CIENCIAS SOCIALES HOY – Weblog

Actualidad sobre política, sociología, economia, cultura…

Archivo para la categoría "HUMANIDADES"

“Testigo y cómplice”, por Victor Bascur A. (Premio J. Cortázar)

con un comentario

 

Según buenas fuentes, nuestro amigo Víctor Bascur A. acaba de ganar el premio iberoamericano de cuentos Julio Cortázar. Primer chileno y ganado por UNANIMIDAD.

 

10/25/2010 por vbascur

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“Ahora sé que la cercanía no existe. Siempre alguien tiene los ojos cerrados. Uno ve cuando el otro no ve. El otro ve cuando uno no ve”

Roberto Bolaño, Una Novelita Lumpen.

“El mundo cómo sería / si la realidad copiara, / y no al revés, el espejo / llena, por fin, de su nada”

Enrique Lihn, Casi cruzo la barrera.

“No sé si se me entiende. Lo que quiero decir es otra cosa”

Nicanor Parra. Rulfo tiene sobre los poetas convencionales.

Sutilmente va deslizando esos dedos fríos por el cuello de aquella mujer. La llamaremos aquella, mientras tanto, pues no sería correcto que usted, estimado lector, conociera desde un principio su nombre. Le bastará con saber que es mujer, que alguien desliza sus dedos fríos por aquel cuello y que la uña del pulgar presenta pequeñas astillas producto, probablemente, de un corte mal realizado. Esa uña será el antecedente que le revelaré hasta acá, suponiendo que usted intuye que dicha imperfección causará algún tipo de herida superficial en la piel de aquella mujer.

Bastará con decirle que ella es joven, que conoce esa mano de pulgar astillado a la perfección y que realiza una llamada telefónica que es primordial en el desarrollo de este relato. Bastará con que usted piense en la mujer y vea la fragilidad de su cuello, junto al rasguño, ahora provocado, no sabemos si intencional o casualmente, para que usted sepa que, en pocos minutos, ella estará muerta.

Usted entenderá que no es mi intención o ánimo revelarle el final de esta historia y que por ese motivo pierda toda la gracia la misma; por el contrario permítame contarle que lo que acá realmente se narra no tiene algo que ver con la muerte de la mujer en cuestión. Bueno quizás sí, un poco, pero en definitiva hay algo mucho más trascendental que el hecho de su muerte. Si usted piensa que esa información ha sido revelada antes de tiempo, convídole yo a contar su propio relato y no intentar modificar el mío, puesto que –como ya le he dicho- la muerte de la mujer para efectos de ésta historia representa un anexo y no el centro de la misma.

(Fragmento).

Escrito por Eduardo Aquevedo

25 octubre, 2010 a 18:42

Kundera apoya a Polanski: considerar la existencia humana en su realidad concreta…

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Kundera apoya a Polanski y denuncia lo "absurdo" de su situación

El escritor checo-francés Milan Kundera manifiesta su apoyo a Roman Polanski en una nota publicada por el diario Le Monde fechado el viernes, en la que denunció "lo absurdo de la situación" del cineasta en arresto domiciliario en Suiza desde el 4 de diciembre de 2009.

Foto sin fechar del escritor franco-checo Milan Kundera.Kundera 
manifiesta su apoyo a Roman Polanski en una nota publicada por el diario
 Le Monde fechado el viernes, en la que denunció "lo absurdo de la 
situación" del cineasta en arresto domiciliario en Suiza desde el 4
 de diciembre de 2009.

Foto sin fechar del escritor franco-checo Milan Kundera.Kundera manifiesta su apoyo a Roman Polanski en una nota publicada por el diario Le Monde fechado el viernes, en la que denunció "lo absurdo de la situación" del cineasta en arresto domiciliario en Suiza desde el 4 de diciembre de 2009.

El escritor checo-francés Milan Kundera manifiesta su apoyo a Roman Polanski en una nota publicada por el diario Le Monde fechado el viernes, en la que denunció "lo absurdo de la situación" del cineasta en arresto domiciliario en Suiza desde el 4 de diciembre de 2009.

Negándose a pronunciarse sobre el aspecto jurídico del caso Polanski, el escritor afirma que "es el arte europeo, su literatura, su teatro el que nos ha enseñado a romper la cortina de las reglas jurídicas, religiosas, ideológicas y a ver la existencia humana en toda su realidad concreta".

"Fiel a esta cultura", añade Milan Kundera, "me niego a hacerme el ciego ante lo absurdo de la situación de Polanski, perseguido por un acto que ocurrió hace 33 años, que ha sido desde hace mucho tiempo perdonado por todos los actores del drama y cuyo juicio prolongado hasta el infinito no aportará nada bueno a nadie, a nadie, a nadie".

"Si Europa sigue siendo Europa, si sigue siendo heredera de su propia cultura, no podrá soportar en silencio lo absurdo de esta cruel pantomima representada en un chalet suizo", escribe el autor de "La insorportable levedad del ser", que precisó que no conoce en persona a Polanski.

Perseguido por la justicia en Estados Unidos en 1977 por haber mantenido relaciones sexuales con una menor, el cineasta afirma haber llegado entonces, tras 42 días de cárcel, a un acuerdo con la justicia y haber tenido que huir para exiliarse en Francia tras un cambio de opinión del juez.

Polanski fue detenido en cumplimiento de una orden de captura internacional estadounidense el pasado 26 de septiembre al llegar a Zúrich, Suiza, para asistir a un festival de cine. Fue liberado el pasado 4 de diciembre bajo fianza y se encuentra desde entonces bajo arresto domiciliario en su chalet de Gstaad.

AFP, actualizado: 06/05/2010

Escrito por Eduardo Aquevedo

8 mayo, 2010 a 14:26

El nuevo "capitalismo flexible": impactos en la personalidad de jóvenes y asalariados. Entrevista a R. Sennett

con 3 comentarios

El sociólogo norteamericano Richard Sennett realizó uno de los más lúcidos estudios acerca del impacto de la flexibilización laboral en la formación de la personalidad. Entrevistado en Nueva York, explica por qué el "nuevo capitalismo" desarticuló los lazos sociales, y anticipa la línea de su último ensayo, "La cultura del nuevo capitalismo". Por otra parte, el politólogo argentino Fernando Iglesias polemiza con esa "glorificación calvinista (y nostálgica) del trabajo".

Richard Sennett es uno de los investigadores que ha iluminado de manera más rigurosa la relación entre capitalismo y personalidad. Desde sus primeras investigaciones históricas hasta sus últimos libros, ha utilizado diversos registros —archivos, novelas, entrevistas y la observación— para delinear dos hipótesis que recorren toda su obra: una, que la privatización de la vida pública redunda en una ausencia de espacios donde los extraños puedan encontrarse y reconocerse en sus diferencias; que las formas de la política que de esto resultan están cargadas del código afectivo más propicio para la esfera íntima y culminan en los líderes carismáticos y autoritarios.

Sennett se hizo conocido en Argentina en 2002 con la publicación de La Corrosión del Carácter, un libro en el que el autor discute las consecuencias personales de la flexibilización laboral. Su último libro publicado en Argentina es Respeto, en el que, desde un registro autobiográfico, interroga las posibilidades de interactuar equitativamente y en cooperación en relaciones teñidas por la desigualdad de capacidades y experiencias. En Nueva York, Sennett habló con Ñ.

- —La relación entre capitalismo y personalidad ha sido un núcleo de su obra. ¿Piensa que es aún productivo hacer estas preguntas?

- —Si, de hecho esta pregunta se hace muy urgente por los cambios producidos por y en el capitalismo moderno. Este tiende a ser mucho más individualizado, aislante que en el pasado. Lo que argumento es que este nuevo capitalismo flexible desmonta la arquitectura burocrática que durante muchos años, a veces de manera feliz, otras no tanto, mantuvo a la gente agrupada. En este sentido el nuevo capitalismo es un sistema mucho más individualizante que los sistemas fijos, a gran escala, permanentes, de las grandes burocracias. El problema con la individualización es que el valor individual ha mutado en un asunto de habilidad y movilización de talento. Ya no reside más en el respeto recibido como miembro de una categoría social: el trabajador. El centro del sistema se movió del reconocimiento hacia el auto-desarrollo y la mayor parte de la gente perdió en el cambio. El sistema no tiene suficiente espacio para acomodar a la gente a la que presiona para que sea más habilidosa y más competente.

- —¿Qué tipo de sociedades construye este nuevo capitalismo?

- —Un mundo mucho más polarizado, que se divide entre relaciones sociales a gran escala en derredor del trabajo y relaciones personales, propias del mundo privado. Lo que se pierde son las organizaciones políticas intermedias que pueden mediar. Las ciudades, por ejemplo, se hacen más homogéneas, son más parte del capitalismo que sociedades auto-organizadas. El capitalismo flexible debilitó a los gremios y sindicatos, otro tipo de instancia de mediación institucional. El tipo de sociedades que construimos se erige sobre divisiones absolutas, la abstracción creciente del mundo del trabajo y el mundo que va hacia la intimidad de las relaciones afectivas.

- —Su obra parece moverse de libro a libro; un tema irresuelto en uno parece llevarlo al próximo. ¿A dónde lo ha llevado el hecho de terminar "Respeto"?

- —En dos direcciones. Por un lado, estoy publicando una mirada general sobre el nuevo capitalismo que lleva ese título, la cultura del nuevo capitalismo. Con éste considero que ya he dicho todo lo que tenía que decir sobre este tema, así que vuelvo a uno de mis primeros amores: un proyecto sobre las prácticas culturales materiales, el tipo de asuntos sobre los que escribí un poco en El declive del hombre público. El resultado primero de esto es un libro sobre el artesanado, sobre las relaciones entre las actividades mentales y manuales. Quiero hacer una serie de libros para mostrar el modo en que la cultura aparece expresada en prácticas materiales.

- —En muchos de sus trabajos utiliza su propia práctica artesanal, la música, como metáfora de la interacción social. ¿Cuáles son los límites y las ventajas de esta metáfora?

- —La ventaja es que nos ayuda a comprender cómo existe la cooperación en la desigualdad. La colaboración musical sucede entre gente que no hace lo mismo. El punto es entender, por ejemplo en una orquesta; cómo un gran número de actores individuales que hacen cosas diversas y de diverso valor expresivo tocan juntos. Es en ese sentido que la música se convierte para mí en una campo de investigación sobre la cooperación. El límite es bastante obvio. Que el poder controla a las relaciones sociales de una manera que aparece más morigerada en la música. Las prácticas de control tienen un fin distinto en las artes performativas que en la sociedad en general. Este no es sólo un dilema personal, existe toda una línea de pensamiento que se remonta a Maquiavelo, que piensa de manera dramatúrgica a las acciones sociales y políticas.

- —¿Cómo relaciona a la música con el resto de su práctica intelectual?

- —¡No la relaciono! Las tengo totalmente separadas. No enseño música, escribo sobre ella pero trato de no escribir sobre lo que me gusta tanto. Nunca tuve una relación fácil entre estos dos mundos. Yo nunca entré en una relación como la de Adorno, cuya experiencia de la música estaba influida por su actividad filosófica. Aunque lo que yo experimento con la música ha aparecido de alguna forma u otra en mis investigaciones sobre la vida social, no puedo decir que la sociología me haya convertido en un mejor músico, como sí podría decirse quizá de Adorno.

- —¿Y la escritura de ficción? Sé que ha escrito dos novelas.

- —Escribir no es algo que salga de manera natural, tuve que aprender cómo escribir y esto sale más fácil en la ficción que en el ensayo. Yo quisiera ser recordado como un escritor acerca de las sociedades antes que como un sociólogo y pienso que lo que trato de hacer es crear un lenguaje expresivo, una estética, para entrar a los problemas sociales. La ficción ha sido para mí un laboratorio para encontrar el lenguaje expresivo para el ensayo.

- —¿Se considera un intelectual público? ¿Cuál debería ser el rol de ese tipo de intelectual?

- —No sé qué debería hacer un intelectual público. Sí sé que alguien que escribe debe ser tan informativo como pueda para quien lo lee sin comprometer sus estándares intelectuales. Y que así es como se forma el ámbito público, cuando la gente se quiere comunicar entre sí. Quienes no se quieren comunicar, especialmente con aquellos que no son como ellos, han concluido en sus propios palacios, encierros de la búsqueda intelectual que perpetúan el propio poder. El problema es mayor en los Estados Unidos que en Europa o en América latina, donde existe una larga tradición de diálogo público. Pero en los Estados Unidos la academia tendió a aislarse de la arena pública. Aunque esto por suerte está cambiando. Estoy muy contento de que la idea de la sociología como una forma de expresión, como una forma de literatura, haya cobrado auge entre los jóvenes; que el divorcio entre saber y expresar que era tan fuerte en el momento positivista y que significaba que mucho de lo que escribían los sociólogos era ilegible, ha sido superado. Eso es bueno porque significa que los sociólogos pueden volver a la esfera pública en vez de refugiarse en una práctica intelectual hermética.

- —Desde "El Declive del hombre público" en adelante usted abogó por espacios sin fines específicos donde la gente pudiera desarrollar una sociabilidad pública. ¿Cuáles serían estos espacios hoy?

- —Creo que los que dije entonces aún se mantienen; serían espacios impersonales en vez de locales, mixtos en vez de homogéneos, espacios esencialmente urbanos. El cambio reside en dónde se pueden encontrar estos espacios. Cuando escribí el libro, el tamaño de la mayoría de las ciudades marcaba que el centro urbano sería el lugar de la sociabilidad pública. Con el tipo de ciudades que se están desarrollando hoy en día, la idea de un solo centro como el foco de la vida social se ve eclipsada. Acabo de volver de Shangai, una ciudad de 20 millones de habitantes. No tendría sentido, seria ecológicamente disfuncional intentar concentrar todas las funciones sociales en el centro de ese tipo de ciudad. Al dispersar el centro social, al tener varios de ellos, lo que comienza a suceder —y los chinos lo están entendiendo— es que aparecen estrategias de resistencia a formas de poder altamente centralizadas. Mi respuesta sería: el carácter es el mismo que yo imaginaba, pero dado el crecimiento económico y poblacional, la locación de ese espacio público se ha convertido en múltiple, en vez de unifocal.

- —A pesar de esto ¿aún considera a la vista como el sentido principal para construir una sociedad democrática?

- —El ojo es más importante que la palabra. El ojo es el órgano por el que los extraños se conocen y reconocen y la esencia de una sociedad democrática es que la gente aprende acerca de aquellos a quienes no conoce. Diría que es el sentido más subvalorado, uno no piensa a la democracia en términos visuales, lamentablemente aún no hemos teorizado bien este aspecto. Hice un trabajo bastante pobre al respecto en La Conciencia del Ojo. Me parece una tarea urgente saber qué es lo que aprendemos cuando miramos a gente de la que no sabemos nada y mirando lugares cuando no estamos en casa. Lo visual es un ámbito político que no hemos terminado de comprender.

RICHARD SENNETT, CHICAGO, 1947. SOCIOLOGO.
Nació en uno de los barrios más pobres de Chicago y se destacó en su juventud como solista de cello. Residió en Boston, Londres y Nueva York y realiza investigaciones alrededor del mundo. El historiador y sociólogo Richard Sennett es una de las autoridades mundiales en procesos urbanos, tanto que ha sido convocado recientemente para dirigir un programa conjunto entre el MIT y Harvard (donde estudió) sobre ciudades. Enseña en la New York University y en la London School of Economics. Sus libros recientes han retomado la línea de uno de sus primeros trabajos: "The Hidden Injuries of Class", indagando la relación entre reconocimiento, identidad, trabajo y persona. Recibió en 2004 el premio a la trayectoria de la Asociación Norteamericana de Sociología.

Diario CLARIN, Suplemento de cultura Ñ.

P. Bourdieu: intelectuales y pensamiento crítico. Entrevista.

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Entrevista a Pierre Bourdieu de Martín Granovsky

bourdieu77 “En la diferencia está el gusto”, sostiene, y no habla sólo de cepajes para un buen tinto. Así dice Pierre Bourdieu, sociólogo, uno de los investigadores sociales más importantes de la actualidad, en una entrevista en París para discutir el papel del intelectual, su obligación de anticipar las nuevas tendencias y el deber de ponerse en una posición crítica. La conversación resultó un viaje a fenómenos muy evidentes sin el aburrimiento de las respuestas previsibles.

Publicado en Pagina/12

La pila de libros sobre historia, sociología, delito, lingüística o movimientos sociales deja ver sólo algunos retazos de la enorme mesa de madera negra. Pierre Bourdieu, profesor del Collège de Francia, habla mirando de reojo al ventanal con su vista de árboles en primavera. Saco y pantalón sport, camisa de jean, tiene un aspecto juvenil que lo ayuda a quitarle tono apocalíptico a sus propios anticipos del futuro.

Bourdieu, que analizó en sus libros desde la televisión hasta la “dominación masculina”, acaba de publicar Las estructuras sociales de la economía. No es un sociólogo corporativo, que defiende a su profesión como una secta. “La mayor parte de los intelectuales europeos están sometidos a la visión dominante”, dice. Pero, ¿lo contrario no equivaldría a dejar de ser sociólogo para transformarse en profeta? “La gente comprende la dirección de los acontecimientos, pero muchas veces lo hace tarde”, explica. “Y a veces, entiende cuando ya no hay mucho que hacer.”

–¿Su función como intelectual es adelantarse?

–Como sociólogo tengo más información que la mayoría de la gente, y puedo anticipar cosas que hoy no son visibles. Por ejemplo: en los últimos tiempos hubo la mayor concentración de estos días en Francia en protesta por una serie de despidos (Bourdieu se refiere a las empresas Danone y Mark & Spencer). Yo lo había previsto, y cuando lo hice me dijeron que era un pájaro de mal agüero. Pero ocurrió. O sea que no fui el culpable de la mala suerte. Naturalmente creo en las excepciones, pero me interesa atisbar cómo serán las tendencias futuras.

–¿Cuál tendencia pesa hoy?

–En su momento escribí que quienes detentaban el poder querían aumentar sus ganancias a niveles increíbles. Por ejemplo, a un 10 o 15 por ciento anual. Por eso consideré que es la tasa de ganancia la que gobierna el mundo y, cuando lo dije, me acusaron de exagerado. Pues bien: Danone despidió muchos empleados argumentando que debía asegurar una tasa de ganancia del 15 por ciento a sus accionistas.

–¿Usted cree que no lo toman en cuenta?

–En cuestiones sociales, la gente necesita mucho tiempo para comprender. Pasó con la educación: llevó muchos años darse cuenta de que la institución escolar estaba cambiando. En los años ‘60, las clases populares aún soñaban con el milagro del bachillerato.

–¿Estaba mal que se esperanzaran?

–La realidad es que, muy lentamente, fueron descubriendo que las cosas cambiaban pero que el bachillerato no garantizaba nada por sí mismo. A veces temo que la gente se despierte cuando sea demasiado tarde.

–¿Por qué sería tarde?

–La profundidad de cambios en Inglaterra, Francia o Alemania hace difícil volver atrás. Incluso para los sindicatos todo es más complejo. Hoy hay una conferencia europea de sindicatos. Durante mucho tiempo, la Confederación General del Trabajo, una de las centrales sindicales francesas, quiso entrar al organismo. No lo dejaban. Estaba excluida por razones ideológicas. Y bien: ahora pudo. Pero resulta que los sindicatos a nivel europeo se convirtieron en un lobby regional para discutir problemas tecnocráticos. Y cuando se planteó la movilización contra los despidos de los últimos tiempos la protesta surgió de los movimientos marginales, más que de los sindicatos.

–¿La protesta está condenada a ser débil?

–Yo señalo la nueva realidad. Lo que seguro es falso es pensar que la superexplotación puede provocar reacciones por sí misma. Eso es una ilusión. Las fuerzas de protesta hoy son débiles.

–¿Por qué?

–Un ejemplo: los jóvenes entran más fácilmente en las nuevas formas de trabajo.

–¿Cómo son esas nuevas formas? –El oficio específico importa menos que antes. Hay discontinuidad en la misma tarea dentro de la empresa. El empleo muchas veces es temporario.

–¿Eso lleva a que los jóvenes choquen?

–Bueno, en la empresa suele haber conflictos intergeneracionales.

–¿Es creíble la teoría según la cual desaparecerá el trabajo?

–No. Pertenece a la utopía. Las estadísticas muestran que la gente nunca trabajó tanto. En los Estados Unidos, para poner un caso, nunca había aumentado tanto la jornada laboral. Y también aumenta la edad de jubilación. Y se incrementa la precariedad.

–¿En qué se nota?

–Para llegar a un salario que dé para vivir las mismas personas se ven obligadas a trabajar mucho, mucho más. Eso, para no hablar de incomodidades como el tiempo de viaje de casa al trabajo.

–¿Aumenta?

–Un amigo mío hizo un estudio sobre la distancia entre el hogar y el empleo en Normandía. Descubrió que a medida que pasaban los años los obreros vivían más lejos del trabajo. Y quizás esto sea deliberado.

–¿Deliberado?

–Tal vez estemos en presencia de nuevas formas de gestión para cambiar el sistema de trabajo y hacer más difícil cualquier tipo de resistencia.

–Profesor, ¿es inevitable la forma actual de mundialización?

–Describir las cosas como fatales es algo deliberado. Apunta a destruir barreras, incluso intelectuales. Si usted destruye barreras, cada vez encontrará menos resistencias.

–Pero el tipo de resistencia también cambia.

–Sí. Las nuevas formas de resistencia son discontinuas, aunque en su favor hay que decir que tienen, eso sí, un gran efecto simbólico.

–¿Y podrían ser eficaces?

–Yo apoyo la formación de una corriente social europea para coordinar los sindicatos y los movimientos sociales.

–¿Cómo son esos movimientos hoy?

–Nuclean a los sin techo, a los desempleados, a las feministas, y muchas veces plantean problemas ajenos a las organizaciones sindicales. Problemas más afines a los izquierdistas, en el sentido antiguo de la palabra.

–¿A los ultraizquierdistas?

–Más bien a los anarcosindicalistas. Pero en la propia CGT existe una tradición anarcosindicalista.

–Estos movimientos, ¿pueden compararse con los del Mayo Francés de 1968?

–Los actuales tienen más raíces sociales, y esgrimen reivindicaciones olvidadas, en parte, por los partidos socialdemócratas, cosa que naturalmente inquieta al gobierno socialista. También sus métodos son nuevos: las acciones son cada vez más espectaculares, los protagonistas suelen tener más instrucción que los de los sindicatos tradicionales y emplean un compromiso físico cada vez mayor.

–¿Tienen futuro?

–La unificación de los movimientos es difícil e improbable, pero debo decir que avanza más rápido de lo que yo mismo pensaba. Y es porque hay elementos concretos contra los que protestar. Pongamos el caso de los artistas. La cultura y la salud están amenazadas, y experimentarán a largo plazo consecuencias hoy invisibles de medidas visibles. Lo mismo pasa con la agricultura y la biotecnología.

–¿En qué perjudica la mundialización?

–Hace muchos años dijeron que yo exageraba porque expliqué en una conferencia que si continuaban practicando la agricultura actual desaparecerían las diferencias. Borgoña sería lo mismo que Bordeaux, y hasta los vinos terminarían pareciéndose.

–¿Cómo sucedería eso?

–Por la destrucción de la capa superficial de la tierra. Bueno, resulta que eso empezó a pasar. La gente pregunta: ¿ahora qué hacemos? Les contesto: reconstruyamos el suelo, pongamos gusanos.

–¿Por qué le interesa tanto mantener las diferencias?

–Porque sería una lástima perderlas.

–¿Por qué un francés debería preocuparse tanto como usted de conservar las diferencias entre Borgoña y Bordeaux?

–Porque en la diferencia está el gusto. A más diferencia, más gusto. ¿Acaso a alguien le gusta comer un solo tipo de manzana?

–Usted dice que presentar la mundialización como algo fatal es un acto deliberado. ¿Cómo podría generarse una oposición a los efectos más dañinos de la mundialización? ¿Quiénes deberían empezar?

–Los que se den cuenta de los costos escondidos de la ganancia maximizada. Antes en los Estados Unidos decían: “Lo que es bueno para Ford, es bueno para los norteamericanos”. Ahora en todo el mundo se dice: “Lo que es bueno para la economía es bueno para todos”. Y no es así. No hay provecho para todos.

–¿Qué costos notorios hay?

–Los que mencioné antes. Y el daño ecológico. Pero también la violencia. Hay relaciones muy obvias. En los Estados Unidos, la política neoliberal extrema y la cantidad de cárceles son correlativos. Lo mismo ocurre con la relación entre la miseria y el sida. A más neoliberalismo, más cárceles, y más encarcelados. A más pobres, más sida.

–¿No es un planteo maniqueísta? ¿La mundialización no tiene ninguna ventaja?

–En todo caso, no tiene sólo ventajas.

–Pero usted plantea sólo las desventajas.

–No hay que olvidarse de que yo hablo en reacción al discurso dominante. Y el discurso dominante no dice nunca lo que yo digo. Algunos me acusan de parcialidad. Es una paradoja que sea yo el que suene parcial. Claro, quedo como un excéntrico porque el otro discurso aparece como universal. No sólo soy excéntrico, según ese criterio. También bizarro. Y exagerado.

–¿La suya es una posición moral?

–Digamos que fui pasando de una actitud profesional a una actitud pública. Hice público lo que estaba aprendiendo en mi vida profesional. Me parece que ése era mi deber.

–¿Por qué un deber?

–Si sé que ocurrirá una catástrofe y no lo aviso, estoy cometiendo algo parecido a un delito de no asistencia a una persona en peligro. Hace un tiempo tuve la oportunidad de discutir el problema de la mundialización de la cultura con productores y gente del sector. Muchos de ellos pensaban de buena fe que la concentración de empresas formaría conglomerados poderosos, y que ese poder contribuiría a la difusión de la cultura. Yo les dije que estaban equivocados. En el cine las diferencias se están borrando igual que entre Borgoña y Bordeaux. Ya no hay más cine italiano, no hay cine húngaro, hay cine francés solo por ayuda del Estado. Lo mismo pasa con las editoriales, cada vez más concentradas. Bertelsman, la alemana, puso un piso de ganancias que debe obtener. Por eso algunos libros no serán publicados por ellos, y una segunda categoría será la de los libros que se publiquen pero sean menos difundidos. En general, la concentración destruye las condiciones de producción cultural de productos sin mercado amplio y seguro. Volvemos al pasado, cuando en la historia de la humanidad las grandes obras tuvieron mercado póstumo y éxito póstumo. Sus autores no lo vivieron.

–¿No hay, al mismo tiempo, un acceso cada vez más masivo a la cultura?

–Sí, pero sólo en apariencia. Todo está amenazado por el proceso de concentración económica.

–Usted investigó mucho sobre educación, según comentó antes. ¿También allí se registra el mismo proceso?

–El número de escolarizados aumentó y eso tuvo consecuencias profundas, no buscadas, en todos los ámbitos. Cuando Francia y Alemania se sintieron al borde de la explosión de alumnos, en lugar de inventar nuevas formas educativas solo se preocuparon de bajar costos y exigencias. De ese modo empezó a haber, y la tendencia parece profundizarse, dos velocidades educativas.

–¿Incluso en la educación estatal?

–Sí.

–¿Cuáles son las dos velocidades?

–Una de mayor exigencia. Otra, de exigencia menor. Si esto no se revierte, habrá un sistema internacional de mayor velocidad, dominado por las instituciones con matriz en los Estados Unidos, y otro de menor velocidad, y de segundo nivel, con base en los sistemas educativos nacionales. Como en todo, ¿no? Lo que digo es una constatación…

–¿Y no es fatal?

–No. Con las constataciones ocurre que uno puede quedarse en ellas o puede tomarlas como punto de partida para implementar una política distinta. O se refuerza la tendencia social, o se la combate. Está muy bien saber inglés, pero, ¿en este mundo todos tendremos que jugar al golf y al criquet?

Obama, Bush y los golpes de Estado latinoamericanos…

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Immanuel Wallerstein

La Jornada

OBAMAAA01 Algo extraño está ocurriendo en América Latina. Las fuerzas de derecha en la región están emplazadas de tal modo que pueden desempeñarse mejor durante la presidencia estadunidense de Barack Obama que durante los ocho años de George W. Bush. Éste encabezaba un régimen de extrema derecha que no tenía ninguna simpatía para las fuerzas populares en América Latina. Por el contrario, Obama encabeza un régimen centrista que intenta replicar la política del buen vecino que proclamara Franklin Roosevelt como forma de anunciar el fin de la intervención militar directa de Estados Unidos en América Latina.

Durante la presidencia de Bush, el único intento serio de golpe de Estado con respaldo de Estados Unidos ocurrió en 2002 contra Hugo Chávez en Venezuela y tal asonada falló. Fue seguida de una serie de elecciones por toda América Latina y el Caribe, donde los candidatos de centro-izquierda ganaron en casi todos los casos. La culminación fue una reunión en 2008 en Brasil –a la que Estados Unidos no fue invitado y donde el presidente de Cuba, Raúl Castro, recibió trato de héroe virtual.

Desde que Obama asumió la presidencia, se ha logrado perpetrar un golpe de Estado: en Honduras. Pese a la condena que expresó el mandatario, la política estadunidense ha sido ambigua y los líderes del golpe están ganando su apuesta de mantenerse en el poder hasta las próximas elecciones para presidente. Hace apenas muy poco, en Paraguay, el presidente católico de izquierda Fernando Lugo pudo evitar un golpe militar. Pero su vicepresidente, Federico Franco, de derecha, está maniobrando para obtener de un Parlamento nacional hostil a Lugo un golpe de Estado que asume la forma de un enjuiciamiento. Y los dientes militares se afilan en una serie de otros países.

Para entender esta aparente anomalía debemos mirar la política interna de Estados Unidos, y cómo afecta la política exterior estadunidense. De vez en cuando, y no hace tanto tiempo, los dos partidos principales representaban a coaliciones de fuerzas sociales que se traslapaban, y en los que el balance interno de cada uno iba de una derecha, corrida del centro, en el caso del Partido Republicano, a una cierta izquierda, corrida del centro, para el Partido Demócrata.

Debido a que los dos partidos se traslapaban, las elecciones tendían a forzar a los candidatos presidenciales de ambos partidos más o menos hacia el centro, de modo de ganaban sobre la fracción relativamente pequeña de votantes que eran los independientes, situados en el centro.

Éste ya no es el caso. El Partido Demócrata es la misma coalición amplia que siempre ha sido, pero el Partido Republicano se ha desplazado más a la derecha. Esto significa que los republicanos tienen una base menor. Lo lógico es que esto significara bastantes problemas electorales. Pero, como estamos viendo, no funciona exactamente de ese modo.

Las fuerzas de la extrema derecha que dominan el Partido Republicano están muy motivadas y son bastante agresivas. Buscan purgar a todos y cada uno de los políticos republicanos a quienes consideren demasiado moderados e intentan forzar a los republicanos en el Congreso a una actitud negativa uniforme hacia todas y cada una de las cosas que proponga el Partido Demócrata y en particular el presidente Obama. Los arreglos políticos de compromiso ya no se ven como políticamente deseables. Por el contrario. A los republicanos se les presiona para marchar al ritmo de un solo tamborilero.

Entretanto, el Partido Demócrata opera como siempre ha operado. Su amplia coalición va de la izquierda a una cierta derecha del centro. Los demócratas en el Congreso invierten casi toda su energía política en negociar unos con otros. Esto implica que es muy difícil aprobar legislaciones significativas, como vemos actualmente con el intento de reformar las estructuras de salud estadunidenses.

Entonces, ¿qué significa esto para América Latina (y de hecho para otras partes del mundo)? Bush podía conseguir casi todo lo que quería de los republicanos en el Congreso, en el cual tuvo una clara mayoría durante los primeros seis años de su régimen. Los debates reales ocurrían en el círculo ejecutivo interno de Bush, dominado básicamente por el vicepresidente Cheney durante los primeros seis años. Cuando Bush perdió las votaciones para elegir congresistas en 2006, la influencia de Cheney declinó y las políticas públicas cambiaron ligeramente.

La era de Bush estuvo marcada por una obsesión con Iraq y en menor medida con el resto de Medio Oriente. Algo de energía quedaba para lidiar con China y Europa occidental. Desde la perspectiva del régimen de Bush, Latinoamérica se desvanecía poco a poco hacia el fondo. Para su frustración, la derecha latinoamericana no obtuvo el tipo común de involucramiento en su favor que esperaban y deseaban por parte del gobierno estadunidense.

Obama se enfrenta a una situación totalmente diferente. Tiene una base diversa y una agenda ambigua. Su postura pública se bambolea entre una firme posición centrista y unos moderados gestos de centroizquierda. Esto vuelve su posición política esencialmente débil. Obama desilusiona a los votantes de izquierda que movilizó durante las elecciones, y que en muchos caso se retiran de lo político. La realidad de una depresión mundial hace que algunos de sus votantes centristas se aparten de él por miedo a una deuda nacional creciente.

Para Obama, igual que para Bush, América Latina no está en la cúspide de sus prioridades. Sin embargo, Obama (a diferencia de Bush) está luchando duro por mantener la cabeza arriba del agua política. Está muy preocupado por las elecciones de 2010 y 2012. Y esto no es algo insensato. Entonces su política exterior está influida considerablemente por el impacto potencial que tenga ésta en dichas elecciones.

Lo que la derecha latinoamericana hace es sacarle ventaja a las dificultades políticas internas de Obama para forzarle la mano. Se percatan de que no cuenta con la energía política disponible para atajarlos. Además, la situación económica mundial tiende a redundar en contra de los regímenes en el cargo. Y en la América Latina de hoy son los partidos de centroizquierda los que están en el cargo. Si Obama lograra triunfos políticos importantes en los próximos dos años (una ley de salud decente, una auténtica retirada de Iraq, una reducción del desempleo), esto mellaría, de hecho, el retorno de la derecha latinoamericana. ¿Pero logrará tales triunfos?

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/11/28/index.php?section=opinion&article=018a1mun

TOP 500 (2009, Sh.) mejores Universidades del mundo…

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TOP (2009, Sh.) 500 MEJORES UNIVERSIDADES DEL MUNDO, según ranking de la Universidad Jiao Tong, Shanghai, 2009

Harvard, Stanford y Berkeley, las mejores universidades del mundo

Así lo afirma la nueva edición del ranking universitario publicado por la Universidad Shanghai Jiao Tong, en el que la primera europea en aparecer es la Universidad de Cambridge. Para ver una institución española hay que bajar al puesto 170, que ocupa la Universitat de Barcelona. (VER TEXTO MÁS ABAJO…)

Haga CLIC aquí abajo para acceder al Ranking completo:

TOP (2009, Sh.) mejores Universidades del mundo (Ranking Shanghai, 2009)

 RANKING2009-SHANGHAI-02

 

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UNIVERSIDAD DE HARVARD, N°1 en Ranking 2009 de Shanghai Jiao Tong University

UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS Y EUROPEAS EN ESTE RANKING

Las universidades españolas otra vez mal situadas en un ranking realizado en China Un año más, la Universidad de Jiao Tong de Shangai (China) ha elaborado su ranking mundial de universidades en el que las instituciones españolas no salen demasiado bien paradas. Tan sólo nueve de nuestras universidades han logrado colocarse entre las 500 mejores del mundo, superadas por instituciones de toda Europa y de Estados Unidos. Norteamérica lidera abrumadoramente esta clasificación.

Al igual que ocurriera el pasado año, la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Barcelona ocupan, de las universidades españolas, los dos primeros puestos en el Academic Ranking of World Universities, que anualmente elabora el Instituto de Educación Superior de la Universidad Jiao Tong de Shangai (China). En este ranking aparecen las 500 mejores instituciones universitarias de todo el mundo, a partir de un informe donde se evalúa la actividad académica e investigadora según un conjunto de indicadores, tales como el número de Premios Nobel conseguidos por cada institución, investigadores más citados, artículos publicados en las revistas Nature y Science, publicaciones científicas según el Science Index y el Social Science Citation, además de la actividad académica de cada facultad.

La Autónoma de Madrid se sitúa entre los puestos 150 y 200, al igual que la Universidad de Barcelona, aunque el informe no especifica los puestos exactos. Más alejadas en la clasificación, incluidas dentro de las 500 mejores del mundo, se encuentran la Complutense de Madrid, entre los puestos 200 y 300; Universidad de Valencia (entre el 300 y 400); Autónoma de Barcelona; Universidad de Granada; Politécnica de Valencia; Universidad de Sevilla y la Universidad de Zaragoza, entre los puestos 400 y 500.

Ya el pasado año fueron nueve universidades españolas las que aparecieron en este peculiar ranking, igualmente lideradas por la Autónoma de Madrid y la Universidad de Barcelona. También figuraban en la lista de 2004 la Universidad Complutense, la Universidad de Valencia, la Autónoma de Barcelona, Granada, Santiago de Compostela, Sevilla y Zaragoza.

Como no podía ser menos, las mejores universidades del mundo siguen siendo en este caso las anglosajonas, ya que el primer y segundo puesto han recaído en las universidades de Harvard (EEUU) y Cambridge (Reino Unido). Asimismo, un total de 19 universidades norteamericanas figuran en la lista de las 25 mejores del mundo, con un predominio abrumador sobre el Reino Unido que cuenta con 3 instituciones en esta reducida élite (Cambridge, Oxford e Imperial Coll London). Entre las universidades americanas destaca la presencia en los primeros puestos de instituciones como Stanford, Universidad de California-Berkeley, Instituto Tecnológico de Massachussets, Instituto Tecnológico de California o universidades tan prestigiosas como Columbia y Princeton. Por su parte, las Universidades de Tokio (Japón), en el puesto 20 y Toronto (Canadá), en el puesto 24, son las únicas no estadounidenses o inglesas entre las 25 primeras.

En la clasificación que se refiere exclusivamente al conjunto de Europa, la Autónoma de Madrid y la Universidad de Barcelona se han situado entre los puestos 57 y 79, mientras que la Complutense de Madrid es la última de las españolas que ocupa un puesto entre las 100 mejores de Europa, situado en este caso entre el 80 y el 123.

El ranking europeo tiene también predominio británico al estar claramente liderado por el Reino Unido, que ocupa los cuatro primeros lugares: Cambridge, Oxford, Imperial Coll London y Coll London University. De hecho, entre las 25 mejores universidades europeas hay 10 pertenecientes al Reino Unido, entre las que también destacan instituciones como las Universidades de Eimburgo, Manchester, Bristol, Sheffield o Nottingham.

Otros países europeos destacados en cuanto a número de universidades situadas entre los 25 primeros puestos, son Alemania (Universidad de Munich, Tecnológico de Munich y Universidad de Heidelberg); Suiza (Instituto Tecnológico de Zurich y Universidad de Zurich); Holanda (Universidades de Utrecht y Leiden); Suecia (Karolinska Inst. Stockholm y Universidad de Uppsala); Francia (Universidad de París 06 y París 11); Dinamarca (Universidad de Copenhagen); Rusia (Universidad Estatal de Moscú); Noruega (Universidad de Oslo) y Finlandia (Universidad de Helsinki).

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La Universidad Hebrea está entre las 64 mejores del mundo

2/11/2009

Itongadol/AJN.- De acuerdo a un ranking anual realizado por el Instituto de Educación Superior en la Universidad de Shanghai’s Jiao Tong, la Universidad Hebrea se encuentra en el lugar 64 de las mejores universidades del mundo, y ascendió un lugar a comparación del ranking del año pasado.

La Universidad Hebrea de Jerusalem fue incluida en el ranking de los cien mejores institutos de educación superior del mundo.

La tradicional casa de altos estudios es la única de Israel que figuró entre las cien universidades de la prestigiosa lista de 500 institutos de educación superior, que está liderada por Harvard, seguida por Stanford y por la Universidad de California en Berkeley.

La Universidad de Shanghai Jiao Tong evalúa cada años, más de dos mil universidades del mundo y clasifica a las 500 mejores en un ranking, que está basado en una escala combinada de criterio académico que incluye premios ganados por los alumnos y el equipo que allí trabaja, artículos publicados en ediciones científicas, y la cantidad de investigadores renombrados.

Este ranking alcanzó  un respeto y reconocimiento internacional ya que es considerado uno de los más objetivos.

De acuerdo a la clasificación de disciplinas académicas, la Universidad Hebrea está en el puesto 25 en Ciencias de la Computación, y entre las 75 mejores en las categorías de matemáticas, economía y administración de empresas, mientras que se encuentra en el top 100 en el área de Química.

Por otra parte, la Universidad de Tel Aviv y el Instituto de Tecnología de Israel fueron incluidos en el grupo de las 150 mejores universidades y el Instituto Weizmann de Ciencia en el top 200, según informó Ynetnews.

El presidente de la Universidad Hebrea, Menahem Ben-Sasson, expresó su orgullo por el reconocimiento: “Estoy contento de que la Universidad Hebrea continúe entre las 100 mejores del mundo, tanto en disciplinas específicas como en generales”. Además agregó que su aspiración era que pueda llegar a figurar entre las 50 mejores del mundo.  

AF-GB

Harvard, Stanford y Berkeley, las mejores universidades del mundo

Así lo afirma la nueva edición del ranking universitario publicado por la Universidad Shanghai Jiao Tong, en el que la primera europea en aparecer es la Universidad de Cambridge. Para ver una institución española hay que bajar al puesto 170, que ocupa la Universitat de Barcelona.

En un ranking dominado con autoridad por las instituciones estadounidenses, las universidades españolas que aparecen en el Top 500 son la ya citada Universitat de Barcelona; la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Complutense de Madrid y la Universitat de València, que aparecen en el tramo 203-304; la Universitat Autònoma de Barcelona y la Universitat Politècnica de València (tramo 305-401); la Universidad de Granada, la Universidad de Sevilla y la Universidad de Zaragoza (tramo 402-508).

En la misma clasificación del año pasado, la UB aparecía en el mismo tramo en el que lo hace este año, y era también la primera española. La Universitat de Valéncia, por su parte, escala algunos puestos hasta conseguir aparecer entre las 300 mejores. La Autónoma de Barcelona también consigue subir un tramo, hasta situarse entre las 400 primeras. El resto mantiene posiciones similares.

En términos globales, la clasificación de este año recoge en los diez primeros puestos a las mismas universidades que la edición anterior: Harvard -que continúa liderando el ranking-, Stanford -que sube un puesto-, California en Berkeley -que también sube un puesto-, Cambridge -que el año pasado era segunda, aparece este año en cuarto lugar-, Massachusetts Institute of Technology (MIT), California Institute of Technology, Columbia, Princeton, Chicago y Oxford.

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Tsinghua asciende al puesto 49 entre las mejores universidades del mundo 2009

El pasado 7 de octubre se publicó el ránking anual de las mejores universidades del mundo en su versión de 2009, una selección organizada por la revista británica The Higher Education.

Las universidades de Estados Unidos y Reino Unido ocupan los puestos en cabeza; tres universidades de Hong Kong se sitúan entre los primeros 50. La pekinesa Universidad Tsinghua es la única institución de la China continental entre los primeros 50.

El ránking de las mejores universidades del mundo 2009, considerando distintos índices como el rendimiento académico, la revisión de los patrones, internacionalización de los profesores y estudiantes, proporción entre profesores y estudiantes, citación de tesis, etc., es una de las informaciones pertinentes más autorizadas del mundo.

En la lista de 2009, la Universidad de Harvard (EE.UU.) mantiene el primer puesto por sexto año consecutivo. La británica Universidad de Cambridge reemplazó a la también norteamericanaYale para conseguir la segunda posición. Entre las primeras 10 mejores universidades del mundo hay 6 estadounidenses y 4 británicas.

En cuanto a Asia, la Universidad de Tokio (Japón) ocupa el 22º puesto, lo más alto entre las universidades asiáticas. Deben destacarse también las tres universidades de Hong Kong que se sitúan entre los primeros 50 mejores: la Universidad de Hong Kong (24), la Universidad de Ciencias y Tecnología de Hong Kong (35), y la Universidad China de Hong Kong (46º).

La Universidad de Tsinghua, con sede en Beijing, ascendió al 49º puesto en la lista de este año, desde el 56º en la lista de 2008.

Muere Claude Lévi-Strauss, padre de la antropología moderna…

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Padre de la antropología moderna

El anuncio del fallecimiento de Lévi-Strauss conmociona a Francia

Sus obras de etnología le sitúan como uno de los pensadores clave del siglo XX

ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - París – 04/11/2009

image Dedicó toda su vida a explicar y a explicarse el mundo desde la antropología. Y con sus obras lúcidas y sensibles iluminó la Francia de la segunda mitad del siglo XX. Hasta que la madrugada del domingo pasado el filósofo y antropólogo francés Claude Lévi-Strauss, pensador clave del siglo XX, falleció, cuando estaba a punto de cumplir 101 años. Su muerte se hizo pública ayer, y causó una enorme conmoción en Francia, después de que se celebrasen sus exequias en Lingerolles, en la Costa de Oro. "Hace dos años se rompió el fémur; desde entonces estaba muy fatigado, ha muerto de la edad", aseguró Philippe Descola, su sucesor en el Colegio de Francia.

    Había nacido en Bruselas en el seno de una familia de intelectuales franceses de ascendencia judía. Su padre era pintor. Él se inclinó por la filosofía. Desde 1935 a 1939 residió en Brasil, pasando grandes periodos de su vida alojado en las tribus amazónicas de los bororo y los nambikwara. Esa experiencia serviría para revolucionar para siempre los principios y los métodos de la antropología.

    Tras su estancia en Brasil volvió a Francia. Fue movilizado. En la línea Maginot, mientras servía como oficial de enlace y como intérprete de inglés, intuyó el secreto del estructuralismo, la ciencia que iba a modificar el estudio de las disciplinas humanas, según él mismo explicó: "Mientras esperábamos una batalla que no comenzaba, observé con detalle cómo, detrás del aparente azar de la belleza de un campo de flores, existía una organización estricta en cada una de ellas".

    Tras la invasión, huyó del régimen de Vichy a Estados Unidos. Allí, en Nueva York, conoció al lingüista Roman Jacobson, cuyo trabajo sobre las lenguas le impresionó. Bajo esa luz nueva completó el método estructuralista, el que había intuido en el frente de la II Guerra Mundial. En 1959, ya en Francia, es nombrado catedrático de Antropología Social del Colegio de Francia, cátedra que ocupó hasta su jubilación, en 1982.

    Mientras tanto, habían empezado a sucederse obras destinadas a cimentar un pensamiento determinante del siglo pasado: La vida familiar y social de los indios nambikwara, Estructuras elementales del parentesco, los cuatro volúmenes de Mitológicas, El camino de las máscaras y La mirada lejana, entre otros.

    En 1954 publicó un libro especial, a caballo entre el estudio científico y el relato de viajes. Se titulaba Tristes trópicos, y en él se descubre a un viajero preocupado ya por la deriva de la destrucción medioambiental del planeta, así como a un escritor lúcido y sensible. En 1973 se convirtió en el primer etnólogo en entrar en la Academia Francesa. Un colega de institución, el escritor Jean d’Ormesson, le definió como "una persona a la que espantaba toda afectación, de una sabiduría interminable".

    El año pasado, para conmemorar el centenario de su nacimiento, Francia le rindió una serie de homenajes que recordaron su altura intelectual.

    Ayer, toda Francia volvió a recordar a este sabio que vivió un siglo entero y que comenzó su libro más famoso, Tristes trópicos, con una frase célebre: "Odio los viajes y a los exploradores".

    Muere a los 100 años el antropólogo francés Claude Lévi-Strauss

    Se trata de uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX en el campo de las ciencias sociales

    ANTONIO JIMÉNEZ BARCA / EL PAÍS - París – 03/11/2009

    El famoso antropólogo Claude Lévi-Strauss falleció la madrugada del domingo en París cuando le faltaban unos pocos días para cumplir 101 años, según ha confirmado la Escuela de Altos Estudios Sociales. Había nacido en Bruselas, en 1908, de padres judíos franceses y dedicó toda su vida a explicar y explicarse el mundo desde la antropología. No sólo fue la principal figura en el mundo de la etnología a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, sino también un extraordinario escritor y un filósofo de primera magnitud.

    El profesor de antropología, Manuel Delgado, recordaba precisamente en un artículo publicado en EL PAÍS , los logros que había transmitido en este campo. "Lo que Lévi-Strauss nos ha transmitido es un conocimiento que no es sólo resultado de una honda reflexión sobre la convivencia humana, sino de los testimonios que una determinada ciencia social ha podido establecer acerca de hombres y mujeres concretas, cuya vida concreta -en tiempos y lugares no menos concretos- otros hombres y mujeres fueron a conocer de cerca".

    Desde 1935 a 1939 pasó largas temporadas con los indios del Amazonas, en Brasil, en una zona remota de la selva. Esta experiencia le marcaría, vital y profesionalmente, durante toda su vida. Transformó la etnología contemporánea al elaborar un método original que aunaba el estructuralismo, el psicoanálisis a la hora de interpretar los mitos. Éste fue el método usado para estudiar la organización social de las tribus de Brasil y la de los indios del norte y sur de América. Sus primeras obras fueron La vida familiar y social de los indios Nambikwara y Las estructuras elementales de parentesco.

    "El viaje del etnógrafo tiene muy poco que ver con la aventura romántica que pude imaginarme antes de marchar hacia Brasil", diría tiempos después en un libro de Catherine Clément sobre aquella experiencia . También recordaba como se había metido en el apasionante mundo de la antropología. "Nació de un telefonazo. Marcel Mauss y su equipo reclutaban entre los licenciados en filosofía gente que quisiera trabajar en el recién creado departamento de etnografía, una ciencia que acababa de adquirir rango universitario y que hasta entonces había dependido de misioneros y administradores coloniales. Yo hacía sólo dos años que ejercía como profesor de filosofía, en Mont-de-Marsan y en Laon, en 1932 y 1933. El primer año es apasionante, tienes que construirte todo un programa, pero los cursos siguientes te limitas a retocarlo. Estaba claro que no era eso lo que iba a dar sentido a mi vida. Tenía ganas de descubrir el mundo. Y de ahí que aceptase un puesto en la universidad de São Paulo y comenzase mis viajes de etnólogo".

    Otras obras suyas determinantes fueron El pensamiento Salvaje o Lo crudo y lo cocido.

    En 1973 ingresó en la Academia Francesa. Fue el primer antropólogo que lo hizo. El año pasado, el mundo cultural francés le rindió un homenaje al cumplir 100 años: fueron múltiples los suplementos, los documentales y las exposiciones consagradas a su persona y a su obra.

    Lévi-Strauss y el lugar de la antropología

    El gran investigador francés acaba de cumplir 100 años y su forma de mirar el mundo sigue cargada de una fuerte dimensión ética: pensar y dar a pensar el valor de la pluralidad humana, y la necesidad de defenderla

    MANUEL DELGADO 08/01/2009

    Pocas serán las instancias culturales y académicas de todo el mundo que no estén celebrando de algún modo estos días el centésimo cumpleaños de Claude Lévi-Strauss, sin duda uno de los autores más influyentes del siglo XX. Todas las ciencias sociales, la crítica literaria, el psicoanálisis, la lingüística, la historia, la filosofía…, llevan medio siglo dialogando con él, incluso contra él, sin que ninguna haya podido sortear su ascendente. Sería vano intentar añadir desde estas páginas algo a lo ya dicho por tantos y en tantos sitios. Cientos de libros, artículos, monográficos, exposiciones, programas y ciclos especiales, en decenas de idiomas, lo están haciendo o lo harán mejor que lo que se intentaría aquí. Un rasgo merece, no obstante, ser destacado: el autor de Tristes trópicos y El pensamiento salvaje no es propiamente un pensador o un intelectual, aunque haya sido reconocido como tal. Claude Lévi-Strauss es, sobre todo, un antropólogo.

    He ahí un elemento de la personalidad del ahora homenajeado en el que merece la pena detenerse. Lo que Lévi-Strauss nos ha transmitido es un conocimiento que no es sólo resultado de una honda reflexión sobre el vivir juntos humano, sino de los testimonios que una determinada ciencia social ha podido establecer acerca de hombres y mujeres concretas, cuya vida concreta -en tiempos y lugares no menos concretos- otros hombres y mujeres fueron a conocer de cerca. Seres humanos estudiando seres humanos, conociendo y dándose a conocer, recolectando tecnologías y sabidurías ajenas y lejanas, aprendiendo de gentes que siempre sabían más que quienes les estudiaban. Una disciplina -la antropología- que nació y existió para que pudiéramos instalar nuestra sociedad entre todas las demás sociedades y elaborásemos, con el conjunto producido, algo parecido a una cartografía de la condición humana en toda su amplitud.

    Pero si Lévi-Strauss ha podido enseñarnos tanto y marcar nuestra época es porque pudo desempeñar su tarea como investigador y como docente en un contexto en el que la ciencia que ejercía merecía un reconocimiento, en una sociedad para la que la antropología era importante y que escuchaba lo que se le decía desde ella. Ése ha sido el caso francés y el de su área de influencia cultural, como lo ha sido el de la mayoría de países anglosajones, con el Reino Unido o los Estados Unidos a la cabeza. Otra cosa es lo que vaya a ser en el futuro -y de ello hablan las protestas estudiantiles "anti Bolonia" de estos días en toda Europa- de aquellas áreas académicas que no se demuestren lo bastante rentables o serviles. Pero, al menos hasta ahora, la antropología ha estado ahí, en esos países y en otros, viendo atendida públicamente su forma de dar con las cosas humanas, mirándolas de cerca y comparándolas entre sí.

    Por desgracia, ese no es el caso de la antropología española. Una disciplina que había nacido en el último cuarto del siglo XIX se incorporaba con ánimo crítico al ámbito universitario español a principios de la década de los años 70 del siglo pasado, pero ha permanecido encapsulada en él hasta ahora. A pesar de la proyección internacional de algunos de sus exponentes -Julio Caro Baroja, Carmelo Lisón Tolosana, Claudi Esteva Fabregat-, miles de estudiantes y licenciados en antropología no pueden desarrollar plenamente lo que son o van a ser: antropólogos. Por ello, en un momento en que se abre la perspectiva feliz de un grado de Antropología en algunas universidades españolas, se entiende la preocupación de esas mismas universidades para que la disciplina que enseñan logre trascender su actual acuartelamiento académico. Es en esa dirección que todas ellas trabajan en orden a la creación de un colegio profesional que regule la práctica de una profesión tan necesaria como inexistente, en la medida en que sus miles de licenciados actuales y quienes obtengan la nueva titulación se van a ver obligados a aplicar lo que han aprendido bajo todo tipo de denominaciones profesionales, que, salvo pocas excepciones, podrán ser de cualquier cosa menos la de antropólogos.

    Y lo que sorprende es que esa invisibilidad forzada de los antropólogos españoles en tanto que tales contrastes con la pertinencia y hasta con la urgencia de una mirada como la suya para observar y entender cuestiones centrales para los tiempos que corren. La antropología almacena décadas de trabajo en áreas como la de la vivencia de la enfermedad y de la muerte o la de los estilos que adoptan los diferentes grupos de edad -jóvenes, ancianos…-, siempre desde una perspectiva que recoge su variabilidad histórica y cultural. Los antropólogos han advertido hasta qué punto los objetos son fundamentales para entender la cultura que los ha creado y usado, por lo que tienen un papel que jugar en la protección y la divulgación del patrimonio cultural, defendiendo lo que de él se mantenga vivo y custodiando y haciendo accesible su pasado en museos. Su preocupación por la práctica y la concepción del espacio convierte en fundamental la perspectiva que les es propia en temáticas territoriales, tanto rurales como urbanas, en contextos en los que las grandes dinámicas de transformación no suelen tener en cuenta el precio social a pagar. La comprensión del sentido que los seres humanos otorgan al medio que los rodea y a sí mismos dentro de él, hace de los antropólogos interlocutores necesarios en los debates medioambientales y ecológicos.

    Una experiencia abundante en el campo del estudio de los mitos y los símbolos rituales le permite al antropólogo detectar qué funciones y a qué demandas satisfacen las prácticas religiosas vigentes en nuestra sociedad, tanto las tradicionales como otras que hasta hace poco podrían habernos resultado exóticas. El mercado y los hábitos de consumo no son ajenos al conocimiento que los antropólogos tienen de la dimensión económica de la vida social y ni siquiera las recién nacidas tecnologías de la comunicación se escapan a la competencia que han demostrado a la hora de estudiar los lenguajes humanos. Tanto la diversificación creciente que conoce la institución familiar como el aumento de los contactos entre formas de ser y de estar derivados de los flujos migratorios o del turismo deberían hacer idónea una visión como la suya, especialmente entrenada para encarar la heterogeneidad. No se olvide que la antropología ha sido estratégica en orden a desautorizar todos los argumentos que han intentado mostrar como "natural" la desigualdad humana y continúa siendo fuente de recursos teóricos contra las nuevas y las viejas formas de racismo, xenofobia y sexismo.

    La antropología se antoja ahora más que nunca útil en orden a entender las lógicas y las dinámicas que organizan nuestro presente, reconociendo en él cambios constantes, pero también repeticiones e inercias. Ese es su trabajo: ver de qué están hechas la diversidad y la complejidad sociales y mostrarlas no, como se pretende, en tanto que motivos de alarma, sino al contrario: como la materia primera de que se nutre la capacidad de las sociedades humanas para mejorarse a sí mismas.

    Esa es la virtud fundamental de Claude Lévi-Strauss. Mirar como mira un antropólogo, contemplando lo remoto como ordinario y sorprendiéndose ante lo cotidiano, ejerciendo un oficio en el que la competencia y la versatilidad explicativas nunca han ido separadas de una fuerte dimensión ética, preocupada por pensar y dar a pensar el valor de la pluralidad humana y la necesidad de defenderla. Celebrar la vida de Lévi-Strauss es celebrar su vida de antropólogo. Pero se hace el elogio del sabio, sin hacer lo propio con la naturaleza misma de su saber, su fuente y su sentido. Al tiempo que multiplican las alabanzas al maestro, bien estaría que se reconociera el esfuerzo y la singularidad de quienes han decidido seguir su camino.

    Manuel Delgado es profesor de Antropología en la Universidad de Barcelona y prologuista y traductor de Claude Lévi-Strauss.

    Habla Claude Lévi-Strauss

    OCTAVI MARTÍ 11/01/2003

    EL ETNÓLOGO francés Claude Lévi-Strauss (Bruselas, 1908) acaba de ver cómo su vida y obra son objeto de divulgación masiva a través de un libro de la popular colección Que Sais-je?, escrito por una antigua alumna suya, Catherine Clement, al tiempo que Campus, la más importante de las emisiones literarias de las televisiones francesas, le entrevistaba. La conversación con el autor de Tristes trópicos es sólo un apunte, un mero asomarse a un continente inmenso. Lévi-Strauss, aunque parece seguir gozando de una memoria prodigiosa y una gran capacidad para relacionar saberes, es un hombre muy mayor al que -son sus propias palabras- "cansa el primitivismo de la televisión".

    En su día, Lévi-Strauss, que vivió entre 1935 y 1939 largos periodos en compañía de diferentes tribus del Mato-Grosso, sorprendió al arrancar Tristes trópicos escribiendo: "Odio los viajes y los exploradores". Hoy recuerda que "el viaje del etnógrafo tiene muy poco que ver con la aventura romántica que pude imaginarme antes de marchar hacia Brasil". Sobre su vocación es muy claro y conciso: "Nació de un telefonazo. Marcel Mauss y su equipo reclutaban entre los licenciados en filosofía gente que quisiera trabajar en el recién creado departamento de etnografía, una ciencia que acababa de adquirir rango universitario y que hasta entonces había dependido de misioneros y administradores coloniales. Yo hacía sólo dos años que ejercía como profesor de filosofía, en Mont-de-Marsan y en Laon, en 1932 y 1933. El primer año es apasionante, tienes que construirte todo un programa, pero los cursos siguientes te limitas a retocarlo. Estaba claro que no era eso lo que iba a dar sentido a mi vida. Tenía ganas de descubrir el mundo. Y de ahí que aceptase un puesto en la universidad de São Paulo y comenzase mis viajes de etnólogo".

    A Catherine Clément le impresiona la capacidad de su maestro para sacar conclusiones de lo que, para otro, sería anecdótico. Del gesto y el vestuario de unos monjes budistas aprende "que Occidente ha perdido su oportunidad de seguir siendo mujer porque el islam se ha interpuesto entre Oriente y Occidente" y hecha en falta "esa lenta osmosis con el budismo que nos hubiera cristianizado". Para Lévi-Strauss, el islam es "desconcertante" porque "su preocupación por fundar una tradición se acompaña de la necesidad de destruir todas las tradiciones anteriores". De ahí que se indigne ante el hecho de que se haya querido condenar judicialmente al novelista Michel Houllebecq por afirmar que "el islam es la más estúpida de las religiones". Para el antropólogo, "ese proceso hubiera sido inconcebible hace medio siglo porque se tiene todo el derecho a criticar la religión y a decir lo que se piensa. Hemos sido contaminados por la intolerancia islámica. Hablan de reintroducir la enseñanza de la historia de las religiones en la escuela. Es una nueva concesión hecha al islam, a la idea de que la religión debe penetrar en dominios que no son los suyos. Me parece que la laicidad pura y dura había dado buenos resultados".

    Estudioso de sociedades llamadas primitivas, Lévi-Strauss es considerado por Clément como un "precursor de la ecología", juicio que tamiza bajo la luz del pesimismo propio del etnólogo pues la biógrafa recuerda ese pasaje de Tristes trópicos en que leemos que "la humanidad se instala en la monocultura; se dispone a producir civilización en masa, como cultiva la remolacha". Lévi-Strauss dice hoy que "es imposible no sentir nostalgia ante la tribu de los bororos, una sociedad que abolía el tiempo. ¿Qué deseo más profundo que el de querer el vivir en una suerte de presente que es un pasado revivificado sin cesar y mantenido tal como era a través en los mitos y las creencias?". Para él, "la sabiduría, de entrada, consiste en saber que su sociedad, para ser viable, tiene que ser poco numerosa. Cuando eran demasiados la tribu se dividía en dos. Y en comprender que el hombre no es predominante en la naturaleza, que comparte el mundo con otras especies del reino animal y vegetal. Nosotros bautizamos de supersticiosas, prácticas que no son otra cosa que su forma de expresión del respeto hacia el mundo que les rodea".

    Las cuestiones demográficas determinan la mirada de Lévi-Strauss. "Después de mi viaje a Brasil se ha confirmado lo que yo intuí, a saber, que esas tribus reducidas a grupos de 50 individuos habían sido mucho más numerosas, que no eran primitivos sino restos de sociedades y civilizaciones mucho más importantes que no resistieron la llegada de los europeos".

    En su corto pero sustancioso librito, Clément hace referencia a Lévi-Strauss como uno de los padres del movimiento estructuralista y recuerda la irritación del etnólogo al descubrir, en casa de ella, sus libros puestos en el mismo estante que los de Michel Foucault, Roland Barthes, Louis Althusser o Jacques Lacan. "Los únicos estructuralistas al lado de los cuales acepto figurar son Émile Benveniste y Georges Dumezil". Pero ese furor ante sus "malas compañías" de biblioteca no debe hacer pensar en un hombre malhumorado, sino en alguien que quiere ser preciso. Y eso no le impide perder el sentido del humor. "Para mantener vivo mi inglés hubo una época en que leía Playboy y un día descubrí un comentario sobre un libro mío en el que quedaba claro que no lo habían entendido. Les escribí una carta recordándoles que para comprender cómo funciona una sociedad antes hay que saber de qué está compuesta. Y les añadí que ellos, visto el tipo de revista, debieran saber que antes de la fisiología está la anatomía".

    Las estructuras del parentesco y las reglas matrimoniales de diversas civilizaciones han sido uno de los centros de interés de la obra de Lévi-Strauss. "Hoy las normas de matrimonio y el peso del parentesco no desempeñan el mismo papel que en las sociedades tradicionales. Pero los mitos sobreviven bajo otras formas. Por ejemplo, la Historia. Al conocimiento del pasado le atribuimos la capacidad de permitirnos comprender el presente y ese presente nos sirve para hacer previsiones sobre el futuro".

