Archivo para abril 20th, 2009
Final de cumbre. La retórica y los hechos…
(ver también más abajo “Cumbre de las Américas: avances y pendientes”, de La Jornada.com)
La V Cumbre de las Américas que culminó este domingo en Trinidad y Tobago deberá ser analizada en profundidad en los próximos días, y en especial habrá que verificar los pasos venideros de los principales protagonistas del encuentro. Mientras tanto se pueden anotar algunas señales iniciales. Por un lado, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama parece haber salido airoso a fuerza de mostrarse como un igual ante el resto de los mandatarios del continente, lo más lejos posible de la soberbia de su antecesor, George W. Bush. Aunque sus definiciones posteriores indican que cualquier acercamiento será trabajoso. La misma asincronía entre señales y palabras se verifican en una posible nueva relación entre Estados Unidos y Venezuela. ¿Hay lugar para que la cordialidad de las sonrisas en las fotografías derive en un diálogo constructivo y marque el final de maniobras injerencistas?
Las cosas no estaban simples para el flamante presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en su primer encuentro con los presidentes del continente. A la presión diplomática compartida con más o menos ímpetu por toda la región por el mantenimiento del bloque contra Cuba y a la anacrónica exclusión de la isla en la OEA se sumaron las críticas al documento final del evento encabezada por los países de la Alternativa Boliviariana para las Américas (ALBA) en su oportuna cita previa.
Para Obama hubiese resultado suicida llegar al evento con la arrogancia de su antecesor, George W. Bush. Consciente de esto, astuto, se presentó como un igual y no esquivó la foto y el encuentro con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, consciente de que ahí jugaba uno de los rounds importantes de una cumbre donde los símbolos, amplificados por los medios de comunicación, tienen más importancia mediática que los hechos.
Fueron tres encuentros. En el primero, Chávez le manifestó la voluntad de dialogar, en el segundo, le regaló el libro “Las venas abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano, en el tercero, ya sobre el cierre del evento, conversaron en privado a pedido de Obama, aunque a la vista de los canales de televisión, durante unos cinco minutos. Ambos ratificaron la voluntad de comenzar una nueva etapa de relaciones, que tendría que traducirse en la designación de nuevos embajadores.
"Obama dijo que iba a cumplir su palabra de no injerencia en los asuntos internos de ningún país. Ambos tenemos diferencias de enfoque, pero estamos dispuestos y tenemos la voluntad muy firme de trabajar juntos. Luego se acercó a despedirse con la mayor naturalidad", comentó Chávez, quien a su regreso a Caracas manifestó que "el gobierno de Estados Unidos, representado por su presidente Barack Obama, se sentó de igual a igual" con los presidentes latinoamericanos, "discutiendo temas, algo impensable con presidente alguno de Estados Unidos. El tema que salió desde el principio y se mantuvo de principio a fin fue el tema de Cuba. ¡Le hemos pedido todos los gobiernos de América Latina que desmonte el bloqueo a Cuba!", remarcó el mandatario bolivariano.
El sábado, durante la primera sesión plenaria, Chávez pidió a Obama construir un nuevo plan para las relaciones entre las naciones americanas basado en el reconocimiento de las diferencias y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. Chávez indicó que la Cumbre de las Américas, si va a seguir existiendo, debe tener entonces otro modelo o plan, e invitó al presidente estadounidense y a todos los mandatarios latinoamericanos a construirlo.
“Los Estados Unidos debe romper con esa concepción de vernos como su patio trasero. ¡Norteamérica para los norteamericanos, Suramérica para los suramericanos, Centroamérica para los centroamericanos, el Caribe para los caribeños!", dijo. "Esta cumbre sirve para decir eso es el espíritu de Bolívar, de Martí, de San Martín quienes son los que hoy presiden esta cumbre”, remarcó Chávez.
Posteriormente, en su segunda intervención, el presidente venezolano le dijo a su homólogo estadounidense que “no puede ser que embajadores o funcionarios de embajadas sigan financiando movimientos desestabilizadores para derrocarme, utilizando canales de televisión”.
En suma, hubo acercamientos pero también se marcaron límites. Por su parte, en una conferencia de prensa Obama, calificó de "un buen gesto" por parte de Chávez el obsequio del libro de Eduardo Galeano y advirtió que algunos sectores en Estados Unidos opinan que el mostrarse cortés y con intenciones de dialogar con los gobiernos de Venezuela y Cuba "es una muestra de debilidad", pero que el pueblo estadounidense "no está de acuerdo, y con buena razón".
Pero enseguida dejó claro que cualquier acercamiento concreto está bien verde: criticó lo que denominó “retórica muy incendiaria” de Chávez contra Estados Unidos, y aseguró que Caracas “ha interferido en momentos con algunos de sus países vecinos”, pero aseguró que “Venezuela es un país cuyo presupuesto de defensa es seiscientos veces menor que el de Estados Unidos, por lo que es poco probable que un apretón de manos y una conversación cortés con el Presidente Chávez ponga en peligro los intereses estratégicos de Estados Unidos”.
Por otro lado, Obama se despidió de la cumbre pidiendo de nuevo "señales" de parte del gobierno cubano, tales como la liberación de supuestos "presos políticos" y mayor libertad de expresión o religiosa en la isla como condición para dialogar, aunque remarcó como su secretaria de Estado que la política hacia la Cuba fracasó.
