Archivo para septiembre 30th, 2008
Una manifestación estudiantil en la capital de México, el 2 de octubre de 1968, se convirtió en una escena de terror.
El movimiento estudiantil fue el que asumió el liderazgo de las luchas sociales de los mexicanos en 1968.
Las muertes ocurridas en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco representan uno de los capítulos más devastadores de la historia mexicana y, para muchos, marcaron un punto de inflexión en el desarrollo sociopolítico de ese país.
Muchas han sido las versiones que han surgido de por qué se desató la violencia.
Tampoco hay consenso sobre la cifra de muertos. El gobierno de Gustavo Díaz Ordaz dijo que habían perecido alrededor de 30 personas, mientras que las organizaciones de derechos humanos y corresponsales extranjeros contaron más de 300 cadáveres.
Aún no se conocen los nombres de las víctimas, ni qué pasó con sus cuerpos sin vida.
Lo único cierto es que cada 2 de octubre hay voces que piden que se esclarezcan los hechos.
Durante el gobierno de Vicente Fox, se creó una Fiscalía Especial para investigar la masacre. Sin embargo, hasta ahora no se ha condenado a nadie por lo ocurrido.
A 40 años de la matanza, México recuerda a los caídos y analiza el legado que le dejó el movimiento juvenil de 1968, que para muchos sentó las bases de la democracia de ese país.
“El 68 sentó las bases del México actual”
El 2 de octubre de 1968 marcó un antes y un después en la historia de México
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(El movimiento del 68) representó el primer gran evento colectivo importante en la historia contemporánea de México, pues se pudo crear un frente estudiantil -con muchas simpatías en clases medias y en muchos otros sectores de la sociedad- que posibilitó ese desafío 
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Lo que se conoce como la matanza de la Plaza de las Tres Culturas marcó profundamente a los mexicanos, pues esa fue la primera vez que un gobierno respondía a un desafío colectivo con tal contundencia, señaló a BBC Mundo, el profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Armando López Leyva.
De acuerdo con el especialista en sociología política, la relación entre el Estado y la sociedad cambió dramáticamente a partir de esa matanza, cuyo recuerdo ha pasado de generación a generación.
El investigador conversó con BBC Mundo sobre la herencia social y política que le dejó la matanza de Tlatelolco a la sociedad mexicana.
¿Cómo recuerda México la matanza de Tlatelolco?
No sería exagerado decir que fue un hito en la historia social y política de México.
Desde el punto de vista político, se le recuerda como un momento en que el régimen autoritario mexicano sufrió una fisura muy importante, en tanto que fue un desafío directo al presidente, pues las autoridades del distrito federal dependían de la presidencia de la República.
En la parte social representó el primer gran evento colectivo importante en la historia contemporánea de México, pues se pudo crear un frente estudiantil -con muchas simpatías en clases medias y en muchos otros sectores de la sociedad- que posibilitó ese desafío.
¿Qué sigue vigente de aquella confrontación?
Lo que se puede retomar de ese movimiento, con todas las diferencias del caso, es la polarización social.
Según López Leyva, los acontecimientos de 1968 segurirán marcando a las próximas generaciones.
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Son contextos diferentes: en aquel entonces veníamos saliendo de una economía que estaba creciendo, pero que en pocos años dejaría de hacerlo y entraría en crisis.
Por otra parte, los grupos sociales que tenían más éxito desafiando y demandado cosas eran las clases medias, pues los movimientos previos al 68 habían sido de los médicos y de los maestros.
Ahí se empezó a generar la dinámica de polarización y de confrontación entre el gobierno y otros grupos.
Creo que algo que se puede rescatar para el día de hoy es justamente eso. Quizás sin identificaciones claras (estudiantes, obreros, campesinos), hay frentes que siguen sintiéndose agraviados por ciertas injusticias. En ese sentido, se pueden rastrear ciertas herencias del 68 hasta nuestros días.
¿Cuál es el legado de la matanza de Tlatelolco para las nuevas generaciones?
Es un momento muy importante en la historia de México y tan es así que se ha grabado en la memoria colectiva. Cada 2 de octubre hay manifestaciones que, aunque pudieran parecer una mescolanza de nuevas y viejas demandas, son una muestra de que la gente y los jóvenes se movilizan porque ha quedado una marca indeleble.
Quizás los jóvenes no sepan con tanto detalle en que consistió, pero sí saben que era un momento importante.
No tengo la menor duda que será recordado como una rememoración de las luchas de los sesenta por alcanzar la democracia en México.
¿Lo que sucedió en 1968 sentó las bases de lo que es actualmente la sociedad mexicana?
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Si bien el 68 fue reprimido, sentó las bases para que la gente viera que se podía demandar y reclamar. Si uno revisa lo que pasó dos años después, se da cuenta que los setentas fue un periodo de efervescencia social. La gente empezó a ver que sus posibilidades de manifestar comenzaban a crecer, aún cuando la amenaza de la represión estaba latente 
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Sí, primero porque dejó una marca cultural (…), pero también las sentó en cuanto a las expectativas de cambio que la gente podía tener. Eso es muy importante. Si bien el 68 fue reprimido, sentó las bases para que la gente viera que se podía demandar y reclamar. Si uno revisa lo que pasó dos años después, se da cuenta que los setentas fue un periodo de efervescencia social. La gente empezó a ver que sus posibilidades de manifestar comenzaban a crecer, aún cuando la amenaza de la represión estaba latente.
¿En el futuro se seguirá escuchando la consigna “El 2 de octubre no se olvida”?
Seguramente. Insisto en que el significado y la interpretación de esa fecha van a variar con el tiempo, como varían en general todas las fechas importantes, en buena medida porque los autores que estuvieron involucrados van envejeciendo y las nuevas generaciones van tomando su lugar.
La mescolanza de peticiones va a provocar que el 2 de octubre no sólo sea una fecha para recordar la matanza de Tlatelolco sino para que se canalicen otras demandas sociales.
En 1968, los estudiantes eran protagonistas sociales ¿Actualmente los estudiantes desempeñan un rol destacado en la sociedad mexicana?
En el sentido de los estudiantes que se movilizaron en 1968 y en acontecimientos posteriores como en 1986 o incluso en 1999 y 2000, cuando se llevó a cabo la última gran huelga de UNAM, pienso que no. Creo que esa figura se ha desarticulado.
Cada 2 de octubre, los mexicanos recuerdan la masacre, pero también expresan sus demandas sociales.
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Aunque, si fuéramos justos, debemos decir que no es una figura que se mantenga estática. Quizás mañana o en un año, esa figura volverá a cobrar valor, pues depende de las circunstancias y de ciertos agravios que se puedan articular.
Por ejemplo, entre 1999 y 2000, ninguno de los que estábamos vinculados de un modo u otro a la UNAM, esperábamos que la huelga que comenzó en el 99 fuera a durar, justamente porque pensábamos que los estudiantes estaban desmovilizados, eran apolíticos y no tenían mucho interés. Sin embargo, fue una huelga que duró prácticamente un año.
Por eso, mi respuesta es que no tienen el mismo protagonismo que el 68, pero eso no significa que no lo pueda tener en el futuro.
¿Generó frustración en la sociedad mexicana el hecho de que en el informe sobre la matanza de Tlatelolco la Fiscalía Especial advirtiera sobre la imposibilidad de aplicar justicia?
Mi impresión es que en México, esta justicia del pasado -como la han llamado en otros países- no ha tenido el mismo impacto que en naciones como Argentina o Chile.
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La verdad es que México ha cambiado bastante. Con esos cambios han venido ciertas debilidades, el problema que ahora tenemos es el de la inseguridad, por citar uno. Es un problema nuevo. Hace diez años no se percibía que tuviésemos una sensación de inseguridad como la de ahora 
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Creo que se puede explicar por el tipo de régimen que había en México: nunca fue un régimen militar, nunca fue un régimen dictatorial, aunque sí fue un régimen autoritario, con ciertas bondades sociales. Eso tiende a aminorar mucho la carga de responsabilidad en el imaginario colectivo.
Por otro lado, eran muy pocos los sectores que estaban realmente interesados en hacer justicia con el pasado. No es que no haya sido importante hacer rendir cuentas al pasado y particularmente a las figuras policíacas más temibles, sino que fueron pocos los que estuvieron involucrados en ese proceso.
Las expectativas sociales en esa fiscalía eran muy bajas, por eso pienso que difícilmente existe una sensación de frustración.
¿Cuánto ha cambiado México desde 1968?
Ha cambiado muchísimo, aunque habrá quien pueda decir que estamos igual que hace 40 años.
La verdad es que México ha cambiado bastante. Con esos cambios han venido ciertas debilidades, el problema que ahora tenemos es el de la inseguridad, por citar uno. Es un problema nuevo. Hace diez años no se percibía que tuviésemos una sensación de inseguridad como la de ahora. Muy probablemente porque la manera que tenía el régimen anterior de controlar esos grupos era diferente.
El 2 de octubre de 2006, un grupo de jóvenes participó de la reconstrucción teatral de la matanza.
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En términos políticos, hay un cambio más que sustancial. Hay muchos partidos políticos, pluralidad y alternancia, no sólo en los poderes locales, sino en el Ejecutivo.
¿Con lo que pasó en 1968, se manchó con desconfianza la relación entre los mexicanos y sus cuerpos de seguridad?
Mi impresión es que esa desconfianza data de antes del 68. La actuación de los cuerpos de seguridad y policíacos antes del 68 tiene muchísimas manchas y desparecidos. La diferencia entre los incidentes previos y los del 68, es que antes de esa fecha ningún presidente se había atrevido a enfrentar un desafío colectivo a manera de masacre, de matanza pública, y además defenderla como lo hizo Gustavo Díaz Ordaz.
Antes, hubo actos de represión focalizados y se utilizaba a la policía pública o a los cuerpos de seguridad privada y secreta que tenía el Estado.
Esa desconfianza la venimos cargando hasta el día de hoy.
Es decir, actualmente no existe confianza…
No, incluso si revisa las encuestas, por ejemplo la que hizo el grupo Reforma, sobre la confianza en las instituciones, la policía aparece en los últimos lugares.
Cuando uno ve todos estos casos de secuestros o robos, siempre aparece un policía involucrado. La desconfianza que podía parecer innata o natural del mexicano, se refuerza.
2 de octubre: estudiantes convocan un mitin en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco para exigir más libertades políticas.
