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Batacazo francés, por Rossana Rossanda…

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30/03/14

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El Frente Nacional de Le Pen no sólo se ha convertido –allí donde se presenta – en el primer partido sino que ha enviado al Partido Socialista, en cabeza en las presidenciales de hace dos años, al tercer lugar. ¿Reflexionarán las cabezas de la UE sobre la evidencia de que la Europa monetaria y rigorista devuelve a la vida a la extrema derecha por vez primera desde el final de la II Guerra Mundial?

Esperemos que el solemne porrazo de los socialistas en las elecciones municipales en Francia borre las insulsas sonrisas de las facciones de Renzi y de Barroso, a las que hasta ahora no había rozado la duda de que la política de austeridad seguida por la Comisión favoreciese a las derechas. Y no a las derechas, para entendernos, a lo Monti, sino a las extremas y fascistizantes. Inútil reconocer que así es, y sin fingimientos, el húngaro Viktor Orban, al que ha correspondido durante seis meses la presidencia europea, y lo son también las fuerzas que por todas partes se imponen a los residuos bipolaristas entre una izquierda y una derecha “democráticas”. La última, clamorosa, Francia, donde el domingo [23 de marzo] se votó en 36.000 municipios y el Frente Nacional de Le Pen, antisemita, xenófobo y antieuropeo, no sólo se ha convertido – allí dondese presentaba – en el primer partido sino que ha enviado al Partido Socialista, en cabeza en las presidenciales de hace dos años, no al segundo sino al tercer puesto, mientras el Partido Comunista y el Frente de Izquierda se deslizan con frecuencia hasta el cuarto.

Era de prever, cuando el desempleo y el precariado afectan cuatro millones de franceses, algo no muy diferente de Italia. De un par de años a esta parte, – casi a diario – se deslocaliza y cierra una empresa francesa grande o mediana y el gobierno Hollande, que había ganado comprometiéndose a luchar contra las finanzas, no ha estado en disposición de defender el empleo ni, en general, las empresas, ni siquiera cuando se cerraban o deslocalizaban declarando, sin embargo, pingúes ganancias; los trabajadores salían de los talleres decididos a luchar, encontraban la solidaridad del alcalde si, como era frecuente, la empresa golpeada era también la más importante de muchos pueblos de mediana urbanización. El resultado habitual era que al cabo de tres semanas había que contentarse con negociar los llamados “planos sociales”, otros, y por lo general lejanos, empleos o indemnizaciones, con las condolencias de las centrales sindicales y de los ministerios interesados. A tres días de las elecciones municipales, la semana pasada cerró la Redoute, la más antigua y conocida empresa de confección, que cubría por si sola un enorme porcentaje del consumo de clase media, llevando a la ruina a ciudades industriales enteras, erosionando la capacidad adquisitiva de las masas obreras y pequeño burguesas.

¿Todo visible y previsible? Sí, salvo para un gobierno socialista, semejante a nuestro PD, a quien los tratados imponen no intervenir para no perturbar la libre concurrencia y que esperaba arreglárselas con empresas militares costosas y difíciles en el antiguo imperio colonial francés, en Mali y luego en África Central. Mientras tanto, el presidente y el ministro de Exteriores, Fabius, jaleaban recurrir a la mano dura contra Putin en Crimea; como si el conocido nacionalismo del Hexágono pudiese hacer olvidar las condiciones de creciente empobrecimiento.

Ayer noche, ante los resultados, todo el equipo socialista caía de las nubes mientras Marine Le Pen se regodeaba en el triunfo de la ola azul que llevaba su nombre. Satisfecha también la UMP de Sarkozy, segura de que el gobierno habría invocado la unidad nacional antifascista, legitimando el voto a la derecha republicana, como ya sucedió en el momento de la caída de Jospin en las presidenciales de los años 90. ¿Reflexionará la Comisión europea? ¿Reflexionarán las cabezas de la UE ante la evidencia de de que la Europa monetaria y rigorista devuelve a la vida a la extrema derecha por vez primera desde el final de la II Guerra Mundial? ¿Y que el Frente Nacional se convierte en el primer partido popular en Francia? ¿Reflexionarán los muchos que en Italia observan benévolamente a Renzi y el juego de trileros que consiste en meter (casi) en la nómina de un tramo de rentas bajas lo que recorta en servicios públicos y en impuestos locales?

El PD sigue, de hecho, el mismo camino de Hollande, y su débil izquierda interna no parece en disposición de hacerle cambiar en la derrota. ¿Y qué decir de la CGIL [confederación sindical] de Susanna Camusso que arma jaleo después de haber votado poco antes un acuerdo sobre relaciones industriales excesivo hasta para nuestro maltrecho vecino? ¿Y de la FIOM [sindicato del metal] de Landini que, aislada, confía, también ella, en el Matteo nacional?

En suma, no queda más que desear que el duro porrazo francés, del que difícilmente pueden recuperarse en la segunda vuelta, funcione como rigurosa lección contra los excesos de estulticia de los últimos veinte años de Europa.

Rossana Rossanda es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso

Traducción para http://www.sinpermiso.info: Lucas Antón

Internet: Todos bajo control, por Ignacio Ramonet

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Ignacio Ramonet – Le Monde Diplomatique

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En la película Her (1), que acaba de ganar el Óscar al mejor guión original y cuya acción transcurre en un futuro próximo, el personaje principal, Theodore Twombly (Joaquin Phoenix), adquiere un sistema operativo informático que funciona como un asistente total, plegándose intuitivamente a cualquier requisito o demanda del usuario. Theodore lo elige con voz de mujer y mediante su teléfono inteligente se pasa horas conversando con ella hasta acabar perdidamente enamorado.

La metáfora de Her es evidente. Subraya nuestra creciente adicción respecto al mundo digital, y nuestra inmersión cada vez más profunda en un universo desmaterializado. Pero si citamos aquí este film no es sólo por su moraleja sino porque sus personajes viven, como lo haremos nosotros mañana, en una atmósfera comunicacional aún más hiperconectada. Con alta densidad de phablets, smartphones, tabletas, videojuegos de última generación, pantallas domésticas gigantes y ordenadores dialogantes activados por voz…

La demanda de datos y de vídeos alcanza efectivamente niveles astronómicos. Porque los usuarios están cada vez más enganchados a las redes sociales. Facebook, por ejemplo, ya tiene más de 1.300 millones de usuarios activos en el mundo; Youtube, unos 1.000 millones; Twitter, 750 millones; WhatsApp, 450 millones… (2). En todo el planeta, los usuarios ya no se conforman con un solo modo de comunicación sino que reclaman el “cuádruple play” o sea el acceso a Internet, televisión digital, teléfono fijo y móvil. Y para satisfacer esa insaciable demanda, se necesitan conexiones (de banda ultraancha de muy alta velocidad) capaces de aportar los enormes caudales de información, expresados en cientos de megabits por segundo. Pero ahí surge el problema. Desde el punto de vista técnico, las redes ADSL (3) actuales –que nos permiten recibir Internet de banda ancha en nuestros smartphones, hogares u oficinas– ya están casi saturadas…

¿Qué hacer? La única solución es pasar por las rutas del cable, ya sea coaxial o de fibra óptica. Esta tecnología garantiza una óptima calidad en la transmisión de datos y de vídeos de banda ultraancha, y casi no tiene límites de caudal. Estuvo en boga en los años 1980. Pero fue arrinconada porque requiere obras de envergadura de alto coste (hay que cavar y enterrar los cables, y llevarlos hasta el pie de los edificios). Sólo unos cuantos cableoperadores siguieron apostando por su fiabilidad, y construyeron con paciencia una tupida red cablera. La mayoría de los demás prefirieron la técnica ADSL más barata (basta con instalar una red de antenas) pero, como hemos dicho, ya casi saturada. Por eso, en este momento, el movimiento general de las grandes firmas de telecomunicaciones (y también de los especuladores de los fondos de capital riesgo) consiste en buscar a toda costa la fusión con los cableoperadores cuyas “viejas” redes de fibra representan, paradójicamente, el futuro de las autopistas de la comunicación.

Este contexto tecnológico y comercial explica la reciente adquisición, en España, de ONO, el mayor operador local de cable, por la firma británica Vodafone (4) a cambio de 7.200 millones de euros. Cuarto operador español, ONO dispone de 1,1 millones de líneas móviles y 1,5 millones de líneas fijas, pero, sobre todo, lo que le da valor es su extensa red de cable que alcanza los 7,2 millones de hogares. El 60% del capital de ONO ya estaba en manos de fondos internacionales de capital riesgo sabedores, por las razones que acabamos de explicar, que las firmas gigantes de telecomunicaciones desean adquirir, a cualquier precio, a los cableoperadores.

En todas partes, los fondos buitre están comprando los operadores de cable independientes con el propósito de realizar importantes plusvalías al revenderlos a algún comprador industrial. Por ejemplo, en España, los tres operadores de cable regionales –Euskaltel, Telecable y R– han sido objeto de adquisiciones especulativas. En 2011, el fondo de capital riesgo estadounidense The Carlyle Group compró el 85% del operador de cable asturiano Telecable.

En 2012, el fondo italiano Investindustrial y el estadounidense Trilantic Capital Parners se hicieron con el 48% del operador vasco Euskatel. Y el mes pasado, el fondo británico CVC Capital Partners (5) adquirió el 30% que le faltaba del operador gallego R (6), al que ahora controla en su totalidad.

A veces las fusiones se hacen en sentido inverso: el cableoperador es quien adquiere una compañía de telecomunicaciones. Acaba de suceder en Francia, donde la principal firma de cable, Numericable (5 millones de empresas u hogares conectados), está tratando de comprar, por casi 12.000 millones de euros, al tercer operador francés de telefonía, SFR, propietario de una red de fibra óptica de 57.000 km…

Otras veces son dos cable-operadores los que deciden unirse. Está sucediendo en Estados Unidos, donde los dos principales cable-operadores, Comcast y Time Warner Cable (TWC), han decidido unificarse (7). Juntos, estos dos titanes tienen más de 30 millones de abonados a quienes procuran servicios de Internet de banda ancha y de telefonía móvil y fija. Ambas firmas, asociadas, controlan además un tercio de la televisión de pago. Su megafusión se haría bajo la forma de una compra de TWC por Comcast por el colosal precio de 45.000 millones de dólares (36.000 millones de euros). Y el resultado será un mastodonte mediático con una cifra de negocios estimada en cerca de 87.000 millones de dólares (67.000 millones de euros).

Suma astronómica, como la de los demás gigantes de Internet, en particular si la comparamos con la de algunos grupos mediáticos de prensa escrita. Por ejemplo, la cifra de negocios del grupo PRISA, primer grupo de comunicación español, editor del diario El País y con fuerte presencia en Latinoamérica, es de menos de 3.000 millones de euros (8). La del New York Times es inferior a 2.000 millones de euros. La del grupo Le Monde no pasa de 380 millones de euros, y la de The Guardian ni siquiera alcanza los 250 millones de euros.

En términos de potencia financiera, frente a los mastodontes de las telecomunicaciones, la prensa escrita (aún con sus sitios web), pesa poco. Cada vez menos (9). Pero sigue siendo un indispensable factor de alerta y de denuncia. En particular de los abusos que cometen los nuevos gigantes de las telecomunicaciones cuando espían nuestras comunicaciones. Gracias a las revelaciones de Edward Snowden y de Gleen Greenwald, difundidas por el diario británico The Guardian, hemos conocido que la mayoría de los colosos de Internet fueron –y siguen siendo– cómplices de la National Security Agency (NSA) para la aplicación de su programa ilegal de espionaje masivo de comunicaciones y uso de redes sociales.

No somos inocentes. Cual esclavos voluntarios, y aún sabiendo que nos observan, seguimos dopándonos con droga digital. Sin importarnos que cuanto más crece nuestra adicción más entregamos la vigilancia de nuestras vidas a los nuevos amos de las comunicaciones. ¿Vamos a seguir así? ¿Podemos consentir que estemos todos bajo control?

(1) Director: Spike Jonze, 2013.
(2) Es interesante anotar, en este contexto, la reciente compra, por Facebook, de WhatsApp, “el servicio de mensajería más popular del mundo” (450 millones de usuarios), por la monumental suma de 19.000 millones de dólares.
(3) ADSL: sigla del inglés Asymmetric Digital Subscriber Line (Línea digital asimétrica de abonado). Es una tecnología de acceso a Internet de banda ancha.
(4) En 2011, Vodafone compró el cableoperador británico Cable&Wireless, y en 2012 adquirió el principal cableoperador alemán Kabel Deutschland.
(5) CVC Capital Partners ya adquirió, en 2010, la empresa helvética Sunrise, segundo operador de telefonía en Suiza, que posee más de 7.500 km de red de fibra óptica.
(6) R Cable y Telecomunicaciones Galicia S. A. ofrece servicios de Internet de banda ancha, televisión, telefonía móvil y fija a cerca de un millón de viviendas y empresas de unas 90 localidades gallegas.
(7) Este proyecto de megafusión aún no tiene el visto bueno de la División antitrust del Departamento estadounidense de Justicia.
(8) Exactamente de 2.726 millones de euros. PRISA registró, en 2013, una pérdida neta de 649 millones de euros, más del doble que en 2012.
(9) Léase Ignacio Ramonet, La explosión del periodismo, Clave Intelectual, Madrid, 2012.

*Periodista español. Presidente del Consejo de Administración y director de la redacción de “Le Monde Diplomatique” en español.Nº: 222 Abril 2014.

La crisis actual y la crisis del capitalismo…

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Entrevista a Alex Callinicos, profesor de Teoría Social en el King’s College de Londres

Socialist Worker

El Socialist Worker ha pedido a Alex Callinicos que nos explique la crisis del capitalismo global que aún continúa, y si cree que los gobiernos podrán hacer que la pague la clase trabajadora.

Parece que esta crisis no afloja. ¿Cómo nos hemos metido en este lío?

Algunos economistas e historiadores económicos describen esta crisis diciendo que es la primera Gran Depresión del siglo XXI, y la comparan con la Gran Depresión de finales del s. XIX y la de los años treinta. Me parece que tienen razón cuando afirman que ésta es una crisis muy profunda: no se trata de una alteración normal del «ciclo económico», sino de una crisis mucho más profunda y prolongada, y que hace mucho tiempo que se estaba preparando.

Desde finales de la década de los sesenta, el capitalismo, sobre todo en el mismo centro del sistema, ha sufrido una crisis crónica de rentabilidad. Lo que llamamos ‘neoliberalismo’, el giro hacia el mercado, era una manera de intentar recuperar beneficios a través de exprimir a las personas trabajadoras tanto como fuera posible. Pero se trata de una rentabilidad recuperada sólo parcialmente, lo cual podemos ver claramente echando un vistazo a los EEUU, el centro del sistema.

Los que controlan la economía mundial –los banqueros centrales–, han ido confiando en alentar el desarrollo de las burbujas financieras. Esto comenzó a finales de los años ochenta, pero el proceso ha sido más acusado desde finales de los noventa. Estas burbujas especulativas, que hacían que la gente creyera que era más rica, les conducían a pedir más préstamos y gastar más, y de esta manera hacían que la economía fuese adelante. La gran burbuja desarrollada en el mercado inmobiliario de EEUU a mediados de la década pasada fue la culminación de este proceso, y chupó secciones y más secciones del sistema financiero global –en EEUU y Europa– alimentando los préstamos y la especulación. Esto quiere decir que cuando la burbuja reventó al final, lo que pasó el 2006-7, provocó una crisis global general.

¿Hasta qué punto es esta una crisis general, que va más allá de los banqueros y el sistema financiero?

Es una crisis mucho más general. En 2009 la economía mundial se contrajo por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. Las causas más remotas se remontan a la misma base del capitalismo, que es un sistema de inversiones sin planificación y de crisis. Por culpa de las dificultades a largo plazo del sistema económico, el sistema financiero ha jugado un papel dirigente cada vez más importante en las últimas décadas. La crisis la provocó la especulación financiera y la manera como se han comportado los banqueros para obtener sus enormes bonificaciones. Pero los banqueros son sólo una parte del problema, no son el centro.

Después de tanto debate sobre la regulación, ¿qué se ha hecho, realmente?

Los banqueros hacen mucho ruido quejándose de las restricciones que se les ha impuesto. Las más serias son las que se han llamado «acuerdos de Basel», que son, en esencia, un intento de restringir la cantidad que pueden prestar. Pero si miramos de cerca lo ocurrido en EEUU y Gran Bretaña, que son los centros del sistema financiero global, veremos que, a los bancos se les han impuesto algunas restricciones.

Los bancos son muy poderosos políticamente; hacen un lobbying efectivo, y básicamente han presionado a los gobiernos para que les dejen más o menos en paz. De modo que ahora nos encontramos con indicios de que el mismo tipo de prácticas especulativas que se desarrollaron durante la burbuja se están volviendo a utilizar. Los bancos que han sobrevivido son más grandes y más fuertes, y tienen suficiente confianza para empezar a repartir bonificaciones masivas otra vez. Bob Diamond, el director del banco Barclays, dijo hace poco que ha llegado el momento en que los bancos dejen de pedir perdón. Sí, a mí me parece que eso es tener suficiente confianza.

El gobierno dice que la única solución a la crisis es el programa de recortes. Los laboristas dicen que son demasiado rápidas, pero aceptan que se deben hacer. ¿Tú qué crees?

Muchos economistas e historiadores económicos rigurosos dicen que el crecimiento de la deuda que se ha visto en los últimos años, en términos históricos, no es tan importante. Hay que entender por qué ha aumentado la deuda del gobierno: es por culpa de la crisis, no sólo por culpa de los rescates. La crisis significa que el gobierno recibe menos en recaudación de impuestos y, en cambio, debe gastar más en prestaciones por desempleo. De modo que cuando los tories y los liberal-demócratas hablan de déficit, están hablando del coste de la crisis: estamos ante una lucha de clases para ver quién la pagará.

Los banqueros son suficientemente fuertes, políticamente, para protegerse y evitar que les toque pagar a ellos. El giro hacia la austeridad tiene por objetivo que sean las personas trabajadoras las que soporten la carga. Es interesante que el director del Banco de Inglaterra, Mervyn King, dijo que el gran déficit presupuestario no es culpa de la gente ni de los trabajadores del sector público; no obstante, dice que la austeridad es necesaria.

No hay la necesidad económica de instaurar medidas de austeridad, sino que, de hecho, desde el punto de vista económico son peligrosas. El jefe de la OCDE –el club global de las naciones ricas– compareció, la semana pasada, con el ministro de economía George Osborne, y dijo que las políticas económicas del gobierno eran muy buenas. Pero, hace poco, la OCDE ha publicado un informe que prevé un crecimiento muy lento para Gran Bretaña durante este año y el siguiente. La cuestión es esta: si sacudes a la gente de una manera tan salvaje con el tipo de medidas que se están aprobando (exprimiendo el sector público, forzando la disminución de los salarios…), el efecto podría ser que la economía cayera otra vez en recesión. En los países donde las medidas de austeridad ya se han puesto en práctica, como Grecia e Irlanda, ha pasado justamente eso.

La posición de los laboristas (austeridad, sí, pero no tan salvaje como la de los tories) deja ver que, a pesar de haber escogido a Ed Miliband como líder, el Partido Laborista sigue pegado a la ideología del neoliberalismo, de modo que la alternativa que ofrecen es extremadamente débil.

¿El gobierno y la clase dirigente tienen confianza en la austeridad?

No me parece que haya grandes divisiones entre la clase dirigente. Pienso que las grandes empresas estaban cansadas del Nuevo Laborismo, al final de la legislatura de Gordon Brown. Habían aceptado todas las golosinas, en materia de exenciones fiscales, que les habían ofrecido los laboristas; pero querían más, por eso dieron la bienvenida a la coalición. Hay dudas sobre la austeridad, pero no se está elaborando ningún proyecto alternativo, desde la clase dirigente.

La coalición se acerca a su examen más importante. Las protestas de los estudiantes de antes de navidad fueron un duro golpe para ellos: expusieron las grietas que había dentro de la coalición; particularmente, la desazón que sienten muchos liberal-demócratas. A medida que los recortes empiezan a hacer daño, Cameron y Osborne esperan que los líderes de los sindicatos sean demasiado débiles y demasiado cobardes para organizar una resistencia efectiva. Estas previsiones se pondrán a prueba pronto.

La resistencia, en Europa, ha sido desigual. En Grecia, ha sido fuerte. En Irlanda, en cuanto a huelgas y manifestaciones, ha habido movimiento, pero es a través de las urnas que se ha producido el impacto. La aniquilación de Fianna Fail, que había dominado la vida política desde los años treinta, ha sido una derrota importante para ellos.

¿Cuál es la alternativa a los recortes? ¿De dónde deberían venir el dinero?

Esta cuestión no debería intimidarnos. Por ejemplo, la tasa de intereses es baja, por lo que, en realidad, a los gobiernos les resulta fácil obtener préstamos. De manera más general, necesitamos una serie de medidas que se dirijan a la raíz de la crisis. Esto quiere decir nacionalizar adecuadamente los bancos, en vez de utilizar grandes cantidades de dinero público para salvarlos mientras continúan funcionando sin que se les puedan exigir responsabilidades. Significaría reconvertir los bancos en empresas públicas que organizaran el tipo de inversiones que son necesarias.

Un área de inversión obligatoria es la intervención sobre el cambio climático. El terremoto de Japón no lo causó el calentamiento global, pero sabemos que sí producirá más desastres de esta magnitud. Y lo que ha pasado en Fukushima nos muestra el peligro de utilizar la energía nuclear. La campaña para crear un millón de puestos de trabajo contra el cambio climático, apoyada por varios sindicatos, es una manera de impulsar el trabajo que se necesita para reducir las emisiones, y al mismo tiempo se crea empleo.

Además, el sistema del bienestar debe reorganizarse para acabar con la miseria de los subsidios reducidos y condicionales, y deberían tomarse otras medidas para combatir el paro. Este es el tipo de programa que comenzaría a subordinar la economía a la lógica de las necesidades sociales, en vez de subordinarla a los beneficios.

¿Puede recuperarse el capitalismo y proveer para la mayoría de personas?

Lenin, el gran revolucionario ruso, dijo que el capitalismo nunca estará en una situación absolutamente desesperada mientras las personas trabajadoras le permitan sobrevivir. Tarde o temprano el sistema se puede recuperar de cualquier crisis, aunque le costaría recuperar el nivel alcanzado en el pasado más reciente, porque el sistema financiero se habría debilitado mucho.

Mientras la recesión continúa, es importante ver que es desigual. Una sección del sistema, el núcleo histórico en América del norte y gran parte de Europa, aún continúa en un estado bastante deprimido. Pero, en cambio, si miramos hacia China y las economías que se asocian, Alemania y Brasil incluidos, vemos que crecen bastante deprisa. Esto refleja los esfuerzos del estado chino, que hizo todo lo posible para evitar una depresión económica prolongada. Sin embargo, el hecho de que esta pequeña parte del sistema esté creciendo es otro factor desestabilizador: produce tensiones entre EEUU, la fuerza capitalista dominante, y China, que cada vez más se presenta como su rival principal. Esto hace más difícil de controlar el capitalismo.

Pero incluso si encuentran una manera de salir adelante, la crisis se ha producido como resultado de la lógica del capitalismo y de un sistema que tiene como único objetivo la competición ciega para conseguir beneficios. Este sistema seguirá produciendo crisis y seguirá intentando resolverlas haciendo que paguen las personas trabajadoras y pobres. Por lo tanto, la única garantía real para evitar más crisis como la que nos afecta ahora es deshacerse completamente del capitalismo.

Alex Callinicos es profesor de teoría social en el King’s College de Londres, y autor de libros como “Los nuevos mandarines del poder americano” o “Un manifiesto anticapitalista” y miembro destacado del Socialist Workers Party, organización hermana de En lucha en Gran Bretaña.

Artículo publicado en Socialist Worker, periódico del Socialist Workers Party, organización hermana de En lucha en Gran Bretaña.

http://www.enlucha.org/site/?q=node/15886

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Written by Eduardo Aquevedo

30 marzo, 2011 at 12:00

Bolivia: un nuevo movimiento sobre el cambio climático, por N. Klein

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Naomi Klein

NAOMIKLEIN2 Cochabamba, Bolivia. Eran las 11 de la mañana y Evo Morales había transformado el estadio de futbol en un gigantesco salón de clases, y había reunido una variedad de objetos de utilería: platos de cartón, vasos de plástico, impermeables desechables, jícaras hechas a mano, platos de madera y coloridos ponchos. Todos jugaron un papel para demostrar un punto principal: para luchar contra el cambio climático necesitamos recuperar los valores de los indígenas.

Sin embargo, los países ricos tienen poco interés en aprender estas lecciones y, al contrario, promueven un plan que, en el mejor de los casos, incrementaría la temperatura global promedio en dos centígrados. Eso implicaría que se derritieran los glaciares de los Andes y los Himalaya, le dijo Morales a las miles de personas reunidas en el estadio, como parte de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. Lo que no necesitaba decir es que no importa cuán sustentablemente elija vivir el pueblo boliviano, pues no tiene el poder para salvar sus glaciares.

La cumbre climática en Bolivia ha tenido sus momentos de alegría, levedad y absurdos. Sin embargo, en el fondo, se siente la emoción que provocó este encuentro: rabia contra la impotencia.

No hay por qué sorprenderse. Bolivia está en medio de una dramática transformación política, una que nacionalizó las industrias clave y elevó como nunca antes las voces de los indígenas. Pero en lo que se refiere a su crisis existencial más apremiante –el hecho de que sus glaciares se derriten a un ritmo alarmante, lo cual amenaza el suministro de agua en dos de las principales ciudades–, los bolivianos no pueden cambiar su destino por sí solos.

Eso se debe a que las acciones que provocan el derretimiento no se realizan en Bolivia, sino en las autopistas y las zonas industriales de los países fuertemente industrializados. En Copenhague, los dirigentes de las naciones en peligro, como Bolivia y Tuvalu, argumentaron apasionadamente en favor del tipo de reducciones a las emisiones de gases que podrían evitar una catástrofe. Amablemente les dijeron que la voluntad política en el Norte simplemente no existía. Y más: Estados Unidos dejó claro que no necesitaba que países pequeños como Bolivia fueran parte de una solución climática. Negociaría un acuerdo con otros emisores pesados a puerta cerrada y el resto del mundo sería informado de los resultados e invitado a firmar, lo cual es precisamente lo que ocurrió con el Acuerdo de Copenhague. Cuando Bolivia y Ecuador rehusaron aprobarlo en automático, el gobierno estadunidense recortó su ayuda climática en 3 millones y 2.5 millones de dólares, respectivamente. No es un proceso de a gratis, explicó Jonathan Pershing, negociador climático estadunidense. (Aquí está la respuesta para cualquiera que se pregunte por qué los activistas del Sur rechazan la idea del apoyo climático y, en cambio, demandan el pago de deudas climáticas.) El mensaje de Pershing era escalofriante: si eres pobre, no tienes derecho a priorizar tu propio supervivencia.

Cuando Morales invitó a los movimientos sociales y los defensores de la madre tierra, científicos, académicos, abogados y gobiernos, a venir a Cochabamba a un nuevo tipo de cumbre climática, fue una revuelta contra esta sensación de impotencia, fue un intento por construir una base de poder en torno al derecho a sobrevivir.

El gobierno boliviano arrancó las discusiones proponiendo cuatro grandes ideas: que se debería otorgar derechos a la naturaleza, que protejan de la aniquilación a los ecosistemas (una declaración universal de los derechos de la madre tierra); que aquellos que violen esos derechos y otros acuerdos ambientales internacionales deberían enfrentar consecuencias legales (un tribunal de justicia climática); que los países pobres deberían recibir varios tipos de compensación por una crisis que ellos enfrentan pero tuvieron poco que ver en crear (deuda climática), y que debería haber un mecanismo para que la gente en el mundo exprese sus puntos de vista sobre estos temas (un referéndum mundial de los pueblos sobre cambio climático).

La siguiente etapa fue invitar a la sociedad civil global a ir discutiendo los detalles. Se instalaron 17 grupos de trabajo y después de semanas de discusión en línea se reunieron durante una semana en Cochabamba, con el fin de presentar sus recomendaciones finales al término de la cumbre. El proceso es fascinante pero lejos de ser perfecto (por ejemplo, como señaló Jim Shultz de Democracy Center, al parecer, el grupo de trabajo sobre el referendo invirtió más tiempo discutiendo si añadir una pregunta sobre abolir el capitalismo que discutiendo cómo se le hace para llevar a cabo una consulta global). Sin embargo, el entusiasta compromiso de Bolivia con la democracia participativa podría ser la contribución más importante de la cumbre.

Esto porque luego de la debacle de Copenhague un tema de discusión tremendamente peligroso se volvió viral: la verdadera culpable del fracaso era la democracia en sí. El proceso de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que da votos con el mismo peso a 192 países, simplemente era demasiado difícil de manejar. Era mejor encontrar soluciones en grupos pequeños. Hasta las voces ambientales de confianza, como James Lovelock, cayeron en la trampa: Tengo la sensación de que el cambio climático puede ser un tema tan severo como la guerra, le dijo a The Guardian recientemente. Quizá sea necesario poner a la democracia en pausa durante un tiempo. Pero en realidad son estos pequeños grupos, como el club privado que forzó el Acuerdo de Copenhague, los que han ocasionado que perdamos terreno y debilitado los acuerdos existentes, que de por sí son inadecuados. En cambio, la política de cambio climático llevada a Copenhague por Bolivia fue redactada por los movimientos sociales mediante un proceso participativo y el resultado final fue, hasta el momento, la visión más transformadora y radical.

Con la cumbre de Cochabamba, Bolivia intenta globalizar lo que logró a escala nacional e invitar al mundo a participar en redactar una agenda climática conjunta, antes del próximo encuentro sobre cambio climático de la ONU, en Cancún. En palabras del embajador de Bolivia ante Naciones Unidas, Pablo Solón, la única cosa que puede salvar a la humanidad de una tragedia es el ejercicio de la democracia global.

Si está en lo correcto, el proceso boliviano podría no sólo salvar a nuestro planeta que está calentándose, sino también a nuestras democracias en vías del fracaso. No está mal el trato.

El texto fue publicado en The Nation. Traducción: Tania Molina Ramírez

http://www.naomiklein.org.

Crisis climática: ya tiene cascabel el gato

Silvia Ribeiro *

Tiquipaya, Bolivia. Más de 35 mil personas respondieron a la convocatoria que lanzó Bolivia a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra (CMPCC), en Cochabamba, del 19 al 22 de abril. La tercera parte vino de 142 países en cinco continentes. La mayoría de los participantes fueron movimientos sociales, campesinos, indígenas, organizaciones de mujeres, ambientalistas, pescadores. También acudieron representantes de gobierno de 47 naciones, académicos, intelectuales, activistas, artistas, músicos. Se debatió intensamente en 17 grupos de trabajo convocados por los organizadores y 127 talleres autorganizados.

Además, una de las grandes federaciones indígenas de Bolivia: el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq), llamó con otras agrupaciones a la Mesa 18 para tratar temas que no veían reflejados en la agenda de la conferencia, como la crítica a proyectos mineros, de gas y petróleo.

La convocatoria a esta cumbre rebasó todas las expectativas, tanto en número como en contenido, convirtiéndose en un hito histórico en el debate internacional sobre la crisis climática. Ante las maniobras de los gobiernos poderosos en Copenhague, Bolivia convocó a las bases de las sociedades del mundo a manifestar sus posiciones y plantearlas a los gobiernos. Ambas cosas sucedieron en forma contudente. También se afirmaron las redes e interacciones entre los movimientos, con una sana distancia de las propuestas de crear nuevas redes globales, ahora sobre crisis climática. Esto quedó para discutir entre los movimientos: la mayoría no considera que se necesita una nueva estructura, sino más interacción y complementación.

Se creó sí, una base común para la compresión, el análisis crítico y las estrategias frente a la crisis climática, enriquecida por diversas perspectivas desde muchas culturas, pueblos, organizaciones temáticas y sectoriales del continente y el mundo. El Acuerdo de los Pueblos en Cochabamba refleja esto (www.cmpcc.org) .

Hubo rechazo enérgico y repetido al Entendimiento de Copenhague que quiso imponer una veintena de países –los mayores responsables de la crisis climática– en diciembre pasado. Los cínicos compromisos que allí se firman significarían un aumento de la temperatura hasta de cuatro grados, una catástrofe anunciada para los pueblos del Sur. La CMPCC exige detener el calentamiento descolonizando la atmósfera, con una reducción de 50 por ciento de las emisiones de gases de los países industrializados en su fuente, no mediante mecanismos de mercados de carbono, a los cuales se opone en todas sus variantes. Rechaza también los mecanismos llamados REDD, que bajo el título de reducir la deforestación, en realidad la aumentarán y provocarán la alienación del manejo de los bosques por las comunidades y pueblos, además de promover los monocultivos de árboles, que no son bosques, sino agravantes de las crisis.

Enmarcando todo esto, se plantea una denuncia de las causas reales de la crisis climática planetaria. Confrontamos la crisis terminal del modelo civilizatorio patriarcal basado en el sometimiento y destrucción de seres humanos y naturaleza, que se aceleró con la revolución industrial. El sistema capitalista nos ha impuesto una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado. Este régimen de producción y consumo busca la ganancia sin límites, separando al ser humano de la naturaleza, estableciendo una lógica de dominación sobre ésta, convirtiendo todo en mercancía: el agua, la tierra, el genoma humano, las culturas ancestrales, la biodiversidad, la justicia, la ética, los derechos de los pueblos, la muerte y la vida misma, expresa el Acuerdo de los Pueblos.

Condena la agricultura industrial y las corporaciones de los agronegocios –directamente responsables de cerca de la mitad de las emisiones que causan la crisis climática–, así como los mecanismos y propuestas que apoyan el avance de las trasnacionales y la devastación de la Madre Tierra, como los tratados de libre comercio y la introducción de nuevas y riesgosas tecnologías, como transgénicos, tecnología terminator, nanotecnología, geoingeniería y agrocombustibles.

Denunciamos cómo el modelo capitalista impone megaproyectos de infraestructura, invade territorios con proyectos extractivistas, privatiza y mercantiliza el agua y militariza los territorios, expulsando a los pueblos indígenas y campesinos de sus tierras, impidiendo la soberanía alimentaria y profundizando la crisis socioambiental, continúa el Acuerdo de los Pueblos.

La declaración de la “Mesa 18“ enfatiza estos mismos aspectos, criticando políticas extractivistas y proyectos de explotación de hidrocarburos y mineros del gobierno boliviano. Aclara que su iniciativa no fue “una tribuna para desacreditar al gobierno ni para socavar la legitimidad de un cónclave del que nos sentimos parte… (se trata de) formular propuestas que ayuden a enderezar el rumbo del proceso de cambio, asumiendo la responsabilidad de defenderlo y protegerlo, porque ha sido concebido por el movimiento popular boliviano en muchos años de lucha”.

La CMPCC plantea también estrategias y propuestas, como el reclamo de la deuda ambiental, la creación de un tribunal internacional de justicia climática, la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra. La de más largo alcance sigue siendo implementar la soberanía alimentaria, basada en formas de vida y producción campesinas, indígenas y locales, que es el principal factor que enfría el planeta y el que puede volverlo al equilibrio, además de promover la justicia social y la biodiversidad.

Todo esto y más llegará a Cancún, donde las negociaciones oficiales sobre el clima sesionarán en diciembre. Pero sobre todo, ya está entre los movimientos sociales de todo el mundo.

*Investigadora del Grupo ETC

LA JORNADA.MX

Written by Eduardo Aquevedo

25 abril, 2010 at 3:12

Marx y Minsky frente a la crisis actual…

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Alejandro Nadal

CRISISSS1 Cuando la economía capitalista entra en crisis no es porque una fuerza externa la golpea. Es porque algo no anda bien internamente. Pero ¿qué podría ser ese malestar endógeno?

La pregunta no es trivial: el diagnóstico es clave para determinar las medidas para salir de la emergencia.

Hoy predomina la interpretación de que estamos en una crisis causada por la desregulación del sector financiero, bancario y no bancario. Este debilitamiento de reglas habría generado incentivos perversos a la especulación y la aceptación de riesgos desmedidos.

Por supuesto, cuando reventó la burbuja especulativa los sectores no financieros también se vieron afectados por el colapso en la demanda agregada. Por eso se han aplicado estímulos fiscales para reactivarla. Pero la narrativa oficial es que los sectores no financieros de la economía (agricultura, industria y servicios) iban bien hasta que pegó el coletazo de una crisis que nace en el sector financiero.

Eso es erróneo. Los problemas de la economía real están en la raíz de esta crisis y, mientras no sean encarados, la economía mundial seguirá sufriendo tropiezos y un día llegará una verdadera hecatombe.

En 1992, mientras los economistas oficiales cantaban loas al neoliberalismo, Hyman Minsky elaboraba su teoría sobre la inestabilidad financiera del capitalismo. Según este autor, en épocas de bonanza el optimismo lleva a empresas y familias a sobrestimar el valor de sus activos, a considerar que los buenos tiempos perdurarán y a asumir mayores riesgos.

Esto sucede en cada ciclo de negocios, pero el proceso culmina en un ciclo más largo que acaba por transformar el régimen regulatorio del sector financiero, sus mercados y hasta sus prácticas contables. La erosión de las instituciones que debían controlar la especulación y dar estabilidad termina generando la proliferación de esquemas financieros de alto riesgo, escasas garantías y grandes niveles de apalancamiento.

El modelo Minsky se queda corto. En él no hay cabida para los impulsos que desde el sector real conduzcan a la crisis. Es cierto que en los ciclos de negocios de la economía estadunidense a partir de 1980 los deudores y acreedores tomaron cada vez mayores riesgos y que a lo largo de ese periodo se erosionó el régimen regulatorio. Según esto, la crisis se debe a fenómenos psicológicos y a los incentivos perversos que favorecieron la especulación descontrolada. Los factores estructurales en las esferas (no financieras) de la producción quedan fuera de esta explicación.

En contraste, otras investigaciones revelan que entre 1973-1984 ocurrieron cambios importantes en la economía real de Estados Unidos y otras economías capitalistas. El más importante es que la tasa de ganancia comenzó a reducirse. Aunque hay diferencias entre sectores, los indicadores elaborados con diferentes metodologías no se equivocan: la tasa de ganancia se reduce en Estados Unidos, Alemania, Japón y otros países.

Esa caída en la tasa de ganancia desencadenó una ofensiva en contra de los asalariados desde la década de los setenta. Sindicatos y reglas laborales que habían mantenido una evolución favorable en los salarios y prestaciones fueron atacados en todos los frentes. La globalización neoliberal fue parte de ese ataque, generando fuerzas para deprimir más los salarios.

El resultado fue que los salarios se estancaron y el poder de compra de la clase trabajadora en Estados Unidos se debilitó. El sobrendeudamiento fue lo único que mantuvo el nivel de vida al que aspiraban las clases trabajadoras. Las burbujas especulativas mantuvieron el nivel de la demanda agregada que necesitaba la economía estadunidense.

Frente al descenso en rentabilidad, el capital se refugió en las finanzas. La ofensiva contra los asalariados y la expansión del sector financiero son dos caras de la misma moneda: la caída en la tasa de ganancia, un problema con raíces profundas en la evolución del capitalismo.

Aquí se escucha el eco del análisis de Marx que ha estado a la defensiva desde hace tiempo. El dogmatismo y varias dificultades teóricas, especialmente el llamado problema de la transformación de valores en precios de producción (planteado por Marx en el tomo III de El Capital), frenaron durante años el desarrollo crítico del pensamiento marxista. Hoy cobra fuerza la reflexión de corte marxista sobre la crisis, aunque siga pendiente la solución de varios problemas teóricos importantes.

En estos análisis se articula la evolución del cambio técnico, la competencia intercapitalista y el conflicto por la explotación y la distribución del ingreso en un edificio analítico coherente. Los aportes de Minsky, de la teoría de Keynes, y por supuesto Kalecki, se fusionan bien con estas interpretaciones marxistas. El punto central es que las raíces de la crisis están en la economía real y no sólo en la esfera de las transacciones financieras. La conclusión es clara: la economía de la globalización neoliberal (y no sólo su casino financiero) está mortalmente enferma y sus fundamentos deben modificarse radicalmente.

http://nadal.com.mx

LA JORNADA.MX

Hobsbawm: una nueva igualdad después de la crisis…

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Eric Hobsbawm · · · · ·

01/11/09

“El objetivo de una economía no es el beneficio, sino el bienestar de toda la población. El crecimiento económico no es un fin, sino un medio para dar vida a las sociedades buenas, humanas y justas. No importa como llamamos a los regímenes que buscan esa finalidad. Importa únicamente cómo y con qué prioridades podremos combinar las potencialidades del sector público y del sector privado en nuestras economías mixtas. Esa es la prioridad política más importarte del siglo XXI”

Publicamos a continuación un fragmento de la conferencia que dio el historiador Eric Hobsbawm en el Word Political Forum, realizado en Bosco Marengo (Alejandría), en el que también participaron Mikhail Gorbachev y Yuri Afanasiev. Tomada de la versión en portugués traducida para Carta Maior por Moisés Sbardelotto.

El “Siglo breve”, o XX, fue un período marcado por un conflicto religioso entre ideologías laicas. Por razones más históricas que lógicas,  fue dominado por la contraposición de dos modelos económicos – e incluso dos modelos excluyentes entre sí –: el “Socialismo”, identificados con economías centralmente  planificadas de tipo soviético, y el “Capitalismo”, que cubría todo el resto.

Esa contraposición, aparentemente fundamental, entre un sistema que ambiciona sacar del medio del camino a las empresas privadas interesadas en las ganancias (el mercado, por ejemplo) y uno que pretendía liberar al mercado de toda restricción oficial o de otro tipo, nunca fue realista. Todas las economías modernas deben combinar público y privado de varios modos y en varios grados, y de hecho hacen eso. Ambas tentativas de vivir a la altura de esa lógica totalmente binaria, de esas definiciones de “capitalismo” y “socialismo”, fallaron. Las economías de tipo soviético y las organizaciones y gestiones estatales no sobrevivieron a los años ´80. El “fundamentalismo de mercado” anglo-norteamericano quebró en 2008, en el momento de su apogeo. El siglo XXI tendrá que reconsiderar, por lo tanto, sus propios problemas en términos mucho más realistas.

¿Cómo influyó todo eso sobre los países que en el pasado eran devotos del modelo “socialista”?  Bajo el socialismo, se encontraron con a imposibilidad de reformar sus sistemas administrativos de planeamiento estatal, incluso cuando sus técnicos y sus economistas fueran plenamente conscientes de sus principales carencias.  Los sistemas – no competitivos a nivel internacional – fueron capaces de sobrevivir hasta que quedaron completamente aislados del resto de la economía mundial.

Ese aislamiento, por lo tanto, no pudo ser mantenido en el tiempo, y cuando el socialismo fue abandonado – sea inmediatamente de la caída de los regímenes políticos como en Europa Oriental, sea por el propio régimen, como en China o en Vietnam –  sin ningún preaviso, ellos se encontraron inmersos en aquello que para muchos parecía ser la única alternativa disponible: el capitalismo globalizado, en su forma entonces predominante de capitalismo de libre mercado.

Las consecuencias directas en Europa fueron catastróficas. Los países de la ex Unión Soviética todavía no han superado sus repercusiones. China, para su suerte, escogió un modelo capitalista diferente al del neoliberalismo anglo-norteamericano, prefiriendo el modelo mucho más dirigista de las “economías tigres” o de asalto de Asia oriental, pero abrió el camino para su “gigantesco salto hacia adelante” con muy poca preocupación y consideración por las implicaciones sociales y humanas.

Ese período está casi a nuestras espaldas, así como el del predominio global del liberalismo económico extremo de matriz anglo-norteamericana, incluso cuando no sepamos cuales cambios implicará la crisis mundial en curso – la más grave desde los años 30 -  cuando los impresionantes acontecimientos de los últimos dos años consiguieran superarse. Una cosa, en efecto, es desde ya muy clara: está en curso una alternancia de enormes proporciones de las viejas economías del Atlántico Norte al Sur del planeta y principalmente al Asia oriental.

En estas circunstancias, los ex Estados soviéticos (incluyendo aquellos todavía gobernados por partidos comunistas) están teniendo que enfrentar problemas y perspectivas muy diferentes. Excluyendo de entrada las divergencias de alineamiento político, diré solamente que la mayor parte de ellos continúan relativamente frágiles. En Europa, algunos están asimilando el modelo social capitalista de Europa occidental, aunque tengan una renta media per cápita considerablemente inferior. En la Unión Europea, también es probable prever el surgimiento de una doble economía. Rusia, recuperada en cierta medida de la catástrofe de los años ´90, está casi  reducida a un país exportador, poderoso pero vulnerable, de productos primarios y de energías y fue hasta ahora incapaz de reconstruir una base económica mejor equilibrada.

Las reacciones contras los excesos de la era neoliberal llevaron a un retorno, parcial, a formas de capitalismo estatal acompañadas por una especie de regresión a algunos aspectos de la herencia soviética. Claramente, la simple “imitación de Occidente” dejó de ser una opción posible. Ese fenómeno todavía es más evidente en China, que desenvolvió con considerable éxito un capitalismo pos-comunista propio, a tal punto que, en el futuro, puede también ocurrir que los historiadores puedan ver en ese país el verdadero salvador de la economía capitalista mundial en la crisis en la que nos encontramos actualmente. En síntesis, no es más posible creer en una única forma global de capitalismo o de pos-capitalismo.

En todo caso, delinear la economía del mañana es tal vez la parte menos relevante de nuestras preocupaciones futuras. La diferencia crucial entre los sistemas económicos no reside en su estructura, sino más bien en sus prioridades sociales y morales, y éstas deberían ilustrar dos de sus aspectos de fundamental importancia a ese propósito.

Lo primero es que el fin del Comunismo comportó la desaparición repentina de valores, hábitos y prácticas sociales que habían marcado la vida de generaciones enteras, no sólo en los regímenes comunistas en sentido estricto, sino también los del pasado pre comunista que, bajo esos regímenes, en buena parte se habían protegido. Debemos reconocer cuan profundos y graves fueron el shock y la desgracia en términos humanos que fueron padecidos como consecuencia de ese brusco e inesperado terremoto social. Inevitablemente, serán necesarias varias décadas antes de que las sociedades pos-comunistas encuentren en la nueva era una estabilidad en su “modus vivendi”, y algunas consecuencias de esa desagregación social, de la corrupción, de la criminalidad institucionalizada podrían exigir todavía mucho más tiempo para ser derrotadas.

El segundo aspecto es que tanto la política occidental del neoliberalismo, como las políticas pos-comunistas que ella inspiró, subordinaron propositivamente el bienestar y la justicia social a la tiranía del Producto Interior Bruto (PIB): el mayor crecimiento económico posible, deliberadamente inequitativo. Haciendo esto, ellos minaron – y en los ex países comunistas hasta destruyeron – los sistemas de asistencia social, de bienestar, los valores y las finalidades de los servicios públicos. Todo ello no constituye una premisa de la cual partir, sea para el “capitalismo europeo con rostro humano” de las décadas posteriores a 1945, sea para satisfactorios sistemas mixtos pos-comunistas.

El objetivo de una economía no es el beneficio, sino el bienestar de toda la población. El crecimiento económico no es un fin, sino un medio para dar vida a las sociedades buenas, humanas y justas. No importa como llamamos a los regímenes que buscan esa finalidad. Importa únicamente cómo y con qué prioridades podremos combinar las potencialidades del sector público y del sector privado en nuestras economías mixtas. Esa es la prioridad política más importarte del siglo XXI.

Eric Hobsbawm es el decano de la historiografía marxista británica. Uno de sus últimos libros es un volumen de memorias autobiográficas: Años interesantes, Barcelona, Critica, 2003.

Traducción para www.sinpermiso.info: Carlos Abel Suárez

América Latina y el período histórico actual, por E. Sader

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América Latina y el período histórico actual (I)

31 Octubre 2009

Emir Sader (Clacso, Alas)

ALAS5 La crisis hegemónica se prolongará por un buen tiempo en el continente, entre el viejo mundo ya superado, pero que insiste en sobrevivir, y un nuevo mundo que está luchando para nacer –el de los gobiernos post neoliberales. Las próximas elecciones –en particular en Brasil, Bolivia, Uruguay y Argentina– definirán si estos gobiernos constituyen un paréntesis en la larga serie de gobiernos conservadores o si se consolidarán en la profundización y construcción de alternativas.

1. El período histórico actual fue inaugurado por la confluencia de tres virajes, todos de carácter regresivo:

  • El paso de un mundo bipolar a un mundo unipolar bajo la hegemonía imperial de América del Norte.
  • El paso de un ciclo de expansión del capitalismo a un largo ciclo recesivo.
  • El paso de la hegemonía de un modelo regulador (keynesiano, de bienestar social, o como se quiera llamar) a un modelo neoliberal, desregulador, de libre mercado.

El triunfo del bloque occidental bajo la dirección norteamericana llevó, después de muchas décadas, a un mundo unipolar, con una indiscutible hegemonía de una superpotencia y la derrota y desaparición de la otra gran potencia, algo que nunca antes había experimentado el mundo.

Toda la función de freno y control sobre la expansión imperial de los EE.UU. dejó de existir. Fueron entonces posibles las guerras de las últimas dos décadas –algunas llamadas “guerras humanitarias”, que violaron flagrantemente la soberanía de los países, lo que no ocurría desde el final de la Primera Guerra Mundial.

El surgimiento de un mundo unipolar permitió el dominio militar y económico del bloque occidental y, en particular, de los EE.UU. Pudieron así ampliar la economía de mercado en áreas insospechadas, como China, Rusia y Europa del Este.

La unipolaridad permitió incorporar a la Unión Europea y a la OTAN a países que antes eran miembros del Pacto de Varsovia. Se configura un sistema mundial único, en el plano económico, político y militar bajo dirección norteamericana. Un único imperio mundial, aun con las contradicciones y conflictos internos, reina en el mundo. Las guerras se suceden desde el bloque dominante en contra de las áreas de resistencia a su dominación como Yugoslavia, Irak, Afganistán.

El paso del ciclo largo de expansión –el de mayor desarrollo capitalista, lo que Eric Hobsbawm ha caracterizado como la “edad de oro” del sistema– hacia el ciclo largo recesivo trajo importantes consecuencias. Aquel ciclo significó la convergencia de los tres vectores fundamentales de la economía mundial –los EE.UU. (con Alemania y Japón creciendo a medida que los EE.UU., fenómeno único), las economías socialistas y la periferia (como México, Argentina y Brasil). Durante esa convergencia se alcanzó la mayor tasa de crecimiento de la economía mundial. También fue el período de consolidación de la hegemonía económica norteamericana y del bloque occidental.

La transición a la recesión luego del ciclo de expansión, no solo significó la disminución en las tasas de crecimiento, sino también la sustitución del tema central del período anterior –el crecimiento económico– por la estabilización. Se pasó de una fórmula desarrollista a una conservadora. Al mismo tiempo se introdujo el concepto de la “ingobernabilidad” como temática central. Esto expresaría la contradicción entre las condiciones de producción y las demandas de la economía, reflejado en el ciclo largo recesivo y como expresión de los derechos negados a lo largo de las décadas de expansión económica.

Este conflicto (entre las condiciones de producción y las demandas de la economía) fue también responsable de la aparición de las crisis inflacionarias, especialmente en la periferia. Fue en esta coyuntura en que el FMI emergió con préstamos a cambio de onerosas cartas de intenciones, que imponían duros ajustes fiscales y preparaban el camino para minimizar el papel del Estado y aplicar las políticas neoliberales.

El tercer factor –la hegemonía de los modelos neoliberales, con un alcance mundial que ningún otro modelo había conseguido– tuvo que ver con esa transición de ciclo.

Los programas neoliberales consolidaron una nueva relación de fuerzas a escala mundial, lo que reforzaba el camino hacia el fin de la bipolaridad. Con la globalización y sus programas de desregulación, de liberalización económica, de privatizaciones, de precarización de las relaciones de trabajo, y la conformación del Estado mínimo, se alteraba radicalmente el equilibrio de poder entre los países del centro y la periferia, y entre clases sociales dentro de cada país.

Se intensificó la concentración económica y de poder en favor de la globalización de competencias en detrimento de los países periféricos. Algunos de ellos, con el poder estatal victimado por el acelerado proceso de liberalización económica, sufrieron crisis de carácter neoliberal, como fueron los casos de México, Rusia, los países del sudeste de Asia, Brasil y Argentina en particular.

Con las políticas neoliberales que precarizaron las relaciones de trabajo, aumentaron el desempleo y fragmentaron la unidad de los trabajadores, también cambió radicalmente la correlación interna entre las clases en cada país en favor de las elites gobernantes.

2. La confluencia de todos estos factores que cambian el período, significaba una alteración de grandes proporciones en la correlación de fuerzas en todo el mundo, con sus especificidades en cada región y cada país. Es preciso detallar más algunas de sus consecuencias.

La hegemonía de EE.UU. como única superpotencia convirtió a ese país en el centro del poder político mundial, que tiene intereses en todas partes del planeta y tiene políticas para todos los temas y lugares. La superioridad militar de Estados Unidos se tornó inconmensurable. La victoria en la guerra fría significó también el triunfo ideológico que validó la interpretación del mundo que impuso el campo vencedor.

Para el campo socialista, la confrontación central de nuestro tiempo se daba entre el socialismo y el capitalismo. Para el campo imperialista, se daría entre el totalitarismo y la democracia. Había sido derrotado el totalitarismo nazista y fascista; también había sido derrotado el totalitarismo comunista; ahora se buscaría derrotar el totalitarismo islámico y el terrorismo.

Con el triunfo del campo occidental se opacaron las alternativas y las propuestas anticapitalistas en el horizonte histórico contemporáneo. Cuba entró en su “período especial” antes del final del campo socialista y de la Unión Soviética, tratando de evitar retrocesos. China optó por la vía de una economía de mercado.

La democracia liberal llegó a sintetizar la democracia. El concepto de economía capitalista se disolvió en el marco de una supuesta economía internacional o economía de mercado. Fue una victoria para una visión del mundo y de un modo de vida específico: “el modo de vida norteamericano”, convertida en el elemento de más fuerza en la hegemonía planetaria de EE.UU. Prácticamente ningún rincón del mundo pudo quedar inmune a esa influencia, incluido China y los países periféricos de las grandes metrópolis.

Si este triunfo ideológico es el elemento de mayor fuerza, la esfera económica está entre sus puntos más débiles. La desregulación económica promovida por el neoliberalismo propició la rápida y generalizada hegemonía del capital financiero en su carácter más especulativo, y como resultado de ello la financiarización de las economías.

Este proceso suele marcar las etapas finales de los modelos hegemónicos, que conducen a las fases de la hegemonía del capital financiero, los tiempos característicos de estancamiento, como el actual ciclo largo de recesión económica.

Una hegemonía que es difícil de revertir una vez que se han debilitado los incentivos para la inversión productiva, lo que define un horizonte de inestabilidad económica, de estancamiento y de bajos niveles de crecimiento.

La actual crisis, que afecta profunda y ampliamente la economía de EE.UU. y de ahí se extendió al resto del mundo, nació precisamente de estas debilidades –la hegemonía del capital financiero– y luego se manifiesta como la recesión económica abierta. Una crisis que produce una larga y profunda recesión en la economía de EE.UU. y los países del capitalismo central, sin tener la capacidad de revertir su raíz: la financiarización de la economía.

Al mismo tiempo, a pesar de haberse transformado en la única superpotencia, con fuerte predominio del plano militar, los EE.UU. no pueden resolver dos guerras al mismo tiempo, las de Irak y Afganistán.

Pero, a pesar de las debilidades que presenta, ninguna otra potencia o grupo de potencias puede rivalizar con los EE.UU. Del mismo modo, a pesar de su agotamiento, el modelo neoliberal, puesto que no constituye simplemente una política de un gobierno que puede cambiarse de un momento a otro, sino un modelo hegemónico, que incluye determinados valores, ideología, cultura, y tiene profundas y extensas raíces económicas, tampoco puede ser remplazado por ahora, cuando aún no se divisa otro modelo que pueda sucederle.

Por lo tanto, hemos llegado al agotamiento del modelo neoliberal, y entrado en un período de relativa debilidad de la capacidad hegemónica de EE.UU., sin que las alternativas tengan todavía el poder suficiente para imponerse. Ello se debe a que, en el momento en que el capitalismo revela con más claridad sus límites y muestra sus entrañas, los llamados “factores subjetivos” para la construcción de alternativas también han sufrido grandes retrocesos.

Se instaura así una crisis hegemónica, en la que lo viejo no se resigna a morir y lo nuevo tiene dificultades para nacer y sustituirlo. ¿Cómo lo viejo busca sobrevivir? Sobre la base de dos ejes: las políticas internacionales de libre comercio, con las instituciones que las multiplican, como el FMI, el Banco Mundial, la OMC. Y dentro de cada país, con la ideología del consumo, del shopping-center, del mercado.

El fortalecimiento de “lo viejo” tiene en su contra la hegemonía del capital financiero en su carácter más especulativo, que no solo bloquea la posibilidad de reanudar un nuevo ciclo de expansión de la economía, sino que fomenta la inestabilidad, precisamente con la libérrima circulación de los capitales financieros. Pero, al mismo tiempo, no surge un modelo alternativo al modelo neoliberal.

La construcción de alternativas choca así con una estructura económica, comercial y financiera global, que reproduce el libre comercio y favorece a las políticas neoliberales, como ideologías consolidadas que se manifiestan en las formas de comportamiento y de búsqueda y acceso a los bienes de consumo en la vida cotidiana de las personas.

Puede predecirse que estaremos en un período más o menos largo de inestabilidad y turbulencias tanto políticas cómo económicas, hasta que se forjen las condiciones para la hegemonía de un modelo post neoliberal y de una hegemonía política global alternativa a la de los Estados Unidos.

Traducido para Cubadebate por Renato Recio
Tomado de Carta Maior

América Latina y el período histórico actual (II y final)

1 Noviembre 2009

Emir Sader

La crisis hegemónica se prolongará por un buen tiempo en el continente, entre el viejo mundo ya superado, pero que insiste en sobrevivir, y un nuevo mundo que está luchando para subsistir –el de los gobiernos post neoliberales. Las próximas elecciones, en particular en Brasil, Bolivia, Uruguay y Argentina, definirán si estos gobiernos constituyen un paréntesis en la larga serie de gobiernos conservadores o si se consolidarán en la profundización y construcción de alternativas.

3. América Latina sufrió directamente la transición al nuevo período histórico. Prácticamente todos sus países fueron víctimas de la crisis de la deuda, y entraron en el círculo vicioso de la crisis fiscal, los préstamos y cartas de intención con el FMI, el debilitamiento del Estado y de las políticas sociales, la hegemonía del capital financiero, la contracción del desarrollo económico, sustituido por el tema de la estabilidad monetaria y los ajustes fiscales.

Afectada centralmente por esas transformaciones, América Latina pasó a ser el continente privilegiado de los experimentos neoliberales.

Las dictaduras militares en algunos de esos países, entre los que se encuentran aquellos que hasta entonces presentaban mayor fuerza en el campo popular, como Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, habían logrado quebrar la capacidad de resistencia de los movimientos populares. Esto allanó el camino para la hegemonía de las políticas neoliberales.

Estas políticas se fueron imponiendo desde el Chile de Pinochet a la Bolivia del MNR, pasando por la adhesión de fuerzas nacionalistas como en México y Argentina, hasta los partidos socialdemócratas, como los casos de Venezuela, Chile, Brasil, hasta generalizarse en casi todo el espectro político.

La década de 1990 fue la del predominio generalizado de los gobiernos neoliberales, algunos por un largo plazo, como el PRI en México; Carlos Ménem, en Argentina; Fernando Henrique Cardoso, en Brasil; Alberto Fujimori, en Perú; Pinochet y la Concertación (PS-DC), en Chile. En otros países el neoliberalismo se entrecortó por la acción de los movimientos populares que expulsaron del poder a varios presidentes, como en Bolivia y Ecuador, o que fracasaron como en Venezuela (con AD y COPEI).

Paralelamente foram se dando crises nas principais economias da região: México 1994, Brasil 1999, Argentina 2001-2002. Até que começaram a surgir governos eleitos pelo voto de rejeição do neoliberalismo, começando com a eleição de Hugo Chavez em 1998, seguida pelas de Lula em 2002, de Tabaré Vazquez em 2003, pela de Nestor Kirchmer em 2003, de Evo Morales em 2005, de Rafael Correa em 2006, de Mauricio Funes em 2009.Paralelamente estaban ocurriendo crisis en las principales economías de la región –México 1994, Brasil 1999, Argentina 2001-2002– hasta que comenzaron a surgir los gobiernos electos por el voto de rechazo a la situación creada por el neoliberalismo, empezando con la elección de Hugo Chávez en 1998, seguido por Lula en 2002, Tabaré Vázquez en 2003, Néstor Kirchner en 2003, Evo Morales en 2005, Rafael Correa en 2006, y Mauricio Funes en 2009.

Se produjo un cambio claro hacia la izquierda en la votación en los diferentes países que fueron celebrando sus elecciones, lo que revelaba cómo el continente había sufrido las consecuencias de los gobiernos neoliberales. Nunca antes en la región, o en otras partes del mundo, ha habido tantos gobiernos progresistas al mismo tiempo.

Lo que unifica a estos gobiernos, además de la votación con la que se derrotó a los gobiernos neoliberales de Carlos Ménem, Carlos Andrés Pérez, de la FHC, Lacalle, Sánchez de Losada, Lucio Gutiérrez, son dos rasgos comunes: la opción por los procesos de integración regional en lugar de libre comercio y la prioridad de las políticas sociales.

Son dos los puntos de mayor debilidad de los gobiernos neoliberales, cuya lógica de apertura económica favorecía las políticas de libre comercio y los llamados Tratados de Libre Comercio con los Estados Unidos, al mismo tiempo que concedían la prioridad a la estabilidad fiscal y monetaria sobre las políticas sociales.

Las políticas sociales son las que conceden legitimidad a los gobiernos emergentes, los cuales han tenido que enfrentar como norma la fuerte oposición de los monopolios privados de los medios, pero que, sin embargo, hasta ahora han sido reelegidos por el voto de los sectores populares, los más pobres de nuestras sociedades.

Estos gobiernos tienen diferencias entre sí aunque se asemejen y unifiquen por la prioridad que dan a los procesos de integración regional y a las políticas sociales. En ese marco común se diferencian porque Venezuela, Bolivia y Ecuador avanzan más claramente hacia la construcción de modelos alternativos al neoliberalismo.

Ya en la estrategia que los llevó al gobierno, combinaron los levantamientos populares con la salida electoral, pero después se propusieron refundar el Estado, apuntando hacia una nueva estrategia de la izquierda latinoamericana: ni el camino tradicional de reformas, ni la lucha armada, sino la combinación de ambos en una nueva síntesis.

En el otro campo están los países que favorecen a los tratados de libre comercio, como México, Chile, Perú, Colombia, Costa Rica. El primero en tomar ese camino, “el padre”, fue México, al firmar un TLC con Estados Unidos y Canadá, con claro privilegio para los Estados Unidos. Ahora el país latinoamericano tiene más del 90 % de su comercio exterior con el poderoso vecino.

La crisis económica actual permite medir el significado de las dos formas distintas de integración en el mercado internacional. México, por ejemplo, país vitrina por haber sido el primero –y, originalmente, iba a ser el camino que los EE.UU. señalaban a todos los países del continente–  tuvo la peor regresión económica de todas las economías del continente, con una caída del PIB cercana al 10 % en el primer semestre de este año. Paga así un precio muy alto por haber sido “privilegiado” en el comercio con EE.UU., el epicentro de la crisis mundial, que sufre una recesión profunda y prolongada, con todas sus consecuencias negativas para México.

Mientras, un país como Brasil, cuya economía es más o menos similar a la de México, podría salir más o menos rápidamente de la crisis por haber diversificado su comercio internacional, a tal punto que el principal socio comercial del país ya no es EE.UU. sino China. Al mismo tiempo, Brasil ha intensificado el comercio intrarregional, más resueltamente con la Argentina y Venezuela, mejorado con todos los países participantes en los procesos de integración regional, pero principalmente Brasil amplió considerablemente el mercado para el consumo popular. Este fue el principal responsable por la superación rápida de la crisis. Por primera vez durante el transcurso de una crisis, las políticas de redistribución del ingreso y extensión de los derechos sociales se mantienen, incluso en el momento mismo de la recesión.

Después de una fase de expansión relativamente rápida de los gobiernos progresistas del continente, la derecha ha recuperado su capacidad de iniciativa y busca reconquistar gobiernos para poner en marcha una restauración conservadora. Desde el intento de golpe en Venezuela en 2002, pasando por la ofensiva contra los gobiernos de Brasil, Bolivia y Argentina, la derecha trata de utilizar su poder económico y mediático al servicio de la reconstrucción de su poder político, derrotado por los gobiernos progresistas.

Podemos prever que la crisis hegemónica durará por un buen tiempo en el continente. Se trata de la lucha entre el viejo mundo que insiste en subsistir con sus programas neoliberales y el nuevo mundo de gobiernos post neoliberales que enfrenta dificultades parar sobrevivir.

Las próximas elecciones –en particular las de Brasil, Bolivia, Uruguay y Argentina– definirán si lo que hay es solo un paréntesis en la larga serie de gobiernos conservadores, o si se han consolidado y profundizado los procesos de construcción de alternativas post neoliberales, en los cuales América Latina es un escenario privilegiado.

Traducido para Cubadebate por Renato Recio
Tomado de Carta Maior

La globalización, la soberanía estatal y la interminable acumulación del capital, por G. Arrighi

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Giovanni Arrighi

ARRIGHI12 "Los tiempos de cambio son también tiempos de confusión", observa John Ruggie. "Las palabras pierden su significado habitual, y nuestros pasos se vuelven inseguros sobre el que era, anteriormente, un terreno conocido" (1994: 553). Cuando lo que buscamos es caminar firmemente sobre conceptos aparentemente bien establecidos, como Stephen Krasner (1997) hace con el de "soberanía", descubrimos que su uso tradicional está en sí mismo preso en una confusión irremediable. Y cuando acuñamos nuevos términos, tales como "globalización", para capturar la novedad de las condiciones emergentes, agravamos la confusión con un vertido negligente de vino viejo en nuevas botellas. El propósito de este trabajo es mostrar que, a fin de aislar lo que es verdaderamente nuevo y anómalo en las transformaciones en marcha del capitalismo mundial y en la soberanía estatal, debemos previamente reconocer qué aspectos clave de estas transformaciones no son totalmente nuevos o lo son en cierto grado pero no en su naturaleza.

Comenzaré por argumentar que mucho de lo que se conoce con la denominación de "globalización" ha sido de hecho una tendencia recurrente del capitalismo mundial desde el inicio de los tiempos modernos. Esta recurrencia hace que la dinámica y el (los) resultado(s) probable(s) de las transformaciones actuales sean más predecibles de lo que serían si la globalización fuera un fenómeno nuevo, como piensan muchos observadores. Por tanto, yo desplazaré mi atención al modelo evolutivo que ha permitido al capitalismo mundial y al sistema subyacente de estados soberanos llegar a ser, como señala Immanuel Wallerstein (1997), "el primer sistema histórico en incluir el globo entero dentro de su geografía". Mi pretensión será destacar que la auténtica novedad de la ola actual de globalización es que este modelo evolutivo se encuentra ahora en un "impasse". Concluiré especulando sobre las salidas posibles de este "impasse" y sobre los tipos de nuevo orden mundial que pueden surgir como resultado de los recientes procesos de acumulación de capital a escala mundial en el Este de Asia.

I

Como han señalado los críticos del concepto de globalización, muchas de las tendencias que abarca ese nombre no son nuevas del todo. La novedad de la llamada "revolución de la información" es impresionante, "pero la novedad del ferrocarril y el telégrafo, el automóvil, la radio, y el teléfono impresionaron igualmente en su día" (Harvey, 1995: 9). Incluso la llamada "virtualización de la actividad económica" no es tan nueva como puede parecer a primera vista.

Los cables submarinos del telégrafo desde la década de 1860 en adelante conectaron los mercados intercontinentales. Hicieron posible el comercio cotidiano y la formación de precios a través de miles de millas, una innovación mucho mayor que el advenimiento actual del comercio electrónico. Chicago y Londres, Melbourne y Manchester fueron conectados en tiempo real. Los mercados de obligaciones también llegaron a estar estrechamente interconectados, y los préstamos internacionales a gran escala -tanto inversiones de cartera como directas- crecieron rápidamente durante este período (Hirst, 1996: 3).

En efecto, la inversión directa extranjera creció tan rápidamente que en 1913 supuso por encima del 9% del producto mundial -una proporción que todavía no había sido superada al comienzo de la década de 1990 (Bairoch y Kozul-Wright, 1996: 10). Similarmente, la apertura al comercio exterior -medido por el conjunto de importaciones y exportaciones en proporción del PIB- no era notablemente mayor en 1993 que en 1913 para los grandes países capitalistas, exceptuando a los Estados Unidos (Hirst 1996: 3-4).

Seguramente, como resaltan desde perspectivas diferentes las aportaciones de Eric Helleiner (1997) y Saskia Sassen (1997), la más espectacular expansión de las últimas dos décadas, y la mayor evidencia en el arsenal de los defensores de la tesis de globalización, no ha estado en la inversión directa extranjera o en el comercio mundial sino en los mercados financieros mundiales.

Señala Saskia Sassen que "desde 1980 el valor total de los activos financieros ha aumentado dos veces y media más rápido que el PIB agregado de todas las economías industriales ricas. Y el volumen de negocio en divisas, obligaciones y participaciones de capital ha aumentado cinco veces más rápido". El primero en "globalizarse", y actualmente "el mayor y en muchos sentidos el único auténtico mercado global" es el mercado de divisas. Las transacciones por cambio de divisas fueron diez veces mayores que el comercio mundial en 1983; sólo diez años después, en 1992, esas transacciones eran sesenta veces mayores" (1996: 40). En ausencia de este explosivo crecimiento de los mercados financieros mundiales, probablemente no hablaríamos de globalización, y seguramente no lo haríamos hablando de un nuevo rumbo del proceso en marcha de reconstrucción del mercado mundial producido bajo la hegemonía de Estados Unidos como resultado de la Segunda Guerra Mundial. Después que todo: Bretton Woods era un sistema global, así que lo que realmente ha ocurrido ha sido un cambio desde un sistema global (jerárquicamente organizado y en su mayor parte controlado políticamente por los Estados Unidos) a otro sistema global más descentralizado y coordinado mediante el mercado, haciendo que las condiciones financieras del capitalismo sean mucho más volátiles e inestables. La retórica que acompañó a este cambio se implicó profundamente en la promoción del término" globalización" como una virtud. En mis momentos más cínicos me encuentro a mí mismo pensando que fue la prensa financiera la que nos llevó a todos (me incluyo) a creer en la "globalización" como en algo nuevo, cuando no era más que un truco promocional para hacer mejor un ajuste necesario en el sistema financiero internacional (Harvey, 1995: 8).

Truco o no, la idea de globalización estuvo desde el comienzo entretejida con la idea de intensa competencia interestatal por la creciente volatilidad del capital y por la consiguiente subordinación más estricta de la mayoría de los estados a las dictados de las agencias capitalistas. No obstante, es precisamente en este aspecto donde las tendencias actuales recuerdan más la belle époque del capitalismo mundial, entre finales del siglo diecinueve y comienzos del siglo veinte. Como reconoce la misma Sassen:

En muchos aspectos el mercado financiero internacional desde finales del siglo XIX hasta la primera guerra mundial fue tan masivo como el de hoy…El alcance de la internacionalización puede observarse en el hecho de que en 1920, por ejemplo, Moody calificaba obligaciones emitidas por alrededor de cincuenta gobiernos para obtener fondos en los mercados de capitales de EEUU. La Depresión supuso un radical declive de esta internacionalización, hasta el punto de que sólo muy recientemente Moody ha vuelto a calificar de nuevo las obligaciones de tantos gobiernos (1996: 42-3).

En suma, los defensores cuidadosos de la tesis de la globalización coinciden con sus críticos en no considerar las transformaciones actuales como una novedad, a excepción de su escala, alcance y complejidad. Sin embargo, como he argumentado y documentado en otra parte (Arrighi, 1994), las especificidades de las transformaciones actuales sólo pueden apreciarse completamente mediante un alargamiento del horizonte de tiempo de nuestras investigaciones para comprender la vida entera del capitalismo mundial. En esta perspectiva más larga, la "financierización", el aumento de la competencia interestatal por la movilidad del capital, el rápido cambio tecnológico y organizacional, las crisis estatales y la inusitada inestabilidad de las condiciones económicas en que operan los estados nacionales -tomados de forma individual o conjuntamente como componentes de una particular configuración temporal, todos estos son aspectos recurrentes de lo que he llamado "ciclos sistémicos de acumulación".

En cada uno de los cuatro ciclos sistémicos de acumulación que podemos identificar en la historia del capitalismo mundial desde sus más tempranos comienzos en la Europa medieval tardía hasta el presente, los períodos caracterizados por una expansión rápida y estable de la producción y el comercio mundial invariablemente terminan en una crisis de sobreacumulación que hace entrar en un período de mayor competencia, expansión financiera, y el consiguiente fin de las estructuras orgánicas sobre las que se había basado la anterior expansión del comercio y la producción.

Tomando prestada una expresión de Fernand Braudel (1984: 246) -el inspirador de la idea de los ciclos sistémicos de acumulación- estos períodos de competición intensificada, expansión financiera e inestabilidad estructural no son sino "el otoño" que sigue a un importante desarrollo capitalista. Es el tiempo en el que el líder de la expansión anterior del comercio mundial cosecha los frutos de su liderazgo en virtud de su posición de mando sobre los procesos de acumulación de capital a escala mundial. Pero es también el tiempo en el que el mismo líder es desplazado gradualmente de las alturas del mando del capitalismo mundial por un emergente nuevo liderazgo.

Esta ha sido la experiencia de Gran Bretaña entre el final del siglo diecinueve y el comienzo del veinte; de Holanda en el siglo dieciocho, y de la diáspora capitalista genovesa en la segunda mitad del siglo dieciséis. ¿Puede ser también la experiencia de los Estados Unidos hoy? Hasta el momento, la tendencia más destacada para Estados Unidos sigue siendo cosechar los frutos de su liderazgo del capitalismo mundial en la era de la Guerra Fría. Desde luego, diversos aspectos del aparente triunfo global del americanismo que resultó de la desaparición de la URSS, más que ser señales de la globalización, tienen entidad propia . Las señales más ampliamente reconocidas son la hegemonía global de cultura popular de los Estados Unidos y la importancia creciente de las agencias mundiales de gobierno influidas, desproporcionadamente, por los Estados Unidos y sus aliados más cercanos, tales como el Consejo de Seguridad de la ONU, la OTAN, el Grupo de los Siete (G-7), el FMI, el BIRF y la OMC. Menos ampliamente reconocido pero también importante es la ascendencia de un nuevo régimen legal en transacciones comerciales internacionales dominado por las firmas legales americanas y las concepciones angloamericanas de las normas mercantiles (Sassen, 1996: 12-21).

No debe minimizarse la importancia de estas señales de una americanización adicional del mundo. Pero no deben tampoco exagerarse, particularmente en lo que se refiere a la capacidad de los intereses norteamericanos para continuar configurando y manipulando en beneficio propio las estructuras orgánicas del sistema capitalista mundial. Lo más probable es que la victoria de los Estados Unidos en lo que Fred Halliday (1983) ha llamado la Segunda Guerra Fría y la americanización adicional del mundo aparecerán de forma retrospectiva como los momentos de cierre de la hegemonía mundial de Estados Unidos, así como la victoria de Gran Bretaña en la Primera Guerra Mundial y la expansión adicional de su imperio en el extranjero fueron los preludios de la desaparición final de la hegemonía mundial británica en las décadas de 1930 y 1940. Como veremos en la sección III, hay buenas razones para esperar que la desaparición de la hegemonía de EEUU siga una trayectoria diferente a la desaparición de la hegemonía británica. Pero hay igualmente buenas razones para esperar que el presente liderazgo de EEUU de la fase de expansión financiera sea un fenómeno temporal, como la análoga fase de liderazgo británico de hace un siglo.

La razón más importante es que la presente belle époque del capitalismo financiero, no menos que todos su precedentes históricos -desde la Florencia del Renacimiento a la era eduardiana de Gran Bretaña, pasando por la época de los genoveses y el período de "las pelucas" de la historia holandesa- se basa en un sistema de profundas y masivas redistribuciones de renta y riqueza desde toda clase de comunidades hacia las agencias capitalistas. En el pasado, redistribuciones de este tipo engendraron una considerable turbulencia política, económica y social. Por lo menos inicialmente, los centros organizadores de la expansión anterior de la producción y comercio mundial estaban mejor situadas para dominar y, desde luego, para beneficiarse de la turbulencia.

Con el paso del tiempo, sin embargo, la turbulencia socavó el poder de los viejos centros organizadores, y preparó su desalojo por nuevos centros organizadores, capaces de promover y mantener una nueva expansión importante de la producción y el comercio mundial (Arrighi, 1994).

Resulta incierto, como veremos, si alguno de tales nuevos centros organizadores están emergiendo hoy bajo el brillo de la expansión financiera conducida por EEUU. Pero los efectos de la turbulencia engendrada por la expansión financiera actual han comenzado a preocupar incluso a los promotores e impulsores de la globalización económica. David Harvey (1995: 8, 12) señala varias de esas preocupaciones, indicando que la globalización se está convirtiendo en "un tren sin frenos causando estragos", preocupado ante la "creciente reacción" contra los efectos de tal fuerza destructiva, sobre todo por "el ascenso de un nuevo tipo de políticos populistas" fomentado por la "sensación…de impotencia e inquietud" que se está fortaleciendo incluso en los países ricos. Más recientemente, el financiero cosmopolita de origen húngaro George Soros se ha unido al coro para señalar que la generalización global del capitalismo del "laissez-faire" ha sustituido al comunismo como la principal amenaza a una sociedad abierta y democrática.

Pese a haber amasado una gran fortuna en los mercados financieros, temo ahora que la irrefrenable intensificación del capitalismo de "laissez-faire" y la extensión de los valores de mercado a todas las esferas de la vida están poniendo en peligro nuestra sociedad abierta y democrática. El principal enemigo de la sociedad abierta ya no es, en mi opinión, la amenaza comunista sino el capitalismo…. El exceso de competencia y la escasa cooperación pueden ocasionar desigualdades insoportables e inestabilidad…. La doctrina del capitalismo de "laissezfaire" sostiene que la mejor manera de obtener el bien común es con la búsqueda sin trabas del propio interés. A menos que el propio interés sea moderado por el reconocimiento de un interés común, que debe prevalecer sobre intereses particulares, nuestro actual sistema…puede venirse abajo (Soros 1997: 45, 48).

Informando de la proliferación de escritos en la línea del de Soros, Thomas Friedman -un temprano impulsor de la idea de las virtudes de la globalización, y quien luego inventó la metáfora del "tren sin frenos"- reitera la visión de que "la integración del comercio, las finanzas y la información, que están creando una cultura y un mercado global únicos" es inevitable e imparable.

Pero mientras la globalización no puede ser parada -se apresura a añadir – "hay dos cosas que pueden hacerse", presumiblemente por su propio bien: "podemos ir más rápido o más lento… Y podemos hacer más o menos para amortiguar [sus] efectos negativos" (1997: I, 15).

Hay mucho déjà vu en estos diagnósticos de la autodestructividad de los procesos no regulados de formación del mercado mundial y en los pronósticos conectados de lo que debería hacerse para remediar tal capacidad de autodestrucción. El mismo Soros compara la época actual de capitalismo triunfante de "laissez-faire" con la época similar de hace un siglo. En su visión esa época anterior fue, en cualquier caso, más estable que la presente, a causa del dominio del patrón-oro y de la presencia de un poder imperial, Gran Bretaña, dispuesto a despachar cañoneras a cualquier lugar remoto para mantener el sistema. Y aun así, el sistema se vino abajo ante el impacto de las dos guerras mundiales y el ascenso de intervencionistas "ideologías totalitarias". Hoy, en contraste, los Estados Unidos están poco dispuestos a ser el gendarme del mundo, "y las principales monedas flotan y chocan unas contra otras como placas continentales" haciendo que la ruptura del régimen actual sea mucho más probable "a menos que aprendamos de la experiencia" (1997: 48).

Nuestra sociedad abierta y global carece de las instituciones y mecanismos necesarios para su preservación, y no hay voluntad política para crearlos. Yo culpo a la actitud predominante, la cual sostiene que la búsqueda sin obstáculos del propio interés traerá finalmente un equilibrio internacional…Tal y como están las cosas, no hace falta mucha imaginación para darse cuenta de que la sociedad abierta y global que predomina en la actualidad es probablemente un fenómeno temporal (Soros, 1997: 53-4).

