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Archivo para octubre 2008

400 académicos solicitan a Obama un “cambio fundamental” en la política de EEUU en América Latina

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En carta enviada al candidato demócrata Barack Obama, casi 400 académicos dedicados a las relaciones interamericanas demandaron un “cambio fundamental” en la política de Estados Unidos hacia América Latina.

A continuación, el texto, suscrito entre otros por Eric Hershberg, presidente de la Asociación de Estudios Latinoamericanos; Ariel Dorfman, de la Universidad Duke; Jean Franco, de la Universidad de Columbia; Arturo Arias, de la Universidad de Texas; Carmen Diana Deere, de la Universidad de Florida; Arturo Escobar, de la Universidad de Carolina del Norte; Mark Weisbrot, codirector del Centro para el Estudio Economía y Políticas, Emma Zapata Martelo, del Colegio de Posgraduados de México, y Magdalena Barros Nock, profesora investigadora del CIESAS de México.

“Senador Obama: Nos dirigimos a usted para felicitarlo por su campaña y para expresar nuestra esperanza de que, como próximo presidente de Estados Unidos, aprovechará una oportunidad histórica para mejorar las relaciones con América Latina. Como académicos enfocados en la región, también queremos comunicarle nuestro análisis del proceso de cambio que se da actualmente allá.

“Así como el pueblo estadunidense ha empezado a debatir cuestiones básicas en relación al tipo de sociedad que desea –gracias, en parte, a su propia candidatura, aunque también debido a la magnitud de la actual crisis financiera– así, también, lo están haciendo los pueblos latinoamericanos.

“De hecho, el debate sobre una sociedad justa se dado en Latinoamérica a lo largo de más de una década y la mayoría opta, como usted y muchos de nosotros en Estados Unidos, por la esperanza y el cambio. Como académicos con un compromiso personal y profesional con el desarrollo y la democracia en Latinoamérica, tenemos la esperanza de que en su presidencia Estados Unidos se pueda convertir en un aliado, y no en un adversario, de los cambios positivos que ya se están llevando a cabo en el hemisferio.

“El actual ímpetu en favor del cambio en Latinoamérica es un rechazo al modelo de crecimiento económico que se ha impuesto en la mayoría de países desde principios de los años 80; un modelo que ha resultado en la concentración de la riqueza, que ha confiado, sin éxito, en las fuerzas del mercado, sin restricción alguna para resolver los profundos problemas sociales, y que ha socavado el bienestar humano. El actual rechazo de este modelo cuenta con una base amplia y democrática. De hecho, los movimientos contemporáneos para el cambio en América Latina reflejan una participación significativamente mayor de trabajadores y campesinos, mujeres, afrodescendientes y pueblos indígenas; en dos palabras, movimientos de base.

“Esos movimientos están llegando al poder, uno detrás de otro. No son ni títeres, ni están cegados por el fanatismo y la ideología, como los pintan las caricaturescas descripciones de algunos expertos. Al contrario, estos movimientos merecen nuestro respeto, amistad y apoyo.

“Los latinoamericanos con frecuencia han visto a Estados Unidos no como un amigo, sino más bien como un opresor; el garante de un sistema económico internacional que funciona en contra, y no en favor de ellos, la verdadera antítesis de la esperanza y el cambio. El gobierno de Bush ha empeorado la situación y el prestigio de Estados Unidos en la región se encuentra a niveles históricamente bajos. La tendencia de Washington de luchar en contra de la esperanza y el cambio ha sido especialmente prominente en las recientes respuestas de Estados Unidos a los gobiernos democráticamente electos de Venezuela y Bolivia. Los sentimientos antiestadunidenses son fuertes, pero la historia demuestra que dichos sentimientos pueden cambiar. En los años 30, luego de dos décadas de conflicto en la región, Estados Unidos juró no intervenir y adoptó una Política del Buen Vecino. No por coincidencia, esa fue la época de mayor armonía en la historia de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. En los años 40, casi todos los países de la región se convirtieron en nuestros aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Esto puede suceder una vez más.

“Existen muchos otros retos también. Colombia, el principal foco de la política del gobierno de Bush, es actualmente el escenario de la segunda crisis humanitaria más notable en el mundo, con 4 millones de personas desterradas internamente. Su gobierno, el cual criminaliza hasta las protestas pacíficas, busca una extensión de las políticas de comercio libre, en contra de las cuales gran parte del hemisferio está reaccionando ya. Cuba ha iniciado un proceso de transición que debería ser apoyado de manera positiva, como, por ejemplo, a través del dialogo por el cual usted aboga. Decenas de miles de mexicanos y centroamericanos migran para buscar trabajo en Estados Unidos, donde su poder laboral es de gran necesidad, pero su presencia es denigrada por un público que se ha opuesto siempre, desde que comenzó el desarrollo de las encuestas de opinión en los años 30, a la inmigración desde cualquier parte del mundo.

Rechazo a construir muros

“La forma de abordar el tema de la inmigración no es construyendo un gigantesco muro, sino más bien, Estados Unidos debería apoyar un desarrollo con mayor equidad en México y Centroamérica y, de hecho, a lo largo de toda la región. Además, Estados Unidos debe reconsiderar su política de control de drogas, que simplemente no ha funcionado y ha sido parte del problema de violencia política, especialmente en México, Colombia y Perú. Estados Unidos también debe renovar su apoyo activo en favor de los derechos humanos en la región. Desafortunadamente, en los ojos de muchos latinoamericanos, Estados Unidos ha llegado a mostrar su apoyo hacia regímenes de desigualdad.

“Finalmente, le imploramos que su gobierno se comprometa al firme apoyo de los derechos constitucionales, incluyendo la libertad académica e intelectual. La mayoría de nosotros es miembro de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, la asociación profesional de expertos más grande de la región, y hemos vivido personalmente cómo los intentos del gobierno de Bush por restringir el intercambio académico con Cuba han resultado contraproducentes. Esperamos poder tener una pronta oportunidad para discutir éstos y otros temas relacionados con América Latina en su gobierno.

“Nuestra esperanza es que usted tome la oportunidad de inaugurar un nuevo periodo de entendimiento y colaboración para el bienestar del hemisferio. Lo que nosotros solicitamos es cambio, y no sólo en Estados Unidos”.

Atentamente

Para ver el listado:

http://www.jornada.unam.mx/2008/10/30/index.php?section=mundo&article=038n1mun

Crisis mundial: EE.UU. entra en recesión…

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La economía cae a un ritmo anual del 0,3%, el peor dato desde 2001 – El frenazo se debe al mayor descenso del consumo de los últimos 28 años

SANDRO POZZI - Nueva York – 31/10/2008

Estados Unidos dio ayer el primer paso hacia la recesión. El producto interior bruto (PIB) registró una contracción del 0,1% en el tercer trimestre del año (equivalente a un ritmo anual de caída del 0,3%), el peor dato desde la última crisis económica, en 2001. El motivo de este frenazo reside en la mayor caída del consumo -motor de la primera economía del mundo- de los últimos 28 años y el pesado lastre de la devaluación de la vivienda, en medio de la peor crisis financiera desde la Gran Depresión.

Los economistas anticipan ya que la contracción continuará hasta la primavera, en el que será el periodo más prolongado de recesión desde la II Guerra Mundial. El paro podría alcanzar entre tanto el 8%.

Con todo, el frenazo es menor de lo que preveían los analistas, y quizá por eso las Bolsas estadounidenses reaccionaron con subidas moderadas. Pero este parón es importante si se tiene en cuenta que Estados Unidos crecía a un ritmo anual del 2,8% en el segundo trimestre. Este vuelco se produjo sobre todo en septiembre, cuando el caos volvió a dominar los mercados financieros tras el rescate de las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, el colapso del banco de inversión Lehman Brothers y la intervención pública en la aseguradora AIG.

Con el precio de la vivienda en caída libre, las restricciones para acceder al crédito y el desplome de las inversiones, las familias no tienen otra salida en la presente coyuntura que mirar a sus bolsillos y recortar ahí donde pueden para hacer frente a un futuro incierto, sobre todo en el empleo. El gasto de los consumidores, del que dependen dos terceras partes del crecimiento, cayó un 3,1%.

Es el primer recorte trimestral en el consumo desde el último trimestre de 1991 y el mayor desde la primavera de 1980. El Departamento de Comercio calcula que esta caída en el gasto de los hogares restó 2,25 puntos al PIB. Y es que las finanzas de las familias están bajo una tensión considerable, por la continua pérdida de empleo y de caída de las inversiones.

El dato del crecimiento económico revela en este sentido que los ingresos personales cayeron un 8,7% en el tercer trimestre, el peor dato desde que se empezó a utilizar este indicador en 1947 y que contrasta con el incremento del 19,1% del segundo trimestre, cuando empezaron a fluir los primeros estímulos fiscales al crecimiento.

Los hogares no son los únicos que miran hasta el último dólar en la coyuntura actual. Las empresas están buscando cómo ahorrar por todos los rincones. La del tercer trimestre fue la primera reducción en el gasto desde final de 2006, del 1%. Y también están destruyendo empleo. Motorola va a despedir a 3.000 empleados y American Express anunció ayer que eliminará 7.000 puestos de trabajo.

El otro punto vulnerable sigue estando en la vivienda, el epicentro de la crisis. La inversión residencial cayó un 19,1% en el tercer trimestre, lo que refleja que la contracción continúa con fuerza tras 11 trimestres y que queda camino por recorrer antes de que se pueda hablar de estabilización.

La contracción habría sido aún mayor de no ser por el sector exterior y el gubernamental. Del lado de la balanza comercial, las importaciones cayeron un 1,9%, y las exportaciones subieron un 5,9%. Esto sumó 1,1 puntos al crecimiento, aunque es tres veces menos que en el trimestre precedente. El gasto público subió un 5,8% y aportó 1,2 puntos al PIB.

Estos datos están sujetos aún a dos revisiones. Wall Street anticipó una contracción mayor del PIB, de en torno a medio punto. En cierta medida el indicador es viejo, porque no refleja el fuerte deterioro registrado en octubre, y podría quedarse corto, ya que los analistas hablan ya de una caída de tres puntos en el cuarto trimestre.

“Nos llevó tiempo llegar a esta situación, y llevará tiempo salir de ella”, reconoce el jefe del equipo de asesores económicos de la Casa Blanca, Edward Lazer, que aunque se mostró confiado en un repunte del consumo gracias al abaratamiento de la energía, no negó que el dato refleja el pesimismo de los estadounidenses.

La Reserva Federal (Fed) rebajó el miércoles medio punto los tipos de interés, hasta el 1%, su nivel más bajo desde mayo de 2004. Los precios vinculados al consumo personal subieron a un ritmo del 5,4% anual, el mayor desde comienzos de 1990. La subyacente fue del 2,9%. Pero esto no es un problema para la Fed, porque en octubre empezaron a moderarse.

El banco central estadounidense está claramente preocupado en este momento por devolver a la actividad económica su crecimiento potencial y evitar una recesión severa.

Huelga de estudiantes paraliza Italia, contra Ley privatizadora

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Más de un millón de personas salen a la calle contra la Ley de Educación

MIGUEL MORA - Roma – 31/10/2008, El País

Roma, Milán, Nápoles, Cagliari, Catania, Turín, incluso Madrid y la isla de Lipari. Los estudiantes italianos se movilizaron ayer de forma masiva contra la Ley de Educación, que ya se conoce por el nombre de la ministra del ramo, Maria Stella Gelmini, y el recorte del presupuesto y las plantillas de la escuela y la Universidad aprobados por el Gobierno de Silvio Berlusconi. Más de un millón de personas, alumnos en su mayoría, pero también padres, profesores y alcaldes, participaron en manifestaciones, sentadas y ocupaciones que paralizaron las ciudades.

La huelga en el sector de la educación fue casi total y se extendió a más del 90% de los institutos, según los sindicatos. Para el ministerio, sin embargo, la incidencia del paro entre los profesores no pasó del 57,1%. Fue una jornada de protesta festiva, y apenas hubo incidentes. La huelga había sido convocada por todas las siglas sindicales de forma unitaria, hecho insólito y definido por los propios sindicatos como “el milagro Gelmini”.

En Milán hubo cortes de tráfico y una concentración ante la Bolsa de Piazza Affari. En Turín y Nápoles los estudiantes bloquearon andenes de la estación. En Roma, donde los organizadores contaron un millón de personas, miles de estudiantes rodearon el Ministerio de Educación y pidieron la dimisión de la ministra.

Galvanizados a través de Facebook, Twenti, los móviles y páginas de Internet como stopgelmini.org, los estudiantes italianos parecían felices y unidos, viviendo su Mayo del 68. “Mis padres dicen que si hemos empezado ya no podemos rendirnos”, contaba Sandra, una estudiante del Liceo Virgilio de Roma.

Los manifestantes romanos cantaron el himno italiano, portaron fotos de Gelmini y Berlusconi con orejas de burro, y culparon del recorte del gasto en Educación (7.800 millones de euros en tres años) al ministro de Economía, Giulio Tremonti. Padre del concepto “finanzas creativas” y político inspirado en el lema “Dios, patria y familia”, Tremonti ha diseñado los presupuestos de los que parte la reforma educativa. Su plan prevé trasvasar partidas del gasto de Educación a Defensa, y abrir la financiación de la Universidad pública a empresas privadas.

Las protestas han obviado uno de los puntos más populares del decreto, la prohibición de reeditar los libros de texto durante cinco años en la primaria y seis en la secundaria. Las editoriales de manuales ven en la norma, vendida como un loable ahorro para las familias, un nuevo conflicto de intereses de Berlusconi. Como dueño de la generalista Mondadori, el primer ministro posee una docena de editoriales de libros de texto y copa más del 50% del mercado escolar. Según los editores de manuales, la norma aniquilará a las casas especializadas, que viven sólo de los libros de texto, y eso desembocará en el oligopolio de Mondadori.

EE.UU: el factor racial, la esperanza de los republicanos

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David Brooks

Aunque las apuestas son sobre qué tan grande será el margen de un triunfo de Barack Obama, y no sobre si ganará o no, casi nadie se atreve a pronosticar un triunfo sorprendente de John McCain, pero tampoco hay quien se atreva a descartar una sorpresa.

Las experiencias de fraude y manipulación del voto en las últimas dos elecciones, el factor de la raza en estos comicios, y la posibilidad de algún suceso inesperado en el ámbito internacional, mantienen la tensión en la recta final que culminará con la elección presidencial el próximo martes 4 de noviembre.

Por lo tanto, el objetivo de Obama, el candidato demócrata, es evitar cualquier error, mientras que el de su contrincante republicano, McCain, es buscar algo para hacer tropezar a su contrario en esta última curva de la carrera hacia la Casa Blanca.

Los ataques contra Obama de McCain y su segunda de fórmula, Sarah Palin, se intensifican al tratar de presentar al demócrata como un “riesgo” por su poca “experiencia” con propuestas para “redistribuir la riqueza” que huelen a “socialismo”. A la vez, la carta racial continúa en juego, los estrategas republicanos mantienen la esperanza de que un bloque suficiente de votantes blancos simplemente no votará por un afroestadunidense.

Retomando la acusación de que la propuesta fiscal de Obama es nada menos que quitarle dinero a unos para dárselo a otros y así “redistribuir la riqueza”, McCain declaró hoy ante sus simpatizantes que “él quiere ser el redistribuidor en jefe, y yo quiero ser el comandante en jefe”. Y con renovada energía, el republicano insistió en que “nunca nos rendimos. Haremos historia”, y “yo opto por luchar, luchar por lo correcto en América”, e instó a sus bases a ignorar las encuestas.

Pero las imágenes, mensajes, y encuestas diarias no pueden más que alarmar a los republicanos. Los actos cada vez más multitudinarios de la campaña de Obama en estados que antes eran bastiones de los republicanos, los apoyos al demócrata de los principales periódicos de Estados Unidos, los sondeos que mantienen el margen de ventaja de unos 7 puntos en promedio a sólo seis días del fin de las campañas electorales, y las largas filas frente a casillas en Florida y otros estados que permiten el “voto temprano”, no auguran nada bueno para McCain y su partido.

El simple hecho de que casi toda esta semana Obama hará sus últimos actos de campaña en estados antes considerados como territorio republicano, indica que los demócratas están en plena ofensiva obligando a los republicanos a jugar a la defensiva: la gira final de Obama pasa por Virginia, Carolina del Norte, Florida, Missouri, Iowa, Nevada, Indiana, Colorado y Ohio –todos estados ganados por George W. Bush en la elección pasada.

Por ello, McCain debió presentarse hoy en estados como Carolina del Norte, antes terreno seguro para su partido, y a la vez busca una sorpresa electoral en Pennsylvania, estado demócrata pero que su campaña ha señalado como la clave para lograr un triunfo nacional.

Sin embargo, no ayuda que otra figura de alto perfil, el senador republicano de mayor antigüedad, Ted Stevens, fuera declarado culpable ayer de siete cargos de corrupción por un tribunal, y no sólo eso, sino que representa a Alaska, donde la candidata a la vicepresidencia Sarah Palin es gobernadora. Y Stevens insiste en que buscará su relección de todas maneras.

De hecho, McCain y Palin han instado abiertamente a Stevens a abandonar su elección, en un intento por alejarse de otro republicano que cae en desgracia por corrupción.

Más que cualquier otro tema, la crisis económica determina la última etapa de la campaña electoral. Hoy hubo más noticias económicas negativas con el llamado índice de confianza del consumidor en el nivel más bajo de la historia desde que se empezó a registrar este indicador en 1967, mientras que el precio de las viviendas a nivel nacional sufrió una baja este mes de 16.6 por ciento comparado con hace un año. A la vez, hubo más anuncios, algo que ya parece diario, de despidos masivos en empresas.

Por ello, la consigna de la campaña de Obama de “traer el cambio a Estados Unidos” suena fuerte, pero el candidato demócrata también recuerda a sus bases que todo depende de la participación electoral que culminará el próximo martes. Y es que a pesar de indicadores de que habrá una participación electoral tal vez sin precedente en tiempos modernos, y que diversos sectores –mujeres, latinos, obviamente afroestadunidenses– parecen estar muy motivados, y tendencias alentadoras como el hecho de que el voto joven (menores de 30 años) que respaldó al candidato demócrata John Kerry en 2004 por 9 puntos sobre Bush, ahora apoya a Obama por un margen de ventaja contra McCain de 36 puntos, según un sondeo reciente de CBS News/New York Times, nada de eso cuenta hasta que depositen una boleta en una urna.

Y uno de los peligros, según los estrategas de Obama, es que todos los indicadores de un triunfo de Obama promuevan una “sobre confianza” que resulta en menor participación el día de las elecciones, por creer que “ya lo tienen ganado”.

Antonio González, presidente del Southwest Voter Registration and Education Project, advirtió que los republicanos intentarán descarrilar el tren de Obama esta semana indicando, por ejemplo, renovadas referencias al controvertido reverendo afroestadunidense Jeremiah Wright cuya relación con Obama alarmó a ciertos sectores blancos, acusaciones de fraude y manipulación contra organizaciones de empadronamiento y promoción del voto pro demócrata, esfuerzos políticos para suprimir el voto en varios estados, y lo que llama “la movilización del temor”, incluidos eventos en el ámbito internacional como los recientes ataques militares estadunidenses contra Siria y Pakistán.

Mientras, el ex presidente Bill Clinton aparecerá junto a Obama esta semana, como otras figuras de alto perfil del Partido Demócrata, todos con expectativas de un triunfo no sólo en la Casa Blanca, sino de incrementar sus mayorías en ambas cámaras del Congreso, el actual presidente y su vicepresidente, Bush y Dick Cheney, son notables en esta campaña por su ausencia.

Ya hay un gran derrotado en esta elección: Bush.

rebelion.org

Chile: elección presidencial se va a ganar por el centro y no por la izquierda?

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Director de Cerc, Carlos Huneeus: “A Lagos no lo veo ganando sobre Piñera”.

Un importante rol en las próximas elecciones presidenciales tendrá el Partido Regionalista de los Independientes (PRI) a la luz del importante respaldo de más de un 7% en las pasadas municipales, vaticinó el director del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC), Carlos Huneeus, agregando que “la elección se va a ganar por el centro y no por la izquierda”.

En este sentido, dijo que si el candidato presidencial de la Concertación es Ricardo Lagos, lo más probable es que Sebastián Piñera llegue a La Moneda.

“El ex Presidente Lagos tiene muchas debilidades y ante Sebastián Piñera yo no lo veo ganando. En escenario de crisis el 99 casi fue derrotado por Joaquín Lavín y en esta segunda oportunidad yo creo que la elección se transforma en un plebiscito en torno a su gestión”, dijo el analista a ADN Radio Chile.

Respecto a la mayor recaudación de votos de indecisos para las próximas presidenciales, Huneeus, aseguró que quien conquiste el voto del centro será el próximo Presidente de la República.

“La elección se juega al centro, no se juega en la izquierda. Sumar al PC, son votos que se suman por la izquierda, pero la misma cantidad se van por la derecha a favor de Piñera y del PRI”, sentenció.

El director del CERC indicó que el mensaje político de la Concertación tras las elecciones municipales ha sido “pésimo”, tanto al menospreciar la fuerza del PRI, como por el acercamiento a los comunistas.

“El mensaje político de la Concertación a los militantes me parece un desastre, me parece pésimo, porque no se puede hacer política con calculadora en mano y con encuestitas…los encuéstólogos de La Moneda y de los partidos de la Concertación han dado un completo fracaso”, señaló.

La discreción y el silencio de Kundera, por JeanDaniel

con un comentario

 

Artículos de Jean Daniel y  Juan Goytisolo

 

“Mi único universo es la novela”, dice el escritor. Pero ni aun así ha logrado evitar la calumnia. Ha sido víctima de esa nueva práctica periodística que consiste en poner a alguien bajo sospecha con un titular y una fotografía

JEAN DANIEL 30/10/2008

La desbordante riqueza de la información no ha conseguido apartarme de un asunto que me concierne personalmente, que aún concierne más a nuestro oficio y sobre el que, pese a no haberlo hecho enseguida, me gustaría decir algo. Me refiero al caso Kundera.

Hace casi 60 años -¡sí, 60 años!-, un joven agente checo de los servicios secretos norteamericanos fue detenido por la policía en Praga. Según los archivos, antaño controlados por los servicios soviéticos y ahora accesibles a cualquier investigador, el hombre que denunció al espía no habría sido otro que el escritor francés de origen checo Milan Kundera, entonces de 21 años. Hace tres semanas, un semanario praguense se hacía eco de este “descubrimiento” y le dedicaba un número especial. La noticia corrió como un reguero de pólvora por todas partes y, naturalmente, también por Francia. El escritor la recibió, según dijo entonces, “como un puñetazo en la cara”. Kundera no sabía nada del asunto; ni siquiera había oído hablar de él. En un comunicado afirmó que todo era falso.

No obstante, a los tres días de la acusación, la verdad pareció abrirse camino cuando un gran profesor de la Universidad praguense, Zdenek Pessat, afirmó en una carta abierta conocer bien esta historia y, sobre todo, al denunciante, que no era en modo alguno Milan Kundera. Su declaración circuló ampliamente, pero nadie le dio demasiada importancia.

En los días que siguieron, las personalidades más eminentes del mundo literario francés y europeo manifestaron su solidaridad con Milan Kundera. Los periodistas, que primero habían tenido noticia de la información acusadora, conocían ya tanto el desmentido del autor como la emoción de sus pares. Eso les hizo optar por la prudencia. Pero ¿por qué esa prudencia ya no sirvió de nada? Porque según las nuevas prácticas de nuestro oficio, cuando aparecen un titular y una foto incriminando a una personalidad, ésta queda bajo sospecha. No se afirma que la información sea cierta, pero se presenta como posible e incluso verosímil. Los periodistas tenemos que vérnoslas con este problema todos los días y siempre de la misma forma. Vendemos verosimilitud. Y en el reino de lo verosímil, la calumnia nunca pierde vitalidad.

Así, ni todas las manifestaciones de solidaridad con el escritor impedirán que una parte de la opinión pública piense: “De todas formas, cuando el río suena… Al fin y al cabo, ¿quién puede decir con certeza lo que realmente ocurrió hace 60 años?”. Y, luego, una pregunta insidiosa: ¿por qué un joven comunista no iba a considerar su deber denunciar a un espía? ¿Por qué? Simplemente porque no es verdad. Y si uno responde, cae en la trampa, como le ocurrió a Lech Walesa, antiguo líder de Solidarnosc, que fue víctima en Polonia de una manipulación similar de los archivos.

La situación de Kundera no deja de ser tristemente paradójica. Después de todo, él mismo anticipaba en sus novelas los estragos de la denominada “sociedad de la transparencia”. El escritor cree, y no deja de repetírmelo desde que el asunto salió a la luz, en la discreción y la privacidad de la vida íntima. Piensa que hay que juzgar una obra por su contenido y no por lo que se cree descubrir en la vida del autor. Kundera huye sistemática y furiosamente de todos los medios de comunicación. Yo le digo que el carácter sistemático de sus negativas puede impacientar a algunos. Él me recuerda que salió en el programa de Bernard Pivot. Y, sobre todo, me da la misma respuesta que me diera Lévi-Strauss hace una década, y que yo publiqué con su aprobación: “Cuando me di cuenta de que me había equivocado gravemente en política -fue próximo al PC-, decidí no volver a aventurarme en ese terreno”. A lo que Milan Kundera añade: “Es cierto que, cuando descubrí que mi único universo era la novela, siempre tuve miedo de verme encerrado en una afirmación dogmática que pudiera impedirme cambiar de opinión”. Milan Kundera tuvo la ingenuidad de pensar que, como había renunciado a jugar el juego de la sobreexposición mediática, la discreción y el silencio le protegían.

En realidad, lo que más me interesa de esta historia es la dimensión humana y, sobre todo, literaria que resalta en Kundera. Es evidente que uno de los temas dominantes de sus últimas obras es la noción de exilio y todo lo que guarda relación con ella. Es la noción de la doble identidad. Y también, por supuesto, el hecho de haber escogido escribir en francés y el de suscitar reacciones neuróticas en su patria de origen. La calumnia tiene algo de venganza. Los checos nunca han comprendido, ni tal vez admitido, la pasión de Milan Kundera por Francia. En cuanto a los franceses, sería imperdonable que ellos la ignorasen. Su padre, pianista, era discípulo de Alfred Cortot y admirador del Grupo de los Seis (Milhaud, Honegger, Poulenc…). En el manuscrito de su nuevo libro de ensayos dice el autor: “En los años veinte, mi padre trajo de París las piezas para piano de Darius Milhaud y las interpretó ante el escasísimo público de los conciertos de música moderna”. Kundera heredó de su padre ese amor por Francia y su arte. El amor por los surrealistas. Y por Apollinaire. He tenido ocasión de ver la edición de Alcools publicada en Praga en 1964 con un largo prefacio de Kundera, que también tradujo la mayor parte de los poemas.

Pero pienso sobre todo en Diderot. Dentro de unos días, en el Teatro 14, en París, van a representar de nuevo la obra Jacques y su amo, homenaje a Denis Diderot, bajo la dirección de Nicolas Briançon. Escrita en 1970, esta pieza quería ser la respuesta de Kundera a la invasión rusa de Checoslovaquia, en 1968. Más que en la brutalidad de la represión, el escritor veía lo esencial de la tragedia de su país en el hecho de que había sido secuestrado -y, según su impresión de entonces, definitivamente secuestrado- por otra civilización, e iba a ser inexorablemente desoccidentalizado. Ahora bien, para Milan Kundera la esencia de ese occidentalismo amenazado se concentraba en el siglo XVIII francés, particularmente en la obra de Diderot y, más concretamente aún, en Jacques el fatalista, esa novela tan libre, tan alegre.

¿Cómo representar la pieza en Checoslovaquia en aquella época negra? Kundera era un autor prohibido. Pero en el año 1975, en el que emigra a Francia, uno de sus amigos presta su nombre a la pieza y el Homenaje a Diderot pudo representarse en la Praga ocupada hasta el final de la presencia rusa, en 1989, es decir, durante 14 años sin interrupción. Así, aun en Francia, Kundera siempre pudo tener la impresión de estar presente en su país. “Gracias -me dice- al traje que me había prestado Denis Diderot”.

En su próximo libro de ensayos (Un encuentro, que aparecerá en Gallimard en febrero de 2009) evoca a otro escritor checo, su amigo Josef Skvorecky, gran amante del jazz -hoy vive en Toronto-, y escribe: “Como si, desde su primera juventud, cada uno de nosotros llevase dentro de sí el lugar de su posible exilio; yo, Francia, él, Norteamérica”. Aunque, en 1975, la emigración a Francia fue para Kundera una sorpresa total -”sin la invasión rusa probablemente nunca hubiese abandonado Checoslovaquia”, dice el autor-, al mismo tiempo fue un acontecimiento completamente natural, lógico, necesario y feliz.

Lo que no quiere decir que olvidase su país natal. No sólo en sus novelas -¿Acaso El libro de la risa y el olvido y La insoportable levedad del ser no están llenos de amor por ese país?-, sino también en la vida práctica: Kundera escribe prefacios para los libros traducidos de sus compatriotas -él inspiró y prologó la primera edición de las piezas de Václav Havel, en 1980- y también numerosos artículos. Y su afecto por Francia se fue haciendo cada vez más fuerte. Un afecto indestructible. “Desde entonces, el matrimonio Skvorecky visita Praga de vez en cuando, pero siempre vuelve a su patria. A la patria de su viejo exilio”. Es también el caso del matrimonio Kundera. Su amada Francia se ha convertido en su patria. Su “exilio-patria”.

Jean Daniel es director del Nouvel Observateur. Traducción de José Luis Sánchez-Silva.

Calumnia, que algo queda

JUAN GOYTISOLO 27/10/2008

Hace un par de semanas leí, primero con estupor y luego con indignación, las acusaciones divulgadas en la revista checa Respekt por Adam Hradilek y Petr Tresnak, y reproducidas al punto por la prensa internacional. Según estos investigadores de las cloacas del régimen estalinista de la ex Checoslovaquia, esto es, los archivos de la Stasi, Milan Kundera habría delatado a un desertor, Miroslav Dvorácek, al ser informado por su amigo, hoy fallecido, Miroslav Dlast, de su presencia clandestina en Praga, huésped de la compañera universitaria de ambos, Iva Matlika, con quien posteriormente Dlast se casó.La manera de presentar los hechos por el corresponsal en París de este periódico -desde el título de su segunda crónica, El insoportable pasado de Kundera, hasta párrafos como “la mayoría de las veces el pasado acaba por atraparnos. Es lo que probablemente le sucedió al escritor Milan Kundera…”, y la frase de que no se sabía hasta hoy “que hubiese actuado como comisario político”- ignoran la presunción de inocencia de quien es víctima de tales calumnias. El espacio concedido al rotundo desmentido de Kundera no ocupa ni una décima parte del texto en el que se detallan las supuestas revelaciones de los colaboradores de la revista checa.

Conociéndose bien las posibilidades de una manipulación mafiosa de los archivos policiales -la fabricación de informes y documentos destinados a desacreditar a los opositores e intelectuales rebeldes es una práctica común a todos los regímenes totalitarios del mundo-, sorprenden dos cosas. Primera: la aceptación inmediata y acrítica por los medios informativos de las acusaciones vertidas contra un escritor molesto tanto para el régimen estalinista que reinó en Praga de 1948 a 1989 como para los sectores nacionalistas y reaccionarios, más pro-Bush que el propio Aznar, que marchan viento en popa en la actual República Checa.

Segunda: la tardanza en sacarlos a la luz, siendo así que los espulgadores de pasados poco limpios están al pie del cañón para apuntar a los culpables de leso patriotismo y que, para colmo, cambiaron de nacionalidad (en realidad Kundera fue despojado de ella en 1980), y más grave aún, de lengua (recuerdo lo de “el ahora francés Julio Cortázar” firmado por un puñado de mediocres, celosos de su talento).

El morbo y sensacionalismo de la noticia avasallan en el mundo de hoy al profesionalismo de la información. Cualquier personaje público -y, pese a su encomiable deseo de ser simplemente una persona, Kundera lo es-, puede convertirse en blanco de todo tipo de acusaciones respecto a su vida profesional y privada, sus preferencias sexuales, sus remotas afinidades políticas con estalinistas o nazis, y un largo etcétera. Basta que un bloguero de mala uva o el oscuro titular de una página web lancen el infundio para que éste se divulgue en tiempo real por nuestro infeliz planeta. Como dice Yasmina Reza en un artículo de opinión publicado en Le Monde del pasado 16 de octubre, “la impotencia absoluta de una persona ante tal marejada” obliga a reflexionar sobre el código ético y la deontología profesional, pues “las palabras forman parte de nuestra percepción de lo real y pronunciadas o escritas toman caminos imprevisibles que pueden ser destructores”.

Los sembradores de sospecha que, a partir de documentos fácilmente manipulables, de admisiones tardías de hechos reales que se remontan a la adolescencia del atacado o de simples cotilleos de aficionados a la chismografía, intentan desmontar de sus inventadas estatuas a quienes admiramos por su valor artístico e independencia de todos los poderes fácticos, se frotan las manos desde su presunta altura moral: ¡vean ustedes, son como los demás! (ellos no, dada su insignificancia, nadie les pedirá cuentas y alcanzarán al revés con sus patrañas una fama ilusoria y efímera).

La carta del historiador literario checo Zdenek Pesat del 15 de octubre -y el excelente artículo de Monika Zgustova que leo mientras corrijo estas líneas- ponen las cosas en su lugar. Estudiante de Filosofía y cuadro del partido comunista en la universidad praguense, Pesat recibió la visita, dice, de Miroslav Dlak, en la que éste le informó de que su amiga y luego esposa Iva albergaba en su domicilio a un ex compañero de estudios desertor y supuesto espía y que, a fin de protegerla, había denunciado a Dvorácek a la Stasi.

Los amigos y admiradores de Kundera queremos expresar nuestra protesta contra tal linchamiento mediático y reivindicar su ejemplaridad de artista y de intelectual ajeno a todo compadrazgo político, aun a sabiendas de que corría el riesgo de sufrir por ello los ataques y golpes bajos de una cáfila de enemigos amparados en el anonimato y la ubicuidad del universo virtual en el que actualmente vivimos.

Juan Goytisolo es escritor.

El País.com

Anand revalida título mundial de ajedrez

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29 de Octubre de 2008

El ajedrecista indio está considerado el mejor jugador no ruso (o soviético) desde los tiempos del estadounidense Bobby Fischer, fallecido en enero pasado.

El indio Viswanathan Anand, de 38 años, revalidó en Bonn su título de campeón mundial de ajedrez tras hacer tablas en la undécima partida de su encuentro con el ruso Vladimir Kramnik, al que arrebató la corona el año pasado en México.

El marcador final del encuentro, pactado a doce partidas, favoreció a Anand por 6,5 a 4,5 puntos. El indio ganó las partidas tercera y quinta con negras y la sexta con blancas, mientras que el ruso sólo obtuvo la victoria en la décima, con blancas.

Con esta victoria sobre Kramnik, Anand puede presumir de haber sido campeón del mundo con tres sistemas de competición distintos: eliminatorias directas, torneo todos contra todos y encuentro cara a cara con el adversario.

Por primera vez desde que comenzó el encuentro, Anand utilizó su movimiento favorito de apertura, abriendo con el peón de rey, y la undécima partida siguió la variante Najdorf de la defensa siciliana.

El hecho de que Anand estuviera abajo en la cuenta del reloj demostraba que el campeón no estaba cómodo con la posición, pero supo sobreponerse al impacto de su reciente derrota y accedió a una posición saneada en el medio juego que desanimó a su rival.

Kramnik no ha podido sacar provecho de la ayuda del húngaro Peter Leko, que hace diez años fue ayudante de Anand. El “tigre de Madrás” se ha impuesto al ruso con un juego innovador y agresivo, sin complejos, especialmente en la primera mitad del choque. Sólo a partir del octavo juego reaccionó Kramnik frente al exceso de confianza y la creciente pasividad de su rival.

Afincado en la localidad madrileña de Collado Mediano desde 1991, “Vishy” ha escalado en veinte años las más altas cumbres del ajedrez. En 1987 logró el título mundial juvenil, en 2000 la corona absoluta y en 2007, en México, su segundo título mundial que ha ratificado ahora en Bonn.

En 1984 se convirtió en el primer jugador de la India en obtener el título de Maestro Internacional. Tres años después ganó el Mundial juvenil y obtuvo el título de Gran Maestro.

Famoso por la proverbial rapidez de su juego (“si pienso, me equivoco”, suele decir), Anand se ha construido a lo largo de los años una sólida reputación como consumado táctico, capaz de moverse con soltura en posiciones complicadas.

En 1995 disputó a Kaspárov en Nueva York el título mundial en versión de la PCA (una especie de escisión de la FIDE abanderada por el propio Kaspárov). Después de ocho tablas, Anand ganó la novena partida, pero perdió cuatro de las cinco siguientes y Kaspárov retuvo el título por el marcador final de 10,5 a 7,5 puntos.

