Archivo para agosto 5th, 2008
REUNION DE LULA, CHAVEZ Y FERNANDEZ. TRASFONDOS E INTERESES. por Atilio Borón
Reunión Lula, Chávez y Fernández
Argentina llega debilitada a la proyectada reunión de los tres presidentes. Por una parte, con un poder político presidencial menguado por la reciente (e inesperada) derrota de una iniciativa – la Resolución 125- que insolitamente el gobierno la elevó casi al rango de un referendo revocatorio y perdió. Pero también debilitada económicamente, pese a los datos de la macro que continúan arrojando elevadas tasas de crecimiento del PBI bajo cuya euforia se disimulan, por ahora, algunos graves problemas.
La inflación es un enemigo muy serio, que el gobierno no lo toma como tal ni diseña una adecuada estrategia para combatirlo porque persiste en creer a las increíbles cifras del INDEC. La crisis energética es otra formidable y aún más letal amenaza: liquidada a precio vil nuestra petrolera estatal durante el menemato (en una operación que contó con el apoyo irrestricto del PJ, la CGT , los gobernadores de las provincias petroleras y buena parte de la dirigencia política), dos grandes empresas extranjeras continúan extrayendo crudo de nuestros yacimientos y exportando lo que se les viene en gana sin ningún control del estado para resguardar un bien público no renovable y de extraordinario valor.
Sabemos lo que ellas exportan por lo que dicen en sus declaraciones juradas, algo que ahorra pruebas a la hora de denunciar la demorada reconstrucción del estado en la Argentina. Las reservas se están agotando, no hay exploraciones ni nuevos pozos y ante la ausencia de nuevos emprendimientos hidroeléctricos la llegada de la crisis es sólo cuestión de tiempo. Cuanto más crezca la economía más rápido será. Súmese a eso la inexistencia de un plan nacional de desarrollo -reclamado por Aldo Ferrer en su memorable exposición en la Cámara de Diputados- y el panorama estará lo suficientemente claro. Cuando se dice que “el modelo no se cambia” lo que no se dice es que en el modelo quien orienta la acumulación, fija el rumbo del crecimiento y decide lo que se distribuirá “hacia abajo” no es el estado sino el mercado. Y éste, si hay acumulación no redistribuye sino que concentra.
Lo anterior demuestra que la Argentina sigue siendo el reino del “cortoplacismo”: ningún gobierno desde la restauración democrática hasta aquí ha pensado más allá de la próxima coyuntura electoral, y así nos fue. En Brasil, en cambio, la propensión a pensar -y actuar pensando- en el largo plazo ha sido uno de sus rasgos más característicos. Por eso pudieron construir Brasilia en medio de un páramo; por eso persisten durante décadas en hacer de Petrobrás y Embraer dos grandes empresas; por eso pudieron crear el Banco Nacional Desarrollo y hacer que, al cabo de los años, disponga de más recursos para préstamos orientados al desarrollo que el Banco Mundial; por eso mientras Brasil construye carreteras, puertos, aeropuertos y grandes obras hidroeléctricas la Argentina construye … discursos.
Claro está que pensar en el largo plazo no siempre equivale a pensar correctamente. El “largoplacismo” brasileño tiene un “talón de Aquiles”: su errónea visión de la inserción de Brasil en el sistema internacional. Por eso la contribución que puede hacer Chávez al robustecimiento del MERCOSUR (si lo dejan) es de fundamental importancia. El bolivariano es el único que posee una visión no sólo de largo plazo sino también estratégicamente acertada. Chávez no se equivoca, como los demás, esperando “comprensión y apoyo” de Estados Unidos o la Unión Europea para nuestro desarrollo. Sabe que la lógica que preside el sistema es imperialista y que las potencias dominantes, y especialmente su centro principal, no hacen concesiones ni se conmueven con las aspiraciones de nuestros pueblos.
