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Archivo para abril 2012

Profundizando el “apartheid” educativo chileno, por Mario Waissbluth

con un comentario

Apr. 26 , 2012

 

 

Los anuncios presidenciales de reforma tributaria no trajeron mayores novedades respecto a lo preanunciado en la semana.  Vamos primero al monto total: entre US$ 700 y US$ 1000 millones anuales adicionales de recaudación. Suena harto… pero es poco. En suma, aumenta la carga tributaria total de Chile desde aproximadamente el 20.0% al 20.3% del PIB. Como referencia, la carga tributaria total de Uruguay es 23%, la de USA es 27%, Canadá 32%, y la de Noruega mejor ni se la cuento no sea cosa que le dé un soponcio.

Se dijo que esta inyección de recursos  es la que resolverá los problemas de la educación. En la Fundación Educación 2020 hemos hecho bastantes esfuerzos por calcular en detalle el costo total de la reforma educativa. Hemos sumado la necesaria ampliación de cobertura y calidad en jardines infantiles (no mencionados hasta hoy), pre-Kinder y Kinder (sí mencionados), más las mejores remuneraciones asociadas a la carrera docente, retiros dignos para los profesores, la resolución de los problemas de la educación pública eliminando los aportes que muchos municipios deben hacer a la educación, la imprescindible disminución del porcentaje de horas lectivas de los profesores, y los todavía insuficientes recursos de la subvención preferencial (aun con los anuncios ya realizados).

Este ejercicio nos arroja una suma que en el mediano plazo asciende a US$3 a 4 mil millones de dólares por año según algunos criterios diferentes de cálculo. Esto NO incluye, repito, NO incluye los recursos necesarios y ya anunciados para la educación superior.

Pero lo que es verdaderamente ofensivo, en realidad intolerable, es el anuncio de deducciones del impuesto a la renta para pagar gastos privados en educación. Se ha repetido hasta la saciedad que esto beneficiará a 1.5 millones de contribuyentes “de la clase media” y esto es, simplemente, falso.

Veamos las cifras. Según datos de la operación renta 2011 del Servicio de Impuestos Internos, el número total de contribuyentes es 8.2 millones. De ellos, 6.6 millones tienen un ingreso tributario promedio inferior a $157 mil mensuales y no pagan impuesto. Otro millón tiene una renta tributaria promedio de $730.000 mensuales, y paga en promedio $11 mil mensuales de impuesto, aunque en realidad de este millón la mitad paga aproximadamente $5 mil mensuales.

Los verdaderos beneficiados por esta medida serán el remanente, es decir 542 mil contribuyentes, los más ricos de Chile, cuyo ingreso tributario va desde $1.4 millones  – que pagan $62 mil mensuales de impuesto -  hasta 21 mil contribuyentes que tienen un ingreso promedio de  $9.5 millones mensuales– y que posiblemente eluden otro tanto – que tributan $2.7 millones  por mes. Según la última CASEN, el 85% de los contribuyentes que pagan impuesto a la renta pertenece a los 3 deciles más ricos y por lo tanto el beneficio será mayoritariamente para ellos. ¿Es esa la “clase media”? Todos en Chile se creen de “clase media”, e ignoran que la verdadera “clase media” de este desigual país, que por lo general no lee la prensa ni twittea, tiene un ingreso per capita de alrededor de $300 mil pesos. Esperaremos entonces ansiosos la “letra chica” de esta regresiva medida.

Peor aún, y poco conocido para la mayoría, ya existe un perverso incentivo tributario en esta materia. Copiaré aquí textualmente los interesantes consejos que da una reciente edición de Economía y Negocios de El Mercurio, llamada “Sepa cómo aprovechar los beneficios de las Cajas de Compensación”. Reza así:  “Un gran atractivo de este sistema es que desde el punto de vista tributario, este tipo de convenios ofrece beneficios tanto para las empresas como para los trabajadores…Pese a que este beneficio es transversal, toma mayor relevancia en personas con rentas más altas, donde el impuesto a la renta tiene mayor impacto… En educación esta alternativa también se vuelve bastante interesante, pues el afiliado puede reembolsar hasta $695.412 al año, por cada hijo que está cursando estudios escolares o superiores. En el caso de que el beneficio esté pactado en un convenio o contrato colectivo, el límite para hijos en la enseñanza universitaria o técnico superior se puede incrementar a $2.549.844″ ¿Habrá estado consciente de este asunto el Presidente cuando elaboró este “paquetito”?

La cosa se pone aún peor. En lo que a Chile le ha ido claramente mal —lo que explica en parte la crisis estudiantil de hoy— es en la segregación social del sistema educativo, expresada por el Índice de Duncan que publica la OECD cuando realiza la prueba PISA. Este índice (parecido al de Gini) no mide la dispersión de los resultados educativos, sino la segregación social entre las escuelas. Así, por ejemplo, en Noruega, el país que obtuvo los mejores resultados en el Índice de Duncan, prácticamente en cada escuela hay una muestra representativa de alumnos según la distribución de ingresos del país. En cambio, en los países con los peores Índices de Duncan del MUNDO, que son precisamente Chile y Perú, hay escuelas en las que sólo estudian hijos de muy ricos, otras en que estudian hijos de ricos, otras en las que sólo estudian hijos de clase media alta, otras para la clase media baja, y otras más en las que sólo estudian hijos de pobres: un verdadero apartheid educativo.

Las escuelas públicas, a las que generalmente asisten los alumnos más pobres, son mucho menos segregadas que las privadas sin fines de lucro. Las más segregadas socialmente son aquellas con fines de lucro y copago de los padres, las que muestran distribuciones de ingreso inter-escuela similares a las de Haití.

Por otro lado, hay claros incentivos “de mercado” para segregar alumnos y dejar a los de menor nivel socioeconómico, educativo y cultural —y a los más problemáticos o desaventajados— en las escuelas municipales, gratuitas y que no seleccionan. Tan solo anteayer visité dos escuelas rurales públicas de Melipilla con excelentes resultados del SIMCE, y las maestras – dignas de que se les erija una estatua – se quejaban de que las escuelas particulares de la región expulsan sistemáticamente a sus peores alumnos al llegar a 7º Básico, de modo que no se les “afee” el resultado del SIMCE de 8º Básico, y que les toca a ellas recibirlos y recuperarlos…. obviamente disminuyendo su propio SIMCE de 8º Básico.

En suma, el “modelito chileno”, que contempla la posibilidad de los padres de enviar a sus hijos a escuelas que exigen un cobro adicional de acuerdo con su estrato económico (mecanismo insólitamente consolidado por un gobierno de centro-izquierda y un Ministro de Educación que fue posteriormente candidato de la izquierda extraparlamentaria), ha profundizado la segregación social. Obviamente, ésta tiene muchas raíces históricas, barriales y culturales. La pregunta es si el sistema educativo las profundiza o las disminuye. Claramente, las profundiza.

Esta reforma tributaria las profundiza aun más, generando no sólo nefastos resultados educativos, sino que separando aun más a las ya separadas y mutuamente desconfiadas clases sociales de Chile. Con esta medida el Presidente Piñera está profundizando el apartheid educativo.

Theotonio Dos Santos: discurso de recepción de título de Doctor Honoris Causa en Universidad de Valparaiso, Chile…

con 2 comentarios

DISCURSO DE RECEPCIÓN DEL TÍTULO DE DOCTOR HONORIS CAUSA DE LA UNIVERSIDAD DE VALPARAÍSO EN 18 DE ABRIL DE 2012.

Estimado RECTOR Aldo Valle

Estimados

Decano de la Facultad de Humanidades Carlos Martel

Director del Instituto de Sociología Juan Orellana Peralta y

Director del Instituto de Historia y Ciencias Sociales, Leonardo Jeffs Castro.

Mi estimado amigo Eduardo Aquevedo, mi ex – colega de la Universidad de Paris VIII, mi colega como ex – presidentes de la Asociación Latino Americana de Sociología (ALAS) que formamos hoy parte de un muy activo consejo de ex – presidentes (de ALAS).

 

Señoras y señores,  con mis especiales saludos a esta nueva generación de jóvenes estudiantes que tienen por adelante unas tareas gigantescas de retomar el hilo de la historia de emancipación de la humanidad que fue cortada violentamente a nuestra generación a pesar de que muchos no hemos desanimado nunca.

Deseo antes de todo expresar mis sentimientos de alegría y esperanza al recibir este honorable título de la Universidad de Valparaiso. Alegría por rever mi Chile querido liberado de esta horrible ficción neoliberal que convirtió un pueblo generoso y decidido en una expresión imitativa del egoísmo feroz que preside una economía mundial cada vez más prisionera de la violencia impuesta por las contradicciones que contiene estructuralmente este “modelo” de vida social. Lo más dramático aún era sentir de cerca la profundidad de los efectos negativos que el régimen de terror imponía a este pueblo valeroso aún paralizado en el desarrollo de su inmensa capacidad creativa.

Creo que ese homenaje tiene que ver con las luchas que trabamos con queridos compañeros, en gran parte muertos o desaparecidos por la acción o mejor reacción o respuesta brutal a los cambios que se produjeron en el intento de instaurar un modelo de sociedad y un proceso revolucionario en el cual este egoísmo y violencia, imposición y terror no tenían espacio para sobrevivir.

Nuestros esfuerzos teóricos y nuestras investigaciones articuladas en torno de una teoría de la dependencia que se desdobló en una teoría del sistema mundial fueron centro de un debate que aún está en curso. Pero con una diferencia muy importante. En la medida que el restablecimiento de las democracias en todo el mundo, pero sobretodo en la región latinoamericana,  se fue imponiendo, se fueron abriendo también las puertas para una retomada del proyecto intelectual que se articula con estos cambios políticos en marcha.

Por esto quiero aprovechar esta ocasión más bien para pensar el futuro y nuestros proyectos de trabajo para esta nueva fase de esperanza en la retomada del camino de cambios revolucionarios que fueron ahogados en sangre, tortura y obscurantismo.

