Archivo para febrero 2011
Guerra de clases en Wisconsin, USA…
| Jeffrey Sommers · · · · · |
| 27/02/11 |
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Presentamos al gobernador Scott Walker. Al mes de haber asumido el cargo ya estaba dispuesto a establecerse como el nuevo sheriff en la ciudad, repitiendo en el Estado de Wisconsin, las fórmulas de la presidencia de Ronald Reagan. Siguiendo el guión a la letra, Scott Walker emuló a Reagan en su primer ataque, enfrentándose a los trabajadores. Pero el momento cumbre de Walker (al quebrar la resistencia del sindicato de controladores de tránsito aéreo) ha demostrado haber sido un exceso. Walker, quien se presenta como un personaje sacado de un reparto de Frank Capra, se encontró con que las recetas de Reagan producen resultados diferentes en la actualidad. Después de 30 años de declive económico, los trabajadores de los Estados Unidos reconocen la quiebra de estas políticas, y se están defendiendo. Todos hemos visto las cifras. Mientras que la economía estadounidense ha crecido en los últimos tres decenios, la mano de obra ha sido golpeada en la barbilla. Al mismo tiempo, los gerentes de corporaciones y los de los sectores FIRE han visto crecer sus ingresos por múltiplos, a menudo subsidiados por los contribuyentes, aun cuando sus acciones irresponsables dejaron un caos económico a su paso. Todo el tiempo, los trabajadores han sido sermoneado sobre cómo son los responsables de la crisis económica del país y cómo los ricos deben seguir capturando más y más rentas para que la economía prospere. Incluso si no les gusta, les dicen a los trabajadores, invocando a Margaret Thatcher, “no hay alternativa.” La semana pasada, sin embargo, los trabajadores públicos sorprendieron a todos, incluso a sí mismos y a sus dirigentes sindicales al tomar la iniciativa en estas manifestaciones y obligar al liderazgo del sindicato de maestros a seguirles. El pasado martes, los maestros de la capital anunciaron su intención de salir a la calle y llevar a sus estudiantes consigo. En Milwaukee, la ciudad más grande de Wisconsin, los profesores desafiaron las invocaciones de los administradores de escuelas y sus propios sindicatos de permanecer en el trabajo. El miércoles pasado marcharon en Madison, en tal número que su dirigencia sindical se vio obligada a unírseles. Así, 35 distritos escolares tuvieron que cerrar, a medida que miles de maestros y otros trabajadores del sector público caminaban hacia el centro de la ciudad. Francamente, la mayoría de las protestas de las últimas décadas, si bien organizadas por personas bien intencionadas, han sido muy aburridas. Salimos a la calle por causas buenas, sí, pero prefiriendo estar en otro lugar; y hemos puesto en duda la eficacia de todo el ejercicio, por lo general secretamente, pero a veces abiertamente. Esta vez es diferente. Para los veteranos de las protestas en las últimas décadas, esta vez había un ambiente totalmente diferente. La escena ha sido, al mismo tiempo, creativa, de buen humor, alegre y pacífica, pero también, enojada. Este movimiento no tuvo portavoces: la gente se organizó, tomó decisiones sobre el terreno, y actuó consecuentemente, y sus acciones e instintos dieron resultado, si vemos los acontecimientos posteriores. El alcance del movimiento es amplio. A los estudiantes y profesores y otros empleados públicos se les se unieron bomberos y policías, cuyos derechos de negociación colectiva no están bajo amenaza inmediata y que, por lo tanto, se hicieron presentes en demostración de una notable solidaridad. Juntos, han adoptado una nueva alianza y han puesto de lado una historia de antagonismo que data de los años 1960. En este nuevo mundo, los policías ofrecen comida y café a manifestantes estudiantiles sentados en el suelo de la rotonda del Capitolio. Los bomberos, que llegan vestidos con sus trajes oscurecidos por el hollín o en faldas escocesas, tocan sus gaitas en apoyo a sus hermanos empleados públicos y estudiantes. Envolverse en la bandera -¿quien más puede hacerlo sin verse cínico o tonto?- los bomberos han devuelto este poderoso símbolo a la clase obrera organizada. Ya el sábado, el número de manifestantes se había incrementado a más de 60.000, mientras que los adherentes del Tea Party del gobernador pudieron reunir apenas unos cuantos miles. Esto a pesar de contar con el apoyo de financeros multimillonarios como los hermanos Koch que crearon gigantescas páginas web, como “Stand for Walker”, implorando a los wisconsineses a salir a las calles para apoyar al gobernador. Pero, a pesar de toda esta buena energía y del éxito obtenido, no todo está bien. Los trabajadores están seriamente divididos. La derecha política ha hecho grandes inversiones para poner a los empleados del sector privado en contra de sus contrapartes del sector público. Y lo han logrado. Después de tres décadas de guerra contra los sindicatos del sector privado, sólo el 7% de los trabajadores no públicos están protegidos. Como era de esperar, esto se ha traducido en una erosión casi completa de los programas de salud, anteriormente en manos y planes de pensiones de los que alguna vez disfrutaron. Y como resultado, los trabajadores del sector privado estadounidense se han visto forzados a aceptar horarios de trabajo al estilo japonés. Sus planes de salud les brindan atención de calidad inferior, a menudo teniendo que navegar por soporíferas burocracias, sólo para que les digan “cobertura denegada”. Sus empleadores ya no pagan las pensiones. La mayoría está por su propia cuenta a la hora de la jubilación. O si tienen suerte, pueden tener un empleador generoso que aporta la mitad hacia un plan 401k [sistema de ahorro para la jubilación. N. de la R.] que sólo alimenta a los operadores de Wall Street, mientras que nunca obtiene rendimiento suficiente para financiar su jubilación. En resumen, es otra vez la temporada de caza. Brevemente, en 2008, esta frustración se dirigió contra los republicanos. Sin embargo, los demócratas no sacaron ningún beneficio tangible para los trabajadores desde que asumieron el poder y, ahora, la derecha ha sabido desviar la ira de la clase trabajadora, de Wall Street hacia los profesores y los empleados públicos. Hábilmente ejecutada, la táctica ha llevado a los trabajadores del sector privado sin beneficios a culpar a todo aquel que sí tiene beneficios como la causa de su privación. En lugar de ver las ganancias que ofrecen los sindicatos, los trabajadores del sector privado se han tragado la noción de que estos beneficios, de alguna manera, fueron obtenidos a costa suya – al mismo tiempo que hacen caso omiso del engorde que continúa sin disminuir en Wall Street. La nueva guerra de clases, como de hecho es percibido este conflicto, no es entre los trabajadores y el capital, sino entre los trabajadores del sector público y los del sector privado, éstos últimos azuzados por multimillonarios derechistas como los hermanos Koch. Uno puede incluso imaginarse al señor Burns, de Los Simpsons, tramando algo así, en su caricaturesca representación del capital; pero esto es la vida real, y pocos parecen reconocer la ironía.
El feriado del lunes fue quizás la última de las grandes protestas de esta semana, ya que, cuando convocan a decenas de miles de personas, no son sostenibles. Los trabajadores públicos están bajo la presión de sus empleadores y los sindicatos de maestros, para regresar a trabajar. Si el Gobernador Walker se niega a transigir, la única arma que queda en el arsenal de los trabajadores es una huelga general y no se sabe si existe suficiente decisión para poner en marcha una. Este movimiento se inició por las acciones de Scott Walker y probablemente terminará por ellas. El siguiente paso hacia una huelga general dependerá de sus decisiones en los próximos días y si va en busca de un compromiso o de inflamar aún más a los trabajadores, al atacar su derecho democrático a organizarse
Walker, hijo de un predicador, siempre ha sido ciego a las sombras de gris. Sus acciones pasadas sugieren un camino fundamentalista por delante.
Jeffrey Sommers es codirector del Baltic Research Group en el ISLET y profesor visitante en la Stockhol School of Economics de Riga. Traducción para www.sinpermiso.info: Antonio Zighelboim |
Arabia Saudita, el factor clave
conmoción y pavorfue una descripción apropiada. Los dóciles, supinos, incorregibles y serviles árabes del orientalismo se han transformado en luchadores por la libertad y la dignidad, papel que los occidentales hemos asumido siempre que nos pertenece en exclusiva en el mundo. Uno tras otro, nuestros sátrapas están cayendo, y los pueblos a quienes les pagábamos por controlar escriben su propia historia: nuestro derecho a meternos en sus asuntos (el cual, por supuesto, seguiremos ejerciendo) ha sido disminuido para siempre.
Las placas tectónicas siguen desplazándose, con resultados trágicos, valientes e incluso humorísticos, en el sentido negro del término. Incontables potentados árabes habían proclamado siempre que querían democracia en Medio Oriente. El rey Bashar de Siria dice que mejorará la paga de los burócratas. El rey Bouteflika de Argelia ha levantado de pronto el estado de emergencia. El rey Hamad de Bahrein ha abierto las puertas de sus prisiones. El rey Bashir de Sudán no volverá a postularse a la presidencia. El rey Abdulá de Jordania estudia la idea de una monarquía constitucional. Y Al Qaeda, bueno, ha estado más bien callada. ¿Quién hubiera creído que el anciano de la cueva de pronto saldría al exterior y se deslumbraría por la luz de la libertad en vez de la oscuridad maniquea a la que sus ojos se habían acostumbrado? Ha habido montones de mártires en todo el mundo musulmán, pero las banderas islamitas no aparecen por ningún lado. Los jóvenes hombres y mujeres que ponen fin a los dictadores que los atormentan son musulmanes en su mayoría, pero el espíritu humano ha sido mayor que el deseo de morir. Son creyentes, sí, pero ellos llegaron allí primero y derrocaron a Mubarak mientras los esbirros de Bin Laden aún siguen llamando a deponerlo en videos ya rebasados.
Pero ahora una advertencia. No ha terminado. Experimentamos ahora ese sentimiento cálido, ligeramente húmedo que precede al restallar del trueno y el relámpago. La película de horror final de Kadafi aún debe terminar, si bien con esa terrible mezcla de farsa y sangre a la que nos hemos acostumbrado en Medio Oriente. Y el destino que le aguarda, sobra decirlo, pone en una perspectiva aún más clara la vil adulación de nuestros propios potentados. Berlusconi –que en muchos aspectos es ya una espantosa imitación de Kadafi–, Sarkozy y lord Blair de Isfaján se nos revelan todavía más ruines de lo que los creíamos. Con ojos basados en la fe bendijeron a Kadafi el asesino. En su momento escribí que Blair y Straw habían olvidado el factor sorpresa
, la realidad de que este extraño foco estaba por completo chiflado y sin duda cometería otro acto terrible para avergonzar a nuestros amos. Y sí, ahora todo periodista británico va a tener que agregar la oficina de Blair no devolvió nuestra llamada
al teclado de su laptop.
Todo el mundo insta ahora a Egipto a seguir el modelo turco
, lo cual parece implicar un placentero coctel de democracia e islamismo cuidadosamente controlado. Pero si esto es cierto, el ejército egipcio mantendrá sobre su pueblo una vigilancia repudiada y nada democrática en las décadas por venir. Como ha expresado el abogado Alí Ezzatyar, “los líderes militares egipcios han hablado de amenazas al ‘modo de vida egipcio’… en una no muy sutil referencia a las amenazas de la Hermandad Musulmana. Parece una página tomada del manual turco”.
El ejército turco se ha revelado cuatro veces como creador de reyes en la historia moderna de su país. ¿Y quién si no el ejército egipcio, creador de Nasser, constructor de Sadat, se libró del ex general Mubarak cuando su tiempo llegó?
Y la democracia –la verdadera, desbocada, fallida pero brillante versión que los occidentales hemos hasta ahora cultivado con amor (y con razón) para nosotros mismos– no va a convivir felizmente en el mundo árabe con el pernicioso trato que Israel da a los palestinos y su despojo de tierras en Cisjordania. Israel, que ya no es la única democracia en Medio Oriente
, sostuvo con desesperación –junto con Arabia Saudita, por amor de Dios– que era necesario mantener la tiranía de Mubarak. Oprimió el botón de pánico de la Hermandad Musulmana en Washington y elevó el acostumbrado cociente de miedo en los cabilderos israelíes para descarrilar una vez más a Obama y a Hillary Clinton. Enfrentados a los manifestantes democráticos en las tierras de la opresión, ellos siguieron la consigna de respaldar a los opresores hasta que fue demasiado tarde. Me encanta eso de la transición ordenada
: la palabra ordenada
lo dice todo.
Sólo el periodista israelí Gideon Levy lo entendió bien. ¡Deberíamos decir Mabrouk Misr!
, escribió. ¡Felicidades, Egipto!
Sin embargo, en Bahrein viví una experiencia deprimente. El rey Hamad y el príncipe heredero Salman han estado plegándose a los deseos del 70 por ciento chiíta de su población –¿80?–, abriendo prisiones y prometiendo reformas constitucionales. Le pregunté a un funcionario del gobierno en Manama si tal cosa es de veras posible. ¿Por qué no tener un primer ministro electo en vez de la familia real Jalifa? “Imposible –respondió, chasqueando la lengua–. El CCG no lo permitiría.” En vez de CCG –Consejo de Cooperación del Golfo–, léase Arabia Saudita.
Y es aquí, me temo, donde nuestro relato se vuelve más oscuro.
Ponemos muy poca atención a esa banda autocrática de príncipes ladrones; creemos que son arcaicos, analfabetos en política moderna, ricos (sí, como Creso nunca soñó
, etcétera), y reímos cuando el rey Abdulá ofreció compensar cualquier descenso en el dinero de rescate de Washington al régimen de Mubarak, como ahora volvemos a reír cuando promete 36 mil millones de dólares a sus ciudadanos para mantenerlos callados. Pero no es para reír. La revuelta que finalmente echó a los otomanos del mundo árabe comenzó en los desiertos de Arabia; sus tribus confiaron en Lawrence, McMahon y el resto de nuestra banda. Y de Arabia salió el wahabismo, esa poción espesa y embriagadora –un líquido negro coronado por espuma blanca– cuya espantosa simplicidad ha atraído a todo aspirante a islamita y atacante suicida en el mundo musulmán sunita. Los sauditas criaron a Osama Bin Laden, a Al Qaeda y al talibán. No mencionemos siquiera que ellos aportaron la mayoría de los atacantes del 11 de septiembre de 2001. Y ahora los sauditas creerán que ellos son los únicos musulmanes que continúan en armas contra el mundo resplandeciente. Tengo la ingrata sospecha de que el destino del desfile de la historia de Medio Oriente que se desenvuelve ante nuestros ojos se decidirá en el reino del petróleo, de los lugares sagrados y de la corrupción. Cuidado.
Añadamos una nota ligera. He estado recogiendo las citas más memorables de la revolución árabe. Tenemos Regrese, señor presidente, sólo bromeábamos
, de un manifestante contra Mubarak. Y el discurso de estilo goebbeliano de Saif al Islam al Kadafi: “Olvídense del petróleo, olvídense del gas… habrá guerra civil”. Mi cita favorita, egoísta y personal, llegó cuando mi viejo amigo Tom Friedman, del New York Times, se reunió conmigo a desayunar con su acostumbrada sonrisa irresistible. “Fisky –me dijo–, ¡un egipcio se me acercó ayer en la plaza Tahrir y me preguntó si yo era Robert Fisk!”
Eso es lo que yo llamo una revolución.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya
El gran terremoto del mundo árabe…
LA SORPRESA DE UNA REVOLUCION QUE NO FUE ISLAMISTA
Serán todos musulmanes, pero no llevan la bandera del Islam, sino la de la democracia, del voto y los derechos civiles. El peligro es la “tutela” militar y el enorme poder de los sauditas, enemigos de todo esto.
Por Robert Fisk *
El terremoto en Medio Oriente de las últimas cinco semanas ha sido la experiencia más tumultuosa, terrible y aturdidora en la historia de la región desde la caída del Imperio Otomano. Por una vez, “shock y turbación” eran la descripción correcta. Los dóciles, supinos, impenitentemente serviles árabes dibujados por el orientalismo se transformaron en los luchadores por la libertad y la dignidad que nosotros, los occidentales, siempre presumimos que era nuestro único rol en el mundo. Uno después de otro, nuestros sátrapas están cayendo y la gente a la que le pagamos para que los controlara está haciendo su propia historia; nuestro derecho a meternos en sus vidas (que por supuesto continuaremos ejerciendo) disminuyó para siempre.
Las placas tectónicas siguen moviéndose, con resultados trágicos y hasta de humor negro. Son incontables los potentados árabes que siempre afirmaron que querían la democracia en Medio Oriente. El rey Bashar de Siria va a mejorar los salarios de los empleados públicos. El rey Bouteflika de Algeria de pronto abandonó el estado de emergencia del país. El rey Hamad de Bahrein abrió las puertas de sus prisiones. El rey Bashir de Sudán no se presentará como candidato a presidente otra vez. El rey Abdulla de Jordania está estudiando la idea de una monarquía constitucional. Y los Al Qaida están, bueno, más bien silenciosos.
Quién hubiera creído que el viejo en la cueva de pronto saldría, encandilado y enceguecido por la luz del sol de la libertad en lugar de la oscuridad maniquea a la que se han acostumbrado sus ojos. Hubo muchos mártires en el mundo musulmán, pero no hay una bandera islamista a la vista. Los hombres y mujeres jóvenes que están llevando a su fin este tormento de dictadores eran en su mayoría musulmanes, pero el espíritu humano era más grande que el deseo de morir. Son creyentes, sí, pero llegaron aquí primero, derrocando a Mubarak mientras los secuaces de Bin Laden todavía piden su derrocamiento en videos anticuados.
Pero ahora una advertencia. No se terminó. Estamos experimentando hoy esa sensación cálida, apenas húmeda, de antes de que comiencen los truenos y los relámpagos. La última película de terror de Khadafi todavía tiene que terminar, aun con esta terrible mezcla de farsa y sangre a la que estamos acostumbrados en Medio Oriente. Y su inminente caída pone la vil adulación de nuestros propios potentados en una perspectiva aún más afilada. Berlusconi –quien en muchos aspectos ya es una burla fantasmagórica de Khadafi mismo– y Sarkozy y Lord Blair de Isfahan están tomando un aspecto aún más venido a menos que lo que creíamos. Escribí en un momento que Blair y Straw habían olvidado el factor “sorpresa”, la realidad de que esta extraña luminaria libia está absolutamente loco y sin duda haría otro acto terrible para avergonzar a nuestros amos.
Todos le están diciendo a Egipto que siga el “modelo turco”, que parece involucrar un agradable cóctel de democracia e Islam cuidadosamente controlado. Pero si esto es verdad, el ejército de Egipto mantendrá un ojo no deseado y no democrático sobre su pueblo en las décadas por venir. Como abogado, Ali Ezzatyar señaló: “Los líderes militares de Egipto han hablado de amenazas a la ‘forma de vida egipcia’… en una no tan sutil referencia a las amenazas de la Hermandad Musulmana. Esto se puede ver como una página sacada de un libro de estrategia turco”. El ejército turco resultó un hacedor de reyes cuatro veces en la historia turca moderna. ¿Y quién si no el ejército egipcio, hacedor de Nasser, constructor de Sadat, se libró del general Mubarak cuando el juego terminó?
Y la democracia, la real sin restricciones, imperfecta pero brillante versión que nosotros en Occidente hemos cultivado tan tierna y correctamente, no va a crecer feliz en el mundo árabe con el pernicioso trato de Israel a los palestinos ni con su robo de tierras en Cisjordania. Ya no es más “la única democracia en Medio Oriente”, como Israel sostenía desesperadamente –en compañía de Arabia Saudita, por Dios–, y decía que era necesario mantener la tiranía de Mubarak. Presionó el botón de los Hermanos Musulmanes en Wa- shington y fortificó el habitual temor al lobby israelí para hacer descarrilar a Obama y a la Clinton nuevamente. Enfrentados con manifestantes pro democracia en las tierras de la opresión, volvieron a apoyar a los opresores hasta que fue demasiado tarde.
Sin embargo, en Bahrein tuve una experiencia deprimente. El rey Hamad y el príncipe heredero Salman anduvieron haciendo reverencias a su población, setenta por ciento chiíta, abriendo las puertas de las prisiones, prometiendo reformas constitucionales. De manera que le pregunté a un funcionario del gobierno en Manama si esto era realmente posible. ¿Por qué no tener un primer ministro elegido en lugar de un miembro de la familia real, los Khalifa? Chasqueó su lengua. “Imposible”, dijo. “El CCG nunca podría permitir esto.” Donde dice CCG –el Consejo de Cooperación del Golfo– léase Arabia Saudita. Y aquí, me temo, nuestra historia se oscurece.
Le prestamos muy poca atención a esa banda autocrática de príncipes ladrones; creemos que son arcaicos, iletrados en política moderna, ricos (sí, “más allá de los sueños de Creso”, etc.) y nos reímos cuando el rey Abdulá ofreció hacerse cargo de las deudas del régimen de Mubarak con Washington y nos reímos cuando el viejo rey les promete 36 mil millones a sus ciudadanos para que mantengan la boca cerrada. Pero éste no es un asunto de risa. La revuelta árabe que finalmente sacó a los otomanos del mundo árabe comenzó en los desiertos de Arabia, con los jefes tribales confiando en Lawrence, McMahon y el resto de nuestra banda. Y de Arabia vino el wahabismo, una poción profunda –con espuma blanca encima de lo negro– cuya espantosa simplicidad atraía a cada posible islamista y a suicidas en el mundo sunnita musulmán.
Los sauditas acogieron a Osama bin Laden y a Al Qaida y al talibán. No mencionemos que ellos proveyeron la mayoría de los atacantes suicidas del 11 de septiembre. Y los sauditas ahora creerán que son los únicos musulmanes todavía en armas contra un mundo que se ilumina. Tengo la infeliz sospecha de que el destino de esta festividad en la historia de Medio Oriente que se está desarrollando antes nosotros será decidida en el reino del petróleo, los lugares sagrados y la corrupción. Estén alertas.
Pero una nota más alegre. Estoy buscando las citas más memorables de la revolución árabe. Tuvimos “Vuelva señor presidente, estábamos haciendo un chiste” de un manifestante anti Mubarak. Y hemos tenido el discurso estilo Goebbels de Saif el Islam el Khadafi: “Olvídense del petróleo. Olvídense del gas, habrá una guerra civil”. Mi propia cita favorita, egoísta y personal llegó cuando mi viejo amigo Tom Friedman de The New York Times se reunió conmigo para un de- sayuno en El Cairo con su habitual sonrisa. “Fisky –dijo–, un egipcio se me acercó ayer en la plaza Tahrir y me preguntó ¡si yo era Robert Fisk!” Eso es lo que yo llamo revolución.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.
Libia: Gadafi se atrinchera en Tripoli y contraataca…
Las fuerzas leales al dictador luchan intensamente con los opositores en las poblaciones de Zauiya y Sabratha.- El régimen intenta blindar la capital, donde concentra a numerosos soldados y mercenarios
ÁLVARO DE CÓZAR / Ras el Ajdir (Enviado Especial, EL PAÍS) 24/02/2011
Muamar el Gadafi ha comenzado su contraataque. Sus fuerzas leales mantienen un férreo control sobre Trípoli tras perderlo en Bengasi, Tobruk y Musratha. Ante la fuerza de los opositores, que intentaron extender la revuelta al oeste del país, el mayor objetivo del líder libio en estos momentos se centra en mantener bajo su poder las ciudades de Zauiya y Sabratha, a menos de 80 kilómetros de la capital. La situación sobre el terreno sigue siendo muy confusa, con informaciones que salen del país a cuentagotas, algo que Gadafi aprovecha para mantener un discurso en el que culpa de todos los males de Libia a Al Qaeda y a los extranjeros. Mientras, los tiroteos indiscriminados se viven hoy en el oeste, consciente ya el dictador de que en la zona oriental llegó la calma cuando los “consejos populares” se hicieron con el control de manera gradual desde el pasado 17 de febrero. Arropado por los fieles al régimen, la guardia presidencial, grupos bajo el mando de sus hijos y numerosos mercenarios, Gadafi ha comenzado su ofensiva estratégica para liquidar a los opositores y mantenerse en el poder.