El Gran Maestro indio vivió en 2007 un año glorioso: campeón del mundo, líder del ránking mundial rompiendo el muro de los 2.800 puntos y ganador del torneo Linares-Morelia por tercera vez. Un año después

Anand está considerado el mejor jugador no ruso (o soviético) desde los tiempos del estadounidense Bobby Fischer, fallecido en enero pasado.

Desarrollo de la undécima partida:

Blancas: Anand

Negras: Kramnik

1.64 c5 2.Cf3 d6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 Cf6 5.Cc3 a6 6.Ag5 e6 7.f4 Dc7 8.Axf6 gxf6 9.f5 Dc5 10.Dd3 Cc6 11.Cb3 De5 12.O-O-O exf5 13.De3 Ag7 14. Td5 De7 15. Dg3 Tg8 16. Df4 fxe4 17. Cxe4 f5 18. Cxd6 Rf8 19. Cxc8 Txc8 20. Rb1 De1+ 21. Cc1 Ce7 22. Dd2 Dxd2 23. Txd2 Ah6 24. Tf2 Ae3. Tablas

Marcador final: Anand 6,5 – Kramnik 4,5

Anand revalida su título.

EFE, El Mostrador.cl

Escrito por Eduardo Aquevedo

29 octubre, 2008 a 17:02

Chile: encuesta CERC muestra apoyo a Bachelet, alza de Frei y caída de Alvear…

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Frei supera a Alvear como mejor carta presidencial de la DC

Ante la pregunta sobre quién es la mejor carta en la Concertación, el senador llega a un 17% versus un 13% de la timonel de la falange.

Cristian Chandía, La Tercera.cl

La difícil posición que enfrenta Soledad Alvear al frente de la Democracia Cristiana y en su rol de eventual precandidata presidencial enfrenta hoy un nuevo golpe al publicarse los resultados de la encuesta del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (Cerc) de septiembre.

Por primera vez la timonel de la DC es superada por el ex Presidente Eduardo Frei en la percepción de la ciudadanía sobré quién es la mejor carta del oficialismo para asumir la candidatura presidencial de la Concertación.

Si bien las preferencias las lidera el ex Presidente Ricardo Lagos con un 23%, el senador DC logra escalar al segundo lugar con el 17% de las preferencias, quien junto al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, que obtiene el 16%,  relegan a la timonel de la falange al cuarto lugar con el 13% de las menciones.

En comparación con los resultados de las tres mediciones anteriores -a partir de diciembre de 2007- Lagos mantiene sus preferencias, sin embargo, en los apoyos recibidos por los dos precandidatos de la DC hay cambios significativos: Alvear muestra una baja constante desde el 25% obtenido en 2007 hasta el 13% de septiembre.

Mientras que Frei aumenta del 7% en  la primera encuesta donde se hace esta pregunta (diciembre 2007), subiendo 10 puntos hasta la ultima medición.

En el marco de la “pelea” interna, consultados los votantes demócratascristianos, el sondeo muestra que el senador y ex Presidente aventaja ampliamente a la timonel del partido como la mejor carta DC a La Moneda, con un 47% versus un 33% de la senadora.

PIÑERA MANTIENE VENTAJA
En tanto en la carrera presidencial general, el empresario y candidato RN Sebastián Piñera mantiene su amplia ventaja ante la pregunta ¿quién cree que será el próximo Presidente de la República? Con un 50% de las menciones, aumentando 6 puntos respecto a julio.

Más abajo, aparecen Lagos con  un 5% y Alvear, Insulza y Frei con un 2%. Según el director ejecutivo de Cerc, Carlos Huneeus, la marcada diferencia se explica porque el empresario es un candidato declarado, mientras que el oficialismo aún no define su opción.

Sin embargo, ante la consulta sobre ¿quién le gustaría que fuera el próximo Presidente?, las preferencias por Piñera bajan al 37%, seguido por Lagos con un 7%, Frei (5) Alvear (4) e Insulza (4).

En este análisis, Huneeus llega a la conclusión que el abanderado RN  no logra aumentar su apoyo.

En los cinco políticos con más futuros se producen cambios. Se mantiene en el primer lugar Piñera  con un 47%, en segundo lugar Alvear con un 24% (recupera un posición que tuvo entre 2006 y abril de este año), pero en tercer lugar aparece Lagos con 20%, una disminución de 7 puntos respecto a la última encuesta, perdiendo el segundo lugar. Le siguen más abajo Insulza (17%) y Joaquín Lavín (13%).

BACHELET SUBE

Finalmente, la aprobación del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet subió 4 puntos y se ubica con un 48% de apoyo. Además, disminuye la desaprobación a un 41% (4 puntos menos).

Esto responde al incremento en ocho puntos de la aprobación de las mujeres (53%). Los hombres se mantienen en un 43%.

Respecto a la consulta de que es lo que ha hecho mejor el gobierno, la única política que aparece con nitidez es la reforma previsional, 24% seguida a mucha distancia por el Auge, 7%.

Se mantiene los adherentes del gobierno respecto a la medición pasada en un 39%. Sin embargo baja 7 puntos (19%) quienes apoyan a la Alianza. Esto se debe a que sube fuertemente (42%) quienes no se definen por una u otra alternativa. Según Huneeus esto “no quiere decir que la oposición se haya debilitado, sino que  no expresan, por ahora,  su adhesión a ella.

El trabajo de campo del sondeo de Cerc fue realizado con una muestra de 1.200 casos con entrevistas cara a cara entre el 26 de septiembre y el 7 de octubre.

Escrito por Eduardo Aquevedo

28 octubre, 2008 a 13:31

Chile: derrota de la Concertación en la elección municipal y opciones presidenciales, E. Aquevedo

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Piñera imbatible?

Piñera imbatible?

La Concertación no sufrió un desastre, no fue Waterloo, pero también es un exceso hablar de victoria. De hecho es una derrota, limitada pero real. En concejales (que es, sin duda, el indicador políticamente más representativo en esta elección), la Concertación logra aproximadamente un 45%, bajando desde el 47,9 que ya tenía en la elección anterior, mientras la Alianza logra un 36%, perdiendo 1,6%. En alcaldes la Concertación baja del 44,8 % al 38,4 %, quedando por debajo de la Alianza derechista (que sube de 38,7% al 40,5%; esto es, incrementa sus fuerzas solo en un 1,8%), desprendiéndose de  numerosas alcaldías importantes que antes controlaba (Valparaíso, Temuco, Chillán, Rancagua, Talca, por ejemplo) y que son capturadas ahora por la derecha. Esta, pues, globalmente, aumenta su fuerza electoral, aunque de modo nada espectacular. Digamos que la Concertación pierde bastante más de lo que gana la derecha.

Las pérdidas de la Concertación son por consiguiente mejor capitalizadas por otros sectores que por la propia Alianza. “Por un Chile Limpio”, el conglomerado heterogéneo formado por ex DC y ex PPD,  por ejemplo, con un 7,5% en concejales, se apropia más claramente de los votos extraviados por el bloque de gobierno. ¿De donde vienen las pérdidas de la Concertación? Sin duda de la DC, principalmente, que de aproximadamente 20% en 2004, desciende a un histórico 13,9% en esta elección. El PPD también pierde votos, pero más levemente (del 9,97% en las municipales del 2004, al 8,5% actual; es decir, pierde un 1,5%). El PRSD registra un pequeño crecimiento de 4,6% antes, a un 5,19% en esta municipal. En fin,el PS mejora también modestamente su rendimiento (10,9% en 2004, 11,17% ahora). He ahí pues los datos básicos. De ellos se deduce que la caída de la votación concertacionista, en concejales en particular, se origina esencialmente en la debacle electoral del PDC.

Una primera conclusión que merece destacarse entonces es que si bien la Concertación se debilita y pierde importante votación y ediles, logra conservar su “votación dura”, que oscila entre el 40 y 45%. La alianza de derecha, en cambio, logra un cuasi triunfo (sobre todo en alcaldías), pero no consigue equiparar la fuerza electoral de la concertación, ni dispone de “reservas” equivalentes al Juntos Podemos (sector de izquierda que logra un sólido 9% del electorado) con que cuenta, relativamente, la alianza de gobierno en la segunda vuelta presidencial. El “piso electoral” de la derecha sigue siendo inferior al de la Concertación en aproximadamente 5 puntos. Esa es la fragilidad estructural de la candidatura de Piñera, a pesar de las encuestas conocidas que lo dan como “ganador” antes de tiempo, y esa es también la fortaleza potencial de la Concertación con vistas a la presidencial del año próximo.

La segunda conclusión que queremos subrayar es que las mismas causas que provocaron el debilitamiento electoral de la Concertación, pueden igualmente complotar en beneficio de la Alianza de derecha encabezada por Piñera y permitirle conquistar ese gran “botín” que es la Presidencia de la República. Esas causas se resumen en una esencial, heredada en definitiva de la dictadura, aunque con evidentes modificaciones. Nos referimos a la orientación liberal, neoliberal o de mercado predominante en la Concertción, que está en la base de fracasos brutales como el del transantiago; la política educacional, que ocasiona rechazos y protestas masivas cada año, y que origina una grave fractura de la juventud con los gobiernos de la Concertación; la política laboral, salarial y de ingresos, que mantiene niveles de precariedad y fragmentación social extremadamente altos, así como una distribución del ingreso escandalosa; la política de salud y previsional, que a pesar de ciertos “parches” reproduce dicha precariedad y vulnerabilidad social;  y, en fin, la estrategia económica centrada en una modalidad de acumulación asentada en la producción de bienes exportables de muy bajo valor agregado, que permanece casi sin modificaciones, que implica altos niveles de desregulación y mercantilización en diversos planos como los señalados antes (transporte, educación, salud, mercado de trabajo, etc.) y que mantiene la debilidad estructural de la economía chilena y su carácter periférico. Todo ello ha provocado descontento y frustración creciente en amplios sectores medios y populares de la población, con los costos políticos y electorales que se verifican notoriamente en esta elección.

El problema no es tanto si el Gobierno de Bachelet modificará o no esa orientación, dado que, aunque lo quisiera, el contexto de crisis actual deja márgenes de maniobra obviamente limitados durante el periodo que le resta, sino en qué medida la nueva propuesta y candidatura presidencial de la Concertación va a  perseverar en ese error de fondo, o si marcará una ruptura significativa con ella. Es decir, en qué medida el nuevo proyecto responde o no a las demandas de crecientes sectores de la población y de la propia Concertación en el sentido de un claro viraje de centro-izquierda, con un potente sentido y regulación/intervención pública en todos aquellos aspectos que han marcado la acción de los gobiernos concertacionistas hasta el presente, con las consecuencias ya indicadas. Sólo esa reforma y reorientación del bloque gobernante puede impedir la consistente tendencia a la decadencia oficialista que se expresa en los resultados de esta elección, y frenar la marcha ascendente de las fuerzas conservadoras del país.

P. Krugman critica fundamentalismo de mercado de Friedman

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FRIEDMAN1

No hay crisis a la cual no se le asocie un culpable. Para algunos, la de Wall Street ya tiene uno: Milton Friedman. El ícono de la Escuela de Chicago y el más influyente promotor del libre mercado después de Adam Smith, ha sido puesto en tela de juicio por dos premios Nobel: Paul Samuelson y Paul Krugman. En este ensayo publicado el 2007 en The New York Review of Books, Krugman critica el absolutismo liberal y la defensa del laissez-faire, y pone en tela de juicio el éxito de las políticas que Friedman defendió, divulgó y logró imponer en el mundo desde mediados de los 70 hasta hoy. Los economistas José Ramón Valente y Axel Christensen comentan el ensayo.

La historia del pensamiento económico en el siglo XX es algo parecida a la del cristianismo en el XVI. Hasta que John Maynard Keynes publicó su Teoría general del empleo, el interés y el dinero, en 1936, la ciencia económica -al menos en el mundo anglosajón- estaba completamente dominada por la ortodoxia del libre mercado. De vez en cuando surgían herejías, pero siempre se suprimían. La economía clásica, escribía Keynes en 1936, “conquistó Inglaterra completamente, tal como la Santa Inquisición conquistó España”. La economía clásica decía que la respuesta a casi todos los problemas era dejar que la oferta y la demanda hicieran su trabajo.

Pero la economía clásica no ofrecía ni explicaciones ni soluciones para la Gran Depresión. Hacia mediados de la década del 30, los retos a la ortodoxia ya no podían contenerse. Keynes desempeñó la función de Martín Lutero, al proporcionar el rigor intelectual necesario para hacer respetable la herejía. Aunque Keynes no era de izquierda -vino a salvar el capitalismo, no a enterrarlo-, su teoría afirmaba que no se podía esperar que los mercados libres proporcionaran pleno empleo, y estableció una nueva base para la intervención estatal a gran escala en la economía.

El keynesianismo constituyó una gran reforma del pensamiento económico. Inevitablemente, le siguió una contrarreforma. Diversos economistas desempeñaron un papel importante en la gran recuperación de la economía clásica entre 1950 y 2000, pero ninguno fue tan influyente como Milton Friedman. Si Keynes fue Lutero, Friedman fue Ignacio de Loyola, el fundador de los jesuitas. Y, al igual que los jesuitas, los seguidores de Friedman han actuado como una especie de disciplinado ejército de fieles, que provocaron una amplia, pero incompleta, retirada de la herejía keynesiana. A fines del siglo XX, la economía clásica había recuperado buena parte de su anterior hegemonía, aunque no toda; a Friedman le corresponde buena parte del mérito.

No quiero llevar demasiado lejos la analogía religiosa. La teoría económica aspira al menos a ser ciencia, no teología; se ocupa de la tierra, no del cielo. La teoría keynesiana se impuso en un principio porque era mucho mejor que la ortodoxia clásica a la hora de dar sentido al mundo que nos rodea. Y la crítica de Friedman a Keynes adquirió influencia porque supo detectar los puntos débiles del keynesianismo. Y sólo a modo de aclaración: aunque este artículo sostiene que Friedman estaba equivocado en algunos aspectos, lo considero un gran economista y un gran hombre.

Milton Friedman desempeñó tres funciones en la vida intelectual del siglo XX. El economista que escribía análisis técnicos, más o menos apolíticos, sobre el comportamiento de los consumidores y la inflación. El político, que pasó décadas haciendo campaña en nombre del monetarismo. Y el ideólogo, el gran divulgador de la doctrina del libre mercado.

¿Desempeñó el mismo hombre todas estas funciones? Sí y no. Las tres estaban guiadas por la fe de Friedman en las verdades clásicas de la economía del libre mercado. Además, su eficacia como divulgador y propagandista descansaba en parte en su merecida fama de profundo economista teórico. Pero hay una diferencia importante entre el rigor de su obra como economista profesional y la lógica más débil -y a veces cuestionable- de sus pronunciamientos como intelectual público.
Mientras que la obra teórica de Friedman es universalmente admirada por los economistas profesionales, hay muchos más reparos respecto a sus pronunciamientos políticos. Y existen serias dudas respecto a su honradez intelectual cuando le hablaba a la gran masa de ciudadanos.

Hablemos de Friedman en cuanto teórico económico. Durante la mayor parte de los dos siglos pasados, el pensamiento económico estuvo dominado por el concepto del Homo economicus. El hipotético Hombre Económico sabe lo que quiere; sus preferencias pueden expresarse matemáticamente mediante una función de utilidad, y sus decisiones están guiadas por cálculos racionales acerca de cómo maximizar esa función. Ya sean los consumidores al decidir entre cereales normales o cereales integrales para el desayuno, o los inversores que deciden entre acciones y bonos, se supone que esas decisiones se basan en comparaciones de la utilidad marginal, o del beneficio añadido que el comprador obtendría al adquirir una pequeña cantidad de las alternativas disponibles.

Es fácil burlarse de este cuento. Nadie, ni siquiera los economistas ganadores del Premio Nobel, toma las decisiones de ese modo. Pero la mayoría de los economistas, yo incluido, consideramos útil al Hombre Económico, entendiendo que se trata de una representación idealizada de lo que realmente pensamos que ocurre. Las personas tienen preferencias y por lo general toman decisiones sensatas, aunque no maximicen literalmente la utilidad. Uno podría preguntarse por qué no representar a las personas tal como realmente son. La respuesta es que la abstracción, la simplificación, es el único modo de que podamos imponer cierto orden intelectual en la complejidad de la vida económica.

La cuestión, sin embargo, es hasta dónde se puede llevar. Keynes no atacó de lleno al Hombre Económico, pero a menudo recurría a teorías psicológicas verosímiles y no a un cuidadoso análisis de qué haría una persona que tomara decisiones racionales. Las decisiones empresariales estaban guiadas por impulsos viscerales (animal spirits); o las decisiones de consumo por una tendencia psicológica a gastar parte, pero no la totalidad, de un aumento de la renta.

¿Pero era realmente una buena idea reducir tanto la función del Hombre Económico? No, decía Friedman, que en un artículo de 1953 titulado The methodology of positive economics (La metodología de la economía positiva) sostenía que las teorías económicas no deberían juzgarse por su realismo psicológico, sino por su capacidad para predecir el comportamiento. Y los dos mayores triunfos de Friedman como economista teórico provinieron de aplicar la hipótesis del comportamiento racional a cuestiones que otros economistas habían considerado fuera del alcance de dicha hipótesis.

En un libro de 1957 titulado Una teoría de la función del consumo, Friedman sostenía que el mejor modo de entender el ahorro y el gasto no es, como lo hizo Keynes, recurriendo a una teorización psicológica débil, sino, por el contrario, pensar que los individuos hacen planes racionales sobre cómo gastar su riqueza a lo largo de la vida. Esta no era necesariamente una idea antikeynesiana; pero sí señalaba un retorno a los modos de pensar clásicos. Y funcionaba. Los detalles son un poco técnicos, pero la “hipótesis de la renta permanente” planteada por Friedman, resolvía varias paradojas aparentes sobre la relación entre renta y gasto (todavía hoy constituyen las bases de cómo los economistas estudian el gasto y el ahorro).
El trabajo sobre el comportamiento de los consumidores habría forjado por sí solo la fama académica de Friedman. Sin embargo, obtuvo otro triunfo al aplicar la teoría del Hombre Económico a la inflación. En 1958, el economista neozelandés A. W. Phillips señaló que existía una correlación histórica entre el desempleo y la inflación, de modo que la inflación iba asociada a un bajo desempleo y viceversa. Durante un tiempo, los economistas trataron esta correlación como si fuera una relación fiable y estable. Esto provocó un debate serio sobre qué punto de la curva de Phillips debería escoger el gobierno: ¿debería EE.UU., por ejemplo, aceptar una tasa de inflación más alta para alcanzar una tasa de desempleo más baja?

En 1967, sin embargo, Friedman pronunciaba ante la Asociación Económica Estadounidense una conferencia en la que sostenía que dicha correlación entre inflación y desempleo, aun siendo visible en los datos, no representaba una verdadera compensación, al menos no a largo plazo. “Siempre hay”, decía, “una compensación temporal entre inflación y desempleo; no hay una compensación permanente”. En otras palabras, si los políticos intentaran mantener el desempleo bajo, mediante una política de generar mayor inflación, sólo conseguirían un éxito temporal. Según Friedman, el desempleo acabaría por aumentar de nuevo, incluso con una inflación elevada. En otras palabras, la economía sufriría la situación que Paul Samuelson más tarde denominaría “estanflación”.

¿Cómo llegó Friedman a esta conclusión? (Edmund S. Phelps, premio Nobel de Economía, había llegado de manera simultánea e independiente al mismo resultado). Friedman aplicó la idea del comportamiento racional. Sostenía que después de un periodo de inflación sostenido, las personas introducirían las expectativas de inflación futura en sus decisiones, lo cual anularía cualquier efecto positivo de la inflación sobre el empleo. Por ejemplo, una de las razones por las que la inflación puede aumentar el empleo es que contratar a más trabajadores se vuelve más rentable cuando los precios suben más que los salarios. Pero en cuanto los trabajadores comprenden que el poder adquisitivo de sus salarios se verá erosionado por la inflación, exigen por adelantado acuerdos de incremento salarial mayores, para que sus sueldos alcancen el mismo nivel que los precios. En consecuencia, cuando la inflación se mantiene durante un tiempo, ya no proporciona el mismo impulso al empleo que al principio. De hecho, se producirá un aumento del desempleo si la inflación no cumple las expectativas.

En el momento en que Friedman y Phelps propusieron sus ideas, EE.UU. tenía poca experiencia con la inflación sostenida. De modo que ésta fue verdaderamente una predicción. Sin embargo, en la década de 1970, la inflación persistente puso a prueba la hipótesis de Friedman-Phelps. Sin duda, la correlación histórica entre inflación y desempleo se rompió exactamente tal como Friedman y Phelps lo habían predicho: en la década de 1970, mientras la inflación superaba el 10%, el desempleo era tan elevado como en las décadas de 1950 y 1960, años de precios estables. Al fin la inflación se controló en la década del 80, pero sólo después de un periodo de desempleo extremadamente elevado, el peor desde la Gran Depresión.
Al predecir el fenómeno de la estanflación, Friedman y Phelps alcanzaron uno de los grandes triunfos de la economía de posguerra. Este triunfo, más que ninguna otra cosa, confirmó a Friedman en su categoría de grande entre los economistas, independientemente de lo que pudiera pensarse de sus demás funciones.

“A Milton todo le recuerda la oferta monetaria. Bien, a mí todo me recuerda el sexo, pero no lo pongo por escrito”, escribía en 1966 Robert Solow, del MIT. Durante décadas, la imagen pública y la fama de Milton Friedman se definieron en gran medida por sus pronunciamientos sobre la política monetaria y su creación de la doctrina conocida como monetarismo. Sorprende darse cuenta, por tanto, de que el monetarismo se considera en gran medida un fracaso, y que parte de lo dicho por Friedman sobre el dinero y la política monetaria -al contrario de lo que dijo acerca del consumo y la inflación- parece haber sido engañoso, y quizá de manera deliberada.

Para comprender de qué trataba el monetarismo, lo primero que hay que saber es que la palabra dinero no significa exactamente lo mismo en economía que en el lenguaje común. Cuando los economistas hablan de oferta monetaria (en inglés, money supply, oferta de dinero) no se refieren a riqueza en el sentido habitual. Sólo se refieren a esas formas de riqueza que pueden usarse de manera más o menos directa para comprar cosas. La moneda -trozos de papel con retratos de presidentes muertos- es dinero, y también los depósitos bancarios contra los que se pueden extender cheques. Pero las acciones, los bonos y los bienes raíces no son dinero, porque hay que convertirlos en efectivo o en depósitos bancarios antes de poder usarlos para hacer compras.

Antes de Keynes, los economistas consideraban a la oferta monetaria como una herramienta primordial de la gestión económica. Pero Keynes sostenía que en condiciones de depresión, cuando los tipos de interés son muy bajos, los cambios en la oferta monetaria tienen pocas consecuencias. La lógica era la siguiente: cuando los tipos de interés son del 4% ó 5%, nadie quiere que su dinero esté ocioso. Pero en una situación como la de 1935, cuando el tipo de interés de las letras del Tesoro a tres meses era sólo del 0,14%, hay muy poco incentivo para asumir el riesgo de poner el dinero a trabajar. El Banco Central podría tratar de estimular la economía, acuñando grandes cantidades de moneda adicional; pero si el tipo de interés es muy bajo, es probable que el efectivo adicional languidezca en las cajas fuertes de los bancos o debajo de los colchones.
En consecuencia, Keynes sostenía que la política monetaria -un cambio en la oferta de dinero circulante para gestionar la economía- sería ineficaz. Y por eso, él y sus seguidores creían que hacía falta una política presupuestaria -en especial un aumento del gasto público- para sacar a los países de la Gran Depresión.

¿Por qué es esto importante? La política monetaria es una forma de intervención pública altamente tecnocrática y en gran medida apolítica. Si la Reserva Federal decide aumentar la oferta monetaria, todo lo que hace es comprar unos cuantos bonos del Tesoro a bancos privados, y pagar los bonos mediante anotaciones en las cuentas de reserva de esos bancos: en realidad, todo lo que la Reserva Federal tiene que hacer es acuñar un poco más de base monetaria.

En cambio, la política presupuestaria supone una participación mucho más profunda del sector público en la economía, a menudo cargada de ideología: si los políticos deciden usar las obras públicas para promover el empleo, tienen que decidir qué construir y dónde.

El pensamiento económico tras el triunfo de la revolución keynesiana -como se refleja, por ejemplo, en las primeras ediciones del libro clásico de Paul Samuelson- daba prioridad a la política presupuestaria, mientras que la política monetaria quedaba relegada a los márgenes. Como Friedman dijo en la conferencia pronunciada en 1967 ante la Asociación Económica Estadounidense: “La amplia aceptación de las opiniones entre los profesionales de la economía ha hecho que durante dos décadas, prácticamente todos -menos unos cuantos reaccionarios- pensaran que los nuevos conocimientos económicos habían vuelto obsoleta la política monetaria. El dinero no importaba”.

Aunque esto tal vez fuese una exageración, la política monetaria no estuvo muy bien considerada en las décadas de 1940 y 1950. Friedman, sin embargo, hizo una cruzada a favor de la propuesta de que el dinero también importaba, la cual culminó con la publicación, en 1963, de A monetary history of the United States, 1867-1960, en colaboración con Anna Schwartz.
Aunque A monetary history of the United States es una gran obra, de extraordinaria erudición, su análisis más influyente y controvertido es el relativo a la Gran Depresión. Friedman y Schwartz refutaron el pesimismo de Keynes acerca de la eficacia de la política monetaria en condiciones de depresión. “La contracción” de la economía, declaraban, “es un trágico testimonio de la importancia de las fuerzas monetarias”.

¿Pero qué querían decir con eso? Desde el principio, la posición de Friedman y Schwartz parecía un poco escurridiza. Y con el tiempo, la presentación que Friedman hacía de la historia se hizo más grosera, no más sutil, y acabó pareciendo -no hay otra forma de decirlo- intelectualmente corrupta.

Al interpretar los orígenes de la Gran Depresión es crucial distinguir entre la base monetaria (dinero más reservas bancarias), que la Reserva Federal controla directamente, y la oferta monetaria (dinero más depósitos bancarios). La base monetaria aumentó durante los primeros años de la Gran Depresión, subiendo de una media de 6.050 millones de dólares en 1929 a una media de 7.020 millones en 1933. Pero la oferta monetaria cayó drásticamente, de US$ 26.600 millones a US$ 19.900. Esta divergencia reflejaba principalmente las consecuencias de la oleada de quiebras bancarias de 1930-1931: a medida que los ciudadanos perdían la fe en los bancos, empezaron a guardar su riqueza en efectivo y no en depósitos. Los bancos que sobrevivieron empezaron a tener grandes cantidades de efectivo a mano en lugar de prestarlo, para así evitar el peligro de un pánico bancario.

La consecuencia fue que se hacían muchos menos préstamos y, por lo tanto, muchos menos gastos de los que habría habido si los ciudadanos hubieran seguido depositando el efectivo en los bancos, y los bancos hubieran seguido prestando los depósitos a las empresas. Y dado que el desplome del gasto fue la causa próxima de la depresión, el deseo repentino tanto de los individuos como de los bancos de poseer más efectivo, empeoró sin duda la recesión.

Friedman y Schwartz sostenían que la caída de la oferta monetaria había convertido lo que podría haber sido una recesión ordinaria en una depresión catastrófica, un argumento de por sí discutible. Pero incluso poniendo por caso que lo aceptemos, cabe preguntar si puede decirse que la Reserva Federal, que al fin y al cabo aumentó la base monetaria, provocó la caída de la oferta monetaria total.

Al menos inicialmente, Friedman y Schwartz no dijeron eso. Al contrario: señalaron que la Reserva Federal pudo haber prevenido la caída de la oferta monetaria, en especial acudiendo al rescate de los bancos en quiebra durante la crisis de 1930-1931. Si se hubiera apresurado a prestar dinero a los bancos en apuros, la oleada de quiebras podría haberse detenido, y eso, a su vez, podría haber evitado 1) la decisión de los ciudadanos de guardar el dinero en efectivo en lugar de depositarlo, y 2) la preferencia de los bancos supervivientes por acumular los depósitos en sus cajas fuertes en lugar de prestar esos fondos. Esto, a su vez, podría haber evitado lo peor de la depresión.

Muchos economistas -y más aun los lectores legos en la materia- han interpretado que la explicación de Friedman y Schwartz significa que la Reserva Federal causó la Gran Depresión; y que la depresión es en cierto sentido una demostración de los males de un Estado excesivamente intervencionista. En años posteriores, como he dicho, las afirmaciones de Friedman se volvieron más imprecisas, como si quisiera alimentar esta percepción errónea. En su alocución presidencial de 1967 declaraba que “las autoridades monetarias estadounidenses siguieron políticas altamente deflacionarias”, y que la oferta monetaria cayó “porque el Sistema de la Reserva Federal forzó o permitió una reducción aguda de la base monetaria, al no ejercer las responsabilidades que tenía asignadas”, una afirmación extraña dado que, como hemos visto, la base monetaria aumentó mientras la oferta monetaria caía. (Friedman tal vez se refiriese a dos episodios en los que la base monetaria cayó moderadamente por breves periodos, pero aun así su declaración es, como mínimo, muy engañosa).

En 1976, Friedman les decía a los lectores de la revista Newsweek que “la verdad elemental es que la Gran Depresión se produjo por una mala gestión pública”, una declaración que seguramente sus lectores interpretaron como que la depresión no se habría producido si el Estado se hubiera mantenido al margen, cuando de hecho lo que Friedman y Schwartz afirmaban era que el sector público debería haberse mostrado más activo, no menos.

¿Por qué los debates históricos sobre la función de la política monetaria en la década de 1930 importaban tanto en la de 1960? En parte porque encajaban en la agendaen contra del sector público que tenía Friedman, de la cual hablaremos más adelante. Pero la aplicación más directa era su defensa del monetarismo.

El razonamiento de Friedman a favor del monetarismo era en parte económico y en parte político. Sostenía que el crecimiento constante de la oferta monetaria mantendría una economía razonablemente estable. Nunca pretendió que siguiendo esta norma se eliminarían todas las recesiones, pero sí afirmaba que las variaciones en la curva de crecimiento de la economía serían suficientemente pequeñas como para ser tolerables. De ahí la afirmación de que la Gran Depresión no habría ocurrido si la Reserva Federal hubiera seguido una norma monetarista.

El monetarismo fue una fuerza poderosa en el debate económico durante unas tres décadas a partir de que Friedman expusiera por primera vez su doctrina en Un programa de estabilidad monetaria y reforma bancaria, publicado en 1959.

Hoy, sin embargo, es una sombra de lo que era, por dos razones principales.

En primer lugar, cuando EE.UU. y Reino Unido intentaron poner en práctica el monetarismo a fines de los 70, los resultados fueron decepcionantes: en ambos países, el crecimiento constante de la oferta monetaria no consiguió impedir recesiones graves.

La Reserva Federal adoptó oficialmente objetivos monetarios al estilo Friedman en 1979, pero los abandonó en 1982, cuando la tasa de desempleo superó el 10%. Este abandono se hizo oficial en 1984, y desde entonces la Reserva Federal realiza precisamente el tipo de afinación discrecional que Friedman condenaba. Por ejemplo, en 2001 respondía a la recesión reduciendo los tipos de interés y permitiendo que la oferta monetaria creciese a ritmos que en ocasiones superaban el 10% anual. Cuando se convenció de que la recuperación era sólida, cambió el rumbo, subiendo los tipos de interés y permitiendo que el crecimiento de la reserva monetaria cayese a cero.

En segundo lugar, desde comienzos de la década de 1980, la Reserva Federal y sus homólogos de otros países han realizado un trabajo razonablemente bueno, debilitando la imagen que Friedman daba de los banqueros centrales, a los que consideraba embusteros irredimibles. Y todo esto ha ocurrido a pesar de las fluctuaciones de la oferta monetaria, que horrorizaban a los monetaristas y que los llevaron -incluso a Friedman- a predecir desastres que no llegaron a materializarse. Como señalaba David Warsh, de The Boston Globe, en 1992, “Friedman despuntó su lanza prediciendo la inflación en la década de 1980, pero se equivocó profunda y frecuentemente”.

En 1946, Milton Friedman debutó como divulgador de la economía del libre mercado con un panfleto titulado Roofs or Ceilings: The Current Housing Problem, escrito en colaboración con George J. Stigler, que más tarde se uniría a él en la Universidad de Chicago.

El panfleto, un ataque contra el control de los alquileres, que todavía era universal inmediatamente después de la II Guerra Mundial, se publicó en circunstancias bastante extrañas: era un texto de la Fundación para la Educación Económica, organización que -como Rick Perlstein escribe en Before the Storm (2001), su libro sobre los orígenes del movimiento conservador actual- “difundía un evangelio libertario tan drástico que rondaba el anarquismo”.

Esta primera aventura en la popularización del libre mercado anticipaba de dos maneras el curso de la evolución de Friedman como intelectual público a lo largo de las seis décadas siguientes.

En primer lugar, el panfleto demostraba la especial voluntad de Friedman de llevar las ideas del libre mercado hasta sus límites lógicos. Ni la idea de que los mercados son medios eficientes de asignar bienes escasos ni la propuesta de que los controles de precios crean escaseces e ineficacias, eran nuevas. Pero muchos economistas, temiendo la reacción negativa contra una subida repentina de los alquileres (que Friedman y Stigler predecían que sería del 30% para el país en su conjunto), podrían haber propuesto una especie de transición gradual a la liberalización. Friedman y Stigler quitaban hierro a esas preocupaciones.

En décadas posteriores, esta tozudez se convertiría en uno de los sellos característicos de Friedman. Una y otra vez pedía soluciones de mercado a problemas -educación, salud, tráfico de drogas ilegales- que en opinión de casi todos los demás exigían una intervención estatal potente.

Algunas de sus ideas han sido objeto de aceptación generalizada, como sustituir las normas rígidas sobre contaminación por un sistema de permisos que las empresas pueden comprar y vender. Otras, como los cheques escolares, tienen un amplio respaldo en el movimiento conservador, pero no han avanzado mucho políticamente. Y algunas de sus propuestas -como eliminar los procedimientos de concesión de licencia para los médicos y abolir la Administración de Alimentos y Medicamentos- son consideradas como estrambóticas incluso por la mayoría de los conservadores.

En segundo lugar, el panfleto demostraba lo bueno que Friedman era como divulgador. Está escrito de manera elegante y sagaz. No hay jerga económica; los argumentos se presentan con ejemplos del mundo real, inteligentemente escogidos: desde la rápida recuperación de San Francisco tras el terremoto de 1906 hasta los problemas de un ex combatiente en 1946, recién licenciado del ejército, para encontrar un lugar decente donde vivir. El mismo estilo, mejorado por la imagen, marcaría la celebrada serie televisiva de Friedman en la década de 1980 Free to choose (Libre para elegir).

Hay muchas probabilidades de que la gran oscilación hacia las políticas liberales que se produjo en todo el mundo a comienzos de la década de 1970 se hubiera dado aunque Friedman no hubiese existido. Pero su incansable y brillantemente eficaz campaña a favor del libre mercado seguramente ayudó a acelerar el proceso, tanto en EE.UU. como en el mundo. Desde cualquier punto de vista -proteccionismo frente a libre comercio; regulación frente a liberalización; salarios establecidos mediante convenio colectivo y salarios mínimos obligatorios frente a salarios establecidos por el mercado-, el mundo ha avanzado en la misma dirección que Friedman. Más llamativa que su logro en lo referente a los cambios de la política real, fue la transformación de la opinión general: la mayoría de las personas influyentes se han convertido hasta tal punto al modo de pensar de Friedman que simplemente se da por sentado que el cambio de políticas económicas promovido por él ha sido una fuerza positiva.

¿Pero lo ha sido?

Consideremos en primer lugar los resultados macroeconómicos de la economía estadounidense. Tenemos datos de la renta real -es decir, teniendo en cuenta la inflación- de las familias estadounidenses entre 1947 y 2005. Durante la primera mitad de ese periodo de 55 años, desde 1947 hasta 1976, Friedman era una voz que predicaba en el desierto y sus ideas no eran tenidas en cuenta por los políticos. Pero la economía, a pesar de todas las ineficacias que él denunciaba, mejoró enormemente el nivel de vida de la mayoría de los estadounidenses: la renta media real se duplicó con creces.

Por contraste: en el periodo transcurrido desde 1976 hasta el 2005, las ideas de Friedman se aceptaron cada vez más y aunque siguió habiendo intervención pública de sobra para que él pudiera quejarse, no cabe duda de que las políticas de libre mercado se generalizaron. Pues bien, el aumento del nivel de vida ha sido mucho menos fuerte que durante el periodo anterior: en 2005, la renta media real sólo era 23% superior a la de 1976.

