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Los siete momentos del cambio social…

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Autor(es): Harvey, David

Harvey, David. Geógrafo y Urbanista inglés, nacido en Kent en 1935. Ha desarrollado el grueso de su carrera en los Estados Unidos y pertenece a la cátedra de antropología del College University de Nueva York, tras haber enseñado geografía y urbanismo en Oxford y Baltimore durante más de treinta años. Estudioso en profundidad de la obra de Marx, en 1982 publica una obra destacada de teoría económica, Los límites del capital. En 1985 publica dos libros de ensayos sobre urbanismo, La conciencia y la experiencia urbana y La urbanización del capital, y en 1989 aparece La condición de la postmodernidad (publicado en español por Amorrortu), probablemente su obra más conocida, donde investiga la emergencia de la cultura y del arte postmodernos como un efecto de las transformaciones del capitalismo y de la aparición del postfordismo. Además de las obras ya mencionadas es autor de Espacios de esperanza, Akal, (2000) y El nuevo Imperialismo, Akal (2003). Ver en números anteriores de Herramienta, otros trabajos publicados


Intervención en el Congreso “Marxism 2009”, organizado por el SWP (Partido Socialista de los Trabajadores) británico en Londres, del 2 al 6 de julio. David Harvey participó en el taller consagrado a la crisis económica junto a Chris Harmann. En su intervención se desarrolla principalmente una idea que parece paradójica hoy con relación al repliegue del movimiento social. Para él, la crisis, lejos de cerrar los horizontes socialistas, abre nuevas perspectivas. Es la hora, según él, para las fuerzas de izquierda, de volver a salir al ataque, armadas de una teoría del cambio social que se inspira en Marx. (Nota de los editores franceses)

La crisis es, a mi juicio, una racionalización irracional de un sistema irracional. La irracionalidad del sistema queda perfectamente clara hoy: masas de capital y trabajo inutilizadas, de costa a costa, en el centro de un mundo pleno de necesidades insatisfechas. ¿Acaso esto no es una estupidez? La racionalización que el capital desea tiene por objeto restablecer las condiciones de extracción de plusvalía, restaurar los beneficios. El medio irracional de lograr este objetivo consiste en suprimir trabajo y capital, condenando inevitablemente al fracaso la racionalización buscada. He aquí lo que entiendo por racionalización irracional de un sistema irracional.

Sin embargo, el socialista que soy considera que existe otro medio de racionalizar el sistema. La cuestión fundamental, a mi modo de ver, consiste en determinar las condiciones que permitan al capital y al trabajo, reunidos, ir efectivamente al encuentro de las necesidades de la humanidad. Es la racionalización a la cual deberíamos tender todos, de ahora en adelante. En efecto, hoy día la crisis abre la oportunidad de pensar la transición hacia el socialismo, hacia el comunismo.

Ahora bien, buscar respuestas en el sistema en el cual vivimos implica reafirmar nuestro entusiasmo revolucionario. Entiendo que para ello es necesario volver de nuevo a los orígenes de este entusiasmo. Aunque aprecié mucho el impulso revolucionario que reinaba ayer aquí por la noche, con Alex Callinicos o Slavoj Žižek, me pareció no obstante que éste no estaba libre de peligros. En nuestra época, el adjetivo revolucionario se ha vaciado de sentido. Todo es revolucionario, incluidos los cosméticos, y no estoy seguro de querer llegar a ser un experto del último pulverizador capilar revolucionario; ¿Acaso Margaret Thatcher no se definía ella misma como revolucionaria?

Pensar para actuar

¿A qué debería parecerse el movimiento revolucionario que deseamos? Para responder a esta cuestión debemos forjar una teoría del cambio social que nos ayude a determinar los medios por los cuales un movimiento revolucionario pueda conducirnos hacia una sociedad radicalmente diferente. Con ese fin, me interesé cada vez más de cerca con lo que es, a mi juicio, la teoría del cambio social desarrollada por Marx en El capital. Y voy a utilizarla para que reflexionemos sobre esta teoría como un medio para actuar.

El pasaje sobre el cual me detengo siempre es una nota a pie de página (la nota 4) del capítulo 15 del libro I, titulado “Mecanización y gran industria”. Marx desarrolla la idea de que la tecnología, la relación con la naturaleza, las relaciones sociales y las representaciones mentales se imbrican en una suerte de configuración dialéctica. Conecta igualmente esta idea con su lectura de Darwin, lo que me parece casi corresponder con una tentativa evolucionista para establecer una teoría del cambio social. Marx plantea la cuestión en estos términos: analicemos estos distintos elementos poniéndolos en relación con nuestra concepción del futuro; es decir, partamos de donde estamos ahora y reflexionemos sobre los medios para llegar a otras configuraciones.

La relación con la naturaleza: primer momento del cambio social

El primer concepto sobre el cual Marx se detiene es el de la relación con la naturaleza. ¿En qué consiste nuestra relación con la naturaleza? ¿Cómo la comprendemos? ¿Por qué medios queremos modificarla en el futuro y cómo pensamos la relación dialéctica entre la actividad humana y la transformación de la naturaleza? Colocar la relación con la naturaleza en estos términos vuelve obsoleta la idea de que la naturaleza podría ser determinada por la actividad humana. Al contrario, aparece más bien como un componente del cambio social. En otras palabras, colocar la relación con la naturaleza así implica que la transformación humana y la transformación del orden de la naturaleza son interdependientes, evolucionan juntas. Esta dialéctica es crucial en la historia humana. Y cuando Marx la aborda, lo hace de manera extensa, abarcativa y compleja.

He aquí, en cualquier caso, un momento de la transformación histórica sobre la cual Marx nos invita a que reflexionemos: ¿Qué tipos de relación con la naturaleza apuntan a una sociedad socialista? ¿Y cómo vamos a conseguir, a partir de la situación actual, establecer nuevas formas de relación con la naturaleza en la sociedad socialista futura?

El momento tecnológico

Marx introduce otro elemento: el tecnológico. Para él, la tecnología no se reduce a las máquinas sino que se refiere también a la concepción, a las formas sociales y a la organización del trabajo, así como a la formación y los conocimientos necesarios. Este momento nos reenvía a una extensa esfera de actividades. ¿Qué tipos de combinaciones tecnológicas deseamos y cómo pueden ser establecidas? He aquí las cuestiones a las cuales debemos responder. A ellas se añade el problema planteado por Marx en el capítulo 15, consagrado a la gran industria: ¿Cómo el capitalismo definió una tecnología que le es propia y que corresponde perfectamente con sus necesidades específicas y a sus medios de producción? Después de todo, el capitalismo tiene su origen en tecnologías feudales, en formas de organización social feudales. Y es solamente cuando desarrolla su propia tecnología que de verdad se afirmó como capitalismo. La evolución de la tecnología se conecta entonces con la aparición de un nuevo modo de producción que rompe con el feudalismo.

Se trata, entonces, de colocar un haz de cuestiones verdaderamente cardinales para nosotros: ¿Qué tipos de tecnologías podemos imaginar para la sociedad socialista? ¿Cómo establecerlas, al mismo tiempo que hoy sólo nos parece posible utilizar las formas tecnológicas que conocemos? ¿Cómo podremos pasar de tecnologías capitalistas a otras completamente diferentes? En otras palabras, se trata de plantearse exactamente las mismas cuestiones que en el capitalismo se plantearon para pasar de las tecnologías feudales a sus propias tecnologías.

Esta cuestión no es, obviamente, independiente de la relación con la naturaleza. Porque la relación con la naturaleza es definida por parámetros tecnológicos, al menos tanto como las tecnologías son determinadas por problemas vinculados a la naturaleza. En la actualidad, las “tecnologías verdes” se consideran como un medio para responder a las dificultades que plantea la relación con la naturaleza. Existe entonces una estrecha relación entre la evolución tecnológica y la evolución de nuestra relación con la naturaleza. Es decir, estas evoluciones están dialécticamente relacionadas una con la otra, aunque son independientes entre sí. Así como lo que hacemos tiene consecuencias directas sobre la naturaleza, esta cambia por sí misma también y debemos adaptarnos a ello. No es una casualidad si, por ejemplo, se asociaron algunas gripes aparecidas recientemente con las grandes densidades de la industria agroalimentaria. Surgida en México, la gripe porcina procede en realidad del desplazamiento de las grandes concentraciones de cerdos de Carolina del Norte hacia este país. En el Delta del Rivière de las Perlas (Sur de China), la gran concentración de aves (incluidos pollos enfermos) implicó la aparición de la gripe aviaria.

El mecanismo tecnológico y la relación con la naturaleza son, por tanto, dos momentos del proceso de transformación en los cuales debemos pensar.

Las relaciones sociales

El tercer elemento sobre el cual Marx se detiene se refiere a las relaciones sociales. ¿De qué tipos de relaciones sociales estamos hablando en el presente y en qué tipo de relaciones sociales queremos trabajar? Queda claro que esta cuestión no es independiente de los mecanismos tecnológicos, que tiene que ver con la relación con la naturaleza. En efecto, estas relaciones constituyen una esfera verdaderamente compleja, dentro de la cual los conflictos son numerosos, tanto en lo que concierne al tipo de relaciones sociales que contemplamos -en términos de clases sociales, de género, de “razas”- como a los medios de los que disponemos para asumir el conjunto de estas cuestiones.

De este modo, las tecnologías limitan las posibilidades de algunos tipos de relaciones sociales. Por ejemplo, yo defiendo la idea de una división horizontal de las tareas sociales en el marco de algunas actividades comunes. Y con todo, tendría temor de ver a un anarquista a la cabeza de una central nuclear. Y francamente, la existencia misma de las centrales nucleares -y que se piense que ellas existan para un determinado tiempo- implica tomas de decisiones rápidas, con el riesgo de que una u otra explote.

Entonces, en cierto sentido, las tecnologías de las que disponemos no están desvinculadas de una determinada manera de concebir las relaciones sociales; del mismo modo, las posibilidades de ver las relaciones sociales no están desvinculadas de las tecnologías disponibles. Algunos piensan que es maravilloso poder beneficiarse de las tecnologías solares y de las energías eólicas. Sin embargo, el desarrollo de estas tecnologías depende de metales que poseen las cualidades magnéticas necesarias para su funcionamiento. Ahora bien, un 95% del comercio de estos metales raros procede hoy de China. Así pues, tal solución suscita otras dificultades, vinculadas, en particular, con la posición dominante de China en el comercio de los metales raros.

Organización de la producción, representación mental del mundo, de la vida diaria y del “vivir juntos”

El cuarto elemento sobre el cual Marx se detiene es, por supuesto, la organización de la producción. La producción puede organizarse de numerosas maneras diferentes. Debemos reflexionar sobre el proceso de producción y sus métodos de funcionamiento. La organización de la producción no está, nuevamente, separada de las relaciones sociales, de los medios tecnológicos y de la relación con la naturaleza.

Marx introduce una dimensión más que, en mi opinión, es en verdad muy importante: la representación mental del mundo. Ésta debe cambiar: debemos modificar nuestra manera de vernos en el mundo en términos de relaciones sociales, de medios tecnológicos, de relaciones con la naturaleza, en resumen: en relación con todas las cuestiones mencionadas anteriormente. De nuevo, esta transformación no es independiente de todos los demás aspectos. A eso se añade nuestra concepción de la vida diaria (el trabajo, los niños, etc.). ¿De qué se trata, en definitiva, hoy? ¿Y cómo lo vemos en la sociedad que debe construirse?

En fin, el último aspecto sobre el cual Marx hace hincapié remite a la noción de “vivir juntos”, es decir, todos los elementos de carácter institucional y administrativo que cimientan a la sociedad y gracias a los cuales los hombres y las mujeres pueden coexistir.

La revolución permanente del capitalismo

Tenemos así siete aspectos que participan en la transformación de todo orden social. Estos siete momentos evolucionan juntos en cada una de las fases de transición del orden social existente. Así pues, cuando Marx reconstruye el paso del feudalismo al capitalismo en El capital, destaca el hecho de que todos estos elementos debieron cambiar los unos en relación con los otros. En efecto, eso parece bastante claro, y es absolutamente falso sostener que Marx se haya imaginado que sólo uno de estos aspectos pudiera haber sido el determinante: el cambio tuvo implicaciones sobre cada uno de estos elementos. La transformación social es entonces un proceso que evoluciona de manera interdependiente; en eso se parece al sistema ecológico. La transición del feudalismo al capitalismo implicó de hecho una transformación de la representación mental del mundo, del proceso de producción, de la tecnología, y de la relación con la naturaleza.

Sin embargo, a partir del momento en que el capitalismo se afirmó, no quedó satisfecho con la manera en que estos siete momentos se articulaban. En efecto, optó por una revolución perpetua. Piensen un poco en estos siete aspectos y traten de recordar cómo eran visualizados en 1970. ¿Cuál era entonces la representación mental dominante del mundo? ¿Y cuál es la de hoy? El capitalismo se presenta así como una reconfiguración radical permanente de todos estos momentos.

Las crisis configuran de nuevo al conjunto de estos elementos. En la actualidad, precisamente, atravesamos una crisis y debemos pensar en todas las posibilidades que se abren en este momento particular para configurar de nuevo el conjunto de estos aspectos, con el fin de reorientar la sociedad no en el sentido hasta ahora dominante -hacia las ganancias capitalistas- sino en una dirección radicalmente diferente, para responder a las necesidades de la humanidad.

Las posibilidades abiertas por la crisis

De ellas deberíamos ocuparnos en este momento. Lo que es de verdad maravilloso en el hecho de ver las cosas así es que el movimiento social puede tomar apoyo sobre no importa cuál de estos aspectos. Sin olvidar, sin embargo, que lo importante es no detenerse en uno u otro. En otras palabras, es necesario crear un movimiento revolucionario móvil que atraviese todas estas interrelaciones dialécticas. El capitalismo no sabe qué tipo de reconfiguración va a establecerse. Estamos hoy en un momento donde debemos estar en condiciones de dar sentido a todas estas posibilidades. Pero para ello, necesitamos recursos, imaginación, creatividad científica; tenemos necesidad de la ayuda de mucha gente. Debemos movilizar al conjunto de estas fuerzas. Por tanto, en este momento de crisis, uno de los problemas principales al cual debemos hacer frente es que todos estos recursos potenciales están, en cierta medida, aprisionados ideológicamente bajo el yugo de las estructuras institucionales, y por ello debemos liberarlos.

Yo trabajo en el sistema universitario; una de las más importantes tareas que tenemos que encarar hoy es liberar a la universidad de las limitaciones corporativistas neoliberales y movilizar a todas las personas que se preguntan lo que está en curso, con el fin de animarles a reflexionar. Imagínense que pueda hacerse… Pero debemos hacer más todavía. La universidad no se cuestiona sola; es necesario movilizar a otras instituciones, hacer el llamado; he aquí lo que en verdad debe hacerse.

Una visión radicalmente otra del mundo

Con el fin de movilizar al conjunto de estos recursos es necesario avanzar una visión del mundo radicalmente diferente, y proponer soluciones alternativas a aquellas sobre las cuales numerosas personas tienden. Debemos, por otro lado, extender esta nueva visión del mundo en el sentido más amplio posible. En otras palabras, si existe una transición entre el capitalismo y el socialismo, ella deberá ser tan larga y compleja como la que señaló el paso del feudalismo al capitalismo. Considerar así la fase de transición implica que es necesario ir más allá de las barricadas y la toma de poder. Ciertamente debemos tomar apoyo sobre estructuras existentes, sobre el Estado, pero debemos reconfigurar radicalmente al Estado. En mi opinión, no tiene ningún sentido llamar a la destrucción del Estado, porque la cuestión del tipo de institución que debe sustituir al Estado va a plantearse inevitablemente. Alguna cosa similar al Estado deberá organizar al Estado y eso implicará una reconfiguración de toda la estructura institucional.

Aquí está, a mi juicio, el conjunto de tareas que debemos atender. Ahora bien, nos enfrentamos a una crisis mayor en nuestras propias filas, vinculada a nuestra falta de imaginación en cuanto a lo que debe y puede hacerse reuniendo y movilizando todos los recursos disponibles. Debemos tener una visión más amplia que aquélla que expresa generalmente la izquierda.

La ciudad como bien común

Uno de los grupos con los cuales trabajo en Nueva York se llama “Derecho a la ciudad”. Se trata de una asociación que reúne aproximadamente a quince organizaciones que defienden distintos intereses (los sin refugios, las víctimas de la criminalización, los homosexuales, etc.). Estas organizaciones se reunieron con el fin de defender el derecho a la ciudad, a recuperar la ciudad como bien común. Se trata, a mi juicio, de un muy importante movimiento político que busca proyectarse nacionalmente; pretende extenderse en Nueva York, Miami, Washington, Los Ángeles y otras ciudades más. Aunque no sé cómo situarlo en las distintas concepciones de las clases sociales puestas en cuestión esta noche, lo considero como un movimiento de clase.

Muchas esferas, cuestiones, temas, deben ser abordadas: aquellas que afectan a la gente y son verdaderamente indignantes. Por ejemplo, en enero de 2008, dos millones de personas habían perdido sus casas en los Estados Unidos. Durante el mismo mes, Wall Street se asignaba una prima de 32 mil millones de dólares (sólo 2% menor que el año anterior), ¡una prima por haber llevado a la ruina el sistema financiero mundial! Encuentro eso en verdad indignante. Pero lo es más aún el que aquellos que perdieron su casa fueron considerados responsables del desastre. Eso no deja ninguna duda en cuanto a la incapacidad de comprender la naturaleza sistémica de la crisis.

El papel de la izquierda hoy

Tenemos un papel muy importante que jugar para esclarecer a la gente. Las visiones del mundo con las cuales se acercan a estas cuestiones son absolutamente erróneas. Esa es una de las razones por las cuales me interesé en la teoría del cambio social en Marx. Es necesario poder llevar la batalla sobre todos los frentes y combatir la ideología dominante. Internet puede ser un buen medio, pero la red puede ser utilizada también para otros fines, al igual que en su tiempo lo fue el teléfono: puede ser a la vez un instrumento para lograr objetivos revolucionarios así como un medio para defender opciones contrarrevolucionarias.

Cuando desarrollo la idea de la transición del feudalismo al capitalismo no quiero decir que hoy se trata exactamente de la misma cosa. Lo que este ejemplo muestra es que es necesario pensar en el conjunto de los elementos que implica el cambio social; la presión de la clase obrera por sí sola no basta. Francis Bacon [filósofo inglés del siglo XVII que dio un marco teórico a las ciencias modernas, NdT] modificó profundamente la concepción de la naturaleza y también transformó radicalmente la manera en que el sistema de producción podía ser comprendido. Esta transformación radical permitió después reorganizar la producción. Resumidamente, eso que se consideraba como un arte en el siglo XVI se volvería una ciencia y una tecnología en el siglo XIX.

En otros términos, estos cambios se llevan a cabo constantemente. La burguesía hace cosas que abren actualmente posibilidades; para nosotros se trata de asirlas, reconocerlas y analizarlas. Mucho trabajo nos espera. Es necesario intentar considerar lo que se hace aquí, en Egipto o en América Latina. Los movimientos sociales que se dicen hoy anticapitalistas son innumerables. Ahora bien, se trata de saber cómo unirlos proponiendo una visión del mundo que esté realmente en condiciones de impugnar al capitalismo mundial. Y eso debe hacerse a través de alianzas y también a través de la comprensión de cada uno de los siete aspectos desarrollados aquí. Se trata de observar también cómo se articulan los unos con los otros, en función de los distintos contextos en los cuales se llevan a cabo (la situación no es la misma, por ejemplo, en Sudáfrica o Zimbabwe). Debemos imaginar una manera dialéctica de articular al conjunto de estos elementos.

Leer a Marx hoy para cambiar el mundo

Mi análisis teórico desafía algunos de las interpretaciones clásicas de Marx. El argumento según el cual la superestructura sería modelada por la infraestructura no me convence, ya que no pienso que las ideas vengan determinadas por la base material. Todo es dialéctico y, al leer Marx, se no se puede ver nada de otro modo. Si hubiera pensado que todo venía determinado por las circunstancias materiales, no habría escrito El capital. Redactó este libro precisamente porque no creía en eso. Por otro lado, escribir El capital no basta, porque no basta con trastornar nuestra representación del mundo para cambiarlo: todos los demás momentos deben transformarse también; si no cambian, estaremos condenados.

A veces es posible tomar apoyo sobre la transformación de las relaciones sociales, pero si los otros aspectos no cambian también apenas se puede ir muy lejos en la transformación del universo social. Es necesario siempre tener en el espíritu al conjunto de elementos que lo condicionan y el conocimiento de cómo se articulan los unos con los otros. Esta es la razón por la que la construcción de un movimiento para el socialismo requiere una gran capacidad de imaginación. Sin eso, seguiremos haciendo principalmente aquello de los que muchas personas hablaron aquí: defender esto y defender aquello. Esto es ciertamente una etapa necesaria para constituir la base de todo movimiento, pero si afirmamos que “es el momento de pasar al ataque”, ello implica otra cosa.

Esta es la razón por la que el período de crisis que cruzamos es extremadamente importante; es un momento de debilidad de los poderes dominantes, y en tales momentos hay más posibilidad de pasar al ataque. Por eso debemos reflexionar sobre algunos verdaderos planes de ataque que nos permitan invertir la dinámica de este momento de transformación radical. Porque debemos emerger, de una manera o de otra, y nuestra tarea consiste en garantizar que podamos hacerlo de la mejor manera posible y no dejar que el sistema decida por nosotros, con el riesgo de que se sobreviva a sí mismo. Si no, nos encontraremos muy pronto en un marasmo peor; porque, francamente, no creo que este sistema sea posible a largo plazo. No me propongo defender aquí una visión apocalíptica, pero sinceramente no veo cómo el 3,5% o incluso 3% de crecimiento serán indefinidamente posibles. Ahora bien: tal es la condición precisamente necesaria para el restablecimiento del capitalismo. Pero al proseguir sobre este camino, iremos simplemente de una crisis a otra. Es necesario hacer algo ahora o, por lo menos, prepararnos para la próxima vez.


Transcripción, traducción al francés, título y encabezamientos de Stéfanie Prezioso para solidaritéS, n°159, 4 de diciembre de 2009, según el video disponible en youtube: “The Crisis today: Marxism 2009, Bloombsburry, July 5 2009”. Versión en castellano tomado de Viento Sur sección web, traducción de Andrés Lund Medina. Revisión del texto de los editores de Herramienta.

Manuel Castells, La era de la información. Sociedad, economía y cultura…

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INVESTIGACION2 Prólogo

La red y el yo

-¿Me consideras un hombre culto y leído?
-Sin duda -replicó Zi-gong-. ¿No lo eres?

-En absoluto -dijo Confucio- Tan sólo he agarrado el hilo que enlaza el resto*.

Hacia el final del segundo milenio de la era cristiana, varios acontecimientos de trascendencia histórica han transformado el paisaje social de la vida humana. Una revolución tecnológica, centrada en torno a las tecnologías de la información, está modificando la base material de la sociedad a un ritmo acelerado. Las economías de todo el mundo se han hecho interdependientes a escala global, introduciendo una nueva forma de relación entre economía, Estado y sociedad en un sistema de geometría variable. El derrumbamiento del estatismo soviético y la subsiguiente desaparición del movimiento comunista internacional han minado por ahora el reto histórico al capitalismo, rescatado a la izquierda política (y a la teoría marxista) de la atracción fatal del marxismo-leninismo, puesto fin a la guerra fría, reducido el riesgo de holocausto nuclear y alterado de modo fundamental la geopolítica global.

El mismo capitalismo ha sufrido un proceso de reestructuración profunda, caracterizado por una mayor flexibilidad en la gestión; la descentralización e interconexión de las empresas, tanto interna como en su relación con otras; un aumento de poder considerable del capital frente al trabajo, con el declive concomitante del movimiento sindical; una individualización y diversificación crecientes en las relaciones de trabajo; la incorporación masiva de la mujer al trabajo retribuido, por lo general en condiciones discriminatorias; la intervención del estado para desregular los mercados de forma selectiva y desmantelar el estado de bienestar, con intensidad y orientaciones diferentes según la naturaleza de las fuerzas políticas y las instituciones de cada sociedad; la intensificación de la competencia económica global en un contexto de creciente diferenciación geográfica y cultural de los escenarios para la acumulación y gestión del capital.

Como consecuencia de este reacondicionamiento general del sistema capitalista, todavía en curso, hemos presenciado la integración global de los mercados financieros, el ascenso del Pacífico asiático como el nuevo centro industrial global dominante, la ardua pero inexorable unificación económica de Europa, el surgimiento de una economía regional norteamericana, la diversificación y luego desintegración del antiguo Tercer Mundo, la transformación gradual de Rusia y la zona de influencia ex soviética en economías de mercado, y la incorporación de los segmentos valiosos de las economías de todo el mundo a un sistema interdependiente que funciona como una unidad en tiempo real. Debido a todas estas tendencias, también ha habido una acentuación del desarrollo desigual, esta vez no sólo entre Norte y Sur, sino entre los segmentos y territorios dinámicos de las sociedades y los que corren el riesgo de convertirse en irrelevantes desde la perspectiva de la lógica del sistema. En efecto, observamos la liberación paralela de las formidables fuerzas productivas de la revolución informacional y la consolidación de los agujeros negros de miseria humana en la economía global, ya sea en Burkina Faso, South Bronx, Kamagasaki, Chiapas o La Courneuve.

De forma simultánea, las actividades delictivas y las organizaciones mafiosas del mundo también se han hecho globales e informacionales, proporcionando los medios para la estimulación de la hiperactividad mental y el deseo prohibido, junto con toda forma de comercio ¡lícito demandada por nuestras sociedades, del armamento sofisticado a los cuerpos humanos. Además, un nuevo sistema de comunicación, que cada vez habla más un lenguaje digital universal, está integrando globalmente la producción y distribución de palabras, sonidos e imágenes de nuestra cultura y acomodándolas a los gustos de las identidades y temperamentos de los individuos. Las redes informáticas interactivas crecen de modo exponencial, creando nuevas formas y canales de comunicación, y dando forma a la vida a la vez que ésta les da forma a ellas.

Los cambios sociales son tan espectaculares como los procesos de transformación tecnológicos y económicos. A pesar de toda la dificultad sufrida por el proceso de transformación de la condición de las mujeres, se ha minado el patriarcalismo, puesto en cuestión en diversas sociedades. Así,, en buena parte del mundo, las relaciones de género se han convertido en un dominio contestado, en vez de sor una esfera de reproducción cultural. De ahí se deduce una redefinición fundamental de las relaciones entre mujeres, hombres y niños y, de este modo, de la familia, la sexualidad y la personalidad. La conciencia medioambiental ha calado las instituciones de la sociedad y sus valores han ganado atractivo político al precio de ser falseados y manipulados en la práctica cotidiana de las grandes empresas y las burocracias. Los sistemas políticos están sumidos en una crisis estructural de legitimidad, hundidos de forma periódica por escándalos, dependientes esencialmente del respaldo de los medios de comunicación y del liderazgo personalizado, y cada vez más aislados de la ciudadanía. Los movimientos sociales tienden a ser fragmentados, localistas, orientados a un único tema y efímeros, ya sea reducidos a sus mundos interiores o fulgurando sólo un instante en torno a un símbolo mediático.

En un mundo como éste de cambio incontrolado y confuso, la gente tiende a reagruparse en torno a identidades primarias: religiosa, étnica, territorial, nacional. En estos tiempos difíciles, el fundamentalismo religioso, cristiano, islámico, judío, hindú e incluso budista (en lo que parece ser un contrasentido), es probablemente la fuerza más formidable de seguridad personal y movilización colectiva. En un mundo de flujos globales de riqueza, poder e imágenes, la búsqueda de la identidad, colectiva o individual, atribuida o construida, se convierte en la fuente fundamental de significado social. No es una tendencia nueva, ya que la identidad, y de modo particular la identidad religiosa y étnica, ha estado en el origen del significado desde los albores de la sociedad humana.

No obstante, la identidad se está convirtiendo en la principal, y a veces única, fuente de significado en un periodo histórico caracterizado por una amplia desestructuración de las organizaciones, deslegitimación de las instituciones, desaparición de los principales movimientos sociales y expresiones culturales efímeras. Es cada vez más habitual que la gente no organice su significado en torno a lo que hace, sino por lo que es o cree ser. Mientras que, por otra parte, las redes globales de intercambios instrumentales conectan o desconectan de forma selectiva individuos, grupos, regiones o incluso países según su importancia para cumplir las metas procesadas en la red, en una corriente incesante de decisiones estratégicas. De ello se sigue una división fundamental entre el instrumentalismo abstracto y universal, y las identidades particularistas de raíces históricas. Nuestras sociedades se estructuran cada vez más en tomo a una posición bipolar entre la red y el yo.

En esta condición de esquizofrenia estructural entre función y significado, las pautas de comunicación social cada vez se someten a una tensión mayor. Y cuando la comunicación se, rompe, cuando deja de existir, ni siquiera en forma de comunicación conflictiva (como sería el caso en las luchas sociales o la oposición política), los grupos sociales y los individuos se, alienan unos de otros y ven al otro como un extraño, y al final como una amenaza. En este proceso la fragmentación social: se extiende, ya que las identidades se vuelven más específicas y aumenta la dificultad de compartirlas. La sociedad informacional, en su manifestación global, es también el mundo de Aum Shinrikyo, de la American Militia, de las ambiciones teocráticas islámicas/cristianas y del genocidio recíproco de hutus/tutsis.

Confundidos por la escala y el alcance del cambio histórico, la cultura y el pensamiento de nuestro tiempo abrazan con frecuencia un nuevo milenarismo. Los profetas de la tecnología predican una nueva era, extrapolando a las tendencias y organizaciones sociales la lógica apenas comprendida de los ordenadores y el ADN. La cultura y la teoría posmodernas se recrean en celebrar el fin de la historia y, en cierta medida, el fin de -la razón, rindiendo nuestra capacidad de comprender y hallar sentido, incluso al disparate. La asunción implícita es la aceptación de la plena individualización de la conducta y de la impotencia de la sociedad sobre su destino.

El proyecto que informa este libro nada contra estas corrientes de destrucción y se opone a varias formas de nihilismo intelectual, de escepticismo social y de cinismo político. Creo en la racionalidad y en la posibilidad de apelar a la razón, sin convertirla en diosa. Creo en las posibilidades de la acción social significativa y en la política transformadora, sin que nos veamos necesariamente arrastrados hacia los rápidos mortales de las utopías absolutas. Creo en el poder liberador de la identidad, sin aceptar la necesidad de su individualización o su captura por el fundamentalismo. Y propongo la hipótesis de que todas las tendencias de cambio que constituyen nuestro nuevo y confuso mundo están emparentadas y que podemos sacar sentido a su interrelación. Y, sí, creo, a pesar de una larga tradición de errores intelectuales a veces trágicos, que observar, analizar y teorizar es un modo de ayudar a construir un mundo diferente y mejor. No proporcionando las respuestas, que serán específicas para cada sociedad y las encontrarán por sí mismos los actores sociales, sino planteando algunas preguntas relevantes. Me gustaría que este libro fuese una modesta contribución a un esfuerzo analítico, necesariamente colectivo, que ya se está gestando desde muchos horizontes, con el propósito de comprender nuestro nuevo mundo sobre la base de los datos disponibles y de una teoría exploratoria.

Para recorrer los pasos preliminares en esa dirección, debemos tomar en serio la tecnología, utilizándola como punto de partida de esta indagación; hemos de situar este proceso de cambio tecnológico revolucionario en el contexto social donde tiene lugar y que le da forma; y debemos tener presente que la búsqueda de identidad es un cambio tan poderoso como la transformación tecnoeconómica en el curso de la nueva historia. Luego, tras haber enunciado el proyecto de este libro, partiremos en nuestro viaje intelectual, por un itinerario que nos llevará a numerosos ámbitos y cruzará diversas culturas y contextos institucionales, ya que la comprensión de una transformación global requiere una perspectiva tan global como sea posible, dentro de los límites obvios de la experiencia y el conocimiento de este autor.

TECNOLOGIA, SOCIEDAD Y CAMBIO HISTORICO

La revolución de la tecnología de la información, debido a su capacidad de penetración en todo el ámbito de la actividad humana, será mi punto de entrada para analizar la complejidad de la nueva economía, sociedad y cultura en formación. Esta elección metodológica no implica que las nuevas formas y procesos sociales surjan como consecuencia del cambio tecnológico. Por supuesto, la tecnología no determina la sociedad . Tampoco la sociedad dicta el curso del cambio tecnológico, ya que muchos factores, incluidos la invención e iniciativas personales, intervienen en el proceso del descubrimiento científico, la innovación tecnológica y las aplicaciones sociales, de modo que el resultado final depende de un complejo modelo de interacción . En efecto, el dilema del determinismo tecnológico probablemente es un falso problema , puesto que tecnología es sociedad y ésta no puede ser comprendida o representada sin sus herramientas técnicas .

Así, cuando en la década de 1970 se constituyó un nuevo paradigma tecnológico organizado en torno a la tecnología de la información, sobre todo en los Estados Unidos (véase el capítulo 1), fue un segmento específico de su sociedad, en interacción con la economía global y la geopolítica mundial, el que materializó un modo nuevo de producir, comunicar, gestionar y vivir, Es probable que el hecho de que este paradigma naciera en los Estados Unidos, y en buena medida en California y en la década de los setenta, tuviera consecuencias considerables en cuanto a las formas y evolución de las nuevas tecnologías de la información. Por ejemplo, a pesar del papel decisivo de la financiación y los mercados militares en el fomento de los primeros estadios de la industria electrónica durante el periodo comprendido entre las décadas de 1940 y 1960, cabe relacionar de algún modo el florecimiento tecnológico que tuvo lugar a comienzos de la década de los setenta con la cultura de la libertad, la innovación tecnológica y el espíritu emprendedor que resultaron de la cultura de los campus estadounidenses de la década de 1960.

No tanto en cuanto a su política, ya que Silicon Valley era, y es, un sólido bastión del voto conservador y la mayoría de los innovadores fueron metapolíticos, sino en cuanto a los valores sociales de ruptura con las pautas de conducta establecidas, tanto en la sociedad en general como en el mundo empresarial. El énfasis concedido a los instrumentos personalizados, la interactividad y la interconexión, y la búsqueda incesante de nuevos avances tecnológicos, aun cuando en apariencia no tenían mucho sentido comercial, estaban claramente en discontinuidad con la tradición precavida del mundo empresarial. La revolución de la tecnología de la información, de forma medio consciente , difundió en la cultura material de nuestras sociedades el espíritu libertario que floreció en los movimientos de la década de los sesenta. No obstante, tan pronto como se difundieron las nuevas tecnologías de la información y se las apropiaron diferentes países, distintas culturas, diversas organizaciones y metas heterogéneas, explotaron en toda clase de aplicaciones y usos, que retroalimentaron la innovación tecnológica, acelerando la velocidad y ampliando el alcance del cambio tecnológico, y diversificando sus fuentes . Un ejemplo ayudará a comprender la importancia de las consecuencias sociales inesperadas de la tecnología.

Como es sabido, Internet se originó en un audaz plan ideado en la década de los sesenta por los guerreros tecnológicos del Servicio de Proyectos de Investigación Avanzada del Departamento de Defensa estadounidense (Advanced Research Projects Agency, el mítico DARPA), para evitar la toma o destrucción soviética de las comunicaciones estadounidenses en caso de guerra nuclear. En cierta medida, fue el equivalente electrónico de las tácticas maoístas de dispersión de las fuerzas de guerrilla en torno a un vasto territorio para oponerse al poder de un enemigo con versatilidad y conocimiento del terreno. El resultado fue una arquitectura de red que, como querían sus inventores, no podía ser controlada desde ningún centro, compuesta por miles de redes informáticas autónomas que tienen modos innumerables de conectarse, sorteando las barreras electrónicas.

Arpanet, la red establecida por el Departamento de Defensa estadounidense, acabó convirtiéndose en la base de una red de comunicación global y horizontal de miles de redes (desde luego, limitada a una elite informática instruida de cerca de 20 millones de usuarios a mediados de la década de 1990, pero cuyo crecimiento es exponencial), de la que se han apropiado individuos y grupos de todo el mundo para toda clase de propósitos, bastante alejados de las preocupaciones de una guerra fría extinta. En efecto, fue vía Internet como el Subcomandante Marcos, jefe de los zapatistas chiapanecos, se comunicó con el mundo y con los medios desde las profundidades de la selva Lacandona durante su retirada en febrero de 1995.

No obstante, si bien la sociedad no determina la tecnología, sí puede sofocar su desarrollo, sobre todo por medio del estado. 0, de forma alternativa y sobre todo mediante la intervención estatal, puede embarcarse en un proceso acelerado de modernización tecnológica, capaz de cambiar el destino de las economías, la potencia militar y el bienestar social en unos cuantos años. En efecto, la capacidad o falta de capacidad de las sociedades para dominar la tecnología, y en particular las que son estratégicamente decisivas en cada periodo histórico, define en buena medida su destino, hasta el punto de que podemos decir que aunque por sí misma no determina la evolución histórica y el cambio social, la tecnología (o su carencia) plasma la capacidad de las sociedades para transformarse, así como los usos a los que esas sociedades, siempre en un proceso conflictivo, deciden dedicar su potencial tecnológico .

Así, hacia 1400, cuando el Renacimiento europeo estaba plantando las semillas intelectuales del cambio tecnológico que dominaría el mundo tres siglos después, China era la civilización tecnológica más avanzada de todas, según Mokyr . Los inventos clave se habían desarrollado siglos antes, incluso un milenio y medio antes, como es el caso de los altos hornos que permitieron el fundido de hierro ya en el año 200 a.C. Además, Su Sung inventó el reloj de agua en 1086 d.C., sobrepasando la precisión de medida de los relojes mecánicos europeos de la misma fecha. El arado de hierro fue introducido en el siglo VI y adaptado al cultivo de los campos de arroz encharcados dos siglos después. En textiles, el torno de hilar manual apareció al mismo tiempo que en Occidente, en el siglo XIII, pero avanzó mucho más de prisa en China debido a la existencia de una antigua tradición de equipos de tejer complejos: los telares de arrastre para tejer seda ya se utilizaban en tiempos de las dinastías Han.

La adopción de la energía hidráulica fue paralela a la de Europa: en el siglo VIII los chinos ya utilizaban martinetes de fragua hidráulicos y en 1280 existía una amplia difusión de la rueda hidráulica vertical. El viaje oceánico fue más fácil para las embarcaciones chinas desde una fecha anterior que para las europeas: inventaron el compás en torno a 960 d.C. y sus juncos ya eran los barcos más avanzados del mundo a finales del siglo XIV, permitiendo largos viajes marítimos. En el ámbito militar, los chinos, además de inventar la pólvora, desarrollaron una industria química capaz de proporcionar potentes explosivos, y sus ejércitos utilizaron la ballesta y la catapulta siglos antes que Europa. En medicina, técnicas como la acupuntura obtenían resultados extraordinarios que sólo recientemente han logrado un reconocimiento universal.

Y, por supuesto, la primera revolución del procesamiento de la información fue chino: el papel y la imprenta fueron inventos suyos. El papel se introdujo en China 1.000 años antes que en Occidente y la imprenta es probable que comenzara a finales del siglo VII. Como Ojones escribe: «China estuvo a un ápice de la industrialización en el siglo XIV» . Que no llegase a industrializarse cambió la historia del mundo. Cuando en 1842 las guerras del opio condujeron a las imposiciones coloniales británicas, China se dio cuenta demasiado tarde de que el aislamiento no podía proteger al Imperio Medio de las consecuencias de su inferioridad tecnológica. Desde entonces tardó más de un siglo en comenzar a recuperarse de una desviación tan catastrófica en su trayectoria histórica.

Las explicaciones de un curso histórico tan inusitado son numerosas y polémicas. No hay lugar en este prólogo para entrar en la complejidad del debate, pero, de acuerdo con la investigación y el análisis de historiadores como Needham , Qian , Jones , y Mokyr , es posible sugerir una interpretación que ayude a comprender, en términos generales, la interacción entre sociedad, historia y tecnología. En efecto, como señala Mokyr, la mayoría de las hipótesis sobre las diferencias culturales (incluso aquellas sin matices racistas implícitos) fracasan en explicar no las diferencias entre China y Europa, sino entre la China de 1300 y la de 1800. ¿Por qué una cultura y un imperio que habían sido los líderes tecnológicos del mundo durante miles de años cayeron de repente en el estancamiento, en el momento preciso en que Europa se embarcaba en la era de los descubrimientos y luego en la revolución industrial?

Needham ha propuesto que la cultura china estaba más inclinada que los valores occidentales a mantener una relación armoniosa entre el hombre y la naturaleza, algo que podía ponerse en peligro por la rápida innovación tecnológica. Además, se opone a los criterios occidentales utilizados para medir el desarrollo tecnológico. Sin embargo, este énfasis cultural sobre un planteamiento holístico del desarrollo no había impedido la innovación tecnológica durante milenios, ni detenido el deterioro ecológico como resultado de las obras de irrigación en el sur de China, cuando la producción agrícola escalonada llevó a la agresión de la naturaleza para alimentar a una población creciente. De hecho, Wen-yuan Qian, en su influyente libro, critica el entusiasmo algo excesivo de Needham por las proezas de la tecnología tradicional china, pese a su admiración por el monumental trabajo de toda una vida. Qian sugiere una vinculación más estrecha entre el desarrollo de la ciencia china y las características de su civilización, dominada por la dinámica del Estado. Mokyr también considera que el Estado es el factor clave para explicar el retraso tecnológico chino en los tiempos modernos. Cabe proponer una explicación en tres pasos: durante siglos, la innovación tecnológica estuvo sobre todo en manos del Estado; a partir de 1400 el Estado chino, bajo las dinastías

Ming y Qing, perdió interés en ella; y, en parte debido a su dedicación a servir al Estado, las elites culturales y sociales se centraron en las artes, las humanidades y la promoción personal con respecto a la burocracia imperial. De este modo, lo que parece ser crucial es el papel del Estado y el cambio de orientación de su política. ¿Por qué un Estado que había sido el mayor ingeniero hidráulico de la historia y había establecido un sistema de extensión agrícola para mejorar la productividad desde el periodo Han de repente se inhibió de la innovación tecnológica e incluso prohibió la exploración geográfica, abandonando la construcción de grandes barcos en 1430? La respuesta obvia es que no era el mismo Estado, no sólo debido a que se trataba de dinastías diferentes, sino porque la clase burocrática se había atrincherado en la administración tras un periodo más largo de lo habitual de dominio incontestado.

Según Mokyr, parece que el factor determinante del conservadurismo tecnológico fue el miedo de los gobernantes a los posibles impactos del cambio tecnológico sobre la estabilidad social. Numerosas fuerzas se opusieron a la difusión de la tecnología en China, como en otras sociedades, en particular los gremios urbanos. A los burócratas, contentos con el orden establecido, les preocupaba la posibilidad de que se desataran conflictos sociales que pudieran aglutinarse con otras fuentes de oposición latentes en una sociedad mantenida bajo control durante varios siglos. Hasta los dos déspotas ilustrados manchús del siglo XVIII, K’ang Chi y Ch’ien Lung, centraron sus esfuerzos en la pacificación y el orden, en lugar de desencadenar un nuevo desarrollo.

A la inversa, la exploración y los contactos con los extranjeros más allá del comercio controlado y la adquisición de armas, fueron considerados, en el mejor de los casos, innecesarios y, en el peor, amenazantes, debido a la incertidumbre que implicaban. Un Estado burocrático sin incentivo exterior y con desincentivadores internos para aplicarse a la modernización tecnológica optó por la más prudente neutralidad, con el resultado de detener la trayectoria tecnológica que China había venido siguiendo durante siglos, si no milenios, precisamente bajo su guía. La exposición de los factores subyacentes en la dinámica del Estado chino bajo las dinastías Ming y Qing se encuentra sin duda más allá del alcance de este libro.

Lo que interesa a nuestro propósito de investigación son dos enseñanzas de esta experiencia fundamental de desarrollo tecnológico interrumpido: por una parte, el Estado puede ser, y lo ha sido en la historia, en China y otros lugares, una fuerza dirigente de innovación tecnológica; por otra, precisamente debido a ello, cuando cambia su interés por el desarrollo tecnológico, o se vuelve incapaz de llevarlo a cabo en condiciones nuevas, el modelo estatista de innovación conduce al estancamiento debido a la esterilización de la energía innovadora autónoma de la sociedad para crear y aplicar la tecnología. El hecho de que años después el Estado chino pudiera construir una nueva y avanzada base tecnológica en tecnología nuclear, misiles, lanzamiento de satélites y electrónica demuestra una vez más la vacuidad de una interpretación predominantemente cultural del desarrollo y retraso tecnológicos: la misma cultura puede inducir trayectorias tecnológicas muy diferentes según el modelo de relación entre Estado y sociedad. Sin embargo, la dependencia exclusiva del primero tiene un precio, y para China fue el del retraso, la hambruna, las epidemias, el dominio colonial y la guerra civil hasta al menos mediados del siglo XX.

Puede contarse una historia bastante similar, y se hará en este libro (véase el volumen III), sobre la incapacidad del estatismo soviético para dominar la revolución de la tecnología de la información, con lo que ahogó su capacidad productiva y socavó su poderío militar. No obstante, no debemos saltar a la conclusión ideológica de que toda intervención estatal es contraproducente para el desarrollo tecnológico, abandonándonos a una reverencia ahistórica del espíritu emprendedor individual sin cortapisas. Japón es, por supuesto, el ejemplo contrario, tanto para la experiencia histórica china como para la falta de capacidad del estado soviético para adaptarse a la revolución de la tecnología de la información iniciada en los Estados Unidos.

Japón pasó un periodo de aislamiento histórico, incluso más profundo que China, bajo el shogunado Tokugawa (establecido en 1603), entre 1636 y 1853, precisamente durante el periodo crítico de la formación del sistema industrial en el hemisferio occidental. Así, mientras que a comienzos del siglo XVII los mercaderes japoneses comerciaban por todo el este y sudeste asiáticos, utilizando modernas embarcaciones de hasta 700 toneladas, en 1635 se prohibió la construcción de barcos de más de 50 toneladas y todos los puertos japoneses excepto Nagasaki fueron cerrados a los extranjeros, mientras que el comercio se restringía a China, Corea y Holanda . El aislamiento tecnológico no fue total durante estos dos siglos y la innovación endógena permitió a Japón seguir con un cambio incremental a un ritmo más rápido que China . No obstante, debido a que el nivel tecnológico japonés era inferior al chino, a mediados del siglo XIX los kurobune (barcos negros) del comodoro Perry pudieron imponer el comercio y las relaciones diplomáticas a un país muy rezagado de la tecnología occidental.

Sin embargo, tan pronto como la Ishin Meiji (Restauración Meiji) de 1868 creó las condiciones políticas para una modernización decisiva conducida por el Estado . Japón progresó en tecnología avanzada a pasos agigantados en un lapso de tiempo muy corto . Sólo como ejemplo significativo debido a su importancia estratégica actual, recordemos brevemente el desarrollo extraordinario de la ingeniería eléctrica y sus aplicaciones a la comunicación en el último cuarto del siglo XIX . En efecto, el primer departamento independiente de ingeniería eléctrica en el mundo se estableció en 1873 en la recién fundada Universidad Imperial de Ingeniería de Tokio, bajo la dirección de su decano, Henry Dyer, un ingeniero mecánico escocés. Entre 1887 y 1892, un sobresaliente académico de la ingeniería eléctrica, el profesor británico William Ayrton. fue invitado para dar clase en la universidad y desempeñó un papel decisivo en la diseminación del conocimiento en una nueva generación de ingenieros japoneses, de tal modo que a finales del siglo la Oficina de Telégrafos ya fue capaz de reemplazar a los extranjeros en todos sus departamentos técnicos. Se buscó la transferencia de tecnología de Occidente mediante diversos mecanismos.

En 1873, el taller de maquinaria de la Oficina de Telégrafos envió a un relojero japonés, Tanaka Seisuke, a la exposición internacional de máquinas celebrada en Viena para obtener información sobre éstas. Unos diez años más tarde, todas las máquinas de la Oficina estaban hechas en Japón. Basándose en esta tecnología, Tanaka Daikichi fundó en 1882 una fábrica de electricidad, Shibaura, que, tras su adquisición por Mitsui, prosiguió hasta convertirse en Toshiba. Se enviaron ingenieros a Europa y los Estados Unidos, y se permitió a Western Electric producir y vender en Japón en 1899, en una empresa conjunta con industriales japoneses: el nombre de la compañía fue NEC. Sobre esa base tecnológica, Japón entró a toda velocidad en la era de la electricidad y las comunicaciones antes de 1914: para esa fecha, la producción de energía total había alcanzado 1.555.000 kilovatios a la hora y 3.000 oficinas de teléfonos transmitían mil millones de mensajes al año. Resulta en efecto simbólico que el regalo del comodoro Perry al Shogun en 1857 fuera un juego de telégrafos estadounidenses, hasta entonces nunca vistos en Japón: la primera línea de telégrafos se tendió en 1869 y diez años después Japón estaba enlazado con todo el mundo mediante una red de información transcontinental, vía Siberia, operada por la Great Northern Telegraph Co., gestionada de forma conjunta por ingenieros occidentales y japoneses, y que transmitía tanto en inglés como en japonés.

El relato del modo cómo Japón se convirtió en un importante actor mundial en las industrias de las tecnologías de la información en el último cuarto del siglo XX es ahora del conocimiento público, por lo que puede darse por supuesto en nuestra exposición . Lo que resulta relevante para las ideas aquí presentadas es que sucedió al mismo tiempo que una superpotencia industrial y científica, la Unión Soviética, fracasaba en esta transición tecnológica fundamental. Es obvio, como muestran los recordatorios precedentes, que el desarrollo tecnológico japonés desde la década de 1960 no sucedió en un vacío histórico, sino que se basó en décadas de antigua tradición de excelencia en ingeniería. No obstante, lo que importa para el propósito de este análisis es resaltar qué resultados tan llamativamente diferentes tuvo la intervención estatal (y la falta de intervención) en los casos de China y la Unión Soviética comparados con Japón tanto en el periodo Meiji como en el posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Las características del Estado japonés que se encuentran en la base de ambos procesos de modernización y desarrollo son bien conocidas, tanto en lo que se refiere a la Ishin Meiji como al Estado desarrollista contemporáneo , y su presentación nos alejaría demasiado del núcleo de estas reflexiones preliminares. Lo que debemos retener para la comprensión de la relación existente entre tecnología y sociedad es que el papel del Estado, ya sea deteniendo, desatando o dirigiendo la innovación tecnológica, es un factor decisivo en el proceso general, ya que expresa y organiza las fuerzas sociales y culturales que dominan en un espacio y tiempo dados. En buena medida, la tecnología expresa la capacidad de una sociedad para propulsarse hasta el dominio tecnológico mediante las instituciones de la sociedad, incluido el Estado. El proceso histórico mediante el cual tiene lugar ese desarrollo de fuerzas productivas marca las características de la tecnología y su entrelazamiento con las relaciones sociales.

Ello no es diferente en el caso de la revolución tecnológica actual. Se origino y difundió, no por accidente, en un periodo histórico de reestructuración global del capitalismo, para el que fue una herramienta esencial. Así, la nueva sociedad que surge de ese proceso de cambio es tanto capitalista como informacional, aunque presenta una variación considerable en diferentes países, según su historia, cultura, instituciones y su relación específica con el capitalismo global y la tecnología de la información.

INFORMACIONALISMO, INDUSTRIALISMO, CAPITALISMO Y ESTATISMO: MODOS DE DESARROLLO Y MODOS DE PRODUCCION

La revolución de la tecnología de la información ha sido útil para llevar a cabo un proceso fundamental de reestructuración del sistema capitalista a partir de la década de los ochenta. En el proceso, esta revolución tecnológica fue remodelada en su desarrollo y manifestaciones por la lógica y los intereses del capitalismo avanzado, sin que pueda reducirse a la simple expresión de tales intereses. El sistema alternativo de organización social presente en nuestro periodo histórico, el estatismo, también trató de redefinir los medios de lograr sus metas estructurales mientras preservaba su esencia: ése es el significado de la reestructuración (o perestroika en ruso). No obstante, el estatismo soviético fracasó en su intento, hasta el punto de derrumbar todo el sistema, en buena parte debido a su incapacidad para asimilar y utilizar los principios del informacionalismo encarnados en las nuevas tecnologías de la información, como sostendré más adelante basándome en un análisis empírico (véase volumen III).

El estatismo chino pareció tener éxito al pasar al capitalismo dirigido por el Estado y la integración en redes económicas globales, acercándose en realidad más al modelo de Estado desarrollista del capitalismo asiático oriental que al «socialismo con características chinas» de la ideología oficial , como también trataré de exponer en el volumen III. Sin embargo, es muy probable que el proceso de transformación estructural en China sufra importantes conflictos políticos y cambio estructural durante los años próximos. El derrumbamiento del estatismo (con raras excepciones, por ejemplo, Vietnam, Corea del Norte, Cuba, que no obstante están en proceso de enlazarse con el capitalismo global) ha establecido una estrecha relación entre el nuevo sistema capitalista global definido por su perestroika relativamente lograda y el surgimiento del informacionalismo como la nueva base tecnológica material de la actividad tecnológica y la organización social. No obstante, ambos procesos (reestructuración capitalista, surgimiento del informacionalismo) son distintos y su interacción sólo puede comprenderse si separamos su análisis. En este punto de m¡ presentación introductoria de las idées fortes del libro, parece necesario proponer algunas distinciones y definiciones teóricas sobre capitalismo, estatismo, industrialismo e informacionalismo.

Es una tradición de mucho arraigo en las teorías del postindustrialismo y el informacionalismo, que comenzó con las obras clásicas de Alain Touraine y Daniel Bell , situar la distinción entre preindustrialismo, industrialismo e informacionalismo (o postindustrialismo) en un eje diferente que el que opone capitalismo y estatismo (o colectivismo, en términos de Bell). Mientras cabe caracterizar a las sociedades a lo largo de los dos ejes (de tal modo que tenemos estatismo industrial, capitalismo industrial y demás), es esencial para la comprensión de la dinámica social mantener la distancia analítica y la interrelación empírica de los modos de producción (capitalismo, estatismo) y los modos de desarrollo (industrialismo, informacionalismo). Para arraigar estas distinciones en una base teórica que informará los análisis específicos presentados en este libro, resulta inevitable introducir al lector, durante unos cuantos párrafos, en los dominios algo arcanos de la teoría sociológica.

Este libro estudia el surgimiento de una nueva estructura social, manifestada bajo distintas formas, según la diversidad de culturas e instituciones de todo el planeta. Esta nueva estructura social está asociada con el surgimiento de un nuevo modo de desarrollo, el informacionalismo, definido históricamente por la reestructuración del modo capitalista de producción hacia finales del siglo XX.

La perspectiva teórica que sustenta este planteamiento postula que las sociedades están organizadas en torno a proceso humanos estructurados por relaciones de producción, experiencia y poder determinadas históricamente. La producción es la acción de la humanidad sobre la materia (naturaleza) para apropiársela y transformarla en su beneficio mediante la obtención de un producto, el consumo (desigual) de parte de él y la acumulación del excedente para la inversión, según una variedad de metas determinadas por la sociedad. La experiencia es la acción de los sujetos humanos sobre sí mismos, determinada por la interacción de sus identidades biológicas y culturales y en relación con su entorno social y natural. Se construye en torno a la búsqueda infinita de la satisfacción de las necesidades y los deseos humanos. El poder es la relación entre los sujetos humanos que, basándose en la producción y la experiencia, impone el deseo de algunos sujetos sobre los otros mediante el uso potencial o real de la violencia, física o simbólica. Las instituciones de la sociedad se han erigido para reforzar las relaciones de poder existentes en cada periodo histórico, incluidos los controles, límites y contratos sociales logrados en las luchas por el poder.

La producción se organiza en relaciones de clase que definen el proceso mediante el cual algunos sujetos humanos, basándose en su posición en el proceso de producción, deciden el reparto y el uso del producto en lo referente al consumo y la inversión. La experiencia se estructura en torno a la relación de género/sexo, organizada en la historia en torno a la familia y caracterizada hasta el momento por el dominio de los hombres sobre las mujeres. Las relaciones familiares y la sexualidad estructuran la personalidad y formulan la interacción simbólica.

El poder se fundamenta en el Estado y su monopolio institucionalizado de la violencia, aunque lo que Foucault etiqueta como microfísica del poder, encarnada en instituciones y organizaciones, se difunde por toda la sociedad, de los lugares de trabajo a los hospitales, encerrando a los sujetos en una apretada estructura de deberes formales y agresiones informales.

La comunicación simbólica entre los humanos, y la relación entre éstos y la naturaleza, basándose en la producción (con su complemento, el consumo), la experiencia y el poder, cristaliza durante la historia en territorios específicos, con lo que genera culturas e identidades colectivas.

La producción es un proceso social complejo debido a que cada uno de sus elementos se diferencia internamente. Así pues, la humanidad como productor colectivo incluye tanto el trabajo como a los organizadores de la producción, y el trabajo está muy diferenciado y estratificado según el papel de cada trabajador en el proceso de producción. La materia incluye la naturaleza, la naturaleza modificada por los humanos, la naturaleza producida por los humanos y la naturaleza humana misma, forzándonos la evolución histórica a separarnos de la clásica distinción entre humanidad y naturaleza, ya que milenios de acción humana han incorporado el entorno natural a la sociedad y nos ha hecho, material y simbólicamente, una parte inseparable de él. La relación entre trabajo y materia en el proceso de trabajo supone el uso de los medios de producción para actuar sobre la materia basándose en la energía, el conocimiento y la información. La tecnología es la forma específica de tal relación.

El producto del proceso de producción lo utiliza la sociedad bajo dos formas: consumo y excedente. Las estructuras sociales interactúan con los procesos de producción mediante la determinación de las reglas para la apropiación, distribución y usos del excedente. Estas reglas constituyen modos de producción y estos modos definen las relaciones sociales de producción, determinando la existencia de clases sociales que se constituyen como tales mediante su práctica histórica. El principio estructural en virtud del cual el excedente es apropiado y controlado caracteriza un modo de producción. En esencia, en el siglo XX hemos vivido con dos modos predominantes de producción: capitalismo y estatismo.

En el capitalismo, la separación entre productores y sus medios de producción, la conversión del trabajo en un bien y la propiedad privada de los medios de producción como base del control del capital (excedente convertido en un bien) determinan el principio básico de la apropiación y distribución del excedente por los capitalistas, aunque quién es (son) la(s) clase(s) capitalista(s) es un tema de investigación social en cada contexto histórico y no una categoría abstracta. En el estatismo, el control del excedente es externo a la esfera económica: se encuentra en las manos de quienes ostentan el poder en el Estado, llamémosles apparatchiki o ling-dao. El capitalismo se orienta hacia la maximización del beneficio, es decir, hacia el aumento de la cantidad de excedente apropiado por el capital en virtud del control privado de los medios de producción y circulación. El estatismo se orienta (¿orientaba?) a la maximización del poder, es decir, hacia el aumento de la capacidad militar e ideológica del aparato político para imponer sus metas a un número mayor de sujetos y a niveles más profundos de su conciencia.

Las relaciones sociales de producción y, por tanto, el modo de producción, determinan la apropiación y usos del excedente. Una cuestión distinta pero fundamental es la cuantía de ese excedente, determinada por la productividad de un proceso de producción específico, esto es, por la relación del valor de cada unidad de producto (output) con el valor de cada unidad de insumo (input). Los grados de productividad dependen de la relación entre mano de obra y materia, como una función del empleo de los medios de producción por la aplicación de la energía y el conocimiento. Este proceso se caracteriza por las relaciones técnicas de producción y define los modos de desarrollo. Así pues, los modos de desarrollo son los dispositivos tecnológicos mediante los cuales el trabajo actúa sobre la materia para generar el producto, determinando en definitiva la cuantía y calidad del excedente.

Cada modo de desarrollo se define por el elemento que es fundamental para fomentar la productividad en el proceso de producción. Así, en el modo de desarrollo agrario, la fuente del aumento del excedente es el resultado del incremento cuantitativo de mano de obra y recursos naturales (sobre todo tierra) en el proceso de producción, así como de la dotación natural de esos recursos. En el modo de producción industrial, la principal fuente de productividad es la introducción de nuevas fuentes de energía y la capacidad de descentralizar su uso durante la producción y los procesos de circulación. En el nuevo modo de desarrollo informacional, la fuente de la productividad estriba en la tecnología de la generación del conocimiento, el procesamiento de la información y la comunicación de símbolos.

Sin duda, el conocimiento y la información son elementos decisivos en todos los modos de desarrollo, ya que el proceso de producción siempre se basa sobre cierto grado de conocimiento y en el procesamiento de la información . Sin embargo, lo que es específico del modo de desarrollo informacional es la acción del conocimiento sobre sí mismo como principal fuente de productividad (véase el capítulo 2). El procesamiento de la información se centra en la superación de la tecnología de este procesamiento como fuente de productividad, en un círculo de interacción de las fuentes del conocimiento de la tecnología y la aplicación de ésta para mejorar la generación de conocimiento y el procesamiento de la información: por ello, denomino informacional a este nuevo modo de desarrollo, constituido por el surgimiento de un nuevo paradigma tecnológico basado en la tecnología de la información (véase capítulo 1).

Cada modo de desarrollo posee asimismo un principio de actuación estructuralmente determinado, a cuyo alrededor se organizan los procesos tecnológicos: el industrialismo se orienta hacia el crecimiento económico, esto es, hacia la maximización del producto; el informacionalismo se orienta hacia el desarrollo tecnológico, es decir, hacia la acumulación de conocimiento y hacia grados más elevados de complejidad en el procesamiento de la información. Si bien grados más elevados de conocimiento suelen dar como resultado grados más elevados de producto por unidad de insumo, la búsqueda de conocimiento e información es lo que caracteriza a la función de la producción tecnológica en el informacionalismo.

Aunque la tecnología y las relaciones de producción técnicas se organizan en paradigmas originados en las esferas dominantes de la sociedad (por ejemplo, el proceso de producción, el complejo industrial militar), se difunden por todo el conjunto de las relaciones y estructuras sociales y, de este modo, penetran en el poder y la experiencia, y los modifican . Así pues, los modos de desarrollo conforman todo el ámbito de la conducta social, incluida por supuesto la comunicación simbólica. Debido a que el informacionalismo se basa en la tecnología del conocimiento y la información, en el modo de desarrollo informacional existe una conexión especialmente estrecha entre cultura y fuerzas productivas, entre espíritu y materia. De ello se deduce que debemos esperar el surgimiento histórico de nuevas formas de interacción, control y cambio sociales.

Informacionalismo y perestroika capitalista

Pasando de las categorías teóricas al cambio histórico, lo que verdaderamente importa de los procesos y formas sociales que constituyen el cuerpo vivo de las sociedades es la interacción real de los modos de producción y los modos de desarrollo, establecidos y combatidos por los actores sociales de maneras impredecibles dentro de la estructura restrictiva de la historia pasada y las condiciones actuales de desarrollo tecnológico y económico. Así, el mundo y las sociedades habrían sido muy diferentes si Gorbachov hubiera logrado su propia perestroika, una meta política difícil, pero no fuera de su alcance. 0 si el Pacífico asiático no hubiera sido capaz de mezclar la forma tradicional de interconexión comercial de su organización económica con las herramientas proporcionadas por la tecnología de la información. No obstante, el factor histórico más decisivo para acelerar, canalizar y moldear el paradigma de la tecnología de la información e inducir sus formas sociales asociadas fue/es el proceso de reestructuración capitalista emprendido desde la década de 1980, así que resulta adecuado caracterizar al nuevo sistema tecnoeconómico de capitalismo informacional.

El modelo keynesiano de crecimiento capitalista que originó una prosperidad económica y una estabilidad social sin precedentes para la mayoría de las economías de mercado durante casi tres décadas desde la Segunda Guerra Mundial, alcanzó el techo de sus limitaciones inherentes a comienzos de la década de 1970 y sus crisis se manifestaron en forma de una inflación galopante . Cuando los aumentos del precio del petróleo de 1974 y 1979 amenazaron con situar la inflación en una espiral ascendente incontrolada, los gobiernos y las empresas iniciaron una reestructuración en un proceso pragmático de tanteo que aún se está gestando a mediados de la década de 1990, poniendo un esfuerzo más decisivo en la desregulación, la privatización y el desmantelamiento del contrato social entre el capital y la mano de obra, en el que se basaba la estabilidad del modelo de crecimiento previo.

En resumen, una serie de reformas, tanto en las instituciones como en la gestión de las empresas, encaminadas a conseguir cuatro metas principales: profundizar en la lógica capitalista de búsqueda de beneficios en las relaciones capital-trabajo; intensificar la productividad del trabajo y el capital; globalizar la producción, circulación y mercados, aprovechando la oportunidad de condiciones más ventajosas para obtener beneficios en todas partes; y conseguir el apoyo estatal para el aumento de la productividad y competitividad de las economías nacionales, a menudo en detrimento de la protección social y el interés público. La innovación tecnológica y el cambio organizativo, centrados en la flexibilidad y la adaptabilidad, fueron absolutamente cruciales para determinar la velocidad y la eficacia de la reestructuración. Cabe sostener que, sin la nueva tecnología de la información, el capitalismo global hubiera sido una realidad mucho más limitada, la gestión flexible se habría reducido a recortes de mano de obra y la nueva ronda de gastos en bienes de capital y nuevos productos para el consumidor no habría sido suficiente para compensar la reducción del gasto público. Así pues, el informacionalismo está ligado a la expansión y el rejuvenecimiento del capitalismo, al igual que el industrialismo estuvo vinculado a su constitución como modo de producción.

Sin duda, el proceso de reestructuración tuvo diferentes manifestaciones según las zonas y sociedades del mundo, como investigaremos brevemente en el capítulo 2: fue desviado de su lógica fundamental por el «keynesianismo militar» del gobierno de Reagan, creando en realidad aún más dificultades a la economía estadounidense al final de la euforia estimulada de forma artificial; se vio algo limitado en Europa occidental debido a la resistencia de la sociedad al desmantelamiento del Estado de bienestar y a la flexibilidad unilateral del mercado laboral, con el resultado del aumento del desempleo en la Unión Europea; fue absorbido en Japón sin cambios llamativos, haciendo hincapié en la productividad y la competitividad basadas en la tecnología y la colaboración, y no en el incremento de la explotación, hasta que las presiones internacionales le obligaron a llevar al exterior la producción y ampliar el papel del mercado laboral secundario desprotegido; y sumergió en una importante recesión, en la década de los ochenta, a las economías de África (excepto a Sudáfrica y Botswana) y de América Latina (con la excepción de Chile y Colombia), cuando la política del Fondo Monetario Internacional recortó el suministro de dinero y redujo salarios e importaciones para homogeneizar las condiciones de la acumulación del capitalismo global en todo el mundo.

La reestructuración se llevó a cabo en virtud de la derrota política de los sindicatos de trabajadores en los principales países capitalistas y de la aceptación de una disciplina económica común para los países comprendidos en la OCDE. Tal disciplina, aunque hecha respetar cuando era necesario por el Bundesbank, el Banco de la Reserva Federal estadounidense y el Fondo Monetario Internacional, se inscribía de hecho en la integración de los mercados financieros globales, que tuvo lugar a comienzos de la década de los ochenta utilizando las nuevas tecnologías de la información. En las condiciones de una integración financiera global, las políticas monetarias nacionales autónomas se volvieron literalmente inviables y, de este modo, se igualaron los parámetros económicos básicos de los procesos de reestructuración por todo el planeta.

Aunque la reestructuración del capitalismo y la difusión del informacionalismo fueron procesos inseparables, a escala global, las sociedades actuaron/reaccionaron de forma diferente ante ellos, según la especificidad de su historia, cultura e instituciones. Así pues, sería hasta cierto punto impropio referirse a una Sociedad Informacional, que implicaría la homogeneidad de formas sociales en todas partes bajo el nuevo sistema. Ésta es obviamente una proposición insostenible, tanto desde un punto de vista empírico como teórico. No obstante, podríamos hablar de una Sociedad Informacional en el mismo sentido que los sociólogos se han venido refiriendo a la existencia de una Sociedad Industrial, caracterizada por rasgos fundamentales comunes de sus sistemas sociotécnicos, por ejemplo, en la formulación de Raymond Aron .

Pero con dos precisiones importantes: por una parte, las sociedades informacionales, en su existencia actual, son capitalistas (a diferencia de las sociedades industriales, muchas de las cuales eran estatistas); por otra parte, debemos destacar su diversidad cultural e institucional. Así, la singularidad japonesa , o la diferencia española , no van a desaparecer en un proceso de indiferenciación cultural, marchando de nuevo hacia la modernización universal, esta vez medida por porcentajes de difusión informática. Tampoco se van a fundir China o Brasil en el crisol global del capitalismo informacional por continuar su camino de desarrollo actual de alta velocidad. Pero Japón, España, China, Brasil, así como los Estados Unidos, son, y lo serán mas en el futuro, sociedades informacionales, en el sentido de que los procesos centrales de generación del conocimiento, la productividad económica, el poder político/militar y los medios de comunicación ya han sido profundamente transformados por el paradigma informacional y están enlazados con redes globales de salud, poder y símbolos que funcionan según esa lógica.

De este modo, todas las sociedades están afectadas por el capitalismo y el informacionalismo, y muchas de ellas (sin duda todas las principales) ya son informacionales , aunque de tipos diferentes, en escenarios distintos y con expresiones culturales/institucionales específicas. Una teoría sobre la sociedad informacional, como algo diferente de una economía global/informacional, siempre tendrá que estar atenta tanto a la especificidad histórica/cultural como a las similitudes estructurales relacionadas con un paradigma tecnoeconómico en buena medida compartido. En cuanto al contenido real de esta estructura social común que podría considerarse la esencia de la nueva sociedad informacional, me temo que soy incapaz de resumirlo en un párrafo: en efecto, la estructura y los procesos que caracterizan a las sociedades informacionales son el tema de que trata este libro.

EL YO EN LA SOCIEDAD INFORMACIONAL

Las nuevas tecnologías de la información están integrando al mundo en redes globales de instrumentalidad. La comunicación a través del ordenador engendra un vasto despliegue de comunidades virtuales. No obstante, la tendencia social y política característica de la década de 1990 es la construcción de la acción social y la política en torno a identidades primarias, ya estén adscritas o arraigadas en la historia y la geografía o sean de reciente construcción en una búsqueda de significado y espiritualidad. Los primeros pasos históricos de las sociedades informacionales parecen caracterizarse por la preeminencia de la identidad como principio organizativo. Entiendo por identidad el proceso mediante el cual un actor social se reconoce a sí mismo y construye el significado en virtud sobre todo de un atributo o conjunto de atributos culturales determinados, con la exclusión de una referencia más amplia a otras estructuras sociales.

La afirmación de la identidad no significa necesariamente incapacidad para relacionarse con otras identidades (por ejemplo, las mujeres siguen relacionándose con los hombres) o abarcar toda la sociedad en esa identidad (por ejemplo, el fundamentalismo religioso aspira a convertir a todo el mundo). Pero las relaciones sociales se definen frente a los otros en virtud de aquellos atributos culturales que especifican la identidad. Por ejemplo, Yoshino, en su estudio sobre la nihonjiron (ideas de la singularidad japonesa), define significativamente el nacionalismo cultural como el objetivo de regenerar la comunidad nacional mediante la creación, la conservación o el fortalecimiento de la identidad cultural de un pueblo cuando se cree que va faltando o está amenazada. El nacionalismo cultural considera a la nación el producto de su historia y cultura únicas y una solidaridad colectiva dotada de atributos únicos .

Calhoun, si bien rechaza la novedad histórica del fenómeno, resalta asimismo el papel decisivo de la identidad para la definición de la política en la sociedad estadounidense contemporánea, sobre todo en el movimiento de las mujeres, en el gay y en el de los derechos civiles de los Estados Unidos, movimientos todos que «no sólo buscan diversas metas instrumentales, sino la afirmación de identidades excluidas como públicamente buenas y políticamente sobresalientes» . Alain Touraine va más lejos al sostener que, «en una sociedad postindustrial, en la que los servicios culturales han reemplazado los bienes materiales en el núcleo de la producción, la defensa del sujeto, en su personalidad y su cultura, contra la lógica de los aparatos y los mercados, es la que reemplaza la idea de la lucha de clases» . Luego el tema clave, como afirman Calderón y Laserna, en un mundo caracterizado por la globalización y fragmentación simultáneas, consiste en «cómo combinar las nuevas tecnologías y la memoria colectiva, la ciencia universal y las culturas comunitarias, la pasión y la razón» . Cómo, en efecto. Y por qué observamos la tendencia opuesta en todo el mundo, a saber, la distancia creciente entre globalización e identidad, entre la red y el yo.

Raymond Barglow, en su ensayo sobre este tema, desde una perspectiva sociopsicoanalítica, señala la paradoja de que aunque los sistemas de información y la interconexión aumentan los poderes humanos de organización e integración, de forma simultánea subvierten el tradicional concepto occidental de sujeto separado e independiente.

El paso histórico de las tecnologías mecánicas a las de la información ayuda a subvertir las nociones de soberanía y autosuficiencia que han proporcionado un anclaje ideológico a la identidad individual desde que los filósofos griegos elaboraron el concepto hace más de dos milenios. En pocas palabras, la tecnología está ayudando a desmantelar la misma visión del mundo que en el pasado alentó .

Después prosigue presentando una fascinante comparación entre los sueños clásicos recogidos en los escritos de Freud y los de sus propios pacientes en el entorno de alta tecnología de San Francisco en la década de los noventa: «La imagen de una cabeza… y detrás de ella hay suspendido un teclado de ordenador… ¡Yo soy esa cabeza programada!» . Este sentimiento de soledad absoluta es nuevo si se compara con la clásica representación freudiana: «los que sueñan [ ...] expresan un sentimiento de soledad experimentada como existencial e ineludible, incorporada a la estructura del mundo [ ... ] Totalmente aislado, el yo parece irrecuperablemente perdido para sí mismo» . De ahí, la búsqueda de una nueva capacidad de conectar en torno a una identidad compartida, reconstruida.

A pesar de su perspicacia, esta hipótesis sólo puede ser parte de la explicación. Por un lado, implicaría una crisis del yo limitada a la concepción individualista occidental, sacudida por una capacidad de conexión incontrolable. No obstante, la búsqueda de una nueva identidad y una nueva espiritualidad también está en marcha en el Oriente, pese al sentimiento de identidad colectiva más fuerte y la subordinación tradicional y cultural del individuo a la familia. La resonancia de Aum Shinrikyo en Japón en 1995-1996, sobre todo entre las generaciones jóvenes con educación superior, puede considerarse un síntoma de la crisis que padecen los modelos de identidad establecidos, emparejado con la desesperada necesidad de construir un nuevo yo colectivo, mezclando de forma significativa espiritualidad, tecnología avanzada (química, biología, láser), conexiones empresariales globales y la cultura de la fatalidad milenarista .

Por otro lado, también deben hallarse los elementos de un marco interpretativo más amplio que explique el poder ascendente de la identidad en relación con los macroprocesos de cambio institucional, ligados en buena medida con el surgimiento de un nuevo sistema global. Así, como Alain Touraine y Michel Wieviorka han sugerido, cabe relacionar las corrientes extendidas de racismo y xenofobia en Europa occidental con una crisis de identidad por convertirse en una abstracción (europeas), al mismo tiempo que las sociedades europeas, mientras veían difuminarse su identidad nacional, descubrieron dentro de ellas mismas la existencia duradera de minorías étnicas (hecho demográfico al menos desde la década de 1960). O, también, en Rusia y la ex Unión Soviética, el fuerte desarrollo del nacionalismo en el periodo postcomunista puede relacionarse, como sostendré más adelante (volumen III), con el vacío cultural creado por setenta años de imposición de una identidad ideológica excluyente, emparejado con el regreso a la identidad histórica primaria (rusa, georgiana) como la única fuente de significado tras el desmoronamiento del históricamente frágil sovetskii narod (pueblo soviético).

El surgimiento del fundamentalismo religioso parece asimismo estar ligado tanto a una tendencia global como a una crisis institucional . Sabemos por la historia que siempre hay en reserva ideas y creencias de todas clases esperando germinar en las circunstancias adecuadas. Resulta significativo que el fundamentalismo, ya sea islámico o cristiano, se haya extendido, y lo seguirá haciendo, por todo el mundo en el momento histórico en que las redes globales de riqueza y poder enlazan puntos nodales e individuos valiosos por todo el planeta, mientras que desconectan y excluyen grandes segmentos de sociedades y regiones, e incluso países enteros. ¿Por qué Argelia, una de las sociedades musulmanas más modernizadas, se volvió de repente hacia sus salvadores fundamentalistas, que se convirtieron en terroristas (al igual que sus predecesores anticolonialistas) cuando se les negó la victoria electoral en las elecciones democráticas? ¿Por qué las enseñanzas tradicionalistas de Juan Pablo II encuentran un eco indiscutible entre las masas empobrecidas del Tercer Mundo, de modo que el Vaticano puede permitirse prescindir de las protestas de una minoría de feministas de unos cuantos países avanzados, donde precisamente el progreso de los derechos sobre la reproducción contribuyen a menguar las almas por salvar?

Parece existir una lógica de excluir a los exclusores, de redefinir los criterios de valor y significado en un mundo donde disminuye el espacio para los analfabetos informáticos, para los grupos que no consumen y para los territorios infracomunicados. Cuando la Red desconecta al Yo, el Yo, individual o colectivo, construye su significado sin la referencia instrumental global: el proceso de desconexión se vuelve recíproco, tras la negación por parte de los excluidos de la lógica unilateral del dominio estructural y la exclusión social.

Éste es el terreno que debe explorarse, no sólo enunciarse. Las pocas ideas adelantadas aquí sobre la manifestación paradójica del yo en la sociedad informacional sólo pretenden trazar la trayectoria de mi investigación para información de los lectores, no sacar conclusiones de antemano.

UNAS PALABRAS SOBRE EL MÉTODO

Éste no es un libro sobre libros. Aunque se basa en datos de diversos tipos y en análisis y relatos de múltiples fuentes, no pretende exponer las teorías existentes sobre el postindustrialismo o la sociedad informacional. Se dispone de varias presentaciones completas y equilibradas de estas teorías , así como de diversas críticas 46, incluida la mía 47 . De forma similar, no contribuiré, excepto cuando sea necesario en virtud del argumento, a la industria creada en la década de los ochenta en torno a la teoría postmoderna 48, satisfecho por mi parte como estoy con la excelente crítica elaborada por David Harvey sobre las bases sociales e ideológicas de la «posmodernidad» , así como con la disección sociológica de las teorías posmodernas realizada por Scott Lash . Sin duda debo muchos pensamientos a muchos autores y en particular a los antepasados del informacionalismo, Alain Touraine y Daniel Bell, así como al único teórico marxista que intuyó los nuevos e importantes temas justo antes de su muerte en 1979, Nicos Poulantzas . Y reconozco debidamente los conceptos que tomo de otros cuando llega el caso de utilizarlos como herramientas en mis análisis específicos. No obstante, he intentado construir un discurso lo más autónomo y menos redundante posible, integrando materiales y observaciones de varias fuentes, sin someter al lector a la penosa visita de la jungla bibliográfica donde he vivido (afortunadamente, entre otras actividades) durante los pasados doce años.

En una vena similar, pese a utilizar una cantidad considerable de fuentes estadísticas y estudios empíricos, he intentado minimizar el procesamiento de datos para simplificar un libro ya excesivamente pesado. Por consiguiente, tiendo a utilizar fuentes de datos que encuentran un amplio y resignado consenso entre los científicos sociales (por ejemplo, OCDE, Naciones Unidas, Banco Mundial y estadísticas oficiales de los gobiernos, monografías de investigación autorizadas, fuentes académicas o empresariales generalmente fiables), excepto cuando tales fuentes parecen ser erróneas (por ejemplo, las estadísticas soviéticas sobre el PNB o el informe del Banco Mundial sobre las políticas de ajuste en África). Soy consciente de las limitaciones de prestar credibilidad a una información que puede no siempre ser precisa, pero el lector se dará cuenta de que se toman numerosas precauciones en este texto, así que por lo general se llega a conclusiones sopesando las tendencias convergentes de varias fuentes, según una metodología de triangulación que cuenta con una prestigiosa tradición de éxito entre los historiadores, policías y periodistas de investigación.

Además, los datos, observaciones y referencias presentados en este libro no pretenden realmente demostrar hipótesis, sino sugerirlas, mientras se constriñen las ideas en un corpus de observación, seleccionado, he de admitirlo, teniendo en mente las preguntas de mi investigación, pero de ningún modo organizado en torno a respuestas preconcebidas. La metodología seguida en este libro, cuyas implicaciones específicas se expondrán en cada capítulo, está al servicio del propósito de este empeño intelectual: proponer algunos elementos de una teoría transcultural y exploratoria sobre la economía y la sociedad en la era de la información, que hace referencia específica al surgimiento de una nueva estructura social. El amplio alcance de mi análisis lo requiere la misma amplitud de su objeto (el informacionalismo) en todos los dominios sociales y las expresiones culturales. Pero de ningún modo pretendo tratar la gama completa de temas y asuntos de las sociedades contemporáneas, ya que escribir enciclopedias no es mi oficio.

