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Venezuela: el “Caracazo” de 1989 y la impunidad de los responsables…

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carazo1Las imágenes del estallido social venezolano de 1989 parecen tomadas de la Argentina del 2001: saqueos, corridas, gente llorando, policías reprimiendo, sangre en las calles, muertos. Para Chávez fue el inicio de la revolución bolivariana.

Por María Laura Carpineta

A veinte años del Caracazo, miles de víctimas siguen esperando justicia, verdad y reparación. Ayer, durante una misa en memoria de los caídos durante aquel levantamiento popular, el presidente venezolano, Hugo Chávez, prometió juzgar a los responsables e indemnizar a las familias de los muertos. Como primer paso, se dirigió al nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, y le pidió que entregue al hombre que dio la orden de reprimir el 28 de febrero de 1989, el entonces mandatario venezolano Carlos Andrés Pérez. “Nada justifica que los responsables sigan siendo protegidos por otros países”,  fustigó Chávez.

Desde que el chavismo subió al poder, hace diez años, el aniversario del Caracazo se convirtió casi en una fecha patria. “El Caracazo fue el detonante que dio inicio a esta revolución. Estamos conmemorando veinte años del inicio de esta revolución bolivariana”, aseguró el mandatario, apoyando su mano en un gran crucifijo. El análisis no es exagerado.

Corrían los últimos días de febrero y los últimos meses de la década de los ochenta. América latina se despedía de una década marcada por el crecimiento de las deudas externas nacionales y un último y fallido intento de reavivar la tercera vía, la de los no alineados. El Consenso de Washington y los paquetes de medidas neoliberales del Fondo Monetario Internacional (FMI) empezaban a ganar el corazón de la mayoría de los economistas y los presidentes de la región y Venezuela no era una excepción.

A menos de un mes de asumir con un discurso anti-FMI y de haber compartido actos con Fidel Castro y el sandinista Daniel Ortega, el entonces presidente Pérez anunció el llamado Paquetazo. Era todo lo que pedía el organismo internacional de crédito y más. Se liberaban las tasas de interés y el tipo de cambio, aumentaban todos los servicios públicos y el combustible. Los precios de los alimentos se dispararon inmediatamente y los negocios empezaron a acaparar y esconder la mercadería.

La mañana del 27 de febrero de 1989 no tenía nada de especial, excepto que empezaba a regir el aumento del ciento por ciento en el transporte público. Apenas había amanecido, eran las seis de la mañana, cuando las primeras corridas, peleas y enfrentamientos se registraron en las afueras de Caracas, en el barrio de Guarenas. Los pasajeros se negaban a pagar las nuevas tarifas y, en medio de la ira, comenzaron a quemar los colectivos y las tiendas aledañas. En el centro de Caracas, en tanto, los movimientos estudiantiles más radicales, que ya habían preparado manifestaciones para ese día, tomaban la estación de micros de Nuevo Circo. Para las 7.30, el Caracazo ya había explotado.

Las fotos y los videos de las jornadas de los próximos dos días son muy parecidos a la explosión social que puso fin a la década neoliberal en la Argentina, el 19 y el 20 de diciembre de 2001. Saqueos, corridas, personas llenas de ira, llorando, policías reprimiendo, sangre en las calles, muertos. La policía quedó totalmente sobrepasada y cientos de miles de personas se adueñaron de la capital venezolana durante más de veinticuatro horas.

Los canales de televisión, los mismos que apoyaron el golpe de Estado contra Hugo Chávez trece años después, reclamaban terminar con la “subversión” y retornar al orden. Pérez respondió casi de inmediato, en la madrugada del día 28, con un decreto que imponía el estado de sitio en todo el país, suspendía las garantías constitucionales y daba luz verde a las fuerzas de seguridad pública para hacer “todo lo necesario para rescatar las posibilidades de desarrollo y bienestar, a las que tiene derecho el pueblo venezolano”.

