CIENCIAS SOCIALES HOY – Weblog

Actualidad sobre política, sociología, economia, cultura…

Posts Tagged ‘ARIAS

Honduras: se cocina en Washington una negociación al margen de Óscar Arias…?

leave a comment »

Altos mandos militares pueden ser los primeros sacrificados: Meza

Arturo Cano, Enviado/La Jornada.mx

HONDURAS-MILIT3 Tegucigalpa, 6 de agosto. Hay una negociación paralela, al margen de Óscar Arias, dice Víctor Orlando Meza, ministro de Gobernación y Justicia del presidente en el exilio Manuel Zelaya. Esa negociación se cocina en Washington y no precisamente en la sede de la Organización de Estados Americanos.

Dos coroneles hondureños permanecieron 12 días en Washington, enviados por los generales, claro, aunque los cuatro integrantes del estado mayor conjunto de las fuerzas armadas hondureñas podrían ser los primeros sacrificados en uno de los escenarios que prevé Meza como desenlace de la crisis: Que sean los coroneles los que echen a sus superiores y traigan al presidente Zelaya de vuelta. Ese es el escenario ideal para Estados Unidos, que no quería allá a los generales.

El segundo escenario es que los actuales jefes militares den un contragolpe, retirando su respaldo al gobierno del presidente de facto Roberto Micheletti y a la vuelta de Zelaya ellos se pongan bajo las órdenes del Tribunal Superior Electoral dada la proximidad de los comicios.

La salida internacional es el tercer escenario que dibuja Meza, un prestigiado académico que no había tenido cargos públicos antes de ser llamado al gabinete a la mitad del mandato de Zelaya. Es el escenario del Acuerdo de San José, que todavía puede funcionar. En este último, México podría desempeñar un papel crucial que tendría un momento cumbre este fin de semana, dado que Zelaya le pidió al presidente Felipe Calderón que solicitara a Barack Obama una declaración explícita contra el golpe de Estado.

HOND-ZELAYAPara empujar la salida internacional, una delegación de alto nivel de la OEA visitará Honduras la próxima semana. Según el ministro de Zelaya, podría estar integrada por los cancilleres de Costa Rica, Chile, Brasil y Perú o Panamá.Espero que venga también la canciller mexicana, porque el peso de México es muy grande, en tanto puente con Centroamérica y dado su carácter de socio especial de Estados Unidos.

El gobierno de facto dice que la misión, por muy de alto nivel que sea, sólo podrá hacer sugerencias, al mismo tiempo que rechaza que los cancilleres de los países miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) formen parte del grupo visitante.

Meza, quien hace dos días fue anfitrión de una reunión de secretarios y subsecretarios del gobierno constitucional de Zelaya, donde acordaron declarar en sesión permanente, tampoco piensa que la intervención directa de la Venezuela de Hugo Chávez sea lo mejor para Zelaya:Un tanto para neutralizar esa influencia Meza pidió al mediador Óscar Arias invitar a España a ejercer un papel más activo en la solución de la crisis. Meza contrasta la actitud de Venezuela con la posición absolutamente moderada de Cuba, que ha desempeñado su papel sin estridencias.

Al margen de ese jaloneo en los terrenos de la diplomacia, los militares han intervenido en la negociación paralela: Los coroneles participaron en la redacción del comunicado en que las fuerzas armadas dan su respaldo al Acuerdo de San José.

Entre los mandos militares, dice Meza, se impone la idea de que los políticos y los empresarios los metieron en este lío y ahora no los acompañan.

Meza se refiere a recientes declaraciones de empresarios que hablan de que los militares que sacaron al país deben ser castigados. Uno de los negociadores de Micheletti en Costa Rica, Arturo Corrales, también ha asegurado que echar a Zelaya del país fue ilegal.

Entre converso y pragmático

–¿Zelaya es un converso o simplemente un pragmático?

–Una combinación. Cuando toma el poder, cree que puede gobernar con los dos partidos tradicionales. Dos años más tarde se convence de que para cambiar Honduras es necesario romper el bipartidismo tradicional. Su cambio de opinión tiene que ver, por un lado, con su contacto con la gente, que es intenso; y, por otro, con los obstáculos que las cúpulas partidistas y los intereses económicos ponen a las reformas que propone. Convencido de que son imposibles las reformas, así sean mínimas, con los partidos tradicionales, le apuesta a crear otro partido.

–¿Hacia allá iba la famosa cuarta urna?

–Yo se lo pregunté una vez: Presidente, ¿la cuarta urna es el tercer partido? Y me respondió que sí. Entonces yo y otros le dijimos que primero era preciso crear un movimiento político y social, sobre la base de las organizaciones de la sociedad civil que crecieron como hongos después del huracán Mitch, que mostró la vulnerabilidad ambiental y social de Honduras, puso de relieve la pobreza (el país está, con Nicaragua y Haití en el piso de la pobreza latinoamericana), y exhibió la fragilidad de las instituciones del Estado.

Cumplidos los dos años de Zelaya en el poder, “esa sociedad organizada después de Mitch, encuentra un espacio de sintonía con el presidente Zelaya”.

Ya para entonces, sigue Meza, Zelaya es un convencido de que si quiere que su propia ruta prospere, necesita romper, abrir el sistema.

Zelaya comienza entonces a darle a su gobierno, para decirlo esquemáticamente, un giro populista, de más contacto con la gente al margen de su militancia política, de si son liberales o nacionalistas. Y descubre que tiene una conexión natural.

Ese giro de Zelaya es anterior a su relación con Hugo Chávez, y coincide con el agravamiento de la oposición de los medios de comunicación, que se tornan cada día más hostiles.

Así que es falso, como dice el régimen de facto, que todo obedece a la influencia de Chávez, porque el conflicto había comenzado antes de la aparición del venezolano en el escenario.

En el primer año del gobierno de Zelaya, Meza coordina, todavía desde la academia, el libro Honduras, poderes fácticos y sistema político, una sugerente radiografía de las relaciones entre los grupos económicos y los políticos tradicionales hondureños, que no pocas veces son los mismos.

Para ilustrar la guerra de las diez familias dueñas de Honduras, Meza relata las penurias económicas del gobierno de Zelaya y cuenta que a mitad del mandato su ministra de Finanzas, Rebeca Santos, acude a Washington a negociar posibles ayudas. Una de las opciones que baraja es la emisión de bonos gubernamentales por unos 50 millones de dólares para sortear las urgencias del gobierno.

“En el avión de Miami a Tegucigalpa se encuentra a un banquero poderoso que le suelta: ‘Decíle a tu jefe que no le vamos a comprar ni un bono’”.

Entonces Zelaya acude a Chávez y Chávez le pone 100 millones de dólares.

En ese escenario, sigue Meza, el ingreso de Honduras a la Alternativa Bolivariana de las Américas fue casi natural.

Antes, el Congreso Nacional le había puesto un candado legal a Zelaya, obligándolo a crear fideicomisos para hacer transparente el manejo de los recursos de Petrocaribe.

Al momento del golpe de Estado, dice Meza, había en el Banco Central137 millones de dólares ahorrados y esta semana sacaron 44 millones para el Congreso Nacional, lo que debe tener doblemente arrecho (enojado) a Chávez.

Tras la firma de la Alba, el gobierno hondureño recibió 50 millones de dólares más para el financiamiento de diversos proyectos; 30 millones para relanzar un programa de producción agropecuaria; 10 millones para un programa dirigido a pequeñas empresas y dos millones para atender la emergencia de un huracán. En suma, 292 millones de dólares que están en las arcas del Banco Central, porque la misma burocracia había frenado la transferencia.

A partir de la firma de Petrocaribe Zelaya se va radicalizando, y endurece su lenguaje de condena contra los grupos económicos a los que acusa de egoístas. Es un lenguaje donde mezcla ese discurso con una visión clerical.

–Como Chávez.

–Pero más auténtico, porque Zelaya ha sido discípulo de los salesianos. El caso es que sus referencias a la solidaridad de Chávez son cada vez mayores, por lo que ahora se magnifica esa supuesta resistencia de los grupos económicos a la intervención del venezolano en Honduras.

No quería continuar, sino volver

–¿Zelaya quería seguir en el poder, para eso era la cuarta urna?

–No, Zelaya quería volver. (Los golpistas) hablan de un supuesto decreto de disolución de los poderes y convocatoria de la Constituyente que estaba listo, pero yo dirigía la gaceta oficial, donde debería haberse publicado, y puedo decir que nunca existió.

Con la encuesta, que en realidad era una consulta popular, Zelaya pretendía decir a los partidos tradicionales aquí está un millón de votos, aquí está el tercer partido, no pueden hacer caso omiso de esto y tienen que aprobar la cuarta urna.

Es decir, Zelaya pretendía que el gobierno que resultara electo el próximo 29 de noviembre estuviera obligado a convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para reformar la Constitución y abrir el paso a la reelección cuatro años después. Ese era el plan, aunque quién sabe si en la Constituyente hubiéramos tenido mayoría.

No es la primera vez que los políticos hondureños que ahora se desgarran las vestiduras en defensa de los intocables artículos pétreos de la Constitución, han soñado con reformarla para permitir la reelección. En 1985, Roberto Micheletti, ahora presidente de facto, y otros diputados, intentaron presentar una iniciativa para abrirle paso a un nuevo mandato de Roberto Suazo Córdova. Las pistolas que sacaron otros legisladores en la sesión del Congreso los pararon en seco.

El ex presidente Carlos Flores Facussé, también cabeza de un fuerte grupo económico, ha soñado con reelegirse. El problema es que se le atravesó Zelaya, con mucha más popularidad, así que Flores dijo: si no soy yo, no es nadie, dice Meza. Esa postura de Flores acelera el golpe. La otra es el orgullo herido de los militares, y no por las ofensas de Hugo Chávez, sino porque acompañado de algunos seguidores, Zelaya irrumpe en la sede de la Fuerza Aérea para sacar el material destinado a la consulta de la cuarta urna.

Luego, anuncia la destitución del general Romeo Vásquez en un acto público, con sus huestes más radicales que corean su alegría.

El golpe de los empresarios

–¿Quién decide dar el golpe de Estado?

El plan del golpe lo arrancan los empresarios, los financieros y los mediáticos, suman a los políticos a medio camino y al último a los militares.

Primero, el golpe iba a ser parlamentario, es decir, el Congreso iba a destituir al presidente, aunque no tenga facultades para ello.

Pero ese plan se cae por una disputa intrapartidista ramplona. Roberto Micheletti quiere que su sucesor al frente del Legislativo sea José Saavedra, mientras el ex presidente Carlos Flores Facussé promueve a su hija. Flores se lleva a sus 20 diputados y acaba con el quórum.

El viernes 26 de junio los militares se incorporan a una acción ya planificada, aunque ninguno de los autores había calculado el aislamiento internacional.

Dos días antes, por la noche, Víctor Meza había sacado sus papeles de su oficina de ministro.

Written by Eduardo Aquevedo

8 agosto, 2009 at 2:55

Hondura: ¿podrá consolidarse dictadura posbananera con apoyo solapado de EE.UU?

leave a comment »

Ver más abajo: “Zelaya ayudó a la polarización”,

CARTA AMBIGUA DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO SOBRE HONDURAS

Por Santiago O’Donnell

honduras0099 Malas noticias. En Washington, la sensación es que el tema Honduras ya fue. Se cayó de los diarios, salió del Capitolio, ni siquiera es prioritario en Foggy Bottom, sede del Departamento de Estado, donde la nueva alianza estratégica con China ocupa la atención de sus principales figuras. Los mismos diplomáticos latinoamericanos que ayer hacían campaña en favor del presidente depuesto, Mel Zelaya, hoy están ocupados con reuniones multilaterales por la crisis financiera mundial.