Parte de la causa de que a la segunda generación de posguerra no le fuese tan bien como a la primera, es la tasa total de crecimiento económico más lenta (un dato que tal vez sorprenda a quienes suponen que la tendencia hacia el libre mercado ha aportado mayores dividendos económicos). Pero otra razón importante del retraso en el nivel de vida de la mayoría de las familias es un incremento espectacular de la desigualdad económica: durante la primera generación de posguerra, el aumento de la renta se extendió ampliamente a toda la población; sin embargo, desde fines de la década de 1970, la renta media -la renta de una familia típica-, se ha elevado sólo un tercio de lo rápido con que se elevó el ingreso promedio.

Esto plantea una cuestión interesante. Friedman solía asegurar a su público que no hacía falta ninguna institución especial -como el salario mínimo y los sindicatos- para garantizar que los trabajadores compartiesen los beneficios del crecimiento económico. En 1976 les decía a los lectores de Newsweek que los cuentos de los perjuicios causados por los robber barons -término peyorativo de EE.UU. que se refiere a los hombres de negocios y banqueros que hicieron su fortunas con malas prácticas- eran puro mito: “Probablemente no haya habido ningún otro periodo en la historia, en este o en cualquier otro país, en el que el hombre de a pie haya experimentado una mejora tan grande de su nivel de vida como en el periodo transcurrido entre la guerra civil y la I Guerra Mundial, cuando más fuerte era el individualismo desenfrenado”. (¿Y qué hay del extraordinario periodo de 30 años posterior a la II Guerra Mundial, que abarcó buena parte de la trayectoria profesional del propio Friedman?). Sin embargo, en las décadas que siguieron a ese pronunciamiento, mientras se permitía que el salario mínimo cayese por debajo de la inflación y los sindicatos desaparecían, los trabajadores estadounidenses veían cómo sus fortunas iban a la zaga del crecimiento de la economía en general. ¿Era Friedman demasiado optimista respecto a la generosidad de la mano invisible?

Para ser justos, hay muchos factores que afectan tanto al crecimiento económico como a la distribución de la renta, por lo que no podemos culpar a las políticas friedmanistas de todas las decepciones. Aun así, dada la suposición común de que el cambio a las políticas de libre mercado ha hecho grandes cosas por la economía estadounidense y por el nivel de vida de los estadounidenses corrientes, es asombroso el poco respaldo que los datos proporcionan a esa afirmación.

Dudas similares respecto a la falta de pruebas de que las ideas de Friedman funcionan en la práctica se pueden encontrar, todavía con más fuerza, en Latinoamérica.

Hace una década era normal citar el éxito de la economía chilena (asesores de Augusto Pinochet, educados en Chicago, introdujeron políticas del libre mercado después de 1973) como prueba de que las políticas inspiradas por Friedman mostraban la senda hacia un próspero desarrollo económico. Pero aunque otros países latinoamericanos, desde México hasta Argentina, han seguido el ejemplo de Chile en la liberalización del comercio y la privatización de empresas, la historia de éxito no se ha repetido.

Por el contrario, la percepción de la mayoría de los latinoamericanos es que las políticas neoliberales han sido un fracaso: el prometido despegue del crecimiento económico nunca llegó, mientras que la desigualdad de la renta ha empeorado. No quiero culpar de todo lo que ha salido mal en Latinoamérica a la Escuela de Chicago, ni idealizar lo sucedido antes, pero hay un asombroso contraste entre lo que Friedman defendía y los resultados reales de las economías que se pasaron de las políticas intervencionistas de las primeras décadas de posguerra a la liberalización.

Centrándonos más estrictamente en el tema: uno de los principales tópicos de Friedman era la inutilidad y naturaleza contraproducente de la mayor parte de la regulación pública. En una nota necrológica en homenaje a su colaborador George Stigler (muerto en 1991), Friedman elogiaba la crítica de Stigler a la normativa sobre la electricidad y su convicción de que los reguladores normalmente acaban sirviendo a los intereses de los regulados y no a los de los ciudadanos.

¿Cómo ha funcionado entonces la liberalización?

Empezó bien, comenzando por la del transporte por carretera y de las aerolíneas a finales de la década de 1970. En ambos casos, la liberalización, aunque no contentó a todos, aumentó la competencia, en general redujo los precios y aumentó la eficiencia. La liberalización del gas natural también fue un éxito.

Pero la siguiente gran oleada de liberalización, la del sector eléctrico, fue otra historia. Al igual que la depresión japonesa de la década de 1990, demostraba que las preocupaciones keynesianas por la eficacia de la política monetaria no eran un mito; la crisis de la electricidad en California en 2000 y 2001 -en la que las compañías eléctricas y las distribuidoras de energía crearon una escasez artificial para hacer subir los precios- nos recordó la realidad que había tras los cuentos de los robber barons y sus depredaciones. Aunque otros Estados no sufrieron una crisis tan grave como la de California, en todo el país la liberalización de la electricidad supuso un aumento -no una disminución- de los precios, y unos beneficios enormes para las compañías eléctricas.

Aquellos Estados que, por la razón que fuera, no se subieron al vagón de la liberalización en la década de 1990, se consideran ahora afortunados. Y las más afortunadas son aquellas ciudades que por algún motivo no recibieron el memorando sobre los males del sector público y las bondades del sector privado y siguen teniendo compañías eléctricas públicas. Todo esto demuestra que los argumentos originales a favor de la reglamentación eléctrica -la observación de que sin reglamentación las compañías eléctricas tendrían demasiado poder monopolístico- siguen siendo tan válidos como siempre.

¿Debería esto llevarnos a la conclusión de que la liberalización es siempre mala idea? No. Depende de los detalles específicos. Deducir que la liberalización es siempre y en todas partes una mala idea sería incurrir en el mismo tipo de pensamiento absolutista que, se podría decir, fue el mayor defecto de Milton Friedman.

En la reseña de 1965 sobre Monetary history, de Friedman y Schwartz, el fallecido premio Nobel James Tobin acusaba implícitamente a los autores de ir demasiado lejos. “Considérense las siguientes tres proposiciones: El dinero no importa. Sí que importa. El dinero es lo único que importa… Es demasiado fácil deslizarse de la segunda proposición a la tercera”.
La defensa del laissez-faire por parte de Milton Friedman parece haber seguido una secuencia similar. Después de la Gran Depresión, muchos empezaron a decir que los mercados nunca pueden funcionar. Friedman tuvo la valentía intelectual de decir que los mercados sí funcionan. Sus dotes teatrales, más su habilidad para organizar datos objetivos, lo convirtieron en el mejor portavoz de las virtudes del libre mercado desde Adam Smith. Pero caía con demasiada facilidad en la afirmación de que los mercados siempre funcionan y que son lo único que funciona. Es extremadamente difícil encontrar casos en los que Friedman reconociese la posibilidad de que los mercados pudieran funcionar mal, o de que la intervención pública podía ser útil.

El absolutismo liberal de Friedman ha contribuido a crear un clima intelectual en el que la fe en los mercados y el desdén por el sector público a menudo se imponen a los datos objetivos. Los países en vías de desarrollo se apresuraron a abrir sus mercados de capitales, a pesar de las advertencias de que eso podría exponerlos a crisis financieras. Después, cuando las crisis llegaron como era previsible, muchos observadores culparon a los gobiernos de esos países, no a la inestabilidad de los flujos de capital internacionales.

La liberalización de la electricidad se produjo a pesar de las claras advertencias de que el poder de monopolio podría ser un problema. Los conservadores siguen insistiendo en que el libre mercado es la respuesta a la crisis de la salud, frente a las abrumadoras pruebas en contra.

Lo extraño del absolutismo de Friedman respecto a las virtudes de los mercados y los vicios del Estado es que en su trabajo como economista teórico era un modelo de ubicación, centrado. Como ya he señalado, hizo grandes contribuciones a la teoría económica al resaltar la importancia de la racionalidad individual, pero, a diferencia de algunos de sus colegas, sabía cuándo parar y no caer en los extremos.

¿Por qué no hizo lo mismo en su papel de intelectual público?

La respuesta, sospecho, es que se vio atrapado en una labor esencialmente política. Milton Friedman, el gran economista, sabía reconocer la ambigüedad. Y la reconocía. Pero de Milton Friedman, el gran defensor de la libertad de mercado, se esperaba que predicase la verdadera fe, no que manifestase sus dudas. Y acabó desempeñando la función que sus seguidores esperaban. A consecuencia de ello, el refrescante iconoclasta de los primeros años de su carrera se convirtió con el tiempo en un ortodoxo.

A la larga, a los grandes hombres se les recuerda por sus virtudes y no por sus defectos. Y Milton Friedman fue de hecho un hombre muy grande, un hombre de valentía intelectual, uno de los pensadores económicos más importantes de todos los tiempos y posiblemente el más brillante comunicador de las ideas económicas a los ciudadanos que jamás haya existido. Pero hay buenas razones para sostener que el friedmanismo, al final, fue demasiado lejos, como doctrina y en sus aplicaciones prácticas. Cuando Friedman inició su trayectoria como intelectual público, había llegado la hora de llevar a cabo una contrarreforma contra el keynesianismo, y todo lo que eso conllevaba. Pero lo que el mundo necesita ahora, diría yo, es una contra-contrarreforma.

© New York Times, Qué Pasa.cl

Chile: ¿Queda salida para Alvear?, por P. Navia

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Patricio Navia, Cientista Político


oct. 27 , 2008

Si bien toda la Concertación debe asumir el llamado de atención del electorado que le dio una mayoría relativa a la Alianza en alcaldes (no en concejales), el partido que más sufrió fue la DC. Y el político más golpeado es, sin duda, la presidenta de la falange, Soledad Alvear.

Como presidenta del partido, Alvear no puede eludir responsabilidad. No es que la DC haya dejado de ser lo que era porque perdió votos. La DC ha perdido apoyo porque dejó de ser lo que era. Más preocupada de los conflictos internos que de propuestas, más dedicada a disputar el aparato de gobierno que a sumar simpatizantes, la DC de Alvear se ha convertido en el mejor símbolo del sistema de partidos que el electorado rechaza.

A partir de estos resultados, Alvear no puede aspirar ya a un mejor derecho a ser la abanderada concertacionista. Pero le queda tiempo para demostrar que escuchó “el llamado de la gente” del que hablan los líderes oficialistas. Alvear necesita ganar la nominación con propuestas que entusiasmen a esos votantes que, abandonando a la Concertación, no se animaron a votar por la Alianza. Ahí radica su única posibilidad.

La timonel falangista debe inspirarse en la experiencia exitosa de una generación de recambio de alcaldes DC que ganó en la capital pese al Transantiago y al desorden oficialista. Si opta por la negación, como el gobierno, o repite la campaña soberbia enfocada en el pasado que pavimentó la derrota de Ravinet, este traspié será sólo el preludio para un descalabro en 2009. Entonces, una nueva derrota del partido producirá el fin de la Concertación y el inicio de un ordenamiento electoral en que la Alianza, ansiosa de victoria, logre conquistar ese voto moderado, desencantado DC, que le otorgue la mayoría hasta ahora esquiva.

Justo cuando está más golpeada, Alvear necesita demostrar mayor capacidad de innovación y voluntad para reinventarse. A menos que demuestre fehacientemente que aprendió la lección la senadora se desvanecerá con la misma sensación de inevitabilidad y desazón de la que hoy parece ser víctima su partido.

Blog, La Tercera.cl

Escrito por Eduardo Aquevedo

27 octubre, 2008 a 19:16

Chile: las izquierdas en punto muerto, por A. Joignant

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Alfredo Joignant, Cientista Político

oct. 22 , 2008

En los años 50, Raúl Ampuero escribió un influyente libro sobre la parálisis que afectaba a la izquierda de su época. Esa izquierda era una fuerza mucho más homogénea que la actual, obrera o trabajadora y, en todos los casos, popular. Más allá de los matices, se trataba de una izquierda de la cual era posible hablar al singular.

Hoy la situación es radicalmente distinta. En primer lugar, porque su carácter “popular” ha dejado de referirse a clases sociales o a un “pueblo” claramente identificables, al abrirse hacia otros mundos vitales: mujeres, etnias, medioambiente, minorías sexuales. ¿En qué sentido se puede decir que estos grupos o temas de sociedad son portadores de algún tipo de definición del socialismo, en circunstancias que hasta 1973 no eran ni siquiera aludidos por la retórica y las doctrinas dominantes en la izquierda?

No lo sabemos, excepto por la intuición de que sobre esos grupos y temas se ciernen lógicas de dominación, respecto de las cuales el capitalismo no necesariamente tiene mucho que ver. Hemos, entonces, pasado desde una izquierda singular y popular, a formas plurales de la izquierda, de características contradictorias, embargada por la indefinición doctrinaria y a veces ambigua respecto de algunas expresiones populistas de la izquierda latinoamericana.

Tal vez la principal contradicción es su dificultad para reconocerse en las transformaciones sociales provocadas por varias reformas de envergadura de los gobierno de la Concertación: desde el Auge a la reforma previsional, pasando por la regular disminución de la pobreza absoluta y la universalización de la cobertura escolar, entre muchos otros aspectos.

Es cierto: la pésima distribución del ingreso y el peso de las desigualdades en Chile son el lado oscuro de la fuerza concertacionista, no así las metas de calidad educacional y tratamiento de la pobreza relativa, al ser objetos nuevos de controversia. Sin embargo, no es razón suficiente para minusvalorar lo que se ha alcanzado. Para hacerlo, bien valdría la pena interrogar estas transformaciones en términos de redistribución del bienestar, a la luz de un pequeño Estado benefactor de tácito corte socialdemócrata que se aviene mal con el “modelo neoliberal” que imperaría en Chile.

Peses a todo, se observa una creciente “demanda de izquierda” tanto en el PS-PPD como en la izquierda extraparlamentaria. ¿Equivalencia de posiciones o aparente coincidencia de retóricas? Ni lo uno ni lo otro, sino una común opacidad sobre lo que se pretende, debido a indefiniciones políticas que impiden reconocerse en lo obrado y nombrarlo con claridad, y que inhiben incursionar en proyectos y programas de reforma social, de reorganización del poder político y de redistribución del bienestar. Es esta opacidad la que da pie a la ambigüedad, por ejemplo respecto de Chávez, cuyo populismo sustentado en las propiedades extrainstitucionales de líder puede aún suscitar en algunos pocos díscolos el vértigo por la vía rápida al socialismo irracional.

Lo extraño en estas izquierdas en punto muerto es el uso retórico del socialismo, sin mediar bosquejos del tipo de relaciones sociales y de instituciones que le serían consustanciales, y del que suponemos es una promesa de coordinaciones amplias y de cooperación universal. Si esa es la promesa, entonces la pregunta es bajo qué modalidades programáticas ella se materializa en una democracia representativa, construyendo mayorías políticas a partir de mayorías sociales. Si no se le responde de manera inteligente, la confusión seguirá dominando.

http://blog.latercera.cl/blog/ajoignant/

Chile: Concertación 45,2%, Alianza de derecha 36,05%…

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El balance a un día de los comicios
Concertación conserva patrimonio electoral

INSULZA

La Nación.cl

El oficialismo logró conservar la diferencia con la Alianza, escenario que no deja en buen pie a la candidatura de Sebastián Piñera, quien además deberá sortear -lo más seguro- una postulación presidencial de la UDI. La DC bajó cinco puntos y Soledad Alvear se la juega el todo por el todo en las próximas encuestas, mientras José Miguel Insulza quedó en buen pie con los 12 puntos del PS.

Pese a que los vaticinios de la derecha fue siempre en estas elecciones municipales estrechar la brecha de los diez puntos con la Concertación obtenida en 2004, la diferencia se mantuvo ligeramente y el oficialismo pudo celebrar en La Moneda, pese a las dos grandes derrotas de Santiago y Valparaíso.

La voz de advertencia vino de la propia Presidenta Michelle Bachelet, quien pidió “escuchar el rumor de la calle”, una versión 2.0 de la “voz del pueblo”, además de alertar que esta vez “no se podrá defraudar las esperanzas de la mayoría de los chilenos”.

La fotografía de la Mandataria con todas sus huestes, sin embargo, fue eclipsada por la imagen del alcalde electo capitalino, Pablo Zalaquett.

Triunfo que permitió a la UDI celebrar a rabiar en la sede partidaria desde muy temprano, pero a la vez entusiasmarse con la idea de llevar candidato presidencial propio en diciembre de 2009. Obtuvieron 57 alcaldes y sus socios de Renovación Nacional uno menos: 56.

BAJA DEL PDC Y FUTURO DE ALVEAR

La expulsión del senador colorín Adolfo Zaldívar y el éxodo de sus seguidores le pasaron la cuenta a la Democracia Cristiana, partido que descendió cinco puntos respecto al 2004, dejando en una situación difícil a su timonel, Soledad Alvear, quien deberá medirse con Eduardo Frei en las primarias internas para elegir al abanderado de la tienda.

Si bien la cifra alcanzada por la senadora es la misma que su esposo Gutenberg Martínez había establecido hace unas semanas, desde ahora todos los ojos estarán puestos en los sondeos de opinión y en si ellos baja o logra repuntar Alvear.

La derrota del candidato DC por Santiago Jaime Ravinet y del alcalde de Valparaíso, Aldo Cornejo, será tema de discusión en la falange, al igual que la mella generada en algunas comunas por no haber extendido el pacto por omisión con los comunistas.

De haberlo hecho en Valparaíso, Aldo Cornejo se habría mantenido en el sillón municipal sin problemas sin perder el poder comunal de una de las más importantes ciudades del país.

La presencia anoche de la alcaldesa electa de Pedro Aguirre Cerda en La Moneda, la primera edil comunista metropolitana después de más de tres décadas, fue una clara proyección de lo que podría ocurrir en las elecciones de 2009, si continúa el pacto por omisión con el pacto Junto Podemos Más en las elecciones parlamentarias y en una virtual segunda vuelta.

De ahí que en la derecha, y especialmente en la UDI, no sacan fácilmente cuentas alegres del camino que tendrá que recorrer Sebastián Piñera para llegar a La Moneda.

La senadora Evelyn Matthei ya está lanzada y aún no está claro si su colega pablo Longueira se levante como otra opción en el gremialismo.

DESCOLGADOS

Sin duda en esta elección la entrada de los descolgados de la Concertación incidió en que algunos candidatos se perdieran, como en Arica, donde el ex intendente Patricio Zapata, militante radical, cayó frente al ex PPD Waldo Sankán, quien volverá al PPD en los próximos días, pese al enojo de los radicales.

Sin duda, el PPD será también otro de los partidos que deberá hacer una introspección para identificar los errores cometidos en esta elección. Y aunque las dos listas no dieron el jugo que esperaban, Pepe Auth argumenta que con su invención consiguió detener el desgaste electoral en que venía la Concertación.

Pero tal como lo dijo el ex Presidente Ricardo Lagos, el PPD deberá evaluar cuáles fueron “las cosas que no se hicieron bien”, especialmente en Cerro Navia, donde la dinastía Girardi, al haber pasado la posta al ex ministro Álvaro García, vio esfumarse la alcaldía que ya era patrimonio del senador Guido Girardi.

El partido que sí pudo celebrar fue el PS, al haber conseguido 12 puntos. Esa cifra trae buenas proyecciones, especialmente a José Miguel Insulza, el candidato de la mesa directiva que ahora debería venirse de una buena vez a Chile para comenzar su candidatura presidencial.

El buen pie en que quedó su partido es un cheque en blanco que tiene el secretario general de la OEA y más aún con el que podría poner en la mesa a la hora de las negociaciones por el mecanismo para designar al candidato presidencial.

Lagos ayer fue enfático en televisión a la hora de los balances al afirmar que serán los partidos políticos los que deberán resolver dicho mecanismo.

Así desestimó las versiones que decían que el mejor escenario para el ex Jefe de Estado era que a los partidos les fuera mal en estas elecciones para, de esta manera, imponerse como abanderado por sobre las colectividades.

Comunas recuperadas por la Concertación
I Región: Arica (Waldo Sankán, IND PPD, reemplaza a un RN); Putre (Ángelo Carrasco, PPD, reemplaza a un UDI).

II Región: María Elena (Jorge Godoy, PS, reemplaza a un UDI).

V Región: La Calera (Eduardo Martínez, IND Lista C, reemplaza a un RN);

Calle Larga (Nelson Venegas, PS, reemplaza a un UDI); Concón (Jorge Valdovinos, IND Lista C, reemplaza a un Independiente); El Tabo (Emilio Jorquera. InD Lista Concertación Progresista, reemplaza a un UDI); Los Andes (Mauricio Navarro, PDC, reemplaza a un UDI); Putaendo (Guillermo Reyes, PS, reemplaza a un RN); Quintero (José Varas, IND PS, reemplaza a un Ind Alianza)

Claudio Zurita (PPD en Santa María) con un 86%, máximas mayorías.

VI Región: Coltauco (Rubén Jorquera, PS, reemplaza a un Ind Alianza); Las Cabras (Jaime Fabia, Ind Concert, reemplaza a un UDI); Malloa (Luis Barra, PPD, reemplaza a un UDI); Pichidegua (Rubén Cerón, PRSD, reemplaza a un UDI)

Requínoa (Antonio Silva. Ind PDC, reemplaza a un UDI); Santa Cruz (Héctor Valenzuela, IND Lista C, reemplaza a un Independiente Alianza).

VII Región: Vichuquén (Román Pavez, PPD, reemplaza a un Ind Alianza).

VIII Región: Ninhue (Luis Alberto Molina, PDC, reemplaza a un IND Alianza);

Pemuco (Julio Muñoz, PDC, reemplaza a un IND Alianza); Quirihue (Tomás Iribarra, PRSD, reemplaza a un IND Alianza); San Ignacio (Wilson Olivares, PRSD, reemplaza a un UDI).

IX Región: Curacautín (Jorge Saquel, IND Fuera Pacto ex PDC, reemplaza a un RN); Freire (Luis Arias, PDC, reemplaza a un RN); Pucón (Edita Mansilla, PPD, reemplaza a un RN); Traiguén (Rigoberto Osses, Ind PPD, reemplaza a un UDI)

Región de los Lagos; Dalcahue (Alfredo Hurtado, PDC, reemplaza a un RN)

Fresia (Bernardo Espinoza, PS, reemplaza a un RN); Hualaihué (Freddy Ibacache, PPD, reemplaza a un RN).

XI Región: Aisén (Marisol Martínez, PS, reemplaza a un UDI).

XII Región: Timaukel (Atilio Gallardo, PS, reemplaza a un UDI); Región Metropolitana; La Florida (Jorge Gajardo, PS, reemplaza a un UDI); Melipilla (Mario Gebauer, PPD, reemplaza a un UDI); San Pedro (Florentino Flores, PDC, reemplaza a un UDI)

26 de Octubre de 2008

Con el 91% de las mesas escrutadas

Concertación supera por 9,1% a la Alianza en concejales pero pierde en alcaldes

Los resultados parciales entregados pasadas las 23:00 horas en el tercer cómputo oficial señalan que, en el caso de los concejales, la diferencia con la Alianza es de un poco más de 9,1 por ciento. Sin embargo en alcaldes  la derecha superó por primera vez al oficialismo en poco más de dos puntos, luego de obtener 40,49% versus 38,43 por ciento, respectivamente.

Por El Mostrador.cl

La Concertación registró una ventaja sobre la Alianza por Chile de 9,15 puntos en el apoyo a concejales de acuerdo al tercer cómputo oficial dado a conocer por el subsecretario del Interior, Felipe Harboe, tras el escrutinio del 91 por ciento de las mesas a nivel nacional.

Sin embargo, la coalición opositora consolidó por primera vez más votos en la elección de alcaldes, superando- al oficialismo en 2,06 por ciento.

En el caso de los concejales según este tercer cómputo entregado pasadas las 23:00 horas,  la Concertación obtuvo  el 45,2 por ciento de los votos, resulante de la suma del 27,86% de la lista Concertación Democrática (PS-DC) y el 17,34% de la Concertación Progresista (PPD-PRSD), contra el 36,05% de la Alianza.

En tanto, el pacto Juntos Podemos Más logró 9,07% y la lista independiente “Por un Chile Limpio” el 7,57%.

En cuanto a los alcaldes, la Alianza logró el 40,49% a nivel nacional mientras que la Concertación el 38,43% (28,77% Concertación Democrática más el 9,66% de la Concertación Progresista).

Asimismo, los independientes fuera de pacto obtuvieron 10,3%, el pacto Juntos Podemos 6,36% y la lista Por un Chile Limpio el 4,02%.

Estos resultados marcan un importante cambio respecto de las elecciones de 2004. En esos comicios el oficialismo se impuso tanto en concejales (47,89% versus 37,68%)  como también en alcaldes (44,81% versus 38,72%).

La información oficial está disponible de manera detallada en la página www.elecciones.gov.cl.

P. Krugman: “La hora de la política fiscal”…

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PAUL KRUGMAN 10/2008

El Dow Jones se dispara; no, se desploma; no, se dispara; no, se…

No importa. Mientras el maniacodepresivo mercado de valores domina los titulares, la historia más importante son las lúgubres noticias que llegan sobre la economía real. Ahora está claro que rescatar a los bancos es sólo el principio: la economía no financiera tiene también una desesperada necesidad de ayuda.

Y para proporcionar esa ayuda vamos a tener que dejar de lado algunos prejuicios. Está políticamente de moda despotricar contra el gasto estatal y pedir responsabilidad fiscal. Pero ahora mismo, un mayor gasto estatal es justo lo que el doctor receta, y las preocupaciones sobre el déficit presupuestario deben ser dejadas en suspenso.

Antes de que llegue a eso, hablemos de la situación económica.

Esta misma semana hemos sabido que las ventas minoristas se han caído por un precipicio, al igual que la producción industrial. El desempleo está a niveles de una brusca recesión y el índice de manufacturas de la Fed de Filadelfia está cayendo a su ritmo más rápido en casi 20 años. Todos los síntomas apuntan a un desplome económico que será feo, brutal y largo.

¿Cómo de feo? La tasa de desempleo está ya por encima del 6% (y mediciones más amplias de subempleo están en cifras de dos dígitos). Ahora es virtualmente seguro que la tasa de desempleo se irá por encima del 7%, y bastante posiblemente por encima del 8%, haciendo de ésta la peor recesión en un cuarto de siglo.

¿Y cómo de largo? En realidad podría ser muy largo.

Piensen lo que sucedió en la última recesión, la que siguió al estallido de la burbuja tecnológica de finales de los noventa. A primera vista, la respuesta de las autoridades políticas a esa recesión parece una historia de éxito. Aunque se habían extendido los temores de que Estados Unidos experimentara una década perdida al estilo japonés, eso no ocurrió: la Reserva Federal fue capaz de impulsar una recuperación desde esa recesión bajando los tipos de interés.

Pero lo cierto es que estuvimos pareciendo japoneses por un buen rato: la Fed lo pasó mal hasta lograr darle empuje a la economía. A pesar de las repetidas rebajas de los tipos de interés, que ocasionalmente rebajaron el tipo de los fondos federales a sólo el 1%, la tasa de desempleo se mantuvo al alza; pasaron más de dos años antes de que el panorama del empleo empezara a mejorar. Y cuando finalmente llegó una recuperación convincente, fue sólo porque Alan Greenspan se las había arreglado para reemplazar la burbuja tecnológica con una burbuja inmobiliaria.

Ahora le ha llegado el turno de estallar a la burbuja inmobiliaria, dejando el paisaje financiero lleno de restos desparramados. Incluso si los esfuerzos en marcha para rescatar el sistema bancario y descongelar los mercados de crédito funcionan -y aunque todavía es pronto, los primeros resultados han sido decepcionantes-, es difícil imaginarse una recuperación inmobiliaria en algún momento próximo. Y no parece obvio que haya otra burbuja esperando su turno. Así que a la Fed va a resultarle todavía más difícil esta vez darle empuje a la economía.

En otras palabras, no hay mucho que Ben Bernanke pueda hacer por la economía. Puede y debe rebajar los tipos de interés todavía más, pero nadie espera que eso haga más que proporcionar un leve impulso económico.

Del otro lado, hay mucho que el Gobierno federal puede hacer por la economía. Puede proporcionar prestaciones ampliadas a los desempleados, lo que a la vez ayudará a las angustiadas familias a arreglárselas y pondrá dinero en los bolsillos de gente que probablemente se lo gastará. También puede proporcionar ayuda de emergencia a los gobiernos estatales y locales, de modo que no se vean forzados a bruscos recortes de gastos que a la vez degraden los servicios públicos y destruyan empleos. Puede comprar hipotecas (aunque no a su valor nominal, como ha propuesto John McCain) y reestructurar los términos de los préstamos para ayudar a las familias a seguir en sus casas.

Y éste es también un buen momento para embarcarse en algunas inversiones en infraestructuras importantes, que el país necesita miserablemente en cualquier caso. El argumento habitual contra las obras públicas como estímulo económico es que tardan demasiado: para el momento en que consigues reparar ese puente o mejorar aquella línea de ferrocarril, el desplome económico ha quedado atrás y ya no hace falta el estímulo. Pues bien, ese argumento no tiene valor ahora, en la medida en que las probabilidades de que este frenazo se supere pronto son virtualmente nulas. Así que pongamos esos proyectos en marcha.

¿Hará la próxima Administración lo que hace falta para lidiar el frenazo económico? No si McCain logra la victoria. Lo que necesitamos ahora mismo es más gasto público, pero cuando le preguntaron a McCain en uno de los debates cómo haría frente a la crisis, contestó: “Bueno, lo primero que tenemos que hacer es poner el gasto bajo control”.

Si Barack Obama se convierte en presidente, no tendrá el mismo movimiento reflejo de oponerse al gasto. Pero tendrá que enfrentarse en Washington a un coro de personas a su alrededor diciéndole que tiene que ser responsable, que los grandes déficits que el Gobierno tendrá el año próximo si hace lo correcto son inaceptables. Obama debe ignorar ese coro. Lo responsable, ahora mismo, es darle a la economía la ayuda que necesita. No es momento de preocuparse por el déficit.

Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © New York Times Service, 2008.

El País.com

La crisis mundial: el mundo después del ‘crash’…

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Keynes

Keynes

La crisis financiera ha acabado con los dogmas dominantes de los últimos 25 años

JOAQUÍN ESTEFANÍA 26/10/2008, El País

Hay en economía un concepto más enérgico que el de recesión para explicar lo que está sucediendo: depresión. La depresión es más grave y duradera que la recesión, y se manifiesta en el frenazo en seco de la actividad, la debilidad de la demanda, la contracción del comercio internacional, el incremento del paro, la caída del poder adquisitivo, etcétera, todos ellos procesos muy dolorosos y contrarios al progreso. Pues bien, el profesor de Economía de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini, el gurú que se ha hecho famoso por haber anticipado la crisis financiera que se inició con el estallido de las hipotecas tóxicas, ya ha utilizado el concepto de depresión como síntoma de lo que ocurre en la economía a escala planetaria. Hace unos días escribía Roubini: “No podemos descartar un fracaso sistémico y una depresión global. (…) Se corre el riesgo de un desplome del mercado, una debacle financiera y una depresión mundial”. El economista plantea que más que una coyuntura en forma de V (caída y pronta recuperación) estamos en otra en forma de U (caída en la que la economía se mantiene un tiempo, para luego ascender), o quizá en forma de L (caída y letargo a largo plazo).

Un arranque ciertamente tenebroso sobre la coyuntura quizá pueda compensar el optimismo del titular de este que parece llevar implícito -y no es así, como se ha visto la semana pasada- la superación del desplome bursátil que, en otras ocasiones históricas, ha sido la antesala de una recesión o de una depresión. Crash y depresión se retroalimentan. Hay muchas similitudes -y bastantes diferencias- con la Gran Depresión de 1929. Es urgente desempolvar los viejos manuales de entonces y establecer las comparaciones. “Pensar el presente desde un punto de vista histórico” (Walter Benjamin).

En diciembre de 2006 caía el Ownit Mortgate Solutions, un pequeño banco hipotecario de California especializado en productos de alto riesgo. Es el antecedente más cercano del estallido de la burbuja inmobiliaria y de las hipotecas subprime, que devendría en la norma a partir de julio de 2007. Desde entonces hay muchas víctimas sin enterrar. Entre ellas, la economía real en forma de estrangulamiento del crédito (que es su sistema sanguíneo), desaparición de los bancos de inversión y nacionalización de otras entidades que formaban parte de la aristocracia financiera internacional, desprestigio de los organismos reguladores nacionales y de las agencias de calificación de riesgos, profundísima descapitalización bursátil de muchas empresas financieras y no financieras, parón de la actividad económica y de la inversión, contracción de la demanda, suspensiones de pagos, desempleo, etcétera. Y sobre todo, un escalofrío en muchos ciudadanos en forma de inseguridad: no sólo miedo al terrorismo y a otras formas de inquietud ciudadana, sino a la inseguridad económica y el temor al otro, al diferente, al que compite con el puesto de trabajo y carga de obligaciones al Estado de bienestar.

Otra víctima de la crisis es una forma de entender el mundo, un modo de pensar que se identifica ampliamente con la ideología neoliberal. La máxima acuñada por la revolución conservadora de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, que ha durado un cuarto de siglo, de que el Estado es el problema y no la solución, ha saltado hecha trizas en cuanto se han acumulado las dificultades. La “destrucción creativa” de Schumpeter sólo se hizo realidad cuando las autoridades americanas dejaron hundirse al que era cuarto banco de negocios estadounidense, Lehman Brothers (y casi todos los analistas califican esta inacción como un grave error y el principio del pánico); las demás instituciones financieras con problemas han sobrevivido con una u otra fórmula de intervención pública, con paquetes de rescates a babor o a estribor, en forma de avales públicos, compras de activos o directamente de acciones. Lo explica resignado un economista español: “Hemos generado mucho riesgo moral para evitar el riesgo sistémico”. Ahora, la retórica del libre mercado se utiliza con más soltura, más selectivamente: se asume cuando sirve a intereses especiales y se descarta cuando no es así. Sin complejos, el presidente de la patronal española llegó a exigir “un paréntesis” a la economía de mercado.

Hace escasamente año y medio, todavía la economía mundial continuaba en la senda de crecimiento más larga y profunda de la historia contemporánea. La teoría de los ciclos económicos parecía extinguida y el planeta se instalaba en el denominado ciclo Kondratief, una onda larga de prosperidad debida -se decía- a la confluencia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) con la flexibilidad empresarial y la innovación financiera. Los mantras más citados eran los de la desregulación y la autorregulación. Hasta tal punto que cuando se encienden las primeras luces rojas de las dificultades hay una generación de jóvenes ejecutivos, los que mandan en muchas empresas y en bastantes Gobiernos, que no tienen puntos de referencia para saber lo que es una crisis y qué tratamiento preventivo darle.

Es muy interesante seguir las mutaciones que ha sufrido la naturaleza de esta crisis en apenas 18 meses: primero se identificó con el estallido de la burbuja inmobiliaria y el abuso en la concesión de hipotecas de alto riesgo; a ello se le añadió un tsunami protagonizado por las materias primas alimentarias y los elevadísimos precios de la energía, de modo que entonces se habló de “tormenta perfecta” y se hizo una equivalencia con los primeros años setenta del anterior siglo, al aparecer la estanflación (alta inflación y crecimiento cero). Cuando se hicieron sentir los primeros efectos de la sequía crediticia en forma de reducción del crecimiento económico bajaron los precios de las materias primas; como consecuencia de ello, la inflación dejó de estar en primer plano, pero a las víctimas de la coyuntura se añadieron los países emergentes, principales productores de materias primas, y de los que se había dicho que en esta ocasión estarían exentos del efecto contagio. Conforme pasaban las semanas y dejaba de funcionar el mercado interbancario debido a la desconfianza que las entidades se tenían entre sí (¿cuál de ellas tenía en su interior la metástasis de los productos estructurados y colaterales sin valor alguno en el mercado?), la crisis hipotecaria devino en crisis financiera y los Gobiernos salieron al rescate en el entendido de que la desconfianza de los ciudadanos en las entidades de crédito es la antesala de una catástrofe en la economía real. Hubo un momento en que en algunas plazas y sucursales bancarias los clientes, después de hacer colas para sacar sus ahorros, intentaban transmutar sus depósitos en lingotes de oro, en la creencia de que este metal precioso era la inversión más segura.

Sólo cuando los ciudadanos, airados, comenzaron a preguntarse en alto por qué habían de rescatar a quienes habían sido víctimas de su codicia, es cuando se sofisticó un poco el discurso: la mayor inyección de dinero público utilizada en la historia para salvar a los bancos en dificultades era tan sólo una etapa intermedia para salvar a la economía real. Lo que es bueno para Wall Street es también bueno para la calle. Proteger a Wall Street es proteger a Main Street. Así lo ve el grupo de banqueros con chistera y puro que aparecen en la tira satírica del New Yorker. Uno de ellos grita indignado: “¡Maldita sea, para nosotros Wall Street es Main Street”.

