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Encuesta CERC (junio 2010): Piñera obtiene 54% de apoyo nacional; 48% en regiones afectadas por terremoto…

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Encuesta CERC

Carlos Huneeus: “Piñera es el gobernante con menos respaldo al iniciar su mandato”

Esto, en comparación a figuras como Patricio Aylwin y Michelle Bachelet, quienes iniciaron su mandato con un 85 y un 65 por ciento de adhesión, respectivamente. Sebastián Piñera cuenta con un 54% de aprobación a nivel nacional, mientras que su rechazo alcanza el 33%.

por EL MOSTRADOR

Encuesta CERC mayo 2010

El Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC) dio a conocer esta mañana su primera encuesta sobre aprobación al Presidente Sebastián Piñera.

El mandatario si bien logró un 54 por ciento de aprobación en el sondeo se convirtió en el gobernante con menos respaldo al inicio de su gestión.

Según Carlos Huneeus, director de CERC, “este es nivel de apoyo más bajo que presenta un Presidente desde la vuelta a la democracia”, en comparación a figuras como Patricio Aylwin (85%) y Michelle Bachelet (65%).

Para Huneeus la baja adhesión ciudadana se debe a una falencia de los partidos que sostienen la administración Piñera, los cuales, a su juicio, tienen una menor capacidad de movilizacion política que la Concertación.

El sondeo además muestra una baja de popularidad del mandatario en las zonas afectadas por el terremoto. En las regiones de O’Higgins, Maule y Biobío, donde el Presidente obtuvo un 48% de respaldo.

La ex Presidenta Michelle Bachelet es la figura política con mayor futuro (28%); seguida por el ministro de Educación, Joaquín Lavín (21%), Marco Enríquez-Ominami (13%), Carolina Tohá (13%) y Ricardo Lagos Weber (11%).

Los mejor evaluados son: el titular de Educación, Joaquín Lavín (37%), el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter (9%) y la vocera de Gobierno, Ena Von Baer 8%

Mientras el 39% de los chilenos considera que los gobiernos Concertación fueron buenos 45% que fueron regular y 12% que fueron malos.

Metodología

La encuesta se levantó  entre el 24 de mayo y el 6 de junio pasado, a una muestra de 1.200 casos representativos del 99% de la población total del país. El error muestra es de un 3% para un nivel de confianza de 95%.

Encuesta CERC: Reacciones de la Alianza y la Concertación

/ Lanacion.cl / Agencias

Larraín (RN) atribuyó el 54% al factor terremoto. Auth dijo que hay una "distancia sideral” entre Bachelet y Piñera. La DC aseguró que es un “gobierno que se mueve mucho, pero avanza poco”.

Encuesta CERC: Reacciones de la Alianza y la Concertación

Las cifras entregadas por el director del CERC, Carlos Huneeus (en la foto), despertaron los comentarios del mundo político.
Foto: UPI

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El presidente de Renovación Nacional (RN), Carlos Larraín, atribuyó al terremoto del 27 de febrero, el hecho de que la aprobación del gobierno de Sebastián Piñera sea la más baja en las últimas cinco administraciones democráticas (54%), de acuerdo a la encuesta CERC difundida hoy.

"Lo entiendo fácilmente, porque también es el único Presidente de la República que ha recibido en la primera semana del ejercicio del cargo las consecuencias de un terremoto, y todo lo que eso significa como testeo, disconformidad, como daños y penas", dijo.

Larraín optó por ver el vaso medio lleno y destacar que la administración Piñera ha tenido un crecimiento paulatino. "Lo grave sería que hubiera llegado con un 90% y ahora estuviera en 60%", comparó.

El timonel RN destacó, de hecho, el desempeño del gobierno y lo calificó con una nota "muy alta", argumentando que "han trabajado como unas hormigas, y han producido resultados notables en plazos muy cortos, precisamente cuando se enfrenta a la emergencia".

CONCERTACIÓN

En tanto, en la Concertación enfatizaron que el 54% marcado por Piñera representa la aprobación más baja de un gobernante en el inicio de su gestión, enfatizó la Concertación

Para el diputado y experto electoral, Pepe Auth (PPD), “si no fuera por el terremoto y el deseo de reconstrucción, el respaldo ciudadano al Presidente sería más bajo".

Aludiendo a los resultado marcados por la ex Presidenta Michelle Bachelet (que en la misma encuesta un 68% quiere verla de nuevo en La Moneda), Auth aprovechó de remarcar que hay una "distancia sideral" entre la popularidad de la ex Mandataria y el actual Jefe de Estado.

"Podemos decir que esta es la primera vez que al inicio de un gobierno, la gente ya esté pensando en su reemplazo", sostuvo Auth.

En tanto, para el jefe de la bancada de la Democracia Cristiana, diputado Patricio Vallespín las cifras del CERC “demuestra que las luces amarillas y rojas que pusimos el pasado fin de semana a los primeros 100 días del gobierno de Piñera tenían sustento y razón”.

Según el parlamentario, “la gente se ha dado cuenta de una serie de contradicciones e indefiniciones, de promesas sin cumplir y de anuncios que van cambiando con el tiempo, con lo que hemos llamado la famosa letra chica”.

Vallespín agregó que “la verdad es que, tal como lo dijimos, es un Gobierno que se mueve mucho pero avanza poco; que habla mucho de grandes logros, pero que hace muy poco; que siembra grandes expectativas pero que creemos cosechará grandes frustraciones.”

Escrito por Eduardo Aquevedo

23 junio, 2010 a 23:14

Encuesta Adimark (abril, 2010): Piñera cae del 52 al 50%, y gobierno del 60 al 51%…

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/ Lanacion.cl

Sondeo revela además un descenso en la aprobación del gobierno en su conjunto: en marzo llegó a un 60% y en abril cayó a un 51%. Encuestadora atribuye los números al factor terremoto.

Adimark: Piñera con 50% de adhesión y 31% de rechazo

-Revise la encuesta Adimark de abril

A un 50% llegó la aprobación ciudadana al Presidente Sebastián Piñera, de acuerdo a la encuesta Adimark aplicada entre el 8 y el 26 de abril, y que fue difundida este jueves.

Si bien la cifra no representa una diferencia “estadísticamente significativa” con la de marzo pasado, donde alcanzó una adhesión de 52 puntos, donde sí hay cambios evidentes es en el nivel de rechazo al Mandatario. En este ítem, Piñera llega a 31%, lo que representa un salto de 13 puntos respecto a la medición de marzo.

También cae la aprobación al gobierno en su conjunto. En abril, la adhesión alcanzó a un 51%, mientras en marzo esta cifra llegaba a un 60%.

Al desglosar los números, la aprobación a Piñera baja en todos los estratos, sufriendo un más marcado descenso en el grupo C3. En términos de género, la popularidad de Piñera baja entre las mujeres, registrando entre ellas un 48% de aprobación, 12 puntos menos respecto al sondeo de marzo. En cambio, en los hombres, sube de un 50 a un 53%. En cuanto a edades, la baja más evidente es en el sector joven. Piñera desciende de un 64 por ciento a un 59%, en el segmento de 25 a 35 años.

FACTOR TERREMOTO

Adimark explica las cifras a partir del manejo del gobierno frente al tema de la superación de los efectos del terremoto y tsunami del 27 de febrero pasado.

De hecho, las opiniones en esta materia “se deterioran en este mes”, mientras en otras áreas “el gobierno de Piñera logra mejoras en su evaluación”, indica la encuestadora.

Prueba de ello es que en “Relaciones internacionales”, la aprobación llega a un 67%, aumentando en 8 puntos respecto a marzo. “Educación” subió a 63%, creciendo 7 puntos y en “Control de la delincuencia” alcanzó un 50%, elevándose también 7 puntos desde marzo.

En cambio, respecto al terremoto, hay caídas. Un 55% aprueba cómo el gobierno está gestionando la ayuda hacia las personas afectadas, en contraste con el 70% de marzo. En tanto, un 54% valora cómo se está desarrollando el proceso de reconstrucción. En marzo pasado, ante esta misma consulta, la aprobación ciudadana llegaba a 65 puntos.

En esta misma línea, cuando se consulta a los entrevistados si Piñera “cuenta con capacidad para solucionar problemas del país”, las respuestas positivas caen 10 puntos respecto a la medición de marzo, registrando un 69% en la actual medición.

ATRIBUTOS DE PIÑERA

También, en materia de atributos de Piñera, “la tendencia este mes es a un deterioro de estas percepciones”, dice Adimark, pese a que se ubica en casi todos ellos sobre el 60% de opiniones positivas.

La ciudadanía considera al Presidente “activo y enérgico” (76%), “cuenta con autoridad” (73%), “capacidad para enfrentar situaciones de crisis” (71%) y “respetado por los chilenos” (71%).

Sin embargo, cuando se consulta si es “creíble” o “genera confianza”, las respuestas positivas caen a 61 y 59 por ciento, respectivamente. En este último punto baja desde un 66 por ciento de la medición de marzo.

FICHA TÉCNICA

El estudio realizado entre el 8 y el 26 de abril es cuantitativo con aplicación de encuestas telefónicas. Fueron entrevistadas a 1.128 personas, de los cuales 406 entrevistas fueron realizadas en Santiago y 722 se obtuvieron en regiones.

Adimark informa que la muestra es del tipo probabilístico con selección aleatoria de hogares y de entrevistados. El universo está compuesto por hogares que disponen de teléfono en las principales ciudades del país. El error se estima en +/- 3,0%.

Escrito por Eduardo Aquevedo

29 abril, 2010 a 14:08

Encuesta Adimark (marzo 2010): 52% apoya a Piñera al inicio de mandato…

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EVALUACIÓN DE GESTIÓN DE GOBIERNO MARZO 2010
31 de Marzo del 2010

CHILE-PIÑERA1 Comentario Evaluación de Gobierno Marzo 2010: Presidente Sebastián Piñera inicia su mandato con una aprobación de 52%. En tanto, la aprobación del gobierno llega a 60%

El presidente Piñera inicia su mandato con una aprobación muy similar al porcentaje de votación con que ganó la presidencia en la segunda vuelta electoral de enero pasado, un 52%. Los datos muestran que la así llamada “luna de miel” de los mandatarios en el primer tiempo de su gobierno está presente, principalmente por que el nivel de desaprobación es bastante bajo (18%).

Vea Encuesta Adimark (marzo 2010) completa…

La aprobación alcanzada por actual mandatario es prácticamente la misma a la obtenida por la ex presidenta Bachelet (53%) en el mes inaugural de su gestión (marzo 2006). Se aprecia una diferencia, estadísticamente significativa, en el nivel de desaprobación, donde la ex mandataria comenzó su mandato con un 8% de rechazo, mientras que el Presidente Piñera lo hace con un 18%.

Sin duda hemos presenciado una atípica instalación gubernamental, marcada en estas primeras semanas por la emergencia del terremoto y por controversias relacionadas a las inversiones personales del Presidente. En este contexto, llama la atención que el nivel de aprobación del Gobierno (60%) resulta superior a la aprobación que recibe la persona del Presidente. Es probable que la polémica sobre sus inversiones personales explique esta diferencia. Durante el gobierno anterior, la presidenta Bachelet sistemáticamente resultó mejor evaluada que su gobierno. Ahora, en esta primera medición, la situación se ha invertido.

El presidente obtiene su mejor evaluación en los grupos socioeconómicos medios y medio-altos (ABC1,C2, C3), siendo significativamente más débil su evaluación entre las personas más pobres (D,E).

Atributos personales del Presidente

El presidente Piñera, consistentemente con el clima de inauguración por el que atraviesa, recibe una alta evaluación en todos los atributos considerados. Las evaluaciones positivas superan el 60% en todos los casos. Sin embargo, hay matices de diferencia: La población le asigna en mucho mayor medida las características de “Activo y enérgico” (83%), “capacidad para solucionar problemas del país” (79%) y “cuenta con autoridad” (77%). En contraste, los relativamente más débiles resultan ser “Genera confianza” (66%) y “Es creíble” (63%).

Áreas específicas de gestión de gobierno.

El nuevo gobierno parte con una aprobación bastante positiva en las áreas de gestión medidas. Llama la atención, en términos comparativos, que el actual gobierno obtiene una primera evaluación favorable respecto a temas que fueron tradicionalmente críticos y sensibles para el gobierno de la ex-presidenta Bachelet, como es el tema de la delincuencia.

En cuanto a “las relaciones internacionales” el gobierno de Sebastián Piñera alcanza un 59% de aprobación, nivel similar al logrado por el gobierno anterior, en promedio, durante todo su mandato constitucional.

La economía obtiene una aprobación de 45%, superada levemente por el gobierno de la ex presidenta Bachelet, que en promedio alcanzó un 49%, explicado en gran parte por la buena aprobación que logró el ex ministro de Hacienda, Andrés Velasco, especialmente hacia el final de su gestión.

En el caso específico del control de la delincuencia, un área muy desfavorable para el gobierno anterior, el gobierno de Sebastián Piñera muestra una aprobación del 43%, muy superior al 18% de promedio que obtuvo el gobierno anterior en este tema.

Evaluación desempeño del gobierno frente al Terremoto.

En temas específicos relacionados a la situación post-terremoto, el estudio muestra señales optimistas. Un 70% aprueba cómo el gobierno esta gestionando la ayuda a las personas afectadas por terremoto. Del mismo modo, un 65% aprueba cómo se está desarrollando el proceso de reconstrucción de las zonas afectadas.

Evaluación del Gabinete.

El presente estudio incluye una evaluación de algunos miembros del gabinete ministerial. Dado el poco tiempo transcurrido, la mayor parte de los Ministros resultaron ser muy poco conocidos por la población, por lo que muy pocos pudieron evaluarlos. Por esta razón, en esta primera evaluación informamos sólo el nivel de conocimiento que tienen los ministros. En los próximos meses, en la medida que el conocimiento aumente, entregaremos los datos de evaluación.

Respecto al nivel de conocimiento del gabinete de gobierno, este aun permanece en nivel bastante bajo. Salvo los ministros de educación Joaquín Lavín (95% de conocimiento) y de Defensa, Jaime Ravinet (85% de conocimiento), ningún miembro del actual gabinete supera el 50% de conocimiento ciudadano; en algunos casos, ni siquiera alcanzan al 20% de conocimiento.

http://www.adimark.cl/

Escrito por Eduardo Aquevedo

31 marzo, 2010 a 12:40

Encuesta Adimark (marzo 2010): Bachelet 84% de aprobación post terremoto…

con 8 comentarios

Terremoto no daña aprobación de Bachelet. Se mantiene al mismo nivel de febrero: 84% de aprobación.

BACHELET1 La intensidad de la catástrofe, sin duda, superó cualquier expectativa. Muchas instituciones fueron superadas por los hechos, y tomará semanas, o meses, completar el avalúo de los daños. La serie mensual de evaluación de gobierno, que Adimark ha realizado regularmente desde el 2006, entrega una oportunidad única para indagar en cómo la opinión pública chilena está evaluando la acción del gobierno frente a esta emergencia. El dato es clave, además, porque justo en estos días la presidenta Bachelet termina su mandato constitucional.

Será nuestra última evaluación que se realice estando ella aún en ejercicio. En esta ocasión hemos realizado esta encuesta especial usando exactamente la misma metodología de los 48 meses anteriores. Se incluye, además, las expectativas respecto al gobierno de Sebastián Piñera, evaluadas antes y después de la catástrofe.

El dato más significativo: La Presidenta Bachelet sale indemne de la hecatombe. En el estudio anterior, finalizado pocos días antes del terremoto (24 de febrero), el resultado fue que un 84% de los chilenos aprobaba entonces la gestión de la presidenta. Pasado el terremoto, en la nueva muestra tomada entre el 3 y 6 de marzo, la aprobación resultó idéntica: 84% de aprobación. La gestión específica respecto al manejo de la emergencia resulta inferior, pero positiva (75%).

CHILE-BACHELET--MARZO2010

La aprobación de la mandataria, sin embargo, se diferencia, post terremoto, marcadamente por estratos socio‐económicos. Es el grupo más alto, ABC1, el que muestra la opinión más negativa, y también el grupo en que se aprecia una caída muy pronunciada. Antes de la emergencia, un 81% del nivel ABC1 aprobaba a la mandataria, cifra que cae a un 68% en la muestra posterior; es decir, una caída de 13 puntos. En los sectores más populares (D/E) la evaluación de la mandataria post terremoto no sólo se mantiene, sino que mejora, compensando la caída en el grupo más alto. En el grupo C3 la aprobación sube de 84% a 88%, mientras en el grupo más pobre (D/E) pasa de 84% a 86%. Una paradoja, por cierto, si se piensa en quiénes han sufrido más las consecuencias de la tragedia.

En las zonas geográficas más afectadas por el desastre, el estudio detectó una evaluación bastante más crítica del gobierno. El tamaño muestral, sin embargo, resulta insuficiente para informar separadamente los datos de esa zona, y simplemente lo dejamos aquí consignado.

Los atributos personales de la Presidenta, que hemos seguido mes a mes, muestran sólo dos cambios en la comparación pre y post terremoto, ¡y se mueven en sentido opuesto!: Mejora el “cariño” (Querida por los chilenos pasa de 93% a 96%, el punto más alto de su mandato) y se deteriora su “capacidad para enfrentar situaciones de crisis” ( de 86% a 83%).

Un resultado sin duda sugerente.

Áreas específicas de gestión relacionadas a la emergencia.
En temas o problemas específicos, relacionados a la situación de emergencia, el estudio muestra señales de críticas, e incluso la presencia de ciertos temores en la población.

La evaluación que se hace de cómo el gobierno ha manejado el orden y seguridad pública, la disponibilidad de servicios básicos, la atención de salud y el control de la delincuencia muestran cifras bastante menos positivas que las referidas a la presidenta. Las evaluaciones positivas de estas áreas se mueven en torno al 60% y la desaprobación en torno al 28%. En el caso específico del control de la delincuencia, un área tradicionalmente crítica para el gobierno de Bachelet, sólo un 35% aprueba y un 59% desaprueba la forma a en
que el gobierno ha manejado esta tema.

Ministros.
En la muestra post‐terremoto, por razones de espacio y relevancia, incluimos sólo 4 ministros para ser evaluados: Interior, Defensa, Hacienda y Obras Públicas. Esta evaluación se refirió específicamente a su accionar post terremoto. El mejor evaluado, según este criterio, resultó ser el Ministro de Hacienda, Andrés Velasco (58%), quien sin embargo vio caer su evaluación en 8 puntos respecto al resultado anterior a la crisis. Al mismo nivel se ubicó el Ministro de Defensa, Francisco Vidal (58%), quien, en contraste, mejoró su evaluación en 6 puntos. Bastante más abajo se ubican los ministros Bitar (43%), en baja, seguido en el último lugar por el Ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma (42%), quien muestra un 36% de rechazo a su labor en la emergencia. Queda claro que si bien el desastre no afectó a la mandataria, sus ministros si fueron perjudicados, excepción sea hecha del Ministro Vidal.

Instituciones.
Se evaluó el actuar de 6 instituciones involucradas de algún modo a la emergencia, incluyendo las FFAA. Las evaluaciones son positivas para Bomberos, Carabineros y Ejército (sobre 90% aprobación) algo menos bien evaluada resultó la Fuerza Aérea (86%) y bastante menos la Armada (75%), rama que muestra un 18% de rechazo a su gestión. Mención aparte merece la ONEMI, institución que recibe sólo un 44% de aprobación y un 42% de rechazo a su accionar.

Expectativas respecto al próximo gobierno.
La medición del mes de febrero mostró muy altas expectativas respecto al gobierno que se inicia, presidido por Sebastián Piñera. Antes de la emergencia un 58% manifestó creer que a “Chile le irá bien” con el nuevo gobierno, mientras que sólo un 10% opinó lo contrario (que a Chile le irá mal o muy mal). Después del terremoto, aquellos que opinan que al país “le irá bien” suben ligeramente (59%), pero más importante, se reduce el número de los que creen que le irá mal del 10% al 3%, cambio que es significativo, y muestra probablemente una actitud más favorable a los llamados a la “unidad nacional” del Presidente electo.

Los aspectos más favorablemente son el tema de “Seguridad y orden Público”, materia donde se observa las expectativas más positivas para el gobierno de Piñera (70%).

En resumen, la opinión pública chilena parece estar haciendo un juicio moderado de las autoridades en su manejo de la catástrofe que nos asoló. La Presidenta Bachelet, a pesar del imprevisto, termina su mandato con un altísimo nivel de aprobación.

Los damnificados, pero esta vez no por la naturaleza sino por la opinión pública, según estos datos, parecen ser la ONEMI, oficina que deberá evaluar seriamente su imagen y la confianza que proyecta en la población, la Armada, que en alguna medida también resulta afectada, y en tercer lugar el Ministro del Interior, quien supuestamente debiera haber liderado la acción de ayuda y rescate, pero no fue percibido así por la ciudadanía.

El nuevo gobierno, asume en un entorno de expectativas altamente positivas y con mayor unidad que la situación previa a la catástrofe del 27 de febrero.

El terremoto de Chile no pudo con la popularidad de Bachelet

Valeria Perasso

Enviada especial de BBC Mundo a Chile

Había planeado que sus últimos días en el poder estuvieran salpicados de actos celebratorios, homenajes, inauguraciones. La naturaleza, sin embargo, le reescribió la agenda oficial a la presidenta de Chile.

El jueves 11, Michelle Bachelet dejará el palacio de La Moneda tras hacer frente a la peor emergencia que enfrentó el país en las últimas décadas, producto del poderoso terremoto y el posterior tsunami que sacudieron el territorio el pasado 27 de febrero.

El cambio de rumbo que dictó la catástrofe llevó la imagen de la mandataria saliente a escenarios en los que probablemente hubiera preferido no aparecer: actualizando cifras de muertos, llorando por televisión, convocando a Chile a hacer su aporte solidario para encarar la gigantesca, y costosísima, tarea de asistir a los damnificados.

Dicen que sólo había dormido dos horas cuando el terremoto se hizo sentir, a las 3.34 am. Llegó enseguida a la Oficina Nacional de Emergencias para informarse de boca de los expertos, presidió el primer comité de emergencia y declaró zona de catástrofe en las regiones de Maule y Bío Bío, donde los temblores dejaron una gran cantidad de víctimas y cuantiosos daños materiales.

Michelle Bachelet, presidenta de Chile

Bachelet dejará la presidencia con históricos índices de aceptación.

Sin embargo, la oleada de críticas a su gestión no tardó en llegar.

A los saqueos e incendios que las fuerzas de seguridad no pudieron controlar se sumó la demorada llegada de ayuda a los damnificados, 72 horas después del sismo.

Más tarde, funcionarios de su gobierno reconocieron que una serie de fallas de comunicación con la Armada había frenado una alerta de tsunami que, emitida a tiempo, hubiera salvado cientos de vidas.

Así llegó Bachelet al traspaso de la banda presidencial: un final imprevisto para una gestión que marca el cierre de 20 años de gobierno de la Concertación de centroizquierda y deja en manos del electo Sebastián Piñera y sus fuerzas conservadoras la tarea de poner en pie al país.

Presidenta popular

"Uno toma decisiones y hace las cosas a su manera. Muchos se preguntaron al comienzo de mi mandato: ¿sabe esta mujer lo que está haciendo? Cuando hay algo nuevo, siempre genera suspicacias. Pero la gente se acostumbró y me creyó porque yo gobierno como soy", dijo la mandataria en un diálogo en exclusiva con BBC Mundo, unos días antes de la catástrofe.

…la gente se acostumbró y me creyó porque yo gobierno como soy

Michelle Bachelet

Bachelet, la primera mujer al frente de este país andino, transitó por La Moneda con un índice de popularidad rampante. Tuvo su punto más bajo en 2007, con 35% de aceptación, pero creció hasta alcanzar el histórico 84% en el último tramo de su mandato.

A la hora de evaluar su legado, la misma mandataria tiene su lista de méritos, compartida por observadores y por gran parte de los chilenos: los avances en políticas de género, la mayor participación ciudadana y la expansión del sistema de protección social, tal como expresó en la entrevista con BBC Mundo.

Eso, hasta la irrupción del terremoto, que ha abierto grietas en la política chilena y no ha dejado margen al actual gobierno para recuperarse antes del traspaso.

"La manera como ha actuado la presidenta marca un quiebre en la percepción ciudadana. No cambia quizás inmediatamente la opinión sobre su persona pero sí puede cambiar la lectura que se hará de su legado: en parte, será juzgada por la manera como enfrentó esta catástrofe", opina la analista Marta Lagos, directora de la consultora MORI.

La "verdad" de los números

Michelle Bachelet, presidenta de Chile

La presidenta cuenta con un 96% de índice de "cariño".

En este sentido, las primeras encuestas de opinión tras el terremoto revelan resultados contradictorios.

Un sondeo realizado por Opina y publicado por el periódico El Mercurio, de tinte conservador, señala que la ciudadanía ha reprobado el desempeño del gobierno de Bachelet ante el sismo: 60,4% dice que la reacción fue "tardía e ineficiente" y casi 72% opina que demoró demasiado en restablecer el orden público ante la ola de saqueos registrados en Concepción y otras ciudades sureñas.

En tanto, la consultora Adimark, que semanalmente publica mediciones de opinión pública, marca una tendencia contraria.

"La presidenta Bachelet sale indemne de la hecatombe. En el estudio anterior, finalizado pocos días antes del terremoto, el resultado fue que un 84% de los chilenos aprobaba entonces la gestión de la presidenta. Pasado el terremoto, la aprobación resultó idéntica: 84%", detalló el informe al que tuvo acceso BBC Mundo.

Lo cierto es que ambas encuestas tienen un problema de fondo que resulta clave para lograr un registro ajustado del clima cívico: realizada una en el Gran Santiago y la otra por vía telefónica, dejarían por fuera a muchos de los más perjudicados y, presuntamente, más críticos. Son los pobladores del sur, y muchos que difícilmente puedan ser contactados por vía telefónica en un país cuya infraestructura ha sido severamente dañada.

Según analistas consultados por BBC Mundo, los muestreos opuestos llevan sin embargo a una misma conclusión: quizás sea demasiado pronto para hacer la "evaluación de daños" sobre la figura presidencial.

Críticas

Una de las principales objeciones, que toca de cerca a la mandataria, fue la manera en que se dispuso el operativo militar ante la ola de violencia ciudadana que siguió a la catástrofe.

Para una coalición que luchó contra la dictadura militar, la idea de tener a los militares en la calle no fue fácil

Sergio Bitar, responsable de Obras Públicas

Recién en la noche del domingo, 36 horas después de los temblores y tras confirmar con la TV el estado de caos, Bachelet puso la firma en el decreto que sacó a unos 14.000 efectivos a las calles para recuperar el control.

En las filas de su propio gabinete, la dilación fue objeto de críticas. "Para una coalición que luchó contra la dictadura militar, la idea de tener a los militares en la calle no fue fácil", reconoció el responsable de Obras Públicas, Sergio Bitar.

"Parte de la decisión de no militarizar de inmediato tuvo que ver con cuidar la imagen y dar una sensación de estar en control, y parte con el trauma del pasado que está asociado a las fuerzas y su actuación en la época de (el régimen de facto de Augusto) Pinochet", opina la consultora Lagos.

Los alcaldes y funcionarios de las comunas culparon al gobierno central por no imponer pronto el "estado de catástrofe" y los atemorizados vecinos en varias localidades de Maule y Bío Bío recibieron con aplausos a los soldados. Tanto, que algunos se atreven a hablar de una nueva relación cívico-militar en Chile.

Capital personal

Michelle Bachelet, presidenta de Chile

Expertos indican que la aceptación de Bachelet se debe a sus cualidades personales.

Un dato de la encuesta de Adimark resulta revelador: tras el terremoto, los índices de "cariño" de los chilenos por su presidenta pasaron de 93% a 96%, el punto más alto de su mandato, mientras que la evaluación de su "capacidad para enfrentar situaciones de crisis" se movió en sentido contrario y bajo tres puntos.

Muchos coinciden en que allí reside la capacidad de resistir a los embates que muestra la popularidad de la mandataria saliente: su aceptación, señalan, no pasa por su capacidad de acción sino por sus cualidades personales.

Ello explicaría también por qué esta popularidad, despojada de contenido político, resultó intransferible de la mandataria hacia quien pretendía ser su sucesor, el candidato concertacionista Eduardo Frei, derrotado en segunda vuelta por el conservador Sebastián Piñera.

En este sentido, Bachelet se lleva la popularidad al hombro. Pero, ¿resistirá su legado?

"Hay un trabajo de cuatro años que se va a transformar en el pilar de nuevos procesos, si es que la derecha quiere continuarlos, y eso es indiscutible. El resto, es cuestión de tiempo", opina Rodrigo Álvarez Valdés, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), ante BBC Mundo.

Cuestión de tiempo. Dirá la historia próxima si el desgaste del aparato político y la catástrofe impensada hicieron mella en la carrera de la presidenta y el rumor, ya sugerido, de intentar una nueva entrada a La Moneda en 2014.

Escrito por Eduardo Aquevedo

9 marzo, 2010 a 15:35

Chile: redes y relaciones del nuevo bloque en el poder…

con un comentario

Las redes de amistad y negocios del gabinete de Sebastián Piñera

Por Mónica González, CIPER | 10 de Febrero de 2010

Se toparon en los pasillos de la UC, iniciaron sus carreras en el departamento de Estudios del Grupo Cruzat y volvieron a las aulas en Chicago o Harvard. Se reencontraron en el exclusivo mundo chileno de los negocios, donde afianzaron amistades y ganaron millones al alero de los grandes grupos económicos. El alumno más aventajado los llevó al gobierno. Son los mismos de siempre, ahora en la cima del poder político.

Explorar en la historia de los ministros escogidos por Sebastián Piñera da nuevas señales sobre la convicción que se impuso en el proceso de elección. Una red invisible y cómplice y una historia común que atraviesa los últimos 30 años los une. Y no menos importante, ninguno de ellos heredó fortuna. La mayoría son profesionales de éxito que han acumulado cuantioso patrimonio colocando talento y agudeza en los negocios y en las mesas de dinero al servicio de los grandes grupos económicos. De la misma forma en que Piñera inició su conversión en millonario.

En el vértice de esta red se ubican los titulares de dos de las carteras clave de Sebastián Piñera: Hacienda y Cancillería. Felipe Larraín Bascuñán (51 años) y Alfredo Moreno Charme (48 años) son amigos de antigua data. Para ser más exactos desde 1976, cuando el futuro ministro de Hacienda ingresó a la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Católica (UC). En ese momento, el nuevo canciller estudiaba desde hacía dos años ingeniería civil en la misma UC, pero su atracción irresistible por la economía lo hizo tomar cursos en esa facultad.

En esas aulas se hicieron amigos, formando un grupo de estudios el que también integraba Fernando Coloma, ex presidente de Canal 13 TV y director de la Bolsa Electrónica, quien integró el grupo Tantauco y figuró hasta última hora como posible miembro del gabinete.

A fines de los ’70, el grupo tuvo su primera oferta laboral. El Grupo Cruzat, uno de los más importantes de la época, había formado en el Departamento de Estudios de Forestal S.A. un verdadero motor reclutador de los más brillantes egresados de Economía de la UC. Moreno aceptó. También lo hicieron sus dos mejores amigos de facultad: Juan Bilbao y Francisco Pérez Mackenna.

Fue al alero del Grupo Cruzat que los caminos de Moreno Charme y el futuro ministro de Economía Juan Andrés Fontaine (55 años), se juntaron. El segundo acababa de llegar de la Escuela de Chicago. Había egresado en 1975 de Economía de la UC, titulándose con una novedosa tesis sobre macroeconomía y mercado laboral para luego partir a Chicago a realizar un post grado donde encontraría a Cristián Larroulet (56 años) y Joaquín Lavín (56 años), los nuevos ministros de la secretaría general de la Presidencia y Educación.

En un ambiente ajeno y lejos de responsabilidades locales, los lazos de confianza del trío y sus respectivas esposas se afianzaron y perduraron.

Del mítico semillero de Manuel Cruzat, donde Moreno y Fontaine harían escuela, hubo otros economistas que salieron a romper lo que hasta entonces se conocía como el inmutable mapa de los poderosos grupos económicos criollos. Entre ellos destaca Sebastián Piñera, Carlos Alberto “Choclo” Délano y su actual socio del grupo Penta, Carlos Eugenio Lavín.

También están los que se incorporarían al régimen militar para romper otros esquemas, como el hermano del presidente electo y su contendor de siempre, José Piñera. Su Plan Laboral y la reforma que creó la previsión privada (AFP) a principios de los ’80, hasta hoy son motivo de aguda polémica.

No sería la última vez que el grupo profundizaría y disputaría por sus habilidades en los negocios y las recetas para innovar en el modelo neoliberal desde la academia. Competitivos y buenos negociadores, se harían rápidamente un espacio en el selecto mundo empresarial chileno.

Piñera boys

Alfredo Moreno no se ancló en el semillero de Cruzat. Le faltaba un paso importante. Poco después partiría a la Escuela de Chicago, un MBA obligatorio entonces para los más brillantes que querían incursionar en el mundo del poder y las finanzas en Chile, donde los Chicago Boys impartían sus reglas sin contrapeso.

En paralelo, Felipe Larraín, el mejor egresado de su promoción, optaría en 1981 por un doctorado en Harvard, el mismo derrotero de Sebastián Piñera.

Su opción le rindió frutos. En 1998 se convirtió en profesor visitante en Harvard. A su regreso siguió ligado a la academia en la UC y desde 1994 es director de varias empresas. Ha sido asesor del FMI y de varios gobiernos, Colombia, México y Ecuador, entre otros. Viña Quintay es su incursión empresarial. Su socio, uno de sus grandes amigos, el decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y futuro ministro de Transporte, Felipe Morandé (54 años).

Cuando Moreno regresó a Chile, ya nada era igual. Los efectos devastadores de la aguda crisis económica se hacían sentir por doquier. Hizo clases en la UC para cumplir el compromiso contraído con el pago de su MBA en Chicago y formó una consultora con sus ex compañeros de Economía y Chicago: Juan Bilbao, actual dueño de parte accionaria importante del Consorcio Financiero y Francisco Pérez Mackenna, principal ejecutivo del holding del Grupo Luksic.

Entre sus clientes estuvo el Citicorp del cual era gerente Sebastián Piñera, el primer banco de inversiones en Chile. Manuel Cruzat tenía el 40% de su propiedad a través del Banco de Santiago y fue él quien propuso a Piñera para el cargo ejecutivo. Piñera no lo olvidaría. Acababa de ser despedido del Banco de Talca.

Moreno y Piñera volvieron a encontrarse. Y la sintonía se hizo fina cuando Moreno se topó en Citicorp con el más antiguo socio de Piñera y su mejor amigo: José Cox Donoso. Ambos son ignacianos.

A Piñera le gustó el desempeño del trío de consultores. Y les ofreció trabajo. Bilbao y Pérez Mackenna aceptaron. Moreno Charme optó por regresar al grupo Cruzat, pero ya no existía el pujante conglomerado empresarial. Se puso a la cabeza de su área de empresas de comunicaciones en quiebra e intervenida.

A mediados de los ‘80, la amistad de Moreno y Felipe Larraín cobró nuevos bríos cuando el último le pidió que ayudara a su padre, Vicente Larraín, quien en nombre del Patronato de la Infancia, accionista minoritario del intervenido Banco de Chile, libraba una dura batalla para no perder sus activos. Así lo consigna la revista Capital en febrero de 2005. Su gestión fue brillante y dejó a Felipe Larraín endeudado de por vida con Moreno Charme.

Su rol en ese episodio convirtió al futuro canciller en director del Banco de Chile. Y reforzó su vieja amistad con Carlos Alberto “Choclo” Délano, cuando ambos se transformaron en socios de dicha entidad. Al punto que cuando Délano y Carlos Eugenio Lavín decidieron volver a la banca, Moreno se convirtió en accionista y vicepresidente del Banco Penta. Una relación que lo conectó al grupo más íntimo de Piñera, del cual forma parte Délano.

El círculo de amistades en el gabinete de Piñera se estrecha con otro de los escogidos. Porque Moreno también es muy amigo de Joaquín Lavín, con quien comparten no sólo su formación en Chicago sino la amistad de Carlos Alberto Délano, quien es socio del nuevo ministro de Educación y de Cristián Larroulet en la Universidad del Desarrollo.

Casi todos los integrantes del semillero de Manuel Cruzat reconocen que fue él mismo quien los reclutó siendo profesor de Economía de la UC. Y también que trabajar con él fue una de las experiencias que los marcó en su vida profesional. “Lo que nosotros hicimos fue repetir lo que nos había enseñado Manuel Cruzat”, confesó Carlos Eugenio Lavín en la revista de Economía de la Universidad Católica.

Según una nota de La Tercera, el presidente electo se refiere a Cruzat como “el profe”. Su amigo de la infancia, el empresario Fabio Valdés, cuñado de Cruzat, fue el intermediario de un aporte de US$24 millones que le dio oxígeno a su holding CB y que salió de los bolsillos de Piñera y Andrés Navarro.

Pero lo que mejor grafica la impronta de Cruzat es que el primer gabinete del empresario que hoy se sitúa entre los 20 millonarios más poderosos del mundo lleva el sello que hace más de dos década dejó Manuel Cruzat.

Chile S. A.: un gabinete de gerentes y de tecnócratas conservadores…

con un comentario

Santiago Escobar, Coordinador Editorial de El Mostrador

CHILE-PIÑERA1
Con un florido discurso en que habló hasta de la muerte en la guerra presentó Sebastián Piñera su primer gabinete ministerial. A excepción de tres o cuatro nombres que tienen carrete político,  el resto es un híbrido que habría hecho las delicias del desaparecido Edgardo Boeninger como ejemplo de un staff de asesores para una  alternancia  no traumática del poder. Es verdad que en política muchas veces el cargo genera la oportunidad para que se exprese el verdadero carácter de las personas y puedan emerger políticos hábiles. Pero una primera impresión del gabinete lleva a la conclusión de que a excepción de Rodrigo Hinzpeter, Joaquín Lavín y Cristián Larroulet, la falta de expertise política es notoria.
 

Este predominio tecnocrático genera algunas incógnitas en áreas tradicionalmente sensibles como salud y política exterior. Sin que se exprese como prejuicio, los problemas que deja la Concertación en materia de atención primaria de salud y en otras áreas del sector, hacen ver como algo incongruente la designación del director de la Clínica Las Condes como ministro de Salud, que representa el epítome de la gestión sin problemas financieros de por medio. Independientemente además que el Presidente sea o haya sido, hasta hace poco, uno de los accionistas de ese establecimiento.

Algo similar ocurre con la Cancillería. La designación de Alfredo Moreno Charme, director de Falabella S.A. como Ministro de Relaciones Exteriores parece orientarse más  a  posiciones cercanas a la estrategia comercial de las grandes cadenas de retail y no al profesionalismo que demandan los agudos temas que debe enfrentar el país en los próximos años, y que fue prometido por Piñera durante su campaña.

Entre los  temas complejos está la controversia limítrofe con Perú, los temas de integración energética y de conectividad física en la región, y por supuesto los relativos a la seguridad colectiva.

En esa misma óptica, la exótica presencia de Jaime Ravinet, un político experimentado y de la Concertación, poco aporta a los temas concretos de nueva gestión que se supone debe impulsar el gabinete. Es más bien un golpe de efecto que  destinado a  dañar la moral de los adversarios puede transformarse en un boomerang por dos razones fundamentales.

La primera es que evidencia que el manejo de la Política de Defensa será una variable de ajuste para el nuevo mandatario, y que no se propone nada  muy novedoso en el tema. Hacerlo requeriría de otro perfil político de ministro, con apoyo político real y directo de su sector, lo que evidentemente Ravinet no tiene. La segunda razón estriba en que la agenda del sector Defensa viene recargada de requerimientos de acuerdos legislativos y políticos para implementar las nuevas leyes aprobadas para el sector. Y  aquí Ravinet también es  un interlocutor disminuido tanto frente a las instituciones militares como a la base política de la Alianza. para qué agregar  cómo se prevé su relación  con sus ex compañeros de la Concertación.

Como los problemas siempre empiezan en casa, es evidente que con una Cancillería y un Ministerio de Defensa en los perfiles señalados, las aprensiones  del presidente de Renovación Nacional  sobre la omisión política del gabinete se vieron plenamente confirmadas. Y de paso se hirieron las pretensiones de personajes como los  senadores Sergio Romero y Jorge Arancibia, ambos próximos a dejar la Cámara alta.

Un aspecto positivo a destacar es la no integración de parlamentarios electos o en ejercicio al gabinete. Chile tiene un régimen claramente presidencial, y los ministros son funcionarios de la confianza presidencial. Por otro lado, a raíz de su ley de elecciones y su sistema binominal, las cúpulas de los partidos políticos son los verdaderos propietarios de los cargos parlamentarios. Permitir el mecanismo generaría por la via de los acuerdos y compromisos un parlamentarismo bastardo , en el cual el ejecutivo podría, de acuerdo con un puñado de dirigentes, digitar o cambiar administrativamente los resultados electorales, pudiendo tergiversar  casi sin control las decisiones de la ciudadanía en materia de parlamentarios.

Secretarios de Estado fueron presentados uno a uno en el Museo Histórico Nacional

Fuerte presencia de la derecha económica en el gabinete de Piñera

Varios de los ministros que asumirán el 11 de marzo están vinculados a grandes grupos económicos del país, entre ellos el futuro canciller, Alfredo Moreno, quien fue director de Falabella, o Laurence Golborne, designado para Minería, quien fue gerente general del holding Cencosud. No hubo sorpresas respecto a los nombres que temprano se filtraron en la prensa, entre ellos Jaime Ravinet, quien "se repetirá el plato" en Defensa y que anunció que minutos antes de asumir renunció a su militancia DC.

por El Mostrador

El presidente electo, Sebastián Piñera, presentó finalmente en una ceremonia realizada la tarde de este martes en el Museo Histótico Militar, la conformación del gabinete que lo acompañará cuando asuma el poder el próximo 11 de marzo.

Los nuevos ministros, presentados uno a uno en una ceremonia encabezada por Piñera en el Museo Histórico Militar, son los mismos de la lista que se filtró temprano y que circulaba a modo de trascendido.

Es así como se confirmó que a Piñera lo acompañarán en La Moneda Rodrigo Hinzpeter (RN) en el ministerio del Interior, Ena Von Baer en la vocería como ministra secretaria general de Gobierno y Cristián Larroulet (Ind.) como ministro secretario general de la Presidencia y encargado de manejar las relaciones del Ejecutivo con el Congreso.

Un ex DC en el gobierno

En la oportunidad se confirmó también que el ex alcalde de Santiago, Jaime Ravinet, asumirá como ministro de Defensa, cargo en el que ya estuvo durante la administración de Ricardo Lagos.

Ravinet sabía de antemano la advertencia de su colectividad, respecto a la expulsión de sus militantes que asuman cargos políticos en la nueva administración. Y por eso anunció su renuncia a la colectividad, la que oficializó sólo minutos antes de ser presentado por Piñera como el sucesor de Francisco Vidal.

La derecha económica al poder

En un discurso que pronunció luego de presentar a quienes asumirán en un mes como secretarios de Estado, Piñera resaltó que se abocó a conformar un gabinete de “excelencia” basado en personas con una “sólida formación” académica y profesional, una “intachable trayectoria política” y caracterizados por su “vocación de servicio público”.

Entre los nombres figuran personajes provenientes y vinculados a  los grupos económicos más importantes e influyentes del país.

Es el caso, por ejemplo, de quien será el nuevo ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, un cercano a la UDI que hasta el día de hoy es director de las empresas de retail Sodimac, Derco, Mall Plaza y Falabella (que tiene negocios en Perú, Argentina y otros países de la región).También fue presidente de Ladeco y director del Banco de Chile y Provida.

Otro caso es el del ministro de Minería, Laurence Golborne, quien fue gerente general de Cencosud y que fue posteriormente director de la empresa de reatail Ripley, de Magdalena Matte.

Los ministros de Piñera:

rodrigo hinzpeter

Ministerio del Interior, Rodrigo Hinzpeter (RN)

Abogado de la Universidad Católica. Es el hombre más cercano a Piñera y fue su generalísimo en sus dos campañas. ha sido Secretario Nacional y primer vicepresidente de Renovación Nacional (2001-2004) y actualmente es miembro de la Comisión Política de esa colectividad.

Felipe LarrainMinisterio de Hacienda, Felipe Larraín

Economista de la Universidad Católica y profesor de esa casa de estudios, es Doctor en Economía en Harvard. Tiene una larga amistad con Piñera y fue uno de los macro coordinadores de los grupos Tantauco.

 

Ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno Charme (Ind.)
Independiente, cercano a la UDI. Fue presidente del Icare en 205 y 2006. Bajo su mandato, Icare organizó, junto al Ministerio de Relaciones Exteriores, el Primer Encuentro Empresarial Latinoamericano, ELA, donde el invitado estrella fue el Presidente Álvaro Uribe de Colombia. Destaca el rol negociador que ha tenido en transacciones relevantes como la venta del Banco de Chile al grupo Luksic en 2001 por parte de Penta y Consorcio, la fusión de Falabella con Sodimac en 2003, y la fracasada unión de Falabella-D&S.

Estudio Ingeniería civil industrial en la UC y tiene un MBA de Chicago. Trabajó en las campañas de Hernán Buche, Arturo Alessandri y colaboró con Joaquín Lavín, de quien es amigo.

Ministro de Defensa, Jaime Ravinet (DC)
Abogado de la Universidad de Chile y hasta el martes último militante de la Democracia Cristiana, Fue ministro de la misma cartera durante el gobierno de Ricardo Lagos. También estuvo a la cabeza de Vivienda en dicha administración y fue alcalde de Santiago.

Ministra secretaria general de Gobierno, Ena Von Baer (UDI)
Periodista y cientista política pro UDI. Tras peder la senatorial en la IX Sur fue designada vocera del comando de Sebastián Piñera . Tiene experiencia frente a las cámara, pues fue panelista de Estado Nacional de TVN. Es Master en Estudios Europeos y doctora en Ciencia Política de la Universidad de Aquisgrán, Alemania. Fue directora del Programa Político del Instituto Libertad y Desarrollo (LYD).

Ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet (Ind.)
Economista de la Universidad Católica y Chicago y director ejecutivo del Instituto Libertad y Desarrollo. Ha sido clave tanto en la campaña como en el diseño en el gobierno de Piñera. Si bien no es militante, tiene cercanía con la UDI.
Fue macrocoordinador de los Grupos Tantauco y recibió el premio al Economista del Año 2009 otorgado por el diario El Mercurio.

Ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine (Ind.)
Ingeniero Comercial con mención en Economía de la Universidad Católica y master de la Universidad de Chicago. fue Director de Estudios del Banco Central de Chile y miembro del Comité que elaboró la nueva ley del Banco Central. EsdDirector Ejecutivo de “Fontaine y Paúl Consultores”, firma especializada en consultoría económica y financiera en Chile y el extranjero. Es director de empresas, autor de diversas publicaciones académicas y miembro del consejo editorial de la Revista Estudios Públicos, editada por el CEP.

Ministro de Planificación, Felipe Kast (Ind.)
Economista de la Universidad Católica, doctor en Políticas Públicas de la Universidad de Harvard. Director del programa social del Instituto Libertad y Desarrollo. Realizó estudios en economía y sociología en la Universidad de La Habana, Cuba. Posteriormente obtuvo el grado de Doctor en Políticas Públicas en la Universidad de Harvard. Es director del Programa Social del Instituto Libertad y Desarrollo (LYD) y es el ministro más joven del nuevo gabinete, con 32 años.