El libro se divide en tres partes que la editorial ha transformado sabiamente en tres volúmenes. Aunque están interrelacionados analíticamente, se han organizado para hacer su lectura independiente. La única excepción a esta regla es la conclusión general, que aparece en el volumen III pero que corresponde a todo el libro y presenta una interpretación sintética de sus datos e ideas.

La división en tres volúmenes, aunque hace al libro publicable y legible, suscita algunos problemas para comunicar mi teoría general. En efecto, algunos temas esenciales que trascienden a todos los tratados en este libro se presentan en el segundo volumen. Tal es el caso en particular del análisis de la condición de la mujer y el patriarcado y de las relaciones de poder y el Estado. Advierto al lector de que no comparto la opinión tradicional de una sociedad edificada por niveles superpuestos, cuyo sótano son la tecnología y la economía, el entresuelo es el poder, y la cultura, el ático. No obstante, en aras de la claridad, me veo forzado a una presentación sistemática y algo lineal de temas que, aunque están relacionados entre sí, no pueden integrar plenamente todos los elementos hasta que se hayan expuesto con cierta profundidad a lo largo del viaje intelectual al que se invita al lector en este libro.

El primer volumen, que tiene en las manos, trata sobre todo de la lógica de lo que denomino la red, mientras que el segundo (El poder de la identidad) analiza la formación del yo y la interacción de la red y el yo en la crisis de dos instituciones centrales de la sociedad: la familia patriarcal y el Estado nacional. El tercer volumen (Fin de milenio) intenta una interpretación de las transformaciones históricas actuales, como resultado de la dinámica de los procesos estudiados en los dos primeros volúmenes. Hasta el tercer volumen no se propondrá una integración general entre teoría y observación que vincule los análisis correspondientes a los distintos ámbitos, aunque cada volumen concluye con un esfuerzo de sintetizar los principales hallazgos e ideas presentados en él. Aunque el volumen III se ocupa de forma más directa de los procesos específicos del cambio histórico en diversos contextos, a lo largo de todo el libro he hecho cuanto he podido por cumplir dos metas: basar el análisis en la observación, sin reducir la teorización al comentario; diversificar culturalmente mis fuentes de observación y de ideas al máximo, utilizando la ayuda de colegas y colaboradores para abarcar las que están en lenguas que desconozco. Este planteamiento proviene de mi convicción de que hemos entrado en un mundo verdaderamente multicultural e interdependiente que sólo puede comprenderse y cambiarse desde una perspectiva plural que articule identidad cultural, interconexión global y política multidimensional.

Manuel Castells, La era de la información. Tomo I, Economía, Sociedad y Cultura, Edit. Siglo XXI

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P. Bourdieu: intelectuales y pensamiento crítico. Entrevista.

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Entrevista a Pierre Bourdieu de Martín Granovsky

bourdieu77 “En la diferencia está el gusto”, sostiene, y no habla sólo de cepajes para un buen tinto. Así dice Pierre Bourdieu, sociólogo, uno de los investigadores sociales más importantes de la actualidad, en una entrevista en París para discutir el papel del intelectual, su obligación de anticipar las nuevas tendencias y el deber de ponerse en una posición crítica. La conversación resultó un viaje a fenómenos muy evidentes sin el aburrimiento de las respuestas previsibles.

Publicado en Pagina/12

La pila de libros sobre historia, sociología, delito, lingüística o movimientos sociales deja ver sólo algunos retazos de la enorme mesa de madera negra. Pierre Bourdieu, profesor del Collège de Francia, habla mirando de reojo al ventanal con su vista de árboles en primavera. Saco y pantalón sport, camisa de jean, tiene un aspecto juvenil que lo ayuda a quitarle tono apocalíptico a sus propios anticipos del futuro.

Bourdieu, que analizó en sus libros desde la televisión hasta la “dominación masculina”, acaba de publicar Las estructuras sociales de la economía. No es un sociólogo corporativo, que defiende a su profesión como una secta. “La mayor parte de los intelectuales europeos están sometidos a la visión dominante”, dice. Pero, ¿lo contrario no equivaldría a dejar de ser sociólogo para transformarse en profeta? “La gente comprende la dirección de los acontecimientos, pero muchas veces lo hace tarde”, explica. “Y a veces, entiende cuando ya no hay mucho que hacer.”

–¿Su función como intelectual es adelantarse?

–Como sociólogo tengo más información que la mayoría de la gente, y puedo anticipar cosas que hoy no son visibles. Por ejemplo: en los últimos tiempos hubo la mayor concentración de estos días en Francia en protesta por una serie de despidos (Bourdieu se refiere a las empresas Danone y Mark & Spencer). Yo lo había previsto, y cuando lo hice me dijeron que era un pájaro de mal agüero. Pero ocurrió. O sea que no fui el culpable de la mala suerte. Naturalmente creo en las excepciones, pero me interesa atisbar cómo serán las tendencias futuras.

–¿Cuál tendencia pesa hoy?

–En su momento escribí que quienes detentaban el poder querían aumentar sus ganancias a niveles increíbles. Por ejemplo, a un 10 o 15 por ciento anual. Por eso consideré que es la tasa de ganancia la que gobierna el mundo y, cuando lo dije, me acusaron de exagerado. Pues bien: Danone despidió muchos empleados argumentando que debía asegurar una tasa de ganancia del 15 por ciento a sus accionistas.

–¿Usted cree que no lo toman en cuenta?

–En cuestiones sociales, la gente necesita mucho tiempo para comprender. Pasó con la educación: llevó muchos años darse cuenta de que la institución escolar estaba cambiando. En los años ‘60, las clases populares aún soñaban con el milagro del bachillerato.

–¿Estaba mal que se esperanzaran?

–La realidad es que, muy lentamente, fueron descubriendo que las cosas cambiaban pero que el bachillerato no garantizaba nada por sí mismo. A veces temo que la gente se despierte cuando sea demasiado tarde.

–¿Por qué sería tarde?

–La profundidad de cambios en Inglaterra, Francia o Alemania hace difícil volver atrás. Incluso para los sindicatos todo es más complejo. Hoy hay una conferencia europea de sindicatos. Durante mucho tiempo, la Confederación General del Trabajo, una de las centrales sindicales francesas, quiso entrar al organismo. No lo dejaban. Estaba excluida por razones ideológicas. Y bien: ahora pudo. Pero resulta que los sindicatos a nivel europeo se convirtieron en un lobby regional para discutir problemas tecnocráticos. Y cuando se planteó la movilización contra los despidos de los últimos tiempos la protesta surgió de los movimientos marginales, más que de los sindicatos.

–¿La protesta está condenada a ser débil?

–Yo señalo la nueva realidad. Lo que seguro es falso es pensar que la superexplotación puede provocar reacciones por sí misma. Eso es una ilusión. Las fuerzas de protesta hoy son débiles.

–¿Por qué?

–Un ejemplo: los jóvenes entran más fácilmente en las nuevas formas de trabajo.

–¿Cómo son esas nuevas formas? –El oficio específico importa menos que antes. Hay discontinuidad en la misma tarea dentro de la empresa. El empleo muchas veces es temporario.

–¿Eso lleva a que los jóvenes choquen?

–Bueno, en la empresa suele haber conflictos intergeneracionales.

–¿Es creíble la teoría según la cual desaparecerá el trabajo?

–No. Pertenece a la utopía. Las estadísticas muestran que la gente nunca trabajó tanto. En los Estados Unidos, para poner un caso, nunca había aumentado tanto la jornada laboral. Y también aumenta la edad de jubilación. Y se incrementa la precariedad.

–¿En qué se nota?

–Para llegar a un salario que dé para vivir las mismas personas se ven obligadas a trabajar mucho, mucho más. Eso, para no hablar de incomodidades como el tiempo de viaje de casa al trabajo.

–¿Aumenta?

–Un amigo mío hizo un estudio sobre la distancia entre el hogar y el empleo en Normandía. Descubrió que a medida que pasaban los años los obreros vivían más lejos del trabajo. Y quizás esto sea deliberado.

–¿Deliberado?

–Tal vez estemos en presencia de nuevas formas de gestión para cambiar el sistema de trabajo y hacer más difícil cualquier tipo de resistencia.

–Profesor, ¿es inevitable la forma actual de mundialización?

–Describir las cosas como fatales es algo deliberado. Apunta a destruir barreras, incluso intelectuales. Si usted destruye barreras, cada vez encontrará menos resistencias.

–Pero el tipo de resistencia también cambia.

–Sí. Las nuevas formas de resistencia son discontinuas, aunque en su favor hay que decir que tienen, eso sí, un gran efecto simbólico.

–¿Y podrían ser eficaces?

–Yo apoyo la formación de una corriente social europea para coordinar los sindicatos y los movimientos sociales.

–¿Cómo son esos movimientos hoy?

–Nuclean a los sin techo, a los desempleados, a las feministas, y muchas veces plantean problemas ajenos a las organizaciones sindicales. Problemas más afines a los izquierdistas, en el sentido antiguo de la palabra.

–¿A los ultraizquierdistas?

–Más bien a los anarcosindicalistas. Pero en la propia CGT existe una tradición anarcosindicalista.

–Estos movimientos, ¿pueden compararse con los del Mayo Francés de 1968?

–Los actuales tienen más raíces sociales, y esgrimen reivindicaciones olvidadas, en parte, por los partidos socialdemócratas, cosa que naturalmente inquieta al gobierno socialista. También sus métodos son nuevos: las acciones son cada vez más espectaculares, los protagonistas suelen tener más instrucción que los de los sindicatos tradicionales y emplean un compromiso físico cada vez mayor.

–¿Tienen futuro?

–La unificación de los movimientos es difícil e improbable, pero debo decir que avanza más rápido de lo que yo mismo pensaba. Y es porque hay elementos concretos contra los que protestar. Pongamos el caso de los artistas. La cultura y la salud están amenazadas, y experimentarán a largo plazo consecuencias hoy invisibles de medidas visibles. Lo mismo pasa con la agricultura y la biotecnología.

–¿En qué perjudica la mundialización?

–Hace muchos años dijeron que yo exageraba porque expliqué en una conferencia que si continuaban practicando la agricultura actual desaparecerían las diferencias. Borgoña sería lo mismo que Bordeaux, y hasta los vinos terminarían pareciéndose.

–¿Cómo sucedería eso?

–Por la destrucción de la capa superficial de la tierra. Bueno, resulta que eso empezó a pasar. La gente pregunta: ¿ahora qué hacemos? Les contesto: reconstruyamos el suelo, pongamos gusanos.

–¿Por qué le interesa tanto mantener las diferencias?

–Porque sería una lástima perderlas.

–¿Por qué un francés debería preocuparse tanto como usted de conservar las diferencias entre Borgoña y Bordeaux?

–Porque en la diferencia está el gusto. A más diferencia, más gusto. ¿Acaso a alguien le gusta comer un solo tipo de manzana?

–Usted dice que presentar la mundialización como algo fatal es un acto deliberado. ¿Cómo podría generarse una oposición a los efectos más dañinos de la mundialización? ¿Quiénes deberían empezar?

–Los que se den cuenta de los costos escondidos de la ganancia maximizada. Antes en los Estados Unidos decían: “Lo que es bueno para Ford, es bueno para los norteamericanos”. Ahora en todo el mundo se dice: “Lo que es bueno para la economía es bueno para todos”. Y no es así. No hay provecho para todos.

–¿Qué costos notorios hay?

–Los que mencioné antes. Y el daño ecológico. Pero también la violencia. Hay relaciones muy obvias. En los Estados Unidos, la política neoliberal extrema y la cantidad de cárceles son correlativos. Lo mismo ocurre con la relación entre la miseria y el sida. A más neoliberalismo, más cárceles, y más encarcelados. A más pobres, más sida.

–¿No es un planteo maniqueísta? ¿La mundialización no tiene ninguna ventaja?

–En todo caso, no tiene sólo ventajas.

–Pero usted plantea sólo las desventajas.

–No hay que olvidarse de que yo hablo en reacción al discurso dominante. Y el discurso dominante no dice nunca lo que yo digo. Algunos me acusan de parcialidad. Es una paradoja que sea yo el que suene parcial. Claro, quedo como un excéntrico porque el otro discurso aparece como universal. No sólo soy excéntrico, según ese criterio. También bizarro. Y exagerado.

–¿La suya es una posición moral?

–Digamos que fui pasando de una actitud profesional a una actitud pública. Hice público lo que estaba aprendiendo en mi vida profesional. Me parece que ése era mi deber.

–¿Por qué un deber?

–Si sé que ocurrirá una catástrofe y no lo aviso, estoy cometiendo algo parecido a un delito de no asistencia a una persona en peligro. Hace un tiempo tuve la oportunidad de discutir el problema de la mundialización de la cultura con productores y gente del sector. Muchos de ellos pensaban de buena fe que la concentración de empresas formaría conglomerados poderosos, y que ese poder contribuiría a la difusión de la cultura. Yo les dije que estaban equivocados. En el cine las diferencias se están borrando igual que entre Borgoña y Bordeaux. Ya no hay más cine italiano, no hay cine húngaro, hay cine francés solo por ayuda del Estado. Lo mismo pasa con las editoriales, cada vez más concentradas. Bertelsman, la alemana, puso un piso de ganancias que debe obtener. Por eso algunos libros no serán publicados por ellos, y una segunda categoría será la de los libros que se publiquen pero sean menos difundidos. En general, la concentración destruye las condiciones de producción cultural de productos sin mercado amplio y seguro. Volvemos al pasado, cuando en la historia de la humanidad las grandes obras tuvieron mercado póstumo y éxito póstumo. Sus autores no lo vivieron.

–¿No hay, al mismo tiempo, un acceso cada vez más masivo a la cultura?

–Sí, pero sólo en apariencia. Todo está amenazado por el proceso de concentración económica.

–Usted investigó mucho sobre educación, según comentó antes. ¿También allí se registra el mismo proceso?

–El número de escolarizados aumentó y eso tuvo consecuencias profundas, no buscadas, en todos los ámbitos. Cuando Francia y Alemania se sintieron al borde de la explosión de alumnos, en lugar de inventar nuevas formas educativas solo se preocuparon de bajar costos y exigencias. De ese modo empezó a haber, y la tendencia parece profundizarse, dos velocidades educativas.

–¿Incluso en la educación estatal?

–Sí.

–¿Cuáles son las dos velocidades?

–Una de mayor exigencia. Otra, de exigencia menor. Si esto no se revierte, habrá un sistema internacional de mayor velocidad, dominado por las instituciones con matriz en los Estados Unidos, y otro de menor velocidad, y de segundo nivel, con base en los sistemas educativos nacionales. Como en todo, ¿no? Lo que digo es una constatación…

–¿Y no es fatal?

–No. Con las constataciones ocurre que uno puede quedarse en ellas o puede tomarlas como punto de partida para implementar una política distinta. O se refuerza la tendencia social, o se la combate. Está muy bien saber inglés, pero, ¿en este mundo todos tendremos que jugar al golf y al criquet?

Las causas de la crisis mundial actual

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Vicenç Navarro, en Sistema Digital

CRISIS--Marcha_ortodoxia Gran parte de los análisis que se han realizado de las causas de la crisis se han centrado en la crisis financiera. Y de los miles de trabajos y artículos que han atribuido la crisis actual a la situación financiera, destacan los trabajos de Hyman Minsky, uno de los pocos economistas que predijo el colapso del sistema financiero. De ahí que se le considere como el analista que mejor ha definido la causa de la crisis, centrándola en el comportamiento del capital financiero. Tal como escribió Martin Wolf en el Finantial Times de Septiembre de 2008, “La respuesta a la pregunta del por qué de la crisis, ya la tenemos. Minsky ya nos la dio. Y llevaba razón”. Paul Krugman ha añadido su voz a este reconocimiento en otro artículo en el The New York Times (04.05.09), en el que subraya la necesidad de releer de nuevo el trabajo de Minsky. Se ha desarrollado así una bibliografía larga y extensa sobre las causas de la crisis financiera y cómo ésta ha generado la crisis económica.

De ahí la gran cantidad de artículos –tanto en la literatura científica, como en la prensa en general- sobre las consecuencias de la desregulación de los mercados financieros e introducción de nuevos productos de alto riesgo, que originaron la crisis financiera y, como resultado, la crisis económica. La consecuencia de este enfoque ha sido que la mayoría de propuestas para resolver la crisis han tenido como objetivo salir de la crisis financiera mediante ayudas a la banca y medidas (muy moderadas) dirigidas a su regulación, junto con políticas encaminadas a desincentivar los comportamientos especulativos por parte de los gestores bancarios, además de acciones (también muy moderadas) sancionadoras de tales comportamientos, con el objetivo de paliar el enorme descontento general hacia la banca por parte de la población.

El problema de tales intervenciones es que, aunque necesarias muchas de ellas, son insuficientes, porque no es la crisis financiera la que determinó la crisis económica, sino al revés: fue la situación económica la que creó la crisis financiera. De ahí que, aunque se resolviera la crisis financiera, el problema económico de base permanecería. Tom Palley, en su artículo “The limits of Minsky’s Finantial Inestability Hypothesis as an explanation of the crisis” (New American Foundation, Washington D.C. Nov.18, 2009) subraya lo que también otros autores (como Kotz, Foster and McChesney, y otros) han mencionado, y es que Minsky y sus seguidores ignoran la causa de que el capital financiero adquiriera una enorme importancia (tanto en su tamaño como en su poder) a partir de los años setenta y ochenta. En otras palabras, la crisis financiera es el síntoma de un problema mayor, que los trabajos de Minsky y sus seguidores parecen desconocer.

¿Qué pasó antes de que se iniciara la crisis financiera? La respuesta es que las relaciones de poder (y muy primordialmente, las relaciones de poder de clase) cambiaron en aquel periodo. El Pacto Social Capital-Trabajo que había existido después de la II Guerra Mundial se rompió, debido al poder del mundo empresarial de las grandes compañías que en EEUU se conoce como la Corporate Class (la clase empresarial de las grandes compañías). El Pacto Social había posibilitado el elevado crecimiento económico desde 1945 hasta mediados de los años setenta. En el sector industrial, el Pacto daba lugar a convenios colectivos de cinco años, inicialmente firmados por el Sindicato del Automóvil (United Autoworkers Union, UAW) y las tres compañías de automóviles de EEUU, y que se convertían en el punto de referencia para el resto de convenios colectivos en tal sector. En ellos, los salarios estaban ligados a la productividad, de manera que el crecimiento de la última determinaba el crecimiento correspondiente de los salarios. Durante aquel periodo, la riqueza creada por el aumento de la productividad se distribuyó a todos los sectores, beneficiándolos a todos ellos. Desde 1949 a 1979, el incremento de la renta de la decila inferior fue de un 116% y el de la decila superior fue de un 99%.

Esta situación cambió durante la Administración Carter, cuando el Gobernador del Banco Central Estadounidense, el Sr. Paul Wolcker, creó una recesión, aumentando los intereses bancarios, a fin de crear un elevado desempleo y reducir los salarios. El argumento utilizado es que había que reducirlos a fin de controlar la inflación. En realidad, significaba un cambio en las relaciones de poder de clase que dio origen a unas políticas fiscales y económicas que claramente beneficiaron a las rentas de capital y a las rentas superiores. Fue el fin del Pacto Social, y ello determinó que a partir de entonces los crecimientos de la productividad no se tradujeran en un crecimiento paralelo de los salarios. La riqueza creada por el aumento de la productividad pasó a beneficiar primordialmente a las rentas del capital y a las rentas superiores. Del periodo 1970 a 2005, el 5% de la población de renta superior incrementó su renta un 81%, el 20% de la población de renta superior un 53%, mientras que las rentas medias e inferiores vieron disminuir sus rentas (el 20% de la población con menor renta vio descender su renta un 1%) o la vieron crecer muy lentamente (el siguiente 20% por encima del anterior 20% vio crecer sus rentas un 9%). Y ello fue consecuencia de que los salarios descendieran o se estancaran durante aquel periodo, tal como han documentado los informes The State of Working America del Economic Policy Institute. Es este descenso el que determinó el gran endeudamiento de las familias, que originó el enorme crecimiento de la banca. La financialización de la economía (es decir, la gran extensión del sector financiero en la economía) se explica precisamente por el gran endeudamiento de la población, endeudamiento que era posible por el elevado precio de la vivienda, el mayor aval de tal endeudamiento. La práctica agresiva de promoción del endeudamiento por parte de la Banca llegó también al fenómeno de las hipotecas basura que se supone que son el origen de la crisis financiera.

Por otra parte, la escasa demanda hizo disminuir el crecimiento económico, lo que forzó al Banco Central del gobierno federal a bajar los intereses, facilitando la aparición de las sucesivas burbujas, siendo la última la burbuja hipotecaria. De nuevo, la crisis financiera se originaba por la escasa demanda, resultado del descenso de las rentas del trabajo. De ahí que, a no ser que se resuelva el enorme endeudamiento de las familias, recuperando las rentas del trabajo existentes antes de la rotura del Pacto Social, no se resolverá la crisis. (Para una ampliación de este tema, leer mi artículo “Para entender la crisis. Así empezó todo en Estados Unidos”, en Le Monde Diplomatique, junio de 2004, en www.vnavarro.org, sección EEUU.).

De ahí se deriva el hecho de que, aún cuando se hayan evitado los colapsos de la gran banca, la crisis no se está resolviendo, pues el problema de fondo no se está resolviendo. La escasa capacidad de consumo por parte de la población se traduce en un problema de demanda de dimensiones enormes y que no se puede resolver sin solucionarse el enorme problema del endeudamiento privado. La única manera inmediata de resolver esta situación es aumentando la demanda pública a costa, en parte, de un elevado endeudamiento público. De ahí la necesidad de mantener un elevado déficit público. Reducirlo es retrasar todavía más la recuperación económica y la creación de empleo. Tal como he indicado repetidamente, el estado debiera mantener un déficit elevado, a fin de permitir una inversión sobre todo en empleo público, que permita no sólo resolver el enorme problema de falta de creación de empleo sino también solucionar el retraso en la recuperación económica.

Vemos que, por desgracia, la Unión Europea está todavía estancada en el pensamiento liberal, que toma el Pacto de Estabilidad como su dogma, Pacto que ha sido responsable de que la Unión Europea haya crecido menos y haya creado menos empleo que EE.UU. donde tal Pacto ni existe ni se espera.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University (www.vnavarro.org)

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

“El significante de lo imposible”, J. Lacan y C. Lévi-Strauss

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LACAN DIALOGA CON LEVI-STRAUSS

Por Jacques Lacan y Claude Lévi-Strauss *

MIRO0002 Jacques Lacan: –Si quisiera caracterizar en qué sentido he sido sostenido y transportado por el discurso de Claude Lévi-Strauss, diría que es en el acento que ha puesto sobre lo que llamaré la función del significante, en el sentido que este término tiene en lingüística, en la medida en que este significante no sólo se distingue por sus leyes, sino que prevalece sobre el significado al que las impone.

Claude Lévi-Strauss nos muestra por todas partes dónde la estructura simbólica domina las relaciones sensibles. El nos mostró que las estructuras del parentesco se ordenan según una serie que las posibilidades de la combinatoria explican en última instancia; al punto de que casi todas estas posibilidades se realizan en algún lado, en las estructuras que registramos en el mundo. Es decir que, por una parte, se puede dar cuenta de las que no encontramos debido a algún callejón sin salida al que llevaría su uso, y que, por otra parte, si hay clases posibles que permanecen vacías, uno debe esperar hallar algún día lo que las llene.

A fin de cuentas, lo que hace que una estructura sea posible son razones internas al significante; lo que hace que cierta forma de intercambio sea concebible o no lo sea son razones propiamente aritméticas.

El segundo paso que, gracias a él, yo había ya franqueado, es el que debemos a sus desarrollos sobre el mitema: una extensión a la noción del mito de este acento puesto sobre el significante. El análisis de los mitemas tal como él nos propone conducirlo, consistiría en buscar estos elementos significantes, estas unidades significantes en el nivel del mito –donde ellas se llaman mitemas, así como en el nivel del material elemental tenemos los fonemas– para reencontrar allí una suerte de lingüística generalizada.

Me impactó mucho, en este primer análisis del mitema, el carácter avanzado de las fórmulas que él pudo hallar, ya en condiciones de extraer de los linajes heroicos ciertas combinaciones: por ejemplo, cómo un agrupamiento de términos que se produce en la primera generación se reproduce, pero en una combinación transformada, en la segunda. Digamos que lo que sucede en la generación de Edipo puede ser homologado a la generación de Etéocles y Polinices según un modo de transformación previsible en su rigor; entonces, la falta de arbitrariedad del mito se manifiesta en el hecho de que en ambos niveles hallamos una coherencia igual, correspondiéndose punto por punto un nivel con el otro.

Como Claude Lévi-Strauss no lo ignora, intenté, me atrevo a decir que con un éxito total, aplicar su grilla a los síntomas de la neurosis obsesiva, y especialmente al admirable análisis que hizo Freud del caso del Hombre de las Ratas, en una conferencia que titulé “El mito individual del neurótico”. Llegué incluso a formalizar estrictamente el caso según una fórmula dada por Claude Lévi-Strauss, donde se lee lo que llamaré el signo de una especie de imposibilidad de la resolución total del problema del mito. El mito está allí para mostrarnos la puesta en ecuación, bajo una forma significante, de una problemática que por sí misma debe dejar necesariamente algo abierto, que responde a lo insoluble, y su salida, reencontrada en sus equivalencias, que provee –ésa sería la función del mito– el significante de lo imposible.

Los significantes están hechos para seriarlos, para organizarlos, para llevar a cabo una elección. Ese es el fondo sobre el cual se inscribe la experiencia analítica, incluso la experiencia etnográfica: usted encontró allá lo que podemos encontrar en nosotros.

Nos importa el sistema de significantes en la medida en que organiza, en la medida en que es el andamiaje de todo eso y determina allí vertientes, puntos cardinales, inversiones, conversiones y el juego de la deuda.

Ciertamente, este orden de estudio entraña por sí solo tal cambio de perspectiva que permite reclasificar los problemas de un modo completamente diferente. Por ejemplo, preguntarse cuál va a ser exactamente el sistema de transformación del significante en las diferentes manifestaciones del simbolismo que el análisis ha revelado en el psiquismo: probablemente no se presente en todos lados del mismo modo que en la neurosis obsesiva; ¿es de un modo más completo o descompletado en otros registros? De aquí en más podemos reencontrarlo en el sueño: y, si hubiesen contado con esta clave, los autores que se interesaron en la función de lo que llamaron sueños en dos tiempos, o sueños redoblados, habrían sido más pertinentes en sus señalamientos, menos toscos en su recurso a las instancias psíquicas en su forma entificada para explicar la necesidad de la reduplicación de un mismo tema y lo que allí se agota.

Esto no hace más que incrementar la intensidad del problema, pues, si eso funciona en el nivel del sueño, ¿a qué nos conduce en cuanto a la actividad mental? Esto renueva completamente el alcance de las preguntas.

Claude Lévi-Strauss: –El problema de hoy es el de las relaciones entre la mitología y el ritual, problema generalmente escamoteado bajo el pretexto de que el mito es del orden de la representación, y el rito, del orden de la acción. Pero esto sólo sería verdadero si las acciones, los gestos del rito, fuesen acciones y gestos verdaderos, es decir, si culminaran en un resultado. Usted habló recién del significante y de lo imposible; si el ritual no produce resultado, es preciso concluir de ello que consiste en pseudogestos ejecutados, no en razón de un resultado concreto, sino más bien porque son un apoyo de significación. En esta perspectiva, aunque se trate de dos sistemas de signos diferentes, de dos códigos diferentes, tanto en el plano del mito como en el del rito nos hallamos ante un código; alguna vez caractericé el mito como un metalenguaje y el rito como un paralenguaje, pero, en ambos casos, lenguaje. Entonces, ¿por qué hay allí dos lenguajes? Es el problema que intenté plantear. Creo que es posible hacer progresar su solución mostrando que esta asimilación entre el mito y el rito está tan justificada que el tipo de combinaciones que una sociedad realiza en forma de mito, la de al lado la realiza en forma de rito. Las razones por las cuales se producen estas elecciones diferentes no tocan lo esencial de la interpretación simbólica, e involucran la historia respectiva de estas poblaciones. No pienso ubicarme así a la zaga de mis hipótesis precedentes. Veo ahí, por el contrario, un medio de extenderlas y desarrollarlas ya que se trata de englobar en el reino del simbolismo el domino del ritual, al que había dejado de lado hasta ahora.

* Intervención de Lacan y respuesta de Lévi-Strauss, tras una exposición de éste denominada “Sobre las relaciones entre la mitología y el ritual”, en la Sociedad Francesa de Filosofía, el 26 de mayo de 1956. Extractado del texto incluido en El mito individual del neurótico, que distribuye en estos días editorial Paidós.

Written by Eduardo Aquevedo

15 noviembre, 2009 at 22:36

La muerte de Lévi-Strauss: El cazador de símbolos

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Tenía 100 años. Había dedicado su vida a estudiar las estructuras comunes que subyacen a los mitos de diferentes culturas. Fue más que un antropólogo: descifró el solfeo del espíritu, o se acercó a ello, a fuerza de rigor y de creatividad conceptual. Fue perseguido durante el nazismo pero nunca cejó en su búsqueda.

Por: Roger-Pol Droit

Huellas. Junto con Roman Jakobson, Levi Strauss es considerado el padre del estructuralismo antropológico.

Pocos sabios se aventuraron tan lejos como Claude Lévi-Strauss en la exploración de los mecanismos de la cultura. Por vías diferentes y convergentes, se esforzó por comprender la gran máquina simbólica que agrupa todos los planos de la vida humana, desde la familia hasta las creencias religiosas, de las obras de arte a los modales en la mesa. La paradoja de las grandes obras, las que son verdaderamente decisivas e innovadoras, es que se pueden caracterizar en pocas palabras.

Podría decirse, por lo tanto, que descifró el solfeo del espíritu. Por lo menos se aproximó a ello, y mucho, a fuerza de rigor y de creatividad conceptual. Hablar de un solfeo del espíritu no es sólo la prolongación de esa metáfora musical siempre presente en la obra del antropólogo. Ahora bien, hay que entender esa fórmula de manera literal. Aun en el caso de que cantáramos, y a diario, los meandros de la vida en sociedad; aun si conociéramos de memoria las melodías o los matrimonios; no sabríamos qué es lo que organizó esos sistemas. La conciencia no nos revela nada de forma espontánea acerca de los procesos que están en funcionamiento en el vasto ámbito de la simbología social. Es por eso que ignorábamos sus reglas de funcionamiento, las leyes de sus combinaciones. Nos faltaba el solfeo.

Más allá de la diversidad de las melodías, eso explica las reglas que las engendran: acuerdo, cambio, transformaciones. Definió las formas (canon, fuga, sonata…) No es errado decir que la actividad de Claude Lévi-Strauss apuntaba a un objetivo análogo. Lo que lo atraía era ante todo descubrir las organizaciones ocultas, las leyes subyacentes en el tornasol de las apariencias sociales. Había quienes pensaban en la geología al contemplar un paisaje o reflexionaban sobre las clasificaciones botánicas al encontrarse ante macizos de flores.

Es por eso que, más allá de la desconcertante profusión de las reglas de parentesco, de los tótems o de los mitos, más allá del aparente caos de los intercambios económicos y las creaciones artísticas, se concentró en descubrir, más que una división única y aislada, algunas de las estructuras que los crearon, independientemente de la voluntad y la conciencia de los actores.

Esa tarea, en el fondo siempre similar, tuvo varias épocas y una sucesión de puntos de aplicación. Se concentró primero en el parentesco, del cual Claude Lévi-Strauss abandonó en su tesis la cara visible para analizar "las estructuras elementales". Su obra se concentró luego en el tótem, cuyo enigma aclaró eliminando el terreno de las aparentes analogías para captar mejor los juegos globales. También se centró extensamente en la mitología y con cuatro volúmenes monumentales –de 1964 a 1971– examinó sus transformaciones y su funcionamiento en sí, independiente de las decisiones individuales, de las lenguas, de los pueblos y hasta de los lugares y los tiempos.

Esa preocupación por las estructuras, las combinatorias, los códigos de transformación, aproxima a Claude Lévi-Strauss a los científicos, sobre todo a los matemáticos. También lo acerca a los filósofos, que, de Platón a Kant, reconocieron el lugar central de los procesos formales.

Los mitos "se piensan entre ellos": en eso reside el núcleo de la obra y lo que ésta tiene, a su manera, de vertiginosa. Por eso, en el análisis de esos miles de mitos que "se piensan entre ellos", se responden sin conocerse, se combinan sin que nadie lo haya decidido, se vislumbran los procesos mentales universales.

Ese enfoque de un solfeo del espíritu humano prolonga o acompaña el esquematismo de Kant, la lingüística estructural de Roman Jakobson o, en el psicoanálisis, la teoría lacaniana del significante. El resultado es tanto más impresionante porque ese análisis convoca a pueblos y culturas sin contactos conocidos entre ellos. El historiador –como Georges Dumézil, también imbuido de una perspectiva estructural– sólo compara los mitos surgidos de pueblos cuyos vínculos están documentados. Al superar ese límite, al comparar, por ejemplo, los mitos amerindios con los de Japón, Lévi-Strauss abrió perspectivas teóricas que exceden los límites de la etnología e interesan a la antropología general y al estudio del espíritu de los hombres.

Sin duda esa es una marca persistente, a través de desvíos y exilios, de su profundo compromiso con el rigor de los filósofos. Muy joven, este hijo de artista (su padre era pintor) dirigió su atención hacia los conceptos. En 1927 opta por la filosofía y empieza a enseñarla en 1932. Sin embargo, se aburre con rapidez y cede al deseo de "vivir una experiencia en sociedades indígenas". En 1935 viaja a San Pablo, Brasil, donde enseña durante tres años y realiza varias misiones de estudio entre los bororo y luego entre los nambikawara en compañía de Dina Dreyfus, su primera mujer, con la que se había casado en 1932. Se separaron a su regreso a Francia en 1939. El antropólogo se casó luego dos veces más, en 1945 y en 1954.

Separado de la docencia como consecuencia de las leyes antijudías de Vichy, viaja a Nueva York, donde frecuenta a los surrealistas y se vincula con Jakobson, cuyo aporte fue determinante para la producción de su obra. El período de posguerra fue inestable para este investigador cuyas obras maestras empezaban a publicarse y no contaban aún con el reconocimiento de las instituciones académicas. Agregado cultural en Nueva York y luego enviado de la Unesco en India y Paquistán, en 1950 se incorporó a la École Pratique des Hautes Études con el apoyo de Dumézil.

En 1955, Tristes trópicos lo hace conocido entre el gran público. Es un diario de viaje de escritura límpida y sensible, una meditación sobre el saber y la época de tono muy libre. El libro fue un éxito literario que pronto se convirtió en un éxito de ventas y más tarde en un libro de referencia. Muchas de sus páginas integraron después antologías utilizadas en las aulas. En el texto vemos a un viajero ya preocupado por los desastres del planeta, atormentado por la destrucción de la diversidad humana, pionero de la ecología. Se advierte también su inclinación por el budismo y sus reservas en relación con el islam. Estas últimas son tan fuertes, que algunas páginas de Tristes trópicos a las que en su época no se les prestó atención, seguramente le valdrían a su autor virulentas protestas si fueran publicadas en la actualidad.

Luego de la publicación de Antropología estructural (1958) y de su elección para el Collège de France (1959), Lévi-Strauss desarrolló una actividad excepcional como organizador y autor que le valió un creciente reconocimiento internacional. Después de El pensamiento salvaje (1962) y de los cuatro tomos de Mitológicas, se hizo evidente que su obra era una de las más importantes del siglo. Es por eso que resulta difícil hablar del hombre, de la sociedad o de los intercambios sin tener en cuenta su aporte.

Los honores se sucedieron. En 1973 se eligió a Claude Lévi-Strauss como miembro de la Academia Francesa. Acompañó a François Mitterrand a Brasil en 1985; sus colecciones de objetos se expusieron en el Museo del Hombre en 1989 y sus fotografías de Brasil se publicaron en 1994.

En 2005, la Unesco festejaba el sexagésimo aniversario de su creación y le confió a su antiguo colaborador el discurso de apertura, discurso que, a pesar de que el orador se aproximaba al siglo de vida, seguirá siendo un modelo de pertinencia y lucidez. En el mismo, al referirse a Rousseau –uno de sus maestros, junto con Montaigne–, destaca las amenazas que nuestra expansión desenfrenada significan para la naturaleza y la humanidad. En definitiva, Claude Lévi-Strauss no separaba la defensa de la diversidad cultural y de la diversidad natural.

En una época vertiginosa, confusa, sumida en la abulia y el simplismo, Lévi-Strauss pasaba con frecuencia por distante. Todos los que tuvieron la oportunidad de conocerlo saben en qué medida ese espíritu universal, profundamente interesado en la dignidad de todos los pueblos, era accesible, amistoso, leal y cálido, sobre todo si se le mantenía la mirada, por muy acerada que ésta fuera.

(C) Le Monde y clarin
traduccion de joaquin ibarburu

Feinmann: "Lévi-Strauss mostró que el sujeto europeo es un sujeto burgués y colonialista"

En esta entrevista el filósofo y escritor José Pablo Feinman resume la influencia y las ideas centrales de Lévi-Strauss. Una visión donde el hombre no es el centro.

Por: Silvana Boschi

Adiós, maestro. Lévi Strauss, en 2005, recibiendo el Premio internacional de Catalunya. Foto: Pascal Pavani/AFP

¿Cuál fue la influencia de Lévi-Strauss en nuestro país y cómo se difundió su obra?

En Argentina, Claude Lévi-Strauss no entra de un modo espectacular; de hecho no es él quien inaugura la moda del estructuralismo, se inaugura con Althusser y el que la impone decididamente es Michel Foucault, a fines de los años 70, con la obra "Las palabras y las cosas". El concepto fundamental es el de la muerte del hombre, y acá no podía entrar ese concepto a fines de los años ’70, cuando era una época revolucionaria y la consigna era la del hombre nuevo.

¿Qué era lo que él cuestionaba?

Levi-Strauss, desde sus estudios de las sociedades primitivas, cuestionó lo que para él era el eurocentrismo de la fenomenología, que en Francia estaba representada por Jean Paul Sartre. De modo que es recuperado por toda la corriente de pensadores estructuralistas y post-estructuralistas que viene después: Foucault, Barthes, Deleuze y Derrida. Para ellos va a ser la estructura el fundamento del pensar, y en algún lugar de la estructura se constituye el sujeto. Entonces, es la estructura la que constituye al sujeto, y en Foucault la estructura es el poder.

¿Cuál fue el mayor aporte teórico que realizó Lévi-Strauss?

El gran aporte de Lévi-Strauss, que dispara al movimiento estructuralista, es mostrar que el sujeto europeo es un sujeto burgués y colonialista, y el análisis de las sociedad primitivas le permite mostrar que el sujeto no existe en ellas, que lo que en ellas existe es un pensamiento no centrado en el sujeto. Traído a la sociedad actual, lo que Lévi-Strauss propone es una lectura estructural, científica, de las sociedades, no basada en el idealismo subjetivo. Para mi, todo esto que inauguró Lévi-Strauss sólo lleva hoy a la parálisis, porque impide la constitución de sujetos que se opongan a lo establecido.

¿Tuvo seguidores aquí?

Los tiene y los tendrá, en la academia americana. Acá no hay una corriente levistraussiana, lo que hay es una corriente estructuralista que surge con él y concluye en el estructuralismo lingüístico de Derrida: hay que quitar al sujeto de la centralidad donde lo puso el eurocentrismo. Es la misma lectura que hace Lévi-Strauss, al sacar al sujeto eurocéntrico del núcleo constitutivo de la realidad.

Harvey, Brenner y Arrighi: crisis y capitalismo en la teoría crítica actual…

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En torno a los aportes de David Harvey, Robert Brenner y Giovanni Arrighi…

CRISIS003 Pablo Míguez

Revista Herramienta / IAR Noticias

Este trabajo propone presentar las diferentes concepciones del Estado capitalista que subyacen en algunas caracterizaciones recientes sobre la crisis capitalista. David Harvey, Robert Brenner, Giovanni Arrighi, se mueven en torno a ámbitos multidisciplinarios, desarrollando sus aportes entre la economía, la historia, la filosofía política, las relaciones internacionales y la geografía, siendo la formación de origen un aspecto que deja huellas en sus trabajos. La historia en el caso de Brenner y Arrighi, la geografía en Harvey son los puntos de partida iniciales de sus reflexiones, que luego son enriquecidas por la sensibilidad y el manejo amplio de las ciencias sociales que cada uno de ellos posee.

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Para abordar las posiciones de Harvey y Arrighi corresponde introducir brevemente la descripción que hace Brenner de la situación del capitalismo mundial a fines del siglo XX. Hace 10 años Brenner se ocupó del tema de la crisis en el debate que se conoció como el nuevo debate Brenner, surgido a partir de la publicación en 1998 de La Economía de la Turbulencia Global, saludado en la New Left Review como todo un acontecimiento intelectual.

Nuestro interés por el debate no sólo reside en el indudable aporte de Brenner a la caracterización de la crisis sino al hecho de que sobre este trabajo se apoyan para reafirmar sus posiciones numerosos pensadores actuales, como Harvey y Arrighi. Repongamos algunos de los principales argumentos de estos autores.

La crisis actual del capitalismo mundial según Brenner

El trabajo de Brenner no pretende abordar directamente la cuestión del Imperialismo. Como mencionamos, sus estudios se centran en la evolución del capitalismo mundial y su crisis. Sin embargo, como señalamos, su diagnóstico es recuperado por autores que se apoyan en su trabajo para teorizar acerca de la continuidad del imperialismo como eje fundamental para entender y analizar el capitalismo actual. Resumiendo en extremo el argumento central de Brenner, puede decirse que como resultado del desarrollo desigual en la economía mundial los países rezagados intentan alcanzar a los líderes del proceso de la acumulación de capital a escala global. Así es como frente al liderazgo de Estados Unidos, desde los años cincuenta Alemania y Japón procuraron darle alcance y en ese camino dieron lugar a un desarrollo que condicionó la economía mundial, generando una crisis de sobreproducción que se mantiene en la actualidad, de la cual es muy difícil salir.

En el análisis de Brenner recién a partir de 1965 Japón y Alemania habrían estado en condiciones de disputar el liderazgo económico mundial a Estados Unidos en un número cada vez mayor de industrias clave y de penetrar en los mercados dominados por éste. Las políticas gubernamentales, sobre todo la gestión de la moneda, de los salarios y del tipo de cambio que cada país pudo llevar adelante fueron fundamentales en este proceso, con la diferencia de que en el caso de la economía líder ello condicionaba también la salud de todo el sistema monetario internacional[1].Para Brenner, en el período posterior a 1973 las acciones de los gobiernos no se limitaban a la mera regulación de los procesos sino que fueron activos protagonistas de los mismos, sobre todo a través de los manejos de los tipos de cambio entre las principales economías mediante sucesivos acuerdos (Acuerdos de Plaza en 1985 y los acuerdos de Plaza inversos diez años después) [2].

Los argumentos de Brenner lo llevan a sostener una teoría de la crisis del capitalismo por sobrecapacidad y sobreproducción a escala del sistema en su conjunto, resultante de la interacción entre las economías de rápido crecimiento. Esto implica una tendencia inevitable a la creación de un exceso de capacidad en un gran número de industrias con relación a la tasa de ganancia existente, lo que obliga a dejar de usar medios de producción y bajar los precios de los productos, reduciendo la rentabilidad. La existencia de importantes inversiones ya realizadas impediría el fácil traslado a otras ramas o industrias. Dadas estas restricciones, las empresas buscan acelerar el ritmo de la “innovación”. Esta conducta, además de darse en una etapa de caída de las ganancias y no en su ascenso, agrava el problema de la sobreproducción.

La recuperación de la economía estadounidense a partir de1993 le permite a Brenner subrayar sus dudas sobre la mejora en la rentabilidad a escala mundial y la disminución de la sobrecapacidad. De hecho, la creciente competencia de las exportaciones asiáticas, sobre todo con la devaluación China de 1994, ya permitían sospechar de la viabilidad a largo plazo de la recuperación estadounidense. Las sucesivas crisis financieras que se suceden (México en 1995, Asia en 1998, aunque también Rusia, Brasil en 1999 y Argentina en 2001) dan muestras de la inestabilidad de la economía global y paradójicamente, se refuerza la posición estadounidense. Estados Unidos absorbe los recursos líquidos de todo el mundo, aspirando los capitales vía el mercado de valores de Wall Street y suspendiendo momentáneamente los problemas de una balanza comercial insosteniblemente deficitaria. La Reserva Federal tampoco colaboró demasiado, según Brenner, sino que agudizó los problemas. A pesar de las declaraciones en contrario de Greenspan, la política monetaria de la FED actuó de hecho fomentando las cotizaciones y la lógica bursátil comenzó a adoptar una dinámica propia y a engendrar una burbuja especulativa cuyo estallido se haría sentir en algún momento. Brenner coincidía en esto con las advertencias de muchos economistas que señalaban que la Mundialización financiera originada a finales de los años setenta estaba conduciendo a un predominio del capital financiero en desmedro del capital industrial y que escapaban, o dejaban en buena medida impotentes, a las regulaciones estatales[3]. Pero en el plano que le interesa a Brenner, que es el sector industrial, estos desarrollos no hacían sino fomentar el crédito y acelerar el proceso de sobrecapacidad, dando lugar a un enorme exceso de capital productivo y a una fuerte caída de la rentabilidad. La burbuja bursátil sólo parecía posponer los efectos de la crisis, que ha estallado diez años después. Estos argumentos lo llevaron a detenerse en la expansión bursátil de la economía estadounidense, analizada en 2000 en The Boom and the Bubble.

La recuperación de la rentabilidad en los años noventa se debió sobre todo al ataque a los trabajadores, mediante destrucción de empleos y reducción de salarios acompañados de fuertes aumentos de la productividad. La expansión bursátil se dio sobre todo a partir de la inflación de activos inmobiliarios, lo que dio lugar a una burbuja inmobiliaria entre 2002 y 2005 que estalló en 2007 y cuyas consecuencias se están haciendo sentir en Estados Unidos y en el mundo[4]. La gran crisis hipotecaria en Gran Bretaña y España y la crisis del sistema financiero global en 2008 dan cierto crédito a estos análisis de Brenner.

El planteo de Arrighi y la concepción del Imperialismo de la escuela del Sistema Mundial

Arrighi analiza la situación actual en diálogo con Brenner, mostrando las fortalezas del análisis pero señalando también algunas insuficiencias importantes que tienen consecuencias en su caracterización de la etapa actual del capitalismo. Sus últimos trabajos, El largo siglo XX, Caos en orden en el sistema mundo moderno y Adam Smith en Pekín comparten las líneas de análisis braudelianas y del Sistema Mundo, donde las relaciones entre capital y trabajo se estudian a lo largo de ciclos de larga duración y considerando, además de la relación capital-trabajo, las relaciones norte-sur. Se trata de una tradición historiográfica iniciada por Fernand Braudel y continuada por Immanuel Wallerstein.

Si bien no alude directamente al tema del Imperialismo ni da en su esquema un lugar especialmente relevante al Estado su aporte es fundamental porque con el dialogan Harvey y Brenner. El autor analiza la evolución reciente del capitalismo haciendo analogías con los auges y declives de las potencias imperialistas incluso desde antes del capitalismo, donde la posición hegemónica en el sistema mundo habría sido ocupada sucesivamente por las ciudades genovesas en el siglo XIV, Holanda en el siglo XVI, Gran Bretaña en los siglos XVIII y XIX, Estados Unidos en el siglo XX y en el futuro, sugiere el autor, presumiblemente otra potencia (Arrighi especuló con Japón en su momento y ahora hace lo propio con China).

Las diferencias con Brenner las plantea recientemente en “La economía social y política de la turbulencia global”. Como buen historiador, Arrighi describe minuciosamente los períodos recientes de la economía mundial en función de una periodización que, en líneas generales, coincide con la de Brenner, esto es, una larga expansión en los años cincuenta y sesenta, seguida por un estancamiento en los años setenta hasta un tercer momento de recuperación de la economía estadounidense a partir de 1993, etapa que de todos modos no termina de resolver los problemas del largo declive de la economía-mundo iniciado en los años setenta.

En realidad, para Arrighi, la situación actual es análoga a la de otros momentos de la historia del capitalismo donde se asistía una expansión financiera centrada en la principal economía de la época, esto es, la “financiarización de la acumulación de capital”:

Desde este punto de vista podemos detectar similitudes no sólo entre la depresión de 1973-1896 y el largo declive de 1973-1993 sino también entre la belle époque eduardiana y el resurgimiento económico y la gran euforia estadounidense a finales de la década de 1990. [Luego adelanta que:] “Lo que ha venido sucediendo hasta ahora es que el desarrollo desigual, en el sentido que le da Brenner, tiende a generar una larga expansión seguido por un largo período de competencia intensificada, rentabilidad reducida y estancamiento relativo, al que sigue un repunte de la rentabilidad basado en un expansión financiera centrada en la principal economía de la época”[5]

Arrighi señala que el trabajo de Brenner pone excesivo énfasis en los conflictos horizontales entre capitales más que en los conflictos verticales entre capital y trabajo. A fines del siglo XX supuestamente una de las causas de aumento de las inversiones británicas en el extranjero habría sido el aumento de los salarios reales en la metrópoli. Más que por aumentos de salarios nominales esto era el resultado de las guerras de precios que reducían abruptamente los salarios reales. Este aspecto habría sido dejado de lado por Brenner. Por otro lado, señala Arrighi, como ello no supuso una relocalización de las industrias -porque en ultramar las inversiones no se destinaban a esto sino a la construcción de infraestructuras- terminó reforzando la posición de los trabajadores en los centros.

Para Arrighi, desde comienzos del siglo XX y hasta 1945 las guerras entre potencias imperialistas desplazaron a las guerras de precios entre capitalistas. Al decir de Arrighi: “La competencia capitalista se fue politizando cada vez mas”[6]. La resistencia, las luchas y la organización política de la clase obrera aumentaban su influencia sobre el conflicto intercapitalista en mayor medida que en la segunda mitad del siglo XIX. De hecho, su influencia en el período de auge posterior a los años cincuenta merece especial atención, aunque Brenner no les adjudique demasiada incidencia en la crisis de rentabilidad post 1973. El aumento de la participación de los salarios no sólo tuvo peso en la relación capital-trabajo sino también en la posterior articulación del conflicto entre capitales. La existencia de la estanflación de los años setenta sería entonces una demostración de la imposibilidad para las potencias capitalistas de resolver el conflicto mediante la solución recesiva propia del mecanismo automático del patrón oro, que hacía pagar la crisis a los trabajadores con caída de salarios reales.

Para Arrighi, la importancia del conflicto capital trabajo es más notoria en el declive post setenta que en el anterior período crítico. La relocalización industrial que devino en aumento de la inversión extranjera directa en los años setenta en países periféricos es la muestra de la fortaleza del movimiento obrero en los centros de acumulación capitalista. Menor resistencia al trabajo fabril y salarios mas bajos predisponían al capital a iniciar la fuga a regiones menos problemáticas y eludir la presión laboral sobre la rentabilidad. La fortaleza del movimiento obrero hacía inviable la solución deflacionaria, lo que obligó, según el historiador, a la vía inflacionaria de gestión de la crisis. Sin embargo, a pesar de estas consideraciones de Arrighi, también para él la competencia intercapitalista sigue siendo en última instancia mas determinante que la relación capital-trabajo, aunque ciertamente en menor medida que para Brenner.

Por otro lado, señala Arrighi, Brenner propone un análisis de la economía mundo tomando la economía internacional como punto de referencia teórico, pero luego se ocupa preferentemente de las tres mayores economías nacionales, Estados Unidos, Japón y Alemania.

Las referencias a China o la Unión Europea son absolutamente menores, e inexistentes en el caso de otras regiones como América Latina. Mas aún, en estos tres países su énfasis esta puesto casi exclusivamente en el sector industrial, cuya importancia para analizar el capitalismo nadie discutiría pero que ciertamente viene reduciendo su participación en el valor agregado desde el comienzo del largo declive. En defensa de Brenner hay que decir que en realidad para él esto es un síntoma de la crisis: el auge del capital financiero y de los servicios y la caída de la industria no merecen un análisis detallado sino que son indicadores de la crisis de rentabilidad.

Para Arrighi a esta crisis de rentabilidad debe añadirse la crisis de hegemonía política estadounidense a nivel mundial, que Brenner habría pasado por alto, derivada de la guerra de Vietnam. Esta última afectó seriamente la balanza de pagos de Estados Unidos y precipitó la crisis del dólar de 1971, afectando el sistema monetario internacional a partir del abandono de los regímenes cambiarios fijos propios del sistema de Bretton Woods por los tipos de cambio flexibles. A diferencia de Estados Unidos en la actualidad, en su momento Gran Bretaña pudo resolver la crisis de manera no inflacionaria haciendo uso de su condición política hegemónica a nivel mundial (la posibilidad de externalizar los costos del ajuste interno de Gran Bretaña mediante el patrón oro debe estudiarse en relación con la política colonial hacia la India). Vietnam impidió que Estados Unidos hiciera eso mismo y por lo tanto inició una “fuga hacia adelante” con la expansión crediticia característica del largo declive.

Esta estrategia expansiva dio cierto aire a Estados Unidos pero no logró detener el largo declive de la economía mundial ni la caída de la rentabilidad. Más que inversiones adicionales en capital fijo, tal como sostiene Brenner, el destino de los flujos de capital se oriento a las inversiones financieras. Para Arrighi esto les permitió al capital estadounidense apoderarse incluso de las empresas que sí seguían invirtiendo en capital fijo y materias primas a precio de saldo, mostrando una trayectoria análoga a la del capital británico un siglo antes. Las analogías no terminan aquí: la estrategia de “financiarización” también habría sido adoptada por los Países Bajos en el siglo XVI y habría constituido el preludio de su reemplazo por Gran Bretaña como potencia hegemónica de la economía mundo. La creciente deuda estadounidense le ha permitido no obstante vivir durante más de veinte años una belle epoque comparable a la británica de principios del siglo XX, de modo que cabe esperar que Estados Unidos corra con la misma suerte y sea reemplazado por otra potencia, presumiblemente China[7].

La financiarización le permitió arrastrar a la URSS al abismo mediante la carrera de armamentos y mantener a raya al Tercer Mundo mediante el endeudamiento. La caída de la industria en Estados Unidos y en los países centrales tuvo efectos sobre los trabajadores de esas industrias pero no repercutió en la salud de una economía que se reorientó para aprovechar la oleada financiera. Pasó de ser un factor propio de una crisis de hegemonía a convertirse en fuerza impulsora de la prosperidad de los ochenta y noventa.

En suma, según Arrighi, Brenner parece tener en cuenta los aspectos “Económicos” y “nacionales” de países fundamentales de la economía Mundo y deja de lado los aspectos “políticos” y “sistémicos” que caracterizan a la economía mundo. El desarrollo desigual es un elemento central pero no el más importante: “Así pues, el desarrollo desigual bajo la hegemonía estadounidense lejos de ser un proceso espontáneo derivado de las iniciativas procedentes de la acumulación capitalita “desde abajo”- como había sucedido en el siglo XIX bajo la hegemonía británica- fue un proceso alentado consciente y activamente “desde arriba” por el Estado Bélico- asistencial globalizador patrocinado por Estados Unidos”[8]. Mientras Brenner hace hincapié sobre todo en la crisis de rentabilidad para Arrighi deberíamos atender la crisis de hegemonía combinada con la estrategia inflacionaria de gestión de la crisis. Lo que Arrighi no nota es que el lugar que da a la sucesión de potencias hegemónicas no le exime de tratar la cuestión del Estado capitalista, sobre el cual no se explaya lo suficiente.

La idea de sucesivos períodos históricos de larga duración donde los estados hegemónicos mantiene una estrategia consciente y coherente implica asumir que el imperialismo, en los términos definido por Lenin, nació con el propio capitalismo. Como señala Alberto Bonnet, es difícil suponer que la situación holandesa pueda ser análoga a la estadounidense de finales del siglo XX[9]. Sin embargo, Arrighi señala una diferencia importante con las transiciones hegemónicas precedentes y radica en el hecho de que la competencia interempresarial no parece tender a transformarse, como en las transiciones pasadas señaladas por el autor, en una contienda interestatal. Estados Unidos, con su poderío militar, es por primera vez en la historia un imperio universal y puede pasar de una hegemonía dominante a una dominación explotadora. La guerra es una guerra entre grandes poderes y hoy no se puede hablar de otro gran poder que no sea el estadounidense. El imperialismo surge de la confrontación entre estos grandes poderes y este no parece ser el caso.

En toda la caracterización de Arrighi sobre el imperialismo se hace muy poca referencia al papel del Estado en la acumulación, lo que en parte es coherente con la escuela de la Economía Mundo de Braudel – Wallerstein. El capitalismo tuvo desde sus orígenes un carácter global y los estados nación no merecen atención especial. En una entrevista reciente señala que no hay una tendencia a la guerra entre los grandes poderes porque el único gran poder es Estados Unidos y que esto puede favorecer a China de la misma manera que a principios del siglo XX la disputa entre Gran Bretaña y Alemania favoreció a los primeros[10].

David Harvey: la lógica espacial de acumulación y el “nuevo imperialismo”

David Harvey se acerca al planteo del tema a partir de los debates ocasionados por la publicación en el año 2000 de Empire. Lo hace desde una formación marxista inclinada a la geografía económica, específicamente a la dimensión espacial de la acumulación de capital[11]. En líneas generales Harvey acepta “las pruebas ofrecidas por Brenner, quien ve un problema crónico de sobreacumulación extendido a la totalidad del capitalismo desde la década de los setenta[12]” pero le incorpora algunos desarrollos propios que hacen muy interesante su análisis sobre el presente del capitalismo actual, caracterizado por el como un momento propicio para el despliegue de la “acumulación por desposesión”. Lo que Harvey incorpora al diagnóstico de Brenner es el destino tiene el capital excedente de fomentar circuitos secundarios y aun terciarios de circulación para evitar o como resultado de la sobreacumulación en los circuitos principales de producción y consumo.

Se propone estudiar cómo funcionan en el espacio y en el tiempo los procesos moleculares de acumulación de capital para responder al planteo de Arrighi sobre la adecuación de la fijeza del poder territorial a la dinámica fluida del capital:

La lógica capitalista del imperialismo (a diferencia de la territorial) debe entenderse, afirmo, en el contexto de la búsqueda de “soluciones espacio-temporales” al problema del exceso de capital ( y es, repito, en el exceso de capital más que en el de fuerza de trabajo donde debe concentrarse la atención analítica).

En estos procesos moleculares de acumulación la importancia del Estado es para Harvey fundamental, porque “ha sido desde hace mucho tiempo y continúa siendo el agente fundamental de la dinámica capitalista global.”[13] Esto es una diferencia importante con el planteo de Arrighi.

Al analizar el papel del estado en la acumulación del capital Harvey observa lo que el Estado “hace” más que su naturaleza capitalista, es decir, lo que el Estado “es”. Para Harvey los procesos moleculares dan lugar al surgimiento de “economías regionales”, que dan coherencia a la producción, la distribución, el intercambio y el consumo. El estado captura estas dinámicas regionales y con ello facilita los flujos de capital y trabajo:

Durante el siglo XIX, por ejemplo, los Estados construían carreteras y sistemas de comunicaciones ante todo con finalidades administrativas, de control militar y de protección del conjunto del territorio. Pero una vez construidas, esas infraestructuras proporcionaron vías que facilitaron el flujo de mercancía, trabajo y capital.[14] El Estado, entonces, se encarga de generar entornos atractivos para la inversión de capital. Cuando los capitales excedentes generados en economías regionales subestatales no encuentran empleo rentable dentro del país, el Estado debe recurrir a las prácticas imperialistas en el sistema interestatal. Los flujos moleculares, sobre todo del capital financiero, deben ser orientados en su beneficio tanto interna como externamente[15]

El estado opera en la dimensión espacial, pero las soluciones a la acumulación requieren el estudio de la teoría de la crisis y de las soluciones espacio-temporales de la misma. Harvey pone en el mismo nivel la teoría del estado y la teoría de la crisis, ambas responden a lógicas diferentes, a la lógica de lo político y de lo económico por separado. Siguiendo a Brenner, Harvey sostiene que el capitalismo tiende a generar crisis de sobreacumulación de manera crónica, esto es, excedentes de capital (mercancías, capital monetario, capacidad ociosa) o de fuerza e trabajo (desempleo). Pero Harvey agrega a esta tesis de Brenner desarrollos propios. Tales excedentes pueden alejarse del circuito primario de la producción y el consumo y ser potencialmente absorbidos por el “circuito secundario” de capital fijo o bien hacia el “circuito terciario” (gastos sociales, salud, educación, gastos de investigación y desarrollo), es decir, inversiones de larga duración que permitan obtener rentabilidad a futuro. En suma, la sobreacumulación da lugar al desarrollo de circuitos secundarios y terciarios de la acumulación que alivian el problema en el circuito primario para volver a formar parte de él en un futuro más o menos cercano.

Algo fundamental, que según Harvey suele ser ignorado, es que la sobreacumulación en los circuitos secundarios y terciaros es la que suele generar crisis generales en el capitalismo, de las cuales las crisis financieras e inmobiliarios constituyen los casos paradigmáticos. Las burbujas de la propiedad inmobiliaria estuvieron en el centro de las crisis financieras de Nueva York en 1973-75, de Japón en 1990 y de Tailandia en 1997.

En el fondo el problema de la sobreacumulación se alivia sólo en el corto plazo, porque de no poder realizarse las mercancías se recurre al sistema de crédito, lo que vuelve mas vulnerable a las economías en crisis. Es inevitable la devaluación y los beneficios para los acreedores. Este proceso tiene dos posibles salidas. Una es la absorción episódica de excedentes: las soluciones espacio-temporales se renuevan una y otra vez, dando sensación de estabilidad global a pesar de las crisis regionales periódicas. La otra es la exacerbación de la competencia internacional con múltiples centros dinámicos de acumulación enfrentados para resolver sus problemas de sobreacumulación.

Con este esquema, Harvey hace una reinterpretación del imperialismo clásico de finales del siglo XIX: para no absorber los problemas de la sobreacumulación mediante reformas sociales internas y concesiones al movimiento obrero se emprendían políticas imperialistas en busca de soluciones espacio-temporales[16]. En la actualidad estos mecanismos son necesarios para mantener la reproducción ampliada de capital y contrarrestar la tendencia a la sobreacumulación, pero si esto falla es necesario garantizar la acumulación por otros medios. De eso se trata la “acumulación por desposesión”.La geografía histórica del capitalismo ha sido configurada por ambos procesos “la reproducción ampliada” y la “acumulación por desposesión”. En la última etapa la segunda prevalece como forma dominante sobre la primera. Y lo que es muy importante, da lugar a luchas diferentes en ambos planos. Los mecanismos que Marx había caracterizado como propios de la etapa de “acumulación originaria” continuaron proliferando durante el desarrollo del capitalismo. Como el crédito y el capital financiero a comienzos del siglo XX, en la actualidad los mecanismos de la acumulación por desposesión consisten en la privatización de la tierra y la expulsión forzad de los campesinos, la mercantilización de la naturaleza (tierra, agua, aire), la supresión de formas alternativas de producción (indígenas, por ejemplo), la privatización del agua, de la educación, etc.; lo que constituye “una reedición a escala gigantesca del cercado de tierras comunales en la Europa de los siglos XV y XVI.”[17].

Todos estos despliegues habilitan a hablar de un “nuevo imperialismo” y la “acumulación por desposesión” como los mecanismos centrales del capitalismo actual para resolver su crisis, si analizamos la situación “desde la perspectiva de larga duración” y desde un “materialismo histórico- geográfico”[18] que da lugar a un “desarrollo geográfico desigual”[19].

A pesar de la buena recepción que tiene en Harvey el trabajo de Brenner el historiador británico le cuestiona numerosos aspectos de su caracterización del Nuevo Imperialismo. Veamos algunas de las críticas mas destacadas. En primer lugar Brenner niega que existan dos lógicas diferenciadas o en contraste, esto es, la lógica capitalista y la lógica territorial, sino mas bien una de ellas, la lógica del capital, puesto que la acumulación de control sobre el territorio no es un fin en sí mismo y no se contradice con los intereses del capital. En ese sentido, Brenner señala que los requerimientos del capital en general pueden no ser compatibles con la existencia de un “sistema de múltiples estados” -cuyo origen histórico se encuentra en los múltiples sistemas feudales – pero no porque exista un conflicto entre el interés estatal y el interés del capital sino mas bien porque los estados defienden los intereses de su propio capital nacional, lo que los explica la rivalidad entre los estados capitalistas propia del imperialismo clásico. [20]. En este punto Brenner señala que Harvey, en parte por seguir a Anna Harendt con su idea de caracterizar el Imperialismo a partir de una nunca finalizada acumulación seguida de un siempre expansivo poder estatal, no distingue la diferencia entre el imperialismo clásico del período 1884-1945 y el período 1945-2000. En este segundo período más que a una rivalidad o conflictos intercapitalistas asistimos a un liderazgo estadounidense que no privilegio la expansión territorial y que fomentó la recuperación del capital europeo y japonés, ciertamente en el marco de la Guerra Fría con la Unión Soviética. Brenner sugiere una especie de asociación kautskiana entre las grandes economías que, no obstante, no fue manejada exitosamente, por lo cual asistimos a la crisis de sobreacumulación que esta mostrando sus efectos.

Algunas consideraciones sobre la crisis y las finanzas

En relación a la crisis, Brenner también discute la idea de sobreacumulación de Harvey por considerarla cercana a la teoría del profit squezzy que el primero tanto se ha ocupado de criticar y por considerarla el resultado de un análisis mas propio de la situación de Estados Unidos que de la economía mundial. La crisis disparada en 2008, según Brenner, responde a la sobreproducción del sector manufacturero industrial que muestra la economía mundial desde la década de los setenta.[21]. Ella esta en la base de las sucesivas expansiones bursátiles que estallaron en los 80, los 90, en la crisis de las empresas “punto com” de 2001 y ahora en la crisis del sector inmobiliario de 2008. En una economía que atraviesa un largo declive, los estados debieron emitir deuda, de formas cada vez más barrocas para mantener la demanda ante la caída de las tasa de crecimiento:

En definitiva, la cuestión es que, desde 2000, en EEUU y en todo el mundo capitalista avanzado, hemos sido testigos del crecimiento más débil de la economía real desde el final de la II Guerra Mundial en paralelo con la mayor expansión de la economía financiera o virtual de toda la historia de EEUU. No hace falta ser marxista para darse cuenta de que esto no puede durar.

En parte por estos motivos, a pesar del interés que Harvey muestra por las finanzas, Brenner no comparte que se las vincule con los mecanismos de acumulación por desposesión cuando es un desarrollo propio de la acumulación de capital. Mas aún, la noción misma de “acumulación por desposesión” le parece desacertada porque agrupa una larga lista de mecanismos que no se diferencian de manera sustantiva de la propia competencia capitalista. Según Brenner, la acumulación por desposesión, en caso de ser operativa, debería describir un proceso de creación de las precondicones sociopolíticas par la expansión de la reproducción del capital que debe distinguirse de la acumulación en sí misma.

Como se ha mencionado, el papel de las finanzas internacionales en la nueva fase del capitalismo esta abundantemente trabajada por Harvey. La caída del régimen de Bretton Woods y la crisis del petróleo de 1973 dieron paso a la incursión de los organismos financieros internacionales como instrumentos fundamentales para restaurar el poder de clase. Par Harvey la crisis fiscal del estado se expresaba en la bancarrota del la cuidad de Nueva York y allanó el camino para la prácticas neoliberales basadas en la austeridad monetaria, luego de años de extrema liquidez nacional e internacional. Los economistas monetaristas del FMI impulsaban las políticas de ajuste estructural en los países endeudados. Estas medidas se convirtieron en los años noventa en políticas globales con el “consenso de Washington”.La caracterización del neoliberalismo como “destrucción creativa”, célebre expresión acuñada por Schumpeter , refiere a los resultados derivados de los mecanismos de acumulación por desposesión: “Si el principal efecto del neoliberalismo ha sido redistributivo en lugar de generativo, había que encontrar modos de transferir activos y canalizar la riqueza y los ingresos sea de la masa de la población a las clases altas o de países vulnerables a los más ricos”[22]. Estos procesos son los mencionados mecanismos de acumulación por desposesión. A éstos Harvey propone agregar las rentas de los derechos de propiedad intelectual, la privatización de la seguridad social y otros derechos del período socialdemócrata[23].

Recientemente, Harvey recupera la idea del economista Gerard Dumenil, que ha analizado profundamente el papel de las finanzas internacionales, de definir el “neoliberalismo” como un proyecto de los sectores dominantes, de las clases altas de los países centrales para recomponer su posición dominante luego de los retrocesos registrados en el período socialdemócrata de los años sesenta y setenta[24]. Sin embargo, a diferencia del economista francés, el geógrafo pone el origen del proceso en la crisis del 73 y no en el giro monetarista de la política económica estadounidense de 1979[25]. La magnitud de la crisis financiera en curso obliga a tomar seriamente los análisis de los autores mencionados así como la demostrar la manera en que la crisis expresa las contradicciones a las que el capitalismo nos conduce aceleradamente.

Para Harvey el capital está permanentemente en expansión. Una vez que se agota los potenciales beneficios huye en búsqueda de nuevas oportunidades de rentabilidad. La acumulación propia de la etapa actual y sus mecanismos son muy variados y requieren necesariamente la existencia de algún “exterior”, ya sea preexistente (formaciones sociales no capitalistas, tierras vacías, nuevas fuentes de materias primas o sectores sociales aún no proletarizados como la educación) o creado a tal efecto[26]. La dinámica “interior-exterior” plantea una diferencia con el planteo de Toni Negri en Imperio, donde el filósofo italiano señala que ya no existe un “exterior” al capitalismo dado que el Imperio ya ocupa todo el espacio global. Para Negri el capitalismo ya penetró todos los espacios, no quedarían espacios no capitalistas. La diferencia entre Norte y Sur, de la escuela mundo, o países centrales y países periféricos, de las teorías de la dependencia, oculta la influencia recíproca que distribuye las desigualdades entre ambos según múltiples líneas de fractura. En suma, entre estos conceptos no hay diferencias de naturaleza sino de grado[27]. La diferencia parece estar en que Negri considera que las relaciones capitalistas incumben actualmente a todos los países del mundo y para Harvey no son las relaciones sociales sino las condiciones de rentabilidad de los capitales las determinantes de la expansión, y por lo tanto se requieren oportunidades nuevas de acumulación en espacios aún donde ya existen relaciones sociales capitalistas. El imperialismo actual utiliza a los gobiernos para privatizar, para brindar nuevas oportunidades a la acumulación en sectores donde antes no era posible[28].

A modo de conclusión

David Harvey, Robert Brenner y Giovanni Arrighi, son excelentes conocedores de su tiempo y de las disciplinas que intentan interpretarlo. Por su formación historiográfica y sus argumentaciones abundan en hechos, procesos históricos y sociales y todos cuestionan el orden establecido por el capital. Todos ellos se ocupan de la evolución del capitalismo y de los principales estados capitalistas Harvey también señala explícitamene la necesidad de tener una teoría marxista del Estado capitalista, sin embargo al igual que estos autores muestra poco interés por el debate existente desde los años setenta y que aún permanece abierto[29].En su libro de finales de los años noventa La condición de la postmodernidad, mostraba afinidad en este punto con el trabajo de los regulacionistas franceses. Estos últimos tampoco reconocen suficientemente que si bien los estados pueden generar lazos específicos con capitales nacionales persiguen sus propios intereses y no suelen discriminar en función de la nacionalidad de los capitales para retenerlos dentro de sus fronteras.[30]

Y del mismo modo, Harvey va demasiado lejos al adjudicar al capital una lógica y una coherencia excesiva, cercana a cierto economicismo[31]del que Brenner y Arrighi tampoco están exentos. En su teoría de la crisis, al insistir en la competencia entre capitales como factor explicativo Brenner desplaza antagonismo entre capital y trabajo como argumento fudamental [32]. Harvey en cambio se ocupa de las resistencias al nuevo orden imperial. Según él, las alternativas al neoliberalismo han generado variadas formas de lucha social y política en todo el mundo, muchas veces difíciles de conectar. Harvey apela a la lucha de clase para caracterizar esta situación pero…

Tampoco significa necesariamente (si alguna vez debiera haberlo hecho) que podamos apelar a alguna simple concepción del proletariado como el agente primordial (para no decir exclusivo) de la transformación histórica. No existe un campo proletario de fantasía utópica marxiana a la que podamos apelar. Señalar la necesidad e inevitabilidad de la lucha de clases no es decir que la forma en la que la clase está constituida es determinada o incluso determinable anticipadamente. Los movimientos de clase se hacen a sí mismos, aunque no bajo condiciones de su propia elección. Y el análisis muestra que esas condiciones están actualmente bifurcadas en movimientos alrededor de la reproducción expandida- en la que la explotación del trabajo salariado y las condiciones que define el trabajo social son temas centrales- y los movimientos alrededor de la acumulación por desposeimiento- en los que todo desde las formas hasta las depredaciones producidas por las formas contemporánea del capital financiero constituye el centro de la resistencia. El encuentro del vínculo orgánico entre esas diferentes corrientes de clase es una tarea teórica y práctica urgente.[33]

Harvey reniega en esta cuestión de las apreciaciones de Negri en Imperio sobre todo por la estrategia de organización política de los trabajadores que se deriva de ella, pero no por las apreciaciones teóricas del autor[34].

La lucha contra el neoliberalismo para Harvey debe entonces articular a los movimientos alrededor de la acumulación ampliada y los movimientos alrededor de la acumulación por desposesión – esto es, el movimiento obrero y los movimientos sociales-, sin una jerarquía establecida de antemano. Mientras para Harvey los nuevos movimientos sociales son una respuesta al neoliberalismo, se oponen a la “acumulación por desposesión”, entendida como privatización y mercantilización (y la política posmoderna es una respuesta a las exigencias de libertad de los movimientos estudiantiles del 1968, una libertad “en la esfera del consumo” [35]) para Negri son la expresión de la multitud, dentro del imperio y contra el imperio[36], resultado de las transformaciones del proceso productivo donde la clase obrera industrial como tal no detenta ningún privilegio político sobre otros tipos de trabajadores, ni tampoco sobre precarios o desocupados, trabajadores agrícolas, trabajo reproductivo femenino o migrantes[37].

En suma, y por todo lo expuesto, a pesar de las evidentes diferencias entre los pensadores y las escuelas, la teoría de la crisis, la teoría del Estado capitalista y la teoría del Imperialismo – ya sea el imperialismo clásico, el Nuevo o el Imperio- siguen proporcionando elementos para dar cuenta y cuestionar a la vez a un capitalismo fuera de control y a la vez debilitado a cuya crisis asistimos de manera recurrente.

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(*) El autor es Licenciado en Economía (UBA) y en Ciencia Política (UBA). Doctorando en Ciencias Sociales (UBA-CONICET)
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Notas
[1] Brenner, R. (1998): “The economics of global turbulence, New Left Review nº 229, may-june 1998. Traducción en Cuadernos del Sur nº 31, Abril de 2001.
[2] Brenner, R. (2003): “Después el Boom. Un diagnóstico sobre la economía mundial” en Cuadernos del Sur nº 35, mayo de 2003. Arrighi señala que Brenner se concentra demasiado en las acciones de los gobiernos y omite la acción de las empresas en este período.
[3] Véase los trabajos de Francois Chesnais, Gerard Dumenil y Dominique Levy, y Michel Husson.
[4] Brenner R. (2008): “Una crisis devastadora”. Against the Current Nº 132, enero-febrero 2008-02-06.
[5] Arrighi, G. (2007): “La economía social y política de la turbulencia global.” Revista Globalización, Buenos Aires, Julio de 2007.
[6] Ibíd.
[7] Arrighi, G. (2007): op. cit.
[8] I Arrighi, G. (2007): op. cit .
[9] Bonnet, A. (2002): “La globalización y las crisis latinoamericanas”, Universidad de Quilmes, Argentina.
[10] Entrevista a Giovanni Arrighi en Revista Herramienta Nº 38, Buenos Aires, Junio de 2008.
[11] El trabajo teórico de Harvey comienza en los años cincuenta y sesenta con el estudio de la transformación de la infraestructura urbana en Baltimore, lo que le despertó el interés por la relación entre el uso capitalista del espacio urbano derivado del desarrollo inmobiliario y la acumulación de capital. El boom de las viviendas en áreas suburbanas de las grandes ciudades en Estados Unidos y el despoblamiento relativo de los centros urbanos modelaron la forma de entender la acumulación capitalista y su diagnóstico sobre la situación actual. Entrevista a David Harvey en Revista Herramienta Nº 26, Buenos Aires, Julio de 2004.
[12] Harvey, D. (2003): El nuevo imperialismo, Akal, Madrid, p.92.
[13] Ibíd., p .83.
[14] Ibíd., p. 91.
[15] Ibíd., p. 92.
[16] Harvey, D. (2003): op cit, p. 105.
[17] Ibíd.,p. 118.
[18] Harvey, D. (2003): op cit ., p 21.
[19] Harvey señala en una entrevista en 2004 que existen muchos tipos de imperialismo, cuyas formas cambian según las épocas y los países. El desplegado por Estados Unidos era diferente al típico colonialismo europeo, y estaba basado en un control indirecto mediante e estados clientes u hombres fuertes apoyados militarmente Pero desde los años setenta este imperialismo se comenzó a ejercitar a través de las instituciones financieras internacionales como el FMI y el Banco Mundial. Después del 11-S el imperialismo financiero se transformó en un imperialismo de tipo militar, con intervenciones directas en el territorio como en Irak En cambio el Imperialismo europeo prefiere medios económicos y políticos Entrevista a David Harvey en Revista Herramienta Nº 26, Buenos Aires, Julio de 2004
[20] Brenner, Robert (2006): “What Is, and What is Not, Imperialism?” Historical Materialism Nº 14:4, pp. 79-105., pp 83-85.
[21] “Las fases alcistas históricas de los mercados financieros en los 80, 90 y 2000 –con sus transferencias sin precedentes de ingresos y activos hacia el uno por ciento más rico de la población— han distraído la atención del progresivo debilitamiento real a largo plazo de las economías capitalistas avanzadas. Todos los indicadores económicos de EEUU, Europa occidental y Japón –crecimiento, inversión, empleo, salarios— han ido deteriorándose desde 1973, década tras década, y ciclo económico tras ciclo económico.” Brenner Robert (2008): “Una crisis devastadora”. Against the Current Nº 132, enero-febrero 2008-02-06.
[22] Harvey, David (2007): op cit.
[23] En relación a la dinámica económica reciente, Harvey subraya que a partir de las crisis financieras de finales de los años noventa se impusieron devaluaciones regionales localizadas para que el capital excedente se apodere de los capitales devaluados a precios de saldo y aporte nueva vida a la acumulación, como habría sido el caso del Sudeste de Asia y Rusia. Desataca el trabajo de Peter Gowan donde se señala que Estados Unidos desde 1973 se nutre de las crisis financieras de los demás países porque la fuga se dirige al centro financiero de Wall Street, proyectando hacia el exterior su poder financiero; Una de las funciones principales de la intervención estatal y de las instituciones internacionales consiste en organizar las devaluaciones de forma que permitan la acumulación por desposesión sin provocar el colapso general; esa es la finalidad de los programas de ajuste estructural administrados por el FMI.
[24] Duménil, G. y Levy. D. (2004): “El imperialismo en la era neoliberal” en Cuadernos del Sur Nº 37, Mayo de 2004.
[25] Harvey, David (2007): “El neoliberalismo como destrucción creativa.” http://www.rebelion.org 8/4/2008, con fuente en The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science 2007.
[26] Harvey, D. (2003): op cit p. 114.
[27] Negri, A. y Hardt, M. (2002): op cit, p. 295.
[28] Entrevista a David Harvey en Revista Herramienta Nº 26, Buenos Aires, Julio de 2004.
[29] Nos referimos al debate que involucra a autores pertenecientes a tradiciones mrxistas diversas como Ralph Miliband, Nicos Poulantzas, Joachim Hirsch, John Holloway, Werner Bonefeld, Antonio Negri y Bob Jessop, entre muchos otros.
[30] Holloway, Jhon (2001) "El capital se mueve" en Cuadernos del Sur Nº31, Abril de 2001, p.65.
[31] Entrevista a David Harvey en Revista Herramienta Nº 26, Buenos Aires, Julio de 2004.
[32] Bonnet, Alberto (2001) "Competencia, lucha de clases y crisis " en Cuadernos del Sur Nº31, Abril de 2001, p.95
[33] Harvey, David (2007):op cit.
[34] Entrevista a David Harvey en Herramienta nº 26, Buenos Aires, Julio de 2004.
[35] Entrevista a David Harvey en Herramienta nº 26, Buenos Aires, Julio de 2004.
[36] Negri, A. y Hardt, M. (2002): op cit, p.66.
[37] Negri, A. y Hardt, M. (2006): op cit,. 135. Fuente:http://www.herramienta.com.ar/herramienta-web-2/el-estado-capitalista-la-crisis-y-el-nuevo-imperialismo.