Las imágenes de las poblaciones controladas por los opositores, que han empezado a distribuir agencias, muestran el armamento que dejan atrás los partidarios del dictador -vehículos blindados, artillería, armamento ligero-. Un arsenal bastante anticuado que da a entender que el régimen ha agrupado alrededor de la defensa de Trípoli sus mejores recursos.
Desde la frontera entre Libia y Egipto -donde no existe control libio, excepto dos milicianos que saludan a los pocas personas que cruzan- hasta Tobruk, a 120 kilómetros, las banderas de la independencia ondean en los edificios oficiales y las comisarías están vigiladas por civiles, algunos de ellos armados.
En mitad de esta guerra por mantener el control de las principales ciudades de Libia, el dictador se ha dirigido a sus ciudadanos -a través de una intervención telefónica aparentemente improvisada y en la línea de su última intervención- para advertir a sus opositores de que si continúan las revueltas puede cerrarse el grifo del petróleo .
Por lo pronto, lo que sí está ya bloqueado son los findos que el dictador y su familia podrían tener en el sistema bancario suizo, según ha comunicado eL Gobierno helvético. La decisión tiene efecto inmediato y tendrá una vigencia de tres años. Con esta medida se evitará cualquier riesgo de desvío de fondos públicos libios que puedan encontrarse en territorio helvético.
Los testimonios de personas que huyen de los choques y se refugian en Túnez han confirmado sin embargo que los opositores van sumando apoyos en el oeste. Zuara, la ciudad más próxima a la frontera, ha sido liberada tras ser abandonada por el Ejército. Los opositores luchan ahora por conquistar otras dos grandes poblaciones en la ruta hacia Trípoli y objetivos estratégicos de Gadafi: Zauiya y Sabratha.
Zauiya y Sabratha, dura represión
La situación en la vecina Zauiya, donde la población había proclamado la victoria, no es tan clara a estas horas. La ciudad ha sido escenario de un ataque de fuerzas leales a Muamar el Gadafi que ha durado cinco horas y ha dejado al menos 100 muertos y cerca de 400 heridos, algunos muy graves, según datos que ha facilitado un testigo a la cadena Al Yazira. Éste, identificado solo por el nombre de Ali, ha contado que las tropas llegaron a primera hora de hoy en 35 vehículos militares, que llevaban cada uno diez efectivos, “y comenzaron a abrir fuego contra la gente” que se encontraba en esa ciudad. Los soldados utilizaron armas de gran calibre “como las que se usan para disparar contra tanques y aviones”, y solo encontraron oposición de pobladores de Zauiya que estaban defendiéndose con armas cortas y escopetas de caza.
Zauiya está al oeste de Trípoli, no lejos de la frontera con Túnez. Hasta hoy, los ataques más graves contra los manifestantes de la oposición se han concentrado fundamentalmente en regiones del oriente del país. El testigo ha explicado, telefónicamente, que después de que el tiroteo se prolongara por cinco horas, hubo un descanso de unos quince minutos, y tras ello las tropas comenzaron a rondar la ciudad amenazando con matar a los civiles. Ali ha asegurado, a mediodía, que los militares se habían retirado a unos 20 kilómetros de la ciudad “para planear otro ataque de nuevo”.
Y en la cercana Sabratha, a 80 kilómetros de Trípoli, las tropas han irrumpido en la ciudad mientras se han escuchado disparos. Helicópteros enviados por fuerzas leales a Gadafi han sobrevolado ambas ciudades y han efectuado disparos contra la población.
Mientras, Seif el Islam, su hijo designado como sucesor, ha comparecido en la televisión estatal para rechazar que haya habido bombardeos contra los manifestantes y asesinatos de “centenares o miles de personas”. Además, ha invitado a los periodistas que esperan en la frontera de Túnez a entrar en Libia. “Adelante, que entren, que crucen y pasen”, ha dicho, desafiante. De hecho, Estados Unidos ha confirmado que Libia ha autorizado la entrada de algunos periodistas de CNN, BBC en árabe y Al Arabiya, pero ha advertido que a partir de ahora Libia considerará a los que han entrado “ilegalmente” colaboradores de Al Qaeda.
Trípoli, ciudad fantasma
La autoridad de Gadafi parece haber quedado reducida al bastión de Trípoli, donde se ha atrincherado junto a las milicias de mercenarios africanos que siembran el pánico entre la población. Los relatos de testigos hablan de que los guerrilleros leales al dictador patrullan las calles fuertemente armados, con el respaldo de tanques y vehículos blindados, para frenar cualquier conato de revuelta. A diferencia de muchos militares que han desertado y se han unido a la rebelión, ellos ejecutan sin contemplaciones la orden de disparar y matar a cualquiera que se interponga en su camino. Su despliegue ha convertido Trípoli en una ciudad fantasma. El clima de terror no ha impedido que los opositores que aún permanecen en la ciudad hayan convocado para este viernes una gran marcha inspirada en las que forzaron la caída de Hosni Mubarak en Egipto.
Lo que sí han conseguido los opositores es el control de las principales terminales petrolíferas situadas al este de Trípoli. Según han informado residentes en la ciudad de Bengasi, en contacto con personas que habitan la zona, las plantas petrolíferas ya están en manos de rebeldes. Los residentes han contado a Reuters que las terminales de Ras Lanuf y Marsa El Brega están siendo protegidas. Soliman Karim, un residente que ayuda en la administración de la ciudad de Bengasi, ha indicado que las exportaciones, una fuente vital de beneficios para este país miembro de la OPEP, siguen su curso más o menos natural, algo que contrasta con la opinión de otro residente, que ha sugerido que la circulación de petróleo sí que ha quedado afectada. Esta información no ha podido confirmarse con las empresas que operan las terminales.
Consciente de que se avecina la batalla final, el dictador ha realizado hoy un llamamiento a la desesperada para que los miles de mercenarios disgregados por el país se unan a la defensa de la capital. Además de contener el avance rebelde, el régimen de Gadafi tiene que hacer frente a la pérdida creciente de apoyos. A las dimisiones de los ministros de Justicia y Emigración, se sumó ayer , la del ministro del Interior y antiguo compañero de armas de Gadafi, el general Abdulá Yunis. No obstante, el régimen de Gadafi intenta mantener a flote la moral de los suyos y ha lanzado un nuevo mensaje a través de la televisión estatal en el que exige a los rebeldes que entreguen las armas y ofrece dinero a aquellos que aporten datos que conduzcan a la captura de los líderes de la revuelta.
La situación de los partidarios de Gadafi es tan desesperada que 17 pilotos de la Fuerza Aérea de Libia fueron ayer ejecutados en Trípoli tras negarse a bombardear barrios en poder de los rebeldes de la ciudad de Zauia, a 44 kilómetros de la capital, según fuentes libias relacionadas con el Ejército, informa Ignacio Cembrero. El diario Quryna -perteneciente a un grupo mediático propiedad de un hijo de Gadafi- informa hoy de que un avión militar se estrelló ayer a las afueras de la ciudad, sin causar víctimas. El motivo: el piloto y el copiloto del aparato, un Sukoi 22, saltaron en paracaídas para evitar cumplir la orden de bombardear la ciudad.
Mercenarios encarcelados en Bengasi
En Bengasi, la segunda ciudad del país y epicentro de la protesta, los manifestantes ya han tomado por completo el poder, según han podido comprobar reporteros de Reuters. Miles de personas ocupan las calles de esta localidad, situada a 1.200 kilómetros al este de la capital, Trípoli, y festejan el fin del poder de Gadafi. Alrededor de una docena de “mercenarios” han sido encarcelados este jueves después de ser sometidos a juicio. “Han sido interrogados y ahora están en un lugar seguro y bien alimentados”, ha explicado Imam Bugaighis, un profesor libio de 50 años que colabora en la organización de los comités para gestionar la ciudad.
Testigos y periodistas que han logrado entrar en el país por Egipto confirman que la ciudad fronteriza de Musaid está también en manos de los manifestantes. Lo mismo pasa, avanzando 150 kilómetros hacia el oeste, en Tobruk, un puerto estratégico en el distrito más próximo a Egipto. Los militares decidieron apoyar allí las protestas y este miércoles, por primera vez, se han podido ver imágenes en directo de una manifestación anti-Gadafi porque han entrado televisiones internacionales.
Trabajadores egipcios que han escapado de Zuara aseguran que los manifestantes antigubernamentales han tomado el control del enclave y, al igual que sus compatriotas del este, han constituido “comités populares” para reestablecer el orden. “Las comisarías han sido quemadas y no queda rastro de policías ni soldados”, han explicado en declaraciones a Reuters. Eso no quiere decir que no pueda haber ataques de Gadafi en las próximas horas.
“Gadafi morirá en Trípoli”
El número de muertos sigue siendo todavía una incógnita y oscila entre los 300 declarados por el régimen, los 1.000 considerados verosímiles por el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, y los 10.000 que señala un miembro libio de la Corte Penal Internacional (CPI), Sayed al Shanuka, en la cadena Al Arabiya.
“Perderá y tendrá que irse o morirá en Trípoli, pero nada podrá evitar que el pueblo acabe con él”, dice en el puesto fronterizo de Ras el Adjir un libio que se envuelve con la antigua bandera tricolor del reino de Libia (1951-1969) en lugar de la actual, de color verde, adoptada en 1977. Esa bandera todavía se divisa desde Túnez al final de la frontera, en la parte libia y todavía inaccesible. El puesto fronterizo es el punto de encuentro de periodistas, ONG y ciudadanos tunecinos que se acercan a ver la llegada de los refugiados, unos 10.000 en los dos últimos días, la mayoría tunecinos o de otras nacionalidades que trabajaban en Libia. A medida que iban pasando, cargados de maletas y bolsas de plástico, los tunecinos les recibían con algunos gritos utilizados en las protestas que acabaron hace más de un mes con la huida del dictador de Túnez, Ben Ali. “Dégage, dégage… [lárgate]. Lo gritamos entonces contra él y lo dijeron también los egipcios con Mubarak. Es el momento de los libios”, comenta un habitante de la ciudad tunecina de Ben Gardan, a 35 kilómetros de la frontera, que se había desplazado hasta la aduana para dar la bienvenida a los refugiados.
Algunos de ellos mostraban pruebas de las medidas que el régimen está aplicando a los extranjeros. Un joven se quitó la camiseta delante de los periodistas y enseñó la espalda llena de marcas de haber recibido palos hasta la extenuación. “Soy tunecino y la policía de allí nos odia porque conseguimos lo que queríamos en Túnez, echar al dictador. Eso nos convierte en objetivo”, explicaba.
El semi-oculto campo de batalla de la ciberguerra…
Ataques cibernéticos pagados por gobiernos y corporaciones amenazan con marcar la pauta informática de esta década.


Los computadores repletan nuestras oficinas cual esclavos, resoplando el cansancio de su labor a través de las hélices que ventilan sus procesadores.
Millones de seres humanos sostienen la vista en el brillo eléctrico de las pantallas mientras teclean. Algunos trabajan, otros se distraen en Facebook o Twitter. En los bolsillos de una aplastante mayoría de chilenos (incluyendo mendigos), aúllan los ringtones de sus dispositivos móviles conectados al mail.
El despertar de esta década está marcado por un cambio radical en nuestro estilo de vida: La omnipresencia de las comunicaciones digitales.
Esa información que creemos protegida, o peor aún, el estado de dependencia que tenemos hacia los aparatos, nos hace vulnerables a quienes poseen conocimientos más allá del usuario promedio. Los gobiernos y las generaciones que no nacieron con un teclado entre las manos se acercan progresivamente a la tecnología debido al boom de las redes sociales, que cada día les facilitan el compartir información, hacer transacciones y organizarse. Al otro lado de la pantalla, alguien sonríe. Es quien tiene el poder de aprovecharse de la falta de información y arruinarlos con tal de cumplir su agenda.
MUNDO INSEGURO
“Hace años que los gobiernos se están preparando para soportar ataques cibernéticos. No es un caso nuevo, dado que en el 2007 se produjeron ataques a Estonia tan graves y virulentos que tuvo que intervenir la OTAN enviando a expertos en seguridad informática con la intención de ayudar a proteger sus sistemas. Hoy en día hay gobiernos que quieren obtener información de otros, ya sea utilizando sus infraestructuras críticas o software malicioso para ese fin”, explica Jocelyn Otero Ovalle, directora de marketing en España de la empresa de seguridad informática BitDefender.
“El problema no es si un gobierno será o no atacado, la pregunta es cuándo. Hay precedentes, así que no es una amenaza, es real”, sentencia Jocelyn. Reconoce que estamos ante un mundo inseguro.
“La era del hacker ya ha pasado, ya no existen personas con un ‘alter ego’ para acceder a sistemas informáticos, ahora el hacker está al servicio de empresas y/o gobiernos, cuyo objetivo es controlar el mayor número de infraestructuras y sistemas de información”, informa Otero.
Distintos usos del término hacker se pueden debatir, lo cierto es que existen personas adueñándose de cuentas de usuarios, perfiles y contraseñas, información e incluso flujos monetarios.
“Los usuarios deberán tomar más conciencia en la seguridad de la información”, recomienda Jocelyn, “no exponiendo sus datos a sitios de poca confianza o ejecutando software que no haya sido lo suficientemente conocido o evaluado por otros usuarios. Quizás pronto sea el momento de confiar en aplicaciones firmadas por una entidad de reconocido prestigio”.
“Debemos convencernos de que la seguridad será y es una parte importante de nuestras vidas y habrá que especializarse de alguna forma, bien utilizando tecnología que lo haga por nosotros o bien empezar de verdad a crear conciencia”, remata la ejecutiva de BitDefender.
CHILE BAJO ATAQUE
Symantec, empresa orientada a la protección de la información, publicó en abril del año pasado un documento llamado “Informe sobre Amenazas a la Seguridad”, en el que establecen que el país que ha recibido más ataques informáticos ha sido Estados Unidos, con una actividad maliciosa del 23%.
Chile no se libra de tener el cuarto lugar de la región con un 7%. Sin embargo, la lista la encabezan Brasil (43%), México y Argentina (estos últimos con 13%). Nuestro país se ganó el tercer lugar en recibir ataques de phishing (estafas a través de sitios falsos) y bots (redes de computadores infectados).
Esto responde a un aumento sostenido de los códigos maliciosos. Si en 2002 existían 20.254 amenazas, en 2009 la cifra ascendió a 2.895.802, según el informe de Symantec.
El 88% de todo el correo electrónico en el mundo fue spam, en Chile se desparramó el 7% del correo basura del Cono Sur y un 1% a nivel global. Todavía se esperan las cifras del año pasado.
DRAGÓN NOCTURNO
Ya hemos hablado sobre Stuxnet, un gusano que atacó centrales nucleares iraníes y que es asociado al ejército de Israel. Sin embargo, más ataques destinados a objetivos específicos están empezando a emerger. La empresa de seguridad informática McAfee acaba de lanzar el informe “Ciberataques contra la energía mundial: Night Dragon (Dragón nocturno)”.
El informe de McAfee explica que estamos ante una nueva generación de software malicioso. Si bien hace algunos años Code Red, Nimbda, Blaster, Sasser, SQL Slammer, Conficker, y myDoom hicieron estragos en las redes computacionales, la Operación Aurora, un exitoso ataque a Google y la filtración de datos en WikiLeaks muestran que un nuevo tipo de amenazas específicas y especializadas se están iniciando.
Los atacantes de ahora usan kits de programas que les ayudan a lanzar a amenazas más persistentes e insidiosas.
Una de ellas es Dragón Nocturno, destinado a la explotación de vulnerabilidades de Microsoft Windows, que empieza a aprovechar debilidades de la red externa (extranet) y a través de un sostenido proceso de ataques que involucra distintos programas chinos orientados al hackeo que están disponibles en la red –por ejemplo las del sitio Rootkit.net.cn-, termina instalando una herramienta de administración remota (RAT) en la red de máquinas para extraer documentos confidenciales y correo electrónico.
Dragón Nocturno logró invadir distintos servidores de petróleo, gas y petroquímica, comprometiendo a empresas y ejecutivos de Holanda, Estados Unidos, Kazajistán, Taiwán y Grecia.
“El número de ataques dirigidos y bien coordinados, tales como el Dragón Nocturno, engendrados por un grupo creciente de atacantes malintencionados y comprometidos con sus metas, está aumentando rápidamente. Esos objetivos ya no son solamente las computadoras de la base industrial de defensa, del gobierno y de las Fuerzas Armadas. Ahora, ellos también están en grandes empresas privadas globales”, concluye el documento.
Khadafi pierde el control de varias ciudades…
Parte de las fuerzas del ejército abandonaron su obediencia al régimen y se plegaron a los reclamos de la gente en las calles desde el 15 de febrero. Los militares leales combatían por retener el oeste del país.
Los reclamos del pueblo libio corren como ríos por las calles del país. En el noveno día de protestas, la fuerza de las manifestaciones en algunas ciudades fue tal, que arrasó con todo vestigio del legendario régimen de Muammar Khadafi. Los manifestantes que reclaman el fin del gobierno tomaron el control de Tobruk, la principal ciudad de la frontera con Egipto, al este libio. Con ese territorio, el gobierno perdió el control de por lo menos cuatro localidades del este –incluyendo Benghazi– en las que un denominador común tomó protagonismo: el Ejército en funciones abandonó su obediencia al “líder y hermano guía de la revolución libia”, como se autodenomina Khadafi, y se declaró a favor de las revueltas. Ayer, además, otros dos funcionarios abandonaron sus puestos. Uno de los principales asistentes del hijo menor de Khadafi y el ministro de Justicia renunciaron “como condena a la violencia con la que el gobierno respondió al pueblo”. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, condenó el accionar del oficialismo libio y advirtió sobre la aplicación de posibles sanciones (ver recuadro).
El régimen de Khadafi, en el poder desde hace 42 años, se enfrenta a un movimiento de contestación sin precedentes desde el 15 de febrero. Su respuesta a los reclamos del pueblo, una represión extremadamente violenta que contó con ataques de patotas paramilitares y bombardeos aéreos, dejó un tendal de 300 muertos, según las propias autoridades. Para la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), las víctimas ascienden a 640, luego de contabilizar que al menos 275 personas perdieron la vida en la capital, Trípoli, y 230 en Ben-ghazi. El recuento no incluye posibles víctimas en Tobruk, donde también hubo protestas. La cadena árabe de noticias Al Jazeera se animó con la cifra de mil muertos. Sin embargo, las cifras son difíciles de confirmar debido a las interrupciones de las conexiones telefónicas y de Internet y a la limitación a los periodistas internacionales para entrar en el país.
Según reportaron medios de comunicación extranjeros, en Benghazi, la segunda ciudad del país, miles de personas festejaban en las calles la toma del poder en la ciudad. Corresponsales árabes aseguraron que en Tobruk no hay presencia de fuerzas de seguridad pública. “Estamos del lado del pueblo. En el pasado apoyamos a Khadafi, pero la situación cambió. El es un tirano”, remarcó a la cadena de noticias el comandante de las fuerzas armadas en esa ciudad, general Suleimán Mahmoud. En tanto, cronistas de la agencia de noticias británica Reuters aseguraron que Musaid, otra ciudad importante del este libio, también está bajo control de los manifestantes. Pero también la ciudad Misurata, el oeste del país, estaría en manos opositoras, según informó Al Jazeera.
Un día después de que llamara a sus seguidores a combatir a los manifestantes y amenazara con el uso letal de la fuerza contra sus críticos, el primer ministro libio continúa perdiendo apoyo de funcionarios de su gobierno y miembros de las fuerzas armadas. A los soldados y generales que se plegaron a las protestas en Benghazi y Tobruk se sumaron las unidades militares de otras ciudades, como Al Jabal al Akhdar y Derna, que prometieron proteger al pueblo.
“Expreso mi más profundo desprecio a la violencia de Khadafi”, anunció en su comunicado de renuncia Youssef Sawanhi, uno de los principales asesores del hijo menor de Khadafi, Saif al Islam. También dimitió el ahora ex ministro de Justicia Mustapha Abdeljalil, “en protesta al excesivo uso de la violencia contra los manifestantes”. Según fuentes anónimas, el primer ministro se habría atrincherado junto con cuatro brigadas de las fuerzas de seguridad en la base militar Bab al Asisiya, en Trípoli, cuyas calles estaban desiertas. Cabe recordar que la ciudad capital es el último bastión pro Khadafi que pudo observarse hasta la tarde de ayer en el país.
En tanto, en una entrevista concedida al periódico inglés Financial Times, el hijo mayor de Khadafi aseguró: “Mi padre seguirá jugando un rol esencial en Libia, aunque es cierto que es necesaria sangre nueva”. Además, aseguró que su hermano está trabajando en una nueva Constitución. “Pronto habrá novedades”, añadió.
Mientras aumentan las condenas internacionales a la represión violenta de las protestas, también lo hacen las cifras de libios y libias que huyen de su país en busca de refugio. El ministro del Exterior italiano, Franco Frattini, advirtió que hasta 300 mil libios podrían estar a punto de huir a Europa. Asimismo, miles de libios huyeron hacia las fronteras de los países vecinos de Egipto y Túnez, ante la situación convulsa que vive el país árabe. Según los datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), cerca de cinco mil personas huyeron a la frontera tunecina y 15 mil a la egipcia. Por su parte, la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) indicó que recibió “señales positivas” de ambos países de que mantendrán las fronteras abiertas para recibir a las personas que abandonan Libia.
Desde entonces, la movilización se desarrolló en distintas ciudades. Pero la represión tomó el perfil de una verdadera masacre. Así pues, Ali al-Essawi, embajador de Libia en la India, que dimitió de su puesto, indicó a la cadena Al-Jazira, (martes 22 de febrero), que se habían utilizado algunos aviones de combate para tirar contra la población civil. Este embajador no dudó en utilizar el término de “masacres” y pedir que la ONU bloqueara el espacio aéreo de Libia con el fin de “proteger a la población”. Hay que señalar que el embajador de Libia en Australia cortó los vínculos con el poder de Kadafi, lo mismo sucede para los embajadores en la India, Bangladesh, Malasia, Indonesia, así como de los representantes de las embajadas libias ante la Unión Europea y la Liga Árabe.
En Benghazi, segunda ciudad del país, las fuerzas anti-régimen parecen haber tomado el control de la ciudad, en particular a raíz de la deserción de unidades militares que se unieron a los manifestantes. La violencia de la represión y el tipo de armas utilizada resultan de las declaraciones del Dr. Ahmed a la cadena Al-Jazira. Este último indica que “cuerpos se encontraban en tres o cuatro partes. A veces, solamente una pierna, a veces solamente una mano. ” En esta sola ciudad, el número de personas asesinadas se eleva, según este médico, a más de 300. Este martes, durante la mañana, ninguna persona herida se condujo al hospital. Este mismo médico, en el mismo sentido que otras fuentes, destaca la falta completa de medicamentos y material sanitario. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Egipto, la pista del aeropuerto de Benghazi se destruyó, lo que impide la llegada de todo avión. Soldados, que volvían a su cuartel, encontraron el cuerpo de otros soldados, asesinados, porque se habían negado a tirar contra civiles. La represión parece haber tomado formas aún más violentas en la capital, Trípoli. En los barrios de Tajoura y Fachloum, hombres armados y paracaídas lanzados por helicópteros, disparaban contra los manifestantes. Ante el pánico desatado, las mezquitas reclamaban ayuda por los altavoces.
