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Siria: el impulso árabe se detiene aquí…?

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Revuelta en Magreb y Medio Oriente

Robert Fisk, La Jornada

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Manifestantes antigubernamentales se enfrentaron, luego de las oraciones del pasado viernes, a simpatizantes del gobierno en Damasco, SiriaFoto Ap

No era un humilde presidente. No cedió. Hubo indicadores, desde luego –como poner fin a reformas de legislación de emergencia– pero cuando este miércoles habló de tratar de calmar una crisis que costó la vida a más de 60 personas hace dos semanas y que arriesgó su gobierno, el presidente Bashar Assad de Siria no dio la impresión de ser un hombre en retirada.

Fue Libia lo que le dio el empujón para continuar, el aliento para ponerse en pie y decir que la reforma no es un tema pertinente en este momento. ¿Puede esto interpretarse como una traducción exacta de su convicción de que Siria no debe ser parte de la revolución en Medio Oriente? De cualquier forma, el partido Baaz seguirá en la lucha. Assad sigue siendo el presidente de Siria. Sin cambios.

Bueno, desde luego que, como sabemos, Muammar Kadafi, no es un sabio ejemplo a seguir en momentos difíciles.

El viernes es el día tradicional del recuerdo, el juicio y los cuestionamientos. Si Assad puede pasar el jueves sin asesinar a más gente en Deraa y Latakia, Assad, se salvará. Es joven, su esposa –injustamente despreciada por aquellos que odian a Siria, es un punto muy importante a su favor, y su gobierno ha eliminado efectivamente los excesos del régimen de su padre, Hafez. Pero –y este es un gran pero– la tortura continúa, la desigualdad y las injusticias de los servicios de seguridad Mujabarat persisten. La libertad en Siria es tan difícil de hallar como un oasis en el desierto. Según el analista de Al Jazeera, Marwan Beshara, el parlamento sirio sigue siendo un circo de apoyo.

Aún hay más peros en Siria. Se trata de un país duro y tenso sin las vías para la libre expresión que sí existían en Egipto; es más bien un centro de nacionalismo árabe. No por nada los sirios gritan “Um al Arabiya Wahida” (Madre de la nación árabe). No por nada los sirios recuerdan que ellos y sólo ellos se opusieron al acuerdo Sykes-Picot que en 1916 dividía a la región entre Francia y Gran Bretaña por la fuerza de los ejércitos. Los batallones montados sirios se arrojaron contra los tanques franceses durante la batalla de Maysaloon. Posteriormente, el rey de Siria recibió el trono de Irak como premio de consolación, de parte de Winston Churchill.

Esto no justifica el régimen autocrático de Bashar, pero dice algo sobre los sirios: no obedecen reglas. Los sirios no siguen a otros árabes como ovejas. Lucharon más que ningún otro país de la región por un proceso de paz entre Israel y Palestina –que Bashar este miércoles declaró estancado–. También afirmó ese mismo día que los disturbios fueron una prueba para la nación más que un desafío para el presidente. En verdad, la región de Hauran, donde se encuentra Deraa –localidad que fue escenario de una temible serie de asesinatos ordenados por el gobierno– siempre ha sido una zona rebelde aun cuando estaba bajo el control francés en 1916. ¿Puede Bashar Assad mantener unido a su país?

Hasta ahora ha logrado con una minoría alawita (o sea chiíta), atraer a la mayoría de la población sunita musulmana del país dentro del sistema económico establecido. Ciertamente, los sunitas son la economía de Siria; una elite poderosa desinteresada en las revueltas, la desunión o las conspiraciones extranjeras. Fue extraño que Assad hablara este miércoles de conspiraciones extranjeras. Ese viejo adagio no le hace ninguna justicia. Estas conspiraciones siempre son descubiertas cuando los dictadores se sienten inseguros. Damasco ha sido atacado por agentes israelíes e islamitas, agentes de la derecha turca durante los últimos 40 años. Tiene cierta resonancia este asunto gastado del complot que hace que los sirios sean más patriotas que luchadores por la libertad.

Desde luego hay mucho que está mal en Siria, y Bashar Assad puede haber abusado de su buena suerte este miércoles, cuando decidió no anunciar las reformas ni libertades que los sirios esperaban de él. En vez de eso proclamó: Dios, Siria y Bashar, Dios, Siria y mi pueblo ¿Fue eso suficiente?

Dijo que no llevará a cabo reformas bajo presión. Por cierto, reformas es con lo que quiere decir democracia. Pero Bashar sí está bajo presión; francotiradores del gobierno mataron a inocentes en las calles de las ciudades sirias. Quizá no esté de humor para concesiones pero ¿acaso Siria no las necesita?

La economía nacional flota muy cerca a la bancarrota. Diplomáticos suecos señalaron que Siria no resultaría afectada por la catástrofe económica occidental con el argumento de que la economía siria, en realidad, ni siquiera existe. La minoría kurda en el norte del país está en permanente estado de insurrección contenida. Pero Assad tiene dos amigos que le dan poder: el Hezbolá libanés y la República Islámica de Irán. Si los israelíes necesitan lograr la paz con Líbano, también necesitan a Assad. Si Assad quiere mantener su poderío regional, necesita a Irán. Siria es el portón árabe por el que Irán puede transitar. A su vez, Irán, es el portón por el que Assad que, recordemos, es alawita y por lo tanto chiíta, puede pasar libremente.

Es muy fácil para madame Clinton fustigar a Damasco por matar a su propio pueblo, frase que, desde luego, no usó en Bahrein. Estados Unidos necesita a Siria para sacar a sus últimas tropas de Irak. También sería muy fácil convertir los problemas del país en sectarismo. Nikolaos Van Dam, un brillante diplomático holandés escribió un excelente libro sobre la lucha de poder en Siria que explica cómo la minoría alawita realmente gobierna al país.

Sin embargo, Siria siempre ha sido un Estado unitario que se ha plegado a las exigencias de Occidente en aras de la cooperación en seguridad… hasta que soldados estadunidenses atravesaron la frontera siria y le dispararon a un agente de seguridad en su propia casa. Tan complacientes fueron las partes al tratar este conflicto que Estados Unidos envió a un pobre canadiense a Damasco, lo entregó, según la frase popular, para que fuera atrozmente torturado y encerrado en una cloaca hasta que los estadunidenses averiguaron que era inocente y mustiamente le permitieron volver a Toronto.