Las ayudas oficiales a la banca (“Aportaremos todo lo que sea necesario”, ha declarado Berlusconi, el más desvergonzado de los políticos actuales) han servido hasta ahora para detener el pánico de los clientes y para que emerja un hilillo de liquidez en los mercados, que se ha concretado en una pequeña baja de los tipos de interés (Euríbor y Líbor). Pero sigue sin saberse si tanto dinero aportado por el Estado se trasladará del sistema financiero al conjunto de las empresas con inmediatez, para que la situación tienda a normalizarse, y a qué precio. Esto era así hasta anteayer. Pero resuelta al menos en parte la dificultad financiera más urgente, los mercados bursátiles han reaccionado extraordinariamente a la baja cuando en el frontispicio ha aparecido el problema de fondo: el colapso de la economía real. La mayor parte de los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) -los 30 países más ricos del mundo- han entrado en recesión o están a punto de hacerlo (dos trimestres seguidos de reducción de sus productos brutos), y sin visos de salida. Además, el contagio afecta a muchos países emergentes, que han tenido que gastar las reservas de divisas en defensa de sus monedas, mientras aumenta su riesgo país y ven bajar los precios de sus exportaciones. Se ha llegado a la madre de todas las crisis. Cada uno de los pronósticos que han ido elaborando las organizaciones multilaterales (OCDE, Fondo Monetario Internacional, etcétera) se han tirado a la papelera en el mismo momento en que se hacían públicas. La velocidad de la metástasis es tal que todas las explicaciones de la coyuntura se han quedado antiguas en tiempo real. Aun hace dos fines de semana, en su asamblea semestral, el FMI preveía un ligero crecimiento en 2009 para el conjunto de las economías avanzadas y del orden del 6% en las emergentes. Sin embargo, el pasado miércoles, el Foro Económico Mundial sentenciaba: “La crisis financiera afecta ya a la economía real en un nivel alto y el riesgo de una profunda y prolongada recesión crece”.

Con esta crisis multiforme y poliédrica ha desaparecido también una forma de hacer la política económica, que ha sido dominante en el último cuarto de siglo. Aquella que había formalizado el dogma de que los mercados son los que mejor saben qué hacer. Del mismo modo que hay ciclos en la coyuntura también hay ciclos ideológicos que conceden el énfasis a las distintas herramientas económicas. Y ha comenzado otro. En el año 1936, el que probablemente ha sido el economista más influyente del siglo XX (y lo vuelve a ser ahora), John Maynard Keynes, escribió en su obra magna Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero: “Las ideas justas o falsas de los filósofos de la economía y de la política tienen más importancia de lo que en general se piensa. A decir verdad, ellas dirigen casi exclusivamente el mundo. Los hombres de acción que se creen plenamente eximidos de las influencias doctrinales son normalmente esclavos de algún economista del pasado”. Las ideas keynesianas, tan menospreciadas en el último cuarto de siglo, están siendo aplicadas ahora por quienes tratan de sacar a la economía de la camisa de fuerza de la revolución conservadora y de la desregulación permanente. No por casualidad, sino como un signo de los tiempos, la Academia Sueca ha concedido hace unos días el Nobel de Economía a quien es uno de los neokeynesianos más insignes: Paul Krugman.

El New Deal del presidente Franklin Delano Roosevelt, respuesta a la Gran Depresión de 1929, inauguró un ciclo progresista de intervención en la económía que duró casi medio siglo y que ha sido denominado la edad dorada del capitalismo: el mundo creció mucho y los países más avanzados construyeron su Estado de bienestar. El 31 de diciembre de 1933, 10 meses después del inicio del New Deal, Keynes escribe una carta abierta al presidente en The New York Times, en la que le aconseja actuaciones adicionales, entre las que sobresale “una atención predominante en el más alto grado al incremento de la capacidad de compra resultante de los gastos públicos, financiados mediante créditos”.

A finales de los años setenta y principios de los ochenta se inició la revolución conservadora, que tuvo sus principales ideólogos en Margaret Thatcher y Ronald Reagan, y su continuidad en los neocons que han gobernado en la Casa Blanca y en la Reserva Federal. Francis Fukuyama, el constructor del concepto del fin de la historia, ha matizado aquella forma de entender el mundo y recientemente ha hecho un balance de ese tiempo: la revolución conservadora perdió su rumbo porque se convirtió en una ideología irrebatible, y no en una respuesta pragmática a los excesos del Estado de bienestar. En ella había dos conceptos sacrosantos: que las reducciones de impuestos se autofinanciarían y que los mercados financieros podrían autorregularse. Pues bien, el balance es clarificador: Reagan y Bush dejan a EE UU con gigantescos déficit, la economía creció tanto con Clinton como con Reagan y con superávit público, y de las secuelas de la autorregulación del mercado financiero tenemos suficientes ejemplos catastróficos en los últimos meses.

La crisis traza una frontera, la del final (por ahora) de otra edad dorada: el crédito fácil, la liquidez extrema, los riesgos fuera del balance, los sueldos astronómicos de los grandes ejecutivos ligados a la creación de valor a corto plazo y no a la calidad de lo que se fabrica o con lo que se trabaja, los cambios legales para facilitar la especulación sin límites y las zonas de sombra (el capitalismo gris), una psicología mediante la cual los ahorradores se convirtieron en inversores y los inversores en activos apalancados, la autorregulación como pretexto para administrar sin límites, etcétera.

Cada ciclo ideológico en economía está provocado por una crisis. El New Deal llegó por la Gran Depresión; la revolución conservadora, como reacción a la estanflación; y el paradigma que parece instalarse a principios del siglo XXI, por la crisis iniciada con las hipotecas subprime llevada al paroxismo. Las matrices que lo componen son las de la intervención del Estado siempre que sea necesaria, la regulación financiera, quien contamina paga (en relación a los activos tóxicos) y la necesidad de dotar de gobernanza a la globalización realmente existente. Por ello se ha dado tanta significación a la construcción de un nuevo Bretton Woods, en analogía con la Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas, celebrada en New Hampshire del 1 al 22 de julio de 1944, al final de la II Guerra Mundial, y que ha constituido hasta ahora el intento más ambicioso por configurar un nuevo orden económico internacional. Entonces participaron 44 países. Hoy se trata, como se declara con ampulosidad, de “refundar el capitalismo”: cambiar todo para que nada cambie.

Se trata de evitar otra Gran Depresión e ir, por el contrario, a una Gran Transformación, como tituló su libro de referencia Karl Polanyi en 1943. En él demostraba, acudiendo a la historia y a los datos empíricos, que no existe nada parecido a una mano invisible que ordene a los mercados; éstos se regulan por la acción del Estado. Hay que actualizar la Gran Transformación a la era de la globalización en la que los Estados tan sólo son entes intermedios.

La desconocida cita entre John McCain y Pinochet

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ciperchile.cl/

Un cable desclasificado por el gobierno estadounidense revela la hasta ahora desconocida y “amistosa” cita entre el candidato republicano y Augusto Pinochet, en plena dictadura y cuando Washington intentaba extraditar a los culpables del asesinato de Orlando Letelier. El documento también cuenta detalles inéditos de lo que pasaba en 1985 en el seno de la Junta de gobierno: el almirante Merino le dijo a McCain haberle advertido a Pinochet que ni él ni los otros miembros de la Junta lo apoyarían para un “ridículo” plebiscito y que en cambio habría elecciones libres, en las que el dictador no participaría. Además, el ex canciller Hernán Cubillos le confesó al congresista que él quería ser el candidato presidencial de la derecha.

El actual candidato presidencial del Partido Republicano, John McCain, quien ha criticado severamente la idea de reunirse con dictadores sin condiciones previas, parece haber hecho justamente eso. En 1985, McCain viajó a Santiago para un encuentro amistoso con el dictador militar chileno, el general Augusto Pinochet, uno de los más grandes violadores de los derechos humanos.

El encuentro con el entonces jefe del régimen militar chileno fue descrito por el propio McCain como “amistoso y por momentos cálido, pero notó que el presidente parece obsesionado con la amenaza del comunismo”. Así lo describe en un cable que envió la embajada estadounidense en Santiago y que fue desclasificado en Washington.

McCain, entonces miembro del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, no realizó declaraciones públicas criticando la dictadura. A juzgar por el tenor del cable de la embajada, tampoco las hizo en privado. Un cuidadoso chequeo de los periódicos de la época y entrevistas con los principales líderes de la oposición a Pinochet de ese momento, indican que en su visita a Chile no se reunió con ningún representante de la oposición democrática.

Al momento del encuentro, realizado la tarde del 30 de diciembre, el Departamento de Justicia de Estados Unidos intentaba obtener de las autoridades chilenas la extradición de tres hombres cercanos a Pinochet –el ex jefe de la DINA, Manuel Contreras, y los ex oficiales DINA Pedro Espinoza y Armando Fernández Larios- por un acto de terrorismo ocurrido en Washington DC. Un juicio en Washington determinó su procesamiento por el asesinato en 1976 del ex embajador y ex canciller Orlando Letelier y de la norteamericana Ronny Moffit, quien viajaba con él. La bomba puesta en su auto y que estalló en Sheridan Circle, fue descrita en esa época por la prensa internacional como el más flagrante acto de terrorismo internacional perpetrado en suelo estadounidense por una fuerza extranjera.

En esos mismos días en Chile, la oposición buscaba desesperadamente el apoyo de líderes democráticos de todo el mundo en su intento por presionar a Pinochet a poner fin a la dictadura que ya cumplía 12 años y permitir el retorno a la democracia. Otros congresistas visitaron Chile después de la vista de McCain e hicieron declaraciones públicas contra la dictadura y en apoyo del retorno a la democracia, convirtiéndose en el blanco de violentas demostraciones pinochetistas.

El senador demócrata Edward Kennedy aterrizó en Chile sólo 12 días después de McCain en una pública demostración de apoyo a la democracia. Fue recibido por manifestantes que le lanzaron huevos y bloquearon el camino desde el aeropuerto, lo que obligó a que el senador fuera transportado en helicóptero a la ciudad, donde se reunió con líderes de la iglesia católica, de los derechos humanos y un gran grupo de activistas de la oposición.

Mark Schneider, un asesor en política exterior y ex funcionario de la unidad de derechos humanos del Departamento de Estado, quien organizó el viaje de Kennedy, dice que no tenía idea de que McCain había estado en Chile sólo días antes. “Sería muy sorprendente y decepcionante si el senador McCain fue a Chile a encontrarse con un dictador y no le exigió el retorno a la democracia, y no hizo declaraciones públicas en apoyo al retorno a la democracia”, afirma Schneider.

La presencia de McCain en Chile fue aparentemente mantenida lo más silenciosa posible. Él y su mujer Cindy llegaron a Santiago el 27 de diciembre y viajaron inmediatamente a la zona de Puyehue, en el sur de Chile, para pasar algunos días como huéspedes del prominente partidario de Pinochet, Marco Cariola, quien luego fue elegido senador por la UDI.

El viaje fue coordinado por el embajador de Chile en Estados Unidos, Hernán Felipe Errázuriz. De acuerdo a un documento contemporáneo del gobierno de Chile, Errázuriz arregló un enlace gubernamental especial para ayudar a McCain en Chile, y lo describió como “uno de los congresistas conservadores más cercano a nuestra embajada”.

Errázuriz también se encargó de que los McCain se quedaran en la parcela de su acaudalado amigo, Marco Cariola. Fue el propio Cariola quien relató después su encuentro con McCain y su esposa, a quienes –dijo a La Tercera- no conocía previamente. Los McCain pasaron tres días y medio pescando salmones, truchas y andando a caballo en la zona conocida como una de las más bellas atracciones turísticas de Chile, con docenas de lagos de aguas cristalinas y ríos rodeados de lujosas propiedades, como la de su anfitrión.

El 30 de septiembre, McCain regresó a Santiago, donde a las cinco de la tarde se reunió con Pinochet, y luego con el comandante en jefe de la Armada, almirante José Toribio Merino. Ambos encuentros fueron descritos en un cable de la embajada de Estados Unidos, basado en una conversación posterior de McCain con otros oficiales diplomáticos:

“La mayor parte de la reunión de 30 minutos con el presidente, en la que estuvieron presentes el ministro de Relaciones Exteriores [Jaime] Del Valle y un integrante del staff ministerial, estuvo dedicada a discutir los peligros del comunismo, un tema sobre el cual el presidente parece obsesionado. El presidente describió la historia reciente de Chile en la pelea contra el comunismo y mostró un orgullo considerable ante el hecho de que la amenaza comunista ha sido derrotada en Chile. El presidente recalcó que Chile ha estado solo en esta batalla y se quejó de que la política exterior de Estados Unidos los ha dejado varados. El congresista agregó que hablar con Pinochet era similar a hablar con el jefe de la John Birch Society [una organización de ultra derecha que se caracterizaba por sus posturas de anticomunismo extremo]”.

Si bien describe la calidez del encuentro, el cable no registra qué le dijo McCain a Pinochet. No hay ningún indicio de que el problema de los derechos humanos o el retorno a la democracia haya sido tratado en un momento en que las críticas sobre el particular arreciaban a raíz de la violenta represión de la que seguían siendo objeto en esos días los opositores a Pinochet.

Un segundo cable diplomático desclasificado se refiere a una carta del entonces embajador Harry Barnes entregando más detalles del encuentro con Pinochet.

Además del documento chileno y el cable norteamericano citado más arriba, al menos otros cuatro documentos desclasificados se refieren al encuentro Pinochet-McCain y el interés de este último en Chile. La oficina de prensa de la candidatura de McCain dijo que no había nadie disponible para comentar la historia. El ex embajador Errázuriz, contactado por teléfono, dijo repetidas veces que “no es verdad” que McCain se haya reunido con Pinochet, y que en tal caso él lo habría sabido, agregando que el cable del Departamento de Estado era posiblemente un invento.

Las confesiones de Merino y Cubillos

De su encuentro con el almirante y miembro de la junta, José Toribio Merino, McCain transmitió un detalle político que la embajada halló útil. “La parte más interesante de la conversación, de acuerdo al congresista, fue la afirmación de Merino de que él y otros miembros de la Junta habían dicho recientemente a Pinochet que no debería esperar ningún apoyo de la Junta si decidiera ser el candidato presidencial en 1989”.

El año 1985 había sido el primero desde 1973 en que se vislumbraban posibles cambios. La oposición y algunos representantes de la derecha, con el aval de la Iglesia, habían consensuado el Acuerdo Nacional para la Transición a la Plena Democracia que buscaba pavimentar el camino para el fin de la dictadura. Si bien el acuerdo fue boicoteado por el gobierno, hubo diálogo entre la oposición y el general de la Fuerza Aérea, Fernando Matthei, y el tema de la candidatura única de Pinochet en el plebiscito fue llevado hasta la Junta de gobierno. Según la investigación recogida en el libro “La historia oculta del régimen militar”, ya en octubre Pinochet les había dejado claro a los comandantes en jefe que sería el candidato único aunque a ellos no les gustase y en noviembre Matthei le insistió en la necesidad de reformar la mecánica prevista para la transición, contando con el apoyo del resto de la Junta.

Pero nunca, hasta ahora, se había conocido de forma tan explícita la oposición del almirante Merino a los planes de Pinochet. Ni menos que, al plantear su opinión a McCain, estaba enviando el mensaje al gobierno de Ronald Reagan, como bien revela el cable.

-Merino agregó que las elecciones de 1989 no serían como se establecieron en la Constitución de 1980, sino que serían libres y abiertas entre varios candidatos. Describió la parte de la Constitución que habla de llamar a un plebiscito con un candidato único como algo ridículo e insostenible. La clara implicación fue que esa parte de la Constitución sería cambiada bastante antes de 1989. En respuesta a la pregunta del congresista sobre si Pinochet podría ser uno de los candidatos presidenciales en 1989, Merino afirmó que eso no sería el caso-, reportó la embajada en Santiago a Washington.

Tres años después, en 1988, Pinochet fue derrotado en un plebiscito en el que fue el único candidato. Las elecciones efectuadas al año siguiente abrieron paso un gobierno democrático. Una robusta lista de congresistas estadounidenses viajó a Chile a apoyar la transición a la democracia, incluyendo al senador Richard Lugar. McCain, entonces senador en su primer período, no regresó a Chile.

Pero Merino no fue el único que se sinceró con McCain y de pasó envió un mensaje a la Casa Blanca. El ex canciller Hernán Cubillos, quien había caído en desgracia en 1980 por el desaire del cancelado viaje de Pinochet a Filipinas, también hizo lo suyo. Según lo que transmitió McCain a Washington, Cubillos le dijo que estaba siendo considerado como candidato presidencial –de hecho su nombre sonaba en esos días-, pero lo que es más sorprendente es la actitud frente a la posible candidatura: “Cubillos dijo al congresista que se veía a sí mismo como un puente entre el actual gobierno militar y los políticos civiles, que podía por lo tanto esperar apoyo de ambos lados en 1989”. Incluso fue más allá y analizó la importancia del momento político para lanzar su candidatura, dando a entender que estaba plenamente decidido a correr por la presidencia.

Pinochet, se sabe, dispuso otra cosa.

Una versión de este reportaje fue publicado simultáneamente en el Huffington Post.

Documentos:
Cable enviado a Washington desde Embajada de EE.UU en ChileCable traducido.

Segundo cable desclasificado

La crisis empieza a afectar a América Latina

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El País.com, 25/10/2008

Hasta hace un par de semanas, la retórica latinoamericana a propósito de la magna crisis financiera que azota a Occidente (ya cada vez más a Oriente también) se caracterizaba por una mezcla muy peculiar de jactancia y prepotencia. Por un lado, líderes como Cristina Fernández, de Argentina, y Hugo Chávez, de Venezuela, proclamaban el fin del neoliberalismo, el bien merecido castigo a Estados Unidos por los incontables e innegables pecados de Bush, y la plena justificación de políticas diferentes: por fin parecía que otro mundo fuera posible. Por otro lado, mandatarios como Lula y Calderón, de Brasil y México, respectivamente, aseguraban que la crisis no afectaría a sus países, por distintos motivos: el presidente brasileño decidió que “ésta es una crisis de Bush”, y los colaboradores del mexicano aseveraban que la economía de México estaba “blindada” contra los estragos de la crisis. Por último, se alegaba que en el pasado (crisis de la deuda de 1982, efecto tequila de 1995, devaluación brasileña de 1999), las hecatombes se originaban en América Latina y se extendían hacia el norte. Ahora no es el caso, y por tanto no hay razón para suponer que el contagio se produzca. Todas estas tesis se antojan cada día más falsas.

Se han quedado en el camino, por equivocadas e irresponsables, y sobre todo porque la realidad se ha encargado de desmentirlas. Para empezar, las principales monedas latinoamericanas (el peso mexicano, el real brasileño, el bolívar venezolano, el peso argentino) han sufrido devaluaciones de hecho importantes en las últimas semanas, al extenderse el nerviosismo de Wall Street y de los mercados europeos a nuestros países. Estos movimientos, a su vez, han comenzado a generar dos tipos de fenómenos: brotes inflacionarios o alzas en las tasas de interés para retener capitales, que posteriormente se transfieren al conjunto de la sociedad (hipotecas, automóviles, tarjetas de crédito).

El segundo impacto, más importante sin duda, consiste en la caída de los precios de los principales productos de exportación latinoamericanos -los commodities- en los últimos tiempos. La soja, el petróleo, el cobre, el hierro, el carbón, en buena medida las locomotoras de la expansión económica reciente de América Latina, han sufrido derrumbes, y los consiguientes ingresos gubernamentales, también. El Gobierno argentino percibe una importante proporción de sus ingresos fiscales de impuestos a la exportación sobre la soja; el fisco mexicano depende en más del 30% de las exportaciones de petróleo. Se caen los ingresos, aumentan los déficit, o se enfrían las economías.

El tercer impacto, complementario del primero, consiste en un hecho generalmentedesconocido por el gran público, aunque muy pertinente para los analistas e inversionistas. Hoy en día, 38 empresas brasileñas, 20 mexicanas, 15 chilenas, 11 argentinas y varias peruanas y colombianas se cotizan en la Bolsa de Valores de Nueva York. El sistema mediante el cual esto sucede lleva el acrónimo de ADRs -American Depository Receipts-, que le permite al inversionista norteamericano comprar y vender, indirectamente, acciones en estos países. Huelga decir que un gran número de empresas europeas hacen lo mismo. La diferencia estriba en que la proporción de la capitalización de mercado controlado por estas empresas latinoamericanas en las Bolsas locales es muy superior al de las europeas. El mejor ejemplo es el Grupo Carso, el holding de Teléfonos de México y América Móvil, que representa casi el 50% de las transacciones de la Bolsa Mexicana de Valores.

Cuando el Índice Dow Jones cae en Nueva York, arrastra a la baja a los ADRs de América Latina, que a su vez afectan a las Bolsas en cada país. Los inversionistas se salen de la Bolsa, y se van donde siempre se han ido los ricos latinoamericanos cuando se ponen nerviosos: a dólares. Esto genera presiones adicionales sobre el tipo de cambio, con las consecuencias que ya vimos.

En otras palabras, en una economía globalizada, la mera idea de que algún país -sobre todo con economías tan abiertas como la mexicana, la chilena, la peruana e incluso la brasileña y la argentina- pueda permanecer al margen de la crisis es ilusa en el mejor de los casos, si no es que francamente peregrina. Pero incluso más ingenua resulta la esperanza de que, por un lado, la crisis financiera no azote a la llamada “economía real” de los países ricos, y que dicho impacto no surta efectos en la “economía real” de los países de ingreso medio, principalmente de América Latina. De nuevo, ambas tesis son falsas.

Al empezar a despejarse la incertidumbre financiera, y al iniciarse, por fin, una respuesta ordenada del G-7, comienza a entreverse lo que dejó el tsunami al tiempo de la resaca. Queda una vasta zona de desastre, ante todo en Estados Unidos (y quizás España), pero de alguna manera en todo el mundo industrializado. George Bush, en lugar de pedirle “sangre, sudor y lágrimas” a sus compatriotas después del 11 de septiembre, les aconsejó que se fueran de compras. Le tomaron la palabra: vivienda, automóviles, yates pequeños, televisores de plasma, vacaciones a granel, etc. Pero el consumidor estadounidense, locomotora tradicional de la economía de su país, se endeudó hasta el cogote. Hoy, para salir de la crisis de la economía real, va a tener que desendeudarse, y para ello va a tener que ahorrar, y por tanto, recortar su consumo. De todo, y por un plazo indefinido: nadie conoce exactamente el tamaño de la burbuja que reventó.

Y este recorte, o el receso económico consiguiente, no podrá dejar de generar consecuencias en el resto de las economías del mundo. Primero en China y Asia oriental: su dinamismo ha provenido de muchos factores, pero entre otros del hambre insaciable del consumidor norteamericano por la infinita cantidad de gadgets que los asiáticos producen. Al caerse la demanda por sus bienes, caerá también su demanda por los bienes de otros, y en particular por los commodities procedentes de América Latina. De allí el desplome del precio del petróleo, pero también de las demás materias primas. Y de allí, también, el contagio de economía real a economía real.

Esto será aún más cierto en el caso de países como México, que dependen mucho menos que otros de las ventas de commodities, pero mucho más que otros del mercado norteamericano. El país azteca exporta principalmente manufacturas, y alimentos de elevado valor agregado como hortalizas; pero dirige el 90% de sus ventas a Estados Unidos. No se requiere un premio Nobel de Economía para entender lo que le va a suceder a la economía mexicana.

América Latina va a sufrir los estragos de la crisis. Es cierto que se encuentra mejor preparada que nunca para enfrentar este reto, y que algunos países emergerán del drama mejor que otros. Justamente México, Chile, Brasil, Uruguay, Colombia, por la prudencia y ortodoxia de sus políticas macroeconómicas, y la calidad de sus liderazgos, deben de salir adelante sin mucho más que raspones y moretones. Otros, como Argentina, Perú, Paraguay, los centroamericanos y la República Dominicana, se verán más golpeadas, pero al final del día, podrán sortear la adversidad. A los demás -Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba-, Dios los coja confesados.

Jorge Castañeda, ex secretario de Relaciones Exteriores de México, es profesor de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Nueva York.

"El miedo domina los mercados, sólo queda la opción de cerrarlos"

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Crisis financiera mundial – La reacción de los mercados. NOURIEL ROUBINI Profesor de la Universidad de Nueva York

A. BOLAÑOS / C. DELGADO , El País – Madrid – 25/10/2008

“Espero no haberle deprimido demasiado”. Nouriel Roubini (Estambul, Turquía, 1958) cierra la entrevista con una amable sonrisa para quitar hierro a la andanada de malos augurios que acaba de lanzar. Este profesor de Economía de la Universidad de Nueva York es muy consciente del impacto que causan sus palabras. No siempre fue así. Sus investigaciones vaticinaron, con escaso eco, un colapso del sistema financiero de EE UU ya en 2004. Y cuando expuso sus conclusiones ante la flor y nata de los economistas del FMI, en 2006, cundió el escepticismo. Ahora, con el acierto de su parte, sus duras advertencias se rumian una y otra vez.

Porque Roubini cree que lo que otros consideraron exageraciones han acabado por quedarse cortas. “Lo que ha ocurrido esta mañana en Estados Unidos es otra señal de que los mercados están en caída libre, tratar de estabilizarlos es como que te lancen un cuchillo e intentar pararlo con las manos desnudas”, dijo en referencia a la suspensión de los mercados de futuros en Wall Street ayer tras caer más de un 6%.

“El miedo se ha adueñado de los mercados, todo el mundo quiere vender y nadie compra, sólo va quedando la alternativa de cerrarlos un tiempo”, afirma sin pestañear. Cuando el presidente italiano, Silvio Berlusconi, dijo algo parecido hace tres semanas, todo el mundo lo tomó como una más de sus célebres meteduras de pata. Pero ahora que lo vaticina Roubini, nadie se lo toma a chanza.

Porque el profesor universitario constata lo que ya a estas alturas resulta obvio: “El efecto positivo en los mercados del anuncio de intervenciones multimillonarias por los Gobiernos sólo duró un par de días”. Roubini cree que las inyecciones de capital a los bancos y el aval a los préstamos son medidas correctas, aunque tardías. Y aboga por decisiones más radicales aún, con “paquetes fiscales amplios” y mayores recortes de tipos. Pero ni eso serviría.

“Los mercados ya saben que los Gobiernos harán todo lo que esté en su mano para apoyar al sector financiero, pero siguen desplomándose. Ya no funcionan, no responden a ningún incentivo, están en un proceso imparable de liquidación de activos, se han convertido en una fuerza destructiva. Cada vez estoy más convencido de que la única solución es un cortocircuito temporal”.

Roubini ya esbozó su idea de un cierre de los mercados el jueves en Londres, en una conferencia mundial de gestores de fondos de alto riesgo. Ayer, en Madrid, fue más contundente aún ante los directivos convocados por la escuela de negocios IESE, que celebraba su 50º aniversario. Y repitió su lúgubre pronóstico, infatigable, en conferencia de prensa y entrevistas con los medios.

Su agenda está cada vez más repleta. El reconocimiento mediático y académico crece al mismo ritmo que el sistema financiero se tambalea. The New York Times le ha bautizado como Dr. Doom (doctor calamidad). Y el World Economic Forum, la institución que organiza los encuentros de líderes políticos y empresariales en Davos (Suiza) le encargó la coordinación de su reciente informe sobre el sistema financiero.

“El impacto en la economía real será muy duro, la recesión mundial es inevitable y durará al menos dos años”, sentencia. Obviamente, no cree posible una recuperación en 2009. Ni que las economías emergentes se salven de la quema. Recita sin respirar una veintena de países que ya afrontan problemas. Y advierte que “para China crecer menos que un 7% o para Brasil menos que un 2% es lo mismo que una recesión, aumentaría la pobreza”.

Cuando se le pregunta por la economía española, reparte estopa. “En España, la recesión será más dolorosa, la burbuja inmobiliaria ha ocultado los problemas de falta de competitividad, los avances en productividad son aún más débiles que en Italia, Grecia o Portugal”. Y es aún más contundente cuando se le inquiere por Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal. “Con Greenspan y ahora con [Ben] Bernanke, la Reserva Federal ha sido la principal cheerleader [animadora] de la ingeniería financiera que nos ha llevado a este desastre”.

“Cuando la supervisión se guía por la ceguera ideológica se va de un extremo a otro: antes eran defensores a ultranza de una autorregulación que no ha funcionado, ahora parecen la Unión Soviética”, bromea.

Roubini cree que esta vez no habrá más remedio que “construir de verdad un sistema de regulación global”. Porque él lo tiene claro: “Prefiero el coste de una sobrerregulación que el peligro de una falta total de regulación”. Una reforma que extendería a las agencias de calificación o al sistema de compensación de los altos ejecutivos. Pero antes habrá que gastar mucho dinero público en taponar la sangría del sistema financiero. “Decir que no habrá coste para los contribuyentes es un disparate”, dispara.

“La realidad jamás estuvo a la altura del sueño americano”. Entrevista a P. Krugman

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19/10/08

Paul Krugman, profesor de economía de la universidad de Princeton y columnista del diario New York Times, acaba de recibir el premio Nobel de economía 2008. En esta entrevista publicada en Alternatives Economiques, realizada por Christian Chavagneux, analiza la situación social norteamericana.

“Es necesario suprimir los bajos impuestos establecidos por Bush porque sabemos que son inútiles. Tuvimos una economía muy próspera bajo el gobierno de Clinton con una tasa de impuestos sobre las rentas superiores al 39,6 por ciento, y una economía menos próspera con Bush a pesar de una tasa del 35 por ciento. No hay un solo argumento racional para seguir en la misma vía. Por otro lado, no hay razón para aceptar los paraísos fiscales y desvíos que ellos permiten. Finalmente, hay un margen para aumentar las cargas fiscales sobre los más ricos. El objetivo no es penalizar a la gente rica, consiste solamente en hacerles pagar su parte del financiamiento de las políticas públicas que el resto de la población necesita.”

-Los Estados Unidos han conocido recientemente un ciclo de expansión económica importante, sin embargo las desigualdades y la pobreza se acrecentaron. ¿Cómo lo explica?

Esto responde, en gran parte, a un cambio en las relaciones de fuerza políticas. La masa de los asalariados perdió mucho poder de negociación y como lo explico en mi último libro (1), las condiciones políticas tienen una influencia esencial en la distribución de la renta.

-¿Cuál ha sido el papel de las políticas seguidas por el gobierno de Bush?

Bush hizo dos cosas. Modificó el sistema fiscal en un sentido muy regresivo, con fuertes bajas en los impuestos sobre las rentas más elevadas, los dividendos y las ganancias de capital. Ello benefició a los más ricos y al mismo tiempo redujo los fondos disponibles para las políticas públicas y la ayuda a los más necesitados. Podemos estimar que entre el 35 y el 40 por ciento de las reducciones de impuestos de Bush han beneficiado a las personas que ganan más de 300.000 dólares por año (alrededor de 210.000 euros), lo que representa una redistribución importante a favor de aquellos que son justamente los que mejor están en condiciones de pagar impuestos. El gobierno de Bush, por otro lado, aceleró la perdida de poder de negociación de los asalariados, reduciendo muy fuerte toda posibilidad de organización sindical.

-¿Cuál es el papel de la mundialización en el aumento de las desigualdades?

Debería, en principio, contribuir, pero mientras que las fuerzas de la mundialización afectan a todos los países desarrollados de la misma forma, la distribución de la renta es diferente según el país. Los Estados Unidos forman parte de aquellos en que las desigualdades se acrecentaron mucho. Es menos cierto en Canadá, que está tan abierto como nosotros, y es menos cierto en Europa continental. Las desigualdades aumentaron mucho en el Reino Unido, aunque ello se produjo esencialmente durante los años de Thatcher. Las condiciones políticas nacionales predominan, pues, sobre la mundialización, y es en los Estados Unidos dónde crearon un avance masivo de las desigualdades

-¿Los norteamericanos pueden contar con una fuerte movilidad social para combatir las desigualdades?

No. Algunos individuos logran trepar en la escala social, pero no tanto como nos gusta imaginarlo. Las historias de personas que salen de la pobreza y se vuelven ricas son muy, muy raras. Hay sólo el 3 por ciento de personas nacidas entre el 20 por ciento de los más pobres que acaba su vida entre el 20 por ciento de los más ricos. Los Estados Unidos hasta parecen, en la medida en que se puede medir estas cosas, registrar el grado más débil de movilidad social entre los países avanzados.

-¿El sueño americano está entonces muerto?

No. De todas maneras, la realidad jamás estuvo a la altura de lo que el sueño americano dejaba esperar. ¡Pero nosotros comenzamos a despertarnos!

-¿Qué políticas tendrían que aplicarse para luchar contra esta situación social degradada?

En principio poner en marcha un sistema de seguro sanitario que cubra a toda la población. Todos los países avanzados lo tienen. Y la ausencia de cobertura social representa una de las primeras causas de la desigualdad y de la pérdida de movilidad social. Luego, es preciso establecer un mejor sistema educativo, lo que pasa por reformas, pero exige igualmente de nuevos recursos. En fin, es necesario acrecentar el poder de negociación de los asalariados, facilitando la formación de sindicatos. La declinación del movimiento sindical no resulta de una tendencia inevitable a largo plazo: más de la mitad de la pérdida de poder de los sindicatos tuvo lugar durante la era de Reagan. Todo esto permitiría aumentar el número de empleos y las rentas destinadas a la clase media. Podríamos hacer una larga lista de medidas, sin embargo, pienso que poner en marcha una cobertura universal de salud, que es algo que se puede hacer, es una prioridad y representaría un gran paso adelante.

-¿Cómo se financia todo esto?

No es tan costoso como generalmente se piensa. Nosotros tenemos actualmente un sistema un poco particular: decimos no tener una cobertura médica pública, pero todas las personas mayores de 65 años reciben una asistencia financiera pública, también los más pobres. Si tomamos el total de las ayudas disponibles, más de la mitad de la cobertura en salud está ya asegurada por el Estado. Las personas no aseguradas hoy son los jóvenes o las familias jóvenes, las que por la precaria calidad de los empleos y sus ingresos insuficientes no pueden tener los beneficios de un seguro de salud privado. Estas personas no cuestan muy caro en términos de una cobertura de salud. Asegurar una visita médica regular, un control dental, etc. No es muy oneroso. En total, representará menos del 1 por ciento del PIB.

-Usted reclama en su libro una nueva política fiscal…

En un plano general, necesitamos más ingresos. Es necesario suprimir los bajos impuestos establecidos por Bush porque sabemos que son inútiles. Tuvimos una economía muy próspera bajo el gobierno de Clinton con una tasa de impuestos sobre las rentas superiores al 39,6 por ciento, y una economía menos próspera con Bush a pesar de una tasa del 35 por ciento. No hay un solo argumento racional para seguir en la misma vía. Por otro lado, no hay razón para aceptar los paraísos fiscales y desvíos que ellos permiten. Finalmente, hay un margen para aumentar las cargas fiscales sobre los más ricos. El objetivo no es penalizar a la gente rica, consiste solamente en hacerles pagar su parte del financiamiento de las políticas públicas que el resto de la población necesita.

-A pesar de esta morosidad social, los Estados Unidos continúan siendo la primera potencia económica mundial ¿Cómo lo explica?

Los Estados Unidos continúan siendo un lugar privilegiado para el 5 por ciento de los más ricos. Las rentas de los dirigentes son elevadas. Es una sociedad abierta. Nosotros tratamos muy bien a nuestras elites. Como académico, siempre me ha sorprendido la apertura y la competitividad del mundo intelectual norteamericano en relación al relativamente más cerrado de Europa, aunque últimamente ha mejorado. Pero vivimos también de nuestros laureles. Los Estados Unidos han sido, de lejos, los primeros en adaptar las nuevas tecnologías. Esto ya no es verdad. Nosotros registramos ahora un cierto retraso en relación a otros países. Una buena parte de la fuerza económica actual de Estados Unidos no es más que el eco del avance que nosotros tuvimos en los años 90.

NOTA : (1) L´Amérique que nous voulons, Ed. Flammarion, 2008.

Paul Krugman ganó el premio Nobel de economía de 2008

Traducción para www.sinpermiso.info: Carlos Abel Suárez

Sin Permiso.info

Greenspan, guardián de la ortodoxia neoliberal, reconoce error de la desregulación…

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Greenspan, atónito por un “tsunami crediticio” que no supo prever

Washington. (EFE).- El ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan y otros antiguos responsables de la supervisión del sistema financiero estadounidense se declararon hoy sorprendidos por el “tsunami crediticio” que afecta a EE.UU. y que no supieron prever.

En una comparecencia en el Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno, en la Cámara de Representantes, Greenspan dijo que los mercados deberían haber estado más regulados y reconoció que estuvo “parcialmente” equivocado cuando apostó por la desregulación.

