Archivo para abril 2011
Sobre el peligro de un terremoto asesino en el archipiélago japonés
| Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández |

Las centrales de energía nuclear del Japón envejecen a toda velocidad, al igual que sucede con lo cibernético, manteniéndoselas en funcionamiento mediante la sustitución continua de sus piezas. Y ahora que Japón ha entrado en un período de actividad sísmica y que en cualquier momento podría sobrevenir un accidente grave, la gente vive en estado de constante ansiedad.
Los sismólogos y los geólogos están de acuerdo en que, tras cincuenta años de inactividad sísmica, a partir del terremoto de Hanshin-Awaji de 1995 (terremoto que se produjo al sur de la Prefectura de Hyogo), el país ha entrado en un período de actividad sísmica. En 2004, el terremoto Chuetsu golpeó la Prefectura de Niigata, ocasionando daños en el pueblo de Yamakoshi. Tres años después, en 2007, un terremoto que se produjo en el fondo del mar cerca de la costa de Chuetsu dañó gravemente los reactores nucleares de Kashiwazaki-Kariwa. En 2008, tuvo lugar otro terremoto en las Prefecturas de Iwate y Miyagi, haciendo que toda una montaña despareciera por completo. Después, el terremoto de la Bahía de Suruga puso en estado de emergencia la planta nuclear de Hamaoka. Y ahora, el 11 de marzo pasado, sufrimos el terremoto que se produjo en el fondo del mar cerca de la costa noreste. Y se teme que el período de actividad sísmica continúe durante décadas. Desde la perspectiva de la sismología, un espacio de diez o quince años no es más que un momento en el tiempo.
Debido a que la Placa del Pacífico, la mayor de las placas que envuelven la tierra, está en movimiento, predije que habrían fuertes terremotos por todo el mundo.
Como me temía, tras el terremoto de la bahía de Suruga de agosto de 2009, que se produjo en forma de triple choque, le siguieron en septiembre y octubre los terremotos de Samoa, Sumatra y Vanuatu, de magnitudes de ente 7,6 y 8,2. Eso significa de tres a once veces la fuerza del terremoto de la Prefectura del Sur de Hyogo.
Todos estos seísmos se produjeron alrededor de la Placa del Pacífico como centro, y cada uno de ellos tuvo lugar en los límites de esa placa o de una placa bajo su influencia. Después, al año siguiente, en enero de 2010, sobrevino el terremoto de Haití, en el límite de la Placa del Caribe, impulsado por las Placas del Pacífico y Cocos; a continuación, en febrero, se produjo el inmenso terremoto marino de magnitud 8,8 cerca de las costas de Chile. Estuve rezando para que estas series de terremotos a escala mundial se acabaran, pero el movimiento de la Placa del Pacífico no daba muestras de detenerse y así llegamos al terremoto del pasado 11 de marzo en el noreste de Japón y a la posterior fusión del reactor nuclear de Fukushima.
Hay grandes fallas sísmicas capaces de producir terremotos de magnitud 7 u 8 cercanas a cada una de las plantas nucleares de Japón, incluida la planta de reprocesamiento de Rokkasho. Es imposible imaginar que una planta nuclear no resulte dañada con un terremoto de magnitud 8.
Un caso representativo en sí mismo es la Planta de Reprocesamiento de Rokkasho, donde quedó claro que la falla existente bajo el mar cercano se extiende también hacia el interior de la tierra. La planta de Rokkasho, donde se recogen los deshechos nucleares (cenizas muertas) de todas las plantas nucleares de Japón, está ubicada en una zona terrestre bajo la que se encuentran las Placas del Pacífico y la Placa de América del Norte. Es decir, que la placa que más peligros presenta para la planta de Rokkasho está precisamente ahora en movimiento en las profundidades de Japón.
La planta de Rokkasho se construyó en sus orígenes con un factor muy bajo de resistencia a los terremotos, 375 gal [*]. Actualmente, ese factor de resistencia se ha aumentado a sólo 450 gal, a pesar del hecho de que los recientes terremotos en Japón, que han registrado más de 2.000 gal, se han ido sucediendo uno tras otro. Peor aún, la Península de Shimokita es una formación geológica extremadamente frágil que estaba en el fondo del mar en fechas tan recientes como cuando apareció el mar en el período Jomon (Transgresión Flandriense) hace 5.000 años; si allí llegara a producirse un terremoto, quedaría completamente destruida.
La Planta de Reprocesamiento de Rokkasho es donde se recoge el combustible nuclear consumido en todas las plantas nucleares de Japón, que después se vuelve a procesar para separar el plutonio, el uranio y los residuos líquidos restantes altamente radioactivos. En resumen, es la fábrica más peligrosa del mundo.
En la planta de Rokkasho hay ahora almacenados 240 metros cúbicos de residuos líquidos radioactivos. Un fallo en el tratamiento de tales residuos podría provocar una catástrofe nuclear que superaría a la fusión de un reactor nuclear. Esos residuos líquidos generan continuamente calor, por lo que deben ser constantemente enfriados. Pero si un terremoto llegara a dañar las tuberías de refrigeración o se cortara la electricidad, el líquido empezaría a hervir. Según un análisis elaborado por la industria nuclear alemana, una explosión en estas instalaciones afectaría a las personas que se encontraran en un radio de cien kilómetros a partir la planta con una radiación entre 10 a 100 veces superior al nivel letal, lo que indefectiblemente significa muerte instantánea.
El 7 de abril, sólo un mes después del terremoto del 11 de marzo del noreste de Japón, se produjo una réplica de gran magnitud. La electricidad se cortó en la Planta de Reprocesamiento de Rokkasho. Los generadores de emergencia consiguieron apenas enfriar la piscina que contiene el combustible nuclear y los residuos líquidos radioactivos, lo que significa que Japón estuvo al borde de la destrucción. Pero los medios de comunicación japoneses, como es habitual y prácticamente en su totalidad, decidieron hacer mutis por el foro.
Nota de la traductora:
[*] El gal, o galileo, es una unidad que se utiliza para medir los picos de aceleración terrestre durante los terremotos. A diferencia de las escalas que miden la intensidad general de un terremoto, mide el movimiento terrestre en lugares concretos.
(Douglas Lummis tradujo este artículo del japonés al inglés. Lummis es científico político, vive en Okinawa y es autor de “Radical Democracy”. Se puede contactar con él en: ideaspeddler@gmail.com)
Hirose Takashi ha escrito muchos libros, la mayoría sobre la industria de la energía nuclear y el complejo militar-industrial. Posiblemente, su libro más famoso sea “Nuclear Power Plants”, en el que lleva la lógica de los promotores de la energía nuclear a una conclusión racional: “Si estáis tan convencidos de que las centrales nucleares son seguras, ¿por qué no las construís en el centro de la ciudad en vez de a cientos de kilómetros perdiendo así la mitad de la electricidad en los cables?
Fuente: http://www.counterpunch.org/takashi04252011.html
Los contornos del orden global
Tom Dispatch
| Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens |

Introducción del editor de Tom Dispatch
Bases militares “R”-US. Así parece. Después de la invasión de 2003, el Pentágono comenzó rápidamente a construir una serie de bases monstruosas en Iraq ocupado, del tamaño de pequeñas ciudades estadounidenses y con la mayoría de las comodidades que existen en ellas. Se hicieron para una guarnición prevista de entre 30.000 y 40.000 soldados estadounidenses que los altos funcionarios del gobierno de Bush esperaban que podrían quedarse en ese país para una eternidad armada. Al final, se construyeron cientos de bases. (Y ahora, cientos de ellas se han cerrado o se han entregado a los iraquíes y en algunos casos se han saqueado). Con el presente contingente estadounidense de unos 47.000 menos (sin contar a los mercenarios), los responsables estadounidenses están prácticamente rogando a un gobierno iraquí que se acerca cada vez más a los iraníes para que permita que algunas fuerzas estadounidenses puedan permanecer en unas pocas bases gigantes más allá de la fecha oficial de retirada de finales de 2011.
Mientras tanto, después de 2003, EE.UU. se lanzó desenfrenadamente a construir (o expandir) bases en el Golfo Pérsico, reforzando y ampliando instalaciones en Kuwait, Qatar, Omán, los Emiratos Árabes Unidos, y Bahréin, “hogar” de la Quinta Flota de EE.UU. En ese reino insular, el gobierno de Obama, que predica “democracia” en otros sitios, se ha visto frente a una feroz campaña bahreiní-saudí de represión con un movimiento mayoritario chií por la libertad. Mientras tanto, para que no lo superaran, el Departamento de Estado decidió construir un moderno zigurat en Iraq y por ello supervisó la construcción de la mayor “embajada” del mundo en Bagdad, una ciudadela con puesto de comando que debe albergar a miles de “diplomáticos” y a sus protectores armados. Ahora está construyendo una instalación similar en Islamabad, Pakistán, mientras expande una tercera en Kabul, Afganistán.
En los hechos, en los años después de la invasión de Afganistán, como Nick Turse informó en este sitio, se lanzó a una verdadera juerga de construcción de bases en ese país, en el que construyó por los menos 400, desde micro-puestos avanzados a monstruos como las bases aéreas Bagram y Kandahar, completas, con gimnasios, supermercados, cibercafés y negocios de comida chatarra. Ahora, en el décimo año de una guerra desastrosa, es obvio que el gobierno de Obama negocia frenéticamente para conseguir que por lo menos algunas de ellas sean permanentemente nuestras después de la tan pregonada partida de las tropas de “combate” estadounidenses en 2014. Como en Iraq, los responsables estadounidenses evitan cuidadosamente la palabra “permanente”. (En 2003, el Pentágono llamó “campos duraderos” a las bases iraquíes, y en febrero de este año la secretaria de Estado Hillary Clinton presentó la siguiente descripción de la situación afgana: “De ninguna manera debe malentenderse nuestro compromiso duradero como el deseo de EE.UU. o de nuestros aliados de ocupar Afganistán contra la voluntad de su pueblo… No buscamos ninguna base militar permanente de EE.UU. en su país”).
Y sin embargo, a pesar de todas las bases construidas en el Gran Medio Oriente y todo el poder de fuego que tienen, EE.UU. se ha visto, de una manera bastante embarazosa, frente a una región que se escapa cada vez más rápido a su control. Tal vez, al recordar nuestros complejos de bases igualmente gigantescos en Vietnam –las pirámides de su época– y su suerte después de la guerra, los funcionarios estadounidenses simplemente decidieron evitar la palabra “permanente” como precaución razonable contra la realidad. Después de todo, ¿qué es permanente? Nosotros no. Considerad, por ejemplo los comentarios del notable Noam Chomsky, autor de Hopes and Prospects, en una adaptación posterior de una reciente conferencia en Amsterdam sobre el tema de lo que en este mundo es demasiado grande para caer. Tom
¿Es el mundo demasiado grande para caer?
Los contornos del orden global
Noam Chomsky
Los levantamientos por la democracia en el mundo árabe han sido demostraciones espectaculares de valor, dedicación y compromiso de fuerzas populares que coincidieron, fortuitamente, con un notable levantamiento de decenas de miles de personas en apoyo a los trabajadores y la democracia en Madison, Wisconsin y otras ciudades de EE.UU. Si las trayectorias de protestas en El Cairo y Madison se cruzaron, sin embargo, iban dirigidas en direcciones opuestas: en El Cairo hacia el logro de derechos elementales negados por la dictadura, en Madison hacia la defensa de derechos que se lograron después de largas y duras luchas y que ahora sufren un duro ataque.
Cada una es un microcosmo de tendencias en la sociedad global, que siguió cursos diversos. Es seguro que lo que está ocurriendo tendrá consecuencias trascendentales tanto en el corazón industrial decadente del país más rico y poderoso de la historia del mundo, y en lo que el presidente Dwight Eisenhower llamó “el área más estupenda de poder estratégico del mundo”, “una fuente estupenda de poder estratégico” y “probablemente el premio económico más rico en el campo de la inversión extranjera”, en boca del Departamento de Estado en los años cuarenta, un premio que EE.UU. quería conservar para sí y para sus aliados en el Nuevo Orden Mundial que se revelaba en esos días.
A pesar de todos los cambios ocurridos desde entonces, hay muchos motivos para suponer que los responsables políticos de la actualidad se adhieren básicamente a la opinión del influyente consejero del presidente Franklin Delano Roosevelt, A. A. Berle, de que el control de las incomparables reservas de energía de Medio Oriente producirían un “control sustancial del mundo”. Y respectivamente, esa pérdida de control amenazaría el proyecto de dominación mundial que fue claramente articulado durante la Segunda Guerra Mundial y que se ha mantenido frente a los principales cambios en el orden mundial desde entonces.
Desde el inicio de la guerra, en 1939, Washington previó que terminaría con EE.UU. en una posición de abrumador poder. Funcionarios de alto nivel del Departamento de Estado y especialistas en política exterior se reunieron durante los años de la guerra para preparar planes para el mundo de posguerra. Delinearon una “Gran Área” que sería dominada por EE.UU., incluyendo el hemisferio occidental, Lejano Oriente, y el antiguo imperio británico, con sus recursos energéticos de Medio Oriente. Cuando Rusia comenzó a aplastar a los ejércitos nazis después de Stalingrado, los objetivos de la Gran Área se ampliaron a una parte tan grande de Eurasia como fuera posible, por lo menos su centro económico en Europa Occidental. Dentro del Gran Área, EE.UU. mantendría un “poder incuestionable”, con “supremacía militar y económica”, mientras aseguraba las “limitaciones de cualquier ejercicio de sobeanía” de Estados que pudieran interferir en sus designios globales. Los cuidadosos planes de los tiempos de guerra se implementaron pronto.
Siempre se reconoció que Europa podría preferir un camino independiente. En parte la OTAN tuvo el propósito de contrarrestar esa amenaza. En cuando desapareció el pretexto oficial de la existencia de la OTAN en 1989, ésta fue expandida hacia el este en violación de compromisos verbales con el líder soviético Mijail Gorbachov. Desde entonces se ha convertido en una fuerza de intervención de largo alcance dirigida por EE.UU., aclarado por el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, quien informó en una conferencia de la OTAN de que “las tropas de la OTAN tienen que proteger conductos que transportan petróleo y gas dirigido hacia Occidente”, y más generalmente proteger rutas marítimas utilizadas por buques cisterna y otra “infraestructura crucial” del sistema energético.
Las doctrinas de Gran Área permiten claramente intervenciones militares a voluntad. La conclusión fue claramente articulada por el gobierno de Clinton, que declaró que EE.UU. tiene derecho a utilizar la fuerza militar para asegurar “el acceso libre a mercados clave, suministros de energía, y recursos estratégicos”, y tiene que mantener inmensas fuerzas militares “en posiciones avanzadas” en Europa y Asia “con el fin de conformar las opiniones de la gente sobre nosotros” y “conformar eventos que afectarán nuestra subsistencia y nuestra seguridad”.
Los mismos principios rigieron en la invasión de Iraq. Cuando el fracaso de EE.UU. para imponer su voluntad fue innegable, ya no fue posible ocultar los verdaderos objetivos de la invasión detrás de hermosa retórica. En noviembre de 2007, la Casa Blanca publicó una Declaración de Principios exigiendo que las fuerzas de EE.UU. permanecieran indefinidamente en Iraq y comprometiendo a Iraq a privilegiar a los inversionistas estadounidenses. Dos meses después, el presidente Bush informó al Congreso de que rechazaría la legislación que pudiera limitar el estacionamiento permanente de fuerzas armadas de EE.UU. o “el control de EE.UU. de los recursos petrolíferos de Iraq”, demandas que EE.UU. tuvo que abandonar pronto frente a la resistencia iraquí.
En Túnez y Egipto los recientes levantamientos han logrado victorias impresionantes, pero como informó la Fundación Carnegie, aunque han cambiado, los regímenes subsisten: “Un cambio en las elites gobernantes y del sistema de gobierno sigue siendo un objetivo distante”. El informe discute los obstáculos interiores para la democracia, pero ignora los exteriores, que siempre han sigo significativos.
Es seguro que EE.UU. y sus aliados occidentales harán todo lo que puedan para impedir una auténtica democracia en el mundo árabe. Para comprender el motivo basta con considerar los estudios de la opinión árabe realizados por agencias de sondeo de EE.UU. Aunque apenas se ha informado al respecto, son ciertamente conocidos por los planificadores. Revelan que en su abrumadora mayoría, los árabes consideran a EE.UU. e Israel como las mayores amenazas que enfrentan: EE.UU. es considerado de esa manera por un 90% de los egipcios, en la región generalmente por más de un 75%. Algunos árabes consideran que Irán es una amenaza: un 10%. La oposición a la política de EE.UU. es tan fuerte que una mayoría cree que la seguridad mejoraría si Irán tuviera armas nucleares, en Egipto, un 80%. Otras cifras son similares. Si la opinión pública influenciara la política, no sólo EE.UU. no controlaría la región, sino que sería expulsado de ella, debilitando los principios fundamentales de dominación global.
La mano invisible del poder
El apoyo a la democracia cae dentro de la competencia de ideólogos y propagandistas. En el mundo real, la aversión hacia la democracia de la elite es la norma. La evidencia de que la democracia sólo se apoya mientras contribuye a objetivos sociales y económicas es abrumadora, una conclusión aceptada renuentemente por los eruditos más serios.
El desdén de la elite por la democracia se reveló drásticamente en la reacción a las revelaciones de WikiLeaks. Las que recibieron más atención, con eufóricos comentarios, fueron los cables que informaron sobre el apoyo de los árabes a la posición de EE.UU. con respecto a Irán. Se referían a los dictadores en el poder. No se mencionaban las actitudes del público. El principio guía fue articulado claramente por el especialista de la Fundación Carnegie Medio Oriente Marwan Muasher, ex alto funcionario del gobierno jordano: “No hay nada malo, todo está bajo control”. En pocas palabras, si los dictadores nos apoyan, ¿qué otra cosa podría importar?
La doctrina Muasher es racional y venerable. Para mencionar un solo caso que es muy relevante en la actualidad, en una discusión interna en 1958, el presidente Eisenhower expresó preocupación por “la campaña de odio” contra nosotros en el mundo árabe, no por los gobiernos, sino por el pueblo. El Consejo Nacional de Seguridad (NSC) explicó que existe una percepción en el mundo árabe de que EE.UU. apoya dictaduras y bloquea la democracia y el desarrollo para asegurar el control de los recursos de la región. Además, la percepción es bastante exacta, concluyó el NSC, y es lo que deberíamos hacer: basarnos en la doctrina Muasher. Estudios del Pentágono realizados después del 11-S confirmaron que lo mismo sigue siendo válido.
Es normal que los vencedores tiren la historia al cubo de la basura y que las víctimas la tomen en serio. Tal vez puedan ser útiles algunas breves observaciones sobre este importante tema. Ésta no es la primera ocasión en la cual Egipto y EE.UU. enfrentan problemas semejantes y se mueven en direcciones opuestas. Lo mismo fue válido a principios del Siglo XIX.
Historiadores económicos han argumentado que Egipto estaba bien colocado para emprender un rápido desarrollo económico al mismo tiempo que EE.UU. Ambos países tenían una rica agricultura, incluido el algodón, base de la temprana revolución industrial, aunque, a diferencia de Egipto, EE.UU. tuvo que desarrollar la producción de algodón y una fuerza laboral mediante la conquista, el exterminio y la esclavitud, con consecuencias que ahora mismo son evidentes en las reservas para los sobrevivientes y las prisiones que se han expandido rápidamente desde los años de Reagan para albergar a la población superflua desechada por la desindustrialización.
Una diferencia fundamental fue que EE.UU. había logrado la independencia y por ello estaba libre para ignorar las prescripciones de la teoría económica, suministrada entones por Adam Smith en términos bastante similares a los que predican actualmente a las sociedades en desarrollo. Smith instó a las colonias liberadas a producir productos primarios para la exportación y a importar manufacturas británicas superiores, y ciertamente a no intentar el monopolio de bienes cruciales, sobre todo algodón. Cualquier otro camino, advirtió Smith, “retardaría en lugar de acelerar el aumento en el valor de su producción anual y obstruiría en lugar de promover el progreso de su país hacia la verdadera riqueza y grandeza”.
Después de lograr su independencia, las colonias pudieron ignorar su consejo y seguir el camino de Inglaterra en el desarrollo guiado por el Estado independiente, con altos aranceles para proteger la industria contra exportaciones británicas, primero textiles, después acero y otros, y para adoptar otros muchos instrumentos con el fin de acelerar el desarrollo industrial. La república independiente también buscó la obtención de un monopolio del algodón para “colocar a todas las demás naciones a nuestros pies”, particularmente al enemigo británico, como anunciaron los presidentes jacksonianos mientras conquistaban Texas y la mitad de México.
Un camino comparable en Egipto fue bloqueado por el poder británico. Lord Palmerston declaró que “ninguna idea de ecuanimidad [hacia Egipto] debería ser un obstáculo para intereses tan grandes y superiores” de Gran Bretaña como la preservación de su hegemonía económica y política, expresando su “odio” hacia el “ignorante bárbaro” Muhammed Ali quien se atrevió a buscar un camino independiente, y el despliegue de la flota y el poder financiero de Gran Bretaña para terminar con la búsqueda de independencia y de desarrollo económico de Egipto.
Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando EE.UU. desplazó a Gran Bretaña como el "hegemón" global, Washington adoptó la misma posición, dejando claro que EE.UU. no suministraría ayuda a Egipto a menos que se adhiriera a las reglas estándar para los débiles, que EE.UU. siguió violando, imponiendo altos aranceles para excluir el algodón egipcio y causando una debilitadora escasez de dólares. La interpretación usual de los principios del mercado.
No es muy sorprendente que la “campaña de odio” contra EE.UU. que preocupó a Eisenhower se haya basado en el reconocimiento de que EE.UU. apoya a los dictadores y bloquea la democracia y el desarrollo, tal como lo hacen sus aliados.
En defensa de Adam Smith, habría que agregar que reconoció lo que pasaría si Gran Bretaña seguía las reglas de la economía sensata, llamada ahora “neoliberalismo”. Advirtió de que si los fabricantes, comerciantes, e inversionistas británicos se volvían hacia el extranjero, podrían beneficiarse pero que Inglaterra sufriría. Pero pensó que se guiarían por un sesgo nacional, de manera que una mano invisible ahorraría a Inglaterra los estragos de la racionalidad económica.
Es difícil dejar de ver el pasaje. Es la única aparición de la famosa frase “mano invisible” en La Riqueza de las Naciones. El otro importante fundador de la economía clásica, David Ricardo, sacó conclusiones semejantes, esperando que la inclinación por el interior llevaría a las personas acaudaladas a “estar satisfechas con la baja tasa de beneficios en su propio país, en lugar de buscar un empleo más ventajoso de su riqueza en países foráneos”, sentimientos que, agregó, “lamentaría que se debilitaran”. Dejando de lado sus predicciones, los instintos de los economistas clásicos eran sanos.
Las “amenazas” china e iraní
El levantamiento por la democracia en el mundo árabe se compara a veces con Europa Oriental en 1989, pero sobre la base de motivos dudosos. En 1989, el levantamiento por la democracia fue tolerado por los rusos y apoyado por las potencias occidentales siguiendo doctrinas estándar: se ajustaba claramente a objetivos económicos y estratégicos, y por lo tanto era un logro noble, muy honorado, a diferencia de las luchas al mismo tiempo “por defender los derechos humanos fundamentales” en Centroamérica, en palabras del asesinado arzobispo de El Salvador, uno de los cientos de miles de víctimas de fuerzas militares armadas y entrenadas por Washington. No hubo ningún Gorbachov en Occidente durante todos esos horrendos años, y no hay ninguno ahora. Y el poder occidental sigue siendo hostil a la democracia en el mundo árabe por buenas razones.
Las doctrinas del Gran Área siguen aplicándose a crisis y confrontaciones contemporáneas. En los círculos que toman las decisiones políticas y en el comentario político occidental, la amenaza iraní se considera la que plantea el mayor peligro para el orden mundial y por lo tanto debe ser el enfoque primordial de la política exterior de EE.UU., y Europa sigue el rastro cortésmente.
¿Cuál es exactamente la amenaza iraní? Una respuesta fidedigna es suministrada por el Pentágono y los servicios de inteligencia de EE.UU. Informando el año pasado sobre la seguridad global, aclaran que la amenaza no es militar. Los gastos militares de Irán son “relativamente bajos en comparación con el resto de la región”, concluyen. Su doctrina militar es “estrictamente defensiva, diseñada para desacelerar una invasión e imponer una solución diplomática a las hostilidades”. Irán tiene “una capacidad limitada de proyectar fuerzas más allá de sus fronteras”. Con respecto a la opción nuclear: “El programa nuclear de Irán y su disposición a mantener abierta la posibilidad de desarrollar armas nucleares es parte central de su estrategia de disuasión”. Todo citas.
El brutal régimen clerical es indudablemente una amenaza para su propio pueblo, aunque difícilmente supera a los aliados de EE.UU. en ese terreno. Pero la amenaza yace en otra parte, y es ciertamente de mal agüero. Un elemento es la capacidad de disuasión de Irán, un ejercicio ilegítimo de soberanía que podría interferir con la libertad de acción de EE.UU. en la región. Salta a la vista por qué Irán buscaría una capacidad disuasiva; una mirada a las bases militares y las fuerzas nucleares de la región basta para explicarlo.
Hace siete años, el historiador militar israelí Martin van Creveld escribió que “El mundo ha presenciado cómo EE.UU. atacó Iraq sin motivos, como se comrpobó. Si los iraníes no intentara producir armas nucleares, estarían locos”, en especial cuando están bajo una amenaza constante de ataque en violación de la Carta de la ONU. Queda por ver si lo están haciendo, pero tal vez sea así.
Pero la amenaza de Irán va más allá de la disuasión. También trata de expandir su influencia a los países vecinos, destacan el Pentágono y los servicios de inteligencia de EE.UU., y “desestabilizar” de esta manera la región (en términos técnicos del discurso de política exterior). La invasión y ocupación militar de los vecinos de Irán es “estabilización”. Los esfuerzos de Irán por extender su influencia a ellos es “desestabilización”, por lo tanto son evidentemente ilegítimos.
Semejante costumbre es rutinaria. Por lo tanto el destacado analista de política exterior James Chace, utilizó correctamente el término “estabilidad” en su sentido técnico cuando explicó que a fin de lograr “estabilidad” en Chile fue necesario “desestabilizar” el país (derrocando al gobierno elegido de Salvador Allende e instalando la dictadura del general Augusto Pinochet). Es igualmente interesante explorar otras preocupaciones sobre Irán, pero tal vez esto baste para revelar los principios guía y su estatus en la cultura imperial. Como subrayaron los planificadores de Franklin Delano Roosevelt en el alba del sistema mundial contemporáneo, EE.UU. no puede tolerar “ningún ejercicio de soberanía” que interfiera en sus designios globales.
EE.UU. y Europa están unidos en el castigo a Irán por su amenaza a la estabilidad, pero es útil recordar cuán aislados están. Los países no alineados han apoyado vigorosamente el derecho de Irán a enriquecer uranio. En la región, la opinión pública árabe incluso favorece vigorosamente las armas nucleares iraníes. La principal potencia regional, Turquía votó contra la última moción de sanciones iniciada por EE.UU. en el Consejo de Seguridad, junto con Brasil, el país más admirado en el Sur. Su desobediencia condujo a una fuerte censura, no por primera vez: Turquía había sido amargamente condenada en 2003, cuando el gobierno siguió la voluntad de un 95% de la población y se negó a participar en la invasión de Iraq, demostrando así su débil comprensión de la democracia al estilo occidental.
Después de su fechoría en el Consejo de Seguridad el año pasado, Turquía recibió la advertencia del máximo diplomático de Obama para asuntos europeos, Philip Gordon, de que debe “demostrar su compromiso de cooperación con Occidente”. Un experto en el Consejo de Relaciones Exteriores preguntó: “¿Cómo mantener a raya a los turcos?” siguiendo órdenes como buenos demócratas. Lula de Brasil fue amonestado por un titular del New York Times diciendo que su esfuerzo junto a Turquía para dar una solución al problema del enriquecimiento de uranio fuera del marco del poder de EE.UU. era una “Mancha en el legado del líder brasileño”. En breve, haz lo que te decimos, o ya verás.
Un aspecto colateral, efectivamente suprimido, es que el acuerdo Irán-Turquía-Brasil fue aprobado por adelantado por Obama, presumiblemente en la suposición de que fracasaría, suministrando un arma ideológica contra Irán. Cuando tuvo éxito, la aprobación se convirtió en censura, y Washington impuso en el Consejo de Seguridad una resolución tan débil que China la aprobó sin problemas y ahora recibe una reprimenda por ajustarse a la letra de la resolución pero no a las directivas unilaterales de Washington, por ejemplo, en la nueva edición de Foreign Affairs.
Aunque EE.UU. puede tolerar la desobediencia turca, aunque con consternación, cuesta más ignorar a China. La prensa advierte de que “inversionistas y comerciantes chinos llenan ahora un vacío en Irán mientras empresas de muchos otros países, especialmente de Europa, se retiran”, y en particular, está expandiendo su papel dominante en las industrias energéticas de Irán. Washington reacciona con un toque de desesperación. El Departamento de Estado advirtió a China de que si quiere que la acepten en la comunidad internacional –un término técnico que se refiere a EE.UU. y a quienquiera esté de acuerdo con este último– no debe “eludir y evadir responsabilidades internacionales [que] son obvias”: es decir, que siga órdenes de EE.UU. No es probable que China se siemta impresionada.
Hay mucha preocupación por la creciente amenaza militar china. Un reciente estudio del Pentágono advirtió de que el presupuesto militar de China se acerca a “un quinto de lo que el Pentágono gastó para operar y realizar las guerras de Iraq y Afganistán”, una fracción del presupuesto militar de EE.UU., por supuesto. La expansión de las fuerzas militares chinas podría “imposibilitar la capacidad de barcos de guerra estadounidenses de operar en aguas internacionales frente a su costa”, agregó el New York Times.
O sea frente a la costa de China; falta solamente que propongan que EE.UU. elimine fuerzas militares que impidan el acceso al Caribe a los barcos de guerra chinos. La falta de entendimiento de China de las reglas de civilidad internacional es ilustrada además por sus objeciones a los planes de que el ultramoderno portaaviones a propulsión nuclear George Washington se una a ejercicios navales a pocos kilómetros frente a la costa de China, con una supuesta capacidad para atacar Pekín.
Al contrario, Occidente comprende que EE.UU. emprende todas esas operaciones para defender la estabilidad y su propia seguridad. El liberal New Republic expresa su preocupación porque “China envió diez barcos de guerra por aguas internacionales frente a la isla japonesa de Okinawa”. Evidentemente es una provocación, a diferencia del hecho, no mencionado, de que Washington ha convertido esa isla en una importante base militar a pesar de las vehementes protestas de sus habitantes. No es una provocación, sobre la base del principio estándar de que somos dueños del mundo.
Dejando de lado la profundamente arraigada doctrina imperial, hay buenos motivos para que los vecinos de China estén preocupados por su creciente poder militar y comercial. Y aunque la opinión árabe apoya un programa iraní de armas nucleares, ciertamente no deberíamos hacerlo. La literatura de política exterior está repleta de propuestas sobre cómo contrarrestar la amenaza. Pocas veces mencionan una manera obvia: trabajar para establecer una zona libre de armas nucleares en la región (NWFZ). El tema se presentó (de nuevo) en la conferencia del Tratado de No Proliferación (TNP) en la sede de las Naciones Unidas en mayo pasado. Egipto, como presidente de las 118 naciones del Movimiento de los No Alineados pidió negociaciones para una NWFZ en Medio Oriente, como fue aceptado por Occidente, incluido EE.UU., en la conferencia de revisión del TNP en 1995.
El apoyo internacional es tan abrumador que Obama lo aceptó, formalmente. Es una excelente idea, informó Washington a la conferencia, pero no ahora. Además, EE.UU. dejó claro que hay que exceptuar a Israel: ninguna propuesta puede pedir que el programa nuclear de Israel se coloque bajo los auspicios del Organismo Internacional de Energía Atómica o que se publique información sobre “las instalaciones y actividades nucleares de Israel”. Y que no se hable más de este método de encarar la amenaza nuclear iraní.
Privatizando el planeta
Aunque la doctrina de la Gran Área sigue prevaleciendo, la capacidad para implementarla ha disminuido. El pico del poder de EE.UU. fue después de la Segunda Guerra Mundial, cuando literalmente poseía la mitad de la riqueza del mundo. Pero eso declinó naturalmente cuando otras economías se recuperaron de la devastación de la guerra y la descolonización emprendió su tormentoso camino. A principios de los años setenta, la parte de EE.UU. en la riqueza global había disminuido a cerca de un 25%, y el mundo industrial se había hecho tripolar: Norteamérica, Europa, y Asia del Este (entonces centrada en Japón).
En los años setenta también hubo un abrupto cambio en la economía de EE.UU., hacia la financialización y la exportación de la producción. Una variedad de factores convergió para crear un ciclo cruel de concentración radical de la riqueza, sobre todo en el 1% superior de la población –en particular directores ejecutivos, gerentes de fondos de alto riesgo, etc.- Eso lleva a la concentración del poder político, de ahí a políticas estatales de aumentar la concentración económica: políticas fiscales, reglas de gobierno corporativo, desregulación, y muchas cosas más. Mientras tanto, los costes de campañas electorales aumentaron enormemente, llevando a los partidos a los bolsillos del capital concentrado, cada vez más financiero: los republicanos por reflejo, los demócratas –ya eran como los que solían ser republicanos moderados– no se quedaron muy atrás.
Las elecciones se han convertido en una charada dirigida por la industria de las relaciones públicas. Después de su victoria de 2008, Obama ganó un premio de la industria por la mejor campaña de mercadeo del año. Los ejecutivos estaban eufóricos. En la prensa empresarial explicaron que habían estado mercadeando candidatos como otras mercancías desde Ronald Reagan, pero 2008 fue su mayor logro y cambiaría el estilo en los consejos corporativos. Se espera que la elección de 2012 cueste 2.000 millones de dólares, sobre todo en fondos de las corporaciones. No es de extrañar que Obama esté seleccionando a hombres de negocios para las máximas posiciones. El público está enojado y frustrado, pero mientras prevalezca el principio Muasher [“Siempre y cuando la gente esté tranquila y pasiva, vamos a hacer lo que queramos”. N. del T.], eso no importa.
Mientras la riqueza y el poder se han concentrado fuertemente, para la mayoría de la población los ingresos reales se estancaron y la gente se las ha arreglado con más horas de trabajo, deudas e inflación de los activos, destruidos regularmente por las crisis financieras que comenzaron cuando el aparato regulador fue desmantelado desde los años ochenta.
Nada de esto es problemático para los muy ricos, que se benefician de una póliza de seguro del gobierno llamada “demasiado grande para caer”. Los bancos y firmas de inversión pueden hacer transacciones arriesgadas, con grandes beneficios, y cuando el sistema se derrumba inevitablemente, pueden ir corriendo donde papá Estado a pedir un rescate con dineros públicos, aferrados a sus copias de Friedrich Hayek y Milton Friedman.
Ése ha sido el proceso regular desde los años de Reagan, cada crisis más extrema que la anterior –es decir, para la población general-. Ahora mismo, el verdadero desempleo está a niveles de la Depresión para gran parte de la población, mientras Goldman Sachs, uno de los principales arquitectos de la actual crisis, es más rico que nunca. Acaba de anunciar tranquilamente 17.500 millones de dólares en compensaciones por el año pasado, y su presidente ejecutivo, Lloyd Blankfein, recibió una bonificación de 12,6 millones mientras que triplica su salario base.
No tendría sentido concentrar la atención en hechos semejantes. Por lo tanto, la propaganda tiene que tratar de culpar a otros; en los últimos meses: los trabajadores del sector público, sus inmensos salarios, exorbitantes jubilaciones, etc.; todo fantasía, basada en el modelo de la imaginería "reaganita" de madres negras conducidas en sus limusinas a cobrar sus cheques de la asistencia social, y otros modelos que sobra mencionar. Todos tenemos que apretarnos los cinturones; es decir, casi todos.
Los maestros constituyen un objetivo particularmente bueno, como parte del esfuerzo deliberado por destruir el sistema de educación desde la guardería infantil hasta las universidades, mediante la privatización, de nuevo, bueno para los ricos, pero un desastre para la población, así como para la salud a largo plazo de la economía, pero es una de las externalidades que se deja de lado mientras prevalezcan los principios del mercado.
Otro excelente objetivo, siempre, son los inmigrantes. Ha sido así durante toda la historia de EE.UU., aún más en tiempos de crisis económica, exacerbada ahora por un sentido de que nos están quitando nuestro país: la población blanca se convertirá pronto en una minoría. Se puede comprender la cólera de individuos agraviados, pero la crueldad de la policía es estremecedora.
¿Quiénes son los inmigrantes en cuestión? En el este de Massachusetts, donde vivo, muchos son mayas que huyeron del genocidio en las tierras altas guatemaltecas realizado por los asesinos favoritos de Reagan. Otros son mexicanos, víctimas del NAFTA de Clinton, uno de esos raros acuerdos gubernamentales que se las han arreglado para dañar a la gente en los tres países afectados. Cuando el NAFTA se aprobó bajo presión en el Congreso en 1994, pasando por alto las objeciones populares, Clinton también inició la militarización de la frontera entre EE.UU. y México, que antes era bastante abierta. Se comprendió que los campesinos mexicanos no pueden competir con la agroindustria estadounidense altamente subvencionada, y que las empresas mexicanas no pueden sobrevivir a la competencia con las multinacionales de EE.UU., que deben recibir “trato nacional” bajo los mal bautizados acuerdos de libre comercio, un privilegio otorgado solo a personas corporativas, no a las de carne y hueso. No es sorprendente que esas medidas hayan llevado a una inundación de refugiados desesperados, y a provocar una histeria contra los inmigrantes por parte de las víctimas de las políticas estatales-corporativas dentro del país.
Parece que en Europa sucede lo mismo, donde es probable que el racismo esté aún más desmandado que en EE.UU. Uno puede quedarse pasmado al ver que Italia se queja del flujo de refugiados de Libia, escenario del primer genocidio posterior a la Primera Guerra Mundial, en el ahora liberado Este, a manos del gobierno fascista de Italia. O cuando Francia, que sigue siendo actualmente el principal protector de las brutales dictaduras en sus antiguas colonias, se las arregla para olvidar sus horrendas atrocidades en África, mientras el presidente francés Nicolas Sarkozy advierte sombríamente contra el “flujo de inmigrantes” y Marine Le Pen objeta que no hace nada para impedirlo. No necesito mencionar a Bélgica que podría ganar el premio de lo que Adam Smith llamó “la salvaje injusticia de los europeos”.
El ascenso de partidos neofascistas en gran parte de Europa sería un fenómeno aterrador incluso si no recordáramos lo que sucedió en el continente en el pasado reciente. Hay que imaginar la reacción si los judíos estuvieran siendo expulsados de Francia hacia la miseria y la opresión, y luego se presencia la falta de reacción ante lo que sucede a los gitanos, también víctimas del Holocausto y la población más brutalizada de Europa.
En Hungría, el partido neofascista Jobbik obtuvo un 17% de los votos en las elecciones nacionales, lo que tal vez no sea sorprendente dado que tres cuartos de la población piensa que les va peor que bajo el régimen comunista. Podríamos sentirnos aliviados de que en Austria el ultraderechista Jörg Haider haya obtenido solo un 10% de los votos en 2008, si no fuera por el hecho que el nuevo Partido de la Libertad, desbordándolo por la extrema derecha, obtuvo más de un 17%. Es escalofriante recordar que, en 1928, los nazis obtuvieron menos de un 3% de los votos en Alemania.
En Inglaterra el Partido Nacional Británico y la Liga Inglesa de Defensa, en la derecha ultra-racista, son fuerzas importantes. (Lo que pasa en Holanda lo sabéis demasiado bien.) En Alemania el lamento de Thilo Sarrazin de que los inmigrantes están destruyendo el país fue un enorme éxito de ventas, mientras la canciller Angela Merkel, aunque condenó el libro, declaró que el multiculturalismo había “fracasado del todo”: los turcos importados para hacer el trabajo sucio en Alemania no se convierten en rubios de ojos azules, verdaderos arios.
Los que tengan sentido de la ironía recordarán que Benjamin Franklin, uno de los personajes principales de la Ilustración, advirtió de que las colonias recién liberadas deberían tener cuidado al permitir la inmigración de alemanes, porque eran demasiado morenos; los suecos también. Llegado el Siglo XX, los mitos ridículos de pureza anglosajona eran comunes en EE.UU., incluso entre presidentes y otras personalidades destacadas. El racismo en la cultura literaria ha sido una obscenidad flagrante; mucho peor en la práctica, sobra decirlo. Es mucho más fácil erradicar la poliomielitis que esa horrenda plaga, que regularmente se vuelve más virulenta en tiempos de penuria económica.
No quiero terminar sin mencionar otra externalidad que se desestima en los sistemas de mercado: la suerte de las especies. Un riesgo sistémico en el sistema financiero puede ser remediado por el contribuyente, pero nadie acudirá al rescate si se destruye el medioambiente. Que hay que destruirlo es casi un imperativo institucional. Los dirigentes empresariales que realizan campañas de propaganda para convencer a la población de que el antropogénico calentamiento global es un engaño liberal saben perfectamente cuán grave es la amenaza, pero tienen que maximizar los beneficios a corto plazo y su penetración en el mercado. Si no lo hacen, algún otro lo hará.
Este ciclo vicioso puede resultar letal. Para ver cuán grave es el peligro, basta con analizar el nuevo Congreso de EE.UU. llevado al poder por la financiación y propaganda de las empresas. Casi todos sus miembros niegan el cambio climático. Ya han comenzado a recortar los fondos para medidas que podrían mitigar una catástrofe ecológica. Peor todavía, algunos son verdaderos creyentes; por ejemplo, el nuevo jefe de un subcomité sobre el medio ambiente explicó que el calentamiento global no puede ser un problema, porque Dios prometió a Noé que no habría otro diluvio.
Si cosas semejantes estuvieran ocurriendo en algún país pequeño y remoto, podríamos morirnos de risa. No cuando suceden en el país más rico y poderoso del mundo. Y antes de reír, también podríamos considerar que la actual crisis económica puede rastrearse en gran medida a la fe fanática en dogmas como la hipótesis del mercado eficiente y en general a lo que el Nobel Joseph Stiglitz, hace quince años, llamó la “religión” que mejor conocen los mercados, que impidió que el banco central y los economistas detectaran una burbuja inmobiliaria de 8 billones [millones de millones] de dólares que no tenía ninguna base en fundamentos económicos, y que devastó al país cuando estalló.
Todo esto, y mucho más, podrá continuar mientras prevalezca la doctrina de Muasher. Mientras la población general sea pasiva, apática, desviada hacia el consumismo o hacia el odio a los vulnerables, los poderosos podrán hacer lo que les dé la gana, y los que sobrevivan tendrán que contemplar el resultado.
Noam Chomsky es profesor emérito del Instituto en el Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Es autor de numerosas obras políticas que son éxitos de venta. Sus últimos libros son una nueva edición de Power and Terror, The Essential Chomsky (editado por Anthony Arnove), una colección de sus escritos sobre política y lenguaje desde los años cincuenta hasta el presente, Gaza in Crisis, con Ilan Pappé, y Hopes and Prospects. Este artículo se ha adaptado de una conferencia impartida en Amsterdam en marzo.
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Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175382/
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EL FUTURO SEGUN SANTIAGO BILINKIS

El economista cree que los hombres vivirán 140 años, que se colonizará Marte por falta de espacio, que la memoria se puede trasplantar.
Por Mariano Blejman
Si en algo pueden parecerse un economista que estudia tendencias sociales y un científico que piensa cómo será el futuro es en que, por lo general, ninguno de los dos acierta. Santiago Bilinkis es un economista argentino emprendedor (antiguo dueño de OfficeNet) con gran prestigio en el mundo de Internet. Acaba de participar de un programa en Singularity University, dentro de la Nasa, donde se trabaja en las sociedades del mañana. Sin embargo, su escepticismo apologético sobre el futuro de la humanidad lo convierte en un extraño caso de hombre creíble. “Los seres humanos no estamos preparados para los cambios que vienen”, dice, convencido de que el futuro como plantea la Singularity University es inevitable.
De no tratarse de Bilinkis, nadie por estas pampas creería lo que dice. Porque la “data” que “se bajó” de sus tres meses por Singularity University rompe con el ego entero de la humanidad en una hora de conversación. Bilinkis puede decir cual John Connor de Terminator que “los seres humanos serán una subespecie frente a las máquinas”. Pero no pareciera estar dispuesto a luchar contra eso. Incluso habla maravillas sobre la teoría desarrollada por Robert Freitas y propagada por Ralph Merkle, sobre la posible capacidad de la nanotecnología de construir células rojas robóticas autopropulsadas que permitirán a las personas vivir 140 años. Bilinkis dice, por ejemplo, que la NASA está pensando en colonizar Marte como una mera cuestión poblacional (en unos años la especie humana no entrará en la Tierra), que piensan “imprimir” naves en 3D directamente en el espacio exterior, que los médicos serán algo así como “input device” (aparatos para ingresar datos) y que la manipulación genética producirá nuevos razas humanas con “geno-ricos” y “geno-pobres”.
Internados
Aunque Internet sea el mayor aspecto del futuro que puede encontrarse en el presente (ver aparte), hablar sobre su evolución parece un tema mundano después de escuchar a Bilinkis. Sobre todo, cuando él mismo le dijo a Seth Shostak del SETI Institute que “no hay nada tan especial acerca de nuestros cerebros que no pueda ser replicable en un medio distinto” y que las máquinas van a hacer cosas que nosotros “ni siquiera podamos imaginar”. Para Bilinkis, no se trata sólo de “mejorar” la especie humana –como propone Kevin Warwick, un profesor de cibernética de Inglaterra– sino de crear sistemas más complejos que el cerebro: no sólo más veloces, sino más inteligentes. Y todo esto suele afirmarlo en el medio de la dispersión mental, mientras acompaña la conversación en su casa en Palermo Chico al lado de una buena cantidad de merchandising de los Green Bay Packers en el Super Bowl, que acaba de traer de Estados Unidos.
Mientras habla, Bilinkis reflexiona sobre el impacto de Internet en la mente humana. “Vengo sintiendo el impacto enorme que la red está teniendo sobre mi manera de pensar. No en el sentido de mi ideología sino en los mecanismos de mis pensamientos. Siento cierta alteridad con mi propia mente. Ella cambió de una determinada manera pero yo no hice el ‘catch up’ cognitivo para entender lo que está pasando.” Bilinkis se refiere a la incapacidad de concentrarse, aun teniendo a las mentes más brillantes del planeta en frente, como le pasó en Singularity University. “Estábamos todos escuchando a los grandes genios de la humanidad, mientras seguíamos posteando en Twitter, Facebook o leyendo alguna otra cosa”, dice.
Perpleja fascinación
La extraña combinación que pueden ofrecer la perplejidad y la fascinación por el mundo que viene impregna a Bilinkis. La ruptura epistemológica del ser humano sobre lo posible encuentra la felicidad en Singularity University: “Hasta acá, la informática y las tecnologías de la información sólo implicaron celulares más chiquitos y televisores más grandes. La esencia del mundo no es muy distinta que 50 años atrás. Pero cuando empezás a ver las tecnologías de la información metiéndose con la salud, con la información genética, creando micromaquinitas que pueden ir por el torrente sanguíneo creando componentes electrónicos compatibles con nuestra biología para reemplazar parte del cuerpo, cuando se piensa en la tecnología metiéndose en lo que somos, uno se da cuenta de que el mundo puede cambiar más de lo que cambió en los últimos cinco mil años”.
–¿Y cuál es la percepción interna en Singularity?
–En Singularity son tecno-optimistas a ultranza. Yo soy un pesimista. Ellos son apologistas. Tiene un lado buenísimo porque tienen ese entusiasmo a prueba de bala, y tiene un lado complicado porque no ven el lado riesgoso. Yo estaba constantemente saltando de un lado al otro. Me imagino la oportunidad de reemplazar partes de nuestro cuerpo por otras que son bioelectrónicas que funcionen mucho mejor y nos den sentido a nuestra vida o habilidades que jamás tuvimos y, por otro lado, en este mundo hay vacunas que no llegan a quien las necesita. La biotecnología puede producir diferentes razas de humanos. Ya no por referencias exteriores sutiles…
–Geno-ricos o geno-pobres, decía…
–Si como humanidad no somos capaces de generar ciertas cosas que no creo que podamos hacer, vamos a crear un mundo muy jodido. Bastante apocalíptico desde las visiones apocalípticas de la ciencia ficción.
En Singularity University, Bilinkis trabajó durante seis semanas escuchando una serie de charlas “una más sacudidora que la otra”, entre los que estaban el genio de la robótica Dean Kamen; Vint Cerf, el padre de Internet y Dan Barry, uno de los más lúcidos investigadores en inteligencia artificial. Luego tuvo cuatro semanas para montar un proyecto para solucionar los grandes problemas de la humanidad. Tenía que elegir entre el agua potable, la contaminación, la cuestión de la energía, la exploración del espacio y el aumento en la producción de alimentos de manera sustentable. Durante ese tiempo, también tuvo contacto directo con los creadores de Singularity Ray Kurzweil y Peter Diamandis.
La singularidad
El científico Ray Kurzweil, autor del libro The singularity is near (La singularidad está cerca), piensa que en un plazo no mayor a veinte años podremos “decodificar” el software del cerebro. Hecho esto, si la comunidad científica puede “escribir” ese código, entonces puede replicar su comportamiento. No sólo comprender sus acciones y reproducirlas, sino crear un organismo capaz de sentir y pensar. Kurzeil dice que en este mismo período, la industria será capaz de fabricar computadoras con la misma capacidad que el cerebro, y que una computadora pasará el test de Turing –para definir si es inteligente en sentido humano– en el año 2029 (si es que en 2012 no se acaba todo, claro). En unos pocos años, las computadoras serán más inteligentes que los seres humanos, incluso para crear nuevas computadoras que ya no dependerán del ingenio del hombre sino del ingenio de otras computadoras. Debido a los avances en nanotecnología, la raza humana se fusionará con las máquinas y en el año 2045 se producirá la “singularidad” (de allí el nombre de la Universidad). Según Kurzweil, quienes lleguen con vida a ese año… no morirán.
La teoría apologética de Kurzeil ha sido altamente discutida, tanto porque se duda sobre la posibilidad de seguir acelerando la capacidad de los procesadores como porquienes piensan en el ser humano como un objeto inalcanzable. Durante las clases, Bilinkis –admitiendo que era uno de los problemas más lejanos para la Tierra– se acordó de su infancia mientras sucedía la Guerra Fría y decidió trabajar en el área de exploración espacial en la Nasa, tal vez en busca de la perra Laika. Si bien el eje de Singularity está puesto en inteligencia artificial, robótica, nanotecnología, medicina, neurociencia, redes y sistemas computacionales, Bilinkis cree que Internet es el lugar donde todo sucederá y que ya no se puede desconectar. “En una charla sobre Internet of Things (Internet de las cosas), David Orban reflexiona cómo será el mundo cuando cada objeto que usemos esté conectado: el microondas, la heladera, la ropa, las zapatillas, cuando todo lo que hagan los seres humanos sea monitoreado, sea guardado, y cuando los dispositivos se comuniquen entre sí podrán modificar sus comportamientos. ¿Mi manera de verlo? Es promisorio y peligroso”, dice.
Volviendo a esta mundana tierra, Bilinkis dice que si algo está cambiando Internet, las redes sociales y los dispositivos móviles es la capacidad de evaporar cualquier tipo de mito: “Vivimos en un panóptico. Todo queda ampliamente documentado por cámaras de alta resolución. Los mitos, los ovnis, el monstruo del Lago Ness, el Hombre de las Nieves, si existieran ya los hubieran filmado. Esto no era cierto hace cinco años. Pero en el último lustro habría quedado tan extensamente documentado que hoy parecen inverosímiles. Si no hay 38 mil fotos en Flickr, el evento no existe”, sentencia y redobla: “Piense en el tsunami de Japón”.
–Bueno, hay una comunidad boliviana que no tiene contacto con el resto de su país. Habría que ver si se ven en Google Maps…
–Está bien, y en el norte argentino hay gente viviendo en las mismas tierras que 500 años atrás. Hay muchos mundos en este mismo mundo.
–Por otro lado, la privacidad finalmente no era un tema importante para las sociedades modernas. Recuerde el escándalo que se hacía cuando alguien abría una carta. El e-mail da miles de posibilidades de ser abierto, trackeado, y nadie se queja.
–La gente que tiene 40 años, mis amigos, se resiste mucho a que sus fotos estén en la web. A la generación que tiene 20 años le parece ridículo no hacerlo y mi cabeza está con los de 20. Creo que la privacidad es un valor del pasado y hay que aprender a vivir sin él. Cuando veo que algo cambia, me guste o no, me tiro de cabeza al cambio.
Hace unas semanas, Bilinkis se compró un Kindle, el dispositivo de Amazon para leer libros electrónicos. “Estaba leyendo un libro, lo dejé por la mitad, me lo compré digital y decidí no leer más en papel”, dice, mientras señala su biblioteca analógica y dice que ahora será algo así como una pieza de museo. Sin embargo, no se acostumbra: “Me siento super incómodo con el Kindle. Pero quiero estar preparado para cuando esto suceda. Si lo pensamos bien, el libro en papel es un objeto ridículo. Se imprime una vez y queda así. La edición revisada no se puede tocar, tiene cero grado de interactividad, todo eso lo vuelve absolutamente obsoleto como soporte. No la literatura, claro. No la no ficción, no la novela, sí el libro como soporte”.
Es cierto que la nostalgia como modelo de negocio es bastante absurda. Casi ninguna empresa funciona sobre el recuerdo, sino sobre la satisfacción de un deseo. Pero el capitalismo en cualquiera de sus formas promete una buena inversión allí donde pueda generarse una nueva escasez. “Como no voy a frenar el avance, me sumo lo más rápido posible”, dice Bilinkis, quien cree que estas sociedades están subestimando la magnitud de los cambios que vienen. “No se imaginan ni remotamente lo que van a ver dentro de 20 años. En los años ’50, la gente que estaba en la cresta de la computación se equivocó ridículamente sobre el futuro. Decían que en 2004 las computadoras personales iban a ocupar una habitación entera, entre válvulas y transistores. No pudieron imaginar ni remotamente lo que venía. Si yo pregunto qué va a pasar en 50 años con la medicina, nos vamos a equivocar groseramente.”
–Casi como un economista…
–La futurología es otra área donde estamos mal como especie.
Inteligencia artificial
A contrapelo de otras ciencias sobre las que no se esperaban grandes avances, en inteligencia artificial la decepción tiene que ver con la fascinación tecnocrática impulsada por Marvin Minsky, que proponía una inminente capacidad de interpretación de las máquinas. “Se cometió un error contrario en este campo: pensó que las cosas iban a pasar más rápido de lo que terminaron pasando. Hoy hay un desencantamiento con la inteligencia artificial, pero estamos cada día más cerca. Cuando uno habla de máquinas con sentimientos lo miran con ojos desorbitados, pero mejor que nos acostumbremos porque hay cosas que están por suceder.”
Hace poco tiempo, la computadora Watson de IBM compitió en Estados Unidos contra los dos campeones del juego de preguntas y respuestas Jeopardy. Por primera vez, la computadora les ganó respondiendo preguntas de toda índole, talento hasta entonces exclusivo de la raza humana. “Son pequeños hitos de las máquinas”, dice.
–Son grandes golpes a la autoestima del ser humano.
–Si bien no hay inteligencia artificial “general”, hay sistemas expertos en cualquier campo específico haciendo las cosas mejor que cualquier ser humano. Para toda tarea definida se puede diseñar un sistema que lo haga mejor que no-sotros. Todavía no tenemos inteligencia general, pero es cuestión de seguir intentando: 10, 20, 30 años…
Human kindness
¿Qué lugar tendrá la humanidad en el futuro? Como buen economista, ni el propio Bilinkis se anima a usar una oración demasiado asertiva. “Me pone en el terreno más escabroso. Es casi imposible proyectar cómo vamos a vivir con máquinas inteligentes, con sentimientos, partes de nuestros cuerpos no biológicas. En qué sentido seguiremos siendo lo que somos hoy o seremos otra cosa. Hoy tenemos partes electrónicas en nuestro cuerpo –un marcapasos– que no cambia realmente lo que somos, pero ¿cuando uno pueda cambiarse sus sentidos? Ponerse ojos que ven demasiado lejos, escuchar lo que no se escucha o levantar pesos que no se levantan, no seremos la misma cosa que fuimos siempre.”
La curiosidad natural del ser humano por comprenderse, sumada al capitalismo salvaje, pueden ser una combinación fatal. “Aunque algunos pocos pensaban que el acelerador de hadrones podía terminar con el Universo, la comunidad científica siguió igual porque quería entender cómo diablos empezó todo. El asunto es cómo mitigamos los riesgos.” ¿Qué riesgos? Ni siquiera la memoria será una cuestión inherente al ser humano. Bilinkis cuenta otra experiencia que conoció de una compañera en Singularity: la investigadora Rosa Chan está haciendo un doctorado en la University of Southern California. Trabaja con ratas en un laboratorio para replicar el comportamiento de la memoria. Este es el ejemplo: luego de varios días de tener un comportamiento errático, una rata famélica atrapada en una caja aprende que si apreta un botón, recibe la comida. Chan estudió el cerebro, hizo un mapa de la actividad neuronal durante el aprendizaje y modificó de la misma manera el cerebro de otra rata todavía no “enseñada”. El resultado fue asombroso: la rata cuya experiencia cerebral había sido “implantada” supo sin previa preparación que apretando el botón podía acceder a la comida. Transmisión de pensamientos, que le decían en el barrio. El sueño de Matrix hecho realidad.
Twitter: @blejman
Tags: FUTURO, COMPUTADOR, INTERNET, INTELIGENCIA ARTIFICIAL, FUTURO TECNOLOGICO, TECNOLOGIA, HUMANIDAD, SUBESPECIE HUMANA, MAQUINAS INTELIGENTES, IMPERIO DE LAS MAQUINAS, FUTUROLOGIA, SISTEMAS EXPERTOS, HOMBRES BIONICOS, PROGRESO TECNOLOGICO
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Peligro de ‘exitomanía’
JAVIER SANTISO 24/04/2011