Lula, en cambio, celebró en Marzo del 2007 su acuerdo estratégico con George W. Bush para producir etanol y biodiesel, optando por alimentar los tanques de los automóviles del Norte en lugar del estómago de su pueblo. Y por eso mismo en la agonizante Ronda de Doha se alineó con las grandes potencias y se “despegó” de sus hermanos del Sur, prometiendo abrir sus mercados a cambio de que los ricos del mundo le compren sus productos. Todo, posiblemente, en pos de una ilusión: acceder a un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, obsesión que los viejos y nuevos colonialistas estimulan hábilmente para obtener más y más concesiones del gigante sudamericano al módico precio de mantener viva su demagógica promesa. La Argentina tiene una larga historia de supeditación a los deseos e intereses del Norte y terminó con las manos vacías. Chávez, en cambio, sabe que la única opción para el desarrollo y el bienestar de los pueblos es reforzar la integración de nuestros países y potenciar nuestra autonomía decisional: de ahí las estratégicas decisiones de crear el ALBA, el Banco del Sur, el Gasoducto del Sur, Telesur y tantas otras iniciativas por el estilo. Y en esa convicción el bolivariano no exhibe flaqueza alguna ni cede ante el canto de sirena del imperio. Ojalá que demás se contagien.
EL "EJE CENTRAL" EN AMERICA DEL SUR

Max Seitz
BBC Mundo, Buenos Aires
Los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y de Argentina, Cristina Fernández, se reunieron este lunes en Buenos Aires en una mini-cumbre fuera de agenda en la que reforzaron su alianza y se comprometieron a profundizar la integración regional.
Chávez, quien se sumó por la tarde a la cita ya pactada entre Lula y Fernández, instó a conformar un “eje central” en Sudamérica. “Somos tres países que nos complementamos de manera espectacular. Es un eje que se está formando, el eje central del Sur. A partir de esta alianza se va a fortalecer la región”, dijo. Y completó: “Esta integración busca desarrollar el potencial agro-alimentario, industrial, energético y financiero. Tenemos todo para que Sudamérica sea una potencia”.
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Hugo Chávez, presidente de Venezuela
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Según el mandatario venezolano, “el plan imperialista de globalizar el mundo fracasó”. Por eso, dijo, “estamos frente a una crisis alimentaria, financiera y moral, y este eje busca enfrentar esos dilemas”.
Venezuela se encuentra en proceso de adhesión como miembro pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur), un trámite que aún debe ser aprobado por los parlamentos de Brasil y Paraguay.
Lula y Fernández volvieron a respaldar la incorporación venezolana. “Ya nos sentimos parte del Mercosur. Mientras se legaliza la relación, estamos en un concubinato”, comentó Chávez.
Luego de la cumbre tripartita, el mandatario de Venezuela y su par argentina se dedicaron a estrechar la relación bilateral. Este martes, Chávez y Fernández tienen previsto viajar a Bolivia para reunirse con el presidente Evo Morales, a quien le expresarán su apoyo antes del referendo revocatorio que se celebrará el domingo en el país andino.
Limando asperezas
Antes de la mini-cumbre, Fernández y Lula compartieron un almuerzo e inauguraron un encuentro de empresarios argentinos y brasileños. “Argentina y Brasil no tienen divergencias”, dijo Lula en la apertura del seminario económico. De este modo dio por superados los recientes roces entre ambos países en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Venezuela está a la espera de ser aceptado como socio pleno del Mercosur.
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Los principales socios del Mercosur se colocaron en veredas opuestas durante el intento de destrabar las negociaciones de la Ronda de Doha para liberalizar el intercambio global, que fracasó la semana pasada.
Brasil aceptó la exigencia de reducir la protección sobre la industria planteada por Estados Unidos y la Unión Europea para poder llegar a un acuerdo.
Mientras que Argentina rechazó ese requerimiento por temor a una apertura excesiva del sector productivo y porque, a su juicio, no se obtuvieron de las naciones ricas suficientes garantías en la eliminación de subsidios agrícolas.
Más allá de este quiebre en lo que antes era un frente común, Lula insistió durante su visita a Buenos Aires en la necesidad de “discutir acciones concretas para fortalecer la integración”.
Además pidió a los empresarios de ambos países que no vieran a sus vecinos como competencia, sino como “complemento”.
Lula llegó a la capital argentina acompañado por unos 300 hombres de negocios brasileños.
“Comunión”
Fernández también le bajó el tono a los cortocircuitos en la OMC al calificar de “inédito” el nivel de “comunión” entre Argentina y Brasil. La mandataria afirmó que ambos países tienen “una visión común acerca de la necesidad de una vinculación estratégica”.
Argentina y Brasil buscaron mostrar que las diferencias en la última reunión de la OMC no dejaron mella.