    La edad le ha devuelto también la nostalgia por los viejos oficios de artista. El arte -la música y la pintura en especial- es una expresión humana que escapa al tiempo. "Pero si a André Breton le interesaron tanto las máscaras africanas no se debe no sólo a que coincidían con sus deseos de surrealista, sino también a que, por su precio moderado, estaban al alcance de sus posibilidades de coleccionista. No hay duda de que era una forma de arte que tendía puentes hacia el mundo sobrenatural, pero los artistas modernos encontraron ahí ejemplos, que no modelos. La liberación formal de la modernidad no nace de ahí. Picasso es genial, pero no puede decirse que destaque por su talento como paisajista. Hace pocos años, al ver esa exposición que iba de David a Delacroix, comprendí que en ese lapso de tiempo se habían perdido saberes preciosos del oficio de pintor, que secretos físicos y químicos no habían sido transmitidos".

    Claude Lévi- Strauss. Catherine Clément. Puf. París, 2002. 127 páginas. 6,18 euros.

    Ranking 500 (2009, Sh.) mejores Universidades del mundo…

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    Ranking (2009, Sh.) mejores Universidades del mundo, según Universidad Jiao Tong, Shanghai, 2009

    Harvard, Stanford y Berkeley, las mejores universidades del mundo

    Así lo afirma la nueva edición del ranking universitario publicado por la Universidad Shanghai Jiao Tong, en el que la primera europea en aparecer es la Universidad de Cambridge. Para ver una institución española hay que bajar al puesto 170, que ocupa la Universitat de Barcelona. (VER TEXTO MÁS ABAJO…)

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    TOP (2009, Sh.) mejores Universidades del mundo (Ranking Shanghai, 2009)

    RANKING2009-SHANGHAI-02

     

    HARVARD2 harvard5

    UNIVERSIDAD DE HARVARD, N°1 en Ranking 2009 de Shanghai Jiao Tong University

    Harvard, Stanford y Berkeley, las mejores universidades del mundo

    Así lo afirma la nueva edición del ranking universitario publicado por la Universidad Shanghai Jiao Tong, en el que la primera europea en aparecer es la Universidad de Cambridge. Para ver una institución española hay que bajar al puesto 170, que ocupa la Universitat de Barcelona.

    En un ranking dominado con autoridad por las instituciones estadounidenses, las universidades españolas que aparecen en el Top 500 son la ya citada Universitat de Barcelona; la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Complutense de Madrid y la Universitat de València, que aparecen en el tramo 203-304; la Universitat Autònoma de Barcelona y la Universitat Politècnica de València (tramo 305-401); la Universidad de Granada, la Universidad de Sevilla y la Universidad de Zaragoza (tramo 402-508).

    En la misma clasificación del año pasado, la UB aparecía en el mismo tramo en el que lo hace este año, y era también la primera española. La Universitat de Valéncia, por su parte, escala algunos puestos hasta conseguir aparecer entre las 300 mejores. La Autónoma de Barcelona también consigue subir un tramo, hasta situarse entre las 400 primeras. El resto mantiene posiciones similares.

    En términos globales, la clasificación de este año recoge en los diez primeros puestos a las mismas universidades que la edición anterior: Harvard -que continúa liderando el ranking-, Stanford -que sube un puesto-, California en Berkeley -que también sube un puesto-, Cambridge -que el año pasado era segunda, aparece este año en cuarto lugar-, Massachusetts Institute of Technology (MIT), California Institute of Technology, Columbia, Princeton, Chicago y Oxford.

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    Tsinghua asciende al puesto 49 entre las mejores universidades del mundo 2009

    El pasado 7 de octubre se publicó el ránking anual de las mejores universidades del mundo en su versión de 2009, una selección organizada por la revista británica The Higher Education.

    Las universidades de Estados Unidos y Reino Unido ocupan los puestos en cabeza; tres universidades de Hong Kong se sitúan entre los primeros 50. La pekinesa Universidad Tsinghua es la única institución de la China continental entre los primeros 50.

    El ránking de las mejores universidades del mundo 2009, considerando distintos índices como el rendimiento académico, la revisión de los patrones, internacionalización de los profesores y estudiantes, proporción entre profesores y estudiantes, citación de tesis, etc., es una de las informaciones pertinentes más autorizadas del mundo.

    En la lista de 2009, la Universidad de Harvard (EE.UU.) mantiene el primer puesto por sexto año consecutivo. La británica Universidad de Cambridge reemplazó a la también norteamericanaYale para conseguir la segunda posición. Entre las primeras 10 mejores universidades del mundo hay 6 estadounidenses y 4 británicas.

    En cuanto a Asia, la Universidad de Tokio (Japón) ocupa el 22º puesto, lo más alto entre las universidades asiáticas. Deben destacarse también las tres universidades de Hong Kong que se sitúan entre los primeros 50 mejores: la Universidad de Hong Kong (24), la Universidad de Ciencias y Tecnología de Hong Kong (35), y la Universidad China de Hong Kong (46º).

    La Universidad de Tsinghua, con sede en Beijing, ascendió al 49º puesto en la lista de este año, desde el 56º en la lista de 2008.

    Nobel J. Saramago: la Biblia es un manual de malas costumbres y de crueldad…

    con un comentario

    El episcopado portugués critica el nuevo libro de José Saramago ‘Caín’

    "La Biblia es un manual de malas costumbres y de crueldad", dice el Nobel de Literatura en su texto.

    José Saramago Lisboa. Caín, el último libro del escritor portugués José Saramago, levantó polémica apenas puesto este lunes en venta, cuando el episcopado consideró que se trataba de una mera "operación publicitaria" del Premio Nobel de Literatura 1998.

    El libro, que narra con tono irónico la historia bíblica de Caín, el hijo de Adán y Eva que mató a su hermano Abel, fue presentado el domingo en Penafiel por su autor.

    "La Biblia es un manual de malas costumbres, un catálogo de crueldad y de lo peor de la naturaleza humana", dijo Saramago, para quien sin la Biblia, "un libro que tuvo mucha influencia en nuestra cultura y hasta en nuestra manera de ser", los seres humanos serían "probablemente mejores".

    El novelista denunció "un Dios cruel, envidioso e insoportable", que "solamente existe en nuestras mentes", y aseguró que su obra no causará problemas con la Iglesia católica, "porque los católicos no leen la Biblia… Admito que el libro pueda molestar a los judíos, pero poco me importa", agregó.

    El portavoz de la Conferencia Episcopal Portuguesa, Manuel Marujao, calificó el libro de "operación publicitaria".

    "Un escritor de la dimensión de José Saramago debería tomar un camino más serio". "Podrá hacer críticas, pero entrar en un género de ofensas no le sienta bien a nadie, y menos a un Premio Nobel", afirmó.

    El rabino Elieze du Martino, representante de la comunidad judía de Lisboa, aseguró que "el mundo judío no se va a escandalizar por los escritos de Saramago ni de nadie". "Saramago desconoce la Biblia y su exégesis", y hace "lecturas superficiales de la Biblia", agregó.

    Saramago había levantado olas en 1992 con su Evangelio según Jesucristo, en el cual mostraba a un Jesús que perdió su virginidad con María Magdalena y que era utilizado por Dios para extender su poder en el mundo. El escritor se marchó luego de su país, y se instaló en Lanzarote, en el archipiélago español de las Canarias.

    La Jornada.com

    Saramago pide cuentas a Dios: “CAIN”…

    Babelia adelanta a nivel mundial el primer capítulo de la nueva novela del Nobel portugués: ‘Caín’

    WINSTON MANRIQUE SABOGAL - Madrid – 13/10/2009

    "Cuando el señor, también conocido como dios, se dio cuenta de que a adán y eva, perfectos en todo lo que se mostraba a la vista, no les salía ni una palabra de la boca ni emitían un simple sonido, por primario que fuera, no tuvo otro remedio que irritarse consigo mismo, ya que no había nadie más en el jardín del edén a quien responsabilizar de la gravísima falta…". Con esta escena empieza José Saramago su nueva novela en la que hace una nueva incursión en la Biblia y que ha titulado Caín (Alfaguara). Una obra en la cual el Nobel portugués hace una revisión del Antiguo Testamento y que Babelia adelanta, en ELPAÍS.com, en exclusiva a nivel mundial, ya que la novela llegará a las librerías de España y Portugal este jueves 15 de octubre.

        Foto

        Primer capítulo de ‘Caín’, nueva novela de José Saramago
        DOCUMENTO (PDF – 443,97Kb) – 13-10-2009

        Tras su mirada al nuevo testamento en El evangelio según Jesucristo en 1991, y que aumentó su popularidad en todo el mundo, Saramago va más atrás en el tiempo y a las raíces de la historia del cristianismo al ofrecer una mirada heterodoxa y enfrentar a Dios y sus criaturas.

        "Dios, el demonio, el bien, el mal, todo está en nuestra cabeza, no en el Cielo o en el infierno, que también inventamos. No nos damos cuenta de que, habiendo inventado a Dios, inmediatamente nos esclavizamos a él". Esta es una de las reflexiones que ha hecho el escritor sobre su nuevo libro en el que de alguna manera pide cuentas a Dios. Esta reinvención literaria-histórica está cargada de la sutil y elegante ironía y humor de Saramago, con una historia que va más allá del mero hecho narrado y conocido de Dios, Caín y Abel al abordar un tema eterno y ahora muy candente: sobre creer o no creer en un ser supremo y que deriva en cuestiones como la religiosidad, el poder y la tiranía, la existencia o no del destino y su sentido y muchas otras preguntas que asoman en esta mirada heterodoxa de José Saramago.

        EL PAIS.COM

        Escrito por Eduardo Aquevedo

        20 octubre, 2009 a 2:03

        Foucault, filósofo inolvidable

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        La publicación por primera vez en castellano de una obra temprana y otra tardía del pensador francés dicen que Kant estuvo siempre en el centro de sus preocupaciones. Hoy en la Argentina sería como un faro. Y haría algunas advertencias sobre la "lucha ideológica". El filósofo Tomás Abraham comenta su obra en las páginas siguientes.

        Por: Santiago Bardotti

        MICHEL FOUCAULT, la estatua que sonríe. Un filósofo complejo y a la vez vital y contemporáneo.

        Olvidar a Foucault" como quería Baudrillard, "imaginar a Foucault" tal como hizo Maurice Blanchot, "extrañar a Foucault" como les pasa a quienes no sólo admiran su obra sino que piensan que su palabra sería hoy un faro en tiempos de aguas tan revueltas son distintas maneras de lidiar con su ausencia. No es hora de hacer un balance cuando su palabra, a veinticinco años de su muerte, aún nos habla. Su palabra está viva; prueba de ello es el constante interés que producen las sucesivas reediciones de sus obras como la aparición aquí y allá de innumerables artículos, entrevistas, prefacios. Para seguir escuchando su voz acaban de editarse por primera vez en castellano dos obras suyas: sus lecciones del Collège de France correspondientes al curso 1982-1983, El Gobierno de Sí y de los otros (FCE), y lo que fue parte de su tesis complementaria de doctorado.

        Pocos años antes de morir y luego de haberla anunciado repetidas veces, en 1798 Kant publica la Antropología en sentido pragmático. Su traducción al francés, acompañada de una larga introducción, constituyó la tesis complementaria de Foucault para la obtención del doctorado. La tesis principal había sido su impresionante "Historia de la locura en la época clásica" que para nuestra actual sorpresa pasó desatendida en su hora. 

        Tenemos en estas dos publicaciones por un lado, un Foucault que quizás todavía no ha llegado a serlo del todo, y por otro, un Foucault que de alguna manera se sitúa fuera de su obra y la mira desde cierta distancia. En ambos casos, para sorpresa de muchos, de manera evidente para otros, la referencia central no es Nietzsche sino Kant.

        Desde enero del año 1971 hasta 1984, año de su muerte, fue posible escuchar a Michel Foucault en el Collège de France. El nombre de su cátedra era "Historia de los sistemas de pensamiento" y fue creada el 30 de noviembre de 1969 por la asamblea general de profesores del Collège de France, en reemplazo de la cátedra de "Historia del pensamiento filosófico" que hasta su muerte ocupó Jean Hyppolite, quien fuera su maestro. La lección inaugural fue la hoy celebre conferencia "El orden del discurso".

        La enseñanza en el Collège de France, una de las instituciones más veneradas y representativas de Francia, obedece a reglas particulares. Los profe­sores tienen la obligación de dictar 26 horas de cátedra por año, cada año deben exponer una investigación original, lo cual les exige una renovación constante del con­tenido presentado. La asistencia a los cursos y seminarios es completamente libre; no requiere inscripción ni título alguno. El profesor tampoco los entrega, se dice que los profesores no tienen alumnos sino oyentes. La primera misión del Collège de France es la enseñanza, no de conocimientos asentados, sino de conocimiento que se está adquiriendo. Tal como escribió Merleau-Ponty: "Desde su fundación, lo que el Collège de France se encarga de impartir a sus auditores no son verdades adquiridas, sino la idea de una investigación libre". Así Michel Foucault abordaba su cátedra, como un investigador: exploraciones para un libro futuro, desciframiento de campos de problematización que solían formularse más bien como una invitación lanzada a eventuales inves­tigadores.

        Se cuenta que Foucault subyuga a su auditorio. En aquella mítica lección inaugural, entre muchos curiosos escuchan atentos su amigo y mentor George Dumézil, Claude Lévi-Strauss, Fernand Braudel, Francois Jacob, Gilles Deleuze… Didier Eribon, el biógrafo casi oficial, pone puntos suspensivos con un recato orgulloso, como si fuera una exageración, como si no fuera posible tantas mentes brillantes bajo un mismo techo.

        ¿Cómo no sentir nostalgia de todo ello? ¿Cómo no haber deseado estar allí y haber sido testigo de todo lo que sucedió? La presencia memorable, las palabras certeras e iluminadas, la ebullición del acontecimiento histórico. Filosofía en tiempo real. Foucault mismo no sabía a dónde llegaría, solía decir que sus libros eran experiencias. De una experiencia uno sale transformado: "Si yo supiera antes de comenzar a escribir qué voy a escribir jamás comenzaría la tarea". El pensamiento como desafío.

        Veinticinco años después de su muerte, nos llegan estas dos publicaciones. Una obra que comienza a construirse por un lado, las reflexiones de un hombre maduro y que se sigue cuestionando su labor, por el otro. El temprano estudio sobre Kant tiene toda la aridez que podía esperarse; podemos abrirnos paso en él gracias al estudio preliminar de Edgardo Castro, autor del Vocabulario de Michel Foucault (que será reeditado próximamente por la UNQ y Prometeo), y advertir así con claridad su importancia para lo que estaba por venir, la presencia visible de Nietzsche y la invisible de Heidegger. Foucault vislumbra ya una problemática que estaría en el centro de su obra y que él reveló en toda su complejidad: "La tensión que atraviesa todo el proyecto antropológico, esto es, la alternativa que debe enfrentar todo conocimiento acerca del hombre: ser un conocimiento empírico del hombre o un saber articulado en torno a la definición de su esencia". Con Edgardo Castro podríamos parafrasear entonces el prefacio de Las palabras y las cosas célebremente inspirado en "El idioma analítico de John Wilkins" de Jorge Luis Borges y a partir de ahora decir "esta obra nació de un texto de Kant". Michel Foucault, ese kantiano eminente.

        Por su parte, el curso en el Collège de France continúa la publicación ya realizada en el año 2002 de La her­menéutica del sujeto (Fondo de Cultura Económica) correspondiente al ciclo anterior 1981-1982. El inicio de este curso de 1983 ya circulaba con el título "¿Qué es la Ilustración?" que a esta altura opera como una doble referencia, al artículo original de Kant que lleva ese nombre y fue publicado en septiembre de 1784 en la revista Berlinische Monatsschrift y a la lectura de Foucault mismo. Allí Foucault concluye que Kant fue el fundador de las dos grandes tradiciones críticas entre las cuales se repartió la filosofía moderna. Por una parte, Kant fundó esa tradición de la filosofía crítica que plantea la cuestión de las condiciones en que es posible un conocimiento verdadero. De algún modo, con su insistencia en las condiciones de posibilidad de un conocimiento o un discurso, en una lectura a vuelo de pájaro, Foucault mismo podría ser relacionado con esta tradición, pero no: "Dentro de la misma filosofía moderna y contemporánea hay otro tipo de cuestión, otro modo de interrogación crítica… Esta otra tradición crítica no plantea la cuestión de las condiciones en que es posible un conoci­miento verdadero; es una tradición que pregunta: ¿Qué es la actualidad? ¿Cuál es el campo actual de nuestras experiencias? ¿Cuál es el campo actual de las experiencias posibles? No se trata de una analítica de la verdad, se trataría de lo que podríamos llamar una ontología del presente, una ontología de la actuali­dad, una ontología de la modernidad, una ontología de nosotros mismos."

        Un repaso de sus temas fundamentales revela la vigencia de su pensamiento. Como Borges, Foucault tiene sus tigres, espejos y laberintos: Locura, Castigo, Clínica, Poder, Gobierno, Muerte y Sexualidad. Pero lo que es más vigente aún es un modo de argumentación; la interrogación continua, el desafió de pensar, el rechazo de la haraganería.

        Didier Eribon señala también los problemas de la recepción de la obra; un Foucault francés excesivamente apolítico para el gusto de sus críticos contra un Foucault norteamericano siempre en los extremos, ya sea el filósofo de la transgresión o el fogonero de la escuela del resentimiento como lo ha llamado Harold Bloom. ¿Qué hay del Foucault argentino? ¿Acaso hay otro filósofo más leído por aquí? Al menos es el más comprado porque no falta en una biblioteca que se precie de tal. Se puede fantasear con un Foucault analizando la Argentina. ¿Qué diría de nosotros? ¿Qué diría de nosotros un marciano? En una entrevista televisiva decía con humor que el escritor ideal de Las palabras y las cosas hubiera sido un marciano. ¿Qué diría Foucault de nuestra sociedad tan psicoanalizada y a la vez tan medicalizada? ¿Qué diría de una sociedad que oscila hacia uno y otro polo como si fueran respuestas muy distintas a un mismo interrogante? ¿Qué diría de una sociedad paralizada desde hace décadas que vive de su pasado, sea para condenarlo como abyecto o entronizarlo como edad de oro y donde todos los días de a cientos, de a miles, miles de miles, se tira en divanes a ensoñarse con una vida mejor que nunca llega?

        Tal vez Foucault diría, al menos, que lo han tomado demasiado literalmente. Cuando una y otra vez le preguntaban acerca de la muerte del hombre y del autor – sus dos grandes crímenes – contestaba: guárdense las lágrimas. Foucault no era un teórico en el sentido tradicional, no tenía una teoría, una visión del mundo para sí y para los otros que hubiera que imitar, que se pudiera repetir como una fórmula. No tenía por ejemplo una teoría sobre la sexualidad; solamente (¡solamente!) había puesto en cuestión la supuesta naturalidad de teorías sobre la sexualidad que circulan como sí nada, cuestionaba el que vivamos en ellas sin saberlo, que las respiremos como el aire. Una y otra vez decía también: ¡Lean mis libros! Sus análisis en Historia de la locura y Vigilar y castigar se detienen antes de la constitución de la psiquiatría tal como es hoy en día, se detienen antes del nacimiento de la prisión tal como hoy la vemos. Pero se los vio como desacreditación en masa de ambas instituciones, se ideologizó libros sumamente complejos. En una famosa y extensa entrevista publicada en una revista italiana realizada en 1978 advierte sobre el placer de muchos intelectuales por la "lucha ideológica". Decía: "Las discusiones sobre temas políticos son parasitadas por el modelo de la guerra: se identifica aquel con ideas diferentes como un enemigo de clase contra el cual habría que batirse hasta la victoria. El gran tema de la ‘lucha ideológica’ me hace sonreír un poco, siendo que los lazos teóricos de unos y otros, cuando se los mira históricamente, son más vale confusos y fluctuantes y no tienen la nitidez de una frontera fuera de la cual se podría acechar al enemigo… Seguir la ruta de la guerra conduce directamente a la opresión, ella misma es peligrosa".

        En esa misma entrevista señala que no hay textos menores; las entrevistas, los prólogos, las clases son espacios para problematizar su obra. La actualidad de los temas de las clases aquí publicadas habla por sí sola, el problema central de la palabra verdadera, del decir veraz cuando se dice, tomo la palabra, la relación de ella, y de la filosofía, con el poder y la política. Todo, con Platón, en especial una audaz relectura de su carta VII como centro de la cuestión. Tenemos entonces a un Foucault algo desconocido, lector atento de Platón y Kant. Un lector que no reniega de las metodologías heredadas (Foucault no olvida que Nietzsche era filólogo) pero que siempre es interpelado por el presente. En un artículo de análisis del curso, Frédéric Gros nos señala "Una de las dimensiones más sorprendentes del curso obedece quizás a la manera cómo Foucault afirma en él, con mucha claridad y serenidad, su relación con la filosofía como palabra de verdad, libre y valerosa". Michel Foucault y el valor de la palabra empeñada.

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        ¿Para qué sirve el Premio Nobel de Literatura?

        con un comentario

         

        Otra vez nos quedamos sorprendidos con la elección para el premio más importante de literatura en el mundo. Desde 1901 se otorga el Nobel y mientras que autores de excelencia indiscutible como William Faulkner o Gabriel García Márquez se quedaron con el galardón, son muchos más aquellos que después del premio quedaron en el olvido. Aquí, más que una respuesta, una opinión hecha de preguntas.

        Por: Andrés Hax

        ALGUNOS PREMIOS NOBEL DE LITERATURA: Henryk Sienkiewicz, 1905; Axel Karlfeldt, 1931; Johannes Vilhelm Jensen, 1944; Frans Eemil Sillanpää, 1939; Patrick White, 1973; Herta Müller, 2009.

        Una pregunta: ¿Qué tienen en común León Tolstoi, James Joyce, Marcel Proust, Ezra Pound, Franz Kafka, Joseph Conrad, Vladimir Nabokov, Jorge Luis Borges, Jack Kerouac y William Burroughs?

        Que ninguno de ellos ganó el Premio Nobel de Literatura.

        Segunda pregunta: ¿Qué tienen en común: Bjørnstjerne Bjørnson, Rudolf Eucken, Carl Gustaf Verner von Heidenstam, Carl Friedrich Georg Spitteler, Frans Eemil Sillanpää, Halldór Kiljan Laxness y Herta Müller.

        Me imagino que ya adivinó la respuesta. Todos ganaron el Premio Nobel de Literatura.

        Apuesto que el lector común, como lo definió Virginia Woolf, podría nombrar una obra de cada uno de la primera lista. Y apuesto que el mismo lector común (un amante voraz de la literatura, el que no se va ni siquiera al baño sin un libro) tendría gran dificultad en nombrar solo una obra de la segunda lista de autores.

        Esto es un juego de salón, vale. Pero en el juego se ejemplifica la pregunta que da título a esta columna de opinión: ¿Para qué sirve el Premio Nobel de Literatura?

        Vamos a la fuente. Según el dice el testamento de Alfred Nobel el su premio en la categoría de letras es para "un autor de cualquier país en el campo de literatura el trabajo más extraordinario en una dirección ideal."

        Puede ser que por aquí empiezan las dificultades, porque es una definición ambigua.

        Pero sin duda La guerra y la paz, Ulises, Los cantos, El corazón de las tinieblas, Almuerzo desnudo, o La metamorfosis podrían ser considerados como ejemplares dignos de esta definición. O Vida, instrucciones de uso de George Perec. O hasta la obra bizarra de H.P. Lovecraft o las novelas de Philip K. Dick o Raymond Chandler y Italo Calvino.

        Ya se discutió hasta el hastío sobre el uso político del premio de literatura. Veamos los otros premios. Obviamente el de la paz es un premio político. ¿Pero el de física? ¿El de medicina? ¿El de química? ¿Y el de economía?

        El problema central para contestar esta pregunta es que resulta difícil que nuestro lector común tenga la educación suficiente para entender los trabajos científicos de vanguardia. La ciencia se ha especializado y se ha ido a un nivel de abstracción que hace falta por lo menos un pos-grado para realmente comprender qué es lo que hacen los mejore físicos, químicos y médicos del planeta.

        Tal vez el premio de economía –la ciencia atroz ("the dismal science" como lo denominó Thomas Carlyle)- sea tan ambiguo como el de literatura y se explota con fines políticos. Pero la economía, en su más alta expresión teórica también es lejana a la inteligencia común y corriente, hasta de una persona considerada culta.

        Además, si entendieran de verdad los economistas cómo funciona la economía, ¿por qué no pudieron predecir la catástrofe financiera de los últimos años? ¿Por qué no pueden solucionar el problema de la pobreza mundial? Pero eso quedará para otra columna de opinión.

        La excelencia en la literatura es subjetiva. No podría ser de otra manera. La literatura no descubre nada. O sí: descubre la vida. La que vivimos todos, yendo al trabajo, tomando café, enterrando nuestros muertos… Los grandes escritores, premiados o no, son los que nos dan vida con su obra. Que crean con letras sobre papel un simulacro de la vida tan potente que casi se parece más a la vida que la vida misma.

        El problema, al fin, del Premio Nobel, es que ya nos dejó de sorprender (e, irónicamente, si hay una cualidad que comparte toda la gran literatura es aquella de sorprender). O se le otorga a una eminencia gris que se lo merece de sobras (en la lista de esta categoría que aún esperan el premio, los conocemos a todos: Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Milan Kundera, Philip Roth, Don Delillo…); o se le da a un escritor o escritora que –francamente– es de muy poca trascendencia (lo que no significa que sea mala escritora). Como es el caso este año con Herta Müler.

        ¿Me van a decir que Herta Müller ha escrito textos "más extraordinarios" y que van más en "una dirección ideal" que Cormac McCarthy, Thomas Pynchon, James Ellroy, Gonzalo Rojas, William T. Vollmann, Geoffrey Hill, Steven Millhauser, Jonathan Littell o –si, también- Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y etcétera.

        Esto es una columna de opinión escrita en la Web: súmese al debate en el espacio de los comentarios.

        Sospechas por las apuestas

        Manuel Haro

        La fama de que el jurado del premio Nobel de Literatura es el más hermético del mundo y el galardón el más impredecible suena ya a broma. Resulta sospechoso que, faltando menos de 24 horas para que los miembros de la Academia Sueca anunciasen el nombre de la ganadora, en la casa de apuestas británicas Ladbrokes Herta Müller subiese decenas de puestos en pocas horas. De ser una autora perdida en la larga lista de posibles (tenía unas apuestas de 50 a 1), pasó a alcanzar al israelí Amos Oz, que desde hacía días ocupaba el primer puesto de las apuestas y era el claro favorito (3 a 1).

        La fiebre del comité del Nobel por evitar a toda costa que cualquiera pueda prever el ganador les hace ser especialmente rigurosos a la hora de manejar la información, hasta tal punto que el nombre se confirma justo el día antes del anuncio. Sin embargo, las filtraciones parecen evidentes: ¿qué otra razón explicaría que una autora suba más de treinta posiciones en las apuestas en poco tiempo y acabe llevándose el premio gordo de Estocolmo? Las casualidades se quedan al margen cuando el año pasado ocurrió lo mismo con el francés Jean Marie Gustave Le Clézio y hace dos, con la británica Doris Lessing.

        Si se elimina a los profetas, es difícil no pensar que, o bien algunos apostantes tienen buenos amigos en el jurado del Nobel o es que ciertos afortunados aprovechan sus relaciones para apostar sobre seguro.

        Efemérides suecas

        Patricia Kolesniciov

        ¿Qué premia el Premio Nobel? ¿Algo más que excelencia literaria? Si alguien tenía alguna duda, este año la habrá despejado. Sin entrar en la calidad literaria de la ganadora -cuyos textos prácticamente no existen en el país- es claro que la Academia Sueca hizo un saludo a la caída del comunismo. Eligió, seguro, una de sus caras más terribles, Rumania. Pero es claro que la oportunidad tiene que ver con el almanaque. De una manera más sutil lo habían hecho antes, cuando premiaron al turco Orhan Pamuk, que apoyaba el ingreso de Turquía a la Unión Europea. Ahora se ha elegido una voz censurada por el comunismo, una exiliada. Buen regalo para un aniversario.

        La rumano-alemana Herta Müller ganó el Nobel de Literatura

        Sus libros y ensayos reflejan la opresión y sus consecuencias en las personas, así como la situación de los exiliados. Las narraciones más destacadas, traducidas ya a varios idiomas, son En tierras bajas, El hombre es un gran faisán en el mundo, La bestia del corazón y La piel del zorro.

        NOBEL. La escritora rumano-alemana Herta Müller es la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2009, según la Academia Sueca.

        "No me lo creo, no me lo puedo creer, no lo merezco. Estoy desbordada", declaró a la televisión pública sueca SVT tras conocer que había sido distinguida con el premio. Müller se convierte en la duodécima mujer en recibir el Nobel de Literatura, dos años después de Doris Lessing y cinco más que la anterior premiada en lengua alemana, la austríaca Elfriede Jelinek.

        La elección de Müller, una de las favoritas, aumenta la sospecha sobre la discreción de la Academia Sueca, que había prometido extremar la seguridad para evitar los hechos del año pasado. En 2008, la casa británica de apuestas Ladbrokes cerró los pronósticos para el Nobel de Literatura horas antes del fallo por un aumento espectacular en las apuestas por el francés Jean-Marie Le Clézio, que acabó ganando.

        Lo mismo se ha repetido esta vez con Müller, que escaló posiciones de forma vertiginosa en las apuestas de Ladbrokes en los últimos días hasta situarse segunda tras el israelí Amos Oz. Y al igual que el año pasado, la jefa de Cultura del diario sueco Dagens Nyheter, Maria Schottenius, acertó en su pronóstico sobre el ganador, lanzado hace días, algo que hoy atribuyó, en broma, a la "brujería", negando haber recibido una filtración de la Academia.

        La designación de Müller supone reconocer a una autora que encarna en buena parte el destino de las minorías alemanas en los países del centro de Europa que, tras el fin de la II Guerra Mundial, en muchas ocasiones tuvieron que pagar por partida doble las culpas del nazismo.

        La escritora, que vive en Berlín desde 1987, nació en Nytzkydorf (Rumania) en 1953 en una familia de la minoría alemana. Muchos alemanes en Rumanía fueron deportados a la Unión Soviética, como le ocurrió a la madre de Müller, que pasó cinco años en un campo de trabajo en la actual Ucrania.

        Esa experiencia ha quedado retratada en Atemschaukel (2009), su última novela, un intento por desentrañar lo que se escondía detrás del silencio de su madre y de otros muchos rumanos-alemanes de su generación, que no se atrevían a hablar de su época en la URSS.

        La sombra de Ceacescu

        Hertha Müller trató desde muy pronto de tender puentes entre las dos culturas a las que pertenecía, como revela el hecho de que estudiara simultáneamente filología germánica y rumana en la Universidad de Timisoara, donde tuvo su primer contacto con jóvenes escritores de habla alemana opuestos al régimen de Nicoale Ceacescu.

        Su primer encontronazo con la Rumanía oficial llegó en 1979, cuando fue despedida de su trabajo como traductora en una fábrica por negarse a colaborar con la Securitate, el servicio secreto de la Rumanía comunista, que siguió acosándole a partir de entonces.

        Su primer libro, Niederungen (En tierras bajas) también fue motivo de conflicto: el manuscrito reposó durante cuatro años en la editorial antes de poder publicarse censurado, en 1982. Tanto en Niederungen como en Drückender Tango, Müller retrata la vida en un pequeño pueblo germanohablante y la corrupción, la intolerancia y la opresión que en él encuentra.

        Eso le valió la crítica de la prensa rumana, todo lo contrario de lo que ocurrió en Alemania, donde Niederungen recibió en 1984 el premio Aspekte, al mejor debut en lengua alemana del año. Tres años más tarde, Müler emigró a Alemania con su esposo, el escritor Richard Wagner, y allí ha seguido desarrollando su carrera, con novelas como Der Fuchs war damals schon der Jäger (La piel del zorro) y Herztier (La bestia del corazón), donde relata de forma detallista la vida cotidiana en una dictadura estancada.

        Miembro desde 1995 de la Academia Alemana de la Lengua y de la Poesía, ha desarrollado también una carrera docente como profesora invitada en varias universidades como Hamburgo, Swansea y Zúrich.

        La ronda de ganadores de los Nobel, dotados con 10 millones de coronas suecas (980.000 euros o 1,4 millones de dólares), continuará mañana con el de la Paz y se cerrará el lunes con el de Economía.

        Cuatro de las obras de Herta Müller han sido traducidas al español

        La Premio Nobel de Literatura 2009 Herta Müller tiene hasta ahora cuatro de sus 19 obras traducidas al español, según la lista publicada hoy por la Academia Sueca.

        En tierras bajas (Niederungen)- Siruela (1990)

        El hombre es un gran faisán en el mundo (Der Mensch ist ein grosser Fasan auf der Welt) – Siruela (1992)

        La piel del zorro (Der Fuchs war damals schon ein Jäger) – Plaza&Janés (1996)

        La bestia del corazón (Herztier) – Mondadori (1997).

        El selecto club de las doce

        En los más de cien años de historia del Premio Nobel de Literatura fueron distinguidas con el galardón sólo 12 mujeres, incluyendo a la flamante ganadora Herta Müller.
        La lista de las ganadoras es la siguiente:
        1909 – Selma Lagerlof (1858-1940), sueca
        1926 – Grazia Deledda (1871-1936), italiana
        1928 – Sigrid Undset (1882-1949), noruega
        1938 – Pearl S. Buck (1892-1973), estadounidense
        1945 – Gabriela Mistral (1889-1957), chilena
        1966 – Nelly Sachs (1891-1970), judía de origen alemán que luego adoptó la ciudadanía sueca (fue distinguida junto con el israelí Samual Josef Agnon)
        1991 – Nadine Gordimer (nacida en 1923), sudafricana
        1993 – Toni Morrison (nacida en 1931), estadounidense
        1996 – Wislawa Szymborska (nacida en 1923), polaca
        2004 – Elfriede Jelinek (nacida en 1946), austríaca
        2007 – Doris Lessing (Persia, 1919), británica
        2009 – Herta Müller (nacida en 1953), alemana

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        Escrito por Eduardo Aquevedo

        10 octubre, 2009 a 9:43

        T. Moulián: un homenaje en FLACSO a su trayectoria intelectual…

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        Tomás Moulian fue homenajeado en FLACSO por su destacada trayectoria y vasta producción intelectual

        El destacado historiador, sociólogo y cientista político Tomás Moulián recibió el homenaje de la institución que lo acogió durante 17 años, así como de amigos y colegas quieres repletaron el salón de conferencias Norbert Lechner y lo premiaron con un cerrado aplauso de largos minutos.

        La iniciativa de la dirección de FLACSO-Chile fue rendir un homenaje a uno de los mejores y más brillantes científicos sociales de nuestro país y América Latina. Fue así como el foro-panel “Contribución del Pensamiento Intelectual de Tomás Moulian a las Ciencias Sociales y a la Democracia” tuvo entre sus panelistas a la Ministra del Trabajo y Previsión Social, Claudia Serrano, y el Doctor en Sociología Eugenio Tironi, quienes acompañaron al Director a.i. de nuestra Sede, José Jara, y al propio Moulian.

        Las palabras introductorias correspondieron al Director a.i. de nuestra Sede, José Jara, quien en sus palabras reflejó la vastedad de la trayectoria de Moulian y el legado a través de sus publicaciones, docencia y participación en incontables seminarios, congresos, etc. “Es en FLACSO donde lidera la reflexión sobre la renovación socialista, tarea que emprende junto a destacados intelectuales como Manuel Antonio Garretón, José Joaquín Brunner y Norbert Lechner”, recalcó Jara.

        “Quisiera detenerme en dos obras que Tomás publica en FLACSO, y que creo son parte de su legado más relevante. La Unidad Popular y el conflicto político en Chile y Democracia y socialismo. Ambas obras se han constituido en referencias obligatorias para la historia política reciente del país, y constituyen las bases de lo que fue la renovación del pensamiento socialista y la revaloración de la democracia en términos sustantivos por parte de la izquierda”, puntualizó.

        “Es el tipo de reflexión que hace en democracia y socialismo donde encontramos una mirada crítica a las ideas de la dictadura del proletariado y a los socialismos reales en general… Moulian en términos intelectuales realiza en sus escritos una revisión al marxismo, aun cuando hasta hoy hay en él un esfuerzo importante por no abandonar sus premisas principales… Así Moulian abandona el uso de Marx que se hacía hasta los 70 en los que se hacía con una connotación cuasi religiosa”.

        Más adelante, Jara mencionó que “En su último texto, Moulian nos invita a pensar el futuro. Cómo formular un “proyecto país”. Un ejercicio plagado de dificultades, pero para que este ejercicio tenga utilidad, debe ser abordado en consideración a dos parámetros: la actualidad y el pasado. De lo contrario, se cae en la poesía o es solo un sueño”. Jara señala que pensar la democracia actual y futura, los desafíos que ella enfrenta, sus déficits, limitaciones y la necesidad de los partidos de pasar de las tareas programáticas a la construcción del “proyecto político” son imperativos.
        Escuche las palabras del Director a.i. de nuestra Sede, José Jara.

        Posteriormente, la Ministra del Trabajo y Previsión Social, Claudia Serrano, realizó una extensa revisión del pensamiento de Moulian, recogiendo desde sus inicios a la actualidad lo más sobresaliente de su obra. “Agradezco el poder participar en este panel y rendir testimonio oficial… Quisiera partir encuadrando a  este personaje que es tres cosas a mi juicio: lo conocemos como un sociólogo, pero en rigor es sociólogo, cientista político y un historiador”.

        La ministra recogió textualmente de un escrito de Moulian que “la ausencia de una verdadera crítica teórica de la práctica política de la Unidad Popular proviene de la propia izquierda. Fue efecto de verdadera profunda dimisión, a una renuncia a identificarnos con lo que éramos para así ser aceptados en el mundo de los proletarios…”. Más delante, citó del prólogo del libro de 1983 Democracia y socialismo, que “la derrota y la crisis suscitan la renovación, puesto que obligan a revisar las premisas teóricas, las prácticas cristalizadas. La profundidad de los procesos regresivos y de los intentos de refundación que ha tenido lugar en Chile no ha permitido fáciles acomodaciones ideologizadas, en la forma de respuestas defensivas o de pequeñas modificaciones del sistema interpretativo que dicten el paradigma global del cuestionamiento teórico. Sin embargo, la renovación se ha mantenido dentro del campo del marxismo, continuando la tradición de la izquierda chilena. Renovación e historia intentan conjugarse”.

        “Cuando vino el plebiscito (1988), cuando vinieron las reglas institucionales del marco institucional que definió la dictadura de Pinochet, Tomás inicia un giro a la izquierda que hasta el momento es irreversible. Él se aleja de las posturas de la Concertación, nos critica dura y severamente, y publica un tremendo libro y muy fuerte… Chile, anatomía de un mito, donde dice “cuando me di cuenta que la renovación iba hasta Felipe González o François Mitterrand yo dije que no quería seguir en la renovación”. “Yo sentí que este libro era una crítica muy demoledora para todos los estábamos en el transformismo”, comentó la ministra. “Tomás critica el mercado, el capitalismo y el mercado son la misma cosa, en lo que yo le leo a Tomás, y entonces no hay salida”, planteó. “Leo en Tomás un antiestatismo, de repente desliza cosas como que las políticas públicas –que han sido mi objeto de trabajo de toda la vida- a Tomás le importan muy poco, siendo que son éstas las que hacen posible o viable varias de las cosas insatisfactorias que él reclama de esta democracia representativa pero no participativa y de este capitalismo que hemos aggiornado, pero que sigue siendo un modelo capitalista”, dijo la socióloga.

        “También me interesa cómo compadece su arquitectura intelectual con el debate sobre progresismo, más allá del debate de la Quinta vía… Finalmente, en su texto El deseo de otro Chile, para mi hay 3 cosas que me son particularmente sugerentes: una es la asamblea constituyente, no dice la reforma a la Constitución, porque no es eso lo que nos propone el autor… También este ciudadano activo y deliberante, pero en verdad con un espacio de deliberación consentido porque sino es un mandato, donde es conducente, viable… y es en eso donde hoy puedo decir con pachorra: las comisiones de Bachelet no son acaso unos comités, unos lugares donde se han juntado técnicos, usuarios, dirigentes, representantes, etc. ¿no fue eso la Comisión Trabajo y Equidad?”, concluyó la ministra, quien resaltó finalmente que “el desafío a mover el desafío a mover el lugar de la posible es la posta principal que hay que tomar de este texto último que es El deseo de otro Chile. Me seduce el nombre, me seduce la irrenunciable vocación de seguir provocando y pensando el futuro, que las ideas no se riguidisen, de con contentarse con el status quo, para buscar un camino para con las ideas, con los actores, seguir siendo un intelectual que da cuenta de la realidad de su época”.
        Escuche las palabras de la Ministra del Trabajo y Previsión Social, Claudia Serrano.

        Más adelante, el sociólogo Eugenio Tironi habló desde una perspectiva más persona. “No he venido a hablar sobre la trayectoria intelectual o académica de Tomás… he venido a hablar sobre su estatura moral, sobre cómo ha sido un referente de varias generaciones de cientistas sociales chilenos”.

        “Desde la FLACSO, Tomás ayudó a mantener viva las ciencias sociales en Chile. Pero mientras sus colegas se desplazaron a los recelosos mundos de la ciencia política, de los estudios culturales, y de la filosofía política, Tomás se desplazó hacia la historia política. Esto fue muy refrescante, porque en tiempos en que uno no tenía ni raíces ni identidad, como que Tomás Moulian le proveía alguna, y a la vez descubría que la tragedia que estábamos viviendo no era fruto únicamente de nosotros mismo, sino de una historia que nos precedía”, relató.

        “Que me perdone Tomás Moulian pero lo que hoy llamamos Concertación no habría sido posible sin su trabajo intelectual y sin su perseverancia para tender puentes intelectuales entre ambos mundos… lo que fue la estrategia de transición a la democracia (la que el propio Tomás ha criticado después) tampoco habrías sido posible sin ese trabajo seminal de Moulian”, reflexionó. Y continuó señalando que “me declaro Dizzypulo de Tomás Moulian, en el sentido que reconozco que su manera de razonar, su antidogmatismo, y sus interpretaciones de la historia contemporánea de Chile fueron claves en el formateo de mi disco duro. Además que su ejemplo como ser humano y como intelectual, su honestidad y su generosidad, ha sido siempre para mi un ejemplo a seguir”, concluyó.
        Escuche las palabras del Doctor en Sociología, Eugenio Tironi.

        Por su parte, el homenajeado agradeció mucho las palabras precedentes. Recalcó que “El Chile de mis sueños es francamente esto, pero transformado en la realidad del país, una sociedad reflexiva, una sociedad donde la gente se junte a pensar sobre Chile, donde los vecinos del barrio se junten a pensar sobre Chile… y a lo mejor donde no es tan importante decidir, sino pensar, poner en perspectiva”.

        “Yo participé de una obra colectiva, y yo quiero aprovechar esta ocasión para rendir un homenaje a Norbert Lechner, él me enseñó, él fue mi maestro, mi maestro en pensar, en dialogar… porque si alguien no tenía dogma, era él. La FLACSO fue una gran cosa y espero que siga siéndolo, en ese período nos dio asilo, nos permitió escribir, por eso me siento parte de una obra colectiva… un recuerdo para esa FLACSO y un gran recuerdo para mi amigo Norbert, que me hubiera gustado que estuviera acá”, concluyo.
        Escuche las palabras del historiador, sociólogo y cientista político Tomás Moulián.

        ARCHIVOS RELACIONADOS


        El Director a.i. de FLACSO-Chile, José Jara, durante las palabras de bienvenida.


        La Ministra del Trabajo y Previsión Social, Claudia Serrano.


        El Doctor en Sociología, Eugenio Tironi.


        Los participantes al foro-panel “Contribución del Pensamiento Intelectual de Tomás Moulian a las Ciencias Sociales y a la Democracia”.


        El historiador, sociólogo y cientista político, Tomás Moulián.


        A la salida del foro-panel jóvenes y diverso público se acercó al homenajeado para que autografiara sus libros.

        http://www.flacso.cl/

        Z. Bauman: la cultura de la incertidumbre… Entrevista.

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        Acuñador de una feliz metáfora sobre la contemporaneidad, la “modernidad líquida”, Zygmunt Bauman aparece hoy como uno de los más lúcidos pensadores de un presente convulso. Una entrevista y el análisis de su obra nos acercan al pensamiento de este sociólogo de origen polaco, un defensor de la esperanza frente al optimismo.

        Zygmunt Bauman (1925) nació en Polonia en una humilde familia judía con la que emigró a la Unión Soviética tras la ocupación nazi. Tras su paso por el ejército polaco en el frente ruso, fue profesor en la Universidad de Varsovia hasta que con motivo de una campaña antisemita emigró al Reino Unido en donde aún vive. Bauman no es un divulgador de la sociología, pero sus contribuciones a esta disciplina están caracterizadas por un afán ensayístico que no está reñido con el rigor. Autor de “Modernidad y holocausto”, su obra fue estudiada sobre todo en círculos académicos, y no ha sido hasta la década de los noventa que ha pasado a ser conocido y reconocido por un público más amplio a propósito de libros como “Modernidad líquida”, “Globalización”, “Trabajo, consumismo y nuevos pobres”.

        Bauman no ofrece teorías o sistemas definitivos, se conforma con describir nuestras contradicciones, las tensiones no sólo sociales sino también existenciales que se generan cuando los humanos nos relacionamos, es decir, la vida misma.

        Usted afirma que nuestra época es la de lo líquido, que vivimos en la modernidad líquida. ¿Por qué?

        Durante mucho tiempo intenté captar los rasgos característicos de esta época y ahí surgió el concepto de lo líquido. Es un concepto positivo, no negativo. Como dice la enciclopedia, lo fluido es una sustancia que no puede mantener su forma a lo largo del tiempo. Y ese es el rasgo de la modernidad entendida como la modernización obsesiva y compulsiva. Una modernidad sin modernización es como un río que no fluye. Lo que llamo la modernidad sólida, ya desaparecida, mantenía la ilusión de que este cambio modernizador acarrearía una solución permanente, estable y definitiva de los problemas, la ausencia de cambios. Hay que entender el cambio como el paso de un estado imperfecto a uno perfecto, y el estado perfecto se define desde el Renacimiento como la situación en que cualquier cambio sólo puede ser para peor. Así, la modernización en la modernidad sólida transcurría con la finalidad de lograr un estadio en el que fuera prescindible cualquier modernización ulterior. Pero en la modernidad líquida seguimos modernizando, aunque todo lo hacemos hasta nuevo aviso. Ya no existe la idea de una sociedad perfecta en la que no sea necesario mantener una atención y reforma constantes. Nos limitamos a resolver un problema acuciante del momento, pero no creemos que con ello desaparezcan los futuros problemas. Cualquier gestión de una crisis crea nuevos momentos críticos, y así en un proceso sin fin. En pocas palabras: la modernidad sólida fundía los sólidos para moldearlos de nuevo y así crear sólidos mejores, mientras que ahora fundimos sin solidificar después.

        ¿Qué consecuencias tiene esta inestabilidad para la sociedad y los individuos?

        El sentimiento dominante hoy en día es lo que los alemanes llaman “Unsicherheit”. Uso el término alemán porque dada su enorme complejidad nos obliga a utilizar tres palabras para traducirlo: incertidumbre, inseguridad y vulnerabilidad. Si bien se podría traducir también como “precariedad”. Es el sentimiento de inestabilidad asociado a la desaparición de puntos fijos en los que situar la confianza. Desaparece la confianza en uno mismo, en los otros y en la comunidad.

        ¿Cómo se concreta esta precariedad?

        En primer lugar como incertidumbre: tiene que ver con la confianza en las instituciones, con el cálculo de los riesgos en que incurrimos y del cumplimiento de las expectativas. Pero para calcular correctamente estos riesgos se necesita un entorno estable, y cuando el entorno no lo es entonces se da la incertidumbre. Un joven decide estudiar con la esperanza de que se convertirá en alguien con unas habilidades que serán apreciadas por la sociedad, que será un miembro útil de la misma. Pero todos estos esfuerzos no dan ningún fruto, ya que la sociedad ya no necesita individuos con estas habilidades. En segundo lugar como inseguridad, y tiene que ver con el lugar social de cada cual, con las conexiones de los individuos (amigos, colegas, conocidos… ), las afinidades electivas como Goethe y Weber las llamaban, con los individuos que seleccionamos de entre la masa para tener una relación personal con ellos. Para establecer estas relaciones son necesarias por lo menos dos personas, pero para romperlas basta con uno. Esto nos mantiene en un estado de inquietud, ya que no sabemos si a la mañana siguiente nuestro compañero habrá decidido que ya no quiere saber nada más de nosotros. El tercero es el problema de la vulnerabilidad, de la integridad corporal, y de nuestras posesiones, de mi barrio y de mi calle.

        ¿En qué medida la amenaza terrorista determina esta inseguridad?

        El terrorismo es el último factor que se ha añadido para aumentar esta vulnerabilidad. Pero antes existía el miedo de la clase baja, el miedo del inmigrante que ha abandonado su tierra y ya no se siente acogido en ningún lugar. Esto lleva a las comunidades tipo gueto, encerradas en un muro que no permite la entrada de extraños. A esto hay que añadir el creciente número de pánicos a los que nos vemos sometidos: envenenamiento de las substancias, del aire, la comida, los cigarrillos. Lo que hoy es sano mañana puede ser tóxico, mortal. ¿Cómo es posible estar seguro de algo en un mundo así? Se confirma así la sospecha de que el punto neurálgico de la precariedad ha pasado a ser la vulnerabilidad.

        Pero, ¿no encontramos ningún elemento estable en la modernidad líquida?

        En la modernidad líquida la única entidad que tiene una expectativa creciente de vida es el propio cuerpo. La modernidad sólida confiaba en que más allá de la brevedad de la existencia humana se encontraba la sociedad imperecedera. ¿Quién diría algo semejante hoy en día? Yo mismo tengo 78 años y, sólo durante mi estancia en el Reino Unido, he vivido en cuatro sociedades completamente distintas y eso sin moverme del mismo lugar: eran las cosas a mi alrededor las que cambiaban. Así pues, yo soy el elemento más imperecedero de mi biografía. A este fenómeno lo denomino la crisis del largo plazo: el único largo plazo es uno mismo, el resto es el corto plazo.

        ¿Qué hemos ganado con el advenimiento de la modernidad líquida?

        Libertad a costa de seguridad. Mientras que para Freud gran parte de los problemas de la modernidad provenían de la renuncia a gran parte de nuestra libertad para conseguir más seguridad, en la modernidad líquida los individuos han renunciado a gran parte de su seguridad para lograr más libertad.

        ¿Cómo lograr un equilibrio entre ambas?

        No creo que nunca se pueda alcanzar un equilibrio perfecto entre ellas, pero debemos perseverar en el intento. La seguridad y la libertad son igualmente indispensables, sin ellas la vida humana es espantosa, pero reconciliarlas es endiabladamente difícil. El problema es que son al mismo tiempo incompatibles y mutuamente dependientes. No se puede ser realmente libre a no ser que se tenga seguridad y la verdadera seguridad implica a su vez la libertad, ya que si no eres libre cualquiera que pasa por ahí, cualquier dictador, puede acabar con tu vida. Todas las épocas han intentado equilibrar ambas. La idea del estado de bienestar y las iniciativas que propició en la segundad mitad del siglo XX, como, por ejemplo, la asistencia médica universal, surgen de una comprensión profunda de la relación entre seguridad y libertad. Ya lo dijo Franklin Delano Roosevelt: hay que liberar a la gente del miedo. Si se tiene miedo no se puede ser libre, y el miedo es el resultado de la inseguridad. La seguridad nos hará libres.

        En los últimos años se ha concentrado en el concepto de comunidad. ¿En qué medida la seguridad va asociada a la idea de una comunidad cerrada?

        Es necesario dejar claro que no puede haber comunidades cerradas. Una comunidad cerrada sería insoportable. Estamos demasiado acostumbrados a la libertad para no considerar que una comunidad cerrada sería como una prisión. Por otra parte, vivimos en un mundo globalizado y la comunidad no se puede crear artificialmente. La sentencia: “es magnífico vivir en una comunidad”, demuestra por sí misma que uno no forma parte de una comunidad, porque una verdadera comunidad sólo existe si no es consciente de que ella misma es una comunidad. La comunidad se acaba cuando surge la elección, cuando el hecho de formar parte de una comunidad depende de la elección del individuo. Nuestras comunidades actuales no son cerradas, sólo se mantienen porque sus miembros se dedican a ellas, tan pronto como desaparezca el entusiasmo de sus miembros por mantener la comunidad ésta desaparece con ellos. Son artificiales, líquidas, frágiles. No se pueden cerrar las fronteras a los inmigrantes, al comercio, a la información, al capital. Hace pocas semanas miles de personas en Inglaterra se encontraron de repente desempleadas, ya que el servicio de información teléfonico había sido trasladado a la India, en donde hablan inglés y cobran una quinta parte del salario. No es posible cerrar las fronteras.

        ¿Entonces para qué sirve el concepto de comunidad?

        Los científicos necesitan el concepto de experimento ideal. Efectivamente, un experimento así, en el que todo está controlado no es posible, pero la idea nos sirve de criterio para valorar los experimentos existentes. O la idea de justicia. No existe una sociedad perfectamente justa, ya que es imposible satisfacer las distintas visiones del mundo presentes en la sociedad. Pero sin la idea de justicia la sociedad sería terrible, sería el “todo vale”. Lo mismo vale para la comunidad, necesitamos la solidaridad que implica, el hecho de estar juntos, de ayudarnos y cuidarnos mutuamente. Somos seres humanos en la medida en que estamos en compañía de seres humanos, no basta con estar en presencia física de otros seres humanos, es necesaria la compañía. Si no existiera la idea de comunidad no consideraríamos que la falta de solidaridad es un error.

        ¿Cómo se forma y mantiene en la actualidad la solidaridad en las comunidades?

        Hay expresiones ocasionales de solidaridad. Piense, por ejemplo, en lo que ha sucedido en España después del terrible atentado en Madrid. La nación se solidarizó con las víctimas. Fue una reacción mucho más bonita que la de los americanos después del 11-S. Ellos expresaron miedo y reaccionaron de manera individualizada, cada cual portaba la foto de su familiar o amigo fallecido. Aquí, en cambio, todos sintieron que una bomba contra cualquiera era una bomba contra ellos mismos. Por ello portaban pancartas en las que simplemente habían escrito de manera ostensible “NO”. Creo que la memoria de estos hechos permanecerá y que ejercerá alguna influencia, en forma de solidaridad, sobre la vida cotidiana. Pero uno nunca sabe lo que puede suceder. En mi anterior visita a Barcelona me impresionaron mucho las sábanas blancas en los balcones, las señales contra la guerra, esa tremenda expresión de solidaridad en toda la ciudad. Mi mujer se preguntó primero si es que en Barcelona todo el mundo hace la colada el mismo día, ya que al principio no podíamos entender lo que sucedía. Supongo que se trata de un modo específicamente español de reaccionar solidariamente. Pero en general, lo que sucede son expresiones ocasionales de solidaridad. A veces no por razones tan nobles como éstas a las que me he referido. Por ejemplo, llevo 33 años viviendo en Leeds, una área muy aburrida, gris, de clase media, en donde impera una indiferencia política absoluta. Desde que vivo allí sólo en una ocasión hubo cierta excitación política con manifestaciones, reuniones, distribución de panfletos y todo eso. El asunto en cuestión era la construcción de un campo de gitanos a cuatro millas de la ciudad. Eso también fue una expresión de solidaridad.

        Entonces la solidaridad tiene tanto un sentido positivo como uno negativo.

        Sí, eso es lo que sucede con la tendencia de las comunidades a cerrarse. La solidaridad se crea mediante una frontera: un interior donde estamos nosotros y un exterior donde están ellos. En el interior el paraíso de la seguridad y la felicidad, en el exterior el caos y la jungla. Eso es la comunidad cerrada. La palabra no tendría sentido si no implicara la oposición. Y por eso es muy bueno que no podamos construir la comunidad cerrada. Pero también es bueno que tengamos esta idea, ya que podemos discutir sobre el tamaño que debería tener la comunidad. ¿Debería ser tan grande como la de Kant, la “unión universal de toda la humanidad”? ¿ O sólo la comunidad española? ¿O la catalana? Pero ninguna comunidad cerrada incluye a todo el mundo, ya que alcanza su totalidad en tanto que se aísla del exterior, del resto. Es bueno tener la idea de una comunidad que nos incluya a todos, e incluso diría que está en el orden del día. Yo no lo veré porque soy viejo, pero su generación puede acercarse a esa comunidad, ya que las alternativas son demasiado horribles como para pensar que se van a imponer. Nos debemos acercar a la comunidad de toda la humanidad o acabaremos matándonos los unos a los otros.

        Pero ¿no apunta el mundo actual hacia lo contrario, hacia el unilateralismo de los Estados Unidos?

        Cuando oigo esto siempre me viene a la mente un chiste irlandés: un coche se detiene y el conductor le pregunta a uno que pasa por ahí: “¿Cuál es el camino hacia Dublín?” Y el otro responde: “Si yo quisiera ir a Dublín no saldría de aquí.” Hay mucha verdad en ese chiste. Estoy de acuerdo en que éste es un mundo muy poco propicio para iniciar el camino, sería mejor otro mundo, pero no hay otro que éste. No podemos renunciar a llegar a Dublín sólo porque no estamos en el punto de partida idóneo. Tenemos, es cierto, este imperio mundial de asalto de los EE.UU. que no trabaja para conseguir una comunidad de toda la humanidad, sino que al contrario alimenta el terrorismo y el antagonismo y hace las cosas aún más difíciles. Yo no soy optimista pero tengo esperanza. Hay una diferencia entre optimismo y esperanza. El optimista analiza la situación, hace un diagnóstico y dice, hay un 25% de posibilidades etc. Yo no digo eso, sino que tengo esperanza en la razón y la consciencia humanas, en la decencia. La humanidad ha estado muchas veces en crisis. Y siempre hemos resuelto los problemas. Estoy bastante seguro de que se resolverá, antes o después. La única verdadera preocupación es cuántas víctimas caerán antes. No hay razones sólidas para ser optimista. Pero Dios nos libre de perder la esperanza.

        (Publicado en ddooss.org)

        Educación pública y Estatal en Chile: un tema ineludible de la agenda política…

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        Dos colegios de Santiago se sumaron a ‘ocupaciones culturales’

        Demanda de secundarios por educación estatal sigue tomando fuerza

        Demanda de secundarios por educación estatal sigue tomando fuerza

        Representantes de los colegios emblemáticos de Santiago que se mantienen movilizados fueron recibidos por la comisión de Educación de la Cámara, la que se comprometió a pedir al Ejecutivo que dé celeridad a los proyectos pendientes en esta materia. La titular del Mineduc, Mónica Jiménez, lamentó que más establecimientos se plieguen a las tomas.

        Por El Mostrador

        Más establecimientos educaciones se sumaron este jueves a las "tomas culturales" que se llevan a cabo en el Instituto Nacional, el Internado Nacional Barros Arana y el colegio Confederación Suiza, todos del centro de Santiago, en demanda del fin de la municipalización y el retorno de la educación pública al Estado.

        Según informó la radio Bío Bío, los nuevos colegios movilizados son el Liceo 4 de Niñas, y el Liceo Barros Borgoño, aunque los estudiantes de este último optaron por tomarse el establecimiento, exponiéndose a un desalojo por parte de Carabineros.

        La versión de la misma emisora, señala que dentro de las próximas horas podrían sumarse más establecimientos, como el Liceo de Aplicación y el Amunátegui, los que han llevado a cabo asambleas informativas que podrían derivar en votaciones que podrían aprobar la movilización.

        En tanto, la ministra de Educación, Mónica Jiménez, lamentó la fuerza que sigue cobrando el movimiento estudiantil, ya que a su juicio no son necesarias las presiones para mantener el diálogo.

        "Yo lamento mucho que se vayan plegando más establecimientos educacionales. Yo lo único que quiero, y así se lo dije a los estudiantes, es la normalidad de las clases, yo creo que ellos no necesitan hacer presión para ser escuchados, creo que en una democracia hay canales normales, regulares", dijo la secretaria de Estado.

        Colegios pasarán lista

        En tanto, esta noche el alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett, anunció tras reunirse con padres y apoderados de los colegios ocupados que a partir de este viernes en los establecimientos se pasará lista, por lo que los escolares que no asistan a las aulas se expondrán a ver reducida su asistencia, la que debe ser de 80% para asegurar la aprobación del año escolar.

        Estudiantes en la Cámara

        En tanto, durante la jornada un grupo de dirigentes de los centros de alumnos del Instituto Nacional, el Liceo de Aplicación, el INBA y el Confederación Suiza, fueron recibidos en Valparaíso por la comisión de Educación de la Cámara de Diputados.

        En una reunión que se extendió por cerca de dos horas, se abordaron temas relativos a los posibles cambios de la Ley General de Educación, la necesidad de abocarse al estudio del proyecto de mejoramiento de la educación pública y realizar una mesa de debate entre las autoridades y los estudiantes.

        En la oportunidad los legisladores  presentaron una propuesta orientada a agilizar los trámites de los proyectos sobre fortalecimiento de la educación pública y el de aseguramiento de la calidad de la educación.

        Con ese objetivo, informó la Cámara baja, se oficiará al Gobierno para que ponga suma urgencia a ambos textos legales. Asimismo, se acordó que la instancia sesionará dos veces a la semana para darle mayor importancia a estos temas, recibiendo las inquietudes tanto de estudiantes como apoderados.
        El presidente de la Comisión, diputado Sergio Bobadilla (UDI), dijo que estos acuerdos deben ser ratificados el día martes durante la sesión oficial de la instancia y agregó que "nuestro ánimo es que este conflicto y esta paralización termine a la brevedad posible. Tenemos la mejor disposición para acelerar la tramitación de los proyectos y es por eso que le estamos pidiendo al Ejecutivo que le ponga urgencia al proyecto que estime conveniente".
        Ante la propuesta realizada, Nicolás Menares, Presidente del Centro de Alumnos del Instituto Nacional, dijo que lo ideal sería que el Gobierno pusiera la suma urgencia a ambos proyectos y que "estamos conformes con el hecho de que ya estamos dialogando con ellos y en ese sentido, creemos que puede ser posible llegar a una solución".
        Por su parte, Ignacio Bravo, Presidente del Liceo Confederación Suiza, informó que las propuestas serán sometidas a votación entre los demás estudiantes de los liceos municipalizados y añadió que "queremos hacer un llamado a todos los liceos de Chile a movilizarse en defensa de la educación pública, ya sea a través de paro indefinido o de paro interno".

        Por su parte, el representante del INBA Marco Pérez, adelantó que las "ocupaciones culturales" continuarán hasta que las bases conozcan las propuestas y se someta a votación su aprobación.

        "Respecto de las manifestaciones, en este momento no vinimos a transar. Las manifestaciones continúan y la decisión quedará en manos de las bases. Los alumnos son los que deciden", afirmó.

         

        Las interrogantes que plantea el nuevo movimiento pingüino

        Estado y Educación: la ecuación que complica a los presidenciables

        Estado y Educación: la ecuación que complica a los presidenciablesPara el equipo educacional de Sebastián Piñera, a cargo de Harald Beyer, la petición de los estudiantes es un "error", ya que rechazan que la educación municipalizada sea el problema de fondo. En tanto, los asesores de Eduardo Frei, liderados por Pablo Ruiz-Tagle, señalan que están de acuerdo con que hay un déficit de apoyo del Estado a los colegios municipalizados, pero que aún no está claro si la vía sea terminar con el sistema actual.

        Por Claudia Urquieta Ch.