En la OEA se discute la formación de una eventual comisión verificadora para viajar a Honduras, pero nadie hace mucho para forzar el acuerdo por verificar. El viernes se suspendió una reunión para tratar el tema sin la presencia de ningún presidente, ningún canciller, salvo la de Honduras, Patricia Roda.

En la reunión, la canciller de Zelaya iba a pedir que se apliquen sanciones comerciales contra el régimen golpista, pero las cámaras empresariales de los países centroamericanos han hecho saber que la interrupción del comercio entre Estados Unidos y Honduras desestabilizaría a toda la región. Con eso alcanzó para frenar cualquier movida en ese sentido.

Pasó la tormenta y la dictadura hondureña se mantiene en pie. Estados Unidos ya jugó sus fichas. El martes suspendió las visas diplomáticas, esto es la inmunidad diplomática en Estados Unidos, a cuatro de los líderes del golpe. Antes había logrado quebrar la cadena de mando en las fuerzas armadas hondureñas al hacer firmar a un grupo de coroneles una carta de adhesión a la salida negociada que propicia Washington, el llamado plan Arias.

No fue suficiente para voltear a la dictadura hondureña, pero Washington tampoco hará mucho más. El Departamento de Estado no quiere que siga el gobierno de facto que encabeza Roberto Micheletti pero tampoco quiere que vuelva con plenos poderes Zelaya, el presidente derrocado el 28 de junio por un golpe cívico-militar.

Zelaya se quedó en la frontera, jugando el rol de héroe en el exilio, sin generar ni por asomo la capacidad de movilización suficiente como para emprender una vuelta triunfal. Con un millón, medio millón, cien mil fieles, otra sería la historia. Pero en su campamento no pudo juntar más de mil quinientos.

Si vuelve sin el poder de las masas y sin acuerdo, Zelaya sabe que lo meten preso y se hacen un gran espectáculo con su juicio político. Si vuelve sin masas pero con acuerdo político, Zelaya sabe que los “verificadores” del acuerdo puestos por Washington le estarán encima para que renuncie y/o llame a elecciones no bien pise el palacio presidencial. Como no le interesa convertirse en un mártir ni tampoco en una marioneta, se queda en la frontera.

Si no consigue volver por las suyas, el futuro político de Zelaya se hace cuesta arriba. Las candidaturas para las elecciones presidenciales del próximo diciembre ya están cerradas y ningún postulante lo representa. Las siguientes elecciones nacionales son dentro de cuatro años porque la constitución hondureña no contempla comicios de mitad de término. Estas limitaciones legales dificultan la gestación y supervivencia de una fuerza de centroizquierda que le permita a Zelaya mantener su presencia en la arena política.

En todo caso, Estados Unidos no quiere correr riesgos. Según contó una fuente con acceso permanente a los negociadores de ese país, ellos están convencidos de que si vuelve Zelaya al poder no vuelve sólo para quedarse cuatro meses. Dicen que si vuelve intentará cualquier trampa para estirar su mandato. Así se refieren a la “encuesta” que había hecho Zelaya para cambiar la Constitución. Como los plebiscitos sobre el tema estaban prohibidísimos, llamó a una “encuesta”, que en este caso es lo mismo que un “plebiscito”, pero con distinto nombre. Esa “encuesta” fue el argumento que dieron los golpistas para dar el golpe.

Por eso el Departamento de Estado quiere sacarse de encima el papelón que les representa la dictadura posbananera de Micheletti, pero no para entregarle el mando a Zelaya, sino para imponer un gobierno de transición que llame a elecciones lo antes posible.

Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela pasan por un buen momento. Así lo reflejan las declaraciones del canciller venezolano Nicolás Maduro de esta semana valorando la decisión de la cancillería estadounidense de cancelar las visas de los golpistas hondureños. Pero, aunque la crisis hondureña generó espacios de consenso que derivaron en un acercamiento, las diferencias ideológicas persisten y la rivalidad se mantiene en pie.

Quedó claro esta semana que la administración Obama quiere dos cosas. Por un lado, preservar el orden constitucional en los países de la región. Por el otro, frenar la expansión del chavismo. Pero también quedó claro que, a la hora de elegir, lo segundo resultó más prioritario que lo primero. “El objetivo estratégico básico de Estados Unidos en América latina es evitar la ampliación de la zona de influencia chavista”, precisa la fuente.

Micheletti resiste pero a costa de un nivel de represión, digamos llamativo, coartando la libertad de expresión, reunión y libre circulación de millones de hondureños. Tal como vienen registrando las distintas misiones de organismos de derechos humanos que han visitado el país después del golpe, lo hace a través de acciones de brutalidad policial en las calles y con clausuras y detenciones arbitrarias, llegando al extremo de asesinar manifestantes para apagar focos de protesta.

Se trata de un cuadro insostenible en el tiempo. Más tarde que temprano el régimen tendrá que abrirse a una “democratización” y la figuras más identificadas con el golpe tendrán que dar un heroico paso al costado, allanando el camino para el famoso “gobierno de unidad nacional”.

Sin embargo, hasta ahora la dictadura ha sido incapaz de siquiera intentar algo semejante. Micheletti sigue teniendo las horas contadas, pero los golpistas han demostrado que no van a entregar la cabeza de su líder a cambio de nada, sólo para atender exigencias de la comunidad internacional.

Por eso juegan a estirar los tiempos, paseando la propuesta de Arias por distintas comisiones del Congreso, simulando una prolijidad institucional que brilló por su ausencia en la burda maniobra militar que terminó con el destierro forzado del presidente.

Los golpistas ya no les responden a sus patrones. Treinta años de lecciones de Washington sobre cómo combatir la amenaza comunista pudieron más que las tibias reprimendas de Hillary Clinton, llamando a “todas las partes” a respetar los mecanismos de la Carta Magna hondureña.

A esta altura de los acontecimientos, hay que decirlo, hay que gritarlo, al presidente de Honduras lo sacaron de su casa en pijamas y a punta de pistola. Se lo llevaron sin una orden de detención firmada por un juez, o sea lo secuestraron. Lo subieron a un avión y lo mandaron a Costa Rica. Lo echaron como a un perro. Al día siguiente le mintieron a todo el pueblo hondureño al presentar una carta de renuncia trucha, con firma falsificada, que ni siquiera estaba fechada en el día correcto. Tres días más tarde lo acusaron de crímenes con penas de hasta veinte años de cárcel. Después lo amenazaron con un “baño de sangre” si volvía para defenderse de las acusaciones. En secuencia cronológica secuestraron, echaron, renunciaron, acusaron y amenazaron al presidente de Honduras.

Lo que pasó no es anecdótico. No se arregla comprando constitucionalistas para que digan que no hubo golpe porque salvo el Ejecutivo, se mantienen intactos los demás poderes del estado. Acá no es cuestión de Zelaya sí, Zelaya no, Chávez sí, Chávez no. Sacaron a su presidente en pijamas. Hasta un asesino serial y violador de niños, cuando lo vienen a buscar, tiene derecho a llamar a su abogado. Y la pena de destierro se abolió en el medioevo.

El desenlace que se perfila, en cualquiera de sus variantes, representa un fuerte retroceso para las democracias en la región y una seria amenaza para la estabilidad de sus sistemas políticos. Hace dos años ni el más afiebrado conspirador imaginaba un golpe militar en América latina.

Hoy, bajo determinadas circunstancias, tomando las precauciones del caso, todas las opciones vuelven a estar sobre la mesa. Ya lo saben los autonomistas bolivianos, los magnates bananeros de Guatemala y Ecuador, los oviedistas paraguayos, los discípulos de D’Aubisson en El Salvador, los ex contras nicaragüenses, los fedecamaristas venezolanos y los hacendados piqueteros de Argentina.

Obama y Hillary parecen subestimar el peligro que estas fuerzas representan. Sería un error de cálculo demasiado costoso.

sodonnell@pagina12.com.ar

CARTA AMBIGUA DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO SOBRE HONDURAS

“Zelaya ayudó a la polarización”

Las medias respuestas del gobierno de EE.UU. y los cotidianos anuncios de la OEA de una misión que nunca termina de formarse frustraron las ilusiones de los zelayistas, que creían que ya era tiempo para una condena contundente de la Casa Blanca.

La misma semana que el presidente hondureño Manuel Zelaya le pidió más contundencia a la Casa Blanca contra los golpistas, el Departamento de Estado dio una nueva señal de ambigüedad. Ayer, el vocero de la cartera, Robert Wood, se exasperó en una conferencia de prensa, intentando explicar la carta de un funcionario que se filtró a la prensa anteanoche y que aclaraba que Washington apoyaba a la democracia hondureña, no a Zelaya.

La carta, que los medios hondureños adeptos al golpe reivindicaron como el “giro” de Barack Obama contra Zelaya, había sido escrita por un funcionario de menor nivel, el secretario adjunto para asuntos legales Rochard Verma, como respuesta a un pedido del senador republicano Richard Lugar. El legislador de Indiana, especialista en temas militares, le había reclamado a la cartera de Hillary Clinton que explicara su posición concreta frente a la situación hondureña. La respuesta fue una de las declaraciones más débiles de Wa-shington desde que condenó el derrocamiento de Zelaya.

“Nuestra política y estrategia de compromiso no está basada en el apoyo a algún político o individuo en particular. Más que eso está basada en la búsqueda de una solución que sirva de la mejor manera al pueblo de Honduras y a sus aspiraciones democráticas”, explicaba la carta, fechada el martes pasado. “También reconocemos –continuó– que la insistencia del presidente Zelaya en tomar acciones provocadoras contribuyó a la polarización de la sociedad hondureña y condujo a una confrontación que desató los eventos que llevaron a su destitución.”

Ayer, Wood intentó explicar que Estados Unidos no había cambiado de postura con respecto al golpe. “No estamos ablandando nuestra posición con respecto a Zelaya (…) Nosotros hablamos de un golpe, pero explicamos que legalmente no podemos decir que fue un golpe militar. Eso sigue bajo revisión”, aseguró.

Las medias respuestas del gobierno norteamericano y los cotidianos anuncios de la OEA de una misión de negociación que nunca termina de formarse frustraron las ilusiones de los zelayistas, que creían que ya era tiempo para una condena clara y contundente de la Casa Blanca.

Sin embargo, la resistencia continúa pese a la dosis diaria de bastones, bombas lacrimógenas y las balas del régimen de facto, que ya dejaron ocho muertos, más de un centenar de heridos y miles de detenidos. “Obama, Obama, el pueblo de Honduras te reclama. No queremos paja”, gritaron más de dos mil personas ayer frente a la embajada norteamericana en Tegucigalpa.

Esta semana, Zelaya había conseguido el apoyo de México para aumentar la presión contra los militares hondureños y el gobierno de facto y, todo indica, se llevará una promesa similar de Luiz Iná-cio Lula da Silva la semana próxima cuando visite Brasil. El miércoles, el canciller de Lula, Celso Amorim, se reunió con el asesor de seguridad de Obama, el general Jim Jones y, según el diario Folha de S. Paulo, le habría propuesto congelar las cuentas bancarias del presidente de facto hondureño, Roberto Micheletti.

La mayoría de los países latinoamericanos se han pronunciado a favor de apretar un poco más las tuercas contra los golpistas. Lo hizo el Mercosur, lo hicieron Bolivia, Ecuador, Chile, México, El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Pero Estados Unidos lo sigue analizando, según dejó bien claro ayer el vocero del Departamento de Estado.

