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Iglesia Católica de Irlanda: testimonio de M. Waters, una de las víctimas de abusos sexuales…

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iglesia-irlan2 WALTER OPPENHEIMER - Coventry – 24/05/2009

Las palabras de Mick Waters puedan parecer duras leídas negro sobre blanco, pero su voz es como su mirada: un flujo constante de pena, rabia y misericordia. Ésta es la historia de este sexagenario, contada por él mismo en la terraza de una modesta cafetería de Coventry, en el centro de Inglaterra.

"Yo tenía 10 años cuando me llevaron a la escuela industrial de la congregación de los Hermanos Cristianos en Artane. Era en los primeros años 50. El Gobierno le había adjudicado a mi familia una casa nueva en Dublín pero era demasiado pequeña y yo me quedé a vivir con mi abuela y seguí yendo a la escuela de siempre. Al cabo de dos años me convocaron en los tribunales por algo relacionado con la escuela. Yo no sabía qué podía ser. Fui con mi padre y dijeron que llevaba dos años sin ir a la escuela. Yo era un niño y no entendía de qué hablaban. El problema es que mi familia me había registrado en la nueva escuela pero yo seguí yendo a la vieja. No me hicieron caso y me encerraron en Artane".

"Para mí fue como si me llevaran a la cárcel. Era una injusticia tan grande… Pero a nadie le importaba. Luego supe que todo se debía a que las órdenes religiosas que regentaban las escuelas industriales iban cada lunes a los tribunales para conseguir nuevos niños porque el Estado les pagaba según el número de alumnos".

"Hoy puede parecer extraño que me hicieran eso. Pero el poder de las órdenes religiosas era tan grande que el Gobierno no se atrevía a intervenir. Si un niño moría en un instituto no estaban obligados a informar a la policía para que investigara. Como dentro había una Iglesia, se consideraba tierra consagrada que no se podía corromper. Yo estaba traumatizado en Artane. No estaba acostumbrado a una escuela con 850 niños, enorme, un viejo castillo oscuro y muy frío, un lugar muy hostil. Sentía un vacío absoluto. Nunca te veían como a un niño pequeño. Te enfrentabas a todo tipo de castigos corporales. Te golpeaban en las manos o en el trasero, te retorcían el cuello, había todo tipo de castigos. Te pegaban con cualquier cosa. Lo hacían para que te conformaras".

"Aquellos enormes dormitorios con 250 niños tenían una habitación de castigo y se oían los gritos de los niños llorando de horror y dolor. Los gritos se extendían por todo el dormitorio y eran otra forma de meternos el miedo en el cuerpo. Y abusaban sexualmente de los niños, les degradaban sexualmente enfrente de los otros niños. De mí también abusaron sexualmente. Oh, sí. Yo era una persona fuerte. Aún lo soy. Y a la gente con carácter siempre la llevaban a la habitación de castigo y ahí dos o tres hermanos hacían lo que querían contigo, para satisfacer sus costumbres más sucias. Cuando eres un niño no comprendes los abusos sexuales. No sabes lo que es el sexo. Pero en el fondo del corazón sabías que era algo malo. Hay cosas que no comprendes pero sabes que son algo terrible".

"Muchos niños estaban como muertos. En realidad nunca tuvieron vida. Fueron, fuimos todos, destruidos allí. Sin nadie que les cuidara, que les enseñara qué hacer, cómo coger un autobús, pagar un alquiler o preparar la comida. Cómo vivir".

"Nunca hablabas con los demás de lo que te pasaba. Tenías miedo de que viniera el hermano y tú fueras el siguiente. Una vez se lo mencioné a un sacerdote muy joven que estaba en su primer destino. Se quedó sorprendido y en su inocencia les preguntó qué pasaba. Le trasladaron y ese día me pegaron hasta dejarme inconsciente. Estuve seis semanas en el hospital".