Soros no hace ninguna referencia al relato, ahora clásico, del ascenso y desaparición del capitalismo decimonónico de "laissez faire", realizado por su compatriota Karl Polanyi. No obstante, cualquier persona familiarizada con ese relato no puede dejar de resultar impactada por su anticipación de los argumentos actuales sobre las contradicciones de la globalización (sobre la permanente trascendencia del análisis de Polanyi para una comprensión de la ola actual de globalización véase, entre otros, Mittelman, 1996). Como Friedman, Polanyi vio en una ralentización del ritmo de cambio la mejor manera de preservar el cambio, yendo en una dirección determinada sin provocar conflictos sociales que acabarían en caos más que en cambio. También resaltó que únicamente un colchón protector de los efectos disociadores de las normas del mercado puede prevenir una revuelta social de autodefensa frente al sistema de mercado (1957: 3-4, 36-8, 140 -50). Y como Soros, Polanyi descartó la idea de un mercado (global) autorregulable como "una pura utopía". Argumentó que ninguna institución de tal carácter puede existir de forma duradera "sin aniquilar la sustancia humana y la naturaleza de la sociedad (del mundo)". En su visión, la única alternativa al desmoronamiento del sistema mundial de mercado en el periodo de entreguerras "era el establecimiento de un orden internacional dotado con un poder organizado capaz de trascender la soberanía nacional" -una dirección, sin embargo, que "estaba completamente fuera de los horizontes de aquel tiempo" (1957: 3-4, 20-22).

Ni Soros ni Polanyi proporcionan una explicación de por qué el poder mundial todavía dominante en sus respectivas épocas -los Estados Unidos hoy, Gran Bretaña en el final del siglo diecinueve y comienzo del veinte- se empecinó obstinadamente y propagó la creencia en un mercado global autorregulable, a pesar de la evidencia acumulada de que los mercados no regulados (los mercados financieros no regulados en particular) no producen equilibrio sino desorden e inestabilidad. De forma subyacente a tal obstinación podemos, sin embargo, detectar la difícil situación de un agente cuya hegemonía declina y que ha llegado a ser completamente dependiente, para poder beneficiarse suficientemente de ese poder. Se trata de que el agente hegemónico no puede asegurar ya más el desarrollo ordenado del proceso de amplia y profunda integración del comercio mundial y financiero que, cuando estaba en la cumbre de su poder, promovió y organizó. Es como si el poder hegemónico declinante no pudiera saltar fuera del "tren sin frenos" de la especulación financiera desrregulada, ni desviar el tren hacia una vía menos auto-destructiva.

Históricamente, la reconducción del capitalismo mundial hacia una vía más creativa que destructiva ha tenido como premisa la emergencia de nuevos "vehículos tendedores de vías", tomando prestada una expresión de Michael Mann (1986: 28). Es decir, la expansión del capitalismo mundial a sus dimensiones globales actuales no ha discurrido a lo largo de una vía única colocada de una vez por todas hace quinientos años. Más bien, ha discurrido mediante varios cambios de tendido de nuevas vías que no existieron hasta que unos específicos complejos de agentes gubernamentales y comerciales desarrollan la voluntad y la capacidad para conducir el sistema entero en la dirección de una cooperación más extensa o más profunda. La hegemonía mundial de las Provincias Unidas en el siglo diecisiete, del Reino Unido en el siglo diecinueve, y de los Estados Unidos en el siglo veinte, han sido "vehículos tendedores de vías" de este tipo (cf. Taylor, 1994: 27). Al conducir el sistema en una nueva dirección, ellos también lo transformaron. Y son estas transformaciones consecutivas las que debemos observar para poder identificar las auténticas novedades de la ola actual de expansión financiera.

II

La formación de un sistema capitalista mundial, y su transformación subsiguiente de ser un mundo entre muchos mundos hasta llegar a ser el sistema socio-histórico del mundo entero, se ha basado en la construcción de organizaciones territoriales capaces de regular la vida social y económica y de monopolizar los medios de coacción y violencia. Estas organizaciones territoriales son los estados, cuya soberanía se ha dicho que va a ser socavada por la ola actual de expansión financiera. En realidad, la mayoría de los miembros del sistema interestatal nunca tuvieron las facultades que se está diciendo que los estados van a perder bajo el impacto de la ola actual de expansión financiera; e incluso los estados que tuvieron esos poderes durante un tiempo no los tuvieron en otro.

En cualquier caso, las olas de expansión financiera nacen de una doble tendencia. Por un lado, las organizaciones capitalistas responden a la sobreacumulación de capital que limita lo que puede reinvertirse lucrativamente en los canales establecidos de comercio y producción, sosteniendo en forma líquida una proporción creciente de sus rentas corrientes. Esta tendencia crea lo que podemos llamar las "condiciones de oferta" de las expansiones financieras -una superabundante masa de liquidez que puede movilizarse directamente o por medio de intermediarios hacia la especulación, prestando y generando endeudamiento. Por otra parte, las organizaciones territoriales responden a las mayores limitaciones presupuestarias que resultan del lento descenso en la expansión de comercio y producción mediante una intensa competencia entre ellas para captar el capital que se acumula en los mercados financieros. Esta tendencia crea lo que podemos llamar las "condiciones de demanda" de las expansiones financieras. Todas las expansiones financieras, pasadas y presentes, son el resultado del desarrollo desigual y combinado de estas dos tendencias complementarias (Arrighi, 1997).

Todos estamos muy impresionados, y debemos estarlo, por el crecimiento astronómico de capital que busca su valorización en los mercados financieros mundiales y por la intensa competencia entre unos estados y otros en su intento de obtener, para sus propias necesidades, una fracción de ese capital. Sin embargo, deberíamos ser conscientes del hecho de que en las raíces de este crecimiento astronómico se encuentra una escasez básica de salidas lucrativas para la masa creciente de ganancias que se acumula en las manos de las agencias capitalistas. Esta escasez básica hace que la búsqueda de ganancias por esas agencias capitalistas sea dependiente de la ayuda de los estados, así como los estados son dependientes, en la búsqueda de sus propios objetivos, de las agencias capitalistas. No deberíamos sorprendernos, por lo tanto, si algunos estados son reforzados más que debilitados por la expansión financiera. Como Eric Helleiner (1997) señala, los estados del este de Asia han permanecido inmunes al tipo de presiones que han conducido a otros estados, en otras zonas, a "desregular" sus sistemas financieros domésticos para atraer capital. Y Richard Stubbs (1997) muestra que, como resultado del Acuerdo Plaza del G-7 de 1985, los estados del ASEAN han sido literalmente inundados por capitales que buscaban inversiones dentro de sus dominios -un desarrollo que ha mejorado más que empeorado su libertad de acción en relación con las fuerzas externas, tanto económicas como políticas. La lucha de los estados africanos, latinoamericanos, de Europa Oriental, de Europa Occidental, norteamericanos y australasianos por el capital móvil, han sido así acompañados por una lucha del capital móvil por subirse al carro de la expansión económica del este y sudeste asiático.

En la sección final de este artículo discutiremos el significado de esa excepción que suponen el este y sudeste asiático. Por ahora permítasenos simplemente resaltar que las expansiones financieras del pasado, no menos que la del presente, han sido todas momentos de pérdida de poder de algunos estados -incluyendo, incluso, los estados que habían sido los "vehículos tendedores de vías" del capitalismo mundial en las épocas que estaban acabando- y el fortalecimiento simultáneo de otros estados, incluyendo los que, en su momento oportuno, llegaron a ser los nuevos "vehículos tendedores de vías" del capitalismo mundial. Aquí aparece el principal significado de los ciclos sistémicos de acumulación. Estos ciclos no son simples ciclos. Son también etapas en la formación y expansión gradual del sistema mundial capitalista hasta sus dimensiones globales actuales.

Este proceso de globalización ha surgido mediante la aparición, en cada etapa, de centros organizadores de mayor escala, alcance y complejidad que los centros organizadores de la etapa anterior. En esta secuencia, las ciudades-estado como Venecia y la diáspora genovesa de negocios trasnacionales fueron reemplazadas en la alta dirección del sistema mundial capitalista por un proto-estado nacional como Holanda y sus compañías de navegación, que fue reemplazado a su vez por el estado-nación británico, un imperio formal que comprendía las redes mundiales informales de negocios que, por su parte, fue reemplazado por los Estados Unidos, una potencia de dimensión continental, con su panoplia de corporaciones trasnacionales y sus extendidas y lejanas redes de bases militares casi permanentes en el extranjero. Cada sustitución fue marcada por una crisis de las organizaciones territoriales y no territoriales que habían dirigido la expansión en la etapa anterior. Pero fue marcada también por la emergencia de nuevas organizaciones con mayores capacidades que las organizaciones desplazadas para liderar el capitalismo mundial hacia una nueva expansión (Arrighi, 1994: 13-16, 74-84, 235-8, 330-1).

Por tanto, ha habido una crisis de los estados en cada expansión financiera. Como Robert Wade (1996) ha anotado, mucho de lo que se ha hablado recientemente de globalización y de la crisis del "estado-nación" simplemente es el reciclaje de argumentos que estuvieron de moda hace cien años (véase también Lie 1996: 587). Cada nueva crisis sucesiva, sin embargo, afecta a un tipo diferente de estado. Hace cien años la crisis de los "estados-nación" afectaba a los estados del viejo núcleo europeo en relación a los estados de dimensión continental que se estaban formando sobre el perímetro exterior del sistema eurocéntrico, en particular los Estados Unidos. El irresistible crecimiento del poder y la riqueza de los Estados Unidos, y del poder de la URSS (aunque, en este caso, no de su riqueza) en el curso de las dos guerras mundiales y sus secuelas posteriores, confirmó la validez de las expectativas ampliamente sostenidas de que los estados del viejo núcleo europeo estaban obligados a vivir en la sombra de los dos gigantes que les flanqueaban, a menos que ellos pudieran por sí mismos lograr una dimensión continental. La crisis actual de los "estados-nación", en contraste, afecta a esos mismos gigantescos estados.

El súbito desplome de la URSS ha clarificado y, a la vez, oscurecido esta nueva dimensión de la crisis. Ha clarificado la nueva dimensión al mostrar cuan vulnerable había llegado a ser la potencia más extensa y más autosuficiente, y el segundo mayor poder militar del mundo, a las fuerzas de la integración económica global. Pero ha oscurecido la verdadera naturaleza de la crisis al provocar una amnesia general sobre el hecho de que la crisis del poder mundial de EEUU precedió al derrumbe de la URSS y ,con altibajos, ha continuado tras el final de la Guerra Fría. A fin de identificar la verdadera naturaleza de la crisis de los estados gigantes que han dominado en la era de Guerra Fría debemos distinguir esa crisis respecto del recorte a largo plazo de la soberanía nacional que la globalización del sistema de estados soberanos ha supuesto para todos, salvo para sus miembros más poderosos.

El principio de que los estados independientes, cada uno de los cuales reconoce la autonomía jurídica y la integridad territorial de los otros, deberían coexistir en un sistema político único se estableció por primera vez bajo la hegemonía holandesa con los Tratados de Westfalia. El proceso de globalización de la organización territorial del mundo de acuerdo a este principio, como señala Harvey (1995: 7), necesito varios siglos y una buena dosis de violencia para completarse.

Más importante es que, como frecuentemente sucede con los programas políticos, la soberanía westfaliana llegó a ser universal mediante interminables violaciones de sus prescripciones formales y una gran metamorfosis de su significado sustantivo. Estas violaciones y metamorfosis hacen evidentemente plausible la pretensión de Krasner de que, empíricamente, la soberanía westfaliana es un mito (1997). Sin embargo, a esto deberíamos agregar que no ha sido más mito que las ideas del imperio de la ley, del contrato social, de la democracia, sea liberal, social o cualquier otra cosa, y que, como todos estos otros mitos, ha sido un ingrediente clave en la formación y consiguiente globalización del moderno sistema de poder.

La pregunta realmente más interesante, por lo tanto, no es si el principio westfaliano de soberanía nacional ha sido violado ni cómo lo ha sido. Más bien se trataría de si el principio ha orientado y limitado la acción estatal y cómo, con el paso del tiempo, el resultado de esta acción ha transformado el significado sustantivo de la soberanía nacional.

Cuando el principio de soberanía estatal fue establecido por primera vez, bajo la hegemonía holandesa, se utilizó para regular las relaciones entre los estados de Europa Occidental. Ese principio sustituyó la idea de una autoridad y una organización imperial-eclesiástica, que opera por encima de los estados objetivamente soberanos, por la idea de estados jurídicamente soberanos que confían en la ley internacional y en el equilibrio de poder para regular sus mutuas relaciones – en palabras de Leo Gross, "una ley que opera más bien entre los estados que por encima de ellos y un poder que opera más bien entre los estados que por encima de ellos" (1968: 54-5). La idea se aplicó únicamente a Europa, que de esa manera se convirtió en una zona de "amistad" y comportamiento "civilizado" incluso en épocas de guerra. En contraste, el resto del mundo, más allá de Europa, se convirtió en una zona residual de comportamientos distintos, en la que no se aplicaban las normas de la civilización y donde los rivales podrían ser simplemente aniquilados (Taylor, 1991: 21-2).

Durante alrededor de 150 años después de la Paz de Westfalia el sistema funcionó muy bien, tanto asegurando que ningún estado singular llegara a ser tan fuerte como para dominar a todos los demás, como permitiendo a los grupos dominantes de cada estado consolidar su soberanía doméstica. En todo caso, el equilibrio de fuerzas se reprodujo mediante unas interminables series de guerras, crecientemente intensivas en capital, y mediante una extensión y profundización de la expansión europea en el mundo no europeo. A lo largo del tiempo, estas dos tendencias alteraron el equilibrio de poder tanto entre los estados como entre los grupos dominantes respectivos, provocando finalmente una quiebra del sistema de Westfalia como resultado de la Revolución francesa y las guerras napoleónicas (Arrighi, 1994: 48-52).

Cuando los principios de Westfalia se reafirmaron bajo la hegemonía británica, en las condiciones que resultaron de las guerras napoleónicas, su alcance geopolítico se extendió para incluir los estados coloniales de Norteamérica y Sudamérica que habían conseguido la independencia en la víspera o como resultado de las guerras francesas. Pero así como el alcance geopolítico de los principios de Westfalia se expandieron, su significado sustantivo cambió de manera radical, fundamentalmente porque el equilibrio de poder empezó a operar más por encima de los estados que entre ellos. Seguramente, el equilibrio continuó siendo operativo entre los estados continentales de Europa, donde durante la mayor parte del siglo diecinueve, el Concierto europeo de naciones y el cambiante sistema de alianzas entre los poderes continentales aseguró que ninguno de ellos llegara a ser tan fuerte como para dominar a todos los otros. Globalmente, sin embargo, el acceso privilegiado a los recursos extra-europeos permitió a Gran Bretaña actuar más bien como un gobernador que como una pieza de los mecanismos del equilibrio de poder.

Además, los masivos ingresos tributarios procedentes de su imperio en la India permitieron a Gran Bretaña adoptar unilateralmente una política de libre comercio que, en grados variables, "enjaulara" a todos los otros miembros del sistema interestatal en una englobante división del trabajo mundial centrada en Gran Bretaña. Temporal e informalmente, pero sin duda efectivamente, el sistema de estados jurídicamente soberanos del siglo diecinueve era regido objetivamente por Gran Bretaña con la fuerza de sus englobantes redes mundiales de poder (Arrighi, 1994: 52 -5).

Mientras el equilibrio de poder durante los 150 años que siguieron a la Paz de Westfalia se reprodujo mediante una serie interminable de guerras, la dirección británica del equilibrio de poder posterior a la Paz de Viena produjo, en palabras de Polanyi, "un fenómeno sin precedentes en los anales de la civilización occidental: los cien años de paz [europea] comprendidos entre 1815 y 1914" (1957: 5). Esta paz, sin embargo, lejos de contener, dio un nuevo gran impulso a la carrera interestatal de armamentos y a la extensión y profundización de la expansión europea en el mundo no-europeo. Desde la década de 1840 en adelante, ambas tendencias se aceleraron rápidamente en un ciclo de autorrefuerzo por medio del cual los adelantos tecnológicos y en la organización militar se mantenían, y eran mantenidos, por la expansión económica y política a expensas de los pueblos y gobiernos todavía excluidos de los beneficios de la soberanía westfaliana (McNeill, 1982: 143).

El resultado de este ciclo autorreforzado fue lo qué William McNeill llama "la industrialización de la guerra", un consiguiente nuevo salto importante en el coste humano y financiero de hacer la guerra, la emergencia de imperialismos competidores, y el colapso final del orden mundial británico del siglo diecinueve, conjuntamente con violaciones generalizadas de los principios westfalianos. Cuando estos principios fueron de nuevo reafirmados bajo la hegemonía de EEUU, después de la Segunda Guerra Mundial, su alcance geopolítico llegó a ser universal tras la descolonización de Asia y de Africa. Pero su significado se vio recortado adicionalmente.

La misma idea de un equilibrio de poder que opera entre los estados, más que por encima de ellos, y que asegura su igual soberanía real -una idea que había llegado a ser ya una ficción durante la hegemonía británica- fue desechada incluso como ficción. Como Anthony Giddens (1987: 258) ha observado, la influencia de EEUU sobre la formación del nuevo orden global, tanto con Wilson como con Roosevelt, "representó una tentativa de incorporación global de prescripciones constitucionales de EEUU más que una continuación de la doctrina del equilibrio de poder". En una era de industrialización de la guerra y de centralización creciente de capacidades político-militares en poder de un número pequeño y menguante de estados, esa doctrina tenía poco sentido como descripción de las relaciones reales de poder entre los miembros del sistema interestatal globalizado, y no tenía más sentido como prescripción para garantizar la soberanía de los estados. La "igualdad de soberanía" sostenida en el primer párrafo del Artículo Dos de la Carta de las Naciones Unidas para todos sus miembros era así "especificamente imaginada para ser más bien legal que real -los grandes poderes tendrían derechos especiales, así como también deberes, proporcionados a sus superiores capacidades" (Giddens 1987: 266).

La santificación de estos derechos especiales en la Carta de Naciones Unidas institucionalizó, por primera vez desde Westfalia, la idea de una autoridad y organización supraestatal que restringiera jurídicamente la soberanía de todos salvo la de los estados más poderosos. Estas restricciones jurídicas, sin embargo, son pálidas en comparación con las restricciones objetivas impuestas por los dos estados más poderosos -los Estados Unidos y la URSS- sobre sus respectivas, y mutuamente reconocidas, "esferas de influencia". Las restricciones impuestas por la URSS confiaron fundamentalmente en las fuentes del poder político-militar y tenían alcance regional, limitadas como estaban, a sus satélites europeos orientales. Al contrario, las impuestas por los Estados Unidos eran de alcance global y confiaban en un arsenal de recursos mucho más complejo.

La lejana y extensa red de bases semipermanentes en el extranjero mantenida por los Estados Unidos en la era de la Guerra Fría, en palabras de Krasner, "no tenía precedentes históricos; ningún estado había colocado anteriormente sus propias tropas sobre el territorio soberano de otros estados en una cantidad tan amplia durante un período de paz tan largo" (1988:21). Este régimen político-militar mundializado y globalizador, centrado en los Estados Unidos, complementó y fue complementado por el sistema monetario mundial, también centrado en Estados Unidos, instituido en Bretton Woods. Estas dos redes interconectadas de poder, una militar y otra financiera, permitieron a Estados Unidos asumir su hegemonía para regir el sistema globalizado de estados soberanos con un alcance que iba totalmente más allá del horizonte, no sólo de los holandeses del siglo diecisiete, sino también del imperio británico del siglo diecinueve.

En suma, la formación de complejos gubernamentales cada vez más poderosos, y capaces de conducir al sistema moderno de estados soberanos a su dimensión global actual, ha transformado también la misma estructura del sistema por una destrucción gradual del equilibrio de poder sobre la que descansó originalmente la igualdad de soberanía de las unidades del sistema. Así como la categoría jurídica de estado llegó a ser universal, la mayoría de los estados fueron privados de iure o de facto de las prerrogativas históricamente asociadas con la soberanía nacional. Incluso estados poderosos como el Japón y la antigua Alemania Occidental han sido descritos como "semisoberanos" (Katzenstein, 1987; Cumings, 1997). Y Robert Jackson (1990: 21) ha acuñado la expresión "cuasi-estados" para referirse a las ex-colonias que han conseguido categoría jurídica de estados pero carecen de las capacidades necesarias para efectuar las funciones gubernamentales tradicionalmente asociadas con la categoría de estado independiente. Semisoberanía y cuasi-estados son el resultado de las tendencias a largo plazo del moderno sistema mundial, ambos fenómenos claramente materializados antes de la expansión financiera global de las décadas de 1970 y 1980. Lo qué sucedió en esas décadas es que la capacidad de las dos superpotencias para regir las relaciones interestatales dentro, y a través, de sus esferas respectivas de influencia disminuyó frente a las fuerzas que ellos mismos habían desencadenado pero no pudieron controlar.

La más importante de estas fuerzas tuvo su origen en las nuevas formas de integración económica mundial, crecidas bajo el carapazón del poder militar y financiero de Estados Unidos. A diferencia de la integración económica mundial del siglo diecinueve, instituida y centrada en Gran Bretaña, el sistema de integración económica global, instituido y centrado en los Estados Unidos en la era de la Guerra Fría, no descansó sobre el comercio libre unilateral del poder hegemónico ni sobre la extracción de ingresos tributarios procedentes de un imperio territorial en el extranjero.

Más bien, descansó sobre un proceso de comercio bilateral y multilateral liberalizado, estrechamente controlado y administrado por los Estados Unidos, actuando de forma concertada con sus aliados políticos más importantes, y sobre la base de un trasplante global de las estructuras orgánicas de integración vertical de las corporaciones norteamericanas (Arrighi, 1994: 69-72).

La liberalización administrada del mercado y el trasplante global de las corporaciones norteamericanas sirvieron para mantener y expandir el poder mundial de Estados Unidos, y para reconstituir relaciones interestatales capaces de contener, no sólo las fuerzas de la revolución comunista, sino también las fuerzas nacionalistas que habían desgarrado y finalmente destruido el sistema británico de integración económica global del siglo diecinueve. En la obtención de estos objetivos, como Robert Gilpin (1975: 108) ha resaltado en referencia a la política de Estados Unidos en Europa, el trasplante de las corporaciones norteamericanas al extranjero tuvo prioridad sobre la liberalización del mercado. Según el punto de vista de Gilpin, la relación de estas corporaciones de EEUU con el poder mundial fue parecido a la articulación de las compañías de flete al poder británico en los siglos diecisiete y dieciocho: "la corporación multinacional estadounidense, como sus ancestros mercantiles, ha desempeñado un papel importante en el mantenimiento y expansión del poder de los Estados Unidos" (1975: 141-2).

Esto es cierto, pero sólo hasta cierto punto. El trasplante global de las corporaciones norteamericanas mantuvo y expandió el poder mundial de los Estados Unidos, estableciendo derechos sobre rentas obtenidas en paises extranjeros y el control sobre los recursos de dichos paises. En última instancia, estos derechos y controles constituyeron la única diferencia importante entre el poder mundial de los Estados Unidos y el de la URSS y, por implicación, la única razón importante por la cual la declinación del poder mundial de EEUU, a diferencia del de la URSS, ha tenido lugar gradualmente en lugar de catastróficamente (para una madrugadora afirmación de esta diferencia, véase Arrighi, 1982: 95-7).

No obstante, la relación entre la expansión trasnacional de las corporaciones estadounidense y el mantenimiento y la expansión del poder estatal norteamericano ha tenido tanto de contradictorio como de complementario. Por una parte, los derechos sobre rentas extranjeras conseguidos por las filiales de corporaciones de EEUU no se tradujeron en un aumento proporcional en los ingresos de los residentes de EEUU ni en los ingresos tributarios del gobierno de Estados Unidos.

Al contrario, precisamente cuando la crisis fiscal del estado del bienestar- estado militar de Estados Unidos llegó a ser agudo debido al impacto de la Guerra de Vietnam, una proporción creciente de las rentas y de la liquidez de las corporaciones norteamericanas, en lugar de ser repatriadas, volaron hacia los mercados monetarios "off-shore". En palabras de Eugene Birnbaum, del Chase Mannhattan Bank, el resultado fue "la acumulación de un volumen inmenso de fondos líquidos y mercados -el mundo financiero del eurodólar- al margen de la autoridad reguladora de cualquier país o agencia" (citado por Frieden, 1987: 85; con cursiva en el original).

De forma interesada la organización del mundo financiero del eurodólar -como las organizaciones de la diáspora de negocios genovesa del siglo dieciséis y como la diáspora de los negocios chinos desde tiempos premodernos hasta nuestros días- ocupa lugares pero no se define por los lugares que ocupa. El auto-llamado mercado de eurodólares -como bien lo caracterizó antes de la llegada de las autopistas de la información Roy Harrod (1969: 319)- "no tiene sedes o edificios de su propiedad… Físicamente consiste solamente en una red de teléfonos y aparatos de telex alrededor del mundo, teléfonos que pueden usarse para otros propósitos además de los negocios sobre eurodólares". Este "espacio de flujos" no se encuentra bajo ninguna jurisdicción estatal. Y aunque Estados Unidos tenga todavía algún acceso privilegiado a sus servicios y a sus recursos, este acceso privilegiado tiene el coste de una creciente subordinación de las políticas de EEUU a los dictados de las altas finanzas no territoriales.

Igualmente importante es que la expansión trasnacional de las corporaciones estadounidenses ha provocado, a partir de cierto momento, respuestas competitivas tanto de los viejos como nuevos centros de acumulación de capital, debilitados, y finalmente en retroceso, por las exigencias norteamericanas sobre rentas y recursos extranjeros. Como Alfred Chandler (1990: 615-16) ha indicado, desde el tiempo en que Servan-Schreiber llamó a sus seguidores europeos a responder al "desafío americano" -un desafío que según el punto de vista de Servan-Schreiber no era ni financiero ni tecnológico sino "la extensión a Europa de una organización que es todavía un misterio para nosotros"-, un número creciente de empresas europeas han encontrado formas y medios efectivos de responder al desafío y de iniciar sus propios desafíos, incluso en el mercado de EEUU, a la hegemonía de las corporaciones estadounidenses. En la década de 1970, el valor acumulado de la inversión directa extranjera no estadounidense (la mayor parte procedente de Europa Occidental) creció una vez y media más rápido que el de la inversión directa extranjera de Estados Unidos. Para los años 80, se estimó que había alrededor de 10.000 corporaciones trasnacionales de todos los origenes nacionales, y al comienzo de los 90 en torno a tres veces más (Stopford y Dunning, 1983: 3; Ikeda, 1996: 48).

Este explosivo crecimiento del número de corporaciones trasnacionales, fue acompañado por una disminución drástica en la importancia de los Estados Unidos como fuente de inversión directa extranjera, y por un aumento de su importancia como receptor de la misma. En otras palabras, las formas trasnacionales de organización de los negocios iniciadas por el capital de EEUU, habían dejado rápidamente de ser un "misterio" para un creciente gran número de competidores extranjeros. Para la década de 1970, el capital de Europa Occidental había descubierto todos sus secretos y había comenzado a competir de nuevo con las corporaciones de EEUU en casa y en el extranjero. Para los años 80, llegó el turno del capital del Este de Asia para competir nuevamente con el capital estadounidense y europeo-occidental, lo cual hizo mediante la formación de un nuevo tipo de organización comercial trasnacional -una organización que se arraigó profundamente en las virtudes de la historia y de la geografía de la región, y que combinó las ventajas de la integración vertical con la flexibilidad de las redes informales de negocio (Arrighi, Ikeda e Irwan, 1993).

Lo importante no es cual es la fracción particular de capital vencedora, sino que el resultado de cada ronda de la pugna competitiva fue un aumento adicional en el volumen y densidad de la red de intercambios que conectaba pueblos y territorios, atravesando jurisdicciones políticas tanto regional como globalmente. Esta tendencia ha supuesto una contradicción fundamental para el poder global de los Estados Unidos -una contradicción que se ha agravado en lugar de mitigarse tras el colapso del poder soviético y el consiguiente final de la Guerra Fría. Por una parte, el gobierno de los Estados Unidos ha quedado apresado en su inaudita capacidad militar global que, tras el desplome de la URSS, no tiene paralelo. Estas capacidades continúan siendo necesarias, no tanto como una fuente de "protección" para los negocios estadounidenses en el extranjero, sino sobre todo como la fuente principal del liderazgo del EEUU en alta tecnología tanto en su propio país como en el extranjero. Por otra parte, la desaparición de la "amenaza" comunista ha hecho aun más difícil de lo que ya lo era para el gobierno de los Estados Unidos el movilizar los recursos humanos y financieros necesarios para que su capacidad militar esté en disposición de uso efectivo, o simplemente para mantenerla. De aquí derivan las divergentes valoraciones sobre el alcance real del poder global norteamericano en la era posterior a la guerra fría.

"Ahora es el momento de la unipolarización", se pavonea un comentarista triunfalista. "No hay sino un poder de primera clase y no hay ninguna perspectiva en el futuro inmediato de un poder que pueda rivalizar con él". Pero un alto funcionario de la política exterior objeta: "sencillamente, no tenemos la fuerza precisa, no tenemos la influencia, ni la inclinación para el uso de la fuerza militar. No tenemos el dinero necesario para poder realizar el tipo de presión que producirá resultados positivos dentro de poco tiempo" (Ruggie, 1994, 553).

III

La auténtica peculiaridad de la fase actual de expansión financiera del capitalismo mundial se encuentra en la dificultad de proyectar los modelos evolutivos pasados hacia el futuro. En todas las expansiones financieras pasadas, los viejos centros organizadores del poder declinante eran alcanzados por un poder ascendente, el de nuevos centros organizadores capaces de sobrepasar el poder de sus predecesores no sólo financiera sino también militarmente. Esto fue el caso de los holandeses respecto a los genoveses, de los británicos respecto a los holandeses y de los norteamericanos en relación a los británicos.

En la actual expansión financiera, en contraste, el declinante poder de los viejos centros organizadores no se ha asociado mediante una fusión en un orden superior, sino con una escisión entre poder militar y financiero. Mientras el poder militar se ha centralizado aún más en manos de los Estados Unidos y de sus más estrechos aliados occidentales, el poder financiero se ha llegado a dispersar entre un conjunto multicolor de organizaciones territoriales y no territoriales que, de facto o de iure, no pueden ni remotamente aspirar a alcanzar las capacidades militares globales de los Estados Unidos. Esta anomalía señala una ruptura fundamental con el modelo evolutivo que ha caracterizado la expansión del capitalismo mundial durante los últimos 500 años. La expansión a través de la trayectoria establecida se encuentra en un "impasse" -un "impasse" que se refleja en la generalizado sensación de que la modernidad e incluso la historia está llegando a su final, que hemos entrado en una fase de turbulencia y caos sistémico sin precedentes en la era moderna (Rosenau, 1990: 10; Wallerstein, 1995: 1, 268), o que una "niebla global" ha descendido sobre nosotros para cegarnos en nuestro camino hacia el tercer milenio (Hobsbawm 1994: 558-9).

Mientras el "impasse", la turbulencia y la niebla son totalmente verdaderas, una mirada más cercana a la extraordinaria expansión económica del Este de Asia (que de aquí en adelante entenderemos que incluye el sudeste asiático) puede proporcionar algunas enseñanzas sobre el auténtico nuevo tipo de orden mundial que puede emerger en los márgenes del caos sistémico que se avecina.

En un reciente análisis comparativo de tasas de crecimiento económico desde la mitad de la década de 1870, el Union Bank de Suiza no encontró "nada comparable con la experiencia de crecimiento económico de Asia [del Este de Asia] durante las tres últimas décadas". Otras regiones crecieron tan rápidamente durante las trastornos de épocas de guerra (por ejemplo, Norteamérica durante la Segunda Guerra Mundial) o después de tales trastornos (por ejemplo, Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial). Pero "las tasas de crecimiento de la renta anual por encima del ocho por ciento obtenidas por numerosas economías asiáticas [del sudeste asiático] desde el final de los años sesenta no tienen precedentes en 130 años de historia económica documentada". Este crecimiento es aún más notable por haberse registrado a la vez que en el resto del mundo se producía un total estancamiento, o estaba cerca del estancamiento, y por haberse "propagado como una ola" desde Japón a los Cuatro Tigres (Corea del Sur, Taiwan, Singapur y Hong Kong), y de allí a Malasia y Tailandia, y después a Indonesia, China y, más recientemente, a Vietnam (Union Bank of Switzerland, 1996: 1).

Incluso más impresionantes aún han sido los avances del Este de Asia en el campo de las altas finanzas. La participación japonesa en el total de activos de los cincuenta mayores bancos del mundo según la clasificación de Fortune se incrementó desde el 18% en 1970, hasta el 27% en 1980 y el 48% en 1990 (Ikeda, 1996). Por reservas en divisas, la participación del Este de Asia en los diez mayores holdings bancarios se incrementó del 10% en 1980 al 50% en 1994 (Japan Almanac, 1993 y 1997). Resulta claro que si los Estados Unidos no tienen "el dinero necesario para poder realizar el tipo de presión que producirá resultados positivos" -como previsoramente deploraba el alto responsable de la política exterior de EEUU-, los estados del Este de Asia, o al menos algunos de ellos, tienen todo el dinero necesario para ser inmunes al tipo de presión que está llevando a los estados de todo el mundo -incluidos los Estados Unidos- a someterse a los dictados de la creciente movilidad y volatilidad del capital (véase la sección II).

Irónicamente, esta altamente significativa, aunque parcial, inversión de la suerte de los Estados Unidos por una parte, y de los estados del este asiático por otra, se originó por las mayores injerencias de Estados Unidos sobre la soberanía de los estados del este asiático desde el inicio de la Guerra Fría. La ocupación militar unilateral de Japón en 1945 y la división de la región como consecuencia de la Guerra de Corea en dos bloques antagónicos crearon, en palabras de Bruce Cumings unos proamericanos "regímenes verticales solidificados mediante tratados bilaterales de defensa (con Japón, Corea del Sur, Taiwan y Filipinas) y dirigidos por un Departamento de Estado que dominaba sobre los ministerios de asuntos exteriores de estos cuatro paises".

Todos se convirtieron en estados semisoberanos, profundamente penetrados por las estructuras militares de EEUU (control operativo sobre las fuerzas armadas surcoreanas, la Séptima Flota patrullando por los istmos de Taiwan, dependencias de defensa para estos cuatro paises, bases militares en sus territorios) e incapaces de una política exterior independiente o de tomar iniciativas de defensa…Así, hubo menores relaciones a través del telón militar iniciado a mitad de las década de los años cincuenta, así como bajos niveles de intercambio comercial entre Japón y China, o Japón y Corea del Norte. Pero la tendencia dominante hasta la década de 1970 fue un régimen unilateral americano fuertemente predispuesto hacia formas militares de comunicación. (Cumings, 1997: 155)

Dentro de este "régimen unilateral americano" Estados Unidos se especializó en proporcionar protección y en perseguir el poder político regional y global, mientras sus estados-vasallos del este asiático se especializaban en el comercio y en la obtención de ganancias. Esta división del trabajo ha sido par-ticularmente importante en las relaciones norteamericano-japonesas configuradas a lo largo de la era de la guerra fría y hasta el presente. Como Franz Schurmann (1974: 143) escribió, cuando el espectacular ascenso económico de Japón apenas acababa de comenzar, "liberados de la carga de los gastos de defensa, los gobiernos japoneses han encauzado todos sus recursos y energías hacia un expansionismo económico que consigue atraer riqueza a Japón y extender sus negocios a los más lejanos lugares del globo". La expansión económica de Japón, a la vez, generó un proceso de "bola de nieve" que concatenó la búsqueda de oportunidades de inversión en la región circundante, con el gradual reemplazamiento del patronato de EEUU como fuerza impulsora principal de la expansión económica del Este de Asia (Ozawa, 1993: 130-1; Arrighi, 1996: 14-16).

Con el tiempo este proceso de bola de nieve despegó, el régimen militarista de Estados Unidos en el Este Asia había comenzado a descomponerse, ya que la Guerra de Vietnam destruyó lo qué la Guerra de Corea había creado. La Guerra de Corea había instituido el régimen proamericano del Este de Asia que excluía a China continental del intercambio normal comercial y diplomático con la parte no comunista de la región, mediante el bloqueo y las amenazas de guerra respaldadas por "un archipiélago de instalaciones militares estadounidenses" (Cumings, 1997: 154-5). La derrota en la Guerra de Vietnam, por el contrario, forzó a los Estados Unidos a permitir a China continental el intercambio normal comercial y diplomático con el resto del Este de Asia, ensanchándose de esa manera el alcance de la expansión e integración económica de la región (Arrighi, 1996).

Este resultado transformó, sin eliminarla, la previa desproporción de la distribución de las fuentes de poder en la región. El ascenso de Japón a potencia industrial y financiera de importancia global transformó la previa rela-ción de vasallaje de la política y economía japonesa con los Estados Unidos en una relación de mutuo vasallaje. Japón continuó dependiendo de los Estados Unidos para la protección militar; pero la reproducción del aparato productivo y protector norteamericano vino a depender incluso más críticamente de la industria y finanzas japonesas. A la vez, la reincorporación de China continental a los mercados regio-nales y globales devolvió al juego a un estado cuyo tamaño demográfico, abundancia de recursos laborales y crecimiento potencial sobrepasaba por un amplio margen al de todos los otros estados que operan en la región, incluidos los Estados Unidos. Menos de veinte años después de la misión de Richard Nixon en Beijing, y menos de quince después del restablecimiento de rela-ciones diplomáticas entre los Estados Unidos y la República Popular China (RPC), este gigantesco "contenedor" de capacidad laboral ya parece dispuesto a llegar a ser nuevamente el poderoso atraedor de fondos que había sido antes de su incorporación subordinada en el sistema mundial eurocéntrico.

Si el atractivo principal de la RPC para el capital extranjero han sido sus reservas enormes y ultracompetitivas de trabajo, el "casamentero" que ha facilitado el encuentro del capital extranjero capital y el trabajo chino es la diáspora capitalista de los chinos en el exterior.

Atraídos por la capacidad de China como fuente de trabajo a bajo coste, y por su potencialidad creciente como un mercado que contiene la quinta parte de la población mundial, los inversores extranjeros continúan vertiendo dinero en la RPC. Alrededor del 80% de ese capital procede de los chinos del exterior, refugiados por la pobreza, el desorden y el comunismo, que de ser objeto de las más picantes ironías han pasado a ser ahora los financiadores favoritos de Beijing y modelos para la modernización. Incluso los japoneses frecuentemente confían en los chinos en el exterior para engrasar su camino hacia China. (Kraar, 1994: 40)

De hecho, la confianza de Beijing en los chinos del exterior para facilitar la reincorporación de China continental en los mercados regionales y mundiales no es la auténtica ironía de la situación.

Como Alvin So y Stephen Chiu (1995: cap. 11) han mostrado, la estrecha alianza política que se estableció en la década de 1980 entre el Partido Comunista Chino y los capitalistas chinos del exterior tenía un perfecto sentido desde el punto de vista de sus respectivos objetivos. La alianza facilitó a los chinos del exterior oportunidades extraordinarias de beneficiarse de la intermediación comercial y financiera, mientras facilitó al Partido Comunista Chino unos medios altamente efectivos para matar dos pájaros de un tiro: para mejorar la economía doméstica de China continental y, a la vez, para promover la unificación nacional de acuerdo con el modelo "una nación, dos sistemas".

La auténtica ironía de la situación es que uno de los legados más sobresalientes de siglo diecinueve, las invasiones occidentales sobre la soberanía china, emerge ahora como un instrumento poderoso de la emancipación china y del este asiático respecto del dominio occidental. La diáspora china fue durante largo tiempo un componente integral del tributo indígena del Este de Asia al sistema comercial dominado por la China imperial. Pero las mayores oportunidades para su expansión vinieron con la incorporación subordinada de ese sistema dentro de las estructuras del sistema mundial eurocéntrico como resultado de las Guerras del Opio. Bajo el régimen americano de la Guerra Fría, el papel tradicional de la diáspora como intermediario comer-cial entre la China continental y las regiones marítimas de circunvalación fue ahogado, tanto por el embargo norteamericano sobre el comercio con la RPC, así como por las restricciones de la RPC sobre el comercio interior y exterior. No obstante, la expansión de las redes estadounidenses de poder y de las redes japonesas de negocio en las regiones marítimas del Este de Asia, proveyeron a la diáspora de una gran abundancia de oportunidades de ejercer nuevas formas de intermediación comercial entre estas redes y las redes locales que controla. Y como las restricciones sobre el comercio con China, y en el interior de la RPC, se relajaron, la diáspora rápidamente surgió como la única y más poderosa agencia de la reunificación económica de la economía regional del este asiático (Hui, 1995).

Es demasiado pronto para decir qué tipo de formación económico-política surgirá finalmente de esta reunificación y hasta donde puede llegar la rápida expansión económica de la región del este asiático. Por lo que sabemos, el ascenso actual del Este de Asia hasta llegar a ser el mayor centro dinámico de los procesos de acumulación capital a escala mundial, puede muy bien ser el preámbulo a un "recentramiento" de las economías regionales y mundiales sobre China, como estuvieron en tiempos premodernos. Pero sin saber lo que realmente sucederá o no, los aspectos principales del continuo renacimiento económico del este asiático son suficientemente claros como para proporcionarnos algunas señales de su probable futura trayectoria y de sus implicaciones para la economía global en su conjunto.

En primer lugar, el renacimiento es tanto el producto de las contradicciones de la hegemonía mundial norteamericana como de la herencia geohistórica del Este de Asia. Las contradicciones de la hegemonía mundial norteamericana conciernen primariamente a la dependencia del poder y la riqueza estadounidense respecto a una forma de desarrollo caracterizada por los altos costes de reproducción y de protección -esto es, sobre la formación de un mundo que comprende, por un lado, un aparato militar intensivo en capital y, por otra parte, la difusión de despilfarradores e insostenibles modelos de consumo masivo. En ninguna parte han sido estas contradicciones más evidentes que en el Este de Asia. Las guerras de Corea y de Vietnam no solo revelaran los límites del poder real poseído por el estado de bienestar-estado militar norteamericano. Igualmente importante es que, cuando esos límites se estrecharon y se aflojaron, en dicha evolución los altos costes de reproducción y de protección comenzaron a producir resultados decrecientes y a desestabilizar el poder mundial estadounidense. Mientras tanto, la herencia geo-histórica del este asiático, sus bajos costes comparativos de protección y de reproducción, dieron a los gobiernos de la región y a sus agencias de negocios una ventaja competitiva decisiva en una economía global más estrechamente integrada que antes. No se sabe si esta herencia se conservará. Pero por ahora la expansión asiática oriental ha sido el "vehículo tendedor de vías" para una trayectoria de desarrollo mucho más económica y sostenible que la trayectoria estadounidense.

En segundo lugar, el renacimiento se ha asociado con una diferenciación estructural del poder en la región que ha dejado a los Estados Unidos el control de la mayoría de los revólveres, a Japón y a la China exterior el control de la mayoría del dinero, y a la RPC el control de la mayoría del trabajo. Esta diferenciación estructural -que no tener precedentes en las anteriores transiciones de hegemonía- hace sumamente inverosímil que ningún estado de los que operan en la región, los Estados Unidos incluidos, adquiera por si solo las capacidades necesarias para llegar a ser hegemónico regional y globalmente. Sólo una pluralidad de estados, actuando concertadamente entre sí, tiene alguna oportunidad de generar un nuevo orden mundial basado en el Este de Asia.

Esta pluralidad pudiera incluir a los Estados Unidos y, en todo caso, las políticas estadounidenses hacia la región permanecerán como un factor importante, entre otros, en la determinación de si surgirá realmente, y cuándo y cómo, tal nuevo orden mundial basado en el Este de Asia.

En tercer lugar, el proceso de integración y expansión económica de la región del este asiático es un proceso estructuralmente abierto al resto de la economía global. En parte, esta apertura es una herencia de la naturaleza intersticial de un proceso que se desarrolla en relación con las redes de poder de los Estados Unidos. En parte, se debe al importante papel jugado por las redes informales de negocios con ramificaciones a lo largo de la economía global en la promoción de la integración de la región. Y en parte, se debe a la dependencia continua del Este de Asia de otras regiones de la economía global para obtener materias primas, alta tecnología y productos culturales. Los fuertes conexiones delanteras y traseras que conectan la economía regional asiática oriental al resto del mundo es un buen augurio para el futuro de la economía global, siempre que la expansión económica de Este de Asia no sea llevada a un fin prematuro por los conflictos internos, la mala administración, o la resistencia estadounidense a la pérdida de poder y prestigio, aunque no necesariamente de riqueza y bienestar, que acarrearía el recentramiento de la economía global sobre el Este de Asia.

Finalmente, el ensamblaje de la integración y expansión económica del Este de Asia con su herencia geohistórica significa que el proceso no puede duplicarse en otra parte con resultados igualmente favorables. La adaptación al emergente liderazgo económico del este asiático sobre la base de la herencia geohistórica propia de cada región -más que los equivocados intentos de repetir la experiencia del este asiático fuera de contexto o los, aun más equivocados, intentos de reafirmar la supremacía occidental en base a una defectuosa evaluación del poder real que posee el complejo militar-industrial de Estados Unidos- es el curso de acción más prometedor para el resto de los estados. Por supuesto, un asunto totalmente distinto es si se trata de una expectativa realista.

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- Stubbs, Richard (1997). "Geopolitics, Geoeconomics, and Southeast Asia´s Response to Globalization". Trabajo presentado a la Conferencia sobre "Estados y Soberanía en la Economía Mundial," University of California, Irvine, Feb. 21-23.

- Taylor, Peter (1991). "Territoriality and Hegemony, Spatiality and the Modern World-System".

Newcasle upon Tyne: Department of Geography, University of Newcasle upon Tyne.

- Taylor, Peter (1994). "Ten Years that Shook the World? The United Provinces as First Hegemonic State". Sociological Perspectives, 37, 1, 25 -46.

- Union Bank Switzerland (1996). "The Asian Economic Miracle". UBS International Finance (Zurich), 29, 1-8.

- Wade, Robert (1996). "Globalization and Its Limits: The Continuing Economic Importance of Nations and Regions". In S. Berger y R. Dore, eds., Covergence or Diversity? National Models of Production and Distribution in a Global Economy. Ithaca, NY: Cornell University Press.

- Wallerstein, Immanuel (1995). After Liberalism. New York: The New Press.

- Wallerstein,Immaanuel (1997). "States? Sovereignty? The Dilemma of Capitalists in an Age of Transition". Trabajo presentado en la Conferencia sobre "Estados y Soberanía en la Economía Mundial," University of California, Irvine, Feb. 21-23.

Versión revisada de la ponencia presentada en la Conferencia sobre "Estados y Soberanía en la Economía Mundial", Universidad de California, Irvine, del 21 al 23 de febrero de 1997. Con el agradecimiento del autor a Beverly Silver, David Smith, Dorie Solinger y Steven Topik por sus muy útiles comentarios sobre la anterior versión del texto. Publicado en Iniciativa Socialista número 48, marzo 1998, con el agradecimiento de la revista al autor por autorizar la traducción y publicación del trabajo. Se reproduce con fines informativos y educativos.

http://www.globalizacion.org

“No se debe volver al neoliberalismo”, A. Bhaduri…

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ENTREVISTA AL ECONOMISTA HETERODOXO DE ORIGEN INDIO AMIT BHADURI

Bhaduri es un crítico de las reformas estructurales y las asimetrías generadas por la globalización. Su preocupación está puesta en la importancia del mercado doméstico y el rol central del Estado para alcanzar el pleno empleo.

Por Tomás Lukin

CRISIS004 “El neoliberalismo es una visión del mundo fracasada”, sentenció Amit Bhaduri, uno de los economistas heterodoxos más reconocidos del mundo. El especialista en crecimiento nació en la India y estudió en la Universidad de Cambridge. Bhaduri es un crítico de las políticas neoliberales de reformas estructurales y las asimetrías generadas por la globalización. Su preocupación está puesta en la importancia del mercado doméstico y el rol central del Estado para alcanzar el pleno empleo: “El crecimiento debe estar guiado por la demanda doméstica con suficiente espacio para que la acción pública logre y mantenga una tasa de empleo elevada”, explica. Bhaduri, que ahora se encuentra en Buenos Aires invitado por el Cefid-ar para dar una serie de conferencias, conversó con Página/12.

–Desde el establishment financiero internacional se asegura que la crisis ya terminó y que las economías avanzadas están volviendo a crecer, pero el desempleo sigue en ascenso a escala global. ¿Cómo se explica?

–Eso se debe a la forma en la que se crea el crecimiento. Se tiene que pensar en una estrategia donde el crecimiento sea una consecuencia del empleo y no al revés. El foco del Estado tiene que estar puesto en la creación de puestos de trabajo para los más pobres. En los últimos años, ningún gobierno de ningún país llevó adelante este tipo de medidas. En países como China, India, Brasil y Argentina, el crecimiento tiene que estar guiado por la expansión del mercado doméstico. Se tienen que encarar políticas distributivas más profundas y hay que crear riqueza desde el fondo de la pirámide y en forma descentralizada. Es indispensable que el Estado asegure un elevado nivel de empleo.

–¿Cómo se logra ese crecimiento del mercado doméstico?

–Existen dos formas que desarrollamos con Stephen Marglin. La forma capitalista y regresiva de impulsar el mercado doméstico es permitiendo que el crecimiento esté guiado por una expansión en las ganancias y la inversión. En la otra forma, cooperativa y progresiva, el crecimiento está tirado por aumentos en los salarios reales de los trabajadores y mejoras en la distribución del ingreso que debe ser acompañado por incrementos en la productividad. Ambos modelos impulsan el crecimiento, pero la primera depende más del mercado externo. En cambio, en el impulsado por salarios se tiene más control sobre las decisiones de política sin necesidad de preocuparse por si la inversión extranjera entra o sale, o crear un clima de inversión propicio para atraer a las grandes corporaciones multinacionales.

–Precisamente en Argentina existe una fuerte presión para que el Gobierno vuelva al mercado de crédito internacional y normalice sus relaciones con el Fondo Monetario Internacional.

–Esa suele ser la posición de los economistas neoliberales. Ellos tienen que decir esas cosas, pero la suya es una visión del mundo fracasada. Sus teorías sobre la eficiencia de los mercados financiero son las que nos llevaron a la crisis, no hay que seguir escuchándolos. Ninguna de sus propuestas funciona a menos que haya pleno empleo. Antes de pensar en aplicar las políticas neoliberales, hay que ser keynesianos. No se debe regresar a las viejas reformas liberalizadoras del mercado de trabajo y el financiero. En India sucede algo parecido, aunque no al extremo de Argentina en 1991-1992.

–¿Cuál es el rol de los medios de comunicación en el proceso de globalización?

–Los medios se han encargado de difundir y moldear una especie de cultura popular en política económica, una “cultura adoradora del mercado”. Los medios presionan para que los gobiernos se comporten de acuerdo con las políticas económicas aceptadas y para que no se impulsen políticas de pleno empleo. En ese marco los gobiernos muchas veces prefieren no ir contra la corriente, olvidarse de la búsqueda del pleno empleo, y terminan adoptando la filosofía del mercado. Los gobiernos tienen la obligación de mostrar resultados, en cambio el mercado es como un dictador que puede continuar prometiendo sin cumplir.

PAGINA/12

La política estadunidense y las intervenciones militares…

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Immanuel Wallerstein

Foto

Soldados canadienses cargan un compañero herido en la provincia afgana de KandaharFoto Reuters

En las últimas semanas, hay un marcado aumento de llamados, procedentes tanto de los demócratas liberales como de los republicanos conservadores, que piden algún tipo de pronta estrategia de salida de Afganistán. Esto ocurre en el justo momento en que el general Stanley McChrystal, comandante estadunidense en Afganistán, y el secretario de Defensa, Robert Gates, están a punto de recomendarle formalmente al presidente Obama que incremente los compromisos de las tropas estadunidenses allá.

No hay nada seguro, pero la expectativa general es que Obama acceda a esto. Después de todo, durante las elecciones dijo que consideraba un error la intervención estadunidense en Irak y que quería una retirada pronta. Una de las razones que dio fue que eso había evitado el envío de suficientes tropas a Afganistán. Ésta era una versión del concepto de mala guerra, buena guerra. Irak era una mala guerra, Afganistán era una guerra buena.

Parece que ha habido mucho debate en el círculo interno del presidente Obama en torno a si es prudente escalar los compromisos militares estadunidenses en Afganistán. Se dice que el principal oponente al escalamiento de tropas en Afganistán es nada menos que el vicepresidente Biden. A éste siempre se le ha considerado un halcón demócrata. Así que, ¿cómo es que ahora es él quien se opone a la escalada de tropas? Se dice que la razón es que considera que Afganistán es un pantano irremediable y que invertir tropas ahí impediría que Estados Unidos se concentrara en la zona realmente importante: Pakistán. Así que he aquí una nueva versión de la doctrina de una mala guerra y una buena guerra. Afganistán se vuelve una mala guerra. Pakistán es la buena guerra.

¿Por qué es tan difícil para Estados Unidos zafarse de intervenciones militares que tan patentemente está perdiendo? Algunos analistas de izquierda, en ese país y en otras partes, dicen que ocurre porque es una potencia imperialista y por tanto se involucra en intervenciones militares con el fin de mantener su poder económico y político en el mundo. Esta explicación es bastante insuficiente, por la sencilla razón de que Estados Unidos no ha ganado una confrontación militar importante desde 1945. Como potencia imperialista, ha mostrado una gran incompetencia en conseguir sus objetivos.

Consideremos las cinco guerras en que Estados Unidos ha comprometido grandes cantidades de tropas desde 1945. La mayor –en términos de número de tropas, costos económicos e impacto político– fue Vietnam. Estados Unidos perdió la guerra. Las otras cuatro fueron la de Corea, la primera guerra del golfo, la invasión de Afganistán y la segunda invasión de Irak. La guerra de Corea y la primera guerra del golfo fueron empates políticos. Terminaron en el punto exacto en que comenzaron. Es claro que Estados Unidos está perdiendo la guerra en Afganistán. Creo que la historia juzgará también la segunda invasión de Irak como empate. Cuando por fin se retire Estados Unidos, no será más fuerte políticamente que cuando se metió –de hecho es probable lo opuesto.

Así, ¿qué impulsa a Estados Unidos a involucrarse en acciones de tal derrota política propia, especialmente si uno piensa en Estados Unidos como una potencia hegemónica que intenta controlar al mundo entero para sacarle ventaja? Para responder a esto, debemos echar una mira a la política interna de Estados Unidos.

Todas las grandes potencias, en especial las hegemónicas, son intensamente nacionalistas. Creen en sí mismas y en su derecho moral y político de afirmar sus (así llamados) intereses nacionales. La abrumadora mayoría de sus ciudadanos se considera patriota, y busca que esto signifique que su gobierno debe, de hecho, afirmarse vigorosa y si es necesario militarmente en el ámbito mundial. Desde 1945, el porcentaje de la población que en Estados Unidos es, por principio, antimperialista, es políticamente insignificante.

La política estadunidense no se divide entre simpatizantes y opositores del imperialismo. Se divide entre los que son fuertemente intervencionistas y quienes creen en la Fortaleza América. A los últimos solían llamarlos aislacionistas. Los aislacionistas no son antimilitares. De hecho, tienden a darle fuerte respaldo a invertir financieramente en fuerzas militares. Sin embargo, son escépticos en cuanto a utilizar estas fuerzas en lugares lejanos.

Por supuesto, hay toda una gama de posiciones intermedias entre los extremos de esta hendidura. El asunto crucial es que casi ningún político está dispuesto a llamar a una reducción seria en los gastos militares estadunidenses. Es por eso que muchos de ellos entran a distinguir entre una guerra mala y una guerra buena. Justifican la reducción de los militares en las guerras malas y sugirieren que hay otros mejores usos para los militares. En este punto, debemos analizar las diferencias entre los partidos Demócrata y Republicano al respecto de estas cuestiones. El ala aislacionista del Partido Republicano fue muy fuerte antes de la Segunda Guerra Mundial, pero desde 1945 se ha vuelto muy pequeña. Desde 1945 los republicanos han tendido a hacer llamados en pos de inversiones mayores en aspectos militares y es común que argumenten que los demócratas han sido muy suaves en cuestiones militares.

El hecho de que los republicanos hayan sido muy inconsistentes al respecto no parece haber afectado su imagen pública. Por ejemplo, cuando el presidente Clinton quiso enviar tropas a los Balcanes, los republicanos se opusieron. No tuvo importancia. El público estadunidense parece tomar a los republicanos, en su palabra, como halcones patriotas, no importa lo que hagan.

Los demócratas tienen el problema contrario. Ha habido una gran cantidad de libros con argumentos creíbles que muestran que los gobiernos demócratas han estado más dispuestos que los gobiernos republicanos a involucrarse en intervenciones militares en el extranjero (por ejemplo Corea y Vietnam). No obstante, los republicanos denuncian constantemente a los demócratas por ser palomas en sus puntos de vista militares. Es cierto que una gran minoría de votantes demócratas ha sido, de hecho, paloma, pero esto no es el caso de un gran número de políticos demócratas. Estos políticos siempre han estado preocupados de que sus votantes los consideren palomas y se vuelvan en su contra por esa razón.

Los demócratas por tanto, casi siempre han utilizado la línea de la mala guerra y la buena guerra. Eso no le ha hecho mucho bien. Los demócratas parecen estar atrapados en la etiqueta de ser menos machos que los republicanos. Así que la cuestión es sencilla. Cuando Obama hace sus decisiones sobre estos asuntos, no es suficiente que él analice si hace sentido en términos militares o políticos que haya una escalada de tropas en Afganistán o no la haya. Por encima de todo, él se preocupa de que él, o más ampliamente el Partido Demócrata, sean etiquetados de nuevo como capitulantes, de palomas, como los que han perdido países a los enemigos –a la Unión Soviética en los viejos tiempos, a los terroristas, hoy.

Entonces es probable que Obama envíe más tropas, y la guerra de Afganistán entrará en el sendero de la guerra de Vietnam. Sólo que, para Estados Unidos, el resultado será peor, porque no hay un grupo oponente, racional y coherente, ante quien perder la guerra –que permita a los helicópteros estadunidenses retirar sus tropas sin dispararles. Alguna vez que Bertold Brecht se puso cínico o se enojó con los regímenes comunistas, les dijo que, si el pueblo se rebelaba contra su sabiduría, debían cambiar al pueblo. Tal vez es lo que Obama necesita hacer –cambiar al pueblo, su pueblo. O tal vez, con el tiempo, el pueblo se cambie a sí mismo, y si Estados Unidos pierde muchas más guerras, sus ciudadanos se despierten dándose cuenta que las intervenciones militares estadunidenses en el extranjero son gastos militares increíblemente grandes en casa y no son la solución a sus problemas, sino el mayor impedimento para la supervivencia y el bienestar nacional estadunidense.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

Chomsky: América Latina es el lugar más estimulante del mundo…

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David Brooks, Hermann Bellinghausen y Luis Hernández

La Jornada

CHOMSKY2 América Latina es hoy el lugar más estimulante del mundo, dice Noam Chomsky. Hay aquí una resistencia real al imperio; no existen muchas regiones de las que pueda afirmarse lo mismo.

Entrevistado por La Jornada, uno de los intelectuales disidentes más relevantes de nuestros tiempos señala que la esperanza en el cambio anunciada por Barack Obama es una ilusión, ya que son las instituciones y no los individuos los que determinan el rumbo de la política. A lo sumo, lo que el mandatario representa es un giro desde la extrema derecha al centro de la política tradicional estadunidense.

Presente en México para celebrar los 25 años de La Jornada, el autor de más cien libros, el lingüista, crítico antimperialista, analista del papel que desempeñan los medios de comunicación en la manufactura del consenso, explica cómo la guerra a las drogas se inició en Estados Unidos como parte de una ofensiva conservadora contra la revolución cultural y la oposición a la invasión de Vietnam.

A continuación, presentamos la transcripción completa de sus declaraciones.

América Latina es hoy el lugar más estimulante del mundo. Por primera vez en 500 años hay movimientos hacia una verdadera independencia y separación del mundo imperial; se están integrando países que históricamente han estado separados. Esta integración es un prerrequisito para la independencia. Históricamente, Estados Unidos ha derrocado un gobierno tras otro; ahora ya no puede hacerlo.

Brasil es un ejemplo interesante. Hacia principios de los 60, los programas de (Joao) Goulart no eran tan diferentes de los de (Luiz Inacio) Lula. En aquel caso, el gobierno de (John F.) Kennedy organizó un golpe de Estado militar. Así, el Estado de seguridad nacional se propagó por toda la región como una plaga. Hoy día Lula es el muchacho bueno, al que están tratando de cultivar, en reacción a los gobiernos más militantes en la región. En Estados Unidos no publican los comentarios de Lula favorables a (Hugo) Chávez o a Evo Morales. Los silencian porque no son el modelo.

Hay un movimiento hacia la unificación regional: se empiezan a formar instituciones que, aunque no funcionan del todo, comienzan a existir. Es el caso de Mercosur y Unasur.

Otro caso notable en la región es el de Bolivia. Después del referendo hubo una gran victoria, y también una sublevación bastante violenta en las provincias de la Media Luna, donde están los gobernadores tradicionales, blancos. Un par de docenas de personas murieron. Hubo una reunión regional en Santiago de Chile donde se expresó un gran apoyo a Morales y una firme condena a la violencia, y Morales respondió con una declaración importante. Dijo que era la primera vez en la historia de América Latina, desde la conquista europea, en que los pueblos habían tomado el destino de sus países en sus propias manos sin el control de un poder extranjero, o sea Washington. Esa declaración no fue publicada en Estados Unidos.

Centroamérica está traumatizada por el terror reaganiano. No es mucho lo que sucede allí. Estados Unidos sigue tolerando el golpe militar en Honduras, aunque es significativo que no lo pueda apoyar abiertamente.

Otro cambio, aunque atropellado, es la superación de la patología real en América Latina, probablemente la región más desigual del mundo. Es una región muy rica, siempre gobernada por una pequeña elite europeizada, que no asume ninguna responsabilidad con el resto de sus respectivos países. Se puede ver en cosas muy simples, como el flujo internacional de capital y bienes. En América Latina la fuga de capitales es casi igual a la de la deuda. El contraste con Asia oriental es muy impactante. Aquella región, mucho más pobre, ha tenido mucho más desarrollo económico sustantivo, y los ricos están bajo control. No hay fuga de capitales; en Corea del Sur, por ejemplo, se castiga con la pena de muerte. El desarrollo económico allá es relativamente igualitario.

Control debilitado

Había dos formas tradicionales con las que Estados Unidos controlaba América Latina. Una era el uso de la violencia; la otra, el estrangulamiento económico. Ambas han sido debilitadas.

Los controles económicos son ahora más débiles. Varios países se han liberado del Fondo Monetario Internacional a través de la colaboración. También se han diversificado acciones entre el sur, en lo que la relación de Brasil con Sudáfrica y China ha entrado como factor. Han podido enfrentar algunos problemas internos sin la poderosa intervención de Estados Unidos.

La violencia no ha terminado. Ha habido tres golpes de estado en lo que va de este siglo. El venezolano, abiertamente apoyado por Estados Unidos, fue revertido, y ahora Washington tiene que recurrir a otros medios para subvertir al gobierno, entre ellos ataques mediáticos y apoyo a grupos disidentes. El segundo fue en Haití, donde Francia y Estados Unidos tiraron al gobierno y enviaron al presidente a Sudáfrica. El tercero es el de Honduras, que es un asunto mixto. La Organización de Estados Americanos asumió una postura firme y la Casa Blanca tuvo que seguirla, y proceder muy lentamente. El FMI acaba de otorgar un enorme préstamo a Honduras, que sustituye la reducción de asistencia estadunidense. En el pasado éstos eran asuntos rutinarios. Ahora esas medidas (la violencia y el estrangulamiento económico) se han debilitado.

Estados Unidos está reaccionando y ha dado pasos para remilitarizar la región. La Cuarta Flota, dedicada a América Latina, había sido desmantelada en los 50, pero se está reahabilitando, y las bases militares en Colombia son un tema importante.

La ilusión de Obama

La elección de Barack Obama generó grandes expectativas de cambio hacia América Latina. Pero son sólo ilusiones

Sí hay un cambio, pero el giro es porque el gobierno de Bush se fue tan al extremo del espectro político estadunidense que casi cualquiera se hubiera movido hacia el centro. De hecho el propio Bush en su segundo periodo fue menos extremista. Se deshizo de algunos de sus colaboradores más arrogantes y sus políticas fueron más moderadamente centristas. Y Obama, de manera previsible, continúa con esta tendencia.

Giró hacia la posición tradicional. Pero ¿cuál es esa tradición? Kennedy, por ejemplo, fue uno de los presidentes más violentos de la posguerra. Woodrow Wilson fue el mayor intervencionista del siglo XX. El centro no es pacifista ni tolerante. De hecho Wilson fue quien se apoderó de Venezuela, sacando a los ingleses, porque se había descubierto petróleo. Apoyó a un dictador brutal. Y de allí continuó con Haití y República Dominicana. Mandó a los marines y prácticamente destruyó Haití. En esos países dejó guardias nacionales y dictadores brutales. Kennedy hizo lo mismo. Obama es un regreso al centro.

Es igual con el tema de Cuba, donde durante más de medio siglo Estados Unidos se ha involucrado en una guerra, desde que la isla ganó su independencia. Al principio esta guerra fue bastante violenta, especialmente con Kennedy, cuando hubo terrorismo y estrangulamiento económico, a lo que se opone la mayoría de la población estadunidense. Durante décadas, casi dos tercios de la población han estado en favor de la normalización de las relaciones, pero eso no está en la agenda política.

Las maniobras de Obama se fueron hacia el centro; suspendió algunas de las medidas más extremas del modelo de Bush, y hasta fue apoyado por buena parte de la comunidad cubano-estadunidense. Se movió un poco hacia el centro, pero ha dejado muy claro que no habrá cambios.

Las reformas de Obama

Lo mismo sucede en la política interna. Los asesores de Obama durante la campaña fueron muy cuidadosos en no dejarlo comprometerse con nada. Las consignas fueron la esperanza y el cambio, un cambio en el que creer. Cualquier agencia de publicidad sensata habría hecho que ésas fueran las consignas, pues 80 por ciento del país pensaba que éste marchaba por el carril equivocado. McCain decía cosas parecidas, pero Obama era más agradable, más fácil de vender como producto. Las campañas son sólo asuntos de mercadotecnia, así se entienden a sí mismas. Estaban vendiendo la marca Obama en oposición a la marca McCain. Es dramático ver esas ilusiones, tanto fuera como dentro de Estados Unidos.

En Estados Unidos casi todas las promesas hechas en el ámbito de reforma laboral, de salud, de energéticos, han quedado casi anuladas. Por ejemplo, el sistema de salud es una catástrofe. Es probablemente el único país en el mundo en el que no hay una garantía básica de atención médica. Los costos son astronómicos, casi el doble de cualquier otro país industrializado. Cualquier persona que tiene bien puesta la cabeza sabe que es la consecuencia de que se trate de un sistema de salud privado. Las empresas no procuran salud, están para obtener ganancias.

Es un sistema altamente burocratizado, con mucha supervisión, altísimos costos administrativos, donde las compañías de seguros tienen formas sofisticadas de evadir el pago de las pólizas, pero no hay nada en la agenda de Obama para hacer algo al respecto. Hubo algunas propuestas light, como por ejemplo la opción pública, pero quedó anulada. Si uno lee la prensa de negocios, encuentra que la portada de Business Week reportaba que las aseguradoras celebraban su victoria.

Se realizaron campañas muy exitosas en contra de esta reforma, organizadas por los medios y la industria para movilizar segmentos extremistas de la población. Es un país en el que es fácil movilizar a la gente con el miedo, e inculcarle todo tipo de ideas locas, como que Obama va a matar a la abuela de uno. Así lograron revertir propuestas legislativas ya de por si débiles. Si en verdad hubiera habido un compromiso real en el Congreso y la Casa Blanca, esto no hubiera prosperado, pero los políticos estaban más o menos de acuerdo.

Obama acaba de hacer un acuerdo secreto con las compañías farmacéuticas para asegurarles que no habrá esfuerzos gubernamentales por regular el precio de las medicinas. Estados Unidos es el único país en el mundo occidental que no permite que el gobierno use su poder de compra para negociar el precio de los medicamentos. Un 85 por ciento de la población se opone, pero eso no significa diferencia alguna, hasta que todos vean que no son los únicos que se oponen a estas medidas.

La industria petrolera anunció que va a utilizar las mismas tácticas para derrotar cualquier proyecto legislativo de reforma energética. Si Estados Unidos no implanta controles firmes sobre las emisiones de dióxido de carbono, el calentamiento global destruirá la civilización moderna.

El diario Financial Times señaló con razón que si había una esperanza de que Obama pudiera haber cambiado las cosas, ahora sería sorprendente que sí cumpliera con lo mínimo de sus promesas. La razón es que no quería cambiar tanto las cosas. Es una criatura de quienes financiaron su campaña: las instituciones financieras, las energéticas, las empresas. Tiene la apariencia de buen tipo, sería un buen acompañante de cena, pero eso no permite cambiar la política; la afecta un poco. Sí hay cambio, pero es un poco más suave. La política proviene de las instituciones, no está hecha por individuos. Las instituciones son muy estables y muy poderosas. Por supuesto, encuentran la manera de confrontar lo que sucede.

Más de lo mismo

Los medios están un poco sorprendidos de que se esté regresando adonde siempre se estuvo. Lo reportan, es difícil no hacerlo, pero el hecho es que las instituciones financieras se pavonean de que todo está quedando igual que antes. Ganaron. Goldman Sachs ni siquiera intenta ocultar que después de haber hundido la economía está entregando jugosos bonos a sus ejecutivos. Creo que en el pasado trimestre acaba de reportar las ganancias más altas de su historia. Si fueran un poquito más inteligentes lo intentarían ocultar.

Esto se debe a que Obama está respondiendo a quienes apoyaron su campaña: el sector financiero. Miren nada más a quién escogió para su equipo económico. Su primer asesor fue Robert Rubin, el responsable de la derogación de una ley que regulaba al sector financiero, lo cual benefició mucho a Goldman Sachs; asimismo, se convirtió en directivo de Citigroup, hizo una fortuna y se salió justo a tiempo. Larry Summers, quien fue la principal figura responsable de detener toda regulación de los instrumentos financieros exóticos, ahora es el principal asesor económico de la Casa Blanca. Y Timothy Geithner, quien como presidente de la Reserva Federal de Nueva York supervisaba lo que sucedía, es secretario del Tesoro.

En un reportaje reciente se examinó a algunos de los principales asesores económicos de Obama. Se concluyó que gran parte de ellos no deberían estar en el equipo de asesoría, sino enfrentando demandas legales, porque estuvieron involucrados en malos manejos en la contabilidad y otros asuntos que detonaron la crisis.

¿Por cuánto tiempo se pueden mantener las ilusiones? Los bancos están ahora mejor que antes. Primero recibieron un enorme rescate del gobierno y los contribuyentes, y lo utilizaron para fortalecerse. Son más grandes que nunca; absorbieron a los débiles. O sea, se está sentando la base para la próxima crisis. Los grandes bancos se están beneficiando con una póliza de seguros del gobierno, que se llama demasiado grande para fallar. Si se es un banco enorme o una casa de inversión importante, es demasiado importante para fracasar. Si se es Goldman Sachs o Citigroup, no puede fracasar porque eso derrumbaría toda la economía. Por eso pueden hacer préstamos riesgosos, para ganar mucho dinero, y si algo falla, el gobierno los rescata.

La guerra contra el narco

La guerra contra la droga, que desgarra a varios países de América Latina entre los que se encuentra México, tiene viejos antecedentes. Revitalizada por Nixon, fue un esfuerzo por superar los efectos de la guerra de Vietnam en Estados Unidos.

La guerra fue un factor que llevó a una importante revolución cultural en los 60, la cual civilizó al país: derechos de la mujer, derechos civiles. O sea, democratizó el territorio, aterrorizando a las elites. La última cosa que deseaban era la democracia, los derechos de la población, etcétera, así que lanzaron una enorme contraofensiva. Parte de ella fue la guerra contra las drogas.

Ésta fue diseñada para trasladar la concepción de la guerra de Vietnam, de lo que nosotros les estábamos haciendo a los vietnamitas, a lo que ellos nos estaban haciendo a nosotros. El gran tema a fines de los 60 en los medios, incluso los liberales, fue que la guerra de Vietnam fue una guerra contra Estados Unidos. Los vietnamitas estaban destruyendo a nuestro país con drogas. Fue un mito fabricado por los medios en las películas y la prensa. Se inventó la historia de un ejército lleno de soldados adictos a las drogas que al regresar se convertirían en delincuentes y aterrorizarían a nuestras ciudades. Sí, había uso de drogas entre los militares, pero no era muy diferente al que existía en otros sectores de la sociedad. Fue un mito fabricado. De eso se trataba la guerra contra las drogas. Así se cambió la concepción de la guerra de Vietnam a una en la que nosotros eramos las víctimas.

Eso encajó muy bien con las campañas en favor de la ley y el orden. Se decía que nuestras ciudades se desgarraban por el movimiento antibélico y los rebeldes culturales, y que por eso teníamos que imponer la ley y el orden. Allí cabía la guerra contra la droga.

Reagan la amplió de manera significativa. En los primeros años de su administración se intensificó la campaña, acusando a los comunistas de promover el consumo de drogas.

A principios de los 80 los funcionarios que tomaban en serio la guerra contra las drogas descubrieron un incremento significativo e inexplicable de fondos en bancos del sur de Florida. Lanzaron una campaña para detenerlo. La Casa Blanca intervino y suspendió la campaña. Quien lo hizo fue George Bush padre, en ese tiempo encargado de la guerra contra las drogas. Fue cuando la tasa de encarcelamiento se incrementó de manera significativa, en gran parte con presos negros. Ahora el número de prisioneros per cápita es el más alto en el mundo. Sin embargo, la tasa de criminalidad es casi igual que en otros países. Es un control sobre parte de la población. Es un asunto de clase.

La guerra contra las drogas, como otras políticas, promovidas tanto por liberales como por conservadores, es un intento por controlar la democratización de fuerzas sociales.

Hace unos días, el Departamento de Estado de Obama emitió su certificación de cooperación en la lucha contra las drogas. Los tres países que fueron descertificados son Myamar, una dictadura militar –no importa, está apoyada por empresas petroleras occidentales–, Venezuela y Bolivia, que son enemigos de Estados Unidos. Ni México, ni Colombia, ni Estados Unidos, en todos los cuales hay narcotráfico.

Un lugar interesante

El elemento central del neoliberalismo es la liberalización de los mercados financieros, lo cual hace vulnerables a los países que tienen inversionistas extranjeros. Si uno no puede controlar su moneda y la fuga de capitales, está bajo control de los inversionistas extranjeros. Pueden destruir una economía si no les gusta lo que este país hace. Ésa es otra forma de controlar pueblos y fuerzas sociales, como los movimientos obreros. Son reacciones naturales de un empresariado muy concentrado, con gran conciencia de clase. Claro que hay resistencia, pero fragmentada y poco organizada, y por ello pueden seguir promoviendo políticas a las que se opone la mayoría de la población. A veces esto llega al extremo.

El sector financiero está igual que antes; las aseguradoras de salud han ganado con la reforma sanitaria, las empresas energéticas ganarán con la reforma energética, los sindicatos han perdido con la reforma laboral y, por supuesto, la población de Estados Unidos y la del mundo pierden porque ya de por sí la destrucción de la economía es grave. Si se destruye el medio ambiente, los que de veras sufrirán son los pobres. Los ricos sobrevivirán a los efectos del calentamiento global.

Por esto América Latina es uno de los lugares verdaderamente interesantes. Es uno de los sitios en los que hay verdadera resistencia a todo esto. ¿Hasta dónde llegará? No se sabe. No me sorprendería que haya un giro a la derecha en las próximas elecciones en América del Sur. Aun así, se ha logrado un avance que sienta las bases para algo más. No hay muchos lugares en el mundo de los que pueda decirse lo mismo.

http://www.jornada.unam.mx/2009/09/21/index.php?section=politica&article=003n1pol

Chomsky: Obama, Venezuela y América Latina en la tormenta…

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Entrevista con Noam Chomsky realizada durante su visita a Venezuela…

"La integración es una condición previa para la independencia"

CHOMSKY5 Eva Golinger, Venezolana de Televisión/Rebelión

Eva Golinger (EG): Existen movimientos populares soberanos en América Latina, algunos identificados como socialistas, como aquí en Venezuela, y ahora tenemos una situación de expansión de presencia militar de EE.UU. como último recurso para retomar el control. Considerando este contexto y el nuevo gobierno de EE.UU., ¿cómo debemos ver y cuáles son los prospectos de la integración latinoamericana en la era Obama?

Noam Chomsky (NC): No veo que la era Obama vaya a ser muy diferente de las anteriores. Es diferente desde el punto de vista retórico. Su presencia personal, buena retórica, y eso vende. Obama es un producto de la industria de relaciones públicas y publicidad. De hecho ganó un premio en 2008 de la industria de la publicidad por la mejor campaña publicitaria de ese año, superando a Apple Computers. Y están muy emocionados al respecto. Hay una nueva táctica de relaciones públicas y va a cambiar el clima de la industria. Y de hecho la industria de la publicidad describe abiertamente lo que hace en el ámbito político. Venden candidatos de la misma forma que venden pasta dental, y son muy francos al respecto, y dicen que este ha sido un gran triunfo, el mayor desde Reagan. Y su actitud hacia el mundo también es diferente. El gobierno de Bush era descarado y arrogante, mostrando desprecio por el mundo, como le dijeron abiertamente a las Naciones Unidas sobre el tema Irak, “si no se nos unen son irrelevantes”. A los europeos no les gusta escuchar eso, les gusta escuchar frases agradables como “los queremos”. De hecho la mejor descripción que conozco de la diferencia entre Bush y Obama se dio en 1962. Ese año, durante la crisis de los misiles, Kennedy tomaba decisiones que amenazaban con una guerra nuclear, que habría acabado con Europa, y EE.UU. habría estado seguro, y no se las informaba a los británicos, con quienes se supone tiene una relación especial. El gobierno de Kennedy no les informaba a los británicos lo que pensaba hacer, algo que quizá destruiría Gran Bretaña. Y un alto asesor de Kennedy, Dean Atchison, definió la relación especial, en secreto, no en público. Dijo que la relación especial entre EE.UU. y Gran Bretaña es que Gran Bretaña es nuestro lugarteniente, el término de moda es “socio”. Esa es la diferencia entre Bush y Obama. Para Bush, Rumsfeld y todos ellos, Europa es su lugarteniente: “cállate y haz lo que yo diga”. Para Obama, Europa es su socio: “te quiero, ahora cállate y yo hago lo que me dé la gana”.

EG: Básicamente lo mismo, con métodos diferentes.

NC: Y a los europeos les gusta, al Medio Oriente le gusta. El triunfo publicitario es impresionante. Por ejemplo, ahora está empezando el mes de Ramadán en el mundo islámico. Se ayuna todo el día y se come un banquete en la noche. Y la manera de romper el ayuno es empezar a comer dátiles. En Egipto los vendedores de dátiles han seleccionado sus mejores dátiles y los llaman los “dátiles Obama”, y Obama está abusando de ellos, pero no importa porque “eres nuestro socio y te queremos”.

EG: ¿Qué tipo de estrategia de resistencia es posible para este tipo de seducción?

NC: Lo primero es entender lo que está ocurriendo. Y lo segundo es ver que lo que está ocurriendo es simplemente una modificación táctica de políticas tradicionales, que a nivel mundial se remontan a los años cuarenta, y en cuanto a la historia de EE.UU. se remontan a los primeros colonos que llegaron al hemisferio. La política es constante pero las circunstancias cambian, por lo que las tácticas cambian. La integración es crucial. De hecho está ocurriendo un proceso doble de integración en Suramérica. Uno es la integración de países individuales. Tradicionalmente, desde la época de la conquista estuvieron separados, había muy poca interacción entre ellos. Las importaciones de artículos de lujo venían de Europa y la exportación de capital iba al país europeo de preferencia, ahora es EE.UU. en vez de Europa. Entonces una forma de integración es unir estos países, y Unasur es un ejemplo, otros ejemplos son el Banco del Sur, Mercosur.

EG: El ALBA.

