Archivo para julio 11th, 2008
CINE-CUBA: MUJERES INVISIBLES DETRAS DE CAMARA
Entrevista de DALIA ACOSTA
LA HABANA, mar (IPS) – La producción cinematográfica en Cuba no ha escapado al abrumador predominio de la cultura machista en la sociedad. Penetrar en esta industria, un coto casi exclusivo para hombres aún, es prácticamente una quimera para las cineastas.
En cinco decenios de historia del estatal Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), sólo un largometraje de ficción ha sido dirigido íntegramente por una mujer: “De cierta manera”, de Sara Gómez (1943-1974), cuya obra, considerada transgresora, apenas se conoce fuera de los círculos académicos y de la crítica especializada.
En estos días, la realizadora Rebeca Chávez concluye la edición de “Rojo vivo”, filme inspirado en la lucha armada contra la tiranía de Fulgencio Batista (1952-1958) en la ciudad de Santiago de Cuba, más de 850 kilómetros al oriente de la capital cubana.
Danae Diéguez, profesora de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual del Instituto Superior de Arte (ISA) de la isla, ha dedicado especial atención al estudio de la presencia femenina en la cinematografía local, donde “la voluntad política no ha bastado para eliminar el machismo y la cultura patriarcal”.
Diéguez, que está preparando su tesis de doctorado bajo el título “Mujeres detrás del lente. El audiovisual cubano dirigido por mujeres”, considera que se trata de un fenómeno cultural y económico, según dijo a IPS en una entrevista realizada a través de correo electrónico.
IPS: — ¿A qué atribuye la invisibilidad que, como señala en su ensayo “De la mirada femenina sobre la violencia”, padecen muchas realizadoras cubanas?
DANAE DIÉGUEZ: — El primer punto es que realmente son pocas las realizadoras, con respecto a los directores. La cuestión estadística dice algo, pero no es lo más importante. Puede existir igual número de mujeres y que ellas reproduzcan patrones patriarcales.
La clave en la realización estaría en las posibilidades de acceder a ella en condiciones de equidad para, desde esa igualdad de oportunidades, elaborar el proyecto, presentarlo y concretarlo.
Lo otro es que el cine históricamente ha sido un mundo masculino. Las mujeres se ocupaban de otras cosas: vestuario, maquillaje y, en los mejores casos, edición, pero escasísimamente de la dirección.
A ello hay que sumarle que el cine es arte, pero también es industria. Yo me siento a escribir una novela en la soledad de mi casa y la escribo, pero el cine hace más complejo el proceso de creación por toda su infraestructura. Estamos hablando entonces de un fenómeno cultural, evidente, y otro de carácter económico.
Cuando se unen ambos elementos, sucede lo que tal vez haya hecho decir a la directora cubana Mayra Vilasís que era “más fácil ser pilota de aviación que directora de cine”.
Dentro del Icaic, exceptuando a Sara Gómez, ninguna mujer ha podido realizar un largometraje de ficción. Hubo que esperar a “Mujer transparente”, en 1991, para encontrar las historias de ficción de tres directoras (que trabajaron en equipo con dos hombres). Por lo tanto, todas realizaron documentales, cuya recepción, sabemos, es diferente, minoritaria, por decirlo de alguna manera.
Otras directoras han surgido fuera de la gran industria. Aunque algunas han tenido un camino de crecimiento y tienen una trayectoria muy intensa, se han mantenido fuera del centro que legitima la realización cinematográfica en la isla.
No voy a mencionar nombres para no ser injusta si olvido a alguna pero, por ejemplo, Teresa Ordoqui dirigió en 1989 en los Estudios Fílmicos de la Televisión un largometraje de ficción en 16 milímetros, “Te llamarás Inocencia”, película con una propuesta visual muy interesante y de la que apenas se habla, para no decir que no se menciona.
Hay otra razón importante y es la emigración al vídeo, como soporte que “democratiza” la realización. Esto fue clave para las mujeres que encontraban en el celuloide un impedimento para poder expresarse.
– ¿Cree que en el cine cubano existe una mirada femenina, asumida particularmente desde la conciencia de género?
– No lo creo. Existen momentos muy puntuales en los que se podría hablar de una mirada femenina, tanto en largometrajes como en documentales, pero no se puede hablar de ello como algo que identifique una línea estilística. Y estoy hablando de todo el cine cubano, tanto hecho por hombres como por mujeres, porque puedes ser hombre y tener una mirada femenina y viceversa.
Sabemos que ser mujer no implica tener una mirada femenina. Tampoco por haber tratado el tema de la mujer y sus conquistas ya se tiene una conciencia de género, lo que comprende muchas otras cosas. El hecho de que yo como académica, o aquél como crítico lea, vea y escriba sobre esta cuestión, es otra cosa.
– En su opinión, ¿por qué la violencia de género aparece como tema recurrente en la producción más reciente de las jóvenes cineastas cubanas?