El presidente del Comité, el demócrata Henry Waxman, de California, dijo acusó a Greenspan de haber tenido “en sus manos la autoridad para impedir las prácticas de préstamo irresponsables que llevaron a la crisis de las hipotecas de alto riesgo”.

“Muchos le aconsejaron a usted que así lo hiciera”, añadió. “Y ahora toda nuestra economía paga el precio”. Greenspan -quien durante su etapa al frente de la Fed (1987-2006) habló con lenguaje casi indescifrable en decenas de audiencias similares- dijo que las empresas y mercados financieros “deberían estar mucho más regulados para impedir el peor tsunami financiero del último siglo”.

Durante el período en el que Greenspan encabezó la Reserva Federal, en EEUU se aceleró el proceso de desregulación, mientras que en los mercados financieros se multiplicaron los sofisticados “instrumentos” de inversión especulativa.

Greenspan, que hoy estuvo acompañado del ex secretario del Tesoro John Snow y el presidente de la Comisión de Valores, Christopher Cox, reconoció durante la sesión que estuvo “parcialmente equivocado” cuando se opuso a la regulación de algunos aspectos de la especulación financiera.

En un discurso en mayo de 2005, Greenspan afirmó con su estilo característico que “la regulación privada ha demostrado que es mucho más adecuada que la regulación gubernamental para constreñir la excesiva toma de riesgos”.

“Quienes confiamos en el interés de las instituciones prestamistas en proteger el patrimonio del accionista -incluido yo- estamos atónitos y no podemos creerlo”, afirmó hoy.

Por su parte, Cox reconoció que los responsables gubernamentales por la vigilancia y regulación de los mercados financieros cometieron “errores fatales” que han llevado el sistema financiero global al borde del caos.

El funcionario dijo que él y otros responsables de organismos reguladores “hemos aprendido muchas lecciones, y la principal es que la regulación voluntaria no funciona”.

Cox instó al Congreso a que “tape los agujeros en las regulaciones” que siguen poniendo en peligro la estabilidad económica. “Las lecciones de esta crisis del crédito apuntan, todas, a la necesidad de una regulación fuerte y eficaz, pero sin grandes agujeros”, agregó.

En lo que va de año, el Gobierno de EE.UU. ha asumido el control de entidades hipotecarias como Freddie Mac y Fannie Mae, ha nacionalizado parte del negocio de seguros con su intervención en American International Group (AIG), ha iniciado la compra de acciones en bancos privados y ha garantizado pagarés comerciales en un esfuerzo por desbloquear el crédito.

Con ello ha tratado de devolver la confianza a los mercados y de desatascar el mercado de crédito, que se encuentra constreñido. La crisis financiera está dañando también a las familias, que se enfrentan a ejecuciones sin precedentes de hipotecas, y el derrumbe de los precios de propiedades y otros activos.

La Vanguardia.es

El retorno del Estado frente a la impotencia del mercado…

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SEIS  ECONOMISTAS RESPONDEN EN FRANCIA

LE MONDE | 17.10.08 | 14h40  •  Mis à jour le 17.10.08 | 20h27

Michel Aglietta, profesor en París-X-Nanterre

“Los mecanismos de auto regulación de los  mercados han demostrado sus límites. Los bancos centrales tuvieron que sustituir un mercado mayorista de la  liquidez que dejó de funcionar  por líneas de crédito coordinadas. Trataron también de conjurar  la recesión por medio de una baja coordinada  de las tasas de interés directoras.

Pero los estados van a tener  un papel que desempeñar en relación con lo que yo llamo una “efecto de segunda ronda”: la recesión provocará una disminución en la demanda privada y la reducción de beneficios. Los bancos podrían no soportar  nuevas capas de deudas incobrables viniendo de las empresas. De ahí la necesidad de que los Estados  fortalezcan su capital muy rápidamente.

Las autoridades monetarias tienen ahora derecho a imponer una reglamentación más estricta para impedir el regreso de endeudamiento excesivo. Deberán   extender  la supervisión prudencial de las instituciones financieras no reguladas actualmente e imponer a los activos que no figuran en el balance  las mismas reglas que se aplican a aquellos que figuran en el balance. En las finanzas  globalizadas, estas reglas deben ser adoptadas también por los países emergentes. Por no hablar de las agencias off-shore (paraísos fiscales).

En cuanto a los bancos centrales,  deben adquirir las herramientas capaces de limitar las burbujas. En la fase eufórica del ciclo,  deben poder frenar la excesiva expansión del crédito por medio de exigencias en capital que aumente con el crecimiento del crédito. Se trata  de una herramienta contra cíclica   que acompañaría a la tasa de  interés  en la búsqueda de un doble objetivo de la estabilidad financiera y monetaria”.

HENRI STERDYNIAK, profesor en París-IX-Dauphine

“Los bancos están diseñados para permitir un financiamiento regular y la satisfactorio de la economía. Ellos se  han desviado de esa actividad vital para obtener rentabilidad adicional en los mercados financieros. La inestabilidad de los mercados financieros ha causado en retorno una conmoción injustificable  en los mercados bursátiles y de divisas. El Estado tiene ahora las cartas en la mano para reestructurar el sistema bancario y asegurar la adecuada financiación de las empresas y los hogares. Sin embargo, existe la preocupación de que en tres o cuatro años después de haber hecho pagar este rescate a los contribuyentes, el Estado permita  a los bancos una vez más actuar libremente  como les parezca conveniente “.

GILLES ETRILLARD, presidente de los fondos LFPI, fundador de la  ”REVUE FRANÇAISE D’ÉCONOMIE”

“Es falso decir que la retirada del Estado estaría en la raíz de la crisis. La estricta reglamentación del sector bancario no ha permitido evitar la crisis. Al contrario ellas han alentado  la externalización del  riesgo bancario y permitido, gracias a una liquidez excesiva  de la política monetaria estadounidense, una distribución laxista del  crédito. Estas reglas no han impedido el regreso boomerang de los créditos dudosos al seno de los establecimientos  bancarios.

Son más  los bancos que están en el centro de la tormenta y mucho menos los vehículos de inversión no regulados. El pánico de los últimos días no tiene sentido. Los  estados han tenido la razón en intervenir  ya que su  sabiduría está en  proporción  a su perennidad… Las crisis de confianza bancarias no se  resuelven  por un prestamista de último recurso como los bancos centrales, pero los estados han debido sustituirse a ellos  tienen para sustituir para aportar una garantía generalizada. Se debe esperar que su presencia en el capital de los bancos sólo será parcial y temporal. En el seno de la Unión Europea (UE), Es a sólo los gobiernos nacionales mismos  de soportar los riesgos de sus establecimientos y  Europa no podría  participar en un esfuerzo global que terminará por hacer soportar  a los contribuyentes europeos la factura que su homólogo y amigo americano debe pagar”.

JEAN-PAUL POLLIN, profesor de  L’UNIVERSITÉ D’ORLÉANS.

“Admitimos  demasiado fácilmente que los mercados eran capaces de auto regular. Sin embargo, la crisis actual demuestra los límites de esta creencia.

Los bancos centrales se han visto obligados de aceptar créditos de dudosa calidad para asegurar la liquidez de los bancos e intervinieron en el mercado de billetes de tesorería (créditos  a corto plazo emitidos por empresas). Los estados han re comprado créditos “tóxicos” para hacer solventes a las instituciones financieras

Sin estas intervenciones centralizadas, los mercados monetarios y financieros habrían  dejado de funcionar. Estos fracasos no son ajenos a la teoría económica. Esta crisis de liquidez demuestra que hay “factores externos” entre los participantes en el mercado. Es decir, que las operaciones de unos apremian las operaciones de otros,  resultando en un desequilibrio acumulativo que sólo una intervención publica puede frenar.

Por otra parte, la opacidad provocada por la titulización de créditos (NdT: transformación de deudas en títulos financieros transables en el mercado accionario) ha engendrado una desconfianza generalizada entre las instituciones financieras. Y sabemos que cuando los compradores y los vendedores no están igualmente informados, el mercado puede colapsar.

La intervención forzada del Estado y los bancos centrales tiene por necesaria contrapartida un retorno a la regulación. Será necesario imponer un mejor control de los riesgos, exigencias de liquidez, una revisión de los sistemas de remuneración, una separación entre actividades de   mercados y actividades bancarias … Condiciones esenciales  para el retorno de la confianza “.

GUNTHER CAPELLE-BLANCARD, Profesor de París I-Panthéon-Sorbona.

“¿El retorno del estado? Pero él nunca dejó el sector. El sector bancario es uno de los más regulados, precisamente a causa de la restricción que tiene el Estado de eternizar el sistema bancario.

El riesgo no  surge necesariamente de allí donde se espera. En 2006, numeroso eran aquellos que estimaban que hubo  los fondos especulativos (hedge funds) representaban  un factor de riesgo sistémico. Vemos hoy que no son el eslabón débil.

El eslabón débil fue la titulización, es decir, la posibilidad de un prestamista para diseminar  sus riesgos. La titulización ha sido uno de los motores de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos. Para corregir el sistema, la idea no es prohibir la titulización, sino que impedir que aquel que tituliza  venda la totalidad del riesgo que él ha creado. Debe conservar una parte para él.

Hasta ahora, se pensaba que el riesgo sistémico provenía  de la concentración de riesgos en instituciones demasiado grandes. Por lo tanto, se ha privilegiado la dispersión de los riesgos. Pero al diseminar demasiado los riesgos, ya no sabemos quien soporta que (riesgos).

Las pistas de reflexión sobre puesta en marco de la toma de riesgos son múltiples. Ellas también pasan por el control de la remuneración. Dar primas fenomenales a los traders  cuando no asumen personalmente los riesgos no tiene sentido. Sería mejor  calcular los primas sobre la duración  en lugar de un año”.

MARIO DEHOVE,  profesor en  PARIS-IX-DAUPHINE

“El Estado ahora desempeña su papel como inversor y prestamista de último recurso. ¿Las nacionalizaciones que se producen aquí y allá firman  un retorno del dirigismo? No No sólo la intervención del Estado sigue siendo  clásica, sino que es  el Estado que vien en ayuda del mercado y  se ha convertido en rehén.

Sin embargo, si la crisis se agravara y penetrara en el mercado de divisas, las cosas podrían cambiar. Pero por ahora, no estamos en lo que los economistas llaman una doble crisis, donde se ve una crisis bancaria y una crisis de cambio estallar conjuntamente. En esta situación, la posición del banco central es muy delicada, porque debe subir las tasas para proteger la moneda y bajar las tasas más  para ayudar a los bancos.

Hasta que  el euro y el dólar no esten en crisis, no hay ninguna necesidad de reorganizar el sistema monetario internacional. Hoy en día seguimos dentro de los límites que el sistema puede manejar.

En revancha, las perspectivas de nuevas regulaciones sobre actividades que no figuran en los balances de  los bancos están abiertas. Será necesario levantar de nuevo  las fronteras que habían sido erigidas entre los bancos y las  finanzas de mercado. Se ha creído  por mucho tiempo que la auto regulación podía normar el sistema. Eso es  falso. Los propios bancos han cedido al pánico por un “run”, que ha cerrado las cajas. interbancarias. La idea de que los mercados financieros pueden auto  regularse  es una ilusión. También es urgente que el Estado o la UE cree una agencia encargada de  intervenir en los mercados financieros para estabilizar y organizar la trazabilidad de los productos financieros que circulan allí. “

Entrevistados por Yves Mamou

guillegg.wordpress.com

Crisis económica mundial y sociedad de riesgo global, por U. Beck

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Pensar una sociedad del riesgo global(*)

Ulrich Beck, Sociólogo (**)

 

De la noche a la mañana, la economía de mercado, un principio que el Occidente ha defendido como un misionero, y que manifiesta una aversión al comunismo, así como toma distancia crítica del actual sistema chino, se ha convertido en ficción. Esto, con el apresuramiento de los neófitos banqueros (convertiéndose en “banksters” en la opinión pública) exigen la nacionalización de sus pérdidas. El modelo chino de economía de mercado socialista, hasta ahora objeto de burlas, satanizado, pero también temido, está haciendo explosión en los círculos del muy anglo-sajon “laissez faire” ¿Cómo la globalización de los riesgos financieros puede causar tales trastornos en la política mundial?

La siguiente distinción, fundamentalmente, nos da una respuesta a esta pregunta: el riesgo no significa catástrofe, pero sí la percepción de futuros desastres en el presente. La difusión de los riesgos (cambio climático, crisis financiera, el terrorismo) establece un estado de excepción ilimitado, que trasciende el ámbito nacional para convertirse en universal.

A primera vista, uno podría pensar que el filósofo Carl Schmitt (1888-1985) había proporcionado el potencial político que posee el Estado de emergencia instaurado por la globalización de los riesgos. Sin embargo, en su teoría de la soberanía, Carl Schmitt cree posible el estado de emergencia dentro de los límites del Estado-nación. El signo más visible de la globalización de los riesgos es la posibilidad de instaurar una situación excepcional que suprime las fronteras entre los Estados-nación, difuminando los puntos de referencia: sociales, espaciales y temporales. En términos de socialización, este estado de emergencia trasciende más allá de las fronteras, en la medida que el nuevo capítulo financiero que se abre releva a la política interna de los países a nivel mundial. Esto lo o vemos reflejado en la batalla que libran los gobiernos comprometidos en encontrar primero y dominantemente el mejor plan de salvataje (véase el ejemplo del Primer Ministro Gordon Brown). Un juego de poder, tanto en el golpe de suerte de póquer y la ruleta rusa, ha transformado las reglas de la política internacional aparentemente revuelta.


Ningún jugador aislado puede escapar de su propio juego, porque todo ocurre necesariamente sobre la base de alianzas que contrató. Por sí mismo, un gobierno no puede luchar contra el terrorismo global o el cambio climático o eliminar la amenaza de desastre financiero. Cuando la búsqueda de una respuesta al colapso de la economía mundial en los estrechos límites del espacio nacional, un político como Michael Glos (Ministro alemán de Economía) se ve como un borracho, que, en plena noche trata de encontrar su monedero con la luz de una linterna. Cuando se le preguntó: “¿Es verdad que usted ha perdido su billetera?”, Él respondió: “No, pero la luz de la linterna por lo menos me permite seguir buscando!


En otros términos, la globalización de los riesgos financieros también podría conducir a la situación de “Estados Fallidos” incluso a los países occidentales. La estructura del Estado que surgió de este contexto tiene como características primordiales la impotencia y el autoritarismo postdomocrático.


El estado de emergencia suprime las zonas de protección, así como el impacto de los riesgos financieros en un mundo de interdependencia se ha convertido en extremadamente impredecible e imposible de compensar. La zona segura de los primeros Estados-nación de la era moderna no es inmune a los daños. Sin embargo, si se reparan los daños causados: aún es posible indemnizarlos. Una vez que el sistema financiero mundial colapsa, que el medioambiente y la atmósfera es contaminada en forma definitiva, que los grupos terroristas ya tienen armas de destrucción masiva, entonces es demasiado tarde. En vista de esta nueva forma de amenaza a la humanidad, el recurso lógico de reparación ya no es válido. En este contexto, cualquier decisión racional basada en la experiencia está prohibida!


La imprevisibilidad de riesgo financiero es el corolario a la falta de conocimiento. Al mismo tiempo, las exigencias del Estado en términos de conocimiento, el control y la seguridad siempre deben ser renovadas, en profundo y extenso. De ahí que el resultado de toda esta ironíca (para usar un eufemismo) situación es que: al pretender controlar algo, nadie puede suponer que conoce ni la naturaleza ni la evolución, e ignora cuáles serán los beneficios o miles de millones de efectos secundarios a partir de las predicciones terapéuticas de los políticos, en la embriaguez de los números. ¿Por qué es que el Estado ha de intervenir, cuando la economía se niega a trabajar? Y he aquí entonces una respuesta clave de orden sociológico: Porque es la promesa de seguridad con que el Estado moderno establece su supremacía.


¿Qué pasa si esta promesa antes que templada resulta excesiva? La respuesta es realista y cínica a la vez: la impotencia de la acción política aumenta el peligro y, por tanto, angustia. Con un resultado paradójico: angustia blanquea los errores políticos al mismo tiempo que crea las condiciones para su aparición. Mientras más los hechos agravan la angustia de las personas, más son perdonados.


El carácter impredecible del peligro creado en un estado de excepción ya no se encuentra limitado en el tiempo. Desde este punto de vista, los créditos “tóxicos” del sistema financiero mundial asoman un poco como el peligro de avalancha, mientras la nieve siga cayendo: sabemos que el riesgo existe, pero no sabemos con exactitud cuándo y dónde se producirá el colapso.


Al mismo tiempo, la percepción del peligro que nos amenaza a todos con llevarnos al fondo de la grieta crea una dinámica de aceleración de la acción, y, por tanto, una necesidad de consenso que acaba haciendo corto circuito con la toma de decisiones políticas. El resultado: lo que parece impensable en la política nacional se convierte en el espacio de lo posible, en concreto, a escala mundial. Compromisos financieros y políticos para llegar a ser adoptados a nivel mundial, en una carrera parecida a la terapia de electroshock.


¿Por qué? Debido a que el desastre se prevé, y el riesgo universal, es amplificado por las imágenes en los medios de comunicación. El poder sin precedentes de la percepción de peligro es universal, sin embargo, paga un costo elevado ya que no es sólo de corto plazo: la legitimidad de la acción “cosmopolita” frente a los riesgos mundiales depende de los medios de comunicación, y se mantiene sólo por la atención que éstos pongan a estos peligros.


En la sociedad del riesgo global ni la errática metafísica del Godot de Beckett, ni la visión horrorizante de Foucault y los mecanismos de control, ni incluso la tiranía silenciosa del proceso de racionalización con el que Weber nos ha aterrorizado, son causa suficiente de un shock antropológico. Lo que nos asusta es la idea de que la estructura de nuestras dependencias materiales y nuestros deberes morales podría ceder, y que el sistema sensible de la sociedad mundial de riesgo podría derrumbarse. Es el mundo al revés. ¿Qué es lo terrible para Weber, Adorno y Foucault? (la perfección del control racional que rige el mundo) es para la víctima potencial del riesgo financiero (es decir, para todos) una promesa: ah! si el control racional rigiera en todo! Si nuestros peores males fueran el consumo y el humanismo! Si el sistema pudiera hacer frente a sus perturbaciones,! Sería maravilloso!


¿Cuál es el impacto positivo de estos efectos perversos? Que los Estados-nación egoístas deban abrirse al mundo. Pero es una posibilidad entre muchas otras, lo que significa que han aprendido de la previsión de los desastres. Otra posibilidad es que nada de esto ocurra.


*Traducido del alemán al francés por Sandrine Adass. Del francés al castellano por Néstor Morales T.


**Ulrich Beck es filósofo y sociólogo de la Universidad de Munich.

© Ulrich Beck

http://nestormorales.wordpress.com

La Crisis, por M. Castells

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ORIGENES Y CARACTERISTICAS DE LA CRISIS MUNDIAL
 
Manuel Castells
Sociólogo, Universidad de Berkeley

Vivimos la crisis más profunda de la economía mundial desde 1929. Es una crisis financiera relacionada con una crisis del mercado inmobiliario.

Tiene su epicentro en EE. UU. pero se difunde mundialmente mediante la interdependencia de los mercados financieros globales. Sus raíces están en la desregulación de las instituciones financieras que fue acelerándose desde 1987. Surgió un nuevo sistema financiero que aprovechó las tecnologías de información y comunicación y la liberalización económica para innovar sus productos y generar una expansión sin precedentes de los mercados de capital. Se afanó en transformar cualquier valor, actual o potencial, en activos financieros, rentabilizando tanto el tiempo (mercados de futuros) como la incertidumbre (mercados de opciones) y procediendo a la titularización financiera (securitization)de cualquier tipo de bienes y servicios, activos y pasivos financieros y de las propias transacciones financieras.

Así, uno de los mecanismos más perniciosos en la crisis actual es la compraventa de valores a corto plazo, una práctica especulativa en la que se opera sin cobertura alguna de capital (naked short shelling). Un ejemplo de desregulación financiera son los fondos de cobertura (hedge funds)que escapan a cualquier control y administran inversiones de grandes capitales en operaciones de alto riesgo. Son sobre todo compañías de seguros y fondos de pensiones quienes invierten en estos fondos frecuentemente localizados en paraísos fiscales. Pero el cambio más profundo es la generalización de los derivados financieros, productos sintéticos que integran distintos tipos de activos de distintos orígenes y se mezclan en un producto nuevo cuya cotización depende de múltiples factores distribuidos globalmente. La complejidad de estos productos hace imposible su identificación, por lo cual desaparece la transparencia financiera, base de una contabilidad rigurosa capaz de informar a los inversores.

En algunos productos se mezclan valores sólidos con lo que en la jerga bancaria española se llaman chicharros o valores basura. En último término, el ahorro mundial (el suyo también) está en manos de gestores financieros apenas regulados que operan en la oscuridad contable mediante mecanismos cada vez más desligados de la economía y de la auditoría. Cierto que en una época de alto crecimiento de la productividad hace una década el dinamismo de los mercados financieros permitió una expansión económica global que creó empleo y demanda, incorporando a la economía mundial a grandes economías emergentes y ampliando la base del capitalismo.

Así, entre 1950 y 1980 por cada dólar generado por el crecimiento económico en la OCDE, se crearon 1,5 dólares de crédito. En el 2007 la proporción era de de 1 a 4,5. Pero el precio pagado por ese aumento de liquidez para empresas y hogares ha sido el endeudamiento masivo y la inseguridad financiera. La titularización financiera representó el 70% del aumento de los mercados de deuda entre el 2000 y el 2007.

Era un ejercicio de alto riesgo. Y se rompió por el punto más débil: la burbuja inmobiliaria.

Cuando la gente tiene algo de dinero (o lo puede conseguir fácilmente) piensa primero en comprar una casa.

Y como las financieras hacen tanto más dinero cuanto más dinero venden relajaron los controles de sus hipotecas aprovechando su libertad. Así surgieron las hipotecas basura (subprime)que se hicieron impagables para cientos de miles de familias que arriesgaron más de lo que podían. Como el mercado inmobiliario se hundió, el valor de las casas que los bancos usaban como garantía de préstamos no pudo compensar las pérdidas, poniendo en peligro las instituciones detentoras de hipotecas. En EE. UU., Fannie Mae y Freddie Mac, los bancos hipotecarios con garantía federal, no pudieron absorber la deuda con sus propios fondos y tuvieron que ser nacionalizados. Además esos activos inmobiliarios devaluados servían de garantía para los valores de fondos de inversión que vieron rebajada su cotización. Los inversores, con razón temerosos de la seguridad de su dinero, lo desviaron hacia bonos del Tesoro garantizados a plazo fijo o al oro y otros activos típicos de tiempos inciertos. Lo cual sustrajo una enorme masa de capital a los bancos de inversión que ya estaban inmersos en una vorágine de inversiones no garantizadas mediante fondos que ni ellos mismos sabían de dónde salían o dónde estaban.

Y es que el conjunto del sistema estaba basado en el principio de hacer girar la inversión cada vez más deprisa, expandiendo el mercado a base de inyectar dinero y recogiendo los frutos de esa expansión a través de la transformación inmediata de beneficios y ahorros en activos financieros. A partir del momento en que se genera incertidumbre se quiebra la base del sistema financiero. Y cuanto más alto volaba un banco más dura fue la caída, por la dimensión de su descubierto. Así han ido cayendo los cinco grandes bancos de inversión del mundo (todos estadounidenses) y aunque algunos, como Goldman Sachs, han sido rescatados por el Gobierno y los inversores, sólo sobreviven como bancos de depósito. Se acabó pues, aunque el proceso aún está en curso, la gran banca de inversión que había caracterizado la globalización financiera de nuestro tiempo. La falta de regulación permitió también a las aseguradoras, empezando por el gigante mundial AIG, especular con los fondos de sus asegurados, llegando al borde de la bancarrota cuando su capital propio sólo cubrió una pequeña parte de sus obligaciones. Si ni siquiera se puede estar seguro de los que aseguran, la desconfianza se generaliza. Por eso el Gobierno estadounidense refinanció AIG porque su caída hubiera tenido consecuencias trágicas.

Pero la tragedia sigue acechando. Porque si la incertidumbre continúa, nadie invierte y nadie presta. Y sin dinero, las empresas reducen actividad, aumenta el paro, cae la demanda y la espiral recesiva se convierte en torbellino destructor de economía y vidas. De eso hablan en Washington, mientras algunos intentan irse de rositas de lo que provocaron y otros medran con los despojos.

La crisis (2)
Manuel Castells

La Vanguardia

Es cierto que nuestro sistema financiero está saneado y regulado en la medida de lo posible, como se repite en medios oficiales con la intencion de no sembrar incertidumbre que pudiera desestabilizar las instituciones de depósito y provocar una crisis derivada de la psicología colectiva de crisis. Por otro lado, como los mercados financieros son globales e interdependientes, no puede evitarse el contagio de un país por la presencia en sus bancos de “activos tóxicos”, es decir, títulos financieros sin respaldo real y que son pasivo más que activo en las cuentas de las entidades financieras.

Si los gobiernos han tenido que intervenir en Alemania para salvar a Hypo, el mayor banco hipotecario del país, en el Benelux para rescatar a la gigantesca Fortis, en Francia para nacionalizar Dexia mientras se preparan para reflotar la legendaria Caisse d´Epargne, en Inglaterra para evitar la quiebra de bancos hipotecarios como el Bradford & Bingley, en Italia para proteger a Unicredit, con la Comisión Europea presta para intervenir en el conjunto del sistema bancario de la Unión, ¿por qué no aquí? Sobre todo teniendo en cuenta que la protección de los depósitos de los ahorradores españoles es la más baja de Europa (se sitúa en el mínimo establecido por la Unión Europea, 20.000 euros por titular de cuenta y entidad, en contraste con 70.000 en Francia, 63.000 en el Reino Unido o 175.000 en Estados Unidos -en la propuesta actual, que incrementó los 60.000 euros que había anteriormente-. En realidad, los argumentos tranquilizadores son sólidos.

El fondo español de garantías de depósitos es el mejor provisto de Europa, la vigilancia del Banco de España ha obligado a los bancos a mantener una liquidez razonable desde hace tiempo y los precedentes históricos tales como Banesto o Banca Catalana muestran la capacidad de la intervención preventiva del Estado antes de que los depósitos corran peligro. Al menos en ausencia de una crisis generalizada con reacciones en cadena de quiebras no absorbidas por el Estado en Estados Unidos y en Europa. Por eso es tan importante la aprobación por el Congreso estadounidense del plan de rescate (una vez reformado para que no sea un festín de banqueros a costa del contribuyente) para calmar a los mercados y frenar la caída de los valores bursátiles. Pero si una quiebra de parte del sistema financiero semejante a la que ha ocurrido en Estados Unidos es poco probable, las consecuencias de la crisis para la economía española son graves y profundas. Porque si los bancos no tienen grandes problemas de solvencia, sí tienen problemas de liquidez. Y es que nuestro sistema financiero depende del crédito exterior para financiar a las familias y empresas, sobre todo pymes. En la medida en que en el mercado global se ha ido cerrando el grifo del crédito fácil, nuestras entidades financieras han tenido que reducir sus préstamos en el último año.

De ahí la restricción de la actividad hipotecaria (caída anual del 47%) y por consiguiente la crisis inmobiliaria que está en el origen del estancamiento económico. Un altísimo nivel de paro y los elevados tipos de interés se traducen en un aumento de la morosidad que presiona a las entidades financieras, agravando sus dificultades de tesorería.

Es decir: el sistema está saneado y regulado, pero es cada vez menos capaz de proporcionar capital a la economía. Sin capital no hay inversión, no hay empleo y no hay crecimiento de la demanda.

La recesión en que ya estamos metidos supone la quiebra de un modelo de crecimiento que hace tiempo califiqué de inestable. Un modelo caracterizado por un alto crecimiento económico con bajo o nulo crecimiento de la productividad (exceptuando algunos sectores dinámicos como las finanzas o las telecomunicaciones). La economía española de la última década ha crecido a partir de tres factores básicos interrelacionados: el crecimiento del empleo, alimentado por la inmigración; el crecimiento del sector inmobiliario y de la construcción, y el crecimiento del turismo.

La inmigración ha sido un factor clave no sólo por proporcionar mano de obra abundante y barata, sino también porque un inmigrante, al instalarse en el país, crea una importante demanda. El empleo creció sustancialmente en sectores de servicios y de construcción de baja productividad y escasa cualificación. De modo que cuando se para el financiamiento del sector inmobiliario y se reduce empleo en un contexto de estancamiento del turismo como consecuencia del bajo crecimiento del entorno europeo, apenas quedan resortes para reactivar la economía española, salvo la inversión pública.

Más aún cuando los sectores manufactureros tradicionales (sobre todo el automóvil) acentúan su crisis, tanto por caída de la demanda derivada en parte del precio de la gasolina y en parte de la restricción del crédito, como por factores estructurales que hacen cada vez más difícil el mantenimiento en España de cadenas de montaje en serie. Sin un sistema de innovación eficaz, sin una suficiente capacidad instalada de desarrollo tecnológico y de servicios avanzados de procesamiento de información y con un bajo nivel de educación en la fuerza de trabajo, el antiguo modelo de crecimiento español ha entrado en crisis probablemente irreversible al secarse las fuentes de crédito fácil con tipos de interés real negativos y por tanto la economía de la demanda en que nos habíamos montado. Así, no corre peligro nuestro sistema financiero, que se ha replegado en orden. Lo que está agotándose es la bonanza de que disfrutábamos vendiendo nuestra calidad de vida, poniéndole cemento encima, importando trabajadores y montándonos en la lógica del endéudate y vive que son dos días. La economía, aun en recesión, tal vez pueda resistir el choque. Pero la sociedad puede digerir mal el duro despertar a la regla fundamental de la economía: sin productividad y competitividad no se crea ni riqueza ni empleo. Se acabó la fiesta. Tendremos que trabajar como chinos y además para los chinos, que son los únicos que pueden invertir.

LA CRISIS (y 3)

Manuel Castells  – 18/10/2008, La Vanguardia.es

La intervención de los gobiernos europeos en el sistema financiero ha ido más lejos que el plan de rescate en Estados Unidos. En lugar de absorber activos devaluados, han capitalizado los bancos. En algunos casos como el español garantizando una línea de crédito, y en otros, como el británico, procediendo a su nacionalización parcial. Estados Unidos también ha optado finalmente por financiar a los grandes bancos para que sigan prestando y se evite la parálisis económica. Los mercados han reaccionado positivamente, pero no están estabilizados ni mucho menos, pues la economía productiva está acusando la contracción de la demanda, el paro aumenta y las acciones de empresas inmobiliarias, tecnológicas o del automóvil siguen cayendo.

Parte de los activos que compran los gobiernos han perdido valor y la nacionalización total o parcial de un banco significa enjugar las pérdidas con el dinero de los contribuyentes, que es limitado. Por tanto, se recurre a emitir bonos, incrementando la deuda a niveles probablemente insostenibles. La esperanza, siguiendo el ejemplo sueco de 1990, es revalorizar los activos financieros y con su venta futura recuperar parte del dinero. La cuestión que se plantea es la transparencia de la operación. Nadie sabe quién tiene qué dada la interpenetración de inversiones en el mercado global. Y tambien falta transparencia en la intervención de los gobiernos con nuestro dinero. En EE. UU. tuvieron que crear un comité de seguimiento para lograr el acuerdo del Congreso. En Europa, hay una pasividad asombrosa de la ciudadanía, que deja hacer sin entender qué pasa.

Cuando alguien pregunta se le amenaza con males mayores si no se salvan los bancos. Porque en último término, ¿por qué tendríamos que seguir confiando en aquellas instituciones financieras que no han cumplido su función de asegurar nuestros ahorros y proporcionar capital a las empresas porque dieron prioridad a sus propias ganancias? Si hay que nacionalizar bancos, ¿por qué no hacerlos funcionar de forma distinta en lugar de reflotarlos para que vuelvan a las andadas?

Este es el problema de fondo. El tipo de capitalismo en el que vivíamos desde hacía tres décadas, construido en torno a un mercado financiero global desregulado, ha entrado en crisis irreversible Y la construcción de un sistema que lo sustituya es incierta porque no se había pensado en serio, pese a las advertencias de expertos como George Soros o Warren Buffet, que calificó los nuevos instrumentos de titularización de “armas financieras de destrucción masiva”. Todos concuerdan en dos cosas: las medidas actuales son paños calientes mientras se reforma en profundidad el sistema financiero, y es necesaria una regulación global de las prácticas financieras. Fácil de decir, muy difícil de hacer. Porque los flujos financieros son globales, operan electrónicamente y no reconocen fronteras. Y no hay autoridad financiera internacional con competencia para regular, ni el FMI.

No hay jurisdicción sobre los paraísos fiscales, los bancos centrales se limitan a su país y la contabilidad se ha hecho tan opaca que nadie sabe identificar el origen y destino de algunos de los flujos más importantes. Tomemos el caso de los seguros sobre créditos impagados -credit default swaps (CDS)-, la mayor innovación financiera de la última década. Para escapar a la obligación de tener reservas suficientes para los préstamos que hacían, las instituciones financieras crearon un seguro para cubrir los impagados. La idea genial fue titularizar los seguros mismos pagando intereses sobre dichos seguros. Los préstamos se clasificaron en función de su nivel de riesgo y se vendieron trozos de seguros a otras instituciones financieras, remunerando según riesgo.

Así los bancos pudieron prestar por un montante muy superior a su cobertura y el riesgo de los impagados se distribuyó entre los compradores de los CDS. Cuando algún préstamo fallaba, los poseedores de los CDS correspondientes pagaban en función de su cuota y todos contentos. Así se hicieron préstamos cada vez más arriesgados en todos los confines del planeta y con garantías colaterales de todo tipo, incluidas hipotecas o trozos de hipotecas, que también se aseguraban creando nuevos mercados. De 1995 al 2008 el mercado de CDS aumentó de 10.000 millones de dólares a 62 billones. El asegurador de última instancia en EE. UU. era AIG, la aseguradora mayor del mundo, que tenía 440.000 millones en CDS. Por eso fue rápidamente intervenida por el Gobierno, pues de quebrar se habrían difundido quiebras en cadena por instituciones financieras de todo el mundo. Pues bien, si ese mecanismo se suprime, como ya parece decidido en EE. UU., los bancos tendrán que adecuar sus préstamos a sus reservas y por tanto se reducirá extraordinariamente el volumen de préstamos. Este es el quid de la cuestión.

La expansión del capitalismo global se ha basado en mecanismos de multiplicación de capital virtual como este. Obligar al rigor financiero quiere decir que sin dinero fácil ni las empresas pueden invertir ni la gente puede comprar como antes.

Los chinos y los árabes tampoco, porque sus inversiones financieras están en el mismo saco y porque sus exportaciones dependen del consumo occidental. Así que lo que se plantea es un cambio de modelo de vida: menos consumo (porque no habrá crédito para comprar), más trabajo y más productividad (para generar más capital y más salario dentro de la empresa), más control del mercado por el Estado y limitar la circulación global de capital porque los intercambios financieros tendrán que ajustarse a las prácticas reguladoras de cada país. No hay marcha atrás en la globalización, pero emerge una globalización segmentada por regiones mundiales y con sistemas de control en sus intercambios. Como es un cambio estructural se hará entre contradicciones y conflictos, cada uno yendo a la suya, en un clima de ansiedad, de denuncia de los aprendices de brujo de las finanzas y condena de los ideólogos fundamentalistas del mercado. Entramos en una nueva época en la que habrá que invertir en la vida más que en la bolsa.

Kundera y sus inquisidores, por M. Zgustova

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MONIKA ZGUSTOVA 21/10/2008, El País.com

Milan Kundera ha sido víctima del furor postotalitario. La trama que rodea la acusación de que ha sido víctima podría ser una novela del mismo Kundera. Hay en ella una historia de amor, traición y espionaje, huidas, injusticias y mucho misterio. Los protagonistas tienen poco más de 20 años, son brillantes y de buen ver, les interesa la poesía y el pensamiento. La mañana del 14 de marzo de 1950, en Praga, un espía extranjero de origen checo, Dvoracek, solicita alojamiento a su amiga Militka y ésta mientras almuerza ese día con su novio, Dlask, le ruega que no la visite esa noche en la residencia de estudiantes donde vive porque va a estar con Dvoracek que le ha pedido cobijo. Esa noche Dvoracek es arrestado y sentenciado a 22 años de trabajos forzados en las minas de uranio de los que cumple 13 y tras los cuales huye a Occidente, convencido de que fue Militka quien le denunció.

