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Chile: flexibilidad laboral y desigualdad, una pareja inseparable…

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Por Nelson Soza Montiel / La Nación Domingo

Estudio devela que brecha salarial es mayor en el sector privado

El economista Domingo Claps comparó la evolución de los salarios por deciles en el sector público y en el privado entre 1990 y 2005. La investigación destruye el mito sobre que los salarios más bajos permiten crear más empleo.

klee7 Entre la nutrida mitología de los economistas (neo) liberales figuran dos que han sido aceptadas y replicadas sin mayor discusión entre el empresariado chileno y de muchos otros países.

Una de ellas es que salarios altos fomentan el desempleo, lo cual por defecto implica que si se quiere combatir la desocupación se debe estar dispuesto a tolerar remuneraciones bajas.

Dando como cierta la existencia de este trade-off (jerga económica para denominar esta suerte de "toma y daca"), lo siguiente es afirmar que cualquiera intervención en el "libre" juego de la oferta y demanda laboral (por ejemplo, fijar el salario mínimo o mantener una sólida normativa laboral) genera desempleo.

Una consecuencia "natural" de este razonamiento ha sido empujar la flexibilidad del mercado laboral todo cuanto permitan las condiciones sociopolíticas de los países.

Sólo eliminando toda rigidez salarial se obtendría una mayor empleabilidad para los trabajadores más precarios.

Entre los economistas liberales y la mayoría de los empresarios es también un dogma de fe la existencia de una relación de causalidad entre la tasa de desocupación y la dispersión salarial.

Así, mientras mayor sea la dispersión o brecha salarial, mayor sería también el nivel de empleo de los trabajadores menos calificados.

¿Se cumplen en la práctica todos esos supuestos? Una investigación del economista Domingo Claps publicada en septiembre de 2007 los desmenuza uno por uno y concluye que todos y cada uno no sólo no tienen asidero, sino que generan el efecto exactamente opuesto.

Claps utilizó la encuesta suplementaria de ingresos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), cruzando datos de los deciles (división de la población en grupos de 10 puntos porcentuales cada uno, correspondiendo el decil uno al 10% más pobre y el décimo al 10% de mayores ingresos), con las cifras de empleo y desempleo.

Analizó lo ocurrido entre trabajadores públicos y privados a lo largo de un período de 15 años: entre 1990 y 2005.

MEJOR EN EL SECTOR PÚBLICO

Los resultados quizás no sean sorprendentes. Más bien reafirman lo que es vox pópuli. Quizás por ello es que sus conclusiones no hayan podido romper el cerco de los informes considerados "políticamente incorrectos". Veamos:

Los asalariados del sector público disfrutan de niveles salariales promedio superiores a los del sector privado en todos y cada uno de los deciles de ingresos.

Pero hay también una menor disparidad entre los asalariados públicos que entre los privados. Aunque entre los trabajadores públicos la brecha ha tendido a disminuir entre los nueve primeros deciles, llama poderosamente la atención la enorme distancia existente el decil nueve y el 10% más rico: es más del doble e incluso ha aumentado en los últimos 15 años.

La mayor dispersión de los salarios no ha venido acompañada de una mayor empleabilidad de los trabajadores menos calificados entre 1990-2005.

La capacidad de hallar un trabajo medida según deciles de salarios ha disminuido nítidamente entre los trabajadores menos calificados. Por ejemplo, la tasa de desocupación del 10% de menores salarios fue 12,1% en 1990 y más que se triplicó (39,5%) hacia 2005.

En igual período, la tasa de ocupación de este decil descendió desde 35% en 1990 a menos de la mitad (15,5%) en 2005. En contraposición, el 10% de mayores ingresos siempre tiene tasas de desocupación muy bajas (1,3% en 1990 y 1,3% en 2005), y sus niveles de empleo son los más elevados de todos los grupos de ingreso (61,6% del salario total en 2000 y casi 71% quince años más tarde).

Una situación exactamente opuesta ocurre al hacer la comparación con la tasa de desempleo del 10% más rico de los trabajadores. A medida que crece la brecha salarial, disminuye la desocupación de este grupo.

La dispersión salarial ha tenido su correlato en un creciente desnivel del empleo entre calificados y no calificados. A medida que se deteriora la brecha salarial entre los deciles de ingreso, crece la tasa de desocupación del 10% más pobre (los trabajadores menos calificados), y una situación exactamente inversa ocurre con su nivel de empleo.

El coeficiente de Gini (el indicador más utilizado para medir el nivel de concentración del ingreso) revela un claro aumento de la desigualdad entre los trabajadores públicos y privados entre 1990 y 2005. Aunque también una mejor distribución relativa de ellos entre los primeros.

Así, el 10% de mayores ingresos siempre se lleva una proporción sustancialmente menor de los salarios en el sector público que en el privado. Y a partir del cuarto decil (lo que podríamos definir como ingresos medios) tienen una mucho mayor participación en el total de ingresos que sus contrapartes del sector privado.

¿Por qué hay mayor diferenciación salarial y también más desigual distribución de los salarios en el sector privado que en el público? Domingo Claps aporta una explicación: hay una institucionalidad laboral que permite que la participación en sueldos y salarios del 10% de mayor ingreso esté a considerable distancia de los demás deciles.

En el caso del sector público, pese a no tener sindicatos formales, sus gremios tienen un mayor poder negociador.

Otro tanto sucede con la relación entre empleabilidad y flexibilidad salarial. Aunque no es concluyente para todos sus miembros, la evidencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) apunta a que las instituciones juegan un rol más relevante que el usualmente reconocido en el funcionamiento del mercado laboral.

Aunque los datos de su trabajo llegan sólo hasta 2005, Claps sostiene que todas éstas son "tendencias estructurales, la situación no ha cambiado mucho: no ha habido políticas muy claras que pudieran contrarrestar este panorama".

Concuerda con ello Cristián Paiva, coordinador de la Fundación Instituto de Estudios Laborales (FIEL): "La brecha salarial entre los trabajadores privados y públicos ha aumentado porque ha habido una tendencia a que éstos obtengan un mayor nivel de reajustes. Eso es una clara demostración del mayor poder negociador de sus organizaciones y reafirma también la necesidad de mejorar la normativa de negociación colectiva. Mientras tanto, la crisis seguramente aumentará la tendencia a la mayor dispersión salarial".

Dato no menor éste, el del aumento de la inequidad salarial. Doblemente relevante si los países de la OCDE club al cual Chile pretende ingresar navegan en dirección exactamente opuesta a lo que se predica y practica acá.

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