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P. Krugman: Depresión y democracia…

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PAUL KRUGMAN 18/12/2011

Ha llegado la hora de empezar a llamar a la actual situación por su nombre: depresión. Es verdad que no es una réplica exacta de la Gran Depresión, pero esto no sirve de mucho consuelo. El paro, tanto en Estados Unidos como en Europa, sigue siendo desastrosamente alto. Los dirigentes y las instituciones están cada vez más desprestigiados. Y los valores democráticos están sitiados.

Las exigencias de una austeridad cada vez más radical han provocado una irritación inmensa

En cuanto a esto último, no estoy siendo alarmista. Tanto en el frente político como en el económico, es importante no caer en la trampa del "no tan malo como". No se puede considerar aceptable el paro elevado simplemente porque no haya alcanzado las cotas de 1933; las tendencias políticas no son buena señal y no deben tolerarse por el mero hecho de que no haya ningún Hitler a la vista.

Hablemos, en concreto, de lo que está pasando en Europa (no porque todo vaya bien en Estados Unidos, sino porque no todo el mundo comprende la gravedad de los acontecimientos políticos europeos).

Lo primero de todo, la crisis del euro está destruyendo el sueño europeo. La moneda común, que se suponía que debía unir a los países, ha generado, en cambio, un ambiente de amarga acritud.

Concretamente, las exigencias de una austeridad cada vez más radical, sin ningún plan de fomento del crecimiento que las contrarreste, han causado un daño doble. Han fracasado como política económica, al agravar el problema del paro sin restaurar la confianza; una recesión a escala europea parece ahora probable, incluso si se contiene la amenaza inminente de la crisis financiera. Y han provocado una irritación inmensa, con muchos europeos furiosos por lo que consideran, justa o injustamente (o en realidad, un poco ambas cosas), un despliegue de poder alemán sin miramientos.

Nadie que conozca la historia de Europa puede contemplar este resurgimiento de la hostilidad sin sentir un escalofrío. Con todo, puede que estén pasando cosas peores. Los populistas de derechas están en auge, desde Austria, donde el Partido de la Libertad (cuyo líder tenía conexiones con los neonazis) está a la par en las encuestas con los partidos tradicionales, hasta Finlandia, donde el partido antiinmigración Verdaderos Finlandeses tuvo un éxito electoral considerable el pasado abril. Y estos son países ricos cuyas economías han aguantado bastante bien. Los problemas parecen todavía más amenazadores en países más pobres de Europa Central y del Este.

El mes pasado, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) certificaba una caída en picado de la ayuda pública a la democracia en los países de la "nueva UE", aquellos que se unieron a la Unión Europea tras la caída del muro de Berlín. No es de extrañar que la pérdida de fe en la democracia haya sido mayor en los países que han sufrido las recesiones económicas más graves.

Y en al menos un país, Hungría, las instituciones democráticas se están debilitando mientras hablamos.

Uno de los principales partidos de Hungría, Jobbik, es una pesadilla sacada de los años treinta: es antigitanos, antisemita y hasta tenía una rama paramilitar. Pero la amenaza inminente proviene de Fidesz, el partido de centro-derecha que gobierna el país.

Fidesz consiguió una abrumadora mayoría parlamentaria el año pasado, en parte, al menos, por dos razones; Hungría no está en el euro, pero se ha visto gravemente perjudicada por la adquisición de préstamos a gran escala en divisas extranjeras y también, seamos francos, por culpa de la mala gestión y la corrupción de los partidos liberales de izquierdas que estaban entonces en el Gobierno. Ahora, Fidesz, que forzó la aprobación de una nueva Constitución la primavera pasada con la oposición del resto de partidos, parece decidido a aferrarse permanentemente al poder.

Los detalles son complejos. Kim Lane Scheppele, que es la directora del programa sobre Derecho y Asuntos Públicos de Princeton -y que ha estado siguiendo de cerca los acontecimientos en Hungría-, me dice que Fidesz está aprovechando medidas solapadas para suprimir la oposición. Hay una propuesta de ley electoral que establece unos distritos injustamente divididos, diseñados para hacer que sea casi imposible que otros partidos formen Gobierno; la independencia judicial se ha puesto en peligro y los tribunales están abarrotados de simpatizantes del partido; los medios de comunicación estatales se han convertido en órganos del partido y hay una campaña contra los medios independientes, y una enmienda constitucional penalizaría en la práctica al principal partido de la izquierda.

En conjunto, todo esto equivale a la reinstauración del Gobierno autoritario bajo un finísimo barniz de democracia, en el corazón de Europa. Y es una muestra de lo que podría pasar de manera mucho más generalizada si esta depresión continúa.

No está claro lo que se puede hacer respecto al giro hacia el autoritarismo de Hungría. El Departamento de Estado de Estados Unidos, dicho sea en su favor, ha estado prestando mucha atención al asunto, pero este es esencialmente un asunto europeo. La Unión Europea ha perdido la oportunidad de evitar que el partido se aferrase al poder en un primer momento (en parte porque la nueva Constitución fue aprobada a la fuerza mientras Hungría ocupaba la presidencia rotatoria de la Unión). Ahora será mucho más difícil deshacer lo hecho. Pero es mejor que los dirigentes de Europa lo intenten, o se arriesgan a perder todo aquello que defienden.

Y también tienen que replantearse sus políticas económicas fallidas. Si no lo hacen, la democracia experimentará nuevos retrocesos (y la ruptura del euro podría ser la menor de sus preocupaciones).

Paul Krugman es profesor de Economía en Princeton y premio Nobel 2008. © 2011 New York Times Service Traducción de News Clips.

Depresión y democracia · ELPAÍS.com.

R. Fisk: Los banqueros, los dictadores de Occidente…

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Robert Fisk, The Independent

 

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Una indignada afirma en un cartel que las ideas no pueden ser desalojadas, fuera del campamento Ocupa en San Francisco, clausurado por las autoridades de la ciudadFoto Ap

 

Debido a que debo escribir desde la región que produce más frases hechas por metro cuadrado que cualquier otro tema, quizá debería hacer una pausa antes de lamentarme por toda la basura y estupideces que he leído sobre la crisis financiera mundial. Pero voy a abrir fuego. Opino que los reportes sobre el colapso han caído más bajo que nunca, al grado de que ni la información de Medio Oriente se difunde con la clara obediencia que se rinde a las mismas instituciones y a los expertos de Harvard que colaboraron para crear este desastre criminal mundial.

Iniciemos con la llamada primavera árabe, que es en sí una grotesca distorsión verbal de lo que en realidad es un despertar árabe-musulmán que está sacudiendo a Medio Oriente; y los sucios paralelismos que se establecen entre estos movimientos y las protestas sociales en las capitales occidentales. Se nos ha engañado con los reportes de los pobres y los que no tienen que han tomado una página del libro de la primavera árabe, sobre la forma en que fueron derrocados los regímenes de Egipto, Túnez y, hasta cierto punto, Libia, y de cómo esto inspiró a estadunidenses, canadienses, británicos, españoles y griegos a manifestarse masivamente. Pero todo esto es absurdo.

La verdadera comparación ha sido inventada por los periodistas occidentales, siempre ansiosos por exaltar las rebeliones contra los dictadores árabes mientras ignoran las protestas contra los gobiernos democráticos de Occidente. Siempre desesperados por sacar de contexto las manifestaciones para sugerir que simplemente se deben a una moda originada en el mundo árabe. La verdad es algo distinta.

Lo que llevó a decenas de miles de árabes a las calles, y que después se volvieron millones en las capitales de Medio Oriente, fue la demanda de dignidad y la negativa a aceptar a las dictaduras de familias locales que son, de hecho, dueñas de estos países. Los Mubarak, los Ben Alí, los Kadafi, los reyes y emires del golfo y Jordania, y los Assad, todos ellos creían tener derecho de propiedad sobre naciones enteras. Egipto pertenecía a Mubarak Inc., Túnez a Bel Alí Inc. (y a la familia Traboulsi), Libia a Kadafi Inc. Los mártires de las dictaduras murieron para constatar que sus países pertenecían a los pueblos.

Este es el verdadero paralelismo con Occidente. Ciertamente los movimientos de protesta son contra las grandes corporaciones, en una causa perfectamente justificada, y contra los gobiernos. Lo que han descubierto los manifestantes, de manera algo tardía, es que durante décadas han sido engañados por democracias fraudulentas, que votan abnegadamente por partidos políticos que, después de triunfar en las urnas, entregan el mandato democrático y el poder popular a bancos, comerciantes y agencias calificadoras, todas ellas respaldadas por un coto de negligentes y deshonestos expertos de las más costosas universidades estadunidenses y think-tanks, que mantienen la ficción de que existe una crisis globalizada, en vez de una treta masiva contra los electores.

Los bancos y agencias calificadoras se han vuelto los dictadores de Occidente. Igual que los Mubarak y los Ben Alí, los bancos creyeron –y siguen creyendo– que son dueños de sus países. Las elecciones que les han dado poder, gracias a la cobardía y complicidad de los gobiernos, se vuelven tan falsas como los comicios en los que los árabes eran obligados a participar, década tras década, para ungir como gobernantes a los propietarios de sus países.

Goldman Sachs y el Banco Real de Escocia son los Mubarak y Ben Alí de Estados Unidos y Gran Bretaña, que devoraron la riqueza de los pueblos mediante tramposas recompensas y bonos para sus jefes sin escrúpulos a una dimensión infinitamente más rapaz que la pudieron imaginar los codiciosos dictadores árabes.

No fue necesario, aunque me fue útil, ver el programa Inside Job de Charles Ferguson transmitido esta semana por la BBC para demostrarme que las agencias calificadoras y los bancos estadunidenses son intercambiables, que el personal de ambas instituciones se mueve sin trámites entre las agencias, los bancos y el gobierno de Estados Unidos. Los mismos muchachos calificadores (casi siempre varones, claro) que calificaron con triple A préstamos devaluados y sus derivados en Estados Unidos ahora atacan a zarpazos a los pueblos de Europa –mediante su venenosa influencia en los mercados– y los amenazan con disminuir o retirar las mismas calificaciones a naciones europeas, que alguna vez otorgaron a criminales, antes del colapso financiero estadunidense.

Siempre he creído que los argumentos mesurados tienden a ganar las discusiones. Pero perdónenme, ¿quiénes son estas criaturas cuyas agencias calificadoras ahora espantan más a Francia de lo que Rommel lo hizo en 1940?

¿Por qué no me lo dicen mis colegas periodistas en Wall Street? ¿Por qué la BBC, CNN y –ay, Dios– hasta Al Jazeera, tratan a estas comunidades criminales como incuestionables instituciones de poder? ¿Por qué nadie investiga, como ha comenzado a hacerlo Inside Job, estos escandalosos tratos sucios? Todo esto me recuerda la manera igualmente cobarde en que los reporteros estadunidenses cubren Medio Oriente, la forma tenebrosa en que siempre evitan hacer críticas directas a Israel, siempre bajo el poder de un ejército de cabildos pro Likud que explican a los televidentes que la labor de paz de Estados Unidos en el conflicto israelí-palestino merece nuestra confianza; y por qué los buenos son los moderados y los malos son los terroristas.

Al menos los árabes han empezado a ignorar estas tonterías. Pero cuando los que protestan contra Wall Street hagan lo mismo, se convertirán en anarquistas, terroristas sociales en las calles de Estados Unidos que exigen que los Bernanke y Gethner enfrenten un juicio como al que se ha sometido a Hosni Mubarak. Nosotros, en Occidente, hemos creado a nuestros propios dictadores, pero a diferencia de los árabes los volvimos intocables.

El primer ministro de Irlanda, Enda Kenny, informó solemnemente a sus compatriotas esta semana que ellos no son responsables de la crisis en la que se encuentran. Ellos ya lo sabían, desde luego. ¿Por qué no les dijo de quién es la culpa? ¿No va siendo hora de que él y los otros primeros ministros europeos nos lo digan, y también de que los reporteros nos lo informen?

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

La Jornada: Los banqueros, los dictadores de Occidente.

Pablo Milanés critica graves tendencias en Cuba en carta abierta…

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El cantante cubano criticó el maltrato que sufren las Damas de Blanco en Cuba, la autocensura en la prensa y el silencio de los intelectuales en la isla.

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Afp
Publicado: 30/08/2011 13:46

Miami. El cantante cubano Pablo Milanés, revolucionario por convicción, criticó el maltrato que sufren las Damas de Blanco en Cuba, la autocensura en la prensa y el silencio de los intelectuales en la isla, en una dura carta abierta a un periodista castrista en Miami, publicada este martes.

El cantautor, que se encuentra de gira por Estados Unidos, dirigió su carta al periodista Edmundo García, una personalidad de la radio en Miami gracias a su programa La Noche se Mueve, donde ataca al exilio de Miami y defiende a la revolución cubana.

García cuestionó la semana pasada en un artículo el comportamiento de Milanés en algunas entrevistas a medios internacionales en Estados Unidos, donde se dijo crítico del sistema, pero revolucionario y hombre de izquierdas.

"Mis 53 años de militancia revolucionaria me otorgan el derecho, que muy pocos ejercen en Cuba, de manifestarme con la libertad que requieran mis principios y esa libertad implica que no tengo ningún compromiso a muerte con los dirigentes cubanos, a los que he admirado y respetado, pero no son Dioses, ni yo soy fanático, y cuando siento que puedo hacer un reproche y decir no, lo digo, sin miedo y sin reservas", se defendió Milanés en una carta fechada en Miami.

"Cuando veo que unas señoras vestidas de blanco protestan en la calle y son maltratadas por hombres y mujeres, no puedo por menos que avergonzarme e indignarme y, de algún modo, aunque no estemos de acuerdo absolutamente, solidarizarme con ellas en su dolor", señaló Milanés sobre las Damas de Blanco, el grupo de mujeres que piden desde 2003 la libertad de los presos políticos.

"Porque lo más vil y lo más cobarde puede ser que una horda de supuestos revolucionarios ataque despiadadamente a estas mujeres. No hay ningún código que defienda eso en el mundo, es más, la violencia de género se queda corta al ver esas salvajes manifestaciones", agregó.

El cantante defendió sus entrevistas a la prensa en Estados Unidos y apuntó: "Soy yo el que me sirvo de esos periódicos para que difundan las entrevistas que en Cuba me están negadas y que sueño con que aparezcan en el Granma y las lea todo el pueblo y que un sólo periodista, uno sólo de los tantos miles que hay en la isla, tenga lo que hay que tener para dar a conocer lo que tantos años llevo expresando".

El trovador fue ovacionado al presentarse el sábado por primera vez en Miami, capital del exilio cubano, ante una audiencia de entre 2 mil 500 y 3 mil personas -muchos de ellos cubanos- en un auditorio preparado para 5 mil butacas.

Pablo Milanés también lanzó sus dardos contra la intelectualidad de su país.

A su regreso a La Habana, "le digo por este medio a la intelectualidad cubana, a los artistas, a los músicos y a los altos cargos del Estado, que no me susurren más al oído: ‘Estoy de acuerdo contigo, pero ¡imagínate!’." "Yo no estoy arrepentido de incinerarme solo en mi actitud, pero es triste y vergonzoso que haya un silencio cómplice tan funesto como tu manifestación, Edmundo. Estas dos conductas, una en Miami y otra en La Habana, increíblemente al final convergen en su propia contradicción".

Para concluir la dura crítica contra el periodista y los extremistas, el trovador remató: "Tú vas al blanco o al negro, (más al negro que al blanco) y no tienes matices y los años irremediablemente te van a hacer aprender lo que es un verdadero revolucionario o inexorablemente vas a ingresar en ese mundo en el que he visto a tantos como tú, vagando, perdido en la nada".

LA JORNADA.MX

Escrito por Eduardo Aquevedo

31 agosto, 2011 a 19:15

Honduras: abierta represión contra estudiantes y académicos de sociología y ciencias sociales…

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Reproducimos aquí esta denuncia, y expresamos nuestra total solidaridad con los estudiantes, docentes y trabajadores constantemente perseguidos y reprimidos por militares y policías al servicio del gobierno conservador impuesto después del golpe de estado perpetrado en el año 2009 en ese país hermano. Ahora la represión cae sobre los sociólogos reunidos en su Congreso Nacional, del mismo modo que golpea de manera permanente a todas las fuerzas democráticas del país.  Nuestro deber es mantener esta denuncia de manera constante y sin concesiones. E. Aquevedo

Adjunto esta denuncia del Dr Juan Almendarez, ex Rector  de la UNAH, contra  el ataque  Militar policial  que ocurrió el 6 de mayo, en el momento en que estabamos en la Asamblea de Clausura del II Congreso Nacional de Sociologia.
Saludos.
R. Briceño J

SUBASTA SANGRIENTA
(Honduras abierta a los Negocios)

Juan Almendares

Bajo el principio del placer (hedónico, individualista y corporativo) se ha iniciado de la forma más cínica la “Venta Abierta de Honduras” bajo el principio de aumentar la tasa de ganancia de la acumulación histórica del capital oligárquico  articulado  con las multinacionales.

Se trata de un proceso experimental destructor de la vida, biodiversidad y cultura. Es concesionario  de privilegios para las empresas mineras, madereras, camaroneras y represas.

Promotor de la dominación cultural y de la perdida de la soberanía alimentaria. Responsable directo de las condiciones paupérrimas: hambre miseria y sufrimiento de las comunidades originarias, garifunas, misquitas , campesinas y de la clase obrera

Dos instrumentos pretenden garantizar la Venta de Honduras: la guerra mediática multimillonaria y el aparato represivo integrado por  militares, policías, seguridad privada y sicarios. Ambos instrumentos   condicionan el pensamiento único y dominante de la oligarquía que aniquila la libertad de expresión y reprime la movilización de los sectores de oposición y resistencia.

El seis de mayo 2011  en horas de la mañana, se desarrolló una manifestación de 300 estudiantes del CURN de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en la ciudad de San Pedro Sula; lugar donde ocurrió el inicio de la operación “Honduras Abierta a los negocios” (Honduras Open For Business).

Inmediatamente hicieron presencia los cuerpos represivos del Estado, quienes  dispararon contra los manifestantes. Utilizaron  tanquetas y lanzaron varias decenas de bombas lacrimógenas.

El camarógrafo de Globo TV, Uriel Gudiel Rodríguez, fue hospitalizado a raíz de ser golpeado por una bomba lacrimógena,  arrastrado  por los cuerpos represivos  con el objeto de atenazar  la libertad de expresión

Condenamos la Venta de la Patria y la violación de los derechos humanos por  los cuerpos represivos del Estado y el atentado contra el camarógrafo de TV Globo.

En igual forma señalamos  que la invasión de los cuerpos militares y policiales a la UNAH y a la Universidad Pedagógica han ocurrido con frecuencia después del golpe militar del 28 de junio del 2009; a vista y paciencia  y en algunos casos a petición de las autoridades universitarias.

Sin embargo a pesar de la persecución, trauma , terror  y tortura de docentes y estudiantes comprometidos con la justicia social y los derechos humanos no ha sido posible castrar la conciencia de la resistencia docente estudiantil.

Repudiamos todo proceso de invasión militar , policial y de seguridad  privada  al  Alma Mater y a la Universidad Pedagógica Francisco Morazán y  la cacería de las ideas patrióticas  que defienden la vida, dignidad histórica y la autodeterminación de los pueblos

La unidad docente estudiantil y de toda la comunidad universitaria con el pueblo en resistencia es esencial para que nuestra Patria no sea una vulgar mercancía.   ¡Total rechazo a la subasta sangrienta!¡Alta es la noche y Morazán vigila!

Tegucigalpa 6 de mayo 2011

Vargas LLosa, el liberalismo y las dictaduras… Entrevista

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Vargas a la carga

 Por Luis Bruschtein

Antes de los ‘80 se decía que los liberales en política eran intervencionistas en economía. Y al revés. Los liberales en economía eran autoritarios en política. Autoritarios quiere decir que en realidad fragoteaban todo el tiempo para dar golpes militares. Viene a cuento porque el discurso liberal épico del escritor Vargas Llosa pareciera desconocerlo. Los liberales argentinos fueron golpistas desde el ’30 en adelante. Se dieron casos ridículos porque un buen militar tiene que ser nacionalista. Pero cada vez que un militar “nacionalista” dio un golpe, puso a un ministro de Economía liberal. Los golpes militares tuvieron siempre un discurso anticorrupción y supuestamente nacionalista con fragor de botas y banderas, pero fueron liberales en economía.

Se decía que un liberal en economía tenía que ser irremediablemente autoritario en política porque las medidas económicas de libre mercado son esencialmente antipopulares, y se pensaba que solamente podían ser aplicables con represión y mano dura. Eso no estaba en discusión y así sucedía.

Por el contrario, se decía que un liberal en política era intervencionista en la economía –o sea, lo contrario al libre mercado– porque las fuerzas del mercado no son democráticas, ya que siguen otras reglas, como la ley del más fuerte –el que más tiene, más gana y tiene más capacidad para sobrevivir y eliminar al más débil– que es lo opuesto a la democracia, donde todos los votos tienen el mismo valor. El libre mercado no es democrático porque favorece al más fuerte. Entonces, para ser democrático en economía, había que intervenir a través del Estado para equilibrar fuerzas y derechos.

El liberalismo original, el de los textos clásicos que plantearon igualdad ante la ley y de oportunidades, surgió en oposición a las monarquías y de allí se construyó el costado épico de su discurso. Pero, ya en el siglo XX, la herramienta política del liberalismo económico no fueron los votos sino los golpes militares. El liberalismo que llega a la modernidad no es el de los carbonarios sino el de los países centrales y el de los grandes capitales, o sea el discurso de los poderosos, que en nuestros países se verificó en invasiones y dictaduras. Ningún golpe de Estado se hizo en nombre de las dictaduras. Por el contrario, se hicieron “para defender la libertad y la democracia”. Los dictadores se presentaban siempre como demócratas. Además no es casual que los que defienden a los militares de la dictadura en la Argentina sean, sobre todo, los sectores liberales. Cuanto más liberales en el discurso, más los defienden y muchos de ellos son amigos y tienen relaciones personales con los viejos represores. José Alfredo Martínez de Hoz no era populista. Por el contrario, era muy representativo del capital concentrado que se expresaba en términos de “defensa de la democracia”, e ideológicamente se definía como un gran liberal.

Queda demostrado que, por lo menos en la Argentina moderna, ese liberalismo no fue democrático. En todo caso fueron más democráticos los acusados de populistas, como Yrigoyen y Perón, porque ampliaron derechos ciudadanos, aunque para ello debieron afectar intereses económicos.

En la excelente entrevista que le hicieron Martín Granovsky y Silvina Friera, publicada ayer por Página/12, el escritor peruano se ataja y afirma que los que apoyaron dictaduras no son verdaderamente liberales, y que no tiene por qué hacerse cargo de lo que hicieron otras personas que se dicen liberales, aun cuando hayan sido referentes ideológicos suyos, como Milton Friedman o Friedrik von Hayek, que respaldaron calurosamente a la dictadura de Augusto Pinochet en Chile y formaron parte de la Sociedad Mont Pelerin que trajo a Vargas Llosa a la Argentina.

La pasión y energía que invirtió –según relata en esa entrevista– en desentrañar las contradicciones del discurso revolucionario que lo había seducido en los ’60, contrasta con el desinterés y hasta la pereza intelectual que muestra el escritor frente a esas contradicciones del discurso liberal en los países de América latina.

Desinterés y pereza, más que ceguera o ingenuidad, porque en cada reunión a la que asiste en la región está acompañado por dirigentes y personajes que son empresarios o asesores de grandes empresas devenidos en políticos, más que políticos con trayectorias que sobresalgan por sus desempeños democráticos y pensamientos profundos. Aquí en la Argentina, su principal anfitrión fue Mauricio Macri, un hombre que repite que prefiere la mano dura antes que la negociación o que estigmatiza los inmigrantes de los países vecinos.

Vargas Llosa afirmó que el populismo y la izquierda ganaron una batalla al conseguir que el término “liberal” sea tomado como una mala palabra. En realidad, la izquierda y el supuesto populismo no estaban para dar ninguna batalla en los años ’90. Fueron los mismos liberales los que lograron ese desmérito.

En los años ’80, con el comienzo de la globalización, los gobiernos militares ya no ofrecían seguridad jurídica para la desbordante liquidez mundial. A partir de allí, no hubo más golpes. Cuando estos supuestos liberales dejaron de buscarlos o apoyarlos, se acabaron los golpes en América latina. O si los hubo, fracasaron. Las nuevas herramientas para llevar adelante esas políticas económicas fueron la presión mediática, los golpes de mercado y, por supuesto, las poderosas consecuencias de un nuevo ordenamiento mundial con hegemonía unilateral norteamericana. En el caso de la Argentina, esas presiones doblegaron a los partidos tradicionales desde la segunda mitad del gobierno de Alfonsín, más los dos gobiernos de Carlos Menem y el gobierno de la Alianza. Fueron más de 15 años de neoliberalismo que culminaron con la mitad de la población por debajo de la línea de pobreza.

Pero la ola fue tan fuerte que, de la misma manera que en los años ’70 se habían reproducido como una plaga las dictaduras en la región, entre los ’80 y los ’90 se extendieron las experiencias neoliberales y en todos los países con los mismos resultados desastrosos. Pensadores populares que habían participado en el desarrollo de la Teoría de la Dependencia como el brasileño Fernando Henrique Cardoso se convirtieron al neoliberalismo y, en su caso, fue el presidente que aplicó esas teorías en Brasil. El peronismo en la Argentina, que había sido el gran muro de contención contra esas medidas, se dio vuelta con el menemismo y se convirtió en su herramienta política. Algunos gobiernos se cuidaron un poco más, Brasil no privatizó su petrolera estatal y en Chile tampoco lo hicieron con la empresa del cobre. En la Argentina, el menemismo vendió hasta la vajilla de la abuelita. En todos hubo una reacción en contra. En la Argentina, donde esas políticas habían sido salvajes, la crisis fue más profunda y la reacción popular, más violenta. Se equivoca Vargas Llosa: la izquierda o el supuesto populismo no tuvieron ningún mérito en la campaña por convertir al liberalismo en mala palabra. Fue todo obra de los mismos liberales, algunos de los cuales lo acompañan ahora cuando viene a darles charlas magistrales.

No existe liberal de izquierda, ni liberal progresista, y cuando hablan equívocamente de progreso o de cambio, siempre son cambios regresivos que favorecen al más fuerte. Cualquier desviación del libre mercado es considerada “colectivista”. Ni hablar de la distribución de la riqueza. En suma: para ser liberal hay que ser rico o, por lo menos, no hay que ser pobre. Esta expresión de un liberalismo donde prima lo que ellos llaman libertades económicas sobre los factores sociales, y donde el valor supremo es el de la propiedad, es más bien el neoliberalismo, una versión parcial y más cruda de los viejos ideales de los revolucionarios antimonárquicos que en su idealismo ponían por delante la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades. Esta segunda parte del discurso de los viejos liberales no está muy considerada por quienes en la actualidad se asumen como sus discípulos, porque la única forma de que haya igualdad de oportunidades es a través de un Estado que regule los procesos económicos preservando una dinámica democrática.

Resulta simpático advertir que antes a los marxistas se les decía “materialistas” porque afirmaban que lo económico determinaba por sí sólo lo social y cultural. A los viejos liberales se les llamaba idealistas” porque decían que las ideas determina  todo lo demás. Pero estos nuevos liberales ya no son idealistas sino marxistas al revés: lo que prima es la economía, pero a favor de los poderosos.

REPORTAJE A MARIO VARGAS LLOSA SOBRE SU CONVERSION DEL SOCIALISMO AL LIBERALISMO

“Los socialdemócratas tienen debilidades colectivistas”

Defendió a Von Hayek y Friedman, los ultraderechistas que respaldaron a Pinochet y fundaron la Sociedad Mont Pelerin que lo invitó a la Argentina. Pero dijo que él nunca apoyó a una dictadura. Una entrevista con Vargas Llosa sobre la economía, Lula, Cardoso, el Estado, los liberales, Sudamérica, Humala y Dostoievski.

 Por Martín Granovsky y
Silvina Friera

Si tiene que quedarse con un solo libro sabe cuál es: La guerra y la paz, de León Tolstoi. Conoce su próximo voto en el ballottage peruano: será por Ollanta Humala y no por Keiko, la hija del dictador Alberto Fujimori. Confiesa que se siente perplejo sobre la crisis económica internacional. Y, quizá porque la provoca, acepta la polémica.

Mario Vargas Llosa vino a Buenos Aires para dar una conferencia en la Feria del Libro (ver página 5) y participar de una reunión de la Mont Pelerin Society, fundada en 1947, entre otros, por los economistas Milton Friedman y Friedrich von Hayek y presidida hoy por el neocelandés ultraconservador Kenneth Minogue, profesor de Ciencia Política en la London School of Economics. Los visitantes fueron agasajados por Mauricio Macri y discutieron un tema que los preocupa: “El desafío populista a la libertad latinoamericana”.

A las 10 de la mañana de ayer, cuando recibió a Página/12 en la suite presidencial del Sheraton, la bruma caía sobre Retiro. Vargas Llosa miró el paisaje desde la ventana dos veces, al llegar y antes de irse. En el medio concedió un reportaje que aquí se transcribe en el orden exacto en que fue realizado y entero, incluyendo su crítica a la Revolución Cubana y hasta la curiosa forma en que el escritor se refirió a su idolatrado Fernando Henrique Cardoso, el ex presidente brasileño: Henríquez.

–En El sueño del Celta un personaje dice: “Se puede ser un gran escritor y un timorato en asuntos políticos”. ¿Qué piensa usted de la frase?

–El personaje a quien se refiere es Joseph Conrad y no Roger Casement. Conrad era timorato políticamente por una razón obvia: era un recién venido a la nacionalidad británica. Por otra parte, tenía esa especie de lealtad perruna que tiene un inmigrante de primera generación al país que ha hecho suyo, que lo ha acogido y al que se ha integrado. Aunque eran muy amigos, el hecho de que Casement optara por Alemania en la Primera Guerra Mundial, un país al que, por razones obvias, los polacos…

–Como Conrad.

–Claro. Los polacos odiaban a Alemania tanto como a Rusia porque los habían desaparecido como país. Eso hizo que Conrad tomara distancia de Casement y retirara su firma de ese manifiesto de los intelectuales que pedían la conmutación de la pena. Debió dolerle mucho porque eran amigos. Casement tenía una enorme admiración por Conrad. Conrad sí había apoyado la lucha de Casement contra el gobierno belga por las atrocidades que se cometían en el Congo. El diálogo es ficticio, inventado.

–Pero Conrad retiró su firma.

–Sí, sí existió el hecho de que Conrad retiró su firma, y aunque no hay testimonios de eso, es segurísimo que para Casement debió ser muy doloroso que una persona que tanto admiraba, y que además tenía prestigio, no quisiera firmar esa solicitud.

–¿Qué es un timorato en política? Porque timorato es una palabra que se usa poco.

Es alguien que teme pronunciarse con claridad sobre aquellas cosas que cree. No es una persona vacilante…

–No está hablando de un apolítico.

–No, es una persona que no tiene el coraje de asumir públicamente sus opiniones políticas porque piensa que hay riesgos implicados en ello. Eso diría que es un timorato. Una persona puede ser vacilante, puede tener dudas respecto a ciertos temas, eso es perfectamente legítimo.

–Y es bueno, ¿no?

–Sí, es bueno, en muchos casos es bueno. Tener mucha seguridad es peligroso (se ríe).

–¿Qué es lo contrario de “timorato” para alguien que conoce tan bien la lengua como usted? ¿Hay un antónimo?

–(Piensa.) A ver… Yo creo que es un poco exacerbado decir “valiente”. No lo sé. Me parece que si una persona tiene ideas políticas, sobre todo en circunstancias en que esas ideas están puestas a prueba (y ya no se diga cuando están en peligro), debe defenderlas. Si cree en ellas, debe defenderlas. Sobre todo en América latina nosotros sabemos muchas veces adónde conducen esos riesgos. Entonces me parece que una persona debe defender sus ideas, preferentemente con razones y no a pedradas o puñetazos.

–¿Usted hizo un click en sus ideas políticas de un momento a otro?

–No. Un click de un momento a otro nunca, creo. Ha sido un proceso. Por ejemplo, el pasar de convicciones socialistas a convicciones democráticas y liberales ha sido un proceso que tiene distintas etapas, pero creo que se inicia a mediados de los años ’60, en relación con Cuba, básicamente.

–¿Pero en algún momento hace un click entre no decir las cosas o decirlas?

–No, no. Digamos que yo creo que estaba muy identificado con la izquierda, básicamente a partir de la Revolución Cubana, y empecé a tener ciertas dudas, pero no me atrevía a hacerlas públicas. La primera duda seria que yo tengo con la Revolución Cubana es cuando la Umap, las unidades militares de apoyo a la producción, un eufemismo para campos de concentración.

–¿Por qué lo dice?

–Eran campos de concentración donde metieron a gusanos, a criminales comunes y a gays. Para mí eso fue una experiencia muy chocante, yo no lo esperaba. Conocí a bastantes de los jóvenes que fueron a los campos de concentración.

–El año pasado Fidel Castro dijo al diario La Jornada de México que la persecución a los gays había sido uno de los grandes errores de la Revolución Cubana.

–Un poco tarde, ¿no? Porque en esa experiencia pues no solamente sufrieron terriblemente chicas y chicos que eran identificados con la revolución, los del grupo El Puente. Fue muy traumático, muy violento, y para mí fue la primera vez que tuve dudas muy serias de si la Revolución Cubana era lo que yo creía y lo que yo decía que era. Ese hecho me fue cambiando muchísimo, me creó muchas dudas, me empezó a estimular actitudes críticas frente a la revolución. Otra experiencia que resultó confirmatoria y mucho más importante para mi evolución fue el apoyo de Fidel a la invasión de Checoslovaquia, cuando la invasión de los países del Pacto de Varsovia.

–La de 1968.

–Sí. Fue la primera vez que ya no me importó “armar al enemigo”, y lo digo entre comillas para hablar de la fórmula chantajista que mantenía siempre a los críticos de izquierda en el silencio. Ahí escribí un artículo que se llamó “El socialismo y los tanques”, claramente haciendo una crítica a la revolución. Pero todavía fui una vez más a Cuba después de eso, que fue la última vez que he estado allá, ya no me acuerdo el año, no sé si ’69 o ’70, inmediatamente antes del caso (del poeta Heberto) Padilla. Todavía no lo habían metido preso, pero era evidente que lo iban a meter preso en cualquier momento. Padilla estaba enloquecido por la tensión en la que vivía, y el clima era un clima… de una… Uff, había zozobra, había miedo entre muchos escritores que conocía muy bien. Yo salí completamente angustiado de ese viaje, y al poquito ocurrió el caso Padilla, que fue lo definitivo.

–¿Ese fue un cambio de ideas socialistas a ideas liberales?

–No, el liberalismo es posterior. En ese momento el socialismo entusiasta pasa a ser un socialismo muy crítico, pasa a ser una socialdemocracia. Yo me sentí como se sienten los curas que de pronto se vuelven ateos: muy desamparado, muy solo, en un mundo muy confuso. Fue un proceso lento de revalorización de la idea de democracia, la importancia de esa democracia formal tan denostada por la izquierda, y empecé a leer a Raymond Aron, a (George) Orwell, a (Arthur) Koestler y a (Albert) Camus, a quien había leído y había atacado cuando yo era muy sartreano. Incluso publiqué un librito que se llama Entre Sartre y Camus, contando esa evolución.

–¿Y el liberalismo cuándo comenzó en usted?

–Primero fue una especie de rescate de la idea democrática, de la importancia de esos valores formales, de las formas en lo político. Y luego creo que el liberalismo fue el descubrimiento de Isaiah Berlin y (Karl) Popper. La lectura de Popper, la lectura de La sociedad abierta y sus enemigos para mí fue fundamental; es uno de los libros que más me ha marcado, me ha cambiado, me enriqueció extraordinariamente lo que es la visión del autoritarismo, de lo que es el totalitarismo, y cómo esa es una amenaza que está siempre presente, incluso en las sociedades más libres, más avanzadas.

–Usted acaba de participar de un seminario sobre populismo organizado en Buenos Aires por la Sociedad Mount Pelerin. Popper fue uno de sus fundadores.

–Sí, claro, Popper estuvo en el año ’47…

–Y (Milton) Friedman y (Friedrich von) Hayek también. Los dos terminaron sosteniendo la dictadura de Augusto Pinochet.

–No tienen ellos la culpa de la dictadura de Pinochet.

–Sostenes, no causantes.

–Pinochet aplicó políticas de mercado, pero jamás apoyó la política liberal, que parte de la democracia política.

–Pinochet no apoyó el liberalismo político, pero Friedman y Von Hayek apoyaron la dictadura de Pinochet.

–No, no. Apoyaron la política económica, pensaron que la política económica era la buena, pero nunca apoyaron la dictadura de Pinochet, nunca apoyaron los crímenes, nunca apoyaron la desaparición de un Congreso, de elecciones libres. Nunca. Von Hayek ha defendido… Miren… No sé si han leído The Constitution of Liberty, un libro absolutamente fundamental en defensa de la cultura democrática y de la libertad económica a partir de la libertad política. Es el sustento fundamental de la idea de Von Hayek.

–Pero no estamos hablando de las ideas sino del apoyo a una política concreta.

–Pues yo no conozco ninguna declaración de Von Hayek a favor de Pinochet, que haya estado defendiendo la dictadura de Pinochet. Todo el paquete, con los crímenes, las desapariciones. Y si la defendió, se equivocó.

–Si quiere pasemos a Friedman. Estuvo varias veces como invitado en el Chile de Pinochet.

–Pero fue a dar conferencias.

–Hasta escribió cartas de agradecimiento a Pinochet por haber aplicado sus recomendaciones económicas.

–No conozco esas cartas.

–Son de 1975. Aquí están, impresas. Podemos leerlas, pero se extendería el reportaje.

–Si Friedman y Von Hayek lo hicieron, se equivocaron. Cometieron una gravísima equivocación y hay que criticarlos por eso, porque ningún liberal debe apoyar una dictadura política. Y si lo hace se equivoca, y hay que criticarlo. Yo soy un liberal y nunca he apoyado una dictadura.

–Isaiah Berlin es una cosa, Popper, que fue cofundador de la Sociedad Mont Pelerin, es otra. Y los otros dos fundadores, Friedman y Von Hayek, fueron muy activos políticamente, en los Estados Unidos y en Chile.

–La Sociedad Mont Pelerin es una sociedad creada fundamentalmente para pasar revista o tomar el pulso a la situación de la economía en el mundo. Es una sociedad que crean especialistas en economía, a la cual yo no pertenezco. Es la primera vez en mi vida que he asistido a una reunión de la Mont Pelerin. Yo estoy totalmente a favor de la libertad económica como un correlato de o contrapartida de la libertad política. Esa es mi visión del liberalismo. Esa es la visión de liberalismo de los liberales que admiro, que leo. De tal manera que si hay liberales que han apoyado una dictadura, para mí no son liberales. No tengo por qué cargar con la responsabilidad de señores que defienden dictaduras.

–Una sociedad de liberales políticos que reivindican a Friedman y Von Hayek es como fundar un centro de estudios socialdemócratas y ponerle de nombre Sociedad Lavrenti Beria, en homenaje al jefe de la policía secreta de José Stalin.

–(Se ríe.) ¡Pero es injusto! La Sociedad Mont Pelerin defiende la libertad económica, está constituida fundamentalmente por economistas, pero que yo sepa, que yo recuerde, jamás se ha identificado con ninguna dictadura, porque esa dictadura hizo políticas de mercado. Von Hayek y Friedman defendieron la libertad económica que se introdujo en Chile, defendieron ciertas reformas.

–¿Esas reformas se podrían haber introducido en 1973 sin dictadura?

–Deberían haberse introducido en democracia. Esa es la postura de un liberal. Un liberal es un señor que cree en la libertad y que cree que la libertad es indivisible, que no se puede dividir la libertad política de la económica. Ese es un principio básico del liberalismo. Está en Adam Smith, el padre del liberalismo. Si hay alguien que pretende dividir la libertad política y económica, se equivoca: no tiene derecho a ser llamado un liberal o da una visión completamente corrompida y criticable del liberalismo. Eso no es el liberalismo que defiendo y con el que yo me siento identificado. Además, creo haber demostrado que mi conducta es una conducta clarísimamente de defensa de la libertad en el campo político, en el campo social y en el campo económico.

–Usted acaba de participar en una reunión sobre el populismo en América latina. Uno podría decir que Franklin Delano Roosevelt, el presidente norteamericano que asumió en 1933, fue un gran populista. ¿Está de acuerdo?

–Todo depende de las definiciones. Por ejemplo aquí el día de la inauguración de la Mont Pelerin el representante del presidente de la Sociedad dijo que había un populismo “bueno” y un populismo “malo”. El populismo bueno era el de Ronald Reagan. ¿Qué es lo que quería decir este señor? Entendía por populismo la proyección a nivel popular de las reformas liberales a través de un gran comunicador, como era Reagan.

–Es el momento en que comienza el proceso de mayor desigualdad histórica de los Estados Unidos. Lo dice Paul Krugman, otro Nobel pero de Economía, no de literatura.

–Sí, pero… Si yo tengo que corregir cada frase vamos a perder mucho tiempo.

–No es corregir o no corregir. Es una entrevista.

–Los liberales no estamos a favor de que haya desigualdad.

–¿Qué quieren?

–Que todo nazca del éxito, del esfuerzo, de la producción de bienes o servicios que benefician al conjunto de la comunidad. Que haya gentes que tienen mayores o menores ingresos en función de su excelencia, de su talento, es legítimo para un liberal. Lo que no es legítimo es que esas diferencias se establezcan a partir del privilegio o de la desaparición de la igualdad de oportunidades de base, que es un principio liberal.

–¿Y qué sucede cuando, por ejemplo, como dice Krugman, Reagan modifica la política impositiva y quita impuestos a los más ricos? ¿No cambia lo que usted define como igualdad de oportunidades de base?

–Mmmm, es que ahí tendríamos que discutir muchísimo. Krugman no es precisamente un liberal. Krugman es un hombre muy inteligente, pero es una especie de socialdemócrata con debilidades considerables hacia fórmulas socialistas, colectivistas. Tiene debilidades en ese campo.

–¿Usted dice que Krugman, el columnista de The New York Times, es colectivista?

–Sí, tiene debilidades colectivistas, como muchos socialdemócratas muy respetables, demócratas impecables que tienen debilidades colectivistas. Por ejemplo los demócratas cristianos son absolutamente demócratas, pero ellos creían que el Estado tenía que intervenir masivamente en la economía para suplir lo que llamaban las desigualdades de base. Los liberales siempre hemos criticado esa idea.

–¿Pero acaso la intervención del Estado no la propugnaba también Adam Smith?

–No, no. La intervención del Estado en la economía para suplir lo que los demócratas cristianos llamaban –porque eso ha cambiado– las debilidades de base, es una forma de intervencionismo que al final genera mucha más injusticia y muchos más privilegios. Pero en fin…, eso creo que nos aburriría muchísimo.

–Volvamos al tema del populismo. Del populismo bueno y del populismo malo.

–Pero eso decía ese señor y yo creo que se equivocaba. Llamaba populismo a una forma de popularidad. Entonces, si eso es populismo toda forma de comunicación exitosa sería populismo. Yo creo que populismo es sacrificar el futuro en nombre de una actualidad pasajera, efímera, y hacer política con esta visión. Hay un populismo de derecha y hay un populismo de izquierda, sin ninguna duda.

–¿El cortoplacismo sería un populismo?

–El cortoplacismo es una forma de populismo, sobre todo en medidas económicas. Pero hay un populismo político, no solamente económico.

–Si le parece volvamos a Roosevelt. Usted no desconoce qué hacía. Con la radio como herramienta, le hablaba directamente al pueblo sobre los efectos de la crisis de los años ’30.

–¿Pero qué es lo que consigue Roosevelt? Consigue dar seguridad en un momento de una inseguridad terrible. Entonces, con esa tranquilidad con la que él se dirige a su sociedad, a sus electores, crea una seguridad que hacía una falta extraordinaria para que la crisis económica no se profundizara.

–Roosevelt les decía a los ciudadanos que apelaba directamente a ellos para explicarles que el Senado y los bancos no lo dejaban resolver la crisis.

–Pero bueno, está bien… El Senado y los bancos en ese momento no lo dejaban gobernar. A veces es bueno no dejar gobernar a los políticos si hacen malas políticas, ¿no es verdad?

–¿Y en ese caso era bueno?

–No hablo de hacer revoluciones, pero sí de que existan una democracia y unas instituciones que permitan frenar las malas leyes. Por ejemplo en el Perú, en la época de Alan García, nosotros conseguimos parar una medida, que para mí era el final de la democracia: la nacionalización de los bancos. Y la paramos en democracia, sin hacer nada sedicioso, mediante manifestaciones y actos públicos. Y al final conseguimos que esa ley, que era una mala ley que podía acabar con la democracia en el Perú, no prosperara, diera marcha atrás y no hubo ningún muerto, ningún preso.

–¿Ningún liberal reivindica a Roosevelt y a John Maynard Keynes? Un liberal como usted, ¿qué dice?

–Keynes sí. Ambos fueron grandes demócratas. Keynes fue un genio, un hombre de una cultura absolutamente prodigiosa, y las tesis keynesianas, que la socialdemocracia luego hace suyas, son unas tesis generadas en un contexto muy especial de crisis terrible, en las que ya no estaba en juego una política económica sino la supervivencia de un país y de una cultura democrática. Ese es el contexto en el que nace el keynesianismo, que no se puede aplicar de una manera automática. Nadie ha descrito mejor que el propio Friedman lo que significa la inflación para un país, ¿no es verdad? Yo tengo mucho respeto por Keynes, creo que es uno de los grandes pensadores modernos, sin ninguna duda, y en cierta forma buena parte de su legado lo pueden reivindicar los liberales. Sin ninguna duda.

–En cierta medida, y siguiendo su frase de que nada se puede aplicar de manera automática, los países más importantes de Sudamérica estaban en una situación parecida a la que usted describe. Y en los últimos años resolvieron su tremenda crisis con mayor intervención estatal.

–Hay circunstancias en que ningún liberal va a rechazar una cierta intervención del Estado a partir de ciertos consensos democráticos, por supuesto. Sin ninguna duda, ¿no es verdad? En esta última crisis terrible, por ejemplo…

–La crisis mundial que comenzó en 2008.

–Sí. Frente a ella, los liberales han estado completamente divididos. Algunos decían que se trataba de “salvar al muerto” que se iba a morir. Entonces, si se va a morir, que intervenga el Estado. Otros liberales decían que lo que se iba a morir no era el Estado sino las políticas que nos han llevado a esta crisis absolutamente monstruosa.

–¿Y usted qué decía?