En los últimos años me he dedicado cada vez más intensamente  a la investigación de los problemas fundamentales de nuestros pueblos oprimidos por años de violencia, explotación y expropiación de su trabajo duro y extenuante.

No entiendo el rol de las ciencias sociales y del pensamiento crítico si no se propone a trabajar por la superación de estas condiciones de vida deplorables.

En los últimos 10 años me he dedicado a sistematizar los conocimientos que el pensamiento crítico pudo organizar sobre esta problemática, trabajo que se expresó en la trilogía que publiqué en la última década sobre las ciencias sociales y el mundo contemporáneo.

En primer lugar,  publiqué el libro sobre La Teoría de la Dependencia: Balance y Perspectivas, editado en español por la Editorial Plaza y Janés, México y or la Editorial SudAmericana en Argentina.

En este libro hago una reivindicación del esfuerzo del pensamiento latinoamericano  que logró retirar del estrecho campo de las historias locales y nacionales  los problemas del subdesarrollo y del desarrollo para situarlos en el plano de la historia universal. Despues de nuestras investigaciones, el subdesarrollo no más podría ser tratado como una herencia de economías precapitalistas comunitarias y/o feudales sino como un resultado de la acumulación primitiva de capitales que dio origen a la moderna economía y sociedad capitalista.

La trata de esclavos, la explotación de los metales preciosos y de las especiarías de los trópicos, la explotación de los pueblos originarios y el gigantesco movimiento comercial con las colonias,  para lo cual se estructuró una gigantesca economía exportadora, fueron elementos fundamentales en la acumulación de riquezas que permitió a Europa no solo subyugar gran parte de la humanidad sino también realizar los cambios que dieron origen a la revolución industrial que permitió convertir el capitalismo en  un nuevo modo de producción, fundado en la explotación absoluta y relativa del trabajo “libre” o asalariado a través de la plusvalía.

Es profundamente perverso que las llamadas ciencias sociales se hayan dedicado a explicar a los pueblos colonizados,  sometidos a estas condiciones  deplorables,  cómo alcanzar las condiciones de vida obtenidas por los pueblos colonizadores sin las vantajas obtenidas por su pasado colonizador y su presente neo-colonial e imperialista.

Hemos desenmascarado este truco intelectual maldoso al   ligar el fenómeno del subdesarrollo a la dependencia estructural de nuestras economías, sociedades y culturas de la economía mundial capitalista.

Al demostrar las consecuencias negativas de nuestra sumisión a una división internacional del trabajo que entregaba las actividades económicas más lucrativas y más estratégicas a los centros del poder mundial,  apuntamos el compromiso del capitalismo dependiente con los mecanismos de superexplotación, concentración del ingreso y exclusión socioeconómica, y definimos así el camino de nuestra liberación y emancipación.

En este libro mostramos también la repercusión internacional de este esfuerzo teórico latino americano en todos los continentes, inclusive en los países centrales, que llevó a una reformulación de los principios de las ciencias sociales con la crítica al euro centrismo y la elaboración de una nueva teoría sobre el surgimiento y desarrollo del capitalismo como sistema económico social a partir del concepto de sistema mundial.

Este cambio de las ciencias sociales abrió camino a una nueva aproximación de los fenómenos sociales y a un movimiento profundo de reforma de las Ciencias Sociales que se sintetizó en el Informe de la Comisión Gulbenkian sobre Abriendo las Ciencias Sociales, coordinado por Inmanuel Wallerstein, en este entonces presidente de la Asociación Internacional de Sociología.

Por fin, hemos buscado demostrar como surgió en nuestra región una modalidad de sumisión a la dependencia a través de la reinserción de nuestro pensamiento en el cuadro de la modernización capitalista propuesta por el neoliberalismo. Este enfoque sirvió de base ideológica para la adhesión de amplios sectores de nuestra izquierda al proyecto neoliberal que tuvo su expresión más sofisticada en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso en Brasil cuyo cuadro ideológico continúa se extendiendo hasta nuestro días.

En seguida me he dedicado a estudiar más detalladamente esta economía mundial que nació con el capitalismo y que pasó por cambios fundamentales en nuestros días. En el segundo libro de mi trilogía  ( Economía Mundial e Integración Regional Latinoamericana), también editado por Plaza y Janés (México) y, en nueva edición ampliada y actualizada, en la Derrama Magisterial (Perú),  hago un balance de los cambios operados en la estructura económica  y en el movimiento  cíclico del capital en la fase contemporánea.

Pude demostrar en varios estudios sobre el tema como se abría una oportunidad para la integración latinoamericana,  en la medida en que el proceso de regionalización era el camino inevitable de la globalización capitalista y obligaba las regiones culturalmente articuladas – como la América Latina y el Caribe – a integrarse para defenderse de la globalización.

Por fin, llegamos al libro con el título Del Terror a la Esperanza: Auge y Decadencia del Neoliberalismo, editado en castellano por Monte Ávila, Caracas,  que lo disponibiliza gratuitamente en Internet. Él  plantea dos tesis centrales que creo ser una contribución importante al estudio de la etapa actual del capitalismo como sistema económico y como ideología.

La primera es la afirmación sobre la petición de principio del pensamiento teórico neoliberal. Este pretende volver a las primicias básicas del liberalismo, establecidas en el siglo XVIII. Pretende demostrar que el “libre” mercado es un producto de la naturaleza humana, fundada en la idea del individuo posesivo como plena expresión de la naturaleza humana. Además del contenido ideológico evidente de esta construcción teórica,  ya demostrado por varios autores, ella entra en choque con el carácter monopolista y el desarrollado capitalismo de Estado que organizan el capitalismo contemporáneo. Si la hipótesis del libre mercado podría tener algún sentido práctico en el siglo XIX para imponer el dominio del capital sobre la economía mundial, en el siglo XX y más aún en el siglo XXI es una aberración inútil que entra en choque con los hechos a cada día. De ahí el fracaso del neoliberalismo y del pensamiento único para inspirar políticas económicas coherentes.

En mi estudio de la práctica del neoliberalismo demuestro como las políticas económicas de inspiración neoliberal aumentaron el déficit público y por lo tanto la intervención del Estado en la economía (disminuyendo el gasto social pero aumentando de manera explosiva los gastos financieros y militares). Al mismo tiempo, los gobiernos neoliberales crearon déficits comerciales, de un lado, y superávits,   del otro, que introdujeron un desequilibrio brutal en la economía mundial.

Es evidente que estos desequilibrios fiscales y comerciales condujeron también a un desequilibrio monetario y una oscilación de las divisas internacionales completamente dependientes de las intervenciones estatales y de los juegos monopolistas y especulativos que ningún mercado “libre” puede ni de lejos regular. Este grado de desequilibrio solo puede ser logrado por vía de la más violenta intervención estatal.

La segunda tesis que presentamos en este libro se refiere a la relación entre los regímenes de fuerza, fascistas y para fascistas, con el dominio ideológico y político del neoliberalismo. No fue una coincidencia que el desmoralizado grupo de la Universidad de  Chicago encontrase el primer gobierno que los insertó en el mundo económico real a través del régimen fascista de Augusto Pinochett en Chile. Ni es menos verdad que los gobiernos de Thatcher y Reagan que lo propagaron en todo el mundo estas propuestas proto modernas, se fundaron en violentas confrontaciones con el movimiento sindical de sus países y se impusieron a traves de bestiales formas de autoritarismo político.

Establecimos así en un cuidadoso análisis la correlación directa entre el terror de Estado y las políticas neoliberales que retiraron de los trabajadores derechos históricamente conquistados rebajando drásticamente sus sueldos al combinar represión estatal con represión económica a través de las recesiones,  con su séquito de desempleo y desesperanza.

Del Terror a la Esperanza: Auge y Decadencia del Neoliberalismo contribuye así a una compresión significativa del período recesivo de la economía mundial entre 1967 a 1994, tema que analizamos en el cuadro de las ondas largas de Kondratiev, contribución teórica y econométrica del economista ruso cuya vigencia hemos restablecido en la década del 1970 junto con Ernest Mandel, André Gunder Frank, Christopher Freeman, Inmanuel Wallerstein y tantos otros.

Nos cabe ahora avanzar en el análisis de la nueva fase de la economía capitalista mundial,  en la cual entran en crisis definitiva las falsas soluciones impuestas en el período del auge neoliberal. Estos análisis ganaron una evidencia colosal con la crisis desatada en el segundo semestre de 2008. Ella demostró con  enorme violencia algunas de las tesis de este libro:

1. Los desequilibrios generados por las políticas neoliberales arriba citados abrieron camino para un gigantesco sistema financiero sostenido por la deuda pública, generada por el déficit fiscal permanente y creciente. Este sistema no puede mantenerse sin la transferencia colosal de recursos del sector productivo a un mundo económico financiero artificial realizada por el Estado. El capitalismo de Estado pasa a ser el sostén fundamental de este nuevo orden capitalista, contrariando drasticamente los principios ideológicos disfrazados de científicos que doinó el ambiente intelectual del período.

2. La crisis actual pone en manifiesto la necesidad del capitalismo actual de garantizar con billones de dólares estatales ( en forma de deudas crecientes o en fora de emisión de dólares u otras monedas consideradas “seguras” por un sistema de instituciones de seguro y aconsejamiento corrupto)  su funcionamiento. Aún no está claro cuanto tiempo y hasta que límites la sociedad está dispuesta a sostener esta política estatal – ocultada por el neoliberalismo hasta que los medios de comunicación tuvieron que explicitarla claramente,  cuando esos desequilibrios alcanzaron niveles intolerables para el modelo institucional existente.

3. La crisis actual tiene dos lados: en parte ella pone de manifiesto el fracaso de la famosa capacidad de equilibrio que se podría alcanzar por un “libre mercado” que no existe y jamás podría regular  procesos tan fundamentales. Pero, por otro lado, un manejo mediático impresionante de la “crisis” permite confundir las personas para justificar la violenta y deficitaria intervención estatal para impedir “la crisis sistémica” que nos destruiría a todos.