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Asimismo, elogió el desarrollo industrial de Brasil como “el más importante de la región” y abogó por continuar la integración productiva, porque -a su modo de ver- Sudamérica se encuentra frente a una “oportunidad única” en el mundo, donde la región cobra importancia como proveedora de alimentos y energía.
Según los analistas, esta demostración de unidad entre Lula y Fernández tras las desavenencias en la OMC muestra la importancia económica de las relaciones bilaterales.
Brasil es uno de los principales inversores extranjeros en Argentina.
Empresas brasileñas han adquirido numerosas compañías argentinas en sectores como energía, alimentos, carnes, cemento y textil, con una capitalización estimada en unos US$8.000 millones desde 2002.
Mantener el ritmo de inversión extranjera en momentos en que su economía, que en años anteriores alcanzó un ritmo anual de crecimiento del 8%, muestra signos de desaceleración tras el prolongado conflicto entre el sector agrario y el gobierno.
EVO MORALES GANARIA REFERENDUM EL 10 DE AGOSTO
Por Sebastián Ochoa, Página/12
Desde Santa Cruz
La Ramada, en el primer anillo, tiene el mercado más populoso de la ciudad. Allí se puede conseguir desde un paquete de fideos hasta una ametralladora sin papeles. Donde se cruzan la avenida Cañoto –zona roja para la comercialización de pasta base– y Grigotá está el monumento de Andrés Ibáñez, “el igualitario”, cuya cabeza fue cortada en 1877 por tratar de replicar en Santa Cruz los días de la Comuna de París.
Alrededor de la estatua se juntaron miles de personas para escuchar al presidente Evo Morales, repudiado por el 70 por ciento de los cruceños, según una encuesta de Captura Consulting. “Evo sí, Costas no”, fue el leit motiv de los 20 mil campesinos, indígenas y citadinos tapados por banderas bolivianas y del Movimiento Al Socialismo (MAS) negras, azules y blancas. Según la consulta, Morales sería ratificado por el 59 por ciento. También seguirían de prefectos el cruceño Rubén Costas; el de Tarija, Mario Cossío, y el de Beni, Ernesto Suárez. Este último ayer entró en huelga de hambre para que el gobierno devuelva a las prefecturas el 30 por ciento que les quitó de los ingresos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).
Al parecer, los de La Paz, José Luis Paredes; el de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, y el de Pando, Leopoldo Fernández –tres afiliados o simpatizantes de la opositora Media Luna–, deberán buscar otro empleo. Morales dijo que “si un prefecto es revocado no pondré uno a dedo, como dicen algunos medios. El pueblo elegirá en las urnas a su representante”.
Según informó el diario El Deber, Evo Morales superará el porcentaje de las elecciones de 2005, cuando el 53,7 por ciento lo eligió. Para el 10 de agosto, La Paz sería su mayor fortaleza, donde el 77 por ciento le diría Sí. También lo aprobaría en Cochabamba el 54 por ciento; en Potosí, el 67, y en Oruro, donde nació, el 79 por ciento lo ratificaría. En la autonómica Pando el 51 por ciento aprobaría su gestión. El 41 por ciento de bolivianos que le diría No se encuentran en Santa Cruz, donde sólo el 27 por ciento lo apoyaría; en Tarija, donde el 61 por ciento rechazaría tener a Morales de presidente; en Chuquisaca, donde el 59 por ciento no lo puede ver ni en figurita, y en Beni, donde el 57 por ciento preferiría a otro en el Palacio Quemado.
Según su experiencia, el presidente cree que puede llegar al 79 por ciento de Sí. “En 2002 decían que íbamos a sacar el 8 por ciento. Y al final obtuvimos más del 20 por ciento. En 2005 decían que iba a tener el 32 por ciento. Y conseguimos el 54 por ciento. Por eso, si dicen que voy a sacar el 59, creo que hay que aumentar un 20 por ciento.” La factibilidad de este referéndum estuvo en duda hasta el viernes, cuando las nueve cortes electorales prometieron que harán la consulta. Para que obedecieran, la Corte Nacional Electoral (CNE) tuvo que cambiar el porcentaje con el que se podría revocar a los prefectos. Según la ley del Congreso, las autoridades se irían si obtenían en votos negativos el mismo porcentaje que les había dado la victoria en 2005. Así, el cochabambino Reyes Villa, que asumió con el 48 por ciento, podría revocarse si el 48 por ciento votaba el 10 de agosto por No. Manfred desesperaba por llegar al 53 por ciento de Sí, lo que parecía imposible. Con reglas tan desfavorables, varias cortes electorales de casos similares evaluaron “inconstitucional” a la ley del referéndum. La semana pasada, la CNE decidió modificar la ley para que los prefectos fueran –en todos los casos– revocados o ratificados con el 50 por ciento más uno de los votos. En cambio, para Morales siguen iguales las reglas y sólo dejará la presidencia si el 53,7 por ciento vota por No.