Foucault, filósofo inolvidable

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La publicación por primera vez en castellano de una obra temprana y otra tardía del pensador francés dicen que Kant estuvo siempre en el centro de sus preocupaciones. Hoy en la Argentina sería como un faro. Y haría algunas advertencias sobre la "lucha ideológica". El filósofo Tomás Abraham comenta su obra en las páginas siguientes.

Por: Santiago Bardotti

MICHEL FOUCAULT, la estatua que sonríe. Un filósofo complejo y a la vez vital y contemporáneo.

Olvidar a Foucault" como quería Baudrillard, "imaginar a Foucault" tal como hizo Maurice Blanchot, "extrañar a Foucault" como les pasa a quienes no sólo admiran su obra sino que piensan que su palabra sería hoy un faro en tiempos de aguas tan revueltas son distintas maneras de lidiar con su ausencia. No es hora de hacer un balance cuando su palabra, a veinticinco años de su muerte, aún nos habla. Su palabra está viva; prueba de ello es el constante interés que producen las sucesivas reediciones de sus obras como la aparición aquí y allá de innumerables artículos, entrevistas, prefacios. Para seguir escuchando su voz acaban de editarse por primera vez en castellano dos obras suyas: sus lecciones del Collège de France correspondientes al curso 1982-1983, El Gobierno de Sí y de los otros (FCE), y lo que fue parte de su tesis complementaria de doctorado.

Pocos años antes de morir y luego de haberla anunciado repetidas veces, en 1798 Kant publica la Antropología en sentido pragmático. Su traducción al francés, acompañada de una larga introducción, constituyó la tesis complementaria de Foucault para la obtención del doctorado. La tesis principal había sido su impresionante "Historia de la locura en la época clásica" que para nuestra actual sorpresa pasó desatendida en su hora. 

Tenemos en estas dos publicaciones por un lado, un Foucault que quizás todavía no ha llegado a serlo del todo, y por otro, un Foucault que de alguna manera se sitúa fuera de su obra y la mira desde cierta distancia. En ambos casos, para sorpresa de muchos, de manera evidente para otros, la referencia central no es Nietzsche sino Kant.

Desde enero del año 1971 hasta 1984, año de su muerte, fue posible escuchar a Michel Foucault en el Collège de France. El nombre de su cátedra era "Historia de los sistemas de pensamiento" y fue creada el 30 de noviembre de 1969 por la asamblea general de profesores del Collège de France, en reemplazo de la cátedra de "Historia del pensamiento filosófico" que hasta su muerte ocupó Jean Hyppolite, quien fuera su maestro. La lección inaugural fue la hoy celebre conferencia "El orden del discurso".

La enseñanza en el Collège de France, una de las instituciones más veneradas y representativas de Francia, obedece a reglas particulares. Los profe­sores tienen la obligación de dictar 26 horas de cátedra por año, cada año deben exponer una investigación original, lo cual les exige una renovación constante del con­tenido presentado. La asistencia a los cursos y seminarios es completamente libre; no requiere inscripción ni título alguno. El profesor tampoco los entrega, se dice que los profesores no tienen alumnos sino oyentes. La primera misión del Collège de France es la enseñanza, no de conocimientos asentados, sino de conocimiento que se está adquiriendo. Tal como escribió Merleau-Ponty: "Desde su fundación, lo que el Collège de France se encarga de impartir a sus auditores no son verdades adquiridas, sino la idea de una investigación libre". Así Michel Foucault abordaba su cátedra, como un investigador: exploraciones para un libro futuro, desciframiento de campos de problematización que solían formularse más bien como una invitación lanzada a eventuales inves­tigadores.

Se cuenta que Foucault subyuga a su auditorio. En aquella mítica lección inaugural, entre muchos curiosos escuchan atentos su amigo y mentor George Dumézil, Claude Lévi-Strauss, Fernand Braudel, Francois Jacob, Gilles Deleuze… Didier Eribon, el biógrafo casi oficial, pone puntos suspensivos con un recato orgulloso, como si fuera una exageración, como si no fuera posible tantas mentes brillantes bajo un mismo techo.

¿Cómo no sentir nostalgia de todo ello? ¿Cómo no haber deseado estar allí y haber sido testigo de todo lo que sucedió? La presencia memorable, las palabras certeras e iluminadas, la ebullición del acontecimiento histórico. Filosofía en tiempo real. Foucault mismo no sabía a dónde llegaría, solía decir que sus libros eran experiencias. De una experiencia uno sale transformado: "Si yo supiera antes de comenzar a escribir qué voy a escribir jamás comenzaría la tarea". El pensamiento como desafío.

Veinticinco años después de su muerte, nos llegan estas dos publicaciones. Una obra que comienza a construirse por un lado, las reflexiones de un hombre maduro y que se sigue cuestionando su labor, por el otro. El temprano estudio sobre Kant tiene toda la aridez que podía esperarse; podemos abrirnos paso en él gracias al estudio preliminar de Edgardo Castro, autor del Vocabulario de Michel Foucault (que será reeditado próximamente por la UNQ y Prometeo), y advertir así con claridad su importancia para lo que estaba por venir, la presencia visible de Nietzsche y la invisible de Heidegger. Foucault vislumbra ya una problemática que estaría en el centro de su obra y que él reveló en toda su complejidad: "La tensión que atraviesa todo el proyecto antropológico, esto es, la alternativa que debe enfrentar todo conocimiento acerca del hombre: ser un conocimiento empírico del hombre o un saber articulado en torno a la definición de su esencia". Con Edgardo Castro podríamos parafrasear entonces el prefacio de Las palabras y las cosas célebremente inspirado en "El idioma analítico de John Wilkins" de Jorge Luis Borges y a partir de ahora decir "esta obra nació de un texto de Kant". Michel Foucault, ese kantiano eminente.

Por su parte, el curso en el Collège de France continúa la publicación ya realizada en el año 2002 de La her­menéutica del sujeto (Fondo de Cultura Económica) correspondiente al ciclo anterior 1981-1982. El inicio de este curso de 1983 ya circulaba con el título "¿Qué es la Ilustración?" que a esta altura opera como una doble referencia, al artículo original de Kant que lleva ese nombre y fue publicado en septiembre de 1784 en la revista Berlinische Monatsschrift y a la lectura de Foucault mismo. Allí Foucault concluye que Kant fue el fundador de las dos grandes tradiciones críticas entre las cuales se repartió la filosofía moderna. Por una parte, Kant fundó esa tradición de la filosofía crítica que plantea la cuestión de las condiciones en que es posible un conocimiento verdadero. De algún modo, con su insistencia en las condiciones de posibilidad de un conocimiento o un discurso, en una lectura a vuelo de pájaro, Foucault mismo podría ser relacionado con esta tradición, pero no: "Dentro de la misma filosofía moderna y contemporánea hay otro tipo de cuestión, otro modo de interrogación crítica… Esta otra tradición crítica no plantea la cuestión de las condiciones en que es posible un conoci­miento verdadero; es una tradición que pregunta: ¿Qué es la actualidad? ¿Cuál es el campo actual de nuestras experiencias? ¿Cuál es el campo actual de las experiencias posibles? No se trata de una analítica de la verdad, se trataría de lo que podríamos llamar una ontología del presente, una ontología de la actuali­dad, una ontología de la modernidad, una ontología de nosotros mismos."

Un repaso de sus temas fundamentales revela la vigencia de su pensamiento. Como Borges, Foucault tiene sus tigres, espejos y laberintos: Locura, Castigo, Clínica, Poder, Gobierno, Muerte y Sexualidad. Pero lo que es más vigente aún es un modo de argumentación; la interrogación continua, el desafió de pensar, el rechazo de la haraganería.

Didier Eribon señala también los problemas de la recepción de la obra; un Foucault francés excesivamente apolítico para el gusto de sus críticos contra un Foucault norteamericano siempre en los extremos, ya sea el filósofo de la transgresión o el fogonero de la escuela del resentimiento como lo ha llamado Harold Bloom. ¿Qué hay del Foucault argentino? ¿Acaso hay otro filósofo más leído por aquí? Al menos es el más comprado porque no falta en una biblioteca que se precie de tal. Se puede fantasear con un Foucault analizando la Argentina. ¿Qué diría de nosotros? ¿Qué diría de nosotros un marciano? En una entrevista televisiva decía con humor que el escritor ideal de Las palabras y las cosas hubiera sido un marciano. ¿Qué diría Foucault de nuestra sociedad tan psicoanalizada y a la vez tan medicalizada? ¿Qué diría de una sociedad que oscila hacia uno y otro polo como si fueran respuestas muy distintas a un mismo interrogante? ¿Qué diría de una sociedad paralizada desde hace décadas que vive de su pasado, sea para condenarlo como abyecto o entronizarlo como edad de oro y donde todos los días de a cientos, de a miles, miles de miles, se tira en divanes a ensoñarse con una vida mejor que nunca llega?

Tal vez Foucault diría, al menos, que lo han tomado demasiado literalmente. Cuando una y otra vez le preguntaban acerca de la muerte del hombre y del autor – sus dos grandes crímenes – contestaba: guárdense las lágrimas. Foucault no era un teórico en el sentido tradicional, no tenía una teoría, una visión del mundo para sí y para los otros que hubiera que imitar, que se pudiera repetir como una fórmula. No tenía por ejemplo una teoría sobre la sexualidad; solamente (¡solamente!) había puesto en cuestión la supuesta naturalidad de teorías sobre la sexualidad que circulan como sí nada, cuestionaba el que vivamos en ellas sin saberlo, que las respiremos como el aire. Una y otra vez decía también: ¡Lean mis libros! Sus análisis en Historia de la locura y Vigilar y castigar se detienen antes de la constitución de la psiquiatría tal como es hoy en día, se detienen antes del nacimiento de la prisión tal como hoy la vemos. Pero se los vio como desacreditación en masa de ambas instituciones, se ideologizó libros sumamente complejos. En una famosa y extensa entrevista publicada en una revista italiana realizada en 1978 advierte sobre el placer de muchos intelectuales por la "lucha ideológica". Decía: "Las discusiones sobre temas políticos son parasitadas por el modelo de la guerra: se identifica aquel con ideas diferentes como un enemigo de clase contra el cual habría que batirse hasta la victoria. El gran tema de la ‘lucha ideológica’ me hace sonreír un poco, siendo que los lazos teóricos de unos y otros, cuando se los mira históricamente, son más vale confusos y fluctuantes y no tienen la nitidez de una frontera fuera de la cual se podría acechar al enemigo… Seguir la ruta de la guerra conduce directamente a la opresión, ella misma es peligrosa".

En esa misma entrevista señala que no hay textos menores; las entrevistas, los prólogos, las clases son espacios para problematizar su obra. La actualidad de los temas de las clases aquí publicadas habla por sí sola, el problema central de la palabra verdadera, del decir veraz cuando se dice, tomo la palabra, la relación de ella, y de la filosofía, con el poder y la política. Todo, con Platón, en especial una audaz relectura de su carta VII como centro de la cuestión. Tenemos entonces a un Foucault algo desconocido, lector atento de Platón y Kant. Un lector que no reniega de las metodologías heredadas (Foucault no olvida que Nietzsche era filólogo) pero que siempre es interpelado por el presente. En un artículo de análisis del curso, Frédéric Gros nos señala "Una de las dimensiones más sorprendentes del curso obedece quizás a la manera cómo Foucault afirma en él, con mucha claridad y serenidad, su relación con la filosofía como palabra de verdad, libre y valerosa". Michel Foucault y el valor de la palabra empeñada.

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ALAS – XXVII Congreso (2009) de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), Argentina. Todo el Programa y actividades…

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PROGRAMA COMPLETO XXVII CONGRESO ALAS, ARGENTINA…

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PARA CONOCER EL PROGRAMA COMPLETO DEL XXVII CONGRESO DE ALAS, HAGA CLIC EN ENLACE SIGUIENTE:

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PORTAL OFICIAL DE ALAS PARA EL XXVII CONGRESO…

Estimada y estimados Congresistas,

Gratamente nos dirigimos a usted con motivo del próximo XXVII Congreso ALAS, Buenos Aires 31 de agosto al 4 de septiembre 2009  para mantenerlos informados sobre importantes temas.

1. El primero de ellos se refiere a la Feria Latinoamericana del Libro de Ciencias Sociales XXVII ALAS, en nuestro sitio de internet podrán encontrar detalles sobre envíos y propuestas:

http://www.alas.fsoc.uba.ar/html/congreso/feria_latinoamericana_del_libro/feria_latinoamericana_del_libro.html

2. Respecto de la situación de salud en la Argentina deseamos con la presente reiterar los conceptos y diagnósticos epidemiológicos que referimos el 7 de julio pasado y que el 7 de agosto de 2009 volvimos a confirmar y llevarles la calma y la confianza por lo expresado oportunamente y que se corrobora en la actualidad de previsión de normalidad sanitaria y de salud en las fechas en que se desarrollará el Congreso:

http://www.alas.fsoc.uba.ar/html/situacion_sanitaria_en_argentina.html

3. Si aún no se ha matriculado le comunicamos que sigue vigente la posibilidad del pago de la matrícula correspondiente on line a través de un sistema "securitizado" para tarjetas de crédito con resguardo de sus datos:  https://www.rccpagos.coop/alas/operaciones.php
Dicho sistema on line permanecerá vigente hasta el 20 de agosto, fecha a partir del cual deberá matricularse por medio de pago bancario (Banco Patagonia) al llegar a la Ciudad de Buenos Aires.
4. La Programación del Congreso se encuentra ya en línea en nuestro sitio de internet:

http://www.alas.fsoc.uba.ar/pdf/alas_programa.pdf

5. Nuestros datos de contacto vía mail o telefónicos los encontrará también en la página de internet:
http://www.alas.fsoc.uba.ar/html/contacto.php

Nos complace en esta proximidad para encontrarnos personalmente mantenernos en comunicación, ponernos a disposición y desde ya darles la más cálida bienvenida.

Con un fraternal saludo,

COMITÉ ORGANIZADOR XXVII ALAS

www.alas.fsoc.uba.ar

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Z. Bauman: la cultura de la incertidumbre… Entrevista.

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Acuñador de una feliz metáfora sobre la contemporaneidad, la “modernidad líquida”, Zygmunt Bauman aparece hoy como uno de los más lúcidos pensadores de un presente convulso. Una entrevista y el análisis de su obra nos acercan al pensamiento de este sociólogo de origen polaco, un defensor de la esperanza frente al optimismo.

Zygmunt Bauman (1925) nació en Polonia en una humilde familia judía con la que emigró a la Unión Soviética tras la ocupación nazi. Tras su paso por el ejército polaco en el frente ruso, fue profesor en la Universidad de Varsovia hasta que con motivo de una campaña antisemita emigró al Reino Unido en donde aún vive. Bauman no es un divulgador de la sociología, pero sus contribuciones a esta disciplina están caracterizadas por un afán ensayístico que no está reñido con el rigor. Autor de “Modernidad y holocausto”, su obra fue estudiada sobre todo en círculos académicos, y no ha sido hasta la década de los noventa que ha pasado a ser conocido y reconocido por un público más amplio a propósito de libros como “Modernidad líquida”, “Globalización”, “Trabajo, consumismo y nuevos pobres”.

Bauman no ofrece teorías o sistemas definitivos, se conforma con describir nuestras contradicciones, las tensiones no sólo sociales sino también existenciales que se generan cuando los humanos nos relacionamos, es decir, la vida misma.

Usted afirma que nuestra época es la de lo líquido, que vivimos en la modernidad líquida. ¿Por qué?

Durante mucho tiempo intenté captar los rasgos característicos de esta época y ahí surgió el concepto de lo líquido. Es un concepto positivo, no negativo. Como dice la enciclopedia, lo fluido es una sustancia que no puede mantener su forma a lo largo del tiempo. Y ese es el rasgo de la modernidad entendida como la modernización obsesiva y compulsiva. Una modernidad sin modernización es como un río que no fluye. Lo que llamo la modernidad sólida, ya desaparecida, mantenía la ilusión de que este cambio modernizador acarrearía una solución permanente, estable y definitiva de los problemas, la ausencia de cambios. Hay que entender el cambio como el paso de un estado imperfecto a uno perfecto, y el estado perfecto se define desde el Renacimiento como la situación en que cualquier cambio sólo puede ser para peor. Así, la modernización en la modernidad sólida transcurría con la finalidad de lograr un estadio en el que fuera prescindible cualquier modernización ulterior. Pero en la modernidad líquida seguimos modernizando, aunque todo lo hacemos hasta nuevo aviso. Ya no existe la idea de una sociedad perfecta en la que no sea necesario mantener una atención y reforma constantes. Nos limitamos a resolver un problema acuciante del momento, pero no creemos que con ello desaparezcan los futuros problemas. Cualquier gestión de una crisis crea nuevos momentos críticos, y así en un proceso sin fin. En pocas palabras: la modernidad sólida fundía los sólidos para moldearlos de nuevo y así crear sólidos mejores, mientras que ahora fundimos sin solidificar después.

¿Qué consecuencias tiene esta inestabilidad para la sociedad y los individuos?

El sentimiento dominante hoy en día es lo que los alemanes llaman “Unsicherheit”. Uso el término alemán porque dada su enorme complejidad nos obliga a utilizar tres palabras para traducirlo: incertidumbre, inseguridad y vulnerabilidad. Si bien se podría traducir también como “precariedad”. Es el sentimiento de inestabilidad asociado a la desaparición de puntos fijos en los que situar la confianza. Desaparece la confianza en uno mismo, en los otros y en la comunidad.

¿Cómo se concreta esta precariedad?

En primer lugar como incertidumbre: tiene que ver con la confianza en las instituciones, con el cálculo de los riesgos en que incurrimos y del cumplimiento de las expectativas. Pero para calcular correctamente estos riesgos se necesita un entorno estable, y cuando el entorno no lo es entonces se da la incertidumbre. Un joven decide estudiar con la esperanza de que se convertirá en alguien con unas habilidades que serán apreciadas por la sociedad, que será un miembro útil de la misma. Pero todos estos esfuerzos no dan ningún fruto, ya que la sociedad ya no necesita individuos con estas habilidades. En segundo lugar como inseguridad, y tiene que ver con el lugar social de cada cual, con las conexiones de los individuos (amigos, colegas, conocidos… ), las afinidades electivas como Goethe y Weber las llamaban, con los individuos que seleccionamos de entre la masa para tener una relación personal con ellos. Para establecer estas relaciones son necesarias por lo menos dos personas, pero para romperlas basta con uno. Esto nos mantiene en un estado de inquietud, ya que no sabemos si a la mañana siguiente nuestro compañero habrá decidido que ya no quiere saber nada más de nosotros. El tercero es el problema de la vulnerabilidad, de la integridad corporal, y de nuestras posesiones, de mi barrio y de mi calle.

¿En qué medida la amenaza terrorista determina esta inseguridad?

El terrorismo es el último factor que se ha añadido para aumentar esta vulnerabilidad. Pero antes existía el miedo de la clase baja, el miedo del inmigrante que ha abandonado su tierra y ya no se siente acogido en ningún lugar. Esto lleva a las comunidades tipo gueto, encerradas en un muro que no permite la entrada de extraños. A esto hay que añadir el creciente número de pánicos a los que nos vemos sometidos: envenenamiento de las substancias, del aire, la comida, los cigarrillos. Lo que hoy es sano mañana puede ser tóxico, mortal. ¿Cómo es posible estar seguro de algo en un mundo así? Se confirma así la sospecha de que el punto neurálgico de la precariedad ha pasado a ser la vulnerabilidad.

Pero, ¿no encontramos ningún elemento estable en la modernidad líquida?

En la modernidad líquida la única entidad que tiene una expectativa creciente de vida es el propio cuerpo. La modernidad sólida confiaba en que más allá de la brevedad de la existencia humana se encontraba la sociedad imperecedera. ¿Quién diría algo semejante hoy en día? Yo mismo tengo 78 años y, sólo durante mi estancia en el Reino Unido, he vivido en cuatro sociedades completamente distintas y eso sin moverme del mismo lugar: eran las cosas a mi alrededor las que cambiaban. Así pues, yo soy el elemento más imperecedero de mi biografía. A este fenómeno lo denomino la crisis del largo plazo: el único largo plazo es uno mismo, el resto es el corto plazo.

¿Qué hemos ganado con el advenimiento de la modernidad líquida?

Libertad a costa de seguridad. Mientras que para Freud gran parte de los problemas de la modernidad provenían de la renuncia a gran parte de nuestra libertad para conseguir más seguridad, en la modernidad líquida los individuos han renunciado a gran parte de su seguridad para lograr más libertad.

¿Cómo lograr un equilibrio entre ambas?

No creo que nunca se pueda alcanzar un equilibrio perfecto entre ellas, pero debemos perseverar en el intento. La seguridad y la libertad son igualmente indispensables, sin ellas la vida humana es espantosa, pero reconciliarlas es endiabladamente difícil. El problema es que son al mismo tiempo incompatibles y mutuamente dependientes. No se puede ser realmente libre a no ser que se tenga seguridad y la verdadera seguridad implica a su vez la libertad, ya que si no eres libre cualquiera que pasa por ahí, cualquier dictador, puede acabar con tu vida. Todas las épocas han intentado equilibrar ambas. La idea del estado de bienestar y las iniciativas que propició en la segundad mitad del siglo XX, como, por ejemplo, la asistencia médica universal, surgen de una comprensión profunda de la relación entre seguridad y libertad. Ya lo dijo Franklin Delano Roosevelt: hay que liberar a la gente del miedo. Si se tiene miedo no se puede ser libre, y el miedo es el resultado de la inseguridad. La seguridad nos hará libres.

En los últimos años se ha concentrado en el concepto de comunidad. ¿En qué medida la seguridad va asociada a la idea de una comunidad cerrada?

Es necesario dejar claro que no puede haber comunidades cerradas. Una comunidad cerrada sería insoportable. Estamos demasiado acostumbrados a la libertad para no considerar que una comunidad cerrada sería como una prisión. Por otra parte, vivimos en un mundo globalizado y la comunidad no se puede crear artificialmente. La sentencia: “es magnífico vivir en una comunidad”, demuestra por sí misma que uno no forma parte de una comunidad, porque una verdadera comunidad sólo existe si no es consciente de que ella misma es una comunidad. La comunidad se acaba cuando surge la elección, cuando el hecho de formar parte de una comunidad depende de la elección del individuo. Nuestras comunidades actuales no son cerradas, sólo se mantienen porque sus miembros se dedican a ellas, tan pronto como desaparezca el entusiasmo de sus miembros por mantener la comunidad ésta desaparece con ellos. Son artificiales, líquidas, frágiles. No se pueden cerrar las fronteras a los inmigrantes, al comercio, a la información, al capital. Hace pocas semanas miles de personas en Inglaterra se encontraron de repente desempleadas, ya que el servicio de información teléfonico había sido trasladado a la India, en donde hablan inglés y cobran una quinta parte del salario. No es posible cerrar las fronteras.

¿Entonces para qué sirve el concepto de comunidad?

Los científicos necesitan el concepto de experimento ideal. Efectivamente, un experimento así, en el que todo está controlado no es posible, pero la idea nos sirve de criterio para valorar los experimentos existentes. O la idea de justicia. No existe una sociedad perfectamente justa, ya que es imposible satisfacer las distintas visiones del mundo presentes en la sociedad. Pero sin la idea de justicia la sociedad sería terrible, sería el “todo vale”. Lo mismo vale para la comunidad, necesitamos la solidaridad que implica, el hecho de estar juntos, de ayudarnos y cuidarnos mutuamente. Somos seres humanos en la medida en que estamos en compañía de seres humanos, no basta con estar en presencia física de otros seres humanos, es necesaria la compañía. Si no existiera la idea de comunidad no consideraríamos que la falta de solidaridad es un error.

¿Cómo se forma y mantiene en la actualidad la solidaridad en las comunidades?

Hay expresiones ocasionales de solidaridad. Piense, por ejemplo, en lo que ha sucedido en España después del terrible atentado en Madrid. La nación se solidarizó con las víctimas. Fue una reacción mucho más bonita que la de los americanos después del 11-S. Ellos expresaron miedo y reaccionaron de manera individualizada, cada cual portaba la foto de su familiar o amigo fallecido. Aquí, en cambio, todos sintieron que una bomba contra cualquiera era una bomba contra ellos mismos. Por ello portaban pancartas en las que simplemente habían escrito de manera ostensible “NO”. Creo que la memoria de estos hechos permanecerá y que ejercerá alguna influencia, en forma de solidaridad, sobre la vida cotidiana. Pero uno nunca sabe lo que puede suceder. En mi anterior visita a Barcelona me impresionaron mucho las sábanas blancas en los balcones, las señales contra la guerra, esa tremenda expresión de solidaridad en toda la ciudad. Mi mujer se preguntó primero si es que en Barcelona todo el mundo hace la colada el mismo día, ya que al principio no podíamos entender lo que sucedía. Supongo que se trata de un modo específicamente español de reaccionar solidariamente. Pero en general, lo que sucede son expresiones ocasionales de solidaridad. A veces no por razones tan nobles como éstas a las que me he referido. Por ejemplo, llevo 33 años viviendo en Leeds, una área muy aburrida, gris, de clase media, en donde impera una indiferencia política absoluta. Desde que vivo allí sólo en una ocasión hubo cierta excitación política con manifestaciones, reuniones, distribución de panfletos y todo eso. El asunto en cuestión era la construcción de un campo de gitanos a cuatro millas de la ciudad. Eso también fue una expresión de solidaridad.

Entonces la solidaridad tiene tanto un sentido positivo como uno negativo.

Sí, eso es lo que sucede con la tendencia de las comunidades a cerrarse. La solidaridad se crea mediante una frontera: un interior donde estamos nosotros y un exterior donde están ellos. En el interior el paraíso de la seguridad y la felicidad, en el exterior el caos y la jungla. Eso es la comunidad cerrada. La palabra no tendría sentido si no implicara la oposición. Y por eso es muy bueno que no podamos construir la comunidad cerrada. Pero también es bueno que tengamos esta idea, ya que podemos discutir sobre el tamaño que debería tener la comunidad. ¿Debería ser tan grande como la de Kant, la “unión universal de toda la humanidad”? ¿ O sólo la comunidad española? ¿O la catalana? Pero ninguna comunidad cerrada incluye a todo el mundo, ya que alcanza su totalidad en tanto que se aísla del exterior, del resto. Es bueno tener la idea de una comunidad que nos incluya a todos, e incluso diría que está en el orden del día. Yo no lo veré porque soy viejo, pero su generación puede acercarse a esa comunidad, ya que las alternativas son demasiado horribles como para pensar que se van a imponer. Nos debemos acercar a la comunidad de toda la humanidad o acabaremos matándonos los unos a los otros.

Pero ¿no apunta el mundo actual hacia lo contrario, hacia el unilateralismo de los Estados Unidos?

Cuando oigo esto siempre me viene a la mente un chiste irlandés: un coche se detiene y el conductor le pregunta a uno que pasa por ahí: “¿Cuál es el camino hacia Dublín?” Y el otro responde: “Si yo quisiera ir a Dublín no saldría de aquí.” Hay mucha verdad en ese chiste. Estoy de acuerdo en que éste es un mundo muy poco propicio para iniciar el camino, sería mejor otro mundo, pero no hay otro que éste. No podemos renunciar a llegar a Dublín sólo porque no estamos en el punto de partida idóneo. Tenemos, es cierto, este imperio mundial de asalto de los EE.UU. que no trabaja para conseguir una comunidad de toda la humanidad, sino que al contrario alimenta el terrorismo y el antagonismo y hace las cosas aún más difíciles. Yo no soy optimista pero tengo esperanza. Hay una diferencia entre optimismo y esperanza. El optimista analiza la situación, hace un diagnóstico y dice, hay un 25% de posibilidades etc. Yo no digo eso, sino que tengo esperanza en la razón y la consciencia humanas, en la decencia. La humanidad ha estado muchas veces en crisis. Y siempre hemos resuelto los problemas. Estoy bastante seguro de que se resolverá, antes o después. La única verdadera preocupación es cuántas víctimas caerán antes. No hay razones sólidas para ser optimista. Pero Dios nos libre de perder la esperanza.

(Publicado en ddooss.org)

Keynes: ¿Un hombre actual?

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Walden Bello · · · · ·

19/07/09

Una de las consecuencias más significativas del colapso de la economía neoliberal, con su culto al “mercado autorregulador”, ha sido el resurgimiento del gran economista inglés John Maynard Keynes. 

No son solamente sus escritos lo que hace a Keynes muy actual. Es, además, el espíritu que los impregna, que evoca la pérdida de fe en lo viejo y el anhelo de algo que todavía está por nacer.  Aparte de su clarividencia, sus reflexiones sobre la condición de Europa después de la 1ª Guerra Mundial resuenan con nuestra mezcla habitual de desilusión y esperanza:

Inmersos en nuestra actual confusión de objetivos ¿queda  algo de lucidez pública para preservar la equilibrada y compleja organización gracias a la que vivimos? El comunismo está desacreditado por los acontecimientos; el socialismo, en su anticuada interpretación, ya no interesa al mundo; el capitalismo ha perdido su confianza en sí mismo.  A menos que los seres humanos se unan para un objetivo común o se muevan por principios objetivos, cada mano irá por su lado, y la búsqueda no regulada de los intereses individuales puede rápidamente destruir el conjunto. 

El gobierno del mercado

El gobierno debe intervenir para remediar los fallos del mercado.  Esta es naturalmente la gran lección de Keynes, derivada de su forcejeo con el problema de cómo sacar al mundo de la Gran Depresión de 1930. Keynes argumentaba que el mercado por sí solo lograría el equilibrio entre oferta y demanda muy por debajo del pleno empleo y podría permanecer allí indefinidamente.  Para impulsar la economía hacia un proceso dinámico que lleve al pleno empleo, el gobierno tiene que actuar como un deus ex machina, invirtiendo masivamente para crear la “demanda efectiva” que reanude y sostenga la maquinaria de la acumulación de capital.

Como medidas preferentes para evitar una depresión, el paquete de estímulos de 787.000 millones de dólares del Presidente Barack Obama, así como los estímulos públicos ofrecidos en Europa y en la China, son clásicamente keynesianos. La medida del triunfo de Keynes, después de casi 30 años en la oscuridad, se puede ver en el impacto punto menos que marginal del discurso público de gentes como el republicano Russ Limbaugh, el Instituto Cato  y otras especies de dinosaurios neoliberales, con sus jeremiadas sobre la “gran deuda que se pasa a las generaciones futuras”.

Sin embargo, el resurgimiento de Keynes no es solamente una cuestión política. El presupuesto teórico del individuo que maximiza racionalmente sus intereses ha sido desplazado del centro del análisis económico por dos ideas. Una de ellas, que centra el pensamiento actual, es la penetración de la incertidumbre en la toma de decisiones, una incertidumbre con la que tratan de lidiar los inversores asumiendo –de forma harto implausible— que el futuro será como el presente e ideando técnicas para predecir y gestionar el futuro basándose en ese supuesto. La idea keynesiana al respecto  es que la economía no se rige por cálculos racionales, sino que los agentes económicos están regidos por “espíritus animales”, es decir, movidos por su “necesidad espontánea de actuar”.

Entre esos espíritus animales, la confianza es crucial, y la presencia o ausencia de la misma está en el centro de la acción colectiva que dirige las expansiones y contracciones económicas. Lo que predomina no es el cálculo racional, sino los factores de conducta y psicológicos. Desde este punto de vista, la economía es como un maníaco depresivo llevado de un extremo a otro por los desequilibrios químicos, con la intervención y la regulación gubernamental jugando un papel semejante al de los estabilizadores farmacológicos del humor.  La inversión no es un asunto de cálculo racional, sino un proceso maníaco que Keynes describe como “unjuego sillas musicales, como un juego de descarte de naipes en el que se trata de librarse de la sota – la deuda tóxica— y pasarla  a tu vecino antes de que la música se pare”. “Aquí, señala el biógrafo de Keynes, Robert Skidelsky,  reside la anatomía reconocible de la ‘exuberancia irracional’ seguida de pánico que ha presidido la crisis actual”

Los inversores desbocados y los sumisos reguladores no son los únicos protagonistas de la tragedia reciente. La hybris de los economistas neoliberales también jugó su parte. Y Keynes tuvo al respecto intuiciones muy relevantes para nuestro tiempo.  Consideró a la teoría economía como “una de estas bonitas y cómodas técnicas que intentan tratar el presente haciendo abstracción del hecho de que conocemos muy poco del futuro”.  Como señala Skidelsky, fue verdaderamente  “famoso por su escepticismo respecto a la econometría”, y para él, los números eran “simples  indicaciones, estimulantes para la imaginación”, antes que expresiones de certidumbre o de probabilidades de acontecimientos pasados y futuros.

Con su modelo de homo economicus racional hecho añicos y una econometría que ha perdido crédito a ojos vista, los economistas contemporáneos harían bien en prestar atención al consejo de Keynes, de acuerdo con el cual “sería espléndido que los economistas fueran capaces de considerarse a sí mismos como gente humilde y competente, al mismo nivel que los dentistas”.  Sin embargo, aun si muchos dan la bienvenida a la resurrección de Keynes, otros dudan de su relevancia respecto al período actual. Y estas dudas no se limitan a los   reaccionarios. 

Limitaciones del Keynesianismo

Entre otras cosas, el keynesianismo es principalmente un instrumento para reavivar las economías nacionales, y la globalización ha complicado enormemente este problema. En las décadas de 1930 y 1940 reavivar la capacidad industrial en economías capitalistas relativamente integradas era cosa que tenía que ver sobre todo con el mercado interior. Actualmente, con tantas industrias y servicios transferidos o deslocalizados hacia zonas de bajos salarios, los programas de estímulo de tipo keynesiano que ponen dinero en manos de los consumidores para que los gasten en bienes tienen un impacto mucho menor como mecanismos de recuperación sostenible. Puede que las corporaciones transnacionales y las ubicadas en China  obtengan beneficios, pero el “efecto multiplicador” en economías desindustrializadas como los Estados Unidos y Gran Bretaña puede ser muy limitado.

En segundo lugar, el mayor lastre de la economía mundial es el hiato abismal –en términos de distribución de renta, penetración de la pobreza y nivel de desarrollo económico– entre Norte y Sur.  Un programa keynesiano “globalizado” de estímulo del gasto, financiado con ayuda y préstamos del Norte, es una respuesta muy limitada a este problema. El gasto keynesiano puede evitar el colapso económico e incluso inducir algún crecimiento. Pero el crecimiento sostenido exige una reforma estructural radical: el tipo de reforma que implica una desestructuración fundamental de las relaciones económicas entre las economías capitalistas centrales y la periferia global. Ni que decir tiene: el destino de la periferia –las “colonias”, en tiempos de Keynes– no despertaba  demasiado interés en su pensamiento.

Tercero, el modelo de Keynes de capitalismo gestionado simplemente pospone, más bien que ofrece, una solución a una de las contradicciones centrales del capitalismo. La causa subyacente de la crisis económica actual es la sobreproducción,  en que la capacidad productiva sobrepasa el crecimiento de la demanda efectiva y presiona a la baja los salarios. El estado capitalista activo inspirado en Keynes y surgido en el período posterior a la II Guerra Mundial, pareció durante un tiempo superar las crisis de la sobreproducción con su régimen de salarios relativamente altos y su gestión tecnocrática de las relaciones capital-trabajo.  Sin embargo, con la adición masiva de nueva capacidad por parte de Japón, Alemania  y los nuevos países en vías de industrialización en las décadas de los 60 y los 70, su capacidad para hacerlo empezó a fallar. La estanflación resultante –la coincidencia de estancamiento e inflación– se extendió por el mundo industrializado a finales de la década de los 70.

El consenso keynesiano se desmoronó  cuando el capitalismo intentó reanimar su rentabilidad y superar la crisis de sobreacumulación rompiendo el compromiso capital-trabajo con la liberalización, la desregulación, la globalización y la financiarización.  Esas políticas neoliberales –así hay que entenderlo— constituyeron una vía de escape a los problemas de sobreproducción que estaban en la base del Estado de bienestar. Como sabemos ahora, no lograron regresar a los “años dorados” del capitalismo de la postguerra. En cambio, trajeron consigo el colapso económico actual. Sin embargo, es harto improbable que un retorno al keynesianismo pre-1980 vaya a ser la solución de las persistentes crisis de sobreproducción del capitalismo.

La Gran Laguna

Tal vez el mayor obstáculo para un resurgimiento del keynesianismo sea su prescripción clave de revitalizar el capitalismo con la aceleración del consumo y la demanda global en un contexto de crisis climática como el presente. Mientras que el primer Keynes tenía un aspecto maltusiano, sus trabajos posteriores apenas se refieren a lo que actualmente se ha convertido en relación problemática entre el capitalismo y el medio ambiente. El desafío de la economía en el momento actual es aumentar el consumo de los pobres del planeta con un el menor impacto posible sobre medio ambiente, tratando al propio tiempo de reducir drásticamente el consumo ecológicamente dañino –sobreconsumo— en el Norte. Toda la retórica sobre la necesidad de reemplazar al consumidor estadounidense en bancarrota por un campesino chino inducido a un estilo norteamericano de consumo como motor de la demanda global es tan necia como irresponsable.

Dado que el impulso primordial del beneficio como objetivo es transformar la naturaleza viva en mercancías muertas, hay pocas probabilidades de reconciliar la ecología con la economía – incluso bajo el capitalismo tecnocrático gestionado por el Estado que preconizaba Keynes. 

“¿Volvemos a ser todos keynesianos?”

En otras palabras, el keynesianismo proporciona algunas respuestas a la situación actual, pero no proporciona la clave para superarla. El capitalismo global ha enfermado debido a sus contradicciones inherentes, pero lo que se precisa no es una segunda ronda de keynesianismo. La profunda crisis internacional exige severos controles  de la libertad de movimiento de los capitales, regulaciones estrictas de los mercados, tanto financieros como de mercancías, y un  gasto público ciclópeo. Sin embargo, las necesidades de la época van más allá de estas medidas keynesianas: se necesita una redistribución masiva de la renta, atacar sin treguas ni compases de espera, directamente, el problema de la pobreza, una transformación radical de las relaciones de clase, la desglobalización y, acaso, la superación del capitalismo mismo, si hay que atender a las amenazas de cataclismo medioambiental. 

“Todos volvemos a ser keynesianos” –parafraseando, ligeramente modificada, la famosa frase de Richard Nixon—  es el tema que une a Barack Obama, Paul Krugman, Joseph Stiglitz, George Soros, Gordon Brown y Nicholas Sarkozy, por muchos diferencias que pueda haber entre ellos en la puesta por obra de las prescripciones del maestro. Pero un resurgimiento acrítico de Keynes podría terminar no siendo más que la enésima confirmación de la celebérrima sentencia de Marx, según la cual la historia se repite dos veces: la primera como tragedia; la segunda, como farsa. Para resolver nuestros problemas presentes no precisamos solo de Keynes. Necesitamos nuestro propio Keynes.

Walden Bello, profesor de ciencias políticas y sociales en la Universidad de Filipinas (Manila), es miembro del Transnational Institute de Amsterdam y presidente de Freedom from Debt Coalition, así como analista sénior en Focus on the Global South.

Traducción para www.sinpermiso.info: Anna Maria Garriga

Chile: Piñera, candidato de la derecha y multi-millonario al amparo de la dictadura de Pinochet…

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pinera1En medio de la crisis bancaria de inicios de 1980, el ahora candidato presidencial de la Alianza fue declarado reo por fraude e infracciones a la Ley General de Bancos. Se mantuvo prófugo de la justicia por 24 días y sólo un recurso de amparo lo salvó de ir a la cárcel. Dos de sus socios y grandes amigos de entonces no corrieron igual suerte y pagaron con tres años de prisión su participación en los primeros negocios del ahora multimillonario inversionista.

El 28 de agosto de 1982 está marcado en el calendario personal de Sebastián Piñera como el peor día de su vida. Uno que ha querido olvidar y dejar enterrado en el pasado, pero que no lo ha abandonado en sus pesadillas. Ese día, el entonces ministro Luis Correa Bulo declaró reo al ahora aspirante al sillón presidencial y ordenó su arresto por fraude en contra del Banco de Talca e infracciones a la Ley General de Bancos. En el mismo dictamen amplió los cargos contra Miguel Calaf y Alberto Danioni, a esa fecha socios de Piñera y controladores del Banco de Talca, quienes ya se encontraban recluidos en el Anexo Cárcel Capuchinos.

Piñera salvó de ser detenido porque, advertido de la decisión judicial, optó por huir del largo brazo de la justicia y se mantuvo oculto durante 24 días, tiempo que demoraron sus abogados en tramitar un recurso de amparo a su favor que le garantizó su libertad. Sólo entonces, volvió y se presentó a tribunales. De ello dio cuenta su esposa al responder los requerimientos de los detectives que concurrieron a su casa para arrestarlo.

A fojas 533 del proceso, la Policía de Investigaciones informa al Segundo Juzgado del Crimen: "Se entrevistó a doña María Cecilia Morel Montes, chilena nacida el 14.01.54, quien manifestó: ‘Efectivamente el 28 de agosto mi esposo tomó conocimiento de su orden de detención por lo que abandonó este domicilio sin rumbo conocido, ya que incluso de ello me enteré por otras personas, pues ni siquiera se despidió de mí, ni tampoco me dio explicaciones de su determinación. No sé en qué lugar se encuentra, pero sí sé que con sus abogados tratan de dar solución a su situación. El 29 de agosto me enteré por la prensa sobre la causa que estila mi marido".

FOTO_06 W:250 H:161 18 kbLa historia que dio origen a esa orden de detención había comenzado casi un año antes, cuando el 2 de noviembre de 1981, el Banco de Talca fue intervenido por la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), nombrándose un administrador provisional. A esa fecha, se encontraba en cesación de pagos, con obligaciones vencidas a favor del Banco Central, a octubre de 1981, por alrededor de 38 millones de dólares. Piñera había sido gerente general de este banco entre marzo de 1979 y septiembre de 1980, un lapso comprendido en el período en que la justicia acreditó varios ilícitos cometidos por la administración de la institución financiera.

La causa judicial se originó a partir de una querella presentada por el liquidador del banco, Eugenio Silva Risopatrón, quien actuó en representación de la SBIF, en contra de los socios controladores y quienes resultaran responsables. Fue el Segundo Juzgado del Crimen el que emitió el 20 mayo de 1982 una orden de investigar, que dio inicio a la causa rol Nº 99.971-6, en la cual fue encargado reo el ahora inversionista de Lan.

Los abogados querellantes fueron Ricardo Rivadeneira que posteriormente fue el primer presidente de RN y Carlos Lira, en representación de los liquidadores del Banco de Talca, y Patricio González, por el Consejo de Defensa del Estado (CDE). El proceso perseguía delitos e infracciones a la Ley General de Bancos, a la ley orgánica de la SBIF (Arts. 26 y 26 bis de la primera y Arts. 19 bis de la segunda) y al Código Penal, por apropiación indebida y estafa.

En el caso particular de Sebastián Piñera, en su orden de arresto se imputaron, entre otros, los delitos de fraude contra el Banco de Talca.

A Sebastián Piñera se le enjuició como autor de infracciones a la Ley General de Bancos (ver recuadro) y cómplice en dos cargos de fraude cometido en contra del Banco de Talca y sus accionistas minoritarios.

Los hechos

Según los querellantes, el capital y las reservas del Banco de Talca alcanzaban al momento de su intervención a los 40 millones de dólares. La investigación judicial determinó que los créditos irrecuperables otorgados por la institución financiera sumaban 250 millones de dólares.

FOTO_07 W:200 H:253 14 kbEn su cartera de créditos, el Banco de Talca tenía más de 200 millones de dólares prestados a empresas relacionadas, es decir cinco veces su capital y reservas, cuando la ley permitía un límite máximo de sólo el 25% del mismo.

Pero había más. Las sociedades relacionadas no necesariamente tenían existencia legal y, según la investigación judicial, los controladores y ejecutivos del banco le otorgaron créditos a estas sociedades fantasmas sin ningún tipo de garantía. Según reconocieron los propios involucrados, estos créditos a empresas relacionadas estaban destinados a comprar con ese dinero acciones del propio banco. Ese era el modelo de capitalización que había ideado Piñera y sus socios desde las oficinas de Infinco, la sociedad de profesionales que constituyeron para asesorar al Banco de Talca en marzo de 1978 (ver artículorelacionado).

Según informó la prensa de la época, el grupo llegó a constituir 150 empresas sólo con la finalidad de operar de esta manera. Pero tampoco fue todo. El Banco utilizó además mañosamente los beneficios que el Banco Central otorgaba en la época a los exportadores. Fingió una serie de exportaciones, a través de empresas chilenas de papel a compañías panameñas, también de papel, según consta en el proceso en un informe del auditor Iván Goic.

Cuando Investigaciones fue a detener a Piñera en su domicilio, sus socios Miguel Calaf y Alberto Danioni ya estaban presos desde hace más de un mes. En los meses anteriores, al menos 10 ejecutivos del banco y empleados del grupo habían prestado declaración para aclarar los hechos.

Uno de ellos, que actuó como apoderado de la Compañía Inmobiliaria e Inversiones Río Claro S.A. una de las empresas relacionadas, que obtuvo un crédito de 11,7 millones de dólares del Banco de Talca , declaró que tramitó el préstamo "a petición del gerente general de esa época, Sebastián Piñera, cumpliendo con un programa de capitalización fijado por el equipo ejecutivo del banco, a fin de completar un monto de capital suficiente para el desenvolvimiento normal de la entidad".

Río Claro no sólo estaba relacionada a los socios controladores del Banco de Talca del cual Piñera ya era accionista , sino también estaba relacionada directamente al entonces gerente general del banco. En efecto, un día antes de que el Banco de Talca otorgara el crédito a Río Claro, Piñera se asoció con Inversiones Sevilla una de las constituyentes de Río Claro para crear una tercera empresa: Indac. Inversiones Sevilla poseía a la fecha el 5% de las acciones del banco.

Calaf y Danioni declararon que ambos se encontraban fuera del país cuando al momento de ser cursado el cuestionado crédito y que la operación fue realizada por Sebastián Piñera.

Entre los antecedentes que el juez consideró para dictar la orden de detención contra Piñera, también estaba su propio testimonio entregado el 28 de julio de 1982 y que consta a fojas 407, 408 y 409 del expediente.

"Los créditos otorgados por el Banco de Talca eran una de las muchas fuentes de recursos de que disponían estas empresas, siendo posible que algunos de ellos hayan sido usados para propósitos distintos a la solicitud de crédito (…). Por lo anterior, no estoy en conocimiento que el crédito de 11 millones y fracción a la empresa Río Claro haya sido prestado a terceros para comprar acciones del banco, ni tampoco recuerdo esta operación en particular, la cual se produjo días antes de mi alejamiento del banco".

Río Claro es sólo una de las empresas relacionadas que recibieron créditos del Banco de Talca. La investigación judicial también se centró en la constitución de otras sociedades creadas especialmente para triangular recursos que permitieran capitalizar a la institución financiera, especialmente cuatro cuya constitución fue encargada por el propio Piñera, según declaró Patricio Roa, uno de los constituyentes que era, a esa fecha, empleado del grupo Calaf-Danioni.

"En el mes de junio (de 1980), no recuerdo bien qué fecha, el gerente general del Banco de Talca de esa época, Sebastián Piñera, me solicitó que fuera el representante legal de cuatro empresas que se estaban formando por necesidad del banco, y cuyos propietarios serían otras empresas del grupo Calaf-Danioni. Por considerar que era una muestra de confianza tanto de los dueños, como de la gerencia general, acepté el cargo ofrecido, las que se denominaron Los Montes, Tamarugal, Laguna Verde y Forestal Los Lirios".

Alberto Danioni respaldó esos dichos: "Estas cuatro sociedades agrícolas fueron ordenadas constituir por el señor Sebastián Piñera, gerente general del banco, con el objeto de que se hicieran cargo de las deudas vencidas o por vencer del señor Alejandro Zampighi y que resultaban inconvenientes para el banco mantenerlas así vencidas, obteniendo así un mayor plazo para su cancelación".

En este caso, el propio Sebastián Piñera reconoció en su declaración judicial haber autorizado los créditos, claro que sin aceptar responsabilidades ilícitas. "Reconozco haber estado en conocimiento de que estas empresas eran de reciente formación y que no eran sujetos de crédito solvente porque tenían escaso o nulo capital", señaló.

Recurso de amparo

Piñera salvó de la cárcel mediante un recurso de amparo que sus abogados tramitaron durante el período en que permaneció prófugo ante la Corte de Apelaciones de Santiago bajo el rol 22954, presentado el 3 de septiembre de 1982. El expediente hoy se encuentra extraviado. Sin embargo es posible reconstruir los hechos recurriendo a recortes de prensa de la época.

El 8 de septiembre, la Séptima Sala de la Corte de Apelaciones rechazó el recurso de amparo, por dos votos contra uno. En contra votaron los ministros Osvaldo Faúndez y Servando Jordán; a favor, votó Enrique Zurita. En los pasillo de tribunales, la decisión de Zurita no sorprendió: nunca suscribió un fallo en contra de imputados en delitos económicos.

El voto mayoritario estableció: "Que el mérito de los autos que se tienen a la vista, resulta que el mandamiento de prisión para los querellantes Sebastián Piñera Echenique, Emiliano Figueroa Sandoval y Carlos Massad Abud, ha sido expedido en caso previsto por la ley y con méritos de antecedentes que lo justifican y de conformidad, también, con lo dispuesto en el artículo 306 del Código de Procedimiento Penal".

Cuentan que fue notoria en esos días la presencia del obispo Bernardino Piñera Carvallo tío de Sebastián en el máximo tribunal, que tendría que pronunciarse sobre la apelación.

El 20 de septiembre de 1982, finalmente, la sala de la Corte Suprema constituida por los ministros Retamal, Ulloa, Letelier y por los abogados integrantes Enrique Urrutia y Enrique Munita acogió el recurso de amparo que dejó a Piñera fuera de las rejas.

El fallo estableció que "en el estado actual de la investigación no aparece establecido que los hechos que se imputan a los amparados tengan características delictuales, ni está ahora probado que ellos han obtenido provecho o el banco haya sufrido perjuicios resultantes de la actuación financiera de los recurrentes.

En tanto, Calaf y Danioni, que no recurrieron al amparo, pasaron varios meses detenidos en Capuchinos y finalmente fueron condenados a tres años de cárcel, sentencia ratificada en todas las instancias, incluidas la Corte Suprema y casaciones. Entre los delitos que se les logró probar, estaba el préstamo por más de 11 millones de dólares a Río Claro.
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Accionistas: En ese entonces, Carlos Massad, presidente del directoriro;Alberto Danioni, Vicepresiedente ejecutivo y Sebastián Piñera , Gerente General del Banco de Talca.
FOTO_02 W:200 H:210 20 kbBANCO DE TALCA

El Banco de Talca fue creado en 1884 y autorizado por D.S. N 05 del 27 de octubre de 1889, como una institución provincial. Desde entonces y hasta 1970, de acuerdo a registros oficiales de la SIBF, sufrió 23 modificaciones legales, permaneciendo siempre en manos privadas. Fue estatizado en 1971, quedando en poder de Corfo el 89,6% de las acciones. En 1972, bajo administración de la Corfo, adquirió los activos de la agencia que mantenía en Santiago el First Nacional City Bank, pues éste era el antecesor del Citibank, banco que inició operaciones con tarjetas en EEUU en 1965, emitiendo su primer plástico en 1967.

En noviembre de 1975, mediante una licitación pública, Corfo vendió el Banco de Talca, en una primera instancia, a 542 personas naturales y jurídicas de la Región del Maule, según la nómina de quienes suscribieron la "Proposición de Compra del 89,5% del Capital del Banco de Talca Formulada por los más Amplios Sectores de la VII Región", todos representados por el abogado Jorge Ovalle Quiroz.

Sin embargo, según consta en documentación de la SBIF y en las respectivas memorias institucionales, desde 1975 a 1977 hubo diversas resciliaciones de los contratos de compraventa y, por lo tanto, algunas de las acciones vendidas a estos oferentes volvieron a propiedad de Corfo para ser vendidas con posterioridad.

En esta licitación, el Grupo Calaf-Danioni, encabezado por Miguel Esteban Calaf Rocoso y su familia, dueños de Calaf S.A.C.I , adquirió más o menos el 26% de las acciones del Banco de Talca.

Posteriormente, el Grupo Calaf-Danioni recibió de Corfo otro paquete accionario a título de indemnización, originados en la presunción de que la familia Calaf habría sido propietaria de un paquete accionario del Banco de Talca antes de la estatización de 1971. El grupo Calaf-Danioni consiguió el control del Banco de Talca en los siguientes cinco años, llegando a adquirir en 1979 el 65% de su propiedad.

El 10 de abril de 1982, el Banco de Talca fue liquidado por la Superintendencia y comprado por el Banco Central de España. Su continuador legal fue primeramente Centrobanco, de propiedad del Banco Central de España; después, Banco Hispanoamaericano, Santiago, y Bansander Santiago, respectivamente.

INFRACCIONES A LA LEY GENERAL DE BANCOS

A Piñera se le imputó la calidad de autor de dos infracciones a la Ley General de Bancos.

A saber, el artículo 26 de la Ley General de Bancos, sanciona a los directores y gerentes de bancos y garantes de una institución financiera, que entre otras conductas incurran en la genérica de simular la situación de la entidad. Teniendo en consideración la obligación que tienen los bancos de entregar, por lo menos cuatro veces al año, estados sobre la situación de sus negocios, los que deben ser publicados en la prensa, se comprende que la forma más común de incurrir en este delito, consistirá en entregar y publicar estados de situación en los que se disimula la verdadera situación de la empresa.

Y el artículo 26 bis de la Ley General de Bancos, que sanciona a los directores, gerentes, funcionarios, empleados o auditores externos de instituciones financieras que, con el fin de dificultar, desviar o eludir la fiscalización que corresponde ejercitar a la Superintendencia, alteren o desfiguren datos o antecedentes en los balances, libros, estados, cuentas, correspondencia u otro documento cualquiera, o que oculten o destruyan estos elementos, o bien, proporcionen, suscriban o presenten esos elementos de juicio alterados o desfigurados.

EL GRUPO CALAF-DANIONI

El crecimiento del grupo controlador Calaf-Danioni fue explosivo. Utilizó un expediente común en esos años. Es decir, obtuvo créditos del banco para comprar acciones del propio banco (y capitalizarlo) y para financiar sus propias empresas.

En el dictamen de los auditores, Price Waterhouse, para el balance del año 1977, se indicaba que aproximadamente un 6% de sus colocaciones correspondía a clientes cuya situación financiera no les permitía amortizar sus obligaciones en la forma originalmente pactada. La SBIF solicitó entonces “profesionalizar” la planta ejecutiva del Banco, de modo que ésta presentara un proyecto de capitalización que contara con la aprobación del ente fiscalizador.

En ese contexto es que el grupo controlador tomó contacto con Carlos Massad y en marzo de 1978 formalizó la contratación de la recientemente creada sociedad consultora Infinco para hacer frente a ese desafío. Entre los socios constituyentes aparece Sebastián Piñera, en lo que fue su primera participación comercial en Chile (ver nota secundaria). Infinco se encargó entonces de elaborar el plan que exigía la SBIF.

En marzo de 1979, una vez aprobado el plan, Sebastián Piñera –junto a Massad y Krebb– ingresó formalmente a la planta del banco, en su caso, como gerente general. Entre sus primeras medidas, dispuso un aumento de capital mediante la emisión de 600.000 acciones de pago por un valor nominal de

$250 cada una.

Piñera ejerció la gerencia general del banco hasta fines de septiembre de 1980. Durante todo ese período fue el interlocutor del banco con la Superintendencia, manejó el plan de capitalización y fue responsable del otorgamiento de todos los créditos que superaron el millón de dólares.

Durante su desempeño como gerente general de Banco de Talca, es decir entre 1979 y 1980, Sebastián Piñera se asoció con Calaf y Danioni en algunas empresas que configuraban el universo de empresas (más de 80) del Grupo Calaf-Danioni. Entre ellas, la Sociedad Administradora de Créditos Bancard (ver próximo recuadro).

BANCARD

Lejos de lo que cuenta la leyenda, Sebastián Piñera no fue el fundador de Bancard, sino sólo uno de sus socios minoritarios a partir de su relación con el Banco de Talca, en 1980. Pero la empresa se había empezado a gestar mucho antes.

Según registros de la Superintendencia de Valores y Seguros, la Sociedad Administradora de Tarjetas de Crédito Bancard S.A. fue autorizada, mediante decreto 540, para operar este tipo de medio de pago en Chile, en octubre de 1978. El extracto de la constitución y los estatutos aprobados para su funcionamiento fueron publicados en el “Diario Oficial” el 5 de enero de 1979. Posteriormente, por acuerdo del comité ejecutivo del Banco Central, se implementaron normas que regirían el funcionamiento de las tarjetas de crédito en Chile. Esto permitió el inicio de actividades por parte de Bancard S.A. y del sistema en nuestro país.

Según declaraciones judiciales del abogado Sergio Castro Olivares, a nombre de su representado Miguel Calaf, fue el Banco de Talca el más fuerte impulsor y realizador de la idea, financiando los gastos de puesta en marcha y suscribiendo un 10% del capital inicial de esta sociedad, máximo permitido por la Ley General de Bancos, siendo el resto del capital suscrito por parte de personas vinculadas al banco citado (entre ellas, Sebastián Piñera). Posteriormente le fue ofrecido y vendido un 3% de las acciones al Banco de Concepción y un 30% a personeros vinculados a esa institución.

Según consta en el proceso, tres avaluaciones disponibles a la época situaban el valor de Bancard S.A. al 31/10/1981 entre seis y 13 millones de dólares de entonces.

LA NACION.CL

La campaña electoral de Obama: un análisis estratégico…

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Franklin "Chuck" Spinney

OBAMAAA01 La estrategia de "maternidad y desencaje" o M&M (por las siglas de Motherhood and Mismatch) fue inventada por un estratega militar norteamericano, el coronel John R. Boyd. El objetivo básico de una estrategia M&M es construir apoyos a tu causa y atraer a ella a los indiferentes o no comprometidos por la vía de perfilar una posición "maternal" –es decir, una posición verdaderamente inobjetable, como la mítica "maternidad, tarta de manzana y estilo americano de vida"—, para luego invitar a tu enemigo a atacarla repetidamente de forma tal, que él mismo se haga trizas en los niveles mental y, aún más decisivo, moral del conflicto.

Lo que inevitablemente seguirá es la autodestrucción del enemigo, si consigues inducirle a atacar tu posición de maternidad de forma tal, que quede al descubierto el desencaje existente entre los tres polos de su triángulo moral, definidos por: 1) lo que tu enemigo dice ser; 2) lo que realmente es, conforme a sus acciones; y 3) el mundo con el que él tiene que lidiar. Conscientemente o no, yo creo que Obama tiene un sentido intuitivo de la concepción estratégico-moral inherente en la estrategia M&M, lo que le ha permitido deshacerse de McCain y desbaratar la campaña de éste, arrastrándolo al abismo del colapso mental y moral. Que Obama lograra hacer lo propio con Hilary Clinton, tal vez sugiere que no se trata de una casualidad.

La clave para llevar a cabo con éxito una estrategia M&M pasa por construir, primero, una posición de maternidad y, luego, convertirla en una fortaleza moral. Esto es más fácil de decir que de hacer, porque implica ser capaz de definir tu causa de una manera no trivial en términos evidentes y positivos, para luego modelar el ambiente y definirte a ti mismo de un modo tal, que siempre salga reforzada la posición de maternidad. El señor Obama se definió al comienzo a sí mismo como un unificador y un agente del cambio para un país dividido en el que una clara mayoría de la población creía que su nación se hallaba en un camino equivocado de futuro. ¿Quién podría objetar algo a esa definición? Es obvio que se trata de una nave vacía, pero es pura maternidad, y funciona como un ensalmo, si puedes manipular a tu enemigo para que juegue según tus reglas.

Astutamente, Obama se sirvió de una retórica apasionada, soliviantante, capaz de comunicar energía a las manifestaciones de masas, a fin de afianzar en la consciencia pública la autodefinición inicial y de construir entusiasmo y dar impulso, para luego, bajo presión, exhibir sangre fría y una cuidadosamente elaborada oratoria destinada a reforzar esa posición de maternidad con su autodefinición. Algunas veces lo hizo subliminalmente, como en su discurso ante el Sindicato del Cobre, que llevó al historiador Gary Wills a comparar ese discurso con el de Lincoln ante el mismo sindicato. Otras veces fue más directo, como en el meditado discurso de Filadelfia, que convirtió el caso [del reverendo] Wright en una reflexión de más amplios horizontes sobre el impacto del racismo tanto en los blancos como en los negros.

Obama dio los toques finales a su autodefinición en los debates, y la remató con una publicidad comercial televisiva brillantemente producida. Pero al tiempo que apelaba, subliminalmente, a Lincoln y se refería, directamente, a los [lincolnianos] "ángeles buenos" que llevamos todos dentro, Obama también invitaba a McCain a atacarle, a menudo sutilmente, con el equivalente político de la táctica pugilística de esperar al enemigo [como famosamente hacía el boxeador Mohamed Alí; T.] en las cuerdas del cuadrilátero para, atolondrado, golpearlo mejor. No se cansó de mencionar los votos de McCain en el Senado a favor de Bush, y se rió de las contradicciones implícitas en las posiciones de McCain. De vez en cuando, los golpes de Obama fueron descarados; por ejemplo, cuando desafió públicamente a McCain a hablar de la conexión de Obama con [el supuesto exterrorista Bill] Ayers antes del tercer debate. McCain entró furiosamente al trapo, y al hacerlo, se desacreditó a sí propio ante millones de telespectadores.

Un aspecto clave de los golpes tácticos de Obama es que nunca estuvieron revestidos de odio y casi nunca fueron personales, a menos que estuvieran legitimados por el toma y daca de los ataques personales que le dirigía McCain, que buscaba culparle por asociación recordando antiguas relaciones personales suyas. En cambio, los golpes tácticos de Obama se centraron normalmente en contradicciones implícitas en las acciones y en los discursos de campaña de McCain, golpes que, siendo McCain por naturaleza un hombre beligerante, tomaba como ataques personales. Retrospectivamente, resulta claro ahora que las acciones de Obama nunca se desviaron de su imagen, construida desde su posición de maternidad, de ser un unificador que, tan serena como competentemente, busca cambiar el status quo. Reforzó esa definición con un comportamiento disciplinado y siempre congruente con los tres polos de su propio triángulo moral, incluso cuando los inevitables acontecimientos exógenos hacían inopinadamente su aparición en el mundo con que tenía que lidiar, cosa, ésta última, que resultó especialmente clara durante el pánico financiero, del que Obama tomó distancia, manteniendo la sangre fría.

El contraste entre la estrategia M&M de Obama y el comportamiento de McCain resultó asombroso. Obama, un recién llegado virtualmente fuera de todo circuito, se sirvió de una oratoria inflamada, aunque vagarosa, para modelar el ambiente popular de un modo que reforzara su propia autodefinición. En cambio, McCain, como Hilary antes que él, no podía dejar de verse como una criatura del status quo de Washington, una magnitud conocida. Y, como antes Hilary, McCain optó por hacerse eco de la llamada de Obama al cambio. Cayó, pues, en la misma trampa, y vino a aceptar la definición de maternidad de Obama: unidad y cambio. Era una trampa, porque la definición de maternidad de McCain, como la de Hilary, carecía de lógica en su mismo núcleo. La argumentación de McCain, implícitamente, exigía de los votantes que se tragaran el siguiente galimatías: "Yo soy una experta criatura del status quo en un país en el que la mayoría de ustedes lo cree peligrosamente dividido y transitando por un camino de futuro equivocado, pero mi experiencia (¿cómo forjador del status quo?) me convierte en un candidato mejor calificado para conseguir el objetivo de la maternidad (¿que el recién llegado ha tenido la temeridad de establecer?)".

Tomar prestada del enemigo la posición de la maternidad no es el mejor modo de fijar tu propia estrategia M&M.

Resulta claro ahora que McCain no tenía la intención de desarrollar una estrategia M&M, aun si se plegó al juego de Obama. Veamos, si no, el triángulo estratégico de McCain en el contexto de su punto de partida, fundamentalmente débil. Recuérdese que un triángulo es una abstracción de conveniencia; la realidad, ni que decir tiene, es más compleja; las categorías se solapan y las distinciones más nítidas a menudo caen en zonas de penumbra en el mundo real. Sin embargo, creo que aplicar esta abstracción puede resultar una herramienta analíticamente útil para aclarar nuestra afirmación de que la estrategia M&M que tan vigorosa se mostró en el caso de Obama, resultó bien destructiva en el caso de McCain:

(1) Lo que McCain dice ser: siendo McCain como es una criatura del establishment, tiene menos margen de maniobra que Obama para definirse a sí mismo. Eligió engrandecer el mito que había venido repetidamente forjando sobre sí mismo, definiéndose como un hombre de honor, con una sabiduría nacida de la experiencia, como un hombre independiente y sin ataduras, y como un superpatriota, cuyo valor moral más básico era poner el país por delante de cualquier interés personal, sea cualquiera el coste. En realidad, "El país, lo primero", fue el parachoques emblemático de su campaña.

(2) Lo que McCain es realmente: Las acciones de McCain, que definen lo que realmente es, resultaron una y otra vez contradictorias con su autodefinición, y de modo crecientemente palmario. Llamo la atención sobre lo siguiente: a) al librarse negativamente a ataques personales, crecientemente rayanos en lo maccarthyesco, en su oratoria de inculpación por asociación, McCain, y especialmente su pareja de campaña, Sarah Palin, trataron de destruir el carácter de Obama por la vía de atacar sus motivaciones, su patriotismo, sin privarse siquiera de referencias oblicuas a su "otreidad" (código para la raza). Lo que consiguió con eso McCain fue decirle al mundo a gritos que él mismo era otro perro de presa Roviano [por Karl Rove, el "cerebro" de las campañas de Bush; T.], que era más de lo mismo, y no el cambio que pretendía representar. Además, mientras que McCain violó su propia pretensión de ser un agente del cambio, sus desapoderados ataques no sólo dejaron intacta e incuestionada la definición de maternidad de Obama, sino que probablemente la reforzaron. b) Al sembrar división en el país, enfrentando regiones contra regiones, pueblos contra ciudades, norteamericanos genuinos contra norteamericanos no genuinos, y aun estimulando actitudes populacheras violentas en las mentes de sus partidarios, McCain y, especialmente, Sarah Palin entraron en contradicción con la autodefinición de McCain como hombre que ponía a su país por delante del interés propio. c) Al nombrar a Sarah Pailin como compañera de campaña, eligió a una persona manifiestamente incapaz de llegar a ser presidente en caso de muerte de McCain en el cargo. Tal decisión no sólo reforzó la violación de su autodefinición como hombre que ponía el país por delante de sí propio, sino que entró en contradicción con su pretensión de ser un hombre independiente que va por libre, porque la opción de Palin era, obviamente, un guiño a las bases más derechistas del Partido Republicano. Y para empeorar todavía más las cosas, la opción de Palin entraba en contradicción con su autodefinición como hombre de sabiduría a prueba de presiones y forjada en el fuego de la experiencia, porque a pesar de haber podido elegir compañero de campaña entre marzo y agosto, tomó esa importante decisión guiado por una corazonada impulsiva de último minuto, apostando a cierraojos sin tomar en cuenta las probabilidades matemáticas asociadas al resultado.

(3) Veamos ahora el mundo con el que tenía que lidiar McCain: tenía que estar a la altura de las maniobras estratégicas de Obama, así como de los acontecimientos exógenos que siempre interfieren de tanto en tanto, siendo el más importante de los ocurridos el desplome financiero. Según se observó antes, McCain, como antes Hilary Clinton, cayó en la trampa de Obama al definir la maternidad en los términos de Obama. Las consecuencias estratégicas fueron de hondo calado: para ganar, McCain, como antes Hilary, tenía dos opciones: o bien podía apuntar alto, jugando el juego de Obama en los términos de Obama, en la esperanza de batir intelectualmente a un Obama manifiestamente inteligente, o acaso esperando que Obama perdiera la serenidad y se destruyera a sí propio atacando a McCain de una forma contradictoria con las tres patas del triángulo estratégico de Obama; o bien… McCain podía ir por la vía de los golpes bajos, violando a propósito los términos de su propio triángulo estratégico en la esperanza de que lograría destruir a Obama con un ataque personal brutal antes de que las consecuencias de la violación le pasaran a él mismo factura.

La primera opción resultaba poco halagüeña para McCain, porque Obama había venido cuidándose de reforzar con meticulosidad las tres patas de su propio triángulo estratégico durante por lo menos año y medio, y su épica batalla con Hilary Clinton le había obligado a fortificar sus defensas contra cualquier tentación autodestructiva. No hay la menor prueba de que McCain llegara a entender siquiera la naturaleza de la opción estratégica a la que le había obligado Obama. Se percatara o no de ello, McCain eligió la segunda opción estratégica, la cual, por decirlo en términos militares, terminó siendo la antítesis del consejo de Sun Tzu, según el cual hay que concentrar siempre las propias fuerzas en el punto débil del enemigo. McCain, como Hilary, se avilantó a debilitar su propio triángulo estratégico con un revoltillo de asaltos tácticos dispersos que no hicieron otra cosa que robustecer directamente la posición de Obama. En efecto, lo que en la campaña de McCain pasaba por "estrategia" no era sino el alocado lanzamiento a Obama de cualquier cosa que a mano se encontrara, en la esperanza de que algún golpe afortunado resultara definitivo.

Pero un revoltillo de empujones y ataques a la desesperada no es una estrategia en ningún sentido serio de la palabra; es, a lo sumo, un conjunto de tácticas inconexas y dispersas. Y si el enemigo es astuto en el desarrollo de un juego M&M, esas maniobras son la mejor receta para la autoinmolación. Cuando se hizo evidente la futilidad de cada asalto, McCain cambió de táctica en lo que pasó a ser un batiburrillo de intentos, cada vez más desesperados, de encontrar algo que funcionara: Ayers, Joe el fontanero, Obama socialista, Obama redistribuidor de la riqueza, vuelta a Joe el fontanero, etc.; la impresión resultante era la de una inútil búsqueda de alguna combinación, de cualquier combinación, de puñetazos afortunados que dieran en el blanco y tumbaran al contrario.

La irreflexiva desesperación de McCain cobró un destacado perfil cuando el efecto exógeno del desplome financiero hizo intrusión en la campaña y McCain se dejó tentar para perpetrar un truco de altos vuelos que pronto terminó en una embarazosa debacle. McCain comenzó por proponer públicamente un gran trato para postergar el tercer debate, "por mor del país"; luego sembró confusión yendo a Washington para construir un consenso bipartidista, pero, estando en Washington, no hizo nada por encarar el problema o armar un consenso. Luego invirtió la marcha, diciendo que las cosas estaban ya lo bastante encaradas, de modo que sí, podría participar en el debate. Demasiado para su pretensión de poseer una sabiduría nacida de la dura experiencia. Mientras un McCain agresivo zascandileaba en el borde mismo del abismo, Obama se mantuvo sereno.

Aunque podría citar muchos otros ejemplos, creo que está claro ya que la decisión de McCain de emular a Hilary y tomar la vía de los golpes bajo encajó como anillo al dedo en la estrategia M&M de Obama: McCain gastó su energía en hacer trizas su propio triángulo moral. No es, pues, sorprendente que su juego mental degenerara en confusión y desorden, y lo que es todavía más importante, que se destruyera moralmente a sí propio. Y al hacerlo, fue McCain quien más contribuyó a demostrar que no era apto como presidente: como la mayoría de los pilotos de combate –el coronel Boyd fue una asombrosa excepción—, McCain no pudo o no quiso pensar más allá de la táctica. A pesar de la valentía personal que pudo haber demostrado en sus años como oficial naval, la ineptitud en el juego estratégico evidenciada en su duelo con el astuto Obama probó que es un hombre moral y mentalmente incapaz para ser un comandante en jefe exitoso.

Obama, por otra parte, volvió a probar que es un maestro de los juegos de estrategia, y ser un dirigente eficaz –presidente de la nación, o comandante en jefe— no tiene sino que ver con la estrategia.

Dicho en los términos del Diseño Moral para la Gran Estrategia –la estrategia M&M del Coronel Boyd—: McCain se esforzó por beneficiarse de la violación de códigos y normas de conducta que se jactaba de observar estrictamente y que los demás esperaban que observase estrictamente, y al hacerlo, se destruyó a sí mismo en el nivel mental de la lucha corrompiendo su propio proceso de toma de decisiones. En lo que hace al nivel moral de la contienda, McCain se deshonró a sí mismo dejando que su ambición destruyera la misma identidad que tan tenazmente había venido construyendo desde comienzos de los 80. Sólo en su último discurso, ya como derrotado, trató de recobrar esa identidad.

Queda, sin embargo, una cuestión de más calado: ¿pretende realmente Obama honrar su doble promesa de unidad y cambio? Ninguno de sus principales adversarios en la carrera presidencial tuvo el sentido estratégico y la capacidad para obligar a Obama a declarar cómo pretende colmar los elevados sueños y las grandes esperanzas que logró suscitar con su estrategia M&M. Un primer indicador de sus intenciones reales será el nombramiento de sus secretarios del Tesoro y de Defensa. Si elige entre los aparatchiki demócratas o exclintonitas que magnificaron los problemas existentes que luego Bush aún empeoró, la presidencia de Obama no será sino un paso más en el despeñadero que comenzó con el estilo de toma de decisiones con cañones y mantequilla en la guerra de Vietnam.

Franklin "Chuck" Spinney es un antiguo analista militar del Pentágono que se hizo famoso en los 80 por lo que llegó a llamarse el Informe Spinney, en donde se criticaba la búsqueda implacable, por parte del Pentágono, de complejos y costosos sistemas armamentísticos sin atender a consideraciones presupuestarias. A pesar de los intentos de sus superiores por enterrar el controvertido informe, logró exponerlo ante una sesión de la Comisión Presupuestaria de Defensa del Senado de los EEUU y convertirlo en portada del Time Magazine en marzo de 1983. Cuando Chuck Spinney se retiró del Pentágono tras 33 años de servicio, la entrevista que con ocasión de su retiro le hizo Bill Moyers logró el premio Emmy al mejor programa informativo de 2003. Actualmente, vive a bordo de un barco velero en el Mediterráneo.

Traducción para www.sinpermiso.info: Ricardo Timón

Sin Permiso.info

El hombre moderno: producto de la guerra y la masificación social…

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Lo social dominó sobre la capacidad cognitiva en el salto de la humanidad

ALICIA RIVERA - Madrid – 10/06/2009

INVESTIGACION3 Los grupos humanos con comportamiento cultural moderno surgen en la prehistoria en lugares y momentos diferentes. ¿Por qué? ¿Está determinado ese salto por el aumento de las capacidades cognitivas de la especie humana? No necesariamente, según explican unos investigadores del University College de Londres. Para ellos la clave, o al menos una clave importante, reside en la estructura demográfica de las poblaciones. Pudo ser su densidad, las migraciones y las interacciones entre los subgrupos sociales lo que habría provocado el surgimiento de la complejidad simbólica y tecnológica en el comportamiento humano -primero en África, y después en Europa- y no necesariamente los cambios biológicos en la capacidad cognitiva, dicen.

      Otro estudioso, éste de EE UU, aborda también la cuestión demográfica en el origen del comportamiento social humano moderno. Pero lo hace desde la perspectiva de los costes y beneficios de la guerra en la evolución de un rasgo social importante como el altruismo. Ambos trabajos se publican en la revista Science. En ambos casos, como no podía ser menos en la ciencia contemporánea, Darwin sale a relucir, y la comparación con los datos genéticos resulta esencial al menos para validar las conclusiones demográficas.

      El origen del comportamiento humano complejo, registrado primero en Europa y Asia occidental (hace unos 45.000 años) y después en el sureste y este asiático, Australia y África, se caracteriza por un marcado salto cultural y tecnológico, recuerdan Adam Powell (University College, Londres) y sus colegas. Incluso emerge un comportamiento simbólico que se manifiesta en el arte abstracto y realista así como en la decoración de los propios cuerpos. Herramientas de piedra, tecnologías avanzadas de cazadores y tramperos (lanzas, bumeranes y redes), artefactos rituales (de hueso y marfil) y musicales (flautas de hueso) son restos arqueológicos que lo atestiguan.

      Lo que Powell y sus colegas investigan es la dispersión espacial y temporal del origen de la modernidad. Además, hay que tener en cuenta que los humanos anatómicamente modernos surgen en África hace entre 160.000 y 200.000 años. Entonces, si el motor del comportamiento moderno fuera un cambio biológico hereditario, ¿no deberían haber surgido sociedades complejas frecuentemente y pronto tras su diáspora fuera del continente ancestral? Es más, los científicos británicos apuntan que, para muchos de sus colegas, también los neandertales, aunque biológicamente diferentes de los nuevos humanos, tenían comportamiento y capacidades cognitivas notables.

      Powell y sus colegas abordan el problema con modelos que tienen en cuenta los grupos de población, la estructura de los subgrupos y sus relaciones, la emigración y, por supuesto, los recursos que ofrece un entorno y las estrategias sociales para explotarlos.

      "Nuestros resultados demuestran que la influencia de la demografía en los procesos de transmisión cultural ayuda a explicar tres características clave de la emergencia del comportamiento moderno observable en el registro arqueológico: la aparición temprana y la desaparición subsiguiente de rasgos modernos en el sur de África; la heterogeneidad geográfica y temporal del surgimiento del comportamiento moderno y el retraso entre la anatomía moderna y los rasgos de comportamiento modernos", concluyen los investigadores.

      Los estudios de ADN permiten hacer estimaciones sobre densidades de población prehistóricas cuyos resultados son compatibles, en general, con los de estas simulaciones demográficas.

      Hay que tener en cuenta, advierte Ruth Mace también en Science, que "tanto los rasgos genéticos como culturales son hereditarios y están sujetos a procesos evolutivos, aunque los segundos no se transmiten de modo mendeliano y pueden heredarse incluso entre gente que no comparte genes". Esto puede producir resultados evolutivos inexistentes en otros animales.

      Más radical que el de Powell es el segundo estudio, también de corte demográfico. Samuel Bowles (Instituto de Santa Fe, EE UU) aporta información etnográfica y arqueológica a sus modelos para concluir que la estructura demográfica en los grupos de cazadores-recolectores prehistóricos favoreció la transmisión de rasgos genéticos de influencia social en los humanos.

      El punto fuerte del trabajo es el altruismo, aunque lo que estudia es la guerra, entendida ésta como conflictos violentos intergrupales. Las prácticas bélicas, sugiere Bowles, pudieron favorecer la supervivencia de grupos humanos que contuvieran más individuos altruistas dispuestos a poner en peligro su propia vida si ello aporta beneficios para su propio grupo.

      "El nivel estimado de mortalidad en conflictos intergrupales debió tener un efecto sustancial, favoreciendo la proliferación de comportamientos favorables al grupo aunque fueran muy costosos a nivel personal para el individuo altruista", afirma, con un enfoque muy darwinista. Es decir, en la guerra venció evolutivamente el altruismo.

      EL PAIS.COM

      Alain Ruquié: “Hay una tendencia de los chilenos a insistir sobre su excepcionalidad”…

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      Domingo 7 de junio de 2009

      Por Giglia Vaccani / La Nación Domingo

      GAUGUIN1 Alain Ruquié, cientista político francés, en su paso por Santiago

      El catedrático experto en América Latina nos tiene cariño. No sólo destaca cómo el país ha sorteado la crisis económica gastando más, sino también la forma en que nos hemos transformado en los niños buenos de la escuela y cómo pasamos de protagonistas a espectadores en las tensas relaciones de Perú y Bolivia.

      Alain Ruquié, prestigioso politólogo francés, acaba de retornar a Europa tras pasar una intensa semana en Chile, donde dictó en la Universidad Diego Portales una de sus afamadas cátedras sobre América Latina. Fue tiempo suficiente para sacarnos su radiografía: "El tema del chileno hoy es la alternancia", dispara sin perder la ocasión de recomendar a la derecha que, si quiere ganar las elecciones de diciembre, debe hacer por fin un contrapunto con el modelo económico de la Concertación. Directo como es, aquí hace un recorrido desde el corazón de los chilenos hacia el resto del continente:

      ¿Qué temas percibió que están más a flor de piel de los chilenos?

      Democracia y alternancia son los temas del día de los chilenos. Otro tema es la crisis económica y la forma en que la han encarado: con políticas públicas contracíclicas y el uso de reservas.