Washington suspendió 16,5 millones de dólares en concepto de cooperación militar y canceló cuatro visas diplomáticas a funcionarios del gobierno de facto, entre ellos el juez que ordenó la detención de Zelaya si vuelve al país y el presidente del Congreso hondureño, que reemplazó a Micheletti cuando éste fue nombrado presidente de facto. Esta semana, los medios del país centroamericano empezaron a correr el rumor de que otros ocho funcionarios habrían perdido el privilegio de viajar a Estados Unidos. Ni el gobierno de facto ni el Departamento de Estado confirmaron la versión.

Por estos días, en Washington, todo lo vinculado con Honduras está cruzado por rumores, versiones, desmentidas y aclaraciones. Una fuente de la embajada hondureña que participa de las negociaciones en la capital norteamericana le dijo a este diario que la carta al senador republicano respondía más a una lucha interna que a la puja con los golpistas. “El gobierno de Obama está intentando conseguir el apoyo de los republicanos para confirmar la designación de Arturo Valenzuela como subsecretario para América latina y permitir que (Tom) Shannon parta a Brasil como embajador”, explicó la fuente. Hoy será la última sesión del Senado antes de entrar en el receso de verano y la última posibilidad de Obama de conseguir la aprobación de su hombre para Latinoamérica antes del próximo año legislativo, en septiembre.

PAGINA/12

Cual es la causa del golpe hondureño

Vicenç Navarro

El Plural

Varios medios de información en España han reproducido los argumentos dados por los propios golpistas hondureños para explicar el golpe de estado en aquel país. Tales medios han señalado que el Presidente Zelaya había violado la Constitución, convocando ilegalmente un referéndum para “perpetuarse” en el poder. Se acepta así, la explicación dada por los golpistas, que señalan que la expulsión del Presidente Zelaya ocurrió para impedir que éste convocara un referéndum a fin de alargar su mandato. Un ejemplo de ello es el reportaje del corresponsal de El País en Tegucigalpa, que indicaba que “Zelaya fue derrotado y expulsado el 28 se junio pasado, después de intentar organizar un referéndum para abrir la vía a la reelección, que había sido declarada ilegal por las instancias judiciales” (04.08.09). Según tal reportaje, el golpe tenía por objetivo, pues, evitar que Zelaya se perpetuara en el poder.

Esta explicación ha aparecido en los cinco diarios de mayor tiraje del país. De todos ellos, La Vanguardia ha sido el periódico que ha promovido con más intensidad esta explicación. Su corresponsal en América Latina ha entrevistado nada menos que a Romeo Vásquez, General que realizó el golpe militar, el cual niega en la entrevista que lo que ocurrió en Honduras hubiera sido un golpe militar pues la detención y expulsión del Presidente respondía a principios constitucionales. El entrevistador, el Sr. Ibarz, de cuyos reportajes hablé ya en otro artículo (“Las falsedades sobre Honduras”, Público, 23.07.09) también entrevistó al Cardenal de Honduras, el Sr. Rodríguez Maradiaga, que alegó los mismos argumentos. Por cierto, ninguno de los dirigentes del movimiento en defensa del Presidente Zelaya ha sido entrevistado por La Vanguardia.

La causa principal del golpe, sin embargo, no fue impedir que Zelaya se perpetuara en el poder. El mal llamado referéndum (en realidad fue una encuesta popular gestionada por el Instituto Nacional de Estadística) no hablaba de la reelección del Presidente. En tal encuesta se consultaba a la población si ésta creía aconsejable que se eligiera a una Asamblea Constituyente que permitiera cambiar la Constitución. Y ahí está el meollo de la cuestión. Lo que motivo el golpe fue el deseo de la oligarquía hondureña de mantener intacta la Constitución instaurada por la última dictadura militar. Tal Constitución otorga gran número de privilegios a la oligarquía del país, incluyendo a las fuerzas armadas y a sus aliados en EE.UU. Eran estos privilegios los que la oligarquía y sus fuerzas armadas querían mantener a toda costa. Existía el temor, entre la oligarquía, de que una nueva Constitución pudiese, por ejemplo, pedir la eliminación de bases militares extranjeras en territorio hondureño. Hoy, el Pentágono de EE.UU. tiene una base militar en Honduras, la única existente en Centroamérica, una región de gran importancia estratégica para las fuerzas armadas de EE.UU. Éstas y las fuerzas armadas hondureñas eran conscientes del intento de los progresistas hondureños de cerrar la base, una base que ha sido el centro de actividades militares y represivas llevadas a cabo por las fuerzas militares estadounidenses en toda la región. Las fuerzas armadas hondureñas y sus aliados estadounidenses no desean cambios en la situación actual. De ahí que una de las primeras condiciones que puso el nuevo gobierno golpista al Presidente de Costa Rica (Sr. Óscar Arias) en su mediación fue precisamente que no se cambiara la Constitución.

Las fuerzas progresistas hondureñas querían, también, el enjuiciamiento de los militares que aterrorizaron a la población durante la horrible dictadura que se estableció con el apoyo del Gobierno Federal de EE.UU. También pedían que (como en España) se encontraran a los desaparecidos durante la dictadura y periodos posteriores, en actos de represión política, cuando miles de hondureños y ciudadanos de otros países de Centroamérica fueron asesinados debido a su defensa de la libertad y de los derechos civiles y sindicales de las clases populares. El Presidente Zelaya había aprobado el inicio de tal investigación.

La respuesta de EE.UU.

En EE.UU. la administración Obama está dividida sobre como responder a esta situación. El Partido Republicano apoya a los golpistas y sus argumentos son semejantes a los propuestos por el corresponsal de La Vanguardia, el Sr. Ibarz. El Sr. Zelaya –según ellos- no es ya el Presidente de Honduras, pues, ha sido sustituido por un nuevo gobierno que es el legal. Es interesante señalar que hace setenta años, La Vanguardia (llamada entonces La Vanguardia Española), propiedad de la familia Godó (que apoyó el golpe militar del General Franco en 1936 y la enormemente represiva dictadura que estableció), promovió argumentos legitimadores del golpe militar español, utilizando argumentos casi idénticos a los que su corresponsal utiliza ahora para apoyar a los golpistas hondureños. En España, el gobierno del Frente Popular, en 1936, había violado -según los golpistas- la Constitución española. Se sublevaban –según ellos- para defender la legalidad.

Este apoyo al nuevo gobierno golpista hondureño aparece también entre sectores conservadores del Partido Demócrata. La Administración Obama, sin embargo, considera al Presidente Zelaya como el Presidente legal de Honduras. Este reconocimiento es un paso positivo y marca una distancia con administraciones anteriores. Ni que decir tiene que adoptar una postura distinta habría significado enfrentarse a la gran mayoría de gobiernos de América Latina, así como a la opinión mundial. Ahora bien, la vía de la mediación, propuesta por la Administración Obama y por la OEA, y dirigida por el Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, ha abierto la posibilidad de que el Presidente Zelaya vuelva a Honduras como Presidente y a la vez se cancele el intento de cambio de la Constitución. El proceso de mediación, al reconocer a los golpistas, sentándolos en la mesa de mediación al mismo nivel que al gobierno legítimo de Honduras, dio gran poder de veto a los golpistas con lo cual, si se elimina cualquier intento de cambio de la Constitución, se habrá conseguido lo que los golpistas deseaban, es decir que no se cambie la Constitución. De ahí el gran riesgo que supone el proceso de mediación, promovido por la Administración Obama, y liderado por el Presidente de Costa Rica. Tal proceso puede conseguir lo que los golpistas deseaban. De ser así, el proceso habrá alentado a que se produzcan otros golpes de estado en América Latina, pues mostrará que dar golpes de estado es rentable, al conseguirse a través del golpe lo que no se puede obtener a través de las urnas.

Una última observación. El argumento de evitar que dirigentes políticos de América Latina “se perpetúen en el poder” se utiliza constantemente para intentar parar los intentos de aquellos presidentes latinoamericanos, democráticamente elegidos, de cambiar el sistema electoral permitiéndoles presentarse de nuevo, convirtiendo sus sistemas electorales en sistemas semejantes a los sistemas europeos. En la mayoría de países europeos no existen límites en el mandato del Presidente. En Cataluña, el Presidente Pujol gobernó durante 23 años y el Presidente Erlander en Suecia, también, 23 años, sin que los sistemas electorales catalán o sueco pudieran considerarse dictatoriales, pues siguieron las reglas del proceso democrático. El hecho de que los candidatos puedan ser elegidos tantas veces como el electorado desee, no convierte el proceso en dictatorial.

Que un proceso sea democrático o no depende del proceso electoral en si y sobre todo de la pluralidad de partidos y opiniones existentes en el proceso electoral sin limitaciones en la presentación de alternativas. Y es ahí donde el centro del análisis debiera fijarse y no en que sea o no el mismo candidato el que se presente. El sistema electoral bipartidista, no proporcional, que existe en muchos países de América Latina, limita enormemente las posibilidades democráticas de aquellos países, lo cual se debe, no al número de veces que los Presidentes pueden presentarse de nuevo a las elecciones, sino a la escasa representatividad proporcional de sus sistemas electorales y limitada posibilidad de participación popular en sus sistema político. Fijarse en lo primero (la posibilidad de repetir mandato), ignorando lo segundo (la escasa diversidad de sensibilidades políticas y limitada participación ciudadana), es el punto flaco de la mayoría de críticas a la mal llamada “perpetuación en el poder”, argumentación que se hace en nombre de la defensa del sistema democrático.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University

La crisis de Honduras: el doble juego de EE.UU. y Arias…

with one comment

  • La defección de Óscar Arias, La Jornada

  • EEUU aprieta a Gobierno de facto de Honduras un mes después del golpe (Reuter)

honduras_militares226 Editorial de La Jornada

A casi un mes del golpe de Estado perpetrado en Honduras, resulta clara la existencia de una fractura en el entorno democrático internacional: mientras que, por una parte, diversos gobiernos latinoamericanos han exigido el retorno al cargo del presidente constitucional de ese país centroamericano, Manuel Zelaya, la secretaria de Estado estadunidense, Hillary Clinton, y el presidente costarricense, Óscar Arias, por la otra, han tenido diversas expresiones de complacencia hacia los golpistas y el régimen espurio que encabeza Roberto Micheletti.

Son de sobra conocidas las contradicciones en materia de política exterior del nuevo gobierno estadunidense y las discordancias entre el presidente Barack Obama y diversos estamentos del poder, en particular las agencias de inteligencia, sectores del Departamento de Defensa y, por supuesto, la propia Clinton. Es sabido, también, que ésta mantiene añejos vínculos políticos con individuos afines al cuartelazo que hace un mes interrumpió el orden democrático hondureño e implantó una dictadura cada vez más desembozada y abiertamente represiva. Por ello, es claro –aunque resulte exasperante– que una de las pistas fundamentales por las que transcurre la crisis del país centroamericano se encuentra en Washington, y de lo que se negocie en las oficinas ejecutivas y legislativas estadunidenses dependerá, en buena medida, la posibilidad de restituir la institucionalidad y la legalidad quebrantadas en Honduras.