Corean consignas como “No estamos todos, faltan los presos”, “queremos escuelas no balas”, “gobierno represor que matas estudiantes” y “queremos democracia”.
La plaza se llena de efectivos policiales y militares. Los helicópteros sobrevuelan la multitud. Una unidad especial, el Batallón Olimpia, se ubica en uno de los edificios.
Los funcionarios comienzan a disparar…
Según las cifras oficiales, murieron 30 personas, pero de acuerdo con organizaciones de derechos humanos fueron 300.
Días posteriores, la prensa publica la explicación del gobierno: “El gobierno actuó apegado a la Constitución”.
El país es gobernado por Gustavo Díaz Ordaz, quien estará en la presidencia hasta 1970.
Al mando de la secretaria de la gobernación (Ministerio del Interior) está Luis Echeverría, quien será el sucesor de Díaz Ordaz en la presidencia de México.
“EL DIA MAS TRISTE DE MI VIDA”, para CARLOS MONSIVAIS
A 40 años de la llamada matanza de Tlatelolco, BBC Mundo le hizo evocar al intelectual mexicano Carlos Monsiváis uno de los momentos que el considera fueron de los más estremecedores de su vida.
Monsiváis ha sido una de las plumas más lúcidas de la izquierda latinoamericana.
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“El 2 de octubre, llegué tarde a la Plaza de las Tres Culturas. Entré y aquello era simplemente un infierno y lo recuerdo todo como una pesadilla graduada por el sonido. En un momento dado hablé con un amigo que había grabado el ruido de las metrallas, los tiros, y durante veinte y tantos minutos escuché absolutamente acongojado ese estrépito infernal”, dijo el escritor.
“Recuerdo que esa noche nos la pasamos hablando por teléfono a ver qué había pasado, qué amigos habían resultado heridos o muertos. Por fortuna, ninguno de los amigos cercanos. En realidad las víctimas eran gente, sobre todo, muy joven o vecinos de Tlatelolco”.
El ensayista recuerda que esa noche hubo dos mil detenidos, de los cuales cien estuvieron en la cárcel por tres años.
“Lo veo (ese día) como uno de los días más tristes de mi vida”.
Monsiváis, quien se considera miembro de una generación anterior a la de 1968, terminó sus estudios en 1959 en la Universidad Nacional Autónoma de México. Sin embargo, continuaba involucrado activamente con esa casa de estudios.
“Trabajaba en la UNAM, participé la Asamblea de intelectuales, escritores y artistas en apoyo del movimiento, tenía a mi cargo un programa de radio que fue muy solidario y escribía crónicas”.
Monsiváis señaló que la conmemoración de la matanza de Tlatelolco de este año tiene una connotación especial.
“Se recuerda de un modo impresionante. Yo nunca esperé tal unanimidad y tal deseo de esclarecer hasta el final el sentido de la matanza, no los motivos evidentes, ni siquiera los procedimientos, sino el sentido”, explicó el cronista.
“El sentido es muy claramente la ampliación de la vida democrática en aquel momento absolutamente cerrada con lo que tenía que ver con los derechos humanos y ciudadanos. Hay en todas partes fotos de aquel año, testimonios, libros, una condena unánime al ex presidente Gustavo Díaz Ordaz y a su secretario de gobernación, Luis Echeverría”.
“Es una movilización única, que supongo no se dará dentro de 10 años, cuando muchos de los participantes de entonces ya no se encuentren. Es el momento en que una sociedad hace suya la causa del movimiento estudiantil, hace suyo el rechazo enérgico a lo que fue el autoritarismo homicida y reivindica esa hazaña de multitudes que sólo pudo ser aplastada por las armas”, dijo el ensayista.
El deseo claro es que no se repitan las matanzas impunes y el deseo claro es que la democracia por sí misma tenga el valor que hasta el momento el capitalismo salvaje no le ha permitido 
Carlos Monsiváis
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Ningún 2 de octubre desde el fatídico 1968 ha podido pasar inadvertido en México. La fecha ha sido una invitación para que cada año se recuerde a quienes murieron en la Plaza de las Tres Culturas.
“Yo creo que los mexicanos no han salido a las calles el 2 de octubre, han salido los jóvenes. Si se quiere decenas de miles de jóvenes. Yo creo que esta es la primera vez que así no marchen, sí va a haber una movilización ciudadana, social, para que el 2 de octubre no se olvide”.
Según el escritor, las consignas son directas: “El deseo claro es que no se repitan las matanzas impunes y el deseo claro es que la democracia por sí misma tenga el valor que hasta el momento el capitalismo salvaje no le ha permitido”.

En 1968, los jóvenes mexicanos se hicieron de las banderas de las luchas sociales.
En deuda
Considerado un “intelectual comprometido”, Monsiváis considera que la nueva generación de mexicanos tiene una deuda con la generación del 68.
“Le debe, en primer lugar, el impulso y el deseo de enfrentarse al autoritarismo”, dijo el escritor.
“En segundo lugar, le debe la movilización a partir de derechos humanos y civiles porque no fue un movimiento revolucionario, fue un movimiento civil, cívico. Y le debe también la continuidad de la resistencia. Esos líderes del Consejo Nacional de Huelga de 1968 han continuado exigiendo que se haga justicia y han sido muy decisivos en el proceso que se ha entablado sin resultados judiciales, pero con enormes resultados mediáticos contra los represores del 68”.
De acuerdo con el autor, el movimiento estudiantil no fue el único impulso de la democratización, aunque sí fue el más visible y el más doloroso.

Para Monsiváis, el narco es una pesadilla para los mexicanos.
Obstáculos
Pese a que para algunos historiadores, la generación de 1968 allanó el camino para el establecimiento del sistema democrático en México, le visión de Monsiváis es un tanto pesimista.
“No veo en este momento que esté allanado el camino de la democracia ni mucho menos. Al contrario, veo que después de estas elecciones tan conflictivas y puestas en duda, como las presidenciales de 2006… (no) se puede considerar allanado el camino de la democracia”.
El camino de la democracia continúa muy lleno de obstáculos y a esto se agrega el horror del narcotráfico que ha quebrantado el ánimo de las sociedades en el país 
Carlos Monsiváis
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Sin embargo, el autor reconoce algunos logros.
“Hay ciertamente muchísima más libertad de expresión en la prensa, no puede uno decir que esto se generalice a la televisión; hay muchísima libertad de expresión en la radio; pero en lo básico, el camino de la democracia continúa muy lleno de obstáculos y a esto se agrega el horror del narcotráfico que ha quebrantado el ánimo de las sociedades en el país”, indicó el escritor.
“A estas alturas se han logrado muchas cosas, pero en lo esencial faltan tantas que hay cierto desánimo, sobre todo pensando que la intervención del narcotráfico y las evidencias de la complicidad de autoridades políticas, judiciales y policíacas hace todavía más difícil pensar en la posibilidad de una democracia que lo sea en efecto”.
Otra más en la lista
La incapacidad de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado para llevar a la cárcel a los responsables de los hechos acontecidos en Tlatelolco ha generado frustración no sólo en los familiares de los muertos y los desaparecidos de 1968, sino en el resto de la sociedad mexicana.

Para Monsiváis, un sistema más justo es una de las prioridades que tiene la juventud mexicana de hoy. |
“Hay frustración, pero es una frustración que se une a todas las otras frustraciones”, dijo Monsiváis.
“Matanzas como las que ha habido en Chiapas o en Guerrero no han sido aclaradas. Nos falta saber quiénes son los responsables directos de la matanza de Acteal. Hay frustración porque todo el empeño, el esfuerzo por lograr que se respete el voto apenas ha fructificado y en momentos no ha fructificado”.
“Se vive en la frustración y el que la Fiscalía Especial para delitos del pasado no haya funcionado, es sólo uno de los momentos”, indicó Monsiváis.
Para el intelectual, son muchos los retos que tiene la juventud mexicana de hoy en día. Un sistema más justo debe ser una de las prioridades.
“Una política económica que no lo sacrifique todo al neoliberalismo y a las peores expresiones del neoliberalismo, partiendo del supuesto que el neoliberalismo no esté sólo hecho de peores expresiones. La gran demanda en este momento es el combate a la desigualdad y lo que pueda entenderse por justicia social y económica”, dijo el autor.
BBC

Tomás Ciuffardi
Quito, Ecuador, BBC
Con la aprobación de la nueva Constitución en Ecuador hay un claro ganador: el presidente Rafael Correa, quien mantiene sus altos niveles de apoyo popular y que ahora se prepara para una nueva campaña electoral que lo puede mantener en el poder hasta el 2017.
Es la cuarta elección en menos de dos años en la que las tesis de Correa, y de su movimiento Alianza País, consiguen un apoyo contundente por parte del electorado. El mandatario se mantiene como el principal gestor de lo que él llama “la revolución ciudadana” y más allá de su estilo, descrito por algunos como autoritario y confrontacional, es claro que la ciudadanía mantiene la confianza en su promesa de cambiar la manera de manejar el país.
Para Simón Pachano, coordinador del Programa de Ciencia Política de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, la figura de Correa queda “evidentemente fortalecida”. “Creo que esto fue un triunfo fundamentalmente de él más que de una organización política, dado que casi no existe un partido político atrás de Rafael Correa, es un movimiento en donde tiene mucha fuerza su imagen personal, donde él juega el papel central”, le dijo Pachano a BBC Mundo.
El liderazgo de Correa se está convirtiendo, según Pachano, en un fenómeno que no ocurría desde hace muchos años en Ecuador.
“Son situaciones casi inexplicables en las que se presentan liderazgos muy fuertes cada cierto tiempo en los países y en Ecuador no ha habido un liderazgo de esta naturaleza desde los años ’70 en que terminó la vida política de (José María) Velasco Ibarra, quien dominó el país por 40 años”, opinó el analista.
Sin oposición
Esta no será la última batalla de Correa por convencer a los ecuatorianos de su proyecto político.
Una vez aprobada la Constitución se dará inicio al denominado Régimen de Transición, donde se establecerán las normas y reglamentos para aplicar la Carta Política y se llamará a elecciones para designar a todas las autoridades políticas, incluido el propio presidente de la República.
Según muchos analistas, no existe una oposición al liderazgo de Correa.
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El presidente Correa dijo que no depende de él ser el candidato a la presidencia, aunque admitió que dentro de Alianza País es la figura que tiene “mayores posibilidades”.
