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Archivo para junio 12th, 2008

Estudiantes: masiva protesta y represón policial

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Al menos 5 mil jóvenes, en una de las mayores y más pacíficas manifestaciones estudiantiles de los últimos meses y cuya masividad incluso obligó a autorizar el uso de la avenida Providencia, participaron hoy en Santiago en las marchas convocadas en el marco de la jornada nacional de protesta contra la Ley General de Educación.

La Nación.cl

Dos grupos, uno desde Tobalaba que pudo transitar por algunas de las pistas de la mencionada arteria hasta el Parque Bustamante y otro desde la Plaza Los Héroes que llegó en marcha hasta la Plaza Almagro, marcaron la multitudinaria manifestación en que el Gobierno reconoció que sólo se registraron “incidentes menores”. En el caso del primero, los jefes regionales de seguricad debieron olvidar por hoy la desde hacel algunos meses irrestricta prohibición de usar las arterias principales y que había determinado intervenciones inmediatas de carabineros ante el más tímido intento de salirse de veredas o bandejones centrales de los convocados.

Javiera Campos, una de las voceras de la movilización, festejó la convocatoria que a última hora llevó a las autoridades a abrirse al uso de las pistas del transporte público pese a la congestionó que se provocó. “Creemos que fue un éxito, un éxito, llegó mucha más gente de la que pensamos que podía llegar y la evaluamos muy bien”, apuntó. “No había opción posible, no nos iban a reventar allá arriba porque no les conviene reventarnos, tirando lacrimógenas, el carro lanzaaguas, lo mismo que hacen acá en el centro pero allá donde vive la gente que está en el poder”, agregó la dirigenta.

Por su parte, el Intendente de la Región Metropolitana, Alvaro Erazo, justificó el férreo control policial señalando que “acá nosotros tenemos que salvaguardar la seguridad de todos, de los estudiantes, de los trabajadores, de las familias”, pero acotó que se debe respetar también el derecho a expresarse. “Nosotros no estamos por que esta ciudad no les permita a los ciudadanos manifestarse en algún punto”, precisó. Sectores aislados durante el recorrido a la altura de Plaza Italia y al poniente de la Alameda, y otros que intentaron acercarse al Ministerio de Educación al término de la concentración principal, protagonizaron incidentes que hacia las 13: 00 horas eran calificados como “menores” por la autoridad.

“Hemos tenido una mañana bastante intensa, hemos tenido cerca de 5 mil estudiantes secundarios en diferentes puntos de la capital, hemos tenido algunos incidentes menores aislados, interrupción de tránsito momentáneo en la Alameda Bernardo O`Higgins, hubo 30 estudiantes detenidos, no hemos tenido hasta el minuto escenas de violencia”, describió el ministro (s) de Interior, Felipe Harboe.

Escrito por Eduardo Aquevedo

12 junio, 2008 a 15:27

Negocian aún la LGE, pero aumenta el rechazo y la movilización estudiantil

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A pesar de los intentos del Gobierno por sacar la LGE -con un debate nacional y una iniciativa paralela sobre educación pública- y la apertura de la derecha a consensuar ese concepto, profesores y estudiantes insisten en su retiro, y a los 17 diputados críticos se sumaron cinco senadores.

La Nación.cl

No está dicha aún la última palabra sobre el proyecto de Ley General de Educación (LGE). Así como el Gobierno se abrió a que la iniciativa incluyera una definición de educación pública (como reclamaron parlamentarios de todas las bancadas), la derecha también, luego de negar la indicación del Ejecutivo, accedió a la posibilidad de consensuar el punto. Esa definición consensuada debería, según la ministra de Educación, Mónica Jiménez, ser “concordada por todos los jefes de bancada”, aunque no se restó a mediar.

Tarea difícil, porque al menos la propuesta del empresario y candidato Sebastián Piñera, dista mucho de la visión histórica sobre lo que ha sido y debe ser la educación pública según el Ministerio. La propuesta de Piñera dice que “el Estado financiará un sistema de educación pluralista y gratuito” y que “este sistema de educación será de naturaleza mixta, incluyendo tanto la educación pública como la particular subvencionada”.