4. En consecuencia se combate la crisis con los mismos mecanismos que la generaron. Se pretende que la intervención estatal y la regulación que faltaron en el reino neo liberal serán sustituidas por unas “nuevas” intervenciones y regulaciones a servicio de un equilibrio anti-cíclico que solo puede conducir a nuevas crisis aún más violentas.

5. El anuncio de un déficit fiscal de 1 billón y 700 mil millones de dólares que previó correctamente el presidente Obama para 2009 y la pretendida e inviable disminución de este déficit para cerca de 700 mil millones en 2013 podrá combinarse con una recuperación moderada de la economía estadounidense. Es evidente que una recuperación fundada en estos mecanismos será restringida y vacilante profundizando la crisis de la hegemonía mundial de los Estados Unidos y de su moneda. El caso japonés en la década del 90 queda como referencia fundamental para los próximos 7 a 9 años.Y es bueno acordar que Japón consiguió bajar el valor internacional de su moneda drasticamente desde 1996 y mantuvo una tasa de interés negativa en este período. Sin embargo no logró restablecer un período sólido de crecimiento económico.

6. Es claro también que, mientras se mantiene este cuadro de “recuperación razante”  a alto costo en la Tríade (EE.UU., Europa y Japón) las economías emergentes estarán en ascenso, apoyadas en la expansión de sus mercados internos a través de distribuciones del ingreso más o menos profundas como resultado de una ascensión creciente de los movimientos sociales y sus éxitos políticos más o menos importantes.

  1.  Podemos esperar que los próximos 10 años serán de avanzo social y económico con mayor o menor avance político dependiendo de la conciencia de las fuerzas sociales emergentes y de la capacidad de sus liderazgos políticos de expresar y sintetizar sus necesidades y aspiraciones. Creo que nuestro libro sobre auge y la decadencia del neoliberalismo y los demás de la trilogía podrán ayudar en esta tarea. El hecho de que ha sido traducido, además de los otros 2,  al idioma chino y publicado por la editorial de la Academia de Ciencias Sociales en el inicio de este año de 2012 me enorgullece.  Me gusta pensar que la vanguardia política de China pueda dialogar con mi esfuerzo teórico, como lo viene haciendo desde la traducción al mandarin de mi libro Imperialismo y Dependencia en 1992, seguida de 2 reediciones y la publicación de 5 libros más.

Me propongo a dedicarme ahora, con varios compañeros,  a formular las alternativas que se dibujan a través de gobiernos progresistas – que se formaron a partir de la decadencia del neoliberalismo y de la acción cada vez más activa y conciente de los movimientos sociales que se liberon poco a poco del terror paralizante. Al mismo tiempo, me dedico a elaborar un nuevo esfuerzo crítico sobre el concepto de desarrollo, vinculando lo al avance del proceso civilizatorio en curso que rompe con el intento ( hoy definitivamente cuestionado) de imponer al mundo la idea de que Europa y su seguidos norteamericano representan el modelo de la civilización en general. La noción de desarrollo no puede más servir a este proyecto imperialista y debe sí servir de instrumiento para planear las condiciones de surgimiento e implantación de una verdadera civilización planetaria que se apoyará en las ricas experiencias ciivizatorias de todos los pueblos del planeta y del definitivo respecto a la diversidad cultural que la historia produjo. Este esfuerzo democrático y pluralista nos permitirá utilizar la sabedoría de las diversas civilizaciones,  que emanan  de ambientes ecológicos diversos y de las soluciones creativas encontradas por sus habitantes,  para lograr una articulación virtuosa entre la humanidad y la naturaleza que tanto necesitamos delante de una crisis ambiental planetaria extremamente grave que vivemos bajo el caos social que promueve las formaciones sociales fundadas en el modo de producción capitalista.

Buscamos sobretodo  dar continuidad a la crítica de la economía política propuesta en los Grundrisse y en el libro con este mismo nombre e iniciada en El Capital de Karl Marx que solo representaba e primero libro de los 6 que copnían este genial proyecto científico. Se hace necesario extenderla al complejo proceso histórico del mundo contemporáneo, lo que es un  trabajo teórico más abstracto pero muy necesario para orientar nuestra práctica actual,  trabajo cuyos principios generales espero también ofrecer al público lector  muy pronto. Al incluirme en el claustro de la Universidad de Valparaiso busco encontrar colegas dispuestos a participar de estas tareas teóricas tan necesarias. Marchemos juntos!

THEOTONIO DOS SANTOS

Valparaiso, 18 de Abril de 2012.

Amigas y amigos participantes de la ALAS:

En nombre de la directiva de nuestra Asociación, nos dirigimos a ustedes para dar a conocer algunas importantes decisiones que hemos tomado en nuestra reciente reunión en Santiago de Chile, entre los días 21 y 26 de marzo, y frente a las cuales quisiéramos su colaboración.

Todos hemos experimentado el carácter multitudinario de nuestros congresos, en los que ya estamos asegurando una participación media de cinco mil inscritos. También debe notarse que las actividades de la ALAS se han diversificado con los Pre-ALAS, el movimiento editorial, el Consejo Interuniversitario y nuestras cada vez más frecuentes declaraciones que exigen el respeto a los derechos humanos. Otras iniciativas esperan su oportunidad, por ejemplo, una página Web permanente, la creación de cátedras regionales, una efectiva vinculación con otras organizaciones académicas, el estímulo de las comunidades académicas en países en los cuales tenemos escasa presencia, la coproducción de revistas y de libros, diversificar y consolidar grupos de trabajo, formalizar relaciones con asociaciones estudiantiles, y otras.

Llevar a cabo los actuales compromisos y desarrollar las iniciativas aún pendientes plantean exigencias que debemos asumir responsablemente. Ante ello, concluimos que la existencia de la Asociación no puede depender de Congresos cada dos años ni tampoco carecer de fondos para desarrollar y promover sus actividades. Debemos evitar una burocratización de la ALAS, pero también posibilitar su funcionamiento.

Por ello la Directiva acordó, en conformidad con sus estatutos, iniciar la formalización de sus asociados a través del pago de cuotas individuales anuales. Como señala el Estatuto vigente en el artículo 4, “el patrimonio de la Asociación está constituido por las aportaciones de sus miembros”; el artículo 6 indica que pueden ser miembros permanentes de la Asociación quienes “paguen regularmente sus cuotas”, y el artículo 9 aclara que es deber de los miembros regulares de la ALAS “liquidar las cuotas anuales que fije la Asociación”. El cumplimiento de este requerimiento implica darle vida a la Asociación para poder satisfacer sus expectativas y hacer justicia a los colaboradores que financian con sus propios fondos, cuando pueden, las iniciativas de la Asociación.

Por la presente estamos comunicando esta decisión a todos quienes participaron en los Congresos recientes adjuntando un formulario de incorporación a la ALAS, de cuya respuesta se asumirá la intención de asociarse. Una vez declarada la intención de afiliarse, se enviarán las indicaciones sobre el monto, cómo y dónde hacer la contribución anual. El valor de la membrecía se establecerá en forma provisoria y en un monto básico, pudiendo ser aumentado o rebajado por acuerdo de la próxima Asamblea General a ser realizada en Santiago de Chile el año 2013. Los ingresos por este concepto, así como el destino de estos, serán conocidos por todos los asociados, por lo cual la directiva asegura políticas de transparencia.

Los derechos de los afiliados están en los Estatutos y, en términos generales, los habilitan para participar en el nivel decisorio de la Asociación y ser miembros de sus órganos directivos y consultivos. La participación en los Congresos ALAS y Pre-ALAS seguirá siendo abierta y universal y sólo considera el pago de sus habituales montos de inscripción definidos por las comisiones organizadoras locales, previa consulta a la directiva de la ALAS.

Nuestra expectativa es que las decisiones notificadas sean acogidas mayoritariamente, y que la Asociación Latinoamericana de Sociología se constituya, con asociados permanentes, en una organización más robusta y sustentable en el cumplimiento de sus responsabilidades y, sobre todo, consolidar el posicionamiento de la ALAS como actor protagónico en el desenvolvimiento disciplinario a nivel global y vocero del pensamiento social latinoamericano.

Fraternalmente,

Paulo Henrique Martins

PRESIDENTE

Marcelo Arnold-Cathalifaud

VICE-PRESIDENTE


Deborah Barros
Secretária Administrativa da ALAS

Escrito por Eduardo Aquevedo

22 abril, 2012 a 15:17

Theotonio Dos Santos en la Universidad de Valparaiso, Chile

con 2 comentarios

Entre el 16 y el 19 de Abril del año en curso, el profesor Theotonio Dos Santos, unos de los más destacados sociólogos brasileños y latinoamericanos, Profesor de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, participará en un conjunto de actividades organizadas por los Institutos de Sociología y de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso, Chile.

 

DISCURSO DE RECEPCIÓN DEL TÍTULO DE DOCTOR HONORIS CAUSA DE LA UNIVERSIDAD DE VALPARAÍSO EN 18 DE ABRIL DE 2012.

Estimado RECTOR Aldo Valle

Estimados

Decano de la Facultad de Humanidades Carlos Martel

Director del Instituto de Sociología Juan Orellana Peralta y

Director del Instituto de Historia y Ciencias Sociales, Leonardo Jeffs Castro.

Mi estimado amigo Eduardo Aquevedo, mi ex – colega de la Universidad de Paris VIII, mi colega como ex – presidentes de la Asociación Latino Americana de Sociología (ALAS) que formamos hoy parte de un muy activo consejo de ex – presidentes (de ALAS).

Señoras y señores,  con mis especiales saludos a esta nueva generación de jóvenes estudiantes que tienen por adelante unas tareas gigantescas de retomar el hilo de la historia de emancipación de la humanidad que fue cortada violentamente a nuestra generación a pesar de que muchos no hemos desanimado nunca.