"Yo dejé la escuela con 15 años. Traté de volver con mis padres pero no pude. La conexión se había roto. Me fui al Ejército pero se dieron cuenta de que era menor y trabajé repartiendo periódicos. No podía encontrar nada mejor porque en cuanto decía de qué escuela venía me veían como una mala persona. Era un estigma. No había nada para mí y en cuanto pude me vine a Inglaterra. Hice todo tipo de trabajos. E intenté educarme. Sabía que necesitaba educación porque es la clave para todo. Iba a la escuela nocturna. Estudiaba inglés, y matemáticas. Más tarde hice un curso de cinco años de psicología. Quería trabajar en algo que me permitiera ayudar a otra gente. Dio sentido a mi vida. Trabajé en un instituto con víctimas de malos tratos. Ahora trabajo con gente que ha sufrido abusos en Jersey, en las islas del Canal. Llevo 25 años trabajando en el mundo de la educación, aquí en Coventry. Es muy gratificante. Hay niños que no saben leer ni escribir con propiedad pero tienen un cerebro preparado para el conocimiento".

Y prosigue su relato: "Me casé joven. Pero no podía explicarle a mi esposa lo que me había ocurrido. Simplemente no podía. Lo intenté muchas veces, pero tenía miedo de que me dejara. Con el paso del tiempo se lo acabé explicando. Y ella me dijo: ‘Sabía que había algo, lo sabía, pero no podía preguntártelo; tenía que esperar a que tú me lo dijeras a mí’. Y todo salió bien".

"Durante mucho tiempo intentamos que se reconociera lo que pasó en las escuelas. Por fin, el 11 de mayo de 1999, Bertie Ahern [entonces primer ministro de Irlanda] se disculpó. Fue fantástico, algo grande. Era el final de un viaje y el principio de otro. El momento de dejar trabajar a la comisión de investigación y ver qué ocurría. Ahora, de alguna manera me siento vindicado por el trabajo de la comisión. En líneas generales damos la bienvenida al informe porque refleja lo que creemos que nos pasó. Por supuesto, en opinión de mucha gente los religiosos que cometieron los abusos tenían que haber sido identificados pero las órdenes eran muy reacias a admitir lo que ocurrió; para ellos no había pasado nada y tendríamos que estar agradecidos de que se hubieran ocupado de nosotros. Han estado obstruyendo mucho. No querían entregar ningún documento porque sabían que había muy mala gente, sabían lo que habían estado haciendo, y que muchos habrían acabado en la cárcel. Para ser sincero, se llegó a un acuerdo con esas órdenes, que aceptaron entregar esa información con la condición de que no saliera de la comisión y no se publicara".

"Las órdenes habían entregado a algunos seglares que cometían abusos para hacer ver que afrontaban el problema. Pero nunca entregaron a los mayores perpetradores. Los trasladaban de escuela a escuela y les cambiaban el nombre".

"La gente me pregunta si tengo alguna foto de cuando estaba en el instituto, pero no: no había cámaras allí, no se tomaban fotografías. Hace cuatro o cinco años, viendo una vieja película de un festival de Corpus Christi me identifiqué a mí mismo, cuando tenía 11 años. Fue la primera vez que me vi de niño en aquel lugar. Porque tampoco había espejos, nunca veías tu propio reflejo".

"No puedo creer en las enseñanzas de la iglesia católica. Creo en Dios, tengo temor de Dios, pero no creo en una iglesia que se esconde en la ley canónica para esconder sus abusos. Creo que ahora en Irlanda está pasando con los niños inmigrantes lo que nos pasó a nosotros. Hay demasiados menores inmigrantes que son llevados a refugios y desaparecen. Y a nadie parece importarle. Una vez le dije al arzobispo de Dublín: ‘por favor, no me diga que los abusos de niños en el seno de la Iglesia son cosa del pasado. La gente sabe que personas de muy alta posición en la jerarquía esclasiástica estaban al tanto de lo que ocurría’. ¿Y qué están haciendo? Ahora puede suceder lo mismo. A tus hijos o a tus nietos. ¿Cómo sabes que no? Todos tenemos que hacer lo posible por acabar con esto. Tenemos que proteger a los niños hasta que pueden protegerse a sí mismos".