Esto, huelga decir, no son los temas que se discutirán en los programas noticiosos de televisión o que mencionará la secretaria de Estado, quien está tan preocupada por los inocentes en Libia que está bombardeando a la fuerza aérea de Kadafi, pero a la que le preocupan tan poco los inocentes de Siria que no enviará ningún avión a atacar a dicha nación.

Siria debe renovarse. Necesita que se ponga un fin a las leyes de emergencia, que haya medios de comunicación libres, un sistema judicial justo, que se libere a prisioneros políticos y, dicho sea de paso, que deje de entrometerse en Líbano.

La cifra oficial de 60 muertos en los disturbios en Siria podría ser mucho más alta según Human Rights Watch. El jueves, el presidente Bashar Assad supuestamente nos hablará sobre el futuro de Siria.

Más vale que sea bueno.

© The Independent

Gabriela Fonseca

 RIBAL AL ASSAD, POLITOLOGO, EXILIADO, PRIMO DEL DICTADOR SIRIO

“El poder está en manos del aparato de seguridad”

Ribal Al Assad es el primo del presidente Bashar Al Assad, que ayer volvió a cerrarle la puerta a las reformas en Siria. Ribal partió al exilio en 1984. Para esa época, las diferencias políticas entre Rifaat, su padre, y el entonces presidente Hafez Al Assad se hicieron insostenibles. Después de la partida de Siria, Ribal estudió Política en la Universidad de Boston y hace un tiempo montó la Organización para la Democracia y la Libertad en Siria, que tiene base en Londres. “Mi padre decía que la democracia es la única que puede proteger a un país como Siria, que tiene tantas minorías”, recordó. En diálogo telefónico con Página/12 , este hombre de 35 años analizó el gobierno de su primo Bashar, que dirige el país desde 2000, tras la muerte de su padre Hafez. “El gobierno sirio no va a poder acallarme, voy a seguir denunciando”, prometió.

–¿Qué evaluación hace del mensaje que dio el presidente Bashar Al Assad?

–Pienso que el discurso no trajo lo que la gente estaba esperando. No contestó a la preocupación del pueblo. El gobierno dijo que hay una conspiración. Pero eso no es suficiente. Que haya renunciado el gabinete no cambia nada. El poder está en manos del presidente y del aparato de seguridad. Todo el mundo pensaba que se iban a anunciar cambios. Los mismos miembros del Parlamento sirio así lo habían anunciado. Habían dicho que cuando hablara, iba a quitar el estado de emergencia. No pasó eso. Salió y dijo que lo estaban estudiando. La gente no quiere escuchar más la palabra “estudiando”. ¿Qué estuvieron haciendo los últimos once años?

–¿Por qué Bashar no cumplió con las reformas que prometió al asumir?

–Todo el mundo sabe que cuando llegó al poder, en 2000, cambió la Constitución en menos de una hora para poder gobernar. Hace once años que Bashar está prometiendo a la gente que va a haber cambios, que va a tener partidos independientes del gobierno. Pero eso no llega. Todavía hay prisioneros políticos y estado de emergencia. La gente quiere prensa independiente e información transparente. Quiere todas sus libertades, que son sus derechos legítimos.

–¿Cómo operan las fuerzas de seguridad en Siria, mantienen autonomía con respecto al poder político?

–Hay muchos servicios secretos en Siria y hay competencia entre ellos. Seguro que hay algunos que no quieren cambios porque van a perder sus intereses. Son como una mafia. Si hay reformas, saben que la gente los va a acusar ante la Justicia.

–Pero hay gente que salió a apoyar al gobierno, ¿a qué se debe esto?

–Muchas de esas manifestaciones están siendo organizadas por el Estado. Todo el mundo lo sabe. Son empleados del Estado y miembros del partido oficialista Baaz. Pero también hubo gente que estuvo manifestando contra él y esa gente ya no puede más. Hay también sectores extremistas que quieren llevar la situación hacia una guerra sectaria en Siria y la población le tiene mucho miedo a esa posibilidad. Quiere cambios, que termine la corrupción, pero no quiere ninguna guerra civil, porque sería un desastre. Hay que aclarar que los islamistas se hicieron fuertes porque el gobierno se lo permitió.

–¿Qué rol puede jugar Irán en el conflicto, dado que es un aliado de las autoridades de Damasco?

–Hay gente en el gobierno que quiere una guerra sectaria porque va a pedir al gobierno iraní que entre a ayudarlos. Seguro que Irán no va a abandonar a Siria por cuestiones estratégicas y porque está dentro de la zona de influencia de Teherán. Si pierden Siria, pierden su llegada al Líbano. Pero, por otro lado, después de la guerra de Irak, el gobierno sirio quiso mostrar a los Estados Unidos y al Occidente que si se iba, llegarían los extremistas. Están jugando con fuego.

Entrevista: Luciana Bertoia.

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Written by Eduardo Aquevedo

31 marzo, 2011 at 14:45

Libia: definitivamente el pueblo contra Gadafi…

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Entrevista con el historiador Angelo del Boca
Libia: el Consejo insurgente de las ciudades y tribus de la Tripolitania lanza un ultimatum contra Gadafi
Traducido por John Brown
Desde Jebel-Nefusa ultimatum contra Gadafi

El historiador del colonialismo italiano, Angelo Del Boca, ha obtenido un documento importante: el de la constitución del Consejo provisional de las ciudades "liberadas" y de las tribus históricas del Jebel-Nefusa, la zona de montañas alrededor de Trípoli. Una declaración que se identifica con la «revolución del 17 de febrero» y coloca directamente estos organismos "bajo la dirección" de Mustafa Abd al-jalil, ex ministro de justicia de Gadafi que es ahora uno de los dirigentes de los insurrectos de Bengasi. Apoyan además la intervención de la coalición de los "voluntarios". Un documento explícito que reclama el fin inmediato del régimen de Trípoli.

¿Qué representa este documento?

No es el primero, se filtró primero el de Al Zintan el 29 de febrero. Ahora, frente a las dificultades militares de Gadafi, han decidido reunirse el sábado pasado en Jado, es decir en el centro de las montañas del Jebel-Nefusa, en Tripolitania. Allí se dieron cita los representantes de las ciudades de Nalut, Kabau, Awlad Mahmud, Al-Hawamid, al-Rujaban, Jado, al-Zintan, al-Qalaa y Kikla. Han enviado esta decalración de siete puntos a todos los Estados del mundo, pero en particular a los Estados árabes y africanos, declarando constituido el Consejo del Jebel-Nefusa.