Joaquín LavínMinistro de Educación, Joaquín Lavín (UDI)

Ingeniero Comercial, mención en Economía en la Universidad Católica. Obtuvo el grado de master en Economía en la Universidad de Chicago. Fue vandidato presidencial en 1999 y 2005. Fue alcalde de Las Condes y de Santiago. Resultó derrotado por Francisco Chahuán en la última elección senatorial de la Quinta Región Costa.

 

Ministro de Justicia, Felipe Bulnes (RN)

Abogado y master en Derecho de la Universidad de Harvard. Es profesor de las universidades Adolfo Ibáñez y la UC. Es consejero del Colegio de Abogados y participó en los grupos Tantauco. E s socio fundador del estudio Bulnes, Pellegrini & Urrutia y miembro del Cuerpo Arbitral del Centro de Arbitraje y Mediación de la Cámara de Comercio de Santiago A.G. y del Centro Nacional de Arbitrajes.

Ministra de Vivienda, Magdalena Matte (UDI)

La esposa del senador de la UDI Hernán Larraín es ingeniero comercial de la Universidad Católica, directora de Cristalerías Chile, del grupo Claro, y directora ejecutiva de Dimar. Fue directora de la Compañía Papelera del Pacífico.F ue una de las impulsoras de la Fundación “La Vaca”, que dio origen a la actual Fundación Banigualdad.

Ministro de Transportes, Felipe Morandé (Ind.)

PhD en Economía de la Universidad de Minessotta y decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. Se desempeñó como coordinador de los grupos Tantauco para temas de infraestructura. Ha ocupado cargos en el Banco Central y ha sido consultor del Banco Mundial, el FMI y el BID, además del Ministerio de Hacienda.

Ministro de Energía, Ricardo Raineri (Ind.)

Académico de la Universidad Católica, coordinador de la Comisión de Energía de los grupos Tantauco, es muy cercano al nuevo ministro de Hacienda, Felipe Larraín. Ingeniero comercial, mención en economía de la PUC y Ph.D en Economía de la Universidad de Minnesota. Es experto en temas regulatorios y de energía. Ha participado en la Comisión de Energía del Instituto de Ingenieros de Chile y en diversos foros académicos internacionales relativos al tema energético.

Ministro de Agricultura, José Antonio Galilea (RN)

Fue diputado entre 1990 y 1994 y un de los fundadores de Renovación Nacional. Es técnico agrícola en el Instituto Nacional de Capacitación Profesional (INACAP) y empresario de ese rubro. Es miembro del directorio de Televisión Nacional (TVN) y de la Junta Directiva de la Universidad Autónoma de Chile.

Ministro de Cultura, Luciano Cruz Coke (Ind.)

Actor. Se hizo conocido al protagonizar teleseries en Canal 13. Estuvo a cargo del área cultural de la campaña de Sebastián Piñera. Es licenciado en Cine de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y egresado del Magíster en Comunicación Política en la Universidad de Chile. Es gestor cultural y director del Teatro Lastarria 90.

Ministra de Bienes Nacionales, Catalina Parot (RN)

Abogadade la Universidad Católica. Tiene estudios de postgrado en Ciencia Política en la Universidad de Chile. Fue Gerenta general de la Viña Corral Victoria y firectora de la Ruta del Maule de Talca. Ha sido consejera general, miembro de la Comisión Política, Prosecretaria General y vicepresidenta nacional de Renovación Nacional. Fue candidata a diputada de su partido por el distrito 38, en la Séptima Región.

Ministra del Trabajo, Camila Merino

Ingeniero Civil Industrial con mención en Electricidad en la Universidad Católica.
Obtuvo el grado de Master in Business Administration (MBA) del MIT Sloan School of Management, Estados Unidos. Se desempeñó como vicepresidenta de Recursos Humanos de la minera SQM y, desde diciembre de 2007 como gerente general del Metro de Santiago. También es consejera del Hogar de Cristo.

Ministro de Obras Públicas, Hernán de Solminihac

Ingeniero Civil en Construcción en la Universidad Católica. Realizó sus estudios de postgrado en Estados Unidos donde obtuvo los grados de Magíster en Ciencias y Doctor en Ingeniería de la Universidad de Texas, en Austin. Ha desarrollado su amplia carrera académica como profesor titular de la Escuela de Ingeniería de la UC y como Director del DICTUC.

Ministra del Sernam, Carolina Schmidt Zaldívar (Ind.)

Ingeniero Comercial en la Universidad Católica. Es consejera de Comunidad Mujer. Fue gerente general de la revista Capital. Ha apoyado el emprendimiento en Chile a través de su participación en Endeavor. ue miembro de la Comisión Familia y Trabajo, donde elaboró el documento “Relación Familia y Trabajo: Hacia una Nueva Realidad”, y del Consejo Asesor Presidencial para la reforma de las políticas de infancia, que dio origen al programa “Chile Crece Contigo”.


Ministro de Salud, Jaime Mañalich (Ind.)

Médico cirujano de la Universidad de Chile. Es actual director médico de la Clínica Las Condes –en cuyo directorio estuvo hasta hace poco Sebastián Piñera- . Hace cinco años trató al hermano del presidente electo, Miguel “Negro” Piñera, por una dolencia cardiaca, oportunidad en la que le recomendó abandonar el programa “Rojo Vip” que transmitía TVN.

Fue hasta 1995 jefe de la Unidad de Diálisis y Jefe de la Unidad Intensiva de Nefrología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

Ministro de Minería, Laurence Golborne (Ind.)

Ingeniero Civil Industrial en la Universidad Católica. Realizó estudios en administración de empresas en las Universidades de Northwestern y Stanford, Estados Unidos. Fue gerente general de Cencosud entre 2000 y 2008. Posteriormente fue director de la emprea de retail Ripley. Fue también gerente financiero de Gener.

Es director de la Sociedad Deportiva Audax Italiano, de la Fundación San Agustín de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica de Chile, y de ICARE.

Ministra de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez (UDI)

Ingeniero civil químico de la Universidad de Chile. Es hermana del rector de la Universidad Adolfo Ibáñez, Andrés Benítez. Hasta el año pasado ocupó el cupo UDI en la Core Metropolitana.SE ha desempeñado como profesora de la Facultad de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad del Desarrollo, donde impartió las cátedras de Biotecnología y de Operaciones Industriales. Se desempeña actualmente en Gestión Ambiental Consultores (GAC).

EL MOSTRADOR

Escrito por Eduardo Aquevedo

10 febrero, 2010 a 4:13

Encuesta Adimark (Enero 2010): 83% de aprobación para M. Bachelet; 65% aprueba al Gobierno…

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Encuesta Adimark, en medio de la cual se efectuó el balotaje en que perdió Frei, además señala que un 95% afirma que la Presidenta “es querida por todos los chilenos”.

Michelle Bachelet marcó su mejor aprobación: 83 %

- Revise la encuesta Adimark

Una aprobación histórica de 83% obtuvo la Presidenta Michelle Bachelet en la encuesta Adimark, conocida este lunes, y que se efectuó vía telefónica a 1.104 personas entre el 6 y 27 de enero de 2010, cuando se zanjó el triunfo de Sebastián Piñera sobre Eduardo Frei.

El sondeo arrojó además que un 95% afirma que la Mandataria “es querida por todos los chilenos”, 90% cree que cuenta con la capacidad para enfrentar situaciones de crisis, 88% la considera creíble y un 86% estima que tiene liderazgo.

El 83% de Bachelet, que supera el 77% que obtuvo en el estudio presentado en noviembre y el 81% en diciembre, muestra la paradoja que durante el desarrollo de la encuesta se registró la derrota en el balotaje del candidato del Gobierno.

En cuanto a la evolución del gabinete de La Moneda, una vez más el Ministro de Hacienda, Andrés Velasco, aparece como el mejor posicionado con un 67% de valoración positiva.

Al encargado de las finanzas públicas le siguen Francisco Vidal (Defensa), con 51%; Mariano Fernández (Relaciones Exteriores) con un 46%, y Sergio Bitar (Obras Públicas), con un 45%. En el fondo se ubica Mónica Jiménez (Educación) con 28%.

El respaldo a la Presidenta Bachelet contrasta con la aprobación al Gobierno que se mantiene en un 65 %: valoran la gestión en Economía (76%) y Relaciones Exteriores (75%) y cuestionan la “corrupción” (19%) y Delincuencia (13%).

LA NACION.CL

Evaluación de Gestión de Gobierno Enero 2010

01 de Febrero del 2010

Por: Adimark GfK

En un mes de contrastes, Presidenta Bachelet alcanza la mejor evaluación de su mandato, mientras el candidato presidencial de la Concertación es derrotado en las urnas.

La extraña y compleja relación entre la altísima aprobación que ha recibido la presidenta Bachelet durante el último año de su mandato y el proceso político electoral, es un fenómeno que aún no terminamos de comprender. La relación ha sido un tanto paradójica, y ésta nunca se había manifestado con más fuerza que en el pasado mes de enero: El mismo mes en que la presidenta alcanza el récord de aprobación (83%), el candidato presidencial de la coalición de gobierno es derrotado en las urnas tras 20 años de supremacía electoral de la Concertación.

La Presidenta Bachelet, en esta serie de evaluaciones mensuales que cubre la totalidad de su mandato desde marzo de 2006, muestra que ella, en este último año, ha logrado una muy rara sintonía personal con la población. El indicador de ser “querida por los chilenos” llega en este mes a un inédito nivel de 95%; es decir, prácticamente unánime. No tenemos cocimiento de niveles semejantes de afecto a una figura presidencial (ni política), que hayan sido medidos, en la historia política chilena o internacional recientes.

Por lo anterior, la derrota de la Concertación en la elección del pasado 17 de enero quizás deba explicarse por un inédito desacoplamiento entre la figura de la presidenta y la Concertación y su candidato. Queda para un análisis posterior la comprensión de las causas de esta separación.

El gobierno en su conjunto logra una evaluación positiva (65%), pero por cierto muy por debajo de la aprobación de la presidenta. Las causas de esta dicotomía probablemente se encuentren en la muy dispar evaluación que hace la ciudadanía de áreas específicas de la gestión Bachelet. La Economía, desde que se iniciara la crisis internacional a fines del 2008, ha venido subiendo en forma permanente y es hoy el área mejor evaluada del gobierno (76% aprobación), seguida de cerca por Relaciones Internacionales (75%). Pero después de las dos anteriores, bien evaluadas, se aprecia un salto muy apreciable y la tercera área en el ranking resulta ser ahora el Transantiago!, pero sólo con un 39% de aprobación. Otras áreas de gobierno como Educación, Salud, Control de la Corrupción y Delincuencia reciben evaluaciones francamente malas.

En la evaluación que reciben los Ministros, se destaca muy nítidamente la figura del Ministro de Hacienda, Andrés Velasco (67%). Lo sigue a bastante distancia el Ministro de Defensa, Francisco Vidal (51%) y el Ministro de RREE Mariano Fernández (46%), quien ha visto mejorar su evaluación notoriamente en los últimos meses.

También cabe destacar la evaluación del Ministro de Transportes, René Cortázar (42%), su mejor evaluación desde que se integrara al Gabinete en el 2007, y que coincide con una positiva evaluación del Transantiago, especialmente entre los habitantes de Santiago. Cabe mencionar que la evaluación de Cortázar llegó a marcar un mínimo de 17% en el período álgido del sistema en los inviernos de 2007 y 2008.

El sistema de evaluación de la gestión de gobierno, implementada por Adimark desde el 2006, medirá en febrero el último mes de gobierno de la Presidenta Bachelet. Después del 11 de marzo, la serie continuará, pero naturalmente referida al nuevo gobierno que asume.

Escrito por Eduardo Aquevedo

1 febrero, 2010 a 14:30

Rodrigo Ambrosio, la coyuntura de 1970 y la lucha política… Entrevista.

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Rodrigo Ambrosio, Secretario General del MAPU, 1970

AMBROSIO1 – ¿Qué significado exacto da el MAPU a lo ocurrido el 4 de septiembre?

–"Ese día las clases sociales que pugnaban por el poder hicieron una medición muy precisa de sus fuerzas. Aparece a primera vista una gran alianza del pueblo encabezada por la clase obrera que presenta grados de unidad, de poder y movilización nunca vistos antes. Por otro lado, aparece la burguesía dividida desde el punto de vista de sus alianzas y de sus programas políticos. Un sector tradicional, diríamos arcaico, buscando, en tomo a un programa claramente conservador y autoritario, la alianza con la pequeña burguesía y las capas medias más moderadas; y una fracción burguesa más audaz, ligada a inversiones económicas que exigen por sí mismas mayor dinamismo, que se planteó la alianza, en tomo a un programa populista, con los sectores más atrasados del pueblo, particularmente rurales y suburbanos.

"Esa medición de fuerzas está indicando en primer lugar que hay en este momento histórico una coyuntura excepcional para emprender la lucha decisiva por el poder, puesto que la clase obrera alcanzó una fuerza formidable, y por otro lado la burguesía muestra un grado de grave deterioro y contradicción".

-¿Esto quiere decir que los trabajadores no han conquistado todavía el poder?

–"No. No creemos que la llegada del pueblo a La Moneda signifique la conquista del poder por los trabajadores. Creemos sí que el gobierno es una muy buena posición para luchar por el poder. Por eso estuvimos interesados en ganar la elección y luego en obligar a la reacción a reconocer esa victoria. Pero para nosotros La Moneda no es poder".

-La Unidad Popular afirma que implantará las condiciones para empezar la construcción del socialismo. Un documento oficial del Partido Socialista señala que por la forma particular en que se llegó al gobierno hay que conquistar el poder DESDE las estructuras capitalistas, a diferencia de otras experiencias donde los trabajadores tomaron el poder al tiempo que destruían esas estructuras, ¿qué piensa el MAPU al respecto?

–"Es evidente que la forma institucional del acceso al gobierno está predeterminando la forma específica que en el caso chileno va a asumir la destrucción del Estado burgués y la construcción de un nuevo Estado de clase, de un Estado popular. Eso no significa que la destrucción del Estado burgués se haga superflua o que pueda hacerse sin enfrentamiento. La lucha de las clases por el poder se expresa finalmente en el enfrentamiento irreductible entre dos poderes. Ese fenómeno fundamental del enfrentamiento de dos poderes de clase, un poder institucionalizado, legitimado por la tradición y por la superestructura del país, pero decadente, y un poder nuevo, emergente, sin instituciones adecuadas todavía, pero que en el caso chileno podrá aprovechar también en su beneficio muchas tradiciones jurídicas y muchas formalidades institucionales, ese enfrentamiento se repite aquí como en todos los procesos revolucionarios del mundo. Chile no es, pues, una excepción. La destrucción del Estado burgués sigue siendo un requisito".

-¿Ustedes están de acuerdo con la cita de Engels referente al tránsito pacífico al socialismo, hecha por el Presidente Allende en el Estadio Nacional?

–"Estamos absolutamente de acuerdo con ese discurso, pero esa cita preferiríamos hacerla una vez que Chile sea socialista. No queremos facilitarnos el camino y dar a las masas la impresión de que no habrá aquí necesidad de enfrentamientos muy largos y muy duros. Mientras rio salgamos victoriosos de esos choques creemos que es prematuro decir que la anticipación de Engels se cumplió".

-¿Entonces, qué camino va a seguir ese "poder emergente" para llegar a tener el dominio total de la situación?

–"Yo diría que el nuevo poder tiene dos filos. Uno son las masas en pie de combate y otro es el control institucional que dentro del Estado esas masas ya han conquistado. Ahora bien, es de la utilización plena, dialéctica, fecunda de esos dos filos que podrá irse logrando el aniquilamiento definitivo del poder burgués. Sería una ilusión típica de todos los intentos reformistas, pensar que el Presidente de la República, o los parlamentarios, o los partidos de la Unidad Popular, instalados en algunas posiciones del aparato estatal, aislados de las masas, puedan ganar esa batalla. Sin las masas los gobiernos populares se transforman en gobiernos populistas, demagógicos, conciliadores.. .".

-¿Qué es la "democracia representativa" chilena para el MAPU: la expresión máxima de la DEMOCRACIA y la libertad o un régimen político ideada por el capitalismo en beneficio propio, que necesariamente refleja la división de clases, como piensan algunos?

–"No hay democracia en abstracto. El régimen democrático chileno expresa en lo fundamental una forma de dominación de la burguesía. En lo fundamental. Creo, sin embargo, que un análisis marxista de la superestructura de la sociedad chilena debe ir más lejos. Yo creo que por ausencia de ese análisis en buena medida, muchos grupos revolucionarios han tenido en estos años un malentendido permanente respecto de la lucha política por el poder, y concretamente una negligencia dogmática hacia las formas electorales del enfrentamiento de clases.

"Evidentemente son los jurisconsultos de la burguesía, sus parlamentarios, sus ideólogos los que han conformado este sistema tan elaborado, aparentemente universal, en que cada chileno tendría mil y un derechos. Pero no se puede ignorar que en este país hay una vieja clase obrera que tiene casi cien años. La fuerza política de la clase obrera y de otros sectores del pueblo ha sido un factor que la burguesía no ha podido dejar de considerar. El sistema democrático hoy día vigente no es el resultado puro de la voluntad de dominación de una clase, ejercida en el vacío, es el producto de una lucha de clases. La clase obrera, gracias a su combatividad, a su poder creciente ha ido abriéndose paso, por así decirlo a codazos y patadas, como un ariete, abriéndose nuevas posibilidades de combate. Es eso, a juicio del MAPU, lo que hacía posible entender la lucha electoral como una manifestación de la lucha de clases".

-¿El MAPU está conforme con el pacto de las "Garantías Constitucionales"? La derecha lo presentó al país, casi diríamos como un salvoconducto para que Salvador Allende llegara a La Moneda. ¿En este caso la UP hipotecó algo, dejó algo en el camino hacia La Moneda?

–"Impulsamos y apoyamos esa negociación. Creemos que la UP no hipotecó nada. Ahora que se ha visto lo que esas garantías han ayudado a legitimar el Gobierno Popular, a desvanecer prejuicios en las capas medias, a aislar a los sediciosos, a dar la imagen sólida ante los gobiernos extranjeros, en un momento que era fácil cuestionarlo y atravesarse en su camino, yo creo que son pocos los que todavía dudan de su necesidad. Si el PDC no existiera habría que haberlo inventado. ¿Cree usted que Lenin –el Lenin que firmó la paz de Brest-livtosk– habría dudado en firmar semejantes garantías?".

-¿Cuál es el ritmo que desea el MAPU para la aplicación del programa popular, especialmente en las nacionalizaciones y reforma agraria?

–"Nosotros pensamos que hay hoy día una coyuntura favorable para echar ‘ a andar una estatización de la banca privada y los seguros, una nacionalización de la gran minería del cobre, del salitre, del hierro y de algunos monopolios industriales, una masificación creciente de la reforma agraria. ¿Por qué? Porque el enemigo está con la guardia baja, desarmado, a la defensiva, y hay que aprovechar esta posibilidad. Sin embargo, no creemos que este proceso deba ser decidido a priori en términos de ritmos, de velocidades. Esta no es una carrera de regularidad. Aquí lo que interesa es analizar cada coyuntura concreta. Este proceso no llegará más rápido al socialismo por querer ir más rápido hacia él. El camino más corto del socialismo pasa por la conquista del poder, y la conquista del poder pasa por la ampliación de la base de sustentación del Gobierno Popular, y esta ampliación pasa por la aplicación de las medidas democráticas del Programa, que permiten cohesionar las fuerzas de apoyo e incluso atraer hacia esas fuerzas más y más capas sociales. Esas medidas puede que no sean tan espectaculares; no son ni significan socialismo. Nosotros creemos, sin embargo, que realizándolas estamos haciendo socialismo también, en la medida que levantamos con ellas el poder de clase capaz de construirlo".

-¿A juicio del MAPU, ¿cómo debe combatirse el peso innegable que mantiene la ideología capitalista a través de la prensa y la educación privada?

–"Nosotros pensamos que en el terreno de la prensa, de la educación, de la propaganda, en general de la ideología, lo que corresponde es una implacable lucha ideológica. Creemos que esta es una de las particularidades interesantes de lo que algunos llaman "vía chilena". Aquí la oposición de las clases dominantes en declinación seguirá teniendo derechos, seguirá disponiendo del instrumental con que antes intentó, sin contrapeso, la domesticación de las conciencias. Pero al mismo tiempo las nuevas clases emergentes, sus diversas y particulares expresiones políticas, organizaciones de masas, sindicales y otras dispondrán también de un inmenso desarrollo material de posibilidades de creación ideológica, de discusión, de enfrentamiento con las ideologías tradicionales. No se trata de extirpar por decreto la ideología de la burguesía. Nos interesa que siga viviendo porque en esa medida nos obliga a un esfuerzo de persuasión, de educación, de convencimiento, a una lucha ideológica efectiva, creadora, que apele a todos los recursos de la inteligencia del pueblo, de su intelectualidad. Eso, a nuestro juicio, da a la larga la base para una conciencia popular, para una conciencia de clase".

–Además de la ideología, está el poder económico del capitalismo, ¿qué hará el Gobierno Popular con ese poder?

–"Creemos que es un principio elemental dividir al enemigo y utilizar con él tácticas diversas. Se trata, pues, de expropiar sin contemplaciones el poder económico de los enemigos principales, la propiedad de los monopolios; pero se trata también de dar garantías reales, efectivas, sólidas como gobierno, no sólo de seguridad sino de progreso, a la mediana y pequeña burguesía. No tememos que la burguesía pueda recuperarse, que pueda dar vuelta la tortilla, porque en la medida en que el Estado sea definitivamente del pueblo y en la medida en que se haya constituido un área económica dominante controlada por ese Estado, los panaderos, los comerciantes, los dueños de garage, los tenderos, los pequeños agricultores no podrán volver la historia atrás. Creemos que aquellos grupos revolucionarios, directa o indirectamente vinculados a las proposiciones clásicas del trotskismo, en definitiva lo que hacen es lanzar al proletariado solo al combate, al proletariado con algunas capas semi-proletarias contra toda la burguesía en bloque. Creemos que es una política errada, que regala aliados al enemigo y que en ese sentido redobla su fuerza, hace más difícil, por no decir imposible, la conquista y la consolidación del poder y por tanto el socialismo".

-¿Bastan los cambios en la economía para abrir las puertas al socialismo o se necesita una nueva cultura como señalan otros regímenes revolucionarios?

–"El socialismo no es solamente una organización diferente de la economía. Creemos que el socialismo es una realidad social total. Es decir, una economía donde ya no hay explotación, una democracia auténtica para los trabajadores y una nueva cultura que exprese los nuevos valores de las masas liberadas. Sin propiedad socialista no hay ni verdadera cultura nueva, ni verdadera democracia auténtica de trabajadores. Pero la mera organización económica socialista por sí misma no asegura la construcción de una verdadera sociedad socialista. "Apreciamos la revolución cultural china en este sentido. La apreciamos a pesar de todas las particularidades que sea difícil comprender desde aquí; apreciamos el esfuerzo que significa como intento sistemático, como intento político por construir los nuevos valores de la sociedad socialista.

Creemos que en Chile tendremos que estar atentos para iniciar desde un comienzo un trabajo de gran intensidad en este campo. Y el MAPU se prepara para hacer allí su contribución".

–Hay muchos que refiriéndose a la "nueva cultura" han señalado que es la cuna del hombre nuevo..

–"Evidentemente. Yo creo que las masas en esta experiencia particular de lucha y creación de estos años irán definiendo un nuevo modelo cultural del hombre, nuevas pautas de conducta, de moral, de convivencia, y que se abrirá paso a desarrollos inéditos, verdaderamente insólitos, en el arte, en la ciencia, en la moral. Tan acostumbrados estamos a que el arte, la moral y la ciencia sean el oficio profesional, privilegiado de una élite, que yo creo que nadie dejará de estar permanentemente asombrado el día en que las masas comiencen a tener, de manera quizá no tan intelectualizada, de manera práctica, capacidad para hacer su arte, su moral, su ciencia, su cultura".

–Los cubanos tienen un aliado, a mí juicio formidable en su empeño por construir el hombre nuevo: en ese país el dinero no tiene ningún valor, ningún sentido.

–"Nosotros creemos que la moral nueva colocará, evidentemente, el dinero, como mediador fetichizado de relaciones humanas, en su verdadero lugar. Creemos que las relaciones entre los hombres tendrán que tener un cauce cada vez más directo, donde muchos fetiches tendrán que ir siendo botados por la borda.

"Ahora, nosotros creemos también que no se trata aquí de pensar que esa vieja ley del marxismo, de la correspondencia entre superestructura y la base material, sea una ley que pueda echarse al bolsillo por pura voluntad revolucionaria. Creemos que este es un proceso que requiere tiempo, que requiere de cierto contexto objetivo".

-¿El riesgo de un enfrentamiento sangriento puede detener la aplicación del Programa?

–"La aplicación del Programa de la Unidad Popular requiere de un análisis constante de la correlación de fuerzas. Habrá que ir viendo, con mucha firmeza, con mucha intransigencia en lo estratégico, pero también con mucha flexibilidad en lo táctico, cuál es el momento oportuno para cada medida. Aquí no se trata de echarle para adelante no más, no se trata de arriesgar tontamente todo lo ganado, no se trata de exponernos a una derrota decisiva. Tenemos que golpear cuando el golpe pueda ser mortal, cuando el enemigo principal esté debilitado, aislado, a la defensiva; y para eso hay que atraer, o al menos neutralizar, a los enemigos secundarios".

-¿Cómo serán las Fuerzas Armadas en este gobierno?

–"No vemos posibilidades de construcción del socialismo en Chile sin una fuerza armada profundamente identificada con el pueblo, con el Estado Popular. Pensamos que nuestras FF.AA., por sus tradiciones constitucionalistas, por su pensamiento progresista y moderno, constituyen un magnífico respaldo en el inicio de ese camino.

"Las Fuerzas Armadas, como muchas instituciones de este país, nacidas en la vieja sociedad, irán cruzando este proceso con una responsabilidad exacerbada, con mucha avidez y perspicacia, haciendo suyas muchas experiencias nuevas. En 20 años más, la Iglesia, por ejemplo, estoy seguro que habrá extirpado sus reminiscencias clasistas, los residuos ideológicos que la hicieron un peón de las clases dominantes. Algo similar sucederá con muchas instituciones políticas del Estado, que irán adquiriendo nuevos contenidos, haciéndose más dóciles, más fieles a la voluntad del pueblo.

"Así vemos a las Fuerzas Armadas. El gobierno popular respetará el carácter y tradiciones de las Fuerzas Atufadas, pero éstas no vivirán aparte. Sus propios mandos buscan desde hace años definir nuevas tareas, junto a la tarea principal de la defensa nacional. Esta etapa que el pueblo de Chile comienza a vivir ofrece enormes posibilidades para que nuestras Fuerzas Armadas se liguen, de manera más estrecha que nunca, a grandes tareas patrióticas, de acrecentamiento concreto de nuestra soberanía, de progreso económico y social de nuestro pueblo. En ese sentido, estamos seguros que sin que medie ninguna intervención extraña, sin que se rompa la continuidad fundamental de las Fuerzas Armadas, al cabo de este proceso, al igual que Chile entero, ellas no serán las mismas".

-¿En los funerales de Schneider, el pueblo enterró un "héroe" propio o un "héroe" de la institucionalidad burguesa?

-"Este crimen abominable en la persona del más alto representante de las Fuerzas Armadas de las que la burguesía siempre se creyó "patrón", muestra que la burguesía es capaz de quemar lo que ayer adoró. El pueblo enterró una víctima de la burguesía. Los héroes sólo existen después de muertos. Responden a la necesidad de crearnos símbolos. Schneider ha pasado a ser el símbolo de la inseparable unidad que debe haber entre el pueblo y las Fuerzas Armadas y del respeto de éstas a los derechos democráticos de aquél".

-¿Qué papel, qué camino debe tomar la lucha de masas de ahora en adelante?

-"La lucha de masas sigue teniendo ahora más vigencia que nunca. Combatimos en los frentes de masas y en la Unidad Popular todas las tendencias en el sentido de que ahora las masas descansen, de que las masas se sientan ya en el poder, de que las masas deleguen en sus parlamentarios, en sus ministros, en las directivas de los partidos, o en el Presidente Allende. Las masas deben seguir luchando, sus organizaciones deben defender celosamente su autonomía del gobierno y de los partidos, deben levantar nuevas plataformas de lucha, deben revisar sus reivindicaciones del pasado con la perspectiva de un gobierno popular, deben combatir por ellas con intransigencia.

"Creemos que las reivindicaciones económicas tradicionales pasan, en el momento de la fase decisiva de la lucha por el poder, a colocarse en un contexto más amplio, donde las tareas principales son políticas y donde las masas son capaces de entenderlo así".

-¿La llegada de la UP al gobierno, significa la desaparición del MIR en el panorama político chileno?

-"Yo creo que por lo menos por un largo período, el MIR verá estancadas sus posibilidades de crecimiento. Que a la larga desaparezca o no, es un problema secundario. Lo importante es saber cómo todos los que allí militan, los que allí han visto un cauce para entregar su aporte a la revolución chilena, serán incorporados a este proceso. La incorporación como organización, pasa por una autocrítica leninista, por una autocrítica muy severa ante las masas. En todo caso, fuera de este proceso, cualquier grupo está destinado a convertirse en pequeña secta, sin ninguna eficacia política, y a la larga a desaparecer.

"El MIR no es en sí un enemigo del pueblo. Lo que sí atenta contra el pueblo es el ultra izquierdismo, y en la medida que el MIR o militantes del MIR se coloquen en posiciones correctas, en que se superen desviaciones del pasado, nosotros creemos que sería una política de estúpido sectarismo impedir que esos compañeros materialicen su aporte".

Punto Final N° 118, 24 de noviembre de 1970

Gabriel Salazar: “Hemos retrocedido permanentemente”. Entrevista…

con un comentario

por Pamela Gutiérrez (Chile)

lunes, 18 de enero de 2010

klee9 El Premio Nacional de Historia 2006 pasa revista a Chile con miras al bicentenario. Afirma que claramente hay rasgos de nuestro país que se implantaron desde la Independencia en 1810, como el centralismo y la rígida separación social, y que hoy hay menos participación ciudadana que la que había en el siglo pasado. Gabriel Salazar es especialista en mirar a Chile desde los personajes que influyen desde la base, no de la elite. Aunque también ha mirado a algunos integrantes de la aristocracia chilena como los Edwards. Acá analiza para La Nación Domingo los siglos que han marcado a Chile con miras al bicentenario.

-¿Cuáles son los rasgos que hemos mantenido los chilenos desde 1810 hasta este siglo?
-Hay tres rasgos que se han mantenido hasta hoy. El primero es que Santiago haya tenido ya por esa época un centro comercial alrededor de la Plaza de Armas, que al mismo tiempo era el barrio donde vivía el patriciado, la elite comercial, y todo el resto de la ciudad constituida por ranchos, salvo al oriente, donde estaba el cerro Santa Lucía. Por eso la gente de clase alta escapó hacia arriba. Lo otro es la diferenciación entre una elite que se considera más perteneciente a Europa, en ese tiempo a España, y no chilenizada. Por eso ven a los indígenas y a los mestizos como un pueblo distinto, como si fueran colonizadores. Por lo tanto, a los indígenas se los mira como un enemigo interno, se les aplica la ley antiterrorista y eso proviene del período colonial. Lo tercero es el centralismo político, que reproduce el centralismo imperial desde España absolutista y un gobernador radicado en Santiago.

-¿Cuál es el rasgo que caracterizaba a la sociedad chilena en 1810, 1910 y ahora 2010?
-Hay que verlo por siglo. El siglo XIX es un siglo largo, ya que se inicia en 1800 y termina en 1930. Desde 1910 se produce una crisis muy profunda en que el Estado portaliano empieza a declinar por corrupción política, y esa crisis se arrastró por 20 años porque el Ejército defendió ese Estado por mucho tiempo y, en la práctica, la crisis fue superada parcialmente a partir de 1938 con el Frente Popular. El siglo XX, en cambio, es un siglo corto, porque parte en 1930 y finaliza en 1973. En el ’30 se inicia con la crisis económica y en el ’38 con la crisis política. Lo similar entre el siglo XIX y el XX es que la Constitución de 1925 fue una copia feliz de la de 1833, donde Arturo Alessandri logró imponer un Estado completamente distinto al que querían los actores sociales de esa época. El único cambio es que se separan la Iglesia y Estado.

-¿Qué consecuencias tuvo para el Estado su divorcio con la Iglesia?
-El Estado del siglo XIX nunca se preocupó del desarrollo social y económico. Todo lo que tenía que ver con educación, pobreza, salud, incluso el empleo, eran responsabilidad de la Iglesia o del municipio. La Iglesia hizo las veces de ministerio social desde el siglo XIX hasta 1930, sobre la base de la caridad. Pero hacia 1914 la Iglesia se dio cuenta de que la caridad no podía resolver el problema social y por eso se produce la separación. Pero el Estado tenía un problema serio, dado que la Constitución de 1933 no decía nada sobre las políticas sociales ni de desarrollo económico, tampoco la de 1925, por eso la solución del desarrollo social, económico e industrialización, tuvieron que hacerlo los radicales después de 1938, a través de resquicios legales.

-¿Por qué marca el fin del siglo XX en 1973 y no, por ejemplo, en 1989, con el reinicio de la democracia?
-El ’73 puso fin a ese Estado que, siendo liberal, intentó desarrollar la economía y la industria y resolver el problema social, lo que se llamó el Estado populista o Estado nacional desarrollista, que amparó las políticas de desarrollo de los radicales, la DC y la UP. Desde el ’73, achicaron el Estado y lo dejaron convertido en un Estado liberal muy parecido a como lo concibió el equipo de Diego Portales en el siglo XIX. Entonces, el siglo XXI chileno está operando con los mismos parámetros del siglo XIX, históricamente hablando.

-Chile en estos dos siglos ha sufrido varias revueltas políticas que lo han marcado. A su juicio, ¿cuál ha sido la de mayor impacto?
-Las tres veces en que la ciudadanía o los actores sociales han querido construir un Estado de acuerdo a un proyecto que ellos han concebido, han sido reprimidos violentamente o engañados y traicionados por los militares, en primer lugar, y luego los políticos. Eso ocurrió entre 1829, cuando Diego Portales y los militares dieron un golpe de Estado y reprimieron a los que estaban proponiendo el Estado ciudadano e impusieron el Estado de 1833. Frente a esa imposición, la ciudadanía se rebeló al menos en 21 oportunidades. Sigue con la sociedad de la igualdad, la guerra civil de 1851, la de 1891, las matanzas que comienzan el siglo XX en Valparaíso en 1903; Santiago, 1905; Antofagasta, 1910. A partir de 1925 se le impone de nuevo a la ciudadanía un Estado que no quería a través de un golpe civil, por así decirlo, una traición brutal de Arturo Alessandri. La ciudadanía se rebeló, no para cambiar el Estado como lo hizo en el siglo XIX, sino para exigir a los políticos desarrollo en el país y resolver el problema social. Son movilizaciones de masas, peticionistas y protestantes en las calles. El tercer quiebre fue en 1973, donde de nuevo nos impusieron un Estado que no queríamos. En el 1829 y el ’73 fueron golpes sangrientos y por eso la ciudadanía quedó con una gran prudencia.

-¿Prudencia? ¿No es más bien miedo?
-No es miedo, sino prudencia, de decir “bueno, voy a respetar la ley, no me gusta, pero si no llega de nuevo el golpe militar”. Eso pasó en el siglo XIX y está pasando ahora. Eso explica por qué las encuestas muestran desde el 2005 que la gente no tiene confiabilidad ni credibilidad en el aparato político que nos rige. Hay un descontento enorme que está larvado, metido para adentro, y no ha aflorado por dos razones: como hoy no hay izquierda parlamentaria y el PC está dentro del modelo de Pinochet aunque haya elegido a tres diputados, la gente no canaliza en esa dirección su descontento. La izquierda transó con el modelo, el PS está metido hasta los huesos en el modelo neoliberal. La otra razón es más sutil y es que la ciudadanía no se siente pobre. No es que no haya pobreza, sino que está disfrazada con el endeudamiento.

-En democracia, ¿cuáles han sido los mayores progresos y qué cosas están pendientes?
-En términos generales, hemos retrocedido permanentemente. Los políticos van a decir que estamos más democráticos que nunca, pero no es así. Hasta 1830, con el golpe de Estado de Portales, en los pueblos se autogobernaban a través de asambleas o cabildos que se efectuaban en la plaza, que era el lugar donde la comunidad se reunía para tomar decisiones de-mo-crá-ticamente, donde todos participaban: hombres, mujeres y niños, proletarios, hacendados, comerciantes, artesanos, campesinos suburbanos. Los únicos que no participaban en esas asambleas eran los que no pertenecían a la ciudad o a la villa, es decir, los mestizos, los indígenas, los huachos. Eso era el bajo pueblo. La democracia de los pueblos era avanzadísima y mucho más perfecta que la de hoy día, y fue aplastada por el régimen portaliano. Eso fue un retroceso enorme y aparece todo el control del Estado, las elecciones y la clase política, que reemplaza el pueblo. Eso fue durante todo el siglo XIX.

-¿Y la democracia en el siglo XX?
-En el siglo XX, después de las traiciones de Alessandri y de Ibáñez, después de 1930, las grandes necesidades de Chile, como desarrollo industrial e igualdad social, los políticos tenían que implantarlas con resquicios legales, por lo tanto, el Estado resuelve y la ciudadanía le entrega el derecho a petición. Por lo tanto, el Estado resuelve todo y, en la calle, la ciudadanía pide y eso la transforma en masa, pedigüeña, peticionista y mendicante, que puede saltar y gritar sus necesidades, pero no deja de ser masa. Los políticos van a decir: “Es que había elecciones”. Cierto, un hombre, un voto, pero ya no hay democracia participativa. Por eso, a mi modo de ver hay un retroceso. El electoralismo no es democracia participativa y por eso la gente no sabe participar en política. Sabe pedir, sabe gritar, pero cuando hay que proponer, cero.

-¿Podría dar un ejemplo de eso?
-Fue el gran problema de los pingüinos. Entendieron que tenían que volver a las asambleas y recobraron la democracia participativa. Designaron voceros y no directivos que se apernaran, pero quedaron cortos en la propuesta, porque en Chile perdimos la costumbre de elaborar propuestas. Hoy lo que tenemos es una democracia electorera, por eso es que la gente ya no le cree al sistema electoral y dos millones de cabros no se inscriben.
Domingo 17 de enero de 2010

*Fuente: LND Entrevistas

Democracia de los acuerdos: un negocio genial para la derecha…

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por Rafael Luís Gumucio Rivas (Chile)

jueves, 28 de enero de 2010

CHILE-PIÑERAO0I1 La famosa democracia de los acuerdos siempre ha terminado favoreciendo a la derecha: la Ley General de Educación, celebrada en la ridícula ceremonia en que todos se presentaban tomados de la mano, no puede ser más perjudicial al gobierno de Michelle Bachelet; hay que ser muy ingenuo para creer que una ley marco puede ser aceptada cuando a ella se oponen todos los componentes de la comunidad educativa – profesores, estudiantes, padres y apoderados- lo único que salva para la derecha esta Ley es la continuidad de la educación como un negocio.

En la historia constitucional de Chile, el Poder Judicial ha estado siempre supeditado al Ejecutivo: así se plantea en la Constitución de 1833, en la de 1925 y en la de 1980 – siempre está baja la jurisdicción del Ejecutivo en el nombramiento de sus integrantes y de su funcionamiento- posteriormente, se le agregó la participación del Legislativo, a través del Senado que, según el constituyente de 1925 posee facultades judiciales, como actual como jurado en el caso de las acusaciones constitucionales y participar en el nombramiento de los ministros de la Corte Suprema.

En la República Parlamentaria, (1891-1925), se prorrateaban entre los partidos políticos los cargos de la administración pública, la educación y el poder judicial: la primera correspondía a los liberales, la segunda a los radicales y la tercera a los liberales balmacedistas; sólo hay un caso en la historia de Chile en el cual el presidente de la Corte Suprema, Javier Ángel Figueroa, se opuso a las pretensiones dictatoriales del entonces ministro del Interior, Carlos Ibáñez del Campo – posteriormente dictador- demás está decir que duró muy poco en su cargo, a pesar de ser hermano del presidente de la república, Emiliano Figueroa. Es cierto que se concedieron algunos recursos de amparo a los a favor de los desterrados, sin embargo, todos estos fueron inaplicables, pues ya se encontraban fuera del país.

En el gobierno de Salvador Allende el acuerdo de la Corte Suprema sirvió  para justificar el golpe militar de 1973: Posteriormente, la Corte se transformó en un testaferro de la dictadura negando la mayor parte de los recursos de amparo, que hubieran salvado muchas vidas. El ministro Hugo Rosende nombró, a su amaño, a todos los ministros de de la Corte Suprema, cuya única condición era ser pinochetista convencido. A diferencia de la Corte de Pétain, en Francia, en Chile los supremos de la época de Pinochet jamás han sido juzgados y, ni siquiera, han pedido perdón.

En muchos artículos anteriores he criticado la actuación política de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, sigo creyendo que dilapidó el 58% de los sufragios obtenidos en la elección presidencial: hizo un gobierno opaco y tecnocrático, en que dejó de lado los casos de derechos humanos, incluso, nunca recibió a los familiares de los detenidos desaparecidos; con su ministro del Interior, José Miguel Inzulsa, salvó al dictador y ladrón, Augusto Pinochet, de terminar sus días en una cárcel española, como bien lo merecía, sosteniendo el absurdo argumento de que la justicia chilena lo condenaría por sus múltiples crímenes de lesa humanidad y peculados.

Al parecer, Eduardo Frei está bastante cambiado – es como para creer en la reencarnación o en las segundas oportunidades, que siempre han sido desastrosas para nuestros presidentes: baste recordar los casos de Arturo Alessandri y de Carlos Ibáñez. El nuevo Eduardo Frei Ruiz-Tagle es un estadista, que expresa ideas del sentido común, un lenguaje bastante popular y oratoria rural

Mientras persistan estos torpes acuerdos, seguirá ganando la derecha y perdiendo prestigio la Concertación, que más que nunca necesita el apoyo popular para no morir  por tanto acuerdo con la derecha el pueblo los mando a la oposición.

 

Aylwin coincide con Piñera y llama a reeditar política de los acuerdos

Después de que el Presidente electo señalara a La Tercera que es indispensable construir una "democracia de los acuerdos de segunda generación", el ex mandatario DC valoró la intención de Piñera de realizar una transición similar a la que él protagonizó en los 90.

por Bernardita Marino e Ivonne Toro

"Me siento halagado", dijo ayer el ex Presidente Patricio Aylwin cuando supo que Sebastián Piñera catalogó su gobierno como el mejor de los cuatro de la Concertación.

En entrevista con Reportajes de La Tercera, el mandatario electo afirmó ayer que "el de Aylwin fue el mejor de los gobiernos de la Concertación. Fue un gobierno fecundo al cual yo le tengo aprecio y respeto".

En esa misma línea, Cristián Larroulet -miembro del equipo de transición- dijo el sábado que "el gobierno de Piñera será muy parecido al de Aylwin".

El nuevo Presidente, además, reiteró lo que fue su discurso de triunfo la noche del 17 de enero, cuando llamó a la Concertación a construir una nueva versión de la "democracia de los acuerdos", que caracterizó la relación entre oficialismo y oposición a inicios de los 90.

Ante este planteamiento, Aylwin dijo que "indudablemente que él quiera hacer un gobierno parecido al mío no puede ser sino halagador. Yo me negaría a mí mismo si estuviera en contra".

Aunque evitó aludir directamente a la Concertación, el otrora gobernante coincidió con Piñera respecto de la necesidad de hacer alianzas para mejorar la calidad de la política. "Si todos vivimos peleándonos unos con otros es más difícil lograr ese bien común, por eso a mí me alegran estos planteamientos de Sebastián", señaló.

En ese contexto, Aylwin aprovechó de hacer un llamado a revivir la política de los acuerdos implementada durante su gestión: "Creo que la política democrática supone competencia entre distintas posiciones, pero todo gobierno tiene que buscar el bien común y el logro del bien común es más fácil si hay acuerdos".

Los dichos de Aylwin fueron valorados por el piñerismo. Rodrigo Hinzpeter -coordinador del traspaso de mando- dijo que "el Presidente Aylwin demuestra una vez más una gran lucidez y grandeza política (…). Para poder alcanzar el desarrollo es imprescindible alcanzar acuerdos transversales y amplios, para lo cual se requiere disposición al diálogo y la negociación".

En la campaña, Piñera encargó a sus asesores indagar el modelo implementado por Aylwin durante la transición a la democracia.

PS cierra la puerta

Pese al férreo respaldo de Aylwin y algunos rostros DC, como los senadores electos Ignacio Walker y Andrés Zaldívar -que se han mostrado abiertos a negociar con la derecha-, el presidente interino del PS, Fulvio Rossi, cerró la puerta a la invitación hecha por el Presidente electo.

"Hablar de gobierno de los acuerdos tiene que ver más bien con una circunstancia política, histórica, que ya se acabó", dijo ayer el senador electo en su debut como timonel socialista.

Rossi agregó que "quisiera recordarle a Sebastián Piñera que no estamos en tiempo de boinazos ni tanquetazos ni ejercicios de enlace. No hay ningún riesgo de regresión autoritaria".

El líder del PS notificó al piñerismo que durante su gestión, el partido tendrá la misión de "transformar al PS como el gran eje articulador de las fuerzas progresistas y opositoras al gobierno de la derecha, porque hemos visto señales que nos preocupan".

Equipo de transición pedirá a contralor dictar clases de administración pública a nuevo gabinete

La última semana de febrero y la primera de marzo y probablemente en el auditorio de RN -con capacidad para 80 personas y con equipamiento tecnológico-, el equipo de transición pretende dictar los cursos de capacitación sobre administración pública a las autoridades nominadas por el Presidente electo, Sebastián Piñera.

El esquema se repetiría en regiones, con el objetivo de que todos los funcionarios de confianza del nuevo gobierno conozcan cómo opera el sistema público y cuáles son las normas legales que los regirán a contar del 11 de marzo.

En este sentido, el equipo compuesto por María Luisa Brahm, Cristián Larroulet y Miguel Flores le solicitará al contralor, Ramiro Mendoza -a quien ya se le pidió una cita para analizar el proceso de instalación-, que colabore personalmente o a través de los expertos que dependen de su institución, en capacitar a quienes se harán cargo del sistema público.

La idea, afirman en el piñerismo, es que Contraloría les explique a las debutantes autoridades qué procedimientos son clave para evitar irregularidades en las reparticiones que tendrán a su cargo.

En términos generales, los cursos se iniciarán con una breve exposición sobre los otros dos poderes del Estado -Legislativo y Judicial- y un capítulo extenso respecto del Poder Ejecutivo, que contiene los principios de la gestión del Estado, las empresas públicas y el control político, administrativo, jurídico y social, además de un largo listado de prohibiciones respecto del uso de información privilegiada, el empleo de dinero, bienes o personal para beneficio propio y el uso del cargo para actividades proselitistas.

PIENSACHILE.COM

Chile con Piñera: un neoliberalismo recargado…

con un comentario

por Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia

Enero, 2010

CHILE-FREI-PIÑERA3 “En lo ajeno reina la desgracia” dice la sabiduría popular. La Concertación tomó prestado para sí, en 1990, el extremista modelo neoliberal que dejó como herencia la brutal dictadura del general Pinochet. Y durante 20 años lo administró con tal “fe neoliberal” que hasta lo dejó instalado en el selecto club neoliberal de la OECD. Por tanto, desde la perspectiva del neoliberalismo mundial, los gobiernos de la Concertación fueron excepcionalmente exitosos.