“Éste va a ser un período en el que vamos a tener más de lo que hemos visto en este tiempo, que es una campaña electoral permanente con el presidente de la República a la cabeza”, opina Simón Pachano. Y esta tarea, según el analista, no será difícil para el gobierno ecuatoriano “debido a la desaparición de los partidos políticos y la oposición”.
“El gobierno ecuatoriano va a encontrar una situación más parecida a la venezolana en ese aspecto, en el sentido de que va a tener muy poca oposición y va a poder imponer su proyecto, no sólo constitucional, sino su proyecto de gobierno y sobre todo de conducción económica”, afirmó.
De esta manera, y por la confianza ganada por el electorado, pareciera que el camino para la elección de Correa no tendrá muchos obstáculos por delante.
Falta de inversión
¿Quién puede detener a Correa? Para algunos analistas no existe quién pueda competir contra su liderazgo, lo único que pudiera afectarlo es que incumpla las promesas ofrecidas en su plan de gobierno o que el modelo económico y político planteado en la Constitución no dé el resultado esperado. Blasco Peñaherrera, presidente de la Federación de Cámaras de Comercio de Ecuador, cree que con la nueva constitución “será mucho más difícil hacer negocios en Ecuador o realizar actividades económicas particulares y las dificultades se trasladarán al aumento de los índices negativos económicos, de pobreza y de desempleo”.
Peñaherrera opina que la aplicación del proyecto económico del gobierno provocará una eventual fuga de capitales y falta de inversión extranjera.
“A nuestro país en los últimos dos años no ha venido inversión extranjera alguna, de los US$2.000 millones que teníamos en 2006, tenemos hoy apenas US$200 millones de inversión extranjera, entonces no solamente es que los empresarios ecuatorianos van a buscar otros destinos para poder invertir con seguridad sino que los inversionistas extranjeros ya han dejado de invertir en el Ecuador. Sume lo uno más lo otro y tiene como resultante más pobreza, recesión y, finalmente, convulsión social”, le dijo Peñaherrera a BBC Mundo.
Fernando Cordero, actual presidente de la Asamblea Constituyente en receso, difiere de esta visión y asegura que “la nueva Constitución privilegia la producción nacional… no elimina el mercado, lo que hace es no subordinar el desarrollo humano de nuestro país al mercado. El mercado estará ahí, será una economía con mercado, pero no una economía de mercado únicamente”.
Desdolarización
Otra amenaza para la popularidad del presidente ecuatoriano es que se vea obligado a tomar alguna medida impopular, como, por ejemplo, la desdolarización de la economía. Para Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil y uno de los principales opositores al proyecto Constitucional, la falta de inversión, sumado a un exceso de gasto público para sustentar dicho proyecto, podría obligar al Estado a tomar la medida de desdolarizar la economía.
Correa dijo que mantendría la dolarización porque eliminarla sería una medida impopular.
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“Si usted como gobierno desincentiva el ingreso, ya sea por falta de confianza en las inversiones nacionales y extranjeras, o por falta de créditos internacionales por actitudes como decir que no se va a pagar la deuda, o porque el precio del petróleo baja y por otro lado usted aumenta el gasto, ese desequilibrio entre ingresos y egresos pueden llevarlo a tener que adoptar una nueva moneda”, afirmó Nebot a BBC Mundo.
No obstante, el presidente Correa, aunque siempre se ha dicho contrario a la dolarización, ha asegurado que no saldrá de este sistema porque sería una medida impopular con un alto costo político.
Washington, 30 sep (PL) El candidato presidencial demócrata, Barack Obama, podría ganar las elecciones generales estadounidenses de noviembre próximo, vaticina hoy un estudio de Real Clear Politics (RCP). De acuerdo con la fuente, Obama cuenta con 301 votos electorales, de 270 necesarios para alcanzar la Casa Blanca, mientras su rival republicano, John McCain, reúne 237.
El análisis de RCP refleja la sumatoria de las intenciones de votos en los territorios de la Unión, los cuales cataloga de dudoso, definido o inclinado hacia uno u otro pretendiente a la Oficina Oval. Tal clasificación del portal especializado se sustenta en la tendencia de votación republicana o demócrata en anteriores comicios, además del resultado en encuestas aplicadas durante esta campaña.
Respecto a la situación en las plazas dudosas, el senador por Illinois va al frente en Virginia y Carolina del Norte, donde triunfaron los republicanos por amplio margen en las contiendas de 2000 y 2004. Por otra parte, la Florida, tradicionalmente partidaria de los correligionarios del presidente George W. Bush, evidencia en la actualidad un empate técnico en la liza.
Obama también saca ventaja en Michigan y Pennsylvania, dos de los tres estados considerados por expertos como clave para el desenlace de los sufragios, el otro es Ohio. Ambos territorios apoyan al aspirante afronorteamericano por un margen superior a los cinco puntos porcentuales, reseñó RCP.
Además, Colorado y Nuevo México tienden a votar por el político de 47 años. Sin embargo, hace cuatro años favorecieron al Partido Republicano. Sobre los estados llamados definidos, Obama domina en California, Nueva York, Illinois, Massachussets y Oregón; mientras McCain lidera en Texas, Georgia, Tennessee, Missouri y Arizona.
McCain reduce ventaja de Obama tras debate
WASHINGTON (Reuters) – El demócrata Barack Obama obtuvo un 50 por ciento de preferencias contra un 46 por ciento del republicano John McCain entre posibles votantes en un sondeo de ABC News/Washington Post publicado el martes.
Este resultado marca una mejora para McCain, que en el mismo sondeo de hace una semana tenía una desventaja de 9 puntos.
La nueva medición se llevó a cabo entre el sábado y el lunes, luego de que los candidatos presidenciales participaron el viernes en su primer debate antes de las elecciones del 4 de noviembre.
(Reporte de JoAnne Allen; Editado en español por Javier Leira)
Paul K
rugman
El rescate federal de Fannie Mae y Freddie Mac, las gigantescas instituciones de créditos hipotecarios, era por cierto lo que había que hacer, y además se lo hizo bastante bien. El plan sostendrá a instituciones que desempeñan un rol crucial en la economía, mientras reduce los costos de los contribuyentes y deja casi pelados a los accionistas.
Pero es necesario ver las acciones de anteayer dentro de un contexto mayor, como un intento de la Reserva Federal y el Tesoro de contener las secuelas de la crisis financiera actual. Y ésa es una lucha que ambos parecen estar perdiendo.
Ha pasado mucho desde que Alan Greenspan declaró que era “muy improbable” que hubiera una burbuja habitacional en el nivel nacional. Sin duda, existía una burbuja, y desde que estalló, hace dos años, los precios de las viviendas han caído con mayor rapidez que durante la Gran Depresión.
A su vez, la caída de los precios de las viviendas ha provocado el muy temido fenómeno de “deflación de la deuda”. Sí, deflación: los precios aumentan en la caja del supermercado, pero el precio de los valores, que es lo que importa en los balances, cae con rapidez. Tal como señaló el economista Irving Fisher allá por 1993, cuando los individuos y las empresas muy endeudados tienen problemas financieros, usualmente venden sus valores y usan lo recaudado para pagar sus deudas. Sin embargo, lo que Fisher señaló es que esas ventas son contraproducentes cuando todo el mundo hace lo mismo. Si todo el mundo vende sus bienes al mismo tiempo, la caída resultante de los precios del mercado socava la situación financiera de los deudores antes de que pueda cancelarse la deuda. Así, la deflación de los precios de los activos puede convertirse en un círculo vicioso. Y una consecuencia de lo que Fisher denominó “la estampida de ventas” es una severa depresión económica.
Eso es lo que está ocurriendo ahora, y la deflación de la deuda se vuelve aún más grave debido a que los actores financieros clave también fueron financiados: sus bienes y valores fueron comprados con dinero prestado. Tal como expresó Paul McCulley, de Pimco, inversora en bonos y acciones, en un reciente artículo titulado “The Paradox of Deleveraging”, últimamente casi todas las instituciones financieras han intentado reducir sus niveles de endeudamiento, pero la caída de los activos, no obstante, ha dejado a estas instituciones con más deuda que antes.
Y las cifras siguen empeorando. En julio de 2007, Ben Bernanke sugirió que las pérdidas subprime serían inferiores a los 100.000 millones de dólares. Bueno, las cifras registradas el mes pasado procedentes de bancos y otras instituciones financieras excedían los 500.000 millones. Y siguen aumentando.
Lo que nos lleva a Fannie y Freddie. Son las únicas grandes instituciones financieras que no se unieron a la estampida para reducir el nivel de endeudamiento, y por eso ahora son responsables de alrededor del 70 por ciento de los nuevos préstamos hipotecarios.
Pero sus cimientos financieros han sido socavados por la deflación de la deuda, a pesar de que sus préstamos eran más responsables que el promedio. (Un prestatario subprime es básicamente alguien cuyo crédito no era suficientemente bueno para calificar como solicitante de una hipoteca respaldada por Fannie o por Freddie.)
Así que era necesario rescatar a Fannie y Freddie, pues de otra manera la deflación de la deuda se hubiera agravado mucho más. De hecho, sus problemas financieros ya han causado problemas para los potenciales compradores de viviendas: las tasas de interés para las hipotecas han subido bruscamente desde principios de este año. Con el rescate federal, que alivia la presión en los balances de los prestamistas, los intereses hipotecarios deberían volver a bajar, lo cual es, por cierto, una buena noticia.
¿Pero es suficiente? Lo dudo.
La actual crisis financiera estadounidense tiene grandes similitudes con la crisis que afectó a Japón a fines de la década de 1980, que condujo a una depresión de una década que preocupó a muchos economistas estadounidenses, incluyendo a Bernanke y a quien esto escribe.
Como Japón
Nos preguntábamos si no podría ocurrir lo mismo aquí, y los economistas de la Reserva Federal idearon estrategias que supuestamente impedirían que eso ocurriera. Más que nada, se suponía que la respuesta a una crisis financiera al estilo de Japón debía involucrar una agresiva combinación de recortes en las tasas de interés y estímulo fiscal destinada a impedir que la crisis se expandiera hasta convertirse en una verdadera depresión en la economía real.
Cuando empezó la actual crisis, Bernanke tuvo una reacción agresiva en lo que se refiere a la reducción de las tasas de interés y la inyección de fondos en el sector privado. Pero a pesar de eso el crédito se volvió menos accesible, no más fluido. Y el estímulo fiscal fue demasiado escaso y mal dirigido, en gran medida porque la administración Bush se negó a tomar cualquier medida que no pudiera ser considerada una reducción de impuestos.