        "Exigimos estatización de la educación". El cartel es uno de los tantos que se pueden ver en el frontis del emblemático Instituto Nacional que desde el lunes se mantiene en "toma cultural" junto al Internado Nacional Barros Arana (INBA) y el Liceo Confederación Suiza, con el fin de lograr lo que hace cuatro años los pingüinos no consiguieron.

        Aunque ha pasado mucha agua bajo el puente, acuerdos políticos, una serie de leyes para reformular la educación, como la LGE y el proyecto de ley de Fortalecimiento de la Educación Pública, el problema de fondo reaparece como un resfrío mal cuidado.

        Ya lo adelantaba el ex presidente del Consejo Asesor Presidencial de Educación, Eduardo García Huidobro,que en medio de las congratulaciones entre la oposición y el oficialismo por el acuerdo que finalmente dio vida a la LGE, consideraba que si bien era un avance, no solucionaba el problema más serio: la enorme desigualdad y segregación que caracterizan al sistema educacional chileno.

        Por eso la cíclica reaparición de tomas y movilizaciones que señalan a la municipalización como la madre de todos los males y apuntan a un rol protagónico del Estado. Lo que para el presidente del centro de alumnos del Instituto Nacional, Nicolás Menares, seguirá sucediendo si no hay cambios, ya que  la mantención de los centros educacionales en manos de los municipios es "un sistema que ha fracasado".

        El tema preocupa a las autoridades y al mundo político, ya que ven con preocupación la sostenida pérdida de clases de miles de estudiantes, iniciado por el paro de profesores a raíz del bono SAE. Sobre todo porque es posible que otros liceos emblemáticos y planteles regionales que han respaldado las movilizaciones se sumen a esta versión 2.0 de la revolución de 2006.

        Candidatos v/s estatización

        Para el investigador del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile, Cristian Bellei,  aunque el sistema de administración municipal acumula más de un cuarto de siglo en el país "las experiencias que se podría denominar exitosas no suman más de diez, siendo generosos".

        Las razones que aduce son múltiples. Entre otras, la falta de voluntad política por fortalecer la educación pública, administraciones poco rigurosas o politizadas o simplemente falta de recursos. "También hay otras debilidades institucionales del sistema escolar que han afectado a los municipios, como la competencia desleal de las escuelas privadas subvencionadas. El diagnóstico es muy complejo y los municipios no son ciertamente los únicos responsables".

        A pesar de esto, en opinión del sociólogo la educación pública requiere una entidad responsable cuya única misión sea que las escuelas y liceos públicos sean cada vez más y mejores, y "que no dependan política ni presupuestariamente del municipio".

        En medio del debate, aparecen las propuestas programáticas de los dos principales candidatos presidenciales: Eduardo Frei y Sebastián Piñera. Y aunque aún no están terminadas permiten augurar cómo vendría la mano en materia educacional en sus eventuales gobiernos.

        Según explica coordinador de la comisión Tantauco de Educación, Harald Beyer, el entorno de Piñera, considera un "error" la petición de los estudiantes, ya que "el debate se ha centrado exageradamente en que la educación estatal esté en manos de los municipios y creemos que eso no es el problema de fondo".

        El coordinador académico del Centro de Estudios Públicos (CEP)  señala que "no estamos dispuestos a centralizar la educación, pero no por razones ideológicas sino porque es mala idea y le quita potencia". De hecho, sostiene, "pocos países tienen educación pública centralizada".

        La mirada del equipo del abanderado aliancista apunta a un énfasis de la "descentralización efectiva", ya que los municipios carecen de capacidades y "creemos que hay organizaciones efectivas de gestionar. No como ahora que hay departamentos con elementos burocráticos que la hacen poco eficaz. La organización debe ser distinta a la actual, pero local, y lo central es empoderar a los directores".

        Pablo Ruiz-Tagle, coordinador del área de educación de Calidad de Océanos Azules, el grupo programático de la campaña de  Frei, explica que "estamos estudiando las demandas de los estudiantes y estamos de acuerdo en que la municipalización no da abasto por si sola, y muy conscientes de que hay un déficit de apoyo del Estado a los colegios municipalizados".

        En todo caso, el abogado dice que a pesar de que la educación municipalizada ha sido muy criticada, en el equipo de Frei no han resuelto si es necesario "sacarla totalmente de los municipios", ya que "hay algunas que lo hacen bien y otras que no tienen los recursos. Habría que hacer un proceso gradual".

        Ruiz-Tagle detalla que se ha pensado en que haya "una unidad mayor de coordinación de municipios,  pero que se logre en las regiones y no necesariamente a través del gobierno". Además, destaca que el proyecto de ley sobre educación pública que se encuentra en el Parlamento, ha propuesto crear corporaciones regionales, lo que "va en la línea de lo que pensamos, pero nosotros apuntamos a una ingerencia mayor de Ministerio de Educación (Mineduc) y de los gobiernos regionales".

        Apoderados pingüinos se movilizan

        A diferencia de la movilización de 2006, esta vez los padres de los estudiantes quieren ser actores válidos ante las autoridades. Por eso, los centros de padres del Liceo de Aplicación, del INBA, del Carmela Carvajal, del Liceo 1, del Manuel Barros Borgoño, Confederación Suiza e Instituto Nacional, decidieron crear una corporación que los aglutine.

        Para ello, el lunes varios representantes se reunieron con el abogado Alfredo Morgado en las dependencias del Instituto Nacional. El objetivo es que los asesore para obtener una personalidad jurídica.

        El profesional, aclara que no ha asesorado a los alumnos, ya que el trabajo es con los padres. "El actuar de alumnos y apoderados es independiente. Plantear que puede haber incidencia de padres o del cuerpo docente en las decisiones de los estudiantes es no entender nada del movimiento".

        El presidente del Centro de Padres del Instituto Nacional, Carlos Jiménez, explica que será una organización abierta a todos los progenitores que quieran unirse, ya que "estamos en la búsqueda de sacar a la educación pública de la UTI, y no sólo darle parchecitos".

         

        Paro de profesores en Chile: la tarea sigue pendiente…

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        04 de Junio de 2009

        Tras 44 días de movilizaciones

        Paro de profesores: la tarea sigue pendiente

        Este jueves podría ser clave. Los docentes tendrán una Asamblea Nacional y luego se reunirán con alcaldes en la Comisión de Educación de la Cámara Baja. Además, empezará a regir la petición de la Asociación de Municipalidades de que se descuenten los días no trabajados a quienes continúen movilizados. Según fuentes gubernamentales, la responsabilidad por el conflicto no sólo recae en el Mineduc y los municipios, sino también en la Subdere.

        Por Claudia Urquieta Ch.

        Durante la mañana del miércoles, la Comisión de Educación de la Cámara Baja se aprontaba a recibir a la ministra de Educación, Mónica Jiménez, al ministro de Hacienda, Andrés Velasco, y al subsecretario de Desarrollo Regional (Subdere), Mahmud Aleuy.

        Pero sólo llegó Jiménez, ya que según explicó el diputado Mario Venegas, (DC) se había solicitado la cita a última hora, por lo que era difícil que asistieran los otros convocados.

        Durante la hora y media que duró la reunión, la titular de Educación hizo una cronología detallada de la negociación. Además, planteó las diferencias en las fórmulas para calcular el bono de Subvención Adicional Especial (SAE) a pagar, ya que había tres: la de los municipios, la del Ministerio de Educación (Mineduc) y la de los profesores.

        Por eso, explicó, se optó por girar a los municipios 13 mil millones basándose en los cálculos de los alcaldes -que es menor que el entregado por su ministerio y el Magisterio- para empezar a pagar el polémico bono que tiene hace 44 días a los profesores movilizados.

        De esta forma, si la Contraloría General de la República, que es la que dirimirá finalmente cuál es la fórmula que deberá adoptarse, estima que los montos son mayores, se podrán inyectar más recursos, y no al revés, lo que lo haría muy complejo.

        Según fuentes gubernamentales, esto es una señal de que "como estrategia lograron dividir a los alcaldes de los profesores. El gobierno buscó separar sus posiciones y lo lograron: hoy están en contrapunto, cuando partieron luchando juntos".

        La responsabilidad de la Subdere

        El diputado Gabriel Silber señaló que durante el encuentro se le hizo notar a Jiménez que la situación ya era un hecho de carácter político, y que "no podíamos tener a casi 700 mil alumnos sin clases, y que más que la dificultad jurídica en la que estamos entrampados se necesitaba voluntad y recursos".

        Para Venegas, "aquí hay responsabilidades compartidas. Del Mineduc, que no señaló con la prontitud y prolijidad deseable que existía un incumplimiento de la ley. Y de los municipios que destinaron los fondos para el bono SAE a otros fines".

        La cara invisible de las responsabilidades es la Subdere, que lleva las relaciones con los municipios y es la que canaliza muchos de los recursos educativos. Por eso, Aleuy ha sido el encargado de negociar con los municipios. Y el Mineduc con los profesores.

        Según fuentes de La Moneda, cuando se inició el conflicto el ex presidente del directorio del diario La Nación, anunció que la situación estaba bajo control y que se haría cargo del tema.

        Para Silber "hubo un error de apreciación de no darle importancia a la movilización y a la masividad que alcanzaría. Hace 30 días si se hubiese trabajado al 100 por ciento no hubiésemos tenido paro de estas características".

        Pero, tal como explican fuentes gubernamentales, "siempre las responsabilidades son del Mineduc. Cuando es tema de educación o profesores siempre le van a pegar al ministerio, que debe asumir los costos. Está implícito en el cargo".

        En todo caso, reconocen que se ha avanzado en lo que se ha podido y que el trabajo ha sido conjunto.

        Los próximos pasos

        Mientras la ministra se presentaba en el Congreso, unos cincuenta dirigentes del Colegio de Profesores, encabezados por su presidente, Jaime Gajardo, fueron detenidos luego de realizar un cordón humano en torno a La Moneda.

        En la tarde, la Asociación Chilena de Municipalidades llamó a los municipios a que paguen la primera cuota del bono SAE, y que se les descuenten los días no trabajados a los docentes que se nieguen a aceptarlo.

        La decisión no cayó nada bien a los profesores, que hoy  celebrarán una Asamblea Nacional en la CUT a las 9:30 AM. Más tarde asistirán a un encuentro convocado por la comisión de Educación de la Cámara de Diputados junto a algunos alcaldes, con el objeto de intercambiar información sobre lo conversado con autoridades y ver si hay disposición a llegar a acuerdo.

        Según el miembro de la comisión negociadora del gremio, Darío Vásquez, "se viene complicado el panorama, así que lo más probable es que el paro continúe".

        EL MSOTRADOR.CL

        El capitalismo contemporáneo como prisión global, por John Berger

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        "Los nuevos muros de la prisión global"
        por John Berger.

         

        La extraordinaria poeta estadounidense Adrienne Rich dijo hace poco en una conferencia que: "Un informe elaborado este año por la Oficina de Estadísticas de Justicia revela que una de cada 36 personas que habitan el territorio estadounidense está detrás de las rejas –muchas de ellas en la cárcel, sin condena".

        En esa misma charla citó al poeta griego Yannis Ritsos:

        "En el campo la última golondrina se había demorado
        Suspendida en el aire como una cinta negra en la manga del otoño
        No quedaba nada. Sólo las casas quemadas ardiendo quietas".

        Apenas atendí el teléfono, supe que eras vos llamándome inesperadamente desde tu departamento en la Via Paolo Sarpi. (Dos días después de los resultados electorales y el retorno de Berlusconi.) La velocidad con que identificamos una voz familiar surgida de buenas primeras resulta reconfortante aunque a la vez un poco misteriosa. Porque las medidas, las unidades que empleamos para calcular la clara distinción que hay entre una voz y otra no tienen ni fórmula ni nombre. No tienen un código. En estos tiempos, todo se vuelve cada vez más codificado.

        De ahí que me pregunte si no habrá otras medidas, también sin codificar pero precisas, para poder calcular otras presunciones.

        Por ejemplo, la dimensión de libertad circunstancial que existe en una situación dada, su alcance y sus límites estrictos. Los presos se vuelven expertos en esta cuestión. Desarrollan una sensibilidad especial respecto de la libertad, no como principio, sino como sustancia granular. Detectan casi inmediatamente fragmentos de libertad apenas éstos aparecen.

        En un día normal, de ésos en que no está pasando nada y las crisis anunciadas a cada hora son las viejas conocidas –y los políticos se presentan como la única alternativa posible a la CATASTROFE – las personas cuando se cruzan intercambian miradas para verificar si los otros estarán pensando lo mismo al decirse para sus adentros: ¡Esto es la vida, entonces!

        Generalmente, están pensando lo mismo y en ese instante de experiencia compartida nace una especie de solidaridad anterior a todo lo que pueda decirse o hablarse.

        Estoy buscando las palabras para describir el período de la historia que vivimos. Decir que es sin precedente significa muy poco porque todas las épocas han sido sin precedente ¡desde que se descubrió la Historia!

        No estoy buscando una definición compleja del período que estamos atravesando –hay muchos pensadores, como Zygmunt Bauman, embarcados en esa tarea esencial. Lo que yo busco no pasa de ser una imagen figurativa que sirva como signo distintivo. Los signos distintivos no se explican totalmente a sí mismos pero ofrecen un punto de referencia susceptible de ser compartido. En eso se parecen a los supuestos tácitos contenidos en los dichos populares. Sin puntos de referencia, se corre el gran riesgo humano de dar vueltas en círculo.

        El signo distintivo que encontré es la prisión. Nada menos. A lo largo y a lo ancho del planeta, estamos viviendo en una prisión.

        Como el término "nosotros", tanto impreso como pronunciado en las pantallas, se ha vuelto sospechoso desde que lo emplean continuamente quienes están en el poder en la afirmación demagógica de que también hablan en nombre de aquellos a los que se niega el poder, hablaremos de nosotros como "ellos". "Ellos" están viviendo en una prisión. ¿Qué clase de prisión?

        ¿Cómo está construida? ¿Dónde está? ¿O sólo estoy usando la palabra como figura del discurso?

        No, no es una metáfora, el encarcelamiento es real, pero para describirlo debemos pensar históricamente.

        Qué clase de prisión?

        Michel Foucault mostró gráficamente que la penitenciaría fue un invento de fines del siglo XVIII, comienzos del XIX, estrechamente ligado a la producción industrial y a sus fábricas y su filosofía utilitaria. Anteriormente, había prisiones que eran prolongaciones de la jaula y de la mazmorra. Lo que distingue a la penitenciaría es la cantidad de presos que puede alojar, y el hecho de que todos están bajo vigilancia permanente –gracias al modelo del Panóptico, concebido por Jeremy Bentham, quien introdujo el principio de la contabilidad en la ética.

        La contabilidad requiere que se lleve un registro de cada transacción. De ahí las paredes circulares de las penitenciarías, las celdas distribuidas en círculos y la torre de observación giratoria en el centro. Bentham, que fue tutor de John Stuart Mill a comienzos del siglo XIX, fue el principal apólogo utilitarista para el capitalismo industrial.

        Hoy, en la era de la globalización, el mundo está dominado por el capital, no industrial, sino financiero, y los dogmas que definen la criminalidad y la lógica del encarcelamiento han cambiado radicalmente. Las penitenciarías todavía existen y se construyen cada vez más y más. Pero las paredes de la prisión ahora sirven ropósitos diferentes. Ha habido una transformación en lo que constituye el área de encarcelamiento.

        Hace veinticinco años Nella Bielski y yo escribimos Cuestión de geografía, una obra sobre el Goulag. En el Acto Segundo, un Zek (preso político) le habla a un muchacho que acaba e ingresar sobre sus posibilidades de opción, sobre los límites de lo que se puede elegir en un campo de trabajos forzados.

        Cuando vuelves arrastrándote de un día de trabajo en la taiga, cuando te traen marchando de regreso, medio muerto de cansancio y de hambre, te dan una ración de sopa y pan. Con la sopa no hay opción –hay que tomarla mientras está caliente o mientras está por lo menos tibia. Con los 400 gramos de pan puedes optar. Por ejemplo, puedes cortarlo en tres trozos pequeños: uno para comer ahora con la sopa, otro para llevarte a la boca antes de dormirte en tu litera, y el tercero para guardarlo hasta la mañana siguiente a las diez, cuando estás trabajando en la taiga y sientes el vacío de tu estómago como una piedra.

        Vacías una carretilla llena de piedras. En cuanto a empujar la carretilla hasta la pila no tienes opción. Ahora, cuando está vacía puedes optar. Puedes regresar con la carretilla como llegaste o –si eres inteligente, y la supervivencia te vuelve inteligente – la empujas así, casi vertical. Si optas por esta segunda forma les das un descanso a tus hombros. Si eres un Zek y te designan jefe de equipo, tienes la opción de jugar a que eres un matón, o no olvidar nunca que eres un Zek.

        El Goulag ya no existe. Millones de personas continúan sin embargo trabajando en condiciones que no son muy diferentes. Lo que cambió es la lógica forense aplicada a trabajadores y criminales.

        En la época del Gulag, los presos políticos, clasificados como criminales, eran reducidos a esclavos trabajadores. En la actualidad, millones de trabajadores brutalmente explotados están siendo reducidos al estatus de criminales.

        La ecuación del Gulag: criminal = trabajador esclavo fue reescrita por el neoliberalismo para convertirse en trabajador = criminal oculto. El drama de la migración global se expresa en esta nueva fórmula: los que trabajan son criminales latentes. Cuando se los acusa, son hallados culpables de tratar, a toda costa, de sobrevivir.

        Quince millones de mexicanos, hombres y mujeres, trabajan en Estados Unidos sin papeles, siendo por ende ilegales. Un muro de hormigón de 1.200 km y una muralla "virtual " de 1.800 torres de observación, están siendo proyectados sobre la frontera entre Estados Unidos y México. Se encontrarán por supuesto formas –todas ellas peligrosas – de eludirlos.

        Entre el capitalismo industrial, que dependía de la manufactura y las fábricas, y el capitalismo financiero –dependiente de la especulación del libre mercado y los encargados de compras y ventas (las transacciones financieras especulativas ascienden cada día a 1, 3 billón de dólares; 50 veces más que la suma de los intercambios comerciales)– el área de encarcelamiento cambió. La prisión es ahora tan grande como el planeta y las zonas que tiene asignadas varían y pueden expresarse como lugar de trabajo, campo de refugiados, centro comercial, periferia, ghetto, complejo de oficinas, favela, suburbio. . . Lo esencial es que los reclusos en estas zonas, son compañeros de prisión.

        Estamos en la primera semana de mayo y en las laderas y las montañas, sobre las avenidas y alrededor de los portales, en el hemisferio norte, las hojas de los árboles están cayendo. No sólo siguen siendo claras todas sus diferentes variedades de verde sino que la gente también tiene la impresión de que cada hoja es distinta, y es así como descubre, no billones (el dólar corrompió el término), una multitud infinita de hojas nuevas.

        Para los prisioneros, los pequeños signos visibles de la continuidad de la naturaleza siempre fueron, y continúan siendo, un estímulo secreto.

        Hoy el objetivo de la mayoría de los muros de la prisión (hormigón, electrónicos, patrullados o para interrogatorios) no es guardar a los prisioneros y corregirlos, sino mantener a los reclusos "apartados" y excluirlos.

        La mayoría de los excluidos son anónimos –de ahí la obsesión de todos los efectivos de seguridad con la identidad. También son incalculables. Por dos razones. Primero porque su número fluctúa; cada hambruna, desastre natural e intervención militar (¡ahora lo llaman gestión policial!) los hace disminuir o aumentar. Y, en segundo lugar, porque evaluar su número implica confrontar la verdad de que constituyen la mayor parte de los que viven en la superficie de la tierra –y enfrentarlo es caer en el absurdo más absoluto.

        Seguramente todos lo habrán notado –los productos pequeños son cada vez más difíciles de sacar de su envase. Algo similar ha sucedido con las vidas de los empleados que ganan bien. Aquellos que tienen un empleo legal y no son pobres viven en un espacio muy reducido que les permite cada vez menos y menos opciones –salvo la alternativa binaria continua de obediencia y desobediencia. Sus horarios de trabajo, su lugar de residencia, sus habilidades y su experiencia anteriores, su salud, el futuro de sus hijos –todo, exceptuando su función como empleados – ha adquirido un segundo lugar insignificante al lado de las exigencias enormes e impredecibles del Beneficio Neto . Más aún, la Rigidez de esta norma de la casa se llama Flexibilidad . En la prisión, las palabras se dan vuelta patas para arriba.

        La presión alarmante de las condiciones de trabajo en puestos elevados obligó hace poco a la justicia de Japón a reconocer y definir una nueva categoría forense de "Muerte por exceso de trabajo".

        No hay otro sistema posible, se les dice a los que ganan bien. No hay alternativa. Tome el ascensor. El ascensor es tan pequeño como una celda.

        "Les peuples n’ont jamais que le degré de liberté que leur audace conquiert sur la peur" Stendhal. Los pueblos nunca tienen otro grado de libertad que el que su audacia conquista al miedo)

        Observo a una niña pequeña de cinco años tomando su clase de natación en una pileta municipal cubierta. Lleva un traje de baño azul marino. Sabe nadar y sin embargo todavía no tiene confianza suficiente para nadar sola sin ayuda. La instructora la lleva a la parte profunda de la pileta. La chiquita va a saltar al agua aferrándose a una barra larga que la profesora le extiende. Es una forma de superar su miedo al agua. Ayer hicieron lo mismo. Hoy ella quiere que la niña salte sin sostenerse de la barra. ¡Uno, dos, tres! La chiquilla salta pero a último momento toma la barra. Ni una palabra. Una débil sonrisa pasa entre la mujer y la niña. La chiquita, desenvuelta, la mujer, paciente.

        La chiquita se trepa por la escalera para salir de la pileta y vuelve al borde. ¡Déjeme saltar otra vez!, exclama. La mujer asiente. La niña toma aire ruidosamente y salta, con las manos al costado, sin agarrarse de nada. Cuando sube nuevamente a la superficie, la punta de la barra está allí, frente a su nariz. Da dos brazadas hasta la escalera sin tocar la barra. ¡Bravo!

        En ese instante que la niña saltó sin la barra, ninguna de las dos estaba en la prisión.

        Analicemos la estructura de poder de este mundo sin precedente que nos rodea, y cómo funciona su autoridad. Cada tiranía encuentra e improvisa su propio juego de controles. Por eso a menudo, al principio, no son reconocidos como los controles viciosos que son. Las fuerzas del mercado que dominan el mundo afirman que son inevitablemente más fuertes que cualquier Estado-nación. La afirmación es corroborada a cada minuto. Desde una llamada telefónica no solicitada para convencer a un abonado de que contrate un seguro de salud o una jubilación privada, hasta el ultimátum más reciente de la Organización Mundial de Comercio.

        El resultado es que la mayoría de los gobiernos no gobiernan. Un gobierno ya no avanza hacia el destino que eligió. La palabra horizonte, con su promesa de futuro anhelado, ha desaparecido del discurso político tanto en la derecha como en la izquierda. Lo único que queda para debatir es cómo medir lo que hay. Las encuestas de opinión reemplazan el rumbo y reemplazan el deseo.

        La mayoría de los gobiernos no guían, juntan el rebaño. (En el argot carcelario estadounidense, uno de los muchos términos para los carceleros es pastores).

        En el siglo XVIII, el encarcelamiento durante mucho tiempo fue definido con tono aprobador como "muerte cívica". Tres siglos más tarde, los gobiernos están imponiendo por la ley, la fuerza, las amenazas económicas y toda su batahola, regímenes masivos de "muerte cívica".

        Vivir bajo cualquier tiranía, ¿no era acaso en el pasado una forma de encarcelamiento? No en el sentido que estoy describiendo. Lo que se vive hoy es nuevo debido a su relación con el espacio.

        Es aquí donde el pensamiento de Zygmunt Bauman resulta esclarecedor. El señala que las fuerzas corporativas del mercado que dirigen ahora el mundo son "extraterritoriales", o sea, "libres de las limitaciones territoriales, las limitaciones de la localidad". Son constantemente remotas, anónimas y por lo tanto nunca deben tener en cuenta las consecuencias físicas, territoriales de sus acciones. Cita a Hans Tietmeyer, presidente del Banco Federal de Alemania: "El desafío actual es crear condiciones favorables para la confianza de los inversores". La única prioridad suprema.

        Así, la tarea asignada a los gobiernos nacionales obedientes es el control de las poblaciones mundiales, formadas por los productores, los consumidores y los pobres marginados.

        El planeta es una prisión y los gobiernos obedientes, a sean e izquierda o de derecha, son los pastores.

        El sistema carcelario opera gracias al ciberespacio. El ciberespacio otorga al mercado una velocidad de intercambio que es casi instantánea, y que es utilizada en todo el mundo de día y de noche para negociar. Con esta velocidad, con esta rapidez, la tiranía del mercado adquiere su licencia extraterritorial. Dicha velocidad, sin embargo, tiene un efecto patológico en sus usuarios; los anestesia. Pase lo que pase, Business As Usual.

        En esa velocidad no hay lugar para el dolor: participaciones del dolor quizá, pero no su padecimiento. La condición humana queda, pues, eliminada, excluida, de quienes operan el sistema. Los operadores están solos por ser completamente desalmados.

        Antes, los tiranos eran crueles e inaccesibles, pero eran vecinos que estaban sujetos al dolor. Ya no es así y a largo plazo ésa será la falla fatal del sistema.

        Las altas puertas vuelven a cerrarse
        Estamos en el patio de la prisión
        En una nueva estación.
        Tomas Transtömer

        Ellos (nosotros) son compañeros de prisión. Ese reconocimiento, más allá del tono de voz en que sea enunciado, contiene un rechazo. En ningún lugar como en la prisión el futuro es calculado y esperado como algo totalmente opuesto al presente. Los encarcelados nunca aceptan el presente como definitivo.

        Entretanto, ¿cómo vivir este presente? ¿Qué conclusiones sacar? ¿Qué decisiones tomar? ¿Cómo actuar? Tengo algunas pautas para sugerir, ahora que el punto de referencia ya está establecido.

        De este lado de los muros la experiencia es escuchada, a ninguna experiencia se la considera obsoleta. Aquí se respeta la supervivencia y es un lugar común que la supervivencia a menudo depende de la solidaridad entre los compañeros de prisión. Las autoridades lo saben: de ahí su uso del confinamiento solitario, ya sea a través del aislamiento físico o su manipulador lavado de cerebro, mediante el cual las vidas individuales son aisladas de la historia, de la herencia, de la tierra y, por sobre todo, de un futuro en común.

        Ignoremos el palabrerío del carcelero. Naturalmente, hay carceleros malos y carceleros menos malos. En determinadas condiciones, es útil notar la diferencia. Pero lo que dicen –aun los menos malos – es una basura. Sus himnos, sus lemas, sus palabras mágicas como Seguridad, Democracia, Identidad, Civilización, Flexibilidad, Productividad, Derechos Humanos, Integración, Terrorismo, Libertad, son repetidos incesantemente para confundir, dividir, distraer y sedar a todos los compañeros de prisión. De este lado de los muros, las palabras dichas por los carceleros carecen de sentido y ya no son útiles para el pensamiento. No atraviesan nada. Hay que rechazarlas aun cuando se piensa en silencio para sí mismo.

        En cambio, los prisioneros se sirven de un vocabulario propio para pensar. Muchas palabras son mantenidas en secreto y muchas son locales, con innumerables variaciones. Palabras y frases pequeñas, pequeñas pero cargadas de un mundo, como: Yo te mostraré cómo, a veces me pregunto, pajarillo, algo pasa en el sector B, desvalijado, guardate este aro, murió por nosotros, dale, etc.

        Entre los compañeros de prisión hay conflictos, a veces violentos. Todos los prisioneros están marginados; aunque existen distintos grados de marginación y las diferencias de grado provocan envidia. De este lado de los muros la vida es mezquina. El hecho de que la tiranía global no tenga rostro alienta las cacerías para encontrar chivos expiatorios, para encontrar enemigos definibles instantáneamente entre los otros prisioneros. Las celdas asfixiantes se transforman así en manicomio. Los pobres atacan a los pobres, los invadidos saquean a los invadidos. A los compañeros de prisión no hay que idealizarlos.

        Sin idealización, tomar nota simplemente de lo que tienen en común –que es su sufrimiento innecesario, su resistencia, su malicia – resulta más significativo, más elocuente, que aquello que los separa. Y a partir de esto, nacen nuevas formas de solidaridad. Las nuevas solidaridades comienzan con el reconocimiento muto de las diferencias y de la multiplicidad. ¡Esto es la vida entonces! Una solidaridad, no de masas sino de interconexión, mucho más apropiada para las condiciones de la vida en prisión.

        Las autoridades se esfuerzan sistemáticamente al máximo por mantener a los compañeros de prisión desinformados acerca de lo que está pasando en otras partes de la prisión mundial. No adoctrinan, en el sentido agresivo de la palabra. El adoctrinamiento queda reservado para entrenar a la pequeña elite de responsables de las transacciones de compra y venta y los expertos en gestión y mercados. Para la masa de la población carcelaria el objetivo es no activarla, sino mantenerla en un estado de incertidumbre pasiva, recordarle sin remordimiento que en la vida no hay nada más que riesgo y que la tierra es un lugar inseguro.

        Esto se realiza gracias a una información cuidadosamente seleccionada, con desinformación, con comentarios, rumores, ficciones. Mientras la operación es exitosa, propone y mantiene una paradoja alucinante, pues engaña a una población carcelaria haciéndole creer que la prioridad para cada uno de ellos es tomar medidas destinadas a propia protección personal y adquirir de alguna manera, pese a estar encarcelados, su exención particular del destino común.

        La imagen de la humanidad, tal como la transmite esta visión del mundo, es una vez más sin precedente. La humanidad es presentada como cobarde; sólo los ganadores son valientes. Además, no hay dones; solamente hay premios.

        Los prisioneros siempre han encontrado una vuelta para comunicarse entre sí. En la prisión global actual el ciberespacio puede ser utilizado en contra de los intereses de quienes en un primer momento lo instalaron. De esa manera, los prisioneros se informan sobre lo que el mundo hace cada día y rastrean historias eliminadas del pasado y así se mantienen hombro a hombro con los muertos.

        Al hacerlo, redescubren pequeños dones, ejemplos de coraje, una rosa solitaria en una cocina donde la comida no alcanza, dolores indelebles, lo infatigable de las madres, la risa, la ayuda mutua, el silencio, la resistencia cada vez más amplia, el sacrificio voluntario, más risa. . .

        Los mensajes son breves, pero se extienden en la soledad de sus (nuestras) noches.

        La sugerencia final no es táctica sino estratégica.

        El hecho de que los tiranos del mundo sean extraterritoriales explica el alcance de su poder de vigilancia aunque también señala su debilidad futura. Operan en el ciberespacio y moran en condominios cerrados. No tienen ningún conocimiento de la tierra que los rodea. Más aún, desprecian ese conocimiento por superficial y sin profundidad. Sólo cuentan los recursos extraídos. No saben escuchar a la tierra. En la superficie son ciegos. A nivel local están perdidos.

        Para los compañeros de prisión es justo al revés. Las celdas tienen paredes que se tocan a lo largo y a lo ancho del mundo. Los gestos eficaces de resistencia sostenida están integrados a lo local, cercano y lejano. La resistencia interior, escuchar a la tierra. La libertad está siendo lentamente encontrada no afuera sino en las profundidades de la prisión.

        No sólo reconocí inmediatamente tu voz, hablando desde tu departamento de la Via Paolo Sarpi, también pude adivinar, a través de tu voz, cómo te sentías. Percibí tu exasperación o, más bien, una resistencia exasperada, unida –y eso es algo tan típico en vos – a los pasos presurosos de nuestra próxima esperanza.

        CLARIN Nº 19-07-08

        http://www.ddooss.org/

        Las mejores Universidades de Chile. Ranking de El Mercurio y Qué Pasa.

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        Erich Fromm: un pensamiento crítico potente y vigente…

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        RESCATE DEL PENSAMIENTO CRITICO DE ERICH FROMM

        “Hombres gobernables sin uso de la fuerza”

        FROM1 “En estos tiempos no podemos darnos el lujo de dejar de lado a pensadores como Fromm –sostiene el autor–. Sorprende la actualidad de su descripción, hace más de 40 años, del tipo de sociedad que iba a triunfar a principios de este siglo XXI. Tal vez debamos repensar sus teorizaciones y propuestas, pero su observación es implacable.”

        Por Alejandro Vainer *

        Estos tiempos posmodernos, en los cuales nos intentan convencer de la fascinación por los últimos gritos de la moda (ya sean nuevas tecnologías o el último fármaco milagroso), trabajar sobre Erich Fromm pareciera un anacronismo. Para muchos, todo lo que no es “nuevo” se debería desechar. Pero quizá no todo lo que nos antecede sea para descartar, y ni siquiera viejo. Resistir a esa tendencia hegemónica actual, marcando la vigencia de cierto pasado es el objetivo de estas líneas.

        Las múltiples ideas de Erich Fromm nunca llegaron a atravesar fuertemente al medio “psi” argentino. Fue un autor leído hasta 1966 en la naciente Facultad de Psicología pero en ese año, con “la noche de los bastones largos”, quedó por fuera de la bibliografía.

        Su entrada en la Argentina fue a manos de la sociología, vía Gino Germani, quien prologó la edición en castellano de El miedo a la libertad. Pero se fue convirtiendo, dentro del medio psi, en un “psicoanálisis aplicado de divulgación”, muy leído a lo largo de varios años. Tenía casi todo para convertirse en un innombrable para el campo de Salud Mental en la Argentina: psicoanalista “culturalista” americano (o “neofreudiano”), marxista, judío creyente y humanista.

        Más allá de eso, Fromm sí atravesó la cultura (y no sólo argentina) de toda una época. La cuestión hoy es: ¿quién se acuerda de los planteos y acciones de Erich Fromm? ¿Tienen vigencia sus desarrollos teóricos y técnicos?

        Fromm nació con el siglo XX en Frankfurt, Alemania, en el seno de una familia judía tradicional. La imborrable influencia de su niñez y adolescencia fue la tradición judía ortodoxa, con un estilo de vida ligado a sus antepasados rabínicos. Un mundo lleno de dichas lecturas, y alejado de los ideales capitalistas de aquella época. Sus maestros talmúdicos sellaron una marca indeleble. Hasta mediados de los años ‘20 se interesó por las tradiciones y maestros del judaísmo. Los profetas fascinaron a Fromm a lo largo de su vida y su obra, fueron su primera fuente de pensamiento. Su concepción de humanismo derivó en parte de estas experiencias.

        Realizó estudios de psicología, filosofía y sociología en Heidelberg. Se graduó a los 22 años con una tesis doctoral: “La ley judía. Una contribución a la sociología de la diáspora”. En esta formación lo impactaron Aristóteles, Spinoza, pero especialmente Karl Marx, segunda y fundamental fuente de sus ideas. Pero un Marx que siempre estará dentro de la Teoría Crítica de la llamada Escuela de Frankfurt.

        En la misma ciudad conoció a quien sería su primera analista, luego su primera esposa: Frieda Reichmann. Ella lo introdujo en el psicoanálisis, la tercera y tal vez decisiva fuente de sus pensamientos. Había abierto un “sanatorio que era una especie de pensionado y de hotel judeo-psicoanalítico en el que imperaba una ‘atmósfera casi de culto’ y donde todos eran analizados por Frieda Reichmann”. (Funk, R., Fromm, Ed. Paidós). Ellos dos abandonarían posteriormente la praxis religiosa. Pero no fue sólo el psicoanálisis el que contribuyó a que Fromm dejara la ortodoxia; paralelamente entra en contacto con el budismo en 1926, al que sintió como una especie de revelación. Posteriormente se contactaría con la obra de D. T. Suzuki, con quien luego de muchos años escribiría Budismo zen y psicoanálisis.

        Fromm prosiguió y culminó la formación analítica en el prestigioso Instituto de Berlín, donde se relacionó con muchos de sus futuros compañeros y rivales.

        Desde fines de la década de los 20 intentó la síntesis del judaísmo, el marxismo y el psicoanálisis. Quizá los intentos de síntesis propia y creativa de estos pensamientos definen el camino que construyó a lo largo de toda su trayectoria.

        Varios hechos se sucedieron en su vida: integró el Instituto de Investigación Social (con Max Horkheimer y otros), dentro del cual realizó una de las primeras investigaciones sociopsicológicas: sobre la postura política de los trabajadores y empleados de la República de Weimar, además de comenzar con sus estudios sobre el autoritarismo. En 1931 enfermó de tuberculosis pulmonar, lo que lo llevó a estar un año en Suiza para su cura. En ese momento se divorció de Frieda Fromm Reichmann. En 1933 Karen Horney lo invitó a Chicago para dar unas conferencias. En 1934 se mudó a Nueva York, en vista de la situación existente en Alemania. Vivió allí hasta 1949, año en que se trasladó a México (a raíz de la enfermedad de su segunda mujer), donde luego fundó la Sociedad Mexicana de Psicoanálisis. Pero siempre siguió manteniendo contacto con los Estados Unidos. En la década de 1970 se mudó por problemas de salud a Suiza, donde falleció en 1980.

        Las críticas de Fromm al psicoanálisis “oficial” comenzaron a partir de la década de 1930.

        Por un lado, su conocido abandono de la teoría de la libido (cuya discusión merecería otro trabajo), para poder entender al individuo más allá de los conflictos libidinales. En ese punto acentuó las determinaciones económicas y sociales. Pero debemos considerar que en ese momento la libido era pensada meramente como una fuerza biológica, a la cual oponían como términos antitéticos y excluyentes los determinantes sociales. Era una época en que no se podría considerar como hoy la complejidad de la subjetividad y se especulaba sobre cuáles eran los factores determinantes en último término.

        Por otro lado, siendo este hecho mucho menos conocido, Fromm vivió practicando el psicoanálisis. Trabajó como psicoanalista toda su vida. Tras diez años de práctica “ortodoxa” del psicoanálisis, lentamente comenzó con cambios en su forma de trabajo acordes a las nuevas ideas. No se encuentran muchos escritos sobre este tema, pero sabemos que Fromm dedicó las tardes de su vida a la práctica clínica. Es desde allí donde fue elaborando las concepciones que leemos en sus textos.

        En este sentido fue consecuente con sus propias ideas y su trabajo analítico. Se fue oponiendo a una práctica intelectual, de reconstrucciones históricas, predominante de la época. Su técnica fue tornándose más activa: “La meta más importante de su terapia psicoanalítica es hacer que el paciente experimente su realidad inconsciente, antes que teorizar sobre la misma” (Landis y Tauber, Erich Fromm. Psicoanálisis y sociedad, Ed. Paidós). Su idea era que el psicoanálisis penetrara rápidamente hacia el centro de la vida del paciente (no que esperara la resistencias, sino que se encontrara con lo resistido), y para ello rechazaba la idea de un psicoanalista silencioso y pasivo. Era un psicoanalista comprometido. Desde ya, y en concordancia con las ideas que desarrolló desde El miedo a la libertad, no será la adaptación la meta del proceso terapéutico. Por el contrario, Fromm apostará a promover el proceso de individuación y la consecuente libertad, que implican necesariamente soledad y angustia por el encuentro con sí mismo y con los otros.

        Como se notará, está en las antípodas de lo que en Argentina se conoce como “psicoanálisis norteamericano”, y al que erróneamente se identifica con una de sus ramas: la Psicología del Yo. Esta ignorancia iguala ideas y prácticas que en realidad se oponen. Porque ese tipo de psicoanálisis adaptacionista es el que Fromm atacó a lo largo de su vida.

        Hay ciertas actitudes de Fromm que vale recordar. En la década de 1930 se fueron produciendo las ideas que se convertirán en el primer libro de Fromm, El miedo a la libertad (1941), libro que publicará antes de “terminar” sus ideas, a raíz del momento histórico (la posibilidad de que triunfe el fascismo en el mundo). El texto es una apuesta política: “Los actuales sucesos políticos y los peligros que ellos entrañan para las más preciadas conquistas de la cultura moderna –la individualidad y el carácter singular y único de la personalidad– me decidieron a interrumpir el trabajo relativo a aquella investigación más amplia para concentrarme en uno de sus aspectos, de suma importancia para la crisis social y cultural de nuestros días: el significado de la libertad para el hombre moderno”. El compromiso de Fromm contra el fascismo le hace anticipar sus ideas sobre la estructura del carácter del hombre moderno. Desde ese entonces, fue uno de los pocos psicoanalistas que sostuvo su implicación con la sociedad en que vivía.

        Fromm luchó también incansable e infructuosamente (fuera y dentro de varias instituciones que debió ir abandonando) por la aceptación del ejercicio del psicoanálisis para los no médicos en Estados Unidos. Allí, exclusivamente los médicos podían ser psicoanalistas (otro de los benditos “modelos” importados en su momento por nuestro país). Siempre fue un obstáculo su propia condición de “lego”, y mantuvo su insistencia en la formación de psicoanalistas no médicos, siendo absolutamente freudiano en ese aspecto. En ese sentido es llamativo que la mayoría de los psicoanalistas emigrados a los Estados Unidos –y maestros allí– no hayan sido médicos.

        Fromm había sido excluido de la Sociedad Psicoanalítica Alemana por su condición de judío en 1934. Luego descubrió que también había sido excluido de la IPA, aunque era miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Washington (y de la más alta categoría). Para volver a la IPA debía solicitar nuevamente el ingreso y someterse al Comité de Selección (1951, Congreso de Amsterdam). Su negativa al proceso lo excluyó definitivamente de las discusiones dentro de la IPA, y del psicoanálisis oficial. En 1953 envió una carta de protesta diciendo: “En verdad no se trata tanto de la cuestión de querer convertirme en miembro de la IPA, sino más bien de enterarme de las razones por las cuales he perdido mi condición de miembro”.

        También es poco conocida su diversa participación política. En la década de 1950 se afilió al Partido Socialista de los Estados Unidos, pero renunció tras notar que la burocracia desatendía a las bases del partido. Luego tomó otras políticas como la publicación y difusión de posiciones sobre problemas de la época. Militó posteriormente en movimientos por la paz y el desarme. Su libro ¿Podrá sobrevivir el hombre? sintetiza sus posturas y propuestas.

        Su posición sobre la posibilidad de un marxismo humanista se encuentra sintetizada en Marx y su concepto del hombre (1962), texto en el cual Fromm rescata, realiza una introducción y publica los Manuscritos económico-filosóficos de Karl Marx.

        En 1968 apoyó activamente la campaña por la nominación para la presidencia del senador demócrata E. Mc Carthy (reconocido humanista, según Fromm), acompañando su campaña con variados discursos y textos. Un infarto lo obligó a abandonar esta actividad.

        Por último, en la década de 1970, se opuso a la utilización de la violencia como instrumento de cambio social, ante el pedido de entrevistarse y ayudar a detenidos políticos alemanes.

        En estos tiempos no podemos darnos el lujo de dejar de lado trabajar pensadores del psicoanálisis y la sociedad como Fromm. Su descripción del tipo de sociedad que resultó triunfante a principios de este siglo XXI es tan actual que sorprende. Tal vez debamos repensar sus teorizaciones y propuestas, pero su observación es implacable:

        “¿Qué tipo de hombre, pues, requiere nuestra sociedad para poder funcionar bien, sin roces? Necesita hombres con los que se pueda cooperar fácilmente en grupos grandes, que quieran consumir cada vez más y que tengan gustos normalizados, fáciles de prever e influir. Necesita hombres que se crean libres e independientes, no sometidos a ninguna autoridad, ni principio, ni moral, pero que estén dispuestos a recibir órdenes, que hagan lo que se espera de ellos y que encajen sin estridencias en la maquinaria social; hombres gobernables sin el empleo de la fuerza, obedientes sin jefes y empujados sin más meta que la de seguir en marcha, funcionar, continuar” (“Problemas psicológicos del hombre en la sociedad moderna”, conferencia de 1964, en El humanismo como utopía posible, póstumo, ed. Paidós).

        “En esta nueva sociedad de la segunda revolución industrial, el individuo desaparece. Queda completamente enajenado. Está programado por los principios de la máxima producción, el máximo consumo y el mínimo roce. Y trata de aliviar su aburrimiento con toda clase de consumo, comprendido el consumo de sexualidad y estupefacientes. Y de esto se servirá la tentativa de dar un buen funcionamiento al hombre como parte de la megamáquina, junto con la posibilidad de utilizar la neurología y la fisiología para hacerle cambiar de sentimientos, además de manipular su pensamiento mediante las técnicas de sugestión.” (“La búsqueda de la alternativa humanista”, en El humanismo como utopía posible).

        Estas certeras descripciones de la subjetividad actual llevan a pensar que probablemente nuestro futuro esté, como en el psicoanálisis, en hacer trabajar algo de nuestro pasado olvidado.

        * Del artículo “Erich Fromm”, que integra el libro A la izquierda de Freud. de Alejandro Vainer (compilador), de reciente aparición (ed. Topía).

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        G. Arrighi: desarrollo capitalista, crisis económica y renovación del marxismo…

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        Entrevista al economista neomarxista Giovanni Arrighi

        "El desarrollo capitalista no se fundamenta necesariamente sobre la proletarización total"

        ARRIGHI1 David Harvey

        ddooss.org

        ¿Puedes contarnos cuáles fueron tus orígenes familiares y tu educación?

        Nací en Milán en 1937. La familia de mi madre era de origen burgués. Mi abuelo, hijo de inmigrantes suizos asentados en Italia, había ascendido desde la filas de la aristocracia obrera llegando a establecer a principios del siglo XX sus propias fábricas de producción de maquinaria textil, para posteriormente pasar a fabricar equipos de calefacción y de aire acondicionado.

        Mi padre, nacido en Toscana, era hijo de un trabajador ferroviario. Llegó a Milán y encontró trabajo en la fábrica de mi abuelo materno para acabar casándose con la hija del jefe. Se produjeron tensiones, que finalmente provocaron que mi padre estableciese su propio negocio en competencia con su suegro. Ambos, sin embargo, compartían sentimientos antifascistas, lo cual influenció en gran medida mis primeros años de infancia, dominados como lo estuvieron por la guerra: la ocupación nazi del norte de Italia tras la rendición de Roma en 1943, la Resistencia y la llegada de las tropas aliadas.

        Mi padre murió de improviso en un accidente de coche cuando yo tenía dieciocho años. Decidí mantener su compañía en funcionamiento, contra el consejo de mi abuelo, y entré en la Università Bocconi para estudiar económicas, con la esperanza de que ello me ayudaría a gestionar la empresa.

        El Departamento de Teoría Económica era un baluarte del pensamiento neoclásico sin relación alguna con el keynesianismo, y de ninguna ayuda para llevar las riendas de la empresa de mi padre. Finalmente me convencí de que tendría que cerrarla. Tras ello invertí dos años trabajando en una de las empresas de mi abuelo recopilando datos sobre la organización del proceso de producción. El estudio me convenció de que los elegantes modelos de la economía neoclásica eran irrelevantes para comprender la producción y la distribución de la renta, lo cual se convirtió en el zócalo de mi tesina. A continuación fui nombrado assistente volontario, esto es, asistente no retribuido de mi profesor, que en aquellos días era el primer escalón del organigrama de las universidades italianas. Para ganarme la vida conseguí un trabajo en Unilever, como responsable de gestión.

        ¿Qué pasó para que fueras a África en 1963 para trabajar en la University College de Rhodesia y Nyasaland?

        Lo que ocurrió fue muy simple. Supe que las universidades inglesas estaban pagando gente para enseñar e investigar, a diferencia de lo que sucedía en Italia en donde tenías que pasar cuatro o cinco años como asistente voluntario antes de tener esperanza alguna de obtener un trabajo retribuido. A principios de la década de 1960, los británicos estaban estableciendo universidades a lo largo de todo su antiguo imperio colonial, como colleges de las universidades británicas. La UCRN era un college de la Universidad de Londres. Me presenté a dos puestos, uno en Rhodesia y otro en Singapur. Me llamaron para hacerme una entrevista en Londres y dado que la UCRN se mostró interesada, me ofrecieron un trabajo como docente de economía. Y me fui para allá.

        Fue un verdadero renacimiento intelectual. La tradición neoclásica modelada matemáticamente en la que me había formado no tenía nada que decir sobre los procesos que estaba observando en Rhodesia o sobre las realidades de la vida africana. En la UCRN trabajé junto a antropólogos, en particular con Clyde Mitchell, quien ya estaba investigando sobre análisis en red, y con Jaap van Velsen, que estaba introduciendo el análisis situacional, reconceptualizado más tarde como análisis de estudios de caso. Asistí a sus seminarios regularmente y ambos me influyeron enormemente. Poco a poco, abandoné los modelos abstractos en pro de una teoría de la antropología social empírica e históricamente fundada. Comencé mi larga marcha desde la teoría económica neoclásica a la sociología histórico-comparativa.

        Este fue el contexto en el que escribiste tu ensayo «The Political Economy of Rhodesia», que analizaba las formas de desarrollo de la clase capitalista en este país y sus contradicciones específicas, al tiempo que explicaba las dinámicas que condujeron a la victoria en 1962 del Rhodesian Front Party, animado por los colonos, y a la Declaración Unilateral de Independencia de 1965 por parte de Smith. ¿Cuál fue el impulso inicial subyacente al ensayo y cuál es para ti retrospectivamente su importancia?

        «The Political Economy of Rhodesia» fue escrito a instancias de Van Velsen, que criticaba sin descanso mi uso de los modelos matemáticos. Yo había escrito una recensión del libro de Colin Leys European Politics in Southern Rhodesia y Van Velsen me sugirió que la convirtiese en una artículo largo.

        Aquí y en «Labor Supplies in Historical Perspective» analicé los modos mediante los que la total proletarización del campesinado de Rhodesia creaba contradicciones para la acumulación de capital, produciendo de hecho a la postre más problemas que ventajas para el sector capitalista 1. En la medida en que la proletarización era parcial hacía posible que los campesinos africanos subsidiaran la acumulación de capital, porque producían parte de su subsistencia; pero cuanto más se proletarizaba al campesinado, más se descomponían estos mecanismos. El trabajo totalmente proletarizado podía ser explotado únicamente si se le pagaba un salario que le permitiera reproducir su vida. Así, pues, en lugar de facilitar la explotación del trabajo, la proletarización la hacía más difícil, exigiendo con frecuencia un régimen que debía hacerse paulatinamente más represivo. Martin Legassick y Harold Wolpe, por ejemplo, mantenían que el apartheid sudafricano respondía fundamentalmente al hecho de que el régimen tenía que optar por una mayor represión de la fuerza de trabajo africana porque ésta estaba totalmente proletarizada y no podía subsidiar por más tiempo la acumulación de capital como había hecho en el pasado.

        El conjunto de la región meridional de África –que abarca desde Sudáfrica y Botsuana, pasando por la antigua Rhodesia, Mozambique y Malawi, que se denominaba entonces Nyasaland, hasta llegar a Kenia como su espolón nororiental– se caracterizaba por su riqueza mineral, su agricultura de colonos y una extrema desposesión del campesinado. Es muy diferente del resto de África, incluido el norte. Las economía de África occidental se basaban fundamentalmente en el campesinado, pero la región meridional –la que Samir Amin denomina «el África de las reservas de trabajo»– era en muchos aspectos un paradigma de extrema desposesión campesina y por consiguiente de proletarización. Varios de nosotros estábamos señalando que este proceso de extrema desposesión era contradictorio, ya que habiendo creado inicialmente las condiciones para que el campesinado subsidiase la agricultura, la industria minera, la actividad manufacturera, etc. capitalistas, comenzaba, sin embargo, a provocar cada vez más dificultades a la hora de explotar, movilizar y controlar el proletariado que estaba generando. El trabajo que hicimos entonces –mi «Labour Supplies in Historical Perspective» y los trabajos relacionados de Legassick y Wolpe– estableció lo que llegó a ser conocido como el Southern African Paradigm sobre los límites de la proletarización y la desposesión.

        Contrariamente a lo afirmado por aquellos que todavía identifican desarrollo capitalista con proletarización tout court –Robert Brenner, por ejemplo– la experiencia de África meridional mostró que la proletarización, en y por sí misma, no favorece el desarrollo capitalista, cuando no se hallan presentes el resto de circunstancias requeridas. Respecto a Rhodesia, identifiqué tres estadios de proletarización, siendo tan solo uno de ellos favorable a la acumulación capitalista. En el primer estadio, los campesinos respondían al desarrollo rural capitalista ofertando productos agrícolas y suministrando trabajo únicamente a cambio de salarios elevados, caracterizándose por lo tanto la totalidad del área por la escasez de éste, porque nada más que comenzaba a funcionar una explotación agrícola o minera capitalista ello creaba una demanda de productos locales que los campesinos africanos estaban más que dispuestos a suministrar, lo cual les permitía participar en la economía monetaria mediante la venta de sus productos en vez de mediante la venta de su trabajo. Un objetivo del apoyo estatal a la agricultura de colonos era inducir la competencia entre los campesinos africanos, de modo que se vieran forzados a suministrar trabajo en vez de productos, lo cual condujo a un dilatadísimo proceso que pasó de la proletarización parcial a la total, si bien, como hemos mencionado, este proceso fue también contradictorio. El problema con el modelo simple de «proletarización como desarrollo capitalista» es que ignora no sólo las realidades del capitalismo de colonos de África meridional, sino también otros muchos casos, como por ejemplo el de Estados Unidos, que se caracterizó por una pauta totalmente diferente: una combinación de esclavitud, genocidio de la población nativa e inmigración de trabajo excedente procedente de Europa.

        Tú fuiste uno de los nueve docentes arrestados en la UCRN por actividades políticas durante la represión desencadenada por el gobierno de Smith en julio de 1966, ¿no es así? Sí, fuimos encarcelados durante una semana y después deportados. Te fuiste a Dar es Salaam, que parecía entonces, por muchas razones, una especie de paraíso de interacciones intelectuales. ¿Puedes hablarnos de ese periodo y del trabajo que allí realizaste con John Saul?

        Fue un periodo muy excitante, tanto intelectual como políticamente. Cuando llegué a Dar es Salaam en 1966, Tanzania era un país independiente desde hacía tan solo unos años. Nyerere defendía lo que él consideraba que era una forma de socialismo africano. Logró mantenerse equidistante de ambos lados durante la escisión chino-soviética y mantuvo muy buenas relaciones con los escandinavos. Dar es Salaam se convirtió en la encrucijada de todos los movimientos de liberación nacional exiliados de África meridional: de las colonias portuguesas, Rhodesia y Sudáfrica. Pasé allí tres años en la Universidad y encontré todo tipo de gente: desde activistas del movimiento Black Power estadounidense a académicos e intelectuales como Immanuel Wallerstein, David Apter, Walter Rodney, Roger Murray, Sol Picciotto, Catherine Hoskins, Jim Mellon, que después sería unos de los fundadores de los Weathermen, Luisa Passerini, que estaba realizando una investigación sobre el FRELIMO, y muchos otros, incluyendo, por supuesto, a John Saul.

        En Dar es Salaam, trabajando con John, cambié el objeto de mis investigaciones pasando de los procesos de oferta de fuerza de trabajo al problema de los movimientos de liberación nacional y los nuevos regímenes que estaban emergiendo de la descolonización. Ambos éramos escépticos sobre la capacidad de estos regímenes de emanciparse por sí mismos de lo que comenzaba a denominarse por entonces neocolonialismo y de cumplir sus promesas de desarrollo económico. Pero había también una diferencia entre nosotros, que creo que ha persistido hasta el día de hoy, consistente en que yo me mostraba mucho menos emocionalmente afectado por este hecho que John. Para mí, estos movimientos eran movimientos de liberación nacional; no eran en modo alguno movimientos socialistas aun cuando abrazasen la retórica del socialismo. Eran regímenes populistas y, por consiguiente, yo no esperaba mucho más allá de la liberación nacional, que ambos consideramos importante por sí misma. Pero si había posibilidades para que se produjeran desarrollos políticos que transcendieran este cuadro es algo que John y yo todavía discutimos, afablemente, siempre que nos encontramos. Los ensayos que escribimos juntos, sin embargo, fueron la crítica sobre la que estábamos de acuerdo.

        Cuándo volviste a Europa, ¿encontraste un mundo muy distinto al que habías dejado seis años antes?

        Sí. Regreso a Italia en 1969 y me veo inmerso inmediatamente en dos situaciones peculiares. Una fue en la Universidad de Trento donde me habían ofrecido un puesto docente. Trento era el principal centro de militancia estudiantil y la única universidad en Italia que ofrecía doctorados en sociología en aquellos momentos. Mi nombramiento fue apoyado por el comité directivo de la universidad formado por el democratacristiano Nino Andreatta, por el socialista liberal Noberto Bobbio y por Francesco Alberoni; la decisión pretendía calmar al movimiento estudiantil contratando a un radical. En el primer seminario que di tuve solo cuatro o cinco estudiantes; pero en el primer cuatrimestre, tras publicarse mi libro sobre África en el verano de 1969, tuve casi 1.000 estudiantes intentando entrar en el aula 2. Mi curso se convirtió en un gran acontecimiento en Trento, llegando incluso a producir un conflicto en Lotta Continua: la facción de Boato quería que los estudiantes acudieran a clase para que oyeran una crítica radical de las teorías del desarrollo, mientras que la de Rostagno intentaba interrumpir las lecciones tirando piedras al aula desde el patio.

        La segunda situación en la que me veo inmerso se produce en Turín con la participación de Luisa Passerini, que era una prominente propagadora de los escritos situacionistas, y que tenía por consiguiente una gran influencia sobre los cuadros de Lotta Continua que coqueteaban con el situacionismo.

        Estaba yendo de Trento a Turín a través de Milán, que era como ir desde el centro del movimiento estudiantil al centro del movimiento obrero. Me sentí atraído y al mismo tiempo molesto por determinados aspectos de este movimiento, particularmente por su rechazo de la «política». En algunas asambleas, trabajadores realmente militantes se levantaban y decían «¡basta ya de política! La política nos está llevando en la dirección equivocada. Necesitamos unidad». Para mí, fue como un shock, viniendo de África, descubrir que los sindicatos comunistas eran considerados reaccionarios y represivos por los trabajadores en lucha y eso que había una buena parte de verdad en esto. La reacción contra los sindicatos del PCI se convirtió en una reacción contra los sindicatos. Grupos como Potere Operario y Lotta Continua se erigieron ellos mismos como alternativas, tanto a los sindicatos como a los partidos de masas. Con Romano Madera, que entonces era un estudiante, pero también un cuadro político y un gramsciano –una rareza en la izquierda extraparlamentaria– comenzamos a desarrollar la idea de encontrar una estrategia gramsciana que sirviera para el movimiento.

        De ahí emergió por primera vez la idea de autonomía, la idea de autonomía intelectual de la clase obrera. La creación de este concepto se atribuye ahora habitualmente a Antonio Negri, pero de hecho se originó en la interpretación de Gramsci que nosotros desarrollamos a principios de la década de 1970 en el Grupo Gramsci, cofundado por Madera, Passerini y yo mismo. Consideramos que nuestra principal contribución al movimiento no consistía en proporcionar un sustituto a los sindicatos o los partidos, sino en ayudar como estudiantes e intelectuales a las vanguardias obreras a desarrollar su propia autonomía –autonomia operaia– mediante una comprensión de los procesos generales, tanto nacionales como globales, en los que sus luchas tenían lugar. En términos gramscianos, esto se concibió como la formación de intelectuales orgánicos de la clase obrera en lucha, para lo cual creamos los Colletivi Politici Operai, que llegaron a ser conocidos como el Area dell’Autonomia. Cuando estos colectivos desarrollaran su propia práctica autónoma, el Grupo Gramsci dejaría de tener una función y podría disolverse. Cuando realmente se disolvió, Negri entró en escena y llevó a los Colletivi Politici Operai y al Area dell’Autonomia en una dirección arriesgada que estaba muy alejada de lo que originalmente pretendía el proyecto inicial.

        ¿Extrajiste lecciones comunes de las luchas de liberación nacional africanas y de las luchas obreras que se estaban produciendo en Italia?

        Las dos experiencias tenían en común el hecho de que en ambas mantenía muy buenas relaciones con los movimientos globalmente considerados, los cuales querían saber con qué fundamento yo estaba participando en su lucha. Mi posición era: «Yo no voy a deciros qué hacer, porque vosotros conocéis la situación mucho mejor que yo la conoceré nunca. Pero yo estoy mejor situado para comprender el contexto general en el que se desarrollan las luchas, así que nuestro intercambio tiene que basarse en el hecho de que vosotros me contáis cuál es vuestra situación y yo os cuento como se relaciona con el contexto más amplio que vosotros no podéis ver o que veis tan solo parcialmente, desde donde vosotros operáis». Esa fue siempre la base de excelentes relaciones, tanto con los movimientos de liberación en África meridional como con los trabajadores italianos.

        El artículo sobre la crisis capitalista surgió de un intercambio de este tipo, en 1973. A los trabajadores se les decía: «Ahora se está produciendo una crisis económica, tenemos que mantener la calma. Si luchamos, los trabajos de la fábrica se irán a otro sitio». Así que los trabajadores nos preguntaban: «¿Estamos en crisis? Y si es así, ¿cuáles son las implicaciones de ello? ¿Debemos estarnos quietos ahora por esta razón?». Los artículos que constituyeron «Towards a Theory of Capitalist Crisis» fueron escritos en esta particular problemática, definida por los propios trabajadores, que nos decían: «Informadnos sobre el mundo exterior y sobre lo que tenemos que esperar». El punto de partida de los artículos era «mirad, las crisis ocurren con independencia de que luchéis o no; no son un producto de la militancia de los trabajadores o de los “errores” de la gestión económica, sino elementos fundamentales del funcionamiento de la propia acumulación de capital». Esa fue la orientación inicial. El artículo fue escrito en el inicio mismo de la crisis, antes de que ésta fuera ampliamente reconocida; fue importante como marco de referencia, un marco que he utilizado a lo largo de los años para verificar lo que estaba sucediendo y desde ese punto de vista han funcionado realmente bien.

        Volveremos a la teoría de las crisis capitalistas, pero primero quería preguntarte sobre tu trabajo en Calabria. En 1973, justo cuando el movimiento estaba empezando a refluir, aceptaste la oferta de enseñar en Cosenza.

        Una de las atracciones de ir a Calabria, para mí, fue continuar en una nueva ubicación mi investigación sobre los procesos de oferta de trabajo. Ya había visto en Rhodesia cómo la proletarización total de los africanos –o, dicho más exactamente, cuando éstos llegaban a la conclusión de que lo habían sido totalmente– conducía a luchas que reclamaban un salario que les permitiese reproducirse en las áreas urbanas. En otras palabras, la ficción de que «somos varones solteros, nuestras familias siguen viviendo en comunidades campesinas en las zonas rurales» no puede mantenerse una vez que ellos viven en las ciudades. Yo había señalado esto en «Labour Supplies in Historical Perspective», lo cual llegó a perfilarse más nítidamente en Italia porque aquí me enfrentaba a un enigma: los migrantes del sur eran llevados a las regiones industriales del norte como esquiroles durante la década de 1950 y principios de la de 1960, pero a lo largo de ésta y sobre todo al final de la misma se transformaron en las vanguardias de la lucha de clases, lo cual constituye una experiencia típica de los migrantes. Cuando formé un grupo de investigación en Calabria, propuse la lectura de los antropólogos sociales sobre África, particularmente sobre migración, y a continuación efectuamos un análisis de los procesos de oferta de fuerza de trabajo procedente de Calabria. Las cuestiones planteadas eran las siguientes: ¿qué estaba creando las condiciones para que se produjese esta migración? y ¿cuáles eran sus límites, dado que en un cierto punto en lugar de crear una fuerza de trabajo dócil que podía ser utilizada para socavar el poder negociador de la clase obrera septentrional, los propios migrantes se convertirían en la vanguardia militante?

        De la investigación emergieron dos cosas. En primer lugar, el desarrollo capitalista no se fundamenta necesariamente sobre la proletarización total.