Dlask y Militka acabaron casándose sin volver a hablar del asunto. Hasta que 60 años después, en su lecho de muerte, Dlask le contó a su esposa que en la tarde de aquel 14 de marzo había hablado del espía que iba a pasar la noche con ella a quien entonces presidía la residencia de estudiantes, el también estudiante Milan Kundera. Militka comunicó la revelación a dos jóvenes historiadores, uno de los cuales era familiar suyo, quienes decidieron investigar lo ocurrido. Y encontraron un documento de la policía que recoge una presunta denuncia del agente extranjero Dvoracek presentada por Milan Kundera en una comisaría del barrio pragués de Dejvice donde se encontraba la residencia. Únicamente a base de ese documento, el cual no está firmado ni por Kundera ni por nadie y que sólo identifica al escritor por su fecha de nacimiento, sin que conste ningún número de identidad como era preceptivo, los dos historiadores redactaron un artículo que ha dado la vuelta al mundo en el que concluyen que Kundera fue un delator en manos de la policía comunista.

El artículo dice que “parece ser” que Dlask le contó el asunto a Kundera, quien a su vez fue derecho a la comisaría para denunciar la presencia de Dvoracek en el país. “Posiblemente”, “es probable”, “parece ser”, “uno diría que” y “es muy posible” son las expresiones que con más frecuencia se repiten en el artículo publicado por la revista checa Respekt, la de mayor prestigio intelectual hoy en su país. ¿Cómo puede basarse una acusación de tan graves consecuencias en un único documento más que dudoso y usando tantas expresiones inseguras? Dudoso porque en la Checoslovaquia de los años cincuenta era práctica cotidiana por parte de la policía perpetrar denuncias, ya que cualquier agente que recibía una era condecorado con facilidad. No olvidemos que denunciar al “enemigo del pueblo” era muy bien visto por las autoridades, no en vano la ley declaraba culpables no sólo a los delincuentes sino a cualquiera que conociera un delito y no lo denunciase.

Tanto la prensa checa como internacional se apresuraron a recoger el artículo y difundir la culpabilidad de Kundera. De modo que asistimos a algo muy grave: la masiva inculpación de alguien en plena democracia sin someter los documentos exhibidos al mínimo rigor exigible, sin saber si hay otros documentos, sin escuchar a todos los testimonios y, sobre todo, sin conocer previamente la versión del propio implicado.

Kundera afirmó que nunca tuvo nada que ver con esa denuncia. Pero el caso daría un inesperado vuelco cuando otro testigo, el prestigioso crítico literario checo Z. Pesat, declaró tres días después de la publicación del artículo que aquel fatídico día, Dlask le había contado que él mismo denunció en la comisaría a Dvoracek. El testimonio de Pesat apenas mereció una breve columna en alguno de los medios internacionales.

De todas esas versiones se desprende que la realidad bien pudiera haber sido ésta: preocupado por la presencia de un espía -un hombre- en la habitación de su novia, Dlask fue a la comisaría y puso la denuncia en nombre del presidente de la residencia, Milan Kundera. Es por eso que la denuncia no está firmada, porque no fue Kundera quien la puso.

Lo que ocurrió ese día es incierto. Lo cierto en cambio es que la calumnia ha caído sobre el escritor y su integridad ética ha sido puesta en cuestión. La culpa de todo ello es la falta de rigor de los dos historiadores tan prestos en llegar a conclusiones. El Instituto para el Estudio de los Totalitarismos, al cual pertenecen, se fundó para estudiar el funcionamiento interno de los totalitarismos. Sin embargo, hasta ahora sólo se ha dedicado a buscar revelaciones escandalosas sobre personas que luego se demostró eran inocentes.

La semana pasada se vivió en Praga, desde donde escribo este artículo, un ambiente febril. El artículo dividió a los checos en dos mitades, según creyeran o no en la inocencia de Kundera. Y quién sabe cómo hubiera acabado todo a no ser por el testimonio de Pesat, al que se añade hoy un texto de Václav Havel, publicado en la misma revista Respekt, quien desde un profundo conocimiento y comprensión de las condiciones de vida bajo un régimen totalitario, exculpa a Kundera. Por su contundencia, el texto del ex presidente checo debería poner punto y final al asunto.

Monika Zgustova es escritora.

Escrito por Eduardo Aquevedo

22 octubre, 2008 a 23:08

Argentina: del fracaso (o fraude) del sistema privado de pensiones, a su nacionalización

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Por Alfredo Zaiat, Página/12

El jefe de la mafia con el arma en la mano y el asesinado en el piso es una prueba contundente de culpabilidad. El traficante de drogas capturado con su cargamento en la mochila es un indicio bastante fuerte de una violación a la ley. La venta acelerada de títulos y acciones que derrumbaron sus cotizaciones es la demostración más transparente de la existencia de una asociación de financistas & afines para lucrar con el dinero previsional de los trabajadores. Si se trata de un delito, la utilización de esos fondos que no les pertenecen para expresar el rechazo al proyecto del Gobierno será tarea de la Justicia. Pero han dejado con total impunidad, que es la forma en que se mueve el poder financiero, las huellas bien visibles para avanzar en esa investigación.

El argumento más común y superficial de banqueros, economistas de la city y el coro afinado de voceros interesados es que las críticas a las AFJP son por “ideología”. Se trata de un debate absurdo, porque toda opinión a favor o en contra de un modelo económico, de una orientación que defina la autoridad monetaria con el tipo de cambio o de una organización del sistema previsional está basada en una determinada cosmovisión del mundo. O sea, de una ideología, palabra que en general es utilizada por el pensamiento conservador para descalificar convicciones que se enfrentan al discurso dominante. Resulta esclarecedora la discusión ideológica que permite conocer si es más importante el haber jubilatorio o las cuentas de banqueros y gerentes privilegiados abultadas con el dinero de los trabajadores. Las AFJP han demostrado en la práctica que han sido una enorme estafa previsional. Con datos “objetivos”, como gustan hablar los abanderados de la restauración conservadora.

Casi ninguna de las promesas vendidas con excelentes campañas de marketing fue realidad para los trabajadores jubilados o próximos a jubilarse. Ni lo serían nunca en el futuro, como lo demuestra la experiencia de casi 30 años del sistema chileno, que ya alcanzó su etapa de maduración y permite observar en forma rotunda su fracaso. Además de no brindar una prestación digna a los jubilados y de jugar con el aporte previsional de los trabajadores, el régimen privado desfinanció al Estado hasta arrinconarlo en una posición que lo obligó, entre otros factores, a declarar el default en 2001. Este tuvo como uno de sus impulsores la propia estructura del sistema previsional privado, que poseía el germen del default. Es una situación similar a la quiebra del Lehman Brothers: su debacle y la de los otros bancos de inversión no fue sólo por la codicia de los financistas, sino que el sistema de autorregulación del fundamentalismo de mercado es el que permitió el crecimiento de esas entidades y de ese tipo de banqueros. Resulta difícil encontrar hoy en Estados Unidos analistas que defiendan a Lehman Brothers. En cambio, no debería extrañar que los haya aquí para las AFJP.

No será una tarea sencilla desmontar el engendro del régimen de capitalización privada. Requerirá de habilidad y capacidad técnica para empezar a ordenar un sistema que fue desquiciado por los banqueros. Junto a la reestructuración de la deuda en default, la eliminación de las AFJP constituye una de las principales medidas de la administración kirchnerista que afecta al poder financiero. Se entiende así la reacción furiosa de banqueros, asesores, economistas, corredores bursátiles, gerentes financieros & otros aliados que integran una asociación dedicada a lucrar con el dinero de los trabajadores. Pocas labores han sido más perversas y miserables que enriquecerse con esos fondos.

La cuestión no es que el Estado se queda con los fondos para pagar deudas, sino que ese dinero vuelve al lugar original de un Sistema de Seguridad Social. El stock de capital acumulado durante catorce años en esas cuentas, deducido el obsceno monto de 9000 millones de dólares en comisiones, regresa al canal legítimo de un régimen previsional. Lo otro era un negocio financiero para un sistema de imprevisión social. Para adelante, será tarea de definir el mecanismo transparente de administración y control de esos recursos, que requerirá de destreza para desarmar con paciencia la temeraria estrategia de invertir fondos previsionales en acciones, fideicomisos financieros o bonos de deuda privada.

La reforma de 1994 impulsada por la dupla Carlos Menem-Domingo Cavallo, con el aval y financiamiento del FMI y Banco Mundial, desfinanció al Estado al desviar los aportes jubilatorios de los trabajadores hacia las AFJP. Se diseñó así una calesita financiera abusiva:

- El Estado contabilizaba un bache en la cuenta de Seguridad Social del Tesoro Nacional por el dinero girado a las AFJP.

- Para cubrirlo emitía títulos públicos.

- Esos papeles los compraban las AFJP.

- Los adquirían con el dinero que recibían de los trabajadores.

- Esos aportes antes iban al Tesoro Nacional.

El Estado quedaba en una posición financiera exigente por una deuda creciente precisamente por ese desfinanciamiento de la Seguridad Social. Las dificultades para cerrar ese déficit se agudizaban debido a que siguió pagando los haberes. Ese desequilibrio de las cuentas públicas provocó el incremento de la tasa de interés del endeudamiento necesario para cubrir ese bache. El costo de esa calesita fue una de las más pesadas mochilas que dejó la década del noventa. Teniendo en cuenta que la deuda del sector público nacional se incrementó en 66.500 millones de dólares entre diciembre de 1994 y de 2001, el sistema de AFJP explica por sí sólo 41.300 millones de dólares de ese aumento (el 62 por ciento). Ese monto surge de 31.800 millones de dólares de emisión de títulos públicos para compensar los fondos no ingresados, a los que se sumaron 9500 millones de dólares por el costo del endeudamiento por este concepto, con una tasa de interés promedio de 9,6 por ciento anual.

Varios son los hechos que se fueron revelando acerca de la inutilidad de la vigencia de AFJP. La más grosera es que el Estado tuvo que salir a completar el haber paupérrimo que entregan las AFJP a los ya jubilados privados. Como el dinero acumulado en los fondos privados, a lo que se le suma el aporte público que marca la ley (la prestación básica universal y la de permanencia), resulta una jubilación por debajo de la mínima, la Anses salió a completarla para alcanzar ese piso. Parece un absurdo si se tiene en cuenta que en su momento se presentó la reforma como más conveniente frente un régimen público de reparto, y ahora es el fisco el que tiene que venir a rescatar a los jubilados privados de haberes miserables.

La capitalización privada no redujo –como se argumentaba– la evasión o morosidad previsional. Además hay una baja proporción de aportes efectivos. Sólo el 40 por ciento de los afiliados contribuye al sistema. Los aportes voluntarios son insignificantes en relación a la recaudación total (0,3 por ciento), siendo que uno de los eslóganes de propaganda era que los afiliados iban a optar por engrosar sus cuentas porque verían que el sistema era muy bueno. El nuevo régimen no incentivó la afiliación y la relación entre aportantes y la población ocupada se redujo del 42,3 al 38,6 por ciento. En cuanto a la supuesta competencia que se iba a producir entre las AFJP, de las 26 compañías que comenzaron a operar en 1994, hoy sólo quedan 10. Estos datos indican una tendencia a la oligopolización del mercado, que se opone a los presuntos incentivos para reducir costos y mejorar los servicios.

Las AFJP se apropiaron vía comisiones, en promedio, de un tercio de los montos recaudados. Según información de la Anses, los gastos operativos del régimen público representaron entre 1999 y 2005 sólo el 1,6 por ciento de las contribuciones y los recursos tributarios percibidos con fines previsionales, lo que resulta veinte veces más barato que el costo de administración del sistema de capitalización. El sistema fue concebido para maximizar el beneficio de las AFJP. Los fondos gestionados por las AFJP se fueron incrementando gradualmente a lo largo del tiempo, pero esa creciente masa de recursos estuvo lejos de fomentar el desarrollo del mercado local de capitales. Los fondos de las AFJP no fueron canalizados hacia proyectos de inversión que apuntalaran el crecimiento económico.

La supuesta solvencia intertemporal del sistema previsional con fondos invertidos en volátiles mercados bursátiles quedó hecha añicos. Terminar con el régimen de capitalización es adelantarse y evitar que los actuales trabajadores puedan tener un panorama desolador en su etapa de retiro del mercado laboral. En países con el nivel de desarrollo de la Argentina, con su actual estructura de empleo, es imprescindible universalizar la cobertura, objetivo sobre el que se avanzó en estos años, y adoptar una visión de la jubilación basada fundamentalmente en la solidaridad intergeneracional del reparto. Poner fin, por fin, a las AFJP es en ese sentido una medida reparadora y de justicia redistributiva.

azaiat@pagina12.com.ar

Tres voces para la despedida

Alberto Muller, Plan Fénix

El sistema fue un fiasco

“El sistema de capitalización previsional fue un fiasco no sólo en la Argentina, sino también en otras naciones donde se la aplicó, como en Chile. La eliminación del sistema de jubilación privada era una medida que había que tomar en algún momento. Después del fracaso de este sistema de las AFJP, ahora lo importante es resguardar los intereses de los futuros jubilados. La estatización del sistema debe apuntar a incorporar la presencia de actores sociales como sindicatos, trabajadores y entidades civiles, para que no haya pérdida de control de los fondos de los aportantes. El sistema de jubilaciones tendría que funcionar como un sistema público no estatal, como una suerte de PAMI. La crisis financiera internacional puso en evidencia que los fondos de pensión en manos de las administradoras corren serios riesgos, por la fluctuación financiera. En los países desarrollados los sistemas jubilatorios son públicos y existen paralelamente los fondos privados que garantizan una renta mínima.”


Alejandro Vanoli, Vicepte. CNV

Control ciudadano

“Es una medida muy importante desde lo simbólico y desde lo conceptual. Implica recuperar la presencia del Estado en un área fundamental. Por malas políticas desde lo público y porque las AFJP no cumplieron adecuadamente la función. El sistema de capitalización no cumplió con principios básicos para los que se creó: otorgar una jubilación decente a la gente. En cambio, implicó la creación de un sistema muy costoso que no servía ni para financiar adecuadamente al Estado, que se endeudó a altas tasas, y tampoco se prestó de manera adecuada como servicio para financiar la economía real. Es necesario implementar un nuevo régimen público que permita, en un contexto donde el Estado tiene solvencia fiscal, brindar una adecuada y decente cobertura previsional, financiar al Estado y otorgar crédito a las actividades productivas. Esto sólo es posible en un país que crece y protege el empleo y que paga salarios en blanco, donde hay un modelo de desarrollo con equidad, sólo en este esquema es posible pagar buenas jubilaciones. Para que sea diferente a las experiencias previas el desafío es que el Estado gestione los bienes y recursos con participación y control ciudadano. Es fundamental un buen control de fondos para poder pagar jubilaciones dignas.”


Eduardo Curia, Economista

Una muerte asistida

“Es la muerte anunciada de un régimen que estaba muy desgastado. En las circunstancias vigentes, el paso a manos del Estado era la única resultante posible. Como venía la mano, no es una gran sorpresa lo que sucedió. El sistema jubilatorio de capitalización estaba desgastado y no había logrado su objetivo. El default, la convertibilidad, la desvalorización de los títulos de deuda argentinos y, ahora, la crisis internacional profundizaron el desgaste del sistema de capitalización. La mesura de las AFJP al momento se explica en parte porque los valores de la cuotaparte de los beneficiarios se venían resintiendo. Es una especie de eutanasia asistida. Ahora habrá que esperar para ver cómo queda todo. Qué se hace con la gente que aporta al sistema. Va a haber que aclarar mucho y el Gobierno deberá manejarse de manera muy responsable. El sistema de capitalización se había creado porque lo que había era un desastre. Ahora el Estado deberá tener una perspectiva muy aguda del riesgo de las operaciones. Tenemos que evitar terminar a los bandazos. Por otro lado, esta medida facilita al Gobierno el acceso a recursos poder afrontar el endeudamiento y los vencimientos para el año próximo.”

Intervención del Estado contra la crisis: no hay alternativa…

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Los expertos alertan que el rescate bancario no podrá contener la gran recesión que se avecina

CRISTINA GALINDO, El País.com

Desesperado e incapaz de hacer frente a sus deudas, un empleado de la compañía nacional de ferrocarriles de Estados Unidos quemó recientemente su coche en Washington. Fingió que se lo habían robado porque no podía afrontar el pago de la letra mensual de 800 dólares (600 euros) y quería que el seguro se hiciera cargo de este siniestro total. No es el único caso. Apurados por la hipoteca o el vencimiento de pagos, trabajadores y pequeños empresarios recurren a triquiñuelas para engañar a los aseguradores y bancos y obligarles a que se hagan cargo de sus deudas. Por ahora, los Gobiernos de EE UU y Europa prefieren atender a las entidades financieras, destinando casi tres billones de euros para sacarlas de la peor crisis de los últimos 80 años.

Pero muchos empiezan a pensar que si no se hace algo y pronto para ayudar a trabajadores como el empleado moroso de Washington -fue detenido-, la economía real entrará en breve en la mayor recesión de, como mínimo, el último cuarto de siglo, y las deudas de miles de empleados y familias a los que ahora nadie avala acabarán por derrumbar el sistema financiero que se quiere salvar. “Los planes de rescate son necesarios para evitar que el sistema bancario se rompa. Sin embargo, ahora parece inevitable que llegue una profunda recesión”, advierte el economista Daniel Gros, director del Centro de Estudios de Política Europea en Bruselas.

Las operaciones de rescate para dotar de liquidez y solvencia a la banca -anunciadas en los últimos días por las grandes economías occidentales- constituyen el último capítulo de una crisis financiera que salió a la luz hace 14 meses con el estallido de la burbuja inmobiliaria. El objetivo de estos planes es aliviar la crisis financiera a través de varias fórmulas: comprar acciones de los bancos para recapitalizarlos, avalar los préstamos, comprar deuda y garantizar los depósitos. De forma complementaria, los bancos centrales han inyectado capital en las últimas semanas. Algunos países han elegido una o varias de estas iniciativas, pero todos se han endeudado para salvar el sistema.

La crisis ha vuelto a poner de moda el intervencionismo. La recapitalización es una opción que contemplan Alemania, Francia, Italia, Austria o España (aunque no la ha presupuestado), pero los que más dinero prevén destinar para nacionalizar los bancos son paradójicamente Estados Unidos y Reino Unido, dos de los países que históricamente más han huido de la intervención estatal en los mercados. “El panorama bancario europeo va a cambiar completamente y habrá un mayor control gubernamental”, añade Gros.

El modelo de salvamento de los británicos -inspirado en la estrategia lanzada por Suecia en los años noventa para salir de la crisis inmobiliaria que sumió a los bancos del país en la ruina- ha sido el primero de Europa y ha marcado el paso al resto. El Gobierno de Gordon Brown ya ha empezado a nacionalizar el sistema financiero con la inyección de 37.000 millones de libras (48.000 millones de euros) en los tres mayores bancos del país, una operación que puede convertir al Estado en un peso pesado de la City.

Se trata de Royal Bank of Scotland, HBOS y Lloyds TSB, que ingresarán en conjunto 8.000 millones de libras (10.400 millones de euros) procedentes de las arcas públicas a cambio de un paquete de acciones preferentes que el Estado podrá vender pasado un tiempo con una rentabilidad garantizada del 5% anual. Con el resto del dinero, el Gobierno suscribirá ampliaciones de capital de estas entidades, de forma que si inversores privados no cubren la oferta, los poderes públicos asumirán la adquisición de los títulos ordinarios. En este caso, se convertirán en los principales accionistas. El paquete total aprobado por Londres para recapitalizar bancos asciende a 50.000 millones de libras. Este presupuesto no incluye el coste que tuvo la intervención de los bancos Northern Rock y Bradford & Bingley.

Sobre el papel, este mecanismo puede acabar siendo una buena inversión para el Estado, que decide qué bancos vale la pena salvar y qué condiciones les impone. Las retribuciones de los ejecutivos de Bank of Scotland, HBOS y Lloyds TSB se han limitado y las primas por objetivos correspondientes a este ejercicio se cobrarán con acciones; el Tesoro tendrá entre dos y tres representantes en sus consejos de administración, y no se repartirán dividendos hasta que se recupere la inversión. Además, sus presidentes han dimitido.

En el caso europeo, sólo el plan británico y el alemán incluyen condiciones y restricciones como éstas, al menos de momento. En Alemania, el ministro de Finanzas se reserva el derecho de tomar decisiones sobre la política de dividendos y la estructura de capital de las entidades que se beneficien de las ayudas.

El plan británico también ha convencido a la Administración de George W. Bush. En principio, el Tesoro estadounidense iba a destinar los 700.000 millones de dólares (medio billón de euros) presupuestados para salvar a Wall Street con la compra de activos tóxicos (títulos vinculados a hipotecas basura). Pero después ha dado un giro para seguir los pasos de Londres. Cada vez resultaba más difícil poner precio a esos activos y, en lugar de eso, ha aprobado una primera inversión de 250.000 millones de dólares (185.000 millones de euros) para entrar en el capital de los bancos.

Comprar acciones de bancos en lugar de los activos tóxicos es teóricamente más rentable -tiene un efecto multiplicador, según los economistas- y da un mayor control al inversor, que decide qué bancos vale la pena salvar.

El plan de Bush para sostener a bancos grandes y pequeños -unido a las recientes medidas para evitar algunas quiebras y apoyar el crédito y los mercados monetarios- representa la mayor intervención gubernamental en los mercados financieros estadounidenses desde la Gran Depresión, o según algunos, de la historia. Las ayudas que, a raíz del crash de 1929, dio la Corporación de Reconstrucción Financiera, una agencia independiente, tuvieron un coste de 1.300 millones de dólares, lo que en dólares de hoy serían 200.000 millones de dólares (150.000 millones de euros).

Al igual que el paquete británico, la recapitalización del plan de Bush se hará a través de la compra de acciones preferentes. Aún no ha quedado claro si también se suscribirán ampliaciones de capital. Todavía no se ha cerrado ningún trato. El plazo para solicitar ayudas termina el 14 de noviembre, pero la prensa ha publicado que nueve grandes bancos han accedido a vender acciones al Gobierno: Bank of America, Wells Fargo, Citigroup, JP Morgan Chase, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Bank of New York Mellon Corp, State Street y Merrill Lynch.

Una diferencia clara con el plan de Londres es que el Tesoro estadounidense no aspira a intervenir en la gestión de estos bancos, ni estará presente en sus consejos. Tampoco se modifican los derechos actuales de los accionistas ordinarios. Eso sí, impondrá limitaciones en las retribuciones de los ejecutivos y será el único que podrá autorizar incrementos de los dividendos durante al menos tres años.

Sea como sea, se trata de una intervención pública radical para un país en el que nacionalización es una palabra que recuerda demasiado al socialismo y es mejor evitar. Pero no es la primera vez que Estados Unidos se atreve a llevar a cabo medidas como ésta. En tiempos de guerra, en 1917, no dudó un minuto en tomar el control de los ferrocarriles para garantizar el abastecimiento de alimentos a la población y el transporte de soldados y armas. En 1920, estos activos fueron devueltos a sus propietarios, con una compensación. Durante la Segunda Guerra Mundial se volvieron a expropiar temporalmente los ferrocarriles, una docena de compañías y varias minas de carbón. En el sector bancario, el Gobierno estadounidense se hizo en 1984 con una participación del 80% en un banco de Illinois. Más recientemente, bien el Gobierno, bien la Reserva Federal (banco central) han salido al rescate de Bear Stearns, Fannie Fae, Freddie Mac, Merrill Lynch y AIG, aunque dejaron caer a Lehman Brothers.

“El apoyo del capital público es ahora la única opción que queda para que el sector se capitalice suficientemente para eliminar las preocupaciones del mercado sobre la solvencia del sistema financiero”, afirma Philip Finch, analista de UBS, grupo que por cierto acaba de recibir una sustanciosa inyección de capital del Estado suizo.

El plan para recapitalizar los bancos con problemas que ahora se negocia incluye, como el británico, una serie de criterios que, de salir todo según lo previsto, pueden convertir esta nacionalización parcial en un negocio. En primer lugar, el Tesoro podrá mantener las participaciones que adquiera durante tres años, y éstas pagarán dividendos anuales del 5% durante los primeros cinco años y del 9% a partir del sexto ejercicio. Además, el Tesoro también recibirá derechos de compra de acciones ordinarias que podrán ser ejercitados durante 10 años a un precio determinado.

“La nacionalización de parte del sistema bancario en Estados Unidos y Europa puede constituir el momento que marca el principio del fin de la crisis financiera”, afirma el analista Philip Finch..

La nacionalización no es la única fórmula elegida para el gran rescate. Los avales para estas deudas se llevan el mayor porcentaje del plan en Europa: el Reino Unido destinará 250.000 millones de libras (320.000 millones de euros); Alemania, 400.000 millones; Francia, 320.000 millones, y España, 100.000 millones. En el caso español, hay que añadir la creación de un fondo de entre 30.000 y 50.000 millones para comprar activos de máxima calidad, como los llama el Gobierno sin concretar mucho más.

El objetivo está claro. Se ha dicho una y otra vez que ésta es también una crisis de confianza. Los bancos no se fían de nadie, ni siquiera de sí mismos, y no se prestan dinero. El mercado interbancario se ha colapsado. Una buena prueba de ello se vio cuando, hace dos semanas, los bancos centrales bajaron los tipos de interés medio punto en una acción coordinada sin precedentes, pero la bajada no se trasladó al Euríbor.

“Los Gobiernos se han dado cuenta de que no estamos sólo ante un problema de liquidez, sino también de solvencia”, opina Manuel Romera, director del sector financiero de la IE Business School de Madrid. “Los avales tienen sentido, pero lo difícil será ver cómo funciona todo: ¿a quién se debe avalar?, ¿a quién no?, en el caso de España, ¿qué activos se deben comprar?”.

El éxito del rescate no está garantizado. Al fin y al cabo, los Gobiernos están asumiendo los riesgos que están ahogando a todo el sistema financiero. Si hay que ejecutar dichos avales en grandes cantidades, o si los bancos nacionalizados se van a pique, las consecuencias son potencialmente devastadoras.

Otra cuestión es si el rescate llegará al resto de la economía, porque las crisis financieras se convierten rápidamente en crisis económicas y nadie suele salir al rescate de las fábricas y sus trabajadores. “Un sector financiero que no se compromete con la economía real no vale la pena ser salvado”, afirmaba esta semana el diario británico Financial Times en un editorial. De eso dependerá en parte que la crisis sea corta y llevadera, o larga y muy dura.

Si se toma como referente la anterior gran crisis, la de los años treinta, para ver qué puede pasar, no hay muchas razones para el optimismo. Cuando Franklin Delano Roosevelt llegó a la presidencia de Estados Unidos, en 1933, decenas de bancos habían cerrado o impuesto restricciones en la cantidad de dinero que los clientes podían sacar. “Lo único que hemos de temer es al miedo”, declaró. Su primera decisión fue cerrar durante tres días las sucursales bancarias para que los funcionarios estudiaran los libros contables de las entidades. Tras el examen, dijeron qué bancos había que cerrar y cuáles estaban bien.

Eso pareció dar confianza a los estadounidenses, pero tras la crisis bancaria se escondían grandes problemas económicos y al final el sistema se derrumbó al completo. Muchos economistas todavía escriben ensayos sobre si fueron los bancos los que llevaron al país a la crisis o fue al revés. Sea como sea, el mundo no volvió a ver la luz al final del túnel hasta el año 1939.

“Las medidas llegan demasiado tarde para prevenir una recesión”, afirma Michael Saunders, analista de Citigroup, en un informe sobre el efecto de los planes de rescate tomados por los países de la zona euro y la inyección de liquidez llevada a cabo por el Banco Central Europeo. “Las medidas [de la zona euro] aliviarán probablemente la crisis financiera, pero dudamos de que sean lo suficientemente grandes como para estabilizar los mercados”, añade el experto. Las garantías aprobadas en los países del euro apenas cubren un 7% de los activos consolidados de la banca de la zona, que suman 23,5 billones.

Pese a las numerosas advertencias (el FMI ya apuntó hace meses que sería necesaria una recapitalización y algunos funcionarios en Japón lo hicieron hace un año), los dirigentes políticos han tardado en reaccionar, aunque pasó lo mismo en las crisis de Suecia y Japón.

Las ayudas pueden devolver un poco de calma, pero los expertos advierten de que no pueden corregir los excesos cometidos en la última década, en la que el sector inmobiliario y las entidades que lo financiaron ganaron mucho dinero, mientras los ciudadanos se endeudaron muy por encima de sus posibilidades gracias a unos tipos de interés bajo mínimos. “Los controles fallaron, porque casi nadie quiso reconocer que había una excesiva acumulación de riesgo”, explica Gros. Ahora, la aversión a ese riesgo lo paraliza todo.

¿Otra gran depresión?

Desde Estados Unidos hasta Singapur, la economía está al borde del abismo. ¿Hasta dónde llegará la crisis? Con suerte, será la peor desde los años ochenta, pero algunos economistas temen que sea tan dura como la Gran Depresión de los años treinta, con el cierre de miles de empresas y un aumento récord del paro.

“Ésta es la peor crisis que he visto en mis 50 años de carrera”, afirmó la semana pasada William Rhodes, vicepresidente de Citigroup, ante sus compañeros banqueros de Nueva York. “Y todavía tenemos que enfrentarnos a los efectos de la economía real”, añadió.

Hay señales de que los dos grandes motores de la economía mundial de los últimos años -el gasto de los consumidores de EE UU y el impulso de las economías emergentes- están echando el freno. Mientras, el patrimonio de los hogares se está esfumando. La reciente semana negra de las bolsas hizo desaparecer 2,6 billones de dólares de la riqueza de los inversores en EE UU.

Habrá que ver qué pasa con el comercio, otro de los indicadores de la marcha de la economía. “La crisis financiera que está afectando a Estados Unidos y Europa impulsarán ciertas actitudes proteccionistas”, afirma Katinka Barysch, experta del Centro para la Reforma de Europa, con sede en Londres. El proteccionismo que siguió al crash bursátil de 1929, explica Barysch, se tradujo en una caída el comercio mundial del 14%. Los expertos prevén que los intercambios internacionales crezcan de media un 4-5% el próximo año, frente al 8% de media registrado en los últimos años.

Además, hay que tener en cuenta que la crisis ha provocado depreciaciones en los activos de los bancos que suman 580.000 millones de dólares (430.000 millones de euros) desde mediados de 2007, según el FMI.

Brown, el ‘salvador’

Hace poco más de un mes, el primer ministro británico, Gordon Brown, acudía al congreso del Partido Laborista con la popularidad por los suelos y con un pie fuera de Downing Street. Ahora, gracias a la iniciativa que ha tomado en la crisis, se ha convertido en el hombre fuerte que puede salvar la economía de su peor momento.

La fórmula británica para salvar la City -capitalizar los bancos en crisis, dar acceso a la banca a liquidez inmediata y a fondos a tres años vista- ha sido hecha suya por los países de la zona euro y por Estados Unidos, que hasta entonces se mostraba reacio a una solución que implicara entrar directamente en el capital de los bancos. En 10 años de actuación exterior, el ex primer ministro Tony Blair no alcanzó jamás tal éxito internacional.

“Gordon Brown: superhéroe europeo”, proclamó una columna del diario francés Le Monde, y mencionó un sondeo según el cual los franceses tenían más fe en Brown -caricaturizado con frecuencia como una persona vacilante, aburrida y sombría- como salvador de la economía mundial que su propio presidente, Nicolas Sarkozy.

“El Gobierno de Brown se ha mostrado dispuesto a pensar con lucidez respecto a la crisis financiera, y a actuar con rapidez una vez que ha llegado a una conclusión. Y esta combinación de lucidez y decisión no la ha igualado ningún otro Gobierno occidental, y mucho menos el de Estados Unidos”, afirmaba Paul Krugman en una tribuna que EL PAÍS publicó al día siguiente de serle concedido el Premio Nobel de Economía a mediados de esta semana.

Gordon Brown ha resucitado. Esto no significa que sea el favorito para ganar las próximas elecciones en el Reino Unido, pero al menos ya nadie se atreve a cuestionar su liderazgo dentro del partido.

Mercados financieros en rojo, ante inminencia de recesión (o depresión)…

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VOLVIERON A BAJAR LAS BOLSAS DE LAS PRINCIPALES ECONOMIAS DEL MUNDO. MAS SINTOMAS DE RECESION

Página/12

Los megapaquetes de rescate en Estados Unidos y Europa no parecen tener más impacto que amortiguar una caída que, de todos modos, se muestra inevitable. “La economía estadounidense ya está en recesión”, sentenció el Banco de Canadá.

Los anuncios conjuntos de los gobiernos, la ayuda de Francia y Japón a sus bancos y la posibilidad de que Estados Unidos disponga de 150 mil millones de dólares para impulsar el sector real de su economía no consiguieron continuar impulsando a los mercados. Mientras que cada vez más bancos despliegan su pedido de rescate, el índice Dow Jones cayó 2,5 por ciento y el Nasdaq otro 4,1 por ciento. En Europa, las principales bolsas cerraron con bajas moderadas y en Asia los resultados fueron mixtos. Ayer el Departamento del Tesoro norteamericano informó que las consultoras Ernst & Young y Price Waterhouse Coopers serán las encargadas de auditar la ejecución del programa de recompra de activos tóxicos por 250.000 millones de dólares impulsado por Bush y Paulson.

Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) anunció que revisará la “lista negra” de paraísos fiscales. La actualización estará lista recién para mediados de 2009 y el ministro de Finanzas alemán, Peer Steinbruck, afirmó que Suiza debería pasar a integrar la lista de países que no cooperan en el área fiscal. La cotización del euro cayó el martes por debajo de los 1,31 dólares, su nivel más bajo desde marzo de 2007.

“La economía estadounidense ya está en recesión”, sentenció el Banco Central de Canadá, que bajó su tasa de interés un cuarto de punto para estimular su crecimiento. Según una encuesta privada, el 76 por ciento de los estadounidenses piensa que su país está en recesión que durará al menos seis meses. El pesimismo se extiende entre los norteamericanos a medida que las noticias negativas sobre la economía real se extienden. Yahoo redujo su beneficio un 64 por ciento y anunció que despedirá al menos 10 por ciento de sus empleados en los próximos dos meses para superar las dificultades económicas. Por su parte, las ventas semanales de los centros comerciales en Estados Unidos cayeron 1,6 por ciento la semana pasada; de todas formas, en términos interanuales los resultados continúan siendo positivos.

La Reserva Federal decidió ayer una nueva intervención de emergencia para comprar activos de corto plazo de los fondos comunes, ante los numerosos pedidos de rescate de inversores con carteras en ese tipo de instrumentos. El lunes el titular de la Fed, Ben Bernanke, había informado el lanzamiento de un paquete fiscal de 150 mil millones de dólares para impulsar el sector real de la economía. Este nuevo programa, llamado Money Market Investor Funding Facility, apunta a relajar las tensiones en los mercados de deuda de corto plazo y mejorar la situación de liquidez de los inversores. Para ello la Fed le prestará dinero a una serie de actores en condiciones de comprar certificados de depósitos, papeles comerciales y otros títulos con una maduración máxima de 90 días.

En París, 17 países reunidos por iniciativa de Francia y Alemania pidieron el martes a la OCDE que actualice la “lista negra” de paraísos fiscales que evitan cooperar con los investigadores que rastrean compañías y particulares que evaden impuestos, depositando sus ingresos en bancos del extranjero. En París estiman que pierden 30.000 y 40.000 millones de euros por la evasión en paraísos fiscales. Alemania propuso incluir a Suiza en la lista negra y además desde el Ministerio de Finanzas proponen crear una agencia calificadora de riesgo a nivel europeo para evaluar los productos financieros que funcione como alternativa a las muy criticadas Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch.

México, líder en desigualdad

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Redacción BBC Mundo

Niñas en Chiapas, México UNICEF/hq04-0574/Mauricio Ramos

En pobreza infantil, México ocupa el segundo lugar en la lista de la OCDE, después de Turquía.

México es el líder en nivel de pobreza y en desigualdad de ingresos entre los 30 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Según las cifras del informe más reciente de la organización, titulado “¿Creciendo en la desigualdad?”, México encabeza la lista, seguido de Turquía y Portugal.

Luxemburgo, Dinamarca y Suecia figuran al final del ranking.

Tendencias paradójicas

México sigue manteniendo ese desafortunado liderazgo a pesar de haber experimentado en los últimos años una “caída significativa” en el nivel de desigualdad en el ingreso y en el nivel de pobreza.

“La desigualdad del ingreso de los hogares disminuyó más que en cualquier otro país de la OCDE durante los últimos diez años”, afirma el informe.

Este avance, aunque notable, no fue suficiente para perder el primer puesto de la lista: el coeficiente de disparidad de ingresos en México es todavía 1,5 veces superior a la media de países de la OCDE y dos veces superior al de Dinamarca.

En lo que a pobreza infantil se refiere, con un 22,2% de niños pobres, México ocupa el segundo lugar en la lista de la OCDE, precedido de Turquía, con un 24,6%.