–Yo estaba en la confusión total, y creo que ahí se necesitaba un tipo de conocimiento técnico de la magnitud de la crisis y de las consecuencias para tomar una decisión. Yo carecía de eso y simplemente, como sobre muchas otras cosas, lo que he declarado es mi perplejidad. Sobre eso no puedo opinar porque no sé, opinaría a partir del puro pálpito y creo que eso es irresponsable, no en literatura, pero sí en política.

–¿Tiene un pálpito para el ballottage peruano entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori?

–No hay pálpito allí sino un conocimiento muy claro. Hay un mal menor y un mal menor. El mal mayor es Keiko Fujimori y entonces yo voto por Humala. Eso es clarísimo. Los problemas que pueda traer Humala ya los enfrentaremos cuando venga. Pero tengo una esperanza que quiero que quede escrita. Mi esperanza es que Humala se aleje realmente de (Hugo) Chávez y se acerque realmente a gente como (Luiz Inácio) Lula (da Silva), como (José) Mujica, como (Mauricio) Funes, y haga una política semejante en el campo económico.

–De cualquier modo, en América latina cada país se termina dando su destino nacional, no hay forma de copiar…

–No hay destinos nacionales…

–Aunque alguien quiera copiar, no podrá hacerlo porque cada nación es única.

–Hay formas de copiar la orientación, hay formas de entender que la creación de la riqueza pasa por el mercado, no pasa por el estatismo. Las pruebas son tan absolutamente contundentes… Eso lo han entendido el socialismo chileno, el uruguayo, el brasileño. Hay una izquierda peruana que ya entiende eso, aunque es muy pequeñita. Ojalá con Humala ésa pasara a ser la política que se adopte. Sería una salvación.

–Usted habló de Lula como modelo. Su estrategia fue de intervención fuerte del Estado.

–No tan intervencionista gracias a que el anterior presidente fue Henriquez Cardoso. Las grandes reformas que ha aprovechado Lula las hace Cardoso. El es el gran estadista.

–¿Fernando Henrique Cardoso?

–Sí.

–Pero Lula no representó la continuidad respecto de Cardoso sino la ruptura.

–¡No, no, no! ¿Cómo? ¡Qué horror, qué injusticia! ¡Qué dices!

–Brasil creció y se hizo más justo con Lula.

–Pero porque la gran reforma económica, la gran reforma monetaria la hace Henriquez Cardoso. Crea las bases de una economía de mercado. Abre las fronteras de Brasil. Lo que pasa es que lo hace con discreción, con una elegancia británica porque no es un populista. Entonces Lula, que no sabía nada de economía, que no entendía absolutamente nada…

–¿Usted dice que un hombre que fue fundador del Partido de los Trabajadores y secretario general de los metalúrgicos no sabía nada de economía?

–Lula de pronto se encuentra con un país preparado gracias a la extraordinaria habilidad y la inmensa cultura de Henriquez Cardoso, que es el que abre la modernidad para Brasil, el que introduce una economía de mercado auténtica, el que hace entender a la izquierda brasileña que no hay creación de riqueza sin mercado, sin empresa privada, sin inversiones, sin integración al mundo. Y Lula, en buena hora para Brasil, sigue esa ruta.

–Tal vez Lula sea considerado “tribal” por Hayek, pero Lula es el que habla de justicia social, no Cardoso.

–Hablar de justicia social no quiere decir nada…

–Hayek decía que buscar la justicia social es una actitud que venía de las tribus o las hordas. ¿Lula fue tribal al poner en práctica ese principio?

–Para hacerlo hay que crear riquezas. Un país tiene que prosperar. Eso es lo que ha permitido la política de Henriquez Cardoso: que ese país prospere.

–Pero el país no creció con Cardoso, y no superó el tres por ciento anual.

–Pero creó las condiciones y empezó a crecer y se ordenó la moneda. Encontró una estabilidad que en la historia Brasil prácticamente no había tenido nunca. Esa estabilidad es fundamental para que haya una economía de mercado. ¿Cómo puede haber inversión, cómo puede un empresario proyectar su plan de trabajo, de inversiones, si la moneda está sujeta a los vaivenes permanentes como estaba cuando sube al poder Henriquez Cardoso?

–Tal vez la novedad de Lula sea que la justicia social no fue sólo un valor sino una condición de eficacia y posibilidad práctica para conseguir el desarrollo económico.

–Ahí nos estamos acercando ya, creo (risas). No hemos hablado nada de literatura, sólo una preguntita. El ideólogo no lo ha permitido (se ríe). Una entrevista tras otra… Qué barbaridad, es un ritmo estajanovista.

–Es una palabra muy soviética.

–Ahora que la Unión Soviética desapareció se pueden decir.

–¿Es retro, es vintage?

–He visto en Nueva York los retratos del realismo socialista y ahora resulta que la frivolidad ya los puso de moda. La frivolidad de la vanguardia hace que toda esa pintura se empiece a rescatar en las galerías neoyorquinas.

–¿Qué hubiera dicho Milton Friedman?

–Friedman era un buen lector de novelas. La única vez que conversé con él no hablamos nada de economía, sólo de literatura.

–¿Qué está leyendo usted ahora?

–El último libro de Jorge Edwards, La muerte de Montaigne. Parece una crónica histórica y después empieza a surgir la ficción.

–¿Con qué libro se quedaría?

–La guerra y la paz. Si tengo que quedarme con uno solo quizá me quedo con ése.

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Escrito por Eduardo Aquevedo

23 abril, 2011 a 13:11

Limites y posibilidades de Internet y las redes sociales…

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La revolución no será twitteada

En El engaño de la red. El lado oscuro de la libertad en Internet, el periodista e investigador Evgeny Morozov sostiene que las redes sociales no sirven para luchar contra el poder. Al contrario, alega que Internet es un arma de doble filo, usada hábilmente por los regímenes autocráticos. Sin embargo, en esta entrevista con Ñ Digital, muestra un costado más optimista del que presenta en su nuevo libro.

POR Andrés Haxahax@clarin.com

Desde hace tres años más o menos, cada vez que ocurre una demostración popular masiva contra un gobierno X,  los medios de comunicación caen en el facilismo de otorgarle una gran influencia a las redes sociales como mecanismo instigador y organizador de esas protestas. El dato es contrastable en la reciente cadena de manifestaciones que este año culminaron con el fiasco de Libia. Allí se puede ver en crónicas escritas o en reportajes televisivos cómo Twitter y Facebook fueron citados en términos exultantes; como si la protesta popular no hubiera existido en la era pre-2.0.

Sin embargo, asociar las tecnologías de las comunicaciones en red a una nueva chance para los oprimidos del mundo es un argumento infantil e incorrecto, pues no tiene en cuenta que los mismos líderes que son los blancos de estas revueltas hacen un uso de Internet con fines políticos sumamente sofisticado. Los usa —justamente— para controlar, perseguir, encarcelar y reprimir. Puede ser que por un infinitésimo momento el pueblo tome el poder en Twitter. Pero ese momento es efímero. Participar en las redes sociales no es resistir, no es organizar, no es liberarse; es lo opuesto, es entregarse al sistema de una manera orwelliana. La Red es un panóptico digital. Y nosotros no somos los vigilantes, somos los vigilados.

Este, por lo menos, es el argumento de Evgeny Morozov, el investigador y periodista de Bielorrusia —y actualmente académico invitado de la universidad de Stanford— en su reciente libro, The Net Delusion: The Dark Side of Internet Freedom (El engaño de la red. El lado oscuro de la libertad en Internet) aun no traducida al castellano.

El libro de Morozov es un ataque sistemático contra el cyber-utopismo. Comienza su relato en junio del 2009 en Irán, cuando miles de jóvenes iraníes salieron a las calles de Teherán para protestar por lo que consideraban una elección fraudulenta. En ese momento un periodista llamado Andrew Sullivan posteó un artículo en un blog de la revista The Atlantic, titulada “La revolución será twitteada.” Morozov identifica este momento como el principio de la gran mentira, perpetuada hoy en día como un nuevo hecho del panorama político internacional, que Twitter es el nuevo armamento de los potenciales revolucionarios democráticos en regímenes autocráticos.

El libro de Morozov es meticuloso, impecablemente documentado. Aun para los que están en desacuerdo con su tesis tendría que ser una lectura obligatoria. Como dice Morozov, “si los periodistas no se comprometen a cuestionar escrupulosamente este nuevo mito (y, si es necesario, de contradecirlo) caerán en el riesgo de tener un efecto corrosivo en la construcción de nuevas políticas”.

Ha puesto el grito en el cielo Mozorov. Sería productivo oírlo y, como pide el autor, cuestionar cuidadosamente el papel de Internet en nuestra sociedad, nuestra política y nuestra vida privada.

A continuación, algunas de las preguntas que Morozov contestó por correo electrónico a Ñ Digital.

Dada su opinión sombría del lado orwelliano de Internet, ¿llegaría a recomendar estar completamente off-line como la única forma de tener una vida realmente libre?

Eso sería muy estúpido. Sería como negarse a usar electricidad por preocupaciones sobre el calentamiento global. Internet tiene muchas cosas maravillosas, y también lo tienen las redes sociales. Y no creo que un nuevo movimiento social pueda estar fuera de estas dos cosas si pretende triunfar. El derrotismo no es la estrategia correcta. Sino, hay que identificar los actores principales que hacen que la experiencia on-line sea tan deficiente (en general son gobiernos y empresas) y obligarles cambiar sus políticas.

Lo demás esta en las manos de los individuos. Sea cual sean los cambios que se hagan en Facebook, Google o hasta en el NSA (La agencia nacional de seguridad de los EE.UU.) Internet siempre será demasiado “pública” para algunas personas. Esto no me preocupa. Pero si tendríamos que asegurarnos de que los que quieren movilizar personas o promover sus causas no estén a la merced de Silicon Valley o las agencias de inteligencia de Washington.

¿Cómo interpreta el fenómeno de presidentes y políticos con cuentas de Twitter? ¿Es una obligación que les imponen sus consejeros? ¿O ya es una herramienta indispensable para el discurso político?

La política funciona de tal manera que los actores principales suelen llenar todos los espacios disponibles en los medios (¡En este sentido se parecen al gas!). Es como ese viejo chiste de un ladrón a quién le preguntan: ¿Por qué robaste el banco? Que contesta: Por que allí estaba el dinero. De la misma forma los políticos están en Twitter por la simple razón de que allí esta la gente. Y si no se comprometen con estos medios los mismos serán explotados por sus contrincantes. Mucho se mueve según cuán “cool” es la plataforma en dado momento. Ayer era MySpace. Mañana tal vez sea FourSquare. En la mayoría de los casos, simplemente es un truco de la las relaciones públicas. Lo brillante de actuar sobre reclamos hechos por Twitter es que sus respuestas, supuestamente personales, terminan siendo documentadas — y en algunos casos son virales. En este sentido Twitter es una herramienta ideal para manejar las relaciones públicas.

Dada su visión del fenómeno, ¿ha recibido críticas por usar Twitter? ¿Cómo le ayuda en tus trabajos periodísticos y de investigación académica?

En realidad, no. Todo lo contrario: la mayoría de las personas aprecian que conozca las plataformas sobre las cuales escribo. Para mí, es un camino de doble vía: Sigo a mil personas y me entero de muchas noticias que me hubiera perdido de otra forma. Y por otro lado, hay miles de personas que me siguen, muchos de ellos en los medios. Twitter juega un papel instrumental en mi trabajo: muchas veces posteo mis notas en inglés y después me contactan editores de diarios europeos que me siguen en Twitter, pidiéndome las notas para sus diarios. Entonces, me ayuda.

Pero también tendría que contar que recibo la mayoría de mi información por mi Kindle: me subscribo a seis diarios y decenas de revistas. Termino pasando dos horas diarias leyendo todo este material. Pero el lado positivo es que no paso tanto tiempo delante de mi computadora.

Haciendo de abogado del diablo: ¿Cuál es su escenario más optimista para la evolución de la Web? ¿De qué manera aumenta la inteligencia humana, tanto la individual como la grupal?

 Eso es fácil. Antes que nada, nunca alegue que la Web no fuese útil; como una fuente de información o de conocimientos es una herramienta maravillosa. Los tipos de riquezas culturales que han asistido en abrir hacen volar la mente. Yo mismo las aprovecho de una forma cotidiana. Y espero que todos los libros del mundo se digitalicen y sean accesibles a todos en términos justos (ahora que Google o las Naciones Unidas sea la entidad que haga esto, es algo que está por verse). Entonces, en términos de liberación personal hay mucho que Internet puede ofrecer para ellos que realmente quieran ser liberados. Para las personas que ya llevan vidas empobrecidas consumiendo telenovelas, jugando sudoku o leyendo tabloides en el mundo offline, Internet también es una bonanza — pero para que se pierdan aun más en el mundo de entretenimientos.

Por lo tanto, para comprender plenamente el impacto político y social de Internet primero tenemos que entender como se acomoda a las relaciones sociales y políticas pre-existentes. No podemos tratarlo como un fenómeno con su propia lógica y diseño independiente de estas cosas.

Algunas personas, como Kevin Kelly, creen que Internet puede llegar a tener la autonomía de un ente independiente. ¿Qué valor le da a tales escenarios?

No mucho. Esta idea es muy vieja. H.G. Wells ya estaba hablando de un cerebro global en los años 30 del siglo pasado. Que la tecnología puede lograr autonomía es un fenómeno que ha explorado profundamente Jacques Ellul en su libro La sociedad tecnológica que fue publicado en los 50. Hay muy poco de original en las teorías como las de Kelly – y no suelen ser muy profundas, intelectualmente hablando (Hace poco escribí una reseña del ultimo libro de Kelly en The New Republic).

Usualmente estos argumentos benefician las empresas de Silicon Valley que suelen presentar todo lo que hacen como una especie de favor a la humanidad. Estas empresas necesitan a promotores como Kelly quienes los ayudan a enfatizar los beneficios de la innovación mientras minimizan, a su vez, los riesgos que la tecnología presenta a las existentes relaciones sociales y políticas; incluyendo valores como la igualdad y pluralismo. Que tales modelos frecuentemente se basen en sistemas biológicos es preocupante: los artefactos tecnológicos, a diferencia de los naturales, son hechos por el hombre y por consecuencia suelen tener políticas profundas detrás de ellos. No es el caso con la mayoría de los artefactos naturales (salvando, por supuesto, que creas en el diseño inteligente).

¿Twitter es una moda pasajera o todavía tiene mucha vida por delante?

Estoy bastante convencido que dentro de 50 años no existirá Facebook, Google o Twitter. Las empresas que sobreviven mucho tiempo son excepciones. Y dado el estado de la industria de Internet hoy (creo que aun estamos en una etapa inicial donde hay muchísima experimentación) es de esperar que los líderes no sobrevivirán mucho tiempo. Hace cinco años todo el mundo pensaba que no había nada mejor que el sistema de Google PageRank para hacer búsquedas. Hoy, sin embargo, hasta Google se ha dado cuenta que hay que agregarle una capa social a la búsqueda (por ejemplo, que puedas ver qué información están buscando y encontrando tus amigos). Después ¿algo reemplazará la “búsqueda social”? Estoy seguro de que sí. Pero aun no sabemos qué.

Finalmente: ¿Cuales son los libros y los pensadores que —para usted— mejor ayudan entender Internet? Tanto como un artefacto tecnológico y como un fenómeno social.

Desafortunadamente, la mayoría de los libros sobre Internet son terribles. Personalmente yo me inspiro en libros sobre la filosofía de la tecnología, muchos escritos antes de que existiera Internet. De alguna forma logran informar mejor sobre la dirección de la sociedad tecnológica que cualquier cosa escrita en los 90. Mucho de este trabajo es muy modesto en su tono. La filosofía de la tecnología no es un campo muy amplio. Mencionaría a Langdon Winner, Don Ihde, Andrew Feenberg y Albert Borgmann como influencias. Pero ninguno es muy conocido fuera de su especialidad. Tristemente, aun estamos años luz de una “filosofía del Internet.” Esto es algo que me gustaría ver desarrollado. Entretanto tendremos que leer libros periodísticos. Entre ellos me gustaron mucho Plex de Stephen Levy, un nuevo libro sobre la historia de Google. The Information de James Gleick también era bastante bueno.

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Escrito por Eduardo Aquevedo

21 abril, 2011 a 14:19

Noam Chomsky: “El secretismo de los gobiernos es la defensa de esos gobiernos contra su propia población”…

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Ñ Digital comienza con una serie de entrevistas y análisis sobre fenómeno WikiLeaks. Aquí, una charla con uno de los intelectuales más importantes del Siglo XX y también uno de los críticos más virulentos de los Estados Unidos.

POR ANDRES HAXahax@clarin.com

Las últimas revelaciones del sitio WikiLeaks han puesto a la comunidad internacional, a la diplomacia, al gobierno de los Estados Unidos y al periodismo mismo en un estado de debate, alerta y consternación. Aun es imposible predecir cuáles serán los efectos de las acciones actuales (pasadas y futuras) de la enigmática organización, liderada por el enigmático ¿periodista? ¿provocador? ¿activista? ¿hacker? australiano Julian Assange. A un lado del espectro de opinión se ubican los esperanzados que marcan estas acciones como un paso hacia la transparencia en las maniobras y acciones de los gobiernos del planeta. En el otro extremo se ubican los que acusan a Assange de ser casi un cómplice del terrorismo internacional; alguien que, lejos de estar cumpliendo un ideal periodístico, esta poniendo en riesgo las vidas de personas.

Entre ambas visiones se abre un debate gigantesco para el que Ñ Digital convoca a intelectuales y pensadores de distintos rubros. Este es el turno de Noam Chomsky, el lingüista más importante del siglo XX y uno de los críticos más prolíficos y feroces del gobierno de su propio país, los Estados Unidos. Desde su despacho en el Massachusetts Institute of Technology, en Cambridge, Massachusetts, contundente Chomsky ofreció algunas de sus impresiones iniciales sobre este tema que ocupa las tapas de todos los diarios del mundo en estos días.

¿Considera que lo que esta haciendo WikiLeaks es una forma legítima y ética del periodismo? ¿Y cuáles serán las consecuencias de estas revelaciones al corto y largo plazo?

Vale la pena recordar que el secretismo de los gobiernos se trata, sustancialmente, de la defensa del gobierno contra su propia población. Y en una sociedad democrática la población tendría que saber qué está haciendo su gobierno para poder monitorearlo y —de hecho— determinar qué hace el gobierno. Ahora, hay excepciones con las cuales todos están de acuerdo, pero en general el caso es así. Yo no he leído todos los cables, por supuesto, pero de lo que he visto me parece que ilustra la significancia de este punto: hay cosas en los cables que los gobiernos no quisieran que su propia población supiera.

Creo que es una forma legítima del periodismo, pero creo que se tomarán medidas severas para bloquearlo.

¿Lo sorprende el trabajo que esta haciendo WikiLeaks

No es completamente nuevo. Ha habido muchas filtraciones antes —los Papeles del Pentágono, por ejemplo, en la cual yo participé, fue muy importante y más sustancial que este último. No me sorprende. Creo que mientras la accesibilidad a la información aumente con las modalidades electrónicas habrá más casos similares a este.

Qué WikiLeaks eligiera a medios tradicionales para editar y emitir las filtraciones en un primer instante, ¿es contradictorio con su postura filosófica de apertura?

Creo que no. Supongo que lo podrían haber subido directamente a Internet. Pero de esa manera circularía solamente dentro de la cultura de Internet y no entre un público general.

¿Cómo están manejando la información los medios estadounidenses?

Antes que nada tenemos que tener en cuenta que desde el principio hay un mecanismo de filtros muy severo. Entonces, los cables diplomáticos mismos proveen al gobierno lo que los diplomáticos quieren que sepan y lo que asumen que el gobierno mismo quiere oír. Entonces ya de entrada están muy editados, desde el principio.

Por ejemplo, uno de los cables más incendiarios salidos hasta ahora: el rey Saudita llamando por el bombardeo de Irán. Bueno. Eso fue seleccionado. No sabemos el contexto. Solo tenemos las frases que eligieron los diplomáticos.

Después hay una forma de censura mucho más severa que son los títulos de los diarios que dicen que los estados árabes están aterrorizados por Irán y que quieren que los Estados Unidos hagan algo al respeto. Bueno, hay un hecho muy significante escondido en esta cuestión: hay encuestas de opinión del occidente árabe. La más reciente fue publicado por el Brookings Institute el mes pasado —una encuesta muy cuidadosa— que mostró que en el mundo árabe el 10 por ciento de la población ve a Irán como una amenaza, mientras que un 80 por ciento ve a los Estados Unidos e Israel como una amenaza. Esto no se revela acá [en estas noticias]. Antes que nada, a los diplomáticos no les importa, no les importa la gente, solo les importan los dictadores. Al Departamento de Estado tampoco le importa, por las mismas razones, y aparentemente a los medios tampoco les importa: porque esto es información pública… Y todo esto refleja un profundo desprecio por la democracia. Y no solo en el gobierno, también en la cultura intelectual y de los medios. Esto es otro tipo de selección; selección severa. Y si miras a los otros documentos publicados ves muchos casos similares.

¿Estos cables demuestran que la administración de Obama es, en muchas formas, una continuación de la de Bush?

Sí, pero eso ya lo sabíamos.

¿Tiene algún mensaje esperanzador de cara al futuro?

Bueno, mi último libro publicado se llamó Esperanzas y perspectivas que salió primero en castellano, porque su origen fue en charlas que di en Sudamérica… La parte de esperanza es mayormente sobre Sudamérica. Creo que han estado pasando cosas de gran esperanza allí en la última década. No podemos predecir la historia humana. Pero si miras hacía atrás puedes encontrar un momento cuando parecía imposible que se abandonará la esclavitud, o que se permitiría derechos a las mujeres… Las cosas cambian. Pero cambian si la gente las cambia. No cambian solas y no cambian gracias a los líderes políticos.

Richard Stallman: “WikiLeaks es un modo de resistencia contra estados que odian nuestras libertades”

Referente internacional en el activismo de software libre, y el fundador del Free Software Foundation, considera a Julian Assange como un héroe. Pero disputa la utilidad de las últimas filtraciones diplomáticas.

POR ANDRES HAXahax@clarin.com

Richard Stallman es un ser sui generis. Un especie de anti-Bill Gates, en el sentido que tiene una influencia enorme en el desarrollo de software a nivel mundial pero su meta no es enriquecimiento personal, o la creación de un producto capitalista, sino liberar el software para hacer un mundo mejor a través de su Free Software Foundation. Sí, es utópico. Nacido en 1953, el hacker estadounidense tiene una manera de ser a la vez arisca y abierta (escuchen el audio de la entrevista completa que acompaña esta nota – habla un castellano muy fluido). Enfatiza con vehemencia la diferencia entre el “software libre” (el movimiento que apoya) y “código abierto”, que para el es otra cosa completamente. Ñ Digital lo consideró una fuente fundamental para seguir el debate acerca del acontecimiento WikiLeaks, ya que es uno de los activistas estadounidenses que basa su militancia por la libertad en y con la Web.

¿Qué opinas del  papel que está jugando WikiLeaks?

Lo que pienso de WikiLeaks es que es una defensa contra las mentiras asesinas de los estados.

¿De todos los estados, o de  los Estados Unidos?

De los estados. Porque no sólo los Estados Unidos miente. Muchos estados mienten. Y muchos estados matan. Pero los Estados Unidos es el más rico y el más poderoso todavía. Y ha lanzado guerras recientemente que han matado, en Irak, a un millón de personas.

¿Piensas que esto puede cambiar algo en la realidad de la política de los Estados Unidos?

No sé. Porque la política de los Estados Unidos me parece local. Y aunque Bush ha admitido que ordenó la tortura, la gente no presiona para investigarlo y acusarlo formalmente como se debería. Ya lo sabemos, porque lo ha admitido, que es culpable de la tortura. Entonces, si los Estados Unidos no lo acusan, debe hacerse en un tribunal internacional.

¿Qué te parecieron los contenidos de las filtraciones?

Hasta hoy no he visto nada muy interesante en los últimos artículos de WikiLeaks [nota de ed. La entrevista se hizo el pasado martes, 30 de noviembre]. Y por eso, no estoy convencido que estas filtraciones se tendrían que haber publicado. No creo que haya sido una buena decisión (por parte de WikiLeaks). No veo una razón para publicarlos.

En cuanto a los documentos acerca de las guerras, sí hay escándalos que el gobierno escondía del público por su vergüenza supongo, o por su deseo de evitar ser castigados por sus crímenes. En el caso de los cables diplomáticos no es lo mismo. Quizás es porque no las he visto todos los documentos… Es posible que algo importante esté por venir.

No pienso que sea deseable crear disputas entre estados o exponer toda la comunicación solo para exponerla. Pero cuando hay un escándalo o un crimen que el estado esconde, en este caso es importante exponerlo.

¿De lo contrario es solo chisme?

Sí, exacto. No veo el motivo de publicar qué piensan los diplomáticos estadounidenses sobre ciertos presidentes de otros países.

Parece, simplemente, que los diplomáticos estaban cumpliendo con sus cargos. Dijeron privadamente sus opiniones y evaluaciones… Pero es correcto que informaron al ministerio de las cosas que les parecían importantes.

Un punto acerca del cual no estoy completamente seguro es el punto de los países como Arabia Saudita que pidieron atacar Irán. No veo ningún escándalo. De todos modos Estados Unidos no atacó a Irán. Hay dos ataques que han sucedido: el del virus Stuxnet, por el que alguien esta matando a varios científicos, pero no sabemos si tiene algo que ver con esta comunicación. De todos modos, según parece, los que los Sauditas pidieron no fue esto, sino un ataque militar. Y no hubo. Entonces, la relación entre los sucesos reales y esa petición no me queda clara. No creo que estas publicaciones últimas nos hayan ayudado.

Pienso que WikiLeaks tendría que mantenerse más cerca de los escándalos, de los cuales hay muchos. Pienso que publicar comunicaciones privadas entre diplomáticos, cuando no hay nada importante detrás ellas, implica un riesgo de obstaculizar toda comunicación. Y esto no es deseable.

¿Puede ser culpa del ego del fundador de WikiLeaks?

No quiero buscar explicaciones psicológicas… Cuando no pienso que alguien ha elegido bien, eso no implica que tiene una falla personal. No estoy totalmente de acuerdo con su decisión, pero todo el mundo toma decisiones que uno puede criticar. Considero a Julian Assange como héroe, pero en este caso pienso que no dio en el blanco.

Bueno, muchísimas gracias por tu tiempo…

Pienso que WikiLeaks juega un papel en la resistencia a la tiranía, en la defensa de nuestra libertad contra los estados que odian a nuestra libertad. Pero si bastará para mantener una libertad, no lo sé. Es un reto muy difícil.

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Escrito por Eduardo Aquevedo

21 abril, 2011 a 13:03

Humala acumula fuerzas: sumó a su equipo a hombres de Toledo y apoyo de Vargas LLosa…

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A DIFERENCIA DE 2006, EL CANDIDATO NACIONALISTA ENCARA LA SEGUNDA VUELTA CON UN MENSAJE DE APERTURA Y CONCERTACION

En el nuevo armado de la candidatura progresista se destacan ex ministros y altos funcionarios del gobierno de Alejandro Toledo y del gobierno de transición democrática de Valentín Paniagua, así como disidentes del APRA.

 Por Carlos Noriega, Desde Lima

De cara al ballottage del 5 de junio, Ollanta Humala, el candidato de la izquierda que ganó la primera vuelta, presentó ayer a los nuevos rostros que se integran a su equipo de gobierno. De esta forma, el candidato progresista busca consolidar una apertura al centro que le ayude a ganar la presidencia, carrera en las que compite con Keiko Fujimori, hija del ex dictador Alberto Fujimori (1990-2000). Esta convocatoria es también un primer paso en el objetivo que se ha trazado Humala de lograr un amplio consenso que sea la base para darle estabilidad a un eventual gobierno suyo, en el cual no tendría mayoría en el Congreso. En el nuevo equipo que acompaña a Humala se destacan ex ministros y altos funcionarios del gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) y del gobierno de transición democrática de Valentín Paniagua (2000-2001), que sucedió a la dictadura de Fujimori, dirigentes del oficialista Partido Aprista críticos de la gestión de gobierno de Alan García, profesionales y académicos de prestigio, intelectuales progresistas, artistas, activistas de derechos humanos e incluso representantes del empresariado, sector muy crítico de Humala por sus propuestas de cambio del modelo económico neoliberal.

“Hay un mandato del electorado, que nos ha dado la primera mayoría, pero no la mayoría absoluta, y el mensaje de ese mandato es que debe haber diálogo y consenso”, señaló Humala en la presentación del nuevo equipo que lo acompaña. La presentación de las importantes personalidades que ha logrado reunir para integrarlas a su equipo de gobierno es el primer paso firme que Humala concreta en el proceso de concertación que ha iniciado desde que ganó con el 31,7 por ciento la primera vuelta en las elecciones del 10 de abril. “El proyecto tiene que abrirse (…). Queremos dialogar, unir al Perú”, señaló Humala. El candidato de la izquierda aseguró que no ponía condiciones para ese diálogo, pero precisó que el énfasis de su propuesta seguirá estando en las políticas sociales y redistributivas, en la inversión en educación y salud y en el impulso a la industrialización para cortar la dependencia de las exportaciones de materias primas.

Ollanta Humala, que el año 2006 también ganó la primera vuelta con 31 por ciento, pero perdió el ballottage con el actual presidente Alan García, en una elección muy polarizada, habló de no repetir los errores del pasado. Esta vez Humala encara la segunda vuelta con un mensaje de apertura y concertación. “Cuando comenzamos (en la política como candidato en 2006) cometimos muchos errores. En estos cinco años hemos aprendido que la transformación toma su tiempo, que hay procesos graduales”, afirmó Humala, junto a su nuevo equipo de colaboradores. “Estamos derrotando poco a poco al miedo. Tenemos que fortalecer la esperanza”, dijo y pidió que le den “la oportunidad de ganarme la confianza”.

“Estamos buscando consensos y tendiendo puentes a otros sectores para asegurar la gobernabilidad del país”, le señaló a Página/12 Marisol Espinoza, candidata a la vicepresidencia con Humala, sobre la amplia convocatoria a personalidades y profesionales de diferentes sectores concretada ayer. “Con esta convocatoria buscamos una apertura a un equipo técnico y de profesionales que han participado en diversos gobiernos democráticos. Son personas con experiencia y capacidad de gobierno, que se integran para reforzar nuestra propuesta”, le dijo a este diario Aída García Naranjo, vocera de Gana Perú, la coalición progresista.

Aunque no se ha acordado una alianza entre Humala y el ex presidente Toledo, hay un evidente acercamiento entre ambos. El sábado se reunieron y éste le ofreció su respaldo en base a un acuerdo programático. Este acercamiento quedó claro al ver a los integrantes del nuevo equipo de colaboradores de Humala presentado ayer, en el que hay importantes funcionarios del gobierno de Toledo. Entre ellos figuran sus ministros de Justicia y Producción, Baldo Kresalja y Alfonso Velásquez, quien también ha sido presidente de la Asociación de Exportadores; Kurt Burneo, jefe del equipo económico del plan de gobierno de Toledo para estas elecciones y ex director del Banco Central de Reserva (BCR) en el gobierno de Toledo; Oscar Dancourt y Daniel Schilowsky, también ex directores del BCR con Toledo; César Rodríguez Rabanal, asesor político de Toledo durante su presidencia, entre otros. “En estas elecciones el voto por Humala es un voto ético para impedir el regreso de los ladrones y asesinos que gobernaron con Fujimori. Creo que la inmensa mayoría de los votantes de Toledo en esta segunda vuelta votará por Humala”, le dijo a este diario César Rodríguez Rabanal.

Página/12

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Escrito por Eduardo Aquevedo

19 abril, 2011 a 14:18

I. Wallerstein: Vientos de cambio en el mundo árabe y más allá…

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Hace 51 años, el 3 de febrero de 1960, el entonces primer ministro de Gran Bretaña, Harold Macmillan, un conservador, pronunció un discurso frente al Parlamento sudafricano, gobernado por el partido que había levantado el apartheid como base de su gobierno. Fue entonces que pronunció lo que ha venido a llamarse el discurso de los vientos de cambio. Vale la pena recordar sus palabras. Vientos de cambio soplan por todo el continente, y nos guste o no, el crecimiento de una conciencia nacional es un hecho político. Debemos aceptarla como un hecho político, y nuestras políticas nacionales deben tomarla en cuenta.

El primer ministro de Sudáfrica, Hendrik Verwoerd, no apreció esas palabras y rechazó sus premisas y su consejo. El año 1960 vino a ser conocido como el año de África, porque 16 colonias se transformaron en estados independientes. De hecho, el discurso de Macmillan reconocía la cuestión de que en esos estados de la mitad sur del continente había grupos significativos de colonos blancos (y con mucha frecuencia grandes recursos minerales), que se oponían a la idea misma de que hubiera un sufragio universal puesto que los africanos negros constituirían la abrumadora mayoría de votantes.

Macmillan no era ni de lejos un radical. Explicó sus razonamientos en términos de ganarse a la población de Asia y África para el bando occidental en la guerra fría. Su discurso fue significativo en tanto fue un signo de que los dirigentes de Gran Bretaña (y por consiguiente los de Estados Unidos) consideraban que la causa de la dominación blanca en las elecciones era un asunto perdido que podría arrastrar a todo Occidente. Los vientos siguieron soplando, y en un país tras otro ganó la mayoría africana, hasta que en 1994 Sudáfrica misma sucumbió al sufragio universal y eligió a Nelson Mandela como presidente. En el proceso, sin embargo, los intereses económicos de Gran Bretaña y Estados Unidos se conservaron más o menos.

Hay dos lecciones que pueden extraerse de esto. Una es que los vientos de cambio son muy fuertes y probablemente es imposible resistirlos. La segunda es que una vez que los vientos barren los símbolos de la tiranía, no hay certeza de lo que habrá de seguir. Una vez que caen los símbolos, todo mundo los denuncia en retrospectiva. Pero todo el mundo busca también que se preserven sus propios intereses en las nuevas estructuras que emerjan.

La segunda revuelta árabe que comenzó en Túnez y Egipto ahora abarca a más y más países, y no hay duda de que más símbolos de la tiranía caerán o concederán modificaciones importantes a sus estructuras estatales internas. ¿Pero quién retendrá el poder? En Túnez y Egipto ya vemos una situación en que los nuevos primeros ministros eran figuras clave en el régimen previo. Y el ejército en ambos países parece decirle a los manifestantes que dejen de protestar. En ambos países, hay exiliados que han regresado a casa a asumir puestos, y buscan continuar y expandir lazos con los mismos países de Europa occidental y Norteamérica que apoyaban a los regímenes previos. Es cierto que las fuerzas populares contratacaron, y por lo menos pudieron forzar la renuncia del primer ministro.

En plena Revolución Francesa, Danton aconsejaba: audacia, más audacia, la audacia siempre. Un buen consejo tal vez, pero Danton fue guillotinado no mucho tiempo después. Y quienes lo guillotinaron fueron a su vez guillotinados. Después de gobernar Napoleón, vino la restauración, y luego 1848, y luego la Comuna de París. Para 1989, en el bicentenario, virtualmente todo mundo estaba en favor de la Revolución Francesa, pero uno podría preguntarse con toda razón si la trinidad de la Revolución Francesa –libertad, igualdad, fraternidad– se ha cumplido en los hechos.

Hay algunas cuestiones que son diferentes ahora. Los vientos de cambio son ahora en verdad mundiales. Por el momento su epicentro es el mundo árabe, y los vientos siguen soplando con ferocidad ahí. Sin duda, la geopolítica de la región no volverá a ser la misma nunca. Los lugares clave en los cuales fijar la vista son Arabia Saudita y Palestina. Si la monarquía saudita es sometida a serios desafíos –y es probable que eso ocurra– ningún régimen del mundo árabe se sentirá seguro. Y si los vientos de cambio conducen a que las dos principales fuerzas políticas en Palestina se den la mano, tal vez aun Israel tenga la necesidad de adaptar sus nuevas realidades, le guste o no, para tomar en cuenta la conciencia nacional palestina –parafraseando a Harold Macmillan.

Sobra decir que Estados Unidos y Europa occidental están haciendo todo lo que está a su alcance para canalizar, limitar o dirigir los vientos de cambio. Pero su poderío no era el que solían tener. Y los vientos de cambio soplan en sus mismos territorios. Ése es el modo de los vientos. Su dirección e impulso no son constantes y por tanto no son predecibles. Esta vez los vientos son muy fuertes. Puede ya no ser fácil canalizarlos, limitarlos o dirigirlos.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

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Escrito por Eduardo Aquevedo

18 abril, 2011 a 14:19

Perú: Humala, candidato de centro-izquierda, enfrentará a K. Fujimori…

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EL CANDIDATO DE LA IZQUIERDA PERUANA RATIFICO EN LAS URNAS SU FAVORITISMO; PROMETIO HACER CONCESIONES POR LA UNIDAD NACIONAL

Humala (izqda.) y Fujimori.

Humala ganó con rival incierto para el ballottage (rival será S. Fujimori)

El conteo rápido de tres encuestadoras otorgó la victoria al candidato nacionalista y ubicaba a Keiko Fujimori como su futura contendiente. Pero el cómputo oficial parcial le daba margen a Pedro Pablo Kuczynski para pelear el segundo lugar.

 Por Carlos Noriega

Desde Lima

Fue el día de Ollanta Humala. El candidato de la izquierda peruana ratificó en las urnas su favoritismo. Ganó las elecciones de ayer, pero todavía debe enfrentar una segunda vuelta en su intento de llegar a la presidencia al no alcanzar el 50 por ciento más uno de los votos que necesitaba para una victoria definitiva. Según las cifras oficiales dadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), al 44 por ciento del total de votos, Humala obtuvo el 26,9 por ciento. Sin embargo, el conteo rápido de tres empresas encuestadoras y de la organización de observación electoral Transparencia coincidieron en darle el 31 por ciento. Humala repite su triunfo en primera vuelta del año 2006, pero como entonces deberá ir a un ballottage. En esa ocasión lo perdió con el actual presidente Alan García. En esta ocasión su rival sería Keiko Fujimori, la hija del ex dictador Alberto Fujimori (1990-2000), condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos y corrupción. Sin embargo, el economista de la derecha Pedro Pablo Kuczynski, tercero en todos los conteos rápidos al cien por ciento pero segundo en un resultado oficial no resignaba su derrota. De cara a la segunda vuelta, Humala anunció, en sus primeras declaraciones luego de conocida su victoria, que estaba dispuesto a hacer concesiones “por la unidad nacional”.

A pesar que su triunfo estuvo claro desde los resultados a boca de urna divulgados inmediatamente después de cerradas las mesas electorales a las cuatro de la tarde (seis de la tarde hora argentina) que le daban una amplia ventaja, Humala esperó hasta la divulgación, a las ocho de la noche, de los primeros resultados oficiales parciales, para proclamar su victoria. “Hoy día estamos de fiesta. Ha habido un pronunciamiento claro del pueblo peruano que quiere una gran transformación”, inició su discurso de victoria ante la multitud de sus seguidores reunidos frente a su local partidario. Apareció en el estrado levantado para el mitin de celebración junto con su esposa y sus dos candidatos a la vicepresidencia. La multitud se había ido reuniendo desde temprano. Llevaban banderas peruanas y coreaban “Se siente, se siente, Ollanta presidente”.

El júbilo era desbordante. No habló de alianzas para la segunda vuelta. “Nuestro compromiso es con el pueblo peruano, con los más humildes. Queremos hacer una convocatoria a la unidad de todos los que quieren la gran transformación”, dijo y anunció que convocará “a todas las fuerzas sociales y laborales”, pero no habló de las fuerzas políticas. “necesitamos formar una mayoría social”, remató. Terminó pidiendo a sus seguidores que sigan trabajando para lograr el triunfo definitivo en la segunda vuelta. “Se necesita todavía un gran esfuerzo, pido a toda la militancia que se mantenga movilizada, no podemos descansar hasta ganar las elecciones”, exclamó el candidato de la izquierda, que ayer celebró, pero sabe que no fue una celebración definitiva.

Keiko Fujimori también celebró y Pedro Pablo Kuczynski se aferraba al resultado oficial al 44 por ciento (la mayoría de las actas eran de Lima, su bastión) que lo colocaba en segundo lugar para no admitir su derrota. Este resultado le daba a Kuczynski el 23,6 por ciento y a Keiko Fujimori el 21,8 por ciento. Sin embargo, el conteo rápido al cien por ciento de tres empresas encuestadoras que hicieron esta medición y de la organización electoral Transparencia Keiko se ubicaba en segundo con entre 22,5 y 23,3 por ciento, mientras Kuczynski tenía entre 18,7 y 19,7. Alfredo torres director de Ipsos Apoyo, una de las empresas que hizo el conteo rápido fue claro: “El segundo lugar ya está definido (a favor de Keiko Fujimori). Las cifras son irreversibles”.

Con estas cifras, Keiko Fujimori se proclamó como la rival de Humala en el ballottage. Lo hizo en un mitin ante sus partidarios, que celebraban el segundo lugar como una victoria. “El resultado es contundente. Estamos en segunda vuelta”, dijo. Keiko agradeció a su padre, el ex dictador Fujimori que purga condena por crímenes de lesa humanidad y corrupción. La acompañaban los más importantes colaboradores del gobierno autoritario de su padre.

Los partidarios de Kuczynski no se resignaban a la derrota. Cuando salió el resultado parcial de la ONPE celebraron que hubieran ganado. Kuczynski apareció ante sus seguidores para proclamar que iban segundos y el júbilo estalló. Pero inmediatamente pidió a sus seguidores “prudencia” para esperar los resultados. La celebración de los partidarios de Kuczynski hizo recordar al festejo de otra candidata de la derecha, Lourdes Flores, ahora aliada de Kuczynski, que en 2006 celebró por todo lo alto su pase a segunda vuelta y quedó fuera de ella desplazada por el actual presidente Alan García.

El ex presidente Alejandro Toledo, que hasta hace un mes era el gran favorito de esta elección, fue el gran derrotado. Quedó lejos del segundo lugar, con el 15 por ciento. Admitió temprano su derrota, y puso tres condiciones para apoyar a un candidato en la segunda vuelta: respeto a los derechos humanos, respeto a la democracia y la libertad de prensa y mantener el rumbo económico, pero dándole un mayor contenido social. Con esas condiciones y los antecedentes del fujimorismo en derechos humanos, democracia y libertad de prensa, resulta difícil un apoyo de Toledo a Keiko Fujimori. Pero con Humala lo separa el tema económico. El candidato de la izquierda propone cambiar el modelo neoliberal que Toledo defiende. Luis Castañeda, quinto con 10 por ciento, no ocultó su mayor cercanía con Keiko Fujimori. Marisol Pérez Tello, candidata a la vicepresidencia con Kuczynski, anunció que “si se confirma que Keiko pasa a segunda vuelta” apoyaría al fujimorismo, pero aclaró que era una opinión a título personal. Sin embargo, más allá de las decisiones de las dirigencias partidarias, ha quedado demostrado en varios procesos electorales que en Perú los partidos políticos no tienen capacidad de endosar sus votos. La elección también dejó un Congreso sin mayoría. Quien sea el próximo presidente tendrá que hacer alianzas en el Parlamento para gobernar.

Página/12

La pelea en Perú será entre Humala y Fujimori

Los últimos resultados oficiales, así como declaraciones del tercer candidato en liza, indican que la segunda ronda presidencial en Perú, el próximo 5 de junio, será disputada por Ollanta Humala y Keiko Fujimori.

Con el 76,5% de los votos escrutados, el líder nacionalista Humala tiene confirmado el primer lugar con el 29,87%. Le sigue Keiko Fujimori, con el 23,05%

En tercer lugar se ubica el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, con 20,54%. Sin embargo, el propio Kuczynski reconoció que su situación es difícil al declarar: "Mi impresión es que, salvo que el voto extranjero sea muy grande a mi favor, nos estamos acercando a una situación en que es casi evidente que la segunda vuelta es entre Keiko y Ollanta".

Tras una sostenida caída en las últimas semanas, el ex presidente Alejandro Toledo obtenía el 15,12%.

Este resultado sorprende a algunos, pero no deja de confirmar lo que indicaban las encuestas divulgadas la semana previa a los comicios, aunque sí representa un cambio con respecto a la tendencia a lo largo de la campaña.

El ex militar nacionalista se impuso, al igual que lo hiciera en los comicios de 2006, en la primera vuelta.

A menos que se produzca el salto en el voto extranjero, todo indica que Perú deberá elegir entre dos candidatos que tienen el índice de rechazo más alto en la población, pero que debido a diversos motivos lograron encabezar las preferencias.

Los motivos

¿Por qué el país elegirá entre Humala y Fujimori?

El pasado, el presente y el futuro pueden ayudar a entender el resultado. El futuro, porque quienes votaron por Humala, de 48 años, lo hicieron tras creer en la promesa del líder nacionalista de repartir los beneficios del crecimiento económico que goza Perú, pero que no ha llegado a todos por igual.

No es de extrañar que con su discurso de inclusión social, mucho más moderado que en la elección pasada, haya podido capitalizar el descontento de un sector importante de la población, cuyo 34% todavía vive en la pobreza.

El presente, porque si bien Humala era el único de discurso de izquierda y de cuestionamientos al modelo, los distintos candidatos de centro derecha y derecha, no optaron por unificar el mensaje y hacer un frente unido contra el candidato de Gana Perú.

Aunque ganador, casi el 70% del electorado no comulga con sus ideas. La atomización de la oposición a Humala y la fragilidad de los partidos políticos, estiman analistas, jugó a favor del ex teniente coronel.

Y el pasado, porque Keiko Fujimori, de 35 años, hizo campaña con su apellido y el recuerdo de su padre, condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos.

Pero en los sectores bajos y rurales, donde se concentra el núcleo duro del fujimorismo, no piden autocrítica –ausentes en el discurso de la candidata de Fuerza 2011–, sino que añoran la época en que el gobierno de su padre los dejaba vivir a costa de la asistencia del Estado y cuando el triunfo sobre el grupo armado Sendero Luminosos fue sinónimo de seguridad.

La historia en 2006

  • Ollanta Humala ya sabe lo que es imponerse en una primera vuelta. Lo hizo en la última elección, en 2006, cuando obtuvo el 30,6% de los votos, seis puntos porcentuales más que Alan García.
  • El balotaje sería luego para el actual presidente, quien se impuso con el 52,6% frente al 47% de Humala.

Las dudas

Campaña de Humala

La gran duda pasa por saber qué tipo de cambios buscará introducir Humala. Desde su sector se descartan estatizaciones, pero sí se habla de ajustar reglas de juego.

Tendrá la oportunidad en la campaña para explicar su programa de gobierno, calmar ansiedades en sectores empresariales peruanos y en el extranjero y dar señales de estabilidad.

Se lo ha tildado del "nuevo Chávez". Y él ha insistido en desmarcarse del estilo y del modelo del presidente de Venezuela.

Analistas consultados por BBC Mundo ven en Humala un personaje más del estilo del ecuatoriano Rafael Correa, del paraguayo Fernando Lugo, o hasta del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que de un Hugo Chávez.