Vestirse con lo prestado es un juego riesgoso. Creer, además, que lo prestado es identidad histórica de uno mismo es, lisa y llanamente, alienación. O esquizofrenia. Dejar como legado, por un lado, un Museo de la Memoria (con los crímenes de la dictadura) y, por otro, al modelo chileno instalado en la OECD es, en lógica pura, deambular por la historia sin rumbo. Girando en círculos. Disparando “díscolos” a derecha e izquierda. En 1998 un informe de PNUD declaró que los chilenos estaban corroídos por dentro por un grave “malestar interior”. El mismo que corroyó el alma histórica de la Concertación y la confianza de la ciudadanía progresista en ella.

No se puede hacer política con ropa prestada. Ni pretender ser socialcristiano o socialista cuando en los hechos se es neoliberal. Ni negarse a reconocer la mentira.

La coalición genéticamente neoliberal (que apoyó al candidato triunfante) gozó de una vacación política de cuatro lustros; sus adversarios gobernaron impecablemente como si fuera ella. Así que pudo desplegar una inédita oposición populista. Es primera vez, desde 1932, que una coalición de derecha gana la presidencia por mayoría absoluta. Es un hecho insólito, tanto más, si se considera que el 68% de los chilenos no tienen un contrato laboral permanente, sino precarista; que otro 68% gana menos de $ 180.000 mensuales; que el 62% de los niños que nacen en un año son “huachos” (sin familias constituidas); que el 46% de los chilenos padecen de neurosis o depresión; que 66% de ellos no lee ningún libro en el año; que la tasa de delincuencia se mantiene alta e intratable; que se está impulsando otra militarizada “pacificación de la Araucanía”, etc.

El gobierno genéticamente neoliberal que se inicia este año tendrá, pues, que lidiar con los males generados por el mismo neoliberalismo, sin salirse de las pautas de decencia legal exigida por la OECD, los tratados de librecomercio y las inefables clasificadoras de riesgo. La Alianza triunfante tendrá que enfrentar esos problemas sin poder suprimir las causas que los producen (como le ocurrió a la Concertación). Sería suicida. Así que no puede cambiar nada. Será más de lo mismo.

Por tanto, los ciudadanos progresistas que votaron neoliberal recargado, no verán resueltos sus problemas. Tal vez, se compliquen. Con el agravante de que no habrá más “museo de la memoria”. Y esto, precisamente, reactivará la memoria viva de la ciudadanía. La de la Dictadura y la del Mercado. Y de esa memoria viva es mejor que el nuevo gobierno sepa precarverse. Pues allí sigue, agazapada, la verdadera soberanía popular.

- El autor es Premio Nacional de Historia

Fuente: Las Últimas Noticias (Chile)

Escrito por Eduardo Aquevedo

26 enero, 2010 a 16:45

La derecha chilena: saliendo del closet político y ambigüedad política-conceptual…

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Danny G. Monsalvez, Universidad de Concepción

La derecha política y su discurso “mediático” lograron imponerse finalmente el 17 de enero de 2010; con ello se materializó aquella perorata y práctica que tanto daño le ha hecho a la actividad política como es la muerte de las ideologías, teorías y proyectos de transformación social; es decir, hoy -de cuerdo a aquella visión- se impuso (no sabemos hasta cuando o hasta que grados) aquel pensamiento único y hegemónico; O bien como señala Tomás Moulian que al aceptar la muerte de las ideologías “es hacerle caso a la única ideología actualmente viva, que es el neoliberalismo, que es una ideología potentísima además, que anuncia la muerte de las ideologías, pero actúa como una de ellas: tiene un proyecto de sociedad, tiene aparatos ideológicos que permiten difundir esta idea de sociedad, sean ellas universidades, medios de comunicación, etc.” (Moulian, 2005: 99).

No obstante aquello, la segunda vuelta presidencial exteriorizó un par de acciones o fenómenos que reflejan la ambigüedad conceptual e inopia política que algunos sufren casi de manera crónica. El primero es aquel discurso que algunos pregonan con tanta fuerza de la objetividad, neutralidad e imparcialidad en el análisis de los hechos o procesos. Bajo ese discurso se pretende aparecer ante la opinión pública y la sociedad como un sujeto “políticamente correcto”, pero por sobre todo que no se llegue a advertir la ideología, credo o intención en la opinión y reflexión de quien la entrega.

De esta manera y tal como dice el columnista Carlos Peña, determinados sujetos “…creen que la imparcialidad intelectual obliga a ser neutral, la prudencia a suspender el juicio, el equilibrio a no decir nada, la cultura a pronunciar vaguedades, la reflexión a un si es no es permanente, la bondad a ser perdonavidas, la independencia cívica, la amistad a cuidar las redes como hueso santo, y el prestigio a no quebrar ni un huevo” (Carlos Peña, El Mercurio, domingo 10 de agosto de 2008, p. D 19).

Por ello es que nos parece curioso y llamativo (por decirlo menos) que aquellos que con tanta fuerza enarbolan las banderas de la objetividad, neutralidad, imparcialidad, que quieren presentarse ante la comunidad como apolíticos, independientes y que al mismo tiempo critican a quienes toman posición, son los primeros en caer en contradicciones, especialmente cuando se va a producir un cambio de coalición política en la conducción de Gobierno. En ese sentido, lo expuesto anteriormente va estrechamente ligado a otro fenómeno y que -también- es uno de los más comunes, el cual denominamos “saliendo del closet (político)” o como lo escuché recientemente una “tercera vuelta”.

¿En qué consiste aquello?. En que determinados sujetos al visualizar un posible cambio de gobierno, no dudan o trepidan en situarse del lado de quienes tienen mayores posibilidades de triunfo para posteriormente ubicarse en las esferas de aparto burocrático del Estado. Peor aun, no falta el “converso” que reniega de su pasado, de su historia, de lo que fue en algún momento y aprovecha la oportunidad para “darse vuelta la chaqueta” y pasar a constituirse en parte constitutiva del nuevo oficialismo.

Lamentablemente en los momentos de crisis políticas o en coyunturas eleccionarias aparece lo peor del ser humano: el oportunismo, figuración mediática, ansias de poder, ocupar cargos de confianza, aprovechar la instancia para pedir, solicitar y reclamar más de algún favor, alguna vuelta de mano a cambio del voto o por el apoyo brindado al sector político triunfante.

Para finalizar que mejor que citar a José Ingenieros en su clásica obra “El hombre mediocre”:

“…su vida es perpetua complicidad con la ajena. Son huestes mercenarias del primer hombre firme que sepa uncirlos a su yugo. Atraviesan el mundo cuidando su sombra e ignorando su personalidad. Nunca llegan a individualizarse: ignoran el placer de exclamar “yo soy”, frente a los demás. No existen solos. Su amorfa estructura los obliga a borrarse en una raza, en un pueblo, en un partido, en una secta, en una bandería…así medran, siguen el camino de las menores resistencias, nadando a favor de toda corriente y variando con ella; en su rodar agua abajo no hay mérito: es simple incapacidad de nadar agua arriba. Crecen porque saben adaptarse a la hipocresía social, como las lombrices a la entraña” (p. 116).

Escrito por Eduardo Aquevedo

25 enero, 2010 a 21:56

Chile: la derrota de la Concertación y el fin de la transición…

con 3 comentarios

MARTA LAGOS

Directora de la Corporación Latinobarómetro y de la consultora Mori-Chile.

25 de Enero de 2010

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La Concertación pierde 680 mil votos entre la elección en que obtuvo más votos, que fue la de Eduardo Frei en 1993, y el 17 de Enero del 2010. Al mismo tiempo la derecha gana  463 mil votos respecto del Sí en el Plebiscito de 1988. Ese es el cambio electoral que produce la alternancia en el poder después de veinte años.

La Concertación pierde 363 mil votos respecto de la elección de Michelle Bachelet y la derecha gana 87 mil votos respecto de la primera vuelta de Joaquín Lavín en 1999, que es la elección en que la derecha había obtenido más votos hasta el domingo 17 de Enero del 2010, cuando Piñera gana con 2.582.000 votos, la mayor cantidad  de sufragios recibidos por la derecha hasta hoy. La Concertación pierde más votos que los que gana la derecha. Si bien la derecha aumenta su votación, la “ganancia” de votos de la Concertación es limitado. Esto es muy relevante porque implica que el capital de votos disponibles para otros actores es considerable, o eventualmente para la propia derecha en elecciones posteriores.

La derecha fue elegida con Jorge Alessandri con solo el 31% de los votos, así es que esta elección también es una que rompe hitos para la derecha desde ese punto de vista al ser elegida con el 51.6%.

En paralelo, con todos esos records, ésta es la elección presidencial en que han votado válidamente la menor cantidad de chilenos desde 1988 cuando se inicia el nuevo padrón electoral. Votaron apenas 16 mil personas menos (aunque votaron 5 mil personas más que en la primera vuelta) que en la elección de Michelle Bachelet donde ya había un record histórico con la menor cantidad de votos válidos hasta entonces. La diferencia entonces también era pequeña, sin embargo, la tendencia continúa: cada presidente se elige con menos votos.

Este presidente se elige con 3.5 millones, el 29.85% de todos los votantes (12.000.000). Patricio Aylwin fue elegido con 3.8 millones hace veinte años, el 50.9% de todos los votantes de entonces. Es así como hemos ido entrando en la crisis de representación en los 20 años de gobiernos de la Concertación eligiendo al Presidente primero con la mitad y luego con un tercio del electorado. Un país que se ha ocupado del desarrollo, pero no de la política. Sin reforma política, esta tendencia llevará a que una minoría elija al Presidente. En vez de ir aumentando la cantidad de votos que se necesita para ser elegido primer mandatario, va disminuyendo. La política chilena no tiene este tema en la agenda de comunicaciones, ni los partidos se preocupan de ello.

Sin embargo, la candidatura de ME-O refleja esta crisis de representación al menos adentro del segmento del electorado que vota. Afuera de ese segmento no sabemos lo que pasa. Cinco millones de chilenos no votaron en esta elección, del total de doce: 3.8 no están inscritos, y 1.167.000 inscritos se abstuvieron. Es más, 8.4 millones de chilenos no votaron por el nuevo Presidente. ¿Cómo es el mandato de cambio que tiene que hacer este presidente, si la gran mayoría de los votantes se marginan del proceso electoral?

Quizá el mandato de cambio es más fuerte, siendo el primero el cambio de la política para que los ciudadanos se involucren. Quizá el mandato de cambio tiene otras características distintas a las que se cree. En eso consiste la crisis de representación, en no saber a ciencia cierta cual es el mandato.

Hay quienes dicen que esta elección perdió la Concertación, sin embargo es mucho más que eso. La combinación de votos resultante es del todo sorprendente. En primer lugar porque Piñera saca 87 mil votos más que Joaquín Lavin en 1999 y aumenta más de 500 mil votos respecto de la primera vuelta, segundo porque  al mismo tiempo Eduardo Frei recupera una cantidad enorme de votos alcanzando más del 48%, cuando todo indicaba que la distancia iba a ser mucho mayor. La imagen de triunfo de Piñera era muy dominante al mismo tiempo que dada la percepción de derrota de Frei, es sorprendente que haya logrado recuperar tantos votos.

Todo lo anterior sucede con un récord de la menor cantidad de votos válidos desde 1988 y un récord de personas que no votaron respecto del electorado total. Un escenario difícil de imaginar.

Pareciera que es efectivo que esta elección la perdió la Concertación, y que le faltó tiempo para alcanzar a Piñera, pero también es efectivo que la derecha ganó claramente votos que nunca habían estado en la derecha. Se podría decir que son pocos, los 87 mil votos más que obtuvo por encima de lo ya obtenido por Lavín, pero sin importar el número, indica que esta elección es el fin de la transición, porque de alguna manera el miedo a la derecha y el cruzar la calle para votar por el otrora adversario, es posible. Más que en número, Piñera muestra que puso fin a la transición. Es difícil que la derecha disminuya ese piso de apoyo que logra en esta elección, lo más probable es que a partir de ella, aumente. Hay mucho de donde aumentar.

La derecha se ganó su luna de miel en que habrá que darle el beneficio de la duda en esta nueva etapa: si acaso será como la vieja derecha que ha conocido la historia o estamos frente a algo inesperado. Puede optar por ser un gobernante como muchos en América Latina, que gobierna para la mayoría, o puede gobernar para una minoría como sospechan tantos que son escépticos de la política. El mayor éxito de un gobierno de derecha sería quitarse el fantasma de ser un conglomerado que trabaja para una minoría. Ahí estaríamos frente a un cambio.

EL MOSTRADOR.CL

Escrito por Eduardo Aquevedo

25 enero, 2010 a 14:56

Chile: ¿Por qué perdió Eduardo Frei?

con un comentario

Esta explicación de S. Valenzuela, prestigioso sociólogo político, es interesante pero un tanto minimalista, porque no se hace cargo suficientemente de la "calidad" del voto sino sólo de cantidades y circunstancias inmediatas. Por ejemplo, las razones por las cuales mucha gente no se inscribe para votar (más de 3 millones, especialmente jóvenes), o de los que votaron sin ningún entusiasmo o por razones positivas, sino sólo para "parar" a Piñera,  o "contra piñera"; o los que desde una cierta izquierda de todos modos votaron nulo o se abstuvieron, para rechazar la alternativa concertacionista por poco creíble; y peor aún, los que ya "despolitizados" en un proceso de varios años en virtud del pragmatismo tecnocrático, clientelista, burocrático y sin perfil programático claramente transformador de la concertación, no vieron diferencias significativas entre ambos candidatos y se "dieron vuelta la chaqueta", etc. Pues bien, todos estos factores más cualitativos o estructurales no se consideran en este ni en la mayoría de los análisis concertacionistas (PS, PPD o DC) de esta derrota… Este es un "temblorcito" electoral según Valenzuela, pero si en realidad lo fue es sólo en el plano cuantitativo, no en su sentido político más profundo ni en sus consecuencias sociales y políticas; en este último sentido, fue sin duda un “terremoto” como lo indica el mismo autor… (E. Aquevedo)

¿Por qué perdió Eduardo Frei?

La elección del 17 de enero fue un terremoto político, sin duda. Pero en términos electorales, apenas alcanza para temblorcito. Si 111.500 de los que votaron válidamente (un 1,61% del total) hubieran preferido a Frei en vez de a Piñera, el senador DC habría ganado por un voto.

FREI002 por Samuel Valenzuela – 24/01/2010
 

Entre las cuentas alegres de unos, la decepción y los reproches de otros, no han faltado las respuestas a esta pregunta. Se nos dice que Eduardo Frei perdió, porque la Concertación propició, pero no supo comprender las transformaciones de la sociedad; porque demasiados votos de Marco Enríquez-Ominami se trasvasijaron a Sebastián Piñera; porque la Presidenta Bachelet no prestó suficiente apoyo; porque los presidentes de los partidos concertacionistas fueron rígidos e insensatos, o porque una gran sed de "cambio" embargó al electorado después del "desgaste" de una coalición en el poder por 20 años.

El problema es que estas explicaciones son demasiado grandes, o telúricas, para dar cuenta de lo que sucedió. La elección del 17 de enero fue un terremoto político, sin duda. Pero en términos electorales, apenas alcanza para temblorcito. Si 111.500 de las personas que votaron válidamente (un 1,61% del total) hubieran preferido a Frei en vez de a Piñera, el senador DC habría ganado por un voto.

El electorado chileno es muy constante en su alineamiento con las grandes vertientes políticas que han animado la política nacional desde 1925. Y ahora sabemos que los chilenos se dividen en dos mitades al enfrentar la opción entre un candidato presidencial de centroderecha y uno de centroizquierda. No lo sabíamos antes, porque este tipo de oferta electoral sólo comenzó con la regla del balotaje, aspecto nuevo en el régimen electoral del país.

La victoria de Piñera se produjo en la tercera elección presidencial normal después de recuperada la democracia (las elecciones de 1989 y 1994 no fueron realmente competitivas debido a la transición). Recordemos los resultados finales, en porcentajes, de estas tres elecciones: Lagos 51,31%-Lavín 48,98%; Bachelet 53,5%-Piñera 46,5%, y Piñera 51,6%-Frei 48,39%. ¿Qué gran diferencia hay? La elección del domingo pasado es muy parecida a la de Lagos/Lavín, salvo que esta vez ganó la Coalición por el Cambio. El porqué perdió Frei debe enfocarse, en suma, en tratar de explicar el desplazamiento de un pequeñísimo conjunto de votos.

No todo es constancia en el electorado chileno. Hay quienes oscilan al tener que optar entre dos candidaturas que concitan el apoyo de lados opuestos del espectro político-ideológico. Estas personas son socialmente diversas y su composición depende en parte de las características personales de los candidatos. Pero entre los electores que han preferido a la Concertación, este grupo oscilante está compuesto mayormente de su segmento más conservador por razones ideológicas o religiosas.

En una competencia bipolar, toda campaña de la Concertación tiene que cuidar que este segmento no se vaya hacia el otro lado. La campaña de Frei fue deficiente en este sentido y, ello, más que nada, es la explicación más probable del temblorcito electoral que ocurrió.

¿Y qué de los votos de ME-O? Mirándolos desde la óptica del resultado final, queda claro que muchos de los votantes del diputado eran, desde la primera vuelta, electores de Piñera. Y es por ello que no ganó en diciembre.

¿Tuvo algún efecto ME-O sobre el resultado final? Seguramente muy poco. Pero si él hubiera apoyado claramente desde el 13 de diciembre a Frei, la campaña de la segunda vuelta para la Concertación probablemente hubiera tenido más unidad, más coherencia, más entusiasmo y menos protagonismo desde la izquierda. Y ello posiblemente le hubiera permitido a la Concertación limitar la fuga de su electorado menos comprometido y alineado. No habría existido el temblorcito que generó el terremoto.

La Tercera.com

Puñales

Por Santiago O’Donnell

Es verdad, Chile dio al mundo un ejemplo de transparencia y convivencia política en las elecciones del domingo pasado. Pero cuando se apagaron las cámaras empezó un festival de puñaladas en la espalda entre los líderes de la Concertación. No bien Eduardo Frei había terminado de admitir su derrota, el ex presidente Ricardo Lagos dio inicio a las hostilidades al tomar el micrófono para decir que el pueblo chileno había hablado y había que dar paso a la nueva generación. El discurso no le cayó nada bien a Frei y al eterno presidente del partido socialista, Camilo Escalona, ni a la presidenta Michelle Bachelet, que fue la principal sostenedora de Escalona contra los embates del ex socialista Marco Enríquez-Ominami durante la campaña presidencial. Lagos es el referente del PPD, uno de los partidos chicos de la Concertación, junto con el Partido Radical. Y en las filas del PPD se alistan dos de las principales figuras de la “nueva generación”, la jefa de la campaña Carolina Tohá y el senador Ricardo Lagos Weber, hijo del ex presidente.

Esa noche se sumó a la refriega el presidente del partido demócrata cristiano, Juan Carlos Latorre, el partido de Frei, que culpó por la derrota a su principal socio en la Concertación, el Partido Socialista. Latorre dijo que las candidaturas de los ex socialistas Jorge Arrate por el Partido Comunista y Marco Enríquez-Ominami como independiente, habían dividido el voto de la Concertación en favor del ahora presidente electo Sebastián Piñera, el candidato de la derecha unificada. Como que los socialistas no habían podido contener a sus propios cuadros y disciplinarlos detrás del candidato consensuado por todos los partidos de la Concertación.

La evaluación de Latorre estaba cargada de cinismo. Es cierto, el Partido Socialista no había podido contener a Arrate y a Enríquez-Ominami, justamente por no permitirles presentarse en una elección primaria contra Frei, el candidato demócrata cristiano, para dirimir la candidatura de la Concertación. Y no los dejaron presentarse precisamente para evitar una fractura en la Democracia Cristiana, que venía muy golpeada después de perder dos internas consecutivas contra candidatos socialistas. Si ganaban la interna otra vez los socialistas, el miedo era que la mitad de la Democracia Cristiana se mudara a la coalición de la derecha.

Después saltó a la refriega José Antonio Gómez, ex presidente del Partido Radical, el otro partido chico de la Concertación. Gómez dijo que la culpa la tenían los jefes de la Democracia Cristiana, el socialismo y el PPD porque aceptaron que el candidato se elija a dedo. Los radicales, en cambio, se habían opuesto y habían conseguido una “preprimaria” en la que su candidato había sido fácilmente derrotado. La “autocrítica” de Gómez era no haber luchado lo suficiente por sus ideas. Cuando renunció a la presidencia de su partido en plena campaña de ballottage, con la esperanza de que los demás presidentes lo imitaran para dar paso a la tan reclamada “renovación”, sólo lo siguió Pepe Auth, presidente del PPD. En cambio, los dinosaurios Escalona y Latorre, los de los partidos grandes, los que realmente importaban, se atornillaron a sus sillones y siguieron ahí, como un lastre, durante toda la campaña. Hasta el día de ayer, cuando finalmente renunciaron (a Latorre la DC le rechazó la dimisión)..

A las críticas de Gómez se sumaron las del presidente interino que lo había reemplazado, Fernando Meza, quien le apuntó los cañones directamente a la presidenta Bachelet y su ministro de Economía Andrés Velazco, las figuras políticas con el más alto índice de aprobación de Chile. Según Meza, Bachelet tardó demasiado en alinearse detrás de Frei y Velasco tendría que haberles aumentado el sueldo a los maestros en vez de ahorrar tanto y dejarle a Piñera el aumento servido en bandeja.

Acto seguido el diputado Meza tuvo la delicadeza de pactar un acuerdo parlamentario con la derecha a espaldas de los popes de la Concertación, ganándose el mote de “traidor” de toda la Concertación. El escándalo obligó a Meza a renunciar a su cargo partidario y abortó el acuerdo para rotar la presidencia de la Cámara Baja entre los radicales y los partidos de la coalición de la derecha.

Todos esos reproches y pases de facturas demuestran la dificultad para absorber una derrota que a todas luces fue autoinflingida. Los chilenos estaban más que conformes con las políticas públicas de los gobiernos de la Concertación, con el manejo de la economía. Perdieron porque los cuatro presidentes de los partidos, cuatro iluminados, decidieron elegir el candidato de la Concertación en vez de dejar esa elección en manos de la gente, por temor a que la gente se equivocara. Y se equivocaron ellos porque eligieron un candidato “fome”, como dicen los chilenos, para colmo una figurita repetida. A los chilenos no les gustó el candidato y tampoco la forma en que lo eligieron, y no lo votaron. Encima los excluidos se presentaron por afuera y sus críticas a la Concertación fueron capitalizadas por la derecha en la segunda vuelta. Es cierto lo que dice Atilio Boron que al parecerse tanto Frei a Piñera fue más fácil para los votantes pegar el salto, pero no fue la ideología el causal de la derrota. Es más, los votantes de izquierda, los que más podrían disentir con el perfil socialdemócrata de Frei, fueron sus votantes más fieles. Los que se fueron, liberales, independientes, centristas, lo que sea, se fueron no por ideología sino por desacuerdos con una cultura política que consideran anquilosada y anticuada.

Piñera no tuvo que hacer demasiado, más allá de despegarse del legado de Pinochet, unificar a la tropa detrás de su candidatura, repetir la palabra “cambio” cada vez que abría la boca y hacer la plancha mientras la Concertación se enredaba en sus propias telarañas. Piñera no era un candidato invencible ni mucho menos. Ya había perdido en la elección anterior contra Bachelet por un margen importante. Y encima viene a representar al neoliberalismo en plena crisis del neoliberalismo ante un electorado que venía votando centroizquierda desde que le devolvieron el voto. Su encanto radica en que es el más argentino de los candidatos chilenos. En una sociedad ordenada y estructurada por demás, Piñera es el vivo, el piola, el tipo que se hace millonario con un negocio que no se le ocurrió a nadie, que juega siempre al límite de lo legal, que se come multas por usar información privilegiada en la compraventa de acciones. Un tipo que toda la vida se dedicó a la especulación, tanto política como financiera, y que se vende como emprendedor. Un díscolo, un rebelde entre los políticos de la derecha, que se da el lujo de diferenciarse en temas progre como el matrimonio gay porque es dueño de medio país y tiene plata para armar equipos de campaña y controla medios de comunicación y es el dueño de Colo Colo. Un tipo con algunas cualidades que muchos chilenos admiran, pero al que nadie considera un estadista o una autoridad moral. No lo votaron por sus ideas. Ya intentó meter mano en Codelco, la minera estatal, con una modesta inyección de capital privado, pero se chocó contra una pared. Ya tuvo que prometer que no va a tocar la red social que armó la Concertación. Ya tuvo que reconocer que Bachelet hizo una gestión “excelente” y que él no se va a apartar mucho de esa línea.

Entonces es más difícil digerir la derrota y por eso los puñales están a la orden del día. Todo muy lindo con el traspaso ejemplar. Pero la derrota de la Concertación, cuando tenía todo para ganar, dejó otro mensaje para el mundo y sobre todo para sus vecinos.

Porque el problema no estuvo en la ideología, ni en la economía, ni en la gestión.

Parafraseando a Bill Clinton: es la participación, estúpido.

sodonnell@pagina12.com.ar

PAGINA/12

Elecciones en Chile: el continuismo neoliberal, una causa de la derrota concertacionista…

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Elecciones en Chile: el original y la copia

Por Atilio A. Boron *

DR2 Para la Concertación el triunfo de la derecha (en realidad, de su variante más virulenta: la pinochetista) en las elecciones presidenciales chilenas podría considerarse como un ejemplo más de una “crónica de una muerte anunciada”. La progresiva asimilación del legado ideológico de la dictadura militar por los principales cuadros de la alianza democristiana-socialista hizo que la diferenciación entre la Concertación y los herederos políticos del régimen militar, Renovación Nacional (su ala “moderada”, si es que un “pinochetismo moderado” puede ser otra cosa que un oxímoron) y la Unión Demócrata Independiente, sus batallones más cavernícolas, fuera desvaneciéndose hasta tornarse imperceptibles para el electorado. Fernando Henrique Cardoso gustaba repetirles a sus alumnos que “a la larga, los pueblos siempre van a preferir el original a la copia”. Y tenía razón. En este caso, el original era el pinochetismo y su heredero: Sebastián Piñera; la Concertación y su inverosímil candidato, la copia.

¿Constituye esto una injusta exageración? Para nada. Oigamos lo que decía Alejandro Foxley, uno de los prohombres de la Concertación y ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Michelle Bachelet entre el 2006 y el 2009: “Pinochet … tuvo el mérito de anticiparse al proceso de globalización… Hay que reconocer su capacidad visionaria (para) abrir la economía al mundo, descentralizar, desregular. Además, … terminó cambiando el modo de vida de todos los chilenos para bien, no para mal”. Con dirigencias “progresistas” que sostenían un discurso como éste (que muchos compartían si bien pocos se atrevían a manifestar con tanto descaro), ¿podía la Concertación ser creíble como una alternativa superadora del pinochetismo?

El triunfo de la derecha gravitará y mucho en el escenario sudamericano. Las cosas se pondrán más difíciles para los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba; la ampliación del Mercosur con la plena incorporación de Venezuela sufrirá renovados tropiezos, y con Piñera el bloque derechista controla, con la honrosa excepción del Ecuador, todo el flanco del Pacífico latinoamericano. Además, el “efecto demostración” del desenlace electoral chileno podría llegar a ejercer un negativo influjo sobre las elecciones presidenciales de octubre del 2010 en Brasil y las que tendrán lugar el año siguiente en la Argentina. Por otra parte, la belicista contraofensiva imperial de Estados Unidos (Cuarta Flota, bases militares en Colombia, golpe en Honduras, reconocimiento de las fraudulentas elecciones de ese país, etcétera) contará a partir de marzo con un nuevo aliado, liberado de cualquier compromiso, aunque sea retórico, con el proyecto emancipatorio latinoamericano. Hay que recordar que aun bajo los gobiernos “progres” de la Concertación el papel que éstos desempeñaron fue siempre el de un operador privilegiado de Washington en América del Sur. En la Cumbre de Mar del Plata que culminó con el naufragio del ALCA las voces cantantes a favor de ese acuerdo fueron las de Ricardo Lagos y Vicente Fox, bajo la complacida mirada de George W. Bush. Ahora esa tendencia “aislacionista” –y, en el fondo, antilatinoamericana– se acentuará aún más, revirtiendo una profunda vocación latinoamericana que Chile supo tener y que bajo la presidencia de Salvador Allende llegó a su apogeo. Pero ese país ha cambiado, “para bien” como lo recordaba el ex canciller de la Concertación.

Por eso los necesarios procesos de integración supranacional actualmente en marcha en América latina –desde el Mercosur hasta la Unasur, pasando por el Banco del Sur y otras iniciativas semejantes– no habrán de cobrar nuevos bríos con Piñera en La Moneda. Con Frei las cosas no habrían sido muy diferentes, pero al menos éste tenía un vago compromiso con el electorado que en el caso de su contendor no existe. Lo que hay detrás de Piñera, en cambio, es la rabiosa gritería de sus partidarios celebrando la victoria de su candidato con imágenes y bustos de Pinochet y cánticos exhortando a acabar con los “comunistas” infiltrados en el gobierno de la Concertación. La década no podía haber comenzado peor. Más que nunca en tiempos como éstos adquiere vigencia aquel sabio consejo de Gramsci: “Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad”.

* www.atilioboron.com

Página/12

¿Resucitará la Concertación tras la derrota?

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Las recetas que se barajan para resucitar a la Concertación tras la derrota

Pedro Ramírez y Francisca Skoknic, CIPER | 18 de Enero de 2010

Aunque recién comienza a digerirse la derrota en el oficialismo, el debate para salvar a la coalición que gobernó 20 años ya toma fuerza. Sus figuras históricas se aferran al libreto de la unidad para impedir fugas y hacer un tránsito ordenado a la trinchera opositora. Pero ya circulan otras tesis que ponen en peligro la supervivencia del pacto con la Democracia Cristiana. El giro más radical lo propone el senador Girardi, quien incluso ya ha sondeado a Marco Enríquez para su proyecto. Todos aseguran haber escuchado la voz de los electores, pero está claro que no todos la escucharon de la misma forma. El dramático desalojo de La Moneda augura tiempos de duras discusiones sobre la refundación de la Concertación. Y hay quienes creen que no sobrevivirá.

“Esto es sólo un alto en el camino”. Apenas habían transcurrido 35 minutos desde la lectura del primer cómputo de la segunda vuelta y con esa frase Eduardo Frei, al tiempo que reconocía públicamente su derrota, intentaba aminorar el feroz golpe que el electorado había asestado a la Concertación y que ya había congelado las sonrisas en su comando. El silencio en el que se escuchó su mensaje al país, aumentó el tono fúnebre de la escena, pues permitió percibir con nitidez desde los salones del Hotel Plaza San Francisco los bocinazos y gritos de la fiesta piñerista que ya comenzaba a desbordar la Alameda. La derecha, después de 51 años, volvía al poder por la vía de las urnas.

En su breve discurso, Frei no tuvo explicación para los más de 222 mil votos que lo separaron del hombre que se terciará la banda presidencial el 11 de marzo: “Mañana será el momento de analizar lo ocurrido y ver las causas de este resultado, pero hoy quiero mandar un mensaje a las fuerzas de centroizquierda: hay que mantener la unidad y seguir sosteniendo las banderas de la libertad y la justicia social”.

Al reconocer la victoria de su oponente, Frei fue mucho más allá de los tradicionales buenos deseos para la gestión del triunfador. Fijó la pauta de una retirada en que lo primordial es el orden y la unidad y abrió los fuegos del debate que la Concertación está obligada a iniciar en busca de fórmulas que le permitan no sólo sobrevivir, sino también reencontrarse con los ciudadanos que la castigaron. Una discusión que ayer dramáticamente se abrió paso a gritos en el comando, cuando los presidentes de los partidos intentaron hacer una declaración, pero debieron bajar del escenario para permitir que fuera Frei quien hablara primero. Los gritos de un par de asistentes que les enrostraron con dureza la forma en que han conducido a la coalición fue el anuncio de lo que viene.

El debate ya está en marcha. Y aunque todos saben que cada partido deberá asumir los costos de la crisis, lo principal que está en juego es la forma que adoptará la coalición que ya muchos dan por superada. Estructurar una alianza que se declare abiertamente progresista es la postura más controvertida, planteada por un grupo del PPD. Aunque nadie discutió durante la campaña el sello del progresismo, hoy desde el PS y la DC se advierte que adoptar esa definición tendría como efecto empujar a la Democracia Cristiana hacia la derecha.

Frente al desafío que plantea para la Concertación el movimiento en formación de Marco Enríquez Ominami, las opiniones difieren. Los únicos que plantean que desde ahora hay que explorar la forma de incorporarlos, están en el mismo grupo del PPD ya citado. Para el resto, hay coincidencia en que ese movimiento ya no está en la Concertación y que habrá que esperar si logra consolidarse. Pero nadie descarta que en el nuevo escenario en que se instalarán a partir de marzo, desde la oposición, habrá temas comunes en los que podrán sumar fuerzas.

En lo que también hay coincidencia es en la magnitud de la crisis. El abogado Juan Pablo Hermosilla, uno de los voceros de Océanos Azules, el grupo independiente que aportó al programa de Frei, es uno de los que se atreve a señalar que la sobrevivencia de la Concertación no está asegurada. Un peligro latente que gatilló el discurso que hizo Ricardo Lagos después de Frei y que no estaba en el libreto.

REFUNDACIÓN

Poco después de la intervención de Frei, sorpresivamente el ex presidente Ricardo Lagos tomó el micrófono y asumió la derrota. “El pueblo habló”, afirmó. Y su mensaje no dejó dudas respecto de que la renovación de la coalición y sus dirigentes es inevitable y urgente:

-Nos vamos con la frente en alto, escuchando lo que nos han dicho los chilenos, escuchando un reclamo hacia las prácticas políticas que a ratos entre nosotros hemos practicado (…). Termina una etapa histórica y una nueva generación de chilenos jóvenes toma el bastón y la posta de mando. A ellos, en la coalición de centroizquierda, les deseo el mejor de los éxitos. Seamos generosos, abramos paso a las nuevas generaciones.

Lagos no mencionó la palabra refundación. Pero el senador Guido Girardi (PPD) sí asume que el debate sobre el futuro de la Concertación debe adquirir ribetes de “refundación” y espera que no se agote en un cambio “etario”. Y adelanta una definición estratégica:

-No me interesa participar en una coalición que no se defina como progresista. Para mí no tiene sentido ser parte de una coalición que no se diferencia de la derecha y administró el gobierno con un neoliberalismo moderado y existencialista. La Concertación, como la conocimos, llegó a su fin en la elección del 13 de diciembre. Y ahora hay que superarla, generando una coalición más amplia y progresista.

La propuesta de cambio que hace el senador PPD es la más radical que se escucha en las filas concertacionistas. Todo indica que tendrá un aterrizaje polémico en la coalición. Sobre todo cuando el discurso oficial de sus líderes apunta a mantener el orden y la unidad en el tránsito a la trinchera opositora y la tesis de Girardi, que tensiona a algunos sectores DC, hace más ruido en el frente interno del que la mayoría de los dirigentes concertacionistas considera aconsejable en la derrota.

Girardi confirmó a CIPER que ha conversado su plan con personeros de otros partidos, como Gonzalo Martner (PS) y José Antonio Gómez (PRSD). También con Marco Enríquez Ominami y su padre, Carlos Ominami, en quienes –asegura- encontró acogida. Porque el traje 2010 que Girardi quiere diseñar para la Concertación incluye el retorno de los hijos pródigos meístas y crear un espacio a organizaciones gremiales y ciudadanas:

-Estoy pensando en algo como lo que fue la Asamblea de la Civilidad, porque la Concertación debe ser superada por una coalición mucho más amplia, que incluya movimientos ciudadanos, animalistas, bloggeros, redes de consumidores, científicos, artistas, ecologistas. Ya no me interesa ser parte de una coalición que no es más que la suma de cuatro partidos con intereses superados por los ciudadanos.

NO EMPUJEN A LA DC

El entusiasmo que destila Girardi se convierte en cautela entre otros personeros oficialistas. El hasta hace un par de semanas presidente del PPD y ahora diputado electo, Pepe Auth, pone paños fríos:

- La Concertación ha sido una coalición exitosa durante 20 años. Y si bien todos estamos conscientes de que se deben hacer ajustes a las formas de hacer política, debemos ser cuidadosos de no correr a hacer definiciones que alteren su composición de centroizquierda. Una definición puramente progresista puede empujar a la DC hacia la derecha. Y estoy convencido de que quien se quede con el centro tiene más seguridad de contar con la mayoría electoral.

La apuesta de Auth, dicen otros personeros del PPD, es respaldada por las dos figuras mejor evaluadas del partido tras la campaña: Carolina Tohá y Ricardo Lagos Weber. De hecho, Auth todavía no tiene decidido si volverá a competir por el timón de la colectividad, pero ha reconocido a sus cercanos que, de no hacerlo, promoverá a Tohá. La ex ministra y ex diputada incluso ya suena como posible carta presidencial del PPD para el 2014. Este escenario interno con figuras emergentes incomoda a Girardi, quien hasta ahora ostenta el manejo del partido, especialmente de su Consejo General. Por lo mismo, no resulta extraño que el senador quiera llevar las definiciones sobre el futuro de la Concertación a ese consejo:

- Estoy dispuesto a llevar esta discusión al partido y no creo que Carolina Tohá y Ricardo Lagos Weber se opongan. Como Concertación hemos abdicado de representar los intereses ciudadanos frente al poder económico. Creo que la mayor parte de la DC comparte estas ideas. ¿Por qué esto va a interpretarse como una agresión a la DC?

La respuesta se la da el diputado DC Jorge Burgos:

- Este apresuramiento sobre definiciones progresistas no es bueno. La Concertación ha hecho ajustes en distintos momentos y hemos sabido leer muy bien lo que quiere la ciudadanía. Creo que podemos volver a hacerlo. Y debemos hacerlo sin perder de vista que esta coalición es exitosa precisamente porque altera los tres tercios políticos históricos y le da gobernabilidad al país con ideas que representan más democracia y justicia social.

Una respuesta similar es la que formula uno de los hombres fuertes de la DC, Gutenberg Martínez. El integrante del comité estratégico de Frei, indica que la unidad de la centroizquierda no está en riesgo y que ya hay un acuerdo de los partidos para mantener ese eje: “Creo que las autocríticas que tengan que ejercerse en cada uno de nuestros conglomerados no van a afectar eso, que es lo central”. Para Martínez, la tarea más importante es ordenar a la coalición para que pase a jugar el rol de oposición sin traumas:

-Somos una fuerza con mucha capacidad para ejercer esa oposición. Tenemos la mitad de la Cámara, la mayoría en el Senado, la mitad de los municipios y gobiernos regionales. Nuestros partidos son fuertes, tienen ideología.

Ernesto Ottone, miembro del equipo estratégico de Frei y el principal asesor del ex presidente Ricardo Lagos, también pone el acento en que la renovación de la multipartidaria estará acotada por su nuevo rol:

- La Concertación se va a tener que refundar desde la oposición. Eso significa ideas, generaciones y prácticas políticas nuevas para romper con esta dicotomía entre una Concertación capaz de dar buen gobierno, pero teniendo una coalición de partidos que no ha sido capaz de darle confianza a Chile. Hay que terminar con esa brecha.

VACÍO DE PODER

Tras el receso político marcado por las fiestas de fin de año, se sucedieron reuniones entre personeros emblemáticos de la Concertación que anticipándose a la derrota y a la crisis intentan asegurar que el proceso de cambios que requiere la coalición no sea traumático. En torno a Ricardo Lagos, Ricardo Núñez, Enrique Correa y Gutenberg Martínez se congregaron algunas figuras que participaron del origen de la coalición y que hoy quieren asegurar su supervivencia. Si ante la derrota prima la crítica autoflagelante, el cobro de cuentas y la propagación de una tesis refundacional extrema, ese objetivo está en riesgo.

- Este lunes 18 el comando será historia y la política volverá a los partidos. Las mesas deberán organizar un repliegue sin montoneras ni llanterío, que son antesala de los cuchillos largos. Históricamente, el PS es el partido que le da garantías a la DC de que se mantendrán los equilibrios. El problema es que la mesa del PS está en el suelo. Ese vacío de poder es lo que inquieta a Ricardo Lagos -indica un miembro de la Comisión Política del PS.

En privado, algunos dirigentes socialistas reconocen que esta es la situación más delicada por la que ha atravesado el partido desde la dictadura y que no se puede poner en riesgo el matrimonio con la DC. En los últimos 20 años el socialismo ha rondado el 11% como fuerza electoral integrando una coalición fuerte. Si esa alianza se deteriora o extingue, el nicho electoral del partido decaerá. El fantasma de una declinación al estilo de la que vivió el Partido Radical acecha al PS, más ahora que MEO pretende inscribir una colectividad que será competencia directa del eje PS-PPD.

En algunos círculos socialistas se ha barajado convocar a una comisión de ex presidentes del PS que “asesore a la mesa directiva” hasta las elecciones internas de abril. En los hechos, sería una muleta para el apaleado timonel socialista, Camilo Escalona. La idea es que este grupo oriente la discusión sobre los cambios en el partido y la Concertación a la luz de los desastrosos resultados electorales. Ahí participarían Ricardo Núñez, Gonzalo Martner y Germán Correa. Incluso, algunos creen que puede invitarse a Jorge Arrate, también ex timonel, bajo la premisa de escuchar de primera mano sus críticas.

El diputado socialista Marcelo Díaz estima que su partido enfrentará fuertes presiones desde el “Juntos Podemos” y el meísmo, por lo que debe prepararse para evitar el éxodo de sus militantes y electores:

- El PS enfrenta una nueva realidad. El 11 de marzo van a jurar tres diputados comunistas. Marco Enríquez y alguna gente de la Concertación están tratando de construir una suerte de federación progresista. El PS tiene que afirmar su identidad de izquierda progresista y moderna, y a partir de ahí buscar entendimientos con estas fuerzas emergentes, pero también con el centro.

Para el joven dirigente socialista, quien desliza una dura crítica a la conducción de Camilo Escalona, hay formas de evitar una “fuga” masiva de su partido: “Espero que restauremos un clima de fraternidad y deliberación democrática. Si se hacen ajustes profundos en la dinámica interna para dar espacio a la deliberación, a la decisión colectiva y no a un grupo que secuestra la democracia interna, es posible contener migraciones de ese tipo”.

En las distintas tendencias del PS hay consenso en que la tarea más urgente es darle conducción al partido. Y, en segundo término, cautelar la unidad con la DC. Esto, porque apuestan a que los problemas no sólo surgirán por la definición progresista que Girardi exigirá desde el PPD. Los socialistas piensan que los golpes más duros vendrán de La Moneda, pues creen que Piñera lanzará un “ofertón” de proyectos legislativos y políticas públicas tendiente a capturar el apoyo del ala DC más conservadora.

- Yo me voy a jugar a concho por mantener esta coalición. Creo que el ofertón que eventualmente lance Piñera puede resultar más atractivo para otros sectores neopopulistas que hay en la Concertación y no para la DC -apunta el diputado Burgos.

El senador electo Ignacio Walker, a quien distintos sectores identifican como uno de los personeros DC que podría verse tentado a tender puentes hacia la derecha, es una voz que en el PS y PPD quieren escuchar. Pero Walker exhibe sus credenciales concertacionistas:

- La DC seguirá fiel a esta coalición de centroizquierda. Yo, en lo personal, descarto un acercamiento a la derecha. En la DC tenemos la certeza de que de esta matriz han surgido y seguirán surgiendo las reformas que harán un país con más democracia y justicia social. Pero me parece un error lanzar ahora la tesis del polo progresista porque es como que hubiese un polo conservador de la Concertación.

Una de las figuras emergentes de la DC, el alcalde de Maipú Alberto Undurraga, también descarta una “fuga” de su sector hacia la derecha:

- Los ideales de centroizquierda están vigentes: mayor justicia social que se exprese en un país más igualitario (…). La única forma de evitar fugas es trabajar sobre cuáles son nuestras ideas para el futuro y que la Concertación sea un conglomerado que defienda estas ideas como una oposición constructiva, pero férrea frente a proyectos que tiendan a retroceder en lo que hemos hecho.

FORMA Y FONDO

El ex ministro del trabajo y diputado electo Osvaldo Andrade está consciente de los problemas de conducción de su partido y tiene tomada la decisión de postular a la presidencia del PS. Andrade es de los que se oponen a que la Concertación se declare progresista y apunta a no arriesgar el vínculo con la DC:

- Yo no soy progresista, soy de izquierda. Si alguien quiere incorporar a la alianza los temas de los ecologistas, me parece bien. Pero debe quedar claro que ellos quieren resolver problemas sociales de “segunda generación”, cuando en Chile aún tenemos problemas de primerísima generación. Y es la alianza de centro e izquierda, no una alianza progresista, la que me da la posibilidad de ser gobierno para resolver esos problemas. La sociedad con la DC me da la oportunidad de hacer la reforma laboral, la reforma tributaria, la reforma constitucional. El PS no a va perder esa oportunidad histórica.

El senador Girardi responde que muchas iniciativas referidas a los problemas de primera generación han sido abortadas desde el gobierno:

-Cuando discutimos la reforma previsional, no se tocó la estructura de las AFP’s ni se aceptó vincular el cobro de comisión a los resultados de la gestión. Propusimos un mínimo: crear una AFP estatal. El ministro Velasco se comprometió con ese proyecto, pero hizo lo posible para abortarlo. Propusimos la protección del agua como bien nacional de uso público, pero Velasco se opuso. Velasco ahora se jugó para que las concesiones de borde costero para las salmoneras sean hipotecables, es decir que los bancos puedan rematarlas. Eso es una privatización encubierta. Tenemos que sincerarnos. ¿Es esta realmente una coalición de centroizquierda? Entonces, que no actúe con el libreto de la derecha.

Pepe Auth estima que el castigo electoral que sufrió la Concertación tiene dos componentes y que la tesis de Girardi sólo da cuenta de uno. El primero, dice, es un voto de protesta más politizado, que le cobra a la Concertación porque no ha cumplido a cabalidad en temas como la reforma laboral y materias ambientales:

-Pero hay también un voto de protesta, a mi juicio más extendido, de ciudadanos menos politizados que reaccionan contra las formas de hacer política, que acusan nepotismo, cuoteo y mal uso de recursos públicos. Responderles con una definición más o menos progresista está dentro de los códigos políticos que esos ciudadanos no valoran.

Quien tiene propuestas en este ámbito es Ignacio Walker: “Los cambios deben darse en dos áreas relacionadas con las formas de hacer política: Más democracia y más transparencia. Más democracia con el compromiso de escoger mediante primarias a todos los candidatos a cargos de elección popular. Más transparencia con el compromiso de mostrar a la ciudadanía el detalle del financiamiento de los partidos y de la política en general”.

Andrade concuerda: “Si seguimos de espaldas a la gente que anda de a pie en la calle, MEO ya no va a ser un numerito, va a ser una posibilidad real de gobierno. Él o cualquiera que tome esas banderas”.

¿NUEVOS SOCIOS?

La definición a la que Girardi quiere llevar al PPD incluye refundar la coalición y abrir espacios en ella a los sectores que apoyaron a MEO, así como a organizaciones ciudadanas:

- En el PPD estamos desde 1994 en temas como el condón, matrimonio homosexual y economía sustentable, pero han sido ahogados en la Concertación. Ahora los tomó MEO y sacó un 20%. Gran parte del PPD entiende que hay que reconstruir la red ciudadana que le dio vida a la Concertación en los años 80. Lo he discutido con MEO. La Concertación puede ampliarse como coalición hacia el sector de MEO y recomponer su mayoría electoral, pero por sobre todo recomponer la sintonía con los ciudadanos.

