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Las empresas toman el control de la democracia de EEUU…

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Noam Chomsky

crisis2008 El 21 de enero de 2010 quedará registrado como un día oscuro en la historia de la democracia de Estados Unidos y su declive. Ese día, la Corte Suprema dictaminó que el Gobierno no puede prohibir que las compañías hagan aportaciones económicas en las elecciones.

La decisión afecta profundamente a la política gubernamental, tanto en el plano interno como en el internacional, y anuncia incluso mayores conquistas de las corporaciones sobre el sistema político de EEUU. Para los editores de The New York Times, el fallo "golpea el corazón mismo de la democracia" al haber "facilitado el camino para que las corporaciones empleen sus vastos tesoros para inundar [con dinero] las elecciones e intimidar a los funcionarios elegidos para que obedezcan sus dictados".

La Corte estuvo dividida, cinco contra cuatro. A los cuatro jueces reaccionarios (engañosamente llamados conservadores), se les sumó el magistrado Anthony M. Kennedy. El magistrado presidente, John G. Roberts Jr., tomó un caso que se podía haber resuelto fácilmente sobre bases más limitadas y maniobró en la Corte con el fin de hacer aprobar un dictamen de gran alcance que revierte un siglo de restricciones a las contribuciones de las empresas en las campañas federales.

Ahora, los gerentes de las compañías podrán, de hecho, comprar directamente comicios, eludiendo vías indirectas más complejas. Es bien sabido que las contribuciones empresariales, en ocasiones envueltas en paquetes complejos, pueden inclinar la balanza en las elecciones y, así, dirigir la política. La Corte acaba de entregar mucho más poder a ese pequeño sector de la población que domina la economía.

La Teoría de inversiones de política, del economista político Thomas Ferguson, ha constituido durante mucho tiempo un exitoso pronóstico de la política gubernamental. La teoría interpreta las elecciones como ocasiones en las que segmentos del poder del sector privado se unen para invertir en el control del Estado. La decisión del 21 de enero refuerza los medios para socavar la democracia funcional.

El trasfondo es revelador. En su disensión, el juez John Paul Stevens admitió que "desde hace tiempo se ha sostenido que las corporaciones están amparadas por la Primera Enmienda [la garantía constitucional de la libertad de expresión, que incluye el derecho a apoyar a candidatos políticos]".

A principios del siglo XX, teóricos legales y tribunales implementaron un fallo de la Corte de 1886 mediante el cual las corporaciones -esas "entidades colectivistas legales"- debían tener los mismos derechos que las personas de carne y hueso. Este ataque al liberalismo clásico fue condenado con rotundidad por la especie en extinción de los conservadores. Christopher G. Tiedeman describió el principio como "una amenaza a la libertad del individuo y a la estabilidad de los estados americanos como gobiernos populares".

En su trabajo de historia sobre la ley, Morton Horwitz escribe que el concepto de personalidad corporativa evolucionó a la par que el desplazamiento del poder de los accionistas hacia los gerentes y, finalmente, condujo a la doctrina de que "los poderes de la mesa directiva son idénticos a los poderes de la corporación". En años posteriores, los derechos corporativos se expandieron mucho más allá que los de las personas, particularmente mediante los mal llamados "acuerdos de libre comercio". Bajo esos acuerdos, por ejemplo, si General Motors establece una planta en México, puede exigir ser tratada igual que una empresa mexicana (trato nacional), a diferencia de un mexicano de carne y hueso que pretendiera en Nueva York un trato nacional o, incluso, los mínimos derechos humanos.

Rivales del Gobierno

Hace un siglo, Woodrow Wilson, en aquel entonces un académico, describió un Estados Unidos en el que "grupos comparativamente pequeños de hombres", gerentes corporativos, "ejercen un poder y control sobre la riqueza y las operaciones de negocios del país", convirtiéndose en "rivales del propio Gobierno". En realidad, esos grupos pequeños se han convertido cada vez más en los amos del Gobierno. La Corte Suprema les da ahora un alcance aún mayor.

El fallo de 21 de enero llegó tres días después de otra victoria para la riqueza y el poder: la elección del candidato republicano Scott Brown para reemplazar al finado senador Edward M. Kennedy, el león liberal de Massachusetts.

La elección de Brown fue presentada como una "rebelión populista" contra los elitistas liberales que manejan el Gobierno. Los datos de la votación revelan una historia diferente. Una asistencia alta de votantes de los suburbios ricos y baja en las áreas urbanas demócratas contribuyeron a la victoria de Brown. "Un 55% de los votantes republicanos dijo estar muy interesado en la elección, en comparación con un 38% de los demócratas", según la encuesta de The Wall Street Journal/NBC. De manera que los resultados fueron, en realidad, una revuelta contra las políticas del presidente Obama: para los ricos, no estaba haciendo lo suficiente para enriquecerlos aún más, en tanto que para los sectores pobres estaba haciendo demasiado en favor de los poderosos.

La ira popular es perfectamente comprensible, dado que los bancos están prosperando gracias a los rescates, mientras que el desempleo se ha elevado al 10%. En el sector de la manufactura, uno de cada seis está sin trabajo: un desempleo en el nivel de la Gran Depresión. Con la financialización creciente de la economía y el desplome en la industria productiva, las perspectivas de recuperar los tipos de empleo que se perdieron son sombrías.

La salud pública

Brown se presentó como el voto 41 contra el programa de salud pública; esto es, el voto que podría socavar el dominio demócrata en el Senado de EEUU.

El programa de atención médica de Obama fue, en efecto, un factor en la elección de Massachusetts. Los titulares están en lo correcto cuando informan de que el público se está volviendo contra el programa. Las cifras de la encuesta explican por qué: porque la iniciativa no llega lo suficientemente lejos. El sondeo de The Wall Street Journal/NBC reveló que la mayoría de los votantes desaprueba el manejo del sistema de salud tanto por los republicanos como por Obama.

Estas cifras están en la línea de otras encuestas nacionales recientes. La opción pública de la salud es apoyada por el 56% de los encuestados y el acceso a Medicare a los 55 años de edad, por el 64%; pero ambas iniciativas fueron abandonadas. Un 85% opina que el Gobierno debería tener el derecho de negociar los precios de los medicamentos, como en otros países; sin embargo, Obama garantizó a las grandes industrias farmacéuticas que no elegirá esa opción.

Amplias mayorías de ciudadanos están a favor del recorte de costes, lo que tiene sentido: el coste per cápita en EEUU por atención médica es aproximadamente el doble que en otros países industrializados y los resultados en términos de salud están en el extremo inferior.

Pero el recorte no puede ser emprendido seriamente cuando se trata con gran generosidad a las compañías farmacéuticas y el sistema de salud está en manos de aseguradores privados prácticamente sin regulación -un sistema costoso, peculiar de EEUU-.

El fallo del 21 de enero eleva nuevas e importantes barreras para superar la grave crisis del cuidado de la salud o para afrontar asuntos tan críticos como las inminentes crisis ambiental y energética. La brecha entre la opinión pública y la política pública es cada vez mayor. Y el daño a la democracia estadounidense es tan grande que difícilmente se puede exagerar.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/292370/empresas/toman/democracia/eeuu

Legionarios de Cristo: la increíble vida de Marcial Maciel…

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El fundador de los Legionarios de Cristo fue pederasta, tuvo hijos con varias mujeres y plagió el libro de cabecera del grupo. Tantos ‘pecados’ ensombrecen la beatificación de Juan Pablo II, su gran protector .

image JUAN G. BEDOYA 24/01/2010

Marcial Maciel soñaba con ser proclamado santo universal… y acabará en los infiernos más profundos de su iglesia. Los últimos descubrimientos sobre la doble y exagerada vida del famoso fundador de los Legionarios de Cristo y del grupo sacerdotal Regnum Christi no dejan lugar a dudas, y eso que aún no ha concluido la investigación ordenada hace un año por Benedicto XVI. Lo que ya se sabe es demoledor. El líder de uno de los más exitosos movimientos del nuevo catolicismo no sólo fue notorio pederasta y drogadicto. También tuvo hijos -al menos cuatro, quizá seis- con varias mujeres, plagió descaradamente el libro de cabecera legionario, titulado El salterio de mis días, e impuso a toda la organización un cuarto voto de silencio para guarecerse de denuncias. Uno de sus antiguos colaboradores le acusa incluso de haber envenenado a su tío abuelo, el obispo Guízar, que avaló la exitosa carrera eclesiástica del ambicioso sobrino en el convulso México de los años treinta del siglo pasado.

Blázquez, obispo de Bilbao, es uno de los cinco ‘visitadores’ encargados por el Papa de investigar a la Legión en pleno

"¡Cuánta suciedad hay en la Iglesia!", clamó Ratzinger antes de ordenar que Maciel fuese castigado

"¡Cuánta suciedad hay en la Iglesia!" Este clamor le valió un pontificado al entonces cardenal Joseph Ratzinger. Lo pronunció en un vía crucis en abril de 2005, a punto de reunirse el cónclave para elegir al sucesor de Juan Pablo II. El todopoderoso prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex santo Oficio de la Inquisición) sabía de qué hablaba. Los cardenales electores, también. Sobre la mesa del Papa anterior, Karol Wojtyla, se habían acumulado acusaciones de pederastia contra miles de sacerdotes, y también quejas por el encubrimiento de esos delitos por algunos jerarcas en Estados Unidos, Irlanda, Italia, Austria e, incluso, España. El alemán Ratzinger aparecía como el único de los reunidos con información y autoridad suficientes para atajar tal estado de cosas.

El propio Juan Pablo II no se libraba de las críticas. Por citar sólo el caso del fundador de los Legionarios, a la mesa de trabajo del Papa polaco habían llegado durante años cientos de denuncias sobre las andanzas y desviaciones del sacerdote Maciel. El Pontífice las despreció. Maciel era uno de sus preferidos. Llenaba plazas y estadios de fútbol en los viajes del líder católico por el mundo, junto al otro movimiento de moda, el Camino Neocatecumenal del español Kiko Argüello. Aquella protección contra toda lógica amenaza ahora con ensombrecer la anunciada beatificación de Juan Pablo II, a poco que funcione la famosa y vieja figura -desaparecida como tal- del abogado del diablo en todo proceso de canonización.

Cuando el todavía cardenal Ratzinger clamó contra la "suciedad" interna en su iglesia, los cardenales se convencieron de que era el hombre a elegir. Dos días más tarde lo hicieron Papa, el 19 de abril de 2005. Fue entonces cuando se empezó a cavar la tumba del hasta entonces intocable fundador de los Legionarios. Una de las primeras medidas anticorrupción del pontífice Benedicto XVI, en mayo de 2006, le alcanzó donde más dolía. Maciel debía abandonar Roma apresuradamente, y retirarse a su México natal. También debía dejar el poder en manos de alguno de sus colaboradores. La decisión del Vaticano parecía humillante -Maciel era obligado a llevar "una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a cualquier forma de ministerio público", se le ordenaba-, pero no acalló el escándalo. Demasiado poco castigo para documentadas acusaciones de abusos sexuales en varios países. Como disculpa, Roma apeló a la edad avanzada del encausado, casi nonagenario. Maciel moriría poco más tarde, en enero de 2008, en Cotija (Michoacán, México). Asunto zanjado, suspiraron sus antiguos amigos en el Vaticano.

Se equivocaban de punta a cabo. Además del clamor dolorido de las víctimas, que pusieron el grito en el cielo por la benevolencia de Benedicto XVI, ahora entraban en escena autoproclamados hijos y mujeres de Maciel reclamando atención y derechos. Todo empezó en Madrid, adonde Maciel venía con frecuencia, a veces discretamente. Al fin y al cabo, fue aquí donde fue recibido con los brazos abiertos en 1941, nada más fundar en México el movimiento de los Legionarios de Cristo, con apenas 20 años de edad. El ministro de Asuntos Exteriores de entonces, el democristiano Alberto Martín-Artajo, fue el encargado de introducirlo en la nacionalcatólica sociedad franquista. Hoy, los Legionarios cuentan en España con una Universidad -la Francisco de Vitoria, en Madrid-, varios seminarios y cientos de colegios, entre otras muchas propiedades.

Los primeros rumores sobre la doble vida de Maciel provocaron un revuelo morboso entre algunos legionarios, abrumados, sobre todo, por las acusaciones de pederastia, que hasta Roma avalaba oficialmente. Si su adorado fundador conoció mujer y tenía una hija, eso espantaba, según ellos, las sospechas del horrendo pecado de pedofilia. Así que lo que debía ser gestionado en sumo secreto, pronto fue un clamor público, filtrado desde dentro. Maciel no sólo tuvo aventuras amorosas, sino que en Madrid vivía una hija suya, con nombre, apellidos y un número de portal concreto en unos lujosos apartamentos de la calle de Los Madroños. La chica, ya madura -la madre murió hace años-, se llama Norma Hilda y ha pactado silencio a cambio de una pensión vitalicia. Quien selló el acuerdo y se ocupó de que la rocambolesca historia acabase ahí fue el mismísimo secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, durante una visita semioficial a España. Ocurrió en los primeros días de febrero del año pasado. El dinero no fue un obstáculo. Hace décadas que en ambientes hostiles el grupo del Maciel es conocido, con ironía, como los Millonarios de Cristo.

Animado por el éxito del apaño maquinado en Madrid, Benedicto XVI tomó otra decisión, con la esperanza de difuminar el escándalo. Ordenó que la investigación se extendiese a toda la organización. El argumento de la medida era inatacable: si el fundador legionario había llevado una vida de crápula, ¿cómo es que nadie de su entorno lo advirtió y denunció? Para encontrar respuestas, el Papa nombró a cinco "visitadores", todos ellos obispos: Ricardo Blázquez, de Bilbao (España); Giuseppe Versaldi, de Alessandria (Italia); Ricardo Watty, de Tebladpic (México); Ricardo Ezzati, de Concepción (Chile), y Charles Joseph Chaput, de Denver (EE UU). Watty inspeccionaría en México y Centroamérica; Chaput, los centros legionarios de Estados Unidos y Canadá; Versaldi, los de Italia, Israel, Corea y Filipinas; Ezzati, los de Suramérica, y Blázquez, los de Europa, con la excepción de Italia. Para facilitarles el trabajo, el Papa, único que puede atar y desatar esas cosas en la confesión católica, derogó el cuarto voto de la Constitución legionaria, que obliga a los seguidores de Maciel a confesarse sólo con sus superiores y a guardar secreto de los conflictos internos.

En un principio, la inspección ordenada por el Papa fue tomada por el sucesor de Maciel al mando de la Legión y del Regnum Christi, el también mexicano Álvaro Corcuera, como un gesto de confianza. El propio cardenal secretario de Estado, Bertone, había dado pie al equívoco en la carta en la que comunicó públicamente la decisión papal. "La visita apostólica es de fundamental importancia y merece la pena consagrarse a ella con amplitud de miras y limpio corazón. [Los legionarios] Siempre podrán contar con la ayuda de la Santa Sede para, a través de la verdad y la transparencia, en un clima de diálogo fraterno, superar las dificultades existentes", decía la carta del cardenal al sacerdote Corcuera.

Lo que no podían prever entonces ambas partes es el aluvión de noticias sobre la vida secreta de Maciel, ahora sin control posible. Para colmo, había entrado en acción un abogado de prestigio, anunciando acciones judiciales civiles, que siempre sacan de quicio a la Santa Sede. El letrado se llama José Bonilla. Uno de sus hijos fue sometido a abusos sexuales a la edad de tres años en un colegio de los Legionarios y le ganó a la Iglesia católica un juicio penal por esos hechos. Ahora representa a tres de los autoproclamados hijos de Maciel, con nombres propios y en busca de reconocimiento legal y compensaciones económicas. Se trata de tres varones, hermanos entre sí, de nacionalidad mexicana. El letrado asegura que Maciel habría tenido tres hijos más, incluida la española Norma Hilda, cuya existencia ya ha reconocido oficialmente la Legión. Otro hijo viviría en Londres, y una sexta hija se mató en un accidente de tráfico cuando iba a recoger a su padre a un aeropuerto de París. Norma Hilda, por cierto, cursó su carrera en la Universidad Francisco de Vitoria, en Madrid, propiedad legionaria.

Los obispos visitadores que llevan casi un año investigando en las instituciones y centros de los Legionarios de Cristo y del Regnum Christi no sueltan prenda de sus averiguaciones. Tampoco desmienten noticia alguna, y eso que se publican a diario, sobre todo en la prensa latinoamericana. Reconocen, en cambio, que los cinco prelados han sido convocados a Roma de urgencia para presentar a Benedicto XVI un primer informe de lo actuado. José Martínez de Velasco, redactor jefe de la agencia Efe y el primero que desveló los escándalos de la Legión -publicó en 2002 el libro Los Legionarios de Cristo, el nuevo ejército del Papa, y dos años más tarde, Los documentos secretos de los Legionarios de Cristo-, sostiene que la investigación está "prácticamente concluida", pese a que son muchas las personas que han solicitado ser recibidos para dar su testimonio o desahogarse.

Martínez de Velasco afirma, además, que las acusaciones de pederastia contra Maciel prácticamente no se han investigado porque estaban suficientemente contrastadas. Las primeras denuncias sobre abusos sexuales en centros de la Legión llegaron al Vaticano en la década de los años cincuenta del siglo pasado, durante el pontificado de Pío XII, paternal protector también del sacerdote mexicano. Éste había llegado a Roma avalado por su parentesco con un tío abuelo suyo, Rafael Guízar, obispo de Veracruz y en proceso de canonización por Benedicto XVI como uno de los héroes de la persecución y guerra de los Cristeros en el México revolucionario de los años treinta del siglo XX. Sin embargo, un libro publicado en México con el título El Legionario, escrito por Alejandro Espinosa, sostiene que el obispo Guízar murió envenenado con cianuro por el propio Maciel. "Guízar acogió a su sobrino en su seminario clandestino, pero la buena relación entre ambos duró hasta que el obispo descubrió que el joven Maciel le estaba pervirtiendo su seminario con relaciones sexuales con otros estudiantes. El día en que el obispo murió había tenido una discusión muy fuerte con Maciel", sostiene.

Apoyado con información de algunos testigos del suceso y con confesiones que el mismo Maciel le hizo cuando tenía con él una relación muy cercana, Espinosa armó esta hipótesis. "La muerte de monseñor Guízar no quedó esclarecida. Y cuando años después exhumaron su cadáver, se le halló incorrupto y con el pelo rojizo, tal y como deja el cianuro a los cuerpos. Pero la gente se fue por el lado del milagro", sostiene este ex legionario, él mismo sometido a abusos cuando estudiaba en el seminario que la Legión posee en Ontaneda (Cantabria). Hoy vive retirado en el campo mexicano, con estrecheces económicas y, aún, amenazado por antiguos correligionarios. En cambio, el postulador en México de la causa de canonización de Guízar, el sacerdote Rafael González Hernández, tacha de absurda la historia. "Monseñor Guízar murió en 1938 a causa de una insuficiencia cardiaca y de un ataque de diabetes. Tenía 60 años y ya era un anciano decrépito y acabadísimo, pues gastó su vida al servicio de los fieles. Efectivamente, 12 años después de su muerte, en 1950, sus restos fueron exhumados y se encontraron incorruptos", afirma.

Lo cierto es que, con informaciones de acá y de allá, más lo que le han aportado ya los visitadores, el Papa tiene datos suficientes sobre la situación de la Legión de Cristo y sobre las acusaciones contra el fundador y algunos de sus colaboradores. La decisión que adopte se conocerá el próximo marzo. Según Martínez de Velasco, el Vaticano se debate entre tres opciones: disolver la congregación, proceder a su refundación o designar un comisario pontificio que conduzca a la Legión hasta un Capítulo General de renovación total.

Desde la disolución de los jesuitas en 1773 por Clemente XIV, forzado por los reyes de Francia, España, Portugal y de las dos Sicilias -por motivos de poder, por tanto-, la Iglesia católica no se había enfrentado a un caso igual, esta vez por sucios escándalos sexuales y financieros. Benedicto XVI, él mismo acusado de no haber actuado con diligencia cuando estaba al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se enfrenta al peor momento de su pontificado, sobre todo si la investigación interna confirma una culposa pasividad de Juan Pablo II por amistad personal con Maciel.

"Un guía eficaz de la juventud", según piropo de Juan Pablo II

Los días de gloria de Marcial Maciel, y los de los Legionarios -unos 70.000, de los que 800 son sacerdotes-, estaban contados cuando un grupo de ex seminaristas de la organización se unió para denunciar ante la opinión pública al fundador y a sus protectores en el Vaticano. Unos, en Ontaneda (Cantabria), y otros, en seminarios de México, todos sufrieron abusos sexuales de su padre confesor. Fueron sacerdotes la mayoría. Tardaron en "contactarse", pero al final fueron "atando datos", dicen, hasta llenar de credibilidad una denuncia, que llegó ante Ratzinger cuando todavía no habían explotado los escándalos de pederastia en la iglesia de EE UU. He aquí la identidad de algunos de los denunciantes: además de Alejandro Espinosa, los hermanos Fernando y José Antonio Pérez Olvera, Samuel Barrales, Arturo Jurado, Juan José Vaca, José Barba y Félix Alarcón.

La gota que colmó el vaso de su paciencia fue una frase de Juan Pablo II, amigo y protector de Maciel. El fundador de los Legionarios de Cristo es "un guía eficaz de la juventud", dijo el Papa polaco, de visita en México. Era en 1994. Con este sorprendente piropo del distraído Pontífice, el fundador legionario, que iba para los altares según el polaco, empezó su caída a los infiernos de la Iglesia romana. El proceso contra Maciel, según lo plantearon los ocho ex legionarios y su abogada, la austriaca Martha Wegan, tenía dos planos: el de los abusos sexuales y la adicción a la morfina del fundador, y el que éste dominara la conciencia de sus víctimas mediante la dirección espiritual. Es decir, además de los delitos sexuales, que en 1998 podrían estar prescritos, Maciel había absuelto a sus muchachos en confesión. La figura de la absolución del cómplice, uno de los mayores delitos en la Iglesia católica, no prescribe, y su examen queda reservado a la Congregación para la Doctrina de la Fe. La demanda contra Maciel se presentó en Roma en octubre de 1998 con este título: Absolutionis complicis. Arturo Jurado et alii versus Rev. Marcial Maciel Degollado. Las desviaciones del fundador legionario ya fueron investigadas entre 1956 y 1959, sin resultado conocido. Durante ese tiempo, Maciel fue suspendido como superior general y expulsado de Roma. El cardenal Alfredo Ottaviani, entonces gran inquisidor, encargó al claretiano vasco y futuro cardenal Arcadio Larraona que dirigiese la investigación. Éste envió a sus visitadores al seminario de Ontaneda, pero no resolvió nada.

EL PAIS.COM

Escrito por Eduardo Aquevedo

1 Febrero 2010 a 22:03

Encuesta Adimark (Enero 2010): 83% de aprobación para M. Bachelet; 65% aprueba al Gobierno…

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Encuesta Adimark, en medio de la cual se efectuó el balotaje en que perdió Frei, además señala que un 95% afirma que la Presidenta “es querida por todos los chilenos”.

Michelle Bachelet marcó su mejor aprobación: 83 %

- Revise la encuesta Adimark

Una aprobación histórica de 83% obtuvo la Presidenta Michelle Bachelet en la encuesta Adimark, conocida este lunes, y que se efectuó vía telefónica a 1.104 personas entre el 6 y 27 de enero de 2010, cuando se zanjó el triunfo de Sebastián Piñera sobre Eduardo Frei.

El sondeo arrojó además que un 95% afirma que la Mandataria “es querida por todos los chilenos”, 90% cree que cuenta con la capacidad para enfrentar situaciones de crisis, 88% la considera creíble y un 86% estima que tiene liderazgo.

El 83% de Bachelet, que supera el 77% que obtuvo en el estudio presentado en noviembre y el 81% en diciembre, muestra la paradoja que durante el desarrollo de la encuesta se registró la derrota en el balotaje del candidato del Gobierno.

En cuanto a la evolución del gabinete de La Moneda, una vez más el Ministro de Hacienda, Andrés Velasco, aparece como el mejor posicionado con un 67% de valoración positiva.

Al encargado de las finanzas públicas le siguen Francisco Vidal (Defensa), con 51%; Mariano Fernández (Relaciones Exteriores) con un 46%, y Sergio Bitar (Obras Públicas), con un 45%. En el fondo se ubica Mónica Jiménez (Educación) con 28%.

El respaldo a la Presidenta Bachelet contrasta con la aprobación al Gobierno que se mantiene en un 65 %: valoran la gestión en Economía (76%) y Relaciones Exteriores (75%) y cuestionan la “corrupción” (19%) y Delincuencia (13%).

LA NACION.CL

Evaluación de Gestión de Gobierno Enero 2010

01 de Febrero del 2010

Por: Adimark GfK

En un mes de contrastes, Presidenta Bachelet alcanza la mejor evaluación de su mandato, mientras el candidato presidencial de la Concertación es derrotado en las urnas.

La extraña y compleja relación entre la altísima aprobación que ha recibido la presidenta Bachelet durante el último año de su mandato y el proceso político electoral, es un fenómeno que aún no terminamos de comprender. La relación ha sido un tanto paradójica, y ésta nunca se había manifestado con más fuerza que en el pasado mes de enero: El mismo mes en que la presidenta alcanza el récord de aprobación (83%), el candidato presidencial de la coalición de gobierno es derrotado en las urnas tras 20 años de supremacía electoral de la Concertación.

La Presidenta Bachelet, en esta serie de evaluaciones mensuales que cubre la totalidad de su mandato desde marzo de 2006, muestra que ella, en este último año, ha logrado una muy rara sintonía personal con la población. El indicador de ser “querida por los chilenos” llega en este mes a un inédito nivel de 95%; es decir, prácticamente unánime. No tenemos cocimiento de niveles semejantes de afecto a una figura presidencial (ni política), que hayan sido medidos, en la historia política chilena o internacional recientes.

Por lo anterior, la derrota de la Concertación en la elección del pasado 17 de enero quizás deba explicarse por un inédito desacoplamiento entre la figura de la presidenta y la Concertación y su candidato. Queda para un análisis posterior la comprensión de las causas de esta separación.

El gobierno en su conjunto logra una evaluación positiva (65%), pero por cierto muy por debajo de la aprobación de la presidenta. Las causas de esta dicotomía probablemente se encuentren en la muy dispar evaluación que hace la ciudadanía de áreas específicas de la gestión Bachelet. La Economía, desde que se iniciara la crisis internacional a fines del 2008, ha venido subiendo en forma permanente y es hoy el área mejor evaluada del gobierno (76% aprobación), seguida de cerca por Relaciones Internacionales (75%). Pero después de las dos anteriores, bien evaluadas, se aprecia un salto muy apreciable y la tercera área en el ranking resulta ser ahora el Transantiago!, pero sólo con un 39% de aprobación. Otras áreas de gobierno como Educación, Salud, Control de la Corrupción y Delincuencia reciben evaluaciones francamente malas.

En la evaluación que reciben los Ministros, se destaca muy nítidamente la figura del Ministro de Hacienda, Andrés Velasco (67%). Lo sigue a bastante distancia el Ministro de Defensa, Francisco Vidal (51%) y el Ministro de RREE Mariano Fernández (46%), quien ha visto mejorar su evaluación notoriamente en los últimos meses.

También cabe destacar la evaluación del Ministro de Transportes, René Cortázar (42%), su mejor evaluación desde que se integrara al Gabinete en el 2007, y que coincide con una positiva evaluación del Transantiago, especialmente entre los habitantes de Santiago. Cabe mencionar que la evaluación de Cortázar llegó a marcar un mínimo de 17% en el período álgido del sistema en los inviernos de 2007 y 2008.

El sistema de evaluación de la gestión de gobierno, implementada por Adimark desde el 2006, medirá en febrero el último mes de gobierno de la Presidenta Bachelet. Después del 11 de marzo, la serie continuará, pero naturalmente referida al nuevo gobierno que asume.

Escrito por Eduardo Aquevedo

1 Febrero 2010 a 14:30

El sexo en la India, un problema para mojigatos…

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Acróbatas del sexo

La búsqueda de la trascendencia a través del erotismo encuentra su meta en los templos indios de Khajuraho

image PEDRO CASES - 30/01/2010

Hallé entre las ruinas de Khajuraho siete grandes templos hindúes bella y exquisitamente tallados, pero el escultor a veces se había dejado llevar por el calor de sus temas más lejos de lo que era necesario para su realización; desde luego, algunas de estas esculturas eran extremadamente indecentes y ofensivas, por lo que me sorprendió mucho al principio hallarlas en templos…". Con estas palabras, cargadas de perplejidad y mojigatería, describía el capitán e ingeniero británico T. S. Burns las primeras sensaciones que le produjo la profusa y voluptuosa decoración que exhibían los santuarios que, ocultos en la jungla, acababa de descubrir en un lugar apartado del corazón de la India en 1838. No es de extrañar que la conciencia puritana del oficial victoriano se viera zaherida y ofuscada por la profusión de mujeres desnudas y escenas explícitas de sexo talladas en las rojizas paredes de piedra arenisca, si se tiene en cuenta que ese mismo magnetismo erótico arrastra en la actualidad a masas de viajeros hacia el pequeño pueblo de Khajuraho, en el Estado de Madya Pradesh.

Los pasos se detienen

La curiosidad y el morbo proporcionan a estos templos el raro honor de figurar entre los pocos del mundo que se visitan más por fuera que por dentro. Y es que los múltiples grupos de figuras entretenidas en complicadas y casi acrobáticas formas de unión sexual que decoran los muros exteriores secuestran las miradas, detienen los pasos y, junto a fantasías desenfrenadas o reparos morales, hacen aflorar especulaciones de todo tipo sobre las razones que llevaron a los artistas a esculpir estas obras, cuyo significado último sigue siendo un misterio para los expertos.

Igualmente enigmático resulta su emplazamiento, apartado de cualquier lugar; aunque acaso ese aislamiento, esa lejanía de las rutas que siguieron los invasores musulmanes, los mogoles, evitó que fueran destruidos por su furia iconoclasta, permitió que al menos una veintena de las más de 80 edificaciones religiosas que los rajput chandella levantaron en tan insólito lugar en apenas un siglo, entre los años 950 y 1050, llegara hasta nuestros días.

Distribuidos en tres grupos, oeste, este y sur, sobre una superficie de unos seis kilómetros cuadrados, los templos hinduistas y jainíes de Khajuraho disimulan sus modestas proporciones individuales, según los cánones de monumentalidad de la arquitectura india, al encontrarse emplazados sobre terrazas elevadas unos cinco metros sobre el suelo, orientadas de este a oeste, y estar coronados por torres con forma de mazorca de maíz o sikharas, secundadas por otras más pequeñas, que compiten entre sí por ser las más altas, destacando sobre todas ellas la del santuario de Kandariya, de 30,5 metros de altura.

Vistos en perspectiva, transmiten una sensación de verticalidad, como si el horizonte estuviera limitado por un cordón de pequeñas colinas. No en vano esas estructuras ojivales que cubren la celda sagrada o garbhagriha representan al monte Kailasha, la montaña cósmica situada en el centro del universo, morada del dios destructor Shiva y su esposa, Parvati. La profusión decorativa transforma cada templo en una obra esculpida, síntesis de arquitectura y escultura, donde el más mínimo espacio, ya sea en los pórticos, las salas de columnas, los deambulatorios de paredes desplegadas como un fuelle en las que se abren balcones o las falsas cúpulas realizadas pasando del cuadrado al octógono y al círculo, está ocupado por tallas con procesiones festivas, paradas militares, grupos de ascetas y guerreros, dioses y asistentes, parejas o grupos de amantes, ninfas celestes, danzantes, personas ocupadas en sus quehaceres cotidianos, animales reales y míticos, entrelazamientos vegetales y símbolos geométricos. Una maraña armónica, un colosal retablo barroco, realzado por el juego de luces y sombras proyectado sobre los entrantes y salientes de los muros.

Pero lo que concita el verdadero interés de los visitantes son las tallas eróticas, con independencia de que no sean las más abundantes de todo el complejo, una de las mayores joyas de la arquitectura indoaria de todo el subcontinente, concentradas en algunos santuarios, como Lakshmana, Jagadambi, Vishvanatha o Kandariya, la obra cumbre de los chandella, con cerca de 900 estatuas diferentes. Con todo, su abundancia y su descarnado realismo abruman. Resulta difícil asimilar tanta sensualidad en un lugar religioso, sobre todo si se compara la osadía y belleza plástica que fueron capaces de desarrollar los artistas indios en sus obras, esa sublimación de la sexualidad, con las de sus colegas europeos de la época, uncidos a la austeridad del estilo románico, cuya decoración se limitaba a frescos y estatuas rígidas y canónicas, una pauta que solamente algunos canteros osaron transgredir, dejando tallados para la posteridad pequeños canecillos lujuriosos en unos pocos templos alejados de las grandes rutas culturales y espirituales de la cristiandad, como se puede apreciar, por ejemplo, en la colegiata de San Pedro de Cervatos, en Cantabria.

Caderas redondas

Frente a las máscaras hieráticas románicas, las estatuas femeninas de los maestros chandella encarnan el ideal de la belleza: senos rotundos y caderas redondas. La expresión de sus rostros inmóviles, atrapados en la piedra por siglos, reflejan un embeleso y una lánguida voluptuosidad. Se muestran terriblemente seductoras cuando se retuercen para mirarse en el espejo, describen una espiral en el aire con el brazo para ponerse la tilaka, el punto rojo sobre la frente, o flexionan el cuerpo de forma concupiscente para quitarse una espina del pie.

Y dominando las paredes exteriores de los templos más importantes, se despliegan en tres niveles superpuestos, encajadas en pequeñas hornacinas, como si fueran viñetas de un cómic, escenas variadas de sexo donde tienen cabida manifestaciones heterosexuales, homosexuales, actos en grupo o de zoofilia. Precisamente estas uniones con animales son las que han llevado a los expertos a descartar que la decoración de los templos de Khajuraho reproduzca las sugerencias del Kamasutra, ya que la obra no contempla, e incluso critica, ese tipo de uniones orgiásticas. Para algunos, la explicación de esta peculiar decoración, que no es exclusiva, ya que aparece en muchos otros templos de la India, aunque con menos prodigalidad, es que el goce erótico, el kama, representa una de las finalidades fundamentales de la existencia. Para otros, la unión sexual era la metáfora empleada para expresar la verdadera unión entre el alma humana y Dios. Para los profanos es, simplemente, puro deleite de los sentidos.

EL PAIS.COM

Escrito por Eduardo Aquevedo

30 Enero 2010 a 20:14

Ricardo Fuentes (alias Patricio Sáez), vulgar difamador anónimo por internet…

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delincuencia-inf.1Ricardo Fuentes, camuflado detrás del nombre falso de Patricio Saez Salinas,  egresado de la Universidad de Concepción, Chile, merece una denuncia como vulgar delincuente en Internet, como responsable de una miserable red destinada a la difamación anónima en la red, por robar direcciones electrónicas en Facebook para su campaña de calumnias, por hackear numerosas cuentas electrónicas de amigos y conocidos para apropiarse de información privada, y por involucrar canallescamente a familiares y menores de edad en esta sucia campaña… lamentable personaje que para difamar se encubre tras numerosos nombres y direcciones falsas (sin mencionar otros actos delictuales en los cuales ya ha estado involucrado, según lo indican numerosos testimonios de primera fuente, actos que por ahora omitiremos)…

Ver al respecto:  Difamación anónima por Internet: el "nazismo electrónico" en acción…

Internet es una selva absolutamente salvaje y anárquica, que interconecta ya aproximadamente a 2000 millones de seres humanos, donde se encuentra lo mejor y lo peor, donde hay información y trampas, engaños, falsedades y millones de mentiras y embaucadores, así como conocimientos, informaciones y personajes del más alto interés…

Sin embargo, Internet se ha transformado también en un medio privilegiado para “ajustar cuentas”, para mentir y difamar, para dañar impunemente, para calumniar anónimamente, muchas veces sin razones aparentes, a personajes conocidos o anónimos, de manera de satisfacer instintos irracionales de tipo de destructivo, que vienen de la envidia, el rencor, la impotencia del anonimato, que algunos intentan convertir en “fuerza” en virtud de la cual pretenden “liquidar” la imagen o la honra de personas. E. Fromm ya nos hablaba de este “instinto destructivo y perverso” que se aloja en el inconsciente profundo del ser humano…

Un símil de estas hienas de internet que se escudan cobardemente en el anonimato son aquellos tiradores que brutalmente irrumpen desde su penoso anonimato asesinando indiscriminadamente a inocentes en las calles de Helsinski, o de algún campus universitario norteamericano, confesando muchas veces su odio, impotencia o frustración brutales momentos antes de autodestinarse un tiro suicida frente a la inminencia del castigo social… En internet, sin embargo, este último acto de aparente dignidad es innecesario, puesto que pueden escapar al castigo de la sociedad permaneciendo o sumergiéndose en el anonimato que proporcionan las redes invisibles, las direcciones electrónicas falsas, las identidades camufladas.

¿Cuantos miles de personas conocidas o desconocidas han sido ya víctimas de individuos, grupos o redes orientadas no sólo a tráficos criminales de pedofilia o de narcotráfico u otras similares, sino vulgarmente a denostar, calumniar y difamar con la intención explicita de destruir personas, familias o comunidades? La lista ya es larguísima en Chile, Argentina, México, Brasil, Sudamérica y Norteamérica en general, Europa, Asia… según se constata en múltiples denuncias como ésta que aparecen diariamente en internet y en las numerosas redes sociales como Facebook… Nada de esto es pues sorprendente, pero no por ello debe quedar en el silencio o en el mismo anonimato tras el cual se escudan personajes enfermos y oprobiosos como, por ejemplo, Ricardo Fuentes, uno de los tantos delincuentes ocultos en las redes de Internet, que opera además, también en la sombra, con la complicidad y apoyo de individuos como Claudio González Parra, también de la UDEC… Por eso es que hoy lo denunciamos y ponemos en evidencia, para que nadie que pudiera conocerlo se engañe sobre su verdadera catadura. La paciencia tiene límites: hace ya más de tres años que inicio su campaña de mentiras y calumnias. Hoy lo denunciamos y deberá dar cuentas ante la justicia.

E. Aquevedo

Difamación anónima por internet: el “nazismo electrónico” en acción…

Internet no sólo es un gigantesco medio al servicio de la libertad personal y colectiva, que el poder teme crecientemente como lo señala M. Castells y como se verifica en diferentes países donde reina el autoritarismo y el “miedo a la libertad” (Fromm), sino que también aparece como una selva salvaje desde donde puede surgir el montaje, la difamación anónima, la mentira para “ajustar cuentas” pequeñas o grandes mediante el fraude y la calumnia oculta por el anonimato de sus autores. El ya común hackeo de cuentas, el robo de información privada o institucional, la destrucción de sitios web, el uso de la vida privada o íntima para enlodar o desprestigiar personas, etc., son instrumentos y actos delincuenciales que se registran cada minuto en un universo mundial de cerca de 1500 millones de personas que forman e interactúan en esta gigantesca red.

Por lo mismo la denuncia de estos abusos y actos asimilable en muchísimos casos a los métodos nazis o estalinistas (una especie de “nazismo electrónico”), en que para “ablandar” o destruir al “enemigo” o adversario se busca destruir o atacar su honra, es una medida urgente e indispensable. Seria deseable que los propios sitios Web existentes también actuaran en ese sentido y no admitieran e incluso combatieran o prohibieran esos métodos entre sus usuarios, especialmente el ataque o la difamación anónimos, y no se limiten a “dar tribuna” a delincuentes que se ocultan en el anonimato más completo (muchos no solo difaman, o cometen actos de pedofilia, o hackean cuentas privadas para apropiarse de información privada, sino que además  hombres se hacen pasar por mujeres, o viceversa, para lograr sus fines. En este Blog en todo caso no lo permitiremos y además lo denunciaremos. Quien haga comentarios aquí previamente se identifica, y no se admiten ataques personales por ningún motivo. En cambio la delincuencia verificada y evidente se denunciará. Invitamos a otros Blog o sitios web a proceder de manera similar, estableciendo regulaciones básicas, para que un mínimo de sentido civilizado sea impuesto por los propios usuarios de la red.  E.A.

Escrito por Eduardo Aquevedo

30 Enero 2010 a 11:36

Rodrigo Ambrosio, la coyuntura de 1970 y la lucha política… Entrevista.

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Rodrigo Ambrosio, Secretario General del MAPU, 1970

AMBROSIO1 – ¿Qué significado exacto da el MAPU a lo ocurrido el 4 de septiembre?

–"Ese día las clases sociales que pugnaban por el poder hicieron una medición muy precisa de sus fuerzas. Aparece a primera vista una gran alianza del pueblo encabezada por la clase obrera que presenta grados de unidad, de poder y movilización nunca vistos antes. Por otro lado, aparece la burguesía dividida desde el punto de vista de sus alianzas y de sus programas políticos. Un sector tradicional, diríamos arcaico, buscando, en tomo a un programa claramente conservador y autoritario, la alianza con la pequeña burguesía y las capas medias más moderadas; y una fracción burguesa más audaz, ligada a inversiones económicas que exigen por sí mismas mayor dinamismo, que se planteó la alianza, en tomo a un programa populista, con los sectores más atrasados del pueblo, particularmente rurales y suburbanos.

"Esa medición de fuerzas está indicando en primer lugar que hay en este momento histórico una coyuntura excepcional para emprender la lucha decisiva por el poder, puesto que la clase obrera alcanzó una fuerza formidable, y por otro lado la burguesía muestra un grado de grave deterioro y contradicción".

-¿Esto quiere decir que los trabajadores no han conquistado todavía el poder?

–"No. No creemos que la llegada del pueblo a La Moneda signifique la conquista del poder por los trabajadores. Creemos sí que el gobierno es una muy buena posición para luchar por el poder. Por eso estuvimos interesados en ganar la elección y luego en obligar a la reacción a reconocer esa victoria. Pero para nosotros La Moneda no es poder".

-La Unidad Popular afirma que implantará las condiciones para empezar la construcción del socialismo. Un documento oficial del Partido Socialista señala que por la forma particular en que se llegó al gobierno hay que conquistar el poder DESDE las estructuras capitalistas, a diferencia de otras experiencias donde los trabajadores tomaron el poder al tiempo que destruían esas estructuras, ¿qué piensa el MAPU al respecto?

–"Es evidente que la forma institucional del acceso al gobierno está predeterminando la forma específica que en el caso chileno va a asumir la destrucción del Estado burgués y la construcción de un nuevo Estado de clase, de un Estado popular. Eso no significa que la destrucción del Estado burgués se haga superflua o que pueda hacerse sin enfrentamiento. La lucha de las clases por el poder se expresa finalmente en el enfrentamiento irreductible entre dos poderes. Ese fenómeno fundamental del enfrentamiento de dos poderes de clase, un poder institucionalizado, legitimado por la tradición y por la superestructura del país, pero decadente, y un poder nuevo, emergente, sin instituciones adecuadas todavía, pero que en el caso chileno podrá aprovechar también en su beneficio muchas tradiciones jurídicas y muchas formalidades institucionales, ese enfrentamiento se repite aquí como en todos los procesos revolucionarios del mundo. Chile no es, pues, una excepción. La destrucción del Estado burgués sigue siendo un requisito".

-¿Ustedes están de acuerdo con la cita de Engels referente al tránsito pacífico al socialismo, hecha por el Presidente Allende en el Estadio Nacional?

–"Estamos absolutamente de acuerdo con ese discurso, pero esa cita preferiríamos hacerla una vez que Chile sea socialista. No queremos facilitarnos el camino y dar a las masas la impresión de que no habrá aquí necesidad de enfrentamientos muy largos y muy duros. Mientras rio salgamos victoriosos de esos choques creemos que es prematuro decir que la anticipación de Engels se cumplió".

-¿Entonces, qué camino va a seguir ese "poder emergente" para llegar a tener el dominio total de la situación?

–"Yo diría que el nuevo poder tiene dos filos. Uno son las masas en pie de combate y otro es el control institucional que dentro del Estado esas masas ya han conquistado. Ahora bien, es de la utilización plena, dialéctica, fecunda de esos dos filos que podrá irse logrando el aniquilamiento definitivo del poder burgués. Sería una ilusión típica de todos los intentos reformistas, pensar que el Presidente de la República, o los parlamentarios, o los partidos de la Unidad Popular, instalados en algunas posiciones del aparato estatal, aislados de las masas, puedan ganar esa batalla. Sin las masas los gobiernos populares se transforman en gobiernos populistas, demagógicos, conciliadores.. .".

-¿Qué es la "democracia representativa" chilena para el MAPU: la expresión máxima de la DEMOCRACIA y la libertad o un régimen político ideada por el capitalismo en beneficio propio, que necesariamente refleja la división de clases, como piensan algunos?

–"No hay democracia en abstracto. El régimen democrático chileno expresa en lo fundamental una forma de dominación de la burguesía. En lo fundamental. Creo, sin embargo, que un análisis marxista de la superestructura de la sociedad chilena debe ir más lejos. Yo creo que por ausencia de ese análisis en buena medida, muchos grupos revolucionarios han tenido en estos años un malentendido permanente respecto de la lucha política por el poder, y concretamente una negligencia dogmática hacia las formas electorales del enfrentamiento de clases.

"Evidentemente son los jurisconsultos de la burguesía, sus parlamentarios, sus ideólogos los que han conformado este sistema tan elaborado, aparentemente universal, en que cada chileno tendría mil y un derechos. Pero no se puede ignorar que en este país hay una vieja clase obrera que tiene casi cien años. La fuerza política de la clase obrera y de otros sectores del pueblo ha sido un factor que la burguesía no ha podido dejar de considerar. El sistema democrático hoy día vigente no es el resultado puro de la voluntad de dominación de una clase, ejercida en el vacío, es el producto de una lucha de clases. La clase obrera, gracias a su combatividad, a su poder creciente ha ido abriéndose paso, por así decirlo a codazos y patadas, como un ariete, abriéndose nuevas posibilidades de combate. Es eso, a juicio del MAPU, lo que hacía posible entender la lucha electoral como una manifestación de la lucha de clases".

-¿El MAPU está conforme con el pacto de las "Garantías Constitucionales"? La derecha lo presentó al país, casi diríamos como un salvoconducto para que Salvador Allende llegara a La Moneda. ¿En este caso la UP hipotecó algo, dejó algo en el camino hacia La Moneda?

–"Impulsamos y apoyamos esa negociación. Creemos que la UP no hipotecó nada. Ahora que se ha visto lo que esas garantías han ayudado a legitimar el Gobierno Popular, a desvanecer prejuicios en las capas medias, a aislar a los sediciosos, a dar la imagen sólida ante los gobiernos extranjeros, en un momento que era fácil cuestionarlo y atravesarse en su camino, yo creo que son pocos los que todavía dudan de su necesidad. Si el PDC no existiera habría que haberlo inventado. ¿Cree usted que Lenin –el Lenin que firmó la paz de Brest-livtosk– habría dudado en firmar semejantes garantías?".

-¿Cuál es el ritmo que desea el MAPU para la aplicación del programa popular, especialmente en las nacionalizaciones y reforma agraria?

–"Nosotros pensamos que hay hoy día una coyuntura favorable para echar ‘ a andar una estatización de la banca privada y los seguros, una nacionalización de la gran minería del cobre, del salitre, del hierro y de algunos monopolios industriales, una masificación creciente de la reforma agraria. ¿Por qué? Porque el enemigo está con la guardia baja, desarmado, a la defensiva, y hay que aprovechar esta posibilidad. Sin embargo, no creemos que este proceso deba ser decidido a priori en términos de ritmos, de velocidades. Esta no es una carrera de regularidad. Aquí lo que interesa es analizar cada coyuntura concreta. Este proceso no llegará más rápido al socialismo por querer ir más rápido hacia él. El camino más corto del socialismo pasa por la conquista del poder, y la conquista del poder pasa por la ampliación de la base de sustentación del Gobierno Popular, y esta ampliación pasa por la aplicación de las medidas democráticas del Programa, que permiten cohesionar las fuerzas de apoyo e incluso atraer hacia esas fuerzas más y más capas sociales. Esas medidas puede que no sean tan espectaculares; no son ni significan socialismo. Nosotros creemos, sin embargo, que realizándolas estamos haciendo socialismo también, en la medida que levantamos con ellas el poder de clase capaz de construirlo".

-¿A juicio del MAPU, ¿cómo debe combatirse el peso innegable que mantiene la ideología capitalista a través de la prensa y la educación privada?

–"Nosotros pensamos que en el terreno de la prensa, de la educación, de la propaganda, en general de la ideología, lo que corresponde es una implacable lucha ideológica. Creemos que esta es una de las particularidades interesantes de lo que algunos llaman "vía chilena". Aquí la oposición de las clases dominantes en declinación seguirá teniendo derechos, seguirá disponiendo del instrumental con que antes intentó, sin contrapeso, la domesticación de las conciencias. Pero al mismo tiempo las nuevas clases emergentes, sus diversas y particulares expresiones políticas, organizaciones de masas, sindicales y otras dispondrán también de un inmenso desarrollo material de posibilidades de creación ideológica, de discusión, de enfrentamiento con las ideologías tradicionales. No se trata de extirpar por decreto la ideología de la burguesía. Nos interesa que siga viviendo porque en esa medida nos obliga a un esfuerzo de persuasión, de educación, de convencimiento, a una lucha ideológica efectiva, creadora, que apele a todos los recursos de la inteligencia del pueblo, de su intelectualidad. Eso, a nuestro juicio, da a la larga la base para una conciencia popular, para una conciencia de clase".

–Además de la ideología, está el poder económico del capitalismo, ¿qué hará el Gobierno Popular con ese poder?

–"Creemos que es un principio elemental dividir al enemigo y utilizar con él tácticas diversas. Se trata, pues, de expropiar sin contemplaciones el poder económico de los enemigos principales, la propiedad de los monopolios; pero se trata también de dar garantías reales, efectivas, sólidas como gobierno, no sólo de seguridad sino de progreso, a la mediana y pequeña burguesía. No tememos que la burguesía pueda recuperarse, que pueda dar vuelta la tortilla, porque en la medida en que el Estado sea definitivamente del pueblo y en la medida en que se haya constituido un área económica dominante controlada por ese Estado, los panaderos, los comerciantes, los dueños de garage, los tenderos, los pequeños agricultores no podrán volver la historia atrás. Creemos que aquellos grupos revolucionarios, directa o indirectamente vinculados a las proposiciones clásicas del trotskismo, en definitiva lo que hacen es lanzar al proletariado solo al combate, al proletariado con algunas capas semi-proletarias contra toda la burguesía en bloque. Creemos que es una política errada, que regala aliados al enemigo y que en ese sentido redobla su fuerza, hace más difícil, por no decir imposible, la conquista y la consolidación del poder y por tanto el socialismo".

-¿Bastan los cambios en la economía para abrir las puertas al socialismo o se necesita una nueva cultura como señalan otros regímenes revolucionarios?

–"El socialismo no es solamente una organización diferente de la economía. Creemos que el socialismo es una realidad social total. Es decir, una economía donde ya no hay explotación, una democracia auténtica para los trabajadores y una nueva cultura que exprese los nuevos valores de las masas liberadas. Sin propiedad socialista no hay ni verdadera cultura nueva, ni verdadera democracia auténtica de trabajadores. Pero la mera organización económica socialista por sí misma no asegura la construcción de una verdadera sociedad socialista. "Apreciamos la revolución cultural china en este sentido. La apreciamos a pesar de todas las particularidades que sea difícil comprender desde aquí; apreciamos el esfuerzo que significa como intento sistemático, como intento político por construir los nuevos valores de la sociedad socialista.

Creemos que en Chile tendremos que estar atentos para iniciar desde un comienzo un trabajo de gran intensidad en este campo. Y el MAPU se prepara para hacer allí su contribución".

–Hay muchos que refiriéndose a la "nueva cultura" han señalado que es la cuna del hombre nuevo..

–"Evidentemente. Yo creo que las masas en esta experiencia particular de lucha y creación de estos años irán definiendo un nuevo modelo cultural del hombre, nuevas pautas de conducta, de moral, de convivencia, y que se abrirá paso a desarrollos inéditos, verdaderamente insólitos, en el arte, en la ciencia, en la moral. Tan acostumbrados estamos a que el arte, la moral y la ciencia sean el oficio profesional, privilegiado de una élite, que yo creo que nadie dejará de estar permanentemente asombrado el día en que las masas comiencen a tener, de manera quizá no tan intelectualizada, de manera práctica, capacidad para hacer su arte, su moral, su ciencia, su cultura".