Aumento generalizado pero “no espectacular”

La organización, con sede en París, concluye en su informe que la desigualdad social en términos de ingresos ha aumentado durante los últimos años en la mayoría de los países desarrollados.

MÉXICO Y POBREZA
Niño en Chiapas, México. Foto gentileza de UNICEF
El 22,2% de los niños mexicanos son pobres
Para uno de cada cuatro hogares con un jefe de familia en edad laboral, tener una persona asalariada no es suficiente para escapar de la pobreza
Fuente: OECD, “Growing unequal?” 2008

Desde el año 2000 las diferencias de ingresos entre grupos sociales crecieron particularmente en Alemania, Canadá, Estados Unidos y Noruega.

En lo que a pobreza relativa se refiere la tendencia se repite en el caso mexicano: aunque el país experimentó una disminución, sigue estando a la cabeza de la lista, con más del 16% de la población viviendo en esas condiciones. Le siguen de cerca Estados Unidos y Turquía.

En el extremo opuesto se encuentra Suecia, Dinamarca, República Checa y Austria, con menos del 7% de sus habitantes debajo de la línea de pobreza.

Pero “el aumento de la desigualdad, aunque generalizado y significativo, no ha sido tan espectacular como la mayoría probablemente piensa”, puntualiza el informe.

Según la OCDE, la intervención de los gobiernos, mediante la redistribución de los ingresos, ha suavizado la tendencia a la desigualdad en los países desarrollados.

“Los gobiernos han fijado más impuestos y aumentado el gasto para compensar la tendencia hacia una mayor desigualdad. Ahora gastan más en políticas sociales que en cualquier otro momento de la historia”, afirma la OCDE.

Son los países del norte de Europa los que practican una política de redistribución más intensa y los que por tanto presentan desigualdades más moderadas, según los datos de la organización.

Escrito por Eduardo Aquevedo

22 octubre, 2008 a 19:54

La crisis económica mundial y sus consecuencias de largo plazo, según E. Hobsbawm

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Entrevista al historiador británico
¿Qué opina Hobsbawm sobre la crisis?
 
BBC Mundo
 
El británico Eric Hobsbawm ha sido llamado “el historiador vivo más influyente” por la revista New York Review, y su visión marxista empapa su prolífica producción.

 

En estos días en los que las noticias instantáneas sobre la crisis financiera inundan los medios de comunicación, Hobsbawm concedió una larga entrevista a la BBC.

A los 91 años, Hobsbawm responde sobre los posibles cambios en la opinión intelectual sobre el capitalismo y sobre los efectos, duraderos según el, que tendrá la crisis económica mundial.

Aquí, los principales fragmentos de esa entrevista.


Muchos hablan de lo está pasando como un regreso al estatismo e incluso al socialismo. ¿Usted cree que es así?

Bueno, ciertamente es la más grave crisis del capitalismo desde la década del 30. Recuerdo un titular hace unos pocos días, en el Financial Times, que decía: “El capitalismo en convulsión”. Hacía mucho que uno no leía ese titular en el FT.

Ahora, creo que esta crisis está siendo más dramática por los más de 30 años de una cierta ideología “teológica” del libre mercado, que todos los gobiernos en Occidente han seguido.

Porque como Marx, Engels y Schumpeter han previsto, la globalización -que está implícita en el capitalismo- no sólo destruye una herencia de tradición sino también es increíblemente inestable: opera a través de una serie de crisis.

Y esto está siendo reconocido como el fin de una era específica. Sin dudas, se hablará más de (John Maynard) Keynes y menos de (Milton) Friedman y (Friedrich) Hayek.

Todos están de acuerdo en que, de una forma u otra, habrá un mayor rol para el Estado. Ya hemos visto al Estado como el prestamista de última instancia. Quizás regresaremos a la idea del Estado como el empleador de última instancia, que es lo que fue bajo FDR (Fraklin Delano Roosevelt) en el “New Deal” en Estados Unidos.

Lo que sea, será un emprendimiento público de acción e iniciativa, que será algo que orientará, organizará y dirigirá también la economía privada. Será mucho más una economía mixta que lo que ha sido.

¿Y qué del Estado como redistribuidor? Lo que se ha hecho hasta ahora parece más pragmático que ideológico…

Creo que será pragmático de la forma que era antes. Lo que ha estado pasando es que en los últimos 30 años el capitalismo global ha operado de una forma increíblemente inestable, excepto -por varias razones- en los países occidentales desarrollados.

Ellos se han mantenido, hasta un cierto punto, al margen, y por ello lo han minimizado.

En Brasil, en los 80, en México en los 90, en el sudeste asiático y Rusia en los 90, en Argentina en 2000: todos sabían que estas cosas podían traer catástrofes en el corto plazo. Y para nosotros eso implicaba caídas tremendas en el FTSE (bolsa de Londres) pero luego, seis meses después, recomenzábamos de nuevo.

Ahora, tenemos los mismos incentivos que habían en los ’30: si no se hace nada, el peligro político y social es profundo y eso es, después de todo, la forma en que el capitalismo se reformó a sí mismo durante y después de la guerra, bajo el principio de “nunca más” a los riesgos del 30.

No sólo los riesgos económicos -que el “New Deal” no fue muy exitoso- sino también los riesgos políticos.

Usted vio esos riesgos hacerse realidad: estuvo en Alemania cuando Adolf Hitler llegó al poder. ¿Usted cree que podría darse algo remotamente parecido a eso, como una consecuencia de lo que está pasando ahora?

En los años ’30 el efecto político neto a corto plazo de la Gran Depresión fue el fortalecimiento de la derecha, con dos excepciones. Una fue Escandinavia, que logró exitosamente moverse a la izquierda hacia regímenes socialdemócratas, y -curiosamente- Estados Unidos, donde reaccionaron a quien sería el equivalente de Bush.

A la izquierda no le fue bien en los ’30 hasta que llegó la guerra. Entonces, creo que ese es el principal peligro. En ese momento, hubo una izquierda fuerte en varias partes de Europa -incluyendo Inglaterra, con el partido laborista- pero hoy no la hay.

La izquierda está virtualmente ausente. Entonces, a mí me parece que el principal beneficiario de este descontento, otra vez con la posible excepción -al menos eso espero- de Estados Unidos, será la derecha.

¿Lo que vemos ahora es el equivalente de la caída de la Unión Soviética para la derecha? ¿Los desafíos intelectuales que esto implica para el capitalismo y el libre mercado son tan profundos como los desafíos que enfrentó la izquierda en 1989?

Sí, así lo creo, creo que este es el equivalente dramático al colapso de la Unión Soviética. Ahora sabemos que se terminó una era. No sabemos qué vendrá.

Tenemos un problema intelectual: solíamos pensar hasta entonces que habían dos alternativas, o una o la otra: o el libre mercado o el socialismo. Pero en realidad hay muy pocos ejemplos de un completo caso de laboratorio de cada una de esas ideologías.

Entonces, creo que tenemos que dejar de pensar en una o la otra y debemos pensar en la naturaleza de la mezcla. Particularmente hasta qué punto esa mezcla está motivada por la conciencia del modelo socialista y de las consecuencias sociales de lo que ha pasado.

¿Cree que regresaremos al lenguaje del marxismo?

Hasta un cierto punto, lo hemos hecho. Encuentro bastante extraño que el redescubrimiento de Marx lo han generado los hombres de negocios, ya que no hay izquierda.

Desde la crisis de los 90, son los hombres de negocios quienes empezaron a hablar en términos de decir: “Bueno, Marx predijo esta globalización y podemos pensar que el capitalismo está planteado como una serie de crisis”.

No creo que el lenguaje marxista políticamente será prominente; pero intelectualmente, la naturaleza del análisis marxista sobre la forma en la que el capitalismo opera verdaderamente será importante.

¿Siente un poco de reivindicación, después de años en los que la opinión intelectual iba en contra de lo que usted pensaba?

Bueno, obviamente hay un poco una sensación de schadenfreude (regocijo por la desgracia ajena).

Siempre dijimos que el capitalismo se iba a chocar contra sus propias dificultades, pero lo que yo siento no es reivindicación.

Lo que sí es cierto es que la gente descubrirá que de hecho lo que estaba pasando no ha producido los buenos resultados que se predecían.

Mire, por 30 años todos los ideólogos dijeron que todo iba a estar bien: el libre mercado es lógico y produce crecimiento máximo. Sí, decían, produce un poco de desigualdad aquí y allá, pero no importa porque también los pobres eran un poco más prósperos. Decían que funcionaría mejor que cualquier otra cosa.

Ahora sabemos que lo que pasó es que se crearon condiciones de inestabilidad enormes, que han creado condiciones en las que la desigualdad afecta no sólo a los más pobres, sino cada vez más a una gran parte de la clase media.

Sobre todo, en los últimos 30 años los beneficios de este gran crecimiento hemos sido principalmente a nosotros en Occidente en una condición de vida inmensurablemente superior que en cualquier otro lugar.

Y me sorprende mucho que el Financial Times diga que lo que esperan que pase ahora es que este nuevo tipo de globalización controlada beneficie a quienes realmente lo necesitan, que se reduzca la enorme diferencia entre nosotros que vivimos como príncipes y la enorme mayoría de los pobres y los desaventajados.

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/business/newsid_7680000/7680432.stm

Chile: Flores, de “Chile Primero”, se suma a Schaulsohn en “coqueteo” con la derecha

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Chileprimero aparece más disponible a un pacto con la Alianza que el PRI

El presidente del PRI, el diputado colorín Jaime Mulet, dijo ayer que su colectividad a ningún evento tiene considerado un acuerdo con el bloque RN-UDI. Sin embargo, el ex ministro del Presidente Salvador Allende dijo que entenderse con la Alianza es más facil.

Por I. T. / L. F. / La Nación

Los rumores respecto de que el affaire entre la derecha y Chileprimero puede transformarse en una relación con proyección cobraron fuerza ayer luego de que el senador y ex ministro del Presidente Salvador Allende, Fernando Flores, admitiera que para su partido es más fácil entenderse con la Alianza.

Tras una actividad de respaldo al candidato del PRI por Santiago, Ricardo Israel, Flores abordó la convocatoria del presidenciable de RN, Sebastián Piñera, a ampliar el bloque opositor mediante un pacto con los descolgados de la Concertación. “Para Chileprimero hoy es más fácil conversar con la Alianza que con la Concertación. A la Concertación yo la veo amarrada al pasado y a mantenerse en el poder”, argumentó el legislador que, advirtió, que en cualquier escenario “una decisión no es fácil” para su movimiento, ya que una de las vertientes de la colectividad está ligada históricamente a la centroizquierda.

“Si la Alianza está dispuesta a ser una nueva alianza, más progresista, solidaria y que no tape los problemas de los derechos humanos, es posible que podamos sentarnos a conversar y aunar valores y programas para beneficio del país”, dijo. Con todo, Flores valoró la figura de Piñera: “Lo conozco desde hace un par de años y tengo respeto y una buena impresión de lo que hace”.

Pese a esta buena impresión, Flores negó que exista un cónclave programado para iniciar negociaciones sobre un pacto y no descartó que su corriente pueda levantar su propia alternativa para primera vuelta. “Chileprimero no está para ganar elecciones, sino que buscamos mostrar ideas y planteamientos y a veces hace sentido una candidatura presidencial para Chileprimero, que aunque no llegue a ser ganadora, contribuya a generar un cambio en la estructura social y política que impera”, adujo.

Coloma invita

Aun teniendo en cuenta estas diferencias, en la Alianza crece el interés por sumar a sectores que podrían ayudar al conglomerado a llegar al poder. Ayer el presidente de la UDI, Juan Antonio Coloma, argumentó que para ganar se debe “crear un cuadro alternativo potente, en la medida que uno comparta un proyecto a futuro”. Agregó que con este objetivo podría configurarse una “macro Alianza”. El portavoz, Víctor Pérez, acotó que “después de las municipales se debería fijar un procedimiento y una metodología para concretar (el acercamiento) y no dejarlo en meros anuncios”.

“No hay duda de que tenemos que hacer un esfuerzo para concretar un triunfo en las elecciones parlamentarias y presidenciales”, arguyó el legislador, que pidió sumar al PRI.

Desde este espacio político, sin embargo, tal posibilidad fue descartada con vehemencia. Su presidente, el diputado Jaime Mulet, que a inicios de semana había dicho que “podría” dialogar con el accionista de Lan y los partidos aliancistas, manifestó ayer su repudio a acercar posiciones con la Alianza.

“No estaría por llegar a un acuerdo con Sebastián Piñera, ni en primera ni en segunda vuelta ni en ningún escenario. Nosotros estamos por corregir el modelo económico y Piñera es la antítesis de eso. Es imposible que él pueda representarnos”, argumentó Mulet, que aseveró que el PRI es “equidistante de la Alianza y la Concertación” porque apuesta a un “proyecto distinto”.

Frente a la opción de concretar de todos modos un pacto instrumental con la Alianza que permita a los miembros del PRI tener chances de permanecer en el Parlamento -en las legislativas el sistema binominal destruye al tercer actor-, Mulet precisó que “si fuera por un tema de cupos, nos habríamos quedado en la Concertación y ya”.

“Prefiero ser claro: en ninguna circunstancia nos uniremos a la derecha, por ningún motivo apoyaremos a Piñera, porque él es una Concertación elevada a cinco en cuanto a defensa del modelo neoliberal”, concluyó.

Una tesis similar fue esbozada desde la Concertación. Por vez primera en varios días, el ex Presidente Ricardo Lagos y el timonel socialista, Camilo Escalona, coincidieron en su análisis de la coyuntura. “Cada uno recoge lo que puede. En nuestro caso, lo que nosotros estamos recogiendo es este nuevo pensamiento que empieza a emerger después del fracaso neoliberal”, afirmó Lagos en referencia a que Piñera aplica un criterio de mercado para configurar uniones electorales.

“Aquellas visiones que colocan (en) el centro de todo al mercado, como el amo de la definición de ciertas tareas, creo que va a ser tema del pasado. Después de lo que ha ocurrido, más que nunca se necesitan políticas definidas por los ciudadanos, no por los consumidores”, dijo.

Escalona añadió que “Sebastián Piñera confunde la política con el juego bursátil”. “Sé que anda comprando acciones baratas. Ahí las encontró, ahí tiene a los aliados a bajo precio que andaba buscando”, acusó.

DUDAS EN UDI
En la sede partidaria -y tratando de evitar cualquier escena con el RN Sebastián Piñera que huela a proclamación- la mesa UDI y el “team” de rostros del partido pretende esperar el domingo los resultados de los comicios. El problema para el plan gremialista es que si la carta por Santiago, Pablo Zalaquett, con quien el accionista de Lan ha hecho campaña, se impone en la capital, sería casi inevitable un encuentro de las direcciones opositoras y Piñera en un acto de celebración. La apuesta en este caso es que si se da una situación de este tipo estén también “en la foto” los presidenciables del conglomerado: los senadores Evelyn Matthei y Pablo Longueira.

Gobierno argentino nacionaliza sector de pensiones privadas. ¿Por que no en Chile, que es peor?

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El Mundo
 

El Gobierno argentino nacionalizará las administradoras de jubilaciones y pensiones del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y de otras entidades financieras internacionales con presencia en el sistema de la seguridad social del país suramericano desde 1994, informaron este lunes fuentes oficiales.

La presidenta peronista Cristina Fernández de Kirchner anunciará el martes, a todo el país por cadena nacional, el final de “Consolidar” -la compañía de retiros del BBVA- así como de todas las otras Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), que constituyen el sector previsional privado.

Las AFJP arrancaron su actuación en Argentina de las manos de grandes bancos internacionales -entre ellos, los españoles Santander y BBVA- en 1994 cuando el entonces presidente peronista Carlos Menem, y su ‘superministro’ de Economía, el ultraliberal Domingo Cavallo (hoy ‘desterrado’ en los Estados Unidos), privatizaron parcialmente el sistema estatal de jubilaciones y pensiones.

El sistema privado de jubilaciones y pensiones en manos de los bancos administra fondos por 22.054 millones de euros y cada mes recauda alrededor de 229 millones de euros, según datos de la Superintendencia de AFJP.

Los aportes de cada trabajador a su AFJP teóricamente se capitalizan mediante las inversiones financieras que realiza la administradora. Y a la hora del retiro de la vida laboral activa, cada asociado debería cobrar en mensualidades lo que ha conseguido ahorrar, más los intereses obtenidos.

Entre los argumentos para la nacionalización, que requerirá de una ley del Congreso, el Gobierno esgrimirá que las AFJP vienen descapitalizándose por la crisis financiera global, ya que sus fondos están invertidos en acciones y bonos, por lo que en última instancia el Estado igualmente debería rescatarlas, junto a sus clientes.

El secretario general del gremio Asociación del Personal de los Organismos de Previsión Social (APOPS), Leonardo Fabre, celebró el final de las jubilaciones privadas y anunció que “el sistema de capitalización se transformará en una posibilidad optativa y meramente complementaria de un nuevo sistema previsional público único e indelegable”.

El secretario de la central obrera peronista CGT, Hugo Moyano, diagnosticó que a raíz del terremoto financiero mundial “la situación de las AFJP es lamentable” y que ello “deja al descubierto la gran estafa que fueron la creación de las administradoras” de fondos de pensión y jubilación privadas.

“Con esta crisis las AFJP han perdido una cantidad impresionante de dinero y esto perjudica a los futuros jubilados, y por eso creemos que el gobierno debe tomar medidas que garanticen que los hombres y mujeres cobren este dinero”, redondeó.

Presidenciales en Chile: Ricardo Lagos, un "caudillo" apoyado por los empresarios?

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En momentos de alta tensión política y variadas incertidumbres sobre los comicios Municipales de este fin de semana, la ciudadanía se pregunta; ¿qué pasa con la seriedad política y mirada país de personajes como Ricardo Lagos?

La historia política de Chile reconocerá que durante el mandato del ex presidente Ricardo Lagos se lograron avances importantes en diferentes ámbitos tecnológicos, económicos, constitucionales y de alta infraestructura. Pero con esa misma claridad se ha de reconocer que el gran capital financiero -especulativo o no- ganó y acumuló grandes cantidades de dinero que hoy están dentro y fuera del país.

Este importante y decisivo antecedente no es un dato más. Bien lo saben las organizaciones de trabajadores que tuvieron grandes movilizaciones para lograr míseros aumentos salariales o las organizaciones estudiantiles que nunca fueron escuchadas cuando pidieron en las calles reformas profundas al deteriorado e injusto sistema educativo que, finalmente, tuvo que ser intervenido y reformado.

Es posible que estos simples datos aclaren porqué cuando Ricardo Lagos terminó su mandato presidencial fue aclamado por los grandes empresarios y le pidieron que volviera… Y, sin ir más lejos, hace una semana por medio de El Mercurio, nada menos que el inefable Ricardo Claro Valdés dijo que “Lagos era el único que tenía perfil de estadista y conocedor de la realidad mundial”. Sin duda todo un apoyo al ex presidente en desmedro de los otros candidatos concertacionistas con tantos o iguales méritos.

En medio de toda esta vorágine y a 20 años de los festejos por el triunfo del No, entrevistado por el académico Carlos Peña (5/10/2008), Lagos reiteró oficial y públicamente que no será candidato y que “tan pronto termine el proceso -electoral municipal-, reanudaré las actividades que he venido ejecutando estos últimos dos años”.

A la luz de los últimos hechos relacionados con las pre candidaturas presidenciales y las zigzagueantes declaraciones de Lagos al respecto, la ciudadanía con justa razón se pregunta: ¿Si ya dijo que no a una nueva eventual candidatura a la presidencial, porqué no apoya de una vez a su correligionario, José Miguel Insulza? O; ¿porqué no respeta la institucionalidad que tiene la propia Concertación para elegir al nuevo candidato presidencial? Antes estas interrogantes, el ex presidente, simplemente, calla.

El que no calla es su ex jefe de gabinete, Carlos Rubio, quién con precisión declaró el pasado fin de semana que el Transantiago y los problemas en EFE hacen inviable una candidatura del ex presidente Lagos. Y, sentencia con seguridad plena que llegó la hora de José Miguel Insulza: “El sabe que yo y muchos que están cerca de mí estamos esperando que el PS tome la definición y lo designe candidato para trabajar en su candidatura. Yo tengo con Insulza una relación muy larga, desde la fundación del Mapu hace muchos años”.

También diferentes encuestas muestran con buenos resultados a Insulza y no a Lagos, como la reciente muestra del centro de estudios Giropaís. Y, lo mismo en otras materias de suma importancia para el país, como por ejemplo qué hacer ante la grave crisis financiera en el 2009 y que sin duda golpeara el crecimiento y empleo en forma severa. Insulza, ya tiene claro que como consecuencia de esta negativa coyuntura económica, el gobierno de Michelle Bachelet terminará con una marcada desaceleración y un aumento del desempleo, pero sin caer en una recesión. En este escenario, Insulza, sabe bien como confrontar con éxito al empresario candidato Sebastián Piñera que hoy aparece triunfante sin un contendor único desde la Concertación.

Por estas razones y otras, es justo que la ciudadanía le exija a sus líderes políticos una mínima coherencia y responsabilidad. Un estadista o simple servidor público no puede estar entre “ser o no ser”, esto daña la imagen que ha de tener nuestra democracia y ayuda a aumentar los signos de desconfianza que se tiene hacia la clase política. Por otro lado, estos personajes tienen el deber ético de no caer en la tentación del caudillismo que no es otra cosa que sacar adelante sus personalismos sin medir los costos que estas operaciones acarrean a las organizaciones políticas y a la ciudadanía que valora su conciencia y vota con esperanza mirando el bien común de la nación.

Jaime Escobar es Editor religioso de “Crónica Digital” y “Reflexión y Liberación”.

Santiago de Chile, 20 de octubre 2008
Crónica Digital

Escrito por Eduardo Aquevedo

20 octubre, 2008 a 14:28

Vaclav Havel pide a Kundera que ignore la difamación

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PRAGA - Efe  - 20/10/2008

El dramaturgo y ex presidente de la República Checa Vaclav Havel ha decidido entrar en la controversia sobre la supuesta delación por parte del escritor Milan Kundera en 1950, revelada la semana pasada. Y lo ha hecho mostrándole su apoyo y conminándole a “pasar por alto” esa acusación. “Milan, tienes que pasarlo por alto. El hombre, como sabes, encuentra en su camino cosas mucho peores que una difamación en la prensa”, le ha instado Havel en una nota titulada Dos mensajes,que publica hoy lunes el semanario político Respekt,el mismo que hizo pública la presunta delación de Kundera de un compatriota que, como consecuencia, fue condenado a 22 años de prisión, de los que cumplió catorce tras las rejas. Milan Kundera, según la revista, habría delatado a la policía comunista en 1950 a dicho compatriota, que trabajaba para los servicios de espionaje extranjeros. …

Escrito por Eduardo Aquevedo

20 octubre, 2008 a 6:37

La depresión económica internacional ya empezó, por I. Wallerstein

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La depresión, una visión a largo plazo
 

 

La depresión ya empezó. Algo cohibidos, los periodistas siguen preguntándole a los economistas si será que tal vez sólo estamos entrando a una mera recesión. No lo crean ni por un minuto. Estamos ya en el comienzo de una depresión mundial de gran envergadura con desempleo masivo en casi todas partes. Puede asumir la forma de una deflación nominal clásica, con todas sus consecuencias negativas para la gente común. Es un poquito menos probable que asuma la forma de inflación galopante, que es simplemente otro modo en que los valores se desploman, y que es incluso peor para la gente común.

Por supuesto que todo el mundo se pregunta qué fue lo que disparó esta depresión. ¿Serán los instrumentos derivados, que Warren Buffett llama “armas financieras de destrucción masiva”? ¿O son acaso las hipotecas de segundo grado? ¿O los especuladores del petróleo? Jugar a las culpas no tiene importancia real. Eso es concentrarse en el polvo, como Fernand Braudel le llamaba, de los eventos de corta duración. Si queremos entender lo que está ocurriendo necesitamos echar un vistazo a otras dos temporalidades, que son mucho más reveladoras. Una es la de los vaivenes cíclicos de media duración. La otra es aquella de las tendencias estructurales de larga duración.

La economía-mundo capitalista ha tenido, durante varios cientos de años, por lo menos, dos formas importantes de vaivenes cíclicos. Uno son los llamados ciclos de Kondratieff que históricamente tenían una duración de unos 50-60 años. Y otros son los ciclos hegemónicos que son mucho más largos.

En términos de los ciclos hegemónicos, Estados Unidos fue un contendiente emergente de dicha hegemonía por ahí de 1873, logró su dominación hegemónica en 1945 y ha ido declinando desde los años 70. Las locuras de George W. Bush han transformado ese lento declinar en uno precipitado. Y ahora, estamos ya lejos de cualquier asomo de hegemonía estadunidense. Hemos entrado, como ocurre normalmente, en un mundo multipolar. Estados Unidos permanece como potencia fuerte, tal vez la más fuerte, pero continuará declinando en relación con otras potencias en las décadas venideras. No hay mucho que nadie puede hacer para cambiar eso.

Los ciclos de Kondratieff tienen una temporalidad diferente. El mundo salió de la última fase B del ciclo Kondratieff en 1945, y entonces vino el vuelco más fuerte hacia la fase A en la historia del sistema-mundo moderno. Llegó a su clímax cerca de 1967-1973, y comenzó su descenso. Esta fase B ha sido mucho más larga que las fases B previas y seguimos en ella.

Las características de una fase B de Kondratieff son bien conocidas y coinciden con lo que la economía-mundo ha experimentado desde los años 70. Las tasas de ganancia en las actividades productivas bajan, especialmente en aquellos tipos de producción que han sido más rentables. En consecuencia, los capitalistas que deseen niveles de ganancia realmente altos se inclinan hacia el ámbito financiero, y se involucran en lo que básicamente es especulación. Para que las actividades productivas no se vuelvan tan poco redituables, tienden a moverse de las zonas centrales a otras partes del sistema-mundo, negociando costos menores de transacción por costos menores de personal. Es por eso que comienzan a desaparecer los empleos en Detroit, Essen y Nagoya, y que se expanden las fábricas en China, India y Brasil.

En cuanto a las burbujas especulativas, algunas personas siempre hacen mucho dinero con ellas. Pero tarde o temprano las burbujas especulativas siempre revientan. Si uno se pregunta por qué esta fase B del ciclo Kondratieff ha durado tanto, es porque los poderes existentes –el Departamento del Tesoro y el Banco de la Reserva Federal estadunidenses, el Fondo Monetario Internacional, y sus colaboradores en Europa occidental y Japón– han intervenido en el mercado de modo regular e importante para llevar a puerto la economía-mundo –en 1987, al desplomarse el mercado de la bolsa; en 1989, en el colapso de los préstamos y ahorros en Estados Unidos; en 1997, en la caída financiera de Asia oriental; en 1998, por los malos manejos del llamado fondo de manejo de capitales de largo plazo (mundialmente conocido por su nombre en inglés Long Term Capital Management); en 2001-2002, con Enron. Aprendieron las lecciones de las previas fases B de Kondratieff, y los poderes existentes pensaron que podían vencer al sistema. Pero hay límites intrínsecos para hacer esto. Y ahora hemos llegado a ellos, como Henry Paulson y Ben Bernanke lo están aprendiendo para su vergüenza y tal vez para su asombro. Esta vez no será tan fácil, probablemente sea imposible, evitar lo peor.

En el pasado, una vez que una depresión daba rienda suelta a sus estragos, la economía-mundo se levantaba, sobre la base de innovaciones que podían ser cuasi monopolizadas por un tiempo. Así que cuando la gente dice que el mercado de la bolsa de valores se volverá a levantar, es esto en lo piensa que ocurrirá, esta vez como en el pasado, después de que las poblaciones del mundo hayan resentido todo el daño causado. Y tal vez así sea, en unos pocos años o así.

Hay sin embargo algo nuevo que puede interferir con este bonito patrón cíclico que ha sostenido al sistema capitalista por unos 500 años. Las tendencias estructurales pueden interferir con las tendencias cíclicas. Los rasgos estructurales básicos del capitalismo como sistema-mundo operan mediante ciertas reglas que pueden trazarse en una gráfica como un equilibrio en movimiento ascendente. El problema, como con todos los equilibrios estructurales de todos los sistemas, es que con el tiempo las curvas se mueven mucho más allá del equilibrio y se torna imposible regresarlas a éste.

¿Qué ha hecho que el sistema se mueva tan lejos del equilibrio? En breve, lo que ocurre es que a lo largo de 500 años los tres costos básicos de la producción capitalista –personal, insumos e impuestos– han subido constantemente como porcentaje de los precios posibles de venta, de tal modo que hoy hacen imposible obtener grandes ganancias de la producción cuasi monopólica que siempre fue la base de la acumulación capitalista significativa. No es porque el capitalismo esté fallando en lo que hace mejor. Es precisamente porque lo ha estado haciendo tan bien que finalmente minó la base de acumulaciones futuras.

Lo que ocurre cuando alcanzamos un punto así es que el sistema se bifurca (en el lenguaje de los estudios de la complejidad). Las consecuencias inmediatas son una turbulencia altamente caótica, que nuestro sistema-mundo está experimentando en este momento y que seguirá experimentando por unos 20-50 años. Como todos empujan en cualquier dirección que piensan que es mejor en lo inmediato para cada quien, emergerá un orden del caos en uno de los dos muy diferentes senderos alternos.

Podemos aseverar con confianza que el presente sistema no sobrevivirá. Lo que no podemos predecir es cuál nuevo orden será el elegido para remplazarlo, porque éste será el resultado de una infinidad de presiones individuales. Pero tarde o temprano, un nuevo sistema se instalará. No será un sistema capitalista pero puede ser algo mucho peor (aun más polarizado y jerárquico) o algo mucho mejor (relativamente democrático y relativamente igualitario) que dicho sistema. Decidir un nuevo sistema es la lucha política mundial más importante de nuestros tiempos.

En cuanto a las perspectivas inmediatas de corta duración ad interim, es claro lo que ocurre en todas partes. Nos hemos estado moviendo hacia un mundo proteccionista (olvídense de la llamada globalización). Nos hemos estado moviendo hacia un papel mucho mayor del gobierno en la producción. Aun Estados Unidos y Gran Bretaña están nacionalizando parcialmente los bancos y las moribundas grandes empresas. Nos movemos hacia una distribución populista conducida por el gobierno, que puede asumir modos socialdemócratas a la izquierda del centro o formas autoritarias de extrema derecha. Y nos movemos hacia conflictos sociales agudos al interior de algunos estados, debido a que todo el mundo compite por un pastel más pequeño. En el corto plazo, no es, de ningún modo, un panorama agradable.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

Rankings (2008) internacionales de universidades.

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Recientemente se han dado a conocer los resultados de algunos de los más citados rankings globales de universidades.

El Academic Ranking of World Universities del Center for World-Class Universities, Shanghai Jiao Tong University, clasifica a 10 universidades latinoamericanas entre las 500 top del mundo, menos que Australia (15) y Países Bajos (12). Mientras estos dos últimos países clasifican 3 y 2 de sus universidades, respectivamente, entre las 100 mejores del mundo, América Latina ninguna (ver datos en este Blog).

Entre las latinoamericanas 500-Top, 6 pertenecen a Brasil (1 entre los lugares 100 a 200, una entre 200 y 300, 2 entre 300 y 400 y 2 entre 400 y 500).

Argentina y México clasifican una universidad cada una, ambas entre los lugares 100 a 200.

Chile clasifica a dos de sus universidades –la PUC y la UCH– entre los lugares 400 y 500.

El ranking del Times Higher Education Supplement da a conocer las 200 universidades top en su lista, entre las cuales hay 10 de los países Bajos, 8 de Australia y 3 latinoamericanas: las universidades Nacional Autónoma de México, de Sao Paulo y de Buenos Aires. Ninguna de Chile.

Por el último, el Ranking Web de universidades del mundo, que registra 5 mil universidades para las cuales mide el volumen, visibilidad e impacto de las páginas web publicadas por las universidades, con un énfasis especial en la producción científica (artículos evaluados, contribuciones a congresos, borradores, monografías, tesis doctorales, informes, etc) pero también teniendo en cuenta otros materiales como el proveniente de cursos, documentación de seminarios o grupos de trabajo, bibliotecas digitales, bases de datos, multimedia, páginas personales, etc., y la información general de la institución, sus departamentos, grupos de investigación o servicios de soporte y gente trabajando ó atendiendo a cursos, clasifica a 9 universidades latinoamericanas entre las 500 TOP:

Universidad Nacional Autónoma de Mexico
Universidade de Sao Paulo
Universidade Estadual de Campinas
Universidad de Chile
Universidade Federal do Rio de Janeiro
Universidad de Buenos Aires
Universidade Federal de Santa Catarina Brasil
Universidade Federal do Rio Grande do Sul
Tecnológico de Monterrey.

Es probable que en el caso de la PUC – Chile, el ranking de páginas Web presente este año 2008 un error.