La represión fue indiscriminada. Según cifras oficiales, murieron unas 300 personas; según los relevamientos que hicieron las organizaciones de derechos humanos venezolanas en todos los barrios céntricos y de las afueras de Caracas, las víctimas podrían llegar a dos mil. No hay ninguna persona condenada, ni siquiera procesada por esos crímenes. El único fallo que existe fue el que emitió la Corte Interamericana de Derechos Humanos, condenando al Estado venezolano y ordenando la inmediata reparación de las víctimas. Según advirtió ayer la defensora del Pueblo venezolana Gabriela Ramírez, hasta ahora el gobierno sólo indemnizó a cuarenta y cinco personas.

Cada nuevo aniversario del Caracazo deja un sabor amargo para los familiares de las víctimas. La mayoría aún no ha podido recuperar el cuerpo de sus seres queridos, que fueron enterrados en fosas comunes al día siguiente de la represión en un sector del cementerio público de Caracas que cruelmente denominaron “La Nueva Peste”.

Pero el Caracazo no dejó sólo dolor e impunidad, también marcó la llegada de la gente de los cerros a la democracia venezolana, los mismos que en 2002 bajaron a la ciudad para defender el gobierno de Chávez y rechazar el golpe de Estado. “El 27 de febrero de 1989 terminó con el mayor de todos los mitos: que los explotadores y los explotados pueden convivir en paz y felices”, recordó el escritor venezolano Luis Britto García en el reciente documental El Caracazo.

Página/12

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7 comentarios

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  1. Con el mayor respeto a la autora de éste texto, nada mas falso que como pretende hacerse ver, la revolución bolivariana haya iniciado a partir del caracazo, Chavez mismo ha confesado innumerables veces su intensión de llegar al poder mediante la insurgencia, mucho antes del 89, dos decadas antes de éste año, engañando incluso a las tropas que utilizaría para atacar al gobierno constitucional de la época tal y como confesaran algunos soldados capturados en el momento a los microfonos de RCTV el mismo 04 de Febrero del 92 en la Avenida Sucre de Caracas.
    Aunque es cierto el tema de revelión que se señala con relación a las medidas económicas tomadas por el gobierno de Pérez y por supuesto las consecuencias originadas desde Guarenas (ciudad satélite muy cercana a Caracas), tambien es cierto que aquel panorama no estaba muy alejado de la realidad actual del país, situación provocada en mucho por el gobierno de Chavez y su incapacidad para gerenciar. en ese momento aumentaron los pasajes en un 100%, eso es cierto… ayer se devaluó la moneda venezolana en un 100% también para efectos de equipos médicos, medicinas, alimentos, bebidas y demás importaciones… ésto en un pais que no produce nada mas que petroleo, mineral que dicho sea de paso maneja hoy por hoy los mas altos precios en su historia, generanle ingresos a la nación por no menos de $,900.000.000.000,ºº, dinero suficiente para construir una 5 millones de viviendas, 1000 hospitales full, armar a todas las policias, construir cárceles de primer mundo, construir mas y mejores escuelas, universidades, laboratorios, etc y además un larguísimo etcetera. en lugar de eso, éste señor ha preferido armar al ejercito con equipos rusos, iranies y chinos, como si Venezuela fuera un país bélico (nunca en el siglo XX hubo ninguna guerra en Venezuela), generar Cooperativas y comunas que terminan comprando carros caros y demás lujos con el dinero que nunca llega a los vecinos, a las comunidades, a los barrios. enrriquecer ministros, gobernadores, alcaldes corruptos de los cuales ni siquiera uno ha sido investigado… porque acá, los tribunales son solo para apresar (muchas veces sin juicio justo) a aquellos que confrontan al gobierno, por lo cual creo firmemenet, que mientras mande el ídolo Chavez en Venezuela, “señores”, como Juan Barreto, Luis Felipe Acosta Carlés, Gruber Odremán, Tobias Nóbrega, De Martino y otros tantos, nunca pagarán por lo que han hecho en contra de éste lindo país.