Deseo antes de todo expresar mis sentimientos de alegría y esperanza al recibir este honorable título de la Universidad de Valparaiso. Alegría por rever mi Chile querido liberado de esta horrible ficción neoliberal que convirtió un pueblo generoso y decidido en una expresión imitativa del egoísmo feroz que preside una economía mundial cada vez más prisionera de la violencia impuesta por las contradicciones que contiene estructuralmente este “modelo” de vida social. Lo más dramático aún era sentir de cerca la profundidad de los efectos negativos que el régimen de terror imponía a este pueblo valeroso aún paralizado en el desarrollo de su inmensa capacidad creativa.

Creo que ese homenaje tiene que ver con las luchas que trabamos con queridos compañeros, en gran parte muertos o desaparecidos por la acción o mejor reacción o respuesta brutal a los cambios que se produjeron en el intento de instaurar un modelo de sociedad y un proceso revolucionario en el cual este egoísmo y violencia, imposición y terror no tenían espacio para sobrevivir.

Nuestros esfuerzos teóricos y nuestras investigaciones articuladas en torno de una teoría de la dependencia que se desdobló en una teoría del sistema mundial fueron centro de un debate que aún está en curso. Pero con una diferencia muy importante. En la medida que el restablecimiento de las democracias en todo el mundo, pero sobretodo en la región latinoamericana,  se fue imponiendo, se fueron abriendo también las puertas para una retomada del proyecto intelectual que se articula con estos cambios políticos en marcha.

Por esto quiero aprovechar esta ocasión más bien para pensar el futuro y nuestros proyectos de trabajo para esta nueva fase de esperanza en la retomada del camino de cambios revolucionarios que fueron ahogados en sangre, tortura y obscurantismo.

En los últimos años me he dedicado cada vez más intensamente  a la investigación de los problemas fundamentales de nuestros pueblos oprimidos por años de violencia, explotación y expropiación de su trabajo duro y extenuante.

No entiendo el rol de las ciencias sociales y del pensamiento crítico si no se propone a trabajar por la superación de estas condiciones de vida deplorables.

En los últimos 10 años me he dedicado a sistematizar los conocimientos que el pensamiento crítico pudo organizar sobre esta problemática, trabajo que se expresó en la trilogía que publiqué en la última década sobre las ciencias sociales y el mundo contemporáneo.

En primer lugar,  publiqué el libro sobre La Teoría de la Dependencia: Balance y Perspectivas, editado en español por la Editorial Plaza y Janés, México y or la Editorial SudAmericana en Argentina.

En este libro hago una reivindicación del esfuerzo del pensamiento latinoamericano  que logró retirar del estrecho campo de las historias locales y nacionales  los problemas del subdesarrollo y del desarrollo para situarlos en el plano de la historia universal. Despues de nuestras investigaciones, el subdesarrollo no más podría ser tratado como una herencia de economías precapitalistas comunitarias y/o feudales sino como un resultado de la acumulación primitiva de capitales que dio origen a la moderna economía y sociedad capitalista.

La trata de esclavos, la explotación de los metales preciosos y de las especiarías de los trópicos, la explotación de los pueblos originarios y el gigantesco movimiento comercial con las colonias,  para lo cual se estructuró una gigantesca economía exportadora, fueron elementos fundamentales en la acumulación de riquezas que permitió a Europa no solo subyugar gran parte de la humanidad sino también realizar los cambios que dieron origen a la revolución industrial que permitió convertir el capitalismo en  un nuevo modo de producción, fundado en la explotación absoluta y relativa del trabajo “libre” o asalariado a través de la plusvalía.

Es profundamente perverso que las llamadas ciencias sociales se hayan dedicado a explicar a los pueblos colonizados,  sometidos a estas condiciones  deplorables,  cómo alcanzar las condiciones de vida obtenidas por los pueblos colonizadores sin las vantajas obtenidas por su pasado colonizador y su presente neo-colonial e imperialista.

Hemos desenmascarado este truco intelectual maldoso al   ligar el fenómeno del subdesarrollo a la dependencia estructural de nuestras economías, sociedades y culturas de la economía mundial capitalista.

Al demostrar las consecuencias negativas de nuestra sumisión a una división internacional del trabajo que entregaba las actividades económicas más lucrativas y más estratégicas a los centros del poder mundial,  apuntamos el compromiso del capitalismo dependiente con los mecanismos de superexplotación, concentración del ingreso y exclusión socioeconómica, y definimos así el camino de nuestra liberación y emancipación.

En este libro mostramos también la repercusión internacional de este esfuerzo teórico latino americano en todos los continentes, inclusive en los países centrales, que llevó a una reformulación de los principios de las ciencias sociales con la crítica al euro centrismo y la elaboración de una nueva teoría sobre el surgimiento y desarrollo del capitalismo como sistema económico social a partir del concepto de sistema mundial.

Este cambio de las ciencias sociales abrió camino a una nueva aproximación de los fenómenos sociales y a un movimiento profundo de reforma de las Ciencias Sociales que se sintetizó en el Informe de la Comisión Gulbenkian sobre Abriendo las Ciencias Sociales, coordinado por Inmanuel Wallerstein, en este entonces presidente de la Asociación Internacional de Sociología.

Por fin, hemos buscado demostrar como surgió en nuestra región una modalidad de sumisión a la dependencia a través de la reinserción de nuestro pensamiento en el cuadro de la modernización capitalista propuesta por el neoliberalismo. Este enfoque sirvió de base ideológica para la adhesión de amplios sectores de nuestra izquierda al proyecto neoliberal que tuvo su expresión más sofisticada en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso en Brasil cuyo cuadro ideológico continúa se extendiendo hasta nuestro días.

En seguida me he dedicado a estudiar más detalladamente esta economía mundial que nació con el capitalismo y que pasó por cambios fundamentales en nuestros días. En el segundo libro de mi trilogía  ( Economía Mundial e Integración Regional Latinoamericana), también editado por Plaza y Janés (México) y, en nueva edición ampliada y actualizada, en la Derrama Magisterial (Perú),  hago un balance de los cambios operados en la estructura económica  y en el movimiento  cíclico del capital en la fase contemporánea.

Pude demostrar en varios estudios sobre el tema como se abría una oportunidad para la integración latinoamericana,  en la medida en que el proceso de regionalización era el camino inevitable de la globalización capitalista y obligaba las regiones culturalmente articuladas – como la América Latina y el Caribe – a integrarse para defenderse de la globalización.

Por fin, llegamos al libro con el título Del Terror a la Esperanza: Auge y Decadencia del Neoliberalismo, editado en castellano por Monte Ávila, Caracas,  que lo disponibiliza gratuitamente en Internet. Él  plantea dos tesis centrales que creo ser una contribución importante al estudio de la etapa actual del capitalismo como sistema económico y como ideología.

La primera es la afirmación sobre la petición de principio del pensamiento teórico neoliberal. Este pretende volver a las primicias básicas del liberalismo, establecidas en el siglo XVIII. Pretende demostrar que el “libre” mercado es un producto de la naturaleza humana, fundada en la idea del individuo posesivo como plena expresión de la naturaleza humana. Además del contenido ideológico evidente de esta construcción teórica,  ya demostrado por varios autores, ella entra en choque con el carácter monopolista y el desarrollado capitalismo de Estado que organizan el capitalismo contemporáneo. Si la hipótesis del libre mercado podría tener algún sentido práctico en el siglo XIX para imponer el dominio del capital sobre la economía mundial, en el siglo XX y más aún en el siglo XXI es una aberración inútil que entra en choque con los hechos a cada día. De ahí el fracaso del neoliberalismo y del pensamiento único para inspirar políticas económicas coherentes.

En mi estudio de la práctica del neoliberalismo demuestro como las políticas económicas de inspiración neoliberal aumentaron el déficit público y por lo tanto la intervención del Estado en la economía (disminuyendo el gasto social pero aumentando de manera explosiva los gastos financieros y militares). Al mismo tiempo, los gobiernos neoliberales crearon déficits comerciales, de un lado, y superávits,   del otro, que introdujeron un desequilibrio brutal en la economía mundial.

Es evidente que estos desequilibrios fiscales y comerciales condujeron también a un desequilibrio monetario y una oscilación de las divisas internacionales completamente dependientes de las intervenciones estatales y de los juegos monopolistas y especulativos que ningún mercado “libre” puede ni de lejos regular. Este grado de desequilibrio solo puede ser logrado por vía de la más violenta intervención estatal.

La segunda tesis que presentamos en este libro se refiere a la relación entre los regímenes de fuerza, fascistas y para fascistas, con el dominio ideológico y político del neoliberalismo. No fue una coincidencia que el desmoralizado grupo de la Universidad de  Chicago encontrase el primer gobierno que los insertó en el mundo económico real a través del régimen fascista de Augusto Pinochett en Chile. Ni es menos verdad que los gobiernos de Thatcher y Reagan que lo propagaron en todo el mundo estas propuestas proto modernas, se fundaron en violentas confrontaciones con el movimiento sindical de sus países y se impusieron a traves de bestiales formas de autoritarismo político.

Establecimos así en un cuidadoso análisis la correlación directa entre el terror de Estado y las políticas neoliberales que retiraron de los trabajadores derechos históricamente conquistados rebajando drásticamente sus sueldos al combinar represión estatal con represión económica a través de las recesiones,  con su séquito de desempleo y desesperanza.

Del Terror a la Esperanza: Auge y Decadencia del Neoliberalismo contribuye así a una compresión significativa del período recesivo de la economía mundial entre 1967 a 1994, tema que analizamos en el cuadro de las ondas largas de Kondratiev, contribución teórica y econométrica del economista ruso cuya vigencia hemos restablecido en la década del 1970 junto con Ernest Mandel, André Gunder Frank, Christopher Freeman, Inmanuel Wallerstein y tantos otros.