–Los cubanos tienen un aliado, a mí juicio formidable en su empeño por construir el hombre nuevo: en ese país el dinero no tiene ningún valor, ningún sentido.

–"Nosotros creemos que la moral nueva colocará, evidentemente, el dinero, como mediador fetichizado de relaciones humanas, en su verdadero lugar. Creemos que las relaciones entre los hombres tendrán que tener un cauce cada vez más directo, donde muchos fetiches tendrán que ir siendo botados por la borda.

"Ahora, nosotros creemos también que no se trata aquí de pensar que esa vieja ley del marxismo, de la correspondencia entre superestructura y la base material, sea una ley que pueda echarse al bolsillo por pura voluntad revolucionaria. Creemos que este es un proceso que requiere tiempo, que requiere de cierto contexto objetivo".

-¿El riesgo de un enfrentamiento sangriento puede detener la aplicación del Programa?

–"La aplicación del Programa de la Unidad Popular requiere de un análisis constante de la correlación de fuerzas. Habrá que ir viendo, con mucha firmeza, con mucha intransigencia en lo estratégico, pero también con mucha flexibilidad en lo táctico, cuál es el momento oportuno para cada medida. Aquí no se trata de echarle para adelante no más, no se trata de arriesgar tontamente todo lo ganado, no se trata de exponernos a una derrota decisiva. Tenemos que golpear cuando el golpe pueda ser mortal, cuando el enemigo principal esté debilitado, aislado, a la defensiva; y para eso hay que atraer, o al menos neutralizar, a los enemigos secundarios".

-¿Cómo serán las Fuerzas Armadas en este gobierno?

–"No vemos posibilidades de construcción del socialismo en Chile sin una fuerza armada profundamente identificada con el pueblo, con el Estado Popular. Pensamos que nuestras FF.AA., por sus tradiciones constitucionalistas, por su pensamiento progresista y moderno, constituyen un magnífico respaldo en el inicio de ese camino.

"Las Fuerzas Armadas, como muchas instituciones de este país, nacidas en la vieja sociedad, irán cruzando este proceso con una responsabilidad exacerbada, con mucha avidez y perspicacia, haciendo suyas muchas experiencias nuevas. En 20 años más, la Iglesia, por ejemplo, estoy seguro que habrá extirpado sus reminiscencias clasistas, los residuos ideológicos que la hicieron un peón de las clases dominantes. Algo similar sucederá con muchas instituciones políticas del Estado, que irán adquiriendo nuevos contenidos, haciéndose más dóciles, más fieles a la voluntad del pueblo.

"Así vemos a las Fuerzas Armadas. El gobierno popular respetará el carácter y tradiciones de las Fuerzas Atufadas, pero éstas no vivirán aparte. Sus propios mandos buscan desde hace años definir nuevas tareas, junto a la tarea principal de la defensa nacional. Esta etapa que el pueblo de Chile comienza a vivir ofrece enormes posibilidades para que nuestras Fuerzas Armadas se liguen, de manera más estrecha que nunca, a grandes tareas patrióticas, de acrecentamiento concreto de nuestra soberanía, de progreso económico y social de nuestro pueblo. En ese sentido, estamos seguros que sin que medie ninguna intervención extraña, sin que se rompa la continuidad fundamental de las Fuerzas Armadas, al cabo de este proceso, al igual que Chile entero, ellas no serán las mismas".

-¿En los funerales de Schneider, el pueblo enterró un "héroe" propio o un "héroe" de la institucionalidad burguesa?

-"Este crimen abominable en la persona del más alto representante de las Fuerzas Armadas de las que la burguesía siempre se creyó "patrón", muestra que la burguesía es capaz de quemar lo que ayer adoró. El pueblo enterró una víctima de la burguesía. Los héroes sólo existen después de muertos. Responden a la necesidad de crearnos símbolos. Schneider ha pasado a ser el símbolo de la inseparable unidad que debe haber entre el pueblo y las Fuerzas Armadas y del respeto de éstas a los derechos democráticos de aquél".

-¿Qué papel, qué camino debe tomar la lucha de masas de ahora en adelante?

-"La lucha de masas sigue teniendo ahora más vigencia que nunca. Combatimos en los frentes de masas y en la Unidad Popular todas las tendencias en el sentido de que ahora las masas descansen, de que las masas se sientan ya en el poder, de que las masas deleguen en sus parlamentarios, en sus ministros, en las directivas de los partidos, o en el Presidente Allende. Las masas deben seguir luchando, sus organizaciones deben defender celosamente su autonomía del gobierno y de los partidos, deben levantar nuevas plataformas de lucha, deben revisar sus reivindicaciones del pasado con la perspectiva de un gobierno popular, deben combatir por ellas con intransigencia.

"Creemos que las reivindicaciones económicas tradicionales pasan, en el momento de la fase decisiva de la lucha por el poder, a colocarse en un contexto más amplio, donde las tareas principales son políticas y donde las masas son capaces de entenderlo así".

-¿La llegada de la UP al gobierno, significa la desaparición del MIR en el panorama político chileno?

-"Yo creo que por lo menos por un largo período, el MIR verá estancadas sus posibilidades de crecimiento. Que a la larga desaparezca o no, es un problema secundario. Lo importante es saber cómo todos los que allí militan, los que allí han visto un cauce para entregar su aporte a la revolución chilena, serán incorporados a este proceso. La incorporación como organización, pasa por una autocrítica leninista, por una autocrítica muy severa ante las masas. En todo caso, fuera de este proceso, cualquier grupo está destinado a convertirse en pequeña secta, sin ninguna eficacia política, y a la larga a desaparecer.

"El MIR no es en sí un enemigo del pueblo. Lo que sí atenta contra el pueblo es el ultra izquierdismo, y en la medida que el MIR o militantes del MIR se coloquen en posiciones correctas, en que se superen desviaciones del pasado, nosotros creemos que sería una política de estúpido sectarismo impedir que esos compañeros materialicen su aporte".

Punto Final N° 118, 24 de noviembre de 1970

Aprender del éxito económico y social de Europa…

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Aprender de Europa

PAUL KRUGMAN 24/01/2010

krugman1 La reforma sanitaria ha provocado muchos lloriqueos y rasgado de vestiduras entre los conservadores. Y no me refiero solamente a los más radicales. Hasta los conservadores más serenos han estado lanzando advertencias atroces sobre que la sanidad de Obama convertirá a EE UU en una democracia social de tipo europeo. Y todo el mundo sabe que Europa ha perdido todo su dinamismo económico.

      Sin embargo, por extraño que parezca, lo que todo el mundo sabe no es verdad. Europa tiene sus problemas económicos; ¿quién no? Pero la historia que oímos constantemente (de una economía estancada en la que los impuestos elevados y los beneficios sociales generosos han eliminado los incentivos, y detenido el crecimiento y la innovación) se parece poco a los hechos, sorprendentemente positivos. La lección de Europa es en realidad la opuesta a la que cuentan los conservadores: Europa es un éxito económico, y ese éxito demuestra que la democracia social funciona.

      De hecho, el éxito económico de Europa debería resultar evidente incluso sin estadísticas. Para aquellos estadounidenses que han visitado París: ¿les parecía pobre y atrasada? ¿Qué me dicen de Frankfurt o Londres? Siempre deberían tener en cuenta que cuando se trata de qué creer -las estadísticas económicas oficiales o lo que uno ve con sus mentirosos ojos- son los ojos los que dicen la verdad.

      En cualquier caso, las estadísticas confirman lo que ven los ojos. Es cierto que la economía de EE UU ha crecido más deprisa que la europea en la última generación. Desde 1980 -cuando nuestra política giró bruscamente hacia la derecha, mientras que la de Europa no lo hizo- el PIB real de EE UU ha crecido, de media, un 3% al año. Mientras tanto, la UE de los 15 -el bloque de los 15 países que eran miembros de la Unión Europea antes de que ésta se ampliase para incluir a una serie de antiguos países comunistas- sólo ha crecido un 2,2% al año. ¡EE UU se impone!

      O puede que no. Todo lo que nos dice esto es que hemos tenido un crecimiento demográfico más rápido. Desde 1980, el PIB real per cápita -que es el que importa para determinar la calidad de vida- ha aumentado casi al mismo ritmo en EE UU y en la UE de los 15: 1,95% al año en EE UU; 1,83% en Europa.

      ¿Y qué pasa con la tecnología? A finales de los años noventa, era posible sostener que la revolución de la tecnología de la información estaba pasando de largo a Europa. Pero, desde entonces, Europa ha acelerado en muchos sentidos. La banda ancha, en concreto, está casi igual de extendida en Europa que en Estados Unidos, y es mucho más rápida y barata.

      ¿Y qué hay del empleo? En esto se puede afirmar que a EE UU le va mejor: las tasas de paro europeas suelen ser significativamente mayores que la estadounidense, y la fracción de la población con trabajo, menor. Pero si la visión que tienen es la de millones de adultos con la edad perfecta para trabajar sentados sin nada que hacer, viviendo del paro, piensen otra vez. En 2008, el 80% de los adultos de entre 25 y 54 años de la UE de los 15 tenían trabajo (y el 83% en Francia). Eso es aproximadamente lo mismo que en EE UU. Los europeos tienen menos tendencia que nosotros a trabajar cuando son jóvenes o mayores, pero ¿es eso algo negativo?

      Y además, los europeos son bastantes productivos: trabajan menos horas, pero la producción por hora en Francia y Alemania está cerca de la de EE UU.

      La cuestión no es que Europa sea una utopía. Como EE UU, está teniendo problemas para lidiar con la actual crisis financiera. Como Estados Unidos, los grandes países de Europa se enfrentan a graves problemas fiscales a largo plazo y, como algunos estados concretos de Estados Unidos, algunos países europeos se tambalean al borde de la crisis fiscal. (Sacramento es ahora la Atenas de Estados Unidos, en el mal sentido). Pero desde una perspectiva general, la economía europea funciona; crece; es tan dinámica, teniéndolo todo en cuenta, como la nuestra.

      Entonces, ¿por qué muchos expertos nos pintan un cuadro tan diferente? Porque, según el dogma económico dominante en EE UU -y al decir esto me refiero a muchos demócratas, así como a prácticamente todos los republicanos- la democracia social de tipo europeo debería ser un completo desastre. Y la gente tiende a ver lo que quiere ver.

      Al fin y al cabo, mientras que la información sobre la defunción económica de Europa se exagera, no se hace lo mismo con la referida a sus impuestos elevados y beneficios generosos. Los impuestos en los principales países europeos están entre el 36 y el 44% del PIB, en comparación con el 28% en EE UU. La asistencia sanitaria universal es, bueno, universal. El gasto social es inmensamente superior al de EE UU. Así que, si hubiese algo de verdad en las suposiciones económicas que predominan en los debates públicos estadounidenses -sobre todo, la creencia de que la subida, incluso moderada, de impuestos a los ricos y las prestaciones para los pobres eliminarían radicalmente los incentivos para trabajar, invertir e innovar- Europa sería la economía estancada y decadente de la leyenda. Pero no lo es.

      Europa se presenta a menudo como una historia con moraleja, una demostración de que si uno trata de hacer la economía menos brutal, de ocuparse mejor de sus conciudadanos cuando pasan por malos momentos, uno terminará destruyendo el progreso económico. Pero lo que la experiencia europea realmente demuestra es lo contrario: la justicia social y el progreso pueden ir de la mano.

      Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008. (c) 2010 New York Times News Service. Traducción de News Clips.

      Gabriel Salazar: “Hemos retrocedido permanentemente”. Entrevista…

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      por Pamela Gutiérrez (Chile)

      lunes, 18 de enero de 2010

      klee9 El Premio Nacional de Historia 2006 pasa revista a Chile con miras al bicentenario. Afirma que claramente hay rasgos de nuestro país que se implantaron desde la Independencia en 1810, como el centralismo y la rígida separación social, y que hoy hay menos participación ciudadana que la que había en el siglo pasado. Gabriel Salazar es especialista en mirar a Chile desde los personajes que influyen desde la base, no de la elite. Aunque también ha mirado a algunos integrantes de la aristocracia chilena como los Edwards. Acá analiza para La Nación Domingo los siglos que han marcado a Chile con miras al bicentenario.

      -¿Cuáles son los rasgos que hemos mantenido los chilenos desde 1810 hasta este siglo?
      -Hay tres rasgos que se han mantenido hasta hoy. El primero es que Santiago haya tenido ya por esa época un centro comercial alrededor de la Plaza de Armas, que al mismo tiempo era el barrio donde vivía el patriciado, la elite comercial, y todo el resto de la ciudad constituida por ranchos, salvo al oriente, donde estaba el cerro Santa Lucía. Por eso la gente de clase alta escapó hacia arriba. Lo otro es la diferenciación entre una elite que se considera más perteneciente a Europa, en ese tiempo a España, y no chilenizada. Por eso ven a los indígenas y a los mestizos como un pueblo distinto, como si fueran colonizadores. Por lo tanto, a los indígenas se los mira como un enemigo interno, se les aplica la ley antiterrorista y eso proviene del período colonial. Lo tercero es el centralismo político, que reproduce el centralismo imperial desde España absolutista y un gobernador radicado en Santiago.

      -¿Cuál es el rasgo que caracterizaba a la sociedad chilena en 1810, 1910 y ahora 2010?
      -Hay que verlo por siglo. El siglo XIX es un siglo largo, ya que se inicia en 1800 y termina en 1930. Desde 1910 se produce una crisis muy profunda en que el Estado portaliano empieza a declinar por corrupción política, y esa crisis se arrastró por 20 años porque el Ejército defendió ese Estado por mucho tiempo y, en la práctica, la crisis fue superada parcialmente a partir de 1938 con el Frente Popular. El siglo XX, en cambio, es un siglo corto, porque parte en 1930 y finaliza en 1973. En el ’30 se inicia con la crisis económica y en el ’38 con la crisis política. Lo similar entre el siglo XIX y el XX es que la Constitución de 1925 fue una copia feliz de la de 1833, donde Arturo Alessandri logró imponer un Estado completamente distinto al que querían los actores sociales de esa época. El único cambio es que se separan la Iglesia y Estado.

      -¿Qué consecuencias tuvo para el Estado su divorcio con la Iglesia?
      -El Estado del siglo XIX nunca se preocupó del desarrollo social y económico. Todo lo que tenía que ver con educación, pobreza, salud, incluso el empleo, eran responsabilidad de la Iglesia o del municipio. La Iglesia hizo las veces de ministerio social desde el siglo XIX hasta 1930, sobre la base de la caridad. Pero hacia 1914 la Iglesia se dio cuenta de que la caridad no podía resolver el problema social y por eso se produce la separación. Pero el Estado tenía un problema serio, dado que la Constitución de 1933 no decía nada sobre las políticas sociales ni de desarrollo económico, tampoco la de 1925, por eso la solución del desarrollo social, económico e industrialización, tuvieron que hacerlo los radicales después de 1938, a través de resquicios legales.

      -¿Por qué marca el fin del siglo XX en 1973 y no, por ejemplo, en 1989, con el reinicio de la democracia?
      -El ’73 puso fin a ese Estado que, siendo liberal, intentó desarrollar la economía y la industria y resolver el problema social, lo que se llamó el Estado populista o Estado nacional desarrollista, que amparó las políticas de desarrollo de los radicales, la DC y la UP. Desde el ’73, achicaron el Estado y lo dejaron convertido en un Estado liberal muy parecido a como lo concibió el equipo de Diego Portales en el siglo XIX. Entonces, el siglo XXI chileno está operando con los mismos parámetros del siglo XIX, históricamente hablando.

      -Chile en estos dos siglos ha sufrido varias revueltas políticas que lo han marcado. A su juicio, ¿cuál ha sido la de mayor impacto?
      -Las tres veces en que la ciudadanía o los actores sociales han querido construir un Estado de acuerdo a un proyecto que ellos han concebido, han sido reprimidos violentamente o engañados y traicionados por los militares, en primer lugar, y luego los políticos. Eso ocurrió entre 1829, cuando Diego Portales y los militares dieron un golpe de Estado y reprimieron a los que estaban proponiendo el Estado ciudadano e impusieron el Estado de 1833. Frente a esa imposición, la ciudadanía se rebeló al menos en 21 oportunidades. Sigue con la sociedad de la igualdad, la guerra civil de 1851, la de 1891, las matanzas que comienzan el siglo XX en Valparaíso en 1903; Santiago, 1905; Antofagasta, 1910. A partir de 1925 se le impone de nuevo a la ciudadanía un Estado que no quería a través de un golpe civil, por así decirlo, una traición brutal de Arturo Alessandri. La ciudadanía se rebeló, no para cambiar el Estado como lo hizo en el siglo XIX, sino para exigir a los políticos desarrollo en el país y resolver el problema social. Son movilizaciones de masas, peticionistas y protestantes en las calles. El tercer quiebre fue en 1973, donde de nuevo nos impusieron un Estado que no queríamos. En el 1829 y el ’73 fueron golpes sangrientos y por eso la ciudadanía quedó con una gran prudencia.

      -¿Prudencia? ¿No es más bien miedo?
      -No es miedo, sino prudencia, de decir “bueno, voy a respetar la ley, no me gusta, pero si no llega de nuevo el golpe militar”. Eso pasó en el siglo XIX y está pasando ahora. Eso explica por qué las encuestas muestran desde el 2005 que la gente no tiene confiabilidad ni credibilidad en el aparato político que nos rige. Hay un descontento enorme que está larvado, metido para adentro, y no ha aflorado por dos razones: como hoy no hay izquierda parlamentaria y el PC está dentro del modelo de Pinochet aunque haya elegido a tres diputados, la gente no canaliza en esa dirección su descontento. La izquierda transó con el modelo, el PS está metido hasta los huesos en el modelo neoliberal. La otra razón es más sutil y es que la ciudadanía no se siente pobre. No es que no haya pobreza, sino que está disfrazada con el endeudamiento.

      -En democracia, ¿cuáles han sido los mayores progresos y qué cosas están pendientes?
      -En términos generales, hemos retrocedido permanentemente. Los políticos van a decir que estamos más democráticos que nunca, pero no es así. Hasta 1830, con el golpe de Estado de Portales, en los pueblos se autogobernaban a través de asambleas o cabildos que se efectuaban en la plaza, que era el lugar donde la comunidad se reunía para tomar decisiones de-mo-crá-ticamente, donde todos participaban: hombres, mujeres y niños, proletarios, hacendados, comerciantes, artesanos, campesinos suburbanos. Los únicos que no participaban en esas asambleas eran los que no pertenecían a la ciudad o a la villa, es decir, los mestizos, los indígenas, los huachos. Eso era el bajo pueblo. La democracia de los pueblos era avanzadísima y mucho más perfecta que la de hoy día, y fue aplastada por el régimen portaliano. Eso fue un retroceso enorme y aparece todo el control del Estado, las elecciones y la clase política, que reemplaza el pueblo. Eso fue durante todo el siglo XIX.

      -¿Y la democracia en el siglo XX?
      -En el siglo XX, después de las traiciones de Alessandri y de Ibáñez, después de 1930, las grandes necesidades de Chile, como desarrollo industrial e igualdad social, los políticos tenían que implantarlas con resquicios legales, por lo tanto, el Estado resuelve y la ciudadanía le entrega el derecho a petición. Por lo tanto, el Estado resuelve todo y, en la calle, la ciudadanía pide y eso la transforma en masa, pedigüeña, peticionista y mendicante, que puede saltar y gritar sus necesidades, pero no deja de ser masa. Los políticos van a decir: “Es que había elecciones”. Cierto, un hombre, un voto, pero ya no hay democracia participativa. Por eso, a mi modo de ver hay un retroceso. El electoralismo no es democracia participativa y por eso la gente no sabe participar en política. Sabe pedir, sabe gritar, pero cuando hay que proponer, cero.

      -¿Podría dar un ejemplo de eso?
      -Fue el gran problema de los pingüinos. Entendieron que tenían que volver a las asambleas y recobraron la democracia participativa. Designaron voceros y no directivos que se apernaran, pero quedaron cortos en la propuesta, porque en Chile perdimos la costumbre de elaborar propuestas. Hoy lo que tenemos es una democracia electorera, por eso es que la gente ya no le cree al sistema electoral y dos millones de cabros no se inscriben.
      Domingo 17 de enero de 2010

      *Fuente: LND Entrevistas

      Democracia de los acuerdos: un negocio genial para la derecha…

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      por Rafael Luís Gumucio Rivas (Chile)

      jueves, 28 de enero de 2010

      CHILE-PIÑERAO0I1 La famosa democracia de los acuerdos siempre ha terminado favoreciendo a la derecha: la Ley General de Educación, celebrada en la ridícula ceremonia en que todos se presentaban tomados de la mano, no puede ser más perjudicial al gobierno de Michelle Bachelet; hay que ser muy ingenuo para creer que una ley marco puede ser aceptada cuando a ella se oponen todos los componentes de la comunidad educativa – profesores, estudiantes, padres y apoderados- lo único que salva para la derecha esta Ley es la continuidad de la educación como un negocio.

      En la historia constitucional de Chile, el Poder Judicial ha estado siempre supeditado al Ejecutivo: así se plantea en la Constitución de 1833, en la de 1925 y en la de 1980 – siempre está baja la jurisdicción del Ejecutivo en el nombramiento de sus integrantes y de su funcionamiento- posteriormente, se le agregó la participación del Legislativo, a través del Senado que, según el constituyente de 1925 posee facultades judiciales, como actual como jurado en el caso de las acusaciones constitucionales y participar en el nombramiento de los ministros de la Corte Suprema.

      En la República Parlamentaria, (1891-1925), se prorrateaban entre los partidos políticos los cargos de la administración pública, la educación y el poder judicial: la primera correspondía a los liberales, la segunda a los radicales y la tercera a los liberales balmacedistas; sólo hay un caso en la historia de Chile en el cual el presidente de la Corte Suprema, Javier Ángel Figueroa, se opuso a las pretensiones dictatoriales del entonces ministro del Interior, Carlos Ibáñez del Campo – posteriormente dictador- demás está decir que duró muy poco en su cargo, a pesar de ser hermano del presidente de la república, Emiliano Figueroa. Es cierto que se concedieron algunos recursos de amparo a los a favor de los desterrados, sin embargo, todos estos fueron inaplicables, pues ya se encontraban fuera del país.

      En el gobierno de Salvador Allende el acuerdo de la Corte Suprema sirvió  para justificar el golpe militar de 1973: Posteriormente, la Corte se transformó en un testaferro de la dictadura negando la mayor parte de los recursos de amparo, que hubieran salvado muchas vidas. El ministro Hugo Rosende nombró, a su amaño, a todos los ministros de de la Corte Suprema, cuya única condición era ser pinochetista convencido. A diferencia de la Corte de Pétain, en Francia, en Chile los supremos de la época de Pinochet jamás han sido juzgados y, ni siquiera, han pedido perdón.

      En muchos artículos anteriores he criticado la actuación política de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, sigo creyendo que dilapidó el 58% de los sufragios obtenidos en la elección presidencial: hizo un gobierno opaco y tecnocrático, en que dejó de lado los casos de derechos humanos, incluso, nunca recibió a los familiares de los detenidos desaparecidos; con su ministro del Interior, José Miguel Inzulsa, salvó al dictador y ladrón, Augusto Pinochet, de terminar sus días en una cárcel española, como bien lo merecía, sosteniendo el absurdo argumento de que la justicia chilena lo condenaría por sus múltiples crímenes de lesa humanidad y peculados.

      Al parecer, Eduardo Frei está bastante cambiado – es como para creer en la reencarnación o en las segundas oportunidades, que siempre han sido desastrosas para nuestros presidentes: baste recordar los casos de Arturo Alessandri y de Carlos Ibáñez. El nuevo Eduardo Frei Ruiz-Tagle es un estadista, que expresa ideas del sentido común, un lenguaje bastante popular y oratoria rural

      Mientras persistan estos torpes acuerdos, seguirá ganando la derecha y perdiendo prestigio la Concertación, que más que nunca necesita el apoyo popular para no morir  por tanto acuerdo con la derecha el pueblo los mando a la oposición.

       

      Aylwin coincide con Piñera y llama a reeditar política de los acuerdos

      Después de que el Presidente electo señalara a La Tercera que es indispensable construir una "democracia de los acuerdos de segunda generación", el ex mandatario DC valoró la intención de Piñera de realizar una transición similar a la que él protagonizó en los 90.

      por Bernardita Marino e Ivonne Toro

      "Me siento halagado", dijo ayer el ex Presidente Patricio Aylwin cuando supo que Sebastián Piñera catalogó su gobierno como el mejor de los cuatro de la Concertación.

      En entrevista con Reportajes de La Tercera, el mandatario electo afirmó ayer que "el de Aylwin fue el mejor de los gobiernos de la Concertación. Fue un gobierno fecundo al cual yo le tengo aprecio y respeto".

      En esa misma línea, Cristián Larroulet -miembro del equipo de transición- dijo el sábado que "el gobierno de Piñera será muy parecido al de Aylwin".

      El nuevo Presidente, además, reiteró lo que fue su discurso de triunfo la noche del 17 de enero, cuando llamó a la Concertación a construir una nueva versión de la "democracia de los acuerdos", que caracterizó la relación entre oficialismo y oposición a inicios de los 90.

      Ante este planteamiento, Aylwin dijo que "indudablemente que él quiera hacer un gobierno parecido al mío no puede ser sino halagador. Yo me negaría a mí mismo si estuviera en contra".

      Aunque evitó aludir directamente a la Concertación, el otrora gobernante coincidió con Piñera respecto de la necesidad de hacer alianzas para mejorar la calidad de la política. "Si todos vivimos peleándonos unos con otros es más difícil lograr ese bien común, por eso a mí me alegran estos planteamientos de Sebastián", señaló.

      En ese contexto, Aylwin aprovechó de hacer un llamado a revivir la política de los acuerdos implementada durante su gestión: "Creo que la política democrática supone competencia entre distintas posiciones, pero todo gobierno tiene que buscar el bien común y el logro del bien común es más fácil si hay acuerdos".

      Los dichos de Aylwin fueron valorados por el piñerismo. Rodrigo Hinzpeter -coordinador del traspaso de mando- dijo que "el Presidente Aylwin demuestra una vez más una gran lucidez y grandeza política (…). Para poder alcanzar el desarrollo es imprescindible alcanzar acuerdos transversales y amplios, para lo cual se requiere disposición al diálogo y la negociación".

      En la campaña, Piñera encargó a sus asesores indagar el modelo implementado por Aylwin durante la transición a la democracia.

      PS cierra la puerta

      Pese al férreo respaldo de Aylwin y algunos rostros DC, como los senadores electos Ignacio Walker y Andrés Zaldívar -que se han mostrado abiertos a negociar con la derecha-, el presidente interino del PS, Fulvio Rossi, cerró la puerta a la invitación hecha por el Presidente electo.

      "Hablar de gobierno de los acuerdos tiene que ver más bien con una circunstancia política, histórica, que ya se acabó", dijo ayer el senador electo en su debut como timonel socialista.

      Rossi agregó que "quisiera recordarle a Sebastián Piñera que no estamos en tiempo de boinazos ni tanquetazos ni ejercicios de enlace. No hay ningún riesgo de regresión autoritaria".

      El líder del PS notificó al piñerismo que durante su gestión, el partido tendrá la misión de "transformar al PS como el gran eje articulador de las fuerzas progresistas y opositoras al gobierno de la derecha, porque hemos visto señales que nos preocupan".

      Equipo de transición pedirá a contralor dictar clases de administración pública a nuevo gabinete

      La última semana de febrero y la primera de marzo y probablemente en el auditorio de RN -con capacidad para 80 personas y con equipamiento tecnológico-, el equipo de transición pretende dictar los cursos de capacitación sobre administración pública a las autoridades nominadas por el Presidente electo, Sebastián Piñera.

      El esquema se repetiría en regiones, con el objetivo de que todos los funcionarios de confianza del nuevo gobierno conozcan cómo opera el sistema público y cuáles son las normas legales que los regirán a contar del 11 de marzo.

      En este sentido, el equipo compuesto por María Luisa Brahm, Cristián Larroulet y Miguel Flores le solicitará al contralor, Ramiro Mendoza -a quien ya se le pidió una cita para analizar el proceso de instalación-, que colabore personalmente o a través de los expertos que dependen de su institución, en capacitar a quienes se harán cargo del sistema público.

      La idea, afirman en el piñerismo, es que Contraloría les explique a las debutantes autoridades qué procedimientos son clave para evitar irregularidades en las reparticiones que tendrán a su cargo.

      En términos generales, los cursos se iniciarán con una breve exposición sobre los otros dos poderes del Estado -Legislativo y Judicial- y un capítulo extenso respecto del Poder Ejecutivo, que contiene los principios de la gestión del Estado, las empresas públicas y el control político, administrativo, jurídico y social, además de un largo listado de prohibiciones respecto del uso de información privilegiada, el empleo de dinero, bienes o personal para beneficio propio y el uso del cargo para actividades proselitistas.

      PIENSACHILE.COM

      Chile con Piñera: un neoliberalismo recargado…

      con un comentario

      por Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia

      Enero, 2010

      CHILE-FREI-PIÑERA3 “En lo ajeno reina la desgracia” dice la sabiduría popular. La Concertación tomó prestado para sí, en 1990, el extremista modelo neoliberal que dejó como herencia la brutal dictadura del general Pinochet. Y durante 20 años lo administró con tal “fe neoliberal” que hasta lo dejó instalado en el selecto club neoliberal de la OECD. Por tanto, desde la perspectiva del neoliberalismo mundial, los gobiernos de la Concertación fueron excepcionalmente exitosos.

      Vestirse con lo prestado es un juego riesgoso. Creer, además, que lo prestado es identidad histórica de uno mismo es, lisa y llanamente, alienación. O esquizofrenia. Dejar como legado, por un lado, un Museo de la Memoria (con los crímenes de la dictadura) y, por otro, al modelo chileno instalado en la OECD es, en lógica pura, deambular por la historia sin rumbo. Girando en círculos. Disparando “díscolos” a derecha e izquierda. En 1998 un informe de PNUD declaró que los chilenos estaban corroídos por dentro por un grave “malestar interior”. El mismo que corroyó el alma histórica de la Concertación y la confianza de la ciudadanía progresista en ella.

      No se puede hacer política con ropa prestada. Ni pretender ser socialcristiano o socialista cuando en los hechos se es neoliberal. Ni negarse a reconocer la mentira.

      La coalición genéticamente neoliberal (que apoyó al candidato triunfante) gozó de una vacación política de cuatro lustros; sus adversarios gobernaron impecablemente como si fuera ella. Así que pudo desplegar una inédita oposición populista. Es primera vez, desde 1932, que una coalición de derecha gana la presidencia por mayoría absoluta. Es un hecho insólito, tanto más, si se considera que el 68% de los chilenos no tienen un contrato laboral permanente, sino precarista; que otro 68% gana menos de $ 180.000 mensuales; que el 62% de los niños que nacen en un año son “huachos” (sin familias constituidas); que el 46% de los chilenos padecen de neurosis o depresión; que 66% de ellos no lee ningún libro en el año; que la tasa de delincuencia se mantiene alta e intratable; que se está impulsando otra militarizada “pacificación de la Araucanía”, etc.

      El gobierno genéticamente neoliberal que se inicia este año tendrá, pues, que lidiar con los males generados por el mismo neoliberalismo, sin salirse de las pautas de decencia legal exigida por la OECD, los tratados de librecomercio y las inefables clasificadoras de riesgo. La Alianza triunfante tendrá que enfrentar esos problemas sin poder suprimir las causas que los producen (como le ocurrió a la Concertación). Sería suicida. Así que no puede cambiar nada. Será más de lo mismo.

      Por tanto, los ciudadanos progresistas que votaron neoliberal recargado, no verán resueltos sus problemas. Tal vez, se compliquen. Con el agravante de que no habrá más “museo de la memoria”. Y esto, precisamente, reactivará la memoria viva de la ciudadanía. La de la Dictadura y la del Mercado. Y de esa memoria viva es mejor que el nuevo gobierno sepa precarverse. Pues allí sigue, agazapada, la verdadera soberanía popular.

      - El autor es Premio Nacional de Historia

      Fuente: Las Últimas Noticias (Chile)

      Escrito por Eduardo Aquevedo

      26 Enero 2010 a 16:45

      La derecha chilena: saliendo del closet político y ambigüedad política-conceptual…

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      Danny G. Monsalvez, Universidad de Concepción

      La derecha política y su discurso “mediático” lograron imponerse finalmente el 17 de enero de 2010; con ello se materializó aquella perorata y práctica que tanto daño le ha hecho a la actividad política como es la muerte de las ideologías, teorías y proyectos de transformación social; es decir, hoy -de cuerdo a aquella visión- se impuso (no sabemos hasta cuando o hasta que grados) aquel pensamiento único y hegemónico; O bien como señala Tomás Moulian que al aceptar la muerte de las ideologías “es hacerle caso a la única ideología actualmente viva, que es el neoliberalismo, que es una ideología potentísima además, que anuncia la muerte de las ideologías, pero actúa como una de ellas: tiene un proyecto de sociedad, tiene aparatos ideológicos que permiten difundir esta idea de sociedad, sean ellas universidades, medios de comunicación, etc.” (Moulian, 2005: 99).

      No obstante aquello, la segunda vuelta presidencial exteriorizó un par de acciones o fenómenos que reflejan la ambigüedad conceptual e inopia política que algunos sufren casi de manera crónica. El primero es aquel discurso que algunos pregonan con tanta fuerza de la objetividad, neutralidad e imparcialidad en el análisis de los hechos o procesos. Bajo ese discurso se pretende aparecer ante la opinión pública y la sociedad como un sujeto “políticamente correcto”, pero por sobre todo que no se llegue a advertir la ideología, credo o intención en la opinión y reflexión de quien la entrega.

      De esta manera y tal como dice el columnista Carlos Peña, determinados sujetos “…creen que la imparcialidad intelectual obliga a ser neutral, la prudencia a suspender el juicio, el equilibrio a no decir nada, la cultura a pronunciar vaguedades, la reflexión a un si es no es permanente, la bondad a ser perdonavidas, la independencia cívica, la amistad a cuidar las redes como hueso santo, y el prestigio a no quebrar ni un huevo” (Carlos Peña, El Mercurio, domingo 10 de agosto de 2008, p. D 19).

      Por ello es que nos parece curioso y llamativo (por decirlo menos) que aquellos que con tanta fuerza enarbolan las banderas de la objetividad, neutralidad, imparcialidad, que quieren presentarse ante la comunidad como apolíticos, independientes y que al mismo tiempo critican a quienes toman posición, son los primeros en caer en contradicciones, especialmente cuando se va a producir un cambio de coalición política en la conducción de Gobierno. En ese sentido, lo expuesto anteriormente va estrechamente ligado a otro fenómeno y que -también- es uno de los más comunes, el cual denominamos “saliendo del closet (político)” o como lo escuché recientemente una “tercera vuelta”.

      ¿En qué consiste aquello?. En que determinados sujetos al visualizar un posible cambio de gobierno, no dudan o trepidan en situarse del lado de quienes tienen mayores posibilidades de triunfo para posteriormente ubicarse en las esferas de aparto burocrático del Estado. Peor aun, no falta el “converso” que reniega de su pasado, de su historia, de lo que fue en algún momento y aprovecha la oportunidad para “darse vuelta la chaqueta” y pasar a constituirse en parte constitutiva del nuevo oficialismo.

      Lamentablemente en los momentos de crisis políticas o en coyunturas eleccionarias aparece lo peor del ser humano: el oportunismo, figuración mediática, ansias de poder, ocupar cargos de confianza, aprovechar la instancia para pedir, solicitar y reclamar más de algún favor, alguna vuelta de mano a cambio del voto o por el apoyo brindado al sector político triunfante.

      Para finalizar que mejor que citar a José Ingenieros en su clásica obra “El hombre mediocre”:

      “…su vida es perpetua complicidad con la ajena. Son huestes mercenarias del primer hombre firme que sepa uncirlos a su yugo. Atraviesan el mundo cuidando su sombra e ignorando su personalidad. Nunca llegan a individualizarse: ignoran el placer de exclamar “yo soy”, frente a los demás. No existen solos. Su amorfa estructura los obliga a borrarse en una raza, en un pueblo, en un partido, en una secta, en una bandería…así medran, siguen el camino de las menores resistencias, nadando a favor de toda corriente y variando con ella; en su rodar agua abajo no hay mérito: es simple incapacidad de nadar agua arriba. Crecen porque saben adaptarse a la hipocresía social, como las lombrices a la entraña” (p. 116).

      Escrito por Eduardo Aquevedo

      25 Enero 2010 a 21:56

      Chile: la derrota de la Concertación y el fin de la transición…

      con 2 comentarios

      MARTA LAGOS

      Directora de la Corporación Latinobarómetro y de la consultora Mori-Chile.

      25 de Enero de 2010

      avatar

      La Concertación pierde 680 mil votos entre la elección en que obtuvo más votos, que fue la de Eduardo Frei en 1993, y el 17 de Enero del 2010. Al mismo tiempo la derecha gana  463 mil votos respecto del Sí en el Plebiscito de 1988. Ese es el cambio electoral que produce la alternancia en el poder después de veinte años.

      La Concertación pierde 363 mil votos respecto de la elección de Michelle Bachelet y la derecha gana 87 mil votos respecto de la primera vuelta de Joaquín Lavín en 1999, que es la elección en que la derecha había obtenido más votos hasta el domingo 17 de Enero del 2010, cuando Piñera gana con 2.582.000 votos, la mayor cantidad  de sufragios recibidos por la derecha hasta hoy. La Concertación pierde más votos que los que gana la derecha. Si bien la derecha aumenta su votación, la “ganancia” de votos de la Concertación es limitado. Esto es muy relevante porque implica que el capital de votos disponibles para otros actores es considerable, o eventualmente para la propia derecha en elecciones posteriores.

      La derecha fue elegida con Jorge Alessandri con solo el 31% de los votos, así es que esta elección también es una que rompe hitos para la derecha desde ese punto de vista al ser elegida con el 51.6%.

      En paralelo, con todos esos records, ésta es la elección presidencial en que han votado válidamente la menor cantidad de chilenos desde 1988 cuando se inicia el nuevo padrón electoral. Votaron apenas 16 mil personas menos (aunque votaron 5 mil personas más que en la primera vuelta) que en la elección de Michelle Bachelet donde ya había un record histórico con la menor cantidad de votos válidos hasta entonces. La diferencia entonces también era pequeña, sin embargo, la tendencia continúa: cada presidente se elige con menos votos.

      Este presidente se elige con 3.5 millones, el 29.85% de todos los votantes (12.000.000). Patricio Aylwin fue elegido con 3.8 millones hace veinte años, el 50.9% de todos los votantes de entonces. Es así como hemos ido entrando en la crisis de representación en los 20 años de gobiernos de la Concertación eligiendo al Presidente primero con la mitad y luego con un tercio del electorado. Un país que se ha ocupado del desarrollo, pero no de la política. Sin reforma política, esta tendencia llevará a que una minoría elija al Presidente. En vez de ir aumentando la cantidad de votos que se necesita para ser elegido primer mandatario, va disminuyendo. La política chilena no tiene este tema en la agenda de comunicaciones, ni los partidos se preocupan de ello.

      Sin embargo, la candidatura de ME-O refleja esta crisis de representación al menos adentro del segmento del electorado que vota. Afuera de ese segmento no sabemos lo que pasa. Cinco millones de chilenos no votaron en esta elección, del total de doce: 3.8 no están inscritos, y 1.167.000 inscritos se abstuvieron. Es más, 8.4 millones de chilenos no votaron por el nuevo Presidente. ¿Cómo es el mandato de cambio que tiene que hacer este presidente, si la gran mayoría de los votantes se marginan del proceso electoral?

      Quizá el mandato de cambio es más fuerte, siendo el primero el cambio de la política para que los ciudadanos se involucren. Quizá el mandato de cambio tiene otras características distintas a las que se cree. En eso consiste la crisis de representación, en no saber a ciencia cierta cual es el mandato.

      Hay quienes dicen que esta elección perdió la Concertación, sin embargo es mucho más que eso. La combinación de votos resultante es del todo sorprendente. En primer lugar porque Piñera saca 87 mil votos más que Joaquín Lavin en 1999 y aumenta más de 500 mil votos respecto de la primera vuelta, segundo porque  al mismo tiempo Eduardo Frei recupera una cantidad enorme de votos alcanzando más del 48%, cuando todo indicaba que la distancia iba a ser mucho mayor. La imagen de triunfo de Piñera era muy dominante al mismo tiempo que dada la percepción de derrota de Frei, es sorprendente que haya logrado recuperar tantos votos.

      Todo lo anterior sucede con un récord de la menor cantidad de votos válidos desde 1988 y un récord de personas que no votaron respecto del electorado total. Un escenario difícil de imaginar.

      Pareciera que es efectivo que esta elección la perdió la Concertación, y que le faltó tiempo para alcanzar a Piñera, pero también es efectivo que la derecha ganó claramente votos que nunca habían estado en la derecha. Se podría decir que son pocos, los 87 mil votos más que obtuvo por encima de lo ya obtenido por Lavín, pero sin importar el número, indica que esta elección es el fin de la transición, porque de alguna manera el miedo a la derecha y el cruzar la calle para votar por el otrora adversario, es posible. Más que en número, Piñera muestra que puso fin a la transición. Es difícil que la derecha disminuya ese piso de apoyo que logra en esta elección, lo más probable es que a partir de ella, aumente. Hay mucho de donde aumentar.

      La derecha se ganó su luna de miel en que habrá que darle el beneficio de la duda en esta nueva etapa: si acaso será como la vieja derecha que ha conocido la historia o estamos frente a algo inesperado. Puede optar por ser un gobernante como muchos en América Latina, que gobierna para la mayoría, o puede gobernar para una minoría como sospechan tantos que son escépticos de la política. El mayor éxito de un gobierno de derecha sería quitarse el fantasma de ser un conglomerado que trabaja para una minoría. Ahí estaríamos frente a un cambio.

      EL MOSTRADOR.CL

      Escrito por Eduardo Aquevedo

      25 Enero 2010 a 14:56

      Chile: ¿Por qué perdió Eduardo Frei?

      con un comentario

      Esta explicación de S. Valenzuela, prestigioso sociólogo político, es interesante pero un tanto minimalista, porque no se hace cargo suficientemente de la "calidad" del voto sino sólo de cantidades y circunstancias inmediatas. Por ejemplo, las razones por las cuales mucha gente no se inscribe para votar (más de 3 millones, especialmente jóvenes), o de los que votaron sin ningún entusiasmo o por razones positivas, sino sólo para "parar" a Piñera,  o "contra piñera"; o los que desde una cierta izquierda de todos modos votaron nulo o se abstuvieron, para rechazar la alternativa concertacionista por poco creíble; y peor aún, los que ya "despolitizados" en un proceso de varios años en virtud del pragmatismo tecnocrático, clientelista, burocrático y sin perfil programático claramente transformador de la concertación, no vieron diferencias significativas entre ambos candidatos y se "dieron vuelta la chaqueta", etc. Pues bien, todos estos factores más cualitativos o estructurales no se consideran en este ni en la mayoría de los análisis concertacionistas (PS, PPD o DC) de esta derrota… Este es un "temblorcito" electoral según Valenzuela, pero si en realidad lo fue es sólo en el plano cuantitativo, no en su sentido político más profundo ni en sus consecuencias sociales y políticas; en este último sentido, fue sin duda un “terremoto” como lo indica el mismo autor… (E. Aquevedo)

      ¿Por qué perdió Eduardo Frei?

      La elección del 17 de enero fue un terremoto político, sin duda. Pero en términos electorales, apenas alcanza para temblorcito. Si 111.500 de los que votaron válidamente (un 1,61% del total) hubieran preferido a Frei en vez de a Piñera, el senador DC habría ganado por un voto.

      FREI002 por Samuel Valenzuela – 24/01/2010
       

      Entre las cuentas alegres de unos, la decepción y los reproches de otros, no han faltado las respuestas a esta pregunta. Se nos dice que Eduardo Frei perdió, porque la Concertación propició, pero no supo comprender las transformaciones de la sociedad; porque demasiados votos de Marco Enríquez-Ominami se trasvasijaron a Sebastián Piñera; porque la Presidenta Bachelet no prestó suficiente apoyo; porque los presidentes de los partidos concertacionistas fueron rígidos e insensatos, o porque una gran sed de "cambio" embargó al electorado después del "desgaste" de una coalición en el poder por 20 años.

      El problema es que estas explicaciones son demasiado grandes, o telúricas, para dar cuenta de lo que sucedió. La elección del 17 de enero fue un terremoto político, sin duda. Pero en términos electorales, apenas alcanza para temblorcito. Si 111.500 de las personas que votaron válidamente (un 1,61% del total) hubieran preferido a Frei en vez de a Piñera, el senador DC habría ganado por un voto.

      El electorado chileno es muy constante en su alineamiento con las grandes vertientes políticas que han animado la política nacional desde 1925. Y ahora sabemos que los chilenos se dividen en dos mitades al enfrentar la opción entre un candidato presidencial de centroderecha y uno de centroizquierda. No lo sabíamos antes, porque este tipo de oferta electoral sólo comenzó con la regla del balotaje, aspecto nuevo en el régimen electoral del país.

      La victoria de Piñera se produjo en la tercera elección presidencial normal después de recuperada la democracia (las elecciones de 1989 y 1994 no fueron realmente competitivas debido a la transición). Recordemos los resultados finales, en porcentajes, de estas tres elecciones: Lagos 51,31%-Lavín 48,98%; Bachelet 53,5%-Piñera 46,5%, y Piñera 51,6%-Frei 48,39%. ¿Qué gran diferencia hay? La elección del domingo pasado es muy parecida a la de Lagos/Lavín, salvo que esta vez ganó la Coalición por el Cambio. El porqué perdió Frei debe enfocarse, en suma, en tratar de explicar el desplazamiento de un pequeñísimo conjunto de votos.

      No todo es constancia en el electorado chileno. Hay quienes oscilan al tener que optar entre dos candidaturas que concitan el apoyo de lados opuestos del espectro político-ideológico. Estas personas son socialmente diversas y su composición depende en parte de las características personales de los candidatos. Pero entre los electores que han preferido a la Concertación, este grupo oscilante está compuesto mayormente de su segmento más conservador por razones ideológicas o religiosas.

      En una competencia bipolar, toda campaña de la Concertación tiene que cuidar que este segmento no se vaya hacia el otro lado. La campaña de Frei fue deficiente en este sentido y, ello, más que nada, es la explicación más probable del temblorcito electoral que ocurrió.

      ¿Y qué de los votos de ME-O? Mirándolos desde la óptica del resultado final, queda claro que muchos de los votantes del diputado eran, desde la primera vuelta, electores de Piñera. Y es por ello que no ganó en diciembre.

      ¿Tuvo algún efecto ME-O sobre el resultado final? Seguramente muy poco. Pero si él hubiera apoyado claramente desde el 13 de diciembre a Frei, la campaña de la segunda vuelta para la Concertación probablemente hubiera tenido más unidad, más coherencia, más entusiasmo y menos protagonismo desde la izquierda. Y ello posiblemente le hubiera permitido a la Concertación limitar la fuga de su electorado menos comprometido y alineado. No habría existido el temblorcito que generó el terremoto.

      La Tercera.com

      Puñales

      Por Santiago O’Donnell

      Es verdad, Chile dio al mundo un ejemplo de transparencia y convivencia política en las elecciones del domingo pasado. Pero cuando se apagaron las cámaras empezó un festival de puñaladas en la espalda entre los líderes de la Concertación. No bien Eduardo Frei había terminado de admitir su derrota, el ex presidente Ricardo Lagos dio inicio a las hostilidades al tomar el micrófono para decir que el pueblo chileno había hablado y había que dar paso a la nueva generación. El discurso no le cayó nada bien a Frei y al eterno presidente del partido socialista, Camilo Escalona, ni a la presidenta Michelle Bachelet, que fue la principal sostenedora de Escalona contra los embates del ex socialista Marco Enríquez-Ominami durante la campaña presidencial. Lagos es el referente del PPD, uno de los partidos chicos de la Concertación, junto con el Partido Radical. Y en las filas del PPD se alistan dos de las principales figuras de la “nueva generación”, la jefa de la campaña Carolina Tohá y el senador Ricardo Lagos Weber, hijo del ex presidente.

      Esa noche se sumó a la refriega el presidente del partido demócrata cristiano, Juan Carlos Latorre, el partido de Frei, que culpó por la derrota a su principal socio en la Concertación, el Partido Socialista. Latorre dijo que las candidaturas de los ex socialistas Jorge Arrate por el Partido Comunista y Marco Enríquez-Ominami como independiente, habían dividido el voto de la Concertación en favor del ahora presidente electo Sebastián Piñera, el candidato de la derecha unificada. Como que los socialistas no habían podido contener a sus propios cuadros y disciplinarlos detrás del candidato consensuado por todos los partidos de la Concertación.

      La evaluación de Latorre estaba cargada de cinismo. Es cierto, el Partido Socialista no había podido contener a Arrate y a Enríquez-Ominami, justamente por no permitirles presentarse en una elección primaria contra Frei, el candidato demócrata cristiano, para dirimir la candidatura de la Concertación. Y no los dejaron presentarse precisamente para evitar una fractura en la Democracia Cristiana, que venía muy golpeada después de perder dos internas consecutivas contra candidatos socialistas. Si ganaban la interna otra vez los socialistas, el miedo era que la mitad de la Democracia Cristiana se mudara a la coalición de la derecha.

      Después saltó a la refriega José Antonio Gómez, ex presidente del Partido Radical, el otro partido chico de la Concertación. Gómez dijo que la culpa la tenían los jefes de la Democracia Cristiana, el socialismo y el PPD porque aceptaron que el candidato se elija a dedo. Los radicales, en cambio, se habían opuesto y habían conseguido una “preprimaria” en la que su candidato había sido fácilmente derrotado. La “autocrítica” de Gómez era no haber luchado lo suficiente por sus ideas. Cuando renunció a la presidencia de su partido en plena campaña de ballottage, con la esperanza de que los demás presidentes lo imitaran para dar paso a la tan reclamada “renovación”, sólo lo siguió Pepe Auth, presidente del PPD. En cambio, los dinosaurios Escalona y Latorre, los de los partidos grandes, los que realmente importaban, se atornillaron a sus sillones y siguieron ahí, como un lastre, durante toda la campaña. Hasta el día de ayer, cuando finalmente renunciaron (a Latorre la DC le rechazó la dimisión)..

      A las críticas de Gómez se sumaron las del presidente interino que lo había reemplazado, Fernando Meza, quien le apuntó los cañones directamente a la presidenta Bachelet y su ministro de Economía Andrés Velazco, las figuras políticas con el más alto índice de aprobación de Chile. Según Meza, Bachelet tardó demasiado en alinearse detrás de Frei y Velasco tendría que haberles aumentado el sueldo a los maestros en vez de ahorrar tanto y dejarle a Piñera el aumento servido en bandeja.

      Acto seguido el diputado Meza tuvo la delicadeza de pactar un acuerdo parlamentario con la derecha a espaldas de los popes de la Concertación, ganándose el mote de “traidor” de toda la Concertación. El escándalo obligó a Meza a renunciar a su cargo partidario y abortó el acuerdo para rotar la presidencia de la Cámara Baja entre los radicales y los partidos de la coalición de la derecha.

      Todos esos reproches y pases de facturas demuestran la dificultad para absorber una derrota que a todas luces fue autoinflingida. Los chilenos estaban más que conformes con las políticas públicas de los gobiernos de la Concertación, con el manejo de la economía. Perdieron porque los cuatro presidentes de los partidos, cuatro iluminados, decidieron elegir el candidato de la Concertación en vez de dejar esa elección en manos de la gente, por temor a que la gente se equivocara. Y se equivocaron ellos porque eligieron un candidato “fome”, como dicen los chilenos, para colmo una figurita repetida. A los chilenos no les gustó el candidato y tampoco la forma en que lo eligieron, y no lo votaron. Encima los excluidos se presentaron por afuera y sus críticas a la Concertación fueron capitalizadas por la derecha en la segunda vuelta. Es cierto lo que dice Atilio Boron que al parecerse tanto Frei a Piñera fue más fácil para los votantes pegar el salto, pero no fue la ideología el causal de la derrota. Es más, los votantes de izquierda, los que más podrían disentir con el perfil socialdemócrata de Frei, fueron sus votantes más fieles. Los que se fueron, liberales, independientes, centristas, lo que sea, se fueron no por ideología sino por desacuerdos con una cultura política que consideran anquilosada y anticuada.