    Carlos De Mendonca

    31 diciembre, 2010 at 16:50

  2. Carlos, no comparto sus juicios ideológicos tan categóricos y descalificatorios pero, como Ud. puede constatarlo, en este Blog se respeta rigurosamente la libertad de expresión y la disidencia, con la sola condición del respeto mutuo. Saludos y feliz 2011.

    Eduardo Aquevedo

    31 diciembre, 2010 at 20:35

  3. Las imágenes del estallido social venezolano de 1989 parecen tomadas de la Argentina del 2001: saqueos, corridas, gente llorando, policías reprimiendo, sangre en las calles, muertos. Para Chávez fue el inicio de la revolución bolivariana.

    Por María Laura Carpineta

    A veinte años del Caracazo, miles de víctimas siguen esperando justicia, verdad y reparación. Ayer, durante una misa en memoria de los caídos durante aquel levantamiento popular, el presidente venezolano, Hugo Chávez, prometió juzgar a los responsables e indemnizar a las familias de los muertos. Como primer paso, se dirigió al nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, y le pidió que entregue al hombre que dio la orden de reprimir el 28 de febrero de 1989, el entonces mandatario venezolano Carlos Andrés Pérez. “Nada justifica que los responsables sigan siendo protegidos por otros países”, fustigó Chávez.

    Desde que el chavismo subió al poder, hace diez años, el aniversario del Caracazo se convirtió casi en una fecha patria. “El Caracazo fue el detonante que dio inicio a esta revolución. Estamos conmemorando veinte años del inicio de esta revolución bolivariana”, aseguró el mandatario, apoyando su mano en un gran crucifijo. El análisis no es exagerado.

    Corrían los últimos días de febrero y los últimos meses de la década de los ochenta. América latina se despedía de una década marcada por el crecimiento de las deudas externas nacionales y un último y fallido intento de reavivar la tercera vía, la de los no alineados. El Consenso de Washington y los paquetes de medidas neoliberales del Fondo Monetario Internacional (FMI) empezaban a ganar el corazón de la mayoría de los economistas y los presidentes de la región y Venezuela no era una excepción.

    A menos de un mes de asumir con un discurso anti-FMI y de haber compartido actos con Fidel Castro y el sandinista Daniel Ortega, el entonces presidente Pérez anunció el llamado Paquetazo. Era todo lo que pedía el organismo internacional de crédito y más. Se liberaban las tasas de interés y el tipo de cambio, aumentaban todos los servicios públicos y el combustible. Los precios de los alimentos se dispararon inmediatamente y los negocios empezaron a acaparar y esconder la mercadería.

    La mañana del 27 de febrero de 1989 no tenía nada de especial, excepto que empezaba a regir el aumento del ciento por ciento en el transporte público. Apenas había amanecido, eran las seis de la mañana, cuando las primeras corridas, peleas y enfrentamientos se registraron en las afueras de Caracas, en el barrio de Guarenas. Los pasajeros se negaban a pagar las nuevas tarifas y, en medio de la ira, comenzaron a quemar los colectivos y las tiendas aledañas. En el centro de Caracas, en tanto, los movimientos estudiantiles más radicales, que ya habían preparado manifestaciones para ese día, tomaban la estación de micros de Nuevo Circo. Para las 7.30, el Caracazo ya había explotado.

    Las fotos y los videos de las jornadas de los próximos dos días son muy parecidos a la explosión social que puso fin a la década neoliberal en la Argentina, el 19 y el 20 de diciembre de 2001. Saqueos, corridas, personas llenas de ira, llorando, policías reprimiendo, sangre en las calles, muertos. La policía quedó totalmente sobrepasada y cientos de miles de personas se adueñaron de la capital venezolana durante más de veinticuatro horas.