Nos cabe ahora avanzar en el análisis de la nueva fase de la economía capitalista mundial,  en la cual entran en crisis definitiva las falsas soluciones impuestas en el período del auge neoliberal. Estos análisis ganaron una evidencia colosal con la crisis desatada en el segundo semestre de 2008. Ella demostró con  enorme violencia algunas de las tesis de este libro:

1. Los desequilibrios generados por las políticas neoliberales arriba citados abrieron camino para un gigantesco sistema financiero sostenido por la deuda pública, generada por el déficit fiscal permanente y creciente. Este sistema no puede mantenerse sin la transferencia colosal de recursos del sector productivo a un mundo económico financiero artificial realizada por el Estado. El capitalismo de Estado pasa a ser el sostén fundamental de este nuevo orden capitalista, contrariando drasticamente los principios ideológicos disfrazados de científicos que doinó el ambiente intelectual del período.

2. La crisis actual pone en manifiesto la necesidad del capitalismo actual de garantizar con billones de dólares estatales ( en forma de deudas crecientes o en fora de emisión de dólares u otras monedas consideradas “seguras” por un sistema de instituciones de seguro y aconsejamiento corrupto)  su funcionamiento. Aún no está claro cuanto tiempo y hasta que límites la sociedad está dispuesta a sostener esta política estatal – ocultada por el neoliberalismo hasta que los medios de comunicación tuvieron que explicitarla claramente,  cuando esos desequilibrios alcanzaron niveles intolerables para el modelo institucional existente.

3. La crisis actual tiene dos lados: en parte ella pone de manifiesto el fracaso de la famosa capacidad de equilibrio que se podría alcanzar por un “libre mercado” que no existe y jamás podría regular  procesos tan fundamentales. Pero, por otro lado, un manejo mediático impresionante de la “crisis” permite confundir las personas para justificar la violenta y deficitaria intervención estatal para impedir “la crisis sistémica” que nos destruiría a todos.

4. En consecuencia se combate la crisis con los mismos mecanismos que la generaron. Se pretende que la intervención estatal y la regulación que faltaron en el reino neo liberal serán sustituidas por unas “nuevas” intervenciones y regulaciones a servicio de un equilibrio anti-cíclico que solo puede conducir a nuevas crisis aún más violentas.

5. El anuncio de un déficit fiscal de 1 billón y 700 mil millones de dólares que previó correctamente el presidente Obama para 2009 y la pretendida e inviable disminución de este déficit para cerca de 700 mil millones en 2013 podrá combinarse con una recuperación moderada de la economía estadounidense. Es evidente que una recuperación fundada en estos mecanismos será restringida y vacilante profundizando la crisis de la hegemonía mundial de los Estados Unidos y de su moneda. El caso japonés en la década del 90 queda como referencia fundamental para los próximos 7 a 9 años.Y es bueno acordar que Japón consiguió bajar el valor internacional de su moneda drasticamente desde 1996 y mantuvo una tasa de interés negativa en este período. Sin embargo no logró restablecer un período sólido de crecimiento económico.

6. Es claro también que, mientras se mantiene este cuadro de “recuperación razante”  a alto costo en la Tríade (EE.UU., Europa y Japón) las economías emergentes estarán en ascenso, apoyadas en la expansión de sus mercados internos a través de distribuciones del ingreso más o menos profundas como resultado de una ascensión creciente de los movimientos sociales y sus éxitos políticos más o menos importantes.

  1.  Podemos esperar que los próximos 10 años serán de avanzo social y económico con mayor o menor avance político dependiendo de la conciencia de las fuerzas sociales emergentes y de la capacidad de sus liderazgos políticos de expresar y sintetizar sus necesidades y aspiraciones. Creo que nuestro libro sobre auge y la decadencia del neoliberalismo y los demás de la trilogía podrán ayudar en esta tarea. El hecho de que ha sido traducido, además de los otros 2,  al idioma chino y publicado por la editorial de la Academia de Ciencias Sociales en el inicio de este año de 2012 me enorgullece.  Me gusta pensar que la vanguardia política de China pueda dialogar con mi esfuerzo teórico, como lo viene haciendo desde la traducción al mandarin de mi libro Imperialismo y Dependencia en 1992, seguida de 2 reediciones y la publicación de 5 libros más.

Me propongo a dedicarme ahora, con varios compañeros,  a formular las alternativas que se dibujan a través de gobiernos progresistas – que se formaron a partir de la decadencia del neoliberalismo y de la acción cada vez más activa y conciente de los movimientos sociales que se liberon poco a poco del terror paralizante. Al mismo tiempo, me dedico a elaborar un nuevo esfuerzo crítico sobre el concepto de desarrollo, vinculando lo al avance del proceso civilizatorio en curso que rompe con el intento ( hoy definitivamente cuestionado) de imponer al mundo la idea de que Europa y su seguidos norteamericano representan el modelo de la civilización en general. La noción de desarrollo no puede más servir a este proyecto imperialista y debe sí servir de instrumiento para planear las condiciones de surgimiento e implantación de una verdadera civilización planetaria que se apoyará en las ricas experiencias ciivizatorias de todos los pueblos del planeta y del definitivo respecto a la diversidad cultural que la historia produjo. Este esfuerzo democrático y pluralista nos permitirá utilizar la sabedoría de las diversas civilizaciones,  que emanan  de ambientes ecológicos diversos y de las soluciones creativas encontradas por sus habitantes,  para lograr una articulación virtuosa entre la humanidad y la naturaleza que tanto necesitamos delante de una crisis ambiental planetaria extremamente grave que vivemos bajo el caos social que promueve las formaciones sociales fundadas en el modo de producción capitalista.

Buscamos sobretodo  dar continuidad a la crítica de la economía política propuesta en los Grundrisse y en el libro con este mismo nombre e iniciada en El Capital de Karl Marx que solo representaba e primero libro de los 6 que copnían este genial proyecto científico. Se hace necesario extenderla al complejo proceso histórico del mundo contemporáneo, lo que es un  trabajo teórico más abstracto pero muy necesario para orientar nuestra práctica actual,  trabajo cuyos principios generales espero también ofrecer al público lector  muy pronto. Al incluirme en el claustro de la Universidad de Valparaiso busco encontrar colegas dispuestos a participar de estas tareas teóricas tan necesarias. Marchemos juntos!

 

THEOTONIO DOS SANTOS

 

Valparaiso, 18 de Abril de 2012.



Lunes 16 de Abril, a las 12 hrs.:

Conferencia Inaugural del año Académico de los

Institutos de Sociología e Historia y Ciencias Sociales, sobre

“Historia y Sociología: desafíos actuales”.

FACULTAD DE HUMANIDADES  Universidad de Valparaíso.


Martes 17, entre las 15 y 19 hrs.:

 Seminario: “Los desafíos actuales de las 

Ciencias Sociales en América Latina”.

FACULTAD DE HUMANIDADES  Universidad de Valparaíso.


Miércoles 18, a las 12 hrs.:

 Conferencia Inaugural de las IV Jornadas de Historia 

de las Relaciones Internacionales, sobre 

“El actual Sistema Mundial y el rol de América Latina”

FACULTAD DE HUMANIDADES  Universidad de Valparaíso.


Miércoles 18, a las 18 hrs., otorgamiento del 

Doctorado Honoris Causa al 

Profesor Theotonio Dos Santos 

por la Universidad de Valparaíso, 

en el Aula Vicuña Suarez;


Jueves 19, a las 18 hrs., Conferencia Magistral pública:

“Los nuevos Movimientos Sociales en América Latina y

 su cuestionamiento del Modelo Neoliberal”.

 Auditorio del Liceo Eduardo de la Barra de nuestra ciudad;

 


Están  cordialmente a todos los académicos, personal administrativo y estudiantes de la Universidad de Valparaíso, así como al público en general, a participar en dichas actividades. 



Organizan:


Instituto de Historia y Ciencias Sociales U.V.

Instituto de Sociología

CONVOCAN:


- Taller de Historia Política.

- Universidad Popular de Valparaíso.

- UNE-Chile, sección Valparaíso.

Escrito por Eduardo Aquevedo

13 abril, 2012 a 10:11

Günter Grass contra el ataque israelí a Irán: el poema…

con 2 comentarios

Günter Wilhelm Grass, premio Nobel de Literatura 1999, es un intelectual alemán reconocido por su compromiso con la cultura, la política y los derechos humanos. Desde su casa en Mon (isla de Dinamarca) escribió un poema sobre un conflicto que no debería ocurrir:
04/04/2012| 07:58
Submarino alemán tipo Dolphin para Israel.
Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor…
digo lo que hay que decir.

Escrito por Eduardo Aquevedo

10 abril, 2012 a 0:08

I. Ramonet: Elecciones en Francia…

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Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique

 

La elección presidencial es, en Francia, “la madre de todas las votaciones” y el punto incandescente del debate político. Tiene lugar cada cinco años. Es un sufragio universal directo a dos vueltas. En principio, cualquier ciudadano francés se puede presentar a la primera vuelta, que tiene lugar esta vez el 22 de abril. Aunque debe cumplir una serie de requisitos. Entre ellos, contar con el apoyo de 500 cargos electos de al menos 30 departamentos (provincias) distintos (1). Si ningún candidato obtiene mayoría absoluta (más del 50% de los votos), se impone una segunda vuelta dos semanas después. Desde la instauración de la Quinta República en 1958, siempre ha habido una segunda vuelta. A ella acceden tan sólo los dos candidados que encabezan el primer turno. O sea, habrá que esperar hasta el próximo 6 de mayo para conocer el resultado. Entre tanto, toda la vida política gira en torno a ese acontecimiento central.

Por el momento, nadie tiene la partida ganada, aunque –según todas las encuestas– la final parece que se jugará entre dos candidatos: el presidente conservador saliente Nicolas Sarkozy, y el líder socialista, François Hollande. Pero quedan todavía varias semanas de campaña en las que muchas cosas pueden ocurrir (2). Y además, un tercio de los electores no ha decidido aún por quién votará…

Los debates se desarrollan en un contexto marcado por dos fenómenos principales: 1) la mayor crisis eco­nómica y social que Francia ha conocido en los últimos decenios (3); 2) una creciente desconfianza hacia el ­funcionamiento de la democracia ­representativa.