Pero por ahora todo está en la nebulosa.

La caída de Toledo

  • El expresidente Alejandro Toledo, quien gobernó entre 2001 y 2006, lideró cómodamente los sondeos hasta tres semanas antes de los comicios, pero cayó hasta el cuarto lugar. Llegó a tener una intención de voto cercana al 30%.

También la incertidumbre rodea a un eventual gobierno de Keiko Fujimori, quien no ha cuestionado el registro de violaciones a los derechos humanos y de corrupción que marcó el gobierno de su padre entre 1990 y 2000.

"Los dos son potencialmente interpelables en cuanto a qué van a hacer con las libertades", asegura el reconocido periodista César Hildebrandt.

"Me temo que en la segunda vuelta va a haber un uso irracional de la política del miedo. El problema es que Fujimori también suscita miedos", agrega.

Para el analista político Santiago Pedraglio "la gran pelea va a ser quién de los dos gana el voto de la clase media urbana", luego de que ambos se repartieran las adhesiones en los sectores bajos del electorado.

El analista le dice a BBC Mundo que ambos intentarán bajar el perfil a los aspectos que más rechazo puedan generar, pero advierte que ello le será más fácil a Humala que a Fujimori.

En campaña

Partidarios de Keiko Fujimori

Fujimori hizo campaña con su apellido y el recuerdo de su padre. A falta de menos de dos meses para el balotaje, se anticipa una campaña intensa y dura. Será una batalla donde todo puede pasar.

Si se toman en cuenta las encuestas previas, donde se planteaban escenarios de segunda vuelta, el choque Humala-Fujimori daba empate.

Pura incógnita de aquí en adelante.

Los peruanos, que desconfían de los frágiles partidos políticos, no creen en el Congreso, y donde sólo el 28% está satisfecho con el funcionamiento de la democracia, se embarcan en una campaña que someterá a examen no sólo a los candidatos y sus propuestas.

Será una definición que también pondrá a prueba al país.

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Escrito por Eduardo Aquevedo

11 abril, 2011 a 12:56

Islandia: el NO gana el referendum democrático, y el Reino Unido y Holanda reaccionan irritados…

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Reino Unido y Holanda amenazan con demandar a Islandia ante los tribunales

Estos dos países le exigen una indemnización de 4.000 millones de euros por la quiebra de una entidad.- Los islandeses han rechazado el plan de pago en el referéndum celebrado ayer

WALTER OPPENHEIMER | Londres 10/04/2011

Lo que los gobiernos pactan, los votantes lo pueden hacer trizas. Así han decidido actuar los islandeses, que ayer rechazaron por segunda vez en un referéndum el acuerdo al que había llegado su Gobierno con los de Reino Unido y Holanda para resolver el contencioso que le enfrenta con ellos por la deuda generada en 2008 por la quiebra del banco Icesave. Con el 90% del voto escrutado, casi el 60% de los votantes se pronunciaron contra ese acuerdo, por el que Islandia ha de devolver a esos dos países los 4.000 millones de euros que les costó garantizar a sus ciudadanos los depósitos que tenían en ese banco islandés, filial en Reino Unido y Holanda del nacionalizado Landbanski.

El conflicto se debe a que Islandia decidió avalar todos los depósitos bancarios que había en la isla cuando se desplomó su sistema financiero en la crisis de otoño de 2008. Pero Reikiavik se desentendió de las cantidades depositadas en los bancos islandeses que actuaban en el exterior, como Icesave, que en apenas unos meses captó miles de ahorradores en Holanda y Reino Unido ofreciendo tipos de interés de entre el 5% y el 6%. Cuando la banca islandesa se desplomó, Londres y La Haya garantizaron los depósitos de bancos islandeses en su territorio, pero luego exigieron que el Gobierno islandés les pagara ese dinero.

La obligación legal de Islandia en este caso es discutible. Reikiavik no la admite, pero británicos y holandeses sostienen que Islandia incumple la normativa del Espacio Económico Europeo en dos aspectos: porque esta le obliga a garantizar al menos los 20.000 primeros euros de cada depositante y porque está discriminando a los acreedores no islandeses.

Pero, sea cual sea el trasfondo legal, el Gobierno islandés cree que es políticamente necesario llegar a un acuerdo sobre el asunto para garantizar que el país pueda volver a financiarse en los mercados internacionales. El año pasado se llegó a un acuerdo por el que Islandia pagaría a Holanda y Reino Unido 4.000 millones de euros entre 2016 y 2024 a un interés del 5,5%.

Tras ser rechazado con más del 90% de los votos en contra en un referéndum, el acuerdo fue renegociado y hace unos días se recortó el interés a pagar por Islandia al 3,3% y se amplió el plazo de devolución hasta 2046. Pero los islandeses han vuelto a decir que no, a pesar de que el Gobierno islandés recobrará la mayor parte de ese dinero por la venta de activos bancarios nacionalizados y solo una pequeña parte de la deuda acabará siendo asumida directamente por los contribuyentes.

Los votantes "han elegido la peor de las opciones", declaró la primera ministra, Jóhanna Sigurdardóttit, cuyo Gobierno de centro-izquierda podría verse obligado a dimitir. "Es, desde luego, muy decepcionante", añadió. En términos muy similares se pronunció el ministro holandés de Finanzas, Jan-Kees de Pager, con el añadido de que empezó a enseñar el hacha: "El tiempo de negociar ya es cosa del pasado. Islandia está obligada a devolvernos el dinero. Ahora son los tribunales los que han de decidir", declaró.

Lo mismo dijo el número dos del Tesoro británico, Danny Alexander. "Hemos intentado llegar a una solución negociada. Tenemos la obligación de conseguir que nos devuelvan ese dinero y vamos a seguir persiguiendo ese objetivo hasta que lo consigamos", declaró.

El voto negativo no solo ha contrariado a los políticos de los tres países. También amenaza con ser muy mal recibido por analistas e inversores. La agencia de calificación Moody’s ya había anunciado días atrás su intención de rebajar la calificación de la deuda islandesa si el acuerdo era rechazado por los votantes. Y numerosos analistas han expresado ya su preocupación por las consecuencias que puede tener para Islandia. Sobre todo si se tiene en cuenta que el Gobierno había basado toda su agenda económica en la normalización de relaciones con la comunidad internacional. Pero si el caso llega finalmente a los tribunales, la decisión final puede demorarse varios años.

Frente al rechazo de los Gobiernos, el presidente de Islandia, Oláfur Ragnar Grímsson, considera que los dos referendos que él ha convocado "han devuelto al país la confianza perdida tras el hundimiento de la economía islandesa" en 2008. Los resultados, en su opinión, "refuerzan aun más la democracia".

El País.com

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Escrito por Eduardo Aquevedo

10 abril, 2011 a 13:05

Islandia: una democracia donde ciudadanos ponen a banqueros y políticos en su lugar…

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Islandia enjaula a sus banqueros

La primera víctima de la crisis financiera hace un valiente intento de pedir responsabilidades

CLAUDI PÉREZ 03/04/2011

Se busca. Hombre, 48 años, 1,80 metros, 114 kilos. Calvo, ojos azules. La Interpol acompaña esa descripción de una foto en la que aparece un tipo bien afeitado embutido en uno de esos trajes oscuros de 2.000 euros y tocado con un impecable nudo de corbata. Se ve a la legua que se trata de un banquero: este no es uno de esos carteles del salvaje Oeste. La delincuencia ha cambiado mucho con la globalización financiera. Y sin embargo, esta historia tiene ribetes de western de Sam Peckinpah ambientado en el Ártico. Esto es Islandia, el lugar donde los bancos quiebran y sus directivos pueden ir a la cárcel sin que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas; la isla donde apenas medio millar de personas armadas con peligrosas cacerolas pueden derrocar un Gobierno.

Esto es Islandia, el pedazo de hielo y roca volcánica que un día fue el país más feliz del mundo (así, como suena) y donde ahora los taxistas lanzan las mismas miradas furibundas que en todas partes cuando se les pregunta si están más cabreados con los banqueros o con los políticos. En fin, Esto es Islandia: paraíso sobrenatural, reza el cartel que se divisa desde el avión, antes incluso de desembarcar.

El tipo de la foto se llama Sigurdur Einarsson. Era el presidente ejecutivo de uno de los grandes bancos de Islandia y el más temerario de todos ellos, Kaupthing (literalmente, "la plaza del mercado"; los islandeses tienen un extraño sentido del humor, además de una lengua milenaria e impenetrable). Einarsson ya no está en la lista de la Interpol. Fue detenido hace unos días en su mansión de Londres. Y es uno de los protagonistas del libro más leído de Islandia: nueve volúmenes y 2.400 páginas para una especie de saga delirante sobre los desmanes que puede llegar a perpetrar la industria financiera cuando está totalmente fuera de control.

Nueve volúmenes: prácticamente unos episodios nacionales en los que se demuestra que nada de eso fue un accidente. Islandia fue saqueada por no más de 20 o 30 personas. Una docena de banqueros, unos pocos empresarios y un puñado de políticos formaron un grupo salvaje que llevó al país entero a la ruina: 10 de los 63 parlamentarios islandeses, incluidos los dos líderes del partido que ha gobernado casi ininterrumpidamente desde 1944, tenían concedidos préstamos personales por un valor de casi 10 millones de euros por cabeza. Está por demostrar que eso sea delito (aunque parece que parte de ese dinero servía para comprar acciones de los propios bancos: para hinchar las cotizaciones), pero al menos es un escándalo mayúsculo.

Islandia es una excepción, una singularidad; una rareza. Y no solo por dejar quebrar sus bancos y perseguir a sus banqueros. La isla es un paisaje lunar con apenas 320.000 habitantes a medio camino entre Europa, EE UU y el círculo polar, con un clima y una geografía extremos, con una de las tradiciones democráticas más antiguas de Europa y, fin de los tópicos, con una gente de indomable carácter y una forma de ser y hacer de lo más peculiar. Un lugar donde uno de esos taxistas furibundos, tras dejar atrás la capital, Reikiavik, se adentra en una lengua de tierra rodeada de agua y deja al periodista al pie de la distinguida residencia presidencial, con el mismísimo presidente esperando en el quicio de la puerta: cualquiera puede acercarse sin problemas, no hay medidas de seguridad ni un solo policía. Solo el detalle exótico de una enorme piel de oso polar en lo alto de una escalera saca del pasmo a quien en su primera entrevista con un presidente de un país se topa con un mandatario, Ólagur Grímsson, que considera "una locura" que sus conciudadanos "tengan que pagar la factura de su banca sin que se les consulte".

Y del presidente al ciudadano de a pie: de la anécdota a la categoría. Arnar Arinbjarnarsson es capaz de resumir el apocalipsis de Islandia con estupefaciente impavidez, frente a un humeante capuchino en el céntrico Café París, a dos pasos del Althing, el Parlamento. Arnar tiene 33 años y estudió ingeniería en la universidad, pero, al acabar, ni siquiera se le pasó por la cabeza diseñar puentes: uno de los bancos le contrató, pese a carecer de formación financiera. "La banca estaba experimentando un crecimiento explosivo, y para un ingeniero es relativamente sencillo aprender matemática financiera, sobre todo si el sueldo es estratosférico", alega.

Islandia venía de ser el país más pobre de Europa a principios del siglo XX. En los años ochenta, el Gobierno privatizó la pesca: la dividió en cuotas e hizo millonarios a unos cuantos pescadores. A partir de ahí, bajo el influjo de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, el país se convirtió en la quintaesencia del modelo liberal, con una política económica de bajos impuestos, privatizaciones, desregulaciones y demás: la sombra de Milton Friedman, que viajó durante esa época a Reikiavik, es alargada. Aquello funcionó. La renta per cápita se situó entre las más altas del mundo, el paro se estabilizó en el 1% y el país invirtió en energía verde, plantas de aluminio y tecnología. El culmen llegó con el nuevo siglo: el Estado privatizó la banca y los banqueros iniciaron una carrera desaforada por la expansión dentro y fuera del país, ayudados por las manos libres que les dejaba la falta de regulación y por unos tipos de interés en torno al 15% que atraían los ahorros de los dentistas austriacos, los jubilados alemanes y los comerciantes holandeses. Una economía sana, asentada sobre sólidas bases, se convirtió en una mesa de black jack. Ni siquiera faltó una campaña nacionalista a favor de la supremacía racial de la casta empresarial, lo que tal vez demuestra lo peligroso que es meter en la cabeza de la gente ese tipo de memeces, ya sea "las casas nunca bajan de precio" o "los islandeses controlan mejor el riesgo por su pasado vikingo".

La fiesta se desbocó: los activos de los bancos llegaron a multiplicar por 12 el PIB. Solo Irlanda, otro ejemplo de modelo liberal, se acerca a esas cifras. Hasta que de la noche a la mañana -con el colapso de Lehman Brothers y el petardazo financiero mundial- todo se desmoronó, en lo que ha sido "el shock más brutal y fulminante de la crisis internacional", asegura Jon Danielsson, de la London School of Economics.

Pero volvamos a Arnar y su relato: "La banca empezó a derrochar dinero en juergas con champán y estrellas del rock; se compró o ayudó a comprar medio Oxford Street, varios clubes de fútbol de la liga inglesa, bancos en Dinamarca, empresas en toda Escandinavia: todo lo que estuviera en venta, y todo a crédito". Los ejecutivos se concedían créditos millonarios a sí mismos, a sus familiares, a sus amigos y a los políticos cercanos, a menudo, sin garantías. La Bolsa multiplicó su valor por nueve entre 2003 y 2007. Los precios de los pisos se triplicaron. "Los bancos levantaron un obsceno castillo de naipes que se lo llevó todo por delante", cuenta Arnar, que conserva su empleo, pero con la mitad de sueldo. Acaba de comprarse un barco a medias con su padre con la intención de cambiar de vida: quiere dedicarse a la pesca.

La fábula de una isla de pescadores que se convirtió en un país de banqueros tiene moraleja: "Tal vez sea hora de volver al comienzo", reflexiona el ingeniero. "Tal vez todo ese dinero y ese talento que absorbe la banca cuando crece demasiado no solo se convierte en un foco de inestabilidad, sino que detrae recursos de otros sectores y puede llegar a ser nocivo, al impedir que una economía desarrolle todo su potencial", dice el presidente Grímsson.

La magnitud de la catástrofe fue espectacular. La inflación se desbocó, la corona se desplomó, el paro creció a toda velocidad, el PIB ha caído el 15%, los bancos perdieron unos 100.000 millones de dólares (pasará mucho tiempo antes de que haya cifras definitivas) y los islandeses siguieron siendo ricos, más o menos: la mita de ricos que antes. ¿De quién fue la culpa? De los bancos y los banqueros, por supuesto. De sus excesos, de aquella barra libre de crédito, de su desmesurada codicia. Los bancos son el monstruo, la culpa es de ellos y, en todo caso, de los políticos, que les permitieron todo eso. OK. No hay duda. ¿Solamente de los bancos?

"El país entero se vio atrapado en una burbuja. La banca experimentó un desarrollo repentino, algo que ahora vemos como algo estúpido e irresponsable. Pero la gente hizo algo parecido. Las reglas normales de las finanzas quedaron suspendidas y entramos en la era del todo vale: dos casas, tres casas por familia, un Range Rover, una moto de nieve. Los salarios subían, la riqueza parecía salir de la nada, las tarjetas de crédito echaban humo", explica Ásgeir Jonsson, ex economista jefe de Kaupthing. El también economista Magnus Skulasson asume que esa locura colectiva llevó a un país entero a parecer dominado por los valores de Wall Street, de la banca de inversión más especulativa. "Los islandeses hemos contribuido decisivamente a que pasara lo que pasó, por permitir que el Gobierno y la banca hicieran lo que hicieron, pero también participamos de esa combinación de codicia y estupidez. Los bancos merecen sentarse en el banquillo y nosotros nos merecemos una parte del castigo: pero solo una parte", afirma en el restaurante de un céntrico hotel.

Una cosa salva a los islandeses, de alguna manera les redime de parte de esos pecados. En su incisivo ¡Indignaos!, Stephane Hessel describe cómo en Europa y EE UU los financieros, culpables indiscutibles de la crisis, han salvado el bache y prosiguen su vida como siempre: han vuelto los beneficios, los bonus, esas cosas. En cambio, sus víctimas no han recuperado el nivel de ingresos, ni mucho menos el empleo. "El poder del dinero nunca había sido tan grande, insolente, egoísta con todos", acusa, y, sin embargo, "los banqueros apenas han soportado las consecuencias de sus desafueros", añade en el prólogo del libro el escritor José Luis Sampedro.

Así es: salvo tal vez en el Ártico. Islandia ha hecho un valiente intento de pedir responsabilidades. "Dejar quebrar los bancos y decirles a los acreedores que no van a cobrar todo lo que se les debe ha ayudado a mitigar algunas de las consecuencias de las locuras de sus banqueros", asegura por teléfono desde Tejas el economista James K. Galbraith.

Contada así, la versión islandesa de la crisis tiene un toque romántico. Pero la economía es siempre más prosaica de lo que parece. Hay quien relata una historia distinta: "Simplemente, no había dinero para rescatar a los bancos: de lo contrario, el Estado los habría salvado: ¡Llegamos a pedírselo a Rusia!", critica el politólogo Eirikur Bergmann. "Fue un accidente: no queríamos, pero tuvimos que dejarlos quebrar y ahora los políticos tratan de vender esa leyenda de que Islandia ha dado otra respuesta".

Sea como sea, la crisis ha dejado una cicatriz enorme que sigue bien visible: hay controles de capitales, un delicioso eufemismo de lo que en el hemisferio Sur (y más concretamente en Argentina) suele llamarse corralito. El paro sigue por encima del 8%, tasas desconocidas por estos lares. El desplome de la corona ha empobrecido a todo el país, excepto a las empresas exportadoras. Cuatro de cada diez hogares se endeudaron en divisas o con créditos vinculados a la inflación (parece que, por lo general, para comprar segundas residencias y coches de lujo), lo que ha dejado un agujero considerable en el bolsillo de la gente. Tras dejar quebrar el sistema bancario, el Estado lo nacionalizó y acabó inyectando montones de dinero -el equivalente a una cuarta parte del PIB- para que la banca no dejara de funcionar, y ahora empieza a reprivatizarlo: la vida, de algún modo, sigue igual.

Todo eso ha elevado la deuda pública por encima del 100% del PIB, y para controlar el déficit tampoco los islandeses se han librado de la oleada de austeridad que recorre Europa desde el Estrecho de Gibraltar hasta la costa de Groenlandia: más impuestos y menos gasto público. Al cabo, Islandia tuvo que pedir un rescate al FMI, y el Fondo ha aplicado las recetas habituales: se han elevado el IRPF y el IVA islandeses y se han creado nuevos impuestos, y por el lado del gasto se han bajado salarios y beneficios sociales y se están cerrando escuelas; se ha reducido el Estado del bienestar. Que es lo que suele suceder cuando de repente un país es menos rico de lo que creía.

"Hemos recorrido una década hacia atrás", cierra Bergman. Y aun así, el Gobierno y el FMI aseguran que Islandia crecerá este año un 3%: el desplome de la corona ha permitido un despegue de las exportaciones, hay sectores punteros -como el aluminio- que están teniendo una crisis muy provechosa, y, al fin y al cabo, Islandia es un país joven con un nivel educativo sobresaliente. Entre la docena de fuentes consultadas para este reportaje, sin embargo, no abunda el optimismo. Uno de los economistas más brillantes de Islandia, Gylfi Zoega, dibuja un panorama preocupante: "Los bancos aún no son operativos, los balances de las empresas están dañados, el acceso al mercado de capitales está cerrado, el Gobierno muestra una debilidad alarmante. No hay consenso sobre qué lugar deben ocupar Islandia y su economía en el mundo. Vamos a la deriva… No se engañe: ni siquiera el colapso de los bancos fue una elección; no había alternativa. Islandia no puede ser un modelo de nada".

Hay quien duda incluso de que los banqueros den finalmente con sus huesos en la cárcel: "Los ejecutivos han sido detenidos varias veces, y después, puestos en libertad: como tantas otras veces, eso es más un jugueteo con la opinión pública que otra cosa", asegura Jon Danielsson. Hannes Guissurasson, asesor del anterior Gobierno y conocido por su férrea defensa de postulados neoliberales, incluso traza una fina línea entre el delito y algunas de las prácticas bancarias de los últimos años. "Muy pocos banqueros van a ir a la prisión, si es que va alguno: ¿qué ley vulnera la excesiva toma de riesgos?", se pregunta.

Pero los mitos son los mitos (y un periodista debe defender su reportaje hasta el último párrafo) e Islandia deja varias lecciones fundamentales. Una: no está claro si dejar caer un banco es un acto reaccionario o libertario, pero el coste, al menos para Islandia, es sorprendentemente bajo; el PIB de Irlanda (cuyo Gobierno garantizó toda la deuda bancaria) ha caído lo mismo y sus perspectivas de recuperación son peores. Dos: tener moneda propia no es un mal negocio. En caso de apuro se devalúa y santas Pascuas; eso permite salir de la crisis con exportaciones, algo que ni Grecia ni Irlanda (ni España) pueden hacer.

La última y definitiva enseñanza viene de la mano del grupo salvaje, a quien nadie vio venir: ni las agencias de calificación ni los auditores anticiparon los problemas (aunque lo que no descubre una buena auditoría lo destapa una buena crisis: Pricewaterhousecoopers está acusada de negligencia). Pero los problemas estaban ahí: la prueba es que la inmensa mayoría de los ejecutivos de banca están de patitas en la calle y algunos esperan juicio. Nuestro Sigurdur Einarsson, el banquero más buscado, se compró una mansión en Chelsea, uno de los barrios más exclusivos de Londres, por 12 millones de euros. La mayoría de los banqueros que tienen problemas con la justicia hicieron lo mismo durante los años del boom, y menos mal que lo hicieron: la gente les abucheaba en el teatro, les tiraba bolas de nieve en plena calle, les lanzaba piropos en los restaurantes o les dejaba ocurrentes pintadas en sus domicilios. Salieron pitando de Islandia. El caso es que Einarsson no tuvo que marcharse: vivía en su estupenda mansión londinense desde 2005. La hipoteca no era problema: Einarsson decidió alquilársela al banco mientras vivía en la casa; al fin y al cabo, un presidente es un presidente, y ese es el tipo de demostraciones de talento financiero que solo traen sorpresas en el improbable caso de que la justicia se meta por medio. Islandia parece el lugar adecuado para que sucedan cosas improbables: según las estadísticas, más de la mitad de los islandeses cree en los elfos. En el avión de vuelta se entiende mejor la publicidad del aeropuerto, sobre todo porque las fuentes consultadas descartan que, si finalmente hay condena a los banqueros, el Gobierno islandés vaya a conceder un solo indulto. Esto es Islandia: paraíso sobrenatural. ¡Vaya si lo es! -

El ‘caso Icesave’ (y otras rarezas)

El tiburón putrefacto es uno de los platos típicos de Islandia, que tiene una noche inacabable (no solo por las horas de oscuridad), una de las pocas primeras ministras del mundo (Johana Sigurdardottir, abiertamente lesbiana) y un museo de penes (y esto no es una errata). La lista de rarezas es inacabable: es más fácil entrevistar al presidente de Islandia que al alcalde de Reikiavik, Jon Gnarr, célebre por pactar solo con quienes hayan visto las cuatro temporadas de Mad Men. Con la crisis, las singularidades han alcanzado incluso al siempre aburrido sector financiero: en Londres han llegado a aplicarle métodos antiterroristas.

Landsbanki, uno de los tres grandes bancos islandeses, abrió una filial por Internet con una cuenta de ahorro a altos tipos de interés, Icesave, que hizo furor entre británicos y holandeses. Cuando las cosas empezaron a torcerse y el Gobierno británico detectó que el banco estaba repatriando capitales, le aplicó la ley antiterrorista para congelar sus fondos. Ese fue el detonante de toda la crisis: provocó la quiebra en cadena de toda la banca. Y sigue dando tremendos dolores de cabeza a Islandia.

Holanda y Reino Unido devolvieron a sus ciudadanos el 100% de los depósitos y ahora exigen ese dinero: 4.000 millones de euros, un tercio del PIB islandés, nada menos. El Gobierno llegó a un acuerdo para que los ciudadanos pagaran en 15 años y al 5,5% de interés: la gente se organizó para echarlo abajo en un referéndum, tras el veto del presidente. Así llegó un segundo pacto, más ventajoso (tipos del 3%, a pagar en 37 años), y de nuevo la gente decidirá en abril en referéndum si paga o no por los desmanes de sus bancos. Agni Asgeirsson, ex ejecutivo que fue despedido de Kaupthing y ahora trabaja como ingeniero en Río Tinto, es tajante al respecto: "El primer acuerdo era claramente un fraude. Este es más discutible. No queremos pagar, pero eso añadiría incertidumbre legal sobre el futuro del país. Pero lo interesante es cómo ha reaccionado la gente". Ese es quizá el mayor atractivo de la respuesta islandesa: la parlamentaria y ex magistrada francesa Eva Joly (a quien se encargó el inicio de la investigación sobre la banca) asegura que lo más llamativo de Islandia es que en un país "que se consideraba a sí mismo un milagro neoliberal, y donde se había perdido gradualmente todo interés por la política, ahora la gente quiere tener su destino en sus propias manos".

"Eso sí: la fe en los políticos y los banqueros tardará en volver, pero que mucho, mucho, tiempo", cierra el cónsul de España, Fridrik S. Kristjánsson. -

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Escrito por Eduardo Aquevedo

3 abril, 2011 a 13:51

La gran maniobra de distracción libia…

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Immanuel Wallerstein
Znet

 

Traducido para Rebelión por Carlos Valladares

El conflicto libio de este último mes mirado en su totalidad -la guerra civil en Libia, la acción militar contra Gadafi liderada por los Estados Unidos- no tiene que ver con cuestiones humanitarias ni tampoco con el suministro mundial de petroleo en la actualidad. Lo que de hecho constituye es una gran maniobra de distracción -una distracción deliberada- que tiene como objetivo dejar en la penumbra la principal batalla política que se está llevando a cabo en el mundo árabe. Hay algo en lo que tanto Gadafi como los líderes occidentales, independientemente de sus puntos de vista políticos, están totalmente de acuerdo. Todos quieren ralentizar, canalizar, cooptar, limitar la segunda ola revolucionaria árabe y evitar que cambien las realidades políticas fundamentales del mundo árabe y su papel actual en el teatro geopolítico del sistema-mundo.

Para apreciar esto, se tiene que seguir la secuencia cronológica de los acontecimientos. Aunque los rumores políticos en los Estados árabes y los intentos por parte de diversas fuerzas externas de apoyar a unos u otros elementos dentro de ciertos Estados han sido una constante durante largo tiempo, el suicidio de Mohamed Bouazizi el 17 de diciembre de 2010 marcó el inicio de un proceso bien diferente.

Para mí este proceso es la continuación del espíritu de la revolución mundial de 1968. En 1968, al igual que en el mundo árabe durante estos últimos meses el grupo que ha tenido el valor y la voluntad para iniciar las protestas contra los poderes establecidos ha sido la gente joven. Les motivaban muchas cosas: la arbitrariedad, la crueldad, la corrupción de  los que están en el poder, su depauperada situación económica, y sobre todo la persecución de su derecho, moral y político, a ser los actores principales que determinen su propio destino cultural y político. Además han protestado contra la estructura general del sistema-mundo y el modo en que sus líderes se han plegado a las presiones exteriores de las grandes potencias.

Estos jóvenes no estaban organizados, al menos al principio. Y no siempre han sido completamente conscientes de su entorno político. Pero le han echado valor. Y, como en 1968, sus acciones se han contagiado. En muy poco tiempo han amenazado el orden establecido de casi todos los países árabes independientemente de criterios de política exterior. Cuando mostraron su fuerza en Egipto, el principal pais árabe aun, todo el mundo empezó a tomárselos en serio. Hay dos maneras de tomar estas revueltas en serio: Una es unirse a ellas y desde dentro tratar de controlarlas; y la otra es tomar las medidas que sean necesarias para aplastarlas. Se han intentado las dos.

Han habido tres grupos que se han unido a las revueltas, tal como subraya Samir Amin en su análisis sobre Egipto: la resucitada izquierda tradicional, los profesionales de clase media y los islamistas. La fuerza y el carácter de estos grupos han variado dependiendo del país. Amín considera a la izquierda y a la clase media profesional (en tanto que son nacionalistas y no neoliberales trasnacionales) como elementos positivos, y a los islamistas, los últimos en subirse al tren, como elementos negativos. Y después nos encontramos con el ejército, el bastión permanente del orden, que se unió a la revuelta en el último momento, precisamente para limitar sus efectos.

Así, cuando el levantamiento se inició en Libia, éste ha sido consecuencia directa del éxito de las revueltas en los dos países vecinos, Túnez y Egipto. Gaddafi es un líder particularmente despiadado y ha estado haciendo declaraciones terribles sobre lo que le iba a hacer a los traidores. Si muy pronto se han dejado oír con fuerza voces en Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos que propugnaban una intervención militar, no era porque Gaddafi fuese un anti-imperialista infiltrado. Ha vendido el petróleo libio a Occidente de buena gana y se jactaba de haber ayudado a Italia a contener la marea de la inmigración ilegal. Además ha posibilitado acuerdos lucrativos para las empresas occidentales.

En el campo de los partidarios de la intervención se podían ver dos tipos de actitudes: aquellos para quienes todas y cada una de las intervenciones militares de Occidente son irresistibles, y los que trataban el asunto como un caso de intervención humanitaria. Hubo una fuerte oposición a la intervención por parte del ejército estadounidense, que veía que la guerra en Libia era imposible de ganar además de suponer una enorme tensión militar para los Estados Unidos.  El último grupo parecía que estaba ganando, cuando de repente la resolución de la Liga Árabe cambió el equilibrio de fuerzas.

¿Cómo sucedió esto? El gobierno saudí se movió con decisión y eficacia para obtener una resolución favorable al establecimiento de una zona de exclusión aérea. Con el fin de obtener la unanimidad entre los estados árabes, los saudíes hicieron dos concesiones. La intervención se limitaría solamente al establecimiento de una zona de exclusión aérea y en una segunda resolución se acordó la  oposición unánime a la intervención de fuerzas terrestres occidentales.

¿Qué llevó a los saudíes a impulsar dichas resoluciones? ¿Alguien desde Estados Unidos telefoneó a alguien en Arabia Saudí para solicitar este movimiento? Creo que fue todo lo contrario. Fueron los saudíes los que trataron de influir en la posición estadounidense, en vez de al revés. Y funcionó. La balanza se inclinó.

Lo que querían, y obtuvieron, los saudíes, ha sido una maniobra maestra que distrajera la atención de aquello que los propios saudíes consideraban como algo prioritario, algo en lo que ya estaban trabajando – la represión de la revuelta árabe, en cuanto que esta afectando a Arabia Saudí en primer lugar, en segundo lugar a los países del golfo, y por último al mundo árabe en su conjunto.

Al igual que en 1968, este tipo de rebelión contra la autoridad crea extrañas divisiones en los países afectados, y crea alianzas inesperadas. Particularmente los llamamientos en pro de las intervenciones humanitarias provocan divisiones. El problema que tengo con las intervenciones humanitarias es que nunca estoy seguro de que sean humanitarias. Los defensores siempre señalan los casos en donde la  intervención no se produjo, como en Ruanda. Pero nunca toman en consideración las ocasiones en que sí se produjo. Sí, a corto plazo, se puede evitar lo que de otro modo sería una masacre. Pero a la larga, ¿es realmente efectiva? Para evitar matanzas inminentes de Saddam Hussein, Estados Unidos invadió Irak. ¿Se ha masacrado a menos gente en los diez años transcurridos desde la ocupación? Parece que no.

Los defensores de la intervención humanitaria parecen tener un criterio cuantitativo. Si un gobierno mata a diez manifestantes, esto es “normal” o en todo caso sólo es algo digno de una declaración de condena. Si se mata a 10.000, esto ya es criminal, y requiere de una intervención humanitaria. ¿Cuántas personas tienen que morir antes de que lo normal se convierte en criminal? ¿100, 1000?

Ahora las potencias occidentales se están lanzando a una guerra en Libia cuyo resultado es incierto. Es probable que se convierta en una ciénaga. ¿Ha tenido la intervención éxito en distraer al mundo de la revuelta árabe en curso? Tal vez. No lo sabemos todavía. ¿Va a tener éxito en derrocar a Gadafi? Tal vez. No lo sabemos todavía. Si Gadafi se va, ¿que pasará después? Incluso los portavoces estadounidenses están preocupados ante la posibilidad de sea sustituido bien por alguno de sus viejos camaradas de armas, por al-Qaida, o por ambos.

La acción militar de Estados Unidos en Libia es un error, incluso desde el estrecho punto de vista de los Estados Unidos, e incluso desde el punto de vista humanitario. No va a terminar pronto. El presidente Obama ha explicado sus acciones de una manera complicada y sutil. Lo que ha dicho en esencia es que si el presidente de los Estados Unidos, tras una evaluación minuciosa de la situación, considera que la intervención sirve a los intereses de los Estados Unidos y del mundo, puede y debe llevarla a cabo. No pongo en duda que sea una decisión dura para él. Pero eso no es suficiente. Es una decisión terrible y ominosa, y en última instancia, contraproducente.

Mientras tanto, la mejor esperanza para todos es que la segunda ola de revueltas en el mundo árabe recupere bríos -quizás ahora una posibilidad muy remota- y se lleve por delante en primer lugar a los saudíes.

Fuente: Immanuel Wallerstein’s ZSpace Page

Escrito por Eduardo Aquevedo

2 abril, 2011 a 23:22

Libia, lo justo y lo injusto…

con 7 comentarios

LMD

Todos los pueblos del mundo

que han lidiado por la libertad

han exterminado al fin a sus tiranos .”

Simón Bolívar

Los insurgentes libios merecen la ayuda de todos los demócratas. El coronel Gadafi es indefendible. La coalición internacional que lo ataca carece de credibilidad. No se construye una democracia con bombas extranjeras. Por ser en parte contradictorias, estas cuatro evidencias nutren cierto malestar, en particular en el seno de las izquierdas, con respecto a la operación Amanecer de la Odisea comenzada el pasado 19 de marzo.

La insurrección de las sociedades árabes constituye el mayor acontecimiento político internacional desde el derrumbe, en Europa, del socialismo autoritario de Estado en 1989. La caída del muro del Miedo en las autocracias árabes es el equivalente contemporáneo de la caída del muro de Berlín. Un auténtico terremoto mundial. Por producirse en el área de mayores reservas de hidrocarburos del planeta, y en el epicentro del “foco perturbador” del mundo (ese “arco de todas las crisis” que va de Pakistán al Sahara Occidental, pasando por Irán, Afganistán, Irak, Líbano, Palestina, Somalia, Sudán, Darfur y Sahel), su onda de expansión modifica toda la geopolítica internacional.

Algo se rompió para siempre en el mundo árabe el pasado 14 de enero. Ese día, manifestantes tunecinos que desde hacía semanas reclamaban en las plazas libertad y democracia, consiguieron derrocar al déspota Ben Alí. Comenzaba el deshielo de las viejas tiranías árabes. Un mes después, en Egipto, corazón de la vida política árabe, un poderoso movimiento de protesta social expulsaba a su vez del poder al general Mubarak. Entonces, como si de repente descubriesen que los regímenes autoritarios, desde Marruecos hasta Bahréin, fuesen colosos con pies de arena, decenas de miles de ciudadanos árabes se lanzaron a las plazas gritando su hartazgo infinito de los ajustes sociales y de las dictaduras (1).

La fuerza espóntanea de estos vientos de libertad sorprendió a todas las cancillerías del mundo. Cuando comenzaron a soplar sobre las dictaduras aliadas de Occidente (en Túnez, Egipto, Marruecos, Jordania, Arabia Saudí, Bahréin, Irak, Yemen), las grandes capitales occidentales, empezando por Washington, Londres y París, se sumieron en un prudente mutismo, o alternaron declaraciones que revelaban su profundo malestar ante el riesgo de ver desaparecer a sus “amigos dictadores” (2).

Mucho más sorprendente fue, durante esta primera fase (de mediados de diciembre a mediados de febrero), el silencio de los gobiernos progresistas de América Latina, considerados por toda una parte de la izquierda internacional como su principal referente contemporáneo. Sorpresa tanto más grande puesto que estos Gobiernos tienen mucho en común con el movimiento insurreccional árabe: habían llegado al poder mediante las urnas, aupados por poderosos movimientos sociales (en Venezuela, Brasil, Uruguay y Paraguay) que, en varios países (Ecuador, Bolivia, Argentina), después de haber resistido a dictaduras militares, también habían derrocado pacíficamente a gobernantes corruptos.

Inmediata debía de haber sido allí la solidaridad con las insurrecciones árabes, réplicas de sus propios alzamientos cívicos. No lo fue. Y eso que el carácter izquierdista del movimiento no ofrecía dudas. El conocido intelectual egipcio Samir Amin lo describe así: “Las fuerzas principales en movimiento durante los meses de enero y de febrero eran de izquierdas. Demostraron que tenían una resonancia popular gigantesca pues llegaron a movilizar a ¡más de quince millones de manifestantes en todo Egipto! Los jóvenes, los comunistas, fragmentos de las clases medias democráticas constituyeron la columna vertebral de ese movimiento” (3).

A pesar de ello, hubo que esperar al 14 de febrero -o sea tres días después de la caída del odiado Mubarak y un día antes del comienzo de la insurrección popular en Libia- para que, por fin, un líder latinoamericano calificase la rebelión árabe de “revolucionaria” en una declaración que explicaba con lucidez: “Los pueblos no desafían la represión y la muerte, ni permanecen noches enteras protestando con energía, por cuestiones simplemente formales. Lo hacen cuando sus derechos legales y materiales son sacrificados sin piedad a las exigencias insaciables de políticos corruptos y de los círculos nacionales e internacionales que saquean el país” (4).

Pero cuando, naturalmente, esa rebelión se extendió a los Estados autoritarios del mal llamado “socialismo árabe” (Argelia, Libia, Siria), cayó de nuevo un pesado mutismo en las capitales del progresismo latinoamericano. Políticamente podía aún interpretarse de dos maneras: simple prolongación del prudente silencio que hasta entonces, globalmente, habían observado esas cancillerías con respecto a acontecimientos muy alejados de sus principales centros de interés; o expresión de un malestar político frente al riesgo de perder, en su pulso con el imperialismo, a aliados estratégicos…

Ante el peligro de que triunfase esta segunda opción, varios intelectuales relevantes (5) avisaron de inmediato que ello significaría algo impensable para Gobiernos seguidores del mensaje universal del bolivarianismo. Porque sería afirmar que una relación estratégica entre Estados es más importante que la solidaridad con los pueblos en lucha. Lo cual conduciría, más tarde o más temprano, a cerrar los ojos ante cualquier eventual atrocidad contra los derechos humanos (6). Y en este caso el ideal solidario de la revolución latinoamericana naufragaría en el helado océano de la Realpolitik.

En el tablero de la política internacional, la Realpolitik (definida por Bismarck, el “canciller de hierro” prusiano, en 1862) considera que los países se reducen a sus Estados. Jamás toma en cuenta a sus sociedades. Según ella, los Estados se mueven sólo en función de sus fríos intereses y de sus alianzas estratégicas (cuya finalidad esencial es la preservación del Estado, no la protección de la sociedad). Desde la paz de Westfalia en 1648, la doctrina geopolítica establece que la soberanía de los Estados es intangible en virtud del principio de no-injerencia, y que un Gobierno, sea cual sea el modo en que llegó al poder, tiene total libertad de hacer lo que quiera en sus asuntos internos.

Semejante idea de la soberanía -que sigue siendo dominante- ha visto erosionada su legitimidad desde el final de la Guerra Fría en 1989. Y ello en nombre de los derechos de los ciudadanos, y de una concepción más ética de las relaciones internacionales. Las dictaduras, cuyo número se reduce de año en año, van resultando cada vez más ilegítimas en criterios del derecho internacional. Y moralmente inaceptables porque, entre otros graves abusos, desposeen a las personas de sus atributos de ciudadano.

Basado en este razonamiento, se desarrolló en los años 1990, el concepto de derecho de injerencia o deber de asistencia que condujo, pese a aceptables pretextos de fachada, a desastres político-humanitarios de gran envergadura en Kosovo, Somalia, Bosnia… Y finalmente, bajo la conducción de los neoconservadores estadounidenes, al desastre total de la guerra de Irak (7).

Pero tan trágicos fracasos no han interrumpido la idea de que un mundo más civilizado debe ir abandonando una concepción de la soberanía interna establecida hace casi cuatro siglos en nombre de la cual poderes no elegidos democráticamente han cometido (y cometen) incontables atrocidades contra sus propios pueblos.

En 2006, las Naciones Unidas, en su Resolución 1674, han hecho de la protección de los civiles, incluso contra su propio Gobierno cuando éste usa armas de guerra para reprimir manifestaciones pacíficas, una cuestión fundamental. Que modifica, por primera vez desde el Tratado de Westfalia, -en materia de derecho internacional- la concepción misma de la soberanía interna y del principio de no-injerencia. La Corte Penal Internacional (CPI), creada en 2002, va en idéntico sentido.

Y en ese mismo espíritu, muchos líderes latinoamericanos denunciaron con justa razón la pasividad o la complicidad de grandes potencias democráticas ante los graves crímenes cometidos contra la población civil, entre 1970 y 1990, por las dictaduras militares en Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y tantos otros países mártires de Centro y Suramérica.

Por eso sorprendió que, cuando en Libia, a partir del 15 de febrero, empezaron las protestas sociales pacíficas, inmediatamente reprimidas por las fuerzas del coronel Gadafi con desmedida violencia (233 muertos en los primeros días) (8), ningún mensaje de solidaridad con los civiles reprimidos llegase de América Latina. Ni tampoco al estallar, el 20 de febrero, el “Tripolitazo“: cuando unos 40.000 manifestantes denunciaron la carestía de la vida, la degradación de los servicios públicos, las privatizaciones impuestas por el FMI, y la ausencia de libertades.

Igual que durante el “Caracazo” del 27 de febrero de 1989 en Venezuela, esa insurrección tripolitana, retransmitida por decenas de testigos oculares, se extendió como reguero de pólvora por toda la capital, se multiplicaron las barricadas, ardió la sede del Gobierno, las comisarías fueron incendiadas, los locales de la televisión oficial saqueados, el aeropuerto ocupado y el palacio presidencial asediado. El régimen libio empezó a tambalearse.

En semejantes circunstancias, cualquier otro dirigente razonable hubiese entendido que la hora de negociar y de abandonar el poder había llegado (9). No así el coronel Gadafi. A riesgo de sumir a su país en una guerra civil, el “Guía”, en el poder desde hace 42 años, explicó que los manifestantes eran “jóvenes a los que Al Qaeda había drogado echándoles píldoras alucinógenas en el Nescafé“… (10). Y ordenó a las Fuerzas Armadas reprimir las protestas a cañonazos y con fuerza extrema. El canal Al Jazeera mostró los aviones militares ametrallando a los manifestantes civiles (11).

En Bengasi, para defenderse contra la brutalidad de la represión, un grupo de protestatarios asaltó un arsenal de la guarnición local y se apoderó de miles de armas ligeras. Varios destacamentos militares, enviados por Gadafi para sofocar en sangre la protesta, se sumaron, con tanques y pertrechos, a la rebelión. En condiciones muy desfavorables para los insurrectos, empezaba la guerra civil.  Un conflicto impuesto por Gadafi contra un pueblo que estaba pidiendo pacíficamente el cambio.

Hasta ese momento, las capitales de la América Latina progresista siguen silenciosas. Ni una palabra de solidaridad, ni tan siquiera de compasión con los rebeldes civiles que luchan y mueren por la libertad.

Hasta que, el 21 de febrero, en un intento de alejar cualquier acusación contra ella, la diplomacia británica -cuya responsabilidad es central en la rehabilitación del coronel Gadafi a partir de 2004 en la escena internacional- por la voz del ministro de Exteriores William Hague, anuncia que el líder libio “podría haber huido de su país y estar dirigiéndose a Venezuela” (12).

Es falso. Y Caracas lo desmiente rotundamente. Pero los medios de comunicación internacionales muerden el cebo, y ponen de inmediato los focos sobre la conexión que el Foreign Office ha sugerido. Minimizando los ostentosos recibimientos del dictador libio en Roma, Londres, París o Madrid, la prensa mundial insiste en las relaciones del “Guía” con Caracas. El propio Gadafi cae en la celada y también menciona a Venezuela en su primer discurso desde el comienzo de las protestas. Lo hace para negar su huida a ese país, pero ello da pie a nuevas especulaciones sobre el “eje Trípoli-Caracas“. Gadafi añade: “Los manifestantes son ratas, drogados, un complot de extranjeros, de norteamericanos, de Al Qaeda y de locos” (13).

Esta perezosa jácara del “complot norteamericano” es retomada como argumento por varios dirigentes progresistas suramericanos – Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, entre otros – , para expresar ahora, cada uno a su modo, una clara solidaridad con el dictador libio (14) bajo los sufridos pretextos de que la “situación es confusa“, que los “medios de comunicación mienten” y que “nadie sabe quiénes son los rebeldes“.

Ni una frase de compunción hacia un pueblo sublevado contra un tirano militar que manda disparar contra sus propios ciudadanos. Ninguna alusión tampoco a la famosa sentencia del Libertador Simón Bolívar: “Maldito sea el soldado que vuelve las armas contra su pueblo“, doctrina fundamental del bolivarianismo.

La inmensidad del error político sobrecoge. Una vez más, unos gobiernos progresistas conceden prioridad, en materia de relaciones internacionales, a cínicas consideraciones estratégicas que se hallan en perfecta contradicción con su propia naturaleza política. ¿Les conducirá ese razonamiento a expresar también su apoyo a otro infrecuentable tiranillo local, Bachar El Asad, presidente de Siria, un país que vive bajo estado de alarma desde 1962 y cuyas fuerzas de represión tampoco han dudado en disparar con fuego real contra pacíficos manifestantes desarmados?

En lo que respecta a Libia, la única iniciativa latinoamericana positiva, fue la del presidente de Venezuela Hugo Chávez quien propuso, el 1 de marzo, el envío a Trípoli de una Comisión internacional de mediación constituida por representantes de países del Sur y del Norte para tratar de poner fin a las hostilidades y negociar un acuerdo político entre las partes. Rechazada por Seif el Islam, el hijo del “Guía”, pero aceptada por Gadafi, esta importante tentativa de mediación será torpemente descartada por Washington, París, Londres y los propios insurgentes libios.

A partir de ahí, las cancillerías progresistas suramericanas van a insistir en su apoyo a un perfecto iluminado. Hace, en efecto, decenios que Muamar el Gadafi dejó de ser aquel capitán revolucionario que, en 1969, derrocó a la monarquía, expulsó de su país las bases militares estadounidenses y proclamó una singular “República árabe y socialista”.