A estas alturas se ha hecho evidente, también, el papel de Óscar Arias como parapeto diplomático del régimen de facto implantado en esa nación, ya que cuando las diplomacias latinoamericanas confiaron al mandatario costarricense una tarea de gestión para negociar los términos del retorno de Zelaya a la presidencia hondureña, éste fue mucho más allá de sus atribuciones y formuló un plan –al que denominó Declaración de San José– que otorgaba beneficios políticos injustificados e inmerecidos a quienes son, de acuerdo con el derecho internacional y el hondureño, delincuentes: su participación en un gobierno de unidad nacional y la suspensión definitiva de la consulta que el mandatario constitucional pretendía realizar en torno a la reelección, lo cual fue una bocanada de oxígeno al entonces cercado régimen espurio, cuyos cabecillas se envalentonaron y rechazaron la propuesta.

Debe considerarse, a este respecto, que más allá de la inadmisible perpetuación del gobierno espurio hondureño, el que se otorgue cualquier clase de premio político e institucional a los golpistas sentaría un precedente nefasto para el futuro de las democracias en el hemisferio; es indispensable, por tanto, impedir que proliferen sectores políticos tentados a usar la fuerza militar institucional para la obtención de cuotas de poder.

Ayer, Arias cometió el grave dislate de descalificar a Zelaya por su reciente –y breve– incursión en suelo hondureño y por su decisión de apostarse en un punto de la frontera entre Nicaragua y su país, medidas que, dijo, no ayudan a la reconciliación. Por añadidura, el político costarricense criticó a su homólogo depuesto por haber incorporado a Honduras a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), decisión soberana sobre la que no le corresponde pronunciarse.

En contraste con las inconsecuencias y extravíos de Arias, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, quien no se ha caracterizado en su gestión por posturas radicales, señaló que la determinación de Zelaya de retornar a Honduras es absolutamente legítima.

Con estos hechos, sumados al rechazo de los golpistas a su propuesta, Arias ha dejado en claro que busca otorgar márgenes de acción a quienes quebrantaron el orden constitucional y la democracia en Honduras y que no es capaz de ostentar la necesaria imparcialidad para gestionar una solución a la crisis política de ese país. De esa forma ha reducido las posibilidades de la diplomacia latinoamericana para buscar una salida al conflicto y ha firmado su propia defección del bando democrático.

En esa circunstancia, con una gestión internacional debilitada por la defección de Arias y por las soterradas disputas en la administración de Obama, cabe esperar que tenga éxito la lucha de los propios hondureños por restituir su sistema democrático y reponer en el cargo a su presidente constitucional.

http://www.jornada.unam.mx/2009/07/27/index.php?section=edito

EEUU aprieta a Gobierno facto Honduras un mes después del golpe

Photo

Por Sue Pleming y Marco Aquino

WASHINGTON/TEGUCIGALPA (Reuters) – Estados Unidos aumentó el martes su presión sobre el Gobierno de facto de Honduras un mes después del golpe que sacó del poder a Manuel Zelaya, quien sigue instalado en la frontera reclamando su retorno mientras las autoridades interinas hacen oídos sordos.

Washington anunció el martes que revocó cuatro visas diplomáticas a miembros del Gobierno de facto de Honduras y estudia cancelar más, un gesto de apoyo a Zelaya luego de que el derrocado mandatario pidiera medidas más firmes del presidente Barack Obama contra los "golpistas".

"Estos son contragolpes, estamos recibiendo victorias de Dios y del pueblo frente a ellos que están recibiendo derrotas todos los días", dijo Zelaya tras el anuncio de Washington.

"A los 30 días del golpe debemos de agarrar más fuerzas hasta seguir luchando hasta obtener la victoria total", acotó en declaraciones transmitidas por una radio hondureña.

Estados Unidos había apoyado la suspensión de Honduras de la Organización de Estados Americanos (OEA) tras el golpe de Estado, pero no ha retirado a su embajador en Tegucigalpa.

"Esto es parte de nuestra política general hacia el régimen de facto", dijo el portavoz del Departamento de Estado norteamericano Ian Kelly al anunciar la revocación de visas, que se sumó a la suspensión de ayuda militar estadounidense por 16,5 millones de dólares.

La crisis política en Honduras, la peor en dos décadas en Centroamérica, representa un desafío para el Gobierno de Obama, que protagoniza una pulseada por la influencia regional con el mandatario venezolano, Hugo Chávez, uno de sus mayores críticos y el más cercano aliado de Zelaya.

España anunció que pedirá a la Unión Europea que tome medidas como la de Estados Unidos y revoque las visas a miembros del Gobierno de facto de Honduras.

"Como España vamos a instar a la Unión Europea a que se tomen medidas similares", dijo el canciller español, Miguel Angel Moratinos, luego de una reunión con su par venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas.

Desde que Zelaya fue sacado de su residencia a punta de fusil el 28 de junio y expulsado a Costa Rica -lo que desató la condena de la comunidad internacional-, tres infructuosas rondas de negociaciones con el presidente costarricense, Oscar Arias, como mediador llevaron a un aparente callejón sin salida.

Mientras el Gobierno interino de Roberto Micheletti, que también sufre algunas sanciones de organismos multilaterales, se niega a reinstaurar a Zelaya en el poder, el derrocado presidente ha sentado base en la frontera de Nicaragua con Honduras para reclamar su restitución.

MANIFESTANTES NO SE RINDEN

Simpatizantes de Zelaya llegaron a la zona fronteriza del lado de Nicaragua, pero muchos otros no pudieron avanzar por los retenes militares luego de que el mandatario depuesto cruzara el viernes la frontera unos pasos dentro de territorio hondureño y volviera a tierra nicaragüense.

Su jugada -un gesto visto como simbólico- despertó las críticas de Estados Unidos, que calificó su presencia en la frontera de irresponsable por temores de que eso avive la violencia en la dividida Honduras.

Las protestas en Tegucigalpa, que hasta ahora han causado un muerto, continuaban el martes con algunos bloqueos en carreteras y partidarios del depuesto mandatario preparaban un paro de actividades para el jueves y viernes.

"A un mes del golpe no nos rendimos, seguiremos adelante con las movilizaciones en contra de los golpistas", dijo a Reuters Juan Barahona, uno de los líderes del Frente Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado.

Mientras tanto, Zelaya convocó a una reunión cerca de la localidad fronteriza nicaragüense de Ocotal -donde desde hace cinco días hizo base- para reunir más simpatizantes.

"No es sostenible el apoyo de la gente en la frontera y creo que esos factores contribuirán al debilitamiento de esto", opinó Vicki Gass, analista de Washington Office on Latin America. "Nuestra preocupación es que (Zelaya) está perdiendo impulso", agregó.

La frontera entre Honduras y Nicaragua se encuentra reforzada por soldados y policías, que esperan que Zelaya vuelva a intentar cruzar para llevarlo detenido.

Sobre Zelaya pende una orden de arresto en Honduras impulsada por el Gobierno interino bajo cargos de supuestamente violar la Constitución por intentar hacer un referendo que abriría camino a la reelección, un argumento utilizado por sus opositores para justificar el golpe de Estado.

Pero también Zelaya se había ganado enemistades en la tradicional Honduras cuando dio un giro en sus políticas conservadoras y se alió al izquierdista Chávez.

El Congreso de Honduras -que respaldó el golpe junto a la Corte Suprema- pospuso hasta el jueves su decisión sobre la propuesta del mediador Arias de que vuelva Zelaya para cumplir con los seis meses de mandato que le quedan y de otorgarle una amnistía.

De todas maneras, todo indica que el acuerdo propuesto por Arias, premio Nobel de la Paz, sería rechazado.

(Con reporte adicional de Gustavo Palencia, Claudia Parsons y Esteban Israel; Iván Castro en Ocotal; Tim Gaynor en Washington y Fabián Cambero en Caracas; escrito por Pablo Garibian. Editado por Silene Ramírez)

Honduras: crisis en punto limite y Zelaya anuncia regreso inminente a su país … Entrevista a Insulza.

leave a comment »

EL PRESIDENTE LEGITIMO DE HONDURAS DIO POR TERMINADA LA MEDIACION DE ARIAS

Zelaya dice que cruzará la frontera

HONDURAS-PRESID1 Ante la inminente vuelta del mandatario legítimo, crece la tensión en Honduras y se multiplican las marchas en contra y a favor de la dictadura. El gobierno de facto quiso echar a diplomáticos venezolanos, pero no le hicieron caso.

Las horas pasan y, sin solución diplomática a la vista, el derrocado mandatario Manuel Zelaya anunció ayer que su regreso está en marcha aun a riesgo de su propia vida. “El general Romeo Vásquez Velásquez –jefe de las fuerzas armadas– ha dicho que me va a mandar asesinar, así que tengo que cuidarme”, reveló Zelaya en conferencia de prensa desde una hipercustodiada embajada hondureña en Managua.

“Vivo el momento más difícil de mi vida, pero tengo que regresar. Tenemos fronteras con El Salvador, Guatemala y Nicaragua. La vía puede ser aérea, terrestre o marítima, y el momento está abierto a partir del día jueves, cuando termina la prórroga que pidió el mediador”, explicó. El plazo de 72 horas solicitado por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, para que los golpistas hondureños recapaciten se acaba hoy.

Las declaraciones del presidente electo fortalecieron las versiones que indican que Zelaya cruzaría las fronteras del país centroamericano apoyado por una caravana multitudinaria que recorrería varios pueblos del interior de Honduras en dirección a la capital.

Zelaya, asimismo, descartó que las sanciones económicas anunciadas por la Unión Europea (UE) y Estados Unidos hagan caer al gobierno encabezado por el dictador Roberto Micheletti, ya que, según él, los golpistas se sostienen por otros medios. “La base de ellos es el poder militar, se sostienen a pura represión, con censura de prensa, control mediático, restricción de libertades públicas y atemorización”, denunció.

Casi en simultáneo con las palabras de Zelaya, desde Tegucigalpa Micheletti le dijo a la comunidad internacional que sigue firme en su postura. “Vamos a demostrarle al mundo que tenemos la fortaleza necesaria para resistir hasta el último momento”, desafió el legislador devenido en dictador.

En una demostración de esa fuerza, el gobierno de facto anunció ayer que le ordenó a la delegación diplomática venezolana abandonar el país por supuesta intromisión en asuntos internos. “Se le ha pedido a la embajada de Venezuela el retiro de todo su personal diplomático, administrativo, técnico y de servicio en un plazo de 72 horas”, precisó la vicecanciller de facto, Martha Alvarado.

“Se tomó la decisión a raíz de las amenazas al uso de la fuerza, la intromisión en nuestros asuntos exclusivos, así como el irrespeto a la integridad territorial de las autoridades venezolanas en la crisis hondureña”, agregó la funcionaria.

Pero desde Caracas subieron la apuesta y le ordenaron a su personal en Tegucigalpa resistir la medida. “No nos iremos de aquí porque la orden fue dictada por un gobierno golpista que mi país no reconoce”, lanzó Uriel Vargas, encargado de negocios y primer secretario de la misión en Tegucigalpa.

“Que nos vengan a echar por la fuerza, sería lo único que les faltaría, luego de violar todas las normas internacionales”, ironizó el diplomático, tras lo cual el propio presidente venezolano, Hugo Chávez, volvió a referirse a la situación interna de Honduras. El golpe, dijo Chávez, tuvo como fin desestabilizar a los países del ALBA y las fuerzas progresistas de la región.

“El golpe no es sólo contra el pueblo de Honduras y el presidente Zelaya, es contra los pueblos de nuestra América, contra Venezuela, contra el ALBA y contra la esperanza de redención que ha renacido en estas tierras”, señaló el líder bolivariano.