Mouammar Kadhafi dispone desde hace tiempo de un aparato represivo potente y de milicias vinculadas al Comité Revolucionario. Estas estructuras son la base efectiva de su poder, que parecen más sólidas en Trípoli y sus alrededores. La represión brutal del poder impulsó la renuncia del embajador de Libia en la ONU, Ibrahim Dabbashi, quien afirmó que el régimen de Kadhafi “había iniciado un genocidio contra el pueblo libio”. Dabbashi y sus colegas reclamaron que el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya inicie una investigación inmediata contra Kadafi, sus hijos y su clan, por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
Será interesante conocer la posición del presidente Hugo Chávez sobre este levantamiento popular en Libia y las matanzas de Estado que están ocurriendo. ¿Qué dirá el presidente de Venezuela y lider del PSUV (el partido de Estado de la “revolución bolivariana”) que, en octubre de 2010, firmaba cuatro convenios y cinco memorándums de acuerdo con Kadafi?
Sobre todo teniendo en cuenta que en un discurso televisado – ciertamente grabado antes y pasado al final de la tarde de hoy, 22 de febrero, donde Kadafi aparece delante de la entrada del edificio oficial bombardeado por Estados Unidos en 1986 – el dictador declara: “Soy un combatiente, un revolucionario beduino, yo no me voy a ir con esta situación. Moriré como un mártir” (…) “Ni siquiera he comenzado a dar órdenes de usar balas; si necesitamos emplear la fuerza, la usaremos”. Ha llamado a sus partidarios a defender su régimen y a luchar contra “las ratas” que siembran los disturbios. “La lucha se llevará a cabo calle por calle hasta que el suelo libio sea liberado. Los que queréis a Kadafi, formad comités populares y atad a estos jóvenes en casa”. Les pide a sus simpatizantes llevar un brazalete verde para reconocerse.
Es decir, Kadafi declara abrir una nueva fase de la guerra contra todos los que se oponen a su poder. Se asume el terrorismo de Estado.
El aterrizaje de dos aviones de combate a Malta, Miraje F1, controlados por oficiales que se negaron bombardear a los manifestantes, abrió el tema: ¿de qué armamento dispone Kadafi? En efecto, Trípoli había comprado en los años setenta una cuarentena de Miraje F1 a Francia. Debido al embargo internacional que pesaba sobre Libia, estos aviones les fueron vendidos por algunas empresas francesas privadas. Es gracias a la venta del petróleo que el poder libio pudo, a partir del final del embargo internacional en 1999, renovar el armamento adquirido anteriormente en la URSS y en los países occidentales. Así pues, ucranianos y rusos modernizaron una escuadrilla de Sukhoï-24 y los helicópteros que se habían comprado en masa en los años setenta y 1980. El lunes 21 de febrero de 2011, fueron helicópteros de transporte Chinnok los que se vieron sobre Trípoli. Estos helicópteros fueron construidos por la empresa norteamericana Boeing y armados y mantenidos por la empresa italiana Agusta Westland. En 2006, para guardar las fronteras y consolidar su acuerdo con Italia con el fin de impedir la salida de “refugiados” africanos (trabajadores), Kadafi había comprado helicópteros Agusta 109.
Desde el 2007, se celebraba cada dos años en Trípoli una exposición de armamento – el LAVEX (Libyan Aviación Conferencia and Exposición) – donde los negociantes de armas esperaban colocar su material gracias a 45.000 millones de dólares de ingresos petrolíferos de Libia (aunque estos últimos bajaron con motivo de la crisis de 2008-2009). Así pues, Dassault esperaba colocar su Rafale (la Sra. Alliot-Marie está en Brasil para intentar venderlo al gobierno de ese país); Sukhoï su benjamín, el Sukhoï-35; el europeo EADS su Typhoon. El próximo LAVEX estaba previsto para septiembre de 2011. Algunas dificultades se le presentarán a todos estos fabricantes; no debido a las masacres contra la población libia, sino por la gran probabilidad de que Kadafi no pueda seguir haciendo sus compras.
La naturaleza militar, policial y tribal del régimen Kadhafi no deja lugar a dudas sobre sus vínculos con los poderes económicos mencionados; esos vínculos son reveladores del papel económico jugado por las grandes potencias, desde hace mucho tiempo, para alimentar el aparato de seguridad (represivo) del régimen libio. Por otra parte, es significativo que la agencia calificadora “Standard & Poor” haya pasado la nota de Libia de A para BBB +. Como forma de alertar a los acreedores y esperen el regreso de la “calma de los cementerios”.
La solidaridad con el pueblo libio ya se manifiesta en Túnez, cientos de jóvenes manifestaron a este ante la embajada de Libia en Túnez. Este ejemplo puede encontrar un eco, tanto en distintos países del mundo árabe como en Europa.
Traducción de Ernesto Herrera
Fuente: http://www.alencontre.org/
Miedo se apodera de Trípoli, festejos en este de Libia
BENGASI, Libia (Reuters) – Miles de libios festejaban la liberación de la ciudad oriental de Bengasi del control de Muammar Gaddafi, quien se reportó que envió un avión para bombardear el área el miércoles mientras se resiste a dejar el poder.
La tripulación salió del avión luego de despegar de la capital, Trípoli. Luego hizo un aterrizaje forzoso al sudoeste de Bengasi, indicó una fuente militar según citó el diario libio Quryna, evitando una nueva tragedia después de casi una semana de violencia.
Trípoli, junto al oeste del país, sigue bajo el mando de Gaddafi. Los residentes indicaron que tenían miedo de los grupos armados leales al presidente, tras un discurso el martes por la noche en el que amenazó con atacar a los manifestantes.
Los intentos desesperados por aplastar una revuelta popular en contra de su Gobierno de cuatro décadas dejaron hasta 1.000 muertos, dijo el miércoles el ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Franco Frattini.
Los precios del petróleo treparon por encima de 110 dólares el barril por temor a que el caos se expanda hacia otras naciones productoras de petróleo e interrumpa los suministros, quebrando las esperanzas de una rápida recuperación económica mundial.
Un oficial de la fuerza aérea, mayor Rajib Faytouni, dijo en Bengasi, cuna de la revuelta, que había sido testigo de la llegada de hasta 4.000 mercenarios en aviones de transporte libios durante tres días desde el 14 de febrero, reportó el diario Guardian de Londres.
“Por eso nos pusimos contra el Gobierno. Eso y el hecho de que hubo una orden de usar aviones para atacar personas”, añadió.
Hossam Ibrahim Sherif, director del centro de salud de Bengasi, dijo a Reuters que habían muerto alrededor de 320 personas en la ciudad.
Con informaciones de que gran parte del este se encuentra bajo control de los rebeldes, una cárcel vacía se incendió en Bengasi y la red británica Sky News mostró imágenes de misiles antiaéreos en lo que dijo era una base militar abandonada cerca de Tobruk.
Los residentes encendieron petardos y tocaron bocinas para celebrar el fin de los días sangrientos en el lugar.
Mientras los países que poseen fuertes lazos comerciales con el tercer productor de petróleo de Africa intentaban evacuar a sus ciudadanos, un trabajador turco fue asesinado en un edificio cerca de la capital, dijeron autoridades de aquel país.
Un trabajador del petróleo británico dijo que estaba varado con otras 300 personas en un campo en el este de Libia, donde informó que locales habían saqueado instalaciones petroleras.
“Vivimos todos los días con miedo por nuestra vida debido a que los locales están armados”, dijo James Coyle a la BBC. “Han saqueado (…) el campo alemán de al lado, se han llevado todos sus vehículos, todos nuestros vehículos (…) todo. Por eso estamos desesperados porque el Gobierno británico venga a buscarnos”, agregó.
Gran Bretaña dijo que estaba presionando a las autoridades libias para que reabrieran un aeropuerto militar con el fin de ayudar en las evacuaciones.
Francia se convirtió en el primer Estado en reclamar sanciones. “Quiero la suspensión de las relaciones económicas, comerciales y financieras con Libia hasta nuevo aviso”, dijo el presidente Nicolas Sarkozy.
Pero en la última señal de las divisiones internacionales en torno a la crisis, el primer ministro de Qatar indicó que no quería aislar a Libia, donde varios destacados funcionarios han declarado su apoyo a las protestas que comenzaron hace casi una semana.
El ministro del Interior, Abdel Fattah Younes al Abidi, y un asesor del influyente hijo del veterano líder Saif fueron los últimos en abandonar al Gobierno.
“Renuncié de la Fundación Gaddafi el domingo para expresar mi disgusto ante la violencia”, dijo Youssef Sawani, director ejecutivo de la fundación, en un mensaje de texto enviado a Reuters.
Gaddafi desplegó tropas al oeste de la capital para intentar detener la expansión de la revuelta. En el este, varios soldados se retiraron del servicio activo y abandonaron una base militar cerca de la ciudad de Tobruk.
El general Soliman Mahmoud al-Obeidy dijo a Reuters que el líder libio ya no era confiable. “Estoy seguro de que va a caer en los próximos días”, declaró.
Gaddafi, quien alguna vez fue respetado por muchos libios pese a su represivo gobierno, llamó a una muestra masiva de apoyo el miércoles, pero sólo unas 150 personas se congregaron en la plaza Verde de la capital, Trípoli, llevando la bandera libia y retratos del presidente.
La mayoría de las calles estaban desiertas en un horario en que suelen estar colmadas de autos.
Algunos cafés parecían ser los únicos comercios abiertos, pese al llamado del Gobierno a que los libios vuelvan a trabajar enviado a los suscriptores de las dos compañías de teléfonos móviles controladas por el Estado.
“Muchas personas tienen miedo de dejar sus hogares en Trípoli y hombres armados leales a Gaddafi están dando vueltas amenazando a las personas que se juntan en grupos”, dijo el tunecino Marwan Mohammed mientras cruzaba la frontera del oeste de Libia hacia Túnez.
Se estima que 1,5 millones de extranjeros trabajan o visitan Libia y un tercio de la población de siete millones son inmigrantes del Africa sub-sahariana.
Testigos describieron escenas de caos mientras las personas intentaban dejar el país. “Es un éxodo bíblico”, dijo el ministro italiano Frattini, pronosticando varios cientos de miles que buscarán refugio en su país.
ESTIMACIONES CREIBLES
Frattini dijo que entendía que la región oriental de Cyrenaica, donde se ubica gran parte del petróleo, ya no estaba bajo el control de Gaddafi luego de los violentos esfuerzos por aplastar la protesta allí y en el resto del país.
Frattini señaló que no sabía cuántos muertos había y agregó: “Creemos que estimaciones de alrededor de 1.000 son creíbles”.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenó el uso de violencia y llamó a que los responsables de los ataques a civiles sean responsabilizados, mientras que el primer ministro británico, David Cameron, llamó a una resolución formal.
“El régimen libio está utilizando niveles terribles de fuerza y violencia contra su propio pueblo, incluyendo aeronaves que están disparándole a las personas”, declaró.
Las manifestaciones en los países vecinos a Libia Egipto y Túnez lograron derrocar a líderes atrincherados pero Gaddafi, quien llegó al poder en un golpe militar de Estado en 1969 y ha gobernado el desértico país con populismo y mano dura, sigue dando la pelea.
El martes, un desafiante Gaddafi afirmó estar listo para morir como “un mártir” en Libia. “Me voy a mantener aquí desafiante”, dijo en un mensaje en el canal estatal, rechazando a los manifestantes como “ratas y mercenarios”.
Hasta un cuarto de la producción de petróleo de Libia ha estado interrumpida, en base a cálculos de las firmas que operan en el país, que se extiende desde el Mediterráneo hasta el Sahara y produce casi el 2 por ciento del petróleo del mundo
Human Rights Watch dijo que 62 personas han muerto en Trípoli en los últimos dos días, además de la cifra de 233 muertos entregada anteriormente. Pero grupos de oposición estiman cifras mucho mayores.
(Reporte de Tarek Amara, Christian Lowe, Marie-Louise Gumuchian, Souhail Karam; Brian Love, Daren Butler; Dina Zayed, Sarah Mikhail y Tom Perry en El Cairo y de un corresponsal de Reuters en Libia; Henry Foy en Nueva Delhi; Escrito por Janet Lawrence y Philippa Fletcher. Editado en español por Carlos Aliaga y Juana Casas)
Libia: Khadafi promete reprimir y resistir “hasta la muerte”…
Una verdad imborrable
Por Robert Fisk *
De manera que morirá luchando. Eso es lo que Muammar Khadafi nos dijo anoche, y la mayoría de los libios le creen. Este no será un vuelo tranquilo a Riad o un viaje suave a un lugar de veraneo del Mar Rojo. Avejentado, envuelto en túnicas del desierto, seguía delirando. Ni siquiera había comenzado a usar balas contra sus enemigos –una mentira palpable– cuando dijo: “Cualquier uso de la fuerza contra la autoridad del Estado será castigado con la muerte”, en sí misma una verdad palpable que los libios conocen demasiado bien sin el uso del tiempo verbal futuro de la amenaza de Khadafi. Seguía y seguía despotricando. Como todo en Khadafi, era muy impresionante, pero siguió demasiado tiempo.
Maldijo a la gente de Ben-ghazi que ya había liberado a su ciudad —“esperen hasta que la policía regrese para restaurar el orden”, prometió sin una sonrisa este hombre disecado–. Sus enemigos eran islamistas, la CIA, los británicos y los “perros” de la prensa internacional. Sí, siempre somos perros, ¿no es cierto? Hace tiempo, en un diario de Bahraini una caricatura me representó como (Príncipe Heredero, por favor tomen nota) un perro rabioso, digno de liquidar. Pero como los discursos de Khadafi, eso es lo normal. Y luego vino mi parte favorita, la exégesis de Khadafi anoche: ¡no había comenzado a usar la violencia todavía!
De manera que borremos todos los YouTubes y Facebooks y los disparos y la sangre y los cadáveres mutilados de Benghazi, y pretendamos que no sucedió. Pretendamos que la negativa de darles visas a los corresponsales extranjeros no evitó, en realidad, saber la verdad. La afirmación de Khadafi de que los manifestantes en Libia –los millones de manifestantes– “quieren hacer de Libia un Estado islámico” es exactamente la misma pavada que Mubarak pretendía vender antes del fin de Egipto, la misma pavada que Obama y Clinton han sugerido. Por cierto, hubo momentos anoche en que Khadafi –en su deseo de venganza, su desprecio por los árabes, por su propio pueblo– comenzó a sonar muy como los discursos de Benjamin Netanyahu. ¿Existirá algún contacto entre esos dos mentirosos que nosotros desconocemos?
En muchas formas, los desvaríos de Khadafi eran los de un hombre viejo, sus fantasías sobre sus enemigos —”ratas” que incluían “agentes de Bin Laden”— eran tan desorganizadas como las notas garabateadas en un pedazo de papel que sostenía en su mano derecha, para no mencionar el volumen de leyes de tapas verdes que citaba todo el tiempo. No era sobre amor. Era sobre la amenaza de ejecución. “‘Malditos’ aquellos que tratan de provocar descontento contra Libia”. Era un complot, una conspiración internacional. El lucharía “hasta la última gota de mi sangre, con el pueblo libio apoyándome”. Estados Unidos era el enemigo (hablando mucho de Fallujah), Israel era el enemigo, Sadat era un enemigo, la colonial Italia fascista era el enemigo. Entre los héroes y amigos de Khadafi estaba su abuelo, “que murió como un mártir en 1911” contra el enemigo italiano.
Vestido con una túnica y gorro marrón, el aspecto de Khadafi provocó algunas preguntas extrañas. Habiendo mantenido a los medios internacionales –los “perros” en cuestión– fuera de Libia, le permitía al mundo observar una nación enloquecida: YouTube y blogs de violencia terrible versus imágenes de televisión estatal de un dictador totalmente desquiciado justificando lo que o no había visto en YouTube o no se le había mostrado. Y aquí hay una pregunta interesante: los dictadores y los príncipes que permiten a la prensa internacional en sus países –los señores Ben Alí/Mubarak/Saleh/el príncipe Salman– están permitiendo que se filme su propia humillación. Su recompensa es dolorosa, por cierto.
La inmediatez de los celulares, la intimidad del sonido y el estallido de los disparos son en muchas formas más convincentes que la película digital editada de las cadenas televisivas. Exactamente lo mismo sucedió en Gaza cuando los israelíes decidieron, estilo Khadafi, mantener a los periodistas extranjeros fuera de su orgía de sangre de 2009: los blogueros y los usuarios de YouTube (y Al Jazeera) simplemente nos dieron una realidad que normalmente no experimentamos de parte de los “profesionales” del satélite. Quizás, al final, es necesario un dictador con su propio monopolio mirando a cámara para que diga la verdad: “Moriré como un mártir”. Casi verdadero.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.
La última carta del líder libio
El gobernante daba la impresión de querer arrastrar a su pueblo en su caída sin que hicieran efecto las presiones internacionales. Esto es lo que opinan los expertos occidentales. Las petroleras europeas activaron la evacuación.
Por Eduardo Febbro
Desde París
Francia envió ayer tres aviones Airbus para repatriar a una porción importante de los 750 franceses que residen en Libia. Alemania, Portugal, Grecia y Holanda tomaron iniciativas semejantes ante una situación que la presidenta de la Federación Internacional de Derechos Humanos, FIDH, Souhayr Belhassen, definió al diario Le Monde en estos términos: “Estamos en plena locura. Khadafi está en las últimas, pero no toma conciencia de ello. Está completamente fuera de la realidad. Todo indica que está utilizando su última carta. Khadafi emplea la técnica de la tierra quemada, lo que da la impresión de que está dispuesto a arrastrar a su pueblo en la caída”. Las compañías petroleras de Italia, Eni; de Francia, Total; de Gran Bretaña, BP; de No-ruega, Statoil; de Alemania, Wintershall y RWE Dea, así como el grupo aeronáutico y de defensa italiano, Finmeccanica, y el gigante alemán de la industria, Siemens, procedieron igualmente a la evacuación de su personal presente en Libia. Los que más problemas encuentran para recuperar a sus ciudadanos del caos y la violencia son Túnez, Turquía y sobre todo Egipto, país fronterizo con Libia donde reside y trabaja un millón y medio de egipcios.
Los peores rumores y análisis circulaban anoche en Europa acerca de la dimensión de la represión que se abatió sobre la sociedad. Souhayr Belhassen adelantó a Le Monde que “en algunas ciudades del país, exceptuando Trípoli y Syrte, el ejército regular se unió a los manifestantes”. Según la presidente de la FIDH, algunas familias “me hablaron de ‘ciudades abiertas’. Están libradas a sí mismas”. Mucho más dramático es el testimonio que Nouri el-Mismari ofreció al diario Libération. Nouri el-Mismari, que está actualmente en Francia, fue durante 30 años el jefe de protocolo de Khadafi. Según relata al diario, El- Mismari asegura que “a cada hora, a cada momento, hay una matanza. En cada rincón hay combates y están bombardeando los barrios a ciegas con la aviación”. El ex jefe de protocolo de Khadafi agrega que hay “más de 400 muertos” y que “está ocurriendo un genocidio de masas”. Las informaciones de esta fuente coinciden con las que suministran los organismos europeos de defensa de los derechos humanos. Nouri el-Mismari evoca la presencia de los mercenarios, una intervención confirmada por Souhayr Belhassen: “Los mercenarios siempre existieron en Libia, pero su número se intensificó en estos últimos días. Como el ejército decidió ponerse fuera de juego y no seguir a Khadafi, éste recurre a los mercenarios para reprimir a los manifestantes”.
Muchos analistas occidentales consideran que el líder libio, que llegó al poder a los 27 años y se fabricó una imagen de “hombre fuerte del antiimperialismo”, se está suicidando con tal de no ceder. Hasni Abidi, director del Centro de estudios e investigación sobre el mundo árabe y mediterráneo (Cerman, con sede en Ginebra), compara a Libia con Corea del Norte. Hasni Abidi explica que, “con petróleo y sin armas nucleares, Libia es la Corea del Norte del mundo árabe”. Al igual que el régimen norcoreano, Libia es, según Abidi, un país donde “todos los poderes están concentrados en un solo hombre y entre aquellos que se llaman ‘los hombres de la carpa’. La carpa es la sede desde donde Khadafi gobierna desde el ataque norteamericano contra el palacio presidencial”. Al igual que otros analistas, Hasni Abidi destaca que las presiones internacionales no tienen ningún efecto sobre el poder de Khadafi: “En el plano internacional, Libia no tiene que rendirle cuentas a nadie. Es un aliado de la Unión Europea en términos de inmigración, petróleo y gas. Libia es un mercado con porvenir. Los europeos van a dudar en tomar cualquier decisión contra un régimen que podría cerrarles la puerta”.
Los libios se las verán a solas con su déspota asesino y los ocho hijos del coronel. Casi todos ocupan cargos altos. Saïf Al-Islam apareció hasta anteayer como un reformista moderado. Sin embargo, en el discurso que pronunció en la televisión esgrimió la amenaza que luego su padre llevó a la práctica: aplastar la revuelta a sangre y fuego. Su cuarto hijo, Mutassim Billah Khadafi, representa a la vez la apertura hacia Occidente y la represión. Mutassim oficia de interlocutor de los occidentales que visitan Libia y al mismo tiempo tiene un puesto de consejero para los asuntos de seguridad. Su nombre evoca pánico entre la población. Al-Saadi Khadafi, un ex jugador de fútbol profesional que contrató a Carlos Bilardo como entrenador de la selección libia de fútbol en el año 2000, fue el encargado de reprimir las revueltas que estallaron en la ciudad de Benghazi. Kharmis Khadafi es un oficial al frente de una brigada especial encargada de la seguridad de su padre. Mohamed Khadafi tiene un puesto aún más clave: dirige la red de telecomunicaciones libias y ha sido sin dudas quien dejó al país separado del mundo.
Libia: renuncia ministro del Interior y ya registra 519 la cifra de muertos…

El ministro del Interior libio dimite y se une a las protestas
Abdulá Younis lee un comunicado en Al Yazira en el que pide al Ejército que se sume a los manifestantes y respalde sus demandas “legítimas”
AGENCIAS 22/02/2011
El ministro del Interior libio, Abdulá Younis, ha anunciado su dimisión y su adhesión a la denominada “revolución del 17 de febrero”, que reclama la salida del dirigente Muamar el Gadafi, según ha asegurado en la cadena de televisión Al Yazira . El ministro, uno de los oficiales que formó parte del golpe de estado del 69 y uno de los amigos íntimos de Gadafi, ha leído un comunicado en el que ha pedido al Ejército que se sume a los manifestantes y respalde sus demandas “legítimas”. “El bombardeo contra la población civil es lo que me ha hecho unirme a la revolución (…). Nunca que imaginé que íbamos a llegar a disparar contra la gente”, ha asegurado Younis, que ha apuntado que la Libia de Gadafi se ha desmoronado.
Además, la Liga Arabe ha suspendido la participación de Libia en sus reuniones con efecto inmediato y en respuesta a la represión contra los opositores que llevan días manifestándose contra el régimen. Esta decisión llega horas después de que el representante libio ante esta organización, Abdel Moneim al Huni, presentase su dimisión, no sin antes lanzar una dura crítica contra la actuación del régimen y reclamar el procesamiento de las autoridades de Libia.
A estas dimisiones se les une que varios diplomáticos libios le han dado la espalda a Muamar el Gadafi desde que el fin de semana comenzó el baño de sangre en su país. Hoy el embajador libio en Estados Unidos, Ali Aujali, se ha sumado a varios homólogos y ha dado su respaldo a la revuelta popular después de la sangrienta represión que mercenarios y leales a Gadafi han lanzado contra el pueblo.
Pero no todo son malas noticias para líder libio. El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha revelado que ha estado en contacto telefónico con el él para expresarle su solidaridad en momentos en que esa nación árabe está sumergida en el caos por las revueltas que piden el fin del régimen del coronel que lleva más 41 años en el poder. “Yo me he estado comunicando telefónicamente con él (Gadafi), hemos estado hablando por teléfono, lógicamente él está librando nuevamente una gran batalla”, ha comentado Ortega.