    Los canales de televisión, los mismos que apoyaron el golpe de Estado contra Hugo Chávez trece años después, reclamaban terminar con la “subversión” y retornar al orden. Pérez respondió casi de inmediato, en la madrugada del día 28, con un decreto que imponía el estado de sitio en todo el país, suspendía las garantías constitucionales y daba luz verde a las fuerzas de seguridad pública para hacer “todo lo necesario para rescatar las posibilidades de desarrollo y bienestar, a las que tiene derecho el pueblo venezolano”.

    La represión fue indiscriminada. Según cifras oficiales, murieron unas 300 personas; según los relevamientos que hicieron las organizaciones de derechos humanos venezolanas en todos los barrios céntricos y de las afueras de Caracas, las víctimas podrían llegar a dos mil. No hay ninguna persona condenada, ni siquiera procesada por esos crímenes. El único fallo que existe fue el que emitió la Corte Interamericana de Derechos Humanos, condenando al Estado venezolano y ordenando la inmediata reparación de las víctimas. Según advirtió ayer la defensora del Pueblo venezolana Gabriela Ramírez, hasta ahora el gobierno sólo indemnizó a cuarenta y cinco personas.

    Cada nuevo aniversario del Caracazo deja un sabor amargo para los familiares de las víctimas. La mayoría aún no ha podido recuperar el cuerpo de sus seres queridos, que fueron enterrados en fosas comunes al día siguiente de la represión en un sector del cementerio público de Caracas que cruelmente denominaron “La Nueva Peste”.

    Pero el Caracazo no dejó sólo dolor e impunidad, también marcó la llegada de la gente de los cerros a la democracia venezolana, los mismos que en 2002 bajaron a la ciudad para defender el gobierno de Chávez y rechazar el golpe de Estado. “El 27 de febrero de 1989 terminó con el mayor de todos los mitos: que los explotadores y los explotados pueden convivir en paz y felices”, recordó el escritor venezolano Luis Britto García en el reciente documental El Caracazo.

    ANONIMO

    29 marzo, 2011 at 13:15

  4. Tal parece, que el llamado imperialismo yanqui es un especie de dios que mantiene a todo el que con él se relaciona haciendo lo que les pida, y cada mandatario de EE.UU, se somete a peticiones absurdas, como la que dime el nombre de quien mando a reprimir el pueblo en 1989, Dios mio, cada día me convenzo mas que ser chavista en estos tiempos no es otra cosa que sinónimo de ignorancia.
    Dejen el fanatismo y sea objetivos, lo que pasó en 1989, fue planeado con antelación, como también es cierto que la explosión social originada rebasó el vaso de los venezolanos, que estamos hartos de tanto politiquería barata de la cuarta y más de esta quinta , donde si la impunidad es extravagante y que hacemos : Nada, nos quedamos callados, nos suben el sueldo un 25% y la comida sube un 50% y que hacemos: nada, nos quedamos callados, el Sr. Chavez regala el petroleo y nuestro dinero como si fuera de él y que hacemos : nada, a los chavista le parece maravilloso. Lo que si les digo a chavistas y no chavistas es que la próxima explosión social que esta allì a la vuelta de la esquina, escondanse porque esta si va ser con un pueblo arrecho.

    Prisila

    25 mayo, 2011 at 10:27

  5. Que viva la revolución para siempre dicen que chavez esta perpetuado en el poder pero en verdad no es Asi es el pueblo q esta perpetuado oligarcas jamas jamas estaran gobernandonos

    jaime R ibarra ibarra

    4 febrero, 2012 at 22:04

  6. Porq dicen que Carlos Andrés Pérez dio la orden de reprimir el caracazo

    Kelvin ysase

    29 febrero, 2012 at 12:16

  7. que finno xd me gustaa historha xddddddddddddddddddd :D

    danielitha

    5 abril, 2012 at 15:59


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