¿Cómo definirías estas realidades?

Son todas las tribus de la montaña. Es importante porque Gadafi les tiene un miedo pánico, sabe que si se mueven, ocurrirá lo que les pasó a los italianos que fueron echados al mar y vencidos por ellos en la batalla de Shara-Shat hace cien años. Es importante porque marca definitivamente su paso bajo la bandera del Consejo de transición de Bengasi y se ponen bajo el mando de Mustafa Abd Al Jalil, el exministro de Justicia de Gadafi que se pasó a la insurgencia, recordando que el régimen de Trípoli ya ha perdido la legitimidad tanto a nivel nacional, como en el mundo árabe o a escala internacional. Además es la primera vez que un documento político de los rebeldes que, de hecho no han hecho llegar ninguna toma de posición relacionada con las ideas políticas, insiste en que quieren un Estado respetuoso de la ley, interesado por la justicia y la legalidad y dotado de instituciones civiles y que defienda los derechos humanos. Son palabras absolutamente nuevas en el lenguaje libio. Tampoco es secundario, ciertamente, el apoyo a la Resolución 1973 de la Onu sobre la «protección de los civiles», ni la condena a Gadafi por haber usado mercenarios en la sangrienta represión del pueblo libio. Resulta significativa, aunque discutible, la felicitación al gobierno de Qatar, a los Emiratos Árabes y al Consejo de Cooperación del Golfo por el apoyo prestado a los insurgentes. Al mismo tiempo, considero importantísimo que se resalte que Libia debe seguir siendo una y una sola, a diferencia de algún sector separatista que existe en Cirenaica. Libia será un solo país y se evitará la guerra civil. Sin embargo, esta ya existe. La conclusión invoca después a Dios, pero la impronta es absolutamente laica y abre un horizonte, pues insiste en la superación de los odios de los que ha sido responsable Gadafi.

¿Cómo influye este documento en la suerte de la crisis libia en la fase actual, en la que los rebeldes, con ayuda de la coalición de los "voluntarios", combaten ahora en la carretera de Sirte y se abre la cumbre de Londres que consagra de hecho el mando de la OTAN?

Hoy está la reunión de Londres en que participa también el intelectual y disidente Anwar Fekini como opositor, probable inspirador de la "declaración del Jebel-Nefusa». Fekini hablará en Londres y dirá que las ciudades de la montaña, en Tripolitania, están también en rebelión contra Gadafi y dispuestas a bajar a Trípoli. Desde este punto de vista, el último punto de la declaración, el que rechaza cualquier tipo de diálogo y acuerdo que ellos no decidan, es un claro ultimátum para que el coronel se vaya lo antes posible. Si no, van a venir "los de la montaña". Es probablemente el acto político más fuerte, en términos de presión, que haya tenido lugar hasta ahora en Libia para exigir la partida de Gadafi. Esto se confirma porque, si miras el mapa de Libia, el Jebel-Nefusa es una franja montañosa enorme y poblada por al menos trescientas mil personas que representan también una bonita marea de gente que puede realmente llegar a la capital libia. Y son la vanguardia anticolonial del país. Son los que, superando a los turcos que tenían que defender Trípoli el 26 de octubre de 1911, desbarataron las filas de los fusileros (bersaglieri) y de las tropas de montaña (alpini) italianos. Los guiaba el abuelo de Fekini que se llamaba Mohammed Fekini y que bajó con todos sus montañeses a caballo y destruyeron así prácticamente dos regimientos de nuestros soldados.

http://www.ilmanifesto.it/archivi/fuoripagina/anno/2011/mese/03/articolo/4373/

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Written by Eduardo Aquevedo

30 marzo, 2011 at 8:15

Publicado en GEOPOLITICA, LIBIA

Imperio otomano: lecciones sobre el drama de Libia…

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Revuelta en Magreb y medio oriente

Robert Fisk

Entre la furia del despertar árabe –para no mencionar nuestra propia crisis en torno a Libia, que se profundiza–, la vieja Constantinopla es una tónica, un recordatorio entre alminares y agua, palacios, museos, librerías, un viejo parlamento y un millar de pescaderías, que ésta fue en verdad la única capital unida que los árabes tuvieron jamás. Los sultanes llamaban a Beirut la joya de la corona de los otomanos, pero dos días de caminar las calles de la moderna Estambul –con decenas de miles de pasajeros abarrotando los viejos tranvías en la calle Independencia– me hicieron entender por primera vez lo minúsculo que era Líbano en el gran mapa otomano.

Tampoco se puede escapar de los otomanos. Allá en Taksim están las grandiosas embajadas antiguas británica y estadunidense; debajo de ellas, los grandes bancos de las potencias que se beneficiaron de las capitulaciones, y el hotel Gran Bretaña con sus extravagantes candelabros, que fue efímero hogar de Ataturk y Hemingway. De pronto me saca del ensueño una fotografía de 1917, de dos soldados turcos otomanos. Están en el desierto –¿Palestina, Siria, Arabia?– literalmente en harapos, con gorros como costales sobre las caras atormentadas y los pantalones colgando hechos jirones sobre las piernas. Resulta extraño ver uno de los primeros aviones de hélice detrás de ellos. ¿Serían ésos los adolescentes contra los que luchó Lawrence en la revuelta árabe, precursora del tifón que ahora engloba todo Medio Oriente?

En una librería cerca de la parada del tranvía en Istiklal compré la Vida de Atarturk escrita por el británico Andrew Mango hace más de diez años, pero que conserva la frescura de la investigación original sobre el fundador de la Turquía moderna. Sí, contiene las acostumbradas ambigüedades sobre las masacres de armenios (tema de acalorados debates, claro), pero también un recuento extraordinario de los principios de la carrera militar de Mustafá Kemal, que cruzó furtivamente Alejandría para combatir al lado de los rebeldes árabes contra Italia nada menos que en Libia. Y allí están los nombres familiares: Tobruk, Bengasi, Zawiya.