Mientras tanto, las calles de Honduras volvieron a convertirse ayer en un foco de resistencia contra las autoridades de facto. Centenares de personas cubiertas con paraguas para protegerse del sol del mediodía marcharon en la capital para exigir el retorno de Zelaya y repudiar al gobierno de Micheletti. “Arriba, abajo, golpistas al carajo”, coreaban los manifestantes. “Que se vayan, que se vayan…”, se escuchaba.

Juan Barahona, secretario de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH), señaló que para hoy está prevista una nueva movilización en Tegucigalpa para la que se espera la adhesión de grupos de estudiantes de colegios secundarios que se mantienen en paro por tiempo indeterminado. El sindicalista aclaró que la manifestación, como desde el 28 de junio, tendrá consigna única: la vuelta de Zelaya. “Lo único que esperamos es no encontrarnos con la marcha de los camisas blancas”, como se llama en el país centroamericano a los sectores de la sociedad que apoyan a Micheletti.

Los camisas blancas, sin embargo, estarán cerca: Jimmy Dacarett, de la Unión Cívica Democrática (UCD), coalición de partidos que apoyan a Micheletti, anunció que hoy esperan reunir a entre 40 mil y 50 mil personas en una movilización que partirá desde una zona al oriente de Tegucigalpa hasta las cercanías del Estadio Nacional.

 

Insulza: "EE.UU. no es árbitro"

Carlos Chirinos, BBC Mundo, Washington

En la Organización de Estados Americanos (OEA) no creen que el diálogo hondureño esté muerto, ni que el Comando Sur deba ocuparse del tema.

osé Miguel Insulza, junto a Manuel Zelaya y Jorge Taiana.El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, no considera que las negociaciones que promueve el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, puedan darse por terminadas todavía.

Sin embargo, en entrevista exclusiva con BBC Mundo, Insulza reconoció que su organización "no puede hacer más" de lo que están haciendo y que en caso de que el diálogo no prospere las sanciones adoptadas harán sentir su efecto sobre Honduras.

Insulza rechaza que el organismo necesite de algún "disuasivo militar" para acompañar sus acciones diplomáticas y descarta también que Estados Unidos deba aumentar la presión sobre el gobierno de facto hondureño, que encabeza el presidente nombrado por el Congreso, Roberto Micheletti.

"Los que han vivido condenando el Comando Sur toda su vida no querrán que se ocupe en esta ocasión" afirmó Insulza este martes en su oficina en Washington en una entrevista con el corresponsal de BBC Mundo, Carlos Chirinos.

¿Qué se está haciendo para resucitar el diálogo en Costa Rica? Digo resucitar porque todo parece indicar que está muerto.

INTERVENCIÓN MILITAR

HONDURAS-GOLPE222Es un poco prematuro decir eso (…) Lo que estamos es haciendo presión para que una propuesta que es equilibrada sea aceptable. Se ha puesto mucho énfasis en que la propuesta de Arias es la vuelta de Zelaya. Sí, pero es la vuelta de Zelaya teniendo en cuenta un montón de temas que había planteado también la oposición, como el gobierno de unidad nacional, como la postergación de cualquier discusión sobre reforma constitucional, etc.

Pero el gobierno de Micheletti parece ser muy tenaz en el tema de que la vuelta de Zelaya está descartada, no importa cuáles sean las otras cosas en el menú.

Entonces van a tener que seguir actuando las sanciones, y las sanciones, mientras más tiempo más duras son. Ayer EE.UU. lo mencionó, la Unión Europea (UE) lo hizo, se está suspendiendo la cooperación internacional con un país que necesita ese dinero.

Pero la experiencia internacional indica que hay países que han estado bajo sanción y los cambios que se han buscado con esas sanciones no han funcionado.

Con grandes sufrimientos, claro.
¿Honduras puede entonces mantenerse desafiando a la comunidad internacional?

No estoy muy seguro. Creo que es muy difícil.
¿A usted le frustra que un país pequeño como Honduras mantenga ese desafío ante la comunidad internacional?

Nosotros no queremos imponerle nada a Honduras, lo que queremos es que funcione la democracia. Que el presidente elegido termine su mandato y que se elija otro.
¿Y cómo va a hacer la OEA para lograr eso?

Mire, lo que nosotros podemos hacer es todo lo que estamos haciendo. Se ha tomando una medida de suspensión, se han adoptado una serie de sanciones y tenemos una mediación encabezada por un estadista centroamericano que por tanto debería darle garantías a todas las partes. Vamos a seguir haciendo eso hasta que consigamos resultados.
Y pasado el tiempo, ¿no podría interpretarse como que la comunidad internacional se ensaña con un país tan pobre como Honduras, cuando existe un plazo para la posible solución de la crisis política que es el de las elecciones de noviembre?

La escena que se vivió el 28 de junio en Tegucigalpa se ha vivido muchas veces en América Latina. No la queremos más y no va a volver a ocurrir, aunque haya que adoptar sanciones, que son dolorosas por cierto.

Pero el pueblo de Honduras es víctima. Sí. Es víctima de quienes dieron el golpe de Estado.

VUELTA DE ZELAYA

Además, que en seis meses más nada va a cambiar. La elección no va a cambiar las cosas porque una elección hecha bajo un régimen dictatorial no la van a reconocer los países de América Latina.
¿Podría pasar como con la crisis de Haití, cuando el presidente Jean Bertrand Aristide fue sacado del poder? Pasaron casi dos años para que se solucionara.

Y volvió finalmente Aristide.
Pero volvió por una amenaza militar, ¿será que a la OEA le está haciendo falta un disuasivo militar?

No. Eso no me gusta a mí. Yo no soy partidario de las intervenciones militares. Confío en que los pueblos puedan resolver sus problemas sin que nadie les meta un ejército al lado.
Pero esa amenaza fue importante en Haití en su momento.

En su momento fue importante la amenaza que al final no se llevó a cabo. (Raoul) Cedrás se fue. Yo diría que casi voluntariamente, porque se dio cuenta de que no podía resistir la presión internacional.
clic Zelaya, ¿otro Aristide?
¿Que le parece la posibilidad de que el presidente Zelaya regrese esta semana a Honduras, aunque no haya un acuerdo?

Roberto Micheletti

Yo no soy partidario del regreso prematuro. Yo diría que hay resolver el asunto por vía política y diplomática primero.
Usted parece sugerir que una renuncia del señor Micheletti podría dinamizar las negociaciones.

Sería una alternativa en la medida de que ese otro presidente que reemplazara a Micheletti sería más flexible en el tema del retorno del presidente Zelaya.
¿Usted cree que Micheletti es la piedra de tranca en la negociación?

No digo que sea él necesariamente. Usted me pregunta qué pasaría si lo cambiaran y lo cambiaran por algo más flexible. Si él cambiara, mejor.
¿Quizá para que el trabajo de la OEA tenga más eficacia en Honduras haría falta que EE.UU. presionara más al gobierno hondureño?

EE.UU. creo que ha presionado como todos los demás pero va a presionar hasta el punto que corresponda, porque tampoco es EE.UU. el llamado a ser el árbitro del tema.
Pero su poder puede hacer la diferencia.

El poder de todos hace la diferencia. También la UE ha suspendido la cooperación. El presidente Obama dijo claramente en Trinidad y Tobago que él quería ser parte del grupo.

Todos lo festejaron mucho. Entonces, que no le pidan que sea como el jefe que va a arreglar las cosas cuando las debe arreglar el grupo. (…) Los que han vivido condenando el Comando Sur toda su vida no querrán que se ocupe en esta ocasión.
Pero allí volvemos a la experiencia de Haití. Y el Comando Sur podría hacer una diferencia.

Estamos en otra época. El presidente Obama ha propuesto una política distinta que cuenta con la aprobación de todos los latinoamericanos. El tiempo de la intervención en América Latina, para bien o para mal, se ha terminado.

ZELAYA AGRADECE APOYO DE GOBIERNO DE BACHELET

Depuesto mandatario expresó "respeto" al "pueblo chileno y la Presidenta Bachelet" y consideró "irrenunciable" su intención de volver al mando.

HONDURAS-PRESID1 Un reconocimiento a Chile y la Presidenta Michelle Bachelet por la condena al gobierno golpista de Roberto Micheletti en Honduras expresó el depuesto mandatario de ese país, Manuel Zelaya.

"Chile ha sido uno de los países con su Presidenta y todas las demás organizaciones más definido en la condena a este golpe, no reconocer sus autoridades y pedir inmediata restitución del sistema democrático hondureño", declaró.

En conversación telefónica con la radio chilena Cooperativa, el gobernante destacó que amerita "en ese caso mi reconocimiento, agradecimiento, mi respeto y mi consideración para el pueblo chileno y la Presidenta Bachelet".

Zelaya reiteró que insistirá en su interés de vivir y ejercer el mando en Honduras porque no hacerlo "es como renunciar al derecho a la vida y a la justicia, eso es irrenunciable" y apuntó que los golpistas "están llenos de soberbia, de deseos del poder, de avaricia".

"Hay procesos democráticos de diferentes formas en diferentes países y eso no puede cambiar, así que creo que el retroceso que quiere imponerle el sistema de Honduras no es aceptado por nadie", complementó desde Nicaragua.

La comunidad internacional ha aumentado la presión sobre el presidente interino hondureño, Roberto Micheletti, para que acepte la propuesta de Costa Rica encaminada a resolver la crisis política, en medio de advertencias sobre el riesgo de una confrontación. /LA NACION.CL

Written by Eduardo Aquevedo

21 julio, 2009 at 15:54

Honduras: Presidente Zelaya acepta plan Arias, golpistas los rechazan y crisis alcanza punto crítico…

leave a comment »

 Manuel Zelaya.(Foto: Archivo teleSUR).

Arias pide 72 horas para reconducir el diálogo en torno a Honduras

La delegación del gobierno de facto rechazó su hoja de ruta y le entregó una contrapropuesta en la que acepta el regreso del depuesto mandatario Manuel Zelaya, pero para que se someta a la justicia.

AFP
Publicado: 19/07/2009 12:02

Tegucigalpa. El mediador de la crisis de Honduras, el presidente costarricense, Oscar Arias, pidió este domingo 72 horas más a los protagonistas de la crisis política para reconducir la negociación, tras la negativa de la delegación del gobierno de facto de Roberto Micheletti de aceptar su hoja de ruta.

La delegación del gobierno de facto hondureño presentó este domingo al mediador de la crisis, Oscar Arias, una contrapuesta en la que acepta el regreso del depuesto mandatario Manuel Zelaya, pero para que se someta a la justicia, según una copia difundida a los medios.

"El retorno del peticionario señor José Manuel Zelaya Rosales con las garantías necesarias para que pueda ejercer su derecho debido al proceso ante los órganos jurisdiccionales competentes del Poder Judicial", dice la propuesta del jefe de la delegación, Carlos López, en respuesta a la hoja de ruta de siete puntos que presentó el mandatario costarricense Arias el sábado.

En Tegucigalpa, la vicecanciller del gobierno de facto, Martha Lorena Alvarado, declaró este domingo que "el señor Zelaya puede regresar (a Honduras) pero para ser entregado a los tribunales de justicia, para proceder a un juicio" en su contra.

El punto innegociable de Arias para salir de la crisis es la restitución de Zelaya en el poder del que fue derrocado por un golpe de Estado el 28 de junio.

La delegación de Micheletti sí acepta la conformación de un gobierno de "unidad y reconciliación nacional, compuesto por los partidos políticos y sectores sociales", tal y como propuso Arias, pero también la de una "comisión de la verdad" para que se "identifiquen los actos, hechos evidentes y notorios que condujeron a la actual situación".