        Por un lado, la migración obrera de larga distancia se estaba produciendo desde lugares en los que no estaba teniendo lugar desposesión alguna, en dónde había incluso posibilidades para que los migrantes comprasen tierra de los terratenientes, lo cual se hallaba interrelacionado con el sistema local de primogenitura mediante el cual el primogénito heredaba la tierra. Tradicionalmente, los hijos menores terminaban entrando en la Iglesia o en el ejército, hasta que la migración de larga distancia a gran escala ofreció una alternativa cada vez más importante de ganar el dinero necesario para comprar tierra y volver a casa para establecer sus propias explotaciones agrícolas. Por otro lado, en las áreas realmente pobres, en las que el trabajo se hallaba totalmente proletarizado, esos hijos menores no podían permitirse en absoluto el lujo de emigrar. El único modo en el que pudieron hacerlo fue, por ejemplo, cuando los brasileños abolieron la esclavitud en 1888 y necesitaron una fuerza de trabajo barata sustitutiva para lo cual reclutaron trabajadores de estas áreas profundamente empobrecidas del sur Italia, pagaron sus pasajes y los establecieron en Brasil para reemplazar a los esclavos emancipados. Se trata de pautas de migración muy diferentes, pero en general no es el muy pobre el que migra porque es necesario tener determinados recursos y conexiones para hacerlo.

        La segunda conclusión de la investigación calabresa presentaba similitudes con los resultados de la investigación sobre África. Aquí también la disposición de los migrantes a involucrarse en las luchas obreras en los lugares a los que se desplazaban, dependía de si las condiciones en los mismos se consideraban permanentes a la hora de determinar sus oportunidades de vida. No basta con decir que la situación de las áreas de procedencia de los flujos migratorios determina cuáles serán los salarios y las condiciones en las que los migrantes trabajarán. Hay que indicar en qué momento los migrantes perciben que están obteniendo el grueso de sus medios de subsistencia del empleo asalariado: este punto de inflexión puede detectarse y verificarse su evolución. Pero el punto esencial que descubrimos fue un tipo de crítica diferente de la idea de proletarización como el proceso típico de desarrollo capitalista.

        La primera versión escrita de esta investigación fue robada de un coche en Roma, de modo que la versión definitiva se escribió en Estados Unidos muchos años después de que te trasladaras a Binghamton en 1979, en donde se está desarrollando el análisis de los sistemas-mundo. ¿Fue ésta la primera vez en la que te posicionaste explícitamente sobre la relación existente entre proletarización y desarrollo capitalista respecto a las opiniones mantenidas por Wallerstein y Brenner?

        Sí, aunque no fui lo suficientemente explícito al respecto, si bien mencioné tanto a Wallerstein como a Brenner de pasada, siendo el conjunto del trabajo no obstante una crítica de ambos 4. Wallerstein mantiene la teoría de que las relaciones de producción son determinadas por su posición en la estructura centro-periferia de la economía-mundo capitalista. En su opinión, en la periferia tendemos a encontrar relaciones de producción que son coercitivas; no encontramos una proletarización total, que es la situación que tenemos en el centro. Brenner mantiene, en algunos aspectos, la opinión opuesta, pero en otros sentidos es muy similar: que las relaciones de producción determinan la posición en la estructura centro-periferia.

        En ambos casos, encontramos una relación particular entre la posición en la relación centro-periferia y las relaciones de producción. La investigación calabresa mostró que éste no era el caso. Ahí, en el seno de la misma ubicación periférica, encontramos tres sendas diferentes desarrollándose y reforzándose simultánea y recíprocamente. Además, las tres sendas se asemejaban poderosamente a la evolución que había caracterizado, históricamente, diferentes ubicaciones del centro de la economía-mundo capitalista.

        Una es muy similar a la vía del junker que presentaba Lenin: latifundio con total proletarización; otra se asemeja a la vía «estadounidense» de Lenin, de pequeñas y medianas explotaciones, insertas en el mercado. Lenin no presenta la tercera, que nosotros denominamos vía suiza: migración de larga distancia y después inversión y retención de la propiedad cuando se vuelve a casa. En Suiza, no existe desposesión del campesinado, sino por el contrario una tradición de migración de larga distancia que conduce a la consolidación de la pequeña explotación agrícola. Lo interesante sobre Calabria es que estas tres vías, que en otros sitios se hallan asociadas con un posición en el centro, se encuentran aquí en la periferia, lo cual constituye una crítica tanto del proceso uniforme de proletarización postulado por Brenner como de la remisión de las relaciones de producción a la posición en la estructura centro/periferia mantenida por Wallerstein.

        Tu libro La geometria dello’imperialismo apareció en 1978, antes de que te fueses a Estados Unidos. Releyéndolo, me sorprendió la metáfora matemática –la geometría– que utilizas para comprender la teoría del imperialismo de Hobson, y que desempeña una función muy útil. Pero en su interior, se plantea una interesante cuestión geográfica: cuando pones en relación a Hobson con el capitalismo, la noción de hegemonía emerge repentinamente bajo la forma de un cambio que va de la geometría a la geografía y que surge de las tesis que planteas en el libro. ¿Cuál fue el impulso inicial que te llevo a escribir La geometria dell’imperialismo y cuál es su importancia para ti?

        Me desconcertaban, en ese momento, las confusiones terminológicas que giraban en torno al término «imperialismo». Mi objetivo era disipar parte de esa confusión creando un espacio topológico en el que los diferentes conceptos, que con frecuencia se denominaban todos ellos confusamente como «imperialismo», pudieran distinguirse entre sí. Pero como un ejercicio sobre el imperialismo, sí, también funcionaba para mí como una transición al concepto de hegemonía. Me extendí sobre este aspecto explícitamente en el «Posfacio» a la segunda edición de La geometria dell’imperialismo, en el que sostenía que el concepto gramsciano de hegemonía podía ser más útil que el de «imperialismo» para analizar las dinámicas del sistema interestatal contemporáneo. Desde este punto de vista, lo que yo –y otros– hacíamos era simplemente aplicar la noción de hegemonía gramsciana a las relaciones interestatales, cuando se había aplicado originalmente antes de Gramsci al análisis de las relaciones de clase en el seno de una jurisdicción política nacional. Al hacerlo, por supuesto, Gramsci enriquecía el concepto de innumerables modos que no habían sido perceptibles anteriormente. Nuestra reexportación del mismo a la esfera internacional se benefició enormemente de este enriquecimiento.

        Una influencia central en The Long Twentieth Century 5, publicado en 1994, es Braudel. Tras haber absorbido sus enseñanzas, ¿tienes alguna crítica importante que hacerle?

        La crítica es realmente fácil. Braudel es una fuente increíblemente rica de información sobre los mercados y el capitalismo, pero carece de un marco teorético. O dicho más precisamente, como señaló Charles Tilly, Braudel es tan ecléctico que tiene innumerables teorías parciales, la suma de las cuales no es una teoría. Tú no puedes simplemente apoyarte en Braudel; tienes que aproximarte a él con una idea clara de lo que estás buscando y de lo que quieres extraer de él. Un aspecto sobre el me concentré, que diferencia a Braudel de Wallerstein y del resto de analistas de los sistemas-mundo –por no hablar de historiadores económicos más tradicionales, marxistas o no– es la idea de que el sistema de Estados nacionales, tal y como emergió en los siglos XVI y XVII, fue precedido por un sistema de ciudades-Estado; y que los orígenes del capitalismo han de buscarse ahí, en las ciudades-Estado. Ésta es una característica específica de Occidente, o de Europa, en comparación con otras partes del mundo.

        Pero es fácil perderse si uno se limita simplemente a seguir a Braudel, porque él te lleva en innumerables direcciones diferentes. Por ejemplo, yo tuve que extraer este punto y combinarlo con lo que estaba aprendiendo del libro de William McNeill The Pursuit of Power, que también argumenta, desde una perspectiva diferente, que un sistema de ciudades-Estado precedió y preparó la emergencia del sistema de Estados territoriales.

        Otra idea a la que tú dotas de una profundidad teórica mucho mayor, pero que sin embargo proviene de Braudel, es la noción de que la expansión financiera anuncia el otoño de un particular sistema hegemónico y precede el cambio a una nueva potencia hegemónica. ¿Esto sería una de las intuiciones fundamentales de The Long Twentieth Century?

        Sí. La idea era que las organizaciones capitalistas más importantes de una época particular también serían líderes de la expansión financiera, que siempre se produce cuando la expansión material de las fuerzas productivas alcanza sus límites. La lógica de este proceso –aunque de nuevo Braudel no la presenta– es que cuando la competencia se intensifica, la inversión en la economía material se hace cada vez más arriesgada y, por consiguiente, la preferencia por la liquidez se acentúa, lo cual crea las condiciones de oferta de la expansión financiera. La cuestión que se plantea a continuación es, por supuesto, cómo se crean las condiciones de demanda para que se produzcan expansiones financieras. A este respecto, recurrí a la idea de Weber de que la competencia interestatal por el capital en busca de inversión constituye la especificidad histórico-mundial de la era moderna.

        Esta competencia crea, en mi opinión, las condiciones de demanda para la expansión financiera. La idea de Braudel del «otoño» como fase conclusiva del proceso de liderazgo en la acumulación, que pasa de la material a la financiera, y que conduce finalmente al desplazamiento por otro líder, es crucial. Pero también lo es la idea de Marx de que el otoño de un Estado particular, que experimenta una expansión financiera, es también la primavera de otra ubicación: los excedentes que se acumulan en Venecia van a Holanda; los que se acumulan aquí van después a Inglaterra; y los que se acumulan en ésta última van a Estados Unidos. Marx nos permite, pues, complementar lo que hemos encontrado en Braudel: el otoño se convierte en primavera en otra parte, produciendo una serie de desarrollos interconectados. The Long Twentieth Century describe estos ciclos sucesivos de expansión capitalista y de poder hegemónico desde el Renacimiento hasta el momento presente.

        En tu narrativa, las fases de expansión material del capital finalmente colapsa bajo la presión de la supercompetencia dando lugar a fases de expansión financiera cuyo agotamiento precipita a continuación un periodo de caos interestatal que se resuelve mediante la emergencia de una nueva potencia hegemónica capaz de restaurar el orden global y de reiniciar de nuevo el ciclo de expansión material soportado por un nuevo bloque social. Tales potencias hegemónicas han sido sucesivamente Génova, los Países Bajos, Gran Bretaña y Estados Unidos. ¿En qué medida consideras su surgimiento puntual, momento en el que cada una de ellas concluye un periodo precedente de desorden y conflictos, como un conjunto de contingencias?

        ¡Buena y difícil pregunta! Hay siempre un elemento de contingencia, pero al mismo tiempo la razón por la que estas transiciones duran tanto y atraviesan periodos de turbulencia y caos es que las propias agencias, como emergen posteriormente para organizar el sistema, experimentan un proceso de aprendizaje. Esto resulta obvio si analizamos el caso más reciente, el de Estados Unidos, que a finales del siglo XIX ya presentaba determinadas características que lo convertían en posible sucesor de Gran Bretaña como líder hegemónico, pero que necesitó más de medio siglo, dos guerras mundiales y una depresión catastrófica antes de desarrollar tanto las estructuras como las ideas que después de la Segunda Guerra Mundial le permitieron convertirse en una potencia verdaderamente hegemónica. ¿Fue el desarrollo de Estados Unidos como poder hegemónico potencial en el siglo XIX estrictamente una contingencia o hay algo más? No lo sé. Claramente, hubo un aspecto geográfico contingente, dado que Norteamérica tenía una configuración espacial diferente de la de Europa, que le permitió formar un Estado que no podía haberse creado en esta última, excepto en su flanco oriental, en el que Rusia también se estaba expandiendo territorialmente; pero hubo también un elemento sistémico: Gran Bretaña creó un sistema de crédito internacional que, después de determinado momento, favoreció la formación de Estados Unidos de modos específicos.

        Ciertamente, si Estados Unidos no hubiera existido con su particular configuración geográfica a finales del siglo XIX, la historia habría sido muy diferente.

        ¿Cual habría sido la potencia hegemónica? Tan solo podemos hacer conjeturas. Pero existía Estados Unidos, que estaba creciendo en múltiples aspectos a partir de la tradición de Holanda y Gran Bretaña. Génova era un poco diferente: no digo en ningún momento que fuera hegemónica; se hallaba más próxima al tipo de organización financiera transnacional que se produce en las diásporas, incluida la diáspora china contemporánea, pero nunca fue hegemónica en el sentido gramsciano en el que lo fueron Holanda, Gran Bretaña y Estados Unidos. La geografía cuenta muchísimo; pero aunque éstas son tres potencias hegemónicas espacialmente muy diferentes, cada una de ellas creció a partir de características organizacionales aprendidas de la anterior. Gran Bretaña tomó prestados un gran número de elementos de Holanda y Estados Unidos hizo lo propio respecto a la potencia británica; se trata de un conjunto interrelacionado de Estados y en su sucesión se produce un efecto bola de nieve. Así que sí, hay contingencia, pero también vínculos sistémicos.

        The Long Twentieth Century no se ocupa de las vicisitudes del movimiento obrero. ¿Lo omitiste porque lo considerabas entonces como de menor importancia o porque la arquitectura del libro –su subtítulo es Dinero y poder en los orígenes de nuestra época– era ya tan amplia y compleja que pensaste que incluir el movimiento la iba a sobrecargar demasiado?

        Por la segunda razón. The Long Twentieth Century originalmente iba a ser coescrito con Beverly Silver –a quien encontré en Binghamton– e iba a tener tres partes. Una trataba sobre las hegemonías, que ahora constituye el primer capítulo del libro. La segunda debía abordar el capital: la organización del capital, la empresa; básicamente la competencia. La tercera parte iba a analizar la cuestión del trabajo: relaciones trabajo y capital y los movimientos obreros. Pero el descubrimiento de la financiarización como una pauta recurrente del capitalismo histórico puso patas arriba todo el proyecto y me forzó a retroceder en el tiempo, lo cual yo nunca quise hacer, porque el libro supuestamente iba a versar sobre el «largo siglo XX», entendiendo por tal el periodo comprendido desde la Gran Depresión de la década de 1870 hasta el presente. Cuando descubrí el paradigma de la financiarización quedé totalmente fuera de combate y The Long Twentieth Century se convirtió básicamente en un libro sobre el papel del capital financiero en el desarrollo histórico del capitalismo desde el siglo XIV. Así que Beverly se hizo cargo del análisis sobre el trabajo en su libro Forces of Labour, que apareció en 2003 6.

        Sí, Chaos and Governance in the Modern World System incluye capítulos sobre la geopolítica, la empresa, el conflicto social, etc., lo cual indica que el proyecto original nunca fue abandonado 7. Pero ciertamente no se añadió a The Long Twentieth Century porque no podía concentrarme en la recurrencia cíclica de las expansiones financieras y materiales y al mismo tiempo ocuparme del trabajo. Una vez que cambias el objeto de análisis a la hora de definir el capitalismo y optas por estudiarlo a partir de una sucesión de expansiones materiales y financieras, se hace muy difícil volver a reintroducir el trabajo. No solo se trata de un asunto enorme a la hora de abordarlo, sino que también se produce una variación considerable a lo largo del tiempo y del espacio en la relación entre capital y trabajo.

        En primer lugar, como señalamos en Chaos and Governance in the Modern World System, se produce una aceleración de la historia social. Cuando tú comparas las transiciones de un régimen de acumulación a otro, te das cuenta de que en la transición de la hegemonía holandesa a la británica en el siglo XVIII, el conflicto social llega tarde respecto a las expansiones financieras y las guerras. En la transición de la hegemonía británica a la estadounidense a principios del siglo XX, la explosión del conflicto social fue más o menos simultánea al despegue de la expansión financiera y las guerras. En la transición actual –hacia un destino desconocido– la explosión del conflicto social a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970 precedió a la expansión financiera y se produjo sin guerras entre las potencias más importantes.

        En otras palabras, si analizamos la primera mitad del siglo XX, las mayores luchas de los trabajadores se produjeron en la víspera de las guerras mundiales y después de las mismas. Este era el fundamento de la teoría de la revolución de Lenin: que las rivalidades intercapitalistas convertidas en guerras crearían las condiciones favorables para la revolución, que es algo que puede observarse empíricamente hasta la Segunda Guerra Mundial. En cierto sentido, puede sostenerse que en la transición actual la aceleración del conflicto social ha impedido que los Estados capitalistas libren guerras entre sí. Así, pues, para volver a tu pregunta, en The Long Twentieth Century opté por concentrarme en analizar exhaustivamente las expansiones financieras, los ciclos sistémicos de acumulación de capital y las hegemonías mundiales, mientras que en Chaos and Governance in the Modern World System volvimos al problema de las interrelaciones entre el conflicto social, las expansiones financieras y las transiciones hegemónicas.

        En su discusión de la acumulación primitiva Marx escribe sobre la deuda nacional, el sistema crediticio y la bancocracia –en cierto sentido, la integración entre finanzas y Estado se ha producido durante la acumulación primitiva– como algo absolutamente crítico para el modo en que evoluciona el sistema capitalista. Pero el análisis de El capital no aborda el sistema crediticio hasta el volumen III, porque Marx no quiere ocuparse del interés, aunque el sistema crediticio resulte crucial para la centralización del capital, para la organización del capital fijo, etc. Esto plantea la cuestión de cómo funciona realmente la lucha de clases en torno al nexo finanzas-Estado, que desempeña el papel vital que estás comentando. Parece existir un vacío en el análisis de Marx: por un lado, dice que la dinámica importante es la existente entre el capital y el trabajo; por otro, el trabajo no parece que sea crucial para los procesos de los que estás hablando, esto es, transferencias de hegemonía, saltos de escalas. Es comprensible que fuera realmente difícil integrar en la narrativa de The Long Twentieth Century el trabajo, porque en un sentido la relación capital-trabajo no es central para ese aspecto de la dinámica capitalista. ¿Estarías de acuerdo con ello?

        Sí, estoy de acuerdo, pero con una cualificación: el fenómeno que he mencionado de la aceleración de la historia social. Las luchas obreras de la década de 1960 y principios de la de 1970, por ejemplo, constituyeron un factor esencial en la financiarización de finales de esta última década y principios de la de 1980 y de las formas en que evolucionó. La relación entre luchas de los trabajadores y grupos subalternos y la financiarización es algo que cambia a lo largo del tiempo y recientemente ha desarrollado características que antes no tenía. Pero si tú intentas explicar la recurrencia de las expansiones financieras no puedes concentrarte demasiado sobre el trabajo, porque entonces hablarás únicamente sobre el último ciclo; cometerás el error de tomar el trabajo como la causa de las expansiones financieras, cuando las anteriores despegaron sin la intervención de las luchas de los trabajadores o de los grupos subalternos.

        No obstante, sobre la cuestión del trabajo podríamos remontarnos a tu ensayo de 1990 sobre la remodelación del movimiento obrero mundial, «Marxist Century, American Century»8. Sostienes aquí que el análisis de Marx de la clase obrera contenido en el Manifiesto comunista es profundamente contradictorio, ya subraya simultáneamente el creciente poder colectivo del trabajo, a medida que avanza el desarrollo capitalista, y su creciente pauperización como consecuencia de la existencia de un ejército industrial activo y de un ejército industrial de reserva. Marx, señalas, pensaba que ambas tendencias se unirían en una misma masa humana, pero tú sostienes que a principios del siglo XX ambas llegaron a estar espacialmente polarizadas. En Escandinavia y en el mundo anglosajón prevaleció la primera, en Rusia y más al este la segunda (Berstein comprendió la situación de la primera, Lenin de la segunda), lo cual condujo a la escisión entre las alas reformista y revolucionaria del movimiento obrero. En Europa central –Alemania, Austria, Italia–, por otro lado, sostienes, que existía un equilibrio más fluctuante entre la fuerza de trabajo activa y en reserva, lo cual condujo a los errores de Kautsky, incapaz de escoger entre reforma o revolución, que contribuyeron a la victoria del fascismo. Al final del ensayo, sugerías que una recomposición del movimiento podría estar a punto de producirse, dado que la miseria reaparecía en Occidente con el retorno de un desempleo masivo, y el poder colectivo de los trabajadores se manifestaba en el Este con el surgimiento de Solidaridad en Polonia, reuniendo quizá lo que el espacio y la historia habían dividido. ¿Cuál es tu opinión sobre tal perspectiva hoy?

        Bien, la primera cosa que hay que decir es que además de este escenario optimista desde el punto de vista de la conexión de las condiciones de la clase obrera globalmente analizada se perfilaba una consideración más pesimista en el ensayo, que apuntaba a algo que siempre he considerado un serio defecto en el Manifiesto de Marx y Engels. Hay un salto lógico que realmente no se sostiene ni intelectual ni históricamente y que es la idea de que para el capital aquellas cosas que hoy denominaríamos género, etnicidad, nacionalidad, no importan, que la única cosa que le importa es la posibilidad de explotación y que, por lo tanto, el grupo de estatus más explotable presente en el seno de la clase trabajadora es el único que empleará sin ninguna discriminación en términos de raza, género o etnicidad.

        Eso es ciertamente cierto, pero de ello no se desprende que los diversos grupos de estatus presentes en la clase obrera aceptarán esto tal cual. De hecho es precisamente en el momento en que la proletarización se generaliza y los trabajadores se hallan sujetos a esta disposición del capital, cuando movilizan toda diferencia de estatus que pueden identificar o construir para ganar un tratamiento privilegiado por parte de los capitalistas. Los trabajadores se movilizarán a partir de líneas de género, nacionales, étnicas o de cualquier otro tipo para obtener un tratamiento privilegiado del capital.

        «Marxist Century, American Century» no es tan optimista como podría parecer, porque señala esta tendencia interna de la clase trabajadora a acentuar las diferencias de estatus para protegerse a sí misma de la predisposición del capital a tratar al trabajo como una masa indiferenciada que sería empleada únicamente en la medida en que le permite obtener beneficios. Así, pues, el artículo finalizaba con una nota optimista –existe una tendencia hacia la igualación–, pero al mismo tiempo es de esperar que los trabajadores luchen para protegerse a sí mismos mediante la formación o consolidación de grupos de estatus contra esa misma tendencia.

        ¿Significa esto que la diferenciación entre el ejército industrial activo y el ejército industrial de reserva también tiende a hallarse divida por el estatus, racializado si lo prefieres?

        Depende. Si observamos el proceso globalmente –en cuyo caso el ejército industrial de reserva no se halla constituido únicamente por los desempleados, sino también por los encubiertamente desempleados y por los excluidos– entonces definitivamente existe una división de estatus entre los dos.

        La nacionalidad ha sido utilizada por segmentos de la clase obrera pertenecientes al ejército industrial activo para diferenciarse del ejército de reserva global. A escala nacional, esto es menos claro. Si pensamos en Estados Unidos o en Europa, es mucho menos evidente que exista realmente una diferencia de estatus entre la fuerza de trabajo activa y la de reserva, pero si incluimos a los migrantes que actualmente están llegando desde países que son mucho más pobres, comprobamos que los sentimientos antiinmigración, que son una manifestación de esta tendencia a crear distinciones de estatus en el seno de la clase trabajadora, han crecido. Resulta, pues, un cuadro muy complicado, particularmente si observamos los flujos de migración transnacional y atendemos al hecho de que el ejército industrial de reserva se halla fundamentalmente concentrado en el Sur global y no en el Norte.

        En tu artículo de 1991 «World Income Inequalities and the Future of Socialism » tú mostrabas una extraordinaria estabilidad de la jerarquía de la riqueza regional durante el siglo XX, esto es, el grado en que la diferencia en la renta per capita entre el Norte/Occidente situado en el centro de la economía-mundo capitalista y el Sur/Este situado en la semiperiferia y la periferia ha permanecido inmutado, o en realidad se ha intensificado, tras medio siglo de desarrollismo9. El comunismo, señalabas, no había logrado colmar esta diferencia en Rusia, Europa oriental o China, aunque no lo había hecho peor en este sentido que el capitalismo en América Latina, Asia sudoriental o África y en otros aspectos –una distribución más igualitaria de la renta en la sociedad y una mayor independencia del Estado del centro constituido por el Norte/Occidente– lo había hecho significativamente mejor. Dos décadas después, China ha roto obviamente la pauta que tú describías entonces. ¿En qué medida te sorprendió o no esto?

        Ante todo, no debemos exagerar en qué grado China ha roto la pauta. El nivel de renta per capita en China era tan bajo –y todavía es bajo comparado con los países ricos– que incluso los avances importantes tienen que ser cualificados. China ha doblado su posición relativa respecto al mundo rico, pero todavía eso solo significa pasar del 2 por 100 de la media de la renta per capita de los países ricos al 4 por 100. Es cierto que China ha sido decisiva a la hora de reducir las desigualdades de renta mundial entre países. Si prescindimos de China, la posición del Sur ha empeorado desde la década de 1980; si la mantenemos, entonces el Sur ha mejorado algo, debido casi exclusivamente al avance de este país. Pero, por supuesto, se ha producido un enorme crecimiento de la desigualdad en el interior de la RPCh , de modo que China ha contribuido también al incremento de las desigualdades en el interior de los países durante las últimas décadas. Tomando estas dos medidas juntas –desigualdad entre y en el interior de los países– estadísticamente China ha provocado una reducción en la desigualdad global total. No deberíamos exagerar esto, dado que la pauta mundial presenta un perfil de enormes diferencias que se están reduciendo en pequeña medida. Sin embargo, es importante porque cambia las relaciones de poder entre países. Si continua, puede cambiar incluso la distribución global de la renta de un modelo que es todavía muy polarizado a una distribución más normal de tipo paretiano.

        ¿Me sorprendió esto? En cierto sentido, sí. De hecho, es por ello por lo que cambié mi objeto de interés durante los últimos quince años para estudiar Asia oriental, porque me di cuenta de que, aunque esta región –excepto Japón obviamente– formaba parte del Sur tenía determinadas peculiaridades que le permitían generar un tipo de desarrollo que no casaba en absoluto con la pauta de desigualdad estable entre regiones. Al mismo tiempo nadie ha afirmado –y yo desde luego no– que la estabilidad en la distribución global de la renta también significaba inmovilidad de países o regiones particulares. Una estructura completamente estable de desigualdades puede persistir con algunos países ascendiendo y otros descendiendo y esto es, en cierto sentido, lo que ha sucedido. Durante las décadas de 1980 y 1990, en particular, el desarrollo más importante ha sido la bifurcación de una altamente dinámica Asia oriental que se ha movido hacia arriba, un África estancada que ha seguido la senda descendente, particularmente África meridional, el «África de las reservas de trabajo» de nuevo.

        Esta bifurcación es el asunto que más me interesa en estos momentos: ¿por qué África meridional y Asia oriental se han movido en direcciones tan opuestas? Es un fenómeno muy importante que tenemos que intentar comprender, porque hacerlo también modificaría nuestra comprensión de los fundamentos de un desarrollo capitalista exitoso y el grado en que reposa o no sobre la desposesión: la completa proletarización del campesinado como sucedió en África meridional o en una proletarización mucho más parcial que ha tenido lugar en Asia oriental. Por consiguiente, la divergencia de estas dos regiones suscita una gran cuestión teórica, que de nuevo desafía la identificación de Brenner del desarrollo capitalista con la total proletarización de la fuerza de trabajo.

        Chaos and Governance in the Modern World System sostenía en 1999 que la hegemonía estadounidense declinaría principalmente al hilo del ascenso de Asia oriental y sobre todo de China. Al mismo tiempo planteaba la perspectiva de que ésta sería la región en la que el trabajo podría plantear en el futuro el desafío más drástico al capital a escala mundial. Se ha sugerido en algunas ocasiones que existe una tensión entre estas perspectivas: el ascenso de China como centro de poder rival de Estados Unidos y el incremento de la revuelta de las clases trabajadoras chinas. ¿Cómo contemplas la relación entre ambos procesos?

        La relación es muy estrecha porque ante todo, contrariamente a lo que mucha gente piensa, los campesinos y trabajadores chinos tiene una tradición milenaria de revuelta que no tiene paralelo en ninguna otra parte del mundo. De hecho, muchas de las transiciones dinásticas fueron impulsadas por rebeliones, huelgas y manifestaciones no únicamente de trabajadores y campesinos, sino también de pequeños comerciantes. Se trata de una tradición que continúa sin interrupción hasta el presente. Cuando Hu Jintao dijo a Bush hace algunos años, «No se preocupe por el intento de China de desafiar el predominio estadounidense; tenemos demasiadas preocupaciones en casa», estaba señalando una de las principales características de la historia china: cómo enfrentarse a la combinación de rebeliones internas protagonizadas por las clases subordinadas y de invasiones externas por parte de los denominados bárbaros, procedentes bien de las estepas, hasta el siglo XIX, y después, desde las Guerras del Opio, del mar. Éstas han sido siempre preocupaciones abrumadoras de los gobiernos chinos y han impuesto estrechos límites al papel de China en las relaciones internacionales. El Estado chino imperial de finales del siglo XVIII y del XIX era básicamente un tipo de Estado del bienestar premoderno.

        Estas características se reprodujeron a lo largo de su subsiguiente evolución. Durante la década de 1990, Jiang Zemin permitió al genio capitalista salir de la botella. Los actuales intentos de meterlo de nuevo en ella tienen que abordarse en el contexto de esta tradición mucho más dilatada. Si las rebeliones de las clases subordinadas chinas se materializan en una nueva forma de Estado del bienestar, entonces ello influirá la pauta de las relaciones internacionales durante los próximos veinte o treinta años. Pero el equilibrio de fuerzas entre las clases en China es todavía una cuestión abierta.

        ¿Existe una contradicción entre ser un centro fundamental de revuelta social y ser una potencia en ascenso? No necesariamente: Estados Unidos en la década de 1930 estuvo en la vanguardia de las luchas obreras al tiempo que emergía como potencia hegemónica. El hecho de que estas luchas tuvieran éxito en medio de la Gran Depresión fue un factor significativo a la hora de que Estados Unidos fuera socialmente hegemónico también para las clases trabajadoras. Éste fue ciertamente el caso en Italia donde la experiencia estadounidense se convirtió en el modelo para algunos sindicatos católicos.

        Declaraciones recientes de China sugieren que existe una gran preocupación sobre los niveles de desempleo que pueden resultar de la recesión global, habiéndose dispuesto una batería de medidas para enfrentarse a ella.

        ¿Pero esto implica también la continuación del modelo de desarrollo de modos que pueden, a fin de cuentas, desafiar al resto del capitalismo global?

        La cuestión es si las medidas que los dirigentes chinos adopten como respuesta a las luchas de los grupos subordinados pueden funcionar en otros lugares en los no existen las mismas condiciones. La cuestión de si China puede convertirse en modelo para otros Estados –particularmente para otros grandes Estados del Sur, como India– depende de innumerables especificidades históricas y geográficas que pueden no ser reproducibles en otras partes.

        Los chinos saben esto y no se postulan como un modelo que tenga que ser imitado. Así, pues, lo que suceda en China será crucial en cuanto a las relaciones entre la RPCh y el resto del mundo, pero no en términos del establecimiento de un modelo para que otros lo sigan. Existe, sin embargo, una interpenetración de las luchas en China –de las luchas obreras y campesinas contra la explotación, pero también de las luchas contra los problemas ambientales y la destrucción ecológica– que no se encuentran con esa extensión en ninguna otra parte. Estas luchas están creciendo en estos momentos y resultará importante ver cómo los líderes chinos responden a ellas.

        Creo que el traspaso de liderazgo a Hu Jintao y Wen Jiabao tiene que ver con el nerviosismo, por decirlo suavemente, ligado al abandono de una larga tradición de políticas de bienestar. Tendremos, pues, que seguir la evolución de la situación y observar los posibles resultados de la misma.

        Volvamos a la cuestión de las crisis capitalistas. Tu ensayo de 1972 «Towards a Theory of Capitalist Crisis» establece una comparación entre el largo declive de 1873-1896 y la predicción, que se probó totalmente exacta, de otra crisis similar que históricamente comenzó en 1973. Has vuelto a este paralelismo varias veces desde entonces, señalando las similitudes, pero también las importantes diferencias entre ambas, sin embargo has escrito menos sobre la crisis de 1929 y su evolución. ¿Sigues considerando que la Gran Depresión presenta una menor relevancia?

        Bien, no menos relevancia, porque de hecho es la crisis más seria que ha experimentado el capitalismo histórico y ciertamente constituyó un punto de inflexión. Pero también educó a las potencias realmente importantes sobre lo que tenían que hacer para no repetir la experiencia. Existe una variedad de instrumentos conocidos y menos conocidos para impedir que ese tipo de hundimiento se produzca de nuevo. Incluso ahora, aunque el colapso de los mercados bursátiles está siendo comparado con el de la década de 1930, creo, y puedo estar equivocado, que tanto las autoridades monetarias como los gobiernos de los Estados que realmente cuentan van a hacer todo lo que puedan para evitar que el colapso de los mercados financieros tenga efectos sociales similares a los de la década de 1930. No pueden permitírselo políticamente así que tirarán para adelante haciendo todo lo que tengan que hacer. Incluso Bush –y antes que él Reagan– a pesar de toda su ideología de libre mercado, recurrieron a un tipo extremo de financiación del gasto de corte keynesiano. Su ideología es una cosa, lo que realmente hacen es otra, porque están respondiendo a situaciones políticas que no pueden tolerar que se deterioren demasiado. Los aspectos financieros pueden ser similares a la década de 1930, pero existe una mayor conciencia y unas restricciones más severas sobre las autoridades políticas para que no permitan que estos procesos afecten a la denominada economía real en la misma medida en que lo hicieron en la década de 1930. No estoy diciendo que la Gran Depresión sea menos relevante, pero no estoy convencido de que se vaya a repetir en un futuro próximo. La situación de la economía mundial es radicalmente diferente. En la década de 1930 se hallaba enormemente segmentada y ello puede haber sido el factor que produjo las condiciones para que se produjera una cadena de derrumbamientos como la que se produjo. Ahora está mucho más integrada.

        En «Towards a Theory of Capitalist Crisis» describes un profundo conflicto estructural en el capitalismo, en el que diferencias entre crisis que son causadas por una tasa demasiado alta de explotación, que conduce a crisis de realización a causa de una demanda efectiva insuficiente, y aquellas otras debidas a una tasa demasiado baja de explotación, que reduce la demanda de medios de producción. En la actualidad, ¿todavía sostienes esta distinción general y si es así dirías que estamos inmersos en una crisis de realización, enmascarada por un endeudamiento personal y una financiarización crecientes debidos a las represiones salariales que han caracterizado al capitalismo durante los últimos treinta años?

        Sí. Creo que durante los últimos treinta años se ha producido un cambio en la naturaleza de la crisis. Hasta principios de la década de 1980, la crisis fue una crisis típica de caída de la tasa de beneficio debido a la intensificación de la competencia entre las agencias capitalistas y a que en aquellas circunstancias los trabajadores estaban mucho mejor equipados para protegerse a sí mismos que en depresiones anteriores, tanto la de finales del siglo XIX como la de la década de 1930. Esta fue, pues, la situación durante la década de 1970. La contrarrevolución monetaria de Reagan- Thatcher se orientó realmente a socavar este poder, esta capacidad de las clases trabajadoras de protegerse a sí mismas, y si bien este no fue su único objetivo, sí fue uno de los principales. Creo que tú citas algún asesor de Thatcher diciendo que lo que ellos hacían…… era crear un ejército industrial de reserva; exactamente…

        … ¡lo que Marx dice que ellos debían hacer! Eso cambió la naturaleza de la crisis. En las décadas de 1980 y 1990 y ahora en la de 2000, nos enfrentamos en realidad a una crisis de sobreproducción, con todas sus características típicas. La renta ha sido redistribuida a favor de los grupos y clases que disponen de alta liquidez y predisposiciones especulativas, por lo cual no se reintegra en la circulación en forma de demanda efectiva, sino que se encamina a la especulación, creando burbujas que explotan regularmente.

        Por consiguiente, sí, la crisis se ha transformado de una caracterizada por la caída de la tasa de beneficio, debida a la intensificación de la competencia entre capitales, en una de sobreproducción debida a la escasez sistémica de demanda efectiva creada por las tendencias del desarrollo capitalista.

        Un informe reciente del National Intelligence Council predecía el fin del dominio global de Estados Unidos en 2025 y la emergencia de un mundo más fragmentado, más multipolar y potencialmente más conflictivo. ¿Piensas que el capitalismo como sistema-mundo requiere, como condición de posibilidad, una única potencia hegemónica? ¿Es la ausencia de una de éstas necesariamente equivalente a un caos sistémico inestable, es imposible un equilibrio de poder entre grandes Estados aproximadamente comparables?

        No, no diría que es imposible. En gran medida depende de si la potencia hegemónica en ejercicio acepta la acomodación o no. El caos de los últimos seis o siete años es debido a la respuesta de la Administración de Bush al 11-S, que ha sido en algunos aspectos un caso de suicidio de una gran potencia. Lo que las potencias declinantes hacen es muy importante, porque ellas tienen la capacidad de crear caos. El conjunto del «Project for a New American Century» era una negativa a aceptar ese declive, lo cual ha sido una catástrofe. Se ha producido una debacle militar en Iraq y el correspondiente deterioro financiero de la posición estadounidense en la economía mundial, que ha transformado a Estados Unidos de una nación acreedora en la mayor nación deudora de la historia mundial. Como derrota, la de Iraq es peor que la de Vietnam, porque en Indochina había una larga tradición de guerra de guerrillas: los vietnamitas tenían un líder del calibre de Ho Chi Minh, habían derrotado ya a los franceses. La tragedia de los estadounidenses en Iraq es que incluso en las mejores circunstancias posibles les está costando mucho ganar la guerra y ahora mismo están intentando abandonarla salvando de algún modo la cara. Su resistencia a la acomodación ha conducido, primero, a una aceleración de su declive y, segundo, a un increíble sufrimiento y caos en Iraq. Iraq es un desastre. El volumen de la población desplazada es mucho mayor que en Dafur.

        No está claro lo que Obama quiere hacer realmente. Si piensa que pude revertir el declive, va a encontrarse con sorpresas muy desagradables. Lo que puede hacer es gestionarlo inteligentemente, en otras palabras, cambiar la política seguida de: «Nosotros no nos estamos acomodando. Nosotros queremos otro siglo» a una de gestión de facto del declive, ideando políticas que se acomoden al cambio acaecido en las relaciones de poder. No se si Obama va a hacer esto, porque es muy ambiguo, realmente no lo se. Pero el cambio de Bush a Obama abre la posibilidad de gestionar y acomodar el declive de Estados Unidos en un modo no catastrófico. Bush ha tenido el efecto opuesto: la credibilidad del ejército estadounidense se ha socavado todavía más, la posición financiera es ahora más desastrosa. Así que la tarea a la que se enfrenta Obama, creo, es gestionar el declive inteligentemente; eso es lo que puede hacer, si bien su idea de incrementar las tropas en Afganistán es como poco preocupante.

        A lo largo de los años, aunque siempre has basado tu trabajo en la concepción de Marx de la acumulación de capital, nunca has vacilado en expresar determinadas críticas importantes a su pensamiento: entre otras su infravaloración de las luchas de poder entre los Estados, su indiferencia respecto al espacio, las contradicciones en su análisis de la clase obrera. Durante mucho tiempo te ha fascinado Adam Smith, que juega un papel central en tu último trabajo Adam Smith en Pekín 10. ¿Cuáles serían las reservas, similares a las que oponías a Marx, que le plantearías?

        Las reservas comparables sobre Smith son las mismas que las que Marx tenía respecto a él. Marx tomó un montón de cosas de Smith: la tendencia de la tasa de beneficio a caer bajo el impacto de la competencia intercapitalista, por ejemplo, es una idea de Smith. El capital es una crítica de la economía política: Marx estaba criticando a Smith por no haber tenido en cuenta lo que sucedía en los lugares ocultos de la producción, por decirlo con sus palabras: la competencia intercapitalista podía impulsar a la baja la tasa de beneficio, pero ello era contrarrestado por la tendencia y la capacidad de los capitalistas de alterar a su favor las relaciones de poder con la clase trabajadora. Desde este punto de vista, la crítica de Marx de la economía política de Smith estaba efectuando una aportación crucial. Sin embargo, también tenemos que atender a la evidencia histórica, porque el de Marx era un constructo teórico dotado de premisas que pueden no corresponder a la realidad histórica de periodos o lugares particulares.

        No podemos inferir realidades empíricas de constructos teóricos. La validez de su crítica de Smith tiene que evaluarse en función de los hechos históricos; eso se aplica a Smith lo mismo que a Marx o cualquier otro autor.

        Una de las conclusiones de Marx en El capital , particularmente del volumen I, es que la adopción de un sistema de libre mercado smithiano provocará el incremento de la desigualdad de clase. ¿En qué medida la introducción de un régimen smithiano en Pekín trae aparejado el riesgo de mayores desigualdades en China?

        Mi razonamiento en el capítulo teórico sobre Smith, en Adam Smith en Pekín, es que no existe noción alguna en su trabajo de unos mercados autorregulados, como sucede en el credo neoliberal. La mano invisible es la del Estado, que debe gobernar de un modo descentralizado con un mínimo de interferencia burocrática. Sustantivamente, la acción del gobierno en Smith es pro trabajo, no pro capital. Smith es muy explícito cuando afirma que no es partidario de que los trabajadores compitan para reducir los salarios, sino de que lo hagan los capitalistas para reducir sus beneficios a una mínima recompensa aceptable por sus riesgos. Las concepciones actuales afirman lo contrario de lo que él dice. No esta claro, sin embargo, hacia donde se dirige China hoy. En la era de Jiang Zemin, durante la década de 1990, se encaminaba ciertamente a hacer competir a los trabajadores en pro del capital y el beneficio; no cabe duda al respecto. Ahora se ha producido una inversión, que como he dicho tiene en cuenta no solo la tradición de la Revolución y del periodo maoísta, sino también la de las políticas de bienestar de la China imperial tardía durante la dinastía Qing de finales del siglo XVIII y principios del XIX. No apuesto por un resultado particular en China, pero debemos estar atentos para analizar hacia dónde se encamina.

        En Adam Smith en Pekín utilizas también el trabajo de Sugihara Kaoru, que contrapone una «revolución industriosa» basada en el trabajo intensivo y la gestión respetuosa de la naturaleza que en los inicios del periodo moderno se verifica en Asia oriental, y una «revolución industrial» basada en la mecanización y la depredación de los recursos naturales, y comentas la esperanza de que pudiera producirse una convergencia de las dos en beneficio de la humanidad en el futuro. ¿Cómo estimarías el equilibrio entre ambas en la actual Asia oriental?

        Muy precario. No soy tan optimista como Sugihara que piensa, quizá, que la tradición de Asia oriental de «revolución industriosa» se halla tan profundamente incrustada que puede si no llegar a ser dominante de nuevo, al menos jugar un importante papel en cualquier formación híbrida que vaya a emerger. Estos conceptos son más importantes para seguir lo que está sucediendo que para afirmar que Asia oriental va por este camino o Estados Unidos por aquel otro. Existen pruebas de que las autoridades asiáticas están preocupadas por el medioambiente y por el descontento social, pero después hacen cosas que son absolutamente estúpidas. La idea de copiar a Estados Unidos, desde este punto de vista, ya fue absurda en Europa y es obviamente todavía más absurda en China. Siempre he dicho a los chinos que durante las décadas de 1990 y 2000 ellos miraron a la ciudad equivocada. Si querían observar cómo ser ricos sin ser ecológicamente destructivos debían mirar a Ámsterdam en lugar de a Los Angeles. En Ámsterdam todo el mundo se mueve en bicicleta; hay miles de bicicletas aparcadas en la estación por la noche, porque la gente llega en tren, coge sus bicicletas por la mañana y las deja de nuevo por la tarde. Si bien no había coches en China la primera vez que estuve allí en 1970 –tan solo unos pocos autobuses en un mar de bicicletas–, ahora, cada vez más, las bicicletas han sido expulsadas. Desde ese punto de vista nos topamos con un panorama claroscuro, muy preocupante y contradictorio. La ideología de la modernización se halla desacreditada en todas partes, pero hasta ahora colea, muy ingenuamente, en China.

        Pero por lo que implica de Adam Smith en Pekín parece ser que podríamos necesitar algo de esa revolución industriosa en Occidente, y que por consiguiente ésta es una categoría que no es específica de China, sino que puede ser en realidad mucho más amplia.

        Sí, pero el punto fundamental de Sugihara es que el desarrollo típico de la revolución industrial, la substitución de trabajo por maquinaria y energía, no solo tiene límites ecológicos, como sabemos, sino que también tiene límites económicos. De hecho los marxistas a menudo olvidan que la idea de Marx de la creciente composición orgánica del capital, que impulsa a la baja a la tasa de beneficio, tiene que ver fundamentalmente con el hecho de que el uso de más máquinas y energía intensifica la competencia entre los capitalistas de tal modo que la hace menos rentable, además de ser ecológicamente destructiva. El punto de Sugihara es que la separación de dirección y gestión empresarial, por un lado, y trabajo, por otro, el creciente dominio de los directivos y gestores empresariales sobre el trabajo y el hecho de que éste se halle privado de sus competencias, incluidas las de la autogestión, que es típica de la revolución industrial, tiene límites. En la revolución industriosa se produce una movilización de todos los recursos de los hogares que desarrolla, o al menos preserva, competencias de gestión y dirección entre los trabajadores. Finalmente, las ventajas de estas competencias de autogestión resultan más importantes que las ventajas derivadas de la separación de concepción y ejecución que fue típica de la revolución industrial. Creo que tiene razón, en el sentido de que es realmente crucial para comprender el actual ascenso de China; de que al haber preservado estas competencias de autogestión mediante la imposición de serias limitaciones a los procesos de proletarización en un sentido sustantivo, China puede ahora tener una organización del proceso de trabajo que se apoya más sobre las competencias de autogestión del trabajo que en otras partes. Esta es probablemente una de las principales fuentes de ventaja competitiva de China bajo las nuevas circunstancias.

        Lo cual nos retrotraería a la política del Grupo Gramsci en lo que se refiere al proceso de trabajo y de autonomia.

        Sí y no. Se trata de dos formas diferentes de autonomía. De lo que estamos hablando ahora es de autonomía de gestión y dirección, mientras que la otra se refería a la autonomía en la lucha, en el antagonismo de los trabajadores frente al capital. Ahí, la idea de autonomía era: ¿cómo formulamos nuestro programa de modo tal que unamos a los trabajadores en la lucha contra el capital, en vez de dividirlos creando así las condiciones para que éste restablezca su autoridad sobre ellos en el lugar de trabajo? La situación actual es ambigua. Muchos observan las competencias de autogestión chinas y las consideran como un modo de subordinar el trabajo al capital, en otras palabras, el capital ahorra en costes de gestión y dirección. Debemos poner estas competencias de autogestión en su contexto: dónde, cuándo y para qué propósito. No es tan fácil clasificarlas de un modo u otro.

        Finalizabas «World Income Inequalities» en 1991 argumentando que tras el colapso de la URSS, la profundización y la multiplicación de los conflictos sobre recursos escasos en el Sur – la Guerra Iraq-Irán o la Guerra del Golfo pueden considerarse emblemáticos– obligaban a Occidente a crear estructuras embrionarias de gobierno mundial para regular aquellos: el G7 como comité ejecutivo de la burguesía global, el FMI y el Banco Mundial como su Ministerio de Economía, el Consejo de Seguridad como su Ministerio de Defensa. Estas estructuras, tú sugerías, podrían caer en manos de las fuerzas no conservadoras en un plazo de quince años.

        En Adam Smith en Pekín hablas por el contrario de una sociedad de mercado mundial como un futuro potencialmente esperanzador en el cual ninguna potencia es ya una potencia hegemónica. ¿Cuál es la relación entre ellas y cuáles son tus concepciones de ambas?

        En primer lugar, no dije realmente que las estructuras del gobierno mundial emergieran como consecuencia de los conflictos en el seno del Sur. La mayoría de ellas eran organizaciones de Bretton Woods, establecidas por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial como mecanismos necesarios para evitar los problemas provocados por los mercados autorregulados en la economía global y como instrumentos de gobernanza.

        Por consiguiente, desde el comienzo del periodo de posguerra existieron estructuras embrionarias de gobierno mundial. Lo que se produjo en la década de 1980 fue una creciente turbulencia e inestabilidad, de la cual estos conflictos en el Sur eran un aspecto, y por lo tanto estas instituciones fueron reactivadas para gestionar la economía mundial de un modo diferente al de antes. ¿Podrían apropiarse las fuerzas no conservadoras de las mismas? Mi actitud ante esas instituciones fue siempre ambivalente, porque en muchos aspectos reflejaban el equilibrio de poder entre los Estados del Norte y del Sur: en el seno del Norte, entre el Norte y el Sur, etc. No había nada en teoría que excluyese la posibilidad de que esas instituciones pudieran realmente ser puestas a trabajar para regular la economía mundial, de modo que pudieran promover una distribución más equitativa de las rentas a escala global. Sin embargo, lo que sucedió fue exactamente lo contrario. Durante la década de 1980, el FMI y el Banco Mundial se convirtieron en instrumentos de la contrarrevolución neoliberal y promovieron, por consiguiente, una distribución más desigual de la renta. Pero incluso entonces, como he dicho, lo que sucedió finalmente fue no tanto una distribución más desigual entre Norte y Sur, sino una gran bifurcación dentro del propio Sur, con Asia oriental comportándose muy bien y África meridional comportándose muy mal, mientras otras regiones se colocaban entre esos extremos.

        ¿Cómo se relaciona eso con el concepto de sociedad de mercado mundial que discuto en Adam Smith en Pekín? Resulta ahora obvio que un Estado mundial, incluso en su forma más embrionaria, de tipo confederal, sería muy difícil de materializar. No constituye una posibilidad seria en un futuro inmediato. Se está gestando una sociedad de mercado mundial en el sentido de que los países se relacionarán los unos con los otros mediante mecanismos de mercado que no se autorregulan en absoluto, sino que son regulados, lo cual era también cierto del sistema desarrollado por Estados Unidos, que constituía un proceso altamente regulado mediante el que la eliminación de las tarifas, las cuotas y las restricciones sobre la movilidad del trabajo eran siempre negociadas por los Estados, fundamentalmente por Estados Unidos y Europa, y después entre ambos y otros Estados. La cuestión ahora es qué regulación va a introducirse para impedir un hundimiento del mercado similar al acaecido en la década de 1930. Así, pues, la relación entre los dos conceptos es que la organización de la economía mundial se basará fundamentalmente en el mercado, pero con una importante participación de los Estados en la regulación de esa economía.

        En The Long Twentieth Century bosquejabas tres resultados posibles del caos sistémico hacia los que estaba encaminándose la larga ola de financiarización que había comenzado a principios de la década de 1970: un imperio mundial controlado por Estados Unidos, una sociedad de mercado mundial en la que ningún Estado dominara a los otros o una nueva guerra mundial que destrozaría la humanidad. En los tres casos, el capitalismo, tal y como se había desarrollado históricamente, desaparecería.

        En Adam Smith en Pekín concluyes que dados los fracasos de la Administración de Bush, el primero puede ahora ser excluido, dejando únicamente los otros dos. ¿Pero no existe, lógicamente al menos y de acuerdo con tu propio marco analítico, la posibilidad de que China pueda emerger en un determinado momento como una nueva potencia hegemónica que sustituya a Estados Unidos sin alterar las estructuras del capitalismo y del territorialismo tal y como tú las has descrito? ¿Excluyes esa posibilidad?

        No excluyo esa posibilidad, pero comencemos recordando exactamente qué dije en realidad. El primero de los tres escenarios que contemplaba en The Long Twentieth Century era un imperio mundial controlado no por Estados Unidos, sino por Estados Unidos en alianza con sus aliados europeos.

        Nunca pensé que Estados Unidos sería tan intratable como para intentar perseguir por sí solo un Nuevo Siglo Americano, dado que era un proyecto lo suficientemente absurdo como para ser tenido en cuenta; y, por supuesto, se volvería en su contra de modo inmediato. De hecho, existe una fuerte corriente en el seno del establishment de la política exterior estadounidense deseosa de reparar las relaciones con Europa, que experimentaron tensiones con el unilateralismo de la Administración de Bush. Se trata tan sólo todavía de una posibilidad, si bien es ahora menos probable de lo que lo era previamente. El segundo punto es que la sociedad de mercado mundial y el mayor peso de China en la economía global no son mutuamente excluyentes. Si observamos el modo en que China se ha comportado respecto a sus vecinos históricamente, siempre ha habido una relación basada más en el comercio y en los intercambios económicos que en el poder militar; y ello todavía es así. La gente malinterpreta con frecuencia este punto: piensan que estoy describiendo a los chinos como si fuesen más blandos que Occidente, pero no tiene nada que ver con esto, sino con los problemas de la gobernanza de un país como China, que hemos discutido anteriormente. China tiene una tradición de rebeliones a la que ningún otro territorio de tamaño y densidad de población similares se ha enfrentado nunca. Sus gobernantes son también muy conscientes de la posibilidad de nuevos invasores que vengan del mar, en otras palabras Estados Unidos. Como señalo en el capítulo X de Adam Smith en Pekín existen varios planes estadounidenses sobre cómo tratar a China, ninguno de los cuales es exactamente tranquilizador para Pekín. Aparte del plan de Kissinger, que apuesta por la cooptación, los otros contemplan bien una nueva Guerra Fría dirigida contra China o bien la implicación de China en guerras con sus vecinos, mientras Estados Unidos desempeña el papel de «tercero feliz». Si China emerge, como pienso que hará, como un nuevo centro de la economía global, su papel será radicalmente diferente al de las potencias hegemónicas anteriores. No solo a causa de los contrastes culturales, enraizados como lo están en diferencias histórico-geográficas, sino precisamente porque la historia y la geografía diferentes de la región asiático-oriental no dejarán de impactar las nuevas estructuras de la economía global. Si China va a ser una potencia hegemónica, va a serlo de un modo muy diferente a las otras. Ante todo, el poder militar será mucho menos importante que el poder cultural y económico, particularmente éste último.

        China tendrá que jugar la carta económica mucho más de lo que lo hicieron Estados Unidos, los británicos o los holandeses.

        ¿Prevés una mayor unidad en Asia oriental? Se comenta, por ejemplo, la posibilidad de una especie de FMI asiático, de la unificación de la moneda, etc., ¿ves a China como el centro de una potencia hegemónica asiático- oriental en vez de cómo un actor solitario? Y si es así, ¿cómo cuadra esto con el creciente nacionalismo de Corea del Sur, Japón y China?

        Lo que resulta más interesante de Asia oriental es cómo, a fin de cuentas, la economía es determinada por las predisposiciones y políticas reciprocas de los Estados, a pesar de sus nacionalismos, los cuales se hallan muy bien asentados e imbricados, pero también vinculados a un hecho histórico con frecuencia olvidado por Occidente: que Corea, China, Japón, Tailandia, Camboya, todos ellos eran Estados nacionales mucho antes de que hubiera un solo Estado-nación en Europa, que todos ellos tienen historias de reacciones nacionalistas frente al resto en un marco que es predominantemente económico. Ocasionalmente hubo guerras y la actitud de los vietnamitas respecto a China o de los coreanos respecto a Japón se asienta profundamente en la memoria de esas guerras. Al mismo tiempo, la economía parecer predominar. Fue sorprendente que el resurgimiento nacionalista en Japón, durante el mandato de Kozumi, fuera súbitamente puesto a buen recaudo cuando llegó a ser evidente que las empresas japonesas estaban interesadas en hacer negocios con China. En ésta también se produjo una enorme ola de manifestaciones antijaponesas, pero después se detuvo. El cuadro general en Asia oriental indica que existen profundas predisposiciones nacionalistas, pero al mismo tiempo que tienden a ser dominadas por los intereses económicos.

        La actual crisis del sistema financiero mundial parece la reivindicación más espectacular de las predicciones teóricas que has sostenido desde hace mucho tiempo más allá de lo que nadie podía imaginar. ¿Hay de todas formas aspectos de esta crisis que te hayan sorprendido?

        Mi predicción era muy simple. La tendencia recurrente hacia la financiarización era, como señaló Braudel, un signo del otoño de una expansión material particular que se centraba en un Estado determinado. En The Long Twentieth Century denominé el inicio de la financiarización la crisis-señal de un régimen de acumulación y señalé que a lo largo del tiempo –habitualmente tras medio siglo– se produce la crisis terminal. Para las anteriores potencias hegemónicas, era posible identificar tanto la crisis-señal como las crisis terminal. Para Estados Unidos aventuré la hipótesis de que la década de 1970 era la crisis señal; la crisis terminal no había llegado todavía, pero llegaría. ¿Cómo? La hipótesis básica es que todas estas expansiones financieras eran fundamentalmente insostenibles, porque estaban canalizando hacia la especulación más capital del que podía ser realmente gestionado o dicho con otras palabras existía la tendencia de que estas expansiones financieras desarrollaran burbujas de diversos tipos. Preví que esta expansión financiera conduciría finalmente a una crisis terminal, porque las burbujas son tan insostenibles hoy como lo fueron en el pasado, pero no los detalles de las burbujas: la burbuja de los valores tecnológicos o la burbuja de la vivienda.

        También, me mostré ambiguo sobre en qué momento nos encontrábamos a principios de la década de 1990, cuando escribí The Long Twentieth Century. Pensaba que de algún modo la belle époque de Estados Unidos estaba ya acabada, cuando en realidad estaba justo empezando. Reagan la preparó provocando una recesión importante, que creó a continuación las condiciones para la subsiguiente expansión financiera, pero fue Clinton quien realmente presidió la belle époque que después terminó en el colapso de la década de 2000, especialmente del Nasdaq. Con la explosión de la burbuja de la vivienda, lo que estamos observando ahora es, con toda claridad, la crisis terminal de la centralidad financiera y de la hegemonía estadounidenses.

        Lo que distingue tu trabajo de casi todos los partícipes en tu campo es tu aprecio por la flexibilidad, la adaptabilidad, y la fluidez del desarrollo capitalista, en el marco del sistema interestatal. Sin embargo, en la longue durée , como sucede en los marcos de 500, 150 y 50 años que adoptas para el examen colectivo de la posición de Asia oriental en el sistema interestatal emergen pautas de comportamiento sorprendentemente claras, casi nítidas en su determinación y simplicidad 11. ¿Cómo caracterizarías la relación existente entre contingencia y necesidad en tu pensamiento?

        Hay dos cuestiones diferentes aquí: una concierne a la apreciación de la flexibilidad del desarrollo capitalista y la otra atañe a la recurrencia de las pautas de comportamiento, y la extensión en la que éstas se hallan determinadas por la contingencia o la necesidad. Sobre la primera, la adaptabilidad del capitalismo: esto se halla parcialmente ligado a mi experiencia de empresa cuando era joven. Inicialmente intenté gestionar la empresa de mi padre, que era relativamente pequeña; después redacté una disertación sobre la empresa de mi abuelo, que era de mayor tamaño que la de mi padre. A continuación discutí con mi abuelo y me fui a Unilever, que en cuanto a número de empleados era la segunda multinacional en esos momentos.

        Tuve, pues, la suerte –desde el punto de vista del análisis de la empresa capitalista– de incorporarme sucesivamente a empresas cada vez mayores lo cual me ayudó a comprender que no puedes hablar sobre empresas capitalistas en general, porque las diferencias entre la empresa de mi padre, la de mi abuelo y Unilever eran increíbles. Por ejemplo, mi padre invertía todo su tiempo en visitar a sus clientes en los distritos textiles y estudiar los problemas técnicos que tenían con sus máquinas, para después volver a la fábrica y discutir los problemas con su ingeniero y adaptar las máquinas a las necesidades de aquellos. Cuando intenté gestionar este negocio me sentí totalmente perdido; todo se basaba en las competencias y los conocimientos que formaban parte de la práctica y la experiencia de mi padre. Podía ir a visitar y ver a los clientes, pero no podía resolver sus problemas, no podía realmente ni siquiera comprenderlos. No había remedio. De hecho, en mi juventud, cuando le decía a mi padre, «si llegan los comunistas, vas a tener problemas», él decía, «no, no voy a tener problemas, continuaré haciendo lo que hago, ellos necesitan gente que haga esto».

        Cuando cerré la empresa de mi padre y me incorporé a la de mi abuelo, me encontré con una organización que ya era más fordista. No se estudiaban los problemas de los clientes, sino que se producían máquinas estandarizadas, les gustaran a los clientes o no. Sus ingenieros diseñaban máquinas en virtud de lo que ellos pensaban que precisaba el mercado y les decían a los clientes: esto es lo que tenemos. Se trataba de una producción en masa embrionaria, con líneas de montaje embrionarias. Cuando llegué a Unilever, apenas tuve contacto con el ámbito de la producción.

        Existían muchas fábricas diferentes: una hacía margarina, otra jabón, otra perfumes. Había docenas de productos diferentes, pero la sede principal de actividad no era ni la organización del marketing ni el lugar de producción, sino el departamento financiero y el departamento de publicidad.

        Así que eso me enseñó que era muy difícil identificar una forma específica como «típicamente» capitalista. Posteriormente, estudiando a Braudel, observé que esta idea de la naturaleza eminentemente adaptable del capitalismo era algo que podíamos observar históricamente.

        Uno de los mayores problemas de la izquierda, pero también de la derecha, es pensar que hay únicamente un tipo de capitalismo que se reproduce históricamente, mientras que el capitalismo se ha transformado a sí mismo sustantivamente –sobre todo a escala global– de modos inesperados.

        Durante varios siglos el capitalismo dependió de la esclavitud y parecía tan imbricado con la misma desde todos los puntos de visa que resultaba difícil pensar que podría sobrevivir sin ella; pero la esclavitud fue abolida y el capitalismo no solo sobrevivió sino que prosperó más que nunca, desarrollándose ahora a partir del colonialismo y el imperialismo.

        En ese momento pareció que el colonialismo y el imperialismo eran esenciales para su funcionamiento, pero una vez más, tras la Segunda Guerra Mundial, el capitalismo se desprendió de ambos y sobrevivió y prosperó.

        Desde un punto de vista histórico-mundial, el capitalismo siempre ha estado transformándose a sí mismo y ésta es una de sus principales características; sería realmente miope intentar precisar lo que es el capitalismo sin tener en cuenta estas transformaciones cruciales. Lo que permanece constante a lo largo de estas transformaciones y lo que define la esencia del mismo se halla capturado de modo óptimo por la fórmula del capital acuñada por Marx, D-M-D’, a la cual me refiero repetidamente cuando identifico la alternancia de expansiones materiales y financieras. Si observamos la China actual, podemos decir que el sistema allí vigente quizá es capitalismo quizá no, y al respecto yo creo que se trata de una cuestión que todavía está abierta; pero aunque asumamos que se trata de capitalismo, debemos tener en cuenta que no es el mismo capitalismo que el existente en periodos anteriores, sino que se halla totalmente transformado.

        El problema es identificar sus especificidades, cómo difiere de los capitalismos anteriores, lo denominemos capitalismo o de otro modo. ¿Y la segunda parte de la cuestión, esto es, la emergencia de pautas de comportamiento tan específicas de longue durée analizadas en tu trabajo y las transformaciones de escala?

        Un punto es que existe una dimensión geográfica muy clara en los ciclos recurrentes de expansión material y financiera, pero podemos observar este aspecto únicamente si no nos limitamos a concentrarnos en un solo país, porque entonces se observa un proceso totalmente diferente. Esto es lo que ha hecho la mayoría de los historiadores: se concentran en un país y describen su evolución. En Braudel, por el contrario, la idea es precisamente que la acumulación de capital salta; y si tú no saltas con ella, si tú no le sigues de lugar a lugar, no la ves. Si permanecemos concentrados en Inglaterra o en Francia, perdemos de vista lo que es más esencial del desarrollo del capitalismo histórico-mundial. Tienes que moverte con él para comprender que el proceso de desarrollo capitalista es esencialmente aquel que supone un salto de una situación en la que lo que tú has denominado «solución espacial de carácter infraestructural» se vuelve demasiado constrictiva y la competencia se intensifica, a otra en la que una solución espacial de mayor escala y ámbito de acción permite al sistema experimentar otro periodo de expansión material. Y después, por supuesto, el ciclo se repite de nuevo.