También se ha puesto en contacto con él el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi. La llamada, de la que no se han facilitado detalles, se produjo esta tarde, aunque no se especifica si tuvo lugar antes o después de la intervención de Gadafi en televisión en la que anunció que no dejará el poder. Gadafi acusó además a Italia y a Estados Unidos de entregar “misiles” a los manifestantes, a lo que el ministro de Exteriores de Italia, Franco Frattini, respondió que el país transalpino no proporciona armas. “Jamás hemos proporcionado misiles. Misiles italianos no existen”, ha subrayado.
La Coalición Internacional contra los Criminales de Guerra ha elevado a 519 el número de víctimas mortales registradas en Libia desde que comenzaron las movilizaciones contra el régimen de Muamar al-Ghadafi. Las denuncias de razias contra la población y bombardeos se multiplican pese al silencio oficial. “Hombres armados disparan de forma indiscriminada”, denuncian testigos que hablan de matanzas.
La Coalición, formada en 2009 por diversas organizaciones no gubernamentales centradas en el conflicto entre palestinos e israelíes, ha dado a conocer que la represión ejercida por el régimen de Al-Ghadafi ha dejado 3.980 heridos y al menos 1.500 desaparecidos desde la semana pasada, cuando comenzaron las manifestaciones, según informa la cadena de televisión Al Jazeera.
La organización internacional Human Watch Rights ha informado de alrededor de 300 muertos en todo el país desde la semana pasada y la Liga Internacional por los Derechos Humanos ha elevado la cifra a 400.
Ha revelado, ademñas, que se ha acondicionado en Trípoli una morgue que podría contener hasta 450 víctimas de la represión de las manifestaciones.
El día más cruento fue el de ayer, cuando el régimen se sirvió de la aviación para bombardear a los manifestantes en Trípoli, Benghazi y otros puntos del país.
Según Al Jazeera, sólo en el día de ayer pudieron morir hasta 250 personas a causa de los bombardeos, algunos de ellos efectuados incluso contra los cortejos fúnebres por las víctimas de los días anteriores.
300 fallecidos en Benghazi
La cifra aún puede ser superior. Un médico ha relatado al canal qatarí que sólo en Benghazi, ciudad que está en manos de los opositores, han muerto cerca de 300 personas por los disparos y bombardeos.
“Hay unos 300 muertos, al menos de los que tenemos constancia”, ha explicado el médico.
La represión, que incluye ataques armados de fuerzas policiales y militares, así como el bombardeo aéreo en ciertos sectores de la ciudad, se desató a mediados de la semana pasada y se ha prolongado durante cinco días, agregó el médico de esa ciudad del este de Libia, a 1.200 kilómetros de Trípoli.
Mientras, la televisión estatal ha asegurado que las fuerzas de seguridad han desplegado una operación contra “los saboteadores que siembran el terror” y ha calificado de “rumores falsos” difundidos por “las cadenas vía satélite confabuladas estos últimos días contra el pueblo libio” la brutal represión.
“Dicen que hay masacres en varias ciudades, pueblos y barrios en Libia, Debemos luchar contra estos rumores y mentiras que forman parte de una guerra sicológica”, señala la televisión oficial Al Jamahiriya, rechazando las informaciones sobre masacres contra los manifestantes que piden la caída de Al-Ghadafi.
Testigos presenciales denuncian, sin embargo, que “hombres armados disparan de forma indiscriminada” en lo que han denominado como matanza.
Pese al silencio oficial impuesto –el régimen no permite el acceso al país de la prensa internacional–, los hechos salen poco a poco a la luz e imágenes vetadas por los medios del régimen aparecen en televisiones como Al Jazeera.
Bombardeos
Esta cadena ha dado a conocer que se han producido nuevos bombardeos sobre varios sectores de Trípoli.
La cadena ha señalado en el barrio de Taura, en el este de Trípoli, todavía se ven cadáveres en las calles. Ayer, según testigos citados por Al Jazeera, hubo 61 muertos por la represión de las protestas públicas que se desarrollan en Trípoli.
“Los aviones de guerra y los helicópteros están bombardeando indiscriminadamente un sector después de otro. Hay muchos muertos”, ha declarado uno de los testigos.
Un vecino de Baida, en el este del país, ha declarado que aviones y carros de combate han matado a 26 personas, entre ellas su hermano.
Los libios “tienen miedo de su propia sombra, los niños no pueden dormir, es como si viviéramos en otro planeta”, ha manifestado Marai al Mahry, de la tribu Ashraf y hermano de Ahmed al Mahry, fallecido durante la represión.
“Esto es peor de lo que nadie puede imaginar, es algo que ningún ser humano puede comprender. Nos están bombardeando con aviones, nos están matando con tanques”, ha relatado a Reuters.
Las fuerzas leales a Al-Ghadafi han disparado indiscriminadamente a los habitantes de Baida “únicamente por andar por las calles”, ha denunciado Mahry, de 42 años.
Mercenarios
En Fachloum, otro testigo ha relatado en mercenarios africanos se han trasladado a la localidad en helicópteros y han provocado “un gran número de muertes”.
La denuncia de que el régimen de Ghadafi ha contratado a mercenarios llega también desde el ámbito diplomático. Ali al-Essawi, quien acaba de renunciar a su cargo de embajador de Libia en India en protesta por la represión de las manifestaciones, ha manifestado que los mercenarios “proceden de Africa, son de habla francesa y de otros idiomas”.
Ha asegurado, además, que soldados libios se han pasado a la oposición. “Son libios y no pueden aceptar que los extranjeros maten a los libios, y por ello se han puesto a favor del pueblo”, ha indicado.
Khadafi, un déspota nacionalista que desafió a Occidente reprime brutalmente a su pueblo…
Una narrativa histórica precede la caída
Por Robert Fisk *
Hasta el viejo, paranoico, loco zorro de Libia está por caer. El pálido e infantil dictador nacido en Sirte, dueño de su propia guardia pretoriana, autor del absurdo Libro Verde, que una vez anunció que iría a una cumbre de No Alineados en Belgrado en su caballo blanco. Está por caer. O se ha ido. Anoche, el hombre a quien vi hace más de tres décadas saludando solemnemente a una falange de hombres rana de uniformes negros mientras desfilaban por el caluroso pavimento de la Plaza Verde en una tórrida noche en Trípoli parecía estar huyendo por fin, perseguido –como los dictadores de Túnez y El Cairo– por su propio pueblo furioso.
Las imágenes de YouTube y Facebook contaban la historia con cierta fantasía: comisarías incendiadas en Benghazi y Trípoli; una mujer con una pistola asomándose a la ventanilla de un auto, una multitud de estudiantes rompiendo una réplica en concreto de su espantoso libro. Disparos de fuego, llamas y gritos en los celulares; vaya epitafio para un régimen que todos nosotros de tiempo en tiempo apoyamos.
Y aquí va una historia verdadera. Hace sólo unos días, mientras el coronel Muammar Khadafi se enfrentaba a la ira de su propio pueblo, se reunió con un viejo conocido árabe y se pasó 20 minutos de una reunión de cuatro horas preguntándole si conocía a un buen cirujano para que le hiciera un lifting en su rostro. Esta es –¿es necesario que lo diga sobre este hombre?– una verdadera historia. El viejo muchacho se veía mal, la cara caída, hinchada, un actor de comedia que se había volcado a la tragedia en sus últimos días, desesperado por la maquilladora, el golpecito final en la puerta del camarín.
Ante el hecho, Saif al Islam al Khadafi, fiel suplente de su padre, tuvo que tomar su lugar en el escenario mientras Benghazi y Trípoli se incendiaban, amenazando con “caos y una guerra civil” si lo libios no se calman. “Olvídense del petróleo, olvídense del gas”, anunció este millonario papanatas. “Habrá una guerra civil.” Por encima de la cabeza de su hijo parecía brotar de su cerebro un verde mediterráneo en la imagen que difundió la televisión estatal. Vaya obituario –cuando uno lo piensa– para casi 42 años del gobierno de Khadafi.
No es exactamente el Rey Lear, más bien sería como otro dictador en un bunker distinto, convocando a ejércitos no existentes para salvarlo en su capital, finalmente culpando a su propio pueblo de su calamidad. Pero olvídense de Hitler, Khadafi estaba en su propia clase, el Ratón Mickey y el Profeta, Batman y Clark Gable y Anthony Quinn actuando como Omar Mukhtae en El León del De-sierto, Nero y Mussolini (versión de 1920) e inevitablemente –el mayor actor de todos– Muammar Khadafi.
Escribió un libro llamado Escape al Infierno y otras historias y exigió una solución de un único Estado al conflicto israelo-palestino que se llamaría “Israeltine”. Poco después echó a la mitad de los residentes palestinos de Libia y les dijo que caminaran a su tierra perdida. Abandonó furioso la Liga Arabe porque le pareció irrelevante –un breve instante de lucidez, hay que admitirlo– y llegó a El Cairo para una cumbre, confundiendo deliberadamente una puerta del baño con la del salón de la conferencia, hasta que fue conducido por el califa Mubarak que tenía una sufriente sonrisa en su rostro.
Y si lo que estamos viendo en una verdadera revolución en Libia, entonces pronto podremos –salvo que los esbirros de las embajadas occidentales lleguen ahí antes para un serio y desesperado saqueo– buscar entre los archivos de Trípoli y leer la versión libia de Lockerbie y la bomba de 1989 del vuelo 722 de UTA, y las bombas en la disco de Berlín, y de su abastecimiento de armas al IRA y de los asesinatos de opositores en el país y en el exterior, y del asesinato de una policía británica y de su invasión a Chad y los negocios con los magnates petroleros británicos, y de la verdad detrás de la grotesca deportación del pronto a expirar Al Megrahi, el supuesto autor de la bomba Lockerbie, demasiado enfermo para morir, quien puede, aún ahora, revelar algunos secretos de los que el Zorro de Libia –junto con Gordon Brown y el fiscal general de Escocia, porque todos son iguales en el escenario de Khadafi– preferiría que no nos enteráramos.
Y quién sabe lo que los Archivos del Libro Verde –y por favor, insurgentes de Libia, NO quemen estos preciados documentos– nos dirán sobre la visita de Lord Blair a este horrendo viejo; una figura confundida cuyos gestos propios de un estadista (las palabras, por supuesto, provienen de ese viejo marxista fraudulento Jack Straw, cuando el autor de Escape al Infierno prometió entregar las chucherías nucleares que sus científicos no habían podido convertir en una bomba) permitió a nuestro líder afirmar que, de no haber golpeado a los “sa-ddamistas” con nuestra justificada ira por la no existencia de armas de destrucción masiva, Libia también hubiera formado parte del Eje del Mal.
Por suerte, Lord Blair hizo caso omiso del factor “camaleón” de Khadafi, Una habilidad única para posar como un hombre cuerdo mientras en secreto cree que es una bombita de luz. Sólo días después del apretón de manos con Blair, los sauditas acusaron a Khadafi de complotar –y los detalles eran horriblemente convincentes– para asesinar al aliado de Gran Bretaña, el rey Abdulá de Arabia Saudita. Pero ¿por qué sorprenderse cuando el hombre más temido, y ahora más burlado y odiado por su propio pueblo vengativo escribió, en Escape al Infierno que la crucifixión de Cristo era una falsedad histórica y que un “Cuarto Reich” alemán estaba tratando con prepotencia a Gran Bretaña y Estados Unidos?
Como con todas las historias de Medio Oriente, una narrativa histórica precede la dramática festividad de la caída de Khadafi. Durante décadas, sus opositores trataron de matarlo: se elevaron como nacionalistas, como prisioneros en su cámaras de tortura, como islamistas en las calles de Benghazi. Y los derribó a todos. Por cierto, esta venerable ciudad había logrado su estado de martirio en 1979 cuando Khadafi ahorcó públicamente a estudiantes disidentes en la plaza principal de Benghazi. Ni siquiera voy a denunciar la desaparición en 1993 del defensor libio de los derechos humanos Mansour al Kikhiya, mientras asistía a una conferencia en El Cairo después de quejarse sobre la ejecución de prisioneros políticos por parte de Khadafi. Y es importante recordar que, hace 42 años, nuestra propia Cancillería aplaudía el golpe de Estado de Khadafi contra el amanerado y corrupto rey Idriss, porque, decían nuestros mandarines coloniales, era mejor tener un coronel prolijo a cargo de un Estado petrolero que una reliquia del imperialismo.
* De The Independent de Gran Bretaña.
Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.
Libia, Khadafi y la temible diplomacia petrolera
Con los negocios como telón de fondo, muchos empezaron a ver en Khadafi un pintoresco dictador algo excéntrico y demodé a quien se le podían pasar por alto las excentricidades mientras no apoyara al terrorismo y mantuviera abiertas sus bocas petroleras. El pacto era tentador: Libia dispone de recursos petroleros inmensos que se traducen en una producción de un millón y medio de barriles por día, mientras que sus reservas alcanzan los 42 mil millones de barriles. El 79 por ciento del petróleo libio se exporta hacia los países de la Unión Europea (las democracias ejemplares). Es cierto que en Libia no existían las mascaradas democráticas como las elecciones trucadas (Egipto) o el partido único (Túnez).
La democracia simplemente no existe: los partidos políticos están proscriptos por ley (la Nº 71). Khadafi inventó un modelo casi único en el mundo cuyo eje son los Comités Revolucionarios que se encargan de todo. La disciplina se articula en torno de su programa, el famoso Libro verde que el coronel publicó en 1975. Libia, que es el país más rico de Africa, vive bajo el régimen de la Jamahiriya, el “Estado de las Masas” o la “Era de las Masas”. Sangrienta paradoja la que ofrece un dirigente que usa la aviación para bombardear a ese mismo “Estado de las Masas” que el socialismo khadafista se propuso gobernar.
Acusado de apoyar todas las formas posibles de terrorismo –desde la ETA, pasando por el IRA irlandés, los extremistas palestinos de Abu Nidal, la extrema derecha italiana y los movimientos insurreccionales de América latina–, Khadafi fue vinculado con varios atentados: el que derribó al avión de la compañía PanAm sobre la localidad escocesa de Lockerbie (1988, 270 muertos), los atentados contra los aeropuertos de Viena y Roma (1985) y una discoteca berlinesa. El ex presidente norteamericano Ronald Reagan ordenó una serie de bombardeos contra Libia que dejaron decenas de muertos –entre éstos, una hija adoptiva del coronel–, pero no terminaron con su reinado. Las sanciones internacionales que siguieron ahogaron al régimen hasta que en 2003 el sorpresivo coronel hizo las paces con el mundo: asumió la responsabilidad del atentado de Lockerbie, luego la del acto terrorista contra un avión francés de la empresa UTA (1989, 170 muertos). Khadafi aceptó indemnizar a las familias de las víctimas e incluso renunció públicamente a las armas de destrucción masiva.
Las grandes democracias de Occidente le perdonaron todo. Khadafi se convirtió en un aliado de la lucha contra el islamismo radical y el mundo reintegró a Libia en el seno de la comunidad internacional. Con ello, las empresas petroleras norteamericanas y europeas volvieron a operar en el país. La misma lógica que Túnez y Egipto. Poco importa cuántos presos políticos, cuántos exiliados o cuántos asesinados haya; poco importa si hay libertad de expresión y si los derechos humanos son respetados; sólo cuentan el petróleo y el gas. Khadafi fue recibido con honores por casi todos los dirigentes del Viejo Continente, siempre tan ávido a la hora de repartir consejos y dar lecciones de civilización, y tan olvidadizo cuando se trata de hacer negocios.
Libia es el cuarto productor de petróleo de Africa y exporta la mayoría de su oro negro hacia Europa, en particular Italia, Alemania, España y Francia. El ridículo, en materia de tiranos, no tiene fronteras: en 2009, Khadafi habló ante la Asamblea General de las Naciones Unidas de… paz y seguridad. Molly Tarhuni, un experto en Libia miembro del grupo británico de reflexión Chatham House, comentó a la prensa que “los gobiernos extranjeros tienen muy poca influencia sobre Khadafi. Occidente se tragó la ilusión de la reforma”. Luis Martínez, integrante del Centro de Investigación y de Estudios Internacionales (CERI), explicó al vespertino Le Monde que “será difícil para la comunidad internacional obligar al régimen a moderar la represión. Trípoli practica una temible diplomacia petrolera. Si un gobierno se mete en los asuntos políticos interiores, se verá excluido de los mercados petroleros”.
Los visionarios de las capitales occidentales no vieron venir la ola democrática. El color negro del petróleo les tapó los ojos. El coronel tampoco supo sentir el corazón de su pueblo. Tarde o temprano se lo tragará la historia, es decir, el implacable movimiento de las masas. El socialismo libio terminará en la fosa común de los despotismos, mientras Occidente hará su tardío y ritual mea culpa sobre un abismo de cadáveres.
Ley contra sindicatos en EEUU, “modelo” de democracia… ?
Nueva York, 17 de febrero. Decenas de miles de trabajadores y simpatizantes suspendieron sus labores y prácticamente tomaron el Capitolio estatal en Wisconsin para protestar por un intento del gobernador de destruir los sindicatos del sector público –parte de un asalto antisindical a nivel nacional– en un conflicto que algunos comparan con lo sucedido en Egipto.
El nuevo gobernador republicano Scott Walker y la legislatura controlada por su partido impulsan una iniciativa de ley para anular pensiones, elevar el pago de seguro médico y limitar el derecho a negociar un contrato colectivo sólo de salarios, entre otras medidas para debilitar a los sindicatos públicos y sus conquistas logradas a lo largo de décadas. Walker señaló que estaba dispuesto a desplegar a la Guardia Nacional si los sindicatos se atrevían a realizar acciones para detener estas iniciativas.
Ante ello, desde el martes maestros, trabajadores de hospitales públicos, enfermeras, trabajadores de mantenimiento, de reclusorios y de salubridad pública se concentraron en el centro de Madison, la capital estatal, apoyados por sindicalistas de sectores privados que se sumaron en solidaridad, y durante dos días rodearon el Capitolio y miles ingresaron al edificio gubernamental coreando: a cerrar esto
y libertad, democracia, sindicatos
.
Miles de estudiantes y profesores suspendieron clases en las universidades estatales en protesta contra la iniciativa. Además miles de maestros de escuelas públicas se reportaron enfermos
y no asistieron a sus centros de trabajo para sumarse a las protestas, obligando el cierre de las escuelas públicas en la capital y varios distritos más del estado. Estudiantes de preparatorias y secundarias, en lugar de gozar sus días libres, se sumaron a las marchas y protestas, coreando apoyamos a nuestros maestros, apoyamos la educación pública
, y al llegar a la plaza del Capitolio fueron recibidos con ovaciones por miles de universitarios.
Por lo tanto, no pocos observadores comentan que Wisconsin se parece a Egipto, y los propios manifestantes así lo proclamaban. En algunas de las mantas y pancartas se leía: Hosni/Walker
(en referencia al gobernador). Protesta como un egipcio
. Si Egipto puede obtener la democracia, ¿por qué no Wisconsin?
Esta es nuestra plaza Tahrir
.
Lo que ocurre en Wisconsin, comentó Noam Chomsky, tal vez es el inicio de lo que verdaderamente necesitamos aquí (en Estados Unidos): un levantamiento de democracia; ya que la democracia aquí ha sido casi eviscerada
, dijo en entrevista con el programa Democracy Now!.
Qué glorioso es estar en Madison, Wisconsin, esta semana, donde el pueblo se ha levantado en rebelión contra los republicanos neandertales que buscan destruir los sindicatos del sector público e imponer daño masivo a sus trabajadores. Aquí no se trata de balancear el presupuesto. Se trata de destruir los sindicatos como una fuerza política y económica
, escribió Matthew Rothschild, editor de la revista nacional The Progressive con sede en Madison. Es, añadió, la zona cero de la lucha contra todo eso, y los de Wisconsin están realizando la cosa más cercana a una huelga general que jamás he visto en mi vida
Los sindicatos nacionales ofrecen recursos y personal para apoyar a sus secciones estatales, reconocen que si se logra impulsar esa ley en Wisconsin, será replicada en otros estados donde los gobernantes intentan reducir sus déficit presupuestales –que se han multiplicado como consecuencia de la crisis económica– trasladando los costos a los trabajadores del sector público. Iniciativas parecidas se impulsan en Ohio, Indiana, Tenesí, y también versiones menos drásticas pero que imponen severos recortes presupuestales a sindicalistas del sector público –sobre todo maestros– en estados gigantescos gobernados por demócratas como es el caso de Nueva York y California.
Tal ha sido el tamaño de las manifestaciones que algunos legisladores estatales republicanos ya reconsideran su apoyo a la iniciativa del gobernador, mientras que esta mañana todos los demócratas del senado estatal se esfumaron y con ello la cámara alta se quedó sin quórum, lo que imposibilitó un voto sobre la iniciativa que el gobernador desea quede aprobada para mañana. Otros consideran que a pesar de las protestas, esperan aprobar la medida muy pronto.
Hasta el presidente Barack Obama ha expresado su simpatía con los trabajadores en la pugna en Wisconsin. En entrevista con una radio de la entidad dijo que las medidas del gobernador para obstaculizar negociaciones de contrato colectivo “generalmente parecen más como un asalto a los sindicatos… Estos son maestros, bomberos, trabajadores sociales y policías. Hacen muchos sacrificios y una gran contribución, y creo que es importante no denigrarlos o sugerir de alguna manera que todos estos problemas presupuestales son a causa de los empleados públicos”.
Harold Meyerson, columnista del Washington Post, escribió que mientras los trabajadores estaban ayudando a derrocar al régimen en El Cairo, un gobierno estatal en particular estaba procediendo a derrocar a las organizaciones de trabajadores aquí en Estados Unidos
. Concluyó que los conservadores estadunidenses frecuentemente expresan su admiración por la valentía de los trabajadores de otros países al protestar contra regímenes autoritarios. “Sin embargo, permitir que trabajadores en casa ejerzan sus derechos amenaza con minar algunos de nuestros propios regímenes (republicanos en particular) y no se debería permitir. Ahora que el gobernador de Wisconsin ha emitido sus órdenes de marcha a la Guardia, podemos discernir un nuevo patrón de solidaridad represiva, desde el faraón… del Medio Oriente al faraón… del Medio Oeste”.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/02/18/index.php?section=mundo&article=027n1mun
La revolución árabe es secular, no religiosa…

Vete, se lee en la mano de un manifestante durante una marcha en Saná contra el presidente yemení Alí Abdulá Saleh.
Los colegiales Obama y Clinton dieron un salto todavía más extraño. Luego de apoyar las dictaduras estables
de Medio Oriente –cuando debieron haberse alineado con las fuerzas de la democracia–, decidieron respaldar los llamados civiles a la democracia en el mundo árabe en un momento en que los árabes sentían una desilusión tan profunda con la hipocresía de Occidente que no querían tener a Washington de su lado. Los estadunidenses interfirieron en nuestro país durante 30 años con Mubarak, apoyando a su régimen y armando a sus soldados
, me dijo un estudiante egipcio en la plaza Tahrir la semana pasada. Nos disparan con armas estadunidenses en manos de soldados bahreiníes entrenados por estadunidenses a bordo de tanques hechos en Estados Unidos
, me comentó el viernes un ordenanza médico. ¿Y ahora Obama quiere ponerse de nuestra parte?
