gran figura gracias a sus sólidas tapadas.
Pero el cuadro dirigido por Ivo Basay nuevamente esperó hasta el segundo tiempo para incluir a su "arma secreta", ya que Gerson Martínez volvió a ser el héroe de la jornada anotando el único gol del partido a los 73 minutos.
El delantero de San Luis de Quillota ingresó a los 58′ en reemplazo de Llanos, y a los 73′ aprovechó un preciso pase de Cristóbal Jorquera para definir de gran forma ante la salida del portero Placide.
De esta forma, Chile es campeón del torneo Esperanzas de Toulon, mientras que Martínez es el goleador del torneo junto al argentino Diego Buonanotte con cuatro anotaciones y, de paso, se supera la actuación del año pasado donde con Marcelo Bielsa a la cabeza cayeron en la final por 0-1 ante Italia.
Avión Airbus 330 de Air France: confirman localización de restos en zona brasileña…
Los equipos de rescate brasileños y franceses, en colaboración con EE UU y España, intensifican su labores de búsqueda en un área de miles de kilómetros.- Un piloto brasileño asegura haber visto "extraños puntos naranjas" en aguas senegalesas
Identifican restos hallados en el Atlántico
Redacción, BBC Mundo
El gobierno brasileño informó que los restos encontrados en el Océano Antlántico son "sin ninguna duda" del avión de Air France que desapareció en pleno vuelo este lunes mientras viajaba de Río de Janeiro a París.
Horas antes la Fuerza Aérea de la nación sudamericana anunció que había detectado restos en el mar que podrían pertenecer al aparato de la compañía francesa que transportaba a 228 pasajeros.
El ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, indicó que fue detectada "una franja de cinco kilómetros de restos de avión".
Los objetos, metálicos y no metálicos, fueron avistados a unos 650 kilómetros al noreste del archipiélago de Fernando de Noronha, frente a las costas de Brasil.

Jobim señaló que se detectó "una franja de cinco kilómetros de restos de avión".
Jobim señaló que en la zona se encuentran tres navíos mercantes y que varios buques de la marina brasileña se dirigen hacia el lugar, el primero de los cuales podría llegar el miércoles a primera hora.
El vocero de la Fuerza Aérea brasileña, Jorge Amaral, señaló a la cadena de televisión brasileña O Globo que los restos se divisaron en la madrugada de este martes y agrego que "entre los objetos flotantes había un asiento de avión, pequeñas piezas blancas, una boya de color naranja, un tambor y rastros de aceite y queroseno".
Por otra parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de Naciones Unidas dijo que dos aviones de Lufthansa que habrían cruzado la misma zona que el avión desaparecido podrían brindar claves para la investigación.
Esas dos aeronaves habrían registrado datos sobre las temperaturas y los vientos como parte del Programa de Relevo de Datos Meteorológicos de Aviones de la OMM.
Descartan terrorismo
Las autoridades brasileñas y francesas llevaron a cabo un amplio operativo para encontrar los restos del avión Airbus A330 que desapareció de los radares con 228 personas a bordo
El vuelo debió haber aterrizado en París en la mañana del lunes. También han participado en las operaciones aviones de España y Senegal.
Fuentes francesas y estadounidenses han descartado que la causa de la desaparición de la aeronave de Air France esté vinculada con el terrorismo.
El corresponsal de la BBC en París, Adam Mynott, explicó que muchos allegados y familiares de quienes viajaban en el avión desaparecido se han acercado al aeropuerto Charles de Gaulle este martes.
No los mueve la esperanza de que se informe de sobrevivientes sino el deseo de estar cerca de la sede de uno de los centros desde donde se organiza la operación de búsqueda de los restos y tener acceso inmediato a la información, dice Mynott.
El vuelo AF 447 despegó de Río de Janeiro a las 19:00 hora local (22:00 GMT) del domingo.
Estaba previsto que el avión aterrizara en París a las 11:10 hora local (09:10 GMT) del lunes.
La última vez que el avión estableció contacto fue a las 01:33 GMT (22:33 hora de Brasil) cuando se encontraba a 565 kilómetros de la costa noreste de Brasil, informó la Fuerza Aérea brasileña.
¿Fue una tormenta la culpable?
Tom Symonds, BBC

Los investigadores deberán encontrar los restos del avión para determinar las causas de la tragedia.
Es posible que la furia de una tormenta ecuatorial haya derribado el vuelo 447 de Air France.
La aeronave, en su trayectoria, parece haber atravesado lo que los meteorólogos llaman "zona de convergencia tropical".
Esto es cuando se encuentran dos masas de aire con grandes nubes de tormenta a más de 12.000 metros de altura.
Hace ocho años, Roger Guiver -entonces capitán de la British Airways- se enfrentó con una enorme tormenta mientras volaba desde Ciudad del Cabo (Sudáfrica) hacia el aeropuerto londinense de Heathrow.
"Hay que considerar al clima como un asunto extremadamente serio", afirma. "No hay que acercarse a ninguna tormenta", agrega.
Los potenciales peligros son dos: los rayos y las fuertes turbulencias.
Rayos
Los rayos pueden golpear en cualquier parte del fuselaje y ocasionar daños en los sistemas eléctricos; aunque las alas de los aviones tienen lo que se denomina "mechas estáticas" que disipan la electricidad.
Roger Guiver dice que una dramática advertencia del posible golpe de un rayo es el "fuego de San Telmo", tal y como se conoce a la electricidad estática que parpadea en el parabrisas cuando se atraviesa una tormenta.
Pero casi nunca los rayos causan un accidente aéreo, al menos de manera directa.

El radar meteorológico no siempre puede detectar la presencia de cristales de hielo en las nubes.
En la base de datos de la Red de Seguridad de la Aviación sólo se registran 15 incidentes de ese tipo en más de 50 años.
El peor fue la pérdida de un Boeing 747 de la Fuerza Aérea Iraní en 1976 cerca de Madrid. Un rayo generó vapor en un depósito de combustible y eso provocó una explosión.
Fallas eléctricas
Si un rayo golpeó al vuelo 447 de Air France, es probable que haya causado las fallas eléctricas mencionadas en los mensajes automáticos que se enviaron a través de una red de satélites poco antes de que el avión desapareciera.
Esos problemas pueden dar lugar a la pérdida de sistemas de control de vital importancia para la tripulación o generar un incendio.
La principal arma que tienen los pilotos contra la turbulencia es el radar meteorológico que tiene un receptor montado en la nariz de la aeronave y que puede recoger señales de las nubes que aparecen por delante de la cabina.
El objetivo es que la tripulación pueda volar por lo menos a una distancia de 16 kilómetros del núcleo de la tormenta, por razones de seguridad y para comodidad de los pasajeros.
Pero no se trata una ciencia exacta. Los radares meteorológicos detectan principalmente la humedad; sin embargo, a veces tienen dificultades para identificar los cristales de hielo que pueden estar presentes en las nubes.
Durante la noche, además, las tormentas no pueden ser advertidas fácilmente a simple vista.
Turbulencia
Los pilotos tratan de evitar las grandes nubes de tormenta por la fuerza que pueden ejercer sobre el avión.

Las alas son diseñadas para resistir el impacto de las tormentas.
En su altura de crucero un avión debe mantenerse a una velocidad determinada. Pero en una tormenta el avión puede ser sacudido por la turbulencia, lo que hace difícil que el piloto automático pueda volar dentro los parámetros establecidos.
"No es una sensación aterradora para nosotros pero es horrible para los pasajeros de la parte de atrás", explica Roger Guive.
Los investigadores descubrirán si el Airbus de Air France sufrió una turbulencia severa que causó daños estructurales trágicos, la pérdida de un timón, de la potencia del motor o incluso la rotura de un ala.
Esa última posibilidad sería extremadamente rara.
Las alas de los nuevos aviones están diseñadas literalmente a prueba de destrucción por fuerzas superiores en un 50% a las producidas por las tormentas.