Verdaderas posibilidades

Para los expertos del Mineduc, en cambio, no está en juego el sistema mixto, sino la posibilidad de sostener un sistema fiscal que otorgue verdaderas posibilidades de una educación de calidad, sin importar la extracción social ni escala económica de los niños, niñas y adolescentes. Pero si es como dijo el senador RN Andrés Allamand, “o se retira la indicación o se reemplaza”, nuevamente “alguien” tendría que ceder.

Jiménez anunció, acompañada por los jefes de bancada de los cuatro partidos de la Concertación, que el proyecto se votará, de todas formas, con las dos indicaciones aprobadas en la Comisión de Hacienda (giro único en un año para los sostenedores y educación pública). Paralelamente, desarrollarán un mes de debate nacional del cual, junto con el trabajo del equipo de la Universidad de Chile que dirige Pilar Romaguera, debiera salir una propuesta de ley específica sobre educación pública.

Gatopardo

Para los parlamentarios críticos de la LGE, aprobarla, tal cual está, no significa un avance como afirma la autoridad. Coincide en ello el Colegio de Profesores que ratificó su llamado a un paro indefinido a partir de este lunes, exigiendo el retiro del proyecto. El presidente del magisterio, Jaime Gajardo, sostuvo que ese día “se inicia el paro nacional de profesores y no se sabe cuándo termina”. Además, el martes (cuando se votaría en general la iniciativa en la Cámara) habrá un “Puertazo” en Valparaíso. Para los cerca de 17 diputados críticos, la reposición de la suma urgencia que impide incluir nuevas indicaciones, fue “nefasta” y se sumaron a ellos cinco senadores: Carlos Ominami, Ricardo Núñez, Alejandro Navarro, Nelson Ávila y Guido Girardi. Igualmente, en contra o por abstenerse evalúan los cinco ex DC, Jaime Mulet, Alejandra Sepúlveda, Pedro Araya, Eduardo Díaz y Carlos Olivares,

“No nos gusta el texto enviado por el Gobierno transado con la derecha, creemos que sólo maquilla la LOCE que heredamos de la dictadura. Es un cambio gatopardesco, cambiar todo para que no cambie nada”, dijo Mulet. “Nosotros queremos privilegiar la educación pública, salvaguardando la libertad de enseñanza y no en desmedro de la educación privada”, sostuvo y afirmó que “lo mejor que podría hacer el Gobierno es sacar la LGE y dejar este tema como el eje de la próxima campaña presidencial”.

ESTUDIANTES CONVOCAN A UN PARO NACIONAL PARA HOY JUEVES

La Asociación Coordinadora de Estudiantes Universitarios y Secundarios (Aceus) -que ayer se tomó las sedes del PS y PPD- convocaron ayer a una nueva movilización para este jueves 12.

En la capital, los alumnos se darán cita a las 10 de la mañana en el Metro Tobalaba para marchar bajo la consigna “Por nuestra educación, por nuestras vidas”. Aún no se ha confirmado el recorrido, pero el vocero de la Aceus, Amador Sepúlveda, dijo que posiblemente se trasladarán de forma pacífica hasta el Parque de la Aviación, comuna de Providencia. “Esperamos que la actividad se desarrolle en orden para que no se repitan los hechos de violencia de los cuales hemos sido víctimas por parte de Carabineros”, puntualizó. La Aceus anunció que las movilizaciones de hoy no contarán con la participación del Colegio de Profesores, pero adelantó que los estudiantes sí se unirán al paro anunciado para el próximo lunes 16.

Rodrigo Soto, otro de los voceros, reiteró su descontento por los violentos desalojos de colegios y universidades ocurridos en el último tiempo y envió un mensaje al Gobierno. “Queremos decirle al Gobierno que esa no es la forma de resolver los problemas en la educación. Nuestras demandas son atendibles y necesarias para el país porque deseamos contribuir a al desarrollo. Por lo tanto, cada desalojo será una nueva ocupación en otro establecimiento”.