Los sucesos de los dos meses pasados y el espíritu de la insurrección árabe –por la dignidad y la justicia, más que por cualquier emirato islámico– permanecerán cientos de años en nuestros libros de historia. Y el fracaso de los más estrictos adherentes al Islam se discutirá durante décadas. El video más reciente de Al Qaeda, difundido este sábado pero grabado antes del derrocamiento de Mubarak, tenía un ángulo interesante: subrayaba la necesidad de que el Islam triunfara en Egipto. Sin embargo, una semana antes las fuerzas de un Egipto secular y nacionalista, hombres y mujeres musulmanes y cristianos, se desembarazaron del anciano sin ninguna ayuda de Bin Laden Inc. Aún más extraña fue la reacción de Irán, cuyo líder supremo se convenció a sí mismo de que el éxito del pueblo egipcio fue un triunfo del Islam. Resulta confortante pensar que sólo Al Qaeda, Irán y sus más odiados enemigos, los dictadores árabes antislamitas, creyeron que la religión estuvo detrás de la rebelión de masas por la democracia.
La ironía más sangrienta de todas –de la que Obama se percató más bien despacio– fue que la república islámica de Irán elogiara a los demócratas de Egipto mientras amenazaba con ejecutar a sus propios líderes democráticos opositores.
No fue, pues, una gran semana para el islamismo
. Hay, desde luego, un aspecto a considerar: casi todos los millones de manifestantes árabes que desean sacudirse la túnica de la autocracia que –con nuestra ayuda occidental– ha ahogado sus vidas en la humillación y el miedo son de hecho musulmanes. Y los musulmanes –a diferencia del Occidente cristiano
– no han perdido su fe. Bajo las piedras y cachiporras de los esbirros de Mubarak, contratacaron gritando Alá akbar
porque para ellos ésa fue en verdad una jihad, no una guerra religiosa, sino una lucha por la justicia. Dios es grande
y una demanda de justicia son del todo consistentes, porque la lucha contra la injusticia es el espíritu mismo del Corán.
En Bahrein tenemos un caso especial. Aquí una mayoría chiíta es gobernada por una minoría de musulmanes sunitas pro monárquicos. Siria, por cierto, podría sufrir de bahreinitis
por la misma razón: una mayoría sunita gobernada por una minoría alawita (chiíta). Bueno, por lo menos Occidente –en su menguante apoyo al rey Hamad de Bahrein– puede apuntar al hecho de que Bahrein, como Kuwait, cuenta con un parlamento. Es una bestia triste y vieja, que existió de 1973 a 1975, cuando fue disuelta contra la constitución, y luego reinventada en 2001 como parte de un paquete de reformas
. Pero el nuevo parlamento resultó aún menos representativo que el primero. Los políticos de oposición fueron hostigados por la seguridad del Estado, y los distritos parlamentarios fueron divididos al estilo del Ulster para asegurar que los minoritarios sunitas tuvieran el control. Por ejemplo, en 2006 y 2010 el principal partido chiíta en Bahrein ganó sólo 18 de 40 bancos. De hecho, las perspectivas sunitas en Bahrein tienen un claro aire de Irlanda del Norte. Muchos me han dicho que temen por su vida, que las turbas chiítas incendiarán sus casas y los asesinarán.
Todo esto está en camino de cambiar. El control del poder estatal tiene que ser legitimado para ser efectivo, y el uso de armas de fuego para avasallar las protestas pacíficas tenía que terminar en Bahrein en una serie de domingos sangrientos, como en el Ulster. Una vez que los árabes aprendieran a perder el miedo, podrían reclamar los derechos civiles que los católicos de Irlanda del Norte alguna vez exigieron frente a la brutalidad del RUC, la policía norirlandesa. Al final los británicos tuvieron que destruir el dominio unionista y llevar al ERI a compartir el poder con los protestantes. Los paralelos no son exactos y los chiítas no tienen una milicia (todavía), aunque el gobierno bahreiní se ha sacado de la manga fotografías de pistolas y espadas –que nunca fueron armas importantes en el ERI– en apoyo a sus afirmaciones de que hay terroristas
entre los opositores.
En Bahrein existe, sobra decirlo, una batalla sectaria además de secular, algo que el príncipe heredero reconoció sin darse cuenta al decir en un principio que las fuerzas de seguridad tenían que suprimir las protestas para prevenir la violencia sectaria. Es una postura sostenida con crueldad por Arabia Saudita, la cual tiene un fuerte interés en que se suprima la disidencia en Bahrein. Los chiítas de Arabia Saudita podrían ponerse levantiscos si sus correligionarios en Bahrein avasallan al Estado. Entonces de veras oiremos cacarear a los líderes de la república islámica chiíta de Irán.
Pero estas insurrecciones interconectadas no deben verse en un simple marco de fermento en Medio Oriente. El levantamiento yemení contra el presidente Saleh (32 años en el poder) es democrático pero también tribal, y no pasará mucho tiempo antes de que la oposición use armas de fuego. Yemen es una sociedad fuertemente armada, con tribus que portan banderas y un nacionalismo rampante. Y luego está Libia.
Kadafi es tan extraño con sus teorías del Libro Verde –repudiado por los manifestantes en Bengasi, quienes derribaron una versión de él en hormigón–, tan ridículo, y su gobierno tan cruel (en el cual lleva 42 años), que es un Ozimandías aguardando su caída. Su coqueteo con Berlusconi –peor aún, su repugnante idilio con Tony Blair, cuyo secretario del exterior, Jack Straw, llamó estadista
al lunático libio– jamás iba a salvarlo. Decorado con más medallas que el general Eisenhower, desesperado por un médico que le levante las colgantes quijadas, este hombre malvado amenaza con un castigo terrible
a su pueblo por atreverse a desafiar su imperio. Hay dos cosas que recordar acerca de Libia: como Yemen, es una tierra tribal, y cuando se volvió contra sus amos fascistas italianos emprendió una encarnizada guerra de liberación cuyos líderes enfrentaron con valor increíble la horca del verdugo. Que Kadafi sea un orate no significa que los libios sean tontos.
Así pues, hay un cambio profundo en el mundo político, social y cultural de Medio Oriente. Creará muchas tragedias, levantará muchas esperanzas y derramará demasiada sangre. Tal vez sea mejor no hacer caso a los analistas y los grupos de estudio
cuyos bobos expertos
dominan los canales de televisión por satélite. Si los checos lograron su libertad, ¿por qué no los egipcios? Si los dictadores –primero fascistas, luego comunistas– pudieron ser derrocados en Europa, ¿por qué no en el gran mundo musulmán árabe?
Y, por un momento, no metan a la religión en esto.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya
Rebelión en el mundo Arabe: el poder de la brutalidad… y sus límites
Luego de tres semanas de observar a la más poblada de las naciones árabes arrojar del poder a un anciano ridículo, caigo en la cuenta de un hecho extraño. Hemos estado informando al mundo de que la infección de la revolución de Túnez se propagó a Egipto, y de que en Yemen, Bahrein y Argelia han surgido protestas democráticas casi idénticas, pero hemos pasado por alto la contaminación más destacada de todas: que la policía de seguridad del Estado, puntal del poder de los autócratas árabes, recurre en Saná, Bahrein y Argel a las mismas tácticas desesperadas de salvajismo que los dictadores de Túnez y Egipto intentaron en vano contra sus ciudadanos en pie de lucha.
Así como los millones de manifestantes no violentos en El Cairo aprendieron de Al Jazeera y de sus pares en Túnez –hasta en esos mensajes de correo electrónico en que los tunecinos aconsejaban a los egipcios partir limones a la mitad y comerlos para evitar los efectos del gas lacrimógeno–, así también los esbirros de seguridad del Estado en Egipto, que presumiblemente veían los mismos programas, ejercieron precisamente la misma brutalidad que sus colegas en Túnez. Increíble, si se pone uno a pensar en ello.
Los policías de El Cairo vieron a los tunecinos apalear a los opositores hasta dejarlos como masas sanguinolentas y –pasando del todo por alto que eso precipitó la caída de Ben Alí– copiaron fielmente la táctica.
Habiendo tenido el placer de estar junto a estos guerreros del Estado en las calles de El Cairo, puedo atestiguar sus tácticas por experiencia personal. Primero, la policía uniformada confrontó a los manifestantes. Luego abrió filas para permitir que los baltagi –ex policías, drogadictos y ex presidiarios– corrieran al frente y golpearan a los manifestantes con palos, cachiporras y barretas de hierro. Luego los criminales se replegaron hacia las filas de la policía mientras los uniformados bañaban a los manifestantes con miles de latas de gas lacrimógeno (de nuevo, hechas en Estados Unidos). Al final, según observé con considerable satisfacción, los manifestantes sencillamente avasallaron a los hombres del Estado y sus mafiosos.
Pero, ¿qué ocurre cuando sintonizo Al Jazeera para ver hacia dónde debemos viajar ahora? En las calles de Yemen hay policías de seguridad del Estado cargando con cachiporras a las multitudes de manifestantes en Saná y luego abriendo filas para permitir que esbirros sin uniforme ataquen con garrotes, cachiporras, barras de hierro y pistolas. Y en el momento en que estos criminales se repliegan, la policía yemení baña de gas lacrimógeno a las multitudes. Luego las imágenes son de Bahrein, donde –no necesito decirlo, ¿o sí?– los policías aporrean a hombres y mujeres y arrojan miles de cargas de gas lacrimógeno con tal promiscuidad que los propios uniformados acaban vomitando en el pavimento. Extraño, ¿no?
Pero no, sospecho que no. Durante años, los servicios secretos de estos países han imitado a sus iguales por una sencilla razón: porque sus capos de inteligencia han estado pasándose tips durante años. También para torturar. Los egipcios aprendieron a usar electricidad con mucha mayor fuerza en sus prisiones del desierto luego de una amistosa visita de los muchachos de la estación de policía de Chateauneuf, en Argel (que se especializan en bombear agua en el cuerpo de los hombres hasta literalmente hacerlos estallar en pedazos). Cuando estuve en Argel, el pasado diciembre, el jefe de seguridad del Estado tunecino llegó en visita fraternal. Fue como cuando los argelinos visitaron Siria en 1994 para averiguar cómo Hafez Assad enfrentó el levantamiento musulmán de 1982 en Hama. Simple: masacrar a la gente, volar la ciudad, dejar a la intemperie los cuerpos de culpables e inocentes por igual para que los sobrevivientes los vieran. Y eso mismo hizo le pouvoir después tanto con los desalmados islamistas armados como con su propio pueblo.
Fue algo infernal, esa universidad abierta de la tortura, una constante ronda de conferencias y recuentos de primera mano de interrogatorios
hechos por sádicos del mundo árabe, con el constante apoyo del Pentágono y sus escandalosos manuales de cooperación estratégica
, para no mencionar el entusiasmo de Israel.
Pero había una falla vital en esas lecciones. Si alguna vez –sólo una vez– la gente perdiera el miedo y se levantara para aplastar a sus opresores, el mismo sistema de dolor y horror se volvería su enemigo, y su ferocidad sería precisamente la razón de su derrumbe. Eso es lo que ocurrió en Túnez. Y en Egipto.
Es una lección instructiva. Bahrein, Argelia y Yemen aplican políticas de brutalidad idénticas a las que les fallaron a Ben Alí y Mubarak. No es ése el único extraño paralelismo entre el derrocamiento de los dos titanes. Mubarak en verdad creía la noche del jueves que el pueblo sufriría otros cinco meses de su dictadura. Ben Alí al parecer creía lo mismo.
Lo que esto demuestra es que los dictadores de Medio Oriente son infinitamente más estúpidos, desalmados, vanidosos, arrogantes y ridículos de lo que sus propios pueblos creían. Gengis Kan y lord Blair de Isfaján fundidos en uno.
Traducción: Jorge Anaya
© The Independent
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/02/16/index.php?section=opinion&article=034a1mun
rCR
Quienes estan detrás del conflicto en medio oriente… ?
Seculares, sectarios, interesados
La ola democrática descoloca a todos, en particular a Estados Unidos, que no la vio venir. En la Babel de interpretaciones, se mezclan advertencias sobre el Islam en medio de movimientos seculares, errores de juicio y la duda sobre si es posible que, finalmente, haya una democracia árabe.
Por Robert Fisk *
Hosni Mubarak denunció que los islamistas estaban detrás de la revolución egipcia. Lo mismo dijo Ben Alí en Túnez. El rey Abdulá de Jordania ve una mano oscura y siniestra, la mano de Al Qaida, la de los Hermanos Musulmanes, una mano islamista, detrás de la insurrección que recorre al mundo árabe. Ayer las autoridades bahreiníes descubrieron que la mano ensangrentada de Hezbolá estaba detrás de los levantamientos chiítas. ¿Cómo es posible que hombres educados pero singularmente antidemocráticos puedan entender todo tan mal? Confrontados con una serie de explosiones seculares –Bahrein no está incluido en esta categoría– acusan a los radicales islámicos. El sha cometió un error idéntico pero al revés. Confrontado por un levantamiento obviamente islámico, él acusó a los comunistas.
Barack Obama y Hillary Clinton se las ingeniaron para dar una voltereta más rara. Habiendo apoyado originalmente a las “estables” dictaduras del Medio Oriente –cuando deberían haber estado del lado de las fuerzas democráticas–, se decidieron a avalar los reclamos de democracia civil en el mundo árabe justo cuando los árabes están tan desencantados con la hipocresía occidental que no quieren a los Estados Unidos de su lado. “Los norteamericanos interfirieron en nuestro país por 30 años durante la era Mubarak, apoyando a este régimen y armando a sus soldados”, me dijo la semana pasada un estudiante egipcio en la plaza Tahrir. “Ahora estaríamos agradecidos si dejaran de interferir de nuestro lado”, agregó. Al final de la semana escuché las mismas voces en Bahrein. “Nos están baleando con armas estadounidenses, que son disparadas por soldados entrenados por los estadounidenses y montados en tanques estadounidenses”, enumeró el viernes un médico. “¿Y ahora Obama quiere estar de nuestro lado?”, preguntó.
Los hechos de los últimos dos meses y el espíritu anti-régimen de la insurrección árabe –por dignidad y justicia, más que por un emirato islámico– quedarán en nuestros libros de historia por años. Y el fracaso de los más estrictos adherentes del Islam será discutido por décadas. Ayer hubo un especial interés por el último video de Al Qaida, grabado antes del derrocamiento de Mubarak, que enfatizaba la necesidad de que el Islam triunfara en Egipto. Sin embargo, una semana antes, las fuerzas seculares, nacionalistas y honorables de Egipto, los hombres y las mujeres musulmanes y cristianos, se habían liberado del viejo sin ninguna ayuda de Osama Bin Laden. Más rara todavía fue la reacción de Irán, cuyo líder supremo se autoconvenció de que la victoria popular egipcia era un triunfo del Islam. Da para pensar que sólo Irán, Al Qaida y sus más acérrimos enemigos, los dictadores árabes antiislámicos, creen que la religión estuvo detrás de las rebeliones masivas de los manifestantes pro democracia.
La más sangrienta ironía de todas –en la que fue cayendo Obama– fue que la República Islámica de Irán estaba alabando a los demócratas de Egipto mientras amenazaba con ejecutar a sus propios líderes democráticos opositores. Casi todos los millones de manifestantes árabes que quieren sacarse de encima la capa de la autocracia –con nuestra ayuda occidental– vivieron con miedo y humillación, y son musulmanes. Y los musulmanes, a diferencia del Occidente cristiano, no perdieron su fe. Abajo de las piedras y de las cachiporras de la policía asesina de Mubarak, ellos contraatacaron gritando “Alá akbar” en lo que era, para ellos, una “Jihad”, no una guerra religiosa pero sí una batalla por la justicia. “Dios es grande” y la demanda de justicia son concordantes. Para la lucha contra la injusticia, ése es el espíritu del Corán.
En Bahrein tenemos un caso especial. Acá una mayoría chiíta es dirigida por una monarquía sunnita. Siria, de hecho, sufriría de “bahreinitis” por la misma razón: una mayoría sunnita es gobernada por una minoría chiíta. Bueno, al menos el Occidente en su defensa en picada del rey Hamad de Bahrein puede aferrarse al hecho de que Bahrein, como Kuwait, tienen un Parlamento. Es una vieja y triste bestia, que existió entre 1973 y 1975 hasta que fue disuelto inconstitucionalmente y después reinventado en 2001 como un paquete de “reformas”. Pero el nuevo parlamento terminó siendo menos representativo que el primero. Los políticos de la oposición fueron acosados por la seguridad del Estado y fueron manipulados los márgenes parlamentarios para asegurarse de que la minoría sunita siga con el control del Parlamento. En 2006 y en 2010, por ejemplo, el más importante partido chiíta en Bahrein ganó sólo 18 de las 40 bancas. Muchos me dijeron que temen por sus vidas, que temen que las turbas chiítas les quemen sus casas y los maten.
Todo esto parece cambiar. El control del poder estatal tiene que ser legitimado para ser efectivo y las balas para aplastar protestas pacíficas estaban destinadas a terminar en una serie de domingos sangrientos en Bahrein. Una vez que los árabes aprendieron a perder su miedo, pueden reclamar los derechos civiles que los católicos demandaron alguna vez en Irlanda del Norte. Al final, los británicos tuvieron que destruir el liderazgo de los unionistas y traer al IRA a compartir el poder con los protestantes. Los paralelos no son exactos y los chiítas no tienen (aún) una milicia, a pesar de que el gobierno bahreiní mostró fotografías de pistolas y espadas para avalar su opinión de que entre sus opositores hay “terroristas”.
En Bahrein hay, no es necesario decirlo, una batalla sectaria y secular, algo que el príncipe reconoció inconscientemente cuando dijo que las fuerzas de seguridad debían suprimir las protestas para impedir la violencia sectaria. Es una visión mantenida salvajemente por Arabia Saudita, que tiene un fuerte interés en la eliminación del disenso en Bahrein. Se les podrían subir los humos a los chiítas de Arabia Saudita si ven que sus correligionarios de Bahrein arrasan el Estado. Entonces, escucharíamos alardear a los líderes de la chiíta República Islámica de Irán. Pero estas insurrecciones interconectadas no deberían ser vistas desde el simple marco del fermento en el Medio Oriente. El levantamiento yemení contra el presidente Saleh (que lleva 32 años en el poder) es democrático pero también tribal. Y no faltará mucho para que la oposición empuñe armas. Yemen es una sociedad armada, tribus con armas y nacionalismo endémico. Y después queda Libia.
Khadafi es tan raro, tan próspero, su dominio tan cruel (y él estuvo gobernando el lugar por 42 años), que es un Ozymandias esperando caer. Su cercanía con Berlusconi –y, peor aún, su amor empalagoso con Tonny Blair– no van a salvarlo. Adornado con más medallas que el general Eisenhower, desesperado por una operación que le levante la papada, este desgraciado está amenazando a su propia gente con castigos “terribles” por desafiar su régimen. Dos cosas para recordar acerca de Libia: como Yemen, es una tierra tribal y cuando se levantó contra sus fascistas colonos italianos, comenzó una salvaje guerra de liberación, cuyos valientes líderes enfrentaron la horca con un coraje increíble. Sólo porque Khadafi es un loco, no quiere decir que su gente sea idiota.
Entonces hay un cambio en el mundo político, social y cultural del Medio Oriente. Creará muchas tragedias, levantará muchas esperanzas y derramará demasiada sangre. Quizá sea mejor ignorar a todos los analistas y a sus think tanks, cuyos “expertos” idiotas dominan los canales satelitales. Si los checos pudieron tener su libertad, ¿por qué no los egipcios? Si los dictadores pueden ser derrocados en Europa –primero, los fascistas, después, los comunistas–, ¿por qué no pasaría lo mismo en el gran mundo árabe musulmán? Y –sólo por un momento– dejen a la religión fuera de esto.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Imágenes de una masacre en el reino de Bahrein
LA VIOLENTA REPRESION MILITAR A LAS PROTESTAS EN EL REINO DEL GOLFO DEJA DECENAS DE MUERTOS EN LA CAPITAL
La insatisfacción llegó a los reinos petroleros y absolutistas, pero la respuesta fue tajante. El ejército de Bahrein tomó las calles y abrió fuego con armas de guerra contra los manifestantes pacíficos. Los sheiks de la región acordaron endurecer sus políticas.
Por Robert Fisk *
Desde Bahrein
“Masacre, es una masacre”, gritaban los médicos. Tres muertos. Cuatro muertos. Un hombre pasó frente a mí en una camilla en la sala de emergencias, la sangre chorreando en el piso de una herida de bala en el muslo. A pocos metros, seis enfermeros estaban luchando por la vida de un hombre pálido, barbudo, con sangre que le manaba del pecho. “Tengo que llevarlo al quirófano ahora”, gritaba un médico. “¡No hay tiempo, se está muriendo!”
Otros estaban todavía más cerca de la muerte. Un pobre joven –18, 19 años quizá– tenía una terrible herida en la cabeza, un agujero de bala en la pierna y sangre en el pecho. El médico a su lado se volvió hacia mí, las lágrimas cayendo sobre la bata manchada de sangre. “Tiene una bala fragmentada en su cerebro y no puedo sacarle los pedazos, los huesos de la izquierda de su cráneo están totalmente destrozados. Sus arterias están todas rotas. No lo puedo ayudar.” La sangre caía como cascada al suelo. Era penoso, vergonzoso e indignante. Estos no eran hombres armados sino los que acompañaban al cortejo y que volvían del funeral. Musulmanes chiítas, por supuesto, muertos por su propio ejército bahreiní en la tarde de ayer.
Un camillero estaba regresando con miles de otros hombres y mujeres del funeral en Daih de uno de los manifestantes muertos en la Plaza Pearl en las primeras horas del jueves. “Decidimos caminar al hospital porque sabíamos que había una manifestación. Algunos de nosotros llevábamos ramas como prendas de paz que les queríamos dar a los soldados cerca de la plaza, y estábamos gritando ‘paz, paz’. No fue una provocación –nada contra el gobierno–. Luego, de pronto, los soldados comenzaron a disparar. Uno estaba disparando una ametralladora desde un vehículo blindado. Había policías, pero se fueron cuando los soldados comenzaron a dispararnos. Pero, sabe, la gente en Bahrein cambió. No querían salir corriendo. Se enfrentaban a las balas con sus cuerpos.”
La manifestación en el hospital ya había atraído a miles de manifestantes chiítas –incluyendo a cientos de médicos y enfermeras de toda Manama, todavía con sus guardapolvos blancos– que exigían la renuncia del ministro de Salud bahreiní, Faisal Mohamed al Homor, por no permitir que las ambulancias buscaran a los muertos y heridos del ataque de la policía el jueves a la mañana sobre los manifestantes de la Plaza Pearl.
Pero su furia se volvió casi histeria ayer, cuando trajeron a los primeros heridos. Hasta cien médicos se aglomeraban en las salas de emergencias, gritando y maldiciendo al rey y al gobierno mientras los paramédicos luchaban por empujar las camillas cargadas con las últimas víctimas a través de la multitud que gritaba. Un hombre tenía un grueso paquete de vendas en el pecho, pero la sangre ya estaba manchando su torso, goteando de la camilla. “Tiene balas de plomo en su pecho y ahora hay aire y sangre en sus pulmones”, me dijo la enfermera a su lado. “Creo que lo perdemos.” Así llegó al centro médico de Sulmaniya la ira del ejército de Bahrein y, me imagino, la ira de la familia Al Khalifa, incluido el rey.
El personal sentía que ellos también eran víctimas. Y tenía razón. Cinco ambulancias enviadas a la calle –las víctimas de ayer recibieron los disparos frente a una estación de bomberos cerca de la Plaza Pearl– fueron detenidas por el ejército. Momentos más tarde, el hospital descubrió que todos sus celulares estaban sin red. Dentro del hospital había un médico, Sadeq al Aberi, malherido por la policía cuando fue a ayudar a los heridos en la mañana del jueves.