Como consecuencia, el esfuerzo destinado a contener la crisis financiera parece estar fracasando. Los precios de los activos siguen cayendo, las pérdidas aumentan y el índice de desempleo es el más alto de los últimos cinco años. Mes tras mes, Estados Unidos se parece cada vez más a Japón.
De manera que sí, el rescate Fannie-Freddie fue algo bueno. Pero se produce en el contexto de una lucha económica más amplia una lucha que, según parece, estamos perdiendo.
Traducción: Mirta Rosenberg
economia.migueldearriba.net
La crisis financiera hizo estallar, una vez más, la teoría neoclásica y la receta neoliberal. Pero no desalentarse. Estos discursos ya sufrieron numerosas impugnaciones a lo largo de las décadas, resistieron indemnes y se reciclaron. No por su consistencia interna o empírica sino porque en última instancia no están destinadas a sostener posiciones científicas sino a racionalizar intereses específicos. Por eso a partir de ahora asistiremos a nuevas piruetas conceptuales destinadas a justificar lo insostenible.
El corpus clásico-neoclásico entró en crisis con, precisamente, la crisis del treinta, que demostró que uno de los postulados básicos de la teoría convencional, el hecho de que el mercado libre guiado por la iniciativa privada (coordinada ésta metafísicamente por “la mano invisible”), conducía a la asignación óptima de los recursos. Y que, si por alguna falla del destino, el sistema incurría en un desequilibrio, y algunos factores quedaban desocupados, o algunos precios se salían de madre, volvía solito al equilibrio.
Uno de las claves de este sistema era la aceptación de la Ley de Say según la cual cada oferta crea su propia demanda, por lo cual no puede haber oferta excedente. Otra, que cuando un factor queda desocupado, es porque está pidiendo que le paguen más de lo que aporta con su productividad marginal. Por lo tanto, si baja sus pretensiones de ganancia o salario, va a volver a encontrar ocupación, como capital o trabajo. Esta vía de ajuste suponía, además, un sistema de precios flexible hacia el alza y hacia la baja.
La cosa funcionó más o menos de forma que permitió sostener la teoría durante el siglo XIX, pero a partir de la primera posguerra el escenario económico cambió. La flexibilidad de los mercados se redujo por la monopolización y la sindicalización y porque los estados rompieron con las reglas del libre mercado mundial y adoptaron políticas defensivas y ofensivas nacionales a través del proteccionismo y las devaluaciones competitivas. Algo de esto escribí en la anterior entrada.
La teoría fue puesta en cuestión por los teóricos de la competencia monopolista y por Keynes, quien formuló que los mercados podían quedar en desequilibrio en forma estable y que para sacarlos de ahí había que hacer una política monetaria activa (bajando los intereses para fomentar la demanda, inversión y consumo). La teoría precedente consideraba al dinero como un residuo y no concebía una política monetaria activa. Y si la monetaria no daba resultado, una política fiscal activa, generando demanda “por afuera” del mercado privado, es decir, desde el estado. Otros economistas de raíz neoclásica, como Pigou, también recomendaron políticas fiscales activas para salir de la depresión del 30.
La intervención del estado se generalizó en la segunda posguerra, contribuyendo a los treinta años de crecimiento más elevado del capitalismo moderno. La crisis de ese sistema, especialmente por la inflación, debida en parte a los cambios en los mercados y en las instituciones. Pero también a hecho que la conducta de los Estados Unidos no fue compatible con el sistema que había acordado en Bretton Woods, porque emitió dólares descontroladamente generando una sobre liquidez en dólares que puso en crisis la convertibilidad de su moneda. No se si les suena parecido a a algo que está pasando ahora.
La crisis del sistema Bretton Woods, la inflación, etc. despertaron la ortodoxia, que volvió a instalarse en la mente de los gestores y en la lógica de los mercados. Los dogmas convencionales fueron reforzados con nuevos hallazgos de la teoría, como las teorías de la decisión racional que consideran que los agentes toman decisiones racionales o que, incluso, conocen los movimientos futuros de los mercados y que pueden adoptar conductas que contrapesan las medidas intervencionistas de los estados, por lo cual estas son inocuas.
Sobre las ideas de autorregulación, racionalidad y conocimiento completo de los mercados se montó una ola de desregulación, apertura y privatización de los mercados, y, en el mercado financiero, una expansión de sus consecuencias inevitables, el endeudamiento y la especulación descontrolados.
En los años noventa segmentos de la ortodoxia intentaron otro aporte: uno que decía que, debido a que la economía se apoyaba cada vez más en los servicios, que no están sujetos a los ciclos de acumulación-sobre acumulación-destrucción y de creación-obsolescencia, de la tecnología propios de la producción, la economía mundial entraba a una nueva era de funcionamiento sin ciclos.
Parece que no fue así. El mercado financiero se sobre expandió más allá de sus posibilidades de auto ajuste, y necesitó, una vez más, la intervención externa del estado. El mercado productivo, por su articulación con un sistema financiero sobre expandido, creció en algunos sectores por encima de las capacidades de la demanda. La oferta, una vez más, no creó su propia demanda y que hay oferta excedente. Para evitar que la brecha entre oferta y demanda produzca una desocupación crítica de consecuencias económicas y políticas (ya no estamos en el siglo XIX con salarios y precios flexibles y sin sindicatos ni movimientos sociales). En las últimas décadas, un sector de economistas provenientes de la academia ortodoxa generó nuevas visiones que incluyen la idea de mercados con imperfecciones que, para funcionar bien, necesitan regulaciones y correctivos estatales. Esto supone que el mercado puede funcionar bien con buenas regulaciones. Es toda una apuesta.
El problema es que disponer de buenas regulaciones, como ya escribimos, no es una cuestión teórica, o por lo menos no sólo teórica, sino de la práctica de poder, en este caso de los operadores financieros. El mercado financiero internacional tendría que considerarse un bien público, como un servicio público de consumo indispensable, y por lo tanto estar regulado de acuerdo a intereses públicos, como un servicio público. Claro, no como los servicios públicos argentinos, porque sino, nunca saldremos de la crisis.
La estatización de las hipotecas fallidas, en serie con las medidas sin precedentes tomadas en los últimos días marca no sólo un cambio en las prácticas del mercado y en la relación entre estados y mercados, sino que también pone en la picota la teoría neoclásica.
Así como la crisis del treinta puso en crisis la teoría precedente a través de la crítica de Keynes, la crisis actual confirma la inconsistencia de las teorías de los mercados autoregulados y las decisiones racionales.
Pero antes de seguir con este tema (que dejamos para la próxima entrada) un poco de información sobre lo tratado antes.
En la entrada anterior hice referencia a los NO de la presente crisis (no es inprevista, no es previsible, no es la del treinta, no hay desacople). A esto hay que agregar otro no: los reguladores y operadores no saben cual es el riesgo implícito en las operaciones. Desde la crisis asiática numerosos estudios y comentarios, incluídos algunos salidos del FMI o del Banco de Basilea, llaman la atención sobre que los reguladores no llegan a concoer la complejidad de las operacinoes y que no pueden conocer los riesgos implícitos en las mismas, por su complejidad y por el alto nivel de aplancamiento.
Para más información sobre esto remito a mi libro El Imperio de las Finanzas (Norma 2005). Un reciente ejemplo de este No Sé Que Pasa, lo dio el propio Secretario del Tesoro Henry Paulson que según el Wall Street Journal (Publicado por La Nación 18-9-08), el sábado pasado “les dijo a los banqueros que consideraban concederle un préstamo a AIG que el gobierno “no tiene una idea clara de la dimensión del problema”. El hombre que habla es del sector financiero, fue directivo de Goldman Sachs y tiene acceso a toda la información habida y por haber sobre el tema. Si el no sabe ¿quien sabe cual es la deuda y el riesgo?
También afirmó “tenemos una estructura de regulación financiera arcaica, que se puso en práctica hace mucho tiempo, luego de la Gran Depresión de 1929”. Aquí no tienen razón,. La estructura reguladora fue modificada muchas veces y la libertad especulativa no es un problema de atraso normativo sino un objetivo de los gobiernos complacientes con el sistema financiero. No sólo complacientes, los grandes hombres de ese sistema, como Paulson, dirigen la economía de Estados Unidos y sus regulaciones. Los lobos cuidan el gallinero. Así nos va.
Ahora volvemos a las diferencias de esta crisis con la del treinta. La principal es, como se vio en estas semanas, la voluntad de los gobiernos de intervenir en los mercados, escaldados, precisamente, por la memoria de esa crisis y de sus consecuencias.
La crisis financiera evoca la “sombra terrible” de la crisis del ´30. El temor es justificado pero entre esa momento y la actualidad existen grandes diferencias económicas e institucionales que influyen sobre la dinámica y las perspectivas de la crisis.
El auge de la bolsa neoyorquina fue empujado por expectativas autocomplacientes y alimentada, como en las especulaciones contemporáneas, por la compra de activos a crédito. Cuando la bolsa se desplomó se produjo una implosión de corte de crédito, caída de la demanda y de los precios nacionales e internacionales.
La gran diferencia entre el escenario de ese entonces y el actual, es que en los treinta los gobiernos estaban comprometidos con el sistema de patrón oro, que restringía las opciones de medidas de creación de liquidez. En ese sistema, un aumento en la masa monetaria reducía el respaldo de los billetes en oro y divisas y provocaba salidas de capitales. Como explica Barry Eichengreen en Globalizing Capital, en el patrón oro, las medidas de creación de liquidez tenían poco efecto o un efecto contrario al buscado. En la actualidad los bancos centrales, grandes y chicos, emprendieron, desde los primeros síntomas de crisis una política de aumento de liquidez y soporte del sistema. Si estas medidas, además de necesarias, son suficientes, es parte de otra discusión. Antes de la crisis bursátil, la Reserva Federal había comenzado a aumentar las tasas de interés para frenar el auge, pero esta medida tuvo el efecto perverso de reforzar la atracción de capitales de otros mercados.
En plena depresión y período electoral, el presidente Hoover impulsó un cambio de política. En 1932 Congreso aprobó la ley Glass Steagall que amplió las facultades de la Reserva para realizar operaciones de mercado abierto para generar liquidez, redujo el porcentaje de reservas mínimo del sistema de convertibilidad (era del 40%), separó los bancos de inversión de los bancos de crédito que toman dinero del público y creó el sistema de seguro de los depósitos.