"Cuando empezó este movimiento, hace más de 10 años, muchos conocidos católicos dejaron de hablarnos a mí y a mi mujer por lo que decíamos de la Iglesia. Fue triste pero es un precio que hubo que pagar. En el último año y pico se han percatado de que estaban equivocados. Pero si lo hubieran hecho hace 10 años a lo mejor se podría haber ayudado a aquel niño o aquella niña de la calle. Pero así es la vida. Así es la naturaleza humana. Ojalá la gente se de cuenta de que este informe explica lo que pasa en Irlanda, pero en realidad se refiere a algo que pasa en el mundo entero".

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Una respuesta

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  1. Amigos: soy Lucia (texto SOCORRO) el martes 15 de septiembre a las 9 hs ( de la mañana) mi madre ira a tribunales a defender al hijo de puta que nos abuso y maltrato, con mi hermano y algunos compañeros del cole, le haremos un escrache, si te parece… estas invitado nos reunimos a las 8:00 hs en Lavalle 1212.

    Lucia Elena Montenegro

    PD.: traer HUEVO y HARINA

    ¡ ¡SOCORRO!!

    El día 9 de Julio de 2005, justo el día que mi hermano Lisardo cumplía 15 años (yo tenia 12), nos refugiamos en la Comisaría 7ma, de la Capital, la que esta por Lavalle e/ Paso y Pueyrredon. Porque? Porque no queríamos regresar a casa porque temíamos que el marido de nuestra madre (Gabriel Camacho) como siempre nos cagara a palo.

    Ya no soportábamos mas ; los gritos, insultos y golpes eran cosa de todos los días, a veces enojado ingresaba a la habitación de mi hermano en forma violenta , lo levantaba de la cama y lo estrellaba contra la pared una y otra vez, este le suplicaba a mama que por favor lo parara y esta ni se inmutaba, yo lloraba en mi cuarto, tratando de que no me escuche y cobrara yo también, un día recuerdo que me levanto por los pelos y me arrastro por todo el depto, los castigos eran moneda corriente, si cuando gritaba no podía evitar llorar, me decía “cállate Agata Cristi”, “ sos una actriz”, me sacaba al palier y me dejaba por horas afuera, a Lisardo cuando venían visitas lo mandaba a comer al balcón como si fuera un perro.

    Lo mas terrible de todo esto era la indiferencia de nuestra madre y que el depto lo había comprado mi papa, o sea que el hijo de puta jugaba de visitante y ni así tenia consideración.

    Pasaron muchas cosas aun mas graves que no me animo a contarles, pero las dije en la justicia.

    La cuestión es que desde el 9 de Julio de 2005, alguien autorizo que de la Comisaría nos retirara papá, a partir de ahí hubo un cambio maravilloso en nuestras vidas, podíamos comer, estudiar y divertirnos tranquilos, se acabaron los gritos, los insultos y los golpes, papa nos cuido, acompaño y protegió con infinita ternura, siempre lo quisimos mucho, pero ahora dado las circunstancias y la forma en que reacciono lo valoramos mucho mas, a la mierda ¡ que buen tipo es nuestro viejo!, ¡ lo amamos ¡, es profesor de artes marciales y escribe poesías, cuando se entero a través de mi actual terapeuta ( Irma Gómez), las cosas que me habían pasado y que nunca antes había contado, ya no para de llorar, a veces me asusta un poco verlo tan triste.

    Ahora seguro ustedes me dirán” bueno negra ya estas con tu viejo, listo se fini, la pesadilla termino” y saben una cosa no es así , aun falta lo peor.