Los rumores corrían como reguero de pólvora en Bahrein y el personal médico insistía en que hasta 60 cadáveres habían sido sacados de la Plaza Pearl el jueves a la mañana y que la multitud vio a la policía cargar cuerpos en tres camiones refrigerados. Un hombre me mostró una foto en su celular en la que se podían ver claramente los tres camiones estacionados detrás de varios vehículos blindados del ejército. Según otros manifestantes, los vehículos, que tenían patentes de Arabia Saudita, fueron vistos más tarde en la carretera a Arabia Saudita. Es fácil descartar esas historias macabras, pero encontré a un hombre –otro enfermero en el hospital que trabaja para las Naciones Unidas– que me dijo que un colega estadounidense, que dijo llamarse “Jarrod”, había filmado los cuerpos cuando los cargaban en los camiones, pero luego fue arrestado por la policía y no se lo ha visto desde entonces.
¿Por que la familia real de Bahrein permitió que sus soldados abrieran fuego contra manifestantes pacíficos? Atacar a civiles con armas de fuego a menos de 24 horas de las muertes anteriores parece un acto de locura. Pero la pesada mano de Arabia Saudita puede no estar muy lejos. Los sauditas temen que las manifestaciones en Manama y en las ciudades de Bahrein enciendan fuegos igualmente provocadores en el este de su reino, donde una sustancial minoría chiíta vive alrededor de Dhahran y otras ciudades cerca de la frontera kuwaití. Su deseo de ver a los chiítas de Bahrein aplastados tan rápidamente como sea posible quedó en claro este jueves, en la cumbre del Golfo con todos los sheiks y príncipes de acuerdo en que no debería haber una revolución estilo egipcio en un reino que tiene una mayoría chiíta de quizás un 70 por ciento y una pequeña minoría sunnita que incluye a la familia real.
Sin embargo, la revolución de Egipto está en boca de todos en Bahrein. Fuera del hospital, estaban gritando: “El pueblo quiere derrocar al ministro”, una ligera variación del cántico de los egipcios que se liberaron de Mubarak, “El pueblo quiere derrocar al gobierno”. Y muchos entre la multitud dijeron –como dijeron los egipcios– que habían perdido el temor a las autoridades, a la policía y al ejército.
La policía y los soldados por quienes ahora expresan tal disgusto eran ayer demasiado evidentes en las calles de Manama, mirando con resentimiento desde los vehículos blindados azul noche o subidos a tanques hechos en Estados Unidos. Parecía no haber armas británicas a la vista –aunque éstos son los primeros días y había blindados hechos en Rusia al lado de los tanques M-60–. En el pasado, las pequeñas revueltas chiítas eran cruelmente aplastadas en Bahrein con la ayuda de un torturador jordano y un alto factótum de inteligencia, un ex oficial de la División Especial Británica.
Es mucho lo que está en juego aquí. Esta es la primera insurrección seria en los ricos estados del Golfo, más peligrosa para los sauditas que los islamistas que tomaron el centro de La Meca hace más de 30 años, y la familia de Al Khalifa se da cuenta ahora de qué peligrosos serán los próximos días para ellos. Una fuente que siempre resultó ser confiable durante muchos años me dijo que el miércoles por la noche un miembro de la familia Al Khalifa –que se decía que era el príncipe heredero– mantuvo una serie de conversaciones telefónicas con un prominente clérigo chiíta, el líder del partido Wifaq, Ali Salman, que estaba acampando en la Plaza Pearl. El príncipe aparentemente ofreció una serie de reformas y cambios en el gobierno que él pensó que el clérigo había aprobado. Pero los manifestantes se quedaron en la plaza. Exigían la disolución del Parlamento. Luego vino la policía.
En las primeras horas de la tarde, alrededor de 3000 personas se concentraron en apoyo de los Al Khalifa, y hubo muchas banderas nacionales ondeando desde las ventanillas de los automóviles. Esto puede ser la tapa de la prensa bahreiní hoy, pero no terminará con el levantamiento chiíta. Y el caos de anoche en el hospital más grande de Manama –la sangre cayendo de los heridos, los gritos pidiendo ayuda de aquellos en las camillas, los médicos que nunca había visto tantas heridas de bala, uno de ellos simplemente sacudió su cabeza incrédulamente cuando una mujer tuvo un ataque al lado de un hombre que estaba empapado en sangre– solamente amargó más a los chiítas de esta nación.
Un médico que dijo llamarse Hussein me detuvo cuando salía de la sala de emergencia porque me quería explicar su enojo. “Los israelíes les hacen este tipo de cosas a los palestinos, pero aquí son árabes disparándoles a árabes”, aulló por encima del griterío. “Esto es el gobierno bahreiní haciéndole esto a su propio pueblo. Estuve en Egipto hace dos semanas, trabajando en el hospital Qasr el Aini, pero las cosas aquí están mucho más jodidas.”
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.
Chile: Vaticano condena a Karadima por abuso a menores y víctimas evalúan pedir ministro en visita
Por Juan Andrés Guzmán, Gustavo Villarrubia y Marcela Ramos, CIPER. | 18 de Febrero de 2011
Por considerar que es culpable de abuso de un número indeterminado de menores y que cometió “abuso de ministerio”, la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano condenó al sacerdote Fernando Karadima a “una vida de oración y penitencia” en reparación a las víctimas de sus abusos. No podrá tener contacto con los feligreses de la iglesia El Bosque, los miembros de la Unión Sacerdotal o con quienes haya dirigido espiritualmente.
Tal como informó CIPER ayer, Karadima se encuentra recluido en un convento de calle Bustamante. La defensa de los denunciantes del sacerdote evalúa pedir un ministro en visita ante la gravedad de los antecedentes de la iglesia, que recibió denuncias de abusos de menores de edad. El fallo eclesiástico le pone presión a la Corte de Apelaciones, que la próxima semana debe decidir si ordena la reapertura de la causa penal.
El 16 de enero pasado, sólo un día después de asumir en la Arquidiócesis de Santiago, el cardenal Ricardo Ezzati recibió desde el Vaticano la resolución de la Congregación para la Doctrina de la Fe respecto al escándalo que remeció a la iglesia chilena durante el 2010: el sacerdote Fernando Karadima era condenado por “abuso de menores en contra de más víctimas” y “abuso de ministerio”. Un día más tarde, Ezzati notificó al ex párroco de El Bosque de la sanción penal administrativa en su contra y comenzó las gestiones para reunirse con las víctimas de sus abusos.
La resolución permaneció más de un mes en secreto hasta que este viernes 18 de febrero el arzobispo citó a una conferencia de prensa, donde detalló los resultados de la investigación hecha por el Vaticano. Ante los nuevos antecedentes, los acusadores de Karadima estudian solicitar un ministro en visita dada la relevancia que ha asumido el caso y las innumerables diligencias que quedaron pendientes en la investigación que interrumpió a fines del año pasado el juez Leonardo Valdivieso. Así lo confirmó a CIPER el abogado Juan Pablo Hermosilla, quien señaló que para sus defendidos el fallo eclesiástico “produjo la sensación de que se abre una ventana y que entra aire fresco”.
“Estamos muy contentos de que se haya actuado con energía y claridad, pues esa es la forma de que estas situaciones no vuelvan a ocurrir. Lo peor que podía pasar es que las víctimas sientan que el costo que han pagado al hacer pública su situación no sirviera de nada. Este fallo hace sentir a la gente que ha sido abusada que vale la pena hablar porque va a ser escuchada”, añadió.
A Hermosilla le parece que hay un punto en el fallo del Vaticano que puede tener fuertes consecuencias para la investigación de la justicia penal chilena, donde el caso contra Karadima fue cerrado sin procesados. Esto porque la justicia chilena sólo conoció el testimonio de un denunciante que dijo haber sido abusado por Karadima siendo menor de edad: el abogado Fernando Batlle. Sin embargo, en el texto leído por Ezatti se dice que Karadima es declarado culpable del delito “de abuso de menor en contra de más víctimas”.
Consultado respecto a si hay más víctimas, Ezzatti señaló lo siguiente: “Si se me pregunta a mí sobre antecedentes, puedo decir que no tengo ningún antecedente. Pero precedentemente el decreto dice que en base a indicaciones que han llegado a la Santa Sede desde el arzobispo de Santiago, desde el procurador de justicia y desde la otra parte, le han llegado otras noticias también”.
Para Hermosilla, esta afirmación debe ser contemplada por al justicia chilena, y “pedirle a la iglesia los antecedentes que ha reunido y que dan sustento a su fallo, como lo planteó la fiscal de la Corte de Apelaciones a comienzos de febrero cuando solicitó que se reabriera la causa”, explica el abogado.
Durante la conferencia de prensa en que anunció la resolución, se le preguntó a Ezzati si la iglesia pondría estos antecedentes a disposición de la justicia civil. El arzobispo fue tajande: “Absolutamente no, porque son dos cosas totalmente diferentes. Le corresponderá al juicio civil buscar y encontrar la motivación de una posible absolución o una posible condena”.
Se espera que la próxima semana la Corte de Apelaciones resuelva si ordena o no la reapertura de la arista penal. El fallo del Vaticano pone presión a que se acoja la recomendación de la fiscal judicial, que consideró que aún quedan muchas diligencias pendientes.
EZZATI PIDIÓ DISCULPAS
Tal como lo informó CIPER en un reportaje publicado un día antes de que se conociera el fallo eclesiástico (ver artículo: Iglesia da golpe de timón en caso Karadima ), desde la llegada de Ezzati la actitud de la iglesia cambió en relación a Karadima y a los denunciantes. Estos últimos recibieron una señal de los nuevos aires el sábado 29 de enero, cuando el arzobispo recibió en su casa de Simón Bolívar al médico James Hamilton, uno de los principales acusadores del ex párroco de El Bosque. En la reunión que duró cerca de una hora, Ezzati le pidió perdón a él y a los otros denunciantes -que no pudieron asistir por estar de vacaciones- por la actitud que tuvo la iglesia en estos años en que han llevado adelante sus acusaciones.
Fiel a la línea que han tenido los denunciantes, en esa reunión Hamilton le planteó a Ezzati que estaban preocupados porque Karadima aún se mantenía en contacto con jóvenes y con muchos dirigidos sobre los cuales tenía poder absoluto y que podían seguir siendo víctimas suyas.
Similar preocupación le habían manifestado a Ezzati sacerdotes que se habían formado con Karadima y que fueron rompiendo con él a lo largo de estos años, especialmente después de la investigación del programa Informe Especial. El tema inquietaba al cardenal y por eso, cuando Hamilton le mencionó ese punto, Ezzati lo interrumpió y le dijo que se le había prohibido a Karadima tener contacto con jóvenes.
Según fuentes eclesiásticas, cuando ayer el arzobispo leyó en CIPER que a la casa donde se hospedaba Karadima llegó uno de los jóvenes que se había formado con él (Jorge Andrés Álvarez, de 26 años), montó en cólera, pues se estaba vulnerando una prohibición. Decidió entonces adelantar la conferencia de prensa para anunciar el fallo que desde mediados de enero tenía en su poder.
El joven es uno de los parroquianos de El Bosque y por lo tanto Karadima sabe que no puede reunirse con él. Por ello, se le preguntó a Ezzatti respecto a cómo podría garantizar la iglesia que el sacerdote cumpliera con las restricciones impuestas en el fallo. Concretamente se le dijo que a CIPER le constaba que habían ido jóvenes a visitarlo, como se informó ayer. “¿Quién va a controlar eso?”, se le consultó a Ezzatti. El arzobispo respondió lo siguiente: “Lo que establece el decreto es que el padre no podrá reunirse con miembros de su parroquia, no podrá reunirse con sacerdotes de la Unión Sacerdotal y con personas que haya dirigido espiritualmente. No quiere decir que el padre esté en una cárcel y que no tenga posibilidad de juntarse con otras personas”.
Pero contra lo planteado en la resolución de la Iglesia, Karadima también ha seguido reuniendo con algunos de los sacerdotes de la Unión Sacerdotal, como Juan Esteban Morales y el obispo Andrés Arteaga. Ambos concurrieron este lunes 14 de febrero al convento de las Siervas de Jesús de la Caridad, ubicado en General Bustamante 586, donde se refugia Karadima.
Respecto a Morales, Ezzatti explicó que él lo había autorizado, por razones humanitarias. “Yo mismo he permitido que cumpliera un gesto humanitario. Los derechos humanos son derechos también de las personas que están juzgadas y que están en la cárcel. Y por consiguiente, y por situación humanitaria, yo he concedido ese permiso”.
En cuanto a Arteaga -uno de los obispos que conforman el círculo más cercano a Karadima y quien ostenta uno de los más altos cargos de la Iglesia Católica como obispo auxiliar y vice gran canciller de la UC -, Ezzati evitó un pronunciamiento. “Yo no juzgo las intenciones de mis hermanos obispos. Estoy convencido que estarán actuando con rectitud de conciencia y por consiguiente la iglesia, que ha hecho conocer este decreto, ciertamente encontrará en ellos también la adhesión y la obediencia que corresponde”.
En el último punto de la declaración dada a conocer por Ezzatti se aborda la situación del centro de poder construido por Karadima: la Unión Sacerdotal.
“Junto a la entrega de presente documento, este colegio sugiere que el arzobispo de Santiago disponga, en común acuerdo con esta Congregación, una visita canónica a la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón, con la finalidad de verificar la eclesialidad de los procesos formativos y la transparencia de la administración económica”. Este último punto es clave, pues tal como informó CIPER el año pasado , la organización religiosa ha construido un imperio económico cuyo origen y gestión no están claros.
El DURO FALLO ECLESIÁSTICO
La resolución del Vaticano es un duro revés para Karadima, pues no sólo se reconoce la veracidad de los delitos denunciados sino que se plantea que habría más menores abusados. Además se le impone una vida de retiro lejos de quienes fueron parte de su círculo de influencia y se le prohíbe “asumir cualquier encargo en la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón”, el centro neurálgico de la influencia del sacerdote conformado por sacerdotes y obispos formados a su alero.
“Sobre la base de las pruebas adquiridas, el reverendo Fernando Karadima Fariña es declarado culpable de los delitos declarados en precedencia y en modo particular del delito de abuso de menor en contra de más víctimas; del delito contra el sexto precepto del decálogo cometido con violencia; y de abuso del ministerio a norma del canon 1389 del Código de Derecho Canónico”, dice el punto 1 de la declaración dada a conocer ayer por el arzobispo.
Luego se explicita con claridad que el sacerdote tendrá que recluirse en un lugar donde las visitas tendrán restricciones. Esto se plantea en los puntos 2, 3 y 4:
“En consideración a la edad y al estado de salud del reverendo Fernando Karadima Fariña, se considera oportuno imponer al inculpado de retirarse a una vida de oración y de penitencia. También en reparación de las víctimas de sus abusos, será preocupación del Arzobispo de Santiago, de acuerdo con la Congregación para la Doctrina de la Fe, evaluar el lugar de residencia, dentro o fuera de la Diócesis, de tal modo de evitar absolutamente el contacto con sus ex parroquianos o con miembros de la Unión Sacerdotal o con personas que se hayan dirigido espiritualmente con él”
“Se impone también (…) la pena expiatoria de prohibición perpetua de ejercicio público de cualquier acto de ministerio, en particular de la confesión y de la dirección espiritual de todas las categorías de personas”
“Además, se impone la prohibición de asumir cualquier encargo en la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón”
Si el sacerdote no cumple con las prohibiciones estipuladas en los puntos anteriores, arriesgaría incluso perder su condición de sacerdote, se afirma en el punto 5 de la declaración. “En caso de no observar las medidas indicadas, el inculpado podrá recibir penas más graves, no excluida la dimisión del estado clerical”. Al respecto, Ezzatti aclaró que confiaba en que Karadima cumpliría con las restricciones establecidas en la resolución. “Yo estoy convencido que tanto el padre como los miembros de la sociedad sacerdotal que lo acompañan son personas fieles a Jesucristo y a la Iglesia y van a cumplir sin duda alguna lo que esta acta dice. Sin embargo, la Santa Sede pone esta advertencia”.
De acuerdo al relato del arzobispo, el 17 de enero se reunió con el sacerdote Karadima para notificarlo, entregarle el fallo completo y fijar un lugar de residencia.: “La reacción del padre fue una reacción de mucha sorpresa frente a esto, y de meditación muy profunda. Él iba a leer con calma todo el decreto, que es muy largo y de autoría de la Santa Sede. El emprendió la tarea de preparar su defensa ante la Santa Sede”.
¿Le reconoció alguna de las acusaciones?, le preguntaron los periodistas presentes. “(…) él (dijo que ) era inocente y la iglesia juzga hechos externos y no tiene derecho a juzgar la conciencia de las personas”, respondió Ezzati.
Desde la notificación corre un plazo de 60 días hábiles, donde se le da la posibilidad de presentar un recurso frente a esta decisión, se plantea en el punto 6 de la declaración. Según contó Ezzatti, Karadima estaría trabajando en la redacción de un recurso de apelación a la resolución del Vaticano, lo que fue confirmado luego por su defensa.
ERRÁZURIZ EN CAPILLA
El fallo vaticano implica un duro cuestionamiento a la actitud y las decisiones tomadas por el anterior arzobispo de Santiago Francisco Javier Errázuriz. Pese a que en la conferencia de prensa de ayer Ezzati agradeció a éste la investigación realizada, a medida que los testimonios se han ido acumulando, ha quedado claro que hubo varios momentos en los que pudo haberse detenido los abusos de Karadima.
Francisco Javier Errázuriz recibió la primera denuncia en contra de Karadima en 2003 cuando el filósofo José Murillo le hizo llegar una carta relatando lo que le había ocurrido. La carta se la llevó el sacerdote jesuita Juan Díaz, vicario de la Educación del Arzobispo de Santiago quien relató a CIPER que personalmente le contó el caso y le entregó la misiva.
“Los vicarios nos reuníamos semanalmente con Errázuriz y después de esa reunión le pedí unos minutos en privado. Ahí le conté que una persona que yo conocía y estimaba, José Murillo, me había relatado una serie de acusaciones que afectaban al padre Karadima. Le dije que lo que me decía Murillo me parecía creíble y después de eso le entregué la carta. Él la leyó con atención delante de mí. Se mostró sorprendido. Tuve la impresión de que tomaba con seriedad la denuncia. No reacciono en defensa de Karadima; por el contrario, dijo que iba a estudiar esta carta con seriedad”, dijo a CIPER el sacerdote.
Agregó que después de esa conversación Errázuriz “nunca me tocó el tema de nuevo. Yo fui vicario hasta 2005 y nunca me dijo nada”. Cuando CIPER le preguntó a Díaz qué explicación encontraba para la actitud del cardenal, el sacerdote contestó: “Sinceramente prefiero reservar en mi fuero interno mi explicación”.
Similares dudas deja en el aire el testimonio del primer investigador del caso, el sacerdote español Fermín Escudero, quien en una impactante entrevista concedida a CIPER declaro que el caso Karadima le daba asco. Allí el sacerdote explicó que “si en este caso hubo negligencia u omisión no será por mi culpa, ya que cumplí paso a paso con cada punto de lo que se me había encomendado. Desde mi primera diligencia hasta la última que hice, justo en la víspera de dejar mi cargo, tomé el caso con toda la seriedad que se merecía. Y todas las veces hice mi informe incluyendo algo que ni siquiera estaba en mis atribuciones: explicitar mi parecer”.
El sacerdote relató que fue nombrado por Errázuriz para investigar el caso en mayo de 2004. A partir de ese momento recibió los testimonios de la esposa de James Hamilton, una nueva carta de José Murillo, -esta vez enviada a través de Ezzati- y los desgarradores relatos de James Hamilton y de Juan Carlos Cruz.
Escudero dijo a CIPER que todos esos testimonios le parecían coincidentes y verosímiles: “Hamilton contaba todo lo vivido con tantos detalles que era imposible no creerle. Y su testimonio concordaba con los otros testimonios… Es uno de los relatos más crudos que me ha tocado escuchar. Hice un nuevo informe. Le agregué mi parecer, como lo había hecho en el informe anterior. Hasta ahí era todo lo que yo podía y debía hacer, excediendo mi función al agregar mi parecer. Poco tiempo después, tres días antes de que mi cargo como promotor expirara, fui a hablar con el cardenal y le dije que en unos días más expiraba mi cargo como promotor de justicia y que me perdonara pero yo no estaba disponible para continuar en el cargo. Y fue en la víspera de dejar el cargo, cuando llegó a mí el tercer testimonio directo: Juan Carlos Cruz“.
Escudero relató que tras esa última entrevista no supo más del caso. Luego se enteró de que Karadima había sido removido de la parroquia y reemplazado por Juan Esteban Morales. Pensó que eso se debía a las acusaciones, pero no era así. “Mi sorpresa vino después, cuando me enteré por una persona muy ligada a Karadima, que el cardenal no mencionó en ningún momento las acusaciones que había en su contra. Solo le dijo que le pedía que renunciara a El Bosque porque él ya había hecho mucho y debía cuidarse.”, dijo Escudero a CIPER.
Lo cierto es que en 2006 Errázuriz decidió cerrar la investigación, la que se reabrió recién en 2009. Y durante esos años Karadima pudo seguir manteniendo su conducta y el control total sobre la comunidad de El Bosque sin que nadie lo perturbara. La razón que esgrimió Errázuriz el año pasado para justificar su comportamiento fue que no creyó en las acusaciones. Así consta en las declaraciones que el arzobispo de Santiago hizo a The New York Times cuando expresó que las denuncias “lamentablemente no las juzgué creíbles”.
En 2010, cuando se emitió el programa Informe Especial, con las impactantes declaraciones de los denunciantes, Escudero tuvo un colapso. El sacerdote relató a CIPER: “Yo quedé muy mal con ese programa, incluso tuve un accidente vascular. Ver a James Hamilton, quien tenía tanto pudor de dar a conocer esto, exponerse así en televisión, me dio muchísima pena y dolor. Yo había hecho todo lo que estaba en mi poder para que no se llegara a esto, pero quienes debían hacer el resto no lo hicieron. Hubo mucha omisión en este caso… Así que fui a hablar con el cardenal y le conté lo de mi accidente vascular y le dije: yo soy una víctima más de Karadima. Y en esa ocasión le pregunté por qué él no se había acercado a las víctimas. El respondió que él era juez en esta causa y por lo tanto no podía acercarse porque debía tomar distancia. Y que él tenía sus razones para no recibir a James Hamilton. Evidentemente esa respuesta no me pareció, ya que él es el pastor y si de su rebaño se le acerca una oveja herida, él tiene el deber de acogerla”.
Ante todos estos antecedentes no parece casualidad que el Vaticano haya esperado que Ezzati reemplazara a Errázuriz y, cuando sólo llevaba un día en el cargo, le entregara los resultados de una investigación que remece a la Iglesia Católica chilena.
CIPER CHILE
La vergüenza de ser estadounidense… mentiras tras mentiras…
El gobierno de EE.UU. ha sobreestimado la cantidad de vergüenza que él y los ciudadanos estadounidenses pueden aguantar. El 15 de febrero “el pueblo indispensable” tuvo que sufrir la hipocresía de que la secretaria de Estado de EE.UU. pronunciara un discurso sobre el compromiso de su país con la libertad de Internet mientras el Departamento de Justicia (sic) emprendía una acción inconstitucional contra Twitter para revelar cualquier conexión entre WikiLeaks y Bradley Manning, el héroe estadounidense que, obedeciendo el Código Militar de EE.UU., sacó a la luz crímenes de guerra del gobierno de EE.UU. y está encarcelado en condiciones despiadadas no permitidas por la Constitución de EE.UU.
El corrupto gobierno de EE.UU. trata de crear un caso de “conspiración” contra Julian Assange a fin de castigarlo por revelar documentos gubernamentales que prueban más allá de toda duda la mendacidad de ese gobierno.