La medida fue, según el especialista Charles Kindleberger, tardía. El sistema siguió cayendo y en 1933 un nuevo presidente, Franklin Delano Roosevelt declaró un feriado bancario, suspendió la convertibilidad y permitió un aumento del precio del oro, que paso de 20,67 a 35 dólares la onza en enero de 1934, una devaluación del 69%. La devaluación de la moneda del país acreedor y con superávit comercial, agravó los problemas comerciales del resto del mundo.
Esa situación formó parte de otra característica dominante en el período entre guerras: los países industrializados respondieron a la crisis con medidas nacionalistas y no lograron acuerdos destinados a estabilizar las monedas o evitar el proteccionismo. Estados Unidos era la principal potencia económica, el mayor acreedor internacional y tenía superávit comercial, pero no estaba interesado en actuar como prestamista de última instancia, aportando capital a sus socios deudores y, además, tomó medidas devaluatorias y proteccionistas que, por el tamaño de su economía y por las dificultades que tenían los demás países, contribuyeron a profundizar la crisis.
En 1930 Estados Unidos, actual paladín del libre cambio, estableció la ley Smooth-Hawley que aumentó los aranceles de un 38% promedio a un 53%, agravando las restricciones ya existentes al comercio internacional.
En 1932, Gran Bretaña, que sí era librecambista, cambió el rumbo y respondió con el Tratado de Ottawa de preferencias arancelarias para los países de la Commonwealth. La Argentina entraría al sistema por la ventana, con el Tratado de Roca Runciman.
Francia, por su parte, mantenía una política de franco devaluado que aumentaba su competitividad comercial y, a partir de 1931, Alemania, Austria y otros países centro europeos instalaron el control de cambios para impedir la fuga de capitales. Ese mismo año, los países latinoamericanos, cuyo peso en el comercio internacional y como deudores era mayor que el actual, abandonaron la convertibilidad, impusieron control de capitales y varios se declararon en default.
Medidas proteccionistas, devaluaciones salvajes de grandes economías o controles de capital, no son previsibles en la actualidad.
La crisis del 30 se dio, además, en un sistema mundial que ya no contaba con una moneda internacional confiable como había sido la libra esterlina en el siglo XIX y como sigue siendo el dólar en la actualidad (que, paradójicamente, se convierte en refugio de valor como consecuencia de las crisis en el país que lo emite).
Gran Bretaña volvió a la convertibilidad en 1925 pero con una libra sobre valuada y con poco respaldo, por lo que el país siguió perdiendo capitales y se vio obligado a abandonar la convertibilidad en 1931.
Otra diferencia fundamental entre el sistema de entre guerras y el actual es el nivel de endeudamiento de particulares, empresas y estados. El sistema de la segunda posguerra acordado en Bretton Woods tuvo el propósito de evitar la repetición de devaluaciones competitivas, respuestas proteccionistas e inestabilidad cambiaria. La quiebra de este sistema en 1971-1973 y la liberación cambiaria y financiera que le siguieron dieron lugar a un incremento de la liquidez y del endeudamiento en relación a la producción, el comercio y los ingresos personales, así como a la generación de operaciones financieras de creciente complejidad y riesgo implícito. Por en los últimos cincuenta años muchas crisis surgieron de la órbita financiera o se produjeron en actividades reales sobre dimensionadas con financiamiento especulativo, como sucede actualmente en varios países en la construcción.
En la actualidad los gobiernos y bancos centrales están dispuestos, a diferencia de lo que sucedió en los primeros treinta, a auxiliar a los mercados con liquidez y fondos perdidos. Pero las características del mundo contemporáneo de las finanzas hacen que esas ayudas tengan un efecto, cuando menos limitado.
Por eso, por encima de las diferencias de escenario, resuenan ahora las líneas que Galbraith escribió hace 25 años en El crac del 29: “un rasgo común a las crisis anteriores fue que una vez que habían tenido lugar, concluían…El rasgo más singular de la catástrofe de 1929 fue que lo peor empeoraba continuamente”.
Por Julio Sevares/weblogs.clarin.com
La crisis del siglo
Por Ignacio Ramonet
Los terremotos que sacudieron las Bolsas durante el pasado «septiembre negro» han precipitado el fin de una era del capitalismo. La arquitectura financiera internacional se ha tambaleado. Y el riesgo sistémico permanece. Nada volverá a ser como antes. Regresa el Estado.
El desplome de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que representó, en el ámbito geopolítico, la caída del muro de Berlín. Un cambio de mundo y un giro copernicano. Lo afirma Paul Samuelson, premio Nobel de economía : «Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo.» Se termina el período abierto en 1981 con la fórmula de Ronald Reagan: «El Estado no es la solución, es el problema.» Durante treinta años, los fundamentalistas del mercado repitieron que éste siempre tenía razón, que la globalización era sinónimo de felicidad, y que el capitalismo financiero edificaba el paraíso terrenal para todos. Se equivocaron.
La «edad de oro» de Wall Street se acabó. Y también una etapa de exuberancia y despilfarro representada por una aristocracia de banqueros de inversión, «amos del universo» denunciados por Tom Wolfe en La Hoguera de las vanidades (1987). Poseídos por una lógica de rentabilidad a corto plazo. Por la búsqueda de beneficios exorbitantes.
Dispuestos a todo para sacar ganancias: ventas en corto abusivas, manipulaciones, invención de instrumentos opacos, titulización de activos, contratos de cobertura de riesgos, hedge funds… La fiebre del provecho fácil se contagió a todo el planeta. Los mercados se sobrecalentaron, alimentados por un exceso de financiación que facilitó el alza de los precios.
La globalización condujo la economía mundial a tomar la forma de una economía de papel, virtual, inmaterial. La esfera financiera llegó a representar más de 250 billones de euros, o sea seis veces el montante de la riqueza real mundial. Y de golpe, esa gigantesca «burbuja» reventó. El desastre es de dimensiones apocalípticas. Más de 200 mil millones de euros se han esfumado. La banca de inversión ha sido borrada del mapa. Las cinco mayores entidades se desmoronaron: Lehman Brothers en bancarrota; Bear Stearns comprado, con la ayuda de la Reserva Federal (Fed), por Morgan Chase; Merril Lynch adquirido por Bank of America; y los dos últimos, Goldman Sachs y Morgan Stanley (en parte comprado por el japonés Mitsubishi UFJ), reconvertidos en simples bancos comerciales.
Toda la cadena de funcionamiento del aparato financiero ha colapsado. No sólo la banca de inversión, sino los bancos centrales, los sistemas de regulación, los bancos comerciales, las cajas de ahorros, las compañías de seguros, las agencias de calificación de riesgos (Standard&Poors, Moody’s, Fitch) y hasta las auditorías contables (Deloitte, Ernst&Young, PwC).
El naufragio no puede sorprender a nadie. El escándalo de las «hipotecas basura» era sabido de todos. Igual que el exceso de liquidez orientado a la especulación, y la explosión delirante de los precios de la vivienda. Todo esto ha sido denunciado –en estas columnas – desde hace tiempo. Sin que nadie se inmutase. Porque el crimen beneficiaba a muchos. Y se siguió afirmando que la empresa privada y el mercado lo arreglaban todo.
La administración del Presidente George W. Bush ha tenido que renegar de ese principio y recurrir, masivamente, a la intervención del Estado. Las principales entidades de crédito inmobiliario, Fannie Mae y Freddy Mac, han sido nacionalizadas. También lo ha sido el American International Group (AIG), la mayor compañía de seguros del mundo. Y el Secretario del Tesoro, Henry Paulson (expresidente de la banca Goldman Sachs…) ha propuesto un plan de rescate de las acciones «tóxicas» procedentes de las «hipotecas basura» (subprime) por un valor de unos 500 mil millones de euros, que también adelantará el Estado, o sea los contribuyentes.
Prueba del fracaso del sistema, estas intervenciones del Estado –las mayores, en volumen, de la historia económica- demuestran que los mercados no son capaces de regularse por sí mismos. Se han autodestruido por su propia voracidad. Además, se confirma una ley del cinismo neoliberal: se privatizan los beneficios pero se socializan las pérdidas. Se hace pagar a los pobres las excentricidades irracionales de los banqueros, y se les amenaza, en caso de que se nieguen a pagar, con empobrecerlos aún más.
Las autoridades norteamericanas acuden al rescate de los «banksters» («banquero gangster») a expensas de los ciudadanos. Hace unos meses, el Presidente Bush se negó a firmar una ley que ofrecía una cobertura médica a nueve millones de niños pobres por un costo de 4 mil millones de euros. Lo consideró un gasto inútil. Ahora, para salvar a los rufianes de Wall Street nada le parece suficiente. Socialismo para los ricos, y capitalismo salvaje para los pobres.
Este desastre ocurre en un momento de vacío teórico de las izquierdas. Las cuales no tienen «plan B» para sacar provecho del descalabro. En particular las de Europa, agarrotadas por el choque de la crisis. Cuando sería tiempo de refundación y de audacia.
¿Cuanto durará la crisis? «Veinte años si tenemos suerte, o menos de diez si las autoridades actúan con mano firme.» vaticina el editorialista neoliberal Martín Wolf (1). Si existiese una lógica política, este contexto debería favorecer la elección del demócrata Barack Obama (si no es asesinado) a la presidencia de Estados Unidos el 4 de noviembre próximo. Es probable que, como Franklin D. Roosevelt en 1930, el joven Presidente lance un nuevo «New Deal» basado en un neokeynesianismo que confirmará el retorno del Estado en la esfera económica. Y aportará por fin mayor justicia social a los ciudadanos. Se irá hacia un nuevo Bretton Woods. La etapa más salvaje e irracional de la globalización neoliberal habrá terminado.
__________________
Nota: ( 1) Financial Times, Londres, 23 de septiembre de 2008.

La lista de países por igualdad de ingreso está basada en el coeficiente Gini, de acuerdo al informe de desarrollo humano realizado por la ONU en 2005. Este coeficiente representa el nivel de distribución de ingresos, donde el 0 es que los ingresos y el consumo están exactamente dividos, mientras el 1 representaría que sólo una persona posee toda la riqueza.
La lista adjunta incluye una comparación entre el ingreso del quintil y decil más rico con respecto al quintil y decil más pobre (20% y 10%, respectivamente).