Esta apertura hacia el meísmo y las organizaciones ciudadanas es mirada con cautela en el resto de la coalición:

- Me parece que la Concertación debe seguir siendo un bloque de cuatro partidos, con una correlación de tres a uno: tres partidos de centroizquierda y uno de centro. Eso le da garantías al centro. Agregar un cuarto actor progresista inclina mucho la balanza. Pienso que la alianza debe seguir como está, sin perjuicio de actuar con MEO o el PC en temas de interés mutuo -sostiene Auth.

En el PS aseguran que correr a firmar una sociedad con MEO es un error, porque es el ex diputado socialista el que necesita a la Concertación y no al revés. Si el ex candidato presidencial le hizo un guiño al oficialismo al anunciar que votaría por Frei, a sabiendas de que un sector de sus electores se desencantaría, es porque requiere acuerdos con la Concertación, que cuenta con las bancadas parlamentarias, alcaldes y representantes en los gobiernos regionales, que él no tiene.

El diputado PPD Jorge Insunza apuesta a fortalecer liderazgos jóvenes dentro de la misma Concertación, pero cree que debe abrirse el debate a organizaciones que expresen intereses ciudadanos:
- Mi percepción es que emergen liderazgos como el de Carolina Tohá, Lagos Weber y otros, que van a privilegiar un proyecto de centroizquierda que incluya a la DC. Creo que la tentación de Marco va a ir pasando paulatinamente. Una cosa es el diálogo con él y recoger esa fuerza progresista que representó, pero no lo veo aún como proyecto. Imagino algo más parecido a lo que fue la Concertación en sus comienzos. Hoy la Concertación, entendida como cuatro partidos, está cerrando el ciclo. Creo que lo que viene es una coalición mucho más diversa y volviendo a tener expresiones ciudadanas.
En la vereda de la DC la negativa a incorporar nuevos actores a la Concertación suena rotunda:

- No nos parece que deba modificarse la alianza para incluir a nuevos sectores. Podemos tener a futuro coincidencias en temas puntuales y legislar con ellos. En el pasado hemos legislado con sectores de derecha sin dramas. Esos puntos de encuentro, hacia la izquierda o la derecha, los hemos tenido antes y eso no desvirtuó a la coalición -señala Burgos.

Para Ignacio Walker es inadmisible la inclusión de organizaciones ciudadanas: “La Concertación es un pacto de partidos políticos y no me parece que se puedan incorporar organizaciones gremiales o ciudadanas”. Otra cosa, dice, es que la coalición escuche a estas entidades e incluya sus demandas en su programa.

Pero Insunza cree fue esa mayor apertura la que permitió a Frei sumar 18 puntos entre la primera y la segunda vuelta: “Es un hecho que la campaña tomó un nuevo brío y que la segunda vuelta tuvo mucho de eso. Fuimos capaces de generar más apertura, inclusión, un diálogo más real y eso es lo que nos llevó a este 48%. La Concertación tal como está no puede seguir”.

Desde fuera de la Concertación, el abogado Juan Pablo Hermosilla, uno de los líderes visibles de Oceános Azules, afirma que su organización es un “movimiento social” y no le interesa entrar en el debate como una fuerza política. Pero su mirada sobre el futuro de la coalición es mucho más drástica:

- No sé si la Concertación se rearma o no. Nosotros tenemos una aspiración más modesta. Estamos tratando de renovar la política en sus estilos, escuchando a la gente, acercando a la política a la ciudadanía. Tenemos nuestra agenda y lo anticipamos ya hace unos meses: triunfando o perdiendo vamos a seguir con ella. Sobre todo trabajando propuestas progresistas concretas.

Hermosilla tiene dudas de que la Concertación sobreviva, pero aún si lo hace, ellos seguirán con su agenda paralela, “conversando, convocando a todos quienes quieran debatir desde la ciudadanía y no desde la cúpula”.

Que la Concertación murió es una frase que se reitera en varios círculos oficialistas. El diputado del PS Marcelo Díaz lo proclamó en la tarde del domingo 17, cuando la derrota ya era un hecho. Pero al igual que otros dirigentes, el parlamentario está convencido de que la coalición puede resucitar y uno de los factores para conseguirlo es tomar en cuenta las opiniones de las organizaciones ciudadanas:

- Tenemos que abrir la coalición a nuevos actores políticos y ciudadanos, de manera que la Concertación no sea solamente la suma de cuatro partidos, sino también la expresión de una mayoría de ciudadanos que no está en los partidos pero que se organiza para defender temas públicos. Sigo creyendo que para que haya gobiernos de mayorías, la izquierda y el centro tienen que ser socios estratégicos, pero quedó demostrado que ya no basta.

Miembros de la Comisión Política del PS han barajado la posibilidad de que su partido proponga al resto de la Concertación formalizar un proceso de debate sobre el aggiornamento de la multipartidaria: “Lo ideal es que sea participativo y que culmine en un evento público y notorio, como una convención, donde se adopten compromisos de transparencia en la forma de hacer política”, dice uno de ellos.

El ex ministro Andrade cree que, más que una “refundación”, lo que requiere la coalición es comparable a la actualización de un contrato: “Los contratos son bilaterales. Si quiero que sea sólo beneficioso para mí, me quedo sin socios. Todos tenemos que renunciar un poco”. Y considera que el piso mínimo de esta actualización es “recuperar lo que fue el origen de la alianza: profundizar la democracia, pero ahora no sólo en el país, sino en los partidos; más protección social y más equidad”.

-La Concertación -asegura Andrade- cambió el 13 de diciembre cuando se supo que Frei no pasaba del 30%. Lo que queda es formalizar la actualización del contrato, sí o sí. Y tiene que hacerse mirando la foto del pacto parlamentario, que tenía desde Guillermo Tellier (PC) hasta Ximena Rincón (DC). No quiere decir que el PC entre a la alianza, pero sí que consideremos su eventual apoyo. Y también de Marco Enríquez. Pero la actualización debe hacerse entendiendo que la DC es uno de los socios que firma. Si al final del proceso nos quedamos sin el centro, sólo nos quedaría aspirar a ser el mejor tercio político y en embarradas como esa el PS ya tiene experiencia.

Escrito por Eduardo Aquevedo

18 enero, 2010 a 20:35

Piñera y Frei pelean voto a voto contrarreloj…

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El candidato favorito de la derecha no llega tan favorito al ballottage. Su rival oficialista tuvo unos muy buenos tres últimos días antes de la veda. Ganó el debate y recibió el apoyo del independiente Marco Enríquez-Ominami.

CHILE-FREI-PIÑERA1 Por Santiago O’Donnell

Desde Santiago

A tres días de las elecciones en Chile la campaña se puso buena. Eduardo Frei, el candidato de la gobernante Concertación de centroizquierda pelea voto por voto con Sebastián Piñera de la Alianza de centroderecha. Los números duros siguen estando con Piñera, pero la tendencia favorece a Frei. Puede ganar cualquiera.

Según la última encuesta de Mori-Chile, Piñera aventaja a su rival por 1,9 punto porcentual. O sea, para ganar Frei debe sumar unos 140 mil votos de electores que hasta hace tres días se inclinaban por Piñera, o pensaban anular su voto, o no pensaban votar. Contrarreloj, porque hoy empieza la veda electoral. No es poco, ni siquiera para un padrón de siete millones.

Pero pasó lo que tenía que pasar para que las cosas se emparejen: Frei tuvo unos muy buenos tres días entre el lunes y ayer. Ganó el último debate y recibió el apoyo formal del candidato independiente Marco Enríquez-Ominami. A eso hay que sumarle la publicación de la encuesta de Mori, que muestra un repunte importante en su intención de voto.

Mientras tanto, Piñera siguió haciendo la plancha. Aunque el candidato de la Alianza se mostró confiado, incansable y siempre sonriente en campaña, fue mezquino a la hora de innovar y terminó cautivo de la agenda de la Concertación, que martilló incansablemente con el fantasma del pinochetismo.

Piñera se enredó solito con el tema la semana pasada, la peor de su campaña, cuando primero dijo que no tendría ex funcionarios de Pinochet en su gobierno, después dijo que “no es pecado” haber trabajado con el general, después dijo que no tenía pensado incorporar pinochetistas pero no lo descartaba. y después, en el debate, volvió a decir que no lo haría, montado en una dura autocrítica del silencio de su espacio político ante las violaciones de derechos humanos de la dictadura. Sus vacilaciones y contradicciones en este tema crucial confundieron al electorado independiente y pusieron en riesgo el apoyo de los 700.000 votantes con los que aún cuenta el pinochetimo duro, muchos de los cuales podrían quedarse en sus casas y no votar si se sintieron ofendidos. Piñera precisa cada uno de esos votos.

El problema de Frei pasa por otro lado. Necesita una afluencia masiva a las urnas para revertir la diferencia y que no se dispare el porcentaje de votos anulados, que rondaría en el siete por ciento. Se trata de un voto duro, ideológico, antipinochetista, que se fuga por izquierda. “Son personas que sienten que el país avanza más rápido que ellos, que muchos se enriquecen mientras ellos siguen igual”, explica Marta Lagos, directora ejecutiva de Mori-Chile.

Ante este dilema la Concertación optó por relegar la opaca figura de su candidato a un segundo plano para que la popularísima presidenta en ejercicio, Michelle Bachelet, con niveles de aprobación por encima del 80 por ciento, lleve el peso de la campaña. También ocuparon un lugar protagónico la jefa de campaña Carolina Tohá y el vocero de la misma, Claudio Orrego, las figuras jóvenes encargadas de infundir los aires de renovación que tanto reclaman los votantes independientes que decidirán esta elección. La estrategia parece estar dando resultados. El carisma podrá ser intransferible, pero una política astuta en la cresta de la ola puede hacer maravillas para un candidato disciplinado que sabe jugar el papel que le toca.

En la primera vuelta del 17 de diciembre, hace apenas tres semanas y media, Piñera había sacado una ventaja de catorce puntos que a primera vista parecía casi irremontable.

Pero la diferencia se achicó mucho cuando se realinearon para el ballottage las terceras fuerzas que habían sumado casi un tercio del voto en la primera vuelta. Como viene sucediendo desde el retorno de la democracia en 1990, el realineamiento se dio alrededor del eje histórico que determinó el sistema político actual, esto a grandes rasgos, los que habían votado el No es el plebiscito por la continuidad de Pinochet de 1988 se alinearon con el candidato de la Concertación y los que habían votado por el SI en ese plebiscito se inclinaron por el candidato de la derecha.

Según Lagos, de Mori-Chile, el clivaje que marcó la actuación de Pinochet sigue siendo determinante por más que hayan pasado veinte años desde el fin de la dictadura y Piñera haya votado NO en el ’88. La encuesta de Mori indica que apoyan a Frei casi la totalidad de los votos del candidato comunista Jorge Arrate, que sacó el siete por ciento en la primera vuelta. Los votantes del ex socialista Marco Enríquez-Ominami, que sacó el 20 por ciento la primera vuelta, se divide de la siguiente manera: el 44 por ciento apoya a Frei, el 20 a Piñera y el resto no vota o anula.

Entonces esa ventaja aparente de catorce puntos al final de la primera vuelta se convirtió en una ventaja real de cinco puntos al comenzar la campaña del ballottage.

La ventaja de Piñera ya no era holgada pero seguía siendo importante y era la primera vez que la Alianza llegaba como favorita a la segunda vuelta. En el comando de Frei reinaba la confusión.

Al borde de la desesperación, Frei arrancó la campaña para el ballottage haciendo mea culpas y reclamando gestos de grandeza a los principales impulsores de su candidatura. Pero los jefes de los grandes partidos se negaron a dar un paso al costado para dar comienzo a la refundación del espacio político que reclamaba Enríquez Ominami y que prometía el propio Frei.

Mientras tanto Piñera seguía sonriendo y diciendo que él era el cambio y que el cambio está por venir, sin profundizar demasiado, mientras se hacía fotografiar con dirigentes de medio pelo que habían apoyado a de Enríquez Ominami en la primera vuelta y que ahora estaban con él.

Entonces Bachelet se lanzó de lleno a la campaña. Primero impulsó una agenda legislativa de urgencia con la mayor cantidad posible de leyes que promovió Enríquez Ominami durante su campaña. Mandó al Congreso un proyecto de ley federal de aguas para nacionalizar el uso de recursos, otro de reforma política para la inscripción obligatoria de nuevos votantes y la instrumentación del voto voluntario, ley educativa para reforzar el sistema público, creación del Ministerio de Medio Ambiente.

A eso le sumó la inauguración del Museo de la Memoria junto al candidato y los demás ex presidentes de la Concertación la semana pasada, como para que nadie se olvide de Pinochet, y declaraciones políticas que fueron in crescendo hasta culminar ayer con la proclamación de Frei como su heredero (ver nota aparte).

Aunque los candidatos hablan todo el tiempo de salud, seguridad y educación, las encuestas señalan que no son los temas de políticas públicas los que más interesan al electorado, sino más bien los de política pura: la herencia del pinochetismo, la vigencia o no de la Concertación, la conveniencia de mezclar negocios con política.

Según la directora ejecutiva de Mori-Chile, que dio una extensa entrevista en el canal estatal, los electores reconocen que Frei se ubica a la izquierda del millonario empresario Piñera, pero cuando se mide la variable liberal-conservador, las diferencias se diluyen. Esto explicaría la dureza del voto nulo y el escepticismo de aquellos que votaban por la Concertación pero el domingo podrían quedarse en sus lugares de vacaciones en vez de ir a votar. Si Frei y Bachelet no consiguen hacer cambiar de idea a un buen número de ellos de acá al domingo, Piñera será el vencedor.

Pero un país es un estado de ánimo, diría el filósofo César Luis, y en este momento ese ánimo favorece a la Concertación. “Voy a ganar por una nariz”, dice divertido Frei en cada acto de campaña, dando vuelta una cruel sentencia de sus detractores que asegura que lo único que heredó Frei de su padre, el carismático y popular ex presidente Eduardo Frei Montalva, fue justamente su gran nariz.

Esa nariz le permitió olfatear que era posible conquistar a parte de la juventud desencantada sin cambiar mucho, con la vieja y probada fórmula de agitar el fantasma de Pinochet y montarse a caballo de la figura más popular de su espacio político, mostrándose como el continuador natural de una cadena de gestiones juzgadas como exitosas por el electorado.

Entonces un Piñera confiado se tropieza con el pasado y de repente una elección que parecía perdida queda al alcance de la mano para Frei.

Como ninguno de los dos propone o representa algo nuevo, la nariz de lo chilenos definirá el voto del domingo. Y mientras la podredumbre de la dictadura tapa el aroma a dinero fresco que emana el candidato de la derecha, con apenas un lavado de cara y mucho perfume de Bachelet, Frei ya huele mucho mejor.

sodonnell@pagina12.com.ar

MICHELLE BACHELET LE DIO EL ULTIMO EMPUJON A SU CANDIDATO

Los peores días del dueño de Lan

El comando de Sebastián Piñera apostó a reforzar la imagen de triunfo que le dio la anterior elección del 13 de diciembre, pero la gente y el ambiente opacado no lo acompañaron como se esperaba en las huestes derechistas.

Por Christian Palma

Desde Santiago

Los dos últimos días han sido los peores para Sebastián Piñera desde que comenzó la campaña presidencial hace más de un año. Es que una relevante encuesta conocida el miércoles y el apoyo que la presidenta Michelle Bachelet y el ex candidato Marco Enríquez-Ominami le dieron públicamente a su contendor de la Concertación, Eduardo Frei, dejó en claro que la carrera no está ganada por más que haya liderado las encuestas durante todo el proceso que culminará el domingo en las urnas. El golpe fue duro para el candidato-empresario. Y quedó de manifiesto ayer en una jornada que lo llevó por diversas ciudades de Chile encabezando los cierres oficiales de su campaña.

Como ha sido la tónica de sus eventos masivos, las convocatorias no lograron reunir a una gran cantidad de gente, quizás –se conversaba en el café– porque la derecha chilena jamás ha logrado aglomerar masas al aire libre y más bien les gusta estar arropaditos, seguros bajo techo (como las quince mil almas que Piñera logró reunir en el Movistar Arena en la primera vuelta) o porque el golpe de la encuesta que lo empata técnicamente con Frei bajó el ánimo de sus adherentes, los mismos que en su gran mayoría derrocaron por la fuerza al presidente Salvador Allende y apoyaron al dictador Augusto Pinochet y, peor aún, no han ganado una elección democráticamente en 50 años.

El recuerdo de las veces en que el pan se les quemó en el horno, fue tema en la íntima de los colaboradores de Piñera, por más que lo quisieron ocultar ayer en Valparaíso, Talca y Concepción.

El multimillonario empresario optó por responder a Bachelet por el explícito respaldo que en la mañana dio al abanderado oficialista. “Como ciudadana (Bachelet) tiene derecho a tener su opinión y su preferencia, pero creo que un Presidente nunca, nunca, ni siquiera a dos o tres días de la elección tiene que olvidarse que es Presidenta de todos los chilenos.”

La crítica pasó por alto que la mandataria cuenta con un 85 por ciento de popularidad y que buena parte de su propuesta se basa en los logros que el actual gobierno exhibe como administración.

Así las cosas, el comando de Sebastián Piñera utilizó todas las mañas posibles para cautivar al electorado indeciso de ME-O, el ex candidato que logró un 20% en la primera vuelta. Apostó además por reforzar la imagen de triunfo que le dio la anterior elección del 13 de diciembre, no obstante, la gente y el ambiente opacado no lo acompañaron como se esperaba en las huestes derechistas.

Otra estrategia fue convocar a personajes de la farándula para atraer simpatizantes. Sin embargo, en este campo tampoco ganó pues Frei en paralelo recibió el apoyo de numerosas figuras del mundo cultural, connotados artistas, escritores y pintores chilenos.

Más tarde en Talca, utilizó los minutos finales de su discurso para insistir en el “desgaste de la Concertación, las cadenas que la unen al pasado y la petición por una oportunidad”. Concepción, la segunda ciudad más grande de Chile cerró la ofensiva del empresario multimillonario con una réplica de sus alocuciones anteriores. Y si logró llevar más gente fue por el show que animaron algunos conjuntos tropicales de segura convocatoria. Según cifras de Carabineros, Piñera logró convocar 5 mil personas, mientras que miembros del comando cifraron la adhesión en 20 mil.

En paralelo, unos dos mil simpatizantes del candidato oficialista comenzaron un recorrido espontáneo por el centro de la ciudad, gritando la consigna “Piñera, entiende, Chile no se vende”. “Yo voto por él porque es una persona honesta, que desde un comienzo, cuando él decidió dedicarse a la vida pública, separó los negocios y resolvió esta tremenda contradicción en su momento y no después de ser electo”, las palabras pertenecen a Michelle Bachelet quien temprano ayer dio un último empujón a Eduardo Frei.

Este, ni corto ni perezoso agradeció el gesto al declarar que “no es solamente un apoyo político, son palabras que me comprometen por lo que ella ha dicho desde el punto de vista personal”.

Con ese respaldo sobrevolando sus actos finales, Frei terminó ayer su campaña con un gran acto –con la vieja mística de la Concertación que derrotó a Pinochet hace 20 años–, en la brava población San Gregorio. La impronta del conglomerado que ha gobernado exitosamente Chile en las últimas dos décadas quedó refrendada cuando diversas caravanas partieron de distintas comunas confluyendo en el lugar definido por el comando del aspirante que aglutina las fuerzas en plaza Italia, el lugar donde los chilenos celebran sus triunfos deportivos en pleno centro de Santiago. Así, las fuerzas progresistas y democráticas chilenas dieron cuenta una vez más de su arraigo popular con una masiva y colorida marcha.

Así está el teatro de operaciones político chileno. Con acusaciones de intervención electoral a Bachelet, un candidato que ya no es el favorito y otro arremetiendo con fuerza. Desde hoy, por ley, no habrá más campaña oficial y los comandos seguirán tratando de sumar votos los que el domingo serán más necesarios que nunca.

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Enríquez Ominami anuncia voto por Frei en el balotaje…

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/ Lanacion.cl

Ex candidato presidencial mantuvo sus críticas a los dos abanderados en competencia, pero valoró el avance de la agenda legislativa y dijo que un “abismo irreconciliable” lo separa de la derecha. Dejó en libertad de acción a sus adherentes.

Enríquez Ominami anuncia voto por Frei en el balotaje

A 5 días de la segunda vuelta, el ex candidato presidencial independiente Marco Enríquez Ominami anunció que apoyará al abanderado del mundo progresista, Eduardo Frei, este 17 de enero.

Con esta decisión, el diputado que alcanzó un 20, 13% en la primera vuelta, fijó una postura que puede resultar clave para el resultado de la elección, aunque optó por dejar en libertad de acción a sus seguidores.

“Ante esta coyuntura histórica, ante la incertidumbre de que la derecha pueda llegar a  impedir la marcha de Chile hacia el futuro, es de mi responsabilidad contribuir en lo que pueda para que eso no ocurra. Por tanto, declaro formalmente mi decisión de  apoyar al candidato de este pueblo, el del 29 por ciento de chilenos”, dijo MEO, en alusión a Frei.

En su declaración, leída en el ex Congreso Nacional,Enríquez Ominami fue duro con la coalición encabezada por Sebastián Piñera, al señalar que lo separa de la derecha un “abismo irreconciliable” y una “distancia infranqueable”.

“Gran parte del sector que apoya a Sebastián Piñera llenó de luto a nuestra  patria, son cómplices de los que asesinaron a mi padre y más grave aún lo que hoy no se arrepiente de nada y se enorgullecen de haber asesinado a mi padre”, dijo MEO, exigiendo un mea culpa a la derecha que sustenta al empresario.

CUESTIONAMIENTOS

Pese al apoyo al candidato de la Concertación, MEO mantuvo sus ácidas críticas a Eduardo Frei y Sebastián Piñera, señalando que ésta es la última elección en “clave de los ’90” que enfrenta a dos “líderes de la transición”. Catalogó a los candidatos que estarán en la papeleta este domingo como “demasiado parecidos”, “hijos del pasado” y que además “comparten vicios”.

“No me verán en cargo alguno en el próximo gobierno”, y “no hemos negociado nada”, prometió, anunciando que si bien declaró su voto por Frei, está empeñado en liderar una oposición al futuro gobierno. Dijo que ésta será “constructiva y propositiva”, confiado en que representa la “tercera fuerza política” del país

AGENDA LEGISLATIVA

Clave en este respaldo de MEO fue el avance de la agenda legislativa en el Congreso. En alusión a la tramitación de los proyectos de inscripción automática y voto voluntario, y educación pública, y la reforma constitucional del agua, Marco señaló que “esta elección son nuestras ideas las ganadoras”. De paso, reprochó la actitud de los senadores aliancistas en la Comisión de Agricultura, que ha trabado el proyecto en la instancia.

MARQUISMO

El gesto de Marco Enríquez Ominami viene a sellar el creciente apoyo del marquismo hacia Frei, luego de los respaldos expresados por  Carlos Ominami, el diputado ex PPD Esteban Valenzuela, el abogado Ciro Colombara, el economista Luis Eduardo Escobar, y adherentes del diputado ex PS como el ex candidato presidencial Alejandro Navarro,  los alcaldes Vladimiro Mimica y Juan Carrasco, y el ex candidato a diputado René Tabilo, y el asesor Max Colodro.

A pocos días del balotaje

Errático y tardío apoyo de ME-O a Eduardo Frei

El ex candidato independiente aseguró que lo separa un “abismo” del sector que sustenta la candidatura de Sebastián Piñera y dejó en libertad de acción a sus adherentes. “Ante esta coyuntura histórica y la incertidumbre de que la derecha pueda llegar a impedir la marcha de Chile hacia el futuro, es de mi responsabilidad contribuir para que eso no ocurra, por tanto, declaro formalmente mi decisión de apoya al candidato de este pueblo, el del 29% de chilenos que votaron el 13 de diciembre”, sostuvo.

por EL MOSTRADOR

Tal como estaba anunciado, el ex candidato presidencial independiente, Marco Enríquez-Ominami, entregó formalmente su apoyo a la candidatura del presidenciable de la Concertación, Eduardo Frei.

El diputado justificó su decisión señalando que “con la derecha, que es finalmente la base de sustentación de la candidatura de Sebastián Piñera, nos separa un abismo irreconciliable”.

“El sector que apoya a Sebastián Piñera, gran parte de ellos llenaron de luto nuestra patria, son cómplices de quienes asesinaron a mi padre (Miguel Enríquez), los que hoy día no se arrepienten de nada y se sienten orgulloso de haberlo asesinado”, sostuvo.

En esa línea, Enríquez-Ominami emplazó a la derecha a hacer un “mea culpa” de los crímenes cometidos durante la dictadura militar.

Reglón seguido, dijo no arrepentirse de señalar que ambas candidaturas se parecen demasiado, sin embargo indicó que “ante esta coyuntura histórica y ante la incertidumbre de que la derecha pueda llegar a impedir la marcha de Chile hacia el futuro, es de mi responsabilidad contribuir para que eso no ocurra, por tanto, declaro formalmente mi decisión de apoya al candidato de este pueblo, el del 29% de chilenos que votaron el 13 de diciembre”.

En todo caso, el parlamentario dejó en libertad de acción a sus adherentes. “La libertad de todos ustedes no está puesta en duda al ejercer la mía, ustedes son los únicos jueces de su conciencia en su voto. Ustedes son los mejores jueces sobre su voto y yo respeto sin exclusión alguna su decisión. La libertad de ustedes no está en puesta en duda”.

Gesto de MEO encuentra frío recibimiento en el comando de Frei


Voceros del equipo del candidato presidencial de la Concertación, aseguraron que el respaldo del diputado independiente es tan importante como el de miles de chilenos que han ido sumándose a la candidatura del senador DC. (Terra.cl)

SANTIAGO, enero 13.- Con frialdad y ambigüedad, reaccionaron los voceros del comando del candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, Ricardo Lagos Weber y Carolina Tohá, frente a la decisión del ex abanderado independiente, Marco Enríquez- Ominami, de apoyar la candidatura del senador DC.

A pesar de las insistentes preguntas de los periodistas sobre la importancia de este día, Lagos Weber mantuvo la misma visión.

“El apoyo de Marco se inscribe dentro del apoyo de los miles de chilenos que nos han dado su respaldo desde el 13 de diciembre. Hubo quienes respaldaron inmediatamente a Frei, habrá otros que darán su apoyo el día domingo, y Marco, igual que miles de chilenos, llegó la conclusión de que no da lo mismo quien gobierne”, sentenció Lagos Weber.

En la misma línea fueron las declaraciones del la jefa del comando, Carolina Tohá. “En una elección como esta, donde claramente todo está abierto y cada voto será decisivo, todos los respaldos son bienvenidos y todos son tan importantes”, dijo la vocera.

Encuesta Mori (Enero 2010): Frei 49,1%; Piñera 50,9% (empate técnico) …

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/ Lanacion.cl

Candidato del progresismo obtiene un 49,1%, mientras el abanderado de la derecha llega a un 50,9% en la proyección presidencial entregada esta mañana, a 5 días de la segunda vuelta.

Encuesta Mori: Frei y Piñera en empate técnico

Ver aquí resultado completo de Encuesta MORI…

Un empate técnico entre Sebastián Piñera y Eduardo Frei, con un 50,9 por ciento de las preferencias versus un 49,1 por ciento, respectivamente, marca la proyección electoral de Mori de cara a la segunda vuelta presidencial de este domingo 17 de enero.

El sondeo refleja el carácter voto a voto que tendrá el comicio, considerando que el margen de error del estudio está situado en un 3 por ciento, lo que arroja una virtual igualdad entre los contendores del progresismo y la derecha.

La encuesta fue aplicada desde el 3 de enero hasta el sábado, y no cubre hitos como el apoyo al abanderado del mundo progresista por parte de Carlos Ominami, figura clave del “marquismo”, y el debate Anatel del lunes pasado (tampoco considera impacto de apoyo de Marco-Ominami a Frei hoy miércoles).

Así, en la pregunta por quién votará el próximo domingo, un 40,8% respondió por Piñera, y un 39,4% por el candidato de la Concertación. A partir de estos porcentajes, la proyección de Mori a los válidamente emitidos arroja un resultado final de 50,9% para el empresario y el 49,1% del senador DC, evidenciando un repunte de Frei respecto a la primera vuelta.

En porcentaje, la distancia entre ambos contendores es de un exiguo 1,8%. En números, esto se traduciría en 124.869 votos, vale decir 3,7 sufragios por cada mesa de votación.

La distancia de 1,8% es inferior al margen de error de la encuesta, y estadísticamente esta distancia se puede duplicar y anular” el próximo domingo, explicó la directora de Mori, Marta Lagos.

Y el panorama, a escasos 5 días de la elección, sigue incierto: “Frei ha acortado distancia con Piñera, y puede acortar aún más la distancia. Sin embargo Piñera tiene una ventaja: tiene más probabilidades de mantenerse que de anularse”, añadió.

Respecto al factor Marco Enríquez Ominami, Lagos evitó señalar si el pronunciamiento que se espera del ex candidato presidencial para este mediodía hará inclinar la balanza hacia Frei. Pero la encuesta ya trae algunas señales claras: un 44% de quienes respaldaron al diputado en primera vuelta ahora en el balotaje votarán por Frei, un 20% por Piñera, un 21% dice que votará nulo o en blanco, mientras el 15% aún no toma una decisión y entra en la categoría de no sabe/no responde.

TRIUNFALISMO

En cuanto a la sensación de triunfo, se acorta la distancia entre ambos candidatos. En la consulta sobre quién cree que será el próximo Presidente de Chile, Piñera obtiene un 51% y Frei un 31%. Y ante la pregunta quién le gustaría que fuera el próximo Presidente, un 41 por ciento se inclina por Piñera, y un 35% por Frei, con el senador DC remontando en este ítem.

Pero este triunfalismo en la derecha puede jugarle en contra al empresario este 17 de enero: “El votante de Piñera a lo mejor se siente más confiado porque la imagen de triunfo es dominante y por lo tanto no hace tanta diferencia si los votantes de Piñera votan. En cambio, los de Frei sí saben que su voto puede hacer diferencia. Y eso es hoy relevante”, remarcó Lagos.

MOMENTO POLÍTICO

Lagos explicó que estas elecciones se producen en un momento político "complejo", considerando variables como el voto que estuvo con Marco Enríquez Ominami en primera vuelta y la crisis que han debido enfrentar los partidos de la Concertación tras los resultados del 13 de diciembre.

Otros datos importantes que arrojó la encuesta es la vigencia del voto pinochetista, dado que los adherentes de Piñera son básicamente quienes apoyaron la dictadura. “No es efectivo que el gobierno de Pinochet no haga diferencias entre los votantes”, dijo la socióloga.

Asimismo, el empresario es identificado claramente con la derecha (aunque en el debate insistió en declararse como un representante de la “centroderecha”). Frei, en cambio, es considerado como un hombre de centroizquierda.

El estudio de MORI es el único a nivel nacional de una entidad independiente antes del balotaje. Hasta la fecha sólo se sólo se habían conocido estudios de diarios, de escasa amplitud y metodologías cuestionadas, y un informe electoral de La Moneda que prevé un escenario estrecho donde Eduardo Frei triunfará por un margen menor al que ganó el Presidente Ricardo Lagos en la segunda vuelta contra Joaquín Lavín.

Ficha técnica

El trabajo de campo de la encuesta fue realizado entre el 1 y el 9 de enero. Fue aplicada a una muestra de 1.200 casos, inscritos mayores de 18 años de ambos sexos, en todo Chile Continental. La encuesta es representativa de todo el país (urbano y rural). Tiene un margen de error de 3% con 95% de confianza.

Escrito por Eduardo Aquevedo

13 enero, 2010 a 15:14

Chile: una radiografía electoral (el votante de la primera vuelta, 2009)…

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Estudio UDP disecciona el perfil del votante en la primera vuelta

CIPER, 12 de Enero de 2010

Que Eduardo Frei obtuvo mayor apoyo entre los votantes con bajo nivel de escolaridad y que la fortaleza de Sebastián Piñera estuvo en las comunas más ricas y en las más pobres son algunas de las conclusiones del estudio “Las bases electorales de los candidatos presidenciales 2009”, elaborado por del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales (ICSO-UDP). Su autor, el cientista político Mauricio Morales, toma los resultados de la primera vuelta de diciembre y los cruza con variables geográficas, económicas, sociales y políticas para elaborar una radiografía electoral de la última votación.

La información resulta relevante a la luz de la segunda vuelta electoral que tendrá lugar este domingo 17. En el último mes tanto Frei como Piñera han intentado descifrar sus bases electorales y han desplegado sus campañas para captar a aquellos votantes que en diciembre optaron por Marco Enríquez-Ominami, Jorge Arrate, anularon o votaron en blanco.

De acuerdo a Morales, “nunca en la historia electoral reciente de Chile” la votación de un candidato había estado tan fuertemente relacionada a la escolaridad y ruralidad de los electores, como en el caso de Eduardo Frei en diciembre recién pasado. Aunque ambas variables están relacionadas, el principio de “a mayor escolaridad, menor voto por Frei” se mantiene también si se consideran sólo las 50 o 100 comunas con mayor número de inscritos. Según el estudio, los votantes de Marco Enríquez-Ominami tuvieron en cambio el comportamiento inverso: más urbanos y con mayor escolaridad. Dichos factores no fueron relevantes para determinar quiénes apoyaron a Piñera.

Otro parámetro que tiene cierta relación con la ruralidad y la educación, pero que no es exactamente idéntico, es el de la pobreza. Así como el voto de MEO declinó en las comunas más rurales y con menor escolaridad, también lo hizo en las más pobres. Eso, según Morales, es coherente con el resultado de las encuestas previas. Sin embargo, llama la atención que el comportamiento de los sufragios que recibió Jorge Arrate es similar al de MEO. “Todo, en desmedro de Frei”, afirma el investigador de la UDP.

El estudio también midió el impacto del índice de desarrollo humano en los votantes, concluyendo que mientras a MEO y Arrate les fue mejor en las comunas con desarrollo medio, Piñera obtuvo sus mejores logros en las extremas (más ricas y más pobres), y Frei en las que presentan un menor desarrollo. Morales hizo el ejercicio de juntar los resultados de Frei y de MEO en este item, obteniendo una suma que replica el comportamiento histórico de la Concertación, que tiene mayor éxito en las comunas de índice medio.

Al analizar la ubicación geográfica de los resultados de la segunda vuelta, Morales concluye que las tendencias también son marcadas: mientras MEO es más fuerte en el norte, Frei lo es en el centro sur y Piñera en el sur.

Un dato interesante del estudio es la relación entre el partido del alcalde y el resultado presidencial en la comuna. En términos generales, Piñera rinde mejor en las comunas UDI y RN y cae 10 puntos en las del PC (son sólo 4), mientras que Frei sube en las de la Concertación. Sin embargo, Morales afirma que a diferencia de elecciones anteriores, el voto de la derecha es más consistente que el oficialista, mostrando resultados similares en las votaciones comunales, parlamentarias y presidenciales. La Concertación, en cambio, ha aumentado su voto cruzado, lo que a su juicio “es señal evidente de falta de lealtad por parte de los electores”.

Para graficarlo, explica que Bachelet tuvo sólo 5 puntos menos que los votos que obtuvo la lista parlamentaria de la Concertación, mientras que Frei está 15 puntos por debajo de ésta, aunque la diferencia se reduce si se descuenta al PC (que fue en alianza con el oficialismo).

Qué predice realmente la encuesta de El Mercurio-Opina…

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12 de Enero de 2010

CHILE-FREI-PIÑERA3 EDUARDO ENGEL*

“Piñera obtiene 52,9 y Frei 47,1” concluye la bajada del 9 de enero con que El Mercurio presentó los resultados de la encuesta que encargó a Opina S.A. Como la ficha técnica sugiere un margen de error del 2,8%, el mensaje para Frei es lapidario: en el peor de los casos Piñera saca un 50,1% (la diferencia entre 52.9 y 2.8) por lo cual, pase lo que pase, el candidato de la Alianza tiene ganada la segunda vuelta.

La encuesta El Mercurio-Opina (EM-O) cubre tres centros urbanos: el Gran Santiago, Valparaíso y Viña del Mar, Concepción y Talcahuano. En todos estos centros Marco Enríquez-Ominami obtuvo más votos que a nivel nacional (21,7, 21,4 y 23,5 vs. 20,1%). Como las posibilidades de crecimiento de Piñera respecto de la primera vuelta vienen principalmente de los votos de ME-O, esto significa que Piñera tiene más posibilidades de aumentar su votación en ciudades donde ME-O obtuvo votaciones más altas. Es decir, las ciudades que cubre la encuesta EM-O son ciudades donde es razonable suponer que Piñera aumentará su votación en mayor medida que en el resto del país.

Lo relevante es quién gana en todo Chile, no en los tres centros urbanos antes mencionados. Por lo cual es interesante extrapolar a nivel nacional lo que sugiere la encuesta EM-O. Corrigiendo por la sobrerepresentación de votantes de ME-O, la diferencia a favor de Piñera cae de 5,8 a 4,2%. Llego a esta cifra asumiendo que quienes votaron por Frei, Piñera, blanco o nulo en la primera vuelta votan de igual forma en la segunda vuelta. Y que todos los votos de Arrate van para Frei. En tal caso, si votan todos quienes votaron por ME-O, la encuesta EM-O permite inferir que un 60% de quienes apoyaron al candidato díscolo votarán por Frei y el 40% restante lo hará por Piñera. Finalmente, supongo que los porcentajes anteriores también aplican a los distritos que no fueron cubiertos por la encuesta.

Es una pena que, a diferencia de lo que hace la Universidad Diego Portales y el CEP, Opina S.A.-El Mercurio no publica la base de datos con la ficha de los encuestados.

Como todo set de supuestos, los que he planteado son discutibles, pero no me parecen sesgados a favor de alguna de las opciones al inferir la votación del 56% del electorado que no cubre la encuesta EM-O. Los partidarios de Frei pueden argumentar que hay muchos votos nulos y blancos en la primera vuelta que fueron votos de protesta contra los partidos de la Concertación, pero que se inclinarán por Frei el domingo que viene. Los partidarios de Piñera, por su parte, se han jugado porque el ambiente triunfalista que lograron proyectar hasta hace poco llevará a que nulos y blancos se sumen a la opción percibida como ganadora.

El margen de error de la encuesta EM-O también está mal calculado, ya que supone que quienes no respondieron tienen preferencias idénticas a las de quienes respondieron. No se requiere ser experto en estadísticas para intuir que el margen de error para quienes no responden es mayor que aquel para quienes responden. Una corrección conservadora para esta omisión lleva a un margen de error superior al 3%. A lo cual cabe agregar que los márgenes de error asociados a una encuesta no garantizan que la diferencia entre la proyección y los resultados será menor que dicho margen.

Es una pena que, a diferencia de lo que hace la Universidad Diego Portales y el CEP, Opina S.A.-El Mercurio no publica la base de datos con la ficha de los encuestados. A pesar de lo anterior, interpretando correctamente la poca información disponible, se concluye que ésta predice un 52% para Piñera y un 48% para Frei, donde las dos votaciones anteriores tienen un margen de error del 3%.

A lo anterior se agrega que después de realizada la encuesta EM-O, la campaña de Frei finalmente está haciendo las cosas bien. El trío conformado por Carolina Tohá, Claudio Orrego y Ricardo Lagos-Weber ha dado credibilidad al mensaje del cambio generacional que viene dando el candidato de la Concertación. Y la bien aceitada campaña de Piñera ha cometido el primer error de importancia, al reconocer que se repetirán el plato rostros de la dictadura en un eventual gobierno de la Alianza.

Aún para quienes pasamos años estudiando estos temas, no deja de ser sorprendente que encuestando a poco más de mil personas uno pueda predecir el resultado de una elección donde votarán más de 7 millones de chilenos. Y, claro está, nada es mágico y hay veces que no se pueden hacer predicciones confiables. Cuando la elección es estrecha, las encuestas no sirven para predecir quién va a ganar.

Todo lo anterior sugiere que la carrera presidencial está lejos de decidida y que la noche del 17 de enero puede terminar siendo una larga jornada, en que los votos se cuenten uno a uno y se conozca el ganador sólo después del último cómputo

* Profesor de Economía de la Universidad de Yale. Encargado de la comisión para la reforma tributaria de Eduardo Frei.

EL MOSTRADOR.CL

Escrito por Eduardo Aquevedo

12 enero, 2010 a 21:13

Segunda vuelta Frei-Piñera: los indecisos, factor clave e incierto…

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El voto de los indecisos: el factor clave que sigue marcando la elección a siete días de los comicios

Indecisos, nulos y blancos. Son las tres categorías de votantes que están más presentes que nunca en la mente de los dirigente políticos y, sobre todo, de los expertos electorales y los responsables de definir las estrategias para ganar la elección.

¿La razón? Existe coincidencia que se trata de las variables claves que, según el rumbo que tomen la última semana de campaña, zanjarán el resultado definitivo del balotaje, coronando como presidente a Sebastián Piñera o Eduardo Frei.

Claro que hay discrepancias entre los expertos a la hora de determinar la cantidad de personas que están en esta posición, las cuales oscilan entre 14% y 4% del electorado nacional.  Vale decir: entre 980 mil y 280 mil personas no sabrían por quién votar al considerar que cada punto electoral corresponde a 70 mil votantes.

De allí, que en los comandos presidenciales existan personas dedicadas a estudiar en detalle este tema. Y la atención se está concentrando básicamente a reducir los indecisos, y por añadidura, los nulos y blancos serán vitales para el resultado final.

Cabe recordar el 13 de diciembre de 2009 hubo 199.355 votos nulos (2,76%) y 85.014 blancos (1,17%) sobre un total de 7.221.888 sufragios emitidos. Un hecho relevante, porque revela que fue la segunda cifra más baja de participación de las últimas cinco elecciones. Es más, al considerar los votos válidamente emitidos (menos nulos y blancos) muestra que fue la elección con menor preferencia de candidatos.

Perfil de indecisos, según aliancistas

Ahora bien. Para el director de estudios políticos y electorales del Instituto Libertad, José Miguel Izquierdo, los indecisos están rondando entre los 12 y 14 puntos.

Y aunque evita entregar luces sobre el origen de los datos –explicando que son estudios  del Instituto Libertad- dice que ya tienen un perfil bastante claro del nuevo tipo de indecisos que definirá la elección.  “Se trata de gente de centro izquierda, algunos grupos de izquierda extra Concertación y seguidores de Marco Enríquez-Ominami, caracterizados por un sentimiento muy profundo de rechazo a Frei y también a la derecha”, precisa.

“Esta gente no irá a votar en segunda vuelta y mi hipótesis es que al final terminarán nutriendo los blancos y nulos aumentando la abstención general”, explica Izquierdo. Con todo,   para él “a estas alturas la cosa está bastante cocinada y si uno hiciera una encuesta hoy podría conocer el resultado”, asegurando que  “vamos a quedar 52% (Piñera) versus 48% (Frei) y si se confirma la hipótesis de abstención es probable que se amplíe a un 53% versus 47%”.

Cifras similares proyecta el analista de Benchmark, Gonzalo Müller, para quien la diferencia a favor de Piñera será de 5 puntos: “Va a ser 52,5% versus 47,5% y no es producto de un análisis sino de la encuesta que hicimos”, recalca.

La visión de especialistas de la Concertación

No obstante ello, para Marta Lagos -quien entregará este miércoles el resultado de la nueva encuesta Mori, el 95% de los chilenos ya tiene claro por quien votará y sólo el 5% está dubitativo.  Añadió que el electorado ha sido relativamente estable y no existen evidencias que muestren un aumento en la votación de Piñera. De hecho, dice que “en diciembre sacó 260 mil votos menos de los que logró en 2005 frente a la presidenta Michelle Bachelet”, por lo que asegura que “si gana lo hará con menos votos de los que saco Lavín en 1999”.

Para ella, lo fundamental hoy es que “la gente no esta motivada para ir a votar” y como no hay traspaso de votos hacia Piñera “porque votar nulo o blanco no es cambiar de bando” será el aumento o disminución de este segmento el que decidirá. “Si hay dos puntos más de nulos y blancos, entonces se beneficia el que tiene más votos. Y en este caso es Piñera. Por el contrario si esa gente vota por Frei, en este caso Piñera pierde doble”, explica.

Una opinión similar dio el director del Cerc, Carlos Huneeus, quien afirma que hoy los indecisos son mínimos y difíciles de cuantificar. Agregó que la información disponible sirve poco para identificarlos porque “el escenario es completamente distinto a partir del 13 de diciembre. Los indecisos serán 3 ó 4 puntos y no más y marcarán la elección”, recalcó. Añade que el efecto de Marco Enríquez-Ominami “ya es historia, porque los diputados del PRI al igual que la mayor parte de las ex personalidades ligadas a él están por Frei, por lo que su definición no tiene importancia”.

Finalmente, el analista político Alfredo Joignant coincidió en que  el principal problema de Frei son “los votos nulos y blancos”, precisando que si bajan  “esto será dramático y efectivamente podría ocurrir que la noche del 17 de enero no sepamos quien fue el presidente de Chile”.

http://www.df.cl

Escrito por Eduardo Aquevedo

11 enero, 2010 a 14:36

Encuesta El Mercurio-Opina: Frei 50,1%, Piñera 49,9%… (una proyección)

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El Mercurio no miente

CHILE-FREI-PIÑERA1 CARLOS CORREA B.

Ingeniero Civil Industrial, MBA, Imaginacción Consultores
http://papelcero.blogspot.com
 

El día sábado se publicó una de las últimas encuestas antes de la histórica segunda vuelta del domingo que viene. El Mercurio, que hace tiempo atrás trabaja junto a la empresa Opina S.A. viene realizando encuestas concentradas en el Gran Santiago, Gran Valparaíso y Gran Concepción.

Los resultados que dan a Piñera con 46,1% versus un 41% de Frei fueron ampliamente difundidos, y no llamaron mayormente la atención: esta carrera parece ganada por Piñera, la segunda vuelta resulta un mero trámite y mientras en el comando de Piñera se reparten los cargos, la Concertación parece sumida en un temprano ejercicio de busca de culpables por la derrota.

Hay un detalle en dicha encuesta que llama la atención y que me hizo interrumpir de manera abrupta actividades en las que estaba inmerso el día sábado: El Mercurio declara que si se tomaran el 12,9% que declara votar nulo, blanco o indeciso como tales en la elección, en estas tres grandes ciudades Piñera ganaría por un 52,9% en relación a un 47,1% de Frei. En realidad este ejercicio tiene muchas dificultades, la principal es que en el grupo llamado “nulos/blancos” hay votantes que van a marcar una de las preferencias, pero que no tienen decidido su voto.

Más adelante el redactor de la nota indica textualmente “La cifra definitiva de nulos y blancos en la elección debería ser más baja, ya que en las dos segundas vueltas anteriores (2000 y 2006) esas opciones no han superado el 3% del total de votos. Sin embargo, esto no contempla a quienes estando inscritos se abstengan de votar.” Y algo que no dice: Piñera se ha mantenido estático pues los porcentajes mencionados sólo tienen diferencia de margen de error con el resultado en primera vuelta.