América Latina tiene el viento en popa. Las economías crecen y la inflación dejó de ser un dolor de cabeza. Las décadas de la fracasomanía parecen haberse quedado definitivamente atrás. Sin embargo, planea el riesgo de padecer un síndrome inverso, de sucumbir a cierta exitomanía que invitaría a dejarse llevar por la ola que se levantó la década pasada. De ello son conscientes muchos dirigentes que ven cómo se aprecian sus tipos de cambio, presionados por la avalancha de capital de corto plazo que fluye hacia la región. Las bonanzas de materias primas pueden conllevar encerrar los países en callejones sin salida, de bajo valor añadido y poco empleo cualificado.
El riesgo de quedarse atrapado en este círculo no es menor para la región. Se calcula que, solo para el sector de materias primas, entre 2010 y 2015 llegarán a la región inversiones por más de 150.000 millones de dólares. Las exportaciones de materias primas ya dominan ampliamente en Ecuador (78%), Perú (75%), Chile (60%) o Argentina (55%), sin hablar de Venezuela, donde lo representan todo. Desde este punto de vista, México sigue siendo una excepción con exportaciones de materias primas abarcando apenas 21% del total. En algunos (pocos) casos ha conseguido subir la cadena de valor, añadiendo valor agregado a los productos básicos. La alta gastronomía peruana o las tecnologías empleadas por la parapetrolera argentina Tenaris son claros ejemplos de ello.
Un instrumento clave para innovar -así lo fue para Israel, un país que hoy día ostenta el mayor número de empresas cotizadas en el NASDAQ después de EE UU- es el capital semilla (venture capital) y el private equity. En esa línea, Chile lanzó un ambicioso programa (Start Up Chile) para estimular el despliegue de empresas innovadoras. Otros, como Brasil, buscan estimular proveedores locales tirando de sus campeones nacionales, como Petrobras o Vale, para impulsarlos, emulando aquí la estrategia de Noruega en el pasado. Este caso es, de hecho, llamativo. El país escandinavo ha conseguido producir una diversificación muy amplia a partir del mismo sector petrolero. Dispone hoy de más de 200 empresas punteras en sectores tecnológicos vinculados a la sísmica, la logística o los servicios energéticos.
En el ámbito económico, lo que importa es al final la capacidad de los Estados y de las empresas para dar saltos productivos, es decir, emprender una diversificación más allá de las materias primas. Este tipo de salto lo dio también Finlandia, un país rico en madera, que ha conseguido hacer emerger un gigante tecnológico como Nokia. No hay razón por la cual países de América Latina no puedan dar estos saltos.
Brasil lo muestra: su industria agraria se está transformando en una de las más productivas e innovadoras del mundo; de la mano de Petrobras, emulando a la noruega Statoil, está provocando que suministradores tecnológicos se vuelvan más competitivos; a partir de la caña de azúcar, Cosan y otros, están desarrollando bioetanol, otra manera de darle valor añadido a un producto base como la caña de azúcar.
La comparación de Venezuela y Noruega también es ilustrativa: hace más de medio siglo, ambos países ostentaban niveles de desarrollo comparables; hoy día, Noruega y Venezuela, ambos países petroleros, presentan sendas de desarrollo drásticamente opuestas. Uno no ha dejado de enriquecerse y otro de empobrecerse. Mientras Noruega consigue exportar siete veces más petróleo por habitante que Venezuela, el crudo apenas representa el 35% del total de sus exportaciones y supera el 90% en el caso de Venezuela. Noruega ha conseguido dar saltos productivos, diversificar sus capacidades y empresas, construir gigantes mundiales de la industria de tankers, explosivos, o sísmica. Sus riquezas le han permitido emprender una carrera hacia la innovación y diversificación. Aquí el oro negro no ha sido una maldición, al contrario.
El reto en todo caso no es menor para la región. Es llamativo, por ejemplo, que, a pesar de ser el primer productor y exportador de cobre del mundo, Chile, uno de los países punteros de la región, no tiene ninguna multinacional de escala global como proveedor de vehículos, excavadoras o explosivos para este sector. Todas son extranjeras: Caterpillar y Joy Global cotizan en Nueva York; Komatsu, en Tokio; Atlas Copco y Sandvik, en Estocolmo; Boart Longyear, Leighton y Orica son australianas; Weir, escocesa; Hatch, canadiense. Todas ellas generan empleo a gran escala y de fuerte valor añadido. La chilena Coldelco, primera productora de cobre del mundo, emplea menos de 20.000 personas, es decir, mucho menos que las multinacionales suecas, proveedoras del sector minero, Sandvik (44.000 empleados) y Atlas Copco (30.000). Sus ingresos son siete veces inferiores a los de Caterpillar, que emplea cinco veces más personas que la minera chilena.
Se abre una década única para América Latina. Con toda probabilidad, las riquezas que poseen los países de la región seguirán siendo altamente demandadas, en particular por China e India. Estos países seguirán creciendo a ritmos elevados, pero tarde o temprano este filón de crecimiento exógeno se agotará. Dicho de otra manera: tiene una ventana de oportunidad temporal única para dotarse de un tejido industrial más potente, aumentar la productividad y subir la cadena de valor. De lograrlo, esta década será sin duda una década latinoamericana.
Javier Santiso es profesor de economía de ESADE Business School, El País.com
Tags: AMERICA LATINA, EXPORTACIONES, VALOR AGREGADO, CHILE, BRASIL, PERU, VENEZUELA, FINLANDIA, SUECIA, NORUEGA, COBRE, CODELCO, EXPORTACIONES PRIMARIAS, SUBDESARROLLO
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Le Monde Diplomatique

Identificar lo que el público quiere leer con base en los términos ingresados en los motores de búsqueda y alistar grandes cantidades de redactores para producirlo: éste es el principio de las “granjas de contenidos” que se multiplican en internet. Nace así un nuevo periodismo, cuya fórmula es la de “artículos a pedido” que satisfagan las necesidades comerciales de sus clientes y hagan felices a sus lectores.
La búsqueda de rentabilidad lleva a los medios de comunicación a interrogarse más que nunca acerca del tipo de informaciones que le gustaría leer al público. Parten de una constatación: a la mayoría de la gente le interesa verdaderamente menos del 15% de lo que publican los diarios. Habría entonces un problema de oferta, que no se correspondería, o no suficientemente, con la demanda. Se plantean entonces dos preguntas: ¿qué tipo de informaciones brindar?, ¿y cuándo hacerlo exactamente?
Preguntas tan antiguas como los medios masivos, a las que internet podría permitir responder, por primera vez, con la ayuda de algunos nuevos instrumentos. Entre otros, Google Trends, un servicio que ofrece la posibilidad de “conocer la frecuencia con que un término ha sido escrito en el motor de búsqueda de Google, con la posibilidad de conocer esos datos por región y por idioma” (1). Así, es posible saber, en tiempo real, cuáles son los temas de actualidad que más interesan a los internautas en un momento dado.
Partiendo de esta información, Google News puso a punto un servicio gratuito, agregador de informaciones en línea, que presenta, de manera automatizada, artículos extraídos en forma permanente de innumerables fuentes de la red y, en particular, de los demás medios. (…) [Pero] el gran pionero de una fórmula nueva de “artículos a pedido” es el sitio estadounidense Demand Media (
www.demandmedia.com) creado en 2006. Según su “Manifiesto”, se ha fijado la “misión” de “satisfacer la demanda mundial de contenidos de valor comercial”. Pero no de cualquier contenido, dado que su muy ambicioso objetivo es “crear contenidos que resuelvan problemas, respondan a los interrogantes, permitan ahorrar dinero, hagan ganar tiempo y hagan feliz a la gente” (2). ¡El medio-felicidad!
Contenidos low cost
¿Cómo lo hace? Es muy simple, explica una periodista: “Para determinar qué temas deben ser tratados, el algoritmo de Demand Media toma en cuenta los términos más buscados en internet, las palabras clave más solicitadas por los publicitarios, y la existencia o no de artículos relativos a esos temas en la red. Pone sobre la balanza lo que quieren saber los internautas y hasta qué punto los anunciantes están dispuestos a pagar para aparecer junto a esos temas. Una vez que la demanda ha sido identificada por el algoritmo, los temas a tratar se ponen en línea en Demand Studio, la plataforma por la que pasan los 10.000 redactores y videastas freelance que suministran a la sociedad artículos y videos. A estos últimos les basta con inscribirse en el sitio internet del Studio y esperar los pedidos de los temas que allí se exhiben; a veces 62.000 sugerencias en un solo día. Se les paga por artículo (10 dólares) o por video (20 dólares)” (3).
Demand Media ha inventado así, con la industrialización masiva de la producción de contenidos en línea, la información low cost. A título de ejemplo, durante el segundo trimestre de 2010, sus 10.000 colaboradores produjeron, en promedio, cerca de 6.000 artículos escritos o videos, ¡por día! (…) Por supuesto, a semejante ritmo, no debe esperarse una información de calidad. Pero este sitio se ha convertido en el más importante contribuyente de YouTube, al que le provee entre 10.000 y 20.000 videos por mes, que generan alrededor de 1,5 millones de páginas vistas por día… Y, fenómeno raro aún en el ámbito de los medios de comunicación en línea, Demand Media es un negocio que funciona: en 2009 su facturación se estimaba entre 200 y 300 millones de dólares.
Con el mismo espíritu, uno de los portales más populares de la red y gran rival de Google, Yahoo!, creó en Estados Unidos, en julio de 2010, un sitio de información, The Upshot, en el que los temas tratados tampoco están determinados por periodistas sino únicamente por las estadísticas de búsqueda de los internautas en el conjunto de la red Yahoo!, y particularmente en su sitio agregador de informaciones Yahoo! Noticias (4). Por otra parte, en mayo de 2010 Yahoo! compró una empresa estadounidense especializada en la producción de contenidos low cost a pedido, Associated Content. “Sus trabajadores pasan revista a más de 50.000 artículos, imágenes, sonidos y videos propuestos, cada mes, por unos 380.000 contribuyentes independientes que producen todo tipo de artículos sobre los temas más variados” (5). A los internautas que desean escribir y ser publicados, Associated Content les explica que, además, pueden ganar algo de dinero, porque la empresa ha sido creada “con la idea de que cualquiera que ofrezca informaciones instructivas, críticas, guías, entrevistas, editoriales y otros, debe poder ser pagado y remunerado por su pericia” (6).
De alguna manera, se trata de una “masificación planetaria” de la colaboración a destajo. A estas plataformas se las denomina “granjas de contenidos” o “fábricas de información”. ¿Quién compra esas informaciones “a tarifas reducidas”? “Asociaciones, sociedades, sitios de internet, revistas y grupos de prensa, empresas que desean aumentar su audiencia natural y por lo tanto sus ventas, sus ingresos publicitarios o la cantidad de potenciales clientes” (7).
El grupo estadounidense AOL, uno de los pioneros de internet, hoy separado del grupo Time Warner y en fase de fuerte reestructuración, decidió a su vez “reposicionarse como empresa de información” (8); con este propósito compró, en febrero de 2011, el diario en línea The Huffington Post. AOL lanzó en 2010 su propia “granja de contenidos”, Seed.com, que recibe artículos de jóvenes nóveles en el periodismo, la literatura o la fotografía sobre temas extremadamente diversos (entretenimientos, salud, deportes, animales domésticos, nuevas tecnologías, economía y finanzas, viajes, política) para difundirlos en sus numerosos sitios especializados (Daily Finance, Stylelist.com, AOL Travel, Moviefone, Wow.com, AOL Food, etc.). Como explica Saul Hansell, uno de los responsables de Seed.com, ex reportero de The New York Times, “se trata simplemente de retomar el modelo de las colaboraciones periodísticas tal como siempre ha existido, y de hacerlo mucho más eficaz” (9). (…)
“Economía del click”
También en Europa comienzan a crearse este tipo de “granjas de contenidos”. Populis, de origen italiano, es la plataforma líder, cuyo presuntuoso eslogan proclama: “Cuando la creación de contenido se encuentra con la ciencia de la web”. Reivindica más de 18 millones de visitantes únicos por mes. Sus responsables establecieron una base de datos de unos 16 millones de temas que interesan tanto a los internautas como a eventuales anunciantes cuyas publicidades serían exhibidas junto con los artículos. Éstos no están escritos por periodistas profesionales sino por “redactores freelance”, aficionados apasionados por un tema preciso, que saben escribir correctamente y cuyas candidaturas son solicitadas por el sitio. La tarifa de las colaboraciones varía de 5 a 150 euros según la dimensión del artículo y la calidad de la escritura.
En Francia también surgen sitios de contenidos a pedido (10). Así, Wikio, portal europeo de indexación de flujos de información, seduce a alrededor de 3 millones de visitantes únicos por mes. Su sitio LesExperts (
www.les-experts.com) presenta artículos –sobre todo de vida práctica (11)– establecidos en función de los temas plebiscitados por los internautas. Su ambición es ofrecer alrededor de 100.000 artículos por mes redactados por un ejército de blogueros remunerados con un fijo al momento de la aceptación del artículo, más un complemento variable en función de la audiencia de los artículos, de los ingresos publicitarios y de la experiencia del bloguero.
En cambio, la revista en línea canadiense Suite101, presente en Francia desde septiembre de 2009 (
www.suite101.fr), no paga por artículo a sus colaboradores freelance. Sólo les paga lo que denomina “ingresos publicitarios” cuando los avisos publicitarios, vendidos a tarifas muy ventajosas, y difundidos con los artículos, son “cliqueados” por los internautas. Ahora bien, una encuesta estadounidense sobre la economía en línea mostró, en 2010, que el 79% de los lectores de informaciones en la red no cliquean nunca, o muy raramente, una publicidad (12). Ávidos de “reducir costos” a expensas de los periodistas, los grupos de prensa tradicionales comienzan a mostrar interés por estos nuevos métodos de producción “participativa” de contenidos. Así, el grupo de prensa alemán Hubert Burda Media, propietario de 186 revistas en una decena de países, adquirió entre el 35 y el 40% del capital del sitio Suite101.
¿Pueden estas “fábricas de información” competir con los medios de información clásicos o los sitios “en línea” producidos por periodistas profesionales? La mayor parte de los dueños de estas “granjas de contenidos” piensan que no, por dos razones: en primer lugar, consideran que el nicho de los sitios de actualidad está saturado; luego, afirman que de ninguna manera buscan insertarse en ellos. Los artículos que ofrecen (cortos, fáciles, consensuales) se refieren sobre todo a la vida práctica, a la “manera de vivir mejor cotidianamente”, a los consejos de tipo self help (auto-ayuda), a las recomendaciones en materia de salud, dinero, empleo, entretenimiento, viajes… Estos sitios de contenidos low cost buscan sobre todo grandes volúmenes de audiencia para vender publicidad a muy bajos precios y apostar a una “economía del click”. Presidente y fundador de Populis, Luca Ascani piensa que su sitio puede, de todas maneras, revelarse como complementario: “En internet, 20 a 25% de la información consumida proviene de los medios tradicionales, 60 a 65% de búsquedas, y alrededor del 15% de los contenidos compartidos a través de las redes sociales. Nosotros intentamos cubrir esas tres zonas y aportar respuestas adecuadas” (13).
Sin embargo, con la crisis de los medios, algunos sitios gratuitos de información en línea observan de cerca el éxito de las “granjas de contenidos” (…) Incluso ciertos diarios de referencia piensan en ellas. El grupo estadounidense The Washington Post Company, editor del célebre diario, adquirió en julio de 2010 iCurrent, una start-up que propone a los internautas consultar un “diario adaptado a sus centros de interés”. Está concebido automáticamente mediante la agregación de los contenidos de 27.000 sitios de prensa y de blogs ofrecidos al internauta, que puede afinar esas propuestas (14). Esta perspectiva espanta especialmente a Bill Keller, director de The New York Times: “No dejaría el destino de la información en las manos de Google” (15).
Notas
1 Artículo “Google trends” de Wikipedia, consultado el 10-2-11.
3 Caroline Boudet, “Demand Media, l’usine à infos du Web”, Les Echos, París, 23-11-09.
4 Véase Cécile Ducourtieux y Xavier Ternisien, “Quand les internautes dictent l’actualité”, Le Monde, París, 13-7-10.
5 Agence France Presse, 18-5-10.
6 L’Expansion.com, 19-5-10.
7 “Fermes de contenus: business plan et métriques”, diciembre de 2010,
www.tubbydev.com
8 L’Expansion.com, 17-3-10.
9 Ibid.
10 Nicolas Rauline, “Les ‘fermes de contenus’ à la demande se lancent à la conquête du marché français”, Les Echos, 21-12-10.
11 Ejemplos de temas: “¿Cómo tener éxito en una entrevista de trabajo?, ¿Cómo vender el departamento?, ¿Qué shampú usar para cabellos grasos?, ¿Dónde comprar claveles baratos?”.
12 Le Monde, París, 20-3-10.
13 Nicolas Rauline, art. cit.
14 Maris-Catherine Beuth, “Les nouvelles ‘ficelles’ des sites d’infos américains”, 18-7-10,
www.lefigaro.fr
15 “Yo no dejaría el destino de las noticias en manos de Google”, El País, Madrid, 25-7-10.
Ignacio Ramonet es Director de Le Monde diplomatique, edición española. Este texto se ha extraído de su libro L’Explosion du journalisme. Des médias de masse à la masse de médias, Galilée, París, marzo de 2011.
Traducción Lucía Vera
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Vargas a la carga

Por Luis Bruschtein
Antes de los ‘80 se decía que los liberales en política eran intervencionistas en economía. Y al revés. Los liberales en economía eran autoritarios en política. Autoritarios quiere decir que en realidad fragoteaban todo el tiempo para dar golpes militares. Viene a cuento porque el discurso liberal épico del escritor Vargas Llosa pareciera desconocerlo. Los liberales argentinos fueron golpistas desde el ’30 en adelante. Se dieron casos ridículos porque un buen militar tiene que ser nacionalista. Pero cada vez que un militar “nacionalista” dio un golpe, puso a un ministro de Economía liberal. Los golpes militares tuvieron siempre un discurso anticorrupción y supuestamente nacionalista con fragor de botas y banderas, pero fueron liberales en economía.
Se decía que un liberal en economía tenía que ser irremediablemente autoritario en política porque las medidas económicas de libre mercado son esencialmente antipopulares, y se pensaba que solamente podían ser aplicables con represión y mano dura. Eso no estaba en discusión y así sucedía.
Por el contrario, se decía que un liberal en política era intervencionista en la economía –o sea, lo contrario al libre mercado– porque las fuerzas del mercado no son democráticas, ya que siguen otras reglas, como la ley del más fuerte –el que más tiene, más gana y tiene más capacidad para sobrevivir y eliminar al más débil– que es lo opuesto a la democracia, donde todos los votos tienen el mismo valor. El libre mercado no es democrático porque favorece al más fuerte. Entonces, para ser democrático en economía, había que intervenir a través del Estado para equilibrar fuerzas y derechos.
El liberalismo original, el de los textos clásicos que plantearon igualdad ante la ley y de oportunidades, surgió en oposición a las monarquías y de allí se construyó el costado épico de su discurso. Pero, ya en el siglo XX, la herramienta política del liberalismo económico no fueron los votos sino los golpes militares. El liberalismo que llega a la modernidad no es el de los carbonarios sino el de los países centrales y el de los grandes capitales, o sea el discurso de los poderosos, que en nuestros países se verificó en invasiones y dictaduras. Ningún golpe de Estado se hizo en nombre de las dictaduras. Por el contrario, se hicieron “para defender la libertad y la democracia”. Los dictadores se presentaban siempre como demócratas. Además no es casual que los que defienden a los militares de la dictadura en la Argentina sean, sobre todo, los sectores liberales. Cuanto más liberales en el discurso, más los defienden y muchos de ellos son amigos y tienen relaciones personales con los viejos represores. José Alfredo Martínez de Hoz no era populista. Por el contrario, era muy representativo del capital concentrado que se expresaba en términos de “defensa de la democracia”, e ideológicamente se definía como un gran liberal.
Queda demostrado que, por lo menos en la Argentina moderna, ese liberalismo no fue democrático. En todo caso fueron más democráticos los acusados de populistas, como Yrigoyen y Perón, porque ampliaron derechos ciudadanos, aunque para ello debieron afectar intereses económicos.
En la excelente entrevista que le hicieron Martín Granovsky y Silvina Friera, publicada ayer por Página/12, el escritor peruano se ataja y afirma que los que apoyaron dictaduras no son verdaderamente liberales, y que no tiene por qué hacerse cargo de lo que hicieron otras personas que se dicen liberales, aun cuando hayan sido referentes ideológicos suyos, como Milton Friedman o Friedrik von Hayek, que respaldaron calurosamente a la dictadura de Augusto Pinochet en Chile y formaron parte de la Sociedad Mont Pelerin que trajo a Vargas Llosa a la Argentina.
La pasión y energía que invirtió –según relata en esa entrevista– en desentrañar las contradicciones del discurso revolucionario que lo había seducido en los ’60, contrasta con el desinterés y hasta la pereza intelectual que muestra el escritor frente a esas contradicciones del discurso liberal en los países de América latina.
Desinterés y pereza, más que ceguera o ingenuidad, porque en cada reunión a la que asiste en la región está acompañado por dirigentes y personajes que son empresarios o asesores de grandes empresas devenidos en políticos, más que políticos con trayectorias que sobresalgan por sus desempeños democráticos y pensamientos profundos. Aquí en la Argentina, su principal anfitrión fue Mauricio Macri, un hombre que repite que prefiere la mano dura antes que la negociación o que estigmatiza los inmigrantes de los países vecinos.
Vargas Llosa afirmó que el populismo y la izquierda ganaron una batalla al conseguir que el término “liberal” sea tomado como una mala palabra. En realidad, la izquierda y el supuesto populismo no estaban para dar ninguna batalla en los años ’90. Fueron los mismos liberales los que lograron ese desmérito.
En los años ’80, con el comienzo de la globalización, los gobiernos militares ya no ofrecían seguridad jurídica para la desbordante liquidez mundial. A partir de allí, no hubo más golpes. Cuando estos supuestos liberales dejaron de buscarlos o apoyarlos, se acabaron los golpes en América latina. O si los hubo, fracasaron. Las nuevas herramientas para llevar adelante esas políticas económicas fueron la presión mediática, los golpes de mercado y, por supuesto, las poderosas consecuencias de un nuevo ordenamiento mundial con hegemonía unilateral norteamericana. En el caso de la Argentina, esas presiones doblegaron a los partidos tradicionales desde la segunda mitad del gobierno de Alfonsín, más los dos gobiernos de Carlos Menem y el gobierno de la Alianza. Fueron más de 15 años de neoliberalismo que culminaron con la mitad de la población por debajo de la línea de pobreza.
Pero la ola fue tan fuerte que, de la misma manera que en los años ’70 se habían reproducido como una plaga las dictaduras en la región, entre los ’80 y los ’90 se extendieron las experiencias neoliberales y en todos los países con los mismos resultados desastrosos. Pensadores populares que habían participado en el desarrollo de la Teoría de la Dependencia como el brasileño Fernando Henrique Cardoso se convirtieron al neoliberalismo y, en su caso, fue el presidente que aplicó esas teorías en Brasil. El peronismo en la Argentina, que había sido el gran muro de contención contra esas medidas, se dio vuelta con el menemismo y se convirtió en su herramienta política. Algunos gobiernos se cuidaron un poco más, Brasil no privatizó su petrolera estatal y en Chile tampoco lo hicieron con la empresa del cobre. En la Argentina, el menemismo vendió hasta la vajilla de la abuelita. En todos hubo una reacción en contra. En la Argentina, donde esas políticas habían sido salvajes, la crisis fue más profunda y la reacción popular, más violenta. Se equivoca Vargas Llosa: la izquierda o el supuesto populismo no tuvieron ningún mérito en la campaña por convertir al liberalismo en mala palabra. Fue todo obra de los mismos liberales, algunos de los cuales lo acompañan ahora cuando viene a darles charlas magistrales.
No existe liberal de izquierda, ni liberal progresista, y cuando hablan equívocamente de progreso o de cambio, siempre son cambios regresivos que favorecen al más fuerte. Cualquier desviación del libre mercado es considerada “colectivista”. Ni hablar de la distribución de la riqueza. En suma: para ser liberal hay que ser rico o, por lo menos, no hay que ser pobre. Esta expresión de un liberalismo donde prima lo que ellos llaman libertades económicas sobre los factores sociales, y donde el valor supremo es el de la propiedad, es más bien el neoliberalismo, una versión parcial y más cruda de los viejos ideales de los revolucionarios antimonárquicos que en su idealismo ponían por delante la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades. Esta segunda parte del discurso de los viejos liberales no está muy considerada por quienes en la actualidad se asumen como sus discípulos, porque la única forma de que haya igualdad de oportunidades es a través de un Estado que regule los procesos económicos preservando una dinámica democrática.
Resulta simpático advertir que antes a los marxistas se les decía “materialistas” porque afirmaban que lo económico determinaba por sí sólo lo social y cultural. A los viejos liberales se les llamaba idealistas” porque decían que las ideas determina todo lo demás. Pero estos nuevos liberales ya no son idealistas sino marxistas al revés: lo que prima es la economía, pero a favor de los poderosos.
REPORTAJE A MARIO VARGAS LLOSA SOBRE SU CONVERSION DEL SOCIALISMO AL LIBERALISMO
“Los socialdemócratas tienen debilidades colectivistas”
Defendió a Von Hayek y Friedman, los ultraderechistas que respaldaron a Pinochet y fundaron la Sociedad Mont Pelerin que lo invitó a la Argentina. Pero dijo que él nunca apoyó a una dictadura. Una entrevista con Vargas Llosa sobre la economía, Lula, Cardoso, el Estado, los liberales, Sudamérica, Humala y Dostoievski.
Por Martín Granovsky y
Silvina Friera
Si tiene que quedarse con un solo libro sabe cuál es: La guerra y la paz, de León Tolstoi. Conoce su próximo voto en el ballottage peruano: será por Ollanta Humala y no por Keiko, la hija del dictador Alberto Fujimori. Confiesa que se siente perplejo sobre la crisis económica internacional. Y, quizá porque la provoca, acepta la polémica.
Mario Vargas Llosa vino a Buenos Aires para dar una conferencia en la Feria del Libro (ver página 5) y participar de una reunión de la Mont Pelerin Society, fundada en 1947, entre otros, por los economistas Milton Friedman y Friedrich von Hayek y presidida hoy por el neocelandés ultraconservador Kenneth Minogue, profesor de Ciencia Política en la London School of Economics. Los visitantes fueron agasajados por Mauricio Macri y discutieron un tema que los preocupa: “El desafío populista a la libertad latinoamericana”.
A las 10 de la mañana de ayer, cuando recibió a Página/12 en la suite presidencial del Sheraton, la bruma caía sobre Retiro. Vargas Llosa miró el paisaje desde la ventana dos veces, al llegar y antes de irse. En el medio concedió un reportaje que aquí se transcribe en el orden exacto en que fue realizado y entero, incluyendo su crítica a la Revolución Cubana y hasta la curiosa forma en que el escritor se refirió a su idolatrado Fernando Henrique Cardoso, el ex presidente brasileño: Henríquez.
–En El sueño del Celta un personaje dice: “Se puede ser un gran escritor y un timorato en asuntos políticos”. ¿Qué piensa usted de la frase?
–El personaje a quien se refiere es Joseph Conrad y no Roger Casement. Conrad era timorato políticamente por una razón obvia: era un recién venido a la nacionalidad británica. Por otra parte, tenía esa especie de lealtad perruna que tiene un inmigrante de primera generación al país que ha hecho suyo, que lo ha acogido y al que se ha integrado. Aunque eran muy amigos, el hecho de que Casement optara por Alemania en la Primera Guerra Mundial, un país al que, por razones obvias, los polacos…
–Como Conrad.
–Claro. Los polacos odiaban a Alemania tanto como a Rusia porque los habían desaparecido como país. Eso hizo que Conrad tomara distancia de Casement y retirara su firma de ese manifiesto de los intelectuales que pedían la conmutación de la pena. Debió dolerle mucho porque eran amigos. Casement tenía una enorme admiración por Conrad. Conrad sí había apoyado la lucha de Casement contra el gobierno belga por las atrocidades que se cometían en el Congo. El diálogo es ficticio, inventado.
–Pero Conrad retiró su firma.
–Sí, sí existió el hecho de que Conrad retiró su firma, y aunque no hay testimonios de eso, es segurísimo que para Casement debió ser muy doloroso que una persona que tanto admiraba, y que además tenía prestigio, no quisiera firmar esa solicitud.
–¿Qué es un timorato en política? Porque timorato es una palabra que se usa poco.
Es alguien que teme pronunciarse con claridad sobre aquellas cosas que cree. No es una persona vacilante…
–No está hablando de un apolítico.
–No, es una persona que no tiene el coraje de asumir públicamente sus opiniones políticas porque piensa que hay riesgos implicados en ello. Eso diría que es un timorato. Una persona puede ser vacilante, puede tener dudas respecto a ciertos temas, eso es perfectamente legítimo.
–Y es bueno, ¿no?
–Sí, es bueno, en muchos casos es bueno. Tener mucha seguridad es peligroso (se ríe).
–¿Qué es lo contrario de “timorato” para alguien que conoce tan bien la lengua como usted? ¿Hay un antónimo?
–(Piensa.) A ver… Yo creo que es un poco exacerbado decir “valiente”. No lo sé. Me parece que si una persona tiene ideas políticas, sobre todo en circunstancias en que esas ideas están puestas a prueba (y ya no se diga cuando están en peligro), debe defenderlas. Si cree en ellas, debe defenderlas. Sobre todo en América latina nosotros sabemos muchas veces adónde conducen esos riesgos. Entonces me parece que una persona debe defender sus ideas, preferentemente con razones y no a pedradas o puñetazos.
–¿Usted hizo un click en sus ideas políticas de un momento a otro?
–No. Un click de un momento a otro nunca, creo. Ha sido un proceso. Por ejemplo, el pasar de convicciones socialistas a convicciones democráticas y liberales ha sido un proceso que tiene distintas etapas, pero creo que se inicia a mediados de los años ’60, en relación con Cuba, básicamente.
–¿Pero en algún momento hace un click entre no decir las cosas o decirlas?
–No, no. Digamos que yo creo que estaba muy identificado con la izquierda, básicamente a partir de la Revolución Cubana, y empecé a tener ciertas dudas, pero no me atrevía a hacerlas públicas. La primera duda seria que yo tengo con la Revolución Cubana es cuando la Umap, las unidades militares de apoyo a la producción, un eufemismo para campos de concentración.
–¿Por qué lo dice?
–Eran campos de concentración donde metieron a gusanos, a criminales comunes y a gays. Para mí eso fue una experiencia muy chocante, yo no lo esperaba. Conocí a bastantes de los jóvenes que fueron a los campos de concentración.
–El año pasado Fidel Castro dijo al diario La Jornada de México que la persecución a los gays había sido uno de los grandes errores de la Revolución Cubana.
–Un poco tarde, ¿no? Porque en esa experiencia pues no solamente sufrieron terriblemente chicas y chicos que eran identificados con la revolución, los del grupo El Puente. Fue muy traumático, muy violento, y para mí fue la primera vez que tuve dudas muy serias de si la Revolución Cubana era lo que yo creía y lo que yo decía que era. Ese hecho me fue cambiando muchísimo, me creó muchas dudas, me empezó a estimular actitudes críticas frente a la revolución. Otra experiencia que resultó confirmatoria y mucho más importante para mi evolución fue el apoyo de Fidel a la invasión de Checoslovaquia, cuando la invasión de los países del Pacto de Varsovia.
–La de 1968.
–Sí. Fue la primera vez que ya no me importó “armar al enemigo”, y lo digo entre comillas para hablar de la fórmula chantajista que mantenía siempre a los críticos de izquierda en el silencio. Ahí escribí un artículo que se llamó “El socialismo y los tanques”, claramente haciendo una crítica a la revolución. Pero todavía fui una vez más a Cuba después de eso, que fue la última vez que he estado allá, ya no me acuerdo el año, no sé si ’69 o ’70, inmediatamente antes del caso (del poeta Heberto) Padilla. Todavía no lo habían metido preso, pero era evidente que lo iban a meter preso en cualquier momento. Padilla estaba enloquecido por la tensión en la que vivía, y el clima era un clima… de una… Uff, había zozobra, había miedo entre muchos escritores que conocía muy bien. Yo salí completamente angustiado de ese viaje, y al poquito ocurrió el caso Padilla, que fue lo definitivo.
–¿Ese fue un cambio de ideas socialistas a ideas liberales?
–No, el liberalismo es posterior. En ese momento el socialismo entusiasta pasa a ser un socialismo muy crítico, pasa a ser una socialdemocracia. Yo me sentí como se sienten los curas que de pronto se vuelven ateos: muy desamparado, muy solo, en un mundo muy confuso. Fue un proceso lento de revalorización de la idea de democracia, la importancia de esa democracia formal tan denostada por la izquierda, y empecé a leer a Raymond Aron, a (George) Orwell, a (Arthur) Koestler y a (Albert) Camus, a quien había leído y había atacado cuando yo era muy sartreano. Incluso publiqué un librito que se llama Entre Sartre y Camus, contando esa evolución.
–¿Y el liberalismo cuándo comenzó en usted?
–Primero fue una especie de rescate de la idea democrática, de la importancia de esos valores formales, de las formas en lo político. Y luego creo que el liberalismo fue el descubrimiento de Isaiah Berlin y (Karl) Popper. La lectura de Popper, la lectura de La sociedad abierta y sus enemigos para mí fue fundamental; es uno de los libros que más me ha marcado, me ha cambiado, me enriqueció extraordinariamente lo que es la visión del autoritarismo, de lo que es el totalitarismo, y cómo esa es una amenaza que está siempre presente, incluso en las sociedades más libres, más avanzadas.
–Usted acaba de participar de un seminario sobre populismo organizado en Buenos Aires por la Sociedad Mount Pelerin. Popper fue uno de sus fundadores.
–Sí, claro, Popper estuvo en el año ’47…
–Y (Milton) Friedman y (Friedrich von) Hayek también. Los dos terminaron sosteniendo la dictadura de Augusto Pinochet.
–No tienen ellos la culpa de la dictadura de Pinochet.
–Sostenes, no causantes.
–Pinochet aplicó políticas de mercado, pero jamás apoyó la política liberal, que parte de la democracia política.
–Pinochet no apoyó el liberalismo político, pero Friedman y Von Hayek apoyaron la dictadura de Pinochet.
–No, no. Apoyaron la política económica, pensaron que la política económica era la buena, pero nunca apoyaron la dictadura de Pinochet, nunca apoyaron los crímenes, nunca apoyaron la desaparición de un Congreso, de elecciones libres. Nunca. Von Hayek ha defendido… Miren… No sé si han leído The Constitution of Liberty, un libro absolutamente fundamental en defensa de la cultura democrática y de la libertad económica a partir de la libertad política. Es el sustento fundamental de la idea de Von Hayek.
–Pero no estamos hablando de las ideas sino del apoyo a una política concreta.
–Pues yo no conozco ninguna declaración de Von Hayek a favor de Pinochet, que haya estado defendiendo la dictadura de Pinochet. Todo el paquete, con los crímenes, las desapariciones. Y si la defendió, se equivocó.
–Si quiere pasemos a Friedman. Estuvo varias veces como invitado en el Chile de Pinochet.
–Pero fue a dar conferencias.
–Hasta escribió cartas de agradecimiento a Pinochet por haber aplicado sus recomendaciones económicas.
–No conozco esas cartas.
–Son de 1975. Aquí están, impresas. Podemos leerlas, pero se extendería el reportaje.
–Si Friedman y Von Hayek lo hicieron, se equivocaron. Cometieron una gravísima equivocación y hay que criticarlos por eso, porque ningún liberal debe apoyar una dictadura política. Y si lo hace se equivoca, y hay que criticarlo. Yo soy un liberal y nunca he apoyado una dictadura.
–Isaiah Berlin es una cosa, Popper, que fue cofundador de la Sociedad Mont Pelerin, es otra. Y los otros dos fundadores, Friedman y Von Hayek, fueron muy activos políticamente, en los Estados Unidos y en Chile.
–La Sociedad Mont Pelerin es una sociedad creada fundamentalmente para pasar revista o tomar el pulso a la situación de la economía en el mundo. Es una sociedad que crean especialistas en economía, a la cual yo no pertenezco. Es la primera vez en mi vida que he asistido a una reunión de la Mont Pelerin. Yo estoy totalmente a favor de la libertad económica como un correlato de o contrapartida de la libertad política. Esa es mi visión del liberalismo. Esa es la visión de liberalismo de los liberales que admiro, que leo. De tal manera que si hay liberales que han apoyado una dictadura, para mí no son liberales. No tengo por qué cargar con la responsabilidad de señores que defienden dictaduras.
–Una sociedad de liberales políticos que reivindican a Friedman y Von Hayek es como fundar un centro de estudios socialdemócratas y ponerle de nombre Sociedad Lavrenti Beria, en homenaje al jefe de la policía secreta de José Stalin.
–(Se ríe.) ¡Pero es injusto! La Sociedad Mont Pelerin defiende la libertad económica, está constituida fundamentalmente por economistas, pero que yo sepa, que yo recuerde, jamás se ha identificado con ninguna dictadura, porque esa dictadura hizo políticas de mercado. Von Hayek y Friedman defendieron la libertad económica que se introdujo en Chile, defendieron ciertas reformas.
–¿Esas reformas se podrían haber introducido en 1973 sin dictadura?
–Deberían haberse introducido en democracia. Esa es la postura de un liberal. Un liberal es un señor que cree en la libertad y que cree que la libertad es indivisible, que no se puede dividir la libertad política de la económica. Ese es un principio básico del liberalismo. Está en Adam Smith, el padre del liberalismo. Si hay alguien que pretende dividir la libertad política y económica, se equivoca: no tiene derecho a ser llamado un liberal o da una visión completamente corrompida y criticable del liberalismo. Eso no es el liberalismo que defiendo y con el que yo me siento identificado. Además, creo haber demostrado que mi conducta es una conducta clarísimamente de defensa de la libertad en el campo político, en el campo social y en el campo económico.
–Usted acaba de participar en una reunión sobre el populismo en América latina. Uno podría decir que Franklin Delano Roosevelt, el presidente norteamericano que asumió en 1933, fue un gran populista. ¿Está de acuerdo?
–Todo depende de las definiciones. Por ejemplo aquí el día de la inauguración de la Mont Pelerin el representante del presidente de la Sociedad dijo que había un populismo “bueno” y un populismo “malo”. El populismo bueno era el de Ronald Reagan. ¿Qué es lo que quería decir este señor? Entendía por populismo la proyección a nivel popular de las reformas liberales a través de un gran comunicador, como era Reagan.
–Es el momento en que comienza el proceso de mayor desigualdad histórica de los Estados Unidos. Lo dice Paul Krugman, otro Nobel pero de Economía, no de literatura.
–Sí, pero… Si yo tengo que corregir cada frase vamos a perder mucho tiempo.
–No es corregir o no corregir. Es una entrevista.
–Los liberales no estamos a favor de que haya desigualdad.
–¿Qué quieren?
–Que todo nazca del éxito, del esfuerzo, de la producción de bienes o servicios que benefician al conjunto de la comunidad. Que haya gentes que tienen mayores o menores ingresos en función de su excelencia, de su talento, es legítimo para un liberal. Lo que no es legítimo es que esas diferencias se establezcan a partir del privilegio o de la desaparición de la igualdad de oportunidades de base, que es un principio liberal.
–¿Y qué sucede cuando, por ejemplo, como dice Krugman, Reagan modifica la política impositiva y quita impuestos a los más ricos? ¿No cambia lo que usted define como igualdad de oportunidades de base?
–Mmmm, es que ahí tendríamos que discutir muchísimo. Krugman no es precisamente un liberal. Krugman es un hombre muy inteligente, pero es una especie de socialdemócrata con debilidades considerables hacia fórmulas socialistas, colectivistas. Tiene debilidades en ese campo.
–¿Usted dice que Krugman, el columnista de The New York Times, es colectivista?
–Sí, tiene debilidades colectivistas, como muchos socialdemócratas muy respetables, demócratas impecables que tienen debilidades colectivistas. Por ejemplo los demócratas cristianos son absolutamente demócratas, pero ellos creían que el Estado tenía que intervenir masivamente en la economía para suplir lo que llamaban las desigualdades de base. Los liberales siempre hemos criticado esa idea.
–¿Pero acaso la intervención del Estado no la propugnaba también Adam Smith?
–No, no. La intervención del Estado en la economía para suplir lo que los demócratas cristianos llamaban –porque eso ha cambiado– las debilidades de base, es una forma de intervencionismo que al final genera mucha más injusticia y muchos más privilegios. Pero en fin…, eso creo que nos aburriría muchísimo.
–Volvamos al tema del populismo. Del populismo bueno y del populismo malo.
–Pero eso decía ese señor y yo creo que se equivocaba. Llamaba populismo a una forma de popularidad. Entonces, si eso es populismo toda forma de comunicación exitosa sería populismo. Yo creo que populismo es sacrificar el futuro en nombre de una actualidad pasajera, efímera, y hacer política con esta visión. Hay un populismo de derecha y hay un populismo de izquierda, sin ninguna duda.
–¿El cortoplacismo sería un populismo?
–El cortoplacismo es una forma de populismo, sobre todo en medidas económicas. Pero hay un populismo político, no solamente económico.
–Si le parece volvamos a Roosevelt. Usted no desconoce qué hacía. Con la radio como herramienta, le hablaba directamente al pueblo sobre los efectos de la crisis de los años ’30.
–¿Pero qué es lo que consigue Roosevelt? Consigue dar seguridad en un momento de una inseguridad terrible. Entonces, con esa tranquilidad con la que él se dirige a su sociedad, a sus electores, crea una seguridad que hacía una falta extraordinaria para que la crisis económica no se profundizara.
–Roosevelt les decía a los ciudadanos que apelaba directamente a ellos para explicarles que el Senado y los bancos no lo dejaban resolver la crisis.
–Pero bueno, está bien… El Senado y los bancos en ese momento no lo dejaban gobernar. A veces es bueno no dejar gobernar a los políticos si hacen malas políticas, ¿no es verdad?
–¿Y en ese caso era bueno?
–No hablo de hacer revoluciones, pero sí de que existan una democracia y unas instituciones que permitan frenar las malas leyes. Por ejemplo en el Perú, en la época de Alan García, nosotros conseguimos parar una medida, que para mí era el final de la democracia: la nacionalización de los bancos. Y la paramos en democracia, sin hacer nada sedicioso, mediante manifestaciones y actos públicos. Y al final conseguimos que esa ley, que era una mala ley que podía acabar con la democracia en el Perú, no prosperara, diera marcha atrás y no hubo ningún muerto, ningún preso.
–¿Ningún liberal reivindica a Roosevelt y a John Maynard Keynes? Un liberal como usted, ¿qué dice?
–Keynes sí. Ambos fueron grandes demócratas. Keynes fue un genio, un hombre de una cultura absolutamente prodigiosa, y las tesis keynesianas, que la socialdemocracia luego hace suyas, son unas tesis generadas en un contexto muy especial de crisis terrible, en las que ya no estaba en juego una política económica sino la supervivencia de un país y de una cultura democrática. Ese es el contexto en el que nace el keynesianismo, que no se puede aplicar de una manera automática. Nadie ha descrito mejor que el propio Friedman lo que significa la inflación para un país, ¿no es verdad? Yo tengo mucho respeto por Keynes, creo que es uno de los grandes pensadores modernos, sin ninguna duda, y en cierta forma buena parte de su legado lo pueden reivindicar los liberales. Sin ninguna duda.
–En cierta medida, y siguiendo su frase de que nada se puede aplicar de manera automática, los países más importantes de Sudamérica estaban en una situación parecida a la que usted describe. Y en los últimos años resolvieron su tremenda crisis con mayor intervención estatal.
–Hay circunstancias en que ningún liberal va a rechazar una cierta intervención del Estado a partir de ciertos consensos democráticos, por supuesto. Sin ninguna duda, ¿no es verdad? En esta última crisis terrible, por ejemplo…
–La crisis mundial que comenzó en 2008.
–Sí. Frente a ella, los liberales han estado completamente divididos. Algunos decían que se trataba de “salvar al muerto” que se iba a morir. Entonces, si se va a morir, que intervenga el Estado. Otros liberales decían que lo que se iba a morir no era el Estado sino las políticas que nos han llevado a esta crisis absolutamente monstruosa.
–¿Y usted qué decía?
–Yo estaba en la confusión total, y creo que ahí se necesitaba un tipo de conocimiento técnico de la magnitud de la crisis y de las consecuencias para tomar una decisión. Yo carecía de eso y simplemente, como sobre muchas otras cosas, lo que he declarado es mi perplejidad. Sobre eso no puedo opinar porque no sé, opinaría a partir del puro pálpito y creo que eso es irresponsable, no en literatura, pero sí en política.
–¿Tiene un pálpito para el ballottage peruano entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori?
–No hay pálpito allí sino un conocimiento muy claro. Hay un mal menor y un mal menor. El mal mayor es Keiko Fujimori y entonces yo voto por Humala. Eso es clarísimo. Los problemas que pueda traer Humala ya los enfrentaremos cuando venga. Pero tengo una esperanza que quiero que quede escrita. Mi esperanza es que Humala se aleje realmente de (Hugo) Chávez y se acerque realmente a gente como (Luiz Inácio) Lula (da Silva), como (José) Mujica, como (Mauricio) Funes, y haga una política semejante en el campo económico.
–De cualquier modo, en América latina cada país se termina dando su destino nacional, no hay forma de copiar…
–No hay destinos nacionales…
–Aunque alguien quiera copiar, no podrá hacerlo porque cada nación es única.
–Hay formas de copiar la orientación, hay formas de entender que la creación de la riqueza pasa por el mercado, no pasa por el estatismo. Las pruebas son tan absolutamente contundentes… Eso lo han entendido el socialismo chileno, el uruguayo, el brasileño. Hay una izquierda peruana que ya entiende eso, aunque es muy pequeñita. Ojalá con Humala ésa pasara a ser la política que se adopte. Sería una salvación.
–Usted habló de Lula como modelo. Su estrategia fue de intervención fuerte del Estado.
–No tan intervencionista gracias a que el anterior presidente fue Henriquez Cardoso. Las grandes reformas que ha aprovechado Lula las hace Cardoso. El es el gran estadista.
–¿Fernando Henrique Cardoso?
–Sí.
–Pero Lula no representó la continuidad respecto de Cardoso sino la ruptura.
–¡No, no, no! ¿Cómo? ¡Qué horror, qué injusticia! ¡Qué dices!
–Brasil creció y se hizo más justo con Lula.
–Pero porque la gran reforma económica, la gran reforma monetaria la hace Henriquez Cardoso. Crea las bases de una economía de mercado. Abre las fronteras de Brasil. Lo que pasa es que lo hace con discreción, con una elegancia británica porque no es un populista. Entonces Lula, que no sabía nada de economía, que no entendía absolutamente nada…
–¿Usted dice que un hombre que fue fundador del Partido de los Trabajadores y secretario general de los metalúrgicos no sabía nada de economía?
–Lula de pronto se encuentra con un país preparado gracias a la extraordinaria habilidad y la inmensa cultura de Henriquez Cardoso, que es el que abre la modernidad para Brasil, el que introduce una economía de mercado auténtica, el que hace entender a la izquierda brasileña que no hay creación de riqueza sin mercado, sin empresa privada, sin inversiones, sin integración al mundo. Y Lula, en buena hora para Brasil, sigue esa ruta.
–Tal vez Lula sea considerado “tribal” por Hayek, pero Lula es el que habla de justicia social, no Cardoso.
–Hablar de justicia social no quiere decir nada…
–Hayek decía que buscar la justicia social es una actitud que venía de las tribus o las hordas. ¿Lula fue tribal al poner en práctica ese principio?
–Para hacerlo hay que crear riquezas. Un país tiene que prosperar. Eso es lo que ha permitido la política de Henriquez Cardoso: que ese país prospere.
–Pero el país no creció con Cardoso, y no superó el tres por ciento anual.
–Pero creó las condiciones y empezó a crecer y se ordenó la moneda. Encontró una estabilidad que en la historia Brasil prácticamente no había tenido nunca. Esa estabilidad es fundamental para que haya una economía de mercado. ¿Cómo puede haber inversión, cómo puede un empresario proyectar su plan de trabajo, de inversiones, si la moneda está sujeta a los vaivenes permanentes como estaba cuando sube al poder Henriquez Cardoso?
–Tal vez la novedad de Lula sea que la justicia social no fue sólo un valor sino una condición de eficacia y posibilidad práctica para conseguir el desarrollo económico.
–Ahí nos estamos acercando ya, creo (risas). No hemos hablado nada de literatura, sólo una preguntita. El ideólogo no lo ha permitido (se ríe). Una entrevista tras otra… Qué barbaridad, es un ritmo estajanovista.
–Es una palabra muy soviética.
–Ahora que la Unión Soviética desapareció se pueden decir.
–¿Es retro, es vintage?
–He visto en Nueva York los retratos del realismo socialista y ahora resulta que la frivolidad ya los puso de moda. La frivolidad de la vanguardia hace que toda esa pintura se empiece a rescatar en las galerías neoyorquinas.
–¿Qué hubiera dicho Milton Friedman?
–Friedman era un buen lector de novelas. La única vez que conversé con él no hablamos nada de economía, sólo de literatura.
–¿Qué está leyendo usted ahora?
–El último libro de Jorge Edwards, La muerte de Montaigne. Parece una crónica histórica y después empieza a surgir la ficción.
–¿Con qué libro se quedaría?
–La guerra y la paz. Si tengo que quedarme con uno solo quizá me quedo con ése.
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Tags: VARGAS LLOSA, NOBEL, LITERATURA, LIBERALISMO, DEMOCRACIA, DICTADURAS, CONTRADICCIONS, INCOHERENCIAS, DICTADURAS MILITARES, PINOCHET, HAYEK, FRIEDMAN, MONT PELERIN, PERU, AMERICA LATINA, CHILE
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DEBATE SOBRE POLITICA CIENTIFICA E INVESTIGACION EN LAS UNIVERSIDADES