El cruceño Costas tiene 74 por ciento de apoyo, según la encuesta; el beniano Suárez, el 60 por ciento, y el chapaco Cossío, 57 por ciento. Se la ven oscuras el paceño Paredes, cuyo No treparía al 53 por ciento; el pandino Fernández, que tiene 49 por ciento de No y 48 por ciento de Sí, y el cochabambino Manfred, para quien el No y el Sí empatan en 48 por ciento. En situación similar están prefecturas oficialistas de Oruro y Potosí. En la primera, Alberto Aguilar también se debate entre el 48 por ciento de Sí y de No. En la segunda, Mario Virreira tiene 46 por ciento de Sí y 42 por ciento de No.
A pocas cuadras de La Ramada, el Comité Pro Santa Cruz patrocina una huelga de hambre “hasta que el gobierno nos devuelva los fondos del IDH”, dijo su presidente, Branko Marinkovic. El cívico reconoce que el referéndum del domingo “está completamente inmerso en la ilegalidad”. No obstante, sostuvo: “Vamos a participar de la votación”.
Según Morales, en 2005 Bolivia recibía 300 millones de dólares anuales por la explotación de hidrocarburos. “En 2007 tenemos 1930 millones de dólares gracias al IDH. Ese es un logro nacional. ¿Quién no quería la nacionalización de los hidrocarburos en 2005? El Comité Pro Santa Cruz. ¿Y quién era su presidente? El público dijo: “Costas”. Evo opinó: “Hacen huelga porque quieren privatizar los hidrocarburos de vuelta. El actual presidente cívico (Marinkovic) tiene derecho a hacer dieta”.
LA EDUCACION CHILENA EN LA ENCRUCIJADA
Por Sebastián Jans La educación chilena sigue en la encrucijada ante sus manifiestas falencias, y de nuevo los sectores directamente involucrados -los estudiantes y los educadores- han manifestado su opinión de rechazo ante la orientación y el marco legal que la sustenta. Los esfuerzos de consensuar una nueva ley parecen fracasar frente a las dos almas que dividen la actual discusión: una, neoliberal y dogmática en su fundamento; la otra, que cree que el Estado tiene un rol definitivo que cumplir como un actor determinante para garantizar una educación de calidad. Es un hecho que se comprueba cada día que el sistema educacional vigente está determinado por las variables del mercado, y por la brutal diferencia en los servicios educacionales a los que pueden acceder los chilenos según sus niveles de ingresos. Esas diferencias, junto a la dogmática aplicación del modelo LOCE, están sustentadas sobre afirmaciones falaces. Tales argumentos pretenden sostener la argucia de que la educación pública es deficiente por esencia y le cuelgan de modo perverso la imputación de que ese carácter -el ser fiscal- es el culpable de los fracasos e insuficiencias que tuvo el sistema educacional chileno antes de la reforma neoliberal que impusiera la dictadura. Tales insuficiencias y carencias justificarían las supuestas ventajas del sistema actual, donde todo queda sujeto a las reglas mercantiles, y donde el rol del Estado parece estar destinado a garantizar ciertos accesos mínimos para los pobres, pero donde el grueso de los recursos que reparte sirven para financiar proyectos educacionales orientados en exclusiva al lucro o a ciertos sectores, instituciones o personas. Resultado de esa política, que favorece la privatización de la educación, pero estatista a la hora de financiar los riesgos, pese a los enormes recursos que el Estado ha destinado para financiar el carácter privado de su propiedad y gestión, con plata de todos los chilenos, lo único que ha traído como resultado es una reconocida mediocridad. Sin embargo, diversos expertos involucrados ideológica, política y económicamente con el actual estado de cosas no dudan en señalar las excelsas virtudes del modelo, sosteniendo la idea de que este sistema educacional es mejor que el anterior, donde el Estado tenía la responsabilidad, gestión y conducción de la educación chilena. Es cierto que cuando la educación descansó en el esfuerzo del Estado, hubo insuficiencias de cobertura y que en determinados aspectos fue incapaz de dar solución a problemas estructurales. Aun así, la educación chilena pública bajo la impronta