Insulza al final se define… Epílogo. E. Aquevedo
El 5 de enero del 2009 Insulza “tiró los guantes” de precandidato, sin realmente habérselos nunca puesto del todo. Los datos disponibles al final indican que si bien en esta historia han influido factores “externos” como la gestión de Auth en el PPD “boicoteando” en alguna medida la candidatura de Insulza y apoyando a Frei, o la ambigüedad de Lagos y su “indiferencia” posterior, así como la evolución de las encuestas en un sentido más favorable a Frei que a Insulza, etc., podría decirse más precisamente que todo ello no es causa sino consecuencia del propio actuar de Insulza como precandidato.
Es indudable que él, políticamente, no intervino adecuadamente en el contexto político nacional para modificar la configuración de fuerzas en su favor. De manera sorprendente actuó como quien espera que “los astros” o agentes externos ordenen las circunstancias en beneficio de su objetivo o “deseos” presidenciales.
O bien se explica este actuar por un complejo problema psicológico personal de dudas e indefiniciones, evidentemente disfuncionales en política, o bien se trató de un diseño político-estratégico de campaña profundamente erróneo. Los resultados están a la vista, con consecuencias negativas para la propia concertación, para proyectos de centro-izquierda eventuales pero necesarios, para alternativas de cambio significativos y también necesarios en el modelo neoliberal dominante y, en fin, para las perspectivas de la izquierda chilena y la recomposición de alianzas con fuerzas extraparlamentarias.
La hegemonía DC establecida ahora en la Concertación a través de la candidatura Frei implica, en efecto, un retroceso político y cultural en el espectro político chileno. La perspectiva laica de centro-izquierda es desplazada por un eje más claramente social-liberal, centrista, más cercano de intereses empresariales que de los de clases medias y fuerzas populares. Ya veremos como se expresa esta tendencia en el programa de gobierno que se explicitará en los meses que siguen…¿Es éste, en fin, el precio a pagar para evitar el triunfo de una derecha más dura, representada por Piñera? También esto está por verse…