Enver Pachá, figura mucho más oscura en la historia turca –nada más pregunten a los armenios–, fue el comandante otomano en Cirenaica que puso sitio a las fuerzas italianas en Bengasi y se dedicó a unir a las tribus de los Senussi (sí, los mismos Senussi que esperan que ganemos su guerra contra Kadafi) contra los italianos. Los Senussi, por cierto, fueron fundados por un argelino llamado Muhammad Ibn Alí al-Senussi, quien se estableció en Cirenaica en 1843. La historia de la tribu, que llega hasta el rey Idris (derrocado por un tal coronel Kadafi en 1969), es descrita con agudeza cuando Mango señala que la solidaridad musulmana (en la guerra) era efectiva cuando se complementaba con el interés propio y el instinto de autodefensa.

Hay otros párrafos que podrían ser leídos por los David Cameron de este mundo. En una línea espléndida Mango explica que había que mostrar a los árabes que el Estado otomano regenerado era capaz de defenderlos, en tanto el propio Mustafá Kemal dice de la campaña en Libia: en ese tiempo, me di cuenta de que era inútil. Ciento ochenta otomanos y 8 mil árabes pudieron rodear a 15 mil italianos, pero los guerreros tribales árabes iban y venían según los movía el espíritu. La principal preocupación de los jeques, según descubrió Mustafá Kemal, era ganar tanto dinero como fuera posible, y mientras más durara la guerra, más dinero se podían meter a la bolsa.

En algún momento Enver Pachá envió a un amigo del futuro Ataturk a un oasis de los Senussi (Calo). Más tarde el amigo escribió: “En ese bendito lugar no se permite salir ni a las niñas de tres años. Las mujeres viven y mueren donde nacieron. Tal es la costumbre local. Aunque en los campamentos militares hay hombres y mujeres, no hemos podido ver el rostro de una mujer en los tres meses pasados, pues todas están ocultas por pesados velos. Vivimos como ascetas… Si salimos de aquí, nuestra próxima parada será sin duda el paraíso”.

La historia da vuelcos extraños. El imperio otomano se alió con Alemania tres años después –Ataturk se distinguió en Galípoli– y acabaría derrumbándose cuando Alemania perdió la guerra. Y, sin embargo, ahora los nietos y tataranietos de aquellos mismos turcos son vilipendiados en Alemania por tener demasiados hijos, hablar poco alemán y sobrevivir con el seguro del desempleo. Y el año pasado, la canciller Merkel afirmó que los esfuerzos por construir una sociedad multicultural han fallado en Alemania, aseveración apoyada por David Cameron, quien sabe tanto de migrantes turcos como de historia libia.

Porque, en realidad, ésa es una historia falsa. Alemania nunca emprendió un experimento altruista de multiculturalismo. Los turcos fueron allá a hacer los trabajos que los alemanes no querían. Los Gastarbeiter fueron animados a ir a Alemania a ofrecer mano de obra barata, más que como invitados de algún extraordinario programa social de mejoramiento intercultural, del mismo modo en que los primeros negros británicos llegaron luego de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a reconstruir Gran Bretaña… no porque quisiéramos darles mejores hogares.

Ataturk, desde luego, quería que los turcos fueran europeos tanto como Merkel y Cameron preferirían que todos los turcos se regresaran al imperio otomano. Pero tal vez nuestros amos en Europa (Sarkozy tanto como Cameron) harían bien en hojear una biografía de Ataturk en aquellos emocionantes días. La guerra de los Balcanes obligó a los otomanos a abandonar Cirenaica y aceptar la anexión italiana de Libia.

Enver Pachá se negó a aceptar ese hecho de la historia. Sostuvo que era peligroso decir a los miembros de tribus árabes que la paz se había concluido. Así pues, entregó a los Senussis a la sombría merced de los italianos, cuyo régimen fascista posterior a la Primera Guerra los asolaría durante dos décadas. Los paralelismos no son exactos, por supuesto. Pero sería interesante saber –si Kadafi se sostiene como lapa en Libia– cómo vamos a decirles a nuestros fieles rebeldes de Bengasi que la OTAN se ha quedado sin fuelle y prefiere la paz que más guerra.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

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Written by Eduardo Aquevedo

27 marzo, 2011 at 15:15

En el mundo árabe, una perspectiva real de libertad…

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The Independent
En los días finales del imperio otomano, diplomáticos de Washington –cónsules en Beirut, Jerusalén, El Cairo y otras ciudades–, organizaciones no gubernamentales de toda la región y miles de misioneros estadunidenses suplicaron al Departamento de Estado la creación de un Estado árabe moderno que se extendiera desde las costas de Marruecos hasta las fronteras de Mesopotamia y Persia. Creían que eso llevaría a gran parte del mundo musulmán a la órbita democrática de Europa y Occidente.

Desde luego, el acuerdo Sykes-Picot, que ya había dado forma en secreto a Medio Oriente, un agónico Woodrow Wilson y el repliegue de Estados Unidos hacia el aislacionismo echaron por tierra tan fantasiosas esperanzas. Además, ¿quién sabe si algunos árabes habrían preferido la civilización de Roma y, poco más de una década después, de Madrid y Berlín a las supuestamente decadentes democracias de otros lugares de Europa? Al final, la Segunda Guerra Mundial dañó a Túnez, Libia, Egipto y Líbano y dejó al resto comparativamente ileso. Pero éste es el momento de recordar los hubieras de la historia, porque hoy es posible vislumbrar un mundo futuro en el que pudiéramos viajar de Marruecos a la frontera Irán-Irak sin una visa en nuestro pasaporte. Que los árabes puedan llegar a eso con rapidez es, desde luego, otra cuestión.

Lo que no está en duda es la extraordinaria tempestad que atraviesa la región, la espectacular ruptura del mundo árabe que la mayoría de nosotros y la mayoría de los árabes hemos conocido a lo largo de nuestra vida. De las mohosas y corruptas dictaduras –el cáncer de Medio Oriente– está surgiendo un pueblo renacido. No sin derramamiento de sangre, y no sin mucha violencia tanto delante como detrás. Pero ahora por fin los árabes pueden esperar marchar hacia las cumbres resplandecientes. Todos los amigos árabes que tengo me han dicho exactamente lo mismo en las semanas pasadas: Nunca creí llegar a ver esto en mi vida.

Hemos observado cómo esos terremotos abrieron grietas y cómo las grietas se convirtieron en fisuras. De Túnez a Egipto, Libia y Yemen –cuya libertad está quizás a sólo 48 horas–, a Marruecos y Bahrein, y sí, tal vez incluso hasta Siria, los jóvenes valerosos han dicho al mundo que quieren libertad. Y de seguro obtendrán esa libertad en las próximas semanas y meses. Son palabras jubilosas, pero deben escribirse con la mayor precaución.