La Constitución sólo autoriza dos mandatos consecutivos. El presidente Sarkozy se declaró oficialmente el 15 de febrero pasado candidato a su propia sucesión. Desde entonces la poderosa maquinaria de su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), se ha puesto briosamente en marcha. Y ha conseguido que ­todos los demás candidatos de la derecha (excepto el soberanista Nicolas ­Dupont-Aignan) se retiren de la ­contienda para dejarle como único representante de la corriente conservadora (4). La batalla sin embargo no será fácil. Todas las encuestas lo dan por derrotado en la segunda vuelta frente al candidato socialdemócrata François Hollande.

Sarkozy se ha vuelto muy impopular. En el extranjero, muchas personas no lo conciben porque únicamente perciben su imagen de líder internacional enérgico dirigiendo, junto con Angela Merkel, las Cumbres europeas o las del G-20. Además, en 2011, asumió también una postura de jefe militar y consiguió ganar dos guerras, en Costa de Marfil y en Libia. Por otra parte, en el aspecto del “glamour”, su matrimonio con la célebre ex modelo Carla Bruni, con quien acaba de tener una niña, contribuye a hacer de él un actor permanente de la prensa del corazón. De ahí la perplejidad de la opinión pública extranjera ante su eventual derrota electoral.

Pero hay que tener en cuenta, en primer lugar, un principio político casi universal: no se ganan unas elecciones gracias a un buen balance de política exterior, por excelente que sea. El ejemplo histórico más conocido es el de Winston Churchill, el “viejo león” británico vencedor de la Segunda Guerra Mundial y derrotado en las elecciones de 1945… O el de Richard Nixon, el presidente estadounidense que puso fin a la guerra de Vietnam y reconoció a China popular, pero se vio obligado a dimitir para no ser destituido… Hay que añadir que otra ley parece haberse establecido en Europa estos últimos años en el contexto de la crisis: ningún gobierno saliente ha sido reelegido.

En segundo lugar, está el balance de su mandato, que es execrable. Además de los numerosos escándalos en los que se ha visto envuelto, Sarkozy ha sido el “presidente de los ricos” a quienes ha hecho regalos fiscales inauditos, mientras sacrificaba a las clases medias y desmantelaba el Estado del bienestar. Esa actitud ha alimentado las críticas de los ciudadanos que, poco a poco, se han visto engullidos por las dificultades: pérdida de empleo, reducción del ­número de funcionarios, retraso de la edad de jubilación, aumento del coste de la vida… No cumplió sus promesas. Y la decepción de los franceses se amplificó.

Sarkozy cometió también garrafales errores de comunicación. La noche misma de su elección en 2007 se exhibió en un célebre restaurante parisino de los Campos Elíseos festejándolo sin complejos en compañía de un puñado de multimillonarios. Aquella interminable juerga en el Fouquet’s quedó como el símbolo de la vulgaridad y la ostentación de su mandato. Los franceses no lo han olvidado y muchos de sus propios electores modestos jamás se lo perdonaron.

Con su hiperactivismo, su voluntad de estar presente en todas partes y de decidirlo todo, Sarkozy ha olvidado una regla fundamental de la Quinta República: el Presidente –que posee más poder que cualquier otro jefe de Ejecutivo de las grandes democracias mundiales– debe saber guardar las distancias. Dosificar con prudencia sus intervenciones públicas. Ser el señor de la penumbra. No quemarse por exceso de sobreexposición. Y es lo que le ha pasado. Su hipervisibilidad desgastó pronto su autoridad, y lo ha convertido en su propia caricatura, la de un dirigente permanentemente acalorado, impetuoso, excitado…

Ni una sola encuesta, hasta ahora, lo da como vencedor de ­estas elecciones. Pero Sarkozy es un guerrero dispuesto a todo. Y también, a veces, un golfo sin escrú­pulos, capaz de actuar como un auténtico aventurero. De tal modo que, desde que se lanzó a la cam­paña el mes pasado, con un descaro monumental no ha dudado en ­presentarse –él, que ha sido el “presidente de los ricos”– como “el candidato del pueblo” esgrimiendo argumentos próximos a la xenofobia para robarle votos a la extrema derecha. No sin eficacia electoral. Y en las intenciones de voto, inmediatamente ganó varios puntos hasta conseguir situarse por encima del candidato socialista…

Éste, François Hollande, es por el momento, el claro favorito de los sondeos. Todos, sin excepción, lo dan vencedor el 6 de mayo próximo. Poco conocido en el extranjero, Hollande es considerado por sus propios electores como un burócrata por haber sido durante más de once años (1997-2008) Primer secretario del Partido socialista (5). Contrariamente a su ex compañera Ségolène Royal, nunca fue ministro. Y su nombramiento como candidato de los socialistas no resultó evidente. Sólo fue designado después de unas durísimas elecciones primarias en el seno de su partido (a las que, por razones harto conocidas (6), Dominique Strauss-Kahn, el preferido de los electores socialistas, no pudo competir).

François Hollande es un social-liberal de centro, conocido por sus habilidades de negociador y su dificultad para tomar decisiones. Se le reprocha ser demasiado blando y mantener en permanencia la confusión. Su programa económico no se distingue netamente, en el fondo, del de los conservadores. Después de haber afirmado en un discurso electoral que “el enemigo principal” eran las finanzas, se apresuró a ir a Londres a tranquilizar a los mercados recordándoles que nadie había privatizado más y liberalizado más que los socialistas franceses (7). En lo que respecta al euro, a la deuda soberana o a los déficits presupuestarios, Hollande –que afirma ahora querer renegociar el Pacto fiscal (8)– está en la misma línea que otros dirigentes socialdemócratas, ­como Yorgos Papandreu (Grecia), ­José Sócrates (Portugal) y José Luis Rodríguez Zapatero (España), quienes, después de haber abjurado de sus principios y aceptado las horcas caudinas de Bruselas, fueron electoralmente expulsados del poder.

La flacidez política de François Hollande aparece aún más flagrante cuando se le compara con el candidato del Frente de Izquierda, Jean-Luc Mélenchon. Con el 14% de las intenciones de voto, éste está resultando la gran revelación de estas elecciones. Sus mítines son los que reúnen al mayor número de personas, y sus discursos, verdaderos modelos de educación popular, los que levantan el mayor entusiasmo. El domingo 18 de marzo, aniversario de la revolución de la Comuna de París, consiguió movilizar a unas 120.000 personas en la plaza de la Bastilla, cosa jamás vista en los últimos cincuenta años. Todo ello debería favorecer cierto giro a la izquierda de los socialistas y de François Hollande. Aunque las diferencias de líneas son abismales.

El programa de Jean-Luc Mélenchon, resumido en un librito titulado L’Humain d’abord! (9) (¡Primero lo humano!) del que ya se han vendido centenares de miles de ejemplares, propone, entre otras medidas: repartir la riqueza y abolir la inseguridad social; arrebatarle el poder a los bancos y a los mercados financieros; una planificación ecológica; convocar una Asamblea Constituyente para una nueva República; liberarse del Tratado de Lisboa y construir otra Europa; iniciar la desmundialización…

El entusiasmo popular que está levantando Jean-Luc Mélenchon da una nueva esperanza a las clases trabajadoras, a los militantes veteranos y a la multitud de los jóvenes indignados. Es también una respuesta a una democracia en crisis donde muchos ciudadanos ya no creen en la política ni en el ritual de las elecciones.

Mientras se desinfla la extrema derecha y fracasa la tentativa de revivirla mediante el experimento de Marine Le Pen, estas elecciones presidenciales francesas podrían demostrar que, en una Europa desorientada y en crisis, sigue viva la esperanza de construir un mundo mejor.

Notas:

(1) Esta exigencia se reveló insuperable para por lo menos dos pretendientes importantes: Dominique de Villepin, gaulista, ex primer ministro, y Corinne Lepage, ecologista, ex ministra, excluidos de la competición.#

(2) Por ejemplo, el asesinato de tres militares en el sur de Francia y la odiosa matanza de niños judíos en Toulouse el 19 de marzo pasado, cometidos por un joven yihadista relacionado con Al Qaeda, impactaron con fuerza en la campaña, dándole naturalmente un protagonismo particular al presidente saliente Nicolas Sarkozy.

(3) Tasa de desempleo: 9,8%. Desempleo de los jóvenes de menos de 25 años: 24%. Número total de desempleados: 4,5 millones.

(4) En favor de Sarkozy, se retiraron de la competición: Christine Boutin (Partido cristiano-demócrata), Hervé Morin (Nuevo Centro) y Frédéric Nihous (Caza, Pesca, Naturaleza y Tradiciones). Por idéntico motivo, el centrista Jean-Louis Borloo no presentó su candidatura. Y la eliminación de Dominique de Villepin y de Corinne Lepage tendrá también como consecuencia que la mayoría de sus electores apoyarán al presidente saliente.

(5) En las encuestas, los dos tercios de los votantes de Hollande declaran que lo hacen por “rechazo a Sarkozy”; únicamente un tercio dice que se adhiere a las ideas de Hollande.

(6) Léase, Ignacio Ramonet, “Una izquierda descarriada”, Le Monde diplomatique en español, junio de 2011.

(7) The Guardian, Londres, 14 de febrero de 2012.

(8) Léase, Ignacio Ramonet, “Nuevos protectorados”, Le Monde diplomatique en español, marzo de 2012.