Desde el final de los años 1970, su errática trayectoria y sus delirios ideológicos (véase su disparatado Libro Verde) lo han convertido en un dictador imprevisible, tornadizo y jactancioso. Semejante a aquellos tiranos locos que América Latina conoció en el siglo XIX con el nombre de “caudillos bárbaros” (15). Ejemplos de sus trastornos: la expedición militar de 3.000 hombres que lanzó, en 1978, en auxilio del sanguinario Idi Amín Dadá, otro demente presidente de Uganda… O su afición a un juego erótico con chicas menores llamado “bunga bunga” que le enseñó a su socio italiano Silvio Berlusconi… (16).

Gadafi jamás se ha sometido a ninguna elección. En torno a su imagen ha establecido un culto de la personalidad que linda con el endiosamiento. En la “masocracia” (Jamahiriya) libia no existe ningún partido político, sólo hay “comités revolucionarios”. Habiéndose autoproclamado “Guía” vitalicio de su país, el dictador se considera por encima de las leyes. En cambio, el vínculo familiar es, según él, fuente de Derecho. Basado en ello, por antojo, nombró a sus hijos para los puestos de mayor responsabilidad del Estado y los de mayor rentabilidad en los negocios.

Tras la (ilegal) invasión de Irak en 2003, temiendo ser el siguiente de la lista, Gadafi se arrodilló ante Washington, firmó acuerdos con la Administración de Bush, erradicó sus armas de destrucción masiva e indemnizó a las víctimas de sus atentados terroristas. Para complacer a los “neocons” estadounidenses se erigió en un perseguidor de Osama Ben Laden y de la red Al Qaeda. Estableció también acuerdos con la Unión Europea para convertirse en cancerbero retribuido de los emigrantes africanos. Pidió ingresar en el FMI (17), creó zonas especiales de libre comercio, cedió los yacimientos de hidrocarburos a las grandes transnacionales occidentales y eliminó los subsidios a los productos alimenticios de primera necesidad. Inició el proceso de privatización de la economía, lo que provocó un importante aumento del desempleo y agravó las desigualdades.

E l “Guía” protestó contra el derrocamiento del dictador tunecino Ben Alí a quien consideraba como “el mejor gobernante de la historia de Túnez”. En materia de inhumanidad, sus fechorías son incontables. Desde su apoyo a conocidas organizaciones terroristas hasta su demostrada participación en atentados contra aviones civiles, pasando por su encarnizamiento contra cinco inocentes enfermeras búlgaras torturadas durante años en prisión, o el fusilamiento sin juicio, en la siniestra cárcel Abú Salim de Trípoli, en 1996, de un millar de prisioneros originarios de Bengasi (18).

La actual revuelta empezó precisamente en esa ciudad cuando, el 15 de febrero, las familias de estos fusilados, animadas por las protestas en los países árabes, se echaron a la calle para exigir pacíficamente la liberación del abogado Fathy Terbil quien, desde hace quince años, defiende el derecho a recuperar los cuerpos de sus parientes ejecutados (19). Las imágenes mostrando la brutalidad de la represión de esta manifestación – difundidas por las redes sociales y el canal Al Jazeera – escandalizaron a la población. Al día siguiente, las protestas se habían ampliado masivamente y extendido a otras ciudades. Sólo en Bengasi, 35 personas fueron asesinadas por la policía y las milicias gadafistas (20).

Tan alto grado de ensañamiento contra la población civil (21) hizo legítimamente temer, a mediados de marzo, cuando las huestes gadafistas empezaron a cercar Bengasi, que se cometiese un baño de sangre. En un discurso dirigido a “las ratas” de esa ciudad, el “Guía” dejó muy claras sus intenciones: “Llegamos esta noche. Empezad a prepararos. Os iremos a sacar del fondo de vuestros armarios. No habrá piedad” (22).

En ayuda de los asediados libios, que reclamaban a gritos ayuda internacional (23), deberían haber acudido en primer lugar los pueblos recientemente liberados de Túnez y Egipto. Era su responsabilidad principal. Pero lamentablemente los Gobiernos de estos dos países no supieron estar a la altura de las circunstancias históricas.

En ese contexto de urgencia, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó, el 17 de marzo, la resolución 1973 que establece un régimen de exclusión aérea en Libia con el fin de proteger a la población civil y hacer cesar las hostilidades (24). La Liga Árabe había dado su acuerdo preliminar. Y, cosa excepcional, la resolución fue presentada por un Estado árabe: el Líbano (además de Francia y Reino Unido). Ni China, ni Rusia, que disponen de derecho de veto, se opusieron. Brasil y la India tampoco votaron en contra. Varios países africanos se pronunciaron a favor: Sudáfrica (la patria de Mandela), Nigeria y Gabón. Ningún Estado se opuso.

Se puede estar en contra de la estructura actual de Naciones Unidas, o estimar que su funcionamiento deja mucho que desear. O que las potencias occidentales dominan esa organización. Son críticas aceptables. Pero, por ahora, la ONU constituye la única fuente de derecho internacional. En ese sentido, y contrariamente a las guerras de Kosovo o de Irak que nunca tuvieron el aval de la ONU, la intervención actual en Libia es legal, según el derecho internacional; legítima, según los principios de la solidaridad entre demócratas; y deseable, para la fraternidad internacionalista que une a los pueblos en lucha por su libertad.

Se podría añadir que potencias musulmanas reticentes en un primer momento como Turquía han acabado por participar en la operación.

Se podría recordar también que si Gadafi, como era su intención, hubiese anegado en sangre la insurrección popular, habría enviado una señal de vía libre a los demás tiranos de la región. Alentándolos de ese modo a aplastar ellos también, sin miramientos, las protestas locales. Basta con observar que, en cuanto las tropas de Gadafi se aproximaron a sangre y fuego en medio de la pasividad internacional a Bengasi, los regímenes de Bahréin y de Yemen no dudaron ya en disparar con fuego real contra los manifestantes pacíficos. No lo habían hecho hasta entonces. Pero apostaron a su vez por el inmovilismo internacional.

La Unión Europea, en particular, tiene una responsabilidad específica en este asunto. No sólo militar. Es menester pensar en la próxima etapa de consolidación de las nuevas democracias que van a ir surgiendo en esta región tan vecina. Apoyar la “primavera árabe” supone asimismo el lanzamiento de un verdadero “Plan Marshall”, o sea, una ayuda económica masiva “semejante a la que se ofreció a Europa del Este después de la caída del muro de Berlín” (25).

¿Significa todo esto que la operación Amanecer de la Odisea no plantea problemas? En absoluto. En primer lugar, porque los Estados u Organizaciones que la capitanean (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, OTAN) son los “sospechosos habituales” implicados en múltiples aventuras guerreras sin la mínima cobertura legal, legítima o humanitaria. Aunque esta vez los objetivos de solidaridad democrática parecen más evidentes que los nexos con la seguridad nacional de Estados Unidos, cabe preguntarse ¿desde cuándo les ha importado a estas potencias la democracia en Libia? Por ello carecen de credibilidad.

Segundo: existen otras injusticias en esta misma región -el sufrimiento palestino, la intervención militar saudí en Bahréin contra la indefensa mayoría chií, la desproporcionada brutalidad de los Gobiernos de Yemen y de Siria…- ante las cuales las mismas potencias que atacan a Gadafi hacen la vista gorda dando prueba de una doble moral.

Tercero: el objetivo debe ser el que fija la resolución 1973, y sólo ése: ni invasión terrestre, ni víctimas civiles. La ONU no ha dado licencia para derrocar a Gadafi, aunque bien parece que ese sea el objetivo final (e ilegal) de la operación. En ningún caso esta intervención debe servir de precedente para otras aventuras guerreras contra Estados situados en el punto de mira de las potencias occidentales dominantes.

Cuarto: la historia enseña (y el caso de Afganistán lo demuestra) que es más fácil entrar en una guerra que salir de ella. Y quinto: el olor a petróleo de toda esta operación apesta.

Los pueblos árabes están sin duda sopesando lo justo y lo injusto de la actual intervención militar en Libia. En su gran mayoría apoyan a los insurgentes (aunque se siga sin saber bien quiénes son y aunque se sospeche que varios elementos indeseables figuran en el actual Consejo Nacional de Transición). Por el momento, hasta finales de marzo, en ninguna capital árabe se han producido manifestaciones de rechazo a la operación. Al contrario, como estimuladas por ella, nuevas protestas contra las autocracias se intensificaron en Marruecos, Yemen, Bahréin… Y sobre todo en Siria.

Obtenida la zona de exclusión aérea y a salvo ya la población civil de Bengasi, las dos principales exigencias de la Resolución 1973 estaban cumplidas a finales de marzo. Aunque otras demandas no lo estaban aún (el cese el fuego por parte de las fuerzas gadafistas, y la garantía por éstas de acceso seguro a la ayuda humanitaria internacional), a partir de ese momento los bombardeos debieron cesar. Tanto más cuanto la OTAN, que no ha recibido mandato internacional para ello, ha asumido el 31 de marzo el liderazgo militar de la ofensiva. La Resolución tampoco autoriza a armar, entrenar y dirigir militarmente a los rebeldes. Porque ello supone un mínimo de fuerzas extranjeras (“comandos especiales”) presentes en el suelo libio, lo cual está explícitamente excluido por la resolución 1973 del Consejo de Seguridad.

Es urgente que los miembros de ese Consejo de la ONU vuelvan ahora a consultarse; que se tenga en cuenta la posición de China, Rusia, la India y Brasil para imponer un alto el fuego inmediato y buscar una salida no militar al drama libio.

Una solución que tome en cuenta también la iniciativa de la Unión Africana, garantice la integridad territorial de Libia, impida toda invasión terrestre de fuerzas extranjeras, preserve las riquezas del subsuelo contra la rapacidad de algunas potencias foráneas, ponga fin a la tiranía, y reafirme la aspiración a la libertad y a la democracia de los ciudadanos.

En Libia, sólo una salida política negociada por todas las partes será justa.

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(1) Léase Ignacio Ramonet, “Cinco causas de la insurrección árabe”, Le Monde diplomatique en español, marzo de 2011.

(2) Léase Ignacio Ramonet, “Túnez, Egipto, Marruecos, esas dictaduras amigas”, http://www.monde-diplomatique.es/

(3) Christophe Ventura, “Entrevista con Samir Amin”, Mémoire des luttes, París, 29 de marzo de 2011.

(4) Fidel Castro, “La Rebelión Revolucionaria en Egipto”, Granma, La Habana, 14 de febrero de 2011.

(5) Léase, por ejemplo, Santiago Alba y Alma Allende, “Del mundo árabe a América Latina”, Rebelión, 24 de febrero de 2011; y Atilio Borón, “No abandonar a los pueblos árabes”, Página 12, Buenos Aires, 7 de marzo de 2011.

(6) Error que ya cometió dos veces la revolución cubana cuando apoyó la intervención militar del Pacto de Varsovia en Praga para aplastar la insurrección popular checoslovaca en agosto de 1968, y cuando aprobó la invasión de Afganistán por la Unión Soviética en diciembre de 1979.

(7) Léase Ignacio Ramonet, Irak, historia de un desastre, Debate, Madrid, 2005.

(8) Agencia Reuters, 21 de febrero de 2011. (9) En América Latina, ante protestas populares de gran envergadura, varios presidentes (elegidos democráticamente) se resignaron a renunciar a su cargo. Tres de ellos en Ecuador: Abdalá Bucarán, “por incapacidad mental”, en 1997; Jamil Mahuad, en 2000; y Lucio Gutiérrez, en 2002. Dos en Bolivia: Gonzalo Sánchez de Lozada, en 2003; y Carlos Mesa, en 2005. Uno en Perú, Alberto Fujimori, en 2000. Y otro en Argentina, Fernando de la Rúa, en 2001.

(10) El País, Madrid, 24 de marzo de 2011. (11) The Guardian, Londres, 21 de febrero de 2011.

(12) Agencia AFP, 21 de febrero de 2011. (13) http://www.rue89.com/2011/02/22/kadhafi-je-suis-a-tripoli-pas-au-venezuela-191416

(14) El más antiimperialista de los líderes árabes, Hassan Nasrallah, secretario general del Hezbolá libanés, ha declarado que es “irracional” decir que las revoluciones árabes, y singularmente la libia (que cuenta también con el apoyo de Irán), fueron preparadas en cocinas estadounidenses. Discurso del Hassan Nasrallah, 19 de marzo de 2011. http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=&inicio=0

(15) Alcides Arguedas, Los Caudillos bárbaros, editorial Vda L. Tasso, Barcelona, 1929. Léase también Max Daireaux, Melgarejo, Editorial Andina, Buenos Aires, 1966.

(16) Cf. Quentin Girard, “Toi vouloir faire bunga-bunga?”, Slate, París, 12 de noviembre de 2010. http://www.slate.fr/story/30061/bunga-bunga-berlusconi

(17) Léase “Le Rapport du FMI qui félicite la Libye”, in Mémoire des luttes, París, 11 de marzo de 2011. http://www.medelu.org/spip.php?article761

(18) Léase, Brian May, “Informe sobre Libia”, Amnistía Internacional, Londres, 27 de mayo de 2010. http://www.amnesty.be/doc/communiques-et-publications/Les-rapports-annuels/Le-rapport-annuel-2010/Moyen-Orient-et-Afrique-du-nord,2038/article/libye-16281

(19) Cf. Evan Hill, “The day the Katiba fell”, Al Jazeera English, 2 de marzo de 2011. http://english.aljazeera.net/indepth/spotlight/libya/2011/03/20113175840189620.html

(20) Ibid.

(21) Estos y otros crímenes han conducido al fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, el argentino Luis Moreno Ocampo, a abrir una investigación contra Muamar el Gadafi, acusado de “crímenes contra la humanidad” por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

(22) Agencia AFP, 17 de marzo de 2011.

(23) Léase Khaled Al-Dakhil, “Pourquoi tant d’hésitations?”, Al-Hayat, Londres (reproducido por Courrier Internacional, París, 17 de marzo de 2011).

(24) http://www.un.org/spanish/docs/sc/

(25) Nouriel Roubini, “Un plan Marshall pour le printemps arabe”, Les Échos, París, 21 de marzo de 2011.

http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=e684c57b-e238-480d-b7f7-bcea31a481b9

 

Siria: el impulso árabe se detiene aquí…?

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Revuelta en Magreb y Medio Oriente

Robert Fisk, La Jornada

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Manifestantes antigubernamentales se enfrentaron, luego de las oraciones del pasado viernes, a simpatizantes del gobierno en Damasco, SiriaFoto Ap

No era un humilde presidente. No cedió. Hubo indicadores, desde luego –como poner fin a reformas de legislación de emergencia– pero cuando este miércoles habló de tratar de calmar una crisis que costó la vida a más de 60 personas hace dos semanas y que arriesgó su gobierno, el presidente Bashar Assad de Siria no dio la impresión de ser un hombre en retirada.

Fue Libia lo que le dio el empujón para continuar, el aliento para ponerse en pie y decir que la reforma no es un tema pertinente en este momento. ¿Puede esto interpretarse como una traducción exacta de su convicción de que Siria no debe ser parte de la revolución en Medio Oriente? De cualquier forma, el partido Baaz seguirá en la lucha. Assad sigue siendo el presidente de Siria. Sin cambios.

Bueno, desde luego que, como sabemos, Muammar Kadafi, no es un sabio ejemplo a seguir en momentos difíciles.

El viernes es el día tradicional del recuerdo, el juicio y los cuestionamientos. Si Assad puede pasar el jueves sin asesinar a más gente en Deraa y Latakia, Assad, se salvará. Es joven, su esposa –injustamente despreciada por aquellos que odian a Siria, es un punto muy importante a su favor, y su gobierno ha eliminado efectivamente los excesos del régimen de su padre, Hafez. Pero –y este es un gran pero– la tortura continúa, la desigualdad y las injusticias de los servicios de seguridad Mujabarat persisten. La libertad en Siria es tan difícil de hallar como un oasis en el desierto. Según el analista de Al Jazeera, Marwan Beshara, el parlamento sirio sigue siendo un circo de apoyo.

Aún hay más peros en Siria. Se trata de un país duro y tenso sin las vías para la libre expresión que sí existían en Egipto; es más bien un centro de nacionalismo árabe. No por nada los sirios gritan “Um al Arabiya Wahida” (Madre de la nación árabe). No por nada los sirios recuerdan que ellos y sólo ellos se opusieron al acuerdo Sykes-Picot que en 1916 dividía a la región entre Francia y Gran Bretaña por la fuerza de los ejércitos. Los batallones montados sirios se arrojaron contra los tanques franceses durante la batalla de Maysaloon. Posteriormente, el rey de Siria recibió el trono de Irak como premio de consolación, de parte de Winston Churchill.

Esto no justifica el régimen autocrático de Bashar, pero dice algo sobre los sirios: no obedecen reglas. Los sirios no siguen a otros árabes como ovejas. Lucharon más que ningún otro país de la región por un proceso de paz entre Israel y Palestina –que Bashar este miércoles declaró estancado–. También afirmó ese mismo día que los disturbios fueron una prueba para la nación más que un desafío para el presidente. En verdad, la región de Hauran, donde se encuentra Deraa –localidad que fue escenario de una temible serie de asesinatos ordenados por el gobierno– siempre ha sido una zona rebelde aun cuando estaba bajo el control francés en 1916. ¿Puede Bashar Assad mantener unido a su país?

Hasta ahora ha logrado con una minoría alawita (o sea chiíta), atraer a la mayoría de la población sunita musulmana del país dentro del sistema económico establecido. Ciertamente, los sunitas son la economía de Siria; una elite poderosa desinteresada en las revueltas, la desunión o las conspiraciones extranjeras. Fue extraño que Assad hablara este miércoles de conspiraciones extranjeras. Ese viejo adagio no le hace ninguna justicia. Estas conspiraciones siempre son descubiertas cuando los dictadores se sienten inseguros. Damasco ha sido atacado por agentes israelíes e islamitas, agentes de la derecha turca durante los últimos 40 años. Tiene cierta resonancia este asunto gastado del complot que hace que los sirios sean más patriotas que luchadores por la libertad.

Desde luego hay mucho que está mal en Siria, y Bashar Assad puede haber abusado de su buena suerte este miércoles, cuando decidió no anunciar las reformas ni libertades que los sirios esperaban de él. En vez de eso proclamó: Dios, Siria y Bashar, Dios, Siria y mi pueblo ¿Fue eso suficiente?

Dijo que no llevará a cabo reformas bajo presión. Por cierto, reformas es con lo que quiere decir democracia. Pero Bashar sí está bajo presión; francotiradores del gobierno mataron a inocentes en las calles de las ciudades sirias. Quizá no esté de humor para concesiones pero ¿acaso Siria no las necesita?

La economía nacional flota muy cerca a la bancarrota. Diplomáticos suecos señalaron que Siria no resultaría afectada por la catástrofe económica occidental con el argumento de que la economía siria, en realidad, ni siquiera existe. La minoría kurda en el norte del país está en permanente estado de insurrección contenida. Pero Assad tiene dos amigos que le dan poder: el Hezbolá libanés y la República Islámica de Irán. Si los israelíes necesitan lograr la paz con Líbano, también necesitan a Assad. Si Assad quiere mantener su poderío regional, necesita a Irán. Siria es el portón árabe por el que Irán puede transitar. A su vez, Irán, es el portón por el que Assad que, recordemos, es alawita y por lo tanto chiíta, puede pasar libremente.

Es muy fácil para madame Clinton fustigar a Damasco por matar a su propio pueblo, frase que, desde luego, no usó en Bahrein. Estados Unidos necesita a Siria para sacar a sus últimas tropas de Irak. También sería muy fácil convertir los problemas del país en sectarismo. Nikolaos Van Dam, un brillante diplomático holandés escribió un excelente libro sobre la lucha de poder en Siria que explica cómo la minoría alawita realmente gobierna al país.

Sin embargo, Siria siempre ha sido un Estado unitario que se ha plegado a las exigencias de Occidente en aras de la cooperación en seguridad… hasta que soldados estadunidenses atravesaron la frontera siria y le dispararon a un agente de seguridad en su propia casa. Tan complacientes fueron las partes al tratar este conflicto que Estados Unidos envió a un pobre canadiense a Damasco, lo entregó, según la frase popular, para que fuera atrozmente torturado y encerrado en una cloaca hasta que los estadunidenses averiguaron que era inocente y mustiamente le permitieron volver a Toronto.

Esto, huelga decir, no son los temas que se discutirán en los programas noticiosos de televisión o que mencionará la secretaria de Estado, quien está tan preocupada por los inocentes en Libia que está bombardeando a la fuerza aérea de Kadafi, pero a la que le preocupan tan poco los inocentes de Siria que no enviará ningún avión a atacar a dicha nación.

Siria debe renovarse. Necesita que se ponga un fin a las leyes de emergencia, que haya medios de comunicación libres, un sistema judicial justo, que se libere a prisioneros políticos y, dicho sea de paso, que deje de entrometerse en Líbano.

La cifra oficial de 60 muertos en los disturbios en Siria podría ser mucho más alta según Human Rights Watch. El jueves, el presidente Bashar Assad supuestamente nos hablará sobre el futuro de Siria.

Más vale que sea bueno.

© The Independent

Gabriela Fonseca

 RIBAL AL ASSAD, POLITOLOGO, EXILIADO, PRIMO DEL DICTADOR SIRIO

“El poder está en manos del aparato de seguridad”

Ribal Al Assad es el primo del presidente Bashar Al Assad, que ayer volvió a cerrarle la puerta a las reformas en Siria. Ribal partió al exilio en 1984. Para esa época, las diferencias políticas entre Rifaat, su padre, y el entonces presidente Hafez Al Assad se hicieron insostenibles. Después de la partida de Siria, Ribal estudió Política en la Universidad de Boston y hace un tiempo montó la Organización para la Democracia y la Libertad en Siria, que tiene base en Londres. “Mi padre decía que la democracia es la única que puede proteger a un país como Siria, que tiene tantas minorías”, recordó. En diálogo telefónico con Página/12 , este hombre de 35 años analizó el gobierno de su primo Bashar, que dirige el país desde 2000, tras la muerte de su padre Hafez. “El gobierno sirio no va a poder acallarme, voy a seguir denunciando”, prometió.

–¿Qué evaluación hace del mensaje que dio el presidente Bashar Al Assad?

–Pienso que el discurso no trajo lo que la gente estaba esperando. No contestó a la preocupación del pueblo. El gobierno dijo que hay una conspiración. Pero eso no es suficiente. Que haya renunciado el gabinete no cambia nada. El poder está en manos del presidente y del aparato de seguridad. Todo el mundo pensaba que se iban a anunciar cambios. Los mismos miembros del Parlamento sirio así lo habían anunciado. Habían dicho que cuando hablara, iba a quitar el estado de emergencia. No pasó eso. Salió y dijo que lo estaban estudiando. La gente no quiere escuchar más la palabra “estudiando”. ¿Qué estuvieron haciendo los últimos once años?

–¿Por qué Bashar no cumplió con las reformas que prometió al asumir?

–Todo el mundo sabe que cuando llegó al poder, en 2000, cambió la Constitución en menos de una hora para poder gobernar. Hace once años que Bashar está prometiendo a la gente que va a haber cambios, que va a tener partidos independientes del gobierno. Pero eso no llega. Todavía hay prisioneros políticos y estado de emergencia. La gente quiere prensa independiente e información transparente. Quiere todas sus libertades, que son sus derechos legítimos.

–¿Cómo operan las fuerzas de seguridad en Siria, mantienen autonomía con respecto al poder político?

–Hay muchos servicios secretos en Siria y hay competencia entre ellos. Seguro que hay algunos que no quieren cambios porque van a perder sus intereses. Son como una mafia. Si hay reformas, saben que la gente los va a acusar ante la Justicia.

–Pero hay gente que salió a apoyar al gobierno, ¿a qué se debe esto?

–Muchas de esas manifestaciones están siendo organizadas por el Estado. Todo el mundo lo sabe. Son empleados del Estado y miembros del partido oficialista Baaz. Pero también hubo gente que estuvo manifestando contra él y esa gente ya no puede más. Hay también sectores extremistas que quieren llevar la situación hacia una guerra sectaria en Siria y la población le tiene mucho miedo a esa posibilidad. Quiere cambios, que termine la corrupción, pero no quiere ninguna guerra civil, porque sería un desastre. Hay que aclarar que los islamistas se hicieron fuertes porque el gobierno se lo permitió.

–¿Qué rol puede jugar Irán en el conflicto, dado que es un aliado de las autoridades de Damasco?

–Hay gente en el gobierno que quiere una guerra sectaria porque va a pedir al gobierno iraní que entre a ayudarlos. Seguro que Irán no va a abandonar a Siria por cuestiones estratégicas y porque está dentro de la zona de influencia de Teherán. Si pierden Siria, pierden su llegada al Líbano. Pero, por otro lado, después de la guerra de Irak, el gobierno sirio quiso mostrar a los Estados Unidos y al Occidente que si se iba, llegarían los extremistas. Están jugando con fuego.

Entrevista: Luciana Bertoia.

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Escrito por Eduardo Aquevedo

31 marzo, 2011 a 14:45

Imperio otomano: lecciones sobre el drama de Libia…

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Revuelta en Magreb y medio oriente

Robert Fisk

Entre la furia del despertar árabe –para no mencionar nuestra propia crisis en torno a Libia, que se profundiza–, la vieja Constantinopla es una tónica, un recordatorio entre alminares y agua, palacios, museos, librerías, un viejo parlamento y un millar de pescaderías, que ésta fue en verdad la única capital unida que los árabes tuvieron jamás. Los sultanes llamaban a Beirut la joya de la corona de los otomanos, pero dos días de caminar las calles de la moderna Estambul –con decenas de miles de pasajeros abarrotando los viejos tranvías en la calle Independencia– me hicieron entender por primera vez lo minúsculo que era Líbano en el gran mapa otomano.

Tampoco se puede escapar de los otomanos. Allá en Taksim están las grandiosas embajadas antiguas británica y estadunidense; debajo de ellas, los grandes bancos de las potencias que se beneficiaron de las capitulaciones, y el hotel Gran Bretaña con sus extravagantes candelabros, que fue efímero hogar de Ataturk y Hemingway. De pronto me saca del ensueño una fotografía de 1917, de dos soldados turcos otomanos. Están en el desierto –¿Palestina, Siria, Arabia?– literalmente en harapos, con gorros como costales sobre las caras atormentadas y los pantalones colgando hechos jirones sobre las piernas. Resulta extraño ver uno de los primeros aviones de hélice detrás de ellos. ¿Serían ésos los adolescentes contra los que luchó Lawrence en la revuelta árabe, precursora del tifón que ahora engloba todo Medio Oriente?

En una librería cerca de la parada del tranvía en Istiklal compré la Vida de Atarturk escrita por el británico Andrew Mango hace más de diez años, pero que conserva la frescura de la investigación original sobre el fundador de la Turquía moderna. Sí, contiene las acostumbradas ambigüedades sobre las masacres de armenios (tema de acalorados debates, claro), pero también un recuento extraordinario de los principios de la carrera militar de Mustafá Kemal, que cruzó furtivamente Alejandría para combatir al lado de los rebeldes árabes contra Italia nada menos que en Libia. Y allí están los nombres familiares: Tobruk, Bengasi, Zawiya.

Enver Pachá, figura mucho más oscura en la historia turca –nada más pregunten a los armenios–, fue el comandante otomano en Cirenaica que puso sitio a las fuerzas italianas en Bengasi y se dedicó a unir a las tribus de los Senussi (sí, los mismos Senussi que esperan que ganemos su guerra contra Kadafi) contra los italianos. Los Senussi, por cierto, fueron fundados por un argelino llamado Muhammad Ibn Alí al-Senussi, quien se estableció en Cirenaica en 1843. La historia de la tribu, que llega hasta el rey Idris (derrocado por un tal coronel Kadafi en 1969), es descrita con agudeza cuando Mango señala que la solidaridad musulmana (en la guerra) era efectiva cuando se complementaba con el interés propio y el instinto de autodefensa.

Hay otros párrafos que podrían ser leídos por los David Cameron de este mundo. En una línea espléndida Mango explica que había que mostrar a los árabes que el Estado otomano regenerado era capaz de defenderlos, en tanto el propio Mustafá Kemal dice de la campaña en Libia: en ese tiempo, me di cuenta de que era inútil. Ciento ochenta otomanos y 8 mil árabes pudieron rodear a 15 mil italianos, pero los guerreros tribales árabes iban y venían según los movía el espíritu. La principal preocupación de los jeques, según descubrió Mustafá Kemal, era ganar tanto dinero como fuera posible, y mientras más durara la guerra, más dinero se podían meter a la bolsa.

En algún momento Enver Pachá envió a un amigo del futuro Ataturk a un oasis de los Senussi (Calo). Más tarde el amigo escribió: “En ese bendito lugar no se permite salir ni a las niñas de tres años. Las mujeres viven y mueren donde nacieron. Tal es la costumbre local. Aunque en los campamentos militares hay hombres y mujeres, no hemos podido ver el rostro de una mujer en los tres meses pasados, pues todas están ocultas por pesados velos. Vivimos como ascetas… Si salimos de aquí, nuestra próxima parada será sin duda el paraíso”.

La historia da vuelcos extraños. El imperio otomano se alió con Alemania tres años después –Ataturk se distinguió en Galípoli– y acabaría derrumbándose cuando Alemania perdió la guerra. Y, sin embargo, ahora los nietos y tataranietos de aquellos mismos turcos son vilipendiados en Alemania por tener demasiados hijos, hablar poco alemán y sobrevivir con el seguro del desempleo. Y el año pasado, la canciller Merkel afirmó que los esfuerzos por construir una sociedad multicultural han fallado en Alemania, aseveración apoyada por David Cameron, quien sabe tanto de migrantes turcos como de historia libia.

Porque, en realidad, ésa es una historia falsa. Alemania nunca emprendió un experimento altruista de multiculturalismo. Los turcos fueron allá a hacer los trabajos que los alemanes no querían. Los Gastarbeiter fueron animados a ir a Alemania a ofrecer mano de obra barata, más que como invitados de algún extraordinario programa social de mejoramiento intercultural, del mismo modo en que los primeros negros británicos llegaron luego de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a reconstruir Gran Bretaña… no porque quisiéramos darles mejores hogares.

Ataturk, desde luego, quería que los turcos fueran europeos tanto como Merkel y Cameron preferirían que todos los turcos se regresaran al imperio otomano. Pero tal vez nuestros amos en Europa (Sarkozy tanto como Cameron) harían bien en hojear una biografía de Ataturk en aquellos emocionantes días. La guerra de los Balcanes obligó a los otomanos a abandonar Cirenaica y aceptar la anexión italiana de Libia.

Enver Pachá se negó a aceptar ese hecho de la historia. Sostuvo que era peligroso decir a los miembros de tribus árabes que la paz se había concluido. Así pues, entregó a los Senussis a la sombría merced de los italianos, cuyo régimen fascista posterior a la Primera Guerra los asolaría durante dos décadas. Los paralelismos no son exactos, por supuesto. Pero sería interesante saber –si Kadafi se sostiene como lapa en Libia– cómo vamos a decirles a nuestros fieles rebeldes de Bengasi que la OTAN se ha quedado sin fuelle y prefiere la paz que más guerra.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

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Escrito por Eduardo Aquevedo

27 marzo, 2011 a 15:15

En el mundo árabe, una perspectiva real de libertad…

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The Independent
En los días finales del imperio otomano, diplomáticos de Washington –cónsules en Beirut, Jerusalén, El Cairo y otras ciudades–, organizaciones no gubernamentales de toda la región y miles de misioneros estadunidenses suplicaron al Departamento de Estado la creación de un Estado árabe moderno que se extendiera desde las costas de Marruecos hasta las fronteras de Mesopotamia y Persia. Creían que eso llevaría a gran parte del mundo musulmán a la órbita democrática de Europa y Occidente.

Desde luego, el acuerdo Sykes-Picot, que ya había dado forma en secreto a Medio Oriente, un agónico Woodrow Wilson y el repliegue de Estados Unidos hacia el aislacionismo echaron por tierra tan fantasiosas esperanzas. Además, ¿quién sabe si algunos árabes habrían preferido la civilización de Roma y, poco más de una década después, de Madrid y Berlín a las supuestamente decadentes democracias de otros lugares de Europa? Al final, la Segunda Guerra Mundial dañó a Túnez, Libia, Egipto y Líbano y dejó al resto comparativamente ileso. Pero éste es el momento de recordar los hubieras de la historia, porque hoy es posible vislumbrar un mundo futuro en el que pudiéramos viajar de Marruecos a la frontera Irán-Irak sin una visa en nuestro pasaporte. Que los árabes puedan llegar a eso con rapidez es, desde luego, otra cuestión.

Lo que no está en duda es la extraordinaria tempestad que atraviesa la región, la espectacular ruptura del mundo árabe que la mayoría de nosotros y la mayoría de los árabes hemos conocido a lo largo de nuestra vida. De las mohosas y corruptas dictaduras –el cáncer de Medio Oriente– está surgiendo un pueblo renacido. No sin derramamiento de sangre, y no sin mucha violencia tanto delante como detrás. Pero ahora por fin los árabes pueden esperar marchar hacia las cumbres resplandecientes. Todos los amigos árabes que tengo me han dicho exactamente lo mismo en las semanas pasadas: Nunca creí llegar a ver esto en mi vida.

Hemos observado cómo esos terremotos abrieron grietas y cómo las grietas se convirtieron en fisuras. De Túnez a Egipto, Libia y Yemen –cuya libertad está quizás a sólo 48 horas–, a Marruecos y Bahrein, y sí, tal vez incluso hasta Siria, los jóvenes valerosos han dicho al mundo que quieren libertad. Y de seguro obtendrán esa libertad en las próximas semanas y meses. Son palabras jubilosas, pero deben escribirse con la mayor precaución.

Pese a toda la confianza de David Cameron, no estoy tan seguro de que la operación en Libia vaya a tener un final feliz. De hecho, no estoy seguro de saber cómo va a terminar, aunque el vano y prepotente ataque de Estados Unidos al cuartel de Kadafi –casi idéntico al que escenificó en 1986 y que costó la vida a la hija adoptiva del coronel– demostró fuera de toda duda que la intención de Obama es liquidar al régimen. No tengo la certeza, tampoco, de que vaya a ser fácil crear una democracia en Bahrein, en especial cuando Arabia Saudita –el cáliz intocable, casi tan sagrado como Israel frente a las críticas– sigue enviando su soldadesca a cruzar el puente fronterizo.

He notado, desde luego, las prédicas de autores como Robert Skidelsky, quien cree que la fantasiosa liberación de Irak por Bush y Blair –cuyo resultado es que Teherán tiene el control efectivo del país– condujo a los levantamientos callejeros de hoy. “Pero la combinación de libertad y orden de las democracias occidentales… es producto de una larga historia que no se puede reproducir en breve plazo –ha dicho–. La mayoría de los pueblos no occidentales dependen de las virtudes personales del líder, no de los límites institucionales a su poder, para hacer tolerables sus vidas.” Entiendo el mensaje: no se puede confiar la democracia a los árabes: no están preparados para ella como lo estamos nosotros los occidentales y –ejem– los israelíes, claro. Es un poco como que Israel diga –como de hecho lo dice– que es la única democracia de Medio Oriente, y luego, para asegurarse de seguir siéndolo, ruegue a los estadunidenses dejar a Mubarak en el poder. Que fue exactamente lo que ocurrió en enero.

Israel es un caso que vale la pena examinar. Por lo regular capaces de considerable previsión, su gobierno, sus diplomáticos y sus partidarios extranjeros se han mostrado remisos y torpes en su respuesta a los sucesos que sacuden al mundo árabe. En vez de dar la bienvenida a un nuevo y democrático Egipto, hacen hoscas advertencias acerca de su volatilidad. Al parecer, para el gobierno de Israel la caída de dictadores a los que muchas veces ha comparado con Hitler es aún peor que su preservación. Podemos ver dónde radica el problema: un Mubarak siempre obedecerá las órdenes de Israel (vía Washington); un nuevo presidente no estará bajo esa presión. A los electores egipcios no les gusta el sitio de Gaza y están indignados por el despojo de tierra árabe para colonias israelíes en Cisjordania. Por cuantiosos que sean los sobornos de Washington, ningún presidente egipcio electo va a poder tolerar durante mucho tiempo ese estado de cosas.

Hablando de sobornos, el más cuantioso de todos fue entregado la semana pasada –en pagarés, claro está– por el monarca saudita, quien está desembolsando 150 mil millones de dólares por todo su reino feliz con la esperanza de evadir la ira del pueblo. Quién sabe, puede que le funcione por un tiempo. Pero, como siempre he dicho, observen a Arabia Saudita. Y no le quiten los ojos de encima.

En cambio, la epopeya que podemos darnos el lujo de olvidar es la guerra al terror. Apenas si ha salido algún gruñido de la tienda de Osama durante meses. ¿No resulta extraño? Lo único que he oído de Al Qaeda con respecto a Egipto fue un llamado a deponer a Mubarak… una semana después de que había sido derrocado por el poder popular. La carta más reciente del hombre de la caverna instaba a los pueblos heroicos del mundo árabe a recordar que sus revoluciones tienen raíces islámicas, lo cual debe de haberles caído de sorpresa a los habitantes de Egipto, Túnez, Libia, Yemen, Barhein y demás, porque todos ellos exigían democracia y libertad. Y allí está, en cierto modo, la respuesta a Skidelsky. ¿Acaso cree que todos ellos mienten? Y de ser así, ¿por qué?

Como dije, queda mucha sangre por correr. Y muchas manos entrometidas que querrán convertir las nuevas democracias en proyectos de dictaduras. Pero por una vez –sólo una vez–, los árabes pueden mirar las cumbres resplandecientes.

© The Independent

REBELION.ORG

Traducción para La Jornada: Jorge Anaya

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Escrito por Eduardo Aquevedo

24 marzo, 2011 a 5:15

Libia y los cuatro factores del conflicto…

con 3 comentarios

Redacción, BBC Mundo

Mientras Muamar Gadafi, en un mensaje desafiante, asegura a sus seguidores que van a salir "victoriosos" de la actual crisis en Libia, Estados Unidos sugiere que el coronel podría estar explorando opciones para exiliarse.

En ese contexto, en apariencia discrepante, hay cuatro factores clave que podrían decidir el equilibrio de fuerzas y que BBC Mundo explora a continuación.

Las tropas leales a Gadafi

El corresponsal de la BBC para temas de Defensa Nick Childs asegura que "la intervención internacional sin duda ha tenido un impacto sobre el terreno en Libia".

Aunque "Estados Unidos y los aliados insisten en que no están actuando como fuerza aérea de los rebeldes, sus acciones han repercutido en, por ejemplo, evitar la caída de Bengasi" en manos de las tropas leales a Gadafi.

El coronel libio "aún parece contar con más unidades de élite, como la denominada 32ª Brigada", y en las últimas horas se ha informado de continuos ataques por las fuerzas leales a Trípoli en Misrata, en el oeste, y Ajdabiya en el este.

Saadoun, un residente de Misrata, le dijo a la BBC que se observa un patrón diario en los ataques de las fuerzas gubernamentales. "El día comienza con intensos bombardeos y fuego de artillería", dice.

"Los tanques a continuación allanan el camino para que francotiradores suban a los edificios altos en el centro de la ciudad y proporcionen una buena cobertura a la artillería y los tanques", informa Childs.

Los rebeldes

Nick Childs dice que los ataques aéreos han reducido algunas de las ventajas militares del gobierno y han sido claramente un impulso psicológico para los rebeldes.

"Sin embargo, las fuerzas rebeldes en el este siguen estando mal organizadas", asegura.

"Hubo muchas deserciones militares a favor de los rebeldes desde el principio, pero se trataba principalmente de individuos en lugar de unidades formadas", manifiesta.

Mientras, Ben Brown, periodista de la BBC en Bengasi, la segunda ciudad libia, explica que no hay escasez de voluntarios o entusiasmo rebelde en el intento de avanzar hacia Ajdabiya, ciudad que controla los sistema de irrigación que surten de agua al principal bastión opositor.

Pero "los rebeldes -asegura Brown- han avanzado muy lentamente, están mal equipados y carecen de una estructura de mando".

De ahí que "su objetivo de llegar a Trípoli parezca un sueño lejano".

La coalición internacional

Por cuarta noche consecutiva se escucharon explosiones y fuego antiaéreo en la capital libia, aunque la alianza internacional no ha dado detalles de las operaciones.

Alan Little, corresponsal de la BBC en Trípoli, dice que pese a estas operaciones, en el frente diplomático los aliados no parecen estar cerca de una decisión sobre quién debe asumir el mando militar en general.

Acción aérea sobre Libia

Rusia y China han llamado a un cese el fuego inmediato.

Sin embargo, según el editor de la BBC para América del Norte, Mark Mardell, el presidente de EE.UU., Barack Obama, ha manifestado no tener absolutamente ninguna duda de que habrá un acuerdo sobre el tema.

Mardell cita a funcionarios de la Casa Blanca quienes aseguran que Obama, en conversación telefónica con el primer ministro del Reino Unido, David Cameron y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, coincidió con sus interlocutores en que la Alianza del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) debería jugar un papel clave.

Washington, asegura Mardell, ha hecho todo lo posible por tener un papel menos visible y la OTAN parece la "opción natural" para que asuma la dirección de las operaciones, algo que reclaman países como Reino Unido, Noruega o Italia.

No obstante, Francia tiene dudas sobre si la alianza debe estar al frente de la estructura de mando y ha expresado preferencias por un comando franco-británico.

El único miembro de la OTAN cuya población es mayoritariamente musulmana, Turquía, ha rechazado que el bloque encabece las acciones en Libia, aunque -dice Mardell- en una llamada de la Casa Blanca al primer ministro turco, Eecep Tayyip Erdogan, este estuvo de acuerdo en que un comando único de la alianza debe ser parte de un amplio esfuerzo internacional.

Este cambio de Ankara, de total oposición a una aceptación con matices, ha sido interpretado como un avance entre los aliados en su intento de superar las diferencias.

La comunidad internacional

Y mientras los aliados tratan de llegar a un acuerdo, se incrementan las presiones de la comunidad internacional a favor de una mayor claridad sobre la misión encomendada por Naciones Unidas, con llamados de Rusia y China a un cese el fuego inmediato en Libia.

Avión aliado

Los aliados debaten sobre quién debe asumir el mando militar en general.

Desde Moscú, el periodista de la BBC Daniel Sandford dice que el presidente ruso, Dimitri Medvedev, expresó además su preocupación por cómo se está desarrollando la operación en Libia y por "las posibles bajas entre civiles debido al uso indiscriminado de la fuerza aérea".

Pekín, entretanto, advirtió sobre la posibilidad de que los ataques aéreos creen lo que llamó "un desastre humanitario".

La Liga Árabe, por su parte, ha reafirmado su apoyo a la zona de exclusión aérea, pese a vacilaciones de los últimos días que, como señalan observadores, han amenazado con minar la estrategia occidental basada en un fuerte apoyo árabe en sus operaciones en Libia.

Amr Moussa, el presidente de ese grupo regional, ha expresado preocupación de que las acciones aéreas causen bajas civiles en lugar de ayudar a proteger a la población como se supone que lo hagan.

Mientras, el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo (Pérsico), Abdul Rahman bin Hamad, trató de despejar temores al asegurar que la intervención militar no es una invasión sino una manera de proteger a la población civil.

Lo cierto es que hasta el momento Qatar es el único miembro de la Liga Árabe que ha ofrecido apoyo concreto a la coalición al poner a disposición cuatro aviones jets.

Arabia Saudita, que cuenta con una fuerza aérea bien equipada, no ha decidido si tomará parte en las acciones militares.

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Escrito por Eduardo Aquevedo

23 marzo, 2011 a 13:30

Movilizaciones en Palestina: la dificil pero necesaria unidad…

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Ola de cambio en el mundo árabe

Decenas de miles de palestinos reclaman unidad a Hamás y Fatah

Los jóvenes rechazan el intento de los partidos de adueñarse de las manifestaciones

ANA CARBAJOSA / ENRIC GONZÁLEZ - Ramala - 16/03/2011

Decenas de miles de palestinos se manifestaron ayer en Cisjordania y Gaza para reclamar el fin de la división entre Hamás y Fatah, los dos partidos ferozmente enfrentados desde la guerra interna de 2007. Las protestas fueron numerosas, pero resultaron paradójicamente dominadas por los propios partidos a los que se reclamaba unidad. Los convocantes, grupos de jóvenes y estudiantes movilizados a través de redes sociales en Internet e inspirados por las revoluciones de Egipto y Túnez, se declararon frustrados por la "manipulación partidista".

En Gaza, las fuerzas de seguridad disolvieron por la fuerza a última hora de la tarde a los miles de manifestantes que habían montado tiendas de campaña para quedarse a dormir en una céntrica plaza, según relataron varios testigos. "Me han partido una pierna. Cientos de policías salieron de todos lados armados con porras y comenzaron a golpear a la gente y a quemar las tiendas de campaña. Pero esto no ha terminado. Mañana [por hoy] volveremos a protestar", explica por teléfono Abu Yazan, uno de los organizadores de la protesta que anoche permanecía escondido para evitar que lo detuvieran.

Al mediodía, decenas de miles de manifestantes habían salido a la calle en la franja de Gaza convocados por varias páginas de Facebook que llamaban a la unidad palestina. Hamás, que hasta ahora había prohibido protestas similares, decidió sumarse a la manifestación ante el éxito que había cosechado la iniciativa en Internet. Los partidarios del movimiento islamista se presentaron en la plaza del Soldado Desconocido en el centro de Gaza, dispuestos a secuestrar la protesta, según relatan algunos de los participantes. Los convocantes les exigieron que guardaran las banderas verdes islamistas, ya que la consigna era portar únicamente símbolos palestinos y no de partidos.

La protesta acabó dividida en dos después de que miles de los jóvenes que se declaran independientes decidieran trasladarse a otro punto de la ciudad, y se produjeron enfrentamientos a pedradas. "Esto es increíble. Estamos aquí miles de hombres y mujeres dispuestos a acampar aquí y a no movernos hasta que no logremos nuestro objetivo: poner fin a la división política palestina", explicó media hora antes de la carga policial Ayman Mghamis, un joven artista de la franja.

En Ramala, la capital administrativa de la Autoridad Palestina, miembros de Fatah ocuparon desde primera hora la céntrica plaza de Al Manara. "Yo no entiendo qué hacen aquí los partidos políticos", se quejaba Abeer Zaghari, una joven universitaria que portaba una pancarta en la que se leía: "No a los partidos. No a la religión. Todos somos palestinos". En Al Manara también estaban 10 jóvenes que no militaban en ningún partido y que llevaban tres días en huelga de hambre para protestar contra una división que hacía estéril todo esfuerzo palestino por luchar contra la ocupación. Uno de ellos, Aref Fogha, de 16 años, con la pierna dañada por un disparo israelí, se declaró frustrado. "La jornada de hoy no me parece un éxito, la manifestación vuelve a ser fraccional, de Fatah aquí y de Hamás en Gaza". "Pienso permanecer en huelga de hambre hasta que tengamos un Gobierno de unidad", añadió.