Lista
| |
Territorio |
Índice Gini |
Deciles |
Quintiles |
Año |
| 1 |
Dinamarca |
0,247 |
8,1 |
4,3 |
1997 |
| 2 |
Japón |
0,249 |
4,5 |
3,4 |
1993 |
| 3 |
Suecia |
0,250 |
6,2 |
4,0 |
2000 |
| 4 |
Bélgica |
0,250 |
7,8 |
4,5 |
1996 |
| 5 |
República Checa |
0,254 |
5,2 |
3,5 |
1996 |
| 6 |
Noruega |
0,258 |
6,1 |
3,9 |
2000 |
| 7 |
Eslovaquia |
0,258 |
6,7 |
4,0 |
1996 |
| 8 |
Bosnia y Herzegovina |
0,262 |
5,4 |
3,8 |
2001 |
| 9 |
Uzbekistán |
0,268 |
6,1 |
4,0 |
2000 |
| 10 |
Finlandia |
0,269 |
5,6 |
3,8 |
2000 |
| 11 |
Hungría |
0,269 |
5,5 |
3,8 |
2002 |
| 12 |
ARY Macedonia |
0,282 |
6,8 |
4,4 |
1998 |
| 13 |
Albania |
0,282 |
5,9 |
4,1 |
2002 |
| 14 |
Alemania |
0,283 |
6,9 |
4,3 |
2000 |
| 15 |
Eslovenia |
0,284 |
5,9 |
3,9 |
1998 |
| 16 |
Ruanda |
0,289 |
5,8 |
4,0 |
1983 |
| 17 |
Croacia |
0,290 |
7,3 |
4,8 |
2001 |
| 18 |
Ucrania |
0,290 |
6,4 |
4,3 |
1999 |
| 19 |
Austria |
0,300 |
7,6 |
4,7 |
1997 |
| 20 |
Etiopía |
0,300 |
6,6 |
4,3 |
1999 |
| 21 |
Rumania |
0,303 |
8,1 |
5,2 |
2002 |
| 22 |
Mongolia |
0,303 |
17,8 |
9,1 |
1998 |
| 23 |
Bielorrusia |
0,304 |
6,9 |
4,6 |
2000 |
| 24 |
Países Bajos |
0,309 |
9,2 |
5,1 |
1999 |
| 25 |
Rusia |
0,310 |
0,7 |
4,8 |
2002 |
| 26 |
Corea del Sur |
0,316 |
7,8 |
4,7 |
1998 |
| 27 |
Bangladesh |
0,318 |
6,8 |
4,6 |
2000 |
| 28 |
Lituania |
0,319 |
7,9 |
5,1 |
2000 |
| 28 |
Bulgaria |
0,319 |
9,9 |
5,8 |
2001 |
| 29 |
Kazajistán |
0,323 |
7,5 |
5,1 |
2003 |
| 30 |
India |
0,325 |
7,3 |
4,9 |
1999 |
| 31 |
Tayikistán |
0,326 |
7,8 |
5,2 |
2003 |
| 32 |
Francia |
0,327 |
9,1 |
5,6 |
1995 |
| 33 |
Pakistán |
0,330 |
7,6 |
4,8 |
1998 |
| 34 |
Canadá |
0,331 |
10,1 |
5,8 |
1998 |
| 35 |
 Suiza |
0,331 |
9,9 |
5,8 |
1992 |
| 36 |
Sri Lanka |
0,332 |
8,1 |
5,1 |
1999 |
| 37 |
Burkina Faso |
0,333 |
19,3 |
9,5 |
1998 |
| 38 |
Yemen |
0,334 |
8,6 |
5,6 |
1998 |
| 39 |
Letonia |
0,336 |
9,2 |
5,6 |
1998 |
| 40 |
Polonia |
0,341 |
8,6 |
5,5 |
2002 |
| 41 |
Indonesia |
0,343 |
7,8 |
5,2 |
2002 |
| 42 |
Egipto |
0,344 |
8,0 |
5,1 |
1999 |
| 43 |
España |
0,347 |
10,3 |
6,0 |
2006 |
| 44 |
Kirguistán |
0,348 |
8,6 |
5,5 |
2002 |
| 46 |
Australia |
0,352 |
12,5 |
7,0 |
1994 |
| 47 |
Argelia |
0,353 |
9,6 |
6,1 |
1995 |
| 48 |
Grecia |
0,354 |
10 |
6,2 |
1998 |
| 49 |
Israel |
0,355 |
11,7 |
6,4 |
1997 |
| 50 |
Irlanda |
0,359 |
9,7 |
6,1 |
1996 |
| 51 |
Reino Unido |
0,360 |
13,8 |
7,2 |
1999 |
| 52 |
Italia |
0,360 |
11,6 |
6,5 |
2000 |
| 53 |
Nueva Zelanda |
0,362 |
12,5 |
6,8 |
1997 |
| 54 |
Jordania |
0,364 |
9,1 |
5,9 |
1997 |
| 55 |
Azerbaiyán |
0,365 |
9,7 |
6,0 |
2001 |
| 56 |
Nepal |
0,367 |
9,3 |
5,9 |
1995 |
| 57 |
Georgia |
0,369 |
12 |
6,8 |
2001 |
| 58 |
Maldivas |
0,369 |
10,3 |
6,5 |
2002 |
| 59 |
Vietnam |
0,370 |
9,4 |
6,0 |
2002 |
| 60 |
Laos |
0,370 |
9,7 |
6,0 |
1997 |
| 61 |
Estonia |
0,372 |
14,9 |
7,2 |
2000 |
| 62 |
Armenia |
0,379 |
11,5 |
6,8 |
1998 |
| 63 |
Jamaica |
0,379 |
11,4 |
6,9 |
2000 |
| 64 |
Tanzania |
0,382 |
10,8 |
6,7 |
1993 |
| 65 |
Portugal |
0,385 |
15 |
8,0 |
1997 |
| 66 |
Mauritania |
0,390 |
12 |
7,4 |
2000 |
| 67 |
Marruecos |
0,395 |
11,7 |
7,2 |
1998 |
| 68 |
Mozambique |
0,396 |
12,5 |
7,2 |
1996 |
| 69 |
Túnez |
0,398 |
13,4 |
7,9 |
2000 |
| 70 |
Turquía |
0,400 |
13,3 |
7,7 |
2000 |
| 71 |
Trinidad y Tobago |
0,403 |
14,4 |
8,3 |
1992 |
| 72 |
Guinea |
0,403 |
12,3 |
7,3 |
1994 |
| 73 |
Camboya |
0,404 |
11,6 |
6,9 |
1997 |
| 74 |
Estados Unidos |
0,408 |
15,9 |
8,4 |
2000 |
| 75 |
Turkmenistán |
0,408 |
12,3 |
7,7 |
1998 |
| 76 |
Ghana |
0,408 |
14,1 |
8,4 |
1998 |
| 77 |
Senegal |
0,413 |
12,8 |
7,5 |
1995 |
| 78 |
Singapur |
0,425 |
17,7 |
9,7 |
1998 |
| 79 |
Kenia |
0,425 |
13,6 |
8,2 |
1997 |
| 80 |
Irán |
0,430 |
17,2 |
9,7 |
1998 |
| 81 |
Uganda |
0,430 |
14,9 |
8,4 |
1999 |
| 82 |
Nicaragua |
0,431 |
15,5 |
8,8 |
2001 |
| 83 |
Tailandia |
0,432 |
13,4 |
8,3 |
2000 |
| 84 |
Hong Kong |
0,434 |
17,8 |
9,7 |
1996 |
| 85 |
Ecuador |
0,437 |
44,9 |
17,3 |
1998 |
| 86 |
Uruguay |
0,446 |
18,9 |
10,4 |
2000 |
| 87 |
Camboya |
0,446 |
15,7 |
9,1 |
2001 |
| 88 |
Costa de Marfil |
0,446 |
16,6 |
9,7 |
2002 |
| 89 |
China |
0,447 |
18,4 |
10,7 |
2001 |
| 90 |
Bolivia |
0,447 |
24,6 |
12,3 |
1999 |
| 91 |
México |
0,485 |
45 |
19,3 |
2002 |
| 92 |
Filipinas |
0,461 |
16,5 |
9,7 |
2000 |
| 93 |
Costa Rica |
0,465 |
25,1 |
12,3 |
2000 |
| 94 |
Guinea-Bissau |
0,47 |
19 |
10,3 |
1993 |
| 95 |
República Dominicana |
0,474 |
17,7 |
10,5 |
1998 |
| 96 |
Madagascar |
0,475 |
19,2 |
11,0 |
2001 |
| 97 |
Gambia |
0,475 |
20,2 |
11,2 |
1998 |
| 98 |
Burkina Faso |
0,482 |
26,2 |
13,6 |
1998 |
| 99 |
Venezuela |
0,491 |
62,9 |
17,9 |
1998 |
| 100 |
Malasia |
0,492 |
22,1 |
12,4 |
1997 |
| 101 |
Perú |
0,498 |
49,9 |
18,4 |
2000 |
| 102 |
Malawi |
0,503 |
22,7 |
11,6 |
1997 |
| 103 |
Malí |
0,505 |
23,1 |
12,2 |
1994 |
| 104 |
Níger |
0,505 |
46 |
20,7 |
1995 |
| 105 |
Nigeria |
0,506 |
24,9 |
12,8 |
1996 |
| 106 |
Papúa Nueva Guinea |
0,509 |
23,8 |
12,6 |
1996 |
| 107 |
Argentina |
0,513 [1] |
39,1 |
18,1 |
2006 |
| 108 |
Zambia |
0,526 |
41,8 |
17,2 |
1998 |
| 109 |
El Salvador |
0,532 |
47,4 |
19,8 |
2000 |
| 110 |
Chile |
0,538 [2] |
31,3 |
13,1 |
2006 |
| 111 |
Honduras |
0,550 |
49,1 |
21,5 |
1999 |
| 112 |
Panamá |
0,564 |
62,3 |
24,7 |
2000 |
| 113 |
Zimbabue |
0,568 |
22,0 |
12,0 |
1995 |
| 114 |
Colombia |
0,576 |
57,8 |
22,9 |
1999 |
| 115 |
Paraguay |
0,578 |
73,4 |
27,8 |
2002 |
| 116 |
Sudáfrica |
0,578 |
33,1 |
17,9 |
2000 |
| 117 |
Brasil |
0,593 |
68,0 |
26,4 |
2001 |
| 118 |
Guatemala |
0,599 |
55,1 |
24,4 |
2000 |
| 119 |
Suazilandia |
0,609 |
49,7 |
23,8 |
1994 |
| 120 |
República Centroafricana |
0,613 |
69,2 |
32,7 |
1993 |
| 121 |
Sierra Leona |
0,629 |
87,2 |
57,6 |
1989 |
| 122 |
Botsuana |
0,630 |
77,6 |
31,5 |
1993 |
| 123 |
Lesoto |
0,632 |
105,0 |
44,2 |
1995 |
| 124 |
Namibia |
0,707 |
128,8 |
56,1 |
1993 |
Sin Permiso
| “¿Qué queda entonces de la superpotencia EEUU? Su poder estaba construido sobre barro financiero. Con el desplome de la hegemonía del dólar, llegó a su fin; el sistema financiero estadounidense ha quedado desacreditado por años. Esto es el fin del capitalismo estadounidense, del ejemplo que por décadas se nos ensalzó como modelo a seguir. Y no es poco, aunque no sea, ni por mucho, el fin del capitalismo como sistema mundial.” |
Los bancos norteamericanos ganan tiempo con el plan de rescate. Pero la hegemonía del dólar y del capitalismo estadounidense llegaron a su fin.