López, en su carta dirigida al mediador y fechada en San José este domingo, pide que se "devuelvan" los fondos públicos que "hubiesen sido sustraídos y utilizados ilegalmente", en referencia a una supuesta sustracción de 70 millones de lempiras (unos 3,7 millones de dólares) del Banco Central por el secretario de la Presidencia, Enrique Flores Lanza.

Según López, también están de acuerdo en adelantar las elecciones generales si así se decidiera, fijadas para el 29 de noviembre, y poner desde ahora a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional bajo el mando del Tribunal Supremo Electoral para asegurar su transparencia.

Por último, propone la creación de una comisión de verificación compuesta por hondureños notables que vigile el cumplimiento de estos acuerdos.

Dichos acuerdos deberán ser "sometidos a la consideración" de los poderes Judicial, Legislativo, el Tribunal Supremo Electoral y otras instancias públicas competentes.

La vicecanciller Alvarado reconoció en Tegucigalpa que las conversaciones de San José enfrentan momentos difíciles, pero dijo que el mediador Oscar Arias "no puede permitir que esto se rompa".

"El señor Arias tendrá que jugar un papel equilibrado (…) tomar una decision o de prolongar las negociaciones (…) en fin, él tendrá que usar otros recursos (…), como mediador no puede permitir que esto se rompa", dijo Alvarado a la televisión hondureña.

NEGOCIACIONES EN PUNTO MUERTO

”Estamos de acuerdo, pero siempre y cuando todos los poderes del Estado estén integrados en el nuevo Gobierno”, dijo Zelaya en declaraciones a Radio Globo, al tiempo que añadió que su regreso a Honduras es cuestión de horas y podría tener lugar este mismo lunes.

TeleSUR

El presidente constitucional hondureño, Manuel Zelaya, aceptó este sábado los puntos acordados en la mesa de diálogo instalada en Costa Rica, de acuerdo con lo declarado a la emisora Radio Globo, mientras que el gobierno de facto liderado por Roberto Micheletti rechazó este documento propuesto por el mandatario Óscar Arias.

Zelaya, en declaraciones a la estación, dijo estar de acuerdo con los puntos propuestos por Arias, que contemplan la formación de un Gobierno de conciliación nacional encabezado precisamente por él hasta 2010, cuando se culmina el mandato para el que fue elegido democráticamente en las urnas.

"Estamos de acuerdo, pero siempre y cuando todos los poderes del Estado estén integrados en el nuevo Gobierno", dijo Zelaya, al tiempo que añadió que su regreso a Honduras es cuestión de horas y podría tener lugar este mismo lunes.

El primer punto de este texto, divulgado este sábado, es precisamente el de la legitimación de Zelaya en el poder hasta la realización de las elecciones pautadas el próximo 29 de noviembre.

Otra de las propuestas es "la conformación de un gobierno de unidad y reconciliación nacional compuesto por representantes de los principales partidos políticos".

También la "renuncia expresa" de Zelaya a instalar una cuarta urna en las elecciones del próximo noviembre.

Arias también propuso anticipar las elecciones hondureñas del 29 de noviembre al último domingo de octubre, así como adelantar la campaña electoral un mes.

El traslado del comando de las Fuerzas Armadas hondureñas del Poder Ejecutivo al Tribunal Supremo Electoral un mes antes de las elecciones "para garantizar la transparencia y la normalidad" de los comicios, es el sexto punto expuesto por el mediador.

La última idea de Arias es la conformación de "una comisión de verificación compuesta por hondureños notables y miembros de organismos internacionales, en especial de la OEA, que vigile el cumplimiento de estos acuerdos y supervise el correcto retorno al orden constitucional" en el país.

Gobierno de facto rechaza acuerdo

Por su parte, el gobierno de facto de Honduras, encabezado por Roberto Micheletti, rechazó un acuerdo inmediato para la restitución del presidente legítimo, Manuel Zelaya, propuesta por el mandatario de Costa Rica, Óscar Arias, en el marco de la segunda jornada de diálogo que se lleva a cabo este sábado.

"No vamos, por ningún punto, a realizar ningún acuerdo sin respeto a nuestras instituciones y sin respeto a la Constitución de la República", afirmó Vilma Morales, ex presidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) e integrante de la comisión de Micheletti en el diálogo que se celebra en Costa Rica.

Morales señaló que hay que "ir discutiendo punto por punto" y "hay que analizar" todo lo que significa la propuesta de Arias.

"Hay diversos temas que son parte de este diálogo, desde el adelanto a las elecciones, desde el retorno del presidente Zelaya, desde lo que corresponde a que las Fuerzas Armadas pasen bajo la dependencia absoluta del TSE", refirió la ex magistrada.

Defendió que algunos planteamientos implican a instituciones del Estado hondureño y por tanto se requiere la consulta con ellas.

Morales aclaró que sigue "en curso el diálogo" y que "no hay ningún acuerdo sobre ninguno de los puntos", al referir que, tras un receso, la reunión con Arias y los representantes de Zelaya se reanuda este mismo sábado.

Puntos del documento

  • Legitimar restitución de José Manuel Zelaya Rosales en la Presidencia de la República hasta el fin del período del que fue electo.
  • Conformación de un Gobierno de unidad y reconciliación nacional compuesto por representantes de los principales partidos políticos.
  • Declaración de una amnistía general, exclusivamente para todos los conflictos del golpe de Estado.
  • Renuncia del presidente José Manuel Zelaya Rosales y de su gobierno a la pretensión de colocar una cuarta urna en el proceso electoral.
  • Adelantamiento de las elecciones nacionales del 29 de noviembre al último domingo de octubre.
  • Traslado del comando de las Fuerzas Armadas del poder ejecutivo al Tribunal Supremo Electoral un mes antes de las elecciones para garantizar la transparencia y normalidad del sufragio
  • Integración de una comisión de verificación compuesta por hondureños notables y miembros de organismos internacionales especialmente de la Organización de Estados Americanos, que vigile el cumplimiento de estos acuerdos y supervise el correcto retorno al orden constitucional.

EE.UU, el Pentágono y el Golpe Militar en Honduras…

leave a comment »

  • El Pentágono y el golpe militar en Honduras, M. Freytas
  • Cuestiones Imperiales, A. Argumedo

La importancia clave de Honduras para la estrategia geopolítica y militar continental de EEUU, su entrelazamiento económico, político y militar ultradependiente de Washington, torna imposible el desconocimiento previo del golpe de Estado contra Manuel Zelaya por parte del Pentágono y del Departamento de Estado.

honduras_micheletti_226x Por Manuel Freytas

Luego de su concreción, hay muchas hipótesis girando sobre el golpe de Estado hondureño pero claramente resaltan aquellas que tienen que ver con la participación encubierta de EEUU en calidad de incitador y de beneficiario principal.

Por estas horas, sobresalen dos lecturas disímiles que se hacen del objetivo golpista:

A) Una maniobra interna de los halcones conservadores contra Obama utilizando a Honduras como teatro de operaciones.

B) Una operación de "doble cara" orientada a posicionar la estrategia de Obama en la región, principalmente en relación con los presidentes izquierdistas aglutinados en el bloque del ALBA.

En el primer punto, se habla de un golpe interno contra Obama protagonizado por los sectores ultraconservadores del Pentágono y del Departamento de Estado con el objetivo de boicotear (por medio del derrocamiento de Zelaya) sus políticas de acercamiento con Chávez, Cuba y los presidentes del ALBA.

En el segundo punto, se señala a la propia administración Obama como la impulsora del golpe con el objetivo de formular una advertencia velada a Chávez sobre un posible "efecto dominó" de la asonada militar en otros países gobernados por el staff presidencialista de izquierda en América Latina.

Otra hipótesis habla de una operación programada originalmente por la CIA y el Pentágono para impedir que Zelaya -a través de su inserción en el ALBA- aumente el poder de influencia regional de Chávez.

En cualquiera de estas hipótesis, se señala al Comando Sur de EEUU y a las agencias de inteligencia estadounidenses como el centro planificador del golpe que destituyó a Manuel Zelaya de su cargo como presidente de Honduras.

A ningún experto le cierra por estas horas que las fuerzas armadas de Honduras, que actúan como un virtual apéndice de la estrategia del Pentágono en Centroamérica, hayan concretado la detención y la expulsión de Zelaya sin consultar con los mandos militares y políticos de EEUU.

Al respecto dice James Petras: "Las hondureñas son las fuerzas armadas más subordinadas al Pentágono, reciben entrenamiento, armas y financiación en EEUU. Oficiales del Comando Sur de EEUU tienen delegaciones en el ejército, la policía y los servicios de seguridad hondureños. Los oficiales de Estado Mayor reciben cursos en el Comando Sur. Todo lo que deciden las cúpulas militares hondureñas es consultado con las delegaciones norteamericanas".

"Hace tiempo Honduras era trampolín para el golpe contra Arbenz en el 54, era la punta de lanza para la invasión de Cuba en el 61, era la caza de los contras con 20 mil soldados mercenarios lanzados desde Honduras", añade Petras.

El Comando Sur estadounidense realiza periódicos ejercicios conjuntos con el ejército hondureño, adiestra a sus oficiales intermedios y de Estado Mayor, mantiene convenios de ayuda militar en el marco de la guerra contra el "terrorismo", y sus fuerzas de elite, así como la CIA y el FBI, entrenan a la policía y a los servicios de inteligencia hondureños.

En marzo de 2008, el ministro de Defensa de Honduras resaltó el apoyo de Estados Unidos a su país y dijo que ambos trabajan en un programa común de lucha contra el "terrorismo", el crimen organizado, el narcotráfico y el tráfico ilegal de personas.

Recientemente, el actual jefe del ejército hondureño, ejecutor del derrocamiento de Zelaya, Romeo Vázquez, participó de varios encuentros en Washington con el actual jefe del Comando Sur, general Douglas Fraser, donde se profundizaron los lazos militares para una acción conjunta en el escenario centroamericano.

En abril de este año, en oportunidad de varios ejercicios combinados de las fuerzas estadounidenses y hondureñas, el embajador estadounidense en Honduras, Charles Ford, señaló que los ejercicios fueron auspiciados por el Comando Sur de su país.

Añadió que "ese impulso lo vamos a mantener como política de Estado", y que Estados Unidos y Honduras trabajan en un "común propósito por la paz en la región centroamericana".

La delegación diplomática de EEUU en Tegucigalpa fue la embajada clave de la "guerra antisubversiva" en Centroamérica durante la época de Reagan, dirigida entonces por el embajador John Negroponte, de largo historial en la represión regional.

Lo ejercicios conjuntos incluían, en una primera fase, la realización de operaciones de información y contrainformación, y la llegada de los efectivos militares de EEUU en un escenario simulado de acciones "terroristas" o de catástrofes naturales en el área centroamericana.

La segunda fase comprendía entrenamientos modulares de operaciones terrestres, marítimas y aéreas conjuntas, en un escenario simulado de guerra convencional.

EEUU mantiene en Honduras una presencia militar efectiva de al menos 600 hombres acantonados en la base local de Palmerola, construida por el Ejercito norteamericano a inicios del decenio de los años 80 del siglo pasado.

Además, el Comando Sur participa junto a Honduras en el grupo conjunto de trabajo "Bravo" en la base militar de Soto Cano, donde se coordinan maniobras militares conjuntas orientadas a combatir el "terrorismo", el narcotráfico y el "crimen organizado" en la región.

¿Cómo puede pasar desapercibido por las jerarquías del Pentágono un golpe militar en Honduras?