– Es un tema más, entre tantos que la joven generación está asumiendo. Al trabajar con un corpus de obras dirigidas por mujeres, empiezo a encontrar regularidades temáticas y eso me ayuda a sistematizar y hacerlas visibles, que es mi primer objetivo.
La violencia de género también se ha hecho más visible en nuestra sociedad y en el mundo en general. Cuba tiene particularidades al respecto.
Para mi generación, nacida en los 70, el mundo era otra cosa. No advertíamos la violencia como algo cercano, si acaso fuera de nosotros. La década del 90 cambió el panorama y hace unos años se habla de la violencia y de sus múltiples manifestaciones de manera más clara. La directora Lizette Vila, que lleva tiempo abordando la temática en sus documentales, sólo en 2007 lo hizo con las mujeres cubanas maltratadas.
Como ha dicho el historiador cubano Julio Cesar González Pagés, “las principales manifestaciones de la violencia son las que ejercen los hombres sobre las mujeres, sobre otros hombres y sobre sí mismos”.
Las jóvenes viven en ese mundo, asisten a él con la mirada de las creadoras y no hay respuestas sino preguntas, que salen a relucir en sus obras relacionadas con el círculo de la violencia y su naturalización. Eso es algo que me ha llamado la atención en las obras realizadas por mujeres.
– ¿Qué contribución ha hecho –y puede aún hacer– el cine dirigido por mujeres a la cinematografía de Cuba, tanto en su dimensión puramente estética como en su resonancia social?
– La contribución no está en lo estético, aunque hay momentos interesantes en algunas de ellas. Habría que investigar con más asiduidad. No me he detenido a verificar si definen o no una mirada estética que distinga un espacio de lo femenino, o sencillamente si se da en ellas la producción de imágenes resistentes a una cultura patriarcal.
En el mundo de la realización audiovisual y cinematográfica, la equidad de género no será cierta hasta que, en la vida real, se traduzca en la posibilidad de concretar los proyectos de las mujeres.
Recientemente, en la séptima Muestra de Nuevos Realizadores, gracias a la sensibilidad y la inteligencia de la dirección de ese encuentro, pusimos en la agenda del Icaic varios temas, entre ellos el de las mujeres directoras de fotografía. En Cuba ya hay muchas, algunas con una calidad notable, que aún no pueden entrar a la industria sencillamente porque son mujeres.
Los tiempos son otros: la tecnología se ha aligerado, las escuelas de cine existen y con una cámara en la mano se pueden hacer maravillas, aun fuera de la industria. La muestra de este año demostró, entre otras cosas, la calidad creciente de las más jóvenes, las temáticas que registran, en muchos casos relacionadas con el mundo y el espacio de lo femenino.
Esa es una verdad que se impuso y se impone. Queda ahora que quienes ejecutan y toman decisiones en nuestras instituciones asuman la equidad de género como ese camino necesario para hacer más justicia.(FIN/2008)
MERCANTILISMO Y DESENCANTO EN LA SOCIEDAD. SOBRE LA ENCUESTA CEP
Por Santiago Escobar Sepúlveda
La encuesta de opinión del Centro de Estudios Públicos conocida el día de ayer es el primer apronte electoral duro entre los posibles candidatos a la elección presidencial del año 2009. Pero sus resultados también admiten otra lectura. Son una prueba contundente del escepticismo y desesperanza que empieza a predominar en la ciudadanía, y que podría madurar de un modo impredecible.
Dos son las cifras que conmueven en este sentido. La primera es la relativa a la situación económica que oscila entre la resignación y la crítica. El 45% la califica de mala o muy mala, el 41% señala que no es ni buena ni mala, y el 54% que dice que no cambiará. Pese al enorme esfuerzo de gasto público social del actual gobierno.
La segunda se relaciona con la identificación política. El 52% de los encuestados dice que no se identifica ni con la Concertación, ni con la Alianza ni el Juntos Podemos. Es decir la izquierda y la derecha unida sí son vencidas por la desafección política.
Por cierto no se trata ni de una crisis social ni tampoco de un antagonismo profundo frente a las desigualdades. Simplemente expresa, a mi juicio, un malestar profundo y larvado frente a la política, a lo que ella ofrece como programa, que la deja desnuda en su juego de cálculo instrumental, muy lejos de lo que la ciudadanía está pensando o sintiendo.
Sin embargo sería erróneo pensar que ello se remedia con un reencantamiento programático de la gente por parte de la política tradicional. Los síntomas corresponden a un mal más profundo, que en lo esencial remite a los abusos que las desigualdades del sistema han instalado, y que el estado de derecho vigente es incapaz de contener o equilibrar.
En el momento mismo de la discusión nacional de la Ley General de Educación, con movilizaciones estudiantiles y gremiales de por medio, a las cuales pocos prestan atención, quiebran universidades o se cierran carreras universitarias, y se echa a cientos de estudiantes a la calle, sin que a nadie le importa nada. No tiene consecuencias políticas que los establecimientos educacionales, a vista y paciencia de las autoridades, hayan enganchado a miles de estudiantes con publicidad engañosa, muchos de los cuales sus familias contrajeron deudas o hipotecaron bienes para costear los estudios.