El crecimiento de la investigación en ciencias sociales plantea la necesidad de evaluar una estrategia de desarrollo que contemple su rol en el sistema científico. El Instituto Gino Germani (UBA) organizó un debate y aquí se presentan las principales exposiciones.
Por Andrés Carrasco *
El desafío de lo global
Varsavsky, en 1969, definió la necesidad de politizar la ciencia como la intersección entre conocimiento, sociedad y soberanía para un modelo nacional. Hoy esa discusión sigue vigente, mostrando que no hemos avanzado sino retrocedido. La ciencia sigue siendo cientificista, atemporal y atada al positivismo. La idea de neutralidad no ha variado y es usada para legitimar la subordinación a los intereses del mercado, que provee su sentido productivista, y el retroceso del Estado, que privatiza la política científica.
La integración subordinada del desarrollo científico se encuentra hoy con un elemento que no tenía peso en los ’70. La aparición de la globalización del poder, la rendición de la soberanía, la ausencia de un arbitraje del Estado desligado de la ideología de mercado, transfirió el control a las corporaciones y convirtió al conocimiento en mercancía de los complejos industriales-financieros globales. Al mismo tiempo que la sociedad de mercado y su principal aliada, la sociedad del conocimiento, milagrosa y salvacionista, avanzan sobre el control de las instituciones productoras de conocimiento, desestructuran al sujeto crítico, suprimiendo toda valoración filosófica e ideológica que pudiere desafiar la celebración de la razón técnica.
El conocimiento científico debería ser parte de una construcción que permita el uso de recursos adecuados para sostener un crecimiento cero que modere el consumo a las posibilidades del planeta y permita su sustentabilidad. La globalización exige transferir la decisión integral de modos y razones de explotación de los bienes comunes a manos privadas, apropiándose de la decisión política. La producción de alimentos con medios e instrumentos tecnológicos de un puñado de corporaciones hace imposible pensar que el mundo resuelva el hambre del planeta, sino más bien formas de control del mercado que destruyen la “soberanía alimentaria” instalando un control social que conduce el diseño de un mundo cada vez más injusto. Y las legislaciones que regulan el patentamiento de moléculas y organismos vivos pasan a ser parte de la legitimación de ese control social necesario para el capitalismo. Si la tecnología puede sostener esta impúdica apropiación de la naturaleza para el control de la sociedad humana, no habrá necesidad de ejércitos para mantener la colonialidad. La “industrialización civilizatoria” estará diseñada para aquellos que tengan pasaje en el arca de Noé del día después. El resto, los otros, serán prescindibles.
Nuestro país tiene la oportunidad de crear o imitar. Podemos reeditar la versión neoliberal disfrazada de neodesarrollismo, pero igual de dependiente, o desarrollar un auténtico modelo soberano, al margen de la globalización. El Conicet, INTA, Conea, etc., pueden desplegar políticas que tiendan a desarrollar técnica que genere saberes propios ante las necesidades del pueblo, una elección soberana, o pueden servir a intereses dependientes implantados por concentrados corporativos.
La adopción de tecnologías es tan poderosa y poco inocente como la espada colonial. Con ella se condicionan modos de producción y usos de recursos naturales. Para ello la tecnología es diseñada a medida de las formas productivas hegemónicas de las corporaciones. Los desarrollos científicos y tecnológicos, los mecanismos de financiamiento y la privatización de la decisión política, así como los relatos que se estructuran alrededor de la “sociedad del conocimiento”, resignifican sistemas e instituciones públicas para generar conocimiento-mercancía. El conocimiento entonces pasa a ser no sólo propiedad del demandante, sino el instrumento que permite subordinar modos y estrategias para satisfacer el consumo de las sociedades centrales sin detenerse en los cambios, exclusiones, saqueos que generan a su alrededor.
* Director del Laboratorio de Embriología Molecular (UBA) y ex presidente del Conicet.
Un campo desjerarquizado
Por Silvia Guemureman *
Cada vez que reflexionamos sobre el lugar de las ciencias sociales en la política y la producción científica constatamos la misma referencia inobjetable: aún están desjerarquizadas respecto a las biomédicas y las duras. Un indicador elocuente es la facultad de rectificación con que se bendice a las dos últimas, pero se condena en las primeras. Que las ciencias duras y sobre todo las biomédicas hayan trabajado por siglos con hipótesis equivocadas, y promovido con valor axiomático certezas que luego cayeron en el desván del desprestigio, no es sino indicador de progreso y avance científico. Lo interesante es que estos “cambios” en el sentido y la dirección de las prescripciones son asimilados a nuevos descubrimientos y estadios científicos superiores. Esta facultad de rectificación les está vedada a las ciencias sociales: cuando volvemos atrás con una argumentación, eso no constituye “sino la mejor demostración de que antes no habíamos sido lo suficientemente rigurosos” y “esto habla a las claras de la poca seriedad del conocimiento producido por metodologías no-científicas”, o sea, no nos cabe el mote de personas que trabajan por el avance de la ciencia y con humildad rectifican caminos erróneos, sino que los nuevos descubrimientos en forma tautológica confirman que los viejos no eran verdaderos, y por ende, ¿por qué darles crédito a los nuevos?
Si bien es cierto que las ciencias sociales vienen ganando terreno en los organismos de ciencia y las universidades nacionales, también es cierto que la mayor participación alcanza sólo a los instrumentos de promoción más básicos (becas de formación científica y subsidios a la investigación con instrumentos poco complejos); las ciencias sociales aún no aplican a instrumentos científicos complejos y mucho mejor financiados. En las ciencias sociales es harto difícil cuantificar “beneficios” productivos. Pero acaso ¿sirven los parámetros de contabilidad para medir calidad? Y esto nos lleva al tema de la evaluación. ¿Es posible en contextos complejos de evaluaciones permanentes tener parámetros eficientes que no se anclen en la contabilidad ejecutiva y mecánica, despojada de lectura y reflexión sobre los contenidos?
Producimos muchas veces en forma compulsiva para completar los múltiples casilleros de los formularios de evaluación, pero ¿cuántas veces esperamos a que nuestros resultados estén maduros para la discusión? Debate, intercambio: ¿qué es eso? Si pocos leen, si incluso los espacios concebidos para el intercambio son, en realidad, desfiles de monólogos donde cada uno, a su turno, expone casi en forma autista. En eso se han convertido los congresos.
La lógica del mercado también atravesó la producción científica: hay mucho para consumir, dificultad para establecer diferencias, mucho marketing que inclina las balanzas en formas falaces. Esos problemas son, seguramente con matices, comunes a todas las disciplinas. Lo preocupante es que los cientistas sociales hemos internalizado tan bien aquello de que para ser científicos de pura cepa teníamos que ser como “ellos”, los duros, que en ese tren copiamos también vicios y deformaciones. Evaluaciones y publicaciones son ejemplos elocuentes. Esta dificultad se reproduce y realimenta con las posiciones objetivas que ocupan los cientistas sociales en las estructuras científicas, y valga como referencia otro observable inobjetable: la mayoría de los secretarios de Ciencia y Técnica en las universidades nacionales proceden de las ciencias duras o biomédicas.
Para avanzar en un cambio, es necesario que haya más debate y más participación de los cientistas sociales, así sea echando mano al recurso de fijar pisos de participación, cuando no de avanzar en la confección de agendas específicas, con problemáticas inherentes a las ciencias sociales.
* Investigadora del Instituto Gino Germani, coordinadora del Piumas UBA.
Más expansión y democracia
Por Dora Barrancos *
Un sistema científico que se precie debe estar regido por el principio de la expansión, hasta con desperdicio, tal como lo han hecho países que han realizado transformaciones decisivas, como Brasil. Pero ese principio suele no ser muy compartido por los propios agentes científicos, que a menudo son muy temerosos de los cambios.
En primer lugar, es necesario reconocer el aumento notable del número de becas que ha permitido una formación frondosa, pero también más rica en calidad. El mayor número de beneficiarios/as de becas del Conicet ha mejorado la calidad de la producción. La política que ha llevado al aumento geométrico de becarios y becarias ha sido solidaria, claro está, con la implantación de estudios de posgrados en universidades. Hace una década era absolutamente menguada la oferta de posgrados en ciencias sociales y hoy nos enfrentamos a un crecimiento exponencial que, desde luego, plantea serias reflexiones acerca del número de egresados que no tendrán ingreso al Conicet y que debe ser sobre todo objeto de un acuerdo entre las universidades y los organismos gubernamentales.
Hace una década, las políticas restrictivas de admisión en la Carrera del Investigador Científico (CIC) habían llevado al grave envejecimiento de la planta y no escapaba aún a los espíritus más retardatarios que se enfrentarían problemas de todo orden de mantenerse esa situación. Fue una decisión política fundamental el incremento del ingreso de científicos en un proceso que también permitió una mejor representación de nuestras ciencias. Durante los últimos años, la capacidad de ingreso al Conicet significó que los/las postulantes positivamente evaluados pudieran hacerlo. Hoy nos enfrentamos a una severa circunstancia y es que, por primera vez en estos años expansivos, el número de quienes se encuentran en condiciones de ingresar a la CIC supera las vacantes disponibles. En efecto, la captación ha estado en torno de 500 nuevos investigadores en los años recientes y en el último concurso hubo cerca de 200 candidatos/as que no pudieron ser incorporados no obstante su buena calificación. Es necesario señalar que no ha disminuido el número de vacantes, que se han mantenido las proporciones distributivas entre las diferentes áreas del conocimiento, y la que corresponde a nuestras disciplinas sociales y humanas se mantiene en torno del 30 por ciento. Pero es urgente reconocer que necesitamos ampliar la disponibilidad de vacantes en al menos un 25 por ciento, ya que no podemos limitar y menos mutilar el desarrollo del conocimiento, fiel al principio de la inexorable expansividad del sistema científico.
Forma parte vertebral de las políticas científicas, si es que hemos de mirar hacia adelante, garantizar la democratización y la equidad, la igualdad de oportunidades en orden a muy diversas dimensiones. Con relación a la perspectiva de género hemos dispuesto que se contemple la maternidad (incluida la adoptiva) como atributo para aplazar por un año la presentación de los informes obligatorios, y hemos comenzado la discusión en materia de plasticidad para las edades límite del sistema de becas cuando se trata de mujeres con hijos. Otro aspecto que concierne a la equidad es mejorar las posibilidades de quienes aplican en áreas de vacancia, sean estas consideradas en orden a espacios geográficos o a problemas del conocimiento. Hay profundas diferencias regionales que deben ser atendidas si es que deseamos una sociedad más integrada y unas ciencias más democráticas.
* Profesora consulta (Sociales-UBA), directora del Conicet por las Ciencias Sociales y Humanas.
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La revolución no será twitteada
En El engaño de la red. El lado oscuro de la libertad en Internet, el periodista e investigador Evgeny Morozov sostiene que las redes sociales no sirven para luchar contra el poder. Al contrario, alega que Internet es un arma de doble filo, usada hábilmente por los regímenes autocráticos. Sin embargo, en esta entrevista con Ñ Digital, muestra un costado más optimista del que presenta en su nuevo libro.
Desde hace tres años más o menos, cada vez que ocurre una demostración popular masiva contra un gobierno X, los medios de comunicación caen en el facilismo de otorgarle una gran influencia a las redes sociales como mecanismo instigador y organizador de esas protestas. El dato es contrastable en la reciente cadena de manifestaciones que este año culminaron con el fiasco de Libia. Allí se puede ver en crónicas escritas o en reportajes televisivos cómo Twitter y Facebook fueron citados en términos exultantes; como si la protesta popular no hubiera existido en la era pre-2.0.
Sin embargo, asociar las tecnologías de las comunicaciones en red a una nueva chance para los oprimidos del mundo es un argumento infantil e incorrecto, pues no tiene en cuenta que los mismos líderes que son los blancos de estas revueltas hacen un uso de Internet con fines políticos sumamente sofisticado. Los usa —justamente— para controlar, perseguir, encarcelar y reprimir. Puede ser que por un infinitésimo momento el pueblo tome el poder en Twitter. Pero ese momento es efímero. Participar en las redes sociales no es resistir, no es organizar, no es liberarse; es lo opuesto, es entregarse al sistema de una manera orwelliana. La Red es un panóptico digital. Y nosotros no somos los vigilantes, somos los vigilados.
Este, por lo menos, es el argumento de Evgeny Morozov, el investigador y periodista de Bielorrusia —y actualmente académico invitado de la universidad de Stanford— en su reciente libro, The Net Delusion: The Dark Side of Internet Freedom (El engaño de la red. El lado oscuro de la libertad en Internet) aun no traducida al castellano.
El libro de Morozov es un ataque sistemático contra el cyber-utopismo. Comienza su relato en junio del 2009 en Irán, cuando miles de jóvenes iraníes salieron a las calles de Teherán para protestar por lo que consideraban una elección fraudulenta. En ese momento un periodista llamado Andrew Sullivan posteó un artículo en un blog de la revista The Atlantic, titulada “La revolución será twitteada.” Morozov identifica este momento como el principio de la gran mentira, perpetuada hoy en día como un nuevo hecho del panorama político internacional, que Twitter es el nuevo armamento de los potenciales revolucionarios democráticos en regímenes autocráticos.
El libro de Morozov es meticuloso, impecablemente documentado. Aun para los que están en desacuerdo con su tesis tendría que ser una lectura obligatoria. Como dice Morozov, “si los periodistas no se comprometen a cuestionar escrupulosamente este nuevo mito (y, si es necesario, de contradecirlo) caerán en el riesgo de tener un efecto corrosivo en la construcción de nuevas políticas”.
Ha puesto el grito en el cielo Mozorov. Sería productivo oírlo y, como pide el autor, cuestionar cuidadosamente el papel de Internet en nuestra sociedad, nuestra política y nuestra vida privada.
A continuación, algunas de las preguntas que Morozov contestó por correo electrónico a Ñ Digital.
Dada su opinión sombría del lado orwelliano de Internet, ¿llegaría a recomendar estar completamente off-line como la única forma de tener una vida realmente libre?
Eso sería muy estúpido. Sería como negarse a usar electricidad por preocupaciones sobre el calentamiento global. Internet tiene muchas cosas maravillosas, y también lo tienen las redes sociales. Y no creo que un nuevo movimiento social pueda estar fuera de estas dos cosas si pretende triunfar. El derrotismo no es la estrategia correcta. Sino, hay que identificar los actores principales que hacen que la experiencia on-line sea tan deficiente (en general son gobiernos y empresas) y obligarles cambiar sus políticas.
Lo demás esta en las manos de los individuos. Sea cual sean los cambios que se hagan en Facebook, Google o hasta en el NSA (La agencia nacional de seguridad de los EE.UU.) Internet siempre será demasiado “pública” para algunas personas. Esto no me preocupa. Pero si tendríamos que asegurarnos de que los que quieren movilizar personas o promover sus causas no estén a la merced de Silicon Valley o las agencias de inteligencia de Washington.
¿Cómo interpreta el fenómeno de presidentes y políticos con cuentas de Twitter? ¿Es una obligación que les imponen sus consejeros? ¿O ya es una herramienta indispensable para el discurso político?
La política funciona de tal manera que los actores principales suelen llenar todos los espacios disponibles en los medios (¡En este sentido se parecen al gas!). Es como ese viejo chiste de un ladrón a quién le preguntan: ¿Por qué robaste el banco? Que contesta: Por que allí estaba el dinero. De la misma forma los políticos están en Twitter por la simple razón de que allí esta la gente. Y si no se comprometen con estos medios los mismos serán explotados por sus contrincantes. Mucho se mueve según cuán “cool” es la plataforma en dado momento. Ayer era MySpace. Mañana tal vez sea FourSquare. En la mayoría de los casos, simplemente es un truco de la las relaciones públicas. Lo brillante de actuar sobre reclamos hechos por Twitter es que sus respuestas, supuestamente personales, terminan siendo documentadas — y en algunos casos son virales. En este sentido Twitter es una herramienta ideal para manejar las relaciones públicas.
Dada su visión del fenómeno, ¿ha recibido críticas por usar Twitter? ¿Cómo le ayuda en tus trabajos periodísticos y de investigación académica?
En realidad, no. Todo lo contrario: la mayoría de las personas aprecian que conozca las plataformas sobre las cuales escribo. Para mí, es un camino de doble vía: Sigo a mil personas y me entero de muchas noticias que me hubiera perdido de otra forma. Y por otro lado, hay miles de personas que me siguen, muchos de ellos en los medios. Twitter juega un papel instrumental en mi trabajo: muchas veces posteo mis notas en inglés y después me contactan editores de diarios europeos que me siguen en Twitter, pidiéndome las notas para sus diarios. Entonces, me ayuda.
Pero también tendría que contar que recibo la mayoría de mi información por mi Kindle: me subscribo a seis diarios y decenas de revistas. Termino pasando dos horas diarias leyendo todo este material. Pero el lado positivo es que no paso tanto tiempo delante de mi computadora.
Haciendo de abogado del diablo: ¿Cuál es su escenario más optimista para la evolución de la Web? ¿De qué manera aumenta la inteligencia humana, tanto la individual como la grupal?
Eso es fácil. Antes que nada, nunca alegue que la Web no fuese útil; como una fuente de información o de conocimientos es una herramienta maravillosa. Los tipos de riquezas culturales que han asistido en abrir hacen volar la mente. Yo mismo las aprovecho de una forma cotidiana. Y espero que todos los libros del mundo se digitalicen y sean accesibles a todos en términos justos (ahora que Google o las Naciones Unidas sea la entidad que haga esto, es algo que está por verse). Entonces, en términos de liberación personal hay mucho que Internet puede ofrecer para ellos que realmente quieran ser liberados. Para las personas que ya llevan vidas empobrecidas consumiendo telenovelas, jugando sudoku o leyendo tabloides en el mundo offline, Internet también es una bonanza — pero para que se pierdan aun más en el mundo de entretenimientos.
Por lo tanto, para comprender plenamente el impacto político y social de Internet primero tenemos que entender como se acomoda a las relaciones sociales y políticas pre-existentes. No podemos tratarlo como un fenómeno con su propia lógica y diseño independiente de estas cosas.
Algunas personas, como Kevin Kelly, creen que Internet puede llegar a tener la autonomía de un ente independiente. ¿Qué valor le da a tales escenarios?
No mucho. Esta idea es muy vieja. H.G. Wells ya estaba hablando de un cerebro global en los años 30 del siglo pasado. Que la tecnología puede lograr autonomía es un fenómeno que ha explorado profundamente Jacques Ellul en su libro La sociedad tecnológica que fue publicado en los 50. Hay muy poco de original en las teorías como las de Kelly – y no suelen ser muy profundas, intelectualmente hablando (Hace poco escribí una reseña del ultimo libro de Kelly en The New Republic).
Usualmente estos argumentos benefician las empresas de Silicon Valley que suelen presentar todo lo que hacen como una especie de favor a la humanidad. Estas empresas necesitan a promotores como Kelly quienes los ayudan a enfatizar los beneficios de la innovación mientras minimizan, a su vez, los riesgos que la tecnología presenta a las existentes relaciones sociales y políticas; incluyendo valores como la igualdad y pluralismo. Que tales modelos frecuentemente se basen en sistemas biológicos es preocupante: los artefactos tecnológicos, a diferencia de los naturales, son hechos por el hombre y por consecuencia suelen tener políticas profundas detrás de ellos. No es el caso con la mayoría de los artefactos naturales (salvando, por supuesto, que creas en el diseño inteligente).
¿Twitter es una moda pasajera o todavía tiene mucha vida por delante?
Estoy bastante convencido que dentro de 50 años no existirá Facebook, Google o Twitter. Las empresas que sobreviven mucho tiempo son excepciones. Y dado el estado de la industria de Internet hoy (creo que aun estamos en una etapa inicial donde hay muchísima experimentación) es de esperar que los líderes no sobrevivirán mucho tiempo. Hace cinco años todo el mundo pensaba que no había nada mejor que el sistema de Google PageRank para hacer búsquedas. Hoy, sin embargo, hasta Google se ha dado cuenta que hay que agregarle una capa social a la búsqueda (por ejemplo, que puedas ver qué información están buscando y encontrando tus amigos). Después ¿algo reemplazará la “búsqueda social”? Estoy seguro de que sí. Pero aun no sabemos qué.
Finalmente: ¿Cuales son los libros y los pensadores que —para usted— mejor ayudan entender Internet? Tanto como un artefacto tecnológico y como un fenómeno social.
Desafortunadamente, la mayoría de los libros sobre Internet son terribles. Personalmente yo me inspiro en libros sobre la filosofía de la tecnología, muchos escritos antes de que existiera Internet. De alguna forma logran informar mejor sobre la dirección de la sociedad tecnológica que cualquier cosa escrita en los 90. Mucho de este trabajo es muy modesto en su tono. La filosofía de la tecnología no es un campo muy amplio. Mencionaría a Langdon Winner, Don Ihde, Andrew Feenberg y Albert Borgmann como influencias. Pero ninguno es muy conocido fuera de su especialidad. Tristemente, aun estamos años luz de una “filosofía del Internet.” Esto es algo que me gustaría ver desarrollado. Entretanto tendremos que leer libros periodísticos. Entre ellos me gustaron mucho Plex de Stephen Levy, un nuevo libro sobre la historia de Google. The Information de James Gleick también era bastante bueno.
Tags: INTERNET, TWITTER, TECNOLOGIA, FACEBOOK, GOOGLE, LIMITES DE INTERNET, POSIBILIDADES DE INTERNET, CONOCIMIENTO, CULTURA, MANIPULACION, DESINFORMACION, CONTRAINFORMACION, POLITICA, SOCIEDAD TECNOLOGICA, RELACIONES SOCIALES
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Ñ Digital comienza con una serie de entrevistas y análisis sobre fenómeno WikiLeaks. Aquí, una charla con uno de los intelectuales más importantes del Siglo XX y también uno de los críticos más virulentos de los Estados Unidos.
Las últimas revelaciones del sitio WikiLeaks han puesto a la comunidad internacional, a la diplomacia, al gobierno de los Estados Unidos y al periodismo mismo en un estado de debate, alerta y consternación. Aun es imposible predecir cuáles serán los efectos de las acciones actuales (pasadas y futuras) de la enigmática organización, liderada por el enigmático ¿periodista? ¿provocador? ¿activista? ¿hacker? australiano Julian Assange. A un lado del espectro de opinión se ubican los esperanzados que marcan estas acciones como un paso hacia la transparencia en las maniobras y acciones de los gobiernos del planeta. En el otro extremo se ubican los que acusan a Assange de ser casi un cómplice del terrorismo internacional; alguien que, lejos de estar cumpliendo un ideal periodístico, esta poniendo en riesgo las vidas de personas.
Entre ambas visiones se abre un debate gigantesco para el que Ñ Digital convoca a intelectuales y pensadores de distintos rubros. Este es el turno de Noam Chomsky, el lingüista más importante del siglo XX y uno de los críticos más prolíficos y feroces del gobierno de su propio país, los Estados Unidos. Desde su despacho en el Massachusetts Institute of Technology, en Cambridge, Massachusetts, contundente Chomsky ofreció algunas de sus impresiones iniciales sobre este tema que ocupa las tapas de todos los diarios del mundo en estos días.
¿Considera que lo que esta haciendo WikiLeaks es una forma legítima y ética del periodismo? ¿Y cuáles serán las consecuencias de estas revelaciones al corto y largo plazo?
Vale la pena recordar que el secretismo de los gobiernos se trata, sustancialmente, de la defensa del gobierno contra su propia población. Y en una sociedad democrática la población tendría que saber qué está haciendo su gobierno para poder monitorearlo y —de hecho— determinar qué hace el gobierno. Ahora, hay excepciones con las cuales todos están de acuerdo, pero en general el caso es así. Yo no he leído todos los cables, por supuesto, pero de lo que he visto me parece que ilustra la significancia de este punto: hay cosas en los cables que los gobiernos no quisieran que su propia población supiera.
Creo que es una forma legítima del periodismo, pero creo que se tomarán medidas severas para bloquearlo.
¿Lo sorprende el trabajo que esta haciendo WikiLeaks
No es completamente nuevo. Ha habido muchas filtraciones antes —los Papeles del Pentágono, por ejemplo, en la cual yo participé, fue muy importante y más sustancial que este último. No me sorprende. Creo que mientras la accesibilidad a la información aumente con las modalidades electrónicas habrá más casos similares a este.
Qué WikiLeaks eligiera a medios tradicionales para editar y emitir las filtraciones en un primer instante, ¿es contradictorio con su postura filosófica de apertura?
Creo que no. Supongo que lo podrían haber subido directamente a Internet. Pero de esa manera circularía solamente dentro de la cultura de Internet y no entre un público general.
¿Cómo están manejando la información los medios estadounidenses?
Antes que nada tenemos que tener en cuenta que desde el principio hay un mecanismo de filtros muy severo. Entonces, los cables diplomáticos mismos proveen al gobierno lo que los diplomáticos quieren que sepan y lo que asumen que el gobierno mismo quiere oír. Entonces ya de entrada están muy editados, desde el principio.
Por ejemplo, uno de los cables más incendiarios salidos hasta ahora: el rey Saudita llamando por el bombardeo de Irán. Bueno. Eso fue seleccionado. No sabemos el contexto. Solo tenemos las frases que eligieron los diplomáticos.
Después hay una forma de censura mucho más severa que son los títulos de los diarios que dicen que los estados árabes están aterrorizados por Irán y que quieren que los Estados Unidos hagan algo al respeto. Bueno, hay un hecho muy significante escondido en esta cuestión: hay encuestas de opinión del occidente árabe. La más reciente fue publicado por el Brookings Institute el mes pasado —una encuesta muy cuidadosa— que mostró que en el mundo árabe el 10 por ciento de la población ve a Irán como una amenaza, mientras que un 80 por ciento ve a los Estados Unidos e Israel como una amenaza. Esto no se revela acá [en estas noticias]. Antes que nada, a los diplomáticos no les importa, no les importa la gente, solo les importan los dictadores. Al Departamento de Estado tampoco le importa, por las mismas razones, y aparentemente a los medios tampoco les importa: porque esto es información pública… Y todo esto refleja un profundo desprecio por la democracia. Y no solo en el gobierno, también en la cultura intelectual y de los medios. Esto es otro tipo de selección; selección severa. Y si miras a los otros documentos publicados ves muchos casos similares.
¿Estos cables demuestran que la administración de Obama es, en muchas formas, una continuación de la de Bush?
Sí, pero eso ya lo sabíamos.
¿Tiene algún mensaje esperanzador de cara al futuro?
Bueno, mi último libro publicado se llamó Esperanzas y perspectivas que salió primero en castellano, porque su origen fue en charlas que di en Sudamérica… La parte de esperanza es mayormente sobre Sudamérica. Creo que han estado pasando cosas de gran esperanza allí en la última década. No podemos predecir la historia humana. Pero si miras hacía atrás puedes encontrar un momento cuando parecía imposible que se abandonará la esclavitud, o que se permitiría derechos a las mujeres… Las cosas cambian. Pero cambian si la gente las cambia. No cambian solas y no cambian gracias a los líderes políticos.
Richard Stallman: “WikiLeaks es un modo de resistencia contra estados que odian nuestras libertades”
Referente internacional en el activismo de software libre, y el fundador del Free Software Foundation, considera a Julian Assange como un héroe. Pero disputa la utilidad de las últimas filtraciones diplomáticas.
Richard Stallman es un ser sui generis. Un especie de anti-Bill Gates, en el sentido que tiene una influencia enorme en el desarrollo de software a nivel mundial pero su meta no es enriquecimiento personal, o la creación de un producto capitalista, sino liberar el software para hacer un mundo mejor a través de su Free Software Foundation. Sí, es utópico. Nacido en 1953, el hacker estadounidense tiene una manera de ser a la vez arisca y abierta (escuchen el audio de la entrevista completa que acompaña esta nota – habla un castellano muy fluido). Enfatiza con vehemencia la diferencia entre el “software libre” (el movimiento que apoya) y “código abierto”, que para el es otra cosa completamente. Ñ Digital lo consideró una fuente fundamental para seguir el debate acerca del acontecimiento WikiLeaks, ya que es uno de los activistas estadounidenses que basa su militancia por la libertad en y con la Web.
¿Qué opinas del papel que está jugando WikiLeaks?
Lo que pienso de WikiLeaks es que es una defensa contra las mentiras asesinas de los estados.
¿De todos los estados, o de los Estados Unidos?
De los estados. Porque no sólo los Estados Unidos miente. Muchos estados mienten. Y muchos estados matan. Pero los Estados Unidos es el más rico y el más poderoso todavía. Y ha lanzado guerras recientemente que han matado, en Irak, a un millón de personas.
¿Piensas que esto puede cambiar algo en la realidad de la política de los Estados Unidos?
No sé. Porque la política de los Estados Unidos me parece local. Y aunque Bush ha admitido que ordenó la tortura, la gente no presiona para investigarlo y acusarlo formalmente como se debería. Ya lo sabemos, porque lo ha admitido, que es culpable de la tortura. Entonces, si los Estados Unidos no lo acusan, debe hacerse en un tribunal internacional.
¿Qué te parecieron los contenidos de las filtraciones?
Hasta hoy no he visto nada muy interesante en los últimos artículos de WikiLeaks [nota de ed. La entrevista se hizo el pasado martes, 30 de noviembre]. Y por eso, no estoy convencido que estas filtraciones se tendrían que haber publicado. No creo que haya sido una buena decisión (por parte de WikiLeaks). No veo una razón para publicarlos.
En cuanto a los documentos acerca de las guerras, sí hay escándalos que el gobierno escondía del público por su vergüenza supongo, o por su deseo de evitar ser castigados por sus crímenes. En el caso de los cables diplomáticos no es lo mismo. Quizás es porque no las he visto todos los documentos… Es posible que algo importante esté por venir.
No pienso que sea deseable crear disputas entre estados o exponer toda la comunicación solo para exponerla. Pero cuando hay un escándalo o un crimen que el estado esconde, en este caso es importante exponerlo.
¿De lo contrario es solo chisme?
Sí, exacto. No veo el motivo de publicar qué piensan los diplomáticos estadounidenses sobre ciertos presidentes de otros países.
Parece, simplemente, que los diplomáticos estaban cumpliendo con sus cargos. Dijeron privadamente sus opiniones y evaluaciones… Pero es correcto que informaron al ministerio de las cosas que les parecían importantes.
Un punto acerca del cual no estoy completamente seguro es el punto de los países como Arabia Saudita que pidieron atacar Irán. No veo ningún escándalo. De todos modos Estados Unidos no atacó a Irán. Hay dos ataques que han sucedido: el del virus Stuxnet, por el que alguien esta matando a varios científicos, pero no sabemos si tiene algo que ver con esta comunicación. De todos modos, según parece, los que los Sauditas pidieron no fue esto, sino un ataque militar. Y no hubo. Entonces, la relación entre los sucesos reales y esa petición no me queda clara. No creo que estas publicaciones últimas nos hayan ayudado.
Pienso que WikiLeaks tendría que mantenerse más cerca de los escándalos, de los cuales hay muchos. Pienso que publicar comunicaciones privadas entre diplomáticos, cuando no hay nada importante detrás ellas, implica un riesgo de obstaculizar toda comunicación. Y esto no es deseable.
¿Puede ser culpa del ego del fundador de WikiLeaks?
No quiero buscar explicaciones psicológicas… Cuando no pienso que alguien ha elegido bien, eso no implica que tiene una falla personal. No estoy totalmente de acuerdo con su decisión, pero todo el mundo toma decisiones que uno puede criticar. Considero a Julian Assange como héroe, pero en este caso pienso que no dio en el blanco.
Bueno, muchísimas gracias por tu tiempo…
Pienso que WikiLeaks juega un papel en la resistencia a la tiranía, en la defensa de nuestra libertad contra los estados que odian a nuestra libertad. Pero si bastará para mantener una libertad, no lo sé. Es un reto muy difícil.
Tags: CHOMSKY, WIKILEAKS, INFORMACION, CONTRAINFORMACION, DESINFORMACION, EE.UU, USA, MANIPULACION, INDUSTRIA CULTURAL, FILTRACIONES, PENTAGONO, INTERNET, ISRAEL, OBAMA, BUSH
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MARIO VARGAS LLOSA ADVIRTIO SOBRE LOS RIESGOS QUE REPRESENTA EL POPULISMO EN LA REGION

De cena con los neoconservadores
El Nobel de Literatura habló en el cierre del encuentro de la neoliberal Mont Pelerin Foundation. También almorzó con Ricardo López Murphy y dijo que “las políticas que ha implementado la Presidenta no me parecen las ideales ni para la Argentina ni para ningún país”.
Por Werner Pertot
Mario Vargas Llosa siguió con su gira de encuentros con opositores: ayer tuvo un almuerzo con Ricardo López Murphy y otros amigos, y habló sobre el populismo en el cierre del encuentro de neoliberales, organizado por la ultraconservadora Mont Pelerin Society. Mauricio Macri –que le dio la bienvenida en un cóctel en el Hotel Sheraton el lunes, junto con Eduardo Duhalde, Francisco de Narváez y Patricia Bullrich– no fue de la partida, pero sí varios de sus funcionarios y diputados. En su discurso en la cena de cierre del encuentro neoconservador, Vargas Llosa no habló de la Argentina. Los organizadores no permitieron el acceso de Página/12.
Potenciado por la polémica que tuvo con el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, por su participación mañana en la apertura de la Feria del Libro, Vargas Llosa desembarcó en Buenos Aires junto con los think tanks neoliberales que suelen hacerle la corte. Ayer se escucharon en el hotel de Retiro a algunas de las glorias locales de los noventa y a algunos exponentes traídos directo de Estados Unidos.
El presidente de la Fundación Atlas, Alejandro Chaufen, compartió una mesa con López Murphy. Vargas Llosa y su hijo, Alvarito, se sentaron en primera fila. “Scioli y Macri tienen varias similitudes: aumentaron drásticamente los impuestos, se endeudaron a tasas extravagantes para la realidad financiera que vive el país y utilizan descaradamente la propaganda oficial para publicitar a sus actividades de campaña y sus posibles candidatos”, disparó el Bulldog. “Nada más antirrepublicano y autoritario que usar los dineros públicos para hacerse propaganda de sí mismos”, sostuvo, y fue uno de los más aplaudidos. Vargas Llosa lo recordó luego en su discurso de cierre.
Al mediodía, el Bulldog compartió pastas y vino tinto con el Premio Nobel de Literatura y los dos se lamentaron porque Alejandro Toledo quedó fuera de la segunda vuelta en Perú. Ambos se mostraron preocupados también por la fragmentación de la oposición argentina. López Murphy le dijo que, si siguen así las cosas, es muy probable que Cristina Fernández de Kirchner gane en primera vuelta. Vargas Llosa se cuidó de no hacer comentarios. “No quiero dar la impresión de que vengo a la Argentina a criticar a la Presidenta. No me anima ninguna lógica de provocación”, había sostenido en diversos reportajes que dio a su llegada. “Las políticas que ha implementado no me parecen las ideales ni para la Argentina ni para ningún país”, aclaró, de todas formas. Luego dejó una definición doctrinaria: “Es que las ideologías hoy se han ido a la mierda, ¿no?”.
Macri no apareció de nuevo por el Hotel Sheraton, pero mandó en su lugar al ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera. Por la tarde, los neocon pudieron escuchar una charla, que se planteaba una pregunta que los aflige: “¿Por qué es el populismo tan popular y el capitalismo tan temido en el mundo hoy?”. Poco antes de entrar a la cena, Vargas Llosa se mostró en su salsa entre los dirigentes neoliberales y recordó la polémica con González: “Dio marcha atrás cuando la Presidenta, expresando que la Argentina respetaba la libertad de expresión, hizo que quienes habían pedido que me desinvitaran retiraran esa propuesta. Me alegro que todo eso haya vuelvo a foja cero”, sonrió.
Luego compartió una cena, a la que no faltaron la embajadora de Estados Unidos en la Argentina, Vilma Socorro Martínez; López Murphy; el presidente del Banco Ciudad, Federico Sturzenegger; el ex embajador de Carlos Menem en Washington Diego Guelar; la diputada evangelista Cynthia Hotton; el empresario Enrique Morad, de Loma Negra; el ex funcionario menemista Jorge Castro; el director ejecutivo de la Fundación Pensar, Miguel Braum, y la diputada del PRO Paula Bertol, entre otros. Todos degustaron el guacamole y el hojaldre con champignones de la entrada, la carne con una torre de papas, el tomate relleno con queso crema y, de postre, una torta de limón.
En su discurso, Vargas Llosa no hizo ninguna mención a la Argentina. “En mi juventud Latinoamérica era el paraíso de las dictaduras. Las excepciones eran Costa Rica, Chile y Uruguay”, sostuvo Vargas Llosa, y luego elogió las transiciones democráticas de estos últimos dos países. “Para mí el mal mayor es el retorno del régimen de Alberto Fujimori. Sin alegría, con muchos temores, voy a votar por Humala”, anunció, entre murmullos. Varios neoliberales peruanos se quedaron con las manos sobre la mesa al final de su discurso.
Página/12
Mario Vargas Llosa, su vocero; asisten Aznar y Schwarzenegger
Junta de la ultraderecha internacional en Buenos Aires; sus líderes, ligados a la CIA
Stella Calloni
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 20 de abril de 2011
Buenos Aires, 19 de abril. El escritor peruano, naturalizado español Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura (2010), apareció como el vocero público de un nuevo encuentro de las ultraderechas locales e internacionales que desde el pasado 17 de octubre se reúne en esta capital bajo el patrocinio de Mont Pelerin Society (MPS) y de la Fundación Libertad, integradas a las conservadoras Heritage y otras organizaciones de Estados Unidos públicamente ligadas a la inteligencia estadunidense.
El encuentro propone analizar el populismo
en América Latina y otros temas propios del ultraliberalismo más conservador; así como propuestas para enfrentar los que consideran los desafíos
de nuestra región.
Mont Pelerin Society (MPS) es uno de los llamados tanques del pensamiento
de la derecha política y económica creada en 1947 en la ciudad suiza del mismo nombre, bajo el llamado del austriaco Friedrich von Hayek, (Premio Nobel de Economía en 1974), quien asesoró a los gobiernos de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Augusto Pinochet, en Estados Unidos, Gran Bretaña y la dictadura en Chile, respectivamente.
La Fundación Libertad tiene como antecedente haber convocado en Rosario, provincia de Santa Fe a una cumbre ultraderechista entre el 26 y el 28 de marzo de 2008, en momentos en que cuatro entidades de productores rurales realizaban un paro patronal, que perduró casi cuatro meses. Con esto se intentó desabastecer al país, en una situación golpista que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner pudo contener.
En esa reunión de Fundación Libertade se juzgaba al gobierno argentino. Vargas Llosa tachó de populista
a la actual mandataria y a su esposo, el fallecido anterior presidente, Néstor Kirchner. En el encuentro se definieron acciones para enfrentar a los gobierno populistas
de América Latina, que han sido elegidos por voluntad mayoritaria de los pueblos.
Vargas Llosa criticó este martes a los intelectuales argentinos reunidos en Carta Abierta, quienes rechazaron su presencia en la 37 Feria del Libro de Buenos Aires, que comienza este miércoles 20 de abril. El rechazo a Vargas Llosa, dicen los intelectuales de Carta Abierta, está desligado de los méritos literarios del premio Nobel y se debe a su apoyo abierto a invasiones, acciones contra pueblos como el de Cuba.
En el primer día del encuentro de este martes, representantes de fundaciones similares como la que dirige el ex presidente español José María Aznar, de la ultraderechista Fundación para el Análisis Económico Social (FAES). Aznar recientemente sugirió una intervención militar a Cuba al mencionar que debía ser tratada como Libia
.
Asimismo, el cubano estadunidense, Carlos Montaner, de viejos lazos con la CIA estadunidense cenaron con dirigentes de los sectores más duros de la oposición derechista local.
Entre los comensales estaba Mauricio Macri, el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, quien preside la Fundación Pensar, también ligada a Heritage, y el año pasado patrocinó reuniones similares en esta capital. También figuró entre los invitados el ex presidente Eduardo Duhalde, el diputado Francisco de Narváez y otras connotadas figuras de la derecha local, que maniobran constantemente contra el gobierno de Fernández.
Esta mañana, Vargas Llosa quien ayer criticó la política argentina, visitó la Fundación PROA, que pertenece al Grupo Techint, y que mantiene un fuerte enfrentamiento contra el gobierno federal por su negativa a reconocer el derecho del Estado a contar con una representación en el directorio de la firma acorde a su participación accionaria.
El escritor almorzó el lugar con el diputado español del Partido Popular, Miguel Ángel Cortez y el presidente de la Fundación Libertad aquí, Gerardo Bongiovanni, su esposa, su hijo Álvaro y otros.
El cónclave fue calificado por un analista local como un aquelarre del fundamentalismo neoliberal
.
La Fundaciones Libertad y Pensar también están tienen nexos a los organismos estadunidenses Manhattan Institute y CATO Institute, entre otros.
Aunque prometió no hablar de política sino de literatura, ya que fue invitado para inaugurar la 37 Feria del Libro, Vargas Llosa ya pasó a la ofensiva. Entre los panelistas locales de la reunión de MPS y Fundación Libertad participan figuras ultraconservadoras como Jorge Ávila, del Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina (Cema); el presidente del Banco Ciudad, Federico Sturzenegger, y el novelista Marcos Aguinis, de la Fundación Cada; una red que actúa contra Cuba y y miembros de gobiernos de provincias del país, ligados a la dictadura.
También llegaron personajes que participaron en el gobierno del ex dictador Augusto Pinochet y a otros dictadores del pasado, entre ellos Sebastián Edwards, de la familia propietaria del diario El Mercurio, que asesora al Fondo Monetario Internacional y a la Agencia Internacional de Desarrollo (Usaid) que como la National Endowment Foundation han sido acusadas de intervenir en golpes de Estado en el continente. Hasta el actor Arnold Schwarzenegger, en su calidad de fracasado ex gobernador republicano de California, llegó a la reunión para aconsejar
a los gobiernos de la región.
Tags: VARGAS LLOSA, BUENOS AIRES, ARGENTINA, NELIBERALISMO, FUNDACION LIBERTAD, NOBEL DE LITERATURA, EXTREMA DERECHA, NEOLIBERALISMO LATINOAMERICANO, DERECHA INTERNACIONAL, CARTA ABIERTA, FERIA DEL LIBRO, EL MERCURIO, MACRI
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El pensamiento de los niños ha sido formado por medios de comunicación que reducen la permanencia de un suceso a una breve frase e imágenes fugaces.
Creo que la de Michel Serres es la mejor mente filosófica que existe en Francia hoy en día. Y como cualquier buen filósofo, Serres es capaz de reflexionar sobre los asuntos actuales tan bien como sobre los sucesos históricos. Desvergonzadamente, voy a basar esta columna en el ensayo espléndido que Serres escribió el mes pasado para Le Monde, en el que nos recuerda acerca de asuntos que conciernen a la juventud actual: los hijos de mis lectores jóvenes y los nietos de nosotros, los viejos.
Para empezar, la mayoría de estos niños o nietos nunca han visto un cerdo, una vaca o un pollo, una observación que me recuerda una encuesta realizada aproximadamente hace 30 años en Estados Unidos. Reveló que la mayoría de los niños en Nueva York creían que la leche, que ellos veían que se vendía en recipientes en el supermercado, era un producto hecho por el hombre, como la Coca-Cola. Los seres humanos modernos ya no están acostumbrados a vivir en la Naturaleza; sólo conocen la ciudad. También me gustaría señalar que al salir de vacaciones, la mayoría de ellos se aloja en lo que el antropólogo Marc Augé ha definido como “no lugares”: “espacios de circulación, consumo y comunicación” homogenizados. Las villas de los hoteles de lujo o “resorts” es notablemente similar a, digamos, el aeropuerto de Singapur, cada uno de ellos dotado de una naturaleza perfectamente ordenada y limpia, arcadiana, totalmente artificial. Estamos en medio de una de las mayores revoluciones antropológicas desde la Era Neolítica. Los niños de hoy viven en un mundo sobrepoblado, con una expectativa de vida cercana a los 80 años. Y dada la creciente longevidad de las generaciones de sus padres y abuelos, tienen menos probabilidades de recibir sus herencias antes de que estén al borde de la vejez.
Una persona nacida en Europa durante los 60 años pasados no ha conocido la guerra. Y, habiéndose beneficiado de los progresos de la medicina, no ha sufrido tanto como sus antepasados. La generación de sus padres tuvo hijos más tarde en su vida que lo usual en la generación de sus padres, y sus padres muy posiblemente estén divorciados. En la escuela, estudió al lado de niños de otros colores, religiones y costumbres; esto lleva a Serres a preguntarse cuánto tiempo más los escolares en Francia cantarán La Marsellesa, que contiene una referencia a la “sangre impura” de los extranjeros. ¿Qué obras literarias puede todavía disfrutar y con cuáles establecer una conexión, dado que nunca ha conocido la vida rústica, la vendimia de uvas, las invasiones militares, los monumentos a los caídos, los estandartes perforados por balas enemigas, o la urgencia vital de la moralidad?
Su pensamiento ha sido formado por medios de comunicación que reducen la permanencia de un suceso a una breve frase e imágenes fugaces, fieles a la sabiduría convencional de los lapsos de atención de siete segundos y las respuestas de los programas de concurso con respuestas que se deben dar en 15 segundos. Y esos medios de comunicación le muestran cosas que no vería en su vida cotidiana: cadáveres ensangrentados, ruinas, devastación. “Al llegar a los 12 años de edad, los adultos ya han forzado (a los niños) a ser testigos de 20.000 asesinatos”, escribe Serres.
Los niños actuales son criados con anuncios llenos de abreviaciones y palabras extranjeras que les hacen perder contacto con su lengua madre. La escuela ya no es un lugar de aprendizaje y, acostumbrados a las computadoras, esos niños viven una buena parte de su existencia en el mundo virtual. Al escribir en el teclado usan sus dedos índices o pulgares en lugar de toda la mano (y, lo que es más, están totalmente consumidos por el afán de desarrollar varias tareas al mismo tiempo). Se sientan, hipnotizados por Facebook y Wikipedia que, según Ferres, “no excitan las mismas neuronas o las mismas zonas de la corteza (cerebral)” que si estuvieran leyendo un libro. Los seres humanos antes vivían en un mundo percibible, tangible. Esta generación existe en un espacio virtual que no establece distinción entre cercanía y distancia.
No escribiré de las reflexiones de Serres acerca de cómo manejar los nuevos requerimientos de educación. Pero su observación general del tema abarca un período de disturbio total no menos pivotal que las eras que llevaron a la invención de la escritura y siglos después, de la prensa de impresión. El problema es que la tecnología moderna cambia a una velocidad inaudita, escribe Serres, y “al mismo tiempo el cuerpo es transfigurado, el nacimiento y la muerte cambian, como lo hacen el sufrimiento y la sanación, las vocaciones, el espacio, el medio ambiente, y el estar en el mundo”. ¿Por qué no estuvimos listos para esta transformación? Serres llega a la conclusión de que quizá parte de la culpa debe atribuirse a los filósofos, quienes, por la naturaleza de su profesión, deberían prever cambios en el conocimiento y la práctica. Y no han hecho suficiente en este sentido porque, dado que están involucrados en la política día tras día, no sintieron la aproximación de la contemporaneidad’’.
No sé si Serres esté completamente acertado, pero ciertamente no está totalmente equivocado.
La Nación.cl
Tags: UMBERTO ECO, SERRES, MICHEL SERRES, FILOSOFIA, SOCIOLOGIA, NIÑOS, JOVENES DE HOY, GENERACIÓN, NUEVA GENERACION, NUEVA CULTURA, POSTMODERNIDAD, SOCIEDAD, NATURALEZA, MENTALIDAD, CULTURA URBANA, COMUNICACION, CULTURA LIQUIDA, CULTURA EFIMERA
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Por Juan Gelman

El primer ministro de Japón, Naoto Kan, insiste en recortar las consecuencias del problema nuclear que estalló en Fukushima. “La crisis se está estabilizando paso a paso, pero no hay razones para el optimismo” (www.businessinsider.com, 12-4-11). Instó a la gente a vivir como de costumbre, no incurrir en autorrestricciones y consumir los productos de las zonas afectadas “para darles apoyo”. El gobierno nipón, sin embargo, elevó el nivel del riesgo a 7, el máximo, el mismo de Chernobyl –según las categorías establecidas por el Organismo Internacional de Energía Atómica para evaluar el alcance de las catástrofes nucleares–, y sus funcionarios declaran que el material radiactivo que escapó de los reactores de Fukushima sólo constituye un décimo del que emitió la planta rusa. No todos comparten una posible tranquilidad.
El destacado físico nuclear Michio Kaku, que trabaja en EE.UU., donde se formó, ha señalado que la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio (Tepco, por sus siglas en inglés), dueña de las instalaciones de Fukushima, “trata de minimizar el impacto de este accidente nuclear” que ya ha liberado algo así como 50.000 billones de bequereles de radiación (de uranio). Esto equivale a la mitad del nivel 7, pero los reactores siguen propalándolos. La situación no es para nada estable… el menor accidente –un nuevo sismo, la ruptura de un conducto, la evacuación de los equipos que trabajan en Fukushima– podría desatar una fusión en tres de las estaciones nucleares, de una dimensión mucho mayor que la de Chernobyl” (www.democracynow.org, 13-4-11).
El accidente ha despedido hacia la atmósfera una enorme cantidad de yodo radiactivo (I-131), un 10 por ciento en relación con Chernobyl, que es soluble en agua. La lluvia lo deposita en tierra, las vacas comen pasto y su leche se contamina. Los granjeros de la zona la tiran porque es demasiado radiactiva. Se ha descubierto agua contaminada en Tokio y algunos de sus habitantes abandonaron la capital, advertidos por las contradicciones de los anuncios oficiales y la clara voluntad de acallar los alcances del desastre. Occidente calla, pero EE.UU. prescribió que su personal debe alejarse 80 kilómetros de Fukushima, ni 20, ni 30, ni 40, y el gobierno francés aconseja a sus ciudadanos que abandonen Japón. También éstas son medidas del peligro, aunque no tengan un enunciado matemático.
Cabe preguntarse el porqué de los ocultamientos del gobierno japonés. ¿Para evitar el pánico de la población? Tal vez. ¿Para no ahondar la crisis económica que el terremoto y el tsunami agravaron de manera extraordinaria? Quizá. Pero los especialistas se preguntan por qué no se recurre al método empleado en Chernobyl: consistió en encerrar o enterrar el reactor 4 de la planta bajo toneladas de concreto –como el gigante Toshiba viene aconsejando– en vez de intentar su desmantelamiento con vistas al cierre de la central nuclear por tiempo indefinido. Esta tarea, según el doctor Kaku, podría durar diez años: “Nos encontramos en terreno desconocido… y somos los conejillos de Indias de este experimento científico”.
La tendencia a tapar los propios errores “para evitar el pánico público” no es exclusiva de Tokio, las autoridades del país controlan las noticias de las agencias en aplicación del artículo 15 de la Ley de Emergencia. Yoichi Shimatsu, ex director del semanario Japan Times y columnista de 4th Media, indaga el origen de las confusas informaciones acerca de la planta Fukushima 1: “Las demoras inexplicables y las explicaciones poco fundadas de la Tepco y del Ministerio de Economía, Industria y Comercio parecen motivadas por un factor oculto… La explicación más lógica: la industria nuclear y las instancias del gobierno procurarán impedir que se descubra la existencia de instalaciones de producción de bombas atómicas en las plantas civiles de energía nuclear de Japón” (//en.m4.cn/archives, 11-4-11). Una hipótesis que, de ser cierta, entrañaría consecuencias impensables.
Shimatsu analiza la brecha entre la narrativa oficial y la aparición de fenómenos sin aparente explicación: un incendio estalló en la dañada construcción del reactor de la unidad 4 debido –se dijo– al sobrecalentamiento del uranio vertido en una piscina de enfriamiento seca. “Pero el volumen del incendio –anota– indica que el reactor se estaba calentando por otra razón que la generación de electricidad. Su supresión de la lista de operaciones generadoras de electricidad despierta la pregunta de si acaso se estaba utilizando para enriquecer uranio, el primer paso que conduce a la obtención de materia fisionable para una bomba atómica.”
La unidad 6 desapareció rápidamente de la lista de reactores operativos porque una explosión de la unidad 3 la cubrió de partículas letales de MOX, una mezcla de plutonio y uranio. Es notorio que el plutonio es un componente de las cabezas nucleares más pequeñas y más fáciles de producir. ¿Y por qué Japón procuraría obtener armas nucleares? No puede hacerlo sin alguna clase de permiso: en virtud del artículo 9 de la Constitución que le impuso EE.UU., Tokio ha renunciado a la guerra y al uso de la fuerza para solucionar sus conflictos internacionales. ¿Quién le habrá dado el visto bueno? ¿Y con qué fin? ¿China? ¿Corea del Norte? ¿Otros blancos?
Tags: FUKUSHIMA, JAPON, NERGIA NUCLEAR, RADIOACTIVIDAD, MICHIO KAKU, PELIGRO NUCLEAR, BOMBAS NUCLEARES, OCULTAMIENTO, MANIPULACION, DESINFORMACION, CONTROL DE LA INFORMACION, INFORMACION GRAVE, CENTRALES NUCLEARES
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A DIFERENCIA DE 2006, EL CANDIDATO NACIONALISTA ENCARA LA SEGUNDA VUELTA CON UN MENSAJE DE APERTURA Y CONCERTACION

En el nuevo armado de la candidatura progresista se destacan ex ministros y altos funcionarios del gobierno de Alejandro Toledo y del gobierno de transición democrática de Valentín Paniagua, así como disidentes del APRA.
Por Carlos Noriega, Desde Lima
De cara al ballottage del 5 de junio, Ollanta Humala, el candidato de la izquierda que ganó la primera vuelta, presentó ayer a los nuevos rostros que se integran a su equipo de gobierno. De esta forma, el candidato progresista busca consolidar una apertura al centro que le ayude a ganar la presidencia, carrera en las que compite con Keiko Fujimori, hija del ex dictador Alberto Fujimori (1990-2000). Esta convocatoria es también un primer paso en el objetivo que se ha trazado Humala de lograr un amplio consenso que sea la base para darle estabilidad a un eventual gobierno suyo, en el cual no tendría mayoría en el Congreso. En el nuevo equipo que acompaña a Humala se destacan ex ministros y altos funcionarios del gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) y del gobierno de transición democrática de Valentín Paniagua (2000-2001), que sucedió a la dictadura de Fujimori, dirigentes del oficialista Partido Aprista críticos de la gestión de gobierno de Alan García, profesionales y académicos de prestigio, intelectuales progresistas, artistas, activistas de derechos humanos e incluso representantes del empresariado, sector muy crítico de Humala por sus propuestas de cambio del modelo económico neoliberal.
“Hay un mandato del electorado, que nos ha dado la primera mayoría, pero no la mayoría absoluta, y el mensaje de ese mandato es que debe haber diálogo y consenso”, señaló Humala en la presentación del nuevo equipo que lo acompaña. La presentación de las importantes personalidades que ha logrado reunir para integrarlas a su equipo de gobierno es el primer paso firme que Humala concreta en el proceso de concertación que ha iniciado desde que ganó con el 31,7 por ciento la primera vuelta en las elecciones del 10 de abril. “El proyecto tiene que abrirse (…). Queremos dialogar, unir al Perú”, señaló Humala. El candidato de la izquierda aseguró que no ponía condiciones para ese diálogo, pero precisó que el énfasis de su propuesta seguirá estando en las políticas sociales y redistributivas, en la inversión en educación y salud y en el impulso a la industrialización para cortar la dependencia de las exportaciones de materias primas.
Ollanta Humala, que el año 2006 también ganó la primera vuelta con 31 por ciento, pero perdió el ballottage con el actual presidente Alan García, en una elección muy polarizada, habló de no repetir los errores del pasado. Esta vez Humala encara la segunda vuelta con un mensaje de apertura y concertación. “Cuando comenzamos (en la política como candidato en 2006) cometimos muchos errores. En estos cinco años hemos aprendido que la transformación toma su tiempo, que hay procesos graduales”, afirmó Humala, junto a su nuevo equipo de colaboradores. “Estamos derrotando poco a poco al miedo. Tenemos que fortalecer la esperanza”, dijo y pidió que le den “la oportunidad de ganarme la confianza”.
“Estamos buscando consensos y tendiendo puentes a otros sectores para asegurar la gobernabilidad del país”, le señaló a Página/12 Marisol Espinoza, candidata a la vicepresidencia con Humala, sobre la amplia convocatoria a personalidades y profesionales de diferentes sectores concretada ayer. “Con esta convocatoria buscamos una apertura a un equipo técnico y de profesionales que han participado en diversos gobiernos democráticos. Son personas con experiencia y capacidad de gobierno, que se integran para reforzar nuestra propuesta”, le dijo a este diario Aída García Naranjo, vocera de Gana Perú, la coalición progresista.
Aunque no se ha acordado una alianza entre Humala y el ex presidente Toledo, hay un evidente acercamiento entre ambos. El sábado se reunieron y éste le ofreció su respaldo en base a un acuerdo programático. Este acercamiento quedó claro al ver a los integrantes del nuevo equipo de colaboradores de Humala presentado ayer, en el que hay importantes funcionarios del gobierno de Toledo. Entre ellos figuran sus ministros de Justicia y Producción, Baldo Kresalja y Alfonso Velásquez, quien también ha sido presidente de la Asociación de Exportadores; Kurt Burneo, jefe del equipo económico del plan de gobierno de Toledo para estas elecciones y ex director del Banco Central de Reserva (BCR) en el gobierno de Toledo; Oscar Dancourt y Daniel Schilowsky, también ex directores del BCR con Toledo; César Rodríguez Rabanal, asesor político de Toledo durante su presidencia, entre otros. “En estas elecciones el voto por Humala es un voto ético para impedir el regreso de los ladrones y asesinos que gobernaron con Fujimori. Creo que la inmensa mayoría de los votantes de Toledo en esta segunda vuelta votará por Humala”, le dijo a este diario César Rodríguez Rabanal.
Página/12
Tags: HUMALA, FUJIMORI, APRA, KEIKO FUJIMORI, TOLEDO, VARGAS LLOSA, DEMOCRACIA, GARCIA, ESTABILIDAD DEMOCRATICA
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Por Boaventura de Sousa Santos *
Página/12