Escrito por Eduardo Aquevedo

12 junio, 2008 a 2:20

P. Bourdieu, intelectual crítico y movimiento social, por E. Febbro

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Durante las huelgas que paralizaron a Francia en noviembre y diciembre de 1995, la figura de Pierre Bourdieu fue una compañía regular y comprometida en todos aquellos sectores que, desde la base, se oponían a las reformas ultraliberales del entonces primer ministro conservador Alain Juppé. En un abrir y cerrar de ojos, Francia quedó suspendida a dos largos conflictos sociales desencadenados por la proyectada reforma del sistema de protección social y, sobre todo, por los cambios que el gobierno pretendía introducir en el régimen de las jubilaciones de los ferroviarios. En el transcurso de un mes y medio no hubo trenes, ni metros, ni autobuses ni ningún medio de transporte público que funcionara: el país estaba a pie y Bourdieu fue, en esos momentos de insalvables desgarros, uno de los pocos intelectuales que bajó a la arena de la invisible pero existente clase obrera.

Por Eduardo Febbro
Desde París, Página/12

Al despuntar el día, en los inhóspitos galpones ferroviarios donde los huelguistas de la CGT votaban en asamblea la continuación de la huelga, Bourdieu presenciaba los debates e intervenía para apoyar la iniciativa del movimiento obrero. Nada puede ilustrar mejor la interacción entre las teorías de Pierre Bourdieu y los movimientos sociales como aquellos 50 días en los que un país le dijo no a las ultranzas liberales. La obra de Pierre Bourdieu es voluminosa y variada. Además de fundar una controvertida escuela sociológica cuyo eje central es la crítica de la modernidad, en los últimos años de su vida Bourdieu creó dos corrientes inéditas para un hombre oriundo de las ciencias sociales. La primera corresponde a un sólido compromiso a favor de los movimientos sociales. La segunda atañe a la constitución de un bloque transgresor desde donde fustigó y atacó con un éxito de público inesperado a las estructuras de poder que manipulaban horizontalmente a la sociedad.

En los años ‘90, Bourdieu tenía un peso tal en Francia que fue objeto de enardecidos y violentos debates en los medios de comunicación. Primeras planas de los semanarios, extensos artículos en los diarios, columnas polémicas, ediciones especiales en las revistas de debate, programas de radio y televisión y libros panfletos contra lo que en Francia se denominó el sistema Bourdieu se convirtieron en moneda corriente. Sus detractores denunciaban un supuesto monopolio del sociólogo en el campo de la crítica al liberalismo, al tiempo que ponían en tela de juicio su tajante división del mundo en dominadores y dominados. A veces, el debate llegó al pugilato. Un ex miembro del círculo Bourdieu, Jeanine Verdès-Leroux, escribió un virulento panfleto llamado “El sabio y la política, ensayo sobre el terrorismo sociológico de Pierre Bourdieu”. La muy seria revista Esprit contribuyó a alterar el clima con un número especial donde denunció “la práctica deliberada de la mentira y de la falsificación” en los trabajos de Bourdieu. Para la revista, los análisis del sociólogo no eran “una estrategia de contradicción política” sino que respondían a la voluntad de “caporalización de la vida intelectual”. Impasible ante las críticas, Bourdieu respondía: “Lo que yo defiendo es la posibilidad y la necesidad de que haya intelectuales críticos. No hay democracia efectiva sin un contrapoder crítico”. Ese concepto de crítico repetido en todos los planos es el signo de todos sus trabajos.

Los primeros libros de Bourdieu estuvieron consagrados a Argelia, país en el que ejerció la docencia (Sociología de Argelia, 1958), El desarraigo (1964) y, sobre todo, Los herederos, un trabajo sobre el medio estudiantil con el cual se hizo muy conocido y que lo convirtió en una de las referencias mayores de Mayo del ‘68. En los años ‘60, Bourdieu participó de lleno en el agitado clima intelectual de la época con una serie de trabajos que abarcaron temas tan diversos como la cultura, el arte, lapolítica, la dominación masculina, los medios de comunicación o la miseria social.