      Piñera no tuvo que hacer demasiado, más allá de despegarse del legado de Pinochet, unificar a la tropa detrás de su candidatura, repetir la palabra “cambio” cada vez que abría la boca y hacer la plancha mientras la Concertación se enredaba en sus propias telarañas. Piñera no era un candidato invencible ni mucho menos. Ya había perdido en la elección anterior contra Bachelet por un margen importante. Y encima viene a representar al neoliberalismo en plena crisis del neoliberalismo ante un electorado que venía votando centroizquierda desde que le devolvieron el voto. Su encanto radica en que es el más argentino de los candidatos chilenos. En una sociedad ordenada y estructurada por demás, Piñera es el vivo, el piola, el tipo que se hace millonario con un negocio que no se le ocurrió a nadie, que juega siempre al límite de lo legal, que se come multas por usar información privilegiada en la compraventa de acciones. Un tipo que toda la vida se dedicó a la especulación, tanto política como financiera, y que se vende como emprendedor. Un díscolo, un rebelde entre los políticos de la derecha, que se da el lujo de diferenciarse en temas progre como el matrimonio gay porque es dueño de medio país y tiene plata para armar equipos de campaña y controla medios de comunicación y es el dueño de Colo Colo. Un tipo con algunas cualidades que muchos chilenos admiran, pero al que nadie considera un estadista o una autoridad moral. No lo votaron por sus ideas. Ya intentó meter mano en Codelco, la minera estatal, con una modesta inyección de capital privado, pero se chocó contra una pared. Ya tuvo que prometer que no va a tocar la red social que armó la Concertación. Ya tuvo que reconocer que Bachelet hizo una gestión “excelente” y que él no se va a apartar mucho de esa línea.

      Entonces es más difícil digerir la derrota y por eso los puñales están a la orden del día. Todo muy lindo con el traspaso ejemplar. Pero la derrota de la Concertación, cuando tenía todo para ganar, dejó otro mensaje para el mundo y sobre todo para sus vecinos.

      Porque el problema no estuvo en la ideología, ni en la economía, ni en la gestión.

      Parafraseando a Bill Clinton: es la participación, estúpido.

      sodonnell@pagina12.com.ar

      PAGINA/12

      Elecciones en Chile: el continuismo neoliberal, una causa de la derrota concertacionista…

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      Elecciones en Chile: el original y la copia

      Por Atilio A. Boron *

      DR2 Para la Concertación el triunfo de la derecha (en realidad, de su variante más virulenta: la pinochetista) en las elecciones presidenciales chilenas podría considerarse como un ejemplo más de una “crónica de una muerte anunciada”. La progresiva asimilación del legado ideológico de la dictadura militar por los principales cuadros de la alianza democristiana-socialista hizo que la diferenciación entre la Concertación y los herederos políticos del régimen militar, Renovación Nacional (su ala “moderada”, si es que un “pinochetismo moderado” puede ser otra cosa que un oxímoron) y la Unión Demócrata Independiente, sus batallones más cavernícolas, fuera desvaneciéndose hasta tornarse imperceptibles para el electorado. Fernando Henrique Cardoso gustaba repetirles a sus alumnos que “a la larga, los pueblos siempre van a preferir el original a la copia”. Y tenía razón. En este caso, el original era el pinochetismo y su heredero: Sebastián Piñera; la Concertación y su inverosímil candidato, la copia.

      ¿Constituye esto una injusta exageración? Para nada. Oigamos lo que decía Alejandro Foxley, uno de los prohombres de la Concertación y ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Michelle Bachelet entre el 2006 y el 2009: “Pinochet … tuvo el mérito de anticiparse al proceso de globalización… Hay que reconocer su capacidad visionaria (para) abrir la economía al mundo, descentralizar, desregular. Además, … terminó cambiando el modo de vida de todos los chilenos para bien, no para mal”. Con dirigencias “progresistas” que sostenían un discurso como éste (que muchos compartían si bien pocos se atrevían a manifestar con tanto descaro), ¿podía la Concertación ser creíble como una alternativa superadora del pinochetismo?

      El triunfo de la derecha gravitará y mucho en el escenario sudamericano. Las cosas se pondrán más difíciles para los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba; la ampliación del Mercosur con la plena incorporación de Venezuela sufrirá renovados tropiezos, y con Piñera el bloque derechista controla, con la honrosa excepción del Ecuador, todo el flanco del Pacífico latinoamericano. Además, el “efecto demostración” del desenlace electoral chileno podría llegar a ejercer un negativo influjo sobre las elecciones presidenciales de octubre del 2010 en Brasil y las que tendrán lugar el año siguiente en la Argentina. Por otra parte, la belicista contraofensiva imperial de Estados Unidos (Cuarta Flota, bases militares en Colombia, golpe en Honduras, reconocimiento de las fraudulentas elecciones de ese país, etcétera) contará a partir de marzo con un nuevo aliado, liberado de cualquier compromiso, aunque sea retórico, con el proyecto emancipatorio latinoamericano. Hay que recordar que aun bajo los gobiernos “progres” de la Concertación el papel que éstos desempeñaron fue siempre el de un operador privilegiado de Washington en América del Sur. En la Cumbre de Mar del Plata que culminó con el naufragio del ALCA las voces cantantes a favor de ese acuerdo fueron las de Ricardo Lagos y Vicente Fox, bajo la complacida mirada de George W. Bush. Ahora esa tendencia “aislacionista” –y, en el fondo, antilatinoamericana– se acentuará aún más, revirtiendo una profunda vocación latinoamericana que Chile supo tener y que bajo la presidencia de Salvador Allende llegó a su apogeo. Pero ese país ha cambiado, “para bien” como lo recordaba el ex canciller de la Concertación.

      Por eso los necesarios procesos de integración supranacional actualmente en marcha en América latina –desde el Mercosur hasta la Unasur, pasando por el Banco del Sur y otras iniciativas semejantes– no habrán de cobrar nuevos bríos con Piñera en La Moneda. Con Frei las cosas no habrían sido muy diferentes, pero al menos éste tenía un vago compromiso con el electorado que en el caso de su contendor no existe. Lo que hay detrás de Piñera, en cambio, es la rabiosa gritería de sus partidarios celebrando la victoria de su candidato con imágenes y bustos de Pinochet y cánticos exhortando a acabar con los “comunistas” infiltrados en el gobierno de la Concertación. La década no podía haber comenzado peor. Más que nunca en tiempos como éstos adquiere vigencia aquel sabio consejo de Gramsci: “Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad”.

      * www.atilioboron.com

      Página/12

      ¿Resucitará la Concertación tras la derrota?

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      Las recetas que se barajan para resucitar a la Concertación tras la derrota

      Pedro Ramírez y Francisca Skoknic, CIPER | 18 de Enero de 2010

      Aunque recién comienza a digerirse la derrota en el oficialismo, el debate para salvar a la coalición que gobernó 20 años ya toma fuerza. Sus figuras históricas se aferran al libreto de la unidad para impedir fugas y hacer un tránsito ordenado a la trinchera opositora. Pero ya circulan otras tesis que ponen en peligro la supervivencia del pacto con la Democracia Cristiana. El giro más radical lo propone el senador Girardi, quien incluso ya ha sondeado a Marco Enríquez para su proyecto. Todos aseguran haber escuchado la voz de los electores, pero está claro que no todos la escucharon de la misma forma. El dramático desalojo de La Moneda augura tiempos de duras discusiones sobre la refundación de la Concertación. Y hay quienes creen que no sobrevivirá.

      “Esto es sólo un alto en el camino”. Apenas habían transcurrido 35 minutos desde la lectura del primer cómputo de la segunda vuelta y con esa frase Eduardo Frei, al tiempo que reconocía públicamente su derrota, intentaba aminorar el feroz golpe que el electorado había asestado a la Concertación y que ya había congelado las sonrisas en su comando. El silencio en el que se escuchó su mensaje al país, aumentó el tono fúnebre de la escena, pues permitió percibir con nitidez desde los salones del Hotel Plaza San Francisco los bocinazos y gritos de la fiesta piñerista que ya comenzaba a desbordar la Alameda. La derecha, después de 51 años, volvía al poder por la vía de las urnas.

      En su breve discurso, Frei no tuvo explicación para los más de 222 mil votos que lo separaron del hombre que se terciará la banda presidencial el 11 de marzo: “Mañana será el momento de analizar lo ocurrido y ver las causas de este resultado, pero hoy quiero mandar un mensaje a las fuerzas de centroizquierda: hay que mantener la unidad y seguir sosteniendo las banderas de la libertad y la justicia social”.

      Al reconocer la victoria de su oponente, Frei fue mucho más allá de los tradicionales buenos deseos para la gestión del triunfador. Fijó la pauta de una retirada en que lo primordial es el orden y la unidad y abrió los fuegos del debate que la Concertación está obligada a iniciar en busca de fórmulas que le permitan no sólo sobrevivir, sino también reencontrarse con los ciudadanos que la castigaron. Una discusión que ayer dramáticamente se abrió paso a gritos en el comando, cuando los presidentes de los partidos intentaron hacer una declaración, pero debieron bajar del escenario para permitir que fuera Frei quien hablara primero. Los gritos de un par de asistentes que les enrostraron con dureza la forma en que han conducido a la coalición fue el anuncio de lo que viene.

      El debate ya está en marcha. Y aunque todos saben que cada partido deberá asumir los costos de la crisis, lo principal que está en juego es la forma que adoptará la coalición que ya muchos dan por superada. Estructurar una alianza que se declare abiertamente progresista es la postura más controvertida, planteada por un grupo del PPD. Aunque nadie discutió durante la campaña el sello del progresismo, hoy desde el PS y la DC se advierte que adoptar esa definición tendría como efecto empujar a la Democracia Cristiana hacia la derecha.

      Frente al desafío que plantea para la Concertación el movimiento en formación de Marco Enríquez Ominami, las opiniones difieren. Los únicos que plantean que desde ahora hay que explorar la forma de incorporarlos, están en el mismo grupo del PPD ya citado. Para el resto, hay coincidencia en que ese movimiento ya no está en la Concertación y que habrá que esperar si logra consolidarse. Pero nadie descarta que en el nuevo escenario en que se instalarán a partir de marzo, desde la oposición, habrá temas comunes en los que podrán sumar fuerzas.

      En lo que también hay coincidencia es en la magnitud de la crisis. El abogado Juan Pablo Hermosilla, uno de los voceros de Océanos Azules, el grupo independiente que aportó al programa de Frei, es uno de los que se atreve a señalar que la sobrevivencia de la Concertación no está asegurada. Un peligro latente que gatilló el discurso que hizo Ricardo Lagos después de Frei y que no estaba en el libreto.

      REFUNDACIÓN

      Poco después de la intervención de Frei, sorpresivamente el ex presidente Ricardo Lagos tomó el micrófono y asumió la derrota. “El pueblo habló”, afirmó. Y su mensaje no dejó dudas respecto de que la renovación de la coalición y sus dirigentes es inevitable y urgente:

      -Nos vamos con la frente en alto, escuchando lo que nos han dicho los chilenos, escuchando un reclamo hacia las prácticas políticas que a ratos entre nosotros hemos practicado (…). Termina una etapa histórica y una nueva generación de chilenos jóvenes toma el bastón y la posta de mando. A ellos, en la coalición de centroizquierda, les deseo el mejor de los éxitos. Seamos generosos, abramos paso a las nuevas generaciones.

      Lagos no mencionó la palabra refundación. Pero el senador Guido Girardi (PPD) sí asume que el debate sobre el futuro de la Concertación debe adquirir ribetes de “refundación” y espera que no se agote en un cambio “etario”. Y adelanta una definición estratégica:

      -No me interesa participar en una coalición que no se defina como progresista. Para mí no tiene sentido ser parte de una coalición que no se diferencia de la derecha y administró el gobierno con un neoliberalismo moderado y existencialista. La Concertación, como la conocimos, llegó a su fin en la elección del 13 de diciembre. Y ahora hay que superarla, generando una coalición más amplia y progresista.

      La propuesta de cambio que hace el senador PPD es la más radical que se escucha en las filas concertacionistas. Todo indica que tendrá un aterrizaje polémico en la coalición. Sobre todo cuando el discurso oficial de sus líderes apunta a mantener el orden y la unidad en el tránsito a la trinchera opositora y la tesis de Girardi, que tensiona a algunos sectores DC, hace más ruido en el frente interno del que la mayoría de los dirigentes concertacionistas considera aconsejable en la derrota.

      Girardi confirmó a CIPER que ha conversado su plan con personeros de otros partidos, como Gonzalo Martner (PS) y José Antonio Gómez (PRSD). También con Marco Enríquez Ominami y su padre, Carlos Ominami, en quienes –asegura- encontró acogida. Porque el traje 2010 que Girardi quiere diseñar para la Concertación incluye el retorno de los hijos pródigos meístas y crear un espacio a organizaciones gremiales y ciudadanas:

      -Estoy pensando en algo como lo que fue la Asamblea de la Civilidad, porque la Concertación debe ser superada por una coalición mucho más amplia, que incluya movimientos ciudadanos, animalistas, bloggeros, redes de consumidores, científicos, artistas, ecologistas. Ya no me interesa ser parte de una coalición que no es más que la suma de cuatro partidos con intereses superados por los ciudadanos.

      NO EMPUJEN A LA DC

      El entusiasmo que destila Girardi se convierte en cautela entre otros personeros oficialistas. El hasta hace un par de semanas presidente del PPD y ahora diputado electo, Pepe Auth, pone paños fríos:

      - La Concertación ha sido una coalición exitosa durante 20 años. Y si bien todos estamos conscientes de que se deben hacer ajustes a las formas de hacer política, debemos ser cuidadosos de no correr a hacer definiciones que alteren su composición de centroizquierda. Una definición puramente progresista puede empujar a la DC hacia la derecha. Y estoy convencido de que quien se quede con el centro tiene más seguridad de contar con la mayoría electoral.

      La apuesta de Auth, dicen otros personeros del PPD, es respaldada por las dos figuras mejor evaluadas del partido tras la campaña: Carolina Tohá y Ricardo Lagos Weber. De hecho, Auth todavía no tiene decidido si volverá a competir por el timón de la colectividad, pero ha reconocido a sus cercanos que, de no hacerlo, promoverá a Tohá. La ex ministra y ex diputada incluso ya suena como posible carta presidencial del PPD para el 2014. Este escenario interno con figuras emergentes incomoda a Girardi, quien hasta ahora ostenta el manejo del partido, especialmente de su Consejo General. Por lo mismo, no resulta extraño que el senador quiera llevar las definiciones sobre el futuro de la Concertación a ese consejo:

      - Estoy dispuesto a llevar esta discusión al partido y no creo que Carolina Tohá y Ricardo Lagos Weber se opongan. Como Concertación hemos abdicado de representar los intereses ciudadanos frente al poder económico. Creo que la mayor parte de la DC comparte estas ideas. ¿Por qué esto va a interpretarse como una agresión a la DC?

      La respuesta se la da el diputado DC Jorge Burgos:

      - Este apresuramiento sobre definiciones progresistas no es bueno. La Concertación ha hecho ajustes en distintos momentos y hemos sabido leer muy bien lo que quiere la ciudadanía. Creo que podemos volver a hacerlo. Y debemos hacerlo sin perder de vista que esta coalición es exitosa precisamente porque altera los tres tercios políticos históricos y le da gobernabilidad al país con ideas que representan más democracia y justicia social.

      Una respuesta similar es la que formula uno de los hombres fuertes de la DC, Gutenberg Martínez. El integrante del comité estratégico de Frei, indica que la unidad de la centroizquierda no está en riesgo y que ya hay un acuerdo de los partidos para mantener ese eje: “Creo que las autocríticas que tengan que ejercerse en cada uno de nuestros conglomerados no van a afectar eso, que es lo central”. Para Martínez, la tarea más importante es ordenar a la coalición para que pase a jugar el rol de oposición sin traumas:

      -Somos una fuerza con mucha capacidad para ejercer esa oposición. Tenemos la mitad de la Cámara, la mayoría en el Senado, la mitad de los municipios y gobiernos regionales. Nuestros partidos son fuertes, tienen ideología.

      Ernesto Ottone, miembro del equipo estratégico de Frei y el principal asesor del ex presidente Ricardo Lagos, también pone el acento en que la renovación de la multipartidaria estará acotada por su nuevo rol:

      - La Concertación se va a tener que refundar desde la oposición. Eso significa ideas, generaciones y prácticas políticas nuevas para romper con esta dicotomía entre una Concertación capaz de dar buen gobierno, pero teniendo una coalición de partidos que no ha sido capaz de darle confianza a Chile. Hay que terminar con esa brecha.

      VACÍO DE PODER

      Tras el receso político marcado por las fiestas de fin de año, se sucedieron reuniones entre personeros emblemáticos de la Concertación que anticipándose a la derrota y a la crisis intentan asegurar que el proceso de cambios que requiere la coalición no sea traumático. En torno a Ricardo Lagos, Ricardo Núñez, Enrique Correa y Gutenberg Martínez se congregaron algunas figuras que participaron del origen de la coalición y que hoy quieren asegurar su supervivencia. Si ante la derrota prima la crítica autoflagelante, el cobro de cuentas y la propagación de una tesis refundacional extrema, ese objetivo está en riesgo.

      - Este lunes 18 el comando será historia y la política volverá a los partidos. Las mesas deberán organizar un repliegue sin montoneras ni llanterío, que son antesala de los cuchillos largos. Históricamente, el PS es el partido que le da garantías a la DC de que se mantendrán los equilibrios. El problema es que la mesa del PS está en el suelo. Ese vacío de poder es lo que inquieta a Ricardo Lagos -indica un miembro de la Comisión Política del PS.

      En privado, algunos dirigentes socialistas reconocen que esta es la situación más delicada por la que ha atravesado el partido desde la dictadura y que no se puede poner en riesgo el matrimonio con la DC. En los últimos 20 años el socialismo ha rondado el 11% como fuerza electoral integrando una coalición fuerte. Si esa alianza se deteriora o extingue, el nicho electoral del partido decaerá. El fantasma de una declinación al estilo de la que vivió el Partido Radical acecha al PS, más ahora que MEO pretende inscribir una colectividad que será competencia directa del eje PS-PPD.

      En algunos círculos socialistas se ha barajado convocar a una comisión de ex presidentes del PS que “asesore a la mesa directiva” hasta las elecciones internas de abril. En los hechos, sería una muleta para el apaleado timonel socialista, Camilo Escalona. La idea es que este grupo oriente la discusión sobre los cambios en el partido y la Concertación a la luz de los desastrosos resultados electorales. Ahí participarían Ricardo Núñez, Gonzalo Martner y Germán Correa. Incluso, algunos creen que puede invitarse a Jorge Arrate, también ex timonel, bajo la premisa de escuchar de primera mano sus críticas.

      El diputado socialista Marcelo Díaz estima que su partido enfrentará fuertes presiones desde el “Juntos Podemos” y el meísmo, por lo que debe prepararse para evitar el éxodo de sus militantes y electores:

      - El PS enfrenta una nueva realidad. El 11 de marzo van a jurar tres diputados comunistas. Marco Enríquez y alguna gente de la Concertación están tratando de construir una suerte de federación progresista. El PS tiene que afirmar su identidad de izquierda progresista y moderna, y a partir de ahí buscar entendimientos con estas fuerzas emergentes, pero también con el centro.

      Para el joven dirigente socialista, quien desliza una dura crítica a la conducción de Camilo Escalona, hay formas de evitar una “fuga” masiva de su partido: “Espero que restauremos un clima de fraternidad y deliberación democrática. Si se hacen ajustes profundos en la dinámica interna para dar espacio a la deliberación, a la decisión colectiva y no a un grupo que secuestra la democracia interna, es posible contener migraciones de ese tipo”.

      En las distintas tendencias del PS hay consenso en que la tarea más urgente es darle conducción al partido. Y, en segundo término, cautelar la unidad con la DC. Esto, porque apuestan a que los problemas no sólo surgirán por la definición progresista que Girardi exigirá desde el PPD. Los socialistas piensan que los golpes más duros vendrán de La Moneda, pues creen que Piñera lanzará un “ofertón” de proyectos legislativos y políticas públicas tendiente a capturar el apoyo del ala DC más conservadora.

      - Yo me voy a jugar a concho por mantener esta coalición. Creo que el ofertón que eventualmente lance Piñera puede resultar más atractivo para otros sectores neopopulistas que hay en la Concertación y no para la DC -apunta el diputado Burgos.

      El senador electo Ignacio Walker, a quien distintos sectores identifican como uno de los personeros DC que podría verse tentado a tender puentes hacia la derecha, es una voz que en el PS y PPD quieren escuchar. Pero Walker exhibe sus credenciales concertacionistas:

      - La DC seguirá fiel a esta coalición de centroizquierda. Yo, en lo personal, descarto un acercamiento a la derecha. En la DC tenemos la certeza de que de esta matriz han surgido y seguirán surgiendo las reformas que harán un país con más democracia y justicia social. Pero me parece un error lanzar ahora la tesis del polo progresista porque es como que hubiese un polo conservador de la Concertación.

      Una de las figuras emergentes de la DC, el alcalde de Maipú Alberto Undurraga, también descarta una “fuga” de su sector hacia la derecha:

      - Los ideales de centroizquierda están vigentes: mayor justicia social que se exprese en un país más igualitario (…). La única forma de evitar fugas es trabajar sobre cuáles son nuestras ideas para el futuro y que la Concertación sea un conglomerado que defienda estas ideas como una oposición constructiva, pero férrea frente a proyectos que tiendan a retroceder en lo que hemos hecho.

      FORMA Y FONDO

      El ex ministro del trabajo y diputado electo Osvaldo Andrade está consciente de los problemas de conducción de su partido y tiene tomada la decisión de postular a la presidencia del PS. Andrade es de los que se oponen a que la Concertación se declare progresista y apunta a no arriesgar el vínculo con la DC:

      - Yo no soy progresista, soy de izquierda. Si alguien quiere incorporar a la alianza los temas de los ecologistas, me parece bien. Pero debe quedar claro que ellos quieren resolver problemas sociales de “segunda generación”, cuando en Chile aún tenemos problemas de primerísima generación. Y es la alianza de centro e izquierda, no una alianza progresista, la que me da la posibilidad de ser gobierno para resolver esos problemas. La sociedad con la DC me da la oportunidad de hacer la reforma laboral, la reforma tributaria, la reforma constitucional. El PS no a va perder esa oportunidad histórica.

      El senador Girardi responde que muchas iniciativas referidas a los problemas de primera generación han sido abortadas desde el gobierno:

      -Cuando discutimos la reforma previsional, no se tocó la estructura de las AFP’s ni se aceptó vincular el cobro de comisión a los resultados de la gestión. Propusimos un mínimo: crear una AFP estatal. El ministro Velasco se comprometió con ese proyecto, pero hizo lo posible para abortarlo. Propusimos la protección del agua como bien nacional de uso público, pero Velasco se opuso. Velasco ahora se jugó para que las concesiones de borde costero para las salmoneras sean hipotecables, es decir que los bancos puedan rematarlas. Eso es una privatización encubierta. Tenemos que sincerarnos. ¿Es esta realmente una coalición de centroizquierda? Entonces, que no actúe con el libreto de la derecha.

      Pepe Auth estima que el castigo electoral que sufrió la Concertación tiene dos componentes y que la tesis de Girardi sólo da cuenta de uno. El primero, dice, es un voto de protesta más politizado, que le cobra a la Concertación porque no ha cumplido a cabalidad en temas como la reforma laboral y materias ambientales:

      -Pero hay también un voto de protesta, a mi juicio más extendido, de ciudadanos menos politizados que reaccionan contra las formas de hacer política, que acusan nepotismo, cuoteo y mal uso de recursos públicos. Responderles con una definición más o menos progresista está dentro de los códigos políticos que esos ciudadanos no valoran.

      Quien tiene propuestas en este ámbito es Ignacio Walker: “Los cambios deben darse en dos áreas relacionadas con las formas de hacer política: Más democracia y más transparencia. Más democracia con el compromiso de escoger mediante primarias a todos los candidatos a cargos de elección popular. Más transparencia con el compromiso de mostrar a la ciudadanía el detalle del financiamiento de los partidos y de la política en general”.

      Andrade concuerda: “Si seguimos de espaldas a la gente que anda de a pie en la calle, MEO ya no va a ser un numerito, va a ser una posibilidad real de gobierno. Él o cualquiera que tome esas banderas”.

      ¿NUEVOS SOCIOS?

      La definición a la que Girardi quiere llevar al PPD incluye refundar la coalición y abrir espacios en ella a los sectores que apoyaron a MEO, así como a organizaciones ciudadanas:

      - En el PPD estamos desde 1994 en temas como el condón, matrimonio homosexual y economía sustentable, pero han sido ahogados en la Concertación. Ahora los tomó MEO y sacó un 20%. Gran parte del PPD entiende que hay que reconstruir la red ciudadana que le dio vida a la Concertación en los años 80. Lo he discutido con MEO. La Concertación puede ampliarse como coalición hacia el sector de MEO y recomponer su mayoría electoral, pero por sobre todo recomponer la sintonía con los ciudadanos.

      Esta apertura hacia el meísmo y las organizaciones ciudadanas es mirada con cautela en el resto de la coalición:

      - Me parece que la Concertación debe seguir siendo un bloque de cuatro partidos, con una correlación de tres a uno: tres partidos de centroizquierda y uno de centro. Eso le da garantías al centro. Agregar un cuarto actor progresista inclina mucho la balanza. Pienso que la alianza debe seguir como está, sin perjuicio de actuar con MEO o el PC en temas de interés mutuo -sostiene Auth.

      En el PS aseguran que correr a firmar una sociedad con MEO es un error, porque es el ex diputado socialista el que necesita a la Concertación y no al revés. Si el ex candidato presidencial le hizo un guiño al oficialismo al anunciar que votaría por Frei, a sabiendas de que un sector de sus electores se desencantaría, es porque requiere acuerdos con la Concertación, que cuenta con las bancadas parlamentarias, alcaldes y representantes en los gobiernos regionales, que él no tiene.

      El diputado PPD Jorge Insunza apuesta a fortalecer liderazgos jóvenes dentro de la misma Concertación, pero cree que debe abrirse el debate a organizaciones que expresen intereses ciudadanos:
      - Mi percepción es que emergen liderazgos como el de Carolina Tohá, Lagos Weber y otros, que van a privilegiar un proyecto de centroizquierda que incluya a la DC. Creo que la tentación de Marco va a ir pasando paulatinamente. Una cosa es el diálogo con él y recoger esa fuerza progresista que representó, pero no lo veo aún como proyecto. Imagino algo más parecido a lo que fue la Concertación en sus comienzos. Hoy la Concertación, entendida como cuatro partidos, está cerrando el ciclo. Creo que lo que viene es una coalición mucho más diversa y volviendo a tener expresiones ciudadanas.
      En la vereda de la DC la negativa a incorporar nuevos actores a la Concertación suena rotunda:

      - No nos parece que deba modificarse la alianza para incluir a nuevos sectores. Podemos tener a futuro coincidencias en temas puntuales y legislar con ellos. En el pasado hemos legislado con sectores de derecha sin dramas. Esos puntos de encuentro, hacia la izquierda o la derecha, los hemos tenido antes y eso no desvirtuó a la coalición -señala Burgos.

      Para Ignacio Walker es inadmisible la inclusión de organizaciones ciudadanas: “La Concertación es un pacto de partidos políticos y no me parece que se puedan incorporar organizaciones gremiales o ciudadanas”. Otra cosa, dice, es que la coalición escuche a estas entidades e incluya sus demandas en su programa.

      Pero Insunza cree fue esa mayor apertura la que permitió a Frei sumar 18 puntos entre la primera y la segunda vuelta: “Es un hecho que la campaña tomó un nuevo brío y que la segunda vuelta tuvo mucho de eso. Fuimos capaces de generar más apertura, inclusión, un diálogo más real y eso es lo que nos llevó a este 48%. La Concertación tal como está no puede seguir”.

      Desde fuera de la Concertación, el abogado Juan Pablo Hermosilla, uno de los líderes visibles de Oceános Azules, afirma que su organización es un “movimiento social” y no le interesa entrar en el debate como una fuerza política. Pero su mirada sobre el futuro de la coalición es mucho más drástica:

      - No sé si la Concertación se rearma o no. Nosotros tenemos una aspiración más modesta. Estamos tratando de renovar la política en sus estilos, escuchando a la gente, acercando a la política a la ciudadanía. Tenemos nuestra agenda y lo anticipamos ya hace unos meses: triunfando o perdiendo vamos a seguir con ella. Sobre todo trabajando propuestas progresistas concretas.

      Hermosilla tiene dudas de que la Concertación sobreviva, pero aún si lo hace, ellos seguirán con su agenda paralela, “conversando, convocando a todos quienes quieran debatir desde la ciudadanía y no desde la cúpula”.

      Que la Concertación murió es una frase que se reitera en varios círculos oficialistas. El diputado del PS Marcelo Díaz lo proclamó en la tarde del domingo 17, cuando la derrota ya era un hecho. Pero al igual que otros dirigentes, el parlamentario está convencido de que la coalición puede resucitar y uno de los factores para conseguirlo es tomar en cuenta las opiniones de las organizaciones ciudadanas:

      - Tenemos que abrir la coalición a nuevos actores políticos y ciudadanos, de manera que la Concertación no sea solamente la suma de cuatro partidos, sino también la expresión de una mayoría de ciudadanos que no está en los partidos pero que se organiza para defender temas públicos. Sigo creyendo que para que haya gobiernos de mayorías, la izquierda y el centro tienen que ser socios estratégicos, pero quedó demostrado que ya no basta.

      Miembros de la Comisión Política del PS han barajado la posibilidad de que su partido proponga al resto de la Concertación formalizar un proceso de debate sobre el aggiornamento de la multipartidaria: “Lo ideal es que sea participativo y que culmine en un evento público y notorio, como una convención, donde se adopten compromisos de transparencia en la forma de hacer política”, dice uno de ellos.

      El ex ministro Andrade cree que, más que una “refundación”, lo que requiere la coalición es comparable a la actualización de un contrato: “Los contratos son bilaterales. Si quiero que sea sólo beneficioso para mí, me quedo sin socios. Todos tenemos que renunciar un poco”. Y considera que el piso mínimo de esta actualización es “recuperar lo que fue el origen de la alianza: profundizar la democracia, pero ahora no sólo en el país, sino en los partidos; más protección social y más equidad”.

      -La Concertación -asegura Andrade- cambió el 13 de diciembre cuando se supo que Frei no pasaba del 30%. Lo que queda es formalizar la actualización del contrato, sí o sí. Y tiene que hacerse mirando la foto del pacto parlamentario, que tenía desde Guillermo Tellier (PC) hasta Ximena Rincón (DC). No quiere decir que el PC entre a la alianza, pero sí que consideremos su eventual apoyo. Y también de Marco Enríquez. Pero la actualización debe hacerse entendiendo que la DC es uno de los socios que firma. Si al final del proceso nos quedamos sin el centro, sólo nos quedaría aspirar a ser el mejor tercio político y en embarradas como esa el PS ya tiene experiencia.

      Escrito por Eduardo Aquevedo

      18 Enero 2010 a 20:35

      Piñera y Frei pelean voto a voto contrarreloj…

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      El candidato favorito de la derecha no llega tan favorito al ballottage. Su rival oficialista tuvo unos muy buenos tres últimos días antes de la veda. Ganó el debate y recibió el apoyo del independiente Marco Enríquez-Ominami.

      CHILE-FREI-PIÑERA1 Por Santiago O’Donnell

      Desde Santiago

      A tres días de las elecciones en Chile la campaña se puso buena. Eduardo Frei, el candidato de la gobernante Concertación de centroizquierda pelea voto por voto con Sebastián Piñera de la Alianza de centroderecha. Los números duros siguen estando con Piñera, pero la tendencia favorece a Frei. Puede ganar cualquiera.

      Según la última encuesta de Mori-Chile, Piñera aventaja a su rival por 1,9 punto porcentual. O sea, para ganar Frei debe sumar unos 140 mil votos de electores que hasta hace tres días se inclinaban por Piñera, o pensaban anular su voto, o no pensaban votar. Contrarreloj, porque hoy empieza la veda electoral. No es poco, ni siquiera para un padrón de siete millones.

      Pero pasó lo que tenía que pasar para que las cosas se emparejen: Frei tuvo unos muy buenos tres días entre el lunes y ayer. Ganó el último debate y recibió el apoyo formal del candidato independiente Marco Enríquez-Ominami. A eso hay que sumarle la publicación de la encuesta de Mori, que muestra un repunte importante en su intención de voto.

      Mientras tanto, Piñera siguió haciendo la plancha. Aunque el candidato de la Alianza se mostró confiado, incansable y siempre sonriente en campaña, fue mezquino a la hora de innovar y terminó cautivo de la agenda de la Concertación, que martilló incansablemente con el fantasma del pinochetismo.

      Piñera se enredó solito con el tema la semana pasada, la peor de su campaña, cuando primero dijo que no tendría ex funcionarios de Pinochet en su gobierno, después dijo que “no es pecado” haber trabajado con el general, después dijo que no tenía pensado incorporar pinochetistas pero no lo descartaba. y después, en el debate, volvió a decir que no lo haría, montado en una dura autocrítica del silencio de su espacio político ante las violaciones de derechos humanos de la dictadura. Sus vacilaciones y contradicciones en este tema crucial confundieron al electorado independiente y pusieron en riesgo el apoyo de los 700.000 votantes con los que aún cuenta el pinochetimo duro, muchos de los cuales podrían quedarse en sus casas y no votar si se sintieron ofendidos. Piñera precisa cada uno de esos votos.

      El problema de Frei pasa por otro lado. Necesita una afluencia masiva a las urnas para revertir la diferencia y que no se dispare el porcentaje de votos anulados, que rondaría en el siete por ciento. Se trata de un voto duro, ideológico, antipinochetista, que se fuga por izquierda. “Son personas que sienten que el país avanza más rápido que ellos, que muchos se enriquecen mientras ellos siguen igual”, explica Marta Lagos, directora ejecutiva de Mori-Chile.

      Ante este dilema la Concertación optó por relegar la opaca figura de su candidato a un segundo plano para que la popularísima presidenta en ejercicio, Michelle Bachelet, con niveles de aprobación por encima del 80 por ciento, lleve el peso de la campaña. También ocuparon un lugar protagónico la jefa de campaña Carolina Tohá y el vocero de la misma, Claudio Orrego, las figuras jóvenes encargadas de infundir los aires de renovación que tanto reclaman los votantes independientes que decidirán esta elección. La estrategia parece estar dando resultados. El carisma podrá ser intransferible, pero una política astuta en la cresta de la ola puede hacer maravillas para un candidato disciplinado que sabe jugar el papel que le toca.

      En la primera vuelta del 17 de diciembre, hace apenas tres semanas y media, Piñera había sacado una ventaja de catorce puntos que a primera vista parecía casi irremontable.

      Pero la diferencia se achicó mucho cuando se realinearon para el ballottage las terceras fuerzas que habían sumado casi un tercio del voto en la primera vuelta. Como viene sucediendo desde el retorno de la democracia en 1990, el realineamiento se dio alrededor del eje histórico que determinó el sistema político actual, esto a grandes rasgos, los que habían votado el No es el plebiscito por la continuidad de Pinochet de 1988 se alinearon con el candidato de la Concertación y los que habían votado por el SI en ese plebiscito se inclinaron por el candidato de la derecha.

      Según Lagos, de Mori-Chile, el clivaje que marcó la actuación de Pinochet sigue siendo determinante por más que hayan pasado veinte años desde el fin de la dictadura y Piñera haya votado NO en el ’88. La encuesta de Mori indica que apoyan a Frei casi la totalidad de los votos del candidato comunista Jorge Arrate, que sacó el siete por ciento en la primera vuelta. Los votantes del ex socialista Marco Enríquez-Ominami, que sacó el 20 por ciento la primera vuelta, se divide de la siguiente manera: el 44 por ciento apoya a Frei, el 20 a Piñera y el resto no vota o anula.

      Entonces esa ventaja aparente de catorce puntos al final de la primera vuelta se convirtió en una ventaja real de cinco puntos al comenzar la campaña del ballottage.

      La ventaja de Piñera ya no era holgada pero seguía siendo importante y era la primera vez que la Alianza llegaba como favorita a la segunda vuelta. En el comando de Frei reinaba la confusión.

      Al borde de la desesperación, Frei arrancó la campaña para el ballottage haciendo mea culpas y reclamando gestos de grandeza a los principales impulsores de su candidatura. Pero los jefes de los grandes partidos se negaron a dar un paso al costado para dar comienzo a la refundación del espacio político que reclamaba Enríquez Ominami y que prometía el propio Frei.

      Mientras tanto Piñera seguía sonriendo y diciendo que él era el cambio y que el cambio está por venir, sin profundizar demasiado, mientras se hacía fotografiar con dirigentes de medio pelo que habían apoyado a de Enríquez Ominami en la primera vuelta y que ahora estaban con él.

      Entonces Bachelet se lanzó de lleno a la campaña. Primero impulsó una agenda legislativa de urgencia con la mayor cantidad posible de leyes que promovió Enríquez Ominami durante su campaña. Mandó al Congreso un proyecto de ley federal de aguas para nacionalizar el uso de recursos, otro de reforma política para la inscripción obligatoria de nuevos votantes y la instrumentación del voto voluntario, ley educativa para reforzar el sistema público, creación del Ministerio de Medio Ambiente.

      A eso le sumó la inauguración del Museo de la Memoria junto al candidato y los demás ex presidentes de la Concertación la semana pasada, como para que nadie se olvide de Pinochet, y declaraciones políticas que fueron in crescendo hasta culminar ayer con la proclamación de Frei como su heredero (ver nota aparte).

      Aunque los candidatos hablan todo el tiempo de salud, seguridad y educación, las encuestas señalan que no son los temas de políticas públicas los que más interesan al electorado, sino más bien los de política pura: la herencia del pinochetismo, la vigencia o no de la Concertación, la conveniencia de mezclar negocios con política.

      Según la directora ejecutiva de Mori-Chile, que dio una extensa entrevista en el canal estatal, los electores reconocen que Frei se ubica a la izquierda del millonario empresario Piñera, pero cuando se mide la variable liberal-conservador, las diferencias se diluyen. Esto explicaría la dureza del voto nulo y el escepticismo de aquellos que votaban por la Concertación pero el domingo podrían quedarse en sus lugares de vacaciones en vez de ir a votar. Si Frei y Bachelet no consiguen hacer cambiar de idea a un buen número de ellos de acá al domingo, Piñera será el vencedor.

      Pero un país es un estado de ánimo, diría el filósofo César Luis, y en este momento ese ánimo favorece a la Concertación. “Voy a ganar por una nariz”, dice divertido Frei en cada acto de campaña, dando vuelta una cruel sentencia de sus detractores que asegura que lo único que heredó Frei de su padre, el carismático y popular ex presidente Eduardo Frei Montalva, fue justamente su gran nariz.

      Esa nariz le permitió olfatear que era posible conquistar a parte de la juventud desencantada sin cambiar mucho, con la vieja y probada fórmula de agitar el fantasma de Pinochet y montarse a caballo de la figura más popular de su espacio político, mostrándose como el continuador natural de una cadena de gestiones juzgadas como exitosas por el electorado.

      Entonces un Piñera confiado se tropieza con el pasado y de repente una elección que parecía perdida queda al alcance de la mano para Frei.

      Como ninguno de los dos propone o representa algo nuevo, la nariz de lo chilenos definirá el voto del domingo. Y mientras la podredumbre de la dictadura tapa el aroma a dinero fresco que emana el candidato de la derecha, con apenas un lavado de cara y mucho perfume de Bachelet, Frei ya huele mucho mejor.

      sodonnell@pagina12.com.ar

      MICHELLE BACHELET LE DIO EL ULTIMO EMPUJON A SU CANDIDATO

      Los peores días del dueño de Lan

      El comando de Sebastián Piñera apostó a reforzar la imagen de triunfo que le dio la anterior elección del 13 de diciembre, pero la gente y el ambiente opacado no lo acompañaron como se esperaba en las huestes derechistas.

      Por Christian Palma

      Desde Santiago

      Los dos últimos días han sido los peores para Sebastián Piñera desde que comenzó la campaña presidencial hace más de un año. Es que una relevante encuesta conocida el miércoles y el apoyo que la presidenta Michelle Bachelet y el ex candidato Marco Enríquez-Ominami le dieron públicamente a su contendor de la Concertación, Eduardo Frei, dejó en claro que la carrera no está ganada por más que haya liderado las encuestas durante todo el proceso que culminará el domingo en las urnas. El golpe fue duro para el candidato-empresario. Y quedó de manifiesto ayer en una jornada que lo llevó por diversas ciudades de Chile encabezando los cierres oficiales de su campaña.

      Como ha sido la tónica de sus eventos masivos, las convocatorias no lograron reunir a una gran cantidad de gente, quizás –se conversaba en el café– porque la derecha chilena jamás ha logrado aglomerar masas al aire libre y más bien les gusta estar arropaditos, seguros bajo techo (como las quince mil almas que Piñera logró reunir en el Movistar Arena en la primera vuelta) o porque el golpe de la encuesta que lo empata técnicamente con Frei bajó el ánimo de sus adherentes, los mismos que en su gran mayoría derrocaron por la fuerza al presidente Salvador Allende y apoyaron al dictador Augusto Pinochet y, peor aún, no han ganado una elección democráticamente en 50 años.

      El recuerdo de las veces en que el pan se les quemó en el horno, fue tema en la íntima de los colaboradores de Piñera, por más que lo quisieron ocultar ayer en Valparaíso, Talca y Concepción.

      El multimillonario empresario optó por responder a Bachelet por el explícito respaldo que en la mañana dio al abanderado oficialista. “Como ciudadana (Bachelet) tiene derecho a tener su opinión y su preferencia, pero creo que un Presidente nunca, nunca, ni siquiera a dos o tres días de la elección tiene que olvidarse que es Presidenta de todos los chilenos.”

      La crítica pasó por alto que la mandataria cuenta con un 85 por ciento de popularidad y que buena parte de su propuesta se basa en los logros que el actual gobierno exhibe como administración.

      Así las cosas, el comando de Sebastián Piñera utilizó todas las mañas posibles para cautivar al electorado indeciso de ME-O, el ex candidato que logró un 20% en la primera vuelta. Apostó además por reforzar la imagen de triunfo que le dio la anterior elección del 13 de diciembre, no obstante, la gente y el ambiente opacado no lo acompañaron como se esperaba en las huestes derechistas.

      Otra estrategia fue convocar a personajes de la farándula para atraer simpatizantes. Sin embargo, en este campo tampoco ganó pues Frei en paralelo recibió el apoyo de numerosas figuras del mundo cultural, connotados artistas, escritores y pintores chilenos.

      Más tarde en Talca, utilizó los minutos finales de su discurso para insistir en el “desgaste de la Concertación, las cadenas que la unen al pasado y la petición por una oportunidad”. Concepción, la segunda ciudad más grande de Chile cerró la ofensiva del empresario multimillonario con una réplica de sus alocuciones anteriores. Y si logró llevar más gente fue por el show que animaron algunos conjuntos tropicales de segura convocatoria. Según cifras de Carabineros, Piñera logró convocar 5 mil personas, mientras que miembros del comando cifraron la adhesión en 20 mil.

      En paralelo, unos dos mil simpatizantes del candidato oficialista comenzaron un recorrido espontáneo por el centro de la ciudad, gritando la consigna “Piñera, entiende, Chile no se vende”. “Yo voto por él porque es una persona honesta, que desde un comienzo, cuando él decidió dedicarse a la vida pública, separó los negocios y resolvió esta tremenda contradicción en su momento y no después de ser electo”, las palabras pertenecen a Michelle Bachelet quien temprano ayer dio un último empujón a Eduardo Frei.

      Este, ni corto ni perezoso agradeció el gesto al declarar que “no es solamente un apoyo político, son palabras que me comprometen por lo que ella ha dicho desde el punto de vista personal”.

      Con ese respaldo sobrevolando sus actos finales, Frei terminó ayer su campaña con un gran acto –con la vieja mística de la Concertación que derrotó a Pinochet hace 20 años–, en la brava población San Gregorio. La impronta del conglomerado que ha gobernado exitosamente Chile en las últimas dos décadas quedó refrendada cuando diversas caravanas partieron de distintas comunas confluyendo en el lugar definido por el comando del aspirante que aglutina las fuerzas en plaza Italia, el lugar donde los chilenos celebran sus triunfos deportivos en pleno centro de Santiago. Así, las fuerzas progresistas y democráticas chilenas dieron cuenta una vez más de su arraigo popular con una masiva y colorida marcha.

      Así está el teatro de operaciones político chileno. Con acusaciones de intervención electoral a Bachelet, un candidato que ya no es el favorito y otro arremetiendo con fuerza. Desde hoy, por ley, no habrá más campaña oficial y los comandos seguirán tratando de sumar votos los que el domingo serán más necesarios que nunca.

      PAGINA/12

      Enríquez Ominami anuncia voto por Frei en el balotaje…

      con 3 comentarios

      / Lanacion.cl

      Ex candidato presidencial mantuvo sus críticas a los dos abanderados en competencia, pero valoró el avance de la agenda legislativa y dijo que un “abismo irreconciliable” lo separa de la derecha. Dejó en libertad de acción a sus adherentes.

      Enríquez Ominami anuncia voto por Frei en el balotaje

      A 5 días de la segunda vuelta, el ex candidato presidencial independiente Marco Enríquez Ominami anunció que apoyará al abanderado del mundo progresista, Eduardo Frei, este 17 de enero.

      Con esta decisión, el diputado que alcanzó un 20, 13% en la primera vuelta, fijó una postura que puede resultar clave para el resultado de la elección, aunque optó por dejar en libertad de acción a sus seguidores.

      “Ante esta coyuntura histórica, ante la incertidumbre de que la derecha pueda llegar a  impedir la marcha de Chile hacia el futuro, es de mi responsabilidad contribuir en lo que pueda para que eso no ocurra. Por tanto, declaro formalmente mi decisión de  apoyar al candidato de este pueblo, el del 29 por ciento de chilenos”, dijo MEO, en alusión a Frei.

      En su declaración, leída en el ex Congreso Nacional,Enríquez Ominami fue duro con la coalición encabezada por Sebastián Piñera, al señalar que lo separa de la derecha un “abismo irreconciliable” y una “distancia infranqueable”.

      “Gran parte del sector que apoya a Sebastián Piñera llenó de luto a nuestra  patria, son cómplices de los que asesinaron a mi padre y más grave aún lo que hoy no se arrepiente de nada y se enorgullecen de haber asesinado a mi padre”, dijo MEO, exigiendo un mea culpa a la derecha que sustenta al empresario.

      CUESTIONAMIENTOS

      Pese al apoyo al candidato de la Concertación, MEO mantuvo sus ácidas críticas a Eduardo Frei y Sebastián Piñera, señalando que ésta es la última elección en “clave de los ’90” que enfrenta a dos “líderes de la transición”. Catalogó a los candidatos que estarán en la papeleta este domingo como “demasiado parecidos”, “hijos del pasado” y que además “comparten vicios”.

      “No me verán en cargo alguno en el próximo gobierno”, y “no hemos negociado nada”, prometió, anunciando que si bien declaró su voto por Frei, está empeñado en liderar una oposición al futuro gobierno. Dijo que ésta será “constructiva y propositiva”, confiado en que representa la “tercera fuerza política” del país

      AGENDA LEGISLATIVA

      Clave en este respaldo de MEO fue el avance de la agenda legislativa en el Congreso. En alusión a la tramitación de los proyectos de inscripción automática y voto voluntario, y educación pública, y la reforma constitucional del agua, Marco señaló que “esta elección son nuestras ideas las ganadoras”. De paso, reprochó la actitud de los senadores aliancistas en la Comisión de Agricultura, que ha trabado el proyecto en la instancia.

      MARQUISMO

      El gesto de Marco Enríquez Ominami viene a sellar el creciente apoyo del marquismo hacia Frei, luego de los respaldos expresados por  Carlos Ominami, el diputado ex PPD Esteban Valenzuela, el abogado Ciro Colombara, el economista Luis Eduardo Escobar, y adherentes del diputado ex PS como el ex candidato presidencial Alejandro Navarro,  los alcaldes Vladimiro Mimica y Juan Carrasco, y el ex candidato a diputado René Tabilo, y el asesor Max Colodro.

      A pocos días del balotaje

      Errático y tardío apoyo de ME-O a Eduardo Frei

      El ex candidato independiente aseguró que lo separa un “abismo” del sector que sustenta la candidatura de Sebastián Piñera y dejó en libertad de acción a sus adherentes. “Ante esta coyuntura histórica y la incertidumbre de que la derecha pueda llegar a impedir la marcha de Chile hacia el futuro, es de mi responsabilidad contribuir para que eso no ocurra, por tanto, declaro formalmente mi decisión de apoya al candidato de este pueblo, el del 29% de chilenos que votaron el 13 de diciembre”, sostuvo.

      por EL MOSTRADOR

      Tal como estaba anunciado, el ex candidato presidencial independiente, Marco Enríquez-Ominami, entregó formalmente su apoyo a la candidatura del presidenciable de la Concertación, Eduardo Frei.

      El diputado justificó su decisión señalando que “con la derecha, que es finalmente la base de sustentación de la candidatura de Sebastián Piñera, nos separa un abismo irreconciliable”.

      “El sector que apoya a Sebastián Piñera, gran parte de ellos llenaron de luto nuestra patria, son cómplices de quienes asesinaron a mi padre (Miguel Enríquez), los que hoy día no se arrepienten de nada y se sienten orgulloso de haberlo asesinado”, sostuvo.

      En esa línea, Enríquez-Ominami emplazó a la derecha a hacer un “mea culpa” de los crímenes cometidos durante la dictadura militar.

      Reglón seguido, dijo no arrepentirse de señalar que ambas candidaturas se parecen demasiado, sin embargo indicó que “ante esta coyuntura histórica y ante la incertidumbre de que la derecha pueda llegar a impedir la marcha de Chile hacia el futuro, es de mi responsabilidad contribuir para que eso no ocurra, por tanto, declaro formalmente mi decisión de apoya al candidato de este pueblo, el del 29% de chilenos que votaron el 13 de diciembre”.

      En todo caso, el parlamentario dejó en libertad de acción a sus adherentes. “La libertad de todos ustedes no está puesta en duda al ejercer la mía, ustedes son los únicos jueces de su conciencia en su voto. Ustedes son los mejores jueces sobre su voto y yo respeto sin exclusión alguna su decisión. La libertad de ustedes no está en puesta en duda”.

      Gesto de MEO encuentra frío recibimiento en el comando de Frei


      Voceros del equipo del candidato presidencial de la Concertación, aseguraron que el respaldo del diputado independiente es tan importante como el de miles de chilenos que han ido sumándose a la candidatura del senador DC. (Terra.cl)

      SANTIAGO, enero 13.- Con frialdad y ambigüedad, reaccionaron los voceros del comando del candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, Ricardo Lagos Weber y Carolina Tohá, frente a la decisión del ex abanderado independiente, Marco Enríquez- Ominami, de apoyar la candidatura del senador DC.

      A pesar de las insistentes preguntas de los periodistas sobre la importancia de este día, Lagos Weber mantuvo la misma visión.

      “El apoyo de Marco se inscribe dentro del apoyo de los miles de chilenos que nos han dado su respaldo desde el 13 de diciembre. Hubo quienes respaldaron inmediatamente a Frei, habrá otros que darán su apoyo el día domingo, y Marco, igual que miles de chilenos, llegó la conclusión de que no da lo mismo quien gobierne”, sentenció Lagos Weber.

      En la misma línea fueron las declaraciones del la jefa del comando, Carolina Tohá. “En una elección como esta, donde claramente todo está abierto y cada voto será decisivo, todos los respaldos son bienvenidos y todos son tan importantes”, dijo la vocera.