    Porque después vino la batalla con los jueces, abogados, defensores y psicólogos, todos tratando de convencernos que era un problema de mayores y nosotros reiterando una y otra vez que a los que Gabriel cagaba a palos era a nosotros, nos insistían que teníamos que volver con nuestra madre y obviamente nosotros aterrados, a ver si en algún arrebato de justicia nos mandaban por la fuerza a vivir con el hijo de puta, esta vez seguro nos mataba.

    Recuerdo que una vez una psicóloga del Hospital Ameghino, tuvo la osadía de sugerirnos que talvez esto nunca había existido, la muy boluda trato de convencernos de que todo lo habíamos soñado, otra vez en el mismo lugar delante de dos psicólogas nuestra madre nos pregunto ¿ cuando los toco Gabriel?, exclamando ¡ Gabriel es un santo!, nosotros decíamos y decimos , para que carajo nos quieren revincular, si cada vez que la vemos a ella lo único que le interesa es convencernos de que lo que decimos no es verdad, la muy caradura nos pide que dejemos de fabular.

    Por suerte también hubo psicólogos y psiquiatras muy buenos y nos creyeron y comprendieron y tenemos la esperanza que este turro termine preso.

    Si bien hoy estamos con nuestro padre, lo terrible es que terminamos viviendo en un galpón en Isidro Casanova, y para ir y volver del colegio en Capital tenemos que viajar en colectivo mas de cuatro horas y caminar casi 70 cuadras por día, salimos muy temprano y regresamos muy tarde, a bañarnos, cenar y estudiar, estamos lejos del colegio, del hospital, de nuestros amigos, nuestros clubes, nuestra psicóloga( M. Nelly, a quién le mando un beso), todos los abogados nos dicen que nos corresponde vivir en el depto de capital donde nos criamos, porque es el hogar conyugal y nos comentan de los Derechos del Niño, los pactos internacionales, la jurisprudencia de la Corte Suprema y no se que mierda mas.

    Pero la cuestión al final es que como nuestra madre no quiere quedar mal con Gabriel, se pasa por el culo los Derechos de Niño, la Constitución y la jurisprudencia de la Corte y nosotros seguimos caminando y viajando con calor, con frió, con lluvia y también con peligro, vivimos en Casanova atrás de la cancha de Almirante Brown, no se si les dice algo.

    Seguramente que algún genio se preguntara ¿ pero se hizo el reclamo legal?, y la respuesta es SI boludo, estuvimos en audiencias, reuniones, entrevistas, esto mismo se lo dijimos a la Jueza del Juzgado 102, que esta en Lavalle 1212, a la Defensora de Menores y por lo menos a una docena de psicólogos, se que el expediente es el 78.216 de 2006.

    Mucho bla bla pero nosotros, si bien muy felices porque estamos con papa y Paola ( su esposa) una mina espectacular, con la que me hice muy compinche, seguimos lejos de nuestro mundo, mientras el hijo de puta golpeador y abusador disfruta de nuestra casa protegido por mi mama y ahora por lo visto también por la justicia.

    Porque les cuento esto?, resulta que el martes papa muy acongojado nos dice que contra todo lo previsto la Cámara postergo la resolución, que mandaba que nos entreguen el depto y por lo que parece piensan pedalear indefinidamente, pues pretenden que se venda todo, por lo que supone tendremos que trasladarnos a vivir en Tucumán, ya que de lo que resultara de esa venta aquí no nos alcanzaría para nada.

    El miércoles en el colegio no pude parar de llorar y les conté , como siempre a mis compañeros y me aconsejaron: “ anda a la televisión ellos te pueden ayudar” “publicadlo en Internet”, “escribidle una carta a Cristina” “ hagamos un escrache”.

    Como verán opte por lo segundo, les pido que lo difundan, este es un pedido de socorro, talvez llegue a alguien que me pueda ayudar.

    Les agradezco de todo corazón y les dejo un mensaje, a pesar de toda esta mierda vale la pena denunciar a los hijos de puta maltratadores y abusadores.

    LUCIA

    12 Septiembre 2009 a 19:40


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