Pese a toda la confianza de David Cameron, no estoy tan seguro de que la operación en Libia vaya a tener un final feliz. De hecho, no estoy seguro de saber cómo va a terminar, aunque el vano y prepotente ataque de Estados Unidos al cuartel de Kadafi –casi idéntico al que escenificó en 1986 y que costó la vida a la hija adoptiva del coronel– demostró fuera de toda duda que la intención de Obama es liquidar al régimen. No tengo la certeza, tampoco, de que vaya a ser fácil crear una democracia en Bahrein, en especial cuando Arabia Saudita –el cáliz intocable, casi tan sagrado como Israel frente a las críticas– sigue enviando su soldadesca a cruzar el puente fronterizo.

He notado, desde luego, las prédicas de autores como Robert Skidelsky, quien cree que la fantasiosa liberación de Irak por Bush y Blair –cuyo resultado es que Teherán tiene el control efectivo del país– condujo a los levantamientos callejeros de hoy. “Pero la combinación de libertad y orden de las democracias occidentales… es producto de una larga historia que no se puede reproducir en breve plazo –ha dicho–. La mayoría de los pueblos no occidentales dependen de las virtudes personales del líder, no de los límites institucionales a su poder, para hacer tolerables sus vidas.” Entiendo el mensaje: no se puede confiar la democracia a los árabes: no están preparados para ella como lo estamos nosotros los occidentales y –ejem– los israelíes, claro. Es un poco como que Israel diga –como de hecho lo dice– que es la única democracia de Medio Oriente, y luego, para asegurarse de seguir siéndolo, ruegue a los estadunidenses dejar a Mubarak en el poder. Que fue exactamente lo que ocurrió en enero.

Israel es un caso que vale la pena examinar. Por lo regular capaces de considerable previsión, su gobierno, sus diplomáticos y sus partidarios extranjeros se han mostrado remisos y torpes en su respuesta a los sucesos que sacuden al mundo árabe. En vez de dar la bienvenida a un nuevo y democrático Egipto, hacen hoscas advertencias acerca de su volatilidad. Al parecer, para el gobierno de Israel la caída de dictadores a los que muchas veces ha comparado con Hitler es aún peor que su preservación. Podemos ver dónde radica el problema: un Mubarak siempre obedecerá las órdenes de Israel (vía Washington); un nuevo presidente no estará bajo esa presión. A los electores egipcios no les gusta el sitio de Gaza y están indignados por el despojo de tierra árabe para colonias israelíes en Cisjordania. Por cuantiosos que sean los sobornos de Washington, ningún presidente egipcio electo va a poder tolerar durante mucho tiempo ese estado de cosas.

Hablando de sobornos, el más cuantioso de todos fue entregado la semana pasada –en pagarés, claro está– por el monarca saudita, quien está desembolsando 150 mil millones de dólares por todo su reino feliz con la esperanza de evadir la ira del pueblo. Quién sabe, puede que le funcione por un tiempo. Pero, como siempre he dicho, observen a Arabia Saudita. Y no le quiten los ojos de encima.

En cambio, la epopeya que podemos darnos el lujo de olvidar es la guerra al terror. Apenas si ha salido algún gruñido de la tienda de Osama durante meses. ¿No resulta extraño? Lo único que he oído de Al Qaeda con respecto a Egipto fue un llamado a deponer a Mubarak… una semana después de que había sido derrocado por el poder popular. La carta más reciente del hombre de la caverna instaba a los pueblos heroicos del mundo árabe a recordar que sus revoluciones tienen raíces islámicas, lo cual debe de haberles caído de sorpresa a los habitantes de Egipto, Túnez, Libia, Yemen, Barhein y demás, porque todos ellos exigían democracia y libertad. Y allí está, en cierto modo, la respuesta a Skidelsky. ¿Acaso cree que todos ellos mienten? Y de ser así, ¿por qué?

Como dije, queda mucha sangre por correr. Y muchas manos entrometidas que querrán convertir las nuevas democracias en proyectos de dictaduras. Pero por una vez –sólo una vez–, los árabes pueden mirar las cumbres resplandecientes.

© The Independent

REBELION.ORG

Traducción para La Jornada: Jorge Anaya

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Written by Eduardo Aquevedo

24 marzo, 2011 at 5:15

Libia y los cuatro factores del conflicto…

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Redacción, BBC Mundo

Mientras Muamar Gadafi, en un mensaje desafiante, asegura a sus seguidores que van a salir "victoriosos" de la actual crisis en Libia, Estados Unidos sugiere que el coronel podría estar explorando opciones para exiliarse.

En ese contexto, en apariencia discrepante, hay cuatro factores clave que podrían decidir el equilibrio de fuerzas y que BBC Mundo explora a continuación.

Las tropas leales a Gadafi

El corresponsal de la BBC para temas de Defensa Nick Childs asegura que "la intervención internacional sin duda ha tenido un impacto sobre el terreno en Libia".

Aunque "Estados Unidos y los aliados insisten en que no están actuando como fuerza aérea de los rebeldes, sus acciones han repercutido en, por ejemplo, evitar la caída de Bengasi" en manos de las tropas leales a Gadafi.

El coronel libio "aún parece contar con más unidades de élite, como la denominada 32ª Brigada", y en las últimas horas se ha informado de continuos ataques por las fuerzas leales a Trípoli en Misrata, en el oeste, y Ajdabiya en el este.

Saadoun, un residente de Misrata, le dijo a la BBC que se observa un patrón diario en los ataques de las fuerzas gubernamentales. "El día comienza con intensos bombardeos y fuego de artillería", dice.

"Los tanques a continuación allanan el camino para que francotiradores suban a los edificios altos en el centro de la ciudad y proporcionen una buena cobertura a la artillería y los tanques", informa Childs.

Los rebeldes

Nick Childs dice que los ataques aéreos han reducido algunas de las ventajas militares del gobierno y han sido claramente un impulso psicológico para los rebeldes.

"Sin embargo, las fuerzas rebeldes en el este siguen estando mal organizadas", asegura.

"Hubo muchas deserciones militares a favor de los rebeldes desde el principio, pero se trataba principalmente de individuos en lugar de unidades formadas", manifiesta.