Hamás reprime con dureza las protestas de los jóvenes palestinos en Gaza

ENRIC GONZÁLEZ - Gaza - 18/03/2011

La aparente pasividad de los palestinos, mientras gran parte del mundo árabe se agitaba, causaba una cierta perplejidad. Ya no hay misterio: la juventud palestina ha empezado a exigir cambios. El primero, la reconciliación entre Fatah y Hamás, los dos grandes partidos enemigos. Las manifestaciones en Gaza topan con la brutalidad de la policía de Hamás, que emplea todos los medios represivos a su alcance.

Las revueltas palestinas contienen algo novedoso: por primera vez, el rechazo a Israel, que ocupa (en Cisjordania) o sitia (en Gaza), pasa a un segundo plano. Lo que ahora hace hervir la sangre de los jóvenes es la opresión interna. Desde la guerra civil de 2007, tras la que Fatah ocupó el poder en Cisjordania y Hamás hizo lo mismo en Gaza, ambos partidos se han dedicado a perseguir al rival. Esa posguerra civil agrava la separación física entre Cisjordania y Gaza, beneficia a Israel y acentúa las tendencias represivas de los dos Gobiernos palestinos.

La Autoridad Palestina sofocó con dureza las protestas iniciales, semanas atrás. Luego decidió cambiar de táctica e intentó cabalgar sobre la ola: el martes pasado, miles de militantes de Fatah agregaron el lema "contra la ocupación" a una manifestación juvenil que se había organizado en Facebook bajo el lema "contra la división". A un nivel institucional, el presidente Mahmud Abbas se declaró dispuesto a viajar a Gaza, que no pisa desde 2007, para "sellar la reconciliación" con Hamás.

En Gaza, donde el Gobierno de Hamás se declara formalmente dispuesto a recibir la visita del presidente Abbas, la tolerancia ante las protestas es nula. El martes por la noche, policías y matones de Hamás desalojaron con gran violencia la plaza Katiba, donde al menos 10.000 personas exigían de forma pacífica la unidad de los palestinos. El miércoles por la mañana la policía y los matones entraron en las Universidades de Al Azhar y Al-Quds y apalearon a los estudiantes que querían volver a la contigua plaza Katiba. Ayer se cerró la Universidad de Al Azhar por orden gubernativa y la violencia policial se desplazó a las cercanías de la sede de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados, donde se manifestaban centenares de jóvenes. "Son protestas malintencionadas, detrás de ellas está Fatah", declaró Ayman Al Batniji, portavoz de la policía de Gaza.

En efecto, en la Universidad de Al Azhar predomina el laicismo de Fatah. Pero la Universidad de Al-Quds es islamista y dominada por Hamás, y allí también ha prendido la revuelta. También es cierto que fue Fatah quien lanzó la consigna de que en las manifestaciones solo se alzara la bandera palestina y solo se gritara contra la división. El resultado, en cualquier caso, es que Hamás impide que los jóvenes lleven la bandera de su país y reclamen unidad, agudizando el descontento estudiantil.

"Cuando estábamos ocupados por el Ejército israelí hubo Intifada; cuando gobernó Fatah y sufrimos la corrupción y los tiroteos entre bandas, hubo una guerra civil; ahora que nos gobierna Hamás y tenemos integrismo islámico y opresión, algo habrá que hacer también", comenta Ayman, uno de los jovencísimos organizadores de las protestas.

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Escrito por Eduardo Aquevedo

20 marzo, 2011 a 13:00

Libia: Gadafi promete una “larga guerra”…

con un comentario

El coronel Muamar Gadafi dijo este domingo que Libia estaba preparada para una "larga guerra", luego de que una coalición encabezada por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido atacara el sábado objetivos militares libios.

Los ataques se produjeron al amparo de la resolución 1973 de Naciones Unidas y su objetivo declarado fue proteger a la población civil de las ciudades que están bajo control de los rebeldes que se oponen a Gadafi.

Pero un hijo del coronel Gadafi, Saif al Islam, le dijo a la televisora estadounidense ABC que éstos habían sido "un grave error". "Un día se despertarán y se darán cuenta que estaban apoyando a la gente equivocada y que cometieron un grave error", le dijo Al Islam a la periodista de ABC Christiane Amanpour.

Muamar Gadafi

"Todos los libios están preparados para el martirio", dijo Gadafi. "Es como las armas de destrucción masiva en Irak. Es otro cuento", afirmó.

Más temprano, Muamar Gadafi había advertido que el ataque tendría graves consecuencias para occidente. "Estamos a punto de armar a todos los libios. Se les darán metralletas, piezas de artillería" dijo Gadafi en una llamada telefónica a la televisión estatal libia.

"Nos preparamos para una larga guerra y ustedes no tienen los medios para una guerra de esta naturaleza", afirmó el coronel, en el poder en Libia desde 1969.

"Todos los libios están preparados para el martirio. Venceremos. Van a morir porque esto no es más que un asunto interno, una guerra entre el pueblo libio y el nuevo nazismo", advirtió.

clic Lea también: La arriesgada apuesta de la ONU

Liga Árabe critica bombardeos

La televisión estatal libia también transmitió imágenes que, según las autoridades, demuestran que al menos 140 personas resultaron heridas durante los ataques de las fuerzas occidentales.

El gobierno libio también dijo que 48 personas murieron como consecuencia de los bombardeos, pero el jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., almirante Mike Mullen, dijo no haber recibido reportes de muertos ni heridos entre los civiles.

Ninguna de estas afirmaciones ha podido ser confirmada independientemente.

Camión quemándose en Libia

La Liga Árabe dijo que los bombardeos ibán más allá de lo necesario para imponer una zona de exclsuión aérea.

Pero la acción militar ya fue duramente condenada por el secretario general de la Liga Árabe, Amr Moussa, quien dijo que lo que estaba ocurriendo en Libia iba más allá de la imposición de la zona de exclusión aérea apoyada por la organización.

"Lo que queremos es la protección de los civiles, no el bombardeo de esos civiles", dijo este domingo Moussa, quien también convocó una reunión de emergencia para discutir la situación.

Las críticas de la Liga Árabe son importantes porque su apoyo fue clave para conseguir la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó la operación militar.

Y según la corresponsal de la BBC en Washington, Kim Ghattas, si ningún país árabe participa en el operativo, y si aumentan las críticas a la misma en la región, Estados Unidos podría reconsiderar su participación.

clic Lea también: La izquierda latinoamericana rechaza la "intervención" en Libia

"Operación limitada"

Los ataques de las tropas occidentales empezaron el sábado, luego de que tropas gubernamentales atacaran Bengasi pocas horas después de que Gadafi declarara un cese al fuego que, según él, no fue respetado por los rebeldes. A las 16:45 GMT aviones franceses destruyeron varios vehículos militares de las fuerzas leales a Gadafi que se encontraban en las afueras de la capital rebelde. La agencia Reuters informó haber visto unos 14 cadáveres cerca de los vehículos destruidos.

"No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando un tirano le dice a su pueblo que no habrá piedad." Barack Obama, presidente de EE.UU.

El Pentágono, por su parte, dijo que al menos 110 misiles Tomahawk fueron disparado desde barcos y submarinos estadounidenses en contra de defensas aéreas en Bengasi y Misrata este domingo temprano. Aviones de combate y bombarderos invisibles B-12 también participaron en los ataques, al igual que un submarino británico y aviones de la Fuerza Aérea del Reino Unido tipo Tornado.

clic En fotos: los aviones del ataque contra Libia

Durante su viaje por Brasil, el presidente de EE.UU., Barack Obama, dijo que Estados Unidos estaba participando en una "operación militar limitada" como parte de una "amplia coalición". "No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando un tirano le dice a su pueblo que no habrá piedad", explicó Obama el sábado.

El primer ministro británico, David Cameron, por su parte, dijo que la acción militar contra Libia era "necesaria, correcta y legal". Y el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, dijo que la acción de la comunidad internacional era necesaria para detener "la locura homicida" del coronel Gadafi.

clic Lea también: EE.UU., Reino Unido y Francia lideran ataque contra Libia

"Ataque exitoso"

Por lo pronto, el almirante Mullen dijo que los ataques habían anulado las defensas aéreas de Gadafi, permitiendo así la imposición de la zona de exclusión aérea. Y, según el máximo responsable militar estadounidense, las tropas leales al coronel Gadafi ya no están avanzando hacia la capital rebelde de Bengasi. Estados Unidos lanzó más de 100 misiles el domingo por la madrugada.

Según el experto en temas militares de la BBC, Jonathan Marcus, en estos momentos los especialistas de la coalición occidental deben estar estudiando las imágenes obtenidas a través de sus diferentes dispositivos de inteligencia para decidir si algunas de las defensas aéreas de Gadafi deben ser bombardeadas una vez más. La coalición también monitoreará el movimiento de las tropas oficialistas cerca de ciudades clave densamente pobladas, como Bengasi y Misrata.

Y cualquier acción ofensiva de su parte podría traducirse en nuevos ataques aéreos, dijo Marcus. Mientras, el periodista de la BBC Kevin Connolly, quien se encuentra en la ciudad rebelde de Tobruk, dijo que una vez que las defensas antiaéreas de Gadafi sean inutilizadas, los aviones de combate de la coalición empezarán a patrullar el espacio aéreo libio de forma más constante.

Y, según Connolly, entonces se verá hasta que punto están dispuestos a atacar a las tropas de tierra leales al coronel. "Eso determinará el resultado de la campaña", agregó.

"A la sombra de los aviones de la coalición el coronel Gadafi podría verse imposibilitado de montar operaciones ofensivas. Pero los rebeldes tampoco tendrían la capacidad para intentar disputarle el control en la zona oeste del país." Jonathan Marcus, BBC

"A la sombra de los aviones de la coalición el coronel Gadafi podría verse imposibilitado de montar operaciones ofensivas. Pero los rebeldes tampoco tendrían la capacidad para intentar disputarle el control en la zona oeste del país", explicó por su parte Marcus.

"Pero ese no sería un resultado atractivo para Washington, Londres o París, pues en cada una de esas capitales los líderes han insistido que Gadafi se tiene que ir", recordó nuestro corresponsal. Para Marcus, la decisión final de qué tan lejos llegar con las acciones militares será un decisión más política que militar.

Pero las críticas de la Liga Árabe, así como los llamados de Rusia y China -que se abstuvieron durante la votación del Consejo de Seguridad de la ONU- y de la Unión Africana, que urgieron a todas las partes en conflicto a cesar sus acciones militares, seguramente pesarán en la decisión final.

clic Lea también: Libia y el "altruismo diplomático" de China y Rusia

Trípoli, Misrata y Bengasi

Según varios testigos, los disparos de las baterías antiaéreas iluminaron el cielo de Trípoli este domingo por la madrugada y se escucahron varias explosiones. Estas fuentes le dijeron al servicio árabe de la BBC que los ataques se habían concentrado en las áreas de Sawani, Ghasheer y Airport Road, ubicadas al este de la capital. Se cree que todas estas áreas albergan bases militares.

Según el corresponsal de la BBC en Trípoli, Allan Little, en estos momentos la situación en la capital libia es relativamente calma. "El tráfico es el de un día normal, pero la atmósfera es bastante tensa", dijo Little. Mientras, un portavoz rebelde en la ciudad rebelde de Misrata, le dijo a la BBC que este domingo las tropas pro Gadafi habían lanzado nuevos ataques en su contra.

El coronel Gadafi ha gobernado Libia por más de 40 años, pero el mes pasado empezó un levantamiento popular en su contra, luego de que los gobernantes de décadas de Túnez y Egipto fueran obligados a renunciar por el descontento popular.

clic Lea también: Más que una zona de exclusión aérea

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Escrito por Eduardo Aquevedo

20 marzo, 2011 a 10:15

Rebelión en el mundo Arabe: Yemen, tomada por el ejército…

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La matanza de ayer, en la que hubo 52 muertos, no ha desmoralizado a los activistas acampados en una plaza de la capital del país

ÁNGELES ESPINOSA (ENVIADA ESPECIAL) - Manama - 19/03/2011

La capital de Yemen ha amanecido tomada por las fuerzas de seguridad, al día siguiente de la muerte de medio centenar de personas en el tiroteo contra una manifestación antigubernamental. La matanza no ha desmoralizado a los activistas acampados en la plaza de la Universidad de Saná que, al contrario, siguen recibiendo refuerzos. La oposición ha prometido no utilizar la violencia, aunque no está claro hasta qué punto controla a los descontentos.

“No nos iremos hasta que se vaya el carnicero”, coreaban desafiantes los congregados en la plaza en referencia a Ali Abdalá Saleh. Desde que empezó la protesta a finales de enero, el presidente yemení ha prometido no presentarse a la reelección cuando concluya su mandato en 2013. También ha ofrecido una nueva Constitución y ceder el poder legislativo al Parlamento. Sin embargo, los movilizados (una amalgama de movimientos juveniles, islamistas y sociedad civil a los que en las últimas semanas se han sumado algunos grupos tribales) exigen su dimisión inmediata.

Los partidos de la oposición, que inicialmente aceptaron abrir un diálogo con el Gobierno, se subieron luego al carro de los descontentos y ayer dijeron que no pueden negociar con Saleh tras los muertos del día anterior. La agencia France Presse elevó su número a 52, entre ellos un fotógrafo de un semanario local. En una reunión con los embajadores europeos, los dirigentes opositores pidieron una comisión de investigación internacional. También se comprometieron a no recurrir a la violencia.

“Hay una gran presencia policial y militar; han establecido controles en todos los barrios y casi en cada cruce”, cuenta por teléfono Abdelrahman, un residente que por su trabajo cruza la capital yemení varias veces al día. Soldados y agentes de policía trataban de que se cumpliera la prohibición de llevar armas que establece el estado de emergencia decretado el día anterior. Parece una tarea complicada en un país en el que la mayoría de los hombres adultos van armados.

Esa circunstancia hace difícil determinar quiénes fueron los responsables del tiroteo del día anterior. Los coordinarores de la protesta afirman que capturaron a siete francotiradores con carnés de las fuerzas de seguridad, pero el presidente Saleh negó ese extremo. Fuentes de los servicios de información occidentales dicen que los manifestantes tenían armas y repelieron la agresión de quienes les disparaban desde los tejados. Sin embargo, los participantes lo niegan.

“Yo estaba allí y le puedo asegurar que no estaban armados; es imposible pasar armas a la plaza con los controles de seguridad que hay a la entrada. Sólo tenían piedras y palos”, asegura D. al A., un desempleado que simpatiza con la protesta y acudió a la manifestación del viernes. El mismo interlocutor cuenta que a pesar de la indignación que ha suscitado el incidente, “la gente no tiene miedo y están viniendo apoyos de tribus de Maareb y Saada”, aunque precisa que desarmados.

El elemento tribal añade un factor de incertidumbre. “Entre los detenidos por los manifestantes hay miembros de una tribu parte de la cual respalda la movilización antigubernamental”, explica un observador occidental. “Se está comprando a la gente”, añade dando a entender que las lealtades en Yemen son cuando menos volátiles. Existe un absoluto desconocimiento de cómo reaccionarán los principales grupos tribales llegado el momento de la verdad.

Por ahora, el régimen hace frente a un goteo de deserciones. Los últimos en anunciar su dimisión han sido el director de la agencia estatal de noticias (Saba), Naser Taha Mustafa, y otro destacado miembro del partido gubernamental, Mohamed Saleh Qaraa. Ambos han calificado de inaceptable la violencia del pasado viernes. Además, la sustitución del general al mando del cuartel de Al Anat, en Adén, ha desatado especulaciones sobre el paso de Abdalá al Tabi al movimiento separatista. En esa ciudad, la policía hirió a siete personas, tres de ellas de bala, al dispersar una sentada.

La inestabilidad ha llevado a las multinacionales a retirar a sus trabajadores extranjeros. La última en hacerlo, la austriaca OMV, después de que uno de los oleoductos que operaba fuera atacado por miembros descontentos de una tribu. También las embajadas recomiendan a sus nacionales no viajar a Yemen o han puesto en marcha planes de evacuación. La treintena de españoles que aún permanecen en ese país se encuentran bien y en contacto con la legación diplomática española, según informa el embajador Javier Hergueta. Algunos incluso han sido alojados de forma temporal en la sede de la Cancillería.

 

 

EL PAIS.COM

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Escrito por Eduardo Aquevedo

19 marzo, 2011 a 15:20

Libia: antes de que sea demasiado tarde…

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Editorial de Il Manifesto
 
Traducción de Alma Allende y Gorka Larrabeiti
 

Escapemos a la trampa de la alternativa entre el tirano libio que debe salir de escena y los bombardeos “humanitarios” de la OTAN. Digamos claramente lo que está ocurriendo. La decisión del Consejo de Seguridad de la ONU, tomada con cinco abstenciones y diez votos a favor -bajo la presión de Francia e Inglaterra, de vuelta al Próximo Oriente, y también al final de los recalcitrantes EEUU- es una intervención militar. No debe haber dudas al respecto.
Aunque esté camuflada una vez más de intervención “humanitaria” para “proteger a los civiles” y aunque excluya, de momento, la ocupación por tierra. La zona de exclusión aérea, decidida sin ninguna relación con Trípoli, sólo puede ser impuesta mediante bombardeos. En estas ocasiones se prefiere hablar de “objetivos selectivos” y “operaciones quirúrgicas”. Con la posibilidad -es decir- de nuevas matanzas de civiles, como ocurrió en Iraq y en Afganistán y como vimos en los Balcanes. Tenemos infinitas pruebas de esta enorme mentira.


Rusia y Alemania, países que se abstuvieron en el Palacio de Cristal, expresaron precisamente esta preocupación, con la incorporación en el último momento de la necesidad, antes que nada, de una declaración de alto el fuego por las dos partes en conflicto. No es una casualidad que Alemania justifique ahora su rechazo a la zona de exclusión aérea por “los considerables riesgos y peligros” que comporta. Peligros y riesgos confirmados, por lo demás, por el hecho de que, apenas Trípoli ha aceptado el alto el fuego, se ha gritado “tongo”.

Pero tampoco debemos callar sobre la necesidad de que Gadafi salga realmente de escena. El y su régimen, que dura ya demasiado tiempo y que en cualquier caso se ha hecho pedazos, sus delirios de omnipotencia y sus graves responsabilidades en la degeneración de la crisis. Desde este punto de vista todo estaba aún en juego hasta hace diez días. Se había anticipado la posibilidad de un exilio, para Gadafi y su familia, con un salvoconducto hacia un país neutral. Pero se anunció también, a requerimiento de los EEUU -los cuales, sin embargo, no reconocen la Corte Penal de DDHH- su procesamiento ante este Tribunal por “crímenes de guerra” todavía sin probar. A pesar de la insistencia de Fohg Rasmussen, secretario general de la OTAN -que de víctimas civiles es un experto-, en denunciarlos. Crímenes que, junto a un exceso de propaganda, sin duda se han producido y deben ser castigados. Pero que, según el procurador de la Corte Penal Moreno Ocampo, conciernen “a las dos partes en armas”.

Así que la posibilidad de que Gadafi saliera de escena se ha acabado perdiendo. Ahora todo parece haber terminado en un callejón sin salida. Sin más opción que la de un baño de sangre, pues tal y como están las cosas, parece que el único objetivo que queda sea el ataque militar con bombardeos aéreos. Se olvida que algunos de los aparatos que están bombardeando y matando a civiles y rebeldes en Libia son los mismos jets franceses que vendió Sarkozy a Gadafi cortejándolo con insistencia para encajarle aviones terroríficos de entre los más caros del mundo.

Finalmente, ahí está la ambigüedad del gobierno italiano, que hasta hace diez días era un valeroso aliado de Gadafi, a quien le pedía que “contuviera” la inmigración del Magreb recluyendo en nuevos campos de concentración a los desesperados que huían de la miseria de África, y que ahora se candida como plataforma de lanzamiento para ataques aéreos y bloqueo naval militar. Y quizá no sea tan solo base, ya que el dannunziano ministro de Defensa, Ignazio La Russa, reivindica el “derecho” de bombardear también para los aviones italianos. Me pregunto si históricamente Italia tiene ganas de repetir, a sesenta años de lo sucedido cuando el colonialismo, un ataque militar a un país al que ya provocó 100.000 muertos, un octavo de la población libia [de entonces]. Me pregunto si nos vamos a asumir de verdad esta responsabilidad. Por la memoria histórica hay que decir no. Pero también por el presente.

Qué triste epílogo sería para las primaveras en el mundo árabe. La señal sería la de la sangre y la represón militar, como sucede en Yemen; como ha ocurrido en medio del silencio general durante estos días en Bahrein, donde los mismos países del Golfo que actúan ahora en la zona de exclusión aérea de Libia intervinieron militarmente en Manama para respaldar al “Gadafi” local.

En estas horas, y hasta el final, cabe también mediar por la paz. El camino es el alto el fuego, según parece deducirse a última hora incluso de las palabras del presidente Barack Obama, el cual se las debe ver ahora con otro conflicto armado que apesta a petróleo. Alto el fuego que ha de ir acompañado de una intervención de observadores ONU que se interponga y defienda las vidas humanas. De no ser así, sólo vuela de verdad la guerra.

http://abbonati.ilmanifesto.it/Quotidiano-archivio/19-Marzo-2011/art2.php3

Escrito por Eduardo Aquevedo

19 marzo, 2011 a 15:04

Peligros de la "intervención humanitaria" en Libia

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Revuelta en Magreb y medio oriente
Robert Fisk
Foto
Rebeldes llevan en camión al centro de Bengasi el cadáver de un combatiente simpatizante del gobierno de Muammar KadafiFoto Ap
 

Conque vamos a tomar todas las medidas necesarias para proteger a los civiles libios, ¿cierto? Lástima que no se nos haya ocurrido hace 42 años. O 41 años. O… bueno, ustedes saben el resto. Y no nos dejemos engañar sobre lo que en realidad significa la resolución del Consejo de Seguridad. Una vez más, será el cambio de régimen. Y así como en Irak –para usar una de las únicas frases memorables de Tom Friedman en ese tiempo–, cuando el último dictador se vaya, ¿quién sabe qué clase de murciélagos saldrán de la caja?

Y luego de Túnez y de Egipto, tenía que ser Libia, ¿verdad? Los árabes de África del norte demandan libertad, democracia, no más opresión. Sí, eso es lo que tienen en común. Pero otra cosa que esas naciones tienen en común es que fuimos nosotros, los occidentales, quienes alimentamos a sus dictaduras década tras década. Los franceses acurrucaron a Ben Alí, los estadunidenses apapacharon a Mubarak y los italianos arroparon a Kadafi hasta que nuestro glorioso líder fue a resucitarlo de entre los muertos políticos.

¿Sería por eso, me pregunto, que no habíamos sabido de lord Blair de Isfaján en fechas recientes? Sin duda debería haber estado allí, aplaudiendo con júbilo ante una nueva intervención humanitaria. Tal vez sólo está tomando un descanso entre episodios. O tal vez, como los dragones en La reina de las hadas, de Spenser, está vomitando en silencio panfletos católicos con todo el entusiasmo de un Kadafi en pleno impulso.

Abramos el telón apenas un poco y observemos la oscuridad que hay detrás. Sí, Kadafi es un orate absoluto, un lunático del nivel de Ajmadineyad de Irán o Lieberman de Israel, quien una vez, por cierto, se puso a fanfarronear con que Mubarak podía irse al infierno, pero se puso a temblar de miedo cuando Mubarak fue en verdad lanzado en esa dirección. Y existe un elemento racista en todo esto.

Medio Oriente parece producir estos personajes… en oposición a Europa, que en los 100 años pasados sólo ha producido a Berlusconi, Mussolini, Stalin y el chaparrito aquel que era cabo en la infantería de reserva del 16 regimiento bávaro y que de plano perdió el seso cuando resultó electo canciller en 1933… pero ahora estamos volviendo a limpiar Medio Oriente y podemos olvidar nuestro propio pasado colonial en este recinto de arena. Y por qué no, cuando Kadafi dice a la gente de Bengasi: “iremos zenga, zenga (callejón por callejón), casa por casa, cuarto por cuarto”. Sin duda es una intervención humanitaria que de veras, de veritas es una buena idea. Después de todo, no habrá tropas en tierra.

Desde luego, si esta revolución fuese suprimida con violencia en, digamos, Mauritania, no creo que exigiéramos zonas de exclusión aérea. Ni en Costa de Marfil, pensándolo bien. Ni en ningún otro lugar de África que no tuviera depósitos de petróleo, gas o minerales o careciera de importancia en nuestra protección de Israel, la cual es la verdadera razón de que Egipto nos importe tanto.

Enumeremos algunas cosas que podrían resultar mal; demos una mirada de soslayo a esos murciélagos que aún anidan en el reluciente y húmedo interior de su caja. Supongamos que Kadafi se aferra en Trípoli y que británicos, franceses y estadunidenses destruyen sus aviones, vuelan sus aeropuertos, asaltan sus baterías de vehículos blindadas y misiles y él sencillamente no desaparece. El jueves observé cómo, poco antes de la votación en la ONU, el Pentágono comenzaba a ilustrar a los periodistas sobre los peligros de toda la operación, precisando que podría llevar días instalar una zona de exclusión aérea.

Luego está la truculencia y villanía de Kadafi mismo. Las vimos este viernes, cuando su ministro del Exterior anunció el cese del fuego y el fin de todas las operaciones militares, sabiendo perfectamente, por supuesto, que una fuerza de la OTAN decidida al cambio de régimen no lo aceptaría y que eso permitiría a Kadafi presentarse como un líder árabe amante de la paz que es víctima de la agresión de Occidente: Omar Mujtar vive de nuevo.

¿Y qué tal si sencillamente no llegamos a tiempo, si los tanques de Kadafi siguen avanzando? Entonces enviamos mercenarios a ayudar a los rebeldes. ¿Nos instalamos temporalmente en Bengasi, con consejeros, ONG y la acostumbrada palabrería diplomática? Nótese cómo, en este momento crítico, no hablamos ya de las tribus de Libia, ese curtido pueblo guerrero que invocamos con entusiasmo hace un par de semanas. Ahora hablamos de la necesidad de proteger al pueblo de Libia, ya sin registrar a los Senoussi, el grupo más poderoso de familias tribales de Bengasi, cuyos hombres han librado gran parte de los combates. El rey Idris, derrocado por Kadafi en 1969, era Senoussi. La bandera rebelde roja, blanca y verde –la vieja bandera de la Libia prerrevolucionaria– es de hecho la bandera de Idris, una bandera Senoussi.

Ahora supongamos que los insurrectos llegan a Trípoli (el punto clave de todo el ejercicio, ¿no es así?): ¿serán bienvenidos allí? Sí, hubo protestas en la capital, pero muchos de esos valientes manifestantes venían de Bengasi. ¿Qué harán los partidarios de Kadafi? ¿Se disgregarán? ¿Se darán cuenta de pronto de que siempre sí odiaban a Kadafi y se unirán a la revolución? ¿O continuarán la guerra civil?

¿Y si los rebeldes entran a Trípoli y deciden que Kadafi y su demente hijo Saif al-Islam deben recibir su merecido, junto con sus matones? ¿Vamos a cerrar los ojos a las matanzas de represalia, a los ahorcamientos públicos, a tratos como los que los criminales de Kadafi han infligido durante tantos años? Me pregunto. Libia no es Egipto. Una vez más, Kadafi es un chiflado y, dado su extraño desempeño con su Libro Verde en el balcón de su casa bombardeada, es probable que de cuando en cuando también monte en cólera.

También está el peligro de que las cosas salgan mal de nuestro lado: las bombas que caen sobre civiles, los aviones de la OTAN que pueden ser derribados o estrellarse en territorio de Kadafi, la súbita sospecha entre los rebeldes/el pueblo libio/los manifestantes por la democracia de que la ayuda de Occidente tiene, después de todo, propósitos ulteriores. Y luego hay una aburrida regla universal en todo esto: en el segundo en que se emplean las armas contra otro gobierno, por mucha razón que se tenga, las cosas empiezan a desencadenarse. Después de todo, los mismos rebeldes que la mañana del jueves expresaban su furia ante la indiferencia de París ondeaban banderas francesas la noche de ese día en Bengasi. ¡Viva Estados Unidos! Hasta que…

Conozco los viejos argumentos. Por mala que haya sido nuestra conducta en el pasado, ¿qué debemos hacer ahora? Es un poco tarde para preguntar eso. Amábamos a Kadafi cuando llegó al poder en 1969 y luego, cuando mostró ser un orate, lo odiamos; después lo volvimos a amar –hablo de cuando lord Blair le estrechó las manos– y ahora lo odiamos de nuevo. ¿Acaso Arafat no tuvo un similar historial de altibajos para los israelíes y los estadunidenses? Primero era un superterrorista que anhelaba destruir a Israel, luego un superestadista que estrechó las manos de Yitzhak Rabin, y luego de nuevo se volvió un superterrorista cuando se dio cuenta de que había sido engañado sobre el futuro de Palestina.

Algo que podemos hacer es ubicar a los Kadafi y Saddam del porvenir que alimentamos hoy, los futuros dementes sádicos de la cámara de torturas que cultivan a sus jóvenes vampiros con nuestra ayuda económica. En Uzbekistán, por ejemplo. Y en Turkmenistán, Tayikistán, Chechenia y otros por el estilo. Hombres con los que tenemos que tratar, que nos venderán petróleo, nos comprarán armas y mantendrán a raya a los terroristas musulmanes.

Todo es tan conocido que fastidia. Y ahora estamos de nuevo en ello, dando puñetazos en el escritorio en unidad espiritual. No tenemos muchas opciones, a menos que queramos ver otro Srebrenica, ¿verdad? Pero un momento: ¿acaso aquello no ocurrió mucho después de que impusimos nuestra zona de exclusión aérea en Bosnia?

© The Independent

La Jornada, México

Traducción: Jorge Anaya

I. Wallerstein: Libia y la (confusión de la) izquierda mundial…

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Revuelta en Magreb y medio oriente
 
Immanuel Wallerstein
Hay tanta hipocresía y tantos confusos análisis acerca de lo que está ocurriendo en Libia que apenas sabe uno por donde comenzar. El aspecto más pasado por alto en la situación es la profunda división de la izquierda mundial. Varios estados latinoamericanos de izquierda, siendo el más notable Venezuela, mantienen un apoyo pleno al coronel Kadafi. Pero los voceros de la izquierda mundial en Medio Oriente, Asia, África, Europa, y Norteamérica, decididamente no están de acuerdo.
 

El análisis de Hugo Chávez parece enfocarse primordialmente, en realidad en exclusiva, en el hecho de que Estados Unidos y Europa occidental hayan estado profiriendo amenazas y condenas al régimen de Kadafi. El coronel, Chávez y algunos otros insisten en que el mundo occidental pretende invadir Libia y robarse su petróleo. Todo ese análisis para nada ubica lo que ha estado ocurriendo y deja mal el juicio de Chávez –y de hecho su reputación con el resto de la izquierda mundial.

Primero que nada, durante los últimos 10 años y hasta hace algunas semanas, Kadafi no obtuvo sino buena prensa en el mundo occidental. Intentó probar por todos los medios posibles que no era un gobernante que respaldara al terrorismo y que su único deseo era integrarse plenamente a la corriente principal geopolítica y económica en el mundo. Libia y el mundo occidental han estado logrando un arreglo tras otro, todos con ganancias. Es difícil para mí ver a Kadafi como un héroe del movimiento mundial antimperialista, por lo menos en los últimos 10 años.

El segundo punto en que falla el análisis de Hugo Chávez es que en Libia no va a haber ningún involucramiento militar significativo del mundo occidental. Los pronunciamientos públicos han sido mera alharaca, diseñada para impresionar a la opinión local. No va a haber ninguna resolución del Consejo de Seguridad porque Rusia y China no van a aceptarla. No va a haber ninguna resolución de la OTAN porque Alemania y otros no aceptarán. Aun la postura militante de Sarkozy contra Kadafi se topa con resistencia dentro de Francia.

Y sobre todo, en Estados Unidos la oposición a una acción militar proviene del público, pero lo más importante es que proviene de los militares. El secretario de defensa, Robert Gates, y el presidente del Estado Mayor Conjunto, el almirante Mullen, han expresado de modo muy público su oposición a instituir una zona de vuelo restringido. De hecho, el secretario Gates fue más allá. El 25 de febrero se dirigió a los cadetes de West Point: En mi opinión, deberían examinarle la cabeza a cualquier futuro secretario de Defensa que vuelva a aconsejarle al presidente el envío de un gran ejército terrestre estadunidense a Asia, Medio Oriente o África.

Para subrayar este punto de vista de los militares, el general retirado Wesley Clark, anterior comandante de las fuerzas de la OTAN, escribió un editorial para el Washington Post el 11 de marzo, con el título Libia no califica para una acción militar estadunidense. Así que, pese al llamado de los halcones a que haya un involucramiento de Estados Unidos, el presidente Obama resistirá.

El punto entonces no es si va a ocurrir o no la intervención militar occidental. El punto son las consecuencias que tiene el intento de Kadafi de suprimir del modo más brutal posible toda la oposición de la segunda revuelta árabe. Libia está en un momento de confusión debido a los triunfantes levantamientos en Túnez y Egipto. Y si hay alguna conspiración, es esa entre Kadafi y Occidente para bajarle el ritmo, o aun suprimir, a la revuelta árabe. En la medida en que Kadafi logre hacerlo, estará enviando un mensaje a todos los otros déspotas amenazados de la región: el camino a seguir es la represión dura y no el otorgamiento de concesiones.

Esto es lo que ve la izquierda en el resto del mundo, aunque algunos gobiernos de izquierda en América Latina no lo vean. Como apunta Samir Amin en su análisis sobre el levantamiento egipcio, hay cuatro distintos componentes entre quienes protestan –los jóvenes, la izquierda radical, los demócratas de clase media y los islamitas. La izquierda radical está compuesta por los partidos de izquierda suprimidos y por los movimientos sindicalistas revitalizados. No hay duda de que hay una izquierda radical mucho más pequeña en Libia, y un ejército mucho más débil (a causa de la política deliberada de Kadafi). El resultado, por tanto, es muy incierto.

Reunidos los dirigentes de la Liga Árabe pueden condenar públicamente a Kadafi, pero muchos, tal vez la mayoría, pueden aplaudirlo en privado –y copiarlo.

Podría ser útil finalizar con dos piezas de testimonio procedentes de la izquierda mundial. Helena Sheeham, una activista marxista irlandesa, bien conocida en África por su trabajo de solidaridad con los movimientos más radicales, fue invitada por el régimen de Kadafi a dar un conferencia en la universidad y llegó cuando estallaba la revuelta. Las conferencias en la universidad se cancelaron y a fin de cuentas sus anfitriones simplemente la abandonaron, por lo que tuvo que buscar salir por sus propios medios. Escribió una bitácora diaria en la cual, el último día, el 8 de marzo, escribió: Cualquier ambivalencia acerca de ese régimen se fue, se fue, se fue. Es brutal, corrupto, engañoso, demencial.

Podemos ver también la declaración de Cosatu (Congress of South African Trade-Unions), la principal federación de sindicatos en Sudáfrica y vocera de la izquierda. Tras analizar los logros sociales del régimen libio, dijo: Sin embargo, Cosatu no acepta que estos logros sean de modo alguno una excusa para masacrar a aquellos que protestan contra la opresora dictadura del coronel Kadafi y reafirma su respaldo por la democracia y los derechos humanos en Libia y en todo el continente.

Mantengamos un ojo en el balón. La lucha clave en el mundo justo ahora es la segunda revuelta árabe. Será difícil obtener un resultado realmente radical en esta lucha. Kadafi es el principal obstáculo para la izquierda árabe, y para la izquierda mundial. Tal vez deberíamos recordar la máxima de Simone de Beauvoir: Querer ser libre implica querer que otros sean libres.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

La Jornada, México

Ciudadanos de Islandia dan una lección al mundo… (ocultada por los medios)

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de Pedro Pozas Terrados

SIN NOTICIAS DE ISLANDIA: Por favos, distribuirlo a todos vuestros contactos. Que se sepa. Nosotros tenenmos el poder.
 
 
Si alguien cree que no hay censura en la actualidad, que me diga si así como se ha sabido todo lo que pasa en Egipto, porque los periódicos no han dicho nada de nada sobre lo que pasa en Islandia :
 
En Islandia, el pueblo ha hecho dimitir a un gobierno al completo, se nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que estos han creado con Gran Bretaña y Holanda a causa de su mala política financiera y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su constitución.
 
Y todo ello de forma pacífica. Toda una revolución contra el poder que nos ha conducido hasta la crisis actual.
 
He aquí, por qué no se han dado a conocer hechos durante dos años :
 
¿Qué pasaría si el resto de ciudadanos europeos tomaran ejemplo?
 
Esta es, brevemente, la historia de los hechos:
 
2008. Se nacionaliza el principal banco del país. La moneda se desploma, la bolsa suspende su actividad. El país está en bancarrota.
 
2009. Las protestas ciudadanas frente al parlamento logran que se convoquen elecciones anticipadas y provocan la dimisión del Primer Ministro, y de todo su gobierno en bloque. Continúa la pésima situación económica del país.
 
Mediante una ley se propone la devolución de la deuda a GB y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todos las familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés.
 
2010. La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a referéndum.
En enero de 2010 el Presidente, se niega a ratificarla y anuncia que habrá consulta popular.
 
En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos.
 
A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos. La Interpol dicta una orden, y todos los banqueros implicados, abandonan el país.
 
En este contexto de crisis, se elige una asamblea para redactar una nueva constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que sustituya a la actual, una copia de la constitución danesa.
Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas.
La asamblea constitucional comenzará su trabajo en febrero de 2011 y presentará un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones consensuadas en distintas asambleas que se celebrarán por todo el país.
Deberá ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras las próximas elecciones legislativas.
 
Esta es la breve historia de la Revolución Islandesa: dimisión de todo un gobierno en bloque, nacionalización de la banca, referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales, encarcelación de responsables de la crisis y reescritura de la constitución por los ciudadanos.
 
¿Se nos ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos?
¿Se ha comentado en las tertulias políticas radiofónicas?
¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV? Claro que no.
 
El pueblo islandés ha sabido dar una lección a toda Europa, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.

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Escrito por Eduardo Aquevedo

13 marzo, 2011 a 18:23

La revuelta árabe remodela el orden mundial…

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M K Bhadrakumar, Asia Times Online
 

India, Brasil y Sudáfrica han fastidiado los planes de EE.UU., que hasta el martes parecían moverse inexorablemente hacia la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Libia.

Presumiblemente EE.UU. todavía puede imponer dicha zona, pero entonces el presidente Obama tendrá que beber del cáliz envenenado y resucitar la controvertida doctrina de su predecesor del “unilateralismo” y de la “coalición de los dispuestos” posterior a la Guerra Fría. Si lo hace, a Obama no le quedará ningún sitio donde ocultarse y habrá fracasado en todo lo que ha hecho en su presidencia para neutralizar la imagen de “matón” de EE.UU.

Nueva Delhi auspició el martes una reunión a nivel de ministros de exteriores con Brasil y Sudáfrica, que debía haber sido una ocasión inocua para alguna cooperación retórica “Sur-Sur”. Al contrario, el evento llegó al terreno de un orden mundial atribulado y de un tambaleante sistema internacional contemporáneo. La reunión adoptó una clara posición negativa ante la creciente intención occidental de imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia.

Todo indica que EE.UU. y sus aliados, que ayudan política, militar y financieramente a los rebeldes libios, esperaban conseguir un “pedido del pueblo libio” en un día o dos en el peor de los casos como una tapadera parra para solicitar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas un mandato para imponer sanciones bajo los auspicios de la OTAN. Los rebeldes libios son un grupo dividido: elementos nacionalistas se oponen acérrimamente a una intervención extranjera y los islamistas por su parte se oponen a cualquier intervención occidental.

“Unilateralismo”, la única opción sobre la mesa

Los ministros de defensa de la OTAN celebaron una reunión en Bruselas el martes para estudiar una posible intervención de la alianza en Libia. La asistencia a la reunión del secretario de defensa de EE.UU., Robert Gates, indica la importancia otorgada a la preparación de la eventual intervención de la alianza en Libia. Gates no participó en una reunión informal anterior de los ministros de defensa de la OTAN sobre Libia que se celebró cerca de Budapest hace una quincena.

La diplomacia de EE.UU. y Gran Bretaña actuó por una pista paralela llamando a una posición unificada de los rebeldes libios para buscar una intervención internacional en su país y específicamente en la forma de una zona de exclusión aérea. La Liga Árabe y la Unión Africana también mantienen una posición ambigua con respecto a ese tipo de zona.

El cálculo de Obama es que si se pudiera conseguir un “pedido del pueblo” libio, él y Occidente serían absueltos en términos históricos de la culpa de invadir a un país soberano miembro de las Naciones Unidas –por lo menos, desde un punto de vista moral y político– y también impulsaría a la Liga Árabe y a la Unión Africana hacia esa iniciativa.

Como también es un conocido intelectual calculador, Obama es un político singular y se puede confiar en que tenga un agudo sentido de la historia. Su predecesor George W. Bush habría actuado con “audacia” en circunstancias semejantes, una expresión que se asocia irónicamente a Obama.

La cita de Obama con la historia ciertamente lo fastidia en su toma de decisiones sobre Libia. Robert Fisk, el conocido cronista de asuntos de Medio Oriente para el periódico Independent de Londres, escribió el lunes un sensacional despacho en el que dice que el gobierno de Obama ha pedido la ayuda del rey Abdullah de Arabia Saudí para transportar en secreto armas estadounidenses a los rebeldes libios en Bengasi, que serían pagadas por Riad a fin de que la Casa Blanca no tenga que rendir cuentas al Congreso de EE.UU. y para que no haya un rastro que lleve a Washington.

La depravación moral de la iniciativa –contratar los servicios de un autócrata para ampliar las fronteras de la democracia– subraya el deseo obsesivo de Obama de camuflar cualquier intervención unilateral en Libia "negándola" a cualquier precio.

Y ahora viene el golpe duro de la reunión de Delhi. Los tres ministros de exteriores que pertenecen al foro conocido por el simpático acrónimo IBSA (India-Brasil-Sudáfrica) frustraron los mejores planes de Obama al emitir un comunicado conjunto el martes en el cual “subrayaron que una zona de exclusión en el espacio aéreo libio o cualquier medida coercitiva fuera de las previstas en la Resolución 1970, sólo se pueden contemplar legítimamente en pleno cumplimiento con la Carta de la ONU y dentro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”.

El ministro de eEteriores brasileño, Antonio de Aguiar Patriota, dijo a los medios en Delhi que la declaración del bloque IBSA constituye una “idea importante” de lo que piensa el mundo no occidental. Dijo: “El recurso a una zona de exclusión aérea es expeditivo cuando es adoptado por un país, pero debilita el sistema de seguridad colectiva y provoca consecuencias indirectas perjudiciales para el objetivo que tratamos de lograr”. Patriota agregó:

“Es muy problemático intervenir militarmente en una situación de agitación interior. Cualquiera decisión de adoptar una intervención militar tiene que considerarse en el marco de la ONU y en estrecha coordinación con la Unión Africana y la Liga Árabe. Es muy importante mantenerse en contacto con ellos e identificarse con su percepción de la situación.”

Explicó que medidas como una zona de exclusión aérea podrían empeorar una mala situación mala al incentivar sentimientos antiestadounidenses y antioccidentales “que no han aparecido hasta ahora”.

De igual importancia fue el hecho de que el trío de ministros de exteriores también redactó una declaración conjunta sobre la situación general en Medio Oriente. Bautizada como “Declaración del bloque IBSA”, reiteró la esperanza de los tres países de que los cambios que estremecen al Medio Oriente y al Norte de África deben “seguir un camino pacífico” y expresó su confianza en una “salida positiva en armonía con las aspiraciones de la gente”.

Una parte altamente significativa de la declaración fue su reconocimiento desde el principio de que el problema palestino se encuentra en el centro mismo de la gran alienación de Medio Oriente y que los “recientes sucesos en la región pueden ofrecer una posibilidad para una paz exhaustiva… Este proceso debería incluir la solución del conflicto israelí-palestino… que llevará a una solución de dos Estados, con la creación de un Estado palestino soberano, independiente, unido y viable, que coexista pacíficamente junto a Israel, con fronteras seguras, previas a 1967, y con Jerusalén Este como su capital.”

El ‘P-5’ pierde brillo

Israel se enfurecerá ante la declaración. Aparte de eso, ¿les importa a Obama y a la OTAN si tres países de tres continentes alejados defienden una posición común sobre una zona de exclusión aérea? ¿Quiénes son esos países después de todo? Pero, sí importa. Dicho simplemente, sucede que los tres países también sirven actualmente como miembros no permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU y sucede que su posición tiene una gran visibilidad en el orden de importancia mundial con respecto a Libia.

Las indicaciones en Delhi son que por lo menos otro miembro no permanente del Consejo de Seguridad es un “compañero de ruta”, el Líbano. Es decir “la voz árabe” en el Consejo de Seguridad. En breve, lo que escuchamos es una voz colectiva afro-asiática, árabe y latinoamericana y no se puede ignorar fácilmente. Todavía más importante es que la posición del IBSA coloca apor lo menos a dos potencias con derecho a veto permanente dentro del Consejo de Seguridad frente a un difícil dilema.

Rusia afirma que su política exterior se opone al “unilateralismo” de EE.UU. y que se ajusta estrictamente a los cánones del derecho internacional y de la carta de la ONU. China insiste en que representa a los países en desarrollo. Ahora, la posición del IBSA prácticamente imposibilita que se llegue a algún acuerdo "faustiano" con EE.UU. y las potencias occidentales con respecto a Libia dentro del grupo aislado de las potencias con derecho a veto del Consejo de Seguridad, conocido comúnmente como P-5.

Por ello, la declaración conjunta del IBSA, de modo muy parecido a la iniciativa turca-brasileña sobre el problema nuclear de Irán, se burla virtualmente de la hipocresía moral del P-5 y de su modo de actuar secreto.

Irónicamente, Delhi adoptó el comunicado del IBSA incluso mientras el vicepresidente de EE.UU., Joseph Biden, volaba hacia Moscú para amplias discusiones sobre la futura trayectoria del reajuste entre su país y Rusia. Cualquier trueque estadounidense-ruso con respecto a Libia dentro del ámbito del reajuste aparecería ahora como un acto de oportunismo político falto de principios.

El predicamento chino no será menos difícil si recurre a la realpolitik. China será anfitriona de la cumbre del BRIC (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en Pekín en abril. Tres de los BRIC provienen del IBSA. ¿Puede el BRIC permitirse un debilitamiento del comunicado conjunto del IBSA sobre Libia? ¿Puede China oponerse a la posición de tres destacados “países en desarrollo”?