Para Chile, más abajo del lugar 500 aparecen además (posición en el ranking mundial entre paréntesis):

Universidad de Concepción (547)
Universidad Federico Sta. María (1131)
Universidad de Talca (1341)
PUC – Valpariso (1405)
Universidad Santiago de Chile (1417)
Universidad Austral de Chile (1693)
Universidad del Bio Bio (2017)
Universidad Diego Portales (2127)

http://mt.educarchile.cl/mt/jjbrunner/

TOP 100 (2008, Sh.) mejores Universidades de América del Norte y del Sur. Ranking 2008, Shanghai Jiao Tong University

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Regional
Rank
Institution* World
Rank
Country National
Rank
1 Harvard Univ 1 USA 1
2 Stanford Univ 2 USA 2
3 Univ California – Berkeley 3 USA 3
4 Massachusetts Inst Tech (MIT) 5 USA 4
5 California Inst Tech 6 USA 5
6 Columbia Univ 7 USA 6
7 Princeton Univ 8 USA 7
8 Univ Chicago 9 USA 8
9 Yale Univ 11 USA 9
10 Cornell Univ 12 USA 10
11 Univ California – Los Angeles 13 USA 11
12 Univ California – San Diego 14 USA 12
13 Univ Pennsylvania 15 USA 13
14 Univ Washington – Seattle 16 USA 14
15 Univ Wisconsin – Madison 17 USA 15
16 Univ California – San Francisco 18 USA 16
17 Johns Hopkins Univ 20 USA 17
18 Univ Michigan – Ann Arbor 21 USA 18
19 Univ Toronto 24 Canada 1
20 Univ Illinois – Urbana Champaign 26 USA 19
21 Univ Minnesota – Twin Cities 28 USA 20
22 Washington Univ – St. Louis 29 USA 21
23 Northwestern Univ 30 USA 22
24 New York Univ 31 USA 23
25 Duke Univ 32 USA 24
25 Rockefeller Univ 32 USA 24
27 Univ Colorado – Boulder 34 USA 26
28 Univ British Columbia 35 Canada 2
29 Univ California – Santa Barbara 36 USA 27
30 Univ Maryland – Coll Park 37 USA 28
31 Univ North Carolina – Chapel Hill 38 USA 29
32 Univ Texas – Austin 39 USA 30
33 Univ Texas Southwestern Med Center 41 USA 31
34 Pennsylvania State Univ – Univ Park 42 USA 32
34 Vanderbilt Univ 42 USA 32
36 Univ California – Irvine 46 USA 34
37 Univ California – Davis 48 USA 35
38 Univ Southern California 50 USA 36
39 Univ Pittsburgh – Pittsburgh 52 USA 37
40 Rutgers State Univ – New Brunswick 54 USA 38
41 Univ Florida 58 USA 39
42 McGill Univ 60 Canada 3
43 Carnegie Mellon Univ 62 USA 40
43 Ohio State Univ – Columbus 62 USA 40
45 Purdue Univ – West Lafayette 65 USA 42
46 Brown Univ 71 USA 43
47 Univ Rochester 73 USA 44
48 Univ Arizona 77 USA 45
49 Univ Utah 79 USA 46
50 Boston Univ 83 USA 47
50 Case Western Reserve Univ 83 USA 47
50 Michigan State Univ 83 USA 47
53 Texas A&M Univ – Coll Station 88 USA 50
54 McMaster Univ 89 Canada 4
55 Indiana Univ – Bloomington 92 USA 51
56 Arizona State Univ – Tempe 93 USA 52
57 Univ Virginia 95 USA 53
58 Rice Univ 97 USA 54
59-77 Baylor Coll Med 101-151 USA 55-70
59-77 Dartmouth Coll 101-151 USA 55-70
59-77 Emory Univ 101-151 USA 55-70
59-77 Georgia Inst Tech 101-151 USA 55-70
59-77 Mayo Clinic Coll Med 101-151 USA 55-70
59-77 North Carolina State Univ – Raleigh 101-151 USA 55-70
59-77 Oregon State Univ 101-151 USA 55-70
59-77 Tufts Univ 101-151 USA 55-70
59-77 Univ Alberta 101-151 Canada 5-6
59-77 Univ California – Riverside 101-151 USA 55-70
59-77 Univ California – Santa Cruz 101-151 USA 55-70
59-77 Univ Georgia 101-151 USA 55-70
59-77 Univ Hawaii – Manoa 101-151 USA 55-70
59-77 Univ Illinois – Chicago 101-151 USA 55-70
59-77 Univ Iowa 101-151 USA 55-70
59-77 Univ Massachusetts – Amherst 101-151 USA 55-70
59-77 Univ Massachusetts Med Sch 101-151 USA 55-70
59-77 Univ Montreal 101-151 Canada 5-6
59-77 Univ Sao Paulo 101-151 Brazil 1
78-99 Colorado State Univ 152-200 USA 71-90
78-99 Florida State Univ 152-200 USA 71-90
78-99 George Mason Univ 152-200 USA 71-90
78-99 Iowa State Univ 152-200 USA 71-90
78-99 Oregon Health & Sci Univ 152-200 USA 71-90
78-99 State Univ New York – Stony Brook 152-200 USA 71-90
78-99 Univ Alabama – Birmingham 152-200 USA 71-90
78-99 Univ Buenos Aires 152-200 Argentina 1
78-99 Univ Cincinnati – Cincinnati 152-200 USA 71-90
78-99 Univ Colorado – Denver 152-200 USA 71-90
78-99 Univ Connecticut – Storrs 152-200 USA 71-90
78-99 Univ Delaware 152-200 USA 71-90
78-99 Univ Maryland – Baltimore 152-200 USA 71-90
78-99 Univ Med & Dentistry New Jersey 152-200 USA 71-90
78-99 Univ Miami 152-200 USA 71-90
78-99 Univ Nacl Autonoma Mexico 152-200 Mexico 1
78-99 Univ Nebraska – Lincoln 152-200 USA 71-90
78-99 Univ Tennessee – Knoxville 152-200 USA 71-90
78-99 Univ Texas Health Sci Center – Houston 152-200 USA 71-90
78-99 Univ Texas M.D. Anderson Cancer Center 152-200 USA 71-90
78-99 Virginia Commonwealth Univ 152-200 USA 71-90
78-99 Virginia Tech 152-200 USA 71-90

TOP 100 (2008, Sh.) mejores Universidades del mundo. Ranking 2008, de Shanghai Jao Tong University

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World Rank Institution* Region Regional Rank Country National Rank Total Score
1 Harvard Univ Americas 1 USA 1 100
2 Stanford Univ Americas 2 USA 2 73,7
3 Univ California – Berkeley Americas 3 USA 3 71,4
4 Univ Cambridge Europe 1 UK 1 70,4
5 Massachusetts Inst Tech (MIT) Americas 4 USA 4 69,6
6 California Inst Tech Americas 5 USA 5 65,4
7 Columbia Univ Americas 6 USA 6 62,5
8 Princeton Univ Americas 7 USA 7 58,9
9 Univ Chicago Americas 8 USA 8 57,1
10 Univ Oxford Europe 2 UK 2 56,8
11 Yale Univ Americas 9 USA 9 54,9
12 Cornell Univ Americas 10 USA 10 54,1
13 Univ California – Los Angeles Americas 11 USA 11 52,4
14 Univ California – San Diego Americas 12 USA 12 50,3
15 Univ Pennsylvania Americas 13 USA 13 49,0
16 Univ Washington – Seattle Americas 14 USA 14 48,3
17 Univ Wisconsin – Madison Americas 15 USA 15 47,4
18 Univ California – San Francisco Americas 16 USA 16 46,6
19 Tokyo Univ Asia/Pac 1 Japan 1 46,4
20 Johns Hopkins Univ Americas 17 USA 17 45,5
21 Univ Michigan – Ann Arbor Americas 18 USA 18 44,2
22 Univ Coll London Europe 3 UK 3 44,0
23 Kyoto Univ Asia/Pac 2 Japan 2 43,5
24 Swiss Fed Inst Tech – Zurich Europe 4 Switzerland 1 43,1
24 Univ Toronto Americas 19 Canada 1 43,1
26 Univ Illinois – Urbana Champaign Americas 20 USA 19 42,9
27 Imperial Coll London Europe 5 UK 4 42,4
28 Univ Minnesota – Twin Cities Americas 21 USA 20 40,4
29 Washington Univ – St. Louis Americas 22 USA 21 40,1
30 Northwestern Univ Americas 23 USA 22 38,1
31 New York Univ Americas 24 USA 23 37,4
32 Duke Univ Americas 25 USA 24 37,2
32 Rockefeller Univ Americas 25 USA 24 37,2
34 Univ Colorado – Boulder Americas 27 USA 26 36,4
35 Univ British Columbia Americas 28 Canada 2 36,3
36 Univ California – Santa Barbara Americas 29 USA 27 35,5
37 Univ Maryland – Coll Park Americas 30 USA 28 34,6
38 Univ North Carolina – Chapel Hill Americas 31 USA 29 33,9
39 Univ Texas – Austin Americas 32 USA 30 33,7
40 Univ Manchester Europe 6 UK 5 33,6
41 Univ Texas Southwestern Med Center Americas 33 USA 31 33,3
42 Pennsylvania State Univ – Univ Park Americas 34 USA 32 33,1
42 Univ Paris 06 Europe 7 France 1 33,1
42 Vanderbilt Univ Americas 34 USA 32 33,1
45 Univ Copenhagen Europe 8 Denmark 1 33,0
46 Univ California – Irvine Americas 36 USA 34 32,8
47 Univ Utrecht Europe 9 Netherlands 1 32,4
48 Univ California – Davis Americas 37 USA 35 32,2
49 Univ Paris 11 Europe 10 France 2 32,1
50 Univ Southern California Americas 38 USA 36 32,0
51 Karolinska Inst Stockholm Europe 11 Sweden 1 31,6
52 Univ Pittsburgh – Pittsburgh Americas 39 USA 37 31,3
53 Univ Zurich Europe 12 Switzerland 2 31,0
54 Rutgers State Univ – New Brunswick Americas 40 USA 38 30,9
55 Univ Edinburgh Europe 13 UK 6 30,8
55 Univ Munich Europe 13 Germany 1 30,8
57 Tech Univ Munich Europe 15 Germany 2 30,5
58 Univ Florida Americas 41 USA 39 30,4
59 Australian Natl Univ Asia/Pac 3 Australia 1 30,0
60 McGill Univ Americas 42 Canada 3 29,9
61 Univ Bristol Europe 16 UK 7 29,5
62 Carnegie Mellon Univ Americas 43 USA 40 29,3
62 Ohio State Univ – Columbus Americas 43 USA 40 29,3
64 Univ Oslo Europe 17 Norway 1 29,0
65 Hebrew Univ Jerusalem Asia/Pac 4 Israel 1 28,8
65 Purdue Univ – West Lafayette Americas 45 USA 42 28,8
67 Univ Heidelberg Europe 18 Germany 3 28,4
68 Osaka Univ Asia/Pac 5 Japan 3 28,3
68 Univ Helsinki Europe 19 Finland 1 28,3
70 Moscow State Univ Europe 20 Russia 1 28,1
71 Brown Univ Americas 46 USA 43 27,9
71 Uppsala Univ Europe 21 Sweden 2 27,9
73 Ecole Normale Super Paris Europe 22 France 3 27,7
73 Univ Melbourne Asia/Pac 6 Australia 2 27,7
73 Univ Rochester Americas 47 USA 44 27,7
76 Univ Leiden Europe 23 Netherlands 2 27,6
77 Univ Arizona Americas 48 USA 45 27,5
77 Univ Sheffield Europe 24 UK 8 27,5
79 Tohoku Univ Asia/Pac 7 Japan 4 27,1
79 Univ Utah Americas 49 USA 46 27,1
81 King’s Coll London Europe 25 UK 9 26,8
82 Univ Nottingham Europe 26 UK 10 26,5
83 Boston Univ Americas 50 USA 47 25,6
83 Case Western Reserve Univ Americas 50 USA 47 25,6
83 Michigan State Univ Americas 50 USA 47 25,6
86 Stockholm Univ Europe 27 Sweden 3 25,5
87 Univ Basel Europe 28 Switzerland 3 25,4
88 Texas A&M Univ – Coll Station Americas 53 USA 50 25,2
89 McMaster Univ Americas 54 Canada 4 25,1
90 Univ Goettingen Europe 29 Germany 4 24,9
91 Univ Birmingham Europe 30 UK 11 24,8
92 Indiana Univ – Bloomington Americas 55 USA 51 24,6
93 Aarhus Univ Europe 31 Denmark 2 24,5
93 Arizona State Univ – Tempe Americas 56 USA 52 24,5
95 Univ Virginia Americas 57 USA 53 24,4
96 Univ Freiburg Europe 32 Germany 5 24,2
97 Lund Univ Europe 33 Sweden 4 24,1
97 Rice Univ Americas 58 USA 54 24,1
97 Univ Bonn Europe 33 Germany 6 24,1
97 Univ Sydney Asia/Pac 8 Australia 3 24,1

Escrito por Eduardo Aquevedo

19 octubre, 2008 a 22:57

Literatura Cubana: "Lo que me interesa es escribir…", entrevista a Leonardo Padura

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Por Danae C. Diéguez, Cuba

CUBA-padura Esta es la conversación que sostuve con el autor de obras tan fundamentales como La novela de mi vida,  o las que forman parte de Las cuatro estaciones y aunque no es la entrevista que todavía soñaba, (las circunstancias no permitían otra cosa) al menos tiene la impronta y la espontaneidad surgida al calor de una presentación llena de emociones y fidelidades.

-¿En qué cree que radica el éxito que tiene su obra entre los lectores cubanos? Lo digo pensando en que es uno de los escritores de ficción vivo, más leído…

-Mira para mí sigue siendo un misterio. Cuando me siento a escribir, tengo en la mente una serie de lectores ideales que son lectores muy exigentes. Por ejemplo,  cuando escribí La novela de mi vida pensaba en lo que podía decir Ambrosio Fornet, lo que podía decir Enrique Saínz, que conocen muy bien esta época del siglo XIX, la vida de Heredia; y qué podía decir mi editora española Beatriz de Moura. Tengo la suerte tremenda de publicar en una editora española donde se respeta muchísimo la literatura,  y donde la calidad literaria es un elemento que decide las publicaciones de esta editorial. Eso me obliga a escribir siempre con un nivel de exigencia para esos lectores que pongo en mente y digo,  bueno a este lector lo convencerá esto que estoy escribiendo… Pero a la vez, para mí comunicarme con el lector también es algo que me preocupa;  lograr que lo que yo esté escribiendo sea algo que llegue, que le diga algo a ese lector, sobre la realidad cubana, sobre la historia cubana, sobre sus propias preocupaciones, en general, sobre los elementos mas diversos.  Creo que la combinación de esas dos cosas ha provocado al final que exista esta comunicación, esta respuesta del público.

“Hay además otros elementos que creo funcionan; el escribir estas novelas, que son cercanas al género policíaco, (cada vez se alejan más, pero siguen siendo novelas policíacas) en Cuba, donde hay una avidez muy grande por ese tipo de literatura, ya que apenas se publica literatura policíaca escrita fuera de la isla, la que se escribe aquí es poca y a veces la calidad no complace a los lectores.  Siento que estoy en un vacío de compañía y por eso también los lectores se acercan a estos libros, buscando esta compensación. Por último, creo que la gente necesita leer sobre su realidad y la mayoría de mis  libros, aunque yo me remita a Heredia caminando por las calles de la Habana, estoy hablando de La Habana de hoy también y eso es una necesidad de los lectores cubanos, es una necesidad muy compleja porque no solamente tiene que ver con la literatura, tiene que ver también con que la gente necesita el encuentro con otra dimensión de la realidad y cuando la encuentran en la literatura se identifican con ella”.

-Me interesa mucho oír su opinión, a partir de esto que me ha dicho de la novela policíaca, ¿cómo se inserta su obra dentro del género neopolicial iberoamericano?

-Se inserta en la  medida en que es un tipo de novela de carácter urbano, es una novela en la cual los elementos fundamentales no son el enigma y no es la estructura de un misterio, sino que son la corrupción, la violencia, la pérdida de valores. Se conecta en la medida en que violo constantemente las reglas del género, en esta novela, cuando la leas, verás que el asesinato ocurre en la segunda mitad del libro, es decir, sabes que estás leyendo una novela de carácter policiaco pero no hay muertos, no hay asesinato, no hay delito. Recuerda que tradicionalmente las novelas policíacas empezaban con que llamaban al inspector, y le decían “oye, hay un muerto aquí y hay que empezar a investigar”. No, en este caso Mario Conde ni siquiera es policía.

“Por eso te digo que cada vez son menos policiales, pero desde que se comienza a leer el libro hay la certidumbre de que estás leyendo una novela policial aunque tiene códigos distintos. Esa violación de los códigos tradicionales es lo que hace que estos libros pertenezcan a ese movimiento del neopolicial”.

-Háblenos un poco de cómo convive el Padura ensayista, el Padura autor de  una novela tan hermosa y que tiene una complejidad estructural mucho mayor como La novela de mi vida, y el Padura que sabe dibujar un personaje como Mario Conde, dentro del policiaco, un tipo marginal, en un mundo marginal. ¿Cómo logra transitar de la llamada alta cultura a la cultura popular,  a la cultura de la calle, de lo cotidiano?

-Yo creo que eso se potencia incluso en esta novela.  Decía que es como un tornillo esta novela porque va desde la bibliografía cubana del XIX, todo ese proceso que se debe a la gran riqueza cubana del XIX, cuando se hicieron aquellos libros hermosos; va al mundo del bolero y a las noches de los años cincuenta;  y  llega  a una Habana sórdida, oscura, violenta, de hoy. Creo que la novela transita lógicamente por esos tres universos. Yo he hecho a fondo tres tipos de trabajos literarios, el periodismo, el ensayo y la narrativa.  Cuando digo literario incluyo el periodismo porque  considero que el periodismo puede ser una forma de literatura. Yo traté de hacer literatura con el periodismo y lo hice con la mayor capacidad y la mayor posibilidad que tuve en su momento. Igual cuando escribo ensayos, los he tratado de hacer, y lo sigo haciendo, igual que el periodismo, lo que con menos frecuencia, con la mayor profundidad que puedo.

“La literatura es mi oficio en estos momentos, es mi oficio y también trato de hacerla con toda la responsabilidad. A veces ocurre que hay asuntos en los cuales yo siento que necesito pasar de una reflexión a la otra, de la periodística a la ensayística,  de la ensayística a la literaria, o de la literaria a la ensayística. Por ejemplo está el libro, Heredia, la patria, la vida, que son  reflexiones que no cabían en la novela, pero que yo quería hacer porque me daba cuenta  que había un vacío en cuanto a la reflexión de lo que significaba Heredia, no solamente para la poesía cubana, sino para la formación de Cuba como país.

“Yo decía, esto de alguna manera el lector lo encuentra en la novela, creo que está dicho en la novela, pero no está en términos ensayísticos, con fechas con datos, precisiones que necesitan otro tipo de lenguaje. Por eso hago el ensayo. A veces escribo crónicas, desde hace diez años colaboro con la agencia IPS. Ahora se va a editar para el año próximo un libro con esas crónicas, donde reflexiono, fundamentalmente, sobre la realidad cubana contemporánea”.

-¿Qué significa para Padura ser hoy un escritor coherente en Cuba?

-Mira yo creo que lo principal es ser lo más honesto posible, primero con uno mismo y segundo con el medio en el que vives. A mí no me interesa congraciarme con nadie, no me interesa representar, figurar, estar donde no tengo que estar. Lo que me interesa es escribir y siempre he dicho que lo mismo que digo en esta sala es lo que digo en París, o lo digo en cualquier ciudad del mundo donde esté presentando mis libros. Hablo, como te digo, desde la honestidad, no me interesa que me consideren un disidente, ni me consideren un tipo incómodo, ni que me consideren un alabardero del sistema.  Trato de mantener la política lo más alejada posible de mi vida porque eso me da más libertad a la hora de escribir. Cuando tengo que hablar, porque a veces inevitablemente tengo que hablar de política, trato de hacerlo con la mayor objetividad  y con la mayor honestidad posible.

“Cuando escribo mis libros escribo sobre los temas que quiero escribir, con la mayor profundidad con que quiero escribir, sabiendo que asumo determinados riesgos y bueno, esos riesgos, son los riesgos del escritor, del artista. Puede ser que haya personas a las  que no les guste lo que dicen mis libros, pero de pronto me encuentro con una persona como la doctora Graziella Pogolotti,  que antes de entrar a la presentación me dijo que le había encantado la novela,  que le parecía hermosísima. Eso es muy satisfactorio, un juicio así, viniendo de una persona como la doctora Pogolotti, es casi como una consagración para cualquier escritor”.

 

Saber contar historias

 

Mascherepor  Danae C. Dieguez

Vuelve el investigador policial Mario Conde, ahora como comprador y vendedor de libros viejos. Así es recuperado por el escritor cubano Leonardo Padura Fuentes en La Neblina del Ayer, su novela más reciente, publicada en La Habana por ediciones Unión.

Una biblioteca que exhibe lo mejor y más selecto de la bibliografía cubana y el hallazgo de un recorte de periódico de 1960, anunciando  la despedida de una bolerista de los años 50, se convierte en el pretexto para desarrollar una historia que contiene todos los atributos del llamado neopolicial.

El autor, gran fabulador, sabe contar historias, y esa capacidad la exhibe de manera excepcional en esta novela. El asesinato no se revela hasta bien avanzada la trama, mientras tanto Padura sugiere, con una habilidad madurada, un misterio que se centra en esa magistral biblioteca; de paso,  el homenaje a los grandes libros y autores de la isla en el S.XIX y en el que no falta, por supuesto, quien fuera el protagonista de La novela de mi vida, José María Heredia.

Dividido en dos partes, en este caso caras,  los títulos de las canciones del disco que grabara la bolerista: cara  A, “Aléjate de mí”; cara B,  “Me recordarás”, son convertidos en los ejes que articulan la historia. En un plano, todas las peripecias propias de la búsqueda y develamiento de un misterio; en el otro las cartas de amor que van revelando claves que se entrelazan poco a poco con el enigma por descubrir, mientras, las letras de estos boleros enuncian la atmósfera que la novela privilegia.

La Habana se incorpora nuevamente a las aventuras de Mario Conde, no es espacio inactivo, es fondo y personaje. La ciudad se revela nostálgica, cuando es pasado reavivado por la vida nocturna de los años 50; se impone violenta,  cuando nos descubre los bajos fondos, marginales, en el mejor estilo de un realismo sucio; se manifiesta entrañable desde su arquitectura majestuosa, que guarda seres espectaculares, amigos inseparables, fidelidades insondables.

Padura  pone a sus personajes deambulando nuevamente la ciudad y muestra una de sus caras más sórdidas y oscuras, nos devuelve La Habana de “un infante difunto”, transita del pasado al presente; siempre con el hálito de quien indaga en su realidad aunque la “neblina del ayer” sea el pretexto que el argumento refiera.

El autor ha perfilado con el Conde un personaje auténtico, lleno de complejidades que lo vuelven  creíble. Con él ha construido “un modelo”  que ha servido para homenajear atributos necesarios como el amor y la amistad. En los espacios en que el expolicía interactúa con los amigos se establecen diálogos, que no por consabidos a veces, resultan  de una riqueza espiritual contrastante con la sordidez que emana  del fondo de la historia.

En esta nueva entrega la obra transcurre, desde el punto de vista de la construcción literaria, entre los tópicos del género, ya abordadas en Las Cuatro Estaciones y la complejidad estructural de La novela de mi Vida.  La habilidad narrativa de Padura, apoyada en un estilo que va de la descripción más descarnada, a las situaciones más tiernas, amparadas en un paisaje humano y físico lleno de ambigüedades y contrastes; hacen que esta novela se convierta, desde presupuestos ideoestéticos enarbolados en algunas de sus novelas anteriores, en otra suerte de eficacia para establecer el diálogo, tan necesario, con los lectores.

Es una novela que rinde muchos homenajes, como apuntara el propio autor, homenajes que se identifican a través de  diferentes registros culturales, que van  desde la alta cocina hasta las devociones literarias,  pasando por lo mejor de nuestra música y lo terrible de nuestros olvidos. Es por eso,  también,  una novela a la sinceridad, a la autenticidad.

Escrito por Eduardo Aquevedo

19 octubre, 2008 a 9:06

El ‘caso Kundera’ (¿delación o manipulación?) divide a los checos y a la opinión internacional…

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PRAGA.- La prensa checa se mostró  en estos días dividida por la causa de supuesta delación que ha salpicado al escritor de origen checo Milan Kundera, y que él ha negado rotundamente y comparado con un atentado ahora que empieza la Feria del Libro de Fráncfort.

“Historiadores y literatos se pelean sobre si creer o no el documento sobre Kundera”, titula este miércoles el influyente diario liberal checo ‘Mlada Fronta Dnes’.

El rotativo explica la postura del Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios (USTRCR), que da por fidedignas, y no falsificadas, las pruebas de delación, aunque no figure un protocolo policial firmado.

“A mí también me sorprendió”, según Vojtech Ripka, director del departamento de Documentación del USTRCR, quien verificó además la existencia de los agentes policiales implicados en el caso.

El autor de ‘La insoportable levedad del ser’ o de ‘El libro de los amores ridículos’ era en 1950 delegado de la residencia estudiantil de Praga donde iba a pernoctar el delatado, Miroslav Dvoracek, detenido y acusado de traición, por lo que recibió una condena de 22 años de prisión, de los que cumplió 14.

Ripka no aventuró si el motivo de la delación era por “miedo a las consecuencias de acoger a un extraño” o “por puro convencimiento”, y únicamente dio por buena la veracidad de la denuncia ante la policía, señaló a ‘Mlada Fronta Dnes’.

Por su parte, el periódico izquierdista ‘Pravo’ constata la sorpresa de algunos políticos por la publicación de supuestos materiales delicados sobre el afamado escritor. Se trata de “actas de la policía política comunista sin probar y sin estar firmadas por nadie, y que han sido entregadas a la prensa [...]. Es increíble”, señaló el ex presidente del Parlamento y antiguo disidente, Milan Uhde, en el ‘Pravo’.

El debate ha llevado a plantearse qué se debe publicar y qué no

El vicepresidente del Gobierno de coalición de centro derecha, Petr Necas, dijo que sería preciso “fijar unas reglas al instituto sobre quién es la autoridad que dice qué se puede publicar”.

El líder de la oposición parlamentaria, el socialdemócrata Jiri Paroubek, aseguró que eliminaría el instituto en caso de ganar las próximas elecciones legislativas. “Trasladaremos esta labor histórica a lugares de trabajo científicos, ya que no debe ser susceptible de politización”, dijo Paroubek.

El diario ‘Lidové Noviny’ considera que la existencia del acta policial, que describe los detalles de la presunta delación de Kundera, “hace muy difícil encontrar otra explicación”. El documento “parece una denuncia corriente, absolutamente normal. No observé en ella ninguna anomalía”, dijo al rotativo praguense Prokop Tomek, del Instituto Histórico del Ejército.

El jefe del PEN club checo, Jiri Dedecek, consideró, en declaraciones a ‘Hospodarske Noviny’, que la acusación “ha sido un argumento de márketing excelente”. “Creo que ahora la gente comprará mucho más los libros de Kundera, para descubrir ahí algunos aspectos de su vida que antes no veía. Para que comparen su verdadera vida con sus héroes literarios”, apostilló Dedecek.

EFE

 

Elemental, Kundera…

Por Gonzalo Garcés / La Nación

Llamado “La conciencia de occidente”, el escritor fue acusado de haber delatado en su juventud a un compañero de universidad que fue condenado a trabajos forzados. Y resulta más que oportuno que ahora, cuando nuestro propio tinglado financiero se derrumba, Milan Kundera caiga en desgracia. Abuchearlo nos levanta la moral. Nos recuerda lo buenos que fuimos.

Ya no se puede confiar en nadie. Resulta que los bancos no tenían la plata que prestaban. Resulta que somos globalmente unos 300 trillones de dólares más pobres de lo que creíamos (voy a tener que buscar una marca de atún más barata en el Líder).

Resulta que a la selección argentina le puede ganar cualquiera. Y encima, parece que Milan Kundera era un soplón.

¿Será verdad? Repasemos: Milan Kundera, el autor de novelas humanistas como “La insoportable levedad del ser” o “La broma”, la conciencia de occidente, es acusado de haber delatado en su juventud a un compañero de universidad, que fue condenado a trabajos forzados.

El hecho, reportado esta semana por todos los diarios del mundo, habría ocurrido en 1950. El delatado, Miroslav Dvoracek, había escapado de Checoslovaquia para evitar ser reclutado en el ejército; cuando regresó, lo hizo como espía al servicio de occidente. Iva Militka, una amiga, acepta alojarlo por una noche, pero le refiere el asunto a su novio y futuro marido, Ivan Dlask, que tiene sus sospechas respecto de Dvoracek. Resultado: esa noche Dvoracek es detenido.

Lo curioso es que el acta que registra la denuncia indica que el denunciante no fue Dlask, sino su amigo Milan Kundera.

Bien: nada nos reconforta más que un linchamiento. Y mucho mejor si el linchado era un referente ético. ¿Cómo, tantos años predicando y se guardaba semejante secreto? En realidad, Kundera no predicó demasiado: sus novelas hablan de personajes sufridos y estoicos, reflexionan sobre la posibilidad de permanecer enteros en la adversidad.

En los años 70, el público occidental entendió que se refería exclusivamente a la adversidad de vivir en un país socialista. Así que el endiosamiento de Kundera, que fue en verdad desmesurado, cabe achacarlo más bien a la necesidad que occidente tenía de sentir que “hacía algo” por los oprimidos del estalinismo.

Kundera, además, no era un converso al capitalismo, sino un propugnador del “socialismo con rostro humano”. Se convirtió así en nuestro comunista preferido: si lo cubríamos de dólares y premios, podíamos sentir que éramos también un poco heroicos, un poco sufridos y hasta progresistas.

Pero ser tan generoso, a la larga, cansa. Y resulta más que oportuno que ahora, cuando nuestro propio tinglado financiero se derrumba, Kundera caiga en desgracia.

Abuchearlo nos levanta la moral. Nos recuerda lo buenos que fuimos con esos socialistas que, por lo visto, eran todos igual de infames.

PIEZAS QUE NO ENCAJAN

Otro factor vuelve atractivo al caso Kundera: la posibilidad de encontrar rastros de la delación, ese “pecado original”, como lo llamó con incomparable gazmoñería un diario alemán, en sus ficciones. Casi nadie sabe bien para qué sirve la literatura.

¡Qué buena noticia, descubrir que sirve para husmear en los trapos sucios de un famoso! Ahora ya podemos volver a leer a Kundera con pasión. Notar, por ejemplo, que el protagonista de “La insoportable levedad del ser” es un médico que un día, como Dvoracek, es acusado de agente imperialista y lo pierde todo.

Vaya, vaya: ¿Kundera pensaría en su víctima? ¿Y qué tal este título de uno de sus primeros libros: “El libro de la risa y el olvido” ¿La risa de Kundera tras salirse con la suya, el olvido de su infamia? Así podríamos seguir un rato.

Éstos, me parece, son algunos de los sentimientos que rondan en la comunidad progre de Europa y Estados Unidos. Pero desde este rincón austral, y por lo que pueda valer, veamos si a simple vista la historia se sostiene.

Kundera ha negado todo. Esto era de esperar. Hace años, cuando Günter Grass admitió que había formado parte de las SS, el escandalete fue considerable; pero al menos Grass había confesado por iniciativa propia. Más duro lo habría tenido si lo hubiera descubierto un periodista avezado.

En cuanto a Kundera, no obstante sus protestas, ahí está el acta con su nombre. El servicio secreto checo niega que pueda ser una falsificación. A mí me gustaría saber algo: en 1968, cuando los soviéticos entraron en Checoslovaquia, Kundera cayó en desgracia.  ¿Realmente es descartable que hayan forjado entonces una calumnia contra él? Pero lo más sospechoso es el silencio de Iva Militka. Durante sesenta años sufrió el estigma de los soplones.

Y tenemos que creer que su marido, Dlask, sabía que el verdadero culpable era un famosísimo escritor, sabía que con una llamada telefónica su mujer quedaba libre de cargos, pero se abstuvo. Hay matrimonios que se llevan mal, pero todo tiene sus límites.

Lo que me parece indiscutible, en cambio, es la interpretación policial de las novelas de Kundera. Y no sólo espero ansioso nuevas revelaciones, sino que invito a los investigadores a escrutar la obra de otros. Como mínimo hallaremos en los “Veinte poemas de amor” la prueba de que Neruda abusó sexualmente de una muda autista (“Me gusta cuando callas porque estás como ausente “). “Putas asesinas” no nos dejará dudar que Roberto Bolaño, en sus ratos libres, fue travesti y asesino serial.

Y al pasar estremecidos las páginas de “La fiesta del chivo” sabremos que Mario Vargas Llosa, en realidad, era el general Trujillo. Se avecinan tiempos gloriosos para la crítica literaria.

De la crisis financiera a la recesión internacional: causas, remedios y perspectivas…

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ENTREVISTA EXCLUSIVA CON EL ECONOMISTA FEDERIC LORDON, JEFE DE INVESTIGACIONES DEL CNRS FRANCES

El respetado economista que predijo la crisis en su último libro dice que no se acabó el capitalismo, sino apenas una de sus fases. Avisa que la Argentina y América latina corren peligro y que EE.UU. entró en un colapso irreversible.

Por Eduardo Febbro

Desde París

Frédéric Lordon escribió un oráculo sobre el sistema financiero internacional. Este economista francés, jefe de investigaciones en el CNRS, Centro Nacional de la Investigación Científica, autor de decenas de trabajos reconocidos mundialmente y de varios libros, expuso los resortes de la crisis y su resultado final –la actualidad– mucho antes de que los mercados mundiales y el sistema bancario internacional quedaran de rodillas. Su último libro, ¿Hasta cuándo? Para terminar con las crisis financieras, ofrece un aplicado diagnóstico de las raíces que condujeron al sistema al abismo de las pérdidas megamillonarias y a la intervención de los Estados. Al mismo tiempo, en el análisis técnico de las desviaciones del capitalismo aparecen en el horizonte las líneas del futuro. Esas líneas ya son un presente cuyo efecto se propagó por todo el planeta. Lordon no duda en vaticinar un futuro que se anuncia crítico, recesivo, con desempleo. En esta entrevista con PáginaI12, Lordon vuelve sobre la “matriz” de la crisis, analiza sus componentes y refuta la idea de que el colapso sea, como muchos sueñan aún, el fin del capitalismo.

–La crisis financiera dio lugar a una suerte de canto universal. Muchos analistas, economistas, ideólogos y dirigentes políticos proclaman que el capitalismo llegó a su fin. ¿Cree usted que ese enunciado es pertinente?

–Ni lo uno ni lo otro. Lamentablemente tengo serias dudas de que el episodio que estamos viviendo sea el fin del capitalismo. Por lo general, la gente cae en una confusión conceptual entre el capitalismo y las configuraciones del capitalismo. En la realidad histórica nunca observamos el capitalismo. Observamos siempre una configuración del capitalismo. Esas configuraciones cambian en la historia. Por ejemplo, en Europa, de 1945 a 1975 vivimos en una configuración del capitalismo. Esa configuración entró en crisis y se instaló otra, que es lo que podríamos llamar el capitalismo desreglamentado con una línea financiera fuerte. Es esa configuración la que está en crisis.

–Todo parece estar entre las manos de quienes pugnarán por mantener el esquema y quienes, por el contrario, quieren regularlo, cambiarlo.

–Sí, todo dependerá de la reacción de los políticos. En este contexto se puede temer que, bajo la influencia de los grupos de presión, de la industria financiera, el sistema siga vigente gracias a un compromiso por lo bajo, un compromiso para hacer lo mínimo. En ese caso ingresaríamos en una variante más regulada de la configuración del capitalismo financiero actual.

–El otro discurso de moda es la celebración de la vuelta del Estado.

–Posiblemente vamos a asistir a una modificación de la proporción del Estado y del mercado en la organización económica de las sociedades. El mercado probó su quiebra absoluta y habrá que sacar conclusiones. Desde ya, las presiones políticas, las de la opinión pública, serán de mucha potencia. Imagínese que hace años que nos vienen diciendo que no hay cien millones de euros para financiar la protección social pero, de pronto, así, de la nada, se pueden encontrar cientos de miles de millones de euros de un día para otro para rescatar a los bancos. Eso impactó a la opinión pública. Creo entonces que esa tendencia del retorno del Estado en la reglamentación y la organización de la economía se va a reafirmar.

–Como usted lo demuestra en su libro, el colapso actual es una crisis profunda de regulación.

–Sí, ésta es una crisis específica, genérica y singular. Todo el problema al que asistimos proviene del hecho de que se dejaron las finanzas de los mercados hacer lo que les diera la gana. Hubo una autonomía casi total y una reglamentación muy débil. La banca financiera se sirvió así de esa libertad para empujar la búsqueda de la rentabilidad hasta los extremos. En regla general –y la buena teoría financiera así lo señala–, cuando la rentabilidad es fuerte el riesgo es también importante. Se creyó que la innovación financiera había permitido emanciparse del riesgo. Se trata de un error trágico. Es obvio que en todo lo que está pasando lo que está en juego es la instauración de la reglamentación. Pero agrego que esta crisis tiene una singularidad que no han tenido otras. Es una crisis que revela las tendencias profundas del régimen de acumulación de capital en el cual estamos desde hace 20 años. Eso es lo nuevo.

–En ese contexto de una nueva regulación, usted plantea cuatro principios de acción y nueve propuestas. El primer principio consiste en impedir la creación de burbujas financieras.

–Eso es un elemento fundamental. La finanza tiene la asombrosa capacidad de crear una situación que se llama “riesgos sistémicos”. Y precisamente, el riesgo sistémico se traduce en una suerte de secuestro de los poderes públicos: la finanza tomó como rehén al poder público. Ahora bien, la finanza de los mercados tiene una tendencia espontánea a crear burbujas. Ocurre que en cuanto una burbuja se forma ya es demasiado tarde, la burbuja va a explotar. En ese momento el riesgo sistémico se expande y los poderes públicos son otra vez rehenes de la situación. Si se quiere evitar que situaciones similares se repitan, hay que destruir las causas que producen esos efectos. Y las causas están en la formación de las burbujas financieras. Todo esquema para reglamentar las finanzas debe fijarse ese objetivo estratégico: impedir que se formen las burbujas.

–Dos de los grandes interrogantes que quedan en suspenso es quién va a pagar y en qué proporciones la economía real está dañada.

–Es una cuestión muy dolorosa porque la economía real va a pagar muy caro todo lo que ocurrió. Y lo va a pagar de dos maneras: una, a través de los contribuyentes. Los planes de intervención pública, es decir las nacionalizaciones de los bancos, la recapitalización, no hay duda alguna de que eso sale del presupuesto del Estado. Pero esto es lo menos doloroso. El verdadero dolor vendrá con la recesión que acompaña la crisis financiera. Temo que esa recesión será de una gravedad excepcional. La disminución de las remuneraciones y la explosión del desempleo serán una auténtica carnicería social. Los bancos perdieron tantas sumas, el mercado de crédito interbancario está en una situación tal que el sistema bancario está poniendo término a los préstamos. Y en cuanto los bancos dejan de prestar dinero, la mortalidad de las empresas se vuelve fulminante. Habrá entonces una ola gigantesca de quiebra de empresas. El choque va a ser muy duro.

–Y para los países como la Argentina, ¿cuáles son las consecuencias calculables?

–Creo que hay una fase de la crisis en la que recién estamos entrando y que es la internacionalización. Me refiero a lo que está fuera de la esfera norteamericana y europea. Estamos por ejemplo asistiendo a tensiones en el mercado de cambios, tensiones monetarias, mucho más allá de los Estados Unidos y de Europa. No me llamaría la atención que esas tensiones lleguen a América latina. El fenómeno puede llegar a ser similar. Las instituciones financieras privadas de Occidente que tienen necesidad de liquidez, de fondos urgentes, van a repatriar los haberes que están invertidos en los mercados emergentes y contribuirán así al derrumbe de los mercados.

–¿En qué medida una crisis financiera como ésta marca el ocaso de la superpotencia de los Estados Unidos?

–La era de la superpotencia norteamericana se acabó. La economía y la sociedad norteamericanos en tanto potencias, entraron en una dinámica de ocaso irreversible. Los nuevos polos de potencia están en Asia, en China. En un lapso muy corto, cuatro años, el imperio norteamericano se quebró en dos costados distintos: Irak y la crisis financiera.

Escrito por Eduardo Aquevedo

19 octubre, 2008 a 7:39

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