Por otra parte, Honduras, el tercer país más pobre del continente, detrás de Haití y Nicaragua, depende para sobrevivir de sus lazos comerciales, políticos y militares con EEUU.

El país es "socio" comercial de EEUU dentro del Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y la República Dominicana (CAFTA-DR), participa en el programa de desarrollo de la Cuenta del Milenio, y decenas de miles de sus ciudadanos se benefician del Status de Protección Temporal (TPS) que EEUU concede a personas que huyen de conflictos o desastres naturales.

¿Cómo puede la estructura oligárquica hondureña instrumentar un golpe de Estado al margen de la voluntad y del conocimiento de Washington?.

Tras el golpe contra Zelaya, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo que la meta de EEUU es trabajar con sus socios para que se restablezca el orden democrático, pero no precisó cuáles serían los siguiente pasos de Washington respecto a la suspensión de la ayuda o el retiro de su embajador.

Simultáneamente, la secretaria de Estado Hillary Clinton señaló que EEUU no suspenderá la ayuda económica a ese país, que incluye partidas para la financiación operativa de las fuerzas armadas, la policía y los servicios de inteligencia hondureños.

En otras palabras, la importancia clave de Honduras para la estrategia geopolítica y militar continental de EEUU, su entrelazamiento económico ultradependiente de Washington, torna imposible el desconocimiento previo del golpe de estado contra Manuel Zelaya por parte del Pentágono y del Departamento de Estado.

Ensayo de "democracia blindada"

En cuando a las características del derrocamiento de Zelaya, en Honduras no hubo un golpe militar tradicional donde los militares ocupan los espacios administrativos que antes ocupaban los políticos dentro del orden institucional.

Los militares hondureños no ejecutaron un golpe castrense para asumir todo el poder, no crearon una junta de comandantes para manejar el país, sino que tomaron el control de las calles obedeciendo ordenes del poder civil golpista.

Puede decirse en todo caso que los militares no se apoderaron del poder, sino que se convirtieron en guardianes armados del golpe constitucional que derrocó a a Zelaya.

Este detalle es fundamental para entender las nuevas señales que se emitieron en Honduras.

El derrocamiento de Zelaya implica un nuevo experimento en América Latina conformado por la conjunción del poder civil y del poder militar para cambiar a un presidente, sin romper el orden constitucional.

Se trata de lo que las usinas del poder norteamericano definen como "democracia blindada" en América Latina, donde las fuerzas armadas adquieren un nuevo rol represivo obedeciendo órdenes del poder político.

Los think tank o tanques de pensamiento norteamericanos estudian desde hace mucho tiempo alternativas de "gobernabilidad" (control político y social) proyectadas para futuros escenarios de crisis en el marco de la debacle económica global.

Las consideraciones se basamentan en la neutralización de un posible "efecto dominó" regional de las huelgas y conflictos sociales que comenzarán a desarrollarse como consecuencia de la recesión económica y los conflictos laborales.

En ese escenario se plantea un cuadro creciente de "perdida de gobernabilidad" de los gobiernos y un requerimiento del uso de la fuerza militar para evitar el desmadre de los conflictos y neutralizar posibles "focos subversivos" que se monten en los mismos, según los sostenedores de la estrategia de control político y social con la "democracia blindada"

En relación con la antigua doctrina predominante de los golpes de Estado militar (la "doctrina de seguridad nacional"), la "democracia blindada" es una instancia perfeccionada y corregida de control militar sin romper el orden constitucional.

Dicho de otra manera, en situaciones de crisis (como la que se proyecta con la recesión económica) la democracia se "blinda" (utiliza el poder militar represivo) manteniendo toda la fachada de la "gobernabilidad" constitucional y preservando la vigencia del orden que se basa en las "libertades públicas" y el sistema electivo democrático.

Lo que está sucediendo en Honduras, al margen de la estrategia y del objetivo del golpe contra Zelaya, es un modelo experimental de "democracia blindada" ensayada en el ámbito latinoamericano.

La "democracia blindada", como señalan los expertos, es una síntesis gerencial político militar conjugada dentro de una nueva estrategia de control político y social orientado a preservar el sistema de dominio imperial capitalista en América Latina.

http://www.cherada.com

Cuestiones imperiales

Por Alcira Argumedo *

La historia enseña que los imperios, antes de caer, tienden a mostrar sus rostros más oscuros. La actuación del imperio francés posterior a la Segunda Guerra Mundial es un ejemplo que debiéramos tener presente ante la actual situación en Honduras. Al finalizar la guerra, Francia se resiste a aceptar las nuevas realidades del esquema bipolar liderado por Estados Unidos y la Unión Soviética, así como los inicios de la Revolución del Tercer Mundo, con las luchas de liberación nacional, los procesos de descolonización, las revoluciones o los gobiernos de corte popular en Asia, Africa y América latina, que cuestionan duramente la hegemonía de las potencias imperial-capitalistas y sus dominios coloniales o neocoloniales. No obstante haber firmado en 1948 la Declaración de los Derechos del Hombre en las Naciones Unidas –reivindicando la gloria de la Resistencia ante la ocupación genocida nazi– en un intento por evitar su desintegración, el imperio francés lanza al año siguiente una guerra colonial genocida contra Indochina. Derrotado en 1954, lanza otra guerra colonial genocida en Argelia: cuando comienza a hacerse evidente una nueva derrota –y en el frente interno intelectuales como Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir condenan al colonialismo–, el presidente Charles de Gaulle se asume como el liquidador del Imperio para salvar a Francia: en 1962 los argelinos obtienen su independencia, al costo de un millón de muertos. Francia será desde entonces una gran nación, pero ya no el imperio colonial de los siglos anteriores.

La crisis que estalla en Wall Street y golpea las economías de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón no es meramente económica o financiera. Se trata de una crisis que marca un cambio de época y da cuenta de una decisiva reformulación en el equilibrio de poder internacional, con la declinación de Estados Unidos como primera potencia y el diseño de un esquema multipolar en el cual emergen nuevos polos como India y China, que le disputan la hegemonía. En este contexto, las áreas de repliegue de Estados Unidos, ante una hipótesis de derrota en Irak y el pantano de Afganistán, sólo pueden ser Africa o América latina: Honduras sería entonces una prueba piloto para evaluar la posibilidad de reproducir la ola sincrónica de golpes cívico-militares con terrorismo de Estado, que fuera la respuesta ante la derrota norteamericana en Vietnam. Al igual que lo sucedido en Francia, todo indica que en Estados Unidos existe una feroz confrontación entre los “halcones” del establishment junto con un sector de los republicanos, que se resisten a aceptar la declinación imperial, y quienes pretenden cumplir el papel de De Gaulle: revertir las políticas imperiales con el fin de salvar la nación, ante la amenaza de una decadencia aún más grave. La orientación del gobierno de Barack Obama, con sus avances y retrocesos, indicaría la decisión de seguir el ejemplo gaullista –acuerdo sobre armas nucleares con Moscú, desautorización de un eventual ataque de Israel a Irán, repudio al golpe en Honduras, designación en el área de Derechos Humanos del crítico a las intervenciones en el continente Mike Posner–, mientras la OEA y los países de la Unión Europea, incluyendo a Sarkozy o a Berlusconi, se pliegan a la posición de Obama.

Con el lanzamiento del proyecto neoliberal-conservador de Reagan en los años ochenta, Honduras cumplió un papel paradigmático como sede y retaguardia de los “contras” que acosaban a la revolución sandinista triunfante en 1979, del mismo modo que Saddam Hussein fuera el instrumento de Estados Unidos y los países europeos para hostigar la revolución islámica, también triunfante en Irán en 1979: en ambos casos la agresión militar, sea bajo la forma de la guerra Irak-Irán entre 1981 y 1988 o las incursiones en territorio nicaragüense durante esa década, estuvo incondicionalmente apoyada por el gobierno norteamericano como parte de su estrategia de restauración conservadora. También en esos años se promueve la lucha de los talibán, liderada entre otros por Osama bin Laden, contra la ocupación soviética en Afganistán. Eran épocas de un predominio supuestamente inapelable y de una poderosa ofensiva a nivel mundial –sustentada en el monopolio de las tecnologías y conocimientos de avanzada de la Revolución Científico-Técnica en el campo civil y militar– que culminara con la caída del Muro de Berlín en 1989 y la euforia del “fin de la historia”, el “triunfo final del liberalismo” y la globalización neoliberal.

El gobierno de George Bush hijo marca un punto de inflexión histórica para Estados Unidos, que será víctima del efecto boomerang de sus estrategias agresivas: las Torres Gemelas con el inesperado protagonismo de Osama bin Laden; la guerra en Irak y el juicio a Saddam Hussein que concluye con su condena a la horca, aunque la derrota se manifiesta tanto en el campo de batalla como en el frente interno; en Afganistán las tropas de ocupación escasamente pueden moverse a pocos kilómetros de Kabul. La globalización neoliberal y el crecimiento especulativo de la economía basado en papeles pintados sin respaldo real implosionan con la crisis de Wall Street y sus graves secuelas para las principales economías centrales, demostrando la debilidad de sus bases de sustentación: la quiebra de la General Motors es el símbolo más elocuente de la decadencia como primera potencia mundial y del fracaso de los halcones neoliberales. En este marco, Honduras pareciera ser un manotazo de ahogado; el ensayo de un posible repliegue sobre América latina capaz de compensar esa supremacía mundial herida de muerte. Cuentan allí con sus antiguos aliados, con graduados en la Escuela de las Américas y oscuros personajes vinculados con el Plan Cóndor, dispuestos a no aceptar el profundo cambio que se está procesando en la arena internacional; pero los antiguos aliados suelen transformarse en peligrosos enemigos al cambiar las definiciones estratégicas. De este modo, al margen de la situación interna de Honduras, la verdadera pelea de fondo es la que se libra entre “halcones” y “gaullistas” en el corazón de los grupos más poderosos de Estados Unidos y en los distintos espacios políticos de ese país, donde también intelectuales encabezados por Noam Chomsky condenan las políticas imperiales. El resultado de esta pugna necesariamente habrá de influir en las perspectivas futuras de América latina; por ello, Honduras adquiere una especial relevancia para nuestras naciones.

* Socióloga y diputada electa nacional por Proyecto Sur./ PAGINA/12

Honduras: “EE.UU. apoya la restitución de Zelaya”

leave a comment »

HILLARY CLINTON RECIBIO A ZELAYA Y OBAMA RECLAMO SU RESTAURACION

La intervención de Washington en favor del derrocado presidente derivó en una mediación que se iniciará mañana cuando en Costa Rica se vean la cara Zelaya y Micheletti. El anfitrión será Oscar Arias.

HONDURAS-MANIF. El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y el legislador que lo derrocó, Roberto Micheletti, se verán las caras mañana por primera vez desde el golpe de Estado. La cita será en Costa Rica y Oscar Arias, presidente de ese país y Premio Nobel de la Paz, será el anfitrión. Figura reconocida en la región tanto por los sectores progresistas como por el establishment liberal, Arias aceptó poner en juego su prestigio y anunció que recibirá a ambos en su propia casa. “Es muy honroso para mí en lo personal y para Costa Rica como nación poder ayudar a solventar el conflicto que se ha dado en Honduras”, aseguró ayer el mandatario en conferencia de prensa desde San José. “Costa Rica será el mejor lugar para el diálogo. Es un oasis de paz y ese clima perfecto es lo que el país puede ofrecer”, agregó.

