Chile: perspectivas de la izquierda extra-concertación…
Por Hugo Mery / La Nación Domingo
“Para subir al cielo, dice la canción, se necesita…”
Una escalera larga y otra cortita
Revueltos entre sí e incluso algo desorientados internamente, los movimientos que nuclean Arrate, Navarro y Enríquez-Ominami tienen la esperanza de confluir, aunque sea sólo en las elecciones parlamentarias. Ya existe un acuerdo más o menos explícito de no torpedear lo alcanzado por el Juntos Podemos y la Concertación. De manera muy distinta se vislumbra por ahora la presidencial.
Versión uno de los humanistas: en el llamado de último minuto de Camilo Escalona para evitar que el PH se desmarcara del (des)acuerdo parlamentario con la Concertación, no hubo un ofrecimiento seguro del distrito 25, identificado como Macul.
"Siempre nos lo negaron sistemáticamente, ¿por qué habría de creerles, si ya tenían un candidato democratacristiano corriendo allí? Nunca nos ofrecieron uno ganable, tal vez sólo estaban dispuestos a enviarnos a Río Gallegos, Ushuaia y Mendoza".
Quien dice esto es Tomás Hirsch, el mismo que habría postulado en ese distrito por el Juntos Podemos y que en la televisión ofreció una versión dos: no aceptamos una forma de hacer política que la gente rechaza. Y nosotros no la avalaremos, aunque eso signifique renunciar a una aspiración legítima de estar representados en el Congreso.
Versión de los otros integrantes de la coalición izquierdista: "Tenemos la impresión que Tomás no quiso arriesgarse a perder, en circunstancias que esa es una posibilidad con la que tendremos que luchar todos los candidatos disidentes del sistema". Respecto de las sinuosas negociaciones desahuciadas por los humanistas, sus socios plantean que todos sabían cómo venía la mano y que es el precio que se debe pagar para romper la exclusión.
EL EX CANDIDATO PRESIDENCIAL
Campante, el que fuera abanderado presidencial del Juntos Podemos en la pasada elección marcando buen puntaje en los foros televisados con Bachelet, Piñera y Lavín , dice que no volverá a serlo y prefiere participar en marchas por la paz y contra la violencia como la que se realizó recientemente en Ecuador, donde estuvo con el presidente Rafael Correa, aunque acoge complacido la opinión de que habría sido un destacado diputado.
"Enfant terrible" de la política, acaso un precursor de los actuales díscolos, desde que abandonara la Concertación con los humanistas en 1993, Hirsch se enoja cuando se le plantea que ahora es también "una pulga en las orejas del oficialismo y el Juntos Podemos".
Su partido dice abandonó el acuerdo parlamentario entre ambos, pero no a éste último ni a su candidato presidencial, Jorge Arrate. Todas las conversaciones para levantar una lista nacional paralela con otros grupos no significan romper el compromiso presidencial ya acordado.
Los dirigentes comunistas así lo confirman y valoran la actitud de los humanistas de no torpedear tampoco las posibilidades del Juntos Podemos de elegir diputados en los distritos de Lota, Constitución, Iquique, Copiapó, Pedro Aguirre Cerda, Pudahuel, Cerro Navia y Coronel. Igual predisposición existe en las fuerzas que apoyan las candidaturas presidenciales de Marco Enríquez-Ominami y Alejandro Navarro, según asegura el presidente del PC, Guillermo Teillier.
Con ambas se conversa informalmente y se explora incluso la posibilidad de ofrecer Coronel al Movimiento Amplio Social (MAS), ya que allí su líder y actual senador por la región cuenta con una base sólida.
EL MÁS TAMBIÉN
El PC no puede erigirse como único ganador de las negociaciones con el oficialismo, al conseguirse cupos en que postularán, aparte de Teillier, el secretario general Lautaro Carmona, el dirigente sindical Cristian Cuevas y el abogado Hugo Gutiérrez.
Después del mutis de Hirsch, sólo queda el prestigioso defensor de los derechos humanos Roberto Celedón representando a otro partido, uno de carácter más bien residual como la Izquierda Cristiana.
Consultado Navarro, el senador prefiere remitirse al proceso que llevan adelante las que llama autoridades del partido en formación y cuyas instancias decidirán en definitiva.
Desde el lado del marquismo, el diputado Álvaro Escobar revela que avanza la idea de no elaborar una lista nacional, sino de estudiar caso a caso, de modo de apoyar a los candidatos resultantes del acuerdo del Juntos Podemos con la Concertación, a los de fuerzas como el Partido Humanista y el MAS y a los propios, entre los cuales se cuentan dos diputados: Escobar y el ex Chileprimero Esteban Valenzuela.
El juego parlamentario de la candidatura presidencial de Enríquez-Ominami esconde una diablura: apoyar también a ciertos diputados de la Concertación, en especial del PPD, pero también del PS, que han trabajado o se muestran proclives al diputado aún afiliado al socialismo.
La lista es larga y crecedora e incluye a los diputados Jiménez, Farías y Jaramillo. El de Cerro Navia, Guido Girardi padre, será reemplazado en el cupo por su hija, la ex alcaldesa Cristina, y no se descarta que su hijo senador se decida a apoyar finalmente a Marco.
MARATÓN DE FIN DE SEMANA
Por ahora las criaturas parlamentarias y presidenciales están en etapa de gestación, con una fecha de parto fijada para el 13 de septiembre.