      En ese ámbito, ¿aprobamos?

      Hay que decir que no todos los países se pueden permitir ese lujo de tener reservas para políticas de inyección y reactivación de la economía a través del consumo. Eso es interesante en el modelo chileno.

      ¿Y cómo nos ve dentro del continente?

      Hay una tendencia de los chilenos a insistir sobre su excepcionalidad. Algo que existe, como en todos los países en distintos ámbitos, pero lo cierto es que los chilenos se destacan en la forma que manejaron la economía, con prudencia. Eso los hace aparecer como los niños buenos de la escuela y es fuente de admiración en Europa y el resto del mundo. En cuanto a reducción de la pobreza, también fue ejemplar el trabajo, todo el mundo lo reconoce. Pero los que critican a Chile dicen que su apertura, ortodoxia económica y prudencia en los gastos ha permitido reducir la pobreza, pero no ha reducido la desigualdad y no ha promovido una unidad social ascendente, tal como se podía esperar de un país como éste. Y, desde el punto de vista político, basta con mirar los argumentos de la oposición, la derecha chilena, que no tiene nada que criticar al modelo económico actual. Yo estuve hace poco en Caracas, en una reunión de cuño liberal donde fue la polémica con Mario Vargas Llosa, y fue muy interesante. Había chilenos de derecha que contraponían el modelo venezolano al chileno siendo de oposición en Chile, es decir, elogiaban el modelo de la Concertación. Entonces uno se preguntaba dónde está el otro modelo.

      ¿Acaso existe otro modelo?

      Es que no hay otro modelo. En Chile hay un consenso y es difícil idear un modelo nuevo cuando se logró uno con calidad.

      ¿Por dónde pasa la alternativa del poder entonces?

      Si yo estuviera en el lugar de la oposición chilena, me preguntaría qué programa nuevo puedo presentar a los electores. Yo veo eso como parte de la excepción chilena, porque casi en todos los países la oposición tiene otro modelo.

      ¿Afectará eso a nuestro candidato de la oposición, Sebastián Piñera?

      Eso es lo que sentí al hablar con gente aquí, al hojear los diarios. Es muy difícil encontrar un modelo alternativo. Los grandes equilibrios están dados.

      Salgamos de Chile. ¿Cómo nos estamos portando con nuestros vecinos? ¿Hay tensión?

      Es lo de siempre. Nunca pasa de la tensión, lo que es bueno. Pero nunca se saldrá mientras no se entienda que el tema con Bolivia es triangular. Si fuese bilateral sería más fácil de solucionar.

      Se refiere a la demanda de Perú ante La Haya.

      Es un tema desgraciado, porque la aproximación de Chile y Bolivia es bastante grande desde que llegó Evo Morales. Hay una voluntad de mejorar la situación, pero en este momento todo está más tenso entre Perú y Bolivia. Mientras Chile se queda como espectador. Es muy curioso.

      ¿Es partidario de mar para el desarrollo de Bolivia?

      Obvio que Bolivia necesita una salida al mar. Cuando los países no tienen salida al mar, tienen mayores dificultades.

      Acaba de pasar por Venezuela, ¿qué le parece que Hugo Chávez se resistiera a debatir con Vargas Llosa?

      Lo importante no es que Chávez no haya aceptado el desafío con Vargas Llosa, lo importante es que ese encuentro liberal y antichavista se haya registrado en Caracas. El año pasado hubo problemas con la prensa. Yo estuve ahora, en abril, y pasa esto. Pero déjeme decirle que se reunió en Caracas la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), los propietarios de los grandes diarios, especialmente de Estados Unidos, lo que significa que hay un espacio de libertad y que Chávez permite hacer eso. Venezuela es un Estado democrático a pesar de esas peculiaridades. No se ven las cosas que demuestran que Chávez tiene un régimen pluralista y abierto. Caracas es una ciudad de un consumismo extraordinario, no es una ciudad socialista. Es una ciudad donde a la gente le gustan los buenos restaurantes, el buen vino chileno o francés. Creo que la imagen está bastante distorsionada. A Chávez hay que juzgarlo por lo que hace, no por lo que dice.

      ¿Habrá cambios en Cuba tras la resolución de la OEA?

      La decisión de la OEA es un apoyo para Barack Obama, para permitirle superar la resistencia tanto de los republicanos como de muchos demócratas para levantar el embargo. Ese embargo existe hace 48 años y ¿qué implicancias ha tenido? Que Fidel Castro se quedó como territorio amenazado por el imperialismo y que cerró todas las puertas dejando una ciudad sitiada. La resolución de la OEA no es tan importante como el levantamiento del embargo. Estoy seguro que eso Obama lo sabe. //LND

      Encuesta Adimark (junio 2009): Bachelet, 69% de apoyo excepcional…

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      La evaluación positiva de la Mandataria se incrementó en 27 puntos en los últimos 8 meses.

      BACHELETO001 La Presidenta Michelle Bachelet alcanzó en el mes de mayo una aprobación de 69%, llegando un nuevo peak según la encuesta mensual que realiza Adimark. En tanto, sólo un 20% de la muestra reprueba su gestión. Según detalla el sondeo, en los últimos 8 meses la aprobación de Bachelet ha saltado 27 puntos.

      Evaluación de Gobierno Mayo 2009
      02 de Junio del 2009
      Por: Adimark Gfk

      Ver Encuesta Adimark completa…

      La presidenta alcanza un nuevo record; su aprobación llega a un 69%, 2 puntos más que en el mes anterior. El Ministro Velasco retrocede, pero se mantiene como el Ministro mejor evaluado del gabinete.

      Nada parece detener el alza en el nivel de aprobación de la Presidenta Bachelet. En Mayo quiebra un nuevo record, alcanzando ahora un 69% de aprobación. En Septiembre del año pasado, al declararse la emergencia económica global, su aprobación era apenas del 42%. Es decir, en los últimos 8 meses la aprobación de Bachelet ha saltado nada menos que 27 puntos. Por supuesto, se trata de la mejor evaluación en todo su mandato, y la transforma en uno de los pocos mandatarios, a nivel mundial, que ha logrado mejorar sus índices de aprobación en medio de la peor crisis económica de los últimos 60 años. El Gobierno, independiente de la presidenta, recibe una aprobación del 56%, manteniéndose la diferencia de 13 puntos entre la evaluación de la presidenta y la que recibe su gobierno.

      El ministro mejor evaluado del gabinete, a distancia, sigue siendo el Ministro de Hacienda Andrés Velasco, si bien su evaluación se deteriora 3 puntos en este mes, pasando del 67% de evaluaciones positivas en Abril a 64% en Mayo. Este retroceso del ministro Velasco marca un cambio de tendencia, después de 5 meses consecutivos de alzas en su evaluación y coincidente con las negativas cifras de empleo que se han conocido recientemente.

      Los tres Ministros que siguen a Velasco como los mejores evaluados resultan ser tres mujeres: Se trata de las ministras Tohá (48%, Sec. Gral. de Gobierno), Albornoz (47%, Sernam) y Poblete (46%, Vivienda).

      Por áreas de gestión se nota una leve disminución en las percepciones sobre el manejo de la economía, la que no alcanza a ser significativa, pero que marca un cambio de tendencia respecto a las sostenidas alzas observadas en esta área en los últimos meses. Igualmente se observan deterioros en las evaluaciones respecto al manejo de la Educación, lo que no debiera ser sorprendente dado el prolongado paro que afecta a la educación municipal.

      La evaluación de la gestión educacional se ha deteriorado desde 41% en Febrero pasado a un 37% en este mes. En la crisis del año pasado, que llevó a la salida de la ex-Ministra Provoste, las evaluaciones de esta área llegaron a un 24% de aprobación. Igualmente se deterioran significativamente las percepciones sobre el manejo de la Salud, coincidente con la propagación de la influenza AH1N1 en nuestro país. Sólo un 33% aprobó en Mayo la gestión gubernamental de Salud.

      La “Corrupción en los organismos del Estado” (16%) y la “Delincuencia” (13%) se mantienen, a distancia, como las áreas peor evaluadas de la gestión de gobierno, con una importante cifra de rechazo, que en el caso de la Delincuencia alcanza a un 84% de la población.

      La evaluación del Ministro del Interior, que en Abril había experimentado un alza importante, retrocede ahora 6 puntos para volver a los niveles que presentaba antes de Abril (43%). Cabe recordar que fue precisamente en Abril cuando el Ministro Pérez Yoma recibió críticas por un supuesto privilegio en un tratamiento médico. Este episodio muestra lo paradójicas que pueden ser las consecuencias de las críticas cuando no tienen el debido fundamento, y peor si se refieren a un tema sensible como es la salud personal.

      El ministro de Defensa, Francisco Vidal, quien ha debido enfrentar confusos y delicados trascendidos en las últimas semanas respecto a temas de su cartera, como es la compra de armamentos, también ve deteriorada su evaluación en 3 puntos porcentuales, bajando desde un 47% en Abril a un 44% en Mayo.

      Las negativas evaluaciones y amplio rechazo (sobre el 50%) a la forma como se están manejando las principales coaliciones políticas no muestran señales de mejoría, sino se mantiene constante desde hace ya bastante tiempo.

      Bing, nuevo buscador de microsoft, excelente rival de Google…

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      debut en la red

      Bing empieza a buscar

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      Búsqueda web con Bing Búsqueda de imágenes en Bing Búsqueda de mapas en Bing

         MADRID, 1 Jun. (EUROPA PRESS)
      Bing ha hecho su debut en la Red con la intención no sólo de hacerse un hueco, sino de conseguir acechar a Yahoo! y Google. Estos buscadores, líderes mundiales en su materia, hasta ahora eran seguidos muy de lejos por Live Search, cuya página ya redirige también a Bing.

         Un nombre corto y pegadizo para que se quede en el oído del internauta y que no cueste rastrearlo. Importante, ya que seguramente muchos internautas lleguen a él a través de la caja de búsqueda de Google. Paradojas de la vida.

         La dirección .com del buscador se abre directamente en castellano en nuestro país, aún en su fase beta. La web es colorista, otorga el protagonismo a una gran foto que cambia cada día y sus opciones no distan mucho de lo que, no en vano, ha convertido en estándar Google.

         Bing busca mejor que Live Search y cuenta las opciones más típicas que demandan los usuarios: web, imágenes, noticias y mapas; de una forma muy similar a lo que ofrece Google. Es preciso, tanto que no se tuerce para buscar noticias o contenidos de actualidad que quizá podrían servir e interesar al internauta.

         Sin embargo, el buscador sí ha sabido llegar con ideas nuevas. El rastro de imágenes es particularmente bueno, con opciones de tamaño (pequeñas, intermedias, grandes, papel tapiz) pero también de diseño (cuadradas, anchas, altas), color (o blanco y negro), estilo (fotografías, ilustraciones) o buscar específicamente personas. Un aspecto, éste, de los más flojos en Google Search.

         El servicio de Mapas también está bien depurado y encuentra lo buscado con precisión. Además del mapa en 2D, el buscador cuenta con una versión tridimensional: Virtual Earth 3D, accesible desde el mismo navegador pero que requiere la instalación de un ‘plug in’.

         Parece que Microsoft ha hecho un buen trabajo con Bing: innovar ligeramente pero sin renunciar a un camino, el marcado por Google, del que sería muy difícil desviar al usuario. ¿Conseguirá que Bing se haga un importante hueco en las páginas de inicio y los cuadro de búsqueda de los navegadores de todo el mundo?

      El Plan de Bilderberg para 2009: promover “nuevo orden económico mundial”…

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      Rehacer la economía política global

      Andrew G. Marshall

      Global Research

      Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

      USA5 Entre el 14 y el 17 de mayo, la elite global se reunió en secreto en Grecia para la conferencia anual de Bilderberg, en medio de una difusa y limitada atención de los medios. Cerca de 130 de los personajes más poderosos del mundo se juntaron para discutir los temas urgentes de la actualidad, y elaborar un camino para el próximo año. El tópico principal de discusión en la reunión de este año fue la crisis financiera global, lo que no sorprende, ya que la lista de participantes en la conferencia incluía a muchos de los principales arquitectos de la crisis, así como a los abocados a “resolverla”.

      El orden del día: La reestructuración de la economía política global

      Antes de que comenzara la reunión, el periodista investigativo de Bilderberg, Daniel Estulin, informó sobre el ítem principal del orden del día, que le fue revelado por sus fuentes en el interior. Aunque esos informes no pueden ser verificados, sus fuentes, junto con los del veterano rastreador de Bilderberg, Jim Tucker, han demostrado su sorprendente exactitud en el pasado. Al parecer, el principal tópico de discusión en la reunión de este año fue encarar la crisis económicos, en términos de emprender: “O una prolongada, angustiosa depresión que condene al mundo a décadas de estancamiento, decadencia y pobreza… o una depresión intensa pero más breve que prepare el camino para un nuevo orden económico mundial sostenible, con menos soberanía pero más eficiencia.” Otros puntos en el orden del día incluyeron un plan para “seguir engañando a millones de ahorristas e inversionistas que creen en el alboroto sobre el supuesto cambio positivo en la economía. Están a punto de ser preparados para masivas pérdidas y un tremendo dolor financiero en los meses por venir,” y “Habrá un empuje final para la promulgación del Tratado de Lisboa, que depende de que los irlandeses voten SI por el acuerdo en septiembre u octubre.” [1] lo que daría a la Unión Europea masivos poderes sobre sus naciones miembro, convirtiéndola esencialmente en un gobierno regional supranacional, en el que cada país sería relegado más bien a un estatus provincial.

      Poco después del inicio de las reuniones, Jim Tucker, el rastreador de Bilderberg, informó que sus fuentes internas revelaron que el grupo tiene en su orden del día: “el plan para un departamento global de salud, un tesoro global y una depresión acortada en lugar de una desaceleración económica más prolongada.” Tucker informó que el Ministro de Exteriores sueco y ex primer ministro, Carl Bildt: “Hizo un discurso en el que propugnó que se convirtiera a la Organización Mundial de la Salud en un departamento mundial de salud, y que se convirtiera el FMI en un departamento mundial del tesoro, ambos por cierto bajo los auspicios de Naciones Unidas.” Además, Tucker informó que: “El Secretario del Tesoro Geithner y Carl Bildt recomendaron especialmente una recesión más breve no una recesión de 10 años… en parte porque una recesión de 10 años dañaría a los propios industrialistas de Bilderberg, que por más que quisieran tener un departamento global del trabajo y un departamento global del tesoro, preferirían ganar dinero y una recesión tan larga les costaría mucho dinero en lo industrial porque nadie compraría sus juguetes… y la tendencia sigue siendo que sea corta.” [2]

      Después del fin de las reuniones, Daniel Estulin informó que: “Una de las preocupaciones primordiales de Bilderberg según Estulin es que su celo de reformar el mundo organizando el caos a fin de implementar su agenda a largo plazo podría llevar a que la situación se saliera de control y podría terminar por conducir a una situación en la cual Bilderberg y la elite global en general fueran arrollados por los eventos y terminaran por perder su control sobre el planeta.”[3]

      El 21 de mayo, la Agencia Internacional de Noticias de Macedonia informó que: “Un nuevo informe del Kremlin sobre el tenebroso Grupo Bilderberg, que realizó la semana pasada su reunión anual en Grecia, señala que la elite financiera, política y corporativa de Occidente emergió de su cónclave después de llegar a un acuerdo de que hay que destruir ‘totalmente’ el dólar a fin de continuar su impulso hacia un Nuevo Orden Mundial dominado por las potencias occidentales.” Además, el mismo informe del Kremlin aparentemente señala que: “la mayoría de la elite más acaudalada de Occidente, congregada en una reunión secreta sin precedentes en Nueva York convocada y dirigida por” David Rockefeller, “para urdir la defunción el dólar de EE.UU.” [4]

      La reunión secreta de los billonarios

      La reunión a la que se referían era una reunión secreta en la cual: “Una docena de los más ricos del mundo se reunieron en un encuentro privado por invitación de Bill Gates y Warren Buffett para hablar de la donación de dinero,” realizada en la Universidad Rockefeller, que incluía a destacados filántropos como Gates, Buffett, el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, George Soros, Eli Broad, Oprah Winfrey, David Rockefeller Sr. y Ted Turner. Un participante declaró que: “No fue secreta,” pero que: “se quería que fuera una reunión entre amigos y colegas. Fue algo que la gente ha estado discutiendo desde hace mucho tiempo. Bill y Warren esperaban realizar ocasionalmente semejantes reuniones. Enviaron una invitación y la gente participó.” El editor de Chronicle of Philanthropy, Stacy Palmer dijo: “Considerando lo serios que son estos tiempos económicos, no creo que sea sorprendente que estos filántropos se hayan juntado,” y que: “No se juntan normalmente e intercambian consejos.” Los tres anfitriones de la reunión fueron Buffet, Gates y David Rockefeller. [5] [Vea: Apéndice 2: Conexiones de Bilderberg con la Reunión de Billonarios.]

      En la reunión “los participantes se negaron tenazmente a revelar el contenido de la discusión. Algunos citaron un acuerdo de mantener la confidencialidad de la reunión. Portavoces del señor Buffet, el señor Bloomberg, el señor Gates, el señor Rockefeller, el señor Soros y la señora Winfrey se negaron concienzudamente a comentar, aunque algunos confirmaron su participación.” [6] Hay informes que indican que: “Discutieron cómo encarar la depresión global y expandir sus actividades caritativas en la desaceleración económica.” [7]

      El periódico británico The Times informó que esos “destacados billonarios se reunieron en secreto para considerar cómo su riqueza podría ser utilizada para reducir el crecimiento de la población del mundo,” y que “discutieron la unión de sus fuerzas para superar obstáculos políticos y religiosos al cambio.” Es interesante que: “La reunión informal de la tarde fue tan discreta que dijeron a algunos de los asistentes de los billonarios que estaban en ‘reuniones informativas de seguridad’.” Además: “Cada uno de los billonarios tuvo 15 minutos para presentar sus causas favoritas. Durante la cena discutieron cómo podrían ponerse de acuerdo en una ‘causa general’ que pueda regir sus intereses,” y lo que se decidió fue que “todos estuvieron de acuerdo en que el exceso de población es una prioridad.” Finalmente, “emergió un consenso de que respaldarían una estrategia en la cual el crecimiento de la población sería abordado como amenaza potencialmente desastrosa para el entorno, la sociedad y la industria,” y que: “Tienen que mantenerse independientes de agencias gubernamentales incapaces de prevenir el desastre que todos consideramos inminente.” Un invitado en la reunión dijo que: “Querían hablar de rico a rico sin preocuparse de que algo que dijeran terminara en los periódicos, presentándolos como un gobierno alternativo del mundo.” [8]

      El informe filtrado

      Se informa que el periodista investigativo de Bilderberg, Daniel Estulin, recibió de sus fuentes internas un resumen de 73 páginas de la reunión del Grupo Bilderberg, que reveló que hubo algunos serios desacuerdos entre los participantes. “Los partidarios de la línea dura favorecen una caída dramática y una depresión severa y corta, pero hay quienes piensan que las cosas han ido demasiado lejos y que las consecuencias del cataclismo económico global no pueden ser calculadas con exactitud si se escoge el modelo de Henry Kissinger. Entre ellos está Richard Holbrooke. Lo que no se sabe por el momento es si el punto de vista de Holbrooke es de hecho el de Obama.” El punto de vista de consenso fue que la recesión empeorará, y que la recuperación será “relativamente lenta y prolongada,” y que hay que buscar esos términos en la prensa durante las próximas semanas y meses.

      Estulin informó: “que algunos importantes banqueros europeos que enfrentan el espectro de su propia mortalidad financiera están extremadamente preocupados, y dicen que ese acto en la cuerda floja es “insostenible” y que el presupuesto y los déficits comerciales de EE.UU. podrían llevar a la defunción del dólar.” Un miembro de Bilderberg dijo que: “los propios bancos no conocen la respuesta a cuándo [se tocará fondo].” Todos parecían estar de acuerdo en “que el nivel de capital necesitado por los bancos estadounidenses podría ser considerablemente superior a lo que el gobierno de EE.UU. sugirió a través de sus recientes pruebas de estrés.” Además “alguien del FMI señaló que su propio estudio de recesiones históricas sugiere que EE.UU. se encuentra sólo a un tercio del camino en la actual; por ello las economías que esperan recuperarse con la resurgencia de la demanda de EE.UU. se verán ante una larga espera.” Un participante declaró que: “Las pérdidas en la bolsa en 2008 fueron peores que las de 1929,” y que “la próxima fase de la disminución de la economía será también peor que en los años treinta, sobre todo porque la economía de EE.UU. soporta unos 20 billones de dólares de deuda excesiva. Hasta que se elimine esa deuda, la idea de un boom saludable es un espejismo.” [9]

      Según Jim Tucker, Bilderberg trabaja para convocar a una cumbre en Israel del 8 al 11 de junio, en la cual “los principales expertos en regulación del mundo” podrán “encarar la actual situación económica en un foro.” Respecto a las propuestas presentadas por Carl Bildt de crear un departamento mundial del tesoro y un departamento mundial de salud bajo Naciones Unidas, se dice que el FMI se convertirá en el Tesoro Mundial, mientras que la Organización Mundial de la Salud se convertirá en el departamento mundial de salud. Bildt también reafirmó el uso del “cambio climático” como un desafío crucial para continuar con los objetivos de Bilderberg, refiriéndose a la crisis económica como “crisis de una generación mientras que el calentamiento global es un desafío milenario.” Bildt también propugnó la expansión del NAFTA a todo el hemisferio occidental para crear una Unión Americana, utilizando la UE como “modelo de integración.”

      Según las informaciones, el FMI envió un informe a Bilderberg propugnando que se convierta en un Departamento Mundial del Tesoro, y el “Secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner, apoyó con entusiasmo el plan de un Departamento Mundial del Tesoro, aunque no recibió ninguna garantía de que él ser convertiría en su líder.” Geithner dijo además: “Nuestra esperanza es que podamos trabajar con Europa en un marco global, una infraestructura global que tenga una supervisión global adecuada.” [10]

      ¿Entra en acción el plan de acción de Bilderberg?

      Reorganización de la Reserva Federal

      Después de la reunión de Bilderberg hubo varios anuncios interesantes hechos por importantes participantes, específicamente respecto a la reorganización de la Reserva Federal. El 21 de mayo, se informó que se cree que el Secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner “se está orientando fuertemente a que se dé a la Reserva Federal un rol central en la futura regulación,” y “se entiende que la Reserva Federal se hará cargo de parte del trabajo actualmente realizado por la Comisión de Valores y Cambio de EE.UU, [SEC] [11]

      El miércoles 20 de mayo, Geithner habló ante al Comité Bancario del Senado, y declaró que: “existen importantes indicaciones de que nuestro sistema financiero se comienza a curar.” Respecto a la regulación del sistema financiero, Geithner declaró que: “tenemos que asegurar que las reglas internacionales de regulación financiera sean consistentes con los altos estándares que implementaremos en EE.UU.” [12]

      El Secretario del Tesoro de EE.UU. Timothy Geithner, el ex presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, Bloomberg, informaron que: “el gobierno podría pedir que la Comisión de Valores de EE.UU. (SEC) pierda algunos de sus poderes en el marco de una reorganización regulatoria,” y que: “La propuesta, que todavía está siendo redactada, probablemente dará a la Reserva Federal más autoridad para supervisar a firmas financieras consideradas demasiado grandes para fracasar. La Reserva podría heredar algunas funciones de la SEC, y otras irán a otras agencias.” Es interesante que “la presidenta de la SEC, Mary Schapiro, haya estado generalmente ausente de negociaciones dentro del gobierno sobre la revisión regulatoria, y ha expresado frustración por no haber sido consultada.”

      Se informó que “el Secretario del Tesoro Timothy Geithner proponía discutir propuestas para el cambio de regulaciones financieras anoche en una cena con el Director del Consejo Nacional Económico, Lawrence Summers [quien también estuvo presente en Bilderberg], el ex presidente de la Reserva Federal Paul Volcker [también presente en Bilderberg], el ex presidente de la SEC Arthur Levitt y Elizabeth Warren, la profesora de derecho de la Universidad de Harvard quien encabeza el grupo de control del Congreso para el Programa de Alivio de Activos con Problemas.” [13] La Reserva Federal es un banco central de propiedad privada, de propiedad de sus accionistas, que consisten de los principales bancos que componen cada banco regional de Reserva (los mayores de los cuales son JP Morgan Chase y el Banco de la Reserva Federal de Nueva York). Este plan daría esencialmente a un banco de propiedad privada, que tiene autoridad gubernamental, la capacidad de regular a los bancos que son sus dueños. Es como hacer que un coronel guarde al general que lo manda directamente. Es como hablar de que el zorro proteja el gallinero. Es literalmente otorgar la propiedad del regulador financiero a los bancos que son regulados.

      Como informó Market Watch, una publicación en línea del Wall Street Journal: “La Reserva Federal, creada hace casi 100 años como secuela de un pánico financiero, podría ser transformada en una agencia diferente mientras el gobierno de Obama reinventa el modo cómo el gobierno interactúa con el sistema financiero.” Refiriéndose a la aparición de Geithner en el Senado, se informó que: “Geithner también fue interrogado sobre las cómodas relaciones que existen entre los grandes bancos y los bancos regionales de la Reserva Federal. Antes de que Geithner se sumara al gobierno, fue presidente de la Reserva Federal de Nueva York, una extraña institución público-privada que en realidad es de propiedad de, y dirigida por, los bancos.” Como respuesta: “Geithner insistió en que los bancos privados no tienen ni voz ni voto en las políticas de la Reserva Federal de Nueva York, pero reconoció que los bancos tienen participación en la contratación del presidente, que decide la política. El presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Stephen Friedman, fue obligado a renunciar este mes ya que se percibieron conflictos de interés debidos a sus grandes posesiones en Goldman Sachs.”[14]

      El FMI como Tesoro Global

      La agenda de Bilderberg de crear un tesoro global ya se había iniciado antes de la reunión en Grecia, con decisiones tomadas durante la cumbre financiera del G20 en abril. Aunque el G20 pareció colocarlo más en el contexto de ser transformado en un banco central global, aunque es posible que el FMI pueda cumplir con ambos roles.

      Después de la reunión del G20 a comienzos de abril, se informó que: “El mundo está a un paso más cerca de una moneda global, respaldada por un banco central global, que dirija la política monetaria para toda la humanidad,” mientras el Comunicado publicado por los dirigentes del G20 declaró que: “Hemos acordado apoyar una asignación general de DEG (Derechos especiales de giro) que inyectarán 250.000 millones de dólares a la economía del mundo y aumentarán la liquidez global,” y que: “los DEG son Derechos Especiales de Giro, una moneda sintética de papel emitida por el Fondo Monetario Internacional que ha estado inactiva durante medio siglo.” Esencialmente, “están poniendo en juego una moneda mundial de facto. Está fuera del control de cualquier organismo soberano.” [15] [Vea Apéndice 2: Creando un Banco Central del Mundo]

      Después de la reunión de Bilderberg, “el presidente Obama ha solicitado al Congreso que autorice 100.000 millones de dólares en préstamos al Fondo Monetario Internacional (FMI) para ayudar a crear un fondo global de rescate de 100.000 millones de dólares,” que daría al FMI la prerrogativa esencial de un tesoro global, suministrando rescates a países necesitados en todo el mundo. Además, “la ley permitiría al FMI que pidiera prestado hasta 100.000 millones de dólares a EE.UU. y el aumento de la contribución fiscal de EE.UU. al FMI en 8.000 millones de dólares.” Entrando en detalles sobre el programa, se informó que: “los dirigentes mundiales comenzaron con la iniciativa de rescate global, llamada Nuevo Acuerdo de Préstamos (NAB, por sus siglas en inglés), en la cumbre del G20 a principios de abril. El presidente aceptó entonces que pondría los fondos adicionales a disposición.” Obama escribió que el Secretario del Tesoro Geithner concluyó que el tamaño del NAB es deplorablemente inadecuado para encarar el tipo de severa crisis económica y financiera que experimentamos, y estoy de acuerdo con él.” [16]

      Con la decisión del G20 de aumentar el uso de los Derechos Especiales de Giro (DGE) del FMI, que forman una moneda mundial de facto, se informó recientemente que “África Sub-Sahara recibirá cerca de 10.000 millones del FMI en DGE para ayudar a que sus economías capeen la crisis financiera global,” y que: “Como parte de un acuerdo de 1,1 billones de dólares para combatir la recesión económica acordado en la cumbre del G20 de abril, el FMI emitirá DGE por un valor de 250.000 millones de dólares, que pueden ser utilizados para reforzar las reservas de divisas extranjeras.” [17]

      Informes recientes también han indicado que el papel del FMI en la emisión de los DGE va mano a mano con la discusión de Bilderberg sobre el posible colapso del dólar de EE.UU., y que: “La transformación del estándar dólar en un sistema basado en DGE sería una ruptura importante con una política que ha durado más de 60 años.” Se informó que: “Hay dos maneras de reducir el papel del dólar en el sistema monetario internacional. Una posibilidad es una erosión gradual, determinada por el mercado, del dólar como divisa de reserva a favor del euro. Pero, aunque el rol internacional del euro – especialmente su uso en mercados financieros – ha aumentado desde su creación, es difícil imaginar que sobrepase al dólar como divisa de reserva dominante en el futuro previsible.” Sin embargo: “ya que es poco probable que la hegemonía del dólar sea seriamente debilitada por fuerzas del mercado, por lo menos a corto y mediano plazo, la única manera de producir una reducción importante de su papel como divisa de reserva es mediante un acuerdo internacional.” Es donde entran en juego los DGE, como “una manera de convertir relativamente rápido los DGE en la principal divisa de reserva sería crear y asignar una cantidad masiva de nuevos DGE a los miembros del FMI.” [18] Es interesante que sea exactamente lo que sucede actualmente entre África y el FMI.

      El ex gerente general del FMI, Jacques de Larosière, declaró recientemente que la actual crisis financiera, “en vista de su alcance, presenta una oportunidad única para mejorar instituciones, y ya existe el peligro de que se pueda perder esa oportunidad si los diferentes protagonistas no se pueden poner de acuerdo en cambios para cuando se reanude el crecimiento económico.” Ahora es asesor de BNP Paribas, una corporación muy representada en las reuniones de Bilderberg, y fue jefe del Tesoro de Francia, cuando Valéry Giscard d’Estaing era presidente de ese país, otro participante regular en el Grupo Bilderberg. [19]

      The Guardian cubre Bilderberg

      El periódico británico, The Guardian, fue la única publicación de los medios noticiosos dominantes que aseguró una cobertura continua de la reunión de Bilderberg durante el fin de semana. Sus primeros artículos fueron satíricos y ligeramente burlones, refiriéndose a la reunión como “Un largo fin de semana en un hotel de lujo, donde la elite mundial se junta para darse las manos, brindar, ajustar en detalle su agenda global y reñir por quién obtiene las mejores tumbonas. Supongo que Henry Kissinger trae las suyas, las envía por helicóptero y las protege durante las veinticuatro horas un equipo especial de la CIA.” [20] Sin embargo, durante el fin de semana, sus informes mostraron un cambio de tono. Informó el sábado que, “sé cuando me siguen. Lo sé porque acabo de hablar con el policía de civil al que sorprendí mientras me seguía,” y fue arrestado dos veces durante el primer día de las reuniones por intentar tomar fotos mientras las limusinas entraban al hotel.” [21]

      Después informó que no estaba seguro de lo que estaban discutiendo dentro del hotel, pero que tiene “una idea de que hay algo podrido en el Estado de Grecia,” y después agregó: “En tres días he sido convertido en un sospechoso, un buscapleitos, indeseable, inquieto, cansado y un poco atemorizado.” Y luego siguió escribiendo que “Bilderberg es control. Tiene que ver con “¿qué haremos ahora?” Ya dirigimos montones de cosas, ¿y si dirigiéramos algunas más? ¿Qué les parece si facilitamos la dirección de cosas? Más eficiencia. La eficiencia es buena. Sería mucho más fácil con un solo banco, una sola moneda, un solo mercado, un solo gobierno. ¿Qué les parece un solo ejército? Sería bastante chévere. Entonces no tendríamos guerra. Este cóctel de camarones es BUENO. ¿Qué les parece una sola manera de pensar? ¿Y un Internet controlado?,” y luego: “y luego “¿Y si no fuera así?”

      Aclara un punto muy astuto, rebatiendo el argumento frecuentemente postulado de que Bilderberg es simplemente un foro en el que la gente puede hablar libremente, escribiendo: “Y si no fuera así, estoy tan increíblemente cansado de que sean los pocos los que demuestran poder. Me lo mostraron en mi propia cara durante tres días, y por eso se me sube por la nariz como una avispa. No me importa si el Grupo Bilderberg tiene planes para salvar el mundo o para ponerlo en una licuadora y tomarse el jugo. No creo que sea una manera de hacer política.,” y el autor, Charlie Skelton, declaró elocuentemente: “Si hubieran estado tratando de curar el cáncer podrían haberlo hecho a plena luz.” Además explicó que: “Bilderberg tiene que ver con posiciones de control. Llegué a medio kilómetro, y de repente llego a ser uno de los controlados. Me siguen, me vigilan, me registran, me detienen, me vuelven a detener. Me pone en esa posición el “poder” que estaba ahí cerca.” [22]

      El domingo 17 de mayo, Skelton informó que cuando preguntó al jefe de policía por qué lo estaban siguiendo, el jefe respondió con la pregunta: “¿Por qué está aquí?” a lo cual Skelton replicó que estaba allí para cubrir la conferencia, después de lo cual el jefe dijo: ““Bueno, ¡ese es el motivo! ¡Por eso! ¡Se acabó!” [23] ¿Son seguidos y acechados por policías los periodistas cuando cubren el Foro Económico Mundial? No. ¿Por qué, entonces, pasa con Bilderberg si después de todo sólo se trata de una conferencia para discutir ideas libremente?

      El lunes después de la conferencia, Skelton escribió que: “No soy el único que ha sido llevado a la custodia policial por atreverse a estar a medio kilómetro de las puertas del hotel. Los pocos periodistas que fueron a Vouliagmeni este año, fueron todos acosados y fastidiados y sintieron el lado pesado de un walkie-talkie griego. Muchos han sido arrestados. Bernie, de American Free Press, y Gerhard el documentalista (suena como personaje de “Dragones y Calabozos”) alquilaron un bote de una dársena para yates cercana para tratar de tomar fotos desde el mar. Los detuvieron a 4 kilómetros del resort. Por la armada griega.” Como dijo el propio Skelton: “Mis informes de la conferencia de 2009, si significan algo, no representan nada con más precisión que la ausencia de una información exhaustiva de los medios dominantes.” [24]

      El informe final de Skelton sobre Bilderberg, del 19 de mayo, mostró hasta dónde llegó en sus diversos días de información sobre la reunión. De escribir en broma sobre la reunión, a descubrir que lo seguía la fuerza de la Seguridad Estatal griega. Skelton meditó: “¿Quién es el paranoico? ¿Yo, oculto bajo escaleras, mirando la acera detrás de mí en los escaparates, quedándome a la intemperie para mayor seguridad? ¿O Bilderberg, con sus dos F-16, helicópteros dando vueltas, ametralladoras, comandos de la armada y una política de detener y acosar repetidamente a un puñado de periodistas? ¿Quién está más loco? ¿Yo o el barón Mandelson? ¿Yo o Paul Volker, el jefe del consejo asesor económico de Obama? ¿Yo, o el presidente de Coca-Cola?”

      Skelton señaló que: “La publicidad es como sal pura para la babosa gigante de Bilderberg. De modo que el próximo sugiero que lleguemos unos pocos más. Si la prensa dominante se niega a proveer una cobertura adecuada a ese masivo evento anual, ciudadanos interesados tendrán que hacerlo: medios populares.”

      Sorprendentemente, Skelton hizo el pronunciamiento de que lo que aprendió después de la conferencia de Bilderberg, fue que: “debemos luchar, luchar, luchar, ahora – ahora mismo, desde este segundo, con cada centímetro cúbico de nuestras almas – para impedir que impongan tarjetas de identidad,” ya que “Todo tiene que ver con el poder de exigir, la obligación de mostrar, la justificación de la propia existencia, el poder del que exige sobre la supervivencia de aquel al que se le exige.” Declaró que “Esto lo he aprendido de los cacheos al azar, de las detenciones, de presiones de pistoleros de seguridad enfurecidos y de abusos en recepciones policiales sin número que he tenido que sufrir gracias a Bilderberg. He pasado la semana viviendo una pesadilla. He lanzado un ínfimo vistazo a un mundo de controles al azar y de poderes ilimitados de la policía. Y me estremeció. Me dejó, literalmente, magullado.” Cáusticamente, explica que, “la tarjeta de identidad te convierte de ciudadano libre en sospechoso.” [25]

      Quién estuvo presente

      Realeza:

      Entre los miembros del Grupo Bilderberg hay varios monarcas europeos. En la reunión de este año estuvo presente la Reina Beatriz de Holanda, que casualmente es la mayor accionista de Royal Dutch Shell, una de las mayores corporaciones del mundo. La acompañó uno de sus tres hijos, el príncipe Constantijn, quien también asistió a la reunión. El príncipe Constantijn ha trabajado con el Comisionado Europeo holandés para la UE, y ha sido consultor de política estratégica para Booz Allen & Hamilton en Londres, una importante firma de estrategia y tecnología con experticia en análisis económico y de negocios, análisis de inteligencia y operaciones y tecnología de la información, entre muchas otras cosas. El príncipe Constantijn también fue investigador de política para RAND Corporation en Europa. RAND fue fundada inicialmente como un think-tank de política global que fue formado para ofrecer investigación y análisis a las fuerzas armadas de EE.UU., sin embargo, ahora trabaja con gobiernos, fundaciones, organizaciones internacionales y organizaciones comerciales. [26] También presentes por parte de la realeza europea estaba el príncipe Philippe de Bélgica, y la reina Sofía de España.

      Banqueros privados:

      Como de costumbre la lista de participantes también estuvo repleta de nombres que representan a los mayores bancos del mundo. Entre ellos, David Rockefeller, ex director ejecutivo y presidente de Chase Manhattan, ahora JP Morgan Chase, del que fue, hasta hace poco, presidente del Consejo Asesor Internacional; y todavía es presidente honorario del Consejo de Relaciones Internacionales, presidente del Consejo de la Sociedad de las Américas y del Consejo de las América, presidente honorario de la Comisión Trilateral, – que fundó junto con Zbigniew Brzezinski – también miembro fundador del Grupo Bilderberg, destacado filántropo y actual patriarca de una de las dinastías bancarias más ricas y poderosas del mundo.

      Estuvo presente Josef Ackermann, banquero suizo, director ejecutivo de Deutsche Bank, y director no-ejecutivo de Royal Dutch Shell; presidente adjunto of Siemens AG, la mayor corporación de ingeniería de Europa; también es miembro del Consejo Asesor Internacional del Grupo de Servicios Financiero Zurich; presidente del Consejo del Instituto Internacional de Finanzas, la única asociación global de instituciones financieras del mundo; y vicepresidente del Consejo Fundador del Foro Económico Mundial. [27]

      Roger Altman también estuvo presente en la reunión de Bilderberg: banquero de inversiones, inversionista privado en la bolsa y ex Secretario del Tesoro Adjunto en el gobierno de Clinton. Otros banqueros en la reunión de este año incluyen a Ana Patricia Botin, presidenta del banco español Banco Español de Crédito, que antes trabajó con JP Morgan; Frederic Oudea, director ejecutivo y recién nombrado presidente del consejo del banco francés Societe Generale; Tommaso Padoa-Schioppa, banquero y economista italiano, anteriormente ministro de economía y finanzas de Italia; Jacob Wallenberg, presidente de Investor AB; Marcus Wallenberg, director ejecutivo de Investor AB; y George David, director ejecutivo de United Technologies Corporation, quien también es miembro del consejo de Citigroup, miembro de Business Council, de Business Roundtable, y vicepresidente del Instituto Peterson de Economía Internacional. [Para más sobre el Instituto Peterson vea Apéndice 1]

      Los banqueros canadienses incluyen a W. Edmund Clark, presidente y director ejecutivo de TD Bank Financial Group, asimismo miembro del consejo de directores del C.D. Howe Institute, un destacado think-tank canadiense; Frank McKenna, vicepresidente del TD Bank Financial Group, ex embajador canadiense en EE.UU., ex premier de Nuevo Brunswick; e Indira Samarasekera, presidenta de la Universidad de Alberta, quien también está en el consejo de Scotiabank, uno de los mayores bancos de Canadá.

      Funcionarios de bancos centrales

      Desde luego, entre los miembros notables del Grupo Bilderberg, se encuentran los principales funcionarios de bancos centrales del mundo. Entre los miembros de este año están el gobernador del Banco Nacional de Grecia, el gobernador del Banco de Italia, el presidente del Banco Europeo de Inversiones, James Wolfensohn, ex presidente del Banco Mundial, y Nout Wellink, en el consejo del Banco de Pagos Internacionales (BIS). [28] Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo también estuvo presente. [29] No hay indicación de que haya estado presente el gobernador de la Reserva Federal, Ben Bernanke, lo que sería algo extraño, considerando que el gobernador de la Reserva Federal siempre está presente en las reuniones de Bilderberg, junto con el presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, William C. Dudley. Me he puesto en contacto con la Reserva Federal de Nueva York para saber si Dudley visitó Grecia o fue a alguna reunión en Grecia entre el 14 y el 17 de mayo, o si algún otro alto representante de la Reserva de Nueva York fue en su lugar. Todavía no he recibido ninguna respuesta.

      El gobierno de Obama en Bilderberg

      El gobierno de Obama estuvo fuertemente representado en la reunión de Bilderberg de este año. Entre los participantes estuvieron Keith B. Alexander, teniente general del ejército de EE.UU. y director de la Agencia Nacional Seguridad, la masiva agencia de espionaje de EE.UU.; Timothy Geithner, secretario del Tesoro de EE.UU. y ex presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York; Richard Holbrooke, enviado especial del gobierno de Obama para Afganistán y Pakistán; el general James Jones, Consejero Nacional de Seguridad de EE.UU.; Henry Kissinger, enviado especial de Obama a Rusia, antiguo miembro de Bilderberg y ex secretario de estado y consejero nacional de seguridad; David Petraeus, comandante de CENTCOM (Comando Central de EE.UU. en Oriente Próximo), Lawrence Summers, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, ex secretario del tesoro en el gobierno de Clinton, ex presidente de la Universidad Harvard, ex economista jefe del Banco Mundial; Paul Volcker, ex gobernador del Sistema de la Reserva Federal y presidente del Consejo Asesor de Recuperación Económico de Obama: Robert Zoellick, ex presidente de Goldman Sachs y actual presidente del Banco Mundial; [30] y el secretario adjunto de estado James Steinberg. [31]

      Otros notables

      Entre muchos otros presentes en la reunión se cuentan el vizconde Étienne Davignon, ex vicepresidente de la Comisión Europea, y presidente honorario del Grupo Bilderberg; Francisco Pinto Balsemão, ex primer ministro de Portugal; Franco Bernabè, director ejecutivo de Telecom Italia y vicepresidente de Rothschild Europe; Carl Bildt, ex primer ministro de Suecia; Kenneth Clarke, secretario empresarial de la oposición en el Reino Unido; Richard Dearlove, ex jefe de los Servicios Secretos de Inteligencia de Gran Bretaña (M16);

      Donald Graham, director ejecutivo de Washington Post Company; Jaap De Hoop Scheffer, secretario general de la OTAN; John Kerr, miembro de la Cámara de los Lores británica y presidente adjunto de Royal Dutch Shell; Jessica Matthews, presidenta del Carnegie Endowment for International Peace; Richard Perle del Instituto Estadounidense de la Empresa; Romano Prodi, ex primer ministro italiano; J. Robert S. Prichard, director ejecutivo de Torstar Corporation y presidente emérito de la Universidad de Toronto; Peter Sutherland, ex director general del GATT, primer director general de la OMC y actualmente presidente de

      British Petroleum (BP) y Goldman Sachs International así como miembro del consejo del Royal Bank of Scotland, presidente de la Comisión Trilateral, vicepresidente de la Mesa Redonda Europea de Industriales, y antiguo miembro de Bilderberg; Peter Thiel, del consejo de directores de Facebook; Jeroen van der Veer, director ejecutivo de Royal Dutch Shell; Martin Wolf, editor asociado y comentarista jefe de economía del periódico Financial Times; y Fareed Zakaria, periodista estadounidense y miembro del consejo del Consejo de Relaciones Exteriores. [32] También existen algunos informes de que la reunión de este año incluiría al presidente de Google Eric Schmidt, así como al editor del Wall Street Journal, Paul Gigot.[33] Ambos asistieron a la reunión del año pasado.[34]

      Conclusión

      Evidentemente, es prerrogativa de la reunión de Bilderberg de este año explotar lo más posible la crisis financiera global para alcanzar objetivos por los que se han estado esforzando durante tantos años. Incluirían la creación de un Departamento Global del Tesoro, probablemente junto con o incorporado en las mismas instituciones como un Banco Central Global, que parecen estar ambos en el proceso de ser incorporados al FMI.

      Naturalmente, las reuniones de Bilderberg sirven los intereses de la gente y de las organizaciones representadas. Debido a la gran cantidad de representantes del gobierno de Obama que estuvieron presentes, es probable que las políticas de EE.UU. relacionadas con la crisis financiera hayan emergido de, y sirvan los intereses del, Grupo Bilderberg. En vista de la fuerte representación del establishment de la política exterior de Obama en la reunión de Bilderberg, parece sorprendente que no se haya recibido más información sobre la política exterior de EE.UU. de la reunión de este año, lo que tal vez tenga que ver con Pakistán y Afganistán.

      Sin embargo, EE.UU. decidió recientemente despedir al general que supervisó la guerra afgana, que fue reemplazado por “el teniente general Stanley McChrystal, antiguo Boina Verde quien recientemente comandó las fuerzas secretas de operaciones especiales de las fuerzas armadas en Iraq.”[35] De 2003 a 2008, “dirigió el Comando Especial Conjunto de Operaciones Especiales del Pentágono (JSOC), que supervisa las fuerzas más confidenciales de las fuerzas armadas, incluyendo la Fuerza Delta del ejército,” a quien el periodista investigativo galardonado con el Premio Pulitzer señaló como jefe del “ala de asesinatos ejecutivos” del vicepresidente Cheney.” [36]

      Por lo tanto, en vista de estos recientes cambios, así como del alto grado de representación del establishment de política exterior de Obama en Bilderberg de este año, es muy posible que haya habido algunas decisiones sobre, o por lo menos discusión de, la escalada de la guerra afgana y su expansión a Pakistán. Sin embargo, no es sorprendente que el tema principal en la agenda haya sido la crisis financiera global. Sin duda alguna, el próximo año será interesante, y seguramente la elite espera convertirlo en un año productivo.

      APÉNDICE 1: Conexiones de Bilderberg con la reunión de los billonarios

      Peter G. Peterson, uno de los invitados que asistió a la reunión secreta de los billonarios, fue ex Secretario de Comercio de EE.UU. en el gobierno de Nixon, presidente y director ejecutivo de Lehman Brothers, Kuhn, Loeb Inc., de 1977 a 1984, cofundador de la destacada firma de administración de valores privados e inversiones, el Grupo Blackstone, del cual es actualmente presidente sénior, y en 1985, llegó a ser presidente del Consejo de Relaciones Exteriores, del que se hizo cargo cuando David Rockefeller renunció de esa posición. Fundó el Instituto Peterson de Economía Internacional y fue presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York de 2000 a 2004. El Instituto Peterson de Economía Internacional es un importante think-tank económico mundial, que se propone “informar y conformar el debate público,” cuyos “estudios han ayudado a proveer el fundamento intelectual para muchas de las principales iniciativas financieras internacionales de las últimas dos décadas: la reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI), la adopción de estándares de banca internacionales, sistemas de cambio de divisar en el G-7 y en las economías de mercados emergentes, políticas hacia el dólar, el euro, y otras divisas importantes, y reacciones a las crisis de la deuda y de las divisas (incluyendo la actual crisis de 2008 y 2009)” También “ha hecho importantes contribuciones a decisiones clave de política comercial internacional” como ser el desarrollo de la Organización Mundial de Comercio, el NAFTA, APEC y el regionalismo de Asia Oriental. [37]

      Tiene una lista destacada de nombres en su consejo de directores. Peter G. Peterson es presidente del consejo; George David, presidente de United Technologies es vicepresidente, así como miembro del consejo de Citigroup, y fue invitado en la reunión de Bilderberg de este año; Chen Yuan, gobernador del Banco de Desarrollo de China y ex gobernador adjunto del Banco Popular de China (banco central de China): Jessica Einhorn, decana de la Escuela Paul H. Nitze de Estudios Internacionales Avanzada (SAIS) de la Universidad

      Johns Hopkins de Washington, ex miembro visitante del Fondo Monetario Internacional (FMI), ex gerente general del Banco Mundial, y actualmente miembro del consejo de Time Warner y del Consejo de Relaciones Exteriores; Stanley Fischer, gobernador del Banco Central de Israel, ex vicepresidente del Banco Mundial, ex gerente general del FMI, ex vicepresidente de Citigroup, y también participante regular en reuniones de Bilderberg; Carla A. Hills, ex representante comercial de EE.UU., y fue la principal negociador del NAFTA, está en los Consejos Consultivos de American International Group, Coca-Cola Company, Gilead Sciences, J.P. Morgan Chase, miembro del Comité Ejecutivo de la Comisión Trilateral, co-presidente del Consejo de Relaciones Exteriores y jugó una parte crucial en el documento del CRE “Construyendo una comunidad norteamericana,” que busca remodelar Norteamérica siguiendo las líneas de la Unión Europa, y también ha sido una prominente miembro de Bilderberg; David Rockefeller también está en el consejo del Instituto Peterson, así como Lynn Forester de Rothschild; Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, que está en todas las reuniones de Bilderberg; Paul A. Volcker, ex gobernador del Sistema de la Reserva Federal, participante regular en las reuniones de Bilderberg, y actual presidente del Consejo Asesor de la Recuperación Económica de Obama.

      Los directores honorarios del Instituto Peterson incluyen a los participantes en Bilderberg Alan Greenspan, ex presidente del consejo de gobernadores del Sistema de la Reserva Federal, un arquitecto esencial de la actual crisis; Frank E. Loy, ex subsecretario de estado para asuntos globales, y está en los consejos de Defensa del Entorno, del Centro Pew para el Cambio Climático Global, Recursos para el Futuro, y Servicios de Populación Internacional, George P. Shultz, ex secretario de Estado en el gobierno de Reagan, presidente y director del Bechtel Group y ex secretario del Tesoro. [38]

      APÉNDICE 2: Creando un Banco Central del Mundo

      Jeffrey Garten, subsecretario de comercio para comercio internacional en el gobierno de Clinton, ex decano de la Escuela de Administración de Yale, sirvió anteriormente en el Consejo de la Casa Blanca sobre Política Económica Internacional en el gobierno de Nixon y con el personal de planificación política de los secretarios de Estado Henry Kissinger y Cyrus Vance de los gobiernos de Ford y Carter. También fue gerente general de Lehman Brothers y del Blackstone Group, es también miembro del Consejo de Relaciones Exteriores. Ya en 1998, Garten escribió un artículo para el New York Times en el cual propugnó la creación de un banco central global. [39]

      En medio de la actual crisis financiera, Garten escribió un artículo para Financial Times en el cual propugnó “el establecimiento de una Autoridad Monetaria Global para supervisar mercados sin fronteras,” actuando como un banco central global. [40] A fines de octubre, Garten escribió un artículo para Newsweek en el cual dijo que “dirigentes del mundo debieran comenzar a construir el fundamento para el establecimiento de un banco central global.” [41]

      Tres días después de la publicación del artículo de Garten en Newsweek, se informó que: “El Fondo Monetario Internacional podría carecer pronto de dinero para rescatar una lista en constante aumento de países que se derrumban en Europa Oriental, Latinoamérica, África, y partes de Asia, provocando preocupaciones de que tendrá que recurrir a los contribuyentes en países occidentales para conseguir una infusión de capital o recurrir a la opción nuclear de imprimir su propio dinero.” Además: “la opción nuclear es imprimir dinero emitiendo Derechos Especiales de Giro, actuando en efecto como si fuera el banco central mundial.” [42]

      [Para una visión detallada de las acciones para crear un banco central global, divisas regionales, una divisa de reserva global y un organismo de gobierno mundial vea: Andrew G. Marshall, The Financial New World Order: Towards a Global Currency and World Government: Global Research, 6 de abril de2009]

      NOTAS AL FINAL

      [1] CFP, Annual Elite Conclave, 58th Bilderberg Meeting to be held in Greece, May 14-17. Canadian Free Press: May 5, 2009:

      http://canadafreepress.com/index.php/article/10854

      [2] Paul Joseph Watson, Bilderberg Wants Global Department Of Health, Global Treasury. Prison Planet: May 16, 2009:

      http://www.infowars.com/bilderberg-wants-global-department-of-health-global-treasury/

      [3] Paul Joseph Watson, Bilderberg Fears Losing Control In Chaos-Plagued World. Prison Planet: May 18, 2009:

      http://www.prisonplanet.com/bilderberg-fears-losing-control-in-chaos-plagued-world.html

      [4] Sorcha Faal, Bilderberg Group orders destruction of US Dollar? MINA: May 21, 2009:

      http://macedoniaonline.eu/content/view/6807/53/

      [5] Kristi Heim, What really happened at the billionaires’ private confab. The Seattle Times: May 20, 2009:

      http://seattletimes.nwsource.com/html/thebusinessofgiving/2009244202_what_really_happened_at_the_bi.html

      [6] A. G. Sulzberger, The Rich Get … Together (Shhh, It Was a Secret). The New York Times: May 20, 2009:

      http://cityroom.blogs.nytimes.com/2009/05/20/the-rich-get-together-shhh-it-was-a-secret/

      [7] Chosun, American Billionaires Gather to Discuss Slump. The Chosun Ilbo: May 22, 2009:

      http://english.chosun.com/site/data/html_dir/2009/05/22/2009052200772.html

      [8] John Harlow, Billionaire club in bid to curb overpopulation. The Sunday Times: May 24, 2009:

      http://www.timesonline.co.uk/tol/news/world/us_and_americas/article6350303.ece

      [9] Comunicado de Prensa, Investigative Author, Daniel Estulin Exposes Bilderberg Group Plans. PRWeb: May 22, 2009:

      http://www.prweb.com/releases/Bilderberg_Group_Meeting/Daniel_Estulin/prweb2453144.htm

      [10] James P. Tucker Jr., BILDERBERG AGENDA EXPOSED. American Free Press: June 1, 2009:

      http://www.americanfreepress.net/html/bilderberg_2009_179.html

      [11] James Quinn, Tim Geithner to reform US financial regulation. The Telegraph: May 21, 2009:

      http://www.telegraph.co.uk/finance/newsbysector/banksandfinance/5359527/Tim-Geithner-to-reform-US-financial-regulation.html

      [12] Greg Menges, U. S. Secretary of the Treasury Timothy F. Geithner speech before the Senate Banking Committee. Examiner: May 20, 2009:

      http://www.examiner.com/x-8184-Boston-Investing-Examiner~y2009m5d20-U-S-Secretary-of-the-Treasury-Timothy-F-Geithner-speech-before-the-Senate-Banking-Committee

      [13] Robert Schmidt and Jesse Westbrook, U.S. May Strip SEC of Powers in Regulatory Overhaul. Bloomberg: May 20: 2009:

      http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601087&sid=a18ctNv3FDcw

      [14] Rex Nutting, Fed could be completely retooled, Geithner says. Market Watch: May 20, 2009:

      http://www.marketwatch.com/story/fed-could-be-completely-retooled-geithner-says

      [15] Ambrose Evans-Pritchard, The G20 moves the world a step closer to a global currency. The Telegraph: April 3, 2009:

      http://www.telegraph.co.uk/finance/comment/ambroseevans_pritchard/5096524/The-G20-moves-the-world-a-step-closer-to-a-global-currency.html

      [16] Marie Magleby, Obama Wants U.S. to Loan $100 Billion to Global Bailout Fund. CNS News: May 20, 2009: http://www.cnsnews.com/public/content/article.aspx?RsrcID=48329

      [17] Joe Bavier, Sub-Saharan Africa to receive $10 bln in SDRs-IMF. Reuters: May 25, 2009:

      http://www.reuters.com/article/latestCrisis/idUSLP336909

      [18] Onno Wijnholds, The Dollar’s Last Days? International Business Times: May 18, 2009:

      http://www.ibtimes.com/articles/20090518/dollar-rsquolast-days.htm

      [19] MATTHEW SALTMARSH, Former I.M.F. Chief Sees Opportunity in Crisis. The New York Times: May 22, 2009:

      http://www.nytimes.com/2009/05/23/business/global/23spot.html?ref=global

      [20] Charlie Skelton, Our man at Bilderberg: in pursuit of the world’s most powerful cabal. The Guardian: May 13, 2009:

      http://www.guardian.co.uk/world/2009/may/13/in-search-of-bilderberg

      [21] Charlie Skelton, Our man at Bilderberg: They’re watching and following me, I tell you. The Guardian: May 15, 2009:

      http://www.guardian.co.uk/world/2009/may/15/bilderberg-charlie-skelton-dispatch

      [22] Charlie Skelton, Our man at Bilderberg: I’m ready to lose control, but they’re not. The Guardian: May 15, 2009:

      http://www.guardian.co.uk/world/2009/may/15/bilderberg-charlie-skelton-dispatch1

      [23] Charlie Skelton, Our man at Bilderberg: ‘You are not allowed to take pictures of policemen!’ The Guardian: May 17, 2009:

      http://www.guardian.co.uk/world/2009/may/17/charlie-skelton-bilderberg

      [24] Charlie Skelton, Our man at Bilderberg: Fear my pen. The Guardian: May 18, 2009:

      http://www.guardian.co.uk/world/2009/may/18/bilderberg-charlie-skelton-dispatch

      [25] Charlie Skelton, Our man at Bilderberg: Let’s salt the slug in 2010. The Guardian: May 19, 2009:

      http://www.guardian.co.uk/news/blog/2009/may/19/bilderberg-skelton-greece

      [26] Dutch Royal House, Work and official duties. Prince Constantijn:

      http://www.koninklijkhuis.nl/english/content.jsp?objectid=18215

      [27] Deutsche Bank, Management Board. Our Company:

      http://www.db.com/en/content/company/management_board.htm

      [28] InfoWars, Bilderberg 2009 Attendee List (revised). May 18, 2009:

      http://www.infowars.com/bilderberg-2009-attendee-list/

      [29] Demetris Nellas, Greek nationalists protest Bilderberg Club meeting. AP: May 14, 2009:

      http://www.google.com/hostednews/ap/article/ALeqM5jep_nbEq1srzJHFQ8fRGNQO3P38QD987H3200

      [30] InfoWars, Bilderberg 2009 Attendee List (revised). May 18, 2009:

      http://www.infowars.com/bilderberg-2009-attendee-list/

      [31] MRT, Top US official arrives in Greece. Macedonian Radio and Television: May 15, 2009:

      http://www.mrt.com.mk/en/index.php?option=com_content&task=view&id=6112&Itemid=28

      [32] InfoWars, Bilderberg 2009 Attendee List (revised). May 18, 2009:

      http://www.infowars.com/bilderberg-2009-attendee-list/

      [33] WND, Google joins Bilderberg cabal. World Net Daily: May 17, 2009:

      http://worldnetdaily.com/index.php?fa=PAGE.view&pageId=98469

      [34] Adam Abrams, Are the people who ‘really run the world’ meeting this weekend? Haaretz: May 14, 2009:

      http://www.haaretz.com/hasen/spages/1085589.html

      [35] YOCHI J. DREAZEN and PETER SPIEGEL, U.S. Fires Afghan War Chief. The Wall Street Journal: May 12, 2009: http://online.wsj.com/article/SB124206036635107351.html

      [36] M.J. Stephey, Stan McChrystal: The New U.S. Commander in Afghanistan. Time Magazine: May 12, 2009: http://www.time.com/time/politics/article/0,8599,1897542,00.html

      [37] PIIE, About the Institute. Peterson Institute for International Economics:

      http://www.petersoninstitute.org/institute/aboutiie.cfm

      [38] PIIE, Board of Directors. Peterson Institute for International Economics:

      http://www.petersoninstitute.org/institute/board.cfm#52

      [39] Jeffrey E. Garten, Needed: A Fed for the World. The New York Times: September 23, 1998:

      http://www.nytimes.com/1998/09/23/opinion/needed-a-fed-for-the-world.html

      [40] Jeffrey Garten, Global authority can fill financial vacuum. The Financial Times: September 25, 2008:

      http://www.ft.com/cms/s/7caf543e-8b13-11dd-b634-0000779fd18c,Authorised=false.html?_i_location=http%3A%2F%2Fwww.ft.com%2Fcms%2Fs%2F0%2F7caf543e-8b13-11dd-b634-0000779fd18c.html&_i_referer=http%3A%2F%2Fwilliamnotes.wordpress.com%2F2008%2F09%2F30%2Fgarten-on-a-global-monetary-authority%2F

      [41] Jeffrey Garten, We Need a Bank Of the World. Newsweek: October 25, 2009: http://www.newsweek.com/id/165772

      [42] Ambrose Evans-Pritchard, IMF may need to "print money" as crisis spreads. The Telegraph: October 28, 2009:

      http://www.telegraph.co.uk/finance/comment/ambroseevans_pritchard/3269669/IMF-may-need-to-print-money-as-crisis-spreads.html

      Andrew G. Marshall es un investigador del Centro de Investigación sobre la Globalización (CRG). Actualmente estudia Economía Política e Historia en la Universidad Simon Fraser.

      REBELION.ORG

      Erich Fromm: un pensamiento crítico potente y vigente…

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      RESCATE DEL PENSAMIENTO CRITICO DE ERICH FROMM

      “Hombres gobernables sin uso de la fuerza”

      FROM1 “En estos tiempos no podemos darnos el lujo de dejar de lado a pensadores como Fromm –sostiene el autor–. Sorprende la actualidad de su descripción, hace más de 40 años, del tipo de sociedad que iba a triunfar a principios de este siglo XXI. Tal vez debamos repensar sus teorizaciones y propuestas, pero su observación es implacable.”

      Por Alejandro Vainer *

      Estos tiempos posmodernos, en los cuales nos intentan convencer de la fascinación por los últimos gritos de la moda (ya sean nuevas tecnologías o el último fármaco milagroso), trabajar sobre Erich Fromm pareciera un anacronismo. Para muchos, todo lo que no es “nuevo” se debería desechar. Pero quizá no todo lo que nos antecede sea para descartar, y ni siquiera viejo. Resistir a esa tendencia hegemónica actual, marcando la vigencia de cierto pasado es el objetivo de estas líneas.

      Las múltiples ideas de Erich Fromm nunca llegaron a atravesar fuertemente al medio “psi” argentino. Fue un autor leído hasta 1966 en la naciente Facultad de Psicología pero en ese año, con “la noche de los bastones largos”, quedó por fuera de la bibliografía.

      Su entrada en la Argentina fue a manos de la sociología, vía Gino Germani, quien prologó la edición en castellano de El miedo a la libertad. Pero se fue convirtiendo, dentro del medio psi, en un “psicoanálisis aplicado de divulgación”, muy leído a lo largo de varios años. Tenía casi todo para convertirse en un innombrable para el campo de Salud Mental en la Argentina: psicoanalista “culturalista” americano (o “neofreudiano”), marxista, judío creyente y humanista.

      Más allá de eso, Fromm sí atravesó la cultura (y no sólo argentina) de toda una época. La cuestión hoy es: ¿quién se acuerda de los planteos y acciones de Erich Fromm? ¿Tienen vigencia sus desarrollos teóricos y técnicos?

      Fromm nació con el siglo XX en Frankfurt, Alemania, en el seno de una familia judía tradicional. La imborrable influencia de su niñez y adolescencia fue la tradición judía ortodoxa, con un estilo de vida ligado a sus antepasados rabínicos. Un mundo lleno de dichas lecturas, y alejado de los ideales capitalistas de aquella época. Sus maestros talmúdicos sellaron una marca indeleble. Hasta mediados de los años ‘20 se interesó por las tradiciones y maestros del judaísmo. Los profetas fascinaron a Fromm a lo largo de su vida y su obra, fueron su primera fuente de pensamiento. Su concepción de humanismo derivó en parte de estas experiencias.

      Realizó estudios de psicología, filosofía y sociología en Heidelberg. Se graduó a los 22 años con una tesis doctoral: “La ley judía. Una contribución a la sociología de la diáspora”. En esta formación lo impactaron Aristóteles, Spinoza, pero especialmente Karl Marx, segunda y fundamental fuente de sus ideas. Pero un Marx que siempre estará dentro de la Teoría Crítica de la llamada Escuela de Frankfurt.

      En la misma ciudad conoció a quien sería su primera analista, luego su primera esposa: Frieda Reichmann. Ella lo introdujo en el psicoanálisis, la tercera y tal vez decisiva fuente de sus pensamientos. Había abierto un “sanatorio que era una especie de pensionado y de hotel judeo-psicoanalítico en el que imperaba una ‘atmósfera casi de culto’ y donde todos eran analizados por Frieda Reichmann”. (Funk, R., Fromm, Ed. Paidós). Ellos dos abandonarían posteriormente la praxis religiosa. Pero no fue sólo el psicoanálisis el que contribuyó a que Fromm dejara la ortodoxia; paralelamente entra en contacto con el budismo en 1926, al que sintió como una especie de revelación. Posteriormente se contactaría con la obra de D. T. Suzuki, con quien luego de muchos años escribiría Budismo zen y psicoanálisis.

      Fromm prosiguió y culminó la formación analítica en el prestigioso Instituto de Berlín, donde se relacionó con muchos de sus futuros compañeros y rivales.

      Desde fines de la década de los 20 intentó la síntesis del judaísmo, el marxismo y el psicoanálisis. Quizá los intentos de síntesis propia y creativa de estos pensamientos definen el camino que construyó a lo largo de toda su trayectoria.

      Varios hechos se sucedieron en su vida: integró el Instituto de Investigación Social (con Max Horkheimer y otros), dentro del cual realizó una de las primeras investigaciones sociopsicológicas: sobre la postura política de los trabajadores y empleados de la República de Weimar, además de comenzar con sus estudios sobre el autoritarismo. En 1931 enfermó de tuberculosis pulmonar, lo que lo llevó a estar un año en Suiza para su cura. En ese momento se divorció de Frieda Fromm Reichmann. En 1933 Karen Horney lo invitó a Chicago para dar unas conferencias. En 1934 se mudó a Nueva York, en vista de la situación existente en Alemania. Vivió allí hasta 1949, año en que se trasladó a México (a raíz de la enfermedad de su segunda mujer), donde luego fundó la Sociedad Mexicana de Psicoanálisis. Pero siempre siguió manteniendo contacto con los Estados Unidos. En la década de 1970 se mudó por problemas de salud a Suiza, donde falleció en 1980.

      Las críticas de Fromm al psicoanálisis “oficial” comenzaron a partir de la década de 1930.

      Por un lado, su conocido abandono de la teoría de la libido (cuya discusión merecería otro trabajo), para poder entender al individuo más allá de los conflictos libidinales. En ese punto acentuó las determinaciones económicas y sociales. Pero debemos considerar que en ese momento la libido era pensada meramente como una fuerza biológica, a la cual oponían como términos antitéticos y excluyentes los determinantes sociales. Era una época en que no se podría considerar como hoy la complejidad de la subjetividad y se especulaba sobre cuáles eran los factores determinantes en último término.

      Por otro lado, siendo este hecho mucho menos conocido, Fromm vivió practicando el psicoanálisis. Trabajó como psicoanalista toda su vida. Tras diez años de práctica “ortodoxa” del psicoanálisis, lentamente comenzó con cambios en su forma de trabajo acordes a las nuevas ideas. No se encuentran muchos escritos sobre este tema, pero sabemos que Fromm dedicó las tardes de su vida a la práctica clínica. Es desde allí donde fue elaborando las concepciones que leemos en sus textos.

      En este sentido fue consecuente con sus propias ideas y su trabajo analítico. Se fue oponiendo a una práctica intelectual, de reconstrucciones históricas, predominante de la época. Su técnica fue tornándose más activa: “La meta más importante de su terapia psicoanalítica es hacer que el paciente experimente su realidad inconsciente, antes que teorizar sobre la misma” (Landis y Tauber, Erich Fromm. Psicoanálisis y sociedad, Ed. Paidós). Su idea era que el psicoanálisis penetrara rápidamente hacia el centro de la vida del paciente (no que esperara la resistencias, sino que se encontrara con lo resistido), y para ello rechazaba la idea de un psicoanalista silencioso y pasivo. Era un psicoanalista comprometido. Desde ya, y en concordancia con las ideas que desarrolló desde El miedo a la libertad, no será la adaptación la meta del proceso terapéutico. Por el contrario, Fromm apostará a promover el proceso de individuación y la consecuente libertad, que implican necesariamente soledad y angustia por el encuentro con sí mismo y con los otros.

      Como se notará, está en las antípodas de lo que en Argentina se conoce como “psicoanálisis norteamericano”, y al que erróneamente se identifica con una de sus ramas: la Psicología del Yo. Esta ignorancia iguala ideas y prácticas que en realidad se oponen. Porque ese tipo de psicoanálisis adaptacionista es el que Fromm atacó a lo largo de su vida.

      Hay ciertas actitudes de Fromm que vale recordar. En la década de 1930 se fueron produciendo las ideas que se convertirán en el primer libro de Fromm, El miedo a la libertad (1941), libro que publicará antes de “terminar” sus ideas, a raíz del momento histórico (la posibilidad de que triunfe el fascismo en el mundo). El texto es una apuesta política: “Los actuales sucesos políticos y los peligros que ellos entrañan para las más preciadas conquistas de la cultura moderna –la individualidad y el carácter singular y único de la personalidad– me decidieron a interrumpir el trabajo relativo a aquella investigación más amplia para concentrarme en uno de sus aspectos, de suma importancia para la crisis social y cultural de nuestros días: el significado de la libertad para el hombre moderno”. El compromiso de Fromm contra el fascismo le hace anticipar sus ideas sobre la estructura del carácter del hombre moderno. Desde ese entonces, fue uno de los pocos psicoanalistas que sostuvo su implicación con la sociedad en que vivía.

      Fromm luchó también incansable e infructuosamente (fuera y dentro de varias instituciones que debió ir abandonando) por la aceptación del ejercicio del psicoanálisis para los no médicos en Estados Unidos. Allí, exclusivamente los médicos podían ser psicoanalistas (otro de los benditos “modelos” importados en su momento por nuestro país). Siempre fue un obstáculo su propia condición de “lego”, y mantuvo su insistencia en la formación de psicoanalistas no médicos, siendo absolutamente freudiano en ese aspecto. En ese sentido es llamativo que la mayoría de los psicoanalistas emigrados a los Estados Unidos –y maestros allí– no hayan sido médicos.

      Fromm había sido excluido de la Sociedad Psicoanalítica Alemana por su condición de judío en 1934. Luego descubrió que también había sido excluido de la IPA, aunque era miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Washington (y de la más alta categoría). Para volver a la IPA debía solicitar nuevamente el ingreso y someterse al Comité de Selección (1951, Congreso de Amsterdam). Su negativa al proceso lo excluyó definitivamente de las discusiones dentro de la IPA, y del psicoanálisis oficial. En 1953 envió una carta de protesta diciendo: “En verdad no se trata tanto de la cuestión de querer convertirme en miembro de la IPA, sino más bien de enterarme de las razones por las cuales he perdido mi condición de miembro”.

      También es poco conocida su diversa participación política. En la década de 1950 se afilió al Partido Socialista de los Estados Unidos, pero renunció tras notar que la burocracia desatendía a las bases del partido. Luego tomó otras políticas como la publicación y difusión de posiciones sobre problemas de la época. Militó posteriormente en movimientos por la paz y el desarme. Su libro ¿Podrá sobrevivir el hombre? sintetiza sus posturas y propuestas.

      Su posición sobre la posibilidad de un marxismo humanista se encuentra sintetizada en Marx y su concepto del hombre (1962), texto en el cual Fromm rescata, realiza una introducción y publica los Manuscritos económico-filosóficos de Karl Marx.

      En 1968 apoyó activamente la campaña por la nominación para la presidencia del senador demócrata E. Mc Carthy (reconocido humanista, según Fromm), acompañando su campaña con variados discursos y textos. Un infarto lo obligó a abandonar esta actividad.

      Por último, en la década de 1970, se opuso a la utilización de la violencia como instrumento de cambio social, ante el pedido de entrevistarse y ayudar a detenidos políticos alemanes.

      En estos tiempos no podemos darnos el lujo de dejar de lado trabajar pensadores del psicoanálisis y la sociedad como Fromm. Su descripción del tipo de sociedad que resultó triunfante a principios de este siglo XXI es tan actual que sorprende. Tal vez debamos repensar sus teorizaciones y propuestas, pero su observación es implacable:

      “¿Qué tipo de hombre, pues, requiere nuestra sociedad para poder funcionar bien, sin roces? Necesita hombres con los que se pueda cooperar fácilmente en grupos grandes, que quieran consumir cada vez más y que tengan gustos normalizados, fáciles de prever e influir. Necesita hombres que se crean libres e independientes, no sometidos a ninguna autoridad, ni principio, ni moral, pero que estén dispuestos a recibir órdenes, que hagan lo que se espera de ellos y que encajen sin estridencias en la maquinaria social; hombres gobernables sin el empleo de la fuerza, obedientes sin jefes y empujados sin más meta que la de seguir en marcha, funcionar, continuar” (“Problemas psicológicos del hombre en la sociedad moderna”, conferencia de 1964, en El humanismo como utopía posible, póstumo, ed. Paidós).

      “En esta nueva sociedad de la segunda revolución industrial, el individuo desaparece. Queda completamente enajenado. Está programado por los principios de la máxima producción, el máximo consumo y el mínimo roce. Y trata de aliviar su aburrimiento con toda clase de consumo, comprendido el consumo de sexualidad y estupefacientes. Y de esto se servirá la tentativa de dar un buen funcionamiento al hombre como parte de la megamáquina, junto con la posibilidad de utilizar la neurología y la fisiología para hacerle cambiar de sentimientos, además de manipular su pensamiento mediante las técnicas de sugestión.” (“La búsqueda de la alternativa humanista”, en El humanismo como utopía posible).

      Estas certeras descripciones de la subjetividad actual llevan a pensar que probablemente nuestro futuro esté, como en el psicoanálisis, en hacer trabajar algo de nuestro pasado olvidado.

      * Del artículo “Erich Fromm”, que integra el libro A la izquierda de Freud. de Alejandro Vainer (compilador), de reciente aparición (ed. Topía).

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      G. Arrighi: desarrollo capitalista, crisis económica y renovación del marxismo…

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      Entrevista al economista neomarxista Giovanni Arrighi

      "El desarrollo capitalista no se fundamenta necesariamente sobre la proletarización total"

      ARRIGHI1 David Harvey

      ddooss.org

      ¿Puedes contarnos cuáles fueron tus orígenes familiares y tu educación?

      Nací en Milán en 1937. La familia de mi madre era de origen burgués. Mi abuelo, hijo de inmigrantes suizos asentados en Italia, había ascendido desde la filas de la aristocracia obrera llegando a establecer a principios del siglo XX sus propias fábricas de producción de maquinaria textil, para posteriormente pasar a fabricar equipos de calefacción y de aire acondicionado.

      Mi padre, nacido en Toscana, era hijo de un trabajador ferroviario. Llegó a Milán y encontró trabajo en la fábrica de mi abuelo materno para acabar casándose con la hija del jefe. Se produjeron tensiones, que finalmente provocaron que mi padre estableciese su propio negocio en competencia con su suegro. Ambos, sin embargo, compartían sentimientos antifascistas, lo cual influenció en gran medida mis primeros años de infancia, dominados como lo estuvieron por la guerra: la ocupación nazi del norte de Italia tras la rendición de Roma en 1943, la Resistencia y la llegada de las tropas aliadas.

      Mi padre murió de improviso en un accidente de coche cuando yo tenía dieciocho años. Decidí mantener su compañía en funcionamiento, contra el consejo de mi abuelo, y entré en la Università Bocconi para estudiar económicas, con la esperanza de que ello me ayudaría a gestionar la empresa.

      El Departamento de Teoría Económica era un baluarte del pensamiento neoclásico sin relación alguna con el keynesianismo, y de ninguna ayuda para llevar las riendas de la empresa de mi padre. Finalmente me convencí de que tendría que cerrarla. Tras ello invertí dos años trabajando en una de las empresas de mi abuelo recopilando datos sobre la organización del proceso de producción. El estudio me convenció de que los elegantes modelos de la economía neoclásica eran irrelevantes para comprender la producción y la distribución de la renta, lo cual se convirtió en el zócalo de mi tesina. A continuación fui nombrado assistente volontario, esto es, asistente no retribuido de mi profesor, que en aquellos días era el primer escalón del organigrama de las universidades italianas. Para ganarme la vida conseguí un trabajo en Unilever, como responsable de gestión.

      ¿Qué pasó para que fueras a África en 1963 para trabajar en la University College de Rhodesia y Nyasaland?

      Lo que ocurrió fue muy simple. Supe que las universidades inglesas estaban pagando gente para enseñar e investigar, a diferencia de lo que sucedía en Italia en donde tenías que pasar cuatro o cinco años como asistente voluntario antes de tener esperanza alguna de obtener un trabajo retribuido. A principios de la década de 1960, los británicos estaban estableciendo universidades a lo largo de todo su antiguo imperio colonial, como colleges de las universidades británicas. La UCRN era un college de la Universidad de Londres. Me presenté a dos puestos, uno en Rhodesia y otro en Singapur. Me llamaron para hacerme una entrevista en Londres y dado que la UCRN se mostró interesada, me ofrecieron un trabajo como docente de economía. Y me fui para allá.

      Fue un verdadero renacimiento intelectual. La tradición neoclásica modelada matemáticamente en la que me había formado no tenía nada que decir sobre los procesos que estaba observando en Rhodesia o sobre las realidades de la vida africana. En la UCRN trabajé junto a antropólogos, en particular con Clyde Mitchell, quien ya estaba investigando sobre análisis en red, y con Jaap van Velsen, que estaba introduciendo el análisis situacional, reconceptualizado más tarde como análisis de estudios de caso. Asistí a sus seminarios regularmente y ambos me influyeron enormemente. Poco a poco, abandoné los modelos abstractos en pro de una teoría de la antropología social empírica e históricamente fundada. Comencé mi larga marcha desde la teoría económica neoclásica a la sociología histórico-comparativa.

      Este fue el contexto en el que escribiste tu ensayo «The Political Economy of Rhodesia», que analizaba las formas de desarrollo de la clase capitalista en este país y sus contradicciones específicas, al tiempo que explicaba las dinámicas que condujeron a la victoria en 1962 del Rhodesian Front Party, animado por los colonos, y a la Declaración Unilateral de Independencia de 1965 por parte de Smith. ¿Cuál fue el impulso inicial subyacente al ensayo y cuál es para ti retrospectivamente su importancia?

      «The Political Economy of Rhodesia» fue escrito a instancias de Van Velsen, que criticaba sin descanso mi uso de los modelos matemáticos. Yo había escrito una recensión del libro de Colin Leys European Politics in Southern Rhodesia y Van Velsen me sugirió que la convirtiese en una artículo largo.

      Aquí y en «Labor Supplies in Historical Perspective» analicé los modos mediante los que la total proletarización del campesinado de Rhodesia creaba contradicciones para la acumulación de capital, produciendo de hecho a la postre más problemas que ventajas para el sector capitalista 1. En la medida en que la proletarización era parcial hacía posible que los campesinos africanos subsidiaran la acumulación de capital, porque producían parte de su subsistencia; pero cuanto más se proletarizaba al campesinado, más se descomponían estos mecanismos. El trabajo totalmente proletarizado podía ser explotado únicamente si se le pagaba un salario que le permitiera reproducir su vida. Así, pues, en lugar de facilitar la explotación del trabajo, la proletarización la hacía más difícil, exigiendo con frecuencia un régimen que debía hacerse paulatinamente más represivo. Martin Legassick y Harold Wolpe, por ejemplo, mantenían que el apartheid sudafricano respondía fundamentalmente al hecho de que el régimen tenía que optar por una mayor represión de la fuerza de trabajo africana porque ésta estaba totalmente proletarizada y no podía subsidiar por más tiempo la acumulación de capital como había hecho en el pasado.