        Cuando formulaba esta idea por primera vez, infiriendo las pautas de comportamiento de Braudel y Marx, todavía no había apreciado totalmente tu concepto de solución espacial en el doble sentido de la palabra: fijeza del capital invertido y solución de las contradicciones previas de la acumulación capitalista. Existe una necesidad endógena en estas pautas de comportamiento que se deriva del proceso de acumulación, que moviliza dinero y otros recursos a una escala cada vez mayor, lo cual a su vez crea problemas bajo la forma de una competencia intensificada y de sobreacumulación de diversos tipos. El proceso de acumulación capitalista de capital –como proceso opuesto a la acumulación no capitalista de capital– tiene este efecto bola de nieve que intensifica la competencia e impulsa a la baja la tasa de beneficio. Quienes se hallan mejor posicionados para encontrar una nueva solución espacial lo hacen optando por un «contenedor» cada vez mayor.

        De las ciudades-Estado, que acumularon un ingente capital en pequeños contenedores, a la Holanda del siglo XVII, que fue más que una ciudad-Estado pero menos que un Estado nacional, pasando por la Gran Bretaña de finales del siglo XVIII y del siglo XIX, con su imperio de dimensiones mundiales, para llegar a la dimensión continental de Estados Unidos en el siglo XX.

        Ahora el proceso no puede continuar de la misma forma, porque no existe un contenedor mayor que pueda desplazar a Estados Unidos. Existen grandes Estados nacionales –de hecho civilizacionales– como China e India, que no son mayores que Estados Unidos en términos espaciales, pero que tienen cuatro o cinco veces su población. Así, pues, ahora estamos cambiando hacia una nueva pauta: en vez de desplazarnos de un contenedor a otro espacialmente mayor, estamos yendo de un contenedor con una baja densidad de población a contenedores con densidades mayores.

        Por otro lado, anteriormente se produjo un cambio de países ricos a países ricos, mientras que ahora estamos desplazándonos de países muy ricos a países todavía básicamente pobres (la renta per capita de China es todavía la veintésima parte de la de Estados Unidos). En cierto sentido, puedes decir, «Perfecto, ahora la hegemonía, si es eso lo que está sucediendo, está cambiando de los ricos a los pobres». Pero al mismo tiempo, estos países presentan enormes diferencias y desigualdades internas. Todo se halla muy matizado. Se trata de tendencias contradictorias y necesitamos desarrollar nuevas herramientas conceptuales para comprenderlas.

        Concluyes Adam Smith en Pekín con la esperanza de una comunidad de civilizaciones que vivan en términos igualitarios, una con otra, en un respeto compartido por el planeta y sus recursos naturales. ¿Usarías el término «socialismo» para describir esta visión o consideras que está agotado?

        Bien, no tendría objeciones a ser llamado socialista, excepto que desafortunadamente el socialismo ha sido demasiado identificado con el control de la economía por el Estado. Nunca pensé que fuera una buena idea. Provengo de un país en el que el Estado es despreciado o no inspira ninguna confianza. La identificación del socialismo con el Estado crea grandes problemas.

        Así, pues, si este sistema-mundo se va a llamar socialista sería necesario que se redefiniera en términos de respeto mutuo entre los seres humanos y un respeto colectivo por la naturaleza. Pero esto puede tener que organizarse a través de intercambios mercantiles regulados por el Estado, de modo que se incremente de una forma smithiana el poder de los trabajadores y se disminuya el del capital, y no mediante la propiedad y el control de los medios de producción por parte de aquel. El problema con el término socialismo es que ha sido maltratado de tantas formas diferentes que se halla, pues, muy desacreditado. Si me preguntas cuál sería un término mejor, no tengo ni idea, creo que tenemos que buscar uno.

        Tú eres muy bueno encontrando nuevas expresiones, así que deberías ofrecernos alguna sugerencia.

        De acuerdo, me pongo a buscar uno.

        Sí, tienes que trabajar para encontrar un sustituto para el término «socialista » que lo despoje de su identificación histórica con el Estado y lo acerque más a la idea de una mayor igualdad y respeto muto. ¡Así, que te dejo la tarea a ti!

        Notas:

        1 Véase, respectivamente, G. Arrighi, «The Political Economy of Rhodesia», NLR 1/39 (septiembre- octubre de 1966); C. Leys, European Politics in Southern Rhodesia , Oxford, 1959; y G. Arrighi, «Labour Supplies in Historical Perspective. A Study of the Proletarianization of the African Peasantry in Rhodesia », en G. Arrighi y John Saul, Essays on the Political Economy of Africa, Nueva York, 1973.

        3 Véase, en inglés, G. Arrighi, «Towards a Theory of Capitalist Crisis», NLR 1/111 (septiembre octubre de 1978); primero publicado en Rassegna Comunista 2, 3, 4 y 7, Milán (1972-1973).

        4 Véase G. Arrighi y Fortunata Piselli, «Capitalist Development in Hostile Environments: Feuds, Class Struggles and Migrations in a Peripheral Region of Southern Italy», Review ( Fernand Braudel Center ) X, 4 (1987).

        5 G . Arrighi, The Long Twentieth Century , Londres, 1994 [ed. cast.: El largo siglo XX . Dinero y poder en los orígenes de nuestra época , Madrid, Akal, 1999].

        6 Coescrito por ambos en 1999, Chaos and Governance in the Modern World System parece respetar el tipo de estructura que tú habías planeado inicialmente para The Long Twentieth Century.

        6 Beverly J. Silver, Forces of Labour. Workers’ Movements and Globalization Since 1870, Cambridge , 2003 [ed. cast.: Fuerzas de trabajo. Los movimientos obreros y la globalización desde 1870, Madrid, Akal, 2005].

        7 G . Arrighi y B. Silver, Chaos and Governance in the Modern World System, Minneapolis 1999 [ed. cast.: Caos y orden en el sistema-mundo moderno, Madrid, Akal, 2001].

        8 G . Arrighi, «Marxist Century, American Century. The Making and Remaking of the World Labour Movement», NLR 1/179 (enero-febrero de 1990) [ed. cast.: «Siglo marxista, siglo americano. La formación y remodelación del movimiento obrero mundial», NLR 0 (2000)].

        9 G . Arrighi, «World Income Inequalities and the Future of Socialism», NLR 1/189 (septiembre-octubre de 1991).

        10 G . Arrighi, Adam Smith in Beijing , Londres, Verso, 2007 [ed. cast.: Adam Smith en Pekín , Madrid , Akal, 2007].

        11 G . Arrighi, Takeshi Hamashita y Mark Selden (eds.), The Resurgence of East Asia . 500, 150 and 50 Year Perspectives, Londres, 2003.
        http://ddooss.org/articulos/entrevistas/Giovanni_Arrighi.htm

        REBELION.ORG

        Destacados economistas firman declaración en apoyo del fortalecimientos de los sindicatos en EE.UU…

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        40 destacados economistas norteamericanos firman una declaración a favor de la resindicalización de la vida económica

        KLEE125 Sin Permiso

        Premios Nobel como Arrow, Sollow y Stiglitz, y otros 37 científicos sociales norteamericanos de primer nivel, como Dean Baker, James Galbraith, Brad De Long, Robert Frank, Richard Freeman, Frank Levy, Lawrence Michel y Robert Pollin, en apoyo de los sindicatos, de los trabajadores y de una nueva legislación que democratice la vida laboral en los EEUU.

        Aunque su colapso ha dominado la reciente cobertura de noticias por parte de los medios de comunicación, el sector financiero no es el único segmento de la economía estadounidense que atraviesa graves dificultades. Las instituciones que gobiernan el mercado de trabajo han fracasado también, generando la insólita e insana situación actual, en la que la remuneración horaria de los trabajadores norteamericanos se ha estancado, a pesar del incremento de su productividad.

        En efecto: entre 2000 y 2007, el ingreso del hogar mediano en edad laboral cayó en 2.000 dólares, un desplome sin precedentes. En ese tiempo, prácticamente todo el crecimiento económico de la nación fue a parar a un reducido número de norteamericanos ricos. Una de las razones de peso que explican este paso que va de una prosperidad ampliamente compartida a una creciente desigualdad es la erosión de la capacidad de los trabajadores para organizarse sindicalmente y negociar colectivamente.

        Una respuesta natural de los trabajadores incapaces de mejorar su situación económica es organizarse sindicalmente para negociar una participación más equitativa en los resultados de la economía, y ese deseo queda bien reflejado en encuestas recientes. Millones de trabajadores norteamericanos –más de la mitad de los que no tienen cargos ejecutivos— han dicho que desean la presencia de sindicatos en su puesto de trabajo. Sin embargo, sólo el 7,5% de los trabajadores del sector privado están ahora mismo representados por una organización sindical. Y en todo 2007, menos de 60.000 trabajadores lograron una posición sindical mediante elecciones sancionadas por el gobierno. ¿Qué es lo que explica tamaño hiato?

        El problema es que el proceso electoral supervisado por el Comité Nacional de Relaciones Laborales ha degenerado y se ha vuelto hostil, con feroces campañas de la patronal para prevenir la sindicalización, a veces hasta el punto de incurrir en flagrante violación de la legislación laboral. Los simpatizantes de los sindicatos son rutinariamente amenazados y aun despedidos, y tienen pocos recursos efectivos para defenderse legalmente. Y aun cuando los trabajadores logren superar esa presión y votar por la presencia sindical en sus puestos de trabajo, dada la resistencia de la patronal, una de cada tres veces son incapaces de lograr contratos.

        Para remediar esa situación, el Congreso está reflexionando sobre la oportunidad de la Ley de Libertad de Elección de los Empleados (EFCA, por sus siglas en inglés). Esa ley cumpliría tres propósitos: en primer lugar, daría a los trabajadores o la oportunidad de usar un mecanismo de firmas mayoritarias –instituyendo un procedimiento sencillo para que los trabajadores pudieran indicar, con sólo estampar una firma, su apoyo a la presencia sindical en el puesto de trabajo—, o la puesta en marcha de unas elecciones supervisadas por el Comité Nacional de Relaciones Laborales; en segundo lugar, triplicaría el castigo para los empresarios que despiden a sindicalistas o violan otras leyes laborales; y en tercer lugar, crearía un proceso capaz de garantizar que se dé a los empleados recién sindicalizados una oportunidad justa para obtener un primer contrato, pudiendo acudir a un arbitraje tras 120 días de negociaciones infructuosas.

        La EFCA reflejará mejor los deseos de los trabajadores que la actual “guerra en torno a la representación”. La Ley rebajará también los niveles de acrimonia y desconfianza que acompañan ahora a menudo las elecciones sindicales bajo el presente sistema.

        Una marea creciente sólo levanta todos los botes cuando el trabajo y la patronal negocian en condiciones de relativa igualdad. En las últimas décadas, el grueso del poder negociador ha estado del lado de la patronal. La actual recesión seguirá debilitando la capacidad de los trabajadores para negociar individualmente. Más que nunca, los trabajadores necesitan actuar colectivamente.

        La EFCA no es una panacea, pero restauraría cierto equilibrio en nuestros mercados laborales. Como economistas, creemos que es de vital importancia avanzar en la reconstrucción de nuestra vida económica y robustecer nuestra democracia fortaleciendo la voz del pueblo trabajador en el puesto de trabajo.

        Firman esta declaración: Henry J. Aaron, Brookings Institution; Katharine Abraham, University of Maryland; Philippe Aghion, Massachusetts Institute of Technology; Eileen Appelbaum, Rutgers University; Kenneth Arrow, Stanford University; Dean Baker, Center for Economic and Policy Research; Jagdish Bhagwati, Columbia University; Rebecca Blank, Brookings Institution; Joseph Blasi, Rutgers University; Alan S. Blinder, Princeton University; William A. Darity, Duke University; Brad DeLong, University of California/Berkeley; John DiNardo, University of Michigan; Henry Farber, Princeton University; Robert H. Frank, Cornell University; Richard Freeman, Harvard University; James K. Galbraith, University of Texas; Robert J. Gordon, Northwestern University; Heidi Hartmann, Institute for Women’s Policy Research; Lawrence Katz, Harvard University; Robert Lawrence, Harvard University; David Lee, Princeton University; Frank Levy, Massachusetts Institute of Technology; Lisa Lynch, Brandeis University; Ray Marshall, University of Texas; Lawrence Mishel, Economic Policy Institute; Robert Pollin, University of Massachusetts; William Rodgers, Rutgers University; Dani Rodrik, Harvard University; Jeffrey D. Sachs, Columbia University; Robert M. Solow, Massachusetts Institute of Technology; William Spriggs, Howard University; Joseph E. Stiglitz, Columbia University; Peter Temin, Massachusetts Institute of Technology; Mark Thoma, University of Oregon; Lester C. Thurow, Massachusetts Institute of Technology; Laura Tyson, University of California/Berkeley; Paula B. Voos, Rutgers University; David Weil, Boston University; Edward Wolff, New York University.

        Traducción para http://www.sinpermiso.info: Ricardo Timón

        http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2585/REBELION.ORG

        Educación en Chile: la desigualdad y precariedad continúan…

        con 2 comentarios

        Por Verónica Muñoz Lathrop / La Nación

        Educación en Chile

        Esa incómoda desigualdad

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        Aunque este año el Simce mostró un incremento importante en Lenguaje, año a año este “termómetro” de la calidad de la educación chilena confirma una dura realidad que no se ha logrado corregir en forma significativa: los resultados están asociados directamente al nivel educacional del alumno y de la escuela que lo atiende.

        En los primeros años de la enseñanza básica puede determinarse si un niño o niña ingresará a la universidad. Así de categórico es el Premio Nacional de Educación y ex ministro Ernesto Schiefelbein. Y es que el bagaje cultural con que un estudiante entra a primero básico es relevante a la hora de iniciar este camino. Según Schiefelbein, los escolares más pobres llegan al colegio con un vocabulario de unas 500 ó 600 palabras, mientras que los más ricos lo hacen con 3.000 ó 4.000 palabras.

        Una diferencia significativa que se corrige levemente en el sistema escolar, a juzgar por los datos del Simce. La mitad de los alumnos de 4º básico que pertenecen al nivel socioeconómico bajo y el 48% del estrato medio bajo sólo alcanzaron el nivel inicial en Lectura, es decir, no saben leer realmente y tienen una comprensión esporádica. En cambio en este nivel de logro básico se encuentra sólo el 10% de los estudiantes que son parte de familias con más de un millón de pesos de ingreso mensual.

        Si se considera el puntaje según estrato socioeconómico, en promedio los alumnos de grupo bajo obtienen 240 puntos en Lectura (subieron 5 puntos respecto de 2007) y 220 en Educación Matemática. Los estudiantes del grupo alto logran 303 puntos promedio en Lectura y 300 en Educación Matemática (ver tabla de puntajes).

        "Estamos reproduciendo las diferencias sociales sin darnos cuenta", afirma Schiefelbein, quien asegura que los mejores resultados de los colegios particulares pagados se deben a que enseñan a los niños del estrato socioeconómico más alto.

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19 kbEn este punto coincide Juan Eduardo García Huidobro, ex presidente del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación y actualmente decano de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, quien afirma que la llamada revolución pingüina de 2006 "mostró al desnudo que el sistema tiene una especie de nervio adolorido por la desigualdad".

        Rol del Estado

        ¿Qué está pasando entonces con la promesa de ayudar a superar la pobreza a través de una educación de calidad para todos? ¿Está en deuda la democracia?

        García-Huidobro dice que existe un discurso que busca colocar este problema en un nivel técnico -los profesores se forman mal, el desempeño docente es deficiente, no hay buenos directores, los textos no sirven- pero a su juicio el asunto es más global y, pese a todo, registra avances. "Con más o menos resultados, desde el 90 a la fecha se aumentó el tiempo de clases, se mejoraron los textos, hay un programa Enlaces, entre otros, que hacen que las diferencias sean menores hoy que ayer. Las cifras sobre escolaridad también han ido mejorando", recalca el experto en políticas públicas.

        Sin embargo, critica la segregación del sistema escolar chileno. "El hecho de que niños de distinto estrato social compartan en un mismo curso puede suplir mucho lo que el alumno no tiene en su casa, pero en Chile colocamos a todos los niños pobres juntos, a todos los de clase media juntos y a los del sector alto en otro colegio", argumenta García-Huidobro.

        A su juicio, la solución apunta a corregir esta segmentación, mejorando en forma significativa la educación pública para que se convierta "en la vara que mida el resto de la educación". Para ello considera fundamental el rol del Estado y la superación del actual sistema de administración municipal; aumentar la enseñanza gratuita por la vía de "congelar" el financiamiento compartido -sin eliminar a los sostenedores privados y aumentando gradualmente la subvención estatal; "emparejar la cancha" de obligaciones y exigencias entre los establecimientos privados y municipales.

        Diamante en bruto

        A la hora de las propuestas, Ernesto Schiefelbein plantea preocuparse, en primer término, de los primeros años. Los padres deben cantar con sus hijos, contar cuentos, recitar poesías, todo eso ayuda al niño para ingresar a primero básico con mejor preparación, especialmente si no ha tenido la oportunidad de ir al jardín infantil.

        Segundo, los mejores profesores deberían enseñar a leer y a escribir en los primeros años de básica. Según Schiefelbein hoy ocurre lo contrario pues las escuelas entregan el primer año básico a los docentes con menor experiencia. "Si usted tiene un maravilloso diamante en bruto, ¿lo entregaría a un recién egresado de una escuela para que lo talle o lo llevaría ante un tallador con años de experiencia? El niño de primer grado es un diamante en bruto y los primeros años son fundamentales", argumenta el Premio Nacional de Educación 2007.

        Tercero, Schiefelbein es partidario de la existencia de un organismo como el consejo asesor del Banco Central, que reúna a especialistas de probada capacidad y trayectoria, no importa que sean de izquierda o derecha, lo relevante es que sean buenos. Asegura que en la discusión sobre las políticas de educación "no hay nada de ideología, hay solamente ignorancia", porque predominan opiniones de "aficionados".

        Mejorar la formación docente es otro punto relevante. "Los profesores siguen haciendo las mismas clases frontales, porque a ellos los formaron así y eso no ha cambiado nada. Y están entrenados para enseñar a esos niños de 3.000 palabras y no a los de 600", dice Schiefelbein. En este punto, García-Huidobro plantea entregar los estímulos adecuados para que los mejores alumnos estudien pedagogía, para que tengan una buena formación y una carrera docente que haga atractiva la profesión.

        Crisis económica y educación

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54 kbAtilio Pizarro, coordinador del Sistema Regional de Información Orealc/Unesco, señala que Chile enfrenta el desafío de implementar una reforma educativa que se oriente a mejorar la calidad de los aprendizajes y a distribuirlos con mayor equidad, "considerando que ha ido venciendo sus problemas de cobertura en los niveles primario y secundario, y que está abordando exitosamente su cobertura de la educación preescolar".

        Pizarro sostiene que los resultados obtenidos en la prueba PISA 2006 que aplica la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) muestran al país en los primeros lugares de América Latina. Chile estaría acortando la brecha con el mundo desarrollado, ya que el alza de puntaje de los estudiantes chilenos "es la más alta del conjunto de países". Al mismo tiempo destaca que los resultados "permiten observar que los estudiantes chilenos del segmento de nivel socioeconómico más bajo obtienen mejores resultados en comparación con sus equivalentes latinoamericanos".

        Sin embargo, pone énfasis en la necesidad de atender las consecuencias de las turbulencias en los mercados. "En el contexto actual, de crisis económica en Chile y en la región, es importante proteger los logros alcanzados en educación", dice. Ello requiere, a su juicio, "revisar las estrategias de apoyo que desde el sector educacional ayuden a paliar los efectos negativos de la crisis en los núcleos familiares de los estudiantes". // LND

        Percepción

        La Séptima Encuesta Nacional a los Actores del Sistema Educativo elaborada por el Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (CIDE) –que consultó a directores de colegios, profesores, estudiantes y apoderados entre agosto y septiembre de 2008– muestra una disminución en la percepción sobre la calidad de la educación en Chile. Mientras en 2004 el 45,9% de los padres y el 56,7% de los alumnos la calificó como buena o muy buena, en 2008 sólo el 24,3% de los padres y el 30,6% de los estudiantes consideró la educación en esa categoría.

        R. Sennett: La cultura del nuevo capitalismo…

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        http://www.anagrama-ed.es/img/portadas/A349_G.jpg

        de Richard Sennett

        Introducción

        Hace medio siglo, en los años sesenta -aquella época fabulosa del sexo libre y del libre acceso a las drogas-, los jóvenes radicales más serios lanzaron sus dardos contra las instituciones, en particular las grandes corporaciones y los grandes gobiernos, cuya magnitud, complejidad y rigidez parecían mantener aherrojados a los individuos. La Declaración de Port Huron, documento fundacional de la Nueva Izquierda en 1962, era tan severa con el socialismo de estado como con las corporaciones multinacionales; ambos regímenes parecían prisiones burocráticas.

        En parte, la historia satisfizo los deseos de los redactores de la Declaración de Port Huron. Los regímenes socialistas de planes quinquenales y control económico centralizado desaparecieron. Otro tanto ocurrió con la empresa capitalista que proveía de empleos para toda la vida y suministraba los mismos productos año tras año. Y lo mismo sucedió con las instituciones del Estado de Bienestar como las encargadas de la salud y de la educación, que se hicieron más flexibles en la forma y redujeron su escala. En la actualidad, la meta de los gobernantes, tal como lo fuera para los radicales de hace cincuenta años, consiste en desmontar la rígida burocracia.

        Sin embargo, la historia satisfizo de manera retorcida los deseos de la Nueva Izquierda. Los insurgentes de mi juventud creían que desmantelando las instituciones lograrían producir comunidades, esto es relaciones de confianza y de solidaridad cara a cara, relaciones constantemente negociadas y renovadas, un espacio comunal en el que las personas se hicieran sensibles a las necesidades del otro. Esto, sin duda no ocurrió. La fragmentación de las grandes instituciones ha dejado en estado fragmentario la vida de mucha gente: los lugares en los que trabajaban se asemejan más a estaciones del ferrocarril que a pueblos, la vida familiar ha quedado perturbada por las exigencias del trabajo, y la migración se ha convertido en el icono de la era global, con más movimiento que asentamiento. El desmantelamiento de las instituciones no ha producido más comunidad.

        Si uno tiene disposición a la nostalgia -¿y qué espíritu sensible no la tiene?-, sólo encontrará en esta situación una razón más para lamentarse. Aunque los últimos cincuenta años han sido una época de creación de riqueza sin precedente, tanto en Asia y Latinoamérica como en el norte globalizado, la generación de nueva riqueza se ha producido en profunda conexión con la desarticulación de las rígidas burocracias gubernamentales y empresariales. De la misma manera, la revolución tecnológica de la última generación floreció preferentemente en instituciones con menos control centralizado. Este crecimiento tiene un precio elevado, mayor desigualdad económica y mayor inestabilidad social. No obstante sería irracional creer que esta explosión económica nunca debió haber tenido lugar.

        Es precisamente aquí donde entra en juego la cultura más en un sentido antropológico que en el artístico. ¿Qué valores y prácticas pueden mantener unida a tanta gente cuando se fragmentan las instituciones en las que vive? A mi generación le faltó imaginación para responder a esta pregunta, para proponer las virtudes de la comunidad en pequeña escala. La comunidad no es el único medio de cohesión de una cultura; como es obvio, en una ciudad, individuos extraños entre sí habitan una cultura que sirve de sostén a pesar de no conocerse. Pero el problema de una cultura que sirve de sostén va más allá de su tamaño.

        Sólo un determinado tipo de seres humanos es capaz de prosperar en condiciones sociales de inestabilidad y fragmentariedad. Este tipo ideal de hombre o de mujer tiene que hacer frente a tres desafíos.

        El primero tiene que ver con el tiempo, pues consiste en la manera de saber manejar las relaciones a corto plazo, y de manejarse a sí mismo, mientras se pasa de una tarea a otra, de un empleo a otro, de un lugar a otro. Si las instituciones ya no proporcionan un marco a largo plazo, el individuo se ve obligado a improvisar el curso de su vida, o incluso a hacerlo sin una firme consciencia de sí mismo.

        El segundo desafío tiene relación con el talento: cómo desarrollar nuevas habilidades, cómo explotar capacidades potenciales a medida que las demandas de la realidad cambian. Prácticamente en la economía moderna muchas habilidades son de corta vida; en la tecnología y en las ciencias, al igual que en formas avanzadas de producción, los trabajadores necesitan reciclarse a razón de un promedio de entre cada ocho y doce años. El talento es también una cuestión de cultura. El orden social emergente milita contra el ideal del trabajo artesanal, es decir, contra el aprendizaje para la realización de una sola cosa realmente bien hecha; a menudo este compromiso puede ser económicamente destructivo. En lugar de esto la cultura moderna propone una idea de meritocracia que celebra la habilidad potencial más que los logros del pasado.

        De ahí deriva el tercer desafío. Se refiere a la renuncia; es decir, a cómo desprenderse del pasado. Recientemente, la jefa de una dinámica empresa afirmó que en su organización nadie es dueño del puesto que ocupa y en particular que el servicio prestado en el pasado no garantiza al empleado un lugar en la institución. ¿Cómo responder positivamente a esta afirmación? Para ello se necesita un rasgo característico de la personalidad, un rasgo que descarte las experiencia vividas. Este rasgo de personalidad da un sujeto que se asemeja más al consumidor, quien siempre ávido de cosas nuevas, deja de lado bienes viejos aunque todavía perfectamente utilizables, que al propietario celosamente aferrado a los que ya posee.

        Mi propósito es mostrar la manera en que la sociedad busca esta mujer o este hombre ideales. Y al juzgar esta búsqueda traspasaré el ámbito de competencia del investigador. Un yo orientado al corto plazo, centrado en la capacidad potencial, con voluntad de abandonar la experiencia del pasado, es -para presentar amablemente la cuestión- un tipo de ser humano poco frecuente. La mayor parte de la gente no es así, sino que necesita un relato de vida que sirva de sostén a su existencia, se enorgullece de su habilidad para algo específico y valora las experiencias por las que ha pasado. Por tanto el ideal cultural que se requiere en las nuevas instituciones es perjudicial para muchos de los individuos que viven en ellas.

        Es preciso que explique algo acerca del tipo de experiencia de investigación que me ha llevado a este juicio. La crítica que la Nueva Izquierda hizo a la gran burocracia fue también mi crítica, hasta que a finales de la década de los sesenta comencé a entrevistar a familias blancas de clase obrera en Boston, gente que pertenecía en su mayoría a la segunda o tercera generación de inmigrantes de la ciudad. (El libro que sobre ello escribimos Jonathan Cobb y yo se titulaba The Hidden Injuries of Class.) Lejos de estar oprimida por la burocracia, esa gente hundía sus raíces en sólidas realidades institucionales. Sindicatos estables, grandes empresas y mercados relativamente fijos les servían de orientación; en este marco, los hombres y las mujeres de clase obrera trataban de dar sentido a su bajo estatus en un país en el que supuestamente se hacían pocas distinciones de clase.

        Después de ese estudio, abandoné por un tiempo el tema. Parecía que el gran capitalismo norteamericano había llegado a un estadio triunfal y que en ese plano la vida de la clase trabajadora discurriría por sus carriles ya trazados. Difícilmente hubiera podido estar más equivocado. La quiebra de los acuerdos monetarios de Bretton Woods, después de la crisis del petróleo de 1973, trajo consigo el debilitamiento de las restricciones nacionales a la inversión; a su vez las grandes empresas se rediseñaron para satisfacer a una nueva clientela internacional de inversores que aspiraban más ganancia en bolsa a corto plazo. Análogamente los empleos empezaron rápidamente a cruzar las fronteras. Y lo mismo sucedió con el consumo y las comunicaciones. En los años noventa, gracias a los avances en los microprocesamientos en electrónica, el antiguo sueño/pesadilla de la automatización comenzó a ser una realidad tanto en los trabajos manuales como en los burocráticos; al final resultaba más barato invertir en máquinas que pagar a la gente para que trabajara.

        Así las cosas, volví a mantener entrevistas con trabajadores, aunque en esta ocasión no se trató de trabajadores manuales, sino más bien de clase media, situados en el epicentro del boom mundial de las industrias de alta tecnología, los servicios financieros y los medios de comunicación. (Éste es el tema de mi libro La corrosión del carácter.) Tuve entonces la ocasión de apreciar el ideal cultural del nuevo capitalismo en su expresión más vigorosa. El boom sugería que este hombre/mujer nuevo resultaría enriquecido por el pensamiento a corto plazo, que desarrollaría su potencial sin añoranza alguna, pero lo que encontré fue un extenso grupo de individuos de clase media dominados por la sensación de que su vida había quedado a la deriva.

        A finales de la última década del siglo XX, el boom empezó a remitir, como es normal que ocurra en cualquier ciclo de negocios. Sin embargo, a medida que la economía volvía a la calma, resultaba evidente que la explosión del crecimiento global había dejado una huella perdurable en las instituciones no empresariales, particularmente en las del estado del bienestar. Esta marca es tanto de naturaleza cultural como estructural. Los valores de la nueva economía se convirtieron en punto de referencia para la manera en que el gobierno concibe la dependencia y la autogestión en materia de pensiones y de atención a la salud, o sobre la clase de habilidades que debe proporcionar el sistema de educación. Puesto que yo me había criado "al amparo de la seguridad social", como reza la expresión norteamericana, el nuevo modelo cultural representaba para mí un vivo contraste respecto de la cultura de las viviendas sociales de Chicago en las que pasé la niñez. (Esta marca es el tema de mi libro El respeto sobre la dignidad del hombre en un mundo de desigualdad.)

        En este libro, he procurado no limitarme al simple resumen de lo que ya había escrito. En mis obras anteriores descuidé el papel del consumo en la nueva economía; aquí trato de referirme brevemente al modo en que las nuevas formas de consumo disminuyen el anhelo de posesión, así como a las consecuencias de políticas que de ello siguen. He tenido que reflexionar más que nunca sobre la relación de poder y autoridad en el trabajo. El mirar hacia atrás me ha incitado a mirar hacia adelante, a fin de empezar a explorar el espíritu artesanal tanto en el trabajo mental como en el manual.

        Pero, por encima de todo, he tenido que volver a pensar en la índole específicamente norteamericana de la investigación que he realizado. En los años setenta, Estados Unidos dominaba la economía mundial, y en los noventa, aún cuando en dicho proceso se hallaba implicada gente del mundo entero, Estados Unidos encabezaba los cambios institucionales que producía un nuevo tipo de economía. Por tanto, era fácil que los investigadores norteamericanos se imaginaran la legítima intercambiabilidad de los términos ‘norteamericano’ y ‘moderno’. Esta fantasía ya no es posible. La vía china al crecimiento es completamente distinta de la estadounidense, y más poderosa. La economía de la Unión Europea es más vasta que la norteamericana y, en algunos aspectos, más eficiente, incluso en sus nuevos estados miembros, una vez más sin imitar a los Estados Unidos.

        Los lectores extranjeros de mis libros recientes han tendido a encontrar en ellos razones para rechazar una manera de trabajar cuya adopción en otros lugares sería arriesgada. Ésa no ha sido en absoluto mi intención. No hay duda de que los cambios estructurales que describo carecen de fronteras nacionales; por ejemplo la decadencia del empleo de por vida no es un fenómeno estadounidense. Lo que está ‘ligado a una cultura’ es la manera particular en que los norteamericanos entienden los cambios que se han producido en la vida material.

        Un estereotipo sostiene que los norteamericanos son competidores agresivos en el trabajo. A este estereotipo subyace una mentalidad diferente, más pasiva. Los norteamericanos de tipo medio a los que he entrevistado en la década anterior han sido proclives a aceptar el cambio estructural con resignación, como si la pérdida de seguridad en el trabajo, y en las escuelas administradas como empresas fuera inevitable: poco es lo que se puede hacer ante cambios tan básicos, aún cuando sean tan perjudiciales. Sin embargo el desmantelamiento de grandes instituciones al que me refiero no es un mandato divino. Ni, por cierto, es por el momento la norma de trabajo de este país; la nueva economía no es más que una pequeña parte de la economía total. Pero es cierto que ejerce una profunda influencia moral y normativa como modelo de avanzada para la evolución del conjunto de la economía. Tengo la esperanza de que los estadounidenses traten esta economía como tienden a verla los de fuera, esto es, como una propuesta de cambio que, lo mismo que cualquier propuesta, debe someterse a una crítica rigurosa.

        Desde este punto de vista, el lector ha de ser consciente de la actitud crítica de los etnógrafos. Dedicamos horas a escuchar cómo la gente, sola o en grupos, se explica y explica sus valores, sus temores y sus esperanzas. A medida que pasan las horas todas esas cuestiones son formuladas y revisadas en el acto mismo de contar. El etnógrafo atento presta atención a lo que hace que la gente se contradiga o, también, a lo que lleva a la gente a un callejón sin salida en su capacidad de comprensión. El entrevistador no oye un informe defectuoso, sino que, más bien escucha una investigación subjetiva de la complejidad social. Esas ambigüedades, deformaciones y dificultades que aparecen cuando se trata de explicar personalmente la Fe, la Nación o la Clase constituyen una comprensión individual de la cultura.

        Esta habilidad sociológica es hoy al mismo tiempo eminentemente adecuada e inadecuada para desvelar el sentido de la innovación. Adecuada, porque el énfasis de la sociedad en el flujo y el cambio continuo se cruza con el proceso de trabajo a través de la interpretación anterior del individuo. Inadecuada, porque la mayor parte de los sujetos participan en las entrevistas a fondo con el fin de llegar a conclusiones, a una explicación de la posición que ocupan en el mundo. La inestabilidad frustra ese deseo; las propuestas ideológicas acerca de cómo prosperar en ‘lo nuevo’ resultan difíciles de comprender cuando se reflexiona lo suficiente sobre ellas.

        Al responder a la invitación de Yale de describir la cultura del nuevo capitalismo me he visto obligado a pensar en las limitaciones de mi propia capacidad, así como en las frustraciones de la investigación subjetiva. En consecuencia, me he tomado la grande e imperdonable libertad, tal vez esté ocultando bajo la alfombra el problema cultural fundamental, a saber, el de que la mayor parte de la realidad social es ilegible para la gente que trata de darle sentido.

        Los capítulos que vienen a continuación desarrollan tres temas: cómo están cambiando las instituciones, cómo, en las ‘sociedad de las habilidades’, los temores a estar de más o a quedarse atrás se relacionan con el talento, y cuál es la relación entre la conducta de consumo y las actitudes políticas. Los cambios institucionales que describo en el lugar de trabajo se refieren en realidad sólo a los sectores punteros de la economía: alta tecnología, finanzas mundializadas y nuevas empresas de servicios con tres mil empleados o más. La mayor parte de la gente, tanto en Estados Unidos como en Europa occidental, no trabaja para empresas de este tipo. Sin embargo esta pequeña franja de la economía tiene una influencia cultural que trasciende con mucho a su cuantía numérica. Estas nuevas instituciones, sugieren la nueva formulación de las habilidades y capacidades personales; la fórmula combinada de institución y capacidad conforma la cultura de consumo; y la conducta de consumo influye a su vez en las políticas; sobre todo en las progresistas. Si infiero sin ningún pudor la cultura del conjunto a partir de una pequeña parte de la sociedad, es precisamente porque los avatares de un tipo particular de capitalismo han persuadido a tanta gente de que su camino es el camino del futuro.

        Los apóstoles del nuevo capitalismo sostienen que su versión de estos tres temas -trabajo, talento y consumo- añade más libertad a la sociedad moderna, una libertad fluida, una ‘modernidad líquida’, según la acertada expresión del filósofo Zygmunt Bauman. Mi disputa con ellos no estriba en saber si su versión de lo nuevo es real o no; las instituciones, las habilidades y las pautas de consumo han cambiado sin duda. Lo que yo sostengo es que estos cambios no han liberado a la gente.

        http://tierradegenistas.blog.com.es

        El orgasmo, un verdadero “fenómeno”…

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        Es uno de los procesos biológicos más complicados: Carlos Beyer y Barry Komisaruk

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        El orgasmo genera un estado alterado de la conciencia

        En las mujeres dura más de 30 segundos, lo que rara vez ocurre en los hombres, comentan los expertos

        Ellos tienen que recibir estimulación física; ellas pueden experimentarlo tan sólo por medio de fantasías

        Emir Olivares Alonso, La Jornada

        El orgasmo es uno de los procesos biológicos más complicados que se conocen y se manifiesta de diferente manera entre los géneros. En las mujeres ese impulso dura más de 30 segundos y en los hombres es más breve, señalaron los científicos Carlos Beyer Flores y Barry Komisaruk, profesores del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav) Tlaxcala y del departamento de Sicología de la Universidad de Rutgers, Nueva Jersey, respectivamente.

        Ambos especialistas advierten que, para llegar a esa sensación, la mayoría de los hombres forzosamente tienen que recibir estimulación física, en tanto las mujeres pueden experimentarla tan sólo por medio de fantasías.

        Explican que durante ese proceso hay contracción de músculos de la región perineal y de otras partes del cuerpo, elevación (casi al doble de lo normal) de la presión arterial y la frecuencia cardiaca, contracción secuencial de los órganos del aparato genital, vocalizaciones y secreción de diversas hormonas (como prolactina y oxitocina).

        En un artículo publicado en la revista Ciencia, de la Academia Mexicana de Ciencias, los especialistas señalan que de manera paralela a esos cambios somáticos y viscerales, ocurre una sensación mental de placer intenso difícil de definir con precisión; e inclusive, en raros casos, algunos individuos pierden el conocimiento durante el orgasmo por algunos segundos o hasta minutos, evento que se denomina petite mort (pequeña muerte) o la mort douce (muerte dulce), que se explica por cambios cardiorrespiratorios violentos como constricción de la aorta, hiperventilación (exceso de oxigenación de la sangre) o isquemia (falta de riego) cerebral.

        Beyer y Komisaruk explican que varios autores han definido al orgasmo como una descarga explosiva de tensiones neuromusculares o la culminación de una sensación variable y fugaz de placer intenso que genera un estado alterado de la conciencia.

        Señalaron que en la mujer está asociado a la contracción de los músculos perineales y del tercio externo de la vagina; además de que el número e intensidad de esas contracciones se relaciona con la experiencia subjetiva del orgasmo.

        Así, en un orgasmo femenino de duración e intensidad normal se presentan de cinco a nueve contracciones de la vagina (de entre cuatro y siete segundos de duración), mientras en uno breve y débil se observan de tres a cinco contracciones. Algunas tienen orgasmos prolongados, de alrededor de un minuto, durante los cuales pueden ocurrir 25 contracciones o más de los músculos perineales y el tracto genital.

        En tanto, el orgasmo mental masculino se asocia generalmente a la eyaculación, que comprende tres fases: emisión seminal, formación de una cámara de presión en la uretra posterior, asociada al cierre del cuello de la vejiga, y expulsión del semen.

        De dos a cuatro segundos después de la emisión, el hombre es abordado por una serie de contracciones de la uretra peneana, relacionadas con la experiencia del orgasmo. Las contracciones asociadas con la expulsión seminal se desarrollan con intervalos de 0.8 segundos, frecuencia similar a la observada en la mujer, pero, después de sólo tres o cuatro contracciones intensas, éstas disminuyen en frecuencia e intensidad.

        Sin embargo, acotaron que en los hombres no está ligado a la expulsión seminal, pues hombres que por razones médicas toman bloqueadores adrenérgicos experimentan la sensación sin semen; además de que prepúberes lo viven antes de poder eyacular, proceso que se da en la pubertad.

        Subrayan que aun cuando algunos hombres han reportado tener orgasmos de larga duración, inclusive de varios minutos, esos superorgasmos no han sido corroborados científicamente. Estudios realizados en el laboratorio muestran que, a diferencia de la mujer, el orgasmo en los hombres rara vez dura más de 30 segundos.

        Más zonas

        Otra de las diferencias es que los genitales de la mujer tienen muchas partes para ser estimuladas (clítoris, cérvix y vagina), con lo que varía la calidad sensorial.

        Se dice que el provocado por la estimulación vaginal involucra todo el cuerpo, mientras el que resulta de la estimulación del clítoris está más focalizado a esa región, diferencia relacionada que la estimulación excita distintos nervios.

        Los expertos precisan que el clítoris posee una inervación extraordinariamente densa, principalmente del nervio pudendo; la vagina, del nervio pélvico, y el cérvix uterino de los nervios pélvico, hipogástrico y vago.

        La estimulación por separado de cada una de esas regiones puede producir orgasmos que son descritos de manera diferente, pero la estimulación de las tres regiones provoca los llamados combinados.

        Beyer y Komisaruk señalan que, a diferencia de las mujeres, es difícil que los hombres experimenten orgasmos múltiples, aunque sí existen algunos casos.

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        MAPU, Historia: Gobierno UP y quiebres 1971-1973… (Cuarta Parte)

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        AMBROSIO1 por Cristina Moyano, Dra. en Historia

        Capitulo 4:

        Gobierno y quiebres 1971-1973. MAPU: el partido “que nació a caballo”

        La formación de la izquierda cristiana y la primera fractura del MAPU: la oportunidad para definir la identidad marxista.

        Ampliamente cubierto por El Mercurio, el conflicto desatado en la mitad de 1971 mostraba, según el periódico, las tensiones insalvables e irreconciliables, en el largo plazo, de la compleja convivencia entre marxismo y cristianismo.

        La idea de que el marxismo y el cristianismo podían convivir de manera armónica y potenciarse mutuamente se termina abruptamente con la creación de la IC y la salida de los parlamentarios del MAPU, principales líderes en los primeros meses de actuación del partido, cuestión que será sobredimensionada por la prensa de derecha. Sin embargo, cabe mencionar que la formación de la Izquierda Cristiana no se debe a dichos parlamentarios, sino que a un conflicto que cruza a la DC y el sector tercerista que decide quebrar con dicho partido ante el fracaso de reformar por dentro la colectividad de la flecha roja y avanzar en un proceso de profundización de las reformas sociales y económicas prometidas bajo el lema de la “Revolución en Libertad”.

        El conflicto por la definición ideológica al interior del MAPU comienza a hacerse más agudo en el mes de agosto de 1971, días previos a la inscripción formal de la colectividad en el registro electoral. Dada la importancia que tenía el hecho de convertir al MAPU en un partido, con todas las de la ley, las pugnas internas se hicieron cada vez más visibles. La nueva colectividad debía tener una ideología clara y definida y en ese ámbito parece que la opción de Rodrigo Ambrosio, Secretario General por esos años, de definirse como partido marxista, excluía la posibilidad de mantener el ideal cristiano.

        Así lo expresaba una carta enviada por Jerez, Gumucio, Silva Solar y Chonchol a Ambrosio el 25 de mayo de 1971, en donde conminan al Secretario General a “abordar y resolver seriamente el problema de su ideología”. En dicha carta los viejos fundadores del MAPU enfatizaban que “para algunos, entre los que nos encontramos, somos una fuerza dentro de la izquierda, destinada fundamentalmente a ser cauce para aquellos que siendo de formación o tradición cristiana, se sienten comprometidos en un frente político y con un programa común para la fuerzas populares, fundamentalmente de formación marxista, para impulsar juntos el cambio revolucionario de la sociedad y construir en Chile una sociedad socialista… para otros, por ejemplo para muchos jóvenes del MAPU y para usted mismo, compañero Ambrosio, somos un partido leninista. Con ello deja atrás lo planteado en el principal documento teórico del movimiento que al formarse el MAPU señaló que éste hacía suyos “los valores revolucionarios que el cristianismo como fuerza cultural incorporó al mundo”.[1]

        Se planteaba en esta carta que el MAPU se encontraba perdiendo la fuerza potencial, que los viejos fundadores creían tenía la nueva colectividad de izquierda. Ese elemento de identidad y que según ellos ampliaba las bases de la UP al incluir el elemento cristiano al ideario popular y revolucionario, que en nuestro país estaba articulado básicamente en torno a los partidos que se habían declarado marxistas, se abandonaba para constituirse en un partido más de la izquierda ya existente. Según los mismos parlamentarios “respetamos plenamente al cristiano que milita en un partido marxista. Nos parece una opción legítima. Pero creemos que la incorporación masiva de los sectores populares cristianos a la lucha por la construcción socialista requiere de un cauce político que les sea más accesible, y eso es a nuestro juicio, una izquierda de inspiración cristiana… que tome su puesto en la tarea de transformación revolucionaria de la sociedad junto a los comunistas, socialistas, radicales y toda la izquierda.”[2]

        Sin embargo, la misiva junto con enfatizar que la opción por el marxismo leninismo dejaría fuera a un importante contingente de personas cuya identidad popular no estaba afianzada en esa ideología, también dejaba ver, entrelíneas, que la definición teórico-ideológica estaba cruzada por un conflicto generacional. Los parlamentarios señalan que son los más jóvenes los que mayoritariamente abogaron por esta definición ideológica y entre ellos se encontraba Ambrosio y la gran cantidad de militantes que provenientes de la tradición cristiana necesitaban definirse como marxistas, quebrando sus lazos con el pasado, construyendo una nueva identidad.

        Finalmente la apuesta de los jóvenes no estará en aportar a la izquierda una ideología distinta, sino que una forma de poner en práctica esa ideología, una nueva forma de hacer política, que requería precisamente de cortes y rupturas con aquellos sectores tradicionales y que en el MAPU representaban los más viejos, aquellos para quienes el peso de la cultura política adquirida en la Democracia Cristiana no podía ser arrancada de raíz.

        De esta forma la constitución de la Izquierda Cristiana, aún cuando se propusiera básicamente herir a la Democracia Cristiana, terminaría también hiriendo al MAPU, toda vez que la base militante y el ideario eran bastante comunes. Es por eso que los intentos públicos de Ambrosio se encuentran abocados a construir una imagen del MAPU como partido tolerante donde todos tienen espacio para hacer política, tratando con ello de mantener esa duplicidad que le daba la importancia política a la colectividad. Ambrosio señalaba que en el MAPU tenían un espacio de participación todos los que quisieren adherir a su propuesta, ya que esta colectividad era “pluripartidista no sólo como actitud, sino que como una forma de vivir y actuar”[3].

        Mientras Ambrosio intentaba mantener esta imagen del MAPU para evitar que otros militantes salieran de la colectividad, la Izquierda Cristiana en sus declaraciones públicas enfatizaba la imposibilidad de que convivieran en la misma colectividad marxistas y cristianos. Las palabras de Luis Maira, líder fundador de la IC, eran bastante claras cuando argumentaba que “no polemizará con el MAPU, por cuanto los diferencia la matriz ideológica, los primeros son cristianos y los segundo de inspiración marxista”[4]. Con ello Maira zanjaba la discusión al afirmar que los cristianos revolucionarios están en la IC, los marxistas en las otras colectividades.

        Para la prensa de ese entonces, el conflicto desatado con la formación de la IC viene a poner en juego la base de apoyo a la Unidad Popular. Para el Mercurio por ejemplo, la formación de esta nueva colectividad no aumenta el apoyo al gobierno de Allende, sino que divide el ya existente. Según este periódico la IC permite simplemente que los cristianos del MAPU formen su propia colectividad, dejando de convivir con los marxistas. Eran los mismos, no aumentaron, solo se dividieron, era la conclusión del periódico.

        Al mismo tiempo, El Mercurio señalaba que el MAPU “al perder su identidad inicial cristiana, socialista y revolucionaria deja(ba) de ser atractiva, para convertirse en un partido leninista más que no le aporta(ba) pluralismo a la U.P[5]. Resaltaba también el periódico, para fundamentar esta idea, las palabras con que Narciso Irureta, militante de la DC analizaba el conflicto, esgrimiendo que la formación de la IC y la aparente crisis que generaría en la DC era simplemente una “estrategia para tapar la crisis de la UP”[6].

        De esta forma tanto el periódico El Mercurio como la Tercera, enfatizaron la creación de la Izquierda Cristiana como un conflicto que si bien se inicia en la DC, termina afectando también al MAPU y las bases de apoyo de la Unidad Popular. Dicho enfoque, sin embargo, quedaba matizado con la forma en que se cubrió el nacimiento de la nueva colectividad política por los periódicos El Siglo y El Clarín. En estos últimos periódicos, el conflicto parecía solo rozar al MAPU, planteandose como clave el problema del debilitamiento estructural de las fuerzas demócrata –cristianas, causado por un descontento militante ante el comportamiento de las cúpulas partidarias, bastante alejado de las promesas de cambio social y de construcción de una sociedad comunitaria, que hicieron atractivo a dicho partido formado hacia fines de los años 50.

        Dentro de este conflicto político, el 12 de agosto de 1971 el MAPU se inscribió como partido formal ante el registro electoral. Avalan su inscripción 34.000 firmas, de las cuales ya habían renunciado el 6 de agosto, los líderes más visibles en los primeros meses de existencia del Movimiento de Acción Popular Unitaria. No estarían en el “MAPU partido” ni Chonchol, ni Jerez, ni Gumucio, ni Silva Solar.

        Sólo dos días después de la inscripción de la colectividad, Ambrosio aceptó la renuncia de los antiguos militantes y en una declaración pública afirmó que “la declaración de los renunciados envolvía una paradoja, porque mientras por un lado se integraban a un nuevo cauce revolucionario, desvalorizaban al mismo tiempo la multiplicidad de caminos que tienen los cristianos para trabajar por la revolución[7]. En forma similar, en una carta de la comisión política del MAPU hecha pública el 17 de agosto del año 1971 se argumentaba que el MAPU aceptaba la renuncia de dichos militantes, pero sin comprender la estrechez de visión de los parlamentarios, que no les permitía entender la posibilidad de que un cristiano milite en un partido sin ideología cristiana y de izquierda[8].

        La “estrechez de visión” que los miembros de la comisión política del MAPU destacaron como argumento a la renuncia de estos militantes ex rebeldes de la DC, estaba referida también a otro elemento que sobresaltaron en la misma carta, referida a la profunda crítica sobre la forma tradicional de entender y practicar la política, tal como estos lo habían hecho en su partido originario. Los jóvenes del MAPU enfatizaron así, que el problema no era sólo ideológico-doctrinario, sino que contraponía dos formas de pensar y actuar la política, antagónicas tanto en el sentido ideológico así como en el sentido generacional.

        La prensa de la época destacó esos elementos y contrapuso de manera más evidente la aparente incongruencia entre marxismo y cristianismo. De hecho una tira cómica que aparece en el Mercurio muestra al MAPU como un partido atropellador e intolerante, tratando con ello de estigmatizar un dogmatismo exacerbado del marxismo, que no se condice con los postulados expresos en los documentos políticos de la colectividad, donde ellos argumentaban que el marxismo era simplemente una herramienta de análisis de la realidad social y no un dogma incuestionable. En la tira cómica, aparece el sacerdote jesuita Gonzalo Arroyo, destacado militante del MAPU, pescando con un anzuelo dos peces que tienen escritos en sus vientres marxistas y cristianos, bajo los pies del sacerdote aparece escrito: ¡ Se desbordó el arroyo!.

        De esta forma, la primera ruptura del MAPU comenzó a configurar de manera más expresa elementos de su propia cultura política. La intensidad puesta en la definición doctrinal inicial era interesante porque llevaba a la colectividad a expresar de manera pública cuál sería su manera de relacionarse con el marxismo. Aquí aparece, por lo tanto, un elemento que será importante no sólo en esos momentos, sino que más tarde dentro del proceso de renovación socialista. El MAPU entenderá el marxismo como un instrumento de análisis de la realidad social, sin dejar de lado otros elementos que permitieran adentrarse en una comprensión más profunda de lo social. Lo importante para ellos era generar una nueva forma de ver la política, donde el análisis coyuntural y estructural de la realidad chilena se volviera clave para definir la acción de los militantes. El estudio y por lo tanto una construcción más “profesional” de la política fueron elementos que van configurando la novedosa cultura política del MAPU.

        Junto a lo anterior, otro elemento que va demostrando este quiebre, era una forma de militancia política que va poniendo en jaque la diversidad dentro del partido. Si bien Ambrosio en forma permanente tratará de postular que un elemento importante que aporta el MAPU a la izquierda es la posibilidad de que coexistan y convivan dentro del partido distintos actores y distintas posturas sobre lo que se entiende por socialismo y marxismo; en la práctica la militancia cotidiana, tan mezclada con el compromiso personal, la ética y la moral del militante, va imposibilitando que permanezcan en la colectividad grupos demasiado diversos. De allí que la historia de este período fundacional tenga dos quiebres importantes en un corto período de tiempo: el que acabamos de relatar y el que se irá produciendo hacia el año 1972 y que terminará por quebrar públicamente al MAPU en marzo de 1973. Esto quedará graficado de manera metafórica en un dicho atribuido a Ambrosio y recordado en la prensa por Oscar Garretón, a raíz del quiebre del año 1973: “El partido nació a caballo… de allí que no temamos a los corcoveos”[9], haciendo referencia a las turbulencias en las cuales nació y se desarrolló el MAPU en sus cortos años de existencia.

        El MAPU y “la colaboración crítica” con el gobierno de la Unidad Popular.

        Tal como expresamos en el capítulo anterior, el MAPU nació como colectividad para posibilitar la unión de la izquierda con miras a la elecciones de 1970. Así, una vez que Allende triunfó, el MAPU debió articular un nuevo discurso que justificara su existencia en la arena política, cuando ya se había alcanzado el objetivo fundacional.

        La participación en el gobierno de la Unidad Popular conllevó al MAPU a una definición doctrinal importante que fundamentó el primer quiebre antes relatado. En forma paralela, puso a los jóvenes militantes a diseñar una estrategia de participación en el recién formado gobierno, participación que podemos definir de “colaboración crítica”.

        Dicha colaboración crítica se caracterizará por el aporte de importantes cuadros técnicos en la administración del Estado. Es en esa esfera donde comenzarán a aparecer en la prensa los nombres de los militantes que hasta nuestros días son asociados al MAPU. Importantes cuadros del MAPU fueron las figuras de Oscar Guillermo Garretón[10] en la subsecretaría de Economía, quien más tarde será reemplazado por Fernando Flores[11]; José Antonio Viera Gallo[12] en la subsecretaría de Justicia, otras figuras en la CORFO como el mismo Flores o Francisco Gonzalez[13]; interventores de empresas pasadas al área de propiedad social[14], o dentro de la misma área económica y financiera, personas como Jaime Estévez, por ejemplo.

        De esta forma el MAPU entregó a la gestión administrativa del gobierno de Salvador Allende importantes cuadros técnicos[15] compuestos por militantes jóvenes, con preparación universitaria y que a temprana edad se encontraban ejerciendo importantes cargos en la administración del Estado[16]. Sin embargo, esta participación en la administración no estuvo exenta de críticas a la gestión del gobierno. Así mientras algunos cuadros participaban de la construcción de la sociedad socialista desde el Estado, también coexistieron en el MAPU cuadros militantes[17] que articularon duras críticas a dicho proceso, referidas tanto a la rapidez como a la profundidad de las transformaciones.

        Junto a este cuestionamiento coexiste otro referido al lugar desde es necesario construir el poder para llegar a la sociedad socialista. Un grupo importante de militantes del MAPU básicamente agrupados en el Regional de Concepción, Valparaíso y el Regional Sur de Santiago comenzaron a adherir a la propuesta de que era necesario “crear poder popular” y que por lo tanto, la participación en el Estado era una cuestión menor, razón por lo cual el partido debería concentrarse en el trabajo con las masas y desde las masas.

        De esta forma parte importante de la crítica que un sector del MAPU hizo al gobierno de Allende, se realizó desde el lugar que cada militante ocupa en la sociedad. En otras palabras, el MAPU durante ese período reúne en su critica elementos visibles de la práctica política – administrativa, generadas a raíz de lo que sus propios militantes realizan. Esto es importante, por cuanto la crítica del MAPU no es solo doctrinaria, sino que también práctica, derivada de su propia participación y experiencia, cuestión que lo diferenciaba del MIR, por ejemplo.

        Los cuadros técnicos de MAPU que ocuparon puestos estratégicos, fueron generando una particular forma de entender el proceso de construcción del socialismo. Su aporte crítico o de colaboración se hizo desde la perspectiva profesional administrativa donde actuaban, haciéndose cada vez más partidarios de fortalecer el poder del Estado, desde donde entendían debía dirigirse el proyecto de construcción de una sociedad socialista. De allí que el MAPU apareciera como un actor importante en el proceso económico, tanto en el sector industrial – empresarial como en el sector agrícola, ya que fue a través de su acción en la subsecretaría de economía, en la CORFO o en INDAP desde donde hablaron sus cuadros a la prensa de la época. Es por eso que una primera forma de aparición del MAPU en la prensa tuviera un corte asociado al trabajo programático, profesional y administrativo; es decir, sus actuaciones públicas estaban en estricta relación con su actuación en el gobierno.

        De la acción gubernamental por lo tanto, el MAPU aprovechó los espacios para comunicar su propia idea de socialismo y de nación chilena, quedando claro que la opción del proyecto socialista debía partir de una acción práctica que evidenciara un real conocimiento de nuestra sociedad. Este elemento era válido tanto para quienes eran más partidarios de fortalecer el movimiento popular, como para quienes eran más cercanos a la idea de fortalecer el poder del Estado y potenciar el proyecto de la UP dentro del marco institucional.

        Entre 1970 y fines de 1971, el MAPU planteó la línea de colaboración crítica hacia el gobierno de la UP, cuestión que en la práctica se tradujo en una militancia ordenada y disciplinada de apoyo a la gestión gubernamental con sus cuadros técnicos, dirigiendo sus principales críticas a la Democracia Cristiana, al imperialismo y a la oligarquía patronal chilena. Estos últimos focos de ataque fueron recurrentes en casi todos los partidos de la U.P, aunque el conflicto con la DC fuera más patente en el MAPU, en su afán permanente por diferenciarse de su partido original. Las tensiones internas entre los dos grandes grupos que hemos destacado, sólo asomaron en la prensa y no lograron constituir un elemento distintivo de la colectividad.

        En ese período y bajo la conducción de Rodrigo Ambrosio, el MAPU se dedicó en conjunto con las labores administrativas y ejecutivas, a crecer como colectividad. Para esta última tarea, situó como elementos centrales de su trabajo el frente de masas, donde la colectividad tuvo importante participación sindical (CUT)[18], así como en las Federaciones Universitarias de Estudiantes, donde el MAPU logró bastante presencia, y en el sector campesino cuyas bases populares fueron efectivamente la gran base social de apoyo al partido junto a los estudiantes y algunos dirigentes del movimiento de pobladores. El sector campesino de apoyo del MAPU, se le debe al trabajo proveniente de la Democracia Cristiana, con figuras importantes como Jacques Chonchol y que continuaron militantes destacados como Jaime Gazmuri, por ejemplo. Las conexiones de la DC en el sector campesino a través de la creación de INDAP y la CORA en el contexto de la Reforma Agraria del gobierno de Frei Montalva, fueron generando condiciones positivas para que una vez producido el quiebre, el MAPU mantuviera dichas conexiones, que de modo general era un espacio poco visitado por la izquierda tradicional.

        El trabajo de base y de proselitismo que se realizó en el contexto de la Reforma Agraria, por figuras del aparato DC del departamento campesino y que más tarde migraron de manera masiva al MAPU, posibilitó a esta colectividad heredar un espacio de influencia nuevo y que se encontraba tradicionalmente en disputa por el centro político y la derecha.

        Las influencias del MAPU en otros sectores sociales, como el movimiento obrero más clásico (industrial o minero, por ejemplo) fueron más reducidas. Se puede inferir por tanto, que su capacidad de disputa de los viejos nichos fue bastante escasa, ya que el MAPU no concitó mayor atractivo para los viejos dirigentes sociales que se sentían mucho más identificados con los postulados y los estilos políticos de comunistas y socialistas.

        Sin embargo, donde el MAPU logró importantes apoyos fue en aquellos sectores sociales y económicos más nuevos y que emergieron en el proceso de modernización iniciado con los radicales. La ampliación importante del sector servicios en la economía proporcionó un nicho no explorado por los partidos tradicionales, compuesto por personas jóvenes, sin militancia previa reconocida, con algunos grados mayores de preparación educacional, para quienes el MAPU aparecía como una fuerza novedosa y atractiva.

        De allí que una de las labores importantes de esta colectividad, junto al trabajo tradicional en el frente de masas, se concentró en buscar “los mejores” cuadros técnicos, para ocupar lugares del aparato gubernamental y aumentar en conjunto, su dotación parlamentaria. Esto último se debía realizar con suma urgencia, por cuanto si bien el MAPU nació como colectividad teniendo cinco parlamentarios, al momento de la fundación de la I.C se quedó sin ninguno. De esta forma, el registro de la prensa nacional va mostrando cómo esta colectividad que si bien era un grupo “minúsculo” o diminuto como lo definía el Mercurio[19], fue haciéndose cada vez más importante en la gestión gubernamental, así como en lugares visibles del movimiento estudiantil, de trabajadores y campesinos.

        La concentración en estos dos frentes de trabajo permite graficar su concepción del poder y la política. De acuerdo con la prensa, el MAPU concentró su trabajo partidario en aumentar sus bases sociales de apoyo así como en aumentar sus cargos en el Estado. De allí que los MAPUS aparecieran en la prensa de la época enfatizando el objetivo de ayudar a construir un puente entre el movimiento social y el político, de manera que el primero pudiera efectivamente convertirse en un actor con capacidad autónoma de participación en la construcción de la sociedad socialista. Sin embargo, los grados de preparación que el MAPU privilegiaba para participar de la administración, terminaban generando una exclusión efectiva de todo aquel militante que no pudiera colaborar técnicamente en dichas tareas. Por ello, que la configuración pública de esta colectividad esté concentrada en figuras provenientes del ámbito profesional universitario y no existen militantes conocidos (o al menos recordados por la prensa) que pertenecieran a otros ámbitos de la vida social o económica de nuestro país.

        Esto último se hizo más visible en el período de la dirección de Ambrosio, quién terminó por sistematizar esta conexión entre lo social y lo político, en su teoría de los “dos filos”. En dicha “teoría” se esbozaba que era necesario que los MAPUS estuvieran presentes tanto en el aparato del Estado como en los movimientos sociales, porque el partido debía ser entendido como el vehículo que permitiera conectar estos dos espacios, que según su crítica a los partidos tradicionales, permanecían desconectados. De allí que mientras se pretendía crecer en la esfera social, participando en la CUT o ganando federaciones de estudiantes (secundarias y universitarias), también se abocaran a decidir racionalmente en qué ámbitos del Estado les parecía adecuado participar para seguir creciendo orgánicamente y ganando influencia en las bases sociales. Sólo en este sentido, el MAPU suponía se podía construir hegemónicamente un proyecto socialista. Sin ambos frentes ocupados y conectados, la disociación entre lo político y lo social se mantendría.

        Para muchos esta teoría y este espíritu que nutrió la forma de participación del MAPU en la UP, era una simple forma de ocultar “artificiosamente” una intensa vocación de poder de quienes participaban en dicho movimiento. Críticos del MAPU veían en esos años, que esta colectividad era usada como trampolín social y económico para hombres y mujeres que aspiraban a participar de las labores del Estado y tener un trabajo estable y remunerado[20].

        Sin embargo, esta crítica no era una prerrogativa exclusiva de los partidos opositores a la UP, sino que también generó conflictos al interior del MAPU. El 18 de diciembre de 1971, se realizaba en Santiago el 4° pleno de la Directiva Nacional del MAPU, cuyo objetivo central era “realizar un balance realista, crítico y autocrítico del primer año de gobierno; diseñar las grandes tareas de gobierno y del partido para el año 1972 y hacer una revisión autocrítica del funcionamiento del MAPU, su desarrollo en las masas y su funcionamiento en el gobierno”.