Mientras, Ben Brown, periodista de la BBC en Bengasi, la segunda ciudad libia, explica que no hay escasez de voluntarios o entusiasmo rebelde en el intento de avanzar hacia Ajdabiya, ciudad que controla los sistema de irrigación que surten de agua al principal bastión opositor.

Pero "los rebeldes -asegura Brown- han avanzado muy lentamente, están mal equipados y carecen de una estructura de mando".

De ahí que "su objetivo de llegar a Trípoli parezca un sueño lejano".

La coalición internacional

Por cuarta noche consecutiva se escucharon explosiones y fuego antiaéreo en la capital libia, aunque la alianza internacional no ha dado detalles de las operaciones.

Alan Little, corresponsal de la BBC en Trípoli, dice que pese a estas operaciones, en el frente diplomático los aliados no parecen estar cerca de una decisión sobre quién debe asumir el mando militar en general.

Acción aérea sobre Libia

Rusia y China han llamado a un cese el fuego inmediato.

Sin embargo, según el editor de la BBC para América del Norte, Mark Mardell, el presidente de EE.UU., Barack Obama, ha manifestado no tener absolutamente ninguna duda de que habrá un acuerdo sobre el tema.

Mardell cita a funcionarios de la Casa Blanca quienes aseguran que Obama, en conversación telefónica con el primer ministro del Reino Unido, David Cameron y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, coincidió con sus interlocutores en que la Alianza del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) debería jugar un papel clave.

Washington, asegura Mardell, ha hecho todo lo posible por tener un papel menos visible y la OTAN parece la "opción natural" para que asuma la dirección de las operaciones, algo que reclaman países como Reino Unido, Noruega o Italia.

No obstante, Francia tiene dudas sobre si la alianza debe estar al frente de la estructura de mando y ha expresado preferencias por un comando franco-británico.

El único miembro de la OTAN cuya población es mayoritariamente musulmana, Turquía, ha rechazado que el bloque encabece las acciones en Libia, aunque -dice Mardell- en una llamada de la Casa Blanca al primer ministro turco, Eecep Tayyip Erdogan, este estuvo de acuerdo en que un comando único de la alianza debe ser parte de un amplio esfuerzo internacional.

Este cambio de Ankara, de total oposición a una aceptación con matices, ha sido interpretado como un avance entre los aliados en su intento de superar las diferencias.

La comunidad internacional

Y mientras los aliados tratan de llegar a un acuerdo, se incrementan las presiones de la comunidad internacional a favor de una mayor claridad sobre la misión encomendada por Naciones Unidas, con llamados de Rusia y China a un cese el fuego inmediato en Libia.

Avión aliado

Los aliados debaten sobre quién debe asumir el mando militar en general.

Desde Moscú, el periodista de la BBC Daniel Sandford dice que el presidente ruso, Dimitri Medvedev, expresó además su preocupación por cómo se está desarrollando la operación en Libia y por "las posibles bajas entre civiles debido al uso indiscriminado de la fuerza aérea".

Pekín, entretanto, advirtió sobre la posibilidad de que los ataques aéreos creen lo que llamó "un desastre humanitario".

La Liga Árabe, por su parte, ha reafirmado su apoyo a la zona de exclusión aérea, pese a vacilaciones de los últimos días que, como señalan observadores, han amenazado con minar la estrategia occidental basada en un fuerte apoyo árabe en sus operaciones en Libia.

Amr Moussa, el presidente de ese grupo regional, ha expresado preocupación de que las acciones aéreas causen bajas civiles en lugar de ayudar a proteger a la población como se supone que lo hagan.

Mientras, el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo (Pérsico), Abdul Rahman bin Hamad, trató de despejar temores al asegurar que la intervención militar no es una invasión sino una manera de proteger a la población civil.

Lo cierto es que hasta el momento Qatar es el único miembro de la Liga Árabe que ha ofrecido apoyo concreto a la coalición al poner a disposición cuatro aviones jets.

Arabia Saudita, que cuenta con una fuerza aérea bien equipada, no ha decidido si tomará parte en las acciones militares.

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Written by Eduardo Aquevedo

23 marzo, 2011 at 13:30

La guerra contra Libia: hedor a petróleo…

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 Por Modesto Emilio Guerrero *

La decisión del Consejo de Seguridad de la ONU tiene por lo menos tres objetivos distintos íntimamente relacionados por la misma necesidad.

El más inmediato es impedir la derrota del Consejo Nacional opositor a Khadafi asentado en la ciudad de Benghazi. Este objetivo le sirve para el segundo, el de blindar la invasión de Arabia Saudita a Bahrein. Converge con la represión impuesta en ese emirato, en Túnez y en Yemen para desarticular la dinámica regional de las rebeliones árabes. El tercer objetivo es el control del Estado libio para asegurar sus yacimientos. Una gigantesca reserva de 46 mil millones de barriles de crudo liviano.

El petróleo libio –y su Estado, sin el cual no hay petróleo– debe ser visto como una necesidad de la geopolítica imperial del presente. No hay imperios sin materias primas. EE.UU., Japón, Canadá, Alemania, Francia, Italia, España, también China concentran esa necesidad. No por casualidad las multinacionales dominantes en la Libia de Khadafi quieren continuar después de él.

Hay una exacta continuidad de la era civilizatoria construida con los derivados de este crudo y la era abierta en este siglo. Pocas cosas que se muevan en este mundo desde comienzos del siglo XX pueden prescindir del petróleo como insumo básico. Lo que ha podido ser un avance para la humanidad terminó convertido en “excremento del diablo” en manos del capital. Esta definición pertenece a Juan Pablo Pérez Alfonzo, el ministro venezolano que ideó la OPEP en 1960. Cuando le preguntaron en una entrevista por qué una frase tan macabra para un recurso tan “útil”, le recordó al periodista que “en nombre del ‘oro negro’ creció la estadística de las guerras, que antes se hacían por otras cosas”. Tenía razón. (El Desastre, J. P. Pérez Alfonzo y Domingo Alberto Rangel, Ediciones Vadell, 84, Caracas, 1976.)

Estaríamos en presencia de la guerra número 37 por el control del petróleo en forma directa, desde la de 1914. Esta sería la primera según autores especializados, porque terminó en el pacto secreto entre Francia e Inglaterra en 1916 para repartirse Siria y el Medio Oriente bajo los mandatos de Mesopotamia y Palestina. (“Historia del Petróleo”, Daniel Yergin, 1992, y “Las guerras del petróleo”, Geoeconomía, revista del Instituto Choiseul para la Política Internacional y la Geoeconomía Nº 38, París, 2006.)