del Estado docente obtuvo logros que trascendieron nuestras fronteras e importantes educadores chilenos eran invitados a otros países americanos para servir de expertos y asesores para enfrentar los problemas educacionales de otras zonas del continente que reconocían las capacidades de nuestros educadores. Demás está señalar su contribución a la movilidad social. Pero nadie pretende reconstruir el antiguo sistema público. Sería absurdo. Recordar los logros del pasado tiene como propósito exclusivo enfrentar la falacia de que el sistema neoliberal de educación es mejor. La tarea es construir un sistema público de educación, de carácter nacional, laico e igualitario en las oportunidades. Nadie pretende condicionar o poner en riesgo la existencia del sistema privado, y las oportunidades que éste ofrece a quien tenga la posibilidad de elegir tal opción. Pero no debe haber un sistema privado subsidiado, que optimiza el negocio de los sostenedores y de las instituciones que lucran con los recursos del Estado, generado por todos los chilenos para el bien común. Un sistema público de educación es una apuesta a favor del robustecimiento de la identidad nacional, de un sentido de unidad de país, de integración en torno a objetivos comunes. Ello no lo da la educación privada, donde se privilegia el factor de identidad particular, y se apoya en una postura diferenciadora y excluyente. El sistema público es integrador, une respecto a contenidos y objetivos, así como congrega la diversidad social. En ese sentido, es una contribución efectiva a la movilidad social, y a garantizar oportunidades. Lo que hoy prima es el interés del lucro o ciertos intereses institucionales que utilizan la educación para robustecerse y consolidarse como proyecto dentro de la sociedad. La educación pública requiere inversión significativa por parte del Estado, y debe articularse desde la etapa preescolar hasta el nivel terciario. Es decir, no sólo construyendo jardines infantiles sino haciendo una excelente educación básica, media y universitaria. Requiere también que haya una inversión en la formación de docentes involucrados con un proyecto nacional y societario integrador. La educación pública, nacional y laica es una educación que construye efectivamente país, que supera las diferencias e integra social y culturalmente. Satisface la más sentida de las aspiraciones de una familia de esfuerzo, marginada de los grandes logros del mercado, cual es, dar una educación adecuada a sus hijos para asegurar su futuro. De todas las cosas que puede hacer el Estado a favor de las personas, dar satisfacción a las necesidades de educación y salud es lo más trascendente y determinante para la vida de los que no tienen los recursos suficientes, y para garantizar las oportunidades que los niños y los jóvenes son capaces de forjarse con sus motivaciones y esfuerzos, al margen de su cuna. La educación laica bajo la dirección de un Estado laico no excluye ni por rico ni por pobre, ni por moro ni cristiano, ni por blanco o negro, ni por alto ni por bajo, sino que es una educación de oportunidades y garantías. El cambio de estrategia de educación es determinante para el futuro del país para superar un sistema que sólo nos trae fracasos, pese al mañoso manejo de las cifras que hacen sectores comprometidos con los intereses beneficiados con el negocio de la educación. * Iniciativa Laicista para Consolidación de la Sociedad Civil La Nación.cl
REUNION DE LULA, CHAVEZ Y FERNANDEZ. TRASFONDOS E INTERESES. por Atilio Borón
Reunión Lula, Chávez y Fernández
Argentina llega debilitada a la proyectada reunión de los tres presidentes. Por una parte, con un poder político presidencial menguado por la reciente (e inesperada) derrota de una iniciativa – la Resolución 125- que insolitamente el gobierno la elevó casi al rango de un referendo revocatorio y perdió. Pero también debilitada económicamente, pese a los datos de la macro que continúan arrojando elevadas tasas de crecimiento del PBI bajo cuya euforia se disimulan, por ahora, algunos graves problemas.