NC: El ALBA es otro ejemplo. Son esfuerzos iniciales para integrar los países, y esa es una condición previa para la independencia; si están separados los van a atacar uno a uno, pero si están integrados habrá cierto tipo de defensa. La otra forma de integración que me parece más importante es la interna. Todas las estructuras latinoamericanas han sido típicamente pequeñas elites, muy europeizadas, mayormente blancas, que controlan la riqueza del país, la tierra, y no tienen responsabilidad con el resto de la población, empobrecidas, con la peor desigualdad del mundo, y son países ricos. Y el otro proceso de integración es involucrar a las grandes mayorías en la sociedad funcional, romper el yugo de las elites. Ocurrió aquí, ocurrió en Bolivia, y naturalmente hay gran resistencia y por supuesto está apoyada por EE.UU., y Europa también pero EE.UU. tiene mucho más influencia. Y este proceso dual de integración no es tolerable para las elites internas ni para las potencias imperiales extranjeras, por razones obvias. Por supuesto que hay resistencia, y a veces asume formas tradicionales, pero son más débiles, el control militar es más débil, ya no se puede simplemente invadir un país y derrocar el gobierno. A veces sí pueden, como hicieron EE.UU. y Francia, que invadieron Haití en 2004, expulsaron al presidente.

EG : Y lo ha ocupado desde entonces.

NC: Y lo ha ocupado.

EG: Quería hacer unas preguntas más antes de terminar. Para hablar de Venezuela y esa resistencia interna a la agresión del imperio. Hablamos hace un par de años sobre dos temas específicos, la creación de una nueva forma de poder popular, la transferencia de poder del Estado a consejos comunales, que ahora se están desarrollando en especies de comunas que se van a integrar regionalmente en todo el país. Tenemos escuelas de formación en esta área de consejos comunales y poder popular, y paralelo a eso está el tema de la democratización de los medios, porque podemos construir resistencia y estrategias de integración pero siempre existe un componente de guerra psicológica, y el aparato imperial controla casi toda la opinión pública en el mundo. Una pregunta sería ¿cómo ve ese proceso que ocurre en Venezuela, de la transferencia de poder al pueblo y cómo se lograría la democratización de los medios?

NC: Son preguntas interesantes. En Occidente, en EE.UU. y básicamente en el mundo occidental medios democráticos quiere decir que el Estado no controla el contenido, es decir que de Washington no pueden allanar las oficinas de CBS News y decirles lo que tienen que transmitir. Eso no existe, de hecho EE.UU. preserva la libertad de prensa, quizá mejor que nadie en ese sentido. Todas estas son sociedades capitalistas, por lo que hay una alta concentración de poder económico, lo que quiere decir que el poder económico puede apoderarse de los medios y convertirlos en agencias de propaganda del sistema corporativo, que a su vez controla el Estado. Entonces tenemos un sistema de Estado-corporación que está muy bien integrado. El caso de Obama, la razón principal por la que ganó las elecciones es porque tenía el apoyo de las instituciones financieras, a quienes les gustaba más que McCain, por eso financiaron su campaña. Pero estas instituciones estatales-corporativas están bien vinculadas y controlan los medios, que son llamados libres, porque el Estado no manda soldados a sus oficinas editoriales a decirles lo que tienen que publicar, pero es básicamente la misma gente. Entonces es democrático en un sentido y cuasi-totalitario en otro sentido. Y por esa razón el sistema doctrinario es extremadamente cerrado.

EG: ¿En Estados Unidos?

NC: Sí. De hecho en Europa no es muy diferente, con excepción quizá de Inglaterra, donde se puede criticar la guerra en Irak, pero no se puede criticar el bombardeo por parte de EE.UU. y Gran Bretaña sobre Serbia, eso es sagrado. Las decisiones son diferentes pero las estructuras son similares. Tienen diferencias, son países distintos. EE.UU. es el extremo entre los países industrializados, al punto de estar dominado por empresas, desde hace mucho tiempo. El ejemplo de la radio, cuando llegó la radio en los años veinte. La radio es pública y el gobierno controla el espectro radioeléctrico pero es propiedad pública. Cuando la radio llegó a los países europeos, en su mayoría era pública, luego se comercializó. En EE.UU. hubo un debate al respecto. Grupos defensores de derechos civiles, organizaciones eclesiásticas, universidades querían mantener la radio pública, bajo control público, pero perdieron durante el gobierno Roosevelt, que bajo el principio de libertad de expresión dijo que debía ser comercializada, y si uno piensa lo que significa libertad de expresión, es comprensible, libertad de expresión quiere decir que va a ser controlada sin intervención estatal por el poder privado.

EG: Las corporaciones

NC: En EE.UU. se hizo comercial inmediatamente, no había radio pública. Cuando llegó la televisión treinta años después, se hizo privada en gran medida. En EE.UU. ni siquiera estaba en la agenda, ni siquiera hubo un debate al respecto, porque el sistema se había extendido tanto. Existe un nivel mínimo de televisión pública, en su mayoría financiada por corporaciones.

EG: Quiere decir que no se debatió si sería pública, automáticamente se hizo comercial.

NC: No estaba en la agenda. En el caso de la radio, el movimiento sindical estaba desarrollándose en los años treinta, tenía gran influencia, y quería que fuese pública, pero para los años cincuenta el movimiento sindical estaba tan debilitado que no tuvo mucha influencia. El sistema estadounidense es el extremo, es extremadamente libre, se preserva la libertad de expresión mejor que en cualquier otro país.

EG: Pero la gente no tiene acceso a ella. Las corporaciones son las que tienen acceso a ella.

NC: Está controlada por las corporaciones, pero no hay intervención estatal, intervención estatal directa. El Estado no puede impedir que yo por ejemplo incite un golpe de Estado. A veces es extremo. En los años sesenta yo trabajaba en un laboratorio financiado 100% por el Pentágono y ese era el centro académico de resistencia contra la guerra, resistencia real, podíamos haber ido a la cárcel, y ellos no intervenían. Puedes decir lo que quieras…

EG: No en televisión.

NC: No se tenía acceso a la televisión.

EG: Recientemente unas personas en la radio incitaron el asesinato del presidente Obama y fueron detenidos por el servicio secreto.

NC: No se puede incitar al asesinato, o sea que hay ciertos límites, pero en general debemos considerar que es una sociedad extremadamente libre. A veces puedo hablar en televisión y radio y decir lo que estoy diciendo ahora, y no pasaría nada, pero por otro lado la concentración de poder y la coordinación de poder estatal y corporativo logran un control estatal-corporativo. Y la radio fue comprada hace treinta años por grandes sistemas corporativos y ahora es tan derechista que condenan al partido republicano por socialista. Es extrema derecha, y es un fenómeno interesante e importante y puede tener relevancia para el futuro. Llega a una gran audiencia de gente resentida, cuyas vidas están siendo destruidas. Durante el período neoliberal para la mayoría los salarios estuvieron estancados, más horas laborales, menos beneficios y alta concentración de riqueza. Ahora hay más desigualdad que nunca antes en la historia de EE.UU. Esta gente se siente agraviada y es la mayoría de la población, exigen respuestas, “¿qué nos está pasando? ¿Por qué nuestras vidas están destruidas?” Y los únicos que les están dando respuesta es la extrema derecha. Dicen “sus vidas están destruidas porque los liberales ricos son dueños de las corporaciones, controlan el gobierno, los medios y para ellos ustedes no importan. Somos la gente de paso, para los de la costa este y la costa oeste no somos importantes”. La estrategia es conocida, así era la propaganda nazi en sus inicios. Le llegaba al mismo tipo de gente, le daba respuesta a sus quejas, y ya sabemos lo que pasó, y eso podría pasar en EE.UU., así que no son temas triviales.

EG: Claro que no. Ya como conclusión, y para seguir con ese tema del control corporativo de los medios, y para regresar a Venezuela y la situación de recrudecimiento de las agresiones. ¿Qué acciones podemos tomar para romper ese cerco informativo para que la gente en EE.UU. y países europeos puedan conocer la verdad sobre movimientos populares aquí en Venezuela y cómo podemos fortalecer nuestros lazos solidarios y también crear conciencia sobre la agresión contra América Latina por parte del gobierno de Obama?

NC: Hay dos formas. La gente de EE.UU. debe entender la verdad sobre ellos mismos, lo que ellos llaman libertad de expresión. Es muy importante, la libertad de expresión es un logro pero hay que entender lo que significa. La libertad de expresión en la práctica significa control estatal-corporativo y eso hay que entenderlo. Segundo, en Venezuela debe lograrse la democratización de los medios de una manera que asigne una verdadera participación y control públicos del sistema mediático para que sea realmente democrático y auténtico y ello implica librar una lucha constante contra la concepción de libertad de expresión que en realidad es control corporativo. Debe ser en la práctica, debe implementarse, y debe ser ideológico, hacer entender que aunque la libertad de expresión es maravillosa y debe preservarse, tiene un significado específico en la práctica bajo circunstancias socioeconómicas particulares. Cuando todos los medios en EE.UU. son grandes corporaciones, parte de corporaciones más grandes con vínculos al gobierno, pueden ser muy libres, pues nunca van a llegar soldados a las oficinas, pero es una libertad que permite que se escuche una sola voz. Está en el sistema político. EE.UU. es conocido como una democracia estelar, en realidad es una democracia guiada, como en Irán. En Irán los candidatos son censurados por clérigos del gobierno, en EE.UU. son censurados por las corporaciones, no se puede optar por un cargo público si no se tiene un importante financiamiento del sector privado.

EG: ¿En este contexto cómo podemos romper esa barrera?

NC: Organizando activistas. En EE.UU. y el mundo occidental hay que lograr que se entienda en qué sistema estamos. Aquí se debe lograr primero una democratización legítima, sin influencia del gobierno, y transferir los medios a control público y la participación pública, sin importar si le gusta o no al gobierno, eso debe promoverse y desarrollarse. Y también está la constante batalla ideológica, saber que la libertad de expresión es un logro maravilloso, tiene un significado práctico específico dependiendo de la estructura de poder en la sociedad, que es muy difícil de inculcar. Porque parece, y puede ser verdad, que si el gobierno interfiere en los medios está violando la libertad de expresión, pero puede ser falso. Si los medios pasan a control popular es falso, incluso si viola la doctrina que dice que el poder privado debería poder controlar todo.

EG: Se está pasando por ese proceso aquí en Venezuela, así como la transferencia de poder al pueblo, y esperando que en la era Obama, o mejor dicho, el siglo XXI, de alguna forma el mensaje de lo que está pasando en América Latina llegue al pueblo de EE.UU., y si Ud. pudiera dar un mensaje al pueblo de Venezuela.

NC: El mismo gobierno de Obama es un gobierno demócrata típico, pero la campaña le dio ánimo a mucha gente y la mayoría estaba molesta con lo que estaba pasando y la campaña de Obama les dio ánimo, con ilusiones, pero les dio ánimo, y en parte pueden entender los procesos de cambio importantes en otros países, y esa es la base de los movimientos solidarios. Hay algo nuevo, hasta los años ochenta no había nada parecido a movimientos solidarios. En Francia por ejemplo, a nadie se le ocurría ir a Vietnam bajo dominio francés a convivir con la gente que trataba de derrocar el colonialismo francés. En EE.UU. en los años sesenta empezó el movimiento antibélico pero nadie decía que iba a vivir con aldeanos survietnamitas para ayudarlos o protegerlos. Pero en los ochenta sí estaba pasando, en la sociedad promedio conservadora estadounidense, incluso de congregaciones evangélicas, decenas de miles, iban a Centroamérica, y ahora van a todo el mundo. Eso fue un movimiento solidario masivo que puede entender mejor estos temas. Debe haber cooperación internacional en este sentido. La integración no es solo dentro de Suramérica, es Suramérica y el mundo, y estos temas se apoyan mutuamente y debe continuar.

EG: En parte es por eso que estamos muy agradecidos de que nos visite, y aunque nos encantaría seguir hablando por horas sobre estos temas, tenemos que concluir, así que muchas gracias por conceder esta entrevista a Venezolana de Televisión, Noam Chomsky en su primera visita a Venezuela durante este período revolucionario, esperamos ansiosos las conclusiones de su visita en los próximos días. Muchas gracias.

REBELION.ORG

Entrevista a Immanuel Wallerstein, sociólogo…

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por Iñigo Errejón y Pablo Iglesias

(DIAGONAL- Madrid). Jueves 19 de febrero de 2009. Número 96

wallerstein2 Immanuel Wallerstein es la principal figura del análisis de sistemas-mundo, quizá la perspectiva teórica de inspiración marxista más influyente en las ciencias sociales desde los ‘70. Estuvo en Madrid y Barcelona invitado por la Universidad Nómada. Tras participar, de la mano de la Asociación Universitaria Contrapoder, en un acto en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense que contó con la asistencia de más de 600 personas entre estudiantes y profesores, tuvo unos minutos para responder a las preguntas de este periódico.

DIAGONAL: Nos interesa particularmente tu visión sobre las esperanzas que debamos albergar hacia el mandato de Obama, y en qué medida su victoria puede ser interpretada en relación a la crisis de hegemonía norteamericana y a la percepción generalizada de esa crisis.

IMMANUEL WALLERSTEIN: Es positivo que Obama haya llegado a la presidencia de Estados Unidos, pero no va a significar en modo alguno un cambio sustancial. Actuará de forma más inteligente que su predecesor, lo cual tampoco es difícil. La administración Bush, con su militarismo derechista, ha precipitado el declive de la hegemonía norteamericana en el sistema interestatal. Frente a eso, Obama puede comprender la situación y avanzar hacia un mundo bipolar, pero en ningún caso podría rehacer América en el sentido de reinstaurar la hegemonía de EE UU, que ya no volverá. Por otra parte, ante la comprensión de los profundos problemas que afronta la sociedad norteamericana, Obama emerge como símbolo ilusionante para la gran mayoría del país, incluso con una altísima popularidad en otros países. Obama aglutina a un electorado muy amplio, que va desde la izquierda (salvo algunos grupos minoritarios) hasta el centro-derecha, y no podrá responder a las expectativas de todos, ni oponerse frontalmente a los retos sistémicos que desbordan en todo caso su capacidad de acción. Se trata de un hombre joven, inteligente y bien formado. Además es afroamericano, lo cual constituye un símbolo que no puede olvidarse, de extrema importancia. Todo esto es positivo, pero no es suficiente. Hay que ser realistas al respecto, y contextualizar las posibilidades de cambio realmente existentes. Obama es el mejor presidente que Estados Unidos podría tener en estos momentos, pero no deja de ser el presidente de Estados Unidos, una potencia hegemónica en declive en un sistema-mundo en crisis estructural.

D.: ¿En qué medida las turbulencias sistémicas que vivimos pueden producir una mutación del capitalismo? ¿Marcan éstas, por el contrario, un límite definitivo del capitalismo como sistema histórico?

I.W.: Para leer correctamente la etapa histórica en la que nos encontramos, tenemos que distinguir entre las dinámicas de continuidad y las de ruptura, entre lo normal y lo excepcional. Lo normal es el colapso del modelo especulativo que hemos vivido, que se corresponde con una Fase B en los ciclos de Kondratieff que describen las dinámicas de largo plazo en la acumulación capitalista. Lo excepcional es la transición que desde hace 30 años venimos viviendo, desde el sistema-mundo capitalista hacia otra formación sociohistórica. A mi juicio podemos estar seguros de que en 30 años no viviremos en el sistema-mundo capitalista. En ese sentido, con la crisis coyuntural del capitalismo, converge una crisis estructural, un declive histórico del sistema- mundo. En eso se distingue esta fase de recesión económica mundial de otras anteriores: el nuevo sistema social que salga de esta crisis será sustancialmente diferente. Si evolucionará en un sentido democrático e igualitario o reaccionario y violento es una cuestión política y por tanto abierta: depende del resultado del conflicto entre lo que llamo “el espíritu de Davos” y “el espíritu de Porto Alegre”. En otras palabras, de la inteligencia y el éxito político de los movimientos antisistémicos.

D.: Dada la importancia que han tenido las llamadas “externalidades”, las apropiaciones privadas no pagadas de bienes comunes tales como los recursos naturales y ecológicos, ¿cómo valoras el intento de Obama y de su administración de abrir un nuevo proceso de expansión a través de un “capitalismo verde”?

I.W.: Obama tiene como virtud su inteligente apreciación del problema ecológico. Lo que pueda hacer al respecto, sin embargo, está condicionado por los nombramientos que ha hecho y por sus escasas posibilidades de cooperación con otros países en este sentido, dentro de un marco general de pragmatismo. Sea como sea, el problema es enorme y escapa a las hipotéticas políticas medioambientales de un gobierno, incluso del estadounidense. Es necesario un cambio de modelo productivo y, más allá, civilizatorio. Debemos vivir de otra forma, aprovechar la transición hacia otro sistema para optar por algo diferente. La ciudadanía estadounidense, como la española, suele percibir las amenazas actuales casi en exclusiva como reducción de su nivel de vida, mientras que corremos el riesgo global, en los países ricos tanto como en los pobres, de vivir en un mundo ecológicamente destruido, que haga peligrar la supervivencia colectiva.

D.: ¿Puede abrir el declive de la hegemonía norteamericana un espacio para la emergencia de la UE como primera potencia mundial?

I.W.: Europa tiene cierta autonomía política, pero atraviesa un período muy complejo por tendencias muy diferentes que se están dando en su interior. La crisis financiera está poniendo todavía más difícil el proceso de construcción europea (imprescindible para que pueda competir como potencia mundial). El colapso económico que se está haciendo visible en Grecia, Italia, España, Islandia, etc., está generando tendencias proteccionistas muy serias. Veremos si Europa puede afrontar las circunstancias actuales. El proceso de construcción de la UE se ha complicado con su expansión a los países del Este y ahora está pagando el precio.

D.: ¿De qué manera puede impactar la crisis en las experiencias de giro a la izquierda en Latinoamérica?

I.W.: Lo más positivo de la presidencia de Bush fue constituir el mejor estímulo para la integración latinoamericana. No es casual que en estos años hayan surgido presidentes más o menos de izquierdas en 11 ó 12 países de la región. Es sencillamente impresionante. El hecho de que EE UU esté tan enfangado en Oriente Medio, hace que carezca de la capacidad militar, política y económica para interferir en la política latinoamericana. Actualmente, América Latina ejerce un papel político autónomo y éste es un hecho irreversible. Esta claro que la política de Chávez no es la de Bachelet, ni tampoco la de Lula, pero, sea como sea, América Latina es una fuerza geopolítica independiente en la que Brasil es, sin duda, el primus inter pares, como demuestran los éxitos en su política exterior. Ejemplo de ello ha sido su papel, crucial, en las reuniones de Unasur, del Grupo de Río, etc., que constituyen una verdadera declaración de independencia. Por desgracia, el papel exterior, que juzgo positivo, no ha ido acompañado de una política interna más de izquierdas.

D.: Los trabajadores migrantes se están convirtiendo en el chivo expiatorio de los comportamientos políticos más reaccionarios. ¿Cómo enfocas este problema?

I.W.: La inmigración, que prefiero llamar migración, no sería un problema en un mundo relativamente igualitario, pues la mayor parte de la gente prefiere vivir donde ha nacido o, en todo caso, donde tiene vínculos culturales de pertenencia. Quienes migran lo hacen para mejorar su situación económica y política, y los empresarios se benefician de ese caudal de mano de obra comparativamente más barata que la de los países receptores. El problema de las migraciones no puede ser resuelto dentro de este sistema, ni en los marcos estatales o con actuaciones policiales, pues es provocado por la inmensa polarización económica, social y política en el mundo. Hasta que no desaparezca ésta, no tendremos soluciones definitivas al problema de las migraciones.

D.: ¿Cuáles son los signos más esperanzadores en clave de emancipación y cuáles los peores indicadores de posibles involuciones reaccionarias o de mayor violencia sistémica?

I.W.: La situación más positiva proviene de América Latina. Por contra, donde encuentro más peligros en el plano geopolítico es en Pakistán. Obama se está equivocando con su política hacia este país. El Gobierno pakistaní, siguiendo las presiones de EE UU, puede provocar una situación peligrosa. No hay que olvidar que Pakistán es un país con armamento nuclear en tensión permanente. La política de Obama no está bien pensada para Pakistan. Obama quiere mostrarse fuerte y duro. Para mí es un error. Habrá que estar atentos a la evolución de los acontecimientos en los próximos meses.

Nacionalismos e izquierdas

D.: Frantz Fanon, que fue uno de tus referentes teóricos, reivindicó el poder del nacionalismo como vía de liberación en los países del Tercer Mundo. ¿Puede ser el nacionalismo un mecanismo de emancipación en los países ricos?

I.W.: Todos los nacionalismos son lo mismo. Cuando son reivindicaciones contra el poder, no importa qué poder, son progresistas. Sin embargo, en el momento en que conquistan el Estado, los nacionalistas se hacen de derechas. Es algo normal, ocurre en todas partes. Por eso no hay nacionalismos buenos y nacionalismos malos. Los nacionalismos que luchan para obtener derechos pueden implicar avances positivos, pero en el momento en que obtienen esos derechos pierden su fuerza transformadora, en España, en EE UU y en cualquier lugar del mundo. Eso es de lo que Fanon se dio cuenta y por eso defendió el panafricanismo como continuación de las luchas de liberación nacional.

Breves notas biográficas

El neoyorquino Immanuel Wallerstein (1930) es autor de El moderno sistema-mundo, obra en tres volúmenes que aporta un modelo interpretativo basado tanto en el marxismo como en las teorías acerca de la economía mundial de Fernand Braudel. El tercer punto ideológico en el que se basa la teoría del sistema-mundo es la Teoría de la Dependencia que establece la división duradera del mundo en núcleo, semi-periferia y periferia. Wallerstein rechaza la idea convencional de ‘Tercer mundo’ ya que, a su juicio, el intercambio económico crea una red compleja de relaciones. Cada mes publica sus Comentarios sobre la actualidad del mundo globalizado. Ex Presidente de la Asociación Internacional de Sociología (ISA).

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Keynes: ¿Un hombre actual?

with one comment

Walden Bello · · · · ·

19/07/09

Una de las consecuencias más significativas del colapso de la economía neoliberal, con su culto al “mercado autorregulador”, ha sido el resurgimiento del gran economista inglés John Maynard Keynes. 

No son solamente sus escritos lo que hace a Keynes muy actual. Es, además, el espíritu que los impregna, que evoca la pérdida de fe en lo viejo y el anhelo de algo que todavía está por nacer.  Aparte de su clarividencia, sus reflexiones sobre la condición de Europa después de la 1ª Guerra Mundial resuenan con nuestra mezcla habitual de desilusión y esperanza:

Inmersos en nuestra actual confusión de objetivos ¿queda  algo de lucidez pública para preservar la equilibrada y compleja organización gracias a la que vivimos? El comunismo está desacreditado por los acontecimientos; el socialismo, en su anticuada interpretación, ya no interesa al mundo; el capitalismo ha perdido su confianza en sí mismo.  A menos que los seres humanos se unan para un objetivo común o se muevan por principios objetivos, cada mano irá por su lado, y la búsqueda no regulada de los intereses individuales puede rápidamente destruir el conjunto. 

El gobierno del mercado

El gobierno debe intervenir para remediar los fallos del mercado.  Esta es naturalmente la gran lección de Keynes, derivada de su forcejeo con el problema de cómo sacar al mundo de la Gran Depresión de 1930. Keynes argumentaba que el mercado por sí solo lograría el equilibrio entre oferta y demanda muy por debajo del pleno empleo y podría permanecer allí indefinidamente.  Para impulsar la economía hacia un proceso dinámico que lleve al pleno empleo, el gobierno tiene que actuar como un deus ex machina, invirtiendo masivamente para crear la “demanda efectiva” que reanude y sostenga la maquinaria de la acumulación de capital.

Como medidas preferentes para evitar una depresión, el paquete de estímulos de 787.000 millones de dólares del Presidente Barack Obama, así como los estímulos públicos ofrecidos en Europa y en la China, son clásicamente keynesianos. La medida del triunfo de Keynes, después de casi 30 años en la oscuridad, se puede ver en el impacto punto menos que marginal del discurso público de gentes como el republicano Russ Limbaugh, el Instituto Cato  y otras especies de dinosaurios neoliberales, con sus jeremiadas sobre la “gran deuda que se pasa a las generaciones futuras”.

Sin embargo, el resurgimiento de Keynes no es solamente una cuestión política. El presupuesto teórico del individuo que maximiza racionalmente sus intereses ha sido desplazado del centro del análisis económico por dos ideas. Una de ellas, que centra el pensamiento actual, es la penetración de la incertidumbre en la toma de decisiones, una incertidumbre con la que tratan de lidiar los inversores asumiendo –de forma harto implausible— que el futuro será como el presente e ideando técnicas para predecir y gestionar el futuro basándose en ese supuesto. La idea keynesiana al respecto  es que la economía no se rige por cálculos racionales, sino que los agentes económicos están regidos por “espíritus animales”, es decir, movidos por su “necesidad espontánea de actuar”.

Entre esos espíritus animales, la confianza es crucial, y la presencia o ausencia de la misma está en el centro de la acción colectiva que dirige las expansiones y contracciones económicas. Lo que predomina no es el cálculo racional, sino los factores de conducta y psicológicos. Desde este punto de vista, la economía es como un maníaco depresivo llevado de un extremo a otro por los desequilibrios químicos, con la intervención y la regulación gubernamental jugando un papel semejante al de los estabilizadores farmacológicos del humor.  La inversión no es un asunto de cálculo racional, sino un proceso maníaco que Keynes describe como “unjuego sillas musicales, como un juego de descarte de naipes en el que se trata de librarse de la sota – la deuda tóxica— y pasarla  a tu vecino antes de que la música se pare”. “Aquí, señala el biógrafo de Keynes, Robert Skidelsky,  reside la anatomía reconocible de la ‘exuberancia irracional’ seguida de pánico que ha presidido la crisis actual”

Los inversores desbocados y los sumisos reguladores no son los únicos protagonistas de la tragedia reciente. La hybris de los economistas neoliberales también jugó su parte. Y Keynes tuvo al respecto intuiciones muy relevantes para nuestro tiempo.  Consideró a la teoría economía como “una de estas bonitas y cómodas técnicas que intentan tratar el presente haciendo abstracción del hecho de que conocemos muy poco del futuro”.  Como señala Skidelsky, fue verdaderamente  “famoso por su escepticismo respecto a la econometría”, y para él, los números eran “simples  indicaciones, estimulantes para la imaginación”, antes que expresiones de certidumbre o de probabilidades de acontecimientos pasados y futuros.

Con su modelo de homo economicus racional hecho añicos y una econometría que ha perdido crédito a ojos vista, los economistas contemporáneos harían bien en prestar atención al consejo de Keynes, de acuerdo con el cual “sería espléndido que los economistas fueran capaces de considerarse a sí mismos como gente humilde y competente, al mismo nivel que los dentistas”.  Sin embargo, aun si muchos dan la bienvenida a la resurrección de Keynes, otros dudan de su relevancia respecto al período actual. Y estas dudas no se limitan a los   reaccionarios. 

Limitaciones del Keynesianismo

Entre otras cosas, el keynesianismo es principalmente un instrumento para reavivar las economías nacionales, y la globalización ha complicado enormemente este problema. En las décadas de 1930 y 1940 reavivar la capacidad industrial en economías capitalistas relativamente integradas era cosa que tenía que ver sobre todo con el mercado interior. Actualmente, con tantas industrias y servicios transferidos o deslocalizados hacia zonas de bajos salarios, los programas de estímulo de tipo keynesiano que ponen dinero en manos de los consumidores para que los gasten en bienes tienen un impacto mucho menor como mecanismos de recuperación sostenible. Puede que las corporaciones transnacionales y las ubicadas en China  obtengan beneficios, pero el “efecto multiplicador” en economías desindustrializadas como los Estados Unidos y Gran Bretaña puede ser muy limitado.

En segundo lugar, el mayor lastre de la economía mundial es el hiato abismal –en términos de distribución de renta, penetración de la pobreza y nivel de desarrollo económico– entre Norte y Sur.  Un programa keynesiano “globalizado” de estímulo del gasto, financiado con ayuda y préstamos del Norte, es una respuesta muy limitada a este problema. El gasto keynesiano puede evitar el colapso económico e incluso inducir algún crecimiento. Pero el crecimiento sostenido exige una reforma estructural radical: el tipo de reforma que implica una desestructuración fundamental de las relaciones económicas entre las economías capitalistas centrales y la periferia global. Ni que decir tiene: el destino de la periferia –las “colonias”, en tiempos de Keynes– no despertaba  demasiado interés en su pensamiento.

Tercero, el modelo de Keynes de capitalismo gestionado simplemente pospone, más bien que ofrece, una solución a una de las contradicciones centrales del capitalismo. La causa subyacente de la crisis económica actual es la sobreproducción,  en que la capacidad productiva sobrepasa el crecimiento de la demanda efectiva y presiona a la baja los salarios. El estado capitalista activo inspirado en Keynes y surgido en el período posterior a la II Guerra Mundial, pareció durante un tiempo superar las crisis de la sobreproducción con su régimen de salarios relativamente altos y su gestión tecnocrática de las relaciones capital-trabajo.  Sin embargo, con la adición masiva de nueva capacidad por parte de Japón, Alemania  y los nuevos países en vías de industrialización en las décadas de los 60 y los 70, su capacidad para hacerlo empezó a fallar. La estanflación resultante –la coincidencia de estancamiento e inflación– se extendió por el mundo industrializado a finales de la década de los 70.

El consenso keynesiano se desmoronó  cuando el capitalismo intentó reanimar su rentabilidad y superar la crisis de sobreacumulación rompiendo el compromiso capital-trabajo con la liberalización, la desregulación, la globalización y la financiarización.  Esas políticas neoliberales –así hay que entenderlo— constituyeron una vía de escape a los problemas de sobreproducción que estaban en la base del Estado de bienestar. Como sabemos ahora, no lograron regresar a los “años dorados” del capitalismo de la postguerra. En cambio, trajeron consigo el colapso económico actual. Sin embargo, es harto improbable que un retorno al keynesianismo pre-1980 vaya a ser la solución de las persistentes crisis de sobreproducción del capitalismo.

La Gran Laguna

Tal vez el mayor obstáculo para un resurgimiento del keynesianismo sea su prescripción clave de revitalizar el capitalismo con la aceleración del consumo y la demanda global en un contexto de crisis climática como el presente. Mientras que el primer Keynes tenía un aspecto maltusiano, sus trabajos posteriores apenas se refieren a lo que actualmente se ha convertido en relación problemática entre el capitalismo y el medio ambiente. El desafío de la economía en el momento actual es aumentar el consumo de los pobres del planeta con un el menor impacto posible sobre medio ambiente, tratando al propio tiempo de reducir drásticamente el consumo ecológicamente dañino –sobreconsumo— en el Norte. Toda la retórica sobre la necesidad de reemplazar al consumidor estadounidense en bancarrota por un campesino chino inducido a un estilo norteamericano de consumo como motor de la demanda global es tan necia como irresponsable.

Dado que el impulso primordial del beneficio como objetivo es transformar la naturaleza viva en mercancías muertas, hay pocas probabilidades de reconciliar la ecología con la economía – incluso bajo el capitalismo tecnocrático gestionado por el Estado que preconizaba Keynes. 

“¿Volvemos a ser todos keynesianos?”

En otras palabras, el keynesianismo proporciona algunas respuestas a la situación actual, pero no proporciona la clave para superarla. El capitalismo global ha enfermado debido a sus contradicciones inherentes, pero lo que se precisa no es una segunda ronda de keynesianismo. La profunda crisis internacional exige severos controles  de la libertad de movimiento de los capitales, regulaciones estrictas de los mercados, tanto financieros como de mercancías, y un  gasto público ciclópeo. Sin embargo, las necesidades de la época van más allá de estas medidas keynesianas: se necesita una redistribución masiva de la renta, atacar sin treguas ni compases de espera, directamente, el problema de la pobreza, una transformación radical de las relaciones de clase, la desglobalización y, acaso, la superación del capitalismo mismo, si hay que atender a las amenazas de cataclismo medioambiental. 

“Todos volvemos a ser keynesianos” –parafraseando, ligeramente modificada, la famosa frase de Richard Nixon—  es el tema que une a Barack Obama, Paul Krugman, Joseph Stiglitz, George Soros, Gordon Brown y Nicholas Sarkozy, por muchos diferencias que pueda haber entre ellos en la puesta por obra de las prescripciones del maestro. Pero un resurgimiento acrítico de Keynes podría terminar no siendo más que la enésima confirmación de la celebérrima sentencia de Marx, según la cual la historia se repite dos veces: la primera como tragedia; la segunda, como farsa. Para resolver nuestros problemas presentes no precisamos solo de Keynes. Necesitamos nuestro propio Keynes.

Walden Bello, profesor de ciencias políticas y sociales en la Universidad de Filipinas (Manila), es miembro del Transnational Institute de Amsterdam y presidente de Freedom from Debt Coalition, así como analista sénior en Focus on the Global South.

Traducción para www.sinpermiso.info: Anna Maria Garriga

Eric Hobsbawn: " Después del siglo XX: un mundo en transición"…

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ERIC-HOBSBAWN1 Un muy destacado científico ha expresado la opinión de que la raza humana sólo tiene un cincuenta por ciento de posibilidades de sobrevivir al siglo XXI. Ésta es en cierto sentido una afirmación extrema; pero muy pocos disentiríamos de la idea de que nuestra especie y nuestro globo enfrentan ahora peligros sin precedentes para la presente centuria, aunque sólo sea por el extraordinario impacto que la tecnología y la economía humanas ejercen sobre el medio ambiente. A este ensayo mío no le conciernen tales escenarios apocalípticos: supondré que si la humanidad sobrevivió al siglo XX, igualmente lo hará en el siglo XXI.

El mundo de principios del siglo XXI se caracteriza por tres sucesos principales:

  • Las enormes fuerzas que aceleran la velocidad de nuestra capacidad de producción y que, al hacerlo, cambian la faz del mundo. Esto es así y así continuará.
  • Un proceso de globalización acelerado por la revolución en el transporte y las comunicaciones, nos indica que: a) sus efectos mayores corresponden directa o indirectamente a la globalización económica; aunque b) se presenta en todos los campos excepto en los del poder político y la cultura, en la medida en que dependen del idioma.
  • El reciente pero rápido cambio en la distribución de la riqueza, el poder y la cultura, de un patrón establecido que duró de 1750 a 1970 a uno todavía indeterminado.

I

ISRAEL-PALESTINAOOO5 El incremento en nuestra capacidad para producir –y para consumir– difícilmente requiere de comprobación alguna. Sin embargo, deseo hacer tres observaciones. La primera concierne a la explotación de recursos cuyo abastecimiento es naturalmente limitado. Esto incluye no sólo las fuentes de energía fósil de las cuales la industria ha dependido desde el siglo XIX –carbón, petróleo, gas– sino de los más antiguos fundadores de nuestra civilización, a saber: agricultura, pesca y bosques. Estas limitaciones naturales o son absolutas dada la magnitud de las reservas geológicas y de tierras cultivables, o relativas cuando la demanda excede la capacidad de estos recursos para su propia renovación, como la excesiva explotación pesquera y de bosques.

Cerca del final del siglo XX el mundo no se había aproximado aún al límite absoluto de las fuentes de energía, ni a un incremento sustancial en la productividad agrícola y las extensiones cultivables, aunque el ritmo de incorporación de nuevas tierras aflojó durante la segunda mitad del siglo. Los rendimientos por hectárea de trigo, arroz y maíz subieron a más del doble entre 1960 y 1990. Sin embargo, los bosques fueron seriamente amenazados. La deforestación en pequeña escala ha sido un antiguo problema y ha dejado marca permanente en algunas regiones, notablemente el Mediterráneo. La sobreexplotación pesquera empezó a alcanzar su punto crítico en el Atlántico norte alrededor de los últimos treinta años del siglo XX y se extendió a todo el globo debido a la preferencia por algunas especies. Esto, hasta cierto punto, se ha compensado con la acuicultura, que en la actualidad produce alrededor del 36 por ciento del pescado y marisco que consumimos –cerca de la mitad de las importaciones de pescado de los Estados Unidos. Aunque la acuicultura todavía se encuentra en etapa inicial, el esfuerzo podría terminar en la mayor innovación en la producción de alimentos desde que se inventó la agricultura. Esta vastedad de alimentos alcanzada, que permite alimentar a más de seis mil millones de personas mucho mejor que a los dos mil millones de principios del siglo XX, se logró a través de los métodos tradicionales, además de las tecnologías mecánica y química; de modo que no tiene sentido argumentar que la humanidad no puede ser alimentada sin manipulación genética.

El agotamiento de los recursos no renovables o limitados ciertamente planteará serios problemas al siglo XXI, particularmente si la crisis medioambiental no se encara seriamente.

Mi segunda observación se ocupa del impacto que la revolución tecnológica ha tenido sobre la producción y la mano de obra. En la segunda mitad del siglo XX, por primera vez en la historia la producción dejó de ser de mano de obra intensiva para volverse de capital intensivo y, progresivamente, de información intensiva. Las consecuencias han sido dramáticas. La agricultura sigue siendo el principal deponente de mano de obra. En Japón la población agrícola se redujo del 52,4 por ciento después de la Segunda Guerra Mundial al 5 por ciento en el presente. Lo mismo en Corea del Sur y Taiwán. Aun en China la población agrícola ha disminuido del 85 por ciento en 1950, al 50 por ciento hoy en día. No hay necesidad de comprobar la sangría de campesinos en América Latina desde 1960, pues es evidente. Para decirlo pronto, salvo la India y algunas zonas del África subsahariana, no quedan países campesinos en el mundo. La dramática caída de la población rural se ha compensado con un alto crecimiento de las zonas urbanas que, en el mundo en desarrollo, han dado origen a ciudades gigantes.

En el pasado, este caudal de mano de obra redundante y no calificada era absorbido por la industria –en la minería, la construcción, el transporte, las manufacturas, etc. Esta situación aún prevalece en China, pero en el resto del mundo, incluyendo a los países en desarrollo, la industria ha venido deshaciéndose aceleradamente de la mano de obra. Este descenso en la industria no es sólo debido a la transferencia de la producción de regiones de altos costos a otras de bajos, sino que también va implícita la substitución de tecnologías cuyos costos declinan por mano de obra calificada cuyos costos son inelásticos y al alza con el propio desarrollo económico. Desde 1980, los sindicatos de la industria automotriz en los Estados Unidos han perdido la mitad de sus miembros. Igualmente Brasil empleaba un tercio menos de trabajadores aun cuando produce casi el doble de vehículos automotores en 1995 que en 1980. El incremento en el sector de los servicios junto al crecimiento económico no ofrecen una alternativa viable para dar salida a la mano de obra redundante tanto industrial como agrícola, generalmente de baja escolaridad y con poca capacidad de adaptación. Sin embargo, hasta ahora, el empleo a las mujeres ha resultado relativamente beneficiado, al menos en los países desarrollados.

La mayor parte de la mano de obra redundante la absorbe la economía informal que, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), comprende el 47 por ciento del empleo no agrícola en el Medio Oriente y Norte de África; 51 por ciento en América Latina; 71 por ciento en Asia y 72 por ciento en el África Subsahariana. El problema se observa muy agudo en los países más pobres y en aquellos otros devastados por la transición económica, como la ex URSS y los Balcanes. Mientras se ha argumentado a favor de la flexibilidad y efectividad de la economía informal sobre todo en el caso latinoamericano, la verdad es que ésta es siempre bastante menos significativa en los países desarrollados (alrededor de diez por ciento en Estados Unidos). En cambio, el contraste entre un rápido crecimiento económico y la incapacidad para generar suficientes empleos es particularmente impactante en la India , cuyo crecimiento se cimienta en capital e información intensivos pero con un 83 por ciento de la fuerza laboral en el sector informal. El gobierno de Manmohan Singh se ha visto en la necesidad de garantizar un mínimo de días de trabajo a la población rural más pobre.

Mi tercera observación es obvia, y es que el enorme incremento en la capacidad humana para producir depende mayormente de los conocimientos y la información. Esto es, en un gran número de gente con altos estudios y no necesariamente sólo en el campo profesional de la investigación y el desarrollo. Aquí, la riqueza acumulada y el capital intelectual de la era de la industrialización occidental continúa dándoles a los países del norte enormes ventajas sobre los países en desarrollo. Aunque el número de asiáticos laureados con Premios Nobel de Ciencia va en aumento desde 1980, sigue siendo pequeño. Los recursos intelectuales en el resto del mundo en desarrollo siguen a la espera de un mejor aprovechamiento. Además, los jóvenes investigadores del mundo en desarrollo pueden trabajar en los centros de investigación del Norte, reforzando así su predominancia.

Sin embargo, el siglo XXI está siendo testigo de la rápida transferencia de actividades innovadoras, base del progreso moderno, antes monopolizadas por las regiones del Atlántico norte. Esto es muy reciente. El primer laboratorio extranjero para investigación y desarrollo se estableció en China en 1993 (por Motorola); pero en pocos años setecientas empresas transnacionales han hecho lo mismo, mayormente en el sur y el este de Asia, una región especializada en diseño de semiconductores. Y aquí, una vez más, las disparidades regionales parecen aumentar, ya que el progreso depende también de que los gobiernos sean efectivos, se cuente con infraestructura adecuada y, sobre todo, con población educada por encima de los niveles básicos. No hay duda de que en países como la India y, en menor grado, Brasil, la baja escolaridad de la mayoría de la población es un obstáculo; sin embargo, esto se ha compensado por el relativo buen aprovechamiento del escaso número de los altamente educados. Los avances en este aspecto, en el mundo en desarrollo, todavía enfrentan un largo camino. El crecimiento de algunas regiones y el rezago de otras es muy evidente, así como el aumento en las disparidades. Según la revista R&D , en la lista de países más atractivos para invertir, están –en ese orden– China, Estados Unidos, India, Japón, el Reino Unido y Rusia. De América Latina, Brasil ocupó el lugar diecinueve (debajo de Austria), y México el ventitrés.

II

Y paso a la globalización, esto es, el desarrollo mundial como una sola unidad, cuyas transacciones y comunicación están libres de trabas locales y de otra índole.

Esto, en principio, no es nada nuevo. Teóricos como Wallerstein registran un “Sistema Mundial” desde la circunnavegación del globo durante el siglo XVI. Desde entonces se han ido registrando otros varios e importantes avances, principalmente en los campos económico y de las comunicaciones. Dejaré fuera de las comparaciones la fase del proceso previa a 1914. Esa economía nunca abordó seriamente asuntos de producción y distribución de bienes materiales aun cuando sí creó un libre flujo global en las transacciones financieras –aunque en menor escala que las actuales. Fueron tiempos de migraciones de mano de obra casi totalmente irrestrictas por los gobiernos, y en este sentido, una globalización más avanzada que la presente. Y mientras que las comunicaciones sufrieron cambios benéficos y sustanciales en los sistemas postales, telegráficos y organismos de coordinación internacional a mediados del siglo XIX, el número de personas involucradas en transacciones internacionales fue escaso. De hecho, la globalización de la producción ha sido posible gracias al revolucionario avance en las comunicaciones, que virtualmente han abolido las limitaciones en cuanto a lugar, distancia y tiempo se refiere y al no menos dramático adelanto en la transportación de mercancías desde los años sesenta –carga aérea y contenedores–, aun cuando la innovación tecnológica fue menor que en las comunicaciones humanas.

Aquí, tres puntos son relevantes.

El primero es la peculiar naturaleza de este proceso a partir de los años setenta, concretamente el triunfo sin precedente de un capitalismo que descansa en la libre movilidad global de todos los factores de la producción y la de los gobiernos atentos a no interferir en la distribución de los recursos dispuesta por el mercado. Ésta no es la única versión del concepto de globalización. En las décadas anteriores a 1914, su progreso corrió paralelo rivalizando con las políticas proteccionistas, moderadas en la mayoría de los países industrializados y extremas en los Estados Unidos. Durante las décadas doradas posteriores a 1945 esta práctica de sustitución de importaciones corrió paralela a las políticas, no tan infructuosas, del mundo no comunista. No queda claro que los programas neoliberales extremos aseguren un máximo de crecimiento económico, asumiendo que fuese deseable. El más rápido crecimiento del Producto Interno Bruto per cápita observado en el “mundo capitalista avanzado” no se dio en el “orden liberal” de 1870 a 1913, ni tampoco en el “orden neoliberal” de 1973 a 1998, sino solamente en los “años dorados” de 1950-1973. El crecimiento económico de los inicios del siglo XXI ha descansado primordialmente en un dinamismo que Maddison llama “las quince economías asiáticas resurgentes”, cuyo crecimiento ha sido asombroso. Pero no fue el neoliberalismo el que presidió la extraordinaria revolución industrial de Corea del Sur, Taiwán, China y, aun, la India a principios de los años noventa. A la inversa, la situación de 168 economías, fuera de estos dínamos, mostró un rápido deterioro en el último cuarto del siglo XX y fue una catástrofe para la ex URSS, los Balcanes y algunas regiones africanas.

Algunos aspectos de esta globalización neoliberal tienen relevancia directa sobre la situación mundial general a principios de este siglo XXI. Primero, es patente el incremento en la desigualdad económica y social tanto entre países como al interior de ellos. Esta desigualdad eventualmente podría disminuir, pues las economías asiáticas más dinámicas podrían alcanzar a los viejos países capitalistas desarrollados; pero en el caso de la India y China, con sus miles de millones de habitantes, hace que la brecha sea tan grande y que el paso al que pudieran alcanzar el mismo PIB per cápita de los Estados Unidos sea tan lento como un caracol. Lo que es más, la rapidez con que crece la brecha entre países ricos y pobres reduce el significado práctico de estos avances.

Sería inapropiado usar a los 52 multimillonarios de Rusia como índice comparativo del estándar de vida en ese país. Éstos representan otra más de las consecuencias de la globalización neoliberal, cuya novedad es que pequeños grupos de ricos globales son tan adinerados que sus recursos podrían ser de la magnitud del ingreso nacional de países como Eslovaquia, Eslovenia, Kenya o, en el caso de los muy ricos, del orden del PIB de Nigeria, Ucrania y Vietnam. Este tipo de crecimiento ha generado en la India un mercado de clase media tipo occidental contado por decenas –algunos aseguran que cientos– de millones; sólo hay que subrayar que, hacia 2005, en este país el 43 por ciento de la población vivía con menos de un dólar al día. Fuertes y crecientes desigualdades en la riqueza, el poder y las oportunidades para tener una vida mejor no son la receta para la estabilidad política.

La segunda característica de la globalización, respaldada por las políticas socialmente ciegas del Fondo Monetario Internacional, ha sido el agudo crecimiento en la inestabilidad económica y en las fluctuaciones económicas. Los viejos países industriales han estado resguardados, comparativamente, de las depresiones cíclicas, excepto por los bruscos virajes a corto plazo del mercado bursátil; sin embargo, el impacto ha sido dramático en grandes partes del mundo y, notablemente, en América Latina, el sudeste asiático y la ex Unión Soviética. Sólo tenemos que recordar las crisis de principios de 1980 en Brasil y, a fines de los noventa, las de Indonesia, Malasia, Tailandia y Corea del Sur y, sin olvidar, la de Argentina a principios del año 2000. Sólo recordemos los cambios políticos que siguieron a estas crisis en varios países. Las economías volátiles no son receta para la estabilidad política.

La tercera característica de la globalización neoliberal es que, al sustituir un conjunto de economías nacionales por una economía global, se reduce severamente la capacidad de los gobiernos para influir en las actividades económicas de su territorio y se daña su capacidad recaudatoria. Esta situación se agudizó mayormente al aceptar todos la lógica del neoliberalismo. Desde la terminación de las economías de planeación centralizada, todos los países, incluyendo a los más grandes, están en mayor o menor grado a merced del “mercado”. Esto no implica que hayan perdido todo peso específico en la economía. Todos los gobiernos centrales y locales, por la naturaleza de sus actividades, son los principales empleadores de la fuerza laboral. Es más, así han retenido su mayor valor histórico: el monopolio de la ley y el poder político. Y esto significa que ya no funcionan como actores económicos en el teatro mundial, ni siquiera como dramaturgos aunque sí como escenógrafos. Pues los actores de hoy, las grandes corporaciones transnacionales, se ven en la necesidad de acudir a ellos pues también son los propietarios de los teatros nacionales que requieren para sus operaciones. La globalización neoliberal ha debilitado seriamente a los Estados nacionales como los conductores del poder y artífices de la política.

Políticamente, el aspecto más serio de este debilitamiento es el de que priva a los gobiernos, sobre todo a los de las economías desarrolladas del Norte y Occidente, de sus ambiciosos y generosos planes sobre seguridad social, mismos que ya desde los tiempos de Bismarck habían sido reconocidos por los gobernantes como la mejor herramienta para la estabilidad social y política, esto es, el Estado benefactor. En vez de esto, el mercado global fundamentalista ofrece un proyecto de prosperidad para todos –o casi todos– a través de los beneficios de un crecimiento económico interminable. Aun en los países como el Reino Unido donde el programa neoliberal ha proveído a la gente de una genuina y bien distribuida riqueza, no han disminuido las demandas de los ciudadanos por más empleos, garantías para sus ingresos básicos, seguro social, salud y pensiones. Sólo la capacidad o voluntad de los gobiernos para proveer lo anterior ha posibilitado el cumplimiento de esas ambiciones.

Esto me trae a la segunda y más amplia de las propuestas sobre globalización y es que ésta, en mayor o menor grado, es universal pero se queda corta ante un problema humano mucho mayor: la política. Históricamente han existido y existen mecanismos económicos en el mundo, pero ninguno dirigido a la creación de un gobierno mundial. Las Naciones Unidas y otros organismos prevalecen por la conveniencia y el permiso que los propios países les otorgan. Los Estados nacionales son las únicas autoridades en el mundo y sobre el mundo para ejercer el poder de la ley y el monopolio de la violencia. De hecho, en el transcurso del siglo XX se dio fin a la era de los viejos y nuevos imperios y, durante la Guerra Fría , se estabilizaron las fronteras de los Estados nacionales, revertiéndose la vieja tendencia hacia la concentración del poder político debido a la expansión imperial y por el surgimiento de Estados nacionales ampliados. Por implicación, esto resultó antiglobalizador. Hoy en día, hay cuatro veces más naciones técnicamente soberanas que hace cien años.

Desde luego, en cierto sentido esta multiplicación de Estados nacionales ha favorecido la globalización económica pues muchas de las pequeñas y enanas unidades políticas dependen totalmente de la economía global porque poseen recursos indispensables –petróleo, destinos turísticos, territorios base para la evasión fiscal, empresas transnacionales. Así pues, algunos países se han beneficiado desproporcionadamente con la globalización. De los quince Estados nacionales con el PIB más alto per cápita en el 2004, doce tienen una población que va de los cien mil a los diez millones de habitantes. La mayoría sin un poder o peso significativos. No obstante, aun los Estados pequeños y aquellas etnias aspirantes a formar el suyo propio, son rocas que rompen el oleaje de la globalización. Ha habido intentos ocasionales de contrarrestar la fragmentación política del mundo, principalmente a través de áreas regionales de libre comercio como el Mercosur, pero sólo la Unión Europea ha logrado ir más allá de lo meramente económico, pero aun sin que se vean indicios claros de avance hacia una federación, ni siquiera a Estados confederados, como estaba en la mente de sus fundadores. La UE , pues, permanece como un hecho irrepetible y producto de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.

Y abundando: los Estados nacionales son lugares políticos y la política tiene una considerable fuerza internacional en una época en que todos los países, democráticos o no, y aún las teocracias, tienen que tomar en cuenta el sentir de sus ciudadanos. Esa ha sido una fuerza suficiente para ponerle un freno a la globalización neoliberal. El ideal de una sociedad global de libre mercado supone la irrestricta distribución de recursos y resultados en base a criterios de mercado. Por razones políticas, los gobiernos no pueden correr el riesgo de dejar en manos del mercado la distribución del producto nacional. Otra, la globalización requiere de un solo lenguaje –una versión globalizada del inglés pero, como lo demuestra la historia reciente en Europa y el sur de Asia, los países pagan las consecuencias si fallan al tomar en cuenta los idiomas dentro de sus territorios. Un mundo neoliberal requiere moverse libremente en la transacción de todos los factores de la producción. Sólo que no existe el libre movimiento internacional de la mano de obra, a pesar del hecho de encontrarse una enorme brecha entre los niveles de salarios de los países pobres y los ricos; millones de pobres en el mundo quieren migrar a las economías desarrolladas. ¿Y por qué no hay libertad migratoria? Porque no existe gobierno alguno en las economías desarrolladas que se atreva a pasar por alto la resistencia masiva de sus ciudadanos hacia la irrestricta inmigración, tanto en el plano económico como en el cultural. No defiendo esta situación, sólo señalo su enorme fuerza.

La política, a través de la acción del Estado, proporciona así el necesario contrapeso a la globalización económica. Sin embargo, difícilmente hoy encontramos gobiernos que rechacen las desventajas de la globalización o que pudieran suspenderla en sus territorios, si quisieran. Claramente no todos los países son iguales. Ciertamente, la proliferación de países pequeños y virtualmente débiles da gran prominencia y peso global a un puñado de países o uniones fuertes que dominan hoy en día el mundo: China e India, los Estados Unidos, la Unión Europea , Rusia, Japón y Brasil, quienes tienen alrededor de la mitad de la población mundial y casi las tres cuartas partes del PIB. La globalización económica opera a través de empresas transnacionales sin poder militar ni político, pero que funcionan en un marco determinado por sus propios países de origen, sus políticas, alianzas y rivalidades.

No obstante, los progresos y la voluntad de globalización continuarán aun si –lo que no es imposible– el ritmo para lograr el libre intercambio mundial aflojase en las próximas décadas. Esto me trae a mi tercera proposición: la creación de una economía mundial como una sola y total unidad interconectada y sin obstáculos aún está en la infancia. Así, si tomamos los bienes de exportación como si fuesen el PIB de los 56 países económicamente significativos del mundo, este alcanzó su primer punto máximo alrededor de 1913 con cerca del nueve por ciento de los PIBs conjuntos, pero entre este año y 1990, sólo hubo un crecimiento del 13,5 por ciento; ni siquiera se duplicó. El Instituto Federal Suizo de Tecnología, en Zurich, ha establecido un índice de globalización. En este índice los diez países más económicamente globalizados del mundo sólo incluyen una economía avanzada, la del Reino Unido (como el número 10). De las economías mayormente desarrolladas, Francia clasifica en el puesto 16; los Estados Unidos en el 39 un poco adelante de Alemania y Noruega; Japón ocupa el puesto 67; Turquía clasifica en 52; China en 55; Brasil, 60; Rusia, 76 y la India ocupa el lugar 105. La clasificación en globalización social se distribuye más uniformemente entre las economías occidentales. Con excepción de la mayor parte de América Latina, la globalización social (si se prefiere cultural) refleja un mayor avance que la económica.

Esto indica que el mundo continúa abierto a los choques y tensiones de la globalización. Consideremos que, mientras los pasados treinta años nos han traído las más grandes migraciones masivas, sólo el 3 por ciento de la población mundial vive fuera de su país de origen. ¿Qué tan lejos nos llevarán los todavía modestos avances de la globalización? Júzguenlo ustedes.

III

Si hemos de juzgar los cambios en la riqueza, el poder y la cultura en el equilibrio global, debemos, por tanto, definir lo que se entiende por equilibrio mundial, o mejor, por desequilibrio –como prevaleció el planeta en el período de 1750 a 1970. Con una sola excepción –la población– hubo un gran predominio de la región del Atlántico norte, al principio confinada a las partes más relevantes de Europa pero que en el transcurso del siglo XX se inclinó hacia las antiguas colonizaciones de emigrantes europeos a Norteamérica, específicamente los Estados Unidos. Europa y las regiones colonizadas por emigrantes europeos nunca fueron más que una minoría de la población global, digamos el veinte por ciento en 1750, y tal vez el treinta o 35 por ciento hacia 1913.

Desde entonces, ha caído hasta llegar alrededor del quince por ciento.

En cualquier otro sentido, el predominio del Atlántico norte fue absoluto. Cualesquiera que hubiesen sido las circunstancias, la economía mundial se transformó gracias a las tecnologías y al sistema capitalista occidentales. Pero aquí debe hacerse una distinción entre el original predominio europeo y la más reciente fase norteamericana. En el siglo XIX la dinámica global venía del capitalismo europeo pues los Estados Unidos eran mayormente una economía independiente: hasta el siglo XX su impacto sobre América Latina, por ejemplo, era menor comparado con el de Gran Bretaña. Los territorios del mundo estaban ocupados y divididos entre los poderes europeos occidentales del Atlántico Norte y el Imperio ruso. En términos militares la situación no era del todo desequilibrada, pero ninguna potencia que no contase con los recursos técnicos y de organización occidentales podría haberse enfrentado a otra que sí los tuviese. En lo que se refiere al campo intelectual, excepto el religioso, las ideas que cambiaron la política y la cultura en el mundo llegaron de Europa. Modernización significaba occidentalización. La ciencia y la tecnología, aunque internacionales, se originaban en Europa y sus filiales y estaban virtualmente monopolizadas por los países de la región. Igualmente por lo que hacía a la literatura, comunicación impresa, libros y periódicos.

En términos de poder económico, la globalización reforzó la situación original del norte industrializado y su desarrollo capitalista, el cual también multiplicó la distancia entre la riqueza per cápita de estos países con los del resto del mundo, dando a sus habitantes un elevado nivel de vida, seguridad social y, en general, mejores oportunidades de vida. En términos de lo que podría llamarse “capital intelectual”, el monopolio sobre la ciencia y la tecnología se mantuvo, aunque el centro de gravedad de estos campos se movió de Europa a los Estados Unidos después de concluida la Segunda Guerra Mundial. En el campo de las ideas y hasta la Revolución Iraní de 1979, las ideologías de origen europeo/norteamericano nacidas de las Revoluciones Estadounidense, Francesa y Rusa así como las de los Estados nacionales independientes y aun las del fascismo, fueron ideas casi universales e inspiraron tanto a los propios gobiernos como a los que quisieron deponerlos.

Esta fue la situación que empezó rápidamente a cambiar hacia finales del siglo XX, afectando desigualmente a diferentes partes del mundo. Las regiones importantes en el mundo del siglo XXI son hoy muy distintas en sus estructuras demográficas. En el año 2006 se estimaba que, en países con poblaciones enormes, los niños menores de quince años de edad constituían entre el treinta y el cincuenta por ciento de la población. Para ser más preciso, son cuatro las regiones de jóvenes actualmente: América Latina y el Caribe, al norte del Cono Sur; la subsahariana de África; la importante región musulmana de Oriente Medio y el Norte de África; y el sur y sudeste asiático. Es preciso distinguir claramente entre el subcontinente Indio y sudeste asiático. Dejo fuera los archipiélagos del Pacífico por no ser de gran importancia cuantitativa. Tres regiones desarrolladas o en rápido desarrollo representan a la población en proceso de envejecimiento en el mundo. Europa en el más amplio sentido, incluyendo Rusia y los otros países ex comunistas (no los musulmanes de Asia central) y Norteamérica y Australasia, todas éstas son regiones originalmente colonizadas o pobladas por blancos europeos. Existen, desde luego, diferencias significativas entre Norteamérica, la Unión Europea , los países que integraban la URSS y la Europa del este y el lejano oriente asiático: China, Corea del Sur, Japón, Hong Kong, Taiwán y Singapur.

Para efectos de este trabajo, no me interesa ahora discutir los problemas globales de la transición demográfica que, esperamos, logre estabilizarse en una población mundial de más de seis mil millones.

Es evidente que la humanidad del siglo XXI contendrá una proporción mucho menor de blancos europeos o sus descendientes, una menor proporción de asiáticos del este y una mucho más alta proporción de latinoamericanos, de subsaharianos de África, de musulmanes mediorientales y asiáticos del sur y sureste. Esto tiene una relevancia inmediata sobre la distribución de la pobreza en el globo, que claramente se concentra en las regiones de rápido crecimiento demográfico, a excepción del sureste asiático, donde el desarrollo económico ha reducido la expansión poblacional; y desde luego también, los antiguos países soviéticos. De otra parte, mientras no existan implicaciones inmediatas en la distribución de la riqueza y el poder económico, esto es irrelevante. Así, de las unidades políticas más importantes y que son centros de poder económico, sólo dos –India y Brasil– están presentes en las regiones de crecimiento demográfico; cuatro, los Estados Unidos, la Unión Europea , Rusia y China están en los regiones de estancamiento o disminución poblacional. El África subsahariana, el Medio Oriente musulmán y el sureste asiático están fuera de consideración.

La globalización y el desarrollo económico han afectado a los países de manera asimétrica. De hecho, hoy tenemos un “mundo en desarrollo” dividido en tres partes: los países de desarrollo rápido; los países cuya función principal es la de abastecer materias primas y combustibles fósiles y los países con poco interés en la economía globalizada. En el presente, el este asiático es el más exitoso ejemplo de los primeros, los de rápido desarrollo; los países del antiguo bloque soviético y la mayoría de los musulmanes de Medio Oriente pertenecen a la segunda categoría y la mayoría de los subsaharianos de África, a la tercera.

El cambio más importante que se da a partir de 1970 es la transferencia del centro de gravedad de la economía mundial, de Norteamérica y la Unión Europea hacia el Oriente extendiéndose por el sur y sureste asiáticos. A menudo se olvida que el ascenso hacia la prominencia global de la economía japonesa también ocurrió a finales del siglo XX, así pues, al término de 1968 la producción industrial de Japón alcanzaba no más de cuatro por ciento de la mundial total, por debajo de la del Reino Unido. Desde luego, es verdad que el equilibrio del poder mundial de los negocios continúa, en gran medida, en manos de los viejos países industriales. Sin embargo, la tendencia es clara por el destacado y sorprendente papel de los asiáticos.

Qué tan lejos llegarán los cambios en el equilibrio del poder económico no está claro todavía. Norteamérica y la Unión Europea , los más importantes contribuyentes al PIB mundial, perderán terreno –Estados Unidos tal vez más que la ue. Por su parte, los países del Mar de China avanzarán, pero todavía les falta mucho. A la India , todavía no se le puede juzgar, pero hay que considerarla como claro y futuro jugador importante. A América Latina, con su cercanía al ocho por ciento del PIB mundial, no se le ven trazas de algo importante; los resultados de décadas pasadas han sido más bien decepcionantes y sus prospecciones dependerán del progreso que obtengan los países del Mercosur y México mientras no sean absorbidos aún más por la economía estadounidense. El mundo musulmán del Oriente Medio, con todo y los ingresos por el petróleo y gas, contribuye poco a los cambios y –a excepción de Turquía e Irán– sus prospecciones dependen mucho de la venta de energéticos. Por su parte, los sucesores de los países comunistas, que ahora contribuyen con alrededor del cinco por ciento del PIB posiblemente mejoren algo sus resultados cuando se recuperen de los infaustos sucesos de los noventa. Además de las materias primas y el petróleo, el poder económico de la Rusia desindustrializada tiene hoy un poco más en don- de apoyarse que en los tiempos de la era soviética con todo y la poderosa industria de armamentos y la gente con elevada educación. Por otro lado, a la cada día más empobrecida África subsahariana se le ven escasas esperanzas de poder lograr desempeñar un mejor papel.

De todas las regiones, sólo una, América del Norte, se encuentra bajo el predominio de una sola economía nacional: los Estados Unidos. Cuando las reliquias de la Guerra Fría incluyendo a Rusia asumieron que el camino se despejaba, el futuro lógico lo encontraron en combinarse con Europa. En el este y sudeste asiáticos, China puede aspirar a la hegemonía económica que por breve tiempo disfrutó Japón, pero Japón permanecerá como un jugador principal, sin tampoco olvidarnos de la India. Este nuevo y dinámico centro global, por consiguiente, será el campo en la interacción de estos tres gigantes. Ni la región musulmana del Medio Oriente, ni África, potencialmente poseen fuerza hegemónica en los campos económico y político; pero en América del Sur el solo tamaño y potencial de la economía brasileña le asigna a ésta un papel central, todavía más si la economía mexicana se permite seguir atada al sistema de los Estados Unidos.

Esto no significa que estas economías hegemónicas nacionales o regionales estén en conflicto con la ya en buena parte interdependiente economía global, que les otorga a todos beneficios reales o potenciales. Y sí significa que la globalización no puede –como el neoliberalismo lo supone– ser como el fluir suave de un líquido. Existen tres agregados principales, políticos y sociales, en el líquido. Primero, el siglo XXI tiene poco que ofrecer al rico mundo del norte, excepto la erosión, tal vez la pérdida, de su vieja hegemonía que fue también la base de su poder y del extraordinariamente elevado estándar de vida en su gente. Inevitablemente este mundo del norte se resistirá a los cambios, aunque sólo los Estados Unidos –con sus aspiraciones de supremacía de mano fuerte– pueden verse tentados a complementar su resistencia con medios militares. Segundo, la ausencia de autoridades globales efectivas y de un sistema de poder internacional, han creado una situación de gran inestabilidad política y social, turbulencias y gobiernos impotentes en muchas partes del mundo, efectos que durarán todavía algún tiempo. Tercero, las tensiones y desigualdades originadas por una globalización incontrolada, están generando una significativa resistencia popular que limita el campo de acción de los gobiernos neoliberales y de regímenes democráticos. Desde luego, se generarán movimientos de disidencia y rebelión populares.

Nos encontramos en el presente ante una fase de transición, de una economía mundial dominada por el Norte a una de nuevo esquema, probablemente de orientación asiática. Hasta que estas nuevas pautas queden establecidas, es probable que pasemos por algunas décadas de violencia, turbulencias económicas, sociales y políticas, como ha ocurrido en el pasado en similares periodos de transición. No es imposible que esto nos lleve a guerras entre países, sin embargo serán menos probables que en el siglo pasado. Quizá podamos esperar una relativa estabilidad global en algunas décadas, como las posteriores a 1945. Ciertamente la humanidad no se acercará a la solución de la crisis medioambiental del mundo, crisis que la propia actividad humana continuará fortaleciendo. ¿Cuál es la participación de Latinoamérica en esta prospección global? Ésta es una cuestión que ustedes como expertos pueden encarar mucho mejor que yo, que no lo soy.

" Después del siglo XX: un mundo en transición"
por Eric Hobsbawn.

publicado en Letras Libres, julio de 2008

Decisión sobre Cuba: la OEA, una rectificación tardía?

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OEA: rectificación e inoperancia

Editorial, La Jornada.mx

CUBA-OEA-009 Ayer, en el segundo y último día de la 39 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en San Pedro Sula, Honduras, el pleno de cancilleres congregados en ese cónclave aprobó, por aclamación, un documento que deja sin efecto la exclusión de Cuba del organismo hemisférico, decretada el 31 de enero de 1962 en una ignominiosa sesión celebrada en Punta del Este, Uruguay.

La resolución fue recibida con beneplácito por el conjunto de los países americanos: incluso el secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Thomas Shannon, quien se desempeñó como representante de ese país tras la partida de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, consideró que el fin de la exclusión de Cuba representa un momento histórico y un gran acto de Estado. En el mismo sentido se pronunciaron los representantes de naciones como Brasil, cuyo ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, afirmó que la decisión de la OEA demostraba que el sentido común sigue vivo, y Argentina, cuyo canciller, Jorge Taiana, calificó el hecho como parte de un renovado espíritu de diálogo y revalorización del multilateralismo y dijo que hemos terminado con un anacronismo y (con) una injusticia.

En efecto, con esta determinación los representantes de los países del continente ponen fin, después de 47 años, a un atropello en el que Washington empeñó todo su poderío para persuadir, chantajear o premiar a la mayor parte de los gobiernos latinoamericanos de la época para que apoyaran la expulsión de Cuba del organismo. Catorce países votaron en ese sentido, seis se abstuvieron (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador y México) y todos, salvo el nuestro, rompieron, a continuación, sus relaciones diplomáticas con el régimen revolucionario cubano. La maniobra no significó únicamente la marginación diplomática de La Habana: fue, sobre todo, una agresión económica terrible e injustificable para el pueblo cubano que cerró a la isla el acceso a créditos internacionales, la participación en intercambios comerciales para adquirir víveres, equipos médicos y otros bienes necesarios para su población, y la excluyó de diversos organismos hemisféricos, con excepción de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Por añadidura, la exclusión impuesta a Cuba por la entidad continental implicó, en los hechos, una cobertura diplomática para el amago permanente de agresión bélica por parte de Estados Unidos: durante todo este tiempo, los cubanos han padecido el encono agresivo y las constantes provocaciones de la mayor potencia económica y militar del planeta, han enfrentado el asedio constante del Pentágono y las agencias de seguridad estadunidense y han sufrido en carne propia las acciones emprendidas desde Washington para hacer fracasar la cosechas y la producción ganadera de la isla.

Ante tales consideraciones, la revocación del decreto que expulsa a La Habana del llamado sistema interamericano constituye una medida de desagravio que tendría que haber sido tomada desde hace mucho tiempo y que hoy es posible gracias, por un lado, al hecho de que un buen número de naciones en América Latina han optado por gobiernos progresistas que se han alejado, en mayor o menor medida, de las directrices políticas, económicas e ideológicas dictadas por la Casa Blanca y, por el otro, al arribo de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos, lo que ha significado un cambio en el acento y la retórica de la política exterior de ese país y un visible intento por redimensionar su proyección hacia el resto del mundo, especialmente hacia Cuba. Lo cierto es que, sin el segundo de esos factores, los gobiernos latinoamericanos no habrían podido lograr, ni por unanimidad, la derogación de ese añejo atropello.

En esa medida, la determinación no alcanza para reivindicar a la propia OEA, un organismo que se ha desempeñado, a lo largo de toda su historia, como instrumento de los intereses hegemónicos de Washington en la región, lo que se refleja en aberraciones como la disposición a mantener durante casi medio siglo una injusticia adoptada en el seno de ese organismo, a pesar de la oposición de la mayoría de los países que la integran. A mayor abundamiento, el vetusto organismo panamericano fue incapaz de evitar las múltiples agresiones bélicas perpetradas por Estados Unidos contra países del hemisferio en la segunda mitad del siglo pasado –Guatemala, República Dominicana, Nicaragua, Granada, Panamá–, lo mismo que de prevenir, aislar o contrarrestar cuartelazos militares y dictaduras sangrientas o de velar por la vigencia de los derechos humanos en el hemisferio. Adicionalmente, y como se dijo ayer en este mismo espacio, el episodio que se comenta ha puesto de manifiesto la total inoperancia de la OEA como espacio de convivencia entre los intereses de Estados Unidos y los de los países latinoamericanos que históricamente han padecido las agresiones, las presiones y las imposiciones de Washington. A lo que puede verse, las autoridades cubanas son concientes de todo esto, y por ello mantienen su rechazo a reincorporarse a ese foro continental.

En suma, la derogación de la injusticia cometida contra Cuba pone en evidencia un vuelco político-diplomático en el continente y cabe felicitarse por ello. Pero también expresa la bancarrota en que se encuentra inmerso el organismo hemisférico, el cual hoy aparece, si ya no como el ministerio de colonias de Estados Unidos, sí cuando menos como un aparato burocrático costoso, obsoleto e inútil.

Rebelión en la OEA

Ángel Guerra Cabrera

La derogación de la resolución que excluyó a Cuba de la OEA hace más de cuatro décadas por la Conferencia de Cancilleres del organismo, celebrada en San Pedro Sula, Honduras, es otra señal del cambio de época que vive América Latina. El acuerdo desestimó los inaceptables condicionamientos que insistentemente pretendía imponer Estados Unidos, reiterativos del sesgo injerencista de la resolución ahora revocada, y constituían una burla al consenso existente en América Latina y el Caribe de rechazar aquel acto ignominioso.

Por lo pronto, lo que evidencia la reunión de la OEA es un trágico conflicto en que se debate Washington. Por un lado, su irrefrenable arrogancia imperial lo impulsa, más allá de cambios cosméticos, a perpetuar la misma actitud punitiva respecto a La Habana que ha mantenido durante medio siglo. Por el otro, la imagen de cambio de política que intenta proyectar al sur del río Bravo al proclamar un nuevo enfoque en el trato hacia sus vecinos no resultará creíble hasta que levante el bloqueo y renuncie a la hostilidad contra Cuba. En este sentido, cabe reconocer que al aceptar finalmente la anulación de la exclusión de Cuba el gobierno de Barak Obama muestra una sensibilidad hacia la nueva realidad de América Latina que habría sido impensable durante el de su nefasto antecesor.

Como ya había ocurrido en marzo en la cumbre de Puerto España, Cuba fue el centro del debate en la reunión de San Pedro Sula aunque no estuviera en la agenda. La Habana ha expresado de manera muy clara que no regresará a la OEA, de modo que lo que estaba en discusión era la reparación por los estados miembros –incluido Estados Unidos– de una aberrante injusticia histórica, como señaló el presidente del país anfitrión, Manuel Zelaya, en un discurso honesto y valiente como pocas veces se ha escuchado en una reunión del obsoleto mecanismo.

La resolución adoptada por los cancilleres pone fin a otra impuesta por Washington a punta de sobornos, amenazas y chantajes, contando de antemano con el voto de dictaduras sangrientas como las de Trujillo, Somoza, Stroessner y otros gobiernos genuflexos. La OEA fue bautizada en aquel momento como ministerio de colonias de Estados Unidos por el ilustre canciller cubano de entonces, Raúl Roa, calificativo ganado ampliamente por la complicidad del ente, antes y hasta hoy, con la criminal política intervencionista de Estados Unidos en la región.

Todos los gobiernos latinoamericanos, sin excepción, tienen relaciones diplomáticas plenas con Cuba, cuyo ingreso al Grupo de Río y participación en la primera Cumbre de América Latina Latina y el Caribe, celebrada en diciembre pasado en Brasil, mostró la voluntad unánime e incontrovertible de sus jefes de Estado y gobierno de reparar definitivamente la exclusión de la isla de los foros regionales. Era muy clara la postura latinoamericana en San Pedro Sula y muy clara también la intención inicial de Estados Unidos de impedirla con condicionamientos que vulneran la propia carta de la organización, como demostró el presidente Zelaya al dar lectura al artículo que reconoce el derecho de los estados miembros a elegir el sistema económico, político y social que decidan, sin interferencia extranjera.

Washington debe entender el trascendental cambio social y político que está ocurriendo en América Latina y olvidarse de que un mero cambio de retórica y estilo en su política exterior, aunque conserve la misma sustancia imperialista, hará deponer los aires de independencia y rebeldía que emanan de las calles, las minas, las veredas y las fábricas de nuestra América. Los cambios en América Latina son de tal naturaleza que la OEA ya no puede funcionarle al imperio como en otros tiempos. La OEA nació del panamericanismo, encarnación de la doctrina Monroe. José Martí la fulminó mucho antes de que naciera, cuando a propósito de la Primera Conferencia Panamericana, en 1889, sentenció: ¿A qué ir de aliados, en lo mejor de la juventud, en la batalla que los Estados Unidos se preparan a librar con el resto del mundo?

En todo caso, América Latina y el Caribe necesitan una estructura regional propia como lo han reclamado Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales y Daniel Ortega, ajena a potencias extraregionales, reivindicadora del ideal bolivariano de independencia, unidad e integración.

LA JORNADA.MX

aguerra_123@yahoo.com.mx

LA OEA SUPERA UN ANACRONISMO

Carlos Chirinos

Enviado especial de BBC Mundo a Honduras

CUBA003 De San Pedro Sula todos salieron satisfechos. Tanto los que querían que se eliminara la suspensión de Cuba, como los que querían que quedara condicionada a una eventual negociación.

También queda satisfecho el gobierno de Cuba que, aunque asegura que no está interesado en reincorporarse al foro interamericano, recibió un fuerte respaldo y para algunos hasta una reivindicación histórica.

Pero quizá la que más satisfecha está es la propia OEA, que con la decisión tomada en la recién finalizada XXXIX Asamblea General logra bajar el tono de las críticas que le habían venido haciendo en las últimas semanas algunos de sus miembros.

Desde el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el de Ecuador, Rafael Correa, y hasta el propio anfitrión de la Asamblea, el hondureño Manuel Zelaya, expresaron sus insatisfacción por el funcionamiento del organismo.

El empatanamiento que se registró en las negociaciones parecía dar razones a esas voces y fundamentar sus demandas de crear un espacio político exclusivamente latinoamericano, que no esté condicionado por las politicas de Washington, como aseguran sus críticos que es el caso de la OEA.

Evitar el golpe

 

Pero hoy las tradicionales declaraciones sobre el reforzamiento de la OEA que se hacen tras la adopción de decisiones difíciles, esta vez quizás tienen más vigencia.

"Creo que avanzamos en este hemisferio. Creo que la OEA se fortalece con esto", expresó un satisfecho secretario general, José Miguel Insulza, apenas salido de la sesión que adoptó el fin de la sanción a Cuba.

Sin embargo, en esa misma sesión minutos antes el canciller venezolano, Nicolás Maduro, insistió con vehemencia en que la organización debe reformarse.

A la salida del encuentro, en una entrevista con BBC Mundo Maduro aseguró que "la OEA lo que tiene que hacer es entrar en un profundo proceso de revisión".

"Nosotros hemos planteado un proceso de refundación de la OEA para desmontar los mecanismos imperiales que una burocracia que se instaló hace 60 años todavía practica", afirmó el canciller venezolano.

Decisión preventiva

En círculos diplomáticos se estima que de no haberse logrado el consenso en la resolución sobre Cuba, la OEA pudo haber sufrido un fuerte golpe a su imagen.

"No fue adoptada en ese contexto", aseguró a BBC Mundo el ex presidente de Panamá, Arístides Arroyo, quien ahora es embajador de su país ante el organismo continental.

Delegados asistentes a la Asamblea General de la OEA

La decisión sobre anular la resolución de 1962 fue tomada por consenso.

"No es que la acción de la OEA fuese la respuesta a una situación en la que si no se adoptaba podía ser perjudicial para la organización (…) Pero de todos modos ha habido una actitud de cambio histórico", dijo Arroyo.

Sin embargo, el embajador Arroyo reconoció que la falta de acuerdo o de un resultado contrario a Cuba habría sido muy perjudicial para la imagen del organismo.

De todos modos, algunos analistas reconocen que la decisión pospone la discusión sobre eventuales condiciones para un eventual reingreso cubano al organismo, algo que sería la prueba de fuego sobre la eficacia del foro.

Nuevos críticos

Si bien la decisión de San Pedro Sula neutraliza a un sector de críticos, activa a otros, sobre todo los que consideran que la medida no toma en cuenta lo que califican como un pobre historial cubano en materia de derechos humanos o libertades políticas.

Ya en EE.UU. sectores más conservadores vinculados al Partido Republicano, que suelen no confiar en los espacios multilaterales, han expresado su decepción por la revocatoria de la suspensión por parte de la OEA.

Este martes un grupo de congresistas presentó un proyecto de ley que retiraría los fondos estadounidenses destinados a la OEA en caso de que la reincorporación cubana se haga efectiva.

El senador republicano por New Jersey, Bob Menéndez, emitió un comunicado en el que asegura que la "débil resolución socava los fundamentos de la OEA porque ofrece palabras vacías de los principios sobre los cuales se basan sus estatutos democráticos".

"Este es un día triste para los activistas de derechos humanos, prisioneros políticos y periodistas independientes que están luchando dentro de Cuba para promover un cambio democrático pacífico", estima Menéndez.

Es previsible que aparejados con los cuestionamientos a la OEA se le generen algunos problemas de política doméstica al presidente Barack Obama.

 

Habla el consenso en la OEA

Miembros de la OEA el 3 de junio.

La Asamblea decidió por consenso anular la suspensión de Cuba.

La decisión de la Organización de Estados Americanos (OEA) de poner fin por consenso a la resolución de 1962 que apartó a Cuba de su seno, generó una unánime reacción hemisférica de satisfacción por la intención de dejar atrás lo que los delegados reunidos en Honduras consideran una medida hemisférica que caducó desde el punto de vista histórico.

Estos son extractos de algunas declaraciones dadas en San Pedro Sula.

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua

Para el mandatario nicaragüense, con la decisión "se lava una mancha" y la misma supone "una victoria de Cuba (…) Difícilmente se hubiera logrado en la pasada administración de Estados Unidos".

"Llegamos a esta circunstancia gracias a que Cuba no se ha vendido, gracias a que Cuba no se ha rendido, frente a las múltiples agresiones que en los múltiples órdenes ha sufrido; es un acto de reivindicación para nosotros mismos y es una victoria más del heroico pueblo cubano"

Thomas Shannon, secretario adjunto de Estado de EE.UU. para Asuntos Hemisféricos

"Eliminamos un impedimento histórico para la participación de Cuba en la OEA, pero también establecimos un proceso de vinculación con Cuba".

Indicó que las medidas tomadas desde marzo por el gobierno de Barack Obama "reflejan el mayor cambio en nuestra aproximación a Cuba en los últimos 40 años".

Manuel Zelaya, presidente de Honduras

"La Guerra Fría ha terminado este día aquí, en San Pedro Sula. Se está haciendo una sabia y honrosa rectificación".

Jorge Taiana, ministro de Relaciones Exteriores de Argentina

"Hemos terminado con un anacronismo, hemos terminado con una injusticia y hemos terminado con una discriminación. Y todo eso provenía del pasado, provenía de los tiempos superados de la Guerra Fría, y haber podido dejado atrás esa página es algo que debería producirnos satisfacción.