Es algo bastante malo, pero palidece en comparación con las implicaciones reveladas el 15 de febrero en el periódico británico, The Guardian. http://www.guardian.co.uk/world/2011/feb/15/curveball-iraqi-fantasist-cia-saddam
The Guardian obtuvo una entrevista con “Curveball”, la fuente del discurso totalmente mentiroso de Colin Powell ante las Naciones Unidas sobre las Armas de Destrucción Masiva de Iraq. El discurso de Colin Powell preparó la escena para la invasión ilegal de Iraq por parte de EE.UU. The Guardian describe a “Curveball” como “el hombre que logró cometer el mayor timo en la historia de los servicios modernos de inteligencia”. Como dice The Guardian”, “Curveball”, “fabricó un cuento de horror”.
La “inteligencia” de EE.UU. nunca entrevistó a “Curveball.” Los estadounidenses iniciaron una guerra basada en información de segunda mano que les fue entregada por la incompetente inteligencia alemana, que se dejó engañar por las mentiras de “Curveball” en las que los servicios alemanes actuales no creen.
Como ahora sabe el mundo Sadam Hussein no tenía armas de destrucción masiva (ADM). El régimen Bush/Cheney, por supuesto, lo sabía, pero las mentiras de “Curveball” fueron útiles para sus intenciones ocultas. En su entrevista con The Guardian “Curveball”, Rafid Ahmed Alwan al-Janabi, admitió que había inventado toda la historia. Quería dañar a Sadam Hussein y contó cualquier fantasía que pudo imaginar que sirviera su propósito.
Si el régimen Bush/Cheney hubiera creído realmente que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva que amenazaban al mundo, habría sido un acto criminal concentrar la fuerza invasora de EE.UU. en una pequeña área de Kuwait donde unas pocas ADM podrían haber borrado del mapa a toda la fuerza invasora estadounidense, poniendo así fin a la guerra antes de que comenzara.
Algunos estadounidenses son tan irreflexivos que dirían que Sadam Hussein nunca hubiera utilizado las armas, porque habríamos hecho esto o aquello a Irak, incluso bombardeando Bagdad con armas nucleares. ¿Pero por qué le iba a importar a Sadam Hussein si él y su régimen ya estaban marcados para la muerte? ¿Por qué un hombre condenado iba a desistir de infligir una extraordinaria derrota a la superpotencia de EE.UU., alentando así a los árabes de todas partes? Además, si Sadam Hussein no estaba dispuesto a utilizar sus ADM contra una fuerza invasora, ¿cuándo iba a usarlas? Para el gobierno de EE.UUU. era obvio que esas armas no existían. Los inspectores de armas lo dejaron bien claro al régimen Bush/Cheney. No había ADM iraquíes y todo el gobierno de EE.UU. lo sabía.
¿Por qué entonces no hubo sorpresa o comentario en los medios “libres” ante el hecho de que la Casa Blanca acusase a Iraq de poseer terribles armas de destrucción masiva, pero no obstante concentró su fuerza de invasión en un área tan pequeña que esas armas podrían haber aniquilado fácilmente a la fuerza invasora?
¿Existe realmente la democracia en un país en el cual los medios son incompetentes y no se puede responsabilizar al gobierno que miente descaradamente cada vez que abre la boca?
“Curveball” representa un nuevo grado de inmoralidad. Rafid al-Janabi comparte la responsabilidad de un millón de muertos iraquíes, 4 millones de iraquíes desplazados, un país destruido, 4.754 soldados estadounidenses muertos, 40.000 soldados estadounidenses muertos y mutilados, 3 billones [millones de millones] de dólares de EE.UU. desperdiciados, de los que cada dólar es una carga de la deuda para la población estadounidense y una amenaza para el dólar como moneda de reserva, diez años de propaganda y mentiras sobre el terrorismo y conexiones con al-Qaida, una “guerra contra el terror” de EE.UU. que está destruyendo innumerables vidas en Afganistán, Pakistán, Yemen, Somalia, y que apunta a Irán, y ha destruido la Declaración de Derechos, la Constitución de EE.UU., y las libertades civiles que garantizan. Y el pedazo de mierda mentiroso, Rafid al-Janabi, se enorgullece de haber producido la caída de Sadam Hussein a un precio tan enorme.
Ahora, cuando Rafid al-Janabi ha sido puesto al descubierto por la entrevista del Guardian, ¿cómo está de seguro? Hay millones de iraquíes capaces de exterminarlo por sus sufrimientos, y decenas de miles de estadounidenses cuyas vidas han sido arruinadas por las mentiras de Rafid al-Janabi.
¿Por qué persigue el gobierno de EE.UU. a Julian Assange y a WikiLeaks por decir la verdad, cuando “Curveball”, cuyas mentiras destruyeron a inmensas cantidades de personas junto con la reputación de EE.UU., piensa que puede formar un partido político en Iraq? Será un milagro si ese montón de mierda, Rafi al-Janabi, no es asesinado en cuanto aparezca en Iraq.
Así que sólo nos queda contemplar cómo un gobierno de EE.UU. totalmente incompetente ha causado enorme inestabilidad en sus Estados títeres en Medio Oriente, porque deseaba desesperadamente creer en la “inteligencia” defectuosa de Alemania de que un sinvergüenza suministró evidencia de que Sadam Hussein tenía Armas de Destrucción Masiva.
Y EE.UU. es una superpotencia, una nación indispensable.
¡Qué chiste!
© Copyright Paul Craig Roberts, Global Research, 2011
Paul Craig Roberts fue editor del Wall Street Journal y secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Ronald Reagan. Su último libro, How the Economy Was Lost, fue publicado recientemente por CounterPunch/AK Press. Se puede contactar con él en: paulcraigroberts@yahoo.com
Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=23237
Tags: EEUU, USA, MENTIRAS, IRAK, MEDIO ORIENTE, GEOPOLITICA, OBAMA, BUSH, HEGEMONISMO, INTERVENCIONISMO, SUPERPOTENCIA, MANIPULACION, MEDIOS DE COMUNICACION, CURVEBAL
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Túnez, Egipto, Marruecos… Esas "dictaduras amigas"
¿Una dictadura en Túnez? ¿En Egipto una dictadura? Viendo a los medios relamerse con la palabra «dictadura» aplicada al Túnez de Ben Alí y al Egipto de Moubarak, los franceses han debido de preguntarse si han entendido o han leído bien. ¿No habían insistido durante decenios esos mismos medios y esos mismos periodistas en que esos dos “países amigos” eran “Estados moderados”? ¿La horrible palabra “dictadura” no estaba exclusivamente reservada en el mundo árabe musulmán (después de la destrucción de la “espantosa tiranía” de Saddam Hussein en Irak) solo al régimen Iraní? ¿Cómo? ¿Había entonces otras dictaduras en la región? Y ¿nos lo habrían ocultado los medios de nuestra ejemplar democracia?
He aquí, en todo caso, un primer abrir de ojos que debemos al rebelde pueblo tunecino. Su prodigiosa victoria ha liberado a los europeos de la “retórica hipócrita y de ocultamiento” en vigor en nuestras cancillerías y en nuestros medios. Obligados a quitarse la careta, simulan descubrir lo que sabíamos desde hace rato (1), que las “dictaduras amigas” no son más que eso: regímenes de opresión. Sobre el asunto, los medios no han hecho otra cosa que seguir la “línea oficial”: cerrar los ojos o mirar hacia otro lado confirmando la idea de que la prensa no es libre salvo en relación con los débiles y la gente aislada. ¿Acaso Nicolás Sarkozy no ha tenido el aplomo de asegurar que en Túnez “había una desesperanza, un sufrimiento, un sentimiento de ahogo que hay que reconocer que no habíamos apreciado en su justa medida”, con respecto al sistema mafioso del clan Ben Alí-Trabelsi?
“No habíamos apreciado en su justa medida…” En 23 años… A pesar de contar allí con servicios diplomáticos más prolíficos que los de cualquier otro país… A pesar de la colaboración en todos los sectores de la seguridad (policía, gendarmería, inteligencia…) (2). A pesar de las estancias regulares de altos responsables políticos y mediáticos que establecían allí desacomplejadamente sus lugares de veraneo… Pese a la existencia en Francia de dirigentes exiliados de la oposición tunecina, mantenidos como apestados al margen por las autoridades francesas y de acceso prohibido durante decenios a los grandes medios… Democracia ruinosa..
En realidad esos regímenes autoritarios han sido (y siguen siendo) complacientemente protegidos por las democracias europeas, despreciando sus propios valores, con el pretexto de que constituyen baluartes contra el islamismo radical (3). El mismo cínico argumento usado por Occidente durante la Guerra Fría, para apoyar dictaduras militares en Europa (España, Portugal, Grecia, Turquía) y en América Latina pretendiendo impedir la llegada del comunismo al poder.
¡Qué formidable lección dan las sociedades árabes revolucionarias a los que en Europa los describían con términos maniqueos, es decir, como masas dóciles sometidas a sátrapas orientales corruptos o como muchedumbres histéricas poseídas por el fanatismo religioso! Y he aquí que de repente surgen, en las pantallas de nuestros ordenadores o de nuestros televisores (cf.: el admirable trabajo de Al-Jazeera) preocupadas por el progreso social, nada obsesionadas por la cuestión religiosa, sedientas de libertad, soprepasadas por la corrupción, detestando las desigualdades y reclamando democracia para todos, sin exclusiones.
Lejos de las caricaturas binarias, estos pueblos no constituyen en modo alguno una especie de “excepción árabe” sino que se asemejan en sus aspiraciones políticas al resto de las ilustradas sociedades urbanas modernas. Un tercio de los tunecinos y casi un cuarto de los egipcios navegan regularmente por Internet. Como afirma Moulay Hicham El Alaoui: “Los nuevos movimientos ya no están marcados por los viejos antagonismos como antiimperialismo, anticolonialismo, o antisecularisno. Las manifestaciones de Túnez y El Cairo han estado desprovistas de todo simbolismo religioso. Constituyen una ruptura generacional que refuta la tesis del excepcionalismo árabe. Además son las nuevas metodologías de la comunicación de Internet las que animan estos movimientos. Ellos proponen una nueva versión de la sociedad civil en la que el rechazo al autoritarismo va de la mano con el rechazo a la corrupción (4)”.
Especialmente gracias a las redes sociales digitales, las sociedades tanto de Túnez como de Egipto se movilizaron con gran rapidez y pudieron desestabilizar el poder en tiempo récord. Aún antes de que los movimientos hayan tenido la oportunidad de “madurar” y de favorecer la emergencia de nuevos dirigentes dentro de ellos. Es una de las raras ocasiones en las que sin líderes, sin organización dirigente y sin programa, la simple dinámica de la exasperación de las masas ha bastado para conseguir el triunfo de la revolución. Se trata de un momento frágil y sin duda las potencias ya estarán trabajando, especialmente en Egipto, para que “todo cambie sin que cambie nada” según el viejo adagio de El Gatopardo. Esos pueblos que conquistaron su libertad deben recordar la advertencia de Balzac, “Se matará a la prensa como se mata a un pueblo, otorgándole la libertad”(5). En las “democracias vigiladas” es mucho más fácil domesticar legítimamente a un pueblo que en las antiguas dictaduras. Pero esto no justifica su mantenimiento. Ni debe empañar el ardor de derrocar una tiranía.
El hundimiento de la dictadura tunecina ha sido tan veloz que los demás pueblos magrebíes y árabes han llegado a la conclusión de que esas autocracias –las más viejas del mundo- estaban en realidad profundamente corroídas y no eran por lo tanto más que “tigres de papel”. Esta demostración se ha verificado también en Egipto.
De allí este impresionante levantamiento de los pueblos árabes, que lleva a pensar inevitablemente en el gran florecimiento de las revoluciones europeas de 1848, en Jordania, en Yemen, en Argelia, en Siria, en Arabia Saudí, en Sudán y también en Marruecos.
En este último país, una monarquía absoluta, en el que el resultado de las “elecciones” (siempre trucado) siempre lo decide el soberano, que designa según su voluntad a los llamados ministros “de la soberanía”, unas cuantas decenas de familias próximas al trono continúan acaparando la mayoría de las riquezas (6). Los cables difundidos por Wikileaks han revelado que la corrupción llega a niveles de indecencia descomunales, mayores que los del Túnez de Ben Alí, y que las redes mafiosas tenían todas como único origen el Palacio. Un país en el que la práctica de la tortura está generalizada y el amordazamiento de la prensa es permanente.
Sin embargo, como en el Túnez de Ben Alí, esta “dictadura amiga” se beneficia de la gran indulgencia de los medios y de la mayor parte de nuestros responsables políticos (7), los cuales minimizan las señales del comienzo de un “contagio” de la rebelión. Cuatro personas se han inmolado ya prendiéndose fuego. Se han producido manifestaciones de solidaridad con los rebeldes de Túnez y de Egipto en Tánger, en Fez y en Rabat (8). Acosadas por el miedo las autoridades han decidido subvencionar preventivamente los artículos de primera necesidad para evitar las “rebeliones del pan”. Importantes contingentes de tropas del Sahara Occidental habrían sido desplazadas aceleradamente hacia Rabat y Casablanca. El rey Mohamed VI y algunos colaboradores se habrían trasladado a Francia el 29 de enero para consultar a expertos en orden público del Ministerio francés del Interior (9).
Aunque las autoridades desmienten las dos últimas informaciones, está claro que la sociedad marroquí está siguiendo los acontecimientos de Túnez y Egipto con excitación. Preparados para unirse al
impulso de fervor revolucionario y quebrar de una vez por todas las trabas feudales. Y a pedir cuentas a todos aquéllos que en Europa fueron durante decenios cómplices de las “dictaduras amigas”.
Notas:
(1) Leer, por ejemplo de Jacqueline Boucher "La société tunisienne privée de parole" y de Ignacio Ramonet "Main de fer en Tunisie", Le Monde diplomatique,de febrero de 1996 y de julio de 1996 respectivamente.
(2) Cuando Mohamed Bouazizi se inmoló incendiandose el 17 de diciembre de 2010, cuando la insurrección ganaba a todo el país y decenas de tunecinos rebeldes continuaban cayendo bajo las balas de la represión benalista, al alcalde de París Bertrand Delanoé y a la ministra de relaciones exteriores Michèle Alliot-Marie les parecía absolutamente normal ir a festejar alegremente la Nochebuena o la Nochevieja en Túnez.
(3) Al mismo tiempo, Washington y sus aliados europeos, sin aparentemente medir las contradicciones, apoyan al régimen teocrático y tiránico de Arabia Saudita, principal hogar oficial del islamismo mása.
(4) http://www.medelu.org/spip.php?article711
(5) Honoré de Balzac, Monographie de la presse parisienne, Paris, 1843.
(6) Leer Ignacio Ramonet, "La poudrière Maroc", Mémoire des luttes, setiembre 2008. http://www.medelu.org/spip.php?article111
(7) Desde Nicolas Sarkozy hasta Ségolène Royal,pasando por Dominique Strauss-Kahn que posee un “ryad” en Marraquech, los dirigentes políticos franceses no tienen el menor escrúpulo en pasar sus vacaciones de invierno entre estas “dictaduras amigas”
[8] El País, 30 de enero de 2011- http://www.elpais.com/../Manifestaciones/Tanger/Rabat
[9] Leer El País, 30 de enero de 2011 http://www.elpais.com/..Mohamed/VI/va/vacaciones y Pierre Haski, "Le discret voyage du roi du Maroc dans son château de l´Oise", Rue89, 29 enero de 2011.http://www.rue89.com/..le-roi-du-maroc-en-voyage-discret…188096
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Egipto: la rebelión democrática y el ajedréz occidental…
REBELION A LA EGIPCIA
“Si disparan se acaba Mubarak, y si no, también”
Por Robert Fisk *
La vieja mujer envuelta en una bufanda roja estaba parada a centímetros de un tanque M1 Abrams, del Tercer Cuerpo del Ejército egipcio, fabricado en Estados Unidos, ubicado justo en el borde de la plaza Tahrir. Sus soldados eran paracaidistas, algunos portaban boinas rojas, otros cascos. Sus armas apuntaban a la plaza. “Si ellos disparan al pueblo egipcio, Mubarak está acabado”, dijo la señora. “Y si ellos no disparan al pueblo egipcio, Mubarak está acabado.” Así de grande es la sabiduría que expresa por estas horas este pueblo.
Poco antes del anochecer, cuatro Halcones F16, de nuevo, claro, fabricados por el país del presidente Barack Obama, sobrevolaron la plaza con rugidos cuyos ecos rebotaron entre los grises edificios y la gigante cuadra Nasserist, mientras los ojos de decenas de miles de personas en la plaza los miraban atónitos. “Ellos están de nuestro lado”, manifestó la multitud al cielo.
De alguna manera, no opinaba lo mismo. Y esos tanques –14 en total– posicionados en la plaza, que llegaron sin ningún slogan pintado sobre sus estructuras de hierro, con sus soldados hoscos y aprehensivos, no habían aparecido –tal como los manifestantes creían– para protegerlos.
Pero luego caminé hacia un oficial que estaba parado cerca de uno de los tanques y el hombre saltó de repente con una sonrisa en la cara. “Nunca dispararíamos a nuestro pueblo. Aun si nos lo ordenaran”, gritó por encima del rugido del motor. De nuevo, no me convencía. El presidente Hosni Mubarak –o tal vez deberíamos decir ahora “presidente” entre comillas– estuvo en las oficinas militares, compartiendo una nueva junta con los antiguos oficiales militares y de inteligencia. El rumor dio vuelta la plaza: el viejo lobo intentaría dar batalla hasta el final. Algunos otros consideraron que eso ya no importaba. “¿Puede Mubarak matar 80 millones de egipcios?”, se preguntaron.
El sentimiento antinorteamericano comenzó a crecer luego de que Obama mantuviera su tibio apoyo al régimen de Mubarak. “No a Obama, no al régimen de Mubarak”, se podía leer en los carteles. En algunos de ellos, la cara del presidente egipcio aparecía con la estrella de David sobreimpresa.
Muchos integrantes de la multitud guardaban los cartuchos de las balas que las fuerzas de seguridad dispararon contra ellos la semana pasada. La frase “Hecho en USA” podía leerse en el fondo de los cartuchos. Pero además, noté que la cabeza del casco de los tanques llevaba la marca “MFR”. A esta altura, un soldado con un rifle y una bayoneta recibió la orden de arrestarme, así que corrí y me escabullí entre la multitud, y el efectivo desistió. ¿Puede la sigla “MFR” significar “Reserva de la Fuerza Móvil de Estados Unidos”, que sigue manteniendo sus tanques en Egipto? ¿Serían esos tanques un préstamo del país norteamericano? No necesitamos esforzarnos para entender qué hicieron los egipcios para obtener eso a cambio.
Sin embargo, más temprano, hubo extraordinarias escenas entre los manifestantes y las brigadas de otro grupo de tanques (en esta ocasión, las máquinas eran unos viejos Pattons M-60 de la época de la guerra de Vietnam), que parecían proteger un camión hidrante enviado para limpiar las calles. Cientos de hombres jóvenes arrollaron uno de esos tanques y, cuando un teniente con lentes de sol empezó a disparar al aire, fue empujado contra el vehículo, al que tuvo que treparse para escapar de los jóvenes. Enseguida, la multitud recuperó la compostura, comenzó a sacarse fotos con los soldados y les alcanzaron agua y frutas.
En un momento, la tropa formó una larga hilera y avanzó a través de la calle. Entonces, un anciano jorobado buscó la manera de obtener el permiso de acercarse a los soldados. Lo seguí hasta que abrazó al teniente y lo besó en ambas mejillas: “Ustedes son nuestros hijos. Nosotros somos su pueblo”. Luego, el hombre recorrió la hilera de soldados, besó y abrazó a cada uno de ellos, y les dijo a cada uno que era su padre. Se necesita un corazón de piedra para no sentirse conmovido por semejantes escenas. El día de ayer estuvo repleto de ellas.
A este punto de los acontecimientos, un grupo de manifestantes arrastró a un ladrón –de los que El Cairo pareciera estar repleto por estos días– hasta los pies de los soldados. “Ustedes están aquí para protegernos”, exigieron a coro. Uno de los soldados golpeó al hombre en la cara, y su oficial lo abofeteó por eso. Luego, el soldado se sentó lejos de su tropa sacudiendo la cabeza, en desacuerdo.
Un helicóptero Mi-25 egipcio –en esta ocasión, una reliquia de la orden soviética– circuló por el aire sobre la multitud todo el día, exhibiendo seis cohetes listos para ser disparados. Pero nada hizo. Luego, un avión Gazzelle, de fabricación francesa, perteneciente a la fuerza aérea egipcia, voló rasante sobre la gente en la plaza. La multitud lo saludó efusiva. Y esa misma efusión se pudo ver en el saludo que el piloto les devolvió.
Todo el tiempo, ese pueblo egipcio se acercaba a los extranjeros –los ingleses de canosa cabellera no lucen demasiado egipcios– y les contaban que un pueblo que perdió su miedo no lo vuelve a sentir más. “Nunca más vamos a sentirnos aterrados”, me gritó una joven mujer mientras los aviones comenzaban a rugir de nuevo.
Y los saqueos y los incendios continúan sucediendo. Un ex policía me comentó que muchos de los saqueadores integran un grupo que pertenece al oficialista Partido Nacional Democrático, cuyo rol anterior había sido matonear a los habitantes para que votaran por su adorado líder en las legislativas del año pasado. Lo que nos preguntamos todos es por qué ahora están quemando y saqueando, crímenes por los que el pueblo egipcio, que pide la retirada de Mubarak, está siendo responsabilizado. El antiguo policía, que por esos momentos intentaba convertirse en el negociador entre los manifestantes y las fuerzas armadas, apuntó: “El ejército estará de nuestro lado porque sabe que Mubarak se tiene que ir”. De nuevo, no estoy tan seguro.
* De The Independent, de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Tags: EGIPTO, DEMOCRACIA, REBELION DEMOCRATICA, REVOLUCION DEMOCRATICA, MUBARAK, EEUU, OCCIDENTE, MUNDO ARABE, DICTADURAS, DESPOTISMO, DDHH, GEOPOLITICA, MANIPULACION
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Las dictaduras árabes, EEUU y la revolución democrática…
Michel Chossudovsky, Global Research
Los “dictadores” no dictan, obedecen órdenes. Esto es verdad en Egipto, Túnez y Argelia.
Los dictadores son invariablemente títeres políticos. Los dictadores no deciden.
El presidente Hosni Mubarak fue un fiel sirviente de intereses económicos occidentales y lo mismo vale para Ben Alí.
El gobierno nacional es el objeto del movimiento de protesta.
El objetivo es derrocar al títere en lugar del titiritero.
Las consignas en Egipto son “Abajo Mubarak, abajo el régimen”. No se habla de carteles contra EE.UU… La influencia decisiva y destructiva de EE.UU. en Egipto y en todo Medio Oriente sigue sin mencionarse.
Las potencias extranjeras que operan entre bastidores están protegidas contra el movimiento de protesta.
No habrá ningún cambio político significativo a menos que el movimiento de protesta encare directamente el tema de la injerencia extranjera
La embajada de EE.UU. en El Cairo es una importante entidad política que invariablemente resta importancia al gobierno nacional. La embajada no es un objetivo del movimiento de protesta.
En 1991 se impuso en Egipto un devastador programa del FMI en el momento álgido de la Guerra del Golfo. Se negoció a cambio de la anulación de la multimillonaria deuda militar de Egipto con EE.UU. así como de su participación en la guerra. La desregulación resultante de los precios de los alimentos, la arrolladora privatización y las masivas medidas de austeridad llevaron al empobrecimiento de la población egipcia y a la desestabilización de su economía. Elogiaron al gobierno de Mubarak como “alumno modelo del FMI”.
El papel del gobierno de Ben Alí en Túnez fue imponer la mortífera medicina económica del FMI, que durante un período de más de veinte años sirvió para desestabilizar la economía nacional y empobrecer a la población tunecina. Durante los últimos 23 años, la política económica y social en Túnez ha sido dictada por el Consenso de Washington.