Esa expresión es tan curiosa que merece un análisis más profundo. Para ello se pueden tomar los resultados electorales de la primera vuelta del Gran Valparaíso, asimilados a las comunas de Valparaíso y Viña, el Gran Concepción, expresado por los distritos 43 y 44 (Concepción y Talcahuano) y del Gran Santiago, determinado como la votación de la Región Metropolitana menos la votación del distrito 31 (Talagante y Melipilla).

Este ejercicio arroja el siguiente cuadro:

grafico-nota-correa

(Fuente : elecciones.gov.cl y elaboración propia)

Como se puede ver Frei tiene una diferencia  sustancial en la votación entre las grandes urbes y el resto del país. La explicación es muy sencilla: en Santiago, Concepción y Valparaíso es donde residen la mayoría de los adictos al cambio, que en primera vuelta optaron por ME-O y por Arrate. Suena razonable pensar que en el resto del país se mantendrá esta diferencia en la votación de Frei como fue en la primera vuelta y como han dicho todas las encuestas que se han realizado, incluyendo la CEP.

Entonces podría caber una crítica al Mercurio. ¿Por qué si hay una diferencia sustancial en la votación de las tres grandes ciudades y el resto del país presenta un titular que indique una ventaja clara de Piñera? ¿Por qué no realiza la encuesta en el resto del país?

El domingo, previendo estas críticas, El Mercurio comparó la votación de la primera vuelta con la predicción de su encuesta, dejando en claro que anduvieron bastante cerca en las tres ciudades. Como creo que los resultados electorales son el mejor validador de cualquier encuesta, creo también que su metodología es correcta, pero acotada solamente a tres ciudades.

Pero suponiendo que los resultados se dieran exactamente en estas tres ciudades como fue predecido y que la diferencia de la votación de Frei entre las grandes urbes y el resto del país fuera la misma que se dio en primera vuelta, se podría hacer el ejercicio de cómo llegan los contrincantes a segunda vuelta. El ejercicio arroja a Frei con un 50,1% y Piñera con un 49,9%, o sea literalmente un empate. Como sé que son resultados polémicos, publicaré en el día de hoy en mi blog la memoria de cálculo. Los números no mienten y esta vez, El Mercurio tampoco. El gráfico muestra la proyección tomando como base la encuesta.

grafico1-nota-correa

Con eso cobra sentido la extraña frase del artículo respecto a la evolución a favor de Frei de los votos nulos. Ergo, nos enfrentamos a una elección extremadamente competitiva. Los resultados son asombrosos, considerando que la primera semana de la segunda vuelta de Frei fueron muy complejos, pues la polémica por la salida de los presidentes de los partidos y la tardía construcción de puentes hacia los votantes de ME-O y Arrate, parecían poner las cosas cuesta arriba.

Más aún pueden disminuir más los nulos después de la adhesión del Senador Ominami a Frei, la popularidad que han alcanzado las tres figuras del recambio (Tohá, Lagos Weber y Orrego) que han encabezado el comando de segunda vuelta y el incidente del mail de Patricio Navia, donde su apoyo fue como la manzana de Blancanieves, pues el comando de Piñera la mordió del lado envenenado: la polémica acerca de la vinculación con Pinochet de prominentes figuras de su entorno.

Ha sido largamente analizado el efecto que tendrá en la Concertación la derrota, pero no en la derecha, donde nuevamente se les quemaría el pan en la puerta del horno.

EL MOSTRADOR.CL

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Escrito por Eduardo Aquevedo

11 enero, 2010 a 4:33

Marco-Ominami y la segunda vuelta… Entrevista a A. Escobar

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Álvaro Escobar, mano derecha de Marco Enríquez-Ominami, revela la dimensión desconocida de la derrota:

"Los ‘marquistas’ quedamos en el peor de los mundos"

CHILE-ELECCIONES-frei_enriquez_ominami El actor y diputado, quien perdió inesperadamente su reelección, revela que el círculo íntimo de ME-O nunca pensó que éste no pasaría a la segunda vuelta. Y que por eso no tenían un plan para ese escenario. Cuenta por qué se retira de la política y se resiste a decir con claridad si votará o no por Eduardo Frei el próximo domingo. 

PAMELA ARAVENA BOLÍVAR 

Álvaro Escobar (43, casado, una hija, diputado por Estación Central hasta el próximo 11 de marzo) confiesa que, de verdad, nunca imaginó que Marco Enríquez-Ominami perdería en primera vuelta. Él y todos quienes rodeaban al abanderado independiente creían lo mismo. "Sólo teníamos contemplados escenarios para la segunda vuelta", asegura.

También confiaba en que tenía asegurada su reelección, al punto que casi no hizo campaña y se dedicó a apoyar a ME-O recorriendo Chile. Su segundo pronóstico también falló. Hoy acusa que es una más de las "víctimas" del sistema binominal.

-Después de la derrota de Marco y de todos sus candidatos al Parlamento, ¿se reunieron a analizar qué pasó?

Primero lanza una risa algo nerviosa y luego hace una larga pausa:

-…Probablemente no en los términos en que nos habíamos estado reuniendo. Cuando él perdió, el comando presidencial se acabó. Dejamos de juntarnos como lo hacíamos antes, tal vez, porque de una cierta manera sentíamos que la segunda vuelta no era un problema nuestro.

-¿Fue, entonces, una sorpresa la derrota?

-Absolutamente. Siempre pensamos que Marco iba a ganar. Todo lo que dije en primera vuelta, que Marco era el candidato más competitivo para la segunda vuelta, que era el único que iba al alza, que íbamos a pasar… todo eso yo me lo creía. Estaba completamente convencido.

-¿También estaba convencido de que el "marquismo" elegiría parlamentarios, entre ellos, usted?

-Sí, por supuesto. Todas las evidencias, incluso reconocidas por el candidato más competitivo que me enfrentaba, Pepe Auth, apuntaban a que yo saldría electo. Incluso me bromeaban con que iba a almorzar solo en el piso 14° del Congreso. El mismo día de la elección, cuando ya supimos que Marco no había pasado, se bromeaba que yo sería como el cosmonauta ruso que, al caer la Unión Soviética, quedó dando vueltas alrededor del mundo, solo. Yo sería el único ‘marquista’ dando la pelea en el Congreso, después de la derrota de Marco. Y no fue así.

-¿Qué mea culpa hace de su propia derrota?

-Me dediqué más a la campaña presidencial. Los números de las encuestas que yo manejaba eran tan elocuentes, categóricos y groseros a favor mío, que pensé que podía dedicarle más tiempo a Marco, en desmedro de mi campaña. Mi cálculo era que, para perder, tenía que bajar a la mitad de mi votación del año 2005, cuando obtuve sobre 42%. Bajar a la mitad era francamente imposible. Pues, les informo que los imposibles ¡existen!

-¿Qué méritos le reconoce a Pepe Auth?

-Porfiado, tozudo, perseverante. Pero si Pepe ganó no es sólo por culpa mía, sino por mérito de él. En todo caso, respecto de mi culpa, aún pienso que dedicar todo el tiempo a la campaña presidencial era lo que tenía que hacer. Yo estaba apuntando a algo grande: a conquistar el Poder Ejecutivo.

-¿Le molestó que fuera el entonces presidente de su ex partido, el PPD, quien le quitara su escaño en el Congreso?

-No, no me molestó. Por el contrario, me parece coherente con la historia del PPD. Yo renuncié en agosto de 2006, cuando ese partido se negó a aceptar las propuestas de la Comisión Boeninger, que contemplaban rediseñar los distritos para terminar con el sistema binominal. Los parlamentarios rechazaron la propuesta, porque el rediseño de esos distritos afectaba sus intereses personales. Por eso, que el presidente de ese mismo partido, tres años después, me ganara gracias al sistema binominal, me parece de una coherencia maravillosa.

-Pero Pepe Auth explicó que bajo cualquier sistema él le habría ganado, que él no ganó gracias al sistema binominal.

-No quiero ni siquiera seguir el hilo de esa argumentación. En ese tipo de construcciones uno se da cuenta de que lo que viene en la política chilena no es promisorio. Alguien que es capaz de negar lo evidente… Yo fui víctima del sistema binominal.

-Cuando ME-O anunció que crearía un partido político, dijo que figuras como Carlos Ominami, Max Marambio y Álvaro Escobar formarían parte de él. ¿Por qué, en vez de sumarse, usted comunicó que deja la política?

-Sí, eso fue lo que dije: que no me interesaba el partido, que no me interesaba el referente progresista y que me iba a retirar de la política por cuatro años. No voy a ser parte del partido, porque no me parece que el lugar ideal para contribuir en esta pasada sea la política más dura.

-Pero ME-O lo necesitaba. ¿Lo está dejando solo?

-No, por ningún motivo. Además, no hay partido que se precie de tal que no tenga simpatizantes. Yo seré el simpatizante número uno.

-Pero veamos: usted no se une al partido y muchos de los rostros que apoyaron a Marco ya se integraron a las campañas de Frei o Piñera. ¿Por qué el proyecto político que representó ME-O no ha logrado aglutinar a quienes estuvieron a su lado?

-Ha pasado algo que es propio de quienes se sumaron a la opción de Enríquez-Ominami. Aquí tienes un ejemplo de alguien que cree en la libertad de conciencia a la que llamó Marco el 13 de diciembre. ME-O no llamó a votar nulo, sino a algo más complejo, que es distribuir entre todos los electores el peso de tomar una decisión. Pero hay que reconocer que, al perder en primera vuelta, los "marquistas" quedamos en el peor de los mundos.

-¿Por qué?

-Porque ni Frei ni Piñera son parte del comienzo de un nuevo ciclo en la política. A mí me parecen parafernálicos los ritos de cambio que hay en este minuto. Es parte de la política tradicional llamar a rostros para que sumen o poner a un joven con la polera de Marco al lado de uno de los candidatos presidenciales. Es el peor de los mundos, porque ese 20% que obtuvo Marco sería mucho mayor si hubiera existido la inscripción automática y el voto voluntario. Es mucha la gente que ahora tiene que optar por dos candidatos que son del pasado.

Y sin pausa continúa:

-Si queremos creer que es verdad lo que han dicho los líderes de la Concertación (que hay que renovar los rostros, que hay que hacer un profundo cambio, que hay que terminar con los cuoteos), con Marco en segunda vuelta probablemente ninguno de nosotros hubiera estado a la caza de los votos oficialistas, pues la Concertación en bloque se hubiera sumado a esta opción. Y no tendríamos el problema que tenemos. Estaríamos viviendo el vértigo por lo nuevo y no sintiendo náuseas por el pasado. El peor de los mundos significa que estamos en conflicto, que tenemos que decidir cuál es el mal menor o si debemos votar por más de lo mismo.

"Si se culpa a Marco de la derrota de Frei…"

-A su juicio, ¿ME-O ha administrado bien o mal el poder que le dio el 20% de los votos?

-La manera de administrarlo fue dando libertad de conciencia y eso me parece consecuente con lo que dijo en primera vuelta y con su proyecto político, que haber endosado los votos.

-Pero Marco dijo que él también tiene libertad de acción para decir por quién votará. ¿Es muy tarde ya para definirse?

-Me habría parecido curioso si lo hubiese hecho más rápido.

-Algunos advierten que el liderazgo de ME-O hoy está en riesgo, porque se quedó sin parlamentarios y porque muchos de sus colaboradores ya se sumaron a Frei o a Piñera…

-Nunca hemos dejado de estar en riesgo. Lo que a mí me preocuparía es que nos sintiéramos cómodos o seguros. Yo, en todo caso, tiendo a concordar con la ciudadanía en que es el político con más futuro. Para mí, Marco siempre va a ser un líder.

-Pero tiene claro que si Frei pierde, él puede ser usado como chivo expiatorio.

-Si se culpa a Marco de la derrota de Frei, entonces dudaré de la sinceridad de los mea culpa de algunos líderes de la Concertación. Yo creo en la sinceridad de quienes quieren renovar la política en la Concertación y que entienden que la responsabilidad no es de quien creyó desde el principio en la renovación de la política.

-Enríquez-Ominami ha sido claro en decir que Piñera no es su opción. Las alternativas que le van quedando son votar nulo o por Frei. Y ahora se dice que pronto Marco…

-…va a decir que votará por Frei… Sí, eso se dice. No me extrañaría, porque la noche del 13 llamó a cambiar las directivas de la Concertación, y se cumplió a medias. Pero el fondo de esa solicitud, que es asignar responsabilidades políticas, se cumplió de alguna manera. De cierto modo también se ha cumplido, a pesar de la resistencia inicial de Pérez Yoma y Viera-Gallo, con cambiar la agenda legislativa para incluir algunos proyectos esenciales para el programa de gobierno de Marco. Son acuerdos, por lo demás, que aún podemos fiscalizar desde el Congreso. Se cumplen así consideraciones, no condiciones como se las ha llamado, para entender que una opción, asignada como el mal menor, puede ser una alternativa desde la cual se puede construir algo.

-¿Y por quién votará usted en segunda vuelta?

-Habiendo dicho lo anterior, no me siento obligado a responder esa pregunta. La gente es lo suficientemente inteligente para comprender qué haré.

EL MERCURIO.CL

Escrito por Eduardo Aquevedo

10 enero, 2010 a 8:45

Encuesta El Mercurio-Opina (Enero 2010): Piñera 46,1% (baja), Frei 41% (sube) en 3 ciudades…

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Encuesta "El Mercurio" y Opina S.A. en Santiago, Valparaíso y Concepción en la semana previa al balotaje:

CHILE-FREI-PIÑERA1 Piñera aventaja por 5,1 puntos a Frei en intención de voto en las grandes ciudades

El abanderado opositor logra 46,1% contra 41% del ex Mandatario. En tanto, los nulos y blancos llegan al 12,9%. Excluyendo estos sufragios del conteo final, como se hace en la elección, Piñera obtiene 52,9% y Frei llega a 47,1%. 

SEBASTIÁN RIVAS V.

Poco más de cinco puntos separan a Sebastián Piñera de Eduardo Frei en Santiago, Valparaíso y Concepción. Ése es el resultado de la encuesta de "El Mercurio" y Opina S.A. hecha en esas grandes ciudades en la semana previa a la crucial segunda vuelta.

El sondeo, hecho mediante el sistema de "voto urna" y aplicado a una muestra de 1.200 personas entre el 5 y el 7 de enero, revela que el abanderado de la Coalición por el Cambio obtiene 46,1% de las preferencias, Frei llega a 41% y el 12,9% opta por votar nulo o blanco.

En comparación con la encuesta previa, hecha entre el martes 15 y el jueves 17 de diciembre, Piñera prácticamente se mantiene igual, bajando una décima -tenía 46,2%-, mientras Frei crece 1,3 puntos desde el 39,7% que obtenía en la semana posterior a la primera vuelta.

Al hacer el ejercicio de excluir a quienes optaron por nulos y blancos -tal como se hace en la elección, en que se consideran sólo los votos válidamente emitidos-, en la encuesta hecha esta semana Piñera saca 5,8 puntos de diferencia sobre Frei en las tres mayores ciudades del país en cuanto a población: logra 52,9% de los votos, contra 47,1% del senador DC.

En el período anterior al trabajo de campo de la encuesta, la campaña estuvo marcada por hechos como la renuncia de los presidentes del PPD y el PRSD, el miércoles 30 de diciembre; el respaldo a Frei por parte del PC y de Jorge Arrate; los apoyos tanto al ex Mandatario como a Piñera de distintas figuras vinculadas a la candidatura de Marco Enríquez-Ominami; y el lanzamiento de las campañas de segunda vuelta de ambos, terminando con la partida de la franja de TV el pasado domingo 3.

Variación

El alza de Frei se explica por la baja en el porcentaje de nulos y blancos, ya que, entre la encuesta de diciembre y la de enero, la cifra bajó 1,3 puntos -en el sondeo previo era de 14,2%-, la misma cantidad en la que aumentó la intención de voto del candidato oficialista.

La cifra definitiva de nulos y blancos en la elección debería ser más baja, ya que en las dos segundas vueltas anteriores (2000 y 2006) esas opciones no han superado el 3% del total de votos. Sin embargo, esto no contempla a quienes estando inscritos se abstengan de votar.

El estudio se hizo en zonas cuyos resultados de primera vuelta fueron diversos. En el Gran Santiago (las 32 comunas de la provincia de Santiago más San Bernardo y Puente Alto), que representa alrededor de un tercio de los votantes del país, Piñera logró 43,94%, casi igual al 44,05% que logró en el total del país; Frei llegó a 26,59%, tres puntos menos que el 29,60% que sacó a nivel nacional, y Enríquez-Ominami subió un punto y medio en relación a lo obtenido en el país (20,13%), logrando 21,68%.

En los distritos 13 y 14 (Valparaíso y Viña del Mar) Piñera logró 47,37, y Frei sacó menos de la mitad de ese porcentaje (22,88%), mientras Enríquez-Ominami quedó a menos de un punto y medio (21,40%).

En tanto, en los distritos 43 y 44 (Concepción y Talcahuano), Piñera bajó en relación a su votación nacional (40,86%), Frei estuvo levemente más arriba (30,21%) y el diputado independiente sacó 23,49%.

La metodología de la encuesta replica las condiciones de votación y el secreto del sufragio, simulando una votación en urna, tal como se realiza en la elección. Eso, sumado a que se efectúa de forma presencial, permite una alta confiabilidad en sus resultados para las zonas estudiadas.

Sin embargo, el sondeo no incluye áreas rurales ni pueblos pequeños -zonas que en el desglose hecho por la encuesta CEP muestran una tendencia más favorable a Frei que en los centros urbanos-, por lo que el resultado de la elección puede mostrar diferencias con la encuesta.

12,9% de los encuestados optaron por votar nulo o blanco, lo que representó una baja de 1,3 puntos respecto del sondeo previo, hecho a la semana siguiente de la primera vuelta presidencial. La cifra es mismo porcentaje en que Eduardo Frei aumentó su respaldo en relación a la encuesta de diciembre.

Ficha técnica de la encuesta

La muestra incluyó a 1.200 hombres y mujeres inscritos en los registros electorales, residentes del Gran Santiago, Gran Valparaíso y Gran Concepción, los que fueron entrevistados en sus casas entre el martes 5 y el jueves 7 de enero. Se usó una fórmula de simulación del voto en los hogares. Los encuestados fueron seleccionados considerando una distribución proporcional por comunas y a través de la aplicación de un sorteo aleatorio simple. Los resultados totales se ponderaron en forma proporcional a la distribución de la población inscrita en dichos centros urbanos. El margen de error para los resultados totales del sondeo es de 2,8%, y el nivel de confianza de la encuesta es del 95%. La tasa de respuesta en los hogares fue de 84,3%.

EL MERCURIO.CL

Piñera: vetos a la UDI y daños colaterales…

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Piñera le fija vetos a la UDI para integrar su gabinete y gremialismo contiene la indignación

Por Sebastián Minay, CIPER | 7 de Enero de 2010

A diez días de una elección que da por ganada, la UDI “químicamente pura” intenta digerir el veto para integrar su gabinete a figuras ligadas a la dictadura, impuesto por Piñera y sus hombres de confianza. Pero hay otros que no se han hecho públicos: no tendrán acceso a los ministerios de Interior, vocería de Gobierno, Educación ni Cultura. Y en el gremialismo ni siquiera reconocen como propio a Cristián Larroulet, virtual ministro Secretario de la Presidencia. Un íntimo de Piñera remata: de la veintena de ministerios y sus subsecretarías, “la UDI debería tener 5 ó 6”. Otro de los problemas que debe decir el candidato opositor es cuál de los dos líderes del partido con 40 diputados será ministro de Vivienda o Mideplan, trampolines presidenciales para el 2014. Gracias a la presión del influyente Larroulet y de financistas de la UDI, el derrotado Joaquín Lavín ahora le disputa a Longueira una opción que éste tenía casi segura.

“Sólo uno de ambos va a estar en el gabinete. Lavín y Longueira no caben juntos”, explica uno de los integrantes del comando de Sebastián Piñera ante el delicado debate que ya se instaló en la UDI a diez días de una elección que ya dan por ganada. En ese ambiente triunfalista, el candidato opositor tendrá que zanjar en pocos días más cuál de los dos principales rostros de su partido aliado jurará el 11 de marzo como ministro de una de las codiciadas carteras “sociales” consideradas trampolines presidenciales para el 2014.

La inevitable elección entre Joaquín Lavín y Pablo Longueira es consecuencia directa de varios límites que el comando pretende imponerle a la UDI en el gabinete y los cargos más importantes de gobierno, solo uno de ellos se ha conocido públicamente hasta ahora: cualquiera que tenga vínculos con la dictadura militar está vetado. El punto es intransable para Piñera, y debió hacerlo público luego que así se lo pidiera el columnista político Patricio Navia –quien apoyó y hasta aportó dinero a ME-O- como una de sus condiciones para respaldarlo. Después de haber sacado al gremialismo clásico de las fotos de segunda vuelta, éste era el siguiente paso.

El veto, analizado por varios dirigentes UDI a primera hora del lunes, fue remarcado en ADN Radio por el coordinador general de la campaña opositora, Rodrigo Hinzpeter: “Sebastián Piñera no va a hacer un gobierno con gente que participó, fue ministro, subsecretario o tuvo cargos en el gobierno militar (…) No van a tener cargos de primera importancia, y probablemente no de segunda y tercera”.

Si hasta antes de los dichos de Hinzpeter los pocos dirigentes del gremialismo que sabían del veto se estaban conteniendo, a partir de ahí hubo quejas públicas que sólo fueron difundidas por TVN. El miércoles 7, el diputado UDI Patricio Melero –posible próximo jefe de esa bancada– dijo no saber por qué “se le quiere dar una especie de superioridad moral a algunos”. El saliente senador, ex edecán de Pinochet y ex comandante en Jefe de la Armada, Jorge Arancibia, agregó: “Con eso se deja fuera a gente muy importante”. Hace ya meses que Arancibia expresó su interés en asumir la cartera de Defensa.

Las quejas de la UDI parecen haber tenido algún efecto, pues el propio Piñera relativizó y tuvo que explicar el alcance de las palabras de su generalísimo: “Si me pregunta que si habrá algún ministro del gobierno militar en este nuevo gobierno, lo más probable es que no, y por una razón muy simple, porque este es un gobierno nuevo, que está mirando al futuro y que le abrirá las puertas a una nueva generación”.

No es el único veto. Lejos de los micrófonos, los hombres del comando son aún más precisos. Cuentan que Interior y la Secretaría General de Gobierno están reservados para personas “de exclusiva confianza” de Piñera, por lo que la UDI no tendrá acceso a dichas carteras, y ni siquiera importantes rostros RN como Andrés Allamand. Para el Ministerio del Interior, que implica convertirse en Vicepresidente en ausencia del Mandatario, prácticamente todos dan por ungido al mismo Hinzpeter, brazo derecho de Piñera. Para la vocería, antes de nombres la prioridad es decidir si se ejecutará la reforma a esta cartera, la que dejaría de ser ministerio y lo reduciría exclusivamente a ese rol, imitando el cargo despokesman que ejerce el secretario de Prensa de la Casa Blanca.

Para el tercer ministerio político de Palacio, la Secretaría General de la Presidencia, en el comando y en la UDI dicen tener clarísimo que será asumido por el director ejecutivo del Instituto Libertad y Desarrollo (ILD),Cristián Larroulet Vigneaux. El poder del también coordinador del programa de gobierno de Piñera ha aumentado cada vez más, pero en Suecia 286 –sede de la UDI – ya no lo identifican como uno de los suyos.

De asumir Hinzpeter y Larroulet como ministros políticos –considerando la interrogante sobre la vocería de gobierno–, el partido fundado por Jaime Guzmán corre el riesgo de quedarse sin un representante o genuino heredero de su tronco histórico (o químicamente puro, según algunos) en el centro mismo del poder: La Moneda.

En el segundo piso del comando agregan otra precisión. Hasta ahora, tampoco se considera que la UDI se quede con los ministerios de Cultura ni Educación, áreas más sensibles a definiciones valóricas. Es ahí donde Piñera desea que prime su orientación liberal, intentando ganar terreno hacia el centro político, pero que en los hechos significa arrinconar a su partido aliado.

Los vetos incluso se extienden a dos codiciados ministerios “sociales”: Vivienda y Mideplan, este último adquiriría más perfil al transformarse en un Ministerio de Desarrollo Social con sede en La Moneda. Éstos han sido mencionados en la UDI como los más idóneos para aprovechar el perfil popular que durante décadas han trabajado en terreno, y que sus adherentes y adversarios les reconocen. Pero la razón de fondo es la que se mencionaba al comienzo: ambas plazas son ideales para proyectar, en escasos cuatro años, un candidato para suceder al próximo Presidente.

Dos de los personeros más cercanos a Piñera sostienen que “está decidido que ambos ministerios no pueden quedar en manos del mismo partido”. Y uno de ellos añade: “Para que la UDI se quede con ambos, tendría que ceder su cupo en La Moneda”. Un tercero, a quien el candidato suele escuchar, es el único que afirma que Lavín y Longueira podrían llegar al gobierno, “pero en ningún caso a esas dos carteras”. Eso hace ineludible elegir entre ambos.

Es más. La misma fuente detalla que de los poco más de cuarenta cargos principales -22 ministros con sus subsecretarías- “la UDI debería tener 5 ó 6 cargos”.

Mientras los intereses de todos se cruzan con el complejo proceso de nombramientos, dos integrantes del comando confiesan que ya están ocupados de quiénes serán los futuros intendentes, “que deberán asumir el mismo 11 de marzo”, subrayan. Incluso a ese nivel hay tensiones, pues todos sacan cuentas con miras a las próximas parlamentarias.

EL PODER DE LARROULET GIRA A FAVOR DE LAVÍN

CIPER consultó las diversas aristas de este caso con una veintena de personeros gremialistas, entre miembros de la directiva, la comisión política, parlamentarios, hombres de la influyente casta “histórica” de la tienda y otros dirigentes, así como con algunos de los más cercanos a Piñera en su comando, en los Grupos Tantauco y en otras instancias asesoras de su candidatura. Casi todos accedieron a hablar del asunto sólo bajo anonimato, para no enturbiar lo que queda de campaña.

Varios de ellos hicieron notar que la carrera entre Longueira y Lavín se mueve en un “escenario cambiante”. Hasta fines de la semana antepasada las opciones de Lavín estaban en duda luego de su derrota y brevísimo ostracismo en Argentina, a lo que se sumaban los fuertes deseos del grueso de la UDI –e incluso de algunos de sus ex samuráis– de sacarlo de escena.
Eso dejaba a Longueira con mejores posibilidades, luego de haber reiterado varias veces en público y en privado sus ganas de ser ministro de Vivienda, al costo de dejar el Senado.

Así ocurrió cuando él y Piñera visitaron Huechuraba el 1 de noviembre pasado junto a la alcaldesa Carolina Plaza, acérrima enemiga del clan Lavín. “Me quedan cuatro años de senador aún, pero si Sebastián Piñera me ofreciera un cargo para asumir una cartera social, lo hago feliz, porque he dedicado mi vida a los sectores más modestos”, dijo el ex presidente gremialista. El candidato –olvidando que es su enemigo histórico– lo llenó de elogios e incluso insinuó que “a mis espaldas están muchos de los que van a ser servidores públicos en el futuro gobierno que aspiro a encabezar”. Longueira remató la jornada en el panelChile Invita de CNN: “Me gustaría concentrar toda mi capacidad en erradicar todos los campamentos del país”.

Los amigos del senador UDI recalcan que “no ha cambiado su interés por lo que cree que puede hacer mejor: ser Ministro de Vivienda”, aunque uno de ellos –que no es partidario de dicha opción– subraya que “está entusiasmado con la idea, pero tampoco se va a cortar las venas”.

Así estaba el escenario hasta hace menos de 15 días, cuando entraron en juego dos nuevos factores. El primero fue la fuerte arremetida de dos aliados políticos que Lavín aún conserva y que además tienen llegada directa con el candidato opositor: Larroulet y Carlos Alberto Délano, íntimo amigo del ex alcalde y Piñera. Durante la campaña el “Choclo”, como se le conoce, ya le había pedido a los encargados de la franja televisiva UDI que remarcaran la presencia de Lavín en el espacio.

Lo de Larroulet son palabras mayores. Hasta quienes fueron sus adversarios cuando Piñera se enfrentó a Lavín el 2005 reconocen que “se ha empoderado bastante”, gracias a que se adelantó a Juan Andrés Fontaine –quien también fue asesor económico del entonces abanderado UDI– en “convertirse al piñerismo”. Además de sus posibilidades ministeriales, controla la búsqueda de nombres para futuros cargos junto al Instituto Libertad de RN y la Fundación Jaime Guzmán. Un botón de muestra es la expectante situación en que se encuentra la derrotada candidata a senadora por la IX Región y antes profesional de ILD, Ena Von Baer.

En RN recuerdan que durante la dura contienda entre la periodista y el apenas reelecto senador (RN) José García Ruminot, este último fue visitado sorpresivamente por su par Andrés Allamand, quien le habría hecho notar que no perdiera de vista que su contendora era cercana a Larroulet. Fue una sutil sugerencia de que Von Baer estaba blindada.

Tres días después de la elección, la UDI festejó sus 40 diputados en su sede, pero convocando también a los derrotados. El discurso del presidente gremialista Juan Antonio Coloma ignoró que su par Hernán Larraín había sacado la primera mayoría nacional, pero dedicó varios minutos a contar que, durante la campaña, Von Baer viajó a Santiago y dijo querer conocer a Jaime Guzmán: “A las 11 de la noche fueron al cementerio, consiguieron las llaves, abrieron la puerta y simplemente Ena quiso conocer, ahí en el cementerio, por qué nosotros estábamos actuando en la vida pública”, relató Coloma.

Unos días después, Von Baer se sumó al comando como vocera de Piñera. Desde entonces el cientista político José Miguel Izquierdo –integrante del comité estratégico de la candidatura y cedido “a préstamo” por el Instituto Libertad– debe compartir con ella su oficina. “Esa es una prueba del poder de Larroulet”, rematan en el cuartel general de Apoquindo 2129. Incluso hay quienes aventuran que la “están entrenando para vocera de Gobierno”.

Ante quienes rechazan que la UDI “siga sacrificándose por Lavín”, Larroulet les ha insistido en que “se trata de alguien muy valioso”. Se ha mantenido firme en esa postura, pese a que el senador y líder natural gremialista, Jovino Novoa, sostuvo el 30 de diciembre que la tienda no puede “seguir girando en torno a su derrota”. No son pocos los que opinan que el ex alcalde se está arriesgando a “una nueva humillación”.

Larroulet ya había ganado la mano, al menos públicamente, al conseguir que Piñera instalara a Lavín como uno de los hombres que lo ayudaría en la búsqueda de nombres y contenidos para un eventual gobierno. “Eso es falso. Fue sólo un gesto y nada más, porque que yo sepa él no está haciendo nada”, retruca uno de los personeros que trabaja junto a Larroulet en esas tareas. Sobre la marcha, Lavín hizo una fugaz y única aparición en terreno junto a su vencedor, el senador electo RN Francisco Chahuán, y Piñera. Este último sorprendió al señalar que “no sólo se va incorporar a nuestra campaña, y espero que sea un buen aporte, sino que también a nuestro futuro gobierno”. Longueira dejaba así de ser el único “ungido” en público.

Lavín remató la semana el domingo, al recalcar en El Mercurio que está disponible y con una frase que se le atribuyó en La Tercera: “He trabajado tanto para que gane la Alianza, que si me ofrecen el cargo de seremi de la Novena Región, yo voy a decir que sí, porque es lo que corresponde”. Sus enemigos internos en el partido consideran que ello fue “muy penoso de su parte, casi patético”. En la misma jornada Lavín respaldó al cuestionado Coloma para que siga al frente de la UDI, otorgándole “el mérito” de haber sacado 40 diputados.

LOS REPAROS DE LA UDI SOBRE LONGUEIRA

El segundo factor que amenaza con inclinar la balanza a favor de Lavín es una serie de objeciones para que Longueira asuma como ministro que vienen hasta de la propia UDI. La principal y la más repetida por todos es que sería “una pésima señal” que abandonara el Senado. “Sería caer en el mismo juego de ‘las sillas musicales’ que tanto le criticamos a la Concertación”, agrega un integrante de la comisión política gremialista. El reparo es sólo formal porque encierra una ambición de fondo: que Longueira se quede en el Senado e incluso en la presidencia de la UDI para defender frente a Piñera el ya golpeado ideario gremialista.

Sorprendentemente, es difícil encontrar dirigentes UDI que no esgriman el mismo argumento considerando que allí las acciones de Lavín están por el suelo. En el convulsionado ambiente interno del partido, se esgrimen dos razones para ello: una, hay varios que desean “cerrarle el paso a Pablo para que no sea candidato el 2014”, como explica un molesto senador. Dos, también se cruza el interés de varios para que Longueira se quede en el Senado y en la testera de la UDI, lo que inhabilita de inmediato las pretensiones del diputado José Antonio Kast.

La senadora Evelyn Matthei, por ejemplo, sostuvo hace algunas semanas que prefería a Longueira o a Novoa al mando de la UDI, clara señal de su rechazo a la continuidad de Coloma. Pero tratándose del senador por Santiago Oriente, ella misma precisa a CIPER su postura sobre este dilema:

–Lo importante es que el gobierno de Piñera sea el mejor posible. Si en algún momento se evalúa que Pablo Longueira puede ser el mejor ministro de una cartera y que contribuya al gobierno, no le veo ningún problema a que salga del Senado.

De ser así, en la Alianza vislumbran un nuevo inconveniente: “¿Soportaran Allamand y Espina que a Longueira lo lleven al gabinete y a ellos no?”.

El asunto, entonces, tiene otras aristas. Dependiendo de lo que decida Piñera, Longueira tendría que elegir entre quedarse en el Senado y tal vez retomar un rol protagónico en su partido –donde muchos lo reclaman indispensable para suplir las debilidades de la mesa y hacer valer sus 40 diputados–, o bien apostar para el 2014. Algunos son más dramáticos: “O por el bien del partido, o por su propio bien”.

En el comando y en el círculo cercano a Piñera las cosas parecen inclinarse a favor de Lavín, pero todos admiten que tienen dudas. Respecto de Longueira, se ven tentados a aplicar la vieja regla de “ten a tus amigos cerca, pero a tus enemigos aún más”. Y no faltan los asesores programáticos a los que sencillamente les aterra la posibilidad de que ante cualquier conflicto grave “Pablo tire el mantel y se vaya del gabinete, arrastrando a alguno más con él”.

En lo que hay consenso es que “lo que no puede pasar es que Longueira quede fuera sin haberlo conversado antes con Sebastián”. Argumentan que con una UDI tan poderosa (sus 40 diputados bastan para que la Cámara sesione y tome acuerdos), el eventual mandatario tiene que mantener “feliz” a ese partido. Pero uno de sus asesores más cercanos que conoce bien al senador gremialista advierte algo que en la sede de Suecia y en los Grupos Tantauco también comentan: “Él va a querer tener garantías de que puede hacer un buen trabajo en Vivienda, porque ahí la gestión es más lenta y el presupuesto del primer año no da para lucirse”.

Otros dos asesores de Piñera subrayan que, pese a haberse encargado de algunos actos de campaña, a Longueira se le critica su vacilante actitud de los últimos meses: “Primero llegó al comando, luego se fue enojado a mitad de camino. Luego volvió y además se fue al Vaticano con Bachelet. Eso no es coherente”.

LOS GREMIALISTAS “HISTÓRICOS” SE MOLESTAN

El complejo cuadro fue analizado esta semana en una de las instancias más importantes y menos conocidas de la UDI: la denominada “reunión de comunicaciones”, que en realidad opera hace más de diez años como una pauta para la directiva. A las 8.30 de cada lunes llega a la sede de Suecia un grupo de dirigentes de bajísimo perfil público, pero que suelen ser muy escuchados. Entre ellos hay “históricos” de la tienda, integrantes de la Comisión Política, y amigos personales de Jovino Novoa. Ahí están –entre varios otros– Domingo Arteaga, Ignacio Astete, Gonzalo Cordero, Manfredo Mayol, Gonzalo Müller, y los hermanos Carlos y Gabriel Villarroel, considerados la “reserva moral” del partido.

No todos asistieron a la sesión del lunes último. Y aunque últimamente se había hecho habitual que se les uniera la directiva, a dicha sesión no llegó Coloma, quien apoya que Lavín sea ministro. De la mesa sólo estaban Víctor Pérez, Gonzalo Uriarte y Felipe Salaberry. Todos fueron testigos de cómo los más “venerables” criticaron que el timonel UDI, en vez de asumir una postura ganadora, aún se estuviera defendiendo, como lo hizo ese día en La Tercera al decir “en la UDI no pueden decir que no hemos hecho bien la pega”. Uno de los diputados presentes salió infructuosamente en su defensa.

El cuestionamiento a Coloma tiene directa relación con el adverso cuadro que enfrenta la UDI “químicamente pura”, que demanda más fuerza para asumir lo que viene. En la misma sesión se discutió que ya estaba claro que Piñera, o su comando, ponía tres trabas para la participación del partido en el gabinete. Una, “que sean UDIs que no lo parezcan”; dos “que no tengan espíritu de combate”, y tres, como ya se sabe ahora, “que no tengan nexos con el gobierno militar”.

Alguno de los presentes leyeron dichas condiciones como “un veto implícito a Longueira”. En privado comentan que el partido no puede aceptar “que pongan como ministros, por ejemplo, a alguien que sea militante, pero sólo hace cinco años o que no nos represente como corresponde”.

Se incluye en el saco a Larroulet, cuyo instituto LyD siempre se ha considerado ligado al gremialismo, pero que nunca se ha involucrado activamente en la política partidaria. “A la UDI más UDI no le agrada que ni él ni Lavín sean nuestros hombres en el gobierno”, remata un dirigente que dice estar dispuesto a dar la pelea, pero asumiendo que hay un gran obstáculo: “Hay varios amigos de Lavín que al mismo tiempo son financistas de la UDI y que están presionando para que el partido lo acepte como ministro de Piñera”.

La evaluación de esa mañana fue que el partido debe reforzar su posición ante Piñera con miras al gabinete, y –evitando hablar de cuoteo– se insistió en que éste debe “compartir” el poder con la UDI con gente de cepa gremialista.

Si finalmente hay que reemplazar a Longueira en el Senado, algunos proponen al derrotado diputado Rodrigo Álvarez, quien recién esta semana regresó de Villarrica. Pero entre los “históricos” se subraya que lo esencial es poner ahí a alguien que defienda el cupo ante la más que segura arremetida de RN en las próximas senatoriales. De momento, el nombre que más mencionan es el de Antonio Büchi, hermano menor de Hernán, ejecutivo de Entel y que pudo ser, en vez de Ernesto Silva, el candidato a diputado por Las Condes.

Mientras el tiempo corre de cara a la segunda vuelta, en el ala dura de la UDI tienen una tesis que no es compartida por todos, menos en el comando: la libertad que tenga Piñera para nombrar su gabinete dependerá de cuánta ventaja le saque a Frei. Si alcanza más del 52% “podrá hacer lo que quiera”; de lo contrario, el cuadro podría cambiar. A pesar de la coyuntura, el ritmo de campañacayó en las dos semanas de Navidad y Año Nuevo y sólo recobró vigor el lunes 4 de enero. La ausencia más notoria fue la de Juan Andrés Fontaine, quien tras perder la batalla por el Banco Central y el Ministerio de Hacienda partió a Italia.

Escrito por Eduardo Aquevedo

8 enero, 2010 a 20:10

La primera piedra del proyecto político de MEO…

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Por Pedro Ramírez, CIPER | 6 de Enero de 2010

Desde su derrota en las elecciones de diciembre, Marco Enríquez-Ominami y su equipo han estado preparando una fórmula que permita capitalizar el 20% de apoyo que recibió en la votación. Sin haber conseguido representantes en el Parlamento y con electores que tienden a la dispersión, decidió no esperar a la segunda vuelta para anunciar la creación de un partido propio que institucionalizará al “meísmo”. Lo seguirán otras iniciativas, como una federación de partidos y una fundación, que buscan consolidar a MEO como una alternativa política de largo plazo.

“Lo de este jueves será como poner la primera piedra “, describe el ex jefe del comando de Marco Enríquez-Ominami, Max Marambio, al confirmar que este 7 de enero el “meísmo” anunciará formalmente la creación de un partido político encabezado por el abanderado presidencial derrotado el 13 de diciembre. Es la primera jugada de alto octanaje que hará MEO tras las elecciones y forma parte de una ambiciosa estrategia que incluye la formación de una federación y una fundación que permitan evitar la dispersión del 20% de electores que lo apoyó en diciembre pasado. El cálculo de su círculo próximo -donde la voz de Marambio marca los ritmos- es que MEO dé una fuerte señal de que sigue con una agenda propia, autónoma de los candidatos que continúan en carrera y significativa para los intereses de los electores que lo respaldaron.

- A partir del 17 de enero lo único que va a importar son las acciones. El tiempo de las declaraciones de campaña habrá pasado. Y esta convocatoria será la acción más potente para provocar un cambio en la forma de hacer política. La creación, inscripción e instalación del partido estará en la agenda varios meses -agrega el ex generalísimo de MEO.

Uno de los objetivos que se busca al abrir el proceso de inscripción del partido será mantener en la calle a los equipos que trabajaron en la campaña, ahora recolectando las firmas necesarias para registrar legalmente a la naciente colectividad. “Queremos mostrar gente común y corriente entusiasmada con un objetivo político. Algo que no se veía hace muchos años, por el desprestigio de las formas de hacer política de la derecha y de la Concertación”, señala un dirigente meísta que prefiere la reserva de su nombre porque no está autorizado a adelantar detalles.

En sintonía con lo anterior, Marambio explica que el proceso se hará en dos tandas:

-Esto es el anuncio de la creación del partido. El acto fundacional se hará más adelante, con unos 300 “NN”, personas desconocidas en la política, verdaderos rostros nuevos, que son los que trabajaron en la campaña. El número 300 es una cifra simbólica, como los espartanos que no aceptaron someterse al poder imperial.

En esta primera etapa, dice Marambio, los mismos que hicieron la campaña van a trabajar apoyados en el padrón de firmas que se recolectaron para inscribir la candidatura, identificando ahora a las personas que acepten fichar por el partido. “Una vez que inscribes el partido en el Servicio Electoral, la ley te da sólo 260 días para recolectar las firmas y queremos tener trabajo avanzado para evitar problemas en el camino, porque el proceso es complejo”, aclara.

En el núcleo cercano a MEO aseguran que aquellos que respaldaron su postulación en la primera vuelta y que ahora trabajan por Frei para la ronda definitiva -como los ex socialistas liderados por Lincoyán Zepeda y Osvaldo Torres-, serán bienvenidos si quieren integrarse al nuevo partido.

MOVIMIENTO Y FUNDACIÓN

Para el anuncio de este jueves estaba previsto que MEO apareciera acompañado por rostros que apoyaron su campaña: los diputados Álvaro Escobar y Esteban Valenzuela, el ex intendente metropolitano Marcelo Trivelli y el propio Marambio. La atención de la prensa probablemente se centrará en si votará o no por Frei y sus cercanos aseguran que no saben cuál será su respuesta, aunque consideran poco probable que “contamine” la noticia de su naciente partido con una definición de ese tipo. “Pero con Marco… nunca se sabe”, dice uno de ellos.

En paralelo a la instalación de la colectividad, se trabajará en otros dos frentes. El primero es crear una federación o movimiento de partidos, que cobije a la nueva colectividad y a otras que ya aportaron a la campaña de MEO, como el Partido Humanista, el Partido Ecologista y el Movimiento Amplio Social (MAS). En términos más ambiciosos, esta federación también podría ser el vehículo para estrechar relaciones con otros referentes dispuestos a suscribir proyectos “progresistas”, como el PPD, el PRSD y el Juntos Podemos. Sin parlamentarios propios, el “meísmo” necesita institucionalizarse y generar redes con otras entidades capaces de influir.

El segundo frente es la puesta en marcha de una fundación, aunque está claro que demorará más debido a los tiempos legales más reposados que requiere la tramitación de la personalidad jurídica de una entidad sin fines de lucro. El objetivo es que la fundación haga investigaciones académicas y legislativas, que genere debate y abra puertas a la colaboración con entidades internacionales, apuntando a que provea insumos para los proyectos de políticas públicas que impulse el meísmo. Este “think tank”, explica Marambio, también jugaría un rol para allegar recursos:

- La idea es conseguir fuentes de financiamiento que aporten para desarrollar investigaciones. Te pongo un ejemplo: si se aprueba ahora el voto voluntario y la inscripción automática, que fue una de nuestras propuestas, quizás haya que hacer la sociología, el perfil de quienes en estos años han rechazado inscribirse. Esa es una investigación académica con impacto en lo legislativo y lo político, que la puede financiar una fuente internacional.

En cuanto a los recursos para poner en marcha el partido, Marambio señala que por ahora sólo cuentan con los aportes que puedan hacer los futuros adherentes: “Todo puede funcionar a partir de la simple decisión de que funcione”, es la premisa del ex generalísimo. No obstante, otros dirigentes cercanos a MEO indican que se iniciará una ronda de acercamiento a empresarios que aportaron a la candidatura y que a futuro esperan concretar relaciones con organismos de la socialdemocracia europea -una meta en la que el senador Carlos Ominami jugaría un rol de peso- y con otras fuerzas similares de América Latina.

La situación de Ominami es particular, pues hasta ahora tiene sus cuarteles en un proyecto ya consolidado que fue impulsado por Ricardo Lagos: la fundación Chile 21. Ambos son presidentes honorarios y tras su derrota en la repostulación senatorial, Ominami tiene en Chile 21 una plataforma para seguir relacionándose con las ligas mayores concertacionistas y habrá que ver -luego del resultado que consiga el oficialismo en la segunda vuelta- si será viable que mantenga una doble militancia en esta fundación y en la que piensa crear su hijo.

Respecto de volver a seducir a los empresarios que donaron a la candidatura presidencial, el meísmo cuenta con un activo no menor: la campaña cerró con las cuentas ordenadas. Aunque falta la revisión del Servicio Electoral, ex dirigentes del comando adelantan que tienen pendiente el pago de créditos bancarios por más de $600 millones y de algunos proveedores que aceptaron postergar sus cobros hasta cuando reciban el reembolso por los votos que obtuvo MEO (fijado por ley en 628 pesos por sufragio, equivalentes a 0,03 UF). “Esperamos recibir sobre 700 millones del Servicio Electoral, con lo que se pagarán los préstamos y los proveedores que faltan. Cerraremos en azul, empatados con los gastos, como estaba previsto”, señala un personero que conoce las cuentas.

PARTIDO “PROGRAMÁTICO” Y POR INTERNET

La definición más importante a que ha arribado el núcleo cercano a MEO en este periodo de instalación de la colectividad, es que el partido será programático y no ideológico:

- Si, por ejemplo, estamos de acuerdo en que tal o cual política es la mejor para fortalecer la educación pública, dará lo mismo que los militantes hayan llegado a esa conclusión por un análisis marxista, socialcristiano o derechamente neoliberal -explica un dirigente que trabajó en el despliegue territorial de la campaña y que ha dialogado con MEO sobre los lineamientos de la nueva colectividad.

El perfil programático del partido puede ser una espada de doble filo, según reconocen algunos dirigentes meístas, toda vez que en la campaña participaron grupos con un amplio historial de fraccionamientos y quiebres políticos: antiguos miristas, ecologistas, ex socialistas, humanistas que se fueron de la Concertación y del Juntos Podemos. “La idea de formar un movimiento donde participen estos grupos, precisamente protege al partido de posibles quiebres”, dice un ex operador de la candidatura de MEO. Un antecedente de este riesgo es que durante la campaña ya circularon correos electrónicos internos en que algunos dirigentes de estos grupos criticaron el “autoritarismo” de Marambio y “resabios neoliberales” en el programa. “No estamos formando el partido para estos grupos, sino para convocar al 20% que apoyó a Marco y que son personas mucho menos politizadas”, agrega la misma fuente.