De esta forma, aunque el tema de Cuba estuvo presente y la OEA deberá dar algún tipo de respuesta que tiendan a la inclusión de la isla socialista en la organización, el levantamiento del bloqueo de los Estados Unidos parece todavía muy lejos, y que ese momento llegue dependerá, también, de que la presión de los países del continente sobre Estados Unidos en esta materia no se desinfle.
Las dualidades del personaje más observado de la Cumbre de las Américas indican que el camino de una relación de Estados Unidos con los países del continente acorde con el fin de los alineamientos automáticos apenas estaría comenzando, si es que realmente hay voluntad por parte del debilitado gigante del norte de encararlo.
Será por eso que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, propuso que una representación de primer nivel del gobierno de Estados Unidos visite Venezuela y Bolivia, como gesto de “buena voluntad” para encaminar en los hechos la retórica del acercamiento que dominó el conclave de Trinidad y Tobago.
Cumbre de las Américas: avances y pendientes
Luego de tres días de actividades, la quinta Cumbre de las Américas realizada en Puerto España, capital de Trinidad y Tobago, concluyó ayer con señales de acercamiento y de distensión entre Estados Unidos y algunos de los gobiernos latinoamericanos más críticos de Washington, así como con perspectivas de una nueva etapa en la historia de las relaciones continentales.
Por principio de cuentas, es importante destacar que en el cónclave celebrado en estos días en la nación caribeña se introdujeron elementos novedosos en la agenda de la política de Estados Unidos hacia América Latina y se percibió una nueva proyección de ese país en tanto potencia hemisférica y mundial. Privilegió un discurso con acentos de multilateralismo y de respeto al conjunto de las naciones americanas, que en sí mismo es alentador y positivo por cuanto se despega de la tradicional arrogancia imperial de la Casa Blanca y del espíritu arbitrario con que se condujo el gobierno de George W. Bush, actitudes que dejaron como saldo un deterioro profundo en las relaciones diplomáticas de Washington con un buen número de países latinoamericanos.
Cierto, el espíritu de acercamiento que privó en el cónclave de gobernantes americanos no pudo traducirse en unanimidad con respecto a la declaración final de la reunión. Como señaló el primer ministro anfitrión, Patrick Manning, encargado de signar el texto en representación de los jefes de Estado participantes: El documento que emerge es un compromiso que recibe la aprobación de unos y no de otros. Al adoptarlo reconocemos que no fue unánime
. Esto último, sin embargo, lejos de ser un signo de ruptura o de confrontación entre los países convocados a la Cumbre, pone en relieve una intención general de privilegiar el diálogo y el consenso –sin que ello signifique soslayar los desacuerdos– que incluso matizó la postura inicial del presidente venezolano Hugo Chávez y de los gobiernos que integran la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), los cuales habían dicho que vetarían la declaración final.
Sin duda, un elemento fundamental para los avances alcanzados en Puerto España ha sido la nueva actitud exhibida por algunos de los protagonistas, en particular los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela. El ánimo de conciliación con el que acudieron a esta cita tanto Barack Obama como Hugo Chávez se tradujo en el anuncio, por parte del segundo, de que se enviará un nuevo embajador venezolano a Washington, puesto vacante desde hace más de seis meses. Por añadidura, la disposición al acercamiento que mostraron los mandatarios estadunidense y venezolano permitió ponderar el peso de las inocultables diferencias político-ideológicas entre la Casa Blanca y el Palacio de Miraflores, y concluir que éstas no constituyen lastres insalvables para el diálogo y el entendimiento entre ambos países, como parecía ser el caso hasta hace unos meses.
Por supuesto, lo ocurrido este fin de semana en la capital trinitense constituye sólo un punto de inicio sobre el cual debe trabajarse. Hasta el momento, no hay certeza de que los apretones de manos y los discursos pronunciados durante los pasados tres días se traducirán efectivamente en la construcción de acuerdos sobre temas principales, como el rumbo de acción que debe tomarse a nivel regional ante la actual crisis económica o el fin a la injusta exclusión de Cuba del denominado sistema interamericano.
El tratamiento de estos asuntos requerirá, a no dudarlo, de un esfuerzo adicional de todos los gobernantes del continente y, en su caso, de una mayor presión de los países latinoamericanos hacia Washington para que rectifique sobre la aplicación de medidas injustas, como las que todavía padece el pueblo cubano.
En suma, la reunión que concluyó ayer resultó, en su balance general, exitosa y esperanzadora, pero habrá que avanzar aún más en aras de la construcción de una América más justa y equitativa, en la que se dé voz a todos los países y se respeten los principios de soberanía y libre determinación de los pueblos.
LA JORNADA.COM
Escrito por Eduardo Aquevedo
20 abril, 2009 a 22:37
Escrito en ACTUALIDAD, AMERICA LATINA, BOLIVIA, CHILE, CIENCIAS SOCIALES, CLASE DOMINANTE, CRISIS ECONOMICA, CUBA, CULTURA, ECONOMIA, EE.UU, GEOPOLITICA, GLOBALIZACION, IZQUIERDA, NEOLIBERALISMO, OBAMA, PODER, POLITICA, POLITICA INTERNACIONAL, SOCIEDAD, SOCIOLOGIA, TEORIA SOCIAL, USA, VENEZUELA
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Marcos Salgado