No hay naturaleza humana asexuada; hay hombres y mujeres y, para algunos, otros sexos. Hablar de naturaleza humana sin hablar de la diferencia sexual es ocultar que la “mitad” de la humanidad integrada por las mujeres vale menos que la de los hombres. Bajo formas cambiantes según tiempo y lugar, las mujeres han sido consideradas seres cuya humanidad es problemática (más peligrosa o menos capaz) en comparación con la de los hombres. A la dominación sexual que este prejuicio genera la llamamos patriarcado y al sentido común que lo alimenta y reproduce, cultura patriarcal.
La persistencia histórica de esta cultura es tan fuerte que, incluso en las regiones del mundo en las que ha sido oficialmente superada por la consagración constitucional de la igualdad sexual, las prácticas cotidianas de las instituciones y las relaciones sociales continúan reproduciendo el prejuicio y la desigualdad. Ser feminista hoy significa reconocer que esta discriminación existe y que es injusta, y desear activamente que sea erradicada. En las actuales condiciones históricas, hablar de naturaleza humana como si fuese sexualmente indiferente, sea en el plano filosófico o en el político, es pactar con el patriarcado.
La cultura patriarcal viene de lejos y atraviesa tanto a la cultura occidental como a las culturas africanas, indígenas e islámicas. Para Aristóteles, la mujer es un hombre mutilado y, para Santo Tomás de Aquino, siendo el hombre el elemento activo de la procreación, el nacimiento de una mujer es una señal de debilidad del procreador. A veces anclada en textos sagrados (la Biblia y el Corán), esta cultura ha estado siempre al servicio de la economía política dominante que, en los tiempos modernos, han sido el capitalismo y el colonialismo. En Tres Guineas (1938), en respuesta a un pedido de apoyo financiero para la guerra, Virginia Woolf se niega y, recordando la marginación de las mujeres en la nación, afirma provocativamente: “Como mujer, no tengo país. Como mujer, no quiero tener país. Como mujer, mi país es el mundo entero”. Durante la dictadura en Portugal, las Nuevas cartas portuguesas, publicadas en 1972 por Maria Isabel Barreno, Maria Teresa Horta y Maria Velho da Costa, denunciaban al patriarcado como parte de la estructura fascista que sostenía la guerra colonial en Africa. “Angola es nuestra” era el correlato de “las mujeres son nuestras” (de nosotros, los hombres), y con el sexo de ellas se defendía la honra de ellos. El libro fue incautado de inmediato porque justamente fue percibido como un libelo contra la guerra colonial, y sus autoras no fueron juzgadas sólo porque entretanto estalló la Revolución de los Claveles, el 25 de abril de 1974.
La violencia que la opresión sexual implica se produce bajo dos formas, hardcore y softcore. La versión hardcore es el catálogo de la vergüenza y el horror del mundo. En Portugal, en 2010 murieron 43 mujeres víctimas de la violencia doméstica. En Ciudad Juárez (México), en los últimos años fueron asesinadas 427 mujeres, todas jóvenes y pobres, trabajadoras de las fábricas del capitalismo salvaje, las maquiladoras, un crimen organizado conocido como femicidio. En varios países de Africa se sigue practicando la mutilación genital. En Arabia Saudita, hasta hace poco las mujeres ni siquiera tenían partida de nacimiento. En Irán, la vida de una mujer vale la mitad que la de un hombre en un accidente de tránsito; en un tribunal judicial, el testimonio de un hombre vale tanto como el de dos mujeres; en caso de adulterio la mujer puede ser lapidada hasta morir, una práctica que, por otro lado, está prohibida en la mayoría de los países de cultura islámica.
La versión softcore es insidiosa y silenciosa, se produce en el seno de las familias, las instituciones y las comunidades, no porque las mujeres sean inferiores sino, por el contrario, porque son consideradas superiores en su espíritu de abnegación y en su disponibilidad para ayudar en tiempos difíciles. Como es una disposición natural, no hace falta siquiera preguntarles si aceptan los encargos ni bajo qué condiciones. En Portugal, por ejemplo, los actuales recortes del gasto social del Estado victimizan en particular a las mujeres. Las mujeres son las principales proveedoras de cuidado a las personas dependientes (niños, ancianos, enfermos, personas con discapacidad). Si con la clausura de hospitales psiquiátricos y la ausencia de soluciones alternativas los enfermos mentales son devueltos a sus familias, el cuidado queda a cargo de las mujeres. La imposibilidad de conciliar el trabajo remunerado con el trabajo doméstico hace que Portugal tenga una de las tasas de fertilidad más bajas del mundo. Cuidar de los vivos se torna incompatible con desear más personas vivas. Y esto es apenas una expresión extrema de algo que está pasando un poco por todas partes.
Pero la cultura patriarcal tiene, en ciertos contextos, otra dimensión particularmente perversa: la de crear en la opinión pública la idea de que las mujeres son oprimidas y, como tales, víctimas indefensas y silenciosas. Este estereotipo hace posible ignorar o desvalorizar las luchas de resistencia y la capacidad de innovación política de las mujeres.
Es así como se ignora el papel fundamental de las mujeres en la revolución de Egipto o en la lucha contra el saqueo de tierras en la India; la acción política de las mujeres que lideran municipios en tantas pequeñas ciudades africanas y su lucha contra el machismo de los líderes partidarios que bloquean el acceso femenino al poder político nacional; la lucha incesante y plena de riesgos por la punición de los criminales llevada a cabo por las madres de las jóvenes asesinadas en Ciudad Juárez; las conquistas de las mujeres indígenas e islámicas en su lucha por la igualdad y el respeto de la diferencia, transformando desde adentro las culturas a las que pertenecen; las prácticas innovadoras en defensa de la agricultura familiar y las semillas tradicionales de las mujeres de Kenia y de tantos otros países de Africa; la presencia de mujeres en los movimientos antimineros (recordemos la muerte de Betty Cariño Trujillo en Oaxaca) y en todos los que pelean por el reconocimiento de la naturaleza como “bienes comunes”, tal como ocurre en estos días en la Argentina; la palabra de las mujeres palestinas que, cuando son interrogadas por autoconvencidas feministas europeas sobre el uso de anticonceptivos, responden: “En Palestina, tener hijos es luchar contra la limpieza étnica que Israel impone a nuestro pueblo”.
* Doctor en Sociología del Derecho; profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Wisconsin (EE.UU.). Traducción: Javier Lorca.
Tags: PATRIARCADO, GENERO, SEXUALIDAD, MACHISMO, SOMETIMIENTO, OPRESION DE LA MUJER, CULTURA PATRIARCAL, IDEOLOGIA PATRIARCAL, DOMINACION MASCULINA
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Hace 51 años, el 3 de febrero de 1960, el entonces primer ministro de Gran Bretaña, Harold Macmillan, un conservador, pronunció un discurso frente al Parlamento sudafricano, gobernado por el partido que había levantado el apartheid como base de su gobierno. Fue entonces que pronunció lo que ha venido a llamarse el discurso de los vientos de cambio
. Vale la pena recordar sus palabras. Vientos de cambio soplan por todo el continente, y nos guste o no, el crecimiento de una conciencia nacional es un hecho político. Debemos aceptarla como un hecho político, y nuestras políticas nacionales deben tomarla en cuenta
.
El primer ministro de Sudáfrica, Hendrik Verwoerd, no apreció esas palabras y rechazó sus premisas y su consejo. El año 1960 vino a ser conocido como el año de África
, porque 16 colonias se transformaron en estados independientes. De hecho, el discurso de Macmillan reconocía la cuestión de que en esos estados de la mitad sur del continente había grupos significativos de colonos blancos (y con mucha frecuencia grandes recursos minerales), que se oponían a la idea misma de que hubiera un sufragio universal puesto que los africanos negros constituirían la abrumadora mayoría de votantes.
Macmillan no era ni de lejos un radical. Explicó sus razonamientos en términos de ganarse a la población de Asia y África para el bando occidental en la guerra fría. Su discurso fue significativo en tanto fue un signo de que los dirigentes de Gran Bretaña (y por consiguiente los de Estados Unidos) consideraban que la causa de la dominación blanca en las elecciones era un asunto perdido que podría arrastrar a todo Occidente. Los vientos siguieron soplando, y en un país tras otro ganó la mayoría africana, hasta que en 1994 Sudáfrica misma sucumbió al sufragio universal y eligió a Nelson Mandela como presidente. En el proceso, sin embargo, los intereses económicos de Gran Bretaña y Estados Unidos se conservaron más o menos.
Hay dos lecciones que pueden extraerse de esto. Una es que los vientos de cambio son muy fuertes y probablemente es imposible resistirlos. La segunda es que una vez que los vientos barren los símbolos de la tiranía, no hay certeza de lo que habrá de seguir. Una vez que caen los símbolos, todo mundo los denuncia en retrospectiva. Pero todo el mundo busca también que se preserven sus propios intereses en las nuevas estructuras que emerjan.
La segunda revuelta árabe que comenzó en Túnez y Egipto ahora abarca a más y más países, y no hay duda de que más símbolos de la tiranía caerán o concederán modificaciones importantes a sus estructuras estatales internas. ¿Pero quién retendrá el poder? En Túnez y Egipto ya vemos una situación en que los nuevos primeros ministros eran figuras clave en el régimen previo. Y el ejército en ambos países parece decirle a los manifestantes que dejen de protestar. En ambos países, hay exiliados que han regresado a casa a asumir puestos, y buscan continuar y expandir lazos con los mismos países de Europa occidental y Norteamérica que apoyaban a los regímenes previos. Es cierto que las fuerzas populares contratacaron, y por lo menos pudieron forzar la renuncia del primer ministro.
En plena Revolución Francesa, Danton aconsejaba: audacia, más audacia, la audacia siempre
. Un buen consejo tal vez, pero Danton fue guillotinado no mucho tiempo después. Y quienes lo guillotinaron fueron a su vez guillotinados. Después de gobernar Napoleón, vino la restauración, y luego 1848, y luego la Comuna de París. Para 1989, en el bicentenario, virtualmente todo mundo estaba en favor de la Revolución Francesa, pero uno podría preguntarse con toda razón si la trinidad de la Revolución Francesa –libertad, igualdad, fraternidad– se ha cumplido en los hechos.
Hay algunas cuestiones que son diferentes ahora. Los vientos de cambio son ahora en verdad mundiales. Por el momento su epicentro es el mundo árabe, y los vientos siguen soplando con ferocidad ahí. Sin duda, la geopolítica de la región no volverá a ser la misma nunca. Los lugares clave en los cuales fijar la vista son Arabia Saudita y Palestina. Si la monarquía saudita es sometida a serios desafíos –y es probable que eso ocurra– ningún régimen del mundo árabe se sentirá seguro. Y si los vientos de cambio conducen a que las dos principales fuerzas políticas en Palestina se den la mano, tal vez aun Israel tenga la necesidad de adaptar sus nuevas realidades, le guste o no, para tomar en cuenta la conciencia nacional palestina –parafraseando a Harold Macmillan.
Sobra decir que Estados Unidos y Europa occidental están haciendo todo lo que está a su alcance para canalizar, limitar o dirigir los vientos de cambio. Pero su poderío no era el que solían tener. Y los vientos de cambio soplan en sus mismos territorios. Ése es el modo de los vientos. Su dirección e impulso no son constantes y por tanto no son predecibles. Esta vez los vientos son muy fuertes. Puede ya no ser fácil canalizarlos, limitarlos o dirigirlos.
Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein
Tags: WALLERSTEIN, MUNDO ARABE, REVOLUCION ARABE, REBELION ARABE, DEMOCRACIA, DERECHOS DEMOCRATICOS, DICTADURAS, DESPOTISMO, TIRANIAS, TUNEZ, MARRUECOS, EGIPTO, BARHEIN, LIBIA, ARABIA SAUDITA, CAMBIO MUNDIAL, EPICENTRO ARABE, GEOPOLITICA
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La evaluación del gobierno, en tanto, registró una baja de siete puntos en su respaldo, respecto al último sondeo de la consultora, realizado en diciembre.
por La Tercera – 13/04/2011
Esta mañana se dio a conocer la encuesta Ipsos, en la que la gestión del Presidente Sebastián Piñera obtiene un 49,8% de aprobación y un 48,9% de rechazo.
De esta forma, el respaldo al Mandatario cae cuatro puntos en relación al sondeo anterior -correspondiente al mes de diciembre-, en el que obtuvo un 53,6% de aprobación.
El sondeo dado a conocer hoy, además, muestra un incremento de seis puntos en el rechazo a Piñera. Esto, debido a que en la encuesta de diciembre el Jefe de Estado recibió un 42,9% de desaprobación.
Por su parte, la gestión del gobierno en su conjunto -aspecto que se mide de forma independiente a la evaluación de la figura presidencial- es apoyada por un 46,9% de la gente, mientras que un 50,5% la desaprueba.
De esta forma, en este ítem se observa una baja de siete puntos en el respaldo al gobierno, en relación al mes de diciembre, cuando un 53,5% apoyó el trabajo realizado hasta ese momento. En tanto, el rechazo a la gestión del gobierno aumentó diez puntos, desde el 40,7% observado en el sondeo anterior.
A pesar de que los niveles de respaldo al Presidente descendieron en comparación al sondeo anterior, la encuesta muestra que Piñera lidera las preferencias ante la opción de elegir al personaje político que más representa a los encuestados. Con un 15,8%, el Jefe de Estado se ubica por sobre la ex presidenta Michelle Bachelet (7,4%). Más atrás se ubican el biministro de Energía y Minería, Laurence Golborne, y el titular de Educación, Joaquín Lavín, ambos con un 6,9% de las menciones.
Por otra parte, el sondeo de Ipsos arroja que un 26,9% de los encuestados se declara partidario del gobierno de Piñera, mientras que un 23,1% dice ser de oposición. En tanto, quienes declararon no estar ni a favor ni en contra del gobierno fueron un 46,1% de los consultados.
En la entrega de diciembre, un 35,6% se declaraba partidario del gobierno, mientras que un 19,1% se manifestaba opositor. Esa vez, un 42,% dijo no estar ni en la oposición ni en el oficialismo.
TEMAS POLÉMICOS
Por otra parte, el sondeo de Ipsos evaluó la posición de las personas respecto a determinados temas de contingencia que han marcado el debate en las últimas semanas. En medio de la discusión respecto a la energía nuclear, tena que ha resurgido luego del terremoto en Japón -que provocó un accidente en la central nuclear de Fukushima-, la encuesta arroja que un 84,1% de los consultados no está de acuerdo con que se construyan centrales nucleares en el país.
Asimismo, mientras un 61,1% de los encuestados se declaró en contra de las centrales hidroeléctricas, un 29,1% se manifestó a favor.
En relación al voto voluntario que se está impulsando -en conjunto con la inscripción automática en los regirstros electorales-, la encuesta muestra que un 48,5% "aumentaría su disposición a votar" si es que se aprobara la medida. Un 33,3% mantendría inalterable su disposición a votar, y un 15,8% dice que reduciría su participación en los procesos electorales.
Asimismo, frente a la posibilidad de que los chilenos en el extranjero cuenten con derecho a voto, el sondeo arroja que un 47,% manifiesta que se debe permitir que voten, sin ningún tipo de condición. En tanto, 28,7% pide ciertos requisitos.
Estos resultados se dan en medio de las diferencias evidenciadas entre el oficialismo y la oposición respecto a esta iniciativa. Mientras los parlamentarios de la Coalición por el Cambio piden ciertas exigencias, como que las personas hayan visitado Chile en los últimos años, la Concertación plantea que no se debe exigir ningún tipo de vínculo con Chile.
La encuesta Ipsos fue aplicada a hombres y mujeres de 18 años, residentes en 24 ciudades de más de 50 mil habitantes, de Arica a Punta Arenas. Se realizó un total de 1.024 entrevistas, y el sondeo posee un margen de error de +-3,1%, con un nivel de confianza de 95%. El trabajo se realizó entre el 11 de marzo y el 3 de abril de este año.
La tercera.cl
Tags: ENCUESTA, IPSOS, ENCUESTA IPSOS, IPSOS ABRIL 2011, PIÑERA, GOBIERNO, CAIDA DE APOYO, AUMENTA RECHAZO, MINISTROS, BACHELET, GOLBORNE, LAVIN, HIDROELECTRICAS, VOTO EN EL EXTRANJERO
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“La derecha cavernaria apoyará a Keiko”
El cómputo oficial confirmó que la hija de Fujimori será la rival del candidato nacionalista. Durante el día se especuló con que Humala tendiera puentes con Toledo. Los expertos señalan que él tiene que correrse más al centro.

Por Carlos Noriega, Página/12
Desde Lima
Ollanta Humala y Keiko Fujimori, que disputarán la segunda vuelta el 5 de junio, pasaron el día reunidos con sus equipos políticos y de campaña. El candidato de la izquierda y la hija del ex dictador Alberto Fujimori (1990-2000) cerraron la noche del domingo festejando con sus partidarios y comenzaron el lunes planificando con sus asesores la campaña para la segunda vuelta. Serán dos largos meses de campaña. Ayer Humala habló brevemente con la prensa y ratificó el llamado “a la unidad nacional” que había realizado en la noche electoral una vez conocida su victoria. El ganador de los comicios reveló que no había recibido el saludo de sus adversarios. Quien sí lo llamó para felicitarlo fue el presidente de Bolivia, Evo Morales. Durante el día se especuló que Humala le ofrecería la jefatura del gabinete ministerial a Beatriz Merino, ex primera ministra en el gobierno de Toledo y defensora del pueblo hasta hace unas semanas, como una señal de apertura hacia el centro y el empresariado, sector en el que Merino es muy respetada. El humalismo no confirmó ni negó la versión, pero su candidata a la vicepresidencia, Marisol Espinoza, dijo que esa posibilidad le “encantaría”.
Los resultados oficiales confirmaron ayer que Keiko Fujimori será la rival de Ollanta Humala en el ballottage, algo que las proyecciones extraoficiales habían adelantado la noche del domingo. Los resultados entregados ayer por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) al 88,5 por ciento le dieron a Humala el 31,2 por ciento y ratificaron el segundo puesto de Keiko Fujimori con 23,2 por ciento y el tercer lugar de Kuczynski, que lo deja fuera de carrera, con 19,3 por ciento. El ex presidente Alejandro Toledo queda con 15,2 por ciento y el ex alcalde de Lima Luis Castañeda con 10,2 por ciento. Humala perdió en la capital, pero ganó ampliamente en el interior del país. Nadie tendrá mayoría parlamentaria. Según proyecciones no oficiales, la coalición progresista Gana Perú, de Ollanta Humala, obtendría 46 curules en el Congreso unicameral de 130 bancas. Keiko Fujimori tendría 38 congresistas. El gran derrotado fue el gobernante Partido Aprista, que tendría solamente cuatro parlamentarios.
Consultado por Página/12, Carlos Monge, antropólogo, historiador e investigador del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo-Desco, atribuye el voto mayoritario por Ollanta y Keiko Fujimori al descontento con la situación del país. “Humala, como en 2006, ha encarnado el descontento con una democracia mediocre, que no funciona y un modelo económico que crece pero no redistribuye y en el cual la gente se siente excluida. Con Keiko Fujimori gana el modelo neoliberal pero con ropaje claramente autoritario y de políticas populistas y clientelistas de derecha. En el voto por ella hay un descontento principalmente con la clase política y la democracia, pero también es un descontento económico, pero que no se traduce en exigir un cambio de modelo, sino en pedir una solución clientelar y populista”, precisa Monge.
Sobre el escenario de segunda vuelta, el historiador Nelson Manrique estima que “la derecha más ruda, más cavernaria, se jugaría la carta de Keiko Fujimori, lo cual sería reconocer que no les interesa la democracia y de lo que se trata es de asegurar sus intereses económicos”. Monge considera que la segunda vuelta “será una prueba ácida” de las convicciones democráticas del empresariado y la derecha y señala que su voto por la heredera del ex dictador Fujimori dejaría “muy claro que sus convicciones democráticas son muy débiles o inexistentes”.
En cuanto a las posibles negociaciones para sumar apoyos para el ballottage, Fernando Tuesta, director del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica, precisa que en Perú el endose de votos no funciona. “Ningún candidato tiene posibilidad de endosar sus votos”, asegura. “Es probable –señala– que en Lima la mayoría del electorado de clase media alta y alta que votó por Kuczynski se incline por Keiko. Humala puede captar el voto popular de los candidatos que han quedado fuera y el voto del interior del país que tuvieron esos candidatos.” No cree que los electores vean la próxima elección como una disputa entre la izquierda que representa Humala y la derecha que encarna Keiko Fujimori. “En Perú, para la mayoría de votantes las elecciones no tienen que ver con derecha o izquierda. Las adhesiones son más personales que políticas o ideológicas.” “Humala –señala Carlos Monge– ya ha moderado su discurso y en junio debe correrse más al centro e incluso hacer una apertura al centroderecha. Keiko tiene que hacer menos concesiones y eso le da ventaja. Los sectores empresariales y de la clase media alta y alta apoyaron en su momento el gobierno de su padre tal como era y ahora votarían por ella. El voto de Kuczynski iría en gran parte para Keiko. El voto popular, de los sectores pobres, a favor de Castañeda, es sociológicamente igual al de Keiko, es un voto clientelista, populista, y va a ir para ella. El voto popular y de la clase media que fue a Toledo, y que tiene un nivel de preocupación por los derechos humanos y la democracia, podría ir a Humala si éste les da la señal de que el suyo sería un gobierno cercano a Lula y no a un estatismo chavista.” En opinión de Tuesta, el ballottage entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori es “de pronóstico reservado”.
cinco claves del balotaje Humala-Fujimori
Juan Paullier, Enviado especial de BBC Mundo a Perú
Lunes, 11 de abril de 2011
Humala y Fujimori deberán moverse más hacia el centro si quieren imponerse en la segunda vuelta, dicen los expertos.
Ollanta Humala y Keiko Fujimori pelearán por la Presidencia de Perú en una segunda vuelta electoral a disputarse el 5 de junio.
Tras los comicios del domingo, comienza ahora lo que promete ser una intensa campaña.
BBC Mundo analiza cinco elementos a tener cuenta que serán claves para la definición de las elecciones: el discurso, el rol de la clase media, el traspaso de votos, el llamado factor miedo y "los de afuera".
Moderar el discurso
Tanto Humala como Fujimori deberán moverse al centro, endulzar el discurso de campaña y ensanchar la base de apoyo.
En el caso del líder nacionalista, la clave estará en despejar dudas -explicando su programa de gobierno– en torno al modelo económico y a un eventual cambio en la Constitución
¿Qué busca Humala? ¿Cambiar de plano el sistema que llevó a Perú a ser el país de mayor crecimiento económico o simplemente hacerle ajustes para mejorar la situación del tercio de la población que todavía vive en la pobreza?
Difícilmente la candidata de Fuerza 2011 pueda en esta segunda vuelta lanzar defensas tan encendidas de la gestión de su padre, el ex presidente Alberto Fujimori.
"Se va a activar el miedo sobre qué significa Humala en el aspecto económico para que no pueda captar cierto sector del electorado", Guillermo Loli, analista
Si en las semanas previas a la elección dijo que el gobierno de su padre era "el modelo a seguir" o lo calificó del "mejor presidente del Perú", ahora no podrá abusar de este tipo de frases si quiere el voto de un amplio espectro del electorado que rechaza el estilo fujimorista.
Despolarizar la campaña, ofrecer un tono conciliador y mostrarse en comunión con intereses más amplios que los que tradicionalmente tienen serán tres aspectos clave.
En la noche del domingo, Humala ya habló de hacer concesiones, de unidad y lograr consensos. Y Fujimori, de "respetar la democracia".
"Humala necesita proyectar una imagen de moderación y concertación", le dice a BBC Mundo Guillermo Loli, gerente de estudios de opinión pública de Ipsos-Apoyo.
Ganarse a la clase media
Para Ollanta Humala será importante dar más detalles sobre su programa de gobierno si quiere ampliar su base de seguidores.
El fuerte de ambos candidatos estuvo en la votación conseguida entre los sectores D y E de la sociedad peruana, los de más bajos recursos, explica Loli.
Y también en el voto en el interior del país.
Lima se fue en un 28% aproximadamente para Pedro Pablo Kuczynski. Ahora Humala y Fujimori deberán juntar adhesiones en zonas que les son más hostiles y también pelearse por el voto de bajos ingresos.
A la candidata de Fuerza 2011, aseguran analistas, le convendría erigirse en la defensora del modelo económico actual, lo que aportará tranquilidad en las porciones del electorado A-B.
El traspaso de los votos
Humala y Fujimori captaron en torno al 53% de las adhesiones en la primera vuelta. Ergo, hay un 47% a disputarse de cara al balotaje.
Se presume que el 20% de Kuzcynsky tendrá, mayormente, destino fujimorista.
El 10,5% de Luis Castañeda y el 15% de Alejandro Toledo podría estar más repartido, especialmente los votos del ex presidente.
Loli, de la firma Ipsos-Apoyo, explica que Humala "podría captar votantes cercanos a Toledo que tienen una mirada más crítica del proceso fujimorista".
Las agrupaciones políticas que perdieron el domingo aún no se han expresado. Pero, ¿cuánto puede importar?
El economista y periodista Augusto Álvarez Rodrich subraya que el traspaso de votos "no es tan sencillo pues no hay capacidad de endose a nivel de partidos".
El factor miedo
Para Keiko Fujimori desligarse un poco de la figura de su padre también podría traerle frutos. La campaña se anticipa dura y polarizada.
"Se va a activar el miedo sobre qué significa Humala en el aspecto económico para que no pueda captar cierto sector del electorado", asegura Loli.
Álvarez Rodrich también señala que se querrá mostrar al candidato de Gana Perú como alguien que "recortará las libertades".
En tanto, desde el sector del líder nacionalista se buscará hacer hincapié en el pasado oscuro del fujimorismo en cuanto al respeto a las instituciones y los escándalos de corrupción.
Los de afuera
Humala debería mantener el desmarque que inició en la campaña para la primera vuelta de ciertos modelos, como el de Hugo Chávez en Venezuela, cuyo vínculo contribuyó a su derrota en los comicios de 2006.
El domingo por la noche Humala recibió la felicitación del presidente de Bolivia, Evo Morales.
Consultado este lunes por el saludo, el ex militar se limitó a responder: "Recibimos los saludos de todos".
"Los saludos de Evo o de Chávez son los que menos necesita Humala en este momento. Eso refuerza los temores que algunos tienen", opina Álvarez Rodrich.
Tags: PERU, HUMALA, FUJIMORI, ELECCIONES, NEOLIBERALISMO, CENTRO-IZQUIERDA, IZQUIERDA, DERECHA, CORRUPCION, MANIPULACION, CAMPAÑA CONTRA HUMALA, DESINFORMACION, MANIPULACION, NACIONALISMO, MODELO ECONOMICO
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El portavoz Yukio Edano confirma que en breve el Gobierno aumentará al máximo nivel la gravedad de la situación en la central.- Se amplía la zona de exclusión por la emergencia nuclear a 40 kilómetros alrededor de la planta

RAFAEL MÉNDEZ / AGENCIAS | Tokio (Enviado Especial) 12/04/2011
Japón ha tardado un mes en admitir la realidad del accidente de Fukushima. Esta madruagada, el Gobierno de Tokio ha admitido que el desastre merece un siete en la escala de sucesos nucleares (en la escala internacional del 0 al 7 de accidentes nucleares INES, por sus siglas en inglés) debido a los altos niveles de radiación detectados tras las fugas de la central, lo que le sitúa a la altura de Chernóbil. El portavoz Yukio Edano ha afirmado en su habitual rueda de prensa que el Gobierno va a anunciar en breve esta medida, que ya habían adelantado fuentes gubernamentales a la agencia Kyodo.
Fukushima no es un "accidente sin impacto significativo", como declaró durante semanas; tampoco es un "accidente con riesgo fuera del emplazamiento", como mantuvo durante un mes. Fukushima es "un accidente grave", un nivel siete.
Según informa en su página digital la televisión pública NHK, la Comisión de Seguridad Nuclear de Japón ha optado por tomar esta decisión tras tener en cuenta los amplios efectos de los escapes radiactivos en la salud de los habitantes y en el medioambiente de la zona afectada, el nordeste de Japón. El mismo medio asegura que las autoridades tienen previsto hacer pública esta decisión en una rueda de prensa a lo largo del martes. Los expertos internacionales insistía en que el accidente debía ser calificado de nivel 6 en la escala internacional INES (que va de 0 a 7), un mes después, Japón aún mantenía el nivel 5, similar al accidente de Harrisburg (Estados Unidos, 1979) en el que apenas hubo escape.
El organismo de control japonés ha dicho además que sus cálculos preliminares señalan que la cantidad de exposición externa a la radiación de Fukushima ha alcanzado el límite anual de un milisievert en zonas situadas a más de 60 kilómetros al noroeste de la planta y a unos 40 kilómetros en dirección suroeste. En el radio de 20 kilómetros de zona de exclusión, ampliado ayer por el Gobierno, la cantidad de radiación varía de uno a 100 milisieverts por hora, mientras que en la zona comprendida entre los 20 y los 30 kilómetros de la central, la cantidad se reduce a niveles inferiores a 50 milisieverts.
La Comisión de Seguridad Nuclear de Japón ha realizado estas estimaciones sobre la extensión de la radiación con el Sistema de Predicción de Información sobre Dosis en Emergencias Medioambientales.
Ampliación de la zona de exclusión
La central nuclear de Fukushima retrocedió ayer durante 49 minutos al punto de partida, a la crítica situación que vivió tras el tsunami justo un mes antes. Un terremoto de magnitud 6,6 en la escala de Richter a 68 kilómetros de Fukushima dejó a la planta sin suministro eléctrico y sin refrigeración entre las 17.16 y las 18.05 (hora local japonesa). La pérdida de energía externa tras el tsunami del 11 de marzo dejó a cuatro de los seis reactores de la central en tan mal estado que, tras treinta días de trabajo, Japón no logra controlarlos ni aventura cuándo podrá llevarlos a una parada fría, a lo que se suma el anuncio de que ahora Fukushima se ha convertido en el peor desastre nuclear de la historia junto con Chernóbil. El Gobierno japonés admitió ayer que tendrá que ampliar la zona de evacuación incluso a pueblos situados a 40 kilómetros debido a los altos niveles de radiactividad, pero lo hará sin prisa, a lo largo de un mes. Quizá ahora tras las recomendaciones de la Comisión de Seguridad Nuclear de Japón este plazo se acelere.
Que en Iitate, un pueblo de 7.000 habitantes a 40 kilómetros al noroeste de la nuclear, hay altos niveles de contaminación no es ninguna sorpresa. El 25 de marzo, dos semanas después del tsunami, los partes del Gobierno japonés ya detectaban una contaminación por cesio-137 en el suelo de 163.000 bequerelios por kilo (500 veces más de lo permitido en la UE). El cesio-137 tarda unos 300 años en desaparecer.
La organización ecologista Greenpeace y el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) alertaron de que Iitate superaba los niveles de contaminación a partir de los cuales era recomendable la evacuación. El aviso del OIEA se produjo el 29 de marzo, pero el Gobierno japonés ha ido a remolque. Primero fijó un área de exclusión de 20 kilómetros, después recomendó que, voluntariamente, se fueran los habitantes a menos de 30 kilómetros y ayer, su incansable portavoz, Yukio Edano, anunció que ampliaría el perímetro para evacuar tres pueblos más (Iitate, Katsurao, Namie) y zonas de las localidades de Minami Soma y de Kawamata.
"No hay razón para evacuar inmediatamente", declaró Edano y añadió que les mueve el temor a los efectos de la radiación a medio plazo. Además, el Ejecutivo anunció que se pondrá serio con los residentes que, ignorando la recomendación, siguen en la zona de exclusión. Desde el 13 de marzo, las autoridades japonesas han medido la radiación a 131.604 personas. De ellas, 102 presentaron contaminación en la ropa, pero ninguna contaminación corporal por encima de los límites. En Iitate y Kawamata se han realizado mediciones en 946 niños para estudiar la acumulación de yodo radiactivo en su glándula tiroides, sin que se hayan detectado niveles superiores a los fijados por Japón, según el Consejo de Seguridad Nuclear. "Nos parece bien esta decisión, pero deberían haberla tomado antes", explicó por teléfono Greg McNevin, del equipo de Greenpeace en Japón. No es la primera vez que la realidad obliga a corregir las optimistas previsiones del Gobierno de Tokio.
La organización afirma que la gente que aún vive alrededor de Fukushima podría recibir una dosis de radiación de cinco milisievert al año, "que fue el umbral de evacuación en Chernóbil". Las mediciones muestran que la dispersión de las partículas radiactivas no es uniforme. Aunque los vientos dominantes van hacia el Pacífico, hay una lengua de contaminación hacia el noroeste, que es la que engloba a Iitate.
Información confusa
La eléctrica dueña de Fukushima, Tokyo Electric Power (Tepco), anunció ayer que ha dejado de tirar al mar agua radiactiva, después de un vertido de 10.400 toneladas a lo largo de una semana cuyo efecto sobre el medio ambiente es imprevisible. En principio estaba previsto arrojar al océano 11.500 toneladas, el equivalente a 4,6 piscinas olímpicas, aunque solo una parte, 9.000 toneladas del líquido radiactivo han acabado en el medio natural por ahora. Se trata de una etapa crucial en la lucha de los equipos de emergencia para estabilizar los reactores y detener las emisiones de radiación.
La prueba de la fragilidad de los trabajos para refrigerar la central se vio ayer con la réplica de la tarde, de magnitud 6,6 (aunque inicialmente fue calificado de 7,1), que generó una alerta de tsunami que no llegó a producirse. Dos personas murieron en las prefecturas de Fukushima e Irabaki. El seísmo obligó a evacuar a los trabajadores de la central y Fukushima quedó de nuevo sin refrigeración -tan solo con la ayuda del agua lanzada desde coches de bomberos-, la peor situación para una nuclear. La refrigeración es esencial para enfriar el combustible del reactor y de las piscinas y evitar así la fusión del núcleo. Esta madrugada se ha registrado un nuevo seísmo de magnitud 6,3 en la provincia de Chiba, según informó la agencia metereológica nipona, una intensidad que no activó la alerta de tsunami pero que hizo temblar los edificios de Tokio.
Según Tepco, cuando retomó la inyección de agua dulce los cuatro reactores más afectados seguían estables. El problema es que casi nadie sabe a ciencia cierta eso qué significa, porque los datos de la central son escasos. El Congresista demócrata Edward J. Markey mostró la semana pasada en Washington un correo electrónico que le había enviado la Agencia Nuclear de EE UU (NRC) según el cual temía que el núcleo del reactor dos estuviese fundido y hubiera salido de la vasija. Ese panorama es peor que el que presentan las autoridades japonesas, aunque la NRC matizó después que no tenía claro si eso había ocurrido. La situación refleja la incertidumbre en la que aún se mueven los expertos.
Ingenieros de todo el mundo escudriñan los datos que Japón hace públicos para intentar aventurar cuál puede ser la situación en el interior de los reactores. La NRC tiene expertos en Japón desde el primer día y la Embajada estadounidense en Tokio recomienda a sus ciudadanos que se mantengan a 80 kilómetros de la central (para enojo del Gobierno japonés) y les ha repartido pastillas de yoduro potásico. El yoduro potásico a altas dosis satura el tiroides e impide la absorción de yodo radiactivo.
China y Corea del Sur han criticado la gestión de la crisis atómica por parte del país vecino, hasta el punto de que Seúl le ha llamado incompetente. Dentro de Japón, las críticas han sido también fuertes, aunque tamizadas por el afán de no crear tensión adicional, en medio de los esfuerzos de rescate y reconstrucción del terremoto y el tsunami.
Un mes después del seísmo, el país guardó ayer un minuto de silencio a la hora exacta en la que ocurrió (7.46, hora española). Y con motivo de este aniversario, Masataka Shimizu, presidente de la compañía gestora de la central nuclear, Tepco, se desplazó a la zona de la catástrofe para pedir perdón a todos los afectados por la situación. Sin embargo, según Kyodo, el gobernador de la provincia, Yuhei Sato, se negó a recibirle. El recuento de víctimas sigue subiendo con cada nuevo balance que ofrecen las autoridades: el recuento de víctimas mortales ya supera las 13.000 personas, mientras que los desaparecidos son casi 14.000. Desde el 11 de marzo, dos réplicas han superado el siete en la escala de Richter. Una de esas grandes réplicas, de 7.1, dejó el pasado jueves con problemas de alimentación eléctrica a las nucleares de Higashidori y Onagawa y en la planta de enriquecimiento de uranio de Rokkasho, aunque según el OIEA ya han recuperado la normalidad.
El Pais.com
Clasifican el desastre en la central de Fukushima al mismo nivel de Chernobyl
Las autoridades japonesas modificaron su evaluación de la gravedad de la emergencia en la planta nuclear de Fukushima Daiichi, poniéndola al mismo nivel del desastre ocurrido en Chernobyl en 1986.
Un corresponsal de la BBC en Japón informa que no hay nada que indique un reciente deterioro de la situación en Fukushima, que sufrió las consecuencias del terremoto y tsunami del mes pasado. Por el contrario, señala, la decisión de cambiar la clasificación refleja la severidad inicial de la crisis.
Un funcionario de la Comisión de Seguridad Nuclear de Japón anunció en un aviso televisado que el nivel de clasificación de la crisis en la planta de Fukushima estaba siendo elevado, añadiendo que se trataba de una evaluación preliminar sujeta a confirmación por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El nivel siete representa "un accidente mayor" de "consecuencias más amplias" que el nivel anterior, señalan los funcionarios.
"Hemos elevado el nivel de severidad a siete ya que el impacto de la fuga de radiación ha sido difundido ampliamente en el agua, los vegetales, el agua de la llave y el océano", indicó Minoru Oogoda, funcionario del gobierno japonés.
10% de Chernobyl
Entre tanto, un empleado de la empresa operadora de la planta, Tepco, expresó que las fugas de radiación todavía no se han detenido por completo.
No obstante, un vocero de la agencia de seguridad nuclear dijo que las fugas eran todavía pequeñas comparadas a las que ocurrieron en Chernobyl.
"En términos del volumen de material radiactivo emitido, nuestros estimativos muestran que es aproximadamente 10% de lo que fue emitido en Chernobyl", puntualizó.
Hasta el martes, el nivel de severidad de la crisis japonesa había sido clasificado como de cinco, el mismo que el asignado al accidente de la planta de Three Mile Island en Estados Unidos en 1979.
Los sistemas de refrigeración en la planta de Fukushima Daiichi resultaron averiados en el sismo y tsunami del mes pasado.
Funcionarios han advertido que pasarán varios meses antes de que la situación en la central nuclear esté controlada por completo.
El conteo oficial de víctimas del sismo está en 13.130, mientras que 13.718 siguen desaparecidos y más de 150.000 personas perdieron sus hogares.
ANÁLISIS
La periodista de la BBC en Tokyo Rachel Harvey, explicó que "elevar el nivel a siete es un salto preocupante". Sin embargo, dijo que los funcionarios japoneses explicaron que el cambio no se debe a ningún nuevo deterioro en la planta.
Al contrario, una evaluación completa de todos los datos disponibles sugiere que Fukushima debe considerarse un desastre del nivel más elevado según los estándares acordados internacionalmente.
Nada sugiere que la decisión esté relacionada con las recientes réplicas del terremoto. Llega un día después de que el gobierno anunciara una ampliación de la zona de exclusión en torno a la planta.
Tags: JAPON, NUCLEAR, ENERGIA NUCLEAR, PELIGRO NUCLEAR, ALERTA MAXIMA, CHERNOBYL, FUKUSHIMA, DESASTRE NUCLEAR, ENERGIAS ALTERNATIVAS, PELIGRO RADIOACTIVO, TERREMOTO, PELIGRO INTERNACIONAL, LOBBY NUCLEAR, MANIPULACION, DESINFORMACION
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EL CANDIDATO DE LA IZQUIERDA PERUANA RATIFICO EN LAS URNAS SU FAVORITISMO; PROMETIO HACER CONCESIONES POR LA UNIDAD NACIONAL

Humala ganó con rival incierto para el ballottage (rival será S. Fujimori)
El conteo rápido de tres encuestadoras otorgó la victoria al candidato nacionalista y ubicaba a Keiko Fujimori como su futura contendiente. Pero el cómputo oficial parcial le daba margen a Pedro Pablo Kuczynski para pelear el segundo lugar.
Por Carlos Noriega
Desde Lima
Fue el día de Ollanta Humala. El candidato de la izquierda peruana ratificó en las urnas su favoritismo. Ganó las elecciones de ayer, pero todavía debe enfrentar una segunda vuelta en su intento de llegar a la presidencia al no alcanzar el 50 por ciento más uno de los votos que necesitaba para una victoria definitiva. Según las cifras oficiales dadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), al 44 por ciento del total de votos, Humala obtuvo el 26,9 por ciento. Sin embargo, el conteo rápido de tres empresas encuestadoras y de la organización de observación electoral Transparencia coincidieron en darle el 31 por ciento. Humala repite su triunfo en primera vuelta del año 2006, pero como entonces deberá ir a un ballottage. En esa ocasión lo perdió con el actual presidente Alan García. En esta ocasión su rival sería Keiko Fujimori, la hija del ex dictador Alberto Fujimori (1990-2000), condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos y corrupción. Sin embargo, el economista de la derecha Pedro Pablo Kuczynski, tercero en todos los conteos rápidos al cien por ciento pero segundo en un resultado oficial no resignaba su derrota. De cara a la segunda vuelta, Humala anunció, en sus primeras declaraciones luego de conocida su victoria, que estaba dispuesto a hacer concesiones “por la unidad nacional”.
A pesar que su triunfo estuvo claro desde los resultados a boca de urna divulgados inmediatamente después de cerradas las mesas electorales a las cuatro de la tarde (seis de la tarde hora argentina) que le daban una amplia ventaja, Humala esperó hasta la divulgación, a las ocho de la noche, de los primeros resultados oficiales parciales, para proclamar su victoria. “Hoy día estamos de fiesta. Ha habido un pronunciamiento claro del pueblo peruano que quiere una gran transformación”, inició su discurso de victoria ante la multitud de sus seguidores reunidos frente a su local partidario. Apareció en el estrado levantado para el mitin de celebración junto con su esposa y sus dos candidatos a la vicepresidencia. La multitud se había ido reuniendo desde temprano. Llevaban banderas peruanas y coreaban “Se siente, se siente, Ollanta presidente”.
El júbilo era desbordante. No habló de alianzas para la segunda vuelta. “Nuestro compromiso es con el pueblo peruano, con los más humildes. Queremos hacer una convocatoria a la unidad de todos los que quieren la gran transformación”, dijo y anunció que convocará “a todas las fuerzas sociales y laborales”, pero no habló de las fuerzas políticas. “necesitamos formar una mayoría social”, remató. Terminó pidiendo a sus seguidores que sigan trabajando para lograr el triunfo definitivo en la segunda vuelta. “Se necesita todavía un gran esfuerzo, pido a toda la militancia que se mantenga movilizada, no podemos descansar hasta ganar las elecciones”, exclamó el candidato de la izquierda, que ayer celebró, pero sabe que no fue una celebración definitiva.
Keiko Fujimori también celebró y Pedro Pablo Kuczynski se aferraba al resultado oficial al 44 por ciento (la mayoría de las actas eran de Lima, su bastión) que lo colocaba en segundo lugar para no admitir su derrota. Este resultado le daba a Kuczynski el 23,6 por ciento y a Keiko Fujimori el 21,8 por ciento. Sin embargo, el conteo rápido al cien por ciento de tres empresas encuestadoras que hicieron esta medición y de la organización electoral Transparencia Keiko se ubicaba en segundo con entre 22,5 y 23,3 por ciento, mientras Kuczynski tenía entre 18,7 y 19,7. Alfredo torres director de Ipsos Apoyo, una de las empresas que hizo el conteo rápido fue claro: “El segundo lugar ya está definido (a favor de Keiko Fujimori). Las cifras son irreversibles”.
Con estas cifras, Keiko Fujimori se proclamó como la rival de Humala en el ballottage. Lo hizo en un mitin ante sus partidarios, que celebraban el segundo lugar como una victoria. “El resultado es contundente. Estamos en segunda vuelta”, dijo. Keiko agradeció a su padre, el ex dictador Fujimori que purga condena por crímenes de lesa humanidad y corrupción. La acompañaban los más importantes colaboradores del gobierno autoritario de su padre.
Los partidarios de Kuczynski no se resignaban a la derrota. Cuando salió el resultado parcial de la ONPE celebraron que hubieran ganado. Kuczynski apareció ante sus seguidores para proclamar que iban segundos y el júbilo estalló. Pero inmediatamente pidió a sus seguidores “prudencia” para esperar los resultados. La celebración de los partidarios de Kuczynski hizo recordar al festejo de otra candidata de la derecha, Lourdes Flores, ahora aliada de Kuczynski, que en 2006 celebró por todo lo alto su pase a segunda vuelta y quedó fuera de ella desplazada por el actual presidente Alan García.
El ex presidente Alejandro Toledo, que hasta hace un mes era el gran favorito de esta elección, fue el gran derrotado. Quedó lejos del segundo lugar, con el 15 por ciento. Admitió temprano su derrota, y puso tres condiciones para apoyar a un candidato en la segunda vuelta: respeto a los derechos humanos, respeto a la democracia y la libertad de prensa y mantener el rumbo económico, pero dándole un mayor contenido social. Con esas condiciones y los antecedentes del fujimorismo en derechos humanos, democracia y libertad de prensa, resulta difícil un apoyo de Toledo a Keiko Fujimori. Pero con Humala lo separa el tema económico. El candidato de la izquierda propone cambiar el modelo neoliberal que Toledo defiende. Luis Castañeda, quinto con 10 por ciento, no ocultó su mayor cercanía con Keiko Fujimori. Marisol Pérez Tello, candidata a la vicepresidencia con Kuczynski, anunció que “si se confirma que Keiko pasa a segunda vuelta” apoyaría al fujimorismo, pero aclaró que era una opinión a título personal. Sin embargo, más allá de las decisiones de las dirigencias partidarias, ha quedado demostrado en varios procesos electorales que en Perú los partidos políticos no tienen capacidad de endosar sus votos. La elección también dejó un Congreso sin mayoría. Quien sea el próximo presidente tendrá que hacer alianzas en el Parlamento para gobernar.
Página/12
La pelea en Perú será entre Humala y Fujimori
Juan Paullier, Enviado especial de BBC Mundo a Perú
Los últimos resultados oficiales, así como declaraciones del tercer candidato en liza, indican que la segunda ronda presidencial en Perú, el próximo 5 de junio, será disputada por Ollanta Humala y Keiko Fujimori.
Con el 76,5% de los votos escrutados, el líder nacionalista Humala tiene confirmado el primer lugar con el 29,87%. Le sigue Keiko Fujimori, con el 23,05%
En tercer lugar se ubica el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, con 20,54%. Sin embargo, el propio Kuczynski reconoció que su situación es difícil al declarar: "Mi impresión es que, salvo que el voto extranjero sea muy grande a mi favor, nos estamos acercando a una situación en que es casi evidente que la segunda vuelta es entre Keiko y Ollanta".
Tras una sostenida caída en las últimas semanas, el ex presidente Alejandro Toledo obtenía el 15,12%.
Este resultado sorprende a algunos, pero no deja de confirmar lo que indicaban las encuestas divulgadas la semana previa a los comicios, aunque sí representa un cambio con respecto a la tendencia a lo largo de la campaña.
El ex militar nacionalista se impuso, al igual que lo hiciera en los comicios de 2006, en la primera vuelta.
A menos que se produzca el salto en el voto extranjero, todo indica que Perú deberá elegir entre dos candidatos que tienen el índice de rechazo más alto en la población, pero que debido a diversos motivos lograron encabezar las preferencias.
Los motivos
¿Por qué el país elegirá entre Humala y Fujimori?
El pasado, el presente y el futuro pueden ayudar a entender el resultado. El futuro, porque quienes votaron por Humala, de 48 años, lo hicieron tras creer en la promesa del líder nacionalista de repartir los beneficios del crecimiento económico que goza Perú, pero que no ha llegado a todos por igual.
No es de extrañar que con su discurso de inclusión social, mucho más moderado que en la elección pasada, haya podido capitalizar el descontento de un sector importante de la población, cuyo 34% todavía vive en la pobreza.
El presente, porque si bien Humala era el único de discurso de izquierda y de cuestionamientos al modelo, los distintos candidatos de centro derecha y derecha, no optaron por unificar el mensaje y hacer un frente unido contra el candidato de Gana Perú.
Aunque ganador, casi el 70% del electorado no comulga con sus ideas. La atomización de la oposición a Humala y la fragilidad de los partidos políticos, estiman analistas, jugó a favor del ex teniente coronel.
Y el pasado, porque Keiko Fujimori, de 35 años, hizo campaña con su apellido y el recuerdo de su padre, condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos.
Pero en los sectores bajos y rurales, donde se concentra el núcleo duro del fujimorismo, no piden autocrítica –ausentes en el discurso de la candidata de Fuerza 2011–, sino que añoran la época en que el gobierno de su padre los dejaba vivir a costa de la asistencia del Estado y cuando el triunfo sobre el grupo armado Sendero Luminosos fue sinónimo de seguridad.
La historia en 2006
- Ollanta Humala ya sabe lo que es imponerse en una primera vuelta. Lo hizo en la última elección, en 2006, cuando obtuvo el 30,6% de los votos, seis puntos porcentuales más que Alan García.
- El balotaje sería luego para el actual presidente, quien se impuso con el 52,6% frente al 47% de Humala.
Las dudas
La gran duda pasa por saber qué tipo de cambios buscará introducir Humala. Desde su sector se descartan estatizaciones, pero sí se habla de ajustar reglas de juego.
Tendrá la oportunidad en la campaña para explicar su programa de gobierno, calmar ansiedades en sectores empresariales peruanos y en el extranjero y dar señales de estabilidad.
Se lo ha tildado del "nuevo Chávez". Y él ha insistido en desmarcarse del estilo y del modelo del presidente de Venezuela.
Analistas consultados por BBC Mundo ven en Humala un personaje más del estilo del ecuatoriano Rafael Correa, del paraguayo Fernando Lugo, o hasta del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que de un Hugo Chávez.
Pero por ahora todo está en la nebulosa.
La caída de Toledo
- El expresidente Alejandro Toledo, quien gobernó entre 2001 y 2006, lideró cómodamente los sondeos hasta tres semanas antes de los comicios, pero cayó hasta el cuarto lugar. Llegó a tener una intención de voto cercana al 30%.
También la incertidumbre rodea a un eventual gobierno de Keiko Fujimori, quien no ha cuestionado el registro de violaciones a los derechos humanos y de corrupción que marcó el gobierno de su padre entre 1990 y 2000.
"Los dos son potencialmente interpelables en cuanto a qué van a hacer con las libertades", asegura el reconocido periodista César Hildebrandt.
"Me temo que en la segunda vuelta va a haber un uso irracional de la política del miedo. El problema es que Fujimori también suscita miedos", agrega.
Para el analista político Santiago Pedraglio "la gran pelea va a ser quién de los dos gana el voto de la clase media urbana", luego de que ambos se repartieran las adhesiones en los sectores bajos del electorado.
El analista le dice a BBC Mundo que ambos intentarán bajar el perfil a los aspectos que más rechazo puedan generar, pero advierte que ello le será más fácil a Humala que a Fujimori.
En campaña
Fujimori hizo campaña con su apellido y el recuerdo de su padre. A falta de menos de dos meses para el balotaje, se anticipa una campaña intensa y dura. Será una batalla donde todo puede pasar.
Si se toman en cuenta las encuestas previas, donde se planteaban escenarios de segunda vuelta, el choque Humala-Fujimori daba empate.
Pura incógnita de aquí en adelante.
Los peruanos, que desconfían de los frágiles partidos políticos, no creen en el Congreso, y donde sólo el 28% está satisfecho con el funcionamiento de la democracia, se embarcan en una campaña que someterá a examen no sólo a los candidatos y sus propuestas.
Será una definición que también pondrá a prueba al país.
Tags: PERU, ELECCIONES, HUMALA, FUJIMORI, KUCZYNSKI, NACIONALISMO, IZQUIERDA, CENTRO-IZQUIERDA, LULA, NEOLIBERALISMO, PRIMERA VUELTA, SEGUNDA VUELTA, DERECHA PERUANA, UNION DE LA DERECHA
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Noam Chomsky
El barco Shahat, que se encarga de transportar a gente que escapa de la ciudad occidental libia de Misurata, llega con su carga al puerto rebelde de BengasiFoto Ap
El mes pasado, en el tribunal internacional sobre crímenes durante la guerra civil en Sierra Leona, el juicio del ex presidente liberiano Charles Taylor llegó a su fin. El fiscal general, el profesor de derecho estadunidense David Crane, informó a The Times de Londres que el caso estaba incompleto: los fiscales pretendían encausar a Muammar Kadafi, quien, dijo Crane, era finalmente el responsable por la mutilación y/o asesinato de 1.2 millones de personas
.
Pero el encausamiento no se daría. Estados Unidos, el Reino Unido y otros países intervinieron para bloquearlo. Al preguntarle por qué, Crane dijo: Bienvenido al mundo del petróleo
.
Otra víctima reciente de Kadafi fue sir Howard Davies, el director de la Escuela de Economía de Londres, quien renunció después de revelaciones de los lazos de la escuela con el dictador libio.
En Cambridge, Massachusetts, el Monitor Group, una firma de consultoría fundada por profesores de Harvard, fue bien pagado por servicios tales como un libro para llevar las palabras inmortales de Kadafi al público en conversación con famosos expertos internacionales
, junto con otros esfuerzos para mejorar la apreciación internacional de Libia (la de Kadafi)
.
El mundo del petróleo rara vez está lejos en el telón de fondo en asuntos que conciernen a esta región.
Por ejemplo, cuando las dimensiones de la derrota estadunidense en Irak ya no podía ocultarse, la retórica bonita fue desplazada por el anuncio honesto de objetivos políticos. En noviembre de 2007 la Casa Blanca emitió una declaración de principios que insistía en que Irak debe conceder acceso y privilegio indefinidos a los invasores estadunidense.
Dos meses después, el presidente George W. Bush informó al Congreso que rechazaría la legislación que limitara el emplazamiento permanente de las fuerzas armadas estadunidense en Irak o el control de Estados Unidos de los recursos petroleros de Irak
; demandas que Estados Unidos tendría que abandonar poco después ante la resistencia iraquí.
El mundo del petróleo ofrece una guía útil para las reacciones occidentales ante los notables levantamientos pro democráticos en el mundo árabe. Al dictador rico en petróleo que es un cliente confiable se le da virtual rienda suelta. Hubo poca reacción cuando Arabia Saudita declaró el 5 de marzo: Las leyes y las regulaciones en el reino prohíben totalmente todo tipo de manifestaciones, marchas y plantones así como la convocatoria a los mismos ya que van contra los principios de la Shariah y las costumbres y tradiciones sauditas
. El reino movilizó a enormes fuerzas de seguridad que rigurosamente aplicaron la prohibición.
En Kuwait, pequeñas manifestaciones fueron sofocadas. El puño de hierro golpeó en Bahrein después de que fuerzas militares encabezadas por Arabia Saudita intervinieron para garantizar que la monarquía sunita minoritaria no se viera amenazada por llamados a reformas democráticas.
Bahrein es sensible no sólo porque alberga a la Quinta Flota de Estados Unidos sino también porque colinda con áreas chiítas de Arabia Saudita, ubicación de la mayor parte del petróleo del reino. Resulta que los recursos energéticos primarios del mundo se localizan cerca del norte del golfo Pérsico (o golfo Arábigo, como a menudo le llaman los árabes), en gran medida chiíta, una potencial pesadilla para los planificadores occidentales.
En Egipto y Túnez, el levantamiento popular ha conseguido victorias impresionantes, pero, como informó la Fundación Carnegie, los regímenes permanecen y al parecer están decididos a frenar el ímpetu pro democrático generado hasta ahora. Un cambio en las elites gobernantes y el sistema de gobierno sigue siendo un objetivo distante
; y uno que Occidente buscará mantener así.
Libia es un caso diferente, un Estado rico en petróleo dirigido por un dictador brutal que, no obstante, es poco confiable: Un cliente digno de confianza sería preferible por mucho. Cuando estallaron protestas no violentas, Muammar Kadafi actuó rápidamente para aplastarlas.
El 22 de marzo, mientras las fuerzas de Kadafi convergían en la capital rebelde de Bengasi, el principal asesor sobre Medio Oriente del presidente Barack Obama, Dennis Ross, advirtió que si había una masacre, todos nos culparían a nosotros por ello
, una consecuencia inaceptable.
Y Occidente ciertamente no quería que el coronel Kadafi aumentara su poder e independencia sofocando la rebelión. Estados Unidos se unió a la autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de una zona de exclusión aérea
, que sería puesta en práctica por Francia, el Reino Unido y Estados Unidos.
La intervención evitó una probable masacre pero fue interpretada por la coalición como la autorización para el apoyo directo a los rebeldes. Se impuso un cese el fuego a las fuerzas de Kadafi, pero se ayudó a los rebeldes a avanzar hacia el oeste. En poco tiempo conquistaron las principales fuentes de la producción petrolera de Libia, al menos temporalmente.
El 28 de marzo, el periódico en árabe con sede en Londres Al-Quds Al-Arabi advirtió que la intervención dejaría a Libia con dos estados, un este rico en petróleo y en manos de los rebeldes y un oeste encabezado por Kadafi y sumido en la pobreza… Dado que los pozos petroleros han sido asegurados, podríamos encontrarnos enfrentando a un nuevo emirato petrolero libio, escasamente habitado, protegido por Occidente y muy similar a los estados emiratos del golfo
. O la rebelión respaldada por Occidente podría seguir adelante hasta eliminar al irritante dictador.
Se arguye comúnmente que el petróleo no puede ser un motivo para la intervención porque Occidente tiene acceso al mismo bajo el régimen de Kadafi. Cierto pero irrelevante. Lo mismo pudiera decirse sobre Irak bajo el régimen de Saddam Hussein, o Irán y Cuba actualmente.
Lo que Occidente busca es lo que Bush anunció: el control, o al menos clientes dignos de confianza y, en el caso de Libia, el acceso a enormes áreas inexploradas que se espera sean ricas en petróleo. Documentos internos británicos y estadunidense insisten en que el virus del nacionalismo
es el mayor temor, ya que podría engendrar desobediencia.
La intervención está siendo realizada por las tres potencias imperiales tradicionales (aunque podríamos recordar –los libios presumiblemente lo hacen– que, después de la Primera Guerra Mundial, Italia llevó a cabo un genocidio en el este de Libia).
Las potencias occidentales están actuando en virtual aislamiento. Los estados en la región –Turquía y Egipto– no quieren participar, tampoco África. Los dictadores del golfo se sentirían felices de ver partir a Kadafi; pero, aun atiborrados de las armas avanzadas que se les ofrecen para reciclar los petrodólares y asegurar la obediencia, apenas ofrecen más que una participación simbólica. Lo mismo aplica en otros lugares: India, Brasil e incluso Alemania.
La primavera árabe tiene raíces profundas. La región ha estado en fermentación durante muchos años. La primera de la ola actual de protestas empezó el año pasado en el Sahara Occidental, la última colonia africana, invadida por Marruecos en 1975 y retenida ilegalmente desde entonces, de manera similar a Timor Oriental y los territorios ocupados por Israel.
Una protesta no violenta en noviembre pasado fue sofocada por fuerzas marroquíes. Francia intervino para bloquear una investigación del Consejo de Seguridad sobre los crímenes de su cliente.
Luego se encendió una llama en Túnez, que desde entonces se ha extendido para volverse una conflagración.
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Reino Unido y Holanda amenazan con demandar a Islandia ante los tribunales
Estos dos países le exigen una indemnización de 4.000 millones de euros por la quiebra de una entidad.- Los islandeses han rechazado el plan de pago en el referéndum celebrado ayer