      Encuesta Mori (Enero 2010): Frei 49,1%; Piñera 50,9% (empate técnico) …

      con 6 comentarios

      / Lanacion.cl

      Candidato del progresismo obtiene un 49,1%, mientras el abanderado de la derecha llega a un 50,9% en la proyección presidencial entregada esta mañana, a 5 días de la segunda vuelta.

      Encuesta Mori: Frei y Piñera en empate técnico

      Ver aquí resultado completo de Encuesta MORI…

      Un empate técnico entre Sebastián Piñera y Eduardo Frei, con un 50,9 por ciento de las preferencias versus un 49,1 por ciento, respectivamente, marca la proyección electoral de Mori de cara a la segunda vuelta presidencial de este domingo 17 de enero.

      El sondeo refleja el carácter voto a voto que tendrá el comicio, considerando que el margen de error del estudio está situado en un 3 por ciento, lo que arroja una virtual igualdad entre los contendores del progresismo y la derecha.

      La encuesta fue aplicada desde el 3 de enero hasta el sábado, y no cubre hitos como el apoyo al abanderado del mundo progresista por parte de Carlos Ominami, figura clave del “marquismo”, y el debate Anatel del lunes pasado (tampoco considera impacto de apoyo de Marco-Ominami a Frei hoy miércoles).

      Así, en la pregunta por quién votará el próximo domingo, un 40,8% respondió por Piñera, y un 39,4% por el candidato de la Concertación. A partir de estos porcentajes, la proyección de Mori a los válidamente emitidos arroja un resultado final de 50,9% para el empresario y el 49,1% del senador DC, evidenciando un repunte de Frei respecto a la primera vuelta.

      En porcentaje, la distancia entre ambos contendores es de un exiguo 1,8%. En números, esto se traduciría en 124.869 votos, vale decir 3,7 sufragios por cada mesa de votación.

      La distancia de 1,8% es inferior al margen de error de la encuesta, y estadísticamente esta distancia se puede duplicar y anular” el próximo domingo, explicó la directora de Mori, Marta Lagos.

      Y el panorama, a escasos 5 días de la elección, sigue incierto: “Frei ha acortado distancia con Piñera, y puede acortar aún más la distancia. Sin embargo Piñera tiene una ventaja: tiene más probabilidades de mantenerse que de anularse”, añadió.

      Respecto al factor Marco Enríquez Ominami, Lagos evitó señalar si el pronunciamiento que se espera del ex candidato presidencial para este mediodía hará inclinar la balanza hacia Frei. Pero la encuesta ya trae algunas señales claras: un 44% de quienes respaldaron al diputado en primera vuelta ahora en el balotaje votarán por Frei, un 20% por Piñera, un 21% dice que votará nulo o en blanco, mientras el 15% aún no toma una decisión y entra en la categoría de no sabe/no responde.

      TRIUNFALISMO

      En cuanto a la sensación de triunfo, se acorta la distancia entre ambos candidatos. En la consulta sobre quién cree que será el próximo Presidente de Chile, Piñera obtiene un 51% y Frei un 31%. Y ante la pregunta quién le gustaría que fuera el próximo Presidente, un 41 por ciento se inclina por Piñera, y un 35% por Frei, con el senador DC remontando en este ítem.

      Pero este triunfalismo en la derecha puede jugarle en contra al empresario este 17 de enero: “El votante de Piñera a lo mejor se siente más confiado porque la imagen de triunfo es dominante y por lo tanto no hace tanta diferencia si los votantes de Piñera votan. En cambio, los de Frei sí saben que su voto puede hacer diferencia. Y eso es hoy relevante”, remarcó Lagos.

      MOMENTO POLÍTICO

      Lagos explicó que estas elecciones se producen en un momento político "complejo", considerando variables como el voto que estuvo con Marco Enríquez Ominami en primera vuelta y la crisis que han debido enfrentar los partidos de la Concertación tras los resultados del 13 de diciembre.

      Otros datos importantes que arrojó la encuesta es la vigencia del voto pinochetista, dado que los adherentes de Piñera son básicamente quienes apoyaron la dictadura. “No es efectivo que el gobierno de Pinochet no haga diferencias entre los votantes”, dijo la socióloga.

      Asimismo, el empresario es identificado claramente con la derecha (aunque en el debate insistió en declararse como un representante de la “centroderecha”). Frei, en cambio, es considerado como un hombre de centroizquierda.

      El estudio de MORI es el único a nivel nacional de una entidad independiente antes del balotaje. Hasta la fecha sólo se sólo se habían conocido estudios de diarios, de escasa amplitud y metodologías cuestionadas, y un informe electoral de La Moneda que prevé un escenario estrecho donde Eduardo Frei triunfará por un margen menor al que ganó el Presidente Ricardo Lagos en la segunda vuelta contra Joaquín Lavín.

      Ficha técnica

      El trabajo de campo de la encuesta fue realizado entre el 1 y el 9 de enero. Fue aplicada a una muestra de 1.200 casos, inscritos mayores de 18 años de ambos sexos, en todo Chile Continental. La encuesta es representativa de todo el país (urbano y rural). Tiene un margen de error de 3% con 95% de confianza.

      Escrito por Eduardo Aquevedo

      13 Enero 2010 a 15:14

      Chile: una radiografía electoral (el votante de la primera vuelta, 2009)…

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      Estudio UDP disecciona el perfil del votante en la primera vuelta

      CIPER, 12 de Enero de 2010

      Que Eduardo Frei obtuvo mayor apoyo entre los votantes con bajo nivel de escolaridad y que la fortaleza de Sebastián Piñera estuvo en las comunas más ricas y en las más pobres son algunas de las conclusiones del estudio “Las bases electorales de los candidatos presidenciales 2009”, elaborado por del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales (ICSO-UDP). Su autor, el cientista político Mauricio Morales, toma los resultados de la primera vuelta de diciembre y los cruza con variables geográficas, económicas, sociales y políticas para elaborar una radiografía electoral de la última votación.

      La información resulta relevante a la luz de la segunda vuelta electoral que tendrá lugar este domingo 17. En el último mes tanto Frei como Piñera han intentado descifrar sus bases electorales y han desplegado sus campañas para captar a aquellos votantes que en diciembre optaron por Marco Enríquez-Ominami, Jorge Arrate, anularon o votaron en blanco.

      De acuerdo a Morales, “nunca en la historia electoral reciente de Chile” la votación de un candidato había estado tan fuertemente relacionada a la escolaridad y ruralidad de los electores, como en el caso de Eduardo Frei en diciembre recién pasado. Aunque ambas variables están relacionadas, el principio de “a mayor escolaridad, menor voto por Frei” se mantiene también si se consideran sólo las 50 o 100 comunas con mayor número de inscritos. Según el estudio, los votantes de Marco Enríquez-Ominami tuvieron en cambio el comportamiento inverso: más urbanos y con mayor escolaridad. Dichos factores no fueron relevantes para determinar quiénes apoyaron a Piñera.

      Otro parámetro que tiene cierta relación con la ruralidad y la educación, pero que no es exactamente idéntico, es el de la pobreza. Así como el voto de MEO declinó en las comunas más rurales y con menor escolaridad, también lo hizo en las más pobres. Eso, según Morales, es coherente con el resultado de las encuestas previas. Sin embargo, llama la atención que el comportamiento de los sufragios que recibió Jorge Arrate es similar al de MEO. “Todo, en desmedro de Frei”, afirma el investigador de la UDP.

      El estudio también midió el impacto del índice de desarrollo humano en los votantes, concluyendo que mientras a MEO y Arrate les fue mejor en las comunas con desarrollo medio, Piñera obtuvo sus mejores logros en las extremas (más ricas y más pobres), y Frei en las que presentan un menor desarrollo. Morales hizo el ejercicio de juntar los resultados de Frei y de MEO en este item, obteniendo una suma que replica el comportamiento histórico de la Concertación, que tiene mayor éxito en las comunas de índice medio.

      Al analizar la ubicación geográfica de los resultados de la segunda vuelta, Morales concluye que las tendencias también son marcadas: mientras MEO es más fuerte en el norte, Frei lo es en el centro sur y Piñera en el sur.

      Un dato interesante del estudio es la relación entre el partido del alcalde y el resultado presidencial en la comuna. En términos generales, Piñera rinde mejor en las comunas UDI y RN y cae 10 puntos en las del PC (son sólo 4), mientras que Frei sube en las de la Concertación. Sin embargo, Morales afirma que a diferencia de elecciones anteriores, el voto de la derecha es más consistente que el oficialista, mostrando resultados similares en las votaciones comunales, parlamentarias y presidenciales. La Concertación, en cambio, ha aumentado su voto cruzado, lo que a su juicio “es señal evidente de falta de lealtad por parte de los electores”.

      Para graficarlo, explica que Bachelet tuvo sólo 5 puntos menos que los votos que obtuvo la lista parlamentaria de la Concertación, mientras que Frei está 15 puntos por debajo de ésta, aunque la diferencia se reduce si se descuenta al PC (que fue en alianza con el oficialismo).

      Qué predice realmente la encuesta de El Mercurio-Opina…

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      12 de Enero de 2010

      CHILE-FREI-PIÑERA3 EDUARDO ENGEL*

      “Piñera obtiene 52,9 y Frei 47,1” concluye la bajada del 9 de enero con que El Mercurio presentó los resultados de la encuesta que encargó a Opina S.A. Como la ficha técnica sugiere un margen de error del 2,8%, el mensaje para Frei es lapidario: en el peor de los casos Piñera saca un 50,1% (la diferencia entre 52.9 y 2.8) por lo cual, pase lo que pase, el candidato de la Alianza tiene ganada la segunda vuelta.

      La encuesta El Mercurio-Opina (EM-O) cubre tres centros urbanos: el Gran Santiago, Valparaíso y Viña del Mar, Concepción y Talcahuano. En todos estos centros Marco Enríquez-Ominami obtuvo más votos que a nivel nacional (21,7, 21,4 y 23,5 vs. 20,1%). Como las posibilidades de crecimiento de Piñera respecto de la primera vuelta vienen principalmente de los votos de ME-O, esto significa que Piñera tiene más posibilidades de aumentar su votación en ciudades donde ME-O obtuvo votaciones más altas. Es decir, las ciudades que cubre la encuesta EM-O son ciudades donde es razonable suponer que Piñera aumentará su votación en mayor medida que en el resto del país.

      Lo relevante es quién gana en todo Chile, no en los tres centros urbanos antes mencionados. Por lo cual es interesante extrapolar a nivel nacional lo que sugiere la encuesta EM-O. Corrigiendo por la sobrerepresentación de votantes de ME-O, la diferencia a favor de Piñera cae de 5,8 a 4,2%. Llego a esta cifra asumiendo que quienes votaron por Frei, Piñera, blanco o nulo en la primera vuelta votan de igual forma en la segunda vuelta. Y que todos los votos de Arrate van para Frei. En tal caso, si votan todos quienes votaron por ME-O, la encuesta EM-O permite inferir que un 60% de quienes apoyaron al candidato díscolo votarán por Frei y el 40% restante lo hará por Piñera. Finalmente, supongo que los porcentajes anteriores también aplican a los distritos que no fueron cubiertos por la encuesta.

      Es una pena que, a diferencia de lo que hace la Universidad Diego Portales y el CEP, Opina S.A.-El Mercurio no publica la base de datos con la ficha de los encuestados.

      Como todo set de supuestos, los que he planteado son discutibles, pero no me parecen sesgados a favor de alguna de las opciones al inferir la votación del 56% del electorado que no cubre la encuesta EM-O. Los partidarios de Frei pueden argumentar que hay muchos votos nulos y blancos en la primera vuelta que fueron votos de protesta contra los partidos de la Concertación, pero que se inclinarán por Frei el domingo que viene. Los partidarios de Piñera, por su parte, se han jugado porque el ambiente triunfalista que lograron proyectar hasta hace poco llevará a que nulos y blancos se sumen a la opción percibida como ganadora.

      El margen de error de la encuesta EM-O también está mal calculado, ya que supone que quienes no respondieron tienen preferencias idénticas a las de quienes respondieron. No se requiere ser experto en estadísticas para intuir que el margen de error para quienes no responden es mayor que aquel para quienes responden. Una corrección conservadora para esta omisión lleva a un margen de error superior al 3%. A lo cual cabe agregar que los márgenes de error asociados a una encuesta no garantizan que la diferencia entre la proyección y los resultados será menor que dicho margen.

      Es una pena que, a diferencia de lo que hace la Universidad Diego Portales y el CEP, Opina S.A.-El Mercurio no publica la base de datos con la ficha de los encuestados. A pesar de lo anterior, interpretando correctamente la poca información disponible, se concluye que ésta predice un 52% para Piñera y un 48% para Frei, donde las dos votaciones anteriores tienen un margen de error del 3%.

      A lo anterior se agrega que después de realizada la encuesta EM-O, la campaña de Frei finalmente está haciendo las cosas bien. El trío conformado por Carolina Tohá, Claudio Orrego y Ricardo Lagos-Weber ha dado credibilidad al mensaje del cambio generacional que viene dando el candidato de la Concertación. Y la bien aceitada campaña de Piñera ha cometido el primer error de importancia, al reconocer que se repetirán el plato rostros de la dictadura en un eventual gobierno de la Alianza.

      Aún para quienes pasamos años estudiando estos temas, no deja de ser sorprendente que encuestando a poco más de mil personas uno pueda predecir el resultado de una elección donde votarán más de 7 millones de chilenos. Y, claro está, nada es mágico y hay veces que no se pueden hacer predicciones confiables. Cuando la elección es estrecha, las encuestas no sirven para predecir quién va a ganar.

      Todo lo anterior sugiere que la carrera presidencial está lejos de decidida y que la noche del 17 de enero puede terminar siendo una larga jornada, en que los votos se cuenten uno a uno y se conozca el ganador sólo después del último cómputo

      * Profesor de Economía de la Universidad de Yale. Encargado de la comisión para la reforma tributaria de Eduardo Frei.

      EL MOSTRADOR.CL

      Escrito por Eduardo Aquevedo

      12 Enero 2010 a 21:13

      Segunda vuelta Frei-Piñera: los indecisos, factor clave e incierto…

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      El voto de los indecisos: el factor clave que sigue marcando la elección a siete días de los comicios

      Indecisos, nulos y blancos. Son las tres categorías de votantes que están más presentes que nunca en la mente de los dirigente políticos y, sobre todo, de los expertos electorales y los responsables de definir las estrategias para ganar la elección.

      ¿La razón? Existe coincidencia que se trata de las variables claves que, según el rumbo que tomen la última semana de campaña, zanjarán el resultado definitivo del balotaje, coronando como presidente a Sebastián Piñera o Eduardo Frei.

      Claro que hay discrepancias entre los expertos a la hora de determinar la cantidad de personas que están en esta posición, las cuales oscilan entre 14% y 4% del electorado nacional.  Vale decir: entre 980 mil y 280 mil personas no sabrían por quién votar al considerar que cada punto electoral corresponde a 70 mil votantes.

      De allí, que en los comandos presidenciales existan personas dedicadas a estudiar en detalle este tema. Y la atención se está concentrando básicamente a reducir los indecisos, y por añadidura, los nulos y blancos serán vitales para el resultado final.

      Cabe recordar el 13 de diciembre de 2009 hubo 199.355 votos nulos (2,76%) y 85.014 blancos (1,17%) sobre un total de 7.221.888 sufragios emitidos. Un hecho relevante, porque revela que fue la segunda cifra más baja de participación de las últimas cinco elecciones. Es más, al considerar los votos válidamente emitidos (menos nulos y blancos) muestra que fue la elección con menor preferencia de candidatos.

      Perfil de indecisos, según aliancistas

      Ahora bien. Para el director de estudios políticos y electorales del Instituto Libertad, José Miguel Izquierdo, los indecisos están rondando entre los 12 y 14 puntos.

      Y aunque evita entregar luces sobre el origen de los datos –explicando que son estudios  del Instituto Libertad- dice que ya tienen un perfil bastante claro del nuevo tipo de indecisos que definirá la elección.  “Se trata de gente de centro izquierda, algunos grupos de izquierda extra Concertación y seguidores de Marco Enríquez-Ominami, caracterizados por un sentimiento muy profundo de rechazo a Frei y también a la derecha”, precisa.

      “Esta gente no irá a votar en segunda vuelta y mi hipótesis es que al final terminarán nutriendo los blancos y nulos aumentando la abstención general”, explica Izquierdo. Con todo,   para él “a estas alturas la cosa está bastante cocinada y si uno hiciera una encuesta hoy podría conocer el resultado”, asegurando que  “vamos a quedar 52% (Piñera) versus 48% (Frei) y si se confirma la hipótesis de abstención es probable que se amplíe a un 53% versus 47%”.

      Cifras similares proyecta el analista de Benchmark, Gonzalo Müller, para quien la diferencia a favor de Piñera será de 5 puntos: “Va a ser 52,5% versus 47,5% y no es producto de un análisis sino de la encuesta que hicimos”, recalca.

      La visión de especialistas de la Concertación

      No obstante ello, para Marta Lagos -quien entregará este miércoles el resultado de la nueva encuesta Mori, el 95% de los chilenos ya tiene claro por quien votará y sólo el 5% está dubitativo.  Añadió que el electorado ha sido relativamente estable y no existen evidencias que muestren un aumento en la votación de Piñera. De hecho, dice que “en diciembre sacó 260 mil votos menos de los que logró en 2005 frente a la presidenta Michelle Bachelet”, por lo que asegura que “si gana lo hará con menos votos de los que saco Lavín en 1999”.

      Para ella, lo fundamental hoy es que “la gente no esta motivada para ir a votar” y como no hay traspaso de votos hacia Piñera “porque votar nulo o blanco no es cambiar de bando” será el aumento o disminución de este segmento el que decidirá. “Si hay dos puntos más de nulos y blancos, entonces se beneficia el que tiene más votos. Y en este caso es Piñera. Por el contrario si esa gente vota por Frei, en este caso Piñera pierde doble”, explica.

      Una opinión similar dio el director del Cerc, Carlos Huneeus, quien afirma que hoy los indecisos son mínimos y difíciles de cuantificar. Agregó que la información disponible sirve poco para identificarlos porque “el escenario es completamente distinto a partir del 13 de diciembre. Los indecisos serán 3 ó 4 puntos y no más y marcarán la elección”, recalcó. Añade que el efecto de Marco Enríquez-Ominami “ya es historia, porque los diputados del PRI al igual que la mayor parte de las ex personalidades ligadas a él están por Frei, por lo que su definición no tiene importancia”.

      Finalmente, el analista político Alfredo Joignant coincidió en que  el principal problema de Frei son “los votos nulos y blancos”, precisando que si bajan  “esto será dramático y efectivamente podría ocurrir que la noche del 17 de enero no sepamos quien fue el presidente de Chile”.

      http://www.df.cl

      Escrito por Eduardo Aquevedo

      11 Enero 2010 a 14:36

      Encuesta El Mercurio-Opina: Frei 50,1%, Piñera 49,9%… (una proyección)

      con 27 comentarios

      El Mercurio no miente

      CHILE-FREI-PIÑERA1 CARLOS CORREA B.

      Ingeniero Civil Industrial, MBA, Imaginacción Consultores
      http://papelcero.blogspot.com
       

      El día sábado se publicó una de las últimas encuestas antes de la histórica segunda vuelta del domingo que viene. El Mercurio, que hace tiempo atrás trabaja junto a la empresa Opina S.A. viene realizando encuestas concentradas en el Gran Santiago, Gran Valparaíso y Gran Concepción.

      Los resultados que dan a Piñera con 46,1% versus un 41% de Frei fueron ampliamente difundidos, y no llamaron mayormente la atención: esta carrera parece ganada por Piñera, la segunda vuelta resulta un mero trámite y mientras en el comando de Piñera se reparten los cargos, la Concertación parece sumida en un temprano ejercicio de busca de culpables por la derrota.

      Hay un detalle en dicha encuesta que llama la atención y que me hizo interrumpir de manera abrupta actividades en las que estaba inmerso el día sábado: El Mercurio declara que si se tomaran el 12,9% que declara votar nulo, blanco o indeciso como tales en la elección, en estas tres grandes ciudades Piñera ganaría por un 52,9% en relación a un 47,1% de Frei. En realidad este ejercicio tiene muchas dificultades, la principal es que en el grupo llamado “nulos/blancos” hay votantes que van a marcar una de las preferencias, pero que no tienen decidido su voto.

      Más adelante el redactor de la nota indica textualmente “La cifra definitiva de nulos y blancos en la elección debería ser más baja, ya que en las dos segundas vueltas anteriores (2000 y 2006) esas opciones no han superado el 3% del total de votos. Sin embargo, esto no contempla a quienes estando inscritos se abstengan de votar.” Y algo que no dice: Piñera se ha mantenido estático pues los porcentajes mencionados sólo tienen diferencia de margen de error con el resultado en primera vuelta.

      Esa expresión es tan curiosa que merece un análisis más profundo. Para ello se pueden tomar los resultados electorales de la primera vuelta del Gran Valparaíso, asimilados a las comunas de Valparaíso y Viña, el Gran Concepción, expresado por los distritos 43 y 44 (Concepción y Talcahuano) y del Gran Santiago, determinado como la votación de la Región Metropolitana menos la votación del distrito 31 (Talagante y Melipilla).

      Este ejercicio arroja el siguiente cuadro:

      grafico-nota-correa

      (Fuente : elecciones.gov.cl y elaboración propia)

      Como se puede ver Frei tiene una diferencia  sustancial en la votación entre las grandes urbes y el resto del país. La explicación es muy sencilla: en Santiago, Concepción y Valparaíso es donde residen la mayoría de los adictos al cambio, que en primera vuelta optaron por ME-O y por Arrate. Suena razonable pensar que en el resto del país se mantendrá esta diferencia en la votación de Frei como fue en la primera vuelta y como han dicho todas las encuestas que se han realizado, incluyendo la CEP.

      Entonces podría caber una crítica al Mercurio. ¿Por qué si hay una diferencia sustancial en la votación de las tres grandes ciudades y el resto del país presenta un titular que indique una ventaja clara de Piñera? ¿Por qué no realiza la encuesta en el resto del país?

      El domingo, previendo estas críticas, El Mercurio comparó la votación de la primera vuelta con la predicción de su encuesta, dejando en claro que anduvieron bastante cerca en las tres ciudades. Como creo que los resultados electorales son el mejor validador de cualquier encuesta, creo también que su metodología es correcta, pero acotada solamente a tres ciudades.

      Pero suponiendo que los resultados se dieran exactamente en estas tres ciudades como fue predecido y que la diferencia de la votación de Frei entre las grandes urbes y el resto del país fuera la misma que se dio en primera vuelta, se podría hacer el ejercicio de cómo llegan los contrincantes a segunda vuelta. El ejercicio arroja a Frei con un 50,1% y Piñera con un 49,9%, o sea literalmente un empate. Como sé que son resultados polémicos, publicaré en el día de hoy en mi blog la memoria de cálculo. Los números no mienten y esta vez, El Mercurio tampoco. El gráfico muestra la proyección tomando como base la encuesta.

      grafico1-nota-correa

      Con eso cobra sentido la extraña frase del artículo respecto a la evolución a favor de Frei de los votos nulos. Ergo, nos enfrentamos a una elección extremadamente competitiva. Los resultados son asombrosos, considerando que la primera semana de la segunda vuelta de Frei fueron muy complejos, pues la polémica por la salida de los presidentes de los partidos y la tardía construcción de puentes hacia los votantes de ME-O y Arrate, parecían poner las cosas cuesta arriba.

      Más aún pueden disminuir más los nulos después de la adhesión del Senador Ominami a Frei, la popularidad que han alcanzado las tres figuras del recambio (Tohá, Lagos Weber y Orrego) que han encabezado el comando de segunda vuelta y el incidente del mail de Patricio Navia, donde su apoyo fue como la manzana de Blancanieves, pues el comando de Piñera la mordió del lado envenenado: la polémica acerca de la vinculación con Pinochet de prominentes figuras de su entorno.

      Ha sido largamente analizado el efecto que tendrá en la Concertación la derrota, pero no en la derecha, donde nuevamente se les quemaría el pan en la puerta del horno.

      EL MOSTRADOR.CL

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      Escrito por Eduardo Aquevedo

      11 Enero 2010 a 4:33

      Marco-Ominami y la segunda vuelta… Entrevista a A. Escobar

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      Álvaro Escobar, mano derecha de Marco Enríquez-Ominami, revela la dimensión desconocida de la derrota:

      "Los ‘marquistas’ quedamos en el peor de los mundos"

      CHILE-ELECCIONES-frei_enriquez_ominami El actor y diputado, quien perdió inesperadamente su reelección, revela que el círculo íntimo de ME-O nunca pensó que éste no pasaría a la segunda vuelta. Y que por eso no tenían un plan para ese escenario. Cuenta por qué se retira de la política y se resiste a decir con claridad si votará o no por Eduardo Frei el próximo domingo. 

      PAMELA ARAVENA BOLÍVAR 

      Álvaro Escobar (43, casado, una hija, diputado por Estación Central hasta el próximo 11 de marzo) confiesa que, de verdad, nunca imaginó que Marco Enríquez-Ominami perdería en primera vuelta. Él y todos quienes rodeaban al abanderado independiente creían lo mismo. "Sólo teníamos contemplados escenarios para la segunda vuelta", asegura.

      También confiaba en que tenía asegurada su reelección, al punto que casi no hizo campaña y se dedicó a apoyar a ME-O recorriendo Chile. Su segundo pronóstico también falló. Hoy acusa que es una más de las "víctimas" del sistema binominal.

      -Después de la derrota de Marco y de todos sus candidatos al Parlamento, ¿se reunieron a analizar qué pasó?

      Primero lanza una risa algo nerviosa y luego hace una larga pausa:

      -…Probablemente no en los términos en que nos habíamos estado reuniendo. Cuando él perdió, el comando presidencial se acabó. Dejamos de juntarnos como lo hacíamos antes, tal vez, porque de una cierta manera sentíamos que la segunda vuelta no era un problema nuestro.

      -¿Fue, entonces, una sorpresa la derrota?

      -Absolutamente. Siempre pensamos que Marco iba a ganar. Todo lo que dije en primera vuelta, que Marco era el candidato más competitivo para la segunda vuelta, que era el único que iba al alza, que íbamos a pasar… todo eso yo me lo creía. Estaba completamente convencido.

      -¿También estaba convencido de que el "marquismo" elegiría parlamentarios, entre ellos, usted?

      -Sí, por supuesto. Todas las evidencias, incluso reconocidas por el candidato más competitivo que me enfrentaba, Pepe Auth, apuntaban a que yo saldría electo. Incluso me bromeaban con que iba a almorzar solo en el piso 14° del Congreso. El mismo día de la elección, cuando ya supimos que Marco no había pasado, se bromeaba que yo sería como el cosmonauta ruso que, al caer la Unión Soviética, quedó dando vueltas alrededor del mundo, solo. Yo sería el único ‘marquista’ dando la pelea en el Congreso, después de la derrota de Marco. Y no fue así.

      -¿Qué mea culpa hace de su propia derrota?

      -Me dediqué más a la campaña presidencial. Los números de las encuestas que yo manejaba eran tan elocuentes, categóricos y groseros a favor mío, que pensé que podía dedicarle más tiempo a Marco, en desmedro de mi campaña. Mi cálculo era que, para perder, tenía que bajar a la mitad de mi votación del año 2005, cuando obtuve sobre 42%. Bajar a la mitad era francamente imposible. Pues, les informo que los imposibles ¡existen!

      -¿Qué méritos le reconoce a Pepe Auth?

      -Porfiado, tozudo, perseverante. Pero si Pepe ganó no es sólo por culpa mía, sino por mérito de él. En todo caso, respecto de mi culpa, aún pienso que dedicar todo el tiempo a la campaña presidencial era lo que tenía que hacer. Yo estaba apuntando a algo grande: a conquistar el Poder Ejecutivo.

      -¿Le molestó que fuera el entonces presidente de su ex partido, el PPD, quien le quitara su escaño en el Congreso?

      -No, no me molestó. Por el contrario, me parece coherente con la historia del PPD. Yo renuncié en agosto de 2006, cuando ese partido se negó a aceptar las propuestas de la Comisión Boeninger, que contemplaban rediseñar los distritos para terminar con el sistema binominal. Los parlamentarios rechazaron la propuesta, porque el rediseño de esos distritos afectaba sus intereses personales. Por eso, que el presidente de ese mismo partido, tres años después, me ganara gracias al sistema binominal, me parece de una coherencia maravillosa.

      -Pero Pepe Auth explicó que bajo cualquier sistema él le habría ganado, que él no ganó gracias al sistema binominal.

      -No quiero ni siquiera seguir el hilo de esa argumentación. En ese tipo de construcciones uno se da cuenta de que lo que viene en la política chilena no es promisorio. Alguien que es capaz de negar lo evidente… Yo fui víctima del sistema binominal.

      -Cuando ME-O anunció que crearía un partido político, dijo que figuras como Carlos Ominami, Max Marambio y Álvaro Escobar formarían parte de él. ¿Por qué, en vez de sumarse, usted comunicó que deja la política?

      -Sí, eso fue lo que dije: que no me interesaba el partido, que no me interesaba el referente progresista y que me iba a retirar de la política por cuatro años. No voy a ser parte del partido, porque no me parece que el lugar ideal para contribuir en esta pasada sea la política más dura.

      -Pero ME-O lo necesitaba. ¿Lo está dejando solo?

      -No, por ningún motivo. Además, no hay partido que se precie de tal que no tenga simpatizantes. Yo seré el simpatizante número uno.

      -Pero veamos: usted no se une al partido y muchos de los rostros que apoyaron a Marco ya se integraron a las campañas de Frei o Piñera. ¿Por qué el proyecto político que representó ME-O no ha logrado aglutinar a quienes estuvieron a su lado?

      -Ha pasado algo que es propio de quienes se sumaron a la opción de Enríquez-Ominami. Aquí tienes un ejemplo de alguien que cree en la libertad de conciencia a la que llamó Marco el 13 de diciembre. ME-O no llamó a votar nulo, sino a algo más complejo, que es distribuir entre todos los electores el peso de tomar una decisión. Pero hay que reconocer que, al perder en primera vuelta, los "marquistas" quedamos en el peor de los mundos.

      -¿Por qué?

      -Porque ni Frei ni Piñera son parte del comienzo de un nuevo ciclo en la política. A mí me parecen parafernálicos los ritos de cambio que hay en este minuto. Es parte de la política tradicional llamar a rostros para que sumen o poner a un joven con la polera de Marco al lado de uno de los candidatos presidenciales. Es el peor de los mundos, porque ese 20% que obtuvo Marco sería mucho mayor si hubiera existido la inscripción automática y el voto voluntario. Es mucha la gente que ahora tiene que optar por dos candidatos que son del pasado.

      Y sin pausa continúa:

      -Si queremos creer que es verdad lo que han dicho los líderes de la Concertación (que hay que renovar los rostros, que hay que hacer un profundo cambio, que hay que terminar con los cuoteos), con Marco en segunda vuelta probablemente ninguno de nosotros hubiera estado a la caza de los votos oficialistas, pues la Concertación en bloque se hubiera sumado a esta opción. Y no tendríamos el problema que tenemos. Estaríamos viviendo el vértigo por lo nuevo y no sintiendo náuseas por el pasado. El peor de los mundos significa que estamos en conflicto, que tenemos que decidir cuál es el mal menor o si debemos votar por más de lo mismo.

      "Si se culpa a Marco de la derrota de Frei…"

      -A su juicio, ¿ME-O ha administrado bien o mal el poder que le dio el 20% de los votos?

      -La manera de administrarlo fue dando libertad de conciencia y eso me parece consecuente con lo que dijo en primera vuelta y con su proyecto político, que haber endosado los votos.

      -Pero Marco dijo que él también tiene libertad de acción para decir por quién votará. ¿Es muy tarde ya para definirse?

      -Me habría parecido curioso si lo hubiese hecho más rápido.

      -Algunos advierten que el liderazgo de ME-O hoy está en riesgo, porque se quedó sin parlamentarios y porque muchos de sus colaboradores ya se sumaron a Frei o a Piñera…

      -Nunca hemos dejado de estar en riesgo. Lo que a mí me preocuparía es que nos sintiéramos cómodos o seguros. Yo, en todo caso, tiendo a concordar con la ciudadanía en que es el político con más futuro. Para mí, Marco siempre va a ser un líder.

      -Pero tiene claro que si Frei pierde, él puede ser usado como chivo expiatorio.

      -Si se culpa a Marco de la derrota de Frei, entonces dudaré de la sinceridad de los mea culpa de algunos líderes de la Concertación. Yo creo en la sinceridad de quienes quieren renovar la política en la Concertación y que entienden que la responsabilidad no es de quien creyó desde el principio en la renovación de la política.

      -Enríquez-Ominami ha sido claro en decir que Piñera no es su opción. Las alternativas que le van quedando son votar nulo o por Frei. Y ahora se dice que pronto Marco…

      -…va a decir que votará por Frei… Sí, eso se dice. No me extrañaría, porque la noche del 13 llamó a cambiar las directivas de la Concertación, y se cumplió a medias. Pero el fondo de esa solicitud, que es asignar responsabilidades políticas, se cumplió de alguna manera. De cierto modo también se ha cumplido, a pesar de la resistencia inicial de Pérez Yoma y Viera-Gallo, con cambiar la agenda legislativa para incluir algunos proyectos esenciales para el programa de gobierno de Marco. Son acuerdos, por lo demás, que aún podemos fiscalizar desde el Congreso. Se cumplen así consideraciones, no condiciones como se las ha llamado, para entender que una opción, asignada como el mal menor, puede ser una alternativa desde la cual se puede construir algo.

      -¿Y por quién votará usted en segunda vuelta?

      -Habiendo dicho lo anterior, no me siento obligado a responder esa pregunta. La gente es lo suficientemente inteligente para comprender qué haré.

      EL MERCURIO.CL

      Escrito por Eduardo Aquevedo

      10 Enero 2010 a 8:45

      Encuesta El Mercurio-Opina (Enero 2010): Piñera 46,1% (baja), Frei 41% (sube) en 3 ciudades…

      con 26 comentarios

      Encuesta "El Mercurio" y Opina S.A. en Santiago, Valparaíso y Concepción en la semana previa al balotaje:

      CHILE-FREI-PIÑERA1 Piñera aventaja por 5,1 puntos a Frei en intención de voto en las grandes ciudades

      El abanderado opositor logra 46,1% contra 41% del ex Mandatario. En tanto, los nulos y blancos llegan al 12,9%. Excluyendo estos sufragios del conteo final, como se hace en la elección, Piñera obtiene 52,9% y Frei llega a 47,1%. 

      SEBASTIÁN RIVAS V.

      Poco más de cinco puntos separan a Sebastián Piñera de Eduardo Frei en Santiago, Valparaíso y Concepción. Ése es el resultado de la encuesta de "El Mercurio" y Opina S.A. hecha en esas grandes ciudades en la semana previa a la crucial segunda vuelta.

      El sondeo, hecho mediante el sistema de "voto urna" y aplicado a una muestra de 1.200 personas entre el 5 y el 7 de enero, revela que el abanderado de la Coalición por el Cambio obtiene 46,1% de las preferencias, Frei llega a 41% y el 12,9% opta por votar nulo o blanco.

      En comparación con la encuesta previa, hecha entre el martes 15 y el jueves 17 de diciembre, Piñera prácticamente se mantiene igual, bajando una décima -tenía 46,2%-, mientras Frei crece 1,3 puntos desde el 39,7% que obtenía en la semana posterior a la primera vuelta.

      Al hacer el ejercicio de excluir a quienes optaron por nulos y blancos -tal como se hace en la elección, en que se consideran sólo los votos válidamente emitidos-, en la encuesta hecha esta semana Piñera saca 5,8 puntos de diferencia sobre Frei en las tres mayores ciudades del país en cuanto a población: logra 52,9% de los votos, contra 47,1% del senador DC.

      En el período anterior al trabajo de campo de la encuesta, la campaña estuvo marcada por hechos como la renuncia de los presidentes del PPD y el PRSD, el miércoles 30 de diciembre; el respaldo a Frei por parte del PC y de Jorge Arrate; los apoyos tanto al ex Mandatario como a Piñera de distintas figuras vinculadas a la candidatura de Marco Enríquez-Ominami; y el lanzamiento de las campañas de segunda vuelta de ambos, terminando con la partida de la franja de TV el pasado domingo 3.

      Variación

      El alza de Frei se explica por la baja en el porcentaje de nulos y blancos, ya que, entre la encuesta de diciembre y la de enero, la cifra bajó 1,3 puntos -en el sondeo previo era de 14,2%-, la misma cantidad en la que aumentó la intención de voto del candidato oficialista.

      La cifra definitiva de nulos y blancos en la elección debería ser más baja, ya que en las dos segundas vueltas anteriores (2000 y 2006) esas opciones no han superado el 3% del total de votos. Sin embargo, esto no contempla a quienes estando inscritos se abstengan de votar.

      El estudio se hizo en zonas cuyos resultados de primera vuelta fueron diversos. En el Gran Santiago (las 32 comunas de la provincia de Santiago más San Bernardo y Puente Alto), que representa alrededor de un tercio de los votantes del país, Piñera logró 43,94%, casi igual al 44,05% que logró en el total del país; Frei llegó a 26,59%, tres puntos menos que el 29,60% que sacó a nivel nacional, y Enríquez-Ominami subió un punto y medio en relación a lo obtenido en el país (20,13%), logrando 21,68%.

      En los distritos 13 y 14 (Valparaíso y Viña del Mar) Piñera logró 47,37, y Frei sacó menos de la mitad de ese porcentaje (22,88%), mientras Enríquez-Ominami quedó a menos de un punto y medio (21,40%).

      En tanto, en los distritos 43 y 44 (Concepción y Talcahuano), Piñera bajó en relación a su votación nacional (40,86%), Frei estuvo levemente más arriba (30,21%) y el diputado independiente sacó 23,49%.

      La metodología de la encuesta replica las condiciones de votación y el secreto del sufragio, simulando una votación en urna, tal como se realiza en la elección. Eso, sumado a que se efectúa de forma presencial, permite una alta confiabilidad en sus resultados para las zonas estudiadas.

      Sin embargo, el sondeo no incluye áreas rurales ni pueblos pequeños -zonas que en el desglose hecho por la encuesta CEP muestran una tendencia más favorable a Frei que en los centros urbanos-, por lo que el resultado de la elección puede mostrar diferencias con la encuesta.

      12,9% de los encuestados optaron por votar nulo o blanco, lo que representó una baja de 1,3 puntos respecto del sondeo previo, hecho a la semana siguiente de la primera vuelta presidencial. La cifra es mismo porcentaje en que Eduardo Frei aumentó su respaldo en relación a la encuesta de diciembre.

      Ficha técnica de la encuesta

      La muestra incluyó a 1.200 hombres y mujeres inscritos en los registros electorales, residentes del Gran Santiago, Gran Valparaíso y Gran Concepción, los que fueron entrevistados en sus casas entre el martes 5 y el jueves 7 de enero. Se usó una fórmula de simulación del voto en los hogares. Los encuestados fueron seleccionados considerando una distribución proporcional por comunas y a través de la aplicación de un sorteo aleatorio simple. Los resultados totales se ponderaron en forma proporcional a la distribución de la población inscrita en dichos centros urbanos. El margen de error para los resultados totales del sondeo es de 2,8%, y el nivel de confianza de la encuesta es del 95%. La tasa de respuesta en los hogares fue de 84,3%.

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      Poder, cultura e intelectuales. Conversación entre P. Bourdieu y H. Haacke…

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      Publicado en ACCION PARALELA N’ 4

      Pierre Bordieu: Usted se ha referido a los intelectuales que, para huir del desencanto frente al hundimiento de los regímenes digamos socialistas (y ésta es una hipótesis optimista: hay también una ambición de poder que busca ejercer por otros medios la influencia que no se puede ejercer por las solas armas intelectuales), se han pasado a la gestión. Desde los años 60, ciertos intelectuales -sobre todo sociólogos y economistas influidos por el modelo americano- han exaltado la figura del experto responsable o del tecnócrata gestor contra la imagen hasta entonces dominante -particularmente con Sartre- del intelectual crítico. Sorprendentemente, es sin duda la llegada al poder de los socialistas la que le otorga a esta figura su baza decisiva. El poder socialista ha suscitado sus pequeños intelectuales de corte que, de coloquio en comisión, han ocupado el primer plano de la escena, ocultando -si es que no combatiendo- el trabajo de aquellos que han continuado resistiendo en sus búsquedas en todos los órdenes.

      Hans Haacke: Puede que haya ahí un conflicto irresoluble. Ningún organismo, y seguramente ni siquiera una sociedad compleja como la nuestra, puede existir sin un dispositivo gestor. No dudo en absoluto que ganamos con la presencia de intelectuales en los órganos de gestión. Pero también tengo clao que el objetivo de la gestión es sobre todo asegurar el funcionamiento antes que la reflexión o la crítica. Son responsabilidades contradictorias. Conozco, porque lo he observado personalmente, el cambio radical -seguramente inevitable- que sufren los personajes del mundo del arte cuando se pasan de la crítica a la gestión de las instituciones o la organización de exposiciones.

      Pierre Bordieu: Mediante la puesta en rebajas, si es que no la demolición, del intelectual crítico, lo que está en juego es la neutralización de todo contrapoder. Estamos de más todos los que tenemos la pretensión de oponernos, individual o colectivamente, a los imperativos sagrados de la gestión. Es algo insoportable. Y ahí reencontramos otra antinomia, o cuando menos una contradicción muy difícil de superar. Las actividades de investigación, tanto en el dominio del arte como en el de la ciencia, necesitan del Estado para existir. En la medida en que, grosso modo, el valor de las obras es proporcionalmente inverso a lo extendido de su mercado, las empresas culturales no pueden existir y subsistir sino gracias a los fondos públicos. Las radios y las televisiones culturales, los museos, todas las instituciones que ofrecen «high culture», conocimientos nuevos, no existen sino por los fondos públicos, como excepciones a la ley del mercado hechas posibles por la acción del Estado, el único capaz de asegurar la existencia de una cultura sin mercado. No se puede abandonar la producción cultural a la suerte del mercado o a la graciosa complacencia de un mecenas.

      Hans Haacke: A título de anécdota: en el Museo Busch-Reisinger de la Universidad de Harvard, un museo que se especializa en arte alemán, hay hoy por hoy un «curator Daimler-Benz». Es un conservador que ocupa un puesto pagado por Mercedes. Simplemente, es impensable que ese museo llegue un día a presentar mi trabajo.

      Pierre Bordieu: Por definición, el estado es el único que puede representar la paradoja del «corredor libre» -tan querida por los economistas neoclásicos-: una solución no lógica, que no la hay, pero sí sociológica. Sólo el estado está en condiciones de decir -con alguna posibilidad de ser escuchado y obedecido-: cojas o no cojas el autobús, vayas o no vayas al hospital, seas negro o blanco, cristiano o musulmán, debes pagar para que haya autobuses, escuelas, hospitales abiertos a negros y blancos, cristianos y musulmanes. El liberalismo radical es evidentemente la muerte de la producción cultural libre, porque la censura se ejerce a través del dinero. Si por ejemplo yo tuviera que encontrar esponsors para financiar mi investigación, mal iría. Un poco como usted, si tuviera que buscarse la ayuda con Mercedes o Cartier. Evidentemente estos ejemplos son un poco burdos, pero creo que son importantes porque es en los casos límite donde pueden verse con claridad los enjuagues, los compromisos.

      Hans Haacke: En los Estados Unidos hay una tradición muy distinta, toda vez que todas las instituciones culturales son privadas y dependen de la generosidad de los patronos y, más recientemente, de los esponsors. Lo que resulta escalofriante es que en Europa se comienza a aplicar el modelo americano. Las instituciones que se han liberado de su servidumbre al príncipe y la iglesia se colocan más y más cada vez bajo el control de las empresas privadas. Esas empresas están obligadas a tener en cuenta los intereses de su accionariado, es su razón de ser. La privatización de hecho de las instituciones culturales tiene entonces un coste terrible. En la práctica, la res-publica, lo público, desaparece. Incluso aunque los esponsors sólo financien una parte del programa, en la práctica lo condicionan por entero.

      Philip M. de Montebello, experto en estos temas, ha llegado a admitir que «es una forma inherente de censura, insidiosa y oculta»1. Es difícil restablecer la situación una vez que el estado ha abdicado y las instituciones se convierten en dependientes, en el sentido más fuerte, de sus esponsors. Mientras que, a fin de cuentas y a nivel de presupuesto nacional, os contribuyentes continúan pagando la factura, las instituciones, cada una en su sector, no ven más que la reducción resultante. Cada vez más, se acostumbran a imponer limitaciones de contenido a sus programas. La gestión lo impone. De hecho, el patrón de Cartier nos ha advertido implícitamente que el entusiasmo de los esponsors no está garantizado eternamente. En una entrevista declaraba: «La cultura está de moda. Estupendo. Mientras eso ocurra hay que aprovecharse»2. Es ingenuo pensar que el Estado va a retomar su responsabilidad en materia de cultura cuando los Cartier del mundo ya no se interesen en ella.

      Pierre Bordieu: De hecho es ahí donde volvemos a encontrar la antinomia. Hay un cierto número de condiciones de existencia de una cultura crítica que no pueden ser aseguradas sino por el estado. En breve: debemos esperar -e incluso exigir- del Estado instrumentos de libertad frente a los poderes económicos, pero también frente a los políticos: es decir, frente al estado mismo. En cuanto el Estado se pone a pensar y actuar desde la lógica del rendimiento y la rentabilidad, -en materia de hospitales, escuelas, radios, televisiones, museos o laboratorios-, entonces todas las más altas conquistas de la humanidad se ven amenazadas: todo aquello que se refiere al orden de lo universal, del interés general, del que el Estado, quiéralo o no, es el garante oficial.

      Por eso es necesario que los artistas, los escritores e intelectuales, que tienen a su cargo algunos de los más singulares hallazgos de la humanidad, aprendan a servirse, contra el Estado, de la libertad que el propio Estado asegura. Es preciso que trabajen, sin escrúpulo ni mala conciencia, para impulsar el crecimiento del compromiso del estado y a la vez a mantenerse vigilantes frente a la propia empresa del Estado. Por ejemplo, y si nos referimos a la ayuda del Estado a la creación cultural, hay que luchar a la vez por el aumento de dicha ayuda a las empresas culturales no comerciales y por el aumento del control social sobre el empleo de dicha ayuda. Por el aumento de la ayuda, contra la tendencia más y más asentada a medir el valor de los productos culturales en función de lo extenso de su público, y a condenar pura y simplemente, como hace la televisión, las obras sin público. Y por el aumento del control ejercido sobre dicha ayuda porque si el éxito comercial no garantiza el valor científico o artístico la falta de tal éxito tampoco, y no cabe excluir por principio. Por ejemplo, entre los libros difíciles de publicar sin subvención puede haberlos que no merezcan ser publicados.

      De manera más general, me parece obligado esforzarse en evitar que el mecenazgo de estado, que obedece a una lógica muy parecida a la del mecenazgo privado, pueda permitir a los detentadores del poder oficial construirse una clientela -como hemos visto ha ocurrido recientemente con las compras a pintores y anticipos sobre la taquilla para el mundo del cine- o incluso una verdadera corte de «escritores», «artistas» e «investigadores». Sólo reforzando a la vez la ayuda del estado y los controles sobre el empleo de dicha ayuda -y en particular sobre las derivas privadas de los fondos públicos- conseguiremos escapar en la práctica a la alternativa de «estatalismo» o «liberalismo» en la que los ideólogos del nuevo liberalismo intentan atraparnos.

      Hans Haacke: Sí: es seguramente ahí donde reside nuestra responsabilidad.

      Pierre Bordieu: Desgraciadamente, los ciudadanos y los intelectuales no están preparados para ejercer esa libertad frente al Estado, sin duda porque esperan demasiado a título personal: carreras, condecoraciones, la ridícula clase de cosas por las que tienen Estado y son tenidos por él. Y luego está la ley -que podemos llamar ley Jdanov- que hace que cuanto más débil y poco reconocido sea un productor cultural según las leyes específicas de su propio universo y entorno, tanto más tenga necesidad de la intervención de poderes exteriores, tanto más esté dispuesto a apelar a esos poderes (sea la Iglesia, el partido, el dinero o el Estado, según lo momentos y lugares) para imponerse en su propio campo. Robert Dranton ha hecho una contribución importante al pensamiento realmente crítico recordándonos que buena parte de los revolucionarios franceses eran descendientes de la bohemia de los escritores y los intelectuales fracasados3. Marat era un intelectual malvado que envió a la guillotina a más de un buen intelectual. El mecenazgo de Estado corre siempre el riesgo de favorecer a los mediocres, siempre más dóciles. En 1848 había un gobierno de izquierda, el hermano de Louis Blanc era el ministro de Cultura, y era un pintor pompier el que se encargaba de hacer el retrato de la República…

      Y sabemos bien que, más globalmente, el progresismo en materia de política no va necesariamente aparejado con ningún radicalismo estético -y ello por razones sociológicas más que evidentes. Un pensamiento verdaderamente crítico debe comenzar con una crítica de los fundamentos económicos y sociales del propio pensamiento crítico. Es muy frecuente que, como Vd. mismo ha recalcado en todo momento, un pensamiento verdaderamente crítico deba realmente oponerse también a aquellos que administran justificaciones críticas de pensamientos y prácticas realmente conservadoras, o que no se adhieren a las posiciones críticas sino porque no dan la talla (falta de competencia, en realidad) para ocupar las posiciones normalmente asociadas al conservadurismo.

      Hans Haacke: No hay duda de que los fondos públicos siempre pueden ser usados para sostener a los pompiers o alimentar un arte oficial. Si hablamos del encargo público -un sector extremadamente expuesto a las presiones políticas- hay en efecto muchos ejemplos espantosos. Pero si comparamos esos encargos públicos y las compras privadas, veremos que la situación no mejora, sino que va a peor. Lo que cuenta es, siempre, la inteligencia y la independencia de los responsables. Las obras de la exposición de «Arte degenerado» de los nazis venían todas exclusivamente de colecciones públicas. Eso quiere decir que pese a la oposición del emperador y las autoridades que, desde 1918 y como él, no entendían nada de arte, los directores de los museos alemanes habían adquirido un buen número de importantes obras de la vanguardia de aquel tiempo. Otro ejemplo: la comparación entre las adquisiciones de arte contemporáneo del MoMA de Nueva York, institución privada que depende en primer lugar de las donaciones, y las del Centro Pompidou demuestra que los funcionarios franceses han podido ser más audaces y han reunido con fondos públicos una colección más importante en el sector más «arriesgado», desde el punto de vista del mercado, la moral o la ideología.

      Pierre Bordieu: Un sistema público concede más margen de libertad; pero en todo caso esa libertad hay que saber utilizarla…

      Los filósofos adoran plantear la cuestión de la libertad del filósofo profesor-funcionario. De hecho, es muy importante que existan profesores de filosofía sostenidos por el Estado. Pero a condición de que ellos sepan utilizar verdaderamente esa libertad ligada al hecho de que son titulares de una posición garantizada por el Estado, y que incluye la libertad de, eventualmente, pronunciarse contra el Estado, contra el pensamiento del Estado. Pero esas opiniones en realidad no le debilitan, o no menos que lo alimentan … Y los poderes estatales hábiles saben muy bien cómo pueden manipular a los artistas, invitarlos a los partis del Elíseo, etc. Dicho lo cual, sigue siendo cierto que siempre que haya un curator arriesgado, él puede elegir con riesgo. Mientras que si está financiado por empresas privadas entonces no puede.

      Hans Haacke: Puede que por ejemplo falte más coraje al nuevo conservador de las galerías de contemporáneo del Centro Pompidou -que tiene menos que sus colegas de antaño. Antes de su designación, fue conservador de la Foundación Cartier …

      Pierre Bordieu: ¿Y cuál es el estatuto del curator en Graz? ¿Es funcionario estatal?

      Hans Haacke: La situación en Graz es un poco compleja. Cada otoño desde el 68 se organiza un fesival cultural, el Otoño Estirio. Está financiado por el ayuntamiento de Graz, la provincia Estiria y el gobierno austríaco de Viena.

      Pierre Bordieu: O sea, que es una manifestación ocasional. No tiene una estructura permanente.

      Hans Haacke: Werner Fenz, el curator encargado de organizar la sección de artes plásticas del festival en el que yo participé, es el conservador de la Neue Galerie, el pequeño museo de arte contemporáneo de la ciudad de Graz.