        En la recurrente y permanente autocrítica que realiza el MAPU de su actuación[21], se van delineando claramente dos corrientes internas que comenzarán a tensionar la militancia interna. Por un lado, la corriente partidaria de acentuar el trabajo en las masas y en los movimientos sociales y que proponía una proletarización del partido y de sus militantes, criticando la preocupación dirigencial de nutrir con cuadros técnicos al aparato de gobierno. Dicho sector planteaba como tarea urgente la necesidad de articular los Comités de Unidad Popular, concebidos como “el mejor vehículo de comunicación entre el gobierno y las masas”[22], evitando la desmovilización que según ellos se estaba generando con la excesiva burocratización en la que había caído el gobierno de la UP. Ante ello, este sector era también partidario de unirse con el MIR y con el PS para aumentar la movilización y tensionar la estructura oficial (régimen político constitucional), permitiendo así acelerar el proceso de transición hacia el socialismo, configurando además lo que más tarde se conocería con el nombre del Polo Revolucionario.

        Por otro lado, se delineaba el sector partidario de mantener puestos importantes en el aparato del Estado y en el Parlamento, por cuanto entendían que no sólo era importante contar con apoyo de masas sino que también contar con las herramientas que el poder institucional establecía como válidas para realizar las transformaciones hacia el socialismo. Aunque ambas corrientes terminaban en el mismo objetivo, las tensiones y las críticas que ambos sectores comenzaban a hacerse se volvieron cada vez más fuertes.

        Sin embargo, las resoluciones del 4° Pleno del MAPU estipulaban que las tareas para el año 1972 serían las siguientes: “lucha antiimperialista, expropiación de todos los monopolios, acelerar la Reforma Agraria, ganar la batalla de la producción, ganar a los medianos y pequeños empresarios, organizar el abastecimiento, incorporar a las masas a las instancias de poder, recuperar la iniciativa en el terreno ideológico, preparar la batalla por el Parlamento y mejorar los métodos de dirección en la UP y el gobierno”[23]. Estas tareas trataban de unir ambas posturas dentro de la colectividad, estableciéndose bajo la dirección de Ambrosio que no había una incongruencia en ellas, y que el MAPU debía dirigir sus acciones tanto a la esfera social como a la esfera estatal y administrativa. Para Ambrosio tensionar ambas acciones, terminaría disolviendo la potencialidad del MAPU dentro de la UP y por lo tanto, haciendo a este partido inoperante y prescindible dentro de coalición de gobierno.

        Mientras el MAPU se concentraba en estas labores de construcción de una identidad ideológica, el resto de la Unidad Popular, sobre todo el PC y un sector del Partido Socialista (sector moderado, liderado por Clodomiro Almeyda), encabezados por la figura del Presidente Salvador Allende, veían que el MAPU gastaba demasiado tiempo en discusiones fútiles, por cuanto su potencialidad como colectividad había sido zanjada en el momento de su creación.

        Según la carta que Allende le envío a Rodrigo Ambrosio, disculpándose por no estar presente en la clausura del 4° Pleno, el Presidente enfatizaba que la incorporación del MAPU a la UP era una muestra “de pluralismo ideológico y verdadera democracia, cristianos, laicos y marxistas hemos volcado en un programa de gobierno, cuyas primera etapas ya hemos cumplido y seguiremos cumpliendo inflexiblemente. Así estamos haciendo la Historia.” Continúa más adelante Allende, diciendo que “tenemos que demostrarle a estos chilenos que están equivocados y que aquellos que son cristianos se convenzan que nadie que considere al cristianismo como eje central de su existencia puede ser adversario nuestro. No hay nada de lo que el gobierno popular construya que no pueda contar con la adhesión y participación de los discípulos del carpintero. Aún por sobre los errores que podamos cometer, porque es ese también uno de los riesgos de la revolución chilena, que no se sujeta a ningún modelo extraño a nuestra nacionalidad. Para un auténtico cristiano tales riesgos no deben constituir una valla, sino un estímulo para una sociedad sin explotadores ni explotados.”[24]

        Allende termina dicha carta, diciéndole a Ambrosio que el MAPU ha ocupado, en el sentido antes descrito, un lugar de vanguardia, como incentivo para zanjar la discusión que se volvía cada vez más visible dentro de la colectividad y se decidieran de manera definitiva por una colaboración “inrrestricta” (y no crítica) al gobierno, dada la tenaz oposición que tenía en su contra.

        De esta forma, mientras Ambrosio y sus correligionarios gastaban horas tratando de construir una identidad y un estilo político propio, Allende les reforzaba la imagen cristiana. El gran aporte del MAPU, según el sector de la izquierda que el Presidente representaba, estaba puesto en la integración de un sector social e ideológico que antes escapaba a la izquierda tradicional. Sin embargo, el cristianismo no era para el MAPU carta de nada, ni señal de identidad y menos de una cultura política en particular. A los hijos de Ambrosio esto ya les parecía un “karma”, que les recordaba permanentemente el pecado original y se esforzaron en construir un tipo de partido distinto en la izquierda, donde elementos no asociados al cristianismo les permitieran mostrar una identidad también distinta a su origen demócrata cristiano. Sin embargo, en ese esfuerzo se entienden los dos quiebres. El primero antes relatado y el segundo, que se gesta en la decisión definitoria sobre el MAPU, su carácter y objetivo político en la lucha por el poder y el socialismo.

        Los signos públicos, que auguraron el segundo y gran quiebre del MAPU, se comienzan a visibilizar en los primeros días del año 1972 y se agudizan de manera profunda después del paro de Octubre del mismo año, mismo período en el que se realiza el II Congreso de la colectividad. La primera luz la daría la renuncia al partido hecha por entonces Intendente de Ñuble, Alejandro Bell. En su carta de renuncia este militante aduce como motivo de su accionar la disconformidad “en lo que se refiere a la relación entre el partido y el aparato de gobierno[25]. Bell, manifiesta que el Partido ha abandonado su quehacer social y que la actual directiva sólo está preocupada de la burocracia administrativa, ante lo cual aduce que el colectivo en el que milita ha perdido su norte y su sentido.

        Otros de los puntos que hicieron pública la tensión al interior de la colectividad fue la discusión de la propuesta del MAPU de crear un “Partido Federado” que permitiera enfrentar de mejor forma las elecciones de mayo de 1973. Dicho partido pretendía concentrar las fuerzas de la UP, en un gran organismo disciplinado que permitiera por un lado contener las fuerzas que tendían a la dispersión y por otro lado, articular un discurso hegemónico y coherente que le diera una base de apoyo más sólida al gobierno de la UP. Sin embargo, si bien esta propuesta estaba liderada por la Dirección oficial del MAPU, existían algunos militantes del sector más radical que advertían que esta era una preocupación menor, ya que la gran tarea era hegemonizar el movimiento social, labor que permitiera constituir bases poderosas para oponerse con fuerza a la acción sediciosa de la oposición.

        Las tensiones de este período estuvieron contenidas por la figura de Ambrosio, que constituía un liderazgo indiscutido dentro de la colectividad. Su gran preparación intelectual era reconocida por todos los sectores políticos, cuestión que generaba un respeto y admiración que permitía unificar cualquier disidencia en torno a su figura. Nadie dentro de la colectividad parecía querer ir en su contra[26]. Sin embargo, un suceso fortuito posibilitó que se dieran las condiciones para que las tensiones dentro del MAPU generaran el quiebre inminente.

        El 19 de mayo de 1972, Rodrigo Ambrosio muere en un accidente de tránsito en Panamericana Norte, cuando el vehículo donde viajaba trató se sobrepasar a un camión que transportaba cemento. Le acompañaban ese día el más tarde electo vicepresidente de la CUT Eduardo Rojas.

        La muerte de Ambrosio genera un descalabro interno, no hay un liderazgo claro que asuma su conducción. De manera interina, ocupará la Secretaría General del Partido el hombre de confianza de Ambrosio, Jaime Gazmuri. Sin embargo, las posiciones de éste último más distanciadas de los sectores radicales de la colectividad, condujeron a acelerar el conflicto, ante lo cuál el 24 de junio de 1972, el MAPU convoca al 5° Pleno, que presenta como objetivo examinar la situación política interna de la colectividad y del país.

        Dicho Pleno tiene también como objetivo encubierto, parar la serie de renuncias masivas que a contar de mayo del año 72 se estaban produciendo en el partido, que enfatizaban que dicha colectividad “no había cumplido las aspiraciones de los trabajadores[27]. Según el periodico El Siglo, estos militantes habían migrado hacia el MIR[28]. Se comienza articular de forma cada vez más clara una vinculación fraccional entre un sector del MAPU y el MIR, así como con el sector del PS dirigido por Carlos Altamirano. El polo revolucionario que nunca se constituye de manera oficial, comenzaba a funcionar en la práctica desde mediados del año 72.

        Bajo la conducción de Gazmuri, el MAPU va delineando sus posturas políticas y en las resoluciones del pleno antes mencionado, queda de manifiesto el gran apoyo que tenían las posturas más críticas al gobierno de la UP. Según las conclusiones plenarias, el MAPU enfatiza que el gobierno debe apresurar la constitución del área social de la economía, “la cuál deberá ser organizada como centro de dirección de la economía en conjunto, con plena participación de las masas en la política de distribución”[29].

        En agosto de ese mismo año, Gazmuri debe enviar una carta al Presidente Allende donde se plantea “la existencia de serios problemas en la dirección de la UP especialmente en lo que se refiere a la movilización y participación de las masas”[30]. Así mientras Gazmuri es presionado por un sector del MAPU a plantear posturas cada vez más críticas al gobierno, por otra parte, el sector operativo interno manejado por los cercanos a dicho Secretario General eliminan del partido a los grupos más radicales. El quiebre por lo tanto se hacía inminente.

        El violento quiebre: Se delinea una cultura política.

        El 25 de mayo de 1972 Gazmuri es confirmado como cabeza del MAPU en su cargo de Secretario General y el 29 de ese mismo mes esta colectividad llamaba a acentuar el proceso revolucionario chileno. Sin embargo, cinco días antes de esta declaración “4 interventores del MAPU renuncian a sus cargos por no hacerse efectiva la participación de los trabajadores en la administración de esas empresas… Raimundo Baeza (uno de los interventores) argumentó que la UP no se había pronunciado sobre el traspaso de esas empresas al área social y dijo que la dirección del MAPU les había obligado a perseguir a los trabajadores adictos al Frente de Trabajadores Revolucionarios”[31].

        Se va configurando así, a través de los escritos de prensa, un partido que aparecía divido en la práctica. Mientras por un lado la dirección aparecía liderando una crítica formal pero responsable al gobierno, los líderes intermedios y otros más visibles actuaban en otros frentes más radicales y para algunos de ellos, la colectividad ya no tenía razón de existir. Es necesario recalcar aquí que esta imagen de un partido fracturado, inorgánico y poco disciplinado era resaltada por la prensa de oposición a la UP. Así mientras el Mercurio y La Tercera enfatizaban las tensiones, El Siglo y El Clarín trataban al sector disidente a la dirección como grupúsculo que sufre de infatilismo político[32] y que sólo entorpece la conducción gubernamental.

        Lo que queda claro a pesar de estas diferencias es que el conflicto al interior del MAPU adquirirá ribetes cada vez más violentos, caracterizando un estilo de hacer política donde la intransigencia y el desprecio por la colectividad y su orgánica van delineando un nuevo estilo político.

        En la segunda mitad del año 1972 el MAPU continúa actuando en el frente social y en el gobierno. Así el 13 de julio de 1972, gana la segunda vicepresidencia de la CUT con Eduardo Rojas[33] y el 27 de julio manifiesta su acuerdo con la constitución de una Asamblea Popular en Concepción, cuestión que desata la ira del Presidente y del Partido Comunista.

        El 4 de agosto del mismo año la dirección del MAPU es obligada, por el Presidente Allende a retractarse del apoyo a dicha Asamblea. Es así como una nueva declaración de la dirección consignó el “rechazo de las acciones espontaneístas y el intento de implantar el paralelismo en los poderes públicos[34]. José Antonio Viera Gallo, subsecretario de Justicia y militante del MAPU, acusa a los partidarios de dicha Asamblea de sufrir de infantilismo político, declarando que el MAPU no está por respaldar iniciativas que debiliten los poderes del Estado legítimamente consagrados por la Constitución[35].

        Se va configurando así un estilo confrontacional de hacer política, donde la estructura partidaria parece más un espacio de ubicación y reconocimiento para el resto de los conglomerados políticos, que un espacio de actuación para los mismos miembros. La facilidad para que las posturas divergentes lleguen a la prensa y sean destacadas por ella, no manifiesta sólo el interés de la oposición por resaltar los conflictos, sino que la debilidad de la estructura orgánica del MAPU y los grandes márgenes de libertad dados para que cada militantes apareciera como voz valida del colectivo. También puede dar cuenta de las redes y contactos que los militantes utilizaban para hacer públicas sus divergencias. Así el partido parecía significar bastante poco cuando la disputa por el poder se hacía inminente.

        Ante esta situación la colectividad podía fracturarse, tomar otro nombre o integrarse a otro colectivo, por cuanto eran sus militantes con sus particulares experiencias de vida los que hacían al partido, configurando un estilo personalista de hacer política, donde si bien se aceptaba al partido como institución legítima para alcanzar el poder político, también se demostraba que en la práctica podían existir otras formas igualmente válidas. Todo dependería del momento histórico y sus características.

        El 2 de diciembre de 1972 se inició el II Congreso Nacional del MAPU que culminó el 7 del mismo mes. Dicho Congreso se realiza después de ocurrido el paro de Octubre, que deja a Allende y sus partidarios muy debilitados frente a la oposición. Desde sus inicios las voces que auguraban la división se hacían más fuertes. En este pleno el MAPU asume una identidad marxista leninista, renegando de cualquier otra influencia en la composición de su ideología. Se reniega por tanto del cristianismo o de la forma en que Ambrosio entendía el marxismo, es decir, esta filosofía pasaba de ser una herramienta válida para el análisis social a convertirse en un dogma.

        Hacia el día 6 de ese mes, y en pleno desarrollo del Congreso las críticas a la directiva de Jaime Gazmuri eran cada vez más violentas. Dicho dirigente ya no podía jugar el rol conductor y ante ello se elige una nueva directiva que estaría compuesta por Oscar Guillermo Garretón como Secretario General, y como subsecretarios Eduardo Aquevedo (líder de la fracción más radical del MAPU) y Juan Enrique Vega (más cercano a las posturas de Gazmuri). Con dicha directiva a la cabeza, el MAPU da a conocer que en “el pleno general se aprobó la estrategia política en orden a aumentar la base proletaria de la UP y del propio MAPU, convirtiéndolo en un partido revolucionario”.

        Con lo anterior se desliza la crítica interna tanto a la conducción del gobierno así como a la dirección de Ambrosio y Gazmuri, quienes no habían logrado aumentar considerablemente las bases del MAPU en los sectores proletarios del país. De hecho, los grandes apoyos provenían de estudiantes secundarios y universitarios, profesionales jóvenes, técnicos, campesinos y trabajadores del sector servicios y obreros de áreas de la industria más “moderna” (ej. Area metalúrgica). Sin embargo, en el mundo poblacional y en los obreros de la industria más clásica el MAPU tenía poca influencia real. Su estilo político no les era atractivo.

        De esta forma con Garretón a la cabeza, el MAPU va articulando una línea de crítica pública al gobierno que va perdiendo la idea de colaboración manifestada en los inicios de la UP. Por ejemplo el 28 de enero de 1973, el MAPU plantea abiertamente una postura contraria a la propuesta del comunista Orlando Millas sobre el área de propiedad social y la posibilidad de coadministrar las empresas. Según la colectividad de la bandera verde “la creación y desarrollo multiplicado de organismos de base tales como las JAP y los Comandos Comunales, es decir, del control y poder revolucionarios de las masas, es el fundamento y la condición de la nueva política. Pues bien, el impulso de esta política por parte de la UP y del gobierno ha sido hasta hoy demasiado débil, casi inexistente”[36].

        Sin embargo, pese a que esta era la declaración oficial de la colectividad, el 4 de febrero del mismo año aparecía Jaime Estévez apoyando la tesis comunista, avalada por Fernando Flores (como subsecretario de Economía, en reemplazo de O. Garretón quien era candidato a diputado por la zona de Concepción). Según Estévez “la única solución es el control del pueblo y del gobierno sobre la producción y la distribución[37]. Así nuevamente las opiniones de la directiva de turno eran desafiadas y desautorizadas por las voces disidentes.

        La pugna anterior se da en el marco de la campaña electoral del año 73, que en marzo debía renovar el parlamento. De manera, los militantes del MAPU tuvieron que participar en una campaña electoral divididos de facto a partir de diciembre del año 72. Los resultados de dicha elección son bastante magros para la colectividad, obteniendo un 2,79%[38] de la votación, que correspondían a 101.987 votos. Ninguno de sus candidatos por la zona de Santiago, Carmen Gloria Aguayo (candidata a Senadora), José Antonio Viera Gallo (candidato a diputado por el primer distrito – Santiago) y José Miguel Inzulza (candidato a diputado por el tercer distrito – Santiago) resultaron electos.

        Es más, si comparamos electoralmente el porcentaje de votación que había obtenido la DC en la elección de 1969, correspondiente a un 30,98% de la votación nacional, con el resultado obtenido por la misma colectividad en el año 1973, correspondiente a un 28,32 %; podemos decir que la DC sólo había disminuido un 2,66%, es decir, muy similar a los resultados de la cifra electoral obtenida por el MAPU cuatro años después. En la práctica, si sólo consideramos los resultados electorales, el MAPU era en 1973 lo mismo que pareció ser en el momento de su fundación: el grupo rebelde escindido de la DC. Sin embargo, dicha interpretación puede prestarse a errores, por cuanto el MAPU efectivamente había concitado nuevas adhesiones distintas del grupo original. ¿Dónde estaban esos votos entonces? Pareciera, que muchos miembros del MAPU votaron ya divididamente, manifestando la clara tensión entre las fuerzas más radicales y rupturistas de la UP y aquellas más gradualistas y cercanas al Presidente Allende.

        En marzo de ese mismo año, Allende desesperadamente hace un llamado de atención a la dirección enfatizando que “El MAPU habla como si estuviera fuera de la UP”[39]. Con ello pretendía enderezar las torcidas filas, pero no lo consigue.

        La mecha ya estaba encendida, solo cabía esperar el tiempo que demorara en tocar el explosivo para estallar definitivamente. Ese tiempo se acortó, ya que el 2 de marzo del año 1973, el Mercurio filtra un documento en donde militantes del MAPU afirman que el gobierno de Allende sólo tiene recursos económicos para mantenerse a flote hasta fines de abril. Este informe lapidario sobre el manejo económico, desató la ira del gobierno quien desconoció la validez del mismo. Se le calificó de falso y de errado. Los autores del documento del conflicto fueron Eduardo Aquevedo, Rodrigo González, Enrique Olivares, Kalki Glauser y Carlos Montes.

        Mientras las críticas del grupo partidario de la tesis moderada, que a estas alturas funcionaba como aliado de las posturas del Partido Comunista, se volvían contra el Secretario General y su incapacidad de mantener la disciplina interna así como a la irresponsabilidad de los autores del documento, el Mercurio resaltaba la capacidad analítica de los cuadros del MAPU a quienes se les atribuía la autoría del mismo.

        Según este periódico “en primer término hay que reconocer que el menos significativo numéricamente de los movimientos agrupados en la UP, es el que da muestras de abarcar con mayor conciencia la incapacidad con que actúan los organismos de la actual administración y de precisar las causas de su inefectividad. Esto podría explicarse por actuar en el seno del MAPU elementos capaces de tomar en sus manos los instrumentos de la teoría marxista y aplicarlos a la realidad política con mucha más conciencia revolucionara que las directivas de los partidos que aparecen como propietarios del programa socialista”[40].

        Más allá de lo que expresa El Mercurio de los jóvenes autores del documento, que considerado en el contexto de fuerte oposición que este periódico realizaba al gobierno de Allende puede ser leído como un intento de enardecer los ánimos de la coalición gobernante, también es posible detectar la “valoración” que hace el mismo diario sobre los militantes del MAPU. En otras palabras, si le extraemos la intención política coyuntural al escrito periodístico, es posible encontrar una mirada importante desde la derecha hacia los militantes del MAPU.

        Así, cuando el periódico enfatiza la idea de que en dicha colectividad es posible encontrar “elementos capaces de tomar en sus manos los instrumentos de la teoría marxista y aplicarlos a la realidad política”, da cuenta de la percepción que existía sobre los cuadros altamente preparados del MAPU. De esta forma, si bien El Mercurio afirma que este partido es el “menos significativamente numérico”, era a su vez y dada, sus condiciones profesionales, y por qué no decirlo también (aunque no lo exprese abiertamente el periódico), de clase, la colectividad más “certeramente” crítica de la UP. Esto permitiría esbozar que para la opinión de Derecha que representa el Mercurio, el MAPU aparecía como un partido altamente intelectualizado y crítico, dado el grado de preparación académica y profesional que tenía la mayoría (sobre todo la dirigente) de sus militantes. Lo anterior quedaría expresado, cuando el periódico afirma que esta colectividad es vista así en comparación con “las directivas de los otros partidos que aparecen como propietarios del programa revolucionario”.

        De allí por lo tanto que para el sector de derecha que representa la opinión de El Mercurio, los MAPUS fueran visibilizados, identificados como un grupo o partido distinto de los que tradicionalmente habían existido en la izquierda. Uno de los elementos que los hacía aparecer atractivo para la época, era el alto grado de preparación con que contaban sus cuadros dirigentes. Jóvenes profesionales que ponían al servicio de la política y la conquista del poder, sus formaciones intelectuales y académicas. Representaban por lo tanto la combinación justa de idealismo revolucionario con el tecnócrata profesional que aporta desde su práctica.

        Ante el lapidario documento que vaticinaba el fracaso de la política económica de la Unidad Popular, el gobierno exigió tomar sanciones contra los autores del mismo. Ante ello, la directiva encabezada por Garretón se negó aduciendo la libertad de expresión interna así como al carácter del documento. Según el Secretario General lo que había que juzgar era el por qué se había filtrado un documento que no tenía para nada un carácter público, y por ende, sus autores no habían cometido ninguna falta.

        Sin embargo, el sector encabezado por Gazmuri, presionado por el Partido Comunista y Allende, pedían la cabeza de los autores. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, el día 7 de marzo del año 1973 el MAPU se divide. La división de esta colectividad cobra ribetes de excesiva violencia, que no sólo debe ser entendida en el contexto de polarización social que se vivía seis meses antes del golpe, sino que también debido a la forma y el estilo propio de la colectividad al momento de resolver conflictos.

        En un acto que fue calificado por el Secretario General O. Garretón como un intento de autogolpe, Jaime Gazmuri y Fernando Flores, que mantenían el control de la Secretaria de Asuntos Especiales del MAPU [41](SAE) expulsaron a quince miembros de la colectividad entre los que se encontraban los miembros de la directiva E. Aquevedo y el mismo Garretón, entre otros[42]

        Jaime Gazmuri se autonomina Secretario General subrogante, conformando una nueva directiva en conjunto con Fernando Flores, José Miguel Inzulza, José Antonio Viera Gallo, y Carmen Gloria Aguayo. Dicha directiva acusa a los expulsados de “realizar labores obstruccionistas debido a su carácter pequeño burgués” y califica la escritura y filtración del documento como “no sólo un atentado contra la disciplina del partido, sino además el hecho político más grave creado por grupos divisionistas desde que el partido fue formado por Ambrosio[43].

        De esta forma, la división quedaba manifiesta con la constitución de dos directivas que se autoarrogaban tanto el nombre de la colectividad como la herencia de Rodrigo Ambrosio. En represalia a la expulsión hecha por la directiva de Gazmuri, el 9 de marzo Oscar Guillermo Garretón expulsa al sector conducido por Flores y Gazmuri, declarándolos fuera del partido y enfatizando que el MAPU es “un partido que nació a caballo, de allí que no temamos a los corcoveos”[44].

        Así mientras el sector que decía mantenerse fiel al gobierno y a la vía institucional, dirigido por Gazmuri, afirmaba que “era necesario eliminar a los ultraizquierdistas del MAPU[45] y lanzaba proclamas varias por medio de la prensa, el grupo de Garretón buscaba apoyo en las otras colectividades de la izquierda para que reconocieran su dirección como la única legítima. El 15 de marzo tanto el Partido Socialista como el MIR afirman que el verdadero MAPU es el que conduce O. Garretón[46].

        Así los registros de prensa que cubren el período desde la división hasta el día que el registro electoral dictamina que el único MAPU que existe legalmente es el que se quedó con la mayor parte de la directiva, es decir, el grupo encabezado por Garretón[47], van dando cuenta de la violencia que adquiere el conflicto entre los camaradas militantes.

        El día 19 de mayo, fecha en que esta colectividad celebraba su fundación y conmemoraba la muerte de Ambrosio, se realizaron dos actos paralelos del MAPU. Dichos actos intentan apropiarse de la figura de Ambrosio como símbolo de identidad, de manera de dar continuidad con su pasado inicial. De allí que la figura de este personaje, reconocido como el fundador de la colectividad, fuera tan peleada por ambos bandos. Quién se apropiara de él pretendía erigirse como el grupo legítimo ante el resto de las colectividades políticas, así como ante el resto de los militantes disidentes.

        Sin embargo, los grupos disidentes no sólo se pelearon la figura de Ambrosio, sino que la prensa de la época registró también violentos incidentes entre los militantes que se disputaban los bienes materiales de la colectividad, como los autos y las sedes del partido. El conflicto tomó ribetes de suma seriedad cuando detuvieron a dos individuos por homicidio frustrado en San Fernando[48], en una espiral de violencia, golpizas callejeras, intentos de incendio y acusaciones públicas varias.

        Otra acusación que cayó sobre los militantes del MAPU, y que fue hecha por opositores a la UP, tuvo relación con el usufructo del estanco de autos, para la compra de dichas especies que tenían como destino la campaña electoral de marzo de ese mismo año. Sin embargo, a los autos se les suma la adquisición de camiones y de artículos de línea blanca, que poco tenían que ver con la campaña misma. Las acusaciones de corrupción recayeron sobre Gazmuri, quién terminó reconociendo el hecho. Sin embargo, el episodio fue rápidamente empañado por la espiral confrontacional que hacia fines de junio de 1973, auguraba la antesala del golpe de Estado.

        Paralelamente a los conflictos internos que terminaron con el quiebre público de la colectividad, la tensión expresaba también un conflicto que cruzaba a toda la U.P. La existencia práctica del famoso polo revolucionario, compuesto por el MAPU, el MIR y el PS (dirigido por Altamirano), también se hizo pública con la famosa acusación por intento de sedición a la Armada. Dicha acusación recayó sobre Garretón (Secretario General del MAPU y diputado por la zona de Concepción) y sobre Carlos Altamirano en ese entonces senador y Secretario General del Partido Socialista, a quienes se les atribuye un ejercicio de inteligencia para tratar de configurar un grupo dentro de la marinería que estuviera dispuesto a realizar una especie de autogolpe interno, para desbancar cualquier intento de golpe al gobierno de Allende, así como de generar un compromiso directo de esta rama con el proyecto revolucionario más radical.

        Paralelamente a lo anterior el 8 de agosto del año 73, El Mercurio publica “MAPU DE VALPARAISO CONTRA LAS FFAA”. Según el registro de prensa,”diez estudiantes universitarios y obreros, pertenecientes al MIR y al MAPU, fueron detenidos luego de ser sorprendidos repartiendo propaganda subversiva para las FFAA en los blocks de Carabineros”[49]. De esta forma al intento de infiltrar la Armada, se le acusa también a la colectividad de intervenir en Carabineros.

        Estas acusaciones generarán la petición de desafuero parlamentario de Garretón y Altamirano el primero de septiembre de 1973, cuestión que es formalizada por la Corte Suprema el 3 de septiembre del mismo año. Según El Mercurio el desafuero es pertinente para investigar las numerosas “menciones en diversas declaraciones como “autores intelectuales” del intento de sublevación en la Armada por varios de los detenidos”[50].

        La resolución definitiva quedó en suspenso… ocho días después acaeció el golpe de Estado y en la práctica tanto los cercanos a la conducción de Allende, como los sectores del “polo revolucionario” fueron los culpables de la crisis “social, política, económica y moral” por la que pasaba nuestro país, según los dichos de la Junta Militar que asumió el poder ese día 11 de septiembre. La historia final del MAPU quedaba trunca.

        De esta forma, seis meses después de la división del MAPU, que condujo a sus militantes a un enfrentamiento interno desgarrador, acaeció el golpe de Estado del 11 de septiembre. Poco tiempo habían tenido ambas fracciones, la que mantuvo el nombre legítimo de MAPU y el grupo de Gazmuri y Flores que tomó el nombre de MAPU – Obrero y Campesino (MAPU-OC), para rearmarse como colectividad. Las disputas, la violencia interna, la ruptura de amistades y de vínculos internos, sumados al clima político nacional, terminó destruyendo la colectividad que había nacido en el año 1969 y que se había planteado como objetivo ser el puente conector para que los partidos de izquierda se unieran en una sola fuerza. De su objetivo inicial y fundador: “la unidad”, quedaban en septiembre de 1973 dos fracciones que simbolizaban una cultura política particular: la de los jóvenes de los años 60.

        Los jóvenes militantes que aspiraban a la unidad de las fuerzas de izquierda terminaron fracturando su propia colectividad. El fuerte compromiso y la radicalidad de una cultura política que hizo de la militancia el aspecto más significativo de sus vidas, estructuró un tipo de militante donde la experiencia compartida y el poder terminaron siendo los elementos identitarios más fuertes.

        Cuando el partido se fractura, ya no quedan más que los recuerdos y los símbolos. Cuando la violencia del golpe recae sobre los partidos políticos y la sociedad entera, no queda más que la lucha de resistencia atomizada. Sin embargo, para militantes que entendían que la política se podía hacer fuera del partido o de la institucionalidad partidaria, la desaparición del colectivo por la fuerza de los hechos represivos no era un golpe tan desastrosamente duro. La identidad MAPU podía permanecer en cada uno de sus militantes quienes eran en suma el partido, más allá de la estructura oficial que los cobijaba.

        ¿Cómo lo lograron? Creemos que aquí es necesario abordar las historias de vida y los relatos que cada uno de sus militantes puedan hacer de ese pasado fundacional y para ello ahondaremos en las memorias que de este momento histórico tienen algunos militantes políticos.



        [1] La Tercera 7/08/1971.

        [2] El Siglo, 7/08/1971.

        [3] La Tercera 19/08/1971.

        [4] La Tercera 19/08/1971.

        [5] El Mercurio 5/8/1971.

        [6] El Mercurio 15/08/1971.

        [7] El Mercurio 14/08/1971.

        [8] El Mercurio 17/08/1971.

        [9] La Tercera. 9/03/1973.

        [10] Ex gerente general de IANSA, y ex gerente del METRO y de Teléfonica, después del retorno a la democracia en Chile. Actual militante del Partido Socialista de Chile.

        [11] También formó parte de los cuadros dirigenciales de la CORFO y actualmente es Senador de la República por la Región de Tarapacá.

        [12] Actual Senador de la República, militante del Partido Socialista

        [13] Ex director del INIA (Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas) y candidato a senador por La Serena, durante la UP.

        [14] Es el caso de Juan Francisco Sanchez interventor de la fábrica Textil Yarur.

        [15] Al respecto cuenta Ismael Llona en sus memorias: “Al gobierno van los buenos cuadros técnicos-políticos como Fernando Flores, el Dr. Juan Carlos Concha, Carlos Bau, José Antonio Viera-Gallo, Oscar Guillermo Garretón, Rodrigo Egaña, Eugenio Ruiz Tagle. También Nelson Avila, intendente de Aconcagua hace más de treinta años. Santiago Bell, Pancho Gonzalez, el Coco Echenique. Pepe Olavaria los coordina, desde el partido.

        En la dirección del partido quedan los mejores “para la dirección de la revolución”: Ambrosio, Gazmuri, Correa, el chico Avila, políticos-técnicos, y sus acompañantes en la copol, la comisión política: Eduardo Rojas, Alejandro Bell, Pancho Geisse, Maria Antonieta Saa, Cesáreo Flores, Luchín Toro, Vicente Sota, Fránex Vera, Jorge Setz y el MC que serviría como MC y en agitprop.

        Los compañeros de la Cono, comisión nacional de organización, el negro Santander, el chico Riveros, el gordo Perelló, que sufrió un ataque al corazón, y Pete el Negro, que se les murió de un ataque al corazón.” En Los Santos están marchando. Ediciones Off The Record, Santiago, 2006. Pág. 68-69.

        [16] Por ejemplo Oscar Guillermo Garretón tenía 27 años al momento de asumir como Subsecretario.

        [17] Es importante resaltar que las voces criticas también provenían de esos cuadros que participaban de la administración.

        [18] Obtuvo la 2ª vicepresidencia en 1972 y ya la tenía desde 1970.

        [19] El Mercurio 17/2/1972

        [20] El Mercurio, 15 de agosto de 1971.

        [21] Nos sorprende que en los pocos años de existencia de dicha colectividad, se hayan realizado 5 plenos y 2 Congresos orgánicos e ideológicos, que mantenían al MAPU en una actividad partidaria interna bastante intensa.

        [22] La Tercera, 9 de Enero de 1971.

        [23] El Mercurio, 19 de diciembre de 1971.

        [24] Carta publicada en el Siglo, 20 de diciembre de 1971.

        [25] El Mercurio, 21 de Enero de 1972.

        [26] Ismael Llona recuerda en sus memorias sobre la figura de Ambrosio: ““El joven Lenin, que ya se había autodesignado, fue el designado. Su figura agradable, con cuidados bigotes debray, jockey escocés, pálido, manta gruesa y clara de mediano propietario agrícola; un discurso autodictado y leído en el aire o en el viento, atrayente por lo racional y lo verdadero: su pasión por la política como arte de dirigir para dirigir en el bien de los que estaban mal; su carácter aparentemente duro en el bien de los que estaban mal; su carácter aparentemente duro y aparentemente afable; su decisión de ordenar nacer, como diría Pablito, se impusieron entre sus pares.

        Entre 1967 y 1970 trabajó sin descanso para construir partido, partido revolucionario; construir alianzas; construir ideas; construir programa; construir estrategias y tácticas.

        Leía mucho pero tenía también quien le leyera y le formateara las fichas correspondientes; en Concepción, Eduardo Aquevedo; en Santiago, Tomás Moulián.

        Escribía y para ello se apoyaba en Kalky Glausser. Corregía y corregía” “Con Ambrosio, el Mediocampista entendió que el cambio revolucionario en el que había soñado desde adolescente sólo se podía hacer desde el poder – que era bastante más que el gobierno – y que el poder había que conquistarlo – con el gobierno y desde el gobierno- con una revolución”. Llona, Ismael. Op. Cit. P. 64 y 65.

        [27] El Mercurio, 24 de mayo de 1972.

        [28] El Siglo, 25 de mayo de 1972. “Dirigentes del MAPU se pasaron al MIR: Seis dirigentes del MAPU, entre ellos el interventor de la industria SUMAR, Jaime Gre (sic) Zegers, fueron expulsados por la dirección nacional de esa colectividad. El informe emitido por ese organismo señala que la Comisión Nacional de Control y Cuadros de Infiltración y actividades fraccionales de dicho partido, los expulsó por oportunismo político, traición al partido, a la clase obrera y al pueblo”

        [29] El Mercurio, 24 de junio de 1972.

        [30] El Mercurio, 14 de agosto de 1972.

        [31] La Tercera, 24 de mayo de 1972.

        [32] El Siglo marzo de 1973.

        [33] Este militante acompañaba a Ambrosio en el auto el día del accidente y pertenecía al sector más cercano a Jaime Gazmuri.

        [34] Palabras de Jaime Suarez quien reemplaza como ministro del Interior al Socialista Hernan del Canto. EL siglo, 4 de agosto de 1972.

        [35] La Tercera, 2 de agosto de 1972.

        [36] El Mercurio 28 de enero de 1973.

        [37] El Mercurio, 2 de abril de 1973.

        [38] Base de Datos Políticos de las Américas. Universidad de Georgetown. http://www.georgetown.edu/pdba/spanish.html.

        [39] La Tercera, 31 de marzo de 1973.

        [40] El Mercurio, 2 de marzo de 1973.

        [41] Dirigida en esos años por Gabriel Gaspar, actual Subsecretario de Guerra.

        [42] Otros expulsados fueron Rodrigo Gonzalez, René Plaza, Gonzalo Ojeda, René Roman, Kalki Glauser, Francisco Ureta, Rodrigo Rivas, Fernando Robles, Luis Magallón, Alejandro Bahamondes, Carlos Pulgar, Leopoldo Vega, Alfonso Néspolo y Carlos Lagos. La Tercera, 8 de marzo de 1973.

        [43] La Tercera, 8 de marzo de 1973.

        [44] La Tecera, 9 de marzo de 1973.

        [45] Palabras de Mario Montanari, en La Tercera 10 de marzo de 1973.

        [46] La Tercera, 15 de marzo de 1973.

        [47] Dictamen que tiene como fecha 2 de junio de 1973. Esto nutrió uno de los gritos de batalla del MAPU, y que se siguió usando en los años de dictadura: “EL MAPU es un solo y está con GARRETON”.

        [48] El Mercurio 18 de mayo de 1973.

        [49] El Mercurio, 1 de septiembre de 1973.

        [50] El Mercurio, 3 de septiembre de 1973.

        Benedetti: un sitio en la memoria, Angeles Mastretta, J.M. Serrat…

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        Benedetti

        Escrito por: Ángeles Mastretta el 18 May 2009

        El breve día en que conocí a Mario Benedetti, era de noche. Lo vi entonces como el hombre bueno, generoso y empeñado en el afán de ser alegre que siempre fue. Nos abrazamos. Él abrazaba tímido y suave. Como si no quisiera lastimar, como si no estuviera seguro de cuán querido podía ser. Debió tener entonces más de setenta y cinco años, se le notaban. Tuvo una vida llena de cansancios. Y con ellos andaba por el mundo, escribiendo canciones. Perseguido, lastimado, sonriente. Qué manera de sonreír, la suya. Podía ser como “como una mujer desnuda y en lo oscuro”, su sonrisa, desbaratando la muerte. Esta bárbara incansable, a la que no vamos a acostumbrarnos nunca, le llegó a él a una edad en que algunos dirían que ya no sorprende. Pero la muerte lastima y sorprende siempre. Como la vida. Mario Benedetti lo sabía bien y bien lo dijo. Por eso fue tan querido, sigue siendo. Yo le agradezco muchas cosas, pero más que ninguna el día, de noche, en que lo conocí entre tanta gente y fue conmigo tan generoso como la claridad con que miraba.*

        Música para hoy: Con Serrat, "El sur también existe"

        Asterisco: En respuesta a una invitación de Juan Cruz, Mario Benedetti me acompañó a presentar "Mal de amores", en Madrid, una noche abigarrada de emociones. Siempre he pensado que no se lo agradecí suficiente. Pero él decía que sí. Quedamos de vernos, pronto, en Montevideo. ¿Cuando es pronto? A mí se me hace tarde siempre, dejé pasar doce años. Ahora, tendré que ir, a ver si me lo encuentro y caminamos, en la calle, codo a codo.

         

        El gran cronista de los sentimientos

        Serrat: "Sus versos eran contagiosos"

        El cantautor, que puso música a poemas de Benedetti, recuerda a su amigo

        ROSANA TORRES - Madrid – 18/05/2009

        "Usted madura y busca / las señas del presente / los ritos del pasado / y hasta el futuro en ciernes / quizá se ha vuelto sabio / irremediablemente / y cuando nada falta / entonces usted muere".

        Estos versos del poema Currículum de Mario Benedetti escuchados en la voz de Joan Manuel Serrat cobran a la luz de la muerte del maestro más que nunca un significado especial. "Le conocí primero como poeta, luego como hombre", señala Joan Manuel Serrat, gran conocedor de la obra del poeta, y al que ya hace unos veinticinco años le llamó para comunicarle que quería poner música a los poemas de El sur también existe.

        "Me fue muy fácil conectar y trabajar con él y lo que me gustó mucho fue que entendió la diferencia que hay entre un poeta y un escribidor de canciones, técnicamente hablando, y rehizo aquellos versos, para hacer letras de canciones, de una forma muy natural, porque comprendió bien los problemas que puede tener el músico a la hora de crear una canción".

        El cantante calificó anoche a su amigo de "hombre muy experimentado". "Me gustaba mucho su curiosidad, su forma de incorporar, mezclar y bajar la poesía a la calle, subirla a un escenario, acercarla a la gente, por eso es un poeta muy transversal".

        Serrat dijo al conocer la noticia de la muerte de Benedetti: "Vivo con la pena de perder un amigo que no voy a poder volver a ver, cuando regrese a Montevideo no lo voy a encontrar y estos vacíos que me va creando la vida cada vez son más complicados de sobrellevar, a pesar de que uno entienda muy bien qué camino es éste y que no hay otro".

        El compositor y cantante mantuvo una larga y estrecha amistad con Benedetti, al que definió ayer como un hombre "bueno, trabajador, prolífico y un poquito cascarrabias, además de ser probablemente el poeta latinoamericano, no sólo que más se ha vendido, sobre todo que más se ha leído".

        A la hora de hablar de qué ha sido Benedetti para la poesía latinoamericana y para la cultura mundial, Serrat guarda silencio: "Aunque esté claro que ha sido fundamental no sé medir algo así, lo que sí sé es lo que ha sido para mí y por encima de cualquier otra cosa ha sido mi amigo, siempre me ha regalado su cariño, su comprensión y su generosidad y ha sido un referente como hombre coherente, solidario y comprometido. Mientras él con sus pies empujaba la vida, también la poesía le empujaba a él, su poesía ha sido un acto de reflexión en voz alta con el que nos ha hecho reflexionar a todos; una poesía que giraba en torno a un mundo cercano plural y compartido". Para el cantante la poesía de Benedetti era sumamente "contagiosa": "Por lo cercana que le resultaba siempre al lector, mejor dicho, que le resulta, porque de ella no hay que hablar en pasado".

         

        PARÉNTESIS, por Mario Benedetti, Montevideo 2008

         

        Acompáñenme a entrar en el paréntesis

        que alguien abrió cuando parió mi madre

        y permanece aún en los otroras

        y en los ahoras y en los puede ser

        lo llaman vida si no tiene herrumbre

        yo manejo el deseo con mis riendas

        mientras trato de construir un río

        en sus nubes los pájaros se esconden

        no es posible viajar bajo sus alas

        lo mejor es abrir el corazón

        y llenar el paréntesis con sueños

        los pájaros escapan como amores

        y como amores vuelven a encontrarnos

        son sencillos como las soledades

        y repetidos como los insomnios

        busco mis cómplices en la frontera

        que media entre tu piel y mi pellejo

        me oriento hacia el amor sin heroísmo

        sin esperanzas pero con memoria

        por ahora el paréntesis prosigue

        abierto y taciturno como un túnel

         

        CERRAR LOS OJOS, por Mario Benedetti, Montevideo 2008

         

        Cerremos estos ojos para entrar al misterio

        el que acude con gozos y desdichas

        así / en esta noche provocada

        crearemos por fin nuestras propias estrellas

        y nuestra hermosa colección de sueños

        el pobre mundo seguirá rodando

        lejos de nuestros párpados caídos

        habrá hurtos abusos fechorías

        o sea el espantoso ritmo de las cosas

        allá en la calle seguirán los mismos

        escaparates de las tentaciones

        ah pero nuestros ojos tapados piensan sienten

        lo que no pensaron ni sintieron antes

        si pasado mañana los abrimos

        el corazón acaso de encabrite

        así hasta que los párpados

        se nos caigan de nuevo

        y volvamos al pacto de lo oscuro

         
        PRESAGIOS, por Mario Benedetti, Montevideo 2008

         

        Los presagios nos cercan / nos oprimen

        pueden llegar con vivas o con lágrimas

        son quizá las propuestas del futuro

        que acuden con su estilo mesurado

        en la vejez / que nos agarra exhaustos

        se le meten a uno entre las canas

        y al recibirlos con melancolía

        les hacemos un sitio en la memoria

        los presagios inspiran desconfianza

        mueven sus pétalos agonizantes

        y van de a poco fabricando olvidos

        heridas del amor con cicatrices

        presagios son augurios / vaticinios

        se entienden con el alma y con la lluvia

        y suelen trabajar sobre seguro

        no hay presagio más fiable que la muerte

         

        Una vida que no tiene repuestos

        La claridad y su apuesta por las emociones consiguieron que los lectores se identificaran masivamente con la obra del autor de ‘Poemas de la oficina’

        JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid – 18/05/2009

        "La vida es una máquina / para la que no hay respuestas / ni repuestos". Eso dicen unos versos de Máquina, un poema incluido en Testigo de uno mismo, el último libro de Mario Benedetti, publicado pocos días antes de su muerte y lleno, no ya de versos finales sino, como decía él mismo, gran futbolero, de "versos semifinales".

        Puede que Benedetti supiera más de repuestos que de respuestas. De hecho, uno de sus muchos primeros trabajos lo consiguió en una empresa de recambios del automóvil. Recaló en ella después de dejar colgado el bachillerato y de pasar por el Liceo Alemán de Montevideo. También después de pasar penurias porque un falso amigo estafó a su padre, químico, vendiéndole una farmacia vacía. Fue en Tacuarembó, la capital del estado al que pertenece Paso de los Toros, el pueblo en el que nació Mario Benedetti en 1920.

        En 1945 publicó su primer libro, La víspera indeleble, un poemario que nunca quisó reeditar. Contaba Benedetti que su visión de la lírica cambió al descubrír en Buenos Aires la poesía "sencilla y clara" de Baldomero Fernández Moreno. Hasta entonces, la poesía que se escribía en el Río de la Plata estaba tejida con un léxico de importación: "Los poemas estaban llenos de corzos y gacelas. Animales que aquí no hay", recordaba el autor de Poemas de la oficina (1956).

        Puede que éste sea el libro en el que aparece ya madura la voz del Benedetti más conocido: sencilla, irónica, sentimental, como dicha en medio de una conversación. En un tiempo en el que la poesía parecía hecha para ser declamada engolando las esdrújulas en un campo de fútbol, el escritor uruguayo se unía al tono cercano de Nicanor Parra y Ernesto Cardenal. De esa pasta están hechos títulos como Noción de patria (1963), Poemas de otros (1974), Cotidianas (1979) y El olvido está lleno de memoria (1995). Esos libros le valieron en 1999 el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el más importante del género, pero, sobre todo, le valieron el fervor de un público que se identificaba con poemas amorosos como Corazón coraza, Hagamos un trato o Táctica y estrategia. Las canciones de Daniel Viglietti o Joan Manuel Serrat y un filme como El lado oscuro del corazón, de Eliseo Subiela, no hicieron más que multiplicar la fama del poeta más popular de América Latina después de Neruda.

        Además de poesía, Mario Benedetti escribió de todo: artículos de periódico, ensayos, teatro y narrativa. En 1960 publicó La tregua, una novela adaptada para el cine por Sergio Renán que en 1977 optó al Oscar que terminaría llevándose Amarcord.

        Su compromiso con la izquierda uruguaya le costó, tras el golpe de Estado de 1973, un exilio que le llevó a Cuba y de allí a España, después de ser expulsado de Perú por un policía que se quedó dormido mientras él hacía las maletas y, de paso, se deshacía de documentos comprometedores. Al despertar sólo acertó a decir: "Por favor, no se lo diga a mis jefes". Mario Benedetti tardó 10 años en volver a Uruguay. Hacía ya tiempo que había escrito que su noción de patria era "la urgencia de decir nosotros".

        Obra escogida

        - ‘Inventario 1, 2 y 3′. Reúnen parte de su poesía agrupada hasta esas fechas. (Visor, años de publicación; 1990, 1993 y 2003).

        - ‘Articulario’. Selección de artículos periodísticos.

        La primera parte, Desexilio

        y otras conjeturas acoge aquellos textos que se publicaron en EL PAÍS entre 1982 y 1984. Y la segunda, Perplejidades de fin de siglo, entre 1990 y 1993. (Editorial Aguilar-EL PAÍS, 1994).

        - ‘Cuentos completos’. Es una recopilación de relatos cortos. (Alfaguara, 1994).

        - ‘El ejercicio del criterio’. Este libro es parte de su obra crítica. Conjunto de ensayos publicados entre 1950 y 1994. (Alfaguara, 1995).

        - ‘La tregua’. Su novela más emblemática (1960).

        - ‘El porvenir de mi pasado’. Son cuentos que escribió entre 2000 y 2003, excepto el titulado Niñoquepiensa, que data de 1956 (Alfaguara, 2003).

        Escrito por Eduardo Aquevedo

        18 mayo, 2009 a 17:22

        Top 100 (2008, Sh.) mejores Universidades por áreas del conocimiento

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        El Academic Ranking of World Universities del Institute of Higher Education, Shanghai Jiao Tong University, ha publicado recientemente los rankings sobre las mejores 100 universidades del mundo en diferentes áreas del conocimiento:

        Ciencias sociales, donde las cinco primeras son Harvard University (USA), University of Chicago (USA), Columbia University (USA), Stanford University (USA), University of California – Berkeley (USA) y Massachusetts Institute of Technology (MIT) (USA). Más abajo, descontando a las universidades de los EE.UU., aparecen en los lugares 18, 23 y 26, respectivamente las Universidades de Cambridge, Oxford y el London School of Economics, del Reino Unido; la Universidad de British Columbia (Canadá), en el lugar 34; la Hebrew University of Jerusalem en el lugar 43; y en las posiciones entre 51 y 100, las Universidades Nacional de Australia, Hong Kong Univ Sci & Tech, McGill Univ (Canadá), McMaster Univ (Canadá), de Amsterdam, Países Bajos; University College de Londres y la Universidad de Manchester (Reino Unido); de Torno (Canadá); de Warwick (Reino Unido); Erasmus University y Free University de Amsterdam, Países Bajos; la Universidad Nacional de Singapur; Simon Fraser (Canadá); Tel Aviv (Israel); de Bristol (Reino Unido); de Copenhagen (Dinamarca); de East Anglia y Edinburgo (Reino Unido); de Lovaina (Bélgica); de Maastricht (Países Bajos); Montreal (Canadá); Nottingham (Reino Unido); Oso (Noruega) y vWesternm Ontario (Canadá).

        Ingenierías/tecnologías, donde también las cinco primeras son de los Estados Unidos: Massachusetts Inst Tech (MIT) (USA), Stanford Univ (USA) University of Illinois – Urbana Champaign (USA), Univ California – Berkeley (USA) University of Michigan – Ann Arbor (USA)

        Ciencias naturales y matemáticas, donde aparece una universidad inglesa entre las primeras cinco: Harvard Univ (USA), Univ California – Berkeley (USA), Princeton Univ (USA), California Institute of Technolgy (USA) y University of Cambridge (Reino Unido).

        Medicina y farmacia, presidida por cinco universidades de los Estdaos Unidos: Harvard Univ (USA), Univ California – San Francisco (USA), Univ Washington – Seattle (USA) , Johns Hopkins Univ (USA), Columbia Univ (USA).

        Ciencias de la vida y agronomicas, donde m’as o menos se repiten las mismas universidades: Harvard Univ (USA), Massachusetts Inst Tech (MIT) (USA), Univ California – San Francisco (USA), Univ Washington – Seattle (USA), Stanford Univ (USA).

        Muere Mario Benedetti, el poeta del compromiso…

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        Benedetti

        Muere Mario Benedetti después de una larga vida de lucha contra la adversidad y en defensa de la alegría

        JUAN CRUZ - Madrid – 17/05/2009

        Murió Mario Benedetti. El poeta resistente, que vivió el exilio y la enfermedad (un asma pertinaz, obsesiva) le fueron rompiendo, pero él se mantuvo siempre "en defensa de la alegría". Finalmente, una agonía causada por un fallo intestinal, que hizo deprimentes sus últimos días, le rompieron del todo, y murió ayer a los 88 años, en su tierra, Montevideo. Nació en Paso de los Toros, pero esta urbe que parece un microcosmos literario fue el lugar al que volvió siempre, de todos los exilios. Era al final (y esta expresión la acuñó él) un desexiliado. Pero su alma sufrió las heridas de todos los exilios.

        Su muerte se produjo semanas después de su última hospitalización por fallos multiorgánicos que al final le cegaron el humor y la vida; pero había empezado a morir mucho antes; hace tres años falleció su mujer, Luz, con la que vivió toda la vida, en la libertad y en el destierro; él creyó siempre que la enfermedad de Luz, que se olvidaba de apagar las luces de la casa, en Madrid, era una simple distracción, e incluso le compró artilugios con los que dominar las consecuencias de su sordera. El poeta del compromiso, del amor y de la alegría, sintió luego que, en efecto, esas ausencias eran debidas a un alzheimer que inundó la casa de desolación y de huida.

        Se fue con ella, de nuevo, a Montevideo, y allí la cuidó hasta que finalmente le dejó del todo. Y le dejó malherido. Benedetti tuvo algunos momentos de alegría después, como cuando Hortensia Campanella, su biógrafa última, le entregó el manuscrito en el que se condensa la vida entera del escritor que nos ha dejado. Él ironizó ante tanto papel, y delante de Ariel, su fiel ayudante, dijo: "¿Tanto he hecho?"

        Pero su alma estaba herida; seguía escribiendo, poemas, haikus, animado por su editor de poemas, Chus Visor; tenía la casa llena de literatura; en un tiempo él fue política, enteramente, sus poemas estaban al servicio de la rabia que le produjeron las dictaduras del sur, la suya, la uruguaya, que le persiguió a muerte, y la argentina, que fue cómplice de aquella y también quiso matarle. Mató a un amigo suyo, el líder político Zelmar Michelini, y esta muerte fue un símbolo de las muertes que hubo antes y después en la vida acosada de hombres como él. Luz fue su bastón. Y Palma y Cuba y Lima sus lugares de exilio; a los tres les guardó siempre gratitud; fue un gran defensor de la Cuba de Fidel, por eso mismo, pero jamás utilizó esa afinidad para discutir, en los últimos tiempos sobre todo, lo que en esa revolución que él quiso se fue torciendo.

        Era un hombre cordial, enteramente, pero era un tímido absoluto. Los que le conocieron en España le recuerda, por ejemplo, en la Feria del Libro de Madrid, puntilloso, anotando con palotes los libros que firmaba; y le recuerdan rechazando el pescado con espinas y en general las tonterías; era un conversador tranquilo; llegaba a los sitios con su maletita marrón gastada, y dentro llevaba siempre poemas o cartas, en esos momentos en que cumplía compromisos parecía a la vez el escolar que fue y también el oficinista.

        Su apariencia era la de un juez de paz, pero nunca hubo paz dentro de su alma, ni siquiera cuando se le vio feliz, con sus manos a la espalda, con su mirada desvaída por las lentillas, con su bigote largo e invariable a lo largo de una vida en la tantos se enamoraron al tiempo que recitaban sus poemas o escuchaban las canciones que hicieron con sus versos su paisano Daniel Viglietti y el catalán Joan Manuel Serrat. Con Viglietti tiene una anécdota que se parece a algunas de las que le convertían también en un escolar huidizo al que le asustaba la fama, al tiempo que le agradaba que algunos, ante sus recitales multitudinarios, le dijeran que parecía una estrella de rock.

        Hubiera sido incapaz de cantar, pero un día se encontró con Viglietti en París, en un aeropuerto, y Daniel le dijo a Mario: "Estoy haciendo música para sus poemas". "Y yo estoy haciendo poemas". Entonces el poeta se quedó pensando, y añadió, riendo como reía, como para no molestar: "Tenemos que hacer algo con esta casualidad". De esa casualidad nacieron conciertos, libros; eran como dos en la carretera; cuando vimos a Viglietti en Montevideo, en el entierro de Idea Vilariño, a mediados de abril, la gran amiga generacional de Mario, el cantante nos dijo: "Y lo de Mario. Estamos tan mal, y vamos aún a lo peor".

        Se apaga la voz de su compañero, pero quedan la voz de las canciones.

        Montevideo fue su último sitio, y fue casi el primero. Su largo recorrido por la vida conoció una interrupción terrible, cuando los médicos le detectaron tumores que aconsejaron operación, en el Hospital XII de Octubre de Madrid. Allí le atendió, entre otros, el doctor José Toledo, que le conocía, y todo el mundo se desvivió por él como si no fuera tan solo un enfermo sino un padre, o un hermano, el hombre que había iluminado con sus versos (de amor, de política, de tierra, de aire) la vida de cualquiera. Un día, poseído por el dramatismo al que a veces lo llevó su pesimismo, el que también está en sus poemas, y en sus narraciones, Mario decidió abandonarse.

        Como hubiera dicho Idea, que le precedió en la muerte, empezó a decir para qué. Detrás de esa decisión de no seguir hay algunos versos, como estos: "Me he ido quedando sin mis escogidos/ los me dieron vida/aliento/paso/ de soledad con su llamita tenue/ y el olfato para reconocer/ cuánta poesía era de madera/ y crecía en nosotros sin saberlo/ Me he quedado sin proust y sin vallejo/ sin quiroga ni onetti ni pessoa/ ni pavese ni walsh ni paco urondo/ sin eliseo diego sin alberti/ sin felisberto hernández sin neruda/ se fueron despacito en fila india".

        En ese clima de desolación en el que lo pusieron la enfermedad y su porvenir Mario descuidó su aspecto, dejó de afeitarse, y alguien le dijo, una madrugada: "Así no puedes estar. Tú eres guapo, un hombre así parece enfermo. Ya no lo estás". Le bastó. Al día siguiente se rasuró del todo, se puso de limpio, y cuando este amigo le visitó otra vez y se hizo el distraído sobre su nuevo aspecto, el viejo poeta revivido le llamó la atención y le dijo:

        -¿No te has fijado que hoy sí me afeité?

        Era un hombre insobornable, el más comprometido de su tiempo. Su muerte deja en silencio mustio su época, su ejemplo y la raíz de sus versos. Pero los muchos que le cantan no lo dejarán, como él decía del verdadero amor, en lo oscuro.

        EL PAIS.COM

        Noam Chomsky: el impacto de mayo de 1968…

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        Mil novecientos sesenta y ocho fue un momento emocionante dentro de un movimiento mucho más extenso. A su vez, el 68 engendró en sí mismo un amplio espectro de movimientos. Sin el 68 no habría existido, por ejemplo, un movimiento de solidaridad internacional globalizado. Fue enorme en términos de derechos humanos, derechos étnicos y además como precursor de la conciencia sobre el medio ambiente.

        Los «papeles del Pentágono» (las 7.000 páginas del informe secreto del gobierno de Estados Unidos sobre la guerra de Vietnam) son una prueba de esto: justo antes de la ofensiva del Tet, el mundo de los negocios se revolvió contra la guerra porque pensaba que era demasiado costosa y que el gobierno tenía el propósito –eso lo sabemos ahora- de enviar más soldados a la guerra, a pesar de que Lyndon B. Johnson había declarado que no enviaría más tropas a Vietnam.

        Los papeles del Pentágono nos dicen que por miedo al creciente malestar de los ciudadanos, el gobierno se vio obligado a poner fin a la guerra. Además no estaba seguro de que pudiera disponer de suficientes tropas para enviar a Vietnam y al mismo tiempo para reprimir los disturbios en el frente doméstico.

        Una de las reacciones más interesantes de las que sobrevinieron en 1968 fue la primera comunicación de la Comisión Trilateral (organización creada por Rockefeller compuesta de empresarios, banqueros, altos cargos de las administraciones políticas, ideólogos y teóricos de la nueva derecha y dirigentes sindicales de marcado tinte anticomunista, N.deT), que pensaba en «una crisis de la democracia» debido a la excesiva participación de las masas. En las postrimerías de los años 60 se suponía que las masas debían ser pasivas, no se escuchaban sus voces y no podían entrar en la escena pública. Cuando lo hicieron, el hecho se calificó de «exceso de democracia» y la gente temió que esas manifestaciones ejercieran demasiada presión sobre el sistema. El único que no expresó demasiado sus opiniones fue el grupo corporativo empresarial porque estaba implicado en las políticas aceptables.

        La Comisión hizo un llamamiento a la moderación en la democracia y al retorno a la pasividad, señaló que «las instituciones encargadas del adoctrinamiento», como las escuelas y las iglesias, no estaban haciendo bien su trabajo y debían hacerlo de forma más agresiva.

        El ala más reaccionaria fue más violenta ante los acontecimientos del 68. En aquel momento trataron de reprimir la democracia y en parte lo lograron, aunque no realmente, ya que el movimiento social de activistas creció. En 1968, por ejemplo, era inimaginable que se llegaría a crear, en 1980, un grupo de solidaridad internacional.

        Actualmente, la democracia es incluso más fuerte que en 1968. Hay que recordar que al principio de la guerra de Vietnam no hubo oposición. La oposición se desarrolló, pero sólo seis años después, cuando John F. Kennedy atacó Vietnam del Sur y creció el número de víctimas. En cambio, en la guerra de Iraq, la oposición ha estado presente desde el principio, incluso antes de que se iniciara el primer ataque. La guerra de Iraq es el primer conflicto de la historia occidental en el que ha habido manifestaciones masivas contra una guerra incluso antes de que comenzara. También hay otras diferencias. En 1968, sólo se discutía la salida de Vietnam de forma marginal. Actualmente todos los candidatos a la presidencia se refieren a la retirada de Iraq como una posibilidad política real.

        Actualmente también hay un mayor rechazo a la opresión del que había entonces. EEUU solía promover o apoyar rutinariamente los golpes de estado en América Latina. Pero la última vez que los estadounidenses apoyaron un golpe de Estado, en 2002 en Venezuela, tuvieron que dar marcha atrás rápidamente por la fuerte oposición pública. Sencillamente no pueden hacer las cosas que hacían antes.

        Por eso pienso que el impacto del 68 ha sido duradero y, definitivamente, ha dado resultados positivos.

        Original en inglés: http://www.chomsky.info/articles/20080508.htm

        REBELION.ORG

        Informe PISA 2006. Las claves del éxito del sistema educacional de Finlandia…

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        El capitalismo actual y el fin de la postmodernidad. Entrevista a Toni Negri

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        Entrevista a TONI NEGRI, por Mariana Canavese y Bruno Fornillo

        publicado en Clarín, diciembre 2007

        El ensayista italiano anuncia el fin de la posmodernidad, al menos en su rasgo político de indiferencia ante el bien común. Dice que recomienza la narración de un proceso de liberación. En esta charla analiza la situación actual del capitalismo y sus derivaciones en el trabajo. Sus posturas han conocido las objeciones de Laclau, Dri y Borón, entre otros, que lo acusan de un exceso de utopismo y de no tener en cuenta las dimensiones nacionales de la lucha política

        Suele decirse que la Italia de fines de los años 60 y gran parte de los 70 estuvo inmersa en un grado de movilización colectiva que operó como una suerte de laboratorio de las políticas de emancipación. En Argentina, tras visitar Bolivia y Venezuela, el filósofo Antonio Negri -uno de los animadores de aquel ciclo y de la renovación de ese discurso-, enuncia el tiempo de una nueva narración de las prácticas políticas. Sujeto a múltiples lecturas, interpreta que la recepción local de su obra ha sido "negativa y limitada" respecto de las discusiones que detonó en otras regiones del continente.

        -Hay un grado de vitalismo que usted expresa fuertemente y que contrasta con quienes subrayan la discontinuidad de la política. ¿En qué se funda ese optimismo?