"También quiero señalar que, cuando en 1962 se tomó la decisión de excluir a Cuba del sistema interamericano, la República Argentina no apoyó esa decisión".

Hillary Clinton, secretaria de Estado de EE.UU.

"Cuba puede volver a la OEA en el futuro si la OEA decide que su participación está en línea con los propósitos y principios de la organización, incluyendo la democracia y los derechos humanos.

"Estoy complacida de que todos acordaron que Cuba no puede simplemente tomar un asiento (en la OEA) y que debemos poner la participación de Cuba a determinación, si es que alguna vez elige reingresar".

Ileana Ros-Lehtinen, congresista cubanoestadounidense

"La decisión de la OEA es una afrenta al pueblo cubano y a todos los que luchan por la libertad, la democracia y los derechos humanos".

Declaraciones atribuidas a Fidel Castro, ex presidente de Cuba, publicadas antes de la decisión de la Asamblea

"La OEA fue cómplice de todos los crímenes cometidos contra Cuba. En un momento u otro, la totalidad de los países de América Latina fueron víctimas de las intervenciones y agresiones políticas y económicas. No hay uno sólo que pueda negarlo.

"Es ingenuo creer que las buenas intenciones de un presidente de Estados Unidos justifique la existencia de esa institución".

Bing, nuevo buscador de microsoft, excelente rival de Google…

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debut en la red

Bing empieza a buscar

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Búsqueda web con Bing Búsqueda de imágenes en Bing Búsqueda de mapas en Bing

   MADRID, 1 Jun. (EUROPA PRESS)
Bing ha hecho su debut en la Red con la intención no sólo de hacerse un hueco, sino de conseguir acechar a Yahoo! y Google. Estos buscadores, líderes mundiales en su materia, hasta ahora eran seguidos muy de lejos por Live Search, cuya página ya redirige también a Bing.

   Un nombre corto y pegadizo para que se quede en el oído del internauta y que no cueste rastrearlo. Importante, ya que seguramente muchos internautas lleguen a él a través de la caja de búsqueda de Google. Paradojas de la vida.

   La dirección .com del buscador se abre directamente en castellano en nuestro país, aún en su fase beta. La web es colorista, otorga el protagonismo a una gran foto que cambia cada día y sus opciones no distan mucho de lo que, no en vano, ha convertido en estándar Google.

   Bing busca mejor que Live Search y cuenta las opciones más típicas que demandan los usuarios: web, imágenes, noticias y mapas; de una forma muy similar a lo que ofrece Google. Es preciso, tanto que no se tuerce para buscar noticias o contenidos de actualidad que quizá podrían servir e interesar al internauta.

   Sin embargo, el buscador sí ha sabido llegar con ideas nuevas. El rastro de imágenes es particularmente bueno, con opciones de tamaño (pequeñas, intermedias, grandes, papel tapiz) pero también de diseño (cuadradas, anchas, altas), color (o blanco y negro), estilo (fotografías, ilustraciones) o buscar específicamente personas. Un aspecto, éste, de los más flojos en Google Search.

   El servicio de Mapas también está bien depurado y encuentra lo buscado con precisión. Además del mapa en 2D, el buscador cuenta con una versión tridimensional: Virtual Earth 3D, accesible desde el mismo navegador pero que requiere la instalación de un ‘plug in’.

   Parece que Microsoft ha hecho un buen trabajo con Bing: innovar ligeramente pero sin renunciar a un camino, el marcado por Google, del que sería muy difícil desviar al usuario. ¿Conseguirá que Bing se haga un importante hueco en las páginas de inicio y los cuadro de búsqueda de los navegadores de todo el mundo?

El Plan de Bilderberg para 2009: promover “nuevo orden económico mundial”…

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Rehacer la economía política global

Andrew G. Marshall

Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

USA5 Entre el 14 y el 17 de mayo, la elite global se reunió en secreto en Grecia para la conferencia anual de Bilderberg, en medio de una difusa y limitada atención de los medios. Cerca de 130 de los personajes más poderosos del mundo se juntaron para discutir los temas urgentes de la actualidad, y elaborar un camino para el próximo año. El tópico principal de discusión en la reunión de este año fue la crisis financiera global, lo que no sorprende, ya que la lista de participantes en la conferencia incluía a muchos de los principales arquitectos de la crisis, así como a los abocados a “resolverla”.

El orden del día: La reestructuración de la economía política global

Antes de que comenzara la reunión, el periodista investigativo de Bilderberg, Daniel Estulin, informó sobre el ítem principal del orden del día, que le fue revelado por sus fuentes en el interior. Aunque esos informes no pueden ser verificados, sus fuentes, junto con los del veterano rastreador de Bilderberg, Jim Tucker, han demostrado su sorprendente exactitud en el pasado. Al parecer, el principal tópico de discusión en la reunión de este año fue encarar la crisis económicos, en términos de emprender: “O una prolongada, angustiosa depresión que condene al mundo a décadas de estancamiento, decadencia y pobreza… o una depresión intensa pero más breve que prepare el camino para un nuevo orden económico mundial sostenible, con menos soberanía pero más eficiencia.” Otros puntos en el orden del día incluyeron un plan para “seguir engañando a millones de ahorristas e inversionistas que creen en el alboroto sobre el supuesto cambio positivo en la economía. Están a punto de ser preparados para masivas pérdidas y un tremendo dolor financiero en los meses por venir,” y “Habrá un empuje final para la promulgación del Tratado de Lisboa, que depende de que los irlandeses voten SI por el acuerdo en septiembre u octubre.” [1] lo que daría a la Unión Europea masivos poderes sobre sus naciones miembro, convirtiéndola esencialmente en un gobierno regional supranacional, en el que cada país sería relegado más bien a un estatus provincial.

Poco después del inicio de las reuniones, Jim Tucker, el rastreador de Bilderberg, informó que sus fuentes internas revelaron que el grupo tiene en su orden del día: “el plan para un departamento global de salud, un tesoro global y una depresión acortada en lugar de una desaceleración económica más prolongada.” Tucker informó que el Ministro de Exteriores sueco y ex primer ministro, Carl Bildt: “Hizo un discurso en el que propugnó que se convirtiera a la Organización Mundial de la Salud en un departamento mundial de salud, y que se convirtiera el FMI en un departamento mundial del tesoro, ambos por cierto bajo los auspicios de Naciones Unidas.” Además, Tucker informó que: “El Secretario del Tesoro Geithner y Carl Bildt recomendaron especialmente una recesión más breve no una recesión de 10 años… en parte porque una recesión de 10 años dañaría a los propios industrialistas de Bilderberg, que por más que quisieran tener un departamento global del trabajo y un departamento global del tesoro, preferirían ganar dinero y una recesión tan larga les costaría mucho dinero en lo industrial porque nadie compraría sus juguetes… y la tendencia sigue siendo que sea corta.” [2]

Después del fin de las reuniones, Daniel Estulin informó que: “Una de las preocupaciones primordiales de Bilderberg según Estulin es que su celo de reformar el mundo organizando el caos a fin de implementar su agenda a largo plazo podría llevar a que la situación se saliera de control y podría terminar por conducir a una situación en la cual Bilderberg y la elite global en general fueran arrollados por los eventos y terminaran por perder su control sobre el planeta.”[3]

El 21 de mayo, la Agencia Internacional de Noticias de Macedonia informó que: “Un nuevo informe del Kremlin sobre el tenebroso Grupo Bilderberg, que realizó la semana pasada su reunión anual en Grecia, señala que la elite financiera, política y corporativa de Occidente emergió de su cónclave después de llegar a un acuerdo de que hay que destruir ‘totalmente’ el dólar a fin de continuar su impulso hacia un Nuevo Orden Mundial dominado por las potencias occidentales.” Además, el mismo informe del Kremlin aparentemente señala que: “la mayoría de la elite más acaudalada de Occidente, congregada en una reunión secreta sin precedentes en Nueva York convocada y dirigida por” David Rockefeller, “para urdir la defunción el dólar de EE.UU.” [4]

La reunión secreta de los billonarios

La reunión a la que se referían era una reunión secreta en la cual: “Una docena de los más ricos del mundo se reunieron en un encuentro privado por invitación de Bill Gates y Warren Buffett para hablar de la donación de dinero,” realizada en la Universidad Rockefeller, que incluía a destacados filántropos como Gates, Buffett, el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, George Soros, Eli Broad, Oprah Winfrey, David Rockefeller Sr. y Ted Turner. Un participante declaró que: “No fue secreta,” pero que: “se quería que fuera una reunión entre amigos y colegas. Fue algo que la gente ha estado discutiendo desde hace mucho tiempo. Bill y Warren esperaban realizar ocasionalmente semejantes reuniones. Enviaron una invitación y la gente participó.” El editor de Chronicle of Philanthropy, Stacy Palmer dijo: “Considerando lo serios que son estos tiempos económicos, no creo que sea sorprendente que estos filántropos se hayan juntado,” y que: “No se juntan normalmente e intercambian consejos.” Los tres anfitriones de la reunión fueron Buffet, Gates y David Rockefeller. [5] [Vea: Apéndice 2: Conexiones de Bilderberg con la Reunión de Billonarios.]

En la reunión “los participantes se negaron tenazmente a revelar el contenido de la discusión. Algunos citaron un acuerdo de mantener la confidencialidad de la reunión. Portavoces del señor Buffet, el señor Bloomberg, el señor Gates, el señor Rockefeller, el señor Soros y la señora Winfrey se negaron concienzudamente a comentar, aunque algunos confirmaron su participación.” [6] Hay informes que indican que: “Discutieron cómo encarar la depresión global y expandir sus actividades caritativas en la desaceleración económica.” [7]

El periódico británico The Times informó que esos “destacados billonarios se reunieron en secreto para considerar cómo su riqueza podría ser utilizada para reducir el crecimiento de la población del mundo,” y que “discutieron la unión de sus fuerzas para superar obstáculos políticos y religiosos al cambio.” Es interesante que: “La reunión informal de la tarde fue tan discreta que dijeron a algunos de los asistentes de los billonarios que estaban en ‘reuniones informativas de seguridad’.” Además: “Cada uno de los billonarios tuvo 15 minutos para presentar sus causas favoritas. Durante la cena discutieron cómo podrían ponerse de acuerdo en una ‘causa general’ que pueda regir sus intereses,” y lo que se decidió fue que “todos estuvieron de acuerdo en que el exceso de población es una prioridad.” Finalmente, “emergió un consenso de que respaldarían una estrategia en la cual el crecimiento de la población sería abordado como amenaza potencialmente desastrosa para el entorno, la sociedad y la industria,” y que: “Tienen que mantenerse independientes de agencias gubernamentales incapaces de prevenir el desastre que todos consideramos inminente.” Un invitado en la reunión dijo que: “Querían hablar de rico a rico sin preocuparse de que algo que dijeran terminara en los periódicos, presentándolos como un gobierno alternativo del mundo.” [8]

El informe filtrado

Se informa que el periodista investigativo de Bilderberg, Daniel Estulin, recibió de sus fuentes internas un resumen de 73 páginas de la reunión del Grupo Bilderberg, que reveló que hubo algunos serios desacuerdos entre los participantes. “Los partidarios de la línea dura favorecen una caída dramática y una depresión severa y corta, pero hay quienes piensan que las cosas han ido demasiado lejos y que las consecuencias del cataclismo económico global no pueden ser calculadas con exactitud si se escoge el modelo de Henry Kissinger. Entre ellos está Richard Holbrooke. Lo que no se sabe por el momento es si el punto de vista de Holbrooke es de hecho el de Obama.” El punto de vista de consenso fue que la recesión empeorará, y que la recuperación será “relativamente lenta y prolongada,” y que hay que buscar esos términos en la prensa durante las próximas semanas y meses.

Estulin informó: “que algunos importantes banqueros europeos que enfrentan el espectro de su propia mortalidad financiera están extremadamente preocupados, y dicen que ese acto en la cuerda floja es “insostenible” y que el presupuesto y los déficits comerciales de EE.UU. podrían llevar a la defunción del dólar.” Un miembro de Bilderberg dijo que: “los propios bancos no conocen la respuesta a cuándo [se tocará fondo].” Todos parecían estar de acuerdo en “que el nivel de capital necesitado por los bancos estadounidenses podría ser considerablemente superior a lo que el gobierno de EE.UU. sugirió a través de sus recientes pruebas de estrés.” Además “alguien del FMI señaló que su propio estudio de recesiones históricas sugiere que EE.UU. se encuentra sólo a un tercio del camino en la actual; por ello las economías que esperan recuperarse con la resurgencia de la demanda de EE.UU. se verán ante una larga espera.” Un participante declaró que: “Las pérdidas en la bolsa en 2008 fueron peores que las de 1929,” y que “la próxima fase de la disminución de la economía será también peor que en los años treinta, sobre todo porque la economía de EE.UU. soporta unos 20 billones de dólares de deuda excesiva. Hasta que se elimine esa deuda, la idea de un boom saludable es un espejismo.” [9]

Según Jim Tucker, Bilderberg trabaja para convocar a una cumbre en Israel del 8 al 11 de junio, en la cual “los principales expertos en regulación del mundo” podrán “encarar la actual situación económica en un foro.” Respecto a las propuestas presentadas por Carl Bildt de crear un departamento mundial del tesoro y un departamento mundial de salud bajo Naciones Unidas, se dice que el FMI se convertirá en el Tesoro Mundial, mientras que la Organización Mundial de la Salud se convertirá en el departamento mundial de salud. Bildt también reafirmó el uso del “cambio climático” como un desafío crucial para continuar con los objetivos de Bilderberg, refiriéndose a la crisis económica como “crisis de una generación mientras que el calentamiento global es un desafío milenario.” Bildt también propugnó la expansión del NAFTA a todo el hemisferio occidental para crear una Unión Americana, utilizando la UE como “modelo de integración.”

Según las informaciones, el FMI envió un informe a Bilderberg propugnando que se convierta en un Departamento Mundial del Tesoro, y el “Secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner, apoyó con entusiasmo el plan de un Departamento Mundial del Tesoro, aunque no recibió ninguna garantía de que él ser convertiría en su líder.” Geithner dijo además: “Nuestra esperanza es que podamos trabajar con Europa en un marco global, una infraestructura global que tenga una supervisión global adecuada.” [10]

¿Entra en acción el plan de acción de Bilderberg?

Reorganización de la Reserva Federal

Después de la reunión de Bilderberg hubo varios anuncios interesantes hechos por importantes participantes, específicamente respecto a la reorganización de la Reserva Federal. El 21 de mayo, se informó que se cree que el Secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner “se está orientando fuertemente a que se dé a la Reserva Federal un rol central en la futura regulación,” y “se entiende que la Reserva Federal se hará cargo de parte del trabajo actualmente realizado por la Comisión de Valores y Cambio de EE.UU, [SEC] [11]

El miércoles 20 de mayo, Geithner habló ante al Comité Bancario del Senado, y declaró que: “existen importantes indicaciones de que nuestro sistema financiero se comienza a curar.” Respecto a la regulación del sistema financiero, Geithner declaró que: “tenemos que asegurar que las reglas internacionales de regulación financiera sean consistentes con los altos estándares que implementaremos en EE.UU.” [12]

El Secretario del Tesoro de EE.UU. Timothy Geithner, el ex presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, Bloomberg, informaron que: “el gobierno podría pedir que la Comisión de Valores de EE.UU. (SEC) pierda algunos de sus poderes en el marco de una reorganización regulatoria,” y que: “La propuesta, que todavía está siendo redactada, probablemente dará a la Reserva Federal más autoridad para supervisar a firmas financieras consideradas demasiado grandes para fracasar. La Reserva podría heredar algunas funciones de la SEC, y otras irán a otras agencias.” Es interesante que “la presidenta de la SEC, Mary Schapiro, haya estado generalmente ausente de negociaciones dentro del gobierno sobre la revisión regulatoria, y ha expresado frustración por no haber sido consultada.”

Se informó que “el Secretario del Tesoro Timothy Geithner proponía discutir propuestas para el cambio de regulaciones financieras anoche en una cena con el Director del Consejo Nacional Económico, Lawrence Summers [quien también estuvo presente en Bilderberg], el ex presidente de la Reserva Federal Paul Volcker [también presente en Bilderberg], el ex presidente de la SEC Arthur Levitt y Elizabeth Warren, la profesora de derecho de la Universidad de Harvard quien encabeza el grupo de control del Congreso para el Programa de Alivio de Activos con Problemas.” [13] La Reserva Federal es un banco central de propiedad privada, de propiedad de sus accionistas, que consisten de los principales bancos que componen cada banco regional de Reserva (los mayores de los cuales son JP Morgan Chase y el Banco de la Reserva Federal de Nueva York). Este plan daría esencialmente a un banco de propiedad privada, que tiene autoridad gubernamental, la capacidad de regular a los bancos que son sus dueños. Es como hacer que un coronel guarde al general que lo manda directamente. Es como hablar de que el zorro proteja el gallinero. Es literalmente otorgar la propiedad del regulador financiero a los bancos que son regulados.

Como informó Market Watch, una publicación en línea del Wall Street Journal: “La Reserva Federal, creada hace casi 100 años como secuela de un pánico financiero, podría ser transformada en una agencia diferente mientras el gobierno de Obama reinventa el modo cómo el gobierno interactúa con el sistema financiero.” Refiriéndose a la aparición de Geithner en el Senado, se informó que: “Geithner también fue interrogado sobre las cómodas relaciones que existen entre los grandes bancos y los bancos regionales de la Reserva Federal. Antes de que Geithner se sumara al gobierno, fue presidente de la Reserva Federal de Nueva York, una extraña institución público-privada que en realidad es de propiedad de, y dirigida por, los bancos.” Como respuesta: “Geithner insistió en que los bancos privados no tienen ni voz ni voto en las políticas de la Reserva Federal de Nueva York, pero reconoció que los bancos tienen participación en la contratación del presidente, que decide la política. El presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Stephen Friedman, fue obligado a renunciar este mes ya que se percibieron conflictos de interés debidos a sus grandes posesiones en Goldman Sachs.”[14]

El FMI como Tesoro Global

La agenda de Bilderberg de crear un tesoro global ya se había iniciado antes de la reunión en Grecia, con decisiones tomadas durante la cumbre financiera del G20 en abril. Aunque el G20 pareció colocarlo más en el contexto de ser transformado en un banco central global, aunque es posible que el FMI pueda cumplir con ambos roles.

Después de la reunión del G20 a comienzos de abril, se informó que: “El mundo está a un paso más cerca de una moneda global, respaldada por un banco central global, que dirija la política monetaria para toda la humanidad,” mientras el Comunicado publicado por los dirigentes del G20 declaró que: “Hemos acordado apoyar una asignación general de DEG (Derechos especiales de giro) que inyectarán 250.000 millones de dólares a la economía del mundo y aumentarán la liquidez global,” y que: “los DEG son Derechos Especiales de Giro, una moneda sintética de papel emitida por el Fondo Monetario Internacional que ha estado inactiva durante medio siglo.” Esencialmente, “están poniendo en juego una moneda mundial de facto. Está fuera del control de cualquier organismo soberano.” [15] [Vea Apéndice 2: Creando un Banco Central del Mundo]

Después de la reunión de Bilderberg, “el presidente Obama ha solicitado al Congreso que autorice 100.000 millones de dólares en préstamos al Fondo Monetario Internacional (FMI) para ayudar a crear un fondo global de rescate de 100.000 millones de dólares,” que daría al FMI la prerrogativa esencial de un tesoro global, suministrando rescates a países necesitados en todo el mundo. Además, “la ley permitiría al FMI que pidiera prestado hasta 100.000 millones de dólares a EE.UU. y el aumento de la contribución fiscal de EE.UU. al FMI en 8.000 millones de dólares.” Entrando en detalles sobre el programa, se informó que: “los dirigentes mundiales comenzaron con la iniciativa de rescate global, llamada Nuevo Acuerdo de Préstamos (NAB, por sus siglas en inglés), en la cumbre del G20 a principios de abril. El presidente aceptó entonces que pondría los fondos adicionales a disposición.” Obama escribió que el Secretario del Tesoro Geithner concluyó que el tamaño del NAB es deplorablemente inadecuado para encarar el tipo de severa crisis económica y financiera que experimentamos, y estoy de acuerdo con él.” [16]

Con la decisión del G20 de aumentar el uso de los Derechos Especiales de Giro (DGE) del FMI, que forman una moneda mundial de facto, se informó recientemente que “África Sub-Sahara recibirá cerca de 10.000 millones del FMI en DGE para ayudar a que sus economías capeen la crisis financiera global,” y que: “Como parte de un acuerdo de 1,1 billones de dólares para combatir la recesión económica acordado en la cumbre del G20 de abril, el FMI emitirá DGE por un valor de 250.000 millones de dólares, que pueden ser utilizados para reforzar las reservas de divisas extranjeras.” [17]

Informes recientes también han indicado que el papel del FMI en la emisión de los DGE va mano a mano con la discusión de Bilderberg sobre el posible colapso del dólar de EE.UU., y que: “La transformación del estándar dólar en un sistema basado en DGE sería una ruptura importante con una política que ha durado más de 60 años.” Se informó que: “Hay dos maneras de reducir el papel del dólar en el sistema monetario internacional. Una posibilidad es una erosión gradual, determinada por el mercado, del dólar como divisa de reserva a favor del euro. Pero, aunque el rol internacional del euro – especialmente su uso en mercados financieros – ha aumentado desde su creación, es difícil imaginar que sobrepase al dólar como divisa de reserva dominante en el futuro previsible.” Sin embargo: “ya que es poco probable que la hegemonía del dólar sea seriamente debilitada por fuerzas del mercado, por lo menos a corto y mediano plazo, la única manera de producir una reducción importante de su papel como divisa de reserva es mediante un acuerdo internacional.” Es donde entran en juego los DGE, como “una manera de convertir relativamente rápido los DGE en la principal divisa de reserva sería crear y asignar una cantidad masiva de nuevos DGE a los miembros del FMI.” [18] Es interesante que sea exactamente lo que sucede actualmente entre África y el FMI.

El ex gerente general del FMI, Jacques de Larosière, declaró recientemente que la actual crisis financiera, “en vista de su alcance, presenta una oportunidad única para mejorar instituciones, y ya existe el peligro de que se pueda perder esa oportunidad si los diferentes protagonistas no se pueden poner de acuerdo en cambios para cuando se reanude el crecimiento económico.” Ahora es asesor de BNP Paribas, una corporación muy representada en las reuniones de Bilderberg, y fue jefe del Tesoro de Francia, cuando Valéry Giscard d’Estaing era presidente de ese país, otro participante regular en el Grupo Bilderberg. [19]

The Guardian cubre Bilderberg

El periódico británico, The Guardian, fue la única publicación de los medios noticiosos dominantes que aseguró una cobertura continua de la reunión de Bilderberg durante el fin de semana. Sus primeros artículos fueron satíricos y ligeramente burlones, refiriéndose a la reunión como “Un largo fin de semana en un hotel de lujo, donde la elite mundial se junta para darse las manos, brindar, ajustar en detalle su agenda global y reñir por quién obtiene las mejores tumbonas. Supongo que Henry Kissinger trae las suyas, las envía por helicóptero y las protege durante las veinticuatro horas un equipo especial de la CIA.” [20] Sin embargo, durante el fin de semana, sus informes mostraron un cambio de tono. Informó el sábado que, “sé cuando me siguen. Lo sé porque acabo de hablar con el policía de civil al que sorprendí mientras me seguía,” y fue arrestado dos veces durante el primer día de las reuniones por intentar tomar fotos mientras las limusinas entraban al hotel.” [21]

Después informó que no estaba seguro de lo que estaban discutiendo dentro del hotel, pero que tiene “una idea de que hay algo podrido en el Estado de Grecia,” y después agregó: “En tres días he sido convertido en un sospechoso, un buscapleitos, indeseable, inquieto, cansado y un poco atemorizado.” Y luego siguió escribiendo que “Bilderberg es control. Tiene que ver con “¿qué haremos ahora?” Ya dirigimos montones de cosas, ¿y si dirigiéramos algunas más? ¿Qué les parece si facilitamos la dirección de cosas? Más eficiencia. La eficiencia es buena. Sería mucho más fácil con un solo banco, una sola moneda, un solo mercado, un solo gobierno. ¿Qué les parece un solo ejército? Sería bastante chévere. Entonces no tendríamos guerra. Este cóctel de camarones es BUENO. ¿Qué les parece una sola manera de pensar? ¿Y un Internet controlado?,” y luego: “y luego “¿Y si no fuera así?”

Aclara un punto muy astuto, rebatiendo el argumento frecuentemente postulado de que Bilderberg es simplemente un foro en el que la gente puede hablar libremente, escribiendo: “Y si no fuera así, estoy tan increíblemente cansado de que sean los pocos los que demuestran poder. Me lo mostraron en mi propia cara durante tres días, y por eso se me sube por la nariz como una avispa. No me importa si el Grupo Bilderberg tiene planes para salvar el mundo o para ponerlo en una licuadora y tomarse el jugo. No creo que sea una manera de hacer política.,” y el autor, Charlie Skelton, declaró elocuentemente: “Si hubieran estado tratando de curar el cáncer podrían haberlo hecho a plena luz.” Además explicó que: “Bilderberg tiene que ver con posiciones de control. Llegué a medio kilómetro, y de repente llego a ser uno de los controlados. Me siguen, me vigilan, me registran, me detienen, me vuelven a detener. Me pone en esa posición el “poder” que estaba ahí cerca.” [22]

El domingo 17 de mayo, Skelton informó que cuando preguntó al jefe de policía por qué lo estaban siguiendo, el jefe respondió con la pregunta: “¿Por qué está aquí?” a lo cual Skelton replicó que estaba allí para cubrir la conferencia, después de lo cual el jefe dijo: ““Bueno, ¡ese es el motivo! ¡Por eso! ¡Se acabó!” [23] ¿Son seguidos y acechados por policías los periodistas cuando cubren el Foro Económico Mundial? No. ¿Por qué, entonces, pasa con Bilderberg si después de todo sólo se trata de una conferencia para discutir ideas libremente?

El lunes después de la conferencia, Skelton escribió que: “No soy el único que ha sido llevado a la custodia policial por atreverse a estar a medio kilómetro de las puertas del hotel. Los pocos periodistas que fueron a Vouliagmeni este año, fueron todos acosados y fastidiados y sintieron el lado pesado de un walkie-talkie griego. Muchos han sido arrestados. Bernie, de American Free Press, y Gerhard el documentalista (suena como personaje de “Dragones y Calabozos”) alquilaron un bote de una dársena para yates cercana para tratar de tomar fotos desde el mar. Los detuvieron a 4 kilómetros del resort. Por la armada griega.” Como dijo el propio Skelton: “Mis informes de la conferencia de 2009, si significan algo, no representan nada con más precisión que la ausencia de una información exhaustiva de los medios dominantes.” [24]

El informe final de Skelton sobre Bilderberg, del 19 de mayo, mostró hasta dónde llegó en sus diversos días de información sobre la reunión. De escribir en broma sobre la reunión, a descubrir que lo seguía la fuerza de la Seguridad Estatal griega. Skelton meditó: “¿Quién es el paranoico? ¿Yo, oculto bajo escaleras, mirando la acera detrás de mí en los escaparates, quedándome a la intemperie para mayor seguridad? ¿O Bilderberg, con sus dos F-16, helicópteros dando vueltas, ametralladoras, comandos de la armada y una política de detener y acosar repetidamente a un puñado de periodistas? ¿Quién está más loco? ¿Yo o el barón Mandelson? ¿Yo o Paul Volker, el jefe del consejo asesor económico de Obama? ¿Yo, o el presidente de Coca-Cola?”

Skelton señaló que: “La publicidad es como sal pura para la babosa gigante de Bilderberg. De modo que el próximo sugiero que lleguemos unos pocos más. Si la prensa dominante se niega a proveer una cobertura adecuada a ese masivo evento anual, ciudadanos interesados tendrán que hacerlo: medios populares.”

Sorprendentemente, Skelton hizo el pronunciamiento de que lo que aprendió después de la conferencia de Bilderberg, fue que: “debemos luchar, luchar, luchar, ahora – ahora mismo, desde este segundo, con cada centímetro cúbico de nuestras almas – para impedir que impongan tarjetas de identidad,” ya que “Todo tiene que ver con el poder de exigir, la obligación de mostrar, la justificación de la propia existencia, el poder del que exige sobre la supervivencia de aquel al que se le exige.” Declaró que “Esto lo he aprendido de los cacheos al azar, de las detenciones, de presiones de pistoleros de seguridad enfurecidos y de abusos en recepciones policiales sin número que he tenido que sufrir gracias a Bilderberg. He pasado la semana viviendo una pesadilla. He lanzado un ínfimo vistazo a un mundo de controles al azar y de poderes ilimitados de la policía. Y me estremeció. Me dejó, literalmente, magullado.” Cáusticamente, explica que, “la tarjeta de identidad te convierte de ciudadano libre en sospechoso.” [25]

Quién estuvo presente

Realeza:

Entre los miembros del Grupo Bilderberg hay varios monarcas europeos. En la reunión de este año estuvo presente la Reina Beatriz de Holanda, que casualmente es la mayor accionista de Royal Dutch Shell, una de las mayores corporaciones del mundo. La acompañó uno de sus tres hijos, el príncipe Constantijn, quien también asistió a la reunión. El príncipe Constantijn ha trabajado con el Comisionado Europeo holandés para la UE, y ha sido consultor de política estratégica para Booz Allen & Hamilton en Londres, una importante firma de estrategia y tecnología con experticia en análisis económico y de negocios, análisis de inteligencia y operaciones y tecnología de la información, entre muchas otras cosas. El príncipe Constantijn también fue investigador de política para RAND Corporation en Europa. RAND fue fundada inicialmente como un think-tank de política global que fue formado para ofrecer investigación y análisis a las fuerzas armadas de EE.UU., sin embargo, ahora trabaja con gobiernos, fundaciones, organizaciones internacionales y organizaciones comerciales. [26] También presentes por parte de la realeza europea estaba el príncipe Philippe de Bélgica, y la reina Sofía de España.

Banqueros privados:

Como de costumbre la lista de participantes también estuvo repleta de nombres que representan a los mayores bancos del mundo. Entre ellos, David Rockefeller, ex director ejecutivo y presidente de Chase Manhattan, ahora JP Morgan Chase, del que fue, hasta hace poco, presidente del Consejo Asesor Internacional; y todavía es presidente honorario del Consejo de Relaciones Internacionales, presidente del Consejo de la Sociedad de las Américas y del Consejo de las América, presidente honorario de la Comisión Trilateral, – que fundó junto con Zbigniew Brzezinski – también miembro fundador del Grupo Bilderberg, destacado filántropo y actual patriarca de una de las dinastías bancarias más ricas y poderosas del mundo.

Estuvo presente Josef Ackermann, banquero suizo, director ejecutivo de Deutsche Bank, y director no-ejecutivo de Royal Dutch Shell; presidente adjunto of Siemens AG, la mayor corporación de ingeniería de Europa; también es miembro del Consejo Asesor Internacional del Grupo de Servicios Financiero Zurich; presidente del Consejo del Instituto Internacional de Finanzas, la única asociación global de instituciones financieras del mundo; y vicepresidente del Consejo Fundador del Foro Económico Mundial. [27]

Roger Altman también estuvo presente en la reunión de Bilderberg: banquero de inversiones, inversionista privado en la bolsa y ex Secretario del Tesoro Adjunto en el gobierno de Clinton. Otros banqueros en la reunión de este año incluyen a Ana Patricia Botin, presidenta del banco español Banco Español de Crédito, que antes trabajó con JP Morgan; Frederic Oudea, director ejecutivo y recién nombrado presidente del consejo del banco francés Societe Generale; Tommaso Padoa-Schioppa, banquero y economista italiano, anteriormente ministro de economía y finanzas de Italia; Jacob Wallenberg, presidente de Investor AB; Marcus Wallenberg, director ejecutivo de Investor AB; y George David, director ejecutivo de United Technologies Corporation, quien también es miembro del consejo de Citigroup, miembro de Business Council, de Business Roundtable, y vicepresidente del Instituto Peterson de Economía Internacional. [Para más sobre el Instituto Peterson vea Apéndice 1]

Los banqueros canadienses incluyen a W. Edmund Clark, presidente y director ejecutivo de TD Bank Financial Group, asimismo miembro del consejo de directores del C.D. Howe Institute, un destacado think-tank canadiense; Frank McKenna, vicepresidente del TD Bank Financial Group, ex embajador canadiense en EE.UU., ex premier de Nuevo Brunswick; e Indira Samarasekera, presidenta de la Universidad de Alberta, quien también está en el consejo de Scotiabank, uno de los mayores bancos de Canadá.

Funcionarios de bancos centrales

Desde luego, entre los miembros notables del Grupo Bilderberg, se encuentran los principales funcionarios de bancos centrales del mundo. Entre los miembros de este año están el gobernador del Banco Nacional de Grecia, el gobernador del Banco de Italia, el presidente del Banco Europeo de Inversiones, James Wolfensohn, ex presidente del Banco Mundial, y Nout Wellink, en el consejo del Banco de Pagos Internacionales (BIS). [28] Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo también estuvo presente. [29] No hay indicación de que haya estado presente el gobernador de la Reserva Federal, Ben Bernanke, lo que sería algo extraño, considerando que el gobernador de la Reserva Federal siempre está presente en las reuniones de Bilderberg, junto con el presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, William C. Dudley. Me he puesto en contacto con la Reserva Federal de Nueva York para saber si Dudley visitó Grecia o fue a alguna reunión en Grecia entre el 14 y el 17 de mayo, o si algún otro alto representante de la Reserva de Nueva York fue en su lugar. Todavía no he recibido ninguna respuesta.

El gobierno de Obama en Bilderberg

El gobierno de Obama estuvo fuertemente representado en la reunión de Bilderberg de este año. Entre los participantes estuvieron Keith B. Alexander, teniente general del ejército de EE.UU. y director de la Agencia Nacional Seguridad, la masiva agencia de espionaje de EE.UU.; Timothy Geithner, secretario del Tesoro de EE.UU. y ex presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York; Richard Holbrooke, enviado especial del gobierno de Obama para Afganistán y Pakistán; el general James Jones, Consejero Nacional de Seguridad de EE.UU.; Henry Kissinger, enviado especial de Obama a Rusia, antiguo miembro de Bilderberg y ex secretario de estado y consejero nacional de seguridad; David Petraeus, comandante de CENTCOM (Comando Central de EE.UU. en Oriente Próximo), Lawrence Summers, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, ex secretario del tesoro en el gobierno de Clinton, ex presidente de la Universidad Harvard, ex economista jefe del Banco Mundial; Paul Volcker, ex gobernador del Sistema de la Reserva Federal y presidente del Consejo Asesor de Recuperación Económico de Obama: Robert Zoellick, ex presidente de Goldman Sachs y actual presidente del Banco Mundial; [30] y el secretario adjunto de estado James Steinberg. [31]

Otros notables

Entre muchos otros presentes en la reunión se cuentan el vizconde Étienne Davignon, ex vicepresidente de la Comisión Europea, y presidente honorario del Grupo Bilderberg; Francisco Pinto Balsemão, ex primer ministro de Portugal; Franco Bernabè, director ejecutivo de Telecom Italia y vicepresidente de Rothschild Europe; Carl Bildt, ex primer ministro de Suecia; Kenneth Clarke, secretario empresarial de la oposición en el Reino Unido; Richard Dearlove, ex jefe de los Servicios Secretos de Inteligencia de Gran Bretaña (M16);

Donald Graham, director ejecutivo de Washington Post Company; Jaap De Hoop Scheffer, secretario general de la OTAN; John Kerr, miembro de la Cámara de los Lores británica y presidente adjunto de Royal Dutch Shell; Jessica Matthews, presidenta del Carnegie Endowment for International Peace; Richard Perle del Instituto Estadounidense de la Empresa; Romano Prodi, ex primer ministro italiano; J. Robert S. Prichard, director ejecutivo de Torstar Corporation y presidente emérito de la Universidad de Toronto; Peter Sutherland, ex director general del GATT, primer director general de la OMC y actualmente presidente de

British Petroleum (BP) y Goldman Sachs International así como miembro del consejo del Royal Bank of Scotland, presidente de la Comisión Trilateral, vicepresidente de la Mesa Redonda Europea de Industriales, y antiguo miembro de Bilderberg; Peter Thiel, del consejo de directores de Facebook; Jeroen van der Veer, director ejecutivo de Royal Dutch Shell; Martin Wolf, editor asociado y comentarista jefe de economía del periódico Financial Times; y Fareed Zakaria, periodista estadounidense y miembro del consejo del Consejo de Relaciones Exteriores. [32] También existen algunos informes de que la reunión de este año incluiría al presidente de Google Eric Schmidt, así como al editor del Wall Street Journal, Paul Gigot.[33] Ambos asistieron a la reunión del año pasado.[34]

Conclusión

Evidentemente, es prerrogativa de la reunión de Bilderberg de este año explotar lo más posible la crisis financiera global para alcanzar objetivos por los que se han estado esforzando durante tantos años. Incluirían la creación de un Departamento Global del Tesoro, probablemente junto con o incorporado en las mismas instituciones como un Banco Central Global, que parecen estar ambos en el proceso de ser incorporados al FMI.

Naturalmente, las reuniones de Bilderberg sirven los intereses de la gente y de las organizaciones representadas. Debido a la gran cantidad de representantes del gobierno de Obama que estuvieron presentes, es probable que las políticas de EE.UU. relacionadas con la crisis financiera hayan emergido de, y sirvan los intereses del, Grupo Bilderberg. En vista de la fuerte representación del establishment de la política exterior de Obama en la reunión de Bilderberg, parece sorprendente que no se haya recibido más información sobre la política exterior de EE.UU. de la reunión de este año, lo que tal vez tenga que ver con Pakistán y Afganistán.

Sin embargo, EE.UU. decidió recientemente despedir al general que supervisó la guerra afgana, que fue reemplazado por “el teniente general Stanley McChrystal, antiguo Boina Verde quien recientemente comandó las fuerzas secretas de operaciones especiales de las fuerzas armadas en Iraq.”[35] De 2003 a 2008, “dirigió el Comando Especial Conjunto de Operaciones Especiales del Pentágono (JSOC), que supervisa las fuerzas más confidenciales de las fuerzas armadas, incluyendo la Fuerza Delta del ejército,” a quien el periodista investigativo galardonado con el Premio Pulitzer señaló como jefe del “ala de asesinatos ejecutivos” del vicepresidente Cheney.” [36]

Por lo tanto, en vista de estos recientes cambios, así como del alto grado de representación del establishment de política exterior de Obama en Bilderberg de este año, es muy posible que haya habido algunas decisiones sobre, o por lo menos discusión de, la escalada de la guerra afgana y su expansión a Pakistán. Sin embargo, no es sorprendente que el tema principal en la agenda haya sido la crisis financiera global. Sin duda alguna, el próximo año será interesante, y seguramente la elite espera convertirlo en un año productivo.

APÉNDICE 1: Conexiones de Bilderberg con la reunión de los billonarios

Peter G. Peterson, uno de los invitados que asistió a la reunión secreta de los billonarios, fue ex Secretario de Comercio de EE.UU. en el gobierno de Nixon, presidente y director ejecutivo de Lehman Brothers, Kuhn, Loeb Inc., de 1977 a 1984, cofundador de la destacada firma de administración de valores privados e inversiones, el Grupo Blackstone, del cual es actualmente presidente sénior, y en 1985, llegó a ser presidente del Consejo de Relaciones Exteriores, del que se hizo cargo cuando David Rockefeller renunció de esa posición. Fundó el Instituto Peterson de Economía Internacional y fue presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York de 2000 a 2004. El Instituto Peterson de Economía Internacional es un importante think-tank económico mundial, que se propone “informar y conformar el debate público,” cuyos “estudios han ayudado a proveer el fundamento intelectual para muchas de las principales iniciativas financieras internacionales de las últimas dos décadas: la reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI), la adopción de estándares de banca internacionales, sistemas de cambio de divisar en el G-7 y en las economías de mercados emergentes, políticas hacia el dólar, el euro, y otras divisas importantes, y reacciones a las crisis de la deuda y de las divisas (incluyendo la actual crisis de 2008 y 2009)” También “ha hecho importantes contribuciones a decisiones clave de política comercial internacional” como ser el desarrollo de la Organización Mundial de Comercio, el NAFTA, APEC y el regionalismo de Asia Oriental. [37]

Tiene una lista destacada de nombres en su consejo de directores. Peter G. Peterson es presidente del consejo; George David, presidente de United Technologies es vicepresidente, así como miembro del consejo de Citigroup, y fue invitado en la reunión de Bilderberg de este año; Chen Yuan, gobernador del Banco de Desarrollo de China y ex gobernador adjunto del Banco Popular de China (banco central de China): Jessica Einhorn, decana de la Escuela Paul H. Nitze de Estudios Internacionales Avanzada (SAIS) de la Universidad

Johns Hopkins de Washington, ex miembro visitante del Fondo Monetario Internacional (FMI), ex gerente general del Banco Mundial, y actualmente miembro del consejo de Time Warner y del Consejo de Relaciones Exteriores; Stanley Fischer, gobernador del Banco Central de Israel, ex vicepresidente del Banco Mundial, ex gerente general del FMI, ex vicepresidente de Citigroup, y también participante regular en reuniones de Bilderberg; Carla A. Hills, ex representante comercial de EE.UU., y fue la principal negociador del NAFTA, está en los Consejos Consultivos de American International Group, Coca-Cola Company, Gilead Sciences, J.P. Morgan Chase, miembro del Comité Ejecutivo de la Comisión Trilateral, co-presidente del Consejo de Relaciones Exteriores y jugó una parte crucial en el documento del CRE “Construyendo una comunidad norteamericana,” que busca remodelar Norteamérica siguiendo las líneas de la Unión Europa, y también ha sido una prominente miembro de Bilderberg; David Rockefeller también está en el consejo del Instituto Peterson, así como Lynn Forester de Rothschild; Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, que está en todas las reuniones de Bilderberg; Paul A. Volcker, ex gobernador del Sistema de la Reserva Federal, participante regular en las reuniones de Bilderberg, y actual presidente del Consejo Asesor de la Recuperación Económica de Obama.

Los directores honorarios del Instituto Peterson incluyen a los participantes en Bilderberg Alan Greenspan, ex presidente del consejo de gobernadores del Sistema de la Reserva Federal, un arquitecto esencial de la actual crisis; Frank E. Loy, ex subsecretario de estado para asuntos globales, y está en los consejos de Defensa del Entorno, del Centro Pew para el Cambio Climático Global, Recursos para el Futuro, y Servicios de Populación Internacional, George P. Shultz, ex secretario de Estado en el gobierno de Reagan, presidente y director del Bechtel Group y ex secretario del Tesoro. [38]

APÉNDICE 2: Creando un Banco Central del Mundo

Jeffrey Garten, subsecretario de comercio para comercio internacional en el gobierno de Clinton, ex decano de la Escuela de Administración de Yale, sirvió anteriormente en el Consejo de la Casa Blanca sobre Política Económica Internacional en el gobierno de Nixon y con el personal de planificación política de los secretarios de Estado Henry Kissinger y Cyrus Vance de los gobiernos de Ford y Carter. También fue gerente general de Lehman Brothers y del Blackstone Group, es también miembro del Consejo de Relaciones Exteriores. Ya en 1998, Garten escribió un artículo para el New York Times en el cual propugnó la creación de un banco central global. [39]

En medio de la actual crisis financiera, Garten escribió un artículo para Financial Times en el cual propugnó “el establecimiento de una Autoridad Monetaria Global para supervisar mercados sin fronteras,” actuando como un banco central global. [40] A fines de octubre, Garten escribió un artículo para Newsweek en el cual dijo que “dirigentes del mundo debieran comenzar a construir el fundamento para el establecimiento de un banco central global.” [41]

Tres días después de la publicación del artículo de Garten en Newsweek, se informó que: “El Fondo Monetario Internacional podría carecer pronto de dinero para rescatar una lista en constante aumento de países que se derrumban en Europa Oriental, Latinoamérica, África, y partes de Asia, provocando preocupaciones de que tendrá que recurrir a los contribuyentes en países occidentales para conseguir una infusión de capital o recurrir a la opción nuclear de imprimir su propio dinero.” Además: “la opción nuclear es imprimir dinero emitiendo Derechos Especiales de Giro, actuando en efecto como si fuera el banco central mundial.” [42]

[Para una visión detallada de las acciones para crear un banco central global, divisas regionales, una divisa de reserva global y un organismo de gobierno mundial vea: Andrew G. Marshall, The Financial New World Order: Towards a Global Currency and World Government: Global Research, 6 de abril de2009]

NOTAS AL FINAL

[1] CFP, Annual Elite Conclave, 58th Bilderberg Meeting to be held in Greece, May 14-17. Canadian Free Press: May 5, 2009:

http://canadafreepress.com/index.php/article/10854

[2] Paul Joseph Watson, Bilderberg Wants Global Department Of Health, Global Treasury. Prison Planet: May 16, 2009:

http://www.infowars.com/bilderberg-wants-global-department-of-health-global-treasury/

[3] Paul Joseph Watson, Bilderberg Fears Losing Control In Chaos-Plagued World. Prison Planet: May 18, 2009:

http://www.prisonplanet.com/bilderberg-fears-losing-control-in-chaos-plagued-world.html

[4] Sorcha Faal, Bilderberg Group orders destruction of US Dollar? MINA: May 21, 2009:

http://macedoniaonline.eu/content/view/6807/53/

[5] Kristi Heim, What really happened at the billionaires’ private confab. The Seattle Times: May 20, 2009:

http://seattletimes.nwsource.com/html/thebusinessofgiving/2009244202_what_really_happened_at_the_bi.html

[6] A. G. Sulzberger, The Rich Get … Together (Shhh, It Was a Secret). The New York Times: May 20, 2009:

http://cityroom.blogs.nytimes.com/2009/05/20/the-rich-get-together-shhh-it-was-a-secret/

[7] Chosun, American Billionaires Gather to Discuss Slump. The Chosun Ilbo: May 22, 2009:

http://english.chosun.com/site/data/html_dir/2009/05/22/2009052200772.html

[8] John Harlow, Billionaire club in bid to curb overpopulation. The Sunday Times: May 24, 2009:

http://www.timesonline.co.uk/tol/news/world/us_and_americas/article6350303.ece

[9] Comunicado de Prensa, Investigative Author, Daniel Estulin Exposes Bilderberg Group Plans. PRWeb: May 22, 2009:

http://www.prweb.com/releases/Bilderberg_Group_Meeting/Daniel_Estulin/prweb2453144.htm

[10] James P. Tucker Jr., BILDERBERG AGENDA EXPOSED. American Free Press: June 1, 2009:

http://www.americanfreepress.net/html/bilderberg_2009_179.html

[11] James Quinn, Tim Geithner to reform US financial regulation. The Telegraph: May 21, 2009:

http://www.telegraph.co.uk/finance/newsbysector/banksandfinance/5359527/Tim-Geithner-to-reform-US-financial-regulation.html

[12] Greg Menges, U. S. Secretary of the Treasury Timothy F. Geithner speech before the Senate Banking Committee. Examiner: May 20, 2009:

http://www.examiner.com/x-8184-Boston-Investing-Examiner~y2009m5d20-U-S-Secretary-of-the-Treasury-Timothy-F-Geithner-speech-before-the-Senate-Banking-Committee

[13] Robert Schmidt and Jesse Westbrook, U.S. May Strip SEC of Powers in Regulatory Overhaul. Bloomberg: May 20: 2009:

http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601087&sid=a18ctNv3FDcw

[14] Rex Nutting, Fed could be completely retooled, Geithner says. Market Watch: May 20, 2009:

http://www.marketwatch.com/story/fed-could-be-completely-retooled-geithner-says

[15] Ambrose Evans-Pritchard, The G20 moves the world a step closer to a global currency. The Telegraph: April 3, 2009:

http://www.telegraph.co.uk/finance/comment/ambroseevans_pritchard/5096524/The-G20-moves-the-world-a-step-closer-to-a-global-currency.html

[16] Marie Magleby, Obama Wants U.S. to Loan $100 Billion to Global Bailout Fund. CNS News: May 20, 2009: http://www.cnsnews.com/public/content/article.aspx?RsrcID=48329

[17] Joe Bavier, Sub-Saharan Africa to receive $10 bln in SDRs-IMF. Reuters: May 25, 2009:

http://www.reuters.com/article/latestCrisis/idUSLP336909

[18] Onno Wijnholds, The Dollar’s Last Days? International Business Times: May 18, 2009:

http://www.ibtimes.com/articles/20090518/dollar-rsquolast-days.htm

[19] MATTHEW SALTMARSH, Former I.M.F. Chief Sees Opportunity in Crisis. The New York Times: May 22, 2009:

http://www.nytimes.com/2009/05/23/business/global/23spot.html?ref=global

[20] Charlie Skelton, Our man at Bilderberg: in pursuit of the world’s most powerful cabal. The Guardian: May 13, 2009:

http://www.guardian.co.uk/world/2009/may/13/in-search-of-bilderberg

[21] Charlie Skelton, Our man at Bilderberg: They’re watching and following me, I tell you. The Guardian: May 15, 2009:

http://www.guardian.co.uk/world/2009/may/15/bilderberg-charlie-skelton-dispatch

[22] Charlie Skelton, Our man at Bilderberg: I’m ready to lose control, but they’re not. The Guardian: May 15, 2009:

http://www.guardian.co.uk/world/2009/may/15/bilderberg-charlie-skelton-dispatch1

[23] Charlie Skelton, Our man at Bilderberg: ‘You are not allowed to take pictures of policemen!’ The Guardian: May 17, 2009:

http://www.guardian.co.uk/world/2009/may/17/charlie-skelton-bilderberg

[24] Charlie Skelton, Our man at Bilderberg: Fear my pen. The Guardian: May 18, 2009:

http://www.guardian.co.uk/world/2009/may/18/bilderberg-charlie-skelton-dispatch

[25] Charlie Skelton, Our man at Bilderberg: Let’s salt the slug in 2010. The Guardian: May 19, 2009:

http://www.guardian.co.uk/news/blog/2009/may/19/bilderberg-skelton-greece

[26] Dutch Royal House, Work and official duties. Prince Constantijn:

http://www.koninklijkhuis.nl/english/content.jsp?objectid=18215

[27] Deutsche Bank, Management Board. Our Company:

http://www.db.com/en/content/company/management_board.htm

[28] InfoWars, Bilderberg 2009 Attendee List (revised). May 18, 2009:

http://www.infowars.com/bilderberg-2009-attendee-list/

[29] Demetris Nellas, Greek nationalists protest Bilderberg Club meeting. AP: May 14, 2009:

http://www.google.com/hostednews/ap/article/ALeqM5jep_nbEq1srzJHFQ8fRGNQO3P38QD987H3200

[30] InfoWars, Bilderberg 2009 Attendee List (revised). May 18, 2009:

http://www.infowars.com/bilderberg-2009-attendee-list/

[31] MRT, Top US official arrives in Greece. Macedonian Radio and Television: May 15, 2009:

http://www.mrt.com.mk/en/index.php?option=com_content&task=view&id=6112&Itemid=28

[32] InfoWars, Bilderberg 2009 Attendee List (revised). May 18, 2009:

http://www.infowars.com/bilderberg-2009-attendee-list/

[33] WND, Google joins Bilderberg cabal. World Net Daily: May 17, 2009:

http://worldnetdaily.com/index.php?fa=PAGE.view&pageId=98469

[34] Adam Abrams, Are the people who ‘really run the world’ meeting this weekend? Haaretz: May 14, 2009:

http://www.haaretz.com/hasen/spages/1085589.html

[35] YOCHI J. DREAZEN and PETER SPIEGEL, U.S. Fires Afghan War Chief. The Wall Street Journal: May 12, 2009: http://online.wsj.com/article/SB124206036635107351.html

[36] M.J. Stephey, Stan McChrystal: The New U.S. Commander in Afghanistan. Time Magazine: May 12, 2009: http://www.time.com/time/politics/article/0,8599,1897542,00.html

[37] PIIE, About the Institute. Peterson Institute for International Economics:

http://www.petersoninstitute.org/institute/aboutiie.cfm

[38] PIIE, Board of Directors. Peterson Institute for International Economics:

http://www.petersoninstitute.org/institute/board.cfm#52

[39] Jeffrey E. Garten, Needed: A Fed for the World. The New York Times: September 23, 1998:

http://www.nytimes.com/1998/09/23/opinion/needed-a-fed-for-the-world.html

[40] Jeffrey Garten, Global authority can fill financial vacuum. The Financial Times: September 25, 2008:

http://www.ft.com/cms/s/7caf543e-8b13-11dd-b634-0000779fd18c,Authorised=false.html?_i_location=http%3A%2F%2Fwww.ft.com%2Fcms%2Fs%2F0%2F7caf543e-8b13-11dd-b634-0000779fd18c.html&_i_referer=http%3A%2F%2Fwilliamnotes.wordpress.com%2F2008%2F09%2F30%2Fgarten-on-a-global-monetary-authority%2F

[41] Jeffrey Garten, We Need a Bank Of the World. Newsweek: October 25, 2009: http://www.newsweek.com/id/165772

[42] Ambrose Evans-Pritchard, IMF may need to "print money" as crisis spreads. The Telegraph: October 28, 2009:

http://www.telegraph.co.uk/finance/comment/ambroseevans_pritchard/3269669/IMF-may-need-to-print-money-as-crisis-spreads.html

Andrew G. Marshall es un investigador del Centro de Investigación sobre la Globalización (CRG). Actualmente estudia Economía Política e Historia en la Universidad Simon Fraser.

REBELION.ORG

Gripe AH1N1 y ficción: películas de epidemias, pandemias, cuarentenas…

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Obviamente el problema de salud que estamos viviendo actualmente no deja de ser inquietante, especialmente para los mexicanos, quienes ya están viviendo en carne propia los efectos de la gripe porcina , un tipo de influenza que comenzó a expandirse al resto del mundo y que tiene las alarmas encendidas en gobiernos e instituciones médicas para resolver el asunto.

Nosotros como fanáticos del cine poco y nada podemos hacer para mitigar la expansión de este virus, pero sabiendo que durante los próximos días el tema estará en boca de la humanidad toda, apelando a la tranquilidad y al llamado de quedarse en sus casas aprovechamos de comentarles sobre algunas cuantas películas que tocan de una u otra forma este tema, desde un punto de vista obviamente fantástico, y que no dejan de ser interesantes para pasar el rato mientras se quedan en sus casas minimizando los riesgos de contagio.

Antes de continuar les pido por favor a los exagerados que se toman todo de forma grave y sin capacidad de abstraerse de la realidad frente a historias de ficción… no sigan leyendo… sino después de ver aunque sea una de estas cintas, saldrán corriendo a comprar productos no perecibles para un año de encierro, sellando puertas y ventanas de su casa y quizás que otra locura más…

… partamos por el año 1964 con la cinta de horror italiana "The last man on the earth" ("L’ultimo uomo della Terra"), dirigida por Ubaldo Ragona y Sidney Salkow. Esta película ambientada en un futurista 1968 donde el Dr. Robert Morgan, personificado por el actor Vincent Price (el mismo que hizo de inventor y padre de Edward Scissorhands, mas conocido como el joven manos de tijera en la cinta del mismo nombre), intenta sobrevivir solo en un mundo donde todos los humanos han sido afectados por un extraño virus que los convierte en una especie de vampiros. Esta historia se basa en la novela "Soy Leyenda", escrita por Richard Matheson el año 1954, y que es adaptada nuevamente para cine los años 1971 en "The Omega man", con el ganador de un Oscar Charlton Heston ("Ben Hur") como protagonista, y luego el año 2007 con Will Smith ("En busca de la felicidad") como actor principal en la cinta llamada en idioma original igual que el libro, "I am legend", dirigida por Francis Lawrence ("Constantine"). Ver estas tres interesantes cintas les permitirá apreciar como refleja el cine en tres épocas distintas el hecho de que una catástrofe infecciosa a nivel mundial deje solo una persona sobre la tierra, considerando que los miedos colectivos que afectan a la sociedad en cada uno de esos periodos eran diferentes, así como la manera de enfrentarlos.

En 1995 se estrenó una cinta que contaba con un elenco que ahora suman una cantidad considerable de premios, hablamos de Morgan Freeman ("Million Dollar Baby"), Dustin Hoffman ("Kramer vs Kramer"), Cuba Gooding Jr. ("Jerry Maguire"), Kevin Spacey ("Belleza Americana"), Rene Russo ("Arma Mortal" 3 y 4) y Donald Sutherland ("Instinct"). Ellos nos presentan en pantalla "Epidemia" ("Outbreak"), una historia donde un virus parecido al ébola llega a gringolandia, y el gobierno de turno piensa en solucionar el tema volando de una sola vez el pueblo de California con bombas y esos juguetitos que les encantan a nuestros amigos del norte, destruyendo así el foco de esta enfermedad (y todo lo demás) que amenaza con un índice de mortalidad de un 100%.

Muy en la línea de la cinta anterior, pero con un argumento y desarrollo mucho mas liviano, dejando mejor parado también al gobierno gringo; se estrena el año 1998 la película "Alerta biológica", titulada en su idioma original "The Patriot" y protagonizada por nada mas y nada menos que el rompe brazos Steven Seagal ("Alerta Máxima"), quien a pesar de dedicarse a sanar un brote viral que amenaza la vida de mucha gente, igual deleita a sus fans con un par de trompadas bien puestas.

 

 

 

El año 2002 llega al cine "Resident Evil", o "Huesped Maldito" como se conoce en español, la primera de una serie de tres películas basadas en el videojuego del mismo nombre, que nos cuenta la historia de Alice (Milla Jovovich, también protagonista de "El Quinto Elemento"), una chica que posee la capacidad especial de repeler a través de fuerza y otras habilidades sobrehumanas proporcionadas por su código genético luego de sufrir una cantidad desproporcionada de clonaciones, a personas y otros seres que infectados por un virus creado artificialmente por una multinacional, los deja en condición de zombies que piensan solo en comer (personas crudas… obvio) y con ello contagiar a través de sus mordiscos a todo lo que se mueva. Las películas que siguieron a la primera se titulan "Resident Evil: Apocalipsis" y "Resident Evil: Extinción"; films que mezclan el horror con la acción al límite, muy al estilo del videojuego, y que en este caso no dejan a la humanidad otra solución que volar la cabeza como sea posible de todo infectado que se cruce por delante. El diretor de la primera parte, y quien luego continuó participando del proyecto desde la producción es el inglés Paul Anderson, con mucha experiencia en el género de horror/ficción/acción con cintas a su haber como "Mortal Kombat", "Aliens vs Depredador" y "Death Race". Además de estas cintas hay una película derivada de la misma lisencia que se llama "Resident Evil: Degeneration", la cual muestra en formato de animación digital una historia paralela donde podrán ver a los personajes que aparecen en el video juego.

Bueno… hablando de directores ingleses, llegamos a la serie de películas que para mí dio una vuelta de tuerca al género del horror apocalíptico y que además demostró a la industria del cine que el estilo independiente comenzaba a llamar la atención de los públicos masivos que asisten a las salas. Estoy hablando de la saga "Exterminio", creada por Danny Boile, el último ganador de un saco de premios Oscar por el film "Slumdog Millionaire", y conocida en todo el mundo por las tres películas tituladas originalmente "28 days later" (2003), "28 weeks later" (2007) y la recién en pre-producción "28 months later" (2011). La historia comienza con el brote de un virus derivado de la rabia, el cual afecta a seres humanos que se contagian a través de la sangre, convirtiéndolos de forma inmediata en seres muy parecidos a los zombies que viven únicamente atacando a los sanos y contagiándolos a través de torpes y sanguinarios rasguños y mordiscos. Cada film muestra la evolución de esta epidemia partiendo del día 0 en el cual ocurre la fuga del virus desde un laboratorio. La primera película muestra magistralmente a un hombre que despierta sin recordar su pasado reciente 28 días después de comenzado el desastre, en un Londres deshabitado y teniendo desde las afueras de la ciudad a distintos grupos de personas y militares intentando contener el contagio. El segundo film se desarrolla 28 semanas después del punto 0, luego de que los sanos huyeran fuera de Inglaterra habiendo dejado pasar tiempo suficiente como para que todos los contagiados hayan muerto de inanición, vuelven a Londres para comenzar la repoblación posterior al desastre. Es evidente que el virus encontró la forma se sobrevivir llevando a un desatre total al final de esta cinta donde queda claro que en la tercera, 28 meses después, la enfermedad ya tiene presencia mundial. Nota aparte es la especial atención que deben tener con el soundtrack de las dos primeras… excelentes!!!

También en Londres, y ya pasando a otra película, ocurre la historia futurista que cuenta una de mis cintas preferidas, "Niños del hombre" ("Children of men", 2006), film del reconocido director mexicano Alfonso Cuarón "Grandes Esperanzas", basado en la novela del mismo nombre escrita por P.D. James y publicada en 1994. Esta cinta que cuenta con destacadas actuaciones de Clive Owen ("Closer") y Julianne Moore ("Boogie Nights"), se ambienta en un futuro no muy lejano donde en un mundo post apocalíptico las mujeres dejaron de quedar embarazadas por razones total y completamente desconocidas, lo cual amenaza a la raza humana de desaparecer en un cortísimo plazo. Esta interesante trama se enmarca en locaciones decadentes y con una humanidad de presencia arapienta y deslavada, pero todo contrastado con una maravillosa fotografía lo cual genera un efecto muy atractivo para el espectador.

La actriz Julianne Moore al parecer queda enganchada con el género y se repite el plato con la película "Ceguera" (2008), donde la enfermedad que se propaga por el mundo tiene como efecto la completa pérdida de la visión, obligando a las autoridades a encerrar en cuarentena a los afectados. Moore representa a una mujer que para no separarse de su marido contagiado, finge los síntomas y se encierra junto a él siendo testigo visual de la aterradora vida que tienen los enfermos. Este drama sicológico es dirigido por el brazilero Fernando Merelles, quien cuenta dentro de su curriculum con la premiada "Ciudad de Dios".

Para terminar este comentario no puedo dejar de lado a la maestra de las películas estrenadas el año pasado, la cinta de horror española "[REC]", que propone una historia presentada como una filmación realizada con cámara única de mano y a tiempo real, mostrando una trama vertiginosa que acentúa los efectos hacia el espectador obligándolo a comerse las uñas de manos y pies. En este caso la enfermedad que transforma en zombies come hombres a las personas no alcanza aun el nivel de pandemia ni mucho menos, tan solo se libera dentro de un viejo edificio, pero por la amenaza que presenta las autoridades deciden encerrar sin aviso a sus inquilinos y otras personas que se encontraban dentro de la edificación, incluyendo un equipo de tv, policías y bomberos. El éxito de esta cinta que está recién llegada al formato dvd es tal, que ya se ha anunciado la segunda parte (ver mas info aquí), además de tener una versión norteamericana ("Quarantine", 2008) que realmente no llega al nivel de calidad de la original.

Bueno, ya tienen entretención para el fin de semana largo y algo más… quien sabe si la próxima semana tendremos que quedarnos en casa… No olviden por favor tomar esta información con altura de miras y sin emitir juicios más allá del objetivo de la misma… entretener con historias que por mucho que se parezcan, no son la realidad…

http://comentandopeliculas.blogspot.com

Written by Eduardo Aquevedo

31 mayo, 2009 at 5:48

Gripe (AHIN1) en América Latina: México, Chile y Argentina los más afectados…

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Chile con 250 casos gripe H1N1, dos personas siguen graves

sábado 30 de mayo de 2009 19:20 GYT

Virus A H1N1

SANTIAGO (Reuters) – Chile reportó el sábado 26 nuevos casos confirmados de la temida gripe H1N1, con lo que llegó a un total de 250 contagiados, entre niños y adultos, de los cuales dos permanecen en estado grave.

Chile se ubica como el país con más casos confirmados de la nueva cepa de influenza en Sudamérica, aunque las cifras podrían elevarse sustancialmente en las próximas semanas, en pleno invierno austral.

En su reporte diario, el Ministerio de Salud dijo que las dos personas más graves no han empeorado en su condición.

"En las últimas horas, ambas personas se encuentran estables dentro de su gravedad, con ventilación asistida y no han evolucionado negativamente", dijo la Secretaria de Estado en su informe.

De total de los casos, por primera vez apareció uno en la ciudad de Arica, en el extremo norte de Chile, mientras que en la capital chilena se elevan a más 65 y el resto en otras regiones del país, con una alta presencia de menores contagiados.

El Ministerio de Salud ha estimado que el 90 por ciento de la influenza que se encuentra circulando en el país corresponde al tipo AH1N1.

La nueva cepa de influenza ha causado la muerte de decenas de personas, la mayoría en México.

(Reporte de Antonio de la Jara. Editado por Magdalena Morales)

Argentina eleva a 100 los casos confirmados de gripe H1N1

sábado 30 de mayo de 2009 18:53 GYT

BUENOS AIRES (Reuters) – Argentina dijo el sábado que los casos confirmados de la nueva gripe H1N1 aumentaron a 100, desde los 80 en la víspera, en momentos en que se elevó el número de escuelas que cerró para evitar el contagio entre los niños.

El Gobierno informó que desde el 26 de abril se detectaron 100 casos positivos, 282 negativos, en tanto que 371 muestras continúan en evaluación.

"Se recibieron 210 nuevas muestras de pacientes que cumplen con la definición de caso, la mayoría relacionadas con los colegios (escuelas) en estudio", dijo un comunicado del Ministerio de Salud.

Varias escuelas de Argentina fueron cerradas preventivamente por el Ministerio de Salud para evitar nuevos contagios, mientras que otros establecimientos educativos decidieron suspender las clases en forma autónoma para prevenir la propagación de la enfermedad.

La nueva cepa H1N1 "es una gripe con cuadros leves en Argentina y se tiene que privilegiar esto, y no tenemos que asustarnos con los números", dijo en declaraciones radiales el jefe de epidemiología de la provincia de Buenos Aires, Mario Masana Wilson.

(Reporte de Walter Bianchi; Editado por Magdalena Morales)

Gripe: más países afectados en A. Latina

Redacción

BBC Mundo

Niño con mascarilla en una escuela de México

México sigue siendo el país latinoamericano con más muertos e infectados por la influenza.

La gripe A H1N1 llegó a Venezuela, Bolivia y Paraguay, que confirmaron los primeros casos de la enfermedad y dejaron de ser los únicos países sudamericanos sin infectados con el virus.

Las autoridades venezolanas detectaron un contagio, las bolivianas dos y las paraguayas cinco.

En Venezuela, el ministerio de Salud precisó que el primer afectado es un joven de 22 años que, tras regresar de un viaje a Panamá, fue aislado y puesto bajo cuidado médico.

Los dos primeros casos en Bolivia se registraron en el departamento oriental de Santa Cruz. El ministro de Salud, Ramiro Tapia, dijo que se trataba de contagios "importados": una mujer de 39 años y su hijo de siete procedentes de Nueva York.

Mientras que en Paraguay los primeros cinco infectados por la influenza A son cuatro miembros de una misma familia y un vecino.

El primer caso se había anunciado días atrás, pero su confirmación y la de los otros cuatro afectados se produjo en las últimas horas.

Los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Paraguay han puesto en práctica medidas de control y prevención para contener la transmisión del virus.

Nicaragua sola

Al confirmarse los primeros casos en Venezuela, Bolivia y Paraguay, Nicaragua ha quedado como la única nación libre de la epidemia de gripe A en América Latina, donde el resto de los países han reportado al menos un caso.

Científicos de todo el mundo han trabajado en una vacuna contra el virus A H1N1.

Sin embargo, el gobierno de Managua aún espera los resultados de las pruebas realizadas a cinco probables infectados, luego de que 136 análisis resultaran negativos.

México continúa siendo el país latinoamericano con más afectados por la gripe A. Según el gobierno, hasta el momento se han registrado 95 muertos y más de 4.800 contagios, si bien la epidemia "continúa con su tendencia a la baja".

Mientras que Chile es la segunda nación de la región con más casos confirmados (199). Según la corresponsal de la BBC en el Cono Sur, Valeria Perasso, la incidencia de la enfermedad en este país ha aumentado rápidamente y la mayoría de los infectados son menores de 20 años.

En Argentina también se ha incrementado rápidamente el número de contagios, que actualmente suman 70. La ministra de Salud, Graciela Ocaña, insistió en la necesidad de postergar todos los viajes a destinos con brotes del virus A H1N1.

¿Vacuna?

Entre tanto, científicos británicos lograron producir un cepa del virus A H1N1 que podría ser usada para la fabricación de una vacuna a gran escala.

La Agencia de Protección de Salud (HPA, por sus siglas en inglés) informó que esa cepa será puesta a disposición de la industria farmacéutica y otros laboratorios que trabajan para combatir la epidemia de influenza.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha contabilizado unos 13.000 contagios de gripe A en todo el mundo, con al menos 50 países afectados.

Gripe porcina (AH1N1): genes del virus están circulando desde 1998…

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Los científicos han secuenciado los genomas de más de 50 muestras del patógeno aisladas en México y EE UU

EL PAÍS - Madrid – 05/2009

GRIPE3 Los genes del virus de la nueva gripe (H1N1) han estado circulando desde hace tiempo sin que éste fuera detectado, afirman los científicos que han secuenciado los genomas de más de 50 muestras del patógeno aisladas en México y en Estados Unidos. La investigación y sus resultados, presentados este viernes por la revista Science, aconsejan que en el futuro se vigilen estrechamente las poblaciones de cerdos para identificar cualquier brote emergente de gripe.

Los virólogos, liderados por Rebecca Garten, han determinado los orígenes de los ocho segmentos genéticos de este H1N1 y han comprobado que su combinación era desconocida hasta ahora entre los virus de gripe tanto humana como porcina. Todos esos segmentos se originaron en aves y pasaron a los cerdos en tiempos diferentes, entre 1918 y 1998.

Seis de los ocho segmentos circulan en Asia y Norteamérica desde 1998 aproximadamente y se originaron en una triple recombinación de virus porcinos que incluye material genético de las variantes humana, aviar y de cerdo. Esto se debe a la tendencia de los patógenos a intercambiar fragmentos de su genoma. Los otros dos segmentos derivan de virus porcinos euroasiáticos.

En las secuencias genéticas analizadas hasta ahora no se han identificado las firmas de alta transmisión y virulencia conocidas en otros virus de la gripe, lo que sugiere que otras secuencias aún desconocidas del patógeno son responsables de su capacidad de replicarse y difundirse en humanos.

Los científicos han examinado la proteína hemaglutinina, responsable de su capacidad de infectar la célula huésped. Los experimentos realizados con esta proteína indican que la nueva cepa del virus tiene propiedades antigénicas similares a las de otros virus porcinos H1N1, pero es diferente de la gripe estacional humana. Los expertos van a profundizar los análisis de la hemaglutinina porque esta proteína puede ser importante a la hora de seleccionar una vacuna.

EL PAIS.COM

Written by Eduardo Aquevedo

31 mayo, 2009 at 1:39

El capitalismo contemporáneo como prisión global, por John Berger

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"Los nuevos muros de la prisión global"
por John Berger.

 

La extraordinaria poeta estadounidense Adrienne Rich dijo hace poco en una conferencia que: "Un informe elaborado este año por la Oficina de Estadísticas de Justicia revela que una de cada 36 personas que habitan el territorio estadounidense está detrás de las rejas –muchas de ellas en la cárcel, sin condena".

En esa misma charla citó al poeta griego Yannis Ritsos:

"En el campo la última golondrina se había demorado
Suspendida en el aire como una cinta negra en la manga del otoño
No quedaba nada. Sólo las casas quemadas ardiendo quietas".

Apenas atendí el teléfono, supe que eras vos llamándome inesperadamente desde tu departamento en la Via Paolo Sarpi. (Dos días después de los resultados electorales y el retorno de Berlusconi.) La velocidad con que identificamos una voz familiar surgida de buenas primeras resulta reconfortante aunque a la vez un poco misteriosa. Porque las medidas, las unidades que empleamos para calcular la clara distinción que hay entre una voz y otra no tienen ni fórmula ni nombre. No tienen un código. En estos tiempos, todo se vuelve cada vez más codificado.

De ahí que me pregunte si no habrá otras medidas, también sin codificar pero precisas, para poder calcular otras presunciones.

Por ejemplo, la dimensión de libertad circunstancial que existe en una situación dada, su alcance y sus límites estrictos. Los presos se vuelven expertos en esta cuestión. Desarrollan una sensibilidad especial respecto de la libertad, no como principio, sino como sustancia granular. Detectan casi inmediatamente fragmentos de libertad apenas éstos aparecen.

En un día normal, de ésos en que no está pasando nada y las crisis anunciadas a cada hora son las viejas conocidas –y los políticos se presentan como la única alternativa posible a la CATASTROFE – las personas cuando se cruzan intercambian miradas para verificar si los otros estarán pensando lo mismo al decirse para sus adentros: ¡Esto es la vida, entonces!

Generalmente, están pensando lo mismo y en ese instante de experiencia compartida nace una especie de solidaridad anterior a todo lo que pueda decirse o hablarse.

Estoy buscando las palabras para describir el período de la historia que vivimos. Decir que es sin precedente significa muy poco porque todas las épocas han sido sin precedente ¡desde que se descubrió la Historia!

No estoy buscando una definición compleja del período que estamos atravesando –hay muchos pensadores, como Zygmunt Bauman, embarcados en esa tarea esencial. Lo que yo busco no pasa de ser una imagen figurativa que sirva como signo distintivo. Los signos distintivos no se explican totalmente a sí mismos pero ofrecen un punto de referencia susceptible de ser compartido. En eso se parecen a los supuestos tácitos contenidos en los dichos populares. Sin puntos de referencia, se corre el gran riesgo humano de dar vueltas en círculo.

El signo distintivo que encontré es la prisión. Nada menos. A lo largo y a lo ancho del planeta, estamos viviendo en una prisión.

Como el término "nosotros", tanto impreso como pronunciado en las pantallas, se ha vuelto sospechoso desde que lo emplean continuamente quienes están en el poder en la afirmación demagógica de que también hablan en nombre de aquellos a los que se niega el poder, hablaremos de nosotros como "ellos". "Ellos" están viviendo en una prisión. ¿Qué clase de prisión?

¿Cómo está construida? ¿Dónde está? ¿O sólo estoy usando la palabra como figura del discurso?

No, no es una metáfora, el encarcelamiento es real, pero para describirlo debemos pensar históricamente.

Qué clase de prisión?

Michel Foucault mostró gráficamente que la penitenciaría fue un invento de fines del siglo XVIII, comienzos del XIX, estrechamente ligado a la producción industrial y a sus fábricas y su filosofía utilitaria. Anteriormente, había prisiones que eran prolongaciones de la jaula y de la mazmorra. Lo que distingue a la penitenciaría es la cantidad de presos que puede alojar, y el hecho de que todos están bajo vigilancia permanente –gracias al modelo del Panóptico, concebido por Jeremy Bentham, quien introdujo el principio de la contabilidad en la ética.

La contabilidad requiere que se lleve un registro de cada transacción. De ahí las paredes circulares de las penitenciarías, las celdas distribuidas en círculos y la torre de observación giratoria en el centro. Bentham, que fue tutor de John Stuart Mill a comienzos del siglo XIX, fue el principal apólogo utilitarista para el capitalismo industrial.

Hoy, en la era de la globalización, el mundo está dominado por el capital, no industrial, sino financiero, y los dogmas que definen la criminalidad y la lógica del encarcelamiento han cambiado radicalmente. Las penitenciarías todavía existen y se construyen cada vez más y más. Pero las paredes de la prisión ahora sirven ropósitos diferentes. Ha habido una transformación en lo que constituye el área de encarcelamiento.

Hace veinticinco años Nella Bielski y yo escribimos Cuestión de geografía, una obra sobre el Goulag. En el Acto Segundo, un Zek (preso político) le habla a un muchacho que acaba e ingresar sobre sus posibilidades de opción, sobre los límites de lo que se puede elegir en un campo de trabajos forzados.

Cuando vuelves arrastrándote de un día de trabajo en la taiga, cuando te traen marchando de regreso, medio muerto de cansancio y de hambre, te dan una ración de sopa y pan. Con la sopa no hay opción –hay que tomarla mientras está caliente o mientras está por lo menos tibia. Con los 400 gramos de pan puedes optar. Por ejemplo, puedes cortarlo en tres trozos pequeños: uno para comer ahora con la sopa, otro para llevarte a la boca antes de dormirte en tu litera, y el tercero para guardarlo hasta la mañana siguiente a las diez, cuando estás trabajando en la taiga y sientes el vacío de tu estómago como una piedra.

Vacías una carretilla llena de piedras. En cuanto a empujar la carretilla hasta la pila no tienes opción. Ahora, cuando está vacía puedes optar. Puedes regresar con la carretilla como llegaste o –si eres inteligente, y la supervivencia te vuelve inteligente – la empujas así, casi vertical. Si optas por esta segunda forma les das un descanso a tus hombros. Si eres un Zek y te designan jefe de equipo, tienes la opción de jugar a que eres un matón, o no olvidar nunca que eres un Zek.

El Goulag ya no existe. Millones de personas continúan sin embargo trabajando en condiciones que no son muy diferentes. Lo que cambió es la lógica forense aplicada a trabajadores y criminales.

En la época del Gulag, los presos políticos, clasificados como criminales, eran reducidos a esclavos trabajadores. En la actualidad, millones de trabajadores brutalmente explotados están siendo reducidos al estatus de criminales.

La ecuación del Gulag: criminal = trabajador esclavo fue reescrita por el neoliberalismo para convertirse en trabajador = criminal oculto. El drama de la migración global se expresa en esta nueva fórmula: los que trabajan son criminales latentes. Cuando se los acusa, son hallados culpables de tratar, a toda costa, de sobrevivir.

Quince millones de mexicanos, hombres y mujeres, trabajan en Estados Unidos sin papeles, siendo por ende ilegales. Un muro de hormigón de 1.200 km y una muralla "virtual " de 1.800 torres de observación, están siendo proyectados sobre la frontera entre Estados Unidos y México. Se encontrarán por supuesto formas –todas ellas peligrosas – de eludirlos.

Entre el capitalismo industrial, que dependía de la manufactura y las fábricas, y el capitalismo financiero –dependiente de la especulación del libre mercado y los encargados de compras y ventas (las transacciones financieras especulativas ascienden cada día a 1, 3 billón de dólares; 50 veces más que la suma de los intercambios comerciales)– el área de encarcelamiento cambió. La prisión es ahora tan grande como el planeta y las zonas que tiene asignadas varían y pueden expresarse como lugar de trabajo, campo de refugiados, centro comercial, periferia, ghetto, complejo de oficinas, favela, suburbio. . . Lo esencial es que los reclusos en estas zonas, son compañeros de prisión.

Estamos en la primera semana de mayo y en las laderas y las montañas, sobre las avenidas y alrededor de los portales, en el hemisferio norte, las hojas de los árboles están cayendo. No sólo siguen siendo claras todas sus diferentes variedades de verde sino que la gente también tiene la impresión de que cada hoja es distinta, y es así como descubre, no billones (el dólar corrompió el término), una multitud infinita de hojas nuevas.

Para los prisioneros, los pequeños signos visibles de la continuidad de la naturaleza siempre fueron, y continúan siendo, un estímulo secreto.

Hoy el objetivo de la mayoría de los muros de la prisión (hormigón, electrónicos, patrullados o para interrogatorios) no es guardar a los prisioneros y corregirlos, sino mantener a los reclusos "apartados" y excluirlos.

La mayoría de los excluidos son anónimos –de ahí la obsesión de todos los efectivos de seguridad con la identidad. También son incalculables. Por dos razones. Primero porque su número fluctúa; cada hambruna, desastre natural e intervención militar (¡ahora lo llaman gestión policial!) los hace disminuir o aumentar. Y, en segundo lugar, porque evaluar su número implica confrontar la verdad de que constituyen la mayor parte de los que viven en la superficie de la tierra –y enfrentarlo es caer en el absurdo más absoluto.

Seguramente todos lo habrán notado –los productos pequeños son cada vez más difíciles de sacar de su envase. Algo similar ha sucedido con las vidas de los empleados que ganan bien. Aquellos que tienen un empleo legal y no son pobres viven en un espacio muy reducido que les permite cada vez menos y menos opciones –salvo la alternativa binaria continua de obediencia y desobediencia. Sus horarios de trabajo, su lugar de residencia, sus habilidades y su experiencia anteriores, su salud, el futuro de sus hijos –todo, exceptuando su función como empleados – ha adquirido un segundo lugar insignificante al lado de las exigencias enormes e impredecibles del Beneficio Neto . Más aún, la Rigidez de esta norma de la casa se llama Flexibilidad . En la prisión, las palabras se dan vuelta patas para arriba.