      Pierre Bordieu: Parece muy audaz …

      Hans Haacke: Lo es. Y afortunadamente, no está solo. Para el veinte aniversario del festival, los organizadores han decidido conmemorar otro aniversario, el de la «Anschluss», la anexión de Austria por Hitler en 1938. Dieciséis artistas han sido invitados a crear obras destinadas a ser instaladas temporalmente en lugares públicos que jugaron un papel importante en el régimen nazi. Werner Fenz ha explicado su programa con una claridad admirable: «Puntos de referencia -que es el título de la exposición- intenta incitar a los artistas a tratar con la historia, la política y lo social, para así reivindicar un espacio intelectual hoy por hoy abandonado a la indiferencia cotidiana, en una regresión progresiva, desconsiderada y manipulada». Mi propuesta fue disimular una estatua de la Virgen en el centro del pueblo, como hicieron los nazis en el 38, bajo un obelisco cuajado de insignias hitlerianas y añadir un balance de los muertos asesinados por los nazis en la provincia Estiria.

      Cuando lo propuse pensaba que ese proyecto iba a ser imposible de realizar. Pero no quería participar en la exposición sino con él. Los funcionarios podían haber dicho que mi proyecto resultaba demasiado caro. O podían haberlo rechazado aludiendo a razones de seguridad, en una región que todavía cuenta con demasiados simpatizantes nazis. También podían haber invocado el respeto a la virgen, como hizo un periódico local cuando mi memorial a los muertos del nazismo recibió una bomba incendiaria. Pero, y pese a todos esos posibles argumentos, el proyecto se realizó. El ayuntamiento, dirigido por los socialistas, y la provincia -gobernada por conservadores-, colaboraron. Y como esperaba, el memorial jugó un papel de catalizador de la conciencia histórica entre las gentes de Graz. Creemos que la censura y la autocensura están por todas partes -y es verdad, existe. Pero si probamos sus límites, podemos encontrarnos de cuando en cuando que hay agujeros en el muro, que podemos perforar. Puede ocurrir que las cosas puedan hacerse, pese a que las imaginemos imposibles.

      Pierre Bordieu: Los universos sociales se han vuelto muy complicados: son el resultado de combinaciones de juegos muy complejos y separados. Y nadie puede controlarlos. Puede ocurrir, por la concurrencia de un ministerio contra otro, de una oficina contra otra, en un mismo universo, o entre distintos universos… todo puede ocurrir. Depende muy frecuentemente de una sola persona, pero si sabe sacar partido del «juego» que comportan siempre las estructuras.

      Hans Haacke: O es una persona o es una constelación anómala de circunstancias, como la que conocí en Berlín tras la caída del muro y la reunificación. Si no se intenta, nunca ocurre. Y si se consigue, ello constituye un precedente en el que podemos apoyarnos para ir más allá.

      Pierre Bordieu: Para retomar de nuevo lo que decíamos a propósito del «clima» intelectual, podemos proponer que, teniendo en cuenta que se tiene tendencia a renunciar a emprender una actuación determinada en función de sus pocas posibilidades de éxito, el clima que tiende a desacreditar a los intelectuales críticos, que tiende a rebajar la estimación de posibilidades de hacer las cosas y triunfar en ellas, contribuye a favorecer una forma de autocensura; o peor, un sentimiento de desmoralización y desmovilización. Es por eso que actuaciones como las suyas tienen, en los tiempos que corren, mucho valor. Tienen, como diría Max Weber, el valor de «profecías ejemplares».

      Hans Haacke: En la obra de Graz, como en la de Berlín o Königsplatz de Munich no aporto realmente informaciones nuevas. Pero sí en otras, como la que se refiere a los vínculos entre Philip Morris y el senador Helms, que contienen una parte de información hasta ese momento desconocida, y que en consecuencia producen un efecto de revelación. A partir de mis investigaciones sobre las maniobras de fabricación de cigarrillos, que hizo saber a todo el mundo que «el desarrollo de la empresa pasa por el arte», me encontré con una pequeña bomba informativa: el espónsor de la Declaración de Derechos no sólo subvencionaba las campañas electorales de Helms, como yo suponía, sino que también los cowboys de Philip Morris habían donado 200,000 dólares para abrir un museo en su honor, destinado a difundir los «valores americanos» que él representaba. Incorporé esa noticia dentro de un collage facsímil de otro de Picasso que había formado parte de la exposición Braque-Picasso que Phiplip Morris esponsorizó en el MoMA, reemplazando los fragmentos de periódicos originales por extractos de la prensa actual. El New York Times y otros periódicos hicieron amplios informes de mi descubrimiento y recogieron también las embarazosas declaraciones de los portavoces de la empresa. En protesta contra la ayuda prestada por Philip Morris al enemigo del arte y los gays, muchos artistas se retiraron de eventos esponsorizados por Philip Morris. Hubo ecos de ese boicot hasta en Berlín. Finalmente, el espónsor de Helms dedició donar dinero para la lucha contra el sida, y hacerlo público.

      Pierre Bordieu: Demostró que un hombre prácticamente solo puede producir efectos inmensos rompiendo la baraja, transgrediendo la ley y exponiéndola al escándalo, el instrumento de acción simbólica por excelencia. O por lo menos, que no es preciso optar entre la acción colectiva, la manifestación en masa o el refugio en un partido, y la apatía individual, la renuncia y la resignación.

      Hans Haacke: Lo que nos ayudó, seguramente, fue que Jesse Helms tenía muy pocos amigos en la prensa neoyorkina. Y también que esa revelación coincidió con el gran debate en los Estados Unidos sobre los riesgos de fumar. Incluso el ministerio de sanidad acusó a Philip Morris de ser un «mercader de muerte». La impertinencia que cometió al presentarse como aval de los Derechos Humanos, se volvió en su contra.

      Una política de la forma.

      Pierre Bordieu: En el punto en que nos encontramos, me parece que convendría reflexionar sobre el hecho de que el proceso de autonomización del mundo artístico -con respecto a mecenas, academias, al Estado…- ha venido acompañado de una renuncia a determinadas funciones, en particular políticas. Y que uno de los efectos que su trabajo produce es el de reintroducir esa función. Dicho de otra forma: la libertad que los artistas han ido conquistando a lo largo de la historia, y que se limita a las formas, usted la extiende tambien a la función. Lo que lleva al problema de la percepción de sus obras: los hay que se interesan en la forma y son incapaces de percibir su función crítica, los hay que se interesan en la función crítica y no perciben la forma, mientras que en realidad la necesidad estética de la obra se refiere al hecho de que se dicen ciertas cosas, pero en la forma precisa, necesaria y subversiva, en que son dichas.

      Hans Haacke: Creo que el público de lo que llamamos arte raramente es homogéneo. Siempre hay una tensión entre los que se interesan sobre todo en aquello que es contado y aquellos que privilegian la manera. Ni los unos ni los otros pueden apreciar la obra de arte en todo su valor. Las «formas» hablan y el contenido se inscribe en las formas. El conjunto está inevitablemente impregnado de significaciones ideológicas. Y no es distinto en el caso de mi trabajo. Los hay que se interesan por el tema y la información…

      Pierre Bordieu: El mensaje.

      Hans Haacke: …implícita o explícita. Puede que se sientan reforzados en sus opiniones cuando se dan cuenta que no son los únicos en pensar así. Nos place encontrar cualquier cosa que nos ayude a articular nuestras ideas difusas y darles una forma más nítida. Así que predicar la conversión -como se suele decir- no es del todo una pérdida de tiempo. Buena parte de la publicidad y todos los candidatos a una elección lo hacen, y no les falta razón. Frente a los simpatizantes hay gente en desacuerdo, entre ellos los que intentan eliminar mi obra -hay muchos ejemplos espectaculares. Las tentativas de censura demuestran, cuando menos, que los censores piensan que la exposición de mis obras puede traer consecuencias. Entre esos dos extremos, hay un público curioso, pero sin una opinión fija. Y entre ellos mi obra encuentra gente dispuesta a reexaminar sus posiciones. Correspoden, grosso modo, con ese público flotante que los expertos en marketing o relaciones públicas consideran el encargado de aumentar el mercado de un producto o de una opinión. Es también en ese sector «flou» donde se sitúa buena parte de la prensa. Aunque evidentemente se trata de un esquema muy general.

      En el grupo de los que se interesan prioritariamente por eso que hemos venido llamando «forma» -y cada vez que empleo esta dicotomía, para mí tramposa, me siento mal-, hay un grupo importante de estetas que piensan que toda referencia política contamina el arte, introduciendo aquello que Clement Greenberg llamaba ingredientes «extra-artísticos». Para estos estetas, esto es periodismo, o peor: propaganda, comparable a la propaganda estalinista o a la de los nazis. Ignoran, entre otras cosas, que mi trabajo está muy lejos de ser apreciado por el poder. En el origen de su argumento está la hipótesis de que los objetos que constituyen la historia de arte han sido producidos en un vacío social, y consecuentemente no revelan nada sobre el entorno de su nacimiento. La verdad es en cambio que los artistas son muy conscientes de las determinaciones sociopolíticas de su tiempo. Muy frecuentemente, ellos producen sus obras para servir a objetivos muy específicos. La situación en Occidente se ha vuelto muy compleja desde el siglo XIX, con la desaparición de los encargos eclesiales y la realeza.

      Pero ya el arte de la burguesía de los países bajos en el XVII demostró que continuaba siendo una manifestación de ideas, actitudes y los valores del clima social colectivo y de los personajes específicos de su tiempo. Y nada ha cambiado en eso. Las obras de arte -y quiéranlo o no los artistas- son siempre expresiones ideológicas: incluso si no están hechas para clientes identificables en un momento dado. En tanto marcas de poder y capital simbólico -espero que la utilización de sus términos sea correcta- esas obras cumplen un papel político. Muchos de los movimientos del arte de este siglo -pienso en fracciones importantes de los constructivistas, dadaistas y del surrealismo- tenían objetivos explícitamente políticos. Me parece que una insistencia específica sobre la «forma» o el «mensaje» supondría una especie de separatismo. Tanto una como otro son altamente políticas. Por lo que se refiere a la función de propaganda de todo arte, me gustaría añadir que la significación y el impacto de un objeto nunca está fijado a perpetuidad.

      Depende siempre del contexto en el que se analiza. Afortunadamente, la mayoría de la gente no se conforma con la presunta pureza del arte. Es evidente que en el mundillo del arte se interesan muy particularmente por las cualidades específicamente visuales de mi trabajo: se preguntan cómo ellas se inscriben en la historia del arte y si desarrollo formas nuevas, procedimientos nuevos. Se es más hábil para descifrar las formas en tanto que significantes, y hay una apreciación mlara de las técnicas. De modo que las gentes que son capaces de identificar las alusiones políticas, los simpatizantes de mi mundillo, gustan de encontrar las referencias a la historia del arte, inaccesibles a los profanos. Creo que una de las razones por las que mi trabajo es reconocido por un público tan diverso es que ya dos fracciones que yo he distinguido tan groseramente -evidentemente, la cosa es más compleja- tienen pese a todo la certeza de que las «formas» expresan un «mensaje»; y que el «mensaje» no se transmitiría sino a través de una «forma» adecuada. La integración de ambos elementos es lo que cuenta.

      Pierre Bordieu: ¿Quiere Vd. decir que, incluso cuando privilegian uno de los dos aspectos, intuyen confusamente la presencia del otro?

      Hans Haacke: Sí, eso creo.

      Pierre Bordieu: ¿Y que perciben que sus obras son doblemente necesarias: desde el punto de vista del mensaje y desde el de la forma, y de la relación entre ambos?

      Hans Haacke: Lo que también cumple un papel importante es el contexto. El contexto en el que el público se encuentra con mi obra. Hay una diferencia entre encontrarlo en lugares públicos, como en Graz, Munich o Berlín, y encontrarlo en museos o, incluso para audiencias más especializadas, en las galerías de arte. Las dos últimas categorías de audiencia consideran sin duda mi obra como arte, aunque discutan su calidad artística -como hace Hilton Kramer. En cambio, los peatones que se lo encuentran en la calle lo miran de otra manera.

      A menudo yo trabajo deliberadamente para un contexto específico. Así que el entorno social y político del lugar de exposición cumple un papel, tanto o más que la propia arquitectura del espacio. Las circunstancias simbólicas del contexto son muy frecuentemente mi material esencial. Un trabajo realizado específicamente para un lugar dado, por tanto, no puede ser desplazado y mostrado igualmente en cualquier otro. Por lo mismo, la significación de los elementos físicos dependen a menudo de su contexto. Que no es necesariamente estable. Por ejemplo, la estrella de neón de Mercedes girando sobre un gran edificio que nos encontramos entrando en París por el Norte en tren no significa lo mismo que esa misma estrella en lo alto del Europa Center de Berlín (sobre todo, depués de la caída del Muro), o esa misma estrella colocada por mí en uno de los miradores de las fortificaciones del mismo muro.

      Pierre Bordieu: Ese es uno de los tópicos que la autonomización del arte ha roto: el efecto museo arranca la obra de cualquier contexto, reclamando la mirada «pura». Es también ese reencuentro con el contexto lo que su obra restablece. Lo que Vd. dice tiene en cuenta la circunstancia en que se dice. El buen lenguaje es el que cumple a un propósito y lo alcanza eficazmente. Es eso lo que hace del ejemplo de Graz un caso extraordinario, justamente el tratamiento que el público da a la obra; es un poco como si Vd. hubiera provocado a las gentes a quemar la obra. ¿Había Vd. previsto algo así?

      Hans Haacke: No desde luego la bomba incendiaria. Pero habíamos tomado precauciones, por supuesto. Había guardianes durante la noche. Sea cual sea el carácter de una escultura contemporánea, tenemos suficiente experiencia como para saber que por el mero hecho de estar en el espacio público invita al vandalismo.

      Por lo que se refiere al trabajo para un contexto dado, me gustaría añadir que, como ocurre con múltiples otras cuestiones que atañen a la teoría y sociología del arte, tiene un precedente en la obra de Duchamp. Cuando presentó su «Fuente» en la exposición de los Independientes anónimamente, la planteó deliberadamente para un contexto específico. Lo sabía bien, porque era miembro de esa sociedad neoyorquina y podía imaginarse las reacciones de sus colegas. Y jugó con ellas…

      Pierre Bordieu: Sí, pero paradójicamente hacía un poco lo contrario de lo que Vd. hace. Se servía del museo como contexto descontextualizador, si se puede decir. Es decir: tomamos un urinario y, por el hecho de colocarlo en e museo, alteramos su naturaleza en tanto el museo va a operar sobre él el efecto que produce sobre todos los objetos expuestos. Ya no es un tríptico o un crucifijo ante el que se va a orar, sino una obra de arte que vamos a contemplar.

      Hans Haacke: Hoy por hoy es una reliquia, pero en 1917 fue un escándalo. Para empezar, Duchamp logró desenmascarar los criterios de sus colegas, que pedían que ese objeto fuera excluido del universo artístico. Cuando su amigo Arensberg lo compró, los criterios cambiaron. De golpe, ese urinario fue contemplado como diferente a todos los otros cientos de urinarios que podían comprarse -seguramenente más baratos- en cualquier tienda de sanitarios de Nueva York. Pero su significación había cambiado. De esa forma Duchamp había desvelado para la historia las reglas del juego, el poder simbólico del contexto…

      Pierre Bordieu: Pero Vd. minimiza la novedad de lo que Vd. hace en comparación a aquello. Por supuesto que participa de la misma lógica. Pero usted reintroduce un contexto que ya no es únicamente el museo, sino la Villa de Graz, sus habitantes, los nazis, …

      Hans Haacke: Creo que la mayoría de los que pasean por Graz se relacionan con mi trabajo no tanto como arte, sino como manifestación política. De tal forma que su incendio también tuvo que ser contemplado como una acción política. Sólo en el contexto del mundillo cultural se interpretó también como un atentado contra el arte. Si un artista sale de su medio, como yo hice en Graz -y no fuí el único- entonces implica simultáneamente varias esferas sociales diferentes. Las categorías de clasificación a las que estamos acostumbrados saltan por los aires.

      Me parece que la «guetización» del arte es un fenómeno reciente. Hubo tentativas de salir por parte de Tatlin, Heartfield y otros. Rodchenko concebía la propaganda como fusión del arte y la acción social. Pero esas tentativas pasaron ya a formar parte de la historia del arte. Los museos, las galerías y las colecciones privadas acuerdan los valores simbólicos -y por supuesto también económicos- de ciertos objetos, y les ofrecen un espacio protegido importante e incluso una tribuna. Pero después de todo este tiempo, queda un cierto malestar.

      Me pregunto si ese sentimiento no tiene su origen en una cierta comprensión romántica de la situación del arte, y en un malentendido profundo a propósito del papel que cumple ese gueto separado de lo artístico en la práctica contemporánea -y pienso si no hay una contradicción entre los términos «gueto» y «tribuna» que he utilizado. ¿Qué interés tendrían las empresas en esponsorizar un enclave cerrado? ¿Por qué el senador Helms y los neoconservadores se afanan tanto en lo que ocurre por aquí? ¿Y cómo se explica que el puesto de director del Beaubourg o del Whitney de NY no sean concebidos como meros puestos administrativos, que podrían ser cubiertos por cualquier antiguo alumno de la escuela de arte o la Academia del Louvre y sus equivalentes en los Estados Unidos?

      Pierre Bordieu: ¿Puede extenderse sobre estas alusiones?

      Hans Haacke: Hay un debate sobre la dirección de los museos que va más allá de lo que se dice cuando se les acusa de ser sucursales de los marchantes de NY u otros lugares. Quienes hablan del contexto en que las obras son creadas suelen ser acusados de marxistas, etiqueta altamente estigmatizante. La práctica más habitual consiste en descontextualizar los objetos, como si se tratara de presentar colecciones de mariposas exóticas. Esa forma de concebir los museos elude toda consideración del campo social del que provienen las obras -y aunque los creadores aludan a él. Sin duda es una práctica políticamente prudente. Pero conlleva la neutralización del arte.

      Las instituciones artísticas, un poco como las escuelas, son lugares de formación. Influyen en nuestra forma de vernos a nosotros mismos y de considerar las relaciones sociales. Y como en otras sucursales de la industria de la conciencia, nuestros valores se negocian en ella de modo sutil. Si se quiere, es un campode batalla en que se enfrentan distintas concepciones ideológicas de lo social. El mundo del arte, contrariamente a lo que se cree, no es un mundo aparte. Lo que en él sucede expresa la sociedad global y sus repercusiones. En tanto las relaciones no son mecánicas y la complejidad de los frentes no permite una identificación inequívoca, no es fácil demostrar esa interdependencia arte-sociedad. Funciona menos en los detalles que a nivel del clima social. Pero como ya la metáfora metereológica sugiere, lo que ocurre en las geografías particulares no puede olvidarse. El concepto de clima es débil, pero estoy seguro de que es así, de un modo casi imperceptible, como se deciden las direcciones globales que adopta nuestra sociedad.

      Pierre Bordieu: Dicho lo cual se entiende que, según las formas del arte, el corte, la separación entre arte y sociedad, sea mayor o menor. De hecho hay formas artísticas que instituyen ese corte, que viven de él.

      Hans Haacke: Pero incluso ésas tienen una influencia sobre eso que hemos llamado el clima…

      Pierre Bordieu: Al menos negativamente. No haciendo lo que podrían hacer…

      Hans Haacke: A comienzos de los años 80, una docena de años más tarde de la revolución cultural de los 60, hubo un resurgir de la pintura neo-expresionista. La llegada de esa moda, acompañada del retorno de la pintura tradicional al primer plano de la escena artística, señaló al mismo tiempo el declive de un período rico de experimentación, análisis y compromiso social. Siguiendo la moda, la Documenta de 1982 postuló, grosso modo, la restauración del mundo mítico, del individuo contra lo social, del artista semi-dios que plantea su desafío al mundo, del Rambo. Eso se correspondió con la llegada en los Estados Unidos de Reagan a la Casa Blanca y poco después de Kohl a la cancillería alemana.

      Margaret Thatcher ya estaba desmantelando el estado del bienestar en beneficio de la libre empresa, mientras su amigo americano se preparaba para defenderse del Imperio del Mal en la Guerra de las Galaxias. Charles Saatchi, el patron del emporio publicista que hacía las campañas de Maggie compró masivamente la nueva pintura, contribuyendo así a elevar su cotización. Por supuesto que el trabajo «no chic» continuó haciéndose subterráneamente, en la oscuridad, y hubo jóvenes que se implicaron en nuevas tentativas críticas que no serían reconocidas hasta mucho más tarde. Sería injusto acusar a los artistas o al entorno que hizo fortuna en esas circunstancias de, conscientemente, haber apoyado la política de los conservadores en el poder. Pero por lo menos a nivel de clima, creo que hubo una colaboración4 de mutuo beneficio.

      Notas
      Este texto recoge dos epígrafes de una larga conversación entre Haacke y Bordieu publicada originalmente en Libre-echange, Seuil, Paris, 1994.
      1 «A word from our sponsor», Newsweek, 25 Nov 85, p. 98. (HH).
      2 Alaijn-Dominique Perrin, «Le mécénat français: la fin dun préjugé» interview de Sandra d’Aboville,Galeries Magazine, num. 15, Paris, Oct-nov, 1986, p. 74 (HH).
      3 Robert Dranton, Bohème littéraire et Revolution. Le monde des livres au xviii siecle, Gallimard-Seuil, 1983.
      4 Diez años más tarde, Jan Hoet, el director de la Documenta de 1992, excluyó formalmente toda obra con alusiones políticas explícitas. En cambio, optó por lo que llamaba el misterio, lo infamiliar… (HH).

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      P. Bourdieu: intelectuales y pensamiento crítico. Entrevista.

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      Entrevista a Pierre Bourdieu de Martín Granovsky

      bourdieu77 “En la diferencia está el gusto”, sostiene, y no habla sólo de cepajes para un buen tinto. Así dice Pierre Bourdieu, sociólogo, uno de los investigadores sociales más importantes de la actualidad, en una entrevista en París para discutir el papel del intelectual, su obligación de anticipar las nuevas tendencias y el deber de ponerse en una posición crítica. La conversación resultó un viaje a fenómenos muy evidentes sin el aburrimiento de las respuestas previsibles.

      Publicado en Pagina/12

      La pila de libros sobre historia, sociología, delito, lingüística o movimientos sociales deja ver sólo algunos retazos de la enorme mesa de madera negra. Pierre Bourdieu, profesor del Collège de Francia, habla mirando de reojo al ventanal con su vista de árboles en primavera. Saco y pantalón sport, camisa de jean, tiene un aspecto juvenil que lo ayuda a quitarle tono apocalíptico a sus propios anticipos del futuro.

      Bourdieu, que analizó en sus libros desde la televisión hasta la “dominación masculina”, acaba de publicar Las estructuras sociales de la economía. No es un sociólogo corporativo, que defiende a su profesión como una secta. “La mayor parte de los intelectuales europeos están sometidos a la visión dominante”, dice. Pero, ¿lo contrario no equivaldría a dejar de ser sociólogo para transformarse en profeta? “La gente comprende la dirección de los acontecimientos, pero muchas veces lo hace tarde”, explica. “Y a veces, entiende cuando ya no hay mucho que hacer.”

      –¿Su función como intelectual es adelantarse?

      –Como sociólogo tengo más información que la mayoría de la gente, y puedo anticipar cosas que hoy no son visibles. Por ejemplo: en los últimos tiempos hubo la mayor concentración de estos días en Francia en protesta por una serie de despidos (Bourdieu se refiere a las empresas Danone y Mark & Spencer). Yo lo había previsto, y cuando lo hice me dijeron que era un pájaro de mal agüero. Pero ocurrió. O sea que no fui el culpable de la mala suerte. Naturalmente creo en las excepciones, pero me interesa atisbar cómo serán las tendencias futuras.

      –¿Cuál tendencia pesa hoy?

      –En su momento escribí que quienes detentaban el poder querían aumentar sus ganancias a niveles increíbles. Por ejemplo, a un 10 o 15 por ciento anual. Por eso consideré que es la tasa de ganancia la que gobierna el mundo y, cuando lo dije, me acusaron de exagerado. Pues bien: Danone despidió muchos empleados argumentando que debía asegurar una tasa de ganancia del 15 por ciento a sus accionistas.

      –¿Usted cree que no lo toman en cuenta?

      –En cuestiones sociales, la gente necesita mucho tiempo para comprender. Pasó con la educación: llevó muchos años darse cuenta de que la institución escolar estaba cambiando. En los años ‘60, las clases populares aún soñaban con el milagro del bachillerato.

      –¿Estaba mal que se esperanzaran?

      –La realidad es que, muy lentamente, fueron descubriendo que las cosas cambiaban pero que el bachillerato no garantizaba nada por sí mismo. A veces temo que la gente se despierte cuando sea demasiado tarde.

      –¿Por qué sería tarde?

      –La profundidad de cambios en Inglaterra, Francia o Alemania hace difícil volver atrás. Incluso para los sindicatos todo es más complejo. Hoy hay una conferencia europea de sindicatos. Durante mucho tiempo, la Confederación General del Trabajo, una de las centrales sindicales francesas, quiso entrar al organismo. No lo dejaban. Estaba excluida por razones ideológicas. Y bien: ahora pudo. Pero resulta que los sindicatos a nivel europeo se convirtieron en un lobby regional para discutir problemas tecnocráticos. Y cuando se planteó la movilización contra los despidos de los últimos tiempos la protesta surgió de los movimientos marginales, más que de los sindicatos.

      –¿La protesta está condenada a ser débil?

      –Yo señalo la nueva realidad. Lo que seguro es falso es pensar que la superexplotación puede provocar reacciones por sí misma. Eso es una ilusión. Las fuerzas de protesta hoy son débiles.

      –¿Por qué?

      –Un ejemplo: los jóvenes entran más fácilmente en las nuevas formas de trabajo.

      –¿Cómo son esas nuevas formas? –El oficio específico importa menos que antes. Hay discontinuidad en la misma tarea dentro de la empresa. El empleo muchas veces es temporario.

      –¿Eso lleva a que los jóvenes choquen?

      –Bueno, en la empresa suele haber conflictos intergeneracionales.

      –¿Es creíble la teoría según la cual desaparecerá el trabajo?

      –No. Pertenece a la utopía. Las estadísticas muestran que la gente nunca trabajó tanto. En los Estados Unidos, para poner un caso, nunca había aumentado tanto la jornada laboral. Y también aumenta la edad de jubilación. Y se incrementa la precariedad.

      –¿En qué se nota?

      –Para llegar a un salario que dé para vivir las mismas personas se ven obligadas a trabajar mucho, mucho más. Eso, para no hablar de incomodidades como el tiempo de viaje de casa al trabajo.

      –¿Aumenta?

      –Un amigo mío hizo un estudio sobre la distancia entre el hogar y el empleo en Normandía. Descubrió que a medida que pasaban los años los obreros vivían más lejos del trabajo. Y quizás esto sea deliberado.

      –¿Deliberado?

      –Tal vez estemos en presencia de nuevas formas de gestión para cambiar el sistema de trabajo y hacer más difícil cualquier tipo de resistencia.

      –Profesor, ¿es inevitable la forma actual de mundialización?

      –Describir las cosas como fatales es algo deliberado. Apunta a destruir barreras, incluso intelectuales. Si usted destruye barreras, cada vez encontrará menos resistencias.

      –Pero el tipo de resistencia también cambia.

      –Sí. Las nuevas formas de resistencia son discontinuas, aunque en su favor hay que decir que tienen, eso sí, un gran efecto simbólico.

      –¿Y podrían ser eficaces?

      –Yo apoyo la formación de una corriente social europea para coordinar los sindicatos y los movimientos sociales.

      –¿Cómo son esos movimientos hoy?

      –Nuclean a los sin techo, a los desempleados, a las feministas, y muchas veces plantean problemas ajenos a las organizaciones sindicales. Problemas más afines a los izquierdistas, en el sentido antiguo de la palabra.

      –¿A los ultraizquierdistas?

      –Más bien a los anarcosindicalistas. Pero en la propia CGT existe una tradición anarcosindicalista.

      –Estos movimientos, ¿pueden compararse con los del Mayo Francés de 1968?

      –Los actuales tienen más raíces sociales, y esgrimen reivindicaciones olvidadas, en parte, por los partidos socialdemócratas, cosa que naturalmente inquieta al gobierno socialista. También sus métodos son nuevos: las acciones son cada vez más espectaculares, los protagonistas suelen tener más instrucción que los de los sindicatos tradicionales y emplean un compromiso físico cada vez mayor.

      –¿Tienen futuro?

      –La unificación de los movimientos es difícil e improbable, pero debo decir que avanza más rápido de lo que yo mismo pensaba. Y es porque hay elementos concretos contra los que protestar. Pongamos el caso de los artistas. La cultura y la salud están amenazadas, y experimentarán a largo plazo consecuencias hoy invisibles de medidas visibles. Lo mismo pasa con la agricultura y la biotecnología.

      –¿En qué perjudica la mundialización?

      –Hace muchos años dijeron que yo exageraba porque expliqué en una conferencia que si continuaban practicando la agricultura actual desaparecerían las diferencias. Borgoña sería lo mismo que Bordeaux, y hasta los vinos terminarían pareciéndose.

      –¿Cómo sucedería eso?

      –Por la destrucción de la capa superficial de la tierra. Bueno, resulta que eso empezó a pasar. La gente pregunta: ¿ahora qué hacemos? Les contesto: reconstruyamos el suelo, pongamos gusanos.

      –¿Por qué le interesa tanto mantener las diferencias?

      –Porque sería una lástima perderlas.

      –¿Por qué un francés debería preocuparse tanto como usted de conservar las diferencias entre Borgoña y Bordeaux?

      –Porque en la diferencia está el gusto. A más diferencia, más gusto. ¿Acaso a alguien le gusta comer un solo tipo de manzana?

      –Usted dice que presentar la mundialización como algo fatal es un acto deliberado. ¿Cómo podría generarse una oposición a los efectos más dañinos de la mundialización? ¿Quiénes deberían empezar?

      –Los que se den cuenta de los costos escondidos de la ganancia maximizada. Antes en los Estados Unidos decían: “Lo que es bueno para Ford, es bueno para los norteamericanos”. Ahora en todo el mundo se dice: “Lo que es bueno para la economía es bueno para todos”. Y no es así. No hay provecho para todos.

      –¿Qué costos notorios hay?

      –Los que mencioné antes. Y el daño ecológico. Pero también la violencia. Hay relaciones muy obvias. En los Estados Unidos, la política neoliberal extrema y la cantidad de cárceles son correlativos. Lo mismo ocurre con la relación entre la miseria y el sida. A más neoliberalismo, más cárceles, y más encarcelados. A más pobres, más sida.

      –¿No es un planteo maniqueísta? ¿La mundialización no tiene ninguna ventaja?

      –En todo caso, no tiene sólo ventajas.

      –Pero usted plantea sólo las desventajas.

      –No hay que olvidarse de que yo hablo en reacción al discurso dominante. Y el discurso dominante no dice nunca lo que yo digo. Algunos me acusan de parcialidad. Es una paradoja que sea yo el que suene parcial. Claro, quedo como un excéntrico porque el otro discurso aparece como universal. No sólo soy excéntrico, según ese criterio. También bizarro. Y exagerado.

      –¿La suya es una posición moral?

      –Digamos que fui pasando de una actitud profesional a una actitud pública. Hice público lo que estaba aprendiendo en mi vida profesional. Me parece que ése era mi deber.

      –¿Por qué un deber?

      –Si sé que ocurrirá una catástrofe y no lo aviso, estoy cometiendo algo parecido a un delito de no asistencia a una persona en peligro. Hace un tiempo tuve la oportunidad de discutir el problema de la mundialización de la cultura con productores y gente del sector. Muchos de ellos pensaban de buena fe que la concentración de empresas formaría conglomerados poderosos, y que ese poder contribuiría a la difusión de la cultura. Yo les dije que estaban equivocados. En el cine las diferencias se están borrando igual que entre Borgoña y Bordeaux. Ya no hay más cine italiano, no hay cine húngaro, hay cine francés solo por ayuda del Estado. Lo mismo pasa con las editoriales, cada vez más concentradas. Bertelsman, la alemana, puso un piso de ganancias que debe obtener. Por eso algunos libros no serán publicados por ellos, y una segunda categoría será la de los libros que se publiquen pero sean menos difundidos. En general, la concentración destruye las condiciones de producción cultural de productos sin mercado amplio y seguro. Volvemos al pasado, cuando en la historia de la humanidad las grandes obras tuvieron mercado póstumo y éxito póstumo. Sus autores no lo vivieron.

      –¿No hay, al mismo tiempo, un acceso cada vez más masivo a la cultura?

      –Sí, pero sólo en apariencia. Todo está amenazado por el proceso de concentración económica.

      –Usted investigó mucho sobre educación, según comentó antes. ¿También allí se registra el mismo proceso?

      –El número de escolarizados aumentó y eso tuvo consecuencias profundas, no buscadas, en todos los ámbitos. Cuando Francia y Alemania se sintieron al borde de la explosión de alumnos, en lugar de inventar nuevas formas educativas solo se preocuparon de bajar costos y exigencias. De ese modo empezó a haber, y la tendencia parece profundizarse, dos velocidades educativas.

      –¿Incluso en la educación estatal?

      –Sí.

      –¿Cuáles son las dos velocidades?

      –Una de mayor exigencia. Otra, de exigencia menor. Si esto no se revierte, habrá un sistema internacional de mayor velocidad, dominado por las instituciones con matriz en los Estados Unidos, y otro de menor velocidad, y de segundo nivel, con base en los sistemas educativos nacionales. Como en todo, ¿no? Lo que digo es una constatación…

      –¿Y no es fatal?

      –No. Con las constataciones ocurre que uno puede quedarse en ellas o puede tomarlas como punto de partida para implementar una política distinta. O se refuerza la tendencia social, o se la combate. Está muy bien saber inglés, pero, ¿en este mundo todos tendremos que jugar al golf y al criquet?

      Piñera: vetos a la UDI y daños colaterales…

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      Piñera le fija vetos a la UDI para integrar su gabinete y gremialismo contiene la indignación

      Por Sebastián Minay, CIPER | 7 de Enero de 2010

      A diez días de una elección que da por ganada, la UDI “químicamente pura” intenta digerir el veto para integrar su gabinete a figuras ligadas a la dictadura, impuesto por Piñera y sus hombres de confianza. Pero hay otros que no se han hecho públicos: no tendrán acceso a los ministerios de Interior, vocería de Gobierno, Educación ni Cultura. Y en el gremialismo ni siquiera reconocen como propio a Cristián Larroulet, virtual ministro Secretario de la Presidencia. Un íntimo de Piñera remata: de la veintena de ministerios y sus subsecretarías, “la UDI debería tener 5 ó 6”. Otro de los problemas que debe decir el candidato opositor es cuál de los dos líderes del partido con 40 diputados será ministro de Vivienda o Mideplan, trampolines presidenciales para el 2014. Gracias a la presión del influyente Larroulet y de financistas de la UDI, el derrotado Joaquín Lavín ahora le disputa a Longueira una opción que éste tenía casi segura.

      “Sólo uno de ambos va a estar en el gabinete. Lavín y Longueira no caben juntos”, explica uno de los integrantes del comando de Sebastián Piñera ante el delicado debate que ya se instaló en la UDI a diez días de una elección que ya dan por ganada. En ese ambiente triunfalista, el candidato opositor tendrá que zanjar en pocos días más cuál de los dos principales rostros de su partido aliado jurará el 11 de marzo como ministro de una de las codiciadas carteras “sociales” consideradas trampolines presidenciales para el 2014.

      La inevitable elección entre Joaquín Lavín y Pablo Longueira es consecuencia directa de varios límites que el comando pretende imponerle a la UDI en el gabinete y los cargos más importantes de gobierno, solo uno de ellos se ha conocido públicamente hasta ahora: cualquiera que tenga vínculos con la dictadura militar está vetado. El punto es intransable para Piñera, y debió hacerlo público luego que así se lo pidiera el columnista político Patricio Navia –quien apoyó y hasta aportó dinero a ME-O- como una de sus condiciones para respaldarlo. Después de haber sacado al gremialismo clásico de las fotos de segunda vuelta, éste era el siguiente paso.

      El veto, analizado por varios dirigentes UDI a primera hora del lunes, fue remarcado en ADN Radio por el coordinador general de la campaña opositora, Rodrigo Hinzpeter: “Sebastián Piñera no va a hacer un gobierno con gente que participó, fue ministro, subsecretario o tuvo cargos en el gobierno militar (…) No van a tener cargos de primera importancia, y probablemente no de segunda y tercera”.

      Si hasta antes de los dichos de Hinzpeter los pocos dirigentes del gremialismo que sabían del veto se estaban conteniendo, a partir de ahí hubo quejas públicas que sólo fueron difundidas por TVN. El miércoles 7, el diputado UDI Patricio Melero –posible próximo jefe de esa bancada– dijo no saber por qué “se le quiere dar una especie de superioridad moral a algunos”. El saliente senador, ex edecán de Pinochet y ex comandante en Jefe de la Armada, Jorge Arancibia, agregó: “Con eso se deja fuera a gente muy importante”. Hace ya meses que Arancibia expresó su interés en asumir la cartera de Defensa.

      Las quejas de la UDI parecen haber tenido algún efecto, pues el propio Piñera relativizó y tuvo que explicar el alcance de las palabras de su generalísimo: “Si me pregunta que si habrá algún ministro del gobierno militar en este nuevo gobierno, lo más probable es que no, y por una razón muy simple, porque este es un gobierno nuevo, que está mirando al futuro y que le abrirá las puertas a una nueva generación”.

      No es el único veto. Lejos de los micrófonos, los hombres del comando son aún más precisos. Cuentan que Interior y la Secretaría General de Gobierno están reservados para personas “de exclusiva confianza” de Piñera, por lo que la UDI no tendrá acceso a dichas carteras, y ni siquiera importantes rostros RN como Andrés Allamand. Para el Ministerio del Interior, que implica convertirse en Vicepresidente en ausencia del Mandatario, prácticamente todos dan por ungido al mismo Hinzpeter, brazo derecho de Piñera. Para la vocería, antes de nombres la prioridad es decidir si se ejecutará la reforma a esta cartera, la que dejaría de ser ministerio y lo reduciría exclusivamente a ese rol, imitando el cargo despokesman que ejerce el secretario de Prensa de la Casa Blanca.

      Para el tercer ministerio político de Palacio, la Secretaría General de la Presidencia, en el comando y en la UDI dicen tener clarísimo que será asumido por el director ejecutivo del Instituto Libertad y Desarrollo (ILD),Cristián Larroulet Vigneaux. El poder del también coordinador del programa de gobierno de Piñera ha aumentado cada vez más, pero en Suecia 286 –sede de la UDI – ya no lo identifican como uno de los suyos.

      De asumir Hinzpeter y Larroulet como ministros políticos –considerando la interrogante sobre la vocería de gobierno–, el partido fundado por Jaime Guzmán corre el riesgo de quedarse sin un representante o genuino heredero de su tronco histórico (o químicamente puro, según algunos) en el centro mismo del poder: La Moneda.

      En el segundo piso del comando agregan otra precisión. Hasta ahora, tampoco se considera que la UDI se quede con los ministerios de Cultura ni Educación, áreas más sensibles a definiciones valóricas. Es ahí donde Piñera desea que prime su orientación liberal, intentando ganar terreno hacia el centro político, pero que en los hechos significa arrinconar a su partido aliado.

      Los vetos incluso se extienden a dos codiciados ministerios “sociales”: Vivienda y Mideplan, este último adquiriría más perfil al transformarse en un Ministerio de Desarrollo Social con sede en La Moneda. Éstos han sido mencionados en la UDI como los más idóneos para aprovechar el perfil popular que durante décadas han trabajado en terreno, y que sus adherentes y adversarios les reconocen. Pero la razón de fondo es la que se mencionaba al comienzo: ambas plazas son ideales para proyectar, en escasos cuatro años, un candidato para suceder al próximo Presidente.

      Dos de los personeros más cercanos a Piñera sostienen que “está decidido que ambos ministerios no pueden quedar en manos del mismo partido”. Y uno de ellos añade: “Para que la UDI se quede con ambos, tendría que ceder su cupo en La Moneda”. Un tercero, a quien el candidato suele escuchar, es el único que afirma que Lavín y Longueira podrían llegar al gobierno, “pero en ningún caso a esas dos carteras”. Eso hace ineludible elegir entre ambos.

      Es más. La misma fuente detalla que de los poco más de cuarenta cargos principales -22 ministros con sus subsecretarías- “la UDI debería tener 5 ó 6 cargos”.

      Mientras los intereses de todos se cruzan con el complejo proceso de nombramientos, dos integrantes del comando confiesan que ya están ocupados de quiénes serán los futuros intendentes, “que deberán asumir el mismo 11 de marzo”, subrayan. Incluso a ese nivel hay tensiones, pues todos sacan cuentas con miras a las próximas parlamentarias.

      EL PODER DE LARROULET GIRA A FAVOR DE LAVÍN

      CIPER consultó las diversas aristas de este caso con una veintena de personeros gremialistas, entre miembros de la directiva, la comisión política, parlamentarios, hombres de la influyente casta “histórica” de la tienda y otros dirigentes, así como con algunos de los más cercanos a Piñera en su comando, en los Grupos Tantauco y en otras instancias asesoras de su candidatura. Casi todos accedieron a hablar del asunto sólo bajo anonimato, para no enturbiar lo que queda de campaña.

      Varios de ellos hicieron notar que la carrera entre Longueira y Lavín se mueve en un “escenario cambiante”. Hasta fines de la semana antepasada las opciones de Lavín estaban en duda luego de su derrota y brevísimo ostracismo en Argentina, a lo que se sumaban los fuertes deseos del grueso de la UDI –e incluso de algunos de sus ex samuráis– de sacarlo de escena.
      Eso dejaba a Longueira con mejores posibilidades, luego de haber reiterado varias veces en público y en privado sus ganas de ser ministro de Vivienda, al costo de dejar el Senado.

      Así ocurrió cuando él y Piñera visitaron Huechuraba el 1 de noviembre pasado junto a la alcaldesa Carolina Plaza, acérrima enemiga del clan Lavín. “Me quedan cuatro años de senador aún, pero si Sebastián Piñera me ofreciera un cargo para asumir una cartera social, lo hago feliz, porque he dedicado mi vida a los sectores más modestos”, dijo el ex presidente gremialista. El candidato –olvidando que es su enemigo histórico– lo llenó de elogios e incluso insinuó que “a mis espaldas están muchos de los que van a ser servidores públicos en el futuro gobierno que aspiro a encabezar”. Longueira remató la jornada en el panelChile Invita de CNN: “Me gustaría concentrar toda mi capacidad en erradicar todos los campamentos del país”.

      Los amigos del senador UDI recalcan que “no ha cambiado su interés por lo que cree que puede hacer mejor: ser Ministro de Vivienda”, aunque uno de ellos –que no es partidario de dicha opción– subraya que “está entusiasmado con la idea, pero tampoco se va a cortar las venas”.

      Así estaba el escenario hasta hace menos de 15 días, cuando entraron en juego dos nuevos factores. El primero fue la fuerte arremetida de dos aliados políticos que Lavín aún conserva y que además tienen llegada directa con el candidato opositor: Larroulet y Carlos Alberto Délano, íntimo amigo del ex alcalde y Piñera. Durante la campaña el “Choclo”, como se le conoce, ya le había pedido a los encargados de la franja televisiva UDI que remarcaran la presencia de Lavín en el espacio.

      Lo de Larroulet son palabras mayores. Hasta quienes fueron sus adversarios cuando Piñera se enfrentó a Lavín el 2005 reconocen que “se ha empoderado bastante”, gracias a que se adelantó a Juan Andrés Fontaine –quien también fue asesor económico del entonces abanderado UDI– en “convertirse al piñerismo”. Además de sus posibilidades ministeriales, controla la búsqueda de nombres para futuros cargos junto al Instituto Libertad de RN y la Fundación Jaime Guzmán. Un botón de muestra es la expectante situación en que se encuentra la derrotada candidata a senadora por la IX Región y antes profesional de ILD, Ena Von Baer.

      En RN recuerdan que durante la dura contienda entre la periodista y el apenas reelecto senador (RN) José García Ruminot, este último fue visitado sorpresivamente por su par Andrés Allamand, quien le habría hecho notar que no perdiera de vista que su contendora era cercana a Larroulet. Fue una sutil sugerencia de que Von Baer estaba blindada.

      Tres días después de la elección, la UDI festejó sus 40 diputados en su sede, pero convocando también a los derrotados. El discurso del presidente gremialista Juan Antonio Coloma ignoró que su par Hernán Larraín había sacado la primera mayoría nacional, pero dedicó varios minutos a contar que, durante la campaña, Von Baer viajó a Santiago y dijo querer conocer a Jaime Guzmán: “A las 11 de la noche fueron al cementerio, consiguieron las llaves, abrieron la puerta y simplemente Ena quiso conocer, ahí en el cementerio, por qué nosotros estábamos actuando en la vida pública”, relató Coloma.

      Unos días después, Von Baer se sumó al comando como vocera de Piñera. Desde entonces el cientista político José Miguel Izquierdo –integrante del comité estratégico de la candidatura y cedido “a préstamo” por el Instituto Libertad– debe compartir con ella su oficina. “Esa es una prueba del poder de Larroulet”, rematan en el cuartel general de Apoquindo 2129. Incluso hay quienes aventuran que la “están entrenando para vocera de Gobierno”.

      Ante quienes rechazan que la UDI “siga sacrificándose por Lavín”, Larroulet les ha insistido en que “se trata de alguien muy valioso”. Se ha mantenido firme en esa postura, pese a que el senador y líder natural gremialista, Jovino Novoa, sostuvo el 30 de diciembre que la tienda no puede “seguir girando en torno a su derrota”. No son pocos los que opinan que el ex alcalde se está arriesgando a “una nueva humillación”.

      Larroulet ya había ganado la mano, al menos públicamente, al conseguir que Piñera instalara a Lavín como uno de los hombres que lo ayudaría en la búsqueda de nombres y contenidos para un eventual gobierno. “Eso es falso. Fue sólo un gesto y nada más, porque que yo sepa él no está haciendo nada”, retruca uno de los personeros que trabaja junto a Larroulet en esas tareas. Sobre la marcha, Lavín hizo una fugaz y única aparición en terreno junto a su vencedor, el senador electo RN Francisco Chahuán, y Piñera. Este último sorprendió al señalar que “no sólo se va incorporar a nuestra campaña, y espero que sea un buen aporte, sino que también a nuestro futuro gobierno”. Longueira dejaba así de ser el único “ungido” en público.

      Lavín remató la semana el domingo, al recalcar en El Mercurio que está disponible y con una frase que se le atribuyó en La Tercera: “He trabajado tanto para que gane la Alianza, que si me ofrecen el cargo de seremi de la Novena Región, yo voy a decir que sí, porque es lo que corresponde”. Sus enemigos internos en el partido consideran que ello fue “muy penoso de su parte, casi patético”. En la misma jornada Lavín respaldó al cuestionado Coloma para que siga al frente de la UDI, otorgándole “el mérito” de haber sacado 40 diputados.

      LOS REPAROS DE LA UDI SOBRE LONGUEIRA

      El segundo factor que amenaza con inclinar la balanza a favor de Lavín es una serie de objeciones para que Longueira asuma como ministro que vienen hasta de la propia UDI. La principal y la más repetida por todos es que sería “una pésima señal” que abandonara el Senado. “Sería caer en el mismo juego de ‘las sillas musicales’ que tanto le criticamos a la Concertación”, agrega un integrante de la comisión política gremialista. El reparo es sólo formal porque encierra una ambición de fondo: que Longueira se quede en el Senado e incluso en la presidencia de la UDI para defender frente a Piñera el ya golpeado ideario gremialista.

      Sorprendentemente, es difícil encontrar dirigentes UDI que no esgriman el mismo argumento considerando que allí las acciones de Lavín están por el suelo. En el convulsionado ambiente interno del partido, se esgrimen dos razones para ello: una, hay varios que desean “cerrarle el paso a Pablo para que no sea candidato el 2014”, como explica un molesto senador. Dos, también se cruza el interés de varios para que Longueira se quede en el Senado y en la testera de la UDI, lo que inhabilita de inmediato las pretensiones del diputado José Antonio Kast.

      La senadora Evelyn Matthei, por ejemplo, sostuvo hace algunas semanas que prefería a Longueira o a Novoa al mando de la UDI, clara señal de su rechazo a la continuidad de Coloma. Pero tratándose del senador por Santiago Oriente, ella misma precisa a CIPER su postura sobre este dilema:

      –Lo importante es que el gobierno de Piñera sea el mejor posible. Si en algún momento se evalúa que Pablo Longueira puede ser el mejor ministro de una cartera y que contribuya al gobierno, no le veo ningún problema a que salga del Senado.

      De ser así, en la Alianza vislumbran un nuevo inconveniente: “¿Soportaran Allamand y Espina que a Longueira lo lleven al gabinete y a ellos no?”.

      El asunto, entonces, tiene otras aristas. Dependiendo de lo que decida Piñera, Longueira tendría que elegir entre quedarse en el Senado y tal vez retomar un rol protagónico en su partido –donde muchos lo reclaman indispensable para suplir las debilidades de la mesa y hacer valer sus 40 diputados–, o bien apostar para el 2014. Algunos son más dramáticos: “O por el bien del partido, o por su propio bien”.

      En el comando y en el círculo cercano a Piñera las cosas parecen inclinarse a favor de Lavín, pero todos admiten que tienen dudas. Respecto de Longueira, se ven tentados a aplicar la vieja regla de “ten a tus amigos cerca, pero a tus enemigos aún más”. Y no faltan los asesores programáticos a los que sencillamente les aterra la posibilidad de que ante cualquier conflicto grave “Pablo tire el mantel y se vaya del gabinete, arrastrando a alguno más con él”.

      En lo que hay consenso es que “lo que no puede pasar es que Longueira quede fuera sin haberlo conversado antes con Sebastián”. Argumentan que con una UDI tan poderosa (sus 40 diputados bastan para que la Cámara sesione y tome acuerdos), el eventual mandatario tiene que mantener “feliz” a ese partido. Pero uno de sus asesores más cercanos que conoce bien al senador gremialista advierte algo que en la sede de Suecia y en los Grupos Tantauco también comentan: “Él va a querer tener garantías de que puede hacer un buen trabajo en Vivienda, porque ahí la gestión es más lenta y el presupuesto del primer año no da para lucirse”.

      Otros dos asesores de Piñera subrayan que, pese a haberse encargado de algunos actos de campaña, a Longueira se le critica su vacilante actitud de los últimos meses: “Primero llegó al comando, luego se fue enojado a mitad de camino. Luego volvió y además se fue al Vaticano con Bachelet. Eso no es coherente”.

      LOS GREMIALISTAS “HISTÓRICOS” SE MOLESTAN

      El complejo cuadro fue analizado esta semana en una de las instancias más importantes y menos conocidas de la UDI: la denominada “reunión de comunicaciones”, que en realidad opera hace más de diez años como una pauta para la directiva. A las 8.30 de cada lunes llega a la sede de Suecia un grupo de dirigentes de bajísimo perfil público, pero que suelen ser muy escuchados. Entre ellos hay “históricos” de la tienda, integrantes de la Comisión Política, y amigos personales de Jovino Novoa. Ahí están –entre varios otros– Domingo Arteaga, Ignacio Astete, Gonzalo Cordero, Manfredo Mayol, Gonzalo Müller, y los hermanos Carlos y Gabriel Villarroel, considerados la “reserva moral” del partido.

      No todos asistieron a la sesión del lunes último. Y aunque últimamente se había hecho habitual que se les uniera la directiva, a dicha sesión no llegó Coloma, quien apoya que Lavín sea ministro. De la mesa sólo estaban Víctor Pérez, Gonzalo Uriarte y Felipe Salaberry. Todos fueron testigos de cómo los más “venerables” criticaron que el timonel UDI, en vez de asumir una postura ganadora, aún se estuviera defendiendo, como lo hizo ese día en La Tercera al decir “en la UDI no pueden decir que no hemos hecho bien la pega”. Uno de los diputados presentes salió infructuosamente en su defensa.