En general, sin embargo, China podría dar un suspiro de alivio. La posición del IBSA podría disminuir la presión estadounidense sobre China y evitar que el tema de la zona de exclusión aérea en Libia se transforme en un tema bilateral chino-estadounidense. China cooperó en la resolución de la semana pasada del Consejo de Seguridad sobre Libia. Fue poco usual que China votara por una resolución con sabor a “intervención” en los asuntos internos de un país soberano.

Los comentaristas occidentales se mostraron eufóricos ante el cambio en la conducta china en la gran mesa de la política mundial y animaron a la dirigencia de Pekín a que finalmente se mostrara como una potencia mundial responsable dispuesta a trabajar con Occidente como “participante” en el sistema internacional, como hace Rusia.

Es evidente que se está intentado persuadir a China para que dé otro paso adelante y se deshaga de su otra línea roja con respecto a una zona de exclusión aérea. No hay ninguna señal de que China esté a punto de cruzar su línea roja sucumbiendo a los halagos. Pero, ahora bien, si China lo hiciera, quedaría expuesta a plena luz del día a la mirada de los países en desarrollo. Y a Pekín le resultará muy difícil encubrir semejante “pragmatismo” bajo el barniz de los principios. De alguna forma, por lo tanto, ha disminuido la presión sobre China en el tema de la zona de exclusión aérea.

India recupera su identidad

Surge un pensamiento interesante: ¿Está forzando India a actuar a China? Delhi ha tomado ciertamente nota de que la crisis libia dio a China una gran oportunidad para trabajar con EE.UU. en un espíritu cooperativo que tendría muchos efectos positivos para la relación general china-estadounidense. El tema de la zona de exclusión aérea habría sido un terreno en el cual China y EE.UU. podrían haber creado una alquimia enteramente nueva en su relación. Pekín sabe que la presidencia de Obama depende críticamente de cómo resuelva la crisis de Medio Oriente.

En todo caso, la acción de Delhi no se pude descartar como únicamente “centrada en China”. En términos geopolíticos, constituye una bofetada extremadamente visible en la cara de EE.UU. Y habrá que pagar un precio por la ira de Obama. Que Delhi esté dispuesta a pagar un precio semejante, -cuando hay tanto en juego en su intento de conseguir un sitio permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU– hace que la acción del IBSA sea altamente significativa. Por cierto ha pasado mucho tiempo antes de que Delhi haya decidido actuar y para que la consideren un frente importante de la política exterior estadounidense.

También es más que una coincidencia que la declaración apoye con vehemencia la causa palestina. India ha tomado el riesgo calculado de incurrir en el descontento de Israel y del lobby israelí en EE.UU. Además hay otras señales de que Delhi ha emprendido una revisión importante de sus políticas en Medio Oriente y el bloque IBSA es sólo un modelo de la reconsideración de esas políticas –y posiblemente ni siquiera la más trascendental para la geopolítica de la región.

Incluso cuando el IBSA adoptó su posición sobre Libia y la situación en Medio Oriente favoreciendo resueltamente el nacionalismo árabe, el Consejero Nacional de Seguridad de India, Shiv Shankar Menon, un responsable político clave de gran reputación como diplomático consumado, quien trabaja directamente con el primer ministro Manmohan Singh, estuvo involucrado en una conversación fascinante y significativa en otro sitio en Medio Oriente: con el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad.

Lejos de la vista de las cámaras de televisión, Menon entregó una carta de Manmohan a Ahmadineyad. Según la declaración emitida por la oficina de Ahmadineyad el dirigente iraní dijo a Menon:

“Irán e India son países independientes y jugarán papeles significativos en el desarrollo del futuro de los eventos internacionales… Las relaciones entre Irán e India son históricas y sustentables. Irán e India, debido a que se benefician de puntos de vista humanitarios hacia las relaciones internacionales, deberían tratar de desarrollar el futuro sistema mundial de manera que dominen la justicia y la amistad.

El mundo gobernante está llegando a su fin y está al borde del colapso. En las condiciones actuales, es muy importante cómo se desarrolle el futuro orden mundial y hay que tener cuidado de que aquellos que han impuesto el orden mundial opresor contra la humanidad no logren imponerlo de nuevo en un nuevo marco… Irán e India tendrán roles significativos en los futuros eventos en el mundo. Las culturas y orígenes de nuestras dos naciones son lo que el mundo necesita actualmente.”

Según las informaciones, Menon dijo a Ahmadineyad:

“Nueva Delhi está a favor del establecimiento de relaciones de gran amplitud con Irán, incluyendo vínculos estratégicos… muchas de las predicciones que usted [Ahmadineyad] hizo sobre los eventos políticos y económicos en el mundo se han vuelto realidad hoy en día y el orden mundial está pasando por alteraciones básicas, que han necesitado relaciones en permanente aumento entre Irán e India… Las relaciones entre la República Islámica de Irán y la República de India van más allá de las actuales relaciones políticas, y tienen sus raíces en sus culturas y civilizaciones y las dos naciones tienen grandes potenciales de mejoras en las relaciones bilaterales, regionales e internacionales.”

No hay nada que agregar. En suma, este tipo de intercambio político a alto nivel entre Irán e India era impensable hasta hace muy poco y destaca en qué medida ha cambiado Medio Oriente, el papel que juega Irán y las percepciones de Delhi y del modo de pensar indio al respecto.

Lo más importante es que la llegada de Menon a Teherán en la actual coyuntura tumultuosa en una importante misión política y diplomática que abre nuevos caminos para revitalizar el entendimiento estratégico entre India e Irán, y también subraya el creciente reconocimiento en la región de que la era de la dominación occidental en Medio Oriente está pasando inexorablemente a la historia y que el orden mundial no volverá a ser el mismo.

El embajador M. K. Bhadrakumar fue diplomático de carrera del Servicio Exterior de la India. Ejerció sus funciones en la extinta Unión Soviética, Corea del Sur, Sri Lanza, Alemania, Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Kuwait y Turquía

(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MC10Ak03.html

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Escrito por Eduardo Aquevedo

12 marzo, 2011 a 2:53

Cinco causas de la insurrección árabe…

con un comentario

Ignacio Ramonet, Le Monde diplomatique

israel-palest--004Cuáles son las causas del vendaval de libertad que, de Marruecos a Bahréin, pasando por Túnez, Libia y Egipto, sopla sobre el mundo árabe? ¿Por qué motivos estas simultáneas ansias de democracia se expresan precisamente ahora?

A estas dos preguntas, las respuestas son de diversa índole: histórica, política, económica, climática y social.

1. Histórica. Desde el final de la Primera Guerra Mundial y la implosion del Imperio otomano, el interés de las potencias occidentales por el mundo árabe (Oriente Próximo y África del Norte) ha tenido dos principales incentivos: controlar los hidrocarburos y garantizar un hogar nacional judío. Después de la Segunda Guerra Mundial y del traumatismo universal del Holocausto, la creación del Estado de Israel, en 1948, tuvo como contrapartida la llegada al poder, en varios Estados árabes liberados del colonialismo, de fuerzas antisionistas (opuestas a la existencia de Israel): de tipo “militar nacionalista” en Egipto y Yemen, o de carácter “socialista árabe” en Irak, Siria, Libia y Argelia.

Tres guerras perdidas contra Israel (en 1956, 1967 y 1973) condujeron a Egipto y a Jordania a firmar tratados de paz con el Estado judío y a alinearse con Estados Unidos que ya controlaba –en el marco de la Guerra Fría– todas las petromonarquías de la península Arábiga así como el Líbano, Túnez y Marruecos. De este modo, Washington y sus aliados occidentales mantenían sus dos objetivos prioritarios: el control del petróleo y la seguridad de Israel. A cambio, protegían la permanencia de feroces tiranos (Hasán II, el general Mubarak, el general Ben Alí, los reyes saudíes Faisal, Fahd y Abdalá, etc.) y sacrificaban cualquier aspiración democrática de las sociedades.

2. Política. En los Estados del pretendido “socialismo árabe” (Irak, Siria, Libia y Argelia), bajo los cómodos pretextos de la “lucha antiimperialista” y de la “caza de comunistas”, también se establecieron dictaduras de partido único, gobernadas con mano de hierro por déspotas de antología (Sadam Hussein, Al Assad padre e hijo, y Muamar al Gadafi, el más demencial de ellos). Dictaduras que garantizaban, por lo demás, el aprovisionamiento en hidrocarburos de las potencias occidentales y que no amenazaban realmente a Israel (cuando Irak pareció hacerlo fue destruido). De ese modo, sobre los ciudadanos árabes, cayó una losa de silencio y de terror.

Las olas de democratización se sucedían en el resto del mundo. Desaparecieron, en los años 1970, las dictaduras en Portugal, España y Grecia. En 1983, en Turquía. Tras la caída del muro del Berlín, en 1989, se derrumbó la Unión Soviética así como el “socialismo real” de Europa del Este. En América Latina cayeron las dictaduras militares en los años 1990. Mientras tanto, a escasos kilómetros de la Unión Europea, con la complicidad de las potencias occidentales (entre ellas España), el mundo árabe seguía en estado de glaciación autocrática.

Al no permitirse ninguna forma de expresión crítica, la protesta se localizó en el único lugar de reunión no prohibido: la mezquita. Y en torno al único libro no censurable: el Corán. Así se fueron fortaleciendo los islamismos. El más reaccionario fue difundido por Arabia Saudí con el decidido apoyo de Washington que veía en él un argumento para mantener a los pueblos árabes en la “sumisión” (significado de la palabra ‘islam’). Pero también surgió, sobre todo después de la “revolución islámica” de 1979 en Irán, el islamismo político que halló en los versos del Corán argumentos para reclamar justicia social y denunciar la corrupción, el nepotismo y la tiranía.

De ahí nacieron varias ramas más radicales, dispuestas a conquistar el poder por la violencia y la “Guerra Santa”. Así se engendró Al Qaeda…

Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, las potencias occidentales, con la complicidad de las “dictaduras amigas”, añadieron un nuevo motivo para mantener bajo férreo control a las sociedades árabes: el miedo al islamismo. En vez de entender que éste era la consecuencia de la carencia de libertad y de la ausencia de justicia social, agregaron más injusticia, más despotismo, más represión…

3. Económica. Varios Estados árabes padecieron las repercusiones de la crisis global iniciada en 2008. Muchos trabajadores de estos países, emigrados en Europa, perdieron su trabajo. El volumen de las remesas de dinero enviadas a sus familias disminuyó. La industria turística se marchitó. Los precios de los hidrocarburos (en aumento estas últimas semanas a causa de la insurrección popular en Libia) se depreciaron. Simultáneamente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) impuso, a Túnez, Egipto y Libia, programas de privatización de los servicios públicos, reducciones drásticas de los presupuestos del Estado, disminución del número de funcionarios… Unos severos planes de ajuste que empeoraron, si cabe, la vida de los pobres y sobre todo amenazaron con socavar la situación de las clases medias urbanas (las que tienen precisamente acceso al ordenador, al móvil y a las redes sociales) arrojándolas a la pobreza.

4. Climática. En este contexto, ya de por sí explosivo, se produjo, el verano pasado, un desastre ecológico en una región alejada del mundo árabe. Pero el planeta es uno. Durante semanas, Rusia, uno de los principales exportadores de cereales del mundo, conoció la peor ola de calor y de incendios de su historia. Un tercio de su cosecha de trigo fue destruida. Moscú suspendió la exportación de cereales (que sirven también para nutrir al ganado) cuyos precios inmediatamente subieron un 45%. Ese aumento repercutió en los alimentos: pan, carne, leche, pollo… Provocando, a partir de diciembre de 2010, el mayor incremento de precios alimentarios desde 1990. En el mundo árabe, una de las principales regiones importadoras de esos productos, las protestas contra la carestía de la vida se multiplicaron…

5. Social. Añádase a lo precedente: una población muy joven y unos monumentales niveles de paro. Una imposibilidad de emigrar porque Europa ha blindado sus fronteras y establecido descaradamente acuerdos para que las autocracias árabes se encarguen del trabajo sucio de contener a los emigrantes clandestinos. Un acaparamiento de los mejores puestos por las camarillas de las dictaduras más arcaicas del planeta…

Faltaba una chispa para encender la pradera. Hubo dos. Ambas en Tunez. Primero, el 17 de diciembre, la auto-immolación por fuego de Mohamed Buazizi, un vendedor ambulante de fruta, como signo de condena de la tiranía. Y segundo, repercutidas por los teléfonos móviles, las redes sociales (Facebook, Twitter), el correo electrónico y el canal Al-Yazeera, las revelaciones de WikiLeaks sobre la realidad concreta del desvergonzado sistema mafioso establecido por el clan Ben Alí-Trabelsí.

El papel de las redes sociales ha resultado fundamental. Han permitido franquear el muro del miedo: saber de antemano que decenas de miles de personas van a manifestarse un día D y a una hora H es una garantía de que uno no protestará aislado exponiéndose en solitario a la represión del sistema. El éxito tunecino de esta estrategia del enjambre iba a convulsionar a todo el mundo árabe.

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=8ca803e0-5eba-4c95-908f-64a36ee042fd

Libia: Gadafi se atrinchera en Tripoli y contraataca…

con 3 comentarios

Las fuerzas leales al dictador luchan intensamente con los opositores en las poblaciones de Zauiya y Sabratha.- El régimen intenta blindar la capital, donde concentra a numerosos soldados y mercenarios

ÁLVARO DE CÓZAR / Ras el Ajdir (Enviado Especial, EL PAÍS) 24/02/2011

 

Muamar el Gadafi ha comenzado su contraataque. Sus fuerzas leales mantienen un férreo control sobre Trípoli tras perderlo en Bengasi, Tobruk y Musratha. Ante la fuerza de los opositores, que intentaron extender la revuelta al oeste del país, el mayor objetivo del líder libio en estos momentos se centra en mantener bajo su poder las ciudades de Zauiya y Sabratha, a menos de 80 kilómetros de la capital. La situación sobre el terreno sigue siendo muy confusa, con informaciones que salen del país a cuentagotas, algo que Gadafi aprovecha para mantener un discurso en el que culpa de todos los males de Libia a Al Qaeda y a los extranjeros. Mientras, los tiroteos indiscriminados se viven hoy en el oeste, consciente ya el dictador de que en la zona oriental llegó la calma cuando los “consejos populares” se hicieron con el control de manera gradual desde el pasado 17 de febrero. Arropado por los fieles al régimen, la guardia presidencial, grupos bajo el mando de sus hijos y numerosos mercenarios, Gadafi ha comenzado su ofensiva estratégica para liquidar a los opositores y mantenerse en el poder.

Las imágenes de las poblaciones controladas por los opositores, que han empezado a distribuir agencias, muestran el armamento que dejan atrás los partidarios del dictador -vehículos blindados, artillería, armamento ligero-. Un arsenal bastante anticuado que da a entender que el régimen ha agrupado alrededor de la defensa de Trípoli sus mejores recursos.

Desde la frontera entre Libia y Egipto -donde no existe control libio, excepto dos milicianos que saludan a los pocas personas que cruzan- hasta Tobruk, a 120 kilómetros, las banderas de la independencia ondean en los edificios oficiales y las comisarías están vigiladas por civiles, algunos de ellos armados.

En mitad de esta guerra por mantener el control de las principales ciudades de Libia, el dictador se ha dirigido a sus ciudadanos -a través de una intervención telefónica aparentemente improvisada y en la línea de su última intervención- para advertir a sus opositores de que si continúan las revueltas puede cerrarse el grifo del petróleo .

Por lo pronto, lo que sí está ya bloqueado son los findos que el dictador y su familia podrían tener en el sistema bancario suizo, según ha comunicado eL Gobierno helvético. La decisión tiene efecto inmediato y tendrá una vigencia de tres años. Con esta medida se evitará cualquier riesgo de desvío de fondos públicos libios que puedan encontrarse en territorio helvético.

Los testimonios de personas que huyen de los choques y se refugian en Túnez han confirmado sin embargo que los opositores van sumando apoyos en el oeste. Zuara, la ciudad más próxima a la frontera, ha sido liberada tras ser abandonada por el Ejército. Los opositores luchan ahora por conquistar otras dos grandes poblaciones en la ruta hacia Trípoli y objetivos estratégicos de Gadafi: Zauiya y Sabratha.

Zauiya y Sabratha, dura represión

La situación en la vecina Zauiya, donde la población había proclamado la victoria, no es tan clara a estas horas. La ciudad ha sido escenario de un ataque de fuerzas leales a Muamar el Gadafi que ha durado cinco horas y ha dejado al menos 100 muertos y cerca de 400 heridos, algunos muy graves, según datos que ha facilitado un testigo a la cadena Al Yazira. Éste, identificado solo por el nombre de Ali, ha contado que las tropas llegaron a primera hora de hoy en 35 vehículos militares, que llevaban cada uno diez efectivos, “y comenzaron a abrir fuego contra la gente” que se encontraba en esa ciudad. Los soldados utilizaron armas de gran calibre “como las que se usan para disparar contra tanques y aviones”, y solo encontraron oposición de pobladores de Zauiya que estaban defendiéndose con armas cortas y escopetas de caza.

Zauiya está al oeste de Trípoli, no lejos de la frontera con Túnez. Hasta hoy, los ataques más graves contra los manifestantes de la oposición se han concentrado fundamentalmente en regiones del oriente del país. El testigo ha explicado, telefónicamente, que después de que el tiroteo se prolongara por cinco horas, hubo un descanso de unos quince minutos, y tras ello las tropas comenzaron a rondar la ciudad amenazando con matar a los civiles. Ali ha asegurado, a mediodía, que los militares se habían retirado a unos 20 kilómetros de la ciudad “para planear otro ataque de nuevo”.

Y en la cercana Sabratha, a 80 kilómetros de Trípoli, las tropas han irrumpido en la ciudad mientras se han escuchado disparos. Helicópteros enviados por fuerzas leales a Gadafi han sobrevolado ambas ciudades y han efectuado disparos contra la población.

Mientras, Seif el Islam, su hijo designado como sucesor, ha comparecido en la televisión estatal para rechazar que haya habido bombardeos contra los manifestantes y asesinatos de “centenares o miles de personas”. Además, ha invitado a los periodistas que esperan en la frontera de Túnez a entrar en Libia. “Adelante, que entren, que crucen y pasen”, ha dicho, desafiante. De hecho, Estados Unidos ha confirmado que Libia ha autorizado la entrada de algunos periodistas de CNN, BBC en árabe y Al Arabiya, pero ha advertido que a partir de ahora Libia considerará a los que han entrado “ilegalmente” colaboradores de Al Qaeda.

Trípoli, ciudad fantasma

La autoridad de Gadafi parece haber quedado reducida al bastión de Trípoli, donde se ha atrincherado junto a las milicias de mercenarios africanos que siembran el pánico entre la población. Los relatos de testigos hablan de que los guerrilleros leales al dictador patrullan las calles fuertemente armados, con el respaldo de tanques y vehículos blindados, para frenar cualquier conato de revuelta. A diferencia de muchos militares que han desertado y se han unido a la rebelión, ellos ejecutan sin contemplaciones la orden de disparar y matar a cualquiera que se interponga en su camino. Su despliegue ha convertido Trípoli en una ciudad fantasma. El clima de terror no ha impedido que los opositores que aún permanecen en la ciudad hayan convocado para este viernes una gran marcha inspirada en las que forzaron la caída de Hosni Mubarak en Egipto.

Lo que sí han conseguido los opositores es el control de las principales terminales petrolíferas situadas al este de Trípoli. Según han informado residentes en la ciudad de Bengasi, en contacto con personas que habitan la zona, las plantas petrolíferas ya están en manos de rebeldes. Los residentes han contado a Reuters que las terminales de Ras Lanuf y Marsa El Brega están siendo protegidas. Soliman Karim, un residente que ayuda en la administración de la ciudad de Bengasi, ha indicado que las exportaciones, una fuente vital de beneficios para este país miembro de la OPEP, siguen su curso más o menos natural, algo que contrasta con la opinión de otro residente, que ha sugerido que la circulación de petróleo sí que ha quedado afectada. Esta información no ha podido confirmarse con las empresas que operan las terminales.

Consciente de que se avecina la batalla final, el dictador ha realizado hoy un llamamiento a la desesperada para que los miles de mercenarios disgregados por el país se unan a la defensa de la capital. Además de contener el avance rebelde, el régimen de Gadafi tiene que hacer frente a la pérdida creciente de apoyos. A las dimisiones de los ministros de Justicia y Emigración, se sumó ayer , la del ministro del Interior y antiguo compañero de armas de Gadafi, el general Abdulá Yunis. No obstante, el régimen de Gadafi intenta mantener a flote la moral de los suyos y ha lanzado un nuevo mensaje a través de la televisión estatal en el que exige a los rebeldes que entreguen las armas y ofrece dinero a aquellos que aporten datos que conduzcan a la captura de los líderes de la revuelta.

La situación de los partidarios de Gadafi es tan desesperada que 17 pilotos de la Fuerza Aérea de Libia fueron ayer ejecutados en Trípoli tras negarse a bombardear barrios en poder de los rebeldes de la ciudad de Zauia, a 44 kilómetros de la capital, según fuentes libias relacionadas con el Ejército, informa Ignacio Cembrero. El diario Quryna -perteneciente a un grupo mediático propiedad de un hijo de Gadafi- informa hoy de que un avión militar se estrelló ayer a las afueras de la ciudad, sin causar víctimas. El motivo: el piloto y el copiloto del aparato, un Sukoi 22, saltaron en paracaídas para evitar cumplir la orden de bombardear la ciudad.

Mercenarios encarcelados en Bengasi

En Bengasi, la segunda ciudad del país y epicentro de la protesta, los manifestantes ya han tomado por completo el poder, según han podido comprobar reporteros de Reuters. Miles de personas ocupan las calles de esta localidad, situada a 1.200 kilómetros al este de la capital, Trípoli, y festejan el fin del poder de Gadafi. Alrededor de una docena de “mercenarios” han sido encarcelados este jueves después de ser sometidos a juicio. “Han sido interrogados y ahora están en un lugar seguro y bien alimentados”, ha explicado Imam Bugaighis, un profesor libio de 50 años que colabora en la organización de los comités para gestionar la ciudad.

Testigos y periodistas que han logrado entrar en el país por Egipto confirman que la ciudad fronteriza de Musaid está también en manos de los manifestantes. Lo mismo pasa, avanzando 150 kilómetros hacia el oeste, en Tobruk, un puerto estratégico en el distrito más próximo a Egipto. Los militares decidieron apoyar allí las protestas y este miércoles, por primera vez, se han podido ver imágenes en directo de una manifestación anti-Gadafi porque han entrado televisiones internacionales.

Trabajadores egipcios que han escapado de Zuara aseguran que los manifestantes antigubernamentales han tomado el control del enclave y, al igual que sus compatriotas del este, han constituido “comités populares” para reestablecer el orden. “Las comisarías han sido quemadas y no queda rastro de policías ni soldados”, han explicado en declaraciones a Reuters. Eso no quiere decir que no pueda haber ataques de Gadafi en las próximas horas.

“Gadafi morirá en Trípoli”

El número de muertos sigue siendo todavía una incógnita y oscila entre los 300 declarados por el régimen, los 1.000 considerados verosímiles por el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, y los 10.000 que señala un miembro libio de la Corte Penal Internacional (CPI), Sayed al Shanuka, en la cadena Al Arabiya.

“Perderá y tendrá que irse o morirá en Trípoli, pero nada podrá evitar que el pueblo acabe con él”, dice en el puesto fronterizo de Ras el Adjir un libio que se envuelve con la antigua bandera tricolor del reino de Libia (1951-1969) en lugar de la actual, de color verde, adoptada en 1977. Esa bandera todavía se divisa desde Túnez al final de la frontera, en la parte libia y todavía inaccesible. El puesto fronterizo es el punto de encuentro de periodistas, ONG y ciudadanos tunecinos que se acercan a ver la llegada de los refugiados, unos 10.000 en los dos últimos días, la mayoría tunecinos o de otras nacionalidades que trabajaban en Libia. A medida que iban pasando, cargados de maletas y bolsas de plástico, los tunecinos les recibían con algunos gritos utilizados en las protestas que acabaron hace más de un mes con la huida del dictador de Túnez, Ben Ali. “Dégage, dégage… [lárgate]. Lo gritamos entonces contra él y lo dijeron también los egipcios con Mubarak. Es el momento de los libios”, comenta un habitante de la ciudad tunecina de Ben Gardan, a 35 kilómetros de la frontera, que se había desplazado hasta la aduana para dar la bienvenida a los refugiados.

Algunos de ellos mostraban pruebas de las medidas que el régimen está aplicando a los extranjeros. Un joven se quitó la camiseta delante de los periodistas y enseñó la espalda llena de marcas de haber recibido palos hasta la extenuación. “Soy tunecino y la policía de allí nos odia porque conseguimos lo que queríamos en Túnez, echar al dictador. Eso nos convierte en objetivo”, explicaba.

Escrito por Eduardo Aquevedo

25 febrero, 2011 a 6:31

Ley contra sindicatos en EEUU, “modelo” de democracia… ?

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Primera rebelión en Wisconsin; trabajadores toman el Congreso local y suspenden labores
Impulso en EE.UU. a leyes contra los sindicatos de empleados públicos
David Brooks
La Jornada

Nueva York, 17 de febrero. Decenas de miles de trabajadores y simpatizantes suspendieron sus labores y prácticamente tomaron el Capitolio estatal en Wisconsin para protestar por un intento del gobernador de destruir los sindicatos del sector público –parte de un asalto antisindical a nivel nacional– en un conflicto que algunos comparan con lo sucedido en Egipto.

El nuevo gobernador republicano Scott Walker y la legislatura controlada por su partido impulsan una iniciativa de ley para anular pensiones, elevar el pago de seguro médico y limitar el derecho a negociar un contrato colectivo sólo de salarios, entre otras medidas para debilitar a los sindicatos públicos y sus conquistas logradas a lo largo de décadas. Walker señaló que estaba dispuesto a desplegar a la Guardia Nacional si los sindicatos se atrevían a realizar acciones para detener estas iniciativas.

Ante ello, desde el martes maestros, trabajadores de hospitales públicos, enfermeras, trabajadores de mantenimiento, de reclusorios y de salubridad pública se concentraron en el centro de Madison, la capital estatal, apoyados por sindicalistas de sectores privados que se sumaron en solidaridad, y durante dos días rodearon el Capitolio y miles ingresaron al edificio gubernamental coreando: a cerrar esto y libertad, democracia, sindicatos.

Miles de estudiantes y profesores suspendieron clases en las universidades estatales en protesta contra la iniciativa. Además miles de maestros de escuelas públicas se reportaron enfermos y no asistieron a sus centros de trabajo para sumarse a las protestas, obligando el cierre de las escuelas públicas en la capital y varios distritos más del estado. Estudiantes de preparatorias y secundarias, en lugar de gozar sus días libres, se sumaron a las marchas y protestas, coreando apoyamos a nuestros maestros, apoyamos la educación pública, y al llegar a la plaza del Capitolio fueron recibidos con ovaciones por miles de universitarios.

Por lo tanto, no pocos observadores comentan que Wisconsin se parece a Egipto, y los propios manifestantes así lo proclamaban. En algunas de las mantas y pancartas se leía: Hosni/Walker (en referencia al gobernador). Protesta como un egipcio. Si Egipto puede obtener la democracia, ¿por qué no Wisconsin? Esta es nuestra plaza Tahrir.

Lo que ocurre en Wisconsin, comentó Noam Chomsky, tal vez es el inicio de lo que verdaderamente necesitamos aquí (en Estados Unidos): un levantamiento de democracia; ya que la democracia aquí ha sido casi eviscerada, dijo en entrevista con el programa Democracy Now!.

Qué glorioso es estar en Madison, Wisconsin, esta semana, donde el pueblo se ha levantado en rebelión contra los republicanos neandertales que buscan destruir los sindicatos del sector público e imponer daño masivo a sus trabajadores. Aquí no se trata de balancear el presupuesto. Se trata de destruir los sindicatos como una fuerza política y económica, escribió Matthew Rothschild, editor de la revista nacional The Progressive con sede en Madison. Es, añadió, la zona cero de la lucha contra todo eso, y los de Wisconsin están realizando la cosa más cercana a una huelga general que jamás he visto en mi vida

Los sindicatos nacionales ofrecen recursos y personal para apoyar a sus secciones estatales, reconocen que si se logra impulsar esa ley en Wisconsin, será replicada en otros estados donde los gobernantes intentan reducir sus déficit presupuestales –que se han multiplicado como consecuencia de la crisis económica– trasladando los costos a los trabajadores del sector público. Iniciativas parecidas se impulsan en Ohio, Indiana, Tenesí, y también versiones menos drásticas pero que imponen severos recortes presupuestales a sindicalistas del sector público –sobre todo maestros– en estados gigantescos gobernados por demócratas como es el caso de Nueva York y California.

Tal ha sido el tamaño de las manifestaciones que algunos legisladores estatales republicanos ya reconsideran su apoyo a la iniciativa del gobernador, mientras que esta mañana todos los demócratas del senado estatal se esfumaron y con ello la cámara alta se quedó sin quórum, lo que imposibilitó un voto sobre la iniciativa que el gobernador desea quede aprobada para mañana. Otros consideran que a pesar de las protestas, esperan aprobar la medida muy pronto.

Hasta el presidente Barack Obama ha expresado su simpatía con los trabajadores en la pugna en Wisconsin. En entrevista con una radio de la entidad dijo que las medidas del gobernador para obstaculizar negociaciones de contrato colectivo “generalmente parecen más como un asalto a los sindicatos… Estos son maestros, bomberos, trabajadores sociales y policías. Hacen muchos sacrificios y una gran contribución, y creo que es importante no denigrarlos o sugerir de alguna manera que todos estos problemas presupuestales son a causa de los empleados públicos”.

Harold Meyerson, columnista del Washington Post, escribió que mientras los trabajadores estaban ayudando a derrocar al régimen en El Cairo, un gobierno estatal en particular estaba procediendo a derrocar a las organizaciones de trabajadores aquí en Estados Unidos. Concluyó que los conservadores estadunidenses frecuentemente expresan su admiración por la valentía de los trabajadores de otros países al protestar contra regímenes autoritarios. “Sin embargo, permitir que trabajadores en casa ejerzan sus derechos amenaza con minar algunos de nuestros propios regímenes (republicanos en particular) y no se debería permitir. Ahora que el gobernador de Wisconsin ha emitido sus órdenes de marcha a la Guardia, podemos discernir un nuevo patrón de solidaridad represiva, desde el faraón… del Medio Oriente al faraón… del Medio Oeste”.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/02/18/index.php?section=mundo&article=027n1mun

Escrito por Eduardo Aquevedo

21 febrero, 2011 a 21:15

La revolución árabe es secular, no religiosa…

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Revueltas en Magreb y medio oriente
Robert Fisk
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Vete, se lee en la mano de un manifestante durante una marcha en Saná contra el presidente yemení Alí Abdulá Saleh.

Mubarak afirmó que los islamitas estaban detrás de la revolución egipcia. Ben Alí dijo lo mismo en Túnez. El rey Abdulá de Jordania ve una mano negra y siniestra –de Al Qaeda o la Hermandad Musulmana, una mano islamita– detrás de la insurrección civil en todo el mundo árabe. Este sábado las autoridades bahreiníes descubrieron la mano sangrienta de Hezbolá detrás del levantamiento chiíta en su país.

Donde dice Hezbolá, léase Irán. ¿Cómo es posible que hombres instruidos, aunque singularmente antidemocráticos, estén tan errados? Enfrentados a una serie de explosiones seculares –Bahrein no encaja bien en este concepto–, culpan al Islam radical. Enfrentados a un levantamiento obviamente islámico, culparon a los comunistas.

Los colegiales Obama y Clinton dieron un salto todavía más extraño. Luego de apoyar las dictaduras estables de Medio Oriente –cuando debieron haberse alineado con las fuerzas de la democracia–, decidieron respaldar los llamados civiles a la democracia en el mundo árabe en un momento en que los árabes sentían una desilusión tan profunda con la hipocresía de Occidente que no querían tener a Washington de su lado. Los estadunidenses interfirieron en nuestro país durante 30 años con Mubarak, apoyando a su régimen y armando a sus soldados, me dijo un estudiante egipcio en la plaza Tahrir la semana pasada. Nos disparan con armas estadunidenses en manos de soldados bahreiníes entrenados por estadunidenses a bordo de tanques hechos en Estados Unidos, me comentó el viernes un ordenanza médico. ¿Y ahora Obama quiere ponerse de nuestra parte?

Los sucesos de los dos meses pasados y el espíritu de la insurrección árabe –por la dignidad y la justicia, más que por cualquier emirato islámico– permanecerán cientos de años en nuestros libros de historia. Y el fracaso de los más estrictos adherentes al Islam se discutirá durante décadas. El video más reciente de Al Qaeda, difundido este sábado pero grabado antes del derrocamiento de Mubarak, tenía un ángulo interesante: subrayaba la necesidad de que el Islam triunfara en Egipto. Sin embargo, una semana antes las fuerzas de un Egipto secular y nacionalista, hombres y mujeres musulmanes y cristianos, se desembarazaron del anciano sin ninguna ayuda de Bin Laden Inc. Aún más extraña fue la reacción de Irán, cuyo líder supremo se convenció a sí mismo de que el éxito del pueblo egipcio fue un triunfo del Islam. Resulta confortante pensar que sólo Al Qaeda, Irán y sus más odiados enemigos, los dictadores árabes antislamitas, creyeron que la religión estuvo detrás de la rebelión de masas por la democracia.

La ironía más sangrienta de todas –de la que Obama se percató más bien despacio– fue que la república islámica de Irán elogiara a los demócratas de Egipto mientras amenazaba con ejecutar a sus propios líderes democráticos opositores.

No fue, pues, una gran semana para el islamismo. Hay, desde luego, un aspecto a considerar: casi todos los millones de manifestantes árabes que desean sacudirse la túnica de la autocracia que –con nuestra ayuda occidental– ha ahogado sus vidas en la humillación y el miedo son de hecho musulmanes. Y los musulmanes –a diferencia del Occidente cristiano – no han perdido su fe. Bajo las piedras y cachiporras de los esbirros de Mubarak, contratacaron gritando Alá akbar porque para ellos ésa fue en verdad una jihad, no una guerra religiosa, sino una lucha por la justicia. Dios es grande y una demanda de justicia son del todo consistentes, porque la lucha contra la injusticia es el espíritu mismo del Corán.

En Bahrein tenemos un caso especial. Aquí una mayoría chiíta es gobernada por una minoría de musulmanes sunitas pro monárquicos. Siria, por cierto, podría sufrir de bahreinitis por la misma razón: una mayoría sunita gobernada por una minoría alawita (chiíta). Bueno, por lo menos Occidente –en su menguante apoyo al rey Hamad de Bahrein– puede apuntar al hecho de que Bahrein, como Kuwait, cuenta con un parlamento. Es una bestia triste y vieja, que existió de 1973 a 1975, cuando fue disuelta contra la constitución, y luego reinventada en 2001 como parte de un paquete de reformas. Pero el nuevo parlamento resultó aún menos representativo que el primero. Los políticos de oposición fueron hostigados por la seguridad del Estado, y los distritos parlamentarios fueron divididos al estilo del Ulster para asegurar que los minoritarios sunitas tuvieran el control. Por ejemplo, en 2006 y 2010 el principal partido chiíta en Bahrein ganó sólo 18 de 40 bancos. De hecho, las perspectivas sunitas en Bahrein tienen un claro aire de Irlanda del Norte. Muchos me han dicho que temen por su vida, que las turbas chiítas incendiarán sus casas y los asesinarán.

Todo esto está en camino de cambiar. El control del poder estatal tiene que ser legitimado para ser efectivo, y el uso de armas de fuego para avasallar las protestas pacíficas tenía que terminar en Bahrein en una serie de domingos sangrientos, como en el Ulster. Una vez que los árabes aprendieran a perder el miedo, podrían reclamar los derechos civiles que los católicos de Irlanda del Norte alguna vez exigieron frente a la brutalidad del RUC, la policía norirlandesa. Al final los británicos tuvieron que destruir el dominio unionista y llevar al ERI a compartir el poder con los protestantes. Los paralelos no son exactos y los chiítas no tienen una milicia (todavía), aunque el gobierno bahreiní se ha sacado de la manga fotografías de pistolas y espadas –que nunca fueron armas importantes en el ERI– en apoyo a sus afirmaciones de que hay terroristas entre los opositores.

En Bahrein existe, sobra decirlo, una batalla sectaria además de secular, algo que el príncipe heredero reconoció sin darse cuenta al decir en un principio que las fuerzas de seguridad tenían que suprimir las protestas para prevenir la violencia sectaria. Es una postura sostenida con crueldad por Arabia Saudita, la cual tiene un fuerte interés en que se suprima la disidencia en Bahrein. Los chiítas de Arabia Saudita podrían ponerse levantiscos si sus correligionarios en Bahrein avasallan al Estado. Entonces de veras oiremos cacarear a los líderes de la república islámica chiíta de Irán.

Pero estas insurrecciones interconectadas no deben verse en un simple marco de fermento en Medio Oriente. El levantamiento yemení contra el presidente Saleh (32 años en el poder) es democrático pero también tribal, y no pasará mucho tiempo antes de que la oposición use armas de fuego. Yemen es una sociedad fuertemente armada, con tribus que portan banderas y un nacionalismo rampante. Y luego está Libia.

Kadafi es tan extraño con sus teorías del Libro Verde –repudiado por los manifestantes en Bengasi, quienes derribaron una versión de él en hormigón–, tan ridículo, y su gobierno tan cruel (en el cual lleva 42 años), que es un Ozimandías aguardando su caída. Su coqueteo con Berlusconi –peor aún, su repugnante idilio con Tony Blair, cuyo secretario del exterior, Jack Straw, llamó estadista al lunático libio– jamás iba a salvarlo. Decorado con más medallas que el general Eisenhower, desesperado por un médico que le levante las colgantes quijadas, este hombre malvado amenaza con un castigo terrible a su pueblo por atreverse a desafiar su imperio. Hay dos cosas que recordar acerca de Libia: como Yemen, es una tierra tribal, y cuando se volvió contra sus amos fascistas italianos emprendió una encarnizada guerra de liberación cuyos líderes enfrentaron con valor increíble la horca del verdugo. Que Kadafi sea un orate no significa que los libios sean tontos.

Así pues, hay un cambio profundo en el mundo político, social y cultural de Medio Oriente. Creará muchas tragedias, levantará muchas esperanzas y derramará demasiada sangre. Tal vez sea mejor no hacer caso a los analistas y los grupos de estudio cuyos bobos expertos dominan los canales de televisión por satélite. Si los checos lograron su libertad, ¿por qué no los egipcios? Si los dictadores –primero fascistas, luego comunistas– pudieron ser derrocados en Europa, ¿por qué no en el gran mundo musulmán árabe?

Y, por un momento, no metan a la religión en esto.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

Quienes estan detrás del conflicto en medio oriente… ?

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Seculares, sectarios, interesados

La ola democrática descoloca a todos, en particular a Estados Unidos, que no la vio venir. En la Babel de interpretaciones, se mezclan advertencias sobre el Islam en medio de movimientos seculares, errores de juicio y la duda sobre si es posible que, finalmente, haya una democracia árabe.

Por Robert Fisk *

Hosni Mubarak denunció que los islamistas estaban detrás de la revolución egipcia. Lo mismo dijo Ben Alí en Túnez. El rey Abdulá de Jordania ve una mano oscura y siniestra, la mano de Al Qaida, la de los Hermanos Musulmanes, una mano islamista, detrás de la insurrección que recorre al mundo árabe. Ayer las autoridades bahreiníes descubrieron que la mano ensangrentada de Hezbolá estaba detrás de los levantamientos chiítas. ¿Cómo es posible que hombres educados pero singularmente antidemocráticos puedan entender todo tan mal? Confrontados con una serie de explosiones seculares –Bahrein no está incluido en esta categoría– acusan a los radicales islámicos. El sha cometió un error idéntico pero al revés. Confrontado por un levantamiento obviamente islámico, él acusó a los comunistas.

Barack Obama y Hillary Clinton se las ingeniaron para dar una voltereta más rara. Habiendo apoyado originalmente a las “estables” dictaduras del Medio Oriente –cuando deberían haber estado del lado de las fuerzas democráticas–, se decidieron a avalar los reclamos de democracia civil en el mundo árabe justo cuando los árabes están tan desencantados con la hipocresía occidental que no quieren a los Estados Unidos de su lado. “Los norteamericanos interfirieron en nuestro país por 30 años durante la era Mubarak, apoyando a este régimen y armando a sus soldados”, me dijo la semana pasada un estudiante egipcio en la plaza Tahrir. “Ahora estaríamos agradecidos si dejaran de interferir de nuestro lado”, agregó. Al final de la semana escuché las mismas voces en Bahrein. “Nos están baleando con armas estadounidenses, que son disparadas por soldados entrenados por los estadounidenses y montados en tanques estadounidenses”, enumeró el viernes un médico. “¿Y ahora Obama quiere estar de nuestro lado?”, preguntó.

Los hechos de los últimos dos meses y el espíritu anti-régimen de la insurrección árabe –por dignidad y justicia, más que por un emirato islámico– quedarán en nuestros libros de historia por años. Y el fracaso de los más estrictos adherentes del Islam será discutido por décadas. Ayer hubo un especial interés por el último video de Al Qaida, grabado antes del derrocamiento de Mubarak, que enfatizaba la necesidad de que el Islam triunfara en Egipto. Sin embargo, una semana antes, las fuerzas seculares, nacionalistas y honorables de Egipto, los hombres y las mujeres musulmanes y cristianos, se habían liberado del viejo sin ninguna ayuda de Osama Bin Laden. Más rara todavía fue la reacción de Irán, cuyo líder supremo se autoconvenció de que la victoria popular egipcia era un triunfo del Islam. Da para pensar que sólo Irán, Al Qaida y sus más acérrimos enemigos, los dictadores árabes antiislámicos, creen que la religión estuvo detrás de las rebeliones masivas de los manifestantes pro democracia.

La más sangrienta ironía de todas –en la que fue cayendo Obama– fue que la República Islámica de Irán estaba alabando a los demócratas de Egipto mientras amenazaba con ejecutar a sus propios líderes democráticos opositores. Casi todos los millones de manifestantes árabes que quieren sacarse de encima la capa de la autocracia –con nuestra ayuda occidental– vivieron con miedo y humillación, y son musulmanes. Y los musulmanes, a diferencia del Occidente cristiano, no perdieron su fe. Abajo de las piedras y de las cachiporras de la policía asesina de Mubarak, ellos contraatacaron gritando “Alá akbar” en lo que era, para ellos, una “Jihad”, no una guerra religiosa pero sí una batalla por la justicia. “Dios es grande” y la demanda de justicia son concordantes. Para la lucha contra la injusticia, ése es el espíritu del Corán.

En Bahrein tenemos un caso especial. Acá una mayoría chiíta es dirigida por una monarquía sunnita. Siria, de hecho, sufriría de “bahreinitis” por la misma razón: una mayoría sunnita es gobernada por una minoría chiíta. Bueno, al menos el Occidente en su defensa en picada del rey Hamad de Bahrein puede aferrarse al hecho de que Bahrein, como Kuwait, tienen un Parlamento. Es una vieja y triste bestia, que existió entre 1973 y 1975 hasta que fue disuelto inconstitucionalmente y después reinventado en 2001 como un paquete de “reformas”. Pero el nuevo parlamento terminó siendo menos representativo que el primero. Los políticos de la oposición fueron acosados por la seguridad del Estado y fueron manipulados los márgenes parlamentarios para asegurarse de que la minoría sunita siga con el control del Parlamento. En 2006 y en 2010, por ejemplo, el más importante partido chiíta en Bahrein ganó sólo 18 de las 40 bancas. Muchos me dijeron que temen por sus vidas, que temen que las turbas chiítas les quemen sus casas y los maten.

Todo esto parece cambiar. El control del poder estatal tiene que ser legitimado para ser efectivo y las balas para aplastar protestas pacíficas estaban destinadas a terminar en una serie de domingos sangrientos en Bahrein. Una vez que los árabes aprendieron a perder su miedo, pueden reclamar los derechos civiles que los católicos demandaron alguna vez en Irlanda del Norte. Al final, los británicos tuvieron que destruir el liderazgo de los unionistas y traer al IRA a compartir el poder con los protestantes. Los paralelos no son exactos y los chiítas no tienen (aún) una milicia, a pesar de que el gobierno bahreiní mostró fotografías de pistolas y espadas para avalar su opinión de que entre sus opositores hay “terroristas”.

En Bahrein hay, no es necesario decirlo, una batalla sectaria y secular, algo que el príncipe reconoció inconscientemente cuando dijo que las fuerzas de seguridad debían suprimir las protestas para impedir la violencia sectaria. Es una visión mantenida salvajemente por Arabia Saudita, que tiene un fuerte interés en la eliminación del disenso en Bahrein. Se les podrían subir los humos a los chiítas de Arabia Saudita si ven que sus correligionarios de Bahrein arrasan el Estado. Entonces, escucharíamos alardear a los líderes de la chiíta República Islámica de Irán. Pero estas insurrecciones interconectadas no deberían ser vistas desde el simple marco del fermento en el Medio Oriente. El levantamiento yemení contra el presidente Saleh (que lleva 32 años en el poder) es democrático pero también tribal. Y no faltará mucho para que la oposición empuñe armas. Yemen es una sociedad armada, tribus con armas y nacionalismo endémico. Y después queda Libia.

Khadafi es tan raro, tan próspero, su dominio tan cruel (y él estuvo gobernando el lugar por 42 años), que es un Ozymandias esperando caer. Su cercanía con Berlusconi –y, peor aún, su amor empalagoso con Tonny Blair– no van a salvarlo. Adornado con más medallas que el general Eisenhower, desesperado por una operación que le levante la papada, este desgraciado está amenazando a su propia gente con castigos “terribles” por desafiar su régimen. Dos cosas para recordar acerca de Libia: como Yemen, es una tierra tribal y cuando se levantó contra sus fascistas colonos italianos, comenzó una salvaje guerra de liberación, cuyos valientes líderes enfrentaron la horca con un coraje increíble. Sólo porque Khadafi es un loco, no quiere decir que su gente sea idiota.

Entonces hay un cambio en el mundo político, social y cultural del Medio Oriente. Creará muchas tragedias, levantará muchas esperanzas y derramará demasiada sangre. Quizá sea mejor ignorar a todos los analistas y a sus think tanks, cuyos “expertos” idiotas dominan los canales satelitales. Si los checos pudieron tener su libertad, ¿por qué no los egipcios? Si los dictadores pueden ser derrocados en Europa –primero, los fascistas, después, los comunistas–, ¿por qué no pasaría lo mismo en el gran mundo árabe musulmán? Y –sólo por un momento– dejen a la religión fuera de esto.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

La vergüenza de ser estadounidense… mentiras tras mentiras…

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Global Research
El gobierno de EE.UU. ha sobreestimado la cantidad de vergüenza que él y los ciudadanos estadounidenses pueden aguantar. El 15 de febrero “el pueblo indispensable” tuvo que sufrir la hipocresía de que la secretaria de Estado de EE.UU. pronunciara un discurso sobre el compromiso de su país con la libertad de Internet mientras el Departamento de Justicia (sic) emprendía una acción inconstitucional contra Twitter para revelar cualquier conexión entre WikiLeaks y Bradley Manning, el héroe estadounidense que, obedeciendo el Código Militar de EE.UU., sacó a la luz crímenes de guerra del gobierno de EE.UU. y está encarcelado en condiciones despiadadas no permitidas por la Constitución de EE.UU.