(9) http://www.lhumaindabord2012.fr

Fuente original: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=e50f8d39-0ffc-41e7-9b6d-e64185587269

Escrito por Eduardo Aquevedo

9 abril, 2012 a 18:11

N. Chomsky: el objetivo de la educación, la des-educación…

con 11 comentarios

Noam Chomsky
Filosofia Costa-Rica
 
 
Noam Chomsky critica el actual sistema de enseñanza. Frente a la idea de que en nuestras escuelas se enseñan los valores democráticos, lo que realmente existe es un modelo colonial de enseñanza diseñado para formar profesores cuya dimensión intelectual quede devaluada y sea sustituida por un complejo de procedimientos y técnicas; un modelo que impide el pensamiento crítico e independiente, que no permite razonar sobre lo que se oculta tras las explicaciones y que, por ello mismo, fija estas explicaciones como las únicas posibles.
 
Transcripción realizada por Luis Rivas para Rebelión

El objetivo de la educación

Podemos preguntarnos cuál es el propósito de un Sistema Educativo y, por supuesto, hay marcadas diferencias en este tema. Hay la tradicional: una interpretación que proviene de la Ilustración, que sostiene que el objetivo más alto en la vida es investigar y crear, buscar la riqueza del pasado, tratar de interiorizar aquello que es significativo para uno, continuar la búsqueda para comprender más, a nuestra manera. Desde ese punto de vista, el propósito de la educación es mostrar a la gente cómo aprender por sí mismos. Es uno mismo el aprendiz que va a realizar logros durante la educación y, por lo tanto, depende de uno cuánto logremos dominar, adónde lleguemos, cómo usemos ese conocimiento, cómo logremos producir algo nuevo y excitante para nosotros mismos, y tal vez para otros.

Ese un concepto de educación. El otro concepto es, esencialmente, Adoctrinamiento; algunas personas tienen la idea de que, desde la infancia, los jóvenes tienen que ser colocados dentro de un marco de referencia en el que acatarán órdenes, aceptarán estructuras existentes sin cuestionar, etc. Y esto resulta, con frecuencia, bastante explícito. Por ejemplo: después del activismo de los años 60, había mucha preocupación en gran parte de la gente educada, porque los jóvenes se estaban volviendo demasiado libres e independientes, que el país se estaba llenando con demasiada democracia. Y de hecho hay un estudio importante que es llamado «La crisis de la democracia», que afirma que hay ciertas instituciones de los jóvenes -la frase es de ellos- que no están haciendo su trabajo adecuadamente; se refieren a escuelas, universidades, iglesias, que tienen que ser modificadas para que lleven a cabo, con más eficiencia, esa idea, que, de hecho, proviene de liberales internacionalistas, de gente altamente educada.

En efecto, desde esos tiempos se han tomado muchas medidas para tratar de orientar el sistema educativo hacia uno provisto de mayor control, más adoctrinamiento, más formación vocacional, con estudios tan costosos que endeudan a los estudiantes y los atrapan en una vida de conformismo.

Eso es exactamente lo contrario de lo que yo describo como una tradición proveniente de la Ilustración. Y hay una lucha constante entre estos dos enfoques, en las universidades y escuelas. En las escuelas ciertamente se les entrena o para pasar exámenes o bien para la investigación creativa, entendiendo esta ultima como dedicarse a intereses que son estimulados por los cursos en los que se profundiza por cuenta propia o en cooperación con otros. Esta lucha se extiende también al posgrado o a la investigación.

Son dos maneras ver el mundo. Cuando uno ve las instituciones de investigación, como esta en la que estamos [Nota de Transcripción: MIT], observa que a nivel de posgrado se sigue esencialmente la idea de la Ilustración. De hecho la Ciencia no podría progresar a menos que esté basada en la inculcación del impulso por el desafío, por el cuestionamiento de doctrinas o de la autoridad, a través de la búsqueda de alternativas o del uso de la imaginación, con el trabajo cooperativo que aquí, en esta institución, es constante. Y para verlo, solo se necesita caminar por los pasillos.

Esto es lo que, desde mi punto de vista, debe ser un sistema educativo desde la educación preescolar.

Pero hay estructuras poderosas en la sociedad que prefieren ver a la gente adoctrinada y formateada sin que hagan muchas preguntas, siendo obedientes, realizar la función que se les ha asignado y no tratar de sacudir los sistemas de poder y autoridad. Son opciones que tenemos que elegir

sin importar nuestra posición en el Sistema Educativo, como profesores, estudiantes, o gente externa que trata de ayudar a darle forma, en la manera que ellos creen que debe hacerse.

El impacto de la tecnología

Ha habido ciertamente un crecimiento muy sustancial en nuevas tecnologías: de comunicación, información (acceso e intercambio) o en la naturaleza de la cultura de la Sociedad. Pero debemos tener en cuenta que los cambios tecnológicos que están ocurriendo, a pesar de ser significativos, no tienen, ni de lejos, el mismo impacto que los avances tecnológicos de hace alrededor de un siglo. El cambio, si hablamos sólo de comunicación, de una máquina de escribir a una computadora o del teléfono al correo eléctronico es significativo, pero no se puede comparar con el cambio de barcos de vela al telégrafo: la reducción en eI tiempo de comunicación, por ejemplo entre Inglaterra y los Estados Unidos, fue extraordinaria comparada con los cambios que están ocurriendo ahora. Lo mismo ocurre con otros tipos de tecnología: algo tan sencillo como el agua corriente y el alcantarillado en las ciudades tuvo enormes consecuencias para la salud; mucho más que el descubrimiento de los antibióticos. Los cambios actuales son reales y significativos, pero debemos reconocer otros que ocurrieron y cuyos efectos fueron mucho más drásticos.

En cuanto a la tecnología en la educación, debe decirse que la tecnología es algo neutro. Es como un martillo: al martillo no le importa si lo usas para construir una casa o si un torturador lo usa para aplastarle el cráneo a alguien. El martillo puede hacer ambas cosas. Es lo mismo con la tecnología moderna. Por ejemplo: internet es extremadamente valiosa si se sabe lo que se está buscando; yo la uso todo el tiempo en mi investigación. Si se sabe lo que se está buscando, si se tiene una especie de marco de referencia, que nos dirige a temas particulares y nos permite dejar al margen muchos otros, entonces puede ser una herramienta muy valiosa. Por supuesto, uno debe estar siempre dispuesto a preguntarse si el marco de referencia es el correcto: tal vez algo que encontremos cuestionará la forma en que vemos las cosas. No se puede perseguir ningún tipo de investigación sin un marco de referencia relativamente claro que dirija la búsqueda y que ayude a seleccionar lo que es significativo y lo que no lo es, Io que hay de que dejar de lado, a lo que hay que darle seguimiento, lo que merece ser cuestionado o desarrollado.

No se puede esperar que alguien llegue a ser, por así decirlo, biólogo, nada más con darle acceso a la biblioteca de biología de la Universidad de Harvard y diciéndole: "léela". Eso no le sirve de nada, y el acceso a internet es lo mismo: si no se sabe lo que se está buscando, si no se tiene idea de lo que es relevante, dispuestos a cuestionarse esta idea, si no se tiene eso, explorar en internet es sólo tomar al azar hechos no verificables que no significan nada.

Entonces, detrás de cualquier uso significativo de la tecnología contemporánea, como internet, sistemas de comunicación, gráficos o lo que sea, a menos que detrás de ese uso haya un aparato conceptual bien dirigido, bien construído, es poco probable que este resulte útil, y hasta podría ser dañino. Si se toma un hecho incierto aquí y otro allá y alguien los refuerza, terminamos con un panorama que tiene algunas bases objetivas, pero nada que ver con la realidad. Hay que saber cómo evaluar e interpretar para entender.

Volviendo a la biología, la persona que gana el premio Nobel no es la que lee más artículos y toma más notas; es la persona que sabe qué buscar. Cultivar esa capacidad para buscar lo que es significativo y estar siempre dispuesto a cuestionar si estamos en el camino correcto, de eso es de lo que debe tratar la educación, ya sea usando computadores e internet o lápiz, papel y libros.

Costo o Inversión

La Educación es discutida en términos de si es una inversión que vale la pena, de si genera un gran capital humano que puede ser usado en el crecimento económico, y esa es una manera muy extraña, muy distorsionada, de cuestionarse el tema, opino. ¿Queremos tener una sociedad de individuos libres, creativos e independientes capaces de apreciar y aprender de los logros culturales del pasado y contribuir a ellos? ¿Queremos eso o queremos gente que aumente el PIB? No es necesariamente lo mismo.

Una educación como aquella de la que hablaban Bertrand Russell, John Dewey y otros, tiene un valor por sí misma. Independientemente del impacto que tenga en la sociedad tiene un valor, porque ayuda a crear seres humanos mejores. Después de todo a eso es a lo que debe servir un sistema educativo.

No obstante, si se quiere ver en términos de costo y beneficio, tomemos por ejemplo la nueva tecnología de la que hablábamos: ¿de dónde viene? Bueno, pues mucha de ella fue desarrollada exactamente donde estamos sentados [Nota de Transcripción: MIT]. En el piso de abajo había un gran laboratorio en los años 50, donde fui empleado de hecho, y donde había muchos científicos, ingenieros, gente con todo tipo de intereses, filósofos y otros, que desarrollaron el carácter básico y aún las herramientas básicas de la tecnología que es común hoy día. Las computadoras e internet estuvieron exclusivamente en el sector público durante décadas, financiadas en lugares como este, donde la gente exploraba nuevas posibilidades; muchas de ellas eran impensables y desconocidas en ese momento, algunas funcionaron, otras no, pero las que funcionaron fueron convertidas en herramientas que la gente puede usar.

Esa es la manera como el progreso científico tiene lugar. Es la manera en la que el progreso cultural tiene lugar, generalmente.

Los artistas clásicos, por ejemplo, son el producto de las habilidades tradicionales que se desarrollaron a lo largo del tiempo con maestros artistas, y a veces con su ayuda se crearon cosas maravillosas.

Todo eso no sale de la nada. Si no existe un sistema cultural y educativo activo, enfocado en la estimulación de la exploracion creativa, con independencia de pensamiento, con disposicion a cruzar fronteras para desafiar las creencias aceptadas… si no se tiene eso, no obtendremos la tecnología que lleva a obtener beneficios económicos. Beneficios, sin embargo, que no creo que sean el objetivo principal del enriquecimiento cultural y la educación.