      El cuestionamiento a Coloma tiene directa relación con el adverso cuadro que enfrenta la UDI “químicamente pura”, que demanda más fuerza para asumir lo que viene. En la misma sesión se discutió que ya estaba claro que Piñera, o su comando, ponía tres trabas para la participación del partido en el gabinete. Una, “que sean UDIs que no lo parezcan”; dos “que no tengan espíritu de combate”, y tres, como ya se sabe ahora, “que no tengan nexos con el gobierno militar”.

      Alguno de los presentes leyeron dichas condiciones como “un veto implícito a Longueira”. En privado comentan que el partido no puede aceptar “que pongan como ministros, por ejemplo, a alguien que sea militante, pero sólo hace cinco años o que no nos represente como corresponde”.

      Se incluye en el saco a Larroulet, cuyo instituto LyD siempre se ha considerado ligado al gremialismo, pero que nunca se ha involucrado activamente en la política partidaria. “A la UDI más UDI no le agrada que ni él ni Lavín sean nuestros hombres en el gobierno”, remata un dirigente que dice estar dispuesto a dar la pelea, pero asumiendo que hay un gran obstáculo: “Hay varios amigos de Lavín que al mismo tiempo son financistas de la UDI y que están presionando para que el partido lo acepte como ministro de Piñera”.

      La evaluación de esa mañana fue que el partido debe reforzar su posición ante Piñera con miras al gabinete, y –evitando hablar de cuoteo– se insistió en que éste debe “compartir” el poder con la UDI con gente de cepa gremialista.

      Si finalmente hay que reemplazar a Longueira en el Senado, algunos proponen al derrotado diputado Rodrigo Álvarez, quien recién esta semana regresó de Villarrica. Pero entre los “históricos” se subraya que lo esencial es poner ahí a alguien que defienda el cupo ante la más que segura arremetida de RN en las próximas senatoriales. De momento, el nombre que más mencionan es el de Antonio Büchi, hermano menor de Hernán, ejecutivo de Entel y que pudo ser, en vez de Ernesto Silva, el candidato a diputado por Las Condes.

      Mientras el tiempo corre de cara a la segunda vuelta, en el ala dura de la UDI tienen una tesis que no es compartida por todos, menos en el comando: la libertad que tenga Piñera para nombrar su gabinete dependerá de cuánta ventaja le saque a Frei. Si alcanza más del 52% “podrá hacer lo que quiera”; de lo contrario, el cuadro podría cambiar. A pesar de la coyuntura, el ritmo de campañacayó en las dos semanas de Navidad y Año Nuevo y sólo recobró vigor el lunes 4 de enero. La ausencia más notoria fue la de Juan Andrés Fontaine, quien tras perder la batalla por el Banco Central y el Ministerio de Hacienda partió a Italia.

      Escrito por Eduardo Aquevedo

      8 Enero 2010 a 20:10

      La primera piedra del proyecto político de MEO…

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      Por Pedro Ramírez, CIPER | 6 de Enero de 2010

      Desde su derrota en las elecciones de diciembre, Marco Enríquez-Ominami y su equipo han estado preparando una fórmula que permita capitalizar el 20% de apoyo que recibió en la votación. Sin haber conseguido representantes en el Parlamento y con electores que tienden a la dispersión, decidió no esperar a la segunda vuelta para anunciar la creación de un partido propio que institucionalizará al “meísmo”. Lo seguirán otras iniciativas, como una federación de partidos y una fundación, que buscan consolidar a MEO como una alternativa política de largo plazo.

      “Lo de este jueves será como poner la primera piedra “, describe el ex jefe del comando de Marco Enríquez-Ominami, Max Marambio, al confirmar que este 7 de enero el “meísmo” anunciará formalmente la creación de un partido político encabezado por el abanderado presidencial derrotado el 13 de diciembre. Es la primera jugada de alto octanaje que hará MEO tras las elecciones y forma parte de una ambiciosa estrategia que incluye la formación de una federación y una fundación que permitan evitar la dispersión del 20% de electores que lo apoyó en diciembre pasado. El cálculo de su círculo próximo -donde la voz de Marambio marca los ritmos- es que MEO dé una fuerte señal de que sigue con una agenda propia, autónoma de los candidatos que continúan en carrera y significativa para los intereses de los electores que lo respaldaron.

      - A partir del 17 de enero lo único que va a importar son las acciones. El tiempo de las declaraciones de campaña habrá pasado. Y esta convocatoria será la acción más potente para provocar un cambio en la forma de hacer política. La creación, inscripción e instalación del partido estará en la agenda varios meses -agrega el ex generalísimo de MEO.

      Uno de los objetivos que se busca al abrir el proceso de inscripción del partido será mantener en la calle a los equipos que trabajaron en la campaña, ahora recolectando las firmas necesarias para registrar legalmente a la naciente colectividad. “Queremos mostrar gente común y corriente entusiasmada con un objetivo político. Algo que no se veía hace muchos años, por el desprestigio de las formas de hacer política de la derecha y de la Concertación”, señala un dirigente meísta que prefiere la reserva de su nombre porque no está autorizado a adelantar detalles.

      En sintonía con lo anterior, Marambio explica que el proceso se hará en dos tandas:

      -Esto es el anuncio de la creación del partido. El acto fundacional se hará más adelante, con unos 300 “NN”, personas desconocidas en la política, verdaderos rostros nuevos, que son los que trabajaron en la campaña. El número 300 es una cifra simbólica, como los espartanos que no aceptaron someterse al poder imperial.

      En esta primera etapa, dice Marambio, los mismos que hicieron la campaña van a trabajar apoyados en el padrón de firmas que se recolectaron para inscribir la candidatura, identificando ahora a las personas que acepten fichar por el partido. “Una vez que inscribes el partido en el Servicio Electoral, la ley te da sólo 260 días para recolectar las firmas y queremos tener trabajo avanzado para evitar problemas en el camino, porque el proceso es complejo”, aclara.

      En el núcleo cercano a MEO aseguran que aquellos que respaldaron su postulación en la primera vuelta y que ahora trabajan por Frei para la ronda definitiva -como los ex socialistas liderados por Lincoyán Zepeda y Osvaldo Torres-, serán bienvenidos si quieren integrarse al nuevo partido.

      MOVIMIENTO Y FUNDACIÓN

      Para el anuncio de este jueves estaba previsto que MEO apareciera acompañado por rostros que apoyaron su campaña: los diputados Álvaro Escobar y Esteban Valenzuela, el ex intendente metropolitano Marcelo Trivelli y el propio Marambio. La atención de la prensa probablemente se centrará en si votará o no por Frei y sus cercanos aseguran que no saben cuál será su respuesta, aunque consideran poco probable que “contamine” la noticia de su naciente partido con una definición de ese tipo. “Pero con Marco… nunca se sabe”, dice uno de ellos.

      En paralelo a la instalación de la colectividad, se trabajará en otros dos frentes. El primero es crear una federación o movimiento de partidos, que cobije a la nueva colectividad y a otras que ya aportaron a la campaña de MEO, como el Partido Humanista, el Partido Ecologista y el Movimiento Amplio Social (MAS). En términos más ambiciosos, esta federación también podría ser el vehículo para estrechar relaciones con otros referentes dispuestos a suscribir proyectos “progresistas”, como el PPD, el PRSD y el Juntos Podemos. Sin parlamentarios propios, el “meísmo” necesita institucionalizarse y generar redes con otras entidades capaces de influir.

      El segundo frente es la puesta en marcha de una fundación, aunque está claro que demorará más debido a los tiempos legales más reposados que requiere la tramitación de la personalidad jurídica de una entidad sin fines de lucro. El objetivo es que la fundación haga investigaciones académicas y legislativas, que genere debate y abra puertas a la colaboración con entidades internacionales, apuntando a que provea insumos para los proyectos de políticas públicas que impulse el meísmo. Este “think tank”, explica Marambio, también jugaría un rol para allegar recursos:

      - La idea es conseguir fuentes de financiamiento que aporten para desarrollar investigaciones. Te pongo un ejemplo: si se aprueba ahora el voto voluntario y la inscripción automática, que fue una de nuestras propuestas, quizás haya que hacer la sociología, el perfil de quienes en estos años han rechazado inscribirse. Esa es una investigación académica con impacto en lo legislativo y lo político, que la puede financiar una fuente internacional.

      En cuanto a los recursos para poner en marcha el partido, Marambio señala que por ahora sólo cuentan con los aportes que puedan hacer los futuros adherentes: “Todo puede funcionar a partir de la simple decisión de que funcione”, es la premisa del ex generalísimo. No obstante, otros dirigentes cercanos a MEO indican que se iniciará una ronda de acercamiento a empresarios que aportaron a la candidatura y que a futuro esperan concretar relaciones con organismos de la socialdemocracia europea -una meta en la que el senador Carlos Ominami jugaría un rol de peso- y con otras fuerzas similares de América Latina.

      La situación de Ominami es particular, pues hasta ahora tiene sus cuarteles en un proyecto ya consolidado que fue impulsado por Ricardo Lagos: la fundación Chile 21. Ambos son presidentes honorarios y tras su derrota en la repostulación senatorial, Ominami tiene en Chile 21 una plataforma para seguir relacionándose con las ligas mayores concertacionistas y habrá que ver -luego del resultado que consiga el oficialismo en la segunda vuelta- si será viable que mantenga una doble militancia en esta fundación y en la que piensa crear su hijo.

      Respecto de volver a seducir a los empresarios que donaron a la candidatura presidencial, el meísmo cuenta con un activo no menor: la campaña cerró con las cuentas ordenadas. Aunque falta la revisión del Servicio Electoral, ex dirigentes del comando adelantan que tienen pendiente el pago de créditos bancarios por más de $600 millones y de algunos proveedores que aceptaron postergar sus cobros hasta cuando reciban el reembolso por los votos que obtuvo MEO (fijado por ley en 628 pesos por sufragio, equivalentes a 0,03 UF). “Esperamos recibir sobre 700 millones del Servicio Electoral, con lo que se pagarán los préstamos y los proveedores que faltan. Cerraremos en azul, empatados con los gastos, como estaba previsto”, señala un personero que conoce las cuentas.

      PARTIDO “PROGRAMÁTICO” Y POR INTERNET

      La definición más importante a que ha arribado el núcleo cercano a MEO en este periodo de instalación de la colectividad, es que el partido será programático y no ideológico:

      - Si, por ejemplo, estamos de acuerdo en que tal o cual política es la mejor para fortalecer la educación pública, dará lo mismo que los militantes hayan llegado a esa conclusión por un análisis marxista, socialcristiano o derechamente neoliberal -explica un dirigente que trabajó en el despliegue territorial de la campaña y que ha dialogado con MEO sobre los lineamientos de la nueva colectividad.

      El perfil programático del partido puede ser una espada de doble filo, según reconocen algunos dirigentes meístas, toda vez que en la campaña participaron grupos con un amplio historial de fraccionamientos y quiebres políticos: antiguos miristas, ecologistas, ex socialistas, humanistas que se fueron de la Concertación y del Juntos Podemos. “La idea de formar un movimiento donde participen estos grupos, precisamente protege al partido de posibles quiebres”, dice un ex operador de la candidatura de MEO. Un antecedente de este riesgo es que durante la campaña ya circularon correos electrónicos internos en que algunos dirigentes de estos grupos criticaron el “autoritarismo” de Marambio y “resabios neoliberales” en el programa. “No estamos formando el partido para estos grupos, sino para convocar al 20% que apoyó a Marco y que son personas mucho menos politizadas”, agrega la misma fuente.

      Otra forma de protegerse de la cultura fragmentaria y outsider de algunos referentes que apoyan a MEO es dotar al partido de fórmulas de debate y votación con un alto nivel de transparencia. Así, si una fracción decide partir lo haría sólo porque no estuvo de acuerdo con la mayoría y tendría escaso margen para acusar “maniobras cupulares”. Una idea que ha tomado vuelo es que Internet sea la plataforma privilegiada de participación directa. A través de esta red cualquier ciudadano tendría acceso a las posturas en debate dentro del partido y los militantes -con una clave- podrían votar por ellas. Incluso, se ha planteado que el soporte tecnológico podría entregarse a una empresa externa que dé garantías de un manejo neutral del sistema.

      Argumentando que hay países donde los electores votan leyes y reformas por Internet, el equipo que llevó la campaña de MEO en la Región Metropolitana postula que la colectividad resuelva sus principales debates mediante esta red: “Un partido con menos representantes de los militantes y más votaciones directas”, es su apuesta, enfocada a que las resoluciones no queden entregadas al criterio de consejeros nacionales encerrados en un hotel, campo fértil para el típico “macuqueo” político.

      Pero también hay quienes llaman a tomar resguardos para no caer en una suerte de “estado de asamblea permanente”, que inmovilice a la colectividad porque habría que plebiscitarlo todo. Marambio reconoce que estas ideas han estado circulando:

      -Vamos a organizar el partido más democrático que se haya visto jamás en Chile -afirma, en un tono que pretende contagiar entusiasmo.

      Pero de inmediato el ex generalísimo pone los pies en la tierra y advierte que los partidos políticos funcionan con la “camisa de fuerza” que les impone la ley:

      - En primer lugar hay que decir que no nos gusta esa ley, que vamos a tratar de cambiarla. Luego, decimos que vamos a buscar las mejores fórmulas de participación dentro de lo que permita el marco legal. Las posibilidades que da Internet son muy atractivas. Pero nos vamos a asesorar con abogados y especialistas en la ley de partidos que han trabajado en la campaña, para ver hasta dónde podemos llevar los mecanismos de participación.

      El partido de MEO hasta el miércoles 6 aún no tenía nombre. Tampoco el movimiento y menos la fundación. En su cuenta de Facebook, el diputado posteó esta semana distintas alternativas para bautizar la colectividad: Nueva Fuerza Progresista, Nueva Fuerza por el Cambio, Partido Progresista Popular y Partido Para Todos. Recibió 650 comentarios de sus seguidores. Incluso, en otro alarde de creatividad democrática, un integrante de su ex comando propuso llamar a concurso entre los casi 65 mil adherentes que pusieron sus firmas para inscribir la candidatura presidencial.

      Enríquez-Ominami se abre a dar apoyo a Frei…

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      En privado, el ex abanderado -según sus cercanos- reveló que evalúa dar respaldo explícito a la carta oficialista:

      CHILEOMINAMI-MARC Enríquez-Ominami se abre a hacer gesto a Frei en recta final de campaña presidencial

      Diputado Esteban Valenzuela -ex coordinador político de la campaña de ME-O- adelantó ayer que votará por el ex Mandatario en la segunda vuelta. Ex presidenciable encabezará esta mañana, junto a sus colaboradores más cercanos, el lanzamiento de un nuevo partido político para capitalizar su candidatura a La Moneda. 

      ALEJANDRO TRUJILLO Y GLORIA FAÚNDEZ 

      "Es una lata votar por el mal menor", afirmó ayer en la tarde con cierta resignación el diputado ex PPD Esteban Valenzuela poco antes de revelar que "voy a votar por Eduardo Frei".

      El parlamentario -ex coordinador político de la campaña de Marco Enríquez-Ominami- se convirtió en el primer integrante del círculo más íntimo del ex abanderado en explicitar su respaldo a la carta oficialista.

      CHILE-frei_meo "Soy parte de un mundo con sus grandezas y miserias, y el balotaje implica ser pragmático y optar por lo que no es el ideal, pero se acerca más a mis ideas políticas de fondo: por eso voy a votar por Frei", afirmó Valenzuela a "El Mercurio".

      La decisión del diputado está lejos de ser aislada. En los últimos días, el propio ex abanderado independiente ha contactado a sus colaboradores más cercanos y les ha informado que evalúa hacer un gesto explícito de respaldo a Frei.

      Según varias fuentes cercanas a Enríquez-Ominami, el ex presidenciable alista el diseño final de su apoyo al senador: si hasta ahora había sido inconmovible en afirmar que "no votará por Piñera", se espera que en los próximos días explicite su voto a favor de Frei.

      De acuerdo con los planes iniciales, el ex candidato independiente revelaría el próximo lunes su opción, pocas horas antes del decisivo debate que enfrentará al ex Mandatario con Piñera. Sin embargo, esto podría cambiar, ya que algunos de sus colaboradores se inclinan para que el gesto se produzca lo más cerca posible de la elección del 17 de enero.

      Otra fórmula que se evalúa es que Enríquez-Ominami evite dar formalmente su apoyo a Frei, pero que lo deje entrever, señalando que no va a votar por Piñera y que no va a anular su voto.

      El gesto sería similar a su declaración del martes, cuando señaló ante el apoyo a Piñera del cientista político Patricio Navia -quien lo apoyó en su campaña- que "ésa no es mi opción".

      El hecho no implicará un llamado de Enríquez-Ominami a sus votantes para que se sumen a su postura. En esta línea, el diputado señalará que su decisión es personal y que no es el dueño de las definiciones de sus adherentes.

      Hasta ahora, tampoco se prevé un encuentro público con Frei para sellar el emblemático paso.

      Cercanos al ex abanderado señalaron que tras un largo proceso de reflexión -cruzado por contactos permanentes entre figuras del oficialismo y su equipo más cercano-, Enríquez-Ominami llegó a la conclusión de que la combinación de una derrota de Frei con su mantención al margen del proceso podría perjudicar su futuro político.

      En sus cálculos, afirmaron las mismas fuentes, primó su preocupación por eliminar toda posibilidad de ser sindicado como el principal responsable de un eventual triunfo de Piñera.

      El margen del ex abanderado era escaso. En las últimas semanas, el oficialismo había cumplido parte importante de los requisitos impuestos por Enríquez-Ominami para respaldar a Frei: la renuncia de los presidentes de partidos de la Concertación -José Antonio Gómez y Pepe Auth dimitieron la semana pasada- y el envío de proyectos de ley emblemáticos contenidos en su programa de gobierno (ver recuadro).

      De hecho, el ex jefe político de la campaña del diputado, Max Marambio, señaló ayer a La Segunda que "es obvio que si presentan algo que tú has estado bregando, es una muy buena señal para encantar a nuestros electores".

      Esta mañana, en tanto, Enríquez-Ominami acudirá al barrio Concha y Toro, el mismo donde esperó los resultados en la primera vuelta presidencial.

      Allí, rodeado de sus colaboradores más cercanos -entre ellos Valenzuela, Carlos Ominami y Marcelo Trivelli, entre otros- y de los representantes de las fuerzas políticas que respaldaron su candidatura, formalizará el lanzamiento de una nueva colectividad.

      Hasta ahora se manejan varios nombres para el referente: Partido Progresista, Partido de los Demócratas, Copihue o Partido de Todos, y la idea es que -a través de la web vía votación- se elija finalmente su denominación.

      ”Soy parte de un mundo con sus grandezas y miserias, y el balotaje implica ser pragmático y optar por lo que no es el ideal, pero se acerca más a mis ideas políticas de fondo: por eso voy a votar por Frei".

      ESTEBAN VALENZUELA, EX COORDINADOR POLÍTICO DE LA CAMPAÑA DE MARCO ENRÍQUEZ-OMINAMI

      La Moneda pone presión a ME-O para que explicite apoyo a ex Mandatario

      A primera hora de ayer, la Presidenta Bachelet anunció el envío al Congreso de una reforma para inscribir en la Constitución al agua como bien nacional de uso público. En la misma ceremonia, en un gesto muy poco habitual, "oficializó" un anuncio realizado hace algunos días: se pondrá suma urgencia en el Parlamento al proyecto de fortalecimiento de la educación pública y se enviará un nuevo texto sobre inscripción automática y voto voluntario.

      Las tres iniciativas tienen algo en común: fueron propuestas clave de la campaña de Enríquez-Ominami.

      La estrategia de La Moneda apunta a incrementar la presión para que el diputado exprese pronto su respaldo a Frei. "Es importante que todos los ciudadanos tomen una decisión clara frente a dos opciones que tienen por delante (…) Cuando digo todos, incluyo al propio Marco Enríquez-Ominami; él tendrá que tomar su decisión", dijo el ministro José Antonio Viera-Gallo.

      Diputado inicia contactos con el PRSD y PPD para futura federación

      El lunes de la semana pasada, Marco Enríquez-Ominami llegó hasta las oficinas del abogado y ex ministro Juan Agustín Figueroa para sostener un reservado encuentro.

      El propósito del diputado ex PS era analizar el escenario de cara a la segunda vuelta con quien fuera uno de los colaboradores de su campaña y, de paso, encomendarle la transmisión de un mensaje especial a la militancia del PRSD, del cual Figueroa actualmente es vicepresidente.

      Según comunicaría, días después, el propio ex ministro ante la directiva del PRSD, Enríquez-Ominami ha hecho ver su intención de buscar una alianza político-estratégica con los radicales y el PPD, independientemente del resultado de las próximas elecciones, como una forma de reaglutinar definitivamente a las autodenominadas fuerzas progresistas.

      De acuerdo a lo expuesto por Figueroa ante la directiva radical, la idea contempla el establecimiento de una suerte de "federación progresista" que, además del partido que ha anunciado Enríquez-Ominami, incorpore también a algunos sectores que estuvieron con la candidatura de Frei y que han tomado distancia respecto de las posturas defendidas por las mesas directivas del PS y la DC.

      Los acercamientos del ex presidenciable con el mundo radical se suman a los que su padre, el senador Carlos Ominami, y otras figuras como el embajador PS Gonzalo Martner han tenido con miembros de la directiva del PPD por el mismo tema.

      EL MERCURIO.CL

      Escrito por Eduardo Aquevedo

      7 Enero 2010 a 14:00

      Adimark (Enero 2010): Bachelet logra excepcional 81% de aprobación…

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      / Lanacion.cl

      La Presidenta “se encamina a terminar su gestión con niveles de aprobación récord, nunca vistos en la historia política de Chile”, destaca la encuestadora.

      Ver aquí Encuesta ADIMARK completa…

      Adimark: Bachelet marca peak de 81% de aprobación

      Un nuevo máximo histórico de 81% de aprobaciónalcanza la Presidenta Michelle Bachelet, de acuerdo a la encuesta de diciembre de Adimark.

      De acuerdo al análisis de esta encuestadora, con estos indicadores de adhesión, la Mandataria “se encamina así a terminar su gestión con niveles de aprobación récord, nunca vistos en la historia política de Chile”.

      El nuevo peak de la gobernante fue alcanzado pese a la coyuntura electoral de diciembre, marcado por la primera vuelta presidencial y las elecciones parlamentarias.

      Los datos de Adimark arrojan un repunte en la aprobación de la Presidenta en Santiago (pasa de un 72% a un 81%), lo cual va ligado en una mejor evaluación ciudadana al Transantiago, que en diciembre fue ampliado en su red de cobertura.

      Otro punto que entrega esta encuesta es la alta evaluación de la Presidenta entre las mujeres (87%), mientras que en hombres alcanza un 74%. “Este inédito apoyo femenino, prácticamente unánime, podría leerse como un gran espaldarazo a un estilo y una forma de gobernar que sin duda ha validado y potenciado el rol de las mujeres en la conducción de la sociedad. Se trata, quizás, del mayor triunfo de la presidenta, y se lo reconocen sus propias congéneres”, destaca.

      El gobierno sube, en tanto, de un 62 a un 65% su aprobación, manteniendo sin embargo la brecha entre el nivel de adhesión ciudadana a la Presidenta y el visto bueno que da la gente al Ejecutivo en su conjunto.

      MINISTROS

      A nivel de ministros sigue liderando en evaluación positiva el titular de Hacienda, Andrés Velasco (67%). Francisco Vidal, de Defensa, es el segundo mejor evaluado del gabinete.  En la cara negativa del balance está la ministra de Educación, Mónica Jiménez, con apenas un 28% de aprobación.

      La Economía, en tanto, es el área de gobierno mejor evaluada (71%), en leve alza respecto al mes anterior.

      El posneoliberalismo y sus bifurcaciones…

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      Ana Esther Ceceña, en Rebelión

      crisis2008 El fin del neoliberalismo

      El neoliberalismo tocó fin definitivamente con la crisis estallada en 2008. No hay vuelta atrás. El mercado, por sí mismo, es autodestructivo. Necesita soportes y contenedores. La sociedad capitalista, arbitrada por el mercado, o bien se depreda, o bien se distiende. No tiene perspectivas de largo plazo.

      Después de 30 años de neoliberalismo ocurrieron las dos cosas. La voracidad del mercado llevó a límites extremos la apropiación de la naturaleza y la desposesión de los seres humanos. Los territorios fueron desertificados y las poblaciones expulsadas. Los pueblos se levantaron y la catástrofe ecológica, con un altísimo grado de irreversibilidad, comenzó a manifestarse de manera violenta.

      Los pueblos se rebelaron contra el avance del capitalismo bloqueando los caminos que lo llevaban a una mayor apropiación. Levantamientos armados cerraron el paso a las selvas; levantamientos civiles impiden la edificación de represas, la minería intensiva, la construcción de carreteras de uso pesado, la privatización de petróleo y gas y la monopolización del agua. El mercado, solo, no podía vencer a quienes ya estaban fuera de su alcance porque habían sido expulsados y desde ahí, desde el no-mercado, luchaban por la vida humana y natural, por los elementos esenciales, por otra relación con la naturaleza, por detener el saqueo.

      El fin del neoliberalismo inicia cuando la medida de la desposesión toca la furia de los pueblos y los obliga a irrumpir en la escena.

      Los cambios de fase

      La sociedad capitalista contemporánea ha alcanzado un grado de complejidad que la vuelve altamente inestable. De la misma manera que ocurre con los sistemas biológicos (Prigogine, 2006), los sistemas sociales complejos tienen una capacidad infinita y en gran medida impredescible de reacción frente a los estímulos o cambios. El abigarramiento con el que se edificó esta sociedad, producto de la subsunción pero no eliminación de sociedades diferentes, con otras cosmovisiones, costumbres e historias, multiplica los comportamientos sociales y las percepciones y prácticas políticas a lo largo y ancho del mundo y abre con ello un espectro inmenso de sentidos de realidad y posibilidades de organización social.

      La potencia cohesionadora del capitalismo ha permitido establecer diferentes momentos de lo que los físicos llaman equilibrio, en los que, a pesar de las profundas contradicciones de este sistema y del enorme abigarramiento que conlleva, disminuyen las tendencias disipadoras. No obstante, su duración es limitada. En el paso del equilibrio a la disipación aparecen constantemente las oportunidades de bifurcación que obligan al capitalismo a encontrar los elementos cohesionadores oportunos para construir un nuevo equilibrio o, en otras palabras, para restablecer las condiciones de valorización del capital. Pero siempre está presente el riesgo de ruptura, que apunta hacia posibles dislocamientos epistemológicos y sistémicos.

      Los equilibrios internos del sistema, entendidos como patrones de acumulación en una terminología más económica, son modalidades de articulación social sustentadas en torno a un eje dinamizador u ordenador. Un eje de racionalidad complejo que, de acuerdo con las circunstancias, adopta diferentes figuras: en la fase fordista era claramente la cadena de montaje para la producción en gran escala y el estado en su carácter de organizador social; en el neoliberalismo el mercado; y en el posneoliberalismo es simultáneamente el estado como disciplinador del territorio global, es decir, bajo el comando de su vertiente militar, y las empresas como medio de expresión directa del sistema de poder, subvirtiendo los límites del derecho liberal construido en etapas anteriores del capitalismo.

      Los posneoliberalismos y las bifurcaciones

      La incertidumbre acerca del futuro lleva a caracterizarlo más como negación de una etapa que está siendo rebasada. Si la modalidad capitalista que emana de la crisis de los años setenta, que significó una profunda transformación del modo de producir y de organizar la producción y el mercado, fue denominada por muchos estudiosos como posfordista; hoy ocurre lo mismo con el tránsito del neoliberalismo a algo diferente, que si bien ya se perfila, todavía deja un amplio margen a la imprevisión.

      Posfordismo se enuncia desde la perspectiva de los cambios en el proceso de trabajo y en la modalidad de actuación social del estado; neoliberalismo desde la perspectiva del mercado y del relativo abandono de la función socializadora del estado. En cualquiera de los dos casos no tiene nombre propio, o es un pos, y en ese sentido un campo completamente indefinido, o es un neo, que delimita aunque sin mucha creatividad, que hoy están dando paso a otro pos, mucho más sofisticado, que reúne las dos cualidades: pos-neo-liberalismo. Se trata de una categoría con poca vida propia en el sentido heurístico, aunque a la vez polisémica. Su virtud, quizá, es dejar abiertas todas las posibilidades de alternativa al neoliberalismo –desde elneofascismo hasta la bifurcación civilizatoria–, pero son inciertas e insuficientes su fuerza y cualidades explicativas.

      En estas circunstancias, para avanzar en la precisión o modificación del concepto es indispensable detenerse en una caracterización de escenarios, entendiendo que el espectro de posibilidades incluye alternativas de reforzamiento del capitalismo –aunque sea un capitalismo con más dificultades de legitimidad–; de construcción de vías de salida del capitalismo a partir de las propias instituciones capitalistas; y de modos colectivos de concebir y llevar a la práctica organizaciones sociales no-capitalistas. Trabajar todos los niveles de abstracción y de realidad en los que este término ocupa el espacio de una alternativa carente de apelativo propio, o el de alternativas diversas en situación de coexistencia sin hegemonismos, lo que impide que alguna otorgue un contenido específico al proceso superador del neoliberalismo.

      El posneoliberalismo del capital

      Aun antes del estallido de la crisis actual, ya eran evidentes los límites infranqueables a los que había llegado el neoliberalismo. La bonanza de los años dorados del libre mercado permitió expandir el capitalismo hasta alcanzar, en todos sentidos, la escala planetaria; garantizó enormes ganancias y el fortalecimiento de los grandes capitales, quitó casi todos los diques a la apropiación privada; flexibilizó, precarizó y abarató los mercados de trabajo; y colocó a la naturaleza en situación de indefensión. Pero después de su momento innovador, que impuso nuevos ritmos no sólo a la producción y las comunicaciones sino también a las luchas sociales, empezaron a aparecer sus límites de posibilidad.

      Dentro de éstos, es importante destacar por lo menos tres, referidos a las contradicciones inmanentes a la producción capitalista y su expresión específica en este momento de su desarrollo y a las contradicciones correspondientes al proceso de apropiación y a las relaciones sociales que va construyendo:

      1. El éxito del neoliberalismo en extender los márgenes de expropiación, lo llevó a corroer los consensos sociales construidos por el llamado estado del bienestar, pero también a acortar los mercados. La baja general en los salarios, o incluso en el costo de reproducción de la fuerza de trabajo en un sentido más amplio, fue expulsándola paulatinamente del consumo más sofisticado que había alcanzado durante el fordismo. La respuesta capitalista consistió en reincorporar al mercado a esta población, cada vez más abundante, a través de la producción de bienes precarios en gran escala. No obstante, esta reincorporación no logra compensar ni de lejos el aumento en las capacidades de producción generadas con las tecnologías actuales, ni retribuir las ganancias esperadas. El grado de apropiación y concentración, el desarrollo tecnológico, la mundialización tanto de la producción como de la comercialización, es decir, el entramado de poder objetivado construido por el capital no se corresponde con las dimensiones y características de los entramados sociales. Es un poder que empieza a tener problemas serios de interlocución.

      2. Estas enormes capacidades de transformación de la naturaleza en mercancía, en objeto útil para el capital, y la capacidad acumulada de gestión económica, fortalecida con los cambios de normas de uso del territorio y de concepción de las soberanías, llevaron a una carrera desatada por apropiarse todos los elementos orgánicos e inorgánicos del planeta. Conocer las selvas, doblegarlas, monopolizarlas, aislarlas, separarlas en sus componentes más simples y regresarlas al mundo convertidas en algún tipo de mercancía fue –es– uno de los caminos de afianzamiento de la supremacía económica; la ocupación de territorios para convertirlos en materia de valorización. Paradójicamente, el capitalismo de libre mercado promovió profundos cercamientos y amplias exclusiones. Pero con un peligro: Objetivar la vida es destruirla.

      Con la introducción de tecnologías de secuenciación industrial, con el conocimiento detallado de genomas complejos con vistas a su manipulación, con los métodos de nanoexploración y transformación, con la manipulación climática y muchos otros de los desarrollos tecnológicos que se han conocido en los últimos 30 años, se traspasó el umbral de la mayor catástrofe ecológica registrada en el planeta. Esta lucha del capitalismo por dominar a la naturaleza e incluso intentar sustituirla artificialmente, ha terminado por eliminar ya un enorme número de especies, por provocar desequilibrios ecológicos y climáticos mayores y por poner a la propia humanidad, y con ella al capitalismo, en riesgo de extinción.

      Pero quizá los límites más evidentes en este sentido se manifiestan en las crisis de escasez de los elementos fundamentales que sostienen el proceso productivo y de generación de valor como el petróleo; o de los que sostienen la producción de la vida, como el agua, en gran medida dilapidada por el mal uso al que ha sido sometida por el propio proceso capitalista. La paradoja, nuevamente, es que para evitar o compensar la escasez, se diseñan estrategias que refuerzan la catástrofe como la transformación de bosques en plantíos de soja o maíz transgénicos para producir biocombustibles, mucho menos rendidores y tan contaminantes y predatorios como el petróleo.

      El capitalismo ha demostrado tener una especial habilidad para saltar obstáculos y encontrar nuevos caminos, sin embargo, los niveles de devastación alcanzados y la lógica con que avanza hacia el futuro permiten saber que las soluciones se dirigen hacia un callejón sin salida en el que incluso se van reduciendo las condiciones de valorización del capital.

      3. Aunque el neoliberalismo ha sido caracterizado como momento de preponderancia del capital financiero, y eso llevó a hablar de un capitalismo desterritorializado, en verdad el neoliberalismo se caracterizó por una disputa encarnizada por la redefinición del uso y la posesión de los territorios, que ha llevado a redescubrir sociedades ocultas en los refugios de selvas, bosques, desiertos o glaciares que la modernidad no se había interesado en penetrar. La puesta en valor de estos territorios ha provocado una ofensiva de expulsión, desplazamiento o recolonización de estos pueblos, que, evidentemente, se han levantado en contra.

      Esto, junto con las protestas y revueltas originadas por las políticas de ajuste estructural o de privatización de recursos, derechos y servicios promovidas por el neoliberalismo, ha marcado la escena política desde los años noventa del siglo pasado. Las condiciones de impunidad en que se generaron los primeros acuerdos de libre comercio, las primeras desregulaciones, los despojos de tierras y tantas otras medidas impulsadas desde la crisis y reorganización capitalista de los años setenta-ochenta, cambiaron a partir de los levantamientos de la década de los noventa en que se produce una inflexión de la dinámica social que empieza a detener las riendas sueltas del neoliberalismo.

      No bastaba con darle todas las libertades al mercado. El mercado funge como disciplinador o cohesionador en tanto mantiene la capacidad desarticuladora y mientras las fuerzas sociales se reorganizan en correspondencia con las nuevas formas y contenidos del proceso de dominación. Tampoco podía ser una alternativa de largo plazo, en la medida que la voracidad del mercado lleva a destruir las condiciones de reproducción de la sociedad.

      El propio sistema se vio obligado a trascender el neoliberalismo trasladando su eje ordenador desde la libertad individual (y la propiedad privada) promovida por el mercado hacia el control social y territorial, como medio de restablecer su posibilidad de futuro. La divisa ideológica del “libre mercado” fue sustituida por la “seguridad nacional” y una nueva fase capitalista empezó a abrirse paso con caracaterísticas como las siguientes:

      1. Si el neoliberalismo coloca al mercado en situación de usar el planeta para los fines del mantenimiento de la hegemonía capitalista, en este caso comandada por Estados Unidos, en esta nueva fase, que se abre junto con la entrada del milenio, la misión queda a cargo de los mandos militares que emprenden un proceso de reordenamiento interno, organizativo y conceptual, y uno de reordenamiento planetario.

      El cambio de situación del anteriormente llamado mundo socialista ya había exigido un cambio de visión geopolítica, que se corresponde con un nuevo diseño estratégico de penetración y control de los territorios, recursos y dinámicas sociales de la región centroasiática. El enorme peso de esta región para definir la supremacía económica interna del sistema impidió, desde el inicio, que ésta fuera dejada solamente en las manos de un mercado que, en las circunstancias confusas y desordenadas que siguieron al derrumbe de la Unión Soviética y del Muro de Berlín, podía hacer buenos negocios pero no condiciones de reordenar la región de acuerdo con los criterios de la hegemonía capitalista estadounidense. En esta región se empieza a perfilar lo que después se convertiría en política global: el comando militarizado del proceso de producción, reproducción y espacialización del capitalismo de los albores del siglo XXI.

      2. Esta militarización atiende tanto a la potencial amenaza de otras coaliciones hegemónicas que dentro del capitalismo disputen el liderazgo estadounidense como al riesgo sistémico por cuestionamientos y construcción de alternativas de organización social no capitalistas. Sus propósitos son el mantenimiento de las jerarquías del poder, el aseguramiento de las condiciones que sustentan la hegemonía y la contrainsurgencia. Supone mantener una situación de guerra latente muy cercana a los estados de excepción y una persecución permanente de la disidencia.

      Estos rasgos nos llevarían a pensar rápidamente en una vuelta del fascismo, si no fuera porque se combinan con otros que lo contradicen y que estarían indicando las pistas para su caracterización más allá de los “neos” y los “pos”.

      Las guerras, y la política militar en general, han dejado de ser un asunto público. No solamente porque muchas de las guerras contemporáneas se han enfocado hacia lo que se llama “estados fallidos”, y en ese sentido no son entre “estados” sino de un estado contra la sociedad de otra nación, sino porque aunque sea un estado el que las emprende lo hace a través de una estructura externa que una vez contratada se rige por sus propias reglas y no responde a los criterios de la administración pública.

      El outsourcing, que se ha vuelto recurrente en el capitalismo de nuestros días, tiene implicaciones muy profundas en el caso que nos ocupa. No se trata simplemente de privatizar una parte de las actividades del estado sino de romper el sentido mismo del estado. La cesión del ejercicio de la violencia de estado a particulares coloca la justicia en manos privadas y anula el estado de derecho. Ni siquiera es un estado de excepción. Se ha vaciado de autoridad y al romper el monopolio de la violencia la ha instalado en la sociedad.

      En el fascismo había un estado fuerte capaz de organizar a la sociedad y de construir consensos. El estado centralizaba y disciplinaba. Hoy apelar al derecho y a las normas establecidas colectivamente ha empezado a ser un disparate y la instancia encargada de asegurar su cumplimiento las viola de cara a la sociedad. Ver, si no, los ejemplos de Guantánamo o de la ocupación de Irak.

      Con la reciente crisis las instituciones capitalistas más importantes se han desfondado. El FMI y el Banco Mundial son repudiados hasta por sus constructores. Estamos entrando a un capitalismo sin derecho, a un capitalismo sin normas colectivas, a un capitalismo con un estado abiertamente faccioso. Al capitalismo mercenario.

      El posneoliberalismo nacional alternativo

      Otra vertiente de superación del neoliberalismo es la que protagonizan hoy varios estados latinoamericanos que se proclaman socialistas o en transición al socialismo y que han empezado a contravenir, e incluso revertir, la política neoliberal impuesta por el FMI y el Banco Mundial. Todas estas experiencias que iniciaron disputando electoralmente la presidencia, aunque distintas entre sí, comparten y construyen en colaboración algunos caminos para distanciarse de la ortodoxia dominante. Bolivia, Ecuador y Venezuela, de diferentes maneras y con ritmos propios, impulsan políticas de recuperación de soberanía y de poder participativo, que se ha plasmado en las nuevas Constituciones elaboradas por sus sociedades1.

      La disputa con el FMI y el Banco Mundial ha determinado un alejamiento relativo de sus políticas y de las propias instituciones, al tiempo que se inicia la creación de una institucionalidad distinta, todavía muy incipiente, a través de instancias como el ALBA, el Banco del Sur, Petrocaribe y otras que, sin embargo, no marcan una pauta anticapitalista en sí mismas sino que apuntan, por el momento, a constituir un espacio de mayor independencia con respecto a la economía mundial, que haga propicia la construcción del socialismo. Considerando que, aun sin tener certeza de los resultados, se trata en estos casos por lo menos de un escenario posneoliberal diferente y confrontado con el que desarrollan las potencias dominantes, es conveniente destacar algunos de sus desafíos y paradojas.

      1. Para avanzar en procesos de recuperación de soberanía, indispensable en términos de su relación con los grandes poderes mundiales –ya sea que vengan tras facetas estatales o empresariales–, y para emprender proyectos sociales de gran escala bajo una concepción socialista, requieren un fortalecimiento del estado y de su rectoría. Lo paradójico es que este estado es una institución creada por el propio capitalismo para asegurar la propiedad privada y el control social.

      2. Los procesos de nacionalización emprendidos o los límites impuestos al capital transnacional, pasándolo de dueño a prestador de servicios, o a accionista minoritario, marca una diferencia sustancial en la capacidad para disponer de los recursos estratégicos de cada nación. La soberanía, en estos casos, es detentada y ejercida por el estado, pero eso todavía no transforma la concepción del modo de uso de estos recursos, al grado de que se estimulan proyectos de minería intensiva, aunque bajo otras normas de propiedad. Para un “cambio de modelo” esto no es suficiente, es un primer paso de continuidad incierta, si bien representa una reivindicación popular histórica.

      3. El reforzamiento del interés nacional frente a los poderes globales o transnacionales va acompañado de una centralización estatal que no resulta fácilmente compatible con la plurinacionalidad postulada por las naciones o pueblos originarios, ni con la idea de una democracia participativa que acerque las instancias de deliberación y resolución a los niveles comunitarios.

      4. Las Constituyentes han esbozado las líneas de construcción de una nueva sociedad. En Bolivia y Ecuador se propone cambiar los objetivos del “desarrollo” por los del “buen vivir”2, marcando una diferencia fundamental entre la carrera hacia delante del desarrollo con la marcha horizontal e incluso circular del buen vivir, que llamaría a recordar la metáfora zapatista de caminar al paso del más lento. La dislocación epistemológica que implica trasladarse al terreno del buen vivir coloca el proceso ya en el camino de una bifurcación societal y, por tanto, la discusión ya no es neoliberalismo o posneoliberalismo sino eso otro que ya no es capitalista y que recoge las experiencias milenarias de los pueblos pero también la crítica radical al capitalismo. Los apelativos son variados: socialismo comunitario, socialismo del siglo XXI, socialismo en el siglo XXI, o ni siquiera socialismo, sólo buen vivir, autonomía comunitaria u horizontes emancipatorios.

      Ahora bien, la construcción de ese otro, que genéricamente podemos llamar el buen vivir, tiene que salirse del capitalismo pero a la vez tiene que transformar al capitalismo, con el riesgo, siempre presente, de quedar atrapado en el intento porque, entre otras razones, esta búsqueda se emprende desde la institucionalidad del estado (todavía capitalista), con toda la carga histórica y política que conlleva.

      El posneoliberalismo de los pueblos

      Otro proceso de salida del neoliberalismo es el que han emprendido los pueblos que no se han inclinado por la lucha electoral, fundamentalmente porque han decidido de entrada distanciarse de la institucionalidad dominante. En este proceso, con variantes, se han involucrado muchos de los pueblos indios de América, aunque no sólo, y su rechazo a la institucionalidad se sustenta en la combinación de las bifurcaciones con respecto a la dominación colonial que hablan de rebeliones larvadas a lo largo de más de 500 años, con las correspondientes a la dominación capitalista. Las naciones constituidas en el momento de la independencia de España y Portugal en realidad reprodujeron las relaciones de colonialidad interna y por ello no son reconocidas como espacios recuperables.

      La resistencia y las rebeliones se levantan a veces admitiendo la nación, más no el estado, como espacio transitorio de resistencia, y a veces saltando esta instancia para lanzarse a una lucha anticapitalista-anticolonial y por la construcción-reconstrucción de formas de organización social simplemente distintas.

      Desde esta perspectiva el proceso se realiza en los espacios comunitarios, transformando las redes cotidianas y creando condiciones de autodeterminación y autosustentación, siempre pensadas de manera abierta, en interlocución y en intercambio solidario con otras experiencias similares.

      Recuperar y recrear formas de vida propias, humanas, de respeto con todos los otros seres vivos y con el entorno, con una politicidad libre y sin hegemonismos. Democracias descentradas. Este es el otro camino de salida del neoliberalismo, que sería muy empobrecedor llamar posneoliberalismo porque, incluso, es difícil de ubicar dentro del mismo campo semántico. Y todos sabemos que la semántica es también política y que también ahí es preciso subvertir los sentidos para que correspondan a los nuevos aires emancipatorios.

      Lo que viene después del neoliberalismo es una abanico abierto con múltiples posibilidades. No estrechemos el horizonte cercándolo con términos que reducen su complejidad y empequeñecen sus capacidades creativas y emancipatorias. El mundo está lleno de muchos mundos con infinitas rutas de bifurcación. A los pueblos en lucha toca ir marcando los caminos.

      Bibliografía

        Acosta, Alberto 2008 “La compleja tarea de construir democráticamente una sociedad democrática” en Tendencia N° 8 (Quito).

        Prigogine, Ilya 2006 (1988) El nacimiento del tiempo (Argentina: Tusquets).

        Constitución de la República del Ecuador 2008.

      Asamblea Constituyente de Bolivia 2007 Nueva Constitución Política del Estado (documento oficial)

      Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

      E. Galeano: “América Latina está exorcizando la cultura de la impotencia”. Entrevista…

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      Entrevista al escritor uruguayo Eduardo Galeano

      Ana Delicado, Público

      galeano2 El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano se consagró hace casi 40 años con el libro Las venas abiertas de América Latina, la obra que el presidente venezolano, Hugo Chávez, escogió para regalarle a su homólogo estadounidense, Barack Obama. Pero la fascinación que Galeano despierta perdura hasta hoy. Un testimonio cotidiano de esa admiración: durante la entrevista, que se realiza en un café de Buenos Aires, un hombre se acercó con discreción con su hija y se sentó en una mesa cercana para poder escucharle. Su último libro, Espejos,habla de un mundo contradictorio que tiene miedo de mirarse, y de reconocerse.

      ¿Cómo define América Latina?

      Es una tierra de encuentros de muchas diversidades: de cultura, religiones, tradiciones, y también de miedos e impotencia. Somos diversos en la esperanza y en la desesperación.

      ¿Cómo incide esa variedad en el presente?

      En estos últimos años hay un proceso de renacimiento latinoamericano en el que estas tierras del mundo comienzan a descubrirse a sí mismas en toda su diversidad. El llamado descubrimiento de América fue, en realidad, un encubrimiento de la realidad diversa. Este es el arcoiris terrestre, que ha sido mutilado por unos cuantos siglos de racismo, de machismo y de militarismo. Nos han dejado ciegos de nosotros mismos. Es necesario recuperar la diversidad para celebrar el hecho de que somos más que lo que nos dijeron que somos.

      ¿Esa diversidad puede ser un impedimento para la integración?

      Creo que no. Toda unidad fundada en la unanimidad es una falsa unidad que no tiene destino. La única unidad digna de fe es la unidad que existe en la diversidad y en la contradicción de sus partes. Hay una triste herencia del estalinismo y eso que llamaron socialismo real a lo largo del siglo XX que ha traicionado la esperanza de millones de personas justamente porque impuso ese criterio, el de que la unidad es la unanimidad. Se confundió así la política con la religión. Se aplicaron criterios que eran habituales en los tiempos de la Santa Inquisición, cuando toda divergencia era una herejía digna de castigo. Eso es una negación de la vida. Es una suerte de ceguera que te impide moverte porque el motor de la historia humana es la contradicción.

      ¿La diversidad puede establecer caminos de vida irreconciliables?

      No siempre. En cualquier caso, no hay que tenerle miedo a la verdad de la vida. Hay que celebrarla, porque lo mejor que tiene la vida es su diversidad. El sistema que domina el planeta nos propone una opción muy clara. Hay que elegir, a ver si querés morirte de hambre o de aburrimiento. Yo no me quiero morir de ninguna de las dos. El sistema dominante de hoy nos impone una verdad única, una única voz, la dictadura del pensamiento único que niega la diversidad de la vida y que por lo tanto la encoge, la reduce a la casi nada. Lo mejor que el mundo tiene está en la cantidad de mundos que él alberga, y eso vale a su vez para América Latina. Lo mejor de ella es la cantidad de Américas que contiene.

      Hablaba de un redescubrimiento latinoamericano. ¿Un ejemplo?

      Bolivia, con Evo Morales, ha redescubierto su diversidad con mucha dignidad y con el orgullo de decir: “Somos diversos, y somos indígenas. Pero no sólo indígenas. Somos diversos”. Claro que Bolivia es un país como Paraguay, y hasta cierto punto Uruguay, sometido en cierta medida al peso avasallante de los vecinos grandes, y sobre todo de Brasil, que hoy por hoy se opone a que en el Banco del Sur cada país tenga un voto.

      ¿Cuál es la fuerza de ese proyecto?

      El Banco del Sur es la base financiera de la unidad latinoamericana, un proyecto de Chávez, por cierto. Nace como una respuesta a la dictadura financiera del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, en donde no rige el sistema de “un país, un voto”. Los votos dependen del capital invertido: tanto dinero, tantos votos, de modo que el Fondo está dirigido por cinco países, y el Banco por ocho, aunque uno se llame Mundial y el otro Internacional.

      ¿Se puede recuperar un funcionamiento democrático?

      Es muy difícil, por la sencilla razón de que la democracia ha sido más formal que real en los procesos históricos latinoamericanos; y en las democracias, para que lo sean de verdad, no tienen que regir relaciones verticales o jerárquicas, donde hay un mandón y un mandado. Tienen que ser horizontales, solidarias, entre iguales capaces de respetarse y reconocerse, porque la verdad es que no nos conocemos. Tenemos que conocernos para empezar a reconocernos, para saber todo lo que podemos aprender del otro. Desde la conquista española hemos sido entrenados por imperios sucesivos para la ignorancia mutua, para el divorcio y el odio mutuo. La especialidad latinoamericana es la guerra de vecinos.

      Brasil puede argumentar que, puesto que es más grande, debe tener más voz.

      Eso parte de la base de que la grandeza coincide con lo grandote. Mi experiencia me enseñado que la grandeza no habita lo grandote. Está escondida en la gente anónima, en el día a día que parece insignificante e indigno de atención. Lo grandote suele ser muy mezquino y de alma chiquita. No quiero decir que Brasil tenga alma chiquita, pero no hay que confundir dónde está la grandeza brasileña, que reside en alguna de sus gentes peor tratadas.

      ¿Héroes anónimos?

      En una charla me preguntaron cuál era mi héroe preferido. Yo dije: “El día que me iba al aeropuerto para iniciar este viaje tomé un taxi, y estuve conversando con el conductor. El taxista trabajaba en el taxi entre 10 y 12 horas, pero después tenía otro empleo. Dormía entre tres y cuatro horas por día para dar de comer a sus hijos. Para él no existían los domingos, ni se acordaba de qué eran”. Ese es mi héroe preferido.

      Decía antes que el motor de la historia humana es la contradicción. ¿Cree que hay contradicciones dañinas?

      No tiene por qué ser así. Toda contradicción es una señal de movimiento. Lo que sí hay son injusticias objetivamente dañinas. En América Latina, el abismo que separa a los que tienen de los que necesitan, a la minoría dominante de la mayoría dominada, es cada vez mayor. Esta es una región desigual en un mundo cada vez más injusto, donde los hambrientos superan los 1.000 millones de personas.

      ¿Observa hoy día un cambio significativo en América Latina?

      Sí. Está ocurriendo algo muy lindo, que es una suerte de exorcismo colectivo de los viejos demonios. Y de algunos nuevos también. Uno de los que dejó la herencia colonial fue la cultura de la impotencia, que te mete la idea en la cabeza de que “no se puede”. Y eso vale para los países pobres y para los ricos. Porque Venezuela es un país objetivamente rico, tiene petróleo, pero tiene metido adentro ese concepto de la impotencia contra el que ahora se intenta luchar. Es difícil, porque la cultura del petróleo te entrena para comprar y no para crear.

      ¿Qué quiere decir?

      Te entrenan con la idea de que no hay que tomarse el trabajo de crear las cosas si se las puede consumir comprando. Es la cultura de consumo, no de creación. Nace de la cultura de la impotencia, que es la peor de las herencias coloniales. Te enseña a no pensar con tu cabeza, a no sentir con tu propio corazón, y a no moverte con tus propias piernas. Te entrena para andar en silla de ruedas, para repetir ideas ajenas y para experimentar emociones que no son las tuyas.