El corrupto gobierno de EE.UU. trata de crear un caso de “conspiración” contra Julian Assange a fin de castigarlo por revelar documentos gubernamentales que prueban más allá de toda duda la mendacidad de ese gobierno.

Es algo bastante malo, pero palidece en comparación con las implicaciones reveladas el 15 de febrero en el periódico británico, The Guardian. http://www.guardian.co.uk/world/2011/feb/15/curveball-iraqi-fantasist-cia-saddam

The Guardian obtuvo una entrevista con “Curveball”, la fuente del discurso totalmente mentiroso de Colin Powell ante las Naciones Unidas sobre las Armas de Destrucción Masiva de Iraq. El discurso de Colin Powell preparó la escena para la invasión ilegal de Iraq por parte de EE.UU. The Guardian describe a “Curveball” como “el hombre que logró cometer el mayor timo en la historia de los servicios modernos de inteligencia”. Como dice The Guardian”, “Curveball”, “fabricó un cuento de horror”.

La “inteligencia” de EE.UU. nunca entrevistó a “Curveball.” Los estadounidenses iniciaron una guerra basada en información de segunda mano que les fue entregada por la incompetente inteligencia alemana, que se dejó engañar por las mentiras de “Curveball” en las que los servicios alemanes actuales no creen.

Como ahora sabe el mundo Sadam Hussein no tenía armas de destrucción masiva (ADM). El régimen Bush/Cheney, por supuesto, lo sabía, pero las mentiras de “Curveball” fueron útiles para sus intenciones ocultas. En su entrevista con The Guardian “Curveball”, Rafid Ahmed Alwan al-Janabi, admitió que había inventado toda la historia. Quería dañar a Sadam Hussein y contó cualquier fantasía que pudo imaginar que sirviera su propósito.

Si el régimen Bush/Cheney hubiera creído realmente que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva que amenazaban al mundo, habría sido un acto criminal concentrar la fuerza invasora de EE.UU. en una pequeña área de Kuwait donde unas pocas ADM podrían haber borrado del mapa a toda la fuerza invasora estadounidense, poniendo así fin a la guerra antes de que comenzara.

Algunos estadounidenses son tan irreflexivos que dirían que Sadam Hussein nunca hubiera utilizado las armas, porque habríamos hecho esto o aquello a Irak, incluso bombardeando Bagdad con armas nucleares. ¿Pero por qué le iba a importar a Sadam Hussein si él y su régimen ya estaban marcados para la muerte? ¿Por qué un hombre condenado iba a desistir de infligir una extraordinaria derrota a la superpotencia de EE.UU., alentando así a los árabes de todas partes? Además, si Sadam Hussein no estaba dispuesto a utilizar sus ADM contra una fuerza invasora, ¿cuándo iba a usarlas? Para el gobierno de EE.UUU. era obvio que esas armas no existían. Los inspectores de armas lo dejaron bien claro al régimen Bush/Cheney. No había ADM iraquíes y todo el gobierno de EE.UU. lo sabía.

¿Por qué entonces no hubo sorpresa o comentario en los medios “libres” ante el hecho de que la Casa Blanca acusase a Iraq de poseer terribles armas de destrucción masiva, pero no obstante concentró su fuerza de invasión en un área tan pequeña que esas armas podrían haber aniquilado fácilmente a la fuerza invasora?

¿Existe realmente la democracia en un país en el cual los medios son incompetentes y no se puede responsabilizar al gobierno que miente descaradamente cada vez que abre la boca?

“Curveball” representa un nuevo grado de inmoralidad. Rafid al-Janabi comparte la responsabilidad de un millón de muertos iraquíes, 4 millones de iraquíes desplazados, un país destruido, 4.754 soldados estadounidenses muertos, 40.000 soldados estadounidenses muertos y mutilados, 3 billones [millones de millones] de dólares de EE.UU. desperdiciados, de los que cada dólar es una carga de la deuda para la población estadounidense y una amenaza para el dólar como moneda de reserva, diez años de propaganda y mentiras sobre el terrorismo y conexiones con al-Qaida, una “guerra contra el terror” de EE.UU. que está destruyendo innumerables vidas en Afganistán, Pakistán, Yemen, Somalia, y que apunta a Irán, y ha destruido la Declaración de Derechos, la Constitución de EE.UU., y las libertades civiles que garantizan. Y el pedazo de mierda mentiroso, Rafid al-Janabi, se enorgullece de haber producido la caída de Sadam Hussein a un precio tan enorme.

Ahora, cuando Rafid al-Janabi ha sido puesto al descubierto por la entrevista del Guardian, ¿cómo está de seguro? Hay millones de iraquíes capaces de exterminarlo por sus sufrimientos, y decenas de miles de estadounidenses cuyas vidas han sido arruinadas por las mentiras de Rafid al-Janabi.

¿Por qué persigue el gobierno de EE.UU. a Julian Assange y a WikiLeaks por decir la verdad, cuando “Curveball”, cuyas mentiras destruyeron a inmensas cantidades de personas junto con la reputación de EE.UU., piensa que puede formar un partido político en Iraq? Será un milagro si ese montón de mierda, Rafi al-Janabi, no es asesinado en cuanto aparezca en Iraq.

Así que sólo nos queda contemplar cómo un gobierno de EE.UU. totalmente incompetente ha causado enorme inestabilidad en sus Estados títeres en Medio Oriente, porque deseaba desesperadamente creer en la “inteligencia” defectuosa de Alemania de que un sinvergüenza suministró evidencia de que Sadam Hussein tenía Armas de Destrucción Masiva.

Y EE.UU. es una superpotencia, una nación indispensable.

¡Qué chiste!

© Copyright Paul Craig Roberts, Global Research, 2011

Paul Craig Roberts fue editor del Wall Street Journal y secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Ronald Reagan. Su último libro, How the Economy Was Lost, fue publicado recientemente por CounterPunch/AK Press. Se puede contactar con él en: paulcraigroberts@yahoo.com

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=23237

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Escrito por Eduardo Aquevedo

19 febrero, 2011 a 15:18

Túnez, Egipto, Marruecos… Esas "dictaduras amigas"

con 2 comentarios

alt¿Una dictadura en Túnez? ¿En Egipto una dictadura? Viendo a los medios relamerse con la palabra «dictadura» aplicada al Túnez de Ben Alí y al Egipto de Moubarak, los franceses han debido de preguntarse si han entendido o han leído bien. ¿No habían insistido durante decenios esos mismos medios y esos mismos periodistas en que esos dos “países amigos” eran “Estados moderados”? ¿La horrible palabra “dictadura” no estaba exclusivamente reservada en el mundo árabe musulmán (después de la destrucción de la “espantosa tiranía” de Saddam Hussein en Irak) solo al régimen Iraní? ¿Cómo? ¿Había entonces otras dictaduras en la región? Y ¿nos lo habrían ocultado los medios de nuestra ejemplar democracia?

He aquí, en todo caso, un primer abrir de ojos que debemos al rebelde pueblo tunecino. Su prodigiosa victoria ha liberado a los europeos de la “retórica hipócrita y de ocultamiento” en vigor en nuestras cancillerías y en nuestros medios. Obligados a quitarse la careta, simulan descubrir lo que sabíamos desde hace rato (1), que las “dictaduras amigas” no son más que eso: regímenes de opresión. Sobre el asunto, los medios no han hecho otra cosa que seguir la “línea oficial”: cerrar los ojos o mirar hacia otro lado confirmando la idea de que la prensa no es libre salvo en relación con los débiles y la gente aislada. ¿Acaso Nicolás Sarkozy no ha tenido el aplomo de asegurar que en Túnez “había una desesperanza, un sufrimiento, un sentimiento de ahogo que hay que reconocer que no habíamos apreciado en su justa medida”, con respecto al sistema mafioso del clan Ben Alí-Trabelsi?

“No habíamos apreciado en su justa medida…” En 23 años… A pesar de contar allí con servicios diplomáticos más prolíficos que los de cualquier otro país… A pesar de la colaboración en todos los sectores de la seguridad (policía, gendarmería, inteligencia…) (2). A pesar de las estancias regulares de altos responsables políticos y mediáticos que establecían allí desacomplejadamente sus lugares de veraneo… Pese a la existencia en Francia de dirigentes exiliados de la oposición tunecina, mantenidos como apestados al margen por las autoridades francesas y de acceso prohibido durante decenios a los grandes medios… Democracia ruinosa..

En realidad esos regímenes autoritarios han sido (y siguen siendo) complacientemente protegidos por las democracias europeas, despreciando sus propios valores, con el pretexto de que constituyen baluartes contra el islamismo radical (3). El mismo cínico argumento usado por Occidente durante la Guerra Fría, para apoyar dictaduras militares en Europa (España, Portugal, Grecia, Turquía) y en América Latina pretendiendo impedir la llegada del comunismo al poder.

¡Qué formidable lección dan las sociedades árabes revolucionarias a los que en Europa los describían con términos maniqueos, es decir, como masas dóciles sometidas a sátrapas orientales corruptos o como muchedumbres histéricas poseídas por el fanatismo religioso! Y he aquí que de repente surgen, en las pantallas de nuestros ordenadores o de nuestros televisores (cf.: el admirable trabajo de Al-Jazeera) preocupadas por el progreso social, nada obsesionadas por la cuestión religiosa, sedientas de libertad, soprepasadas por la corrupción, detestando las desigualdades y reclamando democracia para todos, sin exclusiones.

Lejos de las caricaturas binarias, estos pueblos no constituyen en modo alguno una especie de “excepción árabe” sino que se asemejan en sus aspiraciones políticas al resto de las ilustradas sociedades urbanas modernas. Un tercio de los tunecinos y casi un cuarto de los egipcios navegan regularmente por Internet. Como afirma Moulay Hicham El Alaoui: “Los nuevos movimientos ya no están marcados por los viejos antagonismos como antiimperialismo, anticolonialismo, o antisecularisno. Las manifestaciones de Túnez y El Cairo han estado desprovistas de todo simbolismo religioso. Constituyen una ruptura generacional que refuta la tesis del excepcionalismo árabe. Además son las nuevas metodologías de la comunicación de Internet las que animan estos movimientos. Ellos proponen una nueva versión de la sociedad civil en la que el rechazo al autoritarismo va de la mano con el rechazo a la corrupción (4)”.

Especialmente gracias a las redes sociales digitales, las sociedades tanto de Túnez como de Egipto se movilizaron con gran rapidez y pudieron desestabilizar el poder en tiempo récord. Aún antes de que los movimientos hayan tenido la oportunidad de “madurar” y de favorecer la emergencia de nuevos dirigentes dentro de ellos. Es una de las raras ocasiones en las que sin líderes, sin organización dirigente y sin programa, la simple dinámica de la exasperación de las masas ha bastado para conseguir el triunfo de la revolución. Se trata de un momento frágil y sin duda las potencias ya estarán trabajando, especialmente en Egipto, para que “todo cambie sin que cambie nada” según el viejo adagio de El Gatopardo. Esos pueblos que conquistaron su libertad deben recordar la advertencia de Balzac, “Se matará a la prensa como se mata a un pueblo, otorgándole la libertad”(5). En las “democracias vigiladas” es mucho más fácil domesticar legítimamente a un pueblo que en las antiguas dictaduras. Pero esto no justifica su mantenimiento. Ni debe empañar el ardor de derrocar una tiranía.

El hundimiento de la dictadura tunecina ha sido tan veloz que los demás pueblos magrebíes y árabes han llegado a la conclusión de que esas autocracias –las más viejas del mundo- estaban en realidad profundamente corroídas y no eran por lo tanto más que “tigres de papel”. Esta demostración se ha verificado también en Egipto.

De allí este impresionante levantamiento de los pueblos árabes, que lleva a pensar inevitablemente en el gran florecimiento de las revoluciones europeas de 1848, en Jordania, en Yemen, en Argelia, en Siria, en Arabia Saudí, en Sudán y también en Marruecos.

En este último país, una monarquía absoluta, en el que el resultado de las “elecciones” (siempre trucado) siempre lo decide el soberano, que designa según su voluntad a los llamados ministros “de la soberanía”, unas cuantas decenas de familias próximas al trono continúan acaparando la mayoría de las riquezas (6). Los cables difundidos por Wikileaks han revelado que la corrupción llega a niveles de indecencia descomunales, mayores que los del Túnez de Ben Alí, y que las redes mafiosas tenían todas como único origen el Palacio. Un país en el que la práctica de la tortura está generalizada y el amordazamiento de la prensa es permanente.

Sin embargo, como en el Túnez de Ben Alí, esta “dictadura amiga” se beneficia de la gran indulgencia de los medios y de la mayor parte de nuestros responsables políticos (7), los cuales minimizan las señales del comienzo de un “contagio” de la rebelión. Cuatro personas se han inmolado ya prendiéndose fuego. Se han producido manifestaciones de solidaridad con los rebeldes de Túnez y de Egipto en Tánger, en Fez y en Rabat (8). Acosadas por el miedo las autoridades han decidido subvencionar preventivamente los artículos de primera necesidad para evitar las “rebeliones del pan”. Importantes contingentes de tropas del Sahara Occidental habrían sido desplazadas aceleradamente hacia Rabat y Casablanca. El rey Mohamed VI y algunos colaboradores se habrían trasladado a Francia el 29 de enero para consultar a expertos en orden público del Ministerio francés del Interior (9).

Aunque las autoridades desmienten las dos últimas informaciones, está claro que la sociedad marroquí está siguiendo los acontecimientos de Túnez y Egipto con excitación. Preparados para unirse al

impulso de fervor revolucionario y quebrar de una vez por todas las trabas feudales. Y a pedir cuentas a todos aquéllos que en Europa fueron durante decenios cómplices de las “dictaduras amigas”.

Notas:

(1) Leer, por ejemplo de Jacqueline Boucher "La société tunisienne privée de parole" y de Ignacio Ramonet "Main de fer en Tunisie", Le Monde diplomatique,de febrero de 1996 y de julio de 1996 respectivamente.

(2) Cuando Mohamed Bouazizi se inmoló incendiandose el 17 de diciembre de 2010, cuando la insurrección ganaba a todo el país y decenas de tunecinos rebeldes continuaban cayendo bajo las balas de la represión benalista, al alcalde de París Bertrand Delanoé y a la ministra de relaciones exteriores Michèle Alliot-Marie les parecía absolutamente normal ir a festejar alegremente la Nochebuena o la Nochevieja en Túnez.

(3) Al mismo tiempo, Washington y sus aliados europeos, sin aparentemente medir las contradicciones, apoyan al régimen teocrático y tiránico de Arabia Saudita, principal hogar oficial del islamismo mása.

(4) http://www.medelu.org/spip.php?article711

(5) Honoré de Balzac, Monographie de la presse parisienne, Paris, 1843.

(6) Leer Ignacio Ramonet, "La poudrière Maroc", Mémoire des luttes, setiembre 2008. http://www.medelu.org/spip.php?article111

(7) Desde Nicolas Sarkozy hasta Ségolène Royal,pasando por Dominique Strauss-Kahn que posee un “ryad” en Marraquech, los dirigentes políticos franceses no tienen el menor escrúpulo en pasar sus vacaciones de invierno entre estas “dictaduras amigas”

[8] El País, 30 de enero de 2011- http://www.elpais.com/../Manifestaciones/Tanger/Rabat

[9] Leer El País, 30 de enero de 2011 http://www.elpais.com/..Mohamed/VI/va/vacaciones y Pierre Haski, "Le discret voyage du roi du Maroc dans son château de l´Oise", Rue89, 29 enero de 2011.http://www.rue89.com/..le-roi-du-maroc-en-voyage-discret…188096

Fuente :http://www.medelu.org/spip.php?article713

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Egipto: la rebelión democrática y el ajedréz occidental…

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REBELION A LA EGIPCIA

“Si disparan se acaba Mubarak, y si no, también”

 Por Robert Fisk *

La vieja mujer envuelta en una bufanda roja estaba parada a centímetros de un tanque M1 Abrams, del Tercer Cuerpo del Ejército egipcio, fabricado en Estados Unidos, ubicado justo en el borde de la plaza Tahrir. Sus soldados eran paracaidistas, algunos portaban boinas rojas, otros cascos. Sus armas apuntaban a la plaza. “Si ellos disparan al pueblo egipcio, Mubarak está acabado”, dijo la señora. “Y si ellos no disparan al pueblo egipcio, Mubarak está acabado.” Así de grande es la sabiduría que expresa por estas horas este pueblo.

Poco antes del anochecer, cuatro Halcones F16, de nuevo, claro, fabricados por el país del presidente Barack Obama, sobrevolaron la plaza con rugidos cuyos ecos rebotaron entre los grises edificios y la gigante cuadra Nasserist, mientras los ojos de decenas de miles de personas en la plaza los miraban atónitos. “Ellos están de nuestro lado”, manifestó la multitud al cielo.

De alguna manera, no opinaba lo mismo. Y esos tanques –14 en total– posicionados en la plaza, que llegaron sin ningún slogan pintado sobre sus estructuras de hierro, con sus soldados hoscos y aprehensivos, no habían aparecido –tal como los manifestantes creían– para protegerlos.

Pero luego caminé hacia un oficial que estaba parado cerca de uno de los tanques y el hombre saltó de repente con una sonrisa en la cara. “Nunca dispararíamos a nuestro pueblo. Aun si nos lo ordenaran”, gritó por encima del rugido del motor. De nuevo, no me convencía. El presidente Hosni Mubarak –o tal vez deberíamos decir ahora “presidente” entre comillas– estuvo en las oficinas militares, compartiendo una nueva junta con los antiguos oficiales militares y de inteligencia. El rumor dio vuelta la plaza: el viejo lobo intentaría dar batalla hasta el final. Algunos otros consideraron que eso ya no importaba. “¿Puede Mubarak matar 80 millones de egipcios?”, se preguntaron.

El sentimiento antinorteamericano comenzó a crecer luego de que Obama mantuviera su tibio apoyo al régimen de Mubarak. “No a Obama, no al régimen de Mubarak”, se podía leer en los carteles. En algunos de ellos, la cara del presidente egipcio aparecía con la estrella de David sobreimpresa.

Muchos integrantes de la multitud guardaban los cartuchos de las balas que las fuerzas de seguridad dispararon contra ellos la semana pasada. La frase “Hecho en USA” podía leerse en el fondo de los cartuchos. Pero además, noté que la cabeza del casco de los tanques llevaba la marca “MFR”. A esta altura, un soldado con un rifle y una bayoneta recibió la orden de arrestarme, así que corrí y me escabullí entre la multitud, y el efectivo desistió. ¿Puede la sigla “MFR” significar “Reserva de la Fuerza Móvil de Estados Unidos”, que sigue manteniendo sus tanques en Egipto? ¿Serían esos tanques un préstamo del país norteamericano? No necesitamos esforzarnos para entender qué hicieron los egipcios para obtener eso a cambio.

Sin embargo, más temprano, hubo extraordinarias escenas entre los manifestantes y las brigadas de otro grupo de tanques (en esta ocasión, las máquinas eran unos viejos Pattons M-60 de la época de la guerra de Vietnam), que parecían proteger un camión hidrante enviado para limpiar las calles. Cientos de hombres jóvenes arrollaron uno de esos tanques y, cuando un teniente con lentes de sol empezó a disparar al aire, fue empujado contra el vehículo, al que tuvo que treparse para escapar de los jóvenes. Enseguida, la multitud recuperó la compostura, comenzó a sacarse fotos con los soldados y les alcanzaron agua y frutas.

En un momento, la tropa formó una larga hilera y avanzó a través de la calle. Entonces, un anciano jorobado buscó la manera de obtener el permiso de acercarse a los soldados. Lo seguí hasta que abrazó al teniente y lo besó en ambas mejillas: “Ustedes son nuestros hijos. Nosotros somos su pueblo”. Luego, el hombre recorrió la hilera de soldados, besó y abrazó a cada uno de ellos, y les dijo a cada uno que era su padre. Se necesita un corazón de piedra para no sentirse conmovido por semejantes escenas. El día de ayer estuvo repleto de ellas.

A este punto de los acontecimientos, un grupo de manifestantes arrastró a un ladrón –de los que El Cairo pareciera estar repleto por estos días– hasta los pies de los soldados. “Ustedes están aquí para protegernos”, exigieron a coro. Uno de los soldados golpeó al hombre en la cara, y su oficial lo abofeteó por eso. Luego, el soldado se sentó lejos de su tropa sacudiendo la cabeza, en desacuerdo.

Un helicóptero Mi-25 egipcio –en esta ocasión, una reliquia de la orden soviética– circuló por el aire sobre la multitud todo el día, exhibiendo seis cohetes listos para ser disparados. Pero nada hizo. Luego, un avión Gazzelle, de fabricación francesa, perteneciente a la fuerza aérea egipcia, voló rasante sobre la gente en la plaza. La multitud lo saludó efusiva. Y esa misma efusión se pudo ver en el saludo que el piloto les devolvió.

Todo el tiempo, ese pueblo egipcio se acercaba a los extranjeros –los ingleses de canosa cabellera no lucen demasiado egipcios– y les contaban que un pueblo que perdió su miedo no lo vuelve a sentir más. “Nunca más vamos a sentirnos aterrados”, me gritó una joven mujer mientras los aviones comenzaban a rugir de nuevo.

Y los saqueos y los incendios continúan sucediendo. Un ex policía me comentó que muchos de los saqueadores integran un grupo que pertenece al oficialista Partido Nacional Democrático, cuyo rol anterior había sido matonear a los habitantes para que votaran por su adorado líder en las legislativas del año pasado. Lo que nos preguntamos todos es por qué ahora están quemando y saqueando, crímenes por los que el pueblo egipcio, que pide la retirada de Mubarak, está siendo responsabilizado. El antiguo policía, que por esos momentos intentaba convertirse en el negociador entre los manifestantes y las fuerzas armadas, apuntó: “El ejército estará de nuestro lado porque sabe que Mubarak se tiene que ir”. De nuevo, no estoy tan seguro.

* De The Independent, de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.

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Escrito por Eduardo Aquevedo

1 febrero, 2011 a 15:33

Las dictaduras árabes, EEUU y la revolución democrática…

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El movimiento de protesta en Egipto
"Los dictadores no dictan, obedecen órdenes”

Michel Chossudovsky, Global Research

El régimen de Mubarak podría caer frente a un movimiento nacional de protesta… ¿Cuáles son las perspectivas para Egipto y el mundo árabe?

Los “dictadores” no dictan, obedecen órdenes. Esto es verdad en Egipto, Túnez y Argelia.

Los dictadores son invariablemente títeres políticos. Los dictadores no deciden.

El presidente Hosni Mubarak fue un fiel sirviente de intereses económicos occidentales y lo mismo vale para Ben Alí.

El gobierno nacional es el objeto del movimiento de protesta.

El objetivo es derrocar al títere en lugar del titiritero.

Las consignas en Egipto son “Abajo Mubarak, abajo el régimen”. No se habla de carteles contra EE.UU… La influencia decisiva y destructiva de EE.UU. en Egipto y en todo Medio Oriente sigue sin mencionarse.

Las potencias extranjeras que operan entre bastidores están protegidas contra el movimiento de protesta.

No habrá ningún cambio político significativo a menos que el movimiento de protesta encare directamente el tema de la injerencia extranjera

La embajada de EE.UU. en El Cairo es una importante entidad política que invariablemente resta importancia al gobierno nacional. La embajada no es un objetivo del movimiento de protesta.

En 1991 se impuso en Egipto un devastador programa del FMI en el momento álgido de la Guerra del Golfo. Se negoció a cambio de la anulación de la multimillonaria deuda militar de Egipto con EE.UU. así como de su participación en la guerra. La desregulación resultante de los precios de los alimentos, la arrolladora privatización y las masivas medidas de austeridad llevaron al empobrecimiento de la población egipcia y a la desestabilización de su economía. Elogiaron al gobierno de Mubarak como “alumno modelo del FMI”.

El papel del gobierno de Ben Alí en Túnez fue imponer la mortífera medicina económica del FMI, que durante un período de más de veinte años sirvió para desestabilizar la economía nacional y empobrecer a la población tunecina. Durante los últimos 23 años, la política económica y social en Túnez ha sido dictada por el Consenso de Washington.

Tanto Hosni Mubarak como Ben Alí permanecieron en el poder porque sus gobiernos obedecieron e impusieron efectivamente los dictados del FMI.

De Pinochet y Videla a Baby Doc, Ben Alí y Mubarak, los dictadores han sido instalados por Washington. Históricamente en Latinoamérica, los dictadores fueron colocados en sus sitios mediante una serie de golpes militares patrocinados por EE.UU. En el mundo actual se hace mediante “elecciones libres y limpias” bajo la supervisión de la “comunidad internacional”. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Hillary Clinton y Hosni Mubarak en Sharm el-Sheik, septiembre de 2010

Nuestro mensaje al movimiento de protesta:

Las verdaderas decisiones se toman en Washington DC, en el Departamento de Estado de EE.UU., en el Pentágono, en Langley, central de la CIA, en H Street NW, la central del Banco Mundial, y en el FMI.

Hay que encarar la relación del “dictador” con los intereses extranjeros. Derrocad a los títeres políticos pero no olvidéis que hay que atacar a los “verdaderos dictadores”.

El movimiento de protesta debería concentrarse en la verdadera sede de la autoridad política; debería tener en la mira (de manera pacífica, ordenada y no violenta) a la embajada de EE.UU., la delegación de la Unión Europea, las misiones nacionales del FMI y del Banco Mundial.

Un cambio político significativo sólo se puede asegurar si se abandona la agenda de política económica neoliberal.

Reemplazo del régimen

Si el movimiento de protesta no se plantea el papel de las potencias extranjeras incluidas las presiones ejercidas por “inversionistas”, acreedores externos e instituciones financieras internacionales, no se logrará el objetivo de la soberanía nacional. En cuyo caso, lo que ocurrirá es un proceso limitado de “reemplazo de régimen”, que asegure la continuidad política.

Los “dictadores” son instalados y removidos. Cuando están desacreditados políticamente y ya no sirven a los intereses de sus patrocinadores estadounidenses se les reemplaza por un nuevo líder, reclutado frecuentemente en las filas de la oposición política.

En Túnez el gobierno de Obama ya se ha posicionado. Se propone jugar un papel crucial en el “programa de democratización” (es decir la celebración de las denominadas elecciones limpias). También se propone utilizar la crisis política como medio para debilitar el papel de Francia y consolidar su posición en el norte de África:

“EE.UU., que evaluó rápidamente la oleada de protesta en las calles de Túnez, trata de aprovechar su ventaja para presionar por reformas democráticas en el país, y más allá.

El enviado de más alto rango de EE.UU. para Medio Oriente, Jeffrey Feltman, fue el primer funcionario extranjero que llegó al país después de que el presidente Zine El Abidine Ben Alí fue depuesto el 14 de enero y rápidamente llamó a realizar reformas. Dijo el martes que sólo unas elecciones libres y limpias fortalecerían y otorgaran credibilidad a la dirigencia asediada del Estado norteafricano.

“Ciertamente espero que utilizaremos el ejemplo tunecino”, agregó el secretario adjunto de Estado Feltman en conversaciones con otros Estados árabes.

Fue enviado al país norteafricano para ofrecer ayuda de EE.UU. en la turbulenta transición del poder, y se reunió con ministros tunecinos y personalidades de la sociedad civil.

Feltman viaja a París el miércoles para discutir la crisis con los dirigentes franceses, reforzando la impresión de que EE.UU. dirige el apoyo internacional para un nuevo Túnez, en detrimento de la antigua potencia colonial, Francia…

Las naciones occidentales apoyaron durante mucho tiempo a la dirigencia depuesta de Túnez, por verla como un bastión contra militantes islámicos en la región norteafricana.

En 2006, el entonces secretario de defensa de EE.UU. Donald Rumsfeld, hablando en Túnez, elogió la evolución del país.

Explotando la situación, la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton intervino ágilmente con un discurso en Doha el 13 de enero, advirtiendo a los dirigentes árabes que permitieran más libertades a sus ciudadanos.

“No cabe duda que EE.UU. trata de posicionarse muy rápido del lado bueno…”AFP: “EE.UU. ayuda a conformar el resultado del levantamiento tunecino,”

¿Tendrá éxito Washington en la instalación de un nuevo régimen títere?

Depende en gran parte de la capacidad del movimiento de protesta al encarar el papel insidioso de EE.UU. en los asuntos internos del país.

No se mencionan los poderes preponderantes del imperio. Con una amarga ironía, el presidente Obama ha expresado su apoyo al movimiento de protesta.

Mucha gente dentro del movimiento de protesta cree que el presidente Obama está comprometido con la democracia y los derechos humanos, apoya la decisión de la oposición de deponer a un dictador, instalado por EE.UU. para comenzar.

Captación de dirigentes de la oposición

La captación de los dirigentes de los grandes partidos de oposición y organizaciones de la sociedad civil en anticipación del colapso de un gobierno títere autoritario forma parte de los cálculos de Washington, aplicados en diferentes regiones del mundo.

El proceso de captación es implementado y financiado por fundaciones basadas en EE.UU. que incluyen la Fundación Nacional por la Democracia (NED) y Freedom House (FH). Tanto FH como NED tienen vínculos con el Congreso de EE.UU., el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y el establishment de los negocios estadounidense. Se sabe que tanto NED como FH están ligados a la CIA.

La NED está activamente involucrada en Túnez, Egipto y Argelia. Freedom House apoya a varias organizaciones de la sociedad civil en Egipto.

“La NED fue establecida por el gobierno de Reagan después de que el papel de la CIA en el financiamiento clandestino para derrocar gobiernos extranjeros se sacó a la luz, llevando a que los partidos, movimientos, periódicos, libros, revistas e individuos que recibían fondos de la CIA fueran desacreditados… Como fundación bipartidaria, con participación de los dos principales partidos, así como de la AFL-CIO y la Cámara de Comercio de EE.UU., la NED se hizo cargo del financiamiento de movimientos de derrocamiento extranjeros, pero de modo encubierto y bajo la rúbrica de “promoción de la democracia”. (Stephen Gowans, enero de 2011 What’s left

Aunque EE.UU. ha apoyado al gobierno de Mubarak durante los últimos treinta años, las fundaciones estadounidenses con vínculos con el Departamento de Estado de EE.UU. y el Pentágono han apoyado activamente a la oposición política, incluido el movimiento de la sociedad civil. Según Freedom House: “La sociedad civil egipcia es al mismo tiempo vibrante y restringida. Hay cientos de organizaciones no gubernamentales dedicadas a expandir los derechos civiles y políticos en el país, que operan en un entorno fuertemente regulado.” (Comunicado de prensa de Freedom House).

En una amarga ironía, Washington apoya la dictadura de Mubarak, incluidas sus atrocidades, mientras respalda y financia a sus detractores, a través de FH, NED, entre otros.

Bajo los auspicios de Freedom House, disidentes egipcios y oponentes de Hosni Mubarak fueron recibidos en mayo de 2008 por Condoleezza Rice en el Departamento de Estado y el Congreso de EE.UU. También se reunieron con el Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, quien fue “el principal consejero de política exterior de la Casa Blanca” durante el segundo período de George W. Bush.

El esfuerzo de Freedom House por empoderar a una nueva generación de propugnadores ha producido resultados tangibles y el programa de Nueva Generación en Egipto ha adquirido importancia local e internacionalmente. Becados egipcios visitantes de todos los grupos de la sociedad civil recibieron [mayo de 2008] atención y reconocimiento sin precedentes, incluidas reuniones en Washington con la secretaria de Estado de EE.UU., el consejero de seguridad nacional y destacados miembros del Congreso. En las palabras de Condoleezza Rice, representan la “esperanza para el futuro de Egipto. Freedom House,  http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=66&program=84.

Condoleezza Rice se dirige a Freedom House y a becarios egipcios

Ambigüedades políticas: Charlando con “dictadores”, confraternizando con “disidentes” 

En mayo de 2009, Hillary Clinton se reunió con una delegación de disidentes egipcios, varios de los cuales se habían reunido con Condoleezza Rice un año antes. Esas reuniones a alto nivel se celebraron una semana antes de la visita de Obama a Egipto.

La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, elogió el trabajo de un grupo de activistas de la sociedad civil egipcia con los que se reunió hoy y dijo que correspondía a los intereses de Egipto que se orientara hacia la democracia y mostrara más respeto por los derechos humanos.

Los 16 activistas se reunieron con Clinton y con el secretario de Estado adjunto interino para asuntos de Medio Oriente, Jeffrey Feltman, en Washington al final de una beca de dos meses organizada por el programa Nueva Generación de Freedom House.

Los becados mostraron preocupación por lo que percibieron como el distanciamiento del gobierno de EE.UU. de la sociedad civil egipcia y llamaron al presidente Obama a que se reúna con jóvenes activistas independientes de la sociedad civil cuando visite El Cairo la próxima semana. También instaron al gobierno de Obama a que continúe suministrando apoyo político y financiero a la sociedad civil egipcia y a que ayude a abrir el espacio para organizaciones no gubernamentales que está fuertemente restringido bajo la antigua ley de emergencia de Egipto.

Los becados dijeron a Clinton que ya aumenta el impulso en Egipto a favor de más derechos civiles y humanos, y que se necesita urgentemente el apoyo de EE.UU. en este momento. Subrayaron que la sociedad civil representa una “tercera vía” moderada y pacífica en Egipto, una alternativa a los elementos autoritarios del gobierno y a los que abrazan un régimen teocrático. (Freedom House, mayo de 2009)

Durante sus becas, los activistas pasaron una semana en Washington recibiendo entrenamiento como propugnadores y obteniendo una enseñanza desde dentro del funcionamiento de la democracia estadounidense. Después de su entrenamiento se pudo a los becarios en contacto con organizaciones de la sociedad civil de todo el país con las que compartieron experiencias con sus homólogos estadounidenses. Los activistas terminarán su programa… visitando a funcionarios del gobierno, miembros del Congreso, medios noticiosos y think tanks.” (Freedom House, mayo de 2009)

Estos grupos opositores de la sociedad civil –que actualmente juegan un papel importante en el movimiento de protesta– están apoyados y financiados por EE.UU. Sirven indeleblemente intereses estadounidense.

La invitación de disidentes egipcios al Departamento de Estado y al Congreso de EE.UU. también pretende inculcar un sentimiento de compromiso y fidelidad a los valores democráticos estadounidenses. EE.UU. se presenta como un modelo de Libertad y Justicia. Y se destaca a Obama como un "modelo ejemplar".

Los titiriteros apoyan al movimiento de protesta contra sus propios títeres 

¿Los titiriteros apoyan al movimiento de protesta contra sus propios títeres?

La explicación es “apalancamiento político”, “fabricación de disenso”. Apoyo al dictador así como a los oponentes del dictador como medio para controlar a la oposición política.

Estas acciones por parte de Freedom House y la NED por cuenta de los gobiernos de Bush y Obama, aseguran que la oposición de la sociedad civil financiada por EE.UU. no dirigirá sus energías contra los titiriteros tras el régimen de Mubarak, es decir el gobierno de EE.UU.

Esas organizaciones de la sociedad civil financiadas por EE.UU. actúan como un “Caballo de Troya” que se incrusta en el movimiento de protesta. Protegen los intereses de los titiriteros. Aseguran que el movimiento de protesta en la base no encarará el tema más amplio de la injerencia extranjera en los asuntos de Estados soberanos.

Blogueros de Facebook y Twitter apoyados y financiados por Washington 

En relación con el movimiento de protesta en Egipto, varios grupos de la sociedad civil financiados por fundaciones basadas en EE.UU. han encabezado la protesta en Twitter y Facebook:

“Activistas del movimiento egipcio Kifaya (¡Basta!) –una coalición de oponentes al gobierno– y del Movimiento Juvenil 6 de Abril organizaron las protestas en las redes sociales Facebook y Twitter. Informes noticiosos occidentales dijeron que al parecer Twitter se bloqueará en Egipto el martes por la tarde.” (Vea Voice of America, Egipto estremecido por mortíferas protestas antigubernamentales)

El movimiento Kifaya, que organizó una de las primeras protestas dirigidas contra el régimen de Mubarak a finales de 2004, está apoyado por el Centro Internacional de Conflicto No Violento basado en EE.UU. Kifaya es un movimiento de amplia base que también ha tomado posición sobre Palestina y el intervencionismo estadounidense en la región.

Por su parte, Freedom House ha estado involucrado en la promoción y entrenamiento en los blogs de Facebook y Twitter en Medio Oriente y en el norte de África:

Los becarios de Freedom House adquirieron pericia en la movilización cívica, liderazgo y planificación estratégica, y se benefician de oportunidades de conexión de redes mediante su interacción con donantes basados en Washington, organizaciones internacionales y los medios. Después de volver a Egipto, los becarios recibieron pequeños subsidios para implementar iniciativas innovadoras como la propugnación de una reforma política a través de mensajes de SMS y Facebook. http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=66&program=84

Del 27 de febrero al 13 de marzo [2010], Freedom House recibió a 11 blogueros de Medio Oriente y del norte de África [de diferentes organizaciones de la sociedad civil] para un Tour de Estudios Avanzados de Nuevos Medios en Washington, D.C. El Tour de Estudios suministró a los blogueros entrenamiento en seguridad digital, producción de vídeos digitales, desarrollo de mensajes y cartografía digital. Mientras estuvieron en Washington, los becarios también participaron en una información del Senado, y se reunieron con responsables de alto nivel de USAID, [el Departamento de] Estado y el Congreso así como medios internacionales incluidos Al-Jazeera y Washington Post http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=115&program=84&item=87

Se puede comprender fácilmente la importancia dada por el gobierno de EE.UU. a este “programa de entrenamiento” de blogueros, que va acompañado por reuniones de alto nivel en el Senado de EE.UU., el Congreso, el Departamento de Estado, etc.

El papel de los medios sociales Facebook y Twitter como expresiones de disenso, debe ser evaluado cuidadosamente a la luz de los vínculos de diversas organizaciones de la sociedad civil egipcia con Freedom House (FH), (NED) y el Departamento de Estado.

BBC News World (transmisión en Medio Oriente) citando mensajes egipcios en Internet ha informado de que “EE.UU. ha estado enviando dinero a grupos pro democracia”. (BBC News World, 29 de enero de 2010). Según un informe en The Daily Telegraph, citando un documento secreto de la embajada de EE.UU. (29 de enero de 2011):

“Las protestas en Egipto están siendo impulsadas por el movimiento juvenil 6 de abril, un grupo de Facebook que ha atraído sobre todo a miembros jóvenes y educados opuestos a Mubarak. El grupo tiene unos 70.000 miembros y utiliza las redes sociales para orquestar protestas e informar sobre sus actividades.

Los documentos publicados por WikiLeaks revelan que funcionarios de la embajada de EE.UU. [en El Cairo] estuvieron en contacto regular con el activista entre 2008 y 2009, considerándolo una de las fuentes más fiables para información sobre abusos de los derechos humanos.

La Hermandad Musulmana 

La Hermandad Musulmana en Egipto constituye el mayor segmento de la oposición al presidente Mubarak. Según informes, la Hermandad Musulmana domina el movimiento de protesta.

Aunque existe una prohibición constitucional contra partidos políticos religiosos, los miembros de la Hermandad elegidos al parlamento de Egipto como “independientes” constituyen el mayor bloque parlamentario.

La Hermandad, sin embargo, no constituye una amenaza directa para los intereses económicos y estratégicos de Washington en la región. Las agencias de inteligencia occidentales tienen una antigua historia de colaboración con la Hermandad. El apoyo de Gran Bretaña a la Hermandad, organizado a través del Servicio Secreto británico, data de los años cuarenta. Desde los años cincuenta, según el ex funcionario de inteligencia William Baer, “La CIA [canalizó] el apoyo a la Hermandad Musulmana por “la encomiable capacidad de derrocar a Nasser”. 1954-1970: CIA and the Muslim Brotherhood Ally to Oppose Egyptian President Nasser. Esos vínculos encubiertos con la CIA se mantuvieron después de Nasser.

Comentarios finales 

La remoción de Hosni Mubarak ha estado, durante varios años, entre los planes de la política exterior de EE.UU.

El reemplazo del régimen sirve para asegurar la continuidad, mientras suministra la ilusión de que ha tenido lugar un cambio político significativo.

La agenda de Washington para Egipto ha sido “secuestrar el movimiento de protesta” y reemplazar al presidente Hosni Mubarak por otro jefe de Estado títere, dócil. El objetivo de Washington es sustentar los intereses de potencias extranjeras, defender la agenda económica neoliberal que ha servido para empobrecer a la población egipcia.

Desde el punto de vista de Washington, el reemplazo del régimen ya no requiere la instalación de un régimen militar autoritario como durante el apogeo del imperialismo de EE.UU. Puede ser implementado mediante la captación de partidos políticos, incluida la izquierda, el financiamiento de grupos de la sociedad civil, la infiltración del movimiento de protesta y la manipulación de elecciones nacionales.

Con referencia al movimiento de protesta en Egipto, el presidente Obama declaró en una transmisión por vídeo en YouTube el 28 de enero: “El gobierno no debe recurrir a la violencia”. La pregunta más fundamental es ¿cuál es la fuente de esa violencia? Egipto es el mayor beneficiario de ayuda militar de EE.UU. después de Israel. Los militares egipcios éstán considerados la base del poder del régimen de Mubarak:

“El ejército y las fuerzas policiales del país están armados hasta los dientes gracias a más de 1.000 millones de dólares anuales de Washington… Cuando EE.UU. describe oficialmente a Egipto como “aliado importante” se refiere sin querer al papel de Mubarak como puesto avanzado para operaciones militares y tácticas de guerra sucia en Medio Oriente y más allá. Existe clara evidencia de grupos internacionales de derechos humanos de que innumerables “sospechosos” entregados por fuerzas de EE.UU. en sus diversos territorios de operaciones (criminales) son arrojados en secreto a Egipto para “interrogatorio profundo”. El país sirve como un gigantesco “Guantánamo” en Medio Oriente, convenientemente oculto al interés público estadounidense y libre de sutilezas legales sobre derechos humanos.” (Finian Cunningham, Egypt: US-Backed Repression is Insight for American Public, Global Research, 28 de enero de 2010).

EE.UU. no es un “modelo ejemplar” de democracia para Medio Oriente. La presencia militar de EE.UU. impuesta a Egipto y al mundo árabe durante más de 20 años, combinada con reformas “de libre mercado” constituye la raíz de la violencia estatal.

La intención de EE.UU. es utilizar el movimiento de protesta para instalar un nuevo régimen.

El movimiento popular debería reorientar sus energías: Identificar la relación entre EE.UU. y “el dictador”. Derrocar al títere político de EE.UU. pero sin olvidar a los “verdaderos dictadores”.

Reorientar el proceso de cambio de régimen.

Desmantelar las reformas neoliberales.

Cerrar las bases militares de EE.UU. en el mundo árabe.

Establecer un gobierno verdaderamente soberano.

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=22993

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Escrito por Eduardo Aquevedo

1 febrero, 2011 a 14:58

Egipto: euforia, baño de sangre y caos…

con un comentario

Página 12

Los tanques egipcios, los manifestantes sentados sobre ellos, las banderas, las 40 mil personas que lloraban y alentaban a los soldados en la Plaza de la Libertad, mientras rezaban alrededor de ellos, los Hermanos Musulmanes sentados entre los pasajeros de los tanques. ¿Se debería comparar esto con la liberación de Bucarest? Sentado sobre uno de los tanques fabricados en Estados Unidos, sólo podía recordar esas maravillosas películas sobre la liberación de París. Un par de metros más allá, la policía de seguridad de Hosni Mubarak, con sus uniformes negros, todavía les disparaba a los manifestantes que estaban cerca del Ministerio del Interior. Era una celebración de una victoria salvaje e histórica: los mismos tanques de Mubarak estaban liberando la capital de su propia dictadura.

En la pantomima del mundo de Mubarak –y de Barack Obama y de Hillary Clinton en Washington–, el hombre que aún se autoproclama presidente de Egipto realizó la más absurda elección de un vicepresidente para calmar la furia de los manifestantes. El elegido fue Omar Suleiman, el jefe de los negociadores egipcios con Israel y un antiguo agente de Inteligencia, un hombre de 75 años y con varios años de visitas a Tel Aviv y a Jerusalén así como con varios infartos que los prueban. Cómo este funcionario va a ingeniárselas para hacer frente a la rabia y el deseo de liberación de 80 millones de egipcios queda librado a la imaginación. Cuando les conté, a quienes estaban alrededor de mí en el tanque, sobre la designación de Suleiman comenzaron a reírse.

Las tropas, en ropa de fajina, riéndose y hasta aplaudiendo, no hicieron ningún intento de borrar el graffiti que la multitud había pintado sobre los tanques. “Fuera, Mubarak” y “Tu régimen está acabado, Mubarak”, aparecía en cada una de las tanquetas que recorrían las calles de El Cairo. En uno de los tanques que daban vuelta alrededor de la Plaza de la Libertad estaba uno de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Beltagi. Más temprano, había pasado cerca de un convoy de vehículos blindados que estaban apostados cerca del suburbio de Garden City mientras la gente se abría paso entre las máquinas y les llevaban naranjas a los soldados, aplaudiéndolos como patriotas egipcios. Más allá de la alocada elección del vicepresidente de Mubarak y la designación de amigotes en un gobierno sin poder, las calles de El Cairo demostraron que los líderes de los Estados Unidos y de la Unión Europea (UE) no entendieron nada. Se acabó.

Los débiles intentos de Mubarak al declarar que se debe terminar con la violencia, cuando su propia policía de seguridad fue responsable en los últimos cinco días de los actos más crueles, encendió más la furia de aquellos que pasaron 30 años bajo su sanguinaria dictadura. Prueba de ello son las sospechas de que muchos de los saqueos están siendo llevados a cabo por policías de civil, así como el asesinato de 11 hombres en un área rural hace 24 horas para destruir la integridad de los manifestantes que están tratando de sacar a Mubarak del poder. La destrucción de un importante número de centros de comunicaciones por parte de hombres con los rostros tapados, que deben haber sido coordinados de alguna forma, también levantó el alerta y surgió la idea de que los responsables serían los agentes de civil que habían golpeado a los manifestantes. Pero las quemas de comisarías en El Cairo, Alejandría y Suez así como en otras ciudades no fueron obra de los policías de civil. A última hora del viernes, multitudes de hombres jóvenes atizaron el fuego a lo largo de la autopista de Alejandría.