Otra forma de protegerse de la cultura fragmentaria y outsider de algunos referentes que apoyan a MEO es dotar al partido de fórmulas de debate y votación con un alto nivel de transparencia. Así, si una fracción decide partir lo haría sólo porque no estuvo de acuerdo con la mayoría y tendría escaso margen para acusar “maniobras cupulares”. Una idea que ha tomado vuelo es que Internet sea la plataforma privilegiada de participación directa. A través de esta red cualquier ciudadano tendría acceso a las posturas en debate dentro del partido y los militantes -con una clave- podrían votar por ellas. Incluso, se ha planteado que el soporte tecnológico podría entregarse a una empresa externa que dé garantías de un manejo neutral del sistema.

Argumentando que hay países donde los electores votan leyes y reformas por Internet, el equipo que llevó la campaña de MEO en la Región Metropolitana postula que la colectividad resuelva sus principales debates mediante esta red: “Un partido con menos representantes de los militantes y más votaciones directas”, es su apuesta, enfocada a que las resoluciones no queden entregadas al criterio de consejeros nacionales encerrados en un hotel, campo fértil para el típico “macuqueo” político.

Pero también hay quienes llaman a tomar resguardos para no caer en una suerte de “estado de asamblea permanente”, que inmovilice a la colectividad porque habría que plebiscitarlo todo. Marambio reconoce que estas ideas han estado circulando:

-Vamos a organizar el partido más democrático que se haya visto jamás en Chile -afirma, en un tono que pretende contagiar entusiasmo.

Pero de inmediato el ex generalísimo pone los pies en la tierra y advierte que los partidos políticos funcionan con la “camisa de fuerza” que les impone la ley:

- En primer lugar hay que decir que no nos gusta esa ley, que vamos a tratar de cambiarla. Luego, decimos que vamos a buscar las mejores fórmulas de participación dentro de lo que permita el marco legal. Las posibilidades que da Internet son muy atractivas. Pero nos vamos a asesorar con abogados y especialistas en la ley de partidos que han trabajado en la campaña, para ver hasta dónde podemos llevar los mecanismos de participación.

El partido de MEO hasta el miércoles 6 aún no tenía nombre. Tampoco el movimiento y menos la fundación. En su cuenta de Facebook, el diputado posteó esta semana distintas alternativas para bautizar la colectividad: Nueva Fuerza Progresista, Nueva Fuerza por el Cambio, Partido Progresista Popular y Partido Para Todos. Recibió 650 comentarios de sus seguidores. Incluso, en otro alarde de creatividad democrática, un integrante de su ex comando propuso llamar a concurso entre los casi 65 mil adherentes que pusieron sus firmas para inscribir la candidatura presidencial.

Enríquez-Ominami se abre a dar apoyo a Frei…

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En privado, el ex abanderado -según sus cercanos- reveló que evalúa dar respaldo explícito a la carta oficialista:

CHILEOMINAMI-MARC Enríquez-Ominami se abre a hacer gesto a Frei en recta final de campaña presidencial

Diputado Esteban Valenzuela -ex coordinador político de la campaña de ME-O- adelantó ayer que votará por el ex Mandatario en la segunda vuelta. Ex presidenciable encabezará esta mañana, junto a sus colaboradores más cercanos, el lanzamiento de un nuevo partido político para capitalizar su candidatura a La Moneda. 

ALEJANDRO TRUJILLO Y GLORIA FAÚNDEZ 

"Es una lata votar por el mal menor", afirmó ayer en la tarde con cierta resignación el diputado ex PPD Esteban Valenzuela poco antes de revelar que "voy a votar por Eduardo Frei".

El parlamentario -ex coordinador político de la campaña de Marco Enríquez-Ominami- se convirtió en el primer integrante del círculo más íntimo del ex abanderado en explicitar su respaldo a la carta oficialista.

CHILE-frei_meo "Soy parte de un mundo con sus grandezas y miserias, y el balotaje implica ser pragmático y optar por lo que no es el ideal, pero se acerca más a mis ideas políticas de fondo: por eso voy a votar por Frei", afirmó Valenzuela a "El Mercurio".

La decisión del diputado está lejos de ser aislada. En los últimos días, el propio ex abanderado independiente ha contactado a sus colaboradores más cercanos y les ha informado que evalúa hacer un gesto explícito de respaldo a Frei.

Según varias fuentes cercanas a Enríquez-Ominami, el ex presidenciable alista el diseño final de su apoyo al senador: si hasta ahora había sido inconmovible en afirmar que "no votará por Piñera", se espera que en los próximos días explicite su voto a favor de Frei.

De acuerdo con los planes iniciales, el ex candidato independiente revelaría el próximo lunes su opción, pocas horas antes del decisivo debate que enfrentará al ex Mandatario con Piñera. Sin embargo, esto podría cambiar, ya que algunos de sus colaboradores se inclinan para que el gesto se produzca lo más cerca posible de la elección del 17 de enero.

Otra fórmula que se evalúa es que Enríquez-Ominami evite dar formalmente su apoyo a Frei, pero que lo deje entrever, señalando que no va a votar por Piñera y que no va a anular su voto.

El gesto sería similar a su declaración del martes, cuando señaló ante el apoyo a Piñera del cientista político Patricio Navia -quien lo apoyó en su campaña- que "ésa no es mi opción".

El hecho no implicará un llamado de Enríquez-Ominami a sus votantes para que se sumen a su postura. En esta línea, el diputado señalará que su decisión es personal y que no es el dueño de las definiciones de sus adherentes.

Hasta ahora, tampoco se prevé un encuentro público con Frei para sellar el emblemático paso.

Cercanos al ex abanderado señalaron que tras un largo proceso de reflexión -cruzado por contactos permanentes entre figuras del oficialismo y su equipo más cercano-, Enríquez-Ominami llegó a la conclusión de que la combinación de una derrota de Frei con su mantención al margen del proceso podría perjudicar su futuro político.

En sus cálculos, afirmaron las mismas fuentes, primó su preocupación por eliminar toda posibilidad de ser sindicado como el principal responsable de un eventual triunfo de Piñera.

El margen del ex abanderado era escaso. En las últimas semanas, el oficialismo había cumplido parte importante de los requisitos impuestos por Enríquez-Ominami para respaldar a Frei: la renuncia de los presidentes de partidos de la Concertación -José Antonio Gómez y Pepe Auth dimitieron la semana pasada- y el envío de proyectos de ley emblemáticos contenidos en su programa de gobierno (ver recuadro).

De hecho, el ex jefe político de la campaña del diputado, Max Marambio, señaló ayer a La Segunda que "es obvio que si presentan algo que tú has estado bregando, es una muy buena señal para encantar a nuestros electores".

Esta mañana, en tanto, Enríquez-Ominami acudirá al barrio Concha y Toro, el mismo donde esperó los resultados en la primera vuelta presidencial.

Allí, rodeado de sus colaboradores más cercanos -entre ellos Valenzuela, Carlos Ominami y Marcelo Trivelli, entre otros- y de los representantes de las fuerzas políticas que respaldaron su candidatura, formalizará el lanzamiento de una nueva colectividad.

Hasta ahora se manejan varios nombres para el referente: Partido Progresista, Partido de los Demócratas, Copihue o Partido de Todos, y la idea es que -a través de la web vía votación- se elija finalmente su denominación.

”Soy parte de un mundo con sus grandezas y miserias, y el balotaje implica ser pragmático y optar por lo que no es el ideal, pero se acerca más a mis ideas políticas de fondo: por eso voy a votar por Frei".

ESTEBAN VALENZUELA, EX COORDINADOR POLÍTICO DE LA CAMPAÑA DE MARCO ENRÍQUEZ-OMINAMI

La Moneda pone presión a ME-O para que explicite apoyo a ex Mandatario

A primera hora de ayer, la Presidenta Bachelet anunció el envío al Congreso de una reforma para inscribir en la Constitución al agua como bien nacional de uso público. En la misma ceremonia, en un gesto muy poco habitual, "oficializó" un anuncio realizado hace algunos días: se pondrá suma urgencia en el Parlamento al proyecto de fortalecimiento de la educación pública y se enviará un nuevo texto sobre inscripción automática y voto voluntario.

Las tres iniciativas tienen algo en común: fueron propuestas clave de la campaña de Enríquez-Ominami.

La estrategia de La Moneda apunta a incrementar la presión para que el diputado exprese pronto su respaldo a Frei. "Es importante que todos los ciudadanos tomen una decisión clara frente a dos opciones que tienen por delante (…) Cuando digo todos, incluyo al propio Marco Enríquez-Ominami; él tendrá que tomar su decisión", dijo el ministro José Antonio Viera-Gallo.

Diputado inicia contactos con el PRSD y PPD para futura federación

El lunes de la semana pasada, Marco Enríquez-Ominami llegó hasta las oficinas del abogado y ex ministro Juan Agustín Figueroa para sostener un reservado encuentro.

El propósito del diputado ex PS era analizar el escenario de cara a la segunda vuelta con quien fuera uno de los colaboradores de su campaña y, de paso, encomendarle la transmisión de un mensaje especial a la militancia del PRSD, del cual Figueroa actualmente es vicepresidente.

Según comunicaría, días después, el propio ex ministro ante la directiva del PRSD, Enríquez-Ominami ha hecho ver su intención de buscar una alianza político-estratégica con los radicales y el PPD, independientemente del resultado de las próximas elecciones, como una forma de reaglutinar definitivamente a las autodenominadas fuerzas progresistas.

De acuerdo a lo expuesto por Figueroa ante la directiva radical, la idea contempla el establecimiento de una suerte de "federación progresista" que, además del partido que ha anunciado Enríquez-Ominami, incorpore también a algunos sectores que estuvieron con la candidatura de Frei y que han tomado distancia respecto de las posturas defendidas por las mesas directivas del PS y la DC.

Los acercamientos del ex presidenciable con el mundo radical se suman a los que su padre, el senador Carlos Ominami, y otras figuras como el embajador PS Gonzalo Martner han tenido con miembros de la directiva del PPD por el mismo tema.

EL MERCURIO.CL

Escrito por Eduardo Aquevedo

7 enero, 2010 a 14:00

Adimark (Enero 2010): Bachelet logra excepcional 81% de aprobación…

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/ Lanacion.cl

La Presidenta “se encamina a terminar su gestión con niveles de aprobación récord, nunca vistos en la historia política de Chile”, destaca la encuestadora.

Ver aquí Encuesta ADIMARK completa…

Adimark: Bachelet marca peak de 81% de aprobación

Un nuevo máximo histórico de 81% de aprobaciónalcanza la Presidenta Michelle Bachelet, de acuerdo a la encuesta de diciembre de Adimark.

De acuerdo al análisis de esta encuestadora, con estos indicadores de adhesión, la Mandataria “se encamina así a terminar su gestión con niveles de aprobación récord, nunca vistos en la historia política de Chile”.

El nuevo peak de la gobernante fue alcanzado pese a la coyuntura electoral de diciembre, marcado por la primera vuelta presidencial y las elecciones parlamentarias.

Los datos de Adimark arrojan un repunte en la aprobación de la Presidenta en Santiago (pasa de un 72% a un 81%), lo cual va ligado en una mejor evaluación ciudadana al Transantiago, que en diciembre fue ampliado en su red de cobertura.

Otro punto que entrega esta encuesta es la alta evaluación de la Presidenta entre las mujeres (87%), mientras que en hombres alcanza un 74%. “Este inédito apoyo femenino, prácticamente unánime, podría leerse como un gran espaldarazo a un estilo y una forma de gobernar que sin duda ha validado y potenciado el rol de las mujeres en la conducción de la sociedad. Se trata, quizás, del mayor triunfo de la presidenta, y se lo reconocen sus propias congéneres”, destaca.

El gobierno sube, en tanto, de un 62 a un 65% su aprobación, manteniendo sin embargo la brecha entre el nivel de adhesión ciudadana a la Presidenta y el visto bueno que da la gente al Ejecutivo en su conjunto.

MINISTROS

A nivel de ministros sigue liderando en evaluación positiva el titular de Hacienda, Andrés Velasco (67%). Francisco Vidal, de Defensa, es el segundo mejor evaluado del gabinete.  En la cara negativa del balance está la ministra de Educación, Mónica Jiménez, con apenas un 28% de aprobación.

La Economía, en tanto, es el área de gobierno mejor evaluada (71%), en leve alza respecto al mes anterior.

Frei vs. Piñera: sus posibilidades y límites electorales…

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4 de Enero de 2010

¡Es la política estúpido!

CHILE-FREI-PIÑERA1

MARTA LAGOS
Directora de la Corporación Latinobarómetro y de la consultora Mori-Chile.
http://www.latinobarometro.org

El 5 de octubre de 1988 Chile votó en un plebiscito derrotando con el NO a Pinochet. 3.119.110 chilenos votaron por el SI y 3.967.569 lo hicieron por el NO. De un total de 7.4 millones votan 7.2 millones con una participación electoral de 98%. Desde entonces,  en 20 años, entre 1989 y 2009 el padrón electoral crece en solo 849.273 nuevos inscritos (8.285.186 en 2009 y 7.435.913 en 1988) y la participación electoral  decrece sólo a 89% de ese padrón en el mismo período.

En apariencias es una participación extraordinaria. La realidad es otra.  En primer lugar aumenta la cantidad de personas que no votan válidamente. Aumenta de 577.679 en la elección de Patricio Aylwin a  1.172.746 en la primera vuelta de diciembre del 2009  los que votan válidamente (suma de nulos blancos y los que no votaron y están registrados).  Mientras el 91% de las personas que tienen derecho a voto son las mismas, lo que  cambia entre 1988 y 2009 en el comportamiento electoral de las elecciones presidenciales es la cantidad de gente que no vota válidamente, que se multiplica por más de dos veces.

No se puede hacer el análisis por unidad de voto, porque los datos no están disponibles, salvo a nivel agregado, como resultados.  Es importante señalar que la base de datos de los inscritos son privadas, no están disponibles al público pues el servicio electoral  chileno lo vende como “producto”. Lo mismo sucede con las bases de datos de las elecciones. No hay bases de datos para poder hacer análisis. No es de extrañar que la ciencia política sobre las elecciones no tenga en Chile ningún desarrollo, casi sin literatura y sin análisis científicos de las elecciones, ya que los datos hay que comprarlos. Chile vive de la política hecha con seudo ciencia por los diarios. Los “analistas” han reemplazado a los científicos. Chile ha privatizado el análisis de la política con estas medidas. Los que tienen los datos son los que se los “consiguen”, y los que tienen acceso por el Estado. No está disponible la estadística de cuántas veces el servicio ha “vendido” las bases.  Eso crea una tremenda desigualdad para el desarrollo de la ciencia sobre las elecciones.

Todas las otras diferencias de votantes son pequeñas a lo largo de estos 20 años. Desde 1988, en total hay sólo 221.000 votantes de diferencia entre la elección en que han votado más chilenos (1993) y en las que han votado menos (1989) y con sólo 357.339 votos entre el Presidente elegido con más votos (E. Frei1993) y menos votos ( R. Lagos 2000). Las dos elecciones mas competitivas en que  más gente ha votado válidamente son: el plebiscito y la segunda vuelta entre Lagos y Lavín,  con  más de 7 millones.

Piñera puede ganar la Presidencia con los mismos votos y menos que los que obtuvo Lavín en Enero del año 2000. En ese escenario Chile no necesita correrse a la derecha para tener un presidente de derecha, o dicho de otra manera, no necesita “conquistar” votos de la Concertación para ganar.

La elección Lagos Lavín del año 2000 marca el comportamiento electoral, confirmando la teoría política que señala que es la competencia la que lleva a las personas a votar. En esa elección votan 92 mil personas más que en el plebiscito de 1988 que ha sido llamada la “revolución participatoria”.  En efecto, el año 2000 votan 7.178.727 chilenos válidamente,  241, 208 votantes más que en la primera vuelta entre Piñera y Frei en Diciembre del 2009.

Podríamos entonces decir que esta primera vuelta del 2009 NO fue vista como  una elección competitiva para los chilenos, ya que produce  la menor cantidad de votos válidos desde 1988.

¿Qué nos dice esto de la consolidación de la democracia y la evolución de la política? ¿Cómo se llama esto? Qué duda cabe que hay tensión en el electorado. El 92% de los electores deciden por el resto de la misma manera que siempre. Es un sistema político estático, donde no se incorpora la opinión de nuevos votantes. Los electores mantienen una estabilidad artificial respecto de las preferencias reales del total de electores, que no hace sino reforzar la crisis de representación.

La elección (exceptuando la actual) que ha concitado menos votantes a las urnas es la segunda vuelta de Michelle Bachelet en Enero del año 2006. En esa ocasión votó válidamente el 85% del padrón electoral, con 1.261.484 que no emitieron su voto válidamente. Esta primera vuelta de 2009  vota incluso menos gente, tanto válidamente como en total,  que en la segunda vuelta de Michelle Bachelet  (21.894 personas  menos). Esto  resulta contradictorio con la gran mayoría de los analistas y  medios que manifestaban que era una elección muy  competitiva por la irrupción de ME-O.

Sin embargo las encuestas CERC y MORI le daban desde 2008 una imagen de triunfo a Piñera que era muy mayoritaria, teniendo más de 20 puntos de diferencia con el siguiente contendor. Una imagen de triunfo de esa magnitud no es compatible con una elección muy competitiva.

También al mirar las segundas vueltas, la tendencia de la evolución del voto es negativa. La primera vez que dos candidatos pasan a segunda vuelta en Chile fue en 1999,  Lagos obtiene el 48% de los votos.  La segunda vez  en 2005 con Michelle Bachelet, que obtiene un 46% de los votos. Esta es la tercera vez que hay segunda vuelta, con Sebastián Piñera  que obtiene 44% de los votos. Cada vez se necesita  menor votación para pasar a segunda vuelta. O bien, en este caso, hubo un desincentivo a votar, ya que la candidatura de ME-O hizo casi cierta la posibilidad de una segunda vuelta.

Tenemos entonces un padrón electoral que no crece, con el 92% que es la misma gente de 1989, donde crecientemente menos personas inscritas votan válidamente. Lo que más cambia entre elección y elección es la cantidad de personas que van a votar. Mientras los analistas y los medios, así como las conclusiones sobre la evolución del voto centran su atención en los que no están inscritos, el comportamiento de los inscritos muestra la misma tendencia sugiriendo que el problema no es la inscripción, sino más bien los incentivos de un electorado decepcionado con el valor de su voto, y las opciones que se brindan.

En este contexto, el escenario de segunda vuelta es probablemente el menos competitivo desde 1989, lo que  haría de la elección presidencial 2010 aquella donde habrían votado menos chilenos válidamente. Es decir el ganador necesita menos votos para ganar.

LA PRIMERA VUELTA DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DEL 13 DE DICIEMBRE 2009

La primera vuelta es muy fácil de analizar. Se trata de una elección atípica con un padrón envejecido, estático, no competitiva. El electorado mantiene durante todo el año la imagen de triunfo de un candidato, sin que nadie le compita. La inserción de un tercer candidato ( mas allá de los dos candidatos de las dos coaliciones Alianza y Concertación) fuera de programa, introduce un elemento de desmedro de ambas coaliciones que se habían partido el electorado por mitades desde 1988. El “tercer” candidato Marco Enríquez-Ominami, hijo de la oligarquía de izquierda, no es otra cosa que la consecuencia de la ley electoral binominal que opaca el rol de los partidos, congela la competencia ideológica hace explotar el sistema de partidos, principalmente la coalición de gobierno. Este no solo le quita votos a la Concertación, absorbiendo una gran parte del electorado de izquierda, sino que le quita votos a la derecha.

Marco Enríquez-Ominami muestra que las opciones que entrega el sistema de partidos políticos en Chile, no son las que quiere la gente, esta es una elección en que los partidos políticos, más que los candidatos, están puestos en cuestión. Son, sin embargo, los candidatos los que aparentemente sufren las consecuencias. La candidatura de Marco Enríquez-Ominami más que partir a la coalición de gobierno, lo que hace es ponerle fecha de término al sistema de partidos que ha liderado el período más próspero y estable del Chile contemporáneo.

El triunfo de la derecha en la primera vuelta, no indica que Chile se haya corrido a la “derecha” como han implicado muchos análisis de prensa. Votaron apenas 3.000.000 de chilenos por la derecha en esta primera vuelta, menos que por el SI en 1988. Más que un triunfo electoral, este ha sido un triunfo político de la derecha, al saber “partir” a sus opositores.

ESCENARIOS DE SEGUNDA VUELTA

Los escenarios de segunda vuelta son esencialmente dos, uno en el cual la elección es vista por los electores como competitiva y otros en que no lo es.

Primer Escenario: una elección competitiva. Supongamos que la elección se pueda transformar en una elección competitiva, por medio de una estrategia de campaña que así lo intente. ¿Cuál sería la causa necesaria para producir competencia?

En ese escenario votarían más personas que en la primera vuelta. Supongamos que votaran cerca del promedio de las votaciones desde 1989 que son 7.249.722, y por tanto en la segunda vuelta Piñera necesitaría 3.624.861 votos, es decir 568,335 adicionales a los obtenidos en la primera vuelta para obtener el 50%. Sería la mayor cantidad de votos que ningún candidato de derecha haya sacado jamás desde 1988. En ese caso Chile se habría corrido “a la derecha”.

Segundo Escenario: una elección no competitiva. Lo más probable es que no cambie la calidad de la competencia, es decir la capacidad de la campaña de movilizar a los electores para que acudan a las urnas el 17 de Enero y que voten válidamente es limitada.

La candidatura de ME-O no tuvo un efecto movilizador, sino simplemente hizo disminuir la cantidad de votos de los candidatos del establishment oficialista de las dos coaliciones, castigando mayoritariamente al candidato de la coalición de gobierno. Esto no es menor, porque implica que la protesta de ME-O es una protesta de ciudadanos interesados en política. ME-O no logra aumentar el padrón electoral con nuevos registros. La imagen de triunfo de Piñera se ve reforzada por los resultados de primera vuelta. No hay incentivo ni efecto movilizador.

En esta circunstancia se hace mucho más fácil la tarea de Piñera. Si votara la misma cantidad de gente que en la primera vuelta,  Piñera necesita 412.234 votos, no los 568 mil señalados más arriba.

Ahora bien, si votara menos gente , como sucedió entre la primera y la segunda vuelta del 2005/2006 donde votaron 44.933 personas menos, disminuye en 22.000 votos los que Piñera necesita para ganar, necesitando sólo 390.000 más.  Así sucesivamente, cualquiera consideración adicional que haga disminuir el cálculo del total de votos, hace disminuir el número de votos que la derecha necesita para ganar, o bien aumentar el porcentaje con que ganaría.

Este escenario es el más probable: seguramente disminuirá más el numero de votos necesarios para que gane Piñera, por el aumento de votos nulos y blancos, si ME-O continúa con el mensaje de que Frei no representa el futuro, pero “dejando” en libertad de acción a sus electores. Una elección no competitiva donde los electores tienen mayoritariamente la imagen de triunfo del candidato de derecha, con un electorado desencantado con la política.

Piñera puede ganar la Presidencia con los mismos votos y menos que los que obtuvo Lavín en Enero del año 2000. En ese escenario Chile no necesita correrse a la derecha para tener un presidente de derecha, o dicho de otra manera, no necesita “conquistar” votos de la Concertación para ganar.

La alternancia en el poder no se produce en un momento de competencia política, sino más bien por el contrario, en un momento de mayor desencanto y crisis de representación.

Los no inscritos:  la excesiva atención dada a los chilenos que no se inscriben no permiten ver el bosque de la problemática de la movilización electoral. En total hay 12.000.000 de chilenos que tienen mas de 18 años. Si Chile elige Presidente con meros 3,4 o 3,5 millones de votos, habremos evolucionamos en 20 años, desde un Presidente elegido con la mitad real del país como fue Patricio Aylwin a un Presidente elegido con un tercio del país. ¿Alguien puede creer que ello es producto sólo del sistema de registro y del voto voluntario u obligatorio?

¿Chile se corre a la derecha?: en la escala izquierda de 0 a 10 donde 0 es la izquierda y 10 es la derecha, el electorado chileno ha evolucionado de un 4.9 en 1995 a 5.2 en el 2003  y un 4.7 en el 2009 según datos de Latinobarómetro. El electorado chileno no se ha corrido a la derecha, sino más bien a la izquierda según estos datos. ¿Por qué entonces elegir un presidente de derecha?

Si Sebastián Piñera es elegido, al igual que los numerosos gobernantes de izquierda en América Latina, será elegido con votos de centro, o será elegido con una mayoría entre pocos electores, que hace disminuir la cantidad de votos que necesita para ganar.

El perfil del electorado MEO: Marco Enríquez-Ominami el candidato “extramuros” de la Concertación, le quita voto a ambas coaliciones, obteniendo 1.4 millones de votos. El perfil del elector de ME-O es híbrido, no es completamente ideológico, aunque es más izquierda que derecha, y socio demográficamente es un electorado más post materialista y más autoexpresivo que el promedio del país.

Sus votantes son más partidarios de una sociedad abierta, como la que describe Popper, directa, sin eufemismos como lo es el candidato, educado en una sociedad del primer mundo, donde  la cultura no admite las hipocresías de la nuestra. En la cultura del candidato, y sus electores,  como en Francia, no se vive detrás de la máscara de Octavio Paz en que vive la población de nuestra sociedad. Nosotros nos escondemos detrás de las apariencias, y “ellos creen en la perfección, mientras nosotros creemos en la redención” , dice Octavio Paz. No es la derecha ni la izquierda lo que define su electorado.

Las declaraciones de Carlos Ominami y Marco Enríquez-Ominami después de la elección confirman esa como la característica valórica central de su mensaje. Aquí no hay nada que transar, negociar, sino sólo avanzar con las creencias de cada cual asumiendo el costo de sus consecuencia. Así es la competencia en una sociedad abierta. Este electorado no responde a un líder, sino más bien a un grado de libertad, es un electorado politizado, con mas interés en la política, más movilizado que el resto, capaz de cambiar su intención de voto respecto de su comportamiento pasado. Son personas que se atreven contra la corriente. Esa es quizá su característica más significativa, porque esas personas no se conforman con lo establecido, sino con lo que satisface sus aspiraciones. Son ciudadanos críticos, más educados que el promedio de la población, y más bien urbanos. Como describe el estudio Mundial de Valores, Chile ha aumentado sus niveles de autoexpresión, mucho más que cambiar su cultura, cada cual ha aumentado su autonomía de acción.

Mientras las costumbres cambian poco, la acción individual cambia mucho. El voto es la acción individual más potente de una persona. Esta elección ha mostrado con creces la potencia de la autoexpresión, de esos ciudadanos críticos que demandan lo que no se les ofrece. ¿Cuál es la política que ellos demandan? ¿Demandan política? ¿Es posible con ello formar un partido, o más bien su manifestación lleva a la reforma de los partidos existentes? Todas interrogantes que se plantean. Dicho de otra manera, la única forma de agrupar a esas personas es con la bandera de una sociedad abierta.

ES LA POLÍTICA ESTÚPIDO

En ésta segunda vuelta ¡“es la política estúpido”. Fue Bill Clinton en su primera campaña presidencial quien dijo ¡“es la economía estúpido”!, implicando que era la economía donde se jugaba la elección. En este caso es la política. La capacidad de polarizar, movilizar y “prender” al electorado desencantado. El problema es que para hacer aquello se requiere salirse de lo establecido y sorprender a un electorado inmune a las palabras. No son “políticas públicas”, ni “medidas”, lo que ese electorado busca, sino más bien hechos que  desmientan el comportamiento pasado.

Es la política (estúpido) la que decidirá esta segunda vuelta. Los electores que votaron contra el “Zeitgeist”, lo establecido, quieren una sociedad abierta.

Aunque Sebastian Piñera gane la elección recibe un país de ciudadanos críticos con un sistema de partidos en cuidados intensivos, con la mayor parte del electorado en la centro izquierda. Su gobernabilidad depende de su capacidad de hacer de esta una elección competitiva y de ganar electoralmente con la mayor cantidad de votos que haya obtenido un gobernante de derecha jamás en la historia de Chile. Así como no conocemos a la nueva derecha post Pinochet, tampoco conocemos la capacidad de una oposición que nunca ha sido oposición en democracia.

Si por otra parte Sebastián Piñera no gana la elección ( mal que mal, es una elección y lo esencial es que no se conocen los resultados hasta después de realizado) será porque la sociedad abierta que está en la lista de demandas, vale menos que el temor a la derecha.

Escrito por Eduardo Aquevedo

4 enero, 2010 a 19:50

Frei y las incoherencias estratégicas de la Concertación…

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La marcha errática de la Concertación

Son muchos los factores que explican el nivel de desaciertos que se ha visto, pero detrás de todo esto está un temor permanente y cada vez mayor: el de perder.

POR ASCANIO CAVALLO, PARA REPORTAJES DE LA TERCERA – 03/01/2010

Lo único de estas elecciones presidenciales que se sabía desde el primer día, desde antes incluso de que los candidatos fuesen nominados, es que habría segunda vuelta. La mayoría le ha sido esquiva a la derecha, pero sólo por unos pocos puntos, nada que no pueda ser superado por una pequeña combinación de astros bien alineados. Quien piensa en una derecha endémicamente minoritaria vive en un Chile de otros tiempos. Entre otras cosas, porque la de hoy es verdaderamente una centroderecha; nada que ver con el viejo bloque liberal-conservador, ni con el Partido Nacional, ni con el pinochetismo.

Y a pesar de que la segunda vuelta era la única certeza en una elección que ha permanecido porfiadamente abierta durante meses, ahora es evidente que el oficialismo carecía de un plan estratégico para enfrentarla. Como si el tiempo jugara a su favor, el nuevo comando de Eduardo Frei (¿el tercero, el cuarto?) se ha pasado tres semanas debatiendo dos tesis encontradas.

Una, probablemente la más cercana a los instintos del propio Frei, de Camilo Escalona, de la directiva del PDC y de una parte del gobierno, ha impulsado la defensa de la identidad de la Concertación, proponiendo tender puentes discretos hacia las candidaturas derrotadas en la primera vuelta, pero sin hacer más concesiones que las estrictamente necesarias. La versión más orgullosa de esta posición la puso por escrito el presidente del PRSD, el senador José Antonio Gómez, declarando su voluntad de infatuarse en la derrota antes que ceder en sus principios.

La otra, encabezada por el PPD, varias fracciones socialistas, segmentos del PDC y otra parte del gobierno, ha luchado por conquistar los votos de Marco Enríquez-Ominami, no sólo mediante la persuasión, sino incluso accediendo a sus condiciones más draconianas, como la renuncia de los presidentes de los partidos de la Concertación. Sorpresivamente, la versión más humilde de esta posición la ofreció el mismo senador Gómez, renunciando a la jefatura de su partido para que "Marco no tenga ninguna excusa" para sumarse a Frei.

En la Concertación es un secreto a voces que Gómez estaba enojado con los otros presidentes de partidos y con el propio Frei. Presentar su salida en la forma de voltereta que exhibió puede ser un síntoma de su pericia política, pero también un resultado del clima infectado que se vive en el oficialismo.

En realidad, a Enríquez-Ominami no le interesa la cabeza de Gómez, ni menos la de Pepe Auth, a pesar de que, después de conocer su renuncia, a este último lo acusó de haber estado cometiendo un "delito". Es duro calificar de delincuente a alguien que quiere tender lazos, pero quizás Auth, como se dice con enojo entre los radicales, tiene los ojos más puestos en las elecciones internas del PPD en abril que en las presidenciales de enero. Bastante más le interesa al "marquismo" la cabeza de Juan Carlos Latorre. Y, por sobre todo, desde el comienzo, la de Escalona.

¿Por qué? Su entorno "blando" -el menor, el que aún siente vínculos con el oficialismo- desearía castigar los modales de Escalona, su control de la "máquina" partidaria, su estilo disciplinario. Esta línea es la que describe el padre del diputado, el senador Carlos Ominami, cuando afirma que no están exigiendo renuncias.

El entorno "duro" de Enríquez-Ominami -el que desea demoler la Concertación- tiene una objeción de fondo, política, estratégica, contra el hecho de que Escalona haya propiciado la alianza con la DC como el eje del conglomerado. Esta línea fue anticipada por Max Marambio, que salió a pedir las cabezas de los partidos en la noche misma de la elección.

Entre uno y otro grupo hay una diferencia cualitativa de rencores. Pero en política hay pocas alianzas mejores que las de la bronca.

Para ser justos, el debate sobre la renuncia de los jefes partidarios puede haber sido alimentado desde muchos rincones y columnas de opinión, pero fue finalmente perfeccionado por uno de esos golpes de ingenio que han jalonado la campaña de Frei: el inopinado anuncio del martes de que competirá y gobernará al margen de los partidos (¿cuál sería la novedad respecto de los cuatro gobiernos precedentes?), acompañado de una severa crítica a sus prácticas… que no son otras que las que lo ungieron candidato.

Los hechos conocidos sugieren que Frei fue sorprendido por las renuncias de Gómez y Auth, pues su discurso no contemplaba esa petición. Pero los mismos hechos señalan que gente de su comando ha estado en comunicación continua con Auth y con miembros de las directivas del PDC y el PS, expresando su abierto interés en las renuncias de todos. El diseño del comando se completaría, tras las renuncias de los presidentes, con la votación a favor de las tres leyes que Enríquez-Ominami ha exigido, para luego empujarlo a una definición pública. ¿Y si falla en ese paso, como hasta un niño puede anticiparlo? ¿Dirá que fue culpa de otros o terminará por admitir que no comprendió la naturaleza del proyecto del "marquismo"?

Pero antes de esas preguntas hay otra, más urgente: ¿Es posible que Frei no calculase que sus palabras podían detonar las renuncias de los jefes partidarios? En un cuadro interno ordenado, no lo sería. Pero en una campaña en que a menudo el comando (el actual o los anteriores) ha tenido ideas que el candidato no refrenda, ya no resulta extraño. El resultado, sin embargo, es objetivo.

En medio de la batalla, el comandante en jefe sugiere la renuncia de su Estado Mayor. El Ejército de enfrente se solaza con el gesto. Y unos, desolados, y otros, celebrando, se preguntan quiénes querrán ser los nuevos gene-rales en semejante teatro de operaciones.

"Una barbaridad", la llamó Aylwin. Escalona, adivinando el gambito que se estructuraba en su contra y con el apoyo explícito de la Presidenta Michelle Bachelet, postergó la discusión sobre su liderazgo hasta después de la segunda vuelta. No desea que los jíbaros le den caza en esta ocasión. De paso, convenció a Latorre de mantenerse firme. Pero sabe que es la presa principal.

Ya se encargará la historia de decidir si Escalona fue un buen o un mal dirigente para el socialismo en estos tiempos. Por el momento, se puede sostener, sin error, que enfrentó una guerra civil en su partido, que tomó la opción de defender a rajatabla a la Presidenta socialista, que aceptó sin remilgos la candidatura de un DC (¡motivando otras tres precandidaturas desgarradas de sus filas!) y que actuó con rudeza para defenderla.

Si algún día Escalona, un duro de la política, un hombre que recibe y da sin llorar, tuviese que quejarse de algo, tendría que ser de la demora en la falta de reciprocidad que ha recibido.

Para respaldarlo, en este último episodio, la Presidenta Bachelet se involucró por primera vez en una batalla interna partidaria.

Sin embargo, todo esto no es sino parte de la hojarasca, detalles que alimentarán la historia de la peor performance presidencial de la Concertación, la única en que se llega a la definición requiriendo angustiadamente votos ajenos, la primera en que las filas que empezaron desordenadas continúan en trifulca a 14 días del final. Las razones de fondo son otras.

Con su característico estoicismo, Frei ya estuvo disponible para la reelección en el 2005. No avanzó entonces porque la Concertación creyó hallar una forma de reinventarse a través de un cambio de eje: una candidatura femenina. Ese golpe de inspiración ocultó lo que se hizo visible poco después: que sus cuadros mayores estaban ya exhaustos y que las ambiciones personales -terminales o iniciales- estaban corroyendo las reglas internas.

El carnaval de esas ambiciones estalló en cuanto se inició la administración Bachelet y alcanzó su máximo esplendor en el 2007, cuando comenzaron las renuncias de parlamentarios "díscolos", muchos de los cuales planeaban montar su chiringuito propio para cuando adviniera el siguiente verano electoral.

Llegada la nueva elección, Frei seguía disponible, incluso para la competencia interna, sólo que imaginaba esta competencia de una manera restringida: esto es, con las ligas mayores, Insulza, Lagos u otros semejantes. Su disposición a enfrentar a challengers menores -Gómez, Enríquez-Ominami, Navarro- era más baja, porque nunca lo ha hecho.

En teoría, Frei era el candidato adecuado para impedir la fuga de votos de la Concertación por la derecha y la DC, sobre todo después de dos administraciones socialistas. Pero la crisis económica, la popularidad de Bachelet y la amenaza de las candidaturas paralelas enervaron ese modelo hasta convertirlo en algo muy extraño y ecléctico, como si esos hechos inesperados hubiesen privado al candidato de su repertorio propio de respuestas.

Algún día habrá que estudiar si los temores de Frei Ruiz-Tagle han sido atavismos del desborde por la izquierda que a fines de los 60 sufrió Frei Montalva.

El Frei de estos días busca los votos del "progresismo", una especie de imbunche conceptual donde cabe de todo. Renunció a quitarle votos a Sebastián Piñera; la oposición puede estar tranquila en su hábitat. Quienes lo tienen a un tris de la derrota son, sin embargo, Piñera y la derecha. Una derecha nueva, distinta de la que atenazó a su padre, más astuta, más ganosa, más abierta.

Pero también -todo hay que decirlo- una derecha asustada, espantada de perder la oportunidad más propicia, aterrada de seguir sintiéndose minoría. Una derecha que recibiría un triunfo presidencial como el encuentro de la Tierra Prometida.

Tanto los manotazos afiebrados del oficialismo como la crispación neurótica de la oposición son parte de las novedades de este proceso, aunque la mayor de todas es la marcha errática de la Concertación tras la golpiza electoral del 13 de diciembre.

De esto se está tratando la elección del 17: del miedo a perder.

Frei puede ganar…?

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Por Héctor Vera y Dante Castillo

image Pese a este contexto, aun cuando se apele a las semejanzas y diferencias del proceso de democratización chileno, con otras experiencias europeas o latinoamericanas, estos antecedentes no son suficientes para explicar el limitado reconocimiento político que la Concertación ha logrado capitalizar en el imaginario nacional.

Domingo 3 de enero de 2010

(CONDUCTAS ELECTORALES PRESIDENCIALES DE RICOS Y DE POBRES EN CHILE)

ECONOMÍA Y CIUDADANÍA

Las condiciones de vida materiales, según las evidencias proporcionadas por diferentes indicadores internacionales, señalan que la población chilena en los últimos veinte años ha incrementado sosteniblemente su nivel de vida.

Esta situación se ha manifestado en una mejoría radical en el acceso a bienes y servicios de consumo, como a infraestructura y equipamiento público y privado. En términos absolutos, esta transformación, liderada por la hoy discutida Concertación de Partidos por la Democracia, ha sido tan radical y transversal, que prácticamente ningún grupo socioeconómico estaría dispuesto a cambiar sus privilegios actuales, por los que ostentaba hace dos décadas, pese a la reconocida mala distribución del ingreso nacional y concentración del poder económico.

Pese a este contexto, aun cuando se apele a las semejanzas y diferencias del proceso de democratización chileno, con otras experiencias europeas o latinoamericanas, estos antecedentes no son suficientes para explicar el limitado reconocimiento político que la Concertación ha logrado capitalizar en el imaginario nacional, especialmente cuando se compara la evolución que ha tenido el candidato concertacionista en primera vuelta, considerando las lecciones de 1989 a 2009.

Condiciones de la ciudadanía

Entre las condiciones principales que explican el creciente desapego electoral a la Concertación, se pueden puntualizar, al menos, en tres ámbitos:

1. El cuadro constitucional, es decir, las grandes reglas del juego social y político, han seguido siendo sustantivamente las mismas que dejó Augusto Pinochet. Sin embargo, los espacios legales alternativos fueron desaprovechados, en beneficio de una desproporcionada visión técnica y economicista.

Todas las reformas importantes han salido con complicadas negociaciones con la derecha, desvirtuándolas en su naturaleza y objetivos. Tomemos el caso del movimiento de los “pingüinos”. Éste mostró la frustración social contenida y la creatividad de los jóvenes, así como el estado de abandono de la educación pública. El gobierno responde con un proyecto de ley de reforma de la LOCE, que consolida la privatización, denunciada por los jóvenes como principal factor de mal servicio. Ante la agudización del conflicto se promete una nueva ley de resguardo de la educación pública. Esta ley sigue pendiente. A los obstáculos legislativos de las reformas se une una pérdida por parte del gobierno de la orientación ideológica de la educación.

Otro ejemplo, de cómo la Constitución es un obstáculo serio al proceso democrático es la exclusión de la ciudadanía de los chilenos en el extranjero y el modelo binominal. Uno de los pocos países del mundo donde no tienen derecho a voto los nacionales viviendo en el extranjero, es Chile. Junto a ello, el modelo binominal tiende, por estrategias electorales, a disminuir o aumentar ficticiamente la representación que tienen los partidos políticos.

2. Otro factor es la explosión de expectativas que ha generado la natural aspiración que acompaña el sostenido crecimiento económico. A éste se le suma el discurso populista de la derecha: “Un millón de empleos para un país con setecientos mil cesantes, mejor educación, más protección social y más salud que en los gobiernos concertacionistas”. Esto no puede sino que ser un caldo de cultivo para el descontento actual y nido de futuros conflictos.

3. En tercer lugar, está la compleja relación entre desarrollo económico y percepción ciudadana. Para este efecto se realizó un análisis que relaciona la pertenencia socioeconómica de ricos y de pobres con la conducta electoral.

Para ello se procesaron las bases de datos del Servicio Electoral, a partir de las elecciones presidenciales de 1989 a la fecha, comparando los niveles de adhesión que ha convocado históricamente el candidato de la Concertación en la primera vuelta.

Paralelamente, para efectos de ajuste al modelo de análisis utilizado, se procedió a construir dos conglomerados de votantes, agrupados en función del nivel socioeconómico promedio de las comunas de la Región metropolitana. De esta forma se obtuvo un grupo homogéneo y representativo de votantes de nivel socioeconómico alto y otro de nivel bajo. Las comunas seleccionadas fueron: Cerro Navia, La Granja, La Pintana, Las Condes, Providencia, Renca, San Ramón y Vitacura.

Comparando la evolución del voto de nivel alto, la tendencia es la disminución de la adhesión al candidato concertacionista. De hecho, mientras en el año 1989, 35,8% de los votantes de estratos altos apoyó al ex Presidente Patricio Aylwin. En el año 2005 la cifra disminuyó a 26,9% para la actual Presidenta Michelle Bachelet. Hasta llegar a 15,8%, con Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Imagen

Los electores de los niveles socioeconómicos bajos también muestran una tendencia a la baja en el apoyo a la candidatura presidencial de la Concertación. Entre las elecciones de 1989 y 1993, existen pocas diferencias, atribuible a que en la elección de 1989 sólo habían dos candidatos. En el año 1999, 54,2% del electorado de los estratos bajos votó por el ex Presidente Ricardo Lagos en primera vuelta, situación que muestra una disminución significativa respecto de lo observado en las dos elecciones presidenciales anteriores. Una de las hipótesis sugiere que parte de los electores de la centroderecha “desconfiaban” del candidato socialista. La que puede ser interpretada desde varios sentidos.

Comparando el desempeño del candidato concertacionista entre las elecciones de 1999 y las de 2005 en primera vuelta, también es posible observar una relativa baja porcentual. Es decir, la candidatura de Michelle Bachelet fue levemente inferior a la votación de Lagos. En el caso de la elección del 13 de diciembre, la votación filtrada por nivel socioeconómico mostró que en los estratos bajos la adhesión al candidato Eduardo Frei disminuyó al 32,6%

Imagen

Considerando que por primera vez, luego del fin de la dictadura, el candidato de la Concertación compite con otro representante del mismo sector o “sensibilidad”, a saber, Marco Enríquez-Ominami, se puede inferir que este factor explica esta caída en la votación. Pues, Marco obtuvo 24,09% en el estrato socioeconómico bajo, mientras que en el alto llegó a 11,54%.

En consecuencia, estas tendencias en el comportamiento del electorado de ricos y pobres, hacia los candidatos de la Concertación, está evidenciando el desajuste entre la valoración ciudadana de mejoras socioeconómicas y el desencanto o insatisfacción de expectativas ciudadanas.

¿Es posible que Eduardo Frei pueda ser electo en enero próximo?

Al menos desde el punto de vista de las comparaciones y tendencias electorales, la posibilidad es real. El cuadro Nº 3 así lo demuestra.

Comparando el apoyo del universo de electores de estratos económicos altos y bajos que apoyaron a la Concertación, los porcentajes son semejantes entre Michelle Bachelet y Eduardo Frei Ruiz-Tagle en primera vuelta. Por lo tanto, desde el comportamiento estadístico, los dos sectores socioeconómicos muestran que las opciones del candidato Frei siguen intactas.

Al desagregar la votación por nivel socioeconómico, Michelle Bachelet obtuvo un 51,9% en los estratos bajos y sumando las votaciones de Frei y Marco Enríquez-Ominami, la cifra aumenta a 56,49%. Esta información indica que Frei necesitaría capturar 18 de los 24 puntos que logró Enríquez-Ominami en este sector. Un panorama que también se advierte en los sectores altos, donde los porcentajes sumados de ambos candidatos superan su desempeño histórico.

 

Desafíos políticos para la Concertación

 

ImagenPara enfrentar la dificultad en la “retribución electoral” de la Concertación, ésta debe buscarse principalmente en la dimensión simbólica, sin olvidar el contenido ético y las acciones sociales. Desde la aparición de “El Príncipe”, sabemos que la esfera política puede desvincularse de las esferas ética o económica. Mientras que desde Foucault, la política ha sido develada como un discurso, un espacio en disputa que espera ser llenado por los significados de quienes buscan ganar la confianza de los electores.

La Concertación no ha logrado una equivalencia entre crecimiento socioeconómico y percepción ciudadana. Por el contrario, esta tarea la omitió y la dejó a merced de la inercia de las corrientes neoliberales, que en oleadas han llegado a nuestro país. La Concertación ha sido errática en la conducción de una transformación sociocultural.

Una evidencia concreta del descuido por la labor ideológica se refleja claramente en la escasa prioridad que se le otorgó a los medios de comunicación que originalmente fueron parte de su apoyo comunicacional. Actualmente, la política comunicacional de los gobiernos de la Concertación son la antítesis del esfuerzo y representación que ha mantenido la derecha y la centroderecha chilena.

Desde el primer gobierno de la Concertación, se muestra una escasa voluntad e inteligencia para estimular la creación de medios de comunicación y se explica por el valor económico que se le asigna a su gestión y viabilidad económica, más que por la necesidad, tal como ocurre en los países capitalistas desarrollados, de mantener la presencia discursiva, de todos los sectores que contribuyen a la reflexión y construcción de una ciudadanía pluralista y democrática.

De este estudio se infiere que será perentorio que el Estado garantice mayor pluralismo y diversidad de los medios de comunicación, dado su impacto en la hegemonía y disputa ideológica. También es urgente incrementar la discusión y reflexión ciudadana por los sentidos que están detrás de las decisiones técnicas, especialmente en el ámbito de las condiciones laborales.