Siguiendo los datos de las mismas fuentes se contabilizan doce pactos de ocupación territorial entre potencias sin acudir a conflictos armados y alrededor de 75 golpes de Estado en Asia, Africa incluido el Magreb, el Golfo Pérsico, Europa del Este y América latina. Una cantidad indeterminada de guerras civiles han sido promovidas por las compañías petroleras. Yerguin sostiene que fueron 27 en el siglo XX, pero es difícil deslindarlas de las otras guerras y a veces comenzaron por golpes de Estado como las de Sudán, Nigeria e Indonesia.

Nuestro continente registró tres guerras directas por petróleo, dos en la región chaqueña, una entre Perú y Ecuador, además del conflicto por yacimientos en Guatemala durante la década de los ’80, y la Guerra de Malvinas que también desprendió algunas purulencias bituminosas. Uno de los tres ejes geoestratégicos del Plan Colombia, del Plan Puebla Panamá y del Objetivo Amazónico es el petróleo de la Orinoquia, de la Amazonía y de la franja norte de América Central.

Otro propósito clave en Libia es la OPEP. Las potencias necesitan el control del mercado petrolero mundial y el resguardo de reservas a largo plazo. El problema es que en el medio están los Estados y en algunos de ellos hay regímenes independientes, incluso antiimperialistas. La OPEP perdió a Irak-Kuwait, luego a Libia desde antes de ahora, quieren sacarles a Irán o a Venezuela y así paulatinamente hasta liquidar el sindicato.

Hay algo más que los tiene con el sueño alterado. Las “7 Hermanas” de empresas petroleras actuales se basan en siete Estados-nación de los cuales sólo dos, Malasia y Arabia Saudita, responden en forma directa a EE.UU. y la OTAN. Las otras cinco pertenecen a Estados independientes: China, Rusia, Irán, Venezuela, Brasil.

El valor de la propuesta del ALBA iba en el camino opuesto. Que una comisión internacional de países similares a Libia mediaran en la guerra para frenar la intervención de la OTAN y EE.UU. Se agotó en el camino por fuerza propia. La Unidad Africana no tiene base moral para actuar, porque se compone de regímenes represivos y la Liga Arabe jugó en el bando contrario. Libia fue quedando sola, con un déspota en Trípoli y una oposición proyanqui en Benghazi.

El hedor de una guerra preñada de petróleo.

*www.modestoguerrero.com

Pagina/12

La Liga Arabe y la Union Africana denuncian los bombardeos y convocan a la UE y la ONU

Contra Injerencia

La Unión Africana convocó hoy a una reunión para el 25 de marzo en Addis Adeba, con la Liga Arabe, la Organización de la Conferencia Islámica, la Unión Europea y las Naciones Unidas, para analizar la crisis libia y el inicio de acciones bélicas contra posiciones leales a Muammar Kadafi. El Comité de la Unión Africana integrado por Mauritania, Mali, Congo, Sudáfrica y Uganda, apeló a la “prudencia” de la comunidad internacional y reclamó “una acción africana urgente” para resolver la crisis libia.

La convocatoria del 25 de marzo en la capital etíope es para crear “un mecanismo de consultas permanentes y de acciones concretas” para resolver la situación en ese país.

En un comunicado, el Comité de la Unión Africana, reclamó la protección de los ciudadanos extranjeros comprendidos los trabajadores migrantes africanos que viven en Libia”. Desde El Cairo, Amr Mussa, secretario general de la Liga Arabe, a su vez reiteró sus críticas a la alianza internacional contra Kadafi porque sus ataques exceden la zona de protección aérea para los civiles rebeldes.

Mussa subrayó hoy que las misiones aéreas de ataque contra tropas leales a Kadafi “no han recibido la autorización de la comunidad internacional”.

Mussa pidió “el stop inmediato a todas las hostilidades” bélicas de ambas partes, en nombre de la Liga Arabe, dos de cuyos miembros, Emiratos Arabes y Catar, participan de las operaciones contra Gadafi.

http://contrainjerencia.com/index.php/?p=13032

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Written by Eduardo Aquevedo

21 marzo, 2011 at 8:40

Libia: Gadafi promete una “larga guerra”…

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El coronel Muamar Gadafi dijo este domingo que Libia estaba preparada para una "larga guerra", luego de que una coalición encabezada por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido atacara el sábado objetivos militares libios.

Los ataques se produjeron al amparo de la resolución 1973 de Naciones Unidas y su objetivo declarado fue proteger a la población civil de las ciudades que están bajo control de los rebeldes que se oponen a Gadafi.

Pero un hijo del coronel Gadafi, Saif al Islam, le dijo a la televisora estadounidense ABC que éstos habían sido "un grave error". "Un día se despertarán y se darán cuenta que estaban apoyando a la gente equivocada y que cometieron un grave error", le dijo Al Islam a la periodista de ABC Christiane Amanpour.

Muamar Gadafi

"Todos los libios están preparados para el martirio", dijo Gadafi. "Es como las armas de destrucción masiva en Irak. Es otro cuento", afirmó.

Más temprano, Muamar Gadafi había advertido que el ataque tendría graves consecuencias para occidente. "Estamos a punto de armar a todos los libios. Se les darán metralletas, piezas de artillería" dijo Gadafi en una llamada telefónica a la televisión estatal libia.

"Nos preparamos para una larga guerra y ustedes no tienen los medios para una guerra de esta naturaleza", afirmó el coronel, en el poder en Libia desde 1969.

"Todos los libios están preparados para el martirio. Venceremos. Van a morir porque esto no es más que un asunto interno, una guerra entre el pueblo libio y el nuevo nazismo", advirtió.

clic Lea también: La arriesgada apuesta de la ONU

Liga Árabe critica bombardeos

La televisión estatal libia también transmitió imágenes que, según las autoridades, demuestran que al menos 140 personas resultaron heridas durante los ataques de las fuerzas occidentales.

El gobierno libio también dijo que 48 personas murieron como consecuencia de los bombardeos, pero el jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., almirante Mike Mullen, dijo no haber recibido reportes de muertos ni heridos entre los civiles.

Ninguna de estas afirmaciones ha podido ser confirmada independientemente.