        -No tengo optimismo como tampoco vitalismo. Si usted dice que en la filosofía contemporánea hay posiciones mortuorias en vez de vitalistas, diría que son las fundamentales. Basta pensar en Heidegger, que es la filosofía de la muerte. La actitud represiva sólo puede organizarse sobre la muerte y el miedo. Por otra parte, es lo que siempre han enseñado los curas: la muerte como fin de la vida y el pecado como organización de la vida. Veamos, en cambio, cuál es la pasión fundamental que está en la base… Yo considero que el ser, esta cuestión de la que tanto la filosofía como la política deben ocuparse, es un ser productivo. Es una posición que tiene una historicidad, de Maquiavelo, a Spinoza, Marx y el posestructuralismo. Es una línea respecto de la cual apostamos como apostamos siempre en la vida. Pienso que la vida es una cosa malditamente pesada, dura, pero que es construida. Pensemos en un bebé que nace, si no fuéramos un poco optimistas y no lo amáramos, moriría de inmediato, y, en general, debemos tomar ese ejemplo para todo lo que sucede en la vida. Es sólo el amor, la solidaridad, la reciprocidad, lo que permite que la vida se reproduzca y pasar de las fases más elementales -la asistencia a un bebé- a lo que está hecho de ayudarse, de enseñarse el lenguaje, de trabajar -cosa que nunca hacemos solos-, y así sucesivamente. Es este amor, en sentido ontológico -no tiene nada que ver con Freud ni con la pornografía-, amor verdadero, sólido, el que construye la vida. ¿A eso lo quiere llamar optimismo? Llámelo optimismo. Ciertamente, si no existiera este optimismo -que no es optimismo sino simple realismo-, la vida no existiría.

        -Respecto de las pasiones, ¿cuál ha sido la influencia de Spinoza en su pensamiento?

        -Perdón si hago un poco de cronología de mi vida. Nací bajo el fascismo y viví mis primeros años durante la guerra, hasta los 12 o 13 años. Y la guerra me marcó muchísimo, la guerra, la miseria, el esfuerzo de vivir. Fui comunista antes de ser marxista. Cuando tenía 20 años, trabajé en un kibutz en Israel, y allí me hice comunista, sobre la exigencia de una vida en común,Experimenté esa fase de Israel que fue muy bella. Después me puse a trabajar en política y me volví marxista. Me inserté sobre todo en un proceso de lucha, entre los años 60 y 70, que fue creativo, realmente formidable, y que permitió desarrollar una crítica extremadamente fuerte. En Italia, el 68 no fue un mayo, no fue un mes, fueron 10 años que nos permitieron, a mí, a miles, a millones de compañeros, desplegar una crítica del capitalismo como crítica, justamente, del modo en que el capitalismo maneja las pasiones.

        Luego de lo cual fui a la cárcel, y ahí releí a Spinoza interpretando, criticando, mi viejo marxismo, pero recuperando al mismo tiempo esa capacidad spinoziana de fundar sobre el mecanismo conatus vivente, el conatus de vida, el conatus sensible, el amor o la cupiditas, como el momento de asociación constructiva y constituyente. Y después, el amor racional, ontológicamente constructivo, que me permitió reconquistar no sólo el sentido del trabajo, de la actividad, que el marxismo me había enseñado, sino ese sentido de la pasión que debe cubrir los conceptos y permitirles desarrollarse. Cuando, por otros motivos, me encontraba frente a un análisis constitucional positivo, aprendí de esa manera, por ejemplo, a evaluar si detrás de cada fórmula jurídica existía un conjunto de pasiones que era cultivado. Y cuando, posteriormente, en la etapa que siguió a la prisión, me encontré con la temática de la crítica de las instituciones, del globalismo, del desarrollo de la biopolítica, el desarrollo foucaultiano, esas cosas se unieron y se dio esa síntesis que fue más o menos correcta. No creo que la historia de la filosofía nos enseñe mucho, al contrario. Deleuze decía: "Espero ser el primero que no fue castrado por la historia de la filosofía".

        -¿Por qué decidió que su vida esté trazada por la política?

        -La política, o sea, la elección de los conocimientos y las actividades que llevamos sobre la cosa común, sobre el Commonwealth, sobre la riqueza común, es fundamental. En general, la política, es decir, este conocimiento, esta experiencia ampliada del saber común para la reproducción del común, de la libertad, está en la base de todo saber.

        -Recientemente dio en la Argentina una charla sobre "Commonwealth"…

        -"Commonwealth" es el tercer volumen, escrito junto con Michael Hardt, de la serie que iniciamos con "Imperio" y que continuó con "Multitud". Es un texto probablemente más filosófico y, por ende, más político, en el sentido de que nos hacemos preguntas absolutamente esenciales: ¿Qué es lo político? ¿Qué es el bien y el mal? ¿Qué es el odio o la guerra? El libro empieza con una reivindicación de la pobreza como elemento fundamental de caracterización de la multitud: encontramos que alrededor del 1600, con la Revolución inglesa, el término "multitud" desaparece del vocabulario político y es sustituido por el término "pueblo". Este se distingue de la multitud en tanto es propietario. Tenemos, entonces, la exclusión de los pobres del pueblo, la multitud excluida del pueblo, la pobreza excluida de la construcción de lo político. La pobreza es un elemento oscuro fundamental que no puede ser recuperado dentro de las categorías de lo político moderno; queda siempre afuera, y queda como resistente. A menudo nos han acusado de eurocentristas y de haber dejado de lado, por ejemplo, lo colonial. Aquí hicimos un esfuerzo enorme por recuperar ese tipo de literatura dentro de la problemática actual bajo la categoría de pobreza. Nos interesaban los aspectos de antagonismo indígena que organizaban y mantenían la autonomía. Luego, un tercer capítulo enfrenta el problema de qué es hoy el capitalismo.

        Una hipótesis central es que asistimos a una ruptura del proceso capitalista: la acumulación de esas resistencias -la pobreza, el anticolonialismo- unida a la transformación de la fuerza de trabajo en los países centrales, que se presenta en términos cada vez más cognitivos, inmateriales, socialmente conectados y cooperantes, llevan a una ruptura en la historia del capital. Este quiebre produce una forma cada vez más parasitaria, más abstractamente dominante del desarrollo capitalista, tornando vacía la relación capitalista. El obrero ya no se encuentra frente al capitalista como organizador de la fuerza de trabajo sino que esa organización se transforma cada vez más en un proceso autónomo que el trabajador conduce. Este, sin embargo, se encuentra frente a mecanismos de renta (inmobiliaria, financiera, de acumulación), fenómenos que remiten a un elemento barbárico de la organización capitalista del trabajo. Y, por otra parte, está el éxodo de la fuerza de trabajo, que significa la capacidad de desarrollar contracultura pero sobre todo nuevas institucionalidades. La relación de gobierno es cada vez más una relación que ya no es para nada algo gerencial sino una relación de fuerzas; es gobierno sobre una red viva. Existe, además, una tentativa de empezar a narrar, a describir, ese éxodo. Estoy convencido de que hay que salir de lo posmoderno y del miedo de hacer una gran narración. Hoy recomienza el tiempo de una narración del proceso de liberación, porque todos estos elementos construyen ese mosaico sobre cuya base se puede volver a contar una historia de liberación que es absolutamente necesaria.

        -Tanto en Génova como en la Argentina de 2001 hubo una irrupción de masas que, en principio, no llegó a plasmarse en una nueva institucionalidad. En Bolivia hay un grado mayor de potencialidad, pero así y todo la Asamblea Constituyente está debilitada. ¿Qué obstáculos identifica?

        -El éxodo significa capacidad constituyente. El gran problema pasa a ser la difracción de los poderes constituyentes. Dentro de las teorías jurídicas, el poder constituyente siempre ha sido considerado como un poder extra-legal; actúa de una sola vez, erige el ordenamiento y no existe más. Debemos empezar a imaginar el poder constituyente como un poder que se despliega en esa relación dual. Este año en Bolivia, por ejemplo, las discusiones que tuvimos estaban referidas, justamente, a nuevas formas constitucionales que no necesariamente ven el poder constituido como negación del poder constituyente, sino como estructuras de nuevos ordenamientos totalmente abiertas a un poder constituyente. Es decir, un nuevo modelo de constitución. Respecto de la Argentina , es claro que aquellos movimientos específicos se acabaron, pero la acumulación de estos procesos es algo que se debe tener muy en cuenta. Y estos son fenómenos completamente irreversibles. Estoy convencido de que cuando se habla de constitución -la relación entre constitución material y formal, entendiendo por constitución material el conjunto de las relaciones de fuerza que constituyen la sociedad- se debe tener presente esa composición política latente. Por otra parte, las corrientes actuales más vivas del derecho, post-Luhmann, hablan incluso de constitución sin Estado. También lo posmoderno en toda la fase de aleatoriedad y de matiz está terminando. Entramos en una nueva época donde lo contemporáneo vuelve a mostrar su solidez.

        -En cierta ocasión mencionó que el movimiento de resistencia global está en crisis. ¿Cómo piensa la organización política post-partido?

        -Cuando se habla de la crisis de la forma partido se habla de la crisis de la representación política, de todo un sistema de formación y transmisión de la voluntad política que, justamente, caracteriza actualmente a la democracia. Por lo tanto, plantearse el problema más allá de los partidos significa plantearse también si existe otra forma de democracia. ¿Qué es, cómo puede concretarse el ideal de democracia absoluta? Creo que todavía se trata de moverse en el terreno de la investigación. Es evidente que la definición de partido -cuando era una definición seria y no puramente ideológica- se organizaba sobre la relación que existía entre composición técnica y social de la fuerza de trabajo, la composición política en general, y la forma política, ligada a una tentativa de reapropiarse del ciclo productivo, en la expresión de los consejos obreros, por ejemplo. Hoy todo eso es muy difícil de determinar: dentro de la composición técnica del trabajo está esa composición social, cognitiva, abstracta, móvil, precaria. Por eso tenemos un auténtico tejido en el cual la institucionalidad debe, muy probablemente, plantearse como problema no de representación sino de presentación. Siempre consideré que no son los intelectuales los que inventan las formas en las que se organizan las masas o las multitudes; son ellas las que proponen a la reflexión las formas bajo las cuales actuar. Creo que el gran paso que viene a través del capitalismo es el hecho de que, lejos de profundizarse lo individual, se profundiza la singularidad y la participación de cada individuo en el común. Es la inmanencia de la singularidad en el común. Esta inmanencia y esa autonomía común se dan como base tanto más institucional cuanto que si hay algo anárquico en este momento es el individualismo. Nunca he sido anarquista.

        -¿Cuáles serían las características del trabajo precario?

        -Obrero precario es una definición sociológica o económica para referir, ante todo, a una forma de salario. Se trata de un trabajador esencialmente móvil, flexible, que ya no está ligado a un espacio determinado como tampoco a una estructura temporal específica, la jornada laboral de ocho horas. Mientras, desde el punto de vista salarial, al trabajador-masa lo llamábamos fordista, a este trabajador flexible lo llamamos precario. Estamos, en términos macroeconómicos, en una situación global, ya no nacional. El inmigrante, por ejemplo, es fundamental dentro de esta figura del precario. Saben que cuando hacemos las manifestaciones por San Precario, este santo reúne a centenares de miles de personas en Milán el 1ø de mayo. Es un proceso muy bello, se hacen santos que se llevan en procesión, hay música y coros… "San Precario: ayúdanos". La imagen es la de un joven, una persona cualquiera, no con cara de santo sino una más astuta, porque ésa es su cualidad fundamental: ser vivo, hábil… Ahora, por un lado, el trabajador precario está mal pago y en una situación inestable, pero, por otro, alguien puede preferir trabajar así. La figura del precario es sobre todo la del trabajo femenino: hoy, ir a trabajar a la fábrica o a la oficina puede significar no tener hijos, porque si tenés un hijo te echan. Entonces, el trabajador precario es, por ejemplo, una mujer que prefiere quedarse en su casa y trabajar allí según sus tiempos.

        -Han mencionado, con Hardt, la idea de guerra global permanente, que podría pensarse concatenada, al menos en América latina, a un proceso cada vez más intenso de militarización, de criminalización y judicialización de la protesta social, de miedo y fuerte presencia de un discurso que reclama seguridad…

        -En cuanto al discurso sobre la guerra permanente, como en general sobre el estado de excepción -son estados de excepción permanentes-, vale tanto más hoy cuando la centralización de ese proceso termina. Estados Unidos intentó el golpe de Estado sobre la mundialización, ser el poder soberano que dominaba el campo. En la medida en que ese poder soberano unilateral cesa, en que se afirman ámbitos multilaterales de regulación, toda una serie de instrumentos pasan a ser de criminalización interna, de excepcionalidad difusa. Todo eso se relaciona con la separación del comando capitalista de la organización del trabajo: en la medida en que el capital se despega de la organización del trabajo asume ese recurso a la fuerza; la violencia se convierte en la clave del mando.


        Toni Negri

        Padua, 1933. Filosofo

        Fue profesor en las universidades de Paris VIII y de Padua, donde dictó Teoría del Estado. En los años 60, entre la universidad y el activismo, participó en la revista Quaderni Rossi y luego en el grupo Potere Operaio. En 1979 fue detenido bajo la acusación de ser el jefe de las Brigadas Rojas y de haber asesinado al presidente Aldo Moro y a otras 17 personas. Aunque los cargos no fueron probados, fue condenado a 30 años. Permaneció en la cárcel hasta que, en 1983, fue elegido diputado. Al negársele la inmunidad parlamentaria, se exilió en Francia durante 14 años, donde fue invitado al Collège International de Philosophie. En 1997 regresó a Italia -y a la cárcel hasta 2003- con la expectativa de instar a un debate sobre la situación de cientos de exiliados o condenados por hechos ocurridos en los llamados "años de plomo". Es autor, entre otros, de "La anomalía salvaje", "El poder constituyente", "El tren de Finlandia", "Marx más allá de Marx", y también de tres piezas teatrales que, los domingos de enero, se emitirán por France Culture.

        Intelectuales y Nazismo: mi último encuentro con Heidegger, por K. Löwith…

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        HEIDEGGER1 Por Karl Löwith

        Nicolás González Varela

        Rebelion

        "Mi último encuentro con Heidegger en Roma en 1936”: El texto que le ofrecemos al lector tiene un inusual origen. Fue escrito en Japón alrededor de 1939, como parte de un concurso apadrinado por la Harvard’s Widener Library de Cambridge. Este concurso era exclusivamente para emigrados alemanes, quienes debían presentar ensayos que no excedieran las 20.000 palabras con el tema: "Mein Leben in Deutschland vor und nach dem 30 Januar 1933". El jurado estaba compuesto por el psicólogo Gordon W. Allport, el historiador Sidney B. Fay y el sociólogo Edwars Y. Hartsshorne. Dada la precaria situación financiera de Löwith, debida a las circunstancias de su forzosa huida de Alemania, los quinientos dólares del primer premio o los doscientos cincuenta del segundo (que era el equivalente a alrededor de seis o siete salarios de la época) se presentaban como muy atractivos.

        Por supuesto: Löwith no recibió ninguno de los premios, sus fascinantes anotaciones autobiográfico-filosóficas, indudablemente demasiado sustanciales para el paladar pragmático del jurado americano. El comité de premios de Harvard había dejado en claro que no le interesaban las "reflexiones filosóficas sobre el pasado" sino un "testimonio factual" (Wahreitstreu). El manuscrito quedó en el olvido. Recién fueron re-descubiertas por su viuda y publicadas en 1986 bajo el mismo título del concurso por la Metzlersche und Poeschel Verlag de Stuttgart en 1986. Al darnos a conocer su última reunión con Heidegger, acaecida en Roma durante abril de 1936, esta vignette nos pinta un Heidegger de carne y hueso, tozudo, políticamente decidido, con una desfachatada desenvoltura, luciendo la "Swastika" en su solapa o aclarando su opinión respecto a la relación integral de su pensamiento con la doctrina del NDSAP.

        Nuestra traducción se basa en la edición alemana (p. 56-59). Donde el texto apareció por primera vez, "Mein Leben in Deutschland vor und nach 1933. Ein Bericht" (Sttutgart; Metzler, 1986) y en la primera traducción al inglés hecha por Richard Wolin con el título "My Last Meeting with Heidegger in Rome, 1936" aparecida en la revista New German Critique, N° 45, fall 1988, pag. 115-116; luego aparecida en el volumen colectivo "The Heidegger Controversy. A Critical Reader" (Massachussets, MIT Press, 1993; pág. 140-143). Existe traducción española: "Mi vida en Alemania antes y después de 1933. Un testimonio" (Madrid, Visor Libros, 1992). Le hemos agregado notas que no existen en las versiones para la mejor comprensión del contexto o cuando lo requiera el texto. (Nicolás González Varela)

        Mi último encuentro con Heidegger

        Por Karl Löwith

        En 1936, durante mi estadía en Roma, Heidegger dio una lectura sobre el poeta Hölderlin en el Instituto Ítalo-Alemán de Cultura.(1) Después de la conferencia él nos acompañó a nuestro apartamento y se mostró visiblemente afectado por la pobreza de nuestro amoblamiento. Advirtió que no tenía mi biblioteca, que aún estaba en Alemania. Por la noche fui con él hasta su habitación en el Instituto Hertziano donde su mujer, Elfride Petri, me recibió con una discreta amabilidad. Es casi seguro que le resultaba comprometida la situación, al recordar la gran cantidad de veces que yo había sido invitado a su casa. El director del Instituto nos invitó a cenar en el restaurante "Osso Buco" y durante el desarrollo del encuentro se eludieron los temas políticos.

        Al día siguiente, mi esposa y yo, junto con Heidegger, su esposa y sus dos pequeños hijos, a los cuales yo había cuidado cuando ellos eran más pequeños, realizamos una excursión a Frascati y Tusculum.(2) Era una tarde radiante, y yo estaba muy feliz a causa del encuentro entre nosotros, a pesar de las reservas inevitables del caso. Heidegger no se quitó el emblema con la insignia del NSDAP que lucía en la solapa, ni siquiera en esa ocasión. El símbolo lo lució durante toda su estadía en Roma y, por lo visto, no se le ocurría ni siquiera pensar que la "Swastika" estaba fuera de lugar mientras pasaba el día a mi lado.

        Hablamos de Italia, de Freiburg y Marburg, y también de tópicos filosóficos. Fue amistoso y atento, pero eludió toda alusión a la situación de Alemania y a sus puntos de vista sobre ella, tal como había hecho su esposa.

        Cuando volvíamos, yo intenté que me diera su opinión sincera en torno a la situación en Alemania. Llevé la conversación hacia la controversia en el diario Neue Züricher Zeitung y le expliqué que no estaba de acuerdo con el ataque político de Barth(3) ni con la defensa de Staiger,(4) puesto que yo era de la opinión de que su participación en el nacionalsocialismo se encontraba en la esencia de su filosofía. Heidegger asintió a mi afirmación sin reservas, y agregó que en su concepto de "historicidad" ("Geschichtlichkeit") se encontraba el fundamento ("Grund") de su engagament político. Heidegger también afirmó que no existía ninguna duda en su creencia en Adolf Hitler, pero que el Führer había subestimado solamente dos cosas: la vitalidad de las iglesias cristianas y los obstáculos de la anexión, el "Anschluss" con Austria. Seguía convencido de que ahora, como antes, el nacionalsocialismo era el curso correcto para Alemania, sólo había que tratar de mantenerse y perseverar en este largo camino. El único aspecto que le parecía problemático era el desmesurado crecimiento de la organización a expensas de las fuerzas vitales. Heidegger no se daba cuenta del destructivo radicalismo de todo el movimiento y del carácter pequeño-burgués de todas esas instituciones, como la "Krafte durch Freude" (KdF), "Fuerza de alegría"(,5) porque él mismo era un pequeño-burgués radicalizado.

        En mi respuesta le remarqué que yo podía comprender algunos aspectos de su actitud, excepto que él se pudiera sentar en la misma mesa, en la Akädemie fur deutsche Recht (Academia del Derecho Alemán) (6), con un individuo tal como Julius Streicher (7), a lo que Heidegger se mantuvo en silencio primero y sin respuesta después. Luego, de alguna manera incómodo, me dio la siguiente justificación, que Karl Barth recoge de manera magistral en su libro Theologische Existenz Heute(8), de que todo hubiera resultado "mucho peor" si ninguno de los intelectuales ("Wissenden") se hubiera comprometido en actitudes como la suya. Y con evidente resentimiento contra la "Intelligentsia", Heidegger concluyó su explicación diciendo "…si esos ‘gentlemen’ no se hubieran considerado demasiado refinados para comprometerse, todo hubiera sido diferente; pero yo estoy ahora en total soledad…" A mi respuesta que no había que ser demasiado "refinado" para renunciar a trabajar con gente como Streicher, Heidegger contestó "no se necesita gastar palabra sobre Streicher, Der Stürmer(9)no es otra cosa que pornografía…". Él no podía comprender cómo Hitler no se sacaba de encima a ese sujeto, que según la opinión de Heidegger podía ser por miedo.

        Estas respuestas eran típicas; puesto que no hay nada más fácil para los alemanes que ser radicales en las ideas e indiferentes ante los hechos prácticos. Ellos consiguen ignorar todos los "individual Fakta" para poder seguir aferrándose más decisivamente a su concepto de totalidad y separar "materia de hechos" de "personas". En verdad, el programa de la "pornografía" fue totalmente realizado y era una realidad en Alemania en 1938.(10) Y no hay nadie que pueda negar la identificación entre Streicher y Hitler sobre esta materia.

        Cuando le envié a Heidegger mi libro sobre Burckhardt(11) no recibí ningún tipo de contestación, al igual que había sucedido el año anterior cuando apareció mi libro sobre Nietzsche.(12) No he recibido de Heidegger ni una línea de agradecimiento y menos aun algún tipo de comentario objetivo. Volví a escribir dos veces más a Heidegger desde Japón. La primera vez cuando apareció Sein und Zeit traducido al japonés. La segunda vez con motivo de unos manuscritos que yo le había entregado en Freiburg y que necesitaba transitoriamente. Su contestación a ambas cartas fue el silencio total. Así terminó mi relación con aquel hombre que me había distinguido en 1928, en Marburg, como su "primer y único alumno".

        En 1938 Husserl falleció en Freiburg. Heidegger demostró su "admiración y amistad",(12) esos eran los términos con los cuales le había dedicado Sein und Zeit en 1927, no gastando palabras de recuerdo o simpatía, no lo hizo ni de manera pública o privada, ni de palabra ni por escrito. Lo mismo hizo otro intelectual, B.,(13) quien debía a Husserl toda su "existencia" filosófica, desde su puesto de trabajo en la universidad de Bonn: se libraron de su situación no dándose por aludidos, todo porque su profesor era de origen judío, un despedido y ellos funcionarios arios.

        Desde el ascenso de Hitler al poder tal era el heroísmo habitual, la actitud normal entre aquellos alemanes que le debían su posición a un judío.

        Seguramente tanto Heidegger como B.(13) consideraron su actitud "honrada" y "lógica": ¿qué otra actitud podían tomar dada su superioridad racial?

        Notas del Editor (NGV):

        1. Era el "Istituto Italiano di Studi Germanici", creado por Mussolini y dirigido por el filósofo "oficial" del fascismo, Giovanni Gentile. En el instituto estaba prohibida la entrada a los judíos, por lo que Löwith no pudo estar entre la audiencia que escuchó la lectura de Heidegger dada el 2 de abril de 1936. Este instituto llevó a Italia a lo más selecto de la "Intelligentsia" orgánica del NSDAP hasta 1940.

        2. Se trataba de la antigua ciudad romana de Túsculo o Tusculum, muy cerca de Roma, y famosa por sus vinos artesanales. Allí Cicerón escribió sus famosas Disputas tusculanas hacia el año 45 a.C..

        3. Se trata del hermano de Karl Barth, el gran teólogo; se puede consultar referncias al suceso en el reportaje de Heidegger a Der Spiegel.

        4. Heinrich Barth en su información sobre la conferencia de Heidegger sobra La obra de arte del 20 de enero de 1936, introdujo el texto en el diario Neue Züricher Zeitung con la siguiente observación: "…sin duda hemos de sentirnos honrados por el hecho que Heidegger tome la palabra en un estado democrático, pues, por lo menos, durante cierto tiempo, pasó por ser uno de los portavoces filosóficos de la nueva Alemania. Muchos todavía guardan en su memoria el detalle que Heidegger dedicó Sein und Zeit en testimonio de veneración y amistad al judío Edmund Husserl, igualmente, que había unido para siempre su interpretación de Kant con la memoria del semijudío Max Scheler. Sucedía lo primero en 1927, y lo segundo en 1929. Los hombres por lo regular no son héroes, y tampoco lo son los filósofos, por más que existan excepciones. Apenas puede exigirse, entonces, que uno nade contra la corriente; sin embargo, cierta obligación frente al propio pasado eleva el prestigio de la filosofía, que no sólo es saber, sino que en otros tiempos fue sabiduría…". Emil Staiger, que entonces era un Privatdozent en Zürich y estaba muy influenciado por Heidegger (con quién tenía intercambio epistolar fluido), reaccionó indignado contra el artículo. En su respuesta decía: "…Barth, que por otro lado no sabe qué hacer ni adonde ir con Heidegger, ha confeccionado una carta en tono de requisitoria política para denunciar a su filosofía…pero Heidegger está junto a Kant, Hegel, Aristóteles y Heráclito. Y una vez que se le ha reconocido esto, ciertamente seguirá lamentándose el hecho de que Heidegger no se mezclara en absoluto con los asuntos cotidianos , lo mismo que continua siendo trágico el que se confundan ambas esferas; pero todo esto no debe condenar al error la admiración por él, en la misma medida en que no se torna errónea la veneración ante la Fenomenología del Espíritu por causa de Hegel y su imagen de reaccionario prusiano…". A esto respondió nuevamente Barth, afirmando que no era procedente "…separar a través de abismos lo filosófico y lo humano, el pensamiento y el ser…". En la conversación con Heidegger, Löwith le explica que el no puede identificarse ni con el ataque puramente político y "externo" de Barth, ni con la defensa de Steiger.

        5. "Kraft durch Freude" ("K.d.F."): literalmente "fuerza por la alegría"; era una agencia del NSDAP dependiente del "D.A.F." ("Deutsche ArbeitsFront"), la organización única de trabajadores del "SS-Staat", dedicada a la recreación y el turismo de masas de sus afiliados. Se creó por decreto el 27 de noviembre de 1933 y era de inscripción obligatoria.

        6. Akademie für Deutsches Recht: conocido por el acrónimo "AkDR", era una institución estatal clave del NS-Staat creada el 26 de junio de 1933 por inspiración del abogado Hans Frank. Una ley del 11 de junio de 1934 la transformó en órgano del estado dependiendo del tétrico ministerio de Justicia e Interior. Era un "think thank" de la ideología nazi y la generadora del nuevo derecho racial y responsable, según los juicios de Nüremberg, de "the whole of Nazi legislation". Su misión era elaborar un nuevo derecho ario para sustituir a los defectos del derecho romano y a todo derecho "extranjero". Además debía fundamentarlo desde la filosofía del derecho alemana "fundando en el plano filosófico la idea de Comunidad del Pueblo, el nacionalsocialismo como acontecimiento histórico, el derecho germánico y la cuestión del derecho racial y el derecho a la vida". La comisión de notables que debían elaborar la nueva filosofía del derecho alemán fue elegida personalmente por Frank y uno de sus preferidos fue el filósofo Heidegger.

        7. Julius Streicher (1885-1946): político y periodista, participó como soldado en la guerra durante 1914-1918 en el frente italiano, luego fundó el Partido Socialista Alemán (SD) y se unió al NSDAP en 1921. Desde 1923 editó la revista antisemita: Der Stürmer ("El soldado de Asalto"), participando en el "Putsch" liderado por Hitler en 1923; desde 1928 "Gauleiter" en Franken; después de 1933 se transformó en uno de los protegidos del "Führer", encargándose del "Comité de Vigilancia y Boicot a los Judíos", organizando el primer boicot a los comercios judíos el 1 de abril de 1933. Después de 1945 fue enjuiciado en Nürnberg y condenado a muerte. En mayo de 1934 Heidegger fue llamado por el "SS-Staat" para integrar la comisión de filosofía de la "Academia para un Derecho Alemán", cuyo presidente era Hans Frank, comisario del "Reich" de justicia y futuro gobernador militar de Polonia, esta comisión, que se reunía simbólicamente en el "Archiv-Nietzsche" en Weimar, Heidegger trabajó hasta 1936. En 1935 ingresó como miembro pleno Julius Streicher.

        7. El libro era: Theologische Existenz Heute, Basel, 1933.

        8. Der Stürmer: revista de extrema derecha, antijudía y semipornográfica, editada por Julius Streicher desde 1923 en Nürnberg; en sus primeros años vendía entre 2.000 y 3.000 ejemplares, llegando en 1933 a los 30.000 y en 1940 a los 600.000 ; entre sus columnistas se encontraban el propio Streicher, K. Holz, E. Hiemer, E. Kellinek. Su único tema era la cuestión judía y su último número se editó el 1 de febrero de 1945. El lema impreso en el frente del tabloide era: "Revista alemana para la lucha y la verdad".

        9. La referencia de Löwith al año 1938 es a la tristemente célebre "Kristallnacht" o "Noche de los cristales rotos"; se trató de el más grande "Pogrom" organizado desde el aparato del "SS-Staat", durante los días 10 y 11 de septiembre de ese año. La excusa externa fue el asesinato del secretario del consulado alemán en París por un judío polaco de nombre Grynszpan. Durante esa noche murieron 91 judíos, se saquearon 7.550 comercios y se quemaron 171 sinagogas, encarcelándose a alrededor de 26.000 personas, en su mayoría judíos, homosexuales, comunistas o socialdemócratas.

        10. Es el libro sobre el historiador Jakob Burkhardt.

        11. El libro sobre Nietzsche había sido editado en 1935.

        12. La dedicatoria original rezaba: "A Edmund Husserl, con admiración y amistad, Todtnauberg, Selva Negra de Baden, 8 de abril de 1926".

        13. El pudor y la vergüenza le impidieron a Löwith colocar el nombre completo de Oskar Becker, que fue junto con él, uno de los más talentosos ayudantes de cátedra de Heidegger en los años ’20. Mantuvo una amplia correspondencia con Heidegger, todavía inédita. Becker, nacionalsocialista convencido, fue ayudado por el judío Husserl en su carrerismo académico y hacia 1933 tenía afinidades y amistad con el teórico racial Ludwig Clauss. Heidegger lo promocionó, fue el sucesor de su cátedra en Marburg, mientras dejaba de lado e ignoraba a todos sus discípulos judíos. Becker trató de desarrollar una metafísica nórdica-racial, Nordische Metaphysik, a través de artículos publicados en la revista pseudocientífica "Rasse" ("Raza") utilizando la arquitectura heideggeriana. Una verdadera ontología racista. Becker después de la guerra siguió siendo docente universitario sin problemas y tuvo alumnos distinguidos como Otto Pöggeler o Jürgen Habermas.

        REBELION.ORG

        Funcionarios cubanos limitan libertad de expresión de los ‘blogueros’: cuba amplía libertades democráticas básicas, o las reduce?

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        El Gobierno cubano obstaculiza el acceso a la Red en los hoteles

        MAURICIO VICENT - La Habana – 09/05/2009

        BLOGUERA--YOANISANCHEZ Las dificultades y prohibiciones para acceder a Internet en Cuba siguen incrementándose, denunciaron ayer blogueros cubanos críticos con el Gobierno. Según Reinaldo Escobar, administrador de un blog contestatario y esposo de la conocida bloguera Yoani Sánchez, una "resolución ministerial" que ya ha empezado a aplicarse en hoteles de La Habana impide vender tarjetas de conexión a Internet a clientes cubanos en los establecimientos turísticos. Una empleada del centro de negocios del hotel Meliá Cohíba confirmó que en dicha instalación ya se aplica una instrucción "que limita el servicio de Internet a los clientes extranjeros".

        ver M. Castells: "El Poder tiene temor de internet"

            Según Escobar, hace pocos días le fue negado el servicio de conexión inalámbrica de Internet en el Cohíba, e incluso la persona que le atendió le enseñó la ordenanza. "Era una resolución conjunta del Ministerio de Turismo y del de Informática y Telecomunicaciones; tenía dos o tres folios y decía en uno de sus puntos que el servicio de Internet era sólo para extranjeros", asegura Escobar. El periodista cubano dijo que en el hotel Nacional de La Habana también aplican la medida.

            El uso de Internet está muy limitado en Cuba. Los cubanos no pueden contratar una cuenta particular, a no ser que sean autorizados especialmente por las autoridades, que dicen priorizar el "uso social" de Internet y achacan las restricciones al embargo comercial de EE UU y a las limitaciones económicas. La población puede abrir cuentas de correo electrónico en oficinas de correos, pero no tienen acceso a la Red. De ahí que se recurra a los hoteles que ofrecen Internet a los extranjeros.

            La información es confusa. La práctica totalidad de los hoteles de la capital seguía atendiendo ayer a clientes cubanos y casi ninguno de los empleados decía saber nada de ningún nuevo reglamento, excepto el Cohíba. Incluso hoteles como el Meliá Habana y Tryp Habana Libre, ambos bajo gestión de la cadena mallorquina, daban servicio de Internet con normalidad, eso sí, a precios prohibitivos -cuatro euros por media hora y ocho por hora, cuando el salario promedio mensual en Cuba es de 408 pesos mensuales, menos de 15 euros al cambio-.

            Fuentes de la cadena Meliá explicaron que en el caso del Cohíba ha empezado a aplicarse un "nuevo contrato" con la empresa de telecomunicaciones Etecsa, que es la que da servicio de Internet, y que sí contempla la limitación de brindar servicio de conexión de Internet a los cubanos, a no ser que sean residentes en el extranjero. "El hotel no es servidor de Internet, ese servicio lo da Etecsa [empresa mixta cubano-italiana], y ella establece sus normas", dijo la fuente. La misma señaló que ni el Meliá Habana ni el Habana Libre tenían un contrato similar. El hotel Nacional está limitando el uso de Internet a todos los huéspedes del hotel. El disidente Óscar Espinosa dijo ayer a EL PAÍS que, según sus noticias, en la mayoría de los hoteles los cubanos tenían acceso a Internet, pero expresó que el problema es otro. "Las restricciones al uso de Internet son muchas, y existe la posibilidad de que el Gobierno trate de limitar su uso aún más, en un intento por controlar la información en momentos de grave crisis económica".

            El País.com

            M. Castells: "El Poder tiene miedo de Internet"…

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            Manuel Castells, Sociólogo

            Si alguien ha estudiado las interioridades de la sociedad de la información es el sociólogo Manuel Castells (Hellín, 1942). Su trilogía La era de la información: economía, sociedad y cultura ha sido traducida a 23 idiomas. Es uno de los primeros cerebros rescatados: volvió a España, a dirigir la investigación de la Universitat Oberta de Catalunya, en 2001, después de haber investigado e impartido clases durante 24 años en la Universidad de California, en Berkeley. Una de sus investigaciones más reciente es el Proyecto Internet Cataluña, en el que durante seis años ha analizado, mediante 15.000 entrevistas personales y 40.000 a través de la Red, los cambios que Internet introduce en la cultura y la organización social, y acaba de publicar, con Marina Subirats, Mujeres y hombres, ¿un amor imposible? (Alianza Editorial), donde aborda las consecuencias de estos cambios.

            Pregunta. Esta investigación muestra que Internet no favorece el aislamiento, como muchos creen, sino que las personas que más chatean son las más sociables.

            Respuesta. Sí. Para nosotros no es ninguna sorpresa. La sorpresa es que ese resultado haya sido una sorpresa. Hay por lo menos 15 estudios importantes en el mundo que dan ese mismo resultado.

            P. ¿Por qué cree que la idea contraria se ha extendido con éxito?

            R. Los medios de comunicación tienen mucho que ver. Todos sabemos que las malas noticias son más noticia. Usted utiliza Internet, y sus hijos, también; pero resulta más interesante creer que está lleno de terroristas, de pornografía… Pensar que es un factor de alienación resulta más interesante que decir: Internet es la extensión de su vida. Si usted es sociable, será más sociable; si no lo es, Internet le ayudará un poquito, pero no mucho. Los medios son en cierto modo la expresión de lo que piensa la sociedad: la cuestión es por qué la sociedad piensa eso.

            P. ¿Por miedo a lo nuevo?

            R. Exacto. Pero miedo, ¿de quién? De la vieja sociedad a la nueva, de los padres a sus hijos, de las personas que tienen el poder anclado en un mundo tecnológica, social y culturalmente antiguo, respecto de lo que se les viene encima, que no entienden ni controlan y que perciben como un peligro, y en el fondo lo es. Porque Internet es un instrumento de libertad y de autonomía, cuando el poder siempre ha estado basado en el control de las personas, mediante el de información y comunicación. Pero esto se acaba. Porque Internet no se puede controlar.

            P. Vivimos en una sociedad en la que la gestión de la visibilidad en la esfera pública mediática, como la define John J. Thompson, se ha convertido en la principal preocupación de cualquier institución, empresa u organismo. Pero el control de la imagen pública requiere medios que sean controlables, y si Internet no lo es…

            R. No lo es, y eso explica por qué los poderes tienen miedo de Internet. Yo he estado en no sé cuántas comisiones asesoras de gobiernos e instituciones internacionales en los últimos 15 años, y la primera pregunta que los gobiernos hacen siempre es: ¿cómo podemos controlar Internet? La respuesta es siempre la misma: no se puede. Puede haber vigilancia, pero no control.

            P. Si Internet es tan determinante de la vida social y económica, ¿su acceso puede ser el principal factor de exclusión?

            R. No, el más importante seguirá siendo el acceso al trabajo y a la carrera profesional, y antes el nivel educativo, porque, sin educación, la tecnología no sirve para nada. En España, la llamada brecha digital es por cuestión de edad. Los datos están muy claros: entre los mayores de 55 años, sólo el 9% son usuarios de Internet, pero entre los menores de 25 años, son el 90%.

            P. ¿Es, pues, sólo una cuestión de tiempo?

            R. Cuando mi generación haya desaparecido, no habrá brecha digital en el acceso. Ahora bien, en la sociedad de Internet, lo complicado no es saber navegar, sino saber dónde ir, dónde buscar lo que se quiere encontrar y qué hacer con lo que se encuentra. Y esto requiere educación. En realidad, Internet amplifica la más vieja brecha social de la historia, que es el nivel de educación. Que un 55% de los adultos no haya completado en España la educación secundaria, ésa es la verdadera brecha digital.

            P. En esta sociedad que tiende a ser tan líquida, en expresión de Zygmunt Bauman, en que todo cambia constantemente, y que cada vez está más globalizada, ¿puede aumentar la sensación de inseguridad, de que el mundo se mueve bajo nuestros pies?

            R. Hay una nueva sociedad que yo he intentado definir teóricamente con el concepto de sociedad-red, y que no está muy lejos de la que define Bauman. Yo creo que, más que líquida, es una sociedad en que todo está articulado de forma transversal y hay menos control de las instituciones tradicionales.

            P. ¿En qué sentido?

            R. Se extiende la idea de que las instituciones centrales de la sociedad, el Estado y la familia tradicional, ya no funcionan. Entonces se nos mueve todo el suelo a la vez. Primero, la gente piensa que sus gobiernos no la representan y no son fiables. Empezamos, pues, mal. Segundo, piensan que el mercado les va bien a los que ganan y mal a los que pierden. Como la mayoría pierde, hay una desconfianza hacia lo que la lógica pura y dura del mercado le pueda proporcionar a la gente. Tercero, estamos globalizados; esto quiere decir que nuestro dinero está en algún flujo global que no controlamos, que la población se ve sometida a unas presiones migratorias muy fuertes, de modo que cada vez es más difícil encerrar a la gente en una cultura o en unas fronteras nacionales.

            P. ¿Qué papel desempeña Internet en este proceso?

            R. Por un lado, al permitirnos acceder a toda la información, aumenta la incertidumbre, pero al mismo tiempo es un instrumento clave para la autonomía de las personas, y esto es algo que hemos demostrado por primera vez en nuestra investigación. Cuanto más autónoma es una persona, más utiliza Internet. En nuestro trabajo hemos definido seis dimensiones de autonomía, y hemos comprobado que cuando una persona tiene un fuerte proyecto de autonomía, en cualquiera de esas dimensiones, utiliza Internet con mucha más frecuencia e intensidad. Y el uso de Internet refuerza a la vez su autonomía. Pero, claro, cuanto más controla una persona su vida, menos se fía de las instituciones.

            P. Y mayor puede ser su frustración por la distancia que hay entre las posibilidades teóricas de participación y las que ejercen en la práctica, que se limitan a votar cada cuatro años, ¿no cree?

            R. Sí, hay un desfase enorme entre la capacidad tecnológica y la cultura política. Muchos municipios han puesto puntos Wi-Fi de acceso, pero si al mismo tiempo no son capaces de articular un sistema de participación, sirven para que la gente organice mejor sus propias redes, pero no para participar en la vida pública. El problema es que el sistema político no está abierto a la participación, al diálogo constante con los ciudadanos, a la cultura de la autonomía, y, por tanto, estas tecnologías lo que hacen es distanciar todavía más la política de la ciudadanía.

            Breve CV de Manuel Castells (tomado de sitio de J.J. Brunner)

            Nacido en España en 1942.

            Profesor de investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) en Barcelona. Es también Catedrático Emérito de sociología y Catedrático Emérito de planificación urbana y regional de la University of California, Berkeley, donde impartió clases durante 24 años. Catedrático Titular de la Cátedra Wallis Annenberg de Tecnología de Comunicación y Sociedad en la University of Southern California en Los Angeles. Profesor Visitante Distinguido de Tecnología y Sociedad, titular de la Cátedra Marvin y Joanne Grossman en el Massachussets Institute of Technology y Profesor Visitante Distinguido de Estudios de Internet en la Oxford University.

            Anteriormente, fue Profesor de Sociología de la École des Hautes Études en Sciencies Sociales (1967-1979), Catedrático y Director del Instituto de Sociología de Nuevas Tecnologías de la Universidad Autónoma de Madrid (1988-1993), Profesor de Investigación en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Barcelona (1997) y Catedrático de Sociología y de Planificación Urbana y Regional en la University of California, Berkeley (1979-2003).

            Ha sido Profesor Visitante en 15 universidades alrededor del mundo y conferenciante invitado en centenares de instituciones académicas y profesionales en 43 países. Es autor de 19 libros entre los cuales la trilogía "La era de la información: cultura, economía y sociedad" publicada en 23 idiomas. También es coautor y editor de 22 libros. Ha recibido, entre otras distinciones, la Guggenheim Fellowship, el premio C. Wright Mills de la Sociedad Americana para el Estudio de los Problemas Sociales; el premio Robert and Helen Lynd Award de la Asociación Americana de Sociología; el premio Ithiel Sola Pool de la Asociación Americana de Ciencias Políticas; la medalla Narcís Monturiol de Catalunya; la Orden Gabriela Mistral de Chile, la Orden de Santiago del Presidente de Portugal y la Creu de Sant Jordi de Catalunya. Es doctor honoris causa por 12 universidades. Así mismo, es profesor honorario y ha recibido medallas de honor de diferentes universidades. Es miembro de la Academia Europea, de la Academia Británica y Académico Numerario de la Real Academia Española de Ciencias Económicas y Financieras.

            Entre otros nombramientos distinguidos, ha sido asesor en Tecnología de la Información y en Sociedad Civil Global del Secretario General de Naciones Unidas. En 2005 fue designado por la Comisión Europea miembro fundador del Consejo Científico del Consejo Europeo de Investigación.

            http://www.elpais.com/articulo/reportajes/poder/tiene/miedo/Internet/elpeputec/20080106elpdmgrep_5/Tes

            Las Universidades Peruanas. Un Estudio…

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            El huracán PISA en la Universidad

            Por Manuel Burga

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            Diario La República, Perú. Jueves, 19 de Junio 2008

            El diario español EL PAÍS, el 4 de febrero pasado, trajo la noticia de que "El huracán PISA llega a la universidad", de manera específica a la española para "comparar las capacidades de los universitarios que están a punto de terminar la carrera". La noticia se completa indicando que para esto se están desarrollando "nuevos instrumentos de evaluación" dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Se trata entonces de un PISA de universidades y ya varios países, como Australia, Corea, Japón, México, Holanda, Noruega, España, Suecia y Estados Unidos, están comprometidos en el proyecto.

            Sabemos muy bien lo que es el PISA (Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes). Nuestros jóvenes de 15 años, de nivel secundario, participaron en el PISA 2001 y fueron evaluados durante tres años en comprensión lectora, matemática y ciencias. Quedamos en último lugar entre 43 países. Por eso precisamente lo llaman "huracán", porque barrió a muchos, acabó con algunos mitos, dejando en lugares mediocres a países aparentemente tan encumbrados como España y Reino Unido. El PISA de universidades, como el original, evaluará también resultados. Entonces, ¿qué estamos haciendo para no quedar de nuevo en situaciones tan ridículas y marginales?

            Cada vez tenemos más información. El Grupo de Opinión Pública de la U. de Lima hace poco dio a conocer su III Encuesta Anual sobre la Universidad Peruana y sus resultados no nos sorprenden. El 65.0% opina que la situación actual de la universidad peruana es regular, y regular –en el habla limeña– es más bien mal. Un 69.9% reconoce que hay poco apoyo estatal; lo que todo el mundo conoce. Un 57.1% opina que la universidad pública es solamente "regular" y que no ha mejorado en los últimos 5 años. Contrariamente, un 60.7% coincide en que la Privada es buena. Hay respuestas que parecen validar la Encuesta, como la percepción de que el ingreso a las privadas es mucho más fácil que a las públicas y que si pudieran estudiar en una universidad extranjera un 72.3% dejaría el país para hacerlo.

            Pero hay otras que sorprenden: un 33.4% apoya a las universidades-negocio y un 68.2 opina que las Privadas serán mejores en los próximos 10 años. También sorprende un contundente 85.6% a favor del cogobierno universitario. Entonces, aunque el universo de encuestados no parece el más pertinente, podemos concluir que la gente mira con simpatía a la universidad privada, incluso a la polémica universidad-negocio, y desconfía del presente y futuro de la Pública. Esto lógicamente contradice al Ranking Universitario peruano elaborado por el doctor Luis Piscoya el año 2005, donde entre las 10 primeras hay 7 Públicas y solamente 3 Privadas.

            Los integrantes de la Comisión de Educación del Congreso, quienes están frente a dos proyectos de nueva ley universitaria, el 773 y el 983, presentados por la bancada aprista y la nacionalista, respectivamente, hace ya más de dos años, tienen que llegar a un texto único. Ambos proyectos coinciden en identificar la crisis actual, en promover la calidad y la investigación en la universidad. Ambos, asimismo, discrepan cuando se trata de las dimensiones de los órganos de gobierno, de la forma de elección de las autoridades, de los niveles dentro de las categorías docentes, la continuidad de la ANR y la creación de un Consejo Nacional de la Educación Superior.

            Por lo tanto es necesario encontrar una salida y pronto. Todo el período del presidente Toledo, de 2001 a 2006, se discutió este tema y dentro de este contexto se inició la homologación del docente universitario, que aún no es aprovechada por el Ejecutivo, ni el Legislativo, para poner en marcha un auténtico cambio en la educación superior. Los docentes universitarios y los alumnos lo esperan indudablemente. Reforma universitaria –tal como algunos la sueñan– puede ser una buena herramienta de transformación. Tuvimos una Reforma universitaria liberal en el siglo XIX y la famosa Reforma de Córdoba en el siglo XX, y las dos han terminado con una universidad en crisis. Ahora no podemos cerrar los ojos ante una "silenciosa" Reforma universitaria en marcha en los extramuros de la universidad pública, personificada en la universidad-negocio, montada en la ola privatista de la economía de mercado, que evita la norma universitaria, ofrece una oferta educativa ilimitada y crea guetos donde se empobrece nuestra ya empobrecida clase media.

            No esperamos una norma legal mágica, pero sí una que vuelva más competitiva a nuestra universidad pública y la prepare a enfrentar los desafíos evaluadores del mundo actual, ese huracán PISA que ya nos amenaza. Los legisladores tendrán que ponerse a la vanguardia de este movimiento, o la educación superior terminará convertida en el paraíso de los especuladores y donde las universidades públicas tendrán que inventar sus propias normativas.

            Véase Encuesta Completa en los Links de este Blog "Universidades Peruanas. Ultima encuesta (2008)".

            Sartre: 100 años de libertad…

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            " Jean-Paul Sartre : cien años de libertad "
            EDGARDO CASTRO – LA VANGUARDIA 22/05/2005

            Los intelectuales y el poder" es el título de una extensa conversación entre Michel Foucault y Gilles Deleuze que tuvo lugar en 1972. Foucault comienza refiriendo la inquietud de un maoísta que comprendía bien por qué Sartre se ocupaba de política, un poco menos por qué lo hacía Foucault , pero para nada en el caso de Deleuze . El en ámbito de la filosofía alemana, Nietzsche y sobre todo Heidegger fueron los nombres en torno a los cuales se planteó la cuestión de las relaciones entre los filósofos y la política. En gran medida, el centenario del nacimiento de Sartre está convirtiéndose en la ocasión para desplazar este interrogante hacia el paisaje intelectual francés del siglo XX y retomar el tema de aquella conversación entre Deleuze y Foucault .

            El intelectual y el profesor

            El compromiso político de Sartre , sus luchas y sus causas son nuevamente objeto de un debate que se ve fortalecido por la comparación con el otro pensador político francés nacido en el mismo año; compañero de estudios gracias al cual Sartre descubrió la fenomenología: Raymond Aron.

            Cuenta Simone de Beauvoir que una tarde en el bar Bec de Gaz de la calle Montparnasse , mientras tomaban la especialidad de la casa, cóctel de albaricoque (o, según otras tradiciones, una simple jarra de cerveza), recién llegado del Instituto francés de Berlín, Aron convenció a Sartre de que la fenomenología respondía exactamente a sus preocupaciones filosóficas. Y Sartre se encaminó hacia Friburgo : hacia Husserl y Heidegger .

            Pero el tiempo terminó enfrentándolos. En un rincón, el intelectual militante, el pensador de izquierda, vinculado al marxismo —aunque las relaciones no siempre fueron buenas: sus libros estuvieron prohibidos en los países del Este— y al maoísmo; en el otro, el defensor de ideas liberales, el investigador cercano a la derecha francesa —aunque las relaciones tampoco fueron siempre buenas: "profesor en Le Figaro , periodista en el Collège de France ", dijo de él De Gaulle —.

            En medio del fervor de los acontecimientos del 68, el 19 de junio de ese año, precisamente, Le Nouvel Observateur publicó una larga entrevista, reproducida luego en Situations VIII y titulada: "Las bastillas de Raymond Aron", en la que Sartre afirmaba: "Aron no se discutió nunca a sí mismo y es por eso que a mis ojos es indigno de ser profesor"; no se puede suponer que "pensar sólo detrás del escritorio —y pensar la misma cosa desde hace treinta años— represente el ejercicio de la inteligencia". "Un intelectual, para mí, —decía allí Sartre , diferenciándose de Aron— es eso: el que es fiel a un conjunto político y social, pero que no cesa de discutirlo".

            La herencia de Hegel

            Resulta imposible comprender por qué y cómo los filósofos franceses del siglo XX hacen política sin tener presente a Hegel . Y en particular, la interpre tac ión que de él hace, así como la influencia y la personalidad de Alexandre Kojève . La obra filosófica de Sartre , en efecto, se puede leer como una extensa discusión con el hegelianismo desde una perspectiva existencialista que se combina con elementos del psicoanálisis y del marxismo. A partir de esta discusión, Sartre llegará a una concepción filosófica de la política del siglo XX opuesta a la de Kojève .

            En 1927, Kojève —ruso, sobrino de Kandinsky y apenas tres años mayor que Sartre — se instala en París. Kojève había conocido a Alexandre Koyré a causa de una curiosa historia sentimental: Kojève terminó casándose con la esposa del hermano de Koyré , otro emigrado ruso que dictaba un curso sobre la filosofía religiosa de Hegel en la Ecole Pratique des Hautes Etudes . Cuando Koyré fue transferido a El Cairo, Kojève se encargó de reemplazarlo en aquel curso. Esta sustitución terminó convirtiéndose, junto con la recepción de Husserl y de Heidegger , y luego de Nietzsche , en uno de los acontecimientos fundadores de la filosofía francesa del siglo XX.

            Y aquella curiosa historia sentimental fue una de las muchas casualidades que hicieron posible el célebre seminario de Kojève sobre la Fenomenología del espíritu de Hegel . De 1933 a 1939, generalmente los lunes a las 17,30, para seguir el comentario párrafo por párrafo del texto de Hegel , se reunían casi todos aquellos que luego serían los intelectuales de la posguerra: Raymond Queneau , Gaston Fessard , Jacques Lacan , Raymond Aron, Georges Bataille , Maurice Merleau – Ponty , Jean Hyppolite , André Breton … En la lista de los asistentes formales o informales, sin embargo, no figura Sartre .

            A Kojève , en realidad, no le interesaba tanto el texto de Hegel , sino, más bien, las consecuencias especulativas que podía extraer de su sistema. En 1947, Gallimard publicó el contenido del seminario bajo el título de Introducción a la lectura de Hegel . El capítulo de la dialéctica del amo y del esclavo es una de las claves de la interpre tac ión de Kojève : el hombre es fundamentalmente deseo de reconocimiento, lucha por el reconocimiento y la historia es historia de los deseos deseados. A partir de aquí, la Fenomenología aparece como una obra de antropología filosófica y Hegel , como un pensador existencial. La otra tesis fundamental de Kojève y la más importante es la del final de la historia (no sólo de la filosofía, como pensaba efectivamente Hegel ). Como explicará más tarde en su última entrevista, "siempre se producen acontecimientos, pero desde Hegel y Napoleón no se ha dicho nada más, no se puede decir nada nuevo". Por ello, tampoco son posibles nuevas revoluciones; la revolución china, por ejemplo, es sólo la introducción del código napoleónico en ese país.

            De aquel seminario también había participado Robert Marjolin . Después de la guerra, Marjolin le hizo un lugar a Kojève en el seno de la DREE (la Dirección de las Relaciones Económicas Exteriores de Francia). El emigrado ruso se convierte en asesor de los economistas franceses. El filósofo es ahora funcionario. Entre sus muchos sucesos en este campo, será uno de los principales negociadores por Francia de los acuerdos que culminaron en el GATT, dará consejos acerca de cómo devaluar, entrará en con tac to con el futuro primer ministro, Raymond Barre, y los futuros presidentes del Fondo Monetario. Con la creación del Mercado Común, Kojève se desempañará en los organismos de la Comunidad, interesándose particularmente en la creación de un banco común europeo y en la elaboración de un sistema aduanero- tarifario . La muerte, de hecho, lo sorprenderá en Bruselas .

            Durante estos años de funcionario, Kojève comienza a elaborar la idea de que el nuevo capitalismo representa el estadio final de la historia, la forma política del reconocimiento recíproco. Esta es la teoría que expondrá, invitado por Carl Schmitt , en la conferencia "El colonialismo desde una perspectiva europea". Una frase resume su posición: " Marx es Dios, Ford es su profeta". Kojève explicará, en efecto, que el nuevo capitalismo ya no es contradictorio con el marxismo, que ha integrado en sus mecanismos el potencial revolucionario de éste último y que, por ello, está destinado a mundializarse. Kojève , un "marxista de derecha".

            El final de la historia implicaba, de este modo, que también el hombre había acabado, había muerto. Su deseo estaba satisfecho; ya no era necesario luchar por el reconocimiento, sino sólo administrarlo y extenderlo. Así Kojève podía decir: "nos dirigimos hacia un modo de vida ruso-americano, antropomórfico pero animal, quiero decir, sin negatividad", volvemos a la naturaleza, nos convertimos en "monos sabios".

            Resucitar la libertad

            Sartre , afirma el Diccionario de los intelectuales franceses en el artículo que le dedica, encarna mejor que nadie la figura del intelectual francés comprometido con los combates de su tiempo. Pero sería un error concluir, forzando la contraposición y adoptando las expresiones enfervorizadas de Sartre , que Aron haya sido sólo un académico, un intelectual de escritorio. El mismo diccionario, esta vez en el artículo "Aron", aclara que pocos intelectuales se han comprometido como él. Por ejemplo, en los años 40, cuando posterga temporalmente su carrera universitaria para sumergirse en el periodismo político de las revistas Combat o Le Figaro . O, como aconteció en la época de la guerra de Argelia, cuando se opuso a la derecha francesa en nombre de la libertad.

            Deberíamos decir, más bien, que Sartre y Aron veían las relaciones entre teoría y práctica de manera inversa. Para Sartre , diciéndolo muy esquemáticamente, hay una prioridad de la acción sobre la teoría. Para Aron, en cambio, la prioridad es elaborar los instrumentos teóricos de la acción política.

            Ahora, como dijimos, es posible leer la obra de Sartre , en particular, El ser y la nada (1943) y la Crítica de la razón dialéctica (1960), como una extensa discusión con Hegel – Kojève . En la primera de estas obras, Sartre parte de la fenomenología. No tanto la de Husserl , que había criticado en sus trabajos anteriores (como La trascendencia del ego , 1936), sino sobre todo la de Heidegger . El subtítulo de la obra, Ensayo de ontología fenomenológica , lleva la marca de esta filiación.

            La primera parte de la obra está dedicada a mostrar la relación entre la conciencia y la negación. Hay una diferencia fundamental entre el ser que se convierte en fenómeno para la conciencia (lo que la conciencia conoce) y el ser propio de la conciencia. Mi conciencia, en efecto, no existe como distinta, como puesta por mí, mi conciencia soy yo mismo. Del ser distinto de mí, del ser en-sí, puedo distinguir, entonces, el ser-para-mí, el ser de la conciencia. Ese ser fuera de mí es lo que de hecho es, en plena adecuación consigo mismo. En la conciencia, en cambio, no encontramos esta adecuación. La conciencia está presente a sí, es consciente de sí misma (si no sería inconciencia); pero esta presencia no es simple coincidencia, lo que también la volvería inconsciente. La distancia que separa la conciencia de sí misma no es un ser, sino la nada que proviene de ella misma. Esta negación, sin embargo, no tiene un fundamento, algo que la preceda, sino que es sólo su propia actividad. La conciencia, en definitiva, no es, deviene tal. Su actividad precede a su ser, su existencia a su esencia.

            En este sentido, el hombre se crea su esencia, se elige a sí mismo y decide sin puntos de apoyo ni criterios preestablecidos. Por ello, es libre. Esta libertad es, sin embargo, una condena. El hombre no puede no ser libre. La angustia, precisamente, nos revela nuestra condena a la libertad.

            En unas páginas muy densas (277-298 de la edición francesa), Sartre compara la conciencia hegeliana con las filosofías de Husserl y de Heidegger . Retoma la célebre dialéctica entre el amo y el esclavo, que era una de las claves de la interpre tac ión de Kojève , y acusa a Hegel de un doble optimismo. Por un lado, un optimismo epistemológico: la relación entre mi conciencia y la de los otros sería, finalmente, sólo una relación cognoscitiva, de mutuo re-conocimiento. Para Sartre , no hay reciprocidad. La relación con los otros es siempre conflictiva y mi maldición es ser siempre un "otro". Por otro lado, hay en Hegel un optimismo más fundamental, un optimismo ontológico: la verdad es la verdad del Todo. Hegel se sitúa desde la perspectiva del Todo. Las conciencias son sólo sus momentos. Y cada conciencia, en la medida en que es pensamiento, un cogito , puede reconciliarse con el Todo. La Historia sería el nombre de esta reconciliación. Para Sartre , en cambio, inspirándose en Heidegger , la conciencia no se reduce al cogito , es existencia, es proyecto.

            En la Crítica de la razón dialéctica , Sartre retoma el problema de la relación de la conciencia individual con la dialéctica histórica. Se inspirará ahora en el marxismo, pero corrigiéndolo desde su existencialismo. También aquí se trata de evitar un optimismo triunfalista. La totalidad, lo universal, la Historia no existen como tales; sólo tienen realidad en los individuos: "el fundamento concreto de la dialéctica histórica es la estructura de la acción individual". No se trata de superponer la Historia a los individuos, sino de leerla desde adentro. Toda situación histórica es el resultado de la dialéctica entre los proyectos de los individuos que, puesto que se fundan en la libertad, no están predeterminados. La Historia, entonces, es una multiplicidad de ficciones (totalizaciones) que no tienen realidad en sí mismas, que son la exteriorización de las acciones individuales.

            Razones para rebelarse

            Existe, claramente, una continuidad entre los dos textos de Sartre El ser y la nada y Crítica de la razón dialéctica , pero también profundas diferencias. Más allá de la rehabili tac ión de la capacidad negadora de la conciencia, el hombre de la primera obra aparecía como una "pasión inútil", un dios fracasado. Su concepción de la angustia podía conducir o conducía, según las críticas de los marxistas, a una forma de quietismo o, al menos, al indiferentismo. El hombre había recuperado su libertad, pero no disponía de brújula. La reflexión sobre moral prometida por Sartre y que debía seguir a El ser y la nada , de hecho, nunca fue llevada a término. Sus esbozos fueron publicados póstumamente como Cuadernos para una moral . En los trabajos que separan ambas obras (como Materialismo y revolución , de 1946), Sartre reformula el tema de la intersubjetividad para hacer posible la colaboración de los hombres en un proyecto común.

            En la Crítica de la razón dialéctica , para señalar alguna de las diferencias, la posibilidad de una acción común pasa a través de una reformulación del concepto de libertad a fin de dar cuenta de la materialidad de los condicionamientos de la situación en la que el hombre decide su proyecto. El hombre ya no será simplemente "lo que hace", sino "lo que hace con lo que se le da". Los hombres, afirma ahora, son todos esclavos en la medida en que sus experiencias vitales se desarrollan en situaciones originariamente condicionadas por la penuria. La acción histórica es nuevamente necesaria. Para superar la serialidad de lo colectivo (que se podría comparar a la animalización del hombre en el nuevo capitalismo, según Kojève ), Sartre describe la constitución de grupos en fusión, reunión de individuos que reconocen un proyecto común de liberación.

            Dios ha sido separado de su profeta, Marx ha sido separado de Ford . Ya no es necesario convertirse inevitablemente en funcionario. Más bien, todo lo contrario. O, como dice el título de un texto sartreano , hay razones para rebelarse.

            Poder y libertad

            Luego del encuentro con Aron que le hace descubrir la fenomenología, Sartre , atraído por ella, compró el libro de Emmanuel Levinas sobre la Teoría de la intuición en Husserl . Pero la relación con Levinas no se detiene aquí. Bernard -Henri Lévy (en El siglo de Sartre , 2000), en efecto, sugiere que el último Sartre ha sido levinasiano . Para sostenerlo, se basa en la extensa entrevista que le hiciera al filósofo su secretario privado, Benny Lévy (o Pierre Victor ), publicada como entrevista en Le Nouvel Observateur en 1980, con el título "La esperanza ahora". A través de esta entrevista podemos acceder al libro que ambos preparaban desde 1975: Poder y libertad .

            Benny Lévy era el jefe de aquellos a los que los franceses llamaban "los maos ". En 1970, solicitó a Sartre que se hiciera cargo de la dirección del periódico maoísta La causa del pueblo , y a partir de junio de 1974, Lévy se convertió en su secretario y su confidente. Sartre escribió en una oportunidad a Giscard d’Estaing para que Benny Lévy obtuviera la nacionalidad francesa, cuya carencia lo obligaba a vivir casi en la clandestinidad. Según Lévy , en reconocimiento a esa intervención, Sartre nunca a tac ó a Giscard d’Estaing .

            La masacre de Berlín alejó a Benny Lévy de los grupos revolucionarios ligados a la violencia; y el descubrimiento del pensamiento de Emmanuel Levinas lo hizo renacer filosóficamente. No fue sólo un reencuentro con la filosofía, también con el judaísmo. Comenzó a estudiar hebreo y a leer el Talmud .

            En 1946, Sartre había escrito las Reflexiones sobre la cuestión judía . Con este escrito, Sartre tuvo el mérito, como Vladimir Jankélevitch , de haber roto el silencio filosófico sobre la cuestión en Francia. Pero para él, que por esa época no había logrado superar los prejuicios asimilacionistas , el "judío" finalmente no existe: es creado por la mirada del "otro". A partir de su viaje a Israel en 1967, comenzó a modificar esta posición. Pero Benny Lévy , según aquella entrevista, lo llevó mucho más lejos: lo llevó inclusive a reconocer la especificidad del judaísmo y de su cultura. La prioridad de la ética y la noción de mesianismo son los temas de Levinas que Benny Lévy discutirá con Sartre y que, según Bernard -Henri Lévy , hacen del último Sartre un levinasiano .