      El conjunto de la región meridional de África –que abarca desde Sudáfrica y Botsuana, pasando por la antigua Rhodesia, Mozambique y Malawi, que se denominaba entonces Nyasaland, hasta llegar a Kenia como su espolón nororiental– se caracterizaba por su riqueza mineral, su agricultura de colonos y una extrema desposesión del campesinado. Es muy diferente del resto de África, incluido el norte. Las economía de África occidental se basaban fundamentalmente en el campesinado, pero la región meridional –la que Samir Amin denomina «el África de las reservas de trabajo»– era en muchos aspectos un paradigma de extrema desposesión campesina y por consiguiente de proletarización. Varios de nosotros estábamos señalando que este proceso de extrema desposesión era contradictorio, ya que habiendo creado inicialmente las condiciones para que el campesinado subsidiase la agricultura, la industria minera, la actividad manufacturera, etc. capitalistas, comenzaba, sin embargo, a provocar cada vez más dificultades a la hora de explotar, movilizar y controlar el proletariado que estaba generando. El trabajo que hicimos entonces –mi «Labour Supplies in Historical Perspective» y los trabajos relacionados de Legassick y Wolpe– estableció lo que llegó a ser conocido como el Southern African Paradigm sobre los límites de la proletarización y la desposesión.

      Contrariamente a lo afirmado por aquellos que todavía identifican desarrollo capitalista con proletarización tout court –Robert Brenner, por ejemplo– la experiencia de África meridional mostró que la proletarización, en y por sí misma, no favorece el desarrollo capitalista, cuando no se hallan presentes el resto de circunstancias requeridas. Respecto a Rhodesia, identifiqué tres estadios de proletarización, siendo tan solo uno de ellos favorable a la acumulación capitalista. En el primer estadio, los campesinos respondían al desarrollo rural capitalista ofertando productos agrícolas y suministrando trabajo únicamente a cambio de salarios elevados, caracterizándose por lo tanto la totalidad del área por la escasez de éste, porque nada más que comenzaba a funcionar una explotación agrícola o minera capitalista ello creaba una demanda de productos locales que los campesinos africanos estaban más que dispuestos a suministrar, lo cual les permitía participar en la economía monetaria mediante la venta de sus productos en vez de mediante la venta de su trabajo. Un objetivo del apoyo estatal a la agricultura de colonos era inducir la competencia entre los campesinos africanos, de modo que se vieran forzados a suministrar trabajo en vez de productos, lo cual condujo a un dilatadísimo proceso que pasó de la proletarización parcial a la total, si bien, como hemos mencionado, este proceso fue también contradictorio. El problema con el modelo simple de «proletarización como desarrollo capitalista» es que ignora no sólo las realidades del capitalismo de colonos de África meridional, sino también otros muchos casos, como por ejemplo el de Estados Unidos, que se caracterizó por una pauta totalmente diferente: una combinación de esclavitud, genocidio de la población nativa e inmigración de trabajo excedente procedente de Europa.

      Tú fuiste uno de los nueve docentes arrestados en la UCRN por actividades políticas durante la represión desencadenada por el gobierno de Smith en julio de 1966, ¿no es así? Sí, fuimos encarcelados durante una semana y después deportados. Te fuiste a Dar es Salaam, que parecía entonces, por muchas razones, una especie de paraíso de interacciones intelectuales. ¿Puedes hablarnos de ese periodo y del trabajo que allí realizaste con John Saul?

      Fue un periodo muy excitante, tanto intelectual como políticamente. Cuando llegué a Dar es Salaam en 1966, Tanzania era un país independiente desde hacía tan solo unos años. Nyerere defendía lo que él consideraba que era una forma de socialismo africano. Logró mantenerse equidistante de ambos lados durante la escisión chino-soviética y mantuvo muy buenas relaciones con los escandinavos. Dar es Salaam se convirtió en la encrucijada de todos los movimientos de liberación nacional exiliados de África meridional: de las colonias portuguesas, Rhodesia y Sudáfrica. Pasé allí tres años en la Universidad y encontré todo tipo de gente: desde activistas del movimiento Black Power estadounidense a académicos e intelectuales como Immanuel Wallerstein, David Apter, Walter Rodney, Roger Murray, Sol Picciotto, Catherine Hoskins, Jim Mellon, que después sería unos de los fundadores de los Weathermen, Luisa Passerini, que estaba realizando una investigación sobre el FRELIMO, y muchos otros, incluyendo, por supuesto, a John Saul.

      En Dar es Salaam, trabajando con John, cambié el objeto de mis investigaciones pasando de los procesos de oferta de fuerza de trabajo al problema de los movimientos de liberación nacional y los nuevos regímenes que estaban emergiendo de la descolonización. Ambos éramos escépticos sobre la capacidad de estos regímenes de emanciparse por sí mismos de lo que comenzaba a denominarse por entonces neocolonialismo y de cumplir sus promesas de desarrollo económico. Pero había también una diferencia entre nosotros, que creo que ha persistido hasta el día de hoy, consistente en que yo me mostraba mucho menos emocionalmente afectado por este hecho que John. Para mí, estos movimientos eran movimientos de liberación nacional; no eran en modo alguno movimientos socialistas aun cuando abrazasen la retórica del socialismo. Eran regímenes populistas y, por consiguiente, yo no esperaba mucho más allá de la liberación nacional, que ambos consideramos importante por sí misma. Pero si había posibilidades para que se produjeran desarrollos políticos que transcendieran este cuadro es algo que John y yo todavía discutimos, afablemente, siempre que nos encontramos. Los ensayos que escribimos juntos, sin embargo, fueron la crítica sobre la que estábamos de acuerdo.

      Cuándo volviste a Europa, ¿encontraste un mundo muy distinto al que habías dejado seis años antes?

      Sí. Regreso a Italia en 1969 y me veo inmerso inmediatamente en dos situaciones peculiares. Una fue en la Universidad de Trento donde me habían ofrecido un puesto docente. Trento era el principal centro de militancia estudiantil y la única universidad en Italia que ofrecía doctorados en sociología en aquellos momentos. Mi nombramiento fue apoyado por el comité directivo de la universidad formado por el democratacristiano Nino Andreatta, por el socialista liberal Noberto Bobbio y por Francesco Alberoni; la decisión pretendía calmar al movimiento estudiantil contratando a un radical. En el primer seminario que di tuve solo cuatro o cinco estudiantes; pero en el primer cuatrimestre, tras publicarse mi libro sobre África en el verano de 1969, tuve casi 1.000 estudiantes intentando entrar en el aula 2. Mi curso se convirtió en un gran acontecimiento en Trento, llegando incluso a producir un conflicto en Lotta Continua: la facción de Boato quería que los estudiantes acudieran a clase para que oyeran una crítica radical de las teorías del desarrollo, mientras que la de Rostagno intentaba interrumpir las lecciones tirando piedras al aula desde el patio.

      La segunda situación en la que me veo inmerso se produce en Turín con la participación de Luisa Passerini, que era una prominente propagadora de los escritos situacionistas, y que tenía por consiguiente una gran influencia sobre los cuadros de Lotta Continua que coqueteaban con el situacionismo.

      Estaba yendo de Trento a Turín a través de Milán, que era como ir desde el centro del movimiento estudiantil al centro del movimiento obrero. Me sentí atraído y al mismo tiempo molesto por determinados aspectos de este movimiento, particularmente por su rechazo de la «política». En algunas asambleas, trabajadores realmente militantes se levantaban y decían «¡basta ya de política! La política nos está llevando en la dirección equivocada. Necesitamos unidad». Para mí, fue como un shock, viniendo de África, descubrir que los sindicatos comunistas eran considerados reaccionarios y represivos por los trabajadores en lucha y eso que había una buena parte de verdad en esto. La reacción contra los sindicatos del PCI se convirtió en una reacción contra los sindicatos. Grupos como Potere Operario y Lotta Continua se erigieron ellos mismos como alternativas, tanto a los sindicatos como a los partidos de masas. Con Romano Madera, que entonces era un estudiante, pero también un cuadro político y un gramsciano –una rareza en la izquierda extraparlamentaria– comenzamos a desarrollar la idea de encontrar una estrategia gramsciana que sirviera para el movimiento.

      De ahí emergió por primera vez la idea de autonomía, la idea de autonomía intelectual de la clase obrera. La creación de este concepto se atribuye ahora habitualmente a Antonio Negri, pero de hecho se originó en la interpretación de Gramsci que nosotros desarrollamos a principios de la década de 1970 en el Grupo Gramsci, cofundado por Madera, Passerini y yo mismo. Consideramos que nuestra principal contribución al movimiento no consistía en proporcionar un sustituto a los sindicatos o los partidos, sino en ayudar como estudiantes e intelectuales a las vanguardias obreras a desarrollar su propia autonomía –autonomia operaia– mediante una comprensión de los procesos generales, tanto nacionales como globales, en los que sus luchas tenían lugar. En términos gramscianos, esto se concibió como la formación de intelectuales orgánicos de la clase obrera en lucha, para lo cual creamos los Colletivi Politici Operai, que llegaron a ser conocidos como el Area dell’Autonomia. Cuando estos colectivos desarrollaran su propia práctica autónoma, el Grupo Gramsci dejaría de tener una función y podría disolverse. Cuando realmente se disolvió, Negri entró en escena y llevó a los Colletivi Politici Operai y al Area dell’Autonomia en una dirección arriesgada que estaba muy alejada de lo que originalmente pretendía el proyecto inicial.

      ¿Extrajiste lecciones comunes de las luchas de liberación nacional africanas y de las luchas obreras que se estaban produciendo en Italia?

      Las dos experiencias tenían en común el hecho de que en ambas mantenía muy buenas relaciones con los movimientos globalmente considerados, los cuales querían saber con qué fundamento yo estaba participando en su lucha. Mi posición era: «Yo no voy a deciros qué hacer, porque vosotros conocéis la situación mucho mejor que yo la conoceré nunca. Pero yo estoy mejor situado para comprender el contexto general en el que se desarrollan las luchas, así que nuestro intercambio tiene que basarse en el hecho de que vosotros me contáis cuál es vuestra situación y yo os cuento como se relaciona con el contexto más amplio que vosotros no podéis ver o que veis tan solo parcialmente, desde donde vosotros operáis». Esa fue siempre la base de excelentes relaciones, tanto con los movimientos de liberación en África meridional como con los trabajadores italianos.

      El artículo sobre la crisis capitalista surgió de un intercambio de este tipo, en 1973. A los trabajadores se les decía: «Ahora se está produciendo una crisis económica, tenemos que mantener la calma. Si luchamos, los trabajos de la fábrica se irán a otro sitio». Así que los trabajadores nos preguntaban: «¿Estamos en crisis? Y si es así, ¿cuáles son las implicaciones de ello? ¿Debemos estarnos quietos ahora por esta razón?». Los artículos que constituyeron «Towards a Theory of Capitalist Crisis» fueron escritos en esta particular problemática, definida por los propios trabajadores, que nos decían: «Informadnos sobre el mundo exterior y sobre lo que tenemos que esperar». El punto de partida de los artículos era «mirad, las crisis ocurren con independencia de que luchéis o no; no son un producto de la militancia de los trabajadores o de los “errores” de la gestión económica, sino elementos fundamentales del funcionamiento de la propia acumulación de capital». Esa fue la orientación inicial. El artículo fue escrito en el inicio mismo de la crisis, antes de que ésta fuera ampliamente reconocida; fue importante como marco de referencia, un marco que he utilizado a lo largo de los años para verificar lo que estaba sucediendo y desde ese punto de vista han funcionado realmente bien.

      Volveremos a la teoría de las crisis capitalistas, pero primero quería preguntarte sobre tu trabajo en Calabria. En 1973, justo cuando el movimiento estaba empezando a refluir, aceptaste la oferta de enseñar en Cosenza.

      Una de las atracciones de ir a Calabria, para mí, fue continuar en una nueva ubicación mi investigación sobre los procesos de oferta de trabajo. Ya había visto en Rhodesia cómo la proletarización total de los africanos –o, dicho más exactamente, cuando éstos llegaban a la conclusión de que lo habían sido totalmente– conducía a luchas que reclamaban un salario que les permitiese reproducirse en las áreas urbanas. En otras palabras, la ficción de que «somos varones solteros, nuestras familias siguen viviendo en comunidades campesinas en las zonas rurales» no puede mantenerse una vez que ellos viven en las ciudades. Yo había señalado esto en «Labour Supplies in Historical Perspective», lo cual llegó a perfilarse más nítidamente en Italia porque aquí me enfrentaba a un enigma: los migrantes del sur eran llevados a las regiones industriales del norte como esquiroles durante la década de 1950 y principios de la de 1960, pero a lo largo de ésta y sobre todo al final de la misma se transformaron en las vanguardias de la lucha de clases, lo cual constituye una experiencia típica de los migrantes. Cuando formé un grupo de investigación en Calabria, propuse la lectura de los antropólogos sociales sobre África, particularmente sobre migración, y a continuación efectuamos un análisis de los procesos de oferta de fuerza de trabajo procedente de Calabria. Las cuestiones planteadas eran las siguientes: ¿qué estaba creando las condiciones para que se produjese esta migración? y ¿cuáles eran sus límites, dado que en un cierto punto en lugar de crear una fuerza de trabajo dócil que podía ser utilizada para socavar el poder negociador de la clase obrera septentrional, los propios migrantes se convertirían en la vanguardia militante?

      De la investigación emergieron dos cosas. En primer lugar, el desarrollo capitalista no se fundamenta necesariamente sobre la proletarización total.

      Por un lado, la migración obrera de larga distancia se estaba produciendo desde lugares en los que no estaba teniendo lugar desposesión alguna, en dónde había incluso posibilidades para que los migrantes comprasen tierra de los terratenientes, lo cual se hallaba interrelacionado con el sistema local de primogenitura mediante el cual el primogénito heredaba la tierra. Tradicionalmente, los hijos menores terminaban entrando en la Iglesia o en el ejército, hasta que la migración de larga distancia a gran escala ofreció una alternativa cada vez más importante de ganar el dinero necesario para comprar tierra y volver a casa para establecer sus propias explotaciones agrícolas. Por otro lado, en las áreas realmente pobres, en las que el trabajo se hallaba totalmente proletarizado, esos hijos menores no podían permitirse en absoluto el lujo de emigrar. El único modo en el que pudieron hacerlo fue, por ejemplo, cuando los brasileños abolieron la esclavitud en 1888 y necesitaron una fuerza de trabajo barata sustitutiva para lo cual reclutaron trabajadores de estas áreas profundamente empobrecidas del sur Italia, pagaron sus pasajes y los establecieron en Brasil para reemplazar a los esclavos emancipados. Se trata de pautas de migración muy diferentes, pero en general no es el muy pobre el que migra porque es necesario tener determinados recursos y conexiones para hacerlo.

      La segunda conclusión de la investigación calabresa presentaba similitudes con los resultados de la investigación sobre África. Aquí también la disposición de los migrantes a involucrarse en las luchas obreras en los lugares a los que se desplazaban, dependía de si las condiciones en los mismos se consideraban permanentes a la hora de determinar sus oportunidades de vida. No basta con decir que la situación de las áreas de procedencia de los flujos migratorios determina cuáles serán los salarios y las condiciones en las que los migrantes trabajarán. Hay que indicar en qué momento los migrantes perciben que están obteniendo el grueso de sus medios de subsistencia del empleo asalariado: este punto de inflexión puede detectarse y verificarse su evolución. Pero el punto esencial que descubrimos fue un tipo de crítica diferente de la idea de proletarización como el proceso típico de desarrollo capitalista.

      La primera versión escrita de esta investigación fue robada de un coche en Roma, de modo que la versión definitiva se escribió en Estados Unidos muchos años después de que te trasladaras a Binghamton en 1979, en donde se está desarrollando el análisis de los sistemas-mundo. ¿Fue ésta la primera vez en la que te posicionaste explícitamente sobre la relación existente entre proletarización y desarrollo capitalista respecto a las opiniones mantenidas por Wallerstein y Brenner?

      Sí, aunque no fui lo suficientemente explícito al respecto, si bien mencioné tanto a Wallerstein como a Brenner de pasada, siendo el conjunto del trabajo no obstante una crítica de ambos 4. Wallerstein mantiene la teoría de que las relaciones de producción son determinadas por su posición en la estructura centro-periferia de la economía-mundo capitalista. En su opinión, en la periferia tendemos a encontrar relaciones de producción que son coercitivas; no encontramos una proletarización total, que es la situación que tenemos en el centro. Brenner mantiene, en algunos aspectos, la opinión opuesta, pero en otros sentidos es muy similar: que las relaciones de producción determinan la posición en la estructura centro-periferia.

      En ambos casos, encontramos una relación particular entre la posición en la relación centro-periferia y las relaciones de producción. La investigación calabresa mostró que éste no era el caso. Ahí, en el seno de la misma ubicación periférica, encontramos tres sendas diferentes desarrollándose y reforzándose simultánea y recíprocamente. Además, las tres sendas se asemejaban poderosamente a la evolución que había caracterizado, históricamente, diferentes ubicaciones del centro de la economía-mundo capitalista.

      Una es muy similar a la vía del junker que presentaba Lenin: latifundio con total proletarización; otra se asemeja a la vía «estadounidense» de Lenin, de pequeñas y medianas explotaciones, insertas en el mercado. Lenin no presenta la tercera, que nosotros denominamos vía suiza: migración de larga distancia y después inversión y retención de la propiedad cuando se vuelve a casa. En Suiza, no existe desposesión del campesinado, sino por el contrario una tradición de migración de larga distancia que conduce a la consolidación de la pequeña explotación agrícola. Lo interesante sobre Calabria es que estas tres vías, que en otros sitios se hallan asociadas con un posición en el centro, se encuentran aquí en la periferia, lo cual constituye una crítica tanto del proceso uniforme de proletarización postulado por Brenner como de la remisión de las relaciones de producción a la posición en la estructura centro/periferia mantenida por Wallerstein.

      Tu libro La geometria dello’imperialismo apareció en 1978, antes de que te fueses a Estados Unidos. Releyéndolo, me sorprendió la metáfora matemática –la geometría– que utilizas para comprender la teoría del imperialismo de Hobson, y que desempeña una función muy útil. Pero en su interior, se plantea una interesante cuestión geográfica: cuando pones en relación a Hobson con el capitalismo, la noción de hegemonía emerge repentinamente bajo la forma de un cambio que va de la geometría a la geografía y que surge de las tesis que planteas en el libro. ¿Cuál fue el impulso inicial que te llevo a escribir La geometria dell’imperialismo y cuál es su importancia para ti?

      Me desconcertaban, en ese momento, las confusiones terminológicas que giraban en torno al término «imperialismo». Mi objetivo era disipar parte de esa confusión creando un espacio topológico en el que los diferentes conceptos, que con frecuencia se denominaban todos ellos confusamente como «imperialismo», pudieran distinguirse entre sí. Pero como un ejercicio sobre el imperialismo, sí, también funcionaba para mí como una transición al concepto de hegemonía. Me extendí sobre este aspecto explícitamente en el «Posfacio» a la segunda edición de La geometria dell’imperialismo, en el que sostenía que el concepto gramsciano de hegemonía podía ser más útil que el de «imperialismo» para analizar las dinámicas del sistema interestatal contemporáneo. Desde este punto de vista, lo que yo –y otros– hacíamos era simplemente aplicar la noción de hegemonía gramsciana a las relaciones interestatales, cuando se había aplicado originalmente antes de Gramsci al análisis de las relaciones de clase en el seno de una jurisdicción política nacional. Al hacerlo, por supuesto, Gramsci enriquecía el concepto de innumerables modos que no habían sido perceptibles anteriormente. Nuestra reexportación del mismo a la esfera internacional se benefició enormemente de este enriquecimiento.

      Una influencia central en The Long Twentieth Century 5, publicado en 1994, es Braudel. Tras haber absorbido sus enseñanzas, ¿tienes alguna crítica importante que hacerle?

      La crítica es realmente fácil. Braudel es una fuente increíblemente rica de información sobre los mercados y el capitalismo, pero carece de un marco teorético. O dicho más precisamente, como señaló Charles Tilly, Braudel es tan ecléctico que tiene innumerables teorías parciales, la suma de las cuales no es una teoría. Tú no puedes simplemente apoyarte en Braudel; tienes que aproximarte a él con una idea clara de lo que estás buscando y de lo que quieres extraer de él. Un aspecto sobre el me concentré, que diferencia a Braudel de Wallerstein y del resto de analistas de los sistemas-mundo –por no hablar de historiadores económicos más tradicionales, marxistas o no– es la idea de que el sistema de Estados nacionales, tal y como emergió en los siglos XVI y XVII, fue precedido por un sistema de ciudades-Estado; y que los orígenes del capitalismo han de buscarse ahí, en las ciudades-Estado. Ésta es una característica específica de Occidente, o de Europa, en comparación con otras partes del mundo.

      Pero es fácil perderse si uno se limita simplemente a seguir a Braudel, porque él te lleva en innumerables direcciones diferentes. Por ejemplo, yo tuve que extraer este punto y combinarlo con lo que estaba aprendiendo del libro de William McNeill The Pursuit of Power, que también argumenta, desde una perspectiva diferente, que un sistema de ciudades-Estado precedió y preparó la emergencia del sistema de Estados territoriales.

      Otra idea a la que tú dotas de una profundidad teórica mucho mayor, pero que sin embargo proviene de Braudel, es la noción de que la expansión financiera anuncia el otoño de un particular sistema hegemónico y precede el cambio a una nueva potencia hegemónica. ¿Esto sería una de las intuiciones fundamentales de The Long Twentieth Century?

      Sí. La idea era que las organizaciones capitalistas más importantes de una época particular también serían líderes de la expansión financiera, que siempre se produce cuando la expansión material de las fuerzas productivas alcanza sus límites. La lógica de este proceso –aunque de nuevo Braudel no la presenta– es que cuando la competencia se intensifica, la inversión en la economía material se hace cada vez más arriesgada y, por consiguiente, la preferencia por la liquidez se acentúa, lo cual crea las condiciones de oferta de la expansión financiera. La cuestión que se plantea a continuación es, por supuesto, cómo se crean las condiciones de demanda para que se produzcan expansiones financieras. A este respecto, recurrí a la idea de Weber de que la competencia interestatal por el capital en busca de inversión constituye la especificidad histórico-mundial de la era moderna.

      Esta competencia crea, en mi opinión, las condiciones de demanda para la expansión financiera. La idea de Braudel del «otoño» como fase conclusiva del proceso de liderazgo en la acumulación, que pasa de la material a la financiera, y que conduce finalmente al desplazamiento por otro líder, es crucial. Pero también lo es la idea de Marx de que el otoño de un Estado particular, que experimenta una expansión financiera, es también la primavera de otra ubicación: los excedentes que se acumulan en Venecia van a Holanda; los que se acumulan aquí van después a Inglaterra; y los que se acumulan en ésta última van a Estados Unidos. Marx nos permite, pues, complementar lo que hemos encontrado en Braudel: el otoño se convierte en primavera en otra parte, produciendo una serie de desarrollos interconectados. The Long Twentieth Century describe estos ciclos sucesivos de expansión capitalista y de poder hegemónico desde el Renacimiento hasta el momento presente.

      En tu narrativa, las fases de expansión material del capital finalmente colapsa bajo la presión de la supercompetencia dando lugar a fases de expansión financiera cuyo agotamiento precipita a continuación un periodo de caos interestatal que se resuelve mediante la emergencia de una nueva potencia hegemónica capaz de restaurar el orden global y de reiniciar de nuevo el ciclo de expansión material soportado por un nuevo bloque social. Tales potencias hegemónicas han sido sucesivamente Génova, los Países Bajos, Gran Bretaña y Estados Unidos. ¿En qué medida consideras su surgimiento puntual, momento en el que cada una de ellas concluye un periodo precedente de desorden y conflictos, como un conjunto de contingencias?

      ¡Buena y difícil pregunta! Hay siempre un elemento de contingencia, pero al mismo tiempo la razón por la que estas transiciones duran tanto y atraviesan periodos de turbulencia y caos es que las propias agencias, como emergen posteriormente para organizar el sistema, experimentan un proceso de aprendizaje. Esto resulta obvio si analizamos el caso más reciente, el de Estados Unidos, que a finales del siglo XIX ya presentaba determinadas características que lo convertían en posible sucesor de Gran Bretaña como líder hegemónico, pero que necesitó más de medio siglo, dos guerras mundiales y una depresión catastrófica antes de desarrollar tanto las estructuras como las ideas que después de la Segunda Guerra Mundial le permitieron convertirse en una potencia verdaderamente hegemónica. ¿Fue el desarrollo de Estados Unidos como poder hegemónico potencial en el siglo XIX estrictamente una contingencia o hay algo más? No lo sé. Claramente, hubo un aspecto geográfico contingente, dado que Norteamérica tenía una configuración espacial diferente de la de Europa, que le permitió formar un Estado que no podía haberse creado en esta última, excepto en su flanco oriental, en el que Rusia también se estaba expandiendo territorialmente; pero hubo también un elemento sistémico: Gran Bretaña creó un sistema de crédito internacional que, después de determinado momento, favoreció la formación de Estados Unidos de modos específicos.

      Ciertamente, si Estados Unidos no hubiera existido con su particular configuración geográfica a finales del siglo XIX, la historia habría sido muy diferente.

      ¿Cual habría sido la potencia hegemónica? Tan solo podemos hacer conjeturas. Pero existía Estados Unidos, que estaba creciendo en múltiples aspectos a partir de la tradición de Holanda y Gran Bretaña. Génova era un poco diferente: no digo en ningún momento que fuera hegemónica; se hallaba más próxima al tipo de organización financiera transnacional que se produce en las diásporas, incluida la diáspora china contemporánea, pero nunca fue hegemónica en el sentido gramsciano en el que lo fueron Holanda, Gran Bretaña y Estados Unidos. La geografía cuenta muchísimo; pero aunque éstas son tres potencias hegemónicas espacialmente muy diferentes, cada una de ellas creció a partir de características organizacionales aprendidas de la anterior. Gran Bretaña tomó prestados un gran número de elementos de Holanda y Estados Unidos hizo lo propio respecto a la potencia británica; se trata de un conjunto interrelacionado de Estados y en su sucesión se produce un efecto bola de nieve. Así que sí, hay contingencia, pero también vínculos sistémicos.

      The Long Twentieth Century no se ocupa de las vicisitudes del movimiento obrero. ¿Lo omitiste porque lo considerabas entonces como de menor importancia o porque la arquitectura del libro –su subtítulo es Dinero y poder en los orígenes de nuestra época– era ya tan amplia y compleja que pensaste que incluir el movimiento la iba a sobrecargar demasiado?

      Por la segunda razón. The Long Twentieth Century originalmente iba a ser coescrito con Beverly Silver –a quien encontré en Binghamton– e iba a tener tres partes. Una trataba sobre las hegemonías, que ahora constituye el primer capítulo del libro. La segunda debía abordar el capital: la organización del capital, la empresa; básicamente la competencia. La tercera parte iba a analizar la cuestión del trabajo: relaciones trabajo y capital y los movimientos obreros. Pero el descubrimiento de la financiarización como una pauta recurrente del capitalismo histórico puso patas arriba todo el proyecto y me forzó a retroceder en el tiempo, lo cual yo nunca quise hacer, porque el libro supuestamente iba a versar sobre el «largo siglo XX», entendiendo por tal el periodo comprendido desde la Gran Depresión de la década de 1870 hasta el presente. Cuando descubrí el paradigma de la financiarización quedé totalmente fuera de combate y The Long Twentieth Century se convirtió básicamente en un libro sobre el papel del capital financiero en el desarrollo histórico del capitalismo desde el siglo XIV. Así que Beverly se hizo cargo del análisis sobre el trabajo en su libro Forces of Labour, que apareció en 2003 6.

      Sí, Chaos and Governance in the Modern World System incluye capítulos sobre la geopolítica, la empresa, el conflicto social, etc., lo cual indica que el proyecto original nunca fue abandonado 7. Pero ciertamente no se añadió a The Long Twentieth Century porque no podía concentrarme en la recurrencia cíclica de las expansiones financieras y materiales y al mismo tiempo ocuparme del trabajo. Una vez que cambias el objeto de análisis a la hora de definir el capitalismo y optas por estudiarlo a partir de una sucesión de expansiones materiales y financieras, se hace muy difícil volver a reintroducir el trabajo. No solo se trata de un asunto enorme a la hora de abordarlo, sino que también se produce una variación considerable a lo largo del tiempo y del espacio en la relación entre capital y trabajo.

      En primer lugar, como señalamos en Chaos and Governance in the Modern World System, se produce una aceleración de la historia social. Cuando tú comparas las transiciones de un régimen de acumulación a otro, te das cuenta de que en la transición de la hegemonía holandesa a la británica en el siglo XVIII, el conflicto social llega tarde respecto a las expansiones financieras y las guerras. En la transición de la hegemonía británica a la estadounidense a principios del siglo XX, la explosión del conflicto social fue más o menos simultánea al despegue de la expansión financiera y las guerras. En la transición actual –hacia un destino desconocido– la explosión del conflicto social a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970 precedió a la expansión financiera y se produjo sin guerras entre las potencias más importantes.

      En otras palabras, si analizamos la primera mitad del siglo XX, las mayores luchas de los trabajadores se produjeron en la víspera de las guerras mundiales y después de las mismas. Este era el fundamento de la teoría de la revolución de Lenin: que las rivalidades intercapitalistas convertidas en guerras crearían las condiciones favorables para la revolución, que es algo que puede observarse empíricamente hasta la Segunda Guerra Mundial. En cierto sentido, puede sostenerse que en la transición actual la aceleración del conflicto social ha impedido que los Estados capitalistas libren guerras entre sí. Así, pues, para volver a tu pregunta, en The Long Twentieth Century opté por concentrarme en analizar exhaustivamente las expansiones financieras, los ciclos sistémicos de acumulación de capital y las hegemonías mundiales, mientras que en Chaos and Governance in the Modern World System volvimos al problema de las interrelaciones entre el conflicto social, las expansiones financieras y las transiciones hegemónicas.

      En su discusión de la acumulación primitiva Marx escribe sobre la deuda nacional, el sistema crediticio y la bancocracia –en cierto sentido, la integración entre finanzas y Estado se ha producido durante la acumulación primitiva– como algo absolutamente crítico para el modo en que evoluciona el sistema capitalista. Pero el análisis de El capital no aborda el sistema crediticio hasta el volumen III, porque Marx no quiere ocuparse del interés, aunque el sistema crediticio resulte crucial para la centralización del capital, para la organización del capital fijo, etc. Esto plantea la cuestión de cómo funciona realmente la lucha de clases en torno al nexo finanzas-Estado, que desempeña el papel vital que estás comentando. Parece existir un vacío en el análisis de Marx: por un lado, dice que la dinámica importante es la existente entre el capital y el trabajo; por otro, el trabajo no parece que sea crucial para los procesos de los que estás hablando, esto es, transferencias de hegemonía, saltos de escalas. Es comprensible que fuera realmente difícil integrar en la narrativa de The Long Twentieth Century el trabajo, porque en un sentido la relación capital-trabajo no es central para ese aspecto de la dinámica capitalista. ¿Estarías de acuerdo con ello?

      Sí, estoy de acuerdo, pero con una cualificación: el fenómeno que he mencionado de la aceleración de la historia social. Las luchas obreras de la década de 1960 y principios de la de 1970, por ejemplo, constituyeron un factor esencial en la financiarización de finales de esta última década y principios de la de 1980 y de las formas en que evolucionó. La relación entre luchas de los trabajadores y grupos subalternos y la financiarización es algo que cambia a lo largo del tiempo y recientemente ha desarrollado características que antes no tenía. Pero si tú intentas explicar la recurrencia de las expansiones financieras no puedes concentrarte demasiado sobre el trabajo, porque entonces hablarás únicamente sobre el último ciclo; cometerás el error de tomar el trabajo como la causa de las expansiones financieras, cuando las anteriores despegaron sin la intervención de las luchas de los trabajadores o de los grupos subalternos.

      No obstante, sobre la cuestión del trabajo podríamos remontarnos a tu ensayo de 1990 sobre la remodelación del movimiento obrero mundial, «Marxist Century, American Century»8. Sostienes aquí que el análisis de Marx de la clase obrera contenido en el Manifiesto comunista es profundamente contradictorio, ya subraya simultáneamente el creciente poder colectivo del trabajo, a medida que avanza el desarrollo capitalista, y su creciente pauperización como consecuencia de la existencia de un ejército industrial activo y de un ejército industrial de reserva. Marx, señalas, pensaba que ambas tendencias se unirían en una misma masa humana, pero tú sostienes que a principios del siglo XX ambas llegaron a estar espacialmente polarizadas. En Escandinavia y en el mundo anglosajón prevaleció la primera, en Rusia y más al este la segunda (Berstein comprendió la situación de la primera, Lenin de la segunda), lo cual condujo a la escisión entre las alas reformista y revolucionaria del movimiento obrero. En Europa central –Alemania, Austria, Italia–, por otro lado, sostienes, que existía un equilibrio más fluctuante entre la fuerza de trabajo activa y en reserva, lo cual condujo a los errores de Kautsky, incapaz de escoger entre reforma o revolución, que contribuyeron a la victoria del fascismo. Al final del ensayo, sugerías que una recomposición del movimiento podría estar a punto de producirse, dado que la miseria reaparecía en Occidente con el retorno de un desempleo masivo, y el poder colectivo de los trabajadores se manifestaba en el Este con el surgimiento de Solidaridad en Polonia, reuniendo quizá lo que el espacio y la historia habían dividido. ¿Cuál es tu opinión sobre tal perspectiva hoy?

      Bien, la primera cosa que hay que decir es que además de este escenario optimista desde el punto de vista de la conexión de las condiciones de la clase obrera globalmente analizada se perfilaba una consideración más pesimista en el ensayo, que apuntaba a algo que siempre he considerado un serio defecto en el Manifiesto de Marx y Engels. Hay un salto lógico que realmente no se sostiene ni intelectual ni históricamente y que es la idea de que para el capital aquellas cosas que hoy denominaríamos género, etnicidad, nacionalidad, no importan, que la única cosa que le importa es la posibilidad de explotación y que, por lo tanto, el grupo de estatus más explotable presente en el seno de la clase trabajadora es el único que empleará sin ninguna discriminación en términos de raza, género o etnicidad.

      Eso es ciertamente cierto, pero de ello no se desprende que los diversos grupos de estatus presentes en la clase obrera aceptarán esto tal cual. De hecho es precisamente en el momento en que la proletarización se generaliza y los trabajadores se hallan sujetos a esta disposición del capital, cuando movilizan toda diferencia de estatus que pueden identificar o construir para ganar un tratamiento privilegiado por parte de los capitalistas. Los trabajadores se movilizarán a partir de líneas de género, nacionales, étnicas o de cualquier otro tipo para obtener un tratamiento privilegiado del capital.

      «Marxist Century, American Century» no es tan optimista como podría parecer, porque señala esta tendencia interna de la clase trabajadora a acentuar las diferencias de estatus para protegerse a sí misma de la predisposición del capital a tratar al trabajo como una masa indiferenciada que sería empleada únicamente en la medida en que le permite obtener beneficios. Así, pues, el artículo finalizaba con una nota optimista –existe una tendencia hacia la igualación–, pero al mismo tiempo es de esperar que los trabajadores luchen para protegerse a sí mismos mediante la formación o consolidación de grupos de estatus contra esa misma tendencia.

      ¿Significa esto que la diferenciación entre el ejército industrial activo y el ejército industrial de reserva también tiende a hallarse divida por el estatus, racializado si lo prefieres?

      Depende. Si observamos el proceso globalmente –en cuyo caso el ejército industrial de reserva no se halla constituido únicamente por los desempleados, sino también por los encubiertamente desempleados y por los excluidos– entonces definitivamente existe una división de estatus entre los dos.

      La nacionalidad ha sido utilizada por segmentos de la clase obrera pertenecientes al ejército industrial activo para diferenciarse del ejército de reserva global. A escala nacional, esto es menos claro. Si pensamos en Estados Unidos o en Europa, es mucho menos evidente que exista realmente una diferencia de estatus entre la fuerza de trabajo activa y la de reserva, pero si incluimos a los migrantes que actualmente están llegando desde países que son mucho más pobres, comprobamos que los sentimientos antiinmigración, que son una manifestación de esta tendencia a crear distinciones de estatus en el seno de la clase trabajadora, han crecido. Resulta, pues, un cuadro muy complicado, particularmente si observamos los flujos de migración transnacional y atendemos al hecho de que el ejército industrial de reserva se halla fundamentalmente concentrado en el Sur global y no en el Norte.

      En tu artículo de 1991 «World Income Inequalities and the Future of Socialism » tú mostrabas una extraordinaria estabilidad de la jerarquía de la riqueza regional durante el siglo XX, esto es, el grado en que la diferencia en la renta per capita entre el Norte/Occidente situado en el centro de la economía-mundo capitalista y el Sur/Este situado en la semiperiferia y la periferia ha permanecido inmutado, o en realidad se ha intensificado, tras medio siglo de desarrollismo9. El comunismo, señalabas, no había logrado colmar esta diferencia en Rusia, Europa oriental o China, aunque no lo había hecho peor en este sentido que el capitalismo en América Latina, Asia sudoriental o África y en otros aspectos –una distribución más igualitaria de la renta en la sociedad y una mayor independencia del Estado del centro constituido por el Norte/Occidente– lo había hecho significativamente mejor. Dos décadas después, China ha roto obviamente la pauta que tú describías entonces. ¿En qué medida te sorprendió o no esto?

      Ante todo, no debemos exagerar en qué grado China ha roto la pauta. El nivel de renta per capita en China era tan bajo –y todavía es bajo comparado con los países ricos– que incluso los avances importantes tienen que ser cualificados. China ha doblado su posición relativa respecto al mundo rico, pero todavía eso solo significa pasar del 2 por 100 de la media de la renta per capita de los países ricos al 4 por 100. Es cierto que China ha sido decisiva a la hora de reducir las desigualdades de renta mundial entre países. Si prescindimos de China, la posición del Sur ha empeorado desde la década de 1980; si la mantenemos, entonces el Sur ha mejorado algo, debido casi exclusivamente al avance de este país. Pero, por supuesto, se ha producido un enorme crecimiento de la desigualdad en el interior de la RPCh , de modo que China ha contribuido también al incremento de las desigualdades en el interior de los países durante las últimas décadas. Tomando estas dos medidas juntas –desigualdad entre y en el interior de los países– estadísticamente China ha provocado una reducción en la desigualdad global total. No deberíamos exagerar esto, dado que la pauta mundial presenta un perfil de enormes diferencias que se están reduciendo en pequeña medida. Sin embargo, es importante porque cambia las relaciones de poder entre países. Si continua, puede cambiar incluso la distribución global de la renta de un modelo que es todavía muy polarizado a una distribución más normal de tipo paretiano.

      ¿Me sorprendió esto? En cierto sentido, sí. De hecho, es por ello por lo que cambié mi objeto de interés durante los últimos quince años para estudiar Asia oriental, porque me di cuenta de que, aunque esta región –excepto Japón obviamente– formaba parte del Sur tenía determinadas peculiaridades que le permitían generar un tipo de desarrollo que no casaba en absoluto con la pauta de desigualdad estable entre regiones. Al mismo tiempo nadie ha afirmado –y yo desde luego no– que la estabilidad en la distribución global de la renta también significaba inmovilidad de países o regiones particulares. Una estructura completamente estable de desigualdades puede persistir con algunos países ascendiendo y otros descendiendo y esto es, en cierto sentido, lo que ha sucedido. Durante las décadas de 1980 y 1990, en particular, el desarrollo más importante ha sido la bifurcación de una altamente dinámica Asia oriental que se ha movido hacia arriba, un África estancada que ha seguido la senda descendente, particularmente África meridional, el «África de las reservas de trabajo» de nuevo.

      Esta bifurcación es el asunto que más me interesa en estos momentos: ¿por qué África meridional y Asia oriental se han movido en direcciones tan opuestas? Es un fenómeno muy importante que tenemos que intentar comprender, porque hacerlo también modificaría nuestra comprensión de los fundamentos de un desarrollo capitalista exitoso y el grado en que reposa o no sobre la desposesión: la completa proletarización del campesinado como sucedió en África meridional o en una proletarización mucho más parcial que ha tenido lugar en Asia oriental. Por consiguiente, la divergencia de estas dos regiones suscita una gran cuestión teórica, que de nuevo desafía la identificación de Brenner del desarrollo capitalista con la total proletarización de la fuerza de trabajo.

      Chaos and Governance in the Modern World System sostenía en 1999 que la hegemonía estadounidense declinaría principalmente al hilo del ascenso de Asia oriental y sobre todo de China. Al mismo tiempo planteaba la perspectiva de que ésta sería la región en la que el trabajo podría plantear en el futuro el desafío más drástico al capital a escala mundial. Se ha sugerido en algunas ocasiones que existe una tensión entre estas perspectivas: el ascenso de China como centro de poder rival de Estados Unidos y el incremento de la revuelta de las clases trabajadoras chinas. ¿Cómo contemplas la relación entre ambos procesos?

      La relación es muy estrecha porque ante todo, contrariamente a lo que mucha gente piensa, los campesinos y trabajadores chinos tiene una tradición milenaria de revuelta que no tiene paralelo en ninguna otra parte del mundo. De hecho, muchas de las transiciones dinásticas fueron impulsadas por rebeliones, huelgas y manifestaciones no únicamente de trabajadores y campesinos, sino también de pequeños comerciantes. Se trata de una tradición que continúa sin interrupción hasta el presente. Cuando Hu Jintao dijo a Bush hace algunos años, «No se preocupe por el intento de China de desafiar el predominio estadounidense; tenemos demasiadas preocupaciones en casa», estaba señalando una de las principales características de la historia china: cómo enfrentarse a la combinación de rebeliones internas protagonizadas por las clases subordinadas y de invasiones externas por parte de los denominados bárbaros, procedentes bien de las estepas, hasta el siglo XIX, y después, desde las Guerras del Opio, del mar. Éstas han sido siempre preocupaciones abrumadoras de los gobiernos chinos y han impuesto estrechos límites al papel de China en las relaciones internacionales. El Estado chino imperial de finales del siglo XVIII y del XIX era básicamente un tipo de Estado del bienestar premoderno.

      Estas características se reprodujeron a lo largo de su subsiguiente evolución. Durante la década de 1990, Jiang Zemin permitió al genio capitalista salir de la botella. Los actuales intentos de meterlo de nuevo en ella tienen que abordarse en el contexto de esta tradición mucho más dilatada. Si las rebeliones de las clases subordinadas chinas se materializan en una nueva forma de Estado del bienestar, entonces ello influirá la pauta de las relaciones internacionales durante los próximos veinte o treinta años. Pero el equilibrio de fuerzas entre las clases en China es todavía una cuestión abierta.

      ¿Existe una contradicción entre ser un centro fundamental de revuelta social y ser una potencia en ascenso? No necesariamente: Estados Unidos en la década de 1930 estuvo en la vanguardia de las luchas obreras al tiempo que emergía como potencia hegemónica. El hecho de que estas luchas tuvieran éxito en medio de la Gran Depresión fue un factor significativo a la hora de que Estados Unidos fuera socialmente hegemónico también para las clases trabajadoras. Éste fue ciertamente el caso en Italia donde la experiencia estadounidense se convirtió en el modelo para algunos sindicatos católicos.

      Declaraciones recientes de China sugieren que existe una gran preocupación sobre los niveles de desempleo que pueden resultar de la recesión global, habiéndose dispuesto una batería de medidas para enfrentarse a ella.

      ¿Pero esto implica también la continuación del modelo de desarrollo de modos que pueden, a fin de cuentas, desafiar al resto del capitalismo global?

      La cuestión es si las medidas que los dirigentes chinos adopten como respuesta a las luchas de los grupos subordinados pueden funcionar en otros lugares en los no existen las mismas condiciones. La cuestión de si China puede convertirse en modelo para otros Estados –particularmente para otros grandes Estados del Sur, como India– depende de innumerables especificidades históricas y geográficas que pueden no ser reproducibles en otras partes.

      Los chinos saben esto y no se postulan como un modelo que tenga que ser imitado. Así, pues, lo que suceda en China será crucial en cuanto a las relaciones entre la RPCh y el resto del mundo, pero no en términos del establecimiento de un modelo para que otros lo sigan. Existe, sin embargo, una interpenetración de las luchas en China –de las luchas obreras y campesinas contra la explotación, pero también de las luchas contra los problemas ambientales y la destrucción ecológica– que no se encuentran con esa extensión en ninguna otra parte. Estas luchas están creciendo en estos momentos y resultará importante ver cómo los líderes chinos responden a ellas.

      Creo que el traspaso de liderazgo a Hu Jintao y Wen Jiabao tiene que ver con el nerviosismo, por decirlo suavemente, ligado al abandono de una larga tradición de políticas de bienestar. Tendremos, pues, que seguir la evolución de la situación y observar los posibles resultados de la misma.

      Volvamos a la cuestión de las crisis capitalistas. Tu ensayo de 1972 «Towards a Theory of Capitalist Crisis» establece una comparación entre el largo declive de 1873-1896 y la predicción, que se probó totalmente exacta, de otra crisis similar que históricamente comenzó en 1973. Has vuelto a este paralelismo varias veces desde entonces, señalando las similitudes, pero también las importantes diferencias entre ambas, sin embargo has escrito menos sobre la crisis de 1929 y su evolución. ¿Sigues considerando que la Gran Depresión presenta una menor relevancia?

      Bien, no menos relevancia, porque de hecho es la crisis más seria que ha experimentado el capitalismo histórico y ciertamente constituyó un punto de inflexión. Pero también educó a las potencias realmente importantes sobre lo que tenían que hacer para no repetir la experiencia. Existe una variedad de instrumentos conocidos y menos conocidos para impedir que ese tipo de hundimiento se produzca de nuevo. Incluso ahora, aunque el colapso de los mercados bursátiles está siendo comparado con el de la década de 1930, creo, y puedo estar equivocado, que tanto las autoridades monetarias como los gobiernos de los Estados que realmente cuentan van a hacer todo lo que puedan para evitar que el colapso de los mercados financieros tenga efectos sociales similares a los de la década de 1930. No pueden permitírselo políticamente así que tirarán para adelante haciendo todo lo que tengan que hacer. Incluso Bush –y antes que él Reagan– a pesar de toda su ideología de libre mercado, recurrieron a un tipo extremo de financiación del gasto de corte keynesiano. Su ideología es una cosa, lo que realmente hacen es otra, porque están respondiendo a situaciones políticas que no pueden tolerar que se deterioren demasiado. Los aspectos financieros pueden ser similares a la década de 1930, pero existe una mayor conciencia y unas restricciones más severas sobre las autoridades políticas para que no permitan que estos procesos afecten a la denominada economía real en la misma medida en que lo hicieron en la década de 1930. No estoy diciendo que la Gran Depresión sea menos relevante, pero no estoy convencido de que se vaya a repetir en un futuro próximo. La situación de la economía mundial es radicalmente diferente. En la década de 1930 se hallaba enormemente segmentada y ello puede haber sido el factor que produjo las condiciones para que se produjera una cadena de derrumbamientos como la que se produjo. Ahora está mucho más integrada.

      En «Towards a Theory of Capitalist Crisis» describes un profundo conflicto estructural en el capitalismo, en el que diferencias entre crisis que son causadas por una tasa demasiado alta de explotación, que conduce a crisis de realización a causa de una demanda efectiva insuficiente, y aquellas otras debidas a una tasa demasiado baja de explotación, que reduce la demanda de medios de producción. En la actualidad, ¿todavía sostienes esta distinción general y si es así dirías que estamos inmersos en una crisis de realización, enmascarada por un endeudamiento personal y una financiarización crecientes debidos a las represiones salariales que han caracterizado al capitalismo durante los últimos treinta años?

      Sí. Creo que durante los últimos treinta años se ha producido un cambio en la naturaleza de la crisis. Hasta principios de la década de 1980, la crisis fue una crisis típica de caída de la tasa de beneficio debido a la intensificación de la competencia entre las agencias capitalistas y a que en aquellas circunstancias los trabajadores estaban mucho mejor equipados para protegerse a sí mismos que en depresiones anteriores, tanto la de finales del siglo XIX como la de la década de 1930. Esta fue, pues, la situación durante la década de 1970. La contrarrevolución monetaria de Reagan- Thatcher se orientó realmente a socavar este poder, esta capacidad de las clases trabajadoras de protegerse a sí mismas, y si bien este no fue su único objetivo, sí fue uno de los principales. Creo que tú citas algún asesor de Thatcher diciendo que lo que ellos hacían…… era crear un ejército industrial de reserva; exactamente…

      … ¡lo que Marx dice que ellos debían hacer! Eso cambió la naturaleza de la crisis. En las décadas de 1980 y 1990 y ahora en la de 2000, nos enfrentamos en realidad a una crisis de sobreproducción, con todas sus características típicas. La renta ha sido redistribuida a favor de los grupos y clases que disponen de alta liquidez y predisposiciones especulativas, por lo cual no se reintegra en la circulación en forma de demanda efectiva, sino que se encamina a la especulación, creando burbujas que explotan regularmente.

      Por consiguiente, sí, la crisis se ha transformado de una caracterizada por la caída de la tasa de beneficio, debida a la intensificación de la competencia entre capitales, en una de sobreproducción debida a la escasez sistémica de demanda efectiva creada por las tendencias del desarrollo capitalista.

      Un informe reciente del National Intelligence Council predecía el fin del dominio global de Estados Unidos en 2025 y la emergencia de un mundo más fragmentado, más multipolar y potencialmente más conflictivo. ¿Piensas que el capitalismo como sistema-mundo requiere, como condición de posibilidad, una única potencia hegemónica? ¿Es la ausencia de una de éstas necesariamente equivalente a un caos sistémico inestable, es imposible un equilibrio de poder entre grandes Estados aproximadamente comparables?

      No, no diría que es imposible. En gran medida depende de si la potencia hegemónica en ejercicio acepta la acomodación o no. El caos de los últimos seis o siete años es debido a la respuesta de la Administración de Bush al 11-S, que ha sido en algunos aspectos un caso de suicidio de una gran potencia. Lo que las potencias declinantes hacen es muy importante, porque ellas tienen la capacidad de crear caos. El conjunto del «Project for a New American Century» era una negativa a aceptar ese declive, lo cual ha sido una catástrofe. Se ha producido una debacle militar en Iraq y el correspondiente deterioro financiero de la posición estadounidense en la economía mundial, que ha transformado a Estados Unidos de una nación acreedora en la mayor nación deudora de la historia mundial. Como derrota, la de Iraq es peor que la de Vietnam, porque en Indochina había una larga tradición de guerra de guerrillas: los vietnamitas tenían un líder del calibre de Ho Chi Minh, habían derrotado ya a los franceses. La tragedia de los estadounidenses en Iraq es que incluso en las mejores circunstancias posibles les está costando mucho ganar la guerra y ahora mismo están intentando abandonarla salvando de algún modo la cara. Su resistencia a la acomodación ha conducido, primero, a una aceleración de su declive y, segundo, a un increíble sufrimiento y caos en Iraq. Iraq es un desastre. El volumen de la población desplazada es mucho mayor que en Dafur.

      No está claro lo que Obama quiere hacer realmente. Si piensa que pude revertir el declive, va a encontrarse con sorpresas muy desagradables. Lo que puede hacer es gestionarlo inteligentemente, en otras palabras, cambiar la política seguida de: «Nosotros no nos estamos acomodando. Nosotros queremos otro siglo» a una de gestión de facto del declive, ideando políticas que se acomoden al cambio acaecido en las relaciones de poder. No se si Obama va a hacer esto, porque es muy ambiguo, realmente no lo se. Pero el cambio de Bush a Obama abre la posibilidad de gestionar y acomodar el declive de Estados Unidos en un modo no catastrófico. Bush ha tenido el efecto opuesto: la credibilidad del ejército estadounidense se ha socavado todavía más, la posición financiera es ahora más desastrosa. Así que la tarea a la que se enfrenta Obama, creo, es gestionar el declive inteligentemente; eso es lo que puede hacer, si bien su idea de incrementar las tropas en Afganistán es como poco preocupante.

      A lo largo de los años, aunque siempre has basado tu trabajo en la concepción de Marx de la acumulación de capital, nunca has vacilado en expresar determinadas críticas importantes a su pensamiento: entre otras su infravaloración de las luchas de poder entre los Estados, su indiferencia respecto al espacio, las contradicciones en su análisis de la clase obrera. Durante mucho tiempo te ha fascinado Adam Smith, que juega un papel central en tu último trabajo Adam Smith en Pekín 10. ¿Cuáles serían las reservas, similares a las que oponías a Marx, que le plantearías?

      Las reservas comparables sobre Smith son las mismas que las que Marx tenía respecto a él. Marx tomó un montón de cosas de Smith: la tendencia de la tasa de beneficio a caer bajo el impacto de la competencia intercapitalista, por ejemplo, es una idea de Smith. El capital es una crítica de la economía política: Marx estaba criticando a Smith por no haber tenido en cuenta lo que sucedía en los lugares ocultos de la producción, por decirlo con sus palabras: la competencia intercapitalista podía impulsar a la baja la tasa de beneficio, pero ello era contrarrestado por la tendencia y la capacidad de los capitalistas de alterar a su favor las relaciones de poder con la clase trabajadora. Desde este punto de vista, la crítica de Marx de la economía política de Smith estaba efectuando una aportación crucial. Sin embargo, también tenemos que atender a la evidencia histórica, porque el de Marx era un constructo teórico dotado de premisas que pueden no corresponder a la realidad histórica de periodos o lugares particulares.

      No podemos inferir realidades empíricas de constructos teóricos. La validez de su crítica de Smith tiene que evaluarse en función de los hechos históricos; eso se aplica a Smith lo mismo que a Marx o cualquier otro autor.

      Una de las conclusiones de Marx en El capital , particularmente del volumen I, es que la adopción de un sistema de libre mercado smithiano provocará el incremento de la desigualdad de clase. ¿En qué medida la introducción de un régimen smithiano en Pekín trae aparejado el riesgo de mayores desigualdades en China?

      Mi razonamiento en el capítulo teórico sobre Smith, en Adam Smith en Pekín, es que no existe noción alguna en su trabajo de unos mercados autorregulados, como sucede en el credo neoliberal. La mano invisible es la del Estado, que debe gobernar de un modo descentralizado con un mínimo de interferencia burocrática. Sustantivamente, la acción del gobierno en Smith es pro trabajo, no pro capital. Smith es muy explícito cuando afirma que no es partidario de que los trabajadores compitan para reducir los salarios, sino de que lo hagan los capitalistas para reducir sus beneficios a una mínima recompensa aceptable por sus riesgos. Las concepciones actuales afirman lo contrario de lo que él dice. No esta claro, sin embargo, hacia donde se dirige China hoy. En la era de Jiang Zemin, durante la década de 1990, se encaminaba ciertamente a hacer competir a los trabajadores en pro del capital y el beneficio; no cabe duda al respecto. Ahora se ha producido una inversión, que como he dicho tiene en cuenta no solo la tradición de la Revolución y del periodo maoísta, sino también la de las políticas de bienestar de la China imperial tardía durante la dinastía Qing de finales del siglo XVIII y principios del XIX. No apuesto por un resultado particular en China, pero debemos estar atentos para analizar hacia dónde se encamina.

      En Adam Smith en Pekín utilizas también el trabajo de Sugihara Kaoru, que contrapone una «revolución industriosa» basada en el trabajo intensivo y la gestión respetuosa de la naturaleza que en los inicios del periodo moderno se verifica en Asia oriental, y una «revolución industrial» basada en la mecanización y la depredación de los recursos naturales, y comentas la esperanza de que pudiera producirse una convergencia de las dos en beneficio de la humanidad en el futuro. ¿Cómo estimarías el equilibrio entre ambas en la actual Asia oriental?

      Muy precario. No soy tan optimista como Sugihara que piensa, quizá, que la tradición de Asia oriental de «revolución industriosa» se halla tan profundamente incrustada que puede si no llegar a ser dominante de nuevo, al menos jugar un importante papel en cualquier formación híbrida que vaya a emerger. Estos conceptos son más importantes para seguir lo que está sucediendo que para afirmar que Asia oriental va por este camino o Estados Unidos por aquel otro. Existen pruebas de que las autoridades asiáticas están preocupadas por el medioambiente y por el descontento social, pero después hacen cosas que son absolutamente estúpidas. La idea de copiar a Estados Unidos, desde este punto de vista, ya fue absurda en Europa y es obviamente todavía más absurda en China. Siempre he dicho a los chinos que durante las décadas de 1990 y 2000 ellos miraron a la ciudad equivocada. Si querían observar cómo ser ricos sin ser ecológicamente destructivos debían mirar a Ámsterdam en lugar de a Los Angeles. En Ámsterdam todo el mundo se mueve en bicicleta; hay miles de bicicletas aparcadas en la estación por la noche, porque la gente llega en tren, coge sus bicicletas por la mañana y las deja de nuevo por la tarde. Si bien no había coches en China la primera vez que estuve allí en 1970 –tan solo unos pocos autobuses en un mar de bicicletas–, ahora, cada vez más, las bicicletas han sido expulsadas. Desde ese punto de vista nos topamos con un panorama claroscuro, muy preocupante y contradictorio. La ideología de la modernización se halla desacreditada en todas partes, pero hasta ahora colea, muy ingenuamente, en China.

      Pero por lo que implica de Adam Smith en Pekín parece ser que podríamos necesitar algo de esa revolución industriosa en Occidente, y que por consiguiente ésta es una categoría que no es específica de China, sino que puede ser en realidad mucho más amplia.

      Sí, pero el punto fundamental de Sugihara es que el desarrollo típico de la revolución industrial, la substitución de trabajo por maquinaria y energía, no solo tiene límites ecológicos, como sabemos, sino que también tiene límites económicos. De hecho los marxistas a menudo olvidan que la idea de Marx de la creciente composición orgánica del capital, que impulsa a la baja a la tasa de beneficio, tiene que ver fundamentalmente con el hecho de que el uso de más máquinas y energía intensifica la competencia entre los capitalistas de tal modo que la hace menos rentable, además de ser ecológicamente destructiva. El punto de Sugihara es que la separación de dirección y gestión empresarial, por un lado, y trabajo, por otro, el creciente dominio de los directivos y gestores empresariales sobre el trabajo y el hecho de que éste se halle privado de sus competencias, incluidas las de la autogestión, que es típica de la revolución industrial, tiene límites. En la revolución industriosa se produce una movilización de todos los recursos de los hogares que desarrolla, o al menos preserva, competencias de gestión y dirección entre los trabajadores. Finalmente, las ventajas de estas competencias de autogestión resultan más importantes que las ventajas derivadas de la separación de concepción y ejecución que fue típica de la revolución industrial. Creo que tiene razón, en el sentido de que es realmente crucial para comprender el actual ascenso de China; de que al haber preservado estas competencias de autogestión mediante la imposición de serias limitaciones a los procesos de proletarización en un sentido sustantivo, China puede ahora tener una organización del proceso de trabajo que se apoya más sobre las competencias de autogestión del trabajo que en otras partes. Esta es probablemente una de las principales fuentes de ventaja competitiva de China bajo las nuevas circunstancias.

      Lo cual nos retrotraería a la política del Grupo Gramsci en lo que se refiere al proceso de trabajo y de autonomia.

      Sí y no. Se trata de dos formas diferentes de autonomía. De lo que estamos hablando ahora es de autonomía de gestión y dirección, mientras que la otra se refería a la autonomía en la lucha, en el antagonismo de los trabajadores frente al capital. Ahí, la idea de autonomía era: ¿cómo formulamos nuestro programa de modo tal que unamos a los trabajadores en la lucha contra el capital, en vez de dividirlos creando así las condiciones para que éste restablezca su autoridad sobre ellos en el lugar de trabajo? La situación actual es ambigua. Muchos observan las competencias de autogestión chinas y las consideran como un modo de subordinar el trabajo al capital, en otras palabras, el capital ahorra en costes de gestión y dirección. Debemos poner estas competencias de autogestión en su contexto: dónde, cuándo y para qué propósito. No es tan fácil clasificarlas de un modo u otro.

      Finalizabas «World Income Inequalities» en 1991 argumentando que tras el colapso de la URSS, la profundización y la multiplicación de los conflictos sobre recursos escasos en el Sur – la Guerra Iraq-Irán o la Guerra del Golfo pueden considerarse emblemáticos– obligaban a Occidente a crear estructuras embrionarias de gobierno mundial para regular aquellos: el G7 como comité ejecutivo de la burguesía global, el FMI y el Banco Mundial como su Ministerio de Economía, el Consejo de Seguridad como su Ministerio de Defensa. Estas estructuras, tú sugerías, podrían caer en manos de las fuerzas no conservadoras en un plazo de quince años.

      En Adam Smith en Pekín hablas por el contrario de una sociedad de mercado mundial como un futuro potencialmente esperanzador en el cual ninguna potencia es ya una potencia hegemónica. ¿Cuál es la relación entre ellas y cuáles son tus concepciones de ambas?

      En primer lugar, no dije realmente que las estructuras del gobierno mundial emergieran como consecuencia de los conflictos en el seno del Sur. La mayoría de ellas eran organizaciones de Bretton Woods, establecidas por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial como mecanismos necesarios para evitar los problemas provocados por los mercados autorregulados en la economía global y como instrumentos de gobernanza.

      Por consiguiente, desde el comienzo del periodo de posguerra existieron estructuras embrionarias de gobierno mundial. Lo que se produjo en la década de 1980 fue una creciente turbulencia e inestabilidad, de la cual estos conflictos en el Sur eran un aspecto, y por lo tanto estas instituciones fueron reactivadas para gestionar la economía mundial de un modo diferente al de antes. ¿Podrían apropiarse las fuerzas no conservadoras de las mismas? Mi actitud ante esas instituciones fue siempre ambivalente, porque en muchos aspectos reflejaban el equilibrio de poder entre los Estados del Norte y del Sur: en el seno del Norte, entre el Norte y el Sur, etc. No había nada en teoría que excluyese la posibilidad de que esas instituciones pudieran realmente ser puestas a trabajar para regular la economía mundial, de modo que pudieran promover una distribución más equitativa de las rentas a escala global. Sin embargo, lo que sucedió fue exactamente lo contrario. Durante la década de 1980, el FMI y el Banco Mundial se convirtieron en instrumentos de la contrarrevolución neoliberal y promovieron, por consiguiente, una distribución más desigual de la renta. Pero incluso entonces, como he dicho, lo que sucedió finalmente fue no tanto una distribución más desigual entre Norte y Sur, sino una gran bifurcación dentro del propio Sur, con Asia oriental comportándose muy bien y África meridional comportándose muy mal, mientras otras regiones se colocaban entre esos extremos.

      ¿Cómo se relaciona eso con el concepto de sociedad de mercado mundial que discuto en Adam Smith en Pekín? Resulta ahora obvio que un Estado mundial, incluso en su forma más embrionaria, de tipo confederal, sería muy difícil de materializar. No constituye una posibilidad seria en un futuro inmediato. Se está gestando una sociedad de mercado mundial en el sentido de que los países se relacionarán los unos con los otros mediante mecanismos de mercado que no se autorregulan en absoluto, sino que son regulados, lo cual era también cierto del sistema desarrollado por Estados Unidos, que constituía un proceso altamente regulado mediante el que la eliminación de las tarifas, las cuotas y las restricciones sobre la movilidad del trabajo eran siempre negociadas por los Estados, fundamentalmente por Estados Unidos y Europa, y después entre ambos y otros Estados. La cuestión ahora es qué regulación va a introducirse para impedir un hundimiento del mercado similar al acaecido en la década de 1930. Así, pues, la relación entre los dos conceptos es que la organización de la economía mundial se basará fundamentalmente en el mercado, pero con una importante participación de los Estados en la regulación de esa economía.

      En The Long Twentieth Century bosquejabas tres resultados posibles del caos sistémico hacia los que estaba encaminándose la larga ola de financiarización que había comenzado a principios de la década de 1970: un imperio mundial controlado por Estados Unidos, una sociedad de mercado mundial en la que ningún Estado dominara a los otros o una nueva guerra mundial que destrozaría la humanidad. En los tres casos, el capitalismo, tal y como se había desarrollado históricamente, desaparecería.

      En Adam Smith en Pekín concluyes que dados los fracasos de la Administración de Bush, el primero puede ahora ser excluido, dejando únicamente los otros dos. ¿Pero no existe, lógicamente al menos y de acuerdo con tu propio marco analítico, la posibilidad de que China pueda emerger en un determinado momento como una nueva potencia hegemónica que sustituya a Estados Unidos sin alterar las estructuras del capitalismo y del territorialismo tal y como tú las has descrito? ¿Excluyes esa posibilidad?

      No excluyo esa posibilidad, pero comencemos recordando exactamente qué dije en realidad. El primero de los tres escenarios que contemplaba en The Long Twentieth Century era un imperio mundial controlado no por Estados Unidos, sino por Estados Unidos en alianza con sus aliados europeos.

      Nunca pensé que Estados Unidos sería tan intratable como para intentar perseguir por sí solo un Nuevo Siglo Americano, dado que era un proyecto lo suficientemente absurdo como para ser tenido en cuenta; y, por supuesto, se volvería en su contra de modo inmediato. De hecho, existe una fuerte corriente en el seno del establishment de la política exterior estadounidense deseosa de reparar las relaciones con Europa, que experimentaron tensiones con el unilateralismo de la Administración de Bush. Se trata tan sólo todavía de una posibilidad, si bien es ahora menos probable de lo que lo era previamente. El segundo punto es que la sociedad de mercado mundial y el mayor peso de China en la economía global no son mutuamente excluyentes. Si observamos el modo en que China se ha comportado respecto a sus vecinos históricamente, siempre ha habido una relación basada más en el comercio y en los intercambios económicos que en el poder militar; y ello todavía es así. La gente malinterpreta con frecuencia este punto: piensan que estoy describiendo a los chinos como si fuesen más blandos que Occidente, pero no tiene nada que ver con esto, sino con los problemas de la gobernanza de un país como China, que hemos discutido anteriormente. China tiene una tradición de rebeliones a la que ningún otro territorio de tamaño y densidad de población similares se ha enfrentado nunca. Sus gobernantes son también muy conscientes de la posibilidad de nuevos invasores que vengan del mar, en otras palabras Estados Unidos. Como señalo en el capítulo X de Adam Smith en Pekín existen varios planes estadounidenses sobre cómo tratar a China, ninguno de los cuales es exactamente tranquilizador para Pekín. Aparte del plan de Kissinger, que apuesta por la cooptación, los otros contemplan bien una nueva Guerra Fría dirigida contra China o bien la implicación de China en guerras con sus vecinos, mientras Estados Unidos desempeña el papel de «tercero feliz». Si China emerge, como pienso que hará, como un nuevo centro de la economía global, su papel será radicalmente diferente al de las potencias hegemónicas anteriores. No solo a causa de los contrastes culturales, enraizados como lo están en diferencias histórico-geográficas, sino precisamente porque la historia y la geografía diferentes de la región asiático-oriental no dejarán de impactar las nuevas estructuras de la economía global. Si China va a ser una potencia hegemónica, va a serlo de un modo muy diferente a las otras. Ante todo, el poder militar será mucho menos importante que el poder cultural y económico, particularmente éste último.

      China tendrá que jugar la carta económica mucho más de lo que lo hicieron Estados Unidos, los británicos o los holandeses.

      ¿Prevés una mayor unidad en Asia oriental? Se comenta, por ejemplo, la posibilidad de una especie de FMI asiático, de la unificación de la moneda, etc., ¿ves a China como el centro de una potencia hegemónica asiático- oriental en vez de cómo un actor solitario? Y si es así, ¿cómo cuadra esto con el creciente nacionalismo de Corea del Sur, Japón y China?

      Lo que resulta más interesante de Asia oriental es cómo, a fin de cuentas, la economía es determinada por las predisposiciones y políticas reciprocas de los Estados, a pesar de sus nacionalismos, los cuales se hallan muy bien asentados e imbricados, pero también vinculados a un hecho histórico con frecuencia olvidado por Occidente: que Corea, China, Japón, Tailandia, Camboya, todos ellos eran Estados nacionales mucho antes de que hubiera un solo Estado-nación en Europa, que todos ellos tienen historias de reacciones nacionalistas frente al resto en un marco que es predominantemente económico. Ocasionalmente hubo guerras y la actitud de los vietnamitas respecto a China o de los coreanos respecto a Japón se asienta profundamente en la memoria de esas guerras. Al mismo tiempo, la economía parecer predominar. Fue sorprendente que el resurgimiento nacionalista en Japón, durante el mandato de Kozumi, fuera súbitamente puesto a buen recaudo cuando llegó a ser evidente que las empresas japonesas estaban interesadas en hacer negocios con China. En ésta también se produjo una enorme ola de manifestaciones antijaponesas, pero después se detuvo. El cuadro general en Asia oriental indica que existen profundas predisposiciones nacionalistas, pero al mismo tiempo que tienden a ser dominadas por los intereses económicos.

      La actual crisis del sistema financiero mundial parece la reivindicación más espectacular de las predicciones teóricas que has sostenido desde hace mucho tiempo más allá de lo que nadie podía imaginar. ¿Hay de todas formas aspectos de esta crisis que te hayan sorprendido?

      Mi predicción era muy simple. La tendencia recurrente hacia la financiarización era, como señaló Braudel, un signo del otoño de una expansión material particular que se centraba en un Estado determinado. En The Long Twentieth Century denominé el inicio de la financiarización la crisis-señal de un régimen de acumulación y señalé que a lo largo del tiempo –habitualmente tras medio siglo– se produce la crisis terminal. Para las anteriores potencias hegemónicas, era posible identificar tanto la crisis-señal como las crisis terminal. Para Estados Unidos aventuré la hipótesis de que la década de 1970 era la crisis señal; la crisis terminal no había llegado todavía, pero llegaría. ¿Cómo? La hipótesis básica es que todas estas expansiones financieras eran fundamentalmente insostenibles, porque estaban canalizando hacia la especulación más capital del que podía ser realmente gestionado o dicho con otras palabras existía la tendencia de que estas expansiones financieras desarrollaran burbujas de diversos tipos. Preví que esta expansión financiera conduciría finalmente a una crisis terminal, porque las burbujas son tan insostenibles hoy como lo fueron en el pasado, pero no los detalles de las burbujas: la burbuja de los valores tecnológicos o la burbuja de la vivienda.

      También, me mostré ambiguo sobre en qué momento nos encontrábamos a principios de la década de 1990, cuando escribí The Long Twentieth Century. Pensaba que de algún modo la belle époque de Estados Unidos estaba ya acabada, cuando en realidad estaba justo empezando. Reagan la preparó provocando una recesión importante, que creó a continuación las condiciones para la subsiguiente expansión financiera, pero fue Clinton quien realmente presidió la belle époque que después terminó en el colapso de la década de 2000, especialmente del Nasdaq. Con la explosión de la burbuja de la vivienda, lo que estamos observando ahora es, con toda claridad, la crisis terminal de la centralidad financiera y de la hegemonía estadounidenses.

      Lo que distingue tu trabajo de casi todos los partícipes en tu campo es tu aprecio por la flexibilidad, la adaptabilidad, y la fluidez del desarrollo capitalista, en el marco del sistema interestatal. Sin embargo, en la longue durée , como sucede en los marcos de 500, 150 y 50 años que adoptas para el examen colectivo de la posición de Asia oriental en el sistema interestatal emergen pautas de comportamiento sorprendentemente claras, casi nítidas en su determinación y simplicidad 11. ¿Cómo caracterizarías la relación existente entre contingencia y necesidad en tu pensamiento?

      Hay dos cuestiones diferentes aquí: una concierne a la apreciación de la flexibilidad del desarrollo capitalista y la otra atañe a la recurrencia de las pautas de comportamiento, y la extensión en la que éstas se hallan determinadas por la contingencia o la necesidad. Sobre la primera, la adaptabilidad del capitalismo: esto se halla parcialmente ligado a mi experiencia de empresa cuando era joven. Inicialmente intenté gestionar la empresa de mi padre, que era relativamente pequeña; después redacté una disertación sobre la empresa de mi abuelo, que era de mayor tamaño que la de mi padre. A continuación discutí con mi abuelo y me fui a Unilever, que en cuanto a número de empleados era la segunda multinacional en esos momentos.

      Tuve, pues, la suerte –desde el punto de vista del análisis de la empresa capitalista– de incorporarme sucesivamente a empresas cada vez mayores lo cual me ayudó a comprender que no puedes hablar sobre empresas capitalistas en general, porque las diferencias entre la empresa de mi padre, la de mi abuelo y Unilever eran increíbles. Por ejemplo, mi padre invertía todo su tiempo en visitar a sus clientes en los distritos textiles y estudiar los problemas técnicos que tenían con sus máquinas, para después volver a la fábrica y discutir los problemas con su ingeniero y adaptar las máquinas a las necesidades de aquellos. Cuando intenté gestionar este negocio me sentí totalmente perdido; todo se basaba en las competencias y los conocimientos que formaban parte de la práctica y la experiencia de mi padre. Podía ir a visitar y ver a los clientes, pero no podía resolver sus problemas, no podía realmente ni siquiera comprenderlos. No había remedio. De hecho, en mi juventud, cuando le decía a mi padre, «si llegan los comunistas, vas a tener problemas», él decía, «no, no voy a tener problemas, continuaré haciendo lo que hago, ellos necesitan gente que haga esto».

      Cuando cerré la empresa de mi padre y me incorporé a la de mi abuelo, me encontré con una organización que ya era más fordista. No se estudiaban los problemas de los clientes, sino que se producían máquinas estandarizadas, les gustaran a los clientes o no. Sus ingenieros diseñaban máquinas en virtud de lo que ellos pensaban que precisaba el mercado y les decían a los clientes: esto es lo que tenemos. Se trataba de una producción en masa embrionaria, con líneas de montaje embrionarias. Cuando llegué a Unilever, apenas tuve contacto con el ámbito de la producción.

      Existían muchas fábricas diferentes: una hacía margarina, otra jabón, otra perfumes. Había docenas de productos diferentes, pero la sede principal de actividad no era ni la organización del marketing ni el lugar de producción, sino el departamento financiero y el departamento de publicidad.

      Así que eso me enseñó que era muy difícil identificar una forma específica como «típicamente» capitalista. Posteriormente, estudiando a Braudel, observé que esta idea de la naturaleza eminentemente adaptable del capitalismo era algo que podíamos observar históricamente.

      Uno de los mayores problemas de la izquierda, pero también de la derecha, es pensar que hay únicamente un tipo de capitalismo que se reproduce históricamente, mientras que el capitalismo se ha transformado a sí mismo sustantivamente –sobre todo a escala global– de modos inesperados.

      Durante varios siglos el capitalismo dependió de la esclavitud y parecía tan imbricado con la misma desde todos los puntos de visa que resultaba difícil pensar que podría sobrevivir sin ella; pero la esclavitud fue abolida y el capitalismo no solo sobrevivió sino que prosperó más que nunca, desarrollándose ahora a partir del colonialismo y el imperialismo.

      En ese momento pareció que el colonialismo y el imperialismo eran esenciales para su funcionamiento, pero una vez más, tras la Segunda Guerra Mundial, el capitalismo se desprendió de ambos y sobrevivió y prosperó.

      Desde un punto de vista histórico-mundial, el capitalismo siempre ha estado transformándose a sí mismo y ésta es una de sus principales características; sería realmente miope intentar precisar lo que es el capitalismo sin tener en cuenta estas transformaciones cruciales. Lo que permanece constante a lo largo de estas transformaciones y lo que define la esencia del mismo se halla capturado de modo óptimo por la fórmula del capital acuñada por Marx, D-M-D’, a la cual me refiero repetidamente cuando identifico la alternancia de expansiones materiales y financieras. Si observamos la China actual, podemos decir que el sistema allí vigente quizá es capitalismo quizá no, y al respecto yo creo que se trata de una cuestión que todavía está abierta; pero aunque asumamos que se trata de capitalismo, debemos tener en cuenta que no es el mismo capitalismo que el existente en periodos anteriores, sino que se halla totalmente transformado.

      El problema es identificar sus especificidades, cómo difiere de los capitalismos anteriores, lo denominemos capitalismo o de otro modo. ¿Y la segunda parte de la cuestión, esto es, la emergencia de pautas de comportamiento tan específicas de longue durée analizadas en tu trabajo y las transformaciones de escala?

      Un punto es que existe una dimensión geográfica muy clara en los ciclos recurrentes de expansión material y financiera, pero podemos observar este aspecto únicamente si no nos limitamos a concentrarnos en un solo país, porque entonces se observa un proceso totalmente diferente. Esto es lo que ha hecho la mayoría de los historiadores: se concentran en un país y describen su evolución. En Braudel, por el contrario, la idea es precisamente que la acumulación de capital salta; y si tú no saltas con ella, si tú no le sigues de lugar a lugar, no la ves. Si permanecemos concentrados en Inglaterra o en Francia, perdemos de vista lo que es más esencial del desarrollo del capitalismo histórico-mundial. Tienes que moverte con él para comprender que el proceso de desarrollo capitalista es esencialmente aquel que supone un salto de una situación en la que lo que tú has denominado «solución espacial de carácter infraestructural» se vuelve demasiado constrictiva y la competencia se intensifica, a otra en la que una solución espacial de mayor escala y ámbito de acción permite al sistema experimentar otro periodo de expansión material. Y después, por supuesto, el ciclo se repite de nuevo.

      Cuando formulaba esta idea por primera vez, infiriendo las pautas de comportamiento de Braudel y Marx, todavía no había apreciado totalmente tu concepto de solución espacial en el doble sentido de la palabra: fijeza del capital invertido y solución de las contradicciones previas de la acumulación capitalista. Existe una necesidad endógena en estas pautas de comportamiento que se deriva del proceso de acumulación, que moviliza dinero y otros recursos a una escala cada vez mayor, lo cual a su vez crea problemas bajo la forma de una competencia intensificada y de sobreacumulación de diversos tipos. El proceso de acumulación capitalista de capital –como proceso opuesto a la acumulación no capitalista de capital– tiene este efecto bola de nieve que intensifica la competencia e impulsa a la baja la tasa de beneficio. Quienes se hallan mejor posicionados para encontrar una nueva solución espacial lo hacen optando por un «contenedor» cada vez mayor.

      De las ciudades-Estado, que acumularon un ingente capital en pequeños contenedores, a la Holanda del siglo XVII, que fue más que una ciudad-Estado pero menos que un Estado nacional, pasando por la Gran Bretaña de finales del siglo XVIII y del siglo XIX, con su imperio de dimensiones mundiales, para llegar a la dimensión continental de Estados Unidos en el siglo XX.

      Ahora el proceso no puede continuar de la misma forma, porque no existe un contenedor mayor que pueda desplazar a Estados Unidos. Existen grandes Estados nacionales –de hecho civilizacionales– como China e India, que no son mayores que Estados Unidos en términos espaciales, pero que tienen cuatro o cinco veces su población. Así, pues, ahora estamos cambiando hacia una nueva pauta: en vez de desplazarnos de un contenedor a otro espacialmente mayor, estamos yendo de un contenedor con una baja densidad de población a contenedores con densidades mayores.

      Por otro lado, anteriormente se produjo un cambio de países ricos a países ricos, mientras que ahora estamos desplazándonos de países muy ricos a países todavía básicamente pobres (la renta per capita de China es todavía la veintésima parte de la de Estados Unidos). En cierto sentido, puedes decir, «Perfecto, ahora la hegemonía, si es eso lo que está sucediendo, está cambiando de los ricos a los pobres». Pero al mismo tiempo, estos países presentan enormes diferencias y desigualdades internas. Todo se halla muy matizado. Se trata de tendencias contradictorias y necesitamos desarrollar nuevas herramientas conceptuales para comprenderlas.

      Concluyes Adam Smith en Pekín con la esperanza de una comunidad de civilizaciones que vivan en términos igualitarios, una con otra, en un respeto compartido por el planeta y sus recursos naturales. ¿Usarías el término «socialismo» para describir esta visión o consideras que está agotado?

      Bien, no tendría objeciones a ser llamado socialista, excepto que desafortunadamente el socialismo ha sido demasiado identificado con el control de la economía por el Estado. Nunca pensé que fuera una buena idea. Provengo de un país en el que el Estado es despreciado o no inspira ninguna confianza. La identificación del socialismo con el Estado crea grandes problemas.

      Así, pues, si este sistema-mundo se va a llamar socialista sería necesario que se redefiniera en términos de respeto mutuo entre los seres humanos y un respeto colectivo por la naturaleza. Pero esto puede tener que organizarse a través de intercambios mercantiles regulados por el Estado, de modo que se incremente de una forma smithiana el poder de los trabajadores y se disminuya el del capital, y no mediante la propiedad y el control de los medios de producción por parte de aquel. El problema con el término socialismo es que ha sido maltratado de tantas formas diferentes que se halla, pues, muy desacreditado. Si me preguntas cuál sería un término mejor, no tengo ni idea, creo que tenemos que buscar uno.

      Tú eres muy bueno encontrando nuevas expresiones, así que deberías ofrecernos alguna sugerencia.

      De acuerdo, me pongo a buscar uno.

      Sí, tienes que trabajar para encontrar un sustituto para el término «socialista » que lo despoje de su identificación histórica con el Estado y lo acerque más a la idea de una mayor igualdad y respeto muto. ¡Así, que te dejo la tarea a ti!