Tanto Hosni Mubarak como Ben Alí permanecieron en el poder porque sus gobiernos obedecieron e impusieron efectivamente los dictados del FMI.
De Pinochet y Videla a Baby Doc, Ben Alí y Mubarak, los dictadores han sido instalados por Washington. Históricamente en Latinoamérica, los dictadores fueron colocados en sus sitios mediante una serie de golpes militares patrocinados por EE.UU. En el mundo actual se hace mediante “elecciones libres y limpias” bajo la supervisión de la “comunidad internacional”. ![]()

Hillary Clinton y Hosni Mubarak en Sharm el-Sheik, septiembre de 2010
Nuestro mensaje al movimiento de protesta:
Las verdaderas decisiones se toman en Washington DC, en el Departamento de Estado de EE.UU., en el Pentágono, en Langley, central de la CIA, en H Street NW, la central del Banco Mundial, y en el FMI.
Hay que encarar la relación del “dictador” con los intereses extranjeros. Derrocad a los títeres políticos pero no olvidéis que hay que atacar a los “verdaderos dictadores”.
El movimiento de protesta debería concentrarse en la verdadera sede de la autoridad política; debería tener en la mira (de manera pacífica, ordenada y no violenta) a la embajada de EE.UU., la delegación de la Unión Europea, las misiones nacionales del FMI y del Banco Mundial.
Un cambio político significativo sólo se puede asegurar si se abandona la agenda de política económica neoliberal.
Reemplazo del régimen
Si el movimiento de protesta no se plantea el papel de las potencias extranjeras incluidas las presiones ejercidas por “inversionistas”, acreedores externos e instituciones financieras internacionales, no se logrará el objetivo de la soberanía nacional. En cuyo caso, lo que ocurrirá es un proceso limitado de “reemplazo de régimen”, que asegure la continuidad política.
Los “dictadores” son instalados y removidos. Cuando están desacreditados políticamente y ya no sirven a los intereses de sus patrocinadores estadounidenses se les reemplaza por un nuevo líder, reclutado frecuentemente en las filas de la oposición política.
En Túnez el gobierno de Obama ya se ha posicionado. Se propone jugar un papel crucial en el “programa de democratización” (es decir la celebración de las denominadas elecciones limpias). También se propone utilizar la crisis política como medio para debilitar el papel de Francia y consolidar su posición en el norte de África:
“EE.UU., que evaluó rápidamente la oleada de protesta en las calles de Túnez, trata de aprovechar su ventaja para presionar por reformas democráticas en el país, y más allá.
El enviado de más alto rango de EE.UU. para Medio Oriente, Jeffrey Feltman, fue el primer funcionario extranjero que llegó al país después de que el presidente Zine El Abidine Ben Alí fue depuesto el 14 de enero y rápidamente llamó a realizar reformas. Dijo el martes que sólo unas elecciones libres y limpias fortalecerían y otorgaran credibilidad a la dirigencia asediada del Estado norteafricano.
“Ciertamente espero que utilizaremos el ejemplo tunecino”, agregó el secretario adjunto de Estado Feltman en conversaciones con otros Estados árabes.
Fue enviado al país norteafricano para ofrecer ayuda de EE.UU. en la turbulenta transición del poder, y se reunió con ministros tunecinos y personalidades de la sociedad civil.
Feltman viaja a París el miércoles para discutir la crisis con los dirigentes franceses, reforzando la impresión de que EE.UU. dirige el apoyo internacional para un nuevo Túnez, en detrimento de la antigua potencia colonial, Francia…
Las naciones occidentales apoyaron durante mucho tiempo a la dirigencia depuesta de Túnez, por verla como un bastión contra militantes islámicos en la región norteafricana.
En 2006, el entonces secretario de defensa de EE.UU. Donald Rumsfeld, hablando en Túnez, elogió la evolución del país.
Explotando la situación, la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton intervino ágilmente con un discurso en Doha el 13 de enero, advirtiendo a los dirigentes árabes que permitieran más libertades a sus ciudadanos.
“No cabe duda que EE.UU. trata de posicionarse muy rápido del lado bueno…” “AFP: “EE.UU. ayuda a conformar el resultado del levantamiento tunecino,”
¿Tendrá éxito Washington en la instalación de un nuevo régimen títere?
Depende en gran parte de la capacidad del movimiento de protesta al encarar el papel insidioso de EE.UU. en los asuntos internos del país.
No se mencionan los poderes preponderantes del imperio. Con una amarga ironía, el presidente Obama ha expresado su apoyo al movimiento de protesta.
Mucha gente dentro del movimiento de protesta cree que el presidente Obama está comprometido con la democracia y los derechos humanos, apoya la decisión de la oposición de deponer a un dictador, instalado por EE.UU. para comenzar.
Captación de dirigentes de la oposición
La captación de los dirigentes de los grandes partidos de oposición y organizaciones de la sociedad civil en anticipación del colapso de un gobierno títere autoritario forma parte de los cálculos de Washington, aplicados en diferentes regiones del mundo.
El proceso de captación es implementado y financiado por fundaciones basadas en EE.UU. que incluyen la Fundación Nacional por la Democracia (NED) y Freedom House (FH). Tanto FH como NED tienen vínculos con el Congreso de EE.UU., el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y el establishment de los negocios estadounidense. Se sabe que tanto NED como FH están ligados a la CIA.
La NED está activamente involucrada en Túnez, Egipto y Argelia. Freedom House apoya a varias organizaciones de la sociedad civil en Egipto.
“La NED fue establecida por el gobierno de Reagan después de que el papel de la CIA en el financiamiento clandestino para derrocar gobiernos extranjeros se sacó a la luz, llevando a que los partidos, movimientos, periódicos, libros, revistas e individuos que recibían fondos de la CIA fueran desacreditados… Como fundación bipartidaria, con participación de los dos principales partidos, así como de la AFL-CIO y la Cámara de Comercio de EE.UU., la NED se hizo cargo del financiamiento de movimientos de derrocamiento extranjeros, pero de modo encubierto y bajo la rúbrica de “promoción de la democracia”. (Stephen Gowans, enero de 2011 What’s left
Aunque EE.UU. ha apoyado al gobierno de Mubarak durante los últimos treinta años, las fundaciones estadounidenses con vínculos con el Departamento de Estado de EE.UU. y el Pentágono han apoyado activamente a la oposición política, incluido el movimiento de la sociedad civil. Según Freedom House: “La sociedad civil egipcia es al mismo tiempo vibrante y restringida. Hay cientos de organizaciones no gubernamentales dedicadas a expandir los derechos civiles y políticos en el país, que operan en un entorno fuertemente regulado.” (Comunicado de prensa de Freedom House).
En una amarga ironía, Washington apoya la dictadura de Mubarak, incluidas sus atrocidades, mientras respalda y financia a sus detractores, a través de FH, NED, entre otros.
Bajo los auspicios de Freedom House, disidentes egipcios y oponentes de Hosni Mubarak fueron recibidos en mayo de 2008 por Condoleezza Rice en el Departamento de Estado y el Congreso de EE.UU. También se reunieron con el Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, quien fue “el principal consejero de política exterior de la Casa Blanca” durante el segundo período de George W. Bush.
El esfuerzo de Freedom House por empoderar a una nueva generación de propugnadores ha producido resultados tangibles y el programa de Nueva Generación en Egipto ha adquirido importancia local e internacionalmente. Becados egipcios visitantes de todos los grupos de la sociedad civil recibieron [mayo de 2008] atención y reconocimiento sin precedentes, incluidas reuniones en Washington con la secretaria de Estado de EE.UU., el consejero de seguridad nacional y destacados miembros del Congreso. En las palabras de Condoleezza Rice, representan la “esperanza para el futuro de Egipto. Freedom House, http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=66&program=84.

Condoleezza Rice se dirige a Freedom House y a becarios egipcios
Ambigüedades políticas: Charlando con “dictadores”, confraternizando con “disidentes”
En mayo de 2009, Hillary Clinton se reunió con una delegación de disidentes egipcios, varios de los cuales se habían reunido con Condoleezza Rice un año antes. Esas reuniones a alto nivel se celebraron una semana antes de la visita de Obama a Egipto.
La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, elogió el trabajo de un grupo de activistas de la sociedad civil egipcia con los que se reunió hoy y dijo que correspondía a los intereses de Egipto que se orientara hacia la democracia y mostrara más respeto por los derechos humanos.
Los 16 activistas se reunieron con Clinton y con el secretario de Estado adjunto interino para asuntos de Medio Oriente, Jeffrey Feltman, en Washington al final de una beca de dos meses organizada por el programa Nueva Generación de Freedom House.
Los becados mostraron preocupación por lo que percibieron como el distanciamiento del gobierno de EE.UU. de la sociedad civil egipcia y llamaron al presidente Obama a que se reúna con jóvenes activistas independientes de la sociedad civil cuando visite El Cairo la próxima semana. También instaron al gobierno de Obama a que continúe suministrando apoyo político y financiero a la sociedad civil egipcia y a que ayude a abrir el espacio para organizaciones no gubernamentales que está fuertemente restringido bajo la antigua ley de emergencia de Egipto.
Los becados dijeron a Clinton que ya aumenta el impulso en Egipto a favor de más derechos civiles y humanos, y que se necesita urgentemente el apoyo de EE.UU. en este momento. Subrayaron que la sociedad civil representa una “tercera vía” moderada y pacífica en Egipto, una alternativa a los elementos autoritarios del gobierno y a los que abrazan un régimen teocrático. (Freedom House, mayo de 2009)
Durante sus becas, los activistas pasaron una semana en Washington recibiendo entrenamiento como propugnadores y obteniendo una enseñanza desde dentro del funcionamiento de la democracia estadounidense. Después de su entrenamiento se pudo a los becarios en contacto con organizaciones de la sociedad civil de todo el país con las que compartieron experiencias con sus homólogos estadounidenses. Los activistas terminarán su programa… visitando a funcionarios del gobierno, miembros del Congreso, medios noticiosos y think tanks.” (Freedom House, mayo de 2009)
Estos grupos opositores de la sociedad civil –que actualmente juegan un papel importante en el movimiento de protesta– están apoyados y financiados por EE.UU. Sirven indeleblemente intereses estadounidense.
La invitación de disidentes egipcios al Departamento de Estado y al Congreso de EE.UU. también pretende inculcar un sentimiento de compromiso y fidelidad a los valores democráticos estadounidenses. EE.UU. se presenta como un modelo de Libertad y Justicia. Y se destaca a Obama como un "modelo ejemplar".
Los titiriteros apoyan al movimiento de protesta contra sus propios títeres
¿Los titiriteros apoyan al movimiento de protesta contra sus propios títeres?
La explicación es “apalancamiento político”, “fabricación de disenso”. Apoyo al dictador así como a los oponentes del dictador como medio para controlar a la oposición política.
Estas acciones por parte de Freedom House y la NED por cuenta de los gobiernos de Bush y Obama, aseguran que la oposición de la sociedad civil financiada por EE.UU. no dirigirá sus energías contra los titiriteros tras el régimen de Mubarak, es decir el gobierno de EE.UU.
Esas organizaciones de la sociedad civil financiadas por EE.UU. actúan como un “Caballo de Troya” que se incrusta en el movimiento de protesta. Protegen los intereses de los titiriteros. Aseguran que el movimiento de protesta en la base no encarará el tema más amplio de la injerencia extranjera en los asuntos de Estados soberanos.
Blogueros de Facebook y Twitter apoyados y financiados por Washington
En relación con el movimiento de protesta en Egipto, varios grupos de la sociedad civil financiados por fundaciones basadas en EE.UU. han encabezado la protesta en Twitter y Facebook:
“Activistas del movimiento egipcio Kifaya (¡Basta!) –una coalición de oponentes al gobierno– y del Movimiento Juvenil 6 de Abril organizaron las protestas en las redes sociales Facebook y Twitter. Informes noticiosos occidentales dijeron que al parecer Twitter se bloqueará en Egipto el martes por la tarde.” (Vea Voice of America, Egipto estremecido por mortíferas protestas antigubernamentales)
El movimiento Kifaya, que organizó una de las primeras protestas dirigidas contra el régimen de Mubarak a finales de 2004, está apoyado por el Centro Internacional de Conflicto No Violento basado en EE.UU. Kifaya es un movimiento de amplia base que también ha tomado posición sobre Palestina y el intervencionismo estadounidense en la región.
Por su parte, Freedom House ha estado involucrado en la promoción y entrenamiento en los blogs de Facebook y Twitter en Medio Oriente y en el norte de África:
Los becarios de Freedom House adquirieron pericia en la movilización cívica, liderazgo y planificación estratégica, y se benefician de oportunidades de conexión de redes mediante su interacción con donantes basados en Washington, organizaciones internacionales y los medios. Después de volver a Egipto, los becarios recibieron pequeños subsidios para implementar iniciativas innovadoras como la propugnación de una reforma política a través de mensajes de SMS y Facebook. http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=66&program=84
Del 27 de febrero al 13 de marzo [2010], Freedom House recibió a 11 blogueros de Medio Oriente y del norte de África [de diferentes organizaciones de la sociedad civil] para un Tour de Estudios Avanzados de Nuevos Medios en Washington, D.C. El Tour de Estudios suministró a los blogueros entrenamiento en seguridad digital, producción de vídeos digitales, desarrollo de mensajes y cartografía digital. Mientras estuvieron en Washington, los becarios también participaron en una información del Senado, y se reunieron con responsables de alto nivel de USAID, [el Departamento de] Estado y el Congreso así como medios internacionales incluidos Al-Jazeera y Washington Post http://www.freedomhouse.org/template.cfm?page=115&program=84&item=87
Se puede comprender fácilmente la importancia dada por el gobierno de EE.UU. a este “programa de entrenamiento” de blogueros, que va acompañado por reuniones de alto nivel en el Senado de EE.UU., el Congreso, el Departamento de Estado, etc.
El papel de los medios sociales Facebook y Twitter como expresiones de disenso, debe ser evaluado cuidadosamente a la luz de los vínculos de diversas organizaciones de la sociedad civil egipcia con Freedom House (FH), (NED) y el Departamento de Estado.
BBC News World (transmisión en Medio Oriente) citando mensajes egipcios en Internet ha informado de que “EE.UU. ha estado enviando dinero a grupos pro democracia”. (BBC News World, 29 de enero de 2010). Según un informe en The Daily Telegraph, citando un documento secreto de la embajada de EE.UU. (29 de enero de 2011):
“Las protestas en Egipto están siendo impulsadas por el movimiento juvenil 6 de abril, un grupo de Facebook que ha atraído sobre todo a miembros jóvenes y educados opuestos a Mubarak. El grupo tiene unos 70.000 miembros y utiliza las redes sociales para orquestar protestas e informar sobre sus actividades.
Los documentos publicados por WikiLeaks revelan que funcionarios de la embajada de EE.UU. [en El Cairo] estuvieron en contacto regular con el activista entre 2008 y 2009, considerándolo una de las fuentes más fiables para información sobre abusos de los derechos humanos.
La Hermandad Musulmana
La Hermandad Musulmana en Egipto constituye el mayor segmento de la oposición al presidente Mubarak. Según informes, la Hermandad Musulmana domina el movimiento de protesta.
Aunque existe una prohibición constitucional contra partidos políticos religiosos, los miembros de la Hermandad elegidos al parlamento de Egipto como “independientes” constituyen el mayor bloque parlamentario.
La Hermandad, sin embargo, no constituye una amenaza directa para los intereses económicos y estratégicos de Washington en la región. Las agencias de inteligencia occidentales tienen una antigua historia de colaboración con la Hermandad. El apoyo de Gran Bretaña a la Hermandad, organizado a través del Servicio Secreto británico, data de los años cuarenta. Desde los años cincuenta, según el ex funcionario de inteligencia William Baer, “La CIA [canalizó] el apoyo a la Hermandad Musulmana por “la encomiable capacidad de derrocar a Nasser”. 1954-1970: CIA and the Muslim Brotherhood Ally to Oppose Egyptian President Nasser. Esos vínculos encubiertos con la CIA se mantuvieron después de Nasser.
Comentarios finales
La remoción de Hosni Mubarak ha estado, durante varios años, entre los planes de la política exterior de EE.UU.
El reemplazo del régimen sirve para asegurar la continuidad, mientras suministra la ilusión de que ha tenido lugar un cambio político significativo.
La agenda de Washington para Egipto ha sido “secuestrar el movimiento de protesta” y reemplazar al presidente Hosni Mubarak por otro jefe de Estado títere, dócil. El objetivo de Washington es sustentar los intereses de potencias extranjeras, defender la agenda económica neoliberal que ha servido para empobrecer a la población egipcia.
Desde el punto de vista de Washington, el reemplazo del régimen ya no requiere la instalación de un régimen militar autoritario como durante el apogeo del imperialismo de EE.UU. Puede ser implementado mediante la captación de partidos políticos, incluida la izquierda, el financiamiento de grupos de la sociedad civil, la infiltración del movimiento de protesta y la manipulación de elecciones nacionales.
Con referencia al movimiento de protesta en Egipto, el presidente Obama declaró en una transmisión por vídeo en YouTube el 28 de enero: “El gobierno no debe recurrir a la violencia”. La pregunta más fundamental es ¿cuál es la fuente de esa violencia? Egipto es el mayor beneficiario de ayuda militar de EE.UU. después de Israel. Los militares egipcios éstán considerados la base del poder del régimen de Mubarak:
“El ejército y las fuerzas policiales del país están armados hasta los dientes gracias a más de 1.000 millones de dólares anuales de Washington… Cuando EE.UU. describe oficialmente a Egipto como “aliado importante” se refiere sin querer al papel de Mubarak como puesto avanzado para operaciones militares y tácticas de guerra sucia en Medio Oriente y más allá. Existe clara evidencia de grupos internacionales de derechos humanos de que innumerables “sospechosos” entregados por fuerzas de EE.UU. en sus diversos territorios de operaciones (criminales) son arrojados en secreto a Egipto para “interrogatorio profundo”. El país sirve como un gigantesco “Guantánamo” en Medio Oriente, convenientemente oculto al interés público estadounidense y libre de sutilezas legales sobre derechos humanos.” (Finian Cunningham, Egypt: US-Backed Repression is Insight for American Public, Global Research, 28 de enero de 2010).
EE.UU. no es un “modelo ejemplar” de democracia para Medio Oriente. La presencia militar de EE.UU. impuesta a Egipto y al mundo árabe durante más de 20 años, combinada con reformas “de libre mercado” constituye la raíz de la violencia estatal.
La intención de EE.UU. es utilizar el movimiento de protesta para instalar un nuevo régimen.
El movimiento popular debería reorientar sus energías: Identificar la relación entre EE.UU. y “el dictador”. Derrocar al títere político de EE.UU. pero sin olvidar a los “verdaderos dictadores”.
Reorientar el proceso de cambio de régimen.
Desmantelar las reformas neoliberales.
Cerrar las bases militares de EE.UU. en el mundo árabe.
Establecer un gobierno verdaderamente soberano.
Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=22993
Tags: EGIPTO, MUNDO ARABE, DICTADURAS, CORRUPCION, DESPOTISMO, EEUU, SERVICIOS SECRETOS, DEMOCRACIA, REVOLUCION DEMOCRATICA, MANIPULACION, OBAMA
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Encuesta Adimark (Febrero 2011): sigue cayendo apoyo a Piñera (41% y 46% de rechazo)…
Piñera sigue cayendo por efecto Magallanes, entre otros factores…
En un mes marcado por el conflicto del gas en Punta Arenas y por el primer cambio de gabinete, el jefe de Estado y su nuevo equipo de gobierno comienzan 2011 con su peor nivel de aprobación desde que asumieron en marzo de 2010. 41% aprueba la gestión del mandatario mientras que un 46% la rechaza.
El Presidente de la República, Sebastián Piñera, inició el 2011 con el pie izquierdo. De acuerdo a la encuesta Adimark GfK, correspondiente al mes de enero, la aprobación del mandatario llega a un 41%.
Mientras que el rechazo alcanza el 46%, siendo esta la primera vez, en su mandato, que la desaprobación supera el nivel de aprobación.
Las cifras se dieron en un periodo que estuvo marcado por la “crisis del gas” de Magallanes y por el primer cambio de gabinete. Lo que claramente afectó la popularidad del jefe de Estado.
“En la primera parte del mes, en plena crisis del gas, la aprobación del Presidente se desplomó, ubicándose la desaprobación por sobre la aprobación. Esta tendencia se mantiene durante la semana del 11 al 17 de enero, donde la desaprobación se elevaba a un 52%. Es precisamente en estos días cuando se agudiza la crisis del gas y se invoca la ley de seguridad del estado. Además, se produce el primer cambio de gabinete”, explica el sondeo.
Agregando que “a partir de la tercera semana del mes, y con un nuevo gabinete, se logra poner término a la crisis de Magallanes (19 de enero). Por otra parte, el ministro de Educación, Joaquín Lavín, llega a acuerdo con la Concertación por reforma educacional. Entonces se rompe la tendencia anterior y comienza a subir la aprobación y descender la desaprobación, hasta revertir la situación en la última semana del mes”.
“Es probable que el ‘efecto Magallanes’ –hace hincapié el estudio- haya sido más intenso en las regiones. Efectivamente, en Enero la aprobación del mandatario en regiones sufre una caída de 9 puntos porcentuales respecto a diciembre (51%), finalizando el mes de enero con un 42%. En Santiago, por contraste, la caída de aprobación fue solo de 2 puntos respecto a Diciembre (41%), ubicándose en enero en 39%.
Tributos
A pesar de existir bajas en los atributos personales del presidente, la gran mayoría ellos se posicionan sobre el 50%, o incluso del 60%. La excepción son los atributos de “genera confianza” (49%) y “es creíble” (46%).
La aprobación del gobierno, en tanto, cae a un 44% mientras que la desaprobación aumenta en 45%, siendo también la primera vez en que la desaprobación supera el respaldo del gobierno. Con estos resultados, Presidente y Gobierno tienen casi prácticamente los mismos niveles de rechazo.
Evaluación del Gabinete
En cuanto a aprobación de los miembros del gabinete, los datos muestran estabilidad respecto a diciembre pasado; destacan cinco ministros que superan el 60% de aprobación ciudadana (Laurence Golborne, Luciano Cruz-Coke, Joaquín Lavín, Rodrigo Hinzpeter y Cristián Larroulet).
El ministro Golborne continúa siendo el ministro mejor evaluado con un alto respaldo.
En enero su aprobación baja ligeramente, pero igual se ubica en un impresionante 84%. Es seguido por Cruz-Coke con un 72% y por el ministro Lavín con 68%. Ambos logran mínimas alzas respecto a diciembre último. Continúan en la lista el ministro Hinzpeter con 64% de respaldo y el ministro Larroulet con un 61% de aprobación.
La ministra Von Baer y el ministro Larraín caen en sus respectivos niveles de aprobación y ambos obtienen un 58%. El ministro Mañalich se ubica con 57% de respaldo y finaliza la lista la ministra Matte con una aprobación de 50%.
Metodología
El tipo de estudio es cuantitativo con aplicación de encuestas telefónicas mediante sistema CATI. En este mes, las entrevistas se realizaron entre el 4 y el 27 de Enero de 2011 y la muestra efectiva alcanzó a 1.110 personas, de los cuales 504 entrevistas fueron realizadas en Santiago y 606 se obtuvieron en regiones.
La muestra es del tipo probabilístico con selección aleatoria de hogares y de entrevistados. El universo está compuesto por hogares que disponen de teléfono en las principales ciudades del país. El error se estima en +/- 3,0%.
Tags: ENCUESTA, ENCUESTA ADIMARK, ADIMARK, PIÑERA, GOBIERNO PIÑERA, CAE APOYO, AUMENTA RECHAZO, MAGALLANES, GOLBORNE, LAVIN, POLITICA
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