La Concertación y el Juntos Podemos entraron el pasado viernes a una etapa maratónica, en la que deberá cortarse la plantilla única a nivel nacional.
Ya determinados por los ingenieros electorales los nueve distritos con los que se intentará romper la exclusión mediante doblajes (el de Macul volverá a la Democracia Cristiana, después del rechazo humanista), ahora se estudiarán aquellos en que un pacto deberá omitirse a favor del otro (más "el otro" que "el uno") o bien ir ambos sin muchas posibilidades de doblar.
Pero será imposible que los negociadores sólo miren para adentro y no al mismo tiempo para el lado. Todo esfuerzo para romper la exclusión se estrellará con el levantamiento de listas paralelas por las otras fuerzas izquierdistas, progresistas o disidentes, como reconoce Guillermo Teillier.
No han faltado voces en la DC destacando la inutilidad de un pacto con un referente hegemonizado por el PC. Incluso algunas van más allá: solicitan garantías de que no habrá "catapilcos" en la izquierda.
"REELECIÓN, NO INCLUSIÓN"
Por eso es que los canales están abiertos con todos. Con las aguas de tal modo revueltas, las conversaciones llegaron, por parte de algunos, incluso a los zaldivaristas del PRI.
Pero éstas últimas tuvieron un carácter exploratorio y necesariamente clarificador. Aunque nada esté dilucidado, los comunistas que no pisarán los callos de la DC advierten que el diputado Jaime Mulet está equivocado cuando se mete en el saco de la inclusión.
"El es diputado puntualiza Teillier y lo son sus otros colegas ex democratacristianos. No es que ellos busquen romper la exclusión, sino reelegirse".
En lo que todos los "no marquistas" están de acuerdo es que no pueden incluir en las tratativas al diputado Enríquez-Ominami, aunque se converse fluidamente con él, como siempre, por lo demás.
Él pertenece a la Concertación y es un problema para ella, no para nosotros, coinciden Hirsch, Navarro, Teillier y Carmona.
Cuando se les plantea que inexorablemente él deberá desafiliarse para seguir adelante con su candidatura presidencial, contestan que "entonces se verá", aunque el presidente del PC agrega, enigmáticamente, que "la fatalidad no existe".
EL CRUCE PRESIDENCIAL
En las candidaturas de Arrate y Enríquez-Ominami no conceden la posibilidad de bajarse una en favor de la otra. Sólo el senador Navarro se manifiesta "disponible" para conversar y llegar a una candidatura única, apostando a una gran encuesta especialmente encargada.
"Eso es imposible coinciden por separado el presidente y el secretario general del Partido Comunista . Alejandro Navarro, pese a que renunció al PS, incluso antes que Arrate, nunca se manifestó dispuesto a concurrir a una asamblea nacional de izquierda y dirimir allí su candidatura. Ahora es imposible desconocer lo resuelto democráticamente allí por dos mil delegados de 150 asambleas comunales".
Tomás Hirsch concuerda, aunque agrega un condimento: la candidatura única se resolvió con la legitimidad que los humanistas le otorgaron, ya que de otro modo habría surgido de un acuerdo entre el arratismo y el PC, al retirar éste tempranamente su postulante.
El compromiso entre el socialismo allendista y los comunistas se ve hoy muy sellado, aunque estos últimos tienen una historia de negociación con Enríquez-Ominami que viene de 2005, cuando se reunían incluso en un café de Providencia, un domingo en la tarde, para discutir su candidatura a diputado.
El hijo biológico del mítico combatiente Miguel Enríquez y adoptivo del senador Carlos Ominami se decidió finalmente por el alero más seguro del Partido Socialista, sin que eso significase minimizar sus esfuerzos parlamentarios por terminar con la marginalidad de la tercera fuerza.
Curiosamente, sin Hirsch en la papeleta presidencial, ni tampoco un ecologista o "mosquito" (los ambientalistas están dividiendo sus favores entre marquistas y humanistas), el elenco izquierdista volverá a tener, como en 1993, tres postulantes contra Frei.
Sólo que ahora se trata de tres socialistas venidos de la Concertación. Una reproducción del cuadro que pintaron entonces el cura Pizarro, Cristián Reitze y Manfred Max Neef, exalta el secretario general comunista Lautaro Carmona: "Lo que ocurrió entonces, cuando no había ningún gobierno de avanzada en el continente, no debería repetirse 16 años después, con el sistema neoliberal en crisis y con un avance notable de las fuerzas progresistas. Sería inaceptable que cuando más se necesita y se puede, la izquierda no alcance la unidad".
Más cazurro, Guillermo Teillier prefiere relevar el hecho que ahora las tres candidaturas presidenciales de izquierda podrían llegar a alcanzar juntas el 20 por ciento, lo que sería incomparable con la mitad de esa cifra que alcanzaron en 1993.
En una segunda vuelta entre la Concertación y la derecha no sería posible desconocer una votación de esa magnitud, destaca.
Algo cambiaría para siempre en el país, según la óptica más optimista de quienes pugnan por vencer la exclusión. Pero un disparo fuerte en la presidencial se traducirá sólo en una señal en lo alto.
Más abajo, en la arena parlamentaria es donde las fuerzas postergadas necesitan estar presentes para dar la batalla junto al mundo social y para eso trabajan, aunque todavía con desorden e inciertamente, "con una escalera larga y otra cortita".