      Notas:

      1 Véase, respectivamente, G. Arrighi, «The Political Economy of Rhodesia», NLR 1/39 (septiembre- octubre de 1966); C. Leys, European Politics in Southern Rhodesia , Oxford, 1959; y G. Arrighi, «Labour Supplies in Historical Perspective. A Study of the Proletarianization of the African Peasantry in Rhodesia », en G. Arrighi y John Saul, Essays on the Political Economy of Africa, Nueva York, 1973.

      3 Véase, en inglés, G. Arrighi, «Towards a Theory of Capitalist Crisis», NLR 1/111 (septiembre octubre de 1978); primero publicado en Rassegna Comunista 2, 3, 4 y 7, Milán (1972-1973).

      4 Véase G. Arrighi y Fortunata Piselli, «Capitalist Development in Hostile Environments: Feuds, Class Struggles and Migrations in a Peripheral Region of Southern Italy», Review ( Fernand Braudel Center ) X, 4 (1987).

      5 G . Arrighi, The Long Twentieth Century , Londres, 1994 [ed. cast.: El largo siglo XX . Dinero y poder en los orígenes de nuestra época , Madrid, Akal, 1999].

      6 Coescrito por ambos en 1999, Chaos and Governance in the Modern World System parece respetar el tipo de estructura que tú habías planeado inicialmente para The Long Twentieth Century.

      6 Beverly J. Silver, Forces of Labour. Workers’ Movements and Globalization Since 1870, Cambridge , 2003 [ed. cast.: Fuerzas de trabajo. Los movimientos obreros y la globalización desde 1870, Madrid, Akal, 2005].

      7 G . Arrighi y B. Silver, Chaos and Governance in the Modern World System, Minneapolis 1999 [ed. cast.: Caos y orden en el sistema-mundo moderno, Madrid, Akal, 2001].

      8 G . Arrighi, «Marxist Century, American Century. The Making and Remaking of the World Labour Movement», NLR 1/179 (enero-febrero de 1990) [ed. cast.: «Siglo marxista, siglo americano. La formación y remodelación del movimiento obrero mundial», NLR 0 (2000)].

      9 G . Arrighi, «World Income Inequalities and the Future of Socialism», NLR 1/189 (septiembre-octubre de 1991).

      10 G . Arrighi, Adam Smith in Beijing , Londres, Verso, 2007 [ed. cast.: Adam Smith en Pekín , Madrid , Akal, 2007].

      11 G . Arrighi, Takeshi Hamashita y Mark Selden (eds.), The Resurgence of East Asia . 500, 150 and 50 Year Perspectives, Londres, 2003.
      http://ddooss.org/articulos/entrevistas/Giovanni_Arrighi.htm

      REBELION.ORG

      Destacados economistas firman declaración en apoyo del fortalecimientos de los sindicatos en EE.UU…

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      40 destacados economistas norteamericanos firman una declaración a favor de la resindicalización de la vida económica

      KLEE125 Sin Permiso

      Premios Nobel como Arrow, Sollow y Stiglitz, y otros 37 científicos sociales norteamericanos de primer nivel, como Dean Baker, James Galbraith, Brad De Long, Robert Frank, Richard Freeman, Frank Levy, Lawrence Michel y Robert Pollin, en apoyo de los sindicatos, de los trabajadores y de una nueva legislación que democratice la vida laboral en los EEUU.

      Aunque su colapso ha dominado la reciente cobertura de noticias por parte de los medios de comunicación, el sector financiero no es el único segmento de la economía estadounidense que atraviesa graves dificultades. Las instituciones que gobiernan el mercado de trabajo han fracasado también, generando la insólita e insana situación actual, en la que la remuneración horaria de los trabajadores norteamericanos se ha estancado, a pesar del incremento de su productividad.

      En efecto: entre 2000 y 2007, el ingreso del hogar mediano en edad laboral cayó en 2.000 dólares, un desplome sin precedentes. En ese tiempo, prácticamente todo el crecimiento económico de la nación fue a parar a un reducido número de norteamericanos ricos. Una de las razones de peso que explican este paso que va de una prosperidad ampliamente compartida a una creciente desigualdad es la erosión de la capacidad de los trabajadores para organizarse sindicalmente y negociar colectivamente.

      Una respuesta natural de los trabajadores incapaces de mejorar su situación económica es organizarse sindicalmente para negociar una participación más equitativa en los resultados de la economía, y ese deseo queda bien reflejado en encuestas recientes. Millones de trabajadores norteamericanos –más de la mitad de los que no tienen cargos ejecutivos— han dicho que desean la presencia de sindicatos en su puesto de trabajo. Sin embargo, sólo el 7,5% de los trabajadores del sector privado están ahora mismo representados por una organización sindical. Y en todo 2007, menos de 60.000 trabajadores lograron una posición sindical mediante elecciones sancionadas por el gobierno. ¿Qué es lo que explica tamaño hiato?

      El problema es que el proceso electoral supervisado por el Comité Nacional de Relaciones Laborales ha degenerado y se ha vuelto hostil, con feroces campañas de la patronal para prevenir la sindicalización, a veces hasta el punto de incurrir en flagrante violación de la legislación laboral. Los simpatizantes de los sindicatos son rutinariamente amenazados y aun despedidos, y tienen pocos recursos efectivos para defenderse legalmente. Y aun cuando los trabajadores logren superar esa presión y votar por la presencia sindical en sus puestos de trabajo, dada la resistencia de la patronal, una de cada tres veces son incapaces de lograr contratos.

      Para remediar esa situación, el Congreso está reflexionando sobre la oportunidad de la Ley de Libertad de Elección de los Empleados (EFCA, por sus siglas en inglés). Esa ley cumpliría tres propósitos: en primer lugar, daría a los trabajadores o la oportunidad de usar un mecanismo de firmas mayoritarias –instituyendo un procedimiento sencillo para que los trabajadores pudieran indicar, con sólo estampar una firma, su apoyo a la presencia sindical en el puesto de trabajo—, o la puesta en marcha de unas elecciones supervisadas por el Comité Nacional de Relaciones Laborales; en segundo lugar, triplicaría el castigo para los empresarios que despiden a sindicalistas o violan otras leyes laborales; y en tercer lugar, crearía un proceso capaz de garantizar que se dé a los empleados recién sindicalizados una oportunidad justa para obtener un primer contrato, pudiendo acudir a un arbitraje tras 120 días de negociaciones infructuosas.

      La EFCA reflejará mejor los deseos de los trabajadores que la actual “guerra en torno a la representación”. La Ley rebajará también los niveles de acrimonia y desconfianza que acompañan ahora a menudo las elecciones sindicales bajo el presente sistema.

      Una marea creciente sólo levanta todos los botes cuando el trabajo y la patronal negocian en condiciones de relativa igualdad. En las últimas décadas, el grueso del poder negociador ha estado del lado de la patronal. La actual recesión seguirá debilitando la capacidad de los trabajadores para negociar individualmente. Más que nunca, los trabajadores necesitan actuar colectivamente.

      La EFCA no es una panacea, pero restauraría cierto equilibrio en nuestros mercados laborales. Como economistas, creemos que es de vital importancia avanzar en la reconstrucción de nuestra vida económica y robustecer nuestra democracia fortaleciendo la voz del pueblo trabajador en el puesto de trabajo.

      Firman esta declaración: Henry J. Aaron, Brookings Institution; Katharine Abraham, University of Maryland; Philippe Aghion, Massachusetts Institute of Technology; Eileen Appelbaum, Rutgers University; Kenneth Arrow, Stanford University; Dean Baker, Center for Economic and Policy Research; Jagdish Bhagwati, Columbia University; Rebecca Blank, Brookings Institution; Joseph Blasi, Rutgers University; Alan S. Blinder, Princeton University; William A. Darity, Duke University; Brad DeLong, University of California/Berkeley; John DiNardo, University of Michigan; Henry Farber, Princeton University; Robert H. Frank, Cornell University; Richard Freeman, Harvard University; James K. Galbraith, University of Texas; Robert J. Gordon, Northwestern University; Heidi Hartmann, Institute for Women’s Policy Research; Lawrence Katz, Harvard University; Robert Lawrence, Harvard University; David Lee, Princeton University; Frank Levy, Massachusetts Institute of Technology; Lisa Lynch, Brandeis University; Ray Marshall, University of Texas; Lawrence Mishel, Economic Policy Institute; Robert Pollin, University of Massachusetts; William Rodgers, Rutgers University; Dani Rodrik, Harvard University; Jeffrey D. Sachs, Columbia University; Robert M. Solow, Massachusetts Institute of Technology; William Spriggs, Howard University; Joseph E. Stiglitz, Columbia University; Peter Temin, Massachusetts Institute of Technology; Mark Thoma, University of Oregon; Lester C. Thurow, Massachusetts Institute of Technology; Laura Tyson, University of California/Berkeley; Paula B. Voos, Rutgers University; David Weil, Boston University; Edward Wolff, New York University.

      Traducción para http://www.sinpermiso.info: Ricardo Timón

      http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2585/REBELION.ORG

      Chile: el mapa del MIR en las presidenciales…

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      Por Javiera Olivares M. / La Nación

      ¿Quién está con Marco?

      Regados por la izquierda, desde la más antisistema hasta la más oficialista, los viejos miristas también tienen algo que decir en las próximas elecciones. Mientras un número importante apoya románticamente la candidatura del hijo de Miguel, buena parte es su más furibunda crítica. Pascal Allende y Hernán Aguiló lideran una y otra tendencia. ¿Quién está con quién? Conozca la radiografía del viejo MIR.

      CHILE-OMINAMI1 "En esta mierda de internet, es la carta más emocionante que he recibido". Es la frase con que el mediático candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami respondió vía mail una extensa carta de su tío putativo. El receptor del breve mensaje tardó poco menos de un minuto en leer. "Así es él", dice cuando le consultan por la escueta misiva. Como buen tío de Marco Enríquez-Ominami, el ex líder del MIR Andrés Pascal Allende envió hace dos semanas una carta donde comprometió su apoyo para el joven candidato presidencial, hijo biológico del mítico Miguel Enríquez y adoptivo del senador PS Carlos Ominami. "Cuenta conmigo, con la misma amistad, lealtad y compromiso que tuve con tu padre", era una de las últimas frases de la nota.

      Será la primera vez que Pascal Allende se va a acercar a una urna desde que volvió la democracia a Chile. Antes, había decidido no inscribirse en los registros electorales, pero ahora es distinto. "Marco tiene esa misma rebeldía del papá, además de parecerse en los gestos y la forma de hablar ( ) Él expresa el sentir de mucha gente que critica la política tradicional", dice Pascal para poner un sello definitivo al apoyo incondicional que le brinda.

      El epistolar guiño del sobrino de Salvador Allende y número dos del MIR en los años 70 , terminó de sellar lo que por estos días parece ser una regla en el mirismo. Zorros viejos de las lides políticas, esta vez la cabeza fría está en segundo lugar y el estómago en el primero. Importantes dirigentes del viejo MIR están a favor de Marco, entre otras cosas, por el recuerdo nostálgico de su máximo líder. Y aunque existe la idea de que el diputado encabece la refundación de un proyecto de izquierda, el recuerdo vívido del revolucionario asesinado en dictadura es un elemento más a la hora de decidir.

      Mamá, yo voto Marco

      Aplanando calles en busca de notarías están los retoños del MIR. 18, 20 y 22 son las edades promedio de los hijos de una generación mirista que va entre los 40 y 60 años. A diferencia de sus padres, la mayoría nunca ha estado metida en política, pero muchos de ellos están dispuestos a hacer campaña por Marco, el político joven y buena onda que sus papás conocen de guagua y que, además, es hijo del líder inspirador que han oído nombrar desde que nacieron. ¿Qué mejor? Por eso, una de las tareas que los mantiene ocupados por estos días es ir a estampar su firma a una notaría cercana y así sumar al total de 36 mil rúbricas necesarias para que el niño díscolo del arco iris inscriba su candidatura.

      En esta situación está Andrés (20) el hijo de Pascal Allende y Camilo (22), hijo mayor de la ministra de Mideplan, Paula Quintana, quien fue integrante de la Juventud Rebelde Miguel Enríquez (JRME). Su hijo es estudiante de Arquitectura, dirigente estudiantil y militante de la JS. El joven Camilo hace un par de semanas advirtió a sus padres que coordinará la campaña de Marco en Concepción. Quintana se sorprendió con la decisión de su hijo, y después de una extensa conversación familiar el tema quedó aceptado.

      Al igual que la ministra, los ex miristas que se encuentran en el Gobierno, son ante todo bacheletistas. Según fuentes de Palacio, tanto Quintana como el titular de Salud, Álvaro Erazo también ex militante del MIR , miran con simpatía el "fenómeno" Enríquez-Ominami, pero son socialistas primero y siendo obedientes con la dirección de su partido que proclamó a Eduardo Frei en enero pasado , están dispuestos a hacer campaña por el ex Presidente.

      Cercanos a Quintana y Erazo, como el concejal de La Reina Francisco Olea y el alto funcionario del Ministerio de Obras Públicas, Jorge Ortiz, han impulsado la tesis de la convergencia y "colonización" de la opción de Marco Enríquez para derrotar al Piñerismo en segunda vuelta.

      El comando de Marco

      Pese a la desaparición del MIR como partido político, si hay algo que ha sabido mantener la vieja familia mirista es la cultura de clan. Once, comidas, encuentros y citas marcan la pauta de los viejos compañeros de filas de Miguel Enríquez y Bautista von Schowen. Por estos días el tema central de la sobremesa es uno: Marco. "En el corazoncito de los miristas esto no puede dejar de ser agradable. Yo lo conocí de guagüita y obviamente que lo que está haciendo no puede pasar desapercibido", asegura un viejo militante que prefiere guardar su nombre en el anonimato.

      Pese a ser muchos los entusiasmados, dos son los articuladores del comando: Osvaldo Torres ex concejal de Peñalolén y Milton Lee encargado de finanzas de la directiva PS hasta 2005 , viejos miristas y hoy militantes del PS. "El que opere que Marco es el hijo del líder del MIR asesinado en dictadura es real y no sólo para los miristas sino para el mundo progresista. Pero no es reflejo de su padre sino refleja parte del Chile de hoy", asegura enfático Osvaldo Torres.

      Los díscolos

      Pero no todo es jauja. No basta con un par de buenos apellidos, piadosas intenciones y un rostro bonito. No. El MIR fue una organización que buscó la construcción del poder a partir de las bases, al menos así lo establecen los más críticos de la parafernalia de Marco. Si muchos están con el niño díscolo del arco iris, un sector nada despreciable es acérrimo crítico de su candidatura. Mucha propaganda, poco contenido; buen diputado, mal líder para provocar el cambio político necesario para el país. Ése es el diagnóstico.

      "Un sector de los ex miristas ve a Marco románticamente y se dejan confundir porque lleva el apellido de Miguel, pero ellos dos no tienen nada que ver. Para Miguel no era tema participar en elecciones. Lo que quería era generar un poder alternativo desde abajo. No me representa, ni ninguno de los candidatos. Por eso no estoy inscrito y el problema no pasa por candidaturas, sino por la generación de un movimiento alternativo al capitalismo", afirma uno de los más duros, el ex subsecretario general y jefe de la comisión militar del MIR entre 1975 y 1990, Hernán Aguiló.

      Los críticos se dejan sentir y van desde aquellos que no participan de elecciones hasta los que apoyan al candidato del Juntos Podemos, Jorge Arrate, y los que adhieren a la candidatura del senador del MAS, Alejandro Navarro.

      "El MIR intentaba fomentar participación popular, y esto se refleja más en la candidatura de Arrate que en la de Marco, que es interesante pero una aspiración personal. No hay un proyecto más allá de las elecciones como la creación de un referente político", asegura Coral Pey, una de las ex miristas que integra el comando de independientes de izquierda por Arrate.

      "Además, yo no entiendo mucho que un tipo que es de izquierda goce con veranear en Zapallar, con Karen Doggenweiler y aparecer en la revista ‘Caras". A lo mejor es muy postmoderno, pero para mí es too much", agrega la hija de Víctor Pey, dueño del diario "Clarín".

      "Marco da señales confusas. Plantea una crítica profunda a la Concertación pero se reconoce allí; se dice de izquierda y construye su proyecto político con gente que proviene de la derecha. ( ) El propósito de Miguel era la revolución proletaria, el de Marco es un proyecto liberal de refundación democrática y de rescate de una alianza política", asevera Alejandro Núñez, otro de los ex miristas del comando de Arrate.

      De los díscolos, el grupo más pequeño es el que está con Navarro. Provenientes de una generación intermedia, que por los ’80 pertenecía a la Juventud Rebelde Miguel Enríquez, buena parte de los ex dirigentes universitarios del MIR de Valparaíso, Temuco, Concepción y Copiapó hoy está vinculada a la propuesta de Navarro. Uno de sus adherentes en el PS, Álvaro o mechón para los viejos miristas , fue compañero de universidad del senador y asegura sentirse plenamente identificado con él. "Lo apoyo porque lo conozco hace muchos años, fue un tipo firme y consecuente. Su proyecto político expresa una radicalidad hacia el modelo político chileno", asegura el "mechón". // LND

      El giro socialdemócrata del modelo chileno…

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      Por Ernesto Águila Z. *

      BACHELETO001 Lo avanzado hasta ahora con este programa conceptualmente socialdemócrata es aún germinal y precario, y marca una ruptura no sólo con la idea neoliberal del mercado como factótum del desarrollo económico y social, sino también con la fórmula concertacionista de los noventa de “crecer con equidad”.

      El reciente discurso del 21 de mayo de la Presidenta Michelle Bachelet no sólo ha constituido una cuenta de lo realizado y un conjunto de anuncios políticos y sociales relevantes sobre el futuro, sino que ha reiterado la idea de que existe un nuevo enfoque o paradigma en la base de la formulación e implementación de las políticas públicas.

      ¿Existe este nuevo modelo o es sólo retórica? Y si este nuevo paradigma existe, ¿cuáles son sus rasgos fundamentales y de qué manera se diferencia no sólo del esquema neoliberal, sino de las propias concepciones económico-sociales anteriores de la Concertación?

      Sostendremos que en los últimos años, y particularmente bajo la administración Bachelet, lo que ha venido madurando es un giro socialdemócrata del modelo de desarrollo chileno. Ello expresado, básicamente, en la construcción de un "sistema de protección social", en un rol más proactivo del Estado en la economía y en un ideario igualitarista que ha venido instalándose con cierta consistencia en la formulación de las políticas públicas.

      El Plan AUGE y su lógica de derechos sociales garantizados, la construcción del pilar solidario del sistema previsional, el programa integral de protección de la infancia conocido como Chile Crece Contigo, el aseguramiento constitucional de 12 años de escolaridad obligatoria, el seguro de desempleo, el subsidio estatal a la vivienda, la reciente ley de igualdad salarial entre hombres y mujeres, etcétera, son algunas de esas políticas progresistas de nuevo cuño que conforman esta naciente institucionalidad de protección social o, si se quiere, los incipientes cimientos de un modelo de Estado de bienestar.

      Lo avanzado hasta ahora con este programa conceptualmente socialdemócrata es aún germinal y precario, y marca una ruptura no sólo con la idea neoliberal del mercado como factótum del desarrollo económico y social, sino también con la fórmula concertacionista de los noventa de "crecer con equidad", que seguía asimilando y reduciendo el concepto de desarrollo al de crecimiento económico, y concebía la acción social más bien a través de "programas focalizados" y no como la construcción estructural de una red de instituciones y mecanismos permanentes de protección y distribución de oportunidades y de bienestar.

      También esta nueva sensibilidad progresista se ha verificado en la agresiva acción económica contracíclica para enfrentar las crisis, en los esfuerzos de reactivación vía inversión pública y en la intervención directa del Estado sobre actividades económicas amagadas y protección del empleo, en un "revival" keynesiano impensado hasta hace unos pocos meses en nuestra ortodoxia económica.

      Mucho más tímida ha sido la instalación de la lógica socialdemócrata en el campo laboral, donde resulta una asignatura pendiente el fortalecimiento de los sindicatos, de la negociación colectiva y del diálogo social al interior de la empresa y entre los grandes actores sindicales y empresariales (lo que mostró su viabilidad en el reciente acuerdo entre la CUT y la CPC para una moratoria de una parte del potencial desempleo vía capacitación).

      En este sentido, lo que en gran medida estará en juego en diciembre de 2009 no es solo una genérica idea de cambio o alternancia sería absurdo que así fuera con los actuales niveles de respaldo del actual gobierno concertacionista sino también continuidad y profundización de este nuevo modelo social que se ha venido construyendo. Es decir, si se prosigue con este giro socialdemócrata o bien se entra en una involución neoliberal, a través de políticas de expansión del rol del mercado, desregulación, privatización de empresas públicas y, en general, la permanente propuesta de soluciones privadas para problemas públicos.

      Se debe tomar nota que en las últimas semanas el candidato de la derecha ha comenzado a hablar de "protección social". Sin embargo, resulta una conversión un poco tardía y poco creíble dentro de un sector político que hasta ahora no ha hecho ninguna revisión ni autocrítica intelectual seria de la crisis financiera internacional y de sus causas, ni ha aceptado conceptualmente el nuevo rol que el Estado ha venido jugando en lo económico y en lo social en el mundo y en Chile (la única reflexión de la crisis fue la pueril explicación de que era una nueva "falla del Estado" por no haber sabido éste regular, luego de haber predicado por décadas el laissez faire de los mercados).

      Continuidad y profundización socialdemócrata o regresión neoliberal pareciera ser la contradicción del período, por usar una categoría un poco en desuso y de otros tiempos. El arte de la política progresista en los próximos meses será concentrar las fuerzas y energías en esta contradicción principal y evitar enredarse en debates y escaramuzas secundarias y subalternas. //LND

      * Director ejecutivo del Instituto Igualdad y editor político de www.asuntospublicos.cl.

      LA NACION.CL

      Educación en Chile: la desigualdad y precariedad continúan…

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      Por Verónica Muñoz Lathrop / La Nación

      Educación en Chile

      Esa incómoda desigualdad

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      Aunque este año el Simce mostró un incremento importante en Lenguaje, año a año este “termómetro” de la calidad de la educación chilena confirma una dura realidad que no se ha logrado corregir en forma significativa: los resultados están asociados directamente al nivel educacional del alumno y de la escuela que lo atiende.

      En los primeros años de la enseñanza básica puede determinarse si un niño o niña ingresará a la universidad. Así de categórico es el Premio Nacional de Educación y ex ministro Ernesto Schiefelbein. Y es que el bagaje cultural con que un estudiante entra a primero básico es relevante a la hora de iniciar este camino. Según Schiefelbein, los escolares más pobres llegan al colegio con un vocabulario de unas 500 ó 600 palabras, mientras que los más ricos lo hacen con 3.000 ó 4.000 palabras.

      Una diferencia significativa que se corrige levemente en el sistema escolar, a juzgar por los datos del Simce. La mitad de los alumnos de 4º básico que pertenecen al nivel socioeconómico bajo y el 48% del estrato medio bajo sólo alcanzaron el nivel inicial en Lectura, es decir, no saben leer realmente y tienen una comprensión esporádica. En cambio en este nivel de logro básico se encuentra sólo el 10% de los estudiantes que son parte de familias con más de un millón de pesos de ingreso mensual.

      Si se considera el puntaje según estrato socioeconómico, en promedio los alumnos de grupo bajo obtienen 240 puntos en Lectura (subieron 5 puntos respecto de 2007) y 220 en Educación Matemática. Los estudiantes del grupo alto logran 303 puntos promedio en Lectura y 300 en Educación Matemática (ver tabla de puntajes).

      "Estamos reproduciendo las diferencias sociales sin darnos cuenta", afirma Schiefelbein, quien asegura que los mejores resultados de los colegios particulares pagados se deben a que enseñan a los niños del estrato socioeconómico más alto.

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19 kbEn este punto coincide Juan Eduardo García Huidobro, ex presidente del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación y actualmente decano de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, quien afirma que la llamada revolución pingüina de 2006 "mostró al desnudo que el sistema tiene una especie de nervio adolorido por la desigualdad".

      Rol del Estado

      ¿Qué está pasando entonces con la promesa de ayudar a superar la pobreza a través de una educación de calidad para todos? ¿Está en deuda la democracia?

      García-Huidobro dice que existe un discurso que busca colocar este problema en un nivel técnico -los profesores se forman mal, el desempeño docente es deficiente, no hay buenos directores, los textos no sirven- pero a su juicio el asunto es más global y, pese a todo, registra avances. "Con más o menos resultados, desde el 90 a la fecha se aumentó el tiempo de clases, se mejoraron los textos, hay un programa Enlaces, entre otros, que hacen que las diferencias sean menores hoy que ayer. Las cifras sobre escolaridad también han ido mejorando", recalca el experto en políticas públicas.

      Sin embargo, critica la segregación del sistema escolar chileno. "El hecho de que niños de distinto estrato social compartan en un mismo curso puede suplir mucho lo que el alumno no tiene en su casa, pero en Chile colocamos a todos los niños pobres juntos, a todos los de clase media juntos y a los del sector alto en otro colegio", argumenta García-Huidobro.

      A su juicio, la solución apunta a corregir esta segmentación, mejorando en forma significativa la educación pública para que se convierta "en la vara que mida el resto de la educación". Para ello considera fundamental el rol del Estado y la superación del actual sistema de administración municipal; aumentar la enseñanza gratuita por la vía de "congelar" el financiamiento compartido -sin eliminar a los sostenedores privados y aumentando gradualmente la subvención estatal; "emparejar la cancha" de obligaciones y exigencias entre los establecimientos privados y municipales.

      Diamante en bruto

      A la hora de las propuestas, Ernesto Schiefelbein plantea preocuparse, en primer término, de los primeros años. Los padres deben cantar con sus hijos, contar cuentos, recitar poesías, todo eso ayuda al niño para ingresar a primero básico con mejor preparación, especialmente si no ha tenido la oportunidad de ir al jardín infantil.

      Segundo, los mejores profesores deberían enseñar a leer y a escribir en los primeros años de básica. Según Schiefelbein hoy ocurre lo contrario pues las escuelas entregan el primer año básico a los docentes con menor experiencia. "Si usted tiene un maravilloso diamante en bruto, ¿lo entregaría a un recién egresado de una escuela para que lo talle o lo llevaría ante un tallador con años de experiencia? El niño de primer grado es un diamante en bruto y los primeros años son fundamentales", argumenta el Premio Nacional de Educación 2007.

      Tercero, Schiefelbein es partidario de la existencia de un organismo como el consejo asesor del Banco Central, que reúna a especialistas de probada capacidad y trayectoria, no importa que sean de izquierda o derecha, lo relevante es que sean buenos. Asegura que en la discusión sobre las políticas de educación "no hay nada de ideología, hay solamente ignorancia", porque predominan opiniones de "aficionados".

      Mejorar la formación docente es otro punto relevante. "Los profesores siguen haciendo las mismas clases frontales, porque a ellos los formaron así y eso no ha cambiado nada. Y están entrenados para enseñar a esos niños de 3.000 palabras y no a los de 600", dice Schiefelbein. En este punto, García-Huidobro plantea entregar los estímulos adecuados para que los mejores alumnos estudien pedagogía, para que tengan una buena formación y una carrera docente que haga atractiva la profesión.

      Crisis económica y educación

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54 kbAtilio Pizarro, coordinador del Sistema Regional de Información Orealc/Unesco, señala que Chile enfrenta el desafío de implementar una reforma educativa que se oriente a mejorar la calidad de los aprendizajes y a distribuirlos con mayor equidad, "considerando que ha ido venciendo sus problemas de cobertura en los niveles primario y secundario, y que está abordando exitosamente su cobertura de la educación preescolar".

      Pizarro sostiene que los resultados obtenidos en la prueba PISA 2006 que aplica la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) muestran al país en los primeros lugares de América Latina. Chile estaría acortando la brecha con el mundo desarrollado, ya que el alza de puntaje de los estudiantes chilenos "es la más alta del conjunto de países". Al mismo tiempo destaca que los resultados "permiten observar que los estudiantes chilenos del segmento de nivel socioeconómico más bajo obtienen mejores resultados en comparación con sus equivalentes latinoamericanos".

      Sin embargo, pone énfasis en la necesidad de atender las consecuencias de las turbulencias en los mercados. "En el contexto actual, de crisis económica en Chile y en la región, es importante proteger los logros alcanzados en educación", dice. Ello requiere, a su juicio, "revisar las estrategias de apoyo que desde el sector educacional ayuden a paliar los efectos negativos de la crisis en los núcleos familiares de los estudiantes". // LND

      Percepción

      La Séptima Encuesta Nacional a los Actores del Sistema Educativo elaborada por el Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (CIDE) –que consultó a directores de colegios, profesores, estudiantes y apoderados entre agosto y septiembre de 2008– muestra una disminución en la percepción sobre la calidad de la educación en Chile. Mientras en 2004 el 45,9% de los padres y el 56,7% de los alumnos la calificó como buena o muy buena, en 2008 sólo el 24,3% de los padres y el 30,6% de los estudiantes consideró la educación en esa categoría.

      La crisis económica mundial: una visión marxista…

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      “Una plétora de capital”

       

      En diálogo con Cash, el investigador marxista Rolando Astarita señaló que en el último cuarto de siglo hubo una expansión mundial del capitalismo, que la brecha entre ricos y pobres no impidió el crecimiento de los mercados y que la crisis no se dio sólo por un mal funcionamiento del mercado financiero, sino de la economía en su conjunto.

      CRISISSS1 Por Natalia Aruguete

      Desde diversas posturas económicas, sobre todo progresistas y heterodoxas, se afirma que estamos en una época de hegemonía del sector financiero sobre el productivo y en una hipertrofia del capital especulativo, que dejó al descubierto el estancamiento de la economía mundial en los últimos treinta años. En diálogo con Cash, el investigador marxista Rolando Astarita señaló, en cambio, que, en realidad, en el último cuarto de siglo hubo una expansión mundial del capitalismo, que la brecha entre ricos y pobres no impidió el crecimiento de los mercados y que la crisis no se dio sólo por un mal funcionamiento del mercado financiero, sino de la economía en su conjunto. “Lo del capital ficticio hay que ponerlo en proporción, no debe hacernos perder el análisis estructural”, explicó.

      ¿Cree que la crisis financiera marca la caída de “la dictadura de las finanzas”?

      –No veo que haya una dictadura de las finanzas, sino un dominio del capital en general, acentuado de manera muy profunda a partir de los años ’80. En el último cuarto de siglo, el disciplinamiento del capital sobre las clases trabajadoras operó a través de mecanismos directos pero también del mercado, con políticas monetarias duras, aperturas comerciales, flexibilización laboral. Pero no veo distinción de sectores dentro del capital.

      Sin embargo, el crédito y las deudas crecieron en todo el mundo. ¿Esto pudo haber afectado el desarrollo de la economía real?

      –Nunca hubo desarrollo del capitalismo sin desarrollo del crédito y de una monetización de la economía. Desde la perspectiva de Marx, el crédito es una palanca de la acumulación del capital. Esto también se ve en la fase que va de 1890 a 1929. En China, junto con la expansión capitalista crecieron sus índices monetarios y la participación de los mercados financieros. Pero el crédito también potencia las posibilidades de especulación, sobreacumulación y crac. Marx trabajaba con tendencias y contra-tendencias. Hoy, en cambio, se toma un solo aspecto de la realidad.

      Algunos sostienen que el crecimiento del crédito prueba el estancamiento del sistema capitalista.

      –La idea de que el sistema capitalista está estancado desde hace 25 años no resiste el análisis de la realidad. En los últimos 30 años, la economía capitalista tuvo tasas de expansión superiores al 3 por ciento a nivel mundial. Aunque fueron desiguales: Japón está estancada desde 1992 y Europa tuvo un crecimiento débil. Hubo una expansión geográfica del sistema capitalista, que entró en China, en el Este de Europa y en Rusia, y una profundización de las relaciones capitalistas. El aumento de la productividad en la economía de Estados Unidos desde 1995 fue mayor al 3 por ciento anual. El crédito actúa como una potenciación de tendencias del sistema y muchas veces permite que un ciclo económico se expanda más allá de sus posibilidades. En 2001, Estados Unidos sufrió una recesión suave. La economía creció 0,8 por ciento y el crédito lubricó los mecanismos económicos. Pero la recuperación de 2002 fue débil, con poca generación de puestos de trabajo y recuperación débil de la inversión.

      ¿Hacia qué sectores se dirigió el crédito en ese contexto?

      –Hacia la construcción residencial y al consumo en general; no a las empresas. Desde el 2000, las empresas de Estados Unidos y del G-7 disminuyeron su dependencia del sistema financiero. Hubo un exceso de ahorro y las empresas achicaron sus deudas con los bancos. Incluso, usaron parte de esa liquidez para recomprar sus acciones. No hubo una gran expansión de la inversión productiva, pero tampoco una dependencia del capital productivo con respecto al capital financiero. Las ratios de dependencia volvieron a promedios de los ’70. No se puede decir que haya sido una crisis a lo Hyman Minsky, un autor keynesiano que planteaba que las crisis se producen porque las empresas caen en un sobreendeudamiento y pagan deuda con deuda hasta que la situación explota.

      Pero sí hubo una “financiarización de los consumidores”, con la que se amortiguó la crisis de 2001.

      –Y además ayudó a la recuperación de 2002. Eso es cierto, lo equivocado es pensar que eso actuó solo. En 2001, la sobreabundancia de capital líquido y la débil inversión se dieron porque la tasa de rentabilidad del capital se venía debilitando desde 1996/97. Ese es el fondo del problema. Se produjo lo que Marx llamaba “una plétora de capital”: abundante capital líquido, tasas de interés muy bajas (motorizados por la Reserva Federal y por la entrada de capitales que buscaban refugio en Estados Unidos) y una sobreoferta del crédito. Esos capitales líquidos terminaron en el sector de la construcción, donde encontraron un campo de expansión relativamente rápido. Y terminó explotando.

      También se plantea que, desde los años setenta, el mundo asiste a una crisis de sobreproducción combinada con una crisis de subproducción.

      –Hay dos tipos de explicaciones de las crisis. Una, que el problema de las crisis se dio por las finanzas. Otra, que en Argentina se repite bastante, dice que se debe a una importante desigualdad en los ingresos, lo que produjo una crisis de consumo por falta de demanda. Creo que esto tampoco explica lo que sucedió. En el último cuarto de siglo, hubo un proceso de “proletarización”, enormes masas de la población se incorporaron al ejército de asalariados. Los casos más resonantes son China y la India. Esto supone una ampliación de los mercados, aun cuando haya una brecha creciente en los ingresos. Según The Economist, en Estados Unidos, el 0,1 por ciento de la población gana 77 veces más que el 90 por ciento. En los ’70 esa diferencia era de 1 a 20. También en China crece la desigualdad. Pero no es cierto que si crece la desigualdad no crecen los mercados.

      En este crecimiento de la economía capitalista, ¿cómo se compone el producto bruto en el mundo?

      –En el caso de Estados Unidos, desde la recuperación de 2001 se generaron fenómenos de sobre-acumulación de capital y caída de la tasa de rentabilidad. Ese es el telón de fondo de la crisis. Sobre esto actuó el factor financiero, pero también el crecimiento desproporcionado en la construcción residencial entre 2001 y 2007. Su participación en el Producto pasó de 4,2 a más del 6,0 por ciento. Esto genera tensiones, porque un sector está creciendo a tasas muy superiores al resto, en un contexto en que la inversión se mantiene débil. Esto potenció el sistema del crédito y se dio una sobre-expansión del sector en relación con las necesidades de la economía.

      Tomando sólo el sector financiero, ¿el crecimiento de su participación en el PIB de Estados Unidos supuso un cambio o una continuidad respecto de etapas anteriores?

      –No me parece que la tasa de crecimiento se haya acelerado desde 1979/80. Entre 1895 y 1929, la tasa de crecimiento de ese sector en Estados Unidos fue superior a los últimos veinte años. Con la crisis del ’30 bajó su participación en la economía y recuperó terreno desde la década del ’50, con un crecimiento relativamente constante desde 1960. No hubo un quiebre importante en los ’80, aunque sí aumentaron mucho las tasas de interés: entre 1979 y 1985, el peso de los intereses en las balanzas empresarias subió considerablemente. Esto expresa parte de la tesis de la financiarización, pero no se convirtió en algo permanente.

      ¿Por qué?

      –Se pronosticó que se produciría una punción permanente del sector financiero sobre la ganancia empresaria, mediante la tasa de interés. Y que esto debilitaría al sector productivo y llevaría al estancamiento. Pero insisto en que el peso de los intereses sobre el sector productivo tendió a bajar. Según datos del Official Bureau of Economic Analysis de Estados Unidos, entre 2006 y principios de 2007, ese peso estaba a niveles de 1970, que era una época keynesiana. Pienso que ésta es una crisis muy grave, muy profunda, pero estamos lejos de una crisis como la del ’30.

      ¿Entonces cree que no hay un predominio del capital ficticio por sobre el productivo, en detrimento del crecimiento de la economía real?

      –Hay que preguntarse hasta qué punto esto es novedoso. Cuando en el sistema capitalista hubo expansión del capital, en la Bolsa de Valores hubo sobrevalorizaciones. Tradicionalmente, un promedio de esta ratio estaría en 10 años de price earning. En momentos de euforia bursátil, alcanzó 20 o 30 años. Esto ayuda a la inestabilidad del sistema capitalista, ya que provoca inflación de ganancias que desaparecen de la noche a la mañana, pero éstas no crecen al margen del trabajo productivo.

      ¿Cree que la crisis actual refleja este mecanismo?

      –Aquí han estallado activos financieros ligados al crédito, que se había sobrevalorizado. El estallido refleja que la economía estaba funcionando mal. Lo del capital ficticio hay que ponerlo en proporción, no debe hacernos perder el análisis estructural. Al extraer la plusvalía y realizarla en los mercados, puede haber inflaciones que terminan reventando. Pero, si bien agravan la inestabilidad, no explican en sí mismas las crisis.

      ¿Se puede establecer alguna relación entre el exceso de ahorro y la tendencia a la financiarización de la economía?

      –Este exceso de ahorro se debió a la debilidad de la inversión productiva. En determinado momento, hubo sectores que han sobreacumulado. Los neoclásicos lo interpretaron como una decisión de los hogares cuando, en realidad, fue por debilidad de la inversión. Un ejemplo es la caída de la inversión en Asia –con excepción de China– después de la crisis de 1997/98. Esta masa de capital líquido presiona sobre el sector financiero al buscar su valorización. Pero hay que destacar la relación de causalidad. El crecimiento de este sector es consecuencia de la acumulación del capital, no opera por fuera del conjunto de los problemas de esa acumulación. La interpretación de los neo-keynesianos –que hoy son el mainstream– es la del acelerador financiero. Es decir, el uso de los activos financieros como colaterales en préstamos hace que, en determinado momento, se produzca un shock que se potencia a través del mecanismo financiero.

      ¿Y usted qué opina sobre ese diagnóstico?

      –Tiene aspectos de la realidad importantes, pero no analiza a qué se debe el shock, de dónde viene. Es el propio sistema de la competencia capitalista el que obliga a un banco a competir con otros para ofrecer más rentabilidades. Si no los ligamos a los problemas de fondo, no entendemos por qué esas especulaciones pueden estallar en una brutal crisis financiera, que no siempre afecta a la economía. Por ejemplo, el crac de Wall Street de 1987 no derivó en una crisis global y fue la segunda gran caída de la Bolsa de Estados Unidos.

      En la cumbre del G-20 se propuso una mayor regulación de los mercados como forma de apuntalar la situación económica, ¿cree que ésa sería una solución?

      –En el G-20 la regulación de los mercados se planteó como gran cuestión para después de la crisis. Hoy la discusión es hasta qué grado hay que tener intervención estatal y si se van a aplicar o no medidas proteccionistas. Todo el mundo pide que no haya medidas proteccionistas pero, en el fondo, muchos las aplican. Sobre esto quisiera hacer dos reflexiones. Los mercados financieros y capitalistas presionan por eludir las regulaciones. Las regulaciones de Basilea establecieron que los bancos debían tener cierta ratio de capital en relación a su cartera de activos. Pero éstos diseñaron “Sociedades de Propósitos Especiales” (especie de fideicomiso) para armar sus operaciones por fuera de balance y, luego, comprar los papeles que emitían esas entidades.

      ¿Y la segunda reflexión?

      –Lenin decía que estaban bien las consignas pero hay que pensar quién las aplica. En el G-20, se planteó que el FMI debe retomar poder para regular. Ese organismo está gobernado por las grandes potencias, los grandes banqueros y el capital internacionalizado. Va a responder a esos intereses. Es un control de los altos mandos del capital para evitar desequilibrios. No hay controles en abstracto.

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      R. Sennett: La cultura del nuevo capitalismo…

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      de Richard Sennett

      Introducción

      Hace medio siglo, en los años sesenta -aquella época fabulosa del sexo libre y del libre acceso a las drogas-, los jóvenes radicales más serios lanzaron sus dardos contra las instituciones, en particular las grandes corporaciones y los grandes gobiernos, cuya magnitud, complejidad y rigidez parecían mantener aherrojados a los individuos. La Declaración de Port Huron, documento fundacional de la Nueva Izquierda en 1962, era tan severa con el socialismo de estado como con las corporaciones multinacionales; ambos regímenes parecían prisiones burocráticas.

      En parte, la historia satisfizo los deseos de los redactores de la Declaración de Port Huron. Los regímenes socialistas de planes quinquenales y control económico centralizado desaparecieron. Otro tanto ocurrió con la empresa capitalista que proveía de empleos para toda la vida y suministraba los mismos productos año tras año. Y lo mismo sucedió con las instituciones del Estado de Bienestar como las encargadas de la salud y de la educación, que se hicieron más flexibles en la forma y redujeron su escala. En la actualidad, la meta de los gobernantes, tal como lo fuera para los radicales de hace cincuenta años, consiste en desmontar la rígida burocracia.

      Sin embargo, la historia satisfizo de manera retorcida los deseos de la Nueva Izquierda. Los insurgentes de mi juventud creían que desmantelando las instituciones lograrían producir comunidades, esto es relaciones de confianza y de solidaridad cara a cara, relaciones constantemente negociadas y renovadas, un espacio comunal en el que las personas se hicieran sensibles a las necesidades del otro. Esto, sin duda no ocurrió. La fragmentación de las grandes instituciones ha dejado en estado fragmentario la vida de mucha gente: los lugares en los que trabajaban se asemejan más a estaciones del ferrocarril que a pueblos, la vida familiar ha quedado perturbada por las exigencias del trabajo, y la migración se ha convertido en el icono de la era global, con más movimiento que asentamiento. El desmantelamiento de las instituciones no ha producido más comunidad.

      Si uno tiene disposición a la nostalgia -¿y qué espíritu sensible no la tiene?-, sólo encontrará en esta situación una razón más para lamentarse. Aunque los últimos cincuenta años han sido una época de creación de riqueza sin precedente, tanto en Asia y Latinoamérica como en el norte globalizado, la generación de nueva riqueza se ha producido en profunda conexión con la desarticulación de las rígidas burocracias gubernamentales y empresariales. De la misma manera, la revolución tecnológica de la última generación floreció preferentemente en instituciones con menos control centralizado. Este crecimiento tiene un precio elevado, mayor desigualdad económica y mayor inestabilidad social. No obstante sería irracional creer que esta explosión económica nunca debió haber tenido lugar.

      Es precisamente aquí donde entra en juego la cultura más en un sentido antropológico que en el artístico. ¿Qué valores y prácticas pueden mantener unida a tanta gente cuando se fragmentan las instituciones en las que vive? A mi generación le faltó imaginación para responder a esta pregunta, para proponer las virtudes de la comunidad en pequeña escala. La comunidad no es el único medio de cohesión de una cultura; como es obvio, en una ciudad, individuos extraños entre sí habitan una cultura que sirve de sostén a pesar de no conocerse. Pero el problema de una cultura que sirve de sostén va más allá de su tamaño.

      Sólo un determinado tipo de seres humanos es capaz de prosperar en condiciones sociales de inestabilidad y fragmentariedad. Este tipo ideal de hombre o de mujer tiene que hacer frente a tres desafíos.

      El primero tiene que ver con el tiempo, pues consiste en la manera de saber manejar las relaciones a corto plazo, y de manejarse a sí mismo, mientras se pasa de una tarea a otra, de un empleo a otro, de un lugar a otro. Si las instituciones ya no proporcionan un marco a largo plazo, el individuo se ve obligado a improvisar el curso de su vida, o incluso a hacerlo sin una firme consciencia de sí mismo.

      El segundo desafío tiene relación con el talento: cómo desarrollar nuevas habilidades, cómo explotar capacidades potenciales a medida que las demandas de la realidad cambian. Prácticamente en la economía moderna muchas habilidades son de corta vida; en la tecnología y en las ciencias, al igual que en formas avanzadas de producción, los trabajadores necesitan reciclarse a razón de un promedio de entre cada ocho y doce años. El talento es también una cuestión de cultura. El orden social emergente milita contra el ideal del trabajo artesanal, es decir, contra el aprendizaje para la realización de una sola cosa realmente bien hecha; a menudo este compromiso puede ser económicamente destructivo. En lugar de esto la cultura moderna propone una idea de meritocracia que celebra la habilidad potencial más que los logros del pasado.

      De ahí deriva el tercer desafío. Se refiere a la renuncia; es decir, a cómo desprenderse del pasado. Recientemente, la jefa de una dinámica empresa afirmó que en su organización nadie es dueño del puesto que ocupa y en particular que el servicio prestado en el pasado no garantiza al empleado un lugar en la institución. ¿Cómo responder positivamente a esta afirmación? Para ello se necesita un rasgo característico de la personalidad, un rasgo que descarte las experiencia vividas. Este rasgo de personalidad da un sujeto que se asemeja más al consumidor, quien siempre ávido de cosas nuevas, deja de lado bienes viejos aunque todavía perfectamente utilizables, que al propietario celosamente aferrado a los que ya posee.

      Mi propósito es mostrar la manera en que la sociedad busca esta mujer o este hombre ideales. Y al juzgar esta búsqueda traspasaré el ámbito de competencia del investigador. Un yo orientado al corto plazo, centrado en la capacidad potencial, con voluntad de abandonar la experiencia del pasado, es -para presentar amablemente la cuestión- un tipo de ser humano poco frecuente. La mayor parte de la gente no es así, sino que necesita un relato de vida que sirva de sostén a su existencia, se enorgullece de su habilidad para algo específico y valora las experiencias por las que ha pasado. Por tanto el ideal cultural que se requiere en las nuevas instituciones es perjudicial para muchos de los individuos que viven en ellas.

      Es preciso que explique algo acerca del tipo de experiencia de investigación que me ha llevado a este juicio. La crítica que la Nueva Izquierda hizo a la gran burocracia fue también mi crítica, hasta que a finales de la década de los sesenta comencé a entrevistar a familias blancas de clase obrera en Boston, gente que pertenecía en su mayoría a la segunda o tercera generación de inmigrantes de la ciudad. (El libro que sobre ello escribimos Jonathan Cobb y yo se titulaba The Hidden Injuries of Class.) Lejos de estar oprimida por la burocracia, esa gente hundía sus raíces en sólidas realidades institucionales. Sindicatos estables, grandes empresas y mercados relativamente fijos les servían de orientación; en este marco, los hombres y las mujeres de clase obrera trataban de dar sentido a su bajo estatus en un país en el que supuestamente se hacían pocas distinciones de clase.

      Después de ese estudio, abandoné por un tiempo el tema. Parecía que el gran capitalismo norteamericano había llegado a un estadio triunfal y que en ese plano la vida de la clase trabajadora discurriría por sus carriles ya trazados. Difícilmente hubiera podido estar más equivocado. La quiebra de los acuerdos monetarios de Bretton Woods, después de la crisis del petróleo de 1973, trajo consigo el debilitamiento de las restricciones nacionales a la inversión; a su vez las grandes empresas se rediseñaron para satisfacer a una nueva clientela internacional de inversores que aspiraban más ganancia en bolsa a corto plazo. Análogamente los empleos empezaron rápidamente a cruzar las fronteras. Y lo mismo sucedió con el consumo y las comunicaciones. En los años noventa, gracias a los avances en los microprocesamientos en electrónica, el antiguo sueño/pesadilla de la automatización comenzó a ser una realidad tanto en los trabajos manuales como en los burocráticos; al final resultaba más barato invertir en máquinas que pagar a la gente para que trabajara.

      Así las cosas, volví a mantener entrevistas con trabajadores, aunque en esta ocasión no se trató de trabajadores manuales, sino más bien de clase media, situados en el epicentro del boom mundial de las industrias de alta tecnología, los servicios financieros y los medios de comunicación. (Éste es el tema de mi libro La corrosión del carácter.) Tuve entonces la ocasión de apreciar el ideal cultural del nuevo capitalismo en su expresión más vigorosa. El boom sugería que este hombre/mujer nuevo resultaría enriquecido por el pensamiento a corto plazo, que desarrollaría su potencial sin añoranza alguna, pero lo que encontré fue un extenso grupo de individuos de clase media dominados por la sensación de que su vida había quedado a la deriva.

      A finales de la última década del siglo XX, el boom empezó a remitir, como es normal que ocurra en cualquier ciclo de negocios. Sin embargo, a medida que la economía volvía a la calma, resultaba evidente que la explosión del crecimiento global había dejado una huella perdurable en las instituciones no empresariales, particularmente en las del estado del bienestar. Esta marca es tanto de naturaleza cultural como estructural. Los valores de la nueva economía se convirtieron en punto de referencia para la manera en que el gobierno concibe la dependencia y la autogestión en materia de pensiones y de atención a la salud, o sobre la clase de habilidades que debe proporcionar el sistema de educación. Puesto que yo me había criado "al amparo de la seguridad social", como reza la expresión norteamericana, el nuevo modelo cultural representaba para mí un vivo contraste respecto de la cultura de las viviendas sociales de Chicago en las que pasé la niñez. (Esta marca es el tema de mi libro El respeto sobre la dignidad del hombre en un mundo de desigualdad.)

      En este libro, he procurado no limitarme al simple resumen de lo que ya había escrito. En mis obras anteriores descuidé el papel del consumo en la nueva economía; aquí trato de referirme brevemente al modo en que las nuevas formas de consumo disminuyen el anhelo de posesión, así como a las consecuencias de políticas que de ello siguen. He tenido que reflexionar más que nunca sobre la relación de poder y autoridad en el trabajo. El mirar hacia atrás me ha incitado a mirar hacia adelante, a fin de empezar a explorar el espíritu artesanal tanto en el trabajo mental como en el manual.

      Pero, por encima de todo, he tenido que volver a pensar en la índole específicamente norteamericana de la investigación que he realizado. En los años setenta, Estados Unidos dominaba la economía mundial, y en los noventa, aún cuando en dicho proceso se hallaba implicada gente del mundo entero, Estados Unidos encabezaba los cambios institucionales que producía un nuevo tipo de economía. Por tanto, era fácil que los investigadores norteamericanos se imaginaran la legítima intercambiabilidad de los términos ‘norteamericano’ y ‘moderno’. Esta fantasía ya no es posible. La vía china al crecimiento es completamente distinta de la estadounidense, y más poderosa. La economía de la Unión Europea es más vasta que la norteamericana y, en algunos aspectos, más eficiente, incluso en sus nuevos estados miembros, una vez más sin imitar a los Estados Unidos.

      Los lectores extranjeros de mis libros recientes han tendido a encontrar en ellos razones para rechazar una manera de trabajar cuya adopción en otros lugares sería arriesgada. Ésa no ha sido en absoluto mi intención. No hay duda de que los cambios estructurales que describo carecen de fronteras nacionales; por ejemplo la decadencia del empleo de por vida no es un fenómeno estadounidense. Lo que está ‘ligado a una cultura’ es la manera particular en que los norteamericanos entienden los cambios que se han producido en la vida material.

      Un estereotipo sostiene que los norteamericanos son competidores agresivos en el trabajo. A este estereotipo subyace una mentalidad diferente, más pasiva. Los norteamericanos de tipo medio a los que he entrevistado en la década anterior han sido proclives a aceptar el cambio estructural con resignación, como si la pérdida de seguridad en el trabajo, y en las escuelas administradas como empresas fuera inevitable: poco es lo que se puede hacer ante cambios tan básicos, aún cuando sean tan perjudiciales. Sin embargo el desmantelamiento de grandes instituciones al que me refiero no es un mandato divino. Ni, por cierto, es por el momento la norma de trabajo de este país; la nueva economía no es más que una pequeña parte de la economía total. Pero es cierto que ejerce una profunda influencia moral y normativa como modelo de avanzada para la evolución del conjunto de la economía. Tengo la esperanza de que los estadounidenses traten esta economía como tienden a verla los de fuera, esto es, como una propuesta de cambio que, lo mismo que cualquier propuesta, debe someterse a una crítica rigurosa.

      Desde este punto de vista, el lector ha de ser consciente de la actitud crítica de los etnógrafos. Dedicamos horas a escuchar cómo la gente, sola o en grupos, se explica y explica sus valores, sus temores y sus esperanzas. A medida que pasan las horas todas esas cuestiones son formuladas y revisadas en el acto mismo de contar. El etnógrafo atento presta atención a lo que hace que la gente se contradiga o, también, a lo que lleva a la gente a un callejón sin salida en su capacidad de comprensión. El entrevistador no oye un informe defectuoso, sino que, más bien escucha una investigación subjetiva de la complejidad social. Esas ambigüedades, deformaciones y dificultades que aparecen cuando se trata de explicar personalmente la Fe, la Nación o la Clase constituyen una comprensión individual de la cultura.

      Esta habilidad sociológica es hoy al mismo tiempo eminentemente adecuada e inadecuada para desvelar el sentido de la innovación. Adecuada, porque el énfasis de la sociedad en el flujo y el cambio continuo se cruza con el proceso de trabajo a través de la interpretación anterior del individuo. Inadecuada, porque la mayor parte de los sujetos participan en las entrevistas a fondo con el fin de llegar a conclusiones, a una explicación de la posición que ocupan en el mundo. La inestabilidad frustra ese deseo; las propuestas ideológicas acerca de cómo prosperar en ‘lo nuevo’ resultan difíciles de comprender cuando se reflexiona lo suficiente sobre ellas.

      Al responder a la invitación de Yale de describir la cultura del nuevo capitalismo me he visto obligado a pensar en las limitaciones de mi propia capacidad, así como en las frustraciones de la investigación subjetiva. En consecuencia, me he tomado la grande e imperdonable libertad, tal vez esté ocultando bajo la alfombra el problema cultural fundamental, a saber, el de que la mayor parte de la realidad social es ilegible para la gente que trata de darle sentido.

      Los capítulos que vienen a continuación desarrollan tres temas: cómo están cambiando las instituciones, cómo, en las ‘sociedad de las habilidades’, los temores a estar de más o a quedarse atrás se relacionan con el talento, y cuál es la relación entre la conducta de consumo y las actitudes políticas. Los cambios institucionales que describo en el lugar de trabajo se refieren en realidad sólo a los sectores punteros de la economía: alta tecnología, finanzas mundializadas y nuevas empresas de servicios con tres mil empleados o más. La mayor parte de la gente, tanto en Estados Unidos como en Europa occidental, no trabaja para empresas de este tipo. Sin embargo esta pequeña franja de la economía tiene una influencia cultural que trasciende con mucho a su cuantía numérica. Estas nuevas instituciones, sugieren la nueva formulación de las habilidades y capacidades personales; la fórmula combinada de institución y capacidad conforma la cultura de consumo; y la conducta de consumo influye a su vez en las políticas; sobre todo en las progresistas. Si infiero sin ningún pudor la cultura del conjunto a partir de una pequeña parte de la sociedad, es precisamente porque los avatares de un tipo particular de capitalismo han persuadido a tanta gente de que su camino es el camino del futuro.

      Los apóstoles del nuevo capitalismo sostienen que su versión de estos tres temas -trabajo, talento y consumo- añade más libertad a la sociedad moderna, una libertad fluida, una ‘modernidad líquida’, según la acertada expresión del filósofo Zygmunt Bauman. Mi disputa con ellos no estriba en saber si su versión de lo nuevo es real o no; las instituciones, las habilidades y las pautas de consumo han cambiado sin duda. Lo que yo sostengo es que estos cambios no han liberado a la gente.

      http://tierradegenistas.blog.com.es

      La derecha latinoamericana: encuentro en Caracas…

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      CEDICE: La nueva cara del imperio en Venezuela

      El reencuentro de la derecha latinoamericana en Caracas

      PICASSOK12 Eva Golinger

      Rebelión

      Revisado para Rebelión por Caty R.

      La organización venezolana que ha recibido más apoyo financiero y asesoramiento de las agencias de Estados Unidos durante los últimos ocho años es el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (CEDICE). En la actualidad, es la entidad que mejor representa los intereses estadounidenses en Venezuela y ha llevado a cabo la mayoría de las campañas mediáticas de la oposición contra las políticas del gobierno bolivariano. CEDICE también se ha convertido en el vocero de la derecha internacional en Venezuela, abriendo espacios a esta pequeña pero fanática y extremista minoría, y buscando mecanismos para promover su agenda elitista y neofascista en la región.

      Radicado en Caracas, CEDICE se presenta como “una asociación civil sin fines de lucro, cuyo objetivo central es la divulgación del pensamiento económico y político que otorga prioridad a la libre acción de la iniciativa individual y al análisis de la organización y las condiciones que permitan la existencia de sociedades libres”. En realidad, es una entidad que recibe la mayoría de su financiación y asesoramiento del Centro para la Empresa Privada Internacional de EEUU (CIPE), que es el brazo empresarial del Departamento de Estado y sus entes financieros, la National Endowment for Democracy (NED) y la Agencia del Desarrollo Internacional de EEUU (USAID). También recibe financiación y asesoramiento estratégico de varias fundaciones europeas, como las alemanas Konrad Adenaeur Foundation y Friedrich Naumann Stiftung, y la española Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), que hoy se disimulan como filtros para los fondos de la NED, la USAID y otros intereses imperiales. La gerente general de CEDICE, Rocío Guijarra, firmó el llamado “Decreto Carmona” durante el Golpe de Estado de Abril 2002, como “representante de las ONG”, contra el Presidente Hugo Chávez, avalando el golpe de Estado y la imposición de una dictadura. Su vicepresidente primero, Óscar García Mendoza, además es el presidente del Banco Venezolano de Crédito, principal receptor de los fondos procedentes de la NED y la USAID para las ONG y partidos políticos en Venezuela. También firmó una carta pública de la “sociedad civil” en la que reconocía y aplaudía el golpe de Estado de Abril de 2002. CEDICE trabaja con la red de think tanks neoconservadores en América Latina, en particular con la Cámara de Comercio de Santa Cruz en Bolivia y otros que promueven el separatismo en la región.

      La universidad neofascista de CEDICE

      Para celebrar su vigésimo quinto aniversario, CEDICE ha organizado una gala para la derecha latinoamericana durante la semana de 24 al 29 de Mayo de 2009. La celebración tendrá lugar en la famosa sede de los militares golpistas durante la ocupación ilegal de la Plaza Altamira en el este de Caracas en Octubre 2003, el hotel Caracas Palace (anteriormente Four Seasons), y contará con la presencia de los personajes más reaccionarios de la extrema derecha de la región. Antes de iniciar la fiesta en el lujoso Caracas Palace, CEDICE, junto a la organización neofascista ultraliberal de Estados Unidos, el Instituto Cato, inaugurará la primera fase de la Universidad El Cato-CEDICE en la hacienda La Escondida, ubicada en las afueras de Caracas. Según el material publicado por el Instituto Cato, el evento, el cual está abierto de manera exclusiva a 50 jóvenes venezolanos, tratará temas como “la nueva agenda global, la crisis financiera mundial, el populismo en América Latina, la juventud como defensora de la libertad, pobreza y violencia, los derechos de propiedad, el desafío de las instituciones del Siglo XXI”, entre otros.

      Los “profesores” de la Universidad El Cato-CEDICE incluyen a Gabriela Calderón, editora de la web “ elcato.org ” y columnista del periódico derechista El Universo de Ecuador; Daniel Córdova, Decano de la Escuela de Economía de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y Director del Proyecto Invertir de Procapitales, una ONG financiada por Estados Unidos; Otto Guevara, político costarricense y presidente del partido Movimiento Libertario y de la Red Liberal de América Latina (RELIAL); Martín Krause, profesor de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas de Buenos Aires; Carlos Sabino, del Centro para la Prosperidad Global del Instituto Independiente en EEUU; José Toro Hardy, economista venezolano de CEDICE; Álvaro Vargas Llosa, del Centro para la Prosperidad Global del Instituto Independiente de EEUU y columnista del Washington Post; y Yon Goicochea, dirigente de Primero Justicia y fundador de la Fundación Futuro Presente, organización que se dedica a entrenar jóvenes en las tácticas del golpe suave y la subversión.

      El Instituto Cato es la entidad que otorgó el “Premio Milton Friedman” al dirigente de Primero Justicia, Yon Goicochea, en el año 2008. Como parte de este reconocimiento por una de las instituciones más ultraconservadoras y neofascistas de Estados Unidos, Goicochea recibió 500.000 dólares, de los que utilizó una parte para crear su Fundación Futuro Presente, instituto que se dedicará a formar a la juventud venezolana derechista en las tácticas de golpe suave para intentar desestabilizar el gobierno socialista del Presidente Chávez. El Instituto Cato se fundó sobre las teorías económicas del ultraliberal estadounidense Milton Friedman, quien fue asesor económico del dictador chileno Augusto Pinochet durante los años ochenta. Este instituto también sirve para fomentar la ideología conservadora de los años 80 promovida por Ronald Reagan, Margaret Thatcher y el grupo de los “Chicago Boys”, que luego implementaron esas políticas en América Latina causando más miseria y pobreza y menos progreso y prosperidad humana. El Instituto Cato está estrechamente vinculado con el complejo militar industrial y los cuerpos de seguridad y defensa de Washington.

      El encuentro de la derecha reaccionaria en Caracas

      Luego de una sesión intensiva de adoctrinamiento en los valores neoliberales y las tácticas de desestabilización para utilizar contra los gobiernos que rechazan el modelo capitalista impuesto por Washington, se trasladarán a la ciudad de Caracas para comenzar con el evento principal, el “Encuentro Internacional Libertad y Democracia: El Desafío Latinoamericano”, del 27 al 29 de Mayo. Esta reunión agrupará otra vez a los principales voceros de la derecha neofascista de América Latina para reforzar la campaña mediática y política contra el gobierno venezolano, que ha sido objeto de una escalada de agresividad durante los últimos meses.

      Quién es quién en esta red “pitiyanki”

      Las organizaciones participantes en este evento incluyen algunas entidades financiadoras estadounidenses y europeas que han promovido grupos involucrados en las acciones desestabilizadoras en Venezuela durante los últimos años. También aparecen organizaciones menos conocidas que se han unido a esta red de subversión regional. Adicionalmente, se encuentran personajes que han jugado un papel importante en los diferentes atentados contra las democracias y procesos de cambio en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Lo común entre todas las organizaciones es que comparten los mismos nombres en sus juntas directivas y comités asesores, además de los mismos financiadores y patrocinadores, lo que los convierte en un verdadero ejemplo de una telaraña imperial**. Y no se equivocan con el uso del término “libertad” como fundamento del trabajo de éstas entidades, ya que se refiere a la “libertad del mercado” y no de la sociedad colectiva.

      Además de CEDICE y el Instituto Cato, ya mencionados, las otras organizaciones participantes son:

      Fundación Internacional para la Libertad: organización dirigida por el neoconservador peruano Mario Vargas Llosa, que se dedica a coordinar la red de entidades de la extrema derecha en América Latina y sus aliados internacionales. También se dedica a organizar foros y encuentros entre su red neoliberal, que busca desacreditar a los gobiernos regionales que no se subordinan a los intereses imperiales, como Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, por ejemplo. Uno de sus últimos eventos se tituló “Cuba, de la dictadura a la democracia”, tomando el nombre del manual de golpe suave redactado por Gene Sharp, del Instituto Albert Einstein, que ha servido como guión para las mal llamadas revoluciones de colores en Europa Oriental y que ahora se intentan exportar a Venezuela, Bolivia y Ecuador. En la junta directiva de esta Fundación se encuentran nombres ya familiares, como Rocío Guijarro de CEDICE, Carlos Alberto Montaner, conocido cubano contrarrevolucionario y agente de desinformación, Ian Vásquez, del Instituto Cato en EEUU, y otros actores que pertenecen a organizaciones como Fundación Libertad de Argentina, Atlas Economic Research Foundation de EEUU, FULIDE de Bolivia, Heritage Foundation de EEUU y otras de la extrema derecha.

      Friedrich Naumann Stiftung fur Die Freiheit: Entidad neoconservadora alemana vinculada con el ultraliberal Partido Libre Democrático, uno de los partidos políticos de la extrema derecha en Alemania. Se dedica a promover el pensamiento neoliberal en el mundo y aboga por una sociedad basada en los valores del mercado libre y la competencia, con la más mínima participación del Estado. Financia ONG neoliberales en África, Asia y América Latina con la intención de promover sus principios e ideales en esas regiones. Ha financiado diferentes programas y actividades del movimiento estudiantil de la derecha en Venezuela y financia activamente los proyectos del partido Primero Justicia y la Fundación Futuro Presente, del joven derechista Yon Goicochea.

      Red Liberal de América Latina (RELIAL): Una red de organizaciones, instituciones y personas que promueven las políticas neoliberales en la región. Según su página web ( www.relial.org ), “esta red se crea con el fin de fortalecer y mejorar el liberalismo y la cooperación y coordinación entre los liberales en América Latina. Se busca ganar más espacio público para los liberales, aprovechar y compartir experiencias, mejorar la calidad de la gestión política liberal, así como desarrollar un contrapeso a las redes socialistas y demócratas existentes.” Dirigida por Otto Guevara, presidente del Movimiento Libertario de Costa Rica, RELIAL está conformada por las mismas entidades, como CEDICE, Fundación Friedrich Naumann Stiftung, Fundación Libertad, Fundación Atlas, FULIDE y otras que se repiten en las juntas directivas de todas las organizaciones neoliberales.

      Atlas Economic Research Foundation: Fundada en 1981 por Antony Fisher, como una manera de institucionalizar su labor de replicar el modelo del “think tank independiente” por todo el mundo. Fisher también ayudó a establecer el Instituto Fraser, el Instituto Manhattan y el Instituto de Investigación Pacific, tres centros de estudios neoliberales. Actualmente, ATLAS dirige talleres y programas para otorgar premios a personajes destacados del mundo neoliberal y suministra servicios de asesoría para continuar fortaleciendo una red informal de más de 250 think tanks conservadores en 70 países, que se dedican a reproducir e implementar el modelo neoliberal. La misión de ATLAS, según uno de sus ex presidentes, John Blundell, es “llenar el mundo con think tanks que promuevan el mercado libre”. ATLAS ha dado más de 20 millones de dólares en becas a diferentes think tanks en el mundo durante los últimos veinte años. Su financiación principal viene de donaciones privadas y corporativas, incluidas grandes sumas procedentes de multinacionales como ExxonMobile y Philip Morris USA, entre otras.

      Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales: La Fundación FAES se creó en Madrid el 11 de noviembre de 2002 y fusionó en una las cinco fundaciones vinculadas con el Partido Popular español (Fundación Cánovas del Castillo, Popular Iberoamericana, Popular Iberoamericana de Análisis y Estudios Sociales, Popular Iberoamericana de Estudios Europeos y el Instituto de Formación Política). FAES trabaja con una red de think tanks, organizaciones y partidos políticos con los que comparte y difunde sus ideas, a la vez que planifica actividades. Está dirigida y fundada por el ex Presidente español José María Aznar, quien estuvo involucrado en el golpe de Estado de Abril 2002 contra el Presidente Chávez y quien desde entonces ha participado conjuntamente con la oposición venezolana y la derecha internacional en una serie de planes de desestabilización contra la Revolución Bolivariana.

      También forman parte de FAES importantes empresas, afines a su ideología, que tienen grandes intereses económicos en América Latina, como BBVA, Santander y ENDESA. Igualmente destacan entre los “íntimos” colaboradores de FAES, partidos y personajes relevantes de medios académicos, periodísticos y diplomáticos de la derecha latinoamericana. A pesar de que FAES es una fundación “dedicada al servicio de España y sus ciudadanos”, una gran mayoría de sus colaboradores son latinoamericanos. Entre ellos destacan: Leopoldo López, Alcalde de Chacao, Venezuela; Yon Goicochea, líder del movimiento estudiantil derechista en Venezuela; Manuel Espino Barrientos, presidente del PAN de México; Belisario Betancourt y Andrés Pastrana, ex presidentes de Colombia; Carlos Tudela, secretario ejecutivo de Asuntos Exteriores del Partido Demócrata Cristiano chileno; Sebastián Piñera, presidente de la Fundación Futuro de Chile; Adalberto Rodríguez Giavarini, ex canciller de Argentina, Marcela Prieto Botero, directora ejecutiva del Instituto de Ciencia Política de Colombia; Luis Cordero Barrera, vicerrector de la Universidad Andrés Bello de Chile; Diana Sofía Giraldo, decana de Comunicación de la Universidad Sergio Arboleda de Colombia; Luis Bustamante Belaunde, rector de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas; Ricardo López Murphy, presidente de la Fundación Recrear para el Crecimiento de Argentina; Alberto Jorge Triaca, director de la Fundación Pensar, Argentina; Gerardo Bongiovani Garassai, director de la Fundación Libertad, Argentina. También periodistas, como Julio Cirino y Carlos Pagni de Argentina o Plinio Apuleyo de Colombia, y asesores políticos como el boliviano Sarmiento Kohlenberger, además de los “intelectuales amigos” que llevan una visión neoliberal neoconservadora, como Enrique Krause, Carlos Alberto Montaner, Jorge Edwards o Álvaro Vargas Llosa.

      FAES recibe gran parte de su financiación del gobierno de España (en 2007 recibió más de tres millones de euros). El 60% de sus fondos procede del sector público y el otro 40% de distintas donaciones privadas.

      Durante 2007 y 2008, FAES financió una serie de conferencias y visitas de líderes estudiantiles venezolanos del movimiento opositor, como Yon Goicochea, Geraldine Álvarez y otros, realizados tanto en España como en el Parlamento Europeo. FAES forma parte de una red internacional de think tanks y ONG neoconservadoras, como Cato Institute, American Enterprise Institute, Heritage Foundation, International Republican Institute (IRI), National Democratic Institute for International Affairs (NDI), Hudson Institute, Fundación Ecuador Libre, Instituto Libertad y Democracia (Perú), Podemos (Bolivia), Fundación José Dolores Estrada (Nicaragua), Fundación Democracia en Libertad (Colombia), Red Libertad (Argentina), Fundación Justicia y Democracia (Venezuela), Súmate (Venezuela), CEDICE (Venezuela), IFEDEC (Venezuela), Partido Demócrata Cristiano de Chile, entre otros. FAES también trabaja con una amplia red de organizaciones para desestabilizar a Cuba, como Proyecto Varela, Bibliotecas Independientes de Cuba, Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y Cuban Liberty Council, entre otras.

      Fundación Iberoamericana Europa (FIE): Un centro privado de investigación, promoción y cooperación internacional sobre temas relacionados con el mercado libre, la empresa privada, el gobierno limitado y la libertad individual; en esencia, el neoliberalismo reaccionario. Su objetivo es promover esa cooperación desde España con América Latina y trabaja activamente en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Su programa principal en éstos países, “Libertad y desarrollo” se dedica a fortalecer el sector empresarial y la reducción del poder estatal sobre las instituciones privadas. Un encuentro de la FIE en 2003 dio a luz a la Fundación Internacional para la Libertad (FIL), la cual está dirigida desde entonces por el peruano neoconservador Mario Vargas Llosa.

      Fundación Libertad: Una entidad privada de Argentina cuyo objetivo es la investigación y difusión de temas relacionados con la socioeconomía y la empresa, y que promueve el neoliberalismo en el continente. Creada en Rosario en 1988 por un grupo de empresarios y profesionales, la Fundación cuenta con el apoyo de más de 200 empresas privadas. Además está integrada por distintas redes de organizaciones neoliberales a nivel internacional, como el Instituto Cato, Fundación Heritage, CEDICE, FAES, RELIAL, FIE, ATLAS, PanAmerican Development Foundation de la USAID, el Wall Street Journal y otras. Sus proyectos incluyen cursos, conferencias, seminarios, estudios y publicaciones, y una gran presencia en los medios de comunicación a través de columnas y programas propios. Fundación Libertad también ayudó crear la Red de Fundaciones Argentinas (REFUNDAR), integrada por varias organizaciones neoliberales en el país.

      Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga: Instituto fundado en 1987 en Colombia, considerado un centro de pensamiento neoliberal influyente de ese país. Está formado por empresarios, políticos académicos, escritores y periodistas con el objetivo de avanzar los ideales del mercado libre. Su principal proyecto es la Revista Perspectiva, una publicación dedicada a promover los principios del mercado libre y el neoliberalismo, financiada por CIPE/NED de EEUU y cuenta con el apoyo de CEDICE de Venezuela y la Fundación Libertad de Argentina. Su principal financiación viene de las agencias de Washington, como CIPE, NED y USAID, más las fundaciones europeas Konrad Adenaeur de Alemania y FAES de España.

      Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE): CIPE es uno de los cuatro núcleos de financiación de la NED y la USAID y actúa como una contraparte afiliada y libre de impuestos de la Cámara de Comercio estadounidense. Esta entidad se estableció en 1983 como el brazo empresarial del Departamento de Estado para apoyar políticas de libre mercado y a un grupo de asociaciones de negocios. Se ocupa, además, del entrenamiento de líderes de negocios y de su movilización en los procesos políticos. En Europa Oriental, por ejemplo, CIPE tiene programas de apoyo a varias asociaciones empresariales y aporta asesoramiento y asistencia para acciones legislativas. Hungría, Rumania, Checoslovaquia y Polonia fueron receptoras de este “asesoramiento”. En Polonia se fundó la Sociedad Industrial Krakow con el objetivo de publicar un diario nacional. Esta publicación respondía al interés de cultivar y fomentar la empresa privada en lo que la retórica neoliberal llama el “buen desarrollo económico y democrático”. En Venezuela, trabajan y financian a Fedecámaras, COINDUSTRIA y CEDICE. La junta directiva está compuesta por miembros de la comunidad comercial estadounidense, figuras del Departamento de Estado y los centros ultraconservadores como Heritage Foundation y Hoover Institution.

      Actores/personas en la red “pitiyanki”

      Durante el evento principal de CEDICE y sus contrapartes ultraliberales, habrá conferencias y talleres impartidos por diferentes personajes de la derecha latinoamericana –incluidos varios venezolanos que han liderado los atentados contra la democracia en el país durante los últimos años-. Algunos son los siguientes:

      Mario Vargas Llosa: Presidente de la Fundación Internacional para la Libertad (ver explicación anterior) y conocido vocero de la derecha internacional que se ha dedicado a la tarea de desacreditar los procesos de cambio en Venezuela, Ecuador y Bolivia en tiempos recientes. Es un escritor reaccionario (izquierdista convertido en ultraderechista) y fue candidato a la presidencia de Perú en 1990 con el partido conservador Frente Democrático (FREDEMO), abogando por reformas neoliberales. Ha declarado que el Presidente Chávez es “una amenaza para la democracia” y que está “desestabilizando la región”, frases que repiten con frecuencia los voceros de Washington.

      Jorge Quiroga: Ex Presidente de Bolivia (2001-2002), ultraconservador, fue el vicepresidente de Hugo Banzer desde 1997 hasta que éste se retiro en 2001 por razones de salud. Quiroga, educado en EEUU en la Universidad Texas A&M se ha declarado como un “yuppie corporativo” (término en inglés para la generación del mercado libre y el neoliberalismo). Quiroga fue el candidato opositor a Evo Morales en las elecciones de 2005, representando al partido derechista PODEMOS. Sólo consiguió el 28,6% del voto en contraste con el 53% que cosechó Evo Morales. Quiroga trabajó para la empresa IBM y como asesor del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Es uno de los críticos más fervientes del Presidente Chávez y en los últimos años se ha dedicado a intentar desacreditar al Presidente Morales diciendo que bajo su mandato “Bolivia es colonia de Venezuela”, por la relación estrecha que comparten los dos países.

      Francisco Flores: Ex Presidente de El Salvador (1999-2004) y miembro del partido conservador ARENA. También educado en EEUU en las Universidades de Amherst y Harvard. Como Presidente, Flores mantuvo una alianza estrecha con EEUU y la subordinación de su país a la agenda imperial. Autorizó el despliegue de tropas salvadoreñas en Iraq para apoyar al ejército estadounidense. También implementó el Tratado de Libre Comercio con EEUU y fue el arquitecto de la dolarización de la economía de su país, lo cual causó una inflación enorme y no tuvo consenso de la sociedad civil en El Salvador.

      Jorge Castañeda: Canciller de México (2000-2003) durante la administración de Vicente Fox. También educado en EEUU en la Universidad de Princeton y con un doctorado de la Universidad de París I, Castañeda es autor de una decena de libros y escribe para los periódicos Reforma (México), El País de España, Los Angeles Times (EEUU) y la revista Newsweek. Fue candidato independiente a la presidencia de México en 2004, pero al no contar con el apoyo de los partidos políticos, su candidatura no fue posible bajo la ley mexicana. Se ha convertido en uno de los críticos más conocidos contra el Presidente Chávez y los gobernantes socialistas en la región. En 2009 se publicó una entrevista con Castañeda donde denunció una supuesta conspiración entre el Presidente Chávez y varios funcionarios del gobierno cubano para perpetrar un golpe de estado contra el Presidente Raúl Castro de Cuba, lo que posteriormente desmintió el propio Castañeda cuando admitió que no tenía evidencia ninguna de dicho complot sino que era su “opinión personal.”

      Enrique Krauze: Escritor mexicano, acusado de ser un intelectual que fomenta el miedo a la ciudadanía en México, y que se dedicó a desacreditar al candidato a la presidencia mexicana de 2007, López Obrador. Es autor del libro “El poder y el delirio”, que critica e intenta desacreditar la figura de Hugo Chávez y su gobierno en Venezuela.

      Óscar Ortiz: Presidente de la Cámara del Senado en Bolivia por el partido derechista PODEMOS, de la ciudad de Santa Cruz. Promotor de los proyectos separatistas en la media luna boliviana, también fue gerente de la Cámara de Industria y Comercio de Oriente en Bolivia y ha formado parte de los directorios de varias empresas cruceñas. También es columnista en la prensa boliviana, promoviendo matrices de opinión contra el gobierno de Evo Morales. Está vinculado con el ala violenta de los movimientos separatistas en Santa Cruz, la Unión Juvenil Cruceñista, y ha sido beneficiario de la inmensa financiación de la USAID y la NED en Bolivia.

      Alex Sutton: Director Regional de Programas en América Latina y el Caribe del Instituto Republicano Internacional (IRI), entidad creada como una de las organizaciones claves de la National Endowment for Democracy (NED). El IRI ha financiado los partidos Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo, entre otros, en Venezuela, y fue una de las primeras organizaciones estadounidenses que emitió una nota de prensa durante el golpe de Estado de Abril 2002 aplaudiendo los esfuerzos de la “sociedad civil” para derrocar el Presidente Chávez. Ha sido uno de los principales financiadores de la oposición en Venezuela durante los últimos ocho años, y ha financiado golpes de Estado en Haití, Ucrania, Serbia, Georgia y otros países donde realiza su trabajo de desestabilización y subversión.

      Eduardo Bowles: Director del periódico derechista boliviano, El Nuevo Día.

      Cynthia Hotton: Diputada Nacional de Argentina por el Capital Federal de la alianza Pro-Recrear, un agrupación de partidos políticos de derecha.

      Antonio Ledezma: Actual Alcalde metropolitano de Caracas, dirigente del partido Alianza Bravo Pueblo y fundador del Comando Nacional para la Resistencia (CNR), entidad que se dedica a promover la desestabilización y las acciones violentas en el país. Participó en el golpe de Estado de Abril 2002 contra el Presidente Chávez y es uno de los voceros más reaccionarios de la oposición.

      Leopoldo López: Dirigente político de la oposición venezolana. Miembro fundador del partido Primero Justicia, que anteriormente era una asociación civil financiada ilegalmente con fondos de PDVSA filtrados por su madre, Antonieta Mendoza de López, que fue directora de Asuntos Públicos de la empresa petrolera. Este joven político también tuvo una relación estrecha con el Instituto Republicano Internacional (IRI), que financió y asesoró la transformación de Primero Justicia en partido político. En los meses previos al golpe de Estado de Abril de 2002, Leopoldo López, junto a otros dirigentes de Primero Justicia, realizó frecuentes viajes a Washington para visitar la sede del IRI y reunirse con funcionarios del gobierno de George W. Bush.

      El 11 de abril, López encabezó la marcha de oposición para dirigirla hacia el Palacio de Miraflores, lo que ocasionó la muerte de docenas de personas y el secuestro del Presidente Chávez. A finales de febrero de 2004, fue uno de los dirigentes de la oposición que encabezaron la guarimba (acciones violentas para crear caos y pánico en la sociedad), que tenía como objetivo forzar la renuncia del Presidente Chávez. Estas acciones violentas dirigidas por López causaron la muerte de varios ciudadanos venezolanos.