La presión alarmante de las condiciones de trabajo en puestos elevados obligó hace poco a la justicia de Japón a reconocer y definir una nueva categoría forense de "Muerte por exceso de trabajo".

No hay otro sistema posible, se les dice a los que ganan bien. No hay alternativa. Tome el ascensor. El ascensor es tan pequeño como una celda.

"Les peuples n’ont jamais que le degré de liberté que leur audace conquiert sur la peur" Stendhal. Los pueblos nunca tienen otro grado de libertad que el que su audacia conquista al miedo)

Observo a una niña pequeña de cinco años tomando su clase de natación en una pileta municipal cubierta. Lleva un traje de baño azul marino. Sabe nadar y sin embargo todavía no tiene confianza suficiente para nadar sola sin ayuda. La instructora la lleva a la parte profunda de la pileta. La chiquita va a saltar al agua aferrándose a una barra larga que la profesora le extiende. Es una forma de superar su miedo al agua. Ayer hicieron lo mismo. Hoy ella quiere que la niña salte sin sostenerse de la barra. ¡Uno, dos, tres! La chiquilla salta pero a último momento toma la barra. Ni una palabra. Una débil sonrisa pasa entre la mujer y la niña. La chiquita, desenvuelta, la mujer, paciente.

La chiquita se trepa por la escalera para salir de la pileta y vuelve al borde. ¡Déjeme saltar otra vez!, exclama. La mujer asiente. La niña toma aire ruidosamente y salta, con las manos al costado, sin agarrarse de nada. Cuando sube nuevamente a la superficie, la punta de la barra está allí, frente a su nariz. Da dos brazadas hasta la escalera sin tocar la barra. ¡Bravo!

En ese instante que la niña saltó sin la barra, ninguna de las dos estaba en la prisión.

Analicemos la estructura de poder de este mundo sin precedente que nos rodea, y cómo funciona su autoridad. Cada tiranía encuentra e improvisa su propio juego de controles. Por eso a menudo, al principio, no son reconocidos como los controles viciosos que son. Las fuerzas del mercado que dominan el mundo afirman que son inevitablemente más fuertes que cualquier Estado-nación. La afirmación es corroborada a cada minuto. Desde una llamada telefónica no solicitada para convencer a un abonado de que contrate un seguro de salud o una jubilación privada, hasta el ultimátum más reciente de la Organización Mundial de Comercio.

El resultado es que la mayoría de los gobiernos no gobiernan. Un gobierno ya no avanza hacia el destino que eligió. La palabra horizonte, con su promesa de futuro anhelado, ha desaparecido del discurso político tanto en la derecha como en la izquierda. Lo único que queda para debatir es cómo medir lo que hay. Las encuestas de opinión reemplazan el rumbo y reemplazan el deseo.

La mayoría de los gobiernos no guían, juntan el rebaño. (En el argot carcelario estadounidense, uno de los muchos términos para los carceleros es pastores).

En el siglo XVIII, el encarcelamiento durante mucho tiempo fue definido con tono aprobador como "muerte cívica". Tres siglos más tarde, los gobiernos están imponiendo por la ley, la fuerza, las amenazas económicas y toda su batahola, regímenes masivos de "muerte cívica".

Vivir bajo cualquier tiranía, ¿no era acaso en el pasado una forma de encarcelamiento? No en el sentido que estoy describiendo. Lo que se vive hoy es nuevo debido a su relación con el espacio.

Es aquí donde el pensamiento de Zygmunt Bauman resulta esclarecedor. El señala que las fuerzas corporativas del mercado que dirigen ahora el mundo son "extraterritoriales", o sea, "libres de las limitaciones territoriales, las limitaciones de la localidad". Son constantemente remotas, anónimas y por lo tanto nunca deben tener en cuenta las consecuencias físicas, territoriales de sus acciones. Cita a Hans Tietmeyer, presidente del Banco Federal de Alemania: "El desafío actual es crear condiciones favorables para la confianza de los inversores". La única prioridad suprema.

Así, la tarea asignada a los gobiernos nacionales obedientes es el control de las poblaciones mundiales, formadas por los productores, los consumidores y los pobres marginados.

El planeta es una prisión y los gobiernos obedientes, a sean e izquierda o de derecha, son los pastores.

El sistema carcelario opera gracias al ciberespacio. El ciberespacio otorga al mercado una velocidad de intercambio que es casi instantánea, y que es utilizada en todo el mundo de día y de noche para negociar. Con esta velocidad, con esta rapidez, la tiranía del mercado adquiere su licencia extraterritorial. Dicha velocidad, sin embargo, tiene un efecto patológico en sus usuarios; los anestesia. Pase lo que pase, Business As Usual.

En esa velocidad no hay lugar para el dolor: participaciones del dolor quizá, pero no su padecimiento. La condición humana queda, pues, eliminada, excluida, de quienes operan el sistema. Los operadores están solos por ser completamente desalmados.

Antes, los tiranos eran crueles e inaccesibles, pero eran vecinos que estaban sujetos al dolor. Ya no es así y a largo plazo ésa será la falla fatal del sistema.

Las altas puertas vuelven a cerrarse
Estamos en el patio de la prisión
En una nueva estación.
Tomas Transtömer

Ellos (nosotros) son compañeros de prisión. Ese reconocimiento, más allá del tono de voz en que sea enunciado, contiene un rechazo. En ningún lugar como en la prisión el futuro es calculado y esperado como algo totalmente opuesto al presente. Los encarcelados nunca aceptan el presente como definitivo.

Entretanto, ¿cómo vivir este presente? ¿Qué conclusiones sacar? ¿Qué decisiones tomar? ¿Cómo actuar? Tengo algunas pautas para sugerir, ahora que el punto de referencia ya está establecido.

De este lado de los muros la experiencia es escuchada, a ninguna experiencia se la considera obsoleta. Aquí se respeta la supervivencia y es un lugar común que la supervivencia a menudo depende de la solidaridad entre los compañeros de prisión. Las autoridades lo saben: de ahí su uso del confinamiento solitario, ya sea a través del aislamiento físico o su manipulador lavado de cerebro, mediante el cual las vidas individuales son aisladas de la historia, de la herencia, de la tierra y, por sobre todo, de un futuro en común.

Ignoremos el palabrerío del carcelero. Naturalmente, hay carceleros malos y carceleros menos malos. En determinadas condiciones, es útil notar la diferencia. Pero lo que dicen –aun los menos malos – es una basura. Sus himnos, sus lemas, sus palabras mágicas como Seguridad, Democracia, Identidad, Civilización, Flexibilidad, Productividad, Derechos Humanos, Integración, Terrorismo, Libertad, son repetidos incesantemente para confundir, dividir, distraer y sedar a todos los compañeros de prisión. De este lado de los muros, las palabras dichas por los carceleros carecen de sentido y ya no son útiles para el pensamiento. No atraviesan nada. Hay que rechazarlas aun cuando se piensa en silencio para sí mismo.

En cambio, los prisioneros se sirven de un vocabulario propio para pensar. Muchas palabras son mantenidas en secreto y muchas son locales, con innumerables variaciones. Palabras y frases pequeñas, pequeñas pero cargadas de un mundo, como: Yo te mostraré cómo, a veces me pregunto, pajarillo, algo pasa en el sector B, desvalijado, guardate este aro, murió por nosotros, dale, etc.

Entre los compañeros de prisión hay conflictos, a veces violentos. Todos los prisioneros están marginados; aunque existen distintos grados de marginación y las diferencias de grado provocan envidia. De este lado de los muros la vida es mezquina. El hecho de que la tiranía global no tenga rostro alienta las cacerías para encontrar chivos expiatorios, para encontrar enemigos definibles instantáneamente entre los otros prisioneros. Las celdas asfixiantes se transforman así en manicomio. Los pobres atacan a los pobres, los invadidos saquean a los invadidos. A los compañeros de prisión no hay que idealizarlos.

Sin idealización, tomar nota simplemente de lo que tienen en común –que es su sufrimiento innecesario, su resistencia, su malicia – resulta más significativo, más elocuente, que aquello que los separa. Y a partir de esto, nacen nuevas formas de solidaridad. Las nuevas solidaridades comienzan con el reconocimiento muto de las diferencias y de la multiplicidad. ¡Esto es la vida entonces! Una solidaridad, no de masas sino de interconexión, mucho más apropiada para las condiciones de la vida en prisión.

Las autoridades se esfuerzan sistemáticamente al máximo por mantener a los compañeros de prisión desinformados acerca de lo que está pasando en otras partes de la prisión mundial. No adoctrinan, en el sentido agresivo de la palabra. El adoctrinamiento queda reservado para entrenar a la pequeña elite de responsables de las transacciones de compra y venta y los expertos en gestión y mercados. Para la masa de la población carcelaria el objetivo es no activarla, sino mantenerla en un estado de incertidumbre pasiva, recordarle sin remordimiento que en la vida no hay nada más que riesgo y que la tierra es un lugar inseguro.

Esto se realiza gracias a una información cuidadosamente seleccionada, con desinformación, con comentarios, rumores, ficciones. Mientras la operación es exitosa, propone y mantiene una paradoja alucinante, pues engaña a una población carcelaria haciéndole creer que la prioridad para cada uno de ellos es tomar medidas destinadas a propia protección personal y adquirir de alguna manera, pese a estar encarcelados, su exención particular del destino común.

La imagen de la humanidad, tal como la transmite esta visión del mundo, es una vez más sin precedente. La humanidad es presentada como cobarde; sólo los ganadores son valientes. Además, no hay dones; solamente hay premios.

Los prisioneros siempre han encontrado una vuelta para comunicarse entre sí. En la prisión global actual el ciberespacio puede ser utilizado en contra de los intereses de quienes en un primer momento lo instalaron. De esa manera, los prisioneros se informan sobre lo que el mundo hace cada día y rastrean historias eliminadas del pasado y así se mantienen hombro a hombro con los muertos.

Al hacerlo, redescubren pequeños dones, ejemplos de coraje, una rosa solitaria en una cocina donde la comida no alcanza, dolores indelebles, lo infatigable de las madres, la risa, la ayuda mutua, el silencio, la resistencia cada vez más amplia, el sacrificio voluntario, más risa. . .

Los mensajes son breves, pero se extienden en la soledad de sus (nuestras) noches.

La sugerencia final no es táctica sino estratégica.

El hecho de que los tiranos del mundo sean extraterritoriales explica el alcance de su poder de vigilancia aunque también señala su debilidad futura. Operan en el ciberespacio y moran en condominios cerrados. No tienen ningún conocimiento de la tierra que los rodea. Más aún, desprecian ese conocimiento por superficial y sin profundidad. Sólo cuentan los recursos extraídos. No saben escuchar a la tierra. En la superficie son ciegos. A nivel local están perdidos.

Para los compañeros de prisión es justo al revés. Las celdas tienen paredes que se tocan a lo largo y a lo ancho del mundo. Los gestos eficaces de resistencia sostenida están integrados a lo local, cercano y lejano. La resistencia interior, escuchar a la tierra. La libertad está siendo lentamente encontrada no afuera sino en las profundidades de la prisión.

No sólo reconocí inmediatamente tu voz, hablando desde tu departamento de la Via Paolo Sarpi, también pude adivinar, a través de tu voz, cómo te sentías. Percibí tu exasperación o, más bien, una resistencia exasperada, unida –y eso es algo tan típico en vos – a los pasos presurosos de nuestra próxima esperanza.

CLARIN Nº 19-07-08

http://www.ddooss.org/

G. Arrighi: desarrollo capitalista, crisis económica y renovación del marxismo…

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Entrevista al economista neomarxista Giovanni Arrighi

"El desarrollo capitalista no se fundamenta necesariamente sobre la proletarización total"

ARRIGHI1 David Harvey

ddooss.org

¿Puedes contarnos cuáles fueron tus orígenes familiares y tu educación?

Nací en Milán en 1937. La familia de mi madre era de origen burgués. Mi abuelo, hijo de inmigrantes suizos asentados en Italia, había ascendido desde la filas de la aristocracia obrera llegando a establecer a principios del siglo XX sus propias fábricas de producción de maquinaria textil, para posteriormente pasar a fabricar equipos de calefacción y de aire acondicionado.

Mi padre, nacido en Toscana, era hijo de un trabajador ferroviario. Llegó a Milán y encontró trabajo en la fábrica de mi abuelo materno para acabar casándose con la hija del jefe. Se produjeron tensiones, que finalmente provocaron que mi padre estableciese su propio negocio en competencia con su suegro. Ambos, sin embargo, compartían sentimientos antifascistas, lo cual influenció en gran medida mis primeros años de infancia, dominados como lo estuvieron por la guerra: la ocupación nazi del norte de Italia tras la rendición de Roma en 1943, la Resistencia y la llegada de las tropas aliadas.

Mi padre murió de improviso en un accidente de coche cuando yo tenía dieciocho años. Decidí mantener su compañía en funcionamiento, contra el consejo de mi abuelo, y entré en la Università Bocconi para estudiar económicas, con la esperanza de que ello me ayudaría a gestionar la empresa.

El Departamento de Teoría Económica era un baluarte del pensamiento neoclásico sin relación alguna con el keynesianismo, y de ninguna ayuda para llevar las riendas de la empresa de mi padre. Finalmente me convencí de que tendría que cerrarla. Tras ello invertí dos años trabajando en una de las empresas de mi abuelo recopilando datos sobre la organización del proceso de producción. El estudio me convenció de que los elegantes modelos de la economía neoclásica eran irrelevantes para comprender la producción y la distribución de la renta, lo cual se convirtió en el zócalo de mi tesina. A continuación fui nombrado assistente volontario, esto es, asistente no retribuido de mi profesor, que en aquellos días era el primer escalón del organigrama de las universidades italianas. Para ganarme la vida conseguí un trabajo en Unilever, como responsable de gestión.

¿Qué pasó para que fueras a África en 1963 para trabajar en la University College de Rhodesia y Nyasaland?

Lo que ocurrió fue muy simple. Supe que las universidades inglesas estaban pagando gente para enseñar e investigar, a diferencia de lo que sucedía en Italia en donde tenías que pasar cuatro o cinco años como asistente voluntario antes de tener esperanza alguna de obtener un trabajo retribuido. A principios de la década de 1960, los británicos estaban estableciendo universidades a lo largo de todo su antiguo imperio colonial, como colleges de las universidades británicas. La UCRN era un college de la Universidad de Londres. Me presenté a dos puestos, uno en Rhodesia y otro en Singapur. Me llamaron para hacerme una entrevista en Londres y dado que la UCRN se mostró interesada, me ofrecieron un trabajo como docente de economía. Y me fui para allá.

Fue un verdadero renacimiento intelectual. La tradición neoclásica modelada matemáticamente en la que me había formado no tenía nada que decir sobre los procesos que estaba observando en Rhodesia o sobre las realidades de la vida africana. En la UCRN trabajé junto a antropólogos, en particular con Clyde Mitchell, quien ya estaba investigando sobre análisis en red, y con Jaap van Velsen, que estaba introduciendo el análisis situacional, reconceptualizado más tarde como análisis de estudios de caso. Asistí a sus seminarios regularmente y ambos me influyeron enormemente. Poco a poco, abandoné los modelos abstractos en pro de una teoría de la antropología social empírica e históricamente fundada. Comencé mi larga marcha desde la teoría económica neoclásica a la sociología histórico-comparativa.

Este fue el contexto en el que escribiste tu ensayo «The Political Economy of Rhodesia», que analizaba las formas de desarrollo de la clase capitalista en este país y sus contradicciones específicas, al tiempo que explicaba las dinámicas que condujeron a la victoria en 1962 del Rhodesian Front Party, animado por los colonos, y a la Declaración Unilateral de Independencia de 1965 por parte de Smith. ¿Cuál fue el impulso inicial subyacente al ensayo y cuál es para ti retrospectivamente su importancia?

«The Political Economy of Rhodesia» fue escrito a instancias de Van Velsen, que criticaba sin descanso mi uso de los modelos matemáticos. Yo había escrito una recensión del libro de Colin Leys European Politics in Southern Rhodesia y Van Velsen me sugirió que la convirtiese en una artículo largo.

Aquí y en «Labor Supplies in Historical Perspective» analicé los modos mediante los que la total proletarización del campesinado de Rhodesia creaba contradicciones para la acumulación de capital, produciendo de hecho a la postre más problemas que ventajas para el sector capitalista 1. En la medida en que la proletarización era parcial hacía posible que los campesinos africanos subsidiaran la acumulación de capital, porque producían parte de su subsistencia; pero cuanto más se proletarizaba al campesinado, más se descomponían estos mecanismos. El trabajo totalmente proletarizado podía ser explotado únicamente si se le pagaba un salario que le permitiera reproducir su vida. Así, pues, en lugar de facilitar la explotación del trabajo, la proletarización la hacía más difícil, exigiendo con frecuencia un régimen que debía hacerse paulatinamente más represivo. Martin Legassick y Harold Wolpe, por ejemplo, mantenían que el apartheid sudafricano respondía fundamentalmente al hecho de que el régimen tenía que optar por una mayor represión de la fuerza de trabajo africana porque ésta estaba totalmente proletarizada y no podía subsidiar por más tiempo la acumulación de capital como había hecho en el pasado.

El conjunto de la región meridional de África –que abarca desde Sudáfrica y Botsuana, pasando por la antigua Rhodesia, Mozambique y Malawi, que se denominaba entonces Nyasaland, hasta llegar a Kenia como su espolón nororiental– se caracterizaba por su riqueza mineral, su agricultura de colonos y una extrema desposesión del campesinado. Es muy diferente del resto de África, incluido el norte. Las economía de África occidental se basaban fundamentalmente en el campesinado, pero la región meridional –la que Samir Amin denomina «el África de las reservas de trabajo»– era en muchos aspectos un paradigma de extrema desposesión campesina y por consiguiente de proletarización. Varios de nosotros estábamos señalando que este proceso de extrema desposesión era contradictorio, ya que habiendo creado inicialmente las condiciones para que el campesinado subsidiase la agricultura, la industria minera, la actividad manufacturera, etc. capitalistas, comenzaba, sin embargo, a provocar cada vez más dificultades a la hora de explotar, movilizar y controlar el proletariado que estaba generando. El trabajo que hicimos entonces –mi «Labour Supplies in Historical Perspective» y los trabajos relacionados de Legassick y Wolpe– estableció lo que llegó a ser conocido como el Southern African Paradigm sobre los límites de la proletarización y la desposesión.

Contrariamente a lo afirmado por aquellos que todavía identifican desarrollo capitalista con proletarización tout court –Robert Brenner, por ejemplo– la experiencia de África meridional mostró que la proletarización, en y por sí misma, no favorece el desarrollo capitalista, cuando no se hallan presentes el resto de circunstancias requeridas. Respecto a Rhodesia, identifiqué tres estadios de proletarización, siendo tan solo uno de ellos favorable a la acumulación capitalista. En el primer estadio, los campesinos respondían al desarrollo rural capitalista ofertando productos agrícolas y suministrando trabajo únicamente a cambio de salarios elevados, caracterizándose por lo tanto la totalidad del área por la escasez de éste, porque nada más que comenzaba a funcionar una explotación agrícola o minera capitalista ello creaba una demanda de productos locales que los campesinos africanos estaban más que dispuestos a suministrar, lo cual les permitía participar en la economía monetaria mediante la venta de sus productos en vez de mediante la venta de su trabajo. Un objetivo del apoyo estatal a la agricultura de colonos era inducir la competencia entre los campesinos africanos, de modo que se vieran forzados a suministrar trabajo en vez de productos, lo cual condujo a un dilatadísimo proceso que pasó de la proletarización parcial a la total, si bien, como hemos mencionado, este proceso fue también contradictorio. El problema con el modelo simple de «proletarización como desarrollo capitalista» es que ignora no sólo las realidades del capitalismo de colonos de África meridional, sino también otros muchos casos, como por ejemplo el de Estados Unidos, que se caracterizó por una pauta totalmente diferente: una combinación de esclavitud, genocidio de la población nativa e inmigración de trabajo excedente procedente de Europa.

Tú fuiste uno de los nueve docentes arrestados en la UCRN por actividades políticas durante la represión desencadenada por el gobierno de Smith en julio de 1966, ¿no es así? Sí, fuimos encarcelados durante una semana y después deportados. Te fuiste a Dar es Salaam, que parecía entonces, por muchas razones, una especie de paraíso de interacciones intelectuales. ¿Puedes hablarnos de ese periodo y del trabajo que allí realizaste con John Saul?

Fue un periodo muy excitante, tanto intelectual como políticamente. Cuando llegué a Dar es Salaam en 1966, Tanzania era un país independiente desde hacía tan solo unos años. Nyerere defendía lo que él consideraba que era una forma de socialismo africano. Logró mantenerse equidistante de ambos lados durante la escisión chino-soviética y mantuvo muy buenas relaciones con los escandinavos. Dar es Salaam se convirtió en la encrucijada de todos los movimientos de liberación nacional exiliados de África meridional: de las colonias portuguesas, Rhodesia y Sudáfrica. Pasé allí tres años en la Universidad y encontré todo tipo de gente: desde activistas del movimiento Black Power estadounidense a académicos e intelectuales como Immanuel Wallerstein, David Apter, Walter Rodney, Roger Murray, Sol Picciotto, Catherine Hoskins, Jim Mellon, que después sería unos de los fundadores de los Weathermen, Luisa Passerini, que estaba realizando una investigación sobre el FRELIMO, y muchos otros, incluyendo, por supuesto, a John Saul.

En Dar es Salaam, trabajando con John, cambié el objeto de mis investigaciones pasando de los procesos de oferta de fuerza de trabajo al problema de los movimientos de liberación nacional y los nuevos regímenes que estaban emergiendo de la descolonización. Ambos éramos escépticos sobre la capacidad de estos regímenes de emanciparse por sí mismos de lo que comenzaba a denominarse por entonces neocolonialismo y de cumplir sus promesas de desarrollo económico. Pero había también una diferencia entre nosotros, que creo que ha persistido hasta el día de hoy, consistente en que yo me mostraba mucho menos emocionalmente afectado por este hecho que John. Para mí, estos movimientos eran movimientos de liberación nacional; no eran en modo alguno movimientos socialistas aun cuando abrazasen la retórica del socialismo. Eran regímenes populistas y, por consiguiente, yo no esperaba mucho más allá de la liberación nacional, que ambos consideramos importante por sí misma. Pero si había posibilidades para que se produjeran desarrollos políticos que transcendieran este cuadro es algo que John y yo todavía discutimos, afablemente, siempre que nos encontramos. Los ensayos que escribimos juntos, sin embargo, fueron la crítica sobre la que estábamos de acuerdo.

Cuándo volviste a Europa, ¿encontraste un mundo muy distinto al que habías dejado seis años antes?

Sí. Regreso a Italia en 1969 y me veo inmerso inmediatamente en dos situaciones peculiares. Una fue en la Universidad de Trento donde me habían ofrecido un puesto docente. Trento era el principal centro de militancia estudiantil y la única universidad en Italia que ofrecía doctorados en sociología en aquellos momentos. Mi nombramiento fue apoyado por el comité directivo de la universidad formado por el democratacristiano Nino Andreatta, por el socialista liberal Noberto Bobbio y por Francesco Alberoni; la decisión pretendía calmar al movimiento estudiantil contratando a un radical. En el primer seminario que di tuve solo cuatro o cinco estudiantes; pero en el primer cuatrimestre, tras publicarse mi libro sobre África en el verano de 1969, tuve casi 1.000 estudiantes intentando entrar en el aula 2. Mi curso se convirtió en un gran acontecimiento en Trento, llegando incluso a producir un conflicto en Lotta Continua: la facción de Boato quería que los estudiantes acudieran a clase para que oyeran una crítica radical de las teorías del desarrollo, mientras que la de Rostagno intentaba interrumpir las lecciones tirando piedras al aula desde el patio.

La segunda situación en la que me veo inmerso se produce en Turín con la participación de Luisa Passerini, que era una prominente propagadora de los escritos situacionistas, y que tenía por consiguiente una gran influencia sobre los cuadros de Lotta Continua que coqueteaban con el situacionismo.

Estaba yendo de Trento a Turín a través de Milán, que era como ir desde el centro del movimiento estudiantil al centro del movimiento obrero. Me sentí atraído y al mismo tiempo molesto por determinados aspectos de este movimiento, particularmente por su rechazo de la «política». En algunas asambleas, trabajadores realmente militantes se levantaban y decían «¡basta ya de política! La política nos está llevando en la dirección equivocada. Necesitamos unidad». Para mí, fue como un shock, viniendo de África, descubrir que los sindicatos comunistas eran considerados reaccionarios y represivos por los trabajadores en lucha y eso que había una buena parte de verdad en esto. La reacción contra los sindicatos del PCI se convirtió en una reacción contra los sindicatos. Grupos como Potere Operario y Lotta Continua se erigieron ellos mismos como alternativas, tanto a los sindicatos como a los partidos de masas. Con Romano Madera, que entonces era un estudiante, pero también un cuadro político y un gramsciano –una rareza en la izquierda extraparlamentaria– comenzamos a desarrollar la idea de encontrar una estrategia gramsciana que sirviera para el movimiento.

De ahí emergió por primera vez la idea de autonomía, la idea de autonomía intelectual de la clase obrera. La creación de este concepto se atribuye ahora habitualmente a Antonio Negri, pero de hecho se originó en la interpretación de Gramsci que nosotros desarrollamos a principios de la década de 1970 en el Grupo Gramsci, cofundado por Madera, Passerini y yo mismo. Consideramos que nuestra principal contribución al movimiento no consistía en proporcionar un sustituto a los sindicatos o los partidos, sino en ayudar como estudiantes e intelectuales a las vanguardias obreras a desarrollar su propia autonomía –autonomia operaia– mediante una comprensión de los procesos generales, tanto nacionales como globales, en los que sus luchas tenían lugar. En términos gramscianos, esto se concibió como la formación de intelectuales orgánicos de la clase obrera en lucha, para lo cual creamos los Colletivi Politici Operai, que llegaron a ser conocidos como el Area dell’Autonomia. Cuando estos colectivos desarrollaran su propia práctica autónoma, el Grupo Gramsci dejaría de tener una función y podría disolverse. Cuando realmente se disolvió, Negri entró en escena y llevó a los Colletivi Politici Operai y al Area dell’Autonomia en una dirección arriesgada que estaba muy alejada de lo que originalmente pretendía el proyecto inicial.

¿Extrajiste lecciones comunes de las luchas de liberación nacional africanas y de las luchas obreras que se estaban produciendo en Italia?

Las dos experiencias tenían en común el hecho de que en ambas mantenía muy buenas relaciones con los movimientos globalmente considerados, los cuales querían saber con qué fundamento yo estaba participando en su lucha. Mi posición era: «Yo no voy a deciros qué hacer, porque vosotros conocéis la situación mucho mejor que yo la conoceré nunca. Pero yo estoy mejor situado para comprender el contexto general en el que se desarrollan las luchas, así que nuestro intercambio tiene que basarse en el hecho de que vosotros me contáis cuál es vuestra situación y yo os cuento como se relaciona con el contexto más amplio que vosotros no podéis ver o que veis tan solo parcialmente, desde donde vosotros operáis». Esa fue siempre la base de excelentes relaciones, tanto con los movimientos de liberación en África meridional como con los trabajadores italianos.

El artículo sobre la crisis capitalista surgió de un intercambio de este tipo, en 1973. A los trabajadores se les decía: «Ahora se está produciendo una crisis económica, tenemos que mantener la calma. Si luchamos, los trabajos de la fábrica se irán a otro sitio». Así que los trabajadores nos preguntaban: «¿Estamos en crisis? Y si es así, ¿cuáles son las implicaciones de ello? ¿Debemos estarnos quietos ahora por esta razón?». Los artículos que constituyeron «Towards a Theory of Capitalist Crisis» fueron escritos en esta particular problemática, definida por los propios trabajadores, que nos decían: «Informadnos sobre el mundo exterior y sobre lo que tenemos que esperar». El punto de partida de los artículos era «mirad, las crisis ocurren con independencia de que luchéis o no; no son un producto de la militancia de los trabajadores o de los “errores” de la gestión económica, sino elementos fundamentales del funcionamiento de la propia acumulación de capital». Esa fue la orientación inicial. El artículo fue escrito en el inicio mismo de la crisis, antes de que ésta fuera ampliamente reconocida; fue importante como marco de referencia, un marco que he utilizado a lo largo de los años para verificar lo que estaba sucediendo y desde ese punto de vista han funcionado realmente bien.

Volveremos a la teoría de las crisis capitalistas, pero primero quería preguntarte sobre tu trabajo en Calabria. En 1973, justo cuando el movimiento estaba empezando a refluir, aceptaste la oferta de enseñar en Cosenza.

Una de las atracciones de ir a Calabria, para mí, fue continuar en una nueva ubicación mi investigación sobre los procesos de oferta de trabajo. Ya había visto en Rhodesia cómo la proletarización total de los africanos –o, dicho más exactamente, cuando éstos llegaban a la conclusión de que lo habían sido totalmente– conducía a luchas que reclamaban un salario que les permitiese reproducirse en las áreas urbanas. En otras palabras, la ficción de que «somos varones solteros, nuestras familias siguen viviendo en comunidades campesinas en las zonas rurales» no puede mantenerse una vez que ellos viven en las ciudades. Yo había señalado esto en «Labour Supplies in Historical Perspective», lo cual llegó a perfilarse más nítidamente en Italia porque aquí me enfrentaba a un enigma: los migrantes del sur eran llevados a las regiones industriales del norte como esquiroles durante la década de 1950 y principios de la de 1960, pero a lo largo de ésta y sobre todo al final de la misma se transformaron en las vanguardias de la lucha de clases, lo cual constituye una experiencia típica de los migrantes. Cuando formé un grupo de investigación en Calabria, propuse la lectura de los antropólogos sociales sobre África, particularmente sobre migración, y a continuación efectuamos un análisis de los procesos de oferta de fuerza de trabajo procedente de Calabria. Las cuestiones planteadas eran las siguientes: ¿qué estaba creando las condiciones para que se produjese esta migración? y ¿cuáles eran sus límites, dado que en un cierto punto en lugar de crear una fuerza de trabajo dócil que podía ser utilizada para socavar el poder negociador de la clase obrera septentrional, los propios migrantes se convertirían en la vanguardia militante?

De la investigación emergieron dos cosas. En primer lugar, el desarrollo capitalista no se fundamenta necesariamente sobre la proletarización total.

Por un lado, la migración obrera de larga distancia se estaba produciendo desde lugares en los que no estaba teniendo lugar desposesión alguna, en dónde había incluso posibilidades para que los migrantes comprasen tierra de los terratenientes, lo cual se hallaba interrelacionado con el sistema local de primogenitura mediante el cual el primogénito heredaba la tierra. Tradicionalmente, los hijos menores terminaban entrando en la Iglesia o en el ejército, hasta que la migración de larga distancia a gran escala ofreció una alternativa cada vez más importante de ganar el dinero necesario para comprar tierra y volver a casa para establecer sus propias explotaciones agrícolas. Por otro lado, en las áreas realmente pobres, en las que el trabajo se hallaba totalmente proletarizado, esos hijos menores no podían permitirse en absoluto el lujo de emigrar. El único modo en el que pudieron hacerlo fue, por ejemplo, cuando los brasileños abolieron la esclavitud en 1888 y necesitaron una fuerza de trabajo barata sustitutiva para lo cual reclutaron trabajadores de estas áreas profundamente empobrecidas del sur Italia, pagaron sus pasajes y los establecieron en Brasil para reemplazar a los esclavos emancipados. Se trata de pautas de migración muy diferentes, pero en general no es el muy pobre el que migra porque es necesario tener determinados recursos y conexiones para hacerlo.

La segunda conclusión de la investigación calabresa presentaba similitudes con los resultados de la investigación sobre África. Aquí también la disposición de los migrantes a involucrarse en las luchas obreras en los lugares a los que se desplazaban, dependía de si las condiciones en los mismos se consideraban permanentes a la hora de determinar sus oportunidades de vida. No basta con decir que la situación de las áreas de procedencia de los flujos migratorios determina cuáles serán los salarios y las condiciones en las que los migrantes trabajarán. Hay que indicar en qué momento los migrantes perciben que están obteniendo el grueso de sus medios de subsistencia del empleo asalariado: este punto de inflexión puede detectarse y verificarse su evolución. Pero el punto esencial que descubrimos fue un tipo de crítica diferente de la idea de proletarización como el proceso típico de desarrollo capitalista.

La primera versión escrita de esta investigación fue robada de un coche en Roma, de modo que la versión definitiva se escribió en Estados Unidos muchos años después de que te trasladaras a Binghamton en 1979, en donde se está desarrollando el análisis de los sistemas-mundo. ¿Fue ésta la primera vez en la que te posicionaste explícitamente sobre la relación existente entre proletarización y desarrollo capitalista respecto a las opiniones mantenidas por Wallerstein y Brenner?

Sí, aunque no fui lo suficientemente explícito al respecto, si bien mencioné tanto a Wallerstein como a Brenner de pasada, siendo el conjunto del trabajo no obstante una crítica de ambos 4. Wallerstein mantiene la teoría de que las relaciones de producción son determinadas por su posición en la estructura centro-periferia de la economía-mundo capitalista. En su opinión, en la periferia tendemos a encontrar relaciones de producción que son coercitivas; no encontramos una proletarización total, que es la situación que tenemos en el centro. Brenner mantiene, en algunos aspectos, la opinión opuesta, pero en otros sentidos es muy similar: que las relaciones de producción determinan la posición en la estructura centro-periferia.

En ambos casos, encontramos una relación particular entre la posición en la relación centro-periferia y las relaciones de producción. La investigación calabresa mostró que éste no era el caso. Ahí, en el seno de la misma ubicación periférica, encontramos tres sendas diferentes desarrollándose y reforzándose simultánea y recíprocamente. Además, las tres sendas se asemejaban poderosamente a la evolución que había caracterizado, históricamente, diferentes ubicaciones del centro de la economía-mundo capitalista.

Una es muy similar a la vía del junker que presentaba Lenin: latifundio con total proletarización; otra se asemeja a la vía «estadounidense» de Lenin, de pequeñas y medianas explotaciones, insertas en el mercado. Lenin no presenta la tercera, que nosotros denominamos vía suiza: migración de larga distancia y después inversión y retención de la propiedad cuando se vuelve a casa. En Suiza, no existe desposesión del campesinado, sino por el contrario una tradición de migración de larga distancia que conduce a la consolidación de la pequeña explotación agrícola. Lo interesante sobre Calabria es que estas tres vías, que en otros sitios se hallan asociadas con un posición en el centro, se encuentran aquí en la periferia, lo cual constituye una crítica tanto del proceso uniforme de proletarización postulado por Brenner como de la remisión de las relaciones de producción a la posición en la estructura centro/periferia mantenida por Wallerstein.

Tu libro La geometria dello’imperialismo apareció en 1978, antes de que te fueses a Estados Unidos. Releyéndolo, me sorprendió la metáfora matemática –la geometría– que utilizas para comprender la teoría del imperialismo de Hobson, y que desempeña una función muy útil. Pero en su interior, se plantea una interesante cuestión geográfica: cuando pones en relación a Hobson con el capitalismo, la noción de hegemonía emerge repentinamente bajo la forma de un cambio que va de la geometría a la geografía y que surge de las tesis que planteas en el libro. ¿Cuál fue el impulso inicial que te llevo a escribir La geometria dell’imperialismo y cuál es su importancia para ti?

Me desconcertaban, en ese momento, las confusiones terminológicas que giraban en torno al término «imperialismo». Mi objetivo era disipar parte de esa confusión creando un espacio topológico en el que los diferentes conceptos, que con frecuencia se denominaban todos ellos confusamente como «imperialismo», pudieran distinguirse entre sí. Pero como un ejercicio sobre el imperialismo, sí, también funcionaba para mí como una transición al concepto de hegemonía. Me extendí sobre este aspecto explícitamente en el «Posfacio» a la segunda edición de La geometria dell’imperialismo, en el que sostenía que el concepto gramsciano de hegemonía podía ser más útil que el de «imperialismo» para analizar las dinámicas del sistema interestatal contemporáneo. Desde este punto de vista, lo que yo –y otros– hacíamos era simplemente aplicar la noción de hegemonía gramsciana a las relaciones interestatales, cuando se había aplicado originalmente antes de Gramsci al análisis de las relaciones de clase en el seno de una jurisdicción política nacional. Al hacerlo, por supuesto, Gramsci enriquecía el concepto de innumerables modos que no habían sido perceptibles anteriormente. Nuestra reexportación del mismo a la esfera internacional se benefició enormemente de este enriquecimiento.

Una influencia central en The Long Twentieth Century 5, publicado en 1994, es Braudel. Tras haber absorbido sus enseñanzas, ¿tienes alguna crítica importante que hacerle?

La crítica es realmente fácil. Braudel es una fuente increíblemente rica de información sobre los mercados y el capitalismo, pero carece de un marco teorético. O dicho más precisamente, como señaló Charles Tilly, Braudel es tan ecléctico que tiene innumerables teorías parciales, la suma de las cuales no es una teoría. Tú no puedes simplemente apoyarte en Braudel; tienes que aproximarte a él con una idea clara de lo que estás buscando y de lo que quieres extraer de él. Un aspecto sobre el me concentré, que diferencia a Braudel de Wallerstein y del resto de analistas de los sistemas-mundo –por no hablar de historiadores económicos más tradicionales, marxistas o no– es la idea de que el sistema de Estados nacionales, tal y como emergió en los siglos XVI y XVII, fue precedido por un sistema de ciudades-Estado; y que los orígenes del capitalismo han de buscarse ahí, en las ciudades-Estado. Ésta es una característica específica de Occidente, o de Europa, en comparación con otras partes del mundo.

Pero es fácil perderse si uno se limita simplemente a seguir a Braudel, porque él te lleva en innumerables direcciones diferentes. Por ejemplo, yo tuve que extraer este punto y combinarlo con lo que estaba aprendiendo del libro de William McNeill The Pursuit of Power, que también argumenta, desde una perspectiva diferente, que un sistema de ciudades-Estado precedió y preparó la emergencia del sistema de Estados territoriales.

Otra idea a la que tú dotas de una profundidad teórica mucho mayor, pero que sin embargo proviene de Braudel, es la noción de que la expansión financiera anuncia el otoño de un particular sistema hegemónico y precede el cambio a una nueva potencia hegemónica. ¿Esto sería una de las intuiciones fundamentales de The Long Twentieth Century?

Sí. La idea era que las organizaciones capitalistas más importantes de una época particular también serían líderes de la expansión financiera, que siempre se produce cuando la expansión material de las fuerzas productivas alcanza sus límites. La lógica de este proceso –aunque de nuevo Braudel no la presenta– es que cuando la competencia se intensifica, la inversión en la economía material se hace cada vez más arriesgada y, por consiguiente, la preferencia por la liquidez se acentúa, lo cual crea las condiciones de oferta de la expansión financiera. La cuestión que se plantea a continuación es, por supuesto, cómo se crean las condiciones de demanda para que se produzcan expansiones financieras. A este respecto, recurrí a la idea de Weber de que la competencia interestatal por el capital en busca de inversión constituye la especificidad histórico-mundial de la era moderna.

Esta competencia crea, en mi opinión, las condiciones de demanda para la expansión financiera. La idea de Braudel del «otoño» como fase conclusiva del proceso de liderazgo en la acumulación, que pasa de la material a la financiera, y que conduce finalmente al desplazamiento por otro líder, es crucial. Pero también lo es la idea de Marx de que el otoño de un Estado particular, que experimenta una expansión financiera, es también la primavera de otra ubicación: los excedentes que se acumulan en Venecia van a Holanda; los que se acumulan aquí van después a Inglaterra; y los que se acumulan en ésta última van a Estados Unidos. Marx nos permite, pues, complementar lo que hemos encontrado en Braudel: el otoño se convierte en primavera en otra parte, produciendo una serie de desarrollos interconectados. The Long Twentieth Century describe estos ciclos sucesivos de expansión capitalista y de poder hegemónico desde el Renacimiento hasta el momento presente.

En tu narrativa, las fases de expansión material del capital finalmente colapsa bajo la presión de la supercompetencia dando lugar a fases de expansión financiera cuyo agotamiento precipita a continuación un periodo de caos interestatal que se resuelve mediante la emergencia de una nueva potencia hegemónica capaz de restaurar el orden global y de reiniciar de nuevo el ciclo de expansión material soportado por un nuevo bloque social. Tales potencias hegemónicas han sido sucesivamente Génova, los Países Bajos, Gran Bretaña y Estados Unidos. ¿En qué medida consideras su surgimiento puntual, momento en el que cada una de ellas concluye un periodo precedente de desorden y conflictos, como un conjunto de contingencias?

¡Buena y difícil pregunta! Hay siempre un elemento de contingencia, pero al mismo tiempo la razón por la que estas transiciones duran tanto y atraviesan periodos de turbulencia y caos es que las propias agencias, como emergen posteriormente para organizar el sistema, experimentan un proceso de aprendizaje. Esto resulta obvio si analizamos el caso más reciente, el de Estados Unidos, que a finales del siglo XIX ya presentaba determinadas características que lo convertían en posible sucesor de Gran Bretaña como líder hegemónico, pero que necesitó más de medio siglo, dos guerras mundiales y una depresión catastrófica antes de desarrollar tanto las estructuras como las ideas que después de la Segunda Guerra Mundial le permitieron convertirse en una potencia verdaderamente hegemónica. ¿Fue el desarrollo de Estados Unidos como poder hegemónico potencial en el siglo XIX estrictamente una contingencia o hay algo más? No lo sé. Claramente, hubo un aspecto geográfico contingente, dado que Norteamérica tenía una configuración espacial diferente de la de Europa, que le permitió formar un Estado que no podía haberse creado en esta última, excepto en su flanco oriental, en el que Rusia también se estaba expandiendo territorialmente; pero hubo también un elemento sistémico: Gran Bretaña creó un sistema de crédito internacional que, después de determinado momento, favoreció la formación de Estados Unidos de modos específicos.

Ciertamente, si Estados Unidos no hubiera existido con su particular configuración geográfica a finales del siglo XIX, la historia habría sido muy diferente.

¿Cual habría sido la potencia hegemónica? Tan solo podemos hacer conjeturas. Pero existía Estados Unidos, que estaba creciendo en múltiples aspectos a partir de la tradición de Holanda y Gran Bretaña. Génova era un poco diferente: no digo en ningún momento que fuera hegemónica; se hallaba más próxima al tipo de organización financiera transnacional que se produce en las diásporas, incluida la diáspora china contemporánea, pero nunca fue hegemónica en el sentido gramsciano en el que lo fueron Holanda, Gran Bretaña y Estados Unidos. La geografía cuenta muchísimo; pero aunque éstas son tres potencias hegemónicas espacialmente muy diferentes, cada una de ellas creció a partir de características organizacionales aprendidas de la anterior. Gran Bretaña tomó prestados un gran número de elementos de Holanda y Estados Unidos hizo lo propio respecto a la potencia británica; se trata de un conjunto interrelacionado de Estados y en su sucesión se produce un efecto bola de nieve. Así que sí, hay contingencia, pero también vínculos sistémicos.

The Long Twentieth Century no se ocupa de las vicisitudes del movimiento obrero. ¿Lo omitiste porque lo considerabas entonces como de menor importancia o porque la arquitectura del libro –su subtítulo es Dinero y poder en los orígenes de nuestra época– era ya tan amplia y compleja que pensaste que incluir el movimiento la iba a sobrecargar demasiado?

Por la segunda razón. The Long Twentieth Century originalmente iba a ser coescrito con Beverly Silver –a quien encontré en Binghamton– e iba a tener tres partes. Una trataba sobre las hegemonías, que ahora constituye el primer capítulo del libro. La segunda debía abordar el capital: la organización del capital, la empresa; básicamente la competencia. La tercera parte iba a analizar la cuestión del trabajo: relaciones trabajo y capital y los movimientos obreros. Pero el descubrimiento de la financiarización como una pauta recurrente del capitalismo histórico puso patas arriba todo el proyecto y me forzó a retroceder en el tiempo, lo cual yo nunca quise hacer, porque el libro supuestamente iba a versar sobre el «largo siglo XX», entendiendo por tal el periodo comprendido desde la Gran Depresión de la década de 1870 hasta el presente. Cuando descubrí el paradigma de la financiarización quedé totalmente fuera de combate y The Long Twentieth Century se convirtió básicamente en un libro sobre el papel del capital financiero en el desarrollo histórico del capitalismo desde el siglo XIV. Así que Beverly se hizo cargo del análisis sobre el trabajo en su libro Forces of Labour, que apareció en 2003 6.

Sí, Chaos and Governance in the Modern World System incluye capítulos sobre la geopolítica, la empresa, el conflicto social, etc., lo cual indica que el proyecto original nunca fue abandonado 7. Pero ciertamente no se añadió a The Long Twentieth Century porque no podía concentrarme en la recurrencia cíclica de las expansiones financieras y materiales y al mismo tiempo ocuparme del trabajo. Una vez que cambias el objeto de análisis a la hora de definir el capitalismo y optas por estudiarlo a partir de una sucesión de expansiones materiales y financieras, se hace muy difícil volver a reintroducir el trabajo. No solo se trata de un asunto enorme a la hora de abordarlo, sino que también se produce una variación considerable a lo largo del tiempo y del espacio en la relación entre capital y trabajo.

En primer lugar, como señalamos en Chaos and Governance in the Modern World System, se produce una aceleración de la historia social. Cuando tú comparas las transiciones de un régimen de acumulación a otro, te das cuenta de que en la transición de la hegemonía holandesa a la británica en el siglo XVIII, el conflicto social llega tarde respecto a las expansiones financieras y las guerras. En la transición de la hegemonía británica a la estadounidense a principios del siglo XX, la explosión del conflicto social fue más o menos simultánea al despegue de la expansión financiera y las guerras. En la transición actual –hacia un destino desconocido– la explosión del conflicto social a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970 precedió a la expansión financiera y se produjo sin guerras entre las potencias más importantes.

En otras palabras, si analizamos la primera mitad del siglo XX, las mayores luchas de los trabajadores se produjeron en la víspera de las guerras mundiales y después de las mismas. Este era el fundamento de la teoría de la revolución de Lenin: que las rivalidades intercapitalistas convertidas en guerras crearían las condiciones favorables para la revolución, que es algo que puede observarse empíricamente hasta la Segunda Guerra Mundial. En cierto sentido, puede sostenerse que en la transición actual la aceleración del conflicto social ha impedido que los Estados capitalistas libren guerras entre sí. Así, pues, para volver a tu pregunta, en The Long Twentieth Century opté por concentrarme en analizar exhaustivamente las expansiones financieras, los ciclos sistémicos de acumulación de capital y las hegemonías mundiales, mientras que en Chaos and Governance in the Modern World System volvimos al problema de las interrelaciones entre el conflicto social, las expansiones financieras y las transiciones hegemónicas.

En su discusión de la acumulación primitiva Marx escribe sobre la deuda nacional, el sistema crediticio y la bancocracia –en cierto sentido, la integración entre finanzas y Estado se ha producido durante la acumulación primitiva– como algo absolutamente crítico para el modo en que evoluciona el sistema capitalista. Pero el análisis de El capital no aborda el sistema crediticio hasta el volumen III, porque Marx no quiere ocuparse del interés, aunque el sistema crediticio resulte crucial para la centralización del capital, para la organización del capital fijo, etc. Esto plantea la cuestión de cómo funciona realmente la lucha de clases en torno al nexo finanzas-Estado, que desempeña el papel vital que estás comentando. Parece existir un vacío en el análisis de Marx: por un lado, dice que la dinámica importante es la existente entre el capital y el trabajo; por otro, el trabajo no parece que sea crucial para los procesos de los que estás hablando, esto es, transferencias de hegemonía, saltos de escalas. Es comprensible que fuera realmente difícil integrar en la narrativa de The Long Twentieth Century el trabajo, porque en un sentido la relación capital-trabajo no es central para ese aspecto de la dinámica capitalista. ¿Estarías de acuerdo con ello?

Sí, estoy de acuerdo, pero con una cualificación: el fenómeno que he mencionado de la aceleración de la historia social. Las luchas obreras de la década de 1960 y principios de la de 1970, por ejemplo, constituyeron un factor esencial en la financiarización de finales de esta última década y principios de la de 1980 y de las formas en que evolucionó. La relación entre luchas de los trabajadores y grupos subalternos y la financiarización es algo que cambia a lo largo del tiempo y recientemente ha desarrollado características que antes no tenía. Pero si tú intentas explicar la recurrencia de las expansiones financieras no puedes concentrarte demasiado sobre el trabajo, porque entonces hablarás únicamente sobre el último ciclo; cometerás el error de tomar el trabajo como la causa de las expansiones financieras, cuando las anteriores despegaron sin la intervención de las luchas de los trabajadores o de los grupos subalternos.

No obstante, sobre la cuestión del trabajo podríamos remontarnos a tu ensayo de 1990 sobre la remodelación del movimiento obrero mundial, «Marxist Century, American Century»8. Sostienes aquí que el análisis de Marx de la clase obrera contenido en el Manifiesto comunista es profundamente contradictorio, ya subraya simultáneamente el creciente poder colectivo del trabajo, a medida que avanza el desarrollo capitalista, y su creciente pauperización como consecuencia de la existencia de un ejército industrial activo y de un ejército industrial de reserva. Marx, señalas, pensaba que ambas tendencias se unirían en una misma masa humana, pero tú sostienes que a principios del siglo XX ambas llegaron a estar espacialmente polarizadas. En Escandinavia y en el mundo anglosajón prevaleció la primera, en Rusia y más al este la segunda (Berstein comprendió la situación de la primera, Lenin de la segunda), lo cual condujo a la escisión entre las alas reformista y revolucionaria del movimiento obrero. En Europa central –Alemania, Austria, Italia–, por otro lado, sostienes, que existía un equilibrio más fluctuante entre la fuerza de trabajo activa y en reserva, lo cual condujo a los errores de Kautsky, incapaz de escoger entre reforma o revolución, que contribuyeron a la victoria del fascismo. Al final del ensayo, sugerías que una recomposición del movimiento podría estar a punto de producirse, dado que la miseria reaparecía en Occidente con el retorno de un desempleo masivo, y el poder colectivo de los trabajadores se manifestaba en el Este con el surgimiento de Solidaridad en Polonia, reuniendo quizá lo que el espacio y la historia habían dividido. ¿Cuál es tu opinión sobre tal perspectiva hoy?

Bien, la primera cosa que hay que decir es que además de este escenario optimista desde el punto de vista de la conexión de las condiciones de la clase obrera globalmente analizada se perfilaba una consideración más pesimista en el ensayo, que apuntaba a algo que siempre he considerado un serio defecto en el Manifiesto de Marx y Engels. Hay un salto lógico que realmente no se sostiene ni intelectual ni históricamente y que es la idea de que para el capital aquellas cosas que hoy denominaríamos género, etnicidad, nacionalidad, no importan, que la única cosa que le importa es la posibilidad de explotación y que, por lo tanto, el grupo de estatus más explotable presente en el seno de la clase trabajadora es el único que empleará sin ninguna discriminación en términos de raza, género o etnicidad.

Eso es ciertamente cierto, pero de ello no se desprende que los diversos grupos de estatus presentes en la clase obrera aceptarán esto tal cual. De hecho es precisamente en el momento en que la proletarización se generaliza y los trabajadores se hallan sujetos a esta disposición del capital, cuando movilizan toda diferencia de estatus que pueden identificar o construir para ganar un tratamiento privilegiado por parte de los capitalistas. Los trabajadores se movilizarán a partir de líneas de género, nacionales, étnicas o de cualquier otro tipo para obtener un tratamiento privilegiado del capital.

«Marxist Century, American Century» no es tan optimista como podría parecer, porque señala esta tendencia interna de la clase trabajadora a acentuar las diferencias de estatus para protegerse a sí misma de la predisposición del capital a tratar al trabajo como una masa indiferenciada que sería empleada únicamente en la medida en que le permite obtener beneficios. Así, pues, el artículo finalizaba con una nota optimista –existe una tendencia hacia la igualación–, pero al mismo tiempo es de esperar que los trabajadores luchen para protegerse a sí mismos mediante la formación o consolidación de grupos de estatus contra esa misma tendencia.

¿Significa esto que la diferenciación entre el ejército industrial activo y el ejército industrial de reserva también tiende a hallarse divida por el estatus, racializado si lo prefieres?

Depende. Si observamos el proceso globalmente –en cuyo caso el ejército industrial de reserva no se halla constituido únicamente por los desempleados, sino también por los encubiertamente desempleados y por los excluidos– entonces definitivamente existe una división de estatus entre los dos.

La nacionalidad ha sido utilizada por segmentos de la clase obrera pertenecientes al ejército industrial activo para diferenciarse del ejército de reserva global. A escala nacional, esto es menos claro. Si pensamos en Estados Unidos o en Europa, es mucho menos evidente que exista realmente una diferencia de estatus entre la fuerza de trabajo activa y la de reserva, pero si incluimos a los migrantes que actualmente están llegando desde países que son mucho más pobres, comprobamos que los sentimientos antiinmigración, que son una manifestación de esta tendencia a crear distinciones de estatus en el seno de la clase trabajadora, han crecido. Resulta, pues, un cuadro muy complicado, particularmente si observamos los flujos de migración transnacional y atendemos al hecho de que el ejército industrial de reserva se halla fundamentalmente concentrado en el Sur global y no en el Norte.

En tu artículo de 1991 «World Income Inequalities and the Future of Socialism » tú mostrabas una extraordinaria estabilidad de la jerarquía de la riqueza regional durante el siglo XX, esto es, el grado en que la diferencia en la renta per capita entre el Norte/Occidente situado en el centro de la economía-mundo capitalista y el Sur/Este situado en la semiperiferia y la periferia ha permanecido inmutado, o en realidad se ha intensificado, tras medio siglo de desarrollismo9. El comunismo, señalabas, no había logrado colmar esta diferencia en Rusia, Europa oriental o China, aunque no lo había hecho peor en este sentido que el capitalismo en América Latina, Asia sudoriental o África y en otros aspectos –una distribución más igualitaria de la renta en la sociedad y una mayor independencia del Estado del centro constituido por el Norte/Occidente– lo había hecho significativamente mejor. Dos décadas después, China ha roto obviamente la pauta que tú describías entonces. ¿En qué medida te sorprendió o no esto?

Ante todo, no debemos exagerar en qué grado China ha roto la pauta. El nivel de renta per capita en China era tan bajo –y todavía es bajo comparado con los países ricos– que incluso los avances importantes tienen que ser cualificados. China ha doblado su posición relativa respecto al mundo rico, pero todavía eso solo significa pasar del 2 por 100 de la media de la renta per capita de los países ricos al 4 por 100. Es cierto que China ha sido decisiva a la hora de reducir las desigualdades de renta mundial entre países. Si prescindimos de China, la posición del Sur ha empeorado desde la década de 1980; si la mantenemos, entonces el Sur ha mejorado algo, debido casi exclusivamente al avance de este país. Pero, por supuesto, se ha producido un enorme crecimiento de la desigualdad en el interior de la RPCh , de modo que China ha contribuido también al incremento de las desigualdades en el interior de los países durante las últimas décadas. Tomando estas dos medidas juntas –desigualdad entre y en el interior de los países– estadísticamente China ha provocado una reducción en la desigualdad global total. No deberíamos exagerar esto, dado que la pauta mundial presenta un perfil de enormes diferencias que se están reduciendo en pequeña medida. Sin embargo, es importante porque cambia las relaciones de poder entre países. Si continua, puede cambiar incluso la distribución global de la renta de un modelo que es todavía muy polarizado a una distribución más normal de tipo paretiano.

¿Me sorprendió esto? En cierto sentido, sí. De hecho, es por ello por lo que cambié mi objeto de interés durante los últimos quince años para estudiar Asia oriental, porque me di cuenta de que, aunque esta región –excepto Japón obviamente– formaba parte del Sur tenía determinadas peculiaridades que le permitían generar un tipo de desarrollo que no casaba en absoluto con la pauta de desigualdad estable entre regiones. Al mismo tiempo nadie ha afirmado –y yo desde luego no– que la estabilidad en la distribución global de la renta también significaba inmovilidad de países o regiones particulares. Una estructura completamente estable de desigualdades puede persistir con algunos países ascendiendo y otros descendiendo y esto es, en cierto sentido, lo que ha sucedido. Durante las décadas de 1980 y 1990, en particular, el desarrollo más importante ha sido la bifurcación de una altamente dinámica Asia oriental que se ha movido hacia arriba, un África estancada que ha seguido la senda descendente, particularmente África meridional, el «África de las reservas de trabajo» de nuevo.

Esta bifurcación es el asunto que más me interesa en estos momentos: ¿por qué África meridional y Asia oriental se han movido en direcciones tan opuestas? Es un fenómeno muy importante que tenemos que intentar comprender, porque hacerlo también modificaría nuestra comprensión de los fundamentos de un desarrollo capitalista exitoso y el grado en que reposa o no sobre la desposesión: la completa proletarización del campesinado como sucedió en África meridional o en una proletarización mucho más parcial que ha tenido lugar en Asia oriental. Por consiguiente, la divergencia de estas dos regiones suscita una gran cuestión teórica, que de nuevo desafía la identificación de Brenner del desarrollo capitalista con la total proletarización de la fuerza de trabajo.

Chaos and Governance in the Modern World System sostenía en 1999 que la hegemonía estadounidense declinaría principalmente al hilo del ascenso de Asia oriental y sobre todo de China. Al mismo tiempo planteaba la perspectiva de que ésta sería la región en la que el trabajo podría plantear en el futuro el desafío más drástico al capital a escala mundial. Se ha sugerido en algunas ocasiones que existe una tensión entre estas perspectivas: el ascenso de China como centro de poder rival de Estados Unidos y el incremento de la revuelta de las clases trabajadoras chinas. ¿Cómo contemplas la relación entre ambos procesos?

La relación es muy estrecha porque ante todo, contrariamente a lo que mucha gente piensa, los campesinos y trabajadores chinos tiene una tradición milenaria de revuelta que no tiene paralelo en ninguna otra parte del mundo. De hecho, muchas de las transiciones dinásticas fueron impulsadas por rebeliones, huelgas y manifestaciones no únicamente de trabajadores y campesinos, sino también de pequeños comerciantes. Se trata de una tradición que continúa sin interrupción hasta el presente. Cuando Hu Jintao dijo a Bush hace algunos años, «No se preocupe por el intento de China de desafiar el predominio estadounidense; tenemos demasiadas preocupaciones en casa», estaba señalando una de las principales características de la historia china: cómo enfrentarse a la combinación de rebeliones internas protagonizadas por las clases subordinadas y de invasiones externas por parte de los denominados bárbaros, procedentes bien de las estepas, hasta el siglo XIX, y después, desde las Guerras del Opio, del mar. Éstas han sido siempre preocupaciones abrumadoras de los gobiernos chinos y han impuesto estrechos límites al papel de China en las relaciones internacionales. El Estado chino imperial de finales del siglo XVIII y del XIX era básicamente un tipo de Estado del bienestar premoderno.

Estas características se reprodujeron a lo largo de su subsiguiente evolución. Durante la década de 1990, Jiang Zemin permitió al genio capitalista salir de la botella. Los actuales intentos de meterlo de nuevo en ella tienen que abordarse en el contexto de esta tradición mucho más dilatada. Si las rebeliones de las clases subordinadas chinas se materializan en una nueva forma de Estado del bienestar, entonces ello influirá la pauta de las relaciones internacionales durante los próximos veinte o treinta años. Pero el equilibrio de fuerzas entre las clases en China es todavía una cuestión abierta.

¿Existe una contradicción entre ser un centro fundamental de revuelta social y ser una potencia en ascenso? No necesariamente: Estados Unidos en la década de 1930 estuvo en la vanguardia de las luchas obreras al tiempo que emergía como potencia hegemónica. El hecho de que estas luchas tuvieran éxito en medio de la Gran Depresión fue un factor significativo a la hora de que Estados Unidos fuera socialmente hegemónico también para las clases trabajadoras. Éste fue ciertamente el caso en Italia donde la experiencia estadounidense se convirtió en el modelo para algunos sindicatos católicos.

Declaraciones recientes de China sugieren que existe una gran preocupación sobre los niveles de desempleo que pueden resultar de la recesión global, habiéndose dispuesto una batería de medidas para enfrentarse a ella.

¿Pero esto implica también la continuación del modelo de desarrollo de modos que pueden, a fin de cuentas, desafiar al resto del capitalismo global?

La cuestión es si las medidas que los dirigentes chinos adopten como respuesta a las luchas de los grupos subordinados pueden funcionar en otros lugares en los no existen las mismas condiciones. La cuestión de si China puede convertirse en modelo para otros Estados –particularmente para otros grandes Estados del Sur, como India– depende de innumerables especificidades históricas y geográficas que pueden no ser reproducibles en otras partes.

Los chinos saben esto y no se postulan como un modelo que tenga que ser imitado. Así, pues, lo que suceda en China será crucial en cuanto a las relaciones entre la RPCh y el resto del mundo, pero no en términos del establecimiento de un modelo para que otros lo sigan. Existe, sin embargo, una interpenetración de las luchas en China –de las luchas obreras y campesinas contra la explotación, pero también de las luchas contra los problemas ambientales y la destrucción ecológica– que no se encuentran con esa extensión en ninguna otra parte. Estas luchas están creciendo en estos momentos y resultará importante ver cómo los líderes chinos responden a ellas.

Creo que el traspaso de liderazgo a Hu Jintao y Wen Jiabao tiene que ver con el nerviosismo, por decirlo suavemente, ligado al abandono de una larga tradición de políticas de bienestar. Tendremos, pues, que seguir la evolución de la situación y observar los posibles resultados de la misma.

Volvamos a la cuestión de las crisis capitalistas. Tu ensayo de 1972 «Towards a Theory of Capitalist Crisis» establece una comparación entre el largo declive de 1873-1896 y la predicción, que se probó totalmente exacta, de otra crisis similar que históricamente comenzó en 1973. Has vuelto a este paralelismo varias veces desde entonces, señalando las similitudes, pero también las importantes diferencias entre ambas, sin embargo has escrito menos sobre la crisis de 1929 y su evolución. ¿Sigues considerando que la Gran Depresión presenta una menor relevancia?

Bien, no menos relevancia, porque de hecho es la crisis más seria que ha experimentado el capitalismo histórico y ciertamente constituyó un punto de inflexión. Pero también educó a las potencias realmente importantes sobre lo que tenían que hacer para no repetir la experiencia. Existe una variedad de instrumentos conocidos y menos conocidos para impedir que ese tipo de hundimiento se produzca de nuevo. Incluso ahora, aunque el colapso de los mercados bursátiles está siendo comparado con el de la década de 1930, creo, y puedo estar equivocado, que tanto las autoridades monetarias como los gobiernos de los Estados que realmente cuentan van a hacer todo lo que puedan para evitar que el colapso de los mercados financieros tenga efectos sociales similares a los de la década de 1930. No pueden permitírselo políticamente así que tirarán para adelante haciendo todo lo que tengan que hacer. Incluso Bush –y antes que él Reagan– a pesar de toda su ideología de libre mercado, recurrieron a un tipo extremo de financiación del gasto de corte keynesiano. Su ideología es una cosa, lo que realmente hacen es otra, porque están respondiendo a situaciones políticas que no pueden tolerar que se deterioren demasiado. Los aspectos financieros pueden ser similares a la década de 1930, pero existe una mayor conciencia y unas restricciones más severas sobre las autoridades políticas para que no permitan que estos procesos afecten a la denominada economía real en la misma medida en que lo hicieron en la década de 1930. No estoy diciendo que la Gran Depresión sea menos relevante, pero no estoy convencido de que se vaya a repetir en un futuro próximo. La situación de la economía mundial es radicalmente diferente. En la década de 1930 se hallaba enormemente segmentada y ello puede haber sido el factor que produjo las condiciones para que se produjera una cadena de derrumbamientos como la que se produjo. Ahora está mucho más integrada.

En «Towards a Theory of Capitalist Crisis» describes un profundo conflicto estructural en el capitalismo, en el que diferencias entre crisis que son causadas por una tasa demasiado alta de explotación, que conduce a crisis de realización a causa de una demanda efectiva insuficiente, y aquellas otras debidas a una tasa demasiado baja de explotación, que reduce la demanda de medios de producción. En la actualidad, ¿todavía sostienes esta distinción general y si es así dirías que estamos inmersos en una crisis de realización, enmascarada por un endeudamiento personal y una financiarización crecientes debidos a las represiones salariales que han caracterizado al capitalismo durante los últimos treinta años?

Sí. Creo que durante los últimos treinta años se ha producido un cambio en la naturaleza de la crisis. Hasta principios de la década de 1980, la crisis fue una crisis típica de caída de la tasa de beneficio debido a la intensificación de la competencia entre las agencias capitalistas y a que en aquellas circunstancias los trabajadores estaban mucho mejor equipados para protegerse a sí mismos que en depresiones anteriores, tanto la de finales del siglo XIX como la de la década de 1930. Esta fue, pues, la situación durante la década de 1970. La contrarrevolución monetaria de Reagan- Thatcher se orientó realmente a socavar este poder, esta capacidad de las clases trabajadoras de protegerse a sí mismas, y si bien este no fue su único objetivo, sí fue uno de los principales. Creo que tú citas algún asesor de Thatcher diciendo que lo que ellos hacían…… era crear un ejército industrial de reserva; exactamente…

… ¡lo que Marx dice que ellos debían hacer! Eso cambió la naturaleza de la crisis. En las décadas de 1980 y 1990 y ahora en la de 2000, nos enfrentamos en realidad a una crisis de sobreproducción, con todas sus características típicas. La renta ha sido redistribuida a favor de los grupos y clases que disponen de alta liquidez y predisposiciones especulativas, por lo cual no se reintegra en la circulación en forma de demanda efectiva, sino que se encamina a la especulación, creando burbujas que explotan regularmente.

Por consiguiente, sí, la crisis se ha transformado de una caracterizada por la caída de la tasa de beneficio, debida a la intensificación de la competencia entre capitales, en una de sobreproducción debida a la escasez sistémica de demanda efectiva creada por las tendencias del desarrollo capitalista.

Un informe reciente del National Intelligence Council predecía el fin del dominio global de Estados Unidos en 2025 y la emergencia de un mundo más fragmentado, más multipolar y potencialmente más conflictivo. ¿Piensas que el capitalismo como sistema-mundo requiere, como condición de posibilidad, una única potencia hegemónica? ¿Es la ausencia de una de éstas necesariamente equivalente a un caos sistémico inestable, es imposible un equilibrio de poder entre grandes Estados aproximadamente comparables?

No, no diría que es imposible. En gran medida depende de si la potencia hegemónica en ejercicio acepta la acomodación o no. El caos de los últimos seis o siete años es debido a la respuesta de la Administración de Bush al 11-S, que ha sido en algunos aspectos un caso de suicidio de una gran potencia. Lo que las potencias declinantes hacen es muy importante, porque ellas tienen la capacidad de crear caos. El conjunto del «Project for a New American Century» era una negativa a aceptar ese declive, lo cual ha sido una catástrofe. Se ha producido una debacle militar en Iraq y el correspondiente deterioro financiero de la posición estadounidense en la economía mundial, que ha transformado a Estados Unidos de una nación acreedora en la mayor nación deudora de la historia mundial. Como derrota, la de Iraq es peor que la de Vietnam, porque en Indochina había una larga tradición de guerra de guerrillas: los vietnamitas tenían un líder del calibre de Ho Chi Minh, habían derrotado ya a los franceses. La tragedia de los estadounidenses en Iraq es que incluso en las mejores circunstancias posibles les está costando mucho ganar la guerra y ahora mismo están intentando abandonarla salvando de algún modo la cara. Su resistencia a la acomodación ha conducido, primero, a una aceleración de su declive y, segundo, a un increíble sufrimiento y caos en Iraq. Iraq es un desastre. El volumen de la población desplazada es mucho mayor que en Dafur.

No está claro lo que Obama quiere hacer realmente. Si piensa que pude revertir el declive, va a encontrarse con sorpresas muy desagradables. Lo que puede hacer es gestionarlo inteligentemente, en otras palabras, cambiar la política seguida de: «Nosotros no nos estamos acomodando. Nosotros queremos otro siglo» a una de gestión de facto del declive, ideando políticas que se acomoden al cambio acaecido en las relaciones de poder. No se si Obama va a hacer esto, porque es muy ambiguo, realmente no lo se. Pero el cambio de Bush a Obama abre la posibilidad de gestionar y acomodar el declive de Estados Unidos en un modo no catastrófico. Bush ha tenido el efecto opuesto: la credibilidad del ejército estadounidense se ha socavado todavía más, la posición financiera es ahora más desastrosa. Así que la tarea a la que se enfrenta Obama, creo, es gestionar el declive inteligentemente; eso es lo que puede hacer, si bien su idea de incrementar las tropas en Afganistán es como poco preocupante.

A lo largo de los años, aunque siempre has basado tu trabajo en la concepción de Marx de la acumulación de capital, nunca has vacilado en expresar determinadas críticas importantes a su pensamiento: entre otras su infravaloración de las luchas de poder entre los Estados, su indiferencia respecto al espacio, las contradicciones en su análisis de la clase obrera. Durante mucho tiempo te ha fascinado Adam Smith, que juega un papel central en tu último trabajo Adam Smith en Pekín 10. ¿Cuáles serían las reservas, similares a las que oponías a Marx, que le plantearías?

Las reservas comparables sobre Smith son las mismas que las que Marx tenía respecto a él. Marx tomó un montón de cosas de Smith: la tendencia de la tasa de beneficio a caer bajo el impacto de la competencia intercapitalista, por ejemplo, es una idea de Smith. El capital es una crítica de la economía política: Marx estaba criticando a Smith por no haber tenido en cuenta lo que sucedía en los lugares ocultos de la producción, por decirlo con sus palabras: la competencia intercapitalista podía impulsar a la baja la tasa de beneficio, pero ello era contrarrestado por la tendencia y la capacidad de los capitalistas de alterar a su favor las relaciones de poder con la clase trabajadora. Desde este punto de vista, la crítica de Marx de la economía política de Smith estaba efectuando una aportación crucial. Sin embargo, también tenemos que atender a la evidencia histórica, porque el de Marx era un constructo teórico dotado de premisas que pueden no corresponder a la realidad histórica de periodos o lugares particulares.

No podemos inferir realidades empíricas de constructos teóricos. La validez de su crítica de Smith tiene que evaluarse en función de los hechos históricos; eso se aplica a Smith lo mismo que a Marx o cualquier otro autor.

Una de las conclusiones de Marx en El capital , particularmente del volumen I, es que la adopción de un sistema de libre mercado smithiano provocará el incremento de la desigualdad de clase. ¿En qué medida la introducción de un régimen smithiano en Pekín trae aparejado el riesgo de mayores desigualdades en China?

Mi razonamiento en el capítulo teórico sobre Smith, en Adam Smith en Pekín, es que no existe noción alguna en su trabajo de unos mercados autorregulados, como sucede en el credo neoliberal. La mano invisible es la del Estado, que debe gobernar de un modo descentralizado con un mínimo de interferencia burocrática. Sustantivamente, la acción del gobierno en Smith es pro trabajo, no pro capital. Smith es muy explícito cuando afirma que no es partidario de que los trabajadores compitan para reducir los salarios, sino de que lo hagan los capitalistas para reducir sus beneficios a una mínima recompensa aceptable por sus riesgos. Las concepciones actuales afirman lo contrario de lo que él dice. No esta claro, sin embargo, hacia donde se dirige China hoy. En la era de Jiang Zemin, durante la década de 1990, se encaminaba ciertamente a hacer competir a los trabajadores en pro del capital y el beneficio; no cabe duda al respecto. Ahora se ha producido una inversión, que como he dicho tiene en cuenta no solo la tradición de la Revolución y del periodo maoísta, sino también la de las políticas de bienestar de la China imperial tardía durante la dinastía Qing de finales del siglo XVIII y principios del XIX. No apuesto por un resultado particular en China, pero debemos estar atentos para analizar hacia dónde se encamina.

En Adam Smith en Pekín utilizas también el trabajo de Sugihara Kaoru, que contrapone una «revolución industriosa» basada en el trabajo intensivo y la gestión respetuosa de la naturaleza que en los inicios del periodo moderno se verifica en Asia oriental, y una «revolución industrial» basada en la mecanización y la depredación de los recursos naturales, y comentas la esperanza de que pudiera producirse una convergencia de las dos en beneficio de la humanidad en el futuro. ¿Cómo estimarías el equilibrio entre ambas en la actual Asia oriental?

Muy precario. No soy tan optimista como Sugihara que piensa, quizá, que la tradición de Asia oriental de «revolución industriosa» se halla tan profundamente incrustada que puede si no llegar a ser dominante de nuevo, al menos jugar un importante papel en cualquier formación híbrida que vaya a emerger. Estos conceptos son más importantes para seguir lo que está sucediendo que para afirmar que Asia oriental va por este camino o Estados Unidos por aquel otro. Existen pruebas de que las autoridades asiáticas están preocupadas por el medioambiente y por el descontento social, pero después hacen cosas que son absolutamente estúpidas. La idea de copiar a Estados Unidos, desde este punto de vista, ya fue absurda en Europa y es obviamente todavía más absurda en China. Siempre he dicho a los chinos que durante las décadas de 1990 y 2000 ellos miraron a la ciudad equivocada. Si querían observar cómo ser ricos sin ser ecológicamente destructivos debían mirar a Ámsterdam en lugar de a Los Angeles. En Ámsterdam todo el mundo se mueve en bicicleta; hay miles de bicicletas aparcadas en la estación por la noche, porque la gente llega en tren, coge sus bicicletas por la mañana y las deja de nuevo por la tarde. Si bien no había coches en China la primera vez que estuve allí en 1970 –tan solo unos pocos autobuses en un mar de bicicletas–, ahora, cada vez más, las bicicletas han sido expulsadas. Desde ese punto de vista nos topamos con un panorama claroscuro, muy preocupante y contradictorio. La ideología de la modernización se halla desacreditada en todas partes, pero hasta ahora colea, muy ingenuamente, en China.

Pero por lo que implica de Adam Smith en Pekín parece ser que podríamos necesitar algo de esa revolución industriosa en Occidente, y que por consiguiente ésta es una categoría que no es específica de China, sino que puede ser en realidad mucho más amplia.

Sí, pero el punto fundamental de Sugihara es que el desarrollo típico de la revolución industrial, la substitución de trabajo por maquinaria y energía, no solo tiene límites ecológicos, como sabemos, sino que también tiene límites económicos. De hecho los marxistas a menudo olvidan que la idea de Marx de la creciente composición orgánica del capital, que impulsa a la baja a la tasa de beneficio, tiene que ver fundamentalmente con el hecho de que el uso de más máquinas y energía intensifica la competencia entre los capitalistas de tal modo que la hace menos rentable, además de ser ecológicamente destructiva. El punto de Sugihara es que la separación de dirección y gestión empresarial, por un lado, y trabajo, por otro, el creciente dominio de los directivos y gestores empresariales sobre el trabajo y el hecho de que éste se halle privado de sus competencias, incluidas las de la autogestión, que es típica de la revolución industrial, tiene límites. En la revolución industriosa se produce una movilización de todos los recursos de los hogares que desarrolla, o al menos preserva, competencias de gestión y dirección entre los trabajadores. Finalmente, las ventajas de estas competencias de autogestión resultan más importantes que las ventajas derivadas de la separación de concepción y ejecución que fue típica de la revolución industrial. Creo que tiene razón, en el sentido de que es realmente crucial para comprender el actual ascenso de China; de que al haber preservado estas competencias de autogestión mediante la imposición de serias limitaciones a los procesos de proletarización en un sentido sustantivo, China puede ahora tener una organización del proceso de trabajo que se apoya más sobre las competencias de autogestión del trabajo que en otras partes. Esta es probablemente una de las principales fuentes de ventaja competitiva de China bajo las nuevas circunstancias.

Lo cual nos retrotraería a la política del Grupo Gramsci en lo que se refiere al proceso de trabajo y de autonomia.

Sí y no. Se trata de dos formas diferentes de autonomía. De lo que estamos hablando ahora es de autonomía de gestión y dirección, mientras que la otra se refería a la autonomía en la lucha, en el antagonismo de los trabajadores frente al capital. Ahí, la idea de autonomía era: ¿cómo formulamos nuestro programa de modo tal que unamos a los trabajadores en la lucha contra el capital, en vez de dividirlos creando así las condiciones para que éste restablezca su autoridad sobre ellos en el lugar de trabajo? La situación actual es ambigua. Muchos observan las competencias de autogestión chinas y las consideran como un modo de subordinar el trabajo al capital, en otras palabras, el capital ahorra en costes de gestión y dirección. Debemos poner estas competencias de autogestión en su contexto: dónde, cuándo y para qué propósito. No es tan fácil clasificarlas de un modo u otro.

Finalizabas «World Income Inequalities» en 1991 argumentando que tras el colapso de la URSS, la profundización y la multiplicación de los conflictos sobre recursos escasos en el Sur – la Guerra Iraq-Irán o la Guerra del Golfo pueden considerarse emblemáticos– obligaban a Occidente a crear estructuras embrionarias de gobierno mundial para regular aquellos: el G7 como comité ejecutivo de la burguesía global, el FMI y el Banco Mundial como su Ministerio de Economía, el Consejo de Seguridad como su Ministerio de Defensa. Estas estructuras, tú sugerías, podrían caer en manos de las fuerzas no conservadoras en un plazo de quince años.

En Adam Smith en Pekín hablas por el contrario de una sociedad de mercado mundial como un futuro potencialmente esperanzador en el cual ninguna potencia es ya una potencia hegemónica. ¿Cuál es la relación entre ellas y cuáles son tus concepciones de ambas?

En primer lugar, no dije realmente que las estructuras del gobierno mundial emergieran como consecuencia de los conflictos en el seno del Sur. La mayoría de ellas eran organizaciones de Bretton Woods, establecidas por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial como mecanismos necesarios para evitar los problemas provocados por los mercados autorregulados en la economía global y como instrumentos de gobernanza.

Por consiguiente, desde el comienzo del periodo de posguerra existieron estructuras embrionarias de gobierno mundial. Lo que se produjo en la década de 1980 fue una creciente turbulencia e inestabilidad, de la cual estos conflictos en el Sur eran un aspecto, y por lo tanto estas instituciones fueron reactivadas para gestionar la economía mundial de un modo diferente al de antes. ¿Podrían apropiarse las fuerzas no conservadoras de las mismas? Mi actitud ante esas instituciones fue siempre ambivalente, porque en muchos aspectos reflejaban el equilibrio de poder entre los Estados del Norte y del Sur: en el seno del Norte, entre el Norte y el Sur, etc. No había nada en teoría que excluyese la posibilidad de que esas instituciones pudieran realmente ser puestas a trabajar para regular la economía mundial, de modo que pudieran promover una distribución más equitativa de las rentas a escala global. Sin embargo, lo que sucedió fue exactamente lo contrario. Durante la década de 1980, el FMI y el Banco Mundial se convirtieron en instrumentos de la contrarrevolución neoliberal y promovieron, por consiguiente, una distribución más desigual de la renta. Pero incluso entonces, como he dicho, lo que sucedió finalmente fue no tanto una distribución más desigual entre Norte y Sur, sino una gran bifurcación dentro del propio Sur, con Asia oriental comportándose muy bien y África meridional comportándose muy mal, mientras otras regiones se colocaban entre esos extremos.

¿Cómo se relaciona eso con el concepto de sociedad de mercado mundial que discuto en Adam Smith en Pekín? Resulta ahora obvio que un Estado mundial, incluso en su forma más embrionaria, de tipo confederal, sería muy difícil de materializar. No constituye una posibilidad seria en un futuro inmediato. Se está gestando una sociedad de mercado mundial en el sentido de que los países se relacionarán los unos con los otros mediante mecanismos de mercado que no se autorregulan en absoluto, sino que son regulados, lo cual era también cierto del sistema desarrollado por Estados Unidos, que constituía un proceso altamente regulado mediante el que la eliminación de las tarifas, las cuotas y las restricciones sobre la movilidad del trabajo eran siempre negociadas por los Estados, fundamentalmente por Estados Unidos y Europa, y después entre ambos y otros Estados. La cuestión ahora es qué regulación va a introducirse para impedir un hundimiento del mercado similar al acaecido en la década de 1930. Así, pues, la relación entre los dos conceptos es que la organización de la economía mundial se basará fundamentalmente en el mercado, pero con una importante participación de los Estados en la regulación de esa economía.

En The Long Twentieth Century bosquejabas tres resultados posibles del caos sistémico hacia los que estaba encaminándose la larga ola de financiarización que había comenzado a principios de la década de 1970: un imperio mundial controlado por Estados Unidos, una sociedad de mercado mundial en la que ningún Estado dominara a los otros o una nueva guerra mundial que destrozaría la humanidad. En los tres casos, el capitalismo, tal y como se había desarrollado históricamente, desaparecería.