            Las respuestas de Sartre , aun antes de ser publicadas, fueron objeto de escándalos y tensiones. Ellas no coinciden con la versión oficial de los últimos días del filósofo que nos ofrece Simone de Beauvoir en La ceremonia del adiós . Para su compañera de medio siglo, como también para Raymond Aron, se trata sólo de una retrac tac ión de su ateísmo arrancada malvadamente a un anciano.

            Annie Cohen- Solal , en su biografía Sartre . 1905-1980 , publicada en 1985, narra los pormenores de esta historia. Cuando el manuscrito llegó a las manos de Jean Daniel, director de Le Nouvel Observateur , quienes estaban en contra de Benny Lévy , con Simone de Beauvoir a la cabeza, llamaron a Daniel por teléfono para evitar la publicación de la entrevista. Finalmente, llamó el mismo Sartre y pidió a Daniel que la publicara íntegramente.

            No vamos a expedirnos aquí sobre este último Sartre , pero una frase suya en esa conversación con Jean Daniel nos parece la mejor conclusión: "La trayectoria de mi pensamiento se les escapa a todos".

            http://www.ddooss.org

            Acusación de plagio remece a la Facultad de Derecho de la U. de Chile…

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            Toma impulsada por los alumnos se suma a acusaciones contra el decano

            La acusación de plagio que remece a la Facultad de Derecho de la U. de Chile Unas semanas bastante complejas ha debido enfrentar Roberto Nahum. A las acusaciones hechas por una ex profesora sobre supuesto plagio de sus investigaciones, se suma la fuerte arremetida de los estudiantes que están en paro indefinido exigiendo un proyecto académico claro y la renuncia de las actuales autoridades. Con respecto al supuesto plagio, los jóvenes aseguran que fue la gota que rebasó el vaso.  En tanto académicos top solicitaron que la Rectoría realice un sumario, lo que fue rechazado la semana pasada.

            Por Claudia Urquieta Ch.

            Pasadas las 3 de la tarde del miércoles cientos de estudiantes movilizaban sillas y pancartas para blindar la fachada de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. En tan sólo unos minutos, el emblemático edificio de Pío Nono estaba listo para la toma indefinida que los alumnos definieron luego de que la respuesta dada por la dirección de la institución  académica a un petitorio que presentaron, no los dejó conformes.

            La elaboración de un proyecto de desarrollo institucional, regular el claustro académico, democracia interna y la renuncia de la actual administración, fueron los cuatro puntos que una aplastante mayoría (81 por ciento) aprobó el martes como petitorio.

            Mientras se preparaba la toma el decano de la facultad, Roberto Nahum, estaba en su oficina del segundo piso. Las últimas semanas no habían sido nada fáciles, sobre todo luego de las acusaciones de plagio que una ex profesora,  Lorena Donoso, hizo circular a través de una carta en la comunidad virtual Wikiderecho de la facultad.

            Acusaciones que según una de las integrantes del Centro de Alumnos, Cynthia Martinic, "fueron la gota que rebasó el vaso". Pero que en ningún caso fue el motivo que impulsó el movimiento, que atiende a la visión de que la actual administración ha invertido mucho en infraestructura,  pero no en educación.

            La escena de una toma no es común en la ex Escuela de Ricardo Lagos: la última vez que hubo una fue en 2002. "La Facultad está cayendo en decadencia porque el decano no tiene un proyecto académico claro. Y lo que necesitamos es un proyecto de excelencia, porque además tenemos un rol público que recuperar", asegura Cynthia.

            Y agrega que "hay que tomar en cuenta que esta facultad no prende con agua, por lo que si no lo consideráramos   realmente serio, estaríamos estudiando".

            La telenovela académica

            Como sus hijos. Así se refería Robert Nahum a los profesores Lorena Donoso y Carlos Reusser, que trabajaron durante años en la Facultad. De hecho, el matrimonio participó activamente en la campaña del descendiente de sirios para postular al cargo en 2002.

            Pero la relación atravesó una serie de problemas. Según publicó Reusser en su blog personal, habría mantenido una fuerte pelea con Nahum por una opinión publicada en diciembre pasado en su espacio virtual donde criticaba el programa de doctorado de la Facultad y el hecho de que Nahum presidiera la comisión de evaluación de los doctores, sin esgrimir ese grado académico.

            A lo que se sumaban diferencias que con su señora tenían en torno a algunas decisiones de la autoridad. Las relaciones fueron resquebrajándose, y finalmente Donoso renunció. Unos días después a Reusser no le renovaron su contrato a honorarios. Luego de eso empezó el drama de Nahum.

            En una carta dirigida a los estudiantes, la profesora publicó sorprendentes revelaciones, como el supuesto uso de Nahum de trabajos realizados por ella para alcanzar el nivel de Profesor Titular.

            La docente explica que a fines de los 90 hizo un doctorado fuera del país y al volver ganó el concurso como directora del actual Centro de Estudios en Derecho Informátici (CEDI). Y que en esos primeros años de investigación hizo sus trabajos a nombre del actual decano.

            "Luego, como yo sabía llenar formularios y escribir en computador, el profesor Nahum me pidió que le preparara su curriculum normalizado para que se presentara a la Comisión de Evaluación. Todavía tengo el chaleco que me regaló su señora en agradecimiento cuando lo nombraron Titular", señala en el documento. Allí habría incluido las investigaciones en cuestión.

            Entre otras denuncias, la profesora señala malas prácticas durante la campaña por el decanato. Además afirma que los recursos adjudicados por el gobierno español  para un proyecto que promoviera en el país la figura del Ombudsman, se habrían destinado en su mayoría para otros propósitos.

            Abogados top piden sumario

            A través de comentarios de sus alumnos, el abogado y profesor de la facultad, Fernando Atria se enteró de las acusaciones contra Nahum. El asunto iba agarrando vuelo y ya era vox pópuli.

            En vista de eso, el lunes 20 de abril se reunió con un grupo de siete prestigiosos académicos -entre otros el presidente del Colegio de Abogados, Enrique Barros, Davor Haracic y María Inés Horvitz- a analizar la situación. "Nos importaba que hubiera una reacción rápida, que estas graves acusaciones no quedaran dando bote", explica Atria.

            Por ello, al día siguiente enviaron una carta al rector de la Casa de Bello, Víctor Pérez, solicitando una investigación, argumentando que "la acusación es de tal gravedad, que la comunidad de la Facultad de Derecho no puede aceptar que se mantenga en la indefinición".

            En todo caso, Atria recalca que no suponen que la acusación sea verdadera, pero que consideran fundamental que se dilucide la situación  lo antes posible.

            La respuesta enviada por el rector (S) Jorge Las Heras el 22 de abril no los dejó satisfechos, ya que señalaba que en vista de la información entregada por el propio decano y el secretario técnico de la Comisión Superior de Evaluación Académica, "no corresponde, en este caso, ordenar una investigación sumaria".

            El Mostrador.cl solicitó una entrevista con el vicerrector de la Casa de Bello para precisar por qué se había descartado realizar un sumario, pero no obtuvo respuesta.

            Según Atria, "el informe del secretario técnico no dice que la acusación sea falsa, sólo dice que las investigaciones en cuestión fueron un antecedente de la proposición de ascenso. De esto se lee que entonces no consideran el tema como algo grave, lo que es inaceptable".

            "Lo más grave del asunto es que ahora no sabría qué hacer con un alumno que presenta un trabajo como plagio, dado que al rector no parece importante", asegura el abogado.

            En vista de esto, este lunes los docentes enviaron una solicitud de reconsideración del sumario. Donde además incluyeron una nueva acusación que anda circulando, relacionada con la supuesta inexistencia de un libro de autoría del decano -"Derecho Procesal. Principios Básicos"- y que aparece en su currículum normalizado. Los abogados explican que no está disponible ni siquiera en la Biblioteca Nacional, por lo que solicitan que esto también se investigue.

            Al respecto, constatamos que el libro sí existe, ya que está registrado bajo el título "Derecho Procesal" en el sitio ISBN.

            A pesar de que este medio intentó comunicarse con Nahum, el decano declinó referirse al asunto por el momento, pero no descartó hacerlo en los próximos días.

            El Mostrador.cl

            Entrevista a Joseph Stiglitz y Muhammad Yunus, por N. Gardels y H. Kazim

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            INVESTIGACION6 Nathan Gardels y Hasnain Kazim, entrevistan

            Letras Libres Nov-08

            Dos Premios Nobel, uno de economía y otro de la paz, se suman al coro de voces que intenta entender las causas de la crisis financiera y sus posibles salidas. Ambos repiten como un mantra: regulación, regulación

            La caída de Wall Street. Entrevista con Joseph Stiglitz

            Barack Obama ha dicho que el desplome de Wall Street es la crisis financiera más grave desde la Gran Depresión. John McCain dice que la economía está en riesgo, pero que sus cimientos son sólidos. ¿Quién tiene la razón?

            Obama está mucho más cerca de dar en el blanco. Sí, en Estados Unidos hay gente talentosa, grandes universidades y un buen sector de alta tecnología. Pero los mercados financieros han jugado un papel muy importante y representan un 30 por ciento de las utilidades corporativas de los últimos años. Quienes manejan los mercados financieros han cosechado estas utilidades bajo el argumento de que estaban ayudando a administrar el riesgo y a asignar el capital de manera eficiente, razón por la cual, según ellos, “merecían” esos altos rendimientos. Pero hoy se ha demostrado que eso no era cierto. Lo han hecho todo mal. Y ahora las cosas se han vuelto en su contra y el resto de la economía lo pagará conforme los engranes del comercio se ralenticen debido a la crisis crediticia. Ninguna economía moderna puede funcionar bien sin un sector financiero vigoroso. Así que el diagnóstico de Obama, según el cual nuestro sector financiero está en condiciones alarmantes, es correcto. Y si dicho sector está en condiciones alarmantes, eso significa que nuestra economía está en condiciones alarmantes.

            Incluso si no nos concentramos en el caos financiero, sino en el nivel doméstico, veremos que la deuda nacional y federal es un problema importante. Nos estamos ahogando. Si reparamos en la desigualdad –la más acentuada desde la Gran Depresión – veremos que ahí hay un problema importante. Si reparamos en el estancamiento de los salarios, veremos que ahí hay un gran problema. La mayor parte del crecimiento económico de los últimos cinco años descansó sobre la burbuja hipotecaria que hoy ha estallado. Y los frutos de ese crecimiento no han sido distribuidos con la debida amplitud. En pocas palabras, los cimientos no son sólidos.

            ¿Cuál debería ser la política que responda al desplome de Wall Street?

            Claramente, necesitamos no sólo una nueva regulación sino un rediseño del sistema regulatorio. Durante su reinado como presidente de la Reserva Federal –el periodo durante el cual creció esta burbuja hipotecaria y financiera– Alan Greenspan tuvo muchos instrumentos a su disposición para atajar el problema, pero fracasó. Después de todo, Ronald Reagan lo designó por su postura antirregulatoria. El anterior presidente, Paul Volcker, conocido por mantener la inflación bajo control, fue despedido porque la administración Reagan no lo consideraba un desregulador adecuado. Estados Unidos padece entonces las consecuencias de elegir como regulador en jefe de la economía a alguien que no creía en la regulación.

            Así, para corregir el problema necesitamos en primer lugar líderes políticos y legisladores que crean en la regulación. Y además de eso, necesitamos construir un nuevo sistema capaz de lidiar con la expansión de los instrumentos financieros y económicos más allá de los tradicionales bancos. Necesitamos, por ejemplo, regular los incentivos. Los bonos deben pagarse según el desempeño multianual y no cada año, ya que esto fomenta la especulación. La opción de compra de acciones alienta la contabilidad deshonesta y es preciso ponerle un freno. En pocas palabras, hemos fabricado incentivos al mal comportamiento en el sistema, y lo que hemos obtenido es ese mal comportamiento.

            También nos hacen falta “topes”. Históricamente, toda crisis financiera ha estado asociada con la expansión demasiado rápida de determinado tipo de activos, desde tulipanes hasta hipotecas. Si restringimos este fenómeno, podremos impedir que las burbujas se salgan de control. El mundo no desaparecería si las hipotecas crecieran a un 10 por ciento anual en lugar de un 25 por ciento anual. Conocemos tan bien el modelo que debemos ser capaces de hacer algo para moderarlo. Pero sobre todo, de la misma manera en que tenemos una comisión de seguridad para los bienes de consumo, necesitamos una comisión de seguridad para los productos financieros. Los hombres de finanzas inventaron productos que no estaban diseñados para administrar el riesgo sino para crearlo.

            Por supuesto, creo firmemente en una mayor transparencia. Ahora bien, en términos de los estándares regulatorios, los productos financieros deben ser transparentes en un sentido técnico. Dichos productos eran tan complejos que nadie podía entenderlos. Si cada disposición de los contratos se hubiera hecho pública, no habría añadido ninguna información sobre el riesgo que le resultara útil a cualquier mortal. Tener demasiada información equivale a no tener ninguna. En este sentido, quienes llaman a una mayor apertura como solución al problema no entienden la información. Si compras un producto, quieres saber cuál es el riesgo, así de simple. Esa es la cuestión.

            Los tenedores de los títulos hipotecarios detrás del colapso están en todo el mundo, en bancos o en fondos soberanos en China, Japón, Europa y el Golfo. ¿Qué impacto tendrá esta crisis sobre ellos?

            Eso es cierto. Las pérdidas que sufrieron las instituciones financieras europeas por las hipotecas de alto riesgo fueron mayores a las registradas en Estados Unidos. A decir verdad, el hecho de que Estados Unidos diversificara los títulos hipotecarios entre tenedores alrededor del mundo –gracias a la globalización de los mercados– suavizó el impacto en el país. Si no hubiéramos repartido el riesgo alrededor del mundo, la caída en Estados Unidos habría sido mucho peor. Ahora, como resultado de esta crisis, se empieza a entender la asimetría informativa de la globalización. En Europa, por ejemplo, no quedaba muy claro que las hipotecas estadounidenses son hipotecas sin aval: si el valor de la propiedad se vuelve menor al valor de la hipoteca, uno puede devolver la llave al banco y retirarse. En Europa, la propiedad es una garantía, y el prestatario está obligado a pagar el monto que recibió sin que importe nada más. Este es uno de los peligros de la globalización: el conocimiento aún es local porque uno sabe mucho más sobre la propia sociedad que sobre otras.

            Entonces, ¿cuál es, en última instancia, el impacto del desplome de Wall Street sobre la globalización orientada al mercado?

            La agenda de la globalización ha estado estrechamente ligada a los fundamentalistas del mercado, es decir, a la ideología del libre comercio y de la liberalización financiera. En esta crisis hemos visto cómo la mayor parte de las instituciones de mercado en la economía más orientada al mercado fracasaron y corrieron a pedir ayuda al gobierno. Todo el mundo dirá ahora que este es el fin del fundamentalismo de mercado. En este sentido, el desplome de Wall Street es para el fundamentalismo de mercado lo que la caída del Muro de Berlín fue para el comunismo: le dice al mundo que esta forma de organización económica resultó no ser sustentable. A fin de cuentas, dicen todos, el modelo no funcionó. Este momento es un indicador de que los alegatos por la liberalización del mercado financiero eran falsos. ~

            – Nathan Gardels © New Perspectives Quarterly


            El capitalismo se ha convertido en un casino

            Entrevista con Muhammad Yunus

            Durante años usted ha abogado por una mayor conciencia social en nuestra forma de hacer negocios y ha denunciado lo dañina que resulta la estrechez de miras cuando sólo se busca la maximización de ganancias. Ahora el sistema financiero entero se está tambaleando.

            Me entristece el curso actual de los acontecimientos. Es algo que sin duda no me hace feliz. La crisis ha lastimado a mucha gente y súbitamente ha vuelto inestable al mundo entero. En estos momentos deberíamos concentrarnos en garantizar que una crisis financiera de esta índole no vuelva a repetirse.

            ¿Qué debe hacerse?

            Hay enormes agujeros en el sistema financiero que se deben tapiar. Está claro que ahora el mercado no puede resolver estos problemas por sí mismo, así que la gente tiene que acudir a los gobiernos para pedir ayuda de emergencia. Esto no es una buena señal, pues muestra que la confianza en los mercados se ha desvanecido. Desafortunadamente, por el momento no existe otra alternativa más que la intervención y el apoyo de los gobiernos. Hoy día ese es el método empleado para combatir la crisis, un método que se echó a andar con los 700 billones de dólares del paquete de rescate aprobado en Estados Unidos.

            ¿Cuál es exactamente el problema con esta estrategia?

            El punto es que debemos regresar tan pronto sea posible a los mecanismos de mercado que puedan paliar la crisis y resolver los problemas. Las soluciones deben provenir del mercado y no de los gobiernos.

            Pero usted mismo ha dicho que el mercado es incapaz de resolver los problemas.

            En eso precisamente es en lo que debemos trabajar. Durante un largo tiempo, las prioridades principales han sido la maximización de ganancias y el crecimiento rápido, pero este enfoque nos ha conducido a la actual situación. Cada día debemos escudriñar para ver si existe crecimiento potencialmente dañino en algún lugar. Si descubrimos que lo hay, entonces debemos reaccionar de inmediato. Si algo crece anormalmente rápido, entonces debemos detenerlo. ¿Por qué no invierten todas las compañías en un fondo que compre los títulos que se han vuelto demasiado riesgosos? Ya puedo imaginar un modelo de negocios para un programa de tal naturaleza.

            Por una parte, usted dice que el mercado debe resolver el problema por sí mismo pero, por otra, critica el crecimiento demasiado acelerado. Al parecer, usted cree que el capitalismo orientado hacia el lucro ha fracasado.

            En absoluto. El capitalismo, con todos sus mecanismos de mercado, debe sobrevivir, no me cabe duda. Lo que condeno es que hoy sólo exista un incentivo para hacer negocios, y que este sea la maximización de ganancias. El incentivo del bienestar social debe ser incluido. Se precisan muchas más compañías cuyo objetivo principal no sea tener los rendimientos más altos, sino proporcionar el mayor beneficio a la humanidad.

            ¿Y usted piensa que esos dos incentivos se excluyen mutuamente? El banco que usted fundó, el Grameen Bank, que lo llevó a recibir el Premio Nobel de la Paz en 2006, ayuda a la gente y tiene rendimientos saludables.

            El Grameen Bank es una compañía orientada al bienestar social que, además, tiene utilidades, pero no se concentra en maximizar sus ganancias. No me interesa convertir todas las compañías lucrativas en empresas socialmente responsables. Se trata de dos categorías diferentes, y siempre habrá negocios cuyo objetivo principal sea ganar tanto dinero como sea posible. Pero ganar tanto dinero como sea posible sólo puede ser el medio para un fin, y no un fin en sí mismo. Uno debe invertir el dinero en algo significativo, y yo defendería que ha de ser en algo que mejore la calidad de vida de toda la gente.

            Pero, ¿qué tiene que ver la crisis financiera con un aumento en el número de compañías socialmente responsables?

            Si hubiera más compañías socialmente responsables, la gente tendría más oportunidades para forjar sus vidas. Los mercados estarían más equilibrados que hoy.

            Usted está hablando de salvar al mundo a través del altruismo…

            Hay muchos filántropos en este mundo, gente que ayuda a la gente dándole casa, educación, etcétera. Pero esa es una vía de un solo sentido. El dinero se gasta y nunca regresa. Si uno invirtiera ese dinero en una compañía socialmente responsable, el dinero se mantendría en la economía y resultaría mucho más eficaz, ya que se utilizaría según los criterios del mercado generando así cierto nivel de retorno de la inversión.

            ¿Quién cree que sea culpable del actual desplome financiero?

            El mercado mismo, por la falta de una regulación adecuada. El capitalismo de hoy se ha vuelto un casino. Los mercados financieros están impulsados por la avaricia. La especulación ha alcanzado proporciones catastróficas. Todo esto debe terminar.

            La actual crisis financiera comenzó como una crisis crediticia: los propietarios de viviendas en Estados Unidos ya no podían pagar sus hipotecas. En el Grameen Bank, que proporciona micropréstamos, el índice de pago es cercano al cien por ciento. ¿Usted cree que su banco podría ser un modelo para todo el sistema financiero mundial?

            La diferencia fundamental es que nuestro negocio está muy vinculado a la economía real. Cuando otorgamos un préstamo por 200 dólares, ese dinero se utilizará para comprar una vaca en algún lugar. Si prestamos 100 dólares, alguien comprará unos pollos. En otras palabras, el dinero va a parar en algo con un valor concreto. Las finanzas y la economía real deben estar vinculadas. En Estados Unidos, el sistema financiero se ha separado por completo de la economía real. Ahí se construyeron castillos en el aire y, de pronto, la gente se dio cuenta de que esos castillos sencillamente no existían. Ese fue el punto en que se desplomó el sistema financiero.

            ¿Y es momento de que los gobiernos intervengan en la economía de mercado y refuercen la regulación?

            Debe haber regulación, pero no se debe permitir que los gobiernos conduzcan el mercado. Se ha hecho evidente que la “mano invisible” de Adam Smith, que supuestamente resuelve todos los problemas del mercado, no existe. Esa “mano” ha desaparecido en los últimos días. Lo que estamos viviendo es un dramático fracaso de los mercados. ~

            – Hasnain Kazim © Der Spiegel

            Traducción de Marianela Santoveña

            MIEDO A LA MUERTE, HEIDEGGER, LA ALEMANIA DEL 68… Entrevista a E. Tugendhat

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            El miedo a la muerte, Heidegger, el misticismo, la Alemania del 68 y la irrelevancia filosófica de la neurofisiología. Entrevista
            Ernst Tugendhat · · · · ·
             
            13/07/08
             
            "Yo creo que Heidegger tenía algo constitutivamente mendaz. En lo humano y en lo político, desde luego, pero también en lo filosófico. (…) desarrolló un concepto de verdad, el concepto de ‘inocultamiento’ [Unverborgenheit], un concepto con el que no se corresponde ya esencialmente su opuesto de la falsedad. Es relativamente complicado en su caso. Porque siempre se abría posibilidades para salir del paso con artimañas verbales. Pero, en lo fundamental, se puede decir que perdió toda dimensión crítica."

            Ulrike Herrmann entrevista al más grande representante vivo de la filosofía continental europea a propósito de su último libro Anthropologie statt Metaphysik (Munich, Beck, 2007), que acaba de ser traducido y publicado en castellano [Antropología en vez de metafísica, Barcelona, Gedisa, 2008]

            Profesor Tugendhat, en la filosofía que viene defendiendo en los últimos años tematiza usted el miedo a la muerte. ¿Cuándo experimentó usted ese miedo por vez primera?

            El primer trabajo sobre la muerte lo escribí ya con 64 años. Me hallaba entonces en Chile, solo, y tuve la sensación de que lo único que me aguardaba era la muerte. Pero tal vez estaba de todas formas abierto al tema de la muerte porque empecé como discípulo de Heidegger, para quien la muerte desempeña también un papel importante. Cuando me viene a la mente que me queda ya poco tiempo de vida, me aterrorizo. No porque quiera seguir viviendo sí o sí, sino porque encuentro que me he desperdiciado y que, propiamente, debería haber vivido de muy otra manera.

            ¿Y cómo?

            Eso no lo sé. Me embarga sólo la preocupación de haberme podido perder lo principal. De todas formas, ese sentimiento ha ido quedando entretanto orillado gracias a la mística.

            ¿Pero cómo puede ayudar la mística?

            Ayuda a entender que, a fin de cuentas, uno no es tan importante. Eso tiene que ver con el asombro ante lo que Heidegger llamaba el Ser o, según decía Wittgenstein, con el hecho de que exista el mundo.

            Si uno mismo no es importante, ¿de dónde viene la motivación para vivir? ¿No resulta paralizante creer que todo es importante menos uno mismo?

            No, yo soy igualmente importante, pero sólo igualmente. Por lo demás, tengo ambiciones filosóficas y me alegro de tener éxito en mis cosas, pero, propiamente hablando, desprecio eso; trato de tomarme menos en serio, pero, de hecho, lo que experimento es que me tomo muy en serio.

            ¿Y no sería eso un motivo para reconsiderar su teoría de que hay que relativizarse?

            No. Mística y egocentricidad no son alternativas excluyentes. Yo creo que ningún humano puede dejar nunca, tampoco como místico, de tomarse en serio. Cuando hace mística, está interesado en el hecho de que él hace mística. Se da ese hiato entre tomarse uno exageradamente en serio y serenarse y relativizarse.

            Cuando se dice: no soy importante, lo que se dice es también: no soy importante para otros. ¿Puede entonces darse aún el amor?

            Forma, naturalmente, parte del amor el darse a entender mutuamente que se considera importante al otro. Solo que yo creo que hay una autonomización de ese momento.

            A mí me parece, sin embargo, que la superación del miedo a la muerte se ha conseguido en su caso con una extinción de las pasiones.

            Sí.

            Me parece un alto precio.

            Mire usted, esas dos contraposiciones son sólo contraposiciones dentro de un campo de tensiones. Pongamos el caso de la vanidad. A todos nos parece ridícula la vanidad, porque es una exageración de la propia importancia.

            ¿Es usted vanidoso?

            Todos somos egocéntricos. Pero algunos lo son más reflexivamente que otros. Y los vanidosos son particularmente irreflexivos.

            ¿Hay que alegrarse de los propios éxitos?

            Buena pregunta. Yo diría que sí, si no se exagera.

            ¿Qué éxito le ha alegrado a usted más?

            Cuando fui profesor ordinario en Heidelberg. Ahí respiré tranquilo. En los años anteriores, tantos años de asistente en Tübingen, no creía en mí mismo. Leía anuncios en los periódicos, pero nunca encontré nada para lo que me sintiera capaz. No tenía la menor confianza en mí como filósofo. Tenía un complejo de inferioridad, lo que les ocurre a muchas personas que, por otro lado, tienden a la soberbia.

            ¿Era usted soberbio?

            En el fondo, siempre tuve una idea elevada de mí mismo. Paulatinamente, mi autoconsciencia se ha ido afirmando, pero sigo siendo dependiente de las reacciones despertadas por mis trabajos en una medida que encuentro exagerada. Eso me deprime. Aunque mis trabajos en Alemania siempre son bien recibidos, pero en los países anglosajones, no.

            ¿Por qué esa diferencia?

            Aquí hay mucha charlatanería en la universidad, mientras que en Inglaterra y en los EEUU se discute de forma muy distinta. Sobre todo conmigo, porque mi estilo intelectual es más bien anglosajón. Muchos colegas alemanes lo tienen más fácil en Norteamérica, porque allí se piensa, ¡ah!, este es un alemán de hondos significados, tan profundo que no se puede entender.

            ¿Sólo en Inglaterra y en EEUU se hace hoy buena filosofía?

            No. Yo creo que en Alemania hay más consciencia de lo que son las grandes preguntas. En cambio, hay menos consciencia metodológica y muy poca disciplina en el debate. Tras una conferencia, mucha gente se levanta y comenta cosas, sin interpelar al conferenciante. Los alemanes tienden a hacer ponencias en común.

            ¿Cómo es su relación con el colega Jürgen Habermas? Se conocen ustedes desde hace mucho.

            Esa es una pregunta demasiado complicada.

            ¿Puedo plantearla de nuevo, atendiendo a contenidos? También Habermas descubre ahora la religión.

            Pero de muy otra manera. Él carece de necesidades religiosas, lo dice él mismo. Y lo que le interesa de la religión, no lo sé exactamente. En todo caso, no lo que me interesa a mí. Yo tengo, de todas todas, necesidad de fe. A él le interesan los componentes morales en la tradición religiosa, no la religión como tal.

            Su último libro resulta paradójico. Con el acento tan fuerte en la muerte, se diría una despedida; pero también parece un nuevo comienzo.

            ¿Por qué tiene usted la impresión de un nuevo comienzo?

            Porque usted trata de aclarar de nuevo: qué es la filosofía, cuál es su método, si hay una pregunta global que pueda superar a las distintas disciplinas filosóficas…

            Yo digo en el Prólogo que me parece muy insuficiente lo que he dicho hasta ahora sobre determinados temas. En mi anterior libro anuncié ya que era mi último libro. Pero luego he escrito aún estos ensayos que aparecieron en marzo. Pero ahora, creo, sí que se trata del último libro.

            ¿Porque está usted en paz consigo mismo?

            No, pero mire: en verano me voy para Brasil. Tengo la sensación de que para mí el tiempo de filosofar se acabó.

            ¿Se lleva su máquina de escribir?

            Sólo puedo pensar cuando me siento ante la máquina de escribir. Tengo al lado pequeñas cuartillas –de formato DIN-A5— cuando trabajo para mí. A la derecha el número correspondiente, a la izquierda, la fecha. Las ordeno cronológicamente.

            Se acumulan así cerca de dos mil páginas de manuscritos. ¿Cómo localiza luego sus pensamientos?

            A veces, resulta difícil. Pero antes de irme de Chile en 1999 tiré todo y guardé lo que aún tenía valor. No tengo apego a las cosas.

            ¿Tampoco a las propias ideas?

            Cuando un trabajo está escrito, los apuntes pueden tirarse.

            Pero es poco considerado para un posible biógrafo.

            Poco antes de la muerte, hay que tirarlo todo. Yo no quiero que nadie caiga en la tentación de publicar nada. Ahora se han publicado incluso las cartas de Heidegger a su mujer; no creo que le hiciera maldita gracia. No puedo entender por qué la gente supone que cuando alguien ha muerto ya no se le debe el menor respeto y puede airearse su vida íntima.

            Con todo y con eso, una pista para un posible biógrafo: ¿en qué ha ocupado usted su tiempo libre? Se dice de Ludwig Wittgenstein que leía sobre todo novela negra.

            La mayor parte de mi vida no he hecho otra cosa que leer filosofía. Tal vez también escuchar un poco de música y verme con personas. Yo he sido un workaholic, creo.

            ¿Tuvo en eso modelos?

            Tal vez mis padres. Mi padre era un hombre muy tranquilo, muy estricto e irradiaba una gran autoridad.

            Durante 25 años se ha ocupado usted sobre todo de la ética, y ahora, en la vejez, gira de repente hacia la antropología. ¿Cómo se produjo el cambio?

            En un trabajo de 1999 di con un determinado problema en Heidegger, con su concepto de "hombre". Traté allí de mostrar que Heidegger tenía una falsa antropología y que no podía siquiera aclarar sus propios conceptos. Pasó de forma relativamente casual, pero empecé a construir a partir de allí.

            ¿Podría describirse toda su vida filosófica diciendo que es una superación de Heidegger?

            Sí. Leí Ser y tiempo con quince años. Por aquella época solía estudiar con mi madre textos filosóficos. Pero más por cariño hacia ella. Para ella era terriblemente importante hacer cosas conmigo. Así que pude, en 1949, fui a Alemania e hice todos mis estudios en Friburgo.

            Heidegger tenía fama de ser muy intratable.

            Mire usted, él, como persona, nunca fue, en el fondo, muy importante para mí. Cuando fue rehabilitado, en mi tercer o cuarto semestre allí, hice los tres ejercicios que él había prescrito. Lo visité entonces de vez en cuando, y salíamos a pasear juntos. Yo experimentaba un miedo cerval, me sentía sin la menor preparación. Y él me escribió una tarjeta para decirme cuándo podía ir a visitarle, con el siguiente añadido: "No se precisa preparación".

            ¿Y luego?

            Cuando yo ya me había ido de Friburgo tuvimos una vez una buena conversación; cuando yo empezaba, en el marco de mi trabajo de habilitación, a criticar su concepto de verdad. Vino luego un breve período en el que él, probablemente, estaba embelesado conmigo. Pero la relación personal no tuvo para mí la menor importancia. El nazismo de Heidegger carecía para mí entonces de toda importancia, lo que era equivocado. Era ingenuo. Luego me lo he reprochado mucho.

            ¿Porque por su causa regresó usted demasiado pronto al país de los autores de los hechos?

            Fue un paso muy cuestionable. Yo vine con un gesto de reconciliación, que ahora me resulta escandaloso teniendo en cuenta las víctimas. Porque no sufría bajo la dominación nazi. Tampoco viví la emigración como una pérdida. Para mí, un niño de once años, el viaje en barco a Venezuela fue una aventura.

            Pero, aun como niño, tuvo usted que abandonar una de las casas más célebres de la historia del arte moderno: la Villa Tugendhat, construida en Brünn para sus padres por el arquitecto de la Bauhaus Mies van der Rohe.

            La casa no ha jugado en toda mi vida el menor papel, si acaso, un papel negativo. Me es completamente igual el lugar en el que viva. Tal vez se trate de una reacción al hecho de que esa villa fuera tan apreciada en nuestra familia.

            ¿Por qué cayó tan tarde en la cuenta de que había sido un error volver tan pronto a Alemania?

            Yo crecía en un círculo de emigrantes judíos que eran discípulos de Heidegger y que hacían como si pudiera separarse la obra de la persona. El haber regresado en tan temprano momento como judío a Alemania, en algún momento terminó por pasarme factura.

            ¿Sólo cómo reflexión interior? ¿Nadie le hizo algún reproche?

            No, un reproche no. Pero se asombraban.

            ¿Su familia?

            Claro, ya entonces. Pero yo tenía una amiga en Berlín, y estábamos sentados en el café Einstein. A mediados de los 80. Estaba allí una inglesa, y me preguntó por qué caramba había vuelto yo a Alemania, y me di cuenta entonces de que ahora, con la distancia del tiempo, no puedo dar una buena respuesta. Ese fue uno de los motivos por los que en 1992 dejé Alemania y me fui a Sudamérica.

            ¿Se puede corregir una decisión casi cincuenta años después?

            Fue irracional. Probablemente, irme fuera fue una agresión contra mí mismo. Subitáneamente me asaltó ese odio a Alemania, y quise desandar lo andado.

            En 1999 volvió usted por segunda vez a Alemania. ¿Cómo se encuentra ahora aquí? ¿Normal?

            Vine a Tubinga sólo por las bibliotecas, que echaré de menos ahora que vuelvo a Sudamérica.

            En 1968 era usted decano en Heidelberg. ¿Cómo vivió la experiencia alemana entonces?

            El movimiento estudiantil me llevó a reconciliarme con Alemania. En los primeros años, no había dejado de sentirme un extranjero. Pero me identifiqué completamente con las protestas estudiantiles. Estaba aterrorizado por la reacción del grueso de mis colegas. No querían que se les sacara de la tranquilidad de su rutina. Con todo, fue una experiencia asombrosa para mí. ¡Se me trató como a una persona normal! Nosotros, los profesores, nos limitábamos a discutir. Mis colegas no se comportaban ni como antisemitas ni como filosemitas. Todavía hoy me resulta incomprensible. Eran todos gentes que habían vivido el período nazi.

            ¿Qué pasó luego?

            Personalmente, no he experimentado el antisemitismo. Pero esto no es una afirmación objetiva, porque podría ser casualidad. Más bien experimento filosemitismo, cuando, por ejemplo, algunos alemanes me dicen que no podrían hacer las mismas críticas que yo hago a Israel al sostener que el sionismo es nacionalista. Muchos alemanes no se atreverían a eso.

            Volvamos a Heidegger: ¿cómo lo ve ahora?

            La editorial C.H.Beck me ha propuesto escribir un libro sobre Ser y tiempo. Pero eso sería hacerle demasiado honor. No sólo el modo en que se comportó en la época nazi, sino también cómo se manifestó después de 1945: horrible. Yo creo que él tenía algo constitutivamente mendaz. En lo humano y en lo político, desde luego, pero también en lo filosófico.

            Siempre se cita una afirmación suya, según la cual el problema con Heidegger es que ya no hay un concepto para la no-verdad, para la falsedad.

            Él desarrolló un concepto de verdad, el concepto de "inocultamiento" [Unverborgenheit], un concepto con el que no se corresponde ya esencialmente su opuesto de la falsedad. Es relativamente complicado en su caso. Porque siempre se abría posibilidades para salir del paso con artimañas verbales. Pero, en lo fundamental, se puede decir que perdió toda dimensión crítica.

            A pesar de todo, al final, usted ha estado toda su vida fascinado con su obra.

            Toda mi vida, no. El punto de inflexión se produjo cuando, poco después de mi habilitación sobre Husserl y Heidegger en 1965, recibí una invitación para ir a Ann Arbor, en Michigan; tenía yo entonces 35 años. Y allí vi que con la filosofía analítica se podían aclarar más fácilmente cosas para las que Husserl había excogitado invenciones como la "intuición categorial". Eso fue para mí una gran revolución metodológica. Me mantuve en las preguntas de Heidegger, pero dejé ya la fascinación. Heidegger ha intentado aplicar sus conceptos metafísicos a Aristóteles. En cambio, yo quería mostrar que Aristóteles se gobernaba ya por una filosofía analítico-lingüística.

            Pero el que todavía en 1999 usted girara hacia la antropología en un acto de distanciamiento de Heidegger muestra hasta qué punto seguía usted llevando su impronta.

            Soy consciente de eso. Recientemente, en una clase que impartía aquí en Tubinga traté de contestar pormenorizadamente a la pregunta: ¿Qué se mantiene de Heidegger? Y una y otra vez, tuve que decir a la gente que nada se tiene en pie. Por eso no puedo escribir un libro sobre Ser y tiempo.

            ¿Porque sería demasiado destructivo?

            Sí. Cuando se escribe un comentario sobre un libro, hay que partir de una estimación positiva.

            No se puede escribir entonces, como usted ha hecho en su último libro, que, a fin de cuentas, Heidegger sólo podría ofrecer el "Om" de los místicos hindúes. Por cierto que se le reprocha a usted que, en sus críticas, es demasiado polémico.

            Me resulta mucho más fácil criticar que alabar. Jürgen Habermas me dijo una vez: "Tú no te limitas a criticar, tu entras a matar".

            Muchos de sus estudiantes y asistentes hablan de un "Trauma Tugendhat". Es legendaria su frase: "¡Eso no se entiende!", cuando alguien presentaba algún trabajo.

            Era simplemente así, no lo hacía con un propósito estratégico.

            Eso es lo que lo hacía mortal.

            Tal vez lo heredé de mi madre. También era ingenua como yo.

            Usted ha tenido muchos alumnos que ahora son profesores. ¿Tiene usted la sensación de haber dejado escuela?

            No. Siempre vi mi función como profesor la de procurar claridad frente a las germánicas honduras de sentido. Y yo creo que, si algo he logrado, ha sido más bien desarrollar esa consciencia metodológica. Pero apenas hay gente que trabaje en los mismos contenidos que yo.

            ¿Le habría gustado fundar una escuela?

            No, eso estaba completamente fuera de mis propósitos.

            ¿Acaso porque rechaza las certezas?

            ¡¿Yo rechazo las certezas?!

            Usted llama a eso "Retractaciones". En sus nuevos trabajos nunca deja usted de corregir los puntos de vista de sus viejas publicaciones.

            Sí, en filosofía moral me ha pasado con frecuencia. No salgo del pantano.

            Al lector le da la impresión como si tuviera usted que publicar primero para luego seguir pensando y poder rechazar lo antes dicho.

            ¡No! No es así como discurre la reflexión. Sólo a veces he publicado cosas de las que sabía de antemano que no terminaban de estar bien, en la idea de que no importaba porque otros se romperían los dientes para corregirlas.

            ¿Una especie de división del trabajo?

            Pero luego, en la práctica, no lo hace nadie. No tengo la sensación de que muchas de mis ideas hayan sido recogidas por otros.

            ¿Tiene usted la impresión de estar tal vez trabajando en un tema equivocado?

            No, propiamente no. De algunos temas pienso que son importantes, y de otros lo que creo es que, dada mi constitución, lo único que puedo hacer es decir algo sobre ellos.

            ¿Cómo es su constitución?

            Yo soy en cierto modo un hombre muy miope. No soy alguien que tenga una amplia mirada sobre los contextos sociales. Lo único que puedo hacer es seguir trabajando en mis problemillas. En cambio, tengo la ventaja, que no tienen los otros, de trabajar con precisión. Sobre cuestiones sociales relevantes no tengo propiamente nada que decir, porque todo se me hace enseguida demasiado complejo. Yo sólo hablo de cosas que están en la autocomprensión individual de todos. Me ha hecho sufrir mucho eso de no ser capaz de trabajar empíricamente. Me fui de la Universidad de Heidelberg para aprender a hacerlo.

            ¿Qué es para usted trabajar empíricamente? ¿Acaso quería hacer sociología?

            Sociología e historia. Pero todo era una idea sin sentido. Tuve entonces la fortuna de que Habermas me invitara a ir al Instituto de Stamberg. Si hubiera trabajado realmente sin red unos años, me habría ido mal. Pero yo quería aprender a trabajar empíricamente. Ya he abandonado esa pretensión. Ahora hago cosas que sé que puedo hacer, y dejo simplemente caer las que no.

            Pero se manifestó usted, por ejemplo, a propósito de la primera Guerra del Golfo.

            Siempre sobre cuestiones que se podían delimitar de manera relativamente fácil. También di en su día conferencias sobre el peligro de guerra atómica. Pero la primera que di, no fue sin temores y temblores.

            Hasta sus enemigos concedían entonces que si no estaba usted siempre en el lado correcto, ofrecía siempre en cambio los mejores argumentos.

            Sin embargo, en esa época –los años ochenta— me extravié. En Berlín no di más que dos o tres clases magistrales filosóficamente buenas, no muchas más.

            ¿Qué función, si alguna, sigue cumpliendo la filosofía? ¿La han vuelto superflua la etología, la investigación del cerebro y la biología evolucionaria?

            Yo soy muy escéptico al respecto. En lo tocante a la etología, me parece que se buscan analogías demasiado apresuradas entre (pongamos por caso, la moral humana y el altruismo animal). Eso ya lo hizo, por ejemplo, Konrad Lorenz. En lo que hace a la investigación del cerebro, a mí me parece bastante loco lo que está pasando.

            ¿Por qué?

            Lo único que puede constatarse es en qué ámbitos del cerebro discurren según qué tipos de procesos. Pero entonces vienen esos profesores de fisiología del cerebro y sueltan teorías sobre la inexistencia de la libertad humana, teorías cuyo único basamento es la afirmación de que ellos mismos son científicos y creen en el determinismo. No se molestan siquiera en hacerse con la literatura filosófica de las últimas décadas, que ha intentado ver el determinismo y el libre albedrío como cosas no opuestas. Me parece todo una especulación insostenible.

            Pero la investigación del cerebro no ha hecho sino empezar.

            En cien años puede que la fisiología del cerebro resulte interesante para la filosofía, pero hasta ahora no lo es. Yo soy, huelga decirlo, un naturalista, veo al hombre como parte de la evolución biológica. Pero lo que se hace en las ciencias biológicas en relación con el hombre tiene poco sentido.

            Si la investigación del cerebro tiene tan poco que ofrecer, ¿hay un saber filosófico seguro?

            No. Pero tampoco es necesario. El deseo de estar plantado sobre terreno seguro es un resto de la consciencia autoritaria. Es una reliquia de los tiempos en que se creía que todo lo esencial podía venir por revelación divina.

            Ernst Tugendhat (Brno, 1930), para muchos el más importante filósofo vivo en lengua alemana, es Profesor Emérito de filosofía en la Universidad Libre de Berlín. Reside entre Tubinga y América Latina, en donde pasó buena parte de su infancia y adolescencia como hijo de exilados. Su penúltimo libro, Egozentrizität und Mystik. Eine anthropologische Studie, fue también fue traducido al castellano en la Editorial Gedisa (Egocenricidad y mística, Barcelona, 2004).

            Traducción para www.sinpermiso.info: María Julia Bertomeu

            Chile: Universidades privadas, negocios y poder. Entrevista a María O. Mönckeberg

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            DINERO3 A comienzos de año, el grupo estadounidense Apollo compró la universidad privada chilena UNIACC en 40 millones de dólares. Una gran operación comercial, en el marco de los flujos de inversiones extranjeras hacia los servicios, que no se ha diferenciado en mucho de otras áreas de la economía chilena, abierta a los capitales internacionales. Tampoco es el único caso en la educación superior. Un fondo de inversión canadiense (KKR) es dueño de la Universidad de Las Américas, y parcialmente de la Universidad Andrés Bello, ambas con la mayor cuota del "mercado" de la educación universitaria privada, una estructura de propiedad que está lejos de consolidarse.

            La educación superior en Chile está en pleno movimiento, en tanto el negocio no da tregua. No sólo los negocios universitarios han estado en la prensa durante inicios del año. Un bestial crimen remeció durante el verano la prensa nacional. Gerardo Rocha, empresario fundador de la Universidad Santo Tomás, contrató a un par de sicarios para asesinar al martillero público Jaime Oliva. El asesinato de Oliva, en medio de una explosión e incendio que también quemó a Rocha, no es, en ningún caso, el único escándalo que rodea la educación superior en Chile.

            La periodista María Olivia Mönckeberg publicó durante el año pasado El negocio de la Universidades en Chile (Random House Mondadori), texto de más de 600 páginas en el que se realiza una detallada y alarmante investigación sobre esta actividad, negocio redondo que según la reglamentación ha de ser "sin fines de lucro". Mönckeberg, conocida periodista y destacada investigadora sobre materias sin duda polémicas y tapadas, no oculta su asombro al hablar de este "negocio".

            Entrevista Terra Magazine: Se habla de una actividad sin fines de lucro. ¿Cómo se estructura el "mercado" de las universidades privadas en Chile? ¿Hay un proceso de transnacionalización?

            Mönckeberg: Los canadienses adquieren Laureate internacional, que es el dueño de la Universidad de las Américas y dueño parcial de Andrés Bello, porque las inmobiliarias siguen en manos de inversionistas chilenos. Esta es una figura que se parece mucho a la operación de la UNIACC, comprada recientemente por Apollo en 40 millones de dólares. Es la figura en que los chilenos, los dueños originales, siguen como ejecutivos de las universidades. Este es también el caso de la Andrés Bello, que también mantiene entre sus autoridades como presidente de la junta directiva al ex ministro de Pinochet Miguel Angel Poduje. Hay una cierta simbiosis en este negocio que mantiene en la gestión a los chilenos, o los pone en los directorios.

            Terra Magazine: ¿Hay una norma que obligue a esta figura?

            Mönckeberg: No. Las universidades tienen muy pocas normas legales. Tan pocas, que los conflictos de intereses abundan. Por ejemplo, está el caso que senadores de la república han sido o son miembros de las juntas directivas de las universidades. Sin ir más lejos, el presidente de la UDI, Hernán Larraín, es miembro del directorio de la Universidad Santo Tomás, la universidad de Gerardo Rocha, protagonista de este asesinato con incendio en febrero en el balneario de El Quisco. Larraín es desde hace varios años miembro de esa junta directiva. Figuras bastante curiosas, en que uno se encuentra, por ejemplo, con que el presidente del Partido Radical, el senador José Antonio Gómez, es miembro de la junta directiva de la Universidad del Mar, que también es una de las poco calificadas en términos académicos y tampoco está acreditada pero tiene sucursales, sedes, a lo largo del país. Y así como estos casos, nos encontramos con otros similares, con ex ministros en los directorios.

            Terra Magazine: La norma, el reglamento, es bien clara respecto a que las universidades son corporaciones sin fines de lucro. Cómo se explica que inversionistas extranjeros, fondos de inversión, estén tras esta actividad educacional? ¿O los mueve la filantropía?

            Mönckeberg: Efectivamente, es un muy buen negocio. Uno de los mejores. Es la paradoja más grande. La norma, en un país supuestamente legalista, como es Chile, la norma dice eso. Incluso es una ley dictada durante la dictadura de Pinochet. Son corporaciones sin fines de lucro, pero sin embargo esa norma prácticamente nadie la sigue. Creo que en esto hay dos grandes tipos de negocio. El negocio propiamente tal, que está interesado en sacar la mayor cantidad de dinero a través de figuras, subterfugios, como la inmobiliaria que arrienda los edificios, el que presta servicios como el aseo, como los proveedores diversos. Por otra parte, hay que considerar que hay una serie de subsidios, que tienen estas universidades por el solo hecho de serlo. Arrastran la legislación histórica que beneficiaba a las universidades tradicionales, que desempeñaban un rol público, por lo cual no pagan IVA y otros impuestos. Tienen una serie de beneficios tributarios. Según especialistas, es un negocio que tiene más facilidades tributarias que la construcción. Es un negocio que por dar este servicio, educación, está muy favorecida.

            Terra Magazine: Usted habla de dos tipos de negocios…

            Mönckeberg: Está también el negocio a largo plazo, el negocio ideológico. Como el que tiene el Opus Dei o Los Legionarios de Cristo en las universidades Los Andes y Finis Terrae. O la Universidad Adolfo Ibáñez, que es la universidad de una fundación que está ligada a un grupo económico importante. Allí hay una gran afinidad con el modelo neoliberal puro y duro; es curioso ver en la nómina de estudios honorarios la mención de fallecidos ilustres economistas, como Hayek o Milton Friedman. Es claro ver también la adhesión a la sociedad Mont Pelerin. Todo ello está muy ligado a la Universidad Adolfo Ibáñez. La Universidad del Desarrollo es otro caso muy ilustrativo, de una universidad donde lo político es muy importante. Es una universidad, se podría decir, de la UDI o muy ligada a la UDI. Tiene como presidente a Hernán Büchi, ex ministro de Hacienda de Pinochet, y como vicepresidente al ex candidato presidencial de la UDI, Joaquín Lavín. Los mismos que diseñaron este modelo educacional han tenido éxito en algunas universidades privadas en lo que se refiere a la formación de elite. Cada una con alguna especialidad…

            Terra Magazine: Volviendo a lo anterior, es difícil no asombrarse con negocios como la venta de la UNIACC.

            Mönckeberg: Esta universidad ha venido haciendo negocios de múltiples formas. Uno de los escándalos fue lo que hicieron con las Becas Valech, que se otorgaron como reparación a los presos políticos para que continuaran sus estudios superiores. ¿Y qué ocurrió? La UNIACC creó unos programas especiales para atraer a estos potenciales becados por el Estado. Les vendieron cursos bastante básicos por el equivalente a un arancel universitario, que es de unos tres o cuatro millones de pesos anuales (sobre los nueve mil dólares). Y esto fue posible porque el Estado abrió la posibilidad de inscripción. Dependía dónde se querían inscribir los alumnos, quienes podían ir a cualquier parte a hacer uso de esta beca. Ocurre que la UNIACC diseñó un sistema de captación de estos potenciales clientes operado por personas de la Concertación y la universidad. Como podemos ver, se juntan intereses cruzados para tentar a estos clientes. En ese directorio de la UNIACC se puede hallar a numerosas figuras de la Concertación. Es muy fuerte la influencia de estas personas, que aparecen avalando cosas así.

            Terra Magazine: ¿Cuál fue el resultado de esta operación?

            Mönckeberg: No parece muy claro que esos cursos hayan tenido un beneficio para estos ex presos políticos. El Ministerio de Educación, cuando empezó a darse de cuenta de la situación, de que no se estaba ofreciendo una posibilidad real de formación, empezó, dentro sus limitaciones, a ponerle ojo al asunto. La UNIACC tuvo que devolverle al Estado una cantidad importante de dinero. Son cosas que no se han ventilado porque hay muchos intereses creados en el asunto. La UNIACC, que tiene los aranceles más caros, es uno de los principales avisadores de los medios de comunicación.

            Terra Magazine: ¿Cómo se puede llegar a pagar esos aranceles?

            Mönckeberg: Los alumnos optan, en primer lugar, por las universidades tradicionales. Optan por la Universidad de Chile, Católica, Universidad de Concepción… Además, estas universidades tienen la posibilidad de obtener un número de becas y el crédito universitario solidario, lo que las hace más atractivas. Pero básicamente es el prestigio. De ahí para abajo las postulaciones se mueven de distintas maneras. Si los estudiantes vienen de colegios privados católicos muy conservadores, como colegios del Opus Dei, que les va muy bien en rendimiento, ellos van a optar probablemente por la Católica o Los Andes. Está pasando mucho también con una parte de la elite conservadora, incluso de establecimientos laicos, que siguen prefiriendo estudiar en la Católica. Pero si no consiguen ingresar allí, empiezan a pensar en la Adolfo Ibáñez, del Desarrollo, eventualmente Gabriela Mistral, Mayor. Se va generando una especie de estratificación.

            Terra Magazine: Usted ha mencionado la inversión en publicidad de estas universidades. Es un fenómeno absolutamente inusual y extraño, con implicancias, imagino, muy complejas.

            Mönckeberg: La inversión publicitaria de estas universidades es impresionante. Según la información oficial, las universidades han pasado a ser el tercer rubro avisador en Chile. Esto tiene otras implicancias, entre ellas obviamente la de los medios. Por ejemplo, de mi libro no se ha hablado en El Mercurio o en La Tercera, no sólo porque ideológicamente están dentro del diseño de las universidades privadas, sino porque son unos de sus principales avisadores. Las Américas es el principal avisador, y el principal avisador per cápita, UNIACC.

            Terra Magazine: ¿Cómo puede ser que en Chile se publicite en los medios, cual producto de consumo masivo, una carrera universitaria?

            Mönckeberg: Gente con poco discernimiento crítico ingresa a estas universidades. Y qué les ocurre: muchos desertan en el primer año. Pero el dinero igual le entró a la universidad.

            Terra Magazine: ¿Cuál es el resultado de todo esto sobre la sociedad, sobre la formación de las personas?

            Mönckeberg: No se puede generalizar. Es muy heterogéneo. Pero es tremendamente discutible, y no me había percatado hasta después de la investigación, de que prácticamente en las universidades privadas no se hace investigación. Es mera docencia, muy repetitiva, profesores que van y vuelven. Estas universidades funcionan como empresas, con un gerente, y un gran número de ellas carece de organización estudiantil, de federación de estudiantes, de centros de alumnos, se trata al alumno como se trata a un consumidor. Las bibliotecas son de muy discutible calidad, la lectura no es abierta. Ha sido tremendamente difícil legislar en todo esto por los quórum calificados y también porque la gente de la Concertación se ha ido metiendo al sistema. Son múltiples los problemas los que hay.

            Terra Magazine: Una de las defensas de este modelo de educación es que ha aumentado el número de profesionales en Chile, lo que es bueno para el país.

            Mönckeberg: Es probable, pero también hay que ver todas las frustraciones crea. Aquí se ha desvirtuado también todo lo que es la formación técnica. Ocurre que en Chile la formación técnica, que era una preocupación de los gobiernos democráticos previos al gobierno militar, quedó absolutamente desarticulada con el golpe. Por ejemplo, el INACAP, el Instituto Nacional de Capacitación, pasó a manos del sector privado. Es una de las privatizaciones menos conocidas. El asunto hoy en día está haciendo crisis. Es dramático. Hay un déficit de formación de técnicos. Hoy es una realidad el sistema privado. Es heterogéneo, no contribuye en nada a mejorar la equidad, está endeudando a la gente sin saber cuál es el verdadero beneficio. Lo que ahí brilla no es oro en términos académicos, sí en términos monetarios.

            El reto de Oxford, Timothy Garton Ash

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            Las universidades europeas necesitan imitar lo mejor del modelo de EE UU para jugar en la ‘superliga’

            El País, España

            Oxford acaba de anunciar la mayor campaña de obtención de fondos lanzada por una universidad europea; mientras tanto, Europa y el resto del mundo necesitan imitar lo mejor -pero no lo peor- del modelo estadounidense.

            Paso mi vida académica dividido entre dos universidades, Oxford y Stanford. En 2006, Stanford anunció una campaña con el "reto" de recaudar 4.300 millones de dólares (unos 2.700 millones de euros). Esta semana, Oxford ha lanzado una campaña (campaign.ox.ac.uk) para recaudar 1.250 millones de libras (1.570 millones de euros), la mayor jamás lanzada por una universidad europea.

            Detrás del intento de Oxford de jugar en la superliga de la financiación de las universidades al estilo norteamericano se encuentra una cuestión más amplia: ¿tendrá Europa, la cuna de la universidad moderna, unas universidades de investigación de categoría mundial de aquí a 10 años? Y esa pregunta forma parte de un enigma mayor: ¿cómo puede resistir Europa en un mundo cada vez menos europeo? Por ahora, Europa está representada en la lista de las 10 mejores universidades del mundo que elabora el Times Higher Education Supplement por cuatro instituciones, todas británicas: la Universidad de Oxford, la de Cambridge, el Imperial College de Londres y el University College de Londres. En la lista rival que elabora la Universidad Jiao Tong de Shanghai, sólo Oxford y Cambridge están entre las 10 primeras. Las otras ocho son estadounidenses, pero China tiene intención de incluir pronto una de las suyas.

            Oxford dice que el contexto de su campaña es "un mundo de financiación estatal incierta y competencia mundial creciente". Veo esa competencia feroz por los mejores profesores y los mejores estudiantes cada semana, tanto si estoy en Oxford como si estoy en Stanford. Éste es un mercado tan globalizado como los de los ordenadores, el petróleo y los servicios financieros. Oxford aguanta, pero a duras penas. Para los jóvenes profesores más brillantes del mundo, los patios cuadrados de piedra, las cenas civilizadas en los colleges y una tradición intelectual de incomparable riqueza pueden compensar sólo hasta cierto punto unos sueldos más bajos, unos precios de la vivienda más altos y unos horarios de trabajo más cargados que, por ejemplo, en Stanford.

            El dinero no es, en absoluto, el único factor en este mercado globalizado de la enseñanza superior, pero desde luego ayuda. La financiación pública de la educación superior en Gran Bretaña ha aumentado con el nuevo laborismo después de que sufriera un declive espantoso con Margaret Thatcher, pero no puede solucionar todos los problemas de un sector universitario mucho más extendido, significa ataduras burocráticas y políticas y seguramente saldrá mal parada en las restricciones actuales del gasto público. En cualquier caso, la independencia financiera y la intelectual van de la mano, como advierte el folleto de campaña de Oxford en un apartado sucintamente titulado "Libertad".

            Los derrotistas ven la dotación de 35.000 millones de dólares con que cuenta Harvard y dicen que "es imposible que lleguemos a eso". Pero Harvard es un caso aparte. Stanford tiene justo por encima de 17.000 millones de dólares y Princeton casi 15.000 millones. Si se suman las dotaciones de los colleges de Oxford, la universidad y sus fondos y fundaciones, y se capitalizan las transferencias anuales medias de las rentables ediciones de Oxford University Press, podemos alcanzar una cifra de unos 11.000 millones de dólares, según los tipos de cambio actuales. Y ese cálculo ignora el hecho de que los títulos de las tierras que figuran en algunas dotaciones de Oxford están valorados en precios de los siglos XV o XVI (una anomalía surrealista y digna de un clásico de esta universidad, Alicia en el país de las maravillas). Si a eso se añade una campaña que tenga éxito y consiga otros 2.500 millones de dólares, estaremos cerca de Princeton.

            Ahora bien, las dotaciones, junto con la financiación pública y privada de la investigación y las colaboraciones y derivaciones comerciales, no son más que parte de la historia. Las mejores universidades de EE UU disponen además de más ingresos procedentes de las matrículas. Aunque Oxford puede resultar caro para los alumnos de fuera de la UE, sus tarifas para los británicos tienen un tope que fija el Gobierno, como las de las demás universidades británicas, en un máximo ligeramente superior a 3.000 libras anuales (3.800 euros), que es ya el triple de la cifra anterior a 2006 y una cantidad más elevada que en la mayoría de los países de Europa continental. Incluso contando con las aportaciones de fondos especiales del Gobierno que ayudan a sostener su sistema único de tutorías y colleges, Oxford calcula que subvencionar el coste de educar a un estudiante británico le supone un gasto de unas 7.000 u 8.000 libras al año. Si Oxford adoptara verdaderamente un modelo de financiación estadounidense, tendría que cuadruplicar (por lo menos) sus matrículas y, si quisiera mantener unos criterios de admisión independientes del nivel económico, tendría que ofrecer unas becas muy generosas para ayudar a los alumnos de familias más pobres.

            Es posible que ésa sea -quizá debería ser- la dirección que emprenda Oxford durante los próximos 10 años, pero no será un proceso rápido, completo ni carente de discusiones y negociaciones complejas, porque Oxford está en Europa, no en Norteamérica. Sus profesores y estudiantes no sólo trabajan en un contexto político europeo que es, al mismo tiempo, liberal y socialdemócrata en sentido amplio; son parte de él y comparten muchos de sus valores. Reconocen que el mero hecho de empezar a avanzar en la dirección de Stanford, por así decir, plantea difíciles problemas de acceso, igualdad y justicia social.

            Es imposible empezar a hablar de todos esos problemas, pero veamos una muestra del caso británico. El importe máximo de 3.000 libras (más inflación) de las matrículas y el sistema de préstamos a estudiantes que lo acompaña van a ser sometidos a una revisión del Gobierno que comenzará el año próximo pero quizá no ofrezca resultados hasta después de las próximas elecciones (ni los laboristas ni los conservadores quieren que esto se convierta en una patata caliente en época electoral). El Gobierno asocia la cuestión de las matrículas y los préstamos a la mejora del acceso a la universidad para los estudiantes de escuelas públicas -frente a los que proceden de las privadas- y ambientes menos favorecidos. Oxford aplica un criterio escrupulosamente meritocrático a la admisión (mucho más que algunas de las principales universidades estadounidenses, que ofrecen un acceso privilegiado a los alumnos más mediocres de antiguos alumnos generosos; de ahí que George W. Bush fuera a Yale), pero muchos de esos estudiantes no solicitan la entrada en Oxford debido a la falta de conocimiento, profesores que les descorazonan y la imagen de la universidad -difícil de eliminar- como lugar de privilegios, oropeles y champán. Si, aunque mezclemos nuestras metáforas como no debería hacerlo ningún alumno, esta patata caliente acaba en el campo del líder conservador David Cameron -en el caso de que éste se convierta en el 26º primer ministro educado en Oxford-, será doblemente explosiva.

            Sin embargo, más allá de la política de imagen, nos encontramos ante unos dilemas políticos reales. Si se eliminan los topes de las matrículas, ¿aumentaría el Gobierno los préstamos a estudiantes en la proporción correspondiente? Eso significaría más deuda para los licenciados y más gasto público. ¿O se encargaría el Gobierno de pagar directamente la factura, con dinero que tendría que quitar de los hospitales, las escuelas públicas y el gasto social? ¿O pediría a las universidades que compensen ellas mismas la diferencia? Si Oxford tiene éxito con su campaña, seguramente podría financiar la diferencia con esa dotación aumentada y conceder becas a los menos acomodados, como hacen Harvard y Stanford. Pero Oxford y Cambridge son las dos únicas grandes universidades de Europa que tienen la más remota posibilidad de pensar en algo así.

            Las dotaciones del Imperial College y el University College de Londres están muy por debajo, y mucho más aún las de otras universidades británicas importantes. Por tanto, si se eliminan los topes y esas universidades cobran unas matrículas más elevadas -cosa que sus magníficos resultados académicos justificarían, desde luego, incluso en un mercado muy competitivo-, ¿quién pagaría la diferencia a sus alumnos más pobres? ¿O acaso esas universidades ajenas a Oxbridge pero también de élite se convertirían en escuelas privadas para estudiantes acomodados y (cada vez más) extranjeros?

            No sé las respuestas. No he planteado ni la mitad de las preguntas. Pero sí sé que éste es el debate que debemos mantener durante los próximos años, no sólo en Gran Bretaña sino en toda Europa. La pregunta fundamental -podemos llamarla la pregunta de Oxford- en la que se basan todas las demás es ésta: ¿podemos tener en Europa justicia social en la enseñanza superior y al mismo tiempo unas universidades investigadoras de primera categoría? ¿O hay que elegir? -

            http://www.timothygartonash.com. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

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