      Más tarde López fracasó en su intento de tomar el poder en el seno de su partido Primero Justicia y frente a esta frustración renunció al partido que había fundado para unirse al partido derechista Un Nuevo Tiempo, del dirigente opositor Manuel Rosales. Fue alcalde del municipio de Chacao en Caracas desde el año 2000 a 2008 y ahora colabora con Antonio Ledezma para promover las “Redes Populares”, una iniciativa financiada por la USAID en Venezuela para penetrar e infiltrar las comunidades para crear divisiones dentro de las filas revolucionarias y reclutar activistas para las acciones desestabilizadoras.

      María Corina Machado: Fundadora de la ONG venezolana Súmate, junto a su socio Alejandro Plaz. Hija de dos familias poderosas y oligarcas de la sociedad venezolana. Recibe financiación de la NED, la USAID y el Instituto Demócrata Nacional (NDI) a través de su ONG Súmate, la cual nació en el escenario político a principios de 2003, después del fracaso del lockout. Machado dirigió la campaña para revocar el mandato del Presidente Chávez durante el referéndum revocatorio de agosto de 2004. También firmó el Decreto Carmona durante el golpe de Estado de Abril de 2002 contra el Presidente Chávez. Estuvo presente en la ceremonia del Palacio de Miraflores aplaudiendo cuando el dictador Pedro Carmona procedió a disolver todas las instituciones democráticas del país. Machado dice que su ONG no es política ni partidista, sin embargo, su línea estratégica y comunicacional está en abierta oposición a la Revolución Bolivariana y al gobierno venezolano. Machado fue imputada por el Ministerio Público de Venezuela por haber recibido fondos de un gobierno extranjero (la NED) para usurpar las funciones del Consejo Nacional Electoral y por conspirar para desestabilizar el gobierno venezolano. Debido a las presiones que ha recibido el gobierno venezolano a través de la Embajada de EEUU en Venezuela, el Departamento de Estado (DOS), la Casa Blanca y otros aliados de Washington, el juicio contra Machado no ha podido progresar. Machado fue recibida por el Presidente George W. Bush en la Oficina Oval de la Casa Blanca el 31 de mayo de 2005, lo que demuestra la relación íntima entre la oposición venezolana y los más altos niveles del poder en Estados Unidos.

      Yon Goicochea: Entrenado por los fundadores de la OTPOR de Serbia, el Albert Einstein Institute (AEI) y el International Center on Nonviolent Conflict (Centro Internacional del Conflicto No Violento “ICNC”), fue la figura estudiantil más destacada que salió al escenario político durante las protestas por la no renovación de la concesión al canal privado RCTV en 2007. Estudió en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), una de las universidades más derechistas del país. Luego de su estreno como líder estudiantil en los medios de comunicación internacionales, Goicochea viajó varias veces a Washington para reunirse con representantes de la National Endowment for Democracy (NED), el International Republican Institute (IRI), liderado por John McCain, y la USAID, además del AEI y CANVAS. Goicochea viajó varias veces a España, patrocinado por la Fundación FAES del ex Presidente José María Aznar, y a otros países, recibiendo fondos de EEUU tanto como de fundaciones neoliberales como Konrad Adenaeur.

      Goicochea viajó a Bolivia durante 2007 y 2008 para trabajar y entrenar al Movimiento Juvenil Cruceñista, el movimiento derechista de la zona de Santa Cruz, Bolivia, conocido por su actitud y acciones racistas, violentas y divisionistas. En mayo del 2008, Goicochea estuvo en Ecuador, entrenando y fomentando la formación de un movimiento estudiantil de la derecha en ese país, “Manos Blancas”, para contrarrestar la política socialista del gobierno de Rafael Correa.

      En 2008, Goicochea fue el ganador del premio “Milton Friedman” (antiguo asesor económico del dictador Augusto Pinochet) del Cato Institute por el “avance de la libertad económica”. Dicho premio ascendió a la cantidad de 500.000 dólares. Hoy es dirigente y miembro de la directiva del partido ultraconservador Primero Justicia.

      Marcel Granier: Marcel Granier Haydon es Presidente y CEO de Empresas 1BC y Director General de Radio Caracas Televisión (RCTV), uno de los canales de televisión más vistos en Venezuela. El 27 de mayo de 2007 venció la concesión que RCTV tenía con el gobierno venezolano para transmitir su programación en el espectro radio eléctrico público. Debido a las constantes violaciones de la ley que había cometido RCTV durante el último decenio, el gobierno venezolano decidió no renovar su concesión. Antes, RCTV transmitía por el canal 2 en Venezuela y ocupaba la señal de televisión más poderosa en el país. Su programación consistía en un 80% de telenovelas y el resto eran programas de opinión, películas y noticieros. Actualmente, RCTV sigue transmitiendo vía cable y satélite en Venezuela a nivel internacional.

      Marcel Granier y RCTV estuvieron involucrados en el golpe de Estado de Abril 2002 contra el Presidente Chávez, y a través de sus pantallas expresaron su apoyo a la breve dictadura de Pedro Carmona. RCTV también tuvo un papel principal en la guerra mediática que ocurrió durante el lockout de diciembre de 2002 a febrero de 2003. Granier ha sido un abierto opositor al gobierno del Presidente Chávez y ha utilizado su poder mediático para atacar al gobierno y manipular información y hechos para perjudicar a la administración de Chávez y sus obras. Luego del mayo de 2007, Granier montó una campaña internacional con el apoyo del gobierno de Estados Unidos y entidades como la NED, la USAID, Reporteros sin Fronteras (RSF), Human Rights Watch y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), para acusar al gobierno venezolano de violar los derechos humanos y particularmente la libertad de expresión. Granier fue invitado por el Presidente George W. Bush para participar en una reunión en las Naciones Unidas de “defensores de la libertad”. También fue invitado de honor de Freedom House y el Broadcasting Board of Governors para dictar una conferencia sobre libertad de expresión en 2007, junto a Karen Hughes, Directora de la Diplomacia Pública del Departamento de Estado (DOS), Paulo Dobriansky, neoconservador, miembro de PNAC y Subsecretario de Estado para Asuntos Globales bajo la administración de George W. Bush, y la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen, fanática anti castrista.

      Miguel Enrique Otero: Editor y Director y nieto de los fundadores del periódico El Nacional de Venezuela, uno de los diarios más críticos y manipuladores contra el gobierno del Presidente Chávez. Otero también es fundador del Movimiento 2D, un grupo que se creó después del referéndum sobre la reforma constitucional, el 2 de Diciembre de 2007, con la pretensión de consolidar un nuevo movimiento opositor en el país. Otero y su grupo se han dedicado a utilizar los espacios de prensa y televisión para desacreditar al gobierno venezolano y promover matrices de opinión falsas sobre las supuestas «violaciones de derechos humanos» en el país. El Movimiento 2D ha promovido múltiples acciones violentas e ilegales en el país desde su fundación, incluyendo la pretensión de provocar reacciones represivas de los cuerpos de seguridad del Estado para luego justificar sus acusaciones de supuestas violaciones de derechos humanos.

      *Eva Golinger, estadounidense-venezolana, es Doctora en Derecho Internacional, escritora e investigadora y autora de los libros El Código Chávez; Bush vs. Chávez: La Guerra de Washington Contra Venezuela; **La Telaraña Imperial: Enciclopedia de Injerencia y Subversión; y La Mirada del Imperio Sobre el 4F: Los Documentos Desclasificados de Washington Sobre la Rebelión Militar del 4 de Febrero de 1992.

      La importancia de la Educación y la I+D. La experiencia china …

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      INVESTIGACION3 El Círculo de Economía acaba de dirigirse al conjunto de los partidos políticos para que hagan de la educación la gran prioridad del país. Pocos días después la OCDE ha anunciado que para el año en curso China se ha convertido en el segundo país del mundo por su gasto en I+ D (136.000 millones de dólares), desbancando a Japón (130.000 millones) y sólo por detrás de Estados Unidos (330.000 millones). Estas cifras suponen el 6,4% del PIB para China, el 2,7% para Japón y el 2,8% para Estados Unidos. El último año China ha incrementado un 20% el gasto en I+ D. Aunque a primera vista pueda no parecerlo, ambas noticias están estrechamente relacionadas.

      Ya he subrayado en estas páginas la obsesión tecnológica de China. De 1840 (primera guerra del opio) a 1949 China se vio convertida de hecho en colonia de los países occidentales por haber perdido el tren de la revolución industrial. El trauma sigue vivo y China no está dispuesta a perder el tren de la revolución de la información, lo que la dejaría de nuevo en situación de inferioridad.

      Al dato sobre el gasto en I+ D, hay que añadir que China tiene 53 zonas de alta tecnología. El Silicon Valley chino, Zhonjguacun, en Pekín, tiene más de medio millón de investigadores. Una cifra similar emplean las cerca de un millar de empresas extranjeras que tienen centros de I+ D en el país. Entre ellas se cuentan varias de las principales multinacionales, como Nokia, Siemens, Alcatel o Hewlett Packard. China ya es la fábrica del mundo y va camino de convertirse en uno de los principales polos en ciencia e ingeniería. La industria de la información pasó de significar el 3,3% del PIB de China en 1999 al 7,6% en el 2001. Las grandes inversiones internacionales en el sector, que unos años atrás iban a Taiwán, ahora van a la República Popular. La exportación china en tecnología de la información y telecomunicaciones superó la de Japón y la UE en el 2003, y la de Estados Unidos en el 2004. Aunque el 60% de la exportación está en manos de empresas extranjeras, cada vez hay más empresas y marcas chinas.

      Como base de sustento de su ambición tecnológica, China dedica gran atención y muchos recursos a su sistema educativo. Al año produce 1,3 millones de graduados en ingeniería y ciencias. Cuenta con cerca de medio millón de estudiantes en el extranjero. Tiene en marcha planes para crear cien universidades equiparables a las de alto nivel de otros países, centradas en la ingeniería y la ciencia. Desde hace más de dos mil años los exámenes imperiales, que daban acceso al mandarinato, eran el instrumento básico de promoción social. En consonancia con este rasgo esencial de su cultura, los padres chinos invierten de forma prioritaria en la educación de sus hijos.

      China avanza muy deprisa en la producción de bienes de valor añadido cada vez mayor. De la ropa y el calzado (cuya importación está hoy sometida a restricciones en la UE), los azulejos y materiales de la construcción, o los muebles, está pasando a motocicletas, coches (este año exporta 75.000 coches a más de cien países, y en los próximos está previsto que inicie la exportación de utilitarios a Europa y Estados Unidos, a muy bajo precio) y electrónica de consumo (televisores, vídeos, reproductores de DVD, etcétera).

      La obsesión por la alta tecnología es una de las claves para entender a fondo el significado del proceso de emergencia económica de China y el impacto que tendrá en la economía y la geopolítica globales. La velocidad a la que China sea capaz de conquistar sectores de mayor valor añadido determinará el ritmo de su desarrollo económico, su penetración en los mercados mundiales y su conversión en una verdadera gran potencia. Su evolución está siendo similar a la de Japón o los cuatro tigres asiáticos, tres de los cuales (Hong Kong, Taiwán, Singapur), no se olvide, son chinos.

      Hoy ya no sólo se enfrentan con la competencia china y asiática los países en vías de desarrollo, sino también, y cada vez más, los países desarrollados. Los que más sufrirán son los que están a la cola del pelotón de cabeza, los países industriales con escasa tecnología, como España. Estamos sólo al principio del fenómeno de la irrupción de China y Asia en los mercados mundiales. Pienso que no nos damos cuenta aún de la enorme dimensión del reto. El remedio es conocido. Mayor gasto en I+ D, al que España dedica hoy sólo el 1,1% del PIB (frente al 4,2% de Suecia y el 2,5% de Alemania). Mejora del sistema educativo (el informe Pisa sitúa a España en los últimos puestos de Europa). Desgraciadamente, los objetivos de la agenda de Lisboa, que preveía que Europa estuviera en la vanguardia mundial en estos campos en el 2010, están lejos de ser alcanzados. Si no espabilamos, puede llegar a convertirse en realidad la boutade atribuida al ex primer ministro chino Zhu Rongji: "China, la fábrica del mundo; Estados Unidos, la alta tecnología; Europa, museos y turistas".

      Sumo mi voz, en conclusión, a la del Círculo de Economía. Es imprescindible reformar nuestros sistemas educativo y de I+ D para llevarlos a niveles de excelencia, invirtiendo los recursos que sean necesarios. España se juega mucho en el envite. De que hagamos o no nuestros deberes depende que el reto que suponen China y Asia se convierta en una oportunidad o una amenaza.

      La Vanguardia.es

      Chile y la elección presidencial: las encuestas recientes y su utilización política…

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      19 de Mayo de 2009

      La elección presidencial chilena: explicación para extranjeros

      Por Marta Lagos*

      Las encuestas de opinión irrumpen con George Gallup en la mitad del siglo pasado como un gran instrumento para conocer la realidad política y social, saber más de ella que por la mera observación. Las encuestas se convierten en protagonistas en la medida que logran comprobar que reflejan la realidad, anticipando el resultado de elecciones presidenciales. Adquieren el poder que tienen en el primer mundo, anticipando de manera espectacular  los resultados después de la Segunda Guerra. Ello desarrolló consigo una comunidad de profesionales, una disciplina, estándares, ética, asociaciones, empresas, multinacionales y una industria sólidamente basada en su capacidad de anticipar un fenómeno social de importancia: quien se queda con el poder político.

      Los grandes cientistas sociales, sin embargo, no han requerido de encuestas para desarrollar las teorías que hoy explican cómo funcionan las sociedades. Es más, no se ha hecho al día de hoy ninguna teoría con la ayuda de encuestas de opinión, ellas sólo logran ratificar lo que la ciencia social ya sabe.

      En Chile, las encuestas viven en un mundo distinto, que no dice relación el rol de las encuestas en el mundo occidental desarrollado. Aquí el poder del instrumento se usa para hacer política, no para saber lo que sucede. Aquí no hay comunidad de profesionales, ni asociación, ni estándares. Cada cual inventa su propio estándar y declara que "los chilenos…", cuando le han preguntado a unos pocos. Hay una encuesta, la CEP, que es declarada por la derecha como "la madre de las encuestas", que sustituye como en las sociedades primitivas al "oráculo", justamente porque en la selva a-científica y con los altos grados de analfabetismo científico, esa es científica. CEP cumple con los estándares científicos del primer mundo. Otras encuestas como la CERC también lo hace, pero como no la hace la derecha, no tiene la "confianza" de El Mercurio y La Tercera. El tema de las predicciones electorales presidenciales, ni se menciona porque ninguna de las encuestas que están fijando la agenda hoy, hacen predicción alguna, por lo tanto no sabemos si sus instrumentos pueden reflejar fielmente la realidad.  A nadie le interesa eso, lo que interesa es influir en la política con ello. La manera de juzgar a las encuestas no es por su capacidad de predecir como en el mundo allá afuera, sino más bien por lo que la derecha declara que es "correcto". Ese es el país en el cual sucede la competencia electoral con encuestas.

      Hoy estamos bastante desinformados de lo que está sucediendo gracias a las encuestas.

      Hay quienes, los que oyen las noticias y leen los diarios (la minoría del país), que creen que existe un candidato llamado Ominami, que sin campaña, sin equipo, sin dinero, sin competencia abierta, tiene una cantidad de apoyo, lo que no ha logrado sino un candidato fuera de las coaliciones desde 1990: Fra Fra. Francisco Javier Errázuriz se demoró una campaña presidencial completa y varios millones de dólares invertidos para lograr un millón de votos (aproximadamente 14%). Los medios  y los que han publicado encuestas  con menciones del 8%, 10% y 14%  en 15 días, nos quieren hacer creer que un diputado, desconocido para la mayor parte de los chilenos, puede alcanzar la misma cantidad de 0 a 100 en el espacio de un titular.

      Por otra parte está la gente de a pie, la que no presta atención a las noticias (60%), no lee los diarios (95%), que vive su vida tratando de enfrentar los problemas de la vida diaria. Ellos no saben que "el país" está en "ebullición" con el "fenómeno".

      Un tercer grupo lo constituye el grupo de "las cuatro manzanas de Santiago", que son los que no sólo leen el diario, sino que hacen que sus vidas sean regidas por lo que ahí se dice. El Mercurio, La Segunda, La Tercera. Ellos están en un estado de ebullición, creen que el mundo cambió y que hay un hecho nuevo que cambia radicalmente las cosas respecto del día anterior. Ellos son los que producen y creen que existe la revolución Ominami, que cambia de manera sustancial las coordenadas de la elección presidencial.

      Es mucha la información acumulada desde el 5 de Octubre de 1988, que no nos confirma la existencia de tal revolución, no se puede resumir en pocas palabras. La principal es el resultado de la primera elección presidencial y parlamentaria en 1989, que reproduce con impresionante similitud con los resultados de antes de 1973. Hay una dictadura y después de ella, la memoria histórica hace que sigan votando de la misma manera. Después de 17 años de dictadura no hay cambio, ¿y sí lo hay después que un diario publica un titular con un resultado de una encuesta? ¿Es posible eso?

      Pinochet instaló un sistema electoral, que llamó binominal, y con ello instala la perpetuación de dos bloques, lo que no contaba, era que el bloque que se perpetuaría en el poder eran sus opositores. El país dividido en dos bloques que después de 20 años se empiezan a desmembrar. Por el lado de la derecha no digamos que sus dos partidos han sido "aliados", sino a regañadientes, incluso al día de hoy hay evidencia de ello. Por el lado de la Concertación ha logrado mantener este constructor, inicialmente muy útil para la gobernabilidad, actualmente forzado, en un país que grita pluralidad. Forzado porque no permite incluir a todos, porque no todos los que pertenecen pueden competir, porque fuerza a pactos ineficientes y malos para la construcción del bien común. Los que no se han dado cuenta, hay una mala noticia, no es la Concertación la puesta en jaque, sino el sistema de partidos en Chile y su capacidad de representar al electorado. Eso se llama crisis de representación. Políticamente se lo pueden querer cargar en su totalidad a la Concertación, pero la verdad es que le está pasando a Chile. El éxodo y la formación de nuevos partidos es un grito de pluralidad que los chilenos hace rato que están manifestando de muchas formas, ahora le llegó a la política. La ley electoral que nos rige no permite la expresión de esa pluralidad de tal forma que se exprese en el Parlamento.

      Resulta entonces paradojal que "las cuatro manzanas de Santiago" manifiesten por medio de encuestas la demanda de cambio político, cuando son ellos mismos los que no quieren cambiar la política. ¿Donde está la inscripción automática? No es que vayan a lograr mucho, porque cuesta mucho que el chileno cambie su comportamiento electoral, pero al menos logran vender diarios, asunto que no considera que cada día menos gente los lee. Entonces no importan mucho si el fenómeno es real o artificial, porque cumple un propósito mucho más pedestre, que no dice relación con el sistema político, ni con la información, ni con el bien común ni con la democracia, con los cuales están asociadas históricamente las encuestas, sino simplemente con una meta comercial y una política coyuntural. La meta comercial es vender más, la política es tratar de destruir al candidato de la Concertación. ¿Viven entonces "las cuatro manzanas de Santiago" un fenómeno artificial creado por encuestas para fines políticos? La respuesta parece ser evidentemente si.

      ¿Cómo puede suceder esto? El asunto es simple. Rafael López Pintor un gran encuestador español, en una elección española quiso probar cómo funcionaban las encuestas frente a la presión de candidatos y partidos. Puso el nombre de su hijo en la lista de la pregunta por intención de voto, y este sacó el 10%. No en vano la industria de las encuestas en el mundo ha establecido criterios, estándares, para que este tipo de cosas no suceda. Cualquier lista de personas hace que se disperse las menciones, en cualquier tipo de pregunta al respecto. Ponga ud. un número infinito de personas y recibirá opinión de ellas, incluso si nadie las conoce. Lo que sucede es que aumenta la cantidad de gente que dice no conocerla. Por otra parte si ud. hace una pregunta de conocimiento, sin entregar el cargo se encontrará con que son muy pocos los que saben de que está hablando. Esa es la ventaja que tienen los candidatos como Frei y Piñera, que son conocidos por un 90 % de la población. En promedio un senador es conocido por cerca de un 5% de la población, y un diputado por mucho menos. Si preguntáramos quien es Marco Enríquez-Ominami y Carlos Ominami, la confusión sería total. Sin duda que una gran parte de las menciones recogidas, son el reconocimiento de nombre del padre, no del hijo.

      Si le preguntaran a todo el país, se publicaran respuestas de las preguntas estándar que acompañan la pregunta intención de voto, si pusieran todos los pre candidatos en la misma lista, si todos tuvieran el mismo estándar, no habría fenómeno Ominami en los medios.

      Unas encuestas las hacen en 60 comunas, la otra en Santiago, la otra en un conjunto DISTINTO de comunas, y las hacen por teléfono. Como sólo uno de cada dos chilenos tiene teléfono fijo,  hay que asignarle un peso a cada persona que responde (ponderar) para que represente a todos los de su tipo, como si todos hubiesen sido entrevistados (como si todos tuvieran teléfono). Desde luego un candidato  (Ominami) que produce en el espacio de 15 días menciones en una lista, con 10%, 8%, 14%, habla mal de las encuestas, esas que se ganaron el prestigio de poder anticipar la elección con diferencia de decimales. El instrumento se la puede. Esos números están diciendo que el instrumento con el cual están midiendo es DISTINTO uno del otro. Es decir el solo número muestra que no hay estándares, que cada cual hace lo que le parece. El domingo hay una encuesta de un diario más, con 800 casos, telefónica, nacional, bajo el estándar del primer mundo. Somos especiales, hacemos un hazmerreír de la ciencia de la política, porque pretendemos que lo que se sabe no es relevante, nosotros, los chilenos, sabemos hacerlo "tan bien" que no es necesario regirnos por lo que la ciencia nos dice. Tenemos nuestra propia ciencia de la encuestología electoral, nuestro propio libre albedrío sin aceptar limite alguno y una "madre" que nos dice la verdad. Es vergonzoso.

      Esto ha topado fondo, porque se ha inventado un fenómeno de la nada. Este se basa en la crisis de representación, y el analfabetismo científico imperante permite la consolidación de la interpretación de que el electorado quiere algo distinto. Vaya novedad, Lavín llego con el lema del cambio a 30 mil votos de Lagos en  1999.

      Es anticipable que todas las entidades que hacen encuestas han puesto el tema de Ominami -La Tercera, El Mercurio, La Segunda, Imaginacción-, no harán predicción electoral para anticipar el resultado de la elección, con lo cual terminarán de comprobar que su intención no era sino usar las encuestas para defender intereses políticos o simplemente ser instrumento de ello. Incluso la encuesta CEP no se atreve a hacer predicción electoral, dicen que no es su propósito, en privado dicen que es muy "arriesgado". Pero ¿no es arriesgado influir en la política? ¿Una encuesta que pregunta por el voto de los chilenos no tiene como intención predecir lo que sucede? ¿A qué nivel de contradicción se puede llegar? No sabemos si la encuesta CEP como método es capaz de anticipar el resultado de la elección. En el pasado cuando "la madre de todas las encuestas" lo intentó, se equivoco.

      El mundo de las cuatro manzanas cree además firmemente  que cuando la encuesta CEP sale a terreno, hay que intensificar la campaña, entonces si aparecen más en los medios, pueden obtener mejores menciones en la encuesta. El grado de analfabetismo científico que ello implica es profundo, si fuera así, sería fácil hacer campaña y ganar elecciones. Imagínense que los chilenos hayamos descubierto la manera de "manejar" a la opinión publica, al punto de poder influir en los resultados de una encuesta. Sería un descubrimiento de envergadura que debería atraer a todo tipo de científicos a celebrar el hecho y a felicitarnos. Pero a todos los actores involucrados les parece bien, están "hechizados" por procesos artificiales o son artífices de un gran descubrimiento científico. El mundo político chileno está siendo manejado por los que manejan la comunicación de las encuestas político- electorales. La pregunta es quien está conduciendo al electorado, o esta esté a su libre albedrío, alejándose de esa política.

      Finalmente respecto de la elección presidencial, la distancia entre Piñera y Frei se reduce a 10 puntos, después de ser Frei nominado por la Concertación. Consolida su condición de candidato oficial de la Concertación, mientras Piñera sufre una esperada baja, al dejar de competir solo, con un contrincante que lleva en su mochila una presidencia exitosa. Mucho más no ha pasado, salvo que la derecha que creía que esta era una carrera corrida, se da cuenta que ahora hay una cruda batalla por delante para ganar.  Piñera tuvo el 50% en Septiembre pasado cuando corría solo, habría ganado entonces. Todo lo otro es parte del artificio de la política chilena que ha perdido liderazgo y necesita desesperadamente de encuestas para combatir al contrincante.

      A Sebastián Piñera le faltaron 250 mil votos para ganar en Enero del 2006 contra Michelle Bachelet, y le siguen faltando esos votos. A Frei le falta el rayado de la cancha definitivo por parte de la Concertación, antes de conocerse el capital real con que competirá. Por el momento tiene el voto duro de la Concertación que se ha manifestado como esperado, con gran rapidez, un tercio del electorado. Queda claro que Piñera perdió el 50%, y que la critica a sus opositores no logra desmembrar el voto de la Concertación como ellos lo anuncian. La crisis lo que ha hecho es restituir el liderazgo  de la Concertación mejorando la visión del gobierno.  Habrá que esperar después del invierno, donde históricamente los cuatro Presidentes han sufrido castigo en su aprobación y el alza del desempleo, si ese liderazgo se mantiene. En septiembre cuando se inscriban las candidaturas y se inicie la carrera real, sabremos si la Concertación habrá sobrevivido la crisis o no.  Un país partido en dos por el sistema binominal. En todo ello, el llamado "fenómeno Ominami" planteado por los medios en estas últimas dos semanas, no se ve como un cambio de ese escenario.  Mientras tanto los diarios venden e influyen en la polítiquería coyuntural,  pero no necesariamente cambia el voto de los chilenos. Quizá por eso hay tantos chilenos que no consideran la política.

      El resultado es que después de 20 años de gobierno de una coalición, declarada desmembrada y decadente,  esta  vuelve a tener posibilidades de ganar un quinto gobierno consecutivo, inédito en la historia occidental contemporánea. Sino fuera por la ley binominal, esto no habría sucedido. Suena del todo poco democrático que alguien se pueda quedar en el poder un total de 24 años por medio de elecciones. Claramente hay algo que no funciona en la oposición si eso sucede. Desde el punto de vista de la democracia, la alternancia es indispensable para mantener el equilibrio de poderes, por lo que se refuerza la idea de que es la estructura de las normas la que esta impidiendo que la alternancia sea una característica de la democracia chilena. No hay que ser cientista social para darse cuenta que el factor Pinochet sigue estando presente en este Chile dividido. Si Ominami fuera fenómeno, entonces sería una revolución, porque implicaría el fin de ese rayado de la cancha, Ello con los modestos instrumentos existentes de la teoría de las ciencias sociales, a menos que de nuevo estemos ante un gran descubrimiento chileno.

      *Marta Lagos es socia fundadora de MORI Chile,  fundadora de Latinobarómetro, obtuvo el Dinnerman award en 2008, editora del Journal of Public Opinion Research de Oxford University Press, co autora del Handook of Public Opinion Research  de Sage.

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      MAPU, Historia: Gobierno UP y quiebres 1971-1973… (Cuarta Parte)

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      AMBROSIO1 por Cristina Moyano, Dra. en Historia

      Capitulo 4:

      Gobierno y quiebres 1971-1973. MAPU: el partido “que nació a caballo”

      La formación de la izquierda cristiana y la primera fractura del MAPU: la oportunidad para definir la identidad marxista.

      Ampliamente cubierto por El Mercurio, el conflicto desatado en la mitad de 1971 mostraba, según el periódico, las tensiones insalvables e irreconciliables, en el largo plazo, de la compleja convivencia entre marxismo y cristianismo.

      La idea de que el marxismo y el cristianismo podían convivir de manera armónica y potenciarse mutuamente se termina abruptamente con la creación de la IC y la salida de los parlamentarios del MAPU, principales líderes en los primeros meses de actuación del partido, cuestión que será sobredimensionada por la prensa de derecha. Sin embargo, cabe mencionar que la formación de la Izquierda Cristiana no se debe a dichos parlamentarios, sino que a un conflicto que cruza a la DC y el sector tercerista que decide quebrar con dicho partido ante el fracaso de reformar por dentro la colectividad de la flecha roja y avanzar en un proceso de profundización de las reformas sociales y económicas prometidas bajo el lema de la “Revolución en Libertad”.

      El conflicto por la definición ideológica al interior del MAPU comienza a hacerse más agudo en el mes de agosto de 1971, días previos a la inscripción formal de la colectividad en el registro electoral. Dada la importancia que tenía el hecho de convertir al MAPU en un partido, con todas las de la ley, las pugnas internas se hicieron cada vez más visibles. La nueva colectividad debía tener una ideología clara y definida y en ese ámbito parece que la opción de Rodrigo Ambrosio, Secretario General por esos años, de definirse como partido marxista, excluía la posibilidad de mantener el ideal cristiano.

      Así lo expresaba una carta enviada por Jerez, Gumucio, Silva Solar y Chonchol a Ambrosio el 25 de mayo de 1971, en donde conminan al Secretario General a “abordar y resolver seriamente el problema de su ideología”. En dicha carta los viejos fundadores del MAPU enfatizaban que “para algunos, entre los que nos encontramos, somos una fuerza dentro de la izquierda, destinada fundamentalmente a ser cauce para aquellos que siendo de formación o tradición cristiana, se sienten comprometidos en un frente político y con un programa común para la fuerzas populares, fundamentalmente de formación marxista, para impulsar juntos el cambio revolucionario de la sociedad y construir en Chile una sociedad socialista… para otros, por ejemplo para muchos jóvenes del MAPU y para usted mismo, compañero Ambrosio, somos un partido leninista. Con ello deja atrás lo planteado en el principal documento teórico del movimiento que al formarse el MAPU señaló que éste hacía suyos “los valores revolucionarios que el cristianismo como fuerza cultural incorporó al mundo”.[1]

      Se planteaba en esta carta que el MAPU se encontraba perdiendo la fuerza potencial, que los viejos fundadores creían tenía la nueva colectividad de izquierda. Ese elemento de identidad y que según ellos ampliaba las bases de la UP al incluir el elemento cristiano al ideario popular y revolucionario, que en nuestro país estaba articulado básicamente en torno a los partidos que se habían declarado marxistas, se abandonaba para constituirse en un partido más de la izquierda ya existente. Según los mismos parlamentarios “respetamos plenamente al cristiano que milita en un partido marxista. Nos parece una opción legítima. Pero creemos que la incorporación masiva de los sectores populares cristianos a la lucha por la construcción socialista requiere de un cauce político que les sea más accesible, y eso es a nuestro juicio, una izquierda de inspiración cristiana… que tome su puesto en la tarea de transformación revolucionaria de la sociedad junto a los comunistas, socialistas, radicales y toda la izquierda.”[2]

      Sin embargo, la misiva junto con enfatizar que la opción por el marxismo leninismo dejaría fuera a un importante contingente de personas cuya identidad popular no estaba afianzada en esa ideología, también dejaba ver, entrelíneas, que la definición teórico-ideológica estaba cruzada por un conflicto generacional. Los parlamentarios señalan que son los más jóvenes los que mayoritariamente abogaron por esta definición ideológica y entre ellos se encontraba Ambrosio y la gran cantidad de militantes que provenientes de la tradición cristiana necesitaban definirse como marxistas, quebrando sus lazos con el pasado, construyendo una nueva identidad.

      Finalmente la apuesta de los jóvenes no estará en aportar a la izquierda una ideología distinta, sino que una forma de poner en práctica esa ideología, una nueva forma de hacer política, que requería precisamente de cortes y rupturas con aquellos sectores tradicionales y que en el MAPU representaban los más viejos, aquellos para quienes el peso de la cultura política adquirida en la Democracia Cristiana no podía ser arrancada de raíz.

      De esta forma la constitución de la Izquierda Cristiana, aún cuando se propusiera básicamente herir a la Democracia Cristiana, terminaría también hiriendo al MAPU, toda vez que la base militante y el ideario eran bastante comunes. Es por eso que los intentos públicos de Ambrosio se encuentran abocados a construir una imagen del MAPU como partido tolerante donde todos tienen espacio para hacer política, tratando con ello de mantener esa duplicidad que le daba la importancia política a la colectividad. Ambrosio señalaba que en el MAPU tenían un espacio de participación todos los que quisieren adherir a su propuesta, ya que esta colectividad era “pluripartidista no sólo como actitud, sino que como una forma de vivir y actuar”[3].

      Mientras Ambrosio intentaba mantener esta imagen del MAPU para evitar que otros militantes salieran de la colectividad, la Izquierda Cristiana en sus declaraciones públicas enfatizaba la imposibilidad de que convivieran en la misma colectividad marxistas y cristianos. Las palabras de Luis Maira, líder fundador de la IC, eran bastante claras cuando argumentaba que “no polemizará con el MAPU, por cuanto los diferencia la matriz ideológica, los primeros son cristianos y los segundo de inspiración marxista”[4]. Con ello Maira zanjaba la discusión al afirmar que los cristianos revolucionarios están en la IC, los marxistas en las otras colectividades.

      Para la prensa de ese entonces, el conflicto desatado con la formación de la IC viene a poner en juego la base de apoyo a la Unidad Popular. Para el Mercurio por ejemplo, la formación de esta nueva colectividad no aumenta el apoyo al gobierno de Allende, sino que divide el ya existente. Según este periódico la IC permite simplemente que los cristianos del MAPU formen su propia colectividad, dejando de convivir con los marxistas. Eran los mismos, no aumentaron, solo se dividieron, era la conclusión del periódico.

      Al mismo tiempo, El Mercurio señalaba que el MAPU “al perder su identidad inicial cristiana, socialista y revolucionaria deja(ba) de ser atractiva, para convertirse en un partido leninista más que no le aporta(ba) pluralismo a la U.P[5]. Resaltaba también el periódico, para fundamentar esta idea, las palabras con que Narciso Irureta, militante de la DC analizaba el conflicto, esgrimiendo que la formación de la IC y la aparente crisis que generaría en la DC era simplemente una “estrategia para tapar la crisis de la UP”[6].

      De esta forma tanto el periódico El Mercurio como la Tercera, enfatizaron la creación de la Izquierda Cristiana como un conflicto que si bien se inicia en la DC, termina afectando también al MAPU y las bases de apoyo de la Unidad Popular. Dicho enfoque, sin embargo, quedaba matizado con la forma en que se cubrió el nacimiento de la nueva colectividad política por los periódicos El Siglo y El Clarín. En estos últimos periódicos, el conflicto parecía solo rozar al MAPU, planteandose como clave el problema del debilitamiento estructural de las fuerzas demócrata –cristianas, causado por un descontento militante ante el comportamiento de las cúpulas partidarias, bastante alejado de las promesas de cambio social y de construcción de una sociedad comunitaria, que hicieron atractivo a dicho partido formado hacia fines de los años 50.

      Dentro de este conflicto político, el 12 de agosto de 1971 el MAPU se inscribió como partido formal ante el registro electoral. Avalan su inscripción 34.000 firmas, de las cuales ya habían renunciado el 6 de agosto, los líderes más visibles en los primeros meses de existencia del Movimiento de Acción Popular Unitaria. No estarían en el “MAPU partido” ni Chonchol, ni Jerez, ni Gumucio, ni Silva Solar.

      Sólo dos días después de la inscripción de la colectividad, Ambrosio aceptó la renuncia de los antiguos militantes y en una declaración pública afirmó que “la declaración de los renunciados envolvía una paradoja, porque mientras por un lado se integraban a un nuevo cauce revolucionario, desvalorizaban al mismo tiempo la multiplicidad de caminos que tienen los cristianos para trabajar por la revolución[7]. En forma similar, en una carta de la comisión política del MAPU hecha pública el 17 de agosto del año 1971 se argumentaba que el MAPU aceptaba la renuncia de dichos militantes, pero sin comprender la estrechez de visión de los parlamentarios, que no les permitía entender la posibilidad de que un cristiano milite en un partido sin ideología cristiana y de izquierda[8].

      La “estrechez de visión” que los miembros de la comisión política del MAPU destacaron como argumento a la renuncia de estos militantes ex rebeldes de la DC, estaba referida también a otro elemento que sobresaltaron en la misma carta, referida a la profunda crítica sobre la forma tradicional de entender y practicar la política, tal como estos lo habían hecho en su partido originario. Los jóvenes del MAPU enfatizaron así, que el problema no era sólo ideológico-doctrinario, sino que contraponía dos formas de pensar y actuar la política, antagónicas tanto en el sentido ideológico así como en el sentido generacional.

      La prensa de la época destacó esos elementos y contrapuso de manera más evidente la aparente incongruencia entre marxismo y cristianismo. De hecho una tira cómica que aparece en el Mercurio muestra al MAPU como un partido atropellador e intolerante, tratando con ello de estigmatizar un dogmatismo exacerbado del marxismo, que no se condice con los postulados expresos en los documentos políticos de la colectividad, donde ellos argumentaban que el marxismo era simplemente una herramienta de análisis de la realidad social y no un dogma incuestionable. En la tira cómica, aparece el sacerdote jesuita Gonzalo Arroyo, destacado militante del MAPU, pescando con un anzuelo dos peces que tienen escritos en sus vientres marxistas y cristianos, bajo los pies del sacerdote aparece escrito: ¡ Se desbordó el arroyo!.

      De esta forma, la primera ruptura del MAPU comenzó a configurar de manera más expresa elementos de su propia cultura política. La intensidad puesta en la definición doctrinal inicial era interesante porque llevaba a la colectividad a expresar de manera pública cuál sería su manera de relacionarse con el marxismo. Aquí aparece, por lo tanto, un elemento que será importante no sólo en esos momentos, sino que más tarde dentro del proceso de renovación socialista. El MAPU entenderá el marxismo como un instrumento de análisis de la realidad social, sin dejar de lado otros elementos que permitieran adentrarse en una comprensión más profunda de lo social. Lo importante para ellos era generar una nueva forma de ver la política, donde el análisis coyuntural y estructural de la realidad chilena se volviera clave para definir la acción de los militantes. El estudio y por lo tanto una construcción más “profesional” de la política fueron elementos que van configurando la novedosa cultura política del MAPU.

      Junto a lo anterior, otro elemento que va demostrando este quiebre, era una forma de militancia política que va poniendo en jaque la diversidad dentro del partido. Si bien Ambrosio en forma permanente tratará de postular que un elemento importante que aporta el MAPU a la izquierda es la posibilidad de que coexistan y convivan dentro del partido distintos actores y distintas posturas sobre lo que se entiende por socialismo y marxismo; en la práctica la militancia cotidiana, tan mezclada con el compromiso personal, la ética y la moral del militante, va imposibilitando que permanezcan en la colectividad grupos demasiado diversos. De allí que la historia de este período fundacional tenga dos quiebres importantes en un corto período de tiempo: el que acabamos de relatar y el que se irá produciendo hacia el año 1972 y que terminará por quebrar públicamente al MAPU en marzo de 1973. Esto quedará graficado de manera metafórica en un dicho atribuido a Ambrosio y recordado en la prensa por Oscar Garretón, a raíz del quiebre del año 1973: “El partido nació a caballo… de allí que no temamos a los corcoveos”[9], haciendo referencia a las turbulencias en las cuales nació y se desarrolló el MAPU en sus cortos años de existencia.

      El MAPU y “la colaboración crítica” con el gobierno de la Unidad Popular.

      Tal como expresamos en el capítulo anterior, el MAPU nació como colectividad para posibilitar la unión de la izquierda con miras a la elecciones de 1970. Así, una vez que Allende triunfó, el MAPU debió articular un nuevo discurso que justificara su existencia en la arena política, cuando ya se había alcanzado el objetivo fundacional.

      La participación en el gobierno de la Unidad Popular conllevó al MAPU a una definición doctrinal importante que fundamentó el primer quiebre antes relatado. En forma paralela, puso a los jóvenes militantes a diseñar una estrategia de participación en el recién formado gobierno, participación que podemos definir de “colaboración crítica”.

      Dicha colaboración crítica se caracterizará por el aporte de importantes cuadros técnicos en la administración del Estado. Es en esa esfera donde comenzarán a aparecer en la prensa los nombres de los militantes que hasta nuestros días son asociados al MAPU. Importantes cuadros del MAPU fueron las figuras de Oscar Guillermo Garretón[10] en la subsecretaría de Economía, quien más tarde será reemplazado por Fernando Flores[11]; José Antonio Viera Gallo[12] en la subsecretaría de Justicia, otras figuras en la CORFO como el mismo Flores o Francisco Gonzalez[13]; interventores de empresas pasadas al área de propiedad social[14], o dentro de la misma área económica y financiera, personas como Jaime Estévez, por ejemplo.

      De esta forma el MAPU entregó a la gestión administrativa del gobierno de Salvador Allende importantes cuadros técnicos[15] compuestos por militantes jóvenes, con preparación universitaria y que a temprana edad se encontraban ejerciendo importantes cargos en la administración del Estado[16]. Sin embargo, esta participación en la administración no estuvo exenta de críticas a la gestión del gobierno. Así mientras algunos cuadros participaban de la construcción de la sociedad socialista desde el Estado, también coexistieron en el MAPU cuadros militantes[17] que articularon duras críticas a dicho proceso, referidas tanto a la rapidez como a la profundidad de las transformaciones.

      Junto a este cuestionamiento coexiste otro referido al lugar desde es necesario construir el poder para llegar a la sociedad socialista. Un grupo importante de militantes del MAPU básicamente agrupados en el Regional de Concepción, Valparaíso y el Regional Sur de Santiago comenzaron a adherir a la propuesta de que era necesario “crear poder popular” y que por lo tanto, la participación en el Estado era una cuestión menor, razón por lo cual el partido debería concentrarse en el trabajo con las masas y desde las masas.

      De esta forma parte importante de la crítica que un sector del MAPU hizo al gobierno de Allende, se realizó desde el lugar que cada militante ocupa en la sociedad. En otras palabras, el MAPU durante ese período reúne en su critica elementos visibles de la práctica política – administrativa, generadas a raíz de lo que sus propios militantes realizan. Esto es importante, por cuanto la crítica del MAPU no es solo doctrinaria, sino que también práctica, derivada de su propia participación y experiencia, cuestión que lo diferenciaba del MIR, por ejemplo.

      Los cuadros técnicos de MAPU que ocuparon puestos estratégicos, fueron generando una particular forma de entender el proceso de construcción del socialismo. Su aporte crítico o de colaboración se hizo desde la perspectiva profesional administrativa donde actuaban, haciéndose cada vez más partidarios de fortalecer el poder del Estado, desde donde entendían debía dirigirse el proyecto de construcción de una sociedad socialista. De allí que el MAPU apareciera como un actor importante en el proceso económico, tanto en el sector industrial – empresarial como en el sector agrícola, ya que fue a través de su acción en la subsecretaría de economía, en la CORFO o en INDAP desde donde hablaron sus cuadros a la prensa de la época. Es por eso que una primera forma de aparición del MAPU en la prensa tuviera un corte asociado al trabajo programático, profesional y administrativo; es decir, sus actuaciones públicas estaban en estricta relación con su actuación en el gobierno.

      De la acción gubernamental por lo tanto, el MAPU aprovechó los espacios para comunicar su propia idea de socialismo y de nación chilena, quedando claro que la opción del proyecto socialista debía partir de una acción práctica que evidenciara un real conocimiento de nuestra sociedad. Este elemento era válido tanto para quienes eran más partidarios de fortalecer el movimiento popular, como para quienes eran más cercanos a la idea de fortalecer el poder del Estado y potenciar el proyecto de la UP dentro del marco institucional.

      Entre 1970 y fines de 1971, el MAPU planteó la línea de colaboración crítica hacia el gobierno de la UP, cuestión que en la práctica se tradujo en una militancia ordenada y disciplinada de apoyo a la gestión gubernamental con sus cuadros técnicos, dirigiendo sus principales críticas a la Democracia Cristiana, al imperialismo y a la oligarquía patronal chilena. Estos últimos focos de ataque fueron recurrentes en casi todos los partidos de la U.P, aunque el conflicto con la DC fuera más patente en el MAPU, en su afán permanente por diferenciarse de su partido original. Las tensiones internas entre los dos grandes grupos que hemos destacado, sólo asomaron en la prensa y no lograron constituir un elemento distintivo de la colectividad.

      En ese período y bajo la conducción de Rodrigo Ambrosio, el MAPU se dedicó en conjunto con las labores administrativas y ejecutivas, a crecer como colectividad. Para esta última tarea, situó como elementos centrales de su trabajo el frente de masas, donde la colectividad tuvo importante participación sindical (CUT)[18], así como en las Federaciones Universitarias de Estudiantes, donde el MAPU logró bastante presencia, y en el sector campesino cuyas bases populares fueron efectivamente la gran base social de apoyo al partido junto a los estudiantes y algunos dirigentes del movimiento de pobladores. El sector campesino de apoyo del MAPU, se le debe al trabajo proveniente de la Democracia Cristiana, con figuras importantes como Jacques Chonchol y que continuaron militantes destacados como Jaime Gazmuri, por ejemplo. Las conexiones de la DC en el sector campesino a través de la creación de INDAP y la CORA en el contexto de la Reforma Agraria del gobierno de Frei Montalva, fueron generando condiciones positivas para que una vez producido el quiebre, el MAPU mantuviera dichas conexiones, que de modo general era un espacio poco visitado por la izquierda tradicional.

      El trabajo de base y de proselitismo que se realizó en el contexto de la Reforma Agraria, por figuras del aparato DC del departamento campesino y que más tarde migraron de manera masiva al MAPU, posibilitó a esta colectividad heredar un espacio de influencia nuevo y que se encontraba tradicionalmente en disputa por el centro político y la derecha.

      Las influencias del MAPU en otros sectores sociales, como el movimiento obrero más clásico (industrial o minero, por ejemplo) fueron más reducidas. Se puede inferir por tanto, que su capacidad de disputa de los viejos nichos fue bastante escasa, ya que el MAPU no concitó mayor atractivo para los viejos dirigentes sociales que se sentían mucho más identificados con los postulados y los estilos políticos de comunistas y socialistas.

      Sin embargo, donde el MAPU logró importantes apoyos fue en aquellos sectores sociales y económicos más nuevos y que emergieron en el proceso de modernización iniciado con los radicales. La ampliación importante del sector servicios en la economía proporcionó un nicho no explorado por los partidos tradicionales, compuesto por personas jóvenes, sin militancia previa reconocida, con algunos grados mayores de preparación educacional, para quienes el MAPU aparecía como una fuerza novedosa y atractiva.

      De allí que una de las labores importantes de esta colectividad, junto al trabajo tradicional en el frente de masas, se concentró en buscar “los mejores” cuadros técnicos, para ocupar lugares del aparato gubernamental y aumentar en conjunto, su dotación parlamentaria. Esto último se debía realizar con suma urgencia, por cuanto si bien el MAPU nació como colectividad teniendo cinco parlamentarios, al momento de la fundación de la I.C se quedó sin ninguno. De esta forma, el registro de la prensa nacional va mostrando cómo esta colectividad que si bien era un grupo “minúsculo” o diminuto como lo definía el Mercurio[19], fue haciéndose cada vez más importante en la gestión gubernamental, así como en lugares visibles del movimiento estudiantil, de trabajadores y campesinos.

      La concentración en estos dos frentes de trabajo permite graficar su concepción del poder y la política. De acuerdo con la prensa, el MAPU concentró su trabajo partidario en aumentar sus bases sociales de apoyo así como en aumentar sus cargos en el Estado. De allí que los MAPUS aparecieran en la prensa de la época enfatizando el objetivo de ayudar a construir un puente entre el movimiento social y el político, de manera que el primero pudiera efectivamente convertirse en un actor con capacidad autónoma de participación en la construcción de la sociedad socialista. Sin embargo, los grados de preparación que el MAPU privilegiaba para participar de la administración, terminaban generando una exclusión efectiva de todo aquel militante que no pudiera colaborar técnicamente en dichas tareas. Por ello, que la configuración pública de esta colectividad esté concentrada en figuras provenientes del ámbito profesional universitario y no existen militantes conocidos (o al menos recordados por la prensa) que pertenecieran a otros ámbitos de la vida social o económica de nuestro país.

      Esto último se hizo más visible en el período de la dirección de Ambrosio, quién terminó por sistematizar esta conexión entre lo social y lo político, en su teoría de los “dos filos”. En dicha “teoría” se esbozaba que era necesario que los MAPUS estuvieran presentes tanto en el aparato del Estado como en los movimientos sociales, porque el partido debía ser entendido como el vehículo que permitiera conectar estos dos espacios, que según su crítica a los partidos tradicionales, permanecían desconectados. De allí que mientras se pretendía crecer en la esfera social, participando en la CUT o ganando federaciones de estudiantes (secundarias y universitarias), también se abocaran a decidir racionalmente en qué ámbitos del Estado les parecía adecuado participar para seguir creciendo orgánicamente y ganando influencia en las bases sociales. Sólo en este sentido, el MAPU suponía se podía construir hegemónicamente un proyecto socialista. Sin ambos frentes ocupados y conectados, la disociación entre lo político y lo social se mantendría.

      Para muchos esta teoría y este espíritu que nutrió la forma de participación del MAPU en la UP, era una simple forma de ocultar “artificiosamente” una intensa vocación de poder de quienes participaban en dicho movimiento. Críticos del MAPU veían en esos años, que esta colectividad era usada como trampolín social y económico para hombres y mujeres que aspiraban a participar de las labores del Estado y tener un trabajo estable y remunerado[20].

      Sin embargo, esta crítica no era una prerrogativa exclusiva de los partidos opositores a la UP, sino que también generó conflictos al interior del MAPU. El 18 de diciembre de 1971, se realizaba en Santiago el 4° pleno de la Directiva Nacional del MAPU, cuyo objetivo central era “realizar un balance realista, crítico y autocrítico del primer año de gobierno; diseñar las grandes tareas de gobierno y del partido para el año 1972 y hacer una revisión autocrítica del funcionamiento del MAPU, su desarrollo en las masas y su funcionamiento en el gobierno”.

      En la recurrente y permanente autocrítica que realiza el MAPU de su actuación[21], se van delineando claramente dos corrientes internas que comenzarán a tensionar la militancia interna. Por un lado, la corriente partidaria de acentuar el trabajo en las masas y en los movimientos sociales y que proponía una proletarización del partido y de sus militantes, criticando la preocupación dirigencial de nutrir con cuadros técnicos al aparato de gobierno. Dicho sector planteaba como tarea urgente la necesidad de articular los Comités de Unidad Popular, concebidos como “el mejor vehículo de comunicación entre el gobierno y las masas”[22], evitando la desmovilización que según ellos se estaba generando con la excesiva burocratización en la que había caído el gobierno de la UP. Ante ello, este sector era también partidario de unirse con el MIR y con el PS para aumentar la movilización y tensionar la estructura oficial (régimen político constitucional), permitiendo así acelerar el proceso de transición hacia el socialismo, configurando además lo que más tarde se conocería con el nombre del Polo Revolucionario.

      Por otro lado, se delineaba el sector partidario de mantener puestos importantes en el aparato del Estado y en el Parlamento, por cuanto entendían que no sólo era importante contar con apoyo de masas sino que también contar con las herramientas que el poder institucional establecía como válidas para realizar las transformaciones hacia el socialismo. Aunque ambas corrientes terminaban en el mismo objetivo, las tensiones y las críticas que ambos sectores comenzaban a hacerse se volvieron cada vez más fuertes.

      Sin embargo, las resoluciones del 4° Pleno del MAPU estipulaban que las tareas para el año 1972 serían las siguientes: “lucha antiimperialista, expropiación de todos los monopolios, acelerar la Reforma Agraria, ganar la batalla de la producción, ganar a los medianos y pequeños empresarios, organizar el abastecimiento, incorporar a las masas a las instancias de poder, recuperar la iniciativa en el terreno ideológico, preparar la batalla por el Parlamento y mejorar los métodos de dirección en la UP y el gobierno”[23]. Estas tareas trataban de unir ambas posturas dentro de la colectividad, estableciéndose bajo la dirección de Ambrosio que no había una incongruencia en ellas, y que el MAPU debía dirigir sus acciones tanto a la esfera social como a la esfera estatal y administrativa. Para Ambrosio tensionar ambas acciones, terminaría disolviendo la potencialidad del MAPU dentro de la UP y por lo tanto, haciendo a este partido inoperante y prescindible dentro de coalición de gobierno.

      Mientras el MAPU se concentraba en estas labores de construcción de una identidad ideológica, el resto de la Unidad Popular, sobre todo el PC y un sector del Partido Socialista (sector moderado, liderado por Clodomiro Almeyda), encabezados por la figura del Presidente Salvador Allende, veían que el MAPU gastaba demasiado tiempo en discusiones fútiles, por cuanto su potencialidad como colectividad había sido zanjada en el momento de su creación.

      Según la carta que Allende le envío a Rodrigo Ambrosio, disculpándose por no estar presente en la clausura del 4° Pleno, el Presidente enfatizaba que la incorporación del MAPU a la UP era una muestra “de pluralismo ideológico y verdadera democracia, cristianos, laicos y marxistas hemos volcado en un programa de gobierno, cuyas primera etapas ya hemos cumplido y seguiremos cumpliendo inflexiblemente. Así estamos haciendo la Historia.” Continúa más adelante Allende, diciendo que “tenemos que demostrarle a estos chilenos que están equivocados y que aquellos que son cristianos se convenzan que nadie que considere al cristianismo como eje central de su existencia puede ser adversario nuestro. No hay nada de lo que el gobierno popular construya que no pueda contar con la adhesión y participación de los discípulos del carpintero. Aún por sobre los errores que podamos cometer, porque es ese también uno de los riesgos de la revolución chilena, que no se sujeta a ningún modelo extraño a nuestra nacionalidad. Para un auténtico cristiano tales riesgos no deben constituir una valla, sino un estímulo para una sociedad sin explotadores ni explotados.”[24]

      Allende termina dicha carta, diciéndole a Ambrosio que el MAPU ha ocupado, en el sentido antes descrito, un lugar de vanguardia, como incentivo para zanjar la discusión que se volvía cada vez más visible dentro de la colectividad y se decidieran de manera definitiva por una colaboración “inrrestricta” (y no crítica) al gobierno, dada la tenaz oposición que tenía en su contra.

      De esta forma, mientras Ambrosio y sus correligionarios gastaban horas tratando de construir una identidad y un estilo político propio, Allende les reforzaba la imagen cristiana. El gran aporte del MAPU, según el sector de la izquierda que el Presidente representaba, estaba puesto en la integración de un sector social e ideológico que antes escapaba a la izquierda tradicional. Sin embargo, el cristianismo no era para el MAPU carta de nada, ni señal de identidad y menos de una cultura política en particular. A los hijos de Ambrosio esto ya les parecía un “karma”, que les recordaba permanentemente el pecado original y se esforzaron en construir un tipo de partido distinto en la izquierda, donde elementos no asociados al cristianismo les permitieran mostrar una identidad también distinta a su origen demócrata cristiano. Sin embargo, en ese esfuerzo se entienden los dos quiebres. El primero antes relatado y el segundo, que se gesta en la decisión definitoria sobre el MAPU, su carácter y objetivo político en la lucha por el poder y el socialismo.

      Los signos públicos, que auguraron el segundo y gran quiebre del MAPU, se comienzan a visibilizar en los primeros días del año 1972 y se agudizan de manera profunda después del paro de Octubre del mismo año, mismo período en el que se realiza el II Congreso de la colectividad. La primera luz la daría la renuncia al partido hecha por entonces Intendente de Ñuble, Alejandro Bell. En su carta de renuncia este militante aduce como motivo de su accionar la disconformidad “en lo que se refiere a la relación entre el partido y el aparato de gobierno[25]. Bell, manifiesta que el Partido ha abandonado su quehacer social y que la actual directiva sólo está preocupada de la burocracia administrativa, ante lo cual aduce que el colectivo en el que milita ha perdido su norte y su sentido.

      Otros de los puntos que hicieron pública la tensión al interior de la colectividad fue la discusión de la propuesta del MAPU de crear un “Partido Federado” que permitiera enfrentar de mejor forma las elecciones de mayo de 1973. Dicho partido pretendía concentrar las fuerzas de la UP, en un gran organismo disciplinado que permitiera por un lado contener las fuerzas que tendían a la dispersión y por otro lado, articular un discurso hegemónico y coherente que le diera una base de apoyo más sólida al gobierno de la UP. Sin embargo, si bien esta propuesta estaba liderada por la Dirección oficial del MAPU, existían algunos militantes del sector más radical que advertían que esta era una preocupación menor, ya que la gran tarea era hegemonizar el movimiento social, labor que permitiera constituir bases poderosas para oponerse con fuerza a la acción sediciosa de la oposición.

      Las tensiones de este período estuvieron contenidas por la figura de Ambrosio, que constituía un liderazgo indiscutido dentro de la colectividad. Su gran preparación intelectual era reconocida por todos los sectores políticos, cuestión que generaba un respeto y admiración que permitía unificar cualquier disidencia en torno a su figura. Nadie dentro de la colectividad parecía querer ir en su contra[26]. Sin embargo, un suceso fortuito posibilitó que se dieran las condiciones para que las tensiones dentro del MAPU generaran el quiebre inminente.

      El 19 de mayo de 1972, Rodrigo Ambrosio muere en un accidente de tránsito en Panamericana Norte, cuando el vehículo donde viajaba trató se sobrepasar a un camión que transportaba cemento. Le acompañaban ese día el más tarde electo vicepresidente de la CUT Eduardo Rojas.

      La muerte de Ambrosio genera un descalabro interno, no hay un liderazgo claro que asuma su conducción. De manera interina, ocupará la Secretaría General del Partido el hombre de confianza de Ambrosio, Jaime Gazmuri. Sin embargo, las posiciones de éste último más distanciadas de los sectores radicales de la colectividad, condujeron a acelerar el conflicto, ante lo cuál el 24 de junio de 1972, el MAPU convoca al 5° Pleno, que presenta como objetivo examinar la situación política interna de la colectividad y del país.

      Dicho Pleno tiene también como objetivo encubierto, parar la serie de renuncias masivas que a contar de mayo del año 72 se estaban produciendo en el partido, que enfatizaban que dicha colectividad “no había cumplido las aspiraciones de los trabajadores[27]. Según el periodico El Siglo, estos militantes habían migrado hacia el MIR[28]. Se comienza articular de forma cada vez más clara una vinculación fraccional entre un sector del MAPU y el MIR, así como con el sector del PS dirigido por Carlos Altamirano. El polo revolucionario que nunca se constituye de manera oficial, comenzaba a funcionar en la práctica desde mediados del año 72.

      Bajo la conducción de Gazmuri, el MAPU va delineando sus posturas políticas y en las resoluciones del pleno antes mencionado, queda de manifiesto el gran apoyo que tenían las posturas más críticas al gobierno de la UP. Según las conclusiones plenarias, el MAPU enfatiza que el gobierno debe apresurar la constitución del área social de la economía, “la cuál deberá ser organizada como centro de dirección de la economía en conjunto, con plena participación de las masas en la política de distribución”[29].

      En agosto de ese mismo año, Gazmuri debe enviar una carta al Presidente Allende donde se plantea “la existencia de serios problemas en la dirección de la UP especialmente en lo que se refiere a la movilización y participación de las masas”[30]. Así mientras Gazmuri es presionado por un sector del MAPU a plantear posturas cada vez más críticas al gobierno, por otra parte, el sector operativo interno manejado por los cercanos a dicho Secretario General eliminan del partido a los grupos más radicales. El quiebre por lo tanto se hacía inminente.

      El violento quiebre: Se delinea una cultura política.

      El 25 de mayo de 1972 Gazmuri es confirmado como cabeza del MAPU en su cargo de Secretario General y el 29 de ese mismo mes esta colectividad llamaba a acentuar el proceso revolucionario chileno. Sin embargo, cinco días antes de esta declaración “4 interventores del MAPU renuncian a sus cargos por no hacerse efectiva la participación de los trabajadores en la administración de esas empresas… Raimundo Baeza (uno de los interventores) argumentó que la UP no se había pronunciado sobre el traspaso de esas empresas al área social y dijo que la dirección del MAPU les había obligado a perseguir a los trabajadores adictos al Frente de Trabajadores Revolucionarios”[31].

      Se va configurando así, a través de los escritos de prensa, un partido que aparecía divido en la práctica. Mientras por un lado la dirección aparecía liderando una crítica formal pero responsable al gobierno, los líderes intermedios y otros más visibles actuaban en otros frentes más radicales y para algunos de ellos, la colectividad ya no tenía razón de existir. Es necesario recalcar aquí que esta imagen de un partido fracturado, inorgánico y poco disciplinado era resaltada por la prensa de oposición a la UP. Así mientras el Mercurio y La Tercera enfatizaban las tensiones, El Siglo y El Clarín trataban al sector disidente a la dirección como grupúsculo que sufre de infatilismo político[32] y que sólo entorpece la conducción gubernamental.

      Lo que queda claro a pesar de estas diferencias es que el conflicto al interior del MAPU adquirirá ribetes cada vez más violentos, caracterizando un estilo de hacer política donde la intransigencia y el desprecio por la colectividad y su orgánica van delineando un nuevo estilo político.

      En la segunda mitad del año 1972 el MAPU continúa actuando en el frente social y en el gobierno. Así el 13 de julio de 1972, gana la segunda vicepresidencia de la CUT con Eduardo Rojas[33] y el 27 de julio manifiesta su acuerdo con la constitución de una Asamblea Popular en Concepción, cuestión que desata la ira del Presidente y del Partido Comunista.

      El 4 de agosto del mismo año la dirección del MAPU es obligada, por el Presidente Allende a retractarse del apoyo a dicha Asamblea. Es así como una nueva declaración de la dirección consignó el “rechazo de las acciones espontaneístas y el intento de implantar el paralelismo en los poderes públicos[34]. José Antonio Viera Gallo, subsecretario de Justicia y militante del MAPU, acusa a los partidarios de dicha Asamblea de sufrir de infantilismo político, declarando que el MAPU no está por respaldar iniciativas que debiliten los poderes del Estado legítimamente consagrados por la Constitución[35].

      Se va configurando así un estilo confrontacional de hacer política, donde la estructura partidaria parece más un espacio de ubicación y reconocimiento para el resto de los conglomerados políticos, que un espacio de actuación para los mismos miembros. La facilidad para que las posturas divergentes lleguen a la prensa y sean destacadas por ella, no manifiesta sólo el interés de la oposición por resaltar los conflictos, sino que la debilidad de la estructura orgánica del MAPU y los grandes márgenes de libertad dados para que cada militantes apareciera como voz valida del colectivo. También puede dar cuenta de las redes y contactos que los militantes utilizaban para hacer públicas sus divergencias. Así el partido parecía significar bastante poco cuando la disputa por el poder se hacía inminente.

      Ante esta situación la colectividad podía fracturarse, tomar otro nombre o integrarse a otro colectivo, por cuanto eran sus militantes con sus particulares experiencias de vida los que hacían al partido, configurando un estilo personalista de hacer política, donde si bien se aceptaba al partido como institución legítima para alcanzar el poder político, también se demostraba que en la práctica podían existir otras formas igualmente válidas. Todo dependería del momento histórico y sus características.

      El 2 de diciembre de 1972 se inició el II Congreso Nacional del MAPU que culminó el 7 del mismo mes. Dicho Congreso se realiza después de ocurrido el paro de Octubre, que deja a Allende y sus partidarios muy debilitados frente a la oposición. Desde sus inicios las voces que auguraban la división se hacían más fuertes. En este pleno el MAPU asume una identidad marxista leninista, renegando de cualquier otra influencia en la composición de su ideología. Se reniega por tanto del cristianismo o de la forma en que Ambrosio entendía el marxismo, es decir, esta filosofía pasaba de ser una herramienta válida para el análisis social a convertirse en un dogma.

      Hacia el día 6 de ese mes, y en pleno desarrollo del Congreso las críticas a la directiva de Jaime Gazmuri eran cada vez más violentas. Dicho dirigente ya no podía jugar el rol conductor y ante ello se elige una nueva directiva que estaría compuesta por Oscar Guillermo Garretón como Secretario General, y como subsecretarios Eduardo Aquevedo (líder de la fracción más radical del MAPU) y Juan Enrique Vega (más cercano a las posturas de Gazmuri). Con dicha directiva a la cabeza, el MAPU da a conocer que en “el pleno general se aprobó la estrategia política en orden a aumentar la base proletaria de la UP y del propio MAPU, convirtiéndolo en un partido revolucionario”.

      Con lo anterior se desliza la crítica interna tanto a la conducción del gobierno así como a la dirección de Ambrosio y Gazmuri, quienes no habían logrado aumentar considerablemente las bases del MAPU en los sectores proletarios del país. De hecho, los grandes apoyos provenían de estudiantes secundarios y universitarios, profesionales jóvenes, técnicos, campesinos y trabajadores del sector servicios y obreros de áreas de la industria más “moderna” (ej. Area metalúrgica). Sin embargo, en el mundo poblacional y en los obreros de la industria más clásica el MAPU tenía poca influencia real. Su estilo político no les era atractivo.

      De esta forma con Garretón a la cabeza, el MAPU va articulando una línea de crítica pública al gobierno que va perdiendo la idea de colaboración manifestada en los inicios de la UP. Por ejemplo el 28 de enero de 1973, el MAPU plantea abiertamente una postura contraria a la propuesta del comunista Orlando Millas sobre el área de propiedad social y la posibilidad de coadministrar las empresas. Según la colectividad de la bandera verde “la creación y desarrollo multiplicado de organismos de base tales como las JAP y los Comandos Comunales, es decir, del control y poder revolucionarios de las masas, es el fundamento y la condición de la nueva política. Pues bien, el impulso de esta política por parte de la UP y del gobierno ha sido hasta hoy demasiado débil, casi inexistente”[36].

      Sin embargo, pese a que esta era la declaración oficial de la colectividad, el 4 de febrero del mismo año aparecía Jaime Estévez apoyando la tesis comunista, avalada por Fernando Flores (como subsecretario de Economía, en reemplazo de O. Garretón quien era candidato a diputado por la zona de Concepción). Según Estévez “la única solución es el control del pueblo y del gobierno sobre la producción y la distribución[37]. Así nuevamente las opiniones de la directiva de turno eran desafiadas y desautorizadas por las voces disidentes.

      La pugna anterior se da en el marco de la campaña electoral del año 73, que en marzo debía renovar el parlamento. De manera, los militantes del MAPU tuvieron que participar en una campaña electoral divididos de facto a partir de diciembre del año 72. Los resultados de dicha elección son bastante magros para la colectividad, obteniendo un 2,79%[38] de la votación, que correspondían a 101.987 votos. Ninguno de sus candidatos por la zona de Santiago, Carmen Gloria Aguayo (candidata a Senadora), José Antonio Viera Gallo (candidato a diputado por el primer distrito – Santiago) y José Miguel Inzulza (candidato a diputado por el tercer distrito – Santiago) resultaron electos.

      Es más, si comparamos electoralmente el porcentaje de votación que había obtenido la DC en la elección de 1969, correspondiente a un 30,98% de la votación nacional, con el resultado obtenido por la misma colectividad en el año 1973, correspondiente a un 28,32 %; podemos decir que la DC sólo había disminuido un 2,66%, es decir, muy similar a los resultados de la cifra electoral obtenida por el MAPU cuatro años después. En la práctica, si sólo consideramos los resultados electorales, el MAPU era en 1973 lo mismo que pareció ser en el momento de su fundación: el grupo rebelde escindido de la DC. Sin embargo, dicha interpretación puede prestarse a errores, por cuanto el MAPU efectivamente había concitado nuevas adhesiones distintas del grupo original. ¿Dónde estaban esos votos entonces? Pareciera, que muchos miembros del MAPU votaron ya divididamente, manifestando la clara tensión entre las fuerzas más radicales y rupturistas de la UP y aquellas más gradualistas y cercanas al Presidente Allende.

      En marzo de ese mismo año, Allende desesperadamente hace un llamado de atención a la dirección enfatizando que “El MAPU habla como si estuviera fuera de la UP”[39]. Con ello pretendía enderezar las torcidas filas, pero no lo consigue.

      La mecha ya estaba encendida, solo cabía esperar el tiempo que demorara en tocar el explosivo para estallar definitivamente. Ese tiempo se acortó, ya que el 2 de marzo del año 1973, el Mercurio filtra un documento en donde militantes del MAPU afirman que el gobierno de Allende sólo tiene recursos económicos para mantenerse a flote hasta fines de abril. Este informe lapidario sobre el manejo económico, desató la ira del gobierno quien desconoció la validez del mismo. Se le calificó de falso y de errado. Los autores del documento del conflicto fueron Eduardo Aquevedo, Rodrigo González, Enrique Olivares, Kalki Glauser y Carlos Montes.

      Mientras las críticas del grupo partidario de la tesis moderada, que a estas alturas funcionaba como aliado de las posturas del Partido Comunista, se volvían contra el Secretario General y su incapacidad de mantener la disciplina interna así como a la irresponsabilidad de los autores del documento, el Mercurio resaltaba la capacidad analítica de los cuadros del MAPU a quienes se les atribuía la autoría del mismo.

      Según este periódico “en primer término hay que reconocer que el menos significativo numéricamente de los movimientos agrupados en la UP, es el que da muestras de abarcar con mayor conciencia la incapacidad con que actúan los organismos de la actual administración y de precisar las causas de su inefectividad. Esto podría explicarse por actuar en el seno del MAPU elementos capaces de tomar en sus manos los instrumentos de la teoría marxista y aplicarlos a la realidad política con mucha más conciencia revolucionara que las directivas de los partidos que aparecen como propietarios del programa socialista”[40].

      Más allá de lo que expresa El Mercurio de los jóvenes autores del documento, que considerado en el contexto de fuerte oposición que este periódico realizaba al gobierno de Allende puede ser leído como un intento de enardecer los ánimos de la coalición gobernante, también es posible detectar la “valoración” que hace el mismo diario sobre los militantes del MAPU. En otras palabras, si le extraemos la intención política coyuntural al escrito periodístico, es posible encontrar una mirada importante desde la derecha hacia los militantes del MAPU.

      Así, cuando el periódico enfatiza la idea de que en dicha colectividad es posible encontrar “elementos capaces de tomar en sus manos los instrumentos de la teoría marxista y aplicarlos a la realidad política”, da cuenta de la percepción que existía sobre los cuadros altamente preparados del MAPU. De esta forma, si bien El Mercurio afirma que este partido es el “menos significativamente numérico”, era a su vez y dada, sus condiciones profesionales, y por qué no decirlo también (aunque no lo exprese abiertamente el periódico), de clase, la colectividad más “certeramente” crítica de la UP. Esto permitiría esbozar que para la opinión de Derecha que representa el Mercurio, el MAPU aparecía como un partido altamente intelectualizado y crítico, dado el grado de preparación académica y profesional que tenía la mayoría (sobre todo la dirigente) de sus militantes. Lo anterior quedaría expresado, cuando el periódico afirma que esta colectividad es vista así en comparación con “las directivas de los otros partidos que aparecen como propietarios del programa revolucionario”.

      De allí por lo tanto que para el sector de derecha que representa la opinión de El Mercurio, los MAPUS fueran visibilizados, identificados como un grupo o partido distinto de los que tradicionalmente habían existido en la izquierda. Uno de los elementos que los hacía aparecer atractivo para la época, era el alto grado de preparación con que contaban sus cuadros dirigentes. Jóvenes profesionales que ponían al servicio de la política y la conquista del poder, sus formaciones intelectuales y académicas. Representaban por lo tanto la combinación justa de idealismo revolucionario con el tecnócrata profesional que aporta desde su práctica.

      Ante el lapidario documento que vaticinaba el fracaso de la política económica de la Unidad Popular, el gobierno exigió tomar sanciones contra los autores del mismo. Ante ello, la directiva encabezada por Garretón se negó aduciendo la libertad de expresión interna así como al carácter del documento. Según el Secretario General lo que había que juzgar era el por qué se había filtrado un documento que no tenía para nada un carácter público, y por ende, sus autores no habían cometido ninguna falta.

      Sin embargo, el sector encabezado por Gazmuri, presionado por el Partido Comunista y Allende, pedían la cabeza de los autores. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, el día 7 de marzo del año 1973 el MAPU se divide. La división de esta colectividad cobra ribetes de excesiva violencia, que no sólo debe ser entendida en el contexto de polarización social que se vivía seis meses antes del golpe, sino que también debido a la forma y el estilo propio de la colectividad al momento de resolver conflictos.

      En un acto que fue calificado por el Secretario General O. Garretón como un intento de autogolpe, Jaime Gazmuri y Fernando Flores, que mantenían el control de la Secretaria de Asuntos Especiales del MAPU [41](SAE) expulsaron a quince miembros de la colectividad entre los que se encontraban los miembros de la directiva E. Aquevedo y el mismo Garretón, entre otros[42]

      Jaime Gazmuri se autonomina Secretario General subrogante, conformando una nueva directiva en conjunto con Fernando Flores, José Miguel Inzulza, José Antonio Viera Gallo, y Carmen Gloria Aguayo. Dicha directiva acusa a los expulsados de “realizar labores obstruccionistas debido a su carácter pequeño burgués” y califica la escritura y filtración del documento como “no sólo un atentado contra la disciplina del partido, sino además el hecho político más grave creado por grupos divisionistas desde que el partido fue formado por Ambrosio[43].

      De esta forma, la división quedaba manifiesta con la constitución de dos directivas que se autoarrogaban tanto el nombre de la colectividad como la herencia de Rodrigo Ambrosio. En represalia a la expulsión hecha por la directiva de Gazmuri, el 9 de marzo Oscar Guillermo Garretón expulsa al sector conducido por Flores y Gazmuri, declarándolos fuera del partido y enfatizando que el MAPU es “un partido que nació a caballo, de allí que no temamos a los corcoveos”[44].

      Así mientras el sector que decía mantenerse fiel al gobierno y a la vía institucional, dirigido por Gazmuri, afirmaba que “era necesario eliminar a los ultraizquierdistas del MAPU[45] y lanzaba proclamas varias por medio de la prensa, el grupo de Garretón buscaba apoyo en las otras colectividades de la izquierda para que reconocieran su dirección como la única legítima. El 15 de marzo tanto el Partido Socialista como el MIR afirman que el verdadero MAPU es el que conduce O. Garretón[46].

      Así los registros de prensa que cubren el período desde la división hasta el día que el registro electoral dictamina que el único MAPU que existe legalmente es el que se quedó con la mayor parte de la directiva, es decir, el grupo encabezado por Garretón[47], van dando cuenta de la violencia que adquiere el conflicto entre los camaradas militantes.

      El día 19 de mayo, fecha en que esta colectividad celebraba su fundación y conmemoraba la muerte de Ambrosio, se realizaron dos actos paralelos del MAPU. Dichos actos intentan apropiarse de la figura de Ambrosio como símbolo de identidad, de manera de dar continuidad con su pasado inicial. De allí que la figura de este personaje, reconocido como el fundador de la colectividad, fuera tan peleada por ambos bandos. Quién se apropiara de él pretendía erigirse como el grupo legítimo ante el resto de las colectividades políticas, así como ante el resto de los militantes disidentes.

      Sin embargo, los grupos disidentes no sólo se pelearon la figura de Ambrosio, sino que la prensa de la época registró también violentos incidentes entre los militantes que se disputaban los bienes materiales de la colectividad, como los autos y las sedes del partido. El conflicto tomó ribetes de suma seriedad cuando detuvieron a dos individuos por homicidio frustrado en San Fernando[48], en una espiral de violencia, golpizas callejeras, intentos de incendio y acusaciones públicas varias.

      Otra acusación que cayó sobre los militantes del MAPU, y que fue hecha por opositores a la UP, tuvo relación con el usufructo del estanco de autos, para la compra de dichas especies que tenían como destino la campaña electoral de marzo de ese mismo año. Sin embargo, a los autos se les suma la adquisición de camiones y de artículos de línea blanca, que poco tenían que ver con la campaña misma. Las acusaciones de corrupción recayeron sobre Gazmuri, quién terminó reconociendo el hecho. Sin embargo, el episodio fue rápidamente empañado por la espiral confrontacional que hacia fines de junio de 1973, auguraba la antesala del golpe de Estado.

      Paralelamente a los conflictos internos que terminaron con el quiebre público de la colectividad, la tensión expresaba también un conflicto que cruzaba a toda la U.P. La existencia práctica del famoso polo revolucionario, compuesto por el MAPU, el MIR y el PS (dirigido por Altamirano), también se hizo pública con la famosa acusación por intento de sedición a la Armada. Dicha acusación recayó sobre Garretón (Secretario General del MAPU y diputado por la zona de Concepción) y sobre Carlos Altamirano en ese entonces senador y Secretario General del Partido Socialista, a quienes se les atribuye un ejercicio de inteligencia para tratar de configurar un grupo dentro de la marinería que estuviera dispuesto a realizar una especie de autogolpe interno, para desbancar cualquier intento de golpe al gobierno de Allende, así como de generar un compromiso directo de esta rama con el proyecto revolucionario más radical.

      Paralelamente a lo anterior el 8 de agosto del año 73, El Mercurio publica “MAPU DE VALPARAISO CONTRA LAS FFAA”. Según el registro de prensa,”diez estudiantes universitarios y obreros, pertenecientes al MIR y al MAPU, fueron detenidos luego de ser sorprendidos repartiendo propaganda subversiva para las FFAA en los blocks de Carabineros”[49]. De esta forma al intento de infiltrar la Armada, se le acusa también a la colectividad de intervenir en Carabineros.

      Estas acusaciones generarán la petición de desafuero parlamentario de Garretón y Altamirano el primero de septiembre de 1973, cuestión que es formalizada por la Corte Suprema el 3 de septiembre del mismo año. Según El Mercurio el desafuero es pertinente para investigar las numerosas “menciones en diversas declaraciones como “autores intelectuales” del intento de sublevación en la Armada por varios de los detenidos”[50].

      La resolución definitiva quedó en suspenso… ocho días después acaeció el golpe de Estado y en la práctica tanto los cercanos a la conducción de Allende, como los sectores del “polo revolucionario” fueron los culpables de la crisis “social, política, económica y moral” por la que pasaba nuestro país, según los dichos de la Junta Militar que asumió el poder ese día 11 de septiembre. La historia final del MAPU quedaba trunca.

      De esta forma, seis meses después de la división del MAPU, que condujo a sus militantes a un enfrentamiento interno desgarrador, acaeció el golpe de Estado del 11 de septiembre. Poco tiempo habían tenido ambas fracciones, la que mantuvo el nombre legítimo de MAPU y el grupo de Gazmuri y Flores que tomó el nombre de MAPU – Obrero y Campesino (MAPU-OC), para rearmarse como colectividad. Las disputas, la violencia interna, la ruptura de amistades y de vínculos internos, sumados al clima político nacional, terminó destruyendo la colectividad que había nacido en el año 1969 y que se había planteado como objetivo ser el puente conector para que los partidos de izquierda se unieran en una sola fuerza. De su objetivo inicial y fundador: “la unidad”, quedaban en septiembre de 1973 dos fracciones que simbolizaban una cultura política particular: la de los jóvenes de los años 60.

      Los jóvenes militantes que aspiraban a la unidad de las fuerzas de izquierda terminaron fracturando su propia colectividad. El fuerte compromiso y la radicalidad de una cultura política que hizo de la militancia el aspecto más significativo de sus vidas, estructuró un tipo de militante donde la experiencia compartida y el poder terminaron siendo los elementos identitarios más fuertes.

      Cuando el partido se fractura, ya no quedan más que los recuerdos y los símbolos. Cuando la violencia del golpe recae sobre los partidos políticos y la sociedad entera, no queda más que la lucha de resistencia atomizada. Sin embargo, para militantes que entendían que la política se podía hacer fuera del partido o de la institucionalidad partidaria, la desaparición del colectivo por la fuerza de los hechos represivos no era un golpe tan desastrosamente duro. La identidad MAPU podía permanecer en cada uno de sus militantes quienes eran en suma el partido, más allá de la estructura oficial que los cobijaba.

      ¿Cómo lo lograron? Creemos que aquí es necesario abordar las historias de vida y los relatos que cada uno de sus militantes puedan hacer de ese pasado fundacional y para ello ahondaremos en las memorias que de este momento histórico tienen algunos militantes políticos.



      [1] La Tercera 7/08/1971.

      [2] El Siglo, 7/08/1971.

      [3] La Tercera 19/08/1971.

      [4] La Tercera 19/08/1971.

      [5] El Mercurio 5/8/1971.

      [6] El Mercurio 15/08/1971.

      [7] El Mercurio 14/08/1971.

      [8] El Mercurio 17/08/1971.

      [9] La Tercera. 9/03/1973.

      [10] Ex gerente general de IANSA, y ex gerente del METRO y de Teléfonica, después del retorno a la democracia en Chile. Actual militante del Partido Socialista de Chile.