En Adam Smith en Pekín concluyes que dados los fracasos de la Administración de Bush, el primero puede ahora ser excluido, dejando únicamente los otros dos. ¿Pero no existe, lógicamente al menos y de acuerdo con tu propio marco analítico, la posibilidad de que China pueda emerger en un determinado momento como una nueva potencia hegemónica que sustituya a Estados Unidos sin alterar las estructuras del capitalismo y del territorialismo tal y como tú las has descrito? ¿Excluyes esa posibilidad?

No excluyo esa posibilidad, pero comencemos recordando exactamente qué dije en realidad. El primero de los tres escenarios que contemplaba en The Long Twentieth Century era un imperio mundial controlado no por Estados Unidos, sino por Estados Unidos en alianza con sus aliados europeos.

Nunca pensé que Estados Unidos sería tan intratable como para intentar perseguir por sí solo un Nuevo Siglo Americano, dado que era un proyecto lo suficientemente absurdo como para ser tenido en cuenta; y, por supuesto, se volvería en su contra de modo inmediato. De hecho, existe una fuerte corriente en el seno del establishment de la política exterior estadounidense deseosa de reparar las relaciones con Europa, que experimentaron tensiones con el unilateralismo de la Administración de Bush. Se trata tan sólo todavía de una posibilidad, si bien es ahora menos probable de lo que lo era previamente. El segundo punto es que la sociedad de mercado mundial y el mayor peso de China en la economía global no son mutuamente excluyentes. Si observamos el modo en que China se ha comportado respecto a sus vecinos históricamente, siempre ha habido una relación basada más en el comercio y en los intercambios económicos que en el poder militar; y ello todavía es así. La gente malinterpreta con frecuencia este punto: piensan que estoy describiendo a los chinos como si fuesen más blandos que Occidente, pero no tiene nada que ver con esto, sino con los problemas de la gobernanza de un país como China, que hemos discutido anteriormente. China tiene una tradición de rebeliones a la que ningún otro territorio de tamaño y densidad de población similares se ha enfrentado nunca. Sus gobernantes son también muy conscientes de la posibilidad de nuevos invasores que vengan del mar, en otras palabras Estados Unidos. Como señalo en el capítulo X de Adam Smith en Pekín existen varios planes estadounidenses sobre cómo tratar a China, ninguno de los cuales es exactamente tranquilizador para Pekín. Aparte del plan de Kissinger, que apuesta por la cooptación, los otros contemplan bien una nueva Guerra Fría dirigida contra China o bien la implicación de China en guerras con sus vecinos, mientras Estados Unidos desempeña el papel de «tercero feliz». Si China emerge, como pienso que hará, como un nuevo centro de la economía global, su papel será radicalmente diferente al de las potencias hegemónicas anteriores. No solo a causa de los contrastes culturales, enraizados como lo están en diferencias histórico-geográficas, sino precisamente porque la historia y la geografía diferentes de la región asiático-oriental no dejarán de impactar las nuevas estructuras de la economía global. Si China va a ser una potencia hegemónica, va a serlo de un modo muy diferente a las otras. Ante todo, el poder militar será mucho menos importante que el poder cultural y económico, particularmente éste último.

China tendrá que jugar la carta económica mucho más de lo que lo hicieron Estados Unidos, los británicos o los holandeses.

¿Prevés una mayor unidad en Asia oriental? Se comenta, por ejemplo, la posibilidad de una especie de FMI asiático, de la unificación de la moneda, etc., ¿ves a China como el centro de una potencia hegemónica asiático- oriental en vez de cómo un actor solitario? Y si es así, ¿cómo cuadra esto con el creciente nacionalismo de Corea del Sur, Japón y China?

Lo que resulta más interesante de Asia oriental es cómo, a fin de cuentas, la economía es determinada por las predisposiciones y políticas reciprocas de los Estados, a pesar de sus nacionalismos, los cuales se hallan muy bien asentados e imbricados, pero también vinculados a un hecho histórico con frecuencia olvidado por Occidente: que Corea, China, Japón, Tailandia, Camboya, todos ellos eran Estados nacionales mucho antes de que hubiera un solo Estado-nación en Europa, que todos ellos tienen historias de reacciones nacionalistas frente al resto en un marco que es predominantemente económico. Ocasionalmente hubo guerras y la actitud de los vietnamitas respecto a China o de los coreanos respecto a Japón se asienta profundamente en la memoria de esas guerras. Al mismo tiempo, la economía parecer predominar. Fue sorprendente que el resurgimiento nacionalista en Japón, durante el mandato de Kozumi, fuera súbitamente puesto a buen recaudo cuando llegó a ser evidente que las empresas japonesas estaban interesadas en hacer negocios con China. En ésta también se produjo una enorme ola de manifestaciones antijaponesas, pero después se detuvo. El cuadro general en Asia oriental indica que existen profundas predisposiciones nacionalistas, pero al mismo tiempo que tienden a ser dominadas por los intereses económicos.

La actual crisis del sistema financiero mundial parece la reivindicación más espectacular de las predicciones teóricas que has sostenido desde hace mucho tiempo más allá de lo que nadie podía imaginar. ¿Hay de todas formas aspectos de esta crisis que te hayan sorprendido?

Mi predicción era muy simple. La tendencia recurrente hacia la financiarización era, como señaló Braudel, un signo del otoño de una expansión material particular que se centraba en un Estado determinado. En The Long Twentieth Century denominé el inicio de la financiarización la crisis-señal de un régimen de acumulación y señalé que a lo largo del tiempo –habitualmente tras medio siglo– se produce la crisis terminal. Para las anteriores potencias hegemónicas, era posible identificar tanto la crisis-señal como las crisis terminal. Para Estados Unidos aventuré la hipótesis de que la década de 1970 era la crisis señal; la crisis terminal no había llegado todavía, pero llegaría. ¿Cómo? La hipótesis básica es que todas estas expansiones financieras eran fundamentalmente insostenibles, porque estaban canalizando hacia la especulación más capital del que podía ser realmente gestionado o dicho con otras palabras existía la tendencia de que estas expansiones financieras desarrollaran burbujas de diversos tipos. Preví que esta expansión financiera conduciría finalmente a una crisis terminal, porque las burbujas son tan insostenibles hoy como lo fueron en el pasado, pero no los detalles de las burbujas: la burbuja de los valores tecnológicos o la burbuja de la vivienda.

También, me mostré ambiguo sobre en qué momento nos encontrábamos a principios de la década de 1990, cuando escribí The Long Twentieth Century. Pensaba que de algún modo la belle époque de Estados Unidos estaba ya acabada, cuando en realidad estaba justo empezando. Reagan la preparó provocando una recesión importante, que creó a continuación las condiciones para la subsiguiente expansión financiera, pero fue Clinton quien realmente presidió la belle époque que después terminó en el colapso de la década de 2000, especialmente del Nasdaq. Con la explosión de la burbuja de la vivienda, lo que estamos observando ahora es, con toda claridad, la crisis terminal de la centralidad financiera y de la hegemonía estadounidenses.

Lo que distingue tu trabajo de casi todos los partícipes en tu campo es tu aprecio por la flexibilidad, la adaptabilidad, y la fluidez del desarrollo capitalista, en el marco del sistema interestatal. Sin embargo, en la longue durée , como sucede en los marcos de 500, 150 y 50 años que adoptas para el examen colectivo de la posición de Asia oriental en el sistema interestatal emergen pautas de comportamiento sorprendentemente claras, casi nítidas en su determinación y simplicidad 11. ¿Cómo caracterizarías la relación existente entre contingencia y necesidad en tu pensamiento?

Hay dos cuestiones diferentes aquí: una concierne a la apreciación de la flexibilidad del desarrollo capitalista y la otra atañe a la recurrencia de las pautas de comportamiento, y la extensión en la que éstas se hallan determinadas por la contingencia o la necesidad. Sobre la primera, la adaptabilidad del capitalismo: esto se halla parcialmente ligado a mi experiencia de empresa cuando era joven. Inicialmente intenté gestionar la empresa de mi padre, que era relativamente pequeña; después redacté una disertación sobre la empresa de mi abuelo, que era de mayor tamaño que la de mi padre. A continuación discutí con mi abuelo y me fui a Unilever, que en cuanto a número de empleados era la segunda multinacional en esos momentos.

Tuve, pues, la suerte –desde el punto de vista del análisis de la empresa capitalista– de incorporarme sucesivamente a empresas cada vez mayores lo cual me ayudó a comprender que no puedes hablar sobre empresas capitalistas en general, porque las diferencias entre la empresa de mi padre, la de mi abuelo y Unilever eran increíbles. Por ejemplo, mi padre invertía todo su tiempo en visitar a sus clientes en los distritos textiles y estudiar los problemas técnicos que tenían con sus máquinas, para después volver a la fábrica y discutir los problemas con su ingeniero y adaptar las máquinas a las necesidades de aquellos. Cuando intenté gestionar este negocio me sentí totalmente perdido; todo se basaba en las competencias y los conocimientos que formaban parte de la práctica y la experiencia de mi padre. Podía ir a visitar y ver a los clientes, pero no podía resolver sus problemas, no podía realmente ni siquiera comprenderlos. No había remedio. De hecho, en mi juventud, cuando le decía a mi padre, «si llegan los comunistas, vas a tener problemas», él decía, «no, no voy a tener problemas, continuaré haciendo lo que hago, ellos necesitan gente que haga esto».

Cuando cerré la empresa de mi padre y me incorporé a la de mi abuelo, me encontré con una organización que ya era más fordista. No se estudiaban los problemas de los clientes, sino que se producían máquinas estandarizadas, les gustaran a los clientes o no. Sus ingenieros diseñaban máquinas en virtud de lo que ellos pensaban que precisaba el mercado y les decían a los clientes: esto es lo que tenemos. Se trataba de una producción en masa embrionaria, con líneas de montaje embrionarias. Cuando llegué a Unilever, apenas tuve contacto con el ámbito de la producción.

Existían muchas fábricas diferentes: una hacía margarina, otra jabón, otra perfumes. Había docenas de productos diferentes, pero la sede principal de actividad no era ni la organización del marketing ni el lugar de producción, sino el departamento financiero y el departamento de publicidad.

Así que eso me enseñó que era muy difícil identificar una forma específica como «típicamente» capitalista. Posteriormente, estudiando a Braudel, observé que esta idea de la naturaleza eminentemente adaptable del capitalismo era algo que podíamos observar históricamente.

Uno de los mayores problemas de la izquierda, pero también de la derecha, es pensar que hay únicamente un tipo de capitalismo que se reproduce históricamente, mientras que el capitalismo se ha transformado a sí mismo sustantivamente –sobre todo a escala global– de modos inesperados.

Durante varios siglos el capitalismo dependió de la esclavitud y parecía tan imbricado con la misma desde todos los puntos de visa que resultaba difícil pensar que podría sobrevivir sin ella; pero la esclavitud fue abolida y el capitalismo no solo sobrevivió sino que prosperó más que nunca, desarrollándose ahora a partir del colonialismo y el imperialismo.

En ese momento pareció que el colonialismo y el imperialismo eran esenciales para su funcionamiento, pero una vez más, tras la Segunda Guerra Mundial, el capitalismo se desprendió de ambos y sobrevivió y prosperó.

Desde un punto de vista histórico-mundial, el capitalismo siempre ha estado transformándose a sí mismo y ésta es una de sus principales características; sería realmente miope intentar precisar lo que es el capitalismo sin tener en cuenta estas transformaciones cruciales. Lo que permanece constante a lo largo de estas transformaciones y lo que define la esencia del mismo se halla capturado de modo óptimo por la fórmula del capital acuñada por Marx, D-M-D’, a la cual me refiero repetidamente cuando identifico la alternancia de expansiones materiales y financieras. Si observamos la China actual, podemos decir que el sistema allí vigente quizá es capitalismo quizá no, y al respecto yo creo que se trata de una cuestión que todavía está abierta; pero aunque asumamos que se trata de capitalismo, debemos tener en cuenta que no es el mismo capitalismo que el existente en periodos anteriores, sino que se halla totalmente transformado.

El problema es identificar sus especificidades, cómo difiere de los capitalismos anteriores, lo denominemos capitalismo o de otro modo. ¿Y la segunda parte de la cuestión, esto es, la emergencia de pautas de comportamiento tan específicas de longue durée analizadas en tu trabajo y las transformaciones de escala?

Un punto es que existe una dimensión geográfica muy clara en los ciclos recurrentes de expansión material y financiera, pero podemos observar este aspecto únicamente si no nos limitamos a concentrarnos en un solo país, porque entonces se observa un proceso totalmente diferente. Esto es lo que ha hecho la mayoría de los historiadores: se concentran en un país y describen su evolución. En Braudel, por el contrario, la idea es precisamente que la acumulación de capital salta; y si tú no saltas con ella, si tú no le sigues de lugar a lugar, no la ves. Si permanecemos concentrados en Inglaterra o en Francia, perdemos de vista lo que es más esencial del desarrollo del capitalismo histórico-mundial. Tienes que moverte con él para comprender que el proceso de desarrollo capitalista es esencialmente aquel que supone un salto de una situación en la que lo que tú has denominado «solución espacial de carácter infraestructural» se vuelve demasiado constrictiva y la competencia se intensifica, a otra en la que una solución espacial de mayor escala y ámbito de acción permite al sistema experimentar otro periodo de expansión material. Y después, por supuesto, el ciclo se repite de nuevo.

Cuando formulaba esta idea por primera vez, infiriendo las pautas de comportamiento de Braudel y Marx, todavía no había apreciado totalmente tu concepto de solución espacial en el doble sentido de la palabra: fijeza del capital invertido y solución de las contradicciones previas de la acumulación capitalista. Existe una necesidad endógena en estas pautas de comportamiento que se deriva del proceso de acumulación, que moviliza dinero y otros recursos a una escala cada vez mayor, lo cual a su vez crea problemas bajo la forma de una competencia intensificada y de sobreacumulación de diversos tipos. El proceso de acumulación capitalista de capital –como proceso opuesto a la acumulación no capitalista de capital– tiene este efecto bola de nieve que intensifica la competencia e impulsa a la baja la tasa de beneficio. Quienes se hallan mejor posicionados para encontrar una nueva solución espacial lo hacen optando por un «contenedor» cada vez mayor.

De las ciudades-Estado, que acumularon un ingente capital en pequeños contenedores, a la Holanda del siglo XVII, que fue más que una ciudad-Estado pero menos que un Estado nacional, pasando por la Gran Bretaña de finales del siglo XVIII y del siglo XIX, con su imperio de dimensiones mundiales, para llegar a la dimensión continental de Estados Unidos en el siglo XX.

Ahora el proceso no puede continuar de la misma forma, porque no existe un contenedor mayor que pueda desplazar a Estados Unidos. Existen grandes Estados nacionales –de hecho civilizacionales– como China e India, que no son mayores que Estados Unidos en términos espaciales, pero que tienen cuatro o cinco veces su población. Así, pues, ahora estamos cambiando hacia una nueva pauta: en vez de desplazarnos de un contenedor a otro espacialmente mayor, estamos yendo de un contenedor con una baja densidad de población a contenedores con densidades mayores.

Por otro lado, anteriormente se produjo un cambio de países ricos a países ricos, mientras que ahora estamos desplazándonos de países muy ricos a países todavía básicamente pobres (la renta per capita de China es todavía la veintésima parte de la de Estados Unidos). En cierto sentido, puedes decir, «Perfecto, ahora la hegemonía, si es eso lo que está sucediendo, está cambiando de los ricos a los pobres». Pero al mismo tiempo, estos países presentan enormes diferencias y desigualdades internas. Todo se halla muy matizado. Se trata de tendencias contradictorias y necesitamos desarrollar nuevas herramientas conceptuales para comprenderlas.

Concluyes Adam Smith en Pekín con la esperanza de una comunidad de civilizaciones que vivan en términos igualitarios, una con otra, en un respeto compartido por el planeta y sus recursos naturales. ¿Usarías el término «socialismo» para describir esta visión o consideras que está agotado?

Bien, no tendría objeciones a ser llamado socialista, excepto que desafortunadamente el socialismo ha sido demasiado identificado con el control de la economía por el Estado. Nunca pensé que fuera una buena idea. Provengo de un país en el que el Estado es despreciado o no inspira ninguna confianza. La identificación del socialismo con el Estado crea grandes problemas.

Así, pues, si este sistema-mundo se va a llamar socialista sería necesario que se redefiniera en términos de respeto mutuo entre los seres humanos y un respeto colectivo por la naturaleza. Pero esto puede tener que organizarse a través de intercambios mercantiles regulados por el Estado, de modo que se incremente de una forma smithiana el poder de los trabajadores y se disminuya el del capital, y no mediante la propiedad y el control de los medios de producción por parte de aquel. El problema con el término socialismo es que ha sido maltratado de tantas formas diferentes que se halla, pues, muy desacreditado. Si me preguntas cuál sería un término mejor, no tengo ni idea, creo que tenemos que buscar uno.

Tú eres muy bueno encontrando nuevas expresiones, así que deberías ofrecernos alguna sugerencia.

De acuerdo, me pongo a buscar uno.

Sí, tienes que trabajar para encontrar un sustituto para el término «socialista » que lo despoje de su identificación histórica con el Estado y lo acerque más a la idea de una mayor igualdad y respeto muto. ¡Así, que te dejo la tarea a ti!

Notas:

1 Véase, respectivamente, G. Arrighi, «The Political Economy of Rhodesia», NLR 1/39 (septiembre- octubre de 1966); C. Leys, European Politics in Southern Rhodesia , Oxford, 1959; y G. Arrighi, «Labour Supplies in Historical Perspective. A Study of the Proletarianization of the African Peasantry in Rhodesia », en G. Arrighi y John Saul, Essays on the Political Economy of Africa, Nueva York, 1973.

3 Véase, en inglés, G. Arrighi, «Towards a Theory of Capitalist Crisis», NLR 1/111 (septiembre octubre de 1978); primero publicado en Rassegna Comunista 2, 3, 4 y 7, Milán (1972-1973).

4 Véase G. Arrighi y Fortunata Piselli, «Capitalist Development in Hostile Environments: Feuds, Class Struggles and Migrations in a Peripheral Region of Southern Italy», Review ( Fernand Braudel Center ) X, 4 (1987).

5 G . Arrighi, The Long Twentieth Century , Londres, 1994 [ed. cast.: El largo siglo XX . Dinero y poder en los orígenes de nuestra época , Madrid, Akal, 1999].

6 Coescrito por ambos en 1999, Chaos and Governance in the Modern World System parece respetar el tipo de estructura que tú habías planeado inicialmente para The Long Twentieth Century.

6 Beverly J. Silver, Forces of Labour. Workers’ Movements and Globalization Since 1870, Cambridge , 2003 [ed. cast.: Fuerzas de trabajo. Los movimientos obreros y la globalización desde 1870, Madrid, Akal, 2005].

7 G . Arrighi y B. Silver, Chaos and Governance in the Modern World System, Minneapolis 1999 [ed. cast.: Caos y orden en el sistema-mundo moderno, Madrid, Akal, 2001].

8 G . Arrighi, «Marxist Century, American Century. The Making and Remaking of the World Labour Movement», NLR 1/179 (enero-febrero de 1990) [ed. cast.: «Siglo marxista, siglo americano. La formación y remodelación del movimiento obrero mundial», NLR 0 (2000)].

9 G . Arrighi, «World Income Inequalities and the Future of Socialism», NLR 1/189 (septiembre-octubre de 1991).

10 G . Arrighi, Adam Smith in Beijing , Londres, Verso, 2007 [ed. cast.: Adam Smith en Pekín , Madrid , Akal, 2007].

11 G . Arrighi, Takeshi Hamashita y Mark Selden (eds.), The Resurgence of East Asia . 500, 150 and 50 Year Perspectives, Londres, 2003.
http://ddooss.org/articulos/entrevistas/Giovanni_Arrighi.htm

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La crisis económica y el hundimiento del dólar, I. Wallerstein

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Immanuel Wallerstein

La Jornada

CRISISECO Cuando el premier Wen Jiabao de China dijo en marzo de 2009 que estaba un poquito preocupado por la situación del dólar estadunidense, se hacía eco de los sentimientos de estados, empresas e individuos por todo el mundo. Él hizo un llamado a Estados Unidos para que mantenga su buen crédito, honre sus promesas y garantice la seguridad de los activos de China.

Apenas hace cinco años, esto habría parecido una petición muy presuntuosa. Ahora parece entendible aun para Janet Yellen, presidenta del Banco de la Reserva Federal de San Francisco, pese a que considera que las propuestas de China acerca de la divisa mundial de reserva está lejos de ser una alternativa práctica.

Hay sólo dos maneras de almacenar riqueza: en estructuras físicas concretas y en alguna forma de dinero (divisas, bonos, oro). Ambas implican riesgos para el poseedor. Las estructuras físicas se deterioran a menos que se utilicen, lo que implica costos. Utilizar tales estructuras para obtener ingresos y como tal ganancias, depende del mercado –es decir, de la disponibilidad de compradores que deseen adquirir lo que las estructuras físicas puedan producir.

Las estructuras físicas son, por lo menos, tangibles. El dinero (que se denomina con cifras nominales) es meramente una reclamación potencial ante las estructuras físicas. Si varía un pequeño monto, casi nadie lo nota. Pero si varía considerablemente y con frecuencia, sus poseedores pueden ganar o perder mucha riqueza, en ocasiones bastante rápido.

En términos económicos una divisa de reserva es la forma más confiable de dinero, la que varía menos. Es entonces el lugar más seguro para almacenar cualquier riqueza que uno tenga, que no asuma la forma de estructuras físicas. Desde por lo menos 1945, la divisa mundial de reserva ha sido el dólar estadunidense. Es todavía el dólar estadunidense.

El país que emite la divisa de reserva tiene una ventaja singular sobre los otros países. Es el único que puede legalmente imprimir la divisa, siempre que piense que es a favor de su interés hacerlo.

Todas las divisas tienen una tasa de cambio con las otras divisas. Desde que en 1973 Estados Unidos puso fin a su tasa fija de cambio con el oro, el dólar ha fluctuado con respecto a otras divisas, subiendo y bajando. Cuando su divisa ha bajado con respecto a otra, se ha vuelto más fácil vender sus exportaciones porque el comprador de las exportaciones requiere menos de sus propias divisas. Pero también ha hecho más cara la importación, debido a que requiere más dólares para pagar el artículo importado.

En el corto plazo, una divisa debilitada puede incrementar el empleo al interior de un país. Pero esto es, cuando mucho, una ventaja de corto plazo. En el mediano plazo, hay mayores ventajas de contar con una divisa considerada fuerte. Esto significa que el poseedor de tales divisas tiene más control de la riqueza del mundo medida en productos y estructuras físicas.

Más allá del mediano plazo, las divisas de reserva son fuertes y quieren seguir siéndolo. La fortaleza de una divisa de reserva se deriva no sólo de su control sobre la riqueza del mundo sino del poder político que le ofrece al sistema-mundo. Es por eso que la divisa mundial de reserva tiende a ser la divisa del poder hegemónico en el mundo, aun si se trata de una potencia hegemónica en decadencia.

Así que, ¿ por qué está un poquito preocupado el primer ministro Wen? Es claro que es porque durante las últimas cuantas décadas, la tasa de cambio del dólar estadunidense ha estado fluctuando bastante pero a fin de cuentas va descendiendo lentamente. Uno de los factores principales ha sido la deuda global increíblemente creciente del gobierno de Estados Unidos. Existen dos modos principales mediante los cuales Estados Unidos ha podido balancear su contabilidad. Imprime dinero y vende bonos del tesoro estadunidense, primordialmente a otros gobiernos (los llamados fondos soberanos de inversión).

No es secreto que en años recientes el mayor comprador de bonos del tesoro estadunidense haya sido China. No es el único. Japón y Corea del Sur, Arabia Saudita y Abu Dhabi, India y Noruega, han comprado, todos, bonos del tesoro de Estados Unidos. Pero China es hoy el mayor comprador, y dada la presente contracción del crédito, China es uno de los pocos probables compradores en el futuro inmediato.

El dilema para China, como para otros que invirtieron en bonos del tesoro estadunidenses, es que si el dólar baja aún más o si hay una inflación significativa por el hecho de que Estados Unidos imprime dinero, su inversión en bonos del tesoro puede hacerlos perder dinero. Por otro lado, ¿qué alternativas tienen China o los demás?

La conclusión de políticas que China (y otros compradores) sacan es que hay un discreto desposeimiento constante. No quieren que sea tan rápido que ocasione un pánico bancario, pero que tampoco sea tan lento que uno termine siendo el último fuera de la puerta antes de la estampida, como tituló su artículo Joseph Stroupe en el Asia Times.

China está reduciendo la cantidad de bonos del tesoro estadunidense que está comprando, y ahora prefiere comprar unos de plazo más corto en lugar de aquellos de plazo más largo. China incursiona en el cambalache o trueque de divisas con otros países, como Argentina, de tal modo que ninguno tenga que usar dólares en sus transacciones. Y China está haciendo un llamado a la creación de una divisa de reserva alterna basada en los Derechos Especiales de Giro (DEG) creados por el Fondo Monetario Internacional, con base en una canasta de monedas. Rusia ya respaldó el llamado.

Estados Unidos no está seguro de cómo responder. Cuando el secretario del Tesoro Timothy Geithner dijo que el gobierno estadunidense está bastante abierto a la propuesta de China de incrementar el uso de los DEG, de inmediato bajó el dólar en el mercado de divisas. Así que Geithner clarificó entonces lo que había dicho. El dólar permanecería como divisa de reserva dominante en el mundo y es probable que continúe así por un periodo prolongado de tiempo. Aseguró que hará lo necesario para garantizar que mantenemos la confianza en nuestros mercados financieros, y en la capacidad productiva de este país y en nuestros fundamentos de largo plazo.

¿Será que Geithner sólo está aparentando calma? Y más importante, ¿quién cree que lo que dice es plausible? La clave de la fuerza de una divisa no son los llamados fundamentos sino la fe en la realidad de esos fundamentos.

Todos los actores principales están confiando que pueda haber una aterrizaje suave, una transición ordenada hacia algo que se aparte del dólar estadunidense. Nadie quiere precipitar una caída libre, porque nadie está seguro de salir adelante si eso ocurre. Pero si el estímulo de Estados Unidos resulta ser la última de las burbujas, el dólar bien puede desinflarse repentinamente en la forma más caótica. El modo de decir estampida en francés es “sauve-qui-peut”, que se traduce literalmente como sálvese quien pueda.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

http://www.jornada.unam.mx/2009/05/24/index.php?section=opinion&article=027a1mun

Crisis mundial: no se salva ni Finlandia…

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FERNANDO CANO 24/05/2009

El derrumbe del país nórdico, líder en innovación tecnológica, demuestra que nadie es inmune a la crisis 

INVESTIGACION3La economía finlandesa está en mínimos. Los efectos del crudo invierno financiero todavía se dejan sentir en el país nórdico, que ha completado tres trimestres consecutivos de caídas en su PIB. El derrumbe de Finlandia -uno de los países más industrializados del mundo, con un PIB per cápita similar al de Francia, Alemania o Reino Unido y que ha hecho de la innovación tecnológica su principal arma competitiva- demuestra que nadie es inmune a la crisis económica internacional. Este año se espera que su PIB se contraiga un 4,7%.

Del mismo modo, los datos de Eurostat hablan de una contracción del 0,3% entre julio y septiembre de 2008 y del 1,3% entre octubre y diciembre del año pasado. Este curso, las cosas no van mejor, con un 10,8% de caída en marzo respecto al mismo mes de 2008, según cifras oficiales. El negativo cuadro económico se completa con el retroceso en el PIB del 10,9% en febrero y el 11,1% en enero, completando así cinco meses de caída consecutiva, situando al país en su mayor crisis económica de los últimos 17 años.

¿Qué ha pasado? Todo lo ha precipitado la caída de las exportaciones finlandesas, que podrían contraerse un 16,5% este año, tras reducirse un 1,1% en 2008. El país es líder en sectores como la ingeniería y la industria electrónica, áreas que se han visto seriamente afectadas por la crisis económica, principalmente por su dependencia del consumo privado. Finlandia es, además, extremadamente dependiente del sector de las telecomunicaciones, en especial, de la empresa de móviles Nokia, que en esta última década ha representado el 3,4% de su PIB.

En contra de Finlandia ha jugado, además, la recesión de los países de Europa del Este, mercados emergentes que se habían convertido en sus principales compradores. Mientras tanto, los malos datos se acumulan. Las estimaciones indican que la producción industrial caerá este año un 10%, la inversión fija se contraerá un 11,5% y las importaciones se reducirán un 15,5%. No obstante, el principal problema será el desempleo, que continuará creciendo hasta el año 2010, cuando bordeará el 9,5%, casi dos puntos sobre el paro registrado en 2006, cuando llegó al 7,7%.

Para frenar esta sangría, el Ejecutivo ha puesto en marcha un plan de estímulo fiscal para este año equivalente al 1,7% del PIB, unos 3.000 millones de euros. No obstante, la mayoría de este porcentaje consiste en recortes de impuestos, por lo que el dinero disponible no alcanzará los 900 millones de euros. Adicionalmente, el Ejecutivo ha impulsado un paquete de ayuda a los bancos por un monto de 4.000 millones de euros y con cobertura de 50.000 millones de euros. También se contemplan otras ayudas indirectas a la banca.

Frente a este panorama, algunas entidades creen que la salida del túnel está más cerca de lo esperado. Incluso algunos como el Nordea Bank ponen fecha a este repunte: otoño de este año. El informe de esta entidad indica, además, que en 2010 el país podría volver a crecer un 1,5%, mientras que la Unión Europea pronostica un crecimiento leve del 0,2%. Todo dependerá del comportamiento del comercio exterior y, sobre todo, del consumo interno, que en el último lustro se ha convertido en el motor de la economía finlandesa. -

EL PAIS.COM

R. Sennett: La cultura del nuevo capitalismo…

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de Richard Sennett

Introducción

Hace medio siglo, en los años sesenta -aquella época fabulosa del sexo libre y del libre acceso a las drogas-, los jóvenes radicales más serios lanzaron sus dardos contra las instituciones, en particular las grandes corporaciones y los grandes gobiernos, cuya magnitud, complejidad y rigidez parecían mantener aherrojados a los individuos. La Declaración de Port Huron, documento fundacional de la Nueva Izquierda en 1962, era tan severa con el socialismo de estado como con las corporaciones multinacionales; ambos regímenes parecían prisiones burocráticas.

En parte, la historia satisfizo los deseos de los redactores de la Declaración de Port Huron. Los regímenes socialistas de planes quinquenales y control económico centralizado desaparecieron. Otro tanto ocurrió con la empresa capitalista que proveía de empleos para toda la vida y suministraba los mismos productos año tras año. Y lo mismo sucedió con las instituciones del Estado de Bienestar como las encargadas de la salud y de la educación, que se hicieron más flexibles en la forma y redujeron su escala. En la actualidad, la meta de los gobernantes, tal como lo fuera para los radicales de hace cincuenta años, consiste en desmontar la rígida burocracia.

Sin embargo, la historia satisfizo de manera retorcida los deseos de la Nueva Izquierda. Los insurgentes de mi juventud creían que desmantelando las instituciones lograrían producir comunidades, esto es relaciones de confianza y de solidaridad cara a cara, relaciones constantemente negociadas y renovadas, un espacio comunal en el que las personas se hicieran sensibles a las necesidades del otro. Esto, sin duda no ocurrió. La fragmentación de las grandes instituciones ha dejado en estado fragmentario la vida de mucha gente: los lugares en los que trabajaban se asemejan más a estaciones del ferrocarril que a pueblos, la vida familiar ha quedado perturbada por las exigencias del trabajo, y la migración se ha convertido en el icono de la era global, con más movimiento que asentamiento. El desmantelamiento de las instituciones no ha producido más comunidad.

Si uno tiene disposición a la nostalgia -¿y qué espíritu sensible no la tiene?-, sólo encontrará en esta situación una razón más para lamentarse. Aunque los últimos cincuenta años han sido una época de creación de riqueza sin precedente, tanto en Asia y Latinoamérica como en el norte globalizado, la generación de nueva riqueza se ha producido en profunda conexión con la desarticulación de las rígidas burocracias gubernamentales y empresariales. De la misma manera, la revolución tecnológica de la última generación floreció preferentemente en instituciones con menos control centralizado. Este crecimiento tiene un precio elevado, mayor desigualdad económica y mayor inestabilidad social. No obstante sería irracional creer que esta explosión económica nunca debió haber tenido lugar.

Es precisamente aquí donde entra en juego la cultura más en un sentido antropológico que en el artístico. ¿Qué valores y prácticas pueden mantener unida a tanta gente cuando se fragmentan las instituciones en las que vive? A mi generación le faltó imaginación para responder a esta pregunta, para proponer las virtudes de la comunidad en pequeña escala. La comunidad no es el único medio de cohesión de una cultura; como es obvio, en una ciudad, individuos extraños entre sí habitan una cultura que sirve de sostén a pesar de no conocerse. Pero el problema de una cultura que sirve de sostén va más allá de su tamaño.

Sólo un determinado tipo de seres humanos es capaz de prosperar en condiciones sociales de inestabilidad y fragmentariedad. Este tipo ideal de hombre o de mujer tiene que hacer frente a tres desafíos.

El primero tiene que ver con el tiempo, pues consiste en la manera de saber manejar las relaciones a corto plazo, y de manejarse a sí mismo, mientras se pasa de una tarea a otra, de un empleo a otro, de un lugar a otro. Si las instituciones ya no proporcionan un marco a largo plazo, el individuo se ve obligado a improvisar el curso de su vida, o incluso a hacerlo sin una firme consciencia de sí mismo.

El segundo desafío tiene relación con el talento: cómo desarrollar nuevas habilidades, cómo explotar capacidades potenciales a medida que las demandas de la realidad cambian. Prácticamente en la economía moderna muchas habilidades son de corta vida; en la tecnología y en las ciencias, al igual que en formas avanzadas de producción, los trabajadores necesitan reciclarse a razón de un promedio de entre cada ocho y doce años. El talento es también una cuestión de cultura. El orden social emergente milita contra el ideal del trabajo artesanal, es decir, contra el aprendizaje para la realización de una sola cosa realmente bien hecha; a menudo este compromiso puede ser económicamente destructivo. En lugar de esto la cultura moderna propone una idea de meritocracia que celebra la habilidad potencial más que los logros del pasado.

De ahí deriva el tercer desafío. Se refiere a la renuncia; es decir, a cómo desprenderse del pasado. Recientemente, la jefa de una dinámica empresa afirmó que en su organización nadie es dueño del puesto que ocupa y en particular que el servicio prestado en el pasado no garantiza al empleado un lugar en la institución. ¿Cómo responder positivamente a esta afirmación? Para ello se necesita un rasgo característico de la personalidad, un rasgo que descarte las experiencia vividas. Este rasgo de personalidad da un sujeto que se asemeja más al consumidor, quien siempre ávido de cosas nuevas, deja de lado bienes viejos aunque todavía perfectamente utilizables, que al propietario celosamente aferrado a los que ya posee.

Mi propósito es mostrar la manera en que la sociedad busca esta mujer o este hombre ideales. Y al juzgar esta búsqueda traspasaré el ámbito de competencia del investigador. Un yo orientado al corto plazo, centrado en la capacidad potencial, con voluntad de abandonar la experiencia del pasado, es -para presentar amablemente la cuestión- un tipo de ser humano poco frecuente. La mayor parte de la gente no es así, sino que necesita un relato de vida que sirva de sostén a su existencia, se enorgullece de su habilidad para algo específico y valora las experiencias por las que ha pasado. Por tanto el ideal cultural que se requiere en las nuevas instituciones es perjudicial para muchos de los individuos que viven en ellas.

Es preciso que explique algo acerca del tipo de experiencia de investigación que me ha llevado a este juicio. La crítica que la Nueva Izquierda hizo a la gran burocracia fue también mi crítica, hasta que a finales de la década de los sesenta comencé a entrevistar a familias blancas de clase obrera en Boston, gente que pertenecía en su mayoría a la segunda o tercera generación de inmigrantes de la ciudad. (El libro que sobre ello escribimos Jonathan Cobb y yo se titulaba The Hidden Injuries of Class.) Lejos de estar oprimida por la burocracia, esa gente hundía sus raíces en sólidas realidades institucionales. Sindicatos estables, grandes empresas y mercados relativamente fijos les servían de orientación; en este marco, los hombres y las mujeres de clase obrera trataban de dar sentido a su bajo estatus en un país en el que supuestamente se hacían pocas distinciones de clase.

Después de ese estudio, abandoné por un tiempo el tema. Parecía que el gran capitalismo norteamericano había llegado a un estadio triunfal y que en ese plano la vida de la clase trabajadora discurriría por sus carriles ya trazados. Difícilmente hubiera podido estar más equivocado. La quiebra de los acuerdos monetarios de Bretton Woods, después de la crisis del petróleo de 1973, trajo consigo el debilitamiento de las restricciones nacionales a la inversión; a su vez las grandes empresas se rediseñaron para satisfacer a una nueva clientela internacional de inversores que aspiraban más ganancia en bolsa a corto plazo. Análogamente los empleos empezaron rápidamente a cruzar las fronteras. Y lo mismo sucedió con el consumo y las comunicaciones. En los años noventa, gracias a los avances en los microprocesamientos en electrónica, el antiguo sueño/pesadilla de la automatización comenzó a ser una realidad tanto en los trabajos manuales como en los burocráticos; al final resultaba más barato invertir en máquinas que pagar a la gente para que trabajara.

Así las cosas, volví a mantener entrevistas con trabajadores, aunque en esta ocasión no se trató de trabajadores manuales, sino más bien de clase media, situados en el epicentro del boom mundial de las industrias de alta tecnología, los servicios financieros y los medios de comunicación. (Éste es el tema de mi libro La corrosión del carácter.) Tuve entonces la ocasión de apreciar el ideal cultural del nuevo capitalismo en su expresión más vigorosa. El boom sugería que este hombre/mujer nuevo resultaría enriquecido por el pensamiento a corto plazo, que desarrollaría su potencial sin añoranza alguna, pero lo que encontré fue un extenso grupo de individuos de clase media dominados por la sensación de que su vida había quedado a la deriva.

A finales de la última década del siglo XX, el boom empezó a remitir, como es normal que ocurra en cualquier ciclo de negocios. Sin embargo, a medida que la economía volvía a la calma, resultaba evidente que la explosión del crecimiento global había dejado una huella perdurable en las instituciones no empresariales, particularmente en las del estado del bienestar. Esta marca es tanto de naturaleza cultural como estructural. Los valores de la nueva economía se convirtieron en punto de referencia para la manera en que el gobierno concibe la dependencia y la autogestión en materia de pensiones y de atención a la salud, o sobre la clase de habilidades que debe proporcionar el sistema de educación. Puesto que yo me había criado "al amparo de la seguridad social", como reza la expresión norteamericana, el nuevo modelo cultural representaba para mí un vivo contraste respecto de la cultura de las viviendas sociales de Chicago en las que pasé la niñez. (Esta marca es el tema de mi libro El respeto sobre la dignidad del hombre en un mundo de desigualdad.)

En este libro, he procurado no limitarme al simple resumen de lo que ya había escrito. En mis obras anteriores descuidé el papel del consumo en la nueva economía; aquí trato de referirme brevemente al modo en que las nuevas formas de consumo disminuyen el anhelo de posesión, así como a las consecuencias de políticas que de ello siguen. He tenido que reflexionar más que nunca sobre la relación de poder y autoridad en el trabajo. El mirar hacia atrás me ha incitado a mirar hacia adelante, a fin de empezar a explorar el espíritu artesanal tanto en el trabajo mental como en el manual.

Pero, por encima de todo, he tenido que volver a pensar en la índole específicamente norteamericana de la investigación que he realizado. En los años setenta, Estados Unidos dominaba la economía mundial, y en los noventa, aún cuando en dicho proceso se hallaba implicada gente del mundo entero, Estados Unidos encabezaba los cambios institucionales que producía un nuevo tipo de economía. Por tanto, era fácil que los investigadores norteamericanos se imaginaran la legítima intercambiabilidad de los términos ‘norteamericano’ y ‘moderno’. Esta fantasía ya no es posible. La vía china al crecimiento es completamente distinta de la estadounidense, y más poderosa. La economía de la Unión Europea es más vasta que la norteamericana y, en algunos aspectos, más eficiente, incluso en sus nuevos estados miembros, una vez más sin imitar a los Estados Unidos.

Los lectores extranjeros de mis libros recientes han tendido a encontrar en ellos razones para rechazar una manera de trabajar cuya adopción en otros lugares sería arriesgada. Ésa no ha sido en absoluto mi intención. No hay duda de que los cambios estructurales que describo carecen de fronteras nacionales; por ejemplo la decadencia del empleo de por vida no es un fenómeno estadounidense. Lo que está ‘ligado a una cultura’ es la manera particular en que los norteamericanos entienden los cambios que se han producido en la vida material.

Un estereotipo sostiene que los norteamericanos son competidores agresivos en el trabajo. A este estereotipo subyace una mentalidad diferente, más pasiva. Los norteamericanos de tipo medio a los que he entrevistado en la década anterior han sido proclives a aceptar el cambio estructural con resignación, como si la pérdida de seguridad en el trabajo, y en las escuelas administradas como empresas fuera inevitable: poco es lo que se puede hacer ante cambios tan básicos, aún cuando sean tan perjudiciales. Sin embargo el desmantelamiento de grandes instituciones al que me refiero no es un mandato divino. Ni, por cierto, es por el momento la norma de trabajo de este país; la nueva economía no es más que una pequeña parte de la economía total. Pero es cierto que ejerce una profunda influencia moral y normativa como modelo de avanzada para la evolución del conjunto de la economía. Tengo la esperanza de que los estadounidenses traten esta economía como tienden a verla los de fuera, esto es, como una propuesta de cambio que, lo mismo que cualquier propuesta, debe someterse a una crítica rigurosa.

Desde este punto de vista, el lector ha de ser consciente de la actitud crítica de los etnógrafos. Dedicamos horas a escuchar cómo la gente, sola o en grupos, se explica y explica sus valores, sus temores y sus esperanzas. A medida que pasan las horas todas esas cuestiones son formuladas y revisadas en el acto mismo de contar. El etnógrafo atento presta atención a lo que hace que la gente se contradiga o, también, a lo que lleva a la gente a un callejón sin salida en su capacidad de comprensión. El entrevistador no oye un informe defectuoso, sino que, más bien escucha una investigación subjetiva de la complejidad social. Esas ambigüedades, deformaciones y dificultades que aparecen cuando se trata de explicar personalmente la Fe, la Nación o la Clase constituyen una comprensión individual de la cultura.

Esta habilidad sociológica es hoy al mismo tiempo eminentemente adecuada e inadecuada para desvelar el sentido de la innovación. Adecuada, porque el énfasis de la sociedad en el flujo y el cambio continuo se cruza con el proceso de trabajo a través de la interpretación anterior del individuo. Inadecuada, porque la mayor parte de los sujetos participan en las entrevistas a fondo con el fin de llegar a conclusiones, a una explicación de la posición que ocupan en el mundo. La inestabilidad frustra ese deseo; las propuestas ideológicas acerca de cómo prosperar en ‘lo nuevo’ resultan difíciles de comprender cuando se reflexiona lo suficiente sobre ellas.

Al responder a la invitación de Yale de describir la cultura del nuevo capitalismo me he visto obligado a pensar en las limitaciones de mi propia capacidad, así como en las frustraciones de la investigación subjetiva. En consecuencia, me he tomado la grande e imperdonable libertad, tal vez esté ocultando bajo la alfombra el problema cultural fundamental, a saber, el de que la mayor parte de la realidad social es ilegible para la gente que trata de darle sentido.

Los capítulos que vienen a continuación desarrollan tres temas: cómo están cambiando las instituciones, cómo, en las ‘sociedad de las habilidades’, los temores a estar de más o a quedarse atrás se relacionan con el talento, y cuál es la relación entre la conducta de consumo y las actitudes políticas. Los cambios institucionales que describo en el lugar de trabajo se refieren en realidad sólo a los sectores punteros de la economía: alta tecnología, finanzas mundializadas y nuevas empresas de servicios con tres mil empleados o más. La mayor parte de la gente, tanto en Estados Unidos como en Europa occidental, no trabaja para empresas de este tipo. Sin embargo esta pequeña franja de la economía tiene una influencia cultural que trasciende con mucho a su cuantía numérica. Estas nuevas instituciones, sugieren la nueva formulación de las habilidades y capacidades personales; la fórmula combinada de institución y capacidad conforma la cultura de consumo; y la conducta de consumo influye a su vez en las políticas; sobre todo en las progresistas. Si infiero sin ningún pudor la cultura del conjunto a partir de una pequeña parte de la sociedad, es precisamente porque los avatares de un tipo particular de capitalismo han persuadido a tanta gente de que su camino es el camino del futuro.

Los apóstoles del nuevo capitalismo sostienen que su versión de estos tres temas -trabajo, talento y consumo- añade más libertad a la sociedad moderna, una libertad fluida, una ‘modernidad líquida’, según la acertada expresión del filósofo Zygmunt Bauman. Mi disputa con ellos no estriba en saber si su versión de lo nuevo es real o no; las instituciones, las habilidades y las pautas de consumo han cambiado sin duda. Lo que yo sostengo es que estos cambios no han liberado a la gente.

http://tierradegenistas.blog.com.es

La derecha latinoamericana: encuentro en Caracas…

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CEDICE: La nueva cara del imperio en Venezuela

El reencuentro de la derecha latinoamericana en Caracas

PICASSOK12 Eva Golinger

Rebelión

Revisado para Rebelión por Caty R.

La organización venezolana que ha recibido más apoyo financiero y asesoramiento de las agencias de Estados Unidos durante los últimos ocho años es el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (CEDICE). En la actualidad, es la entidad que mejor representa los intereses estadounidenses en Venezuela y ha llevado a cabo la mayoría de las campañas mediáticas de la oposición contra las políticas del gobierno bolivariano. CEDICE también se ha convertido en el vocero de la derecha internacional en Venezuela, abriendo espacios a esta pequeña pero fanática y extremista minoría, y buscando mecanismos para promover su agenda elitista y neofascista en la región.

Radicado en Caracas, CEDICE se presenta como “una asociación civil sin fines de lucro, cuyo objetivo central es la divulgación del pensamiento económico y político que otorga prioridad a la libre acción de la iniciativa individual y al análisis de la organización y las condiciones que permitan la existencia de sociedades libres”. En realidad, es una entidad que recibe la mayoría de su financiación y asesoramiento del Centro para la Empresa Privada Internacional de EEUU (CIPE), que es el brazo empresarial del Departamento de Estado y sus entes financieros, la National Endowment for Democracy (NED) y la Agencia del Desarrollo Internacional de EEUU (USAID). También recibe financiación y asesoramiento estratégico de varias fundaciones europeas, como las alemanas Konrad Adenaeur Foundation y Friedrich Naumann Stiftung, y la española Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), que hoy se disimulan como filtros para los fondos de la NED, la USAID y otros intereses imperiales. La gerente general de CEDICE, Rocío Guijarra, firmó el llamado “Decreto Carmona” durante el Golpe de Estado de Abril 2002, como “representante de las ONG”, contra el Presidente Hugo Chávez, avalando el golpe de Estado y la imposición de una dictadura. Su vicepresidente primero, Óscar García Mendoza, además es el presidente del Banco Venezolano de Crédito, principal receptor de los fondos procedentes de la NED y la USAID para las ONG y partidos políticos en Venezuela. También firmó una carta pública de la “sociedad civil” en la que reconocía y aplaudía el golpe de Estado de Abril de 2002. CEDICE trabaja con la red de think tanks neoconservadores en América Latina, en particular con la Cámara de Comercio de Santa Cruz en Bolivia y otros que promueven el separatismo en la región.

La universidad neofascista de CEDICE

Para celebrar su vigésimo quinto aniversario, CEDICE ha organizado una gala para la derecha latinoamericana durante la semana de 24 al 29 de Mayo de 2009. La celebración tendrá lugar en la famosa sede de los militares golpistas durante la ocupación ilegal de la Plaza Altamira en el este de Caracas en Octubre 2003, el hotel Caracas Palace (anteriormente Four Seasons), y contará con la presencia de los personajes más reaccionarios de la extrema derecha de la región. Antes de iniciar la fiesta en el lujoso Caracas Palace, CEDICE, junto a la organización neofascista ultraliberal de Estados Unidos, el Instituto Cato, inaugurará la primera fase de la Universidad El Cato-CEDICE en la hacienda La Escondida, ubicada en las afueras de Caracas. Según el material publicado por el Instituto Cato, el evento, el cual está abierto de manera exclusiva a 50 jóvenes venezolanos, tratará temas como “la nueva agenda global, la crisis financiera mundial, el populismo en América Latina, la juventud como defensora de la libertad, pobreza y violencia, los derechos de propiedad, el desafío de las instituciones del Siglo XXI”, entre otros.

Los “profesores” de la Universidad El Cato-CEDICE incluyen a Gabriela Calderón, editora de la web “ elcato.org ” y columnista del periódico derechista El Universo de Ecuador; Daniel Córdova, Decano de la Escuela de Economía de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y Director del Proyecto Invertir de Procapitales, una ONG financiada por Estados Unidos; Otto Guevara, político costarricense y presidente del partido Movimiento Libertario y de la Red Liberal de América Latina (RELIAL); Martín Krause, profesor de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas de Buenos Aires; Carlos Sabino, del Centro para la Prosperidad Global del Instituto Independiente en EEUU; José Toro Hardy, economista venezolano de CEDICE; Álvaro Vargas Llosa, del Centro para la Prosperidad Global del Instituto Independiente de EEUU y columnista del Washington Post; y Yon Goicochea, dirigente de Primero Justicia y fundador de la Fundación Futuro Presente, organización que se dedica a entrenar jóvenes en las tácticas del golpe suave y la subversión.

El Instituto Cato es la entidad que otorgó el “Premio Milton Friedman” al dirigente de Primero Justicia, Yon Goicochea, en el año 2008. Como parte de este reconocimiento por una de las instituciones más ultraconservadoras y neofascistas de Estados Unidos, Goicochea recibió 500.000 dólares, de los que utilizó una parte para crear su Fundación Futuro Presente, instituto que se dedicará a formar a la juventud venezolana derechista en las tácticas de golpe suave para intentar desestabilizar el gobierno socialista del Presidente Chávez. El Instituto Cato se fundó sobre las teorías económicas del ultraliberal estadounidense Milton Friedman, quien fue asesor económico del dictador chileno Augusto Pinochet durante los años ochenta. Este instituto también sirve para fomentar la ideología conservadora de los años 80 promovida por Ronald Reagan, Margaret Thatcher y el grupo de los “Chicago Boys”, que luego implementaron esas políticas en América Latina causando más miseria y pobreza y menos progreso y prosperidad humana. El Instituto Cato está estrechamente vinculado con el complejo militar industrial y los cuerpos de seguridad y defensa de Washington.

El encuentro de la derecha reaccionaria en Caracas

Luego de una sesión intensiva de adoctrinamiento en los valores neoliberales y las tácticas de desestabilización para utilizar contra los gobiernos que rechazan el modelo capitalista impuesto por Washington, se trasladarán a la ciudad de Caracas para comenzar con el evento principal, el “Encuentro Internacional Libertad y Democracia: El Desafío Latinoamericano”, del 27 al 29 de Mayo. Esta reunión agrupará otra vez a los principales voceros de la derecha neofascista de América Latina para reforzar la campaña mediática y política contra el gobierno venezolano, que ha sido objeto de una escalada de agresividad durante los últimos meses.

Quién es quién en esta red “pitiyanki”

Las organizaciones participantes en este evento incluyen algunas entidades financiadoras estadounidenses y europeas que han promovido grupos involucrados en las acciones desestabilizadoras en Venezuela durante los últimos años. También aparecen organizaciones menos conocidas que se han unido a esta red de subversión regional. Adicionalmente, se encuentran personajes que han jugado un papel importante en los diferentes atentados contra las democracias y procesos de cambio en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Lo común entre todas las organizaciones es que comparten los mismos nombres en sus juntas directivas y comités asesores, además de los mismos financiadores y patrocinadores, lo que los convierte en un verdadero ejemplo de una telaraña imperial**. Y no se equivocan con el uso del término “libertad” como fundamento del trabajo de éstas entidades, ya que se refiere a la “libertad del mercado” y no de la sociedad colectiva.

Además de CEDICE y el Instituto Cato, ya mencionados, las otras organizaciones participantes son:

Fundación Internacional para la Libertad: organización dirigida por el neoconservador peruano Mario Vargas Llosa, que se dedica a coordinar la red de entidades de la extrema derecha en América Latina y sus aliados internacionales. También se dedica a organizar foros y encuentros entre su red neoliberal, que busca desacreditar a los gobiernos regionales que no se subordinan a los intereses imperiales, como Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, por ejemplo. Uno de sus últimos eventos se tituló “Cuba, de la dictadura a la democracia”, tomando el nombre del manual de golpe suave redactado por Gene Sharp, del Instituto Albert Einstein, que ha servido como guión para las mal llamadas revoluciones de colores en Europa Oriental y que ahora se intentan exportar a Venezuela, Bolivia y Ecuador. En la junta directiva de esta Fundación se encuentran nombres ya familiares, como Rocío Guijarro de CEDICE, Carlos Alberto Montaner, conocido cubano contrarrevolucionario y agente de desinformación, Ian Vásquez, del Instituto Cato en EEUU, y otros actores que pertenecen a organizaciones como Fundación Libertad de Argentina, Atlas Economic Research Foundation de EEUU, FULIDE de Bolivia, Heritage Foundation de EEUU y otras de la extrema derecha.

Friedrich Naumann Stiftung fur Die Freiheit: Entidad neoconservadora alemana vinculada con el ultraliberal Partido Libre Democrático, uno de los partidos políticos de la extrema derecha en Alemania. Se dedica a promover el pensamiento neoliberal en el mundo y aboga por una sociedad basada en los valores del mercado libre y la competencia, con la más mínima participación del Estado. Financia ONG neoliberales en África, Asia y América Latina con la intención de promover sus principios e ideales en esas regiones. Ha financiado diferentes programas y actividades del movimiento estudiantil de la derecha en Venezuela y financia activamente los proyectos del partido Primero Justicia y la Fundación Futuro Presente, del joven derechista Yon Goicochea.

Red Liberal de América Latina (RELIAL): Una red de organizaciones, instituciones y personas que promueven las políticas neoliberales en la región. Según su página web ( www.relial.org ), “esta red se crea con el fin de fortalecer y mejorar el liberalismo y la cooperación y coordinación entre los liberales en América Latina. Se busca ganar más espacio público para los liberales, aprovechar y compartir experiencias, mejorar la calidad de la gestión política liberal, así como desarrollar un contrapeso a las redes socialistas y demócratas existentes.” Dirigida por Otto Guevara, presidente del Movimiento Libertario de Costa Rica, RELIAL está conformada por las mismas entidades, como CEDICE, Fundación Friedrich Naumann Stiftung, Fundación Libertad, Fundación Atlas, FULIDE y otras que se repiten en las juntas directivas de todas las organizaciones neoliberales.

Atlas Economic Research Foundation: Fundada en 1981 por Antony Fisher, como una manera de institucionalizar su labor de replicar el modelo del “think tank independiente” por todo el mundo. Fisher también ayudó a establecer el Instituto Fraser, el Instituto Manhattan y el Instituto de Investigación Pacific, tres centros de estudios neoliberales. Actualmente, ATLAS dirige talleres y programas para otorgar premios a personajes destacados del mundo neoliberal y suministra servicios de asesoría para continuar fortaleciendo una red informal de más de 250 think tanks conservadores en 70 países, que se dedican a reproducir e implementar el modelo neoliberal. La misión de ATLAS, según uno de sus ex presidentes, John Blundell, es “llenar el mundo con think tanks que promuevan el mercado libre”. ATLAS ha dado más de 20 millones de dólares en becas a diferentes think tanks en el mundo durante los últimos veinte años. Su financiación principal viene de donaciones privadas y corporativas, incluidas grandes sumas procedentes de multinacionales como ExxonMobile y Philip Morris USA, entre otras.

Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales: La Fundación FAES se creó en Madrid el 11 de noviembre de 2002 y fusionó en una las cinco fundaciones vinculadas con el Partido Popular español (Fundación Cánovas del Castillo, Popular Iberoamericana, Popular Iberoamericana de Análisis y Estudios Sociales, Popular Iberoamericana de Estudios Europeos y el Instituto de Formación Política). FAES trabaja con una red de think tanks, organizaciones y partidos políticos con los que comparte y difunde sus ideas, a la vez que planifica actividades. Está dirigida y fundada por el ex Presidente español José María Aznar, quien estuvo involucrado en el golpe de Estado de Abril 2002 contra el Presidente Chávez y quien desde entonces ha participado conjuntamente con la oposición venezolana y la derecha internacional en una serie de planes de desestabilización contra la Revolución Bolivariana.

También forman parte de FAES importantes empresas, afines a su ideología, que tienen grandes intereses económicos en América Latina, como BBVA, Santander y ENDESA. Igualmente destacan entre los “íntimos” colaboradores de FAES, partidos y personajes relevantes de medios académicos, periodísticos y diplomáticos de la derecha latinoamericana. A pesar de que FAES es una fundación “dedicada al servicio de España y sus ciudadanos”, una gran mayoría de sus colaboradores son latinoamericanos. Entre ellos destacan: Leopoldo López, Alcalde de Chacao, Venezuela; Yon Goicochea, líder del movimiento estudiantil derechista en Venezuela; Manuel Espino Barrientos, presidente del PAN de México; Belisario Betancourt y Andrés Pastrana, ex presidentes de Colombia; Carlos Tudela, secretario ejecutivo de Asuntos Exteriores del Partido Demócrata Cristiano chileno; Sebastián Piñera, presidente de la Fundación Futuro de Chile; Adalberto Rodríguez Giavarini, ex canciller de Argentina, Marcela Prieto Botero, directora ejecutiva del Instituto de Ciencia Política de Colombia; Luis Cordero Barrera, vicerrector de la Universidad Andrés Bello de Chile; Diana Sofía Giraldo, decana de Comunicación de la Universidad Sergio Arboleda de Colombia; Luis Bustamante Belaunde, rector de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas; Ricardo López Murphy, presidente de la Fundación Recrear para el Crecimiento de Argentina; Alberto Jorge Triaca, director de la Fundación Pensar, Argentina; Gerardo Bongiovani Garassai, director de la Fundación Libertad, Argentina. También periodistas, como Julio Cirino y Carlos Pagni de Argentina o Plinio Apuleyo de Colombia, y asesores políticos como el boliviano Sarmiento Kohlenberger, además de los “intelectuales amigos” que llevan una visión neoliberal neoconservadora, como Enrique Krause, Carlos Alberto Montaner, Jorge Edwards o Álvaro Vargas Llosa.

FAES recibe gran parte de su financiación del gobierno de España (en 2007 recibió más de tres millones de euros). El 60% de sus fondos procede del sector público y el otro 40% de distintas donaciones privadas.

Durante 2007 y 2008, FAES financió una serie de conferencias y visitas de líderes estudiantiles venezolanos del movimiento opositor, como Yon Goicochea, Geraldine Álvarez y otros, realizados tanto en España como en el Parlamento Europeo. FAES forma parte de una red internacional de think tanks y ONG neoconservadoras, como Cato Institute, American Enterprise Institute, Heritage Foundation, International Republican Institute (IRI), National Democratic Institute for International Affairs (NDI), Hudson Institute, Fundación Ecuador Libre, Instituto Libertad y Democracia (Perú), Podemos (Bolivia), Fundación José Dolores Estrada (Nicaragua), Fundación Democracia en Libertad (Colombia), Red Libertad (Argentina), Fundación Justicia y Democracia (Venezuela), Súmate (Venezuela), CEDICE (Venezuela), IFEDEC (Venezuela), Partido Demócrata Cristiano de Chile, entre otros. FAES también trabaja con una amplia red de organizaciones para desestabilizar a Cuba, como Proyecto Varela, Bibliotecas Independientes de Cuba, Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y Cuban Liberty Council, entre otras.

Fundación Iberoamericana Europa (FIE): Un centro privado de investigación, promoción y cooperación internacional sobre temas relacionados con el mercado libre, la empresa privada, el gobierno limitado y la libertad individual; en esencia, el neoliberalismo reaccionario. Su objetivo es promover esa cooperación desde España con América Latina y trabaja activamente en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Su programa principal en éstos países, “Libertad y desarrollo” se dedica a fortalecer el sector empresarial y la reducción del poder estatal sobre las instituciones privadas. Un encuentro de la FIE en 2003 dio a luz a la Fundación Internacional para la Libertad (FIL), la cual está dirigida desde entonces por el peruano neoconservador Mario Vargas Llosa.

Fundación Libertad: Una entidad privada de Argentina cuyo objetivo es la investigación y difusión de temas relacionados con la socioeconomía y la empresa, y que promueve el neoliberalismo en el continente. Creada en Rosario en 1988 por un grupo de empresarios y profesionales, la Fundación cuenta con el apoyo de más de 200 empresas privadas. Además está integrada por distintas redes de organizaciones neoliberales a nivel internacional, como el Instituto Cato, Fundación Heritage, CEDICE, FAES, RELIAL, FIE, ATLAS, PanAmerican Development Foundation de la USAID, el Wall Street Journal y otras. Sus proyectos incluyen cursos, conferencias, seminarios, estudios y publicaciones, y una gran presencia en los medios de comunicación a través de columnas y programas propios. Fundación Libertad también ayudó crear la Red de Fundaciones Argentinas (REFUNDAR), integrada por varias organizaciones neoliberales en el país.

Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga: Instituto fundado en 1987 en Colombia, considerado un centro de pensamiento neoliberal influyente de ese país. Está formado por empresarios, políticos académicos, escritores y periodistas con el objetivo de avanzar los ideales del mercado libre. Su principal proyecto es la Revista Perspectiva, una publicación dedicada a promover los principios del mercado libre y el neoliberalismo, financiada por CIPE/NED de EEUU y cuenta con el apoyo de CEDICE de Venezuela y la Fundación Libertad de Argentina. Su principal financiación viene de las agencias de Washington, como CIPE, NED y USAID, más las fundaciones europeas Konrad Adenaeur de Alemania y FAES de España.

Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE): CIPE es uno de los cuatro núcleos de financiación de la NED y la USAID y actúa como una contraparte afiliada y libre de impuestos de la Cámara de Comercio estadounidense. Esta entidad se estableció en 1983 como el brazo empresarial del Departamento de Estado para apoyar políticas de libre mercado y a un grupo de asociaciones de negocios. Se ocupa, además, del entrenamiento de líderes de negocios y de su movilización en los procesos políticos. En Europa Oriental, por ejemplo, CIPE tiene programas de apoyo a varias asociaciones empresariales y aporta asesoramiento y asistencia para acciones legislativas. Hungría, Rumania, Checoslovaquia y Polonia fueron receptoras de este “asesoramiento”. En Polonia se fundó la Sociedad Industrial Krakow con el objetivo de publicar un diario nacional. Esta publicación respondía al interés de cultivar y fomentar la empresa privada en lo que la retórica neoliberal llama el “buen desarrollo económico y democrático”. En Venezuela, trabajan y financian a Fedecámaras, COINDUSTRIA y CEDICE. La junta directiva está compuesta por miembros de la comunidad comercial estadounidense, figuras del Departamento de Estado y los centros ultraconservadores como Heritage Foundation y Hoover Institution.

Actores/personas en la red “pitiyanki”

Durante el evento principal de CEDICE y sus contrapartes ultraliberales, habrá conferencias y talleres impartidos por diferentes personajes de la derecha latinoamericana –incluidos varios venezolanos que han liderado los atentados contra la democracia en el país durante los últimos años-. Algunos son los siguientes:

Mario Vargas Llosa: Presidente de la Fundación Internacional para la Libertad (ver explicación anterior) y conocido vocero de la derecha internacional que se ha dedicado a la tarea de desacreditar los procesos de cambio en Venezuela, Ecuador y Bolivia en tiempos recientes. Es un escritor reaccionario (izquierdista convertido en ultraderechista) y fue candidato a la presidencia de Perú en 1990 con el partido conservador Frente Democrático (FREDEMO), abogando por reformas neoliberales. Ha declarado que el Presidente Chávez es “una amenaza para la democracia” y que está “desestabilizando la región”, frases que repiten con frecuencia los voceros de Washington.

Jorge Quiroga: Ex Presidente de Bolivia (2001-2002), ultraconservador, fue el vicepresidente de Hugo Banzer desde 1997 hasta que éste se retiro en 2001 por razones de salud. Quiroga, educado en EEUU en la Universidad Texas A&M se ha declarado como un “yuppie corporativo” (término en inglés para la generación del mercado libre y el neoliberalismo). Quiroga fue el candidato opositor a Evo Morales en las elecciones de 2005, representando al partido derechista PODEMOS. Sólo consiguió el 28,6% del voto en contraste con el 53% que cosechó Evo Morales. Quiroga trabajó para la empresa IBM y como asesor del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Es uno de los críticos más fervientes del Presidente Chávez y en los últimos años se ha dedicado a intentar desacreditar al Presidente Morales diciendo que bajo su mandato “Bolivia es colonia de Venezuela”, por la relación estrecha que comparten los dos países.

Francisco Flores: Ex Presidente de El Salvador (1999-2004) y miembro del partido conservador ARENA. También educado en EEUU en las Universidades de Amherst y Harvard. Como Presidente, Flores mantuvo una alianza estrecha con EEUU y la subordinación de su país a la agenda imperial. Autorizó el despliegue de tropas salvadoreñas en Iraq para apoyar al ejército estadounidense. También implementó el Tratado de Libre Comercio con EEUU y fue el arquitecto de la dolarización de la economía de su país, lo cual causó una inflación enorme y no tuvo consenso de la sociedad civil en El Salvador.

Jorge Castañeda: Canciller de México (2000-2003) durante la administración de Vicente Fox. También educado en EEUU en la Universidad de Princeton y con un doctorado de la Universidad de París I, Castañeda es autor de una decena de libros y escribe para los periódicos Reforma (México), El País de España, Los Angeles Times (EEUU) y la revista Newsweek. Fue candidato independiente a la presidencia de México en 2004, pero al no contar con el apoyo de los partidos políticos, su candidatura no fue posible bajo la ley mexicana. Se ha convertido en uno de los críticos más conocidos contra el Presidente Chávez y los gobernantes socialistas en la región. En 2009 se publicó una entrevista con Castañeda donde denunció una supuesta conspiración entre el Presidente Chávez y varios funcionarios del gobierno cubano para perpetrar un golpe de estado contra el Presidente Raúl Castro de Cuba, lo que posteriormente desmintió el propio Castañeda cuando admitió que no tenía evidencia ninguna de dicho complot sino que era su “opinión personal.”

Enrique Krauze: Escritor mexicano, acusado de ser un intelectual que fomenta el miedo a la ciudadanía en México, y que se dedicó a desacreditar al candidato a la presidencia mexicana de 2007, López Obrador. Es autor del libro “El poder y el delirio”, que critica e intenta desacreditar la figura de Hugo Chávez y su gobierno en Venezuela.

Óscar Ortiz: Presidente de la Cámara del Senado en Bolivia por el partido derechista PODEMOS, de la ciudad de Santa Cruz. Promotor de los proyectos separatistas en la media luna boliviana, también fue gerente de la Cámara de Industria y Comercio de Oriente en Bolivia y ha formado parte de los directorios de varias empresas cruceñas. También es columnista en la prensa boliviana, promoviendo matrices de opinión contra el gobierno de Evo Morales. Está vinculado con el ala violenta de los movimientos separatistas en Santa Cruz, la Unión Juvenil Cruceñista, y ha sido beneficiario de la inmensa financiación de la USAID y la NED en Bolivia.

Alex Sutton: Director Regional de Programas en América Latina y el Caribe del Instituto Republicano Internacional (IRI), entidad creada como una de las organizaciones claves de la National Endowment for Democracy (NED). El IRI ha financiado los partidos Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo, entre otros, en Venezuela, y fue una de las primeras organizaciones estadounidenses que emitió una nota de prensa durante el golpe de Estado de Abril 2002 aplaudiendo los esfuerzos de la “sociedad civil” para derrocar el Presidente Chávez. Ha sido uno de los principales financiadores de la oposición en Venezuela durante los últimos ocho años, y ha financiado golpes de Estado en Haití, Ucrania, Serbia, Georgia y otros países donde realiza su trabajo de desestabilización y subversión.

Eduardo Bowles: Director del periódico derechista boliviano, El Nuevo Día.

Cynthia Hotton: Diputada Nacional de Argentina por el Capital Federal de la alianza Pro-Recrear, un agrupación de partidos políticos de derecha.

Antonio Ledezma: Actual Alcalde metropolitano de Caracas, dirigente del partido Alianza Bravo Pueblo y fundador del Comando Nacional para la Resistencia (CNR), entidad que se dedica a promover la desestabilización y las acciones violentas en el país. Participó en el golpe de Estado de Abril 2002 contra el Presidente Chávez y es uno de los voceros más reaccionarios de la oposición.

Leopoldo López: Dirigente político de la oposición venezolana. Miembro fundador del partido Primero Justicia, que anteriormente era una asociación civil financiada ilegalmente con fondos de PDVSA filtrados por su madre, Antonieta Mendoza de López, que fue directora de Asuntos Públicos de la empresa petrolera. Este joven político también tuvo una relación estrecha con el Instituto Republicano Internacional (IRI), que financió y asesoró la transformación de Primero Justicia en partido político. En los meses previos al golpe de Estado de Abril de 2002, Leopoldo López, junto a otros dirigentes de Primero Justicia, realizó frecuentes viajes a Washington para visitar la sede del IRI y reunirse con funcionarios del gobierno de George W. Bush.

El 11 de abril, López encabezó la marcha de oposición para dirigirla hacia el Palacio de Miraflores, lo que ocasionó la muerte de docenas de personas y el secuestro del Presidente Chávez. A finales de febrero de 2004, fue uno de los dirigentes de la oposición que encabezaron la guarimba (acciones violentas para crear caos y pánico en la sociedad), que tenía como objetivo forzar la renuncia del Presidente Chávez. Estas acciones violentas dirigidas por López causaron la muerte de varios ciudadanos venezolanos.

Más tarde López fracasó en su intento de tomar el poder en el seno de su partido Primero Justicia y frente a esta frustración renunció al partido que había fundado para unirse al partido derechista Un Nuevo Tiempo, del dirigente opositor Manuel Rosales. Fue alcalde del municipio de Chacao en Caracas desde el año 2000 a 2008 y ahora colabora con Antonio Ledezma para promover las “Redes Populares”, una iniciativa financiada por la USAID en Venezuela para penetrar e infiltrar las comunidades para crear divisiones dentro de las filas revolucionarias y reclutar activistas para las acciones desestabilizadoras.

María Corina Machado: Fundadora de la ONG venezolana Súmate, junto a su socio Alejandro Plaz. Hija de dos familias poderosas y oligarcas de la sociedad venezolana. Recibe financiación de la NED, la USAID y el Instituto Demócrata Nacional (NDI) a través de su ONG Súmate, la cual nació en el escenario político a principios de 2003, después del fracaso del lockout. Machado dirigió la campaña para revocar el mandato del Presidente Chávez durante el referéndum revocatorio de agosto de 2004. También firmó el Decreto Carmona durante el golpe de Estado de Abril de 2002 contra el Presidente Chávez. Estuvo presente en la ceremonia del Palacio de Miraflores aplaudiendo cuando el dictador Pedro Carmona procedió a disolver todas las instituciones democráticas del país. Machado dice que su ONG no es política ni partidista, sin embargo, su línea estratégica y comunicacional está en abierta oposición a la Revolución Bolivariana y al gobierno venezolano. Machado fue imputada por el Ministerio Público de Venezuela por haber recibido fondos de un gobierno extranjero (la NED) para usurpar las funciones del Consejo Nacional Electoral y por conspirar para desestabilizar el gobierno venezolano. Debido a las presiones que ha recibido el gobierno venezolano a través de la Embajada de EEUU en Venezuela, el Departamento de Estado (DOS), la Casa Blanca y otros aliados de Washington, el juicio contra Machado no ha podido progresar. Machado fue recibida por el Presidente George W. Bush en la Oficina Oval de la Casa Blanca el 31 de mayo de 2005, lo que demuestra la relación íntima entre la oposición venezolana y los más altos niveles del poder en Estados Unidos.

Yon Goicochea: Entrenado por los fundadores de la OTPOR de Serbia, el Albert Einstein Institute (AEI) y el International Center on Nonviolent Conflict (Centro Internacional del Conflicto No Violento “ICNC”), fue la figura estudiantil más destacada que salió al escenario político durante las protestas por la no renovación de la concesión al canal privado RCTV en 2007. Estudió en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), una de las universidades más derechistas del país. Luego de su estreno como líder estudiantil en los medios de comunicación internacionales, Goicochea viajó varias veces a Washington para reunirse con representantes de la National Endowment for Democracy (NED), el International Republican Institute (IRI), liderado por John McCain, y la USAID, además del AEI y CANVAS. Goicochea viajó varias veces a España, patrocinado por la Fundación FAES del ex Presidente José María Aznar, y a otros países, recibiendo fondos de EEUU tanto como de fundaciones neoliberales como Konrad Adenaeur.

Goicochea viajó a Bolivia durante 2007 y 2008 para trabajar y entrenar al Movimiento Juvenil Cruceñista, el movimiento derechista de la zona de Santa Cruz, Bolivia, conocido por su actitud y acciones racistas, violentas y divisionistas. En mayo del 2008, Goicochea estuvo en Ecuador, entrenando y fomentando la formación de un movimiento estudiantil de la derecha en ese país, “Manos Blancas”, para contrarrestar la política socialista del gobierno de Rafael Correa.

En 2008, Goicochea fue el ganador del premio “Milton Friedman” (antiguo asesor económico del dictador Augusto Pinochet) del Cato Institute por el “avance de la libertad económica”. Dicho premio ascendió a la cantidad de 500.000 dólares. Hoy es dirigente y miembro de la directiva del partido ultraconservador Primero Justicia.

Marcel Granier: Marcel Granier Haydon es Presidente y CEO de Empresas 1BC y Director General de Radio Caracas Televisión (RCTV), uno de los canales de televisión más vistos en Venezuela. El 27 de mayo de 2007 venció la concesión que RCTV tenía con el gobierno venezolano para transmitir su programación en el espectro radio eléctrico público. Debido a las constantes violaciones de la ley que había cometido RCTV durante el último decenio, el gobierno venezolano decidió no renovar su concesión. Antes, RCTV transmitía por el canal 2 en Venezuela y ocupaba la señal de televisión más poderosa en el país. Su programación consistía en un 80% de telenovelas y el resto eran programas de opinión, películas y noticieros. Actualmente, RCTV sigue transmitiendo vía cable y satélite en Venezuela a nivel internacional.

Marcel Granier y RCTV estuvieron involucrados en el golpe de Estado de Abril 2002 contra el Presidente Chávez, y a través de sus pantallas expresaron su apoyo a la breve dictadura de Pedro Carmona. RCTV también tuvo un papel principal en la guerra mediática que ocurrió durante el lockout de diciembre de 2002 a febrero de 2003. Granier ha sido un abierto opositor al gobierno del Presidente Chávez y ha utilizado su poder mediático para atacar al gobierno y manipular información y hechos para perjudicar a la administración de Chávez y sus obras. Luego del mayo de 2007, Granier montó una campaña internacional con el apoyo del gobierno de Estados Unidos y entidades como la NED, la USAID, Reporteros sin Fronteras (RSF), Human Rights Watch y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), para acusar al gobierno venezolano de violar los derechos humanos y particularmente la libertad de expresión. Granier fue invitado por el Presidente George W. Bush para participar en una reunión en las Naciones Unidas de “defensores de la libertad”. También fue invitado de honor de Freedom House y el Broadcasting Board of Governors para dictar una conferencia sobre libertad de expresión en 2007, junto a Karen Hughes, Directora de la Diplomacia Pública del Departamento de Estado (DOS), Paulo Dobriansky, neoconservador, miembro de PNAC y Subsecretario de Estado para Asuntos Globales bajo la administración de George W. Bush, y la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen, fanática anti castrista.

Miguel Enrique Otero: Editor y Director y nieto de los fundadores del periódico El Nacional de Venezuela, uno de los diarios más críticos y manipuladores contra el gobierno del Presidente Chávez. Otero también es fundador del Movimiento 2D, un grupo que se creó después del referéndum sobre la reforma constitucional, el 2 de Diciembre de 2007, con la pretensión de consolidar un nuevo movimiento opositor en el país. Otero y su grupo se han dedicado a utilizar los espacios de prensa y televisión para desacreditar al gobierno venezolano y promover matrices de opinión falsas sobre las supuestas «violaciones de derechos humanos» en el país. El Movimiento 2D ha promovido múltiples acciones violentas e ilegales en el país desde su fundación, incluyendo la pretensión de provocar reacciones represivas de los cuerpos de seguridad del Estado para luego justificar sus acusaciones de supuestas violaciones de derechos humanos.

*Eva Golinger, estadounidense-venezolana, es Doctora en Derecho Internacional, escritora e investigadora y autora de los libros El Código Chávez; Bush vs. Chávez: La Guerra de Washington Contra Venezuela; **La Telaraña Imperial: Enciclopedia de Injerencia y Subversión; y La Mirada del Imperio Sobre el 4F: Los Documentos Desclasificados de Washington Sobre la Rebelión Militar del 4 de Febrero de 1992.

Otra vuelta a la Televisión…

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‘La información televisiva tiende a pervertir la esencia misma de la información’ – Ignacio Ramonet
por Anne Marie Mergier

bourdieu8 Los medios de comunicación son, en conjunto, un factor de despolitización que actúa principalmente sobre las fracciones de clase más despolitizadas del público, sobre las mujeres más que sobre los hombres, sobre los menos instruidos más que sobre los más instruidos, sobre los pobres más que sobre los ricos. Semejante afirmación podría escandalizar, pero sabemos perfectamente, a través de análisis estadísticos, cuál es la probabilidad de formular una respuesta articulada a una pregunta política, o de abstenerse (desarrollo extensamente las consecuencias de este efecto, en materia política particularmente, en mí último libro, Méditations pascaliennes). La televisión (mucho más que los periódicos) propone una visión cada vez más despolitizada, escéptica e incolora del mundo, y contribuye cada vez más a que los periódicos se deslicen hacia la demagogia, sometiéndose a sus colegas comerciales.
Pierre Bourdieu – En ‘Otra vuelta a la televisión’

El mensaje enternece, cala hasta los huesos y cabe solidarizarme con quienes padecen el caos. Malditos sean los otros, los hacedores de tanto oprobio. Los maestros y sus aliados, los pueblos indios, los estudiantes, las amas de casa, los pobres y explotados. Son unos terroristas, se han tomado la ciudad e instaurado un poder popular vandálico. Gentes que han roto la estabilidad del buen gobierno del Estado ejercido democráticamente por el PRI en la figura de don Ulises Ruiz, un hombre controvertido, pero apegado a la legalidad. No crean que me he vuelto loco. Ese es el contenido de las noticias que emanan los medios de comunicación social en Madrid. Quien consuma la prensa escrita, escuche la radio y vea la televisión pública o privada se forma esa imagen. Es indiferente si se trata de la cadena de emisoras del episcopado la COPE, del grupo Prisa la SER, del periódico El Mundo, La Razón, el ABC o El País. También RTVE, Antena 3, Telemadrid, CNN, La cuatro, o Tele 5. Cualquier medio presenta el problema de esta manera: salvo retoques, los responsables son las víctimas. Es decir, el pueblo de Oaxaca y su asamblea: la APPO. Como ejemplo, sirva el editorial de El País del domingo 29 de octubre."
Marcos Roitman Rosenmann – En ‘Oaxaca: culpables, las víctimas’

Sin profundidad no hay información, y mucho menos criterio.
Genista

‘La información televisiva tiende a pervertir la esencia misma de la información’ – Ignacio Ramonet
por Anne Marie Mergier

Para Proceso- Sunday, June 15 1997

PARIS.- La prensa escrita está en peligro. Más que nunca su independencia y su esencia misma están amenazadas, enfatiza Ignacio Ramonet.

El director de Le Monde Diplomatique, considera que la recesión económica no es la única causa de la crisis que atraviesa la prensa escrita. Otros factores preocupantes han sido analizados por Ramonet en artículos publicados en su periódico y en conferencias realizadas en Francia y el extranjero. Entre esos factores destacan la influencia nefasta de la televisión, que pervierte la concepción, misma de información, y el papel creciente de trasnacionales que convierten información y comunicación en una fuente de jugosos negocios.

En entrevista con la corresponsal, Ramonet insiste sobre los estragos que causa en televisión en la prensa escrita, en particular a través de su "ideología de en directo y en vivo". Explica:

"Percibí realmente la dimensión del peligro a finales de los años 80, cuando los conductores de los noticiarios de televisión empezaron a anunciarnos, con tono triunfante, que nos mostraban la historia en directo y en vivo. Para mí esa frase marcó una ruptura. Hay una concepción de la información antes de esa frase, y otra después.