La inflación es un enemigo muy serio, que el gobierno no lo toma como tal ni diseña una adecuada estrategia para combatirlo porque persiste en creer a las increíbles cifras del INDEC. La crisis energética es otra formidable y aún más letal amenaza: liquidada a precio vil nuestra petrolera estatal durante el menemato (en una operación que contó con el apoyo irrestricto del PJ, la CGT , los gobernadores de las provincias petroleras y buena parte de la dirigencia política), dos grandes empresas extranjeras continúan extrayendo crudo de nuestros yacimientos y exportando lo que se les viene en gana sin ningún control del estado para resguardar un bien público no renovable y de extraordinario valor.
Sabemos lo que ellas exportan por lo que dicen en sus declaraciones juradas, algo que ahorra pruebas a la hora de denunciar la demorada reconstrucción del estado en la Argentina. Las reservas se están agotando, no hay exploraciones ni nuevos pozos y ante la ausencia de nuevos emprendimientos hidroeléctricos la llegada de la crisis es sólo cuestión de tiempo. Cuanto más crezca la economía más rápido será. Súmese a eso la inexistencia de un plan nacional de desarrollo -reclamado por Aldo Ferrer en su memorable exposición en la Cámara de Diputados- y el panorama estará lo suficientemente claro. Cuando se dice que “el modelo no se cambia” lo que no se dice es que en el modelo quien orienta la acumulación, fija el rumbo del crecimiento y decide lo que se distribuirá “hacia abajo” no es el estado sino el mercado. Y éste, si hay acumulación no redistribuye sino que concentra.
Lo anterior demuestra que la Argentina sigue siendo el reino del “cortoplacismo”: ningún gobierno desde la restauración democrática hasta aquí ha pensado más allá de la próxima coyuntura electoral, y así nos fue. En Brasil, en cambio, la propensión a pensar -y actuar pensando- en el largo plazo ha sido uno de sus rasgos más característicos. Por eso pudieron construir Brasilia en medio de un páramo; por eso persisten durante décadas en hacer de Petrobrás y Embraer dos grandes empresas; por eso pudieron crear el Banco Nacional Desarrollo y hacer que, al cabo de los años, disponga de más recursos para préstamos orientados al desarrollo que el Banco Mundial; por eso mientras Brasil construye carreteras, puertos, aeropuertos y grandes obras hidroeléctricas la Argentina construye … discursos.
Claro está que pensar en el largo plazo no siempre equivale a pensar correctamente. El “largoplacismo” brasileño tiene un “talón de Aquiles”: su errónea visión de la inserción de Brasil en el sistema internacional. Por eso la contribución que puede hacer Chávez al robustecimiento del MERCOSUR (si lo dejan) es de fundamental importancia. El bolivariano es el único que posee una visión no sólo de largo plazo sino también estratégicamente acertada. Chávez no se equivoca, como los demás, esperando “comprensión y apoyo” de Estados Unidos o la Unión Europea para nuestro desarrollo. Sabe que la lógica que preside el sistema es imperialista y que las potencias dominantes, y especialmente su centro principal, no hacen concesiones ni se conmueven con las aspiraciones de nuestros pueblos.
Lula, en cambio, celebró en Marzo del 2007 su acuerdo estratégico con George W. Bush para producir etanol y biodiesel, optando por alimentar los tanques de los automóviles del Norte en lugar del estómago de su pueblo. Y por eso mismo en la agonizante Ronda de Doha se alineó con las grandes potencias y se “despegó” de sus hermanos del Sur, prometiendo abrir sus mercados a cambio de que los ricos del mundo le compren sus productos. Todo, posiblemente, en pos de una ilusión: acceder a un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, obsesión que los viejos y nuevos colonialistas estimulan hábilmente para obtener más y más concesiones del gigante sudamericano al módico precio de mantener viva su demagógica promesa. La Argentina tiene una larga historia de supeditación a los deseos e intereses del Norte y terminó con las manos vacías. Chávez, en cambio, sabe que la única opción para el desarrollo y el bienestar de los pueblos es reforzar la integración de nuestros países y potenciar nuestra autonomía decisional: de ahí las estratégicas decisiones de crear el ALBA, el Banco del Sur, el Gasoducto del Sur, Telesur y tantas otras iniciativas por el estilo. Y en esa convicción el bolivariano no exhibe flaqueza alguna ni cede ante el canto de sirena del imperio. Ojalá que demás se contagien.