WALTER OPPENHEIMER | Londres 10/04/2011
Lo que los gobiernos pactan, los votantes lo pueden hacer trizas. Así han decidido actuar los islandeses, que ayer rechazaron por segunda vez en un referéndum el acuerdo al que había llegado su Gobierno con los de Reino Unido y Holanda para resolver el contencioso que le enfrenta con ellos por la deuda generada en 2008 por la quiebra del banco Icesave. Con el 90% del voto escrutado, casi el 60% de los votantes se pronunciaron contra ese acuerdo, por el que Islandia ha de devolver a esos dos países los 4.000 millones de euros que les costó garantizar a sus ciudadanos los depósitos que tenían en ese banco islandés, filial en Reino Unido y Holanda del nacionalizado Landbanski.
El conflicto se debe a que Islandia decidió avalar todos los depósitos bancarios que había en la isla cuando se desplomó su sistema financiero en la crisis de otoño de 2008. Pero Reikiavik se desentendió de las cantidades depositadas en los bancos islandeses que actuaban en el exterior, como Icesave, que en apenas unos meses captó miles de ahorradores en Holanda y Reino Unido ofreciendo tipos de interés de entre el 5% y el 6%. Cuando la banca islandesa se desplomó, Londres y La Haya garantizaron los depósitos de bancos islandeses en su territorio, pero luego exigieron que el Gobierno islandés les pagara ese dinero.
La obligación legal de Islandia en este caso es discutible. Reikiavik no la admite, pero británicos y holandeses sostienen que Islandia incumple la normativa del Espacio Económico Europeo en dos aspectos: porque esta le obliga a garantizar al menos los 20.000 primeros euros de cada depositante y porque está discriminando a los acreedores no islandeses.
Pero, sea cual sea el trasfondo legal, el Gobierno islandés cree que es políticamente necesario llegar a un acuerdo sobre el asunto para garantizar que el país pueda volver a financiarse en los mercados internacionales. El año pasado se llegó a un acuerdo por el que Islandia pagaría a Holanda y Reino Unido 4.000 millones de euros entre 2016 y 2024 a un interés del 5,5%.
Tras ser rechazado con más del 90% de los votos en contra en un referéndum, el acuerdo fue renegociado y hace unos días se recortó el interés a pagar por Islandia al 3,3% y se amplió el plazo de devolución hasta 2046. Pero los islandeses han vuelto a decir que no, a pesar de que el Gobierno islandés recobrará la mayor parte de ese dinero por la venta de activos bancarios nacionalizados y solo una pequeña parte de la deuda acabará siendo asumida directamente por los contribuyentes.
Los votantes "han elegido la peor de las opciones", declaró la primera ministra, Jóhanna Sigurdardóttit, cuyo Gobierno de centro-izquierda podría verse obligado a dimitir. "Es, desde luego, muy decepcionante", añadió. En términos muy similares se pronunció el ministro holandés de Finanzas, Jan-Kees de Pager, con el añadido de que empezó a enseñar el hacha: "El tiempo de negociar ya es cosa del pasado. Islandia está obligada a devolvernos el dinero. Ahora son los tribunales los que han de decidir", declaró.
Lo mismo dijo el número dos del Tesoro británico, Danny Alexander. "Hemos intentado llegar a una solución negociada. Tenemos la obligación de conseguir que nos devuelvan ese dinero y vamos a seguir persiguiendo ese objetivo hasta que lo consigamos", declaró.
El voto negativo no solo ha contrariado a los políticos de los tres países. También amenaza con ser muy mal recibido por analistas e inversores. La agencia de calificación Moody’s ya había anunciado días atrás su intención de rebajar la calificación de la deuda islandesa si el acuerdo era rechazado por los votantes. Y numerosos analistas han expresado ya su preocupación por las consecuencias que puede tener para Islandia. Sobre todo si se tiene en cuenta que el Gobierno había basado toda su agenda económica en la normalización de relaciones con la comunidad internacional. Pero si el caso llega finalmente a los tribunales, la decisión final puede demorarse varios años.
Frente al rechazo de los Gobiernos, el presidente de Islandia, Oláfur Ragnar Grímsson, considera que los dos referendos que él ha convocado "han devuelto al país la confianza perdida tras el hundimiento de la economía islandesa" en 2008. Los resultados, en su opinión, "refuerzan aun más la democracia".
El País.com
Tags: ISLANDIA, DEMOCRACIA, REFERENDUM, HOLANDA, REINO UNIDO, GANA EL NO, CRISIS DEL 2008, QUIEBRA DE BANCOS, CRISIS FINANCIERA, NEGOCIACIONES, REVOLUCION ISLANDESA, MODELO ISLANDES
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Entrevista: Islandia se mueve ante la crisis
Entrevista con el periodista islandés Kristinn R. Ólafsson, corresponsal en España de Radio Nacional de Islandia, sobre la situación que está viviendo aquel país, sus estrategias para hacer frente a la crisis generada por el capitalismo neoliberal y las diferentes etapas del proceso.
Daniel Jiménez | Para Kaos en la Red | 5-4-2011 a las 20:39
Últimamente se está escribiendo mucho sobre la llamada “revolución silenciada” de Islandia; a veces con acierto, otras con graves inexactitudes. Esta pequeña isla nórdica, similar en tamaño a Andalucía, en la que tan sólo viven unos 315.000 habitantes, era uno de los más claros ejemplos de sociedad del bienestar, hasta el momento en que fueron intervenidos sus tres grandes bancos.
Las protestas que entonces protagonizaron los islandeses provocaron la caída del gobierno, tras lo cual, la población rechazó en referéndum el pago de la deuda originada por las malas prácticas de sus entidades financieras. Sin embargo, hay un nuevo acuerdo para pagar dicha deuda, que volverá a someterse a consulta popular. Al mismo tiempo, otro movimiento popular, cuya finalidad era nombrar una asamblea constituyente formada por la ciudadanía, tampoco está obteniendo los resultados esperados. De todo ello hablamos en la siguiente entrevista con el periodista islandés Kristinn R. Ólafsson, corresponsal en España de Radio Nacional de Islandia.
Noticias Positivas: En el año 2007, Islandia se convirtió en el primer país del mundo según el Índice de Desarrollo Humano de la ONU. Un año después se intervino su sistema bancario. ¿Cómo se llegó a esta situación?
Kristinn R. Ólafsson: En los años previos a la crisis, Islandia se convirtió en una de las economías más liberalizadas del mundo, y con un protagonismo muy destacado de los bancos. Las operaciones de los bancos islandeses, incluida su expansión al extranjero, llegaron a suponer diez veces el PIB, lo cual era imposible de sostener. En lugar de seguir con su pesca y con el resto de actividades en las que destaca, el país decidió meterse en ese mundo tan loco. Pero el problema no era solo de los “vikingos de la expansión”, como se llamaba a estos nuevos hombres de negocios. Muchos ciudadanos islandeses de a pie se subieron a la ola en esos momentos.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que antes del colapso, la burbuja en sí creaba riqueza. Recientemente, fue entrevistado un economista islandés, ex ministro del gobierno actual, que dijo que la economía de Islandia está ahora mismo igual que antes de la burbuja. Eso es porque, aunque el Estado ha perdido ahora grandes cantidades de fondos por la crisis, cuando todo iba viento en popa, ingresó muchísimo dinero, a pesar de la bajada de impuestos.
En conclusión, hubo una gran subida y posteriormente tuvo lugar la bajada, que provocó, según ese economista, que se volviera al mismo punto de inicio, antes de la burbuja, aunque con recortes sociales, desigualdades y mucho más paro que entonces.
N+: El problema es que toda burbuja acaba estallando, y eso es lo que sucedió también en este caso.
KRO: Para entender lo que sucedió, es importante destacar la creación del Espacio Económico Europeo en 1994, formado por los países de la UE y tres países miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio más conocida por sus siglas en inglés EFTA, es decir Islandia, Noruega y Liechtenstein . Este espacio permite a estos países no comunitarios acceder al Mercado Común de la UE. Esa es la puerta por la que entraron los bancos y empresas de Islandia en otros países europeos.
A esto hay que unir las prácticas avariciosas, especulativas y de alto riesgo. Una de las causas estuvo en lo que llaman en Islandia los “préstamos bola”. Consiste en que el banco te presta muchos millones de euros para que tú a su vez le compres acciones al banco. Claro, si yo te presto, tú puedes demostrar ganancias en el balance de tu empresa, aunque ese dinero sea de ida y vuelta. Este sistema era evidentemente una maraña total de intereses creados y cruzados hasta el infinito. Ahora se está investigando donde está todo ese dinero de ida y vuelta, que parece que ha acabado, en algunos casos, en paraísos fiscales. Y ahora las condonaciones de grandes deudas están a la orden del día en Islandia, lo cual exaspera al hombre de la calle
El gran problema ahora es la deuda dejada por el Landsbanki, uno de los tres bancos intervenidos. Cuando se vio en dificultades decidió captar dinero, para lo cual creó la subsidiaria Icesave, a través de la cual empezó a comercializar nuevas cuentas on line en Gran Bretaña y Holanda. A quienes se abrían una de estas cuestas se les ofrecían unos intereses sospechosamente altos. Después, cuando el banco estaba en caída libre, decidió sacar el dinero de Gran Bretaña, proceso que se paró cuando el gobierno británico decidió congelar todas las cuentas del banco. Para los islandeses fue un acto hostil de una nación aliada de la OTAN. De hecho, Gran Bretaña utilizó su ley antiterrorista para esta congelación. Con lo cual el banco quedó en la misma lista que al Qaeda. La explicación dada por el Reino Unido fue que esta ley era el único instrumento que permitía parar de golpe la actividad del banco y congelar sus activos.
Lo que hicieron entonces las autoridades británicas y holandesas fue pagar a sus ciudadanos el dinero perdido a través de un fondo de garantía de depósitos. En cambio, el gobierno de Islandia sólo garantizó los depósitos y los negocios hechos dentro de su país, y no se hizo responsable de las sucursales de sus entidades financieras en los otros países.
N+: A este capitalismo de casino hay que unir otra burbuja ligada al sistema inmobiliario.
KRO: Los bancos concedían en esa época gran cantidad préstamos hipotecarios, de hasta el 100% del valor del inmueble, por ejemplo a muchos jóvenes islandeses, a la vez que la actividad de la construcción se aceleraba al calor de la burbuja financiera y económica Los bancos también financiaban toda clase de bienes de consumo, por ejemplo la compra de un coche o unas vacaciones en el extranjero, prometiendo el oro y el moro. Debido a que entonces los intereses en Islandia eran altos en comparación con otros países, había un importante flujo de dinero en moneda extranjera que entraba en el país. La corona islandesa estaba entonces muy sobrevalorada. En 2007, el euro estaba a 80 u 83 coronas. Después de la intervención, en 2009, llegó a 190, y ahora mismo está en 160, y eso que la corona está intervenida.
La fuerza de la corona en los años de la especulación llevó a muchos bancos a ofrecer hipotecas ligadas a monedas extranjeras como yenes o euros, afirmando a los clientes que al cambio saldrían ganando. Pero tras el estallido de la crisis, la caída de la corona supuso un fuerte varapalo para los que habían optado por estas fórmulas. Además los créditos en coronas están indexados, es decir la deuda sube con la inflación.
N+: El estallido de la crisis se produjo finalmente a finales de 2008. ¿Cómo se sucedieron los hechos?
KRO: El gobierno anterior, coalición de la derecha y los socialistas, decide intervenir los tres grandes bancos, Landsbanki, Kaupthing y Glitnir, en octubre de 2008. Esto sucede a raíz de la crisis bancaria en EE.UU y con las cuentas Icesave intervenidas en Gran Bretaña.
Estos hechos fueron los causantes directos de la fuerte crisis que originó las importantes protestas del movimiento ciudadano espontáneo, que provocó la caída del gobierno. La ciudadanía islandesa salió a la calle y organizó caceroladas masivas porque se veía arruinada, por ejemplo por esas deudas hipotecarias ya mencionadas. También comenzó entonces el paro, ligado, sobre todo, a la caía de la construcción y la banca. Antes de la crisis, el paro en Islandia era del 1,5%, algo casi testimonial. Ahora está en torno al 8,5%, cifra que en España más de uno se daría con un canto en los dientes por tener
N+: Todo esto provocó un amplio descontento popular, que al final acabó con la dimisión del gobierno islandés en bloque.
KRO: El gobierno, sustentado por una coalición entre conservadores y socialdemócratas, perdió la mayoría en el Parlamento porque los socialdemócratas abandonaron el ejecutivo, lo que llevó, en febrero de 2009, a la formación de un gobierno interino minoritario de los socialdemócratas y los verdes de izquierdas, encabezado por Jóhanna Sigurdardóttir, y a la convocatoria de elecciones en abril. De las urnas salió el primer gobierno puramente de izquierdas, formado por una coalición de los mismos partidos, con Sigurdardóttir como primera ministra y con Steingrímur J. Sigfússon, líder de los verdes, como ministro de economía.
N+: Tras la caída del gobierno, llegó el rechazo de la ciudadanía al pago de la deuda.
KRO: Después de la intervención de los bancos, se entablaron negociaciones con las autoridades británicas y holandesas que habían adelantado el dinero a los depositarios de las cuentas Icesave en sus respectivos países. El nuevo Parlamento salido de las urnas decidió aceptar las condiciones y aprobó una ley para hacer efectivo el pago de la deuda. Pero el presidente de la República Islandesa, Ólafur Ragnar Grímsson, optó por no sancionar la ley. Hay que tener en cuenta que el Jefe del Estado es un cargo más bien simbólico, ya que las competencias ejecutivas las ejerce fundamentalmente la Primera Ministra, Jóhanna Sigurðardóttir.
Grímsson tomó esa decisión también por coherencia con su historia. Ya que hablamos de un ex político comunista, que como tal fue ministro de economía en gobiernos anteriores. Lleva ya 14 años como Presidente de la República. En 2004 por primera vez se tomó ese poder, que sí tiene, aunque los cuatro presidentes anteriores nunca lo habían usado. La segunda fue en enero del año pasado, cuando se negó a sancionar la ley negociada por el Parlamento para el pago de la deuda. Esta situación fue la que originó la convocatoria del referéndum, para que los islandeses decidieran sobre la aprobación del acuerdo. La consulta popular tuvo una participación en torno al 62%, y el acuerdo Icesave resultó rechazado por el 93% de los votantes.
Pero en realidad, se estaba votando el referéndum sobre una ley ya pasada, porque el gobierno ya había establecido unas nuevas negociaciones para otro acuerdo sobre el pago de la deuda. Es decir, el referéndum no era realmente decir no al acuerdo, sino decir no al gobierno y a los políticos. Estas negociaciones han alcanzado un nuevo acuerdo, bastante más ventajoso, o menos gravoso, para Islandia que el primero, que en caso de ponerse en marcha, supondrá que haya que empezar a pagar esta deuda, de unos 4.000 millones de euros, en el año 2016, y se pagará durante unos 30 años, aunque Islandia tiene que empezar a abonar este mismo año de 2011 los intereses habidos durante 2009 y 2010, y así consecutivamente.
N+:Entonces, ¿Islandia sí tendrá que pagar la deuda finalmente?
KRO: Que tengan que pagar de una u otra manera parece, en opinión de muchos, casi seguro, o por las buenas o por las malas, cumpliendo unos acuerdos ya concluidos o al final de un proceso judicial internacional. Los que están a favor de la primera solución dicen que es mejor llegar a un acuerdo ya y comenzar “una nueva vida”. Los que están en contra, en cambio, dicen que de ninguna manera debe el pueblo islandés pagar las deudas de sus incautos bancos privados y sus administradores, y que se el asunto debe resolverse en los tribunales. Los islandeses tendrán oportunidad de expresar su opinión en un nuevo referéndum el próximo día 9 de abril. El gobierno favorece el sí, y por las encuestas parece que el sí va a ganar, pero por un estrechísimo margen, según las últimas encuestas. También hay que tener en cuenta que no sólo el gobierno, sino también gran parte de la oposición apoyó la nueva ley.
Este referéndum se debe a que el Presidente repitió la jugada de no sancionar la ley sobre el acuerdo. Hubo una recogida popular de firmas en internet pidiéndole que así lo hiciera. Se presentaron unas 40.000 firmas para este segundo referéndum. En el primero pasó algo similar, y entonces firmaron unas 60.000 personas, si mal no recuerdo, aunque es cierto que el proceso de recogida de firmas es poco formal y da pie a bastantes irregularidades.
N+: Otra de las vertientes de la llamada “revolución silenciada” es la convocatoria de un proceso de asamblea constituyente de raíces también populares.
KRO: Este movimiento surgió debido a que muchos consideran la actual constitución de Islandia desfasada. Fue adoptada con la fundación de la República y la definitiva independencia de Islandia, en 1944, pero su base se remonta a la constitución concedida en 1874 por Dinamarca, país del que entonces dependíamos. Motivo por el que el Parlamento decidió convocar elecciones para que se eligieran 25 ciudadanos para crear una cámara paralela, es decir un Parlamento constituyente cuya labor sería proponer una nueva constitución. Al final, se presentaron 522 candidatos. Para ser uno de ellos, los únicos requisitos eran ser ciudadano islandés, mayor de edad y tener el aval de un cierto número de personas.
Entonces, se convocaron elecciones el 27 de noviembre pasado y fueron elegidos los 25 miembros del formalmente llamado Parlamento Constituyente Asesor. Pero tras los comicios, que ciertamente tuvieron solo una participación de un 36,7%, tres de los candidatos que no fueron elegidos denunciaron irregularidades en la votación. Entre otras cosas, alegaban que las cabinas para votar no cumplían la ley, porque eran de cartón, y en teoría, según los denunciantes, podías ver lo que votaba el de al lado. En realidad, parece imposible que te fijes en los 25 candidatos que está marcando tu vecino. Pero el Tribunal Supremo, la más alta instancia judicial islandesa, con mayoría de jueces conservadores, los cuales habían sido nombrados por el anterior gobierno, decidió que la votación era nula por estas irregularidades.
Esto significó volver al punto cero, por lo que este movimiento ciudadano democrático quedó en aguas de borrajas. La solución a esta situación va a darla finalmente el Parlamento, que será quien nombre a estos 25 elegidos, pero ahora no como miembros de un Parlamento Constituyente, sino de un Consejo Constituyente. Por tanto, los que lo formen, en lugar de ser designados por el voto directo, lo serán por el voto de los parlamentarios.
N+: De todo esto queda claro que fuera de Islandia se están mitificando los logros del movimiento ciudadano.
KRO: Se ha dicho que el pueblo islandés había conseguido parar los pies al FMI, lo cual no es exacto. Debido a la deuda del Icesave, que estaba sin resolver, las ayudas y los préstamos del FMI tenían como condición, probablemente por la presión de Gran Bretaña y Holanda, que se resolviera el problema del pago de la deuda. Por eso, al principio hubo retrasos, pero luego el FMI depuso sus reservas y se han ido abonando los créditos según lo acordado con las autoridades islandesas.
N+: Lo que sí es cierto es que hay un proceso abierto contra los banqueros responsables de la intervención.
KRO: Hay una investigación en curso de la que se está ocupando un fiscal especial. Hay ya unos 160 imputados. Han encarcelado a algunos de forma preventiva por poco tiempo, siempre en relación con las investigaciones, pero no han sido juzgados todavía ni acusados formalmente, aunque sí hay imputados e investigaciones en curso. Es lógico que no haya resultados todavía porque es un asunto muy complejo, con múltiples ramificaciones, en Islandia, en varios países europeos, hasta en el Caribe y sus paraísos fiscales. Algunos de los supuestos responsables del colapso se han fugados al extranjero o se han autoexiliado. De hecho, recientemente detuvieron a varios de los responsables de Kaupthing y sus socios en Londres para interrogarlos.
N+: Otra cuestión que sí parece evidente es que Islandia está mejor que otros países que sí han sido intervenidos por el FMI, como es el caso de Irlanda.
KRO: Es cierto, pero también hay que tener en cuenta que Islandia ha jugado con lo que algunos consideran cierta ventaja, pues no tiene el euro, de hecho han jugado con eso y dejaron caer la corona como una piedra. Esto para las importaciones y para los consumidores islandeses va fatal, pero para las exportaciones de pescado, por ejemplo, resulta fenomenal, lo cual ha generado una entrada enorme de divisas, contabilizadas en coronas.
N+: Precisamente, esta obsesión por la política monetaria del Banco Central Europeo, que sólo se ocupa de la estabilidad de la moneda y del control de la inflación, y nunca de la creación de empleo, es para muchos expertos un aspecto que debería ser revisado.
KRO: Esa es una diferencia importante con Irlanda, que sí se tiene que amoldar a estas políticas por el euro. Otra importante diferencia es que este país se está endeudando hasta las cejas para salvar a los bancos. En el caso de Islandia, sólo está salvando la parte de los bancos que operaban en el país, así como los depósitos islandeses. Pero han sido muy poco solidarios con el resto del mundo. Esta es la cuestión esencial del Icesave. Uno de los argumentos de Islandia para obrar así es que las reglas europeas de los fondos de garantías de depósitos no son válidas si hay un colapso total del sistema económico.
N+: Otra cuestión es valorar si ha habido o no recortes sociales en Islandia, y en qué grados se han producido.
KRO: En Islandia se ha visto fuertes recortes en la sanidad, la educación y otros sectores públicos. Es una crítica que algunos hacen a la Primera Ministra, Jóhanna Sigurdardóttir, que se supone feminista, pero paradójicamente, su política está resultando un poco hostil hacia las mujeres. Hay que tener en cuenta que son sectores ocupados mayoritariamente por mujeres los más perjudicados por estos recortes. La mayor parte del profesorado son mujeres, y algo similar sucede con la sanidad.
Por otro lado, se está enquistando el problema del paro, y empieza a haber paro de larga duración. También ha habido recortes salariales o congelación de sueldos a la vez que los precios suben. Sin embargo, parece que Islandia está empezando a salir del agujero, pero sigue el malestar. Y queda la cuestión del resultado del referéndum sobre el acuerdo Icesave.
N+: Malestar provocado por la caída de una economía basada en la especulación, y muy poco relacionada con la economía tradicional islandesa.
KRO: Suele decir un amigo mío que vive en el más importante pueblo pesquero del país, que “esta es una crisis de los Reikiavik, aquí no hay crisis”. Y en gran medida, eso es cierto. Los puertos pesqueros tradicionales no han sufrido esta crisis de igual manera. La economía real dentro de Islandia, la que crea riqueza, se ha mantenido mucho mejor que la riqueza ficticia de acciones y especulación. Esta economía básica y real no es sólo la de la pesca, porque Islandia tiene un pueblo muy bien educado y puntero en ámbitos muy complejos como la vulcanología, o la energía geotérmica. También se habla de Islandia como un futuro centro de almacenamiento digital de datos.
N+: En resumen, hay que apostar por el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y por las capacidades de la gente.
KRO: Si no se cuida a las personas, pueden producirse fenómenos como la fuga de cerebros suscitada por los recortes en educación y sanidad. Al no haber trabajo en estos sectores, la gente al final opta por emigrar. Bastantes islandeses se han ido a Noruega, y también a Suecia, por esta causa. La conclusión es que al final la especulación ha dado lugar a multitud de problemas en el país. La crisis de Islandia es la típica historia de una burbuja, y se ha debido a que se han olvidado los verdaderos valores y se ha tendido al despilfarro y a subirse a la ola del consumismo. Camino que no hay que volver a tomar para evitar nuevas crisis como esta en el futuro.
Imagen: Kristinn R. Ólafsson en Madrid.
www.kaosenlared.net/noticia/entrevista-islandia-mueve-ante-crisis
Islandeses rechazan por segunda vez pagar indemnización por quiebra de banco
9 de Abril de 2011 • 21:11
Copenhague, 10 abr (EFE)- Los islandeses rechazaron en referendo una ley para indemnizar a 300.000 ahorradores británicos y holandeses, clientes del banco Icesave, que quebró en octubre de 2008, según el recuento inicial de más de un cuarto de los votos.
El primer escrutinio de la consulta, tras el cierre de los colegios electorales a las 22.00 GMT de ayer, apunta a un triunfo del "no" con el 58 por ciento de los votos frente al 41 por ciento del "sí".
De confirmarse esas cifras, la victoria del "no" sería aún mayor de lo apuntada por los sondeos de los últimos días, que indicaban que la tendencia inicial favorable al "sí" se había invertido.
La primera ministra, la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir, dijo en declaraciones a la televisión pública "Rúv" que estaba "decepcionada" por el previsible rechazo a la "ley Icesave" para devolver a los ahorradores extranjeros una cantidad que roza los 5.000 millones de dólares (3.474 millones de euros).
La incertidumbre sobre el monto total a pagar por Islandia, con una población de apenas 320.000 habitantes, debido sobre todo a la inestabilidad de la corona islandesa, fue uno de los principales argumentos destacados por los opositores a la ley y que pudo haber acabado por invertir la tendencia inicial.
El conflicto sobre las indemnizaciones a los ahorradores extranjeros del Icesave se dirimirá probablemente en los tribunales europeos, una vez que Gran Bretaña y Holanda anunciaron antes del segundo referendo que no habría nuevas negociaciones con Islandia.
El triunfo del "no" deja en el aire el proceso de ingreso de Islandia en la UE, hasta que no se resuelva la disputa legal, y debilita la coalición de Gobierno entre socialdemócratas y "rojiverdes", en el poder desde las elecciones anticipadas de 2009.
El referendo fue convocado hace dos meses por el presidente islandés, Ólafur Ragnar Grímsson, quien echó mano de esa prerrogativa tras recibir una iniciativa popular que reclamaba la celebración de una consulta, firmada por más de una cuarta parte del censo electoral de esta isla situada en el Atlántico norte.
El presidente islandés ya había forzado una situación similar un año antes, cuando contra todo pronóstico rechazó firmar una anterior "ley Icesave" en diciembre de 2009.
El primer referendo, celebrado en marzo de 2010, se saldó con una rotunda victoria del "no", superior al 90 por ciento, que obligó a Islandia, Gran Bretaña y Holanda a negociar un nuevo acuerdo para el pago de las indemnizaciones que habían adelantado los gobiernos británico y holandés a sus nacionales tras la quiebra del banco.
Icesave era la división de Internet del Landsbanki, el segundo banco del país entonces y que como los principales institutos crediticios de Islandia fue nacionalizado por el Gobierno tras la quiebra del sector bancario en octubre de 2008.
El nuevo acuerdo, aprobado por una amplia mayoría en el Parlamento islandés en febrero pasado y que ayer fue rechazado en las urnas, establecía rebajar los tipos de interés al 3,3 por ciento en su endeudamiento con el Reino Unido y al tres por ciento en el caso de Holanda, frente al 5,5 por ciento del primer acuerdo.
También se establecían salvaguardas para garantizar que las devoluciones no superen el 5 por ciento de los ingresos de Islandia y que el pago de intereses comience de inmediato, mientras que el del resto se haría a partir de 2016 y durante un máximo de 37 años. EFE alc/tg
Tags: ISLANDIA, CRISIS FINANCIERA, REFERENDUM, BANCOS, CAPITAL FINANCIERO, ESTADO SOCIAL, ESTADO DE BIENESTAR, PROTECCION SOCIAL, DEMOCRACIA, PODER CIUDADANO, ESPECULACION FINANCIERA, BANQUEROS PRESOS, REVOLUCION SILENCIADA, REVOLUCION ISLANDESA
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El país nórdico vota en referéndum una ley para devolver a Reino Unido y Holanda 4.000 millones por la quiebra de uno de sus bancos
CLAUDI PÉREZ - Madrid - 09/04/2011
¿Qué haría usted si uno de los grandes bancos españoles hubiera quebrado en Reino Unido y el Gobierno británico exigiera a España un pago de 50.000 euros por familia para saldar esa deuda? Islandia, que ya se ha negado en una ocasión a pagar esa factura, se ha enfrentado este sábado a un segundo referéndum sobre si aprueba -o no- devolver a Reino Unido y Holanda 4.000 millones de euros por la bancarrota de una de sus entidades financieras. Aunque tal vez el examen vaya un poco más allá. El no reforzaría la vía islandesa de salida de la crisis financiera, la denominada revolución de las cacerolas: dejar caer los bancos y organizar movilizaciones sociales que provocaron un cambio de Gobierno, una reforma de la Constitución y han alentado una investigación para enjaular a los banqueros. Pero un sí podría empañar el ejemplo islandés, al que se agarra cada vez más gente en la periferia de Europa, por la irritación que provoca el empeño de Bruselas y el BCE en defender a los bancos aun a costa de una oleada de austeridad y recortes draconianos.
"Es una decisión difícil. Probablemente lo mejor sea votar no, pero eso va a acarrear enormes problemas a corto y medio plazo". Interrogado por el referéndum, el economista Magnus Skulasson no tenía aún nada claro, a media tarde de este sábado, el sentido de su voto. Las encuestas tampoco dan un ganador con seguridad: el sí – es decir, pagar por los desmanes de la banca- parecía claro ganador hace dos meses, pero los sondeos se han dado la vuelta en los últimos días.
El referéndum fue convocado hace dos meses por el presidente islandés, Oláfur Ragnar Grímsson, que se negó a firmar una ley del Parlamento que estipulaba las condiciones del acuerdo: un pago con intereses del 3% a 37 años. Grímsson es reincidente: en diciembre de 2009 ya forzó una consulta similar, cuando contra todo pronóstico se negó a firmar una ley que obligaba a pagar con intereses del 5,5% en 15 años. El no ganó entonces de forma arrolladora. "Las antiguas condiciones de pago eran muy injustas: las nuevas son mejores, pero si los islandeses van a tener que cargar con una deuda de sus bancos deben tener derecho a decidir. Islandia es una democracia, no un sistema financiero", declaró Grímsson a este diario hace unos días.
La disputa viene de lejos. A mediados de la pasada década, uno de los grandes bancos islandeses, Landsbanki, abrió una filial por Internet en Reino Unido, Holanda y Alemania que tuvo un éxito fulgurante por los altos intereses que pagaba en una cuenta llamada Icesave. A principios de octubre de 2008, apenas 15 días después de la quiebra de Lehman Brothers, el Reino Unido detectó que los bancos islandeses estaban traspasando dinero de las cuentas británicas a Reikiavik y les aplicó la ley antiterrorista: congeló todos sus fondos. Los bancos estaban sobreendeudados (sus activos suponían 12 veces el PIB), y esa decisión, junto a la crisis internacional, les llevó a la bancarrota. El Estado no los rescató. Los dejó caer, y posteriormente los nacionalizó e inyectó dinero para que siguieran operando, pero solo en Islandia. Londres y Ámsterdam pagaron a los depositantes de Icesave (unas 300.000 personas) el 100% de los depósitos y desde entonces reclaman ese dinero. Eso suma 4.000 millones: tal vez no parezca una cifra desorbitada, pero es un tercio del PIB islandés.
El caso está repleto de incertidumbres. El Gobierno defiende el sí en el referéndum y aduce que los activos del banco quebrado, cuando se liquiden, permitirán pagar la mayoría de la deuda. Los partidarios del no argumentan que la gente no debería pagar por las locuras de sus bancos, y aducen que la legislación internacional -llena de sombras- no obliga a ningún país a asumir deudas astronómicas que sobrepasan con mucho el importe acumulado en los fondos de garantía.
Frágil recuperación
Islandia sigue sumida en una profunda crisis, tras los acontecimientos que acabaron en la quiebra del sistema bancario y que obligaron al país a acudir al FMI. Entonces la Bolsa se desplomó, la corona islandesa perdió el 80% de su valor y la caída del PIB ha sido del 15%. El paro ha pasado del 1% al 8%, hay controles de capital -corralito-, ha habido fuertes subidas de impuestos y recortes del gasto público. La incipiente recuperación es aún muy frágil. Y esa fragilidad puede aumentar en caso de que el no salga vencedor: el Ejecutivo ha avisado a la población de que un hipotético rechazo llevaría el caso a los tribunales, donde la factura puede llegar a ser mucho mayor. Además, si los activos del banco quebrado son menores de lo esperado y la corona vuelve a caer, las cifras se dispararían.
La consulta tendrá también efectos colaterales en el ámbito político. Una negativa dejaría en una difícil posición al Gobierno de coalición entre socialdemócratas y rojiverdes, y complicaría el acceso de Islandia a la UE y los créditos con el FMI y otros países nórdicos. Los islandeses saben todo eso, y aun así en los últimos días el no ha ganado fuerza. "Tenemos la opción de acabar con este desafortunado asunto con dignidad, o embarcarnos de nueva en un periodo de incertidumbre", avisó ayer el ministro de Finanzas, Steingrimur Sigfusson. "De acuerdo: pero la crisis ya está siendo lo suficientemente dura. No quiero pagar más", terció el director de cine Arni Sveinsson.
El ejemplo es Islandia
GASPAR GARCÍA - Madrid - 02/04/2011
A mediados de diciembre pasado, el gobernador del Banco de España dijo algo tan obvio como que los mercados "son personas". Mas no era deducible de sus palabras crítica o denuncia alguna a esas personas que generaron la crisis, que se la endosan a los contribuyentes con anuencia de los Gobiernos y que siguen percibiendo con toda impunidad descomunales beneficios mientras el paro y la pobreza crecen pertinazmente.
Las profesoras Lourdes Benería y Carmen Sarasúa ponen por escrito un bálsamo de sentido común al respecto en el aguijador y diáfano análisis de su artículo Crímenes económicos contra la humanidad, publicado en EL PAÍS del 29 de marzo de 2011. No tiene desperdicio. Veamos una cita: "Islandia ofrece un ejemplo muy interesante. En vez de rescatar a los banqueros que arruinaron al país en 2008, la fiscalía abrió una investigación penal contra los responsables. En 2009, el Gobierno entero tuvo que dimitir y el pago de la deuda de la banca quedó bloqueado. Islandia no ha socializado las pérdidas como están haciendo muchos países, incluida España, sino que ha aceptado que los responsables fueran castigados y que sus bancos se hundieran". ¿Quién no querría ser islandés? Pues esas personas del mercado que evitan que cunda el ejemplo.
ENTREVISTA: Primer plano ÓLAFUR RAGNAR GRÍMSSON Presidente de Islandia
"La gente no tiene que pagar por las locuras de los bancos"
Persona es un viejo vocablo que significa máscara. Las distintas máscaras de este hombre alto y rotundo que es Ólafur Ragnar Grímsson (Isafjodur, 1943) no dejan indiferente a nadie: el presidente de Islandia despierta grandes adhesiones (lleva 15 años en el cargo), pero también el rechazo cerrado de una parte de los islandeses. Grímsson, que fue politólogo, líder socialista y hasta editor de periódicos, ha desempeñado un papel estelar durante la crisis. Pese a que se le suponía una figura decorativa, se ha negado dos veces a sancionar una ley que obliga a los islandeses a pagar a Reino Unido y Holanda por la quiebra de uno de sus bancos, en el denominado caso Icesave.
"Grímsson ha sido capital para evitar que Icesave sea una condena para al menos una generación de islandeses", asegura el economista Jon Danielsson. Pero este es un lugar extremo, como sus gentes: Guderburg Bergsson, uno de los gigantes de la literatura islandesa, le atribuye "gran parte de la culpa" de la pesadilla de los últimos años por algunas de esas máscaras. "Grímsson ha cambiado varias veces de camisa, la ha perdido y ha conseguido otra que ha vuelto a perder por oportunista. Y enseguida consigue una más: sus años en la presidencia son el reflejo de una nación parecida a él, confusa y aislada", ataca.
Grímsson recibe a EL PAÍS en su residencia, en una biblioteca luminosa -tal vez por los enormes ventanales, tal vez por los muchos libros de poesía que se agolpan en las baldas-, y antes de poner la grabadora a trabajar se interesa por España y Portugal, a cuyo primer ministro, José Sócrates, algunos tildan de "socialista neoliberal". El presidente se arranca con una sentencia que repetirá un par de veces con ligeras variaciones durante la entrevista: "Europa no afronta solo una crisis económica: esta es una crisis política. Los Gobiernos no pueden seguir arrastrándose tras los mercados".
Pregunta. No parece dispuesto a dar su brazo a torcer con Icesave. ¿No está asumiendo un rol que no le corresponde?
Respuesta. Hasta ahora no se había usado esa prerrogativa, pero vivimos tiempos de grandes desafíos. Lo fundamental es que Islandia es una democracia, no un sistema financiero, y que esta no es solamente una crisis económica: es una crisis política. Una de las razones por las que Islandia se está recuperando con rapidez es que el país está dándole una respuesta democrática formidable, no solo financiera. Los islandeses provocaron un cambio de Gobierno, activaron una investigación y van a cambiar la Constitución. Los referéndums se inscriben en esa onda. Las antiguas condiciones de pago eran muy injustas: las nuevas son mejores, pero si los islandeses van a tener que cargar con una deuda de sus bancos deben tener derecho a decidir.
P. Hace dos años el euro parecía un paraíso para divisas pequeñas como la corona. Ahora el viento ha cambiado y aun así el Gobierno quiere que Islandia entre en la UE. ¿Y usted?
R. Los recursos energéticos, la pesca, el turismo, todo eso ha sido clave para salir de la crisis; también la divisa lo ha sido. La fuerte depreciación es una paradoja: por un lado somos más pobres, pero por otro se eleva la competitividad de la industria.
P. Con el euro desaparecería esa ventaja.
R. Es evidente que la moneda ha sido parte de la solución y que Grecia e Irlanda no han tenido ese resorte. Pero la conveniencia o no del ingreso en la UE dependerá de la negociación. Hay una contradicción interesante: las encuestas muestran que una mayoría quiere que se siga negociando. Y una mayoría aún mayor está en contra de la entrada.
P. Islandia ha dejado caer a sus bancos y persigue a los banqueros. ¿Ve ahí un modelo islandés de salida de la crisis?
R. Tal vez no hubiera más opción que esa: los bancos eran tan grandes que no había forma de rescatarlos. Pero no importa si había o no había opciones: Islandia no acepta la idea de que la gente de la calle tenga que pagar toda la factura por las locuras de los bancos, como ha ocurrido con esas nacionalizaciones por la puerta de atrás en otros lugares. Vuelvo al argumento inicial: la solución a la crisis no es simplemente económica.
P. Se han establecido controles de capital, han subido los impuestos y el recorte en gastos sociales ha desatado el descontento popular. ¿Ese enfado va contra los bancos o contra los políticos?
R. Es difícil decirlo. Pese a los controles, el país sigue funcionando bien, y el impacto fiscal es innegable, pero era necesario y se está haciendo razonablemente bien. Las crisis son dolorosas.
P. ¿Alguien va a ir a la cárcel?
R. No soy quien debe decirlo.
P. Hace años usted hablaba del "capitalismo vikingo", de un grupo de jóvenes banqueros "listos para conquistar el mundo". ¿Ha cambiado su punto de vista?
R. Tal vez todo sucedió demasiado rápido y no supimos ver los riesgos: tampoco supieron verlos las agencias de calificación ni las autoridades europeas. Hubo voces críticas; como otros muchos, no supe escucharlas. Pero hay que aprender de todo esto. -
Tags: ISLANDIA, REVOLUCION ISLANDESA, CRISIS FINANCIERA, QUIEBRA DE BANCOS, BANQUEROS A LA CARCEL, REFERENDUM, DEMOCRACIA REAL, PROTAGONISMO CIUDADANO, MODELO ISLANDES
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EL CANDIDATO PROGRESISTA LIDERA LAS ENCUESTAS Y LOS DEMAS PELEAN POR UN LUGAR EN EL BALLOTTAGE
Con la casi certeza de que habrá segunda vuelta y que Ollanta Humala estará en ella, Alejandro Toledo, Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski se disputan voto a voto el otro lugar en el ballottage en las elecciones del domingo.