Bourdieu fue el hombre de todos los combates, el guerrero social acusado de sectario por sus detractores que construyó una obra monumental cuya novedad sociológica consistió en otorgarle un lugar central, una función, a las estructuras simbólicas: el arte, la educación, la cultura, la literatura y, en el último tramo de su vida, la política y los medios de comunicación. Con esa metodología como telón de fondo y el tema de “la violencia simbólica” como objeto-red de todos su libros, Bourdieu se ocupó de lo social en momentos en que lo social parecía no tener otra existencia que la dinámica del provecho. Desde Los herederos pasando por La miseria del mundo (1993) o Las estructuras sociales de la economía (2000), a lo largo de sus 25 libros publicados Bourdieu abrió caminos inexplorados en el campo de la sociología. Paradójicamente, su apogeo llegó con el incremento de las desigualdades sociales. En la segunda mitad de los ‘90 llegó a ser sin quererlo la piedra filosofal del movimiento social y de lo que en Francia se conoce como la izquierda de la izquierda, es decir, los grupos e individuos que no se reconocían en la izquierda gobernante.

Nada define mejor la relación de Bourdieu con el mundo político como las calificaciones con que lo trataban los partidos de la izquierda oficial. En el Partido Socialista francés, la acción y el pensamiento de Bourdieu eran vistos a través de la fórmula “la izquierda de testimonio crítico”. A su vez, en el Partido Comunista, las intervenciones del autor de La miseria del mundo no pasaban con facilidad. El boletín oficial del PCF fechado en abril de 1999 definía sus posiciones en éstos términos: “confort romántico” o “izquierda protestataria y antipolítica”. De hecho, Bourdieu llegó a la cumbre a una edad avanzada, 70 años, llevado por la fuerza de sus compromisos y por el volcán del movimiento social de diciembre de 1995. Bourdieu le dio cuerpo doctrinario a una revuelta contra el liberalismo, atacando sucesivamente los principales centros de poder, es decir, el político y los medios de comunicación.

Al término de aquellos casi dos meses de parálisis nacional fundó Raisons d’agir, con un grupo de intelectuales cuya meta vino a romper la sacrosanta objetividad científica. Con la revista trató de “poner a disposición del movimiento social el trabajo de los sociólogos, psicólogos e historiadores”. La división entre la objetividad del investigador científico y la convicción subjetiva del militante político quedó resumida en una figura que Bourdieu y sus partidarios universitarios llamaron “el intelectual colectivo”, una definición que encuentra sus raíces en Michel Foucault, que se refería al “militante científico”. Para el autor de Los herederos lo importante era “no dejar el trabajo científico en el vestuario y servirse de él como un arma política”. Raisons d’agir resultó ser el arma con que Bourdieu golpearía el corazón del sistema: la universidad, los medios, la protección social, el desempleo, la precariedad del trabajo fueron los principales temas de reflexión. Estos encontraron el “instrumento de la transgresión con la creación de la editorial Liber/Raisons d’agir, cuyas obras publicadas respondían a dos fundamentos de Bourdieu: lanzar libros de intervención a fin de comprender la crisis y, más políticamente, “destruir la frontera entre trabajo científico y militantismo, rehabilitando la polémica”. El público consagró lo acertado de su iniciativa. Libros de estatuto confidencial como La televisión o Los perros guardianes (un panfleto riguroso contra los periodistas) alcanzaron tiradas muy superiores a la de los libros lanzados por las grandes editoriales.

“Cuanto más envejezco, más me siento empujado hacia el crimen. Transgredo líneas que antes me había prohibido transgredir”, decía Bourdieu refiriéndose a sus compromisos intelectuales. El sociólogo francés reconocía que durante años fue “víctima de ese moralismo de laneutralidad, del no implicarse, de la no-intervención del científico, como si se pudiese hablar del mundo social sin ejercer la política”. Bourdieu la ejerció: en las aulas, en los libros y hablando ante los auditorios más diversos: huelguistas, personas sin domicilio fijo, cárceles, hospitales, campesinos. Sus ataques contra los sistemas sociales desestructuradores y la globalización no admitieron concesión alguna. “El fatalismo de las leyes económicas esconde en realidad una política. Pero se trata de una política paradójica porque apunta a despolitizar: es una política que, liberándolas de todo control, apunta a darles a las fuerzas económicas un poder fatal. Al mismo tiempo, esa política busca obtener la sumisión de los gobiernos y de los ciudadanos a las fuerzas económicas y sociales liberadas mediante ese método”. Pesimista y al mismo tiempo comprometido, Bourdieu fue antes de tiempo el sociólogo que iba a pensar, a “objetivar”, el desarraigo y la soledad social a las cuales las leyes del mercado arrojaron a millones de individuos.

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