A su vez, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, volvió ayer a pronunciarse sobre la situación en el país centroamericano y respaldó a fondo la restitución de Zelaya, a pesar de que, según él, tenga diferencias con el derrocado mandatario. “Estados Unidos apoya ahora la restauración del presidente democráticamente electo de Honduras, incluso aunque él se haya opuesto firmemente a políticas norteamericanas”, aclaró Obama en un discurso desde la Nueva Escuela de Economía de Moscú, en el marco de su visita a Rusia.

Y es que según el mandatario norteamericano, Estados Unidos defiende la restitución de Zelaya en su cargo ya que, hoy en día, la Casa Blanca acepta la democracia en otros países. “No lo apoyamos porque estemos de acuerdo con él. Lo hacemos porque respetamos el principio universal de que los pueblos deberían poder elegir a sus propios líderes, estemos nosotros de acuerdo o no con éstos. Dejémoslo claro: no siempre hemos hecho lo correcto sobre este punto, pero Estados Unidos no debería intentar imponer ningún sistema de gobierno a ningún país”, admitió Obama.

Las negociaciones que desembocaron en el nombramiento de Arias como mediador se desarrollaron durante buena parte de la jornada de ayer y la capital estadounidense, precisamente, sirvió como punto de apoyo.

Zelaya estuvo allí y, por primera vez desde que fue enviado en pijamas a Costa Rica –donde fue el mismo Arias quien lo recibió–, Hillary Clinton, la secretaria de Estado, le concedió una reunión. El encuentro duró más de dos horas y al terminar, Clinton sólo declaró en un primer momento que la charla había sido productiva y que ella, como jefa de la diplomacia estadounidense, le había reiterado a Zelaya que su país respaldaba la restauración democrática en Honduras.

Sin embargo, luego de algunos minutos en que las partes involucradas estaban dando el sí tras bambalinas, la mediación se anunció y, según precisó el propio Arias, la movida habría sido iniciativa del dictador Micheletti. “Efectivamente, esta mañana (por ayer) recibí una llamada de don Roberto Micheletti para pedir la mediación”, reveló el costarricense, aunque después aclaró que ambas partes lo habían invitado a ser el facilitador. Cada uno de los actores coincidió en elogiar al Premio Nobel. “Por supuesto que acepto la mediación del presidente Arias”, se apuró a decir Zelaya. “Queremos que se nos escuche y el señor Arias, presidente de la hermana república de Costa Rica, es la persona indicada”, expresó a su turno Micheletti.

Pero el cara a cara no será fácil. Más allá de que el régimen de facto comenzó a barajar algunas opciones para encontrar una salida institucional a la crisis desatada tras el golpe (ver aparte), Micheletti subrayó ayer que negociar no significa que las nuevas autoridades hondureñas vayan a permitir el regreso de Zelaya al poder. “De ninguna manera, él cometió delitos y tiene que pagar”, lanzó el golpista.

Por eso, consciente del desafío, Arias buscó ayer comenzar a transmitir confianza. “Hasta el día de hoy la OEA no ha podido sentar a las partes; tampoco el gobierno de facto en Honduras ha aceptado el retorno del presidente Zelaya, así que a mí me parece que, al igual que hace veinte años, sólo sentándose alrededor de una mesa, creando la confianza necesaria, mirándose a los ojos, podrán las diferentes partes llegar a un acuerdo satisfactorio para todos”, expresó.

Arias es reconocido como el artífice de la paz en Centroamérica por impulsar, en la década de los ‘80, un proceso de negociaciones que culminó con la firma de los acuerdos para poner fin a los conflictos armados en El Salvador, Nicaragua y Guatemala, lo que le valió el Premio Nobel de la Paz en 1987. De este modo, será la segunda ocasión en que el mandatario costarricense intente ofrecer sus buenos oficios para solucionar conflictos en la región. (PAGINA/12)

Honduras: restituir la legalidad

Editorial de La Jornada

El presidente de la Corte Suprema de Justicia de Honduras, Jorge Rivera, dejó entrever ayer, en el décimo día transcurrido desde la asonada militar contra el orden democrático en ese país, una posibilidad de que el presidente constitucional, Manuel Zelaya Rosales, pueda regresar sin temor a ser detenido: que el Congreso –el mismo que el pasado 28 de junio avaló el cuartelazo en Honduras, presentó una apócrifa carta de renuncia de Zelaya e invistió como presidente interino a Roberto Micheletti– otorgue, si lo considera oportuno, una amnistía política al mandatario destituido.

La declaración se produjo poco antes de que la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, anunciara desde Washington que el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, se desempeñaría como mediador en el diálogo entre el gobierno constitucional de Zelaya y el régimen de facto encabezado por Micheletti. Más tarde, tras una reunión con Clinton, el propio Zelaya dijo que lo acordado con la canciller estadunidense y con el mandatario costarricense no es una negociación, sino la planificación de la salida de los golpistas.

La postura del funcionario del Poder Judicial hondureño es improcedente por partida doble: por un lado, porque omite señalar que la instancia que él encabeza es partícipe, junto con otros sectores políticos, empresariales y clericales reaccionarios de Honduras, de una conjura delictiva que ha subvertido la institucionalidad democrática y el estado de derecho en el país centroamericano; por el otro, porque soslaya que, al día de hoy, la única salida para la crisis política por la que atraviesa esa nación pasa por el fin de la aventura golpista de la oligarquía hondureña y la restitución inmediata del orden constitucional.

Más que una muestra de voluntad política para resolver el conflicto, lo dicho por Rivera constituye un signo de debilidad del régimen espurio ante la profundización de las medidas de aislamiento político y económico en el plano internacional, y ante el recrudecimiento mundial de las condenas en su contra: significativamente ayer, desde Moscú, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reiteró su rechazo al golpe hondureño y su apoyo a la presidencia de Zelaya, al tiempo que defendió el principio universal de que los pueblos deben elegir a sus líderes, estemos nosotros de acuerdo o no con éstos.

A lo anterior debe añadirse, como muestra de la inviabilidad del proyecto golpista, la admirable resistencia popular que sigue desarrollándose en las calles de Honduras, a pesar de la brutalidad represiva puesta en práctica por el ejército y la policía –que hasta el momento arroja un saldo de al menos un muerto, decenas de heridos de bala y centenares de detenidos–, no obstante la brutal desigualdad de fuerzas entre éstos y los manifestantes.

Los elementos que se comentan, en suma, pueden ser indicios de agotamiento en el régimen espurio de Honduras, y deben ser aprovechados por la comunidad internacional para incrementar presiones diplomáticas, económicas e institucionales, para terminar, de ese modo, con un episodio que ha significado un retroceso histórico lamentable para la nación centroamericana, para América Latina y para el mundo. Más que negociar, el gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti tiene que fijar, cuanto antes, las condiciones y la fecha del retorno de Manuel Zelaya al cargo presidencial.

http://www.jornada.unam.mx/2009/07/08/index.php?section=edito

Honduras, EEUU y la mediación de O. Arias: ¿qué salida a la crisis?

leave a comment »

EE UU apoya la mediación de Óscar Arias en la crisis de Honduras

Las conversaciones para solucionar el conflicto comienzan mañana en San José

YOLANDA MONGE / PABLO ORDAZ - Washington / Tegucigalpa – 08/07/2009

honduras_militares226 EE UU se convirtió ayer en el epicentro de los esfuerzos diplomáticos para zanjar la crisis hondureña. El destituido presidente Manuel Zelaya se reunió con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, en el encuentro de mayor nivel hasta el momento con la Administración Obama. A la salida de la reunión, Clinton declaró que existía un entendimiento entre todas las partes para "evitar la violencia" y dijo haber recomendado a Zelaya hacer todo lo posible para evitar una situación como la del domingo, cuando el mandatario sobrevoló el país. Los disturbios causaron un muerto.

"Tiene que haber un mejor camino", manifestó Clinton a las puertas del Departamento de Estado en Washington. "Instamos a todas las partes a evitar actos de violencia y a buscar una solución constitucional pacífica y duradera a las serias divisiones de Honduras a través del diálogo", declaró Clinton.

Insistió en que había llegado la hora de iniciar "el diálogo" y manifestó su apoyo a que el presidente costarricense y premio Nobel de la Paz, Óscar Arias, sea el mediador. El arbitraje de Arias fue aceptado tanto por el Gobierno de hecho de Roberto Micheletti como por Zelaya, que viajó a Costa Rica desde Washington. [Como mediador, el presidente costarricense anunció anoche que las conversaciones para solucionar el conflicto hondureño comenzarán mañana en San José con la presencia de Zelaya y de Roberto Micheletti, informa Efe].

HONDURAS-MANIF. Horas antes de la entrevista, un alto funcionario de la Administración Obama declaró que una opción era tratar de forjar un compromiso entre Zelaya, el presidente de hecho Micheletti y las Fuerzas Armadas para que el depuesto mandatario pudiera retornar y terminar los seis meses de Gobierno que le quedan con poderes limitados y claramente definidos. A cambio, Zelaya abandonaría sus aspiraciones de reformar la Constitución con el fin de lograr la reelección. Ayer, tras la reunión con Clinton, Zelaya dijo que no descartaba un adelanto de las elecciones como posible solución a la crisis, aunque dejó claro que el actual Gobierno de hecho "no está legitimado para convocarlas".

Mientras tanto, en Tegucigalpa, Xiomara Castro, la esposa del presidente Zelaya, que permanecía escondida desde que los militares secuestraron a su marido y lo expulsaron del país, se puso ayer al frente de una gran manifestación de condena al golpe de Estado. En un momento de la marcha, los manifestantes se toparon con una barrera de policías que había recibido la orden de no dejarlos pasar. La multitud los dejó a un lado sin que se produjeran enfrentamientos y la primera dama se acercó a ellos para abrazarlos y agradecerles su actitud pacífica.

No fue la única manifestación que ayer recorrió las calles de Tegucigalpa. Los partidarios del Gobierno de facto también hicieron notar su fuerza y volvieron a ocupar el Parque Central. La noticia más comentada tanto en una como en otra marcha fue la propuesta formulada ayer mismo por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Rivera: "El Congreso podría conceder una amnistía a Manuel Zelaya por los delitos de que se le acusa y así él podría volver al país sin temor a ser detenido".

EL PAIS.COM

Reunión con presidente de facto es para "planificar salida de los golpistas": Zelaya

"Hay cosas que no se van a negociar de ninguna manera: el restablecimiento del orden democrático y del presidente depuesto", enfatizó el presidente depuesto de Honduras.

AFP
Publicado: 07/07/2009 19:44

Washington. El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, aseguró este martes en Washington que cuando se reúna en San José con el gobernante de facto Roberto Micheletti no será para negociar, sino para planificar "la salida de los golpistas".

"No se trata de una negociación, se trata de la planificación de la salida de los golpistas del país", dijo Zelaya en rueda de prensa.

El derrocado gobernante, que al igual que Micheletti aceptó una invitación el jueves a la casa del presidente costarricense, Óscar Arias, para intentar resolver y superar la crisis política en Honduras, descartó negociar su reintegro al poder.

"Hay cosas que no se van a negociar de ninguna manera: el restablecimiento del orden democrático y del presidente depuesto", enfatizó.

En ese sentido, Zelaya deploró el operativo que lo arrancó del poder el 28 de junio, tras lo cual el Congreso hondureño nombró a Micheletti para sustituirlo en la presidencia.

"Si a los presidentes los van a poner los militares, estaríamos retrocediendo cien años (…) No podemos volver a ese tiempo en que los presidentes debían dormir vestidos y con las maletas hechas", afirmó.

LA JORNADA.COM

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 40.894 seguidores