Camión quemándose en Libia

La Liga Árabe dijo que los bombardeos ibán más allá de lo necesario para imponer una zona de exclsuión aérea.

Pero la acción militar ya fue duramente condenada por el secretario general de la Liga Árabe, Amr Moussa, quien dijo que lo que estaba ocurriendo en Libia iba más allá de la imposición de la zona de exclusión aérea apoyada por la organización.

"Lo que queremos es la protección de los civiles, no el bombardeo de esos civiles", dijo este domingo Moussa, quien también convocó una reunión de emergencia para discutir la situación.

Las críticas de la Liga Árabe son importantes porque su apoyo fue clave para conseguir la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó la operación militar.

Y según la corresponsal de la BBC en Washington, Kim Ghattas, si ningún país árabe participa en el operativo, y si aumentan las críticas a la misma en la región, Estados Unidos podría reconsiderar su participación.

clic Lea también: La izquierda latinoamericana rechaza la "intervención" en Libia

"Operación limitada"

Los ataques de las tropas occidentales empezaron el sábado, luego de que tropas gubernamentales atacaran Bengasi pocas horas después de que Gadafi declarara un cese al fuego que, según él, no fue respetado por los rebeldes. A las 16:45 GMT aviones franceses destruyeron varios vehículos militares de las fuerzas leales a Gadafi que se encontraban en las afueras de la capital rebelde. La agencia Reuters informó haber visto unos 14 cadáveres cerca de los vehículos destruidos.

"No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando un tirano le dice a su pueblo que no habrá piedad." Barack Obama, presidente de EE.UU.

El Pentágono, por su parte, dijo que al menos 110 misiles Tomahawk fueron disparado desde barcos y submarinos estadounidenses en contra de defensas aéreas en Bengasi y Misrata este domingo temprano. Aviones de combate y bombarderos invisibles B-12 también participaron en los ataques, al igual que un submarino británico y aviones de la Fuerza Aérea del Reino Unido tipo Tornado.

clic En fotos: los aviones del ataque contra Libia

Durante su viaje por Brasil, el presidente de EE.UU., Barack Obama, dijo que Estados Unidos estaba participando en una "operación militar limitada" como parte de una "amplia coalición". "No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando un tirano le dice a su pueblo que no habrá piedad", explicó Obama el sábado.

El primer ministro británico, David Cameron, por su parte, dijo que la acción militar contra Libia era "necesaria, correcta y legal". Y el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, dijo que la acción de la comunidad internacional era necesaria para detener "la locura homicida" del coronel Gadafi.

clic Lea también: EE.UU., Reino Unido y Francia lideran ataque contra Libia

"Ataque exitoso"

Por lo pronto, el almirante Mullen dijo que los ataques habían anulado las defensas aéreas de Gadafi, permitiendo así la imposición de la zona de exclusión aérea. Y, según el máximo responsable militar estadounidense, las tropas leales al coronel Gadafi ya no están avanzando hacia la capital rebelde de Bengasi. Estados Unidos lanzó más de 100 misiles el domingo por la madrugada.

Según el experto en temas militares de la BBC, Jonathan Marcus, en estos momentos los especialistas de la coalición occidental deben estar estudiando las imágenes obtenidas a través de sus diferentes dispositivos de inteligencia para decidir si algunas de las defensas aéreas de Gadafi deben ser bombardeadas una vez más. La coalición también monitoreará el movimiento de las tropas oficialistas cerca de ciudades clave densamente pobladas, como Bengasi y Misrata.

Y cualquier acción ofensiva de su parte podría traducirse en nuevos ataques aéreos, dijo Marcus. Mientras, el periodista de la BBC Kevin Connolly, quien se encuentra en la ciudad rebelde de Tobruk, dijo que una vez que las defensas antiaéreas de Gadafi sean inutilizadas, los aviones de combate de la coalición empezarán a patrullar el espacio aéreo libio de forma más constante.

Y, según Connolly, entonces se verá hasta que punto están dispuestos a atacar a las tropas de tierra leales al coronel. "Eso determinará el resultado de la campaña", agregó.

"A la sombra de los aviones de la coalición el coronel Gadafi podría verse imposibilitado de montar operaciones ofensivas. Pero los rebeldes tampoco tendrían la capacidad para intentar disputarle el control en la zona oeste del país." Jonathan Marcus, BBC

"A la sombra de los aviones de la coalición el coronel Gadafi podría verse imposibilitado de montar operaciones ofensivas. Pero los rebeldes tampoco tendrían la capacidad para intentar disputarle el control en la zona oeste del país", explicó por su parte Marcus.

"Pero ese no sería un resultado atractivo para Washington, Londres o París, pues en cada una de esas capitales los líderes han insistido que Gadafi se tiene que ir", recordó nuestro corresponsal. Para Marcus, la decisión final de qué tan lejos llegar con las acciones militares será un decisión más política que militar.

Pero las críticas de la Liga Árabe, así como los llamados de Rusia y China -que se abstuvieron durante la votación del Consejo de Seguridad de la ONU- y de la Unión Africana, que urgieron a todas las partes en conflicto a cesar sus acciones militares, seguramente pesarán en la decisión final.

clic Lea también: Libia y el "altruismo diplomático" de China y Rusia

Trípoli, Misrata y Bengasi

Según varios testigos, los disparos de las baterías antiaéreas iluminaron el cielo de Trípoli este domingo por la madrugada y se escucahron varias explosiones. Estas fuentes le dijeron al servicio árabe de la BBC que los ataques se habían concentrado en las áreas de Sawani, Ghasheer y Airport Road, ubicadas al este de la capital. Se cree que todas estas áreas albergan bases militares.

Según el corresponsal de la BBC en Trípoli, Allan Little, en estos momentos la situación en la capital libia es relativamente calma. "El tráfico es el de un día normal, pero la atmósfera es bastante tensa", dijo Little. Mientras, un portavoz rebelde en la ciudad rebelde de Misrata, le dijo a la BBC que este domingo las tropas pro Gadafi habían lanzado nuevos ataques en su contra.

El coronel Gadafi ha gobernado Libia por más de 40 años, pero el mes pasado empezó un levantamiento popular en su contra, luego de que los gobernantes de décadas de Túnez y Egipto fueran obligados a renunciar por el descontento popular.

clic Lea también: Más que una zona de exclusión aérea

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Written by Eduardo Aquevedo

20 marzo, 2011 at 10:15

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