La agenda progresista no puede reducirse a la factibilidad técnica de los proyectos nacionales. Por ejemplo, la educación pública no puede ser evaluada sólo por su rentabilidad financiera, dado que lo más importante es que sea capaz de asegurar la construcción de una ciudadanía heterogénea, responsable y defensora de sus objetivos y definiciones estratégicas.

Tal cual como están las cosas, si la Concertación gana las elecciones y no hace cambios radicales a nivel ideológico, o si Piñera gana las elecciones presidenciales en segunda vuelta, lo más probable es que la sociedad chilena girará a gobiernos autoritarios o populistas. La responsabilidad de un próximo gobierno de la Concertación dice relación con la capacidad que tendrá para aglutinar a todos los sectores políticos que le dieron su apoyo y a todos los electores que aun cuando están desencantados, prefieren el “mal menor”. //LND

* Héctor Vera es Periodista y doctor en Comunicación Social

** Dante Castillo es Sociólogo. Ambos autores son académicos de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago de Chile

LA NACION DOMINGO/LND

La marcha errática de la Concertación

Son muchos los factores que explican el nivel de desaciertos que se ha visto, pero detrás de todo esto está un temor permanente y cada vez mayor: el de perder.

POR ASCANIO CAVALLO, PARA REPORTAJES DE LA TERCERA – 03/01/2010

Lo único de estas elecciones presidenciales que se sabía desde el primer día, desde antes incluso de que los candidatos fuesen nominados, es que habría segunda vuelta. La mayoría le ha sido esquiva a la derecha, pero sólo por unos pocos puntos, nada que no pueda ser superado por una pequeña combinación de astros bien alineados. Quien piensa en una derecha endémicamente minoritaria vive en un Chile de otros tiempos. Entre otras cosas, porque la de hoy es verdaderamente una centroderecha; nada que ver con el viejo bloque liberal-conservador, ni con el Partido Nacional, ni con el pinochetismo.

Y a pesar de que la segunda vuelta era la única certeza en una elección que ha permanecido porfiadamente abierta durante meses, ahora es evidente que el oficialismo carecía de un plan estratégico para enfrentarla. Como si el tiempo jugara a su favor, el nuevo comando de Eduardo Frei (¿el tercero, el cuarto?) se ha pasado tres semanas debatiendo dos tesis encontradas.

Una, probablemente la más cercana a los instintos del propio Frei, de Camilo Escalona, de la directiva del PDC y de una parte del gobierno, ha impulsado la defensa de la identidad de la Concertación, proponiendo tender puentes discretos hacia las candidaturas derrotadas en la primera vuelta, pero sin hacer más concesiones que las estrictamente necesarias. La versión más orgullosa de esta posición la puso por escrito el presidente del PRSD, el senador José Antonio Gómez, declarando su voluntad de infatuarse en la derrota antes que ceder en sus principios.

La otra, encabezada por el PPD, varias fracciones socialistas, segmentos del PDC y otra parte del gobierno, ha luchado por conquistar los votos de Marco Enríquez-Ominami, no sólo mediante la persuasión, sino incluso accediendo a sus condiciones más draconianas, como la renuncia de los presidentes de los partidos de la Concertación. Sorpresivamente, la versión más humilde de esta posición la ofreció el mismo senador Gómez, renunciando a la jefatura de su partido para que "Marco no tenga ninguna excusa" para sumarse a Frei.

En la Concertación es un secreto a voces que Gómez estaba enojado con los otros presidentes de partidos y con el propio Frei. Presentar su salida en la forma de voltereta que exhibió puede ser un síntoma de su pericia política, pero también un resultado del clima infectado que se vive en el oficialismo.

En realidad, a Enríquez-Ominami no le interesa la cabeza de Gómez, ni menos la de Pepe Auth, a pesar de que, después de conocer su renuncia, a este último lo acusó de haber estado cometiendo un "delito". Es duro calificar de delincuente a alguien que quiere tender lazos, pero quizás Auth, como se dice con enojo entre los radicales, tiene los ojos más puestos en las elecciones internas del PPD en abril que en las presidenciales de enero. Bastante más le interesa al "marquismo" la cabeza de Juan Carlos Latorre. Y, por sobre todo, desde el comienzo, la de Escalona.

¿Por qué? Su entorno "blando" -el menor, el que aún siente vínculos con el oficialismo- desearía castigar los modales de Escalona, su control de la "máquina" partidaria, su estilo disciplinario. Esta línea es la que describe el padre del diputado, el senador Carlos Ominami, cuando afirma que no están exigiendo renuncias.

El entorno "duro" de Enríquez-Ominami -el que desea demoler la Concertación- tiene una objeción de fondo, política, estratégica, contra el hecho de que Escalona haya propiciado la alianza con la DC como el eje del conglomerado. Esta línea fue anticipada por Max Marambio, que salió a pedir las cabezas de los partidos en la noche misma de la elección.

Entre uno y otro grupo hay una diferencia cualitativa de rencores. Pero en política hay pocas alianzas mejores que las de la bronca.

Para ser justos, el debate sobre la renuncia de los jefes partidarios puede haber sido alimentado desde muchos rincones y columnas de opinión, pero fue finalmente perfeccionado por uno de esos golpes de ingenio que han jalonado la campaña de Frei: el inopinado anuncio del martes de que competirá y gobernará al margen de los partidos (¿cuál sería la novedad respecto de los cuatro gobiernos precedentes?), acompañado de una severa crítica a sus prácticas… que no son otras que las que lo ungieron candidato.

Los hechos conocidos sugieren que Frei fue sorprendido por las renuncias de Gómez y Auth, pues su discurso no contemplaba esa petición. Pero los mismos hechos señalan que gente de su comando ha estado en comunicación continua con Auth y con miembros de las directivas del PDC y el PS, expresando su abierto interés en las renuncias de todos. El diseño del comando se completaría, tras las renuncias de los presidentes, con la votación a favor de las tres leyes que Enríquez-Ominami ha exigido, para luego empujarlo a una definición pública. ¿Y si falla en ese paso, como hasta un niño puede anticiparlo? ¿Dirá que fue culpa de otros o terminará por admitir que no comprendió la naturaleza del proyecto del "marquismo"?

Pero antes de esas preguntas hay otra, más urgente: ¿Es posible que Frei no calculase que sus palabras podían detonar las renuncias de los jefes partidarios? En un cuadro interno ordenado, no lo sería. Pero en una campaña en que a menudo el comando (el actual o los anteriores) ha tenido ideas que el candidato no refrenda, ya no resulta extraño. El resultado, sin embargo, es objetivo.

En medio de la batalla, el comandante en jefe sugiere la renuncia de su Estado Mayor. El Ejército de enfrente se solaza con el gesto. Y unos, desolados, y otros, celebrando, se preguntan quiénes querrán ser los nuevos gene-rales en semejante teatro de operaciones.

"Una barbaridad", la llamó Aylwin. Escalona, adivinando el gambito que se estructuraba en su contra y con el apoyo explícito de la Presidenta Michelle Bachelet, postergó la discusión sobre su liderazgo hasta después de la segunda vuelta. No desea que los jíbaros le den caza en esta ocasión. De paso, convenció a Latorre de mantenerse firme. Pero sabe que es la presa principal.

Ya se encargará la historia de decidir si Escalona fue un buen o un mal dirigente para el socialismo en estos tiempos. Por el momento, se puede sostener, sin error, que enfrentó una guerra civil en su partido, que tomó la opción de defender a rajatabla a la Presidenta socialista, que aceptó sin remilgos la candidatura de un DC (¡motivando otras tres precandidaturas desgarradas de sus filas!) y que actuó con rudeza para defenderla.

Si algún día Escalona, un duro de la política, un hombre que recibe y da sin llorar, tuviese que quejarse de algo, tendría que ser de la demora en la falta de reciprocidad que ha recibido.

Para respaldarlo, en este último episodio, la Presidenta Bachelet se involucró por primera vez en una batalla interna partidaria.

Sin embargo, todo esto no es sino parte de la hojarasca, detalles que alimentarán la historia de la peor performance presidencial de la Concertación, la única en que se llega a la definición requiriendo angustiadamente votos ajenos, la primera en que las filas que empezaron desordenadas continúan en trifulca a 14 días del final. Las razones de fondo son otras.

Con su característico estoicismo, Frei ya estuvo disponible para la reelección en el 2005. No avanzó entonces porque la Concertación creyó hallar una forma de reinventarse a través de un cambio de eje: una candidatura femenina. Ese golpe de inspiración ocultó lo que se hizo visible poco después: que sus cuadros mayores estaban ya exhaustos y que las ambiciones personales -terminales o iniciales- estaban corroyendo las reglas internas.

El carnaval de esas ambiciones estalló en cuanto se inició la administración Bachelet y alcanzó su máximo esplendor en el 2007, cuando comenzaron las renuncias de parlamentarios "díscolos", muchos de los cuales planeaban montar su chiringuito propio para cuando adviniera el siguiente verano electoral.

Llegada la nueva elección, Frei seguía disponible, incluso para la competencia interna, sólo que imaginaba esta competencia de una manera restringida: esto es, con las ligas mayores, Insulza, Lagos u otros semejantes. Su disposición a enfrentar a challengers menores -Gómez, Enríquez-Ominami, Navarro- era más baja, porque nunca lo ha hecho.

En teoría, Frei era el candidato adecuado para impedir la fuga de votos de la Concertación por la derecha y la DC, sobre todo después de dos administraciones socialistas. Pero la crisis económica, la popularidad de Bachelet y la amenaza de las candidaturas paralelas enervaron ese modelo hasta convertirlo en algo muy extraño y ecléctico, como si esos hechos inesperados hubiesen privado al candidato de su repertorio propio de respuestas.

Algún día habrá que estudiar si los temores de Frei Ruiz-Tagle han sido atavismos del desborde por la izquierda que a fines de los 60 sufrió Frei Montalva.

El Frei de estos días busca los votos del "progresismo", una especie de imbunche conceptual donde cabe de todo. Renunció a quitarle votos a Sebastián Piñera; la oposición puede estar tranquila en su hábitat. Quienes lo tienen a un tris de la derrota son, sin embargo, Piñera y la derecha. Una derecha nueva, distinta de la que atenazó a su padre, más astuta, más ganosa, más abierta.

Pero también -todo hay que decirlo- una derecha asustada, espantada de perder la oportunidad más propicia, aterrada de seguir sintiéndose minoría. Una derecha que recibiría un triunfo presidencial como el encuentro de la Tierra Prometida.

Tanto los manotazos afiebrados del oficialismo como la crispación neurótica de la oposición son parte de las novedades de este proceso, aunque la mayor de todas es la marcha errática de la Concertación tras la golpiza electoral del 13 de diciembre.

De esto se está tratando la elección del 17: del miedo a perder.

Frei: estrategia electoral y maniobras políticas necesarias…

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El mapa de Frei para la segunda vuelta

Por Pedro Ramírez, Francisca Skoknic y Bastián Fernández, CIPER

Son 102 las comunas en las que el comando de Eduardo Frei concentrará su artillería para intentar acortar los 14 puntos que lo separaron de Sebastián Piñera en la primera vuelta electoral. En unos quince municipios con alta densidad de electores el despliegue será mayor, con dirigentes nacionales en gira y el concurso de rostros locales que inicialmente se alinearon con MEO. La batalla será dura en el norte grande, la región del Bío-Bío y en Valparaíso, donde el oficialismo aspira además a capitalizar el descontento de la UDI tras el fracaso electoral de Lavín. Y aunque un alto número de operadores que hicieron la campaña por los otros candidatos ya se embarcaron con Frei, el presupuesto para movilizar voluntarios podría convertirse en un problema. El desmarque de los partidos políticos explicitado esta semana es uno de los principales argumentos para captar a los votantes de MEO que ahora pretenden marcar nulo.

En la pared ubicada a espaldas de la secretaria del comando de Eduardo Frei cuelga un recorte de prensa cuidadosamente enmarcado. El titular anuncia el regreso de los partidos, de la mano de Frei Montalva y la Falange. Probablemente es de 1964, cuando el padre del actual candidato triunfó en la elección presidencial y puso fin al periodo del independiente de derecha Jorge Alessandri. El mensaje contrasta con el discurso que este martes 29 puso en marcha su hijo, destinado a marcar distancia con las colectividades que sustentan su postulación. El candidato de la Concertación se hizo así cargo de las críticas que han apuntado a los presidentes de los partidos oficialistas y dejó entrever que si llega a La Moneda no gobernará amarrado a ellos:

- Tengo plena conciencia de que el resultado electoral del 13 de diciembre develó un descontento ciudadano con la forma en que se hace política en nuestro país (…) Quiero informarles que les he comunicado a los presidentes de los partidos de la Concertación de mi decisión, de que tanto durante mi campaña como mi futuro gobierno, tomaré con absoluta libertad, autonomía e independencia las determinaciones que me competen-dijo Frei.

Este giro -adoptado con tardanza si se toma en cuenta que las críticas a los presidentes de partido ya llevan en la palestra dos semanas- es uno de los pilares de la estrategia para captar a quienes en la primera vuelta se inclinaron por Enríquez-Ominami y Arrate, además de aquellos que anularon o dejaron en blanco su preferencia. Para eso resultaba clave enviar un mensaje claro de que habrá un cambio en la forma de hacer política y en el comando se analiza incluso la posibilidad de adelantar los nombres de quienes podrían integrarse a un eventual gabinete de Frei. La idea es tratar de mostrar rostros nuevos, que den cuenta de que se privilegiará a las personas sobre los partidos y que la renovación será total. Un desafío a todas luces difícil de cumplir.

Ya el fin de semana pasado comenzó a ejecutarse un nuevo diseño que busca maximizar el rendimiento de la campaña en los poco más de quince días que quedan antes de la votación. Considerando que Sebastián Piñera sólo necesita sumar seis puntos más que en la primera vuelta para instalarse en La Moneda, en el comando saben que lo que se requiere es precisión quirúrgica en el despliegue de una campaña que se montará en el escenario electoral más adverso que ha enfrentado la Concertación.

De acuerdo con el “mapa georreferencial” que diseñó el ex subsecretario de Desarrollo Regional y experto electoral Mahmud Aleuy (PS), son 102 las comunas en que se debe priorizar la campaña. Una tarea que suena cuesta arriba -por más que en el comando se esfuercen por mantener el optimismo-, si se toma en cuenta que es casi un tercio de las 346 comunas que hay en el país. El trabajo de Aleuy, cuyo equipo analizó los escrutinios de la primera vuelta mesa por mesa, concluyó que es en este centenar de municipios donde Frei aún puede crecer.

- Son comunas que se seleccionaron como prioritarias de acuerdo a diversos criterios: una alta cantidad de electores, una fuerte concentración de votos de Enríquez Ominami y Arrate, un número significativo de votos nulos o blancos. Además, se incluyeron sectores populares donde Piñera obtuvo una alta votación -explica el senador Jorge Pizarro (PDC), uno de los encargados territoriales de la campaña de Frei.

GIRAS PARALELAS

El mapa confeccionado por Aleuy será letra muerta si la Concertación no es capaz de desplegar en las 102 comunas a sus voluntarios, los que, además, por primera vez trabajarán con la dificultad extra de que el electorado mayoritariamente percibe al candidato de derecha como el más seguro ganador. En una reunión desarrollada el lunes 28 en el comando, comenzó a gestarse la coordinación para que a partir del lunes 4 el plan esté en marcha:

-Se hará una campaña territorial exhaustiva, con propaganda centrada en demandas locales, con protagonismo de parlamentarios electos y, especialmente, con gente de esas comunas que en la primera vuelta estuvo con Marco Enríquez Ominami. La coordinación de esa tarea estará en manos de Aleuy y Pizarro -explica el diputado Jorge Insunza (PPD), uno de los responsables de las giras que se harán en paralelo a este despliegue para reforzar el mensaje de Frei.

Las giras se iniciarán este mismo fin de semana, cuando aún esté fresca la resaca del Año Nuevo. Coordinadas por Insunza y los senadores electos Ximena Rincón (PDC) y Fulvio Rossi (PS), partirán al mismo tiempo en el extremo norte y en Concepción. Los acompañarán Juan Luis Castro, Felipe Harboe, Carolina Tohá, Carolina Goic, Guido Girardi, Tucapel Jiménez y Sergio Aguiló, entre otros.

- Tenemos diseñado un despliegue territorial paralelo a las giras de Frei. Vamos a tener dos grupos que recorrerán todo Chile hasta el 14 de enero. Partimos el 2 en Iquique y el 3 en Arica. En los mismos días cubriremos la Octava Región. Vamos a contactar a personas relevantes en cada región que hayan trabajado con Marco (Enríquez Ominami), porque es importante sumarlas. Haremos propaganda territorial y actividades comunicacionales. Obviamente, contaremos con gente que ajustará los contenidos de la agenda a las realidades locales -indica Rossi.

La presencia protagónica de los parlamentarios electos se debe a que el pacto Concertación-Juntos Podemos obtuvo el 44% de los votos en la elección del domingo 13. En el plan del oficialismo para la segunda ronda electoral es clave que las personas que votaron por candidatos del pacto lo hagan ahora por Frei, porque eso le daría un piso al candidato oficialista que prácticamente equipararía el resultado de Piñera en la primera vuelta. De hecho, las dos encuestas que se han conocido ya ubican a Frei en torno a esos valores.

Las giras estarán centradas en una quincena de comunas calificadas como “máxima prioridad”. Son aquellas con una alta concentración de electores donde Frei tuvo un rendimiento muy por debajo de lo esperado por su equipo. Se trata de Arica, Iquique, Antofagasta, Chiguayante, Concepción, Valparaíso, Viña del Mar, La Florida, Maipú, San Bernardo, Puente Alto, San Miguel y Pudahuel, entre otras.

En paralelo a las giras, el senador Guillermo Vásquez (PRSD) planifica las actividades del comando con las organizaciones sociales: “Vamos a reunirnos con un universo muy amplio de entidades, desde feriantes hasta organismos universitarios, a contar del lunes 4″. Vásquez indica que si bien la información recopilada por Aleuy está pensada para el despliegue territorial de la campaña, también será un insumo que él utilizará: “Por ejemplo, si queremos tener un encuentro con organizaciones de mineros quizás resulte conveniente hacerlo en Antofagasta, que es una zona donde hay que reforzar la campaña”.

Seis días antes de poner en marcha su plan de encuentros con organizaciones sociales, Vásquez recibió un tardío regalo navideño. El martes 29 los principales dirigentes del Colegio de Profesores entregaron su apoyo a Frei. Un escenario impensado tras el desgastador paro que enfrentó al gremio con el gobierno por el pago de la “deuda histórica”, un gallito que los docentes cerraron con las manos vacías. El presidente del colegio, Jaime Gajardo, es militante comunista, por lo que este respaldo puede analizarse como una vuelta de mano del PC por el apoyo que la Concertación brindó a ese partido para que consiguiera tres escaños en la Cámara de Diputados, después de 36 años fuera del parlamento.

ESTRATEGIA EN REGIONES

En Iquique Frei ya cuenta con el apoyo del caudillo local Jorge Soria, lo que asegura un significativo contingente de voluntarios para hacer su campaña. En Punta Arenas (donde MEO marcó 26,4 y Frei sólo 22,6) el senador Carlos Bianchi y el alcalde Vladimiro Mimica, ambos independientes, han formado un eje que entregará su respaldo a Piñera o Frei dependiendo de cuál de ellos recoja de mejor manera sus demandas locales. En el comando creen que lo más importante es conseguir el respaldo del alcalde y aseguran que las conversaciones con Mimica van bien encaminadas.

El escenario en que quedó la derecha en Valparaíso y Viña tras las elecciones parlamentarias tiene particularidades que el comando oficialista espera aprovechar. Según explica un líder concertacionista, la reñida elección senatorial entre Joaquín Lavín (UDI) y Francisco Chahuán (RN) dejó adherentes de la UDI de zonas populares resentidos con Piñera. La idea es focalizar parte del trabajo en ellos. Al mismo tiempo, esperan reconquistar a los votantes porteños que respaldaron a MEO. El ex diputado socialista prácticamente empató con Frei en Valparaíso (obtuvo un 23,04 frente al 23,9 del candidato oficialista). “El voto MEO es un voto de clase media, ubicado desde la avenida Alemania hacia abajo”, dice el diputado electo y ex alcalde de Valparaíso Aldo Cornejo (PDC), quien tiene claro el mapa del despliegue territorial. Y agrega que la mayoría de los operadores que hicieron la campaña de MEO, casi todos ex socialistas, ya están cuadrados con Frei.

En la Octava Región se espera que el aporte del senador Alejandro Navarro, quien apoyó a MEO en la primera vuelta y que ya endosó su respaldo a Frei, sirva para alinear a los votantes “meístas”. Navarro comenzó a operar en terreno desde el fin de semana pasado con los militantes de su partido, el MAS. En la zona de Lota y Arauco, las esperanzas están cifradas en la campaña que pueda desplegar el PC y el Juntos Podemos, cuyo candidato a diputado, el sindicalista Cristián Cuevas, cosechó un significativo 22,86% de los votos, aunque fue finalmente derrotado.

La izquierda que se alineó con Jorge Arrate en la primera vuelta tenía previsto anunciar este miércoles 30 la conformación de su propio comando por Frei. En el organismo tendrán un rol estelar el propio Arrate y los tres diputados electos del PC: Hugo Gutiérrez, Lautaro Carmona y Guillermo Teillier. En todo caso, el ex jefe político del comando de Arrate, Juan Andrés Lagos (PC), anuncia que el nuevo referente no priorizá los “rostros”:

- No pretendemos crear una gran estructura, porque el tiempo de trabajo es escaso y lo que se requiere es coordinar de la mejor manera el esfuerzo territorial. Tendrán más importancia los líderes territoriales que los dirigentes nacionales.

Lagos indica que hasta el martes 29 no habían recibido información desde el comando de Frei para coordinar el trabajo en terreno: “Obviamente que si Aleuy está haciendo un diseño técnico para focalizar el esfuerzo, tenemos interés en que nos compartan esa información”.

El principal problema para poner manos a la obra a los militantes de los partidos y organizaciones que apoyaron a Arrate es la falta de dinero. “Tenemos la voluntad de apoyar la campaña, pero obviamente en el comando de Frei no pueden esperar que gastemos nuestros recursos para hacer propaganda y movilizar voluntarios”, indica un dirigente del PC.

Un alto dirigente del equipo de Frei explica que están en condiciones de entregar material de propaganda, pero que no tienen dinero para entregar al comando del Juntos Podemos: “Hay una decisión política de estrangular económicamente la candidatura de Frei. Los empresarios no han puesto dinero y con los bancos tampoco ha sido fácil gestionar los préstamos”, indica la misma fuente, quien asume que la “campaña ciudadana” de recolección de fondos no reunirá más de $200 millones.

OBJETIVO PRINCIPAL: NULOS Y DUEÑAS DE CASA

El mensaje que los voluntarios entreguen en las 102 comunas seleccionadas apuntará preferentemente a dos tipos de electores. El primero responde al perfil del votante de centroizquierda que marcó MEO en protesta contra los acuerdos cupulares de la Concertación y que ahora prefiere anular antes que respaldar a Frei. El segundo corresponde a una amplia franja de mujeres del segmento socioeconómico C3 y D que también votaron por MEO. Estas últimas se concentran en comunas metropolitanas como San Bernardo, Maipú y Puente Alto. Aunque nadie se explica muy bien este fenómeno, algunos lo atribuyen al rol que jugó la conductora de TV Karen Doggenweiler en la campaña de su marido. En Maipú, podría ser fruto del impacto de otro “rostro” mediático: el actor y diputado “meísta” Álvaro Escobar.

Frente al voto nulo, los argumentos son: Frei comprendió la protesta expresada en el resultado de la elección del domingo 13 y gobernará no con los partidos, sino con una mayoría democrática y progresista; las principales propuestas de MEO y Arrate ya se incorporaron a su programa, como la reforma tributaria, el fortalecimiento de la educación pública, la ampliación del royalty a la minería y que el Estado defienda a los ciudadanos frente a amenazas como los cobros abusivos y las alzas de las tasas de interés; ya suscribió el compromiso de desarrollar una economía “verde” y ambientalmente sustentable; impulsará la generación de empleo “digno” y mejor remunerado.

Respecto de la oferta para las dueñas de casa, el mensaje será “seguridad total”, un concepto que no se agota en mejorar el resguardo policial frente a la delincuencia, sino en dar a las familias de clase media la certeza de que no serán golpeadas por los vaivenes económicos: “A eso apunta, por ejemplo, el Auge de la Educación Superior, que incluye un seguro para que los jóvenes puedan seguir estudiando si sus padres quedan cesantes o enferman. La idea es que la gente sepa que no van a quedar solos, que si algo les falta van a tener apoyo”, explica el senador Pizarro.

Ante las mujeres también se recurrirá a una batería argumental sobre las realizaciones de los gobiernos de la Concertación que las han beneficiado: ampliación de salas cuna, pensión para las dueñas de casa, protección para la mujer golpeada y agilización del trámite judicial de la pensión alimenticia. Pero, en especial, se insistirá en las políticas que el propio Frei impulsó en su gobierno: asegurar a las alumnas embarazadas y madres lactantes que puedan terminar el colegio, despenalización del adulterio que sólo afectaba a la mujer y el fin de la discriminación legal entre hijos legítimos e ilegítimos.

- Vamos a hacer un puerta a puerta “quirúrgico”. No basta con golpear y entregar volantes. Hay que conversar con la gente. Si te encuentras con un voto por Piñera, hay que pasar a la otra casa altiro. Si te atiende alguien que te hace una crítica porque la Concertación no cumplió sus promesas, ahí hay que quedarse y argumentar -dice una operadora territorial que hizo la campaña de MEO y que ahora está lista para sacar voluntarios a la calle bajo las banderas de Frei.

CIPER CHILE

Chile, los costos de una transición inconclusa

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Gonzalo Rovira S. · · · · ·

chile-candidatos11 En Chile, quienes nos consideramos de izquierda, sabíamos que enfrentaríamos una elección presidencial y parlamentaria en condiciones desfavorables. Nada en política es gratuito. A veinte años de haber derrotado a la dictadura, aún nos pesa el no haber sabido culminar adecuadamente esa victoria y, en el marco de la vida republicana que re iniciábamos, haber conducido las organizaciones sociales en la recuperación de sus derechos. En 1988 se impuso una transición pactada con el dictador, la que preservó una constitución hecha a medida para el modelo neoliberal, y un sistema electoral que deja sin representación a quienes no participen de las dos grandes coaliciones. Desde el 89 ha triunfado en las elecciones presidenciales una “Concertación” de partidos de centro izquierda. Si bien estos han marginado a los comunistas y a la izquierda que no participó del pacto, siempre han contado con sus votos para triunfar en segunda vuelta, por el temor del retorno de la derecha al poder.

El próximo 17 de enero enfrentamos la posibilidad cierta de que gane la derecha. La primera vez que irrumpió este riesgo fue en la elección que enfrentó a Lagos y Lavín el 2000, éste se mantuvo en la elección de la Presidenta Bachelet, pero siempre teniendo como reserva electoral la votación de la izquierda para la segunda vuelta. Hoy la elección es diferente.

No es extraño que el candidato de la derecha, Sebastian Piñera, obtuviera un 44,05%, aproximadamente lo mismo que han obtenido en la primera vuelta desde 1989.Tras veinte años de democracia, y con la complicidad de la Concertación, ellos conservan el poder económico y el control prácticamente absoluto sobre los medios de comunicación, herencia que les dejo la dictadura, y gracias al sistema electoral, siendo minoría, han conservado el control del Parlamento por medio de su poder de veto. Con esos recursos han desarrollado un fuerte trabajo clientelista en los mismos sectores poblacionales donde antes era más poderosa la izquierda. Este es uno de los temas de debate de la izquierda chilena, y una de las claves de su futuro político tras la elección.

Entre tanto, los gobiernos de la Concertación lograron importantes avances en las condiciones de vida de los chilenos, reduciendo de manera significativa los índices de pobreza, y ampliando la cobertura de derechos fundamentales como la salud, la educación y la previsión. Por cierto, no han sido lo progresista y republicanos que la izquierda hubiese querido, no han usado todos los recursos a su alcance para terminar con la Constitución y el sistema electoral impuestos por la dictadura, o avanzar más decididamente en ámbitos tan importantes como la misma educación, los derechos laborales, la defensa del medio ambiente o los Derechos Humanos.

El pacto de gobernabilidad con la derecha los ha ido desgastando. La Concertación enfrentó la elección en un estado de crisis interna nunca visto; de hecho los seis precandidatos y los tres candidatos presidenciales del sector fueron parte dela Concertación hasta comienzos de año. La creciente descomposición de los partidos en el poder, provocó un descontento generalizado que llevó a quiebres en todos ellos. Esta situación los forzó a buscar un acuerdo electoral con el Partido Comunista, que aceptó no sin dificultades, y tras veinte años auto marginándose de la vida republicana, por primera vez ha permitido a este partido obtener tres diputados. Es evidente que, en estas condiciones, el descontento al interior de la Concertaciónno podía ser capitalizada ni por los comunistas ni por el Frente Amplio de Izquierda que formaron las restantes fuerzas de Izquierda.

La dinámica de los acontecimientos de la última década ha dado cuenta de que la izquierda tradicional, incluyendo en este concepto una amplia referencia a objetivos, métodos y discursos, no logra ser representativa del “descontento” de los sectores de izquierda de la concertación, y de los jóvenes que no están participando en política. Esto ha sido ratificado por el 6,21% obtenido por Jorge Arrate, el socialista y ex ministro de Allende y de los tres primeros gobiernos de la Concertación, que fue candidato de la izquierda en la primera vuelta. Con él, si bien mejoró la votación histórica del sector, quedo muy lejos aún de ser alternativa de poder.

Los medios de comunicación que son controlados por la derecha, favorecieron el que ese “descontento” fuese capitalizado por otro candidato, Marco Enríquez Ominami. Se trata de un joven diputado que desde su postulación al parlamento se declaró de la izquierda de la Concertación. El hijo del asesinado líder del MIR, Miguel Enríquez, levantó su opción presidencial, tal como lo hicieron otros, intentando representar este evidente “descontento” del pacto. No fue inesperado que los decepcionados de la Concertación junto a sectores de la izquierda se hayan unido en su campaña, intentando resolver el problema de la renovación de la propia izquierda junto con el de dar conducción al propio “descontento” de la política. El 20,13% obtenido da cuenta de la profundidad de la crisis que enfrentaba la concertación, pero también de las limitaciones de la izquierda tradicional para conducir ese descontento.Por cierto, es bueno considerar que ese porcentaje incluye un “descontento” más amplio, y que guarda relación con que la crisis no sólo es de una forma de hacer gobierno, sino que también de hacer política, lo que llevó a que esta candidatura captara votos de una derecha descontenta, pero también de muchos que aunque no son de derecha hoy, en segunda vuelta, no parecen dispuestos tampoco a darle su voto a la Concertación.

Eduardo Frei, un Demócrata Cristiano de centro, obtuvo un 29,6%, lo que significa que debe arrastrar no sólo al 6,21% de la izquierda más tradicional sino que además a lo menos un 15% del electorado que optó por Marco Enríquez en la primera vuelta. La derecha debiera obtener su histórico 48% de las últimas dos elecciones. El acuerdo de parar a la derecha, esta vez formalizado por la Izquierda y el candidato de la concertación, enfrenta un escenario nuevo, ya que en esta ocasión el voto que se requiere para ganar no es el de la izquierda, de la cual una parte importante votará por él, sino de electores de Marco Enríquez y su nuevo partido “progresista”, y del PRI, escindidos de la Democracia Cristiana, los que podrían optar por la abstención, dando así el triunfo a la derecha con la misma votación con que antes ésta perdía.

La prensa en Chile ya da por triunfador a Piñera, aunque obtenga sólo la votación histórica de la derecha. La definición de ese estrecho margen de votos contra la derecha aún es posible. Lo que resulta evidente hoy día, sea cual sea el resultado de la segunda vuelta electoral, es que la política chilena cambiara inevitablemente.

Gonzalo Rovira S. Ex dirigente estudiantil comunista, Licenciado y Magister en literatura, candidato a Doctor en filosofía. Escribe artículos sobre ciencias sociales en el diario La Nación, de Chile. Es dirigente nacional del Frente Amplio de Izquierda.

SINPERMISO.COM

17 de Enero: una batalla política decisiva, pero de incierto desenlace…

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Nadie tiene la banda presidencial en sus manos

Por Equipo LND

Entre los votos de Arrate y Enríquez-Ominami hay una oferta de un 26% del electorado que Piñera y Frei se disputan para el balotaje. Con los cálculos en la mesa, lo único cierto es que nadie puede cantar victoria antes de tiempo, menos cuando se pronostica un casi fallo fotográfico. Así lo dicen los expertos.

Nadie tiene la banda presidencial en sus manos

Bien difícil, pero no imposible. Esa es la consigna en el oficialismo ante la brecha de 14 puntos de ventaja que Sebastián Piñera obtuvo sobre Eduardo Frei el 13 de diciembre. Así, el panorama para el abanderado de la Concertación está bastante complicado y sólo leer que debe remontar la cifra de un millón 400 mil votos hace pensar que su contrincante tendría asegurada la banda presidencial en la segunda vuelta. Sin embargo, los expertos electorales no se atreven a predecir lo que surgirá de las urnas esa noche, porque coinciden en que será un resultado estrecho, voto a voto. Si bien se ha señalado que la forma en que se reparta el 20,13% de Marco Enríquez-Ominami sería la llave maestra para resolver la incógnita de quien será el próximo Presidente, hay otros factores que sumarán la noche del balotaje.

Las mujeres, los evangélicos, los nulos, blancos y abstenciones se añaden como parte de los sectores a los que apuntan las estrategias que afinan en estos días los comandos de Frei y Piñera. No se agrega a esta lista el voto rural, ya que la tendencia electoral -según los expertos- indica que no varía sustancialmente en segunda vuelta.

Hay varios datos a considerar a la hora de hacer cálculos y pronósticos. En las parlamentarias, la Concertación obtuvo 2 millones 900 mil votos aproximadamente (44%) y la Alianza, alrededor de 2 millones 800 mil (43%), por lo tanto -varios expertos electorales- apuntan a que Frei ya tiene un margen de casi 1 millón de votos para crecer, que equivale a la diferencia entre lo obtenido por la coalición oficialista y su propia votación. Eso es lo que las encuestas estarían demostrando por estos días.

En la otra vereda, algunos análisis post primera vuelta apuestan a una suerte de techo de Piñera y dificultades para llegar al 5,95% de los votos que le faltan para cruzar el umbral de La Moneda. El mejor desempeño presidencial de la derecha fue el 48,69% que obtuvo Joaquín Lavín en 1999. En las parlamentarias del 13 de diciembre, la Coalición por el Cambio obtuvo el 43,4% (en 2005 fue 38,7%), quedando así su abanderado con poco margen de crecimiento

Pero Piñera ya olfatea el triunfo. Con un 44% en la mano, por primera vez en ventaja ante el oficialismo y con la tarea de captar sólo un tercio de los votantes de Enríquez-Ominami, las cuentas en el comando del inversionista RN son bastante alegres y la ruta a seguir clara. “Cuando uno va ganando, no es muy significativo hacer cambios. Si las cosas han funcionado bien con ese diseño estratégico, con ese comando y con esa publicidad, lo lógico es tener una línea de continuidad con lo que dio buen resultado. Eso ha estado haciendo el comando, mantener la estrategia, afianzar el voto popular, aumentar el recorrido de terreno con la infantería donde tuvimos menor votación y hubo mayor inclinación por Enríquez-Ominami”, explica Roberto Palumbo, experto electoral de RN. Bastante más cauto es el decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Eugenio Guzmán, para quien el candidato de la Concertación enfrenta una situación compleja pero no imposible, ya que a medida que se acerca el balotaje, precisa, se irán estrechando los resultados: “Tengo la hipótesis de que esto se va a definir por muy poco, puede que me equivoque, pero estamos hablando de 2% o 1%”.

Desde la Concertación, se consultó a expertos como el PPD René Jofré, el radical Ernesto Velasco y el investigador de UDP-Expansiva Gregory Elacqua, quienes dieron sus pronósticos con cautela. Todo indica, dado que nada es seguro, que el candidato que cometa menos errores y que más se movilice en terreno será el que gane el 17 de enero, ya que, en esta contienda, será relevante también -dicen los expertos- revertir la desafección de una parte del electorado.

MUJERES Y EVANGÉLICOS A CONQUISTAR

Existen dos grupos con un electorado importante por conquistar: el 57% de mujeres que votó por Marco Enríquez-Ominami y el 15% de población que profesa la religión evangélica. Cada uno de ellos tiene sus propias características, según los analistas.

Las mujeres que votaron por Enríquez-Ominami, según un análisis efectuado por la UDP-Expansiva, son madres entre 30 y 50 años, forman hogares donde la pareja trabaja fuera del hogar y viven en comunas aspiracionales. ¿Van a votar a Piñera? “Depende de la segunda vuelta”, explica Gregory Elacqua. Ello, porque anteriormente sufragaron por Lagos y Bachelet. Por otra parte, Eugenio Guzmán destaca que la candidatura de la Mandataria “logró revertir una tendencia en la cual las mujeres votaban más por los candidatos de derecha. En esta oportunidad (el 13 de diciembre), se volvió a la tendencia histórica”.

El cómo se conquista ese voto marquista femenino tiene dos aristas, según Roberto Palumbo. A su juicio, las pancartas de Frei acompañado por la Presidenta Bachelet “han sido un error (…). Estamos votando por un nuevo Presidente, no por la simpatía de la Presidenta que, como se ha visto, no le ha transmitido ni la mitad de su adhesión”. Agrega que, en el caso de Piñera, las vocerías de Ena von Baer, Lily Pérez y Marcela Sabat apuntan a tener empatía con el electorado femenino y que el candidato de derecha tiene que transmitir “este mensaje de que nosotros no solamente vamos a mantener la red de protección social, que beneficia a los sectores más desposeídos, entre los que se encuentran las jubiladas, sino que además la vamos a acrecentar”, para lograr el voto de las mujeres de la tercera edad.

El otro grupo a conquistar son los evangélicos. Según Elacqua, son un sector que tiende a ser más conservador en temas como la píldora del día después y las uniones homosexuales. Si bien sintonizan con el conservadurismo en temas valóricos con la UDI, lo que ayuda a la campaña del candidato de derecha, acota que sí le podría traer problemas el hecho que se ha mostrado más liberal que sus partidos en este ámbito: “Puede hacer ruido que Piñera apoye estos temas y le podría jugar en contra”, dice.

Y el abanderado de derecha sabe que este electorado no lo puede descuidar. De hecho, en su página web despliega un mensaje diciendo que “van a tener un Presidente amigo del mundo evangélico”. A este guiño, Palumbo agrega otro: la lista parlamentaria de RN llevaba más de un candidato evangélico.

Pero Frei, en cambio, tiene una clara ventaja con ellos. Si bien el candidato es un católico observante, Elacqua señala que los evangélicos valoran la promulgación de la Ley de Cultos durante los gobiernos de la Concertación, como también la red de protección social, dado que los fieles de esta religión están, en general, en los sectores más bajos.

NULOS, BLANCOS Y ABSTENCIONES: TODO CUENTA

Nadie discute que la segunda vuelta se resolverá por fallo fotográfico. En ese escenario, las variaciones que se registren en los votos nulos y blancos y las abstenciones pueden ser relevantes a la hora del recuento. Los expertos electorales no coinciden en este punto. Mientras unos consideran que no será significativo su aporte, para otros, todo voto cuenta y apuestan a que la intensidad de la contienda entre Eduardo Frei y Sebastián Piñera los reducirá significativamente en relación a la primera vuelta, tal como sucedió hace diez años entre Ricardo Lagos y Joaquín Lavín.

“Debieran bajar los nulos y blancos a la mitad. Este escenario, si bien es distinto, se asemeja mucho más al ’99 que al 2005, por el nivel de competencia”, precisa Eugenio Guzmán. Hace diez años, en primera vuelta hubo 2,2% nulos, 0,8% de blancos y la abstención llegó al 10,1%, pero en el balotaje que le dio el triunfo a Lagos los porcentajes se redujeron a 1,4% de nulos y a 0,6% de blancos. Este 13 de diciembre estas cifras llegaron a 2,76% de nulos y 1,17% de blancos.

En RN no consideran esto un tema relevante. “La gente que votó nulo o se abstuvo permanecerá igual en la segunda vuelta, porque no le acomodaban ni le gustaban los candidatos, con dos alternativas no habrán mayores variaciones”, dice Palumbo.

En la misma línea, Gregory Elacqua ve difícil que haya variaciones significativas en este tipo de voto, no así en las abstenciones, ya que entre “los que no llegaron a votar podría haber uno o dos puntos”.

Para el PRSD Ernesto Velasco el esfuerzo concertacionista no sólo debe apuntar al electorado de Jorge Arrate y Enríquez-Ominami, sino que “también a captar los nulos, blancos y el de las personas que no votaron. No sólo es un tema de contenidos, sino que también de actitud”. Y cuando habla de actitud, no pasa por el convencimiento de que es posible ganar el balotaje, sino al reconocimiento desde el bloque del arco iris a la “apatía” y “cansancio” del sector que se abstiene de sufragar debido a los conflictos permanentes que ha evidenciado la coalición.

Aunque el PPD René Jofré dice que en un balotaje los nulos y blancos disminuyen, “por lo general, en segunda vuelta este tipo de voto se distribuye de manera similar entre los candidatos según su proporción”. Así, según sus cálculos, los nulos bajarán hasta medio punto y los blancos hasta en 0,8%. A la hora de hablar de la abstención, que en los comicios de 2005 llegó al 12,3%, afirma que el escenario es distinto. “Se puede entender como un voto de oposición política. Por lo tanto, ante el peligro de que la derecha llegue al gobierno, una parte de ese electorado puede que termine votando. Dependerá claramente de las señales políticas que se hagan”, añadió.

FREI: LAS OPCIONES DE CRECER

Para muchos es la pregunta del millón. ¿Qué tiene que hacer Eduardo Frei para capturar el millón 400 mil votos que le faltan en segunda vuelta? Algunos apuestan a propuestas de futuro, marcar diferencias sin polarizar; otros hablan de señales concretas de renovación política, mayor orden. Pero todos coinciden en que es indispensable un fuerte trabajo en terreno. Todo eso, apuntando -como se ha dicho desde el mismo 13 de diciembre- al electorado de Jorge Arrate y al 70% del apoyo que obtuvo Enríquez-Ominami.

“El 43% de los votantes de Marco es más de izquierda o centroizquierda y simpatiza más con la Concertación (…). Frei tiene que asegurarse de no perder el voto de centro -aspiracional e independiente- que representa la otra mitad de los votantes de Marco y probablemente Piñera va a focalizar su campaña sólo en este 57% aspiracional”, explica Gregory Elacqua. Sobre ese sector, añade que la clave para Frei está en “marcar las diferencias con Piñera en torno a los ejes que le interesan a la clase media, donde la Concertación tiene una historia, demostrar que han logrado políticas públicas que han fomentado y mejorado la calidad de vida de los chilenos. Remarcar que son la mejor opción para construir el futuro, más que la derecha”.

Durante esta semana, Frei hizo gestos al electorado marquista, especialmente con la incorporación de la reforma tributaria a su programa. “Un grueso importante de la votación de Marco va a votar por Frei, ¡dejémonos de cosas! El tema es que la discusión se plantea en ciertos márgenes: mientras más desafectadas sean estas personas, es menos probable que voten por Frei, pero tampoco necesariamente van a votar por Piñera”, advierte el investigador de la UDD Eugenio Guzmán.

Si bien las diferencias parecen impactantes, Guzmán asegura que ya se han acortado: “Frei partió con 29% y ya podemos decir, razonablemente, que estaría bordeando el 44%. De todos modos depende, nosotros hicimos una medición en la Región del Biobío y estaba en 45%, es decir, depende de las regiones”.

Más que ingeniería electoral, Ernesto Velasco confía en las opciones de crecimiento de Frei y afirma que hay que imprimir mística y sentido de futuro a la segunda vuelta. “Capturar a la gente que fue de la Concertación y que por distintas razones esta vez no votó por ella. Reencantar a los que en un minuto se sintieron convocados por nosotros”, añadió. Los cálculos apuntan como mínimo a ocho de cada diez votos que obtuvo Arrate y llegar en estos días al 46%.

El PPD René Jofré considera imperativo “dar señales contundentes al electorado de Marco, que es más proclive a opciones progresistas, liberales, menos conservadoras y que esperan señales políticas significativas”.

EL TECHO DE PIÑERA Y EL PAPEL DE LA UDI

La elección de 1999 es el único referente de la derecha sobre su techo-votación. En esa oportunidad, Joaquín Lavín obtuvo 47,96% en primera vuelta. Sebastián Piñera conquistó el 44,05% el domingo 13 de diciembre. Cuánto más puede crecer Piñera, considerando que el líder gremialista logró el histórico 48,69% en segunda vuelta, es materia que los analistas tratan de dilucidar.

La lectura que da Gregory Elacqua a este punto se da por estratos. “El único sector donde Frei supera a Piñera es el segmento más pobre, que no posee educación básica completa”. Aquí, el aparataje UDI junto con el hoy alicaído Lavín “serían clave para que Piñera pudiera sumar el voto de esos sectores menos decididos”. Eso, suponiendo que éste se repusiera de su frustrada candidatura senatorial en la Quinta Costa y regresara de Argentina a integrarse a la primera línea de la campaña.

Tan relevante es el rol del ex presidenciable, que René Jofré asegura que “así como Frei tiene que conseguir los votos de Enríquez-Ominami, Piñera tiene que conseguir los que le aporta Lavín. En esos dos movimientos está la clave del triunfo para uno u otro”.

Además del líder UDI, a juicio del analista de Expansiva-UDP, los que tienen un rol relevante para el candidato de derecha “son los rostros nuevos, especialmente los parlamentarios más jóvenes que no tienen un vínculos con la dictadura. Ellos podrían ayudar a Piñera a conquistar los votos de los sectores más populares, particularmente fuera de la capital”.

Respecto de la votación de Enríquez-Ominami, Palumbo indica que si el candidato de la Alianza logra conquistar 400 mil votos de ese electorado, “Piñera es Presidente de Chile”. Y al revés, Frei tiene que conquistar casi 900 mil para suplir la diferencia. Aún cuando la candidatura de Enríquez-Ominami es una escisión de la Concertación, “hay un porcentaje no menor de votantes que en el pasado fueron del oficialismo y ahora presentan un sentimiento de repulsa por la corrupción y la dictadura de los presidentes de los partidos por este afán de perpetuarse en el poder. Ahí Marco tiene un discurso que guarda similitud con el de Piñera”, explica Palumbo. Para conquistar a ese electorado, agrega, Piñera elaboró un plan de giras a las regiones de Atacama y Coquimbo, donde el candidato sacó menos votos. La zona también representa un flanco débil para Frei.

Ernesto Velasco discrepa de estos análisis. “Piñera está en un techo electoral, ya que obtuvo lo que siempre logra la derecha en las primeras vueltas y es un voto evidentemente volátil, por lo que ellos deberán buscar la forma de consolidarlo en el mundo popular”, dijo.

¿Qué le resta por hacer a Piñera para crecer? Eugenio Guzmán responde: “No creo que haya mucha capacidad de maniobra. Lo único que tiene que hacer Piñera es no cometer errores y recorrer el país y dar garantías de seguridad de que se harán bien las cosas”.