Evaluación vs. Autonomía

Ha habido, en los últimos tiempos particularmente, una estructuración cada vez mayor de la educación, que comienza a temprana edad y contínúa luego, y que funciona a través de exámenes.

Pasar exámenes puede ser de alguna utilidad tanto para la persona que está pasando el examen -para comprobar cuánto sabe, lo que ha logrado, etc- como para que los instructores se den cuenta qué es lo que hay que cambiar, mejorar, en el desarrollo del curso. Pero más allá de eso no dicen mucho.

Lo sé por mi experiencia de años, he estado en comités de admisión a programas de posgrado avanzado, tal vez uno de los programas más avanzados del mundo, y sí, desde luego, ponemos atención a los resultados de exámenes, pero realmente no mucha. Una persona puede tener resultados magníficos en todos los exámenes y entender muy poco. Todos los que hemos pasado por escuelas, colegios, universidades, sabemos eso. Se puede estar inscrito en un curso que no nos interesa para el que existe el requerimiento de pasar un examen, y se estudia para el examen, se logra pasarlo con la mejor nota y, dos semanas más tarde, no nos acordamos de mucho. Estoy seguro que todos hemos tenido esa experiencia.

Los exámenes pueden ser una herramienta útil si contribuyen a los fines constructivos de la educación, pero si sólo se tratan de una serie de obstáculos que hay que superar pueden no tanto carecer de sentido como distraernos de lo que queremos hacer. De hecho veo esto frecuentemente cuando hablo con profesores: hace un par de semanas estaba yo hablando con un grupo que incluía profesores de escuela y había una profesora de 6º grado, es decir, con alumnos de 10 a 12 años, que vino a hablar conmigo luego y me dijo que en su clase una niña le contó que estaba realmente interesada en un tema: le pedía consejo para aprender más al respecto, pero la maestra se vio obligada a decirle que no podía hacer eso, porque la niña debía estudiar para un examen a nivel nacional que se acercaba y que eso iba a determinar su futuro; la profesora no lo dijo, pero también iba a determinar el de ella, es decir, eso influiría para que la contrataran de nuevo.

Ese sistema no es sino una preparación de los niños para pasar obstáculos, no para aprender, entender y explorar. Esa niña hubiera ganado mucho más si se le hubiera permitido explorar lo que le interesaba y tal vez no sacar una muy buena calificación en un examen de algo que no le interesaba.

Buenas calificaciones vienen por sí solas si el tema coincide con los intereses y preocupaciones del alumno. No digo que los exámenes deban eliminarse, pueden ser una herramienta educativa útil. Pero complementaria, algo que ayude a los estudiantes a mejorar por sí mismos, o para los instructores u otros que necesitemos saber acerca de lo que hacemos e indicarnos lo que debemos modificar.

Pasar exámenes no se puede ni comparar con buscar, investigar, dedicarse a temas que nos atraen y nos estimulan; esto último es mucho más práctico que pasar exámenes. Y, de hecho, si se nos da la oportunidad de este tipo de carrera educativa, el estudiante recordará lo que descubrió.

Un físico mundialmente famoso, aquí en el MIT daba, como muchos catedráticos, cursos a estudiantes nuevos. Un estudiante le preguntó qué temas se iban a cubrir durante el semestre y su respuesta fue: "No importa lo que se cubre, sino lo que se descubre". Y es correcto: la Enseñanza debe inspirar a los estudiantes a descubrir por sí mismos, a cuestionar cuando no estén de acuerdo, a buscar alternativas si creen que existen otas mejores, a revisar los grandes logros del pasado y aprenderlos porque les interesen.

Si la Enseñanza se hiciera así los estudiantes sacarían provecho de ello, y no sólo recordarían lo que estudiaron sino que lo utilizarían como una base para continuar aprendiendo por sí solos.

Una vez más: la educacion debe estar dirigida a ayudar a los estudiantes a que lleguen a un punto en que aprendan por sí mismos, porque eso es lo que van a hacer durante la vida, no sólo absorber información dada por alguien y repetirla.

I. Wallerstein: La educación superior bajo ataque…

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Immanuel Wallerstein
La Jornada
Durante mucho tiempo hubo sólo unas cuantas universidades en el mundo. El cuerpo estudiantil total en estas instituciones era muy reducido. Este pequeño grupo de estudiantes provenía en gran medida de las clases altas. Asistir a la universidad confería gran prestigio y reflejaba un gran privilegio.
El panorama comenzó a cambiar radicalmente después de 1945. El número de universidades comenzó a expandirse considerablemente, y el porcentaje de personas en el rango de edad que asistía a las universidades comenzó a crecer. Es más, esto no fue meramente una expansión en aquellos países que ya tenían universidades notables. En un gran número de países que no habían tenido instituciones o no tenían ninguna antes de 1945 se impulsó la educación universitaria. La educación superior se hizo mundial.

La presión para expandirse vino de arriba y de abajo. Desde arriba, los gobiernos sintieron una importante necesidad de contar con graduados universitarios que garantizaran su posibilidad de competir en las tecnologías más complejas requeridas en la explosiva expansión de la economía-mundo. Y desde abajo, grandes cantidades de los estratos medios y aun de los estratos más bajos de las poblaciones del mundo insistieron en que debían tener acceso a la educación superior para mejorar considerablemente sus perspectivas económicas y sociales.

La expansión de las universidades, que fue notable en tamaño, fue posible por la enorme expansión ascendente de la economía-mundo después de 1945, la más grande en la historia del moderno sistema-mundo. Hubo mucho dinero disponible para las universidades y estaban felices de poder utilizarlo.

Por supuesto, esto cambió en alguna medida los sistemas universitarios. Las universidades individuales se hicieron más grandes y comenzaron a perder la cualidad de intimidad que proporcionaban las estructuras más pequeñas. La composición de clase del cuerpo estudiantil, y luego la del profesorado, evolucionó. En muchos países la expansión no sólo significó una reducción en el monopolio de personas de los niveles más altos, como estudiantes, profesores y administradores, sino que con frecuencia significó que los grupos minoritarios y las mujeres comenzaran a tener un acceso más vasto, que antes se les había negado total o, por lo menos, parcialmente.

Este retrato rosa comenzó a tener dificultades alrededor de la década de 1970. Por un lado, la economía-mundo entró en un prolongado estancamiento. Y poco a poco, la cantidad de dinero que recibían las universidades, en gran proporción de los estados, comenzó a disminuir. Al mismo tiempo, los costos de la educación universitaria comenzaron a crecer, y las presiones de abajo para que la expansión fuera continua crecieron con mayor fuerza aún. Desde entonces la historia es la de dos curvas que van en direcciones opuestas –menos dinero y mayores gastos.

Para el momento en que arribamos al siglo 21, esta situación se tornó dificultosa. ¿Cómo se las arreglaban las universidades? Una forma importante fue lo que ha llegado a llamarse privatización. Casi todas las universidades anteriores a 1945, e incluso antes de 1970, eran instituciones del Estado. La única excepción significativa era Estados Unidos, que contaba con un gran número de instituciones no estatales, la mayoría de las cuales evolucionaron a partir de instituciones de base religiosa. Pero aun en estas instituciones privadas estadunidenses, las universidades se manejaban con estructuras no lucrativas.

Lo que la privatización comenzó a significar por todo el mundo fueron varias cosas: una, comenzó a haber instituciones de educación superior que se establecieron como negocios con fines de lucro; dos, las instituciones públicas comenzaron a buscar y a obtener dinero de donantes corporativos, que comenzaron a entrometerse en la gobernanza interna de las universidades; y tres, las universidades comenzaron a buscar patentes para los trabajos en que los investigadores de la universidad habían descubierto o inventado algo, y como tal entraron a ser operadores en la economía, es decir, se volvieron parte del negocio.

En una situación en que el dinero era escaso, o al menos parecía escaso, las universidades comenzaron a transformarse a sí mismas en instituciones parecidas a negocios. Esto puede entenderse en dos formas importantes: los más altos puestos administrativos en las universidades y sus facultades, que tradicionalmente ocupaban los académicos, comenzaron a ser ocupados por personas cuya formación era la administración y no la vida universitaria y aunque ellos conseguían el dinero, también comenzaron a fijar los criterios para asignarlo.

Comenzó a haber evaluaciones de universidades completas y de departamentos dentro de las universidades en términos de sus productos, en relación con el dinero invertido. Esto podía medirse en cuántos estudiantes deseaban emprender estudios particulares, o en qué tan reconocida era la producción de investigación de ciertas universidades o departamentos. La vida intelectual comenzó a ser juzgada con criterios seudomercantiles. Aun el reclutamiento de los estudiantes se midió en términos de cuánto dinero entraba mediante los métodos alternos de reclutamiento.

Por si esto fuera poco, las universidades comenzaron a sufrir los ataques de una corriente de extrema derecha antintelectual que veía las universidades como instituciones laicas y anti-religiosas. La universidad como institución crítica –crítica de los grupos dominantes y de las ideologías dominantes– siempre ha enfrentado la renuencia y la represión de los estados y las elites. Pero sus poderes de supervivencia siempre estuvieron basados en su relativa autonomía financiera basada en el costo real de operación. Esto era la universidad de ayer, no la de hoy ni la de mañana.

Uno puede describir esto simplemente como otro ejemplo más del caos global en el que estamos viviendo. Excepto que se suponía que las universidades jugaran el papel de ser un locus importante (por supuesto no el único) de análisis de las realidades de nuestro sistema-mundo. Son estos análisis los que pueden hacer posible navegar en la caótica transición hacia un nuevo orden mundial, que esperamos sea mejor. Al momento, los disturbios al interior parecen no ser más fáciles de resolver que los disturbios en la economía-mundo. Y se le presta mucho menos atención.

Fuente: www.jornada.unam.mx/2012/03/10/index.php?section=opinion&article=022a1mun

Traducción: Ramón Vera Herrera

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