      ¿Son diferentes las izquierdas de América Latina?

      Hay de todo, por suerte, justamente porque somos diversos. Por eso es muy injusto generalizar, sobre todo cuando la generalización proviene de miradas ajenas, que miran juzgándote, y juzgándote te condenan. Hay un complejo de superioridad que tienen los países dominantes en el mundo, que se sienten en condiciones de obligar a los demás a rendir exámenes de la democracia, que son los grandes maestros para decidir quién es demócrata y quién no, qué procesos están bien y cuáles están mal. Y cuando esos profesores de democracia vienen a juzgarnos, a mirarnos desde afuera y a condenarnos de antemano, están ejerciendo un derecho de propiedad que es uno de los derechos más repugnantes de todos.

      ¿Qué diferencia hay entre los presidentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia?

      Muchas, porque son expresiones de tres países diferentes. La lista de diferencias es interminable. Pero no es tan interminable la lista de las coincidencias de países que están buscando caminos de liberación después de siglos de opresión y de negación de sí mismos. Son experiencias diferentes de tres países que deciden dejar de escupirse al espejo, dejar de odiar su propia imagen, dejarse de mirar con los ojos de los que los desprecian.

      ¿Qué papel cumple Brasil en esto?

      Uno muy importante, pero el problema es la tentación de una palabra abominable: el liderazgo. Todos los países se atribuyen la intención de ejercerlo y esto genera relaciones contaminadas por el orden jerárquico que niega la igualdad de derechos. Yo no quiero que nadie sea mi líder. No quiero mandar ni ser mandado. No nací para obedecer. Nací para ejercer mi libertad de conciencia. No puedo aceptar la idea de que entre las personas o entre los países haya conductores o conducidos. Hay que ir hacia una sociedad de veras libre.

      ¿Qué opina de la reelección presidencial?

      No me gusta mucho, porque implica cierto apego al poder y eso no es aconsejable en ningún ámbito. El poder en sí, aunque sea un poderito, envenena bastante el alma. Sé que hay que ejercerlo, pero sabiendo que es peligroso. El poder genera monarquías, poderes absolutos, voces que sólo escuchan sus propios ecos incapaces de escuchar otras voces.

      ¿De dónde procede ese intento de perpetuarse en el liderazgo?

      En Europa esto lo atribuyen a la herencia del caudillismo en América Latina, al subdesarrollo, a la ignorancia, a nuestra tendencia al populismo y a la demagogia. Pero hay que asomarse a la historia de los países dominantes para ver hasta qué punto ellos han estado sometidos a la voluntad, por ejemplo, de un tipo complemente loco como Hitler. Es inverosímil: en el país más culto de Europa, millones de personas lo aclamaban. Y los líderes de ahora, ¿qué tienen que venir a enseñarnos? Uruguay tiene una democracia más antigua que la mayoría de los países europeos. Y en materia de derechos humanos, conquistó antes que Estados Unidos y que muchos países europeos la jornada laboral de ocho horas, el derecho al divorcio, y la educación gratuita y obligatoria.

      ¿Por qué no hay apenas relación entre América Latina y África?

      Es un escándalo. Eso proviene del sistema educativo y de los medios de la comunicación. En la mayoría de países de América Latina hay una influencia africana enorme: en la cocina, el deporte, el lenguaje, el arte. Y sin embargo nosotros, de África, no sabemos nada.

      ¿Por qué?

      Por racismo. Sabemos lo que nuestros amos de siglo en siglo han querido que supiéramos, y de nosotros ignoramos casi todo porque a ellos les convenía. Por ejemplo, no les convenía que supiéramos que aquellos esclavos que llegaron de África cargados como cosas traían sus dioses, sus culturas. De todos modos, el desvínculo con África que nació del racismo y la explotación esclava no es latinoamericano, sino de todas las Américas. Por eso me pareció digna de celebración la elección de Obama, aunque luego lo que ha hecho no me convence demasiado.

      ¿Qué representa Obama?

      Uno de mis maestros, don Carlos Quijano, solía decir: “Todos los pecados tienen redención. Todos menos uno. Es imperdonable pecar contra la esperanza”. Con el tiempo aprendí cuánta razón tenía. Lamentablemente, Obama está pecando contra la esperanza que él mismo supo despertar, en su país y en el mundo. Aumentó los gastos de guerra, que ahora devoran la mitad de su presupuesto. ¿Defensa contra quién, en un país invadido por nadie, que ha invadido y sigue invadiendo a casi todos los demás? Y, para colmo, ese chiste de mal gusto de recibir el Nobel de la Paz pronunciando un elogio de la guerra.

      ¿Cuáles son, en su opinión, los miedos del siglo XXI?

      El arte de narrar nació del miedo de morir. Está en Las mil y una noches. Cada noche, Sherezade iba cambiando un cuento por un nuevo día de vida. Pero también creo que el miedo de vivir es peor que el miedo de morir. Y me parece que el asunto, en este mundo y en este tiempo, es ese: el miedo de recordar, el miedo de ser, el miedo de cambiar. O sea: el miedo de vivir.

      ¿Ve un ejemplo de ese miedo en la Cumbre de Copenhague?

      Los asesinos del planeta derraman de vez en cuando alguna lágrima, para que la platea sepa que también tienen su corazoncito. Pero es puro teatro. Bien saben que los modelos de vida de hoy, que ellos imponen, son modelos de muerte. Me pregunto a qué planeta se mudarán estos elegidos del Señor cuando terminen de exprimir la Tierra hasta la última gota.

      Fuente: http://www.publico.es/internacional/282576/america/latina/exorcizando/cultura/dela/impotencia

      Frei vs. Piñera: sus posibilidades y límites electorales…

      con 5 comentarios

      4 de Enero de 2010

      ¡Es la política estúpido!

      CHILE-FREI-PIÑERA1

      MARTA LAGOS
      Directora de la Corporación Latinobarómetro y de la consultora Mori-Chile.
      http://www.latinobarometro.org

      El 5 de octubre de 1988 Chile votó en un plebiscito derrotando con el NO a Pinochet. 3.119.110 chilenos votaron por el SI y 3.967.569 lo hicieron por el NO. De un total de 7.4 millones votan 7.2 millones con una participación electoral de 98%. Desde entonces,  en 20 años, entre 1989 y 2009 el padrón electoral crece en solo 849.273 nuevos inscritos (8.285.186 en 2009 y 7.435.913 en 1988) y la participación electoral  decrece sólo a 89% de ese padrón en el mismo período.

      En apariencias es una participación extraordinaria. La realidad es otra.  En primer lugar aumenta la cantidad de personas que no votan válidamente. Aumenta de 577.679 en la elección de Patricio Aylwin a  1.172.746 en la primera vuelta de diciembre del 2009  los que votan válidamente (suma de nulos blancos y los que no votaron y están registrados).  Mientras el 91% de las personas que tienen derecho a voto son las mismas, lo que  cambia entre 1988 y 2009 en el comportamiento electoral de las elecciones presidenciales es la cantidad de gente que no vota válidamente, que se multiplica por más de dos veces.

      No se puede hacer el análisis por unidad de voto, porque los datos no están disponibles, salvo a nivel agregado, como resultados.  Es importante señalar que la base de datos de los inscritos son privadas, no están disponibles al público pues el servicio electoral  chileno lo vende como “producto”. Lo mismo sucede con las bases de datos de las elecciones. No hay bases de datos para poder hacer análisis. No es de extrañar que la ciencia política sobre las elecciones no tenga en Chile ningún desarrollo, casi sin literatura y sin análisis científicos de las elecciones, ya que los datos hay que comprarlos. Chile vive de la política hecha con seudo ciencia por los diarios. Los “analistas” han reemplazado a los científicos. Chile ha privatizado el análisis de la política con estas medidas. Los que tienen los datos son los que se los “consiguen”, y los que tienen acceso por el Estado. No está disponible la estadística de cuántas veces el servicio ha “vendido” las bases.  Eso crea una tremenda desigualdad para el desarrollo de la ciencia sobre las elecciones.

      Todas las otras diferencias de votantes son pequeñas a lo largo de estos 20 años. Desde 1988, en total hay sólo 221.000 votantes de diferencia entre la elección en que han votado más chilenos (1993) y en las que han votado menos (1989) y con sólo 357.339 votos entre el Presidente elegido con más votos (E. Frei1993) y menos votos ( R. Lagos 2000). Las dos elecciones mas competitivas en que  más gente ha votado válidamente son: el plebiscito y la segunda vuelta entre Lagos y Lavín,  con  más de 7 millones.

      Piñera puede ganar la Presidencia con los mismos votos y menos que los que obtuvo Lavín en Enero del año 2000. En ese escenario Chile no necesita correrse a la derecha para tener un presidente de derecha, o dicho de otra manera, no necesita “conquistar” votos de la Concertación para ganar.

      La elección Lagos Lavín del año 2000 marca el comportamiento electoral, confirmando la teoría política que señala que es la competencia la que lleva a las personas a votar. En esa elección votan 92 mil personas más que en el plebiscito de 1988 que ha sido llamada la “revolución participatoria”.  En efecto, el año 2000 votan 7.178.727 chilenos válidamente,  241, 208 votantes más que en la primera vuelta entre Piñera y Frei en Diciembre del 2009.

      Podríamos entonces decir que esta primera vuelta del 2009 NO fue vista como  una elección competitiva para los chilenos, ya que produce  la menor cantidad de votos válidos desde 1988.

      ¿Qué nos dice esto de la consolidación de la democracia y la evolución de la política? ¿Cómo se llama esto? Qué duda cabe que hay tensión en el electorado. El 92% de los electores deciden por el resto de la misma manera que siempre. Es un sistema político estático, donde no se incorpora la opinión de nuevos votantes. Los electores mantienen una estabilidad artificial respecto de las preferencias reales del total de electores, que no hace sino reforzar la crisis de representación.

      La elección (exceptuando la actual) que ha concitado menos votantes a las urnas es la segunda vuelta de Michelle Bachelet en Enero del año 2006. En esa ocasión votó válidamente el 85% del padrón electoral, con 1.261.484 que no emitieron su voto válidamente. Esta primera vuelta de 2009  vota incluso menos gente, tanto válidamente como en total,  que en la segunda vuelta de Michelle Bachelet  (21.894 personas  menos). Esto  resulta contradictorio con la gran mayoría de los analistas y  medios que manifestaban que era una elección muy  competitiva por la irrupción de ME-O.

      Sin embargo las encuestas CERC y MORI le daban desde 2008 una imagen de triunfo a Piñera que era muy mayoritaria, teniendo más de 20 puntos de diferencia con el siguiente contendor. Una imagen de triunfo de esa magnitud no es compatible con una elección muy competitiva.

      También al mirar las segundas vueltas, la tendencia de la evolución del voto es negativa. La primera vez que dos candidatos pasan a segunda vuelta en Chile fue en 1999,  Lagos obtiene el 48% de los votos.  La segunda vez  en 2005 con Michelle Bachelet, que obtiene un 46% de los votos. Esta es la tercera vez que hay segunda vuelta, con Sebastián Piñera  que obtiene 44% de los votos. Cada vez se necesita  menor votación para pasar a segunda vuelta. O bien, en este caso, hubo un desincentivo a votar, ya que la candidatura de ME-O hizo casi cierta la posibilidad de una segunda vuelta.

      Tenemos entonces un padrón electoral que no crece, con el 92% que es la misma gente de 1989, donde crecientemente menos personas inscritas votan válidamente. Lo que más cambia entre elección y elección es la cantidad de personas que van a votar. Mientras los analistas y los medios, así como las conclusiones sobre la evolución del voto centran su atención en los que no están inscritos, el comportamiento de los inscritos muestra la misma tendencia sugiriendo que el problema no es la inscripción, sino más bien los incentivos de un electorado decepcionado con el valor de su voto, y las opciones que se brindan.

      En este contexto, el escenario de segunda vuelta es probablemente el menos competitivo desde 1989, lo que  haría de la elección presidencial 2010 aquella donde habrían votado menos chilenos válidamente. Es decir el ganador necesita menos votos para ganar.

      LA PRIMERA VUELTA DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DEL 13 DE DICIEMBRE 2009

      La primera vuelta es muy fácil de analizar. Se trata de una elección atípica con un padrón envejecido, estático, no competitiva. El electorado mantiene durante todo el año la imagen de triunfo de un candidato, sin que nadie le compita. La inserción de un tercer candidato ( mas allá de los dos candidatos de las dos coaliciones Alianza y Concertación) fuera de programa, introduce un elemento de desmedro de ambas coaliciones que se habían partido el electorado por mitades desde 1988. El “tercer” candidato Marco Enríquez-Ominami, hijo de la oligarquía de izquierda, no es otra cosa que la consecuencia de la ley electoral binominal que opaca el rol de los partidos, congela la competencia ideológica hace explotar el sistema de partidos, principalmente la coalición de gobierno. Este no solo le quita votos a la Concertación, absorbiendo una gran parte del electorado de izquierda, sino que le quita votos a la derecha.

      Marco Enríquez-Ominami muestra que las opciones que entrega el sistema de partidos políticos en Chile, no son las que quiere la gente, esta es una elección en que los partidos políticos, más que los candidatos, están puestos en cuestión. Son, sin embargo, los candidatos los que aparentemente sufren las consecuencias. La candidatura de Marco Enríquez-Ominami más que partir a la coalición de gobierno, lo que hace es ponerle fecha de término al sistema de partidos que ha liderado el período más próspero y estable del Chile contemporáneo.

      El triunfo de la derecha en la primera vuelta, no indica que Chile se haya corrido a la “derecha” como han implicado muchos análisis de prensa. Votaron apenas 3.000.000 de chilenos por la derecha en esta primera vuelta, menos que por el SI en 1988. Más que un triunfo electoral, este ha sido un triunfo político de la derecha, al saber “partir” a sus opositores.

      ESCENARIOS DE SEGUNDA VUELTA

      Los escenarios de segunda vuelta son esencialmente dos, uno en el cual la elección es vista por los electores como competitiva y otros en que no lo es.

      Primer Escenario: una elección competitiva. Supongamos que la elección se pueda transformar en una elección competitiva, por medio de una estrategia de campaña que así lo intente. ¿Cuál sería la causa necesaria para producir competencia?

      En ese escenario votarían más personas que en la primera vuelta. Supongamos que votaran cerca del promedio de las votaciones desde 1989 que son 7.249.722, y por tanto en la segunda vuelta Piñera necesitaría 3.624.861 votos, es decir 568,335 adicionales a los obtenidos en la primera vuelta para obtener el 50%. Sería la mayor cantidad de votos que ningún candidato de derecha haya sacado jamás desde 1988. En ese caso Chile se habría corrido “a la derecha”.

      Segundo Escenario: una elección no competitiva. Lo más probable es que no cambie la calidad de la competencia, es decir la capacidad de la campaña de movilizar a los electores para que acudan a las urnas el 17 de Enero y que voten válidamente es limitada.

      La candidatura de ME-O no tuvo un efecto movilizador, sino simplemente hizo disminuir la cantidad de votos de los candidatos del establishment oficialista de las dos coaliciones, castigando mayoritariamente al candidato de la coalición de gobierno. Esto no es menor, porque implica que la protesta de ME-O es una protesta de ciudadanos interesados en política. ME-O no logra aumentar el padrón electoral con nuevos registros. La imagen de triunfo de Piñera se ve reforzada por los resultados de primera vuelta. No hay incentivo ni efecto movilizador.

      En esta circunstancia se hace mucho más fácil la tarea de Piñera. Si votara la misma cantidad de gente que en la primera vuelta,  Piñera necesita 412.234 votos, no los 568 mil señalados más arriba.

      Ahora bien, si votara menos gente , como sucedió entre la primera y la segunda vuelta del 2005/2006 donde votaron 44.933 personas menos, disminuye en 22.000 votos los que Piñera necesita para ganar, necesitando sólo 390.000 más.  Así sucesivamente, cualquiera consideración adicional que haga disminuir el cálculo del total de votos, hace disminuir el número de votos que la derecha necesita para ganar, o bien aumentar el porcentaje con que ganaría.

      Este escenario es el más probable: seguramente disminuirá más el numero de votos necesarios para que gane Piñera, por el aumento de votos nulos y blancos, si ME-O continúa con el mensaje de que Frei no representa el futuro, pero “dejando” en libertad de acción a sus electores. Una elección no competitiva donde los electores tienen mayoritariamente la imagen de triunfo del candidato de derecha, con un electorado desencantado con la política.

      Piñera puede ganar la Presidencia con los mismos votos y menos que los que obtuvo Lavín en Enero del año 2000. En ese escenario Chile no necesita correrse a la derecha para tener un presidente de derecha, o dicho de otra manera, no necesita “conquistar” votos de la Concertación para ganar.

      La alternancia en el poder no se produce en un momento de competencia política, sino más bien por el contrario, en un momento de mayor desencanto y crisis de representación.

      Los no inscritos:  la excesiva atención dada a los chilenos que no se inscriben no permiten ver el bosque de la problemática de la movilización electoral. En total hay 12.000.000 de chilenos que tienen mas de 18 años. Si Chile elige Presidente con meros 3,4 o 3,5 millones de votos, habremos evolucionamos en 20 años, desde un Presidente elegido con la mitad real del país como fue Patricio Aylwin a un Presidente elegido con un tercio del país. ¿Alguien puede creer que ello es producto sólo del sistema de registro y del voto voluntario u obligatorio?

      ¿Chile se corre a la derecha?: en la escala izquierda de 0 a 10 donde 0 es la izquierda y 10 es la derecha, el electorado chileno ha evolucionado de un 4.9 en 1995 a 5.2 en el 2003  y un 4.7 en el 2009 según datos de Latinobarómetro. El electorado chileno no se ha corrido a la derecha, sino más bien a la izquierda según estos datos. ¿Por qué entonces elegir un presidente de derecha?

      Si Sebastián Piñera es elegido, al igual que los numerosos gobernantes de izquierda en América Latina, será elegido con votos de centro, o será elegido con una mayoría entre pocos electores, que hace disminuir la cantidad de votos que necesita para ganar.

      El perfil del electorado MEO: Marco Enríquez-Ominami el candidato “extramuros” de la Concertación, le quita voto a ambas coaliciones, obteniendo 1.4 millones de votos. El perfil del elector de ME-O es híbrido, no es completamente ideológico, aunque es más izquierda que derecha, y socio demográficamente es un electorado más post materialista y más autoexpresivo que el promedio del país.

      Sus votantes son más partidarios de una sociedad abierta, como la que describe Popper, directa, sin eufemismos como lo es el candidato, educado en una sociedad del primer mundo, donde  la cultura no admite las hipocresías de la nuestra. En la cultura del candidato, y sus electores,  como en Francia, no se vive detrás de la máscara de Octavio Paz en que vive la población de nuestra sociedad. Nosotros nos escondemos detrás de las apariencias, y “ellos creen en la perfección, mientras nosotros creemos en la redención” , dice Octavio Paz. No es la derecha ni la izquierda lo que define su electorado.

      Las declaraciones de Carlos Ominami y Marco Enríquez-Ominami después de la elección confirman esa como la característica valórica central de su mensaje. Aquí no hay nada que transar, negociar, sino sólo avanzar con las creencias de cada cual asumiendo el costo de sus consecuencia. Así es la competencia en una sociedad abierta. Este electorado no responde a un líder, sino más bien a un grado de libertad, es un electorado politizado, con mas interés en la política, más movilizado que el resto, capaz de cambiar su intención de voto respecto de su comportamiento pasado. Son personas que se atreven contra la corriente. Esa es quizá su característica más significativa, porque esas personas no se conforman con lo establecido, sino con lo que satisface sus aspiraciones. Son ciudadanos críticos, más educados que el promedio de la población, y más bien urbanos. Como describe el estudio Mundial de Valores, Chile ha aumentado sus niveles de autoexpresión, mucho más que cambiar su cultura, cada cual ha aumentado su autonomía de acción.

      Mientras las costumbres cambian poco, la acción individual cambia mucho. El voto es la acción individual más potente de una persona. Esta elección ha mostrado con creces la potencia de la autoexpresión, de esos ciudadanos críticos que demandan lo que no se les ofrece. ¿Cuál es la política que ellos demandan? ¿Demandan política? ¿Es posible con ello formar un partido, o más bien su manifestación lleva a la reforma de los partidos existentes? Todas interrogantes que se plantean. Dicho de otra manera, la única forma de agrupar a esas personas es con la bandera de una sociedad abierta.

      ES LA POLÍTICA ESTÚPIDO

      En ésta segunda vuelta ¡“es la política estúpido”. Fue Bill Clinton en su primera campaña presidencial quien dijo ¡“es la economía estúpido”!, implicando que era la economía donde se jugaba la elección. En este caso es la política. La capacidad de polarizar, movilizar y “prender” al electorado desencantado. El problema es que para hacer aquello se requiere salirse de lo establecido y sorprender a un electorado inmune a las palabras. No son “políticas públicas”, ni “medidas”, lo que ese electorado busca, sino más bien hechos que  desmientan el comportamiento pasado.

      Es la política (estúpido) la que decidirá esta segunda vuelta. Los electores que votaron contra el “Zeitgeist”, lo establecido, quieren una sociedad abierta.

      Aunque Sebastian Piñera gane la elección recibe un país de ciudadanos críticos con un sistema de partidos en cuidados intensivos, con la mayor parte del electorado en la centro izquierda. Su gobernabilidad depende de su capacidad de hacer de esta una elección competitiva y de ganar electoralmente con la mayor cantidad de votos que haya obtenido un gobernante de derecha jamás en la historia de Chile. Así como no conocemos a la nueva derecha post Pinochet, tampoco conocemos la capacidad de una oposición que nunca ha sido oposición en democracia.

      Si por otra parte Sebastián Piñera no gana la elección ( mal que mal, es una elección y lo esencial es que no se conocen los resultados hasta después de realizado) será porque la sociedad abierta que está en la lista de demandas, vale menos que el temor a la derecha.

      Escrito por Eduardo Aquevedo

      4 Enero 2010 a 19:50

      Frei y las incoherencias estratégicas de la Concertación…

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      La marcha errática de la Concertación

      Son muchos los factores que explican el nivel de desaciertos que se ha visto, pero detrás de todo esto está un temor permanente y cada vez mayor: el de perder.

      POR ASCANIO CAVALLO, PARA REPORTAJES DE LA TERCERA – 03/01/2010

      Lo único de estas elecciones presidenciales que se sabía desde el primer día, desde antes incluso de que los candidatos fuesen nominados, es que habría segunda vuelta. La mayoría le ha sido esquiva a la derecha, pero sólo por unos pocos puntos, nada que no pueda ser superado por una pequeña combinación de astros bien alineados. Quien piensa en una derecha endémicamente minoritaria vive en un Chile de otros tiempos. Entre otras cosas, porque la de hoy es verdaderamente una centroderecha; nada que ver con el viejo bloque liberal-conservador, ni con el Partido Nacional, ni con el pinochetismo.

      Y a pesar de que la segunda vuelta era la única certeza en una elección que ha permanecido porfiadamente abierta durante meses, ahora es evidente que el oficialismo carecía de un plan estratégico para enfrentarla. Como si el tiempo jugara a su favor, el nuevo comando de Eduardo Frei (¿el tercero, el cuarto?) se ha pasado tres semanas debatiendo dos tesis encontradas.

      Una, probablemente la más cercana a los instintos del propio Frei, de Camilo Escalona, de la directiva del PDC y de una parte del gobierno, ha impulsado la defensa de la identidad de la Concertación, proponiendo tender puentes discretos hacia las candidaturas derrotadas en la primera vuelta, pero sin hacer más concesiones que las estrictamente necesarias. La versión más orgullosa de esta posición la puso por escrito el presidente del PRSD, el senador José Antonio Gómez, declarando su voluntad de infatuarse en la derrota antes que ceder en sus principios.

      La otra, encabezada por el PPD, varias fracciones socialistas, segmentos del PDC y otra parte del gobierno, ha luchado por conquistar los votos de Marco Enríquez-Ominami, no sólo mediante la persuasión, sino incluso accediendo a sus condiciones más draconianas, como la renuncia de los presidentes de los partidos de la Concertación. Sorpresivamente, la versión más humilde de esta posición la ofreció el mismo senador Gómez, renunciando a la jefatura de su partido para que "Marco no tenga ninguna excusa" para sumarse a Frei.

      En la Concertación es un secreto a voces que Gómez estaba enojado con los otros presidentes de partidos y con el propio Frei. Presentar su salida en la forma de voltereta que exhibió puede ser un síntoma de su pericia política, pero también un resultado del clima infectado que se vive en el oficialismo.

      En realidad, a Enríquez-Ominami no le interesa la cabeza de Gómez, ni menos la de Pepe Auth, a pesar de que, después de conocer su renuncia, a este último lo acusó de haber estado cometiendo un "delito". Es duro calificar de delincuente a alguien que quiere tender lazos, pero quizás Auth, como se dice con enojo entre los radicales, tiene los ojos más puestos en las elecciones internas del PPD en abril que en las presidenciales de enero. Bastante más le interesa al "marquismo" la cabeza de Juan Carlos Latorre. Y, por sobre todo, desde el comienzo, la de Escalona.

      ¿Por qué? Su entorno "blando" -el menor, el que aún siente vínculos con el oficialismo- desearía castigar los modales de Escalona, su control de la "máquina" partidaria, su estilo disciplinario. Esta línea es la que describe el padre del diputado, el senador Carlos Ominami, cuando afirma que no están exigiendo renuncias.

      El entorno "duro" de Enríquez-Ominami -el que desea demoler la Concertación- tiene una objeción de fondo, política, estratégica, contra el hecho de que Escalona haya propiciado la alianza con la DC como el eje del conglomerado. Esta línea fue anticipada por Max Marambio, que salió a pedir las cabezas de los partidos en la noche misma de la elección.

      Entre uno y otro grupo hay una diferencia cualitativa de rencores. Pero en política hay pocas alianzas mejores que las de la bronca.

      Para ser justos, el debate sobre la renuncia de los jefes partidarios puede haber sido alimentado desde muchos rincones y columnas de opinión, pero fue finalmente perfeccionado por uno de esos golpes de ingenio que han jalonado la campaña de Frei: el inopinado anuncio del martes de que competirá y gobernará al margen de los partidos (¿cuál sería la novedad respecto de los cuatro gobiernos precedentes?), acompañado de una severa crítica a sus prácticas… que no son otras que las que lo ungieron candidato.

      Los hechos conocidos sugieren que Frei fue sorprendido por las renuncias de Gómez y Auth, pues su discurso no contemplaba esa petición. Pero los mismos hechos señalan que gente de su comando ha estado en comunicación continua con Auth y con miembros de las directivas del PDC y el PS, expresando su abierto interés en las renuncias de todos. El diseño del comando se completaría, tras las renuncias de los presidentes, con la votación a favor de las tres leyes que Enríquez-Ominami ha exigido, para luego empujarlo a una definición pública. ¿Y si falla en ese paso, como hasta un niño puede anticiparlo? ¿Dirá que fue culpa de otros o terminará por admitir que no comprendió la naturaleza del proyecto del "marquismo"?

      Pero antes de esas preguntas hay otra, más urgente: ¿Es posible que Frei no calculase que sus palabras podían detonar las renuncias de los jefes partidarios? En un cuadro interno ordenado, no lo sería. Pero en una campaña en que a menudo el comando (el actual o los anteriores) ha tenido ideas que el candidato no refrenda, ya no resulta extraño. El resultado, sin embargo, es objetivo.

      En medio de la batalla, el comandante en jefe sugiere la renuncia de su Estado Mayor. El Ejército de enfrente se solaza con el gesto. Y unos, desolados, y otros, celebrando, se preguntan quiénes querrán ser los nuevos gene-rales en semejante teatro de operaciones.

      "Una barbaridad", la llamó Aylwin. Escalona, adivinando el gambito que se estructuraba en su contra y con el apoyo explícito de la Presidenta Michelle Bachelet, postergó la discusión sobre su liderazgo hasta después de la segunda vuelta. No desea que los jíbaros le den caza en esta ocasión. De paso, convenció a Latorre de mantenerse firme. Pero sabe que es la presa principal.

      Ya se encargará la historia de decidir si Escalona fue un buen o un mal dirigente para el socialismo en estos tiempos. Por el momento, se puede sostener, sin error, que enfrentó una guerra civil en su partido, que tomó la opción de defender a rajatabla a la Presidenta socialista, que aceptó sin remilgos la candidatura de un DC (¡motivando otras tres precandidaturas desgarradas de sus filas!) y que actuó con rudeza para defenderla.

      Si algún día Escalona, un duro de la política, un hombre que recibe y da sin llorar, tuviese que quejarse de algo, tendría que ser de la demora en la falta de reciprocidad que ha recibido.

      Para respaldarlo, en este último episodio, la Presidenta Bachelet se involucró por primera vez en una batalla interna partidaria.

      Sin embargo, todo esto no es sino parte de la hojarasca, detalles que alimentarán la historia de la peor performance presidencial de la Concertación, la única en que se llega a la definición requiriendo angustiadamente votos ajenos, la primera en que las filas que empezaron desordenadas continúan en trifulca a 14 días del final. Las razones de fondo son otras.

      Con su característico estoicismo, Frei ya estuvo disponible para la reelección en el 2005. No avanzó entonces porque la Concertación creyó hallar una forma de reinventarse a través de un cambio de eje: una candidatura femenina. Ese golpe de inspiración ocultó lo que se hizo visible poco después: que sus cuadros mayores estaban ya exhaustos y que las ambiciones personales -terminales o iniciales- estaban corroyendo las reglas internas.

      El carnaval de esas ambiciones estalló en cuanto se inició la administración Bachelet y alcanzó su máximo esplendor en el 2007, cuando comenzaron las renuncias de parlamentarios "díscolos", muchos de los cuales planeaban montar su chiringuito propio para cuando adviniera el siguiente verano electoral.

      Llegada la nueva elección, Frei seguía disponible, incluso para la competencia interna, sólo que imaginaba esta competencia de una manera restringida: esto es, con las ligas mayores, Insulza, Lagos u otros semejantes. Su disposición a enfrentar a challengers menores -Gómez, Enríquez-Ominami, Navarro- era más baja, porque nunca lo ha hecho.

      En teoría, Frei era el candidato adecuado para impedir la fuga de votos de la Concertación por la derecha y la DC, sobre todo después de dos administraciones socialistas. Pero la crisis económica, la popularidad de Bachelet y la amenaza de las candidaturas paralelas enervaron ese modelo hasta convertirlo en algo muy extraño y ecléctico, como si esos hechos inesperados hubiesen privado al candidato de su repertorio propio de respuestas.

      Algún día habrá que estudiar si los temores de Frei Ruiz-Tagle han sido atavismos del desborde por la izquierda que a fines de los 60 sufrió Frei Montalva.

      El Frei de estos días busca los votos del "progresismo", una especie de imbunche conceptual donde cabe de todo. Renunció a quitarle votos a Sebastián Piñera; la oposición puede estar tranquila en su hábitat. Quienes lo tienen a un tris de la derrota son, sin embargo, Piñera y la derecha. Una derecha nueva, distinta de la que atenazó a su padre, más astuta, más ganosa, más abierta.

      Pero también -todo hay que decirlo- una derecha asustada, espantada de perder la oportunidad más propicia, aterrada de seguir sintiéndose minoría. Una derecha que recibiría un triunfo presidencial como el encuentro de la Tierra Prometida.

      Tanto los manotazos afiebrados del oficialismo como la crispación neurótica de la oposición son parte de las novedades de este proceso, aunque la mayor de todas es la marcha errática de la Concertación tras la golpiza electoral del 13 de diciembre.

      De esto se está tratando la elección del 17: del miedo a perder.

      Las causas de la crisis mundial actual

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      Vicenç Navarro, en Sistema Digital

      CRISIS--Marcha_ortodoxia Gran parte de los análisis que se han realizado de las causas de la crisis se han centrado en la crisis financiera. Y de los miles de trabajos y artículos que han atribuido la crisis actual a la situación financiera, destacan los trabajos de Hyman Minsky, uno de los pocos economistas que predijo el colapso del sistema financiero. De ahí que se le considere como el analista que mejor ha definido la causa de la crisis, centrándola en el comportamiento del capital financiero. Tal como escribió Martin Wolf en el Finantial Times de Septiembre de 2008, “La respuesta a la pregunta del por qué de la crisis, ya la tenemos. Minsky ya nos la dio. Y llevaba razón”. Paul Krugman ha añadido su voz a este reconocimiento en otro artículo en el The New York Times (04.05.09), en el que subraya la necesidad de releer de nuevo el trabajo de Minsky. Se ha desarrollado así una bibliografía larga y extensa sobre las causas de la crisis financiera y cómo ésta ha generado la crisis económica.

      De ahí la gran cantidad de artículos –tanto en la literatura científica, como en la prensa en general- sobre las consecuencias de la desregulación de los mercados financieros e introducción de nuevos productos de alto riesgo, que originaron la crisis financiera y, como resultado, la crisis económica. La consecuencia de este enfoque ha sido que la mayoría de propuestas para resolver la crisis han tenido como objetivo salir de la crisis financiera mediante ayudas a la banca y medidas (muy moderadas) dirigidas a su regulación, junto con políticas encaminadas a desincentivar los comportamientos especulativos por parte de los gestores bancarios, además de acciones (también muy moderadas) sancionadoras de tales comportamientos, con el objetivo de paliar el enorme descontento general hacia la banca por parte de la población.

      El problema de tales intervenciones es que, aunque necesarias muchas de ellas, son insuficientes, porque no es la crisis financiera la que determinó la crisis económica, sino al revés: fue la situación económica la que creó la crisis financiera. De ahí que, aunque se resolviera la crisis financiera, el problema económico de base permanecería. Tom Palley, en su artículo “The limits of Minsky’s Finantial Inestability Hypothesis as an explanation of the crisis” (New American Foundation, Washington D.C. Nov.18, 2009) subraya lo que también otros autores (como Kotz, Foster and McChesney, y otros) han mencionado, y es que Minsky y sus seguidores ignoran la causa de que el capital financiero adquiriera una enorme importancia (tanto en su tamaño como en su poder) a partir de los años setenta y ochenta. En otras palabras, la crisis financiera es el síntoma de un problema mayor, que los trabajos de Minsky y sus seguidores parecen desconocer.

      ¿Qué pasó antes de que se iniciara la crisis financiera? La respuesta es que las relaciones de poder (y muy primordialmente, las relaciones de poder de clase) cambiaron en aquel periodo. El Pacto Social Capital-Trabajo que había existido después de la II Guerra Mundial se rompió, debido al poder del mundo empresarial de las grandes compañías que en EEUU se conoce como la Corporate Class (la clase empresarial de las grandes compañías). El Pacto Social había posibilitado el elevado crecimiento económico desde 1945 hasta mediados de los años setenta. En el sector industrial, el Pacto daba lugar a convenios colectivos de cinco años, inicialmente firmados por el Sindicato del Automóvil (United Autoworkers Union, UAW) y las tres compañías de automóviles de EEUU, y que se convertían en el punto de referencia para el resto de convenios colectivos en tal sector. En ellos, los salarios estaban ligados a la productividad, de manera que el crecimiento de la última determinaba el crecimiento correspondiente de los salarios. Durante aquel periodo, la riqueza creada por el aumento de la productividad se distribuyó a todos los sectores, beneficiándolos a todos ellos. Desde 1949 a 1979, el incremento de la renta de la decila inferior fue de un 116% y el de la decila superior fue de un 99%.

      Esta situación cambió durante la Administración Carter, cuando el Gobernador del Banco Central Estadounidense, el Sr. Paul Wolcker, creó una recesión, aumentando los intereses bancarios, a fin de crear un elevado desempleo y reducir los salarios. El argumento utilizado es que había que reducirlos a fin de controlar la inflación. En realidad, significaba un cambio en las relaciones de poder de clase que dio origen a unas políticas fiscales y económicas que claramente beneficiaron a las rentas de capital y a las rentas superiores. Fue el fin del Pacto Social, y ello determinó que a partir de entonces los crecimientos de la productividad no se tradujeran en un crecimiento paralelo de los salarios. La riqueza creada por el aumento de la productividad pasó a beneficiar primordialmente a las rentas del capital y a las rentas superiores. Del periodo 1970 a 2005, el 5% de la población de renta superior incrementó su renta un 81%, el 20% de la población de renta superior un 53%, mientras que las rentas medias e inferiores vieron disminuir sus rentas (el 20% de la población con menor renta vio descender su renta un 1%) o la vieron crecer muy lentamente (el siguiente 20% por encima del anterior 20% vio crecer sus rentas un 9%). Y ello fue consecuencia de que los salarios descendieran o se estancaran durante aquel periodo, tal como han documentado los informes The State of Working America del Economic Policy Institute. Es este descenso el que determinó el gran endeudamiento de las familias, que originó el enorme crecimiento de la banca. La financialización de la economía (es decir, la gran extensión del sector financiero en la economía) se explica precisamente por el gran endeudamiento de la población, endeudamiento que era posible por el elevado precio de la vivienda, el mayor aval de tal endeudamiento. La práctica agresiva de promoción del endeudamiento por parte de la Banca llegó también al fenómeno de las hipotecas basura que se supone que son el origen de la crisis financiera.

      Por otra parte, la escasa demanda hizo disminuir el crecimiento económico, lo que forzó al Banco Central del gobierno federal a bajar los intereses, facilitando la aparición de las sucesivas burbujas, siendo la última la burbuja hipotecaria. De nuevo, la crisis financiera se originaba por la escasa demanda, resultado del descenso de las rentas del trabajo. De ahí que, a no ser que se resuelva el enorme endeudamiento de las familias, recuperando las rentas del trabajo existentes antes de la rotura del Pacto Social, no se resolverá la crisis. (Para una ampliación de este tema, leer mi artículo “Para entender la crisis. Así empezó todo en Estados Unidos”, en Le Monde Diplomatique, junio de 2004, en www.vnavarro.org, sección EEUU.).

      De ahí se deriva el hecho de que, aún cuando se hayan evitado los colapsos de la gran banca, la crisis no se está resolviendo, pues el problema de fondo no se está resolviendo. La escasa capacidad de consumo por parte de la población se traduce en un problema de demanda de dimensiones enormes y que no se puede resolver sin solucionarse el enorme problema del endeudamiento privado. La única manera inmediata de resolver esta situación es aumentando la demanda pública a costa, en parte, de un elevado endeudamiento público. De ahí la necesidad de mantener un elevado déficit público. Reducirlo es retrasar todavía más la recuperación económica y la creación de empleo. Tal como he indicado repetidamente, el estado debiera mantener un déficit elevado, a fin de permitir una inversión sobre todo en empleo público, que permita no sólo resolver el enorme problema de falta de creación de empleo sino también solucionar el retraso en la recuperación económica.

      Vemos que, por desgracia, la Unión Europea está todavía estancada en el pensamiento liberal, que toma el Pacto de Estabilidad como su dogma, Pacto que ha sido responsable de que la Unión Europea haya crecido menos y haya creado menos empleo que EE.UU. donde tal Pacto ni existe ni se espera.

      Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University (www.vnavarro.org)

      Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

      Frei puede ganar…?

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      Por Héctor Vera y Dante Castillo

      image Pese a este contexto, aun cuando se apele a las semejanzas y diferencias del proceso de democratización chileno, con otras experiencias europeas o latinoamericanas, estos antecedentes no son suficientes para explicar el limitado reconocimiento político que la Concertación ha logrado capitalizar en el imaginario nacional.

      Domingo 3 de enero de 2010

      (CONDUCTAS ELECTORALES PRESIDENCIALES DE RICOS Y DE POBRES EN CHILE)

      ECONOMÍA Y CIUDADANÍA

      Las condiciones de vida materiales, según las evidencias proporcionadas por diferentes indicadores internacionales, señalan que la población chilena en los últimos veinte años ha incrementado sosteniblemente su nivel de vida.

      Esta situación se ha manifestado en una mejoría radical en el acceso a bienes y servicios de consumo, como a infraestructura y equipamiento público y privado. En términos absolutos, esta transformación, liderada por la hoy discutida Concertación de Partidos por la Democracia, ha sido tan radical y transversal, que prácticamente ningún grupo socioeconómico estaría dispuesto a cambiar sus privilegios actuales, por los que ostentaba hace dos décadas, pese a la reconocida mala distribución del ingreso nacional y concentración del poder económico.

      Pese a este contexto, aun cuando se apele a las semejanzas y diferencias del proceso de democratización chileno, con otras experiencias europeas o latinoamericanas, estos antecedentes no son suficientes para explicar el limitado reconocimiento político que la Concertación ha logrado capitalizar en el imaginario nacional, especialmente cuando se compara la evolución que ha tenido el candidato concertacionista en primera vuelta, considerando las lecciones de 1989 a 2009.

      Condiciones de la ciudadanía

      Entre las condiciones principales que explican el creciente desapego electoral a la Concertación, se pueden puntualizar, al menos, en tres ámbitos:

      1. El cuadro constitucional, es decir, las grandes reglas del juego social y político, han seguido siendo sustantivamente las mismas que dejó Augusto Pinochet. Sin embargo, los espacios legales alternativos fueron desaprovechados, en beneficio de una desproporcionada visión técnica y economicista.

      Todas las reformas importantes han salido con complicadas negociaciones con la derecha, desvirtuándolas en su naturaleza y objetivos. Tomemos el caso del movimiento de los “pingüinos”. Éste mostró la frustración social contenida y la creatividad de los jóvenes, así como el estado de abandono de la educación pública. El gobierno responde con un proyecto de ley de reforma de la LOCE, que consolida la privatización, denunciada por los jóvenes como principal factor de mal servicio. Ante la agudización del conflicto se promete una nueva ley de resguardo de la educación pública. Esta ley sigue pendiente. A los obstáculos legislativos de las reformas se une una pérdida por parte del gobierno de la orientación ideológica de la educación.

      Otro ejemplo, de cómo la Constitución es un obstáculo serio al proceso democrático es la exclusión de la ciudadanía de los chilenos en el extranjero y el modelo binominal. Uno de los pocos países del mundo donde no tienen derecho a voto los nacionales viviendo en el extranjero, es Chile. Junto a ello, el modelo binominal tiende, por estrategias electorales, a disminuir o aumentar ficticiamente la representación que tienen los partidos políticos.

      2. Otro factor es la explosión de expectativas que ha generado la natural aspiración que acompaña el sostenido crecimiento económico. A éste se le suma el discurso populista de la derecha: “Un millón de empleos para un país con setecientos mil cesantes, mejor educación, más protección social y más salud que en los gobiernos concertacionistas”. Esto no puede sino que ser un caldo de cultivo para el descontento actual y nido de futuros conflictos.

      3. En tercer lugar, está la compleja relación entre desarrollo económico y percepción ciudadana. Para este efecto se realizó un análisis que relaciona la pertenencia socioeconómica de ricos y de pobres con la conducta electoral.

      Para ello se procesaron las bases de datos del Servicio Electoral, a partir de las elecciones presidenciales de 1989 a la fecha, comparando los niveles de adhesión que ha convocado históricamente el candidato de la Concertación en la primera vuelta.

      Paralelamente, para efectos de ajuste al modelo de análisis utilizado, se procedió a construir dos conglomerados de votantes, agrupados en función del nivel socioeconómico promedio de las comunas de la Región metropolitana. De esta forma se obtuvo un grupo homogéneo y representativo de votantes de nivel socioeconómico alto y otro de nivel bajo. Las comunas seleccionadas fueron: Cerro Navia, La Granja, La Pintana, Las Condes, Providencia, Renca, San Ramón y Vitacura.

      Comparando la evolución del voto de nivel alto, la tendencia es la disminución de la adhesión al candidato concertacionista. De hecho, mientras en el año 1989, 35,8% de los votantes de estratos altos apoyó al ex Presidente Patricio Aylwin. En el año 2005 la cifra disminuyó a 26,9% para la actual Presidenta Michelle Bachelet. Hasta llegar a 15,8%, con Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

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      Los electores de los niveles socioeconómicos bajos también muestran una tendencia a la baja en el apoyo a la candidatura presidencial de la Concertación. Entre las elecciones de 1989 y 1993, existen pocas diferencias, atribuible a que en la elección de 1989 sólo habían dos candidatos. En el año 1999, 54,2% del electorado de los estratos bajos votó por el ex Presidente Ricardo Lagos en primera vuelta, situación que muestra una disminución significativa respecto de lo observado en las dos elecciones presidenciales anteriores. Una de las hipótesis sugiere que parte de los electores de la centroderecha “desconfiaban” del candidato socialista. La que puede ser interpretada desde varios sentidos.

      Comparando el desempeño del candidato concertacionista entre las elecciones de 1999 y las de 2005 en primera vuelta, también es posible observar una relativa baja porcentual. Es decir, la candidatura de Michelle Bachelet fue levemente inferior a la votación de Lagos. En el caso de la elección del 13 de diciembre, la votación filtrada por nivel socioeconómico mostró que en los estratos bajos la adhesión al candidato Eduardo Frei disminuyó al 32,6%

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      Considerando que por primera vez, luego del fin de la dictadura, el candidato de la Concertación compite con otro representante del mismo sector o “sensibilidad”, a saber, Marco Enríquez-Ominami, se puede inferir que este factor explica esta caída en la votación. Pues, Marco obtuvo 24,09% en el estrato socioeconómico bajo, mientras que en el alto llegó a 11,54%.

      En consecuencia, estas tendencias en el comportamiento del electorado de ricos y pobres, hacia los candidatos de la Concertación, está evidenciando el desajuste entre la valoración ciudadana de mejoras socioeconómicas y el desencanto o insatisfacción de expectativas ciudadanas.

      ¿Es posible que Eduardo Frei pueda ser electo en enero próximo?

      Al menos desde el punto de vista de las comparaciones y tendencias electorales, la posibilidad es real. El cuadro Nº 3 así lo demuestra.

      Comparando el apoyo del universo de electores de estratos económicos altos y bajos que apoyaron a la Concertación, los porcentajes son semejantes entre Michelle Bachelet y Eduardo Frei Ruiz-Tagle en primera vuelta. Por lo tanto, desde el comportamiento estadístico, los dos sectores socioeconómicos muestran que las opciones del candidato Frei siguen intactas.

      Al desagregar la votación por nivel socioeconómico, Michelle Bachelet obtuvo un 51,9% en los estratos bajos y sumando las votaciones de Frei y Marco Enríquez-Ominami, la cifra aumenta a 56,49%. Esta información indica que Frei necesitaría capturar 18 de los 24 puntos que logró Enríquez-Ominami en este sector. Un panorama que también se advierte en los sectores altos, donde los porcentajes sumados de ambos candidatos superan su desempeño histórico.

       

      Desafíos políticos para la Concertación

       

      ImagenPara enfrentar la dificultad en la “retribución electoral” de la Concertación, ésta debe buscarse principalmente en la dimensión simbólica, sin olvidar el contenido ético y las acciones sociales. Desde la aparición de “El Príncipe”, sabemos que la esfera política puede desvincularse de las esferas ética o económica. Mientras que desde Foucault, la política ha sido develada como un discurso, un espacio en disputa que espera ser llenado por los significados de quienes buscan ganar la confianza de los electores.

      La Concertación no ha logrado una equivalencia entre crecimiento socioeconómico y percepción ciudadana. Por el contrario, esta tarea la omitió y la dejó a merced de la inercia de las corrientes neoliberales, que en oleadas han llegado a nuestro país. La Concertación ha sido errática en la conducción de una transformación sociocultural.

      Una evidencia concreta del descuido por la labor ideológica se refleja claramente en la escasa prioridad que se le otorgó a los medios de comunicación que originalmente fueron parte de su apoyo comunicacional. Actualmente, la política comunicacional de los gobiernos de la Concertación son la antítesis del esfuerzo y representación que ha mantenido la derecha y la centroderecha chilena.

      Desde el primer gobierno de la Concertación, se muestra una escasa voluntad e inteligencia para estimular la creación de medios de comunicación y se explica por el valor económico que se le asigna a su gestión y viabilidad económica, más que por la necesidad, tal como ocurre en los países capitalistas desarrollados, de mantener la presencia discursiva, de todos los sectores que contribuyen a la reflexión y construcción de una ciudadanía pluralista y democrática.

      De este estudio se infiere que será perentorio que el Estado garantice mayor pluralismo y diversidad de los medios de comunicación, dado su impacto en la hegemonía y disputa ideológica. También es urgente incrementar la discusión y reflexión ciudadana por los sentidos que están detrás de las decisiones técnicas, especialmente en el ámbito de las condiciones laborales.

      La agenda progresista no puede reducirse a la factibilidad técnica de los proyectos nacionales. Por ejemplo, la educación pública no puede ser evaluada sólo por su rentabilidad financiera, dado que lo más importante es que sea capaz de asegurar la construcción de una ciudadanía heterogénea, responsable y defensora de sus objetivos y definiciones estratégicas.

      Tal cual como están las cosas, si la Concertación gana las elecciones y no hace cambios radicales a nivel ideológico, o si Piñera gana las elecciones presidenciales en segunda vuelta, lo más probable es que la sociedad chilena girará a gobiernos autoritarios o populistas. La responsabilidad de un próximo gobierno de la Concertación dice relación con la capacidad que tendrá para aglutinar a todos los sectores políticos que le dieron su apoyo y a todos los electores que aun cuando están desencantados, prefieren el “mal menor”. //LND

      * Héctor Vera es Periodista y doctor en Comunicación Social

      ** Dante Castillo es Sociólogo. Ambos autores son académicos de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago de Chile

      LA NACION DOMINGO/LND

      La marcha errática de la Concertación

      Son muchos los factores que explican el nivel de desaciertos que se ha visto, pero detrás de todo esto está un temor permanente y cada vez mayor: el de perder.

      POR ASCANIO CAVALLO, PARA REPORTAJES DE LA TERCERA – 03/01/2010

      Lo único de estas elecciones presidenciales que se sabía desde el primer día, desde antes incluso de que los candidatos fuesen nominados, es que habría segunda vuelta. La mayoría le ha sido esquiva a la derecha, pero sólo por unos pocos puntos, nada que no pueda ser superado por una pequeña combinación de astros bien alineados. Quien piensa en una derecha endémicamente minoritaria vive en un Chile de otros tiempos. Entre otras cosas, porque la de hoy es verdaderamente una centroderecha; nada que ver con el viejo bloque liberal-conservador, ni con el Partido Nacional, ni con el pinochetismo.

      Y a pesar de que la segunda vuelta era la única certeza en una elección que ha permanecido porfiadamente abierta durante meses, ahora es evidente que el oficialismo carecía de un plan estratégico para enfrentarla. Como si el tiempo jugara a su favor, el nuevo comando de Eduardo Frei (¿el tercero, el cuarto?) se ha pasado tres semanas debatiendo dos tesis encontradas.

      Una, probablemente la más cercana a los instintos del propio Frei, de Camilo Escalona, de la directiva del PDC y de una parte del gobierno, ha impulsado la defensa de la identidad de la Concertación, proponiendo tender puentes discretos hacia las candidaturas derrotadas en la primera vuelta, pero sin hacer más concesiones que las estrictamente necesarias. La versión más orgullosa de esta posición la puso por escrito el presidente del PRSD, el senador José Antonio Gómez, declarando su voluntad de infatuarse en la derrota antes que ceder en sus principios.

      La otra, encabezada por el PPD, varias fracciones socialistas, segmentos del PDC y otra parte del gobierno, ha luchado por conquistar los votos de Marco Enríquez-Ominami, no sólo mediante la persuasión, sino incluso accediendo a sus condiciones más draconianas, como la renuncia de los presidentes de los partidos de la Concertación. Sorpresivamente, la versión más humilde de esta posición la ofreció el mismo senador Gómez, renunciando a la jefatura de su partido para que "Marco no tenga ninguna excusa" para sumarse a Frei.

      En la Concertación es un secreto a voces que Gómez estaba enojado con los otros presidentes de partidos y con el propio Frei. Presentar su salida en la forma de voltereta que exhibió puede ser un síntoma de su pericia política, pero también un resultado del clima infectado que se vive en el oficialismo.

      En realidad, a Enríquez-Ominami no le interesa la cabeza de Gómez, ni menos la de Pepe Auth, a pesar de que, después de conocer su renuncia, a este último lo acusó de haber estado cometiendo un "delito". Es duro calificar de delincuente a alguien que quiere tender lazos, pero quizás Auth, como se dice con enojo entre los radicales, tiene los ojos más puestos en las elecciones internas del PPD en abril que en las presidenciales de enero. Bastante más le interesa al "marquismo" la cabeza de Juan Carlos Latorre. Y, por sobre todo, desde el comienzo, la de Escalona.