Votar hasta que duela: Piñera o el nulo, la peor opción…

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Manuel Cabieses, Punto Final · · · · ·

“Los ricos están más ricos que nunca, así que no sé cuánto más se van a enriquecer con Piñera”. (Escritora Isabel Allende, 17 de diciembre 2009).

CHILE-FREI-PIÑERA1 En ningún otro momento del último medio siglo la derecha estuvo tan cerca -como ahora- de apoderarse del gobierno mediante el voto ciudadano. Las elecciones del 13 de diciembre dieron al empresario Sebastián Piñera una ventaja de 14 puntos sobre el senador y ex presidente Eduardo Frei: 44,05% contra 29,60%. Sin embargo, a medida que se acerca la segunda vuelta del 17 de enero, el panorama comienza a cambiar.

Bajo la superficie triunfalista de las encuestas y de los medios de comunicación, asoman de nuevo -en ayuda de la Concertación- las maltratadas reservas de voluntad democrática para enfrentar al poder oligárquico. Se trata de la última línea de defensa de una coalición de gobierno extenuada por sus inconsecuencias, sus querellas internas y la corrupción de muchos de sus funcionarios y representantes.

Sin embargo, a falta de una alternativa popular y democrática, transformadora de la sociedad, que aún no logra emerger, la Concertación de Partidos por la Democracia representa el “mal menor” capaz de contener la voracidad de una oligarquía arrogante e inescrupulosa. Don Dinero pretende administrar el poder total en Chile, enmascarando su dictadura con el voto obtenido a través de la manipulación de las conciencias, tal como soñó el pinochetismo con su Constitución de 1980, todavía vigente.

Un poco de historia

La tentación del gran empresariado por administrar la suma del poder político, social y económico tiene ya su historia, en el Chile moderno. El primer intento -casi exitoso- lo hizo en 1938 el millonario especulador de la Bolsa y ex ministro de Hacienda, Gustavo Ross Santa María. Pero fue derrotado en forma estrecha por el abogado y profesor radical Pedro Aguirre Cerda, candidato del Frente Popular (radicales, socialistas y comunistas) que alcanzó el 50,26% contra 49,33% de Ross.

En 1952, otro empresario -fundador de una de las principales fortunas del país-, Arturo Matte Larraín, trató también de imponer su riqueza para ser elegido presidente de la República. No tuvo éxito, pero consiguió 27,81% de los votos. Fue derrotado en forma contundente por un ex dictador (1927-31), el general (r) Carlos Ibáñez del Campo (46,8%), que también superó al radical Pedro Enrique Alfonso (19,95%) y al socialista Salvador Allende Gossens (5,44%), que hacía su primer intento de llegar a La Moneda.

En 1958, un empresario -con más pergaminos que Piñera- ganó la Presidencia de la República. Jorge Alessandri Rodríguez, presidente de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) y de la poderosa Confederación de la Producción y el Comercio, independiente afín al Partido Liberal, hijo del ex presidente Arturo Alessandri Palma (1920-25 y 1932-38), obtuvo 31,2% de los votos. Superó en forma estrecha al socialista Salvador Allende (28,91%), al democratacristiano Eduardo Frei Montalva (20,75%), al radical Luis Bossay Leiva (15,43%) y al diputado independiente Antonio Zamorano Herrera, ex cura de Catapilco (3,36%). En el Congreso Pleno el Partido Radical -el partido de la Masonería- votó por Alessandri, dándole la espalda al hermano Salvador Allende, ex ministro de Aguirre Cerda.

El gobierno de los gerentes

La receta de Jorge Alessandri fue trasladar al gobierno los métodos de administración de la empresa privada para “gerenciar” la crisis que vivía el país. Por eso su administración fue conocida como el “gobierno de los gerentes”. Desde luego, la gran empresa -nacional y extranjera- fue beneficiada con las medidas de ese gobierno.

Aunque representante de la oligarquía, Alessandri practicaba una forma de vida sobria y mesurada, bien distinta de la ostentosa conducta del actual candidato de la oligarquía.  Alessandri vivía en un departamento de la calle Phillips, frente a la Plaza de Armas, y caminaba diariamente hasta La Moneda. Los fines de semana los pasaba en una parcela cerca de Santiago a la que viajaba en su automóvil particular. Aún no llegaba al país el huracán financiero del neoliberalismo que más tarde traería la dictadura militar-empresarial, agudizando la desigualdad y provocando la transnacionalización de la economía.

En el período post dictadura, otro empresario, Francisco Javier Errázuriz, intentaría comprar el sillón de O’Higgins. En 1989 obtuvo poco más de un millón de votos (15,43%), pero fue superado por el heredero de la dictadura, el ex ministro de Hacienda Hernán Büchi (29,40%), y por el democratacristiano Patricio Aylwin Azócar (55,17%), cuya presidencia inició la ronda de gobiernos de la Concertación que se prolonga hasta hoy.

La Concertación en cifras

El sucesor de Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, no tuvo problemas. Fue elegido en 1993 con mayoría absoluta: 57,98% (4 millones 40 mil 497 votos). Pero de nuevo un empresario y candidato de la UDI trató de ganar la Presidencia: Arturo Alessandri Besa (24,41%), sobrino de Jorge Alessandri, ex cónsul de la dictadura en Singapur. Entretanto, José Piñera Echenique, hermano de Sebastián, ex ministro de la dictadura, alcanzó el 6,18%. Este Piñera fue el creador de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que entregaron al capital privado nacional y extranjero los fondos previsionales de los trabajadores chilenos. Parte considerable de esos recursos, unos 50 mil millones de dólares, los han invertido las AFP en el exterior, sobre todo en Estados Unidos.

Además, como ministro de Minería, José Piñera promovió la Ley Minera que abrió las puertas a una inversión extranjera que casi no tributa en el país. Solamente en el año 2006 las compañías extranjeras del cobre ganaron 20 mil millones de dólares. Esas utilidades son colosales si se considera que superan las inversiones brutas en la minería de Chile en los 30 años anteriores. El caso más escandaloso son las ganancias de la minera La Escondida, una empresa australiana. Finalmente, como ministro del Trabajo de la dictadura, José Piñera fue autor del Plan Laboral, un conjunto de normas que hicieron polvo los derechos y conquistas de los trabajadores chilenos, desarticulando la organización sindical.

Pero la situación de la Concertación se hizo difícil a partir de Frei. Su sucesor, Ricardo Lagos Escobar, ex radical, militante part time del Partido por la Democracia (PPD) y del Partido Socialista, no alcanzó la mayoría absoluta en 1999. Llegó sólo al 47,96% (3.383.339 votos). Pisándole los talones estuvo el candidato de la UDI, Joaquín Lavín (47,51% y 3.352.199 votos). La candidata comunista Gladys Marín logró 3,19% y el humanista Tomás Hirsch 0,51%. Aunque la dirección del PC llamó a anular o votar en blanco en la primera experiencia de balotaje, gran parte de su votación apoyó a Lagos, que ganó por nariz (51,31%) a Lavín (48,69%).

Las dificultades concertacionistas se repitieron el 2005, enfrentando a una derecha dividida. La socialista Michelle Bachelet obtuvo 45,96% contra 25,41% de Sebastián Piñera (Renovación Nacional) y 23,23% de Joaquín Lavín (Unión Demócrata Independiente, UDI). La suma de los candidato de la derecha superaba a Bachelet (48,64% contra 45.96%). Pero esta vez el Partido Comunista, que había apoyado al humanista Tomás Hirsch (5,40%), llamó a votar por Bachelet. El PC le presentó algunas “condiciones”, entre ellas la reforma de la Constitución y el cambio del sistema binominal, temas de la legislación laboral y de protección del medioambiente, aceptadas de inmediato por la candidata y su comando. De esa forma -aunque Hirsch llamó a votar nulo- Michelle Bachelet pudo derrotar a Piñera por 53,50% contra 46,50%.

Así llegamos a la sombría situación que hoy encara la Concertación. Sin dudas el peor resultado de uno de sus candidatos presidenciales es el 29,60% que el 13 de diciembre obtuvo Eduardo Frei. Deberá definir en segunda vuelta con un Piñera que se presenta con el 44,05%. Sin embargo, surgen dudas si ese porcentaje es el máximo que puede alcanzar el candidato de la derecha, o si tiene posibilidades de crecer succionando la votación de Enríquez-Ominami, de la cual nunca estuvo muy distante.

Los propios analistas de la derecha, luego de la euforia inicial, han advertido que la fortaleza de Piñera puede ser una ilusión óptica. En efecto, su 44,05% es inferior al porcentaje alcanzado por la derecha en 1989, 1999 y 2005. Asimismo, parte considerable de la votación de Marco Enríquez-Ominami (20,13%), proviene de la Concertación y de sectores de Izquierda que votarían por Frei ante el peligro de una victoria de la derecha. El desplazamiento de votos hacia el candidato de la Concertación ya comenzó con el Juntos Podemos (Partido Comunista, Izquierda Cristiana y Socialistas Allendistas) que el 20 de diciembre oficializó su apoyo a Frei. El candidato presidencial del JP, el socialista Jorge Arrate, aumentó en 60 mil los votos del sector y obtuvo 6,21% (430.824 votos) que reforzarán a Frei.

La erosión ideológica de Chile

No obstante, se mantiene en pie la amenaza de que la derecha gane el 17 de enero. No sólo por la contundencia de su propaganda que incluye los medios de comunicación más influyentes del país. Ellos se encargan de mantener viva la imagen de triunfo irreversible de Piñera.  Asimismo, es un hecho que hay una percepción de agotamiento de la Concertación y un deseo de cambio que no se expresa con coherencia programática. Por ahora se orienta a reclamar “caras nuevas”, una demanda poco consistente que ningún sector político atiende hasta hoy. Sin embargo, Piñera y la derecha “enchulada” la han capitalizado y reclaman por el “cambio”, sobre todo después del eclipse de Enríquez-Ominami.

En rigor, una eventual victoria de Piñera sería producto de un largo proceso de erosión ideológica y política, que ha preparado el terreno -después de la terrible experiencia de la dictadura- para que el país asimile un gobierno de derecha. La responsabilidad de ese proceso, destinado a borrar la voluntad democrática del pueblo, se debe al efecto en la conciencia y la cultura chilena de la economía de mercado que implantó la dictadura y que ha perfeccionado la Concertación. Esta suicida política económica y cultural, ha destrozado los cimientos humanistas y solidarios de partidos como el Socialista y el Demócrata Cristiano.  A eso hay que añadir la acción desplegada por la propia derecha, orientada a hacer creer que ya no existen ideologías ni tendencias políticas y que hay un solo sistema económico, social y cultural posible: el sistema capitalista.

Esa línea estratégica de la propaganda de la derecha, cultivada por sus medios de comunicación, por sus centros de investigación y universidades, fue asimilada por la Concertación, que la hizo suya. Lo mismo sucedió con el movimiento “díscolo” de Enríquez.Ominami que creyó en el espejismo de un pacto social que superaría las contradicciones de clase y las diferencias ideológicas, dormidas pero más profundas que nunca. Lo de Enríquez-Ominami fue un pastiche en que ricos y pobres, explotadores y explotados, conservadores, liberales y socialistas, cohabitaban en un mismo proyecto.

A la Izquierda también cabe responsabilidad en la indigencia ideológica, política y cultural a que nos arrastraron la dictadura, la Concertación y la derecha. No sólo se ha prolongado (y agravado) el mosaico que fragmenta a las fuerzas populares. Sus sectores más sólidos no han sido capaces siquiera de dedicar esfuerzos serios a la formación política y a la propaganda anticapitalista, prioritarias en este período.

Un tufillo fascistoide brota así de la operación política y mercantil que ha tratado de lavar el cerebro de los chilenos. Su instrumento principal es la UDI, cuyos 40 diputados la convierten en el principal partido de Chile. Su bancada parlamentaria refleja un audaz trabajo desplegado en la base social por la extrema derecha, heredera sin remilgos de la dictadura militar. Ejemplo de aquello es que Piñera recibió el 42,31% de los votos en las diez ciudades con mayor desempleo del país y el 51,02% en las diez comunas con mayor tasa de pobreza, entre ellas las comunas mapuches. (Estudio estadístico de El Mercurio, 15 de diciembre).

Es cierto que en el plano de la economía, salvo terminar de privatizar lo que han dejado la dictadura y la Concertación, un gobierno de Piñera no se diferenciaría mucho de uno de Frei. Pero habría cambios regresivos en otros ámbitos. Por ejemplo, en derechos humanos. Dictaría una amnistía para militares ya condenados o se interrumpirían los procesos de otros criminales y torturadores. En el ámbito sindical se impondrían la flexibilización laboral y otras medidas para debilitar el movimiento de los trabajadores. La represión a la lucha social sería aún más dura. Detrás de una pretendida defensa de la “seguridad ciudadana”, se levantaría un Estado policial.

Piñera se declara admirador del gobierno de Colombia y de sus métodos. Visitó Colombia en julio de 2008 y recorrió ese país en el avión presidencial, acompañando a Alvaro Uribe y al entonces ministro de Defensa, José Manuel Santos, hoy candidato presidencial. En octubre pasado, Santos envió a Chile a tres miembros de su comando, Juan Carlos Echeverry, Tomás González y Santiago Rojas, para estudiar la campaña y el estilo de Piñera. “Los problemas en Chile y Colombia no son tan distintos. A ambos países les preocupa la seguridad ciudadana y el gasto social en salud y educación”, declaró uno de los asesores de Santos.

El gobierno de Uribe ha generado el más delicado problema que hoy enfrenta América Latina al firmar con EE.UU. un convenio que resigna la soberanía colombiana para permitir la instalación de siete bases militares norteamericanas. Si Piñera es elegido presidente, alineará a Chile junto a Colombia y otros países de la región que han arriado la bandera de la dignidad latinoamericana. Peligrosa tendencia que viene tomando fuerza a partir del golpe de Estado en Honduras, y que busca configurar un bloque contra Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, los países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (Alba).

La peligrosa situación interna y regional que se crearía si la derecha gana las elecciones en Chile, legitima la necesidad de cerrar el paso a esta maniobra de la oligarquía. La realidad indica que no hay otro camino que votar por Frei… Y ponerse a trabajar en una alternativa de Izquierda que permita librarse del cepo del “mal menor”.

Manuel Cabieses Donoso, es periodista. Fue director de la revista Punto Final
Editorial de Punto Final, Nº 701, 24 diciembre 2009

Si MEO promueve el nulo o la abstención y Frei pierde, también pierde MEO…

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Los desafíos de Enríquez-Ominami

CHILE-OMINAMI1 MEO está transformando su triunfo electoral en una derrota, por la interpretación que le ha dado a su gesta. Parece pensar que esa votación es suya, que la puede transmitir a un ‘nuevo referente’ . Pero la historia electoral del país no lo acompaña.

    De la primera vuelta presidencial del domingo 13 resalta, sobre todo, el triunfo relativo de Marco Enríquez-Ominami, que obtuvo un quinto de las preferencias. Pero ahora está transformando este triunfo en derrota.

    Derrota por la interpretación que MEO le ha dado a su gesta. Parece pensar que esa votación es suya, que la puede transmitir a un "nuevo referente" (está démodé decir partido) de la política chilena.

    El problema es que la historia electoral del país no lo acompaña: Chile nunca ha sido gentil con las figuras políticas que tratan de surgir desvinculándose de los partidos que los anidaron inicialmente. Ni es tierra de nuevos caudillos que salen de la nada, como lo fue  Alberto Fujimori que de cero pasó a ser, con su "Cambio 90", Presidente del Perú.

    Chile, en cambio, tiene un sistema de partidos muy maduro, con baja volatilidad electoral. Lo dicen todos los expertos. La excepción fue Carlos Ibáñez en 1952, si bien incluso él se acopló a un partido pre-existente, el Agrario-Laborista. Pero muy típicamente la gran votación ibañista pasó al canasto del olvido y terminó gobernando con los partidos tradicionales.

    ¿De dónde salió, entonces, la votación de MEO, si no es "suya"? Muy fácil: la primera vuelta presidencial consistió parcialmente en una primaria de facto de la Concertación, en la que se enfrentaron tres candidatos.

    Basta mirar las cifras de la votación parlamentaria para darse cuenta de este aspecto de la primera vuelta presidencial. De los 1,4 millón de votantes que escogieron a MEO, más o menos 1,1 millón votaron por candidatos a diputados de la Concertación. Un buen número del resto se quedó con la Lista C. Pero ella está compuesta por un conjunto heterogéneo de personas difícilmente aglutinables en un nuevo partido. Y éste, de crearse, será muy minoritario y no se diferenciará mayormente de lo que ya está en el gran alero de la Concertación.

    La votación masiva de MEO tendría un efecto de triunfo verdadero y potencialmente duradero si él se quedara en la coalición donde están sus electores, y en el partido que acogió su despegue inicial como diputado. La primaria de facto la ganó Eduardo Frei, pero el voto de MEO le da la capacidad de proyectarse como una pieza fundamental en el quehacer futuro de la Concertación. Separado de ella, y sin insertarse en un partido que le permita actuar en la misma, será un fénix caído.

    El darle carte blanche a sus electores no resuelve el problema. Si pierde Frei, habrá perdido también MEO, porque la gran mayoría de sus electores no quieren un gobierno de Piñera. ¿Y quién en la Concertación no quedará con la idea de que la culpa de la derrota la tendrá el díscolo diputado, por dividir y, por ende, desanimar al electorado concertacionista justo cuando acaba de tener el gobierno más popular de su historia? 

    Si se hace una primaria, aunque sea de facto, hay que saber perder en ella. Quedándose en el redil, el liderazgo político se acrecienta en vez de disminuir en el mediano plazo. Pero hay que asumir también la derrota: no se puede pretender que el segundo lugar es el primero. Este es el momento de Frei, quiérase o no. 

    Por otro lado, queda claro que la carte blanche parece convenir a Piñera. Da la impresión de que los electores de MEO se irán a su candidatura. ¿Pero qué ventaja política obtiene el diputado de cumplirse esto, que a lo más será un fenómeno minoritario? No tiene tampoco futuro alguno como líder político en la Alianza.

    La Tercera.com

    Raúl Castro: reforma económica será más lenta de lo que anhelan los cubanos…

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    • El mandatario admite que la población aún espera los cambios que prometió en 2007
    • No puede haber espacio a los riesgos de la improvisación y el apresuramiento, afirma el presidente

     CUBA-CASTRO-RAULFIDELGerardo Arreola, Corresponsal Periódico La Jornada

    La Habana, 22 de diciembre. El presidente Raúl Castro reconoció que la población está esperando los cambios económicos anunciados por él hace dos años, pero confirmó que la eventual reforma será más lenta de lo que parecía.

    En la actualización del modelo económico cubano, cuestión en la que se avanza con un enfoque integral, no puede haber espacio a los riesgos de la improvisación y el apresuramiento, dijo el mandatario a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento).

    Castro cerró el domingo pasado la plenaria, dedicando apenas tres párrafos a la reforma, aunque admitiendo expectativas y honestas preocupaciones en la población por la velocidad y profundidad de los cambios.

    El mensaje contrasta con el que Castro lanzó en la ciudad oriental de Camagüey el 26 de julio de 2007, cuando repitió en la tribuna la expresión más ordinaria de la calle: El salario es claramente insuficiente.

    Aún era interino, tras asumir el máximo liderazgo por la crisis de salud de su hermano mayor.

    Dijo entonces que trabajaba en la cuestión del nivel de vida, con premura pero sin desesperos, anunció cambios estructurales y de conceptos para detonar el campo y llamó a una profunda revisión del sistema, exceptuando su base socialista.

    Ese año el punto de mira de los cubanos se alzó con fuerza. En mayo, el comandante de la revolución Ramiro Valdés expuso que debía fortalecerse el nivel de vida de la población, si queremos que la revolución y el socialismo cubano sean realmente irreversibles.

    En el segundo trimestre, el Partido Comunista de Cuba (PCC) debatió la eficiencia económica. Un reporte final, según fuentes enteradas, aconsejó facilitar la autonomía operativa de las empresas. Públicamente se conocieron propuestas de reformas en el campo

    Con el empujón de Camagüey, Raúl Castro abrió una ronda nacional de foros populares, en los que invitó a la gente a exponer cualquier tema con valentía. Su discurso se leyó íntegramente y se comentó en centros laborales, escuelas y barrios.

    En octubre, Valdés dijo que en Camagüey estaban las claves de lo que podemos y debemos hacer. Estimó que el país ya era un hervidero de ideas y la dirigencia esperaba que así se ayudase a liberar donde estén trabadas las fuerzas productivas y a lograr que nos acostumbremos a revisar y actualizar críticamente las fórmulas que aplicamos en la economía.

    Anunció en diciembre la eliminación del exceso de prohibiciones, que empezó a ejecutar al año siguiente. En febrero de 2008 fue electo formalmente presidente de Cuba y al tomar posesión prolongó los conceptos motores de sus anuncios: aliento a la discusión, sin temor a la discrepancia y recuperación del salario como objetivo estratégico.

    En un mensaje al Parlamento en julio matizó el proyecto: Todos quisiéramos ir más rápido, pero es necesario actuar con realismo. En diciembre el punto focal era el impacto de los tres huracanes que azotaron la isla y la crisis económica mundial recién estallada. No se ha engavetado ninguno de los temas de los que he hablado en los últimos tiempos, dijo entonces el presidente.

    Y añadió: Se avanzará, sin apresuramientos ni excesos de idealismo, según se disponga de los recursos y concluyan los estudios necesarios.

    Medidas de envergadura

    El gobierno estableció para el sector productivo una escala móvil de salarios anclada a los resultados y comenzó el reparto de tierras ociosas en usufructo, quizá las dos reformas de mayor envergadura hasta ahora, pero que todavía no llegan a mostrar su impacto en la vida diaria.

    El primero de enero de 2009, el mandatario recordó el cincuentenario de la revolución con un discurso sombrío, en el que puso en duda que la nueva generación de líderes garantizara la continuidad del sistema, cuyo riesgo de derrumbe ya había advertido Fidel Castro en 2005.

    Los códigos del mensaje presidencial se pudieron descifrar mejor en marzo, cuando fueron destituidos el vicepresidente Carlos Lage y otros dirigentes. El ajuste virtualmente dejó a la cúpula concentrada entre los veteranos de la guerrilla de hace medio siglo y sin un relevo visible.

    Pero 2009 ha sido también el año en el que la economía cubana aceleró la caída que ya registraba en los dos periodos anteriores y estalló una crisis de liquidez, que se convirtió en el factor recesivo interno más influyente.

    En julio el Comité Central del PCC decidió posponer el sexto congreso de la organización, la instancia que marca la política por periodos de cinco años. No se ha celebrado desde 1997, pero Raúl Castro ya había anticipado que se citaría para finales de este año.

    En agosto pasado, el presidente informó que también se había convocado en un plazo relativamente breve a una conferencia nacional –un foro de menor jerarquía– para renovar la dirección y preparar el congreso.

    El domingo último el vicepresidente y ministro de Economía, Marino Murillo, mencionó en el Parlamento la futura celebración del congreso, pero hasta hoy no hay nuevas señales de esa reunión, ni de la conferencia ni de otra discusión como la de hace dos años.

    Brasil: Partido de Lula, el PT, manifiesta su respaldo a Frei…

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    El partido al que pertenece el presidente Lula apoya la candidatura de Eduardo Frei

    lula-bachelet2 Santiago de Chile, 23 dic (EFE).- El oficialista Partido de los Trabajadores al que pertenece el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó hoy su apoyo a la candidatura presidencial de Eduardo Frei y confía en que el candidato dará continuidad al trabajo de la gobernante chilena, Michelle Bachelet.

    En una nota hecha llegar este miércoles a los medios de comunicación, el partido brasileño "espera que su victoria (la de Frei) permita una renovación de la Concertación Democrática y una apertura de ésta para otros segmentos sociales y políticos que mostraron gran vitalidad durante la campaña electoral".

    El próximo 17 de enero se celebrará la segunda vuelta presidencial en Chile en la que se enfrentarán el candidato oficialista Eduardo Frei, que en primera vuelta obtuvo un 29,60 por ciento de los votos y el candidato de la derecha opositora, Sebastián Piñera que logró un 44,03 por ciento.

    Según la misiva, Chile se enfrenta al dilema de hacer avanzar las conquistas económicas y sociales de la administración Bachelet, especialmente en cuanto a sus esfuerzos por la integración de América del Sur, "o hundirse en un período de incertidumbres bajo el comando de las fuerzas de derecha y extrema derecha".

    El colectivo brasileño aclara que en la primera vuelta, cuando varios nombres identificados con la izquierda disputaron la presidencia, el Partido de los Trabajadores se abstuvo de manifestar preferencias "(pero) ahora la situación ha cambiado radicalmente".

    En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, realizada el pasado 13 de diciembre, Piñera obtuvo el 44,03% de los votos, Frei el 29,60%, el candidato independiente y ex socialista, Marco Enríquez-Ominami, 20,13% y el candidato de la izquierda extraparlamentaria, Jorge Arrate un 6,21% der los sufragios.

    Por Agencia EFE

    Escrito por Eduardo Aquevedo

    23 diciembre, 2009 a 19:01

    Chile: un fracaso electoral y la crisis del PS…

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    El terremoto electoral que empuja al PS hacia la izquierda

    Por Pedro Ramírez y Bastián Fernández, CIPER 

    La primera mujer que llegó a La Moneda es militante socialista, dirigió el gobierno concertacionista de tinte más progresista en 20 años y cerrará su mandato con una popularidad superior al 70%. Pero su partido fue incapaz de capitalizar el prestigio de Michelle Bachelet. Por el contrario, el PS se enfrenta a su momento más duro, con un resultado electoral adverso y responsable de la fuga de militantes que dieron origen a dos candidaturas presidenciales que en conjunto sumaron sólo un poco menos que Eduardo Frei. Mientras arrecian las críticas que exigen la salida de su presidente, Camilo Escalona, el PS encara la campaña de segunda vuelta con un ojo puesto en la posibilidad de convertirse en un partido opositor, ubicándose claramente más a la izquierda en el espectro político.

    El partido de la Presidenta Michelle Bachelet cierra el año en medio de un terremoto político. Sus magros resultados en las últimas elecciones le costaron al timonel del PS, Camilo Escalona, enfrentar peticiones de renuncia de sus propios correligionarios, quienes lo culpan de una gestión que favoreció la fuga de militantes que dio origen a las dos candidaturas presidenciales que dejaron al borde del desastre total a la Concertación. Por ahora la cabeza de Escalona permanecerá en su sitio, pues sus detractores postergaron el debate sobre su responsabilidad, pero ya se prepara un cambio de rumbo. El partido dará un fuerte giro a la izquierda, el mejor lugar para posicionarse como opositores en un eventual gobierno de Sebastián Piñera, según dicen los socialistas más pragmáticos. Ese diseño también funcionaría en caso de que Eduardo Frei llegue a La Moneda y el PS se libere de la incondicionalidad que ha demostrado con una Presidenta de sus filas.

    El balance electoral indica que el PS no sólo perdió dos senadores y cuatro diputados, sino que la colectividad contribuyó de manera clave para que el oficialismo enfrente hoy la posibilidad cierta del desalojo del gobierno. Porque al margen de los propios errores de Frei y su comando, fue de las filas del PS que salieron los dos candidatos -Marco Enríquez Ominami y Jorge Arrate- que causaron estragos en su votación presidencial. Ambos postulantes abandonaron el partido prácticamente empujados por la mesa directiva de Escalona, cuya principal responsabilidad radicaría en no haber abierto válvulas para canalizar sus críticas al gobierno de Bachelet y la Concertación.

    En una paradoja que los dirigentes del PS aún intentan explicarse, el partido vive su momento más duro en los precisos instantes en que dirige el país una de sus militantes, la que con seguridad culminará su período con un índice de popularidad histórico, superior al 70%, y que ha hecho el gobierno concertacionista de tinte más progresista en 20 años. En estos días, la pregunta que ronda en cualquier conversación donde se juntan dos o más socialistas es la misma: ¿Por qué el buen desempeño de la mandataria y la positiva evaluación de su gobierno no fue capitalizada por el PS?

    - En esta elección todas las candidaturas, incluida la de Piñera, revalorizaron el rol del Estado y reconocieron la importancia de la red de protección social, que son ideas del PS. Y todo el mundo valoró la gestión de la Presidenta Bachelet, que se identifica claramente con las posiciones progresistas del partido. Pero nosotros no fuimos capaces de convertir eso en un capital electoral ni evitar los quiebres que dieron pie a las candidaturas de Arrate y Enríquez Ominami -reconoce el vicepresidente del PS y alcalde de San Miguel, Julio Palestro.

    Palestro, al igual que el resto de los dirigentes del partido, prefiere no hacer ahora una evaluación de los errores que le significaron al PS desaprovechar el buen momento de Bachelet: “La revisión que permita establecer las responsabilidades por la conducción del PS en este período deberá hacerse después de la segunda vuelta, porque el objetivo hoy es ganar esa elección y no desgastarse en discusiones”. Un criterio que quedó a firme en la reunión de la Comisión Política socialista celebrada en la noche del jueves 17.

    El peor escenario: la derrota

    La posibilidad de la derrota en segunda vuelta ya se instaló en los análisis que hacen los dirigentes del PS. Por lo mismo, tras las elecciones del domingo 13 algunos sostienen que es necesario trabajar con la premisa de que en marzo pueden convertirse en un partido de oposición. Bajo esa tesis, un miembro de la Comisión Política advierte que la principal debilidad del PS radica en que la colectividad ha perdido parte de sus militantes y simpatizantes:

    - Con 20 años en el gobierno, la práctica llevó al partido a hacer política desde el aparato público hacia la ciudadanía y no al revés. Hoy el PS tiene pocos militantes activos que no sean funcionarios públicos o municipales. Y en caso de pasar a la oposición la tarea prioritaria será recomponer esa fuerza, porque habrá que volver a hacer política en las poblaciones, sindicatos y federaciones de estudiantes.

    Un ex colaborador de Escalona confiesa que aunque el padrón de militantes del PS llegó a empinarse sobre los cien mil adherentes, en la realidad no son más de tres mil los que participan de manera activa:

    -La militancia se redujo a los operadores políticos, salvo en comunas emblemáticas, como San Miguel. En la última elección de la Juventud Socialista, que teóricamente es la cantera del partido, participaron sólo 1.500 militantes. Durante años se instaló la idea de que los militantes que no tenían un empleo público eran como una “segunda división” y no se invirtió en formar cuadros para el sector sindical, poblacional o estudiantil.

    La fortaleza de la colectividad, en caso de pasar a la vereda opositora en marzo, radica en que cuenta con un capital de alrededor de US$ 13 millones, producto del proceso de devolución de los bienes que le fueron confiscados en dictadura. Ese dinero -recibido a inicios de esta década- es administrado por una “Comisión de Patrimonio” que sólo rinde cuentas ante el Congreso del partido, por lo que la mesa directiva no puede hacer uso del dinero a su antojo. Así, el PS dispone de más de 20 millones de pesos mensuales producto de sus rentas, con lo que financia la operación del partido y “ahorra” para las campañas electorales sin tocar el capital inicial.

    - Con ese dinero habrá que potenciar los centros de estudios afines al partido (como el Instituto Igualdad y la Fundación Clodomiro Almeyda), para que allí se hagan propuestas de políticas públicas, tal como funcionan hoy los institutos Libertad (de RN) o Libertad y Desarrollo (UDI) y la Fundación Jaime Guzmán. Ese sería el insumo para que nuestros alcaldes, concejales, parlamentarios y consejeros regionales, levanten proyectos.

    Y aún cuando no se convierta en oposición y sea Frei el que suceda a Bachelet, habrá que acostumbrarse a ver un PS cargado a la izquierda. “El partido debe volver a su nicho y eso se facilita en la medida en que el Presidente de la República no es socialista. Tendremos más libertad para presionar, por ejemplo, por la reforma laboral, la reforma tributaria y la ampliación del royalty a la minería, temas que permiten volver a tejer relaciones con Arrate y el Juntos Podemos”, dice un miembro de la mesa directiva socialista. El martes 22, Frei ya avanzaba en la tarea y asumía el compromiso de explorar la reforma tributaria y la ampliación del royalty.

    Las resoluciones de la Comisión Política del jueves 17, que analizó el resultado electoral, ya habían transitado por esta vereda. La declaración pública emitida al cierre de esa reunión fue la primera en que un partido oficialista admite que la Concertación por sí sola no da gobernabilidad a Chile y que ya es tiempo de que sea superada por un “amplio arco de fuerzas progresistas”. El PS vuelve a vestirse de rojo.

    Los errores de Escalona

    Después de las pifias contra los presidentes de los partidos oficialistas que se escucharon en el acto que el comando de Frei organizó en el Court Central del Estadio Nacional, se esperaba que Escalona asumiera un discreto segundo plano durante la campaña. De hecho, en la Comisión Política del PS se había debatido que en adelante los roles protagónicos de la campaña quedaran en manos de Frei y de los miembros de su comando, lo que se interpretó como un elegante intento de relegar a Escalona. No obstante, el presidente socialista volvió a la palestra al concurrir al Comité Central del PC el sábado 17, en el marco de las conversaciones para que ese partido apoye a Frei.

    - Fue el PC el que pidió que Camilo asistiera personalmente. Los comunistas son muy cuidadosos en estos temas formales y era importante para ellos que por primera vez en 36 años un presidente del PS hablara en su Comité Central -explicó una fuente del PS.

    No obstante, Escalona volvió al ruedo público el martes 22, cuando salió al paso de los rumores acerca de que la voz de los presidentes de partidos ya no pesaría en el comando oficialista: “Privar a la campaña de Frei de los partidos políticos sería privarla de los pies sobre la cual la candidatura camina, lo cual sería una cuestión suicida”, dijo.

    Aunque la Comisión Política resolvió que la evaluación de responsabilidades por el bajo rendimiento electoral del partido se haría tras la segunda vuelta, lo que ha permitido a Escalona sortear las críticas que exigían su renuncia, bajo cuerda abundan los cuestionamientos. Un miembro de la misma Comisión Política estima que en el estilo de Escalona radica la clave para comprender por qué el partido no capitalizó la buena gestión de Bachelet:

    - Los gobiernos de la Concertación navegan en dos aguas. Se gobierna con símbolos de centroizquierda y se maneja la economía con ideas liberales. Muchos compañeros creyeron que con Bachelet se podía ir más lejos que la instalación de una red de asistencia social, en aspectos como reforma tributaria, reforma laboral y cambio del sistema electoral binominal. Pero Camilo consideró una deslealtad al gobierno todas las críticas y arrinconó a los disidentes. Al final, terminaron yéndose del partido, primero Alejandro Navarro, luego Arrate y Enríquez Ominami. Se llegó a la locura de que hubo un momento en que había cinco candidatos presidenciales de cuño PS: José Miguel Insulza, Ricardo Lagos, Navarro, Arrate y Enríquez Ominami.

    La primera alerta ocurrió en el congreso partidario celebrado en Panimávida, en marzo de 2008. “Ahí ya había un ambiente tenso porque muchos pensaban que Camilo había privilegiando en los puestos claves del gobierno a gente de su línea y que era más papista que el Papa con las críticas al gobierno. Navarro hizo sus críticas y salió decidido a fundar el MAS (Movimiento Amplio Social)”, cuenta un miembro de la mesa directiva del PS.

    El 6 de noviembre del año pasado, 136 militantes, encabezados por el senador Navarro, se retiraron del partido y constituyeron el MAS. Al anunciar su decisión, Navarro fue claro:

    - Dijimos que el partido debía ponerse al lado de los trabajadores y que había que separar la función de ser partido de gobierno del ser gobierno. Lamentablemente, la dirección de este Partido Socialista, encabezada por Camilo Escalona, confundió el ser partido con el ser gobierno.

    Si bien el MAS no logró levantar “rostros” del PS, su cercanía con la revolución bolivariana de Hugo Chávez y su proceso de recolección de firmas para constituirse como partido en distintas regiones, abrió un fuerte debate en las bases del PS: “Ellos no se llevaron a personas de la primera línea directiva, pero sí a muchos operadores territoriales, dirigentes intermedios, gente que hacía las campañas electorales. En un primer momento se despreció su salida, pero ahora, con este resultado electoral, se evalúa que hicieron falta”, admite un integrante de la mesa del PS.

    De Lagos e Insulza a Frei

    El 14 de enero de este año, se produjo la segunda escisión. Esa vez fue Jorge Arrate el que envió su carta de renuncia a Escalona con una profunda crítica al presidente socialista:

    -Cuando se es presidente del PS no se puede ser jefe de una corriente o de un lote interno (…). El balance del periodo en que prácticamente Escalona y Ricardo Núñez se han traspasado uno a otro la dirección del partido, no es bueno. Creo que era el momento para que el PS hiciera un llamado a reconstruir un referente popular y democrático -señaló Arrate a La Segunda.

    Arrate quería convertir la primera vuelta presidencial en una suerte de primaria a la que se presentara un candidato DC y otro del PS. Este último con un programa más progresista que lo permitido por los cánones de la Concertación, para captar el voto de la izquierda extraparlamentaria. En ese diseño el que pasaba a segunda vuelta debía ser apoyado por el perdedor, como sucedió en la definición derechista de 2005 entre Piñera y Joaquín Lavín.

    -El problema de Arrate -cuenta un integrante de la Comisión Política- fue que Escalona ya estaba en otra frecuencia. En esos días se discutía si el candidato del PS sería Lagos o Insulza, que se resistían a las primarias, o mejor reconocer el derecho de la DC, después de dos gobiernos con Presidente socialista, y reclamar después el derecho de un PS en 2014.

    Escalona, dice la misma fuente, se inclinó por la última tesis, pensando en llevar nuevamente a Bachelet en 2014, pues las encuestas ya indicaban que cerraría su gobierno con una alta popularidad. Muchos consideran que la jugada del timonel fue poco fina y que terminó desahuciando primero a Lagos y luego a Insulza. Aunque Escalona había sido el primero en proponer al secretario general de la OEA cuando Bachelet aún no cumplía un año en La Moneda -lo que se interpretó como una movida para cerrarle el paso a Lagos-, lo dejó caer en los primeros días de enero de 2009.

    Ya en octubre, Escalona le había mostrado los dientes a Lagos, al señalar que si el ex Presidente no se sometía a primarias “tiene que salir definitivamente del escenario para permitir crecer a otros nombres”.

    El 6 de enero de este año Insulza se bajó de la competencia. Aunque jamás resolvió el problema de su “doble militancia” como funcionario de la OEA y candidato presidencial, ya era un hecho que la mesa encabezada por Escalona no le había dado piso a su postulación. Sobre las posibilidades del ex ministro, Escalona dijo en público que “iniciamos este esfuerzo con retraso”. Sólo 48 horas después, Escalona inició los contactos con Frei.

    Cuando la mesa de Escalona pensaba que ya todo estaba bajo control y que Frei sería el paraguas bajo el que se aglutinaría la centroizquierda, aparecieron dos nubarrones. El primero, y a la postre el más caro, fue la decisión de MEO, adoptada en marzo, de competir por fuera de la Concertación en protesta por el bloqueo a su aspiración de representar en primarias al PS. El diputado culpó directamente a Escalona, denunciando la actitud antidemocrática de las cúpulas oficialistas, y no se cansó de repetirlo durante toda la campaña, lo que le aseguró de manera permanente un lugar en las páginas de la prensa y le reportó un brío impensado a su candidatura.

    El segundo fue la perseverancia del precandidato radical, José Antonio Gómez, que insistió en ir a primarias con Frei. El balance de esa elección fue letal para el oficialismo. El diseño de las primarias fue ostensiblemente favorable a Frei y el proceso culminó el 5 de abril de 2009 con el bochornoso incidente en que Escalona insultó a Gómez en el mismo escenario en que Frei era proclamado.

    -La protesta de Marco por no dejarlo competir y el forcejeo en las primarias son dos fotos que crearon una imagen pública de Camilo muy negativa. En él se ha querido personalizar todo lo malo de las prácticas políticas. Ha sido una verdadera campaña en la que su nombre se convirtió en sinónimo de acuerdos cupulares. Pero él también ayudó a crear esa imagen odiosa, con su desprecio a Marco, llamándolo “Marquito” -dice un ex colaborador de Escalona.

    Presión a Escalona

    Una vez conocidos los resultados de la elección del domingo 13, las críticas a la mesa de Escalona arreciaron. El partido sólo perdió un 0,15% de su electorado, pero debido a la plantilla parlamentaria que negoció, el rendimiento de su votación fue muy bajo y cedió dos escaños en el Senado y cuatro en la Cámara.

    En la misma noche de la jornada electoral, MEO puso presión al exigir la renuncia de los presidentes de la Concertación. Y aunque el timonel del PPD, Pepe Auth, y los vicepresidentes del PS, Marcelo Schilling y Juan Pablo Letelier, se mostraron dispuestos a barajar sus renuncias si eso posibilitaba un acuerdo con el “meísmo”, Escalona se rehusó a poner su cabeza en una bandeja.

    El primero en disparar sobre Escalona fue el diputado socialista Fidel Espinoza, quien obtuvo la primera mayoría nacional en las elecciones de la Cámara. Espinoza se cuadró públicamente con la idea de que el timonel socialista debía dar un paso al costado. Lo propio hizo, aunque más tibiamente, el diputado Marcelo Díaz. Pero el oficio de los viejos dirigentes socialistas evitó que la sangre llegara al río: la mesa directiva del PS se reunió el lunes 14 y de inmediato pospuso hasta el jueves 17 la cita de la Comisión Política donde se evaluaría el desempeño electoral. En esos tres días los operadores políticos hicieron lo suyo y apaciguaron los ánimos.

    -Las críticas hay que tomarlas en su justa medida. Fidel Espinoza es de un distrito por donde Escalona también es senador y quizás está pensando en ocupar esa senaturía en el futuro. Y Marcelo Díaz no es secreto que quiere ser presidente del PS -asegura un dirigente socialista que participó en la cita del jueves 17.

    Uno de los que critica el manejo del partido en las elecciones es el diputado y senador electo Fulvio Rossi:

    - El apoyo a las campañas por parte de la dirección fue muy artesanal. Las tendencias de las campañas pueden cambiar de una semana a otra y no se hizo un seguimiento. Andaban más perdidos que el teniente Bello. Nos dijeron que Jaime Gazmuri ganaba seguro, igual que Jaime Naranjo, y que Isabel Allende estaba a punto de perder. Gastaron mucha plata en algunos candidatos y no sé con qué criterios. Fue una campaña poco profesional. La franja electoral fue pésima, porque en ella los parlamentarios estuvieron ausentes.

    El secretario general del PS y diputado reelecto, Marcelo Schilling, cree que un factor que afectó el rendimiento electoral de su partido fue la confección de una plantilla que obligó a competir en varios distritos a candidatos del PS con los del PPD y en otros a privilegiar al Juntos Podemos. “Sin lugar a dudas también nuestro problema surgió de la existencia de candidatos que son ex socialistas que iban al margen de la Concertación”, agregó.

    El diputado Marcelo Díaz hace su propio diagnóstico:

    -El diseño de la campaña no fue inteligente. No existió de parte del comité electoral una evaluación constante de la evolución de los candidatos. Y la asignación de recursos no estuvo siempre justificada (…). Se rompió el eje PS-PPD y eso permitió que existiera una disolución de la base histórica del partido.

    Las críticas apuntan también a que la franja de TV del PS y la campaña “corazón socialista” fueron más funcionales a Frei que a los candidatos del partido, cuyos rostros y nombres prácticamente no aparecieron en pantalla. La responsabilidad de la franja, en todo caso, no era de Escalona, aunque su mesa la visó, sino del vicepresidente del PS y miembro del comando de Frei, Ricardo Solari.

    Diversas figuras del partido aún se preguntan por qué la mesa de Escalona aprobó presupuestos extras para algunas candidaturas en desmedro de otras. “Camilo se jugó por darle más recursos a Arturo Barrios porque se obsesionó con que el PS se quedara con el distrito de Marco, pero Barrios no pasó del 10% (marcó 9,4%). Y se jugó por darle más a Isabel Allende, aunque ganó holgadamente (28,1%), y eso se presta para suspicacias porque ella ha criticado su gestión. Y no se entiende, por ejemplo, que no le hayan puesto más plata a Naranjo o Gazmuri, que al final perdieron por poco”, señala un miembro de la Comisión Política.

    A la captura del “meísmo”

    Aunque Escalona no renuncie ahora, la renovación de la mesa del PS se hará sin su nombre en las plantillas. Por estatutos, los miembros de la mesa no pueden participar en la directiva por más de dos periodos, los que el timonel socialista ya cumplió. El “delfín” de Escalona sería el actual ministro de Salud, Álvaro Erazo, o en su defecto, Osvaldo Andrade. En el partido apuestan a que también Marcelo Díaz e Isabel Allende intentarán competir por la testera.

    Aunque después de la Comisión Política del jueves 17 pareciera que el PS ha vuelto a navegar sin sobresaltos, la procesión va por dentro. En otro escenario el octanaje de las críticas habría bajado conforme pasa el tiempo y se enfrían los ánimos. Pero no será el caso. Reservadamente, diversos dirigentes confirman que es casi imposible que Frei remonte la ventaja que le lleva Piñera y consideran que es prácticamente un hecho que deberán pasar por el doloroso trance de abandonar el poder político del país. Y eso augura un debate interno intenso.

    - Las cuentas indican que es necesario conquistar tres de cada cuatro votantes de Enríquez Ominami y el 90% de la votación de Arrate. Para cualquier experto electoral, eso es como pedir que se abra el Mar Rojo. Siempre queda la posibilidad de que Piñera sufra un traspié monumental o que Frei haga una jugada magistral, pero en una campaña tan cerrada los márgenes son escasos -explica un dirigente histórico del grupo tercerista del PS.

    La apuesta por el milagro comenzó a diluirse el viernes 18, cuando se conoció la primera encuesta electoral con miras a la segunda vuelta y cuyas proyecciones dan 52,7% a Piñera y un 47,3% para Frei. Aunque un 17% de los encuestados manifestó que podría cambiar su voto, el verdadero problema para el oficialismo es que sólo un 9% de los encuestados no manifestó preferencia, por lo que el bolsón de sufragios en disputa es muy pequeño y desde el punto de vista estadístico es altamente probable que se distribuya en los mismos porcentajes que el resto de la población.

    En este escenario adverso, el PS ha puesto todo su empeño en hacer un diseño cuidadoso de la campaña en terreno y se instaló en el comando de Frei su más reputado experto electoral: Mahmud Aleuy, quien hasta la semana pasada era el subsecretario de Desarrollo Regional. Para las pretensiones de Frei, la tarea de Aleuy es tan necesaria como el oxígeno. El ex subsecretario revisa minuciosamente los escrutinios para detectar las mesas en que hubo una alta votación de MEO y de candidatos a parlamentarios de la Concertación y el Juntos Podemos. Una vez identificados los distritos donde se da ese cruce -una votación de MEO con perfil izquierdista-, los operadores del PS intentarán sumar a los jefes territoriales de la campaña de Enríquez Ominami en esas zonas.

    En esta línea, el apoyo que brindó este lunes 21 el senador Navarro a Frei fue recibido con entusiasmo en el PS. Navarro es la primera figura política del comando de MEO que se suma a la campaña oficialista e implica que los operadores territoriales del MAS se integrarán al trabajo electoral. Además, anunciaron su respaldo a Frei los socialistas que apoyaron a MEO, encabezados por Cecilia Suárez, Osvaldo Torres y Lincoyán Zepeda. Y el grupo de socialistas allendistas que lidera Jorge Arrate también se apuntó en la nómina de adherentes al candidato oficialista. Habrá que ver si la suma alcanza para detener a la derecha.

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