      [11] También formó parte de los cuadros dirigenciales de la CORFO y actualmente es Senador de la República por la Región de Tarapacá.

      [12] Actual Senador de la República, militante del Partido Socialista

      [13] Ex director del INIA (Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas) y candidato a senador por La Serena, durante la UP.

      [14] Es el caso de Juan Francisco Sanchez interventor de la fábrica Textil Yarur.

      [15] Al respecto cuenta Ismael Llona en sus memorias: “Al gobierno van los buenos cuadros técnicos-políticos como Fernando Flores, el Dr. Juan Carlos Concha, Carlos Bau, José Antonio Viera-Gallo, Oscar Guillermo Garretón, Rodrigo Egaña, Eugenio Ruiz Tagle. También Nelson Avila, intendente de Aconcagua hace más de treinta años. Santiago Bell, Pancho Gonzalez, el Coco Echenique. Pepe Olavaria los coordina, desde el partido.

      En la dirección del partido quedan los mejores “para la dirección de la revolución”: Ambrosio, Gazmuri, Correa, el chico Avila, políticos-técnicos, y sus acompañantes en la copol, la comisión política: Eduardo Rojas, Alejandro Bell, Pancho Geisse, Maria Antonieta Saa, Cesáreo Flores, Luchín Toro, Vicente Sota, Fránex Vera, Jorge Setz y el MC que serviría como MC y en agitprop.

      Los compañeros de la Cono, comisión nacional de organización, el negro Santander, el chico Riveros, el gordo Perelló, que sufrió un ataque al corazón, y Pete el Negro, que se les murió de un ataque al corazón.” En Los Santos están marchando. Ediciones Off The Record, Santiago, 2006. Pág. 68-69.

      [16] Por ejemplo Oscar Guillermo Garretón tenía 27 años al momento de asumir como Subsecretario.

      [17] Es importante resaltar que las voces criticas también provenían de esos cuadros que participaban de la administración.

      [18] Obtuvo la 2ª vicepresidencia en 1972 y ya la tenía desde 1970.

      [19] El Mercurio 17/2/1972

      [20] El Mercurio, 15 de agosto de 1971.

      [21] Nos sorprende que en los pocos años de existencia de dicha colectividad, se hayan realizado 5 plenos y 2 Congresos orgánicos e ideológicos, que mantenían al MAPU en una actividad partidaria interna bastante intensa.

      [22] La Tercera, 9 de Enero de 1971.

      [23] El Mercurio, 19 de diciembre de 1971.

      [24] Carta publicada en el Siglo, 20 de diciembre de 1971.

      [25] El Mercurio, 21 de Enero de 1972.

      [26] Ismael Llona recuerda en sus memorias sobre la figura de Ambrosio: ““El joven Lenin, que ya se había autodesignado, fue el designado. Su figura agradable, con cuidados bigotes debray, jockey escocés, pálido, manta gruesa y clara de mediano propietario agrícola; un discurso autodictado y leído en el aire o en el viento, atrayente por lo racional y lo verdadero: su pasión por la política como arte de dirigir para dirigir en el bien de los que estaban mal; su carácter aparentemente duro en el bien de los que estaban mal; su carácter aparentemente duro y aparentemente afable; su decisión de ordenar nacer, como diría Pablito, se impusieron entre sus pares.

      Entre 1967 y 1970 trabajó sin descanso para construir partido, partido revolucionario; construir alianzas; construir ideas; construir programa; construir estrategias y tácticas.

      Leía mucho pero tenía también quien le leyera y le formateara las fichas correspondientes; en Concepción, Eduardo Aquevedo; en Santiago, Tomás Moulián.

      Escribía y para ello se apoyaba en Kalky Glausser. Corregía y corregía” “Con Ambrosio, el Mediocampista entendió que el cambio revolucionario en el que había soñado desde adolescente sólo se podía hacer desde el poder – que era bastante más que el gobierno – y que el poder había que conquistarlo – con el gobierno y desde el gobierno- con una revolución”. Llona, Ismael. Op. Cit. P. 64 y 65.

      [27] El Mercurio, 24 de mayo de 1972.

      [28] El Siglo, 25 de mayo de 1972. “Dirigentes del MAPU se pasaron al MIR: Seis dirigentes del MAPU, entre ellos el interventor de la industria SUMAR, Jaime Gre (sic) Zegers, fueron expulsados por la dirección nacional de esa colectividad. El informe emitido por ese organismo señala que la Comisión Nacional de Control y Cuadros de Infiltración y actividades fraccionales de dicho partido, los expulsó por oportunismo político, traición al partido, a la clase obrera y al pueblo”

      [29] El Mercurio, 24 de junio de 1972.

      [30] El Mercurio, 14 de agosto de 1972.

      [31] La Tercera, 24 de mayo de 1972.

      [32] El Siglo marzo de 1973.

      [33] Este militante acompañaba a Ambrosio en el auto el día del accidente y pertenecía al sector más cercano a Jaime Gazmuri.

      [34] Palabras de Jaime Suarez quien reemplaza como ministro del Interior al Socialista Hernan del Canto. EL siglo, 4 de agosto de 1972.

      [35] La Tercera, 2 de agosto de 1972.

      [36] El Mercurio 28 de enero de 1973.

      [37] El Mercurio, 2 de abril de 1973.

      [38] Base de Datos Políticos de las Américas. Universidad de Georgetown. http://www.georgetown.edu/pdba/spanish.html.

      [39] La Tercera, 31 de marzo de 1973.

      [40] El Mercurio, 2 de marzo de 1973.

      [41] Dirigida en esos años por Gabriel Gaspar, actual Subsecretario de Guerra.

      [42] Otros expulsados fueron Rodrigo Gonzalez, René Plaza, Gonzalo Ojeda, René Roman, Kalki Glauser, Francisco Ureta, Rodrigo Rivas, Fernando Robles, Luis Magallón, Alejandro Bahamondes, Carlos Pulgar, Leopoldo Vega, Alfonso Néspolo y Carlos Lagos. La Tercera, 8 de marzo de 1973.

      [43] La Tercera, 8 de marzo de 1973.

      [44] La Tecera, 9 de marzo de 1973.

      [45] Palabras de Mario Montanari, en La Tercera 10 de marzo de 1973.

      [46] La Tercera, 15 de marzo de 1973.

      [47] Dictamen que tiene como fecha 2 de junio de 1973. Esto nutrió uno de los gritos de batalla del MAPU, y que se siguió usando en los años de dictadura: “EL MAPU es un solo y está con GARRETON”.

      [48] El Mercurio 18 de mayo de 1973.

      [49] El Mercurio, 1 de septiembre de 1973.

      [50] El Mercurio, 3 de septiembre de 1973.

      Top 100 (2008, Sh.) mejores Universidades por áreas del conocimiento

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      El Academic Ranking of World Universities del Institute of Higher Education, Shanghai Jiao Tong University, ha publicado recientemente los rankings sobre las mejores 100 universidades del mundo en diferentes áreas del conocimiento:

      Ciencias sociales, donde las cinco primeras son Harvard University (USA), University of Chicago (USA), Columbia University (USA), Stanford University (USA), University of California – Berkeley (USA) y Massachusetts Institute of Technology (MIT) (USA). Más abajo, descontando a las universidades de los EE.UU., aparecen en los lugares 18, 23 y 26, respectivamente las Universidades de Cambridge, Oxford y el London School of Economics, del Reino Unido; la Universidad de British Columbia (Canadá), en el lugar 34; la Hebrew University of Jerusalem en el lugar 43; y en las posiciones entre 51 y 100, las Universidades Nacional de Australia, Hong Kong Univ Sci & Tech, McGill Univ (Canadá), McMaster Univ (Canadá), de Amsterdam, Países Bajos; University College de Londres y la Universidad de Manchester (Reino Unido); de Torno (Canadá); de Warwick (Reino Unido); Erasmus University y Free University de Amsterdam, Países Bajos; la Universidad Nacional de Singapur; Simon Fraser (Canadá); Tel Aviv (Israel); de Bristol (Reino Unido); de Copenhagen (Dinamarca); de East Anglia y Edinburgo (Reino Unido); de Lovaina (Bélgica); de Maastricht (Países Bajos); Montreal (Canadá); Nottingham (Reino Unido); Oso (Noruega) y vWesternm Ontario (Canadá).

      Ingenierías/tecnologías, donde también las cinco primeras son de los Estados Unidos: Massachusetts Inst Tech (MIT) (USA), Stanford Univ (USA) University of Illinois – Urbana Champaign (USA), Univ California – Berkeley (USA) University of Michigan – Ann Arbor (USA)

      Ciencias naturales y matemáticas, donde aparece una universidad inglesa entre las primeras cinco: Harvard Univ (USA), Univ California – Berkeley (USA), Princeton Univ (USA), California Institute of Technolgy (USA) y University of Cambridge (Reino Unido).

      Medicina y farmacia, presidida por cinco universidades de los Estdaos Unidos: Harvard Univ (USA), Univ California – San Francisco (USA), Univ Washington – Seattle (USA) , Johns Hopkins Univ (USA), Columbia Univ (USA).

      Ciencias de la vida y agronomicas, donde m’as o menos se repiten las mismas universidades: Harvard Univ (USA), Massachusetts Inst Tech (MIT) (USA), Univ California – San Francisco (USA), Univ Washington – Seattle (USA), Stanford Univ (USA).

      Manifiesto del movimiento universitario de Cordoba, 1918…

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      “Una vergüenza menos y una libertad más”…

      Con el manifiesto de junio de 1918, escrito por Deodoro Roca y firmado por los dirigentes de la Federación Universitaria de Córdoba, el movimiento reformista se convirtió en uno de los más originales de América en el siglo XX. No sólo la Reforma terminaría incorporando a los estudiantes al gobierno académico, en un avance democratizador. También garantizó la autonomía e impulsó el contacto de la universidad con el resto de la sociedad. A continuación, el documento completo.


      La juventud argentina de Córdoba.
      A los hombres libres de Sud América

      Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos. Las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.

      La rebeldía estalla en Córdoba y es violenta porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido y era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contrarrevolucionarios de mayo. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y –lo que es peor aún– el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la ciencia frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático. Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.

      Nuestro régimen universitario –aun el más reciente– es anacrónico. Está fundado sobre una especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea así mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra ese régimen y entiende que en ello lleva la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio, radica principalmente en los estudiantes. El concepto de autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios no puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la sustancia misma de los estudios. La autoridad en un hogar de estudiantes no se ejercita mandando sino sugiriendo y amando: enseñando.

      Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y por consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. Fundar la garantía de una paz fecunda en el artículo conminatorio de un reglamento o de un estatuto es, en todo caso, amparar un régimen cuartelario, pero no una labor de ciencia. Mantener la actual relación de gobernantes a gobernados es agitar el fermento de futuros trastornos. Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclaman el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa que cabe en un instituto de ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla.

      Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de autoridad que en estas casas de estudios es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa dignidad y la falsa competencia. Ahora advertimos que la reciente reforma, sinceramente liberal, aportada a la Universidad de Córdoba por el doctor José Nicolás Matienzo sólo ha venido a probar que el mal era más afligente de lo que imaginábamos y que los antiguos privilegios disimulaban un estado de avanzada descomposición. La reforma Matienzo no ha inaugurado una democracia universitaria, ha sancionado el predominio de una casta de profesores. Los intereses creados en torno de los mediocres han encontrado en ella un inesperado apoyo. Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de un orden que no discutimos, pero que nada tiene que seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho sagrado a la insurrección. Entonces la única puerta que nos queda abierta a la esperanza es el destino heroico de la juventud. El sacrificio es nuestro mejor estímulo, la redención espiritual de las juventudes americanas nuestra única recompensa, pues sabemos que nuestras verdades lo son –y dolorosas– de todo el continente. ¿Que en nuestro país una ley –se dice–, la ley Avellaneda, se opone a nuestros anhelos? Pues reformar la ley, que nuestra salud moral lo está exigiendo.

      La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No se equivoca nunca en la elevación de sus propios maestros. Ante los jóvenes no se hace mérito adulante o comprado. Hay que dejar que ellos mismo elijan sus maestros y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones. En adelante sólo podrán ser maestros en la futura república universitaria los verdaderos constructores de almas, los creadores de verdad, de belleza y de bien.

      La juventud universitaria de Córdoba cree que ha llegado la hora de plantear este grave problema a la consideración del país y de sus hombres representativos.

      Los sucesos acaecidos recientemente en la Universidad de Córdoba con motivo de la elección rectoral, aclaran singularmente nuestra razón en la manera de apreciar el conflicto universitario. La Federación Universitaria de Córdoba cree que debe hacerles conocer al país y a América las circunstancias de orden moral y jurídico que invalidan el acto electoral verificado el 15 de junio. Al confesar los ideales y principios que mueven a la juventud en esta hora única de su vida, quiere referir los aspectos locales del conflicto y levantar bien alta la llama que está quemando el viejo reducto de la opresión clerical. En la Universidad Nacional de Córdoba y en esta ciudad no se han presenciado desórdenes, se ha contemplado y se contempla el nacimiento de una verdadera revolución que ha de agrupar bien pronto bajo su bandera a todos los hombres libres del continente. Referiremos los sucesos para que se vea cuánta razón nos asistía y cuánta vergüenza nos sacó a la cara la cobardía y la perfidia de los reaccionarios. Los actos de violencia, de los cuales nos responsabilizamos íntegramente, se cumplían como en el ejercicio de puras ideas. Volteamos lo que representaba un alzamiento anacrónico y lo hicimos para poder levantar siquiera el corazón sobre esas ruinas. Aquellos representan también la medida de nuestra indignación en presencia de la miseria moral, de la simulación y del engaño artero que pretendía filtrarse con las apariencias de la legalidad. El sentido moral estaba oscurecido en las clases dirigentes por un fariseísmo tradicional y por una pavorosa indigencia de ideales.

      El espectáculo que ofrecía la Asamblea universitaria era repugnante. Grupos de amorales deseosos de captarse la buena voluntad del futuro rector explotaban los contornos en el primer escrutinio, para inclinarse luego al bando que parecía asegurar el triunfo, sin recordar la adhesión públicamente empeñada, el compromiso de honor contraído por los intereses de la universidad. Otros –los más–, en nombre del sentimiento religioso y bajo la advocación de la Compañía de Jesús, exhortaban a la traición y al pronunciamiento subalterno. (Curiosa religión que enseña a menospreciar el honor y deprimir la personalidad. Religión para vencidos o para esclavos.) Se había obtenido una reforma liberal mediante el sacrificio heroico de una juventud. Se creía haber conquistado una garantía y de la garantía se apoderaban los únicos enemigos de la reforma. En la sombra, los jesuitas habían preparado el triunfo de una profunda inmoralidad. Consentirla habría comportado otra traición. A la burla respondimos con la revolución. La mayoría expresaba la suma de la represión, de la ignorancia y el vicio. Entonces vimos la única lección que cumplía y espantamos para siempre la amenaza del dominio clerical.

      La sanción moral es nuestra, el derecho también. Aquéllos pudieron obtener la sanción jurídica, empotrarse en la ley. No se lo permitimos. Antes de que la iniquidad fuera un acto jurídico, irrevocable y completo, nos apoderamos del salón de actos y arrojamos a la canalla, sólo entonces amedrentada, a la vera de los claustros. Que esto es cierto, lo patentiza el hecho de haber, a continuación, sesionado en el propio salón de actos la Federación Universitaria y de haber firmado mil estudiantes sobre el mismo pupitre rectoral, la declaración de huelga indefinida.

      En efecto, los estatutos reformados disponen que la elección del rector terminará en una misma sesión, proclamándose inmediatamente el resultado, previa lectura de cada una de las boletas y aprobación del acta respectiva. Afirmaremos, sin temor de ser rectificados, que las boletas no fueran leídas, que el acta no fue aprobada, que el rector no fue proclamado, y que, por consiguiente, por la ley, aún no existe rector de esta universidad.

      La juventud universitaria de Córdoba afirma que jamás hizo cuestión de nombres, ni de empleos. Se levantó contra un régimen administrativo, contra un método docente, contra un concepto de autoridad. Las funciones públicas se ejercitaban en beneficio de determinadas camarillas. No se reformaban planes ni reglamentos por temor de que alguien en los cambios pudiera perder su empleo. La consigna de “hoy para ti y mañana para mí” corría de boca en boca y asumía la preeminencia de estatuto universitario. Los métodos docentes estaban viciados de un estrecho dogmatismo, contribuyendo a mantener a la universidad apartada de la ciencia y de las disciplinas modernas. Las lecciones, encerradas en la repetición de viejos textos, amparaban el espíritu de rutina y de sumisión. Los cuerpos universitarios, celosos guardianes de los dogmas, trataban de mantener en clausura a la juventud, creyendo que la conspiración del silencio puede ser ejercitada en contra de la ciencia. Fue entonces cuando la oscura universidad mediterránea cerró sus puertas a Ferri, a Ferrero, a Palacios y a otros, ante el temor de que fuera perturbada su plácida ignorancia. Hicimos entonces una santa revolución y el régimen cayó a nuestros golpes.

      Creímos honradamente que nuestro esfuerzo había creado algo nuevo, que por lo menos la elevación de nuestros ideales merecía algún respeto. Asombrados, contemplamos entonces cómo se coaligaban para arrebatar nuestra conquista los más crudos reaccionarios.

      No podemos dejar librada nuestra suerte a la tiranía de una secta religiosa, ni al juego de intereses egoístas. A ello se nos quiere sacrificar. El que se titula rector de la Universidad de San Carlos ha dicho su primera palabra: “Prefiero, antes que renunciar, que quede el tendal de cadáveres de estudiantes”. Palabras llenas de piedad y de amor, de respeto reverencioso a la disciplina; palabras dignas del jefe de una casa de altos estudios. No invoca ideales, ni propósitos de acción cultural. Se siente custodiado por la fuerza y se alza soberbio y amenazador. ¡Armoniosa lección que acaba de dar a la juventud el primer ciudadano de una democracia universitaria! Recojamos la lección, compañeros de toda América; acaso tenga el sentido de un presagio glorioso la virtud de un llamamiento a la lucha suprema por la libertad; ella nos muestra el verdadero carácter de la autoridad universitaria, tiránica y obcecada, que ve en cada petición un agravio y en cada pensamiento una semilla de rebelión.

      La juventud ya no pide, exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.

      La juventud universitaria de Córdoba, por intermedio de su Federación, saluda a los compañeros de la América toda y les incita a colaborar en la obra de libertad que se inicia.

      Enrique F. Barros, Horacio Valdés, Ismael C. Bordabehere, presidentes; Gumersindo Sayago, Alfredo Castellanos, Luis M. Méndez, Jorge L. Bazante, Ceferino Garzón Maceda, Julio Molina, Carlos Suárez Pinto, Emilio R. Biagosch, Angel J. Nigro, Natalio J. Saibene, Antonio Medina Allende, Ernesto Garzón.

      Publicado en Página/12

      Noam Chomsky: el impacto de mayo de 1968…

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      Mil novecientos sesenta y ocho fue un momento emocionante dentro de un movimiento mucho más extenso. A su vez, el 68 engendró en sí mismo un amplio espectro de movimientos. Sin el 68 no habría existido, por ejemplo, un movimiento de solidaridad internacional globalizado. Fue enorme en términos de derechos humanos, derechos étnicos y además como precursor de la conciencia sobre el medio ambiente.

      Los «papeles del Pentágono» (las 7.000 páginas del informe secreto del gobierno de Estados Unidos sobre la guerra de Vietnam) son una prueba de esto: justo antes de la ofensiva del Tet, el mundo de los negocios se revolvió contra la guerra porque pensaba que era demasiado costosa y que el gobierno tenía el propósito –eso lo sabemos ahora- de enviar más soldados a la guerra, a pesar de que Lyndon B. Johnson había declarado que no enviaría más tropas a Vietnam.

      Los papeles del Pentágono nos dicen que por miedo al creciente malestar de los ciudadanos, el gobierno se vio obligado a poner fin a la guerra. Además no estaba seguro de que pudiera disponer de suficientes tropas para enviar a Vietnam y al mismo tiempo para reprimir los disturbios en el frente doméstico.

      Una de las reacciones más interesantes de las que sobrevinieron en 1968 fue la primera comunicación de la Comisión Trilateral (organización creada por Rockefeller compuesta de empresarios, banqueros, altos cargos de las administraciones políticas, ideólogos y teóricos de la nueva derecha y dirigentes sindicales de marcado tinte anticomunista, N.deT), que pensaba en «una crisis de la democracia» debido a la excesiva participación de las masas. En las postrimerías de los años 60 se suponía que las masas debían ser pasivas, no se escuchaban sus voces y no podían entrar en la escena pública. Cuando lo hicieron, el hecho se calificó de «exceso de democracia» y la gente temió que esas manifestaciones ejercieran demasiada presión sobre el sistema. El único que no expresó demasiado sus opiniones fue el grupo corporativo empresarial porque estaba implicado en las políticas aceptables.

      La Comisión hizo un llamamiento a la moderación en la democracia y al retorno a la pasividad, señaló que «las instituciones encargadas del adoctrinamiento», como las escuelas y las iglesias, no estaban haciendo bien su trabajo y debían hacerlo de forma más agresiva.

      El ala más reaccionaria fue más violenta ante los acontecimientos del 68. En aquel momento trataron de reprimir la democracia y en parte lo lograron, aunque no realmente, ya que el movimiento social de activistas creció. En 1968, por ejemplo, era inimaginable que se llegaría a crear, en 1980, un grupo de solidaridad internacional.

      Actualmente, la democracia es incluso más fuerte que en 1968. Hay que recordar que al principio de la guerra de Vietnam no hubo oposición. La oposición se desarrolló, pero sólo seis años después, cuando John F. Kennedy atacó Vietnam del Sur y creció el número de víctimas. En cambio, en la guerra de Iraq, la oposición ha estado presente desde el principio, incluso antes de que se iniciara el primer ataque. La guerra de Iraq es el primer conflicto de la historia occidental en el que ha habido manifestaciones masivas contra una guerra incluso antes de que comenzara. También hay otras diferencias. En 1968, sólo se discutía la salida de Vietnam de forma marginal. Actualmente todos los candidatos a la presidencia se refieren a la retirada de Iraq como una posibilidad política real.

      Actualmente también hay un mayor rechazo a la opresión del que había entonces. EEUU solía promover o apoyar rutinariamente los golpes de estado en América Latina. Pero la última vez que los estadounidenses apoyaron un golpe de Estado, en 2002 en Venezuela, tuvieron que dar marcha atrás rápidamente por la fuerte oposición pública. Sencillamente no pueden hacer las cosas que hacían antes.

      Por eso pienso que el impacto del 68 ha sido duradero y, definitivamente, ha dado resultados positivos.

      Original en inglés: http://www.chomsky.info/articles/20080508.htm

      REBELION.ORG

      Chile: El MAPU, La seducción del poder y la juventud (Tercera Parte)

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      klee6 Cristina Moyano

      Capitulo 3

      Desde el movimiento al partido, 1969 -1971. Los registros de prensa y el relato coyuntural

      Introducción.

      El proceso de formación del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) en el año 1969, no puede ser entendido fuera del conflicto que comienza a vivenciar el Partido Demócrata Cristiano a partir de 1967. La coyuntura electoral en ciernes, así como el surgimiento de posturas cada vez más críticas y radicales dentro de la colectividad, que abogaban por llevar a un cabal cumplimiento las propuestas del programa de la Revolución en Libertad, comienzan a ser cada vez más notorias en esta segunda mitad del gobierno de Frei Montalva.

      La radicalidad de un grupo de militantes DC, conocidos como los “rebeldes” va haciendo cabeza del descontento y de las ansias de avanzar más rápidamente a una sociedad socialista y ya no sólo comunitaria. La jerga revolucionaria y los conceptos analíticos del marxismo son adoptados por los líderes de esta corriente, mayoritariamente en la Juventud Demócrata Cristiana, que se van distanciando cada vez más del gobierno y empiezan a hacerle una dura oposición dentro del mismo partido.

      Los líderes que, a la luz de la prensa, encabezan dicha corriente son el emblemático senador fundador de la Falange, Rafael Agustín Gumucio, Jacques Chonchol[62] ex vicepresidente de INDAP y los entonces diputados Alberto Jerez (más tarde senador) y Julio Silva Solar. Son ellos quienes aparecen como los líderes indiscutidos de este movimiento contestatario dentro del PDC y que más tarde se quiebra para formar el MAPU, según los registros de la prensa de la época.

      De esta forma, los siguientes dos capítulos de esta investigación se encuentran exclusivamente construidos con los registros de la política coyuntural que los periódicos seleccionados[63] iban publicando día a día. De esta forma se tratará de reconstruir la historia de la fundación del MAPU sólo con las noticias políticas y comentarios editoriales donde dicha colectividad tenga mención. Esta opción tiene como fundamento contraponer este tipo de registros con los registros que más tarde nos proporcionará las memorias de los militantes entrevistados. Creo que a través de esta combinación de fuentes, la historia de un partido político en particular puede dar nuevas pistas sobre nuestra historia política reciente en general ya que permite adentrarnos en formas de significar el pasado y de construir subjetividades, que de otra forma serían inalcanzables o imposibles de ser constatadas.

      Dado lo anterior es que es posible constatar que junto a estas cabezas visibles (en la prensa) se encuentran otros personajes con importancia más real, ya que son los que aparecen en las memorias de todos los militantes, en la constitución plena del Movimiento y que son los Jóvenes Demócratas Cristianos. Estos eran liderados por Rodrigo Ambrosio, Juan Enrique Vega y Enrique Correa, quienes encabezan la resistencia y crítica al gobierno de Frei, desde la juventud de dicha colectividad política. Tan importante será su actuación en la formación del nuevo partido, que al momento del quiebre provocado en la DC en el año 1969, este partido se quedó prácticamente sin juventud política, y esta se constituyó en pleno en la primera base de apoyo del recién formado Movimiento de Acción Popular Unitaria.

      Dichos jóvenes significarán un elemento generacional muy potente en el MAPU y aportarán no sólo la radicalidad de sus años, sino que por sobre todo, serán quienes abrazarán con mayor fuerza el marxismo como vertiente de identificación analítica y programática, renegando del peso que tenía en ellos el provenir de una posición reformista y donde el cristianismo tenía importancia fundamental[64]. Estos jóvenes constituirán el aparato orgánico del partido y de a poco comenzarán a imprimirle un sello propio a sus propuestas políticas, así como a las prácticas que los identificarán y diferenciarán de las otras colectividades de izquierda. Se esboza aquí un conflicto generacional en ciernes, que en el primer año de vida del MAPU queda cubierto u opacado por la necesidad de fijar las bases programáticas de la Unidad Popular y la decisión de nominar al abanderado de dicha coalición.

      Los primeros registros de prensa, entonces, nos muestran como cabezas visibles a los ex rebeldes de la DC. Serán “los viejos” quienes asumirán la vocería del MAPU y por lo mismo, durante todo el primer año, la identidad MAPU y su nominación siempre tendrá que cargar con el peso de ser nombrados como “los rebeldes de la DC”, existiendo por lo tanto una vinculación permanente con el pasado originario de la coyuntura, del que poco a poco querrán irse desligando.

      Sin embargo, ya a contar del segundo año (1970) el conflicto generacional y también doctrinario[65], se hará más visible para en definitiva explotar en 1971 cuando se forme la Izquierda Cristiana. En dicha coyuntura histórica, los “viejos” rebeldes de la DC se van a la recién formada colectividad, quedando a la cabeza del MAPU quienes efectivamente tenían el control del partido: los jóvenes provenientes de la JDC liderados por Rodrigo Ambrosio.

      A pesar de lo anterior, los jóvenes MAPU ya habían conseguido durante el año 1971 convertirse en partido político propiamente tal, desafiando las primeras apuestas de los viejos rebeldes quienes no aspiraban a lo anterior y encontraban que aquello solo contribuiría a complicar más el esquema de las fuerzas de izquierda. Con la constitución del MAPU como partido y la fijación de una propuesta política que abrazaba el marxismo leninismo como base, los jóvenes terminaron por tomarse completamente la colectividad y avanzar en una propuesta más novedosa, con todas las particularidades de lo que nosotros entenderemos como cultura política.

      Sin embargo, los escritos de prensa apenas dibujan los conflictos anteriores. Estos sólo se hicieron visibles luego de contrastar el material periodístico con las memorias orales de sus ex militantes. A pesar de lo anterior, creemos que será fundamental analizar a la luz de las primeras fuentes como fue vista la fundación del MAPU en la coyuntura política de 1969. Para lograr este objetivo, sin el cual nuestra investigación histórica quedaría trunca, es que nos abocamos a la revisión de la prensa de esos años.

      Metodológicamente se cubrirá todo el período que se extiende desde 1969 hasta 1973, analizando a la luz de los periódicos de izquierda: El Clarín y el Siglo, cómo fue vista por dicho sector la formación de la nueva colectividad. En forma paralela, se trabajaron los periódicos El Mercurio y La Tercera para contrastar desde la óptica de la derecha la significación que se realizó del MAPU. Ambas visiones políticamente encontradas nos ayudarán a dar una imagen de cómo fue abordado y significado en la coyuntura histórica analizada: el quiebre de la DC, la propuesta del MAPU y la participación del mismo en el gobierno de la UP. Analizados estos tres tópicos fundamentales, se irán cruzando las variables del conflicto que explican la formación de la Izquierda Cristiana y las nuevas prácticas culturales y programáticas que dicha agrupación política aportará a la izquierda y al gobierno de Salvador Allende.

      El Conflicto al interior de la DC y la formación del MAPU.

      El Partido Demócrata Cristiano se fundó como tal en 1957 y sus grupos originarios provenían de la Falange Nacional. Sus miembros iniciales estaban constituidos primordialmente por profesionales jóvenes universitarios, que encantados con el cristianismo social de la Iglesia, la teoría de la marginalidad y el pensamiento tecnocrático de la Cepal, formaron esta nueva colectividad que representaba los intereses de los sectores medios ilustrados comprometidos con una mayor justicia social y el logro de un desarrollo económico estable en el tiempo. Sus líderes más connotados eran Eduardo Frei Montalva, Bernardo Leighton, Rafael Agustín Gumucio, y Radomiro Tomic.

      La Democracia Cristiana fue entendida además como una colectividad nueva, con nuevos aires y más moderna, que hacía eco de la crítica que los partidos tradicionales no habían dado cabida a los intereses de estos sectores sociales, frente a los cuales se montó además una dura crítica de anquilosamiento y de prácticas anticuadas[66].

      La organización interna de la Democracia Cristiana quedó sancionada en los estatutos internos aprobados en noviembre de 1963, poco tiempo antes de que Frei asumiera como nuevo Presidente de Chile. Los dos organismos básicos que constituían al partido eran:

      1. los organismos políticos, donde se encontraban todos los grupos comunitarios y de base.
      2. las organizaciones especializadas, compuestas por 4 comités o departamentos: orden y administración, acción política, asesoría política y asesoría técnica. De estos comités, el más importante por su labor en la movilización de masas y obtención de clientela electoral lo constituyó el de acción política, que a su vez estaba compuesto por los departamentos sindical, campesino, pobladores y juvenil

      Los departamentos, dada su clara orientación electoralista y de movilización, se convirtieron rápidamente en grupos de poder dentro del partido, sobre todo si a esto le sumamos, que los nuevos grupos integrantes de la colectividad tenían sólo ese espacio para ascender políticamente, dado que la dirección del PDC se encontraba anquilosada en la misma generación fundadora de la Falange en los años 40.

      Por lo anterior, uno de los departamentos que más importancia adquirió durante los años 60 fue el juvenil. En dicho espacio los jóvenes que se integraban al PDC motivados por esta idea de la nueva colectividad y la nueva representación, así como la posibilidad de ascenso dentro de la elite política chilena, organizaron una estructura que funcionaba casi paralela al partido. La orgánica de la JDC “reproducía en su interior todo el esquema organizativo del partido y estaba controlado y mayoritariamente compuesto por estudiantes universitarios”[67]. Esto generó que la Juventud del Partido tuviera representación nacional y estuviera casi ausente de la política a nivel local, puesto que expresaba sus opiniones preferentemente en términos de los problemas políticos nacionales. Los jóvenes se convertirían en una fracción de presión dentro de la DC y en actores de peso dentro de la coyuntura del quiebre en 1969.

      Junto al aparato orgánico de la DC, es necesario esbozar las principales tendencias o fracciones internas que cruzaron al partido durante el gobierno de Frei y que comenzaron a enfrentarse de manera más abierta y radicalmente opuestas desde 1967 en adelante. Estas fracciones fueron:

      1. los oficialistas, también conocidos como los hombres de Frei y que fueron los más comprometidos con el éxito del gobierno y su programa reformista.
      2. los rebeldes, es decir, los más críticos al gobierno de Frei y que abogaban por una radicalización y profundización del programa de reformas, que transformara la actual sociedad ya no sólo en una comunitaria sino que en una sociedad socialista. Ellos eran partidarios además de llegar a un acuerdo con la izquierda para lograr estos aspectos programáticos y vencer a los grupos de intereses económicos “monopolistas e imperialistas”[68].
      3. los terceristas, quienes asumieron un rol de crítica al gobierno más moderado que los rebeldes y se plantearon como mediadores entre las fracciones anteriormente mencionadas, y que apostaban a transformar al partido desde dentro. En otras palabras ellos pretendían izquierdizar a la Democracia Cristiana en su conjunto.

      El enfrentamiento fraccional no quedó supeditado a la vida interna del partido, sino que se hizo público, sobre todo a través de los parlamentarios rebeldes y terceristas que ocuparon los escaños legislativos para hacerle las críticas al gobierno. Paralelamente, la JDC se abocó a construir redes de apoyo y de poder que le valieron convertirse en la principal fuente opositora al gobierno dentro del mismo partido.

      Los problemas al interior del partido de gobierno se hicieron visibles después de las elecciones municipales de 1967. La DC que había prometido gobernar 30 años, sufría un gran revés en dichas elecciones, bajando su apoyo electoral. Esto motivó profundos análisis dentro del partido que pusieron de manifiesto el problema central que dividía a las fracciones internas: “el conflicto entre la justicia social y el desarrollo económico”[69]. Quienes hegemonizaron por un momento la discusión, rebeldes y terceristas, plantearon la necesidad de lograr una alianza política con aquellas otras “fuerzas políticas” que estuvieran dispuestas a acelerar los cambios que el país necesitaba, toda vez que se entendió esta pérdida de apoyo como crítica a las expectativas generadas y no cumplidas del gobierno de Frei.

      El 16 de julio de 1967 un nuevo Consejo Nacional, dominado por terceristas y rebeldes, pone como presidente del partido al líder rebelde Rafael Agustín Gumucio[70]. Durante su presidencia, el senador Gumucio asumió la tarea de potenciar dentro del partido aquellas fuerzas que estaban por profundizar los cambios estructurales que Frei había prometido y que los distintos grupos de poder económico se habían propuesto obstaculizar. Para ello la línea central de su acción directiva quedó planteada en el documento “proposiciones para la acción política en el período 1967-1970 de una vía no capitalista de desarrollo”.

      En dicha propuesta, la nueva dirección del PDC plantea la posibilidad de realizar una alianza con la izquierda, como única forma de terminar con el poderío de los grupos económicos, generando las transformaciones legales que impedían el avance más rápido hacia la sociedad comunitaria.

      El 6 de enero de 1968, una nueva Junta Nacional debía analizar la propuesta de la directiva y decidir los pasos a seguir. El gobierno de Frei y el propio Presidente sienten que el partido está siendo poco leal con sus logros y llama a la fidelidad dentro de los márgenes que la acción del gobierno puede y debe ejecutar. Ante esto el Presidente llama a rechazar la propuesta de la dirección y su opción gana por 237 votos contra 235 de los rebeldes y terceristas, ante lo cual asume una nueva directiva, dominada por la fuerzas oficialistas y liderada por Jaime Castillo Velasco. Con esta estrategia, Frei trataba de mitigar la fuerza que las críticas dentro del propio partido hacían más difícil su gobierno.

      Sin embargo, la nueva coyuntura electoral parlamentaria que se avecinaba en marzo de 1969, favoreció la mantención y proliferación de los discursos críticos al gobierno de Frei, sobre todo como estrategia electoral de quienes sentían que un acercamiento a la administración gubernamental podía generarles pérdidas importantes en el electorado. Así el 3 de agosto de 1968, es elegida una nueva Directiva cuya misión consistía en conducir al PDC en la campaña electoral. La cabeza directiva es asumida por Renán Fuentealba, quien fue elegido por unanimidad.

      Bajo la dirección de Fuentealba, no solo se debatió el tema más próximo de la campaña parlamentaria, sino que también comenzaba a esbozarse la campaña presidencial de 1970. Ante ello, el impedimento constitucional de la reelección, volvía el escenario favorable a aquellos partidarios de desmarcarse de la acción administrativa de Frei y propulsar un programa político más “revolucionario” y en donde la justicia social jugara un rol preponderante.

      Es así como el 1º de mayo de 1969, una nueva junta nacional debía votar la propuesta de la directiva de Fuentealba, que como programa presidencial levantó “la vía no capitalista de desarrollo” y planteó la idea de una alianza con la izquierda para enfrentar la elección de 1970. Los puntos que según esta directiva debía discutir la nueva Junta Nacional eran los siguientes:

      “ 1) Postergación del Congreso Nacional del Partido, proposición que se hace sobre la base de un compromiso tácito de los distintos sectores del partido.

      2) Reforma de los Estatutos, con dos fines esenciales: a) dar al partido una estructura moderna, dinámica y eficaz; b) fortalecer las autoridades del Partido y dictar normas disciplinarias, entregando el conocimiento de las relacionadas con el cumplimiento de los deberes políticos que tienen los militantes, a la directiva nacional y al Consejo Nacional según los casos.

      3) Bases programáticas para una segunda etapa: a) participación popular real, efectiva en la conducción del país a través de todos los órganos del Estado, interviniendo en su dirección, en sus deliberaciones y acuerdos y en la ejecución de éstos. El actual gobierno ha sido el de la organización popular; el próximo debe ser el de la participación popular.

      b) Derecho para los trabajadores. El desarrollo que nosotros queremos es el siguiente:

      1. se trata de un Derecho que no tenga como precio una cada vez mayor dependencia del imperialismo.

      2. se trata de un derecho que beneficie directa y exclusivamente a la mayoría de los trabajadores, que corrija las desigualdades en la distribución del ingreso, la riqueza, las oportunidades, utilizando los recursos nacionales en la producción de bienes o servicios que satisfacen las necesidades más urgentes del pueblo.

      3. Se trata de un derecho que no se hace a base de sacrificar los bajos niveles de vida de los trabajadores a través de la compresión o congelación de sus niveles actuales de consumo, sino de la compresión de los consumos de los sectores oligárquicos”[71]

      Como se desprende de lo anterior, los puntos de discusión estaban cruzados por una aguda crítica al gobierno y su actuación en torno a los temas salariales y partidarios. La mesa dirigida por Fuentealba aspiraba a profundizar los cambios en la sociedad en conjunto con una nueva autonomía al Partido como estructura, para que su accionar en el escenario electoral le permitiera no cargar con los problemas y críticas que se le hacían al gobierno de Frei Montalva.

      El resultado fue lapidario, el frente oficialista abortó dicha propuesta y postuló la idea del camino propio, sin resolver por cierto la problemática mayor del programa político de fondo[72]. El fracaso de la propuesta, llevó a la renuncia de la directiva a la mesa y la renuncia al Partido de los líderes rebeldes, que sintieron que ya nada tenían que hacer en esta colectividad. La formación del MAPU estaba ad portas de concretarse, sobre todo con los acontecimientos desatados dentro de la Juventud y la coyuntura generada por la matanza de Pampa Irigoin[73].

      El año 1969 y los primeros meses del conflicto. De la coyuntura electoral a la formación del Movimiento de Acción Popular Unitaria.

      El año 1969 es un año que marcado por la coyuntura electoral, se agudiza también el conflicto al interior de la Democracia Cristiana. Las críticas al gobierno y la tensión creciente de los grupos o fracciones que constituyen el PDC se van volviendo cada vez más visibles e irreconciliables, dada la fuerte necesidad de diferenciarse o distanciarse de las decisiones gubernamentales, como una estrategia de obtener dividendos políticos.

      La elección parlamentaria del año 69 se vivirá dentro de la DC como una elección decisiva para medir las posibilidades de triunfo en el campo presidencial para el año siguiente. Estos elementos no deben dejarse de lado en el análisis, porque si bien existen conflictos ideológicos y criticas programáticas a la administración de Frei Montalva que constituyen la identidad de los grupos dentro del partido, también es cierto que la mayor intolerancia y posterior ruptura se vive en el ambiente electoral, donde se hace propicio el enfrentamiento para construir el apoyo político que le granjee los beneficios a los distintos candidatos. Por lo menos esto será parte de la estrategia de los terceristas y los rebeldes, que estiman que sólo con un discurso radicalizado y más cercano a la izquierda podrán obtener las cuotas de poder respectivas.

      De esta forma la coyuntura electoral obliga a definirse teórica y programáticamente. La prensa nos demuestra que durante esos años no sólo bastaba con ofrecer las clásicas medidas populistas de mayor bienestar al electorado o a las masas, sino que era necesario también que estas medidas se enmarcaran en proyectos ideológicos más poderosos que le dieran coherencia a las medidas y continuidad en el tiempo. De allí que dentro de la DC la discusión sobre la “vía no capitalista de desarrollo” se convirtiera en algo vital dentro del contexto electoral y que las posiciones particulares dentro del partido tuvieran que definirse también en términos programáticos.

      “Democracia Cristiana es algo que deriva de una filosofía propia, filosofía tan vieja como nuestra civilización, pero absolutamente reconocible en las distintas gamas ideológicas. Rechaza con igual energía el predominio del individuo sobre la sociedad, que es el caso del capitalismo burgués, como el predominio de la sociedad sobre el individuo, que es el caso del comunismo. Pretende hacer justicia distributiva sin menoscabo de la libertad de cada cual, así como pretende defender la dignidad del ser humano sin perjuicio de su bienestar económico.

      … La D.C pretende reemplazar a un Estado grande y poderoso por comunidades pequeñas y solidarias entre sí. La D.C para defender a los débiles, pretende que nadie sea fuerte y no existiendo propiedad individual o estatal, sino propiedad comunitaria, todos cuidarán de lo de todos y cada cual estará resguardado en su derecho porque desaparecerán los derechos privilegiados y el hombre, a la luz de su propia razón y de un orden desligado de imperfecciones, no requerirá de fuerzas represivas para solucionar sus problemas”[74].

      A pesar de lo anterior, existían personeros de la DC más cercanos al oficialismo que estaban por mejorar la administración sin darle tanto énfasis al debate teórico que encontraban estéril.

      El PDC de Antofagasta timoneado por Benito Pérez Zujovic, hermano mayor del ministro del Interior, y hombre que no se anda con chicas para definir las corrientes internas de su partido en el Norte: – Acá hay algunos intelectuales, porque eso son: intelectuales (y lo dice con tono despectivo) que se preocupan de esas cosas. La mayoría de nosotros no, y yo entre estos últimos.

      -¿los ideólogos? Bueno, son los que generalmente menos trabajan, son los más jóvenes en general, los que no ponen los pies en el suelo”[75]

      De esta forma se va delineando el debate dentro de la Democracia Cristiana, donde a pesar de lo expresado por Pérez Zujovic, el tema de las fracciones y las definiciones teórico-ideológicas cubre la mayor parte de los escritos de prensa, dando cuenta de lo importante que parecía esta materia en el conflicto electoral existente. Por ejemplo, el periódico La Tercera a inicios de 1969, afirma que “las aguas internas del PDC se encuentran demasiado turbias, a pesar de la campaña parlamentaria, las posiciones se hacen cada vez más divergentes. Mientras los oficialistas o moderados quieren seguir siendo una alternativa entre el capitalismo y el comunismo, los rebeldes y terceristas opinan que deben abrirse las compuertas hacia un entendimiento con la izquierda marxista”[76].

      El periódico El Clarín por su parte, en marzo del año 69, dedica parte de su análisis político a dar cuenta de las distintas fracciones del PDC, enfatizando las diferencias ideológicas que sustentan los grupos. Así afirma que “en 1966 el movimiento tercerista surgió en el PDC como un hito de conducta doctrinaria. Lo procreó un grupo de intelectuales de ese partido que estimaba que no todo estaba perdido en cuanto a los esfuerzos por llevar al gobierno más a la izquierda cada vez. Se alimentaron de esperanzas ante la estrategia de poder esgrimida por el grupo rebelde que nació deshaciendo esa posibilidad como tarea inmediata. Los rebeldes exigían una aceleración máxima en la Revolución en Libertad y maduraron trabajando en las bases, por lo tanto se robustecieron. Los terceristas se quedaron en el grupo de amigos hermanados por inquietudes comunes. Solo reaccionaban ante hechos provocados por otros grupos y cuando alguno de sus talentos era cuestionado o puesto en apuros”[77].

      Sin embargo, a pesar de estas diferencias entre ambos grupos, la idea común de llevar hacia la izquierda las posturas demócratas cristianas, los había tendido a unir en la acción partidaria. Podemos decir que se vislumbraba en la prensa la posibilidad de que en el año 1969, se formara una especie de Frente de Izquierda Cristiana, dentro del mismo partido, que propugnara por acelerar los cambios, sin romper con la colectividad. Así lo afirma El Clarín cuando especifica que “después del requies cat in pacem de esta noche, en todo caso, los ya casi “ex terceristas” se integraran al gran grupo de izquierda cristiana. Hablamos de la mayoría de ellos… Los rebeldes por su parte, recibirán este brillante grupo, haciendo necesariamente algunas concesiones. Al parecer, ya hay acuerdo. Para hablar de frente, digamos, que “la izquierda cristiana” (como probablemente se denomine a la corriente) agudizará su vigilancia revolucionaria, poniéndole la bayoneta en el pecho a los grupos juveniles rupturistas. En casi todos los planteamientos doctrinarios hay coincidencia hasta con los rupturistas, pero éstos últimos están en otra táctica, en aquella que aconseja dividir el partido en último caso. La nueva izquierda cristiana hará notar que eso no corresponde ni siquiera en último caso”[78].

      Los grupos rupturistas estaban concentrados mayoritariamente en la JDC, de allí que la relación de éstos con el partido se hiciera básicamente al amparo del grupo rebelde encabezado por Gumucio, Jerez y Silva Solar. Este grupo no esgrimía, como ya expresamos la necesidad imperante de romper con el partido. De hecho, Rafael Agustín Gumucio era uno de los líderes fundadores de la DC y su poder se daba en el contexto de esta colectividad. Sin embargo, las relaciones del grupo rebelde con los rupturistas, van a tensar cada vez más la posibilidad de que terceristas y rebeldes lleguen a un acuerdo antes de la Junta que se celebraría en mayo de ese año y que debía definir las posturas ideológicas y programáticas que llevaría la DC en la próxima elección presidencial.

      “Posiblemente a tres bandos se de la Junta Nacional del PDC que debe efectuarse los días 1, 2 y 3 de mayo próximo. Por una parte, el “oficialismo” jugaría sus cartas en el sentido de buscar un camino propio para el PDC, elaborando un programa presidencial para 1970, eligiendo a un abanderado de sus filas y facultando a éste para que inicie los contactos necesarios a fin de facilitar un apoyo al abanderado DC de otros sectores políticos. Por su parte, el sector rebelde propicia al igual que “terceristas” una definición del partido hacia la izquierda buscando contactos con las fuerzas del FRAP, radicalizando el partido y su esquema de transformaciones para el país. Rebeldes y terceristas han efectuado numerosas conversaciones para presentar un rostro unido a la Junta Nacional, pero el llamado sector tercerista no acepta que dentro de la unidad de ambos grupos figuren los elementos juveniles llamados “rupturistas”, que al fin y al cabo ganaron la Junta Nacional de la JDC”[79].

      La tensión por la presencia de los grupos rupturistas, amparados por el grupo rebelde del partido, se agudizará y finalmente los terceristas no llegarán a acuerdo con los rebeldes. Los terceristas incluso conversarán con los oficialistas y el sector denominado “unitario”, dejando fuera de cualquier acuerdo a los rebeldes sobre todo en los aspectos relativos a la determinación del nombre del candidato a la presidencia[80].

      Sin embargo, si bien esto pasa al nivel del partido, la dinámica de la JDC es un tanto distinta. Podemos enfatizar que aquí el conflicto es más ideológico y menos pragmático, más de fondo y menos electoral que el que se vivía en el nivel adulto de la colectividad. De allí la radicalidad de las mismas críticas y los enfrentamientos de los grupos adultos con el sector juvenil. Estos últimos, con cierta lógica de poder en su actuar, se dan cuenta de que el contexto electoral existente los beneficia, porque obliga a los miembros adultos a tomar posiciones sobre los temas más profundos del debate, medir fuerzas y disputar los nichos de poder político existentes. Finalmente el conflicto se resuelve a través de la ruptura, la salida más viable y más beneficiosa para el sector juvenil, aunque no así para el sector adulto[81].

      Presenciamos así dos formas de hacer la política, donde el corte generacional es la variable más importante. Por un lado los miembros del partido, que si bien estaban preocupados por la definición doctrinaria, su forma de hacer política fue siempre más tradicional, y buscando cauces dentro del partido, en contraposición con los jóvenes que rápidamente buscaron la ruptura. De allí que los rebeldes juveniles fueran tildados como “rupturistas”.

      Los rebeldes de la Democracia Cristiana del sector adulto eran vistos como aquellos que: “quiere otro ritmo revolucionario, el que busca nuevas estructuras y se desespera un buen poco cuando el gobierno de su Partido aparece haciendo concesiones a los enemigos irreconciliables de cualquier proceso de cambios verdaderos: la Derecha política y económica[82]

      En cambio el sector juvenil, constituido por los rebeldes – rupturistas, eran vistos como:

      “una especie de marxistas-leninistas-cristianos, pero no mucho, que propician, dicho en términos claros, que la gente izquierdista de la DC se embarque en un viaje con comunistas y socialistas”[83]. Incluso, para los diarios que representan la opinión de la Derecha chilena, La Tercera y el Mercurio, estos grupos eran abiertamente marxistas.

      Estas dos configuraciones identitarias se pondrán de manifiesto en el conflicto inmediato suscitado por los sucesos ocurridos en Pampa Irigoin en marzo de 1969. La matanza ocurrida producto de la toma de terrenos en la zona de Puerto Montt, fue rápidamente condenada por los jóvenes, quienes con mucha fuerza criticaron y pidieron la salida del Ministro del Interior Edmundo Pérez Zujovic. La intransigencia de la misiva hecha pública por la directiva de la JDC que encabezaba Enrique Correa, generó un arduo debate dentro del partido y medidas disciplinarias suspensivas para los miembros de la Juventud que apoyaron la carta. Sólo unos días después de las fuertes declaraciones de los jóvenes, los adultos del grupo rebelde se suman a las críticas, sin embargo su adición fue siempre bajo la lógica de mantenerse dentro del partido y por ende, menos intransigente que la carta de los jóvenes.

      Esta carta revela dos tipos de elementos que serán también visualizados por actores DC de la época. La coyuntura de Pampa Irigoin será vista casi como una excusa para quebrar el partido y llevarse por parte de la JDC una orgánica que hacía tiempo funcionaba de manera bastante autónoma y por otro lado demuestra, que los adultos de la colectividad salieron por la emergencia de la coyuntura y los cauces propios que rodearon el conflicto, a sumarse a un proyecto progresista que rápidamente se les escapó de la manos y fue hegemonizado por los más jóvenes.

      La carta que generó la salida de parte importante de la JDC y por la cual fueron pasados al tribunal de disciplina toda su directiva, enrostraba una dura crítica al gobierno de Frei en su gestión en general y no sólo hacía referencia a los sucesos de Pampa Irigoin, demostrando que el quiebre no era solo coyuntural sino que estructural y profundo. Ellos afirmaban que “este nuevo acto represivo del gobierno no es sino la consecuencia de una política cada vez más alejada y contraria a los intereses populares, que necesita para imponerse de una cuota cada vez mayor de autoritarismo. Esto no es otra cosa que la demostración de la incapacidad que el gobierno ha tenido en la tarea de unir al pueblo para destruir el poder antipopular de la derecha económica; la creciente vacilación y debilidad gobiernista lo obliga a ser cada vez más obsecuente con los poderosos y cada vez más duro con el pueblo. Ante una derecha triunfante, el gobierno no parece querer competirle apoyo y clientelas”[84] .

      Por su parte la carta de repudio que el sector adulto rebelde envía al gobierno tiene un carácter menos radical y apela a la búsqueda de unidad. Dicha misiva se envía un día después de la carta de los jóvenes, también como una forma de apoyo a las duras medidas disciplinarias a las que fueron sometidos los miembros de la directiva juvenil, después de la publicación de la misma. Los líderes rebeldes firmantes de la carta: Rafael Gumucio, Alberto Jerez, Julio Silva, Vicente Sota y Jacques Chonchol, señalaban: “Los dolorosos sucesos de Puerto Montt que lamentamos profundamente ocurran en un gobierno D.C, son de aquellos que no permiten guardar un silencio que podría aparecer como un acto de tácita aceptación. No se puede limitar lo sucedido a sólo un problema de autoridad. Menos aún, justificarla calificando como actitud sediciosa la legítima protesta popular provocada por la difícil situación habitacional que, aún cuando no es de responsabilidad del actual gobierno, corresponde a una angustiosa realidad.

      Las declaraciones de la JDC, de la FECH y de la UFUCH, son serias y enjuician con extraordinaria valentía los hechos ocurridos”[85].

      En la misiva de los jóvenes, éstos comparan el gobierno de Frei con la dictadura de Onganía en Argentina y exigen la rápida salida de Pérez Zujovic del gabinete. El enfrentamiento de poderes al interior de la DC y la intransigencia de los términos utilizados van marcando un camino de ruptura que ya no puede ser consensuado: “No es este el camino; el PDC ofreció una salida al gobierno: destruir con el apoyo del pueblo el circuito básico del poder capitalista, liderando de este modo el movimiento popular, en lugar de reprimirlo con grupos móviles y balas. El gobierno no aceptó y optó por el camino antipopular de ser guardián de un”capitalismo eficiente”. Los guardianes que los capitalistas prefieren en toda hora son los gorilas; se trata para ganar su preciada confianza, de demostrar que éste es un gobierno tan eficaz para defender el orden como lo es el de Onganía u otros. Símbolo y personificación de esta derechización creciente demostrada en estas nuevas muertes que el pueblo sufre es el Ministro del Interior, Edmundo Pérez. La JDC exige su inmediata salida, porque de nada valen las explicaciones y excusas que acostumbra dar al partido, si fuera de él, actúa de un modo diametralmente opuesto”[86].

      Para el caso de los adultos, quienes buscan resolver el conflicto dentro del partido, la colectividad sigue siendo el lugar adecuado y que pone los marcos para resolver el conflicto. A diferencia de los jóvenes que han deslegitimado abiertamente esa opción, los adultos rebeldes afirmaban que “Coincidimos con lo expresado por el presidente del PDC en el Consejo Plenario de Cartagena, que el partido debe ser solidario con todo lo bueno y lo malo de la acción del gobierno, pero creemos que él, como cualquier militante DC, debe entender esa solidaridad limitada a las políticas que se deciden en el seno del partido. La represión popular siempre ha sido condenada por el PDC y por lo tanto no cabe solidaridad alguna con la política representada por los actos que deploramos, ni con sus responsables directos.

      Insistentemente y dentro del marco de la disciplina y del diálogo interno, hemos luchado por acentuar en forma clara el espíritu revolucionario que debe presidir los actos del gobierno DC. Ahora, más que nunca, frente a la prepotencia de la Derecha que aprovecha los luctuosos procesos de Puerto Montt para llevar agua a su molino, reafirmamos nuestra convicción que por sobre los sectarismos partidistas se hace indispensable unificar a todas las fuerzas políticas y sociales que están dispuestas a impedir el regreso de la oligarquía al poder y a instaurar un gobierno popular en Chile.

      La desgraciada repetición de hechos como éste que el país enfrenta hoy y perjudican gravemente el destino popular del partido, nos han obligado a hacer pública expresión de nuestro pensamiento”[87].

      De esta forma, los sucesos de Pampa Irigoin, denotan dos lógicas políticas distintas, que se pondrán de manifiesto de manera más clara en los meses que siguen a la matanza de pobladores y la fundación del MAPU en mayo de 1969. Es decir, entre marzo y mayo de 1969, adultos rebeldes y jóvenes rupturistas van caminando al encuentro disidente fuera de la colectividad, pero por vías y lógicas de actuar diferentes.

      Para los adultos rebeldes y algunos terceristas la propuesta de la formación de una Unidad Popular, que buscara acuerdos con la izquierda marxista, era un elemento central que debía discutirse en la Junta Nacional de mayo de 1969. El programa sobre el cual debía buscarse el nombre del candidato y las alianzas, estaban planteadas en el famoso documento de la “vía no capitalista de desarrollo”, que según los diarios La Tercera y el Mercurio, no era otra cosa que una vía socialista a secas. Así lo demostrarían los dichos del diputado Alberto Jaramillo quien anunció, a raíz de la pérdida de la Junta Nacional por parte del grupo rebelde, que “no estoy de acuerdo con los resultados de la Junta Nacional. El partido ha demostrado que prefiere seguir por la vía capitalista. En cambio nosotros pensamos que la vía socialista es la única solución para desarrollar el país. No un socialismo marxista, sino un socialismo democrático”[88].

      De esta forma, los miembros del grupo rebelde del partido, buscaron ganar la Junta Nacional y persistir en el apoyo a la mesa dirigida por Renán Fuentealba. Por su parte, los jóvenes realizaron toda una campaña política dirigida a ganar la Junta de la JDC, pero con una aspiración aparentemente distinta a la que tenía el grupo adulto. Los jóvenes apostaban a ganar la Juventud, logrando una hegemonía visible, de manera que al quebrar el partido la ruptura fuera más aguda.

      Los discursos utilizados por los jóvenes para ganar la Junta de la JDC, que se realizó antes de la adulta y producto de la suspensión de la directiva que encabezaba Enrique Correa, fueron de abierta crítica al gobierno. A éste se le acusaba de haber abandonado los principios libertarios y comunitarios que sustentaban la Revolución en Libertad y de trabajar para el capitalismo y el imperialismo yanqui, así como para la oligarquía nacional. Así lo destaca El Mercurio donde se da cuenta que “La Junta se inició con la cuenta del presidente suspendido de su cargo hace algunas semanas, Enrique Correa, quien pudo presentarla sólo, a través de un miembro del Consejo ya que el Tribunal de disciplina que los suspendió por 2 años de sus derechos de militante no le permitió actuar oficialmente en la Junta… El informe político de Correa consta de 20 carillas y es en el fondo una lista de acusaciones a la línea gubernamental. Culpa a esta y a la corriente oficialista de haber llevado al partido a la ambigüedad, a la derechización y a la entrega al capitalismo… Por primera vez, dijo Correa, que aludía a una situación que no había tocado antes por no rebajar el nivel del debate. Este nuevo elemento de crítica que aporta el joven rebelde “es que el poder, cuando no es ejercido colectivamente por el pueblo en un sentido revolucionario y socialista, corrompe, es biombo de los oportunistas, de los que quieren convertir a la política en la mejor profesión del mundo… El dilema para Correa es claro: revolución socialista o regresión derechista”[89].

      El triunfo de los rebeldes rupturistas en la Junta de la JDC fue abrumante y categórico y según El Clarín “los oficialistas y hombres del gobierno pueden sufrir peligroso infarto. La lista encabezada por Juan Enrique Vega obtuvo 154 votos, contra la lista de los oficialistas que encabezaba Luis Capiolo. Los terceristas dieron chupe de guata con 24 votos y llevaban como abanderado al ex presidente de la UFUCH, José Miguel Inzulza”[90]. Al igual que lo destacara el periódico El Mercurio, este periódico de corte izquierda-populista, afirma que “la victoria de los rebeldes se basó en las duras críticas que se hizo al gobierno y en especial al Ministro del Interior, Edmundo Pérez Zujovic, por sus inclinaciones antipopulares y derechistas”[91].

      La fuerza del triunfo que los rebeldes – rupturistas obtuvieron en la Junta, hizo que el enfrentamiento con el Partido fuera cada vez más frontal e ideologizado, generando un clima de tensión tan abrumante que no tuviera otra salida que la división del partido. De hecho, las consignas utilizadas por los jóvenes hablaban cada vez más de socialismo y revolución, dejando de lado cualquier duda sobre la ambigüedad de sus postulados. Cuestión que no era tan evidente en el sector adulto, donde el tema del cristianismo era más preponderante que el marxismo. Los jóvenes de la DC se comenzaban a apropiar del imaginario de la izquierda marxista, y con estos postulados iniciarían el camino de ruptura, que debía desarrollarse en una coyuntura particular: los resultados de la Junta Nacional del Partido Demócrata Cristiano a realizarse en mayo. Mientras tanto, estos jóvenes gritaban después del Triunfo de Juan Enrique Vega en la JDC, las palabras que inmortalizaron al Che Guevara: “Patria o Muerte ¡Venceremos!”[92].

      La postura programática que los consejeros juveniles llevarían a la Junta Nacional adulta apostaba a la creación de un Frente Revolucionario, que condujera a la Unidad Popular y a la revolución[93]. Dicho Frente Revolucionario debía estar conformado por la DC y los sectores de la izquierda tradicional chilena, como única estrategia de derrotar a Alessandri en las elecciones y de conducir al país hacia cambios radicales que tuvieran como horizonte final, la construcción de una sociedad socialista, y ya no tan solo comunitaria[94].

      Estos aspectos, referidos a los discursos “revolucionarios” y “abiertamente marxistas” son destacados mayoritariamente por la prensa de derecha, donde el conflicto juvenil aparece mejor tratado que en los periódicos de izquierda que hemos revisado. Para El Clarín por ejemplo, el conflicto juvenil es menor, los actores desaparecen ante el conflicto adulto y lo que resaltaba este diario, hacía más bien referencia a un cristianismo radicalizado que a un socialismo abiertamente marxista, como lo declaraban los otros periódicos que cubrieron el conflicto. Lo anterior puede entenderse como estrategia comunicacional – política en un enfrentamiento electoral ampliamente polarizado, que lleva a los demócratas cristianos a definirse con una postura identificable y donde el “comunitarismo” aparecía como ambiguo y poco atractivo.

      Los Jóvenes DC que triunfaron en la Junta, comienzan a reunirse y a planificar sus posturas y actuaciones para la Junta Nacional a realizarse en mayo. Cada vez quedaba más claro que si las posturas de rebeldes- rupturistas no eran acogidas o no triunfaban en la Junta, el Partido Demócrata Cristiano se quebraría. Sin embargo, la interrogante que se hacían los medios de comunicación, era sobre la magnitud del quiebre.

      Las dudas comienzan a despejarse una vez realizada la Junta Nacional los días 2 y 3 de mayo de 1969. En dicho evento ganaron las posturas oficialistas y la tesis del camino propio por un escaso margen de 18 votos. Ante el triunfo de estas posturas, la mesa dirigida por Renán Fuentealba renuncia y asume la nueva directiva encabezada por Jaime Castillo Velasco, quien pertenecía a las posturas triunfadoras. Según El Clarín “El PDC se puso ropita usada después de la Junta que, durante dos días, mantuvo al mundo político del país en suspenso. El nuevo presidente de la colectividad resultó Jaime Castillo, Ministro de Justicia, ideólogo de la soledad del partido para conservar la pureza. ¿Qué cosa nueva puede ofrecer el PDC con Castillo a la cabeza? Nada de consideración, a juzgar por el voto político aprobado por una estrechísima mayoría. El triunfo del oficialismo en la Junta Nacional del PDC se logró apenas por 18 votos, entre más de 400 delegados que votaron. Este hecho, significó la renuncia de la mesa de Fuentealba y Bernardo Leighton, el alejamiento del todos los consejeros de libre elección de las corrientes rebeldes y terceristas”[95].

      La tesis del camino propio, triunfadora en la Junta en manos del oficialismo, rechazaba de pleno la postura rebelde rupturista de la Juventud referida a la tesis del “Frente Revolucionario”. Según este mismo periódico “Los más damnificados con el voto aprobado por la Junta Nacional del Partido fueron los cabros de la Juventud, que propiciaron con enorme entusiasmo el Frente Revolucionario. Durante años elaboraron la teoría y la propusieron como tesis fundamentada en el Congreso de la JDC. Con el Frente Revolucionario ganaron Juan Enrique Vega y sus boys de la Directiva Juvenil. Sin embargo, el voto victorioso señala expresamente que la tesis del Frente Revolucionario “es rechazada por la Junta Nacional del PDC como incompatible con la existencia del partido y con su posición política. En otras palabras, “lo prohibieron”.[96]

      Ante esta nueva coyuntura, los jóvenes rupturistas debían decidir qué hacer en la DC. Estaba cada vez más claro que dentro de esta colectividad sus posturas no tenían respaldo, así como tampoco podían contribuir desde éste a la propuesta de la Unidad Popular para derrotar a las fuerzas políticas de la derecha que representaba Alessandri. Definido un marco de actuación cada vez más estrecho y que daba como única opción la salida y el alejamiento del partido, los jóvenes perdedores en la Junta Nacional debían resolver el mejor momento o coyuntura política para que su salida fuera lo más impactante posible. Los jóvenes tenían claro que esto solo sucedería si lograban que dentro del partido renunciaran militantes de la talla de Gumucio, de manera que la sangría fuera transversal y no sólo generacional.

      Así lo declara La Tercera cuando analizando los resultados de la Junta se pregunta “¿Qué ocurrirá en el seno de la DC? Es difícil predecirlo. Los propios líderes rebeldes y terceristas como Rafael Agustín Gumucio, Alberto Jerez, Juan Enrique Vega y otros, prefirieron no opinar dado que el momento era difícil y los ánimos estaban tensos. Muchos piensan que un sector del PDC, especialmente la Juventud abandonará las filas del partido de Gobierno. Esto se sabrá en los próximos días. En todo caso grupos oficialistas predijeron que solo una pequeña parte de la juventud, del llamado grupo “rupturista” y probablemente uno o dos parlamentarios abandonarían el partido, pero el resto de los militantes se mantendrían disciplinadamente en la colectividad. En gran medida todo dependerá de la resolución que adopte el senador R. A Gumucio. Si Gumucio se va se irá con él la Juventud. No podría decirse en modo alguno, que la Junta Nacional de la DC no dejó heridos, los dejó y en todos los niveles”[97].

      Los efectos que traería esta Junta en la esfera política no dejaron indiferente a nadie. Así mientras los socialistas hacían un llamado a los jóvenes de la DC para que se salieran del Partido del cual formaban parte, [98] el Partido Nacional hacía el siguiente análisis: “Para nosotros habría sido más conveniente el triunfo del sector marxista, porque así se habría definido con mayor claridad la verdadera situación política de Chile. Dijo (Jarpa) respecto de la posibilidad de que un grupo de la Juventud y de sectores rebeldes del PDC se retiraran de la DC, que “como casi todos los rebeldes tienen puestos públicos y fiscales van a ser muy pocos los que quieran perder esas granjerías y opten por irse”[99].

      Sin embargo, el momento llegó el 6 de mayo de 1969, cuando Rafael Agustín Gumucio, militante ejemplar dada su connotada trayectoria en la colectividad desde su fundación, presentó su renuncia ante la mesa del PDC. La renuncia del senador rebelde, generó en los días subsiguientes una seguidilla de renuncias que hicieron que la ruptura fuera eminentemente significativa en la DC y los análisis de la derecha profundamente equivocados.

      En su carta de renuncia el Senador Gumucio afirma que su decisión es una opción personal, y que no pretende arrastrar con ella a nadie más dentro de su partido. Su carta demuestra que no aspiraba a la ruptura, y que ésta se generó producto de las condiciones internas que vivía el proceso político demócrata cristiano. Según el senador “Esto me ha llevado al convencimiento que en nuestro partido se han consolidado fuerzas que ya nada tienen en común con lo que yo pienso. El acuerdo de la Junta revela una indiferencia realmente alarmante ante la seria chance de la Derecha de retornar al gobierno, y junto a eso un rechazo muy profundo a buscar condiciones que pudieran aproximarnos a la izquierda. El ideal que siempre nos unió fue la lucha contra la injusticia de las estructuras capitalistas, la lucha por cambiar esta sociedad de un modo verdadero, profundo. Los principios cristianos han inspirado nuestra acción. Pero yo veo que ahora las cosas son distintas. Las corrientes más avanzadas del pensamiento cristiano no son recogidas por nosotros y de hecho más que un instrumento del cambio revolucionario de la sociedad somos un instrumento del status social, una fuerza administradora del sistema, garantizadora del orden establecido. No son pocos los esfuerzos que hemos hecho por rectificar desde dentro esta situación. Hoy creo honradamente que tal rectificación es imposible al menos por largo tiempo. La influencia del poder se ha hecho incontrarrestable dentro del Partido para imponer criterios. No pretendo arrastrar a nadie con mi actitud; no pretendo convocar una división en el PDC, y aún más, respeto el criterio de los camaradas que creen que hay posibilidades de impedir la derechización creciente del Partido permaneciendo dentro de él. Sólo pretendo resolver mi caso individual”[100]

      De esta forma, según Gumucio “mi renuncia es un problema de conciencia personal. No quiero, por lo tanto, arrastrar a sectores de la Juventud del Partido para que adopten igual postura. En una oportunidad dije que haría mal quedándome en el partido si yo no compartía su línea política”[101].

      Sin embargo, pese a que la postura de Gumucio no buscaba la ruptura del PDC, ésta igual llegó. Entre los días 7 y 14 de mayo, renuncian en conjunto el recién electo senador Alberto Jerez, los diputados Vicente Sota y Julio Silva, el departamento campesino de la DC[102], el departamento sindical con el vicepresidente de la CUT, Sergio Sanchez[103]a la cabeza, el ex vicepresidente del INDAP y líder del sector tercerista Jacques Chonchol y la Juventud casi completa[104].

      Los días que siguen al 14 de mayo cuando se registra la salida de la JDC del PDC hasta la fundación del MAPU, el 19 de mayo, los periódicos realizan una serie de conjeturas sobre las acciones que los rebeldes y escindidos del partido de gobierno harán como próxima movida política.

      Según constata El Mercurio, “los sectores rupturistas encabezados por Gumucio, el ex vicepresidente de INDAP, Jacques Chonchol; el senador electo Alberto Jerez y el diputado Vicente Sota, unirán su destino a un movimiento cuyas bases serán sentadas en plazo de 15 días. Tendrá un carácter que escape a los márgenes de los partidos tradicionales, no basado en la acción parlamentaria, sino en la actividad con campesinos, obreros y juventud, y abierto a las colectividades marxistas para la conformación de la Unidad Popular”[105].

      Estos mismos disidentes agregan que “nos organizaremos para seguir luchando por aquello que ha tenido un carácter más permanente en nuestra acción: retomar el legado moral de la Falange, unirnos a la lucha del pueblo por la justicia, por la democracia, por la revolución, por la nueva sociedad comunitaria y socialista”[106].

      Estaba en discusión sin embargo, la estructura que debía tomar este nuevo movimiento político. Las posturas que afirmaban que esto debía ser un movimiento que apostara por la unidad de la izquierda, triunfaron en un primer momento. Sin embargo, ya en 1970 la postura de convertir el movimiento en partido tenía la hegemonía. El control del nuevo aparato estaría en manos de los sectores liderados por Ambrosio. En este sentido podemos decir que el periódico que hizo el análisis más certero sobre el MAPU fue El Mercurio al enfatizar que “el nuevo movimiento formado por los rebeldes, es de corto tiempo y está destinado a convertirse en Partido[107].

      La formación del MAPU.

      La mañana del 19 de mayo de 1969 traía una noticia política que se venía fraguando hacía ya varios días. Los periódicos que hemos trabajado constatan este hecho ocurrido el 18 de mayo con los siguientes titulares: “Rebeldes del PDC formaron el MAPU”[108], “Movimiento político formaron militantes que abandonaron PDC”[109] y “Ex militantes del PDC forman nuevo partido”[110].

      De esta forma, mientras El Clarín resalta los primeros días de formación de la nueva colectividad el elemento rebelde demócrata cristiano como principal característica identitaria del MAPU, El Mercurio y la Tercera destacarán el elemento marxista que existe dentro de la nueva colectividad y que se aglutina con el cristianismo avanzado para darle al MAPU una nueva fuerza dentro de la izquierda chilena[111].

      Las primeras reacciones de la prensa política al cubrir la formación del MAPU fue analizar el objetivo de su constitución como colectividad política y los alcances de su actuación en el marco de la política chilena y los actores tradicionales. Para El Mercurio, tal como lo señala la tira cómica el perejil, el MAPU era una especie de tumor maligno que se le extirpó a la DC, tumor maligno que por lo demás había ayudado a generar el Partido Comunista[112], dentro de su estrategia de corroer a la Democracia Cristiana.

      Para El Clarín en cambio, el MAPU será asociado durante todo su primer año de vida al movimiento rebelde de los Demócratas Cristianos, sin atribuirle a la nueva colectividad ninguna otra característica que la que ya tenía este grupo desde su formación en la Democracia Cristiana. Incluso Eugenio Lira Massi enfatiza, luego de mofarse del nombre MAPU, que la nueva colectividad solo puede ofrecer la doctrina del cristianismo en la sociedad moderna y que ese sería y debería ser el gran aporte de estos actores al engrandecimiento de la izquierda chilena. Dice Lira Massi que “quienes formaron este movimiento tienen una sola cosa que vender y es la doctrina demócrata cristiana. Son demócratas cristianos. Desean aplicar en nuestros días la doctrina de Cristo y dos milenios avalan la calidad de la mercadería. Cristo sigue siendo más importante que Chonchol, Juan Enrique Vega o Enrique Correa, para no mencionar a los ya nombrados. La gracia que tienen quienes se marginaron del PDC es que se fueron porque pensaron que la directiva de su partido no estaba cumpliendo con el ideal que inspira esa colectividad. Son ellos entonces los depositarios del ideal cristiano de una sociedad moderna. Ellos son los “rebeldes”. Los que se rebelaron cuando se quiso llevar al partido junto al dinero y lejos del pueblo. Martín Lutero nunca negó a Cristo. ¿Por qué los rebeldes lo esconden?. Ellos quieren la reforma. Instalen entonces su capilla. Póngale “Partido Rebelde Demócrata Cristiano” y llegarán solitos miles y miles de feligreses. Pero si le ponen MAPU no les va llegar nadie. Les costará mucho más que un año enseñar a la gente que eso significa “Movimiento de Acción Popular Unitaria” y otro año más para que el pueblo entienda lo que eso quiere decir en el terreno político. Y para entonces habría pasado el 70”[113].

      En forma conjunta el mismo comentarista político critica que si el MAPU no asume su carácter identitario rebelde y demócrata cristiano, sólo conseguirá entrar al final en cualquier negociación con el FRAP, sin lograr ser tomado demasiado en cuenta. Así como también crítica que el nuevo nombre y esa falsa identidad se deba al influjo de los ideólogos que están muy presentes en la nueva colectividad. Enfatiza que ·”está bueno que los ideólogos se dejen de ser tan inteligentes todo el tiempo y se convenzan que las siglas ya están desprestigiadas y sirven solo de factor de perturbación para los escolares, de ironía para los adultos y de clave para los iniciados. ¿Qué importa un MAPU más o un MAPU menos? Pero los rebeldes DC son otra cosa. Y significan más que cuatro letras”[114].

      De esta manera, el nacimiento del MAPU será registrado como parte de un conflicto interno la DC, para más tarde ir adquiriendo vuelo propio cuando se desate la campaña presidencial de 1970. Sin embargo, la opinión de Eugenio Lira Massi estaba dando cuenta de lo que a un sector de la izquierda chilena interesaba destacar: la llegada de cristianos a ese mundo tradicionalmente hegemonizado por los dos partidos marxistas existentes. La tensión entre cristianismo y socialismo estaba solo asomada en la prensa, pero poco a poco se volverá un elemento trascendental en la definición ideológica de la naciente colectividad.

      El MAPU nace un 18 de mayo de 1969, constituido por 550 miembros que se reunieron en el local de los trabajadores de la Empresa de Transportes Colectivos del Estado (ETCE). La mayoría de ellos provenía de los expulsados o renunciados del Partido Demócrata Cristiano, liderados públicamente por los parlamentarios rebeldes de la DC más el ex vicepresidente de INDAP Jacques Chonchol, que pertenecía al sector tercerista. La gran base de apoyo a la nueva colectividad la constituía la mayoría de la Juventud renunciada de la DC, por lo que el elemento juvenil será muy importante en el MAPU, aún cuando todavía su figuración pública y mediática no sea tan visible, en los primeros meses.

      Sin embargo, a pesar de la invisibilidad mediática de los jóvenes, estos aportarán la identidad ideológica marxista que rápidamente va tomando el MAPU. Estos apuestan además a que su fracasada propuesta del Frente Revolucionario sea tomada como bandera de lucha por los otros partidos de la izquierda chilena. Al respecto decía Rodrigo Ambrosio, en un texto expuesto en la primera reunión masiva del MAPU después de su constitución, realizada el 27 de mayo en el teatro La Comedia, que “los partidos de izquierda en Chile deberían sufrir una decantación similar a la que ocurre en la DC chilena: los que están con la revolución para este lado; los otros y los tibios, que se queden donde están.”[115].

      En paralelo a la definición de la identidad de la nueva colectividad política, surge el debate mediático acerca de cómo se organizarán los nuevos actores. Ser movimiento o partido aparece como una primera disyuntiva rápidamente despejada por los líderes. El MAPU como su nombre lo dice será un movimiento y su principal objetivo de existencia era ayudar a crear conciencia unitaria en la izquierda chilena, para avanzar de manera real y revolucionaria a la construcción de una sociedad socialista. De allí que las primeras declaraciones de su Secretario General sean desmentir que el MAPU es o será un nuevo partido político.

      Al respecto titula El Clarín “El MAPU apenas dijo “agú” y ya le están inventando chuecuras”. Continúa con “Está bien que el MAPU de los ex rebeldes demócratas cristianos tenga un nombre poco agarrador, pero no hay derecho a que le anden inventando propósitos e ideas que nunca han tenido. Desde la reunión que tuvieron el domingo les andan colgando que ahora están reuniendo 10.000 firmas para inscribir al movimiento como nuevo partido político. “¡Nunca ha sido ese nuestro objetivo!” dijo a Clarín Jacques Chonchol. Secretario General del MAPU, para luego subrayar: “creemos que eso sólo contribuiría a aumentar la confusión dentro de la fuerzas populares”. El objetivo del movimiento (“que tiene fines políticos, pero que no está destinado a ser un partido político más”) fue señalado por Chonchol como “destinado a crear conciencia en las bases sociales del país: obreros, campesinos, asalariados, empleados, juventud, estudiantes, intelectuales, en toda la gente- y también en los partidos que se dicen y son populares de la necesidad de unirse para impedir el regreso de la Derecha al poder y la posibilidad de echar las bases para un proceso efectivamente revolucionario en nuestro país”[116].

      De esta forma, tal como lo expresan los medios periodísticos[117], el MAPU tenía una abierta vocación movimientista de cuadros y no de masas. Su aspiración era unir a la izquierda en las cúpulas partidarias y en las bases sociales. Objetivo muy ambicioso y que demostraba cierto aire de superioridad, que se autoentregaron los líderes del movimiento, para creer que con su actuación romperían con las lógicas tradicionales de la izquierda chilena[118]. Gazmuri planteaba al respecto, “creemos estar en los 5.000 militantes. No buscamos ser una elite, pero pensamos que representamos lo mejor en poder social. Tenemos sectores bien importantes del estudiantado y del campesinado”[119].

      Así, sin ser de una identidad de izquierda tradicional en su nacimiento, los recién nacidos llegan a dar lecciones a la izquierda, a definir lo que deben hacer para derrotar a Alessandri. Esto será un elemento fundamental en la forma que tendrá de desenvolverse el MAPU dentro del contexto de la campaña electoral del año 70 y durante los años que participan del gobierno de Allende. De allí que uno de los elementos más importantes a destacar durante los primeros días y meses de funcionamiento del MAPU sea lograr la unidad de la izquierda para la elección de 1970, vista como única arma para derrotar a Alessandri.

      La nueva organización, pese a no ser un partido político como lo enfatizan sus líderes, funcionará en la práctica como partido. Rápidamente se aprontaron a elegir un Secretario General, Jacques Chonchol; un Subsecretario General, Jaime Gazmuri; y una Dirección Nacional constituida por 25 miembros donde destacaron los ex rebeldes Alberto Jerez, Rafael Agustín Gumucio, Julio Silva Solar y Vicente Sota[120]. En forma conjunta a la elección de esta directiva, el MAPU se aprestó a funcionar en un local establecido, para así evitar cualquier problema de conexión más formal con los otros partidos de izquierda. El local elegido comenzó a funcionar en Mac Iver 555 y en sus inicios y dada la precariedad económica de la nueva colectividad, será ba