Por Carlos Noriega, Página/12
Desde Lima
Mientras Ollanta Humala respira tranquilo, la angustia se apodera de los tres candidatos de la derecha con opción de pasar a la segunda vuelta. Con la casi certeza de que habrá segunda vuelta y que el candidato de la izquierda, Humala, estará en ella, pero con una gran incertidumbre sobre quién será el otro candidato en disputar el ballottage, se cerró la campaña electoral peruana para elegir un nuevo presidente para los próximos cinco años.
El ex presidente Alejandro Toledo, que hizo un gobierno neoliberal pero ahora se llama de centroizquierda en busca de ganar respaldo; la congresista Keiko Fujimori, que pretende convertirse en la heredera política de su padre, el ex dictador Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad y corrupción; y el ex ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, hombre estrechamente vinculado con la banca internacional y con los grandes grupos de poder económico y candidato favorito de las clases altas, quemaron sus últimas cartas para intentar ganarse el boleto al ballottage. Toda la atención está puesta en quién será el competidor de Humala en la segunda vuelta, que se llevará a cabo en junio.
El ex presidente Alejandro Toledo se reunió ayer con la prensa extranjera en su local de campaña. Lucía agotado, casi derrotado. Insistió en lo que ha sido su estrategia en este tramo final de la campaña: presentarse como la alternativa para “salvar” la democracia peruana. Señaló que una segunda vuelta entre Humala y Keiko Fujimori, el escenario más probable según las últimas encuestas, sería “un riesgo para la democracia”. “Quiero dejar mi advertencia de que en el Perú la democracia está en riesgo”, dijo el ex presidente. Y, poniéndole un tono dramático a sus palabras, agregó: “Si este escenario se produce (una segunda vuelta entre Humala y Keiko Fujimori) y la democracia está en riesgo, Alejandro Toledo estará en la línea del frente de un ejército que lucha contra la democracia”.
“¿Quiere decir que si la segunda vuelta es entre Humala y Keiko, usted saldrá a las calles a protestar?”, le preguntaron.
“Si eso sucede y la democracia está en riesgo, Alejandro Toledo estará como un soldado para defender la democracia que tanto costó recuperar hace diez años. Si la democracia se contagia del estilo de gobierno de Hugo Chávez, eso va a encontrar a Alejandro Toledo en la línea de defensa de la democracia”, repitió, pero no hizo más precisiones sobre lo que esa afirmación implica si mañana las urnas confirman lo que anuncian las encuestas: una segunda vuelta entre Humala y Keiko Fujimori.
Ollanta Humala también se reunió con la prensa extranjera y ahí respondió lo dicho por Toledo. Lo hizo bajándole el tono a la controversia entre democracia y autoritarismo planteada por el ex presidente.
“¿Qué opina de la afirmación de Toledo de que usted representa una amenaza a la democracia y de que en un escenario de segunda vuelta entre usted y Keiko Fujimori él se pondría al frente de una protesta para defender la democracia?”, le preguntó Página/12 a Humala.
“El señor Toledo tiene el derecho de opinar como quiere, él es un adversario político y está dando una opinión política que obviamente no es imparcial. Yo respeto su opinión. Al fragor de la competencia electoral puede haber exabruptos, agresiones. Nosotros tomamos eso con tolerancia, porque nuestra intención es la unidad del país. Todos estamos fortaleciendo la democracia. No debe haber intolerancia. Nosotros tenemos credenciales democráticas”, señaló.
“Habrá que preguntarles a ellos por qué dicen que no somos democráticos. Yo siempre he respetado la democracia. No veo razón para esa acusación. Hay que tomar eso como parte de la campaña.”
A pesar de que todos los sondeos lo dan en primer lugar y como fijo en la segunda vuelta, Humala se mostró cauto y evitó el triunfalismo. “Nada está dicho hasta el 10 de abril”, señaló. Preguntado sobre la ley de medios de Argentina, que su plan de gobierno menciona como un modelo a tomar en cuenta para una ley de ese tipo en el Perú, el candidato evitó pronunciarse. “No soy un experto en la legislación argentina”, dijo. “Vamos a respetar la libertad de prensa y opinión. Creemos en el rol fiscalizador de la prensa”, aseguró.
El candidato progresista volvió a marcar distancias de Hugo Chávez, una figura no muy popular en Perú, después de años de críticas de funcionarios del gobierno de Alan García. “Tenemos diferencias con el modelo venezolano, no lo vamos a aplicar en el Perú”, dijo Humala.
“¿Está usted más cerca de Lula que de Chávez?”, le preguntó un periodista con picardía. El candidato no mordió el anzuelo. “Aspiro a estar más cerca del pueblo peruano. Vamos a construir nuestro propio camino”, replicó. Pero al hablar de modelos en la región, citó a Brasil como “un modelo exitoso”. Calificó como “una intromisión inaceptable en las elecciones peruanas” las declaraciones del presidente de Chile, Sebastián Piñera, quien declaró hace unos días que un triunfo de Humala afectaría las relaciones entre el Perú y Chile. “No soy antichileno”, afirmó Humala. Aclaró que su propuesta de nacionalizar los recursos naturales no significa estatizar empresas, sino que el Estado recupere capacidad de decisión sobre el uso de esos recursos. Terminó anunciando que su primera medida de llegar a la presidencia sería convocar “un acuerdo nacional” entre las distintas fuerzas políticas, sociales y laborales.
Tags: PERU, ELECCIONES, GARCIA, APRA, HUMALA, FUKIMORI, TOLEDO, KUZYNSKI, CASTAÑEDA, NEOLIBERALISMO, DEMOCRACIA, CENTRO-IZQUIERDA, ELECCIONES, DERECHA, IZQUIERDA
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Antony Froggatt, Investigador, Chatham House, Londres
BBC – Sábado, 9 de abril de 2011
Las averías en la planta de Fukushima obligaron a evacuar las zonas aledañas.
El accidente en la planta nuclear de Fukushima, en Japón, provocado por el terremoto y posterior tsunami del 11 de marzo, ha puesto nuevamente sobre el tapete uno de los temas más importantes vinculados con la energía nuclear: la seguridad.
Es sabido que las consecuencias de una accidente nuclear catastrófico pueden ser graves, pero también se sabe que la frecuencia con la que ocurren esta clase de eventos es baja.
La industria y los reguladores de este sector han llegado a esta conclusión tomando en cuenta las probabilidades de que se produzca un incidente en un año de operaciones.
En el caso de los primeros cuatro reactores de Fukushima, la Agencia de Seguridad Industrial y Nuclear de Japón estimó en 2002 que la posibilidad de accidentes en el núcleo era de 1 en 100.000 o menos por año para cada reactor y que la probabilidad de incidentes que dañaran la vasija de contención era de 1 en 1.000.000 o menos por año, también para cada reactor.
Sin embargo, dado que han pasado unas pocas décadas -y no milenios- entre los accidentes de Fukushima, Chernobyl y Three Mile Island -la isla del estado de Pensilvania en Estados Unidos-, sobre los que también se pensaba que no estaba en riesgo el núcleo del reactor, resulta evidente que los operadores nucleares y/o los reguladores están desestimando los riesgos asociados a la tecnología nuclear.
"Resulta evidente que los operadores nucleares y/o los reguladores están desestimando los riesgos asociados a la tecnología nuclear"
En la cumbre sobre clima celebrada en Cancún, México, en diciembre de 2010 se dijo: "El cambio climático es uno de los desafíos más grandes de nuestro tiempo y todas las partes comparten una visión que implica trabajar de forma conjunta en el largo plazo".
Para cumplir con los objetivos de Naciones Unidas, las emisiones deberán reducirse en un 80% para 2050. Esto requiere una disminución drástica de las emanaciones de dióxido de carbono (CO2) por parte del sector energético.
Al mismo tiempo, los pronósticos anticipan un rápido incremento de la demanda de energía, impulsado fundamentalmente por el crecimiento económico de Asia, en particular China e India. La Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que la demanda global aumentará en un 47% para 2035.
Eficiencia energética
Quienes están a favor de la alternativa nuclear creen que ésta debería jugar un rol cada vez más importante en el sector energético de alta eficiencia, que tiene como meta no emitir CO2.
Sin embargo, la energía nuclear no es actualmente una tecnología global. Sólo 30 países la utilizan -entre ellos Argentina, Brasil y México- y seis -Estados Unidos, Francia, Japón, Alemania, Rusia y Corea del Sur- generan cerca de tres cuartas partes de la electricidad del mundo que proviene de reactores nucleares.
La contaminación radiactiva ha obligado a repensar el uso de la energía nuclear.
La contribución total de las plantas nucleares a la producción global de energía que se comercializa es de aproximadamente el 6%. En comparación, el aporte del carbón es del 25% y el del gas natural es del 23%.
Para que la energía nuclear cumpla un papel importante en suplir la demanda energética en el futuro, es necesario incrementar su uso. Esto aumentará significativamente las dificultades que ya existen en torno de la seguridad y del manejo de los desechos radiactivos y dará lugar, además, a una nueva serie de temores sobre la proliferación de materiales nucleares.
Dada la dimensión y la urgencia del problema, es crucial que se de prioridad a las tecnologías de bajo costo que hayan dado prueba de su eficiencia y sean de interés para todo el mundo.
Por esta razón, la prioridad debe ser la eficiencia energética, que no sólo apunta a combatir el cambio climático sino también a disminuir las dificultades en materia de seguridad y, además, genera beneficios económicos comprobados.
Cuestión de costos
En segundo lugar está la energía renovable que, para sorpresa de muchos, ha pasado a formar parte en los últimos años de los recursos energéticos más utilizados.
"La implementación de energías renovables a gran escala no sólo es posible técnicamente y tiene ventajas para el medio ambiente, como lo han demostrado numerosos casos, sino que además produce beneficios económicos"
Por ejemplo, en la Unión Europea las instalaciones de energía renovable son las que han permitido, en gran medida, aumentar la capacidad energética en 2008 y en 2009.
De hecho, en Alemania generan más electricidad que la propia energía nuclear.
La implementación de energías renovables a gran escala no sólo es posible técnicamente y tiene ventajas para el medio ambiente, como lo han demostrado numerosos casos, sino que además produce beneficios económicos al reducir la dependencia a las fluctuaciones en el precio de los combustibles fósiles.
Mientras que el costo de la energía nuclear ha ido en aumento, el de las energías renovables ha disminuido y en muchas ocasiones es, incluso, la opción más barata.
Impacto
Después del accidente de Fukushima, la mayoría de los analistas creen que las complicaciones y los gastos de una planta nuclear aumentarán aún más.
Se espera, en particular, que se ponga mayor énfasis en proteger las centrales de amenazas ambientales como inundaciones, tormentas y sequías, que en teoría serán más frecuentes como resultado del cambio climático.
La central de Fukushima sólo produce el 3% de la energía que utiliza Japón.
Por otra parte, como en Fukushima los problemas fueron trasladándose de un reactor a otro y de los reactores a las piletas de almacenamiento, habrá que cambiar el diseño de las instalaciones y esto afectará -sin duda- el costo de las futuras plantas.
Varios estudios han demostrado que las fuentes renovables junto con la eficiencia energética bastan para suplir todas las necesidades de energía del planeta y que, en consecuencia, no es necesario recurrir a la opción nuclear.
El desastre de Fukushima ha puesto de manifiesto el impacto ambiental, social y económico que la energía nuclear puede tener en condiciones extremas.
Mientras Japón sigue tratando de lidiar con las consecuencias del terremoto y del tsunami del mes pasado, gran parte de los esfuerzos se han visto desviados hacia los intentos de contener la crisis en una planta que sólo produce el 3% de la energía del país.
Antony Froggatt es investigador principal del Programa de Energía, Medio Ambiente y Gestión de Recursos del centro de estudios Chatham House, en Londres.
BBC Mundo
Tags: FUKUSHIMA, JAPON, ENERGIA NUCLEAR, ENERGIAS RENOVABLES, RADIOACTIVIDAD, MEDIO AMBIENTE, CONTAMINACION, COSTOS, COSTO NUCLEAR, RIESGO NUCLEAR, SOCIEDAD DE RIESGO, ENERGIAS ALTERNATIVAS, REVOLUCION ENERGETICA
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Admite EU que la guerra antinarco es un fracaso
- Tras 32 años y el derroche de miles de millones de dólares puedo decirles que
no le atinamos
: William R. Brownfield
- Si en dos años no hay resultados en México podrán cuestionar
mi estupidez total
, dijo el estadunidense
Miembros de la Armada de México decomisaron en Manzanillo 38 toneladas de precursores químicos para elaborar drogas sintéticasFoto Secretaría de Marina
Gustavo Castillo y Hugo Martoccia
Enviado y corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 8 de abril de 2011, p. 2
Cancún, 7 de abril. William R. Brownfield, subsecretario de Estado adjunto de la Oficina de Asuntos Internacionales de Procuración de Justicia y Narcotráfico de Estados Unidos, afirmó: nos equivocamos
cuando se consideró que el problema del tráfico de drogas fue visto como una cuestión que únicamente tenía que ver con el cumplimiento de la ley, con enjuiciamiento, y pensamos que no requería un enfoque gubernamental pleno
; también dijo nos equivocamos
cuando su gobierno consideró que podría ser resuelto rápidamente con una campaña agresiva
, y se pensó erróneamente que el asunto se podría combatir país por país
.
Asimismo, cuando fue cuestionado durante una conferencia de prensa, sobre si estaba de acuerdo con lo dicho por el secretario de Seguridad Pública de México, Genaro García Luna, de que la violencia comenzará a disminuir de manera sostenida a partir de 2015, es decir dentro de cuatro años, el funcionario estadunidense apuntó que para llegar a esta situación tan complicada, tan miserable
se necesitaron 20 o 30 años y vamos a necesitar unos años para salir. No necesariamente lo mismo, pero por lo menos hay que pensar en años
.
Y aunque se dijo optimista de que en dos años se podrá hablar de resultados
, también mencionó que si en ese tiempo regresa a México y la situación no ha mejorado, se le podrá cuestionar por mi estupidez total y completa
.
Al participar en la 28 Conferencia Internacional para el Control de las Drogas presentó su ponencia Integración de un frente común contra la delincuencia organizada, en la cual el funcionario con 32 años de trayectoria en el combate a las drogas calificó de simplista
considerar que con la legalización del consumo de enervantes se arreglará el problema.
Pues, agregó, cuando un país enfrente altos índices de robos u homicidios, que se legalicen esos delitos y se acabó el problema. Se acabaría la delincuencia en todo el mundo, simplemente legalizándola
.
Brownfield señaló que “en 1979 evaluamos el problema del uso y el tráfico de drogas como algo que podría ser resuelto rápidamente con una campaña agresiva y con grandes esfuerzos; han pasado 32 años, miles de millones de dólares y muchas estrategias después y podría decirles que no tuvimos razón, no le atinamos.
“Este problema no está sujeto a una solución rápida. En 1979 estábamos convencidos que podíamos resolver el asunto de las drogas país por país, y que aunque quizá no pudiéramos resolver el problema en todo el mundo, de alguna manera lo podríamos resolver en algunos países a título individual nos equivocamos, y eso lo aprendimos en las décadas de los 70, 80 y 90, conforme las organizaciones de narcotráfico se hicieron más globales, y tendieron sus tentáculos más allá de los países y las fronteras individuales.
“En 1979 creíamos que el problema de las drogas podía ser enfrentado como una cuestión que tenía que ver con el cumplimiento de la ley, con enjuiciamiento, y pensábamos que no requería un enfoque gubernamental pleno; nos equivocamos, tiene que ver con cuestiones económicas, políticas, de seguridad, diplomáticas, sociales, de salud, educación y aspectos culturales, y si no integramos todos estos elementos en nuestra solución estamos condenados al fracaso.
“En 1979 evaluamos que el narcotráfico y el uso de estupefacientes era como una cadena que empezaba con el cultivo y concluía con su distribución y venta final, y dijimos que en caso de que fuera una cadena, si quitábamos un eslabón, toda la cadena se rompería, por lo tanto, nos centramos en un tema en particular que fue la incautación y después otro tema que fue la erradicación, y en los años siguientes en los precursores químicos, y cada vez decíamos que si lográbamos resolver este elementos del problema toda la estructura se vendría abajo; nos equivocamos.
Hemos aprendido que debemos manejar el problema como un todo, si nosotros quitamos un eslabón de esa cadena, nuestro adversario simplemente encontrará la forma de darle la vuelta y remplazarlo
, afirmó el subsecretario de Estado adjunto de la Oficina de Asuntos Internacionales de Procuración de Justicia y Narcotráfico de Estados Unidos.
El estadunidense concluyó su ponencia señalando que en los pasados 40 años todos hemos aprendido que no hay una solución única para este problema, y quien lo diga o es muy tonto o es muy deshonesto
.
Y recomendó que las naciones consumidoras reduzcan su consumo (asumiéndose como un funcionario del país más consumidor del mundo), que todas trabajen en el fortalecimiento de las instituciones encargadas de seguridad y procuración de justicia, no permitir que las naciones tengan sitios donde se refugien los delincuentes y los traficantes, acuerdos de extradición y de colaboración jurídica multinacional.
Sin embargo, afirmó: no garantizo que si acatamos esta hoja de ruta tengamos éxito
, y se conformó con que se reduzca la actividad delictiva, porque entonces ya habremos logrado algo
.
Los mexicanos están pagando un precio muy caro, pero todos somos socios: Michele Leonhart
La DEA pide rectificar estrategias de combate contra los grupos criminales
Mientras en Cancún enviados de unos 120 países analizaban la lucha contra los delincuentes, en Guadalupe, Zacatecas, desconocidos realizaron al menos siete narcobloqueos Foto Alfredo Valadez
Gustavo Castillo y Hugo Martoccia
Enviado y corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 8 de abril de 2011, p. 4
Cancún, 7 de abril. Michele Leonhart, directora de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), instó a las naciones que integran la Conferencia Internacional de Combate a la Drogas a desarrollar las estrategias y operaciones alrededor del mundo para cambiar la manera en que se combate a las organizaciones de narcotraficantes o de criminales
.
En tanto, el secretario de Seguridad Pública de México, Genaro García Luna, hizo un llamado para que las naciones asuman la responsabilidad compartida frente a la producción, tráfico y consumo de drogas.
Durante la clausura de la 28 Conferencia Internacional de Combate a las Drogas, acto que se realizó antes de que concluyeran los acuerdos entre los más de 100 países miembros, la directora de la DEA hizo un llamado a los países que integran este organismo a actuar unidos contra los grupos criminales, aunque reconoció que “el precio de la victoria es muy alto.
Cuando trabajamos juntos ninguna organización criminal nos hace bajar la guardia ni tampoco puede ganarnos
, dijo Leonhart, quien agregó que de ese modo se ganará la batalla.
Yo sé que ustedes (los mexicanos) están pagando un precio muy caro y ahora todos somos socios con ustedes en esta lucha, en nuestros esfuerzos para asistirnos mutuamente en contra de este enemigo común
.
En ese mismo acto, el secretario García Luna propuso a los 103 países integrantes de la conferencia, que asuman el papel que les corresponde en el combate a la producción, el tráfico y el consumo de drogas, bajo el principio de la responsabilidad compartida
y elaboren procedimientos homologados para la consulta e intercambio de información en tiempo real
, así como el diseño de mecanismos legales y de intercambio de inteligencia que permitan combatir eficazmente el tráfico ilegal de armas
.
El funcionario mexicano pidió a las naciones representadas que impulsen “operativos coordinados en contra de la delincuencia organizada trasnacional, aprovechando el intercambio de información sustantiva de inteligencia”.
Esas propuestas son parte de la Declaración México, documento que el titular de la SSP federal propuso a los demás integrantes de la conferencia, como acuerdo final del acto, pero hasta el cierre de esta edición no se había informado si fue aprobada por los asistentes.
La propuesta mexicana consta de ocho puntos, entre los cuales también se incluye el diseño y puesta en marcha de estrategias globales y regionales contra el crimen organizado
; el diseño de mecanismos legales y de intercambio de inteligencia que permitan combatir eficazmente el tráfico ilegal de armas
, y el reforzamiento del combate al lavado de activos vinculado al tráfico de drogas y sus delitos conexos, incorporando acciones de mayor alcance para la extinción de dominio
.
Incluye la creación de medidas para evitar el financiamiento al terrorismo; compartir prácticas exitosas para la capacitación de las agencias policiales y los órganos encargados de la procuración de justicia, y poner en marcha acciones para enfrentar la violencia generada por pandillas y estructuras delictivas a nivel local.
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José Steinsleger
A finales de febrero pasado, el jefe de Gobierno del Distrito Federal saludó la presencia de Eduardo Galeano en México. Aplausos: ¡eso es un presidenciable! Días después, Marcelo Ebrard distinguió a Mario Vargas Llosa. Aplausos: ¡eso es un presidenciable!
Cúcara mácara, títere fue: 1) Ebrard conoce las diferencias entre ambos escritores, pero las ideologías no van con él; 2) pensó que el título nobiliario de marqués, otorgado al pongo peruano por el rey Juan Carlos I, lo obligaba a ser cortesano; 3) echó mano al fólder palabras de ocasión para escritores célebres
; 4) transfirió el entrevero PAN-PRD a la literatura latinoamericana.
Flanqueado por el séquito de genuflexos que lo siguen a sol y sombra, Vargas Llosa dijo en la ceremonia de marras: “… ambos [México y Perú] somos países antiguos, como decía (José María) Arguedas, para quien la antigüedad era un valor y yo también creo que lo es”.
Vaya, vaya… ¡Arguedas! Gloria literaria del Perú (por mérito propio), a quien nada menos que don Mario
trató de desarraigado
, y calumnió en La utopía arcaica (Alfaguara, 2008). Y esto, fuera de aquel texto de ultratumba que parecía dictado por el conquistador Francisco Pizarro:
“…El precio que debe pagar Perú por el desarrollo y la modernidad es la extinción de las culturas indígenas… porque éstas no son más que un lastre antimoderno e irracional” (Questions of conquest: what Columbus wrought, and what he did not
, Harper’s, diciembre 1990).
En junio 2009, el gobierno de Allan García masacró a 200 indígenas de la Amazonia, y Vargas Llosa aseguró que las víctimas fueron instigadas por Hugo Chávez y Evo Morales
. Y por si no quedó claro, meses después remató en Bogotá: “…el indigenismo en Ecuador, Perú y Bolivia está provocando un verdadero desorden político y social, y por eso hay que combatirlo”.
¿Cómo de una cabeza inteligente puede salir una afirmación tan monstruosa como ésa?
, se preguntó José Saramago. Sin embargo, el reclamo a pensar distinto
de Vargas Llosa venía de lejos, y se revistió de inaudita ruindad moral cuando el capitán de navío argentino Adolfo Scilingo reconoció que arrojó personas vivas al mar desde su avión. Molesto porque la confesión del verdugo confirmaba las denuncias, observó:
“…Está bien que [esos crímenes] provoquen indignación, pero de ningún modo es admisible la sorpresa, pues torturar, asesinar y ‘desaparecer’ ¿no ha sido acaso, desde siempre, práctica habitual de las dictaduras de América Latina y en todas partes?” (Jugar con fuego
, El País, 7/5/1995).
En coincidencia con las ceremonias en el Palacio del Ayuntamiento, trascendió que el escritor inauguraría la Feria Internacional del Libro (FIL) de Buenos Aires, el próximo 20 de abril. Frente a la vigorosa protesta de los intelectuales argentinos, el agitador comercial del grupo Prisa les respondió:
“¿Qué clase de Argentina quieren…? ¿Una nueva Cuba?” Cínicamente, puso de ejemplo al Che Guevara: “…quien no era ‘nacionalista’ porque… se jugó la vida por sus ideas revolucionarias y socialistas” (Piqueteros intelectuales
, El País, 13/3/11).
Pensar distinto
que en octubre pasado adelantó con otra finura: ¿Qué les pasó a los argentinos? ¿Estuvieron enfrascados en alguna guerra terrible?
(Perfil, Buenos Aires, 7/10/10).
Dicen que política y literatura no van juntas. Cosa que el propio Vargas Llosa refutó en una conferencia dictada en Monterrey (mayo de 2000). Como si no lo supiera él, caudillo ideológico de las oligarquías de América Latina que, irremediablemente, dirigen sus pasos al abismo.
La inauguración de la FIL Buenos Aires coincidirá, casualmente
, con el aquelarre que tendrá como invitado de honor
a don Mario
en un seminario que versará sobre el desafío populista
, organizado por la ultraconservadora sociedad Mont Pellerin (fundada por el gurú neoliberal Friedrich von Hayek).
Entre los participantes del evento estarán el derechista Mauricio Macri, jefe de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el fascista José María Aznar, el terrorista cubano Carlos Alberto Montaner, floreros de la literatura como el chileno Jorge Edwards y Alvarito, el hijo del Nobel.
En otras épocas, simuladores como Vargas Llosa medían sus palabras. Épocas en las que los escritores críticos, comprometidos y aguerridos, pesaban más que los independientes
, libres
y tolerantes
. Ahora es distinto. Si los medios dijeran que la conductora de televisión peruana Laura Bozzo, es hija putativa de Vargas Llosa, la gente lo creería porque son tan para cual.
Mario Vargas Llosa: medio siglo de panegíricos y catilinarias en las que pocos autores destacan lo esencial. Porque el ahora marqués sin marquesado consiguió, finalmente, saborear el dulce de la venganza: la del joven que, al saber que por razones de su nacimiento sería excluido de la clase a la que anhelaba pertenecer con desesperación, clavó en el pecho de su padre una cruz, y salió al mundo en busca de una identidad.
La Jornada.mx
Tags: VARGAS LLOSA, NOBEL DE LITERATURA, LLOSA, MARIO VARGAS LLOSA, GALEANO, EBRARD, ARGUEDAS, PERU, ALAN GARCIA, CHAVEZ, OLIGARQUIA LATINOAMERICANA, DERECHA LATINOAMERICANA, REUNION BUENOS AIRES, BUENOS AIRES, FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO, INTELECTUALES, ESCRITORES DE DERECHA, INTELECTUALIDAD DE DERECHA, ARGENTINA, EDWARDS, POLITCA Y LITERATURA, POLITICA
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Jean-Paul Sartre:
En pocos días (en Mayo de 1968), sin que ninguna orden de huelga general fuera lanzada, Francia se encontró paralizada por los paros y las ocupaciones de fábricas. Todo a consecuencia de que los estudiantes se hicieron dueños de la calle en el Barrio Latino. ¿Qué impresión tienen ustedes del movimiento que han desencadenado? ¿Hasta dónde puede llegar?
Daniel Cohn-Bendit:
Ha alcanzado una extensión que nosotros no podíamos prever al comienzo. En este momento, el objetivo es derribar el régimen. Pero no depende de nosotros que este objetivo llegue o no a lograrse. Si fuera realmente el del partido comunista, el de la CGT y de las otras centrales sindicales, no habría problema: el régimen caería en quince días, pues no hay modo de oponerse a una manifestación de fuerza que comprometa a todo el movimiento obrero.
JPS:
Por ahora hay una evidente desproporción entre el carácter masivo del movimiento de huelga, que permite, en efecto, un enfrentamiento directo al régimen, y las reivindicaciones, con todo limitadas (salarios, organización del trabajo, jubilaciones, etc.), presentadas por los sindicatos.
DC-B:
Hubo siempre un desnivel, en las luchas obreras, entre el vigor de la acción y las reivindicaciones iniciales. Pero puede suceder que el éxito de la acción, el dinamismo del movimiento, llegue a modificar en la marcha la naturaleza de las reivindicaciones. Una huelga desencadenada para lograr conquistas parciales puede transformarse en un movimiento insurreccional.
Sentado esto, algunas reivindicaciones presentadas en estos momentos por los trabajadores, van muy lejos: la semana de 40 horas reales, por ejemplo, y, en la fábrica Renault, el salario mínimo de 1.000 francos por mes. El poder “degaullista” no puede aceptarlas sin quedar en una posición totalmente desairada, y si se mantiene firme va al enfrentamiento. Supongamos que los obreros también se mantengan firmes, y que el régimen caiga. ¿Qué sucede? La izquierda toma el poder. Todo dependerá entonces de lo que haga. Si realmente cambia el sistema –confieso que lo dudo- tendrá aceptación y todo marchará bien. Pero si tenemos –con los comunistas o sin ellos- un gobierno tipo Wilson, que proponga sólo reformas y reajustes menores, la extrema izquierda se verá reforzada y habrá que continuar presentando los verdaderos problemas de organización de la sociedad, de poder obrero, etc.
Pero no estamos todavía en eso, ni siquiera es seguro que el régimen caiga.
JPS:
Hay casos, cuando la situación es revolucionaria, en que un movimiento como el vuestro no se detiene, pero también suele suceder que el impulso declina. En este caso, es preciso tratar de ir lo más lejos posible antes de su detención. ¿Cuál es en su opinión la parte irreversible en el movimiento actual, suponiendo que acabe enseguida?
DC-B:
Los obreros lograrán el cumplimiento de cierto número de reivindicaciones materiales, al mismo tiempo que importantes reformas tendrán lugar en la Universidad por obrar de las tendencias moderadas del movimiento estudiantil y de los profesores. No serán reformas radicales a las que aspiramos, pero de todos modos tendremos cierto peso: presentaremos propuestas precisas, y sin duda algunas serán aceptadas porque no se atreverán a negarnos todo. De seguro será un progreso, pero nada fundamental habrá cambiado, por lo que continuaremos a cuestionar el sistema en su conjunto.
De 1848 a 1968
De todas maneras no creo que la revolución sea posible de un día para otro. Creo que sólo será posible obtener mejoras sucesivas, más o menos importantes, pero estas mejoras no podrán ser impuestas sino por acciones revolucionarias. Por esta razón, el movimiento estudiantil, que habrá alcanzado, pese a todo, una reforma importante en la Universidad , aunque transitoriamente pierda energía, toma un valor de ejemplo para muchos jóvenes trabajadores. Utilizando los medios de acción tradicionales del movimiento obrero –la huelga, la ocupación de la calle y de los lugares de trabajo-, hemos derribado el primer obstáculo: el mito por el cual “nada puede hacerse contra el régimen”. Hemos probado que eso no era verdad. Y los obreros se han lanzado por la brecha. Puede ser que esta vez no sigan hasta el final. Pero habrá otras explosiones más tarde. Lo importante es que se ha demostrado la eficacia de los métodos revolucionarios.
La unión de estudiantes y obreros sólo puede hacerse en la dinámica de la acción si el movimiento de los estudiantes y el delos obreros conservan cada uno su impulso y convergen hacia un mismo objetivo. Por el momento existe una desconfianza natural y comprensible de los obreros.
JPS:
Esta desconfianza no es natural sino adquirida. No existía a comienzos del siglo XIX y sólo apareció después de las masacres de junio de 1848. Antes, los republicanos –que eran intelectuales y pequeños burgueses- y los obreros marchaban juntos. Después, no hubo ya perspectivas de unión, ni siquiera en el partido comunista, que siempre ha separado cuidadosamente a los obreros de los intelectuales.
DC-B:
De todos modos algo ha sucedido en el curso de esta crisis. En Billancourt, los obreros no han dejado entrar en la fábrica a los estudiantes. Pero el hecho mismo de que los estudiantes hayan ido a Billancourt constituye algo nuevo e importante. Ha habido, en realidad, tres etapas. Primero la desconfianza franca, no sólo de la prensa obrera sino del medio obrero. Decían: “¿Qué quieren esos nenes de papá que vienen a fastidiarnos?” Y más tarde, después de los combates en la calle, después de la lucha de los estudiantes contra los policías, ese sentimiento ha desaparecido y la solidaridad se vuelve efectiva.
En este momento estamos en un tercer estadio: los obreros y los campesinos han entrado a su vez en lucha pero nos dicen: “Esperen un poco, queremos manejar nosotros mismos nuestro combate”. Es normal. La unión sólo podrá realizarse más tarde si los dos movimientos, el de los estudiantes y el de los obreros, conservan su impulso. Después de cincuenta años de desconfianza, no creo que lo que se denomina “diálogo” sea posible. No se trata solamente de hablar. Es natural que los obreros no nos reciban con los brazos abiertos. El contacto sólo se establecerá si combatimos juntos. Se puede, por ejemplo, crear grupos conjuntos de acción revolucionaria, en los que obreros y estudiantes planteen juntos los problemas y actúen juntos. Habrá lugares en los que eso funcione y otros en los que no funcione.
JPS:
El problema sigue siendo el mismo: mejoras o revolución. Como usted dice, todo lo que ustedes hacen a través de la violencia es recuperado por los reformistas de una manera positiva. La Universidad , gracias a lo que ustedes han hecho, se verá mejorada, pero siempre dentro del marco de la sociedad burguesa.
DC-B:
Es evidente; pero creo que no hay otro modo de avanzar. Tomemos el ejemplo de los exámenes. No se discute que se seguirá con ellos. Pero seguramente no se desarrollarán como antes. Se encontrará una fórmula nueva. Y si una sola vez se efectúan de un modo desacostumbrado, un proceso de reforma se pondrá en marcha de modo irreversible. No sé hasta qué punto llegará, lo que sé es que se hará lentamente; pero es la única estrategia posible.
Para mí, no se trata de hacer metafísica, ni de indagar cómo habrá que realizar la revolución. Ya he dicho que creo que vamos más bien hacia un cambio perpetuo de la sociedad, provocado, en cada etapa, por acciones revolucionarias. El cambio radical de las estructuras de nuestra sociedad sólo sería posible si se produjera de golpe la coincidencia de una crisis económica grave, con la acción de un potente movimiento obrero y de un fuerte movimiento estudiantil. Hoy estas condiciones no están reunidas. Como máximo puede pretenderse la caída del gobierno. Pero no puede soñarse en hacer estallar la sociedad burguesa. Lo que no quiere decir que no haya que hacer nada: todo lo contrario, es necesario luchar paso a paso a partir de un cuestionamiento global.
La cuestión de saber si puede haber todavía revoluciones en las sociedades capitalistas evolucionadas y de lo que hay que hacer para provocarlas realmente no me interesa.
Cada cual con su teoría; unos dicen: las revoluciones del tercer mundo son las que provocarán el derrumbe del mundo capitalista. Otros: sólo gracias a la revolución en el mundo capitalista podrá haber desarrollo del tercer mundo. Todos los análisis están más o menos fundados, pero en mi opinión, eso no tiene mayor importancia.
Observemos lo que acaba de pasar. Desde hace mucho tiempo hay gente que busca el mejor modo de provocar una explosión en el medio estudiantil. Nadie lo ha encontrado y finalmente ha sido una situación objetiva la que ha provocado la explosión. Influyó sin duda el manotón del poder –la ocupación de la Sorbona por la policía-, pero es evidente que esta “gaffe” monumental no es el único origen del movimiento. La policía ya había entrado en Nanterre, algunos meses atrás, y eso no había despertado ninguna reacción en cadena. Esta vez se despertó una que no fue posible detener, lo que permite examinar el papel que puede desempeñar una minoría activa.
Lo que ha sucedido desde hace dos semanas constituye, a mi entender, una refutación de la famosa teoría de “las vanguardias revolucionarias” consideradas como las fuerzas dirigentes de un movimiento popular. En Nanterre y París ha habido simplemente una situación objetiva, derivada de lo que se llama de un modo vago “el malestar estudiantil” y de la voluntad de acción de una parte de la juventud, decepcionada por la inacción de las clases que ejercen el poder. La minoría activa pudo, por el hecho de ser teóricamente más consciente y estar mejor preparada, encender el detonador y penetrar por la brecha. Pero eso es todo. Los otros podían seguir o no seguir. Sucede que han seguido. Pero después, ninguna vanguardia, sea la UEC , la JCR o los “marxistas-leninistas”, ha podido tomar la dirección del movimiento. Sus militantes pudieron participar en las acciones de un modo decidido pero desaparecieron absorbidos por el movimiento. Se los encuentra en los comités de coordinación, donde su papel es importante, pero en ningún momento hubo oportunidad de que estas vanguardias desempeñaran un papel directivo.
No más vanguardias
Es el punto esencial. Sirve para destacar que es necesario abandonar la teoría de “la vanguardia dirigente” para adoptar aquella –más simple y más honrada- de “la minoría activa” que desempeña el papel de un fermento permanente, impulsando a la acción sin pretender la dirección. En efecto, aunque nadie quiera admitirlo, el partido bolchevique no dirigió la revolución rusa. Fue empujado por las masas. Pudo elaborar su teoría en la marcha, dar ciertos impulsos hacia un lado o hacia otro, pero no desencadenó, solo, un movimiento que fue en su mayor parte espontáneo. En determinadas situaciones objetivas –con la ayuda de una minoría activa- la espontaneidad retoma su lugar en el movimiento social. Es ella la que promueve el avance, y no las órdenes de un grupo dirigente.
JPS:
Lo que mucha gente no comprende, es que ustedes no buscan elaborar un programa, ni dar una estructura al movimiento. Les reprochan querer “destruirlo todo” sin saber –en todo caso sin decir- lo que ustedes quieren colocar en lugar de lo que derrumban.
DC-B:
¡Claro! Todo el mundo se tranquilizaría –Pompidou en primer lugar- si fundáramos un partido anunciando: “Toda esta gente está con nosotros. Aquí están nuestros objetivos y el modo cómo pensamos lograrlos…” Se sabría a que atenerse y por lo tanto la forma de anularnos. Ya no se estaría frente a “la anarquía”, el “desorden”, la “efervescencia incontrolable”.
La fuerza de nuestro movimiento reside precisamente en que se apoya en una espontaneidad “incontrolable”, que da el impulso sin pretender canalizar o sacar provecho de la acción que ha desencadenado. Para nosotros existen hoy dos soluciones evidentes. La primera consiste en reunir cinco personas de buena formación política y pedirles que redacten un programa, que formulen reivindicaciones inmediatas de aspecto sólido y digan: “Esta es la posición del movimiento estudiantil, hagan según eso lo que quieran”. Es la mala solución. La segunda consiste en tratar de hacer comprender la situación, no a la totalidad de los estudiantes ni siquiera a la totalidad de los manifestantes, pero a un gran número de entre ellos. Para eso, es preciso evitar la creación inmediata de una organización o definir un programa que serían inevitablemente paralizantes. La única oportunidad del movimiento es justamente ese desorden que permite a las gentes hablar libremente y que puede desembocar, por fin, en cierta forma de autoorganización. Por ejemplo, es necesario ahora renunciar a las reuniones de gran espectáculo y llegar a formar grupos de trabajo y de acción. Fue lo que tratamos de hacer en Nanterre.
Ante la repentina libertad de palabra en París, se hace preciso que en primer término la gente se exprese. Dicen cosas confusas, vagas, a menudo sin interés, porque se las han dicho cien veces, pero eso les permite, después de haber dicho todo eso, de plantearse la siguiente pregunta: “¿Y ahora?” Eso es lo más importante, y lo que la mayor parte de los estudiantes se preguntan: “¿Y ahora?” Sólo después podrá hablarse de programa o de estructuración. Si nos planteáramos desde el comienzo el tema: “¿Qué harán con los exámenes?” Significaría asfixiar las posibilidades, sabotear el movimiento, interrumpir la dinámica. Los exámenes tendrán lugar y nosotros presentaremos propuestas, pero que nos den tiempo. Primero hay que hablar, reflexionar, buscar fórmulas nuevas. Las encontraremos. Pero no hoy.
Una reiniciación de clases catastrófica
JPS:
El movimiento estudiantil como usted ha dicho, está ahora en la cresta de la ola. Pero están por llegar las vacaciones, una pausa, seguramente un retroceso. El gobierno aprovechará para realizar reformas. Invitará a estudiantes a participar en ellas, y muchos aceptarán diciendo: “Nosotros sólo pretendemos reformas”, o si no: “Son sólo reformas, pero es mejor que nada y las hemos obtenido por la fuerza”. Tendrán una Universidad transformada, pero los cambios pueden muy bien ser sólo superficiales, limitarse al progreso de los equipos materiales, de los locales, de los restaurantes universitarios. Todo eso no cambiará la esencia del sistema. Son reivindicaciones que el poder puede satisfacer sin que sea cuestionado el régimen. ¿Creen ustedes poder obtener “mejoras” que introduzcan realmente elementos revolucionarios en la Universidad burguesa; que hagan, por ejemplo, que la enseñanza impartida en la Universidad esté en contradicción con la función principal de la Universidad en el régimen actual: formar cuadros bien integrados en el sistema?
DC-B:
En primer término, las reivindicaciones puramente materiales pueden tener un contenido revolucionario. Con respecto a los restaurantes universitarios tenemos una reivindicación de fondo. Pedimos su supresión en cuanto a su carácter de restaurantes “universitarios”. Es necesario que se transformen en restaurantes “de la juventud”, en los que todos los jóvenes, estudiantes o no, puedan comer por 1,40 francos. Y nadie puede estar en contra: si los trabajadores jóvenes trabajan todo el día, no se justifica el que de noche no puedan comer por 1.40 F . Igual cosa en lo que respecta a las ciudades universitarias: pedimos que se conviertan en ciudades para la juventud. Hay muchos obreros jóvenes, muchos aprendices que desean independizarse de sus padres pero que no pueden arrendar un cuarto porque cuesta 30.000 francos viejos por mes; queremos que se los acoja en las ciudades donde el alquiler es de 9.000 o 10.000 francos viejos. Los hijos de familias acomodadas que estudian derecho o ciencias políticas pueden ir a otra parte.
En el fondo, no pienso que las reformas que podrá hacer el gobierno sean las suficientes para desmovilizar a los estudiantes. Las vacaciones señalarán indudablemente un retroceso, pero no quebrarán el movimiento. Algunos dirán: “Nuestro golpe ha fracasado”, sin tratar de explicarse lo que sucedió. Otros dirán: “La situación no estaba madura”. Pero muchos militantes comprenderán que hay que capitalizar lo que acaba de pasar, analizarlo teóricamente y prepararse para una nueva acción en la reapertura. Porque la reapertura de cursos será catastrófica, sean las que fueren las reformas gubernamentales. Y la experiencia de la acción desordenada, imprevista, provocada por el poder, que acabamos de conducir, nos permitirá volver más eficaz la acción que podría desencadenarse en otoño. Las vacaciones permitirán a los estudiantes esclarecer su propio desconcierto, que se manifestó en estos quince días de crisis, y a reflexionar sobre lo que quieren y pueden hacer.
En cuanto a la posibilidad de lograr que la enseñanza impartida en la Universidad se vulva una “contra-enseñanza” que forme, no cuadros bien integrados sino revolucionarios, es una esperanza que me parece un poco idealista. La enseñanza burguesa, aún reformada, producirá cuadros burgueses. La gente será aprisionada en el engranaje del sistema. En el mejor de los casos, se volverán miembros de una izquierda benévola pero seguirán siendo, objetivamente, engranajes que aseguren el funcionamiento de la sociedad.
Nuestro objetivo es lograr poner en marcha una “enseñanza paralela” tanto técnica como ideológica. Se trata de que nosotros mismos volvamos a poner en marcha la Universidad sobre bases completamente nuevas, aunque esto no dure más que unas pocas semanas. Acudiremos a los profesores de izquierda y de extrema izquierda que estén dispuestos a trabajar con nosotros en los seminarios y a apoyarnos con sus conocimientos –renunciando a su condición de profesores- en la experiencia que emprenderíamos.
Podríamos inaugurar seminarios en todas las facultades –por supuesto nada de clases magistrales- sobre los problemas del movimiento obrero, sobre la utilización de la técnica al servicio del hombre, sobre las posibilidades que ofrece la automación. Y todo esto no simplemente desde un punto de vista teórico (no hay un solo libro de sociología que no comience con la frase: “Hay que poner la técnica al servicio del hombre”) sino planteando problemas concretos. Esta enseñanza tendría inevitablemente una orientación contraria a la del sistema en uso, por lo que la experiencia no podría durar mucho tiempo: el sistema reaccionaría inmediatamente y el movimiento sucumbiría. Pero lo importante no es elaborar una reforma de la sociedad capitalista sino lanzar una experiencia de ruptura completa con esta sociedad; una experiencia que no dure pero que deje entrever una posibilidad: se percibe algo, fugitivamente, que luego se extingue. Pero basta para probar que ese algo puede existir.
No esperamos construir una universidad de tipo socialista en nuestra sociedad, porque sabemos que la función de la Universidad seguirá siendo la misma en tanto que no cambie la totalidad del sistema. Pero creemos que puede haber momentos de ruptura en la cohesión del sistema y que se puede aprovecharlos para abrir brechas.
JPS:
Eso supone la existencia permanente de un movimiento “anti-institucional” que impida a las fuerzas estudiantiles estancarse. Lo que ustedes pueden reprochar a UNEF, en efecto, es de ser un sindicato, es decir una institución forzosamente esclerosada.
DC-B:
Le reprochamos ser, sobre todo en sus formas de organización, incapaz de lanzar una reivindicación. La defensa de los intereses de los estudiantes resulta, de todos modos, una cosa problemática. ¿Cuáles son esos intereses? Los estudiantes no constituyen una clase. Los trabajadores, los campesinos, forman una clase social y tienen intereses objetivos. Sus reivindicaciones son claras y van dirigidas a los patrones, a los representantes de la burguesía. ¿Pero los estudiantes? ¿Quiénes son sus opresores, salvo el sistema?
Nuevos medios
JPS:
En efecto, los estudiantes no constituyen una clase. Ellos se definen por la edad y por una relación con el conocimiento. El estudiante es alguien que, por definición, un día dejará de ser estudiante, en no importa cuál sociedad, incluso en aquella en la que soñamos.
DC-B:
Eso es lo que justamente hay que cambiar. En el sistema actual se dice: existen los que trabajan y los que estudian. Y todo queda en una división, aunque sea sensata, del trabajo social. Pero es posible imaginar otro sistema en el cual todo el mundo toma parte en las tareas de producción –reducidas al máximo gracias a los progresos de la técnica- y en el cual todos tengan la posibilidad de proseguir paralelamente estudios continuos. Es el sistema del trabajo productivo y del estudio concomitante.
Evidentemente habrá casos especiales: no se puede dedicarse a las matemáticas avanzadas, o a la medicina y ejercer otra actividad al mismo tiempo. No se trata de instituir reglas uniformes. Pero es el principio de base el que ha de ser cambiado. Es preciso rechazar, desde un comienzo, la distinción entre estudiante y trabajador.
Por supuesto, nada de esto tendrá lugar mañana mismo, pero algo hay que se ha puesto en marcha y que proseguirá ineludiblemente.
JPS:
Lo interesante de la acción que ustedes desarrollan es que lleva a la imaginación al poder. Ustedes poseen una imaginación limitada como todo el mundo, pero tienen muchas más ideas que sus mayores. Nosotros estamos formados de un modo tal que tenemos ideas precisas sobre lo que es posible y lo que no lo es. Un profesor dirá: “¿Suprimir los exámenes? Jamás. Se puede perfeccionarlos, pero no suprimirlos”. ¿Por qué esto? Porque ha pasado por los exámenes durante la mitad de su vida.
La clase obrera ha imaginado a menudo nuevos métodos de lucha, pero siempre en función de la situación precisa en la que se encontraba. En 1936 inventó la ocupación de las fábricas, porque era la única arma que tenía para consolidar y sacar provecho de una victoria electoral. Ustedes tienen una imaginación mucho más rica y las frases que se leen en los muros de la Sorbona lo prueban. Hay algo que ha surgido de ustedes que asombra, que trastorna, que reniega de todo lo que ha hecho de nuestra sociedad lo que ella es. Se trata de lo que yo llamaría la expansión del campo de lo posible . No renuncien a eso.
HOY SERA EL FINAL DE CAMPAñA PARA EL CANDIDATO DE IZQUIERDA Y LOS TRES RIVALES DE DERECHA QUE COMPITEN POR PASAR AL BALLOTTAGE

Ollanta Humala les habló a los pobres de Lima
Humala realizó su último acto en la capital peruana con la promesa de cambiar el modelo económico. Va primero en los sondeos de cara a la elección del domingo, seguido de Alejandro Toledo, Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski.
Por Carlos Noriega, Página/12
Desde Lima
Hoy se cierra la campaña presidencial peruana, la más disputada que se recuerde. El candidato de la izquierda, Ollanta Humala, que encabeza la coalición Gana Perú, llega a esta instancia en el primer lugar, pero enfrenta una dura ofensiva en su contra lanzada desde los medios. Humala cerrará en el sur del país, su principal bastión electoral. El mitin final será esta noche en Arequipa, la segunda ciudad en importancia del país, ubicada a unos 900 kilómetros al sur de Lima. Ayer estuvo en el Cusco, corazón del sur andino, región donde gana ampliamente, y el martes cerró su campaña en Lima, en una multitudinaria manifestación. Los tres rivales de la derecha que compiten por pasar a la segunda vuelta –el ex presidente Alejandro Toledo; Keiko Fujimori, hija del encarcelado ex dictador Alberto Fujimori; y Pedro Pablo Kuczynski, el candidato favorito de las clases altas– optaron por hacerlo en la capital. Toledo y Kuczynski lo harán esta noche en el centro de la ciudad, mientras Keiko Fujimori en el barrio más poblado, con cerca de un millón de habitantes, del cinturón pobre que rodea Lima.
En la noche del martes, la plaza Dos de Mayo de Lima, en pleno centro de la ciudad, estuvo colmada de gente para escuchar a Ollanta Humala en su mitin de cierre de campaña en Lima. Los rostros cobrizos y las banderas peruanas llenaron la plaza, tradicional escenario de las manifestaciones sindicales. La multitud estaba compuesta, en su gran mayoría, por habitantes llegados desde los barrios pobres de la capital peruana. El entusiasmo era desbordante. Humala habló desde un estrado levantado en la fachada del local de la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP), la principal central sindical del país. Estuvo acompañado de su esposa, Nadine Heredia, y de sus candidatos al Congreso.
En su discurso, de cerca de una hora, pidió dejar lado “el miedo”, impulsado por los medios y una derecha que en estos días ha mostrado su rostro más intolerante, y votar por “la esperanza”. Ofreció cambiar el modelo económico neoliberal para mejorar la redistribución de la riqueza, recuperar los derechos laborales perdidos, llevar buenos servicios de salud y educación de calidad a los pobres, mejores salarios, dar pensión a los jubilados que ahora no la reciben, destinar para el consumo interno el gas que ahora se exporta, aumentar los impuestos a las empresas mineras que en los últimos años han acumulado grandes utilidades, combatir la corrupción extendida en el actual gobierno, aprobar la revocatoria para el presidente y los congresistas. La ovación y los gritos de “Se siente, se siente, Ollanta presidente” retumban en la plaza, mientras la multitud agita banderas peruanas.
“Nuestro compromiso es con la democracia y la esperanza. Hay gente que tiene miedo. El 10 de abril tenemos que ir a votar con confianza, sin miedo. El miedo no debe derrotar a la esperanza. Nuestros adversarios no quieren el cambio, no tiene sensibilidad por la gente más pobre. La gran transformación consiste en la redistribución de la riqueza, en darles oportunidades a todos”, dice Humala, como fin de discurso, mientras sus seguidores corean “El pueblo en acción, por la gran transformación”. El candidato levanta los brazos durante varios minutos para saludar, después abandona el estrado, baja a la plaza y deja el lugar llevado sobre los hombros de sus seguidores. En el estrado comienzan la música y el baile.
En la plaza se ven los rostros de los desposeídos. También de muchos jóvenes. La candidata más joven al Congreso por Gana Perú, Lucía Alvites, de 25 años y socióloga, le dice a Página/12 que “los jóvenes estamos con Ollanta porque queremos un cambio para tener oportunidades. Planteamos tres cosas centrales: soberanía, justicia social e integración latinoamericana. He vivido en el extranjero y como candidata al Congreso tengo una preocupación especial por los peruanos que viven fuera del país, a quienes el Estado peruano debe apoyar”.
Zoraima Huamán, una señora de 60 años que vive en un barrio humilde y trabaja como asistente social, y que ha estado en primera fila vitoreando a su candidato, nos dice que apoya a Humala porque quiere “un cambio radical para que en este país haya justicia, porque ahora solamente se enriquecen unos pocos”. Unos metros más allá, Ricardo Fernández, 38, empleado de una empresa cervecera, sigue gritando lemas a favor de Humala mientras los fuegos artificiales llenan el cielo de la plaza. “Ahora las empresas hacen lo que quieren con los trabajadores, no tenemos derechos laborales. Con Ollanta eso va a cambiar.” La gente comienza a dispersarse lentamente, mientras la música sigue sonando por los parlantes.
Perú / elecciones: Fujimori vs. Humala, la pelea que tiene en vilo al país
Juan Paullier, BBC Mundo, Región Andina
Martes, 5 de abril de 2011
Entre Fujimori y el "nuevo Chávez" o entre el cáncer terminal y el sida. Así se refieren algunos a la posibilidad de que Keiko Fujimori y Ollanta Humala sean los más votados en las elecciones del domingo y alcancen la segunda vuelta.
Ambos han polarizado la elección y cruzado dardos. Están en las antípodas pero comparten una cosa: son los que generan el rechazo más alto. El 40% de la población dice que nunca votaría por alguno de estos dos candidatos.
Un balotaje entre ambos es "el escenario menos deseado para un sector importante de la población", le dice a BBC Mundo, Guillermo Loli, gerente de estudios de opinión pública de la encuestadora Ipsos-Apoyo. "Se los señala como los candidatos antisistema, Keiko antisistema político y Humala antisistema económico", explica Loli.
Ambos cuentan con sólidos apoyos, que ubican a Humala como favorito y a Fujimori peleando por el segundo lugar. Tienen un aliado: el sector sumergido de la población, aquel al que el crecimiento económico que promedió 7% en el último lustro no le llega.
En el nombre del padre
Keiko hace campaña con la gestión del ex presidente Alberto Fujimori, su padre, quien gobernó entre 1990 y 2000, y terminó preso por violaciones a los derechos humanos, condenado a 25 años de prisión.
¿Lo indultará si gana? Ella, por ahora, se resiste a contestar la pregunta.
La candidata de Fuerza 2011 tiene el respaldo de un quinto de la población, el núcleo duro del fujimorismo, que todavía recuerda la derrota del grupo armado Sendero Luminoso y la implementación de reformas económicas.
Keiko Fujimori
Edad: 35 años
Agrupación política: Fuerza 2011
Hitos políticos: primera dama (de su padre, Alberto) y un mandato en el congreso
La pregunta: ¿Indultará a su padre?
En el debate presidencial del domingo Keiko aseguró que el gobierno de su padre era "el modelo a seguir".
"Perú creció gracias a las medidas adoptadas en los ’90, derrotamos al terrorismo y sentamos las bases del crecimiento", aseguró.
Críticos de la candidata cuestionan su falta de experiencia en cargos ejecutivos.
Es que Keiko, de 35 años, apenas tuvo un mandato como congresista -y se la cuestionó por sus continuas inasistencias- tras recibir la votación más alta en la historia del país. Pero no ha pasado por otros puestos.
Ella replica que a los 19 años se calzó el traje de primera dama y que presidió la Fundación por los Niños del Perú y estableció la Fundación Cardioinfantil.
"A donde voy recuerdan el gobierno de mi padre, pero también hay un reconocimiento a mi trabajo de primera dama", le dijo la semana pasada al diario El Comercio.
¿Lobo con piel de cordero?
Desde que Humala alcanzó diez días atrás la cima en las encuestas, se convirtió en el blanco del resto de los candidatos.
Ollanta Humala
Edad: 48 años
Agrupación política: Gana Perú
Hitos políticos: en 2006 perdió el balotage por la presidencia frente a Alan García
La pregunta: ¿intentará o no imitar a Hugo Chávez?
Desde "lobo con piel de cordero" hasta "mona vestida de seda", así se refirieron a este teniente coronel retirado que ya sabe lo que es pelear contra un Fujimori.
Se han enfrentado porque en el año 2000 Humala lideró una revuelta contra el gobierno de Alberto Fujimori, que se tambaleaba por escándalos de corrupción.
Humala fue preso y tiempo después recibió una amnistía.
En 2006, sin experiencia política previa, se impuso en la primera vuelta de las elecciones y perdió en el balotaje frente a Alan García.
En aquel entonces el militar nacionalista cayó, se dijo, por su camisa roja, su amistad con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y sus críticas al sistema.
Ahora se muestra de traje, prefiere el gris y manda a Chávez a no meterse en las elecciones.
El candidato de Gana Perú, de 48 años, quiere verse reflejado en el espejo del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, moderó su discurso y promete que si gobierna "no habrá sobresaltos".
"No creo que mis compatriotas vayan a ser tan insensatos de ponernos en la disyuntiva de elegir entre el sida y el cáncer terminal, que es lo que serían Humala y Keiko Fujimori"
Su plan de gobierno incluye reformar la Constitución, pero él aclara que no buscará la reelección y habla de liderar con responsabilidad y defender las libertades.
En algunos sectores piensan que sólo se trata de una estrategia electoral del "nuevo Chávez" y temen que un gobierno de Humala cambie el rumbo económico y no respete contratos con empresas mineras, sector que aporta una crucial fuente de ingresos para la administración.
Pero tampoco creen que Keiko Fujimori sea la solución para reducir la pobreza -que afecta a un tercio de los casi 30 millones de peruanos- y distribuir el crecimiento.
Uno de los que rechaza con vehemencia que ambos candidatos sean los más votados es el escritor Mario Vargas Llosa.
Dos años atrás le preguntaron sobre esta posibilidad: "No creo que mis compatriotas vayan a ser tan insensatos de ponernos en la disyuntiva de elegir entre el sida y el cáncer terminal, que es lo que serían Humala y Keiko Fujimori".
Al premio Nobel de Literatura 2010 la semana pasada le preguntaron si mantenía su afirmación y respondió: "Desgraciadamente, creo que no fue exagerado".
INTENCIÓN DE VOTO ELECCIONES PERÚ 2011
| Candidato |
Ipsos-Apoyo |
CPI |
Imasen |
IMA |
| Ollanta Humala |
27,2% |
28,7% |
25,1% |
26,1% |
| Keiko Fujimori |
20,5% |
19,1% |
18,1% |
17,8% |
| Alejandro Toledo |
18,5% |
19,6% |
20,4% |
22% |
| Pedro Pablo Kuczynski |
18,1% |
17,8% |
16,3% |
15,7% |
| Luis Castañeda |
12,8% |
14% |
11,9% |
11,9% |
Perú / elecciones: el eterno regreso en la política peruana
Juan Paullier
Enviado especial de BBC Mundo a Perú
Jueves, 7 de abril de 2011
Alan García ya gobernó en los ochenta, dejará el poder el 28 de julio y sueña con 2016.
A los peruanos las segundas partes parecen sentarles bien. Al menos eso se podría pensar si se tienen en cuenta algunos sonados casos de la vida política del país.
Sin ir muy lejos, la historia del actual presidente Alan García se enmarca en ese guión.
En las elecciones de este domingo el candidato y ex mandatario Alejandro Toledo busca repetir, con mejor final, su historia.
Y si de la campaña de Keiko Fujimori, quien sueña con entrar en la escena grande, se hiciera una película bien podría llamarse "En el nombre del padre".
"Ya lo hizo"
De hecho a estos dos candidatos les gusta hablar del pasado.
Uno de los lemas de campaña de "el Cholo", como se suele llamar a sí mismo Toledo, es "ya lo hizo bien, lo hará mejor".
Bajo su gobierno (2001-2006) la economía creció y millones de peruanos salieron de la pobreza, pero no todo fueron sonrisas.
"Hay una tradición de considerar que todo tiempo pasado fue mejor. A pesar de que, por lo general, todos los gobiernos terminan con baja popularidad"
Fernando Rospigliosi, sociólogo y periodista
Durante su mandato llegó a tener una aprobación de apenas 8%. Hasta el día de hoy muchos peruanos no le perdonan algunos escándalos, como el consumo desproporcionado, que Toledo niega, de whisky etiqueta azul ni la polémica por no reconocer a una hija que tuvo por fuera de su matrimonio.
"Llevó una vida muy desordenada", dice Cirilo, taxista, que el domingo le pone su voto a Pedro Pablo Kucynski.
Pasó el tiempo, Toledo se alejó de los focos y volvió para liderar las encuestas con el apoyo del 30% del electorado.
La campaña avanzó y las adhesiones se fueron dispersando hacia otros candidatos. Hoy lucha por participar de la segunda vuelta el 5 de junio, pero a él le gusta repetir una frase: "Más vale cholo conocido, que uno por conocer".
Con el apellido
Fujimori, preso por violaciones a los derechos humanos, está presente en la campaña.
Keiko Fujimori hace campaña con su apellido.
No importa que sea el de su padre, Alberto, quien gobernó entre 1990 y 2000, y ahora alienta a su hija desde la cárcel, donde está preso tras ser condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos.
En realidad sí importa, porque un amplio sector de la población –entre el 18% y el 20% se estima– recuerda al fujimorismo como una etapa de programas sociales, mejoras económicas y la derrota a Sendero Luminoso.
Ahora, con un guión adaptado –mantener la senda del crecimiento, redistribuir para reducir la pobreza y el combate a la delincuencia– busca ocupar el llamado sillón de Pizarro.
El retorno
El que ya logró volver de la muerte política fue Alan García. Dirigió, entre 1985 y 1990, lo que para muchos fue una película de terror: la inflación, por ejemplo, alcanzó el 2.700%.
"En la historia de Perú son pocos los presidentes que no han sido reelectos. Hay un gusto por repetir"
Mirko Lauer, periodista y politólogo
En 2006 se presentó a las elecciones con la promesa de haber cambiado y demostró a sus detractores que el electorado peruano siente cierta predilección por dar segundas oportunidades a sus políticos.
Sin ir más lejos, se la está dando a Ollanta Humala, líder en las encuestas, quien perdió cinco años atrás en la segunda vuelta, precisamente, frente a Alan García.
El mandatario, dicen algunos, ya sueña con la saga: un retorno al poder en 2016.
"En la historia de Perú son pocos los presidentes que no han sido reelectos", le dice a BBC Mundo el periodista y politólogo Mirko Lauer. "Hay un gusto por repetir", agrega.
En la historia reciente del país ya lo hicieron Fernando Belaúnde Terry, Alan García y Alberto Fujimori.
Fernando Rospigliosi, sociólogo y ex ministro de Alejandro Toledo, reconoce que en Perú "hay una tradición de considerar que todo tiempo pasado fue mejor. A pesar de que, por lo general, todos los gobiernos terminan con baja popularidad".
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7 de abril, 2011
Paula Correa

Alumnos pobres lideran alza en Simce de Lenguaje y brecha cae 29% en la década
En cuarto básico, el promedio nacional en lectura llegó a 271 puntos, nueve puntos más que en la medición de 2009.
por E. Simonsen/ K. Pavez
Nueve puntos de alza en Lenguaje
El ánimo era de los mejores ayer en la presentación de los resultados del Simce, tomado en octubre a estudiantes de cuarto básico y segundo medio. Incluso, asistió el Presidente de la República. El promedio nacional en Lenguaje llegó al récord de 271 puntos, el más alto registrado hasta ahora y que se ubica nueve puntos por sobre la anterior medición, de 2009 . Con esto, se consolida la tendencia al alza que se vio desde la anterior medición. Desde inicios de la década, se acumulan 20 puntos de crecimiento.
Si se miran resultados por niveles de logro, las cifras indican que hoy el 45% de los estudiantes de cuarto básico tiene un nivel en Lenguaje adecuado a su curso, mientras que el 28% está atrasado en un año y el 27%, en dos años. Comparado con 2009, existe un alza de seis puntos porcentuales en el número de niños que maneja los contenidos de su curso. En Matemáticas, la situación sigue siendo complicada: los puntajes en cuarto básico se mantuvieron respecto del año anterior y sólo el 28% de los alumnos conoce la materia correspondiente a cuarto básico. El resto está atrasado hasta en dos años.
Al analizar las razones del alza en Lenguaje, tanto autoridades como investigadores concuerdan en que la gran responsable es la Subvención Escolar Preferencial, que entrega a las escuelas más dinero por educar a estudiantes vulnerables y que les exige metas a cumplir, precisamente, en comprensión lectora. Esta rige desde 2008 para estudiantes de enseñanza básica. A esto se agrega que los resultados de la prueba Inicia, que evalúa a recién egresados de pedagogía, arroja que los docentes de Lenguaje están mejor preparados para hacer sus clases.
La brecha disminuyó 29% en la década
Gran parte de los buenos resultados en Lenguaje se explican por el alza que tuvieron los estudiantes de menores recursos. Ellos subieron 10 puntos en la prueba, quedando en 250 puntos promedio y acumulando un alza de 24 puntos en una década, mientras que los alumnos del nivel socioeconómico más alto subieron un punto respecto de la medición anterior, quedando con 304 de promedio. Con esto, la brecha entre ambos grupos se redujo en 29% en la década.
El ministro Joaquín Lavín valoró esta disminución. "Es esperanzador que la brecha haya disminuido en cuarto básico, porque en esos niños se puede actuar con mucho más fuerza". Nuevamente, el acento que los gobiernos anteriores y el actual han puesto en lectura explicaría el resultado. "Esto nos habla de generaciones que en los últimos años son capaces de comprender de un modo más profundo lo que leen", señala Lorena Meckes, ex coordinadora del Simce e investigadora del Ceppe de la UC.
En Matemáticas, en tanto, los estudiantes de nivel económico alto cayeron tres puntos, promediando 300, mientras que los niños más vulnerables tuvieron un alza de dos puntos, alcanzando los 225 puntos de promedio en esta medición. La distancia entre ambos se mantuvo en 75 puntos y se redujo cinco puntos respecto de 2009. Los pobres resultados en esta área impulsaron la idea de crear un plan especial para mejorar la comprensión matemática.
Problemas en segundo medio
Si bien los estudiantes de enseñanza media tuvieron un alza de seis puntos en Matemática, la brecha entre alumnos más acomodados y aquellos más vulnerables en este nivel se ha expandido. Si en 2000 era de 100 puntos en Matemáticas y 75 en Lenguaje, al finalizar la década llega a 114 en Matemáticas y 83 en Lenguaje. "A medida que se avanza en la escolaridad hay más segregación y en los resultados pesa más el nivel socioeconómico de los alumnos", señala Ernesto Treviño, investigador del Centro de Políticas Comparadas en Educación de la UDP. Si se analiza cuántos alumnos de segundo medio de bajos recursos alcanzan los 300 puntos, versus quienes tienen más recursos, el resultado es dramático: el 5% de los estudiantes más vulnerables alcanza esa meta en Lenguaje, versus el 63% de los más acomodados. Ante estas disparidades, el Presidente Piñera señaló que "todavía nos queda un largo camino por recorrer".
Liceos emblemáticos: los de mejor resultado
Los estudiantes del nivel socioeconómico medio alto, que estudian en colegios municipales, son los de mejor rendimiento, incluso, superando a los colegios particulares. Mientras los primeros promedian 321 puntos en Lenguaje y 336 en Matemáticas, los segundos -atendiendo a alumnos de mejor nivel socioeconómico- logran 311 en Lenguaje y 329 en Matemáticas. Este efecto se atribuye a liceos emblemáticos -como el Carmela Carvajal-, que lideraron el ranking de los mejores colegios. "Es evidente que esto se debe, en gran parte, a que seleccionan a sus alumnos", señala Sylvia Eyzaguirre, investigadora del Centro de Estudios Públicos.
Lo que mejora los resultados
El ministro Lavín destacó algunos de los factores que ayudan a los escolares a obtener mejores resultados. Uno de ellos es el aumento en la escolaridad de las madres. Hoy, los jefes o jefas de hogar de entre 30 y 60 años tienen 4,7 años más de escolaridad que los mayores de 60.
Entre los factores dentro de la escuela, la asistencia a clases y la disciplina en el aula son relevantes. Un alumno que asiste a más del 95% de las clases obtiene 19 puntos más que uno que asiste sólo al 90%, mientras que quienes dicen que la disciplina de su curso es alta, promedian 19 puntos más. La calidad de los docentes es también clave: un alumno que tuvo de tres a cuatro profesores bien evaluados tiene 11 puntos más en Matemática, que un niño con profesores mal calificados.
En marzo partió Plan Singapur para mejorar aprendizaje de matemáticas
"En matemáticas no está pasando nada. Así como Chile puso su foco en lectura, ahora tendremos que ponerlo en matemáticas", señaló el ministro Joaquín Lavín, al entregar los resultados del Simce, que arrojaron que en esta materia en cuarto básico hay nulos avances, versus los nueve puntos que se mejoró en Lenguaje.
Entre las fórmulas para mejorar estos resultados, el ministro destacó el aumento de horas en Matemáticas, que pasaron de cinco a siete, la entrega de un cuadernillo de ejercicios y la puesta en marcha del Plan Singapur, que se inició en marzo de este año.
La iniciativa partió en 300 establecimientos con los mejores puntajes promedio -según nivel socioeconómico, dependencia y región-de las últimas tres evaluaciones Simce de Matemáticas en cuarto básico. En total, beneficia a más de 40 mil alumnos, entre primero y segundo básico, a lo largo de todo el país. Ellos recibirán material didáctico y cuatro libros de textos especiales.
La metodología se empezó a implementar en colegios particulares, especialmente británicos, ya que al principio los textos sólo estaban en inglés.
El modelo asiático
El positivo giro que dio Singapur en sus resultados en test internacionales de Matemáticas, en la década de los 90, tuvo su inicio en las aulas, donde se cambió radicalmente la metodología al enseñar esta materia. El secreto es enfocarse en las habilidades y en la resolución de problemas de los alumnos.
El año pasado, 160 estudiantes del colegio Dagoberto Godoy de El Bosque iniciaron un plan piloto con este sistema. Según explica el gerente de gestión escolar de la Red Educacional Crecemos, Alex Castillo, este año ya se amplió a seis establecimientos de la red, cuatro de los cuales forman parte de los 300 con que está trabajando el Mineduc.
"Hemos visto resultados notorios en dos ámbitos: nuestras pruebas internas en las que medimos resultados, de un año a otro mejoraron bastante. Y donde tuvimos mucha mejora fue al encuestar a niños en la apreciación de la enseñanza de las matemáticas, que cambió positivamente de manera drástica", dice Castillo. Aunque advierte que "sin profesores preparados, esto no funciona".
La Tercera.cl
Lenguaje sube 9 puntos, pero Matemáticas sigue estancada…
Con satisfacción se dieron a conocer los resultados de la prueba SIMCE 2010, la cual rindieron más de 470 mil estudiantes de cuarto básico y segundo medio. La prueba mostró un considerable avance en lenguaje y un estancamiento en matemáticas, además de fuertes diferencias entre las distintas regiones del país, en donde las del norte presentan avances mucho más discretos que en el resto del territorio.
Esta vez, la entrega de los resultados del Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (SIMCE) de lectura y matemáticas tuvo noticias positivas. Aumentó el puntaje promedio, fuertemente influido por los resultados de lectura de cuarto básico, donde se registró un aumento de nueve puntos, el mayor salto de un año a otro que existe en los registros de esta prueba.
“Son buenos resultados porque mejora la calidad de la educación de nuestro país, especialmente, en lectura y también porque empieza a disminuir la brecha de la calidad de la educación en nuestro país en los cuartos básicos. Pero no nos engañemos, todavía nos queda un largo camino por recorrer. Estamos dando recién los primeros pasos para que nuestros niños y jóvenes tengan una educación de calidad”, dijo el Presidente Sebastián Piñera, en la entrega oficial de los resultados, realizada en la Biblioteca Nacional.
En 13 de las 15 regiones los alumnos mejoraron sus resultados, destacando la región de Los Lagos con un alza de 12 puntos y las regiones de La Araucanía, Aysén y Valparaíso, con un aumento de 11 puntos. No fue así al norte del país, que obtuvo los resultados más bajos, en especial la región de Atacama, con los puntajes más bajos a nivel nacional. Por lo que el ministerio señaló que deberán cambiar de foco y concentrar los mayores esfuerzos en el norte de Chile.
Las regiones del Maule y Bío-Bío contaron con una situación excepcional considerando el retraso en el año escolar que implicó los daños ocasionados por el terremoto del 27 de febrero, ya que los estudiantes ingresaron en durante mes de abril, y muchos de ellos al filo del día 26, que fue el plazo del gobierno para comenzar el año.
“Puede desprenderse un efecto terremoto en el sentido que Maule y Biobío suben en lectura menos que el promedio nacional que es de nueve puntos. Ellos lo hacen entre cuatro y cinco. En matemáticas, el promedio es cero y las únicas regiones que tienen menos de eso son las del Maule y el Biobío”, precisó el ministro de Educación, Joaquín Lavín.
La brecha socioeconómica disminuyó significativamente en lectura en cuarto básico, disminuyendo ocho puntos respecto al año 2009, donde son justamente alumnos de niveles socioeconómicos bajo y medios, provenientes principalmente de colegios municipales los que más mejoran sus resultados, incluso por sobre los 10 puntos.
Sin embargo, los resultados más altos continúan siendo para los colegios privados con un promedio de 303 puntos, seguidos por los particulares subvencionados con 276 puntos, mientras que los municipales se sitúan al final de la tabla con 258 puntos.
Además, el avance en lenguaje, no se repite en matemáticas, donde la tendencia en los resultados es totalmente plana desde el año 1999 y donde además, la brecha se agrava remarcando las diferencias y revelando una de las mayores falencias en nuestra educación.
El Ministro también cruzó estos datos con los obtenidos en la evaluación docente y afirmó “los buenos profesores pueden hacer la diferencia”, ya que los niños que han tenido clases con profesores “destacados” o “competentes” obtienen mejores resultados. Así también la disciplina en la sala de clases y la constante asistencia también determinan los resultados.
http://radio.uchile.cl/noticias/109367/
Tags: SIMCE, SIMCE 2010, EDUCACIÓN, CUARTO BASICO, SEGUNDO MEDIO, ESTUDIANTES, CHILE, EDUCACION CHILENA, LECTURA, MATEMATICAS, BRECHA SOCIAL, BRECHA SOCIOECONOMICA
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Le Monde diplomatique
| Traducido para Rebelión por Caty R. |
Inmediatamente después de la tragedia que golpeó Japón, los medios de comunicación occidentales se maravillaban ante las multitudes de Tokio que caminaban en orden la noche del seísmo sin manifestaciones de desesperación y siempre conteniendo las lágrimas. Se habla de estoicismo, de dignidad, de fatalismo, de tabú… Esa actitud se ha atribuido a la formación («todos los estudiantes japoneses aprenden lo que hay que hacer en caso de terremoto»), a la costumbre («en Japón las furias de la naturaleza forman parte de la vida») y a veces a la manipulación («los medios ocultan lo más horrible»). También se ha hablado mucho de una supuesta mezcla de Zen y cultura pop, dibujos y
mangas, «cultura de lo efímero» y «cultura del desastre» (1). Se han llegado a recitar en la televisión –sobre la tumba de barro donde yacen enterradas veinte mil víctimas- los antiquísimos
haikus para explicar a los telespectadores «por qué no lloran los japoneses» (2). Como reacción a esa avalancha mediática, otros han denunciado el viejo fantasma orientalista de una diferencia inventada, e incluso las reminiscencias del «japonismo» del gusto de los ultranacionalistas nipones que quieren demostrar, a golpe de anécdotas y generalizaciones abusivas, que los japoneses constituyen un pueblo cultural y genéticamente homogéneo cuya «esencia» no se parece a ninguna otra… (3).
Sin embargo no podemos negar que las naciones están dotadas de una «esencia», y comprobamos que muchas de ellas se reconocen simbólicamente en una gran narrativa fundadora. Los estadounidenses en la conquista del Oeste y los franceses en la toma de la Bastilla. Los japoneses poseen un escenario recurrente: el de un cataclismo seguido de un renacimiento. En el mito original, la colérica diosa del sol Amaterasu, antepasada de la familia imperial, sumerge el mundo en las tinieblas antes de devolverle la luz. En una época más cercana, Japón conoció la larga paz del período Edo (1603-1868) que sucedió a dos siglos de anarquía sangrienta; la modernización nació de la terrible irrupción, en 1853, de las cañoneras occidentales en los puertos de un archipiélago cerrado al mundo desde hacía más de dos siglos; y el holocausto de Hiroshima fue el preludio del «milagro japonés» que convirtió al país en la segunda potencia económica del mundo.
La impregnación de esta trama histórica en las mentalidades se refuerza por la continua sucesión de catástrofes naturales que afectan al archipiélago: el regreso anual de tifones y deslizamientos de tierras, erupciones volcánicas, terremotos y tsunamis. Desde hace un siglo Japón ha sufrido 119 terremotos de magnitud superior a 6, de ellos 65 mortíferos, especialmente en Tokio (140.000 muertos, 1923), en el Sanriku (3.064 muertos, 1930), en Fukui (3.800 muertos, 1948) y en Kobé (6.437 muertos, 1995). La población, acorralada en la franja costera de un archipiélago accidentado, nunca ha tenido otra opción que la de volver a construir en el mismo sitio. Siempre lo ha conseguido. El archipiélago posee una experiencia sin igual en materia de cataclismos, pero ignora el fin del mundo que el cristianismo promete a la humanidad. El budismo no amenaza a sus fieles y el sintoísmo se centra totalmente en el ciclo de la vida. Frente al Apocalipsis cristiano, en el que el ser humano no puede hacer nada y sólo promete la resurrección de los creyentes en otro mundo, el Apocalipsis made in Japan lleva el germen de un futuro que devuelve a las personas a su renacimiento.
Esto es cierto incluso con respecto a Hiroshima, y contribuye a explicar por qué se ha desarrollado en Japón la energía nuclear sin encontrar la oposición feroz que sería de esperar en un país que sufrió el fuego atómico. El holocausto nuclear, aunque fue horrible, cerró un ciclo de hábitos guerreros y totalitarismo opresivo para alumbrar un Japón nuevo, pacifista, democrático y próspero. La actitud de los japoneses frente al átomo refleja esta ambigüedad fundamental. Todos los pequeños baby bombers nipones han aprendido que el fuego nuclear fue un horror, pero todos se apasionan por Tetsuwan Atomu (Átomo poderoso), alias Astroboy (4), el pequeño y valiente robot creado en 1952 por el «dios del manga» Tezuka Osamu. Astroboy, que fue a la escuela con los niños de su generación y defendía el bien, la democracia y la igualdad entre las razas en las cuatro esquinas del mundo, tenía un corazón atómico… La ley sobre el desarrollo de la energía nuclear se votó tres años después de su nacimiento y el primer reactor se puso en marcha, a menos de 150 kilómetros de Tokio, en 1965 mientras la versión animada de Astroboy batía todos los récords de audiencia en la cadena pública NHK.
Desde la guerra, los cataclismos son una fuente de inspiración inagotable para la cultura nipona. Los mangas, el cine y los juegos de vídeo han familiarizado a los japoneses con las imágenes post-apocalípticas de maremotos gigantescos, ciudades arrasadas, chatarra de vehículos esparcida en paisajes devastados y refinerías en llamas. Pero en medio siglo el género ha vivido una evolución radical. En los años 70, el joven superviviente de Hiroshima (Hadashi no Gen), a quien su madre hizo jurar la tarde del bombardeo atómico que lucharía por un mundo mejor, supera la prueba con un optimismo increíble y un sentido muy claro de su deber; al final avanza con entusiasmo hacia el futuro. Un decenio después, los héroes de Akira vagan entre las ruinas de Neo-Tokio persiguiendo objetivos personales insignificantes en relación con el cataclismo que destruyó la megalópolis, y al final el mundo no se reconstruye. La heroína de Nausicaa (cuya versión manga de Hayao Miyazaky es mucho más compleja y negra que la película) decide que la humanidad que ha transformado el planeta en un infierno contaminado no merece recuperar su dominio. A la vuelta del siglo XXI, en El arma definitiva o Dragon Head, ya nadie sabe por qué el mundo se hunde, la locura reina por todas partes y una muerte solitaria espera a los adolescentes perdidos en ese desastre (5). Si el tema post-apocalíptico ha podido evolucionar de esta forma en menos de cincuenta años, se puede preguntar legítimamente por eso que existe en esa «aguda conciencia de la precariedad (…) entre el sueño y la realidad» (6), que ya inspiraba a los poetas de la época de Heian (794-1185), y si es legítimo invocarlos para explicar la actitud de los japoneses de 2011…
Esa evolución también refleja la crisis profunda del impulso nacional en un país que envejece, socavado por veinte años de depresión económica, traumatizado por las reformas neoliberales implantadas desde principios de siglo y paralizado por un sistema político sin aliento. Como el 11 de septiembre transformó a Estados Unidos, el 11 de marzo transformará a Japón. ¿El cataclismo será un electrochoque y la reconstrucción se convertirá en el objetivo nacional del que carecen en la actualidad los japoneses? ¿El hecho de haber rozado el Apocalipsis los llevará a reconsiderar un modo de desarrollo donde un único accidente puede transformar una de sus megalópolis en un desierto envenenado? Estas cuestiones dirigen en la actualidad todo el futuro de Japón.
Notas:
(1) «Japon, la culture du désastre», Le Monde, 16 de marzo de 2011.
(2) Por ejemplo, en la emisión «Un autre midi» (Canal+), 19 de marzo de 2011.
(3) Por ejemplo Philippe Pelletier, geógrafo y especialista en Japón, en la emisión «Débats» de France 24, el 15 de marzo de 2011.
(4) Astroboy. Aparecido en Shônen de 1952 a 1968.
(5) Keiji Nakazawa, Hiroshima, 1973-1985; Katsuhiro Ôtomo, Akira, 1982-1990; Hayao Miyazaki, Nausicaa del Valle del viento, 1982-1994; Shin Takahashi, El Arma definitiva, 2000-2001; Dragon head, Minetaro Mochizuki, 1994-1999.
(6) «Ces Japonais à l’héroïsme poignant», Le Monde, 18 de marzo de 2011
Jean-Marie Bouissou es director de investigación en Sciencies Po, especialista en Japón contemporáneo. Su última obra es: Manga. Histoire et univers de la bande dessinée japonaise, Philippe Picquier, Arles, 2010.
Fuente: http://www.monde-diplomatique.fr/2011/04/BOUISSOU/20356
Tags: JAPON, APOCALIPSIS, RADIOACTIVIDAD, ENERGIA NUCLEAR, PELIGRO NUCLEAR, HIROSHIMA, FUKUSHIMA, ENERGIAS ALTERNATIVAS, HOLOCAUSTO, CHERNOBYL, CATASTROFE NUCLEAR, TSUNAMI, CATACLISMO, LOBBY NUCLEAR
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Asia Times Online
| Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens |

La era del renacimiento nuclear se acabó. El shock de Fukushima marca el comienzo de la “Edad de Hielo nuclear”.
La actual crisis nuclear en la planta nuclear Fukushima Daiichi de Japón después de un terremoto y un tsunami está causando revuelo en la política energética de casi todos los países que utilizan energía nuclear. Las repercusiones de Fukushima se sienten con fuerza dentro y fuera del país, tal como las réplicas siguen sintiéndose en el norte de Japón, incluido Tokio.
Hay 432 plantas nucleares que operan en 30 países en todo el globo y 66 reactores en construcción. El primer ministro Naoto Kan dijo el jueves pasado que revisará desde los cimientos el plan del gobierno de construir por lo menos 14 reactores nucleares más hasta 2030, mientras Japón se apresura a superar su peor crisis nuclear.
En EE.UU., la posición pro nuclear del presidente Barack Obama es objeto de escrutinio. Sus planes de seguir adelante con más plantas nucleares en en país se enfrentan a una oposición cada vez mayor.
EE.UU. tiene 104 reactores nucleares comerciales, la mayor cantidad del mundo. De estos, 23 se construyeron con un diseño idéntico al de los reactores nucleares estropeados de Fukushima. Todos utilizan el “sistema de contención Mark I”, diseñado por General Electric hace décadas.
ABC News y New York Times, entre otros medios, informaron el mes pasado de que los expertos habían criticado desde hace tiempo la capacidad de ese sistema de contención de resistir a los problemas que resultan de lo que expertos nucleares llaman un “apagón de estación”, en el que la pérdida total del sistema eléctrico inhabilita el sistema de refrigeración del reactor. Esta perspectiva del “apagón de estación” tuvo lugar por desgracia cuando un gran tsunami destruyó todos los sistemas eléctricos de emergencia en la planta de Fukushima.
En Alemania, el shock de Fukushima obligó a la canciller Angela Merkel a cambiar su posición pro nucleares. Suspendió los planes del gobierno de alargar la vida de las 17 plantas nucleares de la nación hasta que se complete una exhaustiva investigación de tres meses de duración de la seguridad de los reactores. También ordenó el cierre de las siete plantas que iniciaron sus operaciones antes de 1980.
El presidente francés Nicolas Sarkozy también se enfrenta al asunto. Francia tiene 59 reactores nucleares, cinco más que Japón. Debido al apoyo del sector público y privado, la energía nuclear abastece actualmente casi un 80% del suministro de energía eléctrica. Es la mayor dependencia del mundo de la energía nuclear que sobrepasa el 29% de Japón, el 20% de EE.UU. y el 18% del Reino Unido. Para Francia, los reactores nucleares, el combustible y los servicios constituyen una exportación importante.
Por eso Sarkozy y Areva NC, el gigante francés de la energía nuclear, aumentan su ayuda para enfriar los reactores de Fukushima y para encontrar una solución para el agua contaminada que se filtra de la instalación nuclear averiada. Aparte de un punto humanitario, se trata de control de daños para los negocios franceses.
Sarkozy y el primer ministro japonés, Naoto Kan, dijeron el jueves pasado que la próxima reunión del Grupo de Ocho de los países industrializados el 26 y 27 de marzo considerará el tema de la seguridad nuclear global y discutirá la necesidad de un estándar de seguridad global para plantas nucleares.
El shock de Fukushima también causa interferencia extranjera en asuntos internos. El presidente griego, Karolos Papoulias, instó el pasado mes a la vecina Turquía a que reconsidere sus planes de construir sus primeras estaciones de energía nuclear.
En Corea del Sur, el debate se ha concentrado en un “acuerdo de cooperación nuclear” con EE.UU., que debe expirar en 2014, que prohíbe que Corea del Sur posea instalaciones de reprocesamiento de combustible nuclear usado. Corea del Sur tiene actualmente 20 reactores nucleares y la energía nuclear produce cerca de un 40% de la electricidad del país.
El mayor problema de Seúl es que a sus plantas de energía nuclear se les acaba el espacio para almacenar combustible nuclear usado. Se dice que Corea del Sur probablemente establecerá instalaciones provisionales de almacenamiento, pero el asunto volverá convertirse en un tema importante a medida que se aproxime el fin del acuerdo.
Y la lista suma y sigue. Exportadores de plantas de energía nuclear como EE.UU., Francia, Canadá, Rusia, Japón y Corea del Sur se ven ante una contracorriente importante.
El “renacimiento nuclear disminuirá”, dijo el viernes a Asia Times Online Tetsuya Endo, ex gobernador del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). “Si ocurre algún accidente nuclear en cualquier parte del mundo, se convierte en un accidente de todo el globo”.
Amplia revisión del ciclo de combustible nuclear de Japón
Japón vive una gran ironía de la historia. El único país del mundo que ha sufrido a causa de bombas atómicas se enfrenta ahora a un desastre nuclear causado por la naturaleza. La situación en la planta nuclear sigue siendo precaria, mientras los ingenieros de la planta, miembros de las Fuerzas de Autodefensa (SDF), los bomberos y la policía continúan sus desesperados esfuerzos por enfriar los reactores sobrecalentados y el combustible usado.
Incluso si el país logra controlar la planta, emocionalmente el público recelará para siempre de la energía nuclear.
El pueblo japonés ya se mostraba extremadamente susceptible con respecto a todo lo nuclear por ser el único país en la historia humana que fue atacado con armas nucleares. Las generaciones mayores especialmente tienen una “alergia nuclear” después del bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki. Sus recuerdos de las bombas atómicas siguen vivos.
A pesar de este resentimiento hacia la tecnología nuclear, Japón se vio obligado a expandir la generación de energía nuclear después de los dos shocks del petróleo de los años setenta, que sacaron a la luz la fuerte dependencia que tenía Japón de Medio Oriente para recursos energéticos.
El petróleo suministraba en 1970 cerca de un 60% de toda la electricidad de la nación, pero ahora sólo provee cerca de un 10%. Japón importa casi el 99% de su petróleo. Aunque Japón quiso reducir su dependencia del petróleo de Medio Oriente después de los shocks del petróleo, todavía importa cerca de un 90% del petróleo de Medio Oriente.
La planta de Fukushima se dejará sin servicio activo y es probable que ningún gobierno local o comunidad acepte la construcción de una nueva planta de energía nuclear en su zona.
El accidente de Fukushima será un fuerte revés para el ciclo de combustible nuclear de Japón, dijo Endo. El ciclo de energía nuclear comienza con la extracción de uranio y termina con la eliminación de los desechos nucleares. Con el reprocesamiento del combustible usado, las etapas forman un verdadero ciclo. Japón ha implementado este programa desde 1956, según Endo.
Sin embargo, la nación no ha logrado ubicar un lugar para la segunda planta de reprocesamiento nuclear después de la Planta de Reprocesamiento Rokkasho de la prefectura Aomori, que logró escapar indemne del terremoto del 11 de marzo.
Takashi Hirose, un conocido escritor japonés sobre problemas nucleares, ha señalado que hay cerca de 3.000 toneladas de combustible nuclear radioactivo usado almacenados en Rokkasho que podrían sobrecalentarse y comenzar a arder si fallan los sistemas de refrigeración. Esa cantidad podría propagar contaminación nuclear o “cenizas de muerte” a todo el mundo, dijo.
Kosuke Takahashi es un periodista japonés residente en Tokio. Su Twitter es @TakahashiKosuke.
(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.
Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Japan/MD05Dh01.html
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Tags: JAPON, ENERGIA NUCLEAR, PELIGRO NUCLEAR, RADIOACTIVIDAD, ENERGIAS ALTERNATIVAS, STUNAMI, DESASTRE NUCLEAR, FUKUSHIMA, ALERGIA NUCLEAR, PELIGRO MUNDIAL
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Evaluación de Gobierno Marzo 2011
http://www.adimark.cl/es/estudios/index.asp?id=99

Presidente Piñera mantiene nivel de aprobación. Un 42% respalda la gestión del mandatario y un 49% la rechaza, ambas cifras sin variación respecto al mes anterior.
Al cumplirse un año del gobierno del Presidente Piñera, se observa estabilidad tanto en su nivel de aprobación como de rechazo. En marzo, un 42% respaldó la gestión del mandatario, mientras que un 49% la desaprueba. Un resultado que, según el cristal con que se mire, puede considerarse positivo o negativo. Por una parte, se frena la caída en el nivel de popularidad que se venía generando desde noviembre 2010, pero por la otra, se mantiene un nivel de rechazo que supera la aprobación.
El Gobierno, que se mide independientemente del mandatario, aumenta levemente el nivel de aprobación a un 43%, en tanto el rechazo alcanza el 50%. Ambas variaciones no son estadísticamente significativas respecto a los resultados de febrero último. Con esto tanto, Presidente como Gobierno obtienen prácticamente el mismo nivel de respaldo y rechazo ciudadano.
Marzo fue un mes complejo, lleno de contrastes para el Presidente y su Gobierno. Una intensa agenda internacional del Presidente (gira a Europa y Medio Oriente, visita de Obama) se unió al anuncio del proyecto de ley del nuevo posnatal. Todo esto debiera haber impactado positivamente los índices de aprobación, pero el mes también estuvo marcado por los conflictos dentro del oficialismo por el caso de la Intendenta del Biobío y, a no olvidarlo, por importantes alzas en el precio de los combustibles. El resultado neto parece señalar que las buenas noticias fueron anuladas por las negativas, observándose este resultado de estabilidad en la evaluación.
La medición de atributos del presidente se mantiene estable respecto a febrero pasado y todos superan el 50% de evaluaciones positivas, exceptuando “genera confianza” (46%) y “es creíble” (44%), que ya parecen estabilizarse como sus atributos relativamente más débiles.
Áreas de Gestión
Importantes cambios hubo en las áreas de gestión evaluadas. Las relaciones internacionales mejoran en 8 puntos su aprobación y saltan al 73%, lo que claramente se relaciona con la fuerte agenda internacional del gobierno durante marzo. La educación, en tanto, sube 6 puntos, logrando 59% de evaluación positiva. La “economía” se mantiene estable con 48% de respaldo, en tanto “la salud” presenta una mejora de 4 puntos porcentuales y llega a 33% de aprobación.
El “transporte público”, por contraste, baja en 7 puntos su aprobación quedando en marzo en 23%, distanciadamente la peor área de gestión del gobierno. En Santiago un 19% aprueba la gestión del transporte público y en regiones la aprobación llega a un 25%. La falla en las tarjetas BIP! y el alza en los pasajes podrían explicar la significativa caída en la aprobación de este rubro.
El área “Corrupción en organismos del estado” cae 2 puntos respecto a febrero (32%) y se ubica en 30% en marzo. Dicha área de gestión viene cayendo sostenidamente desde diciembre pasado (43%), probablemente ligado al caso Intendenta.
Las áreas de gestión relacionadas con el terremoto se mantienen estables y no presentan variaciones significativas respecto a febrero último.
Evaluación del Gabinete
Estable se mantiene el nivel de conocimiento de los ministros de Gabinete, siendo ahora 13 los ministros que superan el 40% de conocimiento. El más conocido continúa siendo el ministro de educación Joaquín Lavín con 99%, seguido por la titular de trabajo Evelyn Matthei con 93% y por el biministro Golborne (minería y energía) con 88%. Andrés Allamand (Defensa) alcanza el 83% de conocimiento y Pedro Pablo Errázuriz (Transporte) se mantiene en 40%. La titular del SERNAM Carolina Schmidt salta al 41% de conocimiento, hecho sin duda ligado al proyecto de postnatal anunciado en marzo.
Durante marzo, en general mejoró la evaluación del gabinete. De los 13 ministros evaluados (que corresponden a los que superan el 40% de conocimiento público) 12 mejoran su evaluación, y solo 1 la desmejora. Laurence Golborne es el mejor evaluado con 85% de apoyo, seguido por Lavín (educación) quien aumenta 5 puntos respecto a febrero y logra un 74% de aprobación. Es seguido por Cruz-Coke (cultura) con 73% de respaldo.
Sin duda el anunciado proyecto de postnatal favoreció la evaluación de la ministra Carolina Schmidt. Ella no solo mejoró su nivel de conocimiento, sino también obtuvo una notable mejoría en su nivel de aprobación, alcanzando este mes un 72% de evaluaciones positivas, un impresionante alza respecto al 58% obtenido en febrero. La ministra Matthei también aumenta significativamente su respaldo llegando al 65% (51% en febrero). El Ministro Hinzpeter (interior) también muestra una mejoría significativa este mes y aumenta a 66% su aprobación.
El ministro Errázuriz, el único que cae en evaluación, cierra la lista con una caída de 10 puntos en su nivel de aprobación. En marzo, sólo un 37% aprobó su gestión. Este dato muestra que el problema del transporte público está lejos de estar solucionado.
Identificación con Coaliciones e instituciones del Estado
La identificación con el Gobierno y con la Oposición vuelve a los niveles mostrados en Enero último. Un 36% se siente identificado con el actual gobierno, en alza (era 31% en febrero pasado) mientras que un 37% afirma que se identifica con la oposición, en baja (5 puntos menos respecto a febrero).
La aprobación hacia la Concertación disminuye a 24% (27% en febrero) en tanto la aprobación hacia la Coalición por el Cambio sube a 34% (33% en febrero). Las evaluaciones hacia el Congreso mejoran levemente. Un 34% aprueba la gestión del Senado, mientras que un 30% aprueba a la Cámara de Diputados.
ADIMARK
Tags: ENCUESTA, ADIMARK, ENCUESTA ADIMARK, MARZO 2011, ABRIL 2011, MALOS RESULTADOS, RECHAZO, APOYO, DESAPROBACION, ADIMARK CHILE, CHILE, PIÑERA, GOBIERNO DE PIÑERA
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Los cuatro candidatos de la derecha que compiten con Humala para pasar a la segunda vuelta han comenzado a disparar juntos contra el ex comandante. Ollanta Humala ha trepado desde el cuarto puesto hasta el primero en las últimas tres semanas.
Por Carlos Noriega
Desde Lima

A una semana de las elecciones del 10 de abril, hay cinco candidatos a la presidencia –de un total de diez– que aspiran pasar a la segunda vuelta, que todos los sondeos indican como inevitable. La arremetida en las encuestas del candidato de la izquierda, el ex comandante Ollanta Humala, que en las últimas tres semanas ha trepado desde al cuarto puesto hasta el primer lugar, ha desatado una ofensiva mediática en su contra. La mayor parte de medios dedica grandes espacios para atacar al candidato a quien llaman “el antisistema” y califican como “un riesgo para la estabilidad del país” por su propuesta de cambiar el modelo económico neoliberal. Los mensajes macartistas intentando desacreditar a Humala dominan la cobertura periodística de estas elecciones.
En esa línea, los cuatro candidatos de la derecha que compiten con Humala para pasar a la segunda vuelta –el ex presidente Alejandro Toledo (2001–2006); Keiko Fujimori, la hija del ex dictador Alberto Fujimori; el ex alcalde de Lima Luis Castañeda y el economista y lobbysta de grandes grupos económicos, Pedro Pablo Kuczynski– han comenzado a disparar juntos contra el ex comandante. Los cuatro coinciden en llamarlo “autoritario” y “estatista”, dos cosas que Humala rechaza, y piden el voto del electorado presentándose cada uno de ellos como la mejor alternativa para derrotarlo en la segunda vuelta. Incluso Keiko Fujimori, que pide el apoyo de la población en el nombre de su padre, quien dio un golpe de Estado y pretendió eternizarse en el poder, lanza discursos acusando a Humala de autoritario.
En esa campaña de miedo contra el candidato progresista, los medios y los rivales de Humala han metido en el proceso electoral el fantasma de Hugo Chávez –una figura muy poco popular en el Perú– para intentar desacreditar al candidato de la izquierda peruana, presentándolo como un supuesto discípulo incondicional del presidente venezolano que de ganar las elecciones buscaría reelegirse indefinidamente, algo que Humala ha negado en todos los tonos. Durante su reciente visita a Uruguay, Chávez dijo en conferencia de prensa que los peruanos debían elegir al candidato que mejor les parezca, pero bastó que diga que conocía a Humala y que lo calificara como “un buen soldado”, para que los medios y los candidatos de la derecha coincidan en decir que esa declaración “confirma que Humala es el candidato de Chávez”.
En los predios humalistas saben bien que la relación con Chávez los perjudica, como ya ocurrió en las elecciones de 2006 cuando el apoyo que Humala recibió de Caracas fue clave para que pierda en la segunda vuelta con el actual presidente Alan García, y salieron rápidamente a desmarcarse del presidente venezolano y a exigirle que no declare sobre las elecciones peruanas. “Quiero ser enfático y claro en decir que nosotros rechazamos el apoyo de cualquier gobierno extranjero. La campaña en el Perú la vamos a resolver los peruanos”, respondió Humala a las declaraciones de Chávez. Pero Humala fue más allá para marcar distancias del presidente venezolano: “El modelo de Venezuela no es aplicable en el Perú. Nosotros no creemos en la reelección indefinida”. Pero esas aclaraciones no pararon la ofensiva en su contra para ligarlo a Hugo Chávez, presentado como sinónimo de autoritarismo. “Nos han dicho de todo para crear miedo, pero este 10 de abril vamos a votar sin miedo y con confianza”, ha respondido Humala a la campaña en su contra.
Todos disparan contra Humala, pero éste sigue subiendo en las encuestas, que coinciden en confirmar su consolidación en el primer lugar. Un sondeo de Ipsos Apoyo conocido ayer –último día permitido para publicar encuestas– le da a Humala el 26 por ciento, seguido por Keiko Fujimori con 18 por ciento, Toledo con 17 por ciento, Kuczynski con 16 por ciento y Castañeda con 11 por ciento. Según esta encuestadora, en una semana Humala sube cinco puntos, mientras Toledo baja tres puntos y la hija de Fujimori pierde un punto. Kuczynski sube un punto y se mete en la pelea, mientras que Castañeda pierde tres y sus posibilidades parecen diluirse.
Al momento del envío de esta nota, los cinco candidatos que buscan pasar a la segunda vuelta iniciaban un esperado debate, que podría resultar decisivo. Con un 10 por ciento de indecisos y aproximadamente el 20 por ciento de electores que dicen que podrían cambiar su voto en la última semana, nada está dicho en las elecciones más disputadas que recuerde el Perú.
Página/12
Tags: PERU, HUMALA, ELECCIONES, IZQUIERDA, CENTRO-IZQUIERDA, NEOLIBERALISMO, TOLEDO, FUJIMORI, CASTAÑEDA, KUCZYNSKI, NACIONALISMO, OFENSIVA DERECHISTA, CHAVEZ, GARCIA
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Por Eduardo Febbro, Página/12

El combate contra las fuerzas oscuras es un clásico de los antagonismos universales, metafísicos o reales. Pero el combate a favor de esas mismas fuerzas es un caso novedoso que los escenógrafos occidentales de la guerra en Libia ahondan cada día. Dos semanas después de que se iniciara el operativo Odisea del Amanecer, mediante el cual una apretada coalición internacional liderada por tres de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU –Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia– emprendió bombardeos contra objetivos libios, un interrogante recurrente se mete por todos los intercisos: ¿quiénes son realmente esos ‘buenos’ rebeldes que Occidente respalda a bombazos contra los ‘malos’ de Muammar Khadafi?
La pregunta no invalida la legitimidad de la protesta inicial contra el régimen de Khadafi. Los ingredientes y los protagonistas del principio no se prestan a muchas dudas. En cambio, lo que se fue tejiendo después merece más atención. Occidente no sólo está ayudando a sus legendarios enemigos de Al Qaida, sino también a poderosos ex miembros del aparato khadafista más radical, quienes, como por arte de magia, cruzaron la frontera de la oposición. Sin embargo, tienen un pasado que los destellos de hoy no pueden borrar.
La historia es fiel al esquema con que Khadafi gobernó durante los 42 años de su mandato: con dos tableros. Uno con etiqueta de indómito líder antiimperialista, lo que le valió la simpatía de una izquierda que aún se rehúsa a abarcar la complejidad oportunista del personaje. El otro tablero es el que usó para reprimir a su pueblo y mover piezas ante Occidente, ofreciendo una inagotable colaboración en la lucha contra Al Qaida y contratos petroleros substanciales a las multinacionales norteamericanas. En ambos tableros hay de todo: desde el respaldo material y territorial a grupos insurgentes de todo el planeta hasta una abnegada búsqueda de socios occidentales para la explotación petrolífera. Una síntesis perfecta de este billar a tres bandas es el viaje a Londres y la posterior renuncia de quien fuera el actor central de estos dos tableros, el hoy ex canciller Mussa Kussa. Este hombre ha sido la espina dorsal del ingenioso y represivo sistema khadafista. Y, sin embargo, en vez de refugiarse en algún país amigo –que los tiene– se fue a la capital del país que en 1980 lo expulsó por declarar que pretendía ultimar a dos opositores libios que vivían en Gran Bretaña. ¿Quién es Mussa Kussa? ¿Amigo, enemigo, traidor, exiliado o tal vez pieza escondida del exótico pero eficaz método de negociación de Khadafi con el cual algunos emisarios negocian hoy en la capital británica una salida política de la crisis libia?
Con aquellos a quienes la prensa mundial ha llamado por consenso “los rebeldes” como si eso equivaliera a decir “los buenos” ocurre lo mismo. Los hay muy buenos y otros no tanto. Conviene recordar que el ruido y la velocidad de la historia dejaron en la sombra a quien fue el protagonista central de la revuelta libia, el abogado Fathi Tirbil. La rebelión lleva la fecha oficial del 17 de febrero, pero los hechos remontan al 15. Ese día, Fathi Tirbil fue arrestado en su casa de Benghazi por 22 agentes de la seguridad interior del régimen de Khadafi. Tirbil es el hombre de la primavera libia. Este abogado de 38 años es una de las figuras más respetadas de la oposición. Fathi Tirbil es el abogado de las familias de las víctimas de la matanza de la cárcel de Abou Salim, en 1996. En esa prisión los militares asesinaron a 1200 detenidos en apenas cuatro horas. El 15 de febrero de 2011, la noticia del arresto del abogado corrió como un reguero de pólvora en una región ya influenciada por las revueltas en Yemen, Bahrein, Jordania, Túnez y Egipto. Pocas horas después de su detención, un grupo de abogados y defensores de los derechos humanos acudió a manifestar ante la sede central de la policía de Benghazi. Esa misma noche circuló por Twitter un “hashtag” convocando a manifestar el 17 de febrero. Fathi Tirbil y las víctimas de la cárcel de Abou Salim fueron el detonante. Prueba de ello, en los primeros días de la insurgencia y a medida que los rebeldes tomaban el control de las ciudades los retratos de las víctimas de la matanza de Abou Salim aparecían en los muros.
Ese es el primer círculo, el hartazgo. Fathi Tirbil explicó a la prensa que “la gente empezó esta revuelta a causa de las injusticias a la que está sometida desde hace mucho tiempo”. El segundo movimiento, es decir, la posterior creación y la composición del Consejo Nacional Libio de Transición, el CNLT, es otra intriga a la que están asociados varios personajes implicados en una de las más funestas y espantosas historias montadas por el régimen: el arresto en 1999, el juicio y la condena primero a muerte y después a cadena perpetua de cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino, injustamente acusados de haber inoculado a propósito el virus del sida a más de 300 niños del Hospital de Niños Al Fatih de Benghazi. Este caso fue usado por el régimen como moneda de cambio en sus negociaciones con Europa. Al cabo de un inenarrable proceso de negociaciones, concesiones, pagos bajo la mesa, recompensas diplomáticas y otros regalos, los acusados fueron liberados gracias a las gestiones de la Unión Europea y al forcing final del presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien consiguió la puesta en libertad en 2007. Ese episodio es horrendo, tanto por la falsedad de la acusación, por las torturas sufridas por las enfermeras y los demás acusados, como por la utilización que el régimen hizo del mismo.
Ahora bien, quienes están hoy al frente del CNLT fueron operadores decisivos en las condenas, empezando por quien lo preside, Mustapha Abdeljalil. El hoy líder del CNLT era el presidente de la Corte de apelaciones de Trípoli que confirmó la pena de muerte de las enfermeras. Guéorgui Milkov, periodista del diario búlgaro 24 Tchassa, dijo a Le Monde que Mustapha Abdeljalil era “un fiel entre los fieles que, en recompensa por su intransigencia en el juicio, fue nombrado ministro de Justicia en 2007”. No es el único. Idris Laga, actual coordinador militar de los rebeldes, ocupó el puesto de presidente de la Asociación de padres de los niños infectados por el virus del sida. ¡Qué coincidencia! Esa asociación desempeñó un papel preponderante en los juicios contra las enfermeras búlgaras y en la instrumentación de la enfermedad que contrajeron los niños. No menos notoria es la trayectoria del niño mimado de los occidentales, Abdel-Fattah Younis, el ex ministro de Interior de Khadafi, representante del ala más dura del régimen y, luego de su renuncia en medio de las revueltas, miembro eminente de los “rebeldes”. Sin embargo, las enfermeras búlgaras lo apodan “el torturador en jefe” a raíz de las violaciones y la picana eléctrica a la que sus hombres las sometieron para que confesaran el crimen.
Francia fue el primer país en reconocer al Consejo Nacional Libio de Transición como el “único interlocutor del pueblo libio”. Esa decisión desembocó en un enfrentamiento verbal entre el primer ministro búlgaro Boïko Borissov y el presidente francés Nicolas Sarkozy. Después del incidente, Borissov dijo: “En ese comité hay gente que torturó a nuestras enfermeras”. Pero la liberación de las enfermeras terminó de abrirle a Khadafi las puertas del reino de Occidente. Y no sólo las puertas, también los mercados financieros. Allí circuló gran parte del fondo soberano libio, el LIA. Un tesoro de 65.000 millones de dólares controlado por la familia del Líder Supremo con el que el régimen no creó ni hospitales, ni un Banco del Sur, ni un banco Mediterráneo, ni un fondo de lucha contra el sida. Fueron al sistema financiero internacional, a los bancos y empresas de Italia, Francia, España, Estados Unidos y Gran Bretaña, donde Khadafi detenta el dos por ciento del grupo que edita The Financial Times. Historias de doble fondo, donde se juega en dos tableros de ajedrez. Hay, entre los insurgentes, movimientos islámicos duros que siempre combatieron a Khadafi en el este de Libia. Es el caso del Islamic Libyan Fighting Group. Este movimiento fue fundado a mediados de los años ’90 por combatientes que regresaron de Afganistán, adonde habían ido a pelear, junto a los talibán, contra la ocupación soviética. El Departamento de Estado norteamericano lo califica como una “organización terrorista”. Sin embargo, en la pugna por sacar al ejército rojo de Afganistán, estos combatientes recibieron un consistente apoyo material y logístico de Washington. ¿Y quién los comandaba? Osama bin Laden. Conviene recordar que Libia fue el primer país del mundo que emitió, a través de Interpol, un mandato de arresto contra Bin Laden. Desde luego, el calificativo de “terrorista” es, en boca de Washington, un despropósito. Desde la pasada administración Bush todo aquel que está contra el imperio se asemeja a un terrorista. Además, el islamismo que impera en el este de Libia siempre se opuso a Khadafi y denunció sin tregua la corrupción y la violencia del sistema. Entre los rebeldes libios hay jóvenes, militantes de los derechos humanos, demócratas, islamistas y gentes de otra hierba. Igual que con el régimen de Khadafi, la oposición tiene un espejo donde se reflejan los jóvenes de Twitter y Facebook y otro mundo que está detrás del espejo.
efebbro@pagina12.com.ar
Tags: LIBIA, DEMOCRACIA, CNLT, DICTADURA, GADAFI, KADAFI, OPOSICION, REBELDES, DEMOCRATAS, CONFUSION, MANIPULACION, DESINFORMACION, OPORTUNISMO, OTAN, ONU, EE.UU, FRANCIA, DDHH, BULGARIA
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Islandia enjaula a sus banqueros

La primera víctima de la crisis financiera hace un valiente intento de pedir responsabilidades
Se busca. Hombre, 48 años, 1,80 metros, 114 kilos. Calvo, ojos azules. La Interpol acompaña esa descripción de una foto en la que aparece un tipo bien afeitado embutido en uno de esos trajes oscuros de 2.000 euros y tocado con un impecable nudo de corbata. Se ve a la legua que se trata de un banquero: este no es uno de esos carteles del salvaje Oeste. La delincuencia ha cambiado mucho con la globalización financiera. Y sin embargo, esta historia tiene ribetes de western de Sam Peckinpah ambientado en el Ártico. Esto es Islandia, el lugar donde los bancos quiebran y sus directivos pueden ir a la cárcel sin que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas; la isla donde apenas medio millar de personas armadas con peligrosas cacerolas pueden derrocar un Gobierno.
Esto es Islandia, el pedazo de hielo y roca volcánica que un día fue el país más feliz del mundo (así, como suena) y donde ahora los taxistas lanzan las mismas miradas furibundas que en todas partes cuando se les pregunta si están más cabreados con los banqueros o con los políticos. En fin, Esto es Islandia: paraíso sobrenatural, reza el cartel que se divisa desde el avión, antes incluso de desembarcar.
El tipo de la foto se llama Sigurdur Einarsson. Era el presidente ejecutivo de uno de los grandes bancos de Islandia y el más temerario de todos ellos, Kaupthing (literalmente, "la plaza del mercado"; los islandeses tienen un extraño sentido del humor, además de una lengua milenaria e impenetrable). Einarsson ya no está en la lista de la Interpol. Fue detenido hace unos días en su mansión de Londres. Y es uno de los protagonistas del libro más leído de Islandia: nueve volúmenes y 2.400 páginas para una especie de saga delirante sobre los desmanes que puede llegar a perpetrar la industria financiera cuando está totalmente fuera de control.
Nueve volúmenes: prácticamente unos episodios nacionales en los que se demuestra que nada de eso fue un accidente. Islandia fue saqueada por no más de 20 o 30 personas. Una docena de banqueros, unos pocos empresarios y un puñado de políticos formaron un grupo salvaje que llevó al país entero a la ruina: 10 de los 63 parlamentarios islandeses, incluidos los dos líderes del partido que ha gobernado casi ininterrumpidamente desde 1944, tenían concedidos préstamos personales por un valor de casi 10 millones de euros por cabeza. Está por demostrar que eso sea delito (aunque parece que parte de ese dinero servía para comprar acciones de los propios bancos: para hinchar las cotizaciones), pero al menos es un escándalo mayúsculo.
Islandia es una excepción, una singularidad; una rareza. Y no solo por dejar quebrar sus bancos y perseguir a sus banqueros. La isla es un paisaje lunar con apenas 320.000 habitantes a medio camino entre Europa, EE UU y el círculo polar, con un clima y una geografía extremos, con una de las tradiciones democráticas más antiguas de Europa y, fin de los tópicos, con una gente de indomable carácter y una forma de ser y hacer de lo más peculiar. Un lugar donde uno de esos taxistas furibundos, tras dejar atrás la capital, Reikiavik, se adentra en una lengua de tierra rodeada de agua y deja al periodista al pie de la distinguida residencia presidencial, con el mismísimo presidente esperando en el quicio de la puerta: cualquiera puede acercarse sin problemas, no hay medidas de seguridad ni un solo policía. Solo el detalle exótico de una enorme piel de oso polar en lo alto de una escalera saca del pasmo a quien en su primera entrevista con un presidente de un país se topa con un mandatario, Ólagur Grímsson, que considera "una locura" que sus conciudadanos "tengan que pagar la factura de su banca sin que se les consulte".
Y del presidente al ciudadano de a pie: de la anécdota a la categoría. Arnar Arinbjarnarsson es capaz de resumir el apocalipsis de Islandia con estupefaciente impavidez, frente a un humeante capuchino en el céntrico Café París, a dos pasos del Althing, el Parlamento. Arnar tiene 33 años y estudió ingeniería en la universidad, pero, al acabar, ni siquiera se le pasó por la cabeza diseñar puentes: uno de los bancos le contrató, pese a carecer de formación financiera. "La banca estaba experimentando un crecimiento explosivo, y para un ingeniero es relativamente sencillo aprender matemática financiera, sobre todo si el sueldo es estratosférico", alega.
Islandia venía de ser el país más pobre de Europa a principios del siglo XX. En los años ochenta, el Gobierno privatizó la pesca: la dividió en cuotas e hizo millonarios a unos cuantos pescadores. A partir de ahí, bajo el influjo de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, el país se convirtió en la quintaesencia del modelo liberal, con una política económica de bajos impuestos, privatizaciones, desregulaciones y demás: la sombra de Milton Friedman, que viajó durante esa época a Reikiavik, es alargada. Aquello funcionó. La renta per cápita se situó entre las más altas del mundo, el paro se estabilizó en el 1% y el país invirtió en energía verde, plantas de aluminio y tecnología. El culmen llegó con el nuevo siglo: el Estado privatizó la banca y los banqueros iniciaron una carrera desaforada por la expansión dentro y fuera del país, ayudados por las manos libres que les dejaba la falta de regulación y por unos tipos de interés en torno al 15% que atraían los ahorros de los dentistas austriacos, los jubilados alemanes y los comerciantes holandeses. Una economía sana, asentada sobre sólidas bases, se convirtió en una mesa de black jack. Ni siquiera faltó una campaña nacionalista a favor de la supremacía racial de la casta empresarial, lo que tal vez demuestra lo peligroso que es meter en la cabeza de la gente ese tipo de memeces, ya sea "las casas nunca bajan de precio" o "los islandeses controlan mejor el riesgo por su pasado vikingo".
La fiesta se desbocó: los activos de los bancos llegaron a multiplicar por 12 el PIB. Solo Irlanda, otro ejemplo de modelo liberal, se acerca a esas cifras. Hasta que de la noche a la mañana -con el colapso de Lehman Brothers y el petardazo financiero mundial- todo se desmoronó, en lo que ha sido "el shock más brutal y fulminante de la crisis internacional", asegura Jon Danielsson, de la London School of Economics.
Pero volvamos a Arnar y su relato: "La banca empezó a derrochar dinero en juergas con champán y estrellas del rock; se compró o ayudó a comprar medio Oxford Street, varios clubes de fútbol de la liga inglesa, bancos en Dinamarca, empresas en toda Escandinavia: todo lo que estuviera en venta, y todo a crédito". Los ejecutivos se concedían créditos millonarios a sí mismos, a sus familiares, a sus amigos y a los políticos cercanos, a menudo, sin garantías. La Bolsa multiplicó su valor por nueve entre 2003 y 2007. Los precios de los pisos se triplicaron. "Los bancos levantaron un obsceno castillo de naipes que se lo llevó todo por delante", cuenta Arnar, que conserva su empleo, pero con la mitad de sueldo. Acaba de comprarse un barco a medias con su padre con la intención de cambiar de vida: quiere dedicarse a la pesca.
La fábula de una isla de pescadores que se convirtió en un país de banqueros tiene moraleja: "Tal vez sea hora de volver al comienzo", reflexiona el ingeniero. "Tal vez todo ese dinero y ese talento que absorbe la banca cuando crece demasiado no solo se convierte en un foco de inestabilidad, sino que detrae recursos de otros sectores y puede llegar a ser nocivo, al impedir que una economía desarrolle todo su potencial", dice el presidente Grímsson.
La magnitud de la catástrofe fue espectacular. La inflación se desbocó, la corona se desplomó, el paro creció a toda velocidad, el PIB ha caído el 15%, los bancos perdieron unos 100.000 millones de dólares (pasará mucho tiempo antes de que haya cifras definitivas) y los islandeses siguieron siendo ricos, más o menos: la mita de ricos que antes. ¿De quién fue la culpa? De los bancos y los banqueros, por supuesto. De sus excesos, de aquella barra libre de crédito, de su desmesurada codicia. Los bancos son el monstruo, la culpa es de ellos y, en todo caso, de los políticos, que les permitieron todo eso. OK. No hay duda. ¿Solamente de los bancos?
"El país entero se vio atrapado en una burbuja. La banca experimentó un desarrollo repentino, algo que ahora vemos como algo estúpido e irresponsable. Pero la gente hizo algo parecido. Las reglas normales de las finanzas quedaron suspendidas y entramos en la era del todo vale: dos casas, tres casas por familia, un Range Rover, una moto de nieve. Los salarios subían, la riqueza parecía salir de la nada, las tarjetas de crédito echaban humo", explica Ásgeir Jonsson, ex economista jefe de Kaupthing. El también economista Magnus Skulasson asume que esa locura colectiva llevó a un país entero a parecer dominado por los valores de Wall Street, de la banca de inversión más especulativa. "Los islandeses hemos contribuido decisivamente a que pasara lo que pasó, por permitir que el Gobierno y la banca hicieran lo que hicieron, pero también participamos de esa combinación de codicia y estupidez. Los bancos merecen sentarse en el banquillo y nosotros nos merecemos una parte del castigo: pero solo una parte", afirma en el restaurante de un céntrico hotel.
Una cosa salva a los islandeses, de alguna manera les redime de parte de esos pecados. En su incisivo ¡Indignaos!, Stephane Hessel describe cómo en Europa y EE UU los financieros, culpables indiscutibles de la crisis, han salvado el bache y prosiguen su vida como siempre: han vuelto los beneficios, los bonus, esas cosas. En cambio, sus víctimas no han recuperado el nivel de ingresos, ni mucho menos el empleo. "El poder del dinero nunca había sido tan grande, insolente, egoísta con todos", acusa, y, sin embargo, "los banqueros apenas han soportado las consecuencias de sus desafueros", añade en el prólogo del libro el escritor José Luis Sampedro.
Así es: salvo tal vez en el Ártico. Islandia ha hecho un valiente intento de pedir responsabilidades. "Dejar quebrar los bancos y decirles a los acreedores que no van a cobrar todo lo que se les debe ha ayudado a mitigar algunas de las consecuencias de las locuras de sus banqueros", asegura por teléfono desde Tejas el economista James K. Galbraith.
Contada así, la versión islandesa de la crisis tiene un toque romántico. Pero la economía es siempre más prosaica de lo que parece. Hay quien relata una historia distinta: "Simplemente, no había dinero para rescatar a los bancos: de lo contrario, el Estado los habría salvado: ¡Llegamos a pedírselo a Rusia!", critica el politólogo Eirikur Bergmann. "Fue un accidente: no queríamos, pero tuvimos que dejarlos quebrar y ahora los políticos tratan de vender esa leyenda de que Islandia ha dado otra respuesta".
Sea como sea, la crisis ha dejado una cicatriz enorme que sigue bien visible: hay controles de capitales, un delicioso eufemismo de lo que en el hemisferio Sur (y más concretamente en Argentina) suele llamarse corralito. El paro sigue por encima del 8%, tasas desconocidas por estos lares. El desplome de la corona ha empobrecido a todo el país, excepto a las empresas exportadoras. Cuatro de cada diez hogares se endeudaron en divisas o con créditos vinculados a la inflación (parece que, por lo general, para comprar segundas residencias y coches de lujo), lo que ha dejado un agujero considerable en el bolsillo de la gente. Tras dejar quebrar el sistema bancario, el Estado lo nacionalizó y acabó inyectando montones de dinero -el equivalente a una cuarta parte del PIB- para que la banca no dejara de funcionar, y ahora empieza a reprivatizarlo: la vida, de algún modo, sigue igual.
Todo eso ha elevado la deuda pública por encima del 100% del PIB, y para controlar el déficit tampoco los islandeses se han librado de la oleada de austeridad que recorre Europa desde el Estrecho de Gibraltar hasta la costa de Groenlandia: más impuestos y menos gasto público. Al cabo, Islandia tuvo que pedir un rescate al FMI, y el Fondo ha aplicado las recetas habituales: se han elevado el IRPF y el IVA islandeses y se han creado nuevos impuestos, y por el lado del gasto se han bajado salarios y beneficios sociales y se están cerrando escuelas; se ha reducido el Estado del bienestar. Que es lo que suele suceder cuando de repente un país es menos rico de lo que creía.
"Hemos recorrido una década hacia atrás", cierra Bergman. Y aun así, el Gobierno y el FMI aseguran que Islandia crecerá este año un 3%: el desplome de la corona ha permitido un despegue de las exportaciones, hay sectores punteros -como el aluminio- que están teniendo una crisis muy provechosa, y, al fin y al cabo, Islandia es un país joven con un nivel educativo sobresaliente. Entre la docena de fuentes consultadas para este reportaje, sin embargo, no abunda el optimismo. Uno de los economistas más brillantes de Islandia, Gylfi Zoega, dibuja un panorama preocupante: "Los bancos aún no son operativos, los balances de las empresas están dañados, el acceso al mercado de capitales está cerrado, el Gobierno muestra una debilidad alarmante. No hay consenso sobre qué lugar deben ocupar Islandia y su economía en el mundo. Vamos a la deriva… No se engañe: ni siquiera el colapso de los bancos fue una elección; no había alternativa. Islandia no puede ser un modelo de nada".
Hay quien duda incluso de que los banqueros den finalmente con sus huesos en la cárcel: "Los ejecutivos han sido detenidos varias veces, y después, puestos en libertad: como tantas otras veces, eso es más un jugueteo con la opinión pública que otra cosa", asegura Jon Danielsson. Hannes Guissurasson, asesor del anterior Gobierno y conocido por su férrea defensa de postulados neoliberales, incluso traza una fina línea entre el delito y algunas de las prácticas bancarias de los últimos años. "Muy pocos banqueros van a ir a la prisión, si es que va alguno: ¿qué ley vulnera la excesiva toma de riesgos?", se pregunta.
Pero los mitos son los mitos (y un periodista debe defender su reportaje hasta el último párrafo) e Islandia deja varias lecciones fundamentales. Una: no está claro si dejar caer un banco es un acto reaccionario o libertario, pero el coste, al menos para Islandia, es sorprendentemente bajo; el PIB de Irlanda (cuyo Gobierno garantizó toda la deuda bancaria) ha caído lo mismo y sus perspectivas de recuperación son peores. Dos: tener moneda propia no es un mal negocio. En caso de apuro se devalúa y santas Pascuas; eso permite salir de la crisis con exportaciones, algo que ni Grecia ni Irlanda (ni España) pueden hacer.
La última y definitiva enseñanza viene de la mano del grupo salvaje, a quien nadie vio venir: ni las agencias de calificación ni los auditores anticiparon los problemas (aunque lo que no descubre una buena auditoría lo destapa una buena crisis: Pricewaterhousecoopers está acusada de negligencia). Pero los problemas estaban ahí: la prueba es que la inmensa mayoría de los ejecutivos de banca están de patitas en la calle y algunos esperan juicio. Nuestro Sigurdur Einarsson, el banquero más buscado, se compró una mansión en Chelsea, uno de los barrios más exclusivos de Londres, por 12 millones de euros. La mayoría de los banqueros que tienen problemas con la justicia hicieron lo mismo durante los años del boom, y menos mal que lo hicieron: la gente les abucheaba en el teatro, les tiraba bolas de nieve en plena calle, les lanzaba piropos en los restaurantes o les dejaba ocurrentes pintadas en sus domicilios. Salieron pitando de Islandia. El caso es que Einarsson no tuvo que marcharse: vivía en su estupenda mansión londinense desde 2005. La hipoteca no era problema: Einarsson decidió alquilársela al banco mientras vivía en la casa; al fin y al cabo, un presidente es un presidente, y ese es el tipo de demostraciones de talento financiero que solo traen sorpresas en el improbable caso de que la justicia se meta por medio. Islandia parece el lugar adecuado para que sucedan cosas improbables: según las estadísticas, más de la mitad de los islandeses cree en los elfos. En el avión de vuelta se entiende mejor la publicidad del aeropuerto, sobre todo porque las fuentes consultadas descartan que, si finalmente hay condena a los banqueros, el Gobierno islandés vaya a conceder un solo indulto. Esto es Islandia: paraíso sobrenatural. ¡Vaya si lo es! -
El ‘caso Icesave’ (y otras rarezas)
El tiburón putrefacto es uno de los platos típicos de Islandia, que tiene una noche inacabable (no solo por las horas de oscuridad), una de las pocas primeras ministras del mundo (Johana Sigurdardottir, abiertamente lesbiana) y un museo de penes (y esto no es una errata). La lista de rarezas es inacabable: es más fácil entrevistar al presidente de Islandia que al alcalde de Reikiavik, Jon Gnarr, célebre por pactar solo con quienes hayan visto las cuatro temporadas de Mad Men. Con la crisis, las singularidades han alcanzado incluso al siempre aburrido sector financiero: en Londres han llegado a aplicarle métodos antiterroristas.
Landsbanki, uno de los tres grandes bancos islandeses, abrió una filial por Internet con una cuenta de ahorro a altos tipos de interés, Icesave, que hizo furor entre británicos y holandeses. Cuando las cosas empezaron a torcerse y el Gobierno británico detectó que el banco estaba repatriando capitales, le aplicó la ley antiterrorista para congelar sus fondos. Ese fue el detonante de toda la crisis: provocó la quiebra en cadena de toda la banca. Y sigue dando tremendos dolores de cabeza a Islandia.
Holanda y Reino Unido devolvieron a sus ciudadanos el 100% de los depósitos y ahora exigen ese dinero: 4.000 millones de euros, un tercio del PIB islandés, nada menos. El Gobierno llegó a un acuerdo para que los ciudadanos pagaran en 15 años y al 5,5% de interés: la gente se organizó para echarlo abajo en un referéndum, tras el veto del presidente. Así llegó un segundo pacto, más ventajoso (tipos del 3%, a pagar en 37 años), y de nuevo la gente decidirá en abril en referéndum si paga o no por los desmanes de sus bancos. Agni Asgeirsson, ex ejecutivo que fue despedido de Kaupthing y ahora trabaja como ingeniero en Río Tinto, es tajante al respecto: "El primer acuerdo era claramente un fraude. Este es más discutible. No queremos pagar, pero eso añadiría incertidumbre legal sobre el futuro del país. Pero lo interesante es cómo ha reaccionado la gente". Ese es quizá el mayor atractivo de la respuesta islandesa: la parlamentaria y ex magistrada francesa Eva Joly (a quien se encargó el inicio de la investigación sobre la banca) asegura que lo más llamativo de Islandia es que en un país "que se consideraba a sí mismo un milagro neoliberal, y donde se había perdido gradualmente todo interés por la política, ahora la gente quiere tener su destino en sus propias manos".
"Eso sí: la fe en los políticos y los banqueros tardará en volver, pero que mucho, mucho, tiempo", cierra el cónsul de España, Fridrik S. Kristjánsson. -
Tags: ISALANDIA, CRISIS ECONOMICA, BANQUEROS, DEMOCRACIA, CIUDADANOS, PROTAGONISMO CIUDADANO, BANQUEROS, GOBIERNO, CONTRL DEMOCRATICO, ELFOS, EJEMPLO DEMOCRATICO
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Entrevista a Noam Chomsky
Stephen Shalom y Michael Albert, Znet