Hay tradición. Los bancos y los financieros serán salvados con miles de millones de dineros del contribuyente. “Para bien de todos”. Suecia lo hizo. Y Japón. Y Gran Bretaña. Y, de nuevo, los EEUU. Hasta ahora, todos los gobiernos estadounidenses habían intervenido con “rescates” en cualquier crisis financiera. Tras las mayores estatalizaciones de todos los tiempos viene ahora el mayor de los rescates.
El secretario estadounidense del Tesoro, Henry Paulson, exjefe del banco Goldman Sachs, el número 1 de los bancos de inversión, se ha sacado de la chistera la “madre de todos los rescates”. De consuno con la Reserva Federal, ha diseñado un paquete para ayudar a los bancos a salir de aprietos. Y eso sólo es posible, si se les quita de las manos la patata caliente de unas hipotecas y de unos derivados hipotecarios desvalorizados que, considerados hasta hace muy poco la joya del arte financiero, andan ahora estigmatizados como “basura tóxica”. Puesto que el mercado para tales papeles se ha desplomado, nadie sabe desde hace meses qué valor puedan tener.
Ahora viene el Estado como salvador. Un rescate de prestado, con miles de millones que el gobierno Bush no tiene. El Estado norteamericano todavía tiene crédito, y de ello depende ahora todo el sistema financiero estadounidense, y con él, el internacional. El volumen de los fondos de urgencia queda en principio limitado a 700 mil millones de dólares; más no permite la actual ley presupuestaria, y habría que modificarla para aumentar esos fondos. No bastará. Serán necesarios entre 1 y 2 billones –en el peor de los casos, hasta 5— para enjugar todos los créditos y todos los títulos de derivados tóxicos. Están en circulación préstamos hipotecariamente respaldados por valor, al menos, de 1,1 billones de dólares, y a eso hay que añadir más de 2 billones en forma de hipotecas a propietarias y propietarios de vivienda privados y 1,6 billones en hipotecas a empresas que operan en el mercado. Si las cosas discurren como quieren Paulson y Bush, acabarán teniendo entre manos un fondo estatal billonario más bien parecido a una empresa de propiedad popular como lo fue en su día la “Ramsch und Schund” en la antigua República Democrática de Alemania. Es vana esperanza la suya, creer que podrán vender luego los papelitos adquiridos ahora a los bancos. Al final, el Estado se quedará sólo con las pérdidas, y el contribuyente tendrá que cargar con la deuda pública.
El gobierno saliente presiona para sacar adelante su plan de salvación. Paulson pretende, en efecto, que el Congreso la firme un cheque en blanco. Nunca un secretario del Tesoro tuvo nunca tanto poder en los EEUU. La crisis financiera llama a gritos a un dictador: así ven las cosas los neoconservadores en el gobierno.
Sólo que el Comité bancario del Congreso regatea. Los senadores se agarran a cualquier pretexto, los bolsistas temen la cólera de los electores. Esto es “socialismo financiero y es antiamericano”, truenan los republicanos. Los demócratas tienen un contraplan. Quieren ayuda para los propietarios de vivienda, no para los bancos. Quieren una participación del estado en las empresas rescatadas, quieren una clara limitación de los salarios y las remuneraciones de los altos ejecutivos. Es decir, intromisión directa del Estado en la política de las empresas. En Europa, eso sólo lo exige la izquierda.
Nadie podrá negar que el contribuyente norteamericano es el tonto de esta historia: nadie está en condiciones de garantizar que la salvación de los bancos el servirá para algo al propietario o a la propietaria de vivienda. Pues lo precios inmobiliarios siguen cayendo, y se contarán por millones los que verán aumentadas sus deudas al tiempo que cae el valor de mercado de sus casas. Por consiguiente, en cada refinanciación, los bancos exigirán mayores intereses, lo que traerá consigo un incremento drástico de los embargos y las ejecuciones hipotecarias. Puesto que éstas últimas yo no aportan nada, más bancos irán a la bancarrota. No es por casualidad que los dos últimos grandes bancos de inversión, Goldman Sachs y Morgan Stanley, acaben de ser transformados en bancos comerciales normales y corrientes. Caen así bajo la inspección bancaria pública, a trueque de poder acceder a los fondos públicos de urgencia. Los necesitarán. Los bancos extranjero filiales de empresas estadounidenses podrán beneficiarse igualmente de esos dineros públicos. Si se les excluyera de la bendición crematística, la plaza financiera de Londres sería la siguiente en partirse de risa. Por eso la negativa de los restantes miembros del G-7 a aprobar planes de rescate parecidos carece de sentido, y no podrá mantenerse. En cualquier caso, los británicos seguirán tomando medidas de ayuda, y los alemanes ya han socializado las pérdidas de sus bancos (semi)públicos.
El Plan saldrá adelante y ayudará a algunos bancos a ganar tiempo. Pero no resolverá la crisis financiera. El déficit de los EEUU crecerá todavía más. El umbral de máximo endeudamiento ha crecido con las últimas estatalizaciones otros 10,6 billones de dólares: está, pues, ahora en los 11,3 billones. Sin aumentar los impuestos, lo único que pueden hacer los EEUU es emitir y lanzar al mercado más deuda pública. Ya hoy, las importaciones estadounidenses de capital precisan de 4 mil millones diarios. Eso no puede sentarle bien al dólar. Ya se acabó otra vez su efímero vuelo, y volverá a caer.
¿Qué queda entonces de la superpotencia EEUU? Su poder estaba construido sobre barro financiero. Con el desplome de la hegemonía del dólar, llegó a su fin; el sistema financiero estadounidense ha quedado desacreditado por años. Esto es el fin del capitalismo estadounidense, del ejemplo que por décadas se nos ensalzó como modelo a seguir. Y no es poco, aunque no sea, ni por mucho, el fin del capitalismo como sistema mundial.
Michael Krätke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de política económica y derecho fiscal en la Universidad de Ámsterdam e investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad.
THES – QS World University Rankings 2007 – Social Sciences
Source: THES – QS World University Rankings
© Quacquarelli Symonds 2004 – 2007
Ranking Mundial de Universidades – Times Higher Education Supplmenent – QS, 2007
El último Ranking mundial de unversidades del Times Higher Education Supplement (THES) y QS (2007) registra entre las primeras 500 universidades solamente a 11 universidades latinoamericanas.
175: Universidad de San Pablo, Brasil
177: Universidad de Campinas, Brasil
192: Universidad Autónoma de México
239: Pontificia Universidad Católica de Chile
264: Universidad de Buenos Aires
312: Universidad de Chile
338: Universidad Federal de Rio de Janiero
Después, entre los lugares 400 y 500, aparecen las siguientes universidades por orden alfabético de sus nombres (en inglés):
Austral University, Argentina
Belgrano University, Argentina
Pontificia Universidad Católica del Peru
Pontificia Universidad Católica do Rio de Janeiro
http://mt.educarchile.cl/mt/jjbrunner/archives/2008/03/post_77.html

Aman lamer los dedos, las uñas pintadas y sentir un tacón aguja apretando su sexo. Adoran el bondage, se masturban con lencería ajena y lo gritan a los cuatro vientos en foros y páginas de internet. Los grupos de amantes de extraños objetos sexuales se insinúan tímidamente en nuestro país. Curiosee y practique. Hay para todos los gustos.
Por Carolina Rojas, La Nación.cl
Maraisa es una madura y conocida acompañante VIP que ofrece sus servicios en una página web. Desde hace más de seis años atiende a uno de sus clientes más fieles, un contador auditor de más de cincuenta años. Él nunca le pidió sexo apresurado como todos los demás, que rápidamente se iban pagando setenta mil pesos por la hora. Al contrario, este amable hombre era tímido para pedirle que modelara cada uno de los pares de botas Gacel que Maraisa coleccionaba en su clóset. Él observaba absorto desde el otro lado de la habitación. Con los billetes en la cama, la rubia mujer le hacía caso a cada una de las peticiones. Mientras desfilaba y hacía sonar los tacones con firmeza, su fiel cliente se tomaba la cabeza extasiado.
Maraisa continuaba la larga sesión modelando sus botas de fantasía: de látex, de gamuza, negras, blancas, con terraplén. El final de la escena era así: ella calzaba las botas favoritas del contador, unas de cuero con taco aguja. Su cliente se tocaba el sexo, mientras le pedía a Maraisa que hundiera el taco en su espalda, en sus brazos, en su cara. Ella lo hacía callada y la respuesta era un festival de gemidos. Su cliente se masturbaba frente a sus Gacel. Luego él se rendía para suplicarle que de una vez lo penetrara con la bota, y ella cumplía impresionada de su propio sadismo. “Su versión del preámbulo era abrazar mis botas cafés, negras y otras blancas de fantasía. Y finalmente me pedía que lo hiriera con la bota, en el fondo hacía el amor con ella. De a poco me comenzaron a frecuentar clientes de ese tipo y yo comencé a impresionarme menos. Uno de los últimos fue un amante de pies: me los tocaba, los besaba y raspaba mis durezas con los dientes. Ambos nunca tuvieron sexo conmigo, sólo se estimulaban con los zapatos o los pies”.