      ¿Por qué? Su entorno "blando" -el menor, el que aún siente vínculos con el oficialismo- desearía castigar los modales de Escalona, su control de la "máquina" partidaria, su estilo disciplinario. Esta línea es la que describe el padre del diputado, el senador Carlos Ominami, cuando afirma que no están exigiendo renuncias.

      El entorno "duro" de Enríquez-Ominami -el que desea demoler la Concertación- tiene una objeción de fondo, política, estratégica, contra el hecho de que Escalona haya propiciado la alianza con la DC como el eje del conglomerado. Esta línea fue anticipada por Max Marambio, que salió a pedir las cabezas de los partidos en la noche misma de la elección.

      Entre uno y otro grupo hay una diferencia cualitativa de rencores. Pero en política hay pocas alianzas mejores que las de la bronca.

      Para ser justos, el debate sobre la renuncia de los jefes partidarios puede haber sido alimentado desde muchos rincones y columnas de opinión, pero fue finalmente perfeccionado por uno de esos golpes de ingenio que han jalonado la campaña de Frei: el inopinado anuncio del martes de que competirá y gobernará al margen de los partidos (¿cuál sería la novedad respecto de los cuatro gobiernos precedentes?), acompañado de una severa crítica a sus prácticas… que no son otras que las que lo ungieron candidato.

      Los hechos conocidos sugieren que Frei fue sorprendido por las renuncias de Gómez y Auth, pues su discurso no contemplaba esa petición. Pero los mismos hechos señalan que gente de su comando ha estado en comunicación continua con Auth y con miembros de las directivas del PDC y el PS, expresando su abierto interés en las renuncias de todos. El diseño del comando se completaría, tras las renuncias de los presidentes, con la votación a favor de las tres leyes que Enríquez-Ominami ha exigido, para luego empujarlo a una definición pública. ¿Y si falla en ese paso, como hasta un niño puede anticiparlo? ¿Dirá que fue culpa de otros o terminará por admitir que no comprendió la naturaleza del proyecto del "marquismo"?

      Pero antes de esas preguntas hay otra, más urgente: ¿Es posible que Frei no calculase que sus palabras podían detonar las renuncias de los jefes partidarios? En un cuadro interno ordenado, no lo sería. Pero en una campaña en que a menudo el comando (el actual o los anteriores) ha tenido ideas que el candidato no refrenda, ya no resulta extraño. El resultado, sin embargo, es objetivo.

      En medio de la batalla, el comandante en jefe sugiere la renuncia de su Estado Mayor. El Ejército de enfrente se solaza con el gesto. Y unos, desolados, y otros, celebrando, se preguntan quiénes querrán ser los nuevos gene-rales en semejante teatro de operaciones.

      "Una barbaridad", la llamó Aylwin. Escalona, adivinando el gambito que se estructuraba en su contra y con el apoyo explícito de la Presidenta Michelle Bachelet, postergó la discusión sobre su liderazgo hasta después de la segunda vuelta. No desea que los jíbaros le den caza en esta ocasión. De paso, convenció a Latorre de mantenerse firme. Pero sabe que es la presa principal.

      Ya se encargará la historia de decidir si Escalona fue un buen o un mal dirigente para el socialismo en estos tiempos. Por el momento, se puede sostener, sin error, que enfrentó una guerra civil en su partido, que tomó la opción de defender a rajatabla a la Presidenta socialista, que aceptó sin remilgos la candidatura de un DC (¡motivando otras tres precandidaturas desgarradas de sus filas!) y que actuó con rudeza para defenderla.

      Si algún día Escalona, un duro de la política, un hombre que recibe y da sin llorar, tuviese que quejarse de algo, tendría que ser de la demora en la falta de reciprocidad que ha recibido.

      Para respaldarlo, en este último episodio, la Presidenta Bachelet se involucró por primera vez en una batalla interna partidaria.

      Sin embargo, todo esto no es sino parte de la hojarasca, detalles que alimentarán la historia de la peor performance presidencial de la Concertación, la única en que se llega a la definición requiriendo angustiadamente votos ajenos, la primera en que las filas que empezaron desordenadas continúan en trifulca a 14 días del final. Las razones de fondo son otras.

      Con su característico estoicismo, Frei ya estuvo disponible para la reelección en el 2005. No avanzó entonces porque la Concertación creyó hallar una forma de reinventarse a través de un cambio de eje: una candidatura femenina. Ese golpe de inspiración ocultó lo que se hizo visible poco después: que sus cuadros mayores estaban ya exhaustos y que las ambiciones personales -terminales o iniciales- estaban corroyendo las reglas internas.

      El carnaval de esas ambiciones estalló en cuanto se inició la administración Bachelet y alcanzó su máximo esplendor en el 2007, cuando comenzaron las renuncias de parlamentarios "díscolos", muchos de los cuales planeaban montar su chiringuito propio para cuando adviniera el siguiente verano electoral.

      Llegada la nueva elección, Frei seguía disponible, incluso para la competencia interna, sólo que imaginaba esta competencia de una manera restringida: esto es, con las ligas mayores, Insulza, Lagos u otros semejantes. Su disposición a enfrentar a challengers menores -Gómez, Enríquez-Ominami, Navarro- era más baja, porque nunca lo ha hecho.

      En teoría, Frei era el candidato adecuado para impedir la fuga de votos de la Concertación por la derecha y la DC, sobre todo después de dos administraciones socialistas. Pero la crisis económica, la popularidad de Bachelet y la amenaza de las candidaturas paralelas enervaron ese modelo hasta convertirlo en algo muy extraño y ecléctico, como si esos hechos inesperados hubiesen privado al candidato de su repertorio propio de respuestas.

      Algún día habrá que estudiar si los temores de Frei Ruiz-Tagle han sido atavismos del desborde por la izquierda que a fines de los 60 sufrió Frei Montalva.

      El Frei de estos días busca los votos del "progresismo", una especie de imbunche conceptual donde cabe de todo. Renunció a quitarle votos a Sebastián Piñera; la oposición puede estar tranquila en su hábitat. Quienes lo tienen a un tris de la derrota son, sin embargo, Piñera y la derecha. Una derecha nueva, distinta de la que atenazó a su padre, más astuta, más ganosa, más abierta.

      Pero también -todo hay que decirlo- una derecha asustada, espantada de perder la oportunidad más propicia, aterrada de seguir sintiéndose minoría. Una derecha que recibiría un triunfo presidencial como el encuentro de la Tierra Prometida.

      Tanto los manotazos afiebrados del oficialismo como la crispación neurótica de la oposición son parte de las novedades de este proceso, aunque la mayor de todas es la marcha errática de la Concertación tras la golpiza electoral del 13 de diciembre.

      De esto se está tratando la elección del 17: del miedo a perder.

      Frei: estrategia electoral y maniobras políticas necesarias…

      con un comentario

      El mapa de Frei para la segunda vuelta

      Por Pedro Ramírez, Francisca Skoknic y Bastián Fernández, CIPER

      Son 102 las comunas en las que el comando de Eduardo Frei concentrará su artillería para intentar acortar los 14 puntos que lo separaron de Sebastián Piñera en la primera vuelta electoral. En unos quince municipios con alta densidad de electores el despliegue será mayor, con dirigentes nacionales en gira y el concurso de rostros locales que inicialmente se alinearon con MEO. La batalla será dura en el norte grande, la región del Bío-Bío y en Valparaíso, donde el oficialismo aspira además a capitalizar el descontento de la UDI tras el fracaso electoral de Lavín. Y aunque un alto número de operadores que hicieron la campaña por los otros candidatos ya se embarcaron con Frei, el presupuesto para movilizar voluntarios podría convertirse en un problema. El desmarque de los partidos políticos explicitado esta semana es uno de los principales argumentos para captar a los votantes de MEO que ahora pretenden marcar nulo.

      En la pared ubicada a espaldas de la secretaria del comando de Eduardo Frei cuelga un recorte de prensa cuidadosamente enmarcado. El titular anuncia el regreso de los partidos, de la mano de Frei Montalva y la Falange. Probablemente es de 1964, cuando el padre del actual candidato triunfó en la elección presidencial y puso fin al periodo del independiente de derecha Jorge Alessandri. El mensaje contrasta con el discurso que este martes 29 puso en marcha su hijo, destinado a marcar distancia con las colectividades que sustentan su postulación. El candidato de la Concertación se hizo así cargo de las críticas que han apuntado a los presidentes de los partidos oficialistas y dejó entrever que si llega a La Moneda no gobernará amarrado a ellos:

      - Tengo plena conciencia de que el resultado electoral del 13 de diciembre develó un descontento ciudadano con la forma en que se hace política en nuestro país (…) Quiero informarles que les he comunicado a los presidentes de los partidos de la Concertación de mi decisión, de que tanto durante mi campaña como mi futuro gobierno, tomaré con absoluta libertad, autonomía e independencia las determinaciones que me competen-dijo Frei.

      Este giro -adoptado con tardanza si se toma en cuenta que las críticas a los presidentes de partido ya llevan en la palestra dos semanas- es uno de los pilares de la estrategia para captar a quienes en la primera vuelta se inclinaron por Enríquez-Ominami y Arrate, además de aquellos que anularon o dejaron en blanco su preferencia. Para eso resultaba clave enviar un mensaje claro de que habrá un cambio en la forma de hacer política y en el comando se analiza incluso la posibilidad de adelantar los nombres de quienes podrían integrarse a un eventual gabinete de Frei. La idea es tratar de mostrar rostros nuevos, que den cuenta de que se privilegiará a las personas sobre los partidos y que la renovación será total. Un desafío a todas luces difícil de cumplir.

      Ya el fin de semana pasado comenzó a ejecutarse un nuevo diseño que busca maximizar el rendimiento de la campaña en los poco más de quince días que quedan antes de la votación. Considerando que Sebastián Piñera sólo necesita sumar seis puntos más que en la primera vuelta para instalarse en La Moneda, en el comando saben que lo que se requiere es precisión quirúrgica en el despliegue de una campaña que se montará en el escenario electoral más adverso que ha enfrentado la Concertación.

      De acuerdo con el “mapa georreferencial” que diseñó el ex subsecretario de Desarrollo Regional y experto electoral Mahmud Aleuy (PS), son 102 las comunas en que se debe priorizar la campaña. Una tarea que suena cuesta arriba -por más que en el comando se esfuercen por mantener el optimismo-, si se toma en cuenta que es casi un tercio de las 346 comunas que hay en el país. El trabajo de Aleuy, cuyo equipo analizó los escrutinios de la primera vuelta mesa por mesa, concluyó que es en este centenar de municipios donde Frei aún puede crecer.

      - Son comunas que se seleccionaron como prioritarias de acuerdo a diversos criterios: una alta cantidad de electores, una fuerte concentración de votos de Enríquez Ominami y Arrate, un número significativo de votos nulos o blancos. Además, se incluyeron sectores populares donde Piñera obtuvo una alta votación -explica el senador Jorge Pizarro (PDC), uno de los encargados territoriales de la campaña de Frei.

      GIRAS PARALELAS

      El mapa confeccionado por Aleuy será letra muerta si la Concertación no es capaz de desplegar en las 102 comunas a sus voluntarios, los que, además, por primera vez trabajarán con la dificultad extra de que el electorado mayoritariamente percibe al candidato de derecha como el más seguro ganador. En una reunión desarrollada el lunes 28 en el comando, comenzó a gestarse la coordinación para que a partir del lunes 4 el plan esté en marcha:

      -Se hará una campaña territorial exhaustiva, con propaganda centrada en demandas locales, con protagonismo de parlamentarios electos y, especialmente, con gente de esas comunas que en la primera vuelta estuvo con Marco Enríquez Ominami. La coordinación de esa tarea estará en manos de Aleuy y Pizarro -explica el diputado Jorge Insunza (PPD), uno de los responsables de las giras que se harán en paralelo a este despliegue para reforzar el mensaje de Frei.

      Las giras se iniciarán este mismo fin de semana, cuando aún esté fresca la resaca del Año Nuevo. Coordinadas por Insunza y los senadores electos Ximena Rincón (PDC) y Fulvio Rossi (PS), partirán al mismo tiempo en el extremo norte y en Concepción. Los acompañarán Juan Luis Castro, Felipe Harboe, Carolina Tohá, Carolina Goic, Guido Girardi, Tucapel Jiménez y Sergio Aguiló, entre otros.

      - Tenemos diseñado un despliegue territorial paralelo a las giras de Frei. Vamos a tener dos grupos que recorrerán todo Chile hasta el 14 de enero. Partimos el 2 en Iquique y el 3 en Arica. En los mismos días cubriremos la Octava Región. Vamos a contactar a personas relevantes en cada región que hayan trabajado con Marco (Enríquez Ominami), porque es importante sumarlas. Haremos propaganda territorial y actividades comunicacionales. Obviamente, contaremos con gente que ajustará los contenidos de la agenda a las realidades locales -indica Rossi.

      La presencia protagónica de los parlamentarios electos se debe a que el pacto Concertación-Juntos Podemos obtuvo el 44% de los votos en la elección del domingo 13. En el plan del oficialismo para la segunda ronda electoral es clave que las personas que votaron por candidatos del pacto lo hagan ahora por Frei, porque eso le daría un piso al candidato oficialista que prácticamente equipararía el resultado de Piñera en la primera vuelta. De hecho, las dos encuestas que se han conocido ya ubican a Frei en torno a esos valores.

      Las giras estarán centradas en una quincena de comunas calificadas como “máxima prioridad”. Son aquellas con una alta concentración de electores donde Frei tuvo un rendimiento muy por debajo de lo esperado por su equipo. Se trata de Arica, Iquique, Antofagasta, Chiguayante, Concepción, Valparaíso, Viña del Mar, La Florida, Maipú, San Bernardo, Puente Alto, San Miguel y Pudahuel, entre otras.

      En paralelo a las giras, el senador Guillermo Vásquez (PRSD) planifica las actividades del comando con las organizaciones sociales: “Vamos a reunirnos con un universo muy amplio de entidades, desde feriantes hasta organismos universitarios, a contar del lunes 4″. Vásquez indica que si bien la información recopilada por Aleuy está pensada para el despliegue territorial de la campaña, también será un insumo que él utilizará: “Por ejemplo, si queremos tener un encuentro con organizaciones de mineros quizás resulte conveniente hacerlo en Antofagasta, que es una zona donde hay que reforzar la campaña”.

      Seis días antes de poner en marcha su plan de encuentros con organizaciones sociales, Vásquez recibió un tardío regalo navideño. El martes 29 los principales dirigentes del Colegio de Profesores entregaron su apoyo a Frei. Un escenario impensado tras el desgastador paro que enfrentó al gremio con el gobierno por el pago de la “deuda histórica”, un gallito que los docentes cerraron con las manos vacías. El presidente del colegio, Jaime Gajardo, es militante comunista, por lo que este respaldo puede analizarse como una vuelta de mano del PC por el apoyo que la Concertación brindó a ese partido para que consiguiera tres escaños en la Cámara de Diputados, después de 36 años fuera del parlamento.

      ESTRATEGIA EN REGIONES

      En Iquique Frei ya cuenta con el apoyo del caudillo local Jorge Soria, lo que asegura un significativo contingente de voluntarios para hacer su campaña. En Punta Arenas (donde MEO marcó 26,4 y Frei sólo 22,6) el senador Carlos Bianchi y el alcalde Vladimiro Mimica, ambos independientes, han formado un eje que entregará su respaldo a Piñera o Frei dependiendo de cuál de ellos recoja de mejor manera sus demandas locales. En el comando creen que lo más importante es conseguir el respaldo del alcalde y aseguran que las conversaciones con Mimica van bien encaminadas.

      El escenario en que quedó la derecha en Valparaíso y Viña tras las elecciones parlamentarias tiene particularidades que el comando oficialista espera aprovechar. Según explica un líder concertacionista, la reñida elección senatorial entre Joaquín Lavín (UDI) y Francisco Chahuán (RN) dejó adherentes de la UDI de zonas populares resentidos con Piñera. La idea es focalizar parte del trabajo en ellos. Al mismo tiempo, esperan reconquistar a los votantes porteños que respaldaron a MEO. El ex diputado socialista prácticamente empató con Frei en Valparaíso (obtuvo un 23,04 frente al 23,9 del candidato oficialista). “El voto MEO es un voto de clase media, ubicado desde la avenida Alemania hacia abajo”, dice el diputado electo y ex alcalde de Valparaíso Aldo Cornejo (PDC), quien tiene claro el mapa del despliegue territorial. Y agrega que la mayoría de los operadores que hicieron la campaña de MEO, casi todos ex socialistas, ya están cuadrados con Frei.

      En la Octava Región se espera que el aporte del senador Alejandro Navarro, quien apoyó a MEO en la primera vuelta y que ya endosó su respaldo a Frei, sirva para alinear a los votantes “meístas”. Navarro comenzó a operar en terreno desde el fin de semana pasado con los militantes de su partido, el MAS. En la zona de Lota y Arauco, las esperanzas están cifradas en la campaña que pueda desplegar el PC y el Juntos Podemos, cuyo candidato a diputado, el sindicalista Cristián Cuevas, cosechó un significativo 22,86% de los votos, aunque fue finalmente derrotado.

      La izquierda que se alineó con Jorge Arrate en la primera vuelta tenía previsto anunciar este miércoles 30 la conformación de su propio comando por Frei. En el organismo tendrán un rol estelar el propio Arrate y los tres diputados electos del PC: Hugo Gutiérrez, Lautaro Carmona y Guillermo Teillier. En todo caso, el ex jefe político del comando de Arrate, Juan Andrés Lagos (PC), anuncia que el nuevo referente no priorizá los “rostros”:

      - No pretendemos crear una gran estructura, porque el tiempo de trabajo es escaso y lo que se requiere es coordinar de la mejor manera el esfuerzo territorial. Tendrán más importancia los líderes territoriales que los dirigentes nacionales.

      Lagos indica que hasta el martes 29 no habían recibido información desde el comando de Frei para coordinar el trabajo en terreno: “Obviamente que si Aleuy está haciendo un diseño técnico para focalizar el esfuerzo, tenemos interés en que nos compartan esa información”.

      El principal problema para poner manos a la obra a los militantes de los partidos y organizaciones que apoyaron a Arrate es la falta de dinero. “Tenemos la voluntad de apoyar la campaña, pero obviamente en el comando de Frei no pueden esperar que gastemos nuestros recursos para hacer propaganda y movilizar voluntarios”, indica un dirigente del PC.

      Un alto dirigente del equipo de Frei explica que están en condiciones de entregar material de propaganda, pero que no tienen dinero para entregar al comando del Juntos Podemos: “Hay una decisión política de estrangular económicamente la candidatura de Frei. Los empresarios no han puesto dinero y con los bancos tampoco ha sido fácil gestionar los préstamos”, indica la misma fuente, quien asume que la “campaña ciudadana” de recolección de fondos no reunirá más de $200 millones.

      OBJETIVO PRINCIPAL: NULOS Y DUEÑAS DE CASA

      El mensaje que los voluntarios entreguen en las 102 comunas seleccionadas apuntará preferentemente a dos tipos de electores. El primero responde al perfil del votante de centroizquierda que marcó MEO en protesta contra los acuerdos cupulares de la Concertación y que ahora prefiere anular antes que respaldar a Frei. El segundo corresponde a una amplia franja de mujeres del segmento socioeconómico C3 y D que también votaron por MEO. Estas últimas se concentran en comunas metropolitanas como San Bernardo, Maipú y Puente Alto. Aunque nadie se explica muy bien este fenómeno, algunos lo atribuyen al rol que jugó la conductora de TV Karen Doggenweiler en la campaña de su marido. En Maipú, podría ser fruto del impacto de otro “rostro” mediático: el actor y diputado “meísta” Álvaro Escobar.

      Frente al voto nulo, los argumentos son: Frei comprendió la protesta expresada en el resultado de la elección del domingo 13 y gobernará no con los partidos, sino con una mayoría democrática y progresista; las principales propuestas de MEO y Arrate ya se incorporaron a su programa, como la reforma tributaria, el fortalecimiento de la educación pública, la ampliación del royalty a la minería y que el Estado defienda a los ciudadanos frente a amenazas como los cobros abusivos y las alzas de las tasas de interés; ya suscribió el compromiso de desarrollar una economía “verde” y ambientalmente sustentable; impulsará la generación de empleo “digno” y mejor remunerado.

      Respecto de la oferta para las dueñas de casa, el mensaje será “seguridad total”, un concepto que no se agota en mejorar el resguardo policial frente a la delincuencia, sino en dar a las familias de clase media la certeza de que no serán golpeadas por los vaivenes económicos: “A eso apunta, por ejemplo, el Auge de la Educación Superior, que incluye un seguro para que los jóvenes puedan seguir estudiando si sus padres quedan cesantes o enferman. La idea es que la gente sepa que no van a quedar solos, que si algo les falta van a tener apoyo”, explica el senador Pizarro.

      Ante las mujeres también se recurrirá a una batería argumental sobre las realizaciones de los gobiernos de la Concertación que las han beneficiado: ampliación de salas cuna, pensión para las dueñas de casa, protección para la mujer golpeada y agilización del trámite judicial de la pensión alimenticia. Pero, en especial, se insistirá en las políticas que el propio Frei impulsó en su gobierno: asegurar a las alumnas embarazadas y madres lactantes que puedan terminar el colegio, despenalización del adulterio que sólo afectaba a la mujer y el fin de la discriminación legal entre hijos legítimos e ilegítimos.

      - Vamos a hacer un puerta a puerta “quirúrgico”. No basta con golpear y entregar volantes. Hay que conversar con la gente. Si te encuentras con un voto por Piñera, hay que pasar a la otra casa altiro. Si te atiende alguien que te hace una crítica porque la Concertación no cumplió sus promesas, ahí hay que quedarse y argumentar -dice una operadora territorial que hizo la campaña de MEO y que ahora está lista para sacar voluntarios a la calle bajo las banderas de Frei.

      CIPER CHILE

      Chile, los costos de una transición inconclusa

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      Gonzalo Rovira S. · · · · ·

      chile-candidatos11 En Chile, quienes nos consideramos de izquierda, sabíamos que enfrentaríamos una elección presidencial y parlamentaria en condiciones desfavorables. Nada en política es gratuito. A veinte años de haber derrotado a la dictadura, aún nos pesa el no haber sabido culminar adecuadamente esa victoria y, en el marco de la vida republicana que re iniciábamos, haber conducido las organizaciones sociales en la recuperación de sus derechos. En 1988 se impuso una transición pactada con el dictador, la que preservó una constitución hecha a medida para el modelo neoliberal, y un sistema electoral que deja sin representación a quienes no participen de las dos grandes coaliciones. Desde el 89 ha triunfado en las elecciones presidenciales una “Concertación” de partidos de centro izquierda. Si bien estos han marginado a los comunistas y a la izquierda que no participó del pacto, siempre han contado con sus votos para triunfar en segunda vuelta, por el temor del retorno de la derecha al poder.

      El próximo 17 de enero enfrentamos la posibilidad cierta de que gane la derecha. La primera vez que irrumpió este riesgo fue en la elección que enfrentó a Lagos y Lavín el 2000, éste se mantuvo en la elección de la Presidenta Bachelet, pero siempre teniendo como reserva electoral la votación de la izquierda para la segunda vuelta. Hoy la elección es diferente.

      No es extraño que el candidato de la derecha, Sebastian Piñera, obtuviera un 44,05%, aproximadamente lo mismo que han obtenido en la primera vuelta desde 1989.Tras veinte años de democracia, y con la complicidad de la Concertación, ellos conservan el poder económico y el control prácticamente absoluto sobre los medios de comunicación, herencia que les dejo la dictadura, y gracias al sistema electoral, siendo minoría, han conservado el control del Parlamento por medio de su poder de veto. Con esos recursos han desarrollado un fuerte trabajo clientelista en los mismos sectores poblacionales donde antes era más poderosa la izquierda. Este es uno de los temas de debate de la izquierda chilena, y una de las claves de su futuro político tras la elección.

      Entre tanto, los gobiernos de la Concertación lograron importantes avances en las condiciones de vida de los chilenos, reduciendo de manera significativa los índices de pobreza, y ampliando la cobertura de derechos fundamentales como la salud, la educación y la previsión. Por cierto, no han sido lo progresista y republicanos que la izquierda hubiese querido, no han usado todos los recursos a su alcance para terminar con la Constitución y el sistema electoral impuestos por la dictadura, o avanzar más decididamente en ámbitos tan importantes como la misma educación, los derechos laborales, la defensa del medio ambiente o los Derechos Humanos.

      El pacto de gobernabilidad con la derecha los ha ido desgastando. La Concertación enfrentó la elección en un estado de crisis interna nunca visto; de hecho los seis precandidatos y los tres candidatos presidenciales del sector fueron parte dela Concertación hasta comienzos de año. La creciente descomposición de los partidos en el poder, provocó un descontento generalizado que llevó a quiebres en todos ellos. Esta situación los forzó a buscar un acuerdo electoral con el Partido Comunista, que aceptó no sin dificultades, y tras veinte años auto marginándose de la vida republicana, por primera vez ha permitido a este partido obtener tres diputados. Es evidente que, en estas condiciones, el descontento al interior de la Concertaciónno podía ser capitalizada ni por los comunistas ni por el Frente Amplio de Izquierda que formaron las restantes fuerzas de Izquierda.

      La dinámica de los acontecimientos de la última década ha dado cuenta de que la izquierda tradicional, incluyendo en este concepto una amplia referencia a objetivos, métodos y discursos, no logra ser representativa del “descontento” de los sectores de izquierda de la concertación, y de los jóvenes que no están participando en política. Esto ha sido ratificado por el 6,21% obtenido por Jorge Arrate, el socialista y ex ministro de Allende y de los tres primeros gobiernos de la Concertación, que fue candidato de la izquierda en la primera vuelta. Con él, si bien mejoró la votación histórica del sector, quedo muy lejos aún de ser alternativa de poder.

      Los medios de comunicación que son controlados por la derecha, favorecieron el que ese “descontento” fuese capitalizado por otro candidato, Marco Enríquez Ominami. Se trata de un joven diputado que desde su postulación al parlamento se declaró de la izquierda de la Concertación. El hijo del asesinado líder del MIR, Miguel Enríquez, levantó su opción presidencial, tal como lo hicieron otros, intentando representar este evidente “descontento” del pacto. No fue inesperado que los decepcionados de la Concertación junto a sectores de la izquierda se hayan unido en su campaña, intentando resolver el problema de la renovación de la propia izquierda junto con el de dar conducción al propio “descontento” de la política. El 20,13% obtenido da cuenta de la profundidad de la crisis que enfrentaba la concertación, pero también de las limitaciones de la izquierda tradicional para conducir ese descontento.Por cierto, es bueno considerar que ese porcentaje incluye un “descontento” más amplio, y que guarda relación con que la crisis no sólo es de una forma de hacer gobierno, sino que también de hacer política, lo que llevó a que esta candidatura captara votos de una derecha descontenta, pero también de muchos que aunque no son de derecha hoy, en segunda vuelta, no parecen dispuestos tampoco a darle su voto a la Concertación.

      Eduardo Frei, un Demócrata Cristiano de centro, obtuvo un 29,6%, lo que significa que debe arrastrar no sólo al 6,21% de la izquierda más tradicional sino que además a lo menos un 15% del electorado que optó por Marco Enríquez en la primera vuelta. La derecha debiera obtener su histórico 48% de las últimas dos elecciones. El acuerdo de parar a la derecha, esta vez formalizado por la Izquierda y el candidato de la concertación, enfrenta un escenario nuevo, ya que en esta ocasión el voto que se requiere para ganar no es el de la izquierda, de la cual una parte importante votará por él, sino de electores de Marco Enríquez y su nuevo partido “progresista”, y del PRI, escindidos de la Democracia Cristiana, los que podrían optar por la abstención, dando así el triunfo a la derecha con la misma votación con que antes ésta perdía.

      La prensa en Chile ya da por triunfador a Piñera, aunque obtenga sólo la votación histórica de la derecha. La definición de ese estrecho margen de votos contra la derecha aún es posible. Lo que resulta evidente hoy día, sea cual sea el resultado de la segunda vuelta electoral, es que la política chilena cambiara inevitablemente.

      Gonzalo Rovira S. Ex dirigente estudiantil comunista, Licenciado y Magister en literatura, candidato a Doctor en filosofía. Escribe artículos sobre ciencias sociales en el diario La Nación, de Chile. Es dirigente nacional del Frente Amplio de Izquierda.

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      Del capitalismo como "sistema parásito"…

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      Zygmunt Bauman, Sociólogo

      crisis2008 Tal como el reciente "tsunami financiero" demostró a millones de personas que creían en los mercados capitalistas y en la banca capitalista como métodos evidentes para la resolución exitosa de problemas, el capitalismo se especializa en la creación de problemas, no en su resolución.

      Al igual que los sistemas de los números naturales del famoso teorema de Kurt Gödel, el capitalismo no puede ser al mismo tiempo coherente y completo. Si es coherente con sus propios principios, surgen problemas que no puede abordar; y si trata de resolverlos, no puede hacerlo sin caer en la falta de coherencia con sus propias premisas. Mucho antes de que Gödel escribiera su teorema, Rosa Luxemburgo publicó su estudio sobre la "acumulación capitalista" en el que sugería que el capitalismo no puede sobrevivir sin economías "no capitalistas"; puede proceder según sus principios siempre cuando haya "territorios vírgenes" abiertos a la expansión y la explotación, si bien cuando los conquista con fines de explotación, el capitalismo los priva de su virginidad precapitalista y de esa forma agota las reservas que lo nutren. En buena medida es como una serpiente que se devora la cola: en un primer momento la comida abunda, pero pronto se hace cada vez más difícil de tragar, y poco después no queda nada que comer ni tampoco quien lo coma…

      El capitalismo es en esencia un sistema parásito. Como todos los parásitos, puede prosperar un tiempo una vez que encuentra el organismo aún no explotado del que pueda alimentarse, pero no puede hacerlo sin dañar al anfitrión ni sin destruir tarde o temprano las condiciones de su prosperidad o hasta de su propia supervivencia.

      Rosa Luxemburgo, que escribió en una era de imperialismo rampante y conquista territorial, no pudo prever que las tierras premodernas de continentes exóticos no eran los únicos posibles "anfitriones" de los que el capitalismo podía alimentarse para prolongar su vida e iniciar sucesivos ciclos de prosperidad. El capitalismo reveló desde entonces su asombroso ingenio para buscar y encontrar nuevas especies de anfitriones cada vez que la especie explotada con anterioridad se debilitaba. Una vez que anexó todas las tierras vírgenes "precapitalistas", el capitalismo inventó la "virginidad secundaria". Millones de hombres y mujeres que se dedicaban a ahorrar en lugar de a vivir del crédito fueron transformados con astucia en uno de esos territorios vírgenes aún no explotados.

      La introducción de las tarjetas de crédito fue el indicio de lo que se avecinaba. Las tarjetas de crédito habían hecho irrupción en el mercado con una consigna elocuente y seductora: "elimine la espera para concretar el deseo". ¿Se desea algo pero no se ahorró lo suficiente para pagarlo? Bueno, en los viejos tiempos, que por fortuna ya quedaron atrás, había que postergar las satisfacciones (esa postergación, según Max Weber, uno de los padres de la sociología moderna, era el principio que hizo posible el advenimiento del capitalismo moderno): ajustarse el cinturón, negarse otros placeres, gastar de manera prudente y frugal y ahorrar el dinero que se podía apartar con la esperanza de que con el debido cuidado y paciencia se reuniría lo suficiente para concretar los sueños.

      Gracias a Dios y a la benevolencia de los bancos, ya no es así. Con una tarjeta de crédito, ese orden se puede invertir: ¡disfrute ahora, pague después! La tarjeta de crédito nos da la libertad de manejar las propias satisfacciones, de obtener las cosas cuando las queremos, no cuando las ganamos y podemos pagarlas.

      A los efectos de evitar reducir el efecto de las tarjetas de crédito y del crédito fácil a sólo una ganancia extraordinaria para quienes prestan, la deuda tenía (¡y lo hizo con gran rapidez!) que transformarse en un activo permanente de generación de ganancia. ¿No puede pagar su deuda? No se preocupe: a diferencia de los viejos prestamistas siniestros, ansiosos de recuperar lo que habían prestado en el plazo fijado de antemano, nosotros, los modernos prestamistas amistosos, no pedimos el reembolso de nuestro dinero sino que le ofrecemos darle aun más crédito para devolver la deuda anterior y quedarse con algún dinero adicional (vale decir, deuda) para pagar nuevos placeres. Somos los bancos a los que les gusta decir "sí". Los bancos amistosos. Los bancos sonrientes, como afirmaba uno de los comerciales más ingeniosos.

      La trampa del crédito

      Lo que ninguno de los comerciales declaraba abiertamente era que en realidad los bancos no querían que sus deudores reembolsaran los préstamos. Si los deudores devolvieran con puntualidad lo prestado, ya no estarían endeudados. Es su deuda (el interés mensual que se paga sobre la misma) lo que los prestamistas modernos amistosos (y de una notable sagacidad) decidieron y lograron reformular como la fuente principal de su ganancia ininterrumpida. Los clientes que devuelven con rapidez el dinero que pidieron son la pesadilla de los prestamistas. La gente que se niega a gastar dinero que no ganó y se abstiene de pedirlo prestado no resulta útil a los prestamistas, así como tampoco las personas que (motivadas por la prudencia o por un sentido anticuado del honor) se apresuran a pagar sus deudas a tiempo.

      Para beneficio suyo y de sus accionistas, los bancos y proveedores de tarjetas de crédito dependen ahora de un "servicio" ininterrumpido de deudas y no del rápido reembolso de las mismas. Por lo que a ellos concierne, un "deudor ideal" es el que nunca reembolsa el crédito por completo. Se pagan multas si se quiere reembolsar la totalidad de un crédito hipotecario antes del plazo acordado… Hasta la reciente "crisis del crédito", los bancos y emisores de tarjetas de crédito se mostraban más que dispuestos a ofrecer nuevos préstamos a deudores insolventes para cubrir los intereses impagos de créditos anteriores. Una de las principales compañías de tarjetas de crédito de Gran Bretaña se negó hace poco a renovar las tarjetas de los clientes que pagaban la totalidad de su deuda cada mes y, por lo tanto, no incurrían en interés punitorio alguno.

      Para resumir, la "crisis del crédito" no fue resultado del fracaso de los bancos. Al contrario, fue un resultado por completo esperable, si bien inesperado, el fruto de su notable éxito: éxito en lo relativo a transformar a la enorme mayoría de los hombres y mujeres, viejos y jóvenes, en un ejército de deudores. Obtuvieron lo que querían conseguir: un ejército de deudores eternos, la autoperpetuación de la situación de "endeudamiento", mientras que se buscan más deudas como la única instancia realista de ahorro a partir de las deudas en que ya se incurrió.

      Ingresar a esa situación se hizo más fácil que nunca en la historia de la humanidad, mientras que salir de la misma nunca fue tan difícil. Ya se tentó, sedujo y endeudó a todos aquellos a los que podía convertirse en deudores, así como a millones de otros a los que no se podía ni debía incitar a pedir prestado.

      Como en todas las mutaciones anteriores del capitalismo, también esta vez el Estado asistió al establecimiento de nuevos terrenos fértiles para la explotación capitalista: fue a iniciativa del presidente Clinton que se introdujeron en los Estados Unidos las hipotecas subprime auspiciadas por el gobierno para ofrecer crédito para la compra de casas a personas que no tenían medios para reembolsar esos préstamos, y para transformar así en deudores a sectores de la población que hasta el momento habían sido inaccesibles a la explotación mediante el crédito…

      Sin embargo, así como la desaparición de la gente descalza significa problemas para la industria del calzado, la desaparición de la gente no endeudada anuncia un desastre para el sector del crédito. La famosa predicción de Rosa Luxemburgo se cumplió una vez más: otra vez el capitalismo estuvo peligrosamente cerca del suicido al conseguir agotar la reserva de nuevos territorios vírgenes para la explotación…

      Hasta ahora, la reacción a la "crisis del crédito", por más impresionante y hasta revolucionaria que pueda parecer una vez procesada en los titulares de los medios y las declaraciones de los políticos, fue "más de lo mismo", con la vana esperanza de que las posibilidades vigorizadoras de ganancia y consumo de esa etapa aún no se hayan agotado por completo: un intento de recapitalizar a los prestadores de dinero y de hacer que sus deudores vuelvan a ser dignos de crédito, de modo tal que el negocio de prestar y tomar prestado, de endeudarse y permanecer así, pueda retornar a lo "habitual".

      El Estado benefactor para los ricos (que, a diferencia de su homónimo para los pobres, nunca vio cuestionada su racionalidad, y mucho menos interrumpidas sus operaciones) volvió a los salones de exposición tras abandonar las dependencias de servicio a las que se había relegado sus oficinas de forma temporaria para evitar comparaciones envidiosas.

      Lo que los bancos no podían obtener –por medio de sus habituales tácticas de tentación y seducción–, lo hizo el Estado mediante la aplicación de su capacidad coercitiva, al obligar a la población a incurrir de forma colectiva en deudas de proporciones que no tenían precedentes: gravando/hipotecando el nivel de vida de generaciones que aún no habían nacido…

      Los músculos del Estado, que hacía mucho tiempo que no se usaban con esos fines, volvieron a flexionarse en público, esta vez en aras de la continuación del juego cuyos participantes hacen que esa flexión se considere indignante, pero inevitable; un juego que, curiosamente, no puede soportar que el Estado ejercite sus músculos pero no puede sobrevivir sin ello.

      Ahora, centenares de años después de que Rosa Luxemburgo diera a conocer su pensamiento, sabemos que la fuerza del capitalismo reside en su asombroso ingenio para buscar y encontrar nuevas especies de anfitriones cada vez que la especie que se explotó antes se debilita demasiado o muere, así como en la expedición y la velocidad virulentas con que se adapta a las idiosincrasias de sus nuevas pasturas. En el número de noviembre de 2008 de The New York Review of Books (en el artículo "La crisis y qué hacer al respecto"), el inteligente analista y maestro del arte del marketing George Soros presentó el itinerario de las empresas capitalistas como una sucesión de "burbujas" de dimensiones que excedían en mucho su capacidad y explotaban con rapidez una vez que se alcanzaba el límite de su resistencia.

      La "crisis del crédito" no marca el fin del capitalismo; sólo el agotamiento de una de sus sucesivas pasturas… La búsqueda de un nuevo prado comenzará pronto, tal como en el pasado, alentada por el Estado capitalista mediante la movilización compulsiva de recursos públicos (por medio de impuestos en lugar de a través de una seducción de mercado que se encuentra temporariamente fuera de operaciones). Se buscarán nuevas "tierras vírgenes" y se intentará por derecha o por izquierda abrirlas a la explotación hasta que sus posibilidades de aumentar las ganancias de accionistas y las bonificaciones de los directores quede a su vez agotada.

      Como siempre (como también aprendimos en el siglo XX a partir de una larga serie de descubrimientos matemáticos desde Henri Poincaré hasta Edward Lorenz) un mínimo paso al costado puede llevar a un precipicio y terminar en una catástrofe. Hasta los más pequeños avances pueden desencadenar inundaciones y terminar en diluvio…

      Los anuncios de otro "descubrimiento" de una isla desconocida atraen multitudes de aventureros que exceden en mucho las dimensiones del territorio virgen, multitudes que en un abrir y cerrar de ojos tendrían que volver corriendo a sus embarcaciones para huir del inminente desastre, esperando contra toda esperanza que las embarcaciones sigan ahí, intactas, protegidas…

      La gran pregunta es en qué momento la lista de tierras disponibles para una "virginización secundaria" se agotará, y las exploraciones, por más frenéticas e ingeniosas que sean, dejarán de generar respiros temporarios. Los mercados, que están dominados por la "mentalidad cazadora" líquida moderna que reemplazó a la actitud de guardabosques premoderna y a la clásica postura moderna de jardinero, seguramente no se van a molestar en plantear esa pregunta, dado que viven de una alegre escapada de caza a otra como otra oportunidad de posponer, no importa qué tan brevemente ni a qué precio, el momento en que se detecte la verdad.

      Todavía no empezamos a pensar con seriedad en la sustentabilidad de nuestra sociedad impulsada a crédito y consumo. "El regreso a la normalidad" pronostica un regreso a vías malas y siempre peligrosas. La intención de hacerlo es alarmante: indica que ni la gente que dirige las instituciones financieras, ni nuestros gobiernos, llegaron al fondo del problema con sus diagnósticos, y mucho menos con sus actos.

      Parafraseando a Héctor Sants, el director de la Autoridad de Servicios Financieros, que hace poco confesó la existencia de "modelos empresarios mal equipados para sobrevivir al estrés (…), algo que lamentamos", Simon Jenkins, un analista de The Guardian de extraordinaria agudeza, observó que "fue como si un piloto protestara porque su avión vuela bien a excepción de los motores".

      © Zygmunt Bauman y Clarín, 2009. Traducción de Joaquín Ibarburu.

      Clarín/Periodismo.com
      Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/12/27/_-02107667.htm

      Razones del éxito educacional finlandés…

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      Helsinki. Lo confirman año tras año los informes de la UNESCO, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OECD por sus siglas en inglés) y una serie de estudios especializados: Finlandia cuenta con el mejor sistema educativo del planeta. Sin sobrepasar el volumen de inversión promedio de los países desarrollados (Alrededor de un 6% de PBI), sino invirtiendo mejor sus recursos, el Gobierno Finlandés brinda educación Gratuita y de primer nivel para todos.

      En las evaluaciones comparativas internacionales denominadas PISA (Porgramme For Indicators of Sruden Achievement), los adolescentes Finlandeses superan a sus pares de EE.UU Francia, Canadá – y todos los demás países ricos – en matemáticas, comprensión de lectura y resolución de problemas.

      ¿Cómo se explica este éxito? Los expertos finlandeses coinciden en que ante todo es necesario ponerse de acuerdo sobre la dirección que se quiere tomar antes de iniciar una reforma. La educación es como un gran barco que no se puede hacer cambiar el rumbo fácilmente. Una vez lanzado el giro del timón hay que ser pacientes y esperar a que todo el sistema haya girado. Los planes improvisados, los cambios bruscos de ruta, la “reformitis” crónica inconsecuentemente pueden resultar tan nefastos como la precariedad de los recursos.

      Finlandia llegó a ocupar el sitial actual después de 30 años de reformas profundas y coherentes. ¿Cómo luce el sistema educativo actual? Viajamos a Helsinki para conocer de cerca el modelo finlandés, para descubrir las claves de su éxito y para indagar cuáles de sus elementos podrían exportarse al Perú que , lamentablemente, está relegado por tener uno de los peores sistemas educativos de América Latina.

      La Mejor Escuela del Mundo

      Es la hora del recreo cuando llegamos al colegio secundario Olarin Lukio, situado a unos 20 kilómetros de Helsinki, en la localidad de Espoo. Un estudiante del penúltimo año nos ha conducido hasta la entrada, por un camino cubierto de nieve fresca caída en la madrugada: “Todo, nos dice sin titubear, cuando le preguntamos que le gusta de su colegio. “Hago lo que me interesa y sé que lo que hago me será útil” , agrega, reviviendo en nosotros una nostalgia mezclada con frustración: ¿Hacíamos lo que nos gustaba y teníamos un norte claro en cuarto o quinto de media?.

      Nuestro guía se despide prometiéndonos que se va en busca del director del colegio, Tapio Erma, quien nos espera para mostrarnos un centro educativo finlandés de cerca. Mientras lo esperamos, nos paseamos por los corredores del plantel. Desfilan ante nuestros ojos estudiantes en ropa de calle, chicas y chicos, con aspecto amable y distendido. Hablan entre ellos en los pasadizos o con sus profesores, en unas amplias, luminosas y decoradas alegremente. No entendemos una palabra de finlandés, pero tenemos la impresión de que el trato es respetuoso, pero casi horizontal. Asomamos la cabeza en salones repletos de computadora, salas de deporte. Laboratorios de química, bibliotecas. Parece un mundo ideal.

      Lo que en el Perú (o Chile) es imaginable pero excepcional en Finlandia es la regla general. El Olarin Lukio no es más que uno de los alrededor de 4.500 centros educativos que existen en el país escandinavo. Todos ellos están provistos de la mejor infraestructura y ofrecen un clima propicio al aprendizaje de los jóvenes. Todos ellos brindan educación de primera gratuita, que incluye alimentación y transporte, a sus miles de estudiantes.

      De un corrillo de estudiantes se desprende un señor de mediana edad en terno que nos saca del ensueño. “Soy Tapio Erma, director del colegio”, se presenta. Nos urge preguntarle cuál es el secreto del éxito, porque sabemos que por este ambiente acogedor, relajado, casi lúdico, se pasean adolescentes que ostentan el rendimiento escolar más elevado del planeta. Sí, los estudiantes de secundaria de Finlandia se pueden jactar de haber batido a sus homólogos de EE.UU., Holanda, Canadá y todos los demás países desarrollados miembros de la OECD en la evaluaciones comparativas internacionales PISA (Programme for Indicators of Student Achievement) de los últimos años.

      Año Clave

      En el 2003, años de la más reciente evaluación, los alumnos finlandeses salieron primeros en matemáticas, ciencias y aptitud lectora y ocuparon el segundo puesto en resolución de problemas.“Todos tiene la oportunidad de estudiar lo que les interesa y lo hacen a su ritmo. Es lo que llamamos la escuela inclusiva en Finlandia, un sistema por el que optamos hace ya más de 20 años y que ha rendido sus frutos”, dictamina el director. “Nosotros subrayamos el ingrediente de ciencias en nuestra oferta educativa, otros colegios de Espoo se especializan más en lenguas, de modo que los jóvenes pueden escoger y se sienten a gusto de compartir su vida escolar con compañeros que tienen las mismas inclinaciones”.

      Aun así, como en todo grupo humano, hay diferencias de rendimiento entre el alumnado. Pero en el modelo finlandés, a diferencia de lque impera en la mayor parte de países, no se castiga ni margina al estudiante “lento”. Al contrario, todo el sistema está pensando para recuperarlo y permitirle desarrollarse. “En este colegio, por ejemplo, a los que rinden menos en matemáticas los colocamos en clases más pequeñas, de modo que puedan tener un máximo acceso a la ayuda del profesor. O les encargamos a los alumnos más brillantes ayudar a los que se vienen rezagando”, Explica Erma.

      Para este director, con 18 años de experiencia dirigiendo un colegio, es igualmente clave para obtener una educación de calidad el grado de compromiso de los profesores: “En Finlandia tenemos tres tipos de currículos: el nacional, el locas y el que es propio a la escuela o colegio. La existencia de este último me parece fundamental”, considera Erma. “Confeccionándolo, nuestros profesores se mantienen altamente involucrados en su quehacer y con los objetivos del colegio”.

      Pese a sus excelentes resultados los educadores de Finlandia no se duermen en sus laureles . “Estamos conscientes de los desafíos que restan”, señala el dierector del Olarin Lukio. A título de ejemplo menciona los riesgos que pueden entrañar un modelo que se centra en la igualdad de oportunidades y el apoyo a los frágiles: “A la larga esto puede perjudicar el desarrollo de los estudiantes brillantes. Por eso estamos evolucionando de un ideal de oportunidades iguales a un sistemas en el que cada quien pueda aprender según sus potencialidades”.

      Mientras Erma nos hace visitar orgullosos los instalaciones del colegio intercambiamos palabras con algunos alumnos. No tienen quejas. “Los profesores nos ayudan, son comprensivos”. “No debemos hacer toda la tares si no podemos”. “Puedo confiar en los adultos de este colegio”. “Aprendemos haciendo, no solo escuchando al profesor”. Todos son halagados, inclusos cuando el director se aleja discretamente para no inhibir las respuestas espontáneas de los jóvenes. Tras insistir una chica de 15 años consigue mencionar un disgusto: “La comida”, dice riendo. “Si la comida podría ser mejor”. No se refiere a la calidas nutritiva de los almuerzos que se sirven: “Es sosa, parece de hospital”, aclara.

      Inversión con Sentido

      El éxito asombroso de la ecuación finlandesa no se gestó de la noche a la mañana. Reijo Laukkannen, experto consejero del Ministerio de Educación, lo sabe mejor que nadie: “Venimos trabajando en esto desde finales de los años 60 y desde un inicio nos planteamos la dirección que seguiríamos. Un rumbo que mantuvimos pese al cambio de sucesivos gobiernos”.Laukkannen considera singular del sistema de su país el hecho de que se haya optado por la igualdad de oportunidades en la educación: “Para los estudiantes que tienen problemas de aprendizaje nos organizamos de modo que se remedien sus deficiencias. Todo niño tiene derecho a ser apoyado con clases extras o con más dedicación del profesor”.

      El año 1985 marca un importante hito en la reforma de la educación finlandesa. Aque años el Gobierno decidió eliminar el sistema conocido como “streaming” muy expandido por Europa y por el cual a temprana edad los niños son encasillados en diferentes niveles y tipos de educación de acuerdo a su rendimiento. “Finlandia se deshizo de este método y abrimos todas las opciones para todos los niños brindando una educación obligatoria básica de nueve años”, cuenta el experto.

      “Pero simultáneamente decidimos concentrar el grueso de nuestro presupuesto de educación en los primeros años de la secundaria (en los estudiantes de 12 a 15 años). Cancelar el “streaming” sin aumentar los recursos para contar con más profesores y organizar clases menos populosas, a una edad en que los niños empiezan a interesar en las niños y viceversa, podría haber mermado los niveles de rendimientos. Habríamos obtenido un sistema de oportunidades iguales, pero de dudosa calidad”, Explica Laukkannen.

      Cuando le preguntamos qué enseñanza nos puede dejar la experiencia finlandés, Reijo Laukkannen responde sin dudar. “Es crucial comprender que la educación no se puede reformar en un santiamén. Toma tiempo, mucha paciencia y coherencia. Primero que nada hay que decidir a dónde se quiere ir”. “La educación es como un gran barco que no se puede hacer cambiar de rumbo fácilmente. Una vez lanzado el tiro del timón hay que esperar a que todo el sistema haya girado”, comenta.

      “Otro consejo – añade el experto- no copien un sistema de educación ajeno. Creen uno que tome en consideración el contexto económico, social e institucional propios”. A modo de ilustración nos cuenta que en Finlandia no existe un sistema de inspección escolar: “Una medida de este tipo arruinaría la relación de confianza existente entre el Gobierno y el profesorado y que está sustentada en el excelente entrenamiento del cuerpo magisterial. Pero en un país como el Perú la inspección y evaluación son indispensables”, acota.

      Laukkannen sabe que al profesor peruano le falta preparación. “No soy nadie para impartir recomendaciones – dice con humildad-, pero me late que en su país urge tomar medidas para mejorar la formación del profesorado”. Una clave indiscutible del éxito finlandés radica en la sobresaliente preparación de sus educadores: todos los profesores pasan al menos cinco años en la universidad para entrenarse en pedagogía y en esta disciplina y una especialidad adicional si quieren enseñar en los tres últimos años de secundaria.

      La Mejor Educación en cifras

      Finlandia dedica cerca de 6% de su PBI a educación. Con este porcentaje reubica en la media de inversión de la naciones desarrolladas. Países como Islandia, EE.UU. y Dinamarca dedican el 7,5% de su PBI, mientras que países como Italia, España y Japón destinan 5%. El Perú 3,4% del PBI. Entre los 6 y 7 años de edad mas del 95% de los niños finlandeses se encuentran escolarizados. Les esperan nueve años de educación obligatoria: Seis en primaria y tres en secundaria. A los 16 años, los adolescentes inician la educación secundaria superior para luego acceder a la universidad u optar por la educación vocacional para aprender un oficio. En ambos casos , estudian 3 años más.Para sus 5,2 millones de habitantes, Finlandia dispone de 4,433 centros educativos 31 escuelas politécnicas y 20 universidades. Casi un millón de alumnos cursan primaria y secundaria cada año. Las escuelas son pequeñas comparadas con las del Perú. Las urbanas suelen tener unos 250 alumnos. Un colegio secundario considerado “grande” puede llegar a tener entre 500 y 600 estudiantes. Las clases tienen 25 alumnos como máximo.

      Erik Struyf Palacios
      Fuente: El Comercio
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