-¿Podría ser más específico?

-Antes para hacer su trabajo de periodista, era preciso responder a un cierto número de preguntas: ¿Quién hizo qué? ¿Con qué objetivos? ¿Por qué razones? ¿En qué contexto? ¿Cuáles puedan ser los antecedentes y las consecuencias de tal acción o decisión?…
"La información no es una ciencia exacta, pero utiliza métodos científicos, sobre todo los de las ciencias humanas: del historiador que estudia los documentos, las declaraciones y confronta sus fuentes; del sociólogo que va al terreno, investiga pregunta, observa…
"Hoy, la televisión, que ocupa un lugar dominante en la jerarquía de los medios de información y les impone su modelo está creando una nueva concepción de la información: informar significa cada vez más asistir en vivo a los acontecimientos. Ese impacto creciente de las imágenes televisivas es terriblemente peligroso y aún no hemos medido todas sus consecuencias.
"Poco a poco se pretende convencer a la gente de que informarse no es comprender los acontecimientos, sino verlos con sus propios ojos. Peor aún, se le convence de que vetos comprender."
Sentado detrás de su escritorio, el director de Le Monde Diplomatique se anima cada vez más:
"Toda la información contemporánea se basa en esa ecuación: ver es comprender. Se trata de una ecuación prerracional. ¡Qué terrible y consternante retroceso! ¡El racionalismo moderno se creó precisamente para luchar contra esa afirmación! El Renacimiento y el siglo de las Luces nos enseñaron que se comprende con la razón y no con los sentidos. Hoy, la información televisiva tiende a pervertir la esencia misma de la información y a imponerle bases filosóficas engañosas e irresponsables."

Ramonet insiste también sobre "el carácter peligrosamente reductor" de la información televisiva: La complejidad de los acuerdos de paz firmados por el gobierno israelí y la OLP desaparece detrás de la imagen espectacular de Rabín y Arafat apretándose la mano; las terribles crisis políticas y las guerras civiles que sacuden varios países africanos desde hace algunos años no se pueden entender con las solas imágenes de las trágicas peregrinaciones de miles de refugiados.

La gente se va acostumbrando a estos clichés, se le incita a ver el mundo sólo a través de ello, peor todavía, insiste el director de Le Monde Diplomatique, la mayoría son violentos, cada vez más violentos y sangrientos…

La influencia nefasta de la información televisiva se siente también en la progresiva modificación del concepto de actualidad.

"Cada día somos sepultados por miles de acontecimientos que ocurren en el mundo. ¿Qué elegir? La televisión busca antes que todo los más impactantes y, por razones obvias, no se interesa en hechos que no se pueden traducir en imágenes o cuya representación televisiva no es espectacular. Resultado: poco a poco, la gente se va convenciendo de que sólo son importantes los acontecimientos televisibles. Y, cada vez más, gran parte de la prensa escrita, queriéndolo o no, sigue la elección que le impone la pequeña pantalla…"

-La velocidad creciente con la que la televisión y la radio transmiten los acontecimientos pesa también mucho sobre la prensa escrita.

-Efectivamente. El dogma de la información contemporánea es la instantaneidad. Eso tiende a volver caduca la información escrita que, a ese nivel, no puede ni debe competir con la televisión y la radio. Es otra característica muy peligrosa de nuestra época. La instantaneidad es absolutamente incompatible con la reflexión. Si la instantaneidad logra imponer definitivamente su ley, si la prensa escrita capítula ante ese dictado de la velocidad, si la prensa escrita no cumple con su papel de brindar a la gente elementos serios de reflexión sobre lo que transmiten en vivo la televisión y la radio, si no toma el riesgo de hablar de acontecimientos despreciados por la televisión, de trabajar sus propios temas, con su propio enfoque, los ciudadanos del planeta se van a convertir en meros televidentes, es decir, en seres emocionalmente manipulados, incapaces de pensar el mundo en el que viven.

Ramonet saca unas hojas de un cajón de su escritorio y las entrega a la corresponsal. Es el texto de un artículo que escribió para la nueva edición mexicana de Le Monde Diplomatique. Casi disculpándose, precisa: "No quisiera parecer pretencioso citándome a mí mismo, pero aquí hay un párrafo que resume todo lo que intenté expresarle".

Dice ese párrafo:

"Muchos ciudadanos estiman que, cómodamente instalados en el sofá de su sala, mirando en la pequeña pantalla una sensacional cascada de acontecimientos a base de imágenes fuertes, violentas y espectaculares, pueden informarse con seriedad. Error mayúsculo. Por tres razones: la primera, porque el periodismo televisivo, estructurado como una ficción, no está hecho para informar sino para distraer; en segundo lugar, porque la sucesión rápida de noticias breves y fragmentadas (una veintena por cada noticiario), produce un doble efecto negativo de sobreinformación y desinformación y, finalmente, porque querer informarse sin esfuerzo es una ilusión más acorde con el mito publicitario que con la movilización cívica. Informarse cansa y es a este precio al que el ciudadano adquiere el derecho a participar inteligentemente en la vida democrática."

-En varias de sus intervenciones públicas, usted ha denunciado el "mimetismo televisual" de la prensa escrita, que se manifiesta en particular a través de la "tiranía del formato".

-Actualmente una revista o un periódico tienen que ser antes que todo "agradables": textos cortos, muchas fotos (para competir con las imágenes televisivas), color… algo ligero… Prevalecen las consideraciones estéticas. Se afirma que la gente exige artículos breves, entonces se sacrifica el contenido de los textos… Además, hay que dejar espacio para la publicidad. Sin anunciantes, muchos medios de prensa dejarían de existir y de ser "negocios"… Habría, por cierto, mucho que decir acerca de la influencia creciente de estos anunciantes sobre el contenido de las notas periodísticas, pero eso es otro tema…

"El sensacionalismo está a la orden del día. Se busca antes que todo no dejarse rebasar por la televisión y vencer. Ya no importan tanto la información en sí, la lucha de las ideas. Se busca simplificar, sintetizar, muchas veces distraer… En este mundo cada vez más complejo de la pos Guerra Fría, dominado por la globalización de la economía, semejante simplismo puede resultar fatal para la prensa escrita. Si ésta acepta ser un mero eco de las imágenes televisivas, pues se condena a muerte."

Actualidad
La televisión no te explicará ninguna de estas noticias como debe ser explicada para que entiendas qué pasa y por qué pasa. Tragarás lo que te echen creyendo que sabes algo, incapaz de superar el juicio más supercial, si ya escucho a los pedros y a las marías decir :"¡¿Tú te crees? ¡Un presidente se pone en huelga de hambre para extorsionar al Congreso? ¡Esta gente…!"

http://tierradegenistas.blog.com.es

Gripe porcina (AH1N1) atacará principalmente a países del hemisferio sur…?

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GRIPE6

OMS advierte que influenza H1N1 podría empeorar (ver información más abajo…)

El virus de la gripe porcina es "sutil y artero" y podría ser el azote de los países emergentes del hemisferio sur, advirtió este viernes la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, mientras Rusia confirmó su primer caso.

"Es un virus sutil y artero. No advierte ni de su presencia ni de su aparición", previno Chan en referencia al A(H1N1), al cerrar la asamblea anual de la OMS ante los 193 miembros de la entidad.

Según el último balance de la OMS, el virus afecta a 11.168 personas en 42 países y ha causado 86 muertos desde su aparición en México a finales de marzo.

"Los países en vías de desarrollo, donde las poblaciones son más vulnerables, deben prepararse para (enfrentar) más casos graves que los constatados actualmente", subrayó Chan, al clausurar una semana de reuniones en Ginebra, dominada por la amenaza de pandemia de gripe porcina.

La responsable de la OMS advirtió también del peligro que representa el actual invierno en el hemisferio sur, pues "da a los virus de la gripe una oportunidad de entremezclarse e intercambiar su material genético de manera imprevisible".

Esta es la pesadilla de los expertos de la OMS, que temen que los países más pobres puedan ser víctimas de un cóctel devastador del A (H1N1), que es muy contagioso, y del virus de la gripe aviaria, el H5N1, muy virulento y letal.

"Nadie sabe si esto no es la calma antes de la tormenta", dijo con dramatismo Chan, al inaugurar el lunes la asamblea general, mientras el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que llevó a Ginebra su apoyo, exhortó a los gobiernos a "permanecer vigilantes".

En este sentido, la directora de la OMS hizo un llamamiento a los países para que adapten sus dispositivos a las circunstancias porque -dijo- "los planes mejor elaborados deben ser fluidos y flexibles cuando un virus aparece y comienza a cambiar las reglas del juego".

Esas palabras parecían reiterar su actitud durante la semana ante las peticiones de algunos países como Gran Bretaña o Japón que, pese a estar afectados por la gripe porcina, le pidieron que reflexionase antes de aumentar la actual alerta 5 al último y máximo nivel, el sexto.

Esto equivaldría a reconocer una pandemia y conllevaría la producción de una vacuna -aún inexistente- contra el virus.

Chan advirtió el jueves de que no vacilaría en declarar el estado de pandemia "si fuera necesario".

Pero también precisó que, por el momento, no llegó el momento de pasar al nivel 6 porque "no vemos que el virus se expanda en el hemisferio sur de la misma manera que en los tres primeros países afectados", México, Estados Unidos y Canadá.

La rápida progresión del virus en los últimos días en Japón suscitó especulaciones acerca de un paso a la fase 6, ante el temor de que el país asiático fuese un segundo foco autónomo de contaminación tras el del continente americano.

Sin embargo, las autoridades japonesas rebajaron el viernes esa alarma al reducir las medidas de control en los aeropuertos y explicar que la enfermedad -que afecta a 299 personas- no parece más peligrosa que una gripe estacional, con un virus muy contagioso, pero para el que los medicamentos son eficaces.

El doctor Keiji Fukuda, segundo en jerarquía de la OMS dijo que los laboratorios farmacéuticos podrían empezar a producir una vacuna contra el virus A (H1N1) de la gripa porcina "a fines de junio o inicios de julio".

La vacuna contra el virus A (H1N1) no existe todavía, pero la OMS considera que la industria farmacéutica mundial estaría en capacidad de fabricar hasta 5.000 millones de dosis en un año.

La OMS se encuentra frente a un dilema, pues la producción masiva de la vacuna contra el nuevo virus se haría en detrimento de la fabricación de las vacunas contra la gripe de temporada, que por ahora causa tantas victimas o incluso más que la porcina.

Terra/AFP

OMS advierte que influenza H1N1 podría empeorar

viernes 22 de mayo de 2009 19:28 GYT

Por Laura MacInnis y Stephanie Nebehay

GINEBRA (Reuters) – Los países deberían estar preparados para más infecciones severas de la influenza H1N1 y también para más muertes debido a la enfermedad recientemente descubierta, dijo el viernes la jefa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la doctora Margaret Chan.

Un análisis genético de la nueva variedad mostró que el virus posiblemente estuvo circulando sin ser detectado por algún tiempo, en cerdos o quizás otros animales.

La OMS está bajo presión para declarar la propagación del virus en una pandemia total, que ha infectado a más de 11.000 personas en 42 países y causó la muerte de 86, según cifras de la agencia sanitaria de la ONU.

Funcionarios de salud de Estados Unidos aprobaron una suma de 1.000 millones de dólares para que las compañías inicien la elaboración de una vacuna en caso de que sea necesario.

En tanto, México reportó el viernes dos nuevas muertes por la influenza H1N1, elevando su cifra total de víctimas mortales a 80, aunque indicó que los nuevos contagios siguen la tendencia a la baja.

La cepa altamente infecciosa debe ser vigilada de cerca en partes de Asia, Africa y Sudamérica donde está comenzando la temporada de invierno, ya que podría mezclarse con la influenza estacional y mutar de "formas impredecibles", dijo Chan al cierre de la reunión anual de la OMS, realizada en Ginebra.

"En casos donde el virus H1N1 se está propagando y circulando dentro de la comunidad en general, los países deben esperar ver más casos de infecciones severas y fatales", dijo. "Es un virus sutil y solapado", agregó.

Un equipo internacional de investigadores que analizó los ocho genes del nuevo virus confirmó estas características, señalando que era tan diferente de las variedades anteriores que debió haber estado circulando sin ser detectado por años.

Los expertos confirmaron que se trata de un híbrido de otras mezclas: una variedad mixta de virus porcino, aviario y humano y otro grupo compuesto por cepas de cerdo provenientes de Europa y Asia.

"Los resultados del estudio muestran la necesidad global de una mayor vigilancia de los virus de influenza en cerdos", sostuvo a periodistas la doctora Nancy Cox, jefa de la división de influenza en los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés).

Los investigadores indicaron que es probable que otras mezclas antiguas estén infectando a cerdos, pero simplemente aún no han sido detectadas.

"Sabemos que nuestros colegas veterinarios en el USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos) y en otros lugares del mundo ahora están intentando mantener muestras en congeladores de cerdos y otros animales que podrían hallar la conexión perdida", señaló.

FONDOS PARA VACUNAS

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos dijo el viernes que destinará 1.000 millones de dólares para ayudar a compañías a desarrollar una vacuna contra la nueva cepa de influenza.

La secretaria de Salud Kathleen Sebelius dijo que el dinero sería usado para estudios clínicos durante el verano en el hemisferio norte y para la producción a escala comercial de dos potenciales vacunas, necesarias para sumarse a las reservas contra la nueva influenza ante una eventual pandemia.

"Las medidas que estamos tomando hoy nos ayudarán a estar preparados si una vacuna es necesaria", dijo Sebelius en un comunicado.

Las compañías autorizadas para vender vacunas contra la influenza en Estados Unidos son Sanofi-Aventis SA, Novartis AG, GlaxoSmithKline PLC y CSL Ltd. La unidad MedInmune de AstraZeneca también vende una inmunización en aerosol nasal.

El viernes, los CDC reportaron 6.552 casos confirmados y probables de la recientemente descubierta enfermedad y nueve muertes, pero señalaron que posiblemente la cifra era muy conservadora.

La doctora Anne Schuchat de los CDC sostuvo que sólo alrededor de uno de cada 20 casos de influenza son reportados, por lo que el número de contagios en el país podría ascender a 130.000.

La actividad por la aparición de la gripe se estaba disipando en general en todo Estados Unidos, aunque con unas pocas excepciones, dijo la doctora.

"Hoy las situaciones en la zona de la ciudad de Nueva York y otras partes del país han llevado a más cierres de escuelas", aseveró. "Creemos que hay 60 escuelas en todo el país que han enviado a los estudiantes a sus casas y que unos 42.000 alumnos están fuera de las escuelas por el virus", agregó.

Rusia reportó su primer caso confirmado de la influenza y la OMS estaba examinando a dos personas en la República Democrática del Congo, que podrían convertirse en los primeros contagios de Africa.

(Reporte de corresponsales de Reuters en todo el mundo; escrito por Andrew Roche y Maggie Fox; Editado en español por Marion Giraldo))

Influenza AH1N1 se extiende por Asia y demás regiones… OMS registra 11.034 casos…

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GRIPE3 La expansión en Asia del nuevo virus H1N1 no mostraba señales de debilitarse el jueves, al confirmarse nuevas infecciones en las ciudades de Tokio y Pekín y Japón reportaba un aumento en su número total de casos.

En Estados Unidos, las autoridades de salud reportaron la novena muerte causada en el país por el virus, la de un chico de 13 años en Arizona que se encontraba "médicamente comprometido".

La mayoría de las muertes causadas por este virus de gripe esencialmente porcina se han registrado en México, y en particular en gente con problemas de salud crónicos como obesidad y diabetes.

Pero aunque hasta el momento la enfermedad no ha causado muertes en Asia, su expansión parecía reforzarse en una región que ha luchado con el virus de la gripe aviaria H5N1 y el SARS por los últimos 10 años.

Japón reportó 272 infecciones confirmadas para el mediodía del jueves, incluyendo una estudiante secundaria de 16 años en Tokio, quien recientemente regresó desde Nueva York.

Unas 4.500 escuelas, en su mayoría en las prefecturas occidentales de Osaka y Hyogo -a unos 400 kilómetros de Tokio- han cerrado sus puertas hasta el final de la semana.

El gobierno local de la vecina prefectura de Shiga, que también confirmó su primer caso el miércoles, también instó a sus escuelas a imitar la medida.

En China, las autoridades confirmaron el segundo caso de H1N1 en Pekín, un estudiante chino-canadiense de 21 años de edad. Este caso sería el quinto en el país, pero funcionarios dijeron que los otros pacientes ya han sido dados de alta o se están recuperando.

También hubo un aumento de las infecciones en Australia, que confirmó su sexto caso, el de una mujer mexicana que dio resultado positivo a una prueba en busca del virus mientras visitaba el país.

Por otra parte, Chile se ha convertido en uno de los países más afectados por el virus en América del Sur. Se han confirmado 16 contagios del virus en niños y adultos, y la cantidad probablemente continuará aumentando, dijo el miércoles el ministro de Salud Alvaro Erazo.

Sin embargo, este nuevo virus parece ser leve hasta el momento.

El ministro de Salud japonés, Yoichi Masuzoe, dijo el miércoles que un estudio a 43 casos en la ciudad de Kobe, en la prefectura de Hyogo, sugería que la nueva cepa se estaba comportando de manera similar a la gripe estacional y que no todos los infectados necesitan ser hospitalizados.

Japón está considerando elaborar un nuevo plan para enfrentar el virus, lo que reduciría los estrictos chequeos sanitarios en los aeropuertos internacionales para el fin de semana, que habían sido impuestos para tratar de ganar tiempo antes de que se produjera un brote en el país.

Pero esa no es una postura que otros lugares adoptarán fácilmente en Asia. La semana pasada, el secretario de Salud de Hong Kong pidió a Estados Unidos que realice chequeos a los viajeros aéreos que abandonan el país para evitar expandir el virus hacia el exterior.

"Nuestra postura continúa siendo la misma. La gente debería aplazar sus planes de viaje si tienen síntomas similares a los de la influenza", dijo una portavoz del Gobierno de Hong Kong.

La ciudad ha confirmado tres casos de H1N1 hasta el momento, todos ellos importados.

Pero Hong Kong espera que pronto aparezca su primera infección contraída localmente y ha fijado planes elaborados como designar clínicas gubernamentales para los casos de H1N1, con el objetivo de cortar lo más posible su expansión a la comunidad.

 

La OMS confirma mil nuevos casos y ya suman 11.034

21 de mayo de 2009, 03h54 actualizado a las 08h36

Casi mil nuevos casos de Influenza AH1N1 fueron diagnosticados en las últimas 24 horas, informó el jueves la Organización Mundial de la Salud (OMS), que contabilizó en 11.034 las personas contagiadas por el nuevo virus y en 85 los muertos en un total de 41 países.

La mayoría de los nuevos casos fueron oficialmente registrados en los cuatro países más afectados por la enfermedad: México (244 casos y tres nuevas muertes), Estados Unidos (241 y dos muertos), Canadá (223) y Japón (49).

El anterior balance de la OMS cifró los casos en 10.243 en 41 países, incluidos también 80 muertos.

Reuters

Written by Eduardo Aquevedo

22 mayo, 2009 at 0:18

Grupo Bilderberg: quien acudió este año a su reunión?

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Se celebró del 14 al 17 de mayo la reunión del grupo más influyente y más secreto del mundo

PODER002 ¿Quién acudió este año a la reunión del grupo Bilderberg?

Gorka Larrabeiti

Rebelión

Desde 1954 el grupo Bilderberg, élite político-económico-militar occidental, se reúne a puerta cerrada para acordar líneas de actuación comunes para todos los gobiernos, bancos centrales y organismos internacionales. Este año el marco elegido para el cónclave fue el Nafsika Astir Palace Hotel de Vouliagmeni, una localidad costera a 20 km. de Atenas. Los asistentes fueron unos 130 entre jefes de Estado y de gobierno, ministros de economía, banqueros centrales, economistas, administradores delegados de las principales multinacionales, jefes de Estado Mayor y directores de las redes televisivas y editoriales más importantes de Europa y América del Norte.

No hubo ruedas de prensa ni comunicados oficiales, de modo que no se sabe a ciencia cierta el orden del día. Sin embargo, este año el escritor ruso Daniel Estulin (que lleva años estudiando y publicando libros sobre el Grupo Bilderberg) declaró que había conseguido una copia del orden del día, que sería el siguiente: "El futuro de la economía de EEUU y el dólar; el desempleo en EEUU: soluciones y previsiones; ¿Depresión o estancamiento prolongado?; la ratificación del Tratado de Lisboa".

Dos periodistas, Charlie Skelton para el Guardian, y Paul Dorneanu para infocon.ro, han documentado abundantemente las severas medidas de seguridad que rodeaban el hotel donde se celebró la reunión. Ambos han denunciado que sufrieron persecución, amenazas y que los llevaron a declarar a la comisaría de policía. Todo por intentar informar.

Lean esta lista, tomada del sitio Peace Reporter (hemos puesto en negrita los nombres españoles, corregido el de Gallardón y avanzamos una hipótesis para otro nombre mal transcrito):

Dutch Queen Beatrix

Queen Sofia of Spain

Prince Constantijn (Belgian Prince)

Prince Philippe Etienne Ntavinion, Belgium

Étienne, Viscount Davignon, Belgium (former vice-president of the European Commission)

Josef Ackermann (Swiss banker and CEO of Deutsche Bank)

Keith B. Alexander, United States (Lieutenant General, U.S. Army, Director of the National Security Agency)

Roger Altman, United States (investment banker, former U.S. Deputy Treasury Secretary under Bill Clinton)

Georgios A. Arapoglou, Greece (Governor of National Bank of Greece)

Ali Babaca , Turkey (Deputy Prime Minister responsible for economy)

Francisco Pinto Balsemão, Portugal (former Prime Minister of Portugal)

Nicholas Bavarez, France (economist and historian)

Franco Bernabè, Italy (Telecom Italia)

Xavier Bertrand, France (French politician connected to Nicolas Sarkozy)

Carl Bildt, Sweden (former Prime Minister of Sweden)

January Bgiorklount, Norway (?)

Christoph Blocher, Switzerland (industrialist, Vice President of the Swiss People’s Party)

Alexander Bompar, France (?)

Ana Patricia Botin, Spain, (President of Banco Banesto)

Henri de Castries, France (President of AXA, the French global insurance companies group)

Juan Luis Cebrián, Spain (journalist for Grupo PRISA; his father was a senior journalist in the fascist Franco regime)

W. Edmund Clark, Canada (CEO TD Bank Financial Group)

Kenneth Clarke, Great Britain (MP, Shadow Business Secretary)

Luc Cohen, Belgium (?)

George David, United States (Chairman and former CEO of United Technologies Corporation, board member of Citigroup)

Richard Dearlove, Great Britain (former head of the British Secret Intelligence Service)

Mario Draghi, Italy (economist, governor of the Bank of Italy)

Eldrup Anders, Denmark (CEO Dong Energy)

John Elkann, Italy (Italian industrialist, grandson of the late Gianni Agnelli, and heir to the automaker Fiat)

Thomas Enders, Germany (CEO Airbus)

Jose Entrecanales, Spain (?)

Isintro phenomena casket, Spain (?) (¿Isidro Fainé, presidente de la Caixa?)

Niall Ferguson, United States (Professor of History at Harvard University and William Ziegler Professor at Harvard Business School)

Timothy Geithner, United States (Secretary of the Treasury)

Ntermot convergence, Ireland (AIV Group) (?)

Donald Graham, United States (CEO and chairman of the board of The Washington Post Company)

Victor Chalmperstant, Netherlands (Leiden University)

Ernst Hirsch Ballin, Netherlands (Dutch politician, minister of Justice in the fourth Balkenende cabinet, member of the Christian Democratic Appeal)

Richard Holbrooke, United States (Obama’s special envoy for Afghanistan and Pakistan)

Jaap De Hoop Scheffer, Netherlands (Dutch politician and the current NATO Secretary General)

James Jones, United States (National Security Advisor to the White House)

Vernon Jordan, United States (lawyer, close adviser to President Bill Clinton)

Robert Keigkan, United States (? – possibly Robert Kagan, neocon historian)

Girki Katainen, Finland (?)

John Kerr (aka Baron Kerr of Kinlochard), Britain (Deputy Chairman of Royal Dutch Shell and an independent member of the House of Lords)

Mustafa Vehbi Koç, Turkey (President of industrial conglomerate Koç Holding)

Roland GT, Germany (?)

Sami Cohen, Turkey (Journalist) (?)

Henry Kissinger, United States

Marie Jose Kravis, United States (Hudson Institute)

Neelie Kroes, Netherlands (European Commissioner for Competition)

Odysseas Kyriakopoulos, Greece (Group S & B) (?)

Manuela Ferreira Leite, Portugal (Portuguese economist and politician)

Bernardino Leon Gross, Spain (Secretary General of the Presidency)

Jessica Matthews, United States (President of the Carnegie Endowment for International Peace)

Philippe Maystadt (President of the European Investment Bank)

Frank McKenna, Canada (Deputy Chairman of the Toronto-Dominion Bank)

John Micklethwait, Great Britain (Editor-in-chief of The Economist)

Thierry de Montbrial, France (founded the Department of Economics of the École Polytechnique and heads the Institut français des relations internationales)

Mario Monti, Italy (Italian economist and politician, President of the Bocconi University of Milan)

Miguel Angel Moratinos, Spain (Minister of Foreign Affairs)

Craig Mundie, United States (chief research and strategy officer at Microsoft)

Egil Myklebust, Norway (Chairman of the board of SAS Group, Scandinavian Airlines System)

Mathias Nass, Germany (Editor of the newspaper Die Zeit)

Denis Olivennes, France (director general of Nouvel Observateur)

Frederic Oudea, France (CEO of Société Générale bank)

Cem Özdemir, Germany (co-leader of the Green Party and Member of the European Parliament)

Tommaso Padoa-Schioppa, Italy (Italian banker, economist, and former Minister of Economy and Finance)

Dimitrios Th.Papalexopoulo, Greece (Managing Director of Titan Cement Company SA)

Richard Perle, United States (American Enterprise Institute)

David Petraeus, United States (Commander, U.S. Central Command)

Manuel Pinho, Portugal (Minister of Economy and Innovation)

J. Robert S. Prichard, Canada (CEO of Torstar Corporation and president emeritus of the University of Toronto)

Romano Prodi, Italy (former Italian Prime Minister and former President of the European Commission)

Heather M. Reisman, Canada (co-founder of Indigo Books & Music Inc.).

Eivint Reitan, Norway (economist, corporate officer and politician for the Centre Party)

Michael Rintzier, Czech Republic (?)

David Rockefeller, United States

Dennis Ross, United States (special adviser for the Persian Gulf and Southwest Asia to Secretary of State Hillary Clinton)

Barnett R. Rubin, United States (Director of Studies and Senior Fellow, Center for International Cooperation)

Alberto Ruiz Gallardón, Spain (?)

Susan Sampantzi Ntintzer, Turkey (?) Guler Sabanci, President of Sabanci Holdings (?)

Indira Samarasekera, Canada (President of University of Alberta, Board of Directors Scotiabank)

Rountol Solten, Austria (?)

Jürgen E. Schrempp, Germany (CEO DaimlerChrysler)

Pedro Solbes Mira, Spain (economist, Socialist, Second Vice President and Minister of Economy and Finance)

Sampatzi Saraz, Turkey (banker) (?) possibly Süreyya Serdengeçti (former Governor of the Central Bank of Turkey) http://arsiv.zaman.com.tr/2002/05/29/ekonomi/h6.htm

Sanata Seketa, Canada (University of Canada) (?)

Lawrence Summers, United States (economist, Director of the White House’s National Economic Council)

Peter Sutherland, Ireland (Chairman, BP and Chairman of Goldman Sachs International)

Martin Taylor, United Kingdom (former chief executive of Barclays Bank, currently Chairman of Syngenta AG)

Peter Thiel, United States (Clarium Capital Management LCC, PayPal co-founder, Board of Directors, Facebook)

Agan Ourgkout, Turkey (?)

Matti Taneli Vanhanen, Finland, (Prime Minister)

Daniel L. Vasella, Switzerland (Chairman of the Board and Chief Executive Officer at Novartis AG)

Jeroen van der Veer, Netherlands (CEO of Royal Dutch Shell)

Guy Verhofstadt, Belgium (former Prime Minister)

Paul Volcker, U.S. (former Federal Reserve director, Chair of Obama’s Economic Recovery Advisory Board)

Jacob Wallenberg, Sweden (chairman of Investor AB and former chairman of Skandinaviska Enskilda Banken)

Marcus Wallenberg, Sweden (CEO of Investor AB, former chairman of Skandinaviska Enskilda Banken)

Nout Wellink, Netherlands (Chairman of De Nederlandsche Bank, Board of Directors, the Bank of International Settlements)

Hans Wijers, Netherlands (CEO of the multinational corporation AkzoNobel)

Martin Wolf, Great Britain (associate editor and chief economics commentator at the Financial Times)

James Wolfensohn, United States (former president of the World Bank)

Paul Wolfowitz, United States (for U.S. Deputy Secretary of Defense, President of the World Bank, currently AEI scholar)

Fareed Zakaria, United States (journalist, author, and CNN host)

Robert Zoellick, United States (former managing director of Goldman Sachs, President the World Bank)

Dora Bakoyannis, Greece (Minister of Foreign Affairs)

Anna Diamantopoulou, Greece (Member of Parliament for the Panhellenic Socialist Movement)

Yannis Papathanasiou, Greece (Minister of Finance)

George Alogoskoufis, Greece (former Minister)

George A. David, Greece (businessman, president of Coca-Cola)

La nueva pandemia, antecedentes: Gripe Porcina, AH1N1, H5N1…(Nota de PUMHA)

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BR8 Ramon Godoy – 18.05.2009 12:15

Hace unos veintitrés años, aparecía en el Reino Unido, mas precisamente en una granja de Surrey, una extraña enfermedad llamada Encefalitis Espongiforme Bovina, que después fue mas conocida como "el mal de la vaca loca", enfermedad mortal que ataca al sistema nervioso central de los bovinos, produciendo en todos los casos la muerte de los animales afectados. Y con posterioridad a esos primeros casos, se sacrificaron cientos de miles de vacas, con el supuesto propósito de evitar la expansión de la enfermedad…

Ver también "La gripe A (H1N1): lo que informa la Revista Science sobre su origen y consecuencias…"

GRIPE PORCINA, AH1N1, H5N1, CÓCTELES GENÉTICOS DE VIRUS Y UN FUTURO IMPREDECIBLE…

Hace unos veintitrés años, aparecía en el Reino Unido, mas precisamente en una granja de Surrey, una extraña enfermedad llamada Encefalitis Espongiforme Bovina, que después fue mas conocida como "el mal de la vaca loca", enfermedad mortal que ataca al sistema nervioso central de los bovinos, produciendo en todos los casos la muerte de los animales afectados.

Y con posterioridad a esos primeros casos, se sacrificaron cientos de miles de vacas, con el supuesto propósito de evitar la expansión de la enfermedad… Pero, a pesar de todo, el mal de la vaca loca continuó avanzando e ingresó en Francia, Italia, Suiza, Alemania, Portugal, Irlanda, España, Estados Unidos, Canadá y otros países del mundo.

Hubo en aquellos tiempos muchas teorías al respecto, mas la mayoría de los científicos coincidía en que esta enfermedad era producida por un "prión", siendo los "priones" algo así como unos agentes infecciosos muy extraños que consisten exclusivamente en una partícula proteica, que no poseen ácidos nucleicos y por lo tanto no son virus, sino "partículas subvíricas" (más simples aun que los virus).

Y el mecanismo desencadenante del mal fue, según todo lo indica, la alimentación "carnívora", totalmente ajena a los hábitos de su especie, que se obligaba a practicar a esos animales, ya que a tales vacas se les suministraba artificialmente y en forma totalmente anormal, alimentos con "harina de carne y hueso de ovinos" (contaminada con un agente del tipo "scrapie", enfermedad de los ovinos). Y hasta se dice que también se elaboraron alimentos balanceados para vacas con harina de carne y hueso de los propios bovinos (canibalismo)…

Así la tembladera (o scrapie), causada por priones anormales, mataba a muchos ovinos, los cadáveres de esos ovinos eran transformados en alimento para ganado, el ganado bovino se contagiaba al ingerir el alimento; luego aparecía la enfermedad. Y en un determinado momento los priones lograron cruzar las barreras de las especies y llegaron a ser capaces de infectar ovinos, cabras, primates, ratones, monos y hasta humanos.

Se trata, sin duda, de una enfermedad cuya aparición se debió, fundamentalmente, a una brutal alteración del "orden natural" (y de la alimentación natural de cada especie), provocada por el hombre… Dicho de otro modo, se trata de una de las varias enfermedades "fabricadas total o parcialmente por el hombre"…

Y EL FANTASMA DE LA GRIPE AVIAR…

Algo mas de una década después (hace unos cinco años, para ser mas preciso), reapareció con notable virulencia el fantasma de otra enfermedad llamada comúnmente la "gripe aviar" (virus H5N1 ) la cual, si no es resultado de la manipulación humana, tiene por lo menos un alto componente humano en las causas del origen de su expansión…

Cuando ese fantasma de la gripe aviar parecía sobrevolar el mundo y cuando en diversos Países de la Tierra se estaban sacrificando muchos millones de aves en un vano intento por detener la expansión de la enfermedad (se organizaron enormes matanzas de aves),…

Cuando a pesar de todo esto, la realidad parecía y parece indicar que, años más o años menos, la gripe aviar se va a extender a prácticamente todo el Planeta, y cuando aparece también como probable la posibilidad de una mutación del virus que determine su transmisión masiva en seres humanos, generando muchos millones de víctimas (en tal caso humanas),…

Cuando todo esto ocurría y ocurre,… desde Palo Santo, en el extremo norte del País de los Argentinos,… formulábamos algunas reflexiones y planteábamos algunos interrogantes sobre lo precedente…

Y decíamos, por ejemplo,… que no parecía puramente casual que los primeros casos de este nuevo brote de gripe aviar no hayan aparecido en animales silvestres (que viven en estado natural) ni en pequeñas granjas rurales donde todavía se conservan ciertos criterios relativamente naturales para la actividad avícola (y donde la selección natural y una vida, espacio y alimentación, mas o menos acorde con las exigencias biológicas de cada especie, determina indudablemente la existencia de individuos mucho mas fuertes, y resistentes a cualquier enfermedad transmisible).

E, igualmente, no nos parecía casual que esos primeros nuevos casos de gripe aviar, aparentemente, se produjeron siempre o casi siempre en grandes establecimientos donde las aves se encuentran hacinadas, sin la mas mínima libertad de movimiento, prisioneras en lugares donde conviven varias aves por metro cuadrado de jaula, sometidos cruelmente a un estado de altísimo y permanente stress, con una alimentación totalmente artificial, con una total y absoluta represión sexual, muchas veces con su picos cortados, sin haber conocido en toda su vida un solo minuto de libertad y a veces hasta en condiciones de iluminación totalmente artificiales,…

No será, nos preguntábamos, que el hombre mismo, a través de condiciones de vida totalmente crueles, artificiales y antinaturales que, en muchos grandes establecimientos avícolas, se impone a miles o millones de animales,…

No será que el hombre mismo, con estas crueles, antinaturales e indescriptibles condiciones de vida que se impone a millones de aves, está generando el medio necesario o propicio para que aparezcan éstas y otras enfermedades, primero en estos grandes “criaderos” o “granjas fabricas”, para después extenderse rápidamente, sí, por intermedio de las aves silvestres, fundamentalmente migratorias, hacia todo el Mundo?…

CINCO AÑOS DESPUÉS, EL VIRUS H5N1

Pero en la actualidad y a solamente cinco años de la crisis de la gripe aviar, provocada a escala mundial por el virus H5N1, otra "gripe", la del virus AH1N1, que constituye o parece constituir una variante de la originalmente llamada "gripe porcina", comienza a preocupar gravemente a la humanidad…

Para algunos expertos, el AH1N1 sería algo así como un cóctel genético de los virus de influencia porcina, aviar y humana,… que habría evolucionado hasta adquirir posibilidades de transmitirse fácilmente de humano a humano y matar a personas que hasta la infección gozaban de buena salud… Y la combinación genética de la que surgió el nuevo virus se habría producido en los grandes criaderos industriales de México y Estados Unidos…

Ya desde hace varios años resultaba evidente que el aumento de criaderos industriales en gran escala en América del Norte creaba condiciones adecuadas para el surgimiento y dispersión de nuevas formas de influenza altamente virulentas, porque, entre otros aspectos, "la concentración de grandes cantidades de animales en muy poco espacio, facilitaba la rápida transmisión y mezcla de los virus", tal como lo sostenían investigadores del Instituto Nacional de Salud (NIH) de Estados Unidos.

También la revista Science hacía notar que la gripe porcina evolucionaba rápidamente por el aumento en el tamaño de los criaderos industriales y al uso generalizado de vacunas en tales criaderos. Del mismo modo que lo sucedido con la gripe aviar (tanto en México como en Estados Unidos), las condiciones insalubres, crueles y de hacinamiento de los criaderos hacían posible y facilitaban que el virus se recombine y desarrolle nuevas formas y características evolutivas.

Por otra parte, la proximidad de los criaderos de cerdos, con respecto a los criaderos de aves, y viceversa, aumentan la probabilidad de recombinación viral. Algo de esto se comprobó ya en Indonesia, donde los cerdos de criaderos próximos a granjas industriales de aves tienen altos niveles de infección con el virus H5N1.

VIRUS RECOMBINADOS, ANIMALES TRANSGÉNICOS Y ALGO MAS

Asimismo, otro medio que muy probablemente resulte propicio para las "recombinaciones virales" debe ser el propio organismo de esos seres un tanto artificiales llamados "animales transgénicos" que han comenzado a producirse mediante técnicas de "ingeniería genética" en diversos países del Mundo…

En la naturaleza, los organismos superiores, animales o vegetales, transmiten la información genética a sus descendientes a través de mecanismos de reproducción sexual ; Esto se llama transmisión genética vertical. Pero hace mas o menos veinte años se logró obtener los primeros ratones transgénicos mediante transferencia genética por inyección directa de ADN extraño en un cigoto obtenido por fecundación in vitro ; es decir, se trataba de una transmisión genética horizontal, o transgénesis.

Y fundamentalmente, a partir de los experimentos de Gordon, Ruddle y otros, que inyectaron ADN de ratón en uno de los pronúcleos de un cigoto de esa misma especie, se inició la época de la manipulación genética de embriones de mamíferos. Al año siguiente se demostró la integración y transmisión estable, a través de la línea germinal, de genes inyectados en pronúcleos de cigotos de ratón obtenidos por fecundación in vitro. Y estos fueron los primeros ratones transgénicos.

Posteriormente se avanzó mucho mas y se obtuvo ratones transgénicos que incorporaran en su genoma un gen (transgén) de otra especie. Así se "fabricaron" ratones transgénicos gigantes inyectando en el pronúcleo de un cigoto el gen de la rata que codifica para la hormona del crecimiernto. Y después se hizo lo mismo, pero incorporando un gen de origen humano (el gen humano que codifica para la hormona de crecimiento).

Tiempo después se realizaron procedimientos similares o parecidos con ovejas, conejos, cerdos, etc., aunque con graves inconvenientes. Pero tales inconvenientes no impidieron que comenzara en la Tierra lo que podríamos denominar "la era de los animales transgénicos".

Actualmente hay ratones, vacunos, ratas, monos, conejos, cerdos, ovejas, cabras, pollos, codornices y numerosos peces, de origen transgénico, y, entre otras finalidades se intenta producir animales transgénicos para trasplante de órganos, de animales a humanos (chimpancés, cerdos, mandriles, etc)…

Mas, con respecto a nuevas y un tanto extrañas enfermedades, cabría preguntarse si estos seres genéticamente modificados, en cuyos organismos hay componentes con características de otras especies y ajenas a la propia, no serán acaso un medio propicio para que se produzcan con el tiempo (o se estén produciendo ya) recombinaciones y mutaciones virales (y otras) de imprevisibles consecuencias?

VIRUS Y GUERRA BIOLÓGICA

Pero hay otras líneas de investigación que atribuyen las mutaciones del virus de la gripe porcina a una manipulación humana mucho mas directa. Por ejemplo, el científico australiano Adrian Gibss, quien participó en la formulación del antiviral Oseltamivir (Tamiflu), utilizado en el tratamiento de la nueva forma de gripe, afirma que las características genéticas del virus AH1N1 hacen suponer que fue cultivado en huevos, un método utilizado en laboratorios.

Y en caso de que lo anterior fuera verdad, el hecho de que el AH1N1 se esté expandiendo por el Mundo tendría su origen, o bien en un "error humano" de laboratorio, o en un acto criminal perfectamente planificado para que esto suceda así…

Cabría destacar que la Organización Mundial de la Salud desestimó esa posibilidad, pero a pesar de ello, la duda y la polémica continúan…

Mucho mas polémicas aún son las afirmaciones que se publican en el sitio web del colectivo periodístico "Pueblos sin Fronteras", con sede en California, que sostiene que los virus de la gripe aviar y porcina han sido expresamente modificados mediante técnicas de laboratorio (probablemente en laboratorios militares) para ser utilizados como armas de guerra biológica…

En dicha nota aparecen preguntas tales como "¿Cual es el origen del nuevo virus que ha matado ya unas cien personas en México?"… "A quien beneficia esta epidemia?"… "Que otras noticias está sepultando?"… "¿Para qué se está utilizando la emergencia en México?"…

Allí se señala asimismo que un investigador de biodefensa indonesio declaró el año pasado que Estados Unidos ya podía fabricar armas biológicas en el laboratorio de Los Álamos, usando muestras de la gripe aviar enviadas por Indonesia a la Organización Mundial de la Salud. Y, según el citado sitio web, mas detalles sobre el tema aparecen en el libro "Es tiempo de que cambie el mundo: manos divinas detrás de la gripe aviar", escrito por el ministro de Salud indonesio.

¿MOSQUITOS Y ARMAS BIOLÓGICAS?

"En laboratorios de nivel 4 y 5 en todo el país (EEUU) las enfermedades más virulentas han sido alteradas de tal forma que no hay defensa contra ellas", dice después… Y el periodista Ralph Schoenman, productor del programa radial "Taking Aim" (Apuntando) que se transmite en la emisora WBAI de Nueva York afirma que los laboratorios militarizados a lo largo de Estados Unidos han estado perfeccionando armas biológicas con los virus porcino, aviar, el asiático y otras enfermedades para las que no hay respuesta inmunológica.

Por otra parte, se mencionan supuestos documentos desclasificados en 1956 y 1958 los que revelarían que el ejército estadounidense crió grandes cantidades de mosquitos en La Florida y en Georgia para ver si los insectos podían ser usados como armas diseminando enfermedades, y que en 1969 más de 500 estudiantes de 36 países se graduaron en cursos sobre guerra epidemiológica en la escuela de química del Ejército en Fort McClellan en Alabama.

Cabría recordar aquí que también en la década del setenta y del ochenta (del pasado siglo XX), expertos cubanos y virólogos de primer nivel de la nación del Caribe responsabilizaban al Gobierno Norteamericano por una epidemia de fiebre porcina africana y otra de dengue que enfermó a mas de 300.000 personas.

Dijeron entonces que en 1971 (eran los tiempos de la guerra fría) la central de inteligencia proveyó a exiliados cubanos con un virus que causa dicha fiebre porcina africana. Seis semanas después, un brote de la enfermedad obligó al gobierno de Cuba a sacrificar a medio millón de puercos. Diez años mas tarde la población fue atacada por una epidemia de dengue transmitida por mosquitos, que se extendió por la isla enfermando a más de 300 mil personas y matando a 158 (de los que más de un centenar eran niños menores de 15 años).

LAS GRANDES POTENCIAS DEL MUNDO CUENTAN YA…

Sin duda resulta muy difícil confirmar o desmentir la veracidad de estas polémicas informaciones referidas a actividades, en materia de guerra biológica (que, de todos modos, estarían rodeadas del mas absoluto secreto), de las Fuerzas Armadas del País del Norte. Por otra parte, en el caso actual AH1N1, el hecho de que una cantidad considerable de las primeras personas enfermas hayan sido ciudadanos norteamericanos no haría descartar totalmente, pero sí determinaría que se pueda considerar poco probable una intencionalidad directa, por lo menos en la actual circunstancia…

Pero lo que parece indudable es que las grandes potencias militares del mundo cuentan en el presente, o contarían, con los suficientes recursos científicos y tecnológicos como para crear armas biológicas con un enorme poder mortal y destructivo sobre gran parte de nuestro Planeta, a partir de los virus porcino, aviar y muchos otros…

Y que también los grandes cambios provocados por el hombre en todos los ecosistemas de la Tierra (y aun con la manipulación de la vida misma) generan condiciones susceptibles de facilitar la aparición o reaparición de enfermedades que pueden llegar a ser incontrolables y sembrar la muerte por doquier…

Aparentemente, al menos hasta hoy, el AH1N1 sería algo "controlable" y "no muy grave", si bien los expertos señalan la posibilidad de que pueda "modificarse" y adquirir características mucho mas virulentas e impredecibles.

O QUE SE PRODUZCA UN SALTO EVOLUTIVO EN LA ESPECIE HUMANA…

Pero qué pasaría si, por un accidente (o por un crimen) de laboratorio, o por una guerra, se expanden por el Mundo epidemias nuevas y fatales originadas en "virus de destrucción masiva" preparados para el exterminio en gran escala, en los centros de elaboración de armas biológicas?

Y… ¿qué pasaría si, en nuestro Planeta Tierra, con sus ecosistemas y con su clima y con sus características físicas totalmente modificadas por el hombre y como consecuencia de tales modificaciones físicas y biológicas, se producen también mutaciones o recombinaciones virales, o mutaciones bacterianas y otros cambios en el mundo microbiológico, que determinen la expansión de epidemias desconocidas e incontrolables?

Y… ¿que pasaría si estas mutaciones y/o recombinaciones se produjeran en el interior mismo de los organismos de los "seres transgénicos" fabricados por el hombre (donde coexisten material e informaciones provenientes de seres vivos distintos) y desde allí se expandieran ilimitadamemente por nuestro mundo?

Todo indica, en fin, que la superpoblación, el consumo desmedido de recursos, la desigual distribución y el agotamiento de estos, el desarrollo tecnológico y militar, y la enorme capacidad de contaminación y destrucción ambiental demostrada por nuestra civilización, están llevando a la especie humana a lo que podríamos denominar "una situación límite"…

Y si esto estuviera sucediendo, nos encontraríamos con un futuro que presenta dos posibilidades: O un colapso de la humanidad (o, por lo menos, un colapso de nuestra civilización), en un plazo de pocos cientos de años (o quizás menos), como lo preveía el oceanógrafo Jacques Cousteau; O (la otra alternativa), que se produzca un "salto evolutivo" de la especie humana,… un "salto evolutivo" en lo ético, en lo espiritual, en lo intelectual, en lo moral, que le permita al hombre reencontrarse con la Naturaleza y convivir con su propia tecnología sin que esta sea destructora de la creación…

PALO SANTO, 16 de mayo de 2.009.-

Ramón Godoy

La precedente nota, conjuntamente con muchas otras, se encuentra en nuestro sitio web: http://www.pumhalavozdelmonte.com.ar , de la Asociación P.U.M.HA.

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N0SPAM.ramongodoypumha@pumhalavozdelmonte.com.ar http://pumhalavozdelmonte.com.ar

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El capitalismo actual y el fin de la postmodernidad. Entrevista a Toni Negri

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Entrevista a TONI NEGRI, por Mariana Canavese y Bruno Fornillo

publicado en Clarín, diciembre 2007

El ensayista italiano anuncia el fin de la posmodernidad, al menos en su rasgo político de indiferencia ante el bien común. Dice que recomienza la narración de un proceso de liberación. En esta charla analiza la situación actual del capitalismo y sus derivaciones en el trabajo. Sus posturas han conocido las objeciones de Laclau, Dri y Borón, entre otros, que lo acusan de un exceso de utopismo y de no tener en cuenta las dimensiones nacionales de la lucha política

Suele decirse que la Italia de fines de los años 60 y gran parte de los 70 estuvo inmersa en un grado de movilización colectiva que operó como una suerte de laboratorio de las políticas de emancipación. En Argentina, tras visitar Bolivia y Venezuela, el filósofo Antonio Negri -uno de los animadores de aquel ciclo y de la renovación de ese discurso-, enuncia el tiempo de una nueva narración de las prácticas políticas. Sujeto a múltiples lecturas, interpreta que la recepción local de su obra ha sido "negativa y limitada" respecto de las discusiones que detonó en otras regiones del continente.

-Hay un grado de vitalismo que usted expresa fuertemente y que contrasta con quienes subrayan la discontinuidad de la política. ¿En qué se funda ese optimismo?

-No tengo optimismo como tampoco vitalismo. Si usted dice que en la filosofía contemporánea hay posiciones mortuorias en vez de vitalistas, diría que son las fundamentales. Basta pensar en Heidegger, que es la filosofía de la muerte. La actitud represiva sólo puede organizarse sobre la muerte y el miedo. Por otra parte, es lo que siempre han enseñado los curas: la muerte como fin de la vida y el pecado como organización de la vida. Veamos, en cambio, cuál es la pasión fundamental que está en la base… Yo considero que el ser, esta cuestión de la que tanto la filosofía como la política deben ocuparse, es un ser productivo. Es una posición que tiene una historicidad, de Maquiavelo, a Spinoza, Marx y el posestructuralismo. Es una línea respecto de la cual apostamos como apostamos siempre en la vida. Pienso que la vida es una cosa malditamente pesada, dura, pero que es construida. Pensemos en un bebé que nace, si no fuéramos un poco optimistas y no lo amáramos, moriría de inmediato, y, en general, debemos tomar ese ejemplo para todo lo que sucede en la vida. Es sólo el amor, la solidaridad, la reciprocidad, lo que permite que la vida se reproduzca y pasar de las fases más elementales -la asistencia a un bebé- a lo que está hecho de ayudarse, de enseñarse el lenguaje, de trabajar -cosa que nunca hacemos solos-, y así sucesivamente. Es este amor, en sentido ontológico -no tiene nada que ver con Freud ni con la pornografía-, amor verdadero, sólido, el que construye la vida. ¿A eso lo quiere llamar optimismo? Llámelo optimismo. Ciertamente, si no existiera este optimismo -que no es optimismo sino simple realismo-, la vida no existiría.

-Respecto de las pasiones, ¿cuál ha sido la influencia de Spinoza en su pensamiento?

-Perdón si hago un poco de cronología de mi vida. Nací bajo el fascismo y viví mis primeros años durante la guerra, hasta los 12 o 13 años. Y la guerra me marcó muchísimo, la guerra, la miseria, el esfuerzo de vivir. Fui comunista antes de ser marxista. Cuando tenía 20 años, trabajé en un kibutz en Israel, y allí me hice comunista, sobre la exigencia de una vida en común,Experimenté esa fase de Israel que fue muy bella. Después me puse a trabajar en política y me volví marxista. Me inserté sobre todo en un proceso de lucha, entre los años 60 y 70, que fue creativo, realmente formidable, y que permitió desarrollar una crítica extremadamente fuerte. En Italia, el 68 no fue un mayo, no fue un mes, fueron 10 años que nos permitieron, a mí, a miles, a millones de compañeros, desplegar una crítica del capitalismo como crítica, justamente, del modo en que el capitalismo maneja las pasiones.

Luego de lo cual fui a la cárcel, y ahí releí a Spinoza interpretando, criticando, mi viejo marxismo, pero recuperando al mismo tiempo esa capacidad spinoziana de fundar sobre el mecanismo conatus vivente, el conatus de vida, el conatus sensible, el amor o la cupiditas, como el momento de asociación constructiva y constituyente. Y después, el amor racional, ontológicamente constructivo, que me permitió reconquistar no sólo el sentido del trabajo, de la actividad, que el marxismo me había enseñado, sino ese sentido de la pasión que debe cubrir los conceptos y permitirles desarrollarse. Cuando, por otros motivos, me encontraba frente a un análisis constitucional positivo, aprendí de esa manera, por ejemplo, a evaluar si detrás de cada fórmula jurídica existía un conjunto de pasiones que era cultivado. Y cuando, posteriormente, en la etapa que siguió a la prisión, me encontré con la temática de la crítica de las instituciones, del globalismo, del desarrollo de la biopolítica, el desarrollo foucaultiano, esas cosas se unieron y se dio esa síntesis que fue más o menos correcta. No creo que la historia de la filosofía nos enseñe mucho, al contrario. Deleuze decía: "Espero ser el primero que no fue castrado por la historia de la filosofía".

-¿Por qué decidió que su vida esté trazada por la política?

-La política, o sea, la elección de los conocimientos y las actividades que llevamos sobre la cosa común, sobre el Commonwealth, sobre la riqueza común, es fundamental. En general, la política, es decir, este conocimiento, esta experiencia ampliada del saber común para la reproducción del común, de la libertad, está en la base de todo saber.

-Recientemente dio en la Argentina una charla sobre "Commonwealth"…

-"Commonwealth" es el tercer volumen, escrito junto con Michael Hardt, de la serie que iniciamos con "Imperio" y que continuó con "Multitud". Es un texto probablemente más filosófico y, por ende, más político, en el sentido de que nos hacemos preguntas absolutamente esenciales: ¿Qué es lo político? ¿Qué es el bien y el mal? ¿Qué es el odio o la guerra? El libro empieza con una reivindicación de la pobreza como elemento fundamental de caracterización de la multitud: encontramos que alrededor del 1600, con la Revolución inglesa, el término "multitud" desaparece del vocabulario político y es sustituido por el término "pueblo". Este se distingue de la multitud en tanto es propietario. Tenemos, entonces, la exclusión de los pobres del pueblo, la multitud excluida del pueblo, la pobreza excluida de la construcción de lo político. La pobreza es un elemento oscuro fundamental que no puede ser recuperado dentro de las categorías de lo político moderno; queda siempre afuera, y queda como resistente. A menudo nos han acusado de eurocentristas y de haber dejado de lado, por ejemplo, lo colonial. Aquí hicimos un esfuerzo enorme por recuperar ese tipo de literatura dentro de la problemática actual bajo la categoría de pobreza. Nos interesaban los aspectos de antagonismo indígena que organizaban y mantenían la autonomía. Luego, un tercer capítulo enfrenta el problema de qué es hoy el capitalismo.

Una hipótesis central es que asistimos a una ruptura del proceso capitalista: la acumulación de esas resistencias -la pobreza, el anticolonialismo- unida a la transformación de la fuerza de trabajo en los países centrales, que se presenta en términos cada vez más cognitivos, inmateriales, socialmente conectados y cooperantes, llevan a una ruptura en la historia del capital. Este quiebre produce una forma cada vez más parasitaria, más abstractamente dominante del desarrollo capitalista, tornando vacía la relación capitalista. El obrero ya no se encuentra frente al capitalista como organizador de la fuerza de trabajo sino que esa organización se transforma cada vez más en un proceso autónomo que el trabajador conduce. Este, sin embargo, se encuentra frente a mecanismos de renta (inmobiliaria, financiera, de acumulación), fenómenos que remiten a un elemento barbárico de la organización capitalista del trabajo. Y, por otra parte, está el éxodo de la fuerza de trabajo, que significa la capacidad de desarrollar contracultura pero sobre todo nuevas institucionalidades. La relación de gobierno es cada vez más una relación que ya no es para nada algo gerencial sino una relación de fuerzas; es gobierno sobre una red viva. Existe, además, una tentativa de empezar a narrar, a describir, ese éxodo. Estoy convencido de que hay que salir de lo posmoderno y del miedo de hacer una gran narración. Hoy recomienza el tiempo de una narración del proceso de liberación, porque todos estos elementos construyen ese mosaico sobre cuya base se puede volver a contar una historia de liberación que es absolutamente necesaria.

-Tanto en Génova como en la Argentina de 2001 hubo una irrupción de masas que, en principio, no llegó a plasmarse en una nueva institucionalidad. En Bolivia hay un grado mayor de potencialidad, pero así y todo la Asamblea Constituyente está debilitada. ¿Qué obstáculos identifica?

-El éxodo significa capacidad constituyente. El gran problema pasa a ser la difracción de los poderes constituyentes. Dentro de las teorías jurídicas, el poder constituyente siempre ha sido considerado como un poder extra-legal; actúa de una sola vez, erige el ordenamiento y no existe más. Debemos empezar a imaginar el poder constituyente como un poder que se despliega en esa relación dual. Este año en Bolivia, por ejemplo, las discusiones que tuvimos estaban referidas, justamente, a nuevas formas constitucionales que no necesariamente ven el poder constituido como negación del poder constituyente, sino como estructuras de nuevos ordenamientos totalmente abiertas a un poder constituyente. Es decir, un nuevo modelo de constitución. Respecto de la Argentina , es claro que aquellos movimientos específicos se acabaron, pero la acumulación de estos procesos es algo que se debe tener muy en cuenta. Y estos son fenómenos completamente irreversibles. Estoy convencido de que cuando se habla de constitución -la relación entre constitución material y formal, entendiendo por constitución material el conjunto de las relaciones de fuerza que constituyen la sociedad- se debe tener presente esa composición política latente. Por otra parte, las corrientes actuales más vivas del derecho, post-Luhmann, hablan incluso de constitución sin Estado. También lo posmoderno en toda la fase de aleatoriedad y de matiz está terminando. Entramos en una nueva época donde lo contemporáneo vuelve a mostrar su solidez.

-En cierta ocasión mencionó que el movimiento de resistencia global está en crisis. ¿Cómo piensa la organización política post-partido?

-Cuando se habla de la crisis de la forma partido se habla de la crisis de la representación política, de todo un sistema de formación y transmisión de la voluntad política que, justamente, caracteriza actualmente a la democracia. Por lo tanto, plantearse el problema más allá de los partidos significa plantearse también si existe otra forma de democracia. ¿Qué es, cómo puede concretarse el ideal de democracia absoluta? Creo que todavía se trata de moverse en el terreno de la investigación. Es evidente que la definición de partido -cuando era una definición seria y no puramente ideológica- se organizaba sobre la relación que existía entre composición técnica y social de la fuerza de trabajo, la composición política en general, y la forma política, ligada a una tentativa de reapropiarse del ciclo productivo, en la expresión de los consejos obreros, por ejemplo. Hoy todo eso es muy difícil de determinar: dentro de la composición técnica del trabajo está esa composición social, cognitiva, abstracta, móvil, precaria. Por eso tenemos un auténtico tejido en el cual la institucionalidad debe, muy probablemente, plantearse como problema no de representación sino de presentación. Siempre consideré que no son los intelectuales los que inventan las formas en las que se organizan las masas o las multitudes; son ellas las que proponen a la reflexión las formas bajo las cuales actuar. Creo que el gran paso que viene a través del capitalismo es el hecho de que, lejos de profundizarse lo individual, se profundiza la singularidad y la participación de cada individuo en el común. Es la inmanencia de la singularidad en el común. Esta inmanencia y esa autonomía común se dan como base tanto más institucional cuanto que si hay algo anárquico en este momento es el individualismo. Nunca he sido anarquista.

-¿Cuáles serían las características del trabajo precario?

-Obrero precario es una definición sociológica o económica para referir, ante todo, a una forma de salario. Se trata de un trabajador esencialmente móvil, flexible, que ya no está ligado a un espacio determinado como tampoco a una estructura temporal específica, la jornada laboral de ocho horas. Mientras, desde el punto de vista salarial, al trabajador-masa lo llamábamos fordista, a este trabajador flexible lo llamamos precario. Estamos, en términos macroeconómicos, en una situación global, ya no nacional. El inmigrante, por ejemplo, es fundamental dentro de esta figura del precario. Saben que cuando hacemos las manifestaciones por San Precario, este santo reúne a centenares de miles de personas en Milán el 1ø de mayo. Es un proceso muy bello, se hacen santos que se llevan en procesión, hay música y coros… "San Precario: ayúdanos". La imagen es la de un joven, una persona cualquiera, no con cara de santo sino una más astuta, porque ésa es su cualidad fundamental: ser vivo, hábil… Ahora, por un lado, el trabajador precario está mal pago y en una situación inestable, pero, por otro, alguien puede preferir trabajar así. La figura del precario es sobre todo la del trabajo femenino: hoy, ir a trabajar a la fábrica o a la oficina puede significar no tener hijos, porque si tenés un hijo te echan. Entonces, el trabajador precario es, por ejemplo, una mujer que prefiere quedarse en su casa y trabajar allí según sus tiempos.

-Han mencionado, con Hardt, la idea de guerra global permanente, que podría pensarse concatenada, al menos en América latina, a un proceso cada vez más intenso de militarización, de criminalización y judicialización de la protesta social, de miedo y fuerte presencia de un discurso que reclama seguridad…

-En cuanto al discurso sobre la guerra permanente, como en general sobre el estado de excepción -son estados de excepción permanentes-, vale tanto más hoy cuando la centralización de ese proceso termina. Estados Unidos intentó el golpe de Estado sobre la mundialización, ser el poder soberano que dominaba el campo. En la medida en que ese poder soberano unilateral cesa, en que se afirman ámbitos multilaterales de regulación, toda una serie de instrumentos pasan a ser de criminalización interna, de excepcionalidad difusa. Todo eso se relaciona con la separación del comando capitalista de la organización del trabajo: en la medida en que el capital se despega de la organización del trabajo asume ese recurso a la fuerza; la violencia se convierte en la clave del mando.


Toni Negri

Padua, 1933. Filosofo

Fue profesor en las universidades de Paris VIII y de Padua, donde dictó Teoría del Estado. En los años 60, entre la universidad y el activismo, participó en la revista Quaderni Rossi y luego en el grupo Potere Operaio. En 1979 fue detenido bajo la acusación de ser el jefe de las Brigadas Rojas y de haber asesinado al presidente Aldo Moro y a otras 17 personas. Aunque los cargos no fueron probados, fue condenado a 30 años. Permaneció en la cárcel hasta que, en 1983, fue elegido diputado. Al negársele la inmunidad parlamentaria, se exilió en Francia durante 14 años, donde fue invitado al Collège International de Philosophie. En 1997 regresó a Italia -y a la cárcel hasta 2003- con la expectativa de instar a un debate sobre la situación de cientos de exiliados o condenados por hechos ocurridos en los llamados "años de plomo". Es autor, entre otros, de "La anomalía salvaje", "El poder constituyente", "El tren de Finlandia", "Marx más allá de Marx", y también de tres piezas teatrales que, los domingos de enero, se emitirán por France Culture.

P. Bourdieu: la televisión y sus impactos sobre la sociedad y los demás medios… Entrevista.

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bourdieu8 *En este fragmento del diálogo que François Granon mantuvo con Pierre Bourdieu, publicado en la revista Télérama, el sociólogo francés se refiere a la peligrosa influencia que la televisión tiene sobre los otros medios y sobre la práctica del periodismo.

- ¿Existir es aparecer en la radio o en la televisión? -

Actualmente, nadie puede iniciar una acción sin el apoyo de los medios. Tan simple como eso. El periodismo termina dominando toda la vida política, científica o intelectual. Habría que crear instancias en las cuales investigadores y periodistas se critiquen mutuamente y puedan trabajar en conjunto. No obstante, los periodistas son una de las categorías más susceptibles: se puede hablar de los curas, de los patrones e incluso de los profesores, pero sobre los periodistas es imposible mencionar las cosas que llegan a hacer…

- ¡Es el momento de decirlo! -
Hay una paradoja de base: es una profesión muy poderosa, compuesta por individuos muy frágiles. Allí se produce una notable discordancia entre el poder colectivo -considerable- y la fragilidad estatuaria de los periodistas, que se encuentran en una posición de inferioridad tanto respecto de los intelectuales como de los políticos. A nivel colectivo, los periodistas arrasan. Desde el punto de vista individual, están en constante peligro. Constituye un oficio muy duro -no por azar hay allí tanto alcoholismo- y los jefecitos son terribles. No sólo se quiebran las carreras, sino también las conciencias, lamentablemente. Los periodistas sufren mucho. Al mismo tiempo se vuelven peligrosos: cuando un ámbito sufre, termina transfiriendo su dolor hacia afuera, bajo la forma de la violencia o el menosprecio.

- ¿Podría haber reformas en esa esfera? -
La coyuntura es muy desfavorable. En el campo del periodismo existe una competencia furiosa, en la cual la televisión ejerce una coacción terrible. Podrían ofrecerse miles de índices, como el de la transferencia de periodistas televisivos a la cabeza de órganos de prensa escrita. Es la televisión la que define el juego: los temas de los que hay que hablar, qué personas son importantes y cuáles no. Con todo, la televisión, alienante para el resto del periodismo, está ella misma alienada, puesto que vive muy particularmente sometida a las imposiciones directas del mercado. (De manera general, si el sociólogo escribiera la décima parte de lo que piensa cuando habla con los periodistas -por ejemplo, sobre la fabricación de los programas-, éstos lo denunciarían por haber tomado partido y por su falta de objetividad, por no hablar de su arrogancia insoportable…) El que pierde dos puntos de rating se queda afuera. Esta violencia que pesa sobre la televisión contamina todo el campo de los medios. Se transmite incluso a los espacios intelectuales, científicos, artísticos, que estaban construidos en base al desprecio del dinero y a una indiferencia relativa a la consagración masiva. ¿Se imaginan a Mallarmé esperando ser reconocido en las calles y aplaudido en los meetings? Y sin embargo, esos pequeños universos, como la literatura o las ciencias, en las cuales se podía vivir como un desconocido y en la pobreza con la condición de ser estimado por algunos y hacer cosas dignas de realizarse, están actualmente bajo amenaza.

- ¿Cree que en las condiciones actuales de competencia los medios pueden escuchar sus razones? -
Sé que puedo parecer un sabiondo que viene a predicar la moral en un momento en que hay que salvarse como sea y en que el patrón de Libération (diario de gran circulación, vinculado al Partido Socialista, N. del E.) debe preguntarse todas las mañanas si habrá suficientes anunciantes para publicar su próximo número. Pero es precisamente esa crisis -y la violencia que exacerba- la que lleva a ciertos periodistas a pensar que estos sociólogos no están tan locos como parecían. Entre los periodistas son siempre los jóvenes y las mujeres los más afectados: me gustaría que comprendieran un poco mejor por qué les pasa eso, que no existió necesariamente un error del jefecito -el cual, por su parte, no es demasiado sagaz, pero por eso se lo eligió-, sino que hay una estructura que los oprime. Esta toma de conciencia puede ayudar a soportar la violencia y a organizarse. Tiene la virtud de desdramatizar y proporcionar instrumentos para una comprensión colectiva.

- Usted describió los campos del arte y de la ciencia como universos que poco a poco van elaborando reglas. ¿Cómo puede ser que el periodismo no haya podido encontrar las suyas? -
En el universo científico, en efecto, hay mecanismos sociales que obligan a los sabios a comportarse moralmente, sean ellos "morales" o no. El biólogo que acepta dinero de un laboratorio para escribir una publicación sin ningún valor… Hay una justicia inmanente. Aquel que transgrede ciertas prohibiciones pierde. Se autoexcluye, se desacredita. Mientras que, en el campo del periodismo, ¿dónde puede localizarse un sistema de sanciones y recompensas? ¿Cómo va a manifestarse la estima hacia el periodista que cumple bien con su trabajo?

- Seguramente alguien lo acusará de querer un sistema dirigista, un comité central de los medios…-
Lo sé. Pero es todo lo contrario. La autonomía que predico ensancha la diferencia. Y es la dependencia la que genera uniformidad. Si las tres revistas francesas -L’Express, Le Point y Le Nouvel Observateur- tienden a ser intercambiables es porque están sometidas aproximadamente a las mismas coacciones, a las mismas encuestas, a los mismos anunciantes, que los periodistas se pasan unos a otros, y se roban entre sí temas o tapas. Cuando en realidad, si ganaran mayor autonomía respecto de los anunciantes -y de su propio ranking, la cantidad de ejemplares vendidos-, respecto de la televisión, que impone los temas importantes, se diferenciarían enseguida. Para limitar los efectos funestos de la competencia, llegué a sugerir, por ejemplo, que los periódicos crearan instancias comunes, análogas a las que se conforman en casos extremos -como en los raptos de niños-, cuando todos se ponen de acuerdo para hacer el black-out de la información. En estos casos extremos, los medios dejan a un lado sus intereses competitivos para salvar una suerte de ética común. Para otros temas que sólo se tratan porque otros lo hacen podríamos imaginar una especie de moratoria. En el caso de los libros, el fenómeno es asombroso. Muchos periodistas culturales están obligados a hablar de libros que desprecian, únicamente porque los demás los mencionaron, lo cual contribuye bastante al éxito irresistible de libros lamentables…

- Frente a estos medios que le disgustan, usted parece adoptar una actitud que puede criticarse: la del desdén. ¿Por qué? -
Una actitud de repliegue, más bien. Pero no es mía exclusivamente. No conozco a ningún gran sabio, ni gran artista, ni gran escritor que no sufra en su relación con los medios. Es un verdadero problema, porque los ciudadanos tienen derecho a escuchar a los mejores. Sin embargo, los mecanismos de invitación y de exclusión hacen que los telespectadores se encuentren casi sistemáticamente privados de lo mejor.

pierre-bourdieu.blogspot.com

¿El fin del imperio norteamericano?…

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OBAMA2 Reconsideración del poder de EEUU en tiempos de crisis económica

Mark Engler

Rebelión

No hace mucho, el entusiasmo por el imperialismo norteamericano alcanzó niveles no vistos en un siglo. “La gente está saliendo del closet con la palabra ‘imperio’”, dijo el columnista de derecha Charles Krauthammer a The New York Times a principios de 2002. Los neoconservadores estaban en alza en Washington, y sus principales propagandistas no se mordían la lengua para promover el expansionismo agresivo. Por ejemplo, Max Boot, editor de The Wall Street Journal, discrepó de la creencia de Pat Buchanan de que Estados Unidos debía ser una “república, no un imperio”.

“Este análisis es exactamente lo contrario”, escribió Boot. “El ataque del 11 de septiembre fue el resultado de insuficientes participación e ambición por parte de Estados Unidos; la solución es ser más expansivo en nuestras metas y más enérgico en su implementación”. Agregó que las tierras de hoy con problemas piden el tipo de administración extranjera iluminada que en otros tiempos suministraron los confiados ingleses en pantalones de montar y salacot”.

Es difícil creer que tales sentimientos, símbolos del primer período de George W, Bush, fueran rasgos de nuestra historia muy reciente. El debate del cual fueron parte ahora parece muy extraño y ajeno. Desde entonces, el mundo ha experimentado una ocupación catastrófica en Irak y los electores han expulsado a la vanguardia republicana de la “Guerra al Terror”. Los manifiestos defensores del imperialismo han encontrado buenas razones para esconderse en sus armarios

Y eso, por supuesto, para no mencionar el estallido de la burbuja de la vivienda, la caída de Lehman y el fin de la era de los fondos de riesgo. Con el aumento del desempleo y el bochorno de Wall Street hemos entrado en un período de descenso económico lo suficientemente agudo como para plantear serias preguntas acerca de la viabilidad del poder de EEUU. El tema importante de hoy es: ¿cómo afectará la crisis económica el papel de nuestro país en el mundo? O dicho de manera más clara: ¿Se enfrenta el imperio de EEUU a su fin?

La respuesta implica algo más que simples detalles acerca de la semántica de la dominación norteamericana. En conjunto, las consecuencias de la arrogancia imperial de la administración Bush y el descrédito del fundamentalismo del mercado desregulado que prosperó bajo Bill Clinton han abierto nuevas posibilidades para reconformar el orden global en los años de Obama.

¿Estirarse más allá del límite?

La teoría de la decadencia imperial que se ha convertido en la norma en las últimas dos décadas se conoce como “sobrextenderse”. El historiador Paul Kennedy hizo famoso el término en su libro de 1988 Surgimiento y caída de las grandes potencias. Kennedy argumentaba que, históricamente, las potencias mundiales dominantes se condenaban a sí mismas al lanzarse a aventuras en el exterior que agotaban su fuerza y forzaban sus finanzas. Su análisis, con su implicación de que Estados Unidos bien podía seguir el patrón de imperios anteriores, demostró ser influyente. El término “sobrextensión imperial” pronto se convirtió en algo aceptado en las principales discusiones políticas.

Por esa época, los conservadores norteamericanos echaban chispas. Argumentaban que el profesor nacido en Gran Bretaña era un ave de mal agüero que no apreciaba el poder sin paralelo de Estados Unidos. Cuando la Unión Soviética colapsó y la economía norteamericana despegó en la década de 1990, consideraron que los hechos les habían dado la razón. Sin embargo, parece que Kennedy será el último en reír.

Actualmente el gasto de la postura militar global de EEUU es más impresionante que nunca. Hasta bajo el Presidente Obama –cuya administración ha propuesto recortar unos pocos y costosos sistemas anticuados de armamento–, Estados Unidos gastará más de $500 billones de dólares al año para financiar sus fuerzas armadas y mantener su “Baseworld” (Mundo de Bases). Así llama el autor y analista de política exterior Chalmers Johnson a la extendida red de campamentos que el país tiene en el extranjero, raras veces notada por los ciudadanos, pero considerada con resentimiento por gran parte del mundo. Oficialmente Estados Unidos posee 737 bases en todo el mundo, con un valor total de $127 mil millones de dólares y que cubren casi 2 800 kilómetros cuadrados en unos 130 países. Hace muchos años, se podía seguir la extensión del imperialismo contando las colonias”, escribió Johnson en su libro Némesis: los últimos días de la república norteamericana, de 2007. “La versión norteamericana de la colonia es la base militar”.

Johnson explica: “El propósito de todas esas bases es la ‘proyección de fuerza’, o mantener la hegemonía militar norteamericana sobre el resto del mundo. Ellas facilitan nuestra ‘labor policial’ del globo y la intención es garantizar que ninguna otra nación, amistosa u hostil, puede retarnos militarmente”. Desde el fin de la Guerra Fría, poseer tal poder incontestado es un basamento declarado de la política de defensa de EEUU.

Debemos preguntar ahora: ¿puede tal hegemonía mantenerse de manera creíble? En un nivel objetivo, el Presidente Bush forzó aún más severamente al imperio al ocupar múltiples países y crear una necesidad para más tropas de las que podían reclutar los militares. Kennedy hizo hincapié en este dilema en una entrevista en 2006 al decir: “Los generales norteamericanos dirían que sin lugar a dudas EEUU está sobrextendido”.

Pero aún más significativo es que Bush aumentó el costo político y económico del imperio al procrear la mala voluntad y la resistencia a Estados Unidos en todo el mundo. Un aspecto clave de la sobrextensión imperial es que se debe medir en forma relativa. No depende solamente de factores objetivos, como el tamaño de las fuerzas militares de EEUU, sino también en la manera en que otros actores internacionales deciden responder a las prerrogativas de la política exterior de Estados Unidos. Irónicamente, a medida que los “globalistas imperiales” neoconservadores dependieron más de la potencia de EEUU, terminaron por demostrar solo su impotencia. En Irak y Afganistán, Estados Unidos ha demostrado ser incapaz de crear estabilidad o suprimir la insurgencia con su poderío. Al igual que su fracaso en Viet Nam, el fiasco en el Medio Oriente ha envalentonado a la oposición. Los neoconservadores soñaron con un Irak como aliado democrático y plataforma para el poderío norteamericano en la región. En su lugar, el país es ahora un símbolo de la debilidad de la súper potencia.

La resistencia democrática también determina los límites relativos del imperio. Entre nuestros aliados, los ataques “con nosotros o contra nosotros” de la administración Bush al multilateralismo disminuyeron la disposición de otras potencias a soportar parte de la carga de las aventuras de EEUU en el exterior. Miembros de la comunidad internacional, asqueados del fracaso del globalismo imperial en producir verdadera seguridad, cada vez se niegan más a seguirlo. Esto ha dejado a Estados Unidos aislado políticamente con la perspectiva premonitoria de ser el único policía del mundo –una proposición humillante aún para una administración abiertamente carente de humildad.

Agitando el dólar

Puede que el Presidente Obama logre dar un giro de 180 grados al daño diplomático de los años de Bush, pero su administración se enfrenta a sus propios problemas. La proyección de la fuerza global requiere no solo de una enorme cantidad de capital político; en un nivel extremadamente fundamental, exige un tesoro financiero. Por tanto, el grado de sobrextensión también debe medirse en relación a la salud económica –algo que en este momento no abunda mucho. Muchos creerían que Estados Unidos, atrapado en una crisis financiera, estaría destinado a la bancarrota imperial.

Acostumbrado durante los últimos 15 años a llevar un gran déficit de cuenta corriente, Estados Unidos claramente ha estado viviendo por encima de sus posibilidades. Mientras su economía de burbuja se estuvo expandiendo, el gobierno dependió de inversionistas extranjeros para pagar su gasto militar excesivo. Y a nivel del consumidor, las familias se endeudaron con las tarjetas de crédito y pidieron prestado sobre el valor de sus viviendas para seguir consumiendo.

Era un estado de cosas insostenible, y la mayoría de las naciones nunca hubieran permitido que se mantuviera. El Fondo Monetario Internacional (FMI) hubiera criticado el caprichoso manejo de la economía y hubiera advertido a los acreedores que no invirtieran en ese país a no ser que el gobierno prometiera realizar reformas profundas. Incluso sin la influencia de la institución, los libros de texto de economía plantean que, al ver tales señales de debilidad económica, los inversionistas evitarían a ese país, la moneda caería, los consumidores no podrían ya darse el lujo de comprar tantos artículos extranjeros y la economía sufriría una dolorosa pero necesaria “corrección”. Las dificultades financieras y el descenso del nivel de vida lógicamente obligarían a un país a disminuir sus costosos gastos en el exterior.

Ahora que la crisis ha llegado, parecería que hace mucho debíamos haber examinado esos costos imperiales. Sin embargo, el estado de los mercados no es el único factor en juego. Al igual que en la esfera política, la capacidad de Estados Unidos para sobrevivir económicamente como un hegemónico depende en gran medida de si otros deciden apoyar, tolerar o resistir el presente orden de cosas.

¿Qué diferencia a Estados Unidos de otros países? Como súper potencia política y mayor economía del mundo, los dólares norteamericanos sirven como moneda de reserva para el resto del mundo. Otros países guardan su dinero en dólares porque creen que son más confiables que cualquier otra alternativa. Siempre y cuando otras naciones estén dispuestas a seguir convirtiendo el dinero en dólares, Estados Unidos puede financiar déficits aún mayores.

Irónicamente, un efecto de la crisis hasta ahora ha sido que sostenga una alta demanda del dólar. La lógica es sencilla. En una economía caótica, muchos inversionistas consideran a los bonos del Tesoro de EEUU como el único lugar seguro para poner su dinero –aunque las tasas de interés sean bajas. Pero esto no durará por siempre. Ya se escuchan ruidos de descontento que provienen de los mayores inversionistas. Mientras los líderes del mundo se reunían en Londres en la reciente cumbre del G-20, Zhou Xiaochuan, gobernador del banco central de China, propuso una nueva “moneda de reserva súper soberana” para sustituir al dólar.

Economistas progresistas como Paul Krugman y Dean Baker han debatido el significado de la reciente posición de China, y que es dudoso de que haya un abandono inmediato del dólar. Pero si otros países decidan cambiar su estrategia económica y busquen una nueva moneda de reserva, pudiera ser el punto de viraje para los planes imperiales de Estados Unidos. Washington solo tiene que consultar a Londres acerca de la gravedad del problema. Como muchos historiadores han observado, el imperio británico se deshizo cuando el mundo se alejó de la libra esterlina como moneda mundial.

La promesa y peligros de la multipolaridad

Aunque Estados Unidos soporte la crisis con su economía más o menos intacta, la mayoría de los observadores políticos creen que su poderío disminuirá en los años venideros, al menos en relación con el de otros países. La “multipolaridad” se ha convertido en la consigna del momento. En un orden multipolar ya no habrá una sola súper potencia, Estados Unidos, que diga la última palabra. En su lugar, Estados Unidos tendrá que funcionar dentro de una constelación de potencias políticas y económicas regionales.

Aún antes de la crisis financie, fuentes de inteligencia del gobierno norteamericano pronosticaron un significativo realineamiento internacional durante las próximas dos décadas. A principios de 2005, el Consejo Nacional de Inteligencia publicó un informe de 119 páginas titulado Mapeo del Futuro Global. Como reportó Slade, el documento argumentaba que en 2020 “Estados Unidos seguirá siendo ‘un importante conformador del orden internacional’ –probablemente el país más poderoso–, pero su ‘posición relativa de poder’ se habrá ‘erosionado’. Las nuevas ‘potencias arribistas’ –no solo China e India, sino también Brasil, Indonesia y quizás otros– acelerarán esta erosión por medio de ‘estrategias diseñadas para excluir o aislar a Estados Unidos’ a fin de ‘obligarnos o engatusarnos’ para que juguemos según sus reglas”.