Para Maraisa, todas estas escenas tienen un solo nombre: obsesión fetiche.
La palabra fue usada originalmente para denominar a los objetos inanimados venerados por los pueblos primitivos a los cuales le eran otorgadas cualidades místicas. De esta forma la expresión se amplió a un “algo” irracionalmente adorado. La palabra se gastó en la boca de Freud y de Marx, y aunque en otros países la práctica es más común, poco a poco la versión chilensis de los fetichistas del sexo, amantes de pies, lencería y bondage, gana su espacio en el ciberespacio y en Facebook. Allí ya se han organizado grupos asiduos al bondage y a la podofilia. Y se pueden encontrar fotos, descargar videos y proponer lugares de encuentro. Uno de ellos es el bar swinger “La Casona”, donde se realizan fiestas de lencería. Desde el mismo grupo se puede llegar al link “pantyhouse”, lugar donde las personas hablan, se reúnen y suben fotos y grabaciones sobre el placer que les provoca tener sexo cubiertos de pies a cabeza por panties, dejando sólo sus genitales a la vista. En la misma página de los fetichistas del nylon se encuentran otros subgrupos como pantyhouse girls, pantyhouse lesbians, pantyhouse y bondage y secretary pantyhouse.
MEÑIQUE, TE ADORO
“Me encanta observar los pies cuando están juntos, uno sobre otro. Cuando la dama está recostada y se los empieza a acariciar, eso es verdaderamente excitante. Yo los beso, me gusta besar los pies de mi pareja. Los lamo, los besuqueo hasta que ella llegue al éxtasis”. Esos son algunos de los comentarios que impresos en las paginas fetiches de Chile, en los foros, o en el grupo Facebook “Amantes de pies sensuales en Chile”, que tiene 66 miembros, menos que “Amantes del bondage en Chile” (amarras eróticas), que tiene el doble.
Los mensajes dejan ver que revelar el fetichismo de pies no es tan común en nuestro país como en Europa y Argentina. “Allá es un tema como cualquier otro. Es que una mujer con las uñas pintadas, con los pies bien cuidados, me mata. Si hay algo con que la mujer puede seducir a cierto tipo de hombre es con los pies, quienes no lo practican no saben el placer que se pierden; tampoco deben avergonzarse de ello”, dice Rodrigo, un amante de pies que se autodenomina fetichista y explica su gusto por esta parte de la anatomía: “Tener los pies como fetiche es lo mismo que tener pasión por los zapatos. Es como hacer el amor con los pies”, asegura.
Lo mismo ocurre en el sitio trasandino “pies argentinos”, que tiene más de cuatro mil visitantes. Todos se declaran fetichistas de pies desde niños. En la página web, los internautas comparten fotos amateurs de pies de sus esposas y novias, y se organizan para reunirse en algún sitio. Se intercambian fotos en secciones como: “más de los pies de mi mujer”, “los pies de mi vecina”, “los pies de mi cuñada” y “fotos choreadas”, en la que se muestran fotos de pies de transeúntes, con pedicure, en sandalias o sexies uñas rojas.
En Chile, en el grupo “Pies sensuales” también suben fotograf as, y aclaran que este gusto también se denomina “podofilia”, que significa encontrar placer en oler, succionar o infligir dolor a los pies de otro y vicerversa. Las hipótesis freudianas explican que es la primera experiencia del niño con su madre lo que puede provocar adoración por los pies. Si esto deja huella en su conducta sexual, puede llegar a transformar al pie en su primer objeto de deseo o excitación sexual.
Luis cree que este es su caso. Con su nick “amante de pies” en el chat, asegura que no es muy común que se hable de esto todavía en Chile. “Me gustaban los pies pintados con olor, lamerlos, que me hagan footjob. ¿Que qué es el footjob? Es el arte de masturbar con los pies, hay gente que nunca ha hecho eso”, explica Luis.
Luis sigue su confesión al explicar que le gustan los pies femeninos desde que tenía diez años. “Me excito al tocar besar y también oler pies de mujeres; claro, mientras sean lindos, sensuales y ricos. Quizás es un rollo con mi madre”, asegura.
Por cada pregunta, Luis pide que le detalle cómo son mis pies; quiere ver fotos, es una compulsión que se le escapa cada medio minuto y no lo deja concentrarse mientras responde. Al preguntarle si hay mujeres que se asustan con sus peticiones, responde que algunas novias lo han dejado por esta práctica, pero insiste en que hay otras a quienes les ha gustado mucho experimentar con él. Luis asegura que tener un fetiche es algo muy, muy personal, aunque disfruta mirando fotos y exhibiendo las suyas con algunas ex novias. No es algo que Luis vaya a abandonar. Prefiere dejar a una novia, pero no su imagen fetiche. “En la mayoría de las fotos salgo con ex novias que aparecen haciéndome footjobs ¿Lo has hecho? ¿Cómo son tus pies? ¿Tienes una foto de ellos? ¿Tienes webcam?”, insiste. LND
TODAS LAS BOLSAS DEL MUNDO SE DESPLOMARON TRAS DURO GOLPE A LA CASA BLANCA
El lunes negro vivido ayer en los mercados financieros de todo el mundo tuvo su colofón en Nueva York con la mayor caída por puntos en la historia de Wall Street, ante la negativa de la Cámara de Representantes (Baja) de Estados Unidos a aprobar el plan de rescate financiero diseñado por Washington. Porcentualmente, la última vez que se contabilizó una caída tan fuerte del principal índice de Nueva York fue el día en que se retomó la actividad bursátil tras los atentados del 11 de septiembre en 2001. Aquel día, el Dow Jones cayó el 7,13 por ciento, mientras que ayer perdió el 6,98 por ciento, al cerrar 777,68 puntos por debajo del nivel del viernes.
La Cámara Baja asestó un duro golpe a la Casa Blanca al rechazar por sorpresa el plan por 700 mil millones de dólares, pese a las advertencias de que el país podría hundirse en una recesión. El rechazo del ambicioso plan, que se produjo por 205 a favor y 228 en contra, desencadenó el derrumbe de los mercados bursátiles internacionales. Tras la votación, tanto demócratas como republicanos convocaron varias ruedas de prensa para acusarse mutuamente por el fracaso de la “Ley de Estabilización Financiera”.
Sin embargo, los dos partidos manifestaron su voluntad de volver a la mesa de negociaciones, conscientes de que la crisis no desaparecerá por arte de magia. “La crisis sigue con nosotros (…) todavía nos preocupa (la situación) del ciudadano de a pie, de la clase media y cómo pueden verse afectados por la crisis en Wall Street”, dijo la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi.
“Estoy muy decepcionado”, dijo por su parte, Barney Frank, presidente del Comité de Servicios Financieros, quien añadió, sin titubear que “los republicanos mataron este proyecto de ley”. En contraataque, los republicanos culparon del fracaso a Pelosi, quien momentos antes de la votación dijo que la crisis es fruto de las “fallidas políticas económicas” del presidente George W. Bush. Durante el debate, de poco más de tres horas, tanto demócratas como republicanos pusieron en duda la eficacia del plan y criticaron la falta de ayudas para las familias aquejadas por las ejecuciones hipotecarias.
Confianza
Lo que más temen ahora analistas y reguladores es que, si finalmente se aprueba, el plan no infunda la suficiente confianza y respeto entre los inversores y no detenga por tanto su desenfrenada venta de activos.
De ahí que el presidente de EEUU, George W. Bush, tratara infructuosamente de detener el caos poco antes de que comenzara la primera sesión bursátil de la semana, a través de un mensaje desde la Casa Blanca en el que defendió que “el Congreso debe enviar una señal firme a los mercados”.
Con Wall Street a la cabeza, ayer lunes fue negro en la inmensa mayoría de los mercados financieros, marcados también por las cuatro intervenciones públicas de bancos decididas en Europa, entre ellas la del británico Bradford and Bingley, cuyos depósitos y oficinas serán comprados por el español Banco Santander.
En Europa, Viena registró su mayor caída desde 1997 (-8,05 por ciento), Milán perdió el 4,98, Londres el 5,3 y Madrid el 3,88; mientras en Latinoamérica, Lima bajó el 4,9 por ciento, Sao Paulo el 9,36 por ciento (después de haber sido suspendida por caer más del 10 por ciento) y Buenos Aires el 8,68 por ciento.
Horas antes, Hong Kong había cerrado con un descenso del 4,29 por ciento, Seúl del 1,35 por ciento, Tokio del 1,26 y Bombay del 3,87.
Bush analiza acciones
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que quedó malparado tras el rechazo de la Cámara de Representantes al plan de rescate financiero, se reunió ayer con sus asesores para decidir qué hacer ahora.
Bush, al que sólo quedan cuatro meses al frente del país y cuya popularidad ronda tan sólo el 30 por ciento, ha apostado buena parte del capital político que le queda a este plan, que es muy impopular entre el electorado, que lo entiende como una recompensa al fracaso de Wall Street en momentos en los que las economías familiares ya se ven muy presionadas por el alza de la inflación, los recortes en los empleos y la caída en los valores hipotecarios.
En unas breves declaraciones junto al presidente de Ucrania, Víktor Yúschenko, Bush se declaró “muy decepcionado” por el rechazo del plan de rescate, pero indicó que: “seguiremos adelante” para tratar de salvarlo. Además, el Mandatario estadounidense afirmó que ayer mismo se reuniría con su equipo económico para determinar cuáles son los próximos pasos a seguir.
EL CRUDO BAJA
Los precios del crudo cayeron más de 10 dólares por barril ayer tras el rechazo de los legisladores al plan de rescate financiero, lo cual podría profundizar la crisis económica y consecuentemente afectar la demanda mundial de energía. El crudo ligero de bajo contenido sulfuroso para entrega en noviembre perdió 10,52 dólares, 10,1 por ciento, para ubicarse en 96,36 dólares en la Bolsa Mercantil de Nueva York, luego de haber caído hasta los 95,04 dólares. Ese fue el menor nivel del petróleo en la jornada desde que bajó a menos de 100 a inicios del mes.
El crudo ha perdido casi 25 dólares, alrededor del 20 por ciento, durante la última semana en medio de las negociaciones intensivas en torno a un acuerdo para el plan gubernamental. “Esto es un reconocimiento de que el desaceleramiento global está vigente y la demanda de energía no va a ser la misma”, dijo Phil Flynn, analista del sector energético en la firma Alarcon Trading Corp., en Chicago.