A ningún ministro, parlamentario, candidato o asesor le da vergüenza que ello ocurra en el país que gobiernan o han gobernado. Ernesto Ottone, encargado de la oficina política del ex Presidente Lagos y alto funcionario de la CEPAL, declara en un seminario que la educación gratuita universitaria “no es una religión” e incluso puede ser regresiva.
La pregunta obvia es ¿regresiva para quién? ¿Para los más pobres tal vez? Tales frases son la expresión más ideologizada de la teología del mercado, es decir, son “pura religión”. Y sirven para argumentar en la búsqueda del consenso legislativo en torno al concepto de lucro mientras el mercado ya se devoró la educación pública de calidad.
Situaciones como esa son las que transforman a la política en algo excéntrico a la gente. Porque la transforman en un ejercicio al margen del mundo real, mientras las reivindicaciones de derechos sociales aparecen como memorias nostálgicas impropias de un mundo globalizado.
Lo que ocurre en educación, tema fundamental según la encuesta CEP, también ocurre en la cadena de abusos laborales, que va más allá del problema de la subcontratación y toca la esencia misma del cálculo salarial. Bien saben las grandes cadenas de retail que su expansión tiene el subsidio oculto de cálculos salariales hechos a bases de comisiones y no de un sueldo asegurado como derecho, entre otras muchas situaciones. Lo mismo ocurre con las cuentas de servicios de electricidad, gas, telefonía o la venta de seguros, o el uso de las vías concesionadas o, ¿para qué seguir?
La pregunta que anda flotando en el aire y que está implícita en la encuesta del CEP es ¿quién nos representa en este cuadro? Este también es un dato duro de ella que puede dar al traste con más de un cálculo electoral actual, y que los eventuales candidatos, y también los que no lo son, debieran responder de manera seria. Porque lo que está en juego, aunque la encuesta CEP no lo explícita, es la legitimidad del sistema democrático, pues la ciudadanía está enferma de desesperanza.
EL MOSTRADOR.CL
ENCUESTA CEP: PIÑERA Y LAGOS CON PRIMERAS PREFERENCIAS
El Mostrador.cl
Ante la consulta acerca de quien le gustaría que fuera el próximo presidente de Chile, el 33 por ciento de los entrevistados se inclina por Sebastián Piñera, mientras que el 13% lo hace por Lagos. Sin embargo, consultados acerca de cómo votarían si las elecciones fueran el próximo domingo, las cifras varían, bajando Piñera a 32% y aumentando las preferencias por Lagos a 19%. Más atrás aparecen José Miguel Insulza (11%), Joaquín Lavín (9,0%), María Soledad Alvear (8,0%) y Eduardo Frei Ruiz-Tagle (6,0%). Frente a la pregunta por qué candidato no votaría por ningún motivo, es Lavín quien se lleva la máxima preferencia con 20%, seguido por Piñera (17%), Lagos (14%), Alvear (13%), Insulza (9,0%) y Frei (6,0%).
Lavín derrotado por todos
En esta última encuesta CEP se midieron duplas de candidatos en el escenario de quienes pasarían a una segunda vuelta. Así, entre Sebastián Piñera y Ricardo Lagos se estrechan aún más las preferencias que, de todos modos, favorecen al empresario con 45%, contra el 36% que los encuestados dan al ex gobernante. Asimismo, Lavín es el único de los mencionados que resultaría derrotado si se enfrentara mano a mano con cualquiera de los demás precandidatos. Es así como pierde 44% contra 29% con Lagos; 39% contra 32% con Frei, 38 contra 32% contra Alvear; y 37 contra 33% contra Insulza.
Aprobación a Bachelet
La encuesta señala que la aprobación a la gestión de la Presidenta Michelle Bachelet subió un punto, para situarse en 40%, aunque la desaprobación continúa siendo mayor, con 43%. La cifra negativa crece aún más cuando se trata de evaluar el manejo de la economía. Es así como la jefa de Estado y su equipo económico sólo cuentan con el beneplácito del 29% de los encuestados, contra el 52% que lo reprueba.
Respecto a la Concertación, el 24% aprueba su labor, un punto menos que el medido entre noviembre y diciembre de 2007. Y respecto a la reprobación, ésta bajó de 50% a fines del año pasado a 44% en junio pasado.
La oposición no capitaliza
Los números tampoco benefician a la oposición, que no logra capitalizar la baja evaluación del oficialismo. Es así como el 53% de los encuestados desaprueba cómo está realizando su labor, contra un 19% que sí la respalda.
Metodología
La última muestra de CEP consideró entrevistas entre el 7 y el 26 de junio a 1.505 personas mayores de 18 años en 148 comunas del país, con un nivel de respuesta logrado de 87%.
El error muestral se estima en alrededor de 3,0% con una confianza de 95%.