Estas predicciones están demostrando estar bien fundamentadas. Según The Independent, de Londres, la cumbre del G-20 presentó una versión del orden multipolar; fue “una cumbre que demostró el nuevo balance de poder”. Allí “la voz de Estados Unidos fue una más entre otras, aunque influyente… Por inclinación o necesidad, Estados Unidos después de Bush parece ver su lugar en el mundo de una manera un poco diferente: menos excepcionalismo norteamericano, en busca de mayor consenso. En el G-20, la presencia de China, India e Indonesia brinda un anticipo de un futuro orden mundial”. Sobresaliendo por sobre otras naciones, “China hizo su debut como potencia en ascenso”.

Los debates se suceden acerca del cambio multipolar. Algunos comentaristas se preocupan de que, simultáneamente con el ascenso del fascismo en el período de entre guerras, un colapso económico global pudiera traer al poder en muchos países movimientos reaccionarios y xenófobos. Y ya en los años de Bush, defensores conservadores del imperio, tales como Niall Ferguson, el historiador de Harvard, esparcieron el temor acerca de la posibilidad del fin de la unipolaridad. “Si Estados Unidos se retira de la hegemonía global –su frágil autoimagen herida por fracasos menores en la frontera imperial– sus críticos en el país y en el exterior no deben imaginarse que están trayendo una nueva era de armonía multipolar, ni siquiera un retorno al viejo balance del poder”, escribió en Foreign Policy. “Desafortunadamente, la alternativa a una única súper potencia no es la utopía multilateral, sino la pesadilla anárquica de una nueva Edad Media”. El historiador alertó acerca de “Imperios declinantes. Renacer religioso. Anarquía incipiente. Un retiro futuro a ciudades fortificadas. Estas son las experiencias de la Edad Media que un mundo sin una hiperpotencia podía verse experimentado rápidamente”.

Por supuesto, los que más se lamentan de la pérdida de la “hiperpotencia” son los mismos que aclamaron la invasión de Irak. Y desafortunadamente, en su papel de hegemónico global. Estados Unidos apoyó a gobiernos represivos y antidemocráticos con tanta frecuencia como los combatió. Pero hay algo de advertencia justificada para los multipolaristas: la decadencia imperial no garantiza el progreso. Ciertamente, otras potencias en ascenso necesitarán estar sometidas al mismo nivel de escrutinio público y crítica democrática como los Goliat del pasado.

Pero aunque el rechazo tanto del modelo de globalización corporativo como el imperial puede que no sea suficiente para crear un orden global más justo, es necesario. La crisis económica actual, global por su alcance, traerá verdadero dolor para los trabajadores y para las comunidades económicamente vulnerables de todo el mundo, los que más sufrirán durante una “Gran Recesión”. Pero también hay esperanza en tiempos de crisis. La deslegitimización dual del imperio y del fundamentalismo de mercado ha creado más espacio para las alternativas globales del que ha existido desde el fin de la Guerra Fría. Ahora es el momento de difundir las visiones políticas y económicas que emergen desde abajo. Y es una oportunidad para Estados Unidos de construir una visión de relaciones internacionales más humildes, más igualitarias y más democráticas de lo que se ha buscado anteriormente en nombre de la libertad.

¿Una potencia más suave?

Estados Unidos, independientemente de sus problemas, no va a desaparecer. Los pronósticos de colapso por parte de la izquierda y la derecha generalmente imaginan la decadencia del imperio como un proceso más fijo y predeterminado que este. La debilidad económica en Estados Unidos, incluso el desplazamiento del dólar de la escena mundial, no significará que EEUU pasará a la irrelevancia de manera rápida y dramática. Estados Unidos sigue siendo con mucho la mayor economía del mundo y su poderío militar empequeñecerá en el futro previsible a los rivales en ascenso. Incluso en un entorno multipolar, Estados Unidos pudiera mantener su status como el “primero entre iguales” durante varias décadas.

Por tanto, más importante que determinar si Estados Unidos es un imperio es la cuestión de cómo Washington manejará la transición a una situación en que su relativo dominio ha disminuido. Debido a que el perfil de esta decadencia es muy variable, las decisiones de política exterior de la administración Obama siguen siendo relevantes.

Un peligro actual es que el Presidente Obama, aunque rechace el descarado unilateralismo de la administración Bush y guarde el puño del poderío duro de EEUU, regrese a una forma más suave de poder imperial. Bajo Bill Clinton, Estados Unidos usó a las instituciones multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC) como los instrumentos fundamentales de la política exterior. Aunque es manejado por economistas de cuello y corbata en vez de militares en uniforme de camuflaje, estos organismos ejercieron considerable control sobre otros países.

Las instituciones financieras internacionales obligaron a los países en desarrollo a cumplir con las recetas del “Consenso de Washington”, a fin de recibir apoyo económico. Estas políticas fundamentalistas de mercado benefician a una elite corporativa, mientras incrementan las desigualdades y producen un crecimiento muy limitado en los países donde son implementadas. Los mercados desregulados de la globalización corporativa también demostraron ser propensos a las crisis y produjeron choques sistémicos que fueron de las crisis financieras asiáticas de 1998 y 1999, al colapso económico de Argentina en 2001 y la crisis que comenzó con el colapso del sector no preferencial de la vivienda en EEUU.

Durante los años de Bush, el poder del FMI y del Banco Mundial disminuyó de manera dramática, en parte debido a los efectos de descrédito de las crisis anteriores, y en parte debido al desinterés de la administración Bush por invertir en estructuras multilaterales. La Casa Blanca de Bush, con su inclinación al poder duro unilateral, no apreció las ventajas de los instrumentos imperiales de Clinton y a veces los despreció abiertamente. George Monbiot, el periodista británico y columnista de The Guardian, describió esto con perspicacia como la “paradoja no aceptada de pensamiento neoconservador”. En una columna en abril de 2005 escribió que los operativos de la política exterior de Bush querían destruir el viejo orden multilateral y reemplazarlo con uno nuevo norteamericano. Lo que no podían comprender es que el sistema “multilateral” era en realidad una proyección del unilateralismo norteamericano, ingeniosamente presentado para conceder a otras naciones la suficiente libertad como para evitar que se opongan a él. Como sus oponentes, los neoconservadores no comprenden lo bien que Roosevelt y Truman conformaron el orden internacional. Ellos están buscando reemplazar un sistema hegemónico que es duradero y eficaz con uno que no ha sido probado y (porque otras naciones tiene que combatirlo) inestable. Cualquiera que crea en la justicia global debiera desearles buena suerte.

Para los críticos del FMI y el Banco Mundial, es un avance ver la manera en que decaen estos organismos. Pero ahora parece que a la labor de desmantelamiento del viejo orden hegemónico aún le falta mucho. El sistema de Bretton Woods puede que sea más duradero y eficaz de lo que Monbiot puede pensar.

Los sospechosos habituales

Actualmente, el descenso económico global está dando nueva vida a algunas de las instituciones que tuvieron mayor responsabilidad en la crisis. Los críticos temen que la administración Obama pueda usar estas instituciones para apuntalar la hegemonía norteamericana, aunque de una forma más sutil. Al hacerlo, sin dudas Obama parecería más progresista que Bush. Pero los elogios liberales estarían equivocados si las instituciones multilaterales que él reanime se mantienen fieles a sus prácticas pasadas.

En la Cumbre del G-20, los líderes reunidos se comprometieron a canalizar $750 mil millones o más a través del FMI en apoyo a los países en desarrollo, el triple de los recursos de las instituciones. Según The Independent de Londres, “si todo el mundo cumple su palabra, las instituciones, que parecieron estar al borde de la redundancia solo hace unos pocos años, pronto se verán repletas de nuevo efectivo y nuevas responsabilidades… El desprecio de la era de Bush por la ONU y otros foros multilaterales es algo del pasado. Al menos por ahora”.

Una interpretación positiva de estos hechos sería que el pueblo y las instituciones cambian junto con las condiciones políticas. “El Larry Summers de 2009 no es el Larry Summers de 1999”, suponiendo que el ex Secretario del Tesoro, uno de los principales globalistas corporativos en los años de Clinton, ayude a promover un programa económico mucho más progresista dentro de las circunstancias alteradas que le han permitido convertirse en el director del Consejo Nacional Económico de Obama. Optimísticamente, se puede esperar que el FMI tenga un renacimiento similar. Aunque en el pasado el Fondo empeoró la crisis financiera asiática al obligar a los países a recortar gastos y eliminar las regulaciones económicas, ahora se verá obligado a convertirse en una institución capaz de estimular el gasto y distribuir la generosidad keynesiana a los necesitados.

Esta opinión puede que no sea necesariamente ingenua. Con vistas a la cumbre del G-20, el Primer Ministro británico Gordon Brown delineó explícitamente un alejamiento de prácticas pasadas. “Demasiado a menudo”, reconoció, “nuestras respuestas a crisis anteriores han sido inadecuadas o mal encausadas al promover ortodoxias económicas que nosotros mismos no hemos seguido y que han condenado a los más pobres del mundo a una mayor crisis de pobreza”. Brown fue más allá en la propia cumbre del G-20 al declarar abiertamente: “el Consenso de Washington ha terminado”.

The New York Times reportó los cambios correspondientes en el seno del FMI:

Ya ha habido señales de cambio. A fines del mes pasado el FMI anunció una reforma de sus criterios de préstamos para hacer menos énfasis en la evaluación de la capacidad de un prestatario para cumplir con “criterios estructurales de desempeño”, la jerga del FMI para medidas tales como recortes de gastos y aumentos de impuestos. Los que apoyan al FMI dicen que el fondo ha aprendido la lección de la experiencia de trabajar con países asiáticos después de la crisis financiera de la región en 1998, y ahora tiene la posición de ofrecer crédito sin condiciones duras.

Sin embargo, hay muchas razones para sospechar. La costumbre del FMI de imponer condiciones dañinas no es ni con mucha historia antigua. Los acuerdos de rescate acordados durante el último año con países como Hungría, Letonia, Rumania y Pakistán han exigido a esos países que aumenten las tasas de interés, reduzcan los salarios y beneficios de los empleados públicos y eviten que los gobiernos centrales inyecten dinero en la economía –exactamente lo contrario de lo que exigiría cualquier plan real de “estímulo”.

El espaldarazo a la OMC por parte del G-20 fue igualmente problemático. A pesar de la historia de esa institución en la promoción de la desregulación neoliberal, los líderes del G-20 se comprometieron a proseguir las negociaciones actualmente estancadas.

Al comentar la declaración final de la cumbre, la abogada sindical Lori Wallach, directora de Vigilancia Pública Sindical Global del Ciudadano, argumentó que “Una página del comunicado identifica ‘grandes fracasos… en la regulación financiera y en la supervisión’ como ‘causas fundamentales de la crisis’… mientras que la página siguiente reafirma el compromiso de los líderes para concluir las negociaciones de la Ronda de Doha de la OMC que requieren de más desregulación de las finanzas”.

Los continuos fracasos de las instituciones financieras internacionales están relacionados con sus estructuras lamentablemente nada democráticas. En el FMI, las reformas de años recientes han realizado aperturas simbólicas del incremento del poder de voto de los países en desarrollo. Sin embargo, Estados unidos, con más de cuatro veces el poder de voto de China y con el único poder de veto, aún se encuentra firmemente al mando. Hay poca evidencia que sugiera que el Departamento del Tesoro de EEUU o las instituciones financieras internacionales sean capaces de promover una globalización verdaderamente democrática.

Ante todo, no hacer daño

Una medida clave para avanzar hacia una política exterior post-imperial sería el abandono de la idea de que Estados Unidos es ideal cuando interviene, militar o económicamente. La Casa Blanca de Obama tiene razón en rechazar el militarismo de la administración Bush. Pero al idear algo diferente debiera tener conciencia de “ante todo, no hacer daño”. Revivir una versión de la globalización corporativa bajo el disfraz del regreso al multilateralismo violaría esta máxima.

Mientras considera las alternativas, la administración Obama debiera reconocer que algunos de los procesos democráticos más dinámicos en el mundo han estado sucediendo en Latinoamérica, la cual recientemente ha experimentado una forma de abandono benigno. Aunque esta región tradicionalmente ha sido considerada como el patio trasero imperial de Estados Unidos, a menudo fue ignorada en los años de Bush, cuando Washington se dedicó al Medio Oriente. Los resultados han sido prometedores.

En la última década, los electores latinoamericanos se le han adelantado al Primer Ministro Brown en sus observaciones acerca de la disfunción del Consenso de Washington. En un país tras otro han elegido a nuevos líderes con mandatos para romper relaciones con las instituciones internacionales y seguir nuevas políticas económicas. Como resultado, aún antes de la actual crisis, países como Bolivia, que tiene una de las poblaciones más pobres del hemisferio, han estado ideando maneras más equitativas de distribuir la riqueza de los recursos naturales –y formas más democráticas de dar participación en el proceso político a las poblaciones indígenas, históricamente marginalizadas. Países como Argentina, que sufrió tremendamente bajo el neoliberalismo apoyado por Washington, han trabajado para desarrollar estructuras financieras regionales como alternativa para permitir una mayor independencia.

Un enfoque hacia dentro por parte de la administración Obama para manejar las implicaciones nacionales de la crisis económica sería bienvenido, en la medida en que permita tales experimentos. En ese caso, si la economía norteamericana aún sin paralelo, su alcance cultural y su red mundial de bases militares continuarán considerándose como un poder imperial –o si otro lenguaje más preciso describe su dominio dentro de un sistema emergente multipolar– estará abierto al debate. Pero nos habremos acercado más al día en que los administradores extranjeros “iluminados” y “seguros de sí mismos”, con salacots o yugos de camisa, sean retirados permanentemente.

– Mark Engler, analista de Foreign Policy In Focus, es el autor de Cómo dominar al mundo: la batalla que se acerca por la economía global (Nation Books, 2008). Se le puede contactar por medio del sitio web http://www.DemocracyUprising.com. Sean Nortz ayudó en la investigación para este artículo.

Traducido por Progreso Semanal.

El mundo colapsa, China crece…

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CHINA23 Dilip Hiro

TomDispatch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Introducción del editor de TomDispatch

¿Dónde llegará China en este siglo? Apenas puede haber una pregunta más importante. El colaborador regular de TomDispatch, Dilip Hiro, quien ha seguido de cerca los cambiantes equilibrios del poder global mientras la antigua “única superpotencia” del planeta se inclina hacia la decadencia, ofrece a continuación un vívido cuadro de una potencial superpotencia ascendente que supera los malos tiempos cuando nos orientamos hacia un planeta multipolar.

Existe, sin embargo, una visión más negativa de adónde puede estarse orientando China. Consideremos, por ejemplo el reciente artículo de Peter Kwong: "No Reform or Relief in China," [Ninguna reforma o alivio en China] que sugiere un punto de vista mucho más deprimente de las circunstancias de ese país, o el fascinante reciente ensayo de James Fallows en Atlantic: "Interesting Times" [Tiempos interesantes], que presenta una China capaz de utilizar este duro momento económico (como EE.UU. podría no hacerlo) para lanzar un nuevo Gran Salto Económico Adelante, pero hace un impactante resumen de las malas noticias que esperan a China ahora mismo. Considero que Hiro es persuasivo en gran parte porque desde hace tiempo he estado convencido de que el poder de EE.UU. decae, pero tengo mis propias advertencias cuando se trata del éxito futuro de China. En primer lugar, soy bastante viejo como para recordar el período en los años ochenta en el que Japón era ungido anticipadamente como la nueva superpotencia económica del Planeta Tierra. (Entonces hubo incluso un libro muy recomendado intitulado “Japón como Número Uno: lecciones para EE.UU.”)

Tal vez China llegue realmente a ser el futuro número uno con muchas “lecciones para EE.UU.,” economía muy dependiente de las exportaciones depende profundamente, por el momento, de la suerte de la economía tambaleante de EE.UU. (y de la salud del dólar). Mientras tanto, el Partido Comunista de China, que mandó al diablo hace tiempo su ideología revolucionaria, ahora basa su régimen en un fundamento que puede ser resumido en una vieja frase post maoísta: “enriquecerse es glorioso” – y, por cierto, en el poder represivo del Estado. Es el gobierno de un partido extremadamente obligado a tener “éxito.” ¿Quién sabe qué podrá significar el impacto de un fracaso generalizado, gracias a un prolongado crac global o estadounidense?

Teniendo esto presente, quisiera presentar un tema pasado por alto. Hay muchas maneras en las que China, como civilización, impresiona por su singularidad. (Después de todo, ¿cuántos sitios en el planeta tuvieron tiendas de antigüedades en el Siglo XIV?) Pero hay algo en lo que seguramente es incomparable: su tradición de 2.000 años de vastas rebeliones campesinas milenarias en tiempos malos que partieron de áreas remotas y que amenazaron a dinastías tambaleantes.

Desde la rebelión de los turbantes amarillos de una secta mesiánica taoísta en el año184 de nuestra era a la revolución comunista de Mao ZeDong en los años treinta y cuarenta, esos levantamientos han sido innumerables. Una semejante rebelión campesina hizo caer a la dinastía Ming a mediados del Siglo XVII; la gran rebelión de los Taiping, dirigida por un gurú con una nueva religión propia, parcialmente cristiana, casi derribó a la siguiente dinastía Ching, en los años cincuenta y sesenta del Siglo XIX (se estima que 20 millones de personas murieron en ella); y en menor escala, la Rebelión de los Bóxer a fines del Siglo XIX, seguida sólo algo más de medio siglo después por la victoria de la revolución campesina de Mao.

Sí, Rusia tuvo algunas rebeliones campesinas, Brasil tuvo una en el campo, y Francia también tuvo su revolución así como su revuelta en la Vendée, pero no hay nada en la Tierra como la tradición rebelde de China.

Podéis estar seguros de que la actual dirigencia entiende bien esta historia; de ahí, aunque nadie en EE.UU. lo vea de esa manera, la reacción abrumadoramente represiva a la secta religiosa Falun Gong. También es indudable que sus dirigentes también entienden que la actual religión estatal de “crecimiento” es sacrosanta y, por el momento, peligrosamente suspendida por el aumento lo que llaman “incidentes masivos” (protestas). Se estima que ya hay unos 20 millones de trabajadores migrantes desocupados en el país. No es que se aproxime algo como una versión moderna, todavía inimaginable, de una rebelión campesina tradicional, pero en vista de la actual catástrofe económica y la historia de China, no puede ser excluida cuando tratamos de imaginar la suerte del país como una posible futura superpotencia.

Ahora, dejemos que Dilip Hiro nos presente lo que hace que China sea, a pesar de todo, económicamente notable, incluso en nuestro momento catastrófico. Tom

Contra todas las adversidades. El mundo colapsa, China crece

Dilip Hiro

En medio de la peor crisis económica desde la Gran Depresión, emerge un nuevo orden mundial – y su centro gravita hacia China. Las estadísticas hablan por sí solas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) predice que el producto interno bruto del mundo (PIB) se reducirá en un alarmante 1,3% este año. Sin embargo, desafiando esa tendencia global, China espera un crecimiento económico anual entre un 6,5% y un 8,5%. Durante el primer trimestre de 2009, los principales mercados bursátiles del mundo combinados cayeron en un 4,5%. En contraste, el índice de la bolsa de Shanghái pegó un salto de sorprendentes 38%. En marzo, las ventas de coches en Chine llegaron a un récord de 1,1 millones, sobrepasando a EE.UU. por el tercer mes consecutivo.

“A pesar de su severo impacto sobre la economía de China,” dijo el presidente chino Hu Jintao, “la actual crisis financiera también crea oportunidades para el país.” Puede argumentarse que el actual tsunami fiscal ha dado a China, en los hechos, una posibilidad de descartar la principal línea directiva de su reformador pionero. “Ocultad vuestra capacidad y esperad,” así lo dijo el antiguo jefe del Partido Comunista, Deng Xiaoping. Ya no.

Reconociendo que ciertamente ha llegado su hora, Beijing ha decidido jugar un rol activo, intervencionista, en la arena financiera internacional. Respaldados por los 2 billones de dólares en reservas de divisas extranjeras de China, sus industriales han salido en una orgía global de compras en África y Latinoamérica, así como en las vecinas Rusia y Kazajstán, para asegurar futuros suministros de energía para su voraz economía. En casa, el gobierno invierte fuertemente no sólo en la importante infraestructura, sino también en su tan descuidada red de seguridad social, su sistema de atención sanitaria, y proyectos de desarrollo rurales pasados por alto durante mucho tiempo – en parte para colmar la brecha cada vez más amplia entre los niveles de vida rurales y urbanos.

Entre los impresionados por los progresos que Beijing ha hecho desde el lanzamiento de su paquete de estímulo de 585.000 millones de dólares en septiembre, se encuentra el gobierno de Obama. Considera el continuo aumento del PIB de China como un correctivo efectivo para la contracción del PIB de casi todas las demás grandes economías del planeta, con la excepción del de India. De modo que ha dejado de argüir que, al infravalorar su divida – el yuan – respecto al dólar de EE.UU., China hace que sus productos sean demasiado baratos, colocando así los productos competidores de EE.UU. en una situación de desventaja en los mercados externos.

El secreto del éxito de China

¿Cuál es el secreto del continuo éxito de China en los peores tiempos? Para comenzar, su sistema bancario – controlado por el Estado y repleto de dinero – ha abierto plenamente sus llaves de paso para préstamos, mientras el crédito bancario en EE.UU. y en la Unión Europea sigue trabado, si no totalmente cortado. Por lo tanto, los gastos de consumo y de inversión de capital han aumentado fuertemente.

Desde que China se lanzó hacia la liberalización económica bajo el liderazgo de Deng Xiaoping en 1978, ha vivido altos y bajos económicos, incluyendo una alta inflación, deflación, recesiones, un desarrollo disparejo de sus regiones, y una creciente brecha entre ricos y pobres, así como entre la población urbana y rural, – características todas asociadas con el capitalismo.

Aunque los dirigentes comunistas chinos han reaccionado con una gama familiar de instrumentos fiscales y monetarios como ser el ajuste de tasas de interés y el suministro de dinero, han logrado los resultados deseados más rápido que sus homólogos capitalistas. Se debe primordialmente al sistema bancario controlado por el Estado, en el que, por ejemplo, los bancos de propiedad estatal actúan como depositarios para los ahorros obligatorios de todos los empleados.

Además, la ley de “una pareja, un niño,” promulgada en 1980 para controlar la explosión de la población de China, y una rápida disminución en la red de apoyo social del Estado para empleados en empresas de propiedad estatal, obligaron a los padres a ahorrar. Si a esto se agrega el anterior colapso de un programa de seguro de salud cooperativo rural dirigido por cooperativas y comunas agrícolas – muchos de los padres chinos se quedaron sin una garantía de que se les cuidara en sus años avanzados. Resultó ser un incentivo adicional para ahorrar dinero. El aumento resultante en los ahorros llenó los cofres de los bancos controlados por el Estado.

A eso se agregó la admisión de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001, que condujo a un aumento dramático de sus exportaciones. Una expansión económica promedio de un 12% por año se convirtió en la norma.

Cuando el desplome crediticio en Norteamérica y la UE causó una baja considerable de las exportaciones de China, privando de trabajo a millones de trabajadores migrantes en las industrializadas ciudades costeras, las autoridades en Beijing se concentraron en el control de la tasa de desempleo y en el mantenimiento de los salarios de los que contaban con trabajo. Pueden ahora reivindicar una tasa de desempleo urbano de sólo un 4,2% porque muchos de los trabajadores industriales despedidos volvieron a sus aldeas. Los que no lo hicieron fueron alentados a alistarse en programas de readaptación patrocinados por el gobierno para aumentar sus capacidades a fin de conseguir mejores puestos de trabajo en el futuro.

Mientras la mayoría de los dirigentes occidentales no hicieron otra cosa que reprender a banqueros que se llenaban los bolsillos con bonificaciones mientras las hojas de balance de sus compañías se teñían de rojo, el gobierno chino obligó a los máximos gerentes de las principales compañías de propiedad estatal a reducir sus salarios entre un 15% y un 40% antes de tocar la remuneración de su fuerza laboral.

Para asegurar la continua y rápida expansión de la economía de China, que está directamente relacionada con el nivel de consumo de energía del país, sus dirigentes están suscribiendo muchos contratos para futuros suministros de petróleo y gas natural con corporaciones extranjeras.

Seguridad energética

Una vez que China se convirtió en importadora de petróleo en 1993, resultó ser voraz. Sus importaciones se duplicaron cada tres años. Esto la hizo vulnerable a los caprichos del mercado internacional del petróleo y llevó al gobierno a introducir la seguridad energética en su política exterior. Decidió participar activamente en proyectos de exploración de hidrocarburos y de producción de energía en el extranjero así como en la construcción transnacional de oleoductos. A estas alturas, la diversificación de las fuentes extranjeras de petróleo y gas de China (así como su transporte) se ha convertido en un principio cardinal de su ministerio de exteriores.

Consciente de la volatilidad de Oriente Próximo, la principal fuente de exportaciones de petróleo, China ha buscado por todas partes depósitos de petróleo y de gas natural en África, Australia y Latinoamérica, junto con otros minerales necesitados por la industria y la construcción. En África, se concentró en Angola, Congo, Nigeria, y Sudán. En 2004, las importaciones de petróleo de esas naciones de China tenían tres quintos del tamaño de las de la región del Golfo Pérsico.

Más cerca de casa, China comenzó a concluir acuerdos energéticos con Rusia y la república centroasiática de Kazajstán mucho antes del impacto del actual colapso de los precios del petróleo y de la crisis crediticia global. Ahora, recuperándose del doble contratiempo de los bajos precios de la energía y de las restricciones crediticias, la principal compañía petrolera y operadora de oleoductos de Rusia acordó recientemente suministrar 300.000 barriles por día (bpd) adicionales de petróleo a China durante 25 años a cambio de un préstamo de 25.000 millones de dólares del Banco de Desarrollo de China, controlado por el Estado. Del mismo modo, una subsidiaria de la Corporación Nacional del Petróleo de China acordó prestar a Kazajstán 10.000 millones de dólares como parte de una sociedad conjunta para desarrollar sus reservas de hidrocarburo.

Del mismo modo, Beijing continuó sus avances en las regiones de petróleo y gas de Sudamérica. A medida que empeoraban las relaciones entre la Venezuela de Hugo Chávez y el gobierno de Bush, los lazos con China se fortalecían. En 2006, durante su cuarta visita en Beijing desde llegar a la presidencia en 1999, Chávez reveló que las exportaciones de petróleo de Venezuela se triplicarían en tres años a 500.000 bpd. Junto con un proyecto de refinería conjunta para tratar petróleo venezolano en China, las compañías chinas hicieron contratos para construir una docena de plataformas de perforación de petróleo, suministrar 18 buques tanque, y colaborar con PdVSA, la compañía petrolera estatal venezolana, para explorar nuevos campos petrolíferos en Venezuela.

Durante la visita a Sudamérica del vicepresidente chino Xi Jinping en enero de 2009, el Banco de Desarrollo de China acordó prestar a PdVSA 6.000 millones de dólares a cambio de petróleo que será suministrado a China durante los próximos 20 años. Desde entonces, China ha acordado doblar su fondo de desarrollo a 12.000 millones, a cambio de lo cual Venezuela aumentará sus embarques de petróleo de los actuales 380.000 bpd a un millón de bpd.

El Banco de Desarrollo de China decidió recientemente prestar a la compañía petrolera de Brasil 10.000 millones de dólares que serán pagados con suministros de petróleo en los próximos años. Esa cifra es casi tanto como los11.200 millones de dólares que el Banco Interamericano de Desarrollo prestó a varios países sudamericanos el año pasado. China había establecido anteriormente su presencia comercial en Brasil, ofreciendo precios lucrativos por su mineral de hierro y la soja, materias primas que han alimentado el reciente crecimiento económico de Brasil.

De modo similar, Beijing abrió nuevos horizontes en la región al dar acceso a Buenos Aires a más de 10.000 millones de dólares en yuanes. Argentina es uno de los tres mayores socios comerciales de China que obtuvieron esa opción, siendo los otros Indonesia y Corea del Sur.

¿Será el yuan una moneda internacional?

Sin mucha fanfarria, China ha comenzado a internacionalizar el papel de su divisa. Está en camino a aumentar el papel del yuan en Hong Kong. Aunque forma parte de China, Hong Kong tiene su propia moneda, el dólar de Hong Kong. Ya que Hong Kong es uno de los mercados financieros más libres del mundo, el acuerdo proyectado ayudará a internacionalizar el yuan.

En retrospectiva, un aspecto importante de la Cumbre del G-20 en Londres a comienzos de abril se centró alrededor de lo que hizo China. Dio a conocer públicamente su análisis en profundidad de la actual crisis fiscal y ofreció una solución audaz.

En un impresionante artículo en línea, Zhou Xiaochuan, gobernador del banco central de China, se refirió a las “crisis financieras globales cada vez más frecuentes” que han involucrado al mundo. El problema podía ser rastreado a agosto de 1971, cuando el presidente Richard Nixon sacó al dólar del estándar oro. Hasta entonces, 35 dólares compraban una onza de oro almacenado en barras en Fort Knox, Kentucky – la tasa fijada en 1944 durante la Segunda Guerra Mundial por los Aliados en una conferencia en Bretton Woods, Nueva Hampshire. Entonces, el dólar también fue nombrado divisa de reserva del globo. Desde 1971, sin embargo, no ha sido respaldado por nada más tangible que el crédito de EE.UU.

Un vistazo a la última década y media muestra que sólo entre 1994 y 2000, hubo crisis económicas en nueve países importantes que impactaron a la economía global: México (1994), Tailandia-Indonesia-Malasia-Corea del Sur-las Filipinas (1997-98), Rusia y Brasil (1998), y Argentina (2000).

Según Zhou, las crisis financieras resultaron cuando las necesidades interiores del país que emite una divisa de reserva entraron en conflicto con los requerimientos fiscales internacionales. Por ejemplo, como resultado de la desmoralización causada por los ataques del 11-S, el Consejo de la Reserva Federal de EE.UU. redujo drásticamente las tasas de interés a un nivel casi récord de 1% para impulsar el consumo interior, en circunstancias en las que economías en rápida expansión fuera de EE.UU. necesitaban tipos de interés más elevados para calmar sus tasas de crecimiento.

“La [actual] crisis necesita nuevamente una reforma creativa de la divisa de reserva internacional existente,” escribió Zhou. “Una divisa súper-soberana de reserva administrada por una institución global podrá ser utilizada para crear y para controlar la liquidez global. Eso reducirá significativamente los riesgos de futuras crisis y realzará la capacidad de gerenciamiento de la crisis.”

Luego aludió a los Derechos Especiales de Giro (SDR) del Fondo Monetario Internacional. Los SDR constituyen una divisa virtual cuyo valor es fijado por un “canasto” de divisas compuesto del dólar de EE.UU., el euro europeo, la libra británica, y el yen japonés, todos los cuales se cualifican como divisas de reserva, y el dólar es el líder. Desde que se inventaron los SDR en 1969, el FMI ha mantenido sus cuentas en esa moneda.

Zhou señaló que todavía no se ha permitido que los SDR jueguen plenamente su papel. Si se realzara ese papel, argumentó, podrían convertirse un día en la divisa global de reserva.

La idea de Zhou recibió una reacción positiva del Kremlin, que sugirió que se agregara el oro al canasto de divisas del FMI como elemento estabilizador. Su propia divisa, el rublo, ya está estabilizado en un canasto que consiste un 55% del euro y un 45% del dólar estadounidenses. Dentro de una década de su lanzamiento, el euro se ha convertido en la segunda reserva más usada del mundo, con cerca de un 30% del total en comparación con un 67% del dólar.

La reacción inmediata del Secretario del Tesoro, Timothy Geithner, al artículo de Zhou fue: “La sugerencia de China merece una cierta consideración.” Los nerviosos mercados financieros en EE.UU. lo tomaron como una señal del Secretario del Tesoro de que el dólar estaba perdiendo su primacía. Geithner dio marcha atrás. Y el presidente Obama salió a la palestra diciendo: “No pienso que haya necesidad de una divisa global. Ahora mismo el dólar es extraordinariamente fuerte.”

En realidad, manteniendo la acostumbrada discreción china, Zhou nunca mencionó la condición del dólar de EE.UU. en su artículo, ni siquiera implicó que el yuan debería ser incluido en la divisa súper-soberana que propuso. Sin embargo, es obvio para todos que, en un momento crucial – cuando los dirigentes del mundo están a punto de reunirse en Londres para encontrar un camino para neutralizar la crisis fiscal más severa desde la Gran Depresión – una China que había aguardado su oportunidad, a pesar de que tenía la tercera economía por su tamaño del planeta, estaba mostrando una mano firme.

Todas las señales apuntan a que Washington no logrará recuperar el status quo después de que la actual “gran recesión” haya terminado al ceder el paso a la recuperación. En los próximos años, sus dirigentes tendrán que enfrentar la realidad y conceder, aunque sea renuentemente, que las placas tectónicas económicas se están moviendo – y que están perdiendo el poder financiero a favor de las prósperas regiones de la Tierra, la principal de ellas, China.

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Dilip Hiro es autor de “Secrets and Lies: Operation "Iraqi Freedom” y, más recientemente de “Blood of the Earth: The Battle for the World’s Vanishing Oil Resources,” ambos publicados por Nation Books. Su próximo libro: “The Rise of a Multipolar World” será publicado este año por Nation Books.

Copyright 2009 Dilip Hiro

http://www.tomdispatch.com/post/175067/dilip_hiro_the_newest_superpower

Entrevista a Joseph Stiglitz y Muhammad Yunus, por N. Gardels y H. Kazim

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INVESTIGACION6 Nathan Gardels y Hasnain Kazim, entrevistan

Letras Libres Nov-08

Dos Premios Nobel, uno de economía y otro de la paz, se suman al coro de voces que intenta entender las causas de la crisis financiera y sus posibles salidas. Ambos repiten como un mantra: regulación, regulación

La caída de Wall Street. Entrevista con Joseph Stiglitz

Barack Obama ha dicho que el desplome de Wall Street es la crisis financiera más grave desde la Gran Depresión. John McCain dice que la economía está en riesgo, pero que sus cimientos son sólidos. ¿Quién tiene la razón?

Obama está mucho más cerca de dar en el blanco. Sí, en Estados Unidos hay gente talentosa, grandes universidades y un buen sector de alta tecnología. Pero los mercados financieros han jugado un papel muy importante y representan un 30 por ciento de las utilidades corporativas de los últimos años. Quienes manejan los mercados financieros han cosechado estas utilidades bajo el argumento de que estaban ayudando a administrar el riesgo y a asignar el capital de manera eficiente, razón por la cual, según ellos, “merecían” esos altos rendimientos. Pero hoy se ha demostrado que eso no era cierto. Lo han hecho todo mal. Y ahora las cosas se han vuelto en su contra y el resto de la economía lo pagará conforme los engranes del comercio se ralenticen debido a la crisis crediticia. Ninguna economía moderna puede funcionar bien sin un sector financiero vigoroso. Así que el diagnóstico de Obama, según el cual nuestro sector financiero está en condiciones alarmantes, es correcto. Y si dicho sector está en condiciones alarmantes, eso significa que nuestra economía está en condiciones alarmantes.

Incluso si no nos concentramos en el caos financiero, sino en el nivel doméstico, veremos que la deuda nacional y federal es un problema importante. Nos estamos ahogando. Si reparamos en la desigualdad –la más acentuada desde la Gran Depresión – veremos que ahí hay un problema importante. Si reparamos en el estancamiento de los salarios, veremos que ahí hay un gran problema. La mayor parte del crecimiento económico de los últimos cinco años descansó sobre la burbuja hipotecaria que hoy ha estallado. Y los frutos de ese crecimiento no han sido distribuidos con la debida amplitud. En pocas palabras, los cimientos no son sólidos.

¿Cuál debería ser la política que responda al desplome de Wall Street?

Claramente, necesitamos no sólo una nueva regulación sino un rediseño del sistema regulatorio. Durante su reinado como presidente de la Reserva Federal –el periodo durante el cual creció esta burbuja hipotecaria y financiera– Alan Greenspan tuvo muchos instrumentos a su disposición para atajar el problema, pero fracasó. Después de todo, Ronald Reagan lo designó por su postura antirregulatoria. El anterior presidente, Paul Volcker, conocido por mantener la inflación bajo control, fue despedido porque la administración Reagan no lo consideraba un desregulador adecuado. Estados Unidos padece entonces las consecuencias de elegir como regulador en jefe de la economía a alguien que no creía en la regulación.

Así, para corregir el problema necesitamos en primer lugar líderes políticos y legisladores que crean en la regulación. Y además de eso, necesitamos construir un nuevo sistema capaz de lidiar con la expansión de los instrumentos financieros y económicos más allá de los tradicionales bancos. Necesitamos, por ejemplo, regular los incentivos. Los bonos deben pagarse según el desempeño multianual y no cada año, ya que esto fomenta la especulación. La opción de compra de acciones alienta la contabilidad deshonesta y es preciso ponerle un freno. En pocas palabras, hemos fabricado incentivos al mal comportamiento en el sistema, y lo que hemos obtenido es ese mal comportamiento.

También nos hacen falta “topes”. Históricamente, toda crisis financiera ha estado asociada con la expansión demasiado rápida de determinado tipo de activos, desde tulipanes hasta hipotecas. Si restringimos este fenómeno, podremos impedir que las burbujas se salgan de control. El mundo no desaparecería si las hipotecas crecieran a un 10 por ciento anual en lugar de un 25 por ciento anual. Conocemos tan bien el modelo que debemos ser capaces de hacer algo para moderarlo. Pero sobre todo, de la misma manera en que tenemos una comisión de seguridad para los bienes de consumo, necesitamos una comisión de seguridad para los productos financieros. Los hombres de finanzas inventaron productos que no estaban diseñados para administrar el riesgo sino para crearlo.

Por supuesto, creo firmemente en una mayor transparencia. Ahora bien, en términos de los estándares regulatorios, los productos financieros deben ser transparentes en un sentido técnico. Dichos productos eran tan complejos que nadie podía entenderlos. Si cada disposición de los contratos se hubiera hecho pública, no habría añadido ninguna información sobre el riesgo que le resultara útil a cualquier mortal. Tener demasiada información equivale a no tener ninguna. En este sentido, quienes llaman a una mayor apertura como solución al problema no entienden la información. Si compras un producto, quieres saber cuál es el riesgo, así de simple. Esa es la cuestión.

Los tenedores de los títulos hipotecarios detrás del colapso están en todo el mundo, en bancos o en fondos soberanos en China, Japón, Europa y el Golfo. ¿Qué impacto tendrá esta crisis sobre ellos?

Eso es cierto. Las pérdidas que sufrieron las instituciones financieras europeas por las hipotecas de alto riesgo fueron mayores a las registradas en Estados Unidos. A decir verdad, el hecho de que Estados Unidos diversificara los títulos hipotecarios entre tenedores alrededor del mundo –gracias a la globalización de los mercados– suavizó el impacto en el país. Si no hubiéramos repartido el riesgo alrededor del mundo, la caída en Estados Unidos habría sido mucho peor. Ahora, como resultado de esta crisis, se empieza a entender la asimetría informativa de la globalización. En Europa, por ejemplo, no quedaba muy claro que las hipotecas estadounidenses son hipotecas sin aval: si el valor de la propiedad se vuelve menor al valor de la hipoteca, uno puede devolver la llave al banco y retirarse. En Europa, la propiedad es una garantía, y el prestatario está obligado a pagar el monto que recibió sin que importe nada más. Este es uno de los peligros de la globalización: el conocimiento aún es local porque uno sabe mucho más sobre la propia sociedad que sobre otras.

Entonces, ¿cuál es, en última instancia, el impacto del desplome de Wall Street sobre la globalización orientada al mercado?

La agenda de la globalización ha estado estrechamente ligada a los fundamentalistas del mercado, es decir, a la ideología del libre comercio y de la liberalización financiera. En esta crisis hemos visto cómo la mayor parte de las instituciones de mercado en la economía más orientada al mercado fracasaron y corrieron a pedir ayuda al gobierno. Todo el mundo dirá ahora que este es el fin del fundamentalismo de mercado. En este sentido, el desplome de Wall Street es para el fundamentalismo de mercado lo que la caída del Muro de Berlín fue para el comunismo: le dice al mundo que esta forma de organización económica resultó no ser sustentable. A fin de cuentas, dicen todos, el modelo no funcionó. Este momento es un indicador de que los alegatos por la liberalización del mercado financiero eran falsos. ~

– Nathan Gardels © New Perspectives Quarterly


El capitalismo se ha convertido en un casino

Entrevista con Muhammad Yunus

Durante años usted ha abogado por una mayor conciencia social en nuestra forma de hacer negocios y ha denunciado lo dañina que resulta la estrechez de miras cuando sólo se busca la maximización de ganancias. Ahora el sistema financiero entero se está tambaleando.

Me entristece el curso actual de los acontecimientos. Es algo que sin duda no me hace feliz. La crisis ha lastimado a mucha gente y súbitamente ha vuelto inestable al mundo entero. En estos momentos deberíamos concentrarnos en garantizar que una crisis financiera de esta índole no vuelva a repetirse.

¿Qué debe hacerse?

Hay enormes agujeros en el sistema financiero que se deben tapiar. Está claro que ahora el mercado no puede resolver estos problemas por sí mismo, así que la gente tiene que acudir a los gobiernos para pedir ayuda de emergencia. Esto no es una buena señal, pues muestra que la confianza en los mercados se ha desvanecido. Desafortunadamente, por el momento no existe otra alternativa más que la intervención y el apoyo de los gobiernos. Hoy día ese es el método empleado para combatir la crisis, un método que se echó a andar con los 700 billones de dólares del paquete de rescate aprobado en Estados Unidos.

¿Cuál es exactamente el problema con esta estrategia?

El punto es que debemos regresar tan pronto sea posible a los mecanismos de mercado que puedan paliar la crisis y resolver los problemas. Las soluciones deben provenir del mercado y no de los gobiernos.

Pero usted mismo ha dicho que el mercado es incapaz de resolver los problemas.

En eso precisamente es en lo que debemos trabajar. Durante un largo tiempo, las prioridades principales han sido la maximización de ganancias y el crecimiento rápido, pero este enfoque nos ha conducido a la actual situación. Cada día debemos escudriñar para ver si existe crecimiento potencialmente dañino en algún lugar. Si descubrimos que lo hay, entonces debemos reaccionar de inmediato. Si algo crece anormalmente rápido, entonces debemos detenerlo. ¿Por qué no invierten todas las compañías en un fondo que compre los títulos que se han vuelto demasiado riesgosos? Ya puedo imaginar un modelo de negocios para un programa de tal naturaleza.

Por una parte, usted dice que el mercado debe resolver el problema por sí mismo pero, por otra, critica el crecimiento demasiado acelerado. Al parecer, usted cree que el capitalismo orientado hacia el lucro ha fracasado.

En absoluto. El capitalismo, con todos sus mecanismos de mercado, debe sobrevivir, no me cabe duda. Lo que condeno es que hoy sólo exista un incentivo para hacer negocios, y que este sea la maximización de ganancias. El incentivo del bienestar social debe ser incluido. Se precisan muchas más compañías cuyo objetivo principal no sea tener los rendimientos más altos, sino proporcionar el mayor beneficio a la humanidad.

¿Y usted piensa que esos dos incentivos se excluyen mutuamente? El banco que usted fundó, el Grameen Bank, que lo llevó a recibir el Premio Nobel de la Paz en 2006, ayuda a la gente y tiene rendimientos saludables.

El Grameen Bank es una compañía orientada al bienestar social que, además, tiene utilidades, pero no se concentra en maximizar sus ganancias. No me interesa convertir todas las compañías lucrativas en empresas socialmente responsables. Se trata de dos categorías diferentes, y siempre habrá negocios cuyo objetivo principal sea ganar tanto dinero como sea posible. Pero ganar tanto dinero como sea posible sólo puede ser el medio para un fin, y no un fin en sí mismo. Uno debe invertir el dinero en algo significativo, y yo defendería que ha de ser en algo que mejore la calidad de vida de toda la gente.

Pero, ¿qué tiene que ver la crisis financiera con un aumento en el número de compañías socialmente responsables?

Si hubiera más compañías socialmente responsables, la gente tendría más oportunidades para forjar sus vidas. Los mercados estarían más equilibrados que hoy.

Usted está hablando de salvar al mundo a través del altruismo…

Hay muchos filántropos en este mundo, gente que ayuda a la gente dándole casa, educación, etcétera. Pero esa es una vía de un solo sentido. El dinero se gasta y nunca regresa. Si uno invirtiera ese dinero en una compañía socialmente responsable, el dinero se mantendría en la economía y resultaría mucho más eficaz, ya que se utilizaría según los criterios del mercado generando así cierto nivel de retorno de la inversión.

¿Quién cree que sea culpable del actual desplome financiero?

El mercado mismo, por la falta de una regulación adecuada. El capitalismo de hoy se ha vuelto un casino. Los mercados financieros están impulsados por la avaricia. La especulación ha alcanzado proporciones catastróficas. Todo esto debe terminar.

La actual crisis financiera comenzó como una crisis crediticia: los propietarios de viviendas en Estados Unidos ya no podían pagar sus hipotecas. En el Grameen Bank, que proporciona micropréstamos, el índice de pago es cercano al cien por ciento. ¿Usted cree que su banco podría ser un modelo para todo el sistema financiero mundial?

La diferencia fundamental es que nuestro negocio está muy vinculado a la economía real. Cuando otorgamos un préstamo por 200 dólares, ese dinero se utilizará para comprar una vaca en algún lugar. Si prestamos 100 dólares, alguien comprará unos pollos. En otras palabras, el dinero va a parar en algo con un valor concreto. Las finanzas y la economía real deben estar vinculadas. En Estados Unidos, el sistema financiero se ha separado por completo de la economía real. Ahí se construyeron castillos en el aire y, de pronto, la gente se dio cuenta de que esos castillos sencillamente no existían. Ese fue el punto en que se desplomó el sistema financiero.

¿Y es momento de que los gobiernos intervengan en la economía de mercado y refuercen la regulación?

Debe haber regulación, pero no se debe permitir que los gobiernos conduzcan el mercado. Se ha hecho evidente que la “mano invisible” de Adam Smith, que supuestamente resuelve todos los problemas del mercado, no existe. Esa “mano” ha desaparecido en los últimos días. Lo que estamos viviendo es un dramático fracaso de los mercados. ~

– Hasnain Kazim © Der Spiegel

Traducción de Marianela Santoveña

La revuelta de la desigualdad en el mundo…, por U. Beck

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BECK1 POR ULRICH BECK 04/05/2009

El enriquecimiento rápido convirtió a muchos en dependientes de la droga del dinero prestado. Ahora los ricos poseen un poco menos, pero a los pobres no les alcanza para vivir. La situación es (pre)revolucionaria

La revuelta de la desigualdad sacude al mundo entero: de Moscú a Helsinki, de Londres a Washington y de Berlín a Buenos Aires. En Internet encontramos páginas que invitan a quemar o a colgar a los banqueros. El centro mundial de las finanzas en Londres aconseja a las empresas que exhorten a sus trabajadores a no pasearse más en traje y corbata para evitar riesgos. Aquellos que parecían ejercer un control irrevocable sobre las finanzas mundiales son ahora percibidos y calificados despectivamente como "extraterrestres", se les considera como personas de otro planeta. Cuando se obstinan en seguir cobrando primas y obteniendo privilegios, entonces son ejecutados, por lo menos moralmente, en los debates televisivos. Y probablemente esto sólo acaba de empezar.

A partir de diversos componentes se obtiene así una explosiva mezcla política y social. No sólo aumenta la desigualdad, tanto en el marco nacional como en el global, sino que, ante todo, el rendimiento y el ingreso se han desacoplado ya por completo a los ojos de la ciudadanía. O peor aún: en el contexto del desmoronamiento de las finanzas mundiales se ha producido en las esferas más altas del poder un acoplamiento perverso entre gestión ruinosa e indemnizaciones millonarias. El pequeño secreto, que no hace más que agudizar la amargura, consiste en que este enriquecimiento codicioso se ha realizado de forma absolutamente legal, pero atenta a la vez contra todo principio de legitimidad.

La ira popular se enciende a causa de esta contradicción entre legalidad y legitimidad con la que la élite financiera ha incrementado fabulosamente su riqueza. Pero esta ira se enciende más aún, justamente, porque esta desproporción ha burlado todas las mediciones de los rendimientos y porque las leyes vigentes siguen encubriendo tan clamorosas desigualdades. Aquí también aparecen contradicciones en la apreciación. Unos dicen: necesitamos más impuestos para los que más ganan, ya que el mercado no está en condiciones de corregir sus propios excesos. Los otros consideran, según el viejo esquema, que esto no es más que una política de la envidia, y reclaman derechos que se apartan de las leyes.

La consecuencia de ello es que el grito de dolor socialista reclamando la igualdad es proferido justamente desde el centro herido de la sociedad y halla repercusión por doquier. Pero esta conciencia de la igualdad no hace ahora más que alimentar las desigualdades sociales de un modo políticamente explosivo. Las desigualdades sociales se convierten en material conflictivo que se inflama con facilidad, no sólo porque los ricos siempre son más ricos y los pobres más pobres, sino sobre todo porque se propagan normas de igualdad que están reconocidas y porque en todas partes se levantan expectativas de igualdad, aunque al final queden frustradas.

Una quinta parte de la población mundial, la que se encuentra en peor situación (posee, en su conjunto, menos que la persona más rica del mundo), carece de todo: alimentación, agua potable y un techo donde cobijarse. ¿Cuál fue la causa de que, en estos últimos 150 años, este orden global de desigualdades mundiales se mostrara a pesar de todo como legítimo y estable? ¿Cómo es posible que las sociedades del bienestar en Europa pudieran organizar costosos sistemas financieros de transferencia en su interior sobre la base de criterios de necesidad y pobreza nacionales mientras que buena parte de la población mundial vive bajo la amenaza de morir de hambre?

La respuesta es que éste es -o era- el principio de eficiencia que legitimaba las desigualdades nacionales. Quien se esfuerce será recompensado con bienestar, rezaba la promesa. A la vez, el Estado nación procuraba que las desigualdades globales se mantuvieran encubiertas y que pareciera que fueran legítimas e inalterables. Porque hasta entonces las fronteras nacionales separaban nítidamente las desigualdades políticamente relevantes de las irrelevantes. ¿Quién se preocupa por las condiciones de vida en Bangladesh o en Camboya? La legitimación de las desigualdades globales se basa así en el disimulo del Estado nación. La perspectiva nacional exime de mirar la miseria del mundo.

Las democracias ricas portan la bandera de los derechos humanos hasta el último rincón del planeta sin darse cuenta de que, de ese modo, las fortificaciones fronterizas de las naciones, que pretenden atajar los flujos migratorios, pierden su base legítima. Muchos inmigrantes se toman en serio la igualdad predicada como derecho a la libertad de movimientos, pero se encuentran con países y Estados que, justamente por la presión de las crecientes desigualdades internas, quieren poner fin a la norma de igualdad en sus fronteras blindadas.

La revuelta contra las desigualdades realmente existentes se alimenta así de estas tres fuentes: del desacoplamiento entre rendimiento y ganancia, de la contradicción entre legalidad y legitimidad, así como de las expectativas mundiales de igualdad. ¿Es ésta una situación (pre)revolucionaria? Absolutamente. Carece, sin embargo, de sujeto revolucionario, por lo menos hasta ahora. Porque las protestas proceden de los lugares más distintos. La izquierda radical acusa a los directivos de los bancos y al capitalismo. La derecha radical acusa una vez más a los inmigrantes. Ambas partes se corroboran mutuamente en que el sistema capitalista imperante ha perdido su legitimidad. En cierto sentido, son los Estados nación los que se han deslizado involuntariamente hacia el rol de sujeto revolucionario. Ahora, de repente, éstos ponen en práctica un socialismo de Estado sólo para ricos: apoyan a la gran banca con cantidades inconcebibles de millones, que desaparecen como si fueran absorbidas por un agujero negro. Al mismo tiempo, aumentan la presión sobre los pobres. Semejante estrategia es como querer apagar el fuego con fuego.

Este proceso sólo fue posible porque los decenios anteriores engendraron en muchos ámbitos de la economía una suerte de espíritu del superhombre nietzscheano. Pequeñas empresas locales eran transformadas en potencias globales por superhombres de la economía, y éstos cambiaron adecuadamente las reglas del poder en vigor. Llevaron las finanzas a la esfera de lo incalculable, que nadie, ni ellos mismos, podía entender. Pero su actuación parecía justificarse en que elevaron a cotas inauditas sus beneficios, su poder y sus ingresos.

La ideología predicaba que cualquiera podía triunfar. Esto era válido tanto para el comprador de bajos ingresos que obtenía su primera propiedad como para el malabarista que ignora los riesgos incalculables. El paraíso en la tierra consistía en que el primero podía comprar con dinero prestado y el segundo podía hacerse aún más rico, también con dinero prestado. Ésta era, y sigue siendo ahora, la fórmula de la irresponsabilidad organizada de la economía global. Ahora, en la caída libre de la crisis financiera, ambos salen perdiendo, aunque no exactamente de la misma manera. Mientras que los ricos poseen un poco menos, a los pobres apenas les alcanza para vivir. Después de haber subido, ahora el ascensor vuelve a bajar. Pero esto no amortigua la capacidad explosiva de la revuelta de la desigualdad que hoy se cuece.

Más bien al contrario. Las demandas de más igualdad, que encuentran su expresión en las actuales protestas, alcanzan la autoconciencia de Occidente en su núcleo neoliberal. En los decenios pasados se falsificó el sueño americano y sus promesas de libertad e igualdad de oportunidades por la promesa cínica de enriquecimiento privado. En realidad, este espíritu ha convertido a muchas y a muy distintas sociedades en dependientes de la droga de vivir con dinero prestado. La rutina diaria de las personas se basaba en la obtención de dinero rápido y barato, así como en la disponibilidad ilimitada de combustible fósil.

La vida misma ha perdido el control en ese anhelo permanente de obtener cada vez más y más. Ahora cabe preguntarse: ¿dónde están los movimientos sociales que esbozan una modernidad alternativa? De lo que se trata es de cosas tan concretas como de las nuevas formas de energía regenerativa, pero también de fomentar un espíritu cívico que supere las fronteras nacionales. Y de cualidades como la creatividad y la autocrítica, para que temas clave como la pobreza, el cambio climático o civilizar los mercados tengan un lugar central.

Ulrich Beck es sociólogo y profesor de la Universidad de Múnich y de la London School of Economics. Traducción de M. Sampons.

El País.com

A. Latina: un continente sin teoría…

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José Luis Fiori · · · · ·

26/04/09

En el siglo XIX, el pensamiento social europeo dedicó poquísima atención al continente americano. Incluso los socialistas y marxistas que discutieron la “cuestión colonial”, al final del siglo, sólo estaban preocupados por Asia y África. Nunca tuvieron interés teórico y político en los nuevos Estados americanos que alcanzaron su independencia aunque se mantuvieron bajo la tutela diplomática y financiera de Gran Bretaña. Fue solamente en el inicio del siglo XX que la teoría marxista del imperialismo se dedicó al estudio específico de la internacionalización del capital y de su papel en el desarrollo capitalista a escala global. Asimismo, su objeto siguió siendo la competencia y la guerra entre los europeos, y la mayor parte de los autores marxistas todavía compartían cierta visión evolucionista procedente de Marx sobre el futuro económico de los países atrasados, seguros de que “los países más desarrollados industrialmente muestran, a los menos desarrollados, la imagen de lo que será su propio futuro”.

Fue sólo después de la década de los 20 que la III Internacional Comunista transformó el imperialismo en un adversario estratégico y en un obstáculo al desarrollo de las fuerzas productivas en los países “coloniales y semicoloniales”. De cualquier forma, el objeto central de todos los análisis  y propuestas revolucionarias fue siempre para China, Egipto, Indonesia, mucho más que para la América Latina.  En la primera mitad del siglo XX, los Estados Unidos ya se habían transformado en una gran potencia imperialista, y el resto de América Latina fue incluida por la III Internacional, después de 1940, en la misma estrategia general de las “revoluciones nacionales”, o de las “revoluciones democrático burguesas”, contra la alianza de las fuerzas imperialistas con las oligarquías agrarias feudales y a favor de la industrialización nacional de los países periféricos.

Un poco más adelante, en la década de 1950, la tesis de la “revolución democrático-burguesa” y su defensa del desarrollo industrial fue reforzada por la “economía política de la CEPAL” (Comisión Económica para la América Latina) que analizaba la economía latinoamericana en el contexto de una división internacional del trabajo entre países “centrales” y  países “periféricos”. La CEPAL criticaba la tesis de las “ventajas comparativas” de la teoría del comercio internacional de David Ricardo, y consideraba que las relaciones comerciales entre las dos “franjas” del sistema económico mundial perjudicaban el desarrollo industrial de los países periféricos. Se trataba de una crítica económica heterodoxa, de filiación  keynesiana, aunque desde el punto de vista práctico terminó confluyendo con las propuestas “nacional-desarrollistas”, hegemónicas en el continente después de la II Guerra Mundial. En la década de los 60, entretanto, la Revolución Cubana, la crisis económica y la multiplicación de los golpes militares en toda América Latina provocaron un desencanto generalizado con la estrategia “democrático-burguesa” y con la propuesta “cepaliana” de la industrialización por “sustitución de importaciones”.

Su crítica intelectual dio origen a las tres grandes vertientes de la “teoría de la dependencia”, que tal vez haya sido la última tentativa de teorización latinoamericana del siglo XX. La primera vertiente – de filiación marxista – consideraba el desarrollo de los países centrales y del imperialismo como un obstáculo insuperable para el desarrollo capitalista periférico. Por eso hablaban del “desarrollo del subdesarrollo” y defendían la necesidad de una revolución socialista inmediata, incluso como estrategia de desarrollo económico. La segunda vertiente – de filiación “cepaliana”– también identificaba obstáculos para la industrialización del continente, pero consideraba posible superarlos a través de una serie de “reformas estructurales” que se transformaron en tema central de la agenda política latinoamericana durante toda la década de los 60. En realidad, la propia teoría de la CEPAL sobre la relación “centro-periferia” ya no daba cuenta de la relación de los Estados Unidos con su “territorio económico supranacional”, que era diferente de lo que había ocurrido con Gran Bretaña. Finalmente, la tercera vertiente de la teoría de la dependencia – de filiación a un mismo tiempo marxista y cepaliana – fue la que tuvo más larga vida y arrojó resultados más sorprendentes. Por por tres razones fundamentales: primero, porque defendía la viabilidad del capitalismo latinoamericano; segundo, porque defendía una estrategia de desarrollo “dependiente y asociado” con los países centrales; y tercero, porque salieron de estas corrientes algunos de los principales dirigentes políticos e intelectuales de la “restauración neoliberal” de los años 90. Como si hubiese ocurrido un apagón mental, viejos marxistas, nacionalistas y desarrollistas abandonaron sus teorías latinoamericanistas y adhirieron a la visión del sistema mundial y del capitalismo propia del liberalismo europeo del siglo XVIII.

En esta línea de pensamiento, todavía en 2009, un importante intelectual de esta corriente de ideas defendía – por sobre todo lo que pasó en el mundo, desde el inicio del siglo XXI – que “no existe más geopolítica ni imperialismo en el nuevo mundo poscolonial, de la globalización, del sistema político y de la democracia global… [y que] la estrategia clásica de la geopolítica de garantizar acceso exclusivo a los recursos naturales en la periferia del capitalismo ya no tiene sentido no solo por sus costos, sino también porque todas las fronteras ya están definidas…”(1). Ingenuidades aparte, los liberales nunca tuvieron una teoría original con respecto a América Latina. Ni precisan de ella. La repetición recurrente de algunos tópicos cosmopolitas fue más que suficiente para sostener su visión de la economía mundial y legitimar su acción política y económica idéntica en todos los países. Aunque en el caso de los intelectuales progresistas del continente, es una mala noticia saber que no existe ya una teoría capaz de leer e interpretar la historia del continente y fundamentar una estrategia coherente de construcción del futuro, congruente con la inmensa heterogeneidad del continente latinoamericano.

NOTA: (1) Bresser Pereira, L.C. “O mundo menos sombrío. Política e economia nas relações internacionais entre os grandes países”, en Jornal de Resenhas. Marzo de 2009, Nº 1. Discurso Editorial, Sâo Paulo, pp: 6 y 7.

José Luis Fiori, profesor de economía y ciencia política en la Universidad pública de Río de Janeiro, es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO.

Sin permiso.info

Crisis económica: lo peor está por venir…, por N. Roubini, S. Roach, D. Smick, R. Shiller y D. Baker…

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crisis0022 Cinco economistas a cuyas proféticas advertencias no se prestó atención echan un vistazo a la próxima fase de la crisis mundial. He aquí lo que nos dicen:

•  Aviso: se avecinan tiempos sombríos. Nouriel Roubini
•  Una conmoción letal. Stephen Roach
•  Buena suerte, Barack. David Smick
•  ¿Falta mucho? Robert Shiller
•  Hay que vigilar el dólar. Dean Baker

AVISO: SE AVECINAN TIEMPOS SOMBRÍOS

Por Nouriel Roubini

Las peores previsiones del año pasado se han hecho realidad. La pandemia financiera mundial de la que algunos habíamos avisado ya está aquí. Pero nos encontramos todavía en las primeras fases de esta crisis. Mis predicciones para el año que empieza, por desgracia, son todavía más pesimistas: las burbujas, y había muchas, no han hecho más que empezar a estallar.

La idea más extendida es que los precios de muchos activos financieros de riesgo han caído tanto que hemos tocado fondo. Aunque es verdad que han descendido enormemente respecto a sus máximos de finales de 2007, es probable que todavía lo sigan haciendo aún más. En los próximos meses, las noticias macroeconómicas en Estados Unidos y en todo el mundo serán mucho peores de lo que espera la mayoría. Los informes sobre las ganancias de las empresas asombrarán a cualquier analista de valores que aún pueda creerse que la contracción económica va a ser suave y breve.

Los mercados financieros siguen teniendo varios puntos vulnerables: una crisis crediticia que empeorará antes de empezar a mejorar; un desapalancamiento que seguirá adelante a medida que los fondos alternativos y otros actores con fondos ajenos se vean obligados a vender sus activos en mercados no líquidos y sin tensión, lo cual producirá caídas en cascada de los precios de los activos, exigencias de márgenes y más desapalancamiento; la quiebra de otras instituciones financieras; la entrada en una crisis financiera plena para algunas economías de mercado emergentes, y el peligro, para otras, de impago de su deuda soberana.

Desde luego, Estados Unidos va a experimentar su peor recesión en décadas. La idea tradicional de que la contracción estadounidense iba a ser breve y superficial –una recesión en V con una recuperación rápida, como las de 1990-1991 y 2001– está ya descartada. Por el contrario, la contracción en EE UU será en U: larga, profunda y de unos 24 meses de duración. Podría acabar incluso siendo más prolongada, un estancamiento de varios años en L, como el que sufrió Japón en los 90.

A medida que la economía estadounidense se contraiga, toda la economía mundial entrará en recesión. En Europa, Canadá, Japón y las demás economías avanzadas, será grave. Y las economías de mercado emergentes –vinculadas al mundo desarrollado por el comercio de bienes, finanzas y divisas– tampoco se escaparán.

Exactamente qué constituirá una recesión dependerá de cada país. Para China, una caída brusca sería que el crecimiento anual pasara del 12% al 6%. Pekín debe crecer a un 10% anual o más para llevar a entre 12 y 15 millones de agricultores pobres al mundo moderno. Para otros mercados emergentes, como Brasil o Corea del Sur, la caída brusca es un crecimiento por debajo del 3%. Los países más vulnerables, como Ecuador, Hungría, Letonia, Pakistán y Ucrania, quizá vivan una crisis financiera total y necesiten un gran volumen de financiación externa para evitar el colapso.

En los países más ricos, podría producirse una combinación debilitadora de estancamiento económico y deflación, a medida que los mercados de bienes se contraigan cuando la demanda acumulada disminuya. Dado el enorme crecimiento que ha tenido la capacidad productiva debido al exceso de inversiones en China y en otros mercados emergentes, esta caída de la demanda seguramente generaría una inflación más baja. Mientras tanto, las pérdidas de empleo se acumularían y las tasas de paro aumentarían, con la consiguiente presión a la baja sobre los salarios. Unos mercados de materias primas debilitados –en los que los precios ya han caído mucho desde su máximo del verano, y caerán todavía más en medio de una recesión mundial– producirían una inflación todavía más baja. En la primera parte de 2009, la inflación en las economías avanzadas podría caer hasta el 1%, más o menos, demasiado próximo a la deflación.

Esta situación es peligrosa por muchos motivos. Varios bancos centrales se aproximarán tanto a fijar tipos de interés cero que sus economías sufrirán un triple revés: una trampa de liquidez, una trampa de deflación y una deflación de la deuda. En una trampa de liquidez, los bancos pierden su capacidad de estimular la economía porque no pueden fijar tipos de interés nominales por debajo de cero. En una trampa de deflación, la caída de los precios hace que los tipos de interés reales sean relativamente altos, lo cual asfixia el consumo y la inversión. Eso desemboca en un círculo vicioso en el que las rentas y el empleo caen y la demanda cae todavía más. Por último, con la deflación de la deuda, el valor real de las deudas nominales sube a medida que caen los precios, y eso es malo para países como Estados Unidos y Japón, que tienen ratios elevadas entre deuda y PIB.

A medida que las herramientas monetarias ortodoxas pierdan eficacia, las autoridades tendrán que buscar métodos heterodoxos. Veremos políticas fiscales tradicionales, en forma de recortes de impuestos y aumentos del gasto, pero también veremos operaciones mundiales de rescate de acreedores, de inversores y de instituciones financieras, así como de los prestatarios. Los bancos centrales inyectarán enormes cantidades de dinero en los sistemas financieros para desbloquear la crisis de liquidez. Quizá sean también necesarias acciones más radicales, como compras de bonos corporativos y oficiales o la subvención de los tipos de interés, para que los mercados crediticios vuelvan a funcionar como es debido.

Esta crisis no es sólo resultado del estallido de la burbuja inmobiliaria estadounidense o de la caída del sector de las hipotecas basura en Estados Unidos. Los excesos crediticios que causaron este desastre eran mundiales. Había varias burbujas, que en muchos países iban más allá de la vivienda y se extendían a las hipotecas y a los préstamos sobre propiedades inmobiliarias de uso comercial, tarjetas de crédito, préstamos para la compra de coches y préstamos a estudiantes. Había burbujas para los productos convertidos en valores, que transformaron esos préstamos e hipotecas en instrumentos financieros complejos, tóxicos y destructivos. Y había burbujas, también, en los préstamos oficiales locales, compras con capital ajeno, fondos alternativos, préstamos comerciales e industriales, bonos corporativos, materias primas y permutas de riesgo de crédito; un peligroso mercado sin regular en el que se vendieron hasta sesenta billones de dólares (unos 60.000 millones de euros) de protección nominal contra una reserva pendiente de bonos corporativos de sólo 6 billones de dólares.

Estas burbujas formaron, en total, la mayor burbuja crediticia y de activos de la historia; con su estallido, las pérdidas totales de crédito podrían ser de hasta dos billones de dólares. Si los gobiernos no toman medidas más rápidas para recapitalizar los bancos y otras instituciones financieras, la crisis del crédito se agravará aún más. Las pérdidas aumentarán a mayor velocidad de lo que tardarán las compañías en reponer sus balances.

Gracias a las drásticas acciones del G-7 y otros, el riesgo de una crisis financiera estructural ha disminuido. Pero, por desgracia, lo peor no ha pasado todavía. Este año será difícil. Sólo una actuación muy agresiva, coordinada y eficaz por parte de las autoridades, garantizará que 2010 no sea aún peor de lo que seguramente va a ser 2009.


UNA CONMOCIÓN LETAL

Por Stephen Roach

Antes de que pase este año, todas las regiones del mundo sufrirán los efectos de la recesión. En mi opinión, 2009 pasará a la historia como el año de la primera recesión verdaderamente mundial de la economía moderna. Es cierto que empezó en Estados Unidos en el verano de 2007, con la llamada “crisis de las hipotecas basura ”. Pero había modelos de crecimiento basados en burbujas en un número asombrosamente grande de países, y todas ellas han estallado.      

En Estados Unidos, el crecimiento basado en los activos se centraba en dos áreas de la economía: la actividad constructora y el consumo personal. Hoy, ambos sectores, que en su mejor momento representaban casi el 80% del PIB estadounidense, sufren una debilidad sostenida.

Eso hace que las economías asiáticas, que dependen de las exportaciones, entren en la ecuación. En efecto, crecieron gracias a burbujas de exportación que, a su vez, dependían de la burbuja de consumo de Estados Unidos. Asia también contó con la ayuda de unas divisas claramente infravaloradas. Y, para mantener sus divisas baratas, países como China tuvieron que reciclar enormes cantidades de reservas extranjeras en activos basados en el dólar, lo cual contribuyó a suprimir los tipos de interés estadounidenses y sostener precisamente las burbujas de crédito y de activos que alimentaban la economía estadounidense de las burbujas. Era un círculo virtuoso que ahora se ha roto. Y, como las economías asiáticas no cuentan con un consumo particular interno que les sirva de apoyo sólido, los riesgos para el crecimiento de la región han empezado a aumentar.

Lo mismo sucederá, probablemente, con las regiones productoras de materias primas; no sólo Oriente Medio, que depende del petróleo, sino las economías basadas en los recursos de Australia, Canadá, Brasil, Rusia y África. A medida que el crecimiento mundial disminuya, también lo hará la demanda de materias primas sensibles a la economía, con la consiguiente corrección de los precios, distorsionados por las burbujas, y de los índices de crecimiento de los principales productores.

Una segunda megafuerza en activo es la globalización, los vínculos transfronterizos que, durante el último decenio, han adoptado cada vez más la forma de flujos comerciales, de capital, de información y de mano de obra. La propia crisis crediticia consiste esencialmente en un fuerte contagio entre productos, un virus que apareció con las hipotecas basura , pero que se extendió con rapidez al papel comercial respaldado por activos, los valores respaldados por hipotecas y a precios de subasta y otros instrumentos en todos los mercados de crédito. Sin embargo, como los ingenieros financieros eran tan aficionados a repartir los complejos productos que creaban, esta situación económica tiene también una dimensión transfronteriza que resulta letal. No es de extrañar que ésta sea la peor crisis financiera en 75 años.

Impulsada por la confluencia de las conmociones tras el estallido de las burbujas y la fuerza creciente de los vínculos mundiales, esta recesión será probablemente la peor de la era posterior a la Segunda Guerra Mundial. Eso quiere decir que tal vez sea más grave que las de mediados de los 70 y principios de los 80. Entonces fueron las agresivas medidas de los bancos centrales contra la inflación las que provocaron unas recesiones profundas. Esta vez, todo ha sido obra de la implosión de unos desequilibrios mundiales basados en burbujas.

Pero no debemos contar con una vigorosa recuperación (en V) de la recesión mundial pos-burbuja de 2009. Sin grandes probabilidades de que aparezca otro consumidor importante para llenar el hueco dejado por Estados Unidos, el mundo, desigual y distorsionado por las burbujas, experimentará una recuperación anémica en el mejor de los casos. Pasará mucho tiempo antes de que el crecimiento mundial vuelva al ritmo de casi el 5% que tuvo en los cuatro años y medio que culminaron a mediados de 2007. Las conmociones de este tipo son mortales para cualquier economía en particular, y mucho más para el mundo en su conjunto.


BUENA SUERTE, BARACK

Por David Smick

Barack Obama ha llegado a la Casa Blanca con un programa ambicioso. Pero, con la economía mundial en medio de un brutal desapalancamiento financiero –en el que prácticamente todos los activos del mundo están viendo disminuir su valor–, a él y a sus homólogos internacionales les esperan enormes sufrimientos.

Empecemos por la política interna de Estados Unidos. El primer déficit presupuestario de Obama podría muy bien ser superior a 1,5 billones de dólares. Varios paquetes de rescate y planes de estímulos fiscales aumentarán el gasto, y la contracción económica hará que los ingresos fiscales disminuyan. Los gobiernos de los Estados están ya haciendo cola para pedir ayudas federales. Los fondos privados de pensiones serán los próximos. La Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC), que está ocupándose del lío de las hipotecas, necesitará una saludable inyección de capital del tío Sam. Y eso, antes de sumar las promesas de Obama sobre gastos y recortes fiscales.

La factura de toda esta deuda llegará seguramente antes de 2012. Los tipos de interés de las hipotecas se apresuraron a subir cuando el Tesoro estadounidense presentó su plan de rescate, y los pasivos de la balanza de pagos de la Reserva Federal han aumentado un 100%. Los mercados financieros prevén que, de aquí a tres o cuatro años, los bancos centrales de todo el mundo, tras un periodo de desinflación, se verán obligados a afrontar este incremento masivo de la deuda. Obama tal vez tendrá que enfrentarse a una pesadilla bancaria con reminiscencias de la que sacudió a Japón en los 90. Hoy, los bancos estado?unidenses están llenos de capital (400.000 millones de dólares suplementarios, según las últimas cuentas, en gran parte proporcionados por los contribuyentes), pero no conceden préstamos. Es un problema como el del huevo y la gallina. Los bancos no prestan dinero debido al debilitamiento de la economía estadounidense. La economía se debilita porque los bancos no prestan. Aparte de nacionalizarlos, hay poco que Obama pueda hacer para obligarles.

En el resto del mundo, el breve periodo de alegría por el mal ajeno ante los problemas económicos de Washington se ha terminado. Resulta que Europa estaba seis veces más expuesta a la deuda comercial de riesgo de los mercados emergentes que a las hipotecas basura estadounidenses. En algunas economías, entre ellas la de Gran Bretaña, el peligro en el que han incurrido los bancos deja pequeño el PIB nacional.

¿Por qué eso es un problema inmenso? Porque las economías en vías de desarrollo se han permitido depender peligrosamente de las exportaciones, al tiempo que vinculaban sus divisas al dólar estadounidense y acumulaban montañas de excedentes de ahorro. Ese modelo de crecimiento está viniéndose abajo a toda velocidad, a medida que cae la demanda mundial. Pero, si se desmoronan muchos de esos mercados emergentes, el FMI carecerá de los recursos necesarios para organizar operaciones de rescate. Para poner las cosas en perspectiva, los bancos austriacos tienen un contacto financiero con los mercados emergentes que supera los 290.000 millones de dólares. El PIB de Austria asciende a 370.000 millones. El único motivo para el optimismo es que al mundo no le falta capital. Simplemente, está a la espera, incluidos seis billones de dólares sólo en fondos del mercado de dinero mundial.

Cuanto antes puedan Obama y sus homólogos elaborar unas reformas financieras creíbles que incrementen la transparencia al tiempo que protegen los flujos comerciales y de capital, antes volverá a circular el capital apartado. Al final, los mercados desean certezas; en este caso, la certeza de que nuestros líderes tengan un plan de acción en el que se pueda confiar. Ese plan no existe todavía.


¿FALTA MUCHO?

Por Robert Shiller

Las burbujas especulativas, al final, son cuestión de psicología. La gente se crea expectativas extravagantes sobre la riqueza que van a producir sus inversiones y olvida las valiosas lecciones de otras crisis financieras del pasado; entonces surge una burbuja peligrosa.

Pero la psicología de la caída puede ser igual de peligrosa. A medida que los precios de los activos bajan, los mercados pueden pasarse. Algunos indicadores muestran que ya estamos aproximándonos a los niveles de precios anteriores a la burbuja. La ratio entre precios y ganancias en la Bolsa estadounidense está más o menos en su promedio histórico. Los precios de la vivienda ya están seguramente a mitad de camino en su regreso al nivel de finales de los 90, cuando comenzó la burbuja. En algunas ciudades de EE UU han vuelto ya casi por completo a ese nivel.

Ahora bien, nadie puede decir cuándo tocará fondo el mercado exactamente. En cierto sentido, el proceso es una profecía autocumplida. La euforia se acaba y las expectativas negativas hacen que los precios de los activos se derrumben, lo cual, a su vez, parece justificar ese pesimismo. Dadas las malas perspectivas de la economía para el año que ha empezado, es posible que los precios de la vivienda sigan cayendo hasta bien entrado 2010, como sugieren los mercados de futuros de Chicago.

La historia nos dice que existe algún precedente de mercado de la vivienda débil durante un periodo prolongado. Tras el último auge de la vivienda en Estados Unidos, que alcanzó su máximo en 1989, las ciudades tardaron cinco años en tocar fondo. En esta ocasión, los precios están bajando sólo desde hace dos años. Quizá deberíamos mirar con cautela lo que ocurrió en Japón, donde los precios de las propiedades urbanas cayeron durante 15 años consecutivos, entre 1991 y 2006.

Cuando el mercado toque fondo, tal vez sea en una caída suave, no un batacazo. En general, no hay puntos de inflexión muy marcados. Los precios de la vivienda quizá se mantengan iguales durante unos cuantos años antes de empezar a subir de nuevo. Mientras tanto, será difícil identificar los hitos con mucha claridad hasta que los hayamos dejado ya atrás.

Hasta ahora, las medidas que hemos tomado para resolver esta crisis han prescindido de los principios racionales de las finanzas. Hemos iniciado una dieta drástica –contradiciendo los contratos de hipotecas caso por caso y dando mucho dinero– cuando deberíamos haber ideado un régimen de comidas que nos permita vivir de manera indefinida. En vez de poner los parches a corto plazo que parezcan necesarios, deberíamos adoptar una estrategia más estructural, basada en el mercado, como estipular que los valores de las hipotecas siempre estén vinculados a los precios de la vivienda y se ajusten cada mes.

Los excesos especulativos son un problema endémico del sistema de mercado, pero el capitalismo también proporciona sus propios mecanismos correctores. No hay motivos para abandonar ahora esos instrumentos.


HAY QUE VIGILAR EL DOLAR

Por Dean Baker

La burbuja inmobiliaria fue la primera que estalló, pero no será la última en esta recesión mundial. Hoy deberíamos estar prestando más atención al inminente estallido de la burbuja del dólar.

La moneda estadounidense está seriamente sobrevalorada desde finales de los 90, y eso ha causado un enorme déficit comercial, que alcanzó su máximo con casi el 6% del PIB nacional en 2006 (900.000 millones de dólares en la economía de hoy). Eso es insostenible. Al final, obligará al dólar a caer a un nivel en el que la balanza comercial esté prácticamente equilibrada.

Ese proceso ya estaba en marcha. Pero la crisis ha hecho que los inversores acudan al dólar en busca de seguridad, y eso ha provocado que éste suba frente a la mayoría de las demás divisas. Su ascenso y las recesiones en la mayor parte del mundo harán que el déficit comercial vuelva a incrementarse.

Sin embargo, una vez que la situación financiera empiece a recobrar la normalidad (lo que tal vez no ocurra en 2009), los inversores estarán a disgusto con el escasísimo rendimiento de los activos en dólares. Su éxodo hará que el dólar reanude la caída que había iniciado en 2002, pero esta vez su caída podría ser mucho más rápida. Otros países, sobre todo China, dependerán mucho menos del mercado estadounidense para sus exportaciones y estarán menos interesados en sostener el dólar.

Para los estadounidenses, el efecto de una caída pronunciada del dólar consistirá en unos precios a la importación mucho más elevados y un nivel de vida más bajo. Si la Reserva Federal se preocupa por la inflación provocada por la subida de los precios de los artículos importados, quizá eleve los tipos de interés, y eso sería un nuevo golpe para la economía. En cuanto a 2009, la continuación del derrumbe de la burbuja inmobiliaria, la caída de la burbuja de la propiedad inmobiliaria para uso comercial que se avecina y la consiguiente oleada de deudas impagadas serán importantes obstáculos para la economía estadounidense, aunque el dólar no se desmorone hasta más tarde. 

En realidad, las hipotecas basura no fueron más que el detonante de una crisis mucho más amplia. La caída de los precios de la vivienda ha provocado también unos índices sin precedentes de impagados en los préstamos preferentes, y todavía está por llegar la mayor parte de las consecuencias. También veremos más impagos en préstamos para la compra de coches, tarjetas de crédito y otras formas de deuda de consumo, porque los propietarios de viviendas ya no pueden utilizarlas como aval para pagar otras deudas.

A la propiedad inmobiliaria de uso comercial también le llegará su día. Cuando el mercado de la vivienda empezó a decaer, a finales de 2005, empezó a aumentar la construcción no residencial. En menos de tres años, este sector creció más del 40%. Ahora hay un exceso considerable de espacio para tiendas, oficinas, hoteles y otros usos no residenciales, y eso ha provocado la caída de los precios, la disminución de la construcción y otra fuente importante de deudas impagadas para los bancos.

En resumen, tengan cuidado con las palabras optimistas de los que dicen que “ya estamos pasando lo peor”, ignoren los altibajos diarios del mercado y apriétense los cinturones. Vamos a pasarlo mal.

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