Infinitamente más terrible fue el vandalismo en el Museo Nacional de Egipto. Después de que la policía abandonara el lugar, los saqueadores traspasaron la puerta del edifico pintado de rojo y destruyeron estatuas faraónicas de cuatro mil años de antigüedad, momias egipcias e impresionantes botes de madera que fueron originariamente tallados para acompañar a los reyes en sus tumbas. De nuevo, debe decirse que circularon rumores de que la policía había causado estos actos vandálicos antes de haber abandonado el museo el viernes por la noche. Todo parece recordar lo del museo de Bagdad en 2003. El saqueo no fue tan grave como el de Irak pero el desastre arqueológico es peor.

Los manifestantes se reunieron anoche, en círculo, para rezar en la Plaza de la Libertad. Y también hubo promesas de venganza. Un equipo de la cadena televisiva Al Jazeera encontró un depósito de 23 cadáveres en Alejandría, aparentemente asesinados por la policía. Muchos tenían sus caras horrorosamente mutiladas. Otros once muertos fueron descubiertos en un depósito en El Cairo. Los familias, que se congregaron alrededor de sus restos ensangrentados, prometían represalias contra los policías.

El Cairo ahora cambia de la dicha a la más sombría cólera en cuestión de minutos. Ayer por la mañana, crucé el puente del río Nilo para ver las ruinas del cuartel del partido de Mubarak. Enfrente, seguía en pie un poster que promocionaba las bondades del oficialista Partido Nacional Demócrata (PND), las promesas que Mubarak no pudo cumplir en treinta años. “Todo lo que queremos es la salida de Mubarak, nuevas elecciones y nuestra libertad y honor”, me confió un psiquiatra de 30 años.

La denuncia de Mubarak de que estas manifestaciones eran parte de un “plan siniestro” está en el centro de su pedido de reconocimiento internacional. De hecho, la respuesta de Obama fue una copia exacta de todas las mentiras que Mubarak ha estado usando durante tres décadas para defender su régimen. El problema es el habitual: las líneas del poder y de la moralidad no llegan a unirse cuando los presidentes estadounidenses tienen que tratar con Medio Oriente. El liderazgo moral de los Estados Unidos desaparece cuando tienen que confrontarse los mundos árabe e israelí. Y el ejército egipcio es parte de esta ecuación. Recibe 1300 millones de dólares de ayuda estadounidense. El comandante de esa arma y un amigo personal de Mubarak, el general Mohamed Tantawi, estaba en Washington mientras la policía trataba de aplastar a los manifestantes. El final puede ser claro. La tragedia aún no terminó.

Las protestas sacuden el reinado de Mubarak

La nueva maniobra del gobernante no convenció a las decenas de miles de ciudadanos que tomaron las calles de El Cairo, Alejandría y Suez. Desde que empezaron las manifestaciones se calcula un centenar de muertos por la represión.

El presidente Hosni Mubarak hizo un nuevo movimiento para intentar calmar a los miles que piden su renuncia: designó ayer a un ex jefe de los servicios egipcios como su vicepresidente, algo que se había negado a hacer durante los 30 años que lleva en el poder. También, nombró un premier. Los egipcios volvieron por quinto día consecutivo a ocupar las calles para decirle al mandatario de 82 años que eso no era suficiente y que lo que estaban exigiendo era el fin de su régimen. En lo que va de las protestas, alrededor de cien personas murieron y los heridos se cuentan por miles.

A última hora del viernes, Mubarak pronunció una frase vacía: iba a hacer renunciar a todo su gabinete pero él se quedaba. Y así fue. Ayer presentaron sus dimisiones todos los ministros así como Ahmed Ezz, uno de los altos mandos del oficialista Partido Nacional Democrático (PND) y uno de los hombres más cercanos a Gamal Mubarak, el hijo del presidente y quien se perfilaba para sucederle.

Haciendo gala de la táctica de cambiar algo para que nada cambie, Mubarak designó ayer a Omar Suleiman como su vicepresidente. Designación que había omitido hacer en los 30 años que lleva en el ejercicio del poder. Suleiman, de 74 años, es considerado uno de los jefes más importantes de Medio Oriente por haber participado directamente de las negociaciones entre israelíes y palestinos y aparece ahora como un posible sucesor del mandatario de 82 años (ver página 22). También, el jefe de Estado que está en el gobierno desde 1981 designó como primer ministro a Ahmed Shafiq, el ex ministro de Aviación y ex jefe de la fuerza aérea egipcia.

Esas medidas no convencieron a las decenas de miles de ciudadanos que tomaron las calles de El Cairo, Alejandría y Suez así como las de todas las principales ciudades del país norafricano para desafiar el toque de queda, que el tambaleante régimen dispuso desde las cuatro de la tarde hasta las ocho de la mañana de hoy. Por ejemplo, en Suez, los empleados públicos declararon la huelga indefinida hasta que Mubarak no abandone el gobierno.

El Premio Nobel y ex director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) Mohamed El Baradei, que regresó al país para organizar la oposición al gobierno, denunció la maniobra de Mubarak. “Estamos buscando un cambio de régimen. El presidente Mubarak debe renunciar. Debemos encaminarnos hacia un Estado democrático a través de un nuevo gobierno y en elecciones libres y democráticas”, reclamó. “El mundo entero debe enterarse que los egipcios no se irán a casa antes de que sus demandas sean acatadas. Estamos hablando de derrumbar la dictadura faraónica”, advirtió El Baradei. Por su parte, Mohamed Beltagi, miembro del grupo opositor Hermanos Musulmanes respondió a los anuncios del presidente: “Lo que Mubarak ha llamado cambio no responde a las demandas de la gente. Nosotros pedimos democracia real y derechos civiles, pero él no ha dicho nada sobre eso en su discurso”.

El Cairo se convirtió ayer en un campo de batalla, con restos de autos quemados y escombros que regaban las calles de la capital. En medio de acusaciones a la policía por la feroz represión contra los ciudadanos y como instigadora de saqueos y otros actos violentos, salieron los tanques del ejército y fueron aclamados por la población. Según la cadena Al Jazeera, algunas personas se acercaban hasta los vehículos militares para alcanzarles rosas a los uniformados. El ejército pidió a los residentes que acataran el estado de sitio y que no abandonaran sus casas. especialmente, les recomendaron no desafiar el toque de queda en la céntrica Plaza Tahrir. Según un corresponsal de esa cadena televisiva árabe, un vocero de los militares habría pedido calma a la población pero habría reconocido que la única forma de asegurar que la paz vuelva a Egipto es con la salida de Mubarak. Lo mismo pidió el jeque Yusef Al Qardaui, considerado como el predicador de mayor influencia del mundo árabe.

Las comunicaciones siguen complicando los cálculos de los muertos y heridos en Egipto, a pesar de que la compañía Vodafone informó que los teléfonos celulares volvieron a funcionar. Unas diez personas murieron ayer cuando intentaron copar una comisaría Beni Suef, a 120 kilómetros al sur de la capital. Otras tres personas murieron este sábado en El Cairo, tres en Rafah, en la frontera con Gaza, y cinco en Ismailia, en la margen occidental del canal de Suez. Según fuentes médicas y de seguridad, los muertos en lo que va desde que arrancaron los disturbios trepan a 102. Tampoco hay precisiones acerca del número de heridos aunque se cree que superan los dos mil. Tampoco se sabe cuántas personas permanecen detenidas.

Mientras la agitación y la violencia siguen en escalada, se conformaron grupos vecinales de defensa para hacer frente a los saqueos que se reproducen en todos los puntos de la capital. A pesar de que las tropas militares están desplegadas, los vecinos ejercen la justicia por mano propia armados con revólveres y cuchillos. Según Al Jazeera, bandas de jóvenes irrumpieron en áreas residenciales y, al cierre de esta edición, aún se escuchaban disparos en el centro y en las afueras de la ciudad. También resonaban los que venían desde el edificio del Ministerio del Interior. Las viviendas no sólo fueron saqueadas sino que los destrozos llegaron también al Museo Nacional de Egipto. El director de una prisión en el oeste de Egipto fue asesinado y unos 700 presos lograron fugarse, informó la cadena Al Arabiya.

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Escrito por Eduardo Aquevedo

30 enero, 2011 a 11:16

Por qué los noticieros de TV parecen pura basura

con 3 comentarios

Reporteros y expertos analizan la industria de las noticias en la pantalla chica

¿Tiene la sensación de que cuando prende la tele a las 21 horas alguien pensó que usted es un imbécil? No se preocupe. Algunos noteros de TV se cuestionan a diario el haber estudiado periodismo y aquí nos cuentan cómo se construyen las pautas de sangre, fútbol y banalidades que consumen a diario la mayoría de los hogares chilenos.

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¿El aumento de la venta de hielo en el verano puede ser un tema digno de un noticiario? El editor de Chilevisión así lo consideró, al destacar el  aumento de dicho producto en  400% en el período estival.

Mega estimó relevante para su noticiario mostrar a un hombre armado que se atrincheró en su casa, porque no quería que su hermano le quitara la parte que le corresponde de la propiedad.

¿Informan estas dos noticias a la opinión pública? ¿Responden a las preguntas básicas del periodismo?

Los noticiarios de televisión abierta actualmente se reducen a tres temáticas: deporte (particularmente fútbol), social (que incluye denuncias, demandas, abusos y conflictos) y policial/ judicial. Estos temas abarcan gran parte del total del noticiario, dejando en segundo plano a las noticias internacionales, económicas, políticas, culturales, científicas y de derechos humanos, entre otras. Lo que percibe el telespectador que sólo se informa a través de los noticiarios, es un mundo donde hay criminalidad, abusos, y donde el fútbol ocupa un lugar central.

La Facultad de Comunicaciones de la UC publicó en 2010 un análisis sobre la pauta de los noticiarios. El documento tomó 14 emisiones del noticiario central de TVN, Canal 13, Mega y Chilevisión e hizo un estudio sobre dos “semanas construidas”. La muestra tiene 56 emisiones, las que corresponden a un día diferente de la semana de 14 semanas sucesivas entre el 18 de marzo y el 14 de junio del 2009.

Según el estudio, la mayor cantidad de fuentes de las notas de los noticieros   son testimoniales. Chilevisión es el canal que utilizó más este tipo de informantes alcanzando el 61%, pero según la publicación estos tienen escaso valor informativo. Por ejemplo en una nota sobre los niños en la playa de Pucón realizada este mes por TVN, ejemplos de fuentes son menores que declaran “me gusta la arena”, “me gusta cuando me baño en el agua” o “vengan, porque acá es bakán y lo van a pasar bien”.

Respecto a los temas más tratados, lidera deportes, con un 25% aproximadamente del total de la cobertura de los cuatro principales canales. Luego viene social, tribunales y policía, y luego Estado y política.

En términos de rating, TVN lideró a excepción de los fines de semana, en que ganó Chilevisión. Sin embargo, ambos finalizaron el año disputando la sintonía.

El trabajo al interior de los noticiarios

Un reportero de TVN asegura que “la gente no entiende que esto es un negocio como cualquier otro. Si hago una autoevaluación, de 30 notas que damos, 5 son noticia. Si tienes una buena imagen de un hombre agarrando a combos a un micrero, tú puedes convertir eso en una historia. Rellenar, un buen clip con música y armas una cosa. Pero información, cero. Es algo que todos lo saben, pero que nadie lo va a reconocer públicamente”.

“Un reportero de TVN asegura que “la gente no entiende que esto es un negocio como cualquier otro. Si hago una autoevaluación, de 30 notas que damos, 5 son noticia. Si tienes una buena imagen de un hombre agarrando a combos a un micrero, tú puedes convertir eso en una historia. Rellenar, un buen clip con música y armas una cosa. Pero información, cero”, dice un reportero.

Un periodista de Meganoticias señala que “si la gente se quiere informar más a fondo, lee el diario. Pero para ver el noticiario central, la gente quiere un resumen rápido y si se puede algo para entretenerse, mejor”. Afirma que los noticieros hacen subir la percepción de la delincuencia y Chilevisión parte su noticiero para captar el morbo. “La gente no ve los temas que dice querer ver, como temas culturales o científicos”.

Un conductor explica que “en la televisión se hace un producto gentil para todos, pero al final no hay nada. Y el verano es guateado, porque la agenda baja bastante. La gente quiere llegar a su casa y ver algo que los distraiga”.

El reportero de TVN asegura que “el día a día de las noticias a nadie le encanta. Yo he hecho quinientas mil veces la misma nota. La nota del calor, la del frío, el fenómeno del polar… tendencias. El 13 lo empezó muy fuerte como el 2003. Al principio les fue muy bien, pero después empezaron a hacer notas de ventiladores, de que la gente consume más agua, etc. De cada cinco días que sales a reportear, dos tú dices ‘puta, para qué chucha estudié está huevada”.

Un reportero de Chilevisión comenta que la pauta tiene uno o dos temas políticos,  y la mayoría es policial. “Yo encuentro que hago periodismo porque es lo que a la gente le gusta. Le gusta la acción. A CHV le está yendo súper bien”.

Otro reportero de TVN confiesa que “hay noticias que están ahí por rating. Desde el punto de vista periodístico, a nosotros nos conviene pelear el primer lugar con Canal 13 y no con CHV. Chilevisión métale you tube y las notas medias freak. A veces tenemos que hacer noticias donde decimos ¿qué es esto? Porque te arrastra CHV, entonces ése es el problema”. El profesional agrega que “cuando la guerra está muy descarnada entre los canales, se tiende a la pauta policial. Y eso puede ser peligroso porque genera una sensación de que vivimos en Colombia o en México”.

La agenda policial

El profesor e investigador en audiovisual de la UC, Valerio Fuenzalida, opina que hay agendas informativas distintas. “Según los dirigentes sociales, la cobertura de los noticiarios es de mala calidad. Pero si miramos la audiencia, las preocupaciones son la delincuencia, la inseguridad, la pobreza, el desempleo, los malos servicios públicos o la mala calidad de la educación.”

Carlos Catalán, sociólogo y director académico del magíster sobre comportamiento del consumidor de la Universidad Adolfo Ibáñez, agrega que “la pauta de los noticieros se puede estar orientando hacia los sectores de más bajos ingresos, porque son los que tienen menos posibilidades de tener acceso a otros medios”. En su opinión, la elite necesita menos la televisión.

“Hay ciertas temáticas que prácticamente son invisibilizadas por los noticiarios. El tema de la pobreza, el medioambiental, el de las minorías sexuales y temas urbanos. Entonces me parece que la oferta de contenido en ese sentido es pobre y uniforme”, asegura Diego Moulián, periodista y ex director de Munizaga Consultores.

El periodista Fernando Paulsen cuenta que “en CHV decidieron tirar situaciones de drama humano al principio, pero si tú pudieras levantar rating cantando arias de ópera, créeme que todos abrirían su noticiario con gordos cantando ópera”.

Luis Breull, comentarista en temas de industria de medios (TV) en la radio Duna y profesor de la UC y de la Universidad Alberto Hurtado, afirma que “el ejercicio de CHV de abrir con el eje judicial/policial es una táctica válida y eficaz de construcción de audiencia, que terminó por plasmar un viraje de la industria siguiendo esa ruta”. Pero insiste en que el primer bloque de los noticieros es finalmente lo que la gente cree que es lo más importante, la jerarquía. “Y si recogen la criminalidad, se impone un sentido de realidad distinto del que se forman quienes consumen noticias por otras vías. Esto reproduce un clasismo y una segmentación excluyente”.

Las posibilidades de la televisión para informar son limitadas, debido al escaso espacio del tiempo. Valerio Fuenzalida cuenta que una hora de televisión ocupa el equivalente de ¾ de una página de El Mercurio reducido a texto escrito. “La capacidad de la palabra-código verbal escrito, es impactante”, concluye.

Sensacionalismo y realidad

Distintos estudios revelan que la televisión es el medio más masivo y con mayor credibilidad y penetración en los hogares. “Se fortalece la imagen que tiene un componente emocional. El 2010 fue un año anómalo: el terremoto, los mineros, accidentes en la carretera, el incendio en la cárcel… en todos los estudios que he visto, ese sensacionalismo fue valorado por la gente en su dimensión informativa”, afirma Carlos Catalán, y ejemplifica: “Todo este concepto de lo sensacionalista es discutible. Para la persona que vive en un campamento, donde viven ocho personas en unos 40 metros. ¡Qué sensacionalismo! ¡Es la realidad!”.

Luis Breull explica que “si una persona mayor sólo se queda con la pauta de los noticiarios, no le estás ayudando a entender cómo se toman decisiones, por qué suben o bajan sus pensiones, por qué si tú jubilas en un determinado momento, tu jubilación puede ser mucho más baja que si jubilaras en otro… una pauta que sea relevante para la tercera edad, pero no se da”.

Diego Moulián comenta que hay hitos relevantes que casi no se trataron en los noticieros de televisión abierta durante el año pasado, como la huelga mapuche. “Las primeras semanas no aparecía en los noticiarios de televisión… en el principal medio donde se informan las grandes mayorías del país era soslayado”. Y agrega que “tampoco se entregaron, o muy pobremente, antecedentes para explicar las razones profundas de la huelga, como cuál ha sido la política de la relación histórica del Estado de Chile con las minorías étnicas y cuál fue la política de la Concertación o del Gobierno Militar”.

En la publicación de la UC se recoge la tesis de García Avilés, quien plantea que cuando se dejan de lado temáticas relevantes, los medios no generan debate sobre los temas que afectan a la ciudadanía, y no se construye un espacio público que acoja a los sectores sociales. Por lo tanto, se afecta a la agenda pública y a la salud del sistema democrático.

El rol de la televisión

“La vendedora que vive en Pudahuel y que tiene que trabajar en un retail del Alto Las Condes, ¿de qué conversa con una clienta que vive en Las Condes o con una supervisora que vive en La Reina? De la conversación que le puede dar la tele. Entonces esos programas masivos te integran. De Bielsa hablamos todos”, dice Catalán.

A nivel estatal, el CNTV realizó un informe sobre la cobertura del terremoto, y llegó a la conclusión de que “los datos indican que los televidentes se vieron impactados emocionalmente, producto de la reiteración de temas e imágenes y por algunos estilos de tratamiento de los hechos, principalmente testimonios de las víctimas”.

El estudio asegura que el tratamiento se percibió como sensacionalista y que “según los hallazgos del estudio de pantalla van desde pequeñas transgresiones hasta el abuso del recurso dramático en la construcción de noticias. No sólo se afectaron los televidentes adultos sino también los niños, razón relevante a considerar, especialmente cuando quienes entregan información no son periodistas sino presentadores de televisión con escasa formación para enfrentar los efectos psico- sociales de una tragedia de tal magnitud”.

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Escrito por Eduardo Aquevedo

18 enero, 2011 a 3:26

Chávez vetó su reforma universitaria: el mérito de no perseverar en un error grave…

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RECHAZO LA LEY UNIVERSITARIA

Pocos días después de haber sido aprobada, y a horas del ingreso de la oposición en la Asamblea Nacional (AN), el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, vetó la ley de Educación Universitaria. “Estuve oyendo los reclamos y concluí que es inaplicable. Si la aprobara, la batalla ideológica se apagaría y se convertiría en otra cosa”, explicó el mandatario a la población a través de la cadena nacional. Además, pidió a los nuevos diputados que abrieran el debate por el cambio universitario a las organizaciones y agrupaciones de estudiantes, profesores, académicos y graduados. Durante el mismo discurso, Chávez negó un aumento en el Impuesto al Valor Agregado.

La nueva ley universitaria formó parte de la treintena de normas aprobada durante el estertor del Parlamento con mayoría oficialista casi absoluta. La oposición y las agrupaciones de estudiantes y profesores universitarios la rechazaron por considerar que coartaba la autonomía de las instituciones educativas. El presidente de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la Universidad Central de Venezuela, Diego Sharifker, envió una carta a Chávez en la que le explicaba las razones por las que la FCU consideraba inconstitucional la norma.

El mandatario mencionó ese documento durante su discurso. “Hay razones teóricas y políticas para el veto. Tras leer informes de agrupaciones y especialistas que recomendaban no aplicar la ley, decidí anularla. Pido perdón a la Asamblea Nacional y le pido que abra el debate”, apuntó Chávez.

Los movimientos de estudiantes aglutinados en la FCU repudiaron la norma desde su discusión en el antiguo recinto y amenazaron con movilizaciones masivas en todo el país si el gobierno no daba marcha atrás en su aplicación. “Creemos que fue un acto del gobierno para prevenir un levantamiento universitario nunca antes visto. El presidente respondió a la constancia de nuestra lucha”, consideró Sharifker, que además aprobó la convocatoria a los gremios y agrupaciones de estudiantes y graduados para debatir una nueva legislación.

La oposición también se manifestó satisfecha. “Son las primeras de muchas rectificaciones que se tienen que hacer en beneficio del país y del propio gobierno”, subrayó a los periodistas el coordinador de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Ramón Aveledo.

El lineamiento más resistido de la norma es aquel que depositaba en el ministro de Educación Universitaria las funciones del Consejo Nacional de Universidades, que acabaría siendo una Asamblea sin poderes. De haber sido promulgada la norma, el funcionario hubiera ejercido, por ejemplo, la administración, control, ejecución y supervisión de los recursos humanos y económicos de las instituciones de nivel superior.

“El otro aspecto delicado es el que plantea que la universidad tiene que contribuir a la construcción de la sociedad socialista. Una casa de altos estudios es un lugar de debate plural, no un espacio reproductor de una sola idea. No estamos en contra del socialismo, sino de su imposición como pensamiento único”, concluyó Sharifker.

Algunos referentes del bloque oficialista de la flamante AN respaldaron el veto presidencial ante los medios. Luego de asumir en sus funciones, el diputado Earle Herrera remarcó que la decisión del mandatario no era inédita. “El veto o la devolución de una ley a la AN demuestra la dialéctica que impera en Venezuela entre el Parlamento y el Poder Ejecutivo”, opinó.

El legislador Luis Acuña explicó qué aspectos de la norma siguen apoyando: “Reivindicamos el carácter democrático de elección de las autoridades, la participación del pueblo en todas las decisiones universitarias, la separación de poderes dentro del ámbito académico y la capacidad de control y revisión de presupuesto que le atribuía al Estado”.

Página/12

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Escrito por Eduardo Aquevedo

6 enero, 2011 a 23:58

Escrito en CHAVEZ, DEMOCRACIA, VENEZUELA

Umberto Eco: hackers vengadores y espías en diligencia…

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Umberto Eco, Journal Liberation

Hackers vengadores y espías en diligencia

5 Diciembre 2010

wikileaks-assange
El caso WikiLeaks tiene un doble valor. Por un lado, no es más que un escándalo aparente, un escándalo que sólo parece tal por la hipocresía que gobierna las relaciones entre los Estados, los ciudadanos y la prensa. Por otro lado, anuncia cambios profundos a nivel internacional y prefigura un futuro dominado por la regresión.

Pero vayamos por orden. El primer aspecto de WikiLeaks es la confirmación del hecho de que cada dossier abierto por un servicio secreto (de cualquier país) está compuesto exclusivamente de recortes de prensa. Las “extraordinarias” revelaciones americanas sobre los hábitos sexuales de Berlusconi no hacen más que informar de lo que desde hace meses se puede leer en cualquier periódico (salvo aquellos cuyo propietario es Berlusconi), y el perfil siniestramente caricaturesco de Gadafi era desde hace tiempo un tema corriente entre los artistas de cabaret.

La regla según la cual los dossiers secretos no deben contener más que noticias ya conocidas es esencial para la dinámica de los servicios secretos, y no únicamente los de este siglo. Si va usted a una librería consagrada a publicaciones esotéricas, verá que cada obra repite (sobre el Grial, el misterio de Rennes-le-Château, los Templarios o los Rosacruces) exactamente lo mismo que dicen las obras anteriores. No se trata únicamente de que el autor de textos ocultos sea reacio a embarcarse en nuevas investigaciones (o que no sepa dónde buscar información sobre lo inexistente), sino de que quienes se consagran al ocultismo sólo creen aquello que ya saben, aquello que les confirma lo que ya les habían dicho.

Mucho ruido y pocas nueces

Es el mismo mecanismo que explica el éxito de Dan Brown. Y lo mismo pasa con los dossiers secretos. El informador es perezoso, y también es perezoso (o estrecho de miras) el jefe de los servicios secretos (si no lo fuera, podría ser, pongamos, redactor de Libération) que sólo da por cierto lo que reconoce como tal. Las informaciones top secret sobre Berlusconi que la embajada americana enviaba de Roma al Departamento de Estado eran las mismas que Newsweek había publicado la semana anterior.

Pero entonces, ¿por qué han hecho tanto ruido las revelaciones sobre estos dossiers? Por un lado, sólo dicen lo que cualquier persona cultivada ya sabe, esto es, que las embajadas, por lo menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial y desde que los jefes de Estado pueden llamarse por teléfono o tomar un avión para almorzar juntos, han perdido su función diplomática y que a excepción de algunas funciones representativas menores se han convertido en centros de espionaje. Cualquier aficionado a las películas policiales lo sabe perfectamente, y sólo por hipocresía se hace ver que no se sabe.

Sin embargo, el hecho de repetirlo públicamente viola el deber de la hipocresía y pone en mal lugar a la diplomacia americana. En segundo lugar, la idea de que un hacker cualquiera pueda captar los secretos más secretos del país más poderoso del mundo supone un golpe nada menor para el prestigio del Departamento de Estado. En este sentido, el escándalo no pone tanto en crisis a las víctimas como a los “verdugos”.

El Gran Hermano es parte del pasado

Pero pasemos a la naturaleza profunda de lo que ha ocurrido. Antes, en tiempos de Orwell, cualquier poder podía ser visto como un Gran Hermano que controlaba cada gesto de sus súbditos. La profecía orwelliana se vio totalmente confirmada desde el momento en que el ciudadano pasó a ser la víctima total del ojo del poder, que ahora podía controlar gracias al teléfono cada uno de sus movimientos, cada una de sus transacciones, los hoteles que visitaba, la autopista que había tomado y así sucesivamente.

Pero ahora que se ha demostrado que ni siquiera las criptas de los secretos del poder pueden escapar al control de un hacker, la relación de control deja de ser unidireccional y se convierte en circular. El poder controla a cada ciudadano, pero cada ciudadano, o al menos el hacker -elegido como vengador del ciudadano- puede conocer todos los secretos del poder.

¿Cómo puede sostenerse un poder que ya no es capaz de conservar sus propios secretos? Es verdad que Georg Simmel ya decía que un auténtico secreto es un secreto vacío (el secreto vacío nunca podrá ser desvelado); es verdad, también, que todo saber sobre la personalidad de Berlusconi o de Merkel es efectivamente un secreto vacío de todo secreto, pues es de dominio público; pero revelar, como ha hecho WikiLeaks, que los secretos de Hillary Clinton eran secretos vacíos es robarle todo su poder.

Volver al espionaje a la antigua

WikiLeaks no ha perjudicado en absoluto a Sarkozy o a Merkel, y sí en cambio a Clinton y a Obama. ¿Cuáles serán las consecuencias de esta herida infligida a una potencia tan importante? Es evidente que en el futuro, los Estados no podrán poner online ninguna información reservada, pues eso sería como publicarla en un cartel pegado en la calle. Pero también es evidente que con las tecnologías actuales, es vano esperar que se puedan mantener conversaciones confidenciales por teléfono. Nada más fácil que descubrir si y cuándo un jefe de Estado se ha desplazado en avión y ha contactado con alguno de sus colegas.

¿Cómo podrán mantenerse contactos privados y reservados en el futuro? Sé bien que por el momento mi previsión no parece más que ciencia-ficción y resulta por lo tanto novelesca, pero no me queda otra opción que imaginar a los agentes del gobierno desplazándose en diligencia por itinerarios incontrolables, llevando únicamente mensajes aprendidos de memoria o, a lo sumo, escondiendo en el talón del zapato las raras informaciones escritas. Las informaciones se guardarán en copia única en cajones cerrados con llave: en el fondo, la tentativa de espionaje de Watergate tuvo menos éxito que WikiLeaks.

¿Quién informa a quién?

Ya había tenido ocasión de escribir antes que la tecnología avanza como un cangrejo, es decir, hacia atrás. Un siglo después de que el telégrafo sin hilos revolucionara las comunicaciones, Internet ha restablecido un telégrafo con hilos (telefónicos). Los vídeos (analógicos) habían permitido a los estudiosos del cine investigar una película paso a paso, haciendo avanzar y retroceder la película y descubriendo todos los secretos del montaje, mientras que ahora los CDs (digitales) sólo permiten saltar de capítulo en capítulo, es decir, por grandes secciones.

Con los trenes de alta velocidad se puede ir de Roma a Milán en tres horas, mientras que en avión, incluidos los desplazamientos que requiere, son tres horas y media. No tiene pues nada de sorprendente que la política y las técnicas de comunicación vuelvan a los carruajes.

Una última observación. Antes, la prensa se esforzaba por descubrir lo que se tramaba en el secreto de las embajadas. Hoy, son las embajadas las que piden informaciones confidenciales a la prensa.

(Tomado de Libération)

¿Quién filtra en realidad lo que filtra Wikileaks?

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Entrevista a Zbigniew Brzezinski, antiguo asesor de la Seguridad Nacional estadounidense

  • Ver más abajo: “Si nos pasa algo, lo publico todo”, por J. Assange

Judy Woodruff, PBS Newshour

Traducido para Rebelión por Ricardo García Pérez y Sinfo Fernández

A1-WIKIJUDY WOODRUFF: Y para ampliar esta información recurrimos a dos antiguos asesores de la seguridad nacional estadounidense con una experiencia dilatada en la elaboración y desarrollo de la política exterior estadounidense.

Zbigniew Brzezinski ejerció su cargo con el presidente Jimmy Carter. En la actualidad es asesor del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (Center for Strategic and International Studies). Stephen Hadley trabajó con el presidente George W. Bush. Ahora trabajo con el Instituto de la Paz de Estados Unidos (United States Institute of Peace) y es consultor empresarial internacional.

Caballeros, es una suerte poder contar con ustedes dos aquí hoy.

Así que la Secretaria de Estado Hilary Clinton ha dicho hoy que está segura de que todo esto no causará perjuicios permanentes ni a largo plazo en las relaciones estadounidenses con otros países.

Señor Hadley, ¿está de acuerdo con ella? ¿Tiene razón?

STEPHEN HADLEY (antiguo asesor de la Seguridad Nacional estadounidense): En cierto sentido, sí. Creo que, a corto plazo, va a tener algunas consecuencias muy perniciosas. Una de ellas, como sabe, es que la confidencialidad de las comunicaciones entre nuestro gobierno y las de otros países es importante para configurar la política. Y si no podemos mantener el secreto y la confianza de otros gobiernos, se mostrarán reacios a compartir con nosotros sus reflexiones más íntimas.

También es nocivo porque nuestra gente en puestos diplomáticos en el exterior quiere poder ofrecer al gobierno de Estados Unidos su valoración franca sobre las personas con quienes tratan en sus países. Es importante informar al Presidente y al Secretario de Estado. Ahora tendrán reticencias para mostrarse tan abiertos al transmitir telegramas, por miedo a que pueda hacerse públicos y deterioren las relaciones con un país.

De manera que daña el proceso de confianza del que depende nuestra diplomacia, tanto internamente como con otros gobiernos.

(Zbigniew Brzezinski no cree que toda la información filtrada que está vertiendo Wikileaks proceda del soldado Bradley Manning, ya que en realidad sospecha que hay algún servicio de inteligencia extranjero que tal vez esté suministrando las filtraciones más embarazosas. Expone sus ideas en una entrevista concedida para la cadena PBS a Judy Woodruff:)

JUDY WOODRUFF: Sr. Brzezinski, ¿cuáles piensa que van a ser las consecuencias?
ZBIGNIEW BRZEZINSKI (antiguo asesor de la Seguridad Nacional estadounidense): Bien, verá, la mejor valoración que puedo hacer es citar una frase que se solía utilizar a menudo en Viena cuando esa ciudad era la capital del Imperio Austro-húngaro. Y cuando se desataba alguna crisis, se decía que era catastrófico, pero no grave. Y así es como lo veo. Creo que Steve ha puesto el dedo en la llaga diciendo que algunas cosas pasarán. Por supuesto, otras perdurarán.

Pero creo que las cuestiones más graves no son las que están ocupando los titulares de prensa ahora mismo. ¿A quién le importa que se califique a Berlusconi de payaso? La mayoría de los italianos está de acuerdo con la apreciación. ¿A quién le importa que se califique a Putin como un macho dominante? Seguramente se siente halagado.

Lo importante es saber quién está engordando a Wikipedia con este asunto… Wiki… Wiki…. Wikileaks, quiero decir. Reciben mucha información que parece trivial, irrelevante, pero una parte parece estar asombrosamente orientada.
JUDY WOODRUFF:
Bien, ¿a qué se refiere?
ZBIGNIEW BRZEZINSKI: Veamos… por ejemplo, hay alusiones a un informe elaborado por nuestras autoridades según el cual algunos dirigentes chinos promueven la reunificación de Corea bajo la órbita de Corea del Sur.

Esto está concebido a todas luces para incomodar a los chinos y deteriorar nuestras relaciones con ellos. Las referencias muy bien dirigidas a dirigentes árabes podrían tener como objetivo socavar su credibilidad política en sus respectivos países, pues este tipo de revelación de su hostilidad hacia Irán podría de hecho volverse contra ellos en sus países.

JUDY WOODRUFF: Y quiero preguntarles al respecto porque la impresión es -y quisiera planteárselo también al señor Steve Hadley- que Arabia Saudí no se ha pronunciado sobre sus opiniones, como… y hemos oído citar las palabras del Rey Abdullah, que Estados Unidos debería perseguir o Israel debería perseguir a Irán y su programa de armamento nuclear.

De manera que, ¿qué efecto podría tener esto ahora que es público que se ha confirmado?

STEPHEN HADLEY: Verá, en realidad no creo que sea nada nuevo.

Y, sin entrar en detalles ni meternos en ese tipo de citas sensacionalistas, mucha gente lleva diciendo que los Estados árabes están muy preocupados por Irán, muy preocupados por el impacto de un Irán con armamento nuclear. La gente ha dicho que es una de las cosas más extrañas acerca de cómo Israel y los Estados Árabes han hecho causa común real con su preocupación por Irán.

De manera que creo que el hecho de que haya preocupación no es noticia. Pero, por desgracia, la forma en que se manifiesta, con estas frases, ya sabe, arrebatadoras de los titulares, eso es lo lamentable y lo embarazoso. Y eso es lo que puede volver un poco menos franca a la gente en sus comunicaciones en el futuro.

JUDY WOODRUFF: ¿Y eso qué… por qué le preocupa que se sepa que…?
ZBIGNIEW BRZEZINSKI:
No se trata de preocupación. Se trata más bien de si Wikileaks está siendo manipulada por instancias interesadas que pretendan complicar nuestras relaciones con otros gobiernos, o que traten de debilitar a determinados gobiernos, porque algunos de los asuntos que se resaltan y han aparecido están muy bien orientados.

Y me pregunto si, de hecho, no habrá alguna operación de ámbito internacional, de servicios de inteligencia, que esté suministrando material a Wikileaks, porque es una oportunidad sin igual para incomodarnos, para poner en evidencia nuestra posición, pero también para deteriorar nuestras relaciones con determinados gobiernos. Por ejemplo, dejando al margen los chismorreos personales sobre Sarkozy, Berlusconi o Putin, el asunto relacionado con los turcos está sin duda calculado en función de su impacto potencial para perturbar las relaciones entre Turquía y Estados Unidos.
JUDY WOODRUFF:
Simplemente porque critican a todo el mundo…
ZBIGNIEW BRZEZINSKI:
Y a los dirigentes, Erdogan y Davutoglu, etcétera… están utilizando un lenguaje de verdad, de verdad, muy afilado.
JUDY WOODRUFF:
Pero son 250… es un cuarto de millón de documentos.
ZBIGNIEW BRZEZINSKI:
Exactamente
JUDY WOODRUFF:
¿Cómo se podría sembrar todo esto para asegurarse de que es tendencioso de algún modo concreto?
ZBIGNIEW BRZEZINSKI:
Sembrar… sembrar es muy fácil. No me cabe la menor duda de que WikiLeaks consigue un montón de material de una serie de fuentes relativamente irrelevantes, como eso que dicen de que tal vez se detecta en las transmisiones aéreas. Pero también podría ser que estuviera recibiendo material al mismo tiempo de servicios de inteligencia interesados que pretendan intervenir en los procesos y alcanzar determinados objetivos muy concretos.

JUDY WOODRUFF: ¿Le preocupa a usted también eso?

STEPHEN HADLEY: Evidentemente, eso siempre será motivo de preocupación.

…Lo que sabemos, o lo que se ha dicho públicamente, es que parece una descarga de información hecha por alguien con un grado de profesionalidad juvenil. Así que, en lo que se refiere a ese material, es como un vertedero de información. En general, en Washington, me he regido por la norma de que, si hay dos explicaciones y una es conspiración y otra es incompetencia, se debe optar por la incompetencia. Acertaremos el 90 por ciento de las veces.

(RISAS)

Pero no se puede descartar lo que ha dicho el señor Brzezinski. Y si no en el pasado, en lo que se refiere a cómo hemos llegado hasta aquí, sería interesante… y ahora, una vez escuchado esto, sospecho que habrá algunos servicios de inteligencia planteándose que quizá puedan sembrar en estos vertidos de información algo que resulte útil. No se puede descartar.

Pero en este momento tiene toda la apariencia de un vertedero central. Por algún motivo, la gente se entusiasma con la filtración de documentos secretos. Nunca es -se sabe que es- si es por cierta sensación de engreimiento.

Pero creo que es más probable, por su volumen, que sea eso lo que esté pasando. Pero no se puede descartar, sobre todo avanzando un poco más, el tipo de cosas a las que alude el señor Brzezinski.

ZBIGNIEW BRZEZINSKI: Pero Steve, los demás servicios de inteligencia no tienen que esperar a que yo lo sugiera.

(RISAS)

Creo que pueden pensar por sí solos, sobre todo después del primer caso.

JUDY WOODRUFF: ¿Qué efecto piensan que podrá tener todo esto en la buena disposición de los dirigentes y diplomáticos extranjeros, a la hora de ponerse a hablar cándidamente con los estadounidenses sobre sus puntos de vista? ¿Creen ese aspecto se va a ver afectado?

ZBIGNIEW BRZEZINSKI: Bien, no he visto nada en lo que ha aparecido que pueda afectar realmente a cuestiones importantes que puedan verse obstaculizados en conversaciones directas.

Es el impacto político que puedan tener las cuestiones más sensacionalistas lo que puede ser más importante. Más allá de eso, hay un segundo problema que creo que puede ser más serio en esta, por otra parte y bajo mi punto de vista, situación no catastrófica. En concreto, que es un escándalo absoluto que esto esté sucediendo de nuevo.

El director del Buró del Presupuesto ha emitido una instrucción a todos los directores de los departamentos en el sentido de que deben proteger la información clasificada, y es inaceptable que ahí se produzca ningún fallo. No se va a tolerar.

Bien, esta es la segunda vez. Me gustaría saber qué es lo que ha hecho la administración desde que se produjo la primera para que no produjera la segunda.

JUDY WOODRUFF: Pero gran parte de esos documentos ha estado en manos…, ¿no han estado acaso en manos de WikiLeaks durante un tiempo?

ZBIGNIEW BRZEZINSKI: No estamos seguros de eso realmente.

JUDY WOODRUFF: debido a esto, ¿hay alguien que esté acusado y en la cárcel, algún soldado raso?

STEPHEN HADLEY: No lo sabemos. Y sobre lo que el Dr. Brzezinski está hablando, yo creo que también muestra uno de los dilemas de todo esto, una de las cosas que te gusta hacer es conseguir información que pueda ser útil a la gente en el ámbito de tu actividad y fuera de él. Y eso implica una distribución bastante amplia.

Después de cosas como ésta, se produce un esfuerzo, normalmente una reacción comprensible para reducir la distribución. Y eso puede tener el efecto de negarle información a gente que podría utilizarla en su trabajo diario.

Así que, exactamente, ese es el reto. ¿Cómo puedes intentar limitar el riesgo de ese tipo de actuaciones de alguna manera en el futuro, mientras haces que esta información esté disponible para quienes puedan utilizarla, especialmente en el ámbito de sus actividades del día a día?

JUDY WOODRUFF: Y ¿en cuanto a pedir a los diplomáticos que espíen? Quiero decir, hemos aprendido ahora que la Secretaria Clinton y, antes de ella, la Secretaria Rice pedían a los diplomáticos que recogieran información confidencial, tarjetas de crédito, etc., sobre diplomáticos extranjeros.

Se están sonriendo…

ZBIGNIEW BRZEZINSKI: Bien, sí, mire, se supone que los diplomáticos tienen que informar. No se supone que deban cerrar los ojos y taparse los oídos.

JUDY WOODRUFF: Pero, ¿no habría que clarificar los límites?

ZBIGNIEW BRZEZINSKI: Bien, no realmente. Quiero decir, que no se les pide nada que suponga realmente violar la ley.

Pero si pueden conseguir determinada información sobre individuos clave, no veo nada erróneo en ello, tratando de que eso no se convierta en una tarea principal o una misión importante.

JUDY WOODRUFF: Y… pero, a fin de cuentas, ¿no le preocupa que esto cambie el nivel de candor en las comunidades diplomáticas?

ZBIGNIEW BRZEZINSKI: ¿Cree que los extranjeros no están haciendo lo mismo?

(RISAS)

STEPHEN HADLEY: No, no me preocupa que los jefes de estado tengan comprometidas sus comunicaciones ni si están dispuestos a hablar cándidamente en el futuro.

Con total franqueza, hay diferencia entre conseguir informaci ón de los diplomáticos. Desde luego, eso es lo que quieres, para eso es para lo que tienes diplomáticos ahí, para conseguir cualquier clase de información. Y quieres conocer todo lo que rodea a la gente con la que estás tratando.

Eso es diferente a robar secretos. Eso es lo que tus servicios de inteligencia hacen. No creo que se haya cruzado ninguna línea aquí

JUDY WOODRUFF: Stephen Hadley, Zbigniew Brzezinski, gracias.

ZBIGNIEW BRZEZINSKI: Gracias.

STEPHEN HADLEY: Gracias.

Es preciso señalar que aunque ZB sospecha que tras algunas filtraciones se esconden instancias extranjeras, podrían ser perfectamente elementos estadounidenses descontentos con la orientación que el presidente imprime a las cuestiones. Wikileaks podría disponer tanto de fuentes nacionales como internacionales. Podría suceder que hubiera más de uno jugando esta partida.

Fuente:

http://www.pbs.org/newshour/bb/government_programs/july-dec10/weakileaks2_11-29.html

“Si nos pasa algo, lo publico todo”: Assange

El fundador de WikiLeaks aseguró en un foro que ya ha tomado medidas de seguridad; su página web halló refugio en tres países.

Sáb, 04/12/2010 – 13:13

“Soy un ciudadano australiano y echo de menos a mi país tremendamente”, afirmó Julian Assange en el acto organizado por The Guardian.

WikiLeaks sufrió ayer nuevas consecuencias por las recientes filtraciones: la plataforma de revelaciones perdió su dirección Wikileaks.org, a la vez que la justicia sueca emitió una segunda orden de captura contra el fundador de la web, Julian Assange.

El propio Assange, sin embargo, se mostró resoluto. “Si nos pasa algo, las partes más decisivas (de los despachos de la diplomacia estadunidense) serán publicadas automáticamente”, aseguró el activista australiano en una entrevista online.

El paquete compuesto por 250 mil cables internos de Estados Unidos ha sido enviados de forma encriptada a más de 100 mil personas, declaró Assange. Además, varios medios tienen acceso a la información. “El mundo se convertirá en un mejor lugar. ¿Sobreviviremos? Eso depende de ustedes”, comentó también el fundador de WikiLeaks en un foro en internet del diario británico The Guardian. La entrevista tuvo tantos visitantes que la web del rotativo colapsó por algunos momentos. Assange explicó que ha ligado su imagen a la web para evitar que WikiLeaks pierda fuerza al ser supuestamente representada por una serie de personas.

“Sólo una persona que está dispuesta a mostrar valor en público puede motivar a los informantes a asumir riesgos en favor del bien común”, afirmó. Por ello, especificó, él se ha convertido en una especie de “pararrayos”.

Assange reveló que ya tomó medidas de seguridad tras recibir “amenazas” a su vida, mientras su web halló refugio en tres países, tras haber sido desalojada de EU, donde las autoridades tratan de detener las filtraciones. La presión no ha impedido que continúe el incesante goteo de notas confidenciales de la diplomacia estadunidense.

Convertido en enemigo público número uno, Assange, buscado por Interpol y que según la prensa se esconde en el Reino Unido, rompió su silencio ayer en la página internet de The Guardian, donde denunció los “ataques de EU” contra él y su equipo. “Las amenazas contra nuestras vidas son del dominio público. Sin embargo, estamos tomando las precauciones apropiadas en la medida en que podemos al tratarse de una superpotencia”, contestó el australiano, de 39 años, a una pregunta acerca de si temía por su seguridad”.

Suecia emitió ayer una nueva orden de captura internacional contra Assange por un caso de presunta violación completada con los elementos que pedía la policía británica, que según informaciones de prensa publicadas el jueves no pudo detenerlo debido a errores en una redacción del primer pedido.El abogado de Assange, Mark Stephens, denunció un esfuerzo para silenciar a Assange con “acciones coordinadas” y “sofisticadas”, entre las que se enmarcan también los ciberataques contra WikiLeaks que llevaron a la empresa EveryDNS a cerrar la página wikileaks.org en EU. EveryDNS, administrador de sistemas de nombres de dominio, anunció la noche del jueves el cierre de WikiLeaks, alegando que los ciberataques masivos contra la página “amenazan la estabilidad” de su infraestructura.

Stephens declaró que “alguien, probablemente un actor estatal, ha tomado el control de literalmente cientos de miles de computadoras vulnerables en todo el mundo y ha hecho que se conecten todos simultáneamente con la página de WikiLeaks”. WikiLeaks dispone ahora de tres nuevas direcciones internet, holandesa, alemana y finlandesa (wikileaks.nl; wikileaks.de; wikileaks.fi). La dirección suiza, que había sido activada en la mañana (wikileaks.ch) ya no estaba accesible en la tarde de ayer.

La Casa Blanca ordenó ayer a todas las agencias del gobierno de EU que impida a los funcionarios el acceso a WikiLeaks, afirmando que los documentos diplomáticos que publica siguen siendo reservados. “La reciente divulgación de documentos del gobierno estadunidense por parte de WikiLeaks ha resultado en un daño a nuestra seguridad nacional”, afirmó la oficina de Gerencia y Presupuesto de la Casa Blanca en un mensaje a todas las agencias federales.

Londres/Washington/Agencias

http://www.milenio.com/node/593355

Escrito por Eduardo Aquevedo

4 diciembre, 2010 a 17:29

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