1. ¿Cuáles son las razones que mueven a EE.UU. en las relaciones internacionales, en el sentido más amplio? Es decir, ¿cuáles son las razones dominantes y los temas que se pueden detectar casi siempre en las opciones de las políticas de EE.UU., en cualquier lugar del mundo? ¿Cuáles son las razones más concretas, aunque también dominantes, y los temas de las políticas de EE.UU. en Oriente Próximo y el mundo árabe? Y, por último, ¿cuáles cree usted que son los objetivos más inmediatos de la política de EE.UU. en la situación actual en Libia?
Una manera útil de abordar la cuestión es preguntarse cuáles NO son las razones de EE.UU. Podemos averiguarlas de diferentes maneras. Una de ellas es leer la literatura profesional sobre relaciones internacionales: con bastante frecuencia, su relato de la política es lo que la política no es, un tema interesante que no voy a desarrollar aquí.
Otro método, muy relevante en este caso, es escuchar a los líderes y comentaristas políticos. Supongamos que se dice que las razones de la acción militar han sido humanitarias. En sí misma, esta afirmación no contiene información: prácticamente todos los recursos a la fuerza se justifican en esos términos, incluso lo hacen los peores monstruos, que pueden, con total irrelevancia, llegar a convencerse de la verdad de lo que están diciendo. Hitler, por ejemplo, pudo creer que se estaba apoderando de partes de Checoslovaquia para poner fin a los conflictos étnicos y llevar a su pueblo los beneficios de una civilización avanzada, y pudo creer también que su invasión de Polonia iba a poner fin al “terror salvaje” de los polacos. Los fascistas japoneses que arrasaron China probablemente creían que estaban su desinteresada iniciativa iba a para crear un “paraíso terrenal” y proteger a la doliente población de los “bandidos chinos”. Incluso Obama puede haber creído lo que dijo en su discurso presidencial el 28 de marzo sobre las razones humanitarias para su intervención en Libia. Y otro tanto puede decirse de los comentaristas.
Se las puede someter, sin embargo, a una prueba muy simple, para determinar si las nobles intenciones pueden ser tomadas en serio: ¿llaman los autores a la intervención humanitaria y la “responsabilidad de proteger” a las víctimas de sus propios crímenes o a las de sus clientes? Tomemos, por ejemplo, a Obama: ¿convocó a una zona de exclusión aérea durante la asesina y destructora invasión israelí, respaldada por Estados Unidos, de Líbano, en 2006, sin ningún pretexto creíble? ¿Acaso, no explicó con orgullo durante su campaña presidencial que él había patrocinado una resolución del Senado de apoyo a la invasión, en la que se pedía el castigo de Irán y Siria por impedirla? Fin de la discusión. De hecho, prácticamente toda la literatura de la intervención humanitaria y el derecho a proteger, escrita o hablada, desaparece tras esta prueba sencilla y adecuada.
Por el contrario, de las razones REALES poco se habla, y uno tiene que escudriñar los archivos documentales e históricos para descubrirlas, sea el Estado que sea.
¿Cuáles son entonces las razones de EE.UU.? A un nivel muy general, la evidencia me parece que demuestra que no han cambiado mucho desde los estudios de planificación de alto nivel iniciados durante la Segunda Guerra Mundial. Los planificadores en tiempo de guerra daban por sentado que EE.UU. saldría de la guerra en una posición de dominio abrumador, e instaron al establecimiento de una Gran Zona en la que EE.UU. mantuviera un “poder incuestionable” con “supremacía militar y económica”, que garantizase al mismo tiempo la “limitación de cualquier ejercicio de la soberanía” por parte de otros Estados, que pudiera interferir con sus designios globales. La Gran Zona debía incluir el Hemisferio Occidental, el Lejano Oriente, el Imperio británico (que incluía las reservas de energía de Oriente Próximo) y la parte de Eurasia que fuera sea posible, al menos su centro industrial y comercial en el Oeste del continente europeo. Está muy claro, basándose en registros documentales que “el presidente Roosevelt tenía por objetivo la hegemonía de Estados Unidos en el mundo de la posguerra”, para citar la precisa valoración del respetable historiador británico Geoffrey Warner. Y, más importante, los minuciosos planes de tiempo de guerra se llevaron a la práctica poco después, como podemos leer en los documentos desclasificados de los años siguientes, y como podemos observar en la práctica. Las circunstancias han cambiado, por supuesto, y las tácticas se han ajustado en consecuencia, pero los principios básicos son bastante estables, hasta el presente.
Con respecto a Oriente Próximo –la “región de mayor importancia estratégica del mundo”, en palabras del presidente Eisenhower– la principal preocupación ha sido y sigue siendo sus incomparables reservas energéticas. El control de éstas daría el “control sustancial del mundo”, como vio muy pronto el influyente asesor liberal A.A. Berle. Estas preocupaciones suelen ocupar un lugar prominente en los asuntos relativos a esta región.
En Iraq, por ejemplo, cuando las dimensiones de la derrota de Estados Unidos. ya no podían ocultarse, la retórica fue desplazada por un honesto anuncio de los objetivos de la política. En noviembre de 2007, la Casa Blanca emitió una declaración de principios en la que insistía en que Iraq debía conceder a las fuerzas militares de EE.UU. el acceso por tiempo indefinido, y también en que se debía dar preferencia a los inversores estadounidenses. Dos meses más tarde, el presidente informó al Congreso que iba a pasar por alto cualquier legislación que pudiera limitar el estacionamiento permanente de las fuerzas armadas de EE.UU. en Iraq o “el control por parte de Estados Unidos de los recursos petrolíferos de Iraq”, exigencias que abandonó poco después ante la resistencia iraquí, al igual que tuvo que abandonar los objetivos anteriores.
Si bien el control del petróleo no es el único factor en la política de Oriente Próximo, ofrece en cambio algunas directrices bastante acertadas, antes como ahora. En un país rico en petróleo, a un dictador de confianza se le garantiza una libertad de acción casi total. En las últimas semanas, por ejemplo, no ha habido reacción alguna cuando la dictadura de Arabia Saudí utilizó la fuerza masiva para aplastar cualquier signo de protesta. Otro tanto en Kuwait, donde unas pequeñas manifestaciones fueron aplastadas al instante. Y en Bahrein, cuando las fuerzas armadas dirigidas por Arabia Saudí intervinieron para proteger al monarca de la minoría sunita de las demandas de reformas por parte de la población chií reprimida. Las fuerzas gubernamentales no solo desmantelaron el campamento de la Plaza de la Perla –la Plaza Tahrir de Bahrein– sino que llegaron a demoler la estatua de la Perla que es el símbolo de Bahrein y de la que se habían apropiado los manifestantes. Bahrein es un caso particularmente sensible, ya que alberga la Sexta Flota de EE.UU. la fuerza militar más poderosa, con mucho, de la región, y también porque el Este de Arabia Saudita, en la puerta de al lado, es también en gran parte chií y tiene las mayores reservas petroleras del reino. Por un curioso accidente de la geografía y la historia, la mayor concentración de hidrocarburos del mundo rodea la parte norte del Golfo, en regiones de mayoría chií. La posibilidad de una alianza tácita chií ha sido la pesadilla de los planificadores desde hace mucho tiempo.
En los estados que carecen de grandes reservas de hidrocarburos, las tácticas varían, aunque por lo general se ajustan siempre al mismo esquema estándar cuando uno de nuestros dictadores tiene problemas: apoyarlo el mayor tiempo posible y, cuando resulta imposible, hacer pública declaración de amor a la democracia y los derechos humanos, tratando a la vez de salvar la mayor parte del régimen que sea posible.
El escenario es aburridamente familiar: Marcos, Duvalier, Chun, Ceasescu, Mobutu, Suharto y muchos otros. Y hoy, Túnez y Egipto. Siria es un hueso duro de roer y no hay una alternativa clara a la dictadura que apoye los objetivos de EE.UU. Yemen es un cenagal en el que la intervención directa probablemente crearía problemas aún mayores a Washington. Así que ahí la violencia estatal sólo produce declaraciones piadosas.
Libia es un caso diferente. Libia es rica en petróleo, y aunque EE.UU. y el Reino Unido han proporcionado con frecuencia un apoyo notable a su cruel dictador, hasta ahora, éste no es de confianza. Preferirían un cliente más obediente. Además, el vasto territorio de Libia está poco explorado, y los especialistas de la industria petrolera creen que puede haber abundantes recursos petrolíferos sin explotar, que un gobierno más previsible podría abrir a la explotación occidental.
Cuando comenzó un levantamiento no violento, Gadafi lo aplastó violentamente y estalló una rebelión que liberó Bengazi, la segunda ciudad más grande del país, y parecía a punto de asediar la fortaleza de Gadafi en el Oeste. Sus fuerzas, sin embargo, cambiaron el curso del conflicto y llegaron a las puertas de Bengazi. Una masacre era probable, y como el asesor de Obama para Oriente Próximo, Dennis Ross, señaló “todo el mundo nos culparía por ello.” Eso sería inaceptable, al igual que una victoria militar que potenciase el poder y la independencia de Gadafi. Ante esta tesitura, EE.UU. se unió a las Naciones Unidas en la resolución 1973, que establece una zona de exclusión aérea a cargo de Francia, el Reino Unido, y EE.UU., en la que este país podría tener un papel secundario.
No se hizo ningún esfuerzo para limitar la acción a la creación de una zona de exclusión aérea o siquiera a mantenerse en el mandato más amplio de la resolución 1973.
El triunvirato interpretó inmediatamente la resolución como una autorización para su participación directa del lado de los rebeldes. Se impuso por la fuerza un alto el fuego a las fuerzas de Gadafi, pero no a los rebeldes. Por el contrario, se les dio apoyo militar a medida que avanzaban hacia el Oeste, y enseguida se hicieron con las principales fuentes de producción de petróleo de Libia, y estuvieron listos para seguir adelante.
El flagrante desprecio de la resolución 1973 de las Naciones Unidas pronto comenzó a causarle dificultades a la prensa, ya que era demasiado grave ignorarlo. En el New York Times, por ejemplo, Karim Fahim y David Kirkpatrick (el 29 de marzo) se preguntaban “cómo podrían justificar los aliados sus ataques aéreos contra las fuerzas del coronel Gadafi en torno a [su centro tribal de] Sirte si, como parece ser el caso, goza de amplio apoyo en la ciudad y no representa una amenaza para los civiles.” Otra dificultad técnica es que la resolución 1973 del Consejo de Seguridad exige un embargo de armas que se aplique a todo el territorio de Libia, lo que significa que cualquier aporte externo de armas a la oposición tendría que ser encubierto (pero, de otro modo, no problemático).
Hay quien argumenta que el petróleo no puede ser una razón, porque las compañías occidentales ya disfrutaban de acceso al botín bajo Gadafi. Este razonamiento ignora las preocupaciones de EE.UU. Lo mismo podría haberse dicho de Iraq bajo Saddam, o de Irán o Cuba durante muchos años, y aún hoy en día. Lo que Washington pretende es lo que Bush anunció: control o, por lo menos, clientes de confianza. Documentos internos estadounidenses y británicos subrayan que “el virus del nacionalismo” es su mayor temor, no sólo en el Oriente Próximo sino en todas partes. Regímenes nacionalistas que pudieran llevar a cabo ilegítimos ejercicios de soberanía, violando los principios de la Gran Zona. Y que pudieran tratar de dirigir los recursos a cubrir las necesidades populares, como Nasser amenazaba ocasionalmente con hacer.
Vale la pena señalar que las tres potencias imperialistas tradicionales –Francia, Reino Unido, EE.UU. – están casi aisladas en la realización de estas operaciones. Los dos principales estados de la región, Turquía y Egipto, probablemente podrían haber impuesto una zona de exclusión aérea, pero sólo ofrecen un tibio apoyo a la campaña militar del triunvirato. Las dictaduras del Golfo estarían felices de ver desaparecer al errático dictador libio, pero a pesar de estar sobrecargadas de hardware militar de último modelo (servido generosamente por EE.UU. y Reino Unido para reciclar los petrodólares y asegurar su obediencia), sólo se atreven a ofrecer una participación simbólica (Qatar.)
Si bien apoyan la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU (UNSC), los países africanos –aparte de Ruanda, aliado de EE.UU.– se oponen en general a la forma en que aquélla ha sido interpretada, a toda prisa, por el triunvirato, y en algunos casos esta oposición es muy firme. Para conocer las políticas de cada uno de los estados africanos véase el artículo del keniata Charles Onyango-Obbo (http://allafrica.com/stories/201103280142.html).
Más allá de la región hay poco apoyo. Al igual que Rusia y China, Brasil se abstuvo de en la votación de la ONU de la resolución 1973, instando en cambio a un completo alto el fuego y al diálogo. India también se abstuvo en la resolución, basándose en que las medidas propuestas pueden “agravar una situación ya difícil para el pueblo de Libia”, y también pidió medidas políticas y no el uso de la fuerza. Incluso Alemania se abstuvo. Italia también se mostró reacio, en parte quizá porque es muy dependiente de los contratos petroleros con Gadafi. Además, podemos recordar el genocidio que llevó a cabo Italia en el este de Libia, la zona ahora liberada, tras la primera Guerra Mundial, del que tal vez conserven algunos recuerdos .
2. ¿Puede alguien contrario a las intervenciones, que además cree en la autodeterminación de las naciones y las personas, apoyar una intervención ya sea realizada por la ONU o individualmente por algunos países?
Hay dos casos a considerar: (1) una intervención autorizada por la ONU, y (2), una intervención sin autorización de la ONU. A menos que creamos que los Estados son sagrados en la forma que se han establecido en el mundo moderno (por lo general mediante una violencia extrema), y que están dotados de derechos que anulan todas las consideraciones imaginables, entonces la respuesta es la misma en ambos casos: sí, al menos en principio . Y no veo motivo para discutir esta creencia, por lo que la voy a dejar de lado.
En lo que respecta al primer caso, la Carta (de las Naciones Unidas) y las resoluciones posteriores otorgan al Consejo de Seguridad una considerable latitud para la intervención, y ésta se ha llevado a cabo, por ejemplo, en el caso de África del Sur. Esto, por supuesto, no implica que todas las decisiones del Consejo de Seguridad deban tener la aprobación de “alguien contrario a las intervenciones, que además cree en la autodeterminación de las naciones y las personas”; otras consideraciones entran en juego en casos específicos, pero, una vez más, a menos que otorguemos a los Estados contemporáneos un estatus de entidades prácticamente sagradas, el principio es el mismo.
En cuanto al segundo caso –el que se plantea con respecto a la interpretación que hace el triunvirato de la resolución 1973, junto a otros muchos ejemplos– la respuesta es otra vez afirmativa, al menos en principio, a menos que tomemos el sistema estatal global como algo inviolable en la forma establecida en la Carta de las Naciones Unidas y otros tratados.
Siempre hay, por supuesto, una carga de la prueba muy pesada que es preciso soportar para justificar la intervención por la fuerza, o cualquier otro uso de la fuerza. La carga es especialmente alta en la segunda hipótesis, en casos de violación de la Carta, al menos para los Estados que profesan el respeto de la ley. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que la potencia hegemónica mundial rechaza esta postura, y se autoexcluye de las Cartas de las Naciones Unidas y de la OEA, junto a otros tratados internacionales. Al aceptar la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia, cuando ésta se estableció (conforme a la iniciativa de EE.UU.) en 1946, Washington se excluyó de los cargos de violación de los tratados internacionales, y posteriormente ratificó el Convenio para la Prevención y la Represión del Genocidio, de 1948. con reservas similares. Todas ellas confirmadas por los tribunales internacionales, ya que su procedimientos requieren la aceptación de la jurisdicción. De manera más general, la práctica de EE.UU. es introducir reservas cruciales a los tratados internacionales que ratifica, eximiéndose en la práctica de los mismos.
¿Es soportable la carga de la prueba? No tiene mucho sentido discutir esto de manera abstracta, pero hay algunos casos reales que podrían ayudarnos. En el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, hay dos casos de recurso a la fuerza que, aunque no pueden considerarse como intervenciónes humanitarias, podrían ser legítimamente compatibles: la invasión por parte de India de Pakistán Oriental, en 1971, y la invasión vietnamita de Camboya, en diciembre de 1978; en ambos casos, para poner fin a atrocidades masivas. Estos ejemplos, sin embargo, no entran en el canon occidental de intervención humanitaria, ya que sufren de la falacia de la institución errónea: no los llevaron a cabo los occidentales. Es más, EE.UU. se opuso a ellos encarnizadamente, en el momento álgido de las atrocidades, y luego castigó severamente a los “malhechores” que terminaron con las matanzas de la actual Bangladesh y de la Camboya de Pol Pot. Vietnam no sólo fue duramente condenado, sino también castigado con una invasión china apoyada por Estados Unidos, y con el apoyo militar y diplomático británico-estadounidense a los jemeres rojos camboyanos en sus ataques desde sus bases de Tailandia.
Si bien la carga de la prueba se puede soportar en ambos casos, no es fácil pensar en otros. En el actual caso de intervención por el triunvirato de potencias imperiales que están violando en estos momentos la resolución 1973 de las Naciones Unidas de 1973, la carga es muy pesada, dado su horrible historial. Sin embargo, sería demasiado fuerte sostener que nunca se puede soportar, en principio. A menos, por supuesto, que consideramos los estados-nación en su forma actual como esencialmente sagrados. La prevención de una masacre probable en Bengazi no es poca cosa, con independencia de lo que uno piense sobre las razones.
3. ¿Puede una persona interesada en que los disidentes de un país no sean masacrados en su búsqueda de la autodeterminación, oponerse legítimamente a una intervención que tiene por objeto, sean cuales sean sus razones, evitar una masacre?
Aun aceptando, por pura hipótesis, que la intención es genuina, que cumple el criterio simple que he mencionado al principio, no veo cómo responder a este nivel de abstracción: depende de las circunstancias. Podríamos oponernos a la intervención podría oponerse, por ejemplo, si ésta es probable que conduzca a una masacre mucho peor. Supongamos, por ejemplo, que los líderes de EE.UU., real y honestamente, hubieran tenido la intención de evitar una masacre en Hungría en 1956 y hubieran bombardeado Moscú. O que el Kremlin, genuina y honestamente, hubiera tenido la intención de evitar una masacre en El Salvador, en la década de 1980, mediante el bombardeo de EE.UU. Teniendo en cuenta las consecuencias previsibles, todos estaríamos de acuerdo en que esas acciones –inconcebibles– podría ser legítimamente contestadas.
4. Muchos ven una analogía entre la intervención en Kosovo, de 1999, y la actual intervención en Libia. ¿Puede explicar las principales similitudes, en primer lugar, y también las principales diferencias, en segundo lugar?
De hecho, muchas personas perciben esta analogía, lo que es un homenaje al increíble poder de los sistemas de propaganda occidentales. Da la casualidad de que contamos con excelente documentación de los antecedentes de la intervención en Kosovo, que incluye dos detalladas recopilaciones del Departamento de Estado, extensos informes sobre el terreno de los observadores –occidentales– de la Misión de Verificación de Kosovo, fuentes de la OTAN y la ONU, una comisión de investigación británica y muchos más elementos. Los informes y estudios coinciden estrechamente en los hechos.
En resumen, podemos decir que no se había producido ningún cambio sustancial sobre el terreno en los meses previos al bombardeo. Tanto las fuerzas serbias como la guerrilla del ELK habían cometido atrocidades –las de esta última fuerza, de mayor gravedad, en ataques desde la vecina Albania– durante el período en cuestión, al menos de acuerdo a las más altas autoridades británicas (Gran Bretaña fue el miembro más agresivo de la alianza). Las grandes atrocidades en Kosovo no fueron la causa de los bombardeos de la OTAN sobre Serbia, sino su consecuencia, una consecuencia totalmente previsible. El comandante en jefe de la OTAN, el general estadounidense Wesley Clark, había informado a la Casa Blanca semanas antes de los bombardeos de que éstos provocarían una respuesta brutal por las fuerzas serbias sobre el terreno, y, al comienzo del bombardeo, dijo a la prensa que esta respuesta era “previsible”.
Los primeros refugiados kosovares registrados por la ONU se producen en fechas muy posteriores al comienzo de los bombardeos. Con una sola excepción, la acusación de Milosevic, durante los bombardeos, basada en gran medida en informes de inteligencia anglo-estadounidenses, se limitó a los crímenes cometidos después del bombardeo, y sabemos que no podía ser tomada en serio por los líderes de Estados Unidos y Reino Unido, que en ese mismo momento estaban apoyando activamente crímenes aún peores. Además, había buenas razones para creer que una solución diplomática estaba al alcance; en efecto, la resolución de la ONU impuesta después de 78 días de bombardeo fue más bien un compromiso entre la posición serbia y la de la OTAN al comienzo.
Todo esto, incluso estas impecables fuentes occidentales, lo trato con cierto detalle en mi libro A New Generation Draws the Line. Nuevas informaciones que corroboran todo ello han aparecido desde entonces. Por ejemplo, Diana Johnstone informa de una carta a la canciller alemana, Angela Merkel, el 26 de octubre de 2007, que le envía Dietmar Hartwig, ex jefe de la misión europea en Kosovo antes de que fuera retirado el 20 de marzo con el anuncio del bombardeo, que estaba en una posición muy buena para saber lo que estaba sucediendo. Éste escribe:
“No hay un solo informe presentado en el período comprendido entre finales de noviembre de 1998 y la evacuación en vísperas de la guerra que mencione que los serbios hayan cometido delitos graves o sistemáticos contra los albaneses, ni tampoco ha habido un solo caso que se refiera a incidentes o delitos de genocidio o asimilables a éste. Por el contrario, en mis informes he registrado en repetidas ocasiones que, teniendo en cuenta los ataques del ELK cada vez más frecuentes contra el Gobierno serbio, se ha demostrado que la aplicación de la ley por parte de éste ha sido hecha con una notable moderación y disciplina. El objetivo claro y citado a menudo por el Gobierno serbio ha consistido en observar rigurosamente el acuerdo Milosevic-Holbrooke [de octubre de 1998] para no dar ninguna excusa a la comunidad internacional para intervenir. (…) Hubo enormes “diferencias de percepción” entre lo que las misiones en Kosovo han estado informando a sus respectivos gobiernos y capitales, y lo que éstos han filtrado posteriormente a los medios de comunicación y al público. Esta discrepancia sólo puede ser vista como un elemento de preparación a largo plazo para la guerra contra Yugoslavia. Hasta el momento en que abandoné Kosovo, nunca había ocurrido lo que los medios de comunicación y, todavía más, los políticos afirmaban sin cesar. En consecuencia, hasta el 20 de marzo 1999 no había ninguna razón para la intervención militar, lo que hace ilegítimas las medidas adoptadas posteriormente por la comunidad internacional. El comportamiento colectivo de los Estados miembros antes y después del estallido de la guerra da pie a serias preocupaciones, porque la verdad fue liquidada y la UE perdió fiabilidad.”
La historia no es física cuántica, y siempre hay un amplio margen para la duda. Pero es raro que las conclusiones tengan un respaldo tan firme como en este caso. De un modo muy revelador, es totalmente irrelevante. La doctrina que prevalece es que la OTAN intervino para detener la limpieza étnica, aunque los partidarios de los bombardeos que toleran al menos un guiño a los abundantes elementos fácticos califican su apoyo al decir que los bombardeos eran necesarios para detener las posibles atrocidades: debemos actuar aun produciendo atrocidades a gran escala para detener las que se podrían producir si no bombardeásemos. Y hay justificaciones aún más impactantes.
Las razones de esta práctica unanimidad y pasión son bastante claras. El bombardeo se produjo en una virtual orgía de autoglorificación y pavor por parte de las potencias, que podría haber impresionado a Kim il-Sung. Lo he analizado en otro lugar, y no deberíamos permitir que siga en el olvido este notable momento de la historia intelectual. Después de este espectáculo, el desenlace tenía que ser simplemente glorioso. La noble intervención en Kosovo proporcionó este desenlace, y esta ficción debe ser celosamente mantenida.
Volviendo a la pregunta, hay una analogía entre las representaciones autocomplacientes de Kosovo y Libia: ambas intervenciones están animadas por nobles intenciones, según la versión novelada. El inaceptable mundo real sugiere en cambio analogías bastante diferentes.
5. Del mismo modo, mucha gente ve una analogía entre la actual intervención en Iraq y la intervención en curso en Libia. En este caso, ¿puede explicar las similitudes y las diferencias?
No veo las analogías significativas aquí tampoco, excepto que dos de los Estados participantes son los mismos. En el caso de Iraq, las metas son las que al final acabaron por reconocer. En el caso de Libia, es probable que el objetivo sea similar, al menos en un aspecto: la esperanza de que un régimen cliente fiable apoye los objetivos occidentales y proporcione a los inversores occidentales un acceso privilegiado a la riqueza petrolera rica de Libia, que, como he señalado, puede ir mucho más allá de lo que se conoce actualmente.
6. ¿Qué espera usted, en las próximas semanas, que suceda en Libia y, en ese contexto, ¿cuáles cree usted que deberían ser los objetivos de un movimiento, en Estados Unidos, contra la intervención y la guerra con respecto a las políticas de EE.UU.?
Por supuesto, es incierto, pero las perspectivas probables –hoy, 29 de marzo– son o bien una partición de Libia en una región oriental, rica en petróleo y dependiente en gran medida de las potencias occidentales imperiales, y una región occidental pobre bajo el control de un tirano brutal de limitadas capacidades; o bien una victoria de las fuerzas respaldadas por Occidente. En cualquier caso, lo que el triunvirato presumiblemente espera es un régimen menos problemático y más dependiente en lugar del actual. El desenlace probable es el que se describe con bastante exactitud, creo que por el diario árabe con sede en Londres Al-Quds Al-Arabi, en su número del 28 de marzo. Si bien se reconoce la incertidumbre de la predicción, prevé que la intervención puede dejar en Libia “dos estados, uno para los rebeldes en el Este, rico en petróleo; y uno, pobre, en manos de Gadafi en el Oeste (…) Una vez asegurados los campos de petróleo, podemos encontrarnos ante a un nuevo emirato petrolero en Libia, un país escasamente habitado, protegido por Occidente y muy similar a los estados-emirato del Golfo Pérsico.” O bien, la rebelión apoyada por Occidente podría continuar hasta el final para eliminar al irritante dictador.
Los que se preocupan por la paz, la justicia, la libertad y la democracia debe tratar de encontrar maneras de prestar apoyo y asistencia a los libios que tratan de forjar su propio futuro, libre de las limitaciones impuestas por las potencias extranjeras. Podemos tener esperanzas sobre la dirección a seguir, pero el futuro debe estar en sus manos.
REBELION.ORG
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| Traducido para Rebelión por Carlos Valladares |

El conflicto libio de este último mes mirado en su totalidad -la guerra civil en Libia, la acción militar contra Gadafi liderada por los Estados Unidos- no tiene que ver con cuestiones humanitarias ni tampoco con el suministro mundial de petroleo en la actualidad. Lo que de hecho constituye es una gran maniobra de distracción -una distracción deliberada- que tiene como objetivo dejar en la penumbra la principal batalla política que se está llevando a cabo en el mundo árabe. Hay algo en lo que tanto Gadafi como los líderes occidentales, independientemente de sus puntos de vista políticos, están totalmente de acuerdo. Todos quieren ralentizar, canalizar, cooptar, limitar la segunda ola revolucionaria árabe y evitar que cambien las realidades políticas fundamentales del mundo árabe y su papel actual en el teatro geopolítico del sistema-mundo.
Para apreciar esto, se tiene que seguir la secuencia cronológica de los acontecimientos. Aunque los rumores políticos en los Estados árabes y los intentos por parte de diversas fuerzas externas de apoyar a unos u otros elementos dentro de ciertos Estados han sido una constante durante largo tiempo, el suicidio de Mohamed Bouazizi el 17 de diciembre de 2010 marcó el inicio de un proceso bien diferente.
Para mí este proceso es la continuación del espíritu de la revolución mundial de 1968. En 1968, al igual que en el mundo árabe durante estos últimos meses el grupo que ha tenido el valor y la voluntad para iniciar las protestas contra los poderes establecidos ha sido la gente joven. Les motivaban muchas cosas: la arbitrariedad, la crueldad, la corrupción de los que están en el poder, su depauperada situación económica, y sobre todo la persecución de su derecho, moral y político, a ser los actores principales que determinen su propio destino cultural y político. Además han protestado contra la estructura general del sistema-mundo y el modo en que sus líderes se han plegado a las presiones exteriores de las grandes potencias.
Estos jóvenes no estaban organizados, al menos al principio. Y no siempre han sido completamente conscientes de su entorno político. Pero le han echado valor. Y, como en 1968, sus acciones se han contagiado. En muy poco tiempo han amenazado el orden establecido de casi todos los países árabes independientemente de criterios de política exterior. Cuando mostraron su fuerza en Egipto, el principal pais árabe aun, todo el mundo empezó a tomárselos en serio. Hay dos maneras de tomar estas revueltas en serio: Una es unirse a ellas y desde dentro tratar de controlarlas; y la otra es tomar las medidas que sean necesarias para aplastarlas. Se han intentado las dos.
Han habido tres grupos que se han unido a las revueltas, tal como subraya Samir Amin en su análisis sobre Egipto: la resucitada izquierda tradicional, los profesionales de clase media y los islamistas. La fuerza y el carácter de estos grupos han variado dependiendo del país. Amín considera a la izquierda y a la clase media profesional (en tanto que son nacionalistas y no neoliberales trasnacionales) como elementos positivos, y a los islamistas, los últimos en subirse al tren, como elementos negativos. Y después nos encontramos con el ejército, el bastión permanente del orden, que se unió a la revuelta en el último momento, precisamente para limitar sus efectos.
Así, cuando el levantamiento se inició en Libia, éste ha sido consecuencia directa del éxito de las revueltas en los dos países vecinos, Túnez y Egipto. Gaddafi es un líder particularmente despiadado y ha estado haciendo declaraciones terribles sobre lo que le iba a hacer a los traidores. Si muy pronto se han dejado oír con fuerza voces en Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos que propugnaban una intervención militar, no era porque Gaddafi fuese un anti-imperialista infiltrado. Ha vendido el petróleo libio a Occidente de buena gana y se jactaba de haber ayudado a Italia a contener la marea de la inmigración ilegal. Además ha posibilitado acuerdos lucrativos para las empresas occidentales.
En el campo de los partidarios de la intervención se podían ver dos tipos de actitudes: aquellos para quienes todas y cada una de las intervenciones militares de Occidente son irresistibles, y los que trataban el asunto como un caso de intervención humanitaria. Hubo una fuerte oposición a la intervención por parte del ejército estadounidense, que veía que la guerra en Libia era imposible de ganar además de suponer una enorme tensión militar para los Estados Unidos. El último grupo parecía que estaba ganando, cuando de repente la resolución de la Liga Árabe cambió el equilibrio de fuerzas.
¿Cómo sucedió esto? El gobierno saudí se movió con decisión y eficacia para obtener una resolución favorable al establecimiento de una zona de exclusión aérea. Con el fin de obtener la unanimidad entre los estados árabes, los saudíes hicieron dos concesiones. La intervención se limitaría solamente al establecimiento de una zona de exclusión aérea y en una segunda resolución se acordó la oposición unánime a la intervención de fuerzas terrestres occidentales.
¿Qué llevó a los saudíes a impulsar dichas resoluciones? ¿Alguien desde Estados Unidos telefoneó a alguien en Arabia Saudí para solicitar este movimiento? Creo que fue todo lo contrario. Fueron los saudíes los que trataron de influir en la posición estadounidense, en vez de al revés. Y funcionó. La balanza se inclinó.
Lo que querían, y obtuvieron, los saudíes, ha sido una maniobra maestra que distrajera la atención de aquello que los propios saudíes consideraban como algo prioritario, algo en lo que ya estaban trabajando – la represión de la revuelta árabe, en cuanto que esta afectando a Arabia Saudí en primer lugar, en segundo lugar a los países del golfo, y por último al mundo árabe en su conjunto.
Al igual que en 1968, este tipo de rebelión contra la autoridad crea extrañas divisiones en los países afectados, y crea alianzas inesperadas. Particularmente los llamamientos en pro de las intervenciones humanitarias provocan divisiones. El problema que tengo con las intervenciones humanitarias es que nunca estoy seguro de que sean humanitarias. Los defensores siempre señalan los casos en donde la intervención no se produjo, como en Ruanda. Pero nunca toman en consideración las ocasiones en que sí se produjo. Sí, a corto plazo, se puede evitar lo que de otro modo sería una masacre. Pero a la larga, ¿es realmente efectiva? Para evitar matanzas inminentes de Saddam Hussein, Estados Unidos invadió Irak. ¿Se ha masacrado a menos gente en los diez años transcurridos desde la ocupación? Parece que no.
Los defensores de la intervención humanitaria parecen tener un criterio cuantitativo. Si un gobierno mata a diez manifestantes, esto es “normal” o en todo caso sólo es algo digno de una declaración de condena. Si se mata a 10.000, esto ya es criminal, y requiere de una intervención humanitaria. ¿Cuántas personas tienen que morir antes de que lo normal se convierte en criminal? ¿100, 1000?
Ahora las potencias occidentales se están lanzando a una guerra en Libia cuyo resultado es incierto. Es probable que se convierta en una ciénaga. ¿Ha tenido la intervención éxito en distraer al mundo de la revuelta árabe en curso? Tal vez. No lo sabemos todavía. ¿Va a tener éxito en derrocar a Gadafi? Tal vez. No lo sabemos todavía. Si Gadafi se va, ¿que pasará después? Incluso los portavoces estadounidenses están preocupados ante la posibilidad de sea sustituido bien por alguno de sus viejos camaradas de armas, por al-Qaida, o por ambos.
La acción militar de Estados Unidos en Libia es un error, incluso desde el estrecho punto de vista de los Estados Unidos, e incluso desde el punto de vista humanitario. No va a terminar pronto. El presidente Obama ha explicado sus acciones de una manera complicada y sutil. Lo que ha dicho en esencia es que si el presidente de los Estados Unidos, tras una evaluación minuciosa de la situación, considera que la intervención sirve a los intereses de los Estados Unidos y del mundo, puede y debe llevarla a cabo. No pongo en duda que sea una decisión dura para él. Pero eso no es suficiente. Es una decisión terrible y ominosa, y en última instancia, contraproducente.
Mientras tanto, la mejor esperanza para todos es que la segunda ola de revueltas en el mundo árabe recupere bríos -quizás ahora una posibilidad muy remota- y se lleve por delante en primer lugar a los saudíes.
Fuente: Immanuel Wallerstein’s ZSpace Page
LMD

“Todos los pueblos del mundo
que han lidiado por la libertad
han exterminado al fin a sus tiranos .”
Simón Bolívar
Los insurgentes libios merecen la ayuda de todos los demócratas. El coronel Gadafi es indefendible. La coalición internacional que lo ataca carece de credibilidad. No se construye una democracia con bombas extranjeras. Por ser en parte contradictorias, estas cuatro evidencias nutren cierto malestar, en particular en el seno de las izquierdas, con respecto a la operación Amanecer de la Odisea comenzada el pasado 19 de marzo.
La insurrección de las sociedades árabes constituye el mayor acontecimiento político internacional desde el derrumbe, en Europa, del socialismo autoritario de Estado en 1989. La caída del muro del Miedo en las autocracias árabes es el equivalente contemporáneo de la caída del muro de Berlín. Un auténtico terremoto mundial. Por producirse en el área de mayores reservas de hidrocarburos del planeta, y en el epicentro del “foco perturbador” del mundo (ese “arco de todas las crisis” que va de Pakistán al Sahara Occidental, pasando por Irán, Afganistán, Irak, Líbano, Palestina, Somalia, Sudán, Darfur y Sahel), su onda de expansión modifica toda la geopolítica internacional.
Algo se rompió para siempre en el mundo árabe el pasado 14 de enero. Ese día, manifestantes tunecinos que desde hacía semanas reclamaban en las plazas libertad y democracia, consiguieron derrocar al déspota Ben Alí. Comenzaba el deshielo de las viejas tiranías árabes. Un mes después, en Egipto, corazón de la vida política árabe, un poderoso movimiento de protesta social expulsaba a su vez del poder al general Mubarak. Entonces, como si de repente descubriesen que los regímenes autoritarios, desde Marruecos hasta Bahréin, fuesen colosos con pies de arena, decenas de miles de ciudadanos árabes se lanzaron a las plazas gritando su hartazgo infinito de los ajustes sociales y de las dictaduras (1).
La fuerza espóntanea de estos vientos de libertad sorprendió a todas las cancillerías del mundo. Cuando comenzaron a soplar sobre las dictaduras aliadas de Occidente (en Túnez, Egipto, Marruecos, Jordania, Arabia Saudí, Bahréin, Irak, Yemen), las grandes capitales occidentales, empezando por Washington, Londres y París, se sumieron en un prudente mutismo, o alternaron declaraciones que revelaban su profundo malestar ante el riesgo de ver desaparecer a sus “amigos dictadores” (2).
Mucho más sorprendente fue, durante esta primera fase (de mediados de diciembre a mediados de febrero), el silencio de los gobiernos progresistas de América Latina, considerados por toda una parte de la izquierda internacional como su principal referente contemporáneo. Sorpresa tanto más grande puesto que estos Gobiernos tienen mucho en común con el movimiento insurreccional árabe: habían llegado al poder mediante las urnas, aupados por poderosos movimientos sociales (en Venezuela, Brasil, Uruguay y Paraguay) que, en varios países (Ecuador, Bolivia, Argentina), después de haber resistido a dictaduras militares, también habían derrocado pacíficamente a gobernantes corruptos.
Inmediata debía de haber sido allí la solidaridad con las insurrecciones árabes, réplicas de sus propios alzamientos cívicos. No lo fue. Y eso que el carácter izquierdista del movimiento no ofrecía dudas. El conocido intelectual egipcio Samir Amin lo describe así: “Las fuerzas principales en movimiento durante los meses de enero y de febrero eran de izquierdas. Demostraron que tenían una resonancia popular gigantesca pues llegaron a movilizar a ¡más de quince millones de manifestantes en todo Egipto! Los jóvenes, los comunistas, fragmentos de las clases medias democráticas constituyeron la columna vertebral de ese movimiento” (3).
A pesar de ello, hubo que esperar al 14 de febrero -o sea tres días después de la caída del odiado Mubarak y un día antes del comienzo de la insurrección popular en Libia- para que, por fin, un líder latinoamericano calificase la rebelión árabe de “revolucionaria” en una declaración que explicaba con lucidez: “Los pueblos no desafían la represión y la muerte, ni permanecen noches enteras protestando con energía, por cuestiones simplemente formales. Lo hacen cuando sus derechos legales y materiales son sacrificados sin piedad a las exigencias insaciables de políticos corruptos y de los círculos nacionales e internacionales que saquean el país” (4).
Pero cuando, naturalmente, esa rebelión se extendió a los Estados autoritarios del mal llamado “socialismo árabe” (Argelia, Libia, Siria), cayó de nuevo un pesado mutismo en las capitales del progresismo latinoamericano. Políticamente podía aún interpretarse de dos maneras: simple prolongación del prudente silencio que hasta entonces, globalmente, habían observado esas cancillerías con respecto a acontecimientos muy alejados de sus principales centros de interés; o expresión de un malestar político frente al riesgo de perder, en su pulso con el imperialismo, a aliados estratégicos…
Ante el peligro de que triunfase esta segunda opción, varios intelectuales relevantes (5) avisaron de inmediato que ello significaría algo impensable para Gobiernos seguidores del mensaje universal del bolivarianismo. Porque sería afirmar que una relación estratégica entre Estados es más importante que la solidaridad con los pueblos en lucha. Lo cual conduciría, más tarde o más temprano, a cerrar los ojos ante cualquier eventual atrocidad contra los derechos humanos (6). Y en este caso el ideal solidario de la revolución latinoamericana naufragaría en el helado océano de la Realpolitik.
En el tablero de la política internacional, la Realpolitik (definida por Bismarck, el “canciller de hierro” prusiano, en 1862) considera que los países se reducen a sus Estados. Jamás toma en cuenta a sus sociedades. Según ella, los Estados se mueven sólo en función de sus fríos intereses y de sus alianzas estratégicas (cuya finalidad esencial es la preservación del Estado, no la protección de la sociedad). Desde la paz de Westfalia en 1648, la doctrina geopolítica establece que la soberanía de los Estados es intangible en virtud del principio de no-injerencia, y que un Gobierno, sea cual sea el modo en que llegó al poder, tiene total libertad de hacer lo que quiera en sus asuntos internos.
Semejante idea de la soberanía -que sigue siendo dominante- ha visto erosionada su legitimidad desde el final de la Guerra Fría en 1989. Y ello en nombre de los derechos de los ciudadanos, y de una concepción más ética de las relaciones internacionales. Las dictaduras, cuyo número se reduce de año en año, van resultando cada vez más ilegítimas en criterios del derecho internacional. Y moralmente inaceptables porque, entre otros graves abusos, desposeen a las personas de sus atributos de ciudadano.
Basado en este razonamiento, se desarrolló en los años 1990, el concepto de derecho de injerencia o deber de asistencia que condujo, pese a aceptables pretextos de fachada, a desastres político-humanitarios de gran envergadura en Kosovo, Somalia, Bosnia… Y finalmente, bajo la conducción de los neoconservadores estadounidenes, al desastre total de la guerra de Irak (7).
Pero tan trágicos fracasos no han interrumpido la idea de que un mundo más civilizado debe ir abandonando una concepción de la soberanía interna establecida hace casi cuatro siglos en nombre de la cual poderes no elegidos democráticamente han cometido (y cometen) incontables atrocidades contra sus propios pueblos.
En 2006, las Naciones Unidas, en su Resolución 1674, han hecho de la protección de los civiles, incluso contra su propio Gobierno cuando éste usa armas de guerra para reprimir manifestaciones pacíficas, una cuestión fundamental. Que modifica, por primera vez desde el Tratado de Westfalia, -en materia de derecho internacional- la concepción misma de la soberanía interna y del principio de no-injerencia. La Corte Penal Internacional (CPI), creada en 2002, va en idéntico sentido.
Y en ese mismo espíritu, muchos líderes latinoamericanos denunciaron con justa razón la pasividad o la complicidad de grandes potencias democráticas ante los graves crímenes cometidos contra la población civil, entre 1970 y 1990, por las dictaduras militares en Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y tantos otros países mártires de Centro y Suramérica.
Por eso sorprendió que, cuando en Libia, a partir del 15 de febrero, empezaron las protestas sociales pacíficas, inmediatamente reprimidas por las fuerzas del coronel Gadafi con desmedida violencia (233 muertos en los primeros días) (8), ningún mensaje de solidaridad con los civiles reprimidos llegase de América Latina. Ni tampoco al estallar, el 20 de febrero, el “Tripolitazo“: cuando unos 40.000 manifestantes denunciaron la carestía de la vida, la degradación de los servicios públicos, las privatizaciones impuestas por el FMI, y la ausencia de libertades.
Igual que durante el “Caracazo” del 27 de febrero de 1989 en Venezuela, esa insurrección tripolitana, retransmitida por decenas de testigos oculares, se extendió como reguero de pólvora por toda la capital, se multiplicaron las barricadas, ardió la sede del Gobierno, las comisarías fueron incendiadas, los locales de la televisión oficial saqueados, el aeropuerto ocupado y el palacio presidencial asediado. El régimen libio empezó a tambalearse.
En semejantes circunstancias, cualquier otro dirigente razonable hubiese entendido que la hora de negociar y de abandonar el poder había llegado (9). No así el coronel Gadafi. A riesgo de sumir a su país en una guerra civil, el “Guía”, en el poder desde hace 42 años, explicó que los manifestantes eran “jóvenes a los que Al Qaeda había drogado echándoles píldoras alucinógenas en el Nescafé“… (10). Y ordenó a las Fuerzas Armadas reprimir las protestas a cañonazos y con fuerza extrema. El canal Al Jazeera mostró los aviones militares ametrallando a los manifestantes civiles (11).
En Bengasi, para defenderse contra la brutalidad de la represión, un grupo de protestatarios asaltó un arsenal de la guarnición local y se apoderó de miles de armas ligeras. Varios destacamentos militares, enviados por Gadafi para sofocar en sangre la protesta, se sumaron, con tanques y pertrechos, a la rebelión. En condiciones muy desfavorables para los insurrectos, empezaba la guerra civil. Un conflicto impuesto por Gadafi contra un pueblo que estaba pidiendo pacíficamente el cambio.
Hasta ese momento, las capitales de la América Latina progresista siguen silenciosas. Ni una palabra de solidaridad, ni tan siquiera de compasión con los rebeldes civiles que luchan y mueren por la libertad.
Hasta que, el 21 de febrero, en un intento de alejar cualquier acusación contra ella, la diplomacia británica -cuya responsabilidad es central en la rehabilitación del coronel Gadafi a partir de 2004 en la escena internacional- por la voz del ministro de Exteriores William Hague, anuncia que el líder libio “podría haber huido de su país y estar dirigiéndose a Venezuela” (12).
Es falso. Y Caracas lo desmiente rotundamente. Pero los medios de comunicación internacionales muerden el cebo, y ponen de inmediato los focos sobre la conexión que el Foreign Office ha sugerido. Minimizando los ostentosos recibimientos del dictador libio en Roma, Londres, París o Madrid, la prensa mundial insiste en las relaciones del “Guía” con Caracas. El propio Gadafi cae en la celada y también menciona a Venezuela en su primer discurso desde el comienzo de las protestas. Lo hace para negar su huida a ese país, pero ello da pie a nuevas especulaciones sobre el “eje Trípoli-Caracas“. Gadafi añade: “Los manifestantes son ratas, drogados, un complot de extranjeros, de norteamericanos, de Al Qaeda y de locos” (13).
Esta perezosa jácara del “complot norteamericano” es retomada como argumento por varios dirigentes progresistas suramericanos – Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, entre otros – , para expresar ahora, cada uno a su modo, una clara solidaridad con el dictador libio (14) bajo los sufridos pretextos de que la “situación es confusa“, que los “medios de comunicación mienten” y que “nadie sabe quiénes son los rebeldes“.
Ni una frase de compunción hacia un pueblo sublevado contra un tirano militar que manda disparar contra sus propios ciudadanos. Ninguna alusión tampoco a la famosa sentencia del Libertador Simón Bolívar: “Maldito sea el soldado que vuelve las armas contra su pueblo“, doctrina fundamental del bolivarianismo.
La inmensidad del error político sobrecoge. Una vez más, unos gobiernos progresistas conceden prioridad, en materia de relaciones internacionales, a cínicas consideraciones estratégicas que se hallan en perfecta contradicción con su propia naturaleza política. ¿Les conducirá ese razonamiento a expresar también su apoyo a otro infrecuentable tiranillo local, Bachar El Asad, presidente de Siria, un país que vive bajo estado de alarma desde 1962 y cuyas fuerzas de represión tampoco han dudado en disparar con fuego real contra pacíficos manifestantes desarmados?
En lo que respecta a Libia, la única iniciativa latinoamericana positiva, fue la del presidente de Venezuela Hugo Chávez quien propuso, el 1 de marzo, el envío a Trípoli de una Comisión internacional de mediación constituida por representantes de países del Sur y del Norte para tratar de poner fin a las hostilidades y negociar un acuerdo político entre las partes. Rechazada por Seif el Islam, el hijo del “Guía”, pero aceptada por Gadafi, esta importante tentativa de mediación será torpemente descartada por Washington, París, Londres y los propios insurgentes libios.
A partir de ahí, las cancillerías progresistas suramericanas van a insistir en su apoyo a un perfecto iluminado. Hace, en efecto, decenios que Muamar el Gadafi dejó de ser aquel capitán revolucionario que, en 1969, derrocó a la monarquía, expulsó de su país las bases militares estadounidenses y proclamó una singular “República árabe y socialista”.
Desde el final de los años 1970, su errática trayectoria y sus delirios ideológicos (véase su disparatado Libro Verde) lo han convertido en un dictador imprevisible, tornadizo y jactancioso. Semejante a aquellos tiranos locos que América Latina conoció en el siglo XIX con el nombre de “caudillos bárbaros” (15). Ejemplos de sus trastornos: la expedición militar de 3.000 hombres que lanzó, en 1978, en auxilio del sanguinario Idi Amín Dadá, otro demente presidente de Uganda… O su afición a un juego erótico con chicas menores llamado “bunga bunga” que le enseñó a su socio italiano Silvio Berlusconi… (16).
Gadafi jamás se ha sometido a ninguna elección. En torno a su imagen ha establecido un culto de la personalidad que linda con el endiosamiento. En la “masocracia” (Jamahiriya) libia no existe ningún partido político, sólo hay “comités revolucionarios”. Habiéndose autoproclamado “Guía” vitalicio de su país, el dictador se considera por encima de las leyes. En cambio, el vínculo familiar es, según él, fuente de Derecho. Basado en ello, por antojo, nombró a sus hijos para los puestos de mayor responsabilidad del Estado y los de mayor rentabilidad en los negocios.
Tras la (ilegal) invasión de Irak en 2003, temiendo ser el siguiente de la lista, Gadafi se arrodilló ante Washington, firmó acuerdos con la Administración de Bush, erradicó sus armas de destrucción masiva e indemnizó a las víctimas de sus atentados terroristas. Para complacer a los “neocons” estadounidenses se erigió en un perseguidor de Osama Ben Laden y de la red Al Qaeda. Estableció también acuerdos con la Unión Europea para convertirse en cancerbero retribuido de los emigrantes africanos. Pidió ingresar en el FMI (17), creó zonas especiales de libre comercio, cedió los yacimientos de hidrocarburos a las grandes transnacionales occidentales y eliminó los subsidios a los productos alimenticios de primera necesidad. Inició el proceso de privatización de la economía, lo que provocó un importante aumento del desempleo y agravó las desigualdades.
E l “Guía” protestó contra el derrocamiento del dictador tunecino Ben Alí a quien consideraba como “el mejor gobernante de la historia de Túnez”. En materia de inhumanidad, sus fechorías son incontables. Desde su apoyo a conocidas organizaciones terroristas hasta su demostrada participación en atentados contra aviones civiles, pasando por su encarnizamiento contra cinco inocentes enfermeras búlgaras torturadas durante años en prisión, o el fusilamiento sin juicio, en la siniestra cárcel Abú Salim de Trípoli, en 1996, de un millar de prisioneros originarios de Bengasi (18).
La actual revuelta empezó precisamente en esa ciudad cuando, el 15 de febrero, las familias de estos fusilados, animadas por las protestas en los países árabes, se echaron a la calle para exigir pacíficamente la liberación del abogado Fathy Terbil quien, desde hace quince años, defiende el derecho a recuperar los cuerpos de sus parientes ejecutados (19). Las imágenes mostrando la brutalidad de la represión de esta manifestación – difundidas por las redes sociales y el canal Al Jazeera – escandalizaron a la población. Al día siguiente, las protestas se habían ampliado masivamente y extendido a otras ciudades. Sólo en Bengasi, 35 personas fueron asesinadas por la policía y las milicias gadafistas (20).
Tan alto grado de ensañamiento contra la población civil (21) hizo legítimamente temer, a mediados de marzo, cuando las huestes gadafistas empezaron a cercar Bengasi, que se cometiese un baño de sangre. En un discurso dirigido a “las ratas” de esa ciudad, el “Guía” dejó muy claras sus intenciones: “Llegamos esta noche. Empezad a prepararos. Os iremos a sacar del fondo de vuestros armarios. No habrá piedad” (22).
En ayuda de los asediados libios, que reclamaban a gritos ayuda internacional (23), deberían haber acudido en primer lugar los pueblos recientemente liberados de Túnez y Egipto. Era su responsabilidad principal. Pero lamentablemente los Gobiernos de estos dos países no supieron estar a la altura de las circunstancias históricas.
En ese contexto de urgencia, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó, el 17 de marzo, la resolución 1973 que establece un régimen de exclusión aérea en Libia con el fin de proteger a la población civil y hacer cesar las hostilidades (24). La Liga Árabe había dado su acuerdo preliminar. Y, cosa excepcional, la resolución fue presentada por un Estado árabe: el Líbano (además de Francia y Reino Unido). Ni China, ni Rusia, que disponen de derecho de veto, se opusieron. Brasil y la India tampoco votaron en contra. Varios países africanos se pronunciaron a favor: Sudáfrica (la patria de Mandela), Nigeria y Gabón. Ningún Estado se opuso.
Se puede estar en contra de la estructura actual de Naciones Unidas, o estimar que su funcionamiento deja mucho que desear. O que las potencias occidentales dominan esa organización. Son críticas aceptables. Pero, por ahora, la ONU constituye la única fuente de derecho internacional. En ese sentido, y contrariamente a las guerras de Kosovo o de Irak que nunca tuvieron el aval de la ONU, la intervención actual en Libia es legal, según el derecho internacional; legítima, según los principios de la solidaridad entre demócratas; y deseable, para la fraternidad internacionalista que une a los pueblos en lucha por su libertad.
Se podría añadir que potencias musulmanas reticentes en un primer momento como Turquía han acabado por participar en la operación.
Se podría recordar también que si Gadafi, como era su intención, hubiese anegado en sangre la insurrección popular, habría enviado una señal de vía libre a los demás tiranos de la región. Alentándolos de ese modo a aplastar ellos también, sin miramientos, las protestas locales. Basta con observar que, en cuanto las tropas de Gadafi se aproximaron a sangre y fuego en medio de la pasividad internacional a Bengasi, los regímenes de Bahréin y de Yemen no dudaron ya en disparar con fuego real contra los manifestantes pacíficos. No lo habían hecho hasta entonces. Pero apostaron a su vez por el inmovilismo internacional.
La Unión Europea, en particular, tiene una responsabilidad específica en este asunto. No sólo militar. Es menester pensar en la próxima etapa de consolidación de las nuevas democracias que van a ir surgiendo en esta región tan vecina. Apoyar la “primavera árabe” supone asimismo el lanzamiento de un verdadero “Plan Marshall”, o sea, una ayuda económica masiva “semejante a la que se ofreció a Europa del Este después de la caída del muro de Berlín” (25).
¿Significa todo esto que la operación Amanecer de la Odisea no plantea problemas? En absoluto. En primer lugar, porque los Estados u Organizaciones que la capitanean (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, OTAN) son los “sospechosos habituales” implicados en múltiples aventuras guerreras sin la mínima cobertura legal, legítima o humanitaria. Aunque esta vez los objetivos de solidaridad democrática parecen más evidentes que los nexos con la seguridad nacional de Estados Unidos, cabe preguntarse ¿desde cuándo les ha importado a estas potencias la democracia en Libia? Por ello carecen de credibilidad.
Segundo: existen otras injusticias en esta misma región -el sufrimiento palestino, la intervención militar saudí en Bahréin contra la indefensa mayoría chií, la desproporcionada brutalidad de los Gobiernos de Yemen y de Siria…- ante las cuales las mismas potencias que atacan a Gadafi hacen la vista gorda dando prueba de una doble moral.
Tercero: el objetivo debe ser el que fija la resolución 1973, y sólo ése: ni invasión terrestre, ni víctimas civiles. La ONU no ha dado licencia para derrocar a Gadafi, aunque bien parece que ese sea el objetivo final (e ilegal) de la operación. En ningún caso esta intervención debe servir de precedente para otras aventuras guerreras contra Estados situados en el punto de mira de las potencias occidentales dominantes.
Cuarto: la historia enseña (y el caso de Afganistán lo demuestra) que es más fácil entrar en una guerra que salir de ella. Y quinto: el olor a petróleo de toda esta operación apesta.
Los pueblos árabes están sin duda sopesando lo justo y lo injusto de la actual intervención militar en Libia. En su gran mayoría apoyan a los insurgentes (aunque se siga sin saber bien quiénes son y aunque se sospeche que varios elementos indeseables figuran en el actual Consejo Nacional de Transición). Por el momento, hasta finales de marzo, en ninguna capital árabe se han producido manifestaciones de rechazo a la operación. Al contrario, como estimuladas por ella, nuevas protestas contra las autocracias se intensificaron en Marruecos, Yemen, Bahréin… Y sobre todo en Siria.
Obtenida la zona de exclusión aérea y a salvo ya la población civil de Bengasi, las dos principales exigencias de la Resolución 1973 estaban cumplidas a finales de marzo. Aunque otras demandas no lo estaban aún (el cese el fuego por parte de las fuerzas gadafistas, y la garantía por éstas de acceso seguro a la ayuda humanitaria internacional), a partir de ese momento los bombardeos debieron cesar. Tanto más cuanto la OTAN, que no ha recibido mandato internacional para ello, ha asumido el 31 de marzo el liderazgo militar de la ofensiva. La Resolución tampoco autoriza a armar, entrenar y dirigir militarmente a los rebeldes. Porque ello supone un mínimo de fuerzas extranjeras (“comandos especiales”) presentes en el suelo libio, lo cual está explícitamente excluido por la resolución 1973 del Consejo de Seguridad.
Es urgente que los miembros de ese Consejo de la ONU vuelvan ahora a consultarse; que se tenga en cuenta la posición de China, Rusia, la India y Brasil para imponer un alto el fuego inmediato y buscar una salida no militar al drama libio.
Una solución que tome en cuenta también la iniciativa de la Unión Africana, garantice la integridad territorial de Libia, impida toda invasión terrestre de fuerzas extranjeras, preserve las riquezas del subsuelo contra la rapacidad de algunas potencias foráneas, ponga fin a la tiranía, y reafirme la aspiración a la libertad y a la democracia de los ciudadanos.
En Libia, sólo una salida política negociada por todas las partes será justa.
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(1) Léase Ignacio Ramonet, “Cinco causas de la insurrección árabe”, Le Monde diplomatique en español, marzo de 2011.
(2) Léase Ignacio Ramonet, “Túnez, Egipto, Marruecos, esas dictaduras amigas”, www.monde-diplomatique.es/
(3) Christophe Ventura, “Entrevista con Samir Amin”, Mémoire des luttes, París, 29 de marzo de 2011.
(4) Fidel Castro, “La Rebelión Revolucionaria en Egipto”, Granma, La Habana, 14 de febrero de 2011.
(5) Léase, por ejemplo, Santiago Alba y Alma Allende, “Del mundo árabe a América Latina”, Rebelión, 24 de febrero de 2011; y Atilio Borón, “No abandonar a los pueblos árabes”, Página 12, Buenos Aires, 7 de marzo de 2011.
(6) Error que ya cometió dos veces la revolución cubana cuando apoyó la intervención militar del Pacto de Varsovia en Praga para aplastar la insurrección popular checoslovaca en agosto de 1968, y cuando aprobó la invasión de Afganistán por la Unión Soviética en diciembre de 1979.
(7) Léase Ignacio Ramonet, Irak, historia de un desastre, Debate, Madrid, 2005.
(8) Agencia Reuters, 21 de febrero de 2011. (9) En América Latina, ante protestas populares de gran envergadura, varios presidentes (elegidos democráticamente) se resignaron a renunciar a su cargo. Tres de ellos en Ecuador: Abdalá Bucarán, “por incapacidad mental”, en 1997; Jamil Mahuad, en 2000; y Lucio Gutiérrez, en 2002. Dos en Bolivia: Gonzalo Sánchez de Lozada, en 2003; y Carlos Mesa, en 2005. Uno en Perú, Alberto Fujimori, en 2000. Y otro en Argentina, Fernando de la Rúa, en 2001.
(10) El País, Madrid, 24 de marzo de 2011. (11) The Guardian, Londres, 21 de febrero de 2011.
(12) Agencia AFP, 21 de febrero de 2011. (13) www.rue89.com/2011/02/22/kadhafi-je-suis-a-tripoli-pas-au-venezuela-191416
(14) El más antiimperialista de los líderes árabes, Hassan Nasrallah, secretario general del Hezbolá libanés, ha declarado que es “irracional” decir que las revoluciones árabes, y singularmente la libia (que cuenta también con el apoyo de Irán), fueron preparadas en cocinas estadounidenses. Discurso del Hassan Nasrallah, 19 de marzo de 2011. http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=&inicio=0
(15) Alcides Arguedas, Los Caudillos bárbaros, editorial Vda L. Tasso, Barcelona, 1929. Léase también Max Daireaux, Melgarejo, Editorial Andina, Buenos Aires, 1966.
(16) Cf. Quentin Girard, “Toi vouloir faire bunga-bunga?”, Slate, París, 12 de noviembre de 2010. http://www.slate.fr/story/30061/bunga-bunga-berlusconi
(17) Léase “Le Rapport du FMI qui félicite la Libye”, in Mémoire des luttes, París, 11 de marzo de 2011. http://www.medelu.org/spip.php?article761
(18) Léase, Brian May, “Informe sobre Libia”, Amnistía Internacional, Londres, 27 de mayo de 2010. http://www.amnesty.be/doc/communiques-et-publications/Les-rapports-annuels/Le-rapport-annuel-2010/Moyen-Orient-et-Afrique-du-nord,2038/article/libye-16281
(19) Cf. Evan Hill, “The day the Katiba fell”, Al Jazeera English, 2 de marzo de 2011. http://english.aljazeera.net/indepth/spotlight/libya/2011/03/20113175840189620.html
(20) Ibid.
(21) Estos y otros crímenes han conducido al fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, el argentino Luis Moreno Ocampo, a abrir una investigación contra Muamar el Gadafi, acusado de “crímenes contra la humanidad” por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
(22) Agencia AFP, 17 de marzo de 2011.
(23) Léase Khaled Al-Dakhil, “Pourquoi tant d’hésitations?”, Al-Hayat, Londres (reproducido por Courrier Internacional, París, 17 de marzo de 2011).
(24) http://www.un.org/spanish/docs/sc/
(25) Nouriel Roubini, “Un plan Marshall pour le printemps arabe”, Les Échos, París, 21 de marzo de 2011.
http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=e684c57b-e238-480d-b7f7-bcea31a481b9

Belén Rodríguez Adeje, 2 abr (EFE).- El desastre en la central nuclear de Fukushima, en Japón, causará la revolución de las energías renovables en los países europeos, encabezada por Alemania, ha asegurado el presidente de la Asociación Europea de Energías Renovables, Wolfang Palz.
"Antes de Chernobil nadie quería saber de las energías renovables y ahora, después de Fukushima, el desarrollo de las renovables va a despegar", afirmó Palz en una entrevista a Efe.
El responsable de esta asociación europea que promueve la sustitución de la energía nuclear y de los combustibles fósiles por las fuentes renovables aseguró que los gobiernos tienen que aprender de los errores y apostar por energías limpias como la solar, hidráulica y eólica.
Los estados europeos "deben y tienen que hacer algo ya, es hora de que por fin actúen", opinó Palz, quien informó que en Alemania se está viviendo una revolución social y política impulsada tras lo sucedido en Japón.
Asimismo, auguró que en dos años la energía fotovoltaica será más barata que la nuclear y el gas natural.
"En los cuatro últimos años ha pasado de costar tres euros el vatio a un euro que vale a día de hoy", justificó.
Detalló que la verdadera revolución en los precios se vivió en 2009-2010, cuando los costes de la energía solar bajaron un 60 por ciento en el mercado global.
Según un estudio hecho por una empresa de energía en California al que hizo referencia, la fotovoltaica bajará un 10 por ciento durante los próximos dos años.
Palz criticó a Francia, donde el 80 por ciento de su energía proviene de la nuclear; lamentó que España no aproveche su potencial de sol y alabó a Alemania, país que pretende ser cien por cien renovable en cuarenta años.
A su juicio, España no explota sus horas de sol no por motivos económicos o de recursos sino por "una cuestión de política nacional".
El pasado año, este país invirtió cero euros en renovables, mientras que Alemania instaló 7.400 megavatios, Italia 4.000, Japón 1.000 y Francia y Estados Unidos 800.
"El gobierno español ha paralizado todo, es un desastre", afirmó Palz, quien hizo hincapié en poner como modelo a Alemania, donde, pese a tener un gobierno conservador liderado por Angela Merkel, han considerado "vital" la apuesta por las renovables.
No obstante, el presidente de la Asociación Europea de Energías Renovables destacó que España es líder en lo referente a la solar, con 4.000 megavatios instalados de los 17.000 que hay en el mundo.
Palz añadió que el 33 por ciento de la energía española es hidráulica y eólica.
Puso como ejemplo el caso de Tenerife, isla donde hay 18 megavatios de energía solar que se corresponden con el 80 por ciento del total que existen en Canarias.
Aunque España supera hoy en día a Alemania gracias a sus horas de sol, el país germano tiene la intención de seguir potenciando este sector y mejorar incluso la normativa europea.
El pasado año el Consejo y Parlamento europeo acordaron reducir las emisiones de CO2 un 75 por ciento, para ello, todos los países de la Unión Europea se verán obligados a incrementar las energías renovables en 9 años hasta que éstas supongan el 20 por ciento del total de su energía. EFE brr/jmc
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