Como siempre ocurre con las investigaciones sobre accidentes aéreos, las claves están en la grabadora de voz y en el dispositivo que registra los datos.
Esos instrumentos deben estar a miles de metros debajo de la superficie del mar.
El Panel Internacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos sostiene que las balizas que llevan las aeronaves pueden ser detectables hasta 4.300 metros.
La recuperación de las piezas es complicada pero -como señalan los expertos militares en rescates – en la actualidad ya no hay lugares donde los vehículos teledirigidos no puedan llegar.
Los restos y las piezas claves pueden ser encontrados para que los investigadores inicien la tarea de explicar qué ocurrió con el vuelo 447 de Air France.
ELPAÍS.com / AGENCIAS - Madrid / Brasilia – 02/06/2009
El ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, ha confirmado este martes a última hora que el Airbus 330 de la compañía Air France desaparecido con 228 personas a bordo "cayó en la zona brasileña", en base a los restos divisados en el océano por los aviones de la Fuerza Aérea de Brasil durante este jornada. El ministro ha hecho las declaraciones en una rueda de prensa en Río de Janeiro después de visitar en un hotel a los familiares de los 58 brasileños que viajaban en la aeronave.
Los restos, partes del fuselaje del avión y asientos, han sido localizados a más de 650 kilómetros del archipiélago de Fernando de Noronha, al noreste de Brasil, según han informado poco antes fuentes militares brasileñas, que no pudieron confirmar si se trataba del Airbus desaparecido. "Aún no podemos decir que sean del avión porque es necesario retirar una pieza y que contenga un número o marca que la identifique como parte del avión", afirmó el vicedirector de Comunicación Social de la Aeronáutica brasileña, el coronel Jorge Amaral.
Los equipos de rescate brasileños y franceses, en colaboración con Estados Unidos y España, han intensificado la angustiosa búsqueda del avión, que ayer desapareció en el océano Atlántico con 216 pasajeros y 12 tripulantes cuando viajaba de Río de Janeiro a París.
Según expertos de la Fuerza Aérea brasileña, si se confirmara que los restos de avión que han sido encontrados en el Atlántico son del Airbus desaparecido, quedaría demostrado que el comandante trató de volver a la base aérea de Fernando de Noronha, ya que los restos hallados se encuentran a la derecha de la ruta seguida por los aviones que vuelan de Brasil a Europa, informa Juan Arias desde Río de Janeiro.
Con todo, la tragedia aérea, que tiene en vilo a los familiares de las personas que viajaban a bordo, apunta desde el primer momento a un triste final. Las esperanzas de hallar supervivientes son prácticamente nulas, tal y como aseguró el lunes el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
Desaparición en la madrugada
El avión partió de Río de Janeiro a las siete de la tarde del domingo (medianoche en la España peninsular). Se comunicó por última vez con los controladores de Brasil tres horas y media más tarde cuando informaron de que entrarían en el espacio aéreo de Senegal. El comandante avisó de que entraban en una zona de turbulencias. El vuelo AF447 tenía que haber aterrizado en el aeropuerto de Charles Gaulle a las 11.10 hora francesa (9.10 GMT). Pero ya no se supo nada más.
En mitad del trayecto, sobrevolando el Atlántico, el aparato comenzó a emitir señales automáticas que informaban de diversas averías, entre las que se contaba un fallo eléctrico general. A las 2.14 de la madrugada (4.14 hora peninsular) desapareció en plena tormenta. Los responsables de Air France aseguraron ayer que la causa posible del accidente es un rayo que, al alcanzar el avión, desencadenó un fallo en serie de todo el sistema. Pero nada es seguro. La desaparición del avión sin una señal de alerta complica la investigación.
Una vez fuera del alcance del radar, el Airbus 330 pudo precipitarse en una zona situada a unos 1.100 kilómetros de la costa de Brasil, donde la profundidad de las aguas del Atlántico oscila entre los 1.600 y los 4.000 metros. (Consulte el GRÁFICO de las últimas horas del vuelo AF-447)
Amplio dispositivo
Brasil ha movilizado ocho aeronaves, que se suman a los tres navíos de la Marina que rastrean el área que corresponde al control aéreo brasileño, mientras que la zona bajo control aéreo de Dakar está siendo rastreada por aviones franceses.
El presidente de EE UU, Barack Obama, ha dicho que su país ayudará con lo sea "necesario" para encontrar el avión desparecido. El Pentágono colabora desde el lunes con información procedente de sus satélites. España envió dos aviones que tiene en la base de Senegal.
En el aeropuerto internacional de Río de Janeiro Antonio Carlos Jobim y en el Charles Gaulle reina la angustia. Los familiares esperan con dolor y lágrimas la llegada de noticias. Padres, hermanos, novios y amigos saben que las esperanzas de encontrar supervivientes son muy escasas, casi nulas.
La relación completa de pasajeros por nacionalidades es la siguiente: 61 franceses, 58 brasileños, 26 alemanes, 9 chinos, 9 italianos, 5 británicos, 6 suizos, 5 libaneses, 4 húngaros, 3 eslovacos, 3 noruegos, 3 irlandeses, 2 estadounidenses, 2 españoles, 2 marroquíes y 2 polacos. La lista se completa con un ciudadano de cada uno de los siguientes países: Suráfrica, Argentina, Austria, Bélgica, Canadá, Croacia, Dinamarca, Islandia, Estonia, Gambia, Holanda, Filipinas, Rumanía, Rusia, Suecia y Turquía.
Le Clézio, el Nobel de Literatura 2008. Entrevistas, testimonios y polémicas.
ENTREVISTA. HABLA JEAN-MARIE GUSTAVE LE CLEZIO, EL NOBEL DE LITERATURA
El hombre del lado de afuera
Toda la semana pasada estuvo atravesada –además de por Wall Street– por una
polémica alrededor del Nobel de Literatura. Uno de los académicos
suecos le bajó el pulgar públicamente a la literatura norteamericana y
ensalzó la europea. Periodistas y críticos norteamericanos salieron al
cruce. Y el jueves, se anunció que el ganador era el francés Jean-Marie
Gustave Le Clézio. Sin embargo, en esta entrevista exclusiva e inédita
que Radar le hizo el año pasado, el mismo Le Clézio se confiesa ajeno y
cansado de la literatura europea y devoto fiel de la norteamericana
(entre otros temas, que incluyen a Borges, su infancia, su vida con los
africanos, su visión del mundo y los libros).
Por Juan Pablo Bertazza, Página/12
Además del orden previo que, se supone, deben seguir en cada entrevista, las
preguntas se podrían jerarquizar de acuerdo con el nivel de ansiedad
que genera el hecho de hacerlas. En el caso de esta entrevista a
Jean-Marie Gustave Le Clézio, realizada el año pasado durante su paso
por nuestra Feria del Libro, la primera pregunta que se impuso ni bien
Le Clézio saludara gentilmente (con un buen español, sólo a veces
respaldado por alguna que otra palabra en francés), tuvo que ver con la
supuesta muerte de la novela francesa. Por esos días, abundaban en los
tabloides parisienses ensayos y artículos, tanto de críticos como de
periodistas especializados, que se regodeaban con la idea de que el
vuelco hacia lo autobiográfico (es decir, l’autofiction) que había
tomado la literatura francesa no era otra cosa que un coma dépassé, es
decir, la consecuencia lógica de esa muerte cerebral que, según ellos,
fue la extinción de la llamada nueva novela. La muerte irreversible de
la literatura comprometida con la sociedad.
–No estoy para nada de acuerdo con ellos. Pero, antes que nada, te
diría que se equivocan en decir “la novela francesa”. Uno debería
hablar de la novela en idioma francés: en Africa del Norte, en el
Líbano, en Vietnam y en Canadá está muy viva la literatura, hay sangre
nueva. Yo provengo de una sociedad muy pequeña, la de Isla Mauricio,
que tiene su propia literatura de lengua francesa y también está muy
viva. Podría decir que un 10% de sus habitantes son escritores, y hay
gran cantidad de premios y becas para asistirlos. En Francia puede ser
que ya esté superada la novela, pero creo que hay que sobrepasar la
idea de nación. Con respecto al Nouveau Roman fue novedoso un tiempo,
ahora ya no. Y desconfío mucho de las escuelas literarias, creo que son
artificiales y que no responden a nada. Las únicas escuelas literarias
que duraron un poco más fueron motivadas por ideas políticas, como en
la época de Gramsci. Había escritores, artistas y cineastas agrupados
alrededor de la figura de Gramsci porque entendían que el arte o la
literatura podía ser la expresión de una minoría oprimida. Pero las
escuelas que se fundan sobre definiciones de literatura terminan siendo
muy parecidas a los partidos políticos, sólo que sin el alcance
humanista.
Teniendo en cuenta la forma en que fuiste elaborando episodios de
tu vida en El africano, ¿cuál es el límite que no debe pasar lo
autobiográfico para preservar su condición de ficción?
–Es una pregunta muy difícil, y te puedo responder desde mi
experiencia nada más: yo, personalmente, considero la literatura como
acción más que como reflexión, me dedico más a relatar el progreso de
la acción que la conciencia en sí misma, lo cual es una forma de
quedarse en la ficción y no pasar a la autobiografía en el sentido más
llano de la palabra. Creo que la ficción tiene que ver con la
conciencia de uno mismo pero, al mismo tiempo, y por eso es tan
compleja y hermosa, es la manera de escapar al peligro de enamorarse de
uno mismo. A diferencia de la autobiografía, la ficción da más lugar al
otro. El otro no es el infierno como decía Sartre, el otro es el
paraíso; en todo caso, es uno mismo el que podría ser el infierno. En
El africano, en particular, el tema es el descubrimiento de las
sensaciones, del lenguaje, del acceso a la conciencia más que los
acontecimientos en sí mismos o las particularidades de “mi” conciencia.
¿Cuáles son las virtudes indispensables que debe tener un escritor?
–Es muy fácil decirlo y muy difícil ponerlo en práctica: buena memoria y capacidad para escuchar a los otros.
¿Creés que la novela francesa o, como vos decís, la novela de Francia. peca mucho de autobiográfica?
–Sí, es más, te diría directamente que la novela francesa no es
autobiográfica sino autoerótica, hay una especie de encerramiento en el
autoerotismo, como si no existiera el otro sino únicamente la persona
que habla, y eso es una falta, un problema.
INFLUENCIAS PELIGROSAS
Aunque reconociendo cierto grado de malicia, es difícil no
relacionar ese hartazgo de Le Clézio por la literatura europea con las
palabras de Horace Engdahl, secretario permanente de la Academia Sueca,
que dijo que “la literatura norteamericana es insular, ignorante y
aislada, incapaz de participar en el gran diálogo de la literatura”,
todo lo contrario de la literatura europea que, según él, “sigue
estando en el centro del universo literario mundial”. Esa frase, que
los rebuscados de siempre llegaron a interpretar como una maniobra
encubridora para terminar premiando a un Philip Roth o a un DeLillo,
generó que en Estados Unidos sacaran por un rato los ojos de Wall
Street para dedicarle a Engdahl una serie de contraataques, hay que
decirlo, un tanto desmañados. Así, David Remnick, director de la
revista The New Yorker, salió a decir que “sería deseable que el
secretario permanente de una Academia que pretende ser sabia pero que
históricamente ha pasado por alto a Proust, Joyce y Nabokov, por
mencionar sólo a algunos de los que no obtuvieron el Nobel, nos
ahorrara lecturas categóricas”; mientras que Harold Haugenbraum,
director ejecutivo de la fundación que otorga los National Book Awards,
respondió que “ese tipo de comentarios me hace pensar que ha leído muy
pocos libros al margen de lo conocido y que tiene una visión muy
estrecha de lo que significa hoy la literatura”.
Lo curioso es, en primer lugar, que las declaraciones de Engdahl no
dejan de parecerse a las de aquellos críticos franceses que auguraban
la muerte de la literatura de su país, como si hubiera una necesidad
generalizada entre los críticos y compañía de disfrazarse con
frecuencia de resignados médicos de terapia intensiva.
Pero más allá de que para muchos el Nobel a Le Clézio provoque
bastante más acuerdo que el de fiascos como Elfriede Jelinek y Orhan
Pamuk, lo que más llama la atención de todo esto es que la Academia
Sueca termine premiando a un escritor que no sólo dice estar harto del
estereotipo del escritor europeo sino que incluso confiesa haber tenido
como gran referente a “casi toda la literatura norteamericana”.
¿Qué escritores influyeron más en tu obra?
–Bueno, cuando tenía veintipocos mi autor preferido era Salinger,
especialmente El guardián entre el centeno porque es increíble cómo él,
a los treinta años, entró en la piel de un adolescente de quince, es
algo mágico. Estaba tan apasionado con Salinger que me inicié en el
boxeo porque mi partenaire se parecía mucho a él, por lo menos en
comparación con los pocos retratos que vi. Además, empecé a boxear
porque Salinger quería golpear a Hemingway que también era boxeador. A
mí tampoco me gusta Hemingway. Más adelante en el tiempo, justamente en
la época del Nouveau Roman de la que hablábamos antes, había para mí
una oposición total entre Salinger y casi toda la literatura
estadounidense y lo que se hacía en Francia, Alemania, Italia y España,
que era herencia de Joyce pero sin el humor de Joyce, que es igual que
Kafka: cáustico, agresivo y brillante; todas cosas que la nueva novela
nunca tuvo. Es gracioso porque muchos dicen que el Nouveau Roman fue
una gran influencia para mí, pero la verdad es que su literatura
siempre me pareció pesada y difícil de leer. Es para universitarios,
especialistas, con texto, contratexto, intertexto, todas esas cosas.
Salinger, en cambio, era un hombre vivo. El vivía, probablemente, como
yo a través de sus escritos, pero vivía, y además lo quería golpear a
Hemingway… (risas)
Digamos que, en tu literatura, cambiás todo eso que decís que tenía
el Nouveau Roman por los collages, cuando incluís fotos y mapas…
–Sí, claro, es el gusto por los libros con ilustraciones. Me gusta
la tipografía, me gusta todo lo que se puede encerrar en ese cubículo,
no únicamente palabras. Alguna vez me gustaría poner hierbas, colores
fosforescentes y hojas, como los diarios íntimos de las señoritas de
antes.
Ya que hablamos de mezclas, ¿por qué será que hasta ahora ninguna de tus novelas fue llevada al cine?
–La verdad es que no lo sé. Pero yo sí traté dos veces de hacer
películas. La primera vez, a los veintitrés años. Era un guión que hice
de manera muy seria pero fracasó por falta de dinero. Yo no soy para
nada obstinado, cuando hay una dificultad, enseguida dejo. La segunda
tentativa fue con Robert Bresson, que me pidió una adaptación de La
grand vie, una novelita mía que cuenta la historia de dos muchachitas
que andan por las carreteras y viven mucha libertad durante un tiempo
muy corto, y fracasó porque él tenía ya como ochenta años, casi no se
podía mover. Los productores, que suelen ser muy malos, le decían:
“Señor, usted se va a morir al año siguiente”. Entonces, pese a que me
gusta mucho el cine, decidí no hacerla. Ahora está publicándose en
París un libro mío sobre cine para celebrar el 60º aniversario del
Festival de Cannes, 180 páginas donde hablo de mi amor por el cine,
sobre todo por el cine japonés y sobre sobre todo por Kurosawa.
Y en cuanto a la influencia latinoamericana en tu literatura…
–Iba a eso. Por último, y tarde, me llegó la influencia de la novela
rusa y de la literatura de América latina, sobre todo de Rulfo.
Tu última novela, Urania, tiene varias coincidencias con el realismo mágico…
–Sí, el lugar está muy cerca de donde vivió Rulfo, el geógrafo de la
novela está a solo 100 km de ahí cuando, en autobús, pasa por todos los
lugares que desarrolla Pedro Páramo. La verdad es que no fue
casualidad, es una especie de rendición de cuentas o, quiero decir, de
homenaje, pero esa palabra también me resulta demasiado seria. Mi
intención fue que esa coincidencia con el realismo mágico fuera
múltiple: geográfica, histórica y estética.
¿Por qué en Urania los títulos de cada capítulo están enganchados con la última frase de los precedentes?
–Eso es un homenaje a las técnicas que, en sus libros, usaba Don
Luis González, historiador y director del colegio de Michoacán donde he
trabajado. Es el modelo de lo que escribo sobre el emporio de Urania,
era un colegio ideal para escritores, una torre de marfil. Don Luis
González, que es el fundador de la Microhistoria, escribió un ensayo
fabuloso llamado Pueblo en vilo que no hay que dejar de leer.
ESCRIBIR SU VIDA Y VIVIR SU ESCRITURA
El leitmotiv de la literatura de Le Clézio es también una gran
contradicción: la vida y/o la escritura o viceversa. Un dilema, un
estrecho callejón tan inherente a los escritores que serviría para
hacer la caracterización de buena parte de la historia de la
literatura. Una contradicción –esa de vivir a través de los libros
pero, a la vez, reconocer que para escribir es necesario vivir– que Le
Clézio se encarga de poner en cuestión y dar vuelta para finalmente
volver a rendirse ante ella, como si la llevara a un extremo tal de
complejidad que resulta imposible evitar un dolor de cabeza. Lo
paradójico, en todo caso, es cómo un hombre que reniega tanto de la
figura estereotipada del escritor sesudo, corporativo y libresco, logre
imponer con su estampa una idea tan cabal y genuina de escritor.
Vos llevás publicados casi medio centenar de libros. Si mirás hacia
atrás en tu trayectoria, por ejemplo, volviendo a tu primera novela,
¿es posible detectar alguna semejanza entre aquellos tiempos y los de
ahora?
–Yo creo que sí se pueden llegar a comparar mi último y mi primer
libro. Con la única pero importante diferencia de que yo, en mi niñez,
escribía sin la idea de publicar, para mí y, a lo sumo, para darle a
leer a mi madre, o a mi hermano o a mis primas. No tenía la idea de una
difusión, no pensaba que escribir significara ser público, lo cual
descubrí dando mi primera novela a la editorial. Si lo hice era porque
consideraba que ya había llegado el momento de salir de mi cáscara, de
ir hacia el mundo, de salir de mi soledad y mi encierro. Y el punto
común de toda mi obra creo que es la soledad, porque cuando uno escribe
se siente muy solo. Es una actividad, un acto que tiene que ver con la
necesidad de comunicar, con el humanismo seguramente. Como te decía
antes, no creo en la literatura con mensaje, con justificación, pero sí
creo en la literatura que es un grito, una llamada a los otros. El
escritor recibe tanto como da, para él es esencial ser leído, sería
trágico escribir en una cárcel, por ejemplo. El porcentaje de mi vida
solitaria es del 80%, quiero decir, no tengo vida. Vivo por intermedio
de mis libros. Mi vida está más en mis libros que en mis propias
acciones.
Por lo general, la literatura francesa se movió en grupos. ¿Qué
ventajas y desventajas te dio en tu carrera el hecho de ser un escritor
aislado?
–No puedo medir las ventajas pero sí decirte que los inconvenientes
son livianos: sólo los que uno tiene cuando se queda afuera de un club,
nada más que eso. Es cierto que en Francia, hace un tiempo, fue muy
importante pertenecer a un club de escritores, ahora creo que menos, y
los clubes franceses nunca tuvieron el humor de los clubes ingleses,
donde la ley absoluta suele ser, justamente, no hablar de literatura.
Perdón, me sumo al club francés: ¿leés literatura argentina? ¿La
considerás semejante a la literatura francesa, como suele decirse?
(Risas) –Conozco poco de los clásicos argentinos; aunque sí a Borges
que, para mí, no es un clásico sino el típico argentino, con ese
espíritu tan gauchesco, capaz de hablar de la violencia de la calle, de
la violencia del mundo y, a la vez, con ese refinamiento muy argentino
que proviene de Inglaterra, Francia y España. Lo único que faltó acá
fue el acceso a la cultura indígena, no sé si pensarlo como una falta o
como otra manera de ser que tienen ustedes. En Latinoamérica hay varias
fases. En Bolivia, por ejemplo, el pluriculturalismo es mucho más
importante. La Pampa con su violencia resulta una especie de Far West
de Estados Unidos. Yo no veo tantas similitudes entre Argentina y
Francia. Acá veo más elegancia y también esa típica amargura de la
cultura criolla. Incluso hay humor, se ve que la literatura de acá no
es totalmente dramática, hay algo de juego. Pero lo que más me interesa
de ustedes es que noto algo así como un espejo, es como si los
argentinos llevaran permanentemente un espejo, la gente se imita a sí
misma, hace algo y lo exagera, lo sobreactúa como si tuviera un espejo
deformador. Supongo que es una forma un tanto extraña de ser consciente
y, al mismo tiempo, reírse de uno mismo. Borges es típico en cuanto a
eso: es alguien que sabe muy bien exagerar, plantear acciones
dramáticas y, a la vez, creíbles. Por eso fascinó a Europa, porque en
Borges los europeos encontraban una imagen de sí mismos similar, muy
similar pero, a la vez, exagerada.
Hablando de Borges, a él se le adjudicó, entre otras de sus
exageraciones, confesar que había cometido el peor de los pecados: no
ser feliz. ¿Cuál es tu peor defecto?
–Ser incompleto, no sé nada de ciencias, ni puedo entender un
problema simple de álgebra, lo cual me serviría muchísimo para
escribir. Antes había más autores competentes en matemática y música.
Pero creo que mi peor falta, como la de casi todos los franceses, es
que no sé bailar. Eso es una falta muy grave. Me imagino que Borges
bailaba muy bien…
Tengo mis dudas…
–Mirá, el otro día estaba en un restaurante de La Boca y había un
señor comiendo, muy correcto él y muy bien vestido. En el escenario un
muchacho cantaba de manera espantosa. Entonces, el señor subió al
escenario y se puso a cantar con el joven, y la verdad es que resultó
tener una voz muy linda. Me conmovió eso. Es algo único en el mundo que
ustedes no valoran lo suficiente porque en la Argentina si alguien
canta bien todos lo aplauden, aunque estuviera poco antes comiendo en
una mesa y no estuviera en los planes de nadie que pudiera cantar. El
problema de la cultura europea es que estuvimos mucho tiempo encerrados
en sarcófagos. Los escritores sólo tenían o teníamos o seguimos
teniendo una etiqueta que dice escritores y sólo eso implica que
ninguno de nosotros pueda cantar, bailar, ni cortar leña; por eso yo me
fui de Europa: para cambiar de piel.
Volviendo al tentador pecado de leer esta entrevista a Le Clézio a
la luz de su Premio Nobel, si dejáramos volar por un instante la
imaginación y pensáramos cuál fue el elemento clave en su vida y obra
que terminó de decidir a la Academia Sueca, hay uno que parece sacar
una muy buena ventaja, sin lugar a dudas, el dato más farandulesco y,
al mismo tiempo, exótico de este escritor: cuando en la década del ’70
vivió con algunas tribus indígenas de Panamá.
–Tan importante como la influencia de la literatura escrita fue para
mí la de la literatura no escrita. Me refiero a la época en que viví
con los indios, acercándome a poblaciones que están excluidas del
sistema de los libros: esa manera de contar tan interesante me influyó
mucho. A veces utilizo palabras y frases típicas del narrador, la
manera de terminar: “el cuento se acabó”. Yo creo que el desenlace de
una novela o de una historia no debe ser una mera resolución de los
nudos, sino que debe darse solo, sin la idea de un hilo de tiempo
lógico.
¿Fuiste a vivir entre indígenas para poder escribir mejor?
–Te diría que todo lo contrario: fui a Panamá para no escribir, para
curarme de la escritura, no escribí nada por tres años, estuve viendo
una vida totalmente física, yendo por los ríos, cazando, viviendo lo
que en aquella época era necesario vivir, y así pude escapar de la
alienación, curarme. Nunca escribí sobre eso, son tres años en blanco,
de vacío mental, era como ir a un templo budista, de hecho ellos
estaban muy cerca del budismo zen: vivían en casas sin objetos, sin
muebles, como los japoneses, sin paredes, con techos de hojas, una vida
recluida y despojada de lo material. Fue una curación también física
porque me curó de varias enfermedades del estómago que es algo así como
mi talón de Aquiles.
La última: ¿qué libros tuyos recomendarías para leer?
–Los tres últimos –Révolutions (2003), El africano (editado en
castellano por Adriana Hidalgo en el 2004), Urania (editado por El
Cuenco de Plata en el 2005)– o el próximo, porque me interesa más lo
que voy a hacer que lo que ya hice. Se va a llamar Hambre, habla de la
guerra, de mí mismo.
TESTIMONIOS SOBRE LE CLEZIO
JOSÉ SARAMAGO, Premio Nobel 10/10/2008
A Le Clézio lo hemos conocido Pilar del Río y yo en Roma, a principios de los noventa, cuando ni uno ni otro soñábamos con ser algún día premio Nobel de Literatura. Estábamos allí en una reunión de Unión Latina, como miembros de un jurado. Él estaba también con su mujer, y nos dijo que no conocían Roma. ¿Cómo, un escritor francés, de aquí al lado, no conoce Roma?, le dije. Habíamos congeniado muy bien en el jurado, y nos ofrecimos a servirles de cicerones. Y no los llevamos -entre otras cosas, porque no había mucho tiempo- por la Roma de los monumentos, sino por la Roma de los barrios tradicionales, donde la vida no es que se haya mantenido inmóvil, ni mucho menos, sino que siempre ha sido la misma, vital y eterna. Él tenía la imagen de la Roma monumental y ese paseo juntos le dio una nueva perspectiva del lugar, así que tenemos el orgullo de habérsela enseñado nosotros. Me pareció en ese recorrido una persona sencilla, hasta el punto de que un escritor puede ser sencillo, y también me pareció muy simpático, abierto, comunicativo. Y éste es el recuerdo que tengo de él cuando no era Nobel. Ni él lo era ni yo lo soñaba. Como escritor sé que es un escritor estupendo, tiene muchísimas cosas que me gustan mucho, tanto en la vida como en la obra.
TAHAR BEN JELLOUN 10/10/2008
Me siento feliz y emocionado de que mi amigo Le Clézio haya sido galardonado con el Nobel. A través de él, se ha reconocido una buena parte de la literatura del sur. Porque Le Clézio es en cierta forma un escritor del Sur.
La obra de Jean-Marie Gustave Le Clézio se caracteriza por un interés permanente hacia los pueblos desposeídos y hacia los individuos marginados por la crueldad de la vida. Se ha preocupado por los indios de Norteamérica en un magnífico ensayo Le rêve mexicain (El sueño mexicano) (1988), al igual que ha tratado el problema palestino con la emotiva y generosa novela Étoile errante (Estrella errante) (1992), que cuenta la historia de dos jóvenes, una palestina que debe abandonar su tierra en 1948 y una judía europea que llega para vivir en Palestina. Este libro suscitó la cólera de algunos militantes favorables a Israel que llegaron a ver antisemitismo en ella, cuando Le Clézio nunca ha hecho política pero siempre ha dado pruebas de su simpatía por las víctimas de la injusticia.
Su novela más conocida sigue siendo Desierto (1980), una soberbia metáfora de las relaciones entre el sur y el norte, a través del destino de una joven que va a dejar el desierto marroquí para ir a trabajar a Francia. Este escritor francés habla poco de Francia. Quizá sea esto lo que le ha valido el Nobel. Corta de manera tajante con el egocentrismo de la literatura francesa actual a la que se llama autoficción. Un día, Jean-Marie me dijo “yo no tengo imaginación”. Era sincero, ya que escribe observando el mundo que lo rodea. No se siente cómodo en París ni en Niza, su ciudad natal. De ahí, su exilio en Albuquerque y desde hace dos años en Corea. Le gusta este extrañamiento que lo aleja de Francia, pero reconoce que “la lengua francesa es el único país en el que vive”.
Viajamos juntos a Marruecos y a Haití. El recuerdo que guardo es el de un hombre de gran sensibilidad, sobre todo cuando estábamos en Haití, país destruido, abandonado por los hombres y por Dios. Tomaba notas, dibujaba esos paisajes tristes. Es un recuerdo precioso que evocamos cuando nos vemos. Marruecos es el país de su mujer, Jémia, que lo inspiró y que sobre todo lo ayudó a ser menos arisco. Le ha dedicado su última novela, titulada Ritournelle de la faim (Cantinela del hambre). Ambos escribieron juntos un bonito libro sobre el sur marroquí; era una especie de vuelta a las fuentes, bajo el título Gens des nuages (Gente de las nubes) (1997), con fotos de Bruno Barbey.
Discreto y profundamente humano, nunca ha escatimado en la lucha contra el racismo, contra las injusticias y por el respeto del medio ambiente. Toda su obra no deja de profundizar en estos temas y de ilustrarlos.
Le Clézio tiene un estilo que se ha transformado desde su primera novela El atestado, pasando por textos casi experimentales como La guerra o Les Géants. Era una época difícil para él a nivel personal. Pero con su encuentro con Jémia, sus temas y su escritura van a orientarse de manera determinante hacia el Sur. Un día estábamos charlando acerca de la escritura; luego, después de un silencio, me dijo: “¿No te parece que cada vez que se llega a escribir una frase es un milagro?”. Eso me hizo reflexionar. Escribir es una manera de liberarse. Y cualquier liberación es un milagro. Porque no se le ha otorgado a todo el mundo.
Traducción de News Clips Tahar Ben Jelloun (Fez, 1944) obtuvo el Premio Goncourt en 1987 por La noche sagrada. Su última novela editada en España es Partir (El Aleph).
Carlos Fuentes.
“Felicito a Jean-Marie Le Clézio por un Premio Nobel particularmente bien dado”, declaró ayer a este diario el escritor latinoamericano. “Le Clézio resume la extraordinaria tradición de la literatura francesa, que él representa hoy en su más alto nivel. Por otra parte, él es un enamorado de México, mi país. Sus libros sobre el pasado indígena son una maravilla de percepción histórica y de belleza literaria. Lo conozco, lo aprecio y le felicito”.
- Juan Goytisolo. “Es uno de los mejores novelistas franceses actuales. He respetado siempre su figura y su obra. Me alegro mucho de que el Nobel haya recaído en él”. El autor de Señas de identidad conoció a Le Clézio en Marraquech. “Su mujer es de origen marroquí y pertenece a la familia de uno de los cabecillas de la guerra de independencia de Marruecos contra el protectorado francés”, añadió.
- Gottfried Honnefelder (presidente de la Asociación de Libreros Alemanes). Interpretó el premio como una “invitación” a no olvidar los tesoros de los catálogos de las editoriales por pensar sólo en las novedades.
Entrevista a Jean-Marie le Clézio en la Revista de Libros de El Mercurio
Jueves 9 de Octubre de 2008
10:41
Tirthankar Chanda, para El Mercurio
SANTIAGO.- Este novelista fuera de norma, francés y mauriciano a la vez, educado en la cultura francesa y buen conocedor de la literatura anglosajona, se inspira de Lautréamont, Zola pero también de Stevenson y Joyce. A la crítica siempre le costó entenderlo. Además, desde su primera novela, El atestado (1963), con la que obtuvo a los 23 años el prestigioso premio “Theophraste Renaudot”, tanto su escritura como su temática han evolucionado mucho.
Su vasta producción cuenta hoy en día con una treintena de libros (novelas, ensayos, colecciones de cuentos, traducciones) y refleja sus preocupaciones ecológicas, su rebelión contra la intolerancia del pensamiento racionalista occidental, su fascinación por el mundo indígena de las Américas, descubrimiento temprano que cambió toda su vida.
-Se ha calificado su producción de obra mística, filosófica, incluso ecológica. ¿Se reconoce en estos calificativos?
-Es difícil calificar lo que ha hecho uno mismo. Si tuviera que describir mis libros, diría que son lo que más se parecen a mí. Cuando escribo, intento traducir esencialmente mi relación con lo cotidiano. Vivimos una época agitada, invadidos por un caos de ideas e imágenes. El papel de la literatura hoy en día es quizás hacerse eco de ese caos.
-¿La literatura puede actuar sobre ese caos, transformarlo?
-Ya no tenemos la presunción de creer, como en la época de Sartre, que una novela puede cambiar el mundo. Hoy en día los escritores sólo pueden constatar su impotencia política. Cuando se lee a Sartre, Camus, Dos Passos o Steinbeck, se ve perfectamente que estos grandes escritores comprometidos tenían una confianza infinita en el devenir del ser humano y en el poder de la escritura. Hoy en día ya no podemos creer en ello. La literatura contemporánea es una literatura de la desesperación.
-Si se le considera escritor inclasificable, quizás porque Francia nunca ha sido su única fuente de inspiración. En sus novelas aparece una imaginería mundializada. ¿De dónde le viene esa fascinación por otras culturas?
-En primer lugar, le contestaré que no me molesta en absoluto ser inclasificable. Considero que la novela tiene como principal cualidad la de ser inclasificable; es decir, ser un género polimorfo donde interviene un cierto mestizaje, una mezcla de ideas que es el reflejo, a fin de cuentas, de nuestro mundo multipolar.
“Y, en segundo lugar, la cultura occidental se ha vuelto demasiado monolítica. Privilegia hasta la exacerbación el urbanismo, la técnica, impidiendo de esa manera el desarrollo de otras formas de expresión: la religiosidad, los sentimientos, por ejemplo. En nombre del racionalismo se oculta todo lo impenetrable del ser humano. Al darme cuenta de ello, fue cuando me interesé por otras civilizaciones”.
Convivencia con indígenas
-En ese más allá que ha buscado usted, México en particular y el mundo amerindio en general ocupan un lugar preeminente. ¿Cómo descubrió México?
-Hice el servicio militar en México; durante los dos años que estuve en ese país tuve la ocasión de viajar. Fui a Panamá, donde encontré a los emberas. Estuve cuatro años (1970-1974) conviviendo con esa población indígena de la selva”. Fue una experiencia conmovedora, ya que descubrí un modo de vida que no tenía nada que ver con lo que yo había conocido en Europa. Los emberas viven en armonía con la naturaleza, con su entorno, con ellos mismos, sin necesidad de recurrir a ninguna autoridad jurídica o religiosa. Todo ello me asombró muchísimo y, a mi vuelta, cuando quise contar la cohesión social de esta comunidad, la crítica me tachó de ingenuo, simplista y de caer en el mito del ‘buen salvaje’, algo que no tenía nada que ver con mi intención. Nunca podré decir de aquella gente con la que conviví que eran salvajes, ni que eran buenos. Vivían según otros criterios y valores.
-En sus libros, la frontera entre los géneros se difumina, se aleja de la narración novelesca clásica. ¿Cree que el género de la novela, heredado del siglo XIX, sigue estando demasiado marcado por sus orígenes burgueses y que, tal cual, no puede dar cuenta de la complejidad del mundo posmoderno y poscolonial?
-Efectivamente, la novela es un género burgués. A lo largo del siglo XIX encarnó perfectamente las suertes y desgracias de la burguesía. Luego llegó el cine, le robó protagonismo y demostró ser una útil representación del mundo mucho más eficaz. Así, pues, los escritores quisieron ampliar el alcance del género novelesco utilizándolo como modo de expresión de ideas, sentimientos. Se dieron cuenta hasta qué punto este género era maleable, fluido y se prestaba fácilmente a los experimentos formales. Desde entonces, cada generación ha ido renovando la novela, la ha reinventado, aportando nuevos elementos.
-Sus novelas también tienen una parte autobiográfica. ¿Le da la impresión de ser el archivista de su propia historia, de su propia experiencia vital?
-Mis novelistas preferidos son Stevenson y Joyce. Encontraron la inspiración en sus primeros años de existencia. Revivieron su pasado e intentaron comprender el ‘porqué’ y el ‘cómo’ a través de la escritura. Cuando se lee el Ulises, de Joyce, da la impresión de que su propósito no fue contar el instante presente, sino decir todo lo que contiene, todo lo que lo ha formado. Con él, se reavivan el rumor de la calle, los retazos de conversaciones, los castigos corporales sufridos en la escuela que le perseguían como una obsesión. Naipaul también vuelve a sus primeros años de formación a través de lo imaginario. La literatura sólo es fuerte cuando logra expresar las primeras sensaciones, las primeras experiencias, las primeras ideas, los primeros desencantos.
-Leyendo sus obras parece que sus personajes, como usted, buscan una patria que está más allá del concepto tradicional y algo anticuado de nación. Salman
Rushdie habla de “patrias imaginarias” al evocar las nuevas relaciones que intenta establecer este escritor exiliado con su país de origen. ¿A qué se parece su patria imaginaria?
-Yo mismo me considero un exiliado porque toda mi familia es mauriciana. Desde hace varias generaciones nos hemos ido nutriendo de folclore, cocina, leyendas y cultura mauricias. Se trata de una cultura muy mezclada, con referencias hindúes, africanas y europeas. Nací y me eduqué en Francia con esa cultura, y he crecido diciéndome que había otro lugar que encarnaba mi verdadera patria. Un día iré allí y sabré lo que es. Por ello, en Francia siempre me he considerado un poco como ‘una pieza importada’. Y sin embargo, amo la lengua francesa y quizá sea mi verdadero país.
-Sus antepasados eran franceses ¿no?
-En efecto, los Le Clézio vienen del Morbihan, en Bretaña. Durante la Revolución Francesa uno de mis antepasados, que no quiso alistarse en el ejército revolucionario porque le pedían que se cortara su larga cabellera, tuvo que huir de Francia. Se embarcó con toda su familia en un barco, “El correo de Indias”, con la intención de ir a la India. Pero en la escala en la isla Mauricio se bajó, porque su mujer era de esta isla y todavía tenía familia. La rama mauriciana de los Le Clézio viene de este antepasado aventurero y rebelde, protagonista de mi próxima novela. En este momento estoy escribiendo su historia, cuando se instaló en la isla Mauricio. Me siento cercano a este hombre que se exilió en un rincón del mundo porque huía de algo. Creo que lo entiendo.
CRITICAS Y POLEMICAS SOBRE EL NOBEL 2008
Blog Moleskine Literario
http://notasmoleskine.blogspot.com/2008/10/lo-que-dicen-de-le-clezio.html
Leí en algunos medios las ácidas críticas que ha lanzado el crítico chileno Camilo Marks sobre Le Clezio, que reproduzco de una nota en La República:
Según Camilo Marks, Jean Marié Le Clezie es “una lata” (aburrido) y será olvidado en dos años. “Es una lata, como todos los escritores franceses del noveau roman y de esa época”, afirmó Marks a radio Cooperativa. Precisó que tras leer algunas obras de Le Clézio, entre ellos El diluvio y El éxtasis material, ve en su escritura “poco argumento” y “una visión de personas desarraigadas que están alienadas en una sociedad mecanizada o muy urbana y consumista, entonces se refugia en la textura de lo místico”. En su opinión de los 110 ganadores del Nobel, “hay 80 que no lo merecían”.
Pero ¿por qué tan malhumorado, don Camilo? En realidad, es una vieja polémica chilena sobre la literatura que llaman “experimental” (que tuvo mucho éxito hace décadas) y aquella que no lo es. Y ya sabemos hacia dónde disparan las balas de don Camilo. Y ni que digamos del atrabiliario, irritado, indignado post que se ha mandado Alberto Fuguet al respecto. Pero él no es el único en pensar que estamos no ante un mal premio Nobel sino ante un premio “flojo” como lo demuestra el post que acaba de poner Jean Francoise Fogel:
Como siempre, lo mejor que se puede hacer es leer es el blog de Pierre Assouline si uno quiere entender cuál es la presencia de Jean Marie Gustave Le Clézio en las letras francesas. Está y no está. Todos lo hemos visto caminar más o menos entre la calle Sébastien-Bottin, sede de las ediciones Gallimard, y St Germain des Près. Es un hombre hermoso, un poco inalcanzable. No habla, tal como lo cuenta Assouline. No huye de los medios de comunicación y tampoco parece estar cómodo con ellos (…) Después de empezar mostrando una gran influencia del nouveau roman en El atestado) se ha convertido en un autor blando. Como no tiene enemigos, sólo hay personas que notan de manera discreta su falta de potencia tanto en el fondo como en la forma: buenos sentimientos, respeto por todos, malestar frente a la violencia de la civilización industrial, prosa limpia. Un autor para el ecologista culto. El blog literario de The Guardian de ayer fue el primero el describir a un ganador flojo, pero lo hizo volviendo a la polémica entre EE. UU. y la academia sueca sobre la pobre dimensión universal de los escritores americanos. Pasa algo con esta polémica pues el pobre The New York Times vacila en su cobertura del premio. (…) Parece muy difícil para la patria de las letras en el siglo XX hablar del asunto de manera sencilla y respetuosa: Le Clézio se llevó el Nobel y punto.
Si no les basta, en el blog The Literary Saloon hacen un seguimiento bastante detallado de las diversas reacciones internacionales.
CAMILO MARKS
Columnista de “El Mercurio”
“Mañana nadie se va a acordar que Jean-Marie Le Clézio ganó el Premio Nobel de Literatura. Es una lata, como todos los escritores franceses del nouveau roman y de esa época. Tras leer ‘El diluvio’ y ‘El éxtasis material’, uno de inmediato descubre que es una escritura con argumento pobrísimo y con una temática que se repite, con una sucesión de personas desarraigadas que están alienadas en una sociedad mecanizada o muy urbana y consumista”.
CRISTIÁN WARNKEN
Director Literatura UDD
“El relato de Mondo (‘Mundo y otras historias’), un niño que aparece milagrosamente de ninguna parte, me encandiló y llegó a mis manos justo en el momento preciso, es así como llegan los libros, mágicamente. Le debo a Le Clézio unas horas de emoción con estos niños regalados, aparecidos, misteriosos… Le debo a otra lectora, Tatiana Calderón, este descubrimiento. La literatura es así: regalos inesperados en medio de la noche y también la desesperanza. Ojalá otros, al leer este testimonio de un lector, lean a Le Clézio”.
MARIO GOLOBOFF
Crítico de “La Nación” de Buenos Aires
“Me tocó entrevistarlo para la Feria del Libro de Buenos Aires, en 2007. Una persona muy encantadora, que generó gran empatía con la audiencia. Es un Nobel muy bien dado y me alegra que la Academia Sueca se inclinara por una escritura poética, refinada, con un trabajo del lenguaje muy interesante. Le Clézio tiene una visión de mundo particular, fraguada por su espíritu trotamundos. Es un narrador extrametropolitano”.
Nobel de Literatura 2008: Le Clézio, autor francés, se impone sobre favoritos
- Jean-Marie Gustave Le Clézio es el ganador del Premio Nobel de Literatura
- La Academia destaca su visión como “explorador de la humanidad”
- Su nombre no estaba en las quinielas de los favoritos para el Nobel
- En 2008 ha publicado su último libro ‘Ritournelle de la faim’
El francés Le Clézio gana el Nobel de Literatura 2008 RTVE.es/AGENCIAS MADRID 09.10.2008
El novelista francés Jean-Marie Gustave Le Clézio es el ganador del Premio Nobel de Literatura 2008.
“Autor de nuevos rumbos, de la aventura poética y del éxtasis sensual”, con estas palabras ha definido la Academia al escritor en un comunicado en el que destacan además su visión como “explorador de la humanidad, dentro y fuera de la civilización dominante“. La Academia señala que, partiendo de los últimos estertores del existencialismo y del nouveau roman, Le Clézio ha conseguido “rescatar las palabras del estado degenerado del lenguaje cotidiano y devolverles la fuerza para invocar una realidad existencial”.
Novelista y ensayista, doctor en letras por la Universidad de Niza, el nuevo premio Nobel empezó a escribir muy joven con 7 años inspirado por los paisajes marítimos de Isla Mauricio donde vivió. En la actulidad reside en México y ha llegado a escribir más de 50 libros. Proviene de una familia bretona emigrada a Isla Mauricio en el siglo XVIII y ha recibido ya numerosos premios a lo largo de su trayectoria: premio Renaudot en 1963, Premio Paul Morand, en 1980 y elegido en 1994, mejor escritor frances vivo.
‘La fiebre’, ‘El éxtasis material’, ‘Tierra Amada’, ‘El libro de las huidas’ y ‘La guerra’ son algunas de las obras del nuevo Nobel de Literatura que en 2008 ha publicado su último libro, ‘Ritournelle de la faim’. Le Clézio no estaba en las quinielas de los favoritos para el Nobel de Literatura que el año pasado recayó en la escritora inglesa Doris Lessing, y en el 2006 fue para el novelista turco Orhan Pamuk.
El Premio Nobel de Literatura es en palabras de su creador Alfred Nobel un galardón que debe entregarse cada año “a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal”. El premio está dotado con 10 millones de coronas, un millón de euros.
SU PERFIL PERSONAL Y LITERARIO
Sus obras están marcadas por su gusto viajero, por su sensibilidad ecologista y por su amor por la cultura amerindia.
- Nació en Niza en 1940 y recibió el Premio Renaudot con ‘El procès verbal’ en 1963
- En 1994 un sondeo le designó como “el más grande escritor en lengua francesa”
- Ha escrito medio centenar de obras entre novelas, cuentos y ensayos
- Sus páginas están llenas de gran humanismo y de críticas a Occidente
- Fue expulsado de Tailandia, donde hizo el servicio militar, por denunciar la prostitución infantil
Gustave Le Clézio no ha dejado de escribir desde que cumplió siete años. El Premio Nobel de Literatura 2008, gran viajero, ecologista y enamorado de la cultura amerindia, es autor de medio centenar de libros con un gran transfondo humano. Nació el 13 de abril de 1940 en Niza, en el sur de Francia, hijo de una madre bretona y un médico británico afincados en la isla Mauricio. A los 23 años, este Licenciado en Letras, comenzó a ser conocido tras ganar el premio Renaudot en 1963 por su obra ‘Le procés verbal’, después de haberse quedado a las puertas de conseguir el premio Goncourt, el más prestigioso de las letras francesas.
Esta obra definiría su literatura existencialista, próxima a Georges Perec y Michel Butor y admirativa de Michel Foucault y Gilles Deleuze. Su obra, que engloba cuentos, novelas, ensayos, traducciones de mitología india y libros de fotos, entre otras obras, es percibida como una crítica al materialismo de Occidente. En sus páginas hay una atención constante a los desfavorecidos y excluidos. En su literatura, Le Clézio rescata palabras olvidadas del lenguaje cotidiano para darles un nuevo impulso evocador.
Su escritura es clásica, sencilla pero refinada y colorista.
Su vida ha estado marcada por los viajes que realizó desde muy pequeño. Sus dos primeros libros los escribió con tan sólo siete años en el barco que llevaba a su padre a Nigeria, durante la Segunda Guerra Mundial. En 1964 descubrió México, una país que le ha fascinado y cuya cultura le tiene enamorado.
En 1967 hizo el servicio militar en Tailandia como cooperante pero fue expulsado por denunciar la prostitución infantil, por lo que tuvo que terminarlo en México. Durante cuatro años, entre 1970 y 1970, empleado por el Instituto de América Latina, comparte su vida con los indígenas de Panamá. Una experiencia que tendrá un mucha influencia en su obra.
En los últimos años vive a caballo entre Niza, París y la ciudad mexicana de Alburquerque. Su intensa labor académica le ha llevado a trabajar en las universidades de esta última ciudad, pero también de Bristol, Londres, Perpiñán, Bangkok, México, Boston y Austin. Después de ‘Le procès verbal’, en sus siguientes libros denuncia los problemas que provoca la vida en las grandes ciudades y pronto comienza a escribir obras de signo ecologista, como “Terra amata” (1967), “Le livre des fuites” (1969), “La guerre”" (1970) y “Les géants” (1973).
Premio de la Academia Francesa en 1980
En 1980 recibe un nuevo espaldarazo al recibir el premio de la Academia Francesa por “Désert”, un evocador relato del contraste entre la grandiosidad de las culturas perdidas del norte de África y la mirada de los inmigrantes indeseados en Europa. La proximidad con el norte de África le viene de su esposa Jemia, de origen marroquí, con la que contrajo matrimonio en 1975.
A partir de ese momento, Le Clézio comienza a centrar su obra en el universo amerindio, una cultura en la que profundiza a partir de la traducción de obras como “Las profecías de Chilam Balam” o “El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido”. La temática de sus obras cambia, se centra en viajes y en mundos desconocidos y comienza a tener un gran éxito de ventas.
Un sondeo para la revista francesa Lire le designó en 1994 como el “el más grande escritor de la lengua francesa”, por delante de Julien Green. Jean Marie Gustave Le Clézio dijo entonces: “Yo habría puesto a la cabeza a Green”.
Escritores “Nobel” de habla hispana
Entre los 100 autores galardonados con el premio en el siglo XX diez de los escritores fueron de habla hispana: los españoles José Echegaray y Eizaguirre (1904), Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Vicente Aleixandre (1977), y Camilo José Cela (1989); los chilenos Gabriela Mistral (1945) y Pablo Neruda (1971); el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1967); el colombiano Gabriel García Márquez (1982) y el mexicano Octavio Paz (1990).
El Nobel de literatura es una de los premios que siempre va rodeado de polémica sobre todo por los autores de reconocimiento mundial que han quedado excluidos. Es el caso de autores clásicos del siglo XX que no han recibido el premio como Proust, Tolstoi, Ibsen, Borges, o James Joyce, entre otros.
Medicina, Física y Química
La Fundación Nobel ha anunciado ya los premios en las categorías de Medicina galardonando al alemán Harald zur Hausen y los franceses Francoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier, descubridores de los virus del Papiloma Humano y del sida.
El Nobel de Física ha distinguido a los japoneses Toshihide Maskawa y Makoto Kobayashi y al estadounidense de origen japonés Yoichiro Nambu por sus descubrimientos en el campo de la física subatómica.
Los científicos Osamu Shimomura, Martin Chalfie y Roger Tsien van a compartir el Nobel de Química por descubrir y desarrollar una proteína fluorescente.
IHEAL, Registro tesis de doctorado sobre A. Latina
TESIS DOCTORAL DE E. AQUEVEDO, EN REGISTRO DEL IHEAL, PARIS
Tesis sobre América Latina defendidas en Francia
Entre 1980 y 2000, más de 1 360 tesis sobre América Latina han sido defendidas en Francia en el campo de las ciencias humanas y sociales. Estos trabajos, en su mayoría, no han sido publicados y son, por lo tanto, de difícil acceso en Francia, y más aún en América Latina. Para suplir esta carencia, el Instituto de Altos Estudios de América Latina (IHEAL), con el apoyo del Ministerio francés de Asuntos Exteriores, ha llevado a cabo desde 1992 una operación cuyo objetivo es poner a disposición de los investigadores, universitarios y otros potenciales usuarios latinoamericanos un fondo documental que contiene estas tesis bajo forma de microfichas.
Iniciada en 1992, en el marco de las manifestaciones organizadas por Francia en conmemoración del « Quinto Centenario del encuentro de dos mundos », dicha operación de difusión se implementó primero en cuatro países de América Latina (Brasil , Colombia, México y Perú). Actualmente nuestro objetivo consiste no solamente en actualizar el fondo documental puesto a disposición de estos cuatro países sino ampliar el acceso a este fondo a otros países de América Latina, entre los cuales está Chile. La presente publicación contiene el listado detallado de 200 tesis referidas específicamente a Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay.
Las microfichas entregadas a la Biblioteca del Reencuentro, son acompañadas de un catálogo informatizado bajo forma de un CD-Rom que permite interrogar la base de datos por diferentes entradas (autores, descriptores temáticos, geográficos, personas y obras citadas…). Se trata de un verdadero « banco de datos » de las tesis sobre América Latina defendidas en Francia.
Crise et restructuration des économies d’Amérique latine pendant les années 80 : le cas du Chili.-
AQUEVEDO, Eduardo (1993 )
Economie politique du subcapitalisme en Amérique latine, 1830-1930 : Argentine, Brésil, Chili, Pérou
CHERKAOUI, Said El Mansour
Etude des conditions optimales de développement de la diffusion du français dans le cône sud hispanophone (Argentine, Chili, Paraguay, Uruguay)
FARO-HANOUN, Violette
Information, développement et démocratie en Amérique latine : le travail de documentation, d’information et de communication des organisations non gouvernementales de développement
HURTADO GALVAN, Laure
Intervention de l’Etat et transformation du territoire au travers des stratégies de pôles énergétiques-industriels, de relocalisation industrielle et d’intégration régionale : étude à partir de cas latinoaméricains (cône sud, Mexique)
LAURELLI, Elsa
L’altérité pour les romancières latino-américaines, 1950-1990
BAILLON, Florence (1999)
L’harmonisation de la taxation de la valeur ajoutée comme instrument d’intégration régionale dans le MERCOSUD
FALCAO, Maurin Almeida
La conscience malheureuse dans le roman hispano-américain contemporain
LOPEZ, Amadeo
La genèse du MERCOSUR : dynamisme interne, influence de l’Union Européenne et insertion internationale
MEDEIROS, Marcello de Almeida
La réglementation d’un monopole naturel : le cas de l’industrie électrique en Amérique latine : une approche politico-économique
CUEVAS, Fernando
La sidérurgie latino- américaine : symbole d’indépendance
GOYENECHEA, J.C.
Négociations sur la dette extérieure des pays latino-américains : analyse théorique et historique
ARMENDARIZ DE AGHION, Beatriz (1990)
Privatisation de la politique étrangère et publicisation du religieux : des réseaux évangéliques en Amérique latine, 1974-1995
COLONOMOS, Ariel
Un système d’information pour le MERCOSUR : intelligence juridique et intégration
CASTRO, Luiz Fernando Martins
Une contribution à l’étude de l’image de l’Amérique latine dans la presse française : crise et démocratie au Chili, au Pérou et en Colombie dans “Le Monde”, “Le Figaro”, “L’Humanité”, 1984-1986
ESPARBES, Hervé d’
Travaux ethnologiques : l’Amérique moyenne et la Terre de Feu
CHAPMAN, Anne




Diana Johnstone





Del pensamiento multidimensional
ENTRE DOS Y TRES MILLONES DE PERSONAS SE UNIERON PARA RESCATAR